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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Filosofía Fundamental + +Author: Jaime Balmes + +Release Date: March 29, 2009 [EBook #28430] + +Language: Portuguese + +Character set encoding: UTF-8 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFÍA FUNDAMENTAL *** + + + + +Produced by PM Spanish, Mariano Cecowski and the Online +Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at +http://gallica.bnf.fr) + + + + + +[Nota: El acento circunflejo (^) marca texto en superíndice. + +La señal de igualdad (=) marca texto en negrita.] + + + + +FILOSOFÍA FUNDAMENTAL. + +por + +D. JAIME BALMES, PRESBÍTERO. + + +TOMO IV. + +Segunda edicion. + + +Barcelona: IMPRENTA DE A. BRUSI. Calle de las Libreterías nº 2. 1848. + + +_Es propiedad del Autor._ + + + + +LIBRO OCTAVO. + +LO INFINITO. + + + + +CAPÍTULO I. + +OJEADA SOBRE EL ESTADO ACTUAL DE LA FILOSOFÍA. + + +[1.] En las obras de filosofía trascendental publicadas de algunos +años á esta parte, se emplean con mucha frecuencia las palabras +infinito, absoluto, indeterminado, incondicional, haciéndolas +representar un gran papel en la explicacion de los mas recónditos +arcanos que ofrecerse puedan á la consideracion del hombre. Con ellas +se combinan las de finito, relativo determinado, condicional; y de +esta combinacion se pretende que ha de surgir el rayo de luz que +disipe las tinieblas de las regiones filosóficas. + +[2.] A pesar del mal uso que muchos hacen de semejantes palabras, +preciso es confesar, que es consolador el hecho indicado por el mismo +prurito de emplearlas. Este hecho es un esfuerzo del espíritu humano +para levantarse del polvo en que le hundiera la impía escuela del +pasado siglo. + +[3.] ¿Qué era el mundo á los ojos de los falsos filósofos que +precedieron á la revolucion francesa? un conjunto de materia, sujeta á +movimiento por simples leyes mecánicas, cuya explicacion estaba dada +pronunciando: ciega necesidad. ¿Qué era el espíritu humano? nada mas +que materia. ¿Qué era el pensamiento? una modificacion de la materia. +¿En qué se diferenciaba la materia pensante de la no pensante? En un +poco mas ó menos de sutileza, en una disposicion de átomos mas ó menos +feliz. ¿Qué era la moral? una ilusion. ¿Qué eran los sentimientos? un +fenómeno de la materia. ¿Cuál era el orígen del hombre? el de la +materia; de un fenómeno ofrecido por una porcion de moléculas, que +ahora se hallan en una disposicion y luego en otra muy diferente. +¿Hablabais de un destino mas allá del sepulcro? Se os contestaba con +una desdeñosa sonrisa. ¿Pronunciabais la palabra religion? El desden +aumentaba, se convertia en desprecio. ¿Recordabais la dignidad humana? +Sí, se os otorgaba esta dignidad, con tal que os consideraseis como +una graduacion mas perfecta, mas nó de distinta naturaleza, de los +demás animales. No se os negaba que vuestra figura fuese mas noble y +galana que la del mono; no se os disputaba la superioridad de la +inteligencia; pero debiais guardaros de pretender ni á orígen ni á +destino mas elevados. El curso de los siglos podia desarrollar y +perfeccionar las formas del mono, é igualarlas con las vuestras; podia +desarrollar y perfeccionar su masa cerebral de tal suerte que de los +descendientes de ese mono que os divierte con sus movimientos +extravagantes y sus actitudes ridículas, nacieran hombres como Platon, +san Agustin, Leibnitz ó Bossuet. + +[4.] Con semejante sistema, inútil era pensar en ideas; no habia mas +que sensaciones: cuanto se agita en la mente del hombre, desde el mas +imbécil, hasta el genio mas poderoso, no era mas que una sensacion +trasformada. Los elementos de la humana inteligencia eran +absolutamente los mismos de que dispone el bruto; pensar no era mas +que sentir mejor. Tal era el último término del análisis, tal el +resultado de la mas delicada observacion, tal la solucion que á los +problemas del entendimiento del hombre encontrara la mas profunda +filosofía. Platon, Aristóteles, san Agustin, santo Tomás, Descartes, +Malebranche, Leibnitz, no eran mas que soñadores sublimes, cuyo genio +contrastaba con su ignorancia de la verdadera naturaleza de las cosas. +Todos ellos no sabian nada en materia de ideología y metafísica: estas +ciencias eran un mundo desconocido, hasta que vinieron á descubrirlo +Locke y Condillac. + +[5.] Esa escuela tan funesta como frívola, habia envuelto el espíritu +en la materia, y le habia ahogado. La mariposa no podia desplegar sus +leves alas, de lindos y variados colores; era preciso que se despojase +de ellas, y que se convirtiese en gusano torpe é inmundo, enredado en +una envoltura, tan inmunda y torpe como él. En esto consistia el +progreso. El límite de la perfeccion ideológica era negar las ideas; +el de los estudios metafísicos, negar los espíritus; el de los +morales, negar la moral; el de los sociales, negar el poder; el de los +políticos, establecer la licencia; el de los religiosos, negar á Dios. +Así marchaba la razon humana en una direccion retrógrada, creyendo +avanzar; así pensaba levantar el edificio de sus conocimientos, cuando +no hacia mas que demoler; así queria llegar á un resultado científico, +negando cuanto encontraba al paso, y negándose por fin á sí misma. + +[6.] En la actualidad, hay una verdadera reaccion contra filosofía tan +degradante; basta abrir los escritos de los filósofos de este siglo +para convencerse de esta verdad consoladora. En todas partes se +encuentra la palabra idea, contrapuesta á la de sensacion; la de +espíritu, á la de materia; la de actividad del pensamiento, á la de +movimiento corpóreo; las de causa, órden, libertad de albedrío, moral, +infinidad. Las ideas que las acompañan son á veces inexactas, á veces +monstruosas; pero en el fondo se ve un afan por salir del abismo en +que sumiera al espíritu humano una filosofía atea y materialista. +Algunos filósofos que han contribuido á la reaccion no admiten un Dios +inteligente y libre, distinto del universo; es verdad, y por esto he +dicho mas arriba que el panteismo era un ateismo disfrazado; pero al +menos el ateismo de los panteistas de la época, es un ateismo que se +avergüenza de confesarse tal, que algunas veces procura quizás +engañarse á sí propio, persuadiéndose que no lo es. + +[7.] El ateismo de los modernos filósofos se aviene con lo infinito; +no rechaza esas grandes ideas que vagaban por el mundo antiguo, como +restos de una tradicion primitiva, y que luego fueron fijadas, +aclaradas y elevadas por la superior enseñanza del cristianismo. La +filosofía del siglo pasado se habia sentado en las tinieblas y sombras +de la muerte, y se declaraba á sí propia en posesion de la luz y de la +vida. La filosofía actual está todavía en la oscuridad, pero no se +contenta con ella; anda á tientas en busca de una salida á las +regiones de la luz. De aquí esos esfuerzos desesperados por fijarse, +nó en la materia, sino en el foco de la inteligencia, en el _yo_, es +decir en el espíritu; de aquí ese continuo empleo de las palabras, +absoluto, incondicional, infinito; palabras que si bien las mas veces +solo la conducen á un absurdo, indican sin embargo una aspiracion +sublime. + +[8.] Estas observaciones manifiestan, que no confundo la filosofía +actual con la del siglo pasado; que no considero el panteismo de +ahora, como un materialismo puro; y que á pesar del ateismo de que +acuso la doctrina de algunos filósofos, no desconozco que en medio de +su extravío conservan una especie de horror hácia él, y perdidos en el +laberinto de sus especulaciones buscan el hilo que los conduzca á las +puertas de la verdad. + +[9.] Esta justicia que les hago gustoso á los modernos filósofos, no +impedirá que combata sus pretensiones á un mérito que no tienen. Ellos +se apellidan los restauradores de la espiritualidad del alma, y de la +libertad humana; y cuando hablan de Dios, poco falta si no le exigen +un tributo de gratitud por haber restaurado su trono. Antes de +ostentar pretensiones tan orgullosas, debieran considerar que distan +mucho todavía de la verdad con respecto á Dios y al hombre, no solo +tal como la ha enseñado en todos tiempos el cristianismo, sino como la +han profesado los mas ilustres filósofos modernos. Quieren apellidarse +restauradores, pero su restauracion es con sobrada frecuencia, una +nueva revolucion, á veces tan terrible como la que tratan de combatir. + +[10.] Hay otra consideracion que debiera moderarlos cuando se quieren +dar el aire de inventores, y es, que al hablar de Dios, del espíritu +humano, del pensamiento, de las ideas, de la libertad de albedrío, +nada bueno dicen que no se halle en todas las obras de los filósofos +que florecieron antes del siglo XVIII, y aun á principios de él. Abrid +los libros de texto de las escuelas, y en ellos encontraréis muchas de +las cosas que ahora se os presentan cual descubrimientos importantes. +Los grandes filósofos se glorian de saber, lo que antes aprendian los +niños. La tradicion filosófica de las sanas ideas no se interrumpió +durante el siglo pasado; en muchos puntos de Europa se conservaban +escuelas que los enseñaban con escrupulosa fidelidad. Y á mas de las +escuelas humanas habia la del Hombre-Dios, la Iglesia de Jesucristo, +que entre sus dogmas sobrenaturales conservaba tambien las verdades +naturales, que esfuerzos insensatos se empeñaban en hacer olvidar. + +[11.] ¿A qué se reducen pues la invencion y la restauracion? Invencion +con respecto á Dios, al espíritu humano, y á la moral, no la hay; todo +lo que se diga de verdad, estaba dicho ya. Restauracion tampoco la hay +propiamente hablando; no se restaura lo que no pereció. La verdad +existia; y conocida y atacada por los siete mil que no habian doblado +la rodilla ante Baal; cuando los tránsfugas vuelven y se acercan al +número escogido, que no digan que restauran, digan que recobran; no +dan, reciben; no iluminan al mundo, son ciegos á quienes la bondad de +la Providencia les abre los ojos á la luz. + + + + +CAPÍTULO II. + +IMPORTANCIA Y ANOMALÍA DE LAS CUESTIONES SOBRE LA IDEA DE LO INFINITO. + + +[12.] El exámen de la idea de lo infinito es un objeto de la mayor +importancia. A mas de que la encontramos en varias ciencias, inclusas +las exactas, encierra uno de los principales caractéres en que +distinguimos á Dios de las criaturas. Un Dios finito no seria Dios; +una criatura infinita no seria criatura. + +En la escala de los seres finitos notamos una gradacion, por la cual +se eslabonan los unos con los otros: los menos perfectos, á medida que +se perfeccionan, van acercándose á los perfectos; y salvos los límites +de la naturaleza de cada uno, hay puntos de comparacion que nos sirven +para medir las distancias respectivas. Entre lo finito y lo infinito, +no hay comparacion; todas las medidas son insuficientes, desaparecen: +pasamos de la gota imperceptible á la inmensidad del océano; del átomo +que se escapa á toda observacion, al piélago de materia difundida por +los espacios; y por mucho que esos tránsitos expresen, son nada para +representar la idea de lo infinito: estos océanos comparados con la +infinidad verdadera, se convierten á su vez en nuevas gotas +imperceptibles, y así recorre el espíritu una escala interminable, en +busca de algo que pueda corresponder á su idea. El exámen de la idea +de lo infinito, aunque no tuviese mas objeto que la contemplacion del +grandor de la misma, deberia ocupar un puesto preferente en los +estudios filosóficos. + +[13.] Al fijar la consideracion en las disputas sobre la idea de lo +infinito, relativas no solo á la naturaleza de ella, sino tambien á su +misma existencia, échase de ver una extraña anomalía. Si existe en +nuestro entendimiento, parece que deberia llenarlo todo; y que ha de +ser imposible el dejar de experimentarla. No obstante es bien sabido +que los filósofos disputan hasta sobre la existencia de esta idea, de +suerte que siendo ella un tesoro infinito, los que le poseen dudan de +su realidad: á la manera de los antiguos caballeros que hallándose en +un soberbio castillo adornado con gran riqueza y esplendor, dudaban de +si lo que estaban presenciando era realmente un castillo ó una ilusión +producida por un hechicero. + +[14.] La simple disputa sobre si la idea de lo infinito es positiva ó +negativa, equivale tambien á la cuestion de su existencia. Si es +negativa, expresa una falta de ser: si es positiva, significa una +plenitud del ser; ¿puede acaso entablarse disputa mas vital para una +idea que la de buscar si representa la falta ó la plenitud de una +cosa? + +[15.] Hénos aquí pues con el hecho que hemos notado ya en las +discusiones anteriores: la razon tocando á sus cimientos, y como +amenazada de encontrar la muerte entre las ruinas de los mas altos +edificios que encuentra en sí propia. + + + + +CAPÍTULO III. + +SI TENEMOS IDEA DE LO INFINITO. + + +[16.] ¿Tenemos alguna idea de lo infinito? Parece que sí; de lo +contrario la palabra _infinito_ no significaria nada para nosotros; y +al emplearla, no nos entenderíamos recíprocamente, como nos +entendemos. + +[17.] Sea lo que fuere de la naturaleza y perfeccion de nuestra idea +de lo infinito, es cierto que envuelve algo fijo, comun á todas las +inteligencias. Fácilmente podemos observar que esta idea la aplicamos +á cosas de órdenes muy diferentes; y que la significacion en cada +caso, es una misma para todos los hombres. Hasta las dificultades que +nos abruman al querer explicarla en sí, y en sus aplicaciones, dimanan +de ella misma; y á todos nos confunden igualmente, porque todos +concebimos de un mismo modo, lo que se entiende por infinito, tomado +en general. + +[18.] Infinito é indefinido expresan cosas muy diversas. Infinito +significa carencia de límites; indefinido significa que los límites se +retiran continuamente; se prescinde de la existencia de los mismos, y +solo se dice que no se los puede asignar. + +[19.] Todo cuanto existe es ó finito ó infinito: pues que, ó tiene +límites ó no los tiene; en el primer caso, es finito, en el segundo, +infinito: no hay medio entre el sí y el nó. + +[20.] Por donde se echa de ver que propiamente hablando, no hay en la +realidad nada indefinido: esta palabra expresa una manera de concebir, +ó mas bien una vaguedad en el concepto, ó una indecision en el juicio. +Cuando no conocemos los límites de una cosa, y por otra parte no nos +atrevemos á afirmar su infinidad, la llamamos indefinida. Así han +dicho que era indefinido el espacio, los que no han visto medio de +señalarle un límite, y consideraban que no era conveniente apellidarle +infinito. Hasta en el lenguaje comun se llama indefinido, lo que no +tiene señalados los límites: así se dice «se ha concedido tal ó cual +cosa por un tiempo indefinido» aunque este, con ciertas condiciones, +haya de ser limitado en alguna época que no se determina. + +[21.] La idea de la infinidad no consiste en concebir que á una +cantidad dada se le pueda siempre añadir otra; ó que á una perfeccion +se la pueda hacer mas intensa: esto no expresa mas que la posibilidad +de una serie de conceptos con la que procuramos acercarnos á la idea +absoluta de lo infinito. Que esta idea absoluta es algo distinto de +aquellos conceptos, se ve claro en que la miramos como un tipo al cual +referimos la serie, y al que no podemos igualarla por mas que la +prolonguemos. + +[22.] Notemos el lenguaje con que naturalmente expresamos lo que pasa +en nuestro interior al pensar en lo infinito. + +Qué es una línea infinita? + +Una línea que no tiene límites. + +¿Será de un millon, de un billon de varas? + +No se puede expresar su longitud con ningun número; será siempre +mayor. + +A medida que prolongamos una línea finita, ¿nos acercamos á la +infinita? + +Cierto, en cuanto _acercarse_ significa poner cantidades que se +encuentran en aquello á que nos acercamos; pero nó que esta diferencia +pueda asignarse. No hay comparacion, entre lo finito y lo infinito; y +por consiguiente, no es dable asignar la diferencia. + +Sumando todas las líneas finitas, ¿se formaria una infinita? + +Nó: porque en esta adicion es concebible la multiplicacion de cada uno +de los sumandos; y por tanto, un aumento en lo infinito, lo que es +absurdo. + +La infinidad de la línea, ¿consistirá en que no conozcamos sus +límites, ó no pensemos en ellos? + +Nó: sino en que no los tenga. + +[23.] Por este diálogo, que está al alcance de las inteligencias mas +comunes, y que no expresa mas de lo que diria cualquiera persona de +una comprension regular, aunque no se hubiese ocupado nunca en +estudios filosóficos, se echa de ver que la idea de lo infinito se +halla en nuestro entendimiento, como un tipo constante, al cual no +pueden llegar todas las representaciones finitas. Conocemos las +condiciones que se han de llenar, pero vemos la impotencia de +llenarlas: cuando se nos quiere persuadir que esto se ha conseguido, +reflexionamos sobre la idea de lo infinito: y decimos: «nó; todavía +nó; esto es contradictorio con la infinidad; esto no es infinito, sino +finito.» Distinguimos perfectamente, entre la falta de la percepcion +del límite, y su no existencia: si se quiere que confundamos estas dos +cosas, respondemos: «nó; no deben confundirse: hay mucha diferencia +entre el no concebir un objeto, y su no existencia: no se trata de que +nosotros concibamos ó nó el límite; sino de que exista ó nó.» Por mas +que se retire un límite, ocultándose por decirlo así á nuestros ojos, +no nos engañamos: existe ó nó: si existe, no está cumplida la +condicion encerrada en el concepto de la infinidad; el objeto no es +infinito, sino finito; si no existe, hay infinidad verdadera: la +condicion está cumplida. + +[24.] Mientras la idea de lo infinito es considerada en general, no se +puede confundir nunca con la de lo finito; hay entre las dos una línea +divisoria, que no nos permite equivocarnos, pues que está tirada por +el mismo principio de contradiccion: se trata de distinguir entre el +_sí_ y el _nó_: con decir _finito_, se afirma el límite, con decir +_infinito_, se niega: no caben ideas mas claras y precisas. + + + + +CAPÍTULO IV. + +EL LÍMITE. + + +[25.] Infinito parece expresar una negacion, puesto que equivale á no +finito. Pero las negaciones no siempre son verdaderamente tales, +aunque así lo indiquen las palabras: porque, si aquello que se niega +es una negacion, el resultado es una afirmacion. Por esto suele +decirse que dos negaciones afirman. Si alguno dice: no ha llovido; y +otro contesta que no es verdad, niega la negacion del otro, pues que +negar la proposicion: no ha llovido, es lo mismo que decir ha llovido, +esto es, afirmar la lluvia. Así para conocer si la palabra infinito +significa una verdadera negacion, es necesario saber qué se entiende +por la palabra finito. + +[26.] Finito es lo que tiene límite. Límite es el término mas allá del +cual no hay nada del objeto limitado. Los límites de una línea son los +puntos mas allá de los cuales la línea no se extiende; el límite de un +número es el extremo mas allá del cual no se extiende el número; el +límite de los conocimientos de un hombre es el punto á donde llegan, y +del cual no pasan. Siendo el límite, negacion; negar el límite es +negar la negacion, y de consiguiente afirmar. + +[27.] Por estos ejemplos se echa de ver que el límite tomado en el +sentido vulgar, expresa una idea algo distinta del límite definido por +los matemáticos. Estos llaman límite á toda expresion finita, infinita +ó nula, á la cual se puede acercar continuamente una cantidad, sin que +jamás pueda alcanzarla. Así el valor 0/a es el límite del decremento +de un quebrado, cuyo numerador es variable x/a; porque, suponiendo que +x va menguando continuamente, el quebrado se acercará á la expresion +0/a, sin que jamás pueda llegar á confundirse con ella, mientras la +cantidad x no se desvanezca del todo. Si suponemos (b+x)/a donde la x +vaya decreciendo, la expresion se acercará continuamente á esta otra +(b+0)/a = b/a, la cual será el límite del quebrado. Suponiendo la +expresion a/x y que x va menguando, nos acercaremos continuamente a la +expresion a/0 = [oo], valor infinito á que el quebrado no llegará +nunca mientras x no se convierta en 0, lo que jamás podrá verificarse, +habiendo de ser x una verdadera cantidad. Con estos ejemplos se ve por +qué los matemáticos admiten límites finitos, infinitos, y nulos. +Además se manifiesta tambien como en estos casos se toma la palabra +límite, en un sentido diferente del vulgar, que es tambien el +filosófico. + +[28.] Límite pues, expresa una verdadera negacion; y así la palabra +finito ó limitado envuelve por necesidad una negacion. No se limita lo +que no es; por consiguiente, lo finito no puede ser una negacion +absoluta. Esta seria la nada, y la nada no se llama finita. Luego en +la idea de finito entran dos: 1.º ser, 2.º negacion de otro ser. Una +línea de un pié envuelve dos cosas: el valor positivo de un pié, y la +negacion de todos los otros valores fuera del de un pié. Luego lo +finito en cuanto finito, envuelve una negacion referida á un ser. Si +pudiésemos expresar en abstracto esta idea usando del término finidad, +así como tenemos el de infinidad, diríamos que la finidad en sí, nada +expresa, sino la negacion de ser referida á un ser. + +[29.] De esto se infiere que la palabra infinito no es negativa; pues +que con ella se niega una negacion; infinito es lo no finito, esto es +lo que no tiene carencia de ser; y por consiguiente lo que posee todo +el ser. + +[30.] Tenemos pues alguna idea de lo infinito, y esta no es una pura +negacion; sin embargo no se crea que con esto hemos llegado al último +término del análisis de la idea de lo infinito. Mucho nos falta que +andar, y despues de largas investigaciones es dudoso que obtengamos un +resultado satisfactorio. + + + + +CAPÍTULO V. + +CONSIDERACIONES SOBRE LA APLICACION DE LA IDEA DE LO INFINITO Á LA CANTIDAD +CONTINUA, Y Á LA DISCRETA EN CUANTO SE EXPRESA EN SERIES. + + +[31.] Una de las propiedades características de la idea de lo infinito +es su aplicacion á órdenes muy diferentes. Esto da lugar á importantes +consideraciones que contribuyen no poco á la aclaracion de dicha idea. + +[32.] Desde el punto en que me encuentro, tiro una línea en la +direccion del norte, y es evidente que puedo prolongarla hasta lo +infinito. Dicha línea es mayor que otra cualquiera finita; ninguna de +estas puede ser tan larga como ella; porque siendo finita, tendrá un +valor determinado, por lo cual si la superpongo á la infinita, solo +llegará hasta un cierto punto, y no pasará de allí. Parece pues que +esta línea es infinita en toda la propiedad de la palabra; porque no +habiendo medio entre lo finito é infinito, y no siendo ella finita +pues que acabamos de demostrar que es mayor que todas las finitas, +habrá de ser infinita. + +La demostracion anterior parece que nada deja que desear; no obstante, +hay tambien en contra de la infinidad de dicha línea una razon +concluyente. Lo infinito carece de límites, y esta línea los tiene, +pues que partiendo del punto desde el cual se la tira, hácia el norte, +no se extiende en la direccion del sud. + +[33.] Esta línea es mayor que todas las finitas; pero es dable +encontrar otra mayor que ella. Si la suponemos prolongada en la +direccion del sud, la que resulte de ella mas la prolongacion, será +mas larga; y si en la direccion del sud se la prolonga hasta lo +infinito, el resultado será una línea doble de la primera. + +[34.] Con la prolongacion de una línea hasta lo infinito en las dos +direcciones opuestas, parece que resulta una línea absolutamente +infinita. A primera vista no se concibe que pueda haber un valor +lineal mayor que el de una recta prolongada hasta lo infinito, en +direcciones opuestas; sin embargo no es así; y considerando que al +lado de esta recta se pueda tirar otra, finita ó infinita, y que la +suma de las dos formará un valor lineal mayor que la primera, tenemos +que esta no era infinita; puesto que es dable encontrar otras mayores +que ella. Y como por otra parte es evidente que se pueden tirar +infinitas líneas prolongadas hasta lo infinito, resulta que ninguna de +ellas forma un valor lineal infinito, puesto que no es mas que una +parte de la suma lineal que resulta del conjunto de las líneas que se +pueden tirar. + +[35.] Reflexionando sobre esta contradiccion que parece encontrarse en +nuestras ideas, se descubre que la idea de infinito es indeterminada, +y por tanto susceptible de aplicaciones diferentes. Así en el caso que +nos ocupa, no puede dudarse de que la recta prolongada hasta lo +infinito tiene alguna infinidad, pues que es cierto que carece de +límite en sus respectivas direcciones. + +[36.] Este ejemplo hace conjeturar que la idea de infinito no nos +representa nada absoluto; pues que aun en los objetos que mas claros +se ofrecen á nuestro espíritu, cuales son los de la intuicion +sensible, encontramos bajo un aspecto la infinidad, que por otro vemos +contrariada. + +[37.] Lo que hemos observado en los valores lineales, se extiende +tambien á los numéricos expresados en series. En las matemáticas se +habla de las series infinitas; pero si bien se reflexiona no hay +ninguna que merezca este nombre. Sea la serie a, b, c, d, e,.... se la +llamará infinita, si sus términos continúan hasta lo infinito. No +puede negarse que hay infinidad bajo un aspecto, porque falta el +límite que ponga fin á la serie en un sentido; pero es evidente que el +número de sus términos no será jamás infinito, pues que hay otros +mayores; cual seria por ejemplo, si al continuar la serie de izquierda +á derecha la continuásemos al mismo tiempo de derecha á izquierda en +esta forma + + ...., e, d, c, b | a, b, c, d, e,.... + +en cuyo caso es evidente que el número de los términos seria duplo del +primero. + +Luego las series llamadas infinitas no lo son ni pueden serlo, +hablando con rigor. + +[38.] Pero lo curioso es que la infinidad no se encuentra en la serie, +ni aun suponiéndola prolongada en direcciones opuestas; porque si á su +lado imaginamos otra, es evidente que la suma de los términos de las +dos, será mayor que la de una de ellas; de donde resultará que ninguna +será infinita. Y como es evidente que sean cuales fueren las series, +siempre se pueden imaginar otras, resulta demostrado que no puede +haber una serie infinita en el sentido que los matemáticos toman la +palabra serie; esto es, por una continuacion de términos; no +excluyendo la posibilidad de otras continuaciones, á mas de la +supuesta infinita. + +[39.] Las dificultades contra la infinidad lineal, se extienden á la +de superficie. Suponiendo un plano infinito, es evidente que se pueden +tirar infinitos planos distintos del primero, y que le corten en +infinita variedad de ángulos: la suma de estas superficies será mayor +que una cualquiera de ellas. Luego la prolongacion infinita de un +plano en todas direcciones, no constituye una verdadera superficie +infinita. + +[40.] Un sólido dilatado en todas direcciones parece infinito; pero si +se reflexiona que en la idea matemática del sólido no entra la de +impenetrabilidad; se verá que dentro de un sólido infinito, se puede +colocar otro, cuyo volúmen sumado con el del primero, dará un valor +duplo de este. Sea E un espacio puro y vacío, que imaginaremos +infinito; sea M, un mundo de igual extension que se coloca en él, y le +llena; es evidente que E+M, será mayor que E. Luego aunque supongamos +á E infinito igual á [oo]; tendremos que siendo M tambien igual á +[oo], resultará E+M = [oo] + [oo] = 2 [oo]. Y como este valor expresa +el volúmen; el primero no será infinito, porque se puede duplicar. Si +se prescinde de la impenetrabilidad, la operacion puede repetirse +hasta lo infinito; luego, el primer infinito, lejos de merecer este +nombre parece una cantidad susceptible de incrementos infinitos. + + + + +CAPÍTULO VI. + +ORÍGEN DE LA VAGUEDAD Y APARENTES CONTRADICCIONES EN LA APLICACION DE +LA IDEA DE LO INFINITO. + + +[41.] Las dificultades que se ofrecen al aplicar la idea de la +infinidad, parecen probar que dicha idea ó no existe para nosotros, ó +es muy confusa; pero estas mismas dificultades tambien indican por +otra parte, que la poseemos, y muy perfecta. ¿Por qué descubrimos que +no son infinitos los números que á primera vista nos lo parecian? ¿por +qué negamos la infinidad de ciertas dimensiones, no obstante su +infinita prolongacion en un sentido? porque examinando bien dichos +objetos, hallamos que no corresponden al tipo de la infinidad. Si este +tipo no existiera en nuestro entendimiento ¿cómo seria posible que nos +sirviésemos de él? ¿Cómo podríamos compararle los seres, si él nos +fuese desconocido? ¿Es posible saber cuándo una cosa llega á un +extremo, si no tenemos idea del extremo? Esto equivaldria á comparar +sin punto de comparacion, es decir, á ejercer un acto contradictorio. + +[42.] A pesar de estas razones que parecen concluyentes en favor de la +existencia de la idea de lo infinito, si interrogamos nuestro interior +no podemos negar que experimentamos cierta vaguedad, cierta confusion, +que inspira vehementes dudas sobre la realidad de esta idea. ¿Qué se +le ofrece á nuestro espíritu al pensar en lo infinito? la imaginacion +abandonada á sí misma, extiende el espacio, agranda las dimensiones de +cuanto le ocurre, multiplica indefinidamente los números, pero sin +ofrecer á la inteligencia nada con el carácter de infinito. Si +prescindimos de la imaginacion, y nos referimos al entendimiento puro, +aunque descubrimos en él un tipo para juzgar de la infinidad ó no +infinidad de los objetos que se le presentan, al reflexionar sobre el +tipo en sí, perdemos la claridad que antes nos iluminaba, y hasta nos +quedamos perplejos sobre la existencia del mismo. + +[43.] ¿Negaremos la existencia de dicha idea? ¿abandonaremos el +intento de explicarla? creo que no debemos hacer ni uno ni otro, que +es preciso admitirla, que no es imposible explicarla, y que hasta se +puede señalar la razon de la oscuridad que en ella encontramos. + +[44.] Ante todo conviene advertir que una de las causas de la +confusion en que andan envueltas las discusiones sobre la idea de lo +infinito, nace de que no se hace distincion entre el conocimiento +intuitivo y el abstracto (Lib. V, cap, XI). Si se hubiese atendido á +esta distincion, se hubieran evitado muchas dificultades. Con decir +que la idea de lo infinito no es intuitiva sino abstracta, se prepara +la solucion á las principales objeciones que contra ella se dirigen. + +[45.] La idea de infinidad no es para nosotros intuitiva: esto es, no +ofrece á nuestro entendimiento un objeto infinito; esa intuicion no +puede verificarse mientras no veamos la misma esencia de Dios, como +sucederá en la otra vida. + +[46.] Si tuviésemos ahora la intuicion de un objeto infinito, veríamos +sus perfecciones infinitas, tales como son, con sus propios +caractéres; ó mas bien, veríamos como todas las perfecciones, +dispersas en los seres limitados, se reunen en una sola perfeccion +infinita. Cuando quisiésemos referir la idea de lo infinito á objetos +determinados, por ejemplo á la extension, veríamos que estos objetos +se hallan en contradiccion con la idea; no nos seria dable modificarla +de varias maneras, aplicarla primero en un sentido y luego en otro muy +diferente: la idea única, simplicísima se referiria siempre á un +objeto único, simplicísimo; y este nó indeterminado, nó vago, como +ahora, sino con la determinacion de una existencia necesaria y de una +perfeccion infinita. El ser infinito nos seria dado en intuicion, como +se nos dan los hechos de nuestra propia conciencia: el conocimiento +que de él tendríamos seria de un objeto eminentemente incomunicable +como predicado, á cualquier órden de cosas finitas; y cuando se nos +preguntase si la idea de esa infinidad es aplicable á un número ó á +una extension, veríamos una contradiccion tan manifiesta como si nos +propusiéramos identificar un acto de nuestra conciencia con los +objetos externos. + +[47.] La indeterminacion que nos ofrece la idea de infinidad; la +facilidad que experimentamos para modificarla de varias maneras y +aplicarla á objetos diversos, en sentidos muy diferentes; nos está +indicando que no es intuitiva sino abstracta é indeterminada: que es +uno de aquellos conceptos generales que nos sirven para tener algun +conocimiento de las cosas cuya intuicion no se nos ha concedido. + +Esta observacion hasta para señalar el orígen de la vaguedad que +experimentamos en la idea de lo infinito. Como los conceptos +indeterminados, por lo mismo que son indeterminados, no se refieren á +ningun objeto en particular, ni á ninguna propiedad, que por sí sola +sea concebida como realizable, no encierran aquellas determinaciones +que fijan de una manera absoluta nuestro conocimiento. La misma +indeterminacion con que ofrecen alguna propiedad de los seres, da +motivo á la diversidad de las aplicaciones, segun son diversas las +propiedades particulares que se combinan con la general. Si se nos da +un triángulo rectángulo, conociendo la medida de todas sus líneas y de +sus ángulos agudos, la determinacion de la idea evita la vaguedad +intelectual, y no permite la aplicacion á diversos casos de lo que de +suyo es determinado y fijo; pero si se nos da un triángulo rectángulo +en general, sin determinársenos el valor de sus líneas y de sus +ángulos agudos, las aplicaciones pueden ser infinitas. A medida que la +idea del triángulo vaya siendo mas general é indeterminada, se +aumentará la variedad de sus aplicaciones. + +[48.] Las ideas indeterminadas, para representar algo, necesitan una +propiedad á la cual se apliquen, y que sea como la condicion bajo la +cual se realicen ó se puedan realizar; hasta que dicha aplicacion se +verifica, son formas intelectuales puras, á las cuales no se puede +pedir la representacion de nada determinado. Y no quiero decir con +esto que dichas ideas sean conceptos vacíos, é inaplicables fuera del +órden sensible, como pretende Kant cuya opinion llevo ya impugnada +(Lib. V, cap. XIV, XV y XVI); sino que concediéndoles un valor +universal, les niego el que por sí solos tengan un valor +representativo de algo realizable, sin mas propiedad que lo que ellos +expresan. Ateniéndonos al mismo ejemplo podemos observar, que la idea +_pura_ de triángulo es irrealizable; porque todo triángulo _real_, +contendrá algo mas que lo contenido en la idea; pues que será +rectángulo ú oblicuángulo, etc. etc. de todo lo cual prescinde la idea +pura. Si las notas encerradas en el concepto van siendo mas +indeterminadas, la indeterminacion del objeto será mayor; y por +consiguiente mas vago será lo que se ofrezca al entendimiento, y mas +numerosas y variadas las aplicaciones que se podrán hacer de la idea. +Así sucede en las de ser, no ser, límite, y otras semejantes. + + + + +CAPÍTULO VII. + +EXPLICACION FUNDAMENTAL DE LA IDEA ABSTRACTA DE LO INFINITO. + + +[49.] Supuesto que nuestra idea de lo infinito no es intuitiva, sino +abstracta, veamos cómo se puede explicar su verdadera naturaleza. + +Tenemos idea del ser y de su opuesto el no ser: consideradas en sí +mismas, son ideas generales puras, sumamente indeterminadas, +aplicables á cuanto se somete á nuestra experiencia. + +De todo ser limitado podemos afirmar y negar algo: afirmar lo que es; +negar lo que no es; el límite como tal, no se concibe sino cuando se +niega una cosa de otra. + +[50.] Nuestro ser nos ofrece una actividad nunca agotada, pero siempre +limitada, por la falta ó la resistencia de los objetos; el mundo +externo es un conjunto de seres que se nos ofrece con mucha variedad +de limitaciones. + +Luego la experiencia tanto interna como externa nos da idea de lo +finito, esto es, de un ser que envuelve algun no ser: el bruto siente, +mas no entiende: _es_ sensitivo, hé aquí el ser; _no es_ inteligente, +hé aquí el límite. El hombre es sensitivo é inteligente; el límite del +bruto no es el del hombre. Entre los seres inteligentes, el uno +entiende mas cosas que otro; el límite de este no es el límite de +aquel. + +[51.] Encontrando límite en la experiencia interna y externa, es +evidente que podemos formarnos la idea general de límite, esto es, de +una negacion aplicada á un objeto. + +[52.] La misma experiencia nos enseña que los límites de unas cosas no +son los de otras; que tal límite aplicado á un objeto debe ser negado +de otro; comparando los seres entre sí, nos hallamos frecuentemente en +el caso de _negar ciertos_ límites. Como nuestro entendimiento tiene +la fuerza de generalizar, es evidente que la negacion de _ciertos_ +límites que encontramos aplicable á muchos objetos, podemos concebirla +en general, teniendo un concepto indeterminado en que se incluyan +estas dos ideas _negacion_ y _límite_. + +[53.] No veo que se pueda objetar nada á la posibilidad y existencia +de este concepto: sin embargo como necesito de este hecho para +explicar la idea de infinidad, voy á robustecerle con algunas +observaciones. + +Tenemos alguna idea de la negacion en general; este es un hecho +primitivo de nuestro espíritu; sin él no son posibles los juicios +negativos, ni nos seria dado conocer el principio de contradiccion: es +imposible que una cosa _sea y no sea_ á un mismo tiempo: _no sea_, hé +aquí la negacion; luego es indudable que la concebimos. Este concepto +es general, pues no encierra ninguna determinacion: se habla del no +ser sin referirse á ningun objeto particular, ni siquiera á una +especie ó género que contenga alguna determinacion; luego el concepto +de la negacion es general y absolutamente indeterminado. + +[54.] Tenemos idea de límite; porque como hemos visto ya, es una +negacion aplicada á un ser. Tenemos además la idea de negacion de +límite, porque así como le concebimos aplicado ó aplicable, podemos +concebirle y le concebimos en efecto, no aplicado ó no aplicable. A +cada paso negamos límites determinados: generalizando esta idea, +resulta la negacion general de límite en general. + +[55.] Con las observaciones que preceden podemos señalar lo que se +contiene en la idea de lo infinito. En mi juicio esta idea es un +concepto general que envuelve los dos siguientes: 1.º ser en general; +2.º negacion de límite, tambien en general. La reunion de estos dos +conceptos constituye la idea abstracta de lo infinito. + +[56.] El concepto de límite generalizado y negado, nos da alguna idea +de la infinidad en abstracto, pero nó idea de una cosa infinita. Sin +conocer intuitivamente un objeto infinito, y solo alcanzando á +formarnos idea muy imperfecta de él, podemos hablar de la infinidad, +sin caer en contradiccion, determinando los casos en que se halla +aplicada á un ser, ó á un órden de seres, real ó posible. Si bien se +observa, el hombre tiene muchas ideas de este género vago; pero que no +obstante le sirven para cuanto necesita. Hagámoslo sensible con +algunas aplicaciones. + +[57.] Se le muestran á un ignorante algunos sabios, y se le asegura +que uno entre ellos sabe mas que todos los otros juntos. El pobre +ignorante no tiene ninguna idea de lo que sabe el que mas ni el que +menos, ni del grado de la ciencia, ni de la ciencia misma, pero tiene +en general las ideas de grado, de mas y de menos, así como la de +conocimiento; pues bien, esto le basta para hablar sin contradecirse, +ni confundirse, de la mayor ciencia del uno y de la menor ciencia de +los otros, y aun para resolver con acierto las cuestiones que se le +ofrezcan sobre la ciencia de aquellos individuos, en cuanto se hallan +contenidas en la idea general de que la ciencia de uno es mayor que la +de todos los otros juntos. + +Otro ejemplo. Un dependiente de un establecimiento donde se hallen +reunidos los mas bellos producto del arte, puede hablar de todos ellos +sin confundirse ni contradecirse, aun cuando sea incapaz de conocer su +mérito, é ignore absolutamente las circunstancias que constituyen la +belleza de los objetos. Le bastará tener idea de perfeccion ó belleza +en general, y vincular con ciertos signos arbitrarios los grados de +perfeccion ó belleza de los objetos, para que pueda designarlos á los +concurrentes, y ponderar la mayor habilidad de un artista, la menor +felicidad de otro, el atinado acierto de aquel, los desaciertos de +este, el mayor valor de las obras del primero, la inferioridad de las +del segundo, y formar otros pensamientos por este tenor que á primera +vista pudieran hacernos creer que el dependiente es un artista +consumado, ó cuando menos un aficionado de grande inteligencia y de +gusto exquisito. + +[58.] Fácil seria manifestar con otros ejemplos la fecundidad de +ciertas ideas generales, y cómo se prestan á innumerables +combinaciones, sin que por ellas conciba el entendimiento nada +determinado. Hé aquí precisamente lo que nos sucede con la idea de lo +infinito: en vano nos preguntamos qué es lo que corresponde á ella en +nuestro interior: el concepto de ser en general y de negacion de +límite, nada nos presentan fijo, sino ciertas condiciones abstractas á +que vamos sometiendo los objetos, á medida que se ofrecen á nuestra +intuicion, ó que por lo menos se nos presentan con algunas propiedades +que los caractericen, permitiéndonos formar una idea menos vaga de la +negacion del límite. + + + + +CAPÍTULO VIII. + +SE COMPRUEBA CON APLICACIONES Á LA EXTENSION, LA DEFINICION DE LA +INFINIDAD. + + +[59.] Hemos explicado la idea de infinidad en general, por los +conceptos indeterminados de ser y negacion de límite. Para +cerciorarnos de que la explicacion es fundada, y de que se han +señalado los caractéres constitutivos del concepto, veamos si sus +aplicaciones á objetos determinados corresponden á lo que se ha +establecido en general. + +Si la idea de infinidad consiste en lo que se ha dicho, se verificará +que será susceptible de aplicarse á todos los objetos de la intuicion +sensible ó del entendimiento puro, obteniéndose los resultados que +deben obtenerse, inclusas las anomalías que anteriormente se han hecho +notar (Cap. V). + +[60.] Las anomalías, ó mas bien contradicciones, que parecen +encontrarse en las aplicaciones de la idea de infinidad, ofreciéndose +como infinita una cosa que luego se descubre no serlo, se originan de +que se aplica dicha idea bajo condiciones diferentes. Esta variedad no +seria posible, si la idea representase algo determinado; pero como +solo contiene la negacion de límite en general, unida á un ser tambien +en general, resulta que esta negacion la sometemos en cada caso á +condiciones particulares, y así sucede que cuando pasamos á otras +condiciones, la idea general no puede darnos el mismo resultado. + +[61.] Una línea tirada desde el punto en que nos encontramos, en +direccion del norte y prolongada hasta lo infinito, nos ha resultado +infinita y no infinita (Cap. V). Esta contradiccion solo es aparente: +en la realidad no hay mas que el diferente resultado á que debe +conducir la idea general por la condicion bajo la que se le aplica. + +Cuando consideramos una línea prolongada hasta lo infinito en la +direccion del norte, no aplicamos la idea de infinito á un valor +lineal en abstracto, sino á una recta que parte de un punto y +prolongada solo en una direccion: el resultado es el que debe ser; se +afirma la negacion del límite bajo una condicion; el infinito resulta +sujeto á la misma condicion. Se dirá que no hay medio entre el sí y el +nó, y por consiguiente entre lo infinito y no infinito; pero no es +difícil soltar la dificultad observando que el sí y el nó para ser +contradictorios, se han de referir á una misma cosa, lo que no sucede +cuando se han cambiado las condiciones del objeto. + +[62.] Si en vez de suponer una prolongacion sola, hubiésemos tratado +de aplicar la negacion de límite á una recta en general, es evidente +que debiéramos haberla prolongado en los dos sentidos opuestos; +entonces nos resultaba un nuevo infinito con arreglo á la nueva +condicion. + +Ya hemos visto (Cap. V) que ni aun en este caso teníamos un valor +lineal infinito en todo rigor; pues que esta recta solo formaba parte +de la suma de otras que se podian imaginar. ¿Qué diremos pues de ella? +¿será infinita ó nó? ambas cosas se pueden decir haciendo la +distincion debida. Será infinita, esto es, tendremos la idea de +infinidad ó negacion de límite, aplicada con todo rigor á una linea +recta _sola_; pero si en vez de tratar de _una recta sola_ se trata de +un _valor lineal_, sin ninguna condicion, la línea supuesta no será +infinita; la negacion de límite no está aplicada bajo aquella +condicion; el resultado pues será diferente, dejará de ser infinito. + +[63.] Considerando dos líneas solas se puede hacer notar la misma +anomalía. Supóngase una recta prolongada en los dos sentidos hasta lo +infinito, y descríbase á su lado una curva que en undulaciones +continuas se vaya prolongando hasta lo infinito en direccion paralela +á la recta. Serán ambas infinitas segun como se las considere. Si se +atiende solo á su direccion, prescindiendo del valor lineal que +encierran, ambas son infinitas; pero si se atiende á este, la curva es +mas larga que la recta porque es evidente que tomando una parte de la +curva correspondiente á una parte de la recta y extendiendo ó +rectificando la de la curva, resultará mayor que la de la recta; y +como esto se puede hacer en toda la prolongacion de las líneas +tendremos que el valor lineal de la curva será mayor que el de la +recta en proporcion á la ley de sus undulaciones. + +[64.] Por esta doctrina se echa de ver como la idea de infinidad puede +aplicarse bajo diferentes condiciones, y producir diferentes +resultados, sin ninguna contradiccion. Lo que es infinito bajo un +aspecto, no lo es bajo otro; y de aquí procede lo que se llama +_órdenes de infinitos_, y que tanto figuran en las matemáticas; pero +repito que estas contradicciones no son susceptibles de explicacion si +se atribuye á la idea de infinito un valor absoluto y no se le +considera como la representacion abstracta de negacion de límite. + +[65.] ¿Es posible concebir en una línea recta ó curva, una longitud +infinita absolutamente hablando, ó sea un valor lineal, al cual se +aplique absolutamente la negacion de límite? creo que nó: porque sea +cual fuere la línea que consideremos, siempre se podrán tirar otras +cuyo valor sumado con el de la primera, será mayor que el de esta +sola. Hé aquí un caso en que hallamos contradiccion entre la negacion +de límite y la condicion á la cual se la quiere someter. Se exige un +valor lineal al cual se aplique absolutamente la negacion de límite; y +por otra parte se exige que este valor lineal se presente en una línea +determinada, la cual por el hecho de ser determinada excluye la +negacion absoluta de límite: se ponen en el problema datos +contradictorios, el resultado ha de ser pues una contradiccion. + +[66.] ¿Qué deberemos suponer para concebir un valor lineal +absolutamente infinito? bastará no suponer ninguna condicion que +excluya la negacion absoluta de límite. Aquí es menester distinguir +entre el concepto puro, y la intuicion sensible en que se exprese. El +concepto de un valor lineal infinito existe, desde el momento que +unimos las dos ideas generales: valor lineal y negacion de límite. La +intuicion sensible en que pueda representarse dicho concepto no es tan +fácil excogitarla, ni aun en general. Para llegar á ella en algun +modo, es preciso que imaginemos un espacio sin ningun límite; y que +entonces considerando en general todas las líneas que en él se pueden +tirar rectas ó curvas, en todas direcciones, y bajo todas las +condiciones posibles, tomemos la suma de todos estos valores lineales: +el resultado será un valor lineal absolutamente infinito, porque le +habremos aplicado la negacion de límite sin ninguna restriccion. + +[67.] Del mismo modo podremos obtener un valor de superficie infinito; +porque es evidente que se le puede aplicar todo cuanto hemos dicho de +los valores lineales. + +[68.] Es de notar que en todos estos casos aplicamos la negacion de +límite á la extension considerada únicamente en algunas de sus +dimensiones. Si queremos obtener una extension infinita absoluta, es +necesario que no prescindamos de ninguna dimension; por manera que el +infinito absoluto de este órden es la extension en todas sus +dimensiones, negando absolutamente el límite. Pero tambien es de notar +que aun para obtener un valor de líneas ó de superficies, +absolutamente infinito, necesitamos ya presuponer el valor de +extension absolutamente infinito; pues á esto equivale el suponer el +espacio infinito en que se puedan tirar las líneas y las superficies +en todas las direcciones, y bajo todas las condiciones posibles. + + + + +CAPÍTULO IX. + +CONCEPTO DE UN NÚMERO INFINITO. + + +[69.] ¿Concebimos nosotros un número infinito? Por una parte parece +que nó, pues que dudamos de su posibilidad; duda que no existiria, si +tuviéramos su idea. Por otro lado parece que sí, pues que conocemos +desde luego cuándo un número no es infinito; lo que no sucederia, si +no tuviésemos idea de número infinito. + +Lo que hemos demostrado con respecto á la infinidad de las series +(Cap. V), parece indicar que la idea del número infinito es una +ilusion, puesto que números que habíamos creido infinitos, se nos +presentan luego como no infinitos. + +Yo creo que esta cuestion se puede resolver por los mismos principios +que las del capítulo precedente. No veo ninguna dificultad en admitir +la idea de un número infinito, ni que de ella resulte contradiccion de +ninguna clase. + +[70]. Número es una coleccion de unidades; esta idea nosotros la +tenemos en toda su generalidad; para concebir el número, no +necesitamos saber ni de qué clase son ni cuántas. La idea de número en +general prescinde absolutamente de semejantes determinaciones. Es +evidente que sea cual fuere el número determinado que imaginemos, +siempre podemos concebir otro mayor; aun cuando al número le podemos +señalar un límite, este podemos retirarle indefinidamente, de suerte +que el límite de uno no sea el límite de otro. Unimos pues á la idea +de número la idea de límite y la de negacion de cierto límite; luego +si además unimos á la idea de número en general, la de negacion de +todo límite en general, formaremos idea de un número infinito. + +[71]. ¿Qué nos representará esta idea? Nada determinado: es un +concepto enteramente abstracto, formado de dos igualmente abstractos: +número y negacion de límite. No le corresponde ningun objeto +determinado; es obra de nuestro entendimiento referida á objetos en +general, sin determinacion de ninguna especie. Ahora podremos resolver +las dificultades arriba indicadas. + +[72]. ¿Por qué una serie de términos se nos ofrece como infinita, y +luego bien examinada, vemos que no reune los caractéres de infinidad? +Porque en el primer caso aplicamos la negacion de límite bajo una +condicion de que nos desentendemos en el segundo. + +Tomemos una serie + +a, b, c, d, e,.... + +Es evidente que la podemos continuar hasta lo infinito, y concebir que +se niega todo límite á su prolongacion: el número de términos es +infinito en este sentido, porque la idea de negacion de límite está +realmente aplicada á la serie. Cuando preguntamos si el número de los +términos es infinito absolutamente, prescindimos de la condicion con +que habíamos unido la negacion de límite: lo que era pues infinito en +un caso, no puede serlo en otro: no hay una verdadera contradiccion; +porque el sí y el nó se refieren á suposiciones diferentes. + +[73.] Tomemos una línea y midámosla por piés. Prolongando esta línea +se multiplicará el número de piés; y en general podemos concebir +negado el límite á dicha multiplicacion. Entonces el número de piés +resultará infinito. Considerando luego que el pié tiene doce pulgadas, +si en vez de tomar por unidad el pié tomamos la pulgada, el resultado +será un número doce veces mayor: hé aquí dos números infinitos, +mayores el uno que el otro. ¿Hay en esto alguna contradiccion? nó por +cierto: lo que hay es una diferente combinacion de ideas. En el primer +caso, la idea de negacion de límite estaba subordinada á una +condicion: la division de la línea en piés; en el segundo, +introducimos una condicion diferente: la division de la línea en +pulgadas. + +[74.] Pero se nos replicará tal vez, estos números considerados en sí +mismos, prescindiendo de que se refieran á piés ó á pulgadas, ¿son +iguales ó nó? y en ambos casos ¿son infinitos ó nó? la objecion se +desvanece haciendo notar la equivocacion en que se funda. Si se +prescinde enteramente de toda relacion á divisiones determinadas, se +considera el número en general, en cuyo supuesto no hay dos casos sino +uno; solo entonces no puede haber relacion de mayor y menor, porque +solo se tiene el concepto del número en general combinado con la idea +de negacion de límite tambien en general: el resultado pues, será el +número infinito en toda su abstraccion (70). + +La dificultad estriba en una contradiccion, que á primera vista no se +nota; se quiere prescindir de condiciones particulares, para saber si +los números en sí, son infinitos ó nó; y no se quiere prescindir de +ellas, pues solo atendiendo á las mismas, tiene sentido la objecion, +que siempre supone la division en varias especies de unidades. Cuando +se habla pues de _estos_ números, y al mismo tiempo se pretende +considerarlos _en sí_, se incurre en una contradiccion, tomándolos á +un mismo tiempo con las condiciones particulares y sin ellas. + +[75.] Inferiremos de lo dicho que el concepto de número infinito +considerado en su mayor abstraccion, prescindiendo de la naturaleza y +relaciones de las cosas numeradas, no es contradictorio, pues que no +encierra mas que las dos ideas de número, ó sea conjunto de seres, y +absoluta negacion de límite; pero esto no es bastante para afirmar que +el número infinito sea realizable. El número infinito no puede ser +actual, sin que haya un conjunto de seres infinito; y estos seres +realizados, no pueden ser seres abstractos, que no encierren nada mas +que ser, sino que han de tener sus propiedades características, y han +de estar sujetos á las condiciones que estas les impongan. Como en el +concepto general se prescinde absolutamente de dichas condiciones, no +puede descubrirse por el concepto solo, la contradiccion que en ellas +pueda haber; de donde resulta que no encerrándose en el concepto +ninguna contradiccion, se puede tropezar con ella tan pronto como se +quiera realizar lo que está contenido en el mismo. Así podrá suceder +que sin ser contradictorio el concepto general é indeterminado, lo sea +su realizacion: á la manera que se conciben perfectamente ciertas +teorías mecánicas, que sin embargo no pueden reducirse á la práctica, +porque no lo consiente la materia á que se debieran aplicar. Los seres +finitos son, por decirlo así, la materia en que se han de realizar los +conceptos metafísicos é indeterminados: la posibilidad de estos no +prueba de una manera absoluta la posibilidad de aquellos. La realidad +puede traer consigo tales determinaciones que envuelvan una +contradiccion que en el concepto general se hallaba en estado latente, +y que al llegar á la realidad se pone de manifiesto. + + + + +CAPÍTULO X. + +CONCEPTO DE LA EXTENSION INFINITA. + + +[76.] ¿Es concebible la extension infinita? Este concepto incluye dos +ideas: la de extension y la de negacion absoluta de límite. La de +extension es á su vez un concepto general, referido á esa intuicion, +que sea lo que fuere en sí y en su objeto, representa la extension ó +el conjunto de las tres dimensiones, cuya forma pura es el espacio. Es +evidente que nosotros podemos reunir en un concepto estas dos ideas: +extension en general, y negacion de límite; y si á esto se llama idea +de una extension infinita, es claro que poseemos dicha idea. Salta á +los ojos que en este concepto de la extension infinita, se prescinde +de todas las condiciones de realidad; y que no sabemos todavía, si en +la naturaleza de los seres extensos, se hallaria algo, que se opusiese +á la absoluta infinidad de su extension; y por consiguiente ignoramos, +si hay aquí alguna contradiccion latente, que no podemos conocer por +solo el concepto general. + +[77.] Nótese bien que aquí hablo de la idea, y nó de la representacion +sensible de la extension; porque si bien tengo por posible aun para +nosotros, el concepto de una extension infinita, no pienso lo mismo de +su representacion sensible. Esta podemos dilatarla indefinidamente, +mas nó hacerla infinita. + +A mas de que la conciencia nos atestigua dicha imposibilidad, la razon +la demuestra. En efecto: las representaciones sensibles internas, no +son mas que una repeticion de las externas; ó cuando menos están +formadas de los elementos que estos suministran. La vista y el tacto +son los dos sentidos que nos producen representacion de extension, y +es evidente que ambos necesitan un límite: al tacto no se le ofrece +sino lo inmediato; la vista no ve, sin un límite que le envie los +rayos luminosos. Las representaciones sensibles internas, sean las que +fueren, no pueden perder ese carácter de limitacion: dilatarán el +objeto cuanto se quiera; retirarán el límite, mas no le destruirán, so +pena de destruirse á sí propias. Luego es imposible para nosotros, y +para todo ser sensible, la imaginacion de una extension infinita. + +[78.] Contra la infinidad de la extension, en cuanto nos la podemos +representar en un volúmen sin límites, he propuesto mas arriba [40] +una dificultad fundada en que como la idea de impenetrabilidad no +entra en el concepto de sólido, dentro de un infinito, se podrá +colocar otro, y así sucesivamente; por manera que la penetrabilidad +da orígen á otra serie que tampoco tendrá fin. Pero esta dificultad +que es concluyente si se trata del concepto de sólidos que encierra +algo mas que la pura idea de extension, no lo es cuando nos +limitamos á esta idea: porque entonces, la extension implica +necesariamente el que unas partes estén _fuera_ de otras, pues que +sin este _fuera_, no es posible concebirla. Es cierto que dentro de +una parte del espacio puede situarse un cuerpo; y que despojando á +este de la impenetrabilidad, podemos todavía colocar otro en el +mismo lugar, y así hasta lo infinito; pero en tal caso concebimos ya +algo mas que extension pura; unimos algo mas, siquiera en general é +indeterminadamente, á la idea de cosas situadas; pues de otro modo, +no distinguiríamos entre el espacio, representante de la extension +pura, y los sólidos que en él se colocasen; y aun estos mismos no +los distinguiríamos entre sí, á no reconocer en ellos alguna +diferencia, siquiera en general é indeterminadamente. + +[79.] Parece pues mas probable que la idea pura de la extension +infinita está en la de un volúmen infinito; la cual no es otra que la +del espacio. Lo demás que puede introducirse en la idea es un elemento +extraño á la misma; pues á la extension pura añade algo que no le +pertenece, como son las diferencias entre los seres extensos, aunque +concebidas con indeterminacion. + + + + +CAPÍTULO XI. + +SOBRE LA POSIBILIDAD DE LA EXTENSION INFINITA. + + +[80.] ¿Qué pensaremos de la posibilidad de esas infinidades que +nosotros concebimos? examinémoslo. + +¿Es posible una extension infinita? no se descubre ninguna +repugnancia: la idea de extension y la de negacion de todo límite, no +se excluyen, por lo menos segun nuestro modo de concebir; mas bien +tenemos dificultad en concebir el límite absoluto de la extension que +no en concebirla ilimitada: mas allá de todo término imaginamos +espacios sin fin. + +[81.] Considerando la cuestion con respecto á la omnipotencia divina, +tampoco se descubre ninguna imposibilidad en la existencia de una +extension sin límites. Mas allá de toda extension puede Dios criar +otra extension; si suponemos que haya querido aplicar su fuerza +creadora á toda la extension posible, habrá criado una extension +infinita. + +[82.] Ofrécese aquí una dificultad. Si Dios hubiese criado una +extension infinita, no podria criar otra extension; luego su poder +estaria agotado, luego no seria infinito. + +Esta dificultad nace de que se entiende en un sentido falso el poder +infinito. Cuando se dice que Dios lo puede todo, no se quiere +significar que pueda hacer cosas contradictorias; la omnipotencia no +es un atributo absurdo, como lo seria si se refiriese á cosas +absurdas. Una extension absolutamente infinita es contradictoria con +otra extension distinta; pues por lo mismo que es infinita +absolutamente, contiene todas las extensiones posibles. Si la +suponemos existente, no será posible otra distinta de ella; al afirmar +que Dios no podria producir otra, no se limita su omnipotencia, solo +se dice que no puede hacer una cosa absurda. + +[83.] Aclaremos mas la solucion anterior. La inteligencia de Dios es +infinita, y no puede entender mas que lo que ahora entiende: todo +progreso supondria imperfeccion, pues que envolveria mudanza de una +inteligencia menor á una inteligencia mayor. Ahora bien; si se dice: +Dios no puede entender mas de lo que entiende en la actualidad, ¿se +limita su inteligencia? es cierto que nó: pues que no puede entender +mas porque entiende todo lo real y todo lo posible, y no es dable +concebir sin contradiccion que pueda entender mas que lo que entiende +en la actualidad; esto no limita la inteligencia, antes afirma su +infinidad; porque no es suceptible de perfeccion por lo mismo que es +infinita. Con este ejemplo se comprende el sentido de la expresion _no +puede_, aplicada á Dios: lo que se niega, no es una perfeccion, sino +un absurdo: por cuya razon observa muy oportunamente Santo Tomás, que +mas bien se debiera decir que la cosa no puede ser hecha, que no que +Dios no puede hacerla. + + + + +CAPÍTULO XII. + +SOLUCION DE VARIAS DIFICULTADES CONTRA LA POSIBILIDAD DE UNA EXTENSION +INFINITA. + + +[84.] Las discusiones sobre la posibilidad de una extension infinita +datan de muy antiguo; y no puede menos de ser así, supuesto que el +grandioso espectáculo del universo, y los espacios que imaginamos mas +allá de todo confin, deben suscitar naturalmente las cuestiones que +siguen. ¿Existe algun límite de tamaña inmensidad? ¿Puede existir? ¿Es +posible que no exista? + +Algunos filósofos opinan en contra de la posibilidad de una extension +infinita; examinemos las razones en que se fundan. + +[85.] La extension es propiedad de una substancia finita, y lo que +pertenece á una cosa finita no puede ser infinito; pues no se concibe +cómo la infinidad de ninguna clase puede caber en un ser finito. Este +argumento no es concluyente. Es verdad que la substancia extensa es +finita, en el sentido de que no tiene la infinidad absoluta, cual se +concibe en el Ser Supremo; mas de aquí no se infiere que no pueda ser +infinita bajo ciertos aspectos. Con decir que ninguna substancia +finita puede tener ninguna propiedad infinita, porque las propiedades +dimanan de la substancia, y de lo finito no puede salir lo infinito, +tampoco se consolida la razon. Para que este argumento valiese seria +menester probar que todas las propiedades de un ser dimanan de su +substancia: las figuras de los cuerpos son propiedades accidentales de +los mismos, y sin embargo muchas de ellas no tienen ninguna relacion +con la substancia, son meros accidentes que aparecen ó desaparecen, nó +por la fuerza interior de la substancia, sino por la accion de una +causa externa. Nosotros vemos la extension en los cuerpos; pero no +conociendo la esencia de la substancia corpórea, no podemos decir +hasta qué punto están ligadas dicha propiedad y la substancia, y si +aquella dimana de esta, ó es únicamente una cosa que se le ha dado y +que se le puede quitar sin alteracion esencial (V. Lib. III, cap. XIX, +XXI, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, XXVIII). + +Además: al decir que de lo finito no puede salir lo infinito, no +negamos que de una substancia finita en su esencia, pueda salir cierta +propiedad infinita. En efecto: por lo mismo que en tal caso +admitiríamos la propiedad infinita, podríamos admitir tambien todo lo +que fuese necesario en la substancia para que en ella se radicase +dicha propiedad, con tal que se salvase el carácter de finito que debe +siempre tener toda criatura. Cuando se niega de estas el que sean +infinitas, y que puedan serlo, se habla de la infinidad esencial, de +la que implica necesidad de ser é independencia absoluta bajo todos +respectos; mas no se trata de una infinidad relativa, cual lo seria la +de extension. + +Empezar por sostener que la extension infinita es imposible porque +toda propiedad de la substancia finita es finita; equivale á suponer +lo mismo que se disputa; pues precisamente la cuestion está en si una +de estas propiedades, la extension, puede ser infinita. Para afirmar +que ninguna lo puede ser, es necesario probar que lo mismo se verifica +de la extension: pues de otro modo la proposicion negativa: «ninguna +propiedad de la substancia finita es infinita» no podria establecerse. +Por donde se ve que el argumento que combatimos, implica en algun modo +una peticion de principio, cuando se funda en una proposicion general, +de la que no podemos estar ciertos antes de tener resuelta la cuestion +presente. + +[86.] La extension infinita debiera ser la mayor de todas, y no hay +ninguna que pueda tener este carácter. Dada una cualquiera, Dios puede +quitarle una cierta cantidad, por ejemplo una vara; y en este caso la +extension infinita se habrá convertido en finita, porque será menor +que la primera; y como la diferencia entre las dos será de sola una +vara, resultará que ni aun la primera habrá sido infinita; pues entre +lo finito y lo infinito, es imposible que no haya mas diferencia que +de una vara. + +Esta dificultad merece una contestacion bien meditada; porque á +primera vista parece tan concluyente, que no se concibe la posibilidad +de una solucion satisfactoria. + +La proposicion de que la diferencia entre lo finito y lo infinito no +puede ser finita, no es de todo punto exacta, y da lugar á diversas +consideraciones. Ante todo es necesario advertir que la diferencia +entre dos cantidades positivas, finitas ó infinitas, no puede ser +absolutamente infinita en el sentido del minuendo. Diferencia es el +exceso que va de una cantidad á otra, y esto entraña por necesidad +algun límite; pues por lo mismo que se trata solo de exceso, se +entiende que no entra en la diferencia la cantidad excedida. Llamando +D la diferencia, A la cantidad mayor, y a la menor, digo que D en +ningun caso puede ser infinita. Por el supuesto tenemos: D=A-a; luego +D+a=A; luego para que llegue D al valor de A, es necesario añadirle a; +luego D no puede ser infinita. Si suponemos A infinita haciendo +A=[oo]; tendremos: D=A-a=[oo]-a; lo que nos da: D+a=[oo]. Luego para +que D se nos haga infinita necesita que le añadamos a; y nunca será +D=[oo], sino en el caso de a=0; pero entonces no será una verdadera +diferencia; pues la ecuacion D=A-a, se convertirá en D=A-0=A; y por +tanto la diferencia no será real sino figurada. + +Se sigue de lo dicho que ninguna diferencia entre cantidades positivas +puede ser infinita absolutamente; y que si en algun modo lo es, no +puede serlo en el sentido del minuendo, y que en tal caso el reunir +estas dos ideas de diferencia é infinito, es incurrir en una +contradiccion[1]. + +[Nota 1: Hablo de diferencia entre cantidades _positivas_, porque +en no suponiéndolas tales, se puede representar algebráicamente una +diferencia infinita. Sean estas dos cantidades (x-a) y (-a). Buscando +la diferencia tenemos: D = (x-a) - (-a) = x-a+a = x.] + +La diferencia entre una cantidad infinita, y otra finita dada, no +podrá ser otra finita dada, sino que será infinita en algun sentido. +Supongamos una línea infinita, y otra finita de un valor dado; la +diferencia entre las dos no la podemos expresar en un valor lineal +finito dado. Porque supuesto que la línea es finita y dada, podremos +suponerla á la línea infinita en una cualquiera de sus direcciones, y +desde uno cualquiera de sus puntos, en cuyo caso llegará hasta un +cierto punto de la infinita, pero esta continuará prolongándose hasta +lo infinito. Si suponemos otra línea finita dada, en la cual pensamos +representar la diferencia, deberemos superponerla á la infinita desde +el punto en que acaba la otra finita, y es evidente que se acabará en +otro punto determinado por la longitud de la misma, luego no agotará +la diferencia entre la línea infinita, y la finita. + +El mismo resultado se encuentra con expresiones algebráicas. Si A es +un valor finito dado, la diferencia entre A y [oo] no puede ser otro +valor finito dado. Porque expresando la diferencia por D, tendremos +[oo]-A=D. Luego D+A=[oo], luego si ambos fuesen valores finitos dados, +un infinito resultaria de dos valores finitos dados, lo que es +imposible. + +Se infiere de esto que una diferencia puede ser infinita en cierto +sentido, segun la acepcion que diésemos á la palabra infinidad. Si +desde el punto en que nos hallamos se tira una línea en la direccion +del norte hasta lo infinito, y luego se la prolonga en la direccion +del sud tambien hasta lo infinito, la diferencia entre la suma de las +dos y una de ellas, será infinita en un solo sentido (Cap. VIII). + +Lo que hallamos en valores lineales lo encontraremos tambien en +expresiones algebráicas: si tenemos el valor infinito 2 [oo], y lo +comparamos con [oo], resultará 2 [oo]-[oo]=[oo]. + +En general teniendo un valor infinito cualquiera, podemos sacar con +respecto á él una diferencia finita cualquiera, con tal que no tomemos +por substraendo, un valor finito dado. Sea [oo] el valor infinito, +digo que podemos encontrarle una diferencia finita. Porque siendo [oo] +un valor infinito, contiene todos los valores finitos de su órden; +luego contiene el valor finito A; y por consiguiente puedo formar esta +ecuación: [oo]-A=B. Sea cual fuere el valor de B, tengo que lo que va +de B á [oo] es A; pues con solo añadir A á B, me resulta [oo]. La +ecuación [oo]-A=B; me da B+A=[oo], y tambien [oo]-B=A; y como A es un +valor finito dado por el supuesto, y A es la diferencia finita dada, +entre [oo] y B, resulta que á todo valor infinito se le puede +encontrar una diferencia finita. + +Inferiremos de esto que el poderse asignar á una extension infinita +una diferencia finita no prueba nada contra su verdadera infinidad. Lo +infinito, por lo mismo que es tal, contiene todo lo perteneciente al +órden en que es infinito: tomando uno cualquiera de aquellos valores, +y considerándole como una diferencia, nos resultará una diferencia +finita. Mas esto lejos de probar la falta de infinidad, confirma su +existencia; pues indica que todo lo finito está contenido en lo +infinito. + +En tal caso el substraendo será infinito bajo cierto aspecto; pero no +lo será en el órden del minuendo, por faltarle la cantidad que se ha +quitado. + +[87.] Hay en contra de la infinidad absoluta de la extension otro +argumento que me parece mas fuerte que ninguno de los anteriores, y +que no sé por qué no habrá ocurrido á los que combaten dicha +posibilidad; hélo aquí. Supongamos existente una extension infinita. +Dios puede anonadarla, y despues criar otra nueva igualmente infinita. +La suma de las dos es mayor que una cualquiera de ellas; luego ninguna +de por sí será infinita. Es evidente que este aniquilamiento se puede +suponer repetido tantas veces como se quiera; de donde resultará una +serie de extensiones infinitas. Los términos de esta serie no pueden +existir á un mismo tiempo, pues que una extension infinita actual +excluye las otras; luego como la suma de las extensiones es mayor que +un número cualquiera de los sumandos, la extension infinita absoluta +debe hallarse, nó en los sumandos sino en la suma, luego la extension +infinita en acto es intrínsecamente imposible. + +Para desvanecer esta dificultad se debe distinguir entre la extension +y la cosa extensa: toda la cuestion gira sobre la posibilidad +intrínseca de la infinidad de la extension, considerada en sí, +prescindiendo absolutamente del sujeto en que se halla. La dificultad +propuesta hace desfilar á nuestros ojos una serie de extensiones +infinitas que se suceden; pero si bien se reflexiona la sucesion se +verifica entre los seres extensos, cuyo número se va multiplicando; +pero nó en la extension misma. La idea pura de la extension infinita +que tenemos para un caso, no se aumenta con las nuevas extensiones que +vienen; la extension aparece, desaparece, reaparece y vuelve á +desaparecer, mas con esto no se aumenta. La sucesion nos indica la +posibilidad intrínseca de su aparicion y desaparicion, su contingencia +esencial, por lo que no le repugna el dejar de existir cuando existe, +y el pasar de nuevo de la no existencia á la existencia. Examinemos +nuestras ideas, y echaremos de ver que concebida la extension +infinita, no la podemos agrandar con ninguna suposicion imaginable; y +que todo cuanto hacemos se reduce á una sucesion de producciones y +aniquilamientos. La idea de la extension infinita parece un hecho +primitivo de nuestro espíritu; esa infinidad que imaginamos en el +espacio, no es otra cosa que el resultado de los esfuerzos de nuestra +idea para expresarse en una realidad. Habiendo sido criados con +intuicion sensible, se nos ha dado la posibilidad de dilatar esa +intuicion en una escala infinita; para esto necesitábamos la idea de +una extension infinita. + + + + +CAPÍTULO XIII. + +SI EXISTE LA EXTENSION INFINITA. + + +[88.] La cuestion sobre la posibilidad de una extension infinita es +muy diferente de la de su existencia. Admitiendo la primera se puede +negar la segunda. + +Descartes sostiene que la extension del mundo es indefinida; pero esta +palabra que puede tener un sentido muy razonable, si se refiere al +alcance de nuestra inteligencia, carece de significado cuando se la +aplica á las cosas. No hay inconveniente en decir que la extension del +mundo es indefinida, si se entiende que nosotros no podemos asignar +sus límites; pero en la realidad los límites existirán ó no existirán, +independientemente de la posibilidad de asignarlos nosotros; no hay +medio entre el sí y el nó; luego no hay medio entre la existencia de +los límites, y su no existencia. Si existen, la extension del mundo es +finita; si no existen, es infinita; en todo caso la palabra indefinido +no expresa nada. + +El argumento de Descartes, si prueba algo, prueba la verdadera +infinidad del mundo; pues que si hemos de retirar indefinidamente los +límites de este, porque indefinidamente concebimos siempre una +extension mas allá de toda otra extension; como por otra parte sabemos +que esta serie de conceptos no tiene ningun límite, podemos trasladar +desde luego la ilimitacion al objeto que corresponde á los conceptos, +y afirmar que la extension del mundo es absolutamente infinita. +Desgraciadamente, el argumento de Descartes flaquea por su base, pues +consiste en un tránsito del órden ideal ó mas bien imaginario, al +real; tránsito que una sana lógica no puede permitir (V. Lib. III, +cap. VIII). + +[89.] Leibnitz sostiene que si bien parece que Dios puede hacer el +universo material finito en extension, no obstante es mas conforme á +su sabiduría el no haberlo hecho. «Yo no digo, como se me imputa aquí, +que Dios no pueda dar límites á la extension de la materia; mas parece +que no lo quiere y que ha considerado mejor el no dárselos» (Cartas +entre Leibnitz y Clarke. Respuesta á la 4.ª réplica de Clarke, §73). +La opinion de Leibnitz se funda en su sistema del optimismo, sujeto á +muchas dificultades de que no me es posible hacerme cargo aquí. + +[90.] Emitiendo ingenuamente mi opinion, diré que esta es una cuestion +irresoluble, por principios puramente filosóficos; pues que no +hallando en las ideas ninguna necesidad intrínseca en pro ni en contra +de la existencia de una extension infinita, debemos esperar la +resolucion de lo que nos enseñe la experiencia; y esta es imposible +tratándose de una extension infinita; todo el tiempo que se gasta en +resolver dicha cuestion, es completamente perdido. Lo que podemos +asegurar es que la extension del mundo excede á toda ponderacion; que +cuanto mas adelantan las ciencias astronómicas, tanta mayor +profundidad se descubre en el océano del espacio. ¿Dónde está la +ribera? ¿hay siquiera alguna? La sola razon no es capaz de resolver +semejantes cuestiones. ¡Y qué sabemos nosotros, pobres gusanos que nos +arrastramos un momento sobre ese pequeño monton de polvo, que +apellidamos globo de la tierra! + + + + +CAPÍTULO XIV. + +SOBRE LA POSIBILIDAD DE UN NÚMERO INFINITO ACTUAL. + + +[91.] ¿Es posible un número infinito? La union que nosotros hacemos de +la idea de número con la de negacion absoluta de límite, ¿entraña +alguna contradiccion que impida la realizacion del concepto? + +Por grande que concibamos un número, podemos concebirle siempre mayor; +lo que parece indicar que, sea cual fuere el número existente, nunca +podrá ser absolutamente infinito. En efecto: supóngase realizado este +número; una inteligencia podrá conocerle, y formar este acto: +multiplíquese el número existente por dos, por tres ú otro cualquiera; +luego no implicará ninguna contradiccion el que dicho número se +aumente, luego no será infinito. + +Esta dificultad, concluyente á primera vista, dista mucho de serlo, si +se la examina con cuidado. El acto intelectual de que se trata, seria +imposible en la suposicion de la existencia de un número infinito. Si +la inteligencia no conociese la infinidad del número, podria hacer el +acto de la multiplicacion; pero incurriria en una contradiccion á +causa de su ignorancia: siendo el número absolutamente infinito no +puede tener aumento, su multiplicacion es absurda: la inteligencia que +quisiese ejecutarla combinaria dos ideas cuya repugnancia no +conociera, pero que no dejarian por esto de ser repugnantes. Conocida +por la inteligencia la absoluta infinidad del número existente, no +podria asociarle nunca la idea de multiplicacion; porque sabria que +existen ya todos los productos posibles. + +[92.] El número absolutamente infinito, no puede expresarse en +valores, ni algebráicos ni geométricos; con solo intentar dicha +expresion, se le limita en algun sentido, y por tanto se destruye su +infinidad absoluta. La expresion [oo], si representase un número +absolutamente infinito, no seria susceptible de ninguna combinacion, +que la pudiese aumentar; por lo mismo que se la supone multiplicable +por otros números finitos ó infinitos, no se toma su infinidad en un +sentido absoluto. + +El quebrado a/0, expresion de un valor infinito, tampoco merece en +rigor este nombre: porque es evidente que sea cual fuere el valor de +a/0, siempre será menor que 2a/0 y en general que na/0, representando +n, un valor mayor que la unidad. + +[93.] En valores geométricos, tampoco es posible representar un número +infinito. + +Tomemos una línea de un pié. Es evidente que si prolongamos esta línea +hasta lo infinito, en direcciones opuestas, el número de los piés será +en algun modo infinito; pues que se supone que el pié se repetirá +infinitas veces: la expresion del número de los piés será la de un +valor infinito. Ahora digo que este número no es infinito; porque hay +otros mayores que él. En cada pié hay doce pulgadas; luego el número +de pulgadas contenidas en la línea será doce veces mayor que el número +de piés; luego este no es infinito. Tampoco lo será el de las +pulgadas, porque estas á su vez pueden subdividirse en líneas, como +estas en puntos y los puntos en otras cantidades menores; y es +evidente que el número expresivo de cada uno de los valores menores, +será respectivamente tantas veces mayor, cuantas expresa el número que +designa la relacion del menor al mayor. Habrá doce veces mas pulgadas +que piés: doce veces mas líneas que pulgadas: doce veces mas puntos +que líneas; y así sucesivamente, sin que se pueda terminar jamás esta +progresion á causa de la infinita divisibilidad del valor lineal. + +[94.] Llevando hasta lo infinito la divisibilidad de una línea +infinita parece que tenemos un número infinito en los elementos que la +constituyen; sin embargo por poco que se reflexione, se desvanece la +ilusion. Porque salta á los ojos, que se pueden tirar infinitas líneas +á mas de la supuesta, y como en todas ellas se puede llevar la +divisibilidad hasta lo infinito, resulta que la suma de los elementos +que entran en todas ellas formará un número mayor que el de una +cualquiera de las mismas. + +[95]. Si quisiéramos representarnos un número infinito de partes en +valores de extension, deberíamos suponer un sólido infinito en todas +sus dimensiones; y además divididas todas sus partes hasta lo +infinito. Pero ni aun en este caso tendríamos un número infinito +absolutamente hablando, aunque tuviéramos el mayor que se puede +representar en valores de extension. + +Dado que existiese una extension infinita con una divisibilidad +infinita, el número de sus partes no seria absolutamente infinito; +porque fuera de los seres extensos se pueden concebir otros de +diferente especie; y entonces, considerando á aquellos y á estos bajo +la idea general de ser, se los puede reunir en un número que resultará +mayor que el de los seres cuyo conjunto forma la extension. + +[96.] Fínjase una especie cualquiera de seres multiplicada hasta lo +infinito: el resultado no puede ser un número absolutamente infinito. +La razon es la misma que la señalada en el párrafo anterior: la +existencia de los seres de una especie, no hace imposible la +existencia de los seres de otra especie; luego fuera de la supuesta +infinidad del número en una especie determinada, hay otros números que +reunidos con el primero, constituirán otro mayor que el pretendido +infinito. + +[97.] Para la existencia de un número absolutamente infinito se +necesita: 1.º la existencia de infinitas especies de seres; 2.º la +existencia de infinitos individuos en cada especie. Veamos si estas +condiciones se pueden realizar. + +[98.] La posibilidad intrínseca de especies infinitas parece +indudable. La escala de los seres está entre dos extremos: la nada y +la perfeccion infinita: el espacio que hay entre estos dos extremos es +infinito; los seres que en él existan pueden estar distribuidos en una +gradacion infinita. + +[99.] Admitida la posibilidad intrínseca de una gradacion infinita en +la escala de los seres, ocurre la cuestion de si su posibilidad es no +solo ideal sino tambien real: esto es, si podría ser realizada. Dios +es infinitamente poderoso; si la gradacion infinita es intrínsecamente +posible, Dios puede realizarla, porque todo cuanto no es +intrínsecamente imposible cae bajo la omnipotencia divina. Por otra +parte, suponiéndose como se debe suponer la libertad de Dios, no cabe +duda en que es libre de querer criar todo lo que puede criar. Si pues +no repugna la infinidad de las especies de los seres, distribuidos en +una gradacion infinita, estos podrian existir si Dios lo hubiese +querido. Entonces, negando todo límite al número de las especies y al +de los individuos de cada especie, parece que existiria el número +infinito, pues que no es dable excogitar al conjunto de todos los +seres ningun aumento ni límite. + +En este supuesto, existirian los seres criados mas perfectos posibles, +y en la esfera de las criaturas no seria dable concebir un ser mas +perfecto. Todo cuanto se pudiese imaginar existiria ya, desde la nada +hasta la perfeccion infinita. + +[100.] Sin embargo, conviene observar que el conjunto de seres +criados, fuera cual fuese su perfeccion, estaria sujeto necesariamente +á una condicion de que solo se exime el ser infinito por esencia: la +dependencia de otro ser. Esta condicion envuelve la limitacion; luego +todos los seres criados serán finitos. + +[101.] Ocurre aquí una cuestion. El carácter de finito que se +encuentra en todos los seres creados, ¿envuelve un límite determinado +del cual no puedan pasar? Si este límite existe ¿no queda limitado +tambien el número de las especies posibles? Y si estas especies no son +infinitas ¿no es una ilusion el número infinito? + +Aunque la posibilidad intrínseca de la escala infinita de los seres, +nos parezca indudable[98], debemos guardarnos de resolver con +demasiada ligereza la cuestion presente. Ateniéndonos á los conceptos +indeterminados, no vemos ningun límite posible; pero ¿sucederia lo +mismo, si poseyésemos un conocimiento intuitivo de las especies? +¿podemos asegurar que en las propiedades particulares de los seres, +combinadas con la limitacion y dependencia que les son esenciales, no +descubriríamos un término, del cual no pueden pasar, por el +constitutivo de su propia naturaleza? ¡Cuán impotente es la filosofía +para resolver semejantes cuestiones! Contentémonos con plantearlas. + +[102.] Sea lo que fuere de esta infinidad de especies, y de su +perfeccion respectiva, creo que no puede existir un número actualmente +infinito. + +Entre las especies de los seres se contarian las inteligencias que +ejercen sus actos con sucesion. Esto es evidente; ya que en dicho +número entrarian los espíritus humanos de los cuales no podemos dudar +que piensan y quieren de una manera _sucesiva_. Los actos de estas +inteligencias son numerables, como nos lo atestigua la conciencia; +luego no existirá jamás un número infinito; pues que dichos actos, por +lo mismo que son sucesivos, no pueden existir juntos. + +[103.] Si se responde que en tal caso se podria suponer que todos los +espíritus incluso el nuestro, no tienen mas que un solo acto de +inteligencia y voluntad, replicaré que esto, á mas de hallarse en +contradiccion con la naturaleza de los seres criados, que por lo mismo +que son finitos están sujetos á mudanzas, tiene el inconveniente de +que elimina de un golpe muchas especies de seres: y así, lejos de +salvar la infinidad del número, la hace imposible. Además ¿quién puede +negar la posibilidad de lo que existe? y si ahora existen como nos lo +enseña la experiencia propia, seres que tienen sus actos sucesivos +¿por qué no habrian de ser posibles los mismos seres en el supuesto de +que la omnipotencia divina hubiese ejercido en toda su plenitud su +infinita fuerza creadora? + +[104.] Esta dificultad que fundada en las naturalezas de las +inteligencias finitas, parece que imposibilita la existencia de un +número infinito, se robustece todavía mas considerando la cuestion +bajo un punto de vista mas general. + +Para que exista un número verdaderamente infinito, es necesario que +fuera de lo existente no pueda haber nada _numerable_. Lo que se +numera no son solo las substancias, sino tambien las modificaciones. +Esto ya lo he demostrado con respecto á las inteligencias: y se +verifica en general de todos los seres finitos. Todo ser finito es +mudable, y sus mudanzas se pueden contar. Las modificaciones traidas +por las mudanzas no pueden existir juntas, porque algunas de ellas se +excluyen recíprocamente; luego no es posible jamás el número actual +infinito. + +[105.] Apliquemos estas observaciones al mundo sensible. El movimiento +es una modificacion á que están sujetos los cuerpos. Esta modificacion +es sucesiva esencialmente. Un movimiento cuyas partes coexistiesen, es +un absurdo. La coexistencia de los diferentes estados, resultantes de +movimientos diversos, es tambien un absurdo: cosas contradictorias no +pueden existir juntas; y contradictorias son muchas de estas +situaciones, pues que la una envuelve por necesidad la negacion de las +demás. Si una línea que cae sobre otra, gira al rededor de un punto, +irá describiendo sucesivamente diferentes ángulos. Cuando forme un +ángulo de 45 grados, no lo formará de 30, ni de 40, ni de 70, ni de +80: estas cosas se excluyen recíprocamente. Una porcion de materia +formará diferentes figuras segun la disposicion que se dé á las partes +de que se compone. Cuando formen una esfera, no formarán un cubo: +estos dos sólidos no pueden existir á un mismo tiempo formados de una +misma porcion de materia. + +[106.] Esta variedad de movimientos y de formas es numerable. A cada +paso medimos el movimiento, aplicándole la idea de número; á cada paso +contamos las figuras que ha tenido una porcion de materia, por ejemplo +un pedazo de cera al que se han dado sucesivamente diferentes formas; +y sea cual fuere el número de los seres que se supongan existentes, +cada uno de ellos será susceptible de transformaciones que se podrán +contar: luego se halla en la misma naturaleza de las cosas una +imposibilidad intrínseca para la existencia de un número actual +infinito. + +[107.] Me inclino á creer que estas razones demuestran plenamente la +imposibilidad del número actual infinito, y si no me atrevo á decir +que estoy seguro de haber dado una demostracion completa, es porque la +naturaleza del objeto ofrece de suyo tantas y tan graves dificultades, +ofusca y confunde de tal suerte el débil entendimiento del hombre, que +siempre hay motivos para temer que aun en los raciocinios al parecer +mas claros, mas bien trabados, mas concluyentes, se oculte algun vicio +que los haga claudicar, y así tomemos por verdad incontestable lo que +es pura ilusion. Sin embargo, no puedo menos de observar que para +combatir esta demostracion, parece que será preciso desentenderse de +nuestras ideas primordiales; exclusion entre el ser y el no ser; y la +necesidad de sucesion, de tiempo, para que puedan realizarse cosas +contradictorias. + +[108.] Quizás se me objetará que las modificaciones contradictorias no +entran en el número infinito, el cual se refiere á solo lo posible; +pero esto no destruye mi demostracion, antes bien la confirma; porque +como el número absolutamente infinito, implica absoluta negacion de +todo límite; por lo mismo que al tratar de realizar este concepto, me +hallo con cosas contradictorias, digo que la realizacion del concepto +es contradictoria, porque el concepto general é indeterminado se +extiende mas que todo número posible. + +[109.] El orígen de esta mayor extension se halla en que el concepto +indeterminado prescinde de todas las condiciones, inclusa la del +tiempo; y de estas condiciones no prescinde ni puede prescindir la +realidad. De aquí dimana el conflicto entre el concepto y su +realizacion; y así se explica, por qué siendo la realizacion +imposible, el concepto no es contradictorio. + +Supongamos realizado un número con todas las especies posibles, con +todos los individuos posibles, nosotros podemos reflexionar sobre el +concepto del número infinito, y decir: para la verdadera infinidad del +número se necesita absoluta carencia de todo límite; ahora bien, +pensando en el conjunto de cosas que existen, le hallamos un límite, +porque concibiendo aquel conjunto de unidades en general, le podemos +añadir otro número que exprese las nuevas modificaciones que puedan +sobrevenir. En el instante A el conjunto de unidades, por grande que +sea, le supondremos expresado por M. En el instante B habrá un +conjunto nuevo de unidades que podremos expresar por N. Luego +tendremos que el resultado N + M será mayor que N ó que M solos; luego +ni N ni M son infinitos absolutamente. El concepto indeterminado, +prescinde de los instantes, y se refiere á la sola suma; y de aquí es +que abarca cosas que no pueden existir juntas. + + + + +CAPÍTULO XV. + +IDEA DEL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO. + + +[110.] Entramos en una cuestion sumamente difícil. Si la idea de lo +infinito en general ofrece graves dificultades, no son menores las que +presenta la idea del ser absolutamente infinito. Hemos encontrado que +hay diferentes órdenes de infinitos, siendo cada uno de ellos un +concepto formado por la asociacion de dos ideas: la de un ser +particular, y la de negacion de límite. Pero es fácil echar de ver que +ninguno de los infinitos examinados hasta ahora, lo es en todo el +rigor de la palabra; todos son limitados bajo muchos aspectos; ninguno +de ellos puede confundirse con el ser infinitamente perfecto. La idea +de este ser, aunque siempre muy incompleta para nosotros mientras +estamos en esta vida, es susceptible de mas análisis del que emplean +algunos autores que la usan sin las aclaraciones debidas. Las muchas y +graves dificultades que tendremos que soltar en este análisis, indican +la necesidad de una meditacion profunda, y la trascendencia de los +errores á que puede dar orígen la mala inteligencia del verdadero +sentido de la palabra infinito, aplicada á Dios. + +[111.] ¿Qué es un ser absolutamente infinito? A primera vista parece +que se ha explicado todo con decir que el ser absolutamente infinito +es el que no tiene ninguna negacion de ser; pero esto es una nocion +general que deja mucho que desear. En efecto, el ser infinito no tiene +ninguna negacion de ser; esto es una verdad incontestable; pero verdad +tal, y tan superior á nuestro alcance, que ofrece á nuestro flaco +entendimiento una confusion asombrosa, tan pronto como queremos fijar +con exactitud su verdadero sentido. + +[112.] Si el ser absolutamente infinito no tiene ninguna negacion de +ser, parece que nada se podrá negar de él; por el contrario, todo se +podrá afirmar, porque será todo; en cuyo caso el panteismo surge de la +idea de infinidad. Si con respecto al ser infinito se puede establecer +una proposicion negativa verdadera, hay en él alguna negacion de ser, +esto es, del predicado que se niega en la proposicion. + +No se puede decir que cuando se aplican á Dios las proposiciones +negativas, se niegue solo una negacion, porque en realidad se niegan +de Dios cosas positivas. Cuando digo Dios no es extenso; niego de él +una realidad que es la extension. Cuando digo Dios no es el universo; +niego de él una realidad que es el universo. Luego las proposiciones +negativas aplicadas á Dios, no niegan solas negaciones, sino +realidades. + +La dificultad parece que no se suelta diciendo que estas realidades +negadas envuelven imperfeccion, y que por consiguiente repugnan á +Dios: Esto es mucha verdad, pero ahora tratamos de explicar la idea de +lo absolutamente infinito, y la dificultad milita contra el supuesto +de que la idea de absolutamente infinito se quiera explicar por la +absoluta ausencia de negacion de ser. Si estas realidades son algo, +cuando se las niega de Dios, se niega algun ser; y como la proposicion +no puede ser verdadera si no hay en Dios la negacion del ser negado, +resulta que no es exacto el decir que el ser absolutamente infinito es +el que no tiene ninguna negacion de ser. + +[113.] Además, un ser de esta naturaleza parece que no podria tener +ninguna propiedad; porque entre las propiedades positivas las unas se +excluyen á las otras: la inteligencia y la extension son propiedades +positivas que se excluyen recíprocamente. La libertad de albedrío y la +necesidad, son propiedades que con respecto á una misma cosa, se +excluyen tambien: luego el ser infinito no puede tener todas las +propiedades, si no queremos convertirle en un conjunto de absurdos, á +manera de los panteistas. + +[114.] El ser infinito contendrá todo ser en cuanto no incluye +imperfeccion: esto es mucha verdad; pero todavía nos restan grandes +dificultades. ¿Qué es perfeccion? ¿qué es imperfeccion? hé aquí dos +cuestiones nada fáciles de resolver; y sin embargo no podemos +adelantar un paso hasta que hayamos fijado el sentido de estas +palabras. + +[115.] La idea de perfeccion envuelve la de ser; la nada no puede ser +perfecta: un no ser perfecto es una contradiccion manifiesta. + +[116.] No todo ser es perfeccion absoluta; pues que hay maneras de ser +que envuelven imperfeccion: lo que es perfeccion para una cosa, es +imperfeccion para otra. + +[117.] En los seres finitos, la perfeccion es relativa: una fábrica +muy perfecta seria un templo muy imperfecto; una pintura muy propia +para un salon de lujo, podria ser una profanacion si se la colocase en +un Santuario. La perfeccion parece consistir en ser una propiedad +conducente al fin de la cosa. Esta idea no en aplicable al ser +infinito, el cual no tiene ni puede tener mas fin que á sí propio: +luego la perfeccion en lo absolutamente infinito, no puede ser +relativa, ha de ser absoluta. + +[118.] Si la perfeccion es ser, parece que la del ser infinito ha de +consistir en algunas propiedades, que se hallen formalmente en el +mismo, las cuales en tal caso es menester que no incluyan +imperfeccion. Un ser absolutamente indeterminado, esto es, sin ninguna +propiedad, no se concibe en qué podrá consistir: ¿qué seria _una cosa_ +sin inteligencia, sin voluntad, sin libertad? Las proposiciones en que +se afirman de Dios estas propiedades, son verdaderas; luego las +propiedades existen realmente en el sujeto del cual se afirman. + +[119.] Un ser infinitamente perfecto ha de tener todo perfeccion; ¿qué +es _todo_ en este caso? ¿serán todas las posibles? ¿cuáles son las +posibles? las que no repugnan. ¿A qué se refiere la repugnancia? se +habla de la repugnancia recíproca, ó de la repugnancia con un tercero; +si de la primera, es necesario presuponer uno de los dos extremos para +que el otro pueda repugnar; en tal caso, ¿cuál es el preferible? Si se +habla de la segunda ¿qué será este tercero al cual se refiere la +repugnancia? ¿en qué se fundará esta? + +Si se dice que por toda perfeccion se entiende todo lo que nosotros +podemos concebir, permanece la misma dificultad: porque si se habla de +la concepcion de un ser finito, la concepcion no es infinita; si de la +de un ser infinito, se comete peticion de principio: pues al tratar de +explicar sus perfecciones se apela á lo que él puede concebir. + +Para resolver las dificultades que preceden, es necesario fijar las +ideas. + +[120.] Negar una cosa de otra puede hacerse de dos maneras: +refiriéndose la negacion á una propiedad ó á un individuo. Si digo que +una superficie no es un triángulo, puedo referir el predicado ó á la +especie del triángulo en general, ó á un triángulo individual; en el +primer caso negaré que la figura sea triangular; en el segundo negaré +que la figura sea otro triángulo dado. Dios no es extenso; aquí se +niega una propiedad; Dios no es el mundo; aquí se niega un individuo. + +Es evidente que para atribuir á un ser la infinidad absoluta, es +necesario que tanto con respecto á propiedades como á individuos, no +se niegue de él ningun ser propiamente dicho, con tal que la +afirmacion del predicado pueda hacerse sin faltar al principio de +contradiccion. Esta excepcion es absolutamente indispensable; si no se +quiere que el ser infinito se convierta en el mayor de los absurdos, +como sucederia si de él pudiesen afirmarse cosas contradictorias. + +Con esta aclaracion creo que se puede explicar algun tanto la idea de +la infinidad absoluta, nó considerada en abstracto, sino aplicada á un +ser realmente existente. + + + + +CAPÍTULO XVI. + +SE AFIRMA DE DIOS TODA LA REALIDAD, CONTENIDA EN LOS CONCEPTOS +INDETERMINADOS. + + +[121.] Ya hemos visto que nuestros conocimientos son de dos clases: +unos generales é indeterminados, otros intuitivos (Lib. IV): +recorramos todos los objetos conocidos por nosotros, indeterminada ó +intuitivamente, y veremos que ninguno se niega de Dios sino en cuanto +implican contradiccion. + +[122.] Los conceptos generales é indeterminados son los de ser y no +ser, substancia y accidente, simple y compuesto, causa y efecto. Todo +lo que hay de real en estos conceptos se afirma de Dios. + +[123.] Ser, ó cosa realmente existente, se afirma del ser infinito. Lo +que no es, no tiene ninguna propiedad. + +[124.] Substancia ó ser subsistente por sí mismo, se afirma tambien de +Dios. + +Prescindo de si las ideas de ente y substancia se aplican unívocamente +á Dios y á las criaturas: esta es una cuestion de las escuelas; para +mi objeto me basta el que se entienda que se aplica al ser infinito la +idea de ser en cuanto opuesta á la del no ser, y la de substancia en +cuanto se opone á la de accidente, ó bien en cuanto significa una cosa +que encierra lo necesario para subsistir por sí misma, sin necesidad +de estar inherente á otra. + +[125.] La idea de accidente no puede aplicarse al ser infinito; mas +por esto no se niega de él nada positivo; antes se afirma una +perfeccion, cual es el que no tiene necesidad de estar inherente á +otro. Esto es perfeccion, es ser, es fuerza de ser; negarle pues la +calidad de accidente es remover una negacion. Además, por lo mismo que +se le atribuye el ser substancia, se le niega el ser accidente; estas +dos ideas son contradictorias, no pueden atribuirse á un mismo tiempo +á un mismo sujeto. + +[126.] Se afirma de Dios que es simple. Con esto no se niega nada; y +para convencernos de esta verdad recordemos lo que es simple. Lo +simple es lo uno (Lib. VI, Cap. II y III); lo compuesto es un conjunto +de seres; si las partes son reales, como deben serlo para que haya +verdadera composicion, el resultado es un conjunto de seres reales, +subordinados á cierta ley de unidad. Cuando se dice pues que Dios es +simple, se viene á significar que Dios no es un conjunto de seres sino +un ser; lo que no envuelve ninguna negacion, antes por el contrario +encierra la afirmacion de una existencia no dividida en varios seres. + +[127.] La idea de causa, es decir de actividad que produce en otro un +tránsito de no ser á ser, ó de ser de una manera á ser de otra, se +atribuye tambien á Dios. Esto no envuelve ninguna negacion, sino una +afirmacion de ser; puesto que la causa es no solo ser, sino un ser que +abunda de perfeccion para comunicarla á los otros. + +[128.] La idea de efecto no se puede aplicar á Dios; pero esto lejos +de ser una negacion, es una afirmacion. Todo efecto es una cosa +producida, y que por consiguiente ha pasado del no ser al ser: negar +pues la calidad de efecto, es remover la negacion del ser, es afirmar +la plenitud del ser. + +[129.] Lo que se ha dicho de las ideas de causa y efecto, se puede +extender á las de necesario y contingente. La proposicion negativa: +Dios no es contingente; es una afirmacion; porque la contingencia es +la posibilidad de no ser. Negar esta posibilidad, es afirmar la +necesidad de ser: lo que es perfeccion y plenitud de perfeccion. + + + + +CAPÍTULO XVII. + +COMO SE AFIRMA DE DIOS TODO LO NO CONTRADICTORIO CONTENIDO EN LAS IDEAS +INTUITIVAS. + + +[130.] Todo lo positivo que se encierra en los conceptos generales é +indeterminados, se afirma de Dios: la reseña que precede lo deja fuera +de duda. Veamos ahora si se verifica lo mismo en cuanto á las ideas +intuitivas. Estas por lo que toca á nuestro entendimiento, se reducen +á lo siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad activa, +inteligencia, voluntad. + +[131.] La sensibilidad pasiva, ó sea la forma bajo la cual se ofrecen +á nuestros sentidos los objetos del mundo externo, no conviene al ser +infinito. Esta proposicion negativa, «el ser infinito no es +pasivamente sensible,» es rigurosamente verdadera. ¿Con esta +proposicion se niega de Dios algo positivo? examinémoslo. + +La forma de la sensibilidad pasiva es la extension, en la cual entra +necesariamente la idea de multiplicidad. Lo extenso es por necesidad +un conjunto de partes: negar de Dios la extension es afirmar su +simplicidad, es negar que sea un conjunto de seres, es afirmar la +unidad indivisa de su naturaleza. + +[132.] Prescindiendo de la extension, no hay en la sensibilidad pasiva +de los objetos nada mas que la relacion de causas que producen en +nosotros los efectos llamados sensaciones. Esta causalidad se debe y +puede afirmar de Dios; porque es cierto que la causa infinita es capaz +de producirnos todas las sensaciones sin que necesite ningun +intermedio. + +[133.] La proposicion negativa, «el ser infinito no es material,» no +significa mas en el fondo que la otra: «el ser infinito no es +pasivamente sensible.» La íntima naturaleza de la materia nos es +desconocida; lo que de ella sabemos es que se ofrece en intuicion á +nuestra sensibilidad como un objeto esencialmente múltiplo, bajo la +forma de extension. Cuando negamos pues que Dios sea material ó +corpóreo, negamos su sensibilidad pasiva, ó bien su multiplicidad bajo +la forma de extenso. + +[134.] Las demas propiedades de la materia, como movilidad, +impenetrabilidad, divisibilidad y otras semejantes, se refieren todas +á la extension ó á alguna impresion particular causada en nuestros +sentidos. Las dificultades que pudieran suscitarse quedan pues +desvanecidas con lo dicho en los párrafos anteriores. + +La inercia, ó sea la indiferencia para el movimiento ó la quietud, +significa una propiedad puramente negativa. La incapacidad de toda +accion, la falta de un principio interno productivo de mudanzas, la +disposicion puramente pasiva á recibir todas las que se le quieran +comunicar. + +[135.] Resulta pues demostrado que el negar á Dios la sensibilidad +pasiva ó la naturaleza corpórea, es la afirmacion de su naturaleza +indivisa, de su actividad productiva, y de la imposibilidad de sufrir +ninguna especie de mudanza. + +[136.] La sensibilidad activa ó sea la facultad de sentir, tiene dos +caractéres que conviene deslindar. En la sensacion hay dos cosas: 1.ª +la afeccion causada en el ser sensitivo por el objeto sensible; 2.ª la +representacion del ser sensible en lo interior del sensitivo. Lo +primero es puramente pasivo, y supone la posibilidad de ser afectado +por un objeto, y por consiguiente de estar sujeto á mudanza. Esto no +conviene ni puede convenir al ser infinito; negarlo es afirmar la +inmutabilidad, esto es, la necesidad de permanecer siempre en un mismo +estado. Lo segundo es una especie de conocimiento de un órden +inferior, por el cual el ser sensitivo percibe á su modo el objeto +sensible. La representacion de todos los objetos debe hallarse por +necesidad en el ser infinito; por consiguiente todo lo que se +encuentra de intuitivamente perceptivo, en las facultades sensitivas, +debe hallarse en la percepcion del ser infinito; quiero decir, que +todo cuanto la sensibilidad nos ofrece de los objetos externos, todo +cuanto traslada á nuestro interior de lo que existe en lo exterior, +todo se debe hallar en la representacion que tiene dentro de sí la +inteligencia infinita. ¿Bajo qué forma se presentan los objetos á la +intuicion del ser infinito? el hombre lo ignora; pero es cierto que á +esta intuicion se ofrece todo lo que se encierra _de verdad_ en las +representaciones sensitivas. + +[137.] La inteligencia, ó sea la percepcion de los objetos, +prescindiendo de las formas de la sensibilidad, encierra algo positivo +que es la percepcion de los seres y sus relaciones; pero en nosotros +está acompañada muchas veces de una circunstancia negativa, cual es la +falta de objetos determinados á que se pueda referir el concepto +general. El ser infinito que ve en una sola intuicion todo cuanto +existe y puede existir, encierra todo lo que hay de positivo en la +inteligencia, y no adolece de lo negativo que es una imperfeccion. + +[138.] En cuanto á la voluntad, es evidente que se debe afirmar de +Dios; porque al ser infinito no se le puede negar esa actividad +íntima, espontánea, que se llama querer, y que por su naturaleza no +implica ninguna imperfeccion. + +[139.] La voluntad de Dios, aunque una y simplicísima, se distingue en +necesaria y libre, segun los objetos á que se refiere. Esto da orígen +á varias proposiciones negativas cuyo sentido conviene examinar. + +Se dice: Dios no puede querer el mal moral; esta proposicion aunque +negativa, lógicamente considerada, es en el fondo afirmativa. Dios no +puede querer el mal moral, porque su voluntad está invariablemente +fija en el bien, en aquel tipo sublime de toda santidad que contempla +en su esencia infinita. La impotencia para el mal moral es en Dios una +infinita perfeccion de su santidad infinita. + +[140.] La voluntad divina puede referirse á objetos exteriores, que +siendo finitos, se prestan á ser combinados de diferentes maneras, y +cuya existencia ó no existencia pueden ser convenientes ó no +convenientes segun el fin que se proponga el agente que los debe +producir y modificar. Sobre estos objetos se ejerce la voluntad libre +de Dios; y al decirse que no tiene necesidad de hacer esto ó aquello, +no se niega nada, antes se afirma una perfeccion: esto es, la facultad +de querer ó no querer, ó querer de este modo ó de otro, objetos que +por su naturaleza finita no pueden ligar la voluntad infinita. + +[141.] De lo dicho resulta que toda la realidad no contradictoria que +se halla en las ideas generales, ya sean indeterminadas ya intuitivas, +se afirma del ser absolutamente infinito. En cuanto á las realidades +individuales (120) es evidente que no se pueden afirmar del ser +infinito las finitas, sin caer en contradiccion. Esta proposicion: «el +ser infinito es el universo corpóreo,» equivale á esta otra: «el ser +_infinito_ es un ser esencialmente _finito_.» La misma contradiccion +se hallará en cualquiera proposicion donde el sujeto sea el ser +infinito, y el predicado una realidad individual distinta del ser +infinito. Bastan aquí estas indicaciones, que se comprenderán mas á +fondo al tratar de la multitud de las substancias, contra el error de +los panteistas. + + + + +CAPÍTULO XVIII. + +LA INTELIGENCIA Y EL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO. + + +[142.] No se debe concebir al ser infinito como un objeto vago cual se +ofrece en la idea general de ser, sino como dotado de verdaderas +propiedades que sin dejar de ser reales, se identifican con su esencia +infinita. Un ser que no sea algo, del cual no se pueda afirmar alguna +propiedad, es un ser muerto, que nosotros no concebimos sino bajo la +idea general de cosa, y que hasta se nos ofrece como imposible de +realizar. No es así como ha concebido la humanidad al ser infinito: la +idea de actividad se ha unido siempre á la idea de Dios; y esta +actividad nó en general, sino de una manera fija: en lo interior, +actividad de inteligencia; en lo exterior, actividad productiva de los +seres. + +[143.] La idea de actividad en general, no excluye toda imperfeccion: +la actividad para el mal es una actividad imperfecta; la actividad con +que obran recíprocamente unos sobre otros los seres sensibles, está +sujeta á las condiciones de movimiento, de extension, y por +consiguiente no está exenta de imperfecciones. La actividad +intrínsecamente pura, hermosa, y que considerada en sí, no envuelve +ninguna imperfeccion, es la intelectual. Esta es una actividad +inofensiva, que por sí sola nunca daña; una facultad imaculada que por +sí sola nunca se mancilla. + +[144.] Entender el bien es bueno; entender el mal tambien es bueno; +querer el bien es bueno; querer el mal es malo; hé aquí una diferencia +entre el entendimiento y la voluntad: esta puede mancharse por su +objeto, el entendimiento nunca; el moralista considera, examina, +analiza las mayores iniquidades, estudia los pormenores de la +corrupcion mas degradante; el político conoce las pasiones, las +miserias, los crímenes de la sociedad; el jurisconsulto conoce la +injusticia bajo todos sus aspectos; el naturalista, el médico fijan su +contemplacion en los objetos mas deformes y asquerosos; y por eso la +inteligencia no se mancilla. Dios mismo conoce todo lo malo que hay y +puede haber en el órden físico, como en el moral, y su inteligencia +permanece inmaculada. + +[145.] De la libertad como tal, abusan los seres criados; porque ella +de suyo es principio de accion, y puede dirigirse á lo malo; en cuanto +á la inteligencia por sí sola, no se abusa de ella; de suyo es un acto +inmanente ó intransitivo, en que se representan objetos reales ó +posibles; el abuso no comienza hasta que la voluntad libre combina los +actos de la inteligencia y los ordena á una accion mala; hasta que se +introduce en las combinaciones intelectuales el acto de la voluntad no +hay conocimiento malo. Un conjunto de estratagemas para cometer el mas +horrendo de los crímenes, podrá ser inocente objeto de una +contemplacion intelectual. + +[146.] Admirable cosa es la inteligencia. Con ella hay relaciones, hay +órden, hay reglas, hay ciencia, hay arte; sin inteligencia no hay +nada. Concebid si podeis el mundo sin que ella preexista, todo es un +caos; imaginad el órden ya existente y extinguid la inteligencia, el +universo es un hermoso cuadro ante la helada pupila de un difunto. + +[147.] A medida que los seres se elevan en el órden de la inteligencia +los concebimos mas perfectos. Al salir de la esfera de lo insensible, +y al entrar en el órden de la representacion sensitiva, comienza un +mundo nuevo cuyo primer eslabon es el animal que tiene limitadas sus +sensaciones á un reducido número de objetos, y cuya cima se halla en +la inteligencia. La moral brota de la misma inteligencia, ó mejor, es +una de sus leyes; es la prescripcion de la conformidad con un tipo +infinitamente perfecto. Con la inteligencia, la moral se explica; sin +ella, la moral es un absurdo. La inteligencia tiene sus leyes, sus +deberes, pero que brotan de su propio seno, como el sol se alumbra á +sí mismo con su propia luz. La libertad se explica con la +inteligencia, sin esta la libertad es un absurdo. Sin inteligencia la +causalidad se nos ofrece como una fuerza obrando sin objeto ni +direccion, sin razon suficiente, es decir el mayor de los absurdos. +Cuando algunos teólogos han dicho que el atributo constitutivo de la +esencia de Dios era la inteligencia, han emitido una idea que encierra +un sentido filosófico admirablemente profundo. + +[148.] Con el acto intelectual el ser no sale de sí mismo: el entender +es una accion inmanente, que puede dilatarse hasta lo infinito, y ser +ejercida con una intensidad infinita, sin que el ser inteligente se +aparte de su interior; cuando mas profundo sea su entender, mas +profunda será su concentracion en el abismo de su conciencia. La +inteligencia es esencialmente activa; ella misma es actividad. Ved lo +que sucede en el hombre: piensa, y la voluntad se dispierta, y quiere; +piensa, y su cuerpo se mueve; piensa, y sus fuerzas se multiplican, y +todo cuanto tiene se halla á las órdenes del pensamiento. Figurémonos +una inteligencia infinita en extension y en intensidad; una +inteligencia en que no haya alternativas de accion y de descanso, de +energía y de abatimiento; una inteligencia infinita que se conozca +infinitamente á sí misma, que conozca infinitos objetos reales ó +posibles, y con un conocimiento infinitamente perfecto; una +inteligencia orígen de toda verdad, sin mezcla de error; manantial de +toda luz, sin mezcla de sombra; y nos formaremos alguna idea del ser +absolutamente infinito. Con esa inteligencia infinita concibo la +voluntad, y voluntad infinitamente perfecta; concibo la creacion, acto +purísimo de voluntad fecundando la nada, llamando á la existencia los +tipos que preexisten en la inteligencia infinita; concibo la santidad +infinita, concibo todas las perfecciones identificadas en aquel océano +de luz. Sin inteligencia no concibo nada; todo se me presenta ciego; +si se me habla de un ser absoluto que se halla en el orígen de todas +las cosas, me parece ver el caos antiguo, que en vano intento +esclarecer. Las ideas de ente, de substancia, de necesidad divagan por +mi entendimiento; pero todo en la mayor confusion: lo infinito no es +para mí un foco de luz, es un abismo tenebroso; ignoro si estoy +sumergido en una realidad infinita, ó si me pierdo en los espacios +imaginarios de un concepto vacío. + + + + +CAPÍTULO XIX. + +RESÚMEN. + + +Resumiendo la doctrina de los capítulos anteriores, diremos lo +siguiente. + +[149.] El exámen de la idea de lo infinito es de la mayor importancia; +puesto que va inseparablemente unida con la idea de Dios. + +[150.] Tenemos idea de lo infinito; pero las disputas que hay sobre su +naturaleza y aun sobre su existencia, indican la obscuridad de la +misma. + +[151.] Finito es lo que tiene límites. + +[152.] Infinito no es lo mismo que indefinido: lo infinito es lo que +carece de límites: _in-finito_; lo indefinido es aquello cuyos límites +no están señalados: _in-definido_. + +[153.] La diferencia entre lo infinito y lo finito se funda en el +principio de contradiccion: lo finito afirma los límites, lo infinito +los niega: no hay medio entre el sí y el nó. + +[154.] Límite es la negacion de un ser ó de algo real, aplicada á un +ser; el límite de una línea es el punto mas allá del cual no se +prolonga; el límite de una fuerza es el punto mas allá del cual no se +extiende. + +[155.] La idea de lo infinito, negando el límite, niega una negacion, +luego es una idea afirmativa; así como la idea de lo finito es +negativa, porque afirma una negacion. + +[156.] La idea de lo infinito se aplica á muchos órdenes de seres, y +presenta singulares anomalías que parecen contradicciones. Una línea +prolongada hasta lo infinito en una sola direccion, parece infinita, +porque es mayor que todas las finitas; y no es infinita porque tiene +límite, en el punto de donde parte. Una cosa semejante se verifica en +las superficies y en los volúmenes. Para explicar estas anomalías +debemos atenernos á lo siguiente. + +[157.] La idea de lo infinito no es intuitiva. No tenemos intuicion de +ningun objeto infinito con infinidad absoluta ni aun relativa. + +[158.] La idea de lo infinito es indeterminada, es un concepto formado +de la union de dos ideas indeterminadas: ser, y negacion de límite; +todo en la mayor generalidad. + +[159.] El concepto indeterminado de lo infinito no nos hace conocer +ninguna cosa infinita. + +[160.] Las anomalías y aparentes contradicciones que hallamos en la +aplicacion de la idea de lo infinito, se desvanecen atendiendo á que +la diferencia de los resultados depende de la diferencia de +condiciones bajo las cuales se aplica al concepto indeterminado de lo +infinito. Cosas que serán infinitas bajo una condicion, dejarán de +serlo si se las considera bajo otra; la contradiccion aparente resulta +de que no se advierte el cambio de condiciones. + +[161.] Tenemos concepto del número infinito, porque podemos unir en +nuestro entendimiento las dos ideas indeterminadas: número, y negacion +de límite. + +[162.] Tenemos concepto de la extension infinita, porque podemos unir +las dos ideas: extension, y negacion de límite. + +[163.] La posibilidad, ó la no contradiccion de los conceptos, en el +órden puramente ideal, no nos asegura de su posibilidad en el órden +real. Cuando los conceptos se realizasen, su realidad no estaria en +una extension abstracta, ni en un número abstracto, sino en _tales_ +seres extensos, en _tales_ unidades; la determinacion implicada por la +realidad, puede envolver contradicciones con la infinidad verdadera, +no siéndonos posible descubrirlas en el concepto indeterminado, que +prescinde de las condiciones de su realizacion. + +[164.] Aunque tenemos concepto de la extension infinita, nos es +imposible imaginárnosla. + +[165.] No se descubre ninguna repugnancia extrínseca ni intrínseca en +la existencia de la extension infinita. + +[166.] Por medios puramente filosóficos no podemos saber si la +extension del universo es finita ó infinita. + +[167.] Un número absolutamente infinito, aunque puede concebirse +indeterminadamente, no es susceptible de ninguna expresion aritmética +ni geométrica; ninguna serie de las que los matemáticos llaman +infinitas, expresa un número absolutamente infinito. + +[168.] Se puede dar una demostracion de la imposibilidad intrínseca de +un número _actual_ infinito, fundada en la repugnancia intrínseca de +la _coexistencia_ de ciertas cosas _numerables_. + +[169.] La idea del ser absolutamente infinito real, no puede ser +indeterminada; es necesario que envuelva perfecciones positivas y +formales. + +[170.] Se debe afirmar del ser infinito, todo lo que no implica +contradiccion. Lo absurdo no es perfeccion. + +[171.] Analizando las ideas indeterminadas y las intuitivas, +encontramos que toda la realidad que en las mismas se encierra, se +afirma de Dios. + +[172.] El ser absolutamente infinito debe ser inteligente. + +[173.] La inteligencia es una perfeccion que no implica ninguna +imperfeccion. + +[174.] La voluntad y la libertad deben tambien hallarse en el ser +absolutamente infinito. + +[175.] La idea indeterminada de lo infinito, se forma de la +combinacion de las de ser y no ser. + +[176.] La idea indeterminada de un ser absolutamente infinito, +consiste en la idea del conjunto de todo ser, que no implique +contradiccion. + +[177.] La idea determinada de un ser infinito real, ó de Dios, se +forma de la idea indeterminada de un ser absolutamente infinito, +combinada con las ideas intuitivas, de inteligencia, voluntad, +libertad, causalidad, y las demás que se puedan concebir sin +imperfeccion, todas existentes en un grado infinito(I). + + + + +LIBRO NOVENO. + +LA SUBSTANCIA. + + + + +CAPÍTULO I. + +NOMBRE É IDEA GENERAL DE LA SUBSTANCIA. + + +[1.] ¿Qué es la substancia? ¿Tenemos de ella una idea bien clara y +distinta? Las incesantes disputas de los filósofos sobre la idea de +substancia y las continuas aplicaciones que hacemos de la misma, +prueban dos cosas: 1.ª que la idea de substancia existe; 2.ª que su +claridad y distincion no son tales como fuera de desear. Un mero +nombre, vacío de toda idea, no llamaria tan vivamente la atencion de +todos los filósofos, ni se emplearia con tanta generalidad, aun en el +lenguaje ordinario; una idea bien clara y distinta no permitiria +tantas disputas. + +[2.] La importancia de esta idea se muestra en los resultados á que se +hallan conducidos los filósofos, segun el modo con que la explican: el +sistema de Spinosa se funda todo entero en una mala definicion de la +substancia. + +[3.] En esta materia como en muchas otras, no parece lo mas acertado +el comenzar por una definicion, á no ser que lo definido sea solo el +nombre: definir una cosa es explicarla; y no se la puede explicar +ignorándose lo que es, como se ignora, ó se supone ignorarse, cuando +empiezan las investigaciones para conocerla. Si al principiar los +filósofos sus tratados, en vez de decir la substancia es tal cosa, +hubiesen dicho, por el nombre substancia entiendo tal cosa, se habrian +ahorrado muchas dificultades. + +[4.] Definido el nombre de substancia, aun cuando se le hiciese +corresponder una idea clara y distinta, todavía fuera preciso +averiguar hasta qué punto la idea representa objetos realmente +existentes; ó si pertenece al órden de las que solo expresan la +relacion de varias ideas, sin que tengamos medio de averiguar si esta +relacion se halla ó nó en el mundo positivo: es decir, si la idea de +substancia es solo obra de nuestro entendimiento, mero resultado de la +combinacion de ciertas ideas, ó si nos es suministrada por la +experiencia misma. Procuraré no incurrir en ninguno de estos defectos; +no sé si podré evitarlos. Para este objeto, comenzaré analizando la +palabra, atendiendo á su valor etimológico, y luego examinaré los +diversos sentidos que se le dan. Este análisis de las palabras, es muy +útil para el análisis de las ideas; porque muchas veces se halla en +las palabras un fondo de verdad y exactitud, que no se habria +sospechado; y del cual no nos aprovechamos debidamente, por falta de +atender al significado comun. + +[5.] La palabra substancia, _sub-stancia_, indica algo que está bajo, +_sub-stat_, que es el sujeto sobre el cual están otras cosas; así como +su correlativa accidente ó modificacion, expresa algo que sobreviene +al sujeto, _accidit_; algo que le modifica, que está en él, como una +manera de ser, _modus_. + +[6.] Por este sujeto, substancia, parece que entendemos tambien algo +constante en medio de las variaciones, algo que, si bien es +sucesivamente de varias maneras, segun la diversidad de modificaciones +que lo afectan, se conserva constante, é idéntico, bajo las diferentes +transformaciones. Cuando decimos que la substancia ha recibido tal ó +cual modificacion nueva, si bien entendemos que la substancia es de un +modo nuevo, no queremos significar que ella en sí, sea otra, que haya +perdido su íntimo y primitivo ser de substancia para revestirse de +otro; sino que esta mudanza la consideramos como externa, y que ha +dejado intacto un cierto fondo que es lo que apellidamos substancia. + +Si así no fuese, si no concibiésemos algo que permanece constante, +idéntico, bajo la modificacion, no concebiríamos la substancia como +distinta de la modificacion. Esta pasa del no ser al ser, y viceversa; +ahora es, y luego cede su puesto á otra muy diferente; pero la +substancia es una misma bajo las diferentes modificaciones; con la +sucesion de estas no pasa del no ser al ser, y del ser al no ser, no +cede su lugar á otra substancia. Desde el momento que atribuyésemos á +la substancia la instabilidad de su modificacion, no se distinguirian +entre sí. + +El lenguaje comun nos confirma esta verdad. Cuando ha habido una +variacion de modificaciones, decimos que tal substancia se ha mudado, +esto es, concebimos algo que existia ya antes de la mudanza, y que +existe todavía despues de ella. Así decimos que tal modificacion ha +desaparecido completamente; lo que no decimos de la substancia, sino +que se presenta, ó que es de otra manera. Algo pues concebimos que +permanece constante, idéntico á sí mismo, bajo las diferentes +modificaciones; y á esto que es el sujeto en que se hacen las +mudanzas, á ese algo que no desaparece con la desaparicion de las +modificaciones, que no se muda íntimamente con las mudanzas de ellas, +á eso lo llamamos substancia, sub-stancia, substratum. + + + + +CAPÍTULO II. + +APLICACION DE LA IDEA DE SUBSTANCIA Á LOS OBJETOS CORPÓREOS. + + +[7.] Apliquemos á un objeto corpóreo, las ideas encerradas en la de +substancia, que esto podrá contribuir á aclararlas, y tal vez nos +sugerirá otras nuevas. + +Este papel en que escribo, es susceptible de muchas modificaciones; +sobre él puedo escribir mil cosas diferentes, en varios caractéres, en +diversos colores; puedo plegarle de infinitas maneras; puedo darle +infinita variedad de posiciones con respecto á los objetos que le +rodean; puedo hacerle mover en todas las direcciones imaginables. Bajo +esta infinidad de mudanzas, hay algo constante, algo que no se muda. +Hay muchas cosas nuevas, pero hay una que no lo es, que es siempre la +misma. Hay una que sufre esas mudanzas, pero conservando algo que no +se muda. Si tiño el papel de verde, y luego de rojo; lo que es ahora +rojo, es lo mismo que antes era verde, y primitivamente blanco; y á +esto permanente refiero todas las mudanzas. Si se me presenta primero +un papel blanco, y despues otro verde, y en seguida otro rojo, claro +es que no es lo mismo que si á un solo papel se le dan todas estas +transformaciones. ¿En qué está la diferencía, á pesar de que las +impresiones que me causa el color son las mismas? Está en que en un +caso hay algo permanente, que ha pasado por las transformaciones +sucesivas; y en otro, este _algo_ no es lo mismo, es otro diferente. +En un caso hay distintas modificaciones, en otro distintas +substancias. + +[8.] Profundicemos mas esta materia. Si solo recibiésemos las +impresiones sucesivas, sin que tuviéramos ningun medio para referirlas +á un mismo objeto, para enlazarlas en un punto comun, no +encontraríamos ninguna diferencia entre los dos casos expresados. Así, +supongamos que se nos pone delante el papel blanco, y luego obligados +á apartar la vista encontramos despues en el mismo lugar, con las +mismas dimensiones, y con la misma posicion un papel verde; y en +seguida apartando otra vez los ojos, nos hallamos con un papel rojo: +claro es que nos será imposible distinguir por la simple sucesion de +las impresiones visuales, si es el mismo papel pintado sucesivamente +con dichos colores, ú otros papeles que se le hayan sustituido. Pero +si estamos presentes, si no apartamos la vista del lugar en que está +el papel, veremos si se le pinta de nuevo ó si se le muda. En el +primer caso, la aparicion del nuevo color se continuará con la misma +sensación del papel, no movido, haciéndose la transformacion sin +perderle nosotros de vista, recibiendo él la sucesion continua de sus +movimientos, de sus posiciones, bajo la mano del pintor. Aseguraremos +pues que el papel es el mismo, porque ha habido continuidad de +sensacion, ó bien enlace de las sensaciones de los diferentes colores, +con una tercera, que es la que resulta de la situacion del papel, de +sus movimientos, y de cuanto nos sirve para conocer lo que es comun á +lo segundo, y á lo primero. Pero si no hay nueva pintura del papel, +sino sustitucion de otro papel pintado, veremos que el primer papel se +quita; se interrumpe pues todo el órden de las sensaciones, y se +presentan otras nuevas. Estas no tienen enlace con aquellas, y así hay +para nosotros una _cosa_ distinta. + +[9.] Esto manifiesta como se engendra en nosotros la idea de +substancia con respecto á los cuerpos; ó hablando con mas propiedad, +como aplicamos á los cuerpos la idea de substancia. Cuando encontramos +un lazo de varias sensaciones que las une por decirlo así en un mismo +punto, _aquello_ en que concebimos que se unen, lo llamamos +substancia. Y como encontramos en la naturaleza muchos de esos puntos +independientes entre sí, naturalmente decimos que hay muchas +substancias corpóreas. + +[10.] Al sentir una impresion, si la referimos á un objeto, ó la +consideramos como objetiva, jamás la llamamos substancia, porque aquel +objeto por sí solo, no es capaz de enlazar varias sensaciones. +Recibimos la sensacion de encarnado; y sabido es que el vulgo, y aun +los filósofos, fuera del acto en que filosofan, objetivan el color, es +decir, consideran el encarnado nó como una simple sensacion, sino como +una calidad externa. A esta calidad por sí sola, nadie la llamará +substancia; porque no es posible que por sí sola sirva de lazo á otras +impresiones, ó á otras calidades. Si hay mudanza de color, el +encarnado desaparece, y por tanto la impresion nueva se enlaza en el +órden del tiempo con la de encarnado, mas no reside en ella. Si hay +cambio de figura, aunque el encarnado continúe, no concebimos á este +color como lazo necesario entre las dos figuras; pues que sabemos que +la permanencia del encarnado es indiferente á la variedad de figuras, +y estas podrian muy bien haber sufrido el mismo cambio, continuando ó +desapareciendo aquel color. + +Como en general hemos experimentado que ninguna sensacion se enlaza +necesariamente con la otra, y que de muchas sensaciones enlazadas en +un punto comun, desaparecen unas sin desaparecer las otras y +recíprocamente, inferimos que ninguna de ellas es lazo necesario; y +por tanto, aunque las objetivemos, no las atribuimos el carácter de +substancia, de algo que permanezca idéntico á pesar de las mudanzas, y +que sea como el recipiente de todas ellas. + +[11.] Una propiedad hay en los cuerpos que es necesaria á todas las +sensaciones, ó cuando menos á las dos principales, vision y tacto; la +extension; á la cual miramos como un recipiente de todas las +sensaciones, ya las consideremos en nosotros, ya en los objetos. No +vemos ni imaginamos, blanco ó negro, no tocamos ni imaginamos, +caliente ó frio, blando ó duro, sin extension en que residan la +blancura ó negrura, la blandura ó la dureza, el calor ó el frio. Así +la extensión podria quizás merecernos el honor de substancia, si no +estuviese sujeta á otra condicion que la priva de este título. Si +bien, cuando concebimos la extension en general, en toda su +abstraccion, considerándola con el puro entendimiento como una mera +continuidad, prescindimos absolutamente de toda figura; no obstante, +cuando hemos menester una extension aplicada, que nos sirva de +recipiente de las sensaciones, nos es imposible hallarla sin una +configuracion determinada. No vemos simplemente un color, sino que le +vemos en una extension circular, triangular ó de otra especie. Estas +figuras se confunden con la extension misma, en cuanto es aplicada; y +además tampoco sirven de lazo para las demás sensaciones. A veces, es +verdad, una misma figura recibe diferentes colores, diferentes grados +de calor ó frio, diferentes posiciones etc. etc., pero tambien á veces +sucede lo contrario, y con el mismo color, con el mismo grado de calor +ó frio, es decir con la continuidad de otras sensaciones, el objeto +cambia de figura; y así como un círculo rojo se hacia antes círculo +verde, así el mismo objeto rojo se hace circular, y despues +triangular. En el primer caso la figura circular servia de lazo á las +sensaciones de los colores; en el segundo el mismo color sirve de lazo +á las figuras. + +[12.] Privada la extension de los honores de substancia, así como +todas las demás sensaciones, en cuanto objetivadas; observamos que +todas estas variaciones se suceden en los objetos, enlazándose unas +sensaciones con otras. Así un mismo círculo toma diferentes colores, y +un mismo color diferentes figuras; y otra vez cambian los colores y se +reproducen los primeros, permaneciendo la misma figura; y otra vez se +reproducen las primeras figuras permaneciendo los mismos colores. +Inferimos pues que bajo aquella variedad hay algo constante; que bajo +aquella multiplicidad hay algo uno; que bajo aquella sucesion de ser y +no ser, hay algo permanente; y á esto constante, uno, permanente, á +esto en que se verifican aquellas mudanzas, á esto que es el +recipiente de ellas, que es el punto que las enlaza fuera de nosotros, +y que nos proporciona á nosotros el concebirlas enlazadas, á esto lo +apellidamos substancia. + + + + +CAPÍTULO III. + +DEFINICION DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA. + + +[13.] Pero ¿qué es en el órden sensible, el sujeto permanente de las +transformaciones? ¿Es una pura ilusion? ¿Es una realidad? ¿Qué +realidad será esa? ¿No se parece mas bien á una abstraccion? Una cosa +que no es ningun color, sino que se presta á tenerlos todos; que no es +ninguna calidad de las que experimentamos, sino el sujeto causa de +todas ellas; que no es ninguna figura, sino que puede acomodarse á +todas; que no es la extension pura, pues esta es una abstraccion, y +aquello es un ser que sirve como de fondo á las demás cosas; un objeto +corpóreo, que en sí, no puede afectar ningun sentido, ¿que será? ¿No +parece una cualidad oculta de los peripatéticos, un ser misterioso, +fantástico, una mera ilusion? Examinémoslo, y para guardarnos de +ilusiones apelemos á la experiencia. + +[14.] Tomemos un pedazo de cera sin soltarle jamás de la mano, +pintémosle de diferentes colores, borrémoslos, y volvámosle á pintar, +sujetémosle á diferentes temperaturas, ablandémosle al fuego, y luego +endurezcámosle; démosle distintas figuras, de un globo, cilindro, +paralelepípedo, mesa, vaso, estatua; yo pregunto: ¿todas esas mudanzas +se han verificado en una misma cosa? sí. ¿Aquella cosa era ninguno de +los colores, ni figuras ni grados de temperatura? nó; pues todas estas +calidades, eran y dejaban de ser permaneciendo la cosa la misma. ¿Cómo +sé que la cosa ha permanecido la misma y no es otra? Porque ha habido +continuidad de sensacion en el ojo fijo sobre el objeto; en el tacto, +que si bien ha sentido las transformaciones de caliente y frio, duro y +blando, esta figura ó la otra, ha experimentado que estas se hacian +sin interrumpir la sensacion comun del tacto, de un objeto que no se +soltaba, cuyo peso se experimentaba incesantemente. Luego hay algo +allí que no es las transformaciones, sino lo que se transforma; algo +que es comun á todas, que las recibe, que las enlaza, fuera de mí, y +en mí. + +[15.] Examinando lo que concebimos de aquello permanente, lo que nos +resta despues de prescindir de sus cualidades, notamos lo siguiente. + +1.º La idea de ser. Decimos, aquella cosa, algo, sujeto etc., etc., +hablamos pues de un ser, de una realidad. Sin realidad no hay mas que +nada: y la nada no puede ser sujeto de transformaciones, ni lazo de +impresiones. + +2.º La idea de ser que aquí encontramos, no es pura, no es de solo +ser. Las calidades existen, son seres: y sin embargo no las +confundimos con el sujeto. + +3.º Lo que acompaña la idea de ser, es la de permanencia entre lo +sucesivo, y la relacion de esta permanencia como punto de enlace, como +centro fijo en medio de la sucesion. + +[16.] Si quisiésemos pues definir la substancia corpórea, deberíamos +limitarnos á decir que es _un ser permanente en que se verifican las +mudanzas que se nos ofrecen en los fenómenos sensibles_. A esto se +reduce nuestra ciencia: todo cuanto se añada sobre este punto, no +puede pasar de hipótesis y conjeturas. En vano se me preguntará, qué +es este ser: dadme la intuicion de la esencia de las cosas corpóreas, +y os lo diré; pero mientras no las conozco sino por sus efectos, es +decir, por las impresiones que en mí producen, no lo sé. Conozco que +aquello es algo; conozco esta relacion con sus formas; conozco que +estas se hallan en aquel sujeto, y no son el sujeto; aquí encuentro el +límite de mi conocimiento. Al objeto que corresponde á esta idea +compuesta de ser permanente y de su relacion á varias formas, á esto +lo llamo substancia corpórea. + +[17.] Por lo mismo que la substancia cambia de accidentes, +permaneciendo ella la misma, se sigue que en su existencia es +independiente de ellos; prescindiendo ahora de si puede ó nó existir +sin ninguno, solo afirmo que ninguno de ellos en particular le es +necesario. Y aquí es de notar una diferencia entre la substancia en sí +y el medio por el cual se nos manifiesta y se pone en comunicacion +activa ó pasiva con nosotros. Este medio son los accidentes, son esas +formas transitorias con que se reviste. ¿Cómo podríamos tener ni aun +noticia de la existencia de los cuerpos, sino por medio de las +sensaciones? Y el objeto de estas no es la substancia en su íntima +naturaleza, sino sus calidades en cuanto afectan nuestros sentidos. + + + + +CAPÍTULO IV. + +RELACIONES DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA CON SUS ACCIDENTES. + + +[18.] En la idea de substancia corpórea, se incluye perfectamente la +idea de permanencia, pero la de unidad, solo entra de un modo muy +imperfecto. En toda substancia corpórea no concebimos sino una unidad +facticia por decirlo así: pues lo que en ella permanece, no es uno, +sino un agregado de muchos, como lo manifiesta la divisibilidad de la +materia. De cualquiera substancia corpórea podemos hacer muchas, que +tendrán el mismo derecho que la primera á llamarse substancias. Un +pedazo de madera es substancia; este pedazo le podemos dividir en +otros muchos que serán igualmente substancias. Todos ellos juntos +formaban aquello que llamábamos _una_ substancia; pero es claro que +esta unidad era muy imperfecta, que mas bien era una reunion, y que si +la considerábamos como _una_, era por relacion á la unidad de efecto +que nos producia, con el enlace que daba á nuestras sensaciones y á +los fenómenos que de ella resultaban. + +[19.] De esto se infiere que toda substancia corpórea encierra +multiplicidad; y por consiguiente combinacion de los elementos que la +componen. Esta combinacion no es permanente como lo enseña la +experiencia; y por tanto, no hay substancia corpórea que no tenga +cuando menos una modificacion: la disposicion de sus partes. +Prescindiendo de las mudanzas de esta modificacion, claro es que nunca +se la puede confundir con la substancia: aun cuando los cuerpos se +presentasen constantemente á nuestros sentidos con la misma +disposicion de sus partes, el _ser_ permanente, se hallaria en las +partes, y nó en su disposicion. Esta es una cosa externa, que +sobreviene á lo existente; no hay reunion y combinacion, si no hay +partes que reunir y combinar. + +[20.] Entre la substancia y las modificaciones notamos una diferencia, +y es, que la substancia es independiente de las modificaciones, pero +las modificaciones no son independientes de la substancia. Esta, +permaneciendo la misma, cambia de accidentes; pero un accidente +permaneciendo uno mismo, no puede cambiar de substancia. La misma +madera puede recibir sucesivamente muchas figuras; pero la misma +figura en número, no puede pasar de una madera á otra. Dos pedazos de +madera pueden tener una figura semejante ó diferente; cúbica, +esférica, piramidal, etc. y tomar la una la de otra; pero en tal caso, +no hay identidad de figuras, sino semejanza; son las mismas en +especie, mas nó en número. + +[21.] Si se me pregunta, cómo sé que no hay mas que semejanza y nó +identidad numérica en las figuras que sucesivamente toman los cuerpos, +que no hay _permanencia_ en las figuras que cambian de sujeto, y por +consiguiente que una misma figura no pasa de una substancia á otra, +así como una misma substancia pasa de una á otra figura, no me será +difícil demostrarlo. + +Por de pronto salta á los ojos la extrañeza de una figura cúbica, por +ejemplo, pasando de un cuerpo á otro. ¿Qué es esta forma separada del +cuerpo? ¿Cómo se sostiene en el tránsito? ¿Cómo no es exactamente +igual en ambos, y se presenta con ligeras modificaciones? En el +tránsito ¿habrá tambien sufrido modificacion? Entonces habrá +modificacion de modificacion, y la figura en sí, en abstracto de todo +cuerpo, resultará una especie de substancia de segundo órden, +permanente en medio de las modificaciones. Claro es que esto son +sueños, en que se aplica á la realidad lo que solo conviene á la idea +en abstracto; que ese tránsito de formas supondria una existencia de +ellas, por separado; y así podríamos tener cubos, esferas, triángulos, +círculos etc., en abstracto, y toda clase de figuras, subsistentes en +sí, sin aplicacion á nada figurado. + +[22.] Pero todavía se puede dar de esta verdad otra demostracion mas +rigurosa. Si se supone que una misma figura en número, pasa de un +cuerpo á otro, tendremos que el pedazo de madera A, que pierde la +forma cúbica, la transmite al cuerpo B. Ahora, esta forma individual +no puede estar en los dos á un mismo tiempo. Supongamos que despues de +haber quitado á la madera A, la forma cúbica, se la devolvemos sin +tocar al cuerpo B; claro es que no será la misma en los dos; luego +tanta razon habia para que dijésemos que el cuerpo B no habia +adquirido la misma sino otra semejante. Es evidente además que para +dar á un cuerpo la forma cúbica no necesitamos quitársela al otro; +luego la forma del uno no es _individualmente_ la del otro; pues de lo +contrario seria preciso decir, que es y no es, que se conserva y deja +de existir á un mismo tiempo. + +[23.] Las palabras _transmision_ ó _comunicacion_ del movimiento, que +tanto se usan en la física, expresan una realidad, en cuanto se +limitan al fenómeno sujeto á cálculo; pero significarian un absurdo, +si se las entendiese en el sentido de que el _mismo_ movimiento que se +hallaba en un cuerpo, ha _pasado_ á otro. La suma de las cantidades de +movimiento despues del choque de los cuerpos duros, es la misma que +antes; y esto se verifica repartiéndose entre ellos la velocidad, +perdiendo el uno, y ganando el otro. Así lo enseña el cálculo, y lo +atestigua la experiencia. Pero es evidente que no puede suceder que la +_misma_ velocidad individual que estaba en el cuerpo chocante se haya +trasmitido al chocado; pues lejos de que la velocidad sea separable +del cuerpo, pasando de un sujeto á otro, ni siquiera se la concibe +sino como una relacion en cuya idea entran las del cuerpo movido, del +espacio y del tiempo. Es verdad que siendo Q la cantidad del +movimiento antes del choque, el valor de Q permanece constante despues +del choque; pero esto solo expresa el fenómeno con relacion á sus +efectos, en cuanto sujeto á cálculo; pero nó que la velocidad que +entra en el segundo miembro de la ecuacion sea formada de las partes +de las anteriores. Sean A y B dos cuerpos, con cuyas letras +expresaremos sus masas, y V, v, sus velocidades respectivas antes del +choque. La cantidad del movimiento será Q = A × V + B × v. Despues del +choque resultará una nueva velocidad, que llamaremos u y tendremos que +la cantidad del movimiento será Q = A × u + B × u. Matemáticamente +hablando, el valor de Q será el mismo; pero esto solo significa que si +se expresan los resultados del movimiento, en números ó en líneas, +tendremos lo mismo despues que antes del choque; mas no se entiende ni +se puede entender, que en la velocidad u, considerada en cuanto se +halla en el sujeto, haya un trozo de velocidad que se ha despegado de +la V, para unirse con la v. + +[24.] De esto resulta que los accidentes de los cuerpos no los +concebimos realizables sin sujeto al que estén inherentes; y que las +substancias no están inherentes á otro ser, y son concebidas y existen +realmente, sin esta inherencia. La figura no puede existir sin cosa +figurada; pero esta cosa figurada puede existir muy bien aunque se +anonaden todas las demás cosas. Analizando su naturaleza podremos +encontrar, y encontraremos en efecto, que su existencia supone la +existencia de otro ser que la haya producido; pero entre las dos +hallamos la relacion de causa y de efecto, mas nó la de inherencia, nó +la de sujeto y modificacion. + +[25.] Estas últimas consideraciones explican mas la idea de substancia +corpórea. Habíamos encontrado (Cap. III) las notas siguientes: 1.ª +ente; 2.ª relacion de permanente á lo variable; 3.ª sujeto de estas +variaciones; ahora encontramos la cuarta que es una negacion: la no +inherencia á otro. Este carácter negativo se halla incluido en el +positivo: _sujeto permanente de variaciones_; porque es claro que al +concebir sujeto _permanente de variaciones_, ya no incluimos la +inherencia, antes bien se la negamos, al menos implícitamente. La no +inherencia supone algo positivo, algo en que se funde el no tener esta +necesidad de estar adherido. ¿Qué es esto? No lo sabemos. Conocemos +que existe, pero no alcanzamos á explicarlo. Probablemente es +inexplicable sin la intuicion de la misma esencia de las cosas; y esta +intuicion nos falta. + + + + +CAPÍTULO V. + +CONSIDERACIONES SOBRE LA SUBSTANCIA CORPÓREA EN SÍ MISMA. + + +[26.] La idea de substancia, tal como la hemos explicado hasta aquí, +envuelve una relacion á los accidentes en general (Cap. III). Pero +esta idea no es la de una substancia indeterminada, sino la de +substancia corpórea; y preciso es confesar la dificultad de concebir +una substancia corpórea particular sin ningun accidente. Si á este +papel en que escribo le despojo de todo cuanto tiene relacion con mis +sentidos, y hasta prescindo de su figura y de su extension: ¿qué me +resta para concebir algo particular determinado, algo que no sea la +idea de ser en general, sino la de este ser en particular? Claro es +que para que el objeto no se me desvanezca completamente, ó para que +perdiendo toda individualidad, no se me confunda en la idea universal, +debo reservarme algo por lo cual pueda decir _esto_; es decir, esto +que se halla aquí, ó que me ha afectado de tal ó cual manera, ó que ha +sido el sujeto de tales ó cuales modificaciones. Por donde se echa de +ver que considero cuando menos su posicion con respecto á los demás +cuerpos, ó su causalidad con relacion á las impresiones que me ha +producido, ó su naturaleza de sujeto de determinados accidentes. Así +pues como la idea de substancia finita en general, envuelve relacion á +ciertos accidentes en general, así la de substancia en particular, la +envuelve á accidentes particulares. + +[27.] Dicha relacion la encontramos en nuestro modo de concebir la +substancia corpórea; no es fácil asegurar si la envuelve tambien en su +naturaleza misma. Esta no la conocemos, y al querer examinarla, nos +hallamos sobre un terreno distinto; se presentan á nuestra +consideracion las cuestiones sobre la esencia de los cuerpos. + +[28.] La identidad de la substancia corpórea bajo sus diversas +transformaciones, tampoco podemos asegurar hasta qué punto continúa. +Los partidarios de la filosofía corpuscular consideran todas las +transformaciones como simples movimientos locales, y todas las +variaciones que vemos en los cuerpos, como simples resultados de la +diferente posicion de las moléculas entre sí. Leibnitz resuelve la +materia en una infinidad de mónadas, que no son los átomos de Epicuro, +pero que conducen tambien á la invariabilidad substancial de los +cuerpos, los cuales segun él, no son mas que el conjunto de +substancias indivisibles llamadas mónadas. Los aristotélicos creian +que de las mudanzas de los cuerpos, unas eran accidentales, como la de +figura, movimiento, densidad, calor, frio etc. etc., otras +substanciales, como el tránsito de la madera á ceniza. Pero en medio +de esta variedad de sistemas, es notable el acuerdo en admitir algo +permanente sujeto de las mudanzas. Con respecto á los atomistas, y á +Leibnitz, es claro que admitian la identidad del sujeto; y por lo que +toca á los aristotélicos, aunque la mudanza que inducia una forma +substancial diferente de la primera, transformaba substancialmente el +ser, de suerte que despues de la mudanza de la forma substancial, no +podia decirse que el uno era substancialmente el otro; no obstante +opinaban que habia un sujeto comun en esas mismas trasformaciones +substanciales, que ellos llamaban _materia prima_. Tan claro, tan +evidente es, que en medio de las transformaciones del mundo corpóreo +hay algo permanente, que se encuentra reconocida esta verdad en todos +los sistemas filosóficos. + +[29.] Si esta substancia corpórea es una realidad, como lo es en +efecto, es necesario que no solo exista, sino que sea algo +determinado. A esta determinacion substancial del cuerpo, á esto que +le constituye tal cosa, y que le distingue en su íntima naturaleza, en +su esencia, de todos los demás cuerpos de otras especies, á esto +llamaban los aristotélicos forma substancial; y al sujeto de esa +forma, de esa actualidad, á ese sujeto comun á todos los cuerpos, le +apellidaban _materia prima_, que era una pura potencia, una especie de +medio entre el puro nada, y el ser en acto. + +[30.] Sobre estos puntos se ha disputado desde que hay escuelas +filosóficas y es probable que se disputará en adelante; pero siempre +con escaso fruto. Del mundo corpóreo conocemos su existencia, +conocemos sus relaciones con nosotros, conocemos sus propiedades y sus +leyes, en cuanto está sujeto á nuestra observacion; pero á su íntima +naturaleza no alcanzan nuestros sentidos, no llegan nuestros +instrumentos. A medida que adelanta el hombre en sagacidad de +observacion y fuerza y delicadeza de instrumentos, descubre nuevos +misterios, y ve que las barreras que él creía un _non plus ultra_, se +retiran mas allá, en la inmensidad de un océano. ¿Las alcanzará algun +dia? ¿Podrá dar la vuelta á ese mundo científico? ¿Está reservado al +porvenir un conocimiento de la íntima naturaleza del sujeto de esa +infinidad de fenómenos que nos asombran? difícil es creerlo. El +telescopio á medida que se perfecciona, extiende los límites del +universo, y parece caminar á lo infinitamente grande; la perfeccion +del microscopio siguiendo la direccion opuesta, parece caminar hácia +lo infinitamente pequeño. ¿Dónde están los límites? Es probable que el +encontrarlos no es permitido al débil mortal, mientras habita sobre la +tierra. El espíritu humano, tan activo, tan fecundo, se lanza +sucesivamente hácia los dos extremos: pero cuando se lisonjea de +llegar al último confín, siente que algo le detiene antes de alcanzar +el objeto de sus nobles deseos; es la cadena que le une al cuerpo +mortal, y que no le permite el libre vuelo de los espíritus puros. + + + + +CAPÍTULO VI. + +SUBSTANCIALIDAD DEL YO HUMANO. + + +[31.] Al considerar las substancias corpóreas, no hemos encontrado la +perfecta unidad; todas cuantas se sujetan á nuestros sentidos se +resuelven en muchas otras, que á su vez son substancias tambien: +resultando que los cuerpos, mas bien son agregados de substancias, que +una sola substancia. La unidad no la encontramos en ellos; nosotros se +la atribuimos, ó en cuanto forman un lazo comun de nuestras +sensaciones, ó en cuanto esas diversas substancias las consideramos +subordinadas á una que las vivifica y dirige. Así las partes de un +cuerpo animado, constituyen una especie de unidad, en cuanto están +subordinadas al principio que las anima. + +[32.] De aquí no debemos inferir que la unidad verdadera no existe ni +aun en los mismos cuerpos; si pudiésemos conocer su esencia misma, la +hallaríamos sin duda, ya sea en las mónadas escogitadas por Leibnitz, +ya en otra cosa mas ó menos semejante. Aunque este conocimiento de las +esencias nos falte, sin embargo el raciocinio nos conduce á esta +unidad. Lo compuesto se forma de partes; si este á su vez se compone +de otras, y así sucesivamente, al fin hemos de llegar á algo que no se +descompone: allí está lo indivisible; ó mejor, la verdadera unidad. +Este raciocinio vale, aun suponiendo que la materia es divisible hasta +lo infinito. La divisibilidad hasta lo infinito supondria infinidad de +partes en que se podria dividir: estas partes pues existirian; esos +elementos infinitésimos serian reales, en ellos estaria la unidad. + +[33.] Independientemente del mundo corpóreo, encontramos la idea de +substancia, su aplicacion real, su unidad perfecta, en nosotros +mismos, en el testimonio de nuestra conciencia. Esta nos cerciora de +que pensamos, de que deseamos, de que sentimos, de que experimentamos +una infinidad de afecciones, las unas sujetas á nuestra voluntad, y +como hijas de la actividad que hay allá en el fondo de nosotros +mismos; otras independientes de nosotros, que nos vienen sin nuestra +voluntad, á veces contra ella, y cuya reproduccion no está siempre en +nuestra mano. + +Ese flujo y reflujo de ideas, de voliciones y sentimientos, tienen un +punto en que se enlazan, un sujeto que los recibe, que los recuerda, +que los combina, que los busca, ó los evita, ese ser de que tenemos +conciencia íntima, que los filósofos han dado en llamar el _yo_. Este +es uno, idéntico bajo todas las transformaciones; y esa unidad, esa +identidad es para nosotros un hecho indisputable, un hecho atestiguado +por la conciencia. ¿Quién seria capaz de hacernos dudar, que el _yo_ +que piensa en este momento, es el mismo que pensaba ayer y años atrás? +No obstante la variedad de los pensamientos y deseos; á pesar del +cambio de opiniones y voluntad, y de la oposicion de unos actos con +otros, ¿quién nos quitaria la conviccion profunda, incontrastable, de +que somos nosotros mismos quienes lo experimentamos, de que hay algo +aquí dentro que sirve de sujeto á todo? + +[34.] Si en nosotros no hubiese algo permanente en medio de tanta +variedad, la conciencia del _yo_ seria imposible. Entonces no habria +en nosotros mas que una sucesion de fenómenos inconexos, y por tanto +serian imposibles la memoria y la combinacion. El pensamiento es un +absurdo, si no hay algo que piense, permaneciendo idéntico bajo la +variedad de las formas del pensar. En nosotros pues hay un sujeto +simple que todo lo enlaza, en el cual se verifican esas mudanzas; hay +pues una substancia. En ella hay una unidad; esa unidad que no +encontramos en las substancias corpóreas, sino despues de haber +recorrido una serie infinita de descomposiciones, se nos presenta en +la substancia espiritual en el primer momento, como un simple hecho +interno, sin el cual son absurdos todos los fenómenos que sentimos en +nuestro interior, y nos es imposible toda experiencia del mundo +externo. Sin la unidad del _yo_, no hay sensaciones; y sin estas nada +podemos experimentar de los seres que nos rodean. + + + + +CAPÍTULO VII. + +RELACIONES DE LA PROPOSICION =YO PIENSO=, CON LA SUBSTANCIALIDAD DEL YO. + + +[35.] Si no admitimos que el alma es substancia, la proposicion _yo +pienso_, carece de sentido. Entonces la filosofía pierde su punto de +apoyo; todo cuanto experimentamos en nuestro interior, es una serie de +fenómenos inconexos, incapaz de ser observada, y de estar sometida á +ninguna regla. + +[36.] Mi pensamiento de ahora no es individualmente mi pensamiento de +ayer; como mi pensamiento de mañana, no será mi pensamiento de hoy; +estos pensamientos considerados en sí, con precision de un sujeto en +el cual se hallen, no tienen nada que ver el uno con el otro: quizás +versan sobre objetos sin ninguna relacion, quizás son contradictorios; +quizás el pensamiento de hoy es negacion del de ayer. + +[37.] Lo mismo se verifica en todos los pensamientos, en todos los +actos de voluntad, en todos los sentimientos, en todas las +representaciones imaginarias, en todas las sensaciones, y en general +en todo cuanto experimento en mí mismo. Fijando la consideracion en +todas las afecciones internas, sean las que fueren, no veo en ellas +mas que una serie de fenómenos, una especie de rio de existencias que +pasan y desaparecen, unas para no volver, otras para reaparecer de +nuevo en tiempo diferente, y ofreciéndome _expresamente_ esta +diferencia. La reaparicion no es individual, sino de semejanza; esto +es, que la afeccion repetida, no es la misma que antes hubo, sino otra +semejante. Cuando la afeccion vuelve, tengo conciencia de su +actualidad en el momento presente, y conciencia de su actualidad en un +tiempo anterior: esta doble conciencia que constituye el recuerdo, me +hace distinguir entre las dos afecciones, é implica necesariamente el +juicio de que la una no es la otra. La afeccion recordante +(permítaseme la expresion) que se identificase con la afeccion +recordada, no seria recuerdo: una cosa se _presenta_ á sí misma, mas +no se _recuerda_. + +[38.] Luego en nuestro interior todo pasa para no volver; el flujo es +real; el reflujo no es mas que aparente; lo que deja de ser, no vuelve +á ser jamás; habrá una cosa semejante, pero nó la misma; lo que fué, +pasó; y el tiempo no vuelve atrás. + +[39.] Luego la serie de los fenómenos internos, considerados en sí +solos, y prescindiendo de un sujeto en que residan, es por necesidad +inconexa, y no hay medio para subordinar sus términos á una ley ni á +ningún lazo. + +[40.] Sin embargo esta ley existe en todos nuestros actos +intelectuales; una razon sin leyes que la gobiernen, es el mayor de +los absurdos; este lazo se encuentra en todas nuestras afecciones: el +flujo de ellas, con su distincion y sus diferencias y semejanzas, es +un hecho presente á nuestro interior, hecho al cual estamos sometidos +como á una condicion primitiva é indeclinable de nuestra existencia. + +[41.] La proposición: _yo pienso_, incluyéndose en la palabra _pensar_ +todas las afecciones internas, no se refiere tan solo á fenómenos +aislados, sino que implica por necesidad un punto en que se enlazan, +al cual llamamos el _yo_. Si este punto no existe, si no es uno, si no +es idéntico, el pensamiento de hoy no tiene ningun lazo con el de +ayer: siendo dos cosas distintas, que se hallan en tiempos diversos, y +que quizás son contradictorias: cuando hoy digo _yo pienso_ y entiendo +decir que este _yo_ es el mismo de la proposicion, _yo pensaba ayer_, +mi lenguaje es absurdo; si no hay mas que los puros fenómenos, los dos +pensamientos sin un punto de enlace, el _yo_ no es nada, no puedo +decir _yo pensaba_, _yo pienso_; debo decir _habia_ pensamiento, _hay_ +pensamiento. Si entonces se me pregunta, _dónde_, en _quién_, deberé +responder que no hay dónde, que no hay quién; deberá negar el +supuesto, y limitarme á repetir: _habia_ pensamiento, _hay_ +pensamiento. + +[42.] Para decir _yo_, es necesario suponer una realidad permanente: +realidad, porque lo que no es real es nada; permanente, porque lo que +pasa desaparece, deja de ser y no puede servir de punto para unir +nada. + + + + +CAPÍTULO VIII. + +CONSIDERACIONES SOBRE LA INTUICION QUE EL ALMA TIENE, Ó PUEDE TENER, DE SÍ +MISMA. + + +[43.] La realidad permanente _del yo_, considerada en sí misma y +prescindiendo de las cosas que pasan en ella, es un hecho que sentimos +en nuestro interior, y expresamos en todas nuestras palabras. Si á +esta presencia, esta experiencia íntima, se la quiere llamar intuicion +del alma, nosotros tenemos intuicion de nuestra alma. Esta intuicion +se halla reproducida en todas las intuiciones particulares, y en +general en todas las afecciones internas; porque si bien son fenómenos +aislados, implican la intuicion del _yo_, por lo mismo que implican +conciencia de sí propio. + +[44.] La misma variedad de los fenómenos aislados, lejos de probar +nada contra la unidad de la intuicion del _yo_, la confirma hasta la +evidencia. Si concebimos un pensamiento solo, fijo, idéntico, no +necesitamos tanto de unirle la idea de un sujeto en que resida; pero +cuando hay muchedumbre de fenómenos diversos, y aun contradictorios en +su coexistencia, debemos referirlos á una cosa constante, so pena de +convertir el mundo interno en un caos absoluto. + +[45.] Hay pues cierta intuicion del alma en sí misma; esto es, hay una +presencia de sentimiento de su unidad entre la muchedumbre, de su +identidad entre la diversidad, de su permanencia entre la sucesion, de +su duracion constante entre la aparicion y desaparicion de los +fenómenos. O es necesario admitir esto, ó renunciar á la legitimidad +del testimonio de toda conciencia; lo que produciria el escepticismo +mas completo que ha existido jamás, extendiéndole á los dos mundos +externo é interno. + +[46.] Encontramos pues que los conceptos indeterminados de _ser_, +_unidad_, _permanencia_, _sujeto de modificaciones_, se hallan +realizados en nuestro interior: esta realizacion nos la asegura la +conciencia, y nos la confirma el análisis lógico de la serie de los +fenómenos en sus relaciones con un punto de enlace. + +[47.] _Ser_, _uno_, _permanente_, _sujeto de modificaciones_, incluye +todo cuanto se encierra en la idea de substancia finita: esto lo +encontramos en el alma, con la experiencia lo sentimos, nos afecta +íntimamente; si á esto se lo quiere llamar intuicion, la tenemos de la +substancialidad del alma. + +[48.] El sujeto pensante no solo se siente á sí propio, sino que se +conoce como un objeto real, al cual aplica por medio de la reflexion +las ideas indeterminadas de ser, unidad, permanencia, sujeto de +modificaciones. Luego el alma puede ser un verdadero predicado en +proposiciones que tengan el doble apoyo de la conciencia y de la +lógica. + +[49]. Puede preguntarse si nosotros tenemos otra intuicion del alma +que la que acabamos de explicar; á esto respondo que nó, mientras +estamos en esta vida; pero pregunto al mismo tiempo, si es cierto que +en esta materia haya otra intuicion posible, que la del sentido +íntimo. Acostumbrados á las intuiciones sensibles que implican la +extension en el espacio, preguntamos ¿qué es el alma en sí misma? y +parece que no quedamos satisfechos porque no vemos su retrato. +Abstrayéndonos del órden de la sensibilidad, levantándonos á la esfera +intelectual pura, ¿quién sabe si podríamos decir que no hay otra +intuicion del alma que la que tenemos ahora; que ella, en sí misma, en +su entidad una, simple, es esta misma fuerza que sentimos; que esta +misma fuerza es el sujeto de las modificaciones, que es la substancia, +sin que sea preciso excogitar otro fondo muerto digámoslo así, en que +resida esta fuerza? ¿por qué la misma fuerza no podrá ser subsistente? +¿por qué debemos imaginar otro _substratum_ en el cual se apoye? Y si +esto fuese así, si fuese aplicable á la substancia del alma lo que +pensaba de todas las substancias el gran Leibnitz, haciendo consistir +la idea de substancia en la idea de fuerza, ¿por qué no podríamos +decir que la presencia de sentido íntimo, la conciencia de sí propia, +es toda la intuicion que el alma puede tener de sí misma? + +[50]. Me preguntais qué _es_ el alma separada del cuerpo, qué sentirá +de sí, qué conocerá de sí, cuando se hallará _sola_. ¿Acaso en la +actualidad no siente y no conoce _sola_? ¿Acaso los órganos de que se +vale, sienten ni piensan? ¿Sabe por ventura de qué manera se sirve de +ellos, ni sabria que se sirve de ellos, sino por la experiencia? ¿No +se halla sola en las profundidades de su actividad, con sus +pensamientos, con sus actos de voluntad, con sus sentimientos, con su +alegría, con su tristeza, con sus placeres, con sus dolores? En hora +buena, dígase que tal vez no nos formamos ideas bastante claras del +_modo_ de conciencia que tendremos de nosotros mismos despues de esta +vida; dígase que quizás son posibles otras intuiciones de nosotros +mismos; pero no se pinte como una cosa inconcebible el alma sola: +dejadme el pensamiento, la voluntad, el sentimiento, todo presente en +lo íntimo de mi conciencia; para hallarme á mí propio, no necesito +mas: dadme comunicacion con otros seres que me afecten ó á quienes yo +afecte, que me trasmitan sus pensamientos y sus voluntades, que me +causen placeres ó dolores, y no necesito nada mas para tener un mundo +que concibo muy bien: me falta el conocimiento de la calidad de los +pormenores, nó de su posibilidad: el alma muda de estado, nó de +naturaleza. + + + + +CAPÍTULO IX. + +EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE LOS ARGUMENTOS CON QUE SE PRUEBA LA +SUBSTANCIALIDAD DEL ALMA. + + +[51]. Los argumentos psicológicos en favor de la substancialidad del +alma, son meros paralogismos en la opinion de Kant, y si bien prueban +una substancia ideal, no pueden nunca conducir á una substancia real. +Este filósofo, á mas de las razones con que ataca la prueba +psicológica de la substancialidad del alma, tenia una personal, que +era muy poderosa para él, atendida la flaqueza del corazon humano: ó +debía poner en duda la substancialidad del alma, ó consentir en la +ruina de todo su sistema. «Seria, dice, un grande, y hasta el único +escollo de toda nuestra crítica, la posibilidad de demostrar _à +priori_ que todos los seres pensantes son substancias simples, y que +por consiguiente tienen necesariamente la personalidad y la conciencia +de su existencia separada de toda materia; porque de este modo +habríamos dado un paso fuera del mundo sensible, habríamos entrado en +el campo de los _noumenos_, y nadie nos disputaria el derecho de +desmontar este terreno, de edificar en él y tomar posesion del mismo, +segun que lo permitiria la fortuna de cada uno» (Dialéctica +trascendental, libro 2, cap. 1). + +[52.] En concepto de Kant, el primer paralogismo de la psicología pura +en favor de la substancialidad del alma, es el siguiente. «Aquello +cuya representacion es la _substancia absoluta_ de nuestros juicios, y +que no puede servir de determinacion á otra cosa, es substancia. El +_yo_, como ser pensante, es la substancia absoluta de todos sus +juicios posibles, y esta representacion de sí mismo no puede ser el +predicado de otra cosa; luego el yo como ser pensante, es substancia.» + +En estos términos presenta en la primera edicion de su _Crítica_ el +discurso psicológico que se propone combatir; en la segunda edicion, +queriendo ser mas claro, ó quizá mas obscuro, expresa el mismo +raciocinio en otros términos. «Lo que no puede ser concebido sino como +sujeto, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es substancia; +es así que el ser pensante, considerado simplemente como tal, no puede +ser pensado sino como sujeto; luego no existe sino como tal, es decir, +como substancia.» Preciso es confesar que si la psicología no tuviese +expositores mas claros que Kant, y en sus demostraciones hubiese de +emplear las formas de que se vale este filósofo en los pasajes que se +acaban de ver, haria muy escasos prosélitos, por la sencilla razon de +que pocos entenderian su lenguaje. Estoy seguro que la mayoría de los +lectores no queda convencida por los silogismos favorables á la +substancialidad del alma, tales como los presenta Kant: de este modo +la posicion del filósofo es muy ventajosa, porque debe probar que no +tiene fuerza un argumento, cuya fuerza en verdad no se ha sentido. +Pero supongamos que un filósofo se digna descender del olimpo de las +abstracciones incomprensibles, y no se desdeña de hablar el humilde +lenguaje de lo mortales, presentando el argumento psicológico bajo una +forma mas sencilla, ¿quién sabe si la conviccion producida seria algo +mas difícil de destruir? ensayémoslo. + +[53.] Por substancia entiendo un ser ó una realidad permanente, en la +cual se verifican diferentes modificaciones, continuando ella idéntica +á si misma. Es así que en mi interior hay esa realidad, que +permaneciendo idéntica, tiene variedad de pensamientos, de actos de +voluntad, de sentimientos, de sensaciones, como me lo atestigua la +conciencia; luego esto que hay en mi interior es substancia. + +Creo que se puede desafiar á todos los filósofos del mundo, á que +señalen en este silogismo una proposicion falsa, ni dudosa, ó indiquen +un vicio en la consecuencia, si no quieren ponerse en abierta +contradiccion, por una parte con el testimonio de la conciencia, y por +otra con todas las leyes de la razon humana. + +[54.] Pretende Kant que el raciocinio en favor de la substancialidad +del alma no es concluyente, porque las puras categorías, y por +consiguiente la de la substancia, no tienen absolutamente ningun valor +objetivo, sino en cuanto son aplicadas á la diversidad de una +intuicion sometida á las mismas; esto es, que el concepto de +substancia es una pura funcion lógica que no vale nada ni significa +nada objetivamente, sino en cuanto se refiere á cosas sensibles; y que +tan pronto como sale de la esfera de la sensibilidad, no puede +conducir á ningun resultado. Es evidente que la substancialidad del +alma no puede ser objeto de la intuicion sensible; y por consiguiente, +aplicar al alma la idea de substancia es extender el concepto mas de +lo que permite su naturaleza. Menester es confesar que el raciocinio +de Kant es concluyente, si se admiten sus principios; y en esto +tenemos una prueba de la necesidad de combatir ciertas teorías que á +primera vista parecen inocentes por estar en el mundo de las +abstracciones, pero que en realidad son funestísimas por los +resultados á que conducen. Tal es el sistema de Kant sobre la falta de +valor objetivo de las categorías puras; y por esto le he combatido +(Lib. IV, Cap. XIII, XIV, XV, XVI, XXI, XXII) demostrando: 1.° Que los +conceptos indeterminados y los principios generales que en ellos se +fundan, tienen un valor objetivo fuera del campo de la experiencia +sensible, con respecto á los seres que de ningun modo están sujetos á +nuestra intuicion. 2.° Que no es verdad que solo tengamos intuicion +sensible; pues que conocemos intuitivamente un órden intelectual puro, +superior á la esfera de la sensibilidad. Con esta doctrina queda +arruinado el argumento de Kant, porque se deshace el fundamento en que +estriba. + +[55]. El filósofo aleman parece que sentia el punto flaco de su +discurso; y así es que procura exponer el argumento psicológico en +términos tales que ofrezca un tránsito del órden ideal al real, sin +que se vea el punto que une cosas tan distantes. Su lenguaje es +puramente ideológico: «aquello cuya _representacion_ es la substancia +absoluta de nuestros juicios y que no puede servir de _determinacion_ +á otra cosa, es substancia,» nótese bien: define la substancia por la +_representacion_ y por la incapacidad de servir de _determinacion_ á +otra cosa, es decir, por atributos puramente ideológicos ó +dialécticos. La forma de que se vale en la segunda edicion, adolece +del mismo defecto. «Lo que no puede ser _concebido_ sino como +_sujeto_, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es +substancia.» ¿Por qué no nos dice que la substancia de que se trata +aquí, es un ser permanente en que se realicen las modificaciones sin +dejar de ser idéntico á sí mismo? ¿Por qué nos habla solo de la +_representacion_, del _concepto_, de _la determinacion_ ó predicado? +porque le convenia presentar el argumento como un sofisma en que se +hace tránsito de un órden á otro muy diferente; le interesaba una +forma obscura que le permitiese decir lo que sigue. «En la mayor se +trata de un ser, que en general puede ser concebido bajo todos los +respectos, y por consiguiente tal que puede ser dado en intuicion; en +la menor no se habla del mismo ser, sino en cuanto se considera á sí +propio como sujeto, y únicamente con relacion al pensamiento y á la +unidad de la conciencia, mas nó á la intuicion por la cual la unidad +seria dada como objeto al pensamiento; por consiguiente la conclusion +está sacada por el sofisma _figuræ dictionis_, ó por un falso +raciocinio.... + +»El pensamiento presenta en las dos premisas un sentido totalmente +diverso; en la mayor es considerado en relacion á un objeto general, y +tal por consiguiente, que puede ser dado en intuicion; pero en la +menor no consiste sino en la relacion á la conciencia de sí propio, +donde no se piensa ningun objeto, sino que se encuentra uno +representado á sí mismo con relacion á sí, como sujeto, como la forma +del pensamiento; en el primer caso se trata de cosas que no pueden ser +pensadas sino como sujeto, en el segundo por el contrario, no se habla +ya de _cosas_, sino del pensamiento, pues que se hace abstraccion de +todo objeto; y en el pensamiento, el yo sirve siempre de sujeto para +la conciencia. No se puede pues llegar á la conclusion: yo no puedo +existir sino como sujeto; solo se tiene esta otra: yo no puedo, en el +pensamiento de mi existencia, servirme de mí sino como sujeto del +juicio; proposicion idéntica que nada absolutamente dice sobre el modo +de mi existencia.» Indignacion causa que con semejante embrollo de +ideas y de palabras se pretenda arrebatar al espíritu humano su +existencia, pues que á esto equivale el negarle que sea substancia; +indignacion causa el que con una confusion tal se quiera hacer vacilar +uno de los argumentos mas claros, mas evidentes, de fuerza mas +irresistible, que ofrecerse puedan á la razon humana. Yo pensaba ayer, +yo pienso hoy; en toda la variedad de mis situaciones me hallo que soy +el mismo, nó otro; á esa realidad que permanece idéntica en medio de +la diversidad, la llamo mi alma; luego mi alma es una realidad +permanente, sujeto de las modificaciones; luego es substancia. ¿Se +puede encontrar nada mas claro? + +[56.] La psicología para demostrar la substancialidad del alma, se +vale, es cierto, de la idea general de substancia; mas para aplicar +legítimamente esta idea al caso presente, se apoya en un hecho +experimentado, en el testimonio de la conciencia. ¿Qué quiere decirnos +Kant cuando recuerda haber demostrado que el concepto de una cosa que +puede existir en sí como sujeto, mas nó como simple atributo, no trae +consigo ninguna realidad objetiva? Cuando nos habla de _sujeto_, +¿trata de sujeto real, es decir sujeto de modificaciones? entonces el +alma es sujeto, pero no decimos que sea sujeto _únicamente_, sino que +su realidad la concebimos bajo este aspecto, sin que por esto neguemos +el que encierre en sí otros caractéres; por el contrario, reconocemos +expresamente el de principio activo, lo cual implica algo mas que +simple sujeto de modificaciones, lo que mas bien expresa una calidad +pasiva que activa. Si por sujeto entiende Kant el sujeto lógico, +entonces le negarémos que el alma haya de tener este carácter +exclusivamente, de manera que no pueda con legitimidad lógica, ser +atributo ó predicado de una proposicion. + +[57.] «No es posible saber, dice el filósofo aleman, si á dicho +concepto puede corresponderle algun objeto en ninguna parte, pues que +no se concibe la posibilidad de una tal manera de existir, y por +consiguiente no resulta ningun conocimiento. Para que este concepto +pueda designar bajo la denominacion de substancia, un objeto que pueda +ser dado, que pueda convertirse en conocimiento, es preciso poner por +fundamento una intuicion constante, como condicion indispensable de la +realidad objetiva de un concepto, á saber, aquello por lo cual solo el +objeto es dado. Nosotros no tenemos absolutamente nada permanente en +una intuicion interna, porque el _yo_ no es mas que la conciencia de +mi pensamiento; si pues nos detenemos en el pensamiento solo, nos +falta la condicion necesaria para aplicar el concepto de substancia, +es decir, de un sujeto existente como ser pensante.» No cabe +argumentacion mas sofística y vulgar: no admite Kant la +substancialidad del alma porque no podemos tomar la misma substancia y +presentársela en intuicion sensible; pero entonces tampoco debiera +hablarnos de los _conceptos intelectuales puros, de las funciones +lógicas_, de las _ideas_, pues que todas estas cosas, como que se +hallan fuera del órden de la sensibilidad, no pueden sernos dadas en +intuicion sensible. Y sin embargo estas cosas existen realmente, como +fenómenos internos, como hechos subjetivos de los cuales habla Kant +incesantemente, consagrando á ello la mayor parte de la _Crítica de la +razon pura_. ¿Se dirá acaso que la idea pura de relacion no significa +nada, porque no podemos presentar una relacion abstracta en intuicion +sensible? ¿Se dirá que la idea de fuerza no significa nada, porque no +podemos presentarla en intuicion sensible? ¿Se dirá que los principios +de donde dimanan los fenómenos de la atraccion, de la afinidad, de la +electricidad, del magnetismo, del galvanismo, de la luz y de cuanto +nos admira y encanta en la naturaleza, no existe, no son cosas +permanentes, que son palabras vacías, porque no podemos representarlos +en intuicion sensible? Este modo de argumentar es indigno de un +filósofo. Podrá ser excusable que un hombre rudo, solo acostumbrado á +los fenómenos de la sensibilidad, y que jamás ha descendido á las +profundidades del alma en la esfera intelectual pura, al hablarse de +un _espíritu_, de una _causa_, de una _substancia_, pregunte +sencillamente _¿qué es esto?_ y exija que se le exponga lo insensible +bajo una forma sensible; pero quien se precia de enmendar la plana á +todos los filósofos antiguos y modernos, quien desde la inaccesible +altura de su sabiduría trata con desden tan soberano, todos los +discursos que hasta entonces se habian mirado como concluyentes, +debiera producir otros títulos de su superioridad, que el decir: no se +concibe la posibilidad de un tal modo de existencia; no tenemos +intuicion interna de eso permanente de que hablais; el _yo_ no es mas +que la conciencia de mi pensamiento. ¿Y qué? se necesita mas que esta +misma conciencia para demostrar lo que nos proponemos? En la variedad +de los pensamientos, ¿la conciencia no es _una_? El pensamiento de +ayer, el de hoy, el de mañana, no se enlazan en un punto? Por +diferentes y contradictorios que sean ¿no pertenecen todos á una misma +cosa, á esa _cosa_ que llamamos el yo, y que nos autoriza para decir: +_yo_ que pienso ahora, soy el mismo que pensaba ayer, y que pensaré +mañana? ¿Se puede discurrir de una manera mas clara, mas convincente, +que afirmando una permanencia real que sentimos tan profundamente +atestiguada en lo íntimo de nuestra conciencia? Yo no veo, diréis, mi +substancia, no tengo de ella una intuicion; solo siento mi conciencia; +pues bien, esto basta; no se necesita mas; esa conciencia que +experimentais, una entre la muchedumbre, idéntica entre la distincion, +constante entre la variedad, permanente entre la sucesion de los +fenómenos que aparecen y desaparecen; esa conciencia que no es ninguno +de vuestros pensamientos individuales, que dura siempre cuando ellos +pasan para no volver; esa conciencia os ofrece la substancialidad de +vuestra alma; esa conciencia os la da en cierto modo en intuicion, nó +en intuicion de _sensaciones_, pero sí en intuicion de _sentido +íntimo_, como una cosa que os afecta profundamente, y de cuya +presencia no podeis dudar, como no dudais del placer y del dolor en el +acto de experimentarlo. + +[58.] Al atacar el argumento psicológico de la substancialidad del +alma, supone Kant que los que se valen de dicho argumento, quieren +probar la substancialidad del alma, partiendo de las propiedades de la +categoría pura y simple de substancia. A esta equivocacion podria dar +lugar la forma con que presenta Kant dicho argumento; pero ya hemos +visto que esta forma, con premeditacion ó sin ella, está dispuesta del +mejor modo para ofrecer puntos flacos á los ataques del filósofo. +Abranse por do quiera los tratados de psicología, y se verá que si +bien se emplea la idea general de substancia, no se hace uso de ella +sin legitimarlo con un hecho de experiencia; no se infiere de la +categoría pura de la substancia que el alma sea substancia: sino que +establecida la idea de substancia como un tipo general, se escudriña +el fondo de la conciencia para ver si allí se encuentra algo á que +dicho tipo se pueda aplicar. Así lo acabo de hacer en los párrafos +anteriores; y si Kant hubiese querido ser mas exacto al dar cuenta de +las opiniones de sus adversarios, no habria dicho que el primer +raciocinio de la psicología racional no nos da sino una luz que se +pretende nueva, cuando nos presenta el sujeto lógico constante del +pensamiento, como el conocimiento del sujeto real de la inherencia. +«Lejos, dice, de que sea posible inferir estas propiedades de la +categoría pura y simple de una substancia, por el contrario, la +permanencia de un objeto dado, no puede ser tomada en principio, sino +partiendo de la experiencia, cuando queremos aplicarle el concepto +empíricamente usual de una substancia.» Tiene razon el filósofo; las +propiedades de la categoría pura y simple de una substancia, no pueden +hacernos salir del órden ideal, si no podemos apoyarnos en un hecho de +experiencia; pero olvida una parte del argumento psicológico cuando +añade que en el caso actual, no hemos puesto en principio ninguna +experiencia, y que solo hemos concluido del concepto de la relacion de +todo pensamiento al yo, como al sujeto comun al cual este pensamiento +se liga. La experiencia existe, en esta misma conciencia de la +relacion de todos los pensamientos al yo; en este punto al cual todos +se ligan; la relacion al yo no es posible, si el yo no es algo; los +pensamientos no pueden ligarse en el yo, si el yo es un puro nada. +«Refiriendo, continúa Kant, el pensamiento al yo, no podríamos +establecer por una observacion cierta una permanencia semejante; +porque si bien el yo se halla en el fondo de todo pensamiento, no +obstante ninguna intuicion propia para distinguirle de todo otro +objeto perceptible, está ligada con esta representacion.» Es cierto +que el yo permanente no le percibimos de la misma manera que los +objetos de las demás intuiciones; pero le percibimos con el sentido +íntimo, con esa presencia de que no podemos dudar, y que segun +confiesa el mismo Kant, nos hace referir todos los pensamientos al yo +como á un sujeto comun en el cual se ligan. + +[59.] «Se puede bien notar, dice, que esta representacion (la del yo) +se reproduce constantemente en todo pensamiento; pero nó que esta sea +una intuicion fija y permanente en la cual los pensamientos variables +se sucedan.» En este pasaje hay una contradiccion evidente. La +representacion del yo se reproduce constantemente en todo pensamiento; +es así que el yo, ó no significa nada, ó significa una cosa idéntica á +sí misma; porque si el yo que piensa ahora, no es el yo que pensaba +ayer, la palabra _yo_ significa una cosa muy diversa de lo que +entiende todo el mundo; luego si la representacion del yo vuelve en +todo pensamiento, el yo es el mismo en todo pensamiento; luego el yo +es fijo, permanente, luego el yo es una substancia en que se suceden +todos los pensamientos variables. + +[60.] No alcanzo qué se puede replicar á este argumento fundado en las +mismas palabras de Kant, donde consigna un fenómeno cuya existencia no +podia poner en duda: á saber, la presencia del yo en todo pensamiento. +Son ajenas de este lugar las cuestiones filosóficas sobre la no +interrupcion de la conciencia, esto es, si hay algun tiempo en que el +alma no piense, y en que no tenga conciencia de sí propia: muchos +filósofos creen que hay en efecto esta interrupcion, para lo cual se +apoyan en la experiencia del sueño y de los accidentes de que volvemos +sin ningun recuerdo; pero Leibnitz opina que el pensamiento nunca se +extingue del todo, que nunca hay una falta absoluta de conciencia, que +nuestro pensamiento es una luz que despide á veces muy poco +resplandor, pero que nunca se apaga del todo. Sea lo que fuere de +estas opiniones, la permanencia de la substancia del alma queda fuera +de duda: y es de notar que la interrupcion en el pensamiento y en la +conciencia, lejos de favorecer á los adversarios de la permanencia del +alma, los confunde de la manera mas concluyente. Porque si en no +suponiendo algo permanente, es imposible concebir cómo se ligan en una +conciencia muchos fenómenos continuados en una serie no interrumpida, +todavía es mas inconcebible cómo pueden ligarse, si suponemos +interrumpida dicha serie, interponiéndose un cierto espacio de tiempo +entre la existencia de los fenómenos que se ligan. + +[61.] Sean los pensamientos A, B, C, D continuados sin ningun +intervalo de tiempos; y que pasan en la conciencia Q; si este Q no es +algo, no se concibe cómo se pueden ligar los términos de la serie, y +cómo á pesar de la distincion y diversidad de los mismos, se puede +encontrar en el fondo de todos ellos eso comun, idéntico que llamamos +el _yo_, y que nos autoriza á decir yo que pienso el D soy el mismo +que pensaba el C y el B y el A. + +Pero si la conciencia es interrumpida, esto es, si entre el +pensamiento C y el D han transcurrido algunas horas, en que no habia +ningun pensamiento, ninguna conciencia, todavía es mas inconcebible, +porque en el fondo del pensamiento D se ha de encontrar el mismo yo +del pensamiento C; todavía es mas inconcebible por que al pensar D, +podemos decir: yo que pienso D soy el mismo que pensaba C, y que he +estado un cierto tiempo, privado de pensar. Sin algo permanente, sin +algo que dure entre la sucesion, ¿cómo se explica semejante enlace? ¿Y +por ventura tratamos de hechos desconocidos? ¿por ventura no es esto +lo que experimentamos todos los dias al dispertar? Si esto no es +concluyente, neguemos la conciencia, neguemos la razon; no perdamos el +tiempo hablando de filosofía. + + + + +CAPÍTULO X. + +EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO QUE ÉL LLAMA EL +PARALOGISMO DE LA PERSONALIDAD. + + +[62.] El argumento fundado en el testimonio de la conciencia lo +combate Kant de un manera particular, en el exámen de lo que él llama +_el paralogismo de la personalidad_. Lo propone en esta forma. «Lo que +tiene conciencia de la identidad numérica de sí mismo en diferentes +tiempos, es por este mero hecho una persona; esto se verifica del +alma; luego el alma es persona.» Con harta inexactitud emplea Kant la +palabra _persona_; sabido es que para merecer este nombre, no basta +ser substancia inteligente; sino que se necesita el ser principio +completo de las operaciones, independientemente de la agregacion á +otra substancia, y de la union con un supuesto. Como quiera, el +filósofo aleman entiende aquí por persona una substancia inteligente; +y en este sentido se propone combatir el argumento con que se prueba +la personalidad del alma. + +[63.] «Si yo quiero, dice, conocer, por experiencia, la identidad +numérica de un objeto externo, aplico mi atención á lo que hay de +constante en el fenómeno, al que todo lo demás se refiere como una +determinacion á su sujeto; y noto la identidad del sujeto en el tiempo +en que la determinacion cambia. Yo soy un objeto del sentido interno, +y el tiempo no es mas que la forma del mismo sentido; por lo cual +refiero todas mis determinaciones sucesivas, y cada una de ellas en +particular, al mismo numéricamente idéntico, en todo tiempo, es decir +en la forma de la intuicion interna de mí mismo. Segun esto, la +personalidad del alma no deberia ser deducida ó concluida sino como +una proposicion perfectamente idéntica de la conciencia en el tiempo; +por cuya razon esta proposición vale _á priori_, porque no anuncia +realmente otra cosa que esto: en todo tiempo en que yo tengo +conciencia de mí mismo, tengo conciencia de este tiempo como de una +cosa que hace parte de la unidad de mí mismo. Así, tanto vale decir: +todo este tiempo está en mí como unidad individual, ó bien: yo me +hallo en todo este tiempo, con identidad numérica.» + +Seria de desear que Kant nos explicase por qué el sentido íntimo de la +identidad numérica puede ser expresado con esta proposicion: todo este +tiempo se halla en mí como en una unidad individual; ó con esta otra: +en todo el tiempo en que yo tengo experiencia de mí mismo, yo tengo +conciencia de este tiempo como de una cosa que hace parte de la unidad +de mí mismo. Es cierto que la identidad numérica se siente en la +diversidad del tiempo; mas nó el que tengamos conciencia del tiempo +como de una cosa que hace parte de nosotros. Aquí se trata de la +conciencia de sí mismo, tal como se halla en la generalidad de los +hombres; quienes, lejos de considerar el tiempo como una cosa que hace +parte de ellos, le miran como una especie de vaga extension ó +sucesion, en que duran ellos y todo lo variable. + +Sabido es que aun entre los filósofos hay disputas sobre la verdadera +naturaleza del tiempo; y que el considerarle como la forma del sentido +interno es una opinion de Kant, de la cual no participan muchos otros; +y que él mismo, segun llevo probado (Lib. VII, cap^s. XIII, XIV), +explica muy mal y la prueba peor, por mas que pretenda haber elevado +su teoría á la region de las doctrinas incontestables. La identidad +numérica de nosotros mismos la sentimos en la sucesion del tiempo, +prescindiendo de que esta sea una forma interna ó externa, y hasta de +que sea una ilusion ó realidad; luego cuando el filósofo aleman para +atacar la solidez del argumento de la conciencia, se funda en su +teoría del tiempo, estriba en un supuesto que no tenemos ninguna +necesidad de admitir; y además, explica este sentimiento de identidad +en términos que hasta él nadie habia empleado. Si quiere hacer entrar +el tiempo en el sentimiento de la identidad numérica, puede decir: yo +me hallo en todo este tiempo con identidad numérica; ó bien: ha pasado +sobre mí todo este tiempo, como en una unidad individual; pero nó que +tengamos conciencia del tiempo como de una cosa que hace parte de +nosotros. Si nos atuviéramos á la conciencia, mas bien nos +inclinaríamos á creer que el tiempo es una especie de extension +sucesiva en que nosotros vivimos, y que mide nuestra existencia. + +[64.] «La identidad de la persona, continúa Kant, debe hallarse +inevitablemente en mi propia conciencia; pero si yo me miro desde el +punto de vista de otro (como objeto de su intuicion externa) este +observador extraño no me concibe sino en el tiempo; porque en la +apercepcion, el tiempo no está propiamente representado sino en mí; +luego, del yo que él concede, y que acompaña todas las representaciones +en todo tiempo en _mi_ conciencia y con una perfecta identidad, no +concluirá todavía á la permanencia objetiva de mí mismo. El tiempo en +que me coloca el observador no siendo el que se halla en mi propia +sensibilidad, sino el que acompaña á la suya, resulta que la identidad +que se liga necesariamente á mi conciencia, no está ligada á la suya, es +decir, á la intuicion externa de mi sujeto.» Difícil es comprender bien +lo que quiso decir Kant en este pasaje; y parece muy dudoso que lo +entendiese él mismo: como quiera, veamos lo que se puede sacar de aquí +contra la permanencia del alma. + +Conviene el filósofo aleman en que la identidad de la persona se halla +inevitablemente en nuestra conciencia; esto es, que el yo se halla á +sí propio numéricamente idéntico en la diversidad del tiempo. Es +verdad tambien que un observador extraño, no concibe al yo sino en el +tiempo; esto es, que si un hombre piensa en el alma de otro hombre, no +la concebirá sino en el tiempo. Pero no se alcanza por qué dice Kant +que el observador no inferirá de aquí la permanencia objetiva del alma +observada. Lo que sucederá será lo siguiente. El hombre al pensar en +el alma de otro hombre, si cree que pasa en el interior del otro lo +mismo que siente en sí mismo, inferirá que la otra alma es permanente, +por la misma razon que afirma la permanencia de la propia. Es cierto +que no pudiendo entrar en la conciencia del otro, esta no puede serle +conocida, sino por señales externas; pero si él llega á convencerse de +que estas señales son suficientes para indicarle una serie de +fenómenos de conciencia semejantes á los que experimenta en sí mismo, +inferirá que el alma observada es tan permanente como la suya propia. +¿Qué quiere pues decirnos Kant cuando advierte que la identidad que se +liga necesariamente con _mi_ conciencia no está ligada con la del +observador? ¿quién duda de esta verdad? ¿quién duda de que la +percepcion de la identidad con relacion á la conciencia propia, es muy +diferente de cuando se refiere á la ajena? La identidad propia la +tenemos atestiguada por la conciencia inmediata; la identidad ajena +nos la indican una serie de fenómenos externos que nos inducen por +discurso y por analogía, á la conviccion de que fuera de nosotros hay +seres semejantes á nosotros. + +[65.] «La identidad de la conciencia de mí mismo en diferentes +tiempos, prosigue Kant, no es mas que una condicion formal de mis +pensamientos y de su enlace: pero no prueba la identidad numérica de +mi sujeto, en que á pesar de la identidad lógica del yo, puede +realizarse un cambio tal que sea imposible conservar la identidad de +este yo; lo que no impide el atribuirle siempre el yo idéntico que +puede sin embargo conservar en todo otro estado, hasta en la +metamórfosis del sujeto, el pensamiento del sujeto precedente, y +trasmitirlo al que viene despues.» Esto es precisamente lo que debia +explicamos Kant: pues el fenómeno del sentimiento de la identidad en +medio de la incesante variedad, es lo que nos induce de una manera +irresistible á creer que el yo es una cosa permanente. No es verdad +que tengamos solo identidad lógica del yo; pues no se trata del sujeto +de una proposicion, sino de un sujeto real, experimentado, sentido en +lo mas hondo de nuestra conciencia. + +Este sentimiento de identidad, Kant se imagina poder explicarle con +mucha sencillez. Voy á ensayar si alcanzo á expresar su singular +opinion de una manera inteligible. Sean los instantes de tiempo A, B, +C, D, E.... á que correspondan... a, b, c, d, e.... pensamientos ú +otros fenómenos internos de cualquiera clase. En el instante A, existe +el pensamiento a. En el instante B, sucede el pensamiento b. En el +instante B, el alma que existia en el tiempo A, ya no existe. La del +instante B, es una cosa enteramente nueva: ya no es a, sino b. Lo +mismo se verifica en todos los demás. Pero, ¿cómo es posible, me +diréis, que en todos los instantes el alma se crea siempre la misma? +es muy sencillo: el sujeto a trasmite el pensamiento al sujeto b; el b +trasmite el suyo y el de a al c. Nada permanece idéntico; pero la +conciencia de la identidad siempre dura. Semejante hipótesis ¿no os +parece admirable, y sobre todo muy filosófica? ¿Qué cosa mas clara y +satisfactoria puede imaginarse? + +El lector creerá tal vez que me estoy chanceando, y que presento la +opinion de Kant bajo un aspecto ridículo para combatirla con mas +facilidad; pues muy al contrario; la exposicion que acabo de dar á la +doctrina de Kant, es todavía mas seria de la que le da él mismo. Hé +aquí sus palabras. «Una bola elástica que choca con otra, en línea +recta, le comunica todo su movimiento, y por consiguiente todo su +estado (no considerando sino las posiciones en el espacio). Admitid +ahora por analogía con estos cuerpos, unas substancias tales que la +una hiciese pasar á la otra las representaciones, con la conciencia +que las acompaña; entonces puede concebirse toda una serie de +representaciones semejantes, de las cuales la primera comunica su +estado y la conciencia de su estado, á la segunda,--esta su propio +estado, mas el de la substancia precedente, á la tercera;--esta del +mismo modo los estados de todas las substancias anteriores con el suyo +propio, y la conciencia que las acompaña: la última tendria, pues, +conciencia de todos los estados de las substancias que la han +precedido, como de los suyos propios; porque estados y conciencia de +estos estados, todo le habria sido trasmitido. Sin embargo ella no +habria sido la misma persona en todos esos estados.» + +Kant pretendiendo combatir el argumento psicológico fundado en la +conciencia, trastorna, destruye el carácter de la conciencia; una +conciencia trasmitida no es verdadera conciencia, no es mas que la +simple noticia de un pensamiento precedente. + +Estas substancias que existirian sucesivamente, y se trasmitirian sus +conciencias, ¿serian algo distinto del acto mismo de la conciencia ó +nó? si fuesen algo distinto, deberíamos admitir un sujeto de la +conciencia que en sí mismo, y en cuanto sujeto, no estaria sometido á +la intuicion sensible, y por consiguiente podríamos argüir _ad +hominem_ y oponerle á Kant la misma dificultad que él nos objetaba +anteriormente (V. Cap. IX). Si estas substancias transitorias no +fuesen nada mas que el acto mismo de la conciencia, resulta que cuando +deja de existir este acto, nada resta de la substancia; y por tanto +nada queda trasmisible. + +La trasmision supone algo que se puede trasmitir: si pues el acto de +la conciencia se trasmitiese, resultaria que él en sí seria algo +permanente, al través de la sucesion de las substancias; y hé aquí una +consecuencia bien extraña á que se hallará conducido el filósofo +aleman con su teoría de las trasmisiones. Todos los psicólogos habian +dicho que la substancia del alma es permanente y que sus fenómenos son +transitorios; ahora por el contrario, tendremos que lo transitorio +será la substancia y lo permanente el fenómeno, esto es, el acto de la +conciencia que se irá trasmitiendo. + +[66.] Tal vez se responderá que por trasmision no se entiende +comunicacion de algo constante, sino la simple sucesion de fenómenos +unidos entre sí por un lazo cualquiera; de este modo, suponiendo los +instantes de tiempo A. B. C. D., los actos de conciencia a. b. c. d. +que les correspondan, no serán propiamente idénticos en número, sino +sucesivos, y estarán ligados entre sí. Pero esta réplica con que se +evita el reconocer la permanencia del acto de conciencia, tiene el +inconveniente de no explicar nada, y de hacer incomprensible como en +el instante D. por ejemplo, puede haber conciencia de los actos c, b, +a, y con una irresistible inclinacion á creer que en el fondo hay algo +numéricamente idéntico. Cuando d existe, ya no queda nada de c; no +queda substancia porque por el supuesto ó no hay tal substancia, ó es +una cosa transitoria; no queda acto de conciencia, porque el d es +numéricamente distinto del c, y además hemos visto que no se puede +admitir la permanencia del fenómeno; luego es absolutamente +inexplicable, incomprensible, como en el acto d puede haber la +representacion del c. + +[67.] Decir que los fenómenos están ligados con un lazo cualquiera, es +eludir la dificultad con un vano juego de palabras. ¿Qué significa +aquí ligar, qué se entiende por lazo? estas son metáforas que si no +carecen de sentido, deben expresar la permanencia de una _cosa_ en la +variedad de los fenómenos; la ligadura, el lazo, debe extenderse á las +varias cosas que liga y enlaza; luego debe ser _comun_ á todas ellas; +y á esto, sea lo que fuere, que permanece constante en la variedad, lo +llamaremos substancia. + +[68.] La simple sucesion de los fenómenos ó actos de conciencia, no +basta para que se vaya trasmitiendo la creencia de la identidad +numérica; si esto bastase, se seguiria que todos los hombres tendrian +conciencia de los actos precedentes de los demás. Sean a, b, dos actos +sucesivos de conciencia: si para que el acto b numéricamente distinto +del a, represente identidad numérica de conciencia, es bastante que el +b suceda al a; como esta sucesion se encuentra entre los actos de +conciencia de distintos hombres, resultará que todos tendremos +conciencia de todos los actos de los demás. Risum teneatis? y sin +embargo consecuencia es absolutamente necesaria; y no puede eludirse +con decir que el tiempo es una forma del sentido interno y que la +sucesion se verifica en cada hombre en su respectivo sentido interno, +y por tanto la sucesion de los fenómenos internos del uno está en un +tiempo, en una forma diferente de la en que se hallan los del otro. +Las palabras sentido interno _respectivo_, forma interna de _cada_ +hombre, significan algo, si admitimos en nuestro interior una cosa +permanente; pero si no hay mas que fenómenos sucesivos, entonces la +palabra _respectivo_, expresa un absurdo; porque no hay sentido +interno respectivo si no hay nada á que se pueda referir. Puesto que +el hombre M y el N no serán mas que simple sucesion de fenómenos, y en +_cada_ uno, no hay mas que simple sucesion; tanta razon hay para que +se enlacen los fenómenos de M entre sí, como con los de N; luego si en +los de M hay una comunidad de conciencia, y para esto no hay mas razon +suficiente que la simple sucesion, esta comunidad deberá hallarse en +todos, pues que para todos hay la misma razon suficiente. + +[69.] Nótese bien que en toda esta argumentacion prescindo de la +naturaleza de la substancia del alma; y solo me propongo demostrar que +es necesario admitir algo constante en medio de la variedad de los +fenómenos internos, y comun á todos ellos. Llámese á esto, lazo, +forma, acto de conciencia, ó como se quiera; ¿es algo real ó nó? si no +es real, quien lo expresa emplea una palabra vacía; si es algo real, +está confesada la substancialidad del alma, pues que está confesada +una realidad permanente en medio de la variedad de los fenómenos. Los +que admitimos esta substancialidad, no pretendemos que el alma pueda +ser dada en intuicion sensible, ni tampoco que podamos expresar en una +definicion exacta sus propiedades íntimas, prescindiendo de los +fenómenos que en ella experimentamos; lo que decimos es que conocemos +su existencia real, y su permanencia, é identidad numérica, entre la +sucesion y la diversidad de los fenómenos; luego desde el momento que +se confiesa que hay en nuestro interior algo real, permanente, +numéricamente idéntico en medio de la diversidad, se confiesa la +substancialidad del alma que nosotros defendemos. Podrán suscitarse +disputas sobre el carácter distintivo de esta naturaleza; sobre si es +ó nó una fuerza como pretendia Leibnitz, ó si su esencia consiste en +el mismo pensar, como opinaba Descartes; pero estas cuestiones son +ajenas de la que ahora ventilamos; ¿hay algo real y permanente entre +la variedad de los fenómenos internos? sí ó nó. Si no hay algo, la +conciencia de la identidad numérica es absurda: si hay algo, queda +demostrada la substancialidad del alma. + +[70.] «Aunque la opinion, dice Kant, de algunos filósofos antiguos de +que todo es transitorio y no hay nada constante en el mundo, no sea +sostenible desde que se admiten substancias, no se la puede refutar +por la unidad de conciencia; porque nosotros no podemos ni aun juzgar +por la conciencia, si como algo, somos ó nó permanentes; porque no +atribuimos á nuestro yo idéntico, sino aquello de que tenemos +conciencia; y así debemos necesariamente juzgar que somos precisamente +los mismos en todas las duraciones de que tenemos conciencia.» Nótese +bien; Kant reconoce expresamente que el juzgar que somos los mismos, +lo hacemos por necesidad; esto es, que la identidad del yo es para +nosotros un hecho de conciencia necesario. Difícilmente se puede hacer +una confesion mas ingenua y concluyente para destruir los argumentos +del filósofo aleman. Si estamos precisados á juzgarnos idénticos, si +esto nos lo dice la conciencia, ¿podremos negar ni poner en duda esta +identidad, si no queremos faltar al hecho fundamental de todas las +investigaciones psicológicas, y por consiguiente caer en el mas +completo escepticismo? Si no es valedero el testimonio de la +conciencia, si no es seguro el juicio á que él nos impele por +_necesidad_, ¿de qué podremos asirnos para no precipitarnos en el +escepticismo mas absoluto? ¿dónde podremos buscar un cimiento sólido +para levantar el edificio de nuestros conocimientos? + +[71.] «Pero, continúa Kant, desde el punto de vista de un extraño, no +podemos tener por valedero este juicio, porque no hallando en el alma +otro fenómeno constante que la representacion _yo_, que los acompaña y +los une todos, no podemos jamás decidir si este yo (un simple +pensamiento) no es tan pasajero como los otros pensamientos, que están +respectivamente ligados por él.» En hora buena, no se admita que la +representacion del yo, á pesar de representar esencialmente una +identidad, no es valedera; dígase que aunque transitoria, nos induce +_necesariamente_ á la ilusion de la permanencia; pero sáquense todas +las consecuencias de esta doctrina, y sosténgase que la razon humana +no vale nada, absolutamente nada; dígase que el recuerdo es una pura +ilusion, que aunque por necesidad nos hallamos inducidos á creer que +el pensamiento que tenemos ahora, es un recuerdo de otro pensamiento +anterior, todo esto es pura ilusion; que no estamos seguros de que +haya la relacion de recuerdo, y no sabemos mas sino que en la +actualidad tenemos conciencia de un pensamiento que nos _parece_ +ligado con otro anterior; dígase que el valor de los raciocinios es +nulo, porque todo enlace de ideas es imposible si nos falta la +memoria; y si á pesar de que una representacion interna nos produce +por necesidad un asenso, no debemos fiarnos del juicio que la +necesidad nos arranque; dígase que todo cuanto pensamos, todo cuanto +sentimos, todo cuanto queremos, todo cuanto experimentamos en nuestro +interior, no puede servirnos para conocer nada, que estamos condenados +á una impotencia completa de adquirir ninguna seguridad sobre nada; y +que el lenguaje de todo filósofo deberá ser el siguiente: «ahora me +parece esto; tengo conciencia de esto; ignoro todo lo demás; +experimento una necesidad de creer tal cosa, pero quizás esta creencia +será una pura ilusion; nada sé del mundo externo; nada sé tampoco del +mundo interno; todo conocimiento me está negado; yo mismo no soy nada +mas que una sucesion de fenómenos que pasan y desaparecen; una +necesidad irresistible me impulsa á creer que estos fenómenos tienen +un lazo comun, pero este lazo no es nada; pues en desapareciendo un +fenómeno, nada queda de él; si confieso una realidad permanente, sea +la que fuere, ya caigo en la substancialidad del alma, que me habia +propuesto no admitir; todo es ilusion, todo es nada; porque no estando +seguro ni aun de los hechos de conciencia, no estoy seguro de la +ilusion misma.» ¿Quién tiene valor para arrostrar semejantes +consecuencias? + + + + +CAPÍTULO XI. + +SIMPLICIDAD DEL ALMA. + + +[72.] En los capítulos anteriores me he ceñido á probar la +substancialidad del alma; para lo cual me bastaba demostrar por el +mismo testimonio de la conciencia, que hay dentro de nosotros una +realidad permanente, sujeto de las modificaciones que experimentamos. +Ahora voy á demostrar que esta substancia es simple. + +Para proceder con buen método fijemos el sentido de la palabra, +_simple_. Cuando hay muchos seres reunidos que forman un conjunto, el +resultado se llama compuesto; por manera que hay verdadera +composicion, siempre que hay varios seres substancialmente distintos, +pero unidos con un lazo; este lazo puede ser de diferentes especies, +lo que da orígen á la diversidad de compuestos. La simplicidad se +opone á la composicion, de suerte que la idea de simplicidad excluye +esencialmente la de composicion; y como en esta última se comprende un +_número_ de cosas distintas que se reunen para formar un todo, resulta +que la idea de simplicidad excluye esencialmente la de número de cosas +reunidas, para formar un todo; luego lo simple es propiamente uno, y +hay verdadera simplicidad en una substancia, cuando ella no es un +conjunto de substancias. + +Al decir pues que la substancia del alma es simple, significamos que +no es un conjunto de substancias, sino que es una substancia. + +[73.] Fijada con exactitud la idea de simplicidad, veamos si conviene +á nuestra alma. Como el alma no nos es dada en intuicion á la manera +de las cosas sensibles, y solo la conocemos por la presencia de +sentido íntimo, y por los fenómenos que experimentamos en el fondo de +nuestra conciencia, debemos examinar estos dos manantiales para ver si +encontramos en ellos la simplicidad. + +Es un hecho incontestable que en todos nuestros actos, en todas +nuestras afecciones internas, sentimos la identidad del yo (Cap. VI, +VII, VIII, IX, X). No hay identidad entre cosas distintas; y por +consiguiente el sentido íntimo rechaza desde luego la multiplicidad +del alma. Se dirá tal vez que esta identidad no existe entre las +substancias distintas; pero que una substancia compuesta es idéntica +consigo misma, y que quizás la identidad atestiguada por la +conciencia, no es mas que la identidad de un compuesto consigo mismo; +pero esta réplica se desvanece con solo atender al mismo testimonio de +la conciencia. Lo que sentimos vario y múltiplo, no es el yo, sino lo +que sucede en el yo; pensamos, queremos, sentimos cosas diferentes: +pero la conciencia nos atestigua que quien las piensa, las quiere, las +siente, es uno mismo: el yo. Luego con el solo testimonio de la +conciencia está probada la simplicidad del alma; pues nó de otro modo +se puede explicar cómo sentimos dentro de nosotros esa unidad +permanente entre la muchedumbre de fenómenos que se suceden en nuestro +interior. + +[74.] Prescindiendo del testimonio del sentido íntimo y ateniéndonos +únicamente á la naturaleza de los fenómenos internos, se puede +demostrar que el sujeto de ellos es una substancia simple. Si esto no +se verifica, la substancia pensante será compuesta de varias +substancias; veamos lo que resulta en este supuesto. Sean las +substancias componentes tres por ejemplo, que llamaremos A B C: digo +que este conjunto no puede pensar. Para demostrarlo hasta la última +evidencia, tomemos este juicio: el metal es cuerpo; y veamos si es +posible que el conjunto de A B C forme dicho juicio. Supongamos que la +representacion del sujeto metal, se halla en la substancia A; que la +idea del predicado cuerpo, está en la B; y la idea general de la +relacion del predicado con el sujeto, ó la cópula _es_, se encuentra +en C; ¿puede resultar un juicio? nó: de ningun modo. A percibirá el +metal; B el cuerpo; C la idea general de cópula, _es_. Cada una de +estas substancias tendrá conciencia de lo suyo; y como no la tendrá de +la que hay en las demás, no formará juicio, que consiste esencialmente +en la relacion del predicado con el sujeto. + +[75.] Si se dice que en cada una de las substancias se halla la +representacion de las tres cosas, tendremos tres juicios, y no +resultará un solo ser pensante, sino tres. + +Además, ó cada una de las substancias A B C está compuesta de otras ó +nó; si no está compuesta, es simple, y nos hallamos con una substancia +simple y perceptiva; entonces, ¿á qué poner tres bastando una? si está +compuesta, todavía se aumenta la dificultad: porque supongamos que A +está formada de dos substancias que llamarémos m, n; la representacion +de metal que habia en A, tendremos que distribuirla en m, n, en cuyo +caso lejos de poder llegar á un juicio, no tendremos ni aun sujeto, +pues que no será dable formar la representacion de metal, supuesto que +m, n, se la tendrán repartida. + +Si no es posible formar un juicio, ni aun idea de un término, es +evidente que no se podrá raciocinar ni pensar de ningun modo: el +raciocinio implica un enlace de juicios pues que se trata de sacar una +consecuencia ligada con las premisas. + +[76.] Los actos de voluntad son tambien imposibles en una substancia +compuesta; no hay voluntad cuando no hay conocimiento; y este como +acabamos de ver, es inseparable de la simplicidad. Pero todavía se +puede esforzar mas la demostracion. El acto de voluntad implica una +inclinacion, tendencia ó llámese como se quiera, hácia un objeto +conocido; supongamos que las dos substancias A, B, que componen la +substancia que tiene voluntad, se reparten entre sí lo necesario para +el acto de querer, de modo que el conocimiento del objeto querido se +halle en A, y la inclinacion ó tendencia esté en B; digo que semejante +acto de voluntad es un absurdo. Para sentir la fuerza de esta verdad +supongamos que se pretende formar un acto de voluntad con el +conocimiento de un hombre y la inclinacion de otro, hácia el objeto +conocido; el puro conocimiento del uno no es acto de voluntad; y la +inclinacion del otro hácia un objeto es imposible, si no tiene +conocimiento del objeto á que se ha de inclinar: esto equivaldria á +poner una relacion sin un punto de referencia. Semejantes +contradicciones debe admitir quien niegue la simplicidad de las +substancias que quieren; porque ó debe repartir entre las partes de +las mismas la inclinacion y el conocimiento, ó debe concentrarlo todo +en una, en cuyo caso las otras están de sobras. + +Además, las substancias componentes de la substancia que quiere, ó son +simples ó compuestas: si son simples, hemos llegado á substancias +simples que entienden y quieren; si son compuestas, cada acto de +voluntad será un conjunto de la accion de muchas partes, ¿y qué será +un acto de voluntad que consiste en un conjunto? + +[77.] La reunion que nosotros concebimos en substancias distintas es, +ó de yuxtaposicion en el espacio, ó de simultaneidad en el tiempo, ó +de concurso de fuerzas para producir un efecto comun: la yuxtaposicion +en el espacio y la simultaneidad en el tiempo, nada nos dicen para +explicar ni el pensamiento ni el acto de voluntad, ni ninguno de los +fenómenos internos; el concurso de fuerzas para producir un efecto +comun, tampoco puede servirnos para resolver el problema. En este +supuesto deberíamos concebir los fenómenos internos como productos de +una elaboracion á que han concurrido varias substancias: admitamos por +un momento semejante absurdo, tampoco se adelanta nada; porque +entonces preguntaremos ¿dónde reside el fenómeno elaborado: si en +todas las substancias juntas, él en sí, será una cosa compuesta, y la +conciencia del mismo deberá ser tambien una cosa compuesta; ninguna de +las substancias componentes podrá decir _yo_, con respecto á dicho +fenómeno; luego habrá multiplicidad de conciencias. Ahora bien; estas +conciencias se reunirán en un punto para formar una conciencia comun ó +nó. Si se reunen, el punto de reunion deberá ser una substancia simple +so pena de caer de nuevo en la multiplicidad de conciencias; si no se +reunen, las muchas conciencias internas de cada hombre se parecerán á +las conciencias de distintos hombres, cada substancia pensará lo suyo, +sin saber nada de lo que piensa la otra. + +[78.] Por fin esta divisibilidad de substancias y de conciencias, ó se +llevará hasta lo infinito ó nó; si lo primero, en vez de un ser +pensante habrá infinitos en cada uno de nosotros; si no se lleva hasta +lo infinito la divisibilidad, vamos á parar á substancias simples con +pensamiento y con conciencia, que es precisamente lo que se proponian +huir los adversarios. La misma divisibilidad infinita no los salva +tampoco de la simplicidad; la division separa las partes pero las +supone distintas; luego la division infinita debe suponer una +muchedumbre infinita de seres simples que hagan posible la division. + + + + +CAPÍTULO XII. + +EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO CON QUE SE PRUEBA LA +SIMPLICIDAD DEL ALMA. + + +[79.] El argumento con que acabamos de probar la simplicidad del alma +lo apellida Kant el segundo paralogismo de la psicología, y lo propone +en estos términos: «aquello cuya accion no puede nunca ser concebida +como el concurso de muchos agentes, es simple; el alma ó sujeto +pensante, se halla en este caso; luego el alma es simple.» Conviene el +filósofo aleman en que este argumento no es un juego puramente +sofístico, imaginado por algún dogmático, para dar á sus aserciones +una ligera apariencia de verdad; y confiesa que es un raciocinio que +parece desafiar el exámen mas atento y la reflexion mas profunda. Sin +embargo, él se lisonjea de poder reducirle á polvo, manifestando que +este principal apoyo de la psicología racional, es un cimiento falso, +y que por consiguiente todo el edificio de esta ciencia se halla +fundado en el aire. + +[80.] Kant observa que el _nervus probandi_ del argumento se halla en +que muchas representaciones no pueden formar un pensamiento, sino en +cuanto están contenidas en la unidad absoluta del sujeto pensante; +«pero nadie, dice, es capaz de probar _por conceptos_ semejante +proposicion. En efecto, ¿por dónde comenzaremos la tarea? La +proposicion: «un pensamiento no puede ser sino el efecto de la unidad +absoluta del ser pensante,» no puede ser tratada analíticamente; la +unidad del pensamiento (y todo pensamiento resulta de muchas +representaciones) es colectiva; y en cuanto á los simples conceptos, +del mismo modo puede referirse á la unidad colectiva de substancias +que contribuyen á producir el pensamiento (así como que el movimiento +de un cuerpo es el movimiento de todas las partes de este cuerpo) que +á la unidad absoluta del sujeto. La necesidad de la suposicion de una +substancia simple no puede por tanto ser conocida por la regla de la +identidad en un pensamiento compuesto; quien conozca la razon de la +posibilidad de los juicios sintéticos _à priori_ tal como la hemos +expuesto mas arriba, no osará afirmar que esta proposicion deba ser +conocida sintéticamente, y perfectamente _à priori_ ó por conceptos +puros.» Esta argumentacion es un puro sofisma que voy á desvanecer á +la luz de la evidencia. + +[81.] En primer lugar, no es exacto que todo pensamiento resulte de +muchas representaciones; en la percepcion de una idea simple, por +ejemplo ser, no hay muchas representaciones, luego flaquea por su base +el argumento de Kant; pues que si encontramos un solo pensamiento que +exija simplicidad, la tenemos ya demostrada; si el alma es simple para +un caso no dejará de serlo para los otros. + +[82.] Examinemos ahora cómo entra la diversidad de representaciones en +los pensamientos que las admiten. Cuando estas forman lo que se llama un +pensamiento, se reunen por decirlo así en un punto que hace necesaria la +unidad de la percepcion y del sujeto que percibe. En el pensamiento +apellidado juicio, se combina variedad de representaciones, la del +sujeto y la del predicado; pero estas varias representaciones, no +constituyen el pensamiento llamado juicio, sino en cuanto se ofrecen +enlazadas con la relacion, que autoriza para afirmar ó negar el +predicado del sujeto; luego en el fondo de la diversidad hay la unidad, +es decir la relacion; luego el pensamiento con que se percibe esta +relacion es uno, y por tanto la accion de percibir es esencialmente una, +á pesar de la variedad de las representaciones. + +[83.] No hay en nuestros pensamientos ningun órden sino en cuanto los +comparamos unos con otros: todos nuestros actos intelectuales se +reducen á percepcion de ideas y á comparacion de las mismas; en la +percepcion hay simplicidad; en la comparacion la hay tambien, pues no +hay comparacion de lo vario, sino en cuanto lo vario se reduce á lo +uno, esto es á la relacion que se percibe en la comparacion. Luego en +todo pensamiento hay unidad; luego el pensamiento no puede ser +concebido jamás como el concurso de muchos agentes; luego queda +demostrada esta proposicion que Kant considera indemostrable: muchas +representaciones no pueden formar un pensamiento, sino en cuanto están +contenidas en la unidad absoluta de un sujeto pensante. + +[84.] Presentemos la misma demostracion bajo una forma mas rigurosa; +supongamos que han de concurrir á la formacion del pensamiento tres +agentes A B C: cada parte pondrá su contingente; á la primera +supondremos que le corresponda a, á la segunda b, á la tercera c; el +resultado del concurso será el conjunto compuesto de a b c, esto será +el pensamiento; luego será triple, luego no puede constituir jamás un +punto de comparacion; luego, ó es menester rechazar esta hipótesis, ó +negar el pensamiento. El sofisma de Kant se funda pues en que atiende +solo á la diversidad de las representaciones, y prescinde de la unidad +que siempre se encuentra en la percepcion de esta diversidad; así no +es extraño que en el concepto del pensamiento no encuentre la unidad. +Este concepto lo presenta incompleto ó mas bien falso; nos ofrece el +pensamiento como un conjunto de las representaciones, cuando deberia +ofrecérnosle como un punto simplicísimo en que las representaciones se +reunen para ser percibidas en la relacion que entre sí tienen. La +diversidad de las representaciones no forma un conjunto á la manera de +los objetos sensibles; el pensamiento en que se conoce la relacion de +dos triángulos diversos, no puede ser expresado por la suma de las +figuras de los dos triángulos; es algo diferente de ellas; algo que +está en medio de ellas, que las reune comparándolas, y que hace +confluir su diversidad en la unidad de su relacion. + +[85.] El ejemplo que aduce Kant manifiesta la grosería de la idea con +que concibe el carácter de la reunion de las representaciones para +formar un pensamiento total. La unidad del pensamiento, dice, es +colectiva, y puede referirse á la unidad colectiva de muchas +substancias, como el movimiento de un cuerpo es el movimiento compuesto +de todas las partes de este cuerpo.» Aquí se presenta de bulto la +equivocacion de Kant: toma el conjunto de las representaciones por el +pensamiento que se refiere á ellas; así no es extraño que no eche de ver +la unidad implicada en la diversidad, supuesto que esta diversidad haya +de ser pensada. + +Para llevar la conviccion hasta el último punto atengámonos al mismo +ejemplo del movimiento; supongamos movido un cubo, y llamemos á sus +ocho vértices A. B. C. D. E. F. G. H; todos se mueven; y el conjunto +de sus movimientos, así como de los puntos que están entre ellos, +forma el movimiento total. En el resultado de este concurso de agentes +¿qué hay de comun? nada, sino la yuxtaposicion en el espacio, y la +relacion que van conservando con la velocidad igual del movimiento. +Pero el movimiento del vértice H. no es el del vértice A, como lo +demuestra el que si suponemos que el vértice A. queda cortado del cubo +y permanece quieto, el movimiento del vértice H. podrá continuar sin +ninguna alteracion; luego los dos movimientos eran cosas absolutamente +distintas. Es evidente que lo mismo se verifica respecto á los demás +puntos; luego la unidad del movimiento compuesto es puramente +facticia; lo que hay realmente es una multiplicidad de substancias y +de movimientos, sin mas lazo que una cosa puramente extrínseca: la +relacion de las posiciones en el espacio. + +Troquemos ahora los vértices en representaciones y veamos lo que +resulta. ¿Se las supone existentes sin mas lazo que su coexistencia? +entonces no forman un pensamiento, sino un conjunto de fenómenos que +podrá ser considerado como una _reunion_ de cosas, pero nó como un +pensamiento; en tal caso el conjunto de todas las representaciones +será semejante al conjunto de los movimientos, pero no producirá +ningun resultado para el objeto que nos proponemos. Si á estas +representaciones se les señala un punto de reunion, esto es, la +relacion bajo la cual son percibidas, tendremos ya pensamiento; pero +¿qué semejanza hay entre este acto _uno_, simplicísimo, y la totalidad +de muchos puntos que se mueven? + +[86.] Si Kant hubiese querido presentar un ejemplo mas seductor, debía +echar mano de una teoría mecánica, cuya aplicacion al presente caso +ofrecia, si nó mas dificultad, cuando menos una apariencia mas +engañosa: hablo de la resultante de un sistema de fuerzas y de su +punto de aplicacion. + +Cuando muchas fuerzas obran sobre una línea, un plano, ó un sólido, +producen un efecto igual al de una fuerza única, que se llama +resultante; la que tiene una direccion determinada, y un punto de +aplicacion, cual si fuera simple, ó si no hubiese dimanado de otras; +¿por qué no se podria aplicar lo mismo al pensamiento? ¿por qué, á +pesar de ser una cosa simple, no podria ser el producto del concurso +de varios agentes? Este ejemplo es mas especioso, porque presenta el +resultado de la composicion concentrado todo en un punto; pero bien +examinado tampoco prueba nada para el caso presente. + +La disparidad está en que el pensamiento es un acto simple en sí +mismo, y la resultante de las fuerzas lo es únicamente en su relacion +al efecto experimentado, único que nosotros podemos calcular. Cuando +dos fuerzas se aplican á los dos extremos de una recta inflexible, el +efecto es el mismo que si aplicásemos á un punto de la línea una +fuerza sola igual á la suma de las componentes, y en una distancia del +punto de aplicacion de las mismas, inversamente proporcional al valor +de cada una de ellas. Pero la unidad de este efecto depende de la +cohesion de las partes, que no permitiendo movimientos aislados, debe +hacer refluir la fuerza en un solo punto: mas las fuerzas componentes +no dejan de ser distintas, y de estar separadas, de tal suerte que en +el momento que cesase la cohesion, los puntos respectivos sentirian +cada cual la accion de la fuerza que les corresponde, y marcharian en +la direccion y con la velocidad que esta les imprimiese. Si mientras +dura la cohesion fuese posible dar á cada una de las fuerzas +componentes conciencia de la accion que están ejerciendo, habria dos +conciencias realmente distintas, que no llegarian á formar una +conciencia comun, y que no se reunirian en otra cosa que en la +produccion del efecto. Si el punto á que se aplican tuviese conciencia +de la accion que experimenta, podria tener una conciencia semejante al +de la accion de una fuerza sola, igual á la suma de las componentes, +si desconociese el modo con que se le trasmite la accion de estas; +pero desde que tuviese conciencia de la accion respectiva de las +mismas, sabria que el resultado se debe á la imposibilidad de que cada +una de ellas produjese aisladamente el efecto respectivo. Por manera +que si comparásemos el sujeto pensante á este punto de aplicacion de +las fuerzas, deberíamos atribuirle conciencia de la diversidad de +orígen de las representaciones que concurririan á la produccion del +efecto total. + +Se nos objetará tal vez, que por el análisis mismo del ejemplo, hemos +proporcionado el triunfo á los adversarios de la simplicidad del alma; +porque merced á suposiciones arbitrarias, hemos venido á parar á un +efecto simple, inherente á una cosa simple, y todo producido por el +concurso de varios agentes; pero si bien se reflexiona, el pretendido +triunfo nunca habia estado mas lejos que en el último caso á que nos +conduce el análisis de las fuerzas. Porque para llegar á un resultado +simple producido por el concurso de varias fuerzas, necesitamos +tambien un punto simple en el cual se concentre dicho resultado. +Entonces, y precisamente solo porque hemos llegado á esta simplicidad, +podemos prescindir de las fuerzas componentes, y considerar la +resultante en la clase de un efecto simple producido por una fuerza +simple, é inherente tambien á un sujeto simple que es el punto +indivisible, al cual se considera aplicada; luego continuando la +comparacion, deberíamos tambien decir que sea cual fuere el número de +agentes que concurren á la produccion del pensamiento, este reside en +un sujeto simple, en cuyo caso está confesada la simplicidad del alma. +Es verdad que entonces se fingiria un cierto número de agentes que +influirian sobre el alma para producir en ella el pensamiento; pero +una vez producido, ella sola seria el sujeto pensante, á la manera que +el punto indivisible es el solo en que se reune toda la fuerza de las +componentes. Así nuestros adversarios no habrian ganado nada sino el +cargar con la ridícula extravagancia del concurso de agentes, para +venir á parar á una substancia simple pensante, que es lo único cuya +existencia nos proponíamos demostrar. + +[87.] Pretende Kant que es imposible el sacar de la experiencia la +unidad necesaria del sujeto pensante como condicion de posibilidad de +todo pensamiento; porque la experiencia no hace conocer ninguna +necesidad, y el concepto de la unidad absoluta se halla en una esfera +muy diferente de la que conviene á este caso. Es cierto que la sola +experiencia no nos hace conocer la necesidad, porque limitándose á +hechos particulares, todos contingentes, no se extiende á la razon +universal de los objetos; pero no se verifica lo mismo de la +experiencia considerada objetivamente, esto es, en cuanto al +conocimiento de las razones generales de las cosas: porque si bien +este conocimiento considerado subjetivamente, como un acto individual, +es un hecho contingente, sin embargo, en cuanto existe, nos representa +verdadera necesidad en ciertos objetos, á no ser que queramos +renunciar á la certeza de todas las ciencias, inclusas las +matemáticas. + +Es claro que al hablar del pensamiento y del sujeto pensante, no +podemos desentendernos de la experiencia, pues que nos es imposible +prescindir de la base de todas las investigaciones psicológicas, _yo +pienso_, cuya proposicion expresa un hecho de conciencia, un acto de +experiencia interna; pero con esta experiencia se combina la idea de +unidad en general, es decir de la exclusion de la distincion y +multiplicidad en el acto del pensamiento y en el sujeto pensante. Por +manera que la demostracion de la simplicidad del alma sigue los mismos +trámites que cuantas no se limitan á un órden puramente ideal, y que +por consiguiente se forman de una premisa que contiene una verdad +necesaria, y de otra que consigna un hecho de experiencia. La premisa +necesaria es aquí la misma definicion de la unidad y simplicidad: y la +otra expresa el hecho experimentado, esto es la naturaleza del +pensamiento, tal como lo sentimos en nuestra conciencia. + +[88.] De esta suerte, la demostracion de la simplicidad de los seres +pensantes no se limita á los espíritus humanos, sino que se extiende á +todos los sujetos donde se halle el hecho de conciencia. Cuando Kant +nos oponga que no podemos extender esta demostracion porque entonces +salimos del campo de la experiencia, le replicaremos con este +raciocinio: nuestra demostracion se funda en la idea de unidad y en el +hecho de conciencia; la idea de unidad es general, y de consiguiente +vale para todos los casos; el hecho de conciencia es una cosa que se +encuentra en todo ser pensante, pues el pensamiento no es concebible +sin un sujeto que pueda decir _yo pienso_; luego procedemos +legítimamente al extender la demostracion de la simplicidad, á no ser +que se pretenda dar á la palabra _pensar_, una significacion muy +diversa de la que le damos todos, en cuyo caso salimos del terreno +filosófico y entramos en una cuestion de palabras. + +[89.] La idea de un ser pensante la hemos debido recibir de la +experiencia que hallamos en nosotros mismos; esta idea la dilatamos ó +la restringimos aumentando ó disminuyendo su perfeccion, pero en el +fondo queda siempre la misma: y no concebimos el pensamiento en otro +ser, sin atribuirle algo semejante á lo que sentimos en nosotros. En +este concepto tiene razon Kant cuando dice que al querer +representarnos un ser pensante, debemos ponernos á nosotros mismos en +lugar del objeto. Segun el mismo filósofo no exigimos para el +pensamiento la unidad absoluta del sujeto, sino porque sin esta unidad +seria imposible decir yo pienso; pues que si bien la totalidad del +pensamiento puede estar distribuida entre muchos sujetos, el yo +subjetivo no puede estar dividido ni repartido, y este _yo_ le +suponemos en todo pensamiento. La proposicion, yo pienso, es el +fundamento sobre el cual la psicología edifica sus conocimientos; esto +lo confiesa Kant, y no se comprende por qué admitiendo que esta +proposicion es la forma de la apercepcion que se liga con toda +experiencia y la precede, dice que no es experimental; como si no +estuviese sujeto á verdadera experiencia tanto el pensamiento como su +forma; cuando si bien se considera, mas bien debe ser experimentada la +forma que el mismo pensamiento, supuesto que este es distinto en cada +caso; mientras la forma es idéntica en todos; porque ella en sí no es +otra cosa, que la conciencia de la unidad, idéntica en medio de la +diversidad. + +[90.] Al concebir esta unidad absoluta en el yo, no concebimos una +unidad lógica como pretende Kant; sino una unidad real, supuesto que +permanece la misma realmente entre la variedad del pensamiento. Cuando +enunciamos esta unidad en la proposicion, yo pienso, no hablamos de +una forma en abstracto, comun á todas las percepciones, sino de una +cosa positiva que hay en nosotros, y cuya realidad es indispensable +para que el pensamiento sea posible. + +[91.] Dice el filósofo aleman: «esta condicion subjetiva de todo +conocimiento no seria justo convertirla en condicion de la posibilidad +de un conocimiento de los objetos, es decir, en un concepto del ser +pensante en general, atendido que nosotros no podemos representarnos +este ser sin ponernos á nosotros mismos en su lugar, con la fórmula de +nuestra conciencia.» No creo que los psicólogos que han pretendido +poder demostrar la simplicidad del alma, se hayan lisonjeado de llegar +á una idea perfecta de los seres pensantes, ni tampoco negado el que +el tipo de esta idea lo sacamos de nuestra experiencia; lo que han +pretendido es que la razon los conducia á inferir que habia unidad +absoluta de sujeto, donde quiera que hubiese un ser pensante; aunque +su pensamiento perteneciese á una escala mas ó menos perfecta que la +nuestra. + +[92.] Cuando Kant observa que el sujeto de la inherencia del +pensamiento está solo indicado de una manera trascendental sin que se +descubran sus propiedades, y que por esto no conocemos la simplicidad +del sujeto mismo, consigna un hecho que en algun modo se puede +admitir, pero saca una consecuencia falsa. Es verdad que no conocemos +la substancia del alma sino por la presencia del sentido íntimo, y por +su relacion con los actos; y que por consiguiente ella en sí misma, +con abstraccion de todos los fenómenos que experimentamos, no nos es +dada en intuicion inmediata, y que cuando llegamos á este punto nos +quedamos reducidos á la idea de un ser simple; pero esta +indeterminacion y vaguedad en el conocimiento de la substancia del +alma, no nos impide el conocer su simplicidad, si esta se halla +atestiguada por el sentido íntimo, y además por la naturaleza de los +fenómenos que nos dan á conocer al sujeto pensante. + +[93.] Creerán algunos que la indeterminacion en el conocimiento de la +substancia del alma, es un hecho descubierto recientemente por el +filósofo aleman; pero es fácil probar que este hecho habia sido notado +de muy antiguo, hallándose consignado de una manera muy especial y muy +interesante, en los escritos de Sto. Tomás. Este metafísico eminente +se propone la cuestion de si el alma intelectual se conoce á sí misma, +por su esencia; utrum anima intellectiva seipsam cognoscat per suam +essentiam; y despues de varias consideraciones sobre la inteligencia y +la inteligibilidad de los objetos, la resuelve con las siguientes +notabilísimas palabras. «El entendimiento no se conoce pues á sí mismo +por su esencia, sino por su acto, y esto de dos maneras: en +particular, en cuanto Sortes ó Platon percibe que tiene alma +intelectual, por lo mismo que percibe que entiende: y en universal, en +cuanto consideramos la naturaleza de la mente humana por el acto del +entendimiento. El juicio y la eficacia de este conocimiento de la +naturaleza del alma lo tenemos por derivacion de la luz que nuestro +entendimiento recibe de la verdad divina, la cual contiene la razon de +todas las cosas, segun lo dicho mas arriba; de aquí es que san Agustin +en el libro 9 _de Trinitate_ dice: vemos la inviolable verdad, por la +cual en cuanto podemos, definimos perfectamente, nó cuál es el alma de +cada hombre, sino cuál debe ser, segun las razones eternas. Entre +estos dos conocimientos hay una diferencia; porque para tener el +primero, basta la misma presencia del alma, que es principio del acto, +con el cual el alma se percibe á sí misma, y así decimos que se conoce +por su presencia; mas para el segundo conocimiento dicha presencia no +basta, sino que se necesita una investigacion diligente y sutil, y por +esto muchos ignoran la naturaleza del alma y muchos erraron sobre +ella, por lo cual dice san Agustin en el libro 10 _de Trinitate_: no +se busque el alma á sí misma como para ver una cosa ausente, sino +procure discernirse como una cosa presente; esto es, conocer lo que la +diferencia de las otras cosas, en lo que consiste el conocer su +esencia y su naturaleza[2]. + +[Nota 2: Non ergo per essentiam suam, sed per actum suum se +cognoscit intellectus noster, et hoc dupliciter. Uno quidem modo +particulariter, secundum quod Sortes, vel Plato percipit se habere +animam intellectivam ex hoc, quod percipit se intelligere. Alio modo +in universali secundum quod naturam humanæ mentis ex actu intellectus +consideramus. Sed verum est quod judicium et efficacia hujus +cognitionis, per quam naturam animæ cognoscimus, competit nobis +secundum derivationem luminis intellectus nostri averitate divina, in +qua rationes omnium rerum continentur, sicut supra dictum est. Unde +August, dicit in 9 de Trini. Intuemur inviolabilem veritatem, ex qua +perfecte quantum possumus deffinimus, non qualis sit uniuscujusque +hominis mens, sed qualis esse sempiternis rationibus debeat. Est autem +differentia inder bes duas cognitiones: nam ad primam cognitionem de +mente habendam sufficit ipsa mentis præsentis, quæ est principium +actus ex quo mens percipit seipsam, et ideo dicitur se cognoscere per +suam præsentiom. Sed ad secundam cognitionem de mente habendam, non +sufficit ejus præsentia, sed requiritur diligens et subtilis +inquisitio. Unde et multi naturam animæ ignorant, et multi etiam cirra +naturam animæ erraverunt. Propter quod August. dicit 10 de Trinitate, +detali inquisitione mentis. Non velut absentem se quærat mens cernere, +sed preæsentem quærat discernere, id est cognoscere differentiam suam +ab aliis rebus, quod est cognoscere quidditatem, et naturam suam. (1, +P. Q. 87 Art. 1.)] + +[94]. Aquí es de notar que Santo Tomás admite dos conocimientos del +alma para sí misma: el de presencia, en cuanto la sentimos por lo +mismo que pensamos, «percipit se habere animam intellectivam, ex hoc +quod percipit se intelligere,» y despues otro que es el que sacamos +del análisis del acto intelectual discurriendo por consideraciones +generales, ateniéndonos á la luz que las razones eternas arrojan sobre +este hecho de experiencia; hé aquí pues cómo se hallan explicados en +Sto. Tomás el conocimiento de presencia ó de conciencia contenido en +la proposicion, yo pienso; y el general que es el que se saca del acto +mismo intelectual en sus relaciones con la unidad del sujeto que lo +ejerce: este último conocimiento tiene algo de abstracto, de +indeterminado, nadie lo niega; y cuando Kant nos lo hace notar, no nos +dice nada que no hubiese enseñado el Sto. Doctor cuando afirma +expresamente que el alma no se conoce á sí misma por su esencia sino +por su acto: «non per essentiam suam sed per actum suum.» Todo cuanto +se halla de verdad en la dilatada exposicion de Kant sobre la +limitacion de nuestro conocimiento á los actos de conciencia y sobre +la falta del conocimiento intuitivo de la misma substancia del alma, +del sujeto trascendental del pensamiento, está expresado en aquellas +lacónicas palabras: nó por su esencia sino por su acto. + + + + +CAPÍTULO XIII. + +COMO LA IDEA DE SUBSTANCIA ES APLICABLE Á DIOS. + + +[95.] En la idea de substancia, tal como nos la formamos por las cosas +que nos rodean, y por el testimonio de nuestra conciencia, hemos +encontrado la relacion á las mudanzas que en ella se verifican, como +en un sujeto ó recipiente. Pero ya hemos observado tambien, que á mas +de esta relacion, habia la negacion de estar inherente á otro ser, +como las modificaciones lo están á ella; cuya negacion supone una +perfeccion que exime de la necesidad de inherencia á que están +sometidos los seres endebles y transitorios que apellidamos accidentes +ó modificaciones. Como nosotros no conocemos la íntima esencia de las +substancias, ignoramos lo que sea esta perfeccion; pero no podemos +dudar que existe en la misma naturaleza del sujeto, y que es +independiente de las modificaciones que le transforman. Así pues, si +en algo se ha de constituir la esencia misma de la substancia, ha de +ser en esa perfeccion, de que tenemos noticia, mas nó conocimiento +intuitivo; y por tanto, cuando se define la substancia con relacion á +los accidentes, «quod substat accidentibus,» mas bien se la define por +el modo con que se nos presenta á nosotros, que por lo que ella es en +sí misma. + +[96.] De aquí resulta, que de las dos definiciones que á veces se +daban en las escuelas, «ens per se subsistens,» un ente subsistente +por sí mismo, «id quod substat accidentibus,» el sujeto de los +accidentes; la primera es la mas propia, porque se acerca mas á +expresar la cosa como es en sí. Aunque sea verdad que nosotros no +conocemos las substancias finitas, sino en cuanto se nos revelan por +los accidentes, y hasta nuestro mismo espíritu no se conozca á sí +propio sino por sus actos, la razon nos dice que las cosas para ser +conocidas, es necesario que existan, y que para que nuestro +entendimiento halle en las mismas algo permanente, es preciso que ese +algo esté en ellas. Nuestro conocimiento no es productivo de sus +objetos; para que sean conocidos, es necesario que existan. + +[97.] Estas consideraciones nos manifiestan la posibilidad de que +exista una substancia no sujeta á modificaciones, ni á mudanzas de +ninguna clase; y que esta substancia lejos de perder el carácter de +tal, por su inmutabilidad, le poseeria en un grado mucho mas perfecto. +La perfeccion de la substancia no está en las mudanzas, sino en lo +permanente que encierra; no está en tener una sucesion de +modificaciones inherentes á ella, sino en existir de tal modo que no +necesite estar adherida á otro ser. La substancia que reuniese esa +permanencia, esa perfeccion que le diese fuerza para existir por sí +misma, y que al propio tiempo no tuviese ninguna modificacion, no +experimentase ninguna mudanza, seria la substancia por excelencia, +infinitamente superior á todas las demás. Esta substancia es Dios. + +[98.] Ahora es fácil resolver la cuestion, si cuando la idea de +substancia es aplicada á Dios se la entiende en el mismo sentido que +al aplicarla á las criaturas; ó hablando en términos de las escuelas; +si se toma en sentido unívoco ó análogo. + +[99.] En la idea de toda substancia entra la de un ser; lo que no +existe, no puede ser substancia. En cuanto concebimos el ser como una +realidad, como contrapuesto á la nada, la idea de ser conviene á Dios +y á las criaturas: Dios es, es decir, Dios es una cosa real, nó la +nada. Pero si de esta idea general, tal como nosotros la concebimos, +en oposicion con la nada, pasamos á su realizacion en los objetos, al +modo por decirlo así con que se la aplica, entonces encontramos la +diferencia que va de lo contingente á lo necesario, de lo finito á lo +infinito. Aunque no vemos intuitivamente al ser infinito, ni la +esencia de los seres finitos, no obstante conocemos con toda evidencia +que la palabra _ser_ aplicada á lo infinito, significa una cosa muy +diferente de cuando se la aplica á lo finito. + +[100.] En la idea de substancia entra la de una cosa permanente; esta +permanencia conviene tambien á Dios; el ser infinito es permanente por +esencia. + +[101.] En las substancias que nos rodean, hallamos esa permanencia +combinada con la sucesion de las modificaciones que las afectan; estas +mudanzas son imposibles en Dios. Esta cualidad de relacion á las +modificaciones, es característica de las substancias finitas. + +[102.] Las substancias no están inherentes á otras, como las +modificaciones lo están á ellas; esta no inherencia conviene tambien á +la substancia divina. + +[103.] Las substancias deben encerrar algo en sí que las exima de la +necesidad de la inherencia, que las eleve sobre los seres que se +suceden con tanta rapidez, y que en su existencia han menester siempre +de otro que los sustente; esta perfeccion se halla en la substancia +divina, ser por esencia, piélago de perfeccion. + +[104.] Resulta de este análisis que todo cuanto se encierra de +perfeccion en la idea de substancia, puede aplicarse al ser infinito; +y que lo único que de esta idea no se le puede aplicar, es lo que +supone negacion, imperfeccion. + + + + +CAPÍTULO XIV. + +UNA ACLARACION IMPORTANTE; Y UN RESÚMEN. + + +[105.] Cuando se dice que la substancia es un ser subsistente por sí +mismo, no se entiende que sea un ser que absolutamente no haya +necesitado de otro para su existencia. El confundir estas dos cosas es +dar pié á una monstruosa confusion de ideas, y nace á su vez de otra +confusion no menos monstruosa, de la relacion de causa y efecto, con +la relacion de substancia y accidente. + +[106.] La relacion de causa y efecto está en que la causa da el ser al +efecto; y la relacion de substancia y accidente, está en que la +substancia sirve de sujeto al accidente. Tanta diferencia va de una +cosa á otra, que no solo la razon nos las muestra distintas, sino que +á cada paso la experiencia nos las ofrece separadas. Nuestra alma es +sujeto de muchos accidentes en cuya produccion no tiene ella ninguna +parte; antes por el contrario, se opone á esta produccion en cuanto le +es posible. Tales son todas las sensaciones dolorosas, todas las +impresiones desagradables; todos los pensamientos importunos que nos +ocurren á pesar nuestro, y cuando quisiéramos pensar en otra cosa. +Entonces es el alma sujeto y nó causa; se halla en ella la razon de +substancia con respecto á cosas en que lejos de ser causa, es solo +paciente. Si no me engaño, este ejemplo es concluyente del todo, para +demostrar la existencia de una línea divisoria entre el carácter de +causalidad y el de substancia, y el de efecto y accidente. + +[107.] El ser subsistente por sí mismo, significa cierta exclusion: si +esta se refiere á la causalidad, ser subsistente por sí mismo[1], +significa ser no causado; si dicha exclusion se refiere á la +inherencia, ser subsistente por sí mismo, significa ser no inherente á +otro, como lo están los accidentes á la substancia. Cuando se define +la substancia un ser subsistente por sí mismo, se entiende en el +segundo sentido, nó en el primero; y esta distincion basta para +derribar todo el sistema de Spinosa, y de todos los panteistas, sea +cual fuere el aspecto bajo el cual presenten su error. + +[108.] Para entrar desembarazadamente en la cuestion del panteismo, +resumamos en pocas palabras, lo que la razon y la experiencia nos +dicen sobre la substancia. + +1.° En nuestro interior hay un ser uno, simple, idéntico, permanente, +sujeto de los fenómenos que experimentamos. + +2.º En lo exterior hay objetos, que conservan algo constante, en medio +de la variedad de sus fenómenos. + +3.º En la idea de substancia entran las de ser, permanencia, no +inherencia á otro en clase de modificacion. + +4.º La relacion de sujeto á sus modificaciones se halla en todas las +substancias finitas. + +5.º La relacion á modificaciones, no es inseparable de las ideas de +ser, permanencia, y no inherencia á otro. + +6.º Una substancia inmutable, no implica ninguna contradiccion. + +7.º Subsistente por sí mismo, no es lo mismo que independiente de otro +ser. No debe confundirse la relacion de causa y efecto, con la de +substancia y accidente. + +8.º La _no inherencia_ á otro ser, es característico de la substancia; +pero esta idea negativa se ha de fundar en una cosa positiva: en una +_fuerza_ de subsistir por sí mismo, para no necesitar de estar +adherido á otro. + + + + +CAPÍTULO XV. + +EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LAS IDEAS. + + +[109.] La idea de substancia, y todas sus aplicaciones así al mundo +externo como al interno, de ningun modo nos conducen á inferir la +existencia de una substancia _única_; por el contrario, la razon de +acuerdo con la experiencia nos obliga á reconocer _muchedumbre_ de +substancias. ¿Por qué deberíamos admitir una substancia única? +Examinemos á fondo esta cuestion, una de las mas capitales de la +filosofía, y que desde muy antiguo ha dado ocasion á los errores mas +funestos. + +[110.] Los sostenedores de la substancia única, ó se han de fundar en +la misma idea de la substancia, ó en la experiencia; nuestro espíritu +no tiene otros recursos que sus ideas primitivas, ó la enseñanza de la +experiencia. Empecemos por el método _à priori_, ó por el que se funda +en la idea. + +[111.] ¿Qué entendeis por substancia? les preguntarémos. Si por +substancia entendéis un ser subsistente por sí mismo, y por esta +subsistencia significais, que no necesita de ningún otro para existir, +que no lo ha necesitado nunca, entonces hablais de un ser _no +causado_, de un ser necesario, que tiene en sí propio la razon +suficiente y necesaria de su existencia. Si decis que este ser es +único, ó que no hay otro de su clase, convenimos con vosotros; solo os +advertiremos que tomais el nombre de substancia en un sentido +impropio. Pero en el fondo la diferencia estará en el nombre; y para +entendernos perfectamente, solo nos será necesario saber que por +substancia entendeis un ser absolutamente necesario, y por tanto +absolutamente independiente. Pero si afirmais que este ser es único, +en tal sentido que nada hay, ni puede haber fuera de él, entonces +afirmais gratuitamente, y os exigimos prueba de lo que afirmais. + +¿Por qué el ser necesario excluiria la posibilidad de los demás seres? +¿No es mas legítimo el deducir que en él se contiene la razon de la +posibilidad y de la existencia de los mismos? El ser que tenga en si +la necesidad de existir, ha de estar dotado de actividad; y el término +de la actividad en lo exterior es la produccion. ¿Por qué de esta +produccion no podrán resultar otros seres? Por lo mismo de ser +producidos serán distintos del que los produce. + +[112.] Sin salir de nuestras ideas encontramos la contingencia y la +multiplicidad. La experiencia nos enseña que en nosotros mismos hay +una sucesion continua de formas: estas apariencias algo son, no pueden +ser un puro nada, pues deben ser algo, siquiera como apariencias. En +ellas vemos un continuo tránsito del no ser al ser, y del ser al no +ser, luego hay produccion de algo que no es necesario, puesto que es y +deja de ser; luego hay algo fuera del ser que se quiere suponer único. +Este argumento se funda en los fenómenos puramente internos y así +vale, aun contra los idealistas, contra los que quitan al mundo +externo toda realidad, y lo reducen solo á meras apariencias, á +simples fenómenos de nuestro espíritu. Esas apariencias existen por lo +menos como apariencias; ellas pues son algo, ellas son contingentes, +ellas no son pues el ser necesario. Luego fuera de este hay algo que +no es él; luego es insostenible el sistema que afirma la existencia de +un ser único. + +La idea de un ser absolutamente independiente por razon de su absoluta +necesidad, no excluye la existencia de los seres contingentes; solo +manifiesta que el ser necesario es único entre los necesarios, mas nó +único entre los seres. + +[113.] Tampoco se sigue de la idea del ser necesario el que no pueda +haber seres contingentes causados, y sin embargo subsistentes por sí +mismos, en él sentido de que no están inherentes á otros como +modificaciones. El no ser causado, y el no estar inherente, son cosas +muy distintas; la primera trae consigo á la segunda, mas nó la segunda +á la primera. Todo ser no causado, ha de estar libre de la inherencia; +pues por lo mismo que no es causado, es necesario, y encierra en sí +cuanto ha menester para no estar inherente á otro. Por lo mismo que es +necesario, es absolutamente independiente de los demás, lo que no se +verificaria si los necesitase como la modificacion necesita la +substancia. Pero nó todo lo que no es inherente ha de ser no causado; +pues su causa puede haberle hecho tal que no necesite de estar +inherente á otro ser como modificacion. Entonces dependerá de otro, +como el efecto de su causa, nó como accidente de su substancia: habrá +entre ellos la relación de causalidad, mas nó la de substancia, cosas +muy diferentes como hemos explicado mas arriba (Cap. XIV). + +[114.] Jamás los panteistas llegarán á probar que porque una cosa no +sea modificacion, haya de ser no causada: y esto es precisamente lo +que deberian demostrar para sacar triunfante su sistema. Una vez +demostrado que todo lo que subsiste en sí, es no causado, tendrian +probado tambien que todo lo que subsiste en sí, es necesario. Y como +el ser necesario ha de ser único, tendrian probado tambien que no hay +mas que una substancia. + +[115.] La clave del sistema panteista es esta: confundir la no +inherencia, con la independencia absoluta; y la clave para desvanecer +todos sus argumentos, es distinguir constantemente estas cosas. Todo +lo no causado es substancia; mas nó toda substancia es incausada. Todo +lo no causado es necesario, y por tanto no inherente; mas nó toda +substancia es necesaria. La substancia finita no es inherente á otro +ser; pero es causada por otro ser. No puede existir sin él, es verdad; +pero esta dependencia, no es la de la modificacion á la substancia, +sino del efecto á la causa. + +La causa da el ser al efecto; la substancia sustenta al accidente; la +causa no es modificada por el efecto; la substancia es modificada por +el accidente. Estas ideas son claras, distintas; con ellas se debe +estrechar al panteismo en todas sus transformaciones; quien así lo +haga conseguirá lo que Menelao con el viejo Proteo; reducirle á su +forma primitiva, al ateismo puro. Esta es su naturaleza; este debe ser +su nombre. Muchos de los erróneos sistemas que turban al mundo de las +ideas, se fundan en un equívoco; para acabar con ellos es necesario +fijarse en el punto que le aclara y no salir de allí. El equívoco se +presentará de diferentes maneras, pero conviene no dejarse alucinar, +ni confundir: volver siempre á la misma distincion y estrecharle con +ella. El pasaje del poeta inmortal en el lugar aludido, podria tomarse +como un mito de un excelente método para desbaratar sofismas. «Echaos +sobre él, decia la diosa Idothea á Menelao y sus compañeros; cogedle, +y á pesar de todos sus esfuerzos para escaparos, no le solteis, +continuad estrechándole fuertemente. Todo lo imitará: agua, fuego, +réptil, tomará todas las formas; pero apretadle mas, redoblad sus +ligaduras. Cuando habrá vuelto á _ser lo que era_, suspended vuestros +esfuerzos y dadle libertad» (Odisea, Canto 4). Así será el panteismo: +hablará de materia, de espíritu, de realidad de fenómenos, del yo, del +no yo; de subsistencia y no subsistencia, de necesario y de +contingente; pero no salgais de las ideas fundamentales, conducidle á +ellas; al fin volverá á su forma primitiva; y cuando haya vuelto á +ella, entonces soltadle, mostrándole á los pueblos tal cual es, +diciéndoles: «vedle en su horrible deformidad; siempre ha sido lo que +es ahora; á pesar de todas sus trasformaciones, no es mas que el +ateismo.» + + + + +CAPÍTULO XVI. + +EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LOS HECHOS EXTERNOS. + + +[116.] Si en la region de las ideas es insostenible el panteismo, no +lo es menos en el campo de la experiencia. Esta, lejos de conducirnos +á la exclusiva unidad de la substancia, nos muestra por todas partes +la multiplicidad. + +[117.] Hay unidad cuando no hay division, cuando en la cosa una no se +pueden distinguir otras distintas, cuando no cabe en ella un juicio +negativo. Nada de esto observamos ni en el mundo externo, ni en el +interno; antes una experiencia constante nos ofrece todo lo contrario. + +[118.] En el mundo externo la division es visible, palpable; no hay +mas que unidad de órden, la direccion á un fin: fuera de esto, todo es +multiplicidad. El único medio por el cual estamos en comunicacion con +el mundo externo son los sentidos; y estos encuentran la multiplicidad +en todas partes: sensaciones distintas en números diferentes en +especie, graduadas de mil modos diversos, distribuidas entre infinitos +grupos, que si bien se enlazan en tal ó cual punto, se pueden dividir +y se dividen en otros mil. + +[119.] La multiplicidad está tan atestiguada por la experiencia de los +sentidos, como la existencia misma de los objetos. Si para lo primero +les negamos el crédito, seria preciso negárselo para lo segundo. No +solo nos dicen que hay tal cuerpo, sino que del mismo modo nos +cercioran de que un cuerpo no es el otro. No conocemos con mas certeza +que á una sensación le corresponda en lo exterior un objeto, que la +distincion entre los dos objetos de distintas sensaciones. + +Decir que los sentidos no son buenos jueces en esta materia, porque +ellos se limitan á la simple sensacion, y por lo mismo no sirven para +juzgar de los objetos, es apelar al idealismo; pues que con la misma +razon se podria afirmar que los sentidos, limitándose como se limitan +á la simple sensacion, no bastan á cerciorarnos de la existencia de +los objetos respectivos. + +[120.] Todo lo que sea establecer la unidad fuera de nosotros, es +destruir el mundo corpóreo. La idea de la extension se opone á la +unidad. En lo extenso, unas partes no son las otras. Esto es evidente; +y quien lo ponga en duda combate la certeza de la misma Geometría. Si +el mundo es algo real, es extenso; si no es extenso, no podemos +asegurar que sea nada real. Con igual seguridad conocemos la extension +que la existencia. Esta existencia misma nos es manifestada por la +extension ofrecida á nuestras sensaciones. Si pues esta extension no +existe, las sensaciones son un mero fenómeno interno, una pura +ilusion, en cuanto les atribuimos correspondencia en lo exterior. + +[121.] El argumento que acabo de proponer es, si no me engaño, uno de +los mas concluyentes contra Spinosa, quien con la unidad de substancia +admite la extension, como uno de sus atributos. Lo extenso es +esencialmente múltiplo; siempre lleva consigo la distincion entre sus +partes; siempre se puede hacer el juicio negativo, «la parte A no es +la parte B.» El panteismo no puede deshacerse de este argumento sino +salvándose en el idealismo puro; y en este concepto tal vez Fichte y +Hegel han sido mas lógicos de lo que algunos creen. Quien quiera +sostener la exclusiva unidad de substancia, es preciso que convierta +el mundo externo en meros fenómenos, cuya única realidad se cifra en +presentarse así á nosotros. Esto es absorber el mundo en el yo, y +concentrar la realidad en la idea; pero esta absorcion y +concentracion, en medio de su obscuridad, son una consecuencia lógica, +necesaria, del principio establecido. Hay absurdo, pero hay al menos +la consecuencia de la absurdidad. + +[122.] Los que llaman á Spinosa discípulo de Descartes, no han +advertido que entre los dos sistemas hay una contradiccion necesaria. +El argumento que acabo de proponer fundado en la extension, si bien es +concluyente en todos los supuestos, lo es mas, si cabe, admitiendo con +Descartes que la esencia de los cuerpos consiste en la extension. En +este caso, las varias partes de la extension se distinguen +esencialmente, pues cada parte constituye una esencia. La +multiplicidad esencial y substancial de los cuerpos será tanta, cuanta +sea la multiplicidad de la extension. + +[123.] Si se quisiere sostener que la extension no es la misma esencia +de los cuerpos, sino un atributo ó una modificacion, ya se hable de +una determinacion fundada en la esencia, ya de una determinacion +accidental, pretendiendo además que esta modificacion ó atributo puede +pertenecer á la substancia única, preguntaremos si esta substancia en +sí misma, prescindiendo de la extension, es simple ó compuesta. Si es +compuesta, hay en ella la multiplicidad, y por tanto cae Spinosa en la +opinión comun, es decir, de un mundo corpóreo, compuesto de muchas +partes, de las que no tendrá la una mas derecho que la otra á ser una +verdadera substancia. Entonces pues, no habrá substancia única, sino +un compuesto de muchas; y el universo corpóreo no podrá llamarse una +substancia, sino en el sentido en que se llama comunmente, uno, no +tomando la unidad en sentido riguroso, sino en cuanto todas sus partes +están entre sí enlazadas, y dispuestas con cierto órden para conspirar +á un mismo fin. Si la substancia, sujeto de la extension, es simple, +resulta una substancia simple determinada ó modificada por la +extension, una substancia simple extensa, lo que es contradictorio. No +puede concebirse que una cosa sea modificacion de otra, sin que la +modifique; esto es lo que expresan las palabras mismas. Una +modificacion, modifica, dando á la cosa modificada la forma de la +modificacion, aplicándose á sí propia á la cosa modificada. La +extension no puede modificar sino haciendo á la cosa modificada +extensa: y el ser extenso ó tener extension, son expresiones +absolutamente idénticas. Luego repugna el que una substancia simple +tenga por una de sus modificaciones la extension; luego el sistema de +Spinosa es absurdo. + + + + +CAPÍTULO XVII. + +EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LOS HECHOS INTERNOS. + + +[124.] La multiplicidad de las substancias no está menos atestiguada +por la conciencia de nosotros mismos, ó sea del mundo interno. Por de +pronto encontramos en nosotros algo uno, indivisible, que permanece +siempre lo mismo en medio de todas las transformaciones de nuestro +ser. Esa unidad del yo es indispensable para el enlace de todos los +fenómenos en un punto; sin ella es imposible todo recuerdo, toda +combinacion, toda conciencia; nuestro propio ser se desvanece, no es +mas que una serie de fenómenos inconexos. Pero de esta unidad que es +preciso tomar como un hecho íntimo, que la conciencia pone á cubierto +de toda duda, y á cuya conviccion nos es imposible resistir, nace el +conocimiento de la multiplicidad. Hay algo que nos afecta, y este algo +no somos nosotros. Nuestra voluntad, nuestra actividad, son impotentes +para resistir otras actividades que obran sobre nosotros; hay algo +pues que no somos nosotros, que es independiente de nosotros. Hay algo +que no es una modificacion nuestra; pues que muchísimas veces no nos +afecta, no nos modifica. Este algo es una realidad, porque la nada no +puede afectar. Este algo no es inherente á nosotros; está pues en sí, +ó en alguna cosa que no es nosotros. Hay pues una substancia que no es +nuestra substancia; y el _yo_ y el _no yo_, que tanto ruido mete en la +filosofía alemana, lejos de conducir á la unidad de la substancia +conduce á la multiplicidad; y por consiguiente destruye el panteismo +atrincherado en el idealismo. + +[125.] Desde el primer paso nos encontramos cuando menos con la +dualidad, con el yo y el no yo; pero llevando mas allá la observacion, +encontramos una asombrosa multiplicidad. + +Nuestro espíritu no está solo: la conciencia de lo que estamos +experimentando todos los dias, nos atestigua la comunicacion con otros +espíritus, que como el nuestro tienen una conciencia de sí propios, +que como el nuestro tienen una esfera de actividad, que como el +nuestro se hallan sometidos á actividades ajenas, sin su voluntad y á +veces contra su propia voluntad. El yo y el no yo, que existe para +nuestra conciencia, existe para las demás; y lo que en nosotros solos +era la dualidad, se convierte en asombrosa multiplicidad, por medio de +la repeticion del mismo hecho que hemos experimentado en nosotros. + +[126.] Atribuir esta variedad de conciencias, á un mismo ser, tomarlas +como modificaciones de una misma substancia, como revelaciones de ella +misma á sus propios ojos, es una asercion gratuita, y sobre gratuita, +absurda. + +Con entera confianza se puede retar al primer filósofo del mundo á que +señale una razon, no diré satisfactoria, pero ni aun especiosa, para +probar que dos conciencias individuales pertenecen á una conciencia +comun, ó son conciencias de un mismo ser. + +[127.] En primer lugar esta doctrina se halla en contradiccion con el +sentido comun, y es rechazada con fuerza irresistible por el sentido +íntimo de cada hombre. El sentimiento de nuestra existencia anda +siempre acompañado del sentimiento de nuestra distincion con respecto +á nuestros semejantes. No solo estamos ciertos que existimos, sino +tambien de que somos una cosa distinta de los demás, y si en algo está +profundamente marcado el sentimiento de esta distincion es en lo que +toca á los fenómenos de nuestra conciencia. Jamás en ningun tiempo ni +país, en ninguna fase de la sociedad, se llegará á persuadir á los +hombres, que la conciencia de todos sus actos é impresiones, pertenece +á un mismo ser, en que se enlacen las conciencias individuales. Mala +filosofía la que comienza por luchar con la humanidad, y por ponerse +en abierta contradiccion con un sentimiento irresistible de la +naturaleza. + +[128.] La idea misma de conciencia excluye esa monstruosidad, por la +cual las conciencias individuales se quieren transformar en +modificaciones de una conciencia universal. La conciencia, esto es, el +sentimiento íntimo de lo que experimenta un ser, es esencialmente +individual, es por decirlo así incomunicable á todo otro. A los demás +les damos conocimiento de nuestra conciencia, mas nó la conciencia +misma. Esta es una intuicion o un sentimiento, pero siempre tal que se +consuma en lo mas íntimo, en lo mas recóndito, en lo mas propio de +nuestro ser. ¿Qué será pues esta conciencia, si no nos pertenece, si +no es nuestra como individuos, si no es nada de lo que creemos, y solo +es propiedad de un ser que no conocemos, que no sabemos lo que es, y +del cual nosotros no somos mas que un fenómeno, una modificacion +pasajera? ¿Dónde estará la unidad de la conciencia en medio de tanta +diversidad, y oposicion, y exclusion recíproca de ellas? Este ser +modificado con tantas conciencias, no tendrá ninguna, pues no se podrá +dar cuenta á sí propio de lo que experimenta. + + + + +CAPÍTULO XVIII. + +SISTEMA PANTEISTA DE FICHTE. + + +[129.] Voy á cumplir lo prometido (Lib. I, Cap. VII) sobre la +exposicion é impugnacion del sistema de Fichte. Ya hemos visto en el +lugar citado las formas cabalísticas empleadas por el filósofo aleman, +para llegar ni mas ni menos que á un resultado tan sencillo, como es +el principio de Descartes: yo pienso luego soy. El lector no podrá +figurarse que sobre este hecho de conciencia se pretenda fundar el +panteismo; y que el espíritu humano por encontrarse á sí propio, haya +de tener la arrogancia de que nada existe sino él mismo; que todo +cuanto hay, sale de él mismo; y lo que es todavía mas singular, que él +mismo se produce á sí mismo. Para creer que semejantes cosas están +escritas, es necesario leerlas; por cuya razon al exponer el sistema +de Fichte, copiaré sus mismas palabras. + +Así, aun cuando haya de sufrir algun tanto el habla castellana, y el +lector se fatigue un poco en descifrar enigmas, tendrá una idea del +fondo y de la forma del sistema; lo cual no se lograria, si queriendo +extractarle, le despojásemos de su extravagante originalidad, que si +cabe, resalta todavía mas en la forma que en el fondo. + +[130.] «Este acto, es decir X = yo soy, no descansa sobre ningun +principio mas elevado» (Doctrina de la ciencia, 1.ª parte, §. I). + +Esto es verdad hasta cierto punto, en cuanto significa que en la +simple serie de los hechos de conciencia, vamos á parar á nuestra +propia existencia, como al último término que no nos consiente ir mas +allá. El acto reflejo con que percibimos nuestra existencia, está +expresado por la proposicion: yo soy; ó yo existo; pero esta +proposicion por sí sola, no nos dice nada sobre la naturaleza del yo, +y está muy lejos de probarnos nuestra absoluta independencia. Por el +contrario, desde el momento que comencemos á reflexionar se nos +ofrecerán hechos internos que nos inclinarán á creer que nuestro ser +depende de otro; y á medida que continuaremos reflexionando, +adquiriremos de esta verdad una conviccion profunda, nacida de una +demostracion rigurosa. + +De ningun modo se puede afirmar que el acto _yo soy_, no dependa de un +principio mas elevado, si se entiende que el acto no nace de ningun +_principio de accion_, y que él por sí solo produzca la existencia. +Esto, á mas de ser abiertamente contrario al sentido comun, carece de +toda razon en que estribe, y se opone á las nociones mas fundamentales +de una buena filosofía. + +[131.] Fichte opina de otro modo; y sin saber por qué, deduce de la +proposicion citada las consecuencias que verá el curioso lector. +«Luego (el acto, yo soy) es el principio puesto absolutamente, siendo +á sí propio su fundamento, de un cierto acto del espíritu humano (se +verá por el conjunto de la _Doctrina de la ciencia_, que se debe decir +de todo acto del espíritu humano). Su verdadero carácter es el puro +carácter de la actividad en sí; haciendo abstraccion de las +condiciones empíricas que le son particulares.» No es mucho +descubrimiento que el carácter de un _acto_ sea la _actividad_; bien +que este carácter no es _puro_, pues en nosotros, ningun acto es pura +actividad, sino _tal_ ejercicio de actividad. + +«Así, continúa, para el yo, ponerse á sí mismo, es lo que constituye +la pura actividad.--El yo se pone á sí mismo, y existe en virtud de +esta simple accion; y recíprocamente, el yo existe y pone su ser, +simplemente en virtud de su ser.--Él es al mismo tiempo el agente y el +producto de la accion; lo que obra y lo que es producido por la +accion; en él, la accion y el hecho son una sola y misma cosa; y por +esto, _yo soy_ es la expresion de un acto, pero tambien del solo acto +posible, como se verá por toda la _Doctrina de la ciencia_.» + +Comprenda quien pueda lo que significa el ser á un mismo tiempo +producente y producido; principio y término de la accion, causa y +efecto de la misma; comprenda quien pueda lo que significa el existir +en virtud de una simple accion, y el ejercer esta accion en virtud de +la existencia. Si esto no son contradicciones, no sé dónde podrán +encontrarse. En Dios, ser infinito, la esencia, la existencia y la +accion se identifican; pero no se dice que la accion _produzca_ su +ser, que se _ponga_ con su accion; se dice sí que existe por +necesidad, y que por lo mismo es imposible que haya sido producido, +pasando del no ser al ser. + +[132.] Ocurre una explicacion racional de la algarabía de Fichte; +explicacion que si fuera admisible, tampoco excusaria al filósofo de +haber expresado cosas muy sencillas con palabras contradictorias; como +quiera héla aquí. El alma es una actividad; su esencia consiste en el +pensamiento, y por esto se manifiesta á sus propios ojos encontrándose +á sí misma en el acto de la conciencia. En este sentido, se puede +decir que el alma se pone, esto es, se conoce á sí propia, se toma +como un sujeto de una proposicion, al cual aplica el predicado de la +existencia. El alma es principio de su acto de conciencia; y así es +producente; ella misma está presentada en el acto de conciencia como +un objeto, por lo cual se podrá decir aunque inexactamente, que en el +órden ideal es producida; y de este modo será bajo diferentes aspectos +el principio y el término de una accion. Esta exposición mas ó menos +fundada, seria cuando menos razonable, inteligible siquiera; y su +base, el constituir la esencia del alma en el pensamiento, tendria en +su favor el voto de Descartes. Así, aunque no salvásemos las palabras +de Fichte, salvaríamos al menos sus ideas. Mas por desgracia, el +filósofo ha tenido buen cuidado de cerrarnos esta salida, sus palabras +no pueden ser mas terminantes. + +«Examinemos todavía la proposicion: _yo soy yo_. + +»El yo es puesto absolutamente: si se admite que el yo que ocupa en la +proposicion precedente el lugar del sujeto formal, designa el yo +puesto absolutamente; y que el yo que se encuentra en el lugar del +predicado, designa el yo _existente_; el juicio que tiene un valor +absoluto afirma que ambos son completamente una misma cosa, ó puestos +absolutamente; el yo existe porque se ha puesto á sí mismo.» + +Todo juicio implica identidad del predicado con el sujeto; pero en la +proposicion: yo soy yo; la identidad está no solo implicada, sino +explícitamente consignada; por cuya razon, pertenece á la clase de las +que se llaman idénticas, porque su predicado no explica nada de la +idea del sujeto, solo la repite. ¿De dónde saca pues Fichte que el yo +existe porque se ha puesto á sí mismo? Hasta aquí no tenemos sino que +el yo diciendo: yo soy yo, se afirma á sí mismo, y así se _pone_ como +sujeto y predicado de una proposicion; pero es mas claro que la luz +del dia que poner _afirmando_, no es poner _produciendo_; por el +contrario, el sentido comun y la razon enseñan, que para la +legitimidad de la afirmacion es necesaria la existencia de la cosa +afirmada. Confundir estas ideas, tomando _afirmar_ por _poner +produciendo_, es una monstruosidad inconcebible. + +[133.] Explicando esto en una nota, añade Fichte lo siguiente. «Lo +mismo se verifica relativamente á la forma lógica de toda proposicion. +En la ecuación A=A, la primera A es lo que es puesto en el yo, sea +absolutamente como el yo mismo, sea sobre un fundamento cualquiera, +como todo no yo determinado. El yo representa en esta el papel de +sujeto absoluto, por lo cual se llama á la primera A, sujeto. La +segunda A designa el yo haciéndose á sí mismo objeto de la reflexion, +como puesto en sí, porque él ha puesto este objeto en sí. El yo que +juzga, hace un predicado de alguna cosa, nó propiamente de A, sino de +sí mismo; porque en sí mismo halla la A; y por esto la segunda A se +llama predicado. Así en la proposicion A=B, A es lo que es puesto en +el momento en que la proposicion es enunciada, y B lo que era puesto +anteriormente; la palabra _es_ expresa el tránsito del yo, del acto de +poner á la reflexion sobre lo que es puesto.» + +¿Qué quiere decir Fichte con ese embrollo de ideas y de lenguaje? +¿querrá significar que en esta proposicion, el yo es sujeto y +predicado, segun los diferentes aspectos bajo los que se le considera? +¿querrá decir que el yo en cuanto ocupa el lugar de sujeto, expresa +simplemente la existencia, y que como predicado se ofrece cual un +objeto de reflexion? ¿qué entiende por la palabra poner? si entiende +producir de nuevo ¿cómo es posible que una cosa que no es se produzca +á si misma? si entiende manifestarse, de suerte que el objeto +manifestado pueda servir de término lógico de una proposicion, +entonces ¿por qué dice que el yo existe porque se pone á sí mismo? +Pero sigamos al filósofo aleman en sus peregrinas deducciones. + +[134.] «El yo de la primera acepcion y el de la segunda, deben ser +puestos como absolutamente idénticos el uno con el otro: luego se +puede convertir la proposicion precedente, y decir, el yo se pone á sí +mismo absolutamente porque existe, se pone á sí mismo por el simple +hecho de su existencia, y existe simplemente porque es puesto.» + +Sin haber definido la palabra poner, sin haber dicho nada mas que lo +que sabe todo el mundo: que el yo es el yo, infiere que el yo existe +porque se pone, y se pone porque existe; identifica la existencia con +el poner, sin reparar que eran necesarios cuando menos algunos +preliminares para atreverse á combatir de este modo el sentido comun y +la doctrina de todos los filósofos incluso Descartes, que para la +operacion exigen la existencia, y reputan por contradictorio que una +cosa pueda ser activa sin existir. Pensaba Leibnitz que nada hay ni +puede haber sin razon suficiente; pero gracias al autor de la +_Doctrina de la ciencia_, podremos poblar el mundo de los seres +finitos ó infinitos que nos viniere en talante; y cuando se nos +pregunte de dónde han salido diremos que se han puesto; y si se nos +importuna preguntándonos por qué se han puesto, diremos porque +existen; y si todavía se nos exige que digamos por qué existen, +responderemos, porque se han puesto; de manera que pasaremos del poner +al existir, y del existir al poner, sin peligro de vernos jamás +confundidos. + +[135.] Esta filosofía que como se echa de ver, no tiene nada de +luminosa, le dejaba satisfecho á su autor hasta el punto de proseguir +con admirable serenidad diciendo: «estas observaciones _aclaran +completamente_ el sentido en que empleamos aquí la palabra _yo_; y nos +suministran una explicacion _limpia y lúcida_ del yo, como sujeto +absoluto. El yo sujeto absoluto es _este ser que existe simplemente +porque se pone á si mismo, como existente_. Es en cuanto se supone, y +en cuanto es, en tanto se pone. El yo existe pues absoluta y +necesariamente para el yo. Lo que no existe para sí mismo, no es yo.» +El panteismo idealista no puede ser establecido de una manera mas +explícita y al propio tiempo mas gratuita: se asombra uno de tener que +ocuparse seriamente de tamañas extravagancias. Pero ellas meten ruido +porque son desconocidas; y así conviene presentarlas al lector tales +como son, aun á riesgo de fatigarle. + +[136.] Fichte cuidará de aclarar sus ideas, con el bien entendido que +cada aclaracion añade nuevos grados á su oscuridad. Dejémosle +continuar. + +«Aclaracion.--Qué era yo, se preguntará, antes que tuviese conciencia de +mí mismo? La respuesta es natural: yo no existia: porque no era yo; el +yo no existe, sino en cuanto tiene conciencia de sí mismo.--Proponer +esta cuestion es confundir el yo como _sujeto_ con el yo como _objeto_ +de la reflexion del sujeto absoluto; y esto es una inconsecuencia: el yo +se pone á sí mismo; se percibe en este caso bajo la forma de la +representacion, y solo entonces es alguna cosa, un objeto; bajo esta +forma la conciencia percibe un substratum que _es_, bien que sin +conciencia real, y que además es concebido bajo _forma corpórea_. Esta +manera de ser, es la que se considera cuando se pregunta qué es el yo, +es decir el substratum de la conciencia; pero entonces sin advertirlo se +concibe el sujeto absoluto, como teniendo intuicion de este substratum; +y así, casi sin notarlo, se tiene á la vista aquello de que se queria +prescindir, y se cae en contradiccion. No se puede pensar nada, sin +pensar su yo, como teniendo conciencia de sí mismo, no se puede jamás +hacer abstraccion de su conciencia; por consiguiente no es dable +responder á semejantes cuestiones, porque no es posible suponerlas +cuando se entiende uno consigo mismo.» + +Que antes de tener conciencia de sí propio, el yo no existe como +objeto de su reflexion, es una verdad palpable; antes de pensarse á sí +mismo no se piensa á sí mismo; ¿quién lo duda? pero la dificultad está +en si el yo es algo, independientemente de su propia reflexion, ó de +su objetividad para sí mismo; esto es, si en el yo se encuentra algo +mas que el ser pensado por sí mismo. La cuestion no es contradictoria; +sino que se ofrece naturalmente á la razon y al sentido comun; porque +tanto la razon como el sentido comun se resisten á tomar por cosas +idénticas: ser conocido y existir; conocerse y producirse. No se trata +en la actualidad de si tenemos ó nó idea clara del _substratum_ de la +conciencia; pero es curioso lo que nota el filósofo aleman, de que +cuando no concebimos al yo como objeto de reflexion, lo concebimos +bajo una forma corpórea. Esto es confundir la imaginacion con las +ideas, cosas muy diferentes como he demostrado en otro lugar (Lib. IV, +desde el Cap. I, hasta el X). + +[137.] Resulta de la doctrina de Fichte que la existencia del yo +consiste en ponerse á sí mismo, por medio de la conciencia; y que si +esta no existiese, el yo no existiria. En tal caso, ser y conocerse es +una misma cosa. Aunque podrian pedirse á Fichte las pruebas de una +asercion tan extravagante, me limitaré á insistir en la dificultad que +él mismo se propone, y que elude confundiendo las ideas. ¿Qué seria el +yo si no tuviese conciencia de sí mismo? si existir es tener +conciencia, cuando no hay conciencia, no hay existencia. Responde +Fichte que el yo sin conciencia no es el yo, en cuyo caso no existe; +pero que la objecion supone una cosa imposible, cual es, el prescindir +de la conciencia. «Nada se puede pensar, dice, sin pensar su yo, como +teniendo conciencia de sí propio; no se puede jamás hacer abstraccion +de su conciencia.» Repito que con estas palabras no se suelta la +dificultad, se la elude. Prescindo ahora de si la conciencia es lo +mismo que la existencia; pero lo cierto es que nosotros concebimos un +instante en que el yo no tenga conciencia de sí mismo. ¿Este concepto +ha sido realizado nunca? esto es, ha habido un instante en que el yo +no haya tenido conciencia de sí propio? sí ó nó? Admitiendo dicho +instante, admitimos tambien que en el mismo instante el yo no existía; +luego no ha podido existir nunca, á no ser que conceda Fichte que el +yo dependa de un ser superior y por tanto admita la doctrina de la +creacion. Si no admitimos dicho instante, el yo ha existido siempre, y +con conciencia de sí propio; luego el yo es una inteligencia eterna é +inmutable, luego es Dios. Este argumento no tiene salida para Fichte. +Aquí no cabe la distincion entre el yo como sujeto y como objeto; se +trata del yo con conciencia, con esa conciencia en que el filósofo +aleman hace consistir su existencia; y de esto se pregunta si ha +existido siempre ó nó; en el primer caso, el yo es Dios; en el +segundo, ó se debe reconocer la creacion ó admitir que un ser que no +existe se da la existencia á sí mismo. + +[138.] Fichte no retrocede ante la primera consecuencia, y aunque no +llama Dios al yo, le concede sus atributos. «Si el yo no existe sino +en cuanto se pone, no existe sino cuando se pone; y no se pone sino +cuando existe.--_El yo es para el yo._--Pero si él se pone á sí mismo +absolutamente, en cuanto existe; se pone _necesariamente_ y existe +_necesariamente_ para el yo; _yo no existo sino para mí_; pero _para +mí existo necesariamente_, (diciendo _para mí_, yo pongo mi ser). + +«Ponerse á sí mismo y ser, son hablando del yo, completamente +idénticos. La proposicion: yo soy, porque me he puesto á mí mismo; se +puede expresar así: yo soy absolutamente porque soy. + +»El yo poniéndose, y el yo existiendo, son completamente idénticos: +son una sola y misma cosa. El yo es aquello por lo cual se pone; y él +se pone aquello que es. Así yo soy absolutamente lo que soy. + +»La expresion inmediata del acto que acabamos de desenvolver, seria la +fórmula siguiente: yo soy absolutamente; es decir, yo soy +absolutamente, porque soy para mí; y soy absolutamente lo que soy para +mí. + +»Si se quisiese que precediera á la ciencia del conocimiento la +enunciacion de este acto; hé aquí á poca diferencia, en qué términos +deberia ser expresado; el yo pone primitiva y absolutamente su propio +ser» (_Ciencia del conocimiento_ P. 1, §. 1). + +En tan extravagante lenguaje solo resulta claro un hecho, y es, el +panteismo profesado abiertamente por Fichte; la divinizacion del yo; y +por consiguiente la absorcion de toda realidad en el yo. El yo deja de +ser un espíritu limitado; es una realidad infinita. Fichte no lo +niega; «el yo se determina á sí mismo, se concede al yo la totalidad +absoluta de la realidad, porque es puesto absolutamente como realidad, +y _ninguna negacion es puesta en él_» (2. p. §. 4. Letra B). + +«Hay realidad puesta en el yo, por consiguiente el yo debe ser puesto +respecto á la realidad como _totalidad absoluta_ (es decir como una +suma que comprende todas las demás sumas y puede ser la medida de +todas) y hasta primitiva y absolutamente, si la síntesis que acabamos +de exponer problemáticamente es posible; y la contradiccion debe ser +resuelta de una manera satisfactoria. + +»Así el yo pone absolutamente y sin ninguna condicion posible, _la +totalidad absoluta de la realidad_ como una suma sobre la cual es +absolutamente imposible que haya una mayor; y este _máximum absoluto_ +de la realidad él le pone en _sí mismo_; todo lo que es puesto en el +yo, es realidad, y _todo lo que es realidad es puesto en el yo_.... + +»La nocion de la realidad es idéntica á la de actividad; toda realidad +está puesta en el yo; es decir, toda actividad es puesta en él; y +recíprocamente, toda realidad en el yo, es decir el yo, no es mas que +actividad; él no es yo sino en cuanto es activo, y en cuanto no es +activo es el _no yo_» (Ibid. letra D). + +«No hay realidad sino en el entendimiento; él es la facultad de lo +real; lo ideal se hace real en él» (2. p. Deduccion de la +representacion, §. 3). + +«El yo no es sino lo que él se pone, es infinito, es decir se pone +infinito.... + +«Sin la infinidad del yo, sin una facultad productiva cuya tendencia +sea ilimitada é ilimitable, no podria explicarse la posibilidad de la +representacion» (2. p. Deduccion de la representacion, p. 148 y 152). + +[139.] Demos una ojeada á ese conjunto de delirios. La psicología +parte de un hecho fundamental: el testimonio de la conciencia. El +espíritu humano no puede pensar sin hallarse á sí propio; el punto de +partida de sus investigaciones psicológicas es la proposicion, yo +pienso: en ella se encuentra la identidad de que nos habla Fichte: el +yo es el yo. Todo pensamiento desde el momento que existe, se siente +sometido á una ley; la percepcion de toda cosa lleva consigo la +percepcion explícita ó implícita de la identidad de la misma cosa. En +este sentido la fórmula mas simple en que podemos expresar la ley +primera de nuestra percepcion es esta: A es A; pero fórmula tan +estéril como simple; de suerte que no se alcanza por qué se pretende +levantar sobre ella nada menos que un sistema filosófico. En el fondo +de esta fórmula, supuesto que se la enuncie, está envuelta la +existencia del yo enunciante; no se puede enunciar que A es A, si no +hay un ser en que se ponga la relacion de la identidad. Por lo mismo +que la proposicion A = A es verdadera, es necesario suponer un A, ó un +ser donde exista. Una verdad puramente ideal sin fundamento en una +verdad real, es un absurdo como demostramos y explicamos largamente en +otro lugar (Lib. IV, Cap.^s XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, y Lib. V, +Cap.^s VII y VIII). + +[140.] Pero la existencia de una verdad ideal _en cuanto está +representada en nosotros_, es decir, en cuanto es un hecho de nuestra +conciencia, no es necesaria sino hipotética, existe mientras existe; +mas cuando existe puede no existir; y cuando no existe puede existir. +De la existencia no se puede inferir la necesidad; el testimonio de la +conciencia se limita á cerciorarnos del hecho; pero en esta misma +conciencia no encontramos ningun indicio de que este hecho sea +necesario, de que no haya dependido de un agente superior; muy al +contrario, el sentimiento de nuestra debilidad, la brevedad del tiempo +á que se extienden los recuerdos de nuestra conciencia, la +interrupcion natural y periódica que en ella experimentamos durante el +sueño; todo manifiesta que el hecho de la conciencia no es necesario, +y que el ser que lo experimenta ha comenzado de poco tiempo atrás su +existencia, y que podria perderla, siempre que dejase de conservársela +el ser infinito. El yo que sentimos en nosotros, se conoce á sí +propio, se afirma; esta palabra _ponerse_, no puede significar nada +racional, sino que el yo afirma su existencia; pero este conocer no es +producirse; quien asienta semejante monstruosidad tiene obligacion de +probarla. + +[141.] En verdad que se necesita toda la serenidad de Fichte para +pretender convertir en ciencia un conjunto de absurdos y +extravagancias tales como acabamos de ver. Estaba reservado á los +tiempos modernos el tener que ocuparse seriamente de un sistema, cuya +existencia creerán con dificultad los que lean la historia de las +aberraciones del espíritu humano. El sistema de Fichte está juzgado +por todos los hombres pensadores; y para hacerle caer en el olvido no +hay medio mas seguro que exponerlo á los ojos del lector juicioso. + +[142.] Establecida la existencia necesaria y absoluta del yo, se +propone Fichte demostrar que del yo sale el no yo; es decir, todo lo +que no es el yo. «El no yo no puede ser puesto sino en tanto que en el +yo (en la conciencia idéntica) hay puesto un yo, al cual pueda ser +opuesto. El no yo debe ser opuesto en la conciencia idéntica, por +consiguiente el yo debe ser puesto allí, en cuanto debe ser puesto +allí el no yo.... + +»Si yo=yo, todo lo que es puesto, es puesto en el yo.... El yo y el no +yo son ambos _igualmente productos de acciones primitivas del yo_; y +la conciencia misma es un producto semejante de la primera accion +originaria del yo: el acto por el cual el yo se pone á sí mismo.» + +Hé aquí pues que el _no yo_, es decir, eso que llamamos mundo externo, +y todo cuanto no es el yo, nace segun Fichte del yo; la distincion +entre una cosa y otra, es una ilusion pura; un juego de relaciones con +que el yo se concibe como no yo en cuanto se limita; pero tanto el yo +como el no yo, son cosas absolutamente idénticas. «El yo y el no yo en +cuanto son puestos idénticos y opuestos por la nocion de la limitacion +recíproca, son algo en el yo (accidentes) como substancias divisibles, +puestas por el yo, sujeto absoluto, ilimitable, al cual nada es +idéntico y nada es opuesto.--Por lo cual todos los juicios cuyo sujeto +lógico es el yo limitable ó determinable, ó alguna cosa que defina el +yo, deben ser limitados ó definidos por alguna cosa mas elevada; pero +todos los juicios cuyo sujeto lógico es el yo absolutamente +ilimitable, no pueden ser determinados por nada mas elevado; porque el +yo absoluto no es determinado por nada, ellos son fundados y definidos +absolutamente por sí mismos» (1. p. §. 3). Hé aquí el último resultado +del sistema de Fichte, el yo convertido en un ser absoluto que no es +determinado por nada superior, en un sujeto ilimitado é ilimitable, en +un ser infinito, en Dios. + +De este sujeto absoluto dimana todo. «En cuanto el yo se pone como +infinito, no se dirige mas que sobre el yo, y su actividad es el +fundamento y forma de todo ser; el yo es pues infinito en cuanto su +actividad vuelve sobre sí mismo, y bajo este aspecto su actividad es +infinita, porque su producto es infinito (producto infinito, actividad +infinita: actividad infinita, producto infinito); aquí hay un círculo +mas nó vicioso; esto es un círculo del que la razon no puede salir, +porque expresa lo que es _absolutamente cierto para sí mismo_; +producto, actividad, agente son una sola y misma cosa; y no los +distinguimos sino para expresarnos; esto es, únicamente la pura +actividad del yo, únicamente el puro _yo que es infinito_; la +actividad pura es la que no tiene ningun objeto, que vuelve +constantemente sobre ella misma. + +«En cuanto el yo se pone límites, y se pone en estos límites, su +facultad de poner no se dirige inmediatamente sobre sí mismo; se +dirige sobre un no yo que debe serle opuesto.... + +¿Cómo resumiremos esta doctrina? con las mismas palabras de Fichte. +«En cuanto el yo es absoluto, es infinito é ilimitado, él _pone todo +lo que existe, y lo que él no pone no existe para él, y_ fuera _de él +no hay nada_. Todo lo que él pone lo pone como el yo; y él pone el yo +como todo lo que él pone; por consiguiente el yo bajo este aspecto +abraza en sí toda realidad, es decir una realidad infinita é +ilimitada. En cuanto el yo se opone un no yo, pone necesariamente +límites, y se pone á sí mismo en estos límites. Él reparte entre el yo +y el no yo la totalidad de lo que es puesto en general» (3. p. +Principios del conocimiento práctico § 5, II, p. 199). + +[143.] Así destruye Fichte en pocas palabras la realidad del mundo +externo, convirtiéndole en una modificacion ó desarrollo de la +actividad del yo; ¿será necesario detenerse mas en impugnar una +doctrina tan monstruosa, y que se establece sin ninguna prueba? Creo +que nó: mayormente, cuando tenga asentada sobre principios sólidos la +demostracion de la existencia de un mundo externo, y lleno explicados +el orígen y carácter de los hechos de conciencia, sin necesidad de +recurrir á tan absurdas extravagancias (Lib.^s II, III y IV). + + + + +CAPÍTULO XIX. + +RELACIONES DEL SISTEMA DE FICHTE CON LAS DOCTRINAS DE KANT. + + +[144.] Ya llevo explicado (Lib. III, cap. XVII) como el sistema de +Kant conduce al de Fichte; cuando se asienta un principio peligroso +nunca falta un autor bastante atrevido para sacar las consecuencias, +sean cuales fueren. El autor de la _Doctrina de la ciencia_ extraviado +por las doctrinas de Kant establece un panteismo el mas extravagante +que hasta ahora se ha excogitado. Al concluir su obra dice que ha +conducido al lector al punto donde Kant le toma; mas bien hubiera +podido decir que toma al lector donde Kant le deja. El autor de la +Crítica de la razon pura, convirtiendo el espacio en un hecho +puramente subjetivo, destruye la realidad de la extension, y abre la +puerta á los que quieren hacer surgir del yo la naturaleza toda; y +haciendo del tiempo una simple forma del sentido interno, induce á +considerar la sucesion de los fenómenos en el tiempo, como meras +modificaciones del _yo_ á cuya forma se refieren. + +[145.] Pero, ¿es por ventura necesario el andar en busca de +deducciones, cuando el mismo filósofo en medio de su obscuridad y de +su lenguaje enigmático, no deja de consignar de la manera mas +terminante esta monstruosa doctrina? Oigámosle como habla en su Lógica +trascendental, seccion tercera, donde se propone explicar la relacion +del entendimiento á los objetos en general, y á la posibilidad de +conocerlos _à priori_. «El órden y la regularidad en los fenómenos, +eso que nosotros llamamos naturaleza, _es pues nuestra propia obra_: +nosotros no la encontraríamos allí, si nosotros no la hubiésemos +puesto por la naturaleza de nuestro espíritu; porque esta unidad +natural, debe ser una unidad necesaria, es decir una cierta unidad _à +priori_ del enlace de los fenómenos; ¿pero cómo podríamos nosotros +producir una unidad sintética _à priori_, si no hubiese en los +manantiales primitivos de nuestro espíritu razones subjetivas de +semejante unidad _à priori_, y si estas condiciones subjetivas no +fuesen al mismo tiempo _valederas objetivamente_, ya que ellas son los +fundamentos de la posibilidad de conocer en general un objeto en la +experiencia?» ¿Quién no ve bosquejado en estas palabras el sistema de +Fichte que hace nacer del yo el _no yo_, es decir el mundo, y que no +da mas valor á la naturaleza que el que puede recibir del mismo yo? + +[146.] Todavía está mas expreso el autor de la Crítica de la razon +pura; hé aquí cómo explica la naturaleza y las atribuciones del +entendimiento. «Hemos definido mas arriba el entendimiento de +diferentes maneras, le hemos llamado una espontaneidad del +conocimiento (por oposicion á la receptividad de la sensibilidad) una +facultad de pensar, ó bien una facultad de los conceptos ó de los +juicios; definiciones todas que bien explicadas, no son mas que una +sola. Ahora podemos caracterizarle como la _facultad de las reglas_. +Este signo es mas fecundo, y se acerca mas á la esencia de la cosa: la +sensibilidad nos da formas (de la intuicion) y el entendimiento +reglas. Este se aplica siempre á observar los fenómenos para hallar en +ellos alguna regla. Las reglas si son objetivas (si por consiguiente +se ligan necesariamente al conocimiento del objeto) se llaman leyes. +Aunque nosotros conozcamos muchas leyes por experiencia, estas leyes +sin embargo no son mas que determinaciones particulares de otras leyes +superiores, entre las cuales las mas elevadas (á las que todas las +demás están sometidas) _proceden à priori del entendimiento mismo_, y +no son tomadas de la experiencia, antes al contrario dan á los +fenómenos su legitimidad, y deben por esta misma razon hacer posible +la experiencia. El entendimiento pues, no es simplemente una facultad +de hacerse reglas, comparando fenómenos; es _hasta la legislacion para +la naturaleza; es decir que sin el entendimiento, no habria +naturaleza_ ó unidad sintética de la diversidad de los fenómenos, +segun ciertas reglas. Porque los fenómenos como tales, no pueden +existir fuera de nosotros; por el contrario solo existen en nuestra +sensibilidad; pero esta como objeto del conocimiento en una +experiencia, con todo lo que ella puede contener, no es posible sino +en la unidad de la apercepcion. La unidad de la apercepcion es el +fundamento trascendental de la legitimidad necesaria de todos los +fenómenos en una experiencia; esta misma unidad de la apercepcion con +relacion á la diversidad de las representaciones (para determinarla +partiendo de una sola) es la regla; y la facultad de estas reglas es +el entendimiento. Todos los fenómenos pues como experiencias posibles, +están _à priori_ en el entendimiento; y de él sacan su posibilidad +formal, del mismo modo que están á título de puras intuiciones en la +sensibilidad; y no son posibles sino por ella con relacion á la +forma.» + +En la _Idea sumaria de la legitimidad y de la única posibilidad de la +deduccion de los conceptos intelectuales puros_, pretende Kant no solo +que los objetos de nuestro conocimiento no son cosas en sí, sino que +es imposible que lo sean, so pena de que no podamos tener conceptos _à +priori_. Y añade que la representacion misma de todos estos fenómenos, +por consiguiente todos los objetos de que podemos ocuparnos, están +todos en el yo, es decir son determinaciones de _mi yo idéntico_, lo +cual expresa la necesidad de una unidad universal de estas +determinaciones en una sola y misma apercepcion. + +[147.] De los pasajes anteriores se infiere con toda claridad que el +sistema de Fichte, ó sea el panteismo idealista que lo reduce todo á +modificaciones del yo, se halla de acuerdo con los principios +establecidos en la Crítica de la razon pura, y aun se le encuentra +expresamente consignado, por mas que no forme el objeto principal de +la obra. En obsequio de la imparcialidad, no puedo menos de recordar +lo que llevo dicho en la nota tercera al libro tercero, sobre las +explicaciones con que el filósofo aleman procura rechazar estas +consecuencias. Allí puede ver el lector las mismas palabras de Kant; y +dejo á su buen juicio el fallar sobre la solidez de la defensa. + +[148.] Como quiera, mi opinion sobre el enlace del moderno panteismo +con la Crítica de la razon pura, está confirmado por los mismos +alemanes: «de allí, de aquellas profundidades, dice Mr. de Rosenkranz +hablando de la Crítica de la razon pura, los resultados de la estética +y de la lógica trascendental reciben para los grandes problemas de la +teología, de la cosmología, de la moral, de la psicología, una +importancia nueva, y que no sospechan siquiera los sentidos groseros +de la mayor parte de sus aficionados. Ellos no conocen nada del +encadenamiento que une la _Teoría de la ciencia de Fichte_, el Sistema +del idealismo trascendental de Schelling, la Fenomenología y la Lógica +de Hegel, la Metafísica de Herbart, con la Crítica de Kant.... «Puede +decirse en particular que los ingleses y los franceses no entenderán +nada el desarrollo de la filosofía alemana despues de Kant, hasta que +habrán penetrado la Crítica de la razon pura, porque _nosotros los +alemanes dirigimos siempre allí nuestras miradas_.... »Así como para +orientarse en el laberinto de las calles de una gran ciudad, sirven +las casas, los palacios, los templos, pero mas aun las torres que lo +dominan todo; así en la filosofía contemporánea, en el enredo de sus +querellas, no se puede dar un solo paso seguro, si no se tiene fija la +vista sobre la Crítica de Kant. _Fichte_, _Schelling_, Hegel y +Herbart, hicieron de esta obra su gran centro de operaciones tanto +para el ataque como para la defensa» (Prefacio á la edicion de Leipzig +de 1838). + +[149.] No quiero decir con esto que los filósofos alemanes posteriores +á Kant no hayan añadido algo á la Crítica de la razon pura; ya tengo +observado (Lib. I, cap. VII) que la mayor obscuridad que se encuentra +en las obras de Fichte depende de que fué mas allá que Kant +prescindiendo de toda objetividad así externa como interna, y +colocándose en no sé qué acto primitivo puro, de donde quiere que +salga todo; á diferencia del autor de la Crítica de la razon pura, +cuyos trabajos no anonadaban tan absolutamente la objetividad del +mando interior; por cuyo motivo sus observaciones son menos +incomprensibles, y aun ofrecen acá y acullá algunos puntos luminosos; +solo me he propuesto manifestar la trascendencia funesta de las obras +de Kant, para prevenir á los incautos que juzgándole de oidas, se +inclinan á considerarle como el restaurador del espiritualismo y de la +sana filosofía, cuando en realidad es el fundador de las escuelas mas +disolventes que nos ofrece la historia del espíritu humano; y aun +seria uno de los escritores mas peligrosos que existieron jamás, si la +obscuridad de sus conceptos aumentada todavía con la obscuridad de la +expresion, no hiciese insoportable su lectura á la inmensa mayoría, +aun de los versados en los estudios filosóficos. + + + + +CAPÍTULO XX. + +CONTRADICCION DEL PANTEISMO CON LOS HECHOS PRIMORDIALES DEL ESPÍRITU +HUMANO. + + +[150.] No sé cómo puede inclinarse al panteismo ningun filósofo que +haya meditado sobre el espíritu humano. Cuanto mas se profundiza en +ese _yo_, de donde se quiere sacar tan absurdo sistema, tanto mas se +descubre la contradiccion en que se halla el panteismo, con respecto á +las ideas, y á los hechos mas primordiales de nuestro espíritu. Voy á +desenvolver esta observacion en una reseña, que podrá ser muy breve, á +causa de versar sobre puntos examinados ya largamente en sus lugares +respectivos. + +[151.] Ya hemos visto (Lib. VI. Cap. V), que la idea de número se +encuentra en todos los entendimientos; y la experiencia nos enseña que +la empleamos, explícita ó implícitamente en casi todas nuestras +palabras. Apenas hablamos sin usar del plural; y este no significa +nada si no presupone la idea del número. El panteismo reduce todo lo +existente á la unidad absoluta; la multiplicidad, ó no existe +realmente, ó se limita á fenómenos que á juicio de algunos partidarios +de dicho sistema no contienen realidad de ninguna especie, y que en +opinion de todos los panteistas, no pueden contener ninguna realidad +substancial. Segun ellos pues la idea de número, ó carece de toda +correspondencia en la realidad, ó se refiere tan solo á modos de ser, +á varias manifestaciones del mismo ser, y por tanto no se extiende á +los seres mismos, pues que en dicho sistema no hay mas que un ser +solo. Si esto es así ¿cómo es que la idea de número existe en nuestro +entendimiento? ¿cómo es que concebimos no solo muchos modos de ser, +sino muchos seres? En el sistema de los panteistas no solo no hay +multiplicidad de seres, sino que es imposible que la haya; ¿por qué +pues habrá en nuestro entendimiento este vicio radical que nos induce +por necesidad á concebir posible la multiplicidad de _cosas_, cuando +esta multiplicidad es absurda? ¿por qué este defecto ideal se hallará +confirmado por la experiencia, la cual tambien por necesidad nos +induce á creer que hay muchas _cosas_ distintas? + +[152.] En el sistema panteista nuestro entendimiento no será mas que +una modificacion, una manifestacion de la substancia única; así será +inexplicable ese desacuerdo entre el fenómeno y la realidad; ese error +necesario á que un fenómeno de la substancia, nos induce con respecto +á la misma substancia. Siendo nosotros una pura manifestacion de la +unidad, ¿por qué hallamos en nosotros como un hecho primitivo, la idea +de la multiplicidad? ¿por qué esa contradiccion continua entre el ser +y sus apariencias? Si todos somos una misma unidad, ¿de dónde nos +viene la idea del número? Si los fenómenos de la experiencia no son +mas que evoluciones por decirlo así de esta misma unidad, ¿por qué nos +sentimos irresistiblemente inclinados á poner multiplicidad en los +fenómenos y á multiplicar las _cosas_ en que suceden? + +[153.] La idea de distincion, opuesta á la de identidad, es tambien +fundamental en nuestro espíritu (Lib. V, Cap.^s IX y X); sin embargo +el panteismo no le otorga ninguna correspondencia en la realidad. Si +no hay mas que un ser, si todo es idéntico, no hay nada distinto; la +idea de distincion es una pura quimera. En el sistema panteista, la +distincion no solo no existe, sino que es imposible; luego la idea de +distincion es absurda; luego uno de los hechos primitivos de nuestro +espíritu es una contradiccion. + +[154.] Los juicios negativos forman una buena parte del caudal de +nuestro entendimiento; Lib. V. Cap. IX): el panteismo los destruye. En +este sistema nunca puede ser verdadera la proposicion: A no es B; +porque si todo es idéntico, no se podrá negar una cosa de otra, no +habrá cosas distintas, no habrá _una_ y _otra_; todo será uno; el +juicio negativo deberá limitarse á lo siguiente; en realidad A es lo +mismo que B; solo hay la apariencia de la distincion; B es el mismo A, +que es ó se _presenta_ de diferente modo. + +[155.] La idea de relacion es tambien absurda en el sistema panteista: +no hay _relacion_ sin extremo de _referencia_, y no hay referencia sin +distincion. Segun los panteistas, el sujeto referido y el extremo de +la referencia, son absolutamente idénticos; no hay pues relaciones +verdaderas sino aparentes; y así nos encontramos con otro hecho +primitivo de nuestro entendimiento radicalmente absurdo, porque está +en contradiccion con la realidad y hasta con la posibilidad. + +[156.] El sosten de todos nuestros conocimientos, el principio de +contradiccion: es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo +tiempo, carece de sentido, no tiene ninguna aplicacion real ni +posible, si se admite la doctrina panteista. Cuando decimos que es +imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo, entendemos que +hay posibilidad de un _no ser_; por manera que en nuestro +entendimiento la idea de ser no es exclusiva de la del no ser, sino +con respecto á una misma cosa y á un mismo tiempo. Si no hay mas que +un ser solo, y es imposible todo ser que no sea el mismo, resulta que +la idea de no ser es absolutamente contradictoria, y que todas las +proposiciones en que se la expresa son absurdas. En tal caso no hay ni +puede haber mas que un ser que lo es todo; á él no se le puede aplicar +nunca la negacion de ser; esta negacion pues será absolutamente +absurda, y por consiguiente hallamos en nuestro entendimiento otra +idea absolutamente contradictoria. + +[157.] La idea de contingencia es tambien contradictoria admitido el +panteismo: todo lo que puede ser es; y todo lo que no existe es +imposible; luego cuando nosotros distinguimos la contingencia de la +necesidad, estamos en contradiccion con la realidad y la posibilidad. +Hénos aquí pues con otra ilusion primordial de nuestro espíritu; la +cual nos ofrece como posible y aun existente, lo que en sí mismo es +absurdo. + +[158.] Las ideas de finito é infinito tampoco pueden coexistir en el +sistema panteista. Una de ellas es contradictoria; si el ser único es +infinito, no hay ni puede haber nada finito, luego la oposicion entre +lo finito y lo infinito es una quimera de nuestro espíritu á la que +nada corresponde en la realidad. No habrá mas que una sola cosa; esta +será ó finita ó infinita; en ambos casos uno de los extremos +desaparece, una de las ideas es contradictoria, pues que está en +oposicion con una necesidad absoluta. + +[159.] El sistema de la unidad absoluta destruye la idea del órden: en +esta idea se encierra la disposicion de cosas distintas, distribuidas +de la manera conveniente para conspirar á un fin. En faltando la +distincion no hay órden, y la distincion es imposible, si hay unidad +absoluta. Ello es sin embargo que una de las ideas fundamentales de +nuestro espíritu es la del órden; la unidad literaria, la artística y +en general la de toda belleza sensible, es unidad de órden; sustituid +á esta la unidad absoluta y se anonadan todas las bellezas de la +imaginacion; el arte es absorbido por el caos. + +[160.] Excusado es añadir que el panteismo mata la libertad de +albedrío: esa libertad de que tenemos conciencia tan clara, tan viva, +y que acompaña todos los momentos de nuestra existencia. En este +monstruoso sistema, la unidad absoluta es inseparable de la necesidad +absoluta; lo existente y lo posible se confunden; nada de lo que es, +puede dejar de ser; nada de lo que no es, puede ser. La acción nacerá +de la substancia única en un desarrollo espontáneo; entendiéndose por +espontaneidad, la ausencia de una causa externa; pero esta accion no +podrá menos de haber existido, será por decirlo así una irradiacion de +la substancia única, á la manera que la luz brota de los cuerpos +luminosos. Sin libertad de albedrío el mérito es un absurdo; un ser +que obra por necesidad absoluta, no puede tener mérito ni demérito. +Entonces son inútiles las leyes, los premios y castigos; y la historia +de los individuos como de la humanidad entera, se reduce á la historia +de las fases de la substancia única, que se va desenvolviendo +eternamente con sujecion á condiciones absolutamente necesarias, que +no tienen mas fundamento que ella misma. + +[161.] El panteismo no solo mata la libertad de albedrío, sino que +hace incomprensibles todas las afecciones que se refieren á _otro_. Si +no hay mas que un ser, ¿qué significan los sentimientos de amor, de +respeto, de gratitud, y en general, todos cuantos suponen una persona +distinta del _yo_ que los experimenta? Estas afecciones, por mas que +supongan término distinto, no lo tendrán; y aunque parezcan proceder +de principios diferentes, nacerán de uno solo. El hombre que ama á un +hombre, y aborrece á otro, será el mismo _yo_ que se ama y se aborrece +á sí mismo; las apariencias indicarán diversidad, y oposicion; pero en +el fondo no habrá mas que unidad, identidad. ¿Quien es capaz de +devorar semejantes absurdos? + +[162.] Así el panteismo despues de haber destruido al hombre +intelectual, aniquila al hombre moral; despues de haber declarado +contradictorias las ideas mas fundamentales de nuestro espíritu, nos +arrebata el hecho mas precioso de nuestra conciencia: la libertad de +albedrío; hasta destruye los sentimientos del corazon; negando nuestra +individualidad nos arroja á todos en el hondo abismo de la substancia +única, del ser absoluto, confundiéndonos, identificándonos con él +disolviendo así nuestra existencia propia como se disipan las +moléculas de un grano de polvo en la inmensidad del espacio. + + + + +CAPÍTULO XXI. + +RÁPIDA OJEADA SOBRE LOS PRINCIPALES ARGUMENTOS DE LOS PANTEISTAS. + + +[163.] Los argumentos principales en que se apoya el panteismo, se +fundan en la unidad de la ciencia, la universalidad de la idea del +ser, lo absoluto y exclusivo de la de substancia, lo absoluto y +exclusivo de la nocion de lo infinito. + +[164.] La ciencia debe ser una, dicen los panteistas, y no puede serlo +completamente, si no hay unidad de ser. La ciencia debe ser cierta; y +no puede haber certeza absoluta, si no hay identidad del ser que +conoce con la cosa conocida. + +La solucion de estas dificultades consiste en negar las proposiciones +gratuitas en que estriban. + +No es exacto que la ciencia humana deba ser una, ni es verdad que para +la unidad de la ciencia se necesite la unidad del ser. Ambas +proposiciones deben probarlas los panteistas: para triunfar en la +discusion no basta afirmar; lejos de que ninguna esté debidamente +probada, la razon y la experiencia enseñan todo lo contrario. No es +necesario repetir aquí lo que llevo expuesto largamente al tratar de +la posibilidad y existencia de la ciencia trascendental, así en el +órden intelectual absoluto como en el humano. (Lib. I, Cap.^s IV, V, +VI, VII). + +La segunda proposicion que exige la identidad del sujeto que conoce +con el objeto conocido, tampoco necesito combatirla aquí. En el lugar +correspondiente he manifestado que el sistema de la identidad +universal no sirve para explicar el problema de la representacion, y +he probado con razones incontestables, que á mas de las +representaciones de identidad, hay las de causalidad é idealidad (Lib. +I, desde el Cap. VIII, hasta el XV). El valor objetivo de las ideas en +cuanto distintas de los objetos, tambien lo tengo demostrado +fundándome en la unidad de conciencia (Lib. I, Cap. XXV). + +Las doctrinas de Kant que conducen á convertir el mundo externo en un +hecho puramente subjetivo, y que por tanto dan orígen al idealismo +trascendental de Fichte, están refutadas en el libro II donde se +demuestra la objetividad de las sensaciones; en el III donde se +manifiesta la realidad de la extension, y en el VII donde se prueba +que el tiempo no es una pura forma del sentido interno. + +[165.] El argumento fundado en la idea de la universalidad del ente, +esto es, en que no puede haber mas que un ser porque la idea de ser es +absoluta y lo abraza todo, es un sofisma en que se hace tránsito del +órden ideal al real convirtiéndose en un ser absoluto una idea +abstracta é indeterminada. Para formar concepto cabal de dicha idea y +de sus relaciones con la realidad, véase lo que se dijo en el libro V +al tratar de la idea del ente. + +[166.] Spinosa, Fichte, Cousin, Krause, y cuantos han enseñado el +panteismo, bajo una ú otra forma, todos parten de una errada +definicion de la substancia. Nunca se puede encarecer demasiado la +necesidad de adquirir ideas claras y distintas sobre esta definicion; +porque es indudable, que aquí se encuentra el orígen del error de los +panteistas y el secreto para no dejarles adelantar un solo paso. +Cuando se profundizan bien los principios, se sorprende uno al +contemplar en su desnudez la insubsistencia de sistemas que tanto +ruido meten en las escuelas filosóficas. No se pierdan nunca de vista +las doctrinas resumidas en el capítulo XIV. + +[167.] Con la importancia y trascendencia de la definicion de la +substancia, compite la de la nocion de lo infinito. Es increible lo +que se abusa de esta palabra, sin cuidarse de explicar ni sus +diferentes sentidos, ni su orígen, ni la legitimidad de sus +aplicaciones. Todos cuantos argumentos pretenden fundar los panteistas +en la idea de lo infinito, se desvanecen como el humo, si se +comprenden á fondo, el carácter, orígen y aplicaciones de dicha idea +(Véase todo el libro XIII). + +[168.] Terminaré con una observacion. Estoy profundamente convencido, +de que los sistemas mas funestos en filosofía, nacen en buena parte de +la confusion de las ideas; de la superficialidad con que se examinan +los puntos mas fundamentales de la ontología, ideología y psicología. +Mi idea dominante en la presente obra, es prevenir este daño; por cuya +razon, me extiendo tanto en la parte de _filosofía fundamental_, +prescindiendo en cuanto me es posible, de las cuestiones secundarias. +Estas se resuelven por sí mismas y bien, cuando se tiene un +conocimiento claro y exacto de las ideas fundamentales de la ciencia +humana (II). + + + + +LIBRO DÉCIMO. + +NECESIDAD Y CAUSALIDAD. + + + + +CAPÍTULO I. + +NECESIDAD. + + +[1.] Los seres se dividen en dos clases: necesarios y contingentes: el +necesario es el que no puede menos de ser, el contingente es el que +puede ser y dejar de ser. En estas definiciones está dicho todo; pero +su laconismo no permite que se entienda fácilmente todo lo que se +expresa en ellas. La necesidad y la contingencia se refieren á +diferentes aspectos, los que pueden dar lugar á consideraciones muy +diversas. Esto exige que analicemos con detencion las ideas +expresadas. + +[2.] ¿Qué se entiende por necesidad? En general se llama necesario lo +que no puede menos de ser; pero la expresion _no puede_, se toma en +diferentes sentidos: moral, como cuando se dice: no puedo menos de +cumplir este deber; físico, como en esta proposicion: un paralítico no +puede moverse; metafísico, como en esta otra: el triángulo no puede +ser un cuadrilátero. En el primer ejemplo, el obstáculo se funda en la +ley; en el segundo, nace de la naturaleza; en el tercero, surge de la +misma esencia de las cosas. En todos los supuestos, la necesidad +envuelve la imposibilidad de lo contrario, y segun es la imposibilidad +resulta la necesidad. + +[3.] De esto se sigue que las ideas de necesidad é imposibilidad son +correlativas; y que lo metafísicamente necesario es aquello cuyo +opuesto es metafísicamente imposible. La imposibilidad consiste en la +exclusion de una cosa por otra: así «un triángulo circular es +imposible» significa lo mismo que «la naturaleza del triángulo excluye +la del círculo.» En toda imposibilidad pues, hay un extremo negado; +como en toda necesidad hay un extremo afirmado; lo metafísicamente +necesario es aquello cuyo opuesto es contradictorio; la existencia de +lo absurdo es imposible, la no existencia de lo necesario es absurda. +Es contradictorio que un triángulo tenga cuatro lados; y es absurdo +que un triángulo no tenga tres ángulos. + +[4.] En el órden puramente ideal, vemos muchas necesidades sin ninguna +relación á la existencia: tales son por ejemplo, todas las verdades +geométricas. Aun en el órden real, concebimos muchas necesidades +hipotéticas en los seres contingentes; tales son las que resultan +cuando les aplicamos principios absolutos en alguna hipótesis +suministrada por la experiencia. El principio de contradiccion sirve +en infinitos casos, para fundar una cierta necesidad, aun en los seres +contingentes. No hay necesidad absoluta de que existan seres extensos; +pero en el supuesto de que existan, es necesario que tengan las +propiedades consiguientes á la extension. + +[5.] En ninguno de los seres finitos puede hallarse una necesidad +absoluta: la única que les conviene es la hipotética. La relacion de +sus atributos esenciales es necesaria; pero como su esencia no existe +por necesidad, todo lo que en ella se encuentra de necesario, lo es +solo hipotéticamente, es decir, en el supuesto de que existan. + +[6.] Debemos pues distinguir dos necesidades: una absoluta, otra +hipotética. Esta se refiere á las esencias de las cosas, prescindiendo +de su existencia, aunque implicándola como una condicion, y suponiendo +otra necesaria, como un fundamento de posibilidad (Lib. IV, Cap.^s +XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII), aquella se refiere á la existencia +misma de la cosa. Lo necesario absolutamente es aquello cuya +existencia es absolutamente necesaria. + +[7.] En la esencia del ser necesario ha de estar la existencia: su +idea debe envolver la del existir, no solo lógico y concebido, sino +tambien realizado. + +[8.] Podemos concebir la existencia del ser necesario distinto de su +esencia; pero la razon de esto se halla en la imperfeccion de la idea; +en que esta para nosotros, no es intuitiva sino discursiva; y por +consiguiente podemos distinguir entre el órden lógico y el real. + +Aquí se encuentra el defecto del raciocinio de Descartes cuando +pretende demostrar la existencia de Dios fundándose en que el +predicado, existencia, está incluido en la idea de un ser necesario é +infinito. La idea de ser necesario envuelve la existencia, mas nó +real, sino lógica ó concebida; pues que teniendo la idea del ser +necesario, nos resta todavía la dificultad de si le corresponde algun +objeto; el predicado conviene al sujeto en el modo que se pone el +mismo sujeto; y como este no es puesto sino en un órden puramente +ideal, el predicado es tambien puramente ideal. + +[9.] Con sola la idea del ser necesario no se puede demostrar su +realidad; pero esta es demostrable hasta la última evidencia, +introduciendo en el raciocinio otros elementos que la experiencia nos +proporciona. + +Existe algo; cuando menos nosotros, cuando menos esta percepcion que +en este acto sentimos, cuando menos la apariencia de esta percepcion. +Prescindo ahora de todas las cuestiones que se agitan entre los +dogmáticos y los escépticos; solo pongo un dato que nadie me puede +negar, siquiera se lleve el escepticismo hasta la última exageración. +Cuando digo que existe algo, solo entiendo afirmar que no todo es puro +nada. + +Si existe algo, ha existido siempre algo, y no es designable un +momento en el cual se hubiese podido decir con verdad: no hay nada. Si +hubiese un momento designable de un nada universal, ahora no existiria +nada, jamás hubiera podido haber nada. Finjamos la nada universal y +absoluta, pregunto: ¿de la nada puede salir algo? es evidente que nó: +luego en el supuesto de la nada universal la realidad es absurda. + +[10.] Luego ha existido siempre algo, sin causa, sin condicion de la +cual dependiese; luego hay un ser necesario. La existencia de este es +puesta siempre, sin relacion á ninguna hipótesis: luego su _no ser_ es +siempre excluido bajo todas las condiciones; luego su no existencia es +contradictoria; luego existe un _ser_ absolutamente necesario, esto +es, un ser cuyo _no ser_ implica contradiccion. + +[11.] Resumiendo la doctrina que precede podemos decir: + +1.° Tenemos la idea de un ser necesario. + +2.° De su idea sola no sacamos su existencia. + +3.° Para demostrar la existencia de un ser necesario nos basta saber +que existe algo. + +4.° El conocimiento de que existe algo, lo tenemos por experiencia; la +cual nos presenta, cuando nó otra cosa, la existencia de nuestro +propio pensamiento. + + + + +CAPÍTULO II. + +LO INCONDICIONAL. + + +[12.] En las escuelas modernas se emplean frecuentemente las palabras, +de condicional é incondicional: como las ideas que con estos nombres +se expresan, tienen mucha analogía con las explicadas en el capítulo +anterior, las expondré con brevedad aquí. + +[13.] Lo condicional es lo que depende de una condicion; esto es, +aquello que se pone, _si_ se pone otra cosa, que se apellida +condicion. Si el sol está en el horizonte, hay luz: la luz es lo +condicional; el sol su condicion. Lo incondicional es lo que no supone +condicion; como lo expresa el mismo nombre. + +[14.] El universo es un conjunto de seres condicionales: así lo +manifiesta la experiencia, tanto exterior como interior: ¿existe algo +incondicional? Sí. + +[15.] Representando el universo por una serie A, B, C, D, E, F, ... +etc. tendremos, que la condicion de F estará en E; la de E en D; la de +D en C; y así sucesivamente: si no hay algo incondicional, este +retroceso se extenderá hasta lo infinito; resultará pues una serie +infinita de términos condicionales. + +Para llegar á un término cualquiera, por ejemplo, B, habrá sido +necesario pasar por las infinitas condiciones que le preceden: la +serie infinita habrá sido agotada; esto es contradictoria. Y como lo +que se dice de B, puede decirse de A, y de cualquiera de los términos, +anteriores ó posteriores, resulta que todos son imposibles: luego la +serie es absurda. + +[16.] En la serie supuesta, todo es condicional; no hay nada +incondicional; y sin embargo la existencia de su totalidad sucesiva, +es necesaria. Luego la serie en sí misma, es incondicional; luego un +conjunto de términos condicionales es incondicional, á pesar de que se +supone imposible señalar nada, fuera de la serie, que sea +incondicional. ¿Quién puede devorar semejante absurdo? + +[17.] Formulemos con mas precision el argumento. Tomando en la serie +tres términos cualesquiera: A...F...N; se pueden formar las siguientes +proposiciones. + +Si A existe, existirán, F y N. + +Si N existe, existieron, F y A. + +Si F existe, existió A, y existirá N. + +Dificultades. 1.ª ¿De dónde procede el enlace de unas condiciones con +otras? + +2.ª ¿Por qué se ha debido poner ninguna de ellas? + +[18.] Admitiendo un ser necesario, incondicional, donde se halla la +condicion de cuanto existe; todo queda explicado. A la primera +dificultad se responde, que el enlace de las condiciones +_condicionales_, depende de la condicion _incondicional_. A la segunda +se contesta, que la condicion primitiva no ha menester de otra +condicion, supuesto que es un ser necesario. El preguntar _por qué_ se +ha debido poner, es caer en contradiccion; por lo mismo que es +incondicional, no tiene _porque_, la razon de su existencia está en +ella misma. + +[19.] Pero si no admitimos nada necesario, nada incondicional; son +inexplicables, tanto la existencia de los términos, como su enlace. +Existirán infinitos términos, necesariamente enlazados, sin razon +suficiente externa ni interna. No habrá mas razon para existir el +universo, que para no existir: ser y nada serán indiferentes: y no se +concibe, por qué ha debido prevalecer la existencia. Para la nada, es +evidente que no se necesita nada; ¿por qué pues no hay una nada +absoluta y eterna? + +[20.] Cuanto mas se pondere la necesidad del enlace de unas +condiciones con otras, tanto mas se fortalece la dificultad propuesta: +porque si se dice que una condicion no puede existir sin la otra; con +mayor razon preguntaremos por qué no se necesita una condicion +primitiva para el conjunto de las condiciones, ó sea la totalidad de +la serie. + +[21.] Luego lo condicional supone lo incondicional; luego siéndonos +dado lo primero, podemos inferir lo segundo. Es así que lo condicional +nos es dado, tanto en el mundo externo como en el interno, luego +existe un ser incondicional, de cuya existencia no hay la razon en +ninguna parte fuera de él mismo. + + + + +CAPÍTULO III. + +INMUTABILIDAD DEL SER NECESARIO É INCONDICIONAL. + + +[22.] Lo absolutamente necesario é incondicional es inmutable. Porque +su existencia _es_, ó hablando el lenguaje moderno, _es puesta_ +absolutamente, sin ninguna condicion, por necesidad intrínseca; y con +esta existencia se halla tambien puesto su _estado_. Prescindimos +ahora de la naturaleza de dicho estado; y de si es tal ó cual +perfeccion, en este ó aquel grado, finito ó infinito. Siendo puesta +incondicionalmente su existencia, es puesto incondicionalmente su +estado; luego así como su _no existencia_ es contradictoria (Cap. I) +tambien es contradictorio su _no estado_. La mudanza no es otra cosa +que el tránsito de un estado á otro estado, que implica el _no estado_ +del primero; luego la mudanza en lo necesario es contradictoria. + +[23.] Aclaremos y precisemos mas estas ideas. Llamemos E al ser +necesario é incondicional. Como E es puesto absolutamente sin ninguna +condicion, por necesidad intrínseca, el _no_ E, será contradictorio. +El ser E, no es abstracto sino real; y por consiguiente tiene tales ó +cuales perfecciones, como inteligencia, voluntad, actividad, ú otras +cualesquiera; y estas perfecciones las tiene en un cierto grado, +prescindiendo ahora de que sea grande ó pequeño, finito ó infinito. +Con la existencia absoluta E, se hallará puesto un estado de +perfeccion, que llamaremos N. ¿Qué es lo que ha determinado el estado +N? Por el supuesto, no puede haberlo determinado nada; pues el estado +es incondicional. Luego si hay absoluta y necesariamente el estado N, +será contradictorio el _no_ N. Luego la mudanza con que E deberia +pasar de N á _no_ N, es contradictoria. + +[24.] Pero admitamos por un momento la mudanza en el ser necesario, y +salida de su propio seno. Como la razon de la mudanza será necesaria y +eterna, deberemos admitir una serie infinita de evoluciones; hénos +aquí pues cayendo de nuevo en la imposibilidad de conciliar la +infinidad de la serie, con la existencia de un término cualquiera +(Cap. II). + +[25.] Resulta demostrado que el ser necesario é incondicional, no +puede sufrir ninguna mudanza que le haga perder su estado primitivo. + +El ser necesario no puede perder nada; no puede pasar de N á _no_ N; +pero ¿quién sabe si seria posible que sin perder N, y sin pasar á _no_ +N, adquiriese algo que se reuniese con N, de un modo ú otro? Mas +claro: dado N, es contradictorio el _no_ N; pero dado N, ¿será +contradictorio el N + P, expresando P una perfeccion cualquiera, ó un +grado de la misma? Esto es imposible: porque P que viene de nuevo, +deberá salir de N; luego en N, estaba todo lo que hay en P; luego no +ha habido mudanza; luego el suponerla es contradictorio. + +[26.] Se replicará que P estaba en N virtualmente; y que el nuevo +estado solo añade una nueva forma. Pero ¿esta forma como tal encierra +algo _nuevo_ en realidad? Sí ó nó; si no encierra nada, no hay +mudanza; si encierra, ó se hallaba en N ó nó; si se hallaba, no hay +mudanza; si no se hallaba, ¿de dónde ha salido? + +[27.] Para eludir esta demostracion se pueden fingir varios seres +necesarios, influyendo los unos sobre los otros, y causándose +recíprocamente las mudanzas: así parece explicarse de dónde salen los +_nuevos_ estados. Pero á mas de que estas ficciones son evidentemente +cavilaciones infundadas y que están en contradiccion con los +principios de la ontología, todavía se las puede desvanecer con una +razon concluyente. + +Sean A, B, C, D, los seres necesarios é incondicionales: cada cual es +puesto absolutamente, y con un estado primitivo que llamaremos +respectivamente a, b, c, d. Entonces resulta que tomando las cosas en +su estado primitivo, el conjunto de las existencias se hallará con un +conjunto de estados, necesarios é incondicionales, que podremos +representar en esta fórmula: (A^a, B^b, C^c, D^d)(1). La expresion +representa un estado primitivo, necesario, incondicional: ahora +pregunto ¿de dónde salen las mudanzas? Todo es incondicional, ¿cómo se +introduce lo condicional, lo mudable? + +[28.] Si se finge que en los estados primitivos a, b, c, d, se podria +tal vez implicar la accion recíproca y primitiva de A, B, C, D, entre +sí; no se debilita por esto la fuerza de la dificultad. Porque las +acciones respectivas, como primitivas y absolutas, producirán +primitiva y absolutamente un resultado en sus términos respectivos. +Este resultado será primitivamente necesario, y estará contenido en la +fórmula (1). Luego la fórmula no sufre ninguna variacion, con la +suposicion nueva; luego no ha habido mudanza de ninguna clase. + +[29.] Imaginando que la accion recíproca no supone un estado +primitivo, sino que es una serie sucesiva de estados, caemos en la +serie infinita, y por consiguiente en la imposibilidad de llegar á +ningun término de ella, no suponiendo agotado lo infinito (Cap. II). + +[30.] Además, siendo distintas las esencias de los seres necesarios é +incondicionales A, B, C, D, ¿qué razon hay para fingirlos en relacion +de actividad? ¿Cuál es el fundamento de esta relacion, si los cuatro +son necesarios, incondicionales, y por tanto independientes los unos +de los otros? + +[31.] Pero dejemos semejantes absurdos, y prosigamos en el análisis de +la idea de un ser necesario é incondicional. La inmutabilidad excluye +la perfectibilidad, por manera que, ó es preciso suponer +primitivamente en el ser necesario el colmo de la perfeccion, ó +admitir que no le puede alcanzar nunca. La perfectibilidad es uno de +los caractéres de lo contingente que mejora su modo de ser, por una +serie de transformaciones; lo absolutamente necesario es lo que es, y +no puede ser otro cosa. + +[32.] Lo contingente debe dimanar de lo necesario; lo condicional de +lo incondicional; luego todas las perfecciones sean del órden que +fueren, se han de hallar en el ser necesario é incondicional: luego en +él han de estar, cuando menos _virtualmente_, todas las perfecciones +de la realidad que existe; y ha de tener _formalmente_, todas las que +no implican imperfeccion (Lib. VIII, desde el Cap. XV hasta el fin). + +[33.] La posibilidad de lo no existente, ha de tener un fundamento +(Lib. IV, desde el Cap. XXIII hasta el XXVIII, y Lib. V, Cap^s. VII y +VIII); las perfecciones posibles han de existir en un ser real, si la +idea de ellas ha de ser posible; luego la escala infinita de las +perfecciones, á mas de las existentes, que concebimos en el órden de +la posibilidad pura, se hallan realizadas en el ser necesario é +incondicional. + + + + +CAPÍTULO IV. + +IDEAS DE CAUSA Y EFECTO. + + +[34.] Nosotros tenemos la idea de causa: así lo muestra el uso +continuo que estamos haciendo de la misma. Esta idea no la poseen +solos los filósofos, es patrimonio de la humanidad. Pero ¿qué +entendemos por causa? Todo aquello que hace pasar algo del no ser al +ser; así como efecto es todo aquello que pasa del no ser al ser. +Prescindo ahora de si lo que pasa del no ser al ser, es substancia ó +accidente, y del modo con que la causa influye en este tránsito: así +se comprende en la definicion toda clase de causas y toda especie de +causalidad. + +[35.] En la idea de causa entra: + +1.° La idea de ser. + +2.° La relacion á lo que pasa del no ser al ser, como de condicion á +condicional. + +En la de efecto entran: + +1.° La de ser. + +2.° La del tránsito del no ser al ser. + +3.° La relacion á la causa, como de lo condicional á la condicion. + +[36.] Axioma I: La nada, no puede ser causa; ó en otros términos: toda +causa es un ser, ó existe. + +[37.] Digo que esto es un axioma; porque no se puede demostrar, por +qué el predicado de existencia está contenido evidentemente en la idea +de causa. Lo que es causa, es; si no es, no es causa. Afirmar la +causa, y negar que sea, es afirmar y negar á un mismo tiempo. Luego la +proposicion establecida es un axioma. Para convencernos de su verdad, +nos basta atender á las ideas de causa y de ser, y vemos evidentemente +la de ser contenida en la de causa. La explicacion que he dado no debe +ser mirada como una demostracion, sino como una aclaracion, para que +se comparasen mejor las dos ideas. Quien las compare como es debido, +no necesitará demostracion, lo verá por intuicion; lo que constituye +el carácter del axioma. + +[38.] Axioma II: No hay efecto sin causa. + +[39.] Para comprender el sentido de este axioma conviene advertir que +aquí la palabra _efecto_, significa únicamente lo que pasa del no ser +al ser, prescindiendo de que sea causado ó nó; pues si por efecto se +entendiese aquí una cosa causada, el axioma seria una proposicion +idéntica é inútil. Así sustituyendo en vez de efecto su significado, +diria: «No hay cosa causada sin ser causada:» lo que es mucha verdad, +pero de nada sirve. El sentido pues, es el siguiente: «Todo lo que +pasa del no ser al ser, necesita algo distinto de sí, que produzca +este tránsito.» + +[40.] Digo que esta proposicion es un axioma, y bastará para +convencernos de ello el fijar la atencion sobre las ideas que en la +misma se contienen. Consideremos una cosa que es, y trasladémonos al +tiempo en que no fué. Prescindamos de todo lo que no sea ella misma, +no supongamos ningun otro ser que la pueda haber producido, ó que tome +parte en su produccion; yo afirmo que vemos evidentemente que el +tránsito al ser, no se hará jamás. De la idea pura del no ser del +objeto, no solo nos es imposible hacer salir el objeto, sino que vemos +evidentemente que no saldrá jamás. No hay ser, no hay accion, no hay +produccion de ninguna clase: hay la pura nada; ¿de dónde saldrá el +ser? Intuitivamente se nos presenta pues la verdad de la proposicion: +en la pura idea del no ser por sí sola, no solo no vemos la posible +aparicion del ser, sino que vemos la imposibilidad de la aparicion. +Son ideas que se excluyen: el no ser no es posible, sino con la +exclusion del ser, y viceversa. + +[41.] Si pensamos una accion productiva, ó la referimos á la cosa que +del no ser ha de pasar al ser, ó á otra distinta de ella. Si lo +primero, caemos en contradiccion; suponemos accion y no la suponemos, +porque no hay accion en el puro nada. Suponemos que la cosa es causa +antes de ser; y nos hallamos en contradiccion con el Axioma I (36). Si +lo segundo, pensamos ya la causa: pues causa no es otra cosa que lo +que produce el tránsito del no ser al ser. + +[42.] El dicho comun «ex nihilo nihil fit,» es una verdad, si se la +entiende en el sentido del Axioma 2.° + + + + +CAPÍTULO V. + +ORÍGEN DE LA NOCION DE CAUSALIDAD. + + +[43.] ¿Hay en el mundo alguna causa, y algun efecto? Esto equivale á +preguntar si en el mundo hay alguna mudanza. Toda mudanza envuelve un +tránsito del no ser al ser. La mas ligera mudanza no es concebible sin +este tránsito. Todo lo que se muda, es de _otra_ manera despues de +mudado que antes de mudarse; luego tiene este modo de ser que antes no +tenia. Este modo, _antes_ no existia, _ahora_ existe: ha pasado pues +del no ser al ser. + +[44.] Aun cuando no estuviéramos en relacion con el mundo externo, y +se limitara nuestro espíritu á los solos hechos internos, á la sola +conciencia del yo y de sus modificaciones, sabríamos que hay tránsito +del no ser al ser, por el testimonio de la sucesiva aparicion de +nuevas percepciones, de nuevos afectos. Dentro de nosotros mismos +experimentamos ese flujo y reflujo de modificaciones que pasan del no +ser al ser, del ser al no ser. + +[45.] Por lo dicho se ve que las ideas de causa y efecto suponen un +órden de seres contingentes, real ó posible. Si no hubiese mas que +seres necesarios é inmutables, no habria causas y efectos. + +[46.] He dicho (Cap. IV) que en la idea de causa entran la de ser, y +la de la relacion con el no ser que ha pasado ó pasa al ser. La idea +de causa pues no es idea simple, es compuesta de las dos indicadas. +Para constituirla no basta la de ser; pues podemos concebir ser, sin +concebir causa. Lo que la idea de causa añade á la de ser, es algo +distinto de la idea de ser, algo no incluido en ella; y se llama +causalidad, fuerza, virtud productiva, actividad, ú otros nombres +semejantes; todos expresan la relacion de un ser para realizar en otro +el tránsito de un no ser al ser. + +[47.] En la idea de causalidad se incluye otra idea simple, que si +bien acompaña la idea de ser, no se confunde con ella. Si se la quiere +apellidar una modificacion de la misma idea de ser, no me opondré á +ello. + +[48.] ¿De dónde nace la idea de causalidad? Parece que la sola +intuicion de la idea del ser no basta á engendrarla. La idea de ser es +simple, nada expresa sino ser; en ella pues no encontramos ninguna +relacion con el tránsito del no ser al ser. + +[49.] ¿Nace tal vez de la experiencia? Aquí es necesario distinguir +entre la idea misma de la causalidad y el conocimiento de la +existencia de la causa. La experiencia nos manifiesta la sucesion de +los seres, es decir, su tránsito del no ser al ser y viceversa. Hemos +notado que en la intuicion del no ser, con relacion al ser, vemos la +imposibilidad de un tránsito, á no mediar un ser que lo ejecute; luego +la certeza de la existencia de la causa nace de la experiencia +combinada con la intuicion de las ideas de no ser y ser. + +[50.] Si esta experiencia no existiese, no sabríamos si la causalidad +es posible; porque en la idea del ser, tal como nosotros la tenemos, +no vemos la de fuerza: podríamos concebir tal vez la fuerza, pero +ignorando si le corresponde alguna realidad. Así tendríamos la +_nocion_ de la fuerza, mas nó la _noticia_ de su existencia, ni aun la +seguridad de su posibilidad. + +[51.] Pero si bien se considera, esta falta de experiencia es un +supuesto imposible; pues un ser inteligente limitado, por lo mismo que +reune la inteligencia con la limitacion, siente la sucesion de sus +percepciones, y por tanto experimenta en sí propio el tránsito de un +no ser al ser. Y como por otra parte, siente tambien su fuerza de +combinar las ideas, siente en sí mismo la existencia de la causalidad, +de una fuerza productiva de sus reflexiones. + +[52.] El ejercicio de nuestra voluntad, así con respecto á los actos +internos como externos, nos da tambien conocimiento de la dependencia +de unas cosas respecto de otras; así como las impresiones que +recibimos sin nuestra voluntad y á pesar de ella, nos confirman en la +misma conviccion. Sin esta experiencia, veríamos la sucesion de los +fenómenos, mas no conoceríamos sus relaciones de causalidad; porque es +claro que la inclinacion á señalar como causa de un fenómeno lo que ha +sucedido antes que él, supone la idea de causa y el conocimiento de la +dependencia de los fenómenos en la relacion de causas y efectos. + +[53.] Dicen algunos que el hombre no tiene ninguna idea de la +creacion; y con esto, sin advertirlo, vienen á suponer que tampoco la +tenemos de ninguna causa. Por creacion se entiende el tránsito de una +substancia del no ser al ser, en virtud de la accion productiva de +otra substancia. Yo sostengo que esto no es mas que la idea de +causalidad en su grado superior, es decir, aplicada á la produccion de +la substancia; es así que la idea de causa la tenemos, luego la idea +de creacion no es una idea nueva, inconcebible, sino una perfeccion de +una idea comun á toda la humanidad. Hemos visto que en la idea de +causa entra el producir un tránsito del no ser al ser; á todos los +seres activos se les atribuye esta virtud, pero con la diferencia que +en tratándose de las causas finitas, solo se les concede una fuerza +productiva de modificaciones, así como al ser infinito se le reconoce +la fuerza productiva de las substancias. + +[54.] Aquí parece verificarse lo mismo que en los demás ramos de los +conocimientos filosóficos: la idea de la esencia pertenece á la razon, +la noticia de la existencia depende de la experiencia. La primera es +independiente de la segunda; y se puede discurrir sobre ella, con sola +la condicion de la existencia, es decir, con un postulado (Lib. V, +Cap.^s VII y VIII). Este postulado, lo tenemos siempre, cuando nó en +otra cosa, en los fenómenos de nuestra conciencia. + + + + +CAPÍTULO VI. + +SE FORMULA Y DEMUESTRA EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD. + + +[55.] El principio de causalidad, ó sea esta proposicion: todo lo que +comienza ha de tener una causa; ha sido puesto en duda en los últimos +tiempos; por lo cual es necesario dejarle á cubierto de todo género de +ataques. Creo posible conseguirlo, presentando la doctrina de los +capítulos anteriores bajo un punto de vista luminoso, que destierre +todas las dudas y acabe con todas las dificultades. Ruego al lector +que me siga con atencion por algunos momentos en el raciocinio que voy +á presentarle. + +[56.] Tomemos un ser cualquiera que llamaremos A. Para que se le pueda +aplicar el principio de causalidad, es preciso que haya comenzado á +ser, y que antes no existiese; porque si no suponemos este comienzo, A +debiera haber existido siempre. + +Tenemos pues, que hay una duracion asignable en que no habia A; y en +que habia _no_ A. Y + +que así en el órden de la duracion ha habido una pequeña serie de dos +términos: + +_no_ A, A. + +Comenzar es pasar del primer término _no_ A, al A. El principio de +causalidad dice: que no es posible el tránsito del primer término al +segundo, sin que intervenga un tercer término, B, que debe ser algo +real. + +[57.] ¿Qué representa el término _no_ A, por sí solo? la pura negacion +del A; el puro nada de A. En el concepto del _no_ A, en vez de +encontrar el A, vemos su término contradictorio; por manera que lejos +de estar incluido el segundo en el primero, se excluyen, y hacen +verdadera absolutamente esta proposicion: Es imposible que no A, y A, +existan á un mismo tiempo. Así, del concepto _no_ A, es imposible que +salga jamás el A; y por consiguiente, si no hay un término real, para +hacer el tránsito, nunca se puede pasar del no A, al A, ni aun en el +órden puramente ideal. + +[58.] Nótese bien que no quiero decir que concibiendo el no A, de +suerte que se negase el A, como conocido, fuera imposible concebir el +A; pues es evidente, que quien concibiese el _no_ A, ya concebiria el +A, y aun podria concebirle, enteramente solo, con solo quitar la +negacion; sino que en el supuesto de que hubiese un concepto del no A, +absoluto, acomodado al _no_ A, absoluto objetivo, jamás saldria de +este concepto el A; y si bien se reflexiona, no habria ni siquiera +concepto; pues que el pensamiento de negacion pura, no es pensamiento, +no es concepto. Así, habria una ausencia absoluta de concepto; y en el +órden puramente ideal nos hallaríamos en el primer término de la +serie, en la negacion pura: _no_ A, sin ningun medio para pasar al +segundo: A. + +[59.] Los que niegan pues el principio de causalidad, conciben el +tránsito del no A, al A, sin ninguna razon, sin ningun intermedio: +ellos que niegan la creacion, admiten una cosa mil veces mas +incomprensible que la creacion. ¿De dónde infieren la posibilidad de +este tránsito? Nó de la experiencia, porque esta no les ofrece sino +sucesion, y por tanto ninguna aparicion absoluta, á la manera que +ellos fingen; nó de la razon, pues que esta no alcanza á hacer salir +de una pura negacion un concepto positivo. + +[60.] ¿Cómo se pasa del no A, al A? Los que reconocen el principio de +causalidad dicen que se pasa con la accion de B, que llaman causa. Si +se trata de producir una substancia, hacen intervenir la accion de un +ser en quien suponen un poder infinito. Pero los que niegan el +principio de causalidad, no pueden responder nada á dicha pregunta; +sino que se pasa del no A, al A, absolutamente. Fingen el instante M, +en que A no existia; y luego el instante N, en que A existe. ¿Por qué? +no alegan razon ninguna: sin saber cómo, ha surgido de la nada el A, +sin la accion de nada. Esto es una contradiccion manifiesta. + +[61.] El principio de causalidad se funda en las ideas puras de ser y +no ser. Puesto el _no ser_ solo, vemos evidentemente que no puede +comenzar el ser. El principio es pues puramente ontológico: los que +apelan á _solas_ razones de experiencia para establecerle ó +combatirle, plantean mal la cuestion: la sacan de su verdadero +terreno: confunden la _noticia_ de la causalidad con la _nocion_ ó +idea de la causalidad. + +Los filósofos que no salgan del órden sensible, no pueden afianzar +sólidamente este principio: por cuya razon, solo han caido en el error +ó en la duda sobre este punto, los que no admiten mas ideas que las +sensaciones; y debieran haber caido en la misma duda todos los +sensualistas, si hubiesen sido bastante lógicos para sacar las últimas +consecuencias de su doctrina. + + + + +CAPÍTULO VII. + +EL PRINCIPIO DE LA PRECEDENCIA. + + +[62.] El tránsito del no ser al ser implica sucesion: para concebir +que algo _comienza_, es preciso concebir que este algo no _existia_. +La serie + + no A, A, + +carece de sentido en faltando uno cualquiera de los términos: y estos, +como contradictorios, no pueden existir á un mismo tiempo. + +[63.] Imaginemos la nada absoluta. El primer término, no A, está solo. +Toda existencia está negada: nada se puede afirmar, sin contradecir al +supuesto. Entonces, no hay tiempo; porque siendo este la sucesion de +las cosas, ó del ser y no ser (Lib. VII) no puede existir, cuando no +se puede suceder nada, por no haber nada. Si suponemos que algo +comienza, establecemos la serie no A, A; en cuyo caso imaginamos dos +instantes diferentes M, N, á que corresponden respectivamente los +términos de la serie, en esta forma: + + no A, A. + M, N. + +Y se podrá decir con verdad: M no es N. ¿Qué significa esta +proposicion? Ya que el tiempo, y en general ninguna duracion se +distingue de las cosas que duran (Lib. VII, Cap.^s IV y V), N no puede +representar sino la existencia de A, con relacion á no A; así como M, +tampoco representará sino el no A, con relacion al A. De esto se sigue +que en el concepto de A, en cuanto comienza, se incluye la relacion al +no A, sin lo cual no puede ser concebido como _comenzado_. + +[64.] Suponiendo al menos una inteligencia para conocer esta relacion, +es concebible lo que se acaba de explicar; porque esta inteligencia, +referiria el no A y el A, á su duracion propia, sucesivamente, si esta +duracion fuese sucesiva, como la nuestra; de otro modo, si esta +duracion no fuese sucesiva. Pero si no hay nada absolutamente, la +serie no A, A, es inconcebible, pues la relacion del A, en cuanto +comienza carece de término de comparacion, real ó pensado, á no ser +que finjamos un tiempo puro, enteramente vacío, donde imaginemos +colocados los términos de la serie. + +[65.] Así parece, que por el mero hecho de pensar el A, en cuanto +_comenzado_, pensamos tambien una existencia precedente; pues no hay +comienzo, si al A no le ha precedido el _no_ A; y esta precedencia no +significa nada, si no hay una existencia á que se refiera, ya sea como +á serie sucesiva, ya como á duracion inmutable. + +[66.] Si A, debe ser precedido de una existencia B, tenemos que nada +puede comenzar absolutamente, sin que algo exista; y que en el simple +concepto de la sucesion hallamos la necesidad de algo existente +_siempre_, para que algo pueda comenzar. + +[67.] Como la duracion no es nada distinto de las cosas; los dos +términos de la serie, B, A, de los cuales el uno precede al otro, no +pueden ser colocados en una duracion absoluta, distinta de las mismas +cosas; ó en dos instantes distintos, independientemente de las cosas. +Esa relacion pues, que existe entre A y B, no es relacion de instante +á instante, ya que los instantes en sí no son nada, sino de cosa á +cosa; luego, por lo mismo que A comienza, tiene relacion necesaria con +B. Por lo dicho, A no podria comenzar sin existir B; luego B, es +condicion necesaria para la existencia de A. Luego resulta demostrado +que todo ser que comienza, depende de un ser existente. + +[68.] Esta demostracion se halla, bien que nó desenvuelta de este +modo, en las obras del baron Pascual Galluppi, profesor de filosofía +en la universidad de Nápoles (Cartas filosóficas sobre las vicisitudes +de la filosofía, carta XIV); y aunque no se le puede negar que +encierra mucha profundidad, sin embargo parece que no deja el +entendimiento satisfecho del todo. Hé aquí las palabras del filósofo +italiano. + +«Esta proposicion, no hay efecto sin causa, ¿es una proposicion +idéntica? Yo he demostrado su identidad de la manera que sigue. Lo que +tiene un comienzo de existencia debe haber sido precedido ó de un +tiempo vacío ó de un ser; porque de otro modo la cosa de que se trata +seria la primera existencia y la primera letra del alfabeto de los +seres, y no se podria decir que ella comienza á ser; porque esta +nocion de _comienzo de existencia_ implica en sí una prioridad con +relacion al ser que comienza. Estas dos nociones _existencia +comenzada_ y _existencia precedida de otro cosa_, son pues idénticas; +pero ¿es posible que una existencia sea precedida de un tiempo vacío? +Yo he demostrado que una duracion vacía es una quimera, un producto de +la imaginacion, falto de toda realidad. El desarrollo de esta prueba +que no puedo exponer aquí, se hallará en mis _Ensayos sobre la crítica +del conocimiento_. Allí tengo establecido que el tiempo no es otra +cosa que el _número de las producciones_. Aristóteles ha dicho que el +tiempo es el _número del movimiento_. Luego _la existencia comenzada +es una existencia precedida de otra existencia_. Esta proposicion es +idéntica; pero ¿cómo puede una existencia ser precedida de otra? La +que precede ¿se halla por ventura en un instante de tiempo anterior al +en que se encuentra la precedida? en este caso se recae en la doctrina +del tiempo distinto de las cosas existentes. Así es menester admitir +que la existencia que precede es tal que hace la existencia precedida +_existencia comenzada_. Esta no es comenzada sino porque es precedida; +la _anterioridad_ de la existencia que precede es una anterioridad de +_naturaleza_; una anterioridad objetiva, una anterioridad que hace el +comienzo de la existencia precedida; ella es pues la _causa eficiente_ +de esta existencia. Así el gran principio de la causalidad resulta +invenciblemente demostrado: es una proposicion idéntica.» + +[69.] Repito que esta demostracion no deja del todo satisfecho; nó +porque ella en sí misma no sea concluyente, sino porque necesita mas +desarrollo. El nervio de la prueba está en la imposibilidad de +concebir un _comienzo_, sin concebir algo preexistente; y de concebir +precedencia, sin relacion de lo que comienza á lo que preexiste. No se +comprende fácilmente, cómo de esta razon, se infiere la dependencia +intrínseca de las cosas; y hasta el fundarse el argumento en una idea +tan difícil como la del tiempo, aumenta mucho las dudas. + +[70.] Supongamos que el mundo existe, y que algo comienza ahora. +Entonces se concibe la precedencia sin la dependencia. Si bien se +reflexiona, esto sucede á cada paso; pues que en realidad comienzan de +continuo muchos seres, precedidos por otros de los cuales no dependen. +Se dirá que no dependen de todos, sino de uno, pero esto mismo es lo +que se busca. Para probar que el principio de causalidad está +demostrado por la simple idea del órden de la duracion, es necesario +probar que la relacion de precedencia es relacion de dependencia. Lo +que comienza, supone algo; ciertamente; pero falta probar si depende +de este algo, como de una cosa producente, ó tan solo como de una +condicion, que _nos haga posible el concepto_ del comienzo. Hasta que +se haya probado que para el tránsito del no ser al ser, es +indispensable la _accion_ de un ser, parece no quedar probado el +principio de la causalidad, sino el de la precedencia; y como el órden +de las cosas en la duracion, ó sea la anterioridad y posterioridad, no +nos representa mas dependencia que la de pura sucesion, resultaria que +si nos limitásemos á la precedencia, no habríamos probado que todo lo +que comienza debe depender de otro, sino que todo lo que comienza debe +_suceder_ á otro; esto último no es el principio de _causalidad_, sino +de _sucesion_. + +[71.] Aclaremos algo mas estas ideas. + +Para que se comprenda mejor la dificultad que milita contra la +demostracion anterior, observaré que para los que no admiten el +principio de causalidad, no es imposible que comience _cualquiera_ +cosa, en _cualquiera_ momento, sin ninguna causa. Representemos los +seres sucesivos del universo por la serie ... A, B, C, D, E, ... y los +tiempos en que existen, por la serie ..... a, b, c, d, e, ... Segun la +demostracion que examinamos, ningun término ha podido comenzar, sin +que le haya precedido otro; por manera que el D, _comenzado_, +significa lo mismo que el D, _precedido_. Luego el D, tiene una +relacion necesaria con el C, por la razon de que los instantes d y c, +no son nada en sí mismos, en cuanto distintos de D y C. + +Quien no admita el principio de causalidad, dirá que el D, puede +comenzar sin ninguna dependencia del C; y que para hacer posible el +concepto del comienzo, basta que haya existido _siempre_ algo, aunque +los términos _precedentes_ y _precedidos_ no tengan entre sí ninguna +relacion. Así como el órden de los seres está representado por la +serie..... A, B, C, D, E, se podrá imaginar otra serie.. M, N, P, Q, +R, de modo que á las dos les corresponda la misma serie de tiempo..... +a, b, c, d, e. Entonces el D, puede comenzar sin dependencia +_necesaria_ del C, porque basta que preexista P, en el instante c, +para que se nos haga posible el concepto del comienzo; en cuyo caso, +el D, no tendrá ninguna relacion _necesaria_ con C, ni con P; +bastándole la precedencia de uno ú otro. Y como es evidente que lo que +se dice de C y de P, se podrá decir de otros cualesquiera términos de +las mismas series ó de otras, resulta que la demostracion no conduce +sino á la necesidad de concebir algo _preexistente_; y esto solamente +para hacer posible el concepto de un comienzo. Y si á esto se añade la +dificultad que de suyo ofrece la naturaleza de las ideas de tiempo y +de toda duracion, parece que deberemos inferir que la demostracion no +es tan satisfactoria como seria de desear. Los que no profundicen +mucho en la idea del tiempo, apenas entenderán el sentido de la +prueba; y los demás verán demostrada la contradiccion que se encierra +en un comienzo absoluto; y por tanto la necesidad de que haya existido +_siempre_ algo; mas nó la dependencia intrínseca que se implica en la +relacion de un efecto á su causa. Estas dificultades obligan á un +exámen mas riguroso y profundo. + +[72.] El principio de la precedencia nos conduce á un resultado +importante. Nuestro entendimiento concibe absolutamente una existencia +como eterna; pues que le es imposible el concebir un comienzo +absoluto, sin un ser anterior. + +[73.] El concepto de la nada absoluta nos es imposible. 1.° Porque +este seria un concepto completamente vacío; ó mas bien la ausencia de +todo concepto. La negacion, la concebimos relativamente á una +existencia (Lib. V, cap. IX); pero nó absolutamente. 2.° Porque no es +posible el concepto sin conciencia; y en esta, se halla implicada la +idea de ser, de algo, la cual es contradictoria con la nada absoluta. + +[74.] No pudiendo concebir la nada absoluta, concebimos siempre algo +existente; y como por lo demostrado anteriormente, no podemos concebir +un comienzo absoluto, resulta que no podemos pensar sin que nuestro +pensamiento implique el concepto de una existencia eterna. + +¡Que verdad tan luminosa! ¡Cuántas reflexiones inspira! Sigamos +meditando. + +[75.] Resulta pues que es un hecho primitivo de nuestro espíritu la +necesidad de pensar lo necesario y eterno; y que la confusion que +sentimos al pensar en la duracion en abstracto, y esa inclinacion á +fingir tiempos, antes que existiera el mundo, nace de la necesidad de +concebir lo eterno, necesidad de que nuestro espíritu no puede +emanciparse, supuesto que piense. + +[76.] La basa del principio de contradiccion: la idea _de ser_, se +halla en nuestros conceptos de una manera absoluta; su opuesta la de +_no ser_, se halla tan solo con respecto á lo contingente; es una +especie de condicion implicada en la contingencia. + +[77.] Todo lo contingente incluye algo de no ser; por lo mismo que es +contingente, puede _no ser_, y por tanto su no ser, está cuando menos +en el órden de la posibilidad. Pero esos tránsitos del no ser al ser, +no son ni siquiera concebibles, sino presuponiendo algo existente, +necesario y eterno. + +[78.] Así, hallamos en nuestras ideas el ser como absoluto, y el no +ser como relativo; y el ser que ha salido del no ser, ó que ha +_comenzado_, no lo podemos concebir sino con relacion á un ser +absoluto. + +[79.] Esta relacion objetivamente considerada, no nos parece á primera +vista la de causalidad, sino la de sucesion; pero nos ofrece un hecho +subjetivo que nos lleva al conocimiento de la verdad objetiva. En +efecto: ya que nuestros conceptos de no ser y ser, están ligados de +tal suerte que no podemos concebir el tránsito del no ser al ser, sin +concebir un ser preexistente: hallamos aquí un reflejo de la +causalidad objetiva, que se nos revela en los hechos subjetivos. La +duracion, como distinta de las cosas, es una pura imaginacion; la +relacion pues de las duraciones es la relacion de los seres. Es verdad +que por lo dicho, en esta relacion de duraciones descubrimos solo la +sucesion, y nó la dependencia intrínseca; pero esta dependencia, +aunque no conocida intuitivamente, se halla representada en el mismo +enlace con que concebimos los seres en la duracion. Es cierto que +podemos imaginar diferentes series; pero la de los tiempos, es una +pura imaginacion, en cuanto la concebimos distinta de los demás. Si la +serie de los tiempos desaparece, solo restan las series de las cosas: +la relacion entre los términos será la relacion entre las cosas; y la +dependencia llamada de _sucesion_, será una dependencia de _realidad_. +La relacion real, de lo que pasa del no ser al ser, con lo que es +absolutamente, es una dependencia de causalidad. + +[80.] Imaginemos las series de realidades que se quieran. + + A, B, C, D, E,........ + M, N, P, Q, R,........ + +la del tiempo a, b, c, d, e, en cuanto distinta de las demás, no +significa nada. En este caso, se la puede eliminar; y todas las +relaciones de unos términos á otros, no serán de tiempos, sino de +cosas. + +Ahora bien: se ha demostrado que un término D, por ejemplo, no puede +ser concebido pasando del no ser al ser, ó _comenzando_, sino con una +relacion; y esta por lo explicado, es relacion real del D, á un +término cualquiera. Se habia objetado que el D podia comenzar, con tal +que hubiese otro término, que hiciese posible el concepto de la +prioridad, y por tanto del comienzo; para lo cual se le iba á buscar +en otra serie distinta; pero si bien se reflexiona, esto no es mas que +cambiar de nombres: porque si el término necesario para el comienzo, +se halla en otra serie, en ella se hallará la causa, pues que allí +estará lo que se necesita para el efecto. + +[81.] Todos los términos comenzados, presuponen otros, uno ó mas, pues +aquí prescindimos de su unidad; luego al fin hemos de parar á uno ó +mas términos _no_ comenzados. Los comenzados no pueden haber +comenzado, sin la existencia de los no comenzados; luego la existencia +de estos les es necesaria para la suya. Luego en la de estos se halla +la razon de su existencia comenzada; luego la verdadera causalidad. + +[82.] Las dificultades que se oponen á esta demostracion nacen de que +sin advertirlo, se falta al supuesto, atribuyendo á la duracion una +existencia distinta de los seres. Para comprender toda la fuerza de la +prueba es necesario eliminar del todo el concepto imaginario de la +duracion pura: y entonces se ve que la dependencia representada como +relacion de duracion, es una dependencia de los seres en sí mismos, +dependencia que no nos ofrece otra cosa que la misma relacion +expresada por el principio de causalidad. + +[83.] Eliminado completamente el concepto de duracion pura, como de +una cosa distinta de los seres, resta solo el tránsito del no ser al +ser, única cosa que puede expresarse por la palabra comenzar. En este +caso hallamos, que el principio de la precedencia es el mismo +principio de causalidad; y como para soltar las dificultades, hemos +tenido que prescindir completamente de la duracion en sí misma, nos +hallamos con que el principio de causalidad, si ha de quedar fuera de +duda, y ha de ser contado entre los axiomas, no puede fundarse sino en +la contradiccion entre el ser y el no ser; en la imposibilidad de +concebir un ser que aparece de repente, sin que le preceda nada mas +que un puro no ser. + +[84.] Así en último resultado, y despues de haber dado tantas vueltas +á la cuestion, venimos á parar á lo mismo que teníamos establecido en +los capítulos anteriores; un no ser no puede llegar á ser, sin la +intervencion de un ser: la serie _no_ A, A, es imposible, si no +interviene un ser, B. Así lo hallamos en nuestras mismas ideas; y +contradecir á esta verdad, es negar nuestra propia razon. + +Creo pues, que el principio de causalidad no resulta completamente +explicado sino ateniéndonos á lo dicho en los capítulos anteriores. El +comenzar, supone un no ser de lo que comienza; y del concepto de no +ser, es imposible que salga el ser: esto es contradictorio. El +principio es verdadero subjetivamente, pues estriba en nuestras mismas +ideas; pero lo es tambien objetivamente, á causa de que en tales casos +la objetividad está necesariamente ligada con la subjetividad (Lib. I, +Cap. XXV). El ser apareciendo repentinamente, sin causa, sin razon, +sin nada; es una representacion absurda, que nuestro entendimiento +rechaza con la misma fuerza é instantaneidad que admite el principio +de contradiccion. + +Como el tiempo es la relacion del no ser al ser, el órden entre lo +variable, se concibe tambien que el concebir sucesion, sin algo que +preexista, es contradecirse; y así el principio de la precedencia, +viene á fortalecer el principio de causalidad; ó mas bien, se +manifiesta que son uno solo, bien que presentados bajo diferentes +aspectos: el de precedencia, se refiere á la duracion, el de +causalidad al ser: pero ambos expresan una aplicacion del principio +fundamental: es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo. + + + + +CAPÍTULO VIII. + +LA CAUSALIDAD EN SÍ MISMA. INSUFICIENCIA Y ERROR DE ALGUNAS EXPLICACIONES. + + +[85.] La causalidad implica relacion: si está puesta en ejercicio, +implica relacion actual; considerada sin ejercicio, ó _in potentia_, +implica relacion posible. Nada se causa á sí mismo; la causalidad se +refiere siempre á _otro_. No hay causa cuando no hay efecto; y no hay +efecto cuando no hay tránsito del no ser al ser. Si este tránsito se +verifica en una substancia que no era, y comienza á ser, se apellida +creacion: esta se llama pasiva, relativamente al efecto; activa, con +respecto á la causa. Si el tránsito es de solos accidentes, el efecto +es una modificacion _nueva_; no se dice que hay un nuevo ser, sino que +un ser es de _otro modo_. + +[86.] De esto se infiere que causalidad no es lo mismo que actividad; +toda causalidad es actividad; mas nó toda actividad es causalidad. +Dios es activo en sí mismo; pero no es causa sino con relacion á lo +externo. Su inteligencia y su voluntad consideradas en sí, +prescindiendo de la creacion, como concebimos á Dios antes del +principio del mundo desde toda la eternidad, son ciertamente actividad +infinita; y sin embargo en cuanto son puramente inmanentes, no son +causalidad, porque no producen nada nuevo en Dios: su inteligencia es +un acto puro, infinitamente perfecto, que jamás sufre ni puede sufrir +ninguna mudanza; lo mismo debe decirse de su voluntad; luego la +inteligencia y la voluntad divina con respecto al mismo Dios, no son +actos de causalidad; y aun en cuanto se refieren á los objetos +externos, no son causa producente en la realidad, sino con sujecion á +la voluntad libre del Criador; de otro modo deberíamos admitir que +Dios ha criado el mundo por necesidad. + +La actividad en la criatura, aun en las operaciones inmanentes, es +siempre causalidad; porque no puede ejercerla, sin que produzca nuevas +modificaciones. Los actos de entendimiento y voluntad son ejercicio de +una actividad inmanente, y no dejan por esto de modificarnos de +diferentes maneras. Cuando pensamos ó queremos, somos de _otro modo_ +que cuando no queremos ni pensamos; y cuando pasamos de pensar ó +querer una cosa, á pensar ó querer otra, este tránsito no puede +verificarse, sin que experimentemos _modos nuevos_ de ser. + +[87.] ¿En qué consiste la relacion de causalidad eficiente? ¿qué +significa la dependencia del efecto con respecto á la causa? Esta es +una cuestion difícil, profunda, una de las mas difíciles y profundas +que puedan ofrecerse á la ciencia. El vulgo de los hombres y aun de +los filósofos, cree resolverla empleando palabras que bien analizadas, +no aclaran nada. + +[88.] Causar, se dice, es dar el ser.--¿Qué significa dar?--Dar, es +aquí sinónimo de producir.--¿Qué significa producir? Con esto se +acaban las explicaciones, si no se quiere caer en un círculo, +diciendo, que producir es causar ó dar el ser. + +Causa, se dice tambien, es aquello de que resulta una cosa.--¿Qué se +entiende por resultar?--Dimanar.--¿Qué es dimanar?--Dimanar es venir, +salir una cosa de otra.--Siempre lo mismo: palabras metafóricas que en +el fondo tienen un significado idéntico. + +Se dice de la causa que _da_, _produce_, _hace_, _comunica_, +_engendra_, etc., y del efecto, que _recibe_, _dimana_, _procede_, +_resulta_, _viene_, _nace_ etc. + +[89.] La causalidad implica sucesion; pero no se identifica con ella. +Concebimos muy claramente que B es despues de A, sin que A sea causa +de B. La experiencia interna y externa nos ofrece continuos ejemplos +de una sucesion distinta de la causalidad. Un hombre sale al campo, +otro sale despues de él; entre las salidas hay sucesion, y puede no +haber ninguna causalidad. Los dos fenómenos considerados ya +objetivamente, esto es, en sí mismos, ya subjetivamente esto es, en +cuanto son conocidos por nosotros, están enlazados por la relacion de +sucesion; mas nó por la de causalidad. Tanto en el lenguaje filosófico +como en el oratorio, el _post_ y el _propter_, _despues_ y _por_, +significan cosas muy diferentes. En los fenómenos puramente internos, +se verifica lo mismo. Pienso en una cuestion filosófica, y luego me +ocupo de una cuestion literaria: los dos pensamientos son sucesivos, +sin que el uno sea causa del otro. + +[90.] La relacion de causalidad no es el enlace de las ideas de las +cosas. Las representaciones de A y B pueden estar fuertemente +enlazadas en nuestro espíritu, sin que nos acordemos siquiera de la +relacion de causalidad. En un lugar hemos visto una escena que nos ha +hecho impresion profunda; el recuerdo del lugar nos recordará siempre +la escena, y el recuerdo de la escena nos recordará siempre el lugar: +aquí encontramos dos representaciones internas, fuertemente enlazadas, +sin que por esto atribuyamos á los objetos la relacion de causalidad. +Sabemos que dos personas acuden á un mismo punto, por motivos +diferentes, sin que la ida de la una influya en la de la otra. La idea +de la ida de la una se asociará en nuestro entendimiento con la de la +ida de la otra; habrá pues enlace de representaciones, no obstante de +que negaremos á los objetos la relacion de causalidad. + +[91.] Aun cuando el enlace de las ideas sea tal que en nuestro +entendimiento, por efecto de una experiencia constante, la una sea +precedida siempre de la otra como lo condicional lo es de la +condicion, esto no basta para la verdadera causalidad. Un observador +ha notado constantemente la correspondencia del flujo y reflujo del +mar con el movimiento de la luna; pero ya sea por razones filosóficas, +ya porque no le haya ocurrido que el movimiento de la luna pueda +influir en el movimiento del mar, considera estos fenómenos como del +todo independientes el uno del otro, por mas que no acierte á +explicarse la razon de tan singular coincidencia. En el entendimiento +de este observador se ligarán los dos fenómenos de tal suerte que el +de la luna precederá al del flujo y reflujo, sin que le sea dable +invertir el órden, haciendo preceder el del flujo y reflujo al del +movimiento de la luna. Hé aquí pues una prioridad necesaria en una +idea, sin que se atribuya al objeto verdadera causalidad. + +[92.] Si bien se reflexiona, hay en la historia de la filosofía un +hecho que prueba hasta la última evidencia la exactitud de lo que +acabo de decir: el sistema de las causas ocasionales sostenido por +filósofos eminentes. Si un cuerpo en movimiento, dicen ellos, choca +con otro cuerpo que está en quietud, le comunicará su movimiento; pero +esta comunicacion no significa verdadera causalidad, sino que el +movimiento del cuerpo chocante es una simple ocasion del movimiento +del cuerpo chocado. Hé aquí pues concebida una cosa como una condicion +necesaria para la existencia de la otra, sin embargo de que se niega +que haya entre ellas la relacion de causalidad. Al pensar en los dos +fenómenos, no podemos invertir el órden, concibiendo el movimiento del +cuerpo chocado como condicion del movimiento del cuerpo chocante; y á +pesar de esto, se puede negar la relacion de causalidad entre la +condicion y lo condicional. Luego la idea de causalidad nos representa +algo mas que el órden necesario de las cosas entre sí. + +[93.] Esto nos conduce á una nueva fase de la cuestion. ¿La relacion +de causalidad, está fielmente representada en la proposicion +condicional: si A existe, existirá B? El enlace expresado por esta +proposicion no es la relacion de causalidad. En cierto país, si el +frutal N florece, florecerá el M; así lo ha enseñado una experiencia +constante; la proposicion condicional en este caso, no expresa +relacion de causalidad del florecer de N con respecto al de M; y sin +embargo la proposicion es verdadera. Un fenómeno puede ser signo de la +inmediata venida del otro, sin ser su causa. + +[94.] Las proposiciones condicionales en que se afirma la existencia +de un objeto como condicion de la existencia de otro, expresan un +enlace; pero este puede no ser de los objetos entre sí, sino con un +tercero. Si un criado de un caballero se dirige á un punto, luego se +dirige hácia el mismo punto otro criado: la direccion del primero +podrá no ser causa de la del segundo, sino de que el amo quiere que +los dos vayan el uno tras del otro. Las mieses de un terreno indican +el estado de las de otro; y este indicio puede expresarse en una +proposicion condicional; ¿por qué? ¿es acaso por razon de la +causalidad del estado de unas mieses respecto al de las otras? nó por +cierto; sino porque las circunstancias del clima y de la tierra, +producen entre ellas un órden de tiempo bastante fijo, para verificar +la proposicion condicional, sin que intervenga la idea de causalidad +de la una con respecto á la otra. + +[95.] Hay muchos casos en que la relacion entre la condicion y lo +condicional es necesaria, y sin embargo la condicion no es ni puede +ser causa de lo condicional. Recuérdese que aquí tratamos de causa +eficiente, de aquella que da el ser á la cosa, y seria muchas veces +absurdo el atribuir este género de causalidad á condiciones, que por +otra parte están necesariamente ligadas con lo condicional. Si se +quita una coluna en que se apoya un cuerpo, el cuerpo caerá; el enlace +de la condicion con lo condicional, ó de quitar la coluna con la caida +del cuerpo, es necesario; la proposicion en que se expresa, es +verdadera y necesaria en el órden natural; y sin embargo no se puede +decir que la remocion de la coluna sea la causa _eficiente_ de la +caida del cuerpo. + +[96.] Para que la proposicion condicional se verifique basta el +enlace, aunque sea puramente ocasional; y nadie ha confundido jamás la +ocasion con la causa. En el ejemplo presente, el cuerpo no podia caer +sin remover la coluna; y debia caer por necesidad en cuanto se la +removiese; pero la causa de la caída no está en la remocion sino en la +gravedad, como lo manifiesta el que si el cuerpo que se hallaba sobre +la coluna hubiese tenido una gravedad específica igual á la del flúido +en que se hallaba sumergido, la remocion de la coluna no le habria +hecho caer. + +[97.] La causalidad no puede expresar una relacion necesaria de la +condicion á lo condicional, si no se quieren destruir las causas +libres. Suponiendo que la idea de causalidad estuviese exactamente +expresada en la proposicion: si A existe, existirá B; tendríamos que +sustituyendo á las letras A y B, Dios y mundo, se nos convertiria en +esta otra: si Dios existe, existirá el mundo; lo que nos haria caer en +el error de la necesidad de la creacion, y sustituyendo en vez de A y +B, hombre y acciones determinadas, tendríamos: si el hombre existe, +existirán sus acciones determinadas; lo que si implica necesidad, mata +el libre albedrío. + +[98.] Aquí se presenta una cuestion: ¿la relacion de causalidad +estaria exactamente expresada en una proposicion condicional, tomada +en sentido inverso, poniendo el efecto como condicion y la causa como +condicional (nó condicional de existencia, sino de cosa necesariamente +supuesta), esto es, si en vez de decir: si A existe existirá B, +dijésemos, si B existe, existe A? En este caso la proposicion se puede +aplicar aun á la dependencia de las criaturas con respecto á Dios; y +en general á las acciones libres con respecto á sus causas, porque se +puede decir con verdad: si el mundo existe, Dios existe; si hay una +accion libre, existe un agente libre. + +[99.] Aunque á primera vista parezca que la relacion de causalidad se +explica de este modo, desde luego se descubre que la nueva fórmula +tampoco es exacta. Porque, si bien es verdad en general, que si hay el +efecto hay la causa, tambien es cierto que muchas veces una cosa +supone á otra, nó como un efecto á una causa, sino como una simple +ocasion, ó como una condicion _sine qua non_, que dista mucho de la +verdadera causalidad. Suponiendo que el cuerpo sustentado por la +coluna estuviese afianzado de tal modo que no hubiese podido caer sin +removerse la coluna, se podria formar la proposicion condicional: si +el cuerpo ha caido, la coluna ha sido removida; la proposicion seria +verdadera sin que la remocion de la coluna fuese causa eficiente de la +caida del cuerpo. + +[100.] Dios podria haber criado el mundo de manera que las criaturas +no tuviesen verdadera accion de causalidad las unas sobre las otras; y +no obstante haberlas dispuesto de tal modo que los fenómenos se +correspondiesen los unos con los otros en el mismo órden que en la +actualidad. Así lo piensan los defensores de las causas ocasionales; y +á esto viene á parar tambien la _armonía prestabilita_ de Leibnitz, en +la cual todas las mónadas que constituyen el universo, son como otros +tantos relojes, que aunque independientes los unos de los otros, andan +acordes con admirable precision. En estas hipótesis se podrian formar +infinitas proposiciones condicionales, expresando las correspondencias +de los fenómenos, sin que interviniese para nada la idea de +causalidad. + +[101.] Inferiremos de lo dicho que esta idea es algo distinta del +enlace necesario; y que aun considerada en toda su pureza, no está +exactamente expresada por la relacion significada en las proposiciones +condicionales, ya sea que la causa se tome como condicion, ya sea que +se tome como condicional. La dependencia del efecto respecto á la +causa, es algo mas que un simple enlace; decir que todo lo que está +ligado por necesidad, aun cuando sea sucesivamente, y en un órden +fijo, está ligado con relacion de causalidad, es confundir las ideas +así vulgares como filosóficas. + + + + +CAPÍTULO IX. + +CONDICIONES NECESARIAS Y SUFICIENTES PARA LA VERDADERA CAUSALIDAD +ABSOLUTA. + + +[102.] Acabamos de ver que no basta el enlace necesario de dos objetos +para que atribuyamos á esta relacion el carácter de causalidad: ¿qué +circunstancias son menester para dicho carácter? + +[103.] Si concebimos B, objeto que comienza, y suponemos que para su +existencia ha sido _necesario_ el objeto A; y este _por sí solo_, ha +bastado para la existencia de B, encontramos en la relacion de A con +B, el verdadero carácter de relacion de una causa á su efecto. Por +manera que para el completo carácter de causa _absoluta_, son +indispensables dos condiciones: 1.ª la _necesidad_ de la existencia de +A para la existencia de B. 2.ª El que sea _bastante_ la existencia de +A para que pueda existir B, sin que se requiera nada mas. + +Estas condiciones pueden formularse en las proposiciones siguientes. + +Si B existe, A existe. + +Con solo existir A, basta para que pueda existir B. + +Cuando entre dos objetos se halla una relacion tal que hace verdaderas +simultáneamente estas dos proposiciones, hay relacion de causalidad +absoluta. + +[104.] Desde luego se echa de ver que con la explicacion que precede, +pierden el carácter de causa todas las meras ocasiones, pues que no se +les puede aplicar la segunda proposicion. De dos hechos enlazados +ocasionalmente se dirá, que si el uno existe, existirá el otro, y por +tanto se verificará de ellos la primera proposicion; pero no se dirá +que con tal que el uno exista, haya lo bastante para existir el otro; +así fallará en este caso la proposicion segunda. Si dos hombres están +concertados para que el uno dispare un tiro en el momento que otro le +haga una seña con la mano, se podrá decir que si se hace la seña se +disparará el tiro; pero nó que con la seña sola, haya todo lo +suficiente para que se dispare el tiro. En efecto; supongamos que el +que tiene el arma de fuego se duerme, la señal se repetirá muchas +veces, pero el tiro no saldrá. + +[105.] Tambien se quita el carácter de causa á toda condicion, que +solo lo es para remover obstáculos, _removens prohibens_. En tales +casos es aplicable la primera proposicion, mas nó la segunda. De un +cuerpo afianzado sobre una coluna de modo que no pueda caer sin que la +coluna se remueva, se podria decir: si el cuerpo ha caido, la coluna +ha sido removida; pero nó que baste la remocion de la coluna para la +caida del cuerpo; pues que si este fuese específicamente menos grave +que el flúido en que se halla sumergido, ó bien estuviese unido con +otro que no le dejase caer, no caeria. Es evidente que para la caida +no basta remover el obstáculo, sino que se necesita algo mas, como la +fuerza de gravedad, ó un impulso cualquiera. + +[106.] Todos los fenómenos enlazados en sucesion de tiempo de un modo +necesario, y en un órden fijo, pierden tambien la relacion de causas y +efectos, si no se les atribuye algo nuevo que legitime la aplicacion +de estas ideas; pues que aun cuando el órden constante autorice á +decir que, si viene A vendrá B, y luego C y luego D, y así +sucesivamente, no se puede decir que con la existencia de A haya todo +_lo bastante_ para la de B ni en la de B para la de C, ya que +suponemos fuera de la serie algo que debe contribuir como una +condicion indispensable. + +[107.] La primera proposicion: Si B existe, existe A; es verdadera con +relacion á toda causa, necesaria ó libre. La segunda proposicion es +aplicable tambien á estas dos especies de causas. Es preciso notar con +cuidado que la proposicion no dice que si A existe existirá B; sino +que la existencia de A basta para que _pueda_ existir B. Si puesto A, +se pusiese necesariamente B, la causa seria necesaria; pero si puesto +A, solo se pone lo suficiente para la existencia de B, la causa queda +libre; pues que no se afirma la existencia de B, sino la posibilidad +de la existencia. + +[108.] Apliquemos esta doctrina á la primera causa. Si el mundo +existe, Dios existe; esta proposicion es absolutamente verdadera. Si +Dios existe, el mundo existe; la proposicion es falsa; pues que +existiendo Dios, el mundo podria no haber existido. Si Dios existe, el +mundo puede existir; esto es, con la existencia de Dios hay lo +suficiente para la posibilidad de la existencia del mundo: esta +proposicion es verdadera: porque en el ser infinito se funda la +posibilidad de los seres finitos, y en él se halla el poder suficiente +para darles la existencia, si así lo quiere con su voluntad libre. + + + + +CAPÍTULO X. + +CAUSALIDAD SECUNDARIA. + + +[109.] Al fijar en el capítulo anterior las condiciones para la +verdadera causalidad, he hablado siempre de la causalidad _absoluta_; +y esto, por las consideraciones que voy á exponer, y que versan sobre +la diferencia entre la causa primera y las segundas. + +[110.] Ya hemos visto que la idea pura de causalidad absoluta es la +percepcion de tres condiciones: la necesidad de una cosa para la +existencia de otra; la suficiencia de la primera sola para la +existencia de la segunda; y por fin (cuando la causa sea libre) el +acto de voluntad necesario para realizar el efecto. Estas tres +condiciones se hallan absoluta y plenamente en la causa primera, pues +que nada puede existir sin que Dios exista; y para la existencia de un +objeto cualquiera, basta la existencia de Dios con la voluntad libre +de criar el objeto. Es evidente que la causalidad no puede entenderse +del mismo modo en las causas segundas; de ninguna de ellas puede +verificarse que su existencia sea absolutamente necesaria para la de +otro efecto, pues que Dios podria haberle producido por medio de otro +agente secundario, ó inmediatamente por sí mismo; ni tampoco que su +sola existencia sea suficiente para la existencia del efecto, pues que +todo cuanto existe presupone y necesita la existencia de la causa +primera. + +[111.] Así pues la idea de causalidad aplicada á Dios, significa una +cosa muy diferente de cuando se la aplica á las causas segundas: lo +cual debiera haberse tenido presente para no suscitar cuestiones sobre +las causas segundas antes de fijar con exactitud la significacion de +la palabra _causa_. Es cierto que la relacion del efecto á la causa es +una relacion de dependencia; pero ya hemos visto que estas palabras, +dependencia, enlace, condicion etc. son susceptibles de sentidos muy +diversos; si estos no se fijan con claridad y precision, las +cuestiones no pueden menos de embrollarse. + +[112.] ¿Qué se entenderá pues por causalidad secundaria? Con las +observaciones que preceden, podremos determinarlo sin mucha +dificultad. En el órden de los seres criados A será causa de B cuando +se reunan las condiciones siguientes. + +1.ª Que la existencia de A sea necesaria (segun el órden establecido) +para la existencia de B, lo cual deberá poder formularse en esta +proposicion: si B existe, A existe ó existió. + +2.ª Que en el órden establecido, B y A formen una serie que suba hasta +la causa primera, sin que sea necesario el concurso de los términos de +otras series. + +Esta condicion tal vez no se la entenderia, si no se la aclarase con +ejemplos. + +[113]. El movimiento de la pluma es efecto del movimiento de mi mano; +y hallo aquí la verdadera relacion de causalidad secundaria, porque +subo por una serie de condiciones, que no han menester de las de otra +serie: el movimiento de la pluma depende del de la mano; el de la mano +depende de los espíritus animales (ó de la causa que mejor parezca á +los fisiólogos); el de los espíritus animales depende del imperio de +mi voluntad; y la voluntad depende de Dios que la ha criado y la +conserva. Aquí encuentro una serie de causas segundas, á las que +atribuyo el verdadero carácter de causalidad, en cuanto se puede +hallar en un órden secundario; y la causa eficiente, principal entre +las secundarias, será mi voluntad, porque en el órden secundario ella +es el primer término de la serie. El movimiento de la pluma de mi +escribiente depende de mi voluntad, pero nó como de una verdadera +causa eficiente, sino como de una ocasion; porque en el escribiente se +halla la misma serie que en el ejemplo anterior, y en esta serie se +encuentra el primer término que es su voluntad, la cual yo no puedo +determinar absolutamente, pues que por ser libre se determina á sí +propia. La causalidad eficiente verdadera se halla en la voluntad del +escribiente; pues allí se termina la serie cuyo primer término no está +á mi disposicion, sino en un sentido impropio, es decir, mientras el +escribiente quiere. + +[114.] Un cuerpo A en movimiento, choca con el cuerpo B que está en +quietud: el movimiento del cuerpo A es causa del movimiento del cuerpo +B, y la causalidad se irá encontrando en todos los términos de la +serie, esto es, de todos los movimientos cuyas comunicaciones +sucesivas hayan sido necesarias para que el movimiento llegase al +cuerpo B. Supongamos que en la serie de las comunicaciones se han +removido obstáculos, que hubieran impedido la comunicacion del +movimiento; las remociones eran condiciones indispensables en el +supuesto de haber los obstáculos; pero no eran verdaderas causas, por +ser términos ajenos á la serie de las comunicaciones, y que hubieran +podido no existir, sin que dejase de existir el movimiento. Porque +suponiendo que no hubiese habido obstáculos, no hubiera habido +remociones, y sin embargo el movimiento se habria comunicado. Esto no +se verifica respecto de los términos que forman la serie de las +comunicaciones; pues que si las representamos por + + A. B. C. D. E. F. .... + +el movimiento de A no puede llegar á F, si se quita uno de los cuerpos +intermedios que sirven de vehículo á la comunicacion. + +[115.] De esta teoría se infiere que la idea de causalidad secundaria +nos representa el encadenamiento de varios objetos que forman una +serie, la cual va á terminar en la causa primera; ya sea por un órden +necesario, como sucede en los fenómenos de la naturaleza corpórea; ya +mediando un término primero en el órden secundario, con determinacion +propia, como sucede en las cosas que dependen de la voluntad libre. + + + + +CAPÍTULO XI. + +EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL ORÍGEN DE LA OSCURIDAD DE LAS IDEAS EN LO +TOCANTE Á LA CAUSALIDAD. + + +[116.] Se preguntará de qué naturaleza es este enlace de los términos +de la serie; _cómo_ se comunican unos con otros, _qué es_ lo que se +transmitia, en fuerza _de qué calidad_ se ponen en relacion. Todas +estas cuestiones nacen de confusion de ideas; la cual ha dado ocasion +á interminables disputas. Para evitarlas es necesario recordar la +diferencia entre los conocimientos intuitivo y discursivo, y las ideas +determinadas é indeterminadas, intuitivas y no intuitivas, lo que +llevo explicado en su lugar (Lib. IV, Cap.^s XI, XIII, XIV, XV, XVI, +XIX, XX, XXI, XXII). + +[117.] Allí (Cap. XXI) dije que el entendimiento puro puede ejercer +sus funciones por ideas indeterminadas, esto es, representativas de +relaciones generales, sin aplicacion á ningun objeto real ni posible, +hasta que se les añade una determinacion suministrada por la +experiencia (ibid. §. 135). La idea de causa pertenece á las +indeterminadas (ibid. §. 134); y por consiguiente tomada en toda su +generalidad, no puede ofrecernos sino la relacion de ser y no ser, ó +de seres enlazados entre sí con cierta necesidad, todo con absoluta +indeterminacion (ibid. 130). Luego para determinar el carácter de la +misma actividad, y sus medios de comunicacion, no nos basta la idea de +causa: esta por sí sola, nada puede decirnos sobre el particular; ella +se limita á enseñarnos ciertas verdades _à priori_; la aplicacion de +estas á los seres depende de la experiencia. + +[118.] He dicho (ibid. Cap. XXII) que nuestra intuicion se limita á lo +siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad activa, inteligencia, +voluntad; todo lo que sale de esta esfera nosotros no lo conocemos +sino por conceptos indeterminados, y por consiguiente nos es imposible +exponer á la intuicion ajena lo que sentimos que falta á la intuicion +propia. Apuremos mas esta doctrina, aplicándola á las cuestiones +filosóficas sobre la causalidad. + +[119.] Se ha disputado mucho sobre si los cuerpos ejercen unos sobre +otros verdadera accion, y los que sostenian la negativa, no se +cansaban de preguntar _cómo_ un cuerpo causa algo en otro, _qué es_ lo +que le transmite, cuál es el _carácter_ de su calidad activa. A esto +se daban varias respuestas, pero dudo mucho que sea posible ninguna +satisfactoria, en no ateniéndose á la doctrina que acabo de exponer. +¿Qué debia responderse pues? hélo aquí. Nosotros no conocemos +intuititivamente de los cuerpos, sino la sensibilidad pasiva, la cual +en último resultado no es otra cosa que la extension con sus varias +modificaciones (ibid. 139). Ahora bien; estas modificaciones se +reducen á figura y movimiento; todo lo que sea apartarse de estas dos +intuiciones, exigiendo una explicacion con determinaciones +características, es pedir al hombre una cosa á que no llegan sus +fuerzas. Los límites de nuestra intuicion en este punto, nos reducen á +la extension, al movimiento y á las relaciones de estas dos cosas con +nuestra sensibilidad: así debemos contentarnos con observar los +fenómenos corpóreos y sujetarlos á cálculo en el círculo de dicha +intuicion: todo lo demás nos es imposible. Sabemos que el cuerpo A se +mueve con cierta velocidad que medimos por la relacion del espacio con +el tiempo; al llegar al lugar en que se encuentra B, este comienza á +moverse en la direccion y con la velocidad correspondiente. Aquí hay +sucesion de fenómenos en el tiempo y en el espacio; fenómenos +sometidos á reglas constantes, de las cuales nos cerciora la +experiencia. Nuestros conocimientos intuitivos no pasan mas allá: en +saliendo de esto entramos en las relaciones generales de ser y no ser, +de ser _antes_ y ser _despues_, de condicion y de condicional, que no +nos ofrecen nada determinado para explicar el verdadero carácter de la +causalidad secundaria. + +[120.] La filosofía al ocuparse de los cuerpos, está condenada á +ceñirse á los límites de la física propiamente dicha; cuando quiere +elevarse á la region de la metafísica, los cuerpos desaparecen, en +cuanto fenómenos sujetos á observacion sensible, y no resta de ellos +otra cosa que las ideas generales indeterminadas. + +[121.] Tocante á la facultad de sentir, nos hallamos en algun modo +pasivos, en cuanto recibimos las impresiones que llamamos sensaciones; +y la parte de actividad que en ello pueda cabernos, no depende de +nuestro libre albedrío, supuesto que estemos sometidos á las +condiciones de la sensibilidad. Si aplicamos la mano al fuego, nos es +imposible no experimentar la sensacion del calor. Por lo que toca á la +causalidad que puede haber en nosotros respecto á la reproduccion de +sensaciones pasadas, ó á la produccion de representaciones sensibles +nuevas, en vano se nos preguntaria sobre el _modo_ con que ejercemos +esta actividad: su ejercicio es un hecho de conciencia, del cual solo +sabemos que existe de tal ó cual manera, en nuestra conciencia. + +[122.] Lo propio podemos decir de la elaboracion de las ideas. Todos +los filósofos no son capaces de explicar el _modo_ con que se hace +esta produccion inmanente; las investigaciones ideológicas se limitan +á caracterizar y clasificar dichos fenómenos y á exponer el órden con +que se suceden; pero no enseñan nada sobre el modo con que estos +fenómenos son producidos. + +[123.] El ejercicio de la voluntad ofrece á nuestra intuicion, ó si se +quiere á la conciencia, otra serie de fenómenos, sobre cuya produccion +nada sabemos, en cuanto al modo. La conciencia nos atestigua que se +hallan en nuestro interior, y que en nosotros está el principio libre +que ejerce dicha actividad: sobre este punto no sabemos nada mas; pero +estos fenómenos se hallan á veces ligados con los movimientos de +nuestro cuerpo, que una experiencia constante nos ofrece como +dependientes de nuestra voluntad: ¿de qué manera se ligan cosas tan +diferentes? no lo sabemos; la filosofía no lo alcanzará jamás. + + + + +CAPÍTULO XII. + +CAUSALIDAD DE PURO IMPERIO DE LA VOLUNTAD. + + +[124.] Preguntan algunos en qué consiste la creacion, cómo se entiende +que Dios saque las cosas de la nada: «esto, dicen, es incomprensible» +sin reflexionar que una incomprensibilidad semejante la encontramos en +el modo con que se ejerce la causalidad secundaria, tanto en el mundo +corpóreo como en el incorpóreo. Si conociésemos á Dios intuitivamente, +como segun el dogma católico lo conocen los bienaventurados en la +mansion de la gloria, podríamos conocer intuitivamente el modo con que +se ejecuta la creacion. Ahora, en cuanto podemos formarnos alguna idea +de la accion del Criador, decimos que saca de la nada con el imperio +de su voluntad; lo cual, á mas de estar acorde con la enseñanza de la +religion, se halla en consonancia con lo que experimentamos en +nosotros mismos. Dios quiere, y el universo sale de la nada; ¿cómo se +puede comprender esto? á quien nos lo pregunte le dirémos: el hombre +quiere, y su mano se levanta; el hombre quiere, y todo su cuerpo se +pone en movimiento; ¿cómo se puede comprender esto? hé aquí una imágen +pequeña sin duda, pálida, incompleta, pero verdadera imágen de la +creacion: un ser inteligente queriendo, y un hecho apareciendo. ¿Dónde +está el vínculo? si no podeis explicárnosle con respecto á los seres +finitos, ¿nos exigiréis que lo expliquemos tratándose del ser +infinito? La incomprensibilidad del enlace del movimiento del cuerpo +con el imperio de la voluntad, no nos autoriza á negarle; luego la +incomprensibilidad del enlace de un ser que aparece de nuevo por +efecto del imperio de la voluntad infinita, tampoco nos autoriza para +negar la verdad de la creacion; por el contrario, el hallar una cosa +tan semejante en nosotros mismos fortalece poderosamente los +argumentos ontológicos con que se ha demostrado su necesidad. En los +dogmas de la religion cristiana, á mas de lo que encierran de +sobrenatural, se encuentran á cada paso verdades filosóficas tan +importantes como profundas. + +[125.] La causalidad, refiriéndose á efectos puramente posibles, no se +comprende lo que puede significar, sino poniéndola en una +inteligencia. La causa que no produce, pero que puede producir el +efecto, encierra una relacion de lo existente á lo no existente; la +causa existe, el efecto no existe; la causa no lo produce, pero puede +producirle; ¿qué significa esta relacion de lo que existe á lo que no +existe? ¿no parece una cosa contradictoria, una relacion sin término? +Así es efectivamente, si se prescinde de la inteligencia: solo esta +puede referirse á lo que no existe; pues que puede _pensar lo no +existente_. Un cuerpo no puede tener relacion con un cuerpo que no +existe; pero la inteligencia puede tenerla con lo que no existe, aun +sabiendo que no existe; nosotros mismos nos espaciamos á nuestro +talante por las regiones de la posibilidad pura. + +[126.] La voluntad tambien participa de este carácter de la +inteligencia. El deseo se refiere á un goce que no es, pero que puede +ser; nuestro querer y no querer, nuestro amor y nuestro odio, se +refieren muchas veces á cosas puramente ideales, cuyo puro idealismo +conocemos perfectamente; mas esto no quita que no las queramos. Así +deseamos que sucedan cosas que no son; y podemos llevar nuestra +veleidad hasta desear lo que sabemos que es imposible. Quisiéramos +recobrar una cosa que nos consta hemos perdido para siempre, +quisiéramos la presencia de un amigo, la cual nos es imposible por la +distancia; quisiéramos que el tiempo se retardase ó se acelerase +conforme á nuestras necesidades ó caprichos. + +[127.] Así nos hallamos con la inteligencia y la voluntad en relacion +con lo no existente; relacion que no es ni siquiera concebible en un +ser destituido de inteligencia. Esto conduce á un resultado +importante. El comienzo absoluto de una cosa no es posible sino +concibiendo la causalidad radicada en la inteligencia. Lo que comienza +pasa del no ser al ser, ¿cómo es posible que el ser haya producido en +_otro_, un tránsito del no ser al ser, cuando la relacion á _otro_, +antes de existir este otro, era intrínsecamente imposible? El ser +inteligente puede pensar en otro, aunque este otro no exista; pero +para el ser no inteligente cuando el otro no existe en _realidad_, no +existe de ningun modo; por consiguiente no es posible ninguna +relacion; todas las que se finjan son contradictorias, y por tanto es +absurdo el imaginar que lo que no es, comienza á ser. + +[128.] Esta razon prueba que en el orígen de las cosas hay un ser +inteligente causa de todo, y que sin esta inteligencia nada podria +haber comenzado. Si algo ha comenzado, algo existia desde toda la +eternidad; y lo que ha comenzado era _conocido_ por lo que no existia. +En no admitiendo la inteligencia, el comienzo es absurdo. Fingid en el +orígen de las cosas, un ser falto de inteligencia, sus relaciones +serán con lo existente; pero no puede tener ninguna con lo no +existente: ¿cómo es posible pues que lo no existente comience á +existir, por la accion de lo existente? Para que lo que no existe +comience, es necesaria alguna razon; pues que de otro modo seria +indiferente el comenzar esto ó aquello, y aun el comenzar ó no +comenzar. Si no suponemos que hay un ser que conoce lo que no existe, +y que pueda establecer, por decirlo así, una comunicacion con la nada, +el ser que no existe no podrá existir jamás. + + + + +CAPÍTULO XIII. + +LA ACTIVIDAD. + + +[129.] Para comprender mas á fondo la idea de causalidad, conviene +reflexionar sobre las de actividad y accion, como y tambien sobre la +de inercia ó _inactividad_, é inaccion. + +[130.] Si concebimos un ser sin inteligencia, sin voluntad, sin +sensibilidad, sin conciencia de ninguna especie, y que además, no +encierre en sí nada que pueda alterar su estado, ni el de otros, +concebimos un ser absolutamente inactivo. + +Así, la inactividad ó la inercia absoluta requiere las condiciones +siguientes. 1.ª Absoluta falta de todo principio, de inteligencia, de +voluntad, de sensibilidad, y en general de todo cuanto trae consigo +conciencia. 2.ª Absoluta falta de todo principio de mudanzas +cualesquiera en sí propio. 3.ª Absoluta falta de todo principio de +mudanza en los otros. La reunion de estas condiciones forma la idea de +una inactividad ó inercia absoluta; el estado de un tal ser, es el de +una inaccion absoluta. + +[131.] Un ser de esta naturaleza considerado en general, no nos ofrece +mas que la idea de una cosa existente: la cual podemos considerar +tambien como una substancia, suponiendo que no está inherente á otro +en clase de modificación, ó bien figurándonosle como un substratum en +que hay capacidad de ser modificado por la accion que sobre él ejerzan +otros seres. + +Si queremos caracterizar algun tanto esta idea general para que pueda +ofrecer algo á nuestra intuicion, no encontramos otro medio que el de +añadirle la idea de extension, con lo cual formamos en algun modo la +idea de materia inerte. + +[132.] Explicadas las ideas de inercia é inaccion, quedan explicadas +sus opuestas, las de actividad y accion. + +Concibiendo un ser que tiene en sí propio la razon de sus mudanzas, +concebimos un ser activo. + +Concibiendo un ser que tiene en sí la razon de las mudanzas de otros +seres, concebimos tambien un ser activo. + +Concibiendo un ser que entiende, quiere, ó siente, ó que de un modo ú +otro tiene conciencia, concebimos tambien un ser activo. + +De esto se infiere que la actividad para nosotros puede representar +tres cosas: orígen de las mudanzas propias: orígen de las mudanzas +ajenas; conciencia. + +[133.] La primera especie de actividad solo puede convenir á los seres +mudables; la segunda puede convenir á los inmutables, que sean causa; +la tercera es una actividad que puede convenir tanto á los mudables +como á los inmutables, prescindiendo absolutamente de la idea de +causalidad. + +[134.] La relacion general de principio de mudanzas propias ó ajenas, +pertenece á las ideas indeterminadas; por consiguiente la única +actividad de que nosotros tenemos idea intuitiva, es la de +inteligencia, de voluntad, y en general de todo cuanto se refiere á +los fenómenos que necesitan esa percepcion que llamamos conciencia. + +[135.] Es preciso considerar la conciencia como una actividad y +comprender en este órden las ideas de inteligencia y voluntad +prescindiendo de toda relacion á mudanzas propias ó ajenas, si no +queremos decir que Dios desde toda la eternidad era un ser inactivo, +porque no tenia mas accion que los actos inmanentes de entender y +querer. + +[136.] De esto se deduce que no toda actividad es transitiva, que hay +verdadera actividad inmanente, de la cual tenemos conocimiento +intuitivo en los fenómenos de nuestra conciencia. + +[137.] La actividad que podemos concebir en los cuerpos se reduce á un +principio de las mudanzas propias ó de las ajenas, sin que nos sea +dado el tener de ella un conocimiento intuitivo. En efecto: nosotros +no estamos en relacion con los cuerpos, sino por medio de los +sentidos, los cuales nos ofrecen solamente dos órdenes de hechos con +respecto á la naturaleza corpórea: hechos subjetivos, esto es, las +impresiones que experimentamos llamadas sensaciones, las cuales +creemos dimanadas de la accion que los cuerpos ejercen sobre nuestros +órganos; hechos objetivos, esto es, la extension, el movimiento y las +diferentes modificaciones que con los sentidos descubrimos en las +cosas extensas que se mueven. Ni la primera clase de hechos ni la +segunda, nos dan idea intuitiva de la actividad de los seres +corpóreos. + +Los hechos subjetivos ó las sensaciones, son inmanentes, esto es, se +hallan en nosotros y nó en las cosas; y en cuanto subjetivos, no nos +dicen lo que hay fuera de nosotros, sino lo que hay en nosotros. Aun +cuando supusiéramos que las sensaciones son un verdadero efecto de la +actividad de los cuerpos, esta actividad no se halla representada en +el efecto mismo. Cuando el fuego calienta la mano tenemos percepcion +intuitiva de la sensacion del calor, en cuanto se halla en nosotros; +si suponemos que esta sensacion es realmente un efecto de la actividad +del fuego, conocemos la relacion de nuestra sensacion á dicha +actividad considerada en general é indeterminadamente, como orígen de +nuestra sensacion; pero no conocemos intuitivamente la actividad en sí +misma, porque esta como tal, no está representada en nuestra +sensacion. + +Los hechos objetivos, esto es, la extension, el movimiento y todo +cuanto concebimos que no está en nuestra sensacion sino en el objeto +mismo, tampoco nos ofrece ninguna idea intuitiva de la actividad de +los seres corpóreos. Las modificaciones de la extension, ó sea las +figuras, el movimiento con todos sus accidentes, y en general todo +cuanto ofrece á nuestros sentidos el mundo corpóreo, son las mudanzas +mismas y sus relaciones, mas nó el principio mismo de estas +relaciones, ni de estas mudanzas. El cuerpo A, que está en movimiento, +choca con el cuerpo B, que está en quietud; y este, despues del +choque, comienza á moverse; prescindiendo de si el choque de A ha sido +causa del movimiento de B, lo que nosotros podemos asegurar es, que no +tenemos intuicion de la actividad productiva del movimiento. ¿Qué nos +dicen los sentidos sobre el cuerpo A? solo nos dicen que se ha movido +con tal ó cual velocidad hasta el punto M, en que se hallaba el cuerpo +B. ¿Qué nos dicen sobre el cuerpo B? solo nos dicen que ha comenzado á +moverse en el instante en que el cuerpo A ha llegado al punto M; hasta +ahora solo tenemos relaciones de espacio y tiempo entre dos objetos +extensos A y B. ¿Donde está la intuicion de la actividad de A, y de su +accion sobre B? carecemos absolutamente de ella. Por raciocinio, por +analogía, por consideraciones de órden, de conveniencia, ú otras +semejantes, podremos probar con mas ó menos solidez, que en el cuerpo +A habia una actividad, causa del movimiento del cuerpo B; pero con +esto tendremos solamente una idea indeterminada de la actividad, nó +una intuicion de la misma. + +[138.] Las observaciones que preceden son concluyentes para todos los +fenómenos de la naturaleza corpórea. Tómese el que se quiera, +escogiendo el que mas nos induzca á imaginar una verdadera actividad: +analizándole bien, hallaremos limitada nuestra intuicion á relaciones +de la extension en el espacio, y en el tiempo. + +Todos los cuerpos son pesados; así lo enseña la experiencia; +¿conocemos nosotros intuitivamente el principio de que dimanan los +fenómenos de la pesadez? nó, de ninguna manera. Examinémoslo en el +órden subjetivo y en el objetivo. ¿Qué nos ofrece la pesadez en cuanto +sentida por nosotros? nada mas que esa afeccion, que llamamos peso, +esto es, una presion en nuestros miembros. ¿Qué nos ofrece la pesadez +objetivamente? la direccion de los cuerpos hácia un centro con tal ó +cual velocidad, segun las circunstancias; en todo esto solo hallamos, +ó un hecho puramente interno que es la sensacion ingrata de peso ó +prision, ó puras relaciones de objetos extensos en el espacio y en el +tiempo. + +[139.] El fuego quema, reduce á cenizas los objetos; nada mas propio +para darnos idea de actividad; no obstante ¿podemos decir que la +conozcamos intuitivamente? nó, de ninguna manera. En el órden +subjetivo tenemos la sensacion dolorosa de quemadura, y que en cuanto +tal, es un fenómeno puramente interno; en el órden objetivo tenemos la +desorganizacion de los cuerpos quemados, la cual no ofrece á nuestros +sentidos otra cosa que mudanzas en el volúmen, en la figura, en el +color, y en las demás calidades relativas á nuestros sentidos: todo +esto será tal vez efecto de la actividad, mas nó la actividad misma. + +[140.] La luz reflejando sobre un objeto viene á parar á nuestros +ojos, pintando en la retina el objeto en que se refleja. ¿Tenemos aquí +intuicion de la actividad de la luz? nó, de ninguna manera. En el +órden subjetivo hallamos la sensacion llamada _ver_; en el objetivo +encontramos el tamaño, la figura y demás relaciones del objeto en el +espacio; considerando la luz misma hallamos un flúido cuyos rayos +tienen tal ó cual direccion sometida á leyes determinadas, pero de +ningun modo conocemos intuitivamente su actividad; y para persuadirnos +de que la actividad existe necesitamos raciocinar echando mano de +principios que no están en la esfera de nuestra intuicion. + +[141.] Las cuatro intuiciones de sensibilidad pasiva, sensibilidad +activa, inteligencia y voluntad (Lib. IV, cap. XXII), se reducen á +dos: extension y conciencia; comprendiendo en la extension todas sus +modificaciones, y en la conciencia todos los fenómenos internos de un +ser sensitivo ó intelectual, en cuanto se hallan en ese fondo comun, +que se apellida conciencia. Así pues nosotros conocemos intuitivamente +dos modos de ser; la conciencia y la extension; la conciencia la +tenemos en nosotros mismos, es un hecho subjetivo; la extension está +fuera de nosotros, y su existencia nos la atestiguan las sensaciones, +y en particular las de la vista y del tacto. + +[142.] La clasificacion de estas dos intuiciones es sobre manera +importante para distinguir lo activo de lo inerte. En la conciencia +hallamos un tipo de verdadera actividad; en la extension como tal, +hallamos un tipo de verdadera inercia; con solo pensar en la +conciencia pensamos en algo activo sin necesidad de añadir otra idea; +pensando en la extension sola, se nos ofrece la imágen de una cosa +susceptible de muchas modificaciones y que no encierra el principio de +ninguna de ellas; para pensar en una actividad corpórea debemos salir +de la idea pura de extension y pensar en general en un principio de +mudanzas; lo que nada tiene que ver con la intuicion de lo extenso. + +[143.] Así la única actividad de que nosotros tenemos conocimiento +intuitivo, es la de conciencia; pues de las actividades corpóreas solo +tenemos ideas indeterminadas. Las palabras de accion, reaccion, +fuerza, resistencia, impulso, solo expresan relaciones indeterminadas +y que no representan nada fijo sino en sus efectos. Los mecánicos +expresan las fuerzas por líneas ó por números, esto es, por los +resultados sujetos á cálculo. El mismo Newton al establecer su sistema +de la atraccion universal, declara su ignorancia de la causa inmediata +del fenómeno, y se limita á señalar las leyes á que se hallan +sometidos los movimientos de los cuerpos. + +[144.] En los seres mudables la actividad nos representa un principio +de las trasformaciones propias y ajenas, como si dijéramos una +sobreabundancia de ser que se va desenvolviendo y que á proporcion de +su desarrollo, se va perfeccionando. En nuestro espíritu hallamos un +ejemplo de este desarrollo. El niño al nacer recibe confusamente las +impresiones de cuanto le rodea. Con la repeticion de estas su +actividad se va desenvolviendo, y lo oscuro se aclara, lo confuso se +ordena, lo débil se fortalece, el pensamiento nace, la comparacion +comienza, la reflexion se desplega, y aquel ser torpe y poco menos que +inerte, llega quizás á ser un genio que asombra al mundo. Los +materiales le han venido de afuera; pero ¿de qué habrian servido sin +ese vivísimo foco de actividad que los trasformaba y que sacaba de +ellos productos nuevos y exquisitos? Los mismos fenómenos de la +naturaleza se ofrecen á los ojos de los brutos animales que á los de +Kepler ó de Newton; sin embargo lo que para aquellos no sale de la +esfera de las impresiones sensibles, se convierte para estos en un +manantial de teorías admirables. + +[145.] El ser activo contiene virtualmente las perfecciones que debe +adquirir; es comparable á un gérmen en que se halla el árbol colosal y +cuyo desarrollo depende de las circunstancias del terreno y del clima; +por el contrario el ser inactivo nada se puede dar á sí propio, tiene +un estado y lo conserva hasta que un agente se lo muda; y á su vez +permanece en el nuevo hasta que otra accion que tambien le viene de +fuera, se lo quita y le comunica otro diferente. + +[146.] La actividad es un principio de determinaciones propias ó +ajenas; pero este principio puede obrar de dos modos: con inteligencia +ó sin ella. Cuando el ser es inteligente, su inclinacion á lo +conocido, se llama voluntad. Esta, ó se inclina necesariamente al +objeto ó nó: en el primer caso, es una espontaneidad necesaria; en el +segundo es una espontaneidad libre. La libertad pues no existe con +sola la ausencia de coaccion; ha menester tambien de la ausencia de +toda necesidad aunque sea espontánea; la voluntad ha debido poder +querer ó no querer el objeto; si esta condicion falta, no hay libre +albedrío. + +[147.] Es digno de notarse que nuestra intuicion de lo externo, se +refiere solo á lo inactivo: la extension; y que la de lo interno, se +refiere principalmente á la actividad: la conciencia. Por lo primero, +conocemos un substratum de mudanzas, pues todas parecen verificarse en +la extension; por lo segundo, no conocemos intuitivamente ningun +sujeto, sino las mudanzas mismas. La unidad del sujeto de ellos, la +probamos por raciocinio, pero no la vemos intuitivamente (Lib. IX, +Cap.^s VI, VII, IX, XI). La extension, como tal, se nos presenta +simplemente pasiva; la conciencia, como tal, es siempre activa; pues +aun en los casos en que se halla mas pasiva, como en las sensaciones, +todavia, en cuanto conciencia, encierra actividad; pues por ella, el +sujeto se da cuenta á sí propio explícita ó implícitamente, de la +afeccion experimentada. + + + + +CAPÍTULO XIV. + +SE EXAMINA SI ES POSIBLE LA ACTIVIDAD CORPÓREA. + + +[148.] Señalado el límite de nuestro conocimiento intuitivo con +respecto á la causalidad y á la actividad, resultan desvanecidos los +argumentos que puedan objetarse á la causalidad secundaria, +aprovechándose de la confusion de las ideas intuitivas con las +indeterminadas; pero falta todavía examinar si hay verdaderas causas +segundas, esto es, si se halla realmente en los seres finitos un +principio de las mudanzas propias ó ajenas. No han faltado filósofos, +y entre ellos el ilustre Malebranche, que han negado á las causas +segundas toda eficacia, reduciéndolas á meras ocasiones. El autor de +la _Investigacion de la verdad_ se adelanta á sostener que la +causalidad secundaria no solo no existe, sino que es imposible. + +[149.] Dos especies de seres se nos presentan en el universo, los +inmateriales y los corpóreos: ambas ofrecen dificultades particulares +que conviene examinar por separado. Comencemos por la materia. Se dice +que la materia es incapaz de toda actividad, que por su esencia es +indiferente para todo, que es susceptible de todo linaje de +modificaciones. Yo no alcanzo en qué se funda esta proposicion tan +general, y no veo como sea posible apoyarla ni en la razon ni en la +experiencia. + +[150.] Para sostener que la materia es completamente inactiva, de tal +suerte que hasta sea incapaz de toda actividad, seria preciso conocer +su misma esencia, y este conocimiento nos falta. ¿Con qué derecho +negamos la posibilidad de un atributo ignorando cuál es la naturaleza +del objeto á que debe pertenecer, ó no conociendo por lo menos alguna +de sus propiedades, á la cual el atributo repugne? Es verdad que +negamos á la materia la posibilidad de pensar, y aun de sentir; pero +esta negacion no es legítima, sino porque conocemos de la materia lo +bastante para dicha imposibilidad. En la materia, sea cual fuere su +esencia íntima, hay partes, y por consiguiente multiplicidad; y los +hechos de conciencia requieren necesariamente un ser uno y simple +(Lib. IX). + +No sucede lo mismo con respecto á la actividad; esta cuando no nos +ofrece la idea intuitiva de conciencia, nos presenta solamente el +concepto indeterminado de un principio de mudanzas propias ó ajenas; +lo cual no es contradictorio con la idea de multiplicidad. Fínjase que +en los cuerpos que se mueven, hay una verdadera actividad, realmente +productiva del movimiento en los otros; no hay ninguna contradiccion +en que dicha actividad se halle distribuida entre las diferentes +partes del cuerpo, las cuales en el momento del choque, produzcan su +efecto respectivo causando el movimiento á las partes del otro cuerpo +con las que se han puesto en contacto. + +[151.] Tenemos pues que examinada la cuestion _à priori_, ó por la +idea misma del cuerpo, no hallamos ninguna razon para negarle la +posibilidad de ser activo. Es verdad que la extension de los cuerpos +en cuanto tal, se nos ofrece como una cosa muerta, indiferente á todas +las figuras y á todos los movimientos sin que descubramos en ella +ningun principio de actividad (Cap. XIII); mas para que esto pueda +probar algo, seria necesario suponer que la esencia de los cuerpos +consiste en la misma extension, y que esta no tiene mas de lo que +ofrece á nuestros sentidos, sin que encierre nada en que pueda +fundarse su actividad. Lo primero es una opinion, pero destituida de +todo fundamento; lo segundo, no puede ser demostrado nunca, pues que +se escapa á toda observacion, y no puede ser objeto de investigaciones +_à priori_. + +[152.] ¿Cómo podrá probarse que la esencia de los cuerpos consista en +la extension? (Lib. III). Lo que nosotros podemos decir es que la +experimentamos, y que toda la naturaleza corpórea se nos ofrece bajo +la forma de extensa: en pasando de este punto afirmamos sin ningun +fundamento, sustituimos á la realidad un juego de nuestra fantasía. La +esencia de una cosa es aquello que la constituye lo que es; aquello +que le sirve de fondo íntimo, siendo la raíz de sus propiedades; +¿quién nos ha dicho que conocemos ese fondo, esa raíz en los objetos +corpóreos? Nosotros no sentimos nada que no sea extenso, es verdad; no +concebimos á qué se reduce el cuerpo en faltándole la extension; +tambien es verdad; pero de esto solo se deduce que la extension es una +forma bajo la cual se presentan los cuerpos á nuestros sentidos, que +esta forma es una condicion necesaria para que pueda ser afectada +nuestra sensibilidad; pero nó que la forma sea la misma esencia de la +cosa; nó que en la cosa no haya algo mas íntimo en que radique la +forma misma. + +[153.] Si la esencia de los cuerpos consistiese en la extension tal +como se ofrece á nuestros sentidos, habiendo igualdad de extension +habria igualdad de esencia; las esencias de los cuerpos estarian +sujetas á medida como lo están las dimensiones: dos globos de +diámetros enteramente iguales serian dos cuerpos esencialmente +iguales; á esto se opone la experiencia y hasta el sentido comun. Se +nos dirá que no basta la pura dimension en cuanto sujeta á medida, +para formar igualdad de esencias; sino que es necesaria la igualdad de +naturaleza de extension de ambos cuerpos; pero yo preguntaré qué +significa _naturaleza_ de extension? Si la palabra _naturaleza_ no ha +de ser aquí una palabra sin sentido, deberá significar algo distinto +de la extension en cuanto sometida á nuestra sensibilidad; en cuyo +caso inferiré que así como para diversificar las esencias de los +cuerpos se finge algo que no se encierra en la extension en cuanto +sujeta á la intuicion sensible, tambien se podrá fingir algo que sea +capaz de actividad, y que por consiguiente ofrezca á nuestro +entendimiento una idea accesoria que vivifique por decirlo así ese +fondo muerto que hallamos en la extension, considerada como simple +objeto de las ideas puramente geométricas. + +[154.] La experiencia es incapaz de demostrarnos la imposibilidad de +que los cuerpos sean activos. La inaccion absoluta no puede +afectarnos, y de consiguiente no podemos conocerla por experiencia. Lo +que podemos experimentar es la accion ó sea el ejercicio de la +actividad; pero la inaccion ó sea el estado de una cosa absolutamente +inactiva, no puede ser objeto de experiencia: esto es contradictorio. + + + + +CAPÍTULO XV. + +CONJETURAS SOBRE LA EXISTENCIA DE LA ACTIVIDAD CORPÓREA. + + +[155.] Ateniéndonos á la experiencia, lejos de que debamos inferir la +inercia absoluta de los cuerpos, nos hallamos inclinados á creer que +están dotados de actividad. Aunque los sentidos no nos ofrezcan la +intuicion de ninguna actividad corpórea, nos presentan no obstante una +continua serie de mudanzas, con un órden fijo en los fenómenos del +mundo corpóreo; y si algo valen para inferir la verdadera actividad de +unos sobre otros, la coincidencia de sus relaciones en el espacio y en +el tiempo, la constante sucesion con que vemos que los unos vienen +despues de los otros, la invariable experiencia de que para que se +sigan los unos basta poner los otros; es necesario que admitamos en +los cuerpos verdadera actividad. Esta razon, valga lo que valiere en +el tribunal de la metafísica, ha sido en todos tiempos bastante +poderosa para convencer á la generalidad de los hombres, y así es que +el negar á los cuerpos el carácter de activos se halla en oposicion +con el sentido comun. + +[156.] Si atendemos á las relaciones que tenemos con el mundo +corpóreo, todo nos induce á creer que hay en los cuerpos verdadera +actividad. Sea cual fuere nuestra ignorancia sobre el modo con que son +producidas en nosotros las sensaciones, lo cierto es que las +experimentamos en presencia de los cuerpos, que están ligadas con +estos por relaciones de espacio y tiempo en un órden fijo y constante, +que nos autoriza para pronosticar con toda seguridad lo que debe +suceder en nuestros sentidos, si tales ó cuales cuerpos son puestos en +relacion con nuestros órganos. La idea de actividad nos ofrece la de +un principio de mudanzas en otros seres; los cuerpos las están +produciendo de continuo en nosotros, real ó aparentemente. El +ejercicio de las facultades sensitivas, implica una comunicacion con +los seres corpóreos; y en esta comunicacion el ser sensitivo recibe de +los cuerpos una multitud de impresiones, que le hacen sufrir continuas +mudanzas. + +[157.] Se dice que la experiencia enseña que los cuerpos son +indiferentes para el reposo ó el movimiento; y se asienta como cosa +indudable en los preámbulos de algunas obras de física que un cuerpo +puesto en quietud permaneceria en el mismo estado por toda la +eternidad, y que puesto en movimiento se moveria tambien por toda la +eternidad en línea recta y siempre con la misma velocidad que +recibiera desde un principio. No sé cómo se han podido conocer por +experiencia semejantes proposiciones; yo sostengo que no solo no se +han podido conocer, sino que la experiencia parece indicar todo lo +contrario. + +[158.] ¿Dónde se ha encontrado jamás un cuerpo indiferente para el +movimiento ó el reposo? En todos los terrestres hallamos una tendencia +al movimiento, cuando nó de otra clase, de gravitacion hácia el centro +de la tierra. Los celestes que hemos podido observar, están todos en +movimiento; y el cálculo de acuerdo con la experiencia nos los +manifiesta sometidos á la atraccion universal: ¿dónde está la +indiferencia para el reposo ó el movimiento, atestiguada por la +experiencia? Mas bien deberemos decir que la experiencia nos atestigua +una inclinacion general de los cuerpos hácia el movimiento. + +[159.] Se nos objetará tal vez que esta inclinacion no dimana de +ninguna actividad de los cuerpos, sino que es un simple efecto de una +ley del Criador. Sea en buen hora; pero al menos no se diga que la +experiencia nos presenta los cuerpos como indiferentes para el +movimiento y el reposo; si se quiere, explíquese el movimiento sin +actividad, sosténgase que no hay actividad, no obstante las +apariencias _experimentales_; pero no se diga que estas apariencias +demuestran la falta de actividad. + +[160.] Si pongo sobre mi bufete un cuerpo, permanece en reposo, y allí +le encuentro al dia siguiente y le encontraré á la vuelta de muchos +años. El cuerpo sin embargo, no está indiferente para el movimiento ó +el reposo; allí se está quieto, pero va ejerciendo continuamente su +actividad; así lo muestra su presion sobre el bufete que le sustenta. +Este ejercicio es incesante, se le experimenta en todos los momentos, +como lo prueba el que si se le quiere levantar ofrece resistencia, si +se aparta el bufete se cae, si se le pone la mano debajo la comprime, +y hace cambiar de forma los cuerpos blandos sobre que pesa. + +[161.] El decir que la atraccion del centro de la tierra obra sobre el +cuerpo, no prueba nada contra la actividad corpórea, antes bien la +confirma; pues que este centro es otro cuerpo, y así quitando la +actividad al uno la damos al otro. Además segun todas las +observaciones, la atraccion es recíproca, y por consiguiente la +actividad atraente se halla repartida entre todos los cuerpos. + +[162.] El mundo corpóreo, lejos de ofrecernos una masa inerte, nos +presenta mas bien la apariencia de una actividad que desplega fuerzas +colosales. Colosal es la masa de los cuerpos que se mueven por los +espacios; colosal es la órbita que describen; colosal la velocidad con +que la recorren; colosal la influencia, al menos aparente, que ejercen +los unos sobre los otros; colosal la distancia al través de la cual se +ponen en comunicacion. ¿Donde está la falta de actividad atestiguada +por la experiencia? Raudales de luz inundan los espacios produciendo +en los seres sensitivos los admirables fenómenos de la vision; +raudales de calórico se extienden en todas direcciones y llevan por +todas partes el movimiento y la vida; ¿dónde está la falta de +actividad atestiguada por la experiencia? La vegetación que cubre +nuestro globo, los fenómenos de la vida que experimentamos en nosotros +mismos y en esa muchedumbre de animales que nos rodean, ¿no han +menester de un continuo movimiento de la materia, de un flujo y +reflujo por decirlo así, de acciones y reacciones que los cuerpos +ejercen los unos sobre los otros, en la realidad ó en la apariencia? +Los fenómenos de la electricidad, del magnetismo, del galvanismo ¿no +nos ofrecen mas bien principios de mucha actividad, orígen de +movimiento donde quiera que se hallen, que no objetos indiferentes +para el movimiento ó para el reposo? Las ideas de actividad, de +fuerza, de impulso, nos han sido sugeridas no solo por nuestra +actividad interna, sino tambien por la experiencia del mundo corpóreo +que desplega á nuestros ojos bajo leyes constantes, una continua +variedad de escenas magníficas, cuyo orígen parece indicar un fondo de +actividad incalculable. + +[163]. Véase pues cuán sin fundamento se apela á la experiencia para +combatir la existencia de una causalidad corpórea, y cuánto mas +acordes van con dicha experiencia los filósofos que otorgan á los +mismos cuerpos una actividad verdadera. Al señalar los límites de +nuestra intuicion en lo tocante á la causalidad y actividad en sí +mismas (Cap.^s XI y XIII) he dicho lo bastante para que no se crea que +juzgo posible el demostrar metafísicamente la existencia de actividad +en el mundo corpóreo; pero no puedo menos de insistir en que si algo +vale en favor de la causalidad la relacion constante de los fenómenos +en el espacio y en el tiempo, si algo vale la sucesion invariable de +unas cosas despues de otras; es preciso inclinarse á la opinion de que +hay en los cuerpos verdadera actividad: que en un órden secundario se +halla en los unos la razon de las mudanzas en los otros; y que por +consiguiente hay en el mundo corpóreo un encadenamiento de causas +segundas hasta llegar á la primera donde está el orígen y la razon de +todo. + + + + +CAPÍTULO XVI. + +CAUSALIDAD INTERNA. + + +[164.] La conciencia nos atestigua que hay en nosotros una verdadera +facultad productiva de ciertos fenómenos internos. Es indudable que +concentrando la atencion por medio de un acto libre de la voluntad, +experimentamos una produccion de imágenes y de ideas. Las obras de +imaginacion, son una muestra irrecusable de nuestra actividad interna. +Las sensaciones nos suministran los materiales en bruto; pero con +ellos levanta la fantasía edificios admirables. Aquella nueva forma +¿quién se la ha dado sino nosotros mismos? Preciso es confesar que si +carecemos absolutamente de actividad, la naturaleza nos alucina +completamente, haciéndonos creer que somos muy activos. + +Los simples recuerdos nos ofrecen otra muestra de verdadera actividad. +Nos proponemos pensar en un país que hemos visto detenidamente, y +deseamos recordar sus pormenores: al imperio de la voluntad la +imaginacion se excita y va desplegando á nuestra intuicion las escenas +que viéramos en otro tiempo. Se dirá que estas imágenes ya existian y +que solo ha sido necesario despertarlas, pero no se puede negar que no +existian en acto pues que no teníamos de ellas conciencia actual; y +que para lograr su reaparicion ha sino necesario y _suficiente_ el +imperio de nuestra voluntad. Esta presencia nueva algo añade á su +estado habitual; pues bien, ese algo se ha producido dentro de +nosotros, con solo quererlo. + +Es verdad que no conocemos el _modo_ de esta produccion; pero lo +cierto es que la conciencia nos asegura de que sigue inmediatamente á +un acto de nuestra voluntad: y que por tanto tenemos cuando menos un +vehemente indicio, de que con respecto á esas imágenes, hay en +nosotros una fuerza productiva del tránsito de su estado habitual al +actual. Lo mismo se puede decir de todos los recuerdos; y si bien +experimentamos con harta frecuencia que no podemos recordar todo lo +que queremos, esto solo prueba que nuestras facultades activas son +limitadas por ciertas condiciones de que no se pueden libertar. + +[165.] Prescindiendo de los recuerdos ¿quién no ha experimentado la +elaboracion de conceptos al meditar sobre una materia? ¿Nuestras ideas +son las mismas cuando comenzamos á reflexionar sobre un objeto, que +cuando hemos meditado sobre él durante largas horas? nó ciertamente. Á +veces no hemos recogido ningun dato nuevo, no hemos leido ningun libro +ni oido ninguna observacion que nos pudiera ilustrar, y sin embargo +por sola la fuerza de la reflexion propia, nos hemos formado ideas +claras y distintas, cuando antes solo las teníamos confusas. Con decir +que las nuevas ideas son el resultado de otras que se hallaban ya en +nuestro espíritu no se prueba que no haya en el entendimiento +verdadera actividad; porque este resultado, sea cual fuere su orígen, +es siempre una cosa nueva; produce en el alma un nuevo estado; porque +ahora sabe perfectamente lo que antes ignoraba del todo, ó conocia muy +en confuso. En una curva la relacion de la subsecante á la secante, y +la de la subtangente á la tangente son ideas geométricas que se hallan +al alcance de los entendimientos mas comunes; así como la semejanza de +los triángulos que se pueden excogitar para comparar unas líneas con +otras, y la aproximacion sucesiva con que la subsecante se acerca á la +subtangente, y la secante á la tangente; pero de aquí á reducir todos +estos elementos á un punto de donde brota con vivísima luz la +admirable teoría del cálculo infinitesimal, hay una distancia inmensa; +¿se dirá que los genios que salvaron esta distancia, no pensaron nada +nuevo, porque tenian en sí los elementos de cuya combinacion resulta +la teoría? + +[166.] Si en algunos fenómenos se ve con toda claridad la actividad +productiva, es ciertamente en los actos de la voluntad libre: ¿á qué +se reduce la libertad, si el alma no produce sus voliciones? Si estas +no son mas que fenómenos producidos por otro ser, y en los cuales el +alma no tiene otra parte que el ser sujeto de los mismos, la libertad +no significa nada. Es hasta contradictorio el decir que el alma sea +libre, y negarle al mismo tiempo que sea el principio de sus +determinaciones. + +[167.] La simple inteligencia, hasta la mera sensibilidad, y en +general todo fenómeno que implica conciencia, parece ser el ejercicio +de una actividad; y en este sentido llevo explicado (Cap. XII) que +tenemos intuicion de la actividad interna. Si entender, si querer, si +el tener conciencia de que se siente, no son _acciones_, no sé dónde +podremos hallar el tipo de una verdadera accion. El percibir una cosa; +el quererla; el acto imperativo de la voluntad para emplear los medios +que puedan proporcionárnosla son indudablemente acciones: y la accion +es el ejercicio de la actividad. La idea de la vida nos representa la +actividad en su grado mas perfecto; y entre los fenómenos vitales, los +mas perfectos son los que implican conciencia; si á estos no los +llamamos acciones, es preciso decir que no tenemos ninguna idea de +accion ni actividad. + +Aunque no conozcamos el _modo_ de la produccion, tenemos conciencia de +esta produccion; tenemos intuicion de la accion en sí misma. Cuando +vemos un movimiento corpóreo, vemos una modificacion pasiva; pero +cuando experimentamos en nosotros los fenómenos de conciencia, vemos +una accion, y por consiguiente tenemos intuicion del ejercicio de +nuestra actividad. + +[168.] Aquí se ofrece una objecion. Si los fenómenos internos, son +verdaderamente acciones, ¿cómo es que con tanta frecuencia, son +independientes de nuestra voluntad? Sufrimos dolores, á pesar nuestro; +nos ocupan ideas que quisiéramos desechar; nos ocurren á veces +pensamientos con una instantaneidad y espontaneidad, que mas bien +parecen inspiraciones que fruto de nuestro trabajo; en casos +semejantes, ¿dónde está la actividad? ¿No deberemos decir que estos +fenómenos son puramente pasivos? + +[169.] Esta objecion á primera vista tan concluyente, no prueba nada +contra la actividad interna. En primer lugar, podria responderse que +el estar el alma pasiva en algunos casos, no prueba que lo esté en +todos; y que para afirmar la existencia de la actividad interna, nos +basta que haya ciertos fenómenos producidos por ella. Pero ni siquiera +es necesario conceder que la actividad no se encuentra en los casos +que nos recuerda la objecion; pues que examinándolos á fondo se +descubre que aun en ellos, el alma ejerce verdadera actividad. + +El nervio de la dificultad consiste en que aparecen en nuestro +interior algunos fenómenos sin el curso de nuestra voluntad, y á veces +á pesar de ella; mas esto solo nos conduce á inferir que hay en +nuestra alma funciones independientes del libre albedrío, sin +obligarnos á creer que estas funciones no sean activas. Con esta +observacion se desvanece la dificultad. Hay en nuestro interior +fenómenos que nosotros no hemos querido, antes que apareciesen, ni +despues; es verdad; luego hay en nuestro interior fenómenos en que el +alma está puramente pasiva; lo niego. La consecuencia es ilegítima; lo +único que se puede inferir es que hay en nuestra alma fenómenos para +cuya aparicion ó conservacion no es necesario el concurso de nuestra +voluntad. + +Una cosa semejante experimentamos con respecto al cuerpo: hay +funciones que se ejercen independientemente de nuestro libre albedrío, +como la circulacion de la sangre, la respiracion, la digestion, la +asimilacion de los alimentos, la transpiracion y otras semejantes; +pero las hay tambien que no se ejercen sino por el imperio de la +voluntad, como el comer, el andar, y en general todo lo que se refiere +al movimiento y posiciones de los miembros. ¿Quién prohibe pues que +suceda en el alma una cosa semejante, y que haya facultades activas +que se desenvuelvan, y produzcan varios fenómenos sin el concurso de +la voluntad. + +No creo que se pueda replicar nada á esta solucion; sin embargo, +todavía me propongo ampliarla con algunas observaciones sobre el +carácter de los fenómenos en que se quiere suponer que nuestra alma +está puramente pasiva. + +[170.] Se habla en la objecion de sensaciones dolorosas, las cuales +efectivamente presentan un caso en que al parecer la actividad no +existe de ningun modo. ¿Quién podria afirmar que un hombre á quien se +le aplica un hierro candente, y que experimenta dolores atroces, +ejerce en aquello mismo la actividad de su alma? ¿no es mas conforme á +razon, el decir que el alma se halla puramente pasiva, y en un estado +muy semejante al de un cuerpo que se comprime por la presion de otro +cuerpo? Actividad, si alguna se ejerce en semejantes casos, es mas +bien de reaccion contra la sensacion dolorosa. Si bien se reflexiona, +en estas observaciones no hay ninguna dificultad cuya solucion no se +halle en lo que acabo de exponer en el párrafo anterior. Convengo en +que la sensacion dolorosa no depende de la libre voluntad del que la +sufre, y que la accion libre de este se ejerce contra la misma +sensacion; pero esto no quita que haya en el alma una verdadera +actividad en el mero hecho de sentir, y sí únicamente que el ejercicio +de esta actividad se halla sometido á condiciones necesarias, las +cuales cuando existen, son mas poderosas para el desarrollo de ella, +que no lo es nuestra voluntad para impedirle. Nada mas cierto que el +desarrollo de ciertas facultades activas, independientemente de +nuestro libre albedrío: ¿qué cosa mas activa que las pasiones +vehementes? y sin embargo, muchas veces nos es imposible dejar de +sentirlas; y es necesario todo el imperio de la voluntad libre, para +que no traspasen los límites de la razon. + +[171.] La sensacion en sí misma, no puede ser toda pasiva; y los que +sostienen esta opinion manifiestan haber meditado poco sobre los +hechos de conciencia. Estos hechos son esencialmente individuales; y +en cuanto hechos de conciencia, son absolutamente incomunicables. Otro +puede experimentar un dolor muy parecido y aun igual al que yo siento; +pero no puede experimentar el mismo dolor _numéricamente_ considerado; +porque mi dolor es tan esencialmente mio, que si no es mio no existe. +Luego el dolor no puede serme comunicado como una entidad individual; +y para producirle en mí, lo único que se puede hacer es excitar mi +fuerza sensitiva para que lo experimente. + +Esta observacion manifiesta que las sensaciones no pueden ser hechos +meramente pasivos. La modificacion pasiva es _recibida_ toda; el +sujeto paciente _no hace_ nada. Desde el momento que el sujeto tiene +en sí algun principio de su modificacion, no es puramente pasivo. La +sensacion no puede ser _recibida_ toda; debe _nacer_ en el sujeto +sensitivo, por tal ó cual influencia, con tal ó cual ocasion; pero el +ser que la experimenta ha de contener un principio de su propia +experiencia, de lo contrario es un ser _sin vida_; no puede sentir. + +[172.] En la objecion se habla de sensaciones dolorosas como si su +necesidad fuera una excepcion de la regla general; pero es de notar +que no hay aquí excepcion ninguna, y que todas las sensaciones, sean +gratas ó ingratas, son necesarias igualmente, con tal que nuestras +facultades sensitivas se hallen bajo condiciones en que pueden +desplegarse. Tan necesario es el sentir dolor en la mano si me aplican +á ella un carbon encendido, como la vista de un cuadro halagüeño, si +me lo ponen delante de los ojos. + +[173.] La espontaneidad de los fenómenos internos, en el órden +intelectual puro, ó en el de la imaginacion ó sentimiento, confirma la +existencia de una actividad independiente de nuestro libre albedrío, y +de ningun modo indica que semejantes fenómenos sean puramente pasivos. + +Aquí es de notar una circunstancia importante. El ejercicio de las +funciones del alma está ligado con los fenómenos de la organizacion. +La experiencia enseña que segun la disposicion del cuerpo, el espíritu +se siente con mas ó menos actividad: es una verdad conocida de muy +antiguo que ciertos licores generosos tienen su fuerza inspiradora. El +estado de la digestion causa sueños pesados y abruma la fantasía con +apariciones espantosas; la fiebre exalta la imaginacion ó la abate; á +veces produce un aumento de fuerzas intelectuales, á veces causa un +estupor en que la inteligencia se extingue. Estos fenómenos cuando se +presentan en su grado mas alto, como sucede en una fuerte perturbacion +de las funciones orgánicas, ofrecen mas cuerpo á la observacion: pero +esto mismo indica que antes de llegar al extremo hay una extensa +escala; de suerte que algunos fenómenos cuya aparicion espontánea nos +parece inexplicable, dependerán quizás de ciertas condiciones +desconocidas á que se hallara sometida nuestra organizacion. Sea cual +fuere la opinion que se adopte sobre la igualdad ó desigualdad de las +almas humanas, nadie duda de que las diferencias en la organizacion +pueden influir en el talento y en la índole; y que ciertos espíritus +de facultades extraordinarias deben una parte de sus dotes á una +organizacion privilegiada. + +De estas consideraciones se infiere que lo que se llama, espontaneidad +del alma, y que tanto llama la atencion de algunos filósofos modernos, +es un fenómeno muy generalmente conocido, que ni destruye la actividad +interna ni nos dice nada nuevo sobre el carácter de esta actividad. + +Es cierto que hay en nuestra alma ciertos fenómenos independientes del +libre albedrío; pero tambien es indudable que la presencia de ellos es +á veces inesperada y repentina, porque nos son desconocidas las +condiciones de organizacion con las cuales se encuentra ligada. Esto, +si bien se considera, no es mas que extender á mayor número de casos, +lo mismo que observamos frecuentemente en los hechos psicológicos, +efectos de causas morbosas; y que además experimentamos constantemente +en las sensaciones. ¿Qué es una sensacion, sino una aparicion +repentina de un fenómeno en nuestra alma, por efecto de una alteracion +del estado de los órganos? + +[174.] No quiero decir con esto que todos los pensamientos +espontáneos, y en general todos los fenómenos que aparecen +repentinamente en nuestro interior sin preparacion conocida, nazcan de +las afecciones de la organizacion; solo he querido recordar un hecho +fisiológico y psicológico, cuyo olvido puede producir divagaciones +inútiles, y hasta perjudiciales. Al leer las obras de algunos +filósofos modernos que tratan de este punto, parece que se proponen +allanar el camino para sostener luego que la razon individual no es +mas que un fenómeno de la razon universal y absoluta; y que las +inspiraciones, y en general todos los fenómenos espontáneos +independientes de nuestro libre albedrío, son indicios de que la razon +absoluta se aparece á sí misma en la razon humana; que lo que llamamos +nuestro yo, es una modificacion del ser absoluto; y que la +personalidad de nuestros seres no es mas que una fase de la razon +absoluta é impersonal. + +[175.] Lo que se llama la espontaneidad, la intuicion de los tiempos +primitivos, no puede ser otra cosa á los ojos de la razon y de la +crítica, que la primitiva enseñanza que recibió de Dios el linaje +humano; todo cuanto dicen en contra algunos filósofos modernos, es una +repeticion, bien que algo disfrazada, de los sofismas de los +incrédulos de todas épocas, presentados bajo engañosas galas por +hombres que abusan de su talento. Léanse con reflexion los escritos á +que aludimos, despójeselos de algunas palabras altisonantes y +enigmáticas, y no se encontrará en ellos nada que no dijeran á su modo +Lucrecio y Voltaire. + + + + +CAPÍTULO XVII. + +ACLARACIONES SOBRE LA ESPONTANEIDAD. + + +[176.] Nada mas fácil que escribir algunas páginas brillantes sobre el +fenómeno de la espontaneidad: el genio de los poetas, de los artistas, +de los grandes capitanes de todos los siglos; los tiempos fabulosos y +los heróicos; el misticismo; las religiones, todo lo aprovechan +algunos filósofos de nuestros dias, para escribir trozos, que ni son +de filosofía, ni de historia, ni de poesía; y que solo deben mirarse +como raudales de palabras, relumbrantes y sonoras, que escritores de +fantasía galana y facundia inagotable derraman sobre el abrumado +entendimiento del cándido lector. Y bien ¿á qué se reduce esa +espontaneidad, esa inspiracion de que tanto se nos habla? Fijemos las +ideas, consignando y clasificando los hechos. + +[177.] La razon propiamente dicha, no se desplega en el espíritu +humano completamente aislado de otros espíritus; y no bastan á +despertarla los espectáculos de la naturaleza. La estupidez de los +niños encontrados en los bosques, y la escasa inteligencia de los +sordo-mudos, son irrecusable prueba de esta verdad. + +[178.] El espíritu humano puesto en comunicacion con otros espíritus, +experimenta un desarrollo en parte espontáneo y directo, en parte +laborioso y reflexivo. Este es otro hecho que sentimos todos en +nosotros mismos. Los espíritus á proporcion de que sus cualidades son +mas aventajadas, se desenvuelven con mas espontaneidad. + +[179.] De los pensamientos que nos ocurren repentinamente y que nos +parecen puramente espontáneos, no pocos son reminiscencias mas ó menos +fieles de lo que hemos leido, ú oido, ó reflexionado anteriormente; y +por consiguiente dimanan de un hecho _preparatorio_, del cual no nos +acordamos. Así se explica, por qué la inventiva en todos géneros se +perfecciona con el trabajo. + +[180.] Como en el desarrollo de las facultades del alma, ejerce +poderosa influencia la organizacion de nuestro cuerpo, podemos decir +que la espontaneidad de algunos fenómenos internos, está ligada con +ciertas alteraciones de nuestra organizacion. + +[181.] No hay ninguna dificultad _filosófica_ en admitir una +comunicacion _inmediata_ de nuestro espíritu con otro espíritu +superior; y por consiguiente tampoco la hay en conceder que algunos +fenómenos internos espontáneos, nacen de la influencia directa que +dicho espíritu superior ejerce sobre el nuestro. + +[182.] El género humano no ha tenido primitivamente un desarrollo +espontáneo, independiente de la accion del Criador; la filosofía nos +indica la necesidad de una enseñanza primitiva, sin la cual el +espíritu humano no habria salido jamás de un estado de embrutecimiento +y estupidez. Esta última observacion merece algunas aclaraciones. + +[183.] La religion nos atestigua una instruccion y educacion +primitivas del linaje humano, hechas por el mismo Dios en la persona +del primer hombre: esto es altamente conforme á la enseñanza de la +razon y de la experiencia. + +Nuestro espíritu posee innumerables gérmenes, pero es preciso que una +causa externa los desarrolle. Un hombre enteramente solo desde su +niñez, ¿qué seria? poco mas que un bruto: la piedra preciosa estaria +cubierta con tierra grosera, que no la dejaria brillar. + +La palabra no produce ni puede producir la idea; esto es cierto; la +razon de las ideas no está en el lenguaje; la razon del lenguaje está +en las ideas. La palabra es un signo: y no se significa lo que no se +concibe. Pero este signo, este instrumento, es de un uso maravilloso: +las palabras son al entendimiento lo que las ruedas á la potencia de +una máquina; la potencia le da el movimiento, pero la máquina no +andaria sin las ruedas. Faltando la palabra, la inteligencia podria +tener algun movimiento; pero muy lento, muy imperfecto, muy pesado. + +[184.] La Biblia nos presenta al hombre hablando luego de criado: el +lenguaje le fué pues enseñado por Dios. Este es otro hecho admirable +que la razon confirma plenamente. El hombre no puede inventar el +lenguaje. Esta invencion excede á cuantas se pueden imaginar ¿y se +quiere atribuirla á hombres tan estúpidos como son los que carecen del +lenguaje? Menos extraño seria que un hotentote inventara de repente el +cálculo infinitesimal. + +[185.] El hombre mas rudo que sabe una lengua, posee un tesoro de +ideas mayor de lo que se cree. En el discurso mas sencillo se +encuentran muchas ideas físicas, metafísicas y morales. En el grado +mas ínfimo del estado social, se oyen discursos semejantes al +siguiente: «no he querido perseguir mas lejos la fiera, por temor de +que irritada, no hiciese daño.» Aquí hay las ideas de tiempo, de acto +de voluntad, de accion, de continuidad, de espacio, de causalidad, de +analogía, de fin y de moral. + + Tiempo pasado = no _he_ + Idea de acto de voluntad = _querido_, + Accion =_perseguir_. + Continuidad = _mas_, + Espacio = _lejos_. + Analogía = _irritada_. + +Pues que por la irritacion observada en otros casos, se infiere la del +presente; y además se conoce la irritacion, por lo que nos sucede +cuando nos molestan. + + Motivo y fin = _por temor de que_ irritada etc, etc. + Causalidad = no _hiciese daño_. + Moralidad = el _no dañar á otros_. + +[186.] La ciencia va descubriendo la afinidad de las lenguas, +encontrándolas reunidas en grandes centros: las lenguas de los +salvajes no son elementos, sino fragmentos: no son la palabra +balbuciente de la infancia, sino la pronunciacion torpe y extravagante +de la degradacion y embriaguez. + +[187.] La palabra no puede producir en el espíritu la idea de una +sensacion que no tenga: todos los discursos del mundo no darian la +idea de color á un ciego de nacimiento. Mucho menos podrán resultar de +la palabra las ideas puras, distintas de toda sensacion; y esto es una +razon poderosa en favor de las ideas innatas. + +[188.] Las ideas de unidad, número, tiempo, causalidad, expresan cosas +no sensibles; luego no pueden ser producidas en nosotros por ninguna +representacion sensible expresada por palabras. Sin embargo, estas +ideas existen en nosotros como gérmenes susceptibles de un gran +desarrollo; primero por la experiencia de los sentidos, y luego por la +reflexion. El niño que habiendo acercado su mano á la lumbre se quema, +comienza á percibir la relacion de causalidad, que luego generaliza y +depura. Las grandes ideas de Leibnitz sobre la causalidad, eran la +idea de un Leibnitz niño. La diferencia estaba en el desarrollo. Así +la organizacion de la colosal encina, se halla bajo la corteza de la +bellota. + +Unos han dicho que el entendimiento del hombre era como una tabla rasa +en que nada hay escrito; otros que era un libro que bastaba abrir para +leer; yo creo que se podria comparar á uno de esos papeles escritos +con tinta incolorada, que parecen blancos hasta que una friccion de un +líquido misterioso hace salir los caractéres negros. El líquido mágico +es la instruccion y la educacion. + +[189.] Yo quisiera que se me mostrara un pueblo que por sí solo haya +salido del estado salvaje, ni aun del bárbaro. Todas las +civilizaciones que se conocen están subordinadas unas á otras por una +cadena no interrumpida. La civilizacion europea debe mucho al +cristianismo, y algo á la romana; la romana á la griega; la griega á +la egipciaca; la egipciaca á la oriental; y allí se encuentra un velo +que con nada se levanta, sino con los primeros capítulos del Génesis. + +[190.] Para conocer al espíritu humano es preciso estudiar la historia +de la humanidad: quien aisla demasiado los objetos corre peligro de +mutilarlos; por esta razon se han escrito tantas frivolidades +ideológicas que han pasado por investigaciones profundas, no obstante +que distaban tanto de la verdadera metafísica como el arte de disponer +simétricamente un museo, de la ciencia del naturalista. + +[191.] Si se defienden las ideas innatas, tampoco se puede negar á +nuestro entendimiento una fuerza para componer otras nuevas, á medida +que los objetos, y sobre todo la locucion, le excitan á ello; de lo +contrario seria menester decir que nada aprendemos ni podemos +aprender, y que lo tenemos ya todo de antemano en nuestro espíritu, +como escrito en un libro. Nuestro entendimiento parece una caja donde +hay todos los caractéres; mas para decir algo, ha menester de la mano +del cajista. + +Esta imágen de los caractéres de imprenta me recuerda un hecho +ideológico que importa consignar: hablo del escasísimo número de ideas +que hay en nuestra mente, y de la asombrosa variedad de combinaciones +á que se prestan. Cuanto hay en el órden intelectual, se puede +encerrar en las categorías; las que, ora se adopten las de +Aristóteles, ora las de Kant, ú otro cualquiera, siempre se reducen á +muy pocas. Cada idea de esas que se pudieran llamar matrices, se +parece á un rayo de luz que pasando sucesivamente por innumerables +prismas, y reflejando en muchos espejos, presentase infinita variedad +de colores, matices y figuras. + +Como nuestro pensamiento se reduce casi todo á la combinacion, y esta +puede hacerse de tantas maneras, es singular la comunidad necesaria +que en las combinaciones fundamentales tienen todos los espíritus. En +los puntos secundarios hay divergencia; mas nó en lo principal. Esto +prueba que la razon humana, en su existencia y en su desarrollo, +depende de una inteligencia infinita causa de todos los espíritus, y +maestra de todos ellos. + +[192.] En apartándose de estas doctrinas, tan acordes con la filosofía +y la historia, la espontaneidad, ya sea del hombre, ya sea del linaje +humano, ó no significa nada, ó expresa las vagas y absurdas teorías +del panteismo idealista. + + + + +CAPÍTULO XVIII. + +CAUSALIDAD FINAL. MORALIDAD. + + +[193.] Los seres activos que obran por conocimiento, necesitan tener, +á mas de su actividad eficiente, un principio moral de sus +determinaciones. Para querer, no basta la sola facultad de querer, es +necesario conocer lo que se quiere; pues nada es querido sin ser +conocido. Esto da orígen á la _causalidad final_, esencialmente +distinta de la eficiente, y que solo tiene lugar en los seres dotados +de inteligencia. + +[194.] Recordando lo que se ha dicho (Cap. X) podemos notar que las +causas finales forman una serie distinta de las eficientes; y que lo +que en estas es accion física, es en aquellas influencia moral. En la +pintura de un cuadro, la serie de la causalidad eficiente, es esta: el +pincel, la mano, los músculos, los espíritus animales, el imperio de +la voluntad. Con esta serie, siempre necesaria para que el cuadro se +pinte, se pueden combinar diferentes series de causalidad final. El +artista puede haberse propuesto las que siguen. Lucir su ingenio y +esto para adquirir fama, y la fama para disfrutar el placer que se +experimenta con una nombradía gloriosa. Otra serie: contentar una +persona, para quien se trabaja el cuadro; y esto para que la persona +pague una cantidad de dinero; y el dinero, ó para las necesidades del +artista, ó para sus placeres. Otra: buscar en la pintura la +distraccion de una pesadumbre; y esto para conservar la salud. Es +evidente que se pueden excogitar muchas series de una influencia +puramente moral ó intelectual, series que solo concurren á la +produccion del efecto en cuanto se combinan con la serie eficiente, +influyendo en la determinacion del artista. + +[195.] Esta influencia moral puede ejercerse de dos maneras: +arrastrando necesariamente la voluntad, ó dejándola con facultad para +querer ó no querer; en el primer caso hay una espontaneidad +voluntaria, pero necesaria; en el segundo, hay una espontaneidad +libre. Todo acto libre es voluntario, mas nó todo acto voluntario es +libre. Dios quiere libremente la conservacion de las criaturas; pero +quiere necesariamente la virtud, y no puede querer la iniquidad. + +[196.] Mientras atendemos únicamente á la causalidad de eficiencia, no +hallamos mas que relaciones de causas y efectos; pero en atendiendo á +la causalidad final, se presenta un nuevo órden de ideas y de hechos: +_la moralidad_. Ante todo consignemos la existencia del hecho. + +[197.] Bien y mal, moral, inmoral, justo, injusto, derecho, deber, +obligacion, mandato, prohibicion, lícito, ilícito, virtud y vicio, hé +aquí unas palabras que todos emplean de continuo y aplican á todo el +curso de la vida, á todas las relaciones del hombre con Dios, consigo +mismo y con sus semejantes, sin ninguna duda sobre su verdadero +significado, y entendiéndose perfectamente unos á otros; cual si +hablasen de los colores, de la luz ó de otros objetos de nuestros +sentidos. Al oir la palabra lícito ó ilícito aplicada a un acto ¿quién +pregunta lo que significa? Cuando se dice este hombre es virtuoso, +aquel vicioso, ¿quién duda sobre el sentido de estas expresiones? ¿Hay +nadie que encuentre alguna dificultad en comprender lo que significan +estas otras: tiene derecho á ejecutar este acto, está obligado á +cumplir con tal circunstancia, este es su deber, ha faltado á su +deber, esto está mandado, aquello está prohibido, esto es justo, +aquello es una injusticia, esto es una virtud heróica, aquello una +maldad, un crímen? No hay ideas mas comunes, mas vulgares, corren +entre los ignorantes como entre los sabios, en los pueblos bárbaros +como en los cultos, en la juventud de las sociedades como en su +infancia y vejez, en medio de costumbres puras como de la corrupcion +mas escandalosa: expresan algo primitivo, innato en el espíritu +humano, algo indispensable á su existencia, algo de que no puede +despojarse mientras está en el ejercicio de sus facultades. Habrá mas +ó menos equivocacion ó extravagancia en la aplicacion de dichas ideas +á ciertos casos particulares; pero las ideas matrices de bueno y malo, +justo é injusto, lícito é ilícito, son las mismas en todos tiempos y +países, forman como un ambiente en que el espíritu humano respira y +vive. + +[198.] Es notable que ni aun aquellos que niegan la diferencia entre +el bien y el mal, pueden prescindir de esta diferencia. A un filósofo +que está escribiendo un tratado en que se burla de lo que él llama +_preocupaciones_ del humano linaje sobre la diferencia entre el bien y +el mal, decidle: «me parece, señor filósofo, que es V. un insigne +malvado, pues que de tal modo se propone combatir lo mas santo que hay +sobre la tierra;» y veréis como se olvida de su filosofía, y de cuanto +ha dicho sobre el _vano_ significado de las palabras virtud y vicio, y +se indigna de verse calificado de esta manera, y se defiende con +calor, y se empeña en probaros que es el hombre mas virtuoso del +mundo, y que en aquello mismo está dando repetidas pruebas de +_lealtad_, de _sinceridad_, de _honradez_. Poco importa que allá en +sus altas teorías, la honradez, la lealtad y la sinceridad sean +palabras destituidas de sentido, puesto que nada significan ni pueden +significar, en no admitiendo un órden moral; el filósofo arrostra sin +vacilar una inconsecuencia, ó mejor diremos, ni aun repara en ella: +las ideas y sentimientos morales se agitan en su alma desde el momento +que se le llama inmoral: deja de ser sofista y vuelve á ser hombre. + +[199.] La idea de este órden moral, ¿podrá ser una preocupacion que no +teniendo cosa alguna que le corresponda en la realidad, y sin +fundamento en la naturaleza humana, deba su origen á la educacion, de +suerte que hubiese sido posible que los hombres viviesen sin ideas +morales ó con otras directamente contrarias á las que ahora tenemos? +Si es preocupacion, ¿cómo es que sea general á todos los tiempos y +países? ¿quién la ha comunicado al humano linaje? ¿quién ha sido tan +hábil y tan poderoso, para lograr que la adoptasen todos los hombres? +¿cómo se ha conseguido que las pasiones, hallándose en posesion de la +libertad, renunciasen á ella, admitiendo un dique que les impide +desbordarse, recibiendo un freno que de continuo las detiene y +molesta? ¿Quién fué ese hombre extraordinario, cuya accion alcanzó á +dominar todos los tiempos y países, las costumbres mas brutales, las +pasiones mas violentas, los entendimientos mas obtusos, que pudo +difundir la idea de un órden moral por toda la faz de la tierra, no +obstante la diversidad de los climas, de las lenguas, de las +costumbres, de las necesidades, de la variedad en el estado social de +los pueblos, y que consiguió dar á esta idea del órden moral, tal +fuerza, tal consistencia, que se conserva al través de todas las +vicisitudes, á pesar de los mas profundos trastornos, entre las ruinas +de los imperios, entre las fluctuaciones y transmigraciones de la +civilizacion, permaneciendo como una columna que no pueden conmover +las impetuosas olas de la corriente de los siglos? + +No hay aquí la mano del hombre; un fenómeno de este género no nace de +combinaciones humanas; se funda en la naturaleza misma; es +indestructible porque es natural; así, y solo así, pueden explicarse +su universalidad y permanencia. + +[200.] El negar toda diferencia entre el bien y el mal, es ponerse en +abierta contradiccion con las ideas mas arraigadas en el espíritu +humano, con los sentimientos mas profundos y poderosos; todos los +sofismas del mundo no serán capaces de persuadir á nadie, incluso el +mismo sofista, que no hay ninguna diferencia intrínseca entre consolar +á un afligido y aumentar su afliccion, entre socorrer á un infortunado +y agravar su infortunio, entre agradecer un beneficio y dañar al +bienhechor, entre cumplir la promesa y faltar á ella, entre hacer +limosna y robar el bien ajeno, entre ser fiel á un amigo y hacerle +traicion, entre morir por su patria y venderla alevemente á los +enemigos, entre respetar las leyes del pudor y violarlas con descaro, +entre la sobriedad y la embriaguez, entre la templanza en todos los +actos de la vida y el desórden de las pasiones desbocadas. No hay +razon, no hay ingenio, no hay cavilacion, de ninguna especie, capaces +de borrar esta línea divisoria. El sofista discute, imagina, finge, +sutiliza, pero todo es en vano; la naturaleza está aquí: ella dice al +insensato: hasta aquí llegarás, y aquí se quebrantará el orgullo de +tus olas. + +[201.] Si no hay diferencia intrínseca entre el bien y el mal, y todo +cuanto se dice sobre la moralidad ó inmoralidad de las acciones no es +mas que un conjunto de palabra sin sentido, ó que al menos no tienen +otro que el recibido de las convenciones humanas, ¿cómo es que +mientras el justo duerme sosegado en su lecho, el malvado se agita con +el corazon destrozado por los remordimientos? ¿de dónde vienen +aquellos sentimientos de amor y de respeto que nos inspira lo que +llamamos virtud y la aversion que nos excita lo que apellidamos vicio? +El amor á los hijos, la veneracion á los padres, la fidelidad con los +amigos, la compasion por la desgracia, la gratitud hácia los +bienhechores; el horror que nos causa un padre cruel, un hijo +parricida, una esposa adúltera, un amigo desleal, un traidor á su +patria, una mano salpicada con la sangre de una víctima, la opresion +del desvalido, el desamparo del huérfano, la ingratitud con el +bienhechor; estos sentimientos, ¿no muestran mas claro que la luz del +dia, la mano del Todopoderoso esculpiendo en nuestras almas las ideas +del órden moral, y fortaleciéndolas con sentimientos que +instintivamente, aun cuando nos faltase el tiempo para reflexionar, +nos indicasen el camino que debemos seguir? + +[202.] No niego que en el exámen de los fundamentos de la moral se +tropieza con graves dificultades; convengo en que el análisis de la +ciencia del bien y del mal es uno de los puntos mas recónditos de la +filosofía; pero estas dificultades nada prueban contra la expresada +diferencia. Nadie niega la existencia de un edificio aunque no se +pueda descubrir hasta dónde llegan sus cimientos; la misma profundidad +es un indicio de su solidez, una garantía de su duracion. La +diferencia entre el bien y el mal demostrada _à priori_ por los +sentimientos mas íntimos del corazon humano, se puede evidenciar con +solo atender á los resultados que produce su existencia ó no +existencia. Admitamos el órden moral é imaginemos que todos los +hombres arreglan su conducta conforme á esta _preocupacion_. ¿Cuál es +el resultado? el mundo se convierte en un paraíso; los hombres viven +como hermanos, usan con templanza de los dones de la naturaleza, +comparten su dicha, se ayudan en su desgracia; en el individuo, en la +familia, en la sociedad, reina la armonía mas encantadora; si el órden +moral es una preocupacion, necesario es confesar que jamás la hubo de +consecuencias mas grandes, mas saludables, mas bellas; si la virtud es +una mentira, jamás la hubo mas útil, mas hermosa, mas sublime. + +[203.] Hagamos la contraprueba. Supongamos que la _preocupacion_ +desaparece, y que todos los hombres se convencen de que el órden moral +es una vana ilusion y que es preciso desterrarla del entendimiento, de +la voluntad y de las obras; ¿cuál será el resultado? Destruido el +órden moral quedará solo el físico; cada cual pensará y obrará segun +sus cálculos, pasiones ó caprichos; no habrá mas guia para los hombres +que el ciego instinto de la naturaleza ó las frias especulaciones del +egoismo; el individuo se convertirá en un monstruo, la familia verá +rotos todos sus lazos; y sumida la sociedad en un caos espantoso, +caminará rápidamente á su total aniquilamiento. Estas son las +consecuencias necesarias del destierro de la _preocupacion_. El +lenguaje mismo quedaria horriblemente mutilado si desapareciesen las +ideas del órden moral: una conducta buena ó mala serian palabras sin +sentido: la alabanza y el vituperio carecerian de objeto; la misma +vanidad perderia gran parte de su pábulo; la lisonja deberia limitarse +á las prendas naturales consideradas en el órden puramente físico: la +palabra mérito, no podria pronunciarse sin caer en el absurdo. + +[204.] Véase pues si hay dificultad de ninguna clase que pueda hacer +admisibles tamañas consecuencias; quien, arredrado por las sombras que +se descubren al examinar los primeros principios de la moral, se +empeñase en negarla, seria tan insensato como el labrador que á la +vista de un caudaloso rio que fertiliza sus campiñas, se obstinase en +afirmar que no existen las aguas fertilizadoras, fundado en la razon +de que algunos despeñaderos inaccesibles le impiden acercarse al +benéfico manantial. + + + + +CAPÍTULO XIX. + +EXÁMEN DE ALGUNAS EXPLICACIONES DE LA MORALIDAD. + + +[205.] Se ha disputado mucho sobre el orígen y carácter de la +moralidad de las acciones, sucediendo en esta materia lo mismo que en +todas las demás; el entendimiento del hombre vacila y se confunde, +siempre que trata de penetrar en los primeros principios de las cosas. +Como no me propongo escribir un tratado de moral, y sí únicamente, +analizar los fundamentos de esta ciencia, me limitaré á caracterizar, +en cuanto me sea posible, las ideas y sentimientos primordiales del +órden moral, sin descender á sus aplicaciones. Para esto, procederé +como acostumbro, por el método analítico, descomponiendo el hecho +consignado en el capítulo anterior, recorriendo varias exposiciones +del mismo, y señalando la insuficiencia y la inexactitud de alguna de +ellas, antes de llegar á la única que me parece verdadera y cumplida. + +[206.] ¿Qué es bien? qué es mal? las cosas que son buenas ó malas ¿por +qué lo son? ¿en qué consiste su bondad ó malicia? cuál es el orígen de +estas propiedades? + +Se dice que es bueno lo que es conforme á la razon, lo que se hace con +arreglo a la ley eterna, lo que es agradable á Dios; y malo lo que se +opone á la razon, lo que contradice á la ley eterna, lo que es +desagradable á Dios. Esto es verdad; pero ¿resuelve cumplidamente la +cuestion en el terreno científico? + +El valor moral del dictámen de la razon depende de su conformidad con +la ley eterna; cuando pues para fundar el órden moral se echa mano de +la primera, se habla de una participacion de la segunda; luego no se +tienen con esto dos resoluciones de la cuestion, sino una sola. + +Los actos no pueden ser agradables ó desagradables á Dios, sino en +cuanto son conformes á la ley eterna; luego el juzgar de la bondad ó +malicia de los actos por su relacion al agrado ó desagrado de Dios, es +juzgarlos por su conformidad á la ley eterna. + +Infiérese de lo dicho que acto conforme á razon, acorde con la ley +eterna, ó agradable á Dios, aunque expresen diversos aspectos de una +idea, no significan nada diferente, en cuanto se trata de explicar los +cimientos del órden moral. + +[207.] Las prescripciones de la ley eterna, no dependen de la _libre_ +voluntad de Dios; pues en tal caso se seguiria que Dios podria hacer +lo bueno malo, y lo malo bueno. La ley eterna, no puede ser otra cosa +que la razon eterna, ó bien la representacion del órden moral en el +entendimiento divino. En tal caso, la moralidad parece, segun nuestro +modo de concebir, que precede á su representacion; esto es, que la +moralidad está representada en el entendimiento divino, porque ella +es; pero no es, porque esté representada. En el órden moral llegamos á +un caso semejante al de las esencias metafísicas y geométricas. Las +verdades geométricas por ejemplo, son eternas en cuanto están +representadas en la razon eterna; y esta representacion supone una +verdad intrínseca en ellas mismas, y absolutamente necesaria, pues que +de otro modo la representacion podria ser falsa. Mas, como quiera que +dicha verdad ha de tener algun fundamento eterno (Lib. IV, Cap.^s +XXIV, XXV, XXVI y XXVII), y este no se halla en los seres finitos, se +le ha de buscar en el ser infinito por esencia, donde está la razon de +todo. Su entendimiento representa la verdad, y por tanto es verdadero; +pero esta misma verdad se funda en la esencia del mismo ser infinito +que la conoce. + +[208.] Las verdades morales no se distinguen en este punto de las +metafísicas; su orígen está en Dios, la moral no puede ser atea. ¿Por +qué se representan en Dios unas cosas como buenas y otras como malas? +buscar la razon de esto equivale á preguntar por qué los triángulos no +se representan circulares, y los círculos triangulares. Si hay una +necesidad intrínseca, ó no podremos señalar la razon de ella, ó de +todos modos debemos llegar á una razon que no puede explicarse por +otra razon. Siempre será preciso pararnos en un punto donde digamos: +es así, y nada mas. La ulterior satisfaccion que en tal caso +pudiéramos desear, nos es imposible alcanzarla, en no viendo +intuitivamente la esencia infinita donde se halla la primera y la +última razon de todo. + +[209.] Para estar representadas las cosas como buenas ó malas, y aun +para concebirlas representadas como tales, es necesario que se les +suponga bondad ó malicia. + +¿Qué es ser una cosa buena? si decimos que es el ser representada como +buena en el entendimiento divino, hacemos entrar en la definicion la +misma cosa definida: siempre queda la dificultad: ¿qué significa ser +representada como buena? + +La bondad no puede consistir en la simple representacion, de suerte +que sea bueno todo lo que está representado en Dios, porque entonces +se seguiria que todo es bueno porque todo está representado en Dios. + +Luego para que una cosa sea buena, no solo debe ser representada, sino +representada bajo tal ó cual carácter, que la constituya buena; en +cuyo caso, hallamos aun en pié toda la dificultad: ¿cuál es este +carácter? + +[210.] Aclaremos las ideas comparando una verdad metafísica con una +verdad moral. Todos los diámetros de un mismo círculo son iguales; +esta verdad no depende de ningun círculo particular; se funda en la +misma esencia del círculo; y esta á su vez, con todas sus propiedades +y relaciones, se halla representada desde toda la eternidad en la +esencia infinita, donde con la plenitud del ser, hay la representacion +y el conocimiento de todas las participaciones finitas en que se +pueden ejercer la sabiduría y la omnipotencia infinita. Todas las +participaciones están sujetas al principio de contradiccion; en +ninguna de ellas se puede verificar que el ser deje de excluir al no +ser y recíprocamente; de aquí dimana la necesidad de todas las +propiedades y relaciones, sin las cuales no subsiste el principio de +contradiccion: entre ellas se cuenta la igualdad de todos los +diámetros del mismo círculo. + +[211.] Estas consideraciones sugieren la cuestion: ¿es posible +explicar el órden moral del mismo modo que el metafísico y el +matemático, manifestándole contenido en el principio de contradiccion? + +[212.] Es fácil de notar que en todas las verdades metafísicas y +matemáticas se expresa ó se niega la identidad. A es B, ó A no es B; á +esto se reducen todas las proposiciones posibles; esta es la fórmula +general de todas las verdades de un órden absoluto. De otra manera +sucede en el órden moral, donde nunca se expresa nada absolutamente, +como lo indica la misma forma de las proposiciones morales. Dios es +bueno. Aquí se expresa una verdad metafísica. Dios _debe ser_ amado, ó +en otros términos: _se ha_ de amar á Dios. Aquí se expresa una verdad +moral. Nótese la diferencia: en un caso se dice _es_, absolutamente; +en el otro, _debe ser_, _se ha_, _hay obligacion de_, empleándose +diferentes expresiones que todas significan una misma cosa; pero en +todas ellas ha desaparecido el _ser_, como afirmacion absoluta. Al +parecer ninguna proposicion moral puede expresarse de esta manera, +atendiendo á los elementos primitivos de nuestras ideas morales, +porque en todas estas proposiciones se implica la idea del deber, que +es esencialmente una idea relativa. + +[213.] El amar á Dios es bueno. Esta es una proposicion moral cuya +estructura parece contradecir lo que acabo de establecer. Aquí se +encuentra una afirmacion absoluta expresada simplemente por _es_, como +en las proposiciones metafísicas ó matemáticas. No obstante, por poco +que se reflexione, se echará de ver que este carácter absoluto +desaparece, si se atiende á la naturaleza del predicado. ¿Qué +significa _bueno_? hénos aquí con una idea esencialmente relativa, lo +cual comunicará este mismo carácter á la proposicion que se presentaba +como absoluta. El amar á Dios es bueno, significará: el amar á Dios es +una cosa conforme á la razon ó á la ley eterna, ó agradable á Dios, ó +una cosa á que estamos obligados; siempre una idea relativa, jamás una +idea absoluta como estas otras: ser, no ser, triángulo, círculo etc. +etc. + +[214.] Bueno, dicen algunos, es lo que conduce al fin que corresponde +al ser inteligente. Esta explicacion no debe confundirse con la teoría +del interés privado; teoría rechazada por la religion, por los +sentimientos del corazon, y combatida por los pensadores mas +profundos; aquí, al hablar de fin se trata de un fin último, superior +á lo que suele entenderse por la expresion: interés privado. Sin duda +que el llegar al último fin, es un grande interés del ser inteligente; +pero al menos este interés se toma en un sentido grandioso, que no +alienta el desarrollo de un egoismo mezquino. + +Reconocida esta diferencia entre las dos doctrinas, diré que tampoco +esta última me parece admisible. La bondad moral ha de ser conducente +al fin; mas esto no constituye el carácter de la moralidad. En efecto: +¿qué se entiende por fin? si se entiende el mismo Dios, acto moral +será el acto que conduce á Dios; en cuyo caso permanece en pié la +dificultad, pues que faltará saber, qué se entiende por _conducir_. Si +es el acarrear la felicidad, que consiste en la union con Dios ¿_cómo_ +se acarrea esta felicidad? Cumpliendo lo que Dios ha mandado--Cierto; +pero entonces preguntaremos: 1.º por qué el hacer lo que Dios ha +mandado, conduce á la felicidad; 2.º por qué Dios ha mandado unas +cosas, y ha prohibido otras; lo cual equivale á plantear de nuevo la +cuestion de la moralidad intrínseca. + +[215.] Además, la idea de felicidad nos ofrece una cosa muy distinta +de la de moralidad. Imaginando un ser que sacrifica toda su dicha por +otros seres, tendremos la idea de un ser altamente moral, y sin +embargo infeliz. Si la moralidad consistiese en la felicidad, la +participacion de la felicidad seria la participacion de la moralidad; +todo goce seria un acto moral; y solo podria ser inmoral, por no ser +bastante vivo ó bastante duradero. A medida que nos elevaríamos á la +idea de un goce mas duradero y vivo, nos formaríamos la idea de una +moralidad mas alta; el goce mas exento de disgusto, seria el acto de +moralidad mas pura: y ¿quién no ve que esto trastorna nuestras ideas +morales, y repugna á nuestros sentimientos? + +[216.] No basta decir que un ser moral alcanzará la felicidad; y que +su felicidad será tanto mayor, cuanto mayor haya sido su moralidad; +esto solo prueba que la felicidad es el premio de la virtud; pero no +autoriza á confundir aquella con esta, el galardon con el mérito. + +[217.] El confundir la moralidad con la dicha, es reducir la moral á +una combinacion de cálculo, es despojar la virtud de ese brillo +purísimo que nos atrae y encanta, y que nos la hace parecer tanto mas +bella, cuanto mas unida está con el sufrimiento. Si identificamos la +felicidad con la moralidad; el desinterés será un cálculo de interés, +un sacrificio de un interés menor á un interés mayor, una pérdida en +lo presente, para ganar en el porvenir. + +Nó, la moralidad de las acciones, no es un negocio de cálculo: el +virtuoso alcanza premio; puede tambien desear este premio; mas para +que el acto sea virtuoso, se necesita algo mas que la combinacion para +alcanzarle; es preciso que hallemos algo que haga el acto meritorio +del premio; y ni siquiera concebimos que pueda estarle reservado el +premio á ningun acto, sino porque en sí mismo es meritorio. + +Cuando Dios ha preparado castigos para unos actos y premios para +otros, ha debido hallar en ellos una diferencia intrínseca; y por esto +les ha señalado destinos diferentes; pero segun el sistema que +combatimos, los actos no serian buenos sino en cuanto conducentes al +premio, y no habria ninguna razon porque condujesen á él los unos con +preferencia, á los otros. Esta razon se ha de encontrar en una +diferencia intrínseca de los mismos; si no se quiere caer en el +absurdo de que todas los acciones son indiferentes en sí mismas, y que +las malas podrian ser buenas, y las buenas malas. + +[218.] El ser conducente al bien de la humanidad es otro carácter +incompleto de la moralidad de las acciones. Desde luego salta á la +vista, que esta moralidad, seria solamente la humana; y por tanto no +comprenderia la moralidad intrínseca, que consideramos comun á todos +los seres inteligentes. + +[219.] Además; ¿de qué bien se trata? en qué estado se considera la +humanidad? ¿Se habla de una sociedad constituida en nacion; ó de la +humanidad propiamente dicha; de una generacion ó de muchas; de su +destino en la tierra ó en el porvenir de la otra vida? ¿Se habla de su +_bienestar_, ó de su desarrollo y perfeccionamiento prescindiendo de +su mayor ó menor bienestar? Si la moralidad de las acciones se ha de +tomar de su _conducencia_, por decirlo así, al bien general de la +humanidad, ¿en qué consiste este bien supremo? ¿Es el desarrollo de la +inteligencia, es el de la fantasía ó del corazon; es el de las artes +útiles que proporcionan goces materiales? No se puede entonces poner +como término la perfeccion moral, pues que por el supuesto, la +moralidad seria un medio; y las acciones serian tanto mas morales, +cuanto serian medios mas útiles para lograr el bien general. + +[220.] Decir que la moralidad es únicamente objeto del sentimiento, y +que no se puede señalar otro carácter de lo bueno, sino esa perfeccion +misteriosa que sentimos en la virtud; es desterrar la moral como +ciencia, cerrando completamente las puertas á toda investigacion. No +niego que hay en nosotros un sentimiento moral; y que nuestro corazon +abriga misteriosas simpatías por la virtud; pero creo que con este +hecho, es muy compatible el estudio científico de los fundamentos del +órden moral. Es necesario reconocer el carácter primitivo de algunos +hechos de nuestro espíritu, y no empeñarse en querer explicarlo todo; +pero conviene guardarse de la exageracion, que en esto será tanto mas +peligrosa, cuanto se cubrirá con el manto de la modestia. + + + + +CAPÍTULO XX. + +EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL ÓRDEN MORAL. + + +[221.] En la moralidad ha de haber algo absoluto. No es posible +concebir una cosa relativa sola, sin algo absoluto en que se funde. +Además, toda relacion implica un término de referencia, y por +consiguiente, aun cuando supongamos una serie de referencias, es +necesario llegar al término último. Esto manifiesta por qué no +satisfacen al entendimiento las explicaciones de la moralidad +puramente relativas: la razon y hasta el sentimiento, buscan algo +absoluto en que puedan fijarse. + +A mas de este argumento puramente ontológico en favor de lo absoluto +de la moralidad, hay otros mas al alcance del comun de los hombres, y +no menos concluyentes. + +[222.] En el ser infinitamente perfecto concebimos santidad infinita, +independientemente de la existencia de las criaturas; ¿y qué es la +_santidad_ infinita, sino la perfeccion _moral_ en un grado infinito? +Esta razon es decisiva para todo el mundo, excepto los ateos: quien +admite la existencia de Dios debe admitir su santidad; lo contrario +repugna á la razon, al corazon, al sentido comun. Luego existe algo +moral absoluto; luego la moralidad en sí misma, no puede explicarse +por ninguna relacion de las criaturas á un fin; pues que la moralidad +en un grado infinito, existiria, aun cuando no hubiese habido ni +hubiese jamás, ninguna criatura. + +[223.] Al concebir un ser inteligente criado, concebimos tambien la +moralidad como una ley inflexible á que sus acciones deben sujetarse. +Es de notar que esta moralidad la concebimos, aun suponiendo un ser +inteligente enteramente solo: luego la moralidad no puede explicarse +por la relacion de unas criaturas con otras. Fingid un hombre +enteramente solo sobre la tierra ¿podréis concebirle exento de toda +moralidad? ¿Será igualmente bello en el órden moral el que trabaje +para perfeccionar su entendimiento y desarrollar armónicamente todas +sus facultades, ó el que se abandone á instintos groseros +confundiéndose con los brutos por su estupidez y envilecimiento? +Imaginad que desaparece la tierra y todo el universo corpóreo, y todos +los seres criados, excepto una sola inteligencia: ¿podeis concebir á +esta criatura enteramente exenta de toda ley moral? En sus +pensamientos, en sus actos do voluntad, ¿podeis figuraros que sea todo +indiferente, y que la moralidad sea para ella una palabra sin sentido? +Es imposible, si no queremos luchar abiertamente con nuestras ideas +primitivas, con nuestros sentimientos mas profundos, con el sentido +comun de la humanidad. Hé aquí pues otra prueba de que hay en el órden +moral algo absoluto, una perfeccion intrínseca, independiente de las +relaciones mutuas de las criaturas; una belleza propia, en ciertas +acciones de la criatura inteligente y libre. + +[224.] La imputabilidad de las acciones nos ofrece otro argumento en +confirmacion de la misma verdad. La moralidad no se mide nunca por el +resultado; los quilates de ella se aprecian por lo _inmanente_; esto +es, por los motivos que han impulsado á querer, por la mayor ó menor +deliberacion que ha precedido al acto de la voluntad, por la mayor ó +menor intensidad de este mismo acto. Si alguna vez se atiende á los +resultados, todo el valor moral que á estos se atribuye nace de lo +interior del alma: la prevision ó imprevision de ellos, ó la +posibilidad ó imposibilidad de preverlos; el haberlos querido ó nó; el +habérselos propuesto como objeto principal ó secundario; el haberlos +deseado con ahinco ó el haberlos arrostrado con dolor y repugnancia; +estas y otras consideraciones semejantes se tienen presentes cuando se +quieren apreciar y graduar el mérito ó demérito de una accion que ha +tenido tales ó cuales resultados. De donde se infiere que estos no +significan nada en el órden moral, sino en cuanto está expresado en +ellos el acto de la voluntad. + +[225.] Este carácter de _inmanencia_, esencial á los actos morales, +destruye por su base todas las teorías que fundan la moralidad en +combinaciones externas, sean las que fueren; y demuestra que el acto +de un ser inteligente y libre es bueno ó malo en sí mismo, +prescindiendo absolutamente de todas sus consecuencias buenas ó malas, +que de un modo ú otro no hayan estado contenidas en el acto interno. +Un hombre, que por un acto cuyas consecuencias no previese ni pudiese +prever, perjudicase gravemente á todo el linaje humano, seria +inocente; y otro que con una intencion dañada, hiciese un gran +beneficio á la humanidad entera, seria un perverso. Un hombre salva á +su patria, por un sentimiento de vanidad, ó con un fin de ambicion ó +de codicia: su accion salvadora, no es mirada como un acto virtuoso. +Otro, con la intencion mas desinteresada y pura, con el mas ardiente +anhelo de salvar á su patria, la compromete, por un error, la pierde; +este desventurado no deja de ser un hombre virtuoso; la misma accion +funesta en resultados, es considerada como un acto de virtud. + +[226.] ¿En qué consiste pues la moralidad absoluta? ¿dónde se halla el +manantial oculto del cual fluye ese raudal de belleza que todos +sentimos, que lo inunda todo, hermoseándolo todo; ese raudal con cuya +falta se marchitaria el mundo de las inteligencias? + +Me parece que en este punto, como en muchos otros, la ciencia no ha +notado bastante la admirable profundidad de la Religion cristiana; +esta lo ha dicho todo con una palabra tan tierna, como llena de +sentido: _Amor_. + +Permítaseme llamar muy particularmente la atencion de los lectores +sobre la teoría que voy á desenvolver. Despues de tantas dificultades +como hemos amontonado hasta aquí, sobre el fundamento del órden moral, +necesario es que procuremos adquirir alguna luz sobre un objeto tan +importante. Esta luz nos confirmará mas y mas una verdad que la +ciencia nos pone de manifiesto repetidas veces: cuando se llega á los +principios de las ciencias, ó á sus últimos resultados, estad seguros +de que las ideas cristianas no os serán inútiles, y que os comunicarán +alguna leccion de trascendencia; en el edificio de los conocimientos +humanos las hallaréis iluminando el cimiento y la cúpula. + +No se imagine el lector, que en vez de una teoría científica, voy á +ofrecerle un capítulo de mística: estoy seguro de que al concluir la +lectura, se hallará convencido, de que aun bajo el aspecto puramente +científico, hay en esta doctrina mucha mas exactitud y profundidad que +en otras cuyos autores se guardan de emplear la palabra _Dios_, como +si este nombre augusto manchase las páginas de la ciencia. + +[227.] La moralidad absoluta es el amor de Dios; todas las ideas y +sentimientos morales son aplicaciones y participaciones de este amor. + +Hagamos la prueba llevando este principio fecundo á todas las regiones +del mundo moral. + +¿Qué es la moralidad absoluta en Dios? ¿cuál es el atributo del ser +infinito que llamamos santidad? El amor de sí mismo, de su perfeccion +infinita. En Dios no hay deber propiamente dicho, hay necesidad +absoluta de ser santo; porque tiene necesidad absoluta de amar su +perfeccion infinita. Así la moralidad en su sentido mas absoluto, en +su grado mas alto, esto es la santidad infinita, es independiente de +todo libre albedrío. Dios no puede dejar de ser santo. + +[228.] Pero se preguntará por qué Dios se _ha de_ amar á sí mismo? +esta cuestion carece de sentido cuando se profundiza la materia sobre +que versa; porque supone que se puede expresar exactamente en términos +relativos lo que es enteramente absoluto. La proposicion: Dios se _ha +de_ amar á sí mismo no es exacta; la rigurosa exactitud solo se halla +en esta otra: Dios se ama á sí mismo; porque expresa de una manera +absoluta, un hecho absoluto. Si ahora se pregunta ¿por qué Dios se ama +á sí mismo? responderemos que tanto valdria preguntar: por qué Dios se +conoce á sí mismo; ó por qué entiende la verdad, ó por qué existe; en +llegando á estas cuestiones nos encontramos en el orígen primitivo, +con cosas absolutas, incondicionales; entonces, todo _porque_ es +absurdo. + +[229.] Infiérese de esta doctrina que no es exacto que la moralidad no +pueda ser expresada en una proposicion absoluta. Ella en sí misma, en +su grado infinito, es una verdad absoluta; implica una identidad cuyo +opuesto es contradictorio; por manera que considerada en su mayor +altura, está no menos ligada con el principio de contradiccion, que +todas las verdas metafísicas y geométricas. Hé aquí su fórmula mas +simple: El ser infinito se ama á sí mismo. + +[230.] Continuemos desenvolviendo esta doctrina. + +Dios, en las profundidades de su inteligencia, ve desde toda la +eternidad una infinidad de criaturas posibles. Encerrando en sí propio +el fundamento de la posibilidad de las mismas y de todas las +relaciones que las pueden enlazar entre sí ó con su Criador, nada +puede existir independiente de Dios; así, no es posible que ningun ser +deje de ordenarse á Dios. El fin que Dios se ha propuesto en la +creacion, no puede ser otro que el mismo Dios; pues que antes de la +creacion nada existia sino él, y despues de la creacion todas cuantas +perfecciones se hallan en las criaturas, las tiene Dios formal ó +virtualmente en un grado infinito. Luego este órden de todas las +criaturas á Dios como á ultimo fin, es una condicion inseparable de +las mismas; condicion vista por Dios desde toda la eternidad, en todos +los mundos posibles. Todo lo que ha sido criado y todo lo que puede +serlo, es la realizacion de una idea divina, de lo que está +representado en el entendimiento infinito, y con las propiedades +absolutas ó relativas que se hallen preexistentes en aquella +representacion. Así, todo cuanto existe y puede existir, debe hallarse +sometido á la condicion de ordenarse á Dios, sin lo cual su existencia +seria imposible. + +[231.] Entre las criaturas en que se realiza la representacion +preexistente en el entendimiento divino, las hay dotadas de voluntad; +esta es la inclinacion á lo conocido; y significa un principio de las +determinaciones propias, mediante un acto de inteligencia. Si la +criatura conociese intuitivamente á Dios, su acto de voluntad seria +necesariamente moral, porque seria necesariamente un acto de amor de +Dios. La rectitud de la voluntad criada seria entonces un incesante +reflejo de la santidad infinita, ó del amor que Dios se tiene á sí +propio. En tal caso, la perfeccion moral de la criatura tampoco seria +libre; mas no dejaria por esto de ser perfeccion moral y en un grado +eminente. Habria entonces una perpetua conformidad de la voluntad +criada con la voluntad infinita; porque la criatura amando á Dios con +una feliz necesidad, no querria, ni podria querer otra cosa que lo que +quisiese el mismo Dios. La moralidad de la voluntad criada seria esta +conformidad perenne con la voluntad divina; conformidad que no se +distinguiria del acto moral y santo por esencia: el amor de la +criatura al ser infinito. + +Pero cuando el conocimiento de Dios no es intuitivo, cuando la idea que +de él tiene la criatura es un concepto incompleto y que encierra varias +nociones indeterminadas, el bien infinito en sí mismo, no es amado por +necesidad, porque no es conocido como es en sí mismo. La voluntad tiene +una inclinacion al bien, pero al bien indeterminadamente; y por tanto no +siente una inclinacion necesaria hácia ningun objeto real. El bien se le +ofrece bajo una idea general é indeterminada, con aplicaciones muy +varias, y hácia ninguna de ellas se inclina con necesidad absoluta; de +aquí dimana su libertad para salirse del órden visto por Dios, como +conforme á sus soberanos designios: en lo cual la libertad lejos de ser +una perfeccion, es un defecto, que nace de la debilidad del conocimiento +del ser que la posee. + +[232.] La criatura racional conformándose en sus actos con la voluntad +de Dios, realiza el órden que Dios quiere; amando este órden, ama lo +que Dios ama. Si aunque realice este órden, la criatura en su libertad +no ama el mismo órden, y procede por motivos independientes de él, su +voluntad, ejecutando materialmente el acto, no ama lo que Dios ama; y +hé aquí la linea divisoria de la moralidad y de la inmoralidad. La +moralidad del acto propiamente dicha, consiste en la conformidad +explícita ó implícita de la voluntad criada con la voluntad divina; y +esa perfeccion misteriosa que descubrimos en los actos morales, esa +hermosura que nos encanta y atrae, no es otra cosa que la conformidad +con la voluntad divina; el carácter absoluto que encontramos en la +moralidad, es el amor explícito ó implícito de Dios; y por +consiguiente un reflejo de la santidad infinita, ó del amor con que +Dios se ama á sí mismo. + +Hagamos aplicaciones de esta doctrina que se muestra tanto mas exacta +cuanto mas se la hace descender al terreno de los hechos. + +[233.] El amar á Dios es un acto bueno moralmente; el aborrecer á Dios +es un acto malo moralmente, y de una fealdad la mas detestable. ¿Dónde +está la moralidad del acto del amor de Dios? en el acto mismo, reflejo +de la moralidad absoluta, ó de la santidad infinita, que consiste en +el amor que Dios tiene á su perfeccion infinita; hé aquí una prueba +palpable de la verdad de la teoría que estamos exponiendo. El amor de +la criatura al Criador, ha sido siempre mirado como un acto +esencialmente moral; como lo mas puro de la moralidad; en lo que se +manifiesta que en el órden secundario y finito, este acto es la mas +pura y fiel expresion de la moralidad absoluta. + +[234.] Al preguntarse la razon de por qué debemos amar á Dios, se +suelen recordar los beneficios que nos dispensa, el amor que nos +tiene; y hasta se suele aducir el ejemplo del amor que debemos á +nuestros amigos y bienhechores, y sobre todo á nuestros padres; estas +razones son ciertamente muy buenas para hacer palpable en cierto modo +la moralidad del acto, y conmover nuestro corazon; pero no satisfacen +completamente en el terreno de la ciencia. Porque, si pudiésemos dudar +de que debemos amar al ser infinito, autor de todas las cosas, claro +es que dudaríamos tambien de que debiésemos amar á los padres, á los +amigos y bienhechores. Luego el amor á estos se ha de fundar en algo +mas elevado, si no queremos que al preguntársenos, por qué debemos +amarlos, nos quedemos sin ninguna respuesta. + +[235.] El querer perfeccionar el entendimiento es un acto moral en sí +mismo. ¿De dónde nace la moralidad del acto? hélo aquí. Dios, al +dotarnos de inteligencia ha querido evidentemente que usásemos de +ella. El uso de la misma pues, entra en el órden conocido y querido +por Dios; al querer esto queremos lo que Dios quiere; amamos este +órden que Dios amaba desde toda la eternidad, como una realizacion de +sus soberanos designios; por el contrario, si la criatura no +perfecciona sus facultades intelectuales, y en uso de su libertad las +deja sin ejercicio, se aparta del órden establecido por Dios; no +quiere lo que Dios quiere, no ama lo que Dios ama. + +[236.] Al perfeccionar estas facultades, puede el hombre hacerlo +meramente para proporcionarse el goce que le produce la alabanza de +sus semejantes; en este caso realiza el órden de la perfeccion del +entendimiento, pero no lo realiza amando este órden en sí mismo, sino +por amor de una cosa distinta que no entra en el órden querido por +Dios; porque es evidente que Dios no nos ha dotado de facultades +intelectuales para el estéril objeto de alabarnos unos á otros. Hé +aquí pues la diferencia que conocemos, que sentimos, entre dos +acciones iguales, hechas con fines diferentes: la voluntad del uno +perfecciona el entendimiento como una simple realizacion del órden +divino: no acertamos tal vez á explicar lo que encontramos allí, pero +de cierto sabemos que aquella voluntad es recta; el otro hace lo +mismo, quiere lo mismo, pero deja mezclar un motivo ajeno á este +órden; y el entendimiento y el corazon nos dicen: este acto con que se +hace un _bien_, no es _bueno_; esto no es virtud, es miseria. + +[237.] Hay una persona necesitada, que sin embargo, tiene muchas +probabilidades de mejorar pronto de fortuna. Léntulo y Julio, le dan +cada cual una limosna. Léntulo da su limosna, solo con el fin de que +el socorrido cuando mejore de fortuna, se acuerde del bienhechor, y le +favorezca si este lo necesita. La accion de Léntulo no tiene ningun +valor moral: al juzgarla se ve una combinacion de cálculo, nó un acto +virtuoso. Julio da la limosna, solo por socorrer al infeliz que le +inspira lástima, sin pensar en la retribucion con que el socorrido le +pueda corresponder: la accion de Julio es bella moralmente, es +virtuosa. ¿De dónde la diferencia? Léntulo hace el bien, aliviando al +necesitado; pero nó con el amor del órden íntimo que hay en su acto; +sino torciendo este órden hácia sí mismo. Dios, queriendo que los +hombres necesitasen unos de otros, ha querido tambien que se +socorrieran; el socorrer pues simplemente para aliviar al necesitado, +es realizar simplemente el órden querido por Dios; el aliviar para un +fin particular, es realizar este órden, nó como se halla establecido +por Dios, sino como le combina el hombre. Hay _complicacion_ de miras: +falta la _sencillez_ de intencion; esa sencillez tan recomendada por +el cristianismo, y que aun en la region de la filosofia encierra un +sentido tan profundo. + +[238.] Atendiendo al órden puramente natural, se descubre, que todas +las obligaciones morales, tienen en último resultado un objeto _útil_; +así como todas las prohibiciones, se dirigen á prevenir un _daño_; mas +para la moralidad, no basta el querer la utilidad de ella, se necesita +querer el órden mismo, de donde la utilidad resulta; siendo de notar +que con cuanta mas reflexion, con cuanto mas amor se quiere este +órden, sin mezcla de miras heterogéneas, tanto mas moral es el acto. + +Socorrer al pobre, con la _simple_ mira de aliviarle, con amor hácia +el pobre, es un acto virtuoso; socorrerle con este amor, y con la +reflexion _explícita_ de que se cumple con un _deber_ de humanidad, es +todavía mas virtuoso; socorrerle con el pensamiento en Dios, viendo en +el pobre á un hombre, imágen de Dios, y á quien Dios nos manda amar, +es un acto todavía mas virtuoso: socorrerle, aun contra los impulsos +del propio corazon, agriado quizás por un resentimiento, ó agitado por +otras pasiones, y dominarse á sí mismo con una voluntad firme por amor +de Dios; es ya un acto de virtud heróica. Nótese bien: la perfeccion +moral del acto se aumenta á proporcion de que se quiere la cosa en sí +misma con mas reflexion y amor; y llega al mas alto punto cuando en la +cosa amada, se ama al mismo Dios. Si las miras son egoistas, el órden +se pervierte, y la moralidad se disipa; cuando no hay miras de +egoismo, y se obra principalmente á impulsos del sentimiento, la +accion ya es bella, pero su carácter es mas bien de sensibilidad que +de moralidad; mas cuando, con el corazon desgarrado por el dolor del +sacrificio, la voluntad, precedida por la reflexion, manda este +sacrificio, y se cumple el deber, porque es un deber; ó quizá se hace +un acto _no_ obligatorio, por el amor á su bondad moral, y porque el +acto es agradable á Dios, vemos en la accion, algo tan bello, tan +amable, tan digno de alabanza, que nos quedaríamos desconcertados si +se nos preguntase entonces la razon del sentimiento respetuoso que +experimentamos hácia la persona que por tan nobles motivos se +sacrifica por sus semejantes. + +Con arreglo á estos principios, podemos fijar clara y exactamente las +ideas morales. + +[239.] La moralidad absoluta, y por consiguiente el orígen y tipo de +todo el órden moral, es el acto con que el ser infinito ama su +perfeccion infinita. Este es un hecho absoluto, del cual no podemos +señalar ninguna razon _à priori_. + +En Dios no hay deber _propiamente_ dicho; hay necesidad absoluta de +ser santo. + +[240.] El acto esencialmente moral en toda criatura es el amar á Dios. +Es imposible, fundar la moralidad de este acto, en la moralidad de +otro acto. + +[241.] Los actos de la criatura son morales, en cuanto participan +explícita ó implícitamente, de este amor. + +[242.] Cuando la criatura ve intuitivamente á Dios, le ama +necesariamente; y así todos sus actos, llevando este augusto sello, +son necesariamente morales. + +[243.] Cuando la criatura no ve intuitivamente á Dios, ama +necesariamente el bien en comun, ó sea bajo una idea indeterminada: +pero no ama necesariamente, ningun objeto en particular. + +[244.] En este amor hácia el bien en comun, sus actos libres son +morales, cuando su voluntad quiere el órden que Dios ha querido, sin +mezclar combinaciones ajenas ó contrarias á este órden. + +[245.] Para ser moral un acto, no es necesario que el que lo hace +piense explícitamente en Dios, ni que su voluntad, le ame +explícitamente. + +[246.] El acto será tanto mas moral, cuanto vaya acompañado de mas +reflexion sobre su moralidad, y sobre su conformidad con la voluntad +de Dios. + +[247.] El sentimiento moral, es un sentimiento que se nos ha dado para +percibir la belleza del órden querido por Dios: es por decirlo así un +_instinto_ de amor de Dios. + +[248.] Como este sentimiento es innato, indeleble, é independiente de +la reflexion, lo experimentan hasta los ateos. + +[249.] La idea de obligacion moral ó deber, resulta de dos ideas: +órden querido por Dios; libertad física de apartarse de este órden. +Dios otorgándonos la vida, ha querido que procurásemos conservarla; +pero el hombre es libre, y á veces se suicida. El que conserva su vida +cumple con un deber; el que se mata, le infringe. Así en la idea del +deber, entra la de libertad física, que no puede ejercerse en cierto +sentido, sin salir del órden querido por Dios. + +[250.] La pena es una sancion del órden moral; sirve para suplir la +necesidad imposible para los seres libres. Las criaturas que obran sin +conocimiento, cumplen su destino por necesidad absoluta; los seres +libres, cumplen su destino, nó por necesidad absoluta, sino por la +especie de necesidad producida por la vista de un resultado doloroso. + +[251.] Aquí se palpa la diferencia entre el mal físico y el mal moral, +aun en el mismo ser libre: el físico es el dolor; el moral, es el +desviarse del órden querido por Dios. + +[252.] Ilícito es lo contrario á un deber. + +[253.] Lícito es todo lo que no se opone á ningun deber. + +[254.] Ley eterna es el órden de los seres inteligentes querido por +Dios, con arreglo á su santidad infinita. + +[255.] Acciones intrínsecamente morales, son las que forman parte del +órden que Dios, (supuesta la voluntad de criar tales ó cuales seres), +ha querido por necesidad, en fuerza del amor de su perfeccion +infinita. Semejantes acciones, están mandadas porque son buenas. + +[256.] Las acciones que son buenas porque están mandadas, son las que +forman parte del órden querido por Dios libremente, y del cual ha dado +conocimiento á sus criaturas. + +[257.] El mandato de Dios, es su voluntad comunicada á la criatura. Si +esta voluntad es necesaria, el precepto es natural; si esta voluntad +es libre, es positivo. + +[258.] Atendiendo á lo puramente natural, el órden querido por Dios, +es el que conduce á la conservacion y perfeccion de los seres criados. +Las acciones serán morales cuando se conformen con este órden. + +[259.] La perfeccion natural de los seres consiste en el uso de sus +facultades acomodado al fin á que su misma naturaleza los muestra +destinados. + +[260.] La naturaleza ha encargado á cada individuo el cuidado de su +propia conservacion y perfeccion. + +[261.] La imposibilidad natural de que el hombre viva solo, indica que +la conservacion y perfeccion de los individuos, se ha de conseguir en +sociedad. + +[262.] La primera sociedad, es la de familia. + +[263.] Los padres deben alimentar y educar á sus hijos; porque sin +esto no puede conservarse el linaje humano. + +[264.] Los deberes conyugales, nacen del órden necesario para la +conservacion y perfeccion de la sociedad de familia, indispensable +para la conservacion del humano linaje. + +[265.] Cuanto mas necesario es el enlace de un acto con la +conservacion y perfeccion de la familia, mas necesaria es su +moralidad, y por consiguiente menos sujeta á modificaciones. + +[266.] La inmoralidad de los actos contrarios al pudor, y muy +especialmente los contrarios á la naturaleza, se funda en grandes +razones de un órden indispensable para la conservacion del individuo y +de la especie. + +[267.] Las pasiones, por lo mismo que son ciegas, es evidente que nos +han sido dadas como medios, nó como fines. + +[268.] Luego cuando la satisfaccion de las pasiones se toma nó como un +medio, sino como un fin, el acto es inmoral. Un ejemplo sencillo +aclarará esta idea. El placer de la comida tiene un objeto muy útil +para la conservacion del individuo; así el comer _con_ placer, no es +nada malo, sino bueno; pero el comer _por_ el placer de la comida, es +invertir el órden: el acto no es bueno. La misma accion que en el +primer caso es muy racional, en el segundo es un acto de _glotonería_. +Así lo juzga el sentido comun sin necesitar de análisis. + +[269.] Viviendo el hombre solo, el uso de su libertad física, no +perjudicaria jamás sino á sí mismo; el límite moral de su libertad +seria el de satisfacer sus necesidades y deseos, con arreglo al +dictámen de la razon. Pero viviendo los hombres en sociedad, el +ejercicio de la libertad física del uno, tropieza por necesidad con el +del otro; para impedir el desórden es necesario restringir un poco la +libertad física de cada uno, y someterlos á todos á un órden conforme +á razon, y conducente al bien general: hé aquí la necesidad de una +legislacion civil. Esta no puede establecerse, ni conservarse, por sí +sola: hé aquí la necesidad de un poder público. El objeto de la +sociedad, es el bien general, con sujecion á los principios de la +moral eterna; este mismo es el objeto del poder público. + +[270.] Con la teoría que precede, se explica satisfactoriamente el +doble carácter que presenta el órden moral: lo absoluto y lo relativo. +La razon, el sentido comun, el corazon, nos obligan á reconocer en el +órden moral algo absoluto, independiente de la consideracion de la +utilidad: esto se explica, elevándose á un acto absoluto, de +perfeccion absoluta; y mirando la moralidad de las criaturas, como una +participacion de aquel acto. La razon y la experiencia nos enseñan que +la moralidad de las acciones tiene resultados _útiles_; esto se +explica, observando, que en aquel acto absoluto, está comprendido el +amor del órden que habia de reinar entre los seres criados, para +cumplir sus destinos. Este órden pues, era á un tiempo _querido_ por +Dios, y _conducente_ al fin especial de cada criatura; será pues á un +mismo tiempo _moral_ y _útil_. + +[271.] Pero los dos caractéres se conservan siempre esencialmente +distintos: el primero, lo _sentimos_; el segundo lo _calculamos_. +Cuando nos falta el primero, somos _malos_; cuando el segundo, somos +_desgraciados_. El resultado doloroso, es _pena_, si nuestra voluntad +ha infringido á sabiendas el órden; cuando nó, es simplemente +_desdicha_. + +[272.] Permítaseme lisonjearme con la idea de que esta teoría es algo +mas satisfactoria, que las que han excogitado algunos filósofos +modernos, para explicar la naturaleza absoluta de la moralidad. He +necesitado de la idea de Dios, es cierto; porque no concibo órden +moral, en quitando á Dios del mundo. Sin la idea de Dios, la moralidad +no puede ser otra cosa que un sentimiento ciego, tan absurdo en su +objeto, como en sí mismo; la filosofía que no lo funde en Dios, no +podrá llegar jamás á una explicacion científica: deberá limitarse á +consignar el hecho como una necesidad, cuyo carácter y orígen se +ignoran del todo. + +[273.] Añadiré una observacion que compendia toda mi teoría, y que +pone de manifiesto lo que la diferencia de las otras, que reconocen en +Dios el fundamento del órden moral, y el amor de Dios, por el primero +de los deberes. Los sistemas á que me refiero suponen la idea de +moralidad distinta de la del amor de Dios, pero yo digo que la +_esencia_ de la moralidad es el mismo amor de Dios. Así afirmo que la +santidad infinita, es _esencialmente_ el amor con que Dios se ama á sí +mismo; que el acto primitivo y esencialmente moral de la criatura es +el amor á Dios; que la moralidad de todas sus acciones, consiste en +conformarse explícita ó implícitamente con la voluntad de Dios; lo que +equivale á un amor explícito ó implícito de Dios. + +Uno de los resultados mas notables de esta teoría que pone la esencia +de la moralidad en el amor de Dios ó del bien infinito, es el que hace +desaparecer la diferencia entre la forma de las proposiciones +metafísicas y las morales, manifestando como el _se debe_ y _se ha_, +que se encuentra en estas, se reduce al _es_ absoluto de aquellas (V. +210, 211, 212 y 213). Hé aquí la aplicacion de este importante +resultado. + +La proposicion: El amar á Dios _es_ bueno moralmente; es una +proposicion absoluta é idéntica, porque la bondad moral no es otra +cosa que el amor de Dios. + +La proposicion: El amar al prójimo es bueno; se reduce á la primera, +porque amar al prójimo es un cierto modo de amar á Dios. + +La proposicion: el socorrer al prójimo es bueno: se reduce á la +anterior, porque socorrer es amar. + +La proposicion: El hombre _debe_ conservar su vida, se explica por +esta otra absoluta: la conservacion de la vida del hombre, _es_ +querida por Dios. Así la palabra _debe_, significa la necesidad de que +el hombre conserve su vida, si no quiere oponerse al órden querido por +Dios. + +Estos ejemplos bastan para que se vea con cuánta facilidad pueden +reducirse á una forma absoluta, las proposiciones morales. Esto, no +alcanzo de qué manera se podrá conseguir, si en vez de decirse: el +amor de Dios es la misma moralidad; se dijese: el amor de Dios es un +acto moral, distinguiendo entre el amor y la moralidad. + +[274.] Sea cual fuere el juicio que se forme de esta explicacion, no +puede negarse que con ella, se reconoce una sabiduría profunda, aun +ateniéndonos al solo órden natural y filosófico, en aquella admirable +doctrina del Divino Maestro, en que llama al amor de Dios el mayor y +el primero de los mandamientos, y en que, cuando quiere señalar el +carácter del bien moral, recuerda, muy especialmente, el cumplimiento +de la voluntad divina. + +[275.] Puesta la esencia de la moralidad en el amor, lo moral debe +parecernos bello, porque nada mas bello que el amor; debe ser +agradable al alma, porque nada mas grato que el amor. Entonces se +comprende tambien por qué las ideas de desinterés, de sacrificio, se +nos presentan tan bellas en el órden moral, y nos hacen rechazar +instintivamente la teoría del interés propio: nada mas desinteresado, +que el amor; nada mas capaz de grandes sacrificios que el amor. + +[276.] Así el egoismo queda desterrado del órden moral: Dios se ama á +sí mismo, porque es infinitamente perfecto; fuera de sí no encuentra +nada que amar, que él no haya criado. El amor que tiene á las +criaturas es completamente desinteresado, porque nada puede recibir de +las mismas. La criatura se ama á sí propia y ama tambien á las demás; +pero este amor, no es de un egoismo estrecho, sino que ama en sí +misma, y en sus semejantes, el reflejo del bien infinito. Desea unirse +con el bien supremo, y en esto pone su última felicidad; pero este +deseo lo enlaza con el amor del bien supremo en sí mismo, y no le ama +precisamente porque de ello deba resultar su propia felicidad. + + + + +CAPÍTULO XXI. + +OJEADA SOBRE LA OBRA. + + +[277.] Llego al término de mi trabajo; y así conviene echar una ojeada +sobre el largo camino que acabo de recorrer. + +Me habia propuesto examinar las ideas fundamentales de nuestro +espíritu, ya considerado en sí mismo, ya en sus relaciones con el +mundo. + +[278.] Con relacion á los objetos, hemos encontrado en nuestro +espíritu dos hechos primitivos: la intuicion de la extension; la idea +del ente. En la intuicion de la extension se funda toda la +sensibilidad objetiva; en la idea del ente se funda todo el órden +intelectual puro en lo tocante á las ideas indeterminadas. De la idea +del ente, hemos visto salir las de identidad, distincion, unidad, +número, duracion, tiempo, simplicidad, composicion, finito, infinito, +necesario, contingente, mutable, inmutable, substancia, accidente, +causa, efecto. + +[279.] En el órden subjetivo, hallamos como hechos de conciencia, la +sensibilidad, ó el ser sensitivo (incluyendo en esto no solo la +sensacion, sino tambien el sentimiento); la inteligencia y la +voluntad; lo que nos da ideas intuitivas de modos de ser determinados, +y distintos del de los seres extensos. + +[280.] Así todos los elementos de nuestro espíritu se reducen á las +ideas intuitivas de extension, de sensibilidad, inteligencia y +voluntad, y á las ideas indeterminadas, que á su vez se fundan todas +en la idea de ser. + +[281.] De la idea de ser, combinada con la del no ser, nace el +principio de contradiccion: que por sí, da orígen solamente á +conocimientos indeterminados. Para que la ciencia tenga un objeto +realizable, es necesario que el ser se le presente bajo alguna forma. +Nuestra intuicion nos ofrece dos: extension y conciencia. + +[282.] La conciencia nos ofrece tres modos de ser: sensibilidad, ó el +ser sensitivo, inteligencia y voluntad. + +[283.] La extension considerada en toda su pureza, cual la imaginamos +en el espacio, es la base de la geometría. + +[284.] La misma extension modificada de varias maneras, y puesta en +relacion con nuestra sensibilidad, es la base de todas las ciencias +naturales, ó que tienen por objeto el universo corpóreo. + +[285.] La inteligencia da orígen á la ideología y á la psicología. + +[286.] La voluntad, en cuanto movida por fines, da orígen á las +ciencias morales. + +[287.] La idea de ser engendra el principio de contradiccion; y con +él, las ideas generales é indeterminadas, de cuya combinacion nace la +ontología; y que además circulan por todas las demás ciencias como un +flúido vivificante. + +[288.] Así concibo el árbol de las ciencias humanas: examinar las +raíces de este árbol, era mi objeto en la _Filosofía Fundemental_. + + +FIN. + + + + +NOTAS. + +(SOBRE EL LIBRO VIII). + + +(I) Quizás no faltarán algunos lectores poco versados en la historia +de lo filosofía, á quienes parezca que me he extendido demasiado en la +explicacion de la idea de lo infinito, considerando estas cuestiones, +en la clase de aquellas que sirven mas bien para sutilizar, que para +adquirir conocimientos sólidos. Este es un error de mucha gravedad. En +todos tiempos, han ocupado un lugar preferente entre las cuestiones +filosóficas, las que versan sobre la idea de lo infinito; y en nuestra +época, apenas hay ninguna que deba merecer mas atencion, si se quieren +atajar los progresos del panteismo. No me cansaré de repetir que +muchos errores gravísimos dimanan de confusion en las ideas +fundamentales; para quien esté bien radicado en el conocimiento de +estas, dejarán de ser peligrosas ciertas obras, cuyo secreto, para +extraviar, consiste ó en emplear palabras incomprensibles, ó en dar +falsas acepciones á las que se pueden comprender. Como quiera, los que +creyeren que aquí solo se trata de cavilaciones escolásticas, +recuerden que deberán tener por caviladores á los metafísicos mas +eminentes antiguos y modernos. + + +(SOBRE EL LIBRO IX). + +(II) No ignoro, que algunos filósofos modernos, y muy particularmente +M. Cousin, tratan de sincerarse de la acusacion de panteismo, +explicando á su manera los pasajes de sus obras donde se halla +profesado este error. No siéndome posible, extenderme en una cuestion +que exigiria la insercion y cotejo de largos pasajes, me contentaré +con remitir al lector á lo que tengo dicho en el cuerpo de la obra, y +con respecto á M. Cousin, á los trozos que llevo citados en mis +_Cartas á un escéptico en materia de religion_ (Carta X). Sea como +fuere, los impugnadores de M. Cousin no tienen la culpa de que este +filósofo se valiese de palabras tan claras y terminantes, que á ningun +hombre de sano juicio le podia quedar ninguna duda, de que contenian +lisa y llanamente la profesion del panteismo. Dejando pues á este +filósofo la responsabilidad de sus intenciones, me contentaré con +rogar encarecidamente á nuestros jóvenes, que no juzguen con ligereza +sobre las disputas que se agitan en el vecino reino, cuyo ruido llega +hasta nosotros, por órganos no siempre fieles; y que se abstengan de +dar fe á los que se empeñan en persuadirles que las alarmas de los +hombres de sanas doctrinas en materias filosóficas, carecen de +fundamento. + + +FIN DE LAS NOTAS. + + + + +INDICE + +DE LAS +MATERIAS DEL TOMO CUARTO. + + + + +LIBRO OCTAVO. + +LO INFINITO. + + + _PÁG._ +CAPÍTULO PRIMERO. + + _Ojeada sobre el estado actual de la filosofía._ + + Uso de ciertas palabras. Qué indican. Filosofía del siglo pasado. + Reaccion. Carácter del panteismo actual. Como se aviene con lo + infinito. Por qué la nueva filosofía se coloca en el _yo_. Indicio de + una aspiracion sublime. Sus pretensiones orgullosas é infundadas. + No inventa ni restaura la verdad. 5 + + +CAPÍTULO II. + + _Importancia y anomalía de las cuestiones sobre la idea + de lo infinito._ + + Importancia del exámen de esta idea. Anomalía. Disputas sobre su + naturaleza y existencia. Hecho que ellas indican. 12 + + +CAPÍTULO III. + + _Sí tenemos idea de lo infinito._ + + Tenemos esta idea. Prueba. Lo infinito y lo indefinido. La idea de + lo infinito es fija. Ejemplo. La distincion entre lo infinito y lo + finito se funda en el principio de contradiccion. 14 + + +CAPÍTULO IV. + + _El límite._ + + Negaciones que afirman. El límite filosófico y el matemático. Lo + finito envuelve negacion. Lo infinito afirmacion. 18 + + +CAPÍTULO V. + + _Consideraciones sobre la aplicacion de la idea de lo infinito á la + cantidad continua, y á la discreta en cuanto se expresa en series._ + + Posibilidad de aplicar dicha idea á muchos órdenes. Razones en + pro y en contra de la infinidad lineal, de la numérica expresada + en series, de la de las superficies y sólidos. 21 + + +CAPÍTULO VI. + + _Orígen de la vaguedad y aparentes contradicciones en la + aplicacion de la idea de lo infinito._ + + Las dificultades en la aplicacion de la idea prueban su existencia. + Vaguedad de la misma. No es intuitiva. Qué seria si fuese intuitiva. + Efecto de su naturaleza actual. Carácter de las ideas + indeterminadas. 25 + + +CAPÍTULO VII. + + _Explicacion fundamental de la idea abstracta de lo infinito._ + + El límite y varias negaciones del mismo. Como generalizamos estas + ideas. Ser y negacion de límite, constituyen la idea abstracta + de lo infinito. No nos hace conocer una _cosa_ infinita. Ejemplos + de otras ideas semejantes. 30 + + +CAPÍTULO VIII. + + _Se comprueba con aplicaciones á la extension, la definicion + de la infinidad._ + + De qué provienen las anomalías de la aplicacion. Infinidad de una + recta. De un valor lineal. Se explican las contradicciones aparentes. + Si se concibe un valor lineal absolutamente infinito. Diferencia + entre su concepto y su intuicion sensible. 33 + + +CAPÍTULO IX. + + _Concepto de un número infinito._ + + Como se forma esta idea. No representa nada determinado. + Aplicaciones. 40 + + +CAPÍTULO X. + + _Concepto de la extension infinita._ + + En qué consiste. Su imaginacion es imposible. Observaciones sobre + una dificultad del párrafo 40. 45 + + +CAPÍTULO XI. + + _Sobre la posibilidad de la extension infinita._ + + Dificultad sobre la posibilidad intrínseca y extrínseca. Omnipotencia. + Solucion. 48 + + +CAPÍTULO XII. + + _Solucion de varias dificultades contra la posibilidad + de una extension infinita._ + + Lo que se funda en la relacion de las propiedades con la substancia. + Lo que estriba en la diferencia entre lo finito y lo infinito. + Varias consideraciones sobre estas diferencias. Nueva dificultad + fundada en la aparicion y desaparicion de extensiones infinitas. 50 + + +CAPÍTULO XIII. + + _Si existe la extension infinita._ + + Opinion de Descartes y de Leibnitz. Observaciones del autor. 58 + + +CAPÍTULO XIV. + + _Sobre la posibilidad de un número infinito actual._ + + Si existiese no se podria multiplicar. No se puede expresar ni + algebráica ni geométricamente. Infinidad de especies y de individuos. + Posibilidad de especies infinitas. Si hay un limite en la + perfectibilidad de las especies. Imposibilidad de la existencia + simultánea de todas las modificaciones. Con esto se demuestra la + imposibilidad de un número infinito actual 61 + + +CAPÍTULO XV. + + _Idea del ser absolutamente infinito._ + + Dificultades de esta idea. Si se explica bastante con la idea de un + ser sin negacion de ser. Qué es la perfeccion. Se ha de hallar con + propiedades formales en el ser infinito. Qué se entiende por _toda_ + perfeccion. Dos negaciones. Se debe afirmar del ser infinito + todo lo que no implica contradiccion. 71 + + +CAPÍTULO XVI. + + _Se afirma de Dios toda la realidad contenida en los + conceptos indeterminados._ + + Reseña. Ser. Substancia. Simplicidad. Causalidad. Necesidad. 77 + + +CAPÍTULO XVII. + + _Como se afirma de Dios todo lo no contradictorio, + contenido en las ideas intuitivas._ + + Sensibilidad pasiva. Materia. Sensibilidad activa. Inteligencia. + Voluntad. Libertad. 80 + + +CAPÍTULO XVIII. + + _La inteligencia y el ser absolutamente infinito._ + + Como concibe á Dios la humanidad. Caractéres de la inteligencia: + es activa, inofensiva, pura. Engendra la libertad y la moral. + Idea del ser absolutamente infinito. 83 + + +CAPÍTULO XIX. + + Resúmen 89 + + + + +LIBRO NOVENO. + +LA SUBSTANCIA. + + +CAPÍTULO I. + + _Nombre é idea general de la substancia._ + + Existencia de la idea, su falta de claridad. Su importancia. No se + debe comenzar por una definicion. Método. Nombre. Expresa + algo constante entre las mudanzas. 95 + + +CAPÍTULO II. + + _Aplicacion de la idea de substancia á los + objetos corpóreos._ + + Explicaciones analíticas. Cómo se aplica á los cuerpos. Cómo y + por qué no se aplica á las sensaciones. Particularidad de la extension. + Lazo de las sensaciones. 99 + + +CAPÍTULO III. + + _Definicion de la substancia corpórea._ + + Dificultad. Aplicacion. Análisis de las ideas que componen la de + substancia corpórea. Resultado. Con los accidentes la substancia + se nos manifiesta. 105 + + +CAPÍTULO IV. + + _Relaciones de la substancia corpórea con sus accidentes._ + + Incluye multiplicidad. Disposicion de partes. El accidente depende + de la substancia, nó esta de aquel. Aplicacion á las figuras. + Cambios de figuras. Como entre estas hay semejanza y nó identidad. + Se explica el sentido de la _comunicacion_ del movimiento. 108 + + +CAPÍTULO V. + + _Consideraciones sobre la substancia corpórea en sí misma._ + + Necesidad de accidentes para su determinacion. Esto es segun + nuestro modo de concebir. Identidad de la substancia corpórea. + Reseña de opiniones. Ignorancia del hombre sobre este punto. 111 + + +CAPÍTULO VI. + + _Substancialidad del yo humano._ + + Como se halla la unidad en los cuerpos. La unidad del yo. Su + permanencia 118 + + +CAPÍTULO VII. + + _Relaciones de la proposicion, Yo pienso, con la + substancia del Yo._ + + Los fenómenos internos se distinguen individualmente. Tambien + los semejantes. Observaciones sobre el _recuerdo_. Todos los fenómenos + pasan en nuestro interior para no volver. Sin sujeto, + formarian una serie, sin ley ni lazo. Sin la substancialidad del + alma, no se podria decir: yo pensaba, yo pienso; sino: habia + pensamiento, hay pensamiento 121 + + +CAPÍTULO VIII. + + _Consideraciones sobre la intuicion que el alma + tiene ó puede tener en sí misma._ + + Existencia de cierta intuicion. Cómo se implica en todas las afecciones + internas. Su unidad probada por la misma variedad. Si + esto se negase, se negaria el testimonio de la conciencia. Conocemos + el alma como objeto. Conjeturas sobre la posibilidad de + otras intuiciones. El alma sola separada 121 + + +CAPÍTULO IX. + + _Exámen de la opinion de Kant sobre los argumentos + con que se prueba la substancialidad del alma._ + + Motivo personal de su opinion. Mala exposicion del argumento. + Cómo debe presentarte. Cómo aplica aquí su errada teoría, sobre + las categorías puras. Dos sentidos de la palabra _sujeto_. + Ninguno es exclusivo al tratar del alma. No se necesita la intuicion + sensible. Su falso supuesto sobre el argumento psicológico. + No se prescinde de la experiencia. Contradiccion de Kant, + cuando confiesa la presencia del yo en todo pensamiento. La + interrupcion del pensamiento confirma la permanencia del alma. + Demostracion 128 + + +CAPÍTULO X. + + _Exámen de la opinion de Kant sobre el argumento que el + llama el paralogismo de la personalidad._ + + Inexactitud en el uso de la palabra _persona_. Equivocada expresion + de la identidad de conciencia. Identidad del yo con respecto á + un observador extraño. Singular explicacion de la transmision + de la conciencia. Metáfora del _lazo_. Para la transmision no basta + la sucesion. Se estrecha á Kant, fijando mas el estado de la + cuestion. Confesion de Kant sobre la necesidad de la conciencia + de la identidad. Consecuencias de no admitir esta necesidad por + criterio legítimo. 153 + + +CAPÍTULO XI. + + _Simplicidad del alma._ + + Qué se entiende por simple. Prueba del sentido íntimo en pro de + la simplicidad del alma. Otra fundada en la misma naturaleza + del pensamiento. Otra fundada en el acto de voluntad. Que el + pensamiento no puede ser un producto de distintas substancias. + Dilema fundado en la divisibilidad. 157 + + +CAPÍTULO XII. + + _Exámen de la opinion de Kant sobre el argumento + con que se prueba la simplicidad del alma._ + + Sofisma de Kant. No es verdad que todo pensamiento resulte de + muchas representaciones. Como en la diversidad de las representaciones + hay la unidad. Semejanza del movimiento. Grosería + de esta idea. Un ejemplo de la mecánica. Disparidad. Resultado + en contra de los adversarios. Como podemos sacar de la experiencia + la unidad del sujeto pensante. Valor de la experiencia. + Su enlace con las verdades necesarias. Como la demostracion + se extiende á todos los sujetos pensantes. Indeterminacion del + conocimiento que tenemos del alma. Doctrina de Santo Tomás. 161 + + +CAPÍTULO XIII. + + _Como la idea de substancia es aplicable á Dios._ + + No es esencial á toda substancia el ser mudable. Cotejo de dos + definiciones de las escuelas. Que puede existir una substancia + inmutable. Como conviene á Dios toda la perfeccion encerrada en + la idea de substancia. 180 + + +CAPÍTULO XIV. + + _Una aclaracion importante y un resúmen._ + + Como se entiende que la substancia es subsistente por sí misma. + Dos relaciones: negacion de inherencia, y negacion de dependencia. + Se fijan las ideas sobre este punto. Resúmen. 181 + + +CAPÍTULO XV. + + _El panteismo examinado en el órden de las ideas._ + + Dos métodos: la idea y la experiencia. Una pregunta á los panteistas. + Sobre la palabra substancia. El ser necesario no excluye la + existencia de los contingentes. Experiencia fundada en las mismas + ideas. Tampoco excluye la substancia de los contingentes. Prueba. + Principal sofisma de los panteistas. Clave de la solucion. 187 + + +CAPÍTULO XVI. + + _El panteismo examinado en el órden de los + hechos externos._ + + Multiplicidad en el mundo externo. Legitimidad del criterio de los + sentidos para la multiplicidad. La extension encierra esencialmente + multiplicidad. Necesidad del idealismo en el panteismo. + La doctrina de Descartes sobre la extension es contraria al panteismo. + La extension no puede ser atributo ni modificacion de + una substancia simple. Argumento concluyente contra Spinosa. 192 + + +CAPÍTULO XVII. + + _El panteismo examinado en el órden de los + hechos internos._ + + El panteísmo está en contradiccion con la distincion entre el _yo_ y + _el no yo_. Es contrario á la experiencia de la comunicacion de los + espíritus. Absurdo de una conciencia única. Sentido comun. + Sentido íntimo. Individualidad de la conciencia. 196 + + +CAPÍTULO XVIII. + + _Sistema panteista de Fichte._ + + Legítimo sentido de la proposicion: _yo soy_. Extrañas deducciones + de Fichte. Se tantea una explicacion racional. No la consienten + las palabras de Fichte. Las proposiciones; yo soy yo; A = A. + El panteismo idealista expresamente consignado. El yo sin conciencia. + Fichte elude la dificultad. Dilema contra su doctrina. + Nuevas pruebas del panteismo de Fichte. Como diviniza al yo. + Aclaracion fundamental. Como Fichte saca del yo el mundo externo. + Absurdidad de esta doctrina. 200 + + +CAPÍTULO XIX. + + _Relaciones del sistema de Fichte con las doctrinas + de Kant._ + + Las doctrina de Kant sobre el espacio y el tiempo conducen al + idealismo. Pasajes de Kant, donde hace salir del yo el no yo. + Opinion de Rosenkranz sobre la trascendencia de las doctrinas + de Kant. Como se equivocan muchos considerando á Kant como + el restaurador del espiritualismo. Cuán dañosos son sus + escritos. 219 + + +CAPÍTULO XX. + + _Contradiccion del panteismo con los hechos primordiales + del espíritu humano._ + + Contradiccion del panteismo con la idea del número. Con la de distincion. + Con los juicios negativos. Con la idea de relacion. Con + el sentido usual del principio de contradiccion. Con la idea de + contingencia. Con la de finito é infinito. Con la de órden. Con + la de libertad de albedrío. Con los sentimientos del corazon. 225 + + +CAPÍTULO XXI. + + _Rápida ojeada sobre los principales argumentos + de los panteistas._ + + Ciencia. Ente. Substancia. Infinito. Confusion de los panteistas + en estas ideas. Orígen del mal y su remedio. 232 + + + + +LIBRO DECIMO. + +NECESIDAD Y CAUSALIDAD. + + +CAPÍTULO I. + + _Necesidad._ + + Nocion fundamental. Diversas aplicaciones. Necesidad é imposibilidad + son ideas correlativas. Dos órdenes de necesidad. Como + la existencia debe contenerse en la idea del ser necesario. Defecto + del raciocinio de Descartes. Demostracion de la existencia de + un ser necesario. Resúmen. 237 + + +CAPÍTULO II. + + _Lo incondicional._ + + Definiciones. Se prueba la existencia de lo incondicional. Imposibilidad + de una serie infinita de términos condicionales. 242 + + +CAPÍTULO III. + + _Inmutabilidad del ser necesario é incondicional._ + + A su estado le repugna el _no_ estado. Aclaracion. Dificultad. Solucion. + Ficcion de varios seres incondicionales, y de su accion reciproca. + Que dicho ser no es perfectible. Como contiene todas + las perfecciones reales y posibles. 245 + + +CAPÍTULO IV. + + _Ideas de causa y efecto._ + + Nocion y existencia de la noticia de la causalidad. Tenemos idea + de causa. Qué se contiene en ella. Axiomas. 250 + + +CAPÍTULO V. + + _Origen de la nocion de causalidad._ + + Que existen causas y efectos. Testimonio de nuestra conciencia. La + idea de causa no es simple. Actividad. De dónde nace su idea. + Idea de la creacion es la de causalidad perfectísima. 253 + + +CAPÍTULO VI. + + _Se formula y demuestra el principio de causalidad._ + + Sentido del principio. Pequeña serie: no A, A. Órden de los conceptos. + Aclaracion. Parangon de las dos doctrinas opuestas. Los + sensualistas. 257 + + +CAPÍTULO VII. + + _El principio de la precedencia._ + + Análisis de este principio. Como conduce á una cosa preexistente. + Opinion de Galluppi. Observaciones. Dudas sobre el valor de + esta demostracion. Parece no demostrar el principio de causalidad, + sino el de sucesion. Como se auxilian estos dos principios. + Nuevas aclaraciones. Se manifiesta el valor de esta prueba. Como + viene á parar á las ideas de ser y no ser. 260 + + +CAPÍTULO VIII. + + _La causalidad en sí mísma. Insuficiencia y error + de algunas explicaciones._ + + La causalidad implica relacion á otro. Actividad y causalidad. Dios + y las criaturas. Se plantea la cuestion. Explicaciones insuficientes. + Palabras metafóricas. Causalidad no es lo mismo que sucesion. + Ni el enlace de las ideas. Ni la prioridad de una de ellas. + Ni el enlace expresado en ciertas proposiciones condicionales. + Ejemplo. Sentido inverso de las proposiciones. 273 + + +CAPÍTULO IX. + + _Condiciones necesarias y suficientes para la verdadera + causalidad absoluta._ + + Dos condiciones. Fórmula que las expresa. Aplicaciones. Ocasion. + Remocion de obstáculos. Enlace de órden en el tiempo. Observacion + sobre las causas libres. Aplicacion á la primera. 283 + + +CAPÍTULO X. + + _Causalidad secundaria._ + + Diferencia entre la causalidad primaria y la secundaria. Condiciones + para la causalidad secundaria. Ejemplos aclaratorios. 286 + + +CAPÍTULO XI. + + _Explicacion fundamental del origen de la oscuridad + de las ideas en lo tocante á la causalidad._ + + Se recuerda una doctrina del Lib. IV. Aplicaciones. Disputa filosófica + sobre las causas segundas. Modo de terminarla. 290 + + +CAPÍTULO XII. + + _Causalidad de puro imperio de la voluntad._ + + Defensa de la doctrina de la creacion. Consideraciones sobre su + incomprensibilidad. Reflexiones sobre la causalidad intelectual. + Relacion de lo existente con lo no existente. Esta solo pueden + tenerla los seres inteligentes. Consecuencia en favor de la existencia + de Dios. 293 + + +CAPÍTULO XIII. + + _La actividad._ + + Inercia, inaccion. Tres condiciones. Actividad. Accion. Tres clases. + De cuál tenemos idea intuitiva. No toda actividad es transitiva. + Que no tenemos intuicion de la actividad corpórea. Análisis. + Orden subjetivo y objetivo. Ejemplos. Conocemos dos modos + de ser: Extension y Conciencia. Aquella es tipo de inercia; + esta de actividad. Varias consideraciones sobre la actividad. + Voluntad. Libertad. Parangon entre la extension y la conciencia. 299 + + +CAPÍTULO XIV. + + _Se examina si es posible la actividad corpórea._ + + Imposibilidad de probar que la materia es incapaz de actividad. + Se examina la prueba. Se refuta. 309 + + +CAPÍTULO XV. + + _Conjeturas sobre la existencia de la actividad corpórea._ + + Razon en pro, fundada en el órden de los fenómenos. Espectáculo + de actividad ofrecido por el universo corpóreo. Respuestas evasivas; + réplicas. 313 + + +CAPÍTULO XVI. + + _Causalidad interna._ + + Recuerdos. Conceptos hijos de reflexion. Libre albedrío. Carácter + activo de todos los fenómenos internos. Objecion. Sensaciones. + Pensamientos y sentimientos espontáneos. Relaciones de la espontaneidad + con la organizacion. 319 + + +CAPÍTULO XVII. + + _Aclaraciones sobre la espontaneidad._ + + Se consignan varios hechos sobre las condiciones del desarrollo de + nuestro espíritu. Necesidad de una enseñanza primitiva. Lenguaje. + Imposibilidad de que sea invencion humana. No hay + ninguna civilizacion espontánea. Escaso número de ideas á que + van á parar las demás. Deduccion en favor de una inteligencia, + causa y maestra de las otras. 330 + + +CAPÍTULO XVIII. + + _Causalidad final. Moralidad._ + + Diferencia entre la causalidad eficente y la final. Necesidad y libertad. + Universalidad de las ideas morales. Las confiesan los + mismos que las niegan. No pueden ser hijas de una preocupacion. + Fuerza de las ideas y sentimientos morales. Su orígen + divino. Las dificultades no pueden hacer dudar de su existencia. + Sus efectos. 337 + + +CAPÍTULO XIX. + + _Exámen de algunas explicaciones de la moralidad._ + + La ley eterna. La razon. La voluntad divina. La representacion en + Dios. Diferencia de forma entre las proposiciones morales y las + metafísicas. Si la moralidad consiste en conducir al fin último. + Si se identifica con la felicidad. Si es posible una + explicacion. 316 + + +CAPÍTULO XX. + + _Explicacion fundamental del órden moral._ + + Hay algo moral, absoluto. Santidad de Dios. Una criatura sola. + Carácter inmanente de la moralidad. Resultado contra erradas + teorías. Sabiduría de la Religion cristiana. El amor de Dios, + fundamento de toda moralidad. Si en Dios hay _deber_. La moralidad + se puede expresar de un modo absoluto. El ser infinito se + ama a sí mismo. Que todo se ordena á Dios. Como se ordenan + á Dios las criaturas libres. Por qué Dios no es amado por la + criatura necesariamente. La moralidad en la criatura es el amor + explícito ó implícito de Dios. Aplicaciones. Acto explícito del + amor de Dios. Observacion sobre los argumentos de analogía en + pro del amor de Dios. Ejemplos de acciones morales en sí mismas; + como se malean por el fin. Grados en la moralidad. Aplicaciones + de la teoría general á las ideas morales en particular. + Como se concilian en esta teoría la moralidad y la utilidad. Diferencia + entre ella y las de otros autores que admiten el amor de + Dios como el primero de los deberes. Como se explican con ella + las relaciones de la moral con nuestros afectos. Como se concilian, + el desinterés y la felicidad. 356 + + +CAPÍTULO XXI. + + _Ojeada sobre la obra._ 378 + + +NOTAS. + + I 381 + + II Id. + + +FIN. + + +Esta obra constará de 4 tomos, al precio cada +uno de 16 rs. vn. en Barcelona, en la librería +de Bacsi, y de 20 en los siguientes puntos _franco +de porte_. + +Algeciras, _Contilló_. +Alicante, _Carratalá_. +Almería, _Santamaría_. +Avila, _R. Martin Lázaro_. +Badajoz, _Carrillo y sobrinos_. +Cadiz, _Hortal y compañia_. +Ciudad Real, _Malaguilla_. +Figueras, _Matas_. +Gerona, _Figaró_. +Granada, _Sanz_. +Lérida, _Viuda Carminas. Sol_. +Madrid, _Rodriguez_. +Málaga, _Martinez de Aguilar_. +Palma, _Trias, Garcia_. +Pamplona, _Longus y Ripa_. +Pto. Sta. Maria, _Valderrama_. +Reus, _Viuda Angelon_. +Salamanca, _Moran_. +Santiago, _Rey Romero é hijos_. +Sevilla, _Angulo y Comp.^a_ +Tarragona, _Granell_. +Valencia, _Navarro_. +Valladolid, _Roldan_. +Zaragoza, _Yagüe_. + + +OBRAS DEL AUTOR QUE SE HALLAN DE VENTA EN LA LIBRERIA DE BRUSI. + + + _El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones + con la civilizacion europea_. 5 tomos 61 rs. vn. + + _El Criterio_, 1 tomo 16 id. + + _La Religion demostrada al alcance de los niños_ 3 id. + + _La Sociedad_, revista religiosa, filosófica, política y literaria, + 2 tomos de 576 páginas cada uno 72 id. + + _La Civilizacion_, revista religiosa, filosófica, política y literaria + de Barcelona, escrita por D. Jaime Balmes, D. Joaquin + Roca y Cornet y D. Jose Ferrer y Subirano: 3 tomos + de 576 páginas los dos primeros y 480 el último. El + Sr. Balmes escribió en esta revista 500 páginas, equivalentes + á un tomo. Precios de la obra 100 id. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Filosofía Fundamental, by Jaime Balmes + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFÍA FUNDAMENTAL *** + +***** This file should be named 28430-0.txt or 28430-0.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/2/8/4/3/28430/ + +Produced by PM Spanish, Mariano Cecowski and the Online +Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at +http://gallica.bnf.fr) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. 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