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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 14311 ***
+
+BAILÉN
+
+Episodios Nacionales
+
+Primera Serie
+
+B. PEREZ GALDOS
+
+
+
+
+
+
+
+I
+
+
+--Me hacen ustedes reír con su sencilla ignorancia respecto al hombre
+más grande y más poderoso que ha existido en el mundo. ¡Si sabré yo
+quién es Napoleón!, yo que le he visto, que le he hablado, que le he
+servido, que tengo aquí en el brazo derecho la señal de las herraduras
+de su caballo, cuando... Fué en la batalla de Austerlitz: él subía a
+todo escape la loma de Pratzen, después de haber mandado destruir a
+cañonazos el hielo de los pantanos donde perecieron ahogados más de
+cuatro mil rusos. Yo, que estaba en el 17.º de línea, de la división
+de Vandamme, yacía en tierra gravemente herido en la cabeza. De veras
+creí que había llegado mi última hora. Pues, como digo, al pasar él
+con todo su Estado Mayor y la infantería de la Guardia, las patas de
+su caballo me magullaron el brazo en tales términos, que todavía me
+duele. Sin embargo, tan grande era nuestro entusiasmo en aquel célebre
+día, que incorporándome como pude, grité: «¡Viva el Emperador!»
+
+Así hablaba un hombre para mi desconocido, como de cuarenta años, no
+malcarado, antes bien con rasgos y expresión de cierta hermosura
+marchita, aunque no destruída por las pasiones o los vicios; alto de
+cuerpo, de mirada viva y sonrisa entre melancólica y truhanesca, como
+la de persona muy corrida en las cosas del mundo, y especialmente en
+las luchas de ese vivir al par holgazán y trabajoso a que conducen la
+sobra de imaginación y la falta de dineros; persona de ademanes
+francos y desenvueltos, de hablar facilísimo, lo mismo en las bromas
+que en las veras; individuo cuya personalidad tenía complemento en el
+desaliño casi elegante de su traje, más viejo que nuevo, y no menos
+descosido que roto, aunque todo esto se echaba poco de ver, gracias a
+la disimuladora aguja, que había corregido así las rozaduras del
+chupetín como la ortografía de las medias.
+
+Éstas eran, si mal no recuerdo, negras, y el pantalón de color de
+clavo pasado. Llevaba corto el pelo, con dos mechoncitos sobre ambas
+sienes, sin polvo alguno, como no fuera el del camino; su casaca
+obscura, y de un corte no muy usual entre nosotros; su chaleco
+ombliguero, forma un poco extranjera también, y su corbata,
+informemente escarolada, le hacían pasar como nacido fuera de España
+aunque era español. Mas por otra circunstancia distinta de las
+singularidades de su vestir, causaba sorpresa la tal persona, y éste
+es un capitalísimo punto que no debe pasarse en silencio. Aquel hombre
+tenía bigote. Esto fué, ¿a qué negarlo?, lo que más que otra cosa
+alguna llamó mi atención cuando le vi inclinado sobre la mesa,
+comiendo ávidamente en descomunal escudilla unas al modo de sopas,
+puches o no sé qué endemoniado manjar, mientras amenizaba la cena
+contando entre cucharada y cucharada las proezas de Napoleón I. Dos
+personas, ambas de edad avanzada y de distinto sexo, componían su
+auditorio: el varón, que desde luego me pareció un viejo militar
+retirado del servicio, oía con fruncido ceño y taciturnamente los
+encomios del invasor de España; pero la señora anciana, más
+despabilada y locuaz que su consorte, contestaba al panegirista con
+cierto desenfado tan chistoso como impertinente.
+
+--Por Dios, Sr. de Santorcaz--decía la vieja--, no grite usted ni
+hable tales cosas donde le puedan oír. Mi marido y yo, que ya le
+conocemos de antes, no nos espantamos de sus extravagancias; pero,
+¡ay!, la vecindad de esta casa es muy entremetida, muy enredadora, y
+no se ocupa más que de chismes y trampantojos. Como que ayer las niñas
+de la bordadora en fino, que vive en el cuarto número 8, llegaron
+pasito a pasito a nuestra puerta para oír lo que usted decía cuando
+nos contaba con desaforados gritos lo que pasó allá en las Austrias en
+la batalla de Pirrinclum, o no sé qué..., pues esos enrevesados
+nombres no se han hecho para mi lengua... Esta mañana, cuando usted
+entró de la calle, la comadre del número 3 y la mujer del lañador,
+dijeron: «Ahí va el pícaro _flamasón_ que está en casa del Gran
+Capitán. Apuesto a que es espía de la _canalla_, para ver lo que se
+dice en esta casa y contarlo a sus mercedes.» El mejor día nos van a
+dar que sentir, porque como dice usted esas cosas, y tiene esos modos,
+y hace ascos de la comida cuando tiene azafrán, y siempre saca lo que
+ha visto en las tierras de allá, le traen entre ojos, y sabe Dios...
+¡Como aquí están tan rabiosos con lo del día 2!...
+
+--Ya se aplacarán los humos de esta buena gente--dijo Santorcaz,
+apartando de sí escudilla y cuchara--. Cuando se organicen bien los
+cuerpos de ejército y venga el Emperador en persona a dirigir la
+guerra, España no podrá menos de someterse; y esto, que es la pura
+verdad, lo digo aquí para entre los tres, de modo que no lo oigan
+nuestras camisas.
+
+--España no se somete, no, señor, no se somete--exclamó de improviso
+el anciano, quebrantando el voto de su antes silenciosa prudencia, y
+levantándose de la silla para expresar con frases y gestos más
+desembarazados los sentimientos de su alma patriota--. España no se
+somete, Sr. D. Luis de Santorcaz, porque aquí no somos como esos
+cobardes prusianos y austriacos de que usted nos habla. España echará
+a los franceses, aunque los manden todos los Emperadores nacidos y por
+nacer; porque si Francia tiene a Napoleón, España tiene a Santiago,
+que es, además de general, un santo del Cielo. ¿Cree usted que no
+entiendo de batallas? Pues sí: soy perro viejo, y callos tengo en los
+oídos de tanto oír el redoblar de los tambores y los tiros de cañón.
+
+--No te sofoques, Santiago--dijo apaciblemente la anciana--, que ya
+andas en los tres duros y medio, y aunque yo creo como tú que España
+no bajará la cabeza, no es cosa de que te dé el reuma en la cara por
+lo que hable este mala cabeza de Santorcaz.
+
+--Pues lo digo y lo repito--añadió el viejo soldado--. ¡Venir
+hablándome a mí de cuerpos de ejército, y de brigadas de caballería, y
+de cuadros...!
+
+--¿En qué batallas se ha encontrado usted?--preguntó con sonrisa
+burlona Santorcaz.
+
+--¡Que en qué batallas me encontré!--exclamó D. Santiago Fernández,
+cuadrándose ante su interpelante y mirándole con el desprecio propio
+de los grandes genios que tienen puesta en duda su superioridad--.
+¿Pues no sabe todo el mundo que fuí asistente del señor marqués de
+Sarriá el año 1762, cuando aquella famosa campaña de Portugal, la más
+terrible y hábil y estratégica que ha habido en el mundo, así como
+también digo que después de Alejandro el Macedonio no ha nacido otro
+marqués de Sarriá?... ¡Qué cosas tiene este caballerito! ¡Preguntar en
+qué acciones me encontré! Aquélla fué una gran campaña, sí, señor:
+entramos en Portugal, y aunque al poco tiempo tuvimos que volvernos,
+porque el inglés se nos puso por delante, se dieron unas batallas...,
+¡qué batallitas, mi Dios! Yo era asistente del Sr. Marqués, y todas
+las mañanas le hacía los rizos y le empolvaba la peluca, de tal modo,
+que la cabeza de nuestro General parecía un sol. Él me decía:
+«Santiago, ten cuidado de que los rizos vayan parejos, y que uno de
+otro no discrepen ni el canto de un duro, porque no hay nada que
+aterre tanto al enemigo como la conveniencia y buen parecer de
+nuestras personas.» ¡Y cuánto le querían los soldados! Como que en
+toda aquella guerra apenas murieron tres o cuatro.
+
+Santorcaz, al oír esto, se desternillaba de risa, haciendo subir de
+punto con sus irreverentes manifestaciones el enfado de D. Santiago
+Fernández, el cual, dando una fuerte puñada en la mesa, continuó así:
+
+--¿Qué valen todos los generales de hoy, ni los emperadores todos,
+comparados con el marqués de Sarriá? El marqués de Sarriá era
+partidario de la táctica prusiana, que consiste en estarse quieto
+esperando a que venga el enemigo muy desaforadamente, con lo cual éste
+se cansa pronto y se le remata luego en un dos por tres. En la primera
+batalla que dimos con los aldeanos portugueses, todos echaron a correr
+en cuanto nos vieron, y el General mandó a la caballería que se
+apoderara de un hato de carneros, lo cual se verificó sin efusión de
+sangre.
+
+--No, no ha habido en el mundo batallas como ésas, Sr. D.
+Santiago--dijo Santorcaz, moderando su risa--; y si usted me las
+cuenta todas, confesaré que las que yo he visto son juegos de chicos.
+Y como desde aquella fecha ha conservado usted los hábitos de campaña,
+y gusta tanto de conversar sobre el tema de la guerra, los vecinos le
+llaman el Gran Capitán.
+
+--Ese es un mote, y a mi no me gustan motes--dijo D.ª Gregoria, que
+así se llamaba la mujer del valiente expedicionario de Portugal--.
+Cuando nos mudamos aquí, y dieron los vecinos en llamarte Gran
+Capitán, bien te dije que alzaras la mano y regalaras un bofetón al
+primero que en tus propias barbas te dijera tal insolencia; pero tú,
+con tu santa pachorra, en vez de llenarte de coraje, se te caía la
+baba siempre que los chicos te saludaban con el apodo, y ahora Gran
+Capitán eres y Gran Capitán serás por los siglos de los siglos.
+
+--Yo no me paro en pequeñeces--dijo don Santiago Fernández--, y aunque
+tolero un apodo honroso, no consiento que nadie se burle de mí. A fe,
+a fe que cuando uno ha servido en las milicias del Rey por espacio de
+veinte años; cuando uno ha estado en la campaña de Portugal; cuando
+uno ha tenido también el honor de encontrarse en la expedición de
+Argel que mandó el Sr. D. Alejandro O'Reilly en 1774; cuando después
+de tan gloriosas jornadas se le han podrido a uno las nalgas sentado
+en la portería de la oficina del Detall y Cuenta y Razón del arma de
+Artillería, viendo entrar y salir a los señores oficiales, y
+haciéndoles un recadito hoy y otro mañana, bien se puede alzar la
+cabeza y tener una opinión sobre cosas militares.
+
+--Eso mismo digo yo--indicó D.ª Gregoria--. Bien saben todos que tú no
+eres ningún rana, y que has escupido en corro con guardias de Corps y
+valonas, y con generales de aquellos que había antes, tan valientes,
+que sólo con mirar al enemigo le hacían correr.
+
+--Y no se trate--prosiguió el Gran Capitán--de embobarnos con cuentos
+de brujas como los que desembucha el Sr. de Santorcaz. A las niñas del
+lañador y a D.ª Melchora, la que borda en fino, les puede trastornar
+el seso este caballero contándoles esas batallas fabulosas de
+prusianos y rusos, con lo de que si el Emperador fué por aquí o vino
+por allí. Hombres como yo no se tragan bolas tan terribles, ni ha
+estado uno veinte años mordiendo el cartucho y peinando los rizos del
+Sr. Marqués de Sarriá, para dar crédito a tales novelas de
+caballerías. Conque ¿cómo fué aquello?--añadió en tono de mofa y
+sentándose junto a Santorcaz--. Dijo usted que cuatro mil franceses
+atacaron a la bayoneta a diez mil rusos, y les hicieron caer en un
+pantano, donde se ahogó la mitad. Pues ¡y lo de que rompieron el hielo
+a cañonazos para que se hundieran los enemigos que estaban encima!...
+¡Bonito modo de hacer la guerra! Pero, hombre de Dios, si andaban por
+sobre el hielo se resbalarían y... pobres nalgas del Emperador...,
+digo, de los tres Emperadores, pues ahí dice usted que eran tres nada
+menos. ¿Sabes, Gregoria, que es aprovechada la familia?
+
+El Gran Capitán hizo reír a su digna esposa con estos chistes, hijos
+de su inexperta fatuidad, y ambos celebraron recíprocamente sus
+ocurrencias.
+
+--Si es novela de caballerías lo que he contado--dijo Santorcaz--,
+pronto lo hemos de ver en España, porque pasan de cien mil los
+Esplandianes que andan desparramados por ahí esperando que su amo y
+señor les mande empezar la función.
+
+--¡Los asesinos de Madrid!--exclamó el Gran Capitán, inflamándose en
+patriótico ardor--. ¿Y cree usted que les tenemos miedo? ¡Santa María
+de la Cabeza! Ya veo que están fortificando el Retiro, y que no
+permiten que vuele una mosca alrededor de sus señorías; pero ya
+hablaremos. Esto es ahora porque estamos sin tropa; pero ¿sabe usted
+lo que se va a formar en Andalucía? Un ejército. ¿Y en Valencia? Otro
+ejército. Y en Galicia y en Castilla, otro y otro ejército. ¿Cuántos
+españoles hay en España, Sr. de Santorcaz? Pues ponga usted en el
+tablero tantos soldados como hombres somos aquí, y veremos. ¿A que no
+sabe usted lo que me ha dicho hoy el portero de la Secretaría de la
+Guerra? Pues me ha dicho que mi pueblo ha declarado la guerra á
+Napoleón, ¿Qué tal?
+
+--¿Cuál es el pueblo de usted?
+
+--Valdesogo de Abajo. Y no es cualquier cosa, pues bien se pueden
+juntar allí hasta cien hombres como castillos, no como esos rusos de
+alfeñique de que usted habla, sino tan feroces, que despacharán un
+regimiento francés como quien sorbe un huevo.
+
+--Pues una mujer que ha venido hoy de la sierra--dijo D.ª Gregoria--me
+ha contado que también mi pueblo va a declarar la guerra a ese ladrón
+de caminos; sí, Sr. de Santorcaz, mi pueblo, Navalagamella. Y allí no
+se andarán con juegos, sino al bulto derechitos. Si esos pueblos que
+usted nombra, las Austrias y las Prusias, fueran como Navalagamella,
+la _canalla_ no los hubiera vencido, y se conoce que todos los
+austriacos y prusiacos son gente de mucha facha y nada más.
+
+--No se dice prusiacos, sino prusianos--indicó enfáticamente a su
+esposa el Gran Capitán.
+
+--Bien, hombre: los rusos y los prusos, lo mismo da. Lo que digo es
+que si Valdesogo de Abajo y Navalagamella, que son dos pueblos como
+dos lentejas comparados con la grandeza de todo el reino, se ponen en
+ese pie, los demás lugares y ciudades harán lo mismo, y entonces,
+áteme esa mosca el Sr. de Santorcaz. No, no quedará un francés para
+contarlo, y la que hicieron aquí a primeros del mes, la pagarán muy
+cara. ¿Hase visto alguna vez bribonada semejante? ¡Fusilar en
+cuadrilla a tantos pobrecitos, sin perdonar a sacerdotes ancianos, a
+inocentes doncellas y a infelices muchachos como el que está en esa
+cama! ¡Ay! Usted no vió aquello, Sr. de Santorcaz, porque llegó a
+Madrid tres días después; ¡pero si usted lo hubiera visto! Por esta
+calle del Barquillo pasaron esas fieras, y como les arrojaron algunos
+ladrillos desde los andamios de la casa que se está fabricando en la
+esquina, mataron a una pobre mujer que pasaba con un niño en brazos.
+Al ver esto, todas las vecinas de la casa que estábamos en los
+balcones, empezamos a tirarles cuanto teníamos. Una les echaba una
+cazuela de agua hirviendo, otra la sartén con el aceite frito; yo cogí
+el puchero que había empezado a cocer, y sin pensarlo dije: «Allá va»;
+y aunque aquel día nos quedamos sin comer, no me pesó, no, señor.
+Después, entre Juanita la lañadora, las niñas de al lado y yo,
+cogimos una cómoda, y echándola a la calle aplastamos a dos. Querían
+subir a matarnos; pero ¡quía! Todo facha, nada más que facha. Más de
+cuarenta mujeres nos apostamos en la escalera, unas con tenedores,
+otras con tenacillas, estas con asadores, aquella con un berbiquí,
+estotra con una vara de apalear lana. Si llegan a subir, les hacemos
+pedazos. Mi marido tomó aquella lanza vieja que tiene allí desde las
+tan famosas campañas, y poniéndose delante de nosotras en la escalera,
+nos arengó y dispuso cómo nos habíamos de colocar. ¡Ah, si llegan a
+subir esos perros! Yo era la más vieja de todas, y la más valiente,
+aunque me esté mal el decirlo. Mi marido quería salir a la calle al
+frente de todas nosotras; pero le convencimos de que esto era una
+locura. Con su carga de setenta a la espalda, él hubiera partido de un
+lanzazo a cuantos mamelucos encontrara en la calle. ¡Ay, qué día!
+Cuando nos retiramos cada una a nuestro cuarto, en toda la casa no se
+oía más que «¡Viva el Gran Capitán!»
+
+--¡Qué día!--exclamó melancólicamente Fernández, disimulando el
+legítimo orgullo que el recuerdo de sus proezas le causaba--. A eso de
+las ocho de la mañana vi salir de la oficina al capitán D. Luis Daoiz.
+El día anterior me había mandado por unas botas a la zapatería de la
+calle del Lobo, y desde allí se las llevé a su casa de la calle de la
+Ternera, y cuando volví después de hacer el mandado, viendo que había
+cumplido con la puntualidad y el esmero que son peculiares en mí, me
+dió dos reales, que guardo en este pañuelo como memoria de hombre tan
+valiente.
+
+Diciendo esto, trajo un pañuelo, y desdoblando una de las puntas
+despaciosamente, y como si se tratara de la más venerable y santa
+reliquia, sacó una moneda de plata que puso ante la vista de
+Santorcaz, sin permitirle que la tocara.
+
+--Esto me dió--dijo, enjugando con el mismísimo sagrado pañuelo las
+lágrimas que de improviso corrieron de sus ojos--; esto me dió con sus
+propias manos aquel que vivirá en la memoria de los españoles mientras
+haya españoles en el mundo, Yo estaba barriendo la oficina cuando
+entró D. Pedro Velarde buscándole, y le dije: «Mi capitán, hace un
+rato que salió con D. Jacinto Ruiz.» Después, don Pedro entró y estuvo
+disputando con el coronel; al cabo de un cuarto de hora volvió a pasar
+por delante de mi. ¡Quién me había de decir...!
+
+El Gran Capitán no pudo continuar, porque la pena ahogaba su voz; D.ª
+Gregoria se llevó también la punta del delantal a los ojos, y
+Santorcaz, más serio y grave que antes, respetaba el dolor de sus dos
+amigos.
+
+--Me han asegurado--dijo, después de una pausa--que ese D. Pedro
+Velarde iba a comer todos los días en casa de Murat. ¿Es que
+simpatizaba con los franceses?
+
+--No, no; y quien lo dijere miente--exclamó D. Santiago, dejando caer
+de plano sobre la mesa sus dos pesadísimas manos--. Don Pedro Velarde
+pasaba por un oficial muy entendido en el arma, y como fué de los que
+el Rey envió a Somosierra a recibir al _melenudo_, éste le trató, supo
+conocer sus buenas dotes, y quiso atraérselo. ¡Bonito genio tenía D.
+Pedro Velarde para andarse con mieles! Le convidaban a comer,
+obsequiábanle mucho; pero bien sabían todos que si nuestro capitán
+pisaba las alfombras de aquel palacio, era «para conocer más de cerca
+a la canalla», como él mismo decía.
+
+--Él y sus compañeros de Monteleón--dijo Santorcaz--demostraron un
+valor tanto más admirable cuanto que es completamente inútil. Aquí
+están ciegos y locos. Creen que es posible luchar ventajosamente
+contra las tropas más aguerridas del mundo, sin otros elementos que un
+ejército escaso, mal instruído, y esas nubes de paisanos que quieren
+armarse en todos los pueblos. La obstinación ridícula de esta gente
+hará que sean más dolorosos los sacrificios, y el número de víctimas
+mucho más grande, sin que puedan vanagloriarse al morir de haber
+comprado con su sangre la independencia de la patria. España
+sucumbirá, como han sucumbido Austria y Prusia, naciones poderosas,
+que contaban con buenos ejércitos y reyes muy valientes.
+
+--¡Esos países no tienen vergüenza!--gritó con furor D. Santiago
+Fernández, levantándose otra vez de su asiento--. En Austria y Prusia
+habrá lo que usted quiera; pero no hay un Valdesogo de Abajo ni un
+Navalagamella. Discretísimo lector: no te rías de esta presuntuosa
+afirmación del Gran Capitán, porque bajo su aparente simpleza
+encierra una profunda verdad histórica.
+
+Santorcaz soltó de nuevo la risa al ver el acaloramiento de Fernández,
+cuyas patrióticas opiniones apoyó de nuevo su esposa, hablando así:
+
+--Aquí somos de otra manera, Sr. de Santorcaz. Usted, viviendo por
+allá tanto tiempo, se ha hecho ya muy extranjero y no comprende cómo
+se toman aquí las cosas.
+
+--Por lo mismo que he estado fuera tantos años, tengo motivos para
+saber lo que digo. He servido algunos años en el ejército francés;
+conozco lo que es Napoleón para la guerra, y lo que son capaces de
+hacer sus soldados y sus generales. Cien mil de aquéllos han entrado
+en España al mando de los jefes más queridos del Emperador. ¿Saben
+ustedes quién es Lefebvre? Pues es el vencedor de Dantzig. ¿Saben
+ustedes quién es Pedro Dupont de l'Etang? Pues es el héroe de
+Friedland. ¿Conocen ustedes al duque de Istria? Pues es quien
+principalmente decidió la victoria de Rívoli. ¿Y qué me dicen de
+Joaquín Murat? Pues es el gran soldado de las Pirámides, y el que
+mandó la caballería en Marengo...
+
+--No, no le nombre usted--dijo D.ª Gregoria--, porque si todos los
+demás son como ese de _las melenas_, buena gavilla de perdidos ha
+metido Napoleón en España.
+
+--Sr. de Santorcaz--añadió con grave comedimiento el Gran Capitán--,
+ya sabe usted que un hombre como yo, testigo de cien combates, no se
+traga ruedas de molino, y todas esas heroicidades del general Pitos y
+del general Flautas las vamos a ver de manifiesto ahora, sí, señor. Y
+supongo que usted habrá venido para ponerse de parte de ellos, pues
+quien tanto les alaba y admira es natural que les ayude.
+
+--No--replicó Santorcaz--; yo he vuelto a España para un asunto de
+intereses, y dentro de unos días partiré para Andalucía. Cuando
+arregle mi negocio, me volveré a Francia.
+
+
+
+
+II
+
+
+--¡Qué mal hombre es usted!--exclamo Dª Gregoria--. Y su pobre padre y
+toda la familia llorando su ausencia, y muertos de pena sin poder
+traer al buen camino a este calaverilla que durante quince años y
+desde aquella famosa aventura... Pero chitón--añadió, volviendo la
+cara hacia mí--: me parece que el chico se ha despertado y nos está
+oyendo.
+
+Los tres me miraron, y yo observé claramente cuanto me rodeaba,
+pudiendo apreciarlo todo sin mezcla de vagas imágenes ni mentirosas
+visiones. Hallábame en una cama, de cuyo durísimo colchón daban fe las
+mortificaciones de mis huesos y la instintiva tendencia de mi cuerpo
+a arrojarse fuera de ella, mientras uno de mis brazos, fuertemente
+vendado, se negaba a prestarme apoyo, tan inmóvil y rígido como si no
+me perteneciera. Asimismo rodeaba mi cabeza complicado turbante de
+trapos que olían a ungüentos y vinagre, y mi débil y extenuado cuerpo
+sentía por aquí y por allí terribles picazones. El lecho en que yacía
+tan incómodamente ocupaba el rincón del cuarto, el cual era de
+ordinarias dimensiones, con blancos muros y suelo de ladrillos, mal
+cubiertos por una vieja y acribillada estera de esparto. Láminas de
+santos, a quienes el artista grabador había dado nuevo martirio en sus
+impíos troqueles, adornaban la desnuda pared, en uno de cuyos testeros
+ostentaba su temerosa longitud la lanza del Gran Capitán. En el centro
+de la pieza hallábase la mesa, que sostenía un candil de cuatro
+mecheros, y junto a ella, sentados en sendas sillas de cuero, que
+lastimosamente gemían al menor movimiento, estaban los tres personajes
+cuya conversación hirió mis oídos cuando volví de un largo paroxismo.
+
+Todos fijaron en mí la atención, y D.ª Gregoria, acercándose
+maternalmente a mi cama, me habló así:
+
+--¿Estás despierto, niño? ¿Ves y entiendes? ¿Puedes hablar? Pobrecito,
+ya se te ha quitado la terrible calentura, y el Santo Ángel de tu
+Guarda ha conseguido del Padre Eterno que te otorgue el seguir
+viviendo. ¿Cómo estás? ¿Ves a los que estamos aquí? ¿Nos conoces?
+¿Entiendes lo que decimos? Debes de estar bien, porque ya no dices
+desatinos, ni quieres echarte de la cama, ni nos insultas, ni dices
+que nos vas a matar, ni llamas a D. Celestino ni a la D.ª Inés, que te
+traían trastornado el juicio. Estás bien, ya estás fuera de peligro, y
+vivirás, pobre niño; pero ¿has perdido la razón, o Dios quiere que te
+veamos en tu ser natural, sano y cuerdo, tal y como estabas antes de
+que aquellos caribes...?
+
+--Y, en verdad, no sé cómo ha escapado el infeliz--dijo Fernández a
+Santorcaz--. Tres balazos tenía en su cuerpecito: uno en la cabeza, el
+cual no es más que una rozadura; otro en el brazo izquierdo, que no le
+dejará manco, y el tercero en un costado, y en parte sensible, tanto
+que si no le hubieran sacado la bala, no le veríamos ahora tan
+despiertillo.
+
+Instáronme todos para que hablase, mostrándoles que mi razón, como mi
+cuerpo, se había repuesto de la tremenda crisis. También acudió con
+cariñosa solicitud a darme alimento la ejemplar D.ª Gregoria, y tomado
+aquél ávidamente por mí me sentí muy bien. ¿Había resucitado o había
+nacido en aquella noche?
+
+--Ahora, chiquillo, estáte tranquilo--continuó D.ª Gregoria,
+sentándose a mi lado--. ¡Cuánto se va a alegrar el Sr. Juan de Dios
+cuando te vea!
+
+--¡Cómo!--exclamé con la mayor sorpresa--. ¿Juan de Dios vive aquí?
+¿Pues en dónde estoy? ¿Y ustedes quiénes son? ¿Qué ha sido de Inés?
+
+--¡Otra vez Inés! Este joven no está todavía bueno. Dejémonos de
+Ineses, y a descansar. Santorcaz se llegó a mi, y mostrándome algún
+interés, me dijo:
+
+--¡Pobrecito! ¡Conque te fusilaron! El Gran Duque de Berg es hombre
+terrible y sabe sentar la mano. Dicen que mataste mas de veinte
+franceses. Ya me contarás tus hazañas, picarón. Y di, ¿tienes ánimos
+de volver a hacer de las tuyas? Me parece que no..., porque habrás
+visto que esa gente gasta unas bromas un poco pesadas.
+
+Dicho esto, Santorcaz, tomando su capa, se marchó.
+
+Mi sorpresa y estupor al verme allí, tornado nuevamente y de
+improviso, según mi entender, a la vida, en presencia de personas
+desconocidas, y volviendo sin cesar al pasado mi pensamiento, recién
+salido de una sombra profunda; las impresiones de mi alma, a quien el
+repentino despertar, después de un largo entumecimiento, había dado
+cierta actividad ansiosa, fueron causa de que no pudiera estar
+tranquilo, como me rogaban el Gran Capitán y su mujer. Hacíales mil
+preguntas con la curiosidad del que, volviendo al mundo después de un
+siglo de muerte real, deseara conocer en un instante cuanto ha pasado
+en el planeta durante su ausencia. A todo contestaban que me estuviese
+quieto y sin cuidarme de nada, para que no me repitiesen los accesos
+de fiebre; pero no pude conseguirlo, y si descansé un poco, procurando
+poner a un lado mis terribles recuerdos y apartar de la vista las
+siniestras figuras que se habían hecho compañeras inseparables de mi
+espíritu, poco después, cuando, ya avanzada la noche, llegó Juan de
+Dios, me sentí tan vivamente inquieto al verle, que a no impedírmelo
+mi debilidad, habría saltado del lecho para correr hacia él,
+arrastrado por un odio terrible y una curiosidad más fuerte aún que el
+odio. El antiguo mancebo de D. Mauro Requejo hallábase tan demacrado,
+tan excesivamente amarillo y mustio, como si hubiera vivido diez años
+de penas en el transcurso de algunos días. Sus ojos encendidos
+conservaban huellas de recientes lágrimas, y su desmadejado cuerpo se
+movía con pesadez, como si le fatigara su propio peso. Arrojóse en una
+silla junto a mi cama, y cuando los dos ancianos se retiraban a su
+aposento, me habló así:
+
+--Gabriel, ¿ya estás bueno? ¿Has recobrado el juicio? ¿Entiendes lo
+que se te dice?
+
+--¿Dónde está Inés?--le pregunté con ansiedad.
+
+--¡Oh, desgraciado de mí!--exclamó, ocultando el rostro entre las
+manos--. Tú estás enfermo todavía, y si te doy la noticia... ¿Que
+dónde está Inés? Espántate, Gabriel, porque no lo sé. Yo estoy loco,
+yo estoy imbécil. Llevo quince días de dolores que a nada son
+comparables. Las lágrimas que he derramado podrían agujerear una peña.
+Ahora mismo..., ¿de dónde crees que vengo? Pues vengo de la bóveda de
+San Ginés, adonde voy todas las noches a mortificarme el cuerpo con
+disciplinazos, por ver si Dios se apiada de mí y me devuelve lo que me
+quitó, sin duda en castigo de mis grandes pecados.
+
+Después de enjugar sus lágrimas y sonarse con estrépito, prosiguió:
+
+--Yo saqué a Inés de la huerta del Príncipe Pío. ¡Ay!, si no te
+salvaste también tú, fué porque no pude, que bien lo intenté, te juro
+que lo intenté. Inés se desmayó, y no pudiendo traerla aquí, por ser
+esto muy lejos, Lobo me indujo a llevarla a casa de unas que él
+llamaba honradísimas señoras, donde permanecería hasta tanto que fuera
+posible traerla aquí para casarme con ella... ¡Oh, infame legista,
+miserable enredador, tramposo y falsario! Inés me abofeteó, Gabriel,
+al verse en aquella casa, y me clavó en las mejillas sus deditos. No
+puedes formarte idea de las palabras tiernas que le dije para que se
+calmara; pero nada podía consolarla de que no os hubierais salvado
+también tú y el buen sacerdote. En vano le dije que sería mi mujer; en
+vano le dije que la adoraba con profundísimo amor; también le mostré
+mi dinero, prometiéndole gastar una buena parte en huir para siempre
+de Madrid y de España, si así lo deseaba. ¡Infeliz de mí! A estas
+irrecusables pruebas de mi cariño sólo contestaba llamándome bestia y
+ordenándome que de su presencia me quitara... A cada momento te
+llamaba, y luego se deshacía en lágrimas, y quería después arrojarse
+fuera de la casa para volver a la Montaña. A pesar de esto yo era
+feliz, porque la tenía en mis brazos, apartábale de la frente los
+desordenados cabellos, y con mi pañuelo limpiaba sus lágrimas divinas,
+con las cuales se refrescarían, si las bebieran, los condenados del
+Infierno... El pérfido Lobo no se apartaba de allí, y desde luego me
+parecieron sospechosos el esmero y solicitud con que la atendía. Inés
+no cesaba un momento de gemir, y tanto a mi compañero como a mí nos
+mostraba repugnancia, ordenándonos que la dejáramos sola, porque no
+quería vernos, y que la matáramos, porque no quería vivir. Su
+desesperación llegó a tal punto, que no la podíamos contener, y se nos
+escapaba de entre los brazos, diciendo que pues no le era posible
+salvaros la vida, quería daros a entrambos sepultura. Por último, a
+fuerza de ruegos logramos calmarla un poco, prometiéndole yo acudir al
+lugar del suplicio a cumplir tan triste obligación. Cuando esto le
+dije, me miró con tanta ternura, y después me lo ordenó de un modo tan
+persuasivo, tan elocuente, que no vacilé un instante en hacer lo
+prometido, y salí dejándola al cuidado de Lobo. ¡Nunca tal hiciera, y
+maldito sea el instante en que me separé de aquel tesoro de mi vida,
+de aquel imán de mi espíritu! Gabriel, corrí a la Moncloa, me acerqué
+a los grupos en que eran reconocidos los cadáveres, y anduve de un
+lado para otro esperando encontrarte entre aquellos que, abandonados
+hasta en tan triste ocasión, no tenían quien formara a su alrededor
+concierto de llantos y exclamaciones... Al fin encontré al sacerdote;
+pero tú no estabas a su lado, pues unas mujeres compasivas, habiendo
+notado que vivías, te habían llevado a un paraje próximo para
+prodigarte algunos cuidados. Grande fué mi alegría cuando te vi abrir
+los ojos, cuando te oí pronunciar frases obscuras, y observé que tus
+heridas no parecían de mucha gravedad; así es que en cuanto dimos
+sepultura a tu buen amigo, me ocupé de los medios de traerte a mi
+casa. Rogué a las pobres mujeres que te cuidaran un momento más,
+mientras yo volvía con una camilla, y al salir de la huerta me
+regocijaba con la idea de participar a Inés que estabas vivo. «¡Cuánto
+se alegrará la pobrecita!», decía para mí, y yo me alegraba también,
+porque había comprendido por sus palabras que aquella flor de Jericó
+te apreciaba bastante, ¿no es verdad? ¡Ay!, Gabriel, tú hubieras sido
+nuestro criado, tú nos hubieras servido fielmente, ¿no es verdad?...
+Pues bien, hijo: como te iba diciendo, corrí desalado a comunicarle la
+feliz nueva de tu salvación, y cuando entré en la casa donde la había
+dejado, Inés ya no estaba allí. Aquellas señoras desconocidas
+dijéronme que Lobo se había llevado a Inés, y como yo les manifestara
+mi extrañeza, mi indignación, llamáronme estúpido y me arrojaron de su
+casa. Volé a la de ese miserable ladrón; mas no le pude ver ni en todo
+aquel día ni en los siguientes. Figúrate mi desesperación, mi agonía,
+mi locura; yo no sé cómo no entregué el alma a Dios en aquellos días,
+porque además de mi gran pena, me consumía una fuerte calentura, a
+consecuencia de la herida de esta mano, pues bien viste que perdí dedo
+y medio en la calle de San José... ¿Crees que me curaba? Ni por
+pienso. Después que el boticario de la Palma Alta me vendó la mano no
+volví a acordarme de tal cosa, y no digo yo dedo y medio, sino los
+cinco de cada mano me hubiera yo arrancado con los dientes, con tal de
+hallar a mi idolatrada Inés, ¡a aquella rosa temprana, a aquel jazmín
+de Alejandría!... Durante este tiempo no me olvidé de ti, pues el
+mismo día 3 te hice conducir a esta casa, que es la mía, en la cual
+has permanecido hasta hoy, y donde, gracias a los cuidados de tan
+buena gente, has recobrado la salud.
+
+--¿Pero Lobo ha desaparecido también?--pregunté con afán--. Si no ha
+desaparecido, bien puede obligársele a decir qué ha hecho de Inés.
+
+--Al cabo de diez días le encontré al fin en su casa. ¿Sabes tú lo que
+me dijo el muy embustero? Pues verás. Después de reírse de mí,
+llamándome bobo y mentecato, me dijo que no pensara en volver a ver a
+Inés, porque la había entregado a sus padres. «¿Pues acaso Inés tiene
+padres?», le dije. Y él me contestó: «Sí, y son personas de las
+principales de España, por lo cual he creído de mi deber entregarles
+la infeliz jovenzuela, desde tanto tiempo condenada a vivir fuera de
+su rango y entre personas de inferior condición.» Me quedé atónito;
+pero al punto comprendí que esto era invención de aquel inicuo
+tramposo, embaucador, y en mi cólera le dije las más atroces
+insolencias que han salido de estos labios. ¿No crees tú como yo que
+lo de entregarla a sus desconocidos padres es pura fábula de Lobo para
+ocultar así su crimen? Gabriel, ¿no te estremeces de espanto como yo?
+¿Dónde estará Inés? ¿Dónde la tendrá ese monstruo? ¿Qué habrá hecho de
+ella? ¡Ay! Yo la he buscado sin cesar por todo Madrid; he pasado
+noches enteras junto a la casa de la calle de la Sal examinando quién
+entraba y quién salía; he dado dinero a los criados, aguadores,
+lavanderas, a los escribientes del licenciado, a cuantas personas
+visitaban la casa; pero nadie me ha sabido dar razón, nadie, nadie.
+¿Es esto para desesperarse? ¿Es esto para morirse de pena? ¡Trabajar
+tanto, cavilar tanto para sacarla del poder de sus tíos; cometer
+grandes pecados y exponer uno su alma a las horribles penas del
+Infierno para ver desvanecida como el humo aquella esperanza
+encantadora, aquella soñada dicha y suprema felicidad!... ¿Será
+castigo de Dios por mis culpas, Gabriel? ¿Lo crees tú así? ¿Apruebas
+lo que estoy haciendo ahora, que es rezar mucho y pedir a Dios que me
+perdone o que me devuelva mi Inesita, aunque no me perdone? ¿Crees tú
+que concurriendo a la bóveda de San Ginés con gran constancia y
+devoción podré alcanzar de Dios alguna misericordia? ¡Ay! Si las
+lágrimas que he derramado hubiesen caído todas en el corazón de ese
+infame Lobo, habríanle atravesado de parte a parte haciendo el efecto
+de un puñal. ¿Dónde está Inés? ¿Qué es de ella? ¿Vive o muere?
+Gabriel, tú tienes ingenio, y Dios ha querido que recobres tu preciosa
+vida para que desbarates los inicuos planes de ese monstruo abominable
+y devuelvas a la niña su anhelada libertad, así como a mí la paz del
+alma, que he perdido quizás para siempre.
+
+Así habló el afligido hortera, y oyéndole no pude menos de
+compadecerle por los tormentos de su alma, tan apasionada como
+inocente. No se cansó de hablar hasta muy avanzada la noche, siempre
+sobre el mismo tema y con iguales demostraciones dolorosas. Al fin su
+voz se perdió para mí en el vacío de un silencio profundo, porque me
+quedé dormido, cediendo mi atención y curiosidad a la fatiga y
+flaqueza de ánimo que me consumían aún.
+
+
+
+
+III
+
+
+Al día siguiente, la primera persona que vieron mis ojos fué D.ª
+Gregoria, a quien ya había empezado a tomar cariño, pues tan propio de
+la caridad es inspirarlo en poco tiempo. La mujer del Gran Capitán
+limpiaba la sala, procurando mover los trastos lentamente para no
+hacer ruido, cuando desperté, y al punto lo dejó todo para correr a mi
+lado.
+
+--Esa cara está respirando salud--me dijo--. Veremos lo que dice hoy
+D. Pedro Nolasco cuando te vea.
+
+--¿Y quién es ese D. Pedro Nolasco?--pregunté, sospechando fuera algún
+médico afamado de la vecindad.
+
+--¿Quién ha de ser, hijo? El albéitar, que vive en el cuarto número
+14. Aquí no gastamos médico porque es bocado de príncipes. Y cuando
+Fernández padece del reuma, le ve D. Pedro Nolasco, que es un gran
+doctor. A él debes la vida, chiquillo, y él te sacó del costado la
+bala; que si no a estas horas estarías en el otro mundo.
+
+Oído esto, hícele varias preguntas acerca de su condición y la calidad
+de la casa, a las que satisfizo bondadosamente, diciendo que su esposo
+era portero en una oficina del ramo de la Guerra, y que con su sueldo
+y lo que el Sr. Juan de Dios les daba por su modesto pupilaje pasaban
+la vida pobres y contentos.
+
+--Esta no es casa de huéspedes, porque nosotros no queremos
+barullo--añadió--; pero hace mucho tiempo que conocemos al Sr. de
+Arróiz y por eso le tenemos aquí. Este Sr. de Santorcaz que has visto
+anoche, y que no ha de tardar en venir, es un joven a quien conocimos
+en Alcalá, cuando estábamos allí establecidos y él dejaba sus estudios
+en aquella célebre Universidad para correr la tuna. Ha sido muy
+calavera, y sus padres no le han vuelto a ver desde que se marchó a
+Francia hace quince años huyendo de una persecución muy merecida _por
+mor_ de sus barrabasadas y viciosas costumbres. ¡Desgraciado joven!
+Allá fué soldado, y cuando nos cuenta sus trabajos y penalidades, nos
+quedamos como si oyéramos leer la novela _El asombro de la Francia,
+Marta la Romarantina_, aunque Santiago dice que todo lo que cuenta es
+mentira. A pesar de su mala cabeza, nosotros apreciamos a este
+tarambana de Santorcaz, y él no nos quiere mal; así es que cuando se
+aparece por España, siempre viene a parar a nuestra casa, donde le
+damos hospitalidad por bien poco dinero. ¡Ay!, sí, por bien poco
+dinero; verdad que si le pidiéramos mucho, el infeliz no podría
+dárnoslo, porque no lo tiene. Y no es porque haya nacido de las
+hierbas del campo, pues a un buen solar de tierra de Salamanca
+pertenece su familia; sólo que como no es primogénito..., su padre se
+empeñó en dedicarle a la Iglesia y el pobre chico no tenía afición de
+misacantano...
+
+Estábamos D.ª Gregoria y yo enfrascados en este coloquio, que no
+dejaba de interesarme, cuando volviendo de su oficina D. Santiago
+Fernández, quitóse gravemente el pesado uniforme, que su consorte
+colgó en la percha, no lejos de la amenazadora lanza, y se dispuso a
+comer.
+
+--Grandes noticias te traigo, mujer--dijo con retozona sonrisa,
+sentado ya en el sillón de cuero y con ambas manos posadas en las
+respectivas rodillas, mientras con lento compás movía el cuerpo--. Te
+vas a poner más contenta...
+
+--No puede ser sino que el Gran Duque ha reventado ya de los cólicos
+que padecía.
+
+-No, no es eso, mujer. ¿Quién te dijo que Navalagamella le había
+declarado la guerra a la _canalla_? No es Navalagamella sólo, mujer:
+es Asturias, León, Galicia, Valencia, Toledo, Burgos, Valladolid, y se
+cree que también Sevilla, Badajoz, Granada y Cádiz. En la oficina lo
+han dicho; y si vieras cómo están todos bailando de contento...
+Oficial conozco que no ha dormido en toda la noche esperando el
+correo; ¡y si supieras, mujer...! A ti te lo puedo decir, y no importa
+que lo oiga este chico. Oye, oíd los dos: muchos oficiales se han
+fugado, sin que en los cuarteles ni en sus casas se sepa dónde están.
+Y dirás tú: «¿Pues dónde están?» Yo lo sé, sí señora, yo lo sé: han
+ido a unirse a los ejércitos españoles que se están formando... ¿A
+que no sabes dónde se están formando? Pues yo lo sé, sí, señora, yo lo
+sé: uno se está formando en Valladolid, y lo mandará D. Gregorio de la
+Cuesta; otro en Asturias y Galicia, que corre a cargo de Blake..., y
+el tercero... Esta es la más gorda de todas: ¿te la digo?
+
+--Hombre, sí, dila: no nos dejes a media miel.
+
+--Pues se dice por ahí que las tropas de Andalucía se sublevarán, sí,
+señor, se sublevarán. ¡Pues no han de sublevarse!... Si en cuanto uno
+dé la voz empieza a desfilar nuestra gente y ni un ranchero español
+quedará a las órdenes de Murat ni de la Junta.
+
+--Veo que lo van a pasar mal, Santiago. Pero siento golpes en la
+puerta. Son los vecinos que vienen a saber noticias... Pase usted,
+Sr. D. Roque; pasen ustedes, niñas; adelante, Sr. de Cuervatón.
+
+Abrió D.ª Gregoria la puerta, y penetraron en ordenada falange como
+una docena de personas de uno y otro sexo, y de diferentes edades y
+fachas, las cuales personas eran los vecinos más adictos al Gran
+Capitán, y además entusiastas creyentes de sus noticias, por lo cual
+acudían todas las mañanas cuando aquél regresaba de la oficina, con el
+anhelo de saciar en la fuente más pura y cristalina la ardorosa
+curiosidad que entonces devoraba a los habitantes de Madrid. ¿Debo
+detenerme en enumerar a tan dignas personas? ¿Para qué, si el lector
+no necesita conocer al lañador, ni al talabartero, ni tampoco a D.
+Roque, el arruinado comerciante, ni al Sr. de Cuervatón, ni menos a
+las niñas de la bordadora en fino? Dejémosles envueltos en el velo de
+su discreto incógnito, y oigamos a Fernández, que desbordándose de su
+propio ser, a causa de la exorbitante hinchazón de su orgulloso
+júbilo, iba contando lo que oyera, sin dejar de aderezar sus relatos
+con la sal y pimienta de la hipérbole.
+
+--Pues en Andalucía--dijo--, en Andalucía..., ya saben ustedes dónde
+está Andalucía; como si dijéramos en Cádiz..., pues. Dicen que la
+Junta de Sevilla ha armado un gran ejército con las tropas que estaban
+en San Roque. ¿Saben ustedes lo que es San Roque? Pues es como si
+dijéramos...; supongan ustedes que aquí está Gibraltar, pues aquí
+cerquita está San Roque.
+
+--Este D. Santiago lo sabe todo.
+
+--Ya, como quien ha visto tantas tierras y ha estado en tantas
+batallas.
+
+--En San Roque están las mejores tropas de España, tanto en infantería
+como en artillería y caballos; de modo que si se forma ese ejército, y
+viene sobre Madrid... ¡Jesús!
+
+--¡Jesús!--repitió un coro de diez voces.
+
+--¿Usted cree que vendrá sobre Madrid?--preguntó uno de los
+concurrentes.
+
+--Eso es lo que no puedo asegurar--repuso con énfasis el Gran
+Capitán--. Pero a lo que yo entiendo, y según la experiencia que
+adquirí en aquellas terribles guerras, me atrevo a decir que el
+ejército de Andalucía viene sobre Madrid, y si hace lo mismo el de D.
+Gregorio de la Cuesta, juzguen ustedes el susto que pasarán los
+franceses. Hay que guardar el secreto: mucho cuidado, señores, y
+ustedes, niñas, guárdense muy bien de ir contando estas cosas cuando
+vayan a la costura, porque puede llegar a oídos del Gran Duque de
+Berg... Yo creo que pasará lo siguiente: el ejército de Andalucía
+vendrá a la Mancha; los franceses irán a batirlos, dejando libre a
+Madrid, donde entrará D. Gregorio de la Cuesta, el cual, si sigue
+después hacia el Mediodía, les picará la retaguardia por Tarancón; y
+como al mismo tiempo los de allí le harán retroceder hacía el Tajo,
+viéndose los franceses atacados por un lado y otro, por fuerza tendrán
+que caer al río, donde se ahogarán.
+
+--¡Cuánto sabe este hombre! Es un asombro que de esa manera pueda
+anunciar los movimientos del enemigo. Y no hay duda: así tiene que
+suceder.
+
+--Y como la sublevación es general--añadió Fernández--, no podrán
+acudir a todos lados. Además, no pueden contar con un solo soldado
+español que les ayude, porque todos desertan; de modo que si Napoleón
+quiere continuar la guerra en España, ya puede mandar gente.
+
+--Y como de los que vienen, la mitad mueren de borrachera...
+
+--El mismo Murat está padeciendo unos cólicos, que se lo llevarán al
+otro mundo.
+
+--¡Quía!, si lo que tiene es una enfermedad vergonzosa.
+
+--Así pagará las que ha hecho. ¿Pues qué puede ser eso sino castigo de
+Dios por su barbarie y crueldad?
+
+--No es eso, señora; es que, según dicen, es aficionado a la bebida.
+
+--¡Menudas _turcas_ habrá tomado desde que está aquí! ¿Y se marchará,
+o no se marchará?
+
+--Yo creo que sí--dijo Fernández--. Tengo entendido que está muy
+disgustado porque Napoleón no le quiere hacer rey de España.
+
+--¡Angelito!, pues no pide poco que digamos.
+
+--Y como parece que mandan de rey al que lo es de Nápoles, un D. José,
+al cual, según dicen, también le gusta aquello...
+
+--Se conoce que es afición de familia.
+
+--Lo que debiera hacer el Sr. Fernández--dijo el lañador--es irse a
+cualquiera de esos ejércitos, donde sin duda se había de lucir, y
+quién sabe si nos le harían general de la noche a la mañana.
+
+--Yo no sirvo para nada--contestó el Gran Capitán--. Yo tuve mi época,
+y ahora que trabajen otros como trabajamos los de entonces. ¡Aquellas
+sí que eran guerras, señores! Esto de ahora es una bobada, y si no, ya
+verán ustedes cómo en menos que canta un gallo se acaba todo.
+
+--Pero lo del ejército de Andalucía, ¿es cierto, o es puro barrunto de
+usted? Sepámoslo de una vez.
+
+--Es cierto, señores. Me parece que Santiago Fernández tiene motivos
+para saber lo que hace un ejército y lo que deja de hacer. Cuando
+empiecen nuestros generales a decir «Por aquí te doy», ya les tendré a
+ustedes al tanto de todo, día por día.
+
+A este punto llegaba, cuando entró Santorcaz, y no bien le vieron las
+honradas personas que formaban el auditorio del buen Fernández,
+empezaron a desfilar de muy mal talante, porque la presencia del
+citado _flamasón_ era harto desagradable a todos los habitantes de la
+casa.
+
+--Grandes noticias, grandes noticias traigo, Sr. D. Gonzalo Fernández
+de Córdova--exclamó desde la puerta--. Aguárdense todos, si quieren
+saber la verdad pura. ¿Pero se van estas niñas? ¿Por qué me tienen
+miedo? ¿Y usted, D. Roque, no quiere escuchar?... Vayan noramala,
+pues, y ustedes se lo pierden, por que no saben lo que ocurre... La
+lanza, señor Fernández, tome usted al punto la lanza, y prepárese al
+combate, porque se acerca lo tremendo, y ahora verá quiénes son buenos
+patriotas y quiénes no lo son.
+
+--No tomemos a broma estas graves cosas, Sr. D. Luis--dijo algo
+amoscado el que podremos llamar vencedor de Ceriñola--, ni nos
+escandalice a la vecindad con sus aspavientos.
+
+--¿A que no sabe usted lo que yo sé?--añadió Santorcaz--. ¿A que no
+sabe usted que el general Dupont, que estaba en Toledo, ha recibido
+orden de marchar a Andalucía, y que Moncey sale mañana de aquí para
+Valencia, y que Lefebvre, que está en Pamplona, irá pronto sobre la
+capital de Aragón; que Duhesme se extenderá por Cataluña, y que
+Bessières baja hacia Valladolid a toda prisa con las divisiones de
+Lasalle y de Merle?
+
+--¡Cómo se conoce que usted escupe en corro con la canalla! ¿Y cómo
+están sus mercedes del estómago? ¿Se han hecho al fin al vino de
+España? Y el Gran Duque de Berg, ¿cómo anda de sus calenturas? ¿Hay
+mieditis? Porque yo tengo para mi que si a esos señores se les caen
+los calzones es porque, como dijo el otro, al que mal vive, el miedo
+le sigue. Yo, en verdad, no sabía lo que usted acaba de decir; pero
+allá en la oficina oí decir otras cosillas que no sé si sonarán bien
+en las orejas de la canalla. ¿Por qué no va mi Sr. D. Luis a
+contárselas, a ver si con el gusto se les quita el destemple?
+
+--¿Qué noticias son ésas?
+
+--Nada, poca cosa. Cuando el francés las sepa, verá usted qué contento
+se pone... Que en todas las ciudades se han nombrado o se van a
+nombrar Juntas, las cuales no harán caso de lo que se mande en Bayona,
+sino que...
+
+--Pero si Fernando VII no es ya rey de España, porque ha cedido sus
+derechos al Emperador, lo mismo que Carlos IV. ¿Qué son esas Juntas
+más que cuadrillas de insurgentes?
+
+--Sí..., pues que las quiten; es cosa fácil. ¡Demonios de Juntas! Y
+las muy simples están formando unos ejércitos..., cosa de juego, señor
+de Santorcaz; cuatro gatos que estaban ahí en el Campo de San Roque
+con unos cuantos cañoncillos... Y también han dado en armarse los
+paisanos, lo mismo en Castilla que en Cataluña, así en Valencia como
+en Andalucía... Pero eso no vale nada; son hombres de alfeñique y
+alcorza, y no digo yo con balas, con saliva les destruirán los
+franceses.
+
+--¿Y todo lo que sabe usted se reduce a que la Junta de Sevilla está
+formando un ejército con las tropas de San Roque, que manda Castaños,
+y las de Granada, que están a las órdenes de Reding? Pues eso lo sabe
+todo Madrid.
+
+--Mira, Fernández--dijo oficiosamente doña Gregoria--, haces mal en
+revelar lo que sabes por tan buen conducto, porque yo no soy lerda
+para conocer que lo que hace nuestro ejército no debe decirse. Y si
+no, pongo por caso: si tú, que estás enterado de todo, a causa de tu
+gran tino para la guerra, descubres lo que hace el ejército de
+Andalucía y llega a oídos del francés, puede aprovecharse de la
+noticia, y entonces...
+
+--¡Qué ha de aprovecharse, mujer, ni qué entiendes tú de estas cosas!
+Al contrario, yo quiero que el Sr. de Santorcaz vaya con el cuento. Y
+también en Castilla...
+
+--Otro ejército, sí, compuesto de Guardias de Corps, acostumbrados a
+hacer la guerra en los palacios, de estudiantes, de paletos y
+contrabandistas--dijo Santorcaz, dando tregua a las bromas y hablando
+con completa seriedad--. Es una desgracia para nosotros el tener que
+confesar que no podemos batirnos con los franceses. ¿Qué importa que
+se armen multitud de paisanos, si esas turbas indisciplinadas, antes
+que ayuda, serán elemento de ruina para el escaso ejército español?
+¿Qué obstáculo pueden ofrecer a los que han sometido la Europa entera
+estos infelices alucinados, a quienes engaña su ignorancia? ¿Tienen
+idea de lo que significan la previsión, la táctica, el genio de un
+jefe experto, para decidir la victoria? Es triste cosa haber llegado a
+tal extremo por las torpezas de nuestros reyes; pero una vez aquí, no
+hay más remedio que someterse a lo que la Providencia ha querido hacer
+de nosotros. España no puede resistir la invasión, porque si la
+resistiera haría un milagro, una sobrenatural hazaña nunca vista.
+Condenada a ser de Napoleón y a ver sentado en su trono a un rey de la
+familia imperial, lo más cuerdo es resignarse a ésta con la conciencia
+de haberla merecido.
+
+--¡Que España será francesa, que España será de Napoleón!--exclamó el
+Gran Capitán, encendido en violenta ira--. Sr. de Santorcaz, usted es
+un insolente, usted es un deslenguado, usted no tiene respeto a mis
+canas. Ya, ¿qué se puede esperar de un trapisondista calavera, como
+usted, que abandonó a su familia por irse a _extranjis_ a aprender
+malas mañas? ¡Decir que España ha de ser francesa! Salga usted de mi
+casa, y no ponga más los pies en ella. ¿Qué te parece, Gregoria?
+Mujer, ¿te estás con esa calma y no bufas de cólera como yo?
+
+Y levantándose de su asiento, indicó a Santorcaz con majestuoso gesto
+la puerta de la sala; mas como D. Luis no tuviera humor de marcharse,
+porque todos los días se repetía la misma escena sin resultado alguno,
+preparábase a comer tranquilamente, dejando que se desvaneciera, como
+efectivamente se desvaneció, sin efusión de sangre, la ira de su
+honrado amigo. Durante la comida gruñó un poco D. Santiago; pero la
+prudencia y discreción de su esposa evitaron un choque que pudo haber
+tenido calamitosas consecuencias.
+
+
+
+
+IV
+
+
+Lo que he contado pasaba el 20 de mayo, si no me engaña la memoria.
+Poco a poco fuí avanzando en mi convalecencia, y en pocos días me
+hallé ya con fuerzas suficientes para levantarme y dar algunos paseos
+por los grandes corredores de la casa, pues la vivienda del Gran
+Capitán tenía como único desahogo el largo pasillo, en cuya pared se
+abrían hasta veinte puertas numeradas, albergues de otras tantas
+familias. Peor que mi cuerpo se hallaba mi alma, llena de turbaciones,
+de sobresaltos y congojas, tan apenada por terribles recuerdos como
+por angustiosas presunciones, de tal modo, que mi pensamiento corría
+de lo pasado a lo futuro alternativamente, buscando en vano un poco de
+paz.
+
+La muerte del cura de Aranjuez, sin dejar de formar en mi alma un gran
+vacío, me era menos sensible de lo que a primera vista pudiera
+parecer, porque conceptuándola yo como tránsito que había llevado un
+nuevo santo a las falanges del Paraíso, consideré a mi amigo en su
+verdadero lugar, y no tan lejos de nosotros que pudiera desampararnos
+si le invocábamos.
+
+En cuanto a Inés, no dudaba que existía en poder de alguien que la
+protegiera por encargo de los parientes de su madre; y aunque para
+esta creencia no tenía más dato que la relación del alucinado Juan de
+Dios, yo me confirmaba cada vez más en ella, fundándome en
+antecedentes que omito por ser de mis lectores conocidos, y en la
+sórdida avaricia del licenciado Lobo, carácter muy abonado para
+apoderarse de la joven y entregarla, mediante una buena recompensa, a
+quien deseaba poseerla.
+
+Todo mi afán consistía en restablecerme completamente para poder salir
+a la calle; y cuando lo conseguí, tuve el gusto de darme a conocer a
+todos mis amigos como un verdadero resucitado, o alma del otro mundo
+que vuelve con forma corporal a cobrar deudas atrasadas.
+
+No tendrán ustedes idea del aspecto que ofrecía entonces Madrid si no
+les digo que la gente toda andaba azorada y aturdida, a veces llena de
+miedo, a veces haciendo esfuerzos para disimular su alegría. El odio a
+los franceses no era odio: era un fanatismo de que no he conocido
+después ningún ejemplo; un sentimiento que ocupaba los corazones por
+entero sin dejar hueco para otro alguno; de modo que el amar a los
+semejantes, el amarse a sí mismo, y hasta me atrevo a decir el amar a
+Dios, se adaptaban y sometían como fenómenos secundarios al gran
+aborrecimiento que inspiraban los verdugos del pueblo de Madrid.
+
+A éstos se les veía solos en todos los sitios: su presencia hacía
+detener o apresurar a los transeúntes; y era tan extraordinario este
+desvío, que hasta parecían ellos mismos afectados de profundo pesar, y
+se les observaba taciturnos y foscos, sintiendo que el suelo les
+quemaba las plantas de los pies. Habían llenado de trincheras y
+baterías el Retiro, y para ver en todo su orgullo y presunción a los
+invasores, no había más que dirigir el paseo hacia Oriente, y se les
+encontraba en grandes grupos alrededor de las cantinas, o paseando por
+la carretera de Aragón. Ningún español se encaminaba hacia allí, a no
+ser los granujas, que, entonces como ahora, gustaban de meter las
+narices en todas partes. Llevado de mi curiosidad, me acerqué al
+Retiro, y también recorrí otros sitios hacia el Mediodía, igualmente
+ocupados como posiciones ventajosas.
+
+En el interior de Madrid las tiendas estaban desiertas, pues todas las
+personas que se juntaban para pedir o comunicar noticias se reunían en
+parajes ocultos, siendo de notar que ya entonces comenzaban a dar sus
+primeras señales de vida las sociedades secretas, aunque yo no vi
+ninguna, y digo esto sólo con referencia a vagos rumores. Como el afán
+por tener noticias relativas al levantamiento de las provincias era
+una fiebre de que no estaban exentos ni los niños, ni los ancianos, ni
+las mujeres, cuando se sabía que D. Fulano de Tal había recibido una
+carta de Andalucía, de Galicia o de Cataluña, la casa se llenaba de
+amigos, y hasta los desconocidos se permitían invadirla ruidosamente
+para no esperar a que se les contara el gran suceso. Sacábanse copias
+de las cartas que hablaban de la Junta de Sevilla y de la sublevación
+de las tropas de San Roque, y aquellas copias circulaban con una
+rapidez que envidiaría la moderna Prensa periódica.
+
+Todos los días y a todas horas se hablaba de los oficiales que habían
+huído de Madrid para unirse a los ejércitos de Cuesta o de Blake, y
+cuando se tropezaba con un militar o con algún joven paisano de buen
+porte y bríos, no se le hacia otra pregunta que ésta: «¿Usted cuándo
+se va?» Las familias de las víctimas se habían olvidado ya de rezar
+por los muertos, y pensaban en equipar a los vivos. Escaseaban los
+jornaleros y menestrales, porque de los barrios bajos partían
+diariamente muchos hombres a engrosar las partidas de Toledo y la
+Mancha; y a pesar de los brutales bandos del General francés, ni
+faltaban armas en las casas, ni los fugitivos partían con las manos
+vacías.
+
+Los invasores, que vigilaban el odio de la capital con la suspicacia
+medrosa del que ha padecido sus terribles efectos, no permitían,
+siendo tan grande su número y fuerza, que se manifestara lo que los
+madrileños pensaban y sentían; pero aun así, ¡cuántos cantares,
+cuantas jácaras, romances y décimas brotaron de improviso de la vena
+popular, ya amenazando con rencor, ya zahiriendo con picantes chistes
+a los que nadie conocía sino por el injurioso nombre de _la canalla_!
+
+En el fondo de aquella grande agitación, y entre tantos recelos, había
+un secreto júbilo, pues como un día y otro llegaban noticias de nuevos
+levantamientos, todos consideraban a los franceses como puestos en el
+vergonzoso trance de retirarse. Aquel júbilo, aquella confianza,
+aquella fe ciega en la superioridad de las heterogéneas y discordes
+fuerzas populares, aquel esperar siempre, aquel no creer en la
+derrota, aquel _no importa_ con que curaban el descalabro, fueron
+causa de la definitiva victoria en tan larga guerra, y bien puede
+decirse que la estrategia, la fuerza y la táctica, que son cosas
+humanas, no pueden ni podrán nunca nada contra el entusiasmo, que es
+divino.
+
+Como era natural, las noticias, del levantamiento se exageraban
+locamente, y el delirio popular veía miles de hombres donde no había
+sino centenares. Cuando las noticias venían de Bayona, eran objeto de
+sistemático desprecio, y las disposiciones del palacio de Marras, así
+como la convocatoria de irrisorias Cortes en la ciudad del Adour, y el
+pleito homenaje por algunos grandes tributado a Bonaparte, daban
+pábulo a sátiras sangrientas. Cuando alguno decía que vendría de rey a
+Madrid el hermano de Napoleón, daba pie para las más ingeniosas
+improvisaciones del género epigramático.
+
+Todas las tertulias, que entonces eran muchas, pues la sociedad no se
+desparramaba aún por los cafés, eran, digámoslo así, verdaderos clubs
+donde latía sorda y terrible la conspiración nacional. Se conspiraba
+con el deseo, con las noticias, con las sospechas, con las hipérboles,
+con las sátiras, con verdades y mentiras, con el llanto tributado a
+los muertos y las oraciones por el triunfo de los vivos.
+
+
+
+
+V
+
+
+Tal era Madrid a fines de mayo de 1808, antes de que sonaran los
+primeros cañonazos de Cabezón y los primeros tiros del Bruch. Dicho
+esto se me permitirá que hable un poco de mi persona, pues atendiendo
+a que la desgracia halla siempre eco en toda persona discreta y
+sensible, creo que no soy saco de paja a los ojos de mis lectores, y
+que algún interés les inspiran los penosos trances de mi borrascosa
+existencia. Necesito, además, explicar por qué causas emprendí mi
+viaje a Andalucía entre mayo y junio; y si de buenas a primeras me
+presentara camino de Despeñaperros en compañía del desconocido
+Santorcaz, ustedes no acertarían a explicarse ni los móviles de
+jornada tan peligrosa, ni mi repentino acomodamiento con aquel hombre
+singular.
+
+Es, pues, el caso que, no satisfecho con las noticias que acerca de
+Inés me dió Juan de Dios, traté de averiguar la verdad y tuve la feliz
+ocurrencia, mejor dicho, la inspiración, de presentarme en casa de la
+Marquesa, a quien no hallé; mas quiso la Divina Providencia que un
+criado, conocido mío desde la famosa noche de la representación, me
+saliera al encuentro, y después de mostrarse muy obsequioso,
+satisficiera mi curiosidad sobre aquel punto. Según me dijo, el mismo
+día 3 de mayo se presentó allí un hombre de antiparras verdes, el cual
+conducía dentro de una litera a cierta joven llorosa y al parecer
+enferma. No encontrando a la señora, preguntó por su hermano, con el
+cual hubo de conferenciar más de dos horas. Despidióse al cabo,
+dejando a la madamita en la casa.
+
+El hermano de la Sra. Marquesa, que no era otro que aquel festivo
+diplomático a quien conocimos en octubre de 1807, partió el día 4 para
+Córdoba a unirse con su hermana y sobrina, y, ¡cosa rara!--me dijo
+aquel curioso servidor--, se llevó consigo a la jovenzuela.
+
+--¿De suerte que ahora están todos en Córdoba?--le pregunté.
+
+--Sí, y según noticias, no piensan venir hasta que no se acaben estas
+cosas. Eso de la señorita que trajeron en la litera ha dado mucho que
+hablar a la servidumbre, y dice mi mujer..., pero más vale callar. El
+hombre aquél de las antiparras verdes había estado ya algunos días
+aquí, y unas veces la Sra. Condesa, otras su tía, le recibían. Mal
+hombre parece.
+
+--¿Y la joven no hizo resistencia cuando quisieron llevársela?
+
+--Si parecía muerta, ¿qué resistencia podía hacer? Como que tuvimos
+que cargarla entre dos para ponerla en el coche...
+
+Ignoro si esto que oí y puntualmente refiero llamará la atención de
+mis lectores; pero lo que sí les ha de causar sorpresa, ¡qué digo
+sorpresa!, asombro grandísimo, es el saber que me atreví a desafiar
+las iras del licenciado Lobo, del mismo Lobo de marras, no vacilando
+en arriesgarlo todo por esclarecer lo que tan hondamente me
+inquietaba. No queriendo aparecer ni aun en sombra por la aborrecida
+calle de la Sal, busquéle allá por la Alcaldía de Casa y Corte, donde
+con toda seguridad pensaba encontrarle, y al punto que me vió... No,
+no es verosímil, no lo van ustedes a creer. ¿Necesitaré jurarlo? Pues
+lo juro: juro que es la pura verdad. Pues bien: al pronto que me vió,
+echóme los brazos al cuello, demostrando gran interés por mi persona,
+y no sólo me pidió nuevas acerca de mi salud, sino que me rogó le
+contase algunos pormenores de mi fusilamiento y para él milagrosa
+resurrección.
+
+Quedéme atónito, aunque no tranquilo, presumiendo que tan desusadas
+blanduras serían obra de su refinada astucia y preparación de algún
+nuevo golpe contra mí; pero cuando le pregunté por el estado en que se
+hallaba el proceso célebre, respondióme que ya no se pensaba en tal
+cosa, porque como los franceses eran amigos del Príncipe de la Paz, no
+convenía molestar a los servidores y amigos de éste.
+
+--No quiero--añadió--que Su Alteza el Gran Duque se amosque. Aquello
+fué una broma, y de haberte prendido, al punto hubieras sido puesto en
+libertad. Pero di, picarón..., ¿conque tú eras galán de D.ª Inés?
+Cuéntame todo: ¿dónde la conociste? ¡Ah, bien comprendía Requejo que
+guardaba un tesoro en su casa! Yo lo sabía todo..., ¿y tú?; sospecho
+que también, perillán. Pero no sabías que a fines del mes de abril se
+acordó en consejo de familia recoger e identificar a esa jovencita
+para darle la posición que le corresponde. Como yo estaba al tanto de
+todo, y además tenía el honor de conocer a la Sra. Marquesa,
+comprometíme a entregarla, haciéndoles creer que había grandes
+dificultades para arrancarla del poder de los parientes de su supuesta
+madre. Hijo, es preciso hacer algo por la vida: considera que es uno
+un pobre, con mujer, nueve hijos, dos suegras y tres cuñadas; dos
+suegras, sí señor, la madre y la abuela de mi mujer, y si uno no se da
+maña para mantener a este familión... La verdad es que a todos les di
+cordelejo: a D. Mauro, al papanatas de Juan de Dios, y a ti mismo, que
+ahora resucitas para pedirme a Inés. ¿Pero la amabas tú? Anda,
+zanguango, cortéjala, a ver si logras casarte con ella, lo cual,
+aunque difícil, no es imposible...; la niña tendrá una dote regular, y
+quizás pueda heredar el mayorazgo y título, lo cual será, según el
+tenor de las escrituras... ¡Ah, pelafustán! Me parece que tú traes un
+proyectillo entre ceja y ceja. ¿Vas a Córdoba? Oye: recuerdo que la
+palomita te llamaba con exclamaciones muy tiernas, cuando medio muerta
+la conducíamos en la litera mi pasante y yo. ¡Ja, ja, ja! ¿Sabes de
+qué me río? De ese ganso de Juan de Dios, que estuvo aquí el otro
+día, y poniéndose de rodillas delante de mí, me dijo: «¡Déme usted a
+Inés, porque me muero sin ella! ¡Démela usted hoy y máteme mañana!»
+Fué una comedia, Gabriel, y aunque nos reímos mucho, al fin nos cansó
+tanto, que tuvimos que echarle a palos de la escribanía.
+
+Atención sostenida presté yo a estas y otras muchas razones del
+licenciado Lobo, el cual, para que nada faltara en su inexplicable
+benignidad y cortesanía, al tiempo de despedirme díjome que quizás
+pudiera proporcionarme algunas lecciones de latín, si me hallaba con
+ánimos, puesto que era tan gran humanista, de ganarme el pan con la
+enseñanza. Dile las gracias, y tan satisfecho me retiré del resultado
+de mis investigaciones, que el mismo día decidí marchar a Córdoba
+cuando estuviera restablecido.
+
+¿Me seguirán ustedes, o, fatigados de estas aventuras, dejarán que
+marche solo a resolver cuestiones que a nadie interesan más que al que
+esto escribe? No; espero que no nos separaremos tan a deshora, y
+cuando parece probable que, siguiéndome, asistan ustedes a algún
+espectáculo que les haga más llevadero el fastidio de mis personales
+narraciones. Vamos, pues, y tengan en cuenta que nos acompaña el Sr.
+de Santorcaz, a quien llevan al país andaluz asuntos de familia. Yo le
+manifesté que deseaba me llevase como escudero; mas él dijo que no
+tenía con qué pagar mis servicios, porque su bolsa no estaba en
+disposición de atender a gastos de servidumbre, y que harto se
+congratularía de llevarme como compañero y amigo. Así fué, en efecto;
+y como yo necesitara algunos días más de restablecimiento, él me
+esperó, y en uno de los últimos días de mayo o de los primeros de
+junio, luego que me despedí de mis obsequiosos protectores,
+correspondiéndoles como pude, y de Juan de Dios, a quien oculté el
+objeto de mi expedición, nos pusimos en marcha.
+
+
+
+
+VI
+
+
+Como Santorcaz era pobre, y yo más pobre todavía, nuestro viaje fué
+tan irregular, cual los que en antiguas novelas vemos descritos. No
+adoptamos sistemáticamente ninguna de las clases de incómodos
+vehículos conocidos en nuestra España; en varias ocasiones anduvimos
+en galera, otras en macho, si nos franqueaban sus caballerías los
+arrieros que tornaban a la Mancha de vacío, y las más veces a pie.
+Hacíamos noche en las posadas y ventas del camino, donde Santorcaz
+lucía su prodigiosa habilidad en el no gastar, logrando siempre que se
+le sirviese bien. Para estas y otras picardías, mi compañero se hacía
+pasar por un insigne personaje, mandándome que le llamase Excelencia y
+que me descubriese ante él siempre que nos mirara el mesonero. Yo lo
+cumplía puntualmente; y con tal artificio, más de una vez, además de
+no cobrarnos nada, salían a despedirnos humildemente, rogándonos que
+les dispensáramos el mal servicio.
+
+Más allá de Noblejas y Villarrubia de Santiago, y cuando después de
+una larga jornada sesteábamos, apartados del camino, junto a la ermita
+del _Santo Niño_, se nos agregó un mozo que nos dijo llevaba el mismo
+camino que nosotros y que desde entonces fué nuestro inseparable
+compañero. Tenía como veinte años, llamábase Andresillo Marijuán, y
+aunque era natural de Aragón, iba a servir de mozo de mulas a un
+pueblo de Andalucía, en casa de la condesa de Rumblar, su ama y
+señora, pues en las fincas que ésta poseía en tierra de Almunia de
+Doña Godina había nacido aquel mancebo. Al punto su genio franco y
+alegre simpatizó con el mío y nos hicimos muy amigos. Santorcaz nos
+trataba con superioridad, aunque sin tiranía. Cuando al llegar a una
+posada, cabalgando él en perverso macho y nosotros a pie, íbamos a
+tenerle el estribo y después a quitarle las espuelas, deshaciéndonos
+en cumplidos y cortesías, teníamos que apretar los dientes para no
+soltar la risa. Marijuán, que mejor que yo sabía fingir, era el
+encargado de ordenar al ventero que le diese al amo lo mejor de la
+despensa, porque Su Excelencia, que iba de Regente a Sevilla, era
+hombre terrible y castigaba con fiereza a los posaderos que no le
+servían bien.
+
+Así atravesamos la Mancha, triste y solitario país, donde el sol está
+en su reino y el hombre parece obra exclusiva del sol y del polvo;
+país entre todos famoso desde que el mundo entero hase acostumbrado a
+suponer la inmensidad de sus llanuras recorrida por el caballo de D.
+Quijote. En opinión general es la Mancha la más fea y la menos
+pintoresca de todas las tierras conocidas, y el viajero que viene hoy
+de la costa de Levante o de Andalucía, se aburre junto al ventanillo
+del vagón, anhelando que se acabe pronto aquella desnuda estepa, que
+como inmóvil y estancado mar de tierra, no ofrece a sus ojos
+accidente, ni sorpresa, ni variedad, ni recreo alguno. Ésto es lo
+cierto: la Mancha, si alguna belleza tiene, es la belleza de su
+conjunto, su propia desnudez y monotonía, que, si no distraen ni
+suspenden la imaginación, la dejan libre, dándole espacio y luz donde
+se precipite sin tropiezo alguno. La grandeza del pensamiento de D.
+Quijote no se comprende sino en la grandeza de la Mancha. En un país
+montuoso, fresco, verde, poblado de agradables sombras, con lindas
+casas, huertos floridos, luz templada y ambiente espeso, D. Quijote no
+hubiera podido existir y habría muerto en flor, tras la primera
+salida, sin asombrar al mundo con las grandes hazañas de la segunda.
+
+Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y
+que, sin embargo, todo él es camino; aquella tierra sin direcciones,
+pues por ella se va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna;
+tierras surcadas por las veredas del acaso, de la aventura, y donde
+todo cuanto pase ha de pareer cobra de la casualidad o de los genios
+de la fábula; necesitaba de aquel sol que derrite los sesos y hace a
+los cuerdos locos; aquel campo sin fin donde se levanta el polvo de
+imaginarias batallas, produciendo, al transparentar de la luz,
+visiones de ejércitos de gigantes, de torres, de castillos; necesitaba
+aquella escasez de ciudades que hace más rara y extraordinaria la
+presencia de un hombre o de un animal; necesitaba aquel silencio
+cuando hay calma, y aquel desaforado rugir de los vientos cuando hay
+tempestad; calma y ruido que son igualmente tristes y extienden su
+tristeza a todo lo que pasa, de modo que si se encuentra un ser humano
+en aquellas soledades, al punto se le tiene por un desgraciado, un
+afligido, un menesteroso, un agraviado que anda buscando quien le
+ampare contra los opresores y tiranos; necesitaba, repito, aquella
+total ausencia de obras humanas que representen el positivismo, el
+sentido práctico, cortapisas de la imaginación, que la detendrían en
+su insensato vuelo; necesitaba, en fin, que el hombre no pusiera en
+aquellos campos más muestras de su industria y de su ciencia que los
+patriarcales molinos de viento, a los cuales sólo el lenguaje faltaría
+para ser colosos, inquietos y furibundos, que desde lejos llaman y
+espantan al viajero con sus gestos amenazadores.
+
+
+
+
+VII
+
+
+Así es la Mancha. Al atravesarla no podía menos de acordarme de D.
+Quijote, cuya lectura estaba fresca en mi imaginación. Durante
+nuestras jornadas nos aburríamos bastante, menos cuando Santorcaz nos
+contaba algún extraordinario suceso de los que en lejanos países había
+presenciado. Una vez nos dejó con la boca abierta contándonos la
+fiesta de la coronación de Bonaparte, con todos sus pelos y señales, y
+otra vez nos puso los cabellos de punta refiriendo la más famosa
+batalla de las muchas en que se había encontrado. Cuando lo contaba
+íbamos caballeros en sendos machos que nos facilitaron por poco dinero
+unos arrieros de Villarta, y no estoy seguro de si habíamos traspasado
+ya el término de Puerto Lápiche o íbamos a entrar en él. Lo que sí
+recuerdo es que por huir del calor emprendimos nuestra jornada mucho
+antes de la salida del sol, y que la noche estaba brumosa, el cielo
+encapotado y sombrío, la tierra húmeda a consecuencia del fuerte
+temporal de agua que descargara el día anterior.
+
+Debo indicar el paisaje que teníamos delante, porque no menos que la
+pintoresca relación de Santorcaz, contribuyó aquél a impresionar mis
+sentidos. El camino seguía en línea recta ante nosotros; a la
+izquierda elevábanse unos cerros cuyas suaves ondulaciones se perdían
+en el horizonte formando dilatadas curvas; en el fondo y muy lejos se
+alcanzaba a ver una colina más alta, en cuya falda parecían
+distinguirse las casas de un pueblo; a la derecha el suelo se extendía
+completamente llano, y en su inmensa costra la tarda corriente de un
+arroyo y el agua de la lluvia formaban multitud de pequeños charcos,
+cuyas superficies, iluminadas por la luna, ofrecían a la vista la
+engañosa perspectiva de una gran ciénaga o pantano. He hablado de la
+luna, y debo añadir que aquel astro, desfigurador de las cosas de la
+tierra, prestaba imponente solemnidad al desnudo y solitario paisaje,
+esclareciéndolo o dejándolo a obscuras alternativamente, según que
+daban paso o no a sus pálidos rayos los boquetes, desgarrones y
+acribilladuras de las nubes.
+
+Santorcaz, después de un rato de silencio y meditación, contuvo su
+cabalgadura, paróse en mitad del camino, y contemplando con cierto
+arrobamiento el horizonte lejano, las colinas de la izquierda y los
+charcos de la derecha, habló así:
+
+--Estoy asombrado, porque nunca he visto dos cosas que tanto se
+parezcan como este país a otro muy distante donde me encontraba hace
+tres años a esta misma hora, en la madrugada del 2 de diciembre. ¿Es
+mi imaginación la que me reproduce las formas de aquel célebre lugar,
+o por arte milagroso nos encontramos en él? Gabriel, ¿no hay enfrente
+y hacia la derecha unos grandes pantanos? ¿No se ven a la izquierda
+unos cerros que terminan en lo alto con un pequeño bosque? ¿No se
+eleva delante una colina en cuya falda blanquea un pueblecillo? Y
+aquellas torres que distingo al otro lado de dicha colina, ¿no son las
+del castillo de Austerlitz?
+
+Marijuán y yo nos reímos, diciéndole que se le quitaran de la cabeza
+tales cosas, y que si bien lo de los charcos era cierto, por allí no
+había ningún castillo de Terlin ni nada parecido. Pero él, poniendo
+al paso la cabalgadura y mandándonos que le siguiéramos uno a cada
+lado, continuó hablando así:
+
+--Muchachos, no puedo olvidar aquella célebre jornada, que llamamos de
+los Tres Emperadores, y que es sin duda la más sangrienta, la más
+gloriosa, la más hábil con que ha ilustrado su nombre el gran tirano,
+ese hombre casi divino, a quien ahora puedo nombrar a boca llena,
+porque no nos oyen más que el cielo y la tierra. Os contaré,
+muchachos, para que sepáis lo que es el hacha de la guerra en manos de
+ese leñador de Europa. Yo me hallaba en París sin recursos, después de
+haber sido sucesivamente maestro de latín, pintor de muestras, corista
+en Ventadour, espadachín, servidor de los emigrados de Coblentza,
+postillón de diligencias, carbonero y cajista de imprenta, cuando
+senté plaza en el ejército de Boulogne, destinado a dar un golpe de
+mano contra Inglaterra... Cuando el Emperador nos trasladó de
+improviso, sin revelar su pensamiento, al centro de Europa, estábamos
+un tanto amoscados, porque las violentas marchas nos mortificaban
+mucho, y como éramos unos zopencos, no comprendíamos los grandes
+planes de nuestro jefe. Pero después de la capitulación de Ulm, nos
+creíamos los primeros soldados del mundo, y al hablar de los prusianos
+y de los rusos, nos reíamos de ellos, juzgándoles hasta indignos de
+nuestras balas. Cuando pasamos el Inn, ya presumíamos que se
+preparaban grandes cosas; al internarnos en la Moravia, después de la
+acción de Hollabrünn, comprendimos que el ejército ruso-austriaco nos
+iba a presentar batalla formal. Lo que no estaba reservado a nuestras
+cabezas era el discurrir si tomaríamos la ofensiva o si operaríamos a
+la defensiva. Pero la gran cabeza, aquella que tiene un mechón en la
+frente y el rayo en el entrecejo, lo iba a decidir bien pronto.
+
+A este punto llegaba, cuando el camino por que marchábamos torció
+hacia la derecha, describiendo una gran vuelta, de modo que formaba
+ángulo recto con su primitiva dirección. Santorcaz, nuevamente
+alucinado con aquello que parecía para él extraordinaria coincidencia,
+prosiguió así:
+
+--¿Pero no es éste el camino de Olmutz? Gabriel, o esto es aquello
+mismo, o se le parece como una gota a otra gota. Mira, ahora tenemos
+enfrente los pantanos de Satzchan y a nuestra izquierda la colina de
+Pratzen. Mira hacia allá. ¿No se oye ruido de tambores? ¿No se ven
+algunas luces? Pues allí están los rusos y los austriacos. ¿Sabes cuál
+es su intención? Pues quieren cortarnos el camino de Viena, para lo
+cual tendrán que bajar de la colina de Pratzen y situarse entre
+nuestra derecha y los pantanos. ¡Mira si son estúpidos! Eso
+precisamente es lo que quiere el Emperador, y todo lo dispone de modo
+que parezca que nos retiramos hacia Viena. Figúrate que aquí está
+nuestro ejército, compuesto de setenta mil hombres, cuyo inmenso
+frente ocupan todas las colinas de la izquierda, el camino y parte de
+la llanura que hay a la derecha. El Emperador, después de llenarse las
+narices de tabaco, sale a media noche a recorrer el campo y observar
+los movimientos del enemigo. ¿Veis?; por allí va. ¿No se oyen las
+pisadas de su caballo y los gritos de entusiasmo con que le saludan
+los soldados? ¿No se ve el resplandor de las hogueras que encienden a
+su paso? ¿Pero ustedes no ven todo esto? ¡Bah! Es ilusión mía; pero de
+tal modo aviva mis recuerdos la similitud del paisaje, que me parece
+ver y oír lo que estoy contando... Pero querréis saber cómo fué que
+vencimos a los rusos y a los austriacos, y os lo voy a referir. Al
+amanecer, ¡oh, chiquillos!, los rusos bajaban maquinalmente por
+aquella alta colina de enfrente, con objeto de venir hacia nuestra
+derecha para cortarnos el camino. No olvidéis que aquí delante tenemos
+un arroyo que viene serpenteando de izquierda a derecha hasta perderse
+en los pantanos. El Emperador manda que la derecha pase el arroyo, y
+verificado esto, los rusos la atacan. El centro, mandado por Soult, y
+la izquierda por Lannes, ansiaba entrar en fuego; pero el Emperador
+contenía el ardor de aquellos generales, para aguardar a que los rusos
+acabasen de cometer el desatino de bajar de las alturas de Pratzen
+para meterse en la madre del arroyo de Golbasch. Os explicaré bien.
+Allá, en lontananza y al pie de la loma, están las aldeas de Telnitz y
+Sokolnitz...
+
+--Si aquí no hay tales aldeas, señor--interrumpió Marijuán, indócil a
+la mixtificación.
+
+--Necio, ¿querrás callar?--continuó el francmasón--. Yo sé lo que me
+digo, y es que todo el afán de Napoleón, después que vió bajar a los
+rusos, consistía en tomar aquellas aldeas para apoderarse luego de la
+loma que tenemos enfrente. ¿No le veis? Pues bien: los generales Soult
+y Lannes partieron al galope para dirigir las operaciones del centro y
+de la izquierda. Yo pertenecía al centro, y estaba en el 17.º de línea
+y a las órdenes de Vandamme. Avanzamos hacia el arroyo: ¿veis?, fuimos
+por aquí a toda prisa.
+
+-Si aquí no hay tal arroyo--dijo Marijuán, riendo--. Usted si que
+tiene la cabeza llena de arroyos y aldeas, y derechas e izquierdas.
+
+--Llegamos a la aldea de Telnitz y allí comenzó el ataque--continuó
+imperturbablemente Santorcaz--. En la loma quedaban todavía
+veintisiete batallones de infantería rusa y austriaca, mandados en
+persona por los dos Emperadores y por el General en Jefe ruso
+Kutusof.¡Ah, muchachos, si hubierais visto aquello! Mirad hacia
+enfrente, pues desde aquí se distingue muy bien la posición que
+respectivamente teníamos: ellos encima, nosotros debajo... Al
+principio nos acribillaban; pero Soult nos mandó subir a todo trance,
+y subimos desafiando la lluvia de balas. Para ayudarnos, el general
+Thiebault, de la división de Saint-Hilaire, refuerza nuestra derecha
+con doce piezas de artillería, que, bien disparadas, hacen grandes
+claros en las filas contrarias. Éstas tienen al fin que retroceder al
+otro lado de la loma. ¿Veis aquel repecho que hay a la izquierda? Pues
+allí fué el 17.º de línea. Piquemos nuestras cabalgaduras, y nos
+hallaremos en el mismo sitio. Estúpidos, ¿no os entusiasmáis con estas
+cosas? Mira, Gabriel, ya estamos subiendo: ésta es la loma que veíamos
+desde lejos; este repecho que miráis a la izquierda es el repecho de
+Estari-Winobradi, adonde el general Vandamme nos condujo. ¿Pero creéis
+que era cosa de juego? El repecho estaba defendido por numerosas
+tropas rusas y una formidable artillería. La cosa era peliaguda; pero
+cuando los generales dicen «Adelante, siempre adelante», no es posible
+resistir, y aunque del 17.º de línea no quedamos más que la tercera
+parte para contarlo, ayudados por el 24.º de ligeros tomamos al fin el
+repecho, apoderándonos de la artillería. Los rusos se desbandaron por
+el otro lado de la loma, dirigiéndose hacia aquel caserío que a lo
+lejos clarea, a la luz de la luna, y que no es otro que el castillo de
+Austerliz.
+
+Marijuán reventaba de hilaridad. Yo a mi vez no pude menos de hacer
+alguna observación al narrador, diciéndole:
+
+--Señor de Santorcaz, allá no se ve ningún castillo, como no sea que
+se le antoje fortaleza la cabaña de algún pastor de ovejas, únicos
+rusos que andan por estos lugares.
+
+--Tú si que no sabes lo que te dices--prosiguió Santorcaz, deteniendo
+su macho en medio del camino--. Os seguiré contando. Mientras los del
+centro hacíamos lo que habéis oído, allá por la izquierda, en esa
+tierra llana que tenemos a este lado, la caballería cargaba
+portentosamente al mando de Lannes y Murat. Francamente, rapaces, de
+esto poco os puedo hablar, porque caí herido: por un buen rato se me
+pusieron telarañas ante los ojos, y mis oídos no percibían sino un
+vago zumbido. Pero ahí, hacia la derecha, se remataba a los rusos y
+austriacos del modo más admirable. ¿No veis los pantanos de Satzchan?
+A lo lejos brilla su engañosa superficie; están helados, y los rusos,
+impelidos por Soult, se precipitan sobre ellos. En el acto, el
+Emperador manda que la artillería de la Guardia dispare algunos
+cañonazos sobre el hielo para que se hunda, y entre los desmenuzados
+cristales caen al agua dos mil rusos con sus cañones, caballos,
+pertrechos, armas, municiones y carros, precipitándose confusamente,
+sin que sus compañeros les prestaran socorro, porque no pensaban más
+que en huir, y huyendo se ahogaban, y quedándose morían barridos por
+la metralla francesa. ¡Qué espantoso desastre para aquella pobre
+gente, y qué gran victoria para nosotros! Estábamos locos de
+entusiasmo. ¡Pero qué veo! Gabriel, y tú, Marijuán, ¿no os
+entusiasmáis? Sois unos gaznápiros. Aquello fué prodigioso. Sólo
+entramos en fuego cuarenta mil hombres, y merced a las hábiles
+disposiciones del gran tirano, derrotamos a noventa mil aliados,
+matándoles o ahogando quince mil, cogiendo veinte mil prisioneros y
+ciento veinte cañones. ¿No había motivo para que nos volviéramos
+locos con nuestro jefe? ¡Ah, muchachos, si hubierais estado allí
+cuando recorrió el campo de batalla mandando recoger los heridos! Creo
+que hasta los muertos se levantaban para gritar «¡Viva el Emperador!»,
+y cuando a la noche siguiente encendimos una gran hoguera en este
+mismo sitio donde ahora estamos, y vino él a situarse allí enfrente
+para recibir al Emperador de Austria, parecía un dios rodeado de
+aureola de fuego y teniendo al alcance de su mano los rayos con que
+destruía tronos y reyes, imperios y coronas.
+
+Marijuán y yo nos reíamos; pero pronto nos fué forzoso disimular
+nuestra hilaridad, porque habiendo preguntado el joven aragonés con
+mucha sorna que cuál fué la ventaja sacada de tal lucha, Santorcaz se
+amoscó, y amenazando castigarnos si no nos entusiasmábamos como él,
+nos dijo:
+
+--Mentecatos, podencos, ¿acaso la paz y Tratado de Presburgo es paja?
+Prusia quedó aliada de Francia, perdiendo Austria el apoyo de su
+hermana. Austria abandonó a Francia el Estado de Venecia y cedió el
+Tirol a Baviera, reconociendo al mismo tiempo la soberanía de los
+electores de Baviera, Wurtemberg y Baden, después de pagar a Francia
+cuarenta millones de indemnización de guerra. Al mismo tiempo, pedazos
+de alcornoque, por el Tratado de Schöenbrunn, Francia cedió a Prusia
+el Hannover, Prusia a Baviera el marquesado de Anspach y a Francia el
+principado de Neufchâtel y el ducado de Cleves.
+
+Marijuán y yo volvimos a mirarnos y nos volvimos a reír, lo cual,
+advertido por Santorcaz, fué causa de que éste nos sacudiera un par de
+latigazos que, a ser repetidos, nos habrían obligado a defendernos,
+haciendo allí mismo un segundo Austerlitz. Más bien estábamos para
+burlas que para veras, y Marijuán especialmente no dejaba pasar
+coyuntura en que pudiera zaherir a nuestro compañero. Como acertáramos
+a encontrar un rebaño de ovejas y cabras, dijo el aragonés:
+
+--Apartémonos aquí junto al charco para ver de derrotar a estos
+austriacos y rusiacos, que vienen mandados por el tío Parranclof,
+emperador del Zurrón y rey de los guarros, y subamos a la loma de la
+Panza para quitarles la artillería y hacerles meter en el castillo.
+
+Yo en tanto, acordándome de D. Quijote, contemplaba el cielo, en cuyo
+sombrío fondo las pardas y desgarradas nubes, tan pronto negras como
+radiantes de luz, dibujaban mil figuras de colosal tamaño, con esa
+expresión que, sin dejar de ser cercana a la caricatura, tiene no sé
+qué sello de solemne y pavorosa grandeza. Fuera por efecto de lo que
+acababa de oír, fuera simplemente que mi fantasía se hallase por sí
+dispuesta a la alucinación, que siempre produce un bello espectáculo
+en la solitaria y muda noche, lo cierto es que vi en aquellas
+irregulares manchas del cielo veloces escuadrones que corrían de Norte
+a Sur, y en su revuelta masa las cabezas de los caballos y sus
+poderosos pechos, pasando unos delante de otros, ya negros, ya
+blancos, como disputándose el mayor avance de la carrera. Las
+recortaduras, varias hasta lo infinito, de las nubes hacían visajes de
+distintas formas: vi colosales sombreros o morriones con plumas,
+penachos, bandas, picos, testuces, colas, crines, garzotas; aquí y
+allí se alzaban manos con sables y fusiles, banderas con águilas,
+picas, lanzas, que corrían sin cesar; y al fin, en medio de toda esa
+baraúnda, se me figuró que aquellas mil formas se deshacían, y que las
+nubes se conglomeraban para formar un inmenso sombrero apuntado de dos
+candiles, bajo el cual los difuminados resplandores de la luna como
+que bosquejaban una cara redonda y hundida entre altas solapas, desde
+las cuales se extendía un largo brazo negro, señalando con insistente
+fijeza el horizonte.
+
+Yo contemplaba esto, preguntándome si la terrible imagen estaba
+realmente ante mis ojos, o dentro de ellos, cuando Santorcaz exclamó
+de improviso:
+
+--¡Miradle, miradle allí! ¿Le veis? ¡Estúpidos! ¡Y queréis luchar con
+este rayo de la guerra, con este enviado de Dios que viene a
+transformar a los pueblos!
+
+--¡Sí, allí lo veo!--exclamó Marijuán, riendo a carcajadas--. Es D.
+Quijote de la Mancha que viene en su caballo, y tras él Sancho Panza
+en burro. Déjenlo venir, que ahora le aguarda la gran paliza.
+
+Las nubes se movieron, y todo se tornó en caricatura.
+
+
+
+
+VIII
+
+
+El sol no tardó en salir, aclarando el país y haciendo ver que no
+estábamos en Moravia, como vamos de Brunn a Olmutz, sino en la Mancha,
+célebre tierra española.
+
+El pueblo donde paramos a eso de las ocho de la mañana era Villarta; y
+dejando allí nuestros machos, tomamos unas galeras que en nueve horas
+nos hicieron recorrer las cinco leguas que hay desde aquel pueblo a
+Manzanares: ¡tal era la rapidez de los vehículos en aquellos felices
+tiempos! Cuando entrábamos en esta villa al caer de la tarde,
+distinguimos a lo lejos una gran polvareda, levantada al parecer por
+la marcha de un ejército, y dejando los perezosos carros, entramos a
+pie en el pueblo para llegar más pronto, y saber qué tropas eran
+aquéllas y adónde iban.
+
+Allí supimos que eran las del general Ligier-Belair, que iba en
+auxilio del destacamento de Santa Cruz de Mudela, sorprendido y
+derrotado el día anterior por los habitantes de esta villa. En la de
+Manzanares reinaba gran inquietud; y una vez que los franceses
+desaparecieron, ocupábanse todos en armarse para acudir a socorrer a
+los de Valdepeñas, punto donde se creía próximo un reñido combate.
+Dormimos en Manzanares, y al siguiente día, no encontrando ni
+cabalgaduras ni carro alguno, partimos a pie para la venta de la
+Consolación, donde nos detuvimos a oír las estupendas nuevas que allí
+se referían.
+
+Transitaban constantemente por el camino paisanos armados con
+escopetas y garrotes, todos muy decididos, y según la muchedumbre de
+gente que hacia Valdepeñas acudía, en Manzanares y en los pueblos
+vecinos de Membrilla y la Solana no debían de quedar más que las
+mujeres y los niños, porque hasta los inútiles viejos acudían a la
+guerra. Por último, resolvimos asistir nosotros también al espectáculo
+que se preparaba en la vecina villa, y poniéndonos en marcha, pronto
+recorrimos las dos leguas de camino llano. Mucho antes de llegar
+divisamos una gran columna de humo que el viento difundía en el cielo.
+La villa de Valdepeñas ardía por los cuatro costados.
+
+Apretando el paso, oímos ya cerca del pueblo prolongado rumor de
+voces, algunos tiros de fusil, pero no descargas de artillería. Bien
+pronto nos fué imposible seguir por el arrecife, porque la retaguardia
+francesa nos lo impedía, y siguiendo el ejemplo de los demás paisanos,
+nos apartamos del camino, corriendo por entre viñas y sembrados, sin
+poder acercarnos a la villa. En esto vimos que la caballería francesa
+se retiraba del pueblo, ocupando el llano que hay a la izquierda, y al
+mismo tiempo el incendio tomaba tales proporciones, que Valdepeñas
+parecía un inmenso horno. Los gritos, los quejidos, las imprecaciones
+que salían de aquel infierno llenaban de espanto el ánimo más
+esforzado.
+
+Al punto comprendimos que el interior del pueblo se defendía
+heroicamente y que el plan de los franceses consistía en apoderarse de
+los extremos, incendiando todas las casas que no pudiera ocupar. De
+vez en cuando, un estruendo espantoso indicaba que alguno de los
+endebles edificios de adobes había venido al suelo, y el polvo se
+confundía en los aires con el humo. Los escombros sofocaban
+momentáneamente el fuego; pero éste surgía con más fuerza, cundiendo a
+las casas inmediatas. Al fin pareció que todo iba a cesar, y, según
+dijeron los que estaban cerca, habían salido del pueblo algunos
+hombres a conferenciar con el General francés. Mucho tiempo debieron
+de durar las conferencias, porque no vimos que éstos se retiraran ni
+que concluyese el ruido y algazara en el interior; pero al cabo de
+largo rato un movimiento general de la multitud nos indicó que algo
+importante ocurría. En efecto; los franceses, replegando sus caballos
+en la calzada, retrocedían hacia Manzanares.
+
+Cuando entramos en Valdepeñas, el espectáculo de la población era
+horroroso. Parece increíble que los hombres tengan en sus manos
+instrumentos capaces de destruir en pocas horas las obras de la
+paciencia, de la laboriosidad, del interés, fuerzas acumuladas por el
+brazo trabajador de los años y los siglos. La calle Real, la más
+grande de aquella villa, y como si dijéramos la columna vertebral que
+sirve a las otras de engaste y punto de partida, estaba materialmente
+cubierta de jinetes franceses y de caballos. Aunque la mayor parte
+eran cadáveres, había muchos gravemente heridos que pugnaban por
+levantarse; pero clavándose de nuevo en las agudas puntas del suelo,
+volvían a caer. Sabido es que bajo las arenas que artificiosamente
+cubrían el pavimento de la vía, el suelo estaba erizado de clavos y
+picos de hierro, de tal modo que la caballería iba tropezando y
+cayendo conforme entraba para no levantarse más.
+
+A la calle se habían arrojado cuantos objetos mortíferos se creyeron
+convenientes para hostilizar a los dragones, y aun después del combate
+surcaban la arena turbios arroyos de agua hirviendo, que, mezclada con
+la sangre, producía sofocante y horrible vapor. En algunas ventanas
+vimos cadáveres que pendían con medio cuerpo fuera, apretando aún en
+sus crispados dedos la hoz o el trabuco. En el interior de las casas
+que no eran presa de las llamas, el espectáculo era más lastimoso,
+porque no sólo los hombres, sino las mujeres y niños, aparecían
+cosidos a bayonetazos en las cuevas, y si se trataba de entrar en
+alguna casa, por dar auxilio a los heridos que lo habían menester, era
+preciso salir a toda prisa, abandonándoles a su desgraciada suerte,
+porque el fuego, no saciado con devorar la habitación cercana,
+penetraba en aquélla con furia irresistible.
+
+En resumen: franceses y españoles se habían destrozado unos a otros
+con implacable saña; pero al fin aquéllos creyeron prudente retirarse,
+como lo hicieron, no parando hasta Madridejos. Cuando Santorcaz,
+Marijuán y yo seguimos nuestra marcha para hacer noche en Santa Cruz
+de Mudela, el espíritu de los valerosos paisanos de Valdepeñas no
+había decaído, y tratando de reparar los estragos de aquella
+sangrienta jornada, parecían capaces de repetirla al siguiente día.
+
+De lejos y al caer de la tarde distinguíamos la columna de humo
+cubriendo el cielo de vagabundas y sombrías ráfagas, y el aragonés y
+yo no pudimos menos de maldecir en voz alta y expresivamente al tirano
+invasor de España. Contra lo que esperábamos, Santorcaz no nos
+contestó una palabra, y seguía su camino profundamente pensativo.
+
+
+
+
+IX
+
+
+Al pasar la tierra, me reconocí completamente sano de mi anterior
+enfermedad. La influencia sin duda de aquel hermoso país, el vivo sol,
+el viaje, el ejercicio, equilibraron al punto las fuerzas de mi
+cuerpo, y respiraba con desahogo, andaba con soltura, sin sentir
+malestar alguno en mis heridas. Todo rastro de dolor o debilidad
+desapareció, y me encontré más fuerte que nunca. Nada de particular
+hallamos durante nuestro tránsito por las nuevas poblaciones, a no ser
+la inquietud alarmante y los preparativos de defensa. En La Carolina y
+en Santa Elena escaseaban mucho los hombres, porque la mayor parte
+habían ido a incorporarse a la legión formada por D. Pedro Agustín de
+Echevarri, partida cuya base fueron los valerosos contrabandistas del
+país. Quedaba, no obstante, en los desfiladeros de Despeñaperros
+bastante gente para detener todos o la mayor parte de los correos, y
+en varios puntos, apostadas las mujeres o los chiquillos en lo
+escabroso de aquellas angosturas, avisaban la proximidad del convoy
+para que luego cayeran sobre él los hombres. También advertimos gran
+abandono en los primeros campos de pan que se ofrecieron a nuestra
+vista, y en algunos sitios las mujeres se ocupaban en segar a toda
+prisa los trigos todavía lejos de sazón. Cerca de Guarromán vimos
+grandes sementeras quemadas, señal de que había comenzado allí su
+oficio la horrible tea del invasor.
+
+Hasta entonces no había ocurrido ninguna colisión sangrienta entre
+imperiales y andaluces. Éstos, al ver que de improviso, por entre los
+romeros y lentiscos de la sierra, desfilaban aquellos soldados de la
+fábula, tan hermosos y al mismo tiempo tan justamente engreídos de su
+valor, no volvieron de su asombro sino cuando los vieron desaparecer
+camino de Córdoba, y sólo entonces, sintiendo requemadas sus mejillas
+por generosa vergüenza, cayeron en la cuenta de que el suelo patrio no
+debía ser hollado por extranjeras botas. Los franceses encontraron el
+país tranquilo, y creyeron llegar felizmente a Cádiz; pero bajo las
+herraduras de sus caballos iba naciendo la hierba de la insurrección.
+Aquellos corceles no eran como el de Atila, que imprimía sello de
+muerte a la tierra, sino que, por el contrario, sus pisadas, como un
+toque de rebato, iban despertando a los hombres y convocándoles detrás
+de sí.
+
+Llegamos por último a Bailén, y explicaré por qué nos detuvimos en
+esta villa algunos días. Allí residía el ama de Marijuán, quien al
+presentarse a ella nos rogó que le acompañásemos, y esta apreciable
+señora, que era doña María Castro de Oro de Afán de Ribera, condesa de
+Rumblar, nos recibió con tanto agasajo, nos ponderó de tal modo la
+ruindad de las posadas y ventas de la villa, que no tuvimos por
+conveniente hacernos de rogar y aceptamos la hospitalidad que se nos
+ofrecía. La casa era grandísima y no faltaba hueco para nosotros, ni
+tampoco excelente comida y bebida de lo más selecto de Montilla y
+Aguilar.
+
+--A estas horas--nos dijo la Condesa--los franceses deben haber
+empeñado una acción con el ejército de paisanos que dicen salió de
+Córdoba para defender el paso del puente de Alcolea. Si ganan los
+españoles, los franceses retrocederán hacia Andújar, y como han de
+estar muy rabiosos, cometerán mil atrocidades en el camino. No
+conviene que salgan ustedes de aquí, a no ser que tengan intención,
+como mi hijo, de incorporarse al ejército que se está formando en
+Utrera.
+
+No eran necesarias tantas razones para convencernos. Nos quedamos,
+pues, en la ilustre casa; y ahora, señores míos, con todo reposo voy a
+contaros puntualmente lo que recuerdo de aquella mansión y de sus
+esclarecidos habitantes, destinados a figurar bastante en la historia
+que voy refiriendo.
+
+El palacio de Rumblar era un caserón del siglo pasado, de feísimo
+aspecto en su exterior, pero con todas las comodidades interiores que
+alcanzaban los tiempos. Las altas paredes de ladrillo; las rejas
+enmohecidas y rematadas en cruces; los dos escudos de piedra obscura
+que ocupaban las enjutas de la puerta, cuyo marco apainelado y con
+vuelta de cordel parecía remontarse a fecha más antigua que el resto
+de la casa; las dos ventanas angreladas junto a un mirador moderno; el
+farol sostenido por pesada armadura de hierro dulce, en cuyo centro se
+retorcían algunas letras iniciales y una corona dibujadas con las
+vueltas del lingote; las guarniciones jalbegadas alrededor de los
+huecos; los pequeños vidrios, las celosías, y la diversidad y variedad
+de aberturas practicadas en el muro, según las exigencias del
+interior, le asemejaban a todas las antiguas mansiones de nuestros
+grandes, bastante desprendidos siempre para gastar en la fábrica de
+los conventos el gusto y el dinero que exigían las fachadas de sus
+palacios. Por dentro resplandecía el blanco aseo de las casas de
+Andalucía. Tenía gran sala baja, capilla, patio con flores,
+habitaciones con zócalo de azulejos amarillos y verdes; puertas de
+pino, lustradas y chapeadas; gran número de arcones, muchas obras de
+talla, cuadros viejos y nuevos, algunas jaulas de pájaros, finísimas
+esteras, y, sobre todo, una tranquilidad, un reposo y plácido silencio
+que convidaban a residir largo tiempo en aquella mansión.
+
+Hablemos ahora de la familia de Afán de Ribera, o Perafán de Ribera,
+que en esto no están acordes los cronistas. Ocupará el primer lugar en
+esta enumeración reverente la señora Condesa viuda D.ª María Castro de
+Oro de Afán, etc., aragonesa de nacimiento, la cual era de lo más
+severo, venerando y solemne que ha existido en el mundo. Parecía mayor
+de cincuenta años, y era alta, gruesa, arrogante, varonil, usaba para
+leer sus libros devotos o las cuentas de la casa, unos grandes
+espejuelos engastados en gruesa armazón de plata, y vestía
+constantemente de negro, con traje que a las mil maravillas a su cara
+y figura convenía. Aquélla y ésta eran de las que tienen el privilegio
+de no ser nunca olvidadas, pues su curva nariz, sus cabellos
+entrecanos, su barba echada hacia afuera, y la despejada y correcta
+superficie de su hermosa frente, hacían de ella un tipo cual no he
+visto otro. Era la imagen del respeto antiguo, conservada para educar
+a las presentes generaciones.
+
+Tendrá el segundo lugar su hijo, joven de veinte años, niño aún por
+sus hábitos, su lenguaje, sus juegos y su escasa ciencia. Era el único
+varón, y, por tanto, el mayorazgo de aquella noble casa, cuyo origen,
+como el del majestuoso Guadalquivir, se remontaba a las fragosidades
+de la Sierra de Cazorla, donde los primeros Afán de Ribera hicieron no
+sé qué hazañas durante la conquista de Jaén. El joven D. Diego
+Hipólito Félix de Cantalicio había sido educado conforme a sus altos
+destinos en el mundo, bajo la dirección de un ayo, de que después
+hablaremos, y aunque era voluntarioso y propenso a sacudir el
+cascarón de la niñez, arrastrando por el polvo de la travesura juvenil
+el purpúreo manto de la primogenitura, su madre le tenía metido en un
+puño, como suele decirse, y ejercía sobre él todos los rigores de su
+carácter. Verdad es que el muchacho, con su instinto y buen ingenio,
+había descubierto un medio habilísimo para atacar la severidad
+materna; y era que cuando su ayo o la Condesa no le hacían el gusto en
+alguna cosa, poníase los puños en los ojos, comenzaba a regar con
+pueriles lágrimas los veinte años de su cuerpo, y exclamaba: «Señora
+madre, yo me quiero meter fraile.» Estas palabras, esta resolución del
+muchachuelo, que de ser llevada adelante troncharía implacablemente el
+frondoso árbol mayorazguil, difundía el pánico por todos los ámbitos
+de la casa. Procuraban todos aplacarle, y la madre decía: «No seas
+loco, hijo mío. Vaya, puedes montarte a caballo en la viga del patio,
+y te permito que le pongas al gato las cáscaras de nuez en sus cuatro
+patitas.»
+
+A estos dos personajes seguirán forzosamente las dos hijas de la
+Marquesa: dos pimpollos, dos flores de Andalucía, lindas, modestas,
+pequeñas, frescas, sonrosadas, alegres, sin pretensiones, a pesar de
+su nobleza, rezadoras de noche y cantadoras por la mañana; dos
+avecillas que encantaban la vista con el aleteo de su inocente
+frivolidad y de cierta ingenua coquetería, de ellas mismas ignorada.
+Eran pequeñas como el resedá; pero como el resedá tenían la seducción
+de un aroma que se anuncia desde lejos, pues al sentirles los pasos se
+alegraba uno, y su proximidad era aspirada con delicia. Asunción y
+Presentación eran dos angelitos con quienes se deseaba jugar para
+verles reír, y para reírse uno mismo del grave gesto con que
+enmascaraban sus lindas facciones cuando su madre les mandaba estar
+serias. La de menor edad era destinada al claustro, y mientras
+acariciaba D.ª María la grandiosa idea de ponerla en las Huelgas de
+Burgos, se acordó que tomara las lecciones necesarias para ser
+doctora, por lo cual el ayo de su hermano había empezado a enseñarle
+la primera declinación latina, que aprendió en un periquete,
+encontrando aquello muy bonito. La primera, esto es, Asunción, no
+tenía necesidad de aprender nada, porque era destinada al matrimonio.
+
+Y, por último, no quiero dejar en la obscuridad al ayo del joven D.
+Diego. Llamábanle comúnmente D. Paco, y era un varón de gran sencillez
+y moderación en sus costumbres, aunque algo pedante. Estaba él
+convencido de que sabía latín, y citaba a veces los autores más
+célebres, aplicándoles lo que estos desgraciados no pensaron nunca en
+decir. ¡A tales imputaciones calumniosas está expuesta la celebridad!
+También se preciaba D. Paco de enseñar a sus discípulos acertadamente
+la historia antigua y moderna, aunque sabemos por documentos de
+autenticidad incontestable, que en sus explicaciones nunca pasó más
+acá del arca de Noé. Era, sí, muy fuerte en la vida de Alejandro el
+Grande, y podemos asegurar que poseía en altísimo grado un arte que no
+a todos los mortales es dado cultivar con regular acierto. Don Paco
+era un gran pendolista, que pudiera competir con esos colosos de la
+Caligrafía: Torío el Sublime y Palomares el Divino, y hasta con el
+moderno Iturzaeta; habilidad que en parte había transmitido a su
+discípulo, pues las planas del heredero de Rumblar llenaban de admiración
+al señor Obispo de Guadix cuando iba a pasar unos días en la casa.
+Además, D. Paco era un hombre excelente, y temblaba de miedo delante de
+la Condesa cuando ésta le achacaba las faltas del niño. Vestía de negro,
+siempre en traje ceremonioso, aunque no nuevo, usando asimismo peluca
+blanca, rematada en descomunal bolsa. A los forasteros huéspedes nos
+trataba con mucha dulzura; porque «la hospitalidad--decía--fué don
+particular de los pueblos antiguos, y debe ser practicada por los
+presentes para enseñanza de los venideros».
+
+
+
+
+X
+
+
+El patrimonio de aquella casa era bueno, aunque muy inferior al de
+otras familias de Andalucía y de Castilla; pero contaba la Condesa con
+que sería de los primeros de España luego que su hijo heredara el
+mayorazgo de unos parientes por línea colateral, que carecían de
+sucesión directa. Para facilitar esto, D.ª María concibió un proyecto
+gigantesco, del cual dependía, como el lector verá, la perpetuidad de
+aquella casa y solar ilustre por el largo discurso de los siglos;
+trató de casar a su hijo con una hembra de la familia de aquellos sus
+parientes, a la sazón poseedores del mayorazgo, y residentes en
+Córdoba, aunque su habitual morada era Madrid. No era obstáculo para
+esto la niñez, más bien moral que física, de D. Diego, pues siendo
+entonces costumbre emparentar lo más pronto posible a los mayorazgos,
+los casaban fresquitos y antes que tuvieran tiempo de asomar las
+narices por las rendijas de la puerta del mundo, donde, al decir de D.
+Paco, no había sino perdición y desvanecimiento para la juventud,
+porque las dulzuras de la copa de los placeres duraban breves
+instantes, mientras que sus amargas heces trascendían por luengos
+años.
+
+Pero alguien hubo de producir trastorno en los planes sabiamente
+trazados por D.ª María y sus ilustres primas; desconcertólos Napoleón,
+Emperador de los franceses, al poner sus ojos en esta joya del
+continente y al invadirla. La guerra, aquella santa guerra de que no
+nos muestra otro ejemplo la Historia en tiempos cercanos, obligó a
+suspender este como otros proyectos, y D.ª María, aragonesa y muy
+patriota, hubo de llamar a D. Diego, y desde lo alto de su sitial le
+aterró con estas palabras, confiadas después a mi discreción por D.
+Paco:
+
+--Hijo mío, mucho te quiero. Tu muerte no sólo nos mataría de pena,
+sino que aniquilaría nuestra casa y linaje. Eres mi único varón, eres
+el alma de esta casa, y, sin embargo, es preciso que vayas a la
+guerra. Sangre valerosa corre por tus venas, y estoy bien segura de
+que a pesar de tus pocos años dejarás en buen lugar el nombre que
+llevas. Todos los jóvenes se deben a su rey y a su patria en estos
+terribles días en que un miserable extranjero se atreve a conquistar a
+España. Hijo mío, mucho te amo; pero prefiero verte muerto en los
+campos de batalla y pisoteado por los caballos franceses a que se diga
+que el hijo del conde de Rumblar no disparó un tiro en defensa de su
+patria. Los hijos de todas las familias nobles de Andalucía se han
+alistado ya en el ejército de Castaños; tú irás también, con una
+escolta de criados, que armaré y mantendré a mis expensas mientras
+dure la guerra.
+
+Al decir esto, la marmórea cara de D.ª María no se inmutó; pero
+Asunción y Presentación lloraron a moco y baba. El joven palpitó de
+entusiasmo al tomar parte en un juego que no conocía, y que, visto de
+lejos, es muy bonito.
+
+Nosotros llegamos precisamente cuando se estaban haciendo los
+preparativos y el equipo de guerra del mayorazgo. Todos trabajaban en
+aquella casa, y no eran las menos atareadas las hermanitas del Sr.
+Conde, porque a más de la delicadísima ropa blanca que con sus propias
+manos y bajo la inspección de su madre aparejaron, poniéndola con
+mucho orden en las gruperas, se ocupaban a toda prisa en arreglar unos
+muy lindos escapularios, no sólo para él, sino para todos los de la
+comitiva.
+
+No sé qué aquellos preparativos tenían de semejante con los que se
+hacen para mandar a un chico al colegio; verdad es que nada hay tan
+instructivo y despabilador como un campamento, y por eso decía D. Paco
+que la guerra es maestra del ingenio y domeñadora de las
+impetuosidades juveniles.
+
+Marijuán fué destinado a acompañar al señorito. Con él y otros criados
+formóse una legioncilla de cinco hombres; mas sabedora doña María de
+que otros jóvenes de familias ricas de Baeza, Bujalance y Andújar
+habían llevado hasta diez, mandó que se aumentara aquel número,
+fijándose al instante en Santorcaz y en mí. Se nos ofrecía una peseta
+diaria, además de lo que cayera si volvíamos con vida y salud. Mi
+compañero y yo nos miramos, consultando con elocuente silencio el
+aspecto de nuestras respectivas fachas. Hallábamonos ambos muy
+derrotados; y con aquella escrutadora penetración que da la carencia
+de posibles, cada cual conoció la escualidez y vanidad de la bolsa del
+otro. Santorcaz opinó que yo debía aceptar el enganche, y yo fuí del
+mismo dictamen respecto a mi amigo; D.ª María ofreció equiparnos,
+mudando nuestras ropas por otras nuevas y mejores, y además
+comprometíase a mantener por algún tiempo a los que ya comenzaban a
+tener dudas acerca del pan que comerían al llegar a Córdoba. No
+vacilamos, y henos convertidos en soldados de caballería, prontos a
+incorporarnos al reducido, pero brillante ejército de San Roque.
+Comprendí que aquél era mi destino, y que para el fin que a Córdoba me
+llevaba, más me convenía penetrar en esta ciudad como soldado obscuro
+que como desalmado y andrajoso vagabundo. Santorcaz se decidió después
+de meditarlo mucho, dando paseos en la habitación donde se nos había
+albergado. Una vez resuelto a ello, pareció muy alegre y le oí
+pronunciar algunas palabras que me demostraron la agitación de su alma
+por causas para mí desconocidas entonces. Luego expuso a D.ª María que
+no partiría de Bailén hasta no recibir unas cartas que esperaba de
+Córdoba y de Madrid, relativas a sus intereses, a lo cual accedió la
+señora, diciéndole que permaneciese en la casa hasta cuando quisiera,
+con la condición de incorporarse después a la escolta de D. Diego si
+ésta salía antes.
+
+No tardó mucho el día de la partida. El joven mayorazgo estaba vestido
+del modo siguiente: una ancha faja de seda color de amaranto le ceñía
+el cuerpo; sus calzones de ante se ataban bajo la rodilla, y sobre las
+medias de seda llevaba gruesas botas de cordobán con espuelas de
+plata. El marsellés de paño pardo fino con adornos rojos y azules daba
+singular elegancia a su cuerpo, así como el ladeado sombrero
+portugués, con moña de felpa negra y cordón de oro. Guarnecía su
+cintura sobre el fajín lo que llamaban charpa, y era un ancho cinturón
+de cuero con diversos compartimientos ocupados por dos pistolas, un
+puñal y un cuchillo de monte, de modo que llevaba el niño en los lomos
+un completo arsenal, propio para hacer frente a todas las
+circunstancias imaginables.
+
+Ocupábanse la madre y las hijas en arreglar los últimos pormenores
+del vestido, ésta cosiendo el postrer botón, aquélla poniendo un
+alfiler a la cinta del sombrero, la otra calzando la espuela al mozo,
+cuando D.ª María dijo con la viveza propia del que recuerda de
+improviso la cosa mas importante:
+
+--Falta lo principal: falta la espada.
+
+Al punto las miradas de todos fijáronse con cierto respeto en un
+venerable armario de añejo roble que en el testero principal de la
+habitación desde largos años existía. Acercóse a él la Sra. Condesa, y
+abriéndolo, sacó una espada larguísima, con su vaina y tahalí, las
+tres piezas muy marcadas con el sello de honrosa antigüedad.
+Desenvainó el acero la propia D.ª María con gesto majestuoso, aunque
+sin ninguna afectación de brío varonil, y luego que lo hubo
+contemplado un instante, volvió a meterlo en la vaina, entregándolo
+después a su hijo. Era una hermosa hoja toledana de cuatro mesas y de
+una vara y seis pulgadas de largo. En la cazoleta o taza cabía
+holgadamente un azumbre, y sus gavilanes nielados de oro, lo mismo que
+el arriaz, daban aspecto artístico y lujoso a la empuñadura. Tenía en
+las dos fachadas del puño el escudo de los Rumblares, y en el pomo una
+cabeza con la empresa del armero toledado Sebastián Hernández. En la
+hoja, algo roñosa, se podía deletrear, aunque con trabajo, la
+inscripción grabada en uno de sus lados: _Pro Fide et Patria, Pro
+Christo et Patria, Pro Aris et Focis, Inter Arma silent Leges_.
+
+Colgóse al cinto esta poderosa ilustre tizona el joven D. Diego, para
+cuyas manos era peso exorbitante; mas él, orgulloso de llevarlo, hizo
+un gesto poco favorable a los propósitos del invasor de España, y se
+preparó a salir. Prorrumpieron en copioso llanto Asunción y
+Presentación, lo cual dió al traste con la forzada entereza del
+Condesito, destinado a ser el terror de la Francia, y pasando de los
+pucheros a los hipidos, y de los hipidos a una violenta explosión de
+lágrimas, atronó la casa por espacio de un cuarto de hora. Ni por esas
+perdió D.ª María su serenidad, hablando a su hijo de asuntos extraños
+a la guerra.
+
+--Lo primero que has de hacer cuando llegues a Córdoba es visitar a
+mis primas y entregarles estas cartas. Mira, aquí van las señas de su
+palacio. Harto sentimos que no pueda celebrarse la boda concertada;
+pero Dios lo quiere así, y la patria es lo primero. Algún día será. Di
+a esas señoras que si vuelven pronto a Madrid, no les perdono que
+pasen sin detenerse algunos días en ésta su casa.
+
+Luego, tomando distinto tono, habló así:
+
+--_Hijo mío, cuidado con lo que haces. Observa la mejor conducta: mira
+que vas a combatir al enemigo y a defender la Religión, la Patria, el
+Estado y el Rey. Si cobarde vuelves la espalda, no vuelvas jamás a mi
+casa, ni te acuerdes nunca de tu madre, ni cuentes ya con su tierno
+cariño... Su indignación, su aborrecimiento eterno: he aquí la
+recompensa que te aguarda_.
+
+He subrayado estas palabras porque son puntualmente históricas:
+constan en papeles impresos de aquel tiempo, que puedo mostrar al que
+verlos desee. La mujer que los pronunciara (pues no fué D.ª María, y
+el atribuirlo a ésta es de mi exclusiva responsabilidad) añadió lo
+siguiente, dirigiéndose a otras madres que despedían a sus hijos en
+las puertas del pueblo:
+
+--_Compañeras, si en las batallas llegan a morir todos los hombres,
+triunfaremos nosotras_.[1]
+
+Salimos de la casa, tomando cada cual la cabalgadura que se le había
+destinado, juntamente con un sable y dos pistolas. El bagaje se
+repartió entre todos. Un criado antiguo se había encargado del dinero,
+otro llevaba las ropas del señorito; Marijuán llenaba sus alforjas con
+abundantes provisiones, y en mi grupera pusimos varios encargos y las
+cartas que D. Diego debía entregar en Córdoba. Cuando yo las acomodaba
+en mi equipaje, pude ver de soslayo los sobres, y me quedé frío de
+sorpresa y casi diré de terror: leí los nombres de Amaranta, de la
+Marquesa su tía y del señor diplomático.
+
+Santorcaz, que aún no había recibido lo que aguardaba, se quedó,
+prometiendo juntarse con nosotros al día siguiente o a los dos días.
+Yo lo vi muy pensativo y tétrico, las manos a la espalda, paseando por
+el portal de la casa cuando salíamos de ella. Hasta fuera de la villa
+fué en nuestra compañía D. Paco, el cual recordaba a su discípulo las
+máximas de Alejandro sobre la guerra, recomendándole una y otra vez
+que las pusiera en práctica al pelear contra los franceses, y que
+cuidase de sostener siempre el orden oblicuo, disponiendo una segunda
+línea para asegurar las espaldas y los flancos, «porque a
+esto--decía--debió el gran Macedonio que siempre quedaran victoriosas
+sus difalangarquías y tetrafalangarquías».
+
+Con tan sabía máxima, que el heredero de Rumblar juró cumplir al pie
+de la letra, despidióse D. Paco, y seguimos nuestra marcha muy
+contentos. No tomamos el camino real desde Bailén a Córdoba por no
+tropezar con la retaguardia del general Dupont, o con los muchos
+destacamentos que había dejado en todos los pueblos, y en vez de las
+diez y ocho leguas y media de que consta aquella vía, tuvimos que
+andar unas veinticuatro, pues en nuestro rodeo fuimos a Menjíbar;
+desde allí, por Torre Jimeno, siguiendo un detestable camino de
+herradura, pasamos a Martos, y de Martos, por Alcaudete y Baena,
+fuimos a buscar en Castro del Río la margen derecha del Guadajoz, que
+nos condujo a las inmediaciones da Córdoba.
+
+Al salir de Bailén supimos la derrota de los paisanos y soldados de
+regimientos provinciales en el puente de Alcolea, y en Alcaudete nos
+dieron otra terrible noticia, referente a la entrada de los franceses
+en Córdoba y al saqueo de aquella hermosa ciudad. Esto y el encuentro
+de algunos dispersos de la partida de Echevarri nos inclinó a tomar el
+camino de Écija; pero el día 16 supimos que los franceses habían
+evacuado a Córdoba; y adoptando nuestro primitivo itinerario,
+divisamos en la mañana del 18 un inmenso caserío blanco, que destacaba
+sobre el verde azul de la lejana sierra infinidad de torres,
+minaretes, espadañas y cimborrios.
+
+
+#Nota a pie de página:#
+
+[1] Esto pasó en Mérida en 23 de junio.
+
+
+
+
+XI
+
+
+Córdoba, la ciudad de Abdherranmán; la Meca de Occidente, la que fué
+maestra del género humano, la vieja andaluza, que aún se engalana con
+algunos restos de su antigua grandeza; todavía hermosa, a pesar de los
+siglos guerreros que han pasado por ella; ya sin Zahara, sin
+academias, sin pensiles, sin aquellas doscientas mil casas de que
+hablan los cronistas árabes; sin califa, sin sabios, pero orgullosa
+aún de su mezquita-catedral, la de las ochocientas columnas; triste y
+religiosa, habiendo substituído el bullicio de sus bazares con el
+culto de sus sesenta iglesias y sus cuarenta conventos; siempre
+poética y no menos rica en la decadencia cristiana que en el apogeo
+musulmán; ciudad que hasta en los más pequeños accidentes lleva el
+sello de los siglos; tortuosa, arrugada, defendiéndose de la luz como
+si quisiera ocultar su vejez; escondida en sus interiores, donde
+guarda innumerables maravillas, y siempre asustada al paso del
+transeúnte; protectora de los enamorados, para quienes ha hecho sus
+mil rejas y ha obscurecido sus calles; devota y coqueta a la vez,
+porque cubre con sus joyas las imágenes sagradas, y se engalana y
+perfuma aún con los jazmines de sus patios... Tal era la ciudad que
+había estado entregada por tres días a la brutal codicia de los
+soldados de Dupont. Este desgraciado caudillo, que desde entonces
+comenzó a sentir la indecisión y el aturdimiento que le acompañaron
+hasta capitular, temeroso de ser sorprendido allí por las tropas de
+Castaños, se retiró el 16 de junio, dirigiéndose a Andújar, desde
+donde pidió refuerzos a Madrid.
+
+El 18 entramos nosotros en la ciudad saqueada, aún llena de mortal
+espanto. Aún no había sido lavada la sangre que manchaba sus calles,
+ni sabían exactamente los cordobeses a ciencia cierta el dinero y
+cantidad de alhajas que les habían robado. Antes que en contar lo que
+les quedaba pensaron en armarse, y si antes habían ido a la lucha los
+campesinos, siguiendo a los regimientos provinciales y las milicias
+urbanas, después del saqueo todas las clases de la sociedad se
+apercibieron para lo que más que la guerra era un ciego plan de
+exterminio, pues no se decía _vamos a la guerra_, sino a _matar
+franceses_.
+
+Desde que entré en la desgraciada ciudad, a la emoción producida por
+el espectáculo del reciente desastre se agregaba la que yo sentía por
+asuntos de mi propia cuenta, y por la supuesta proximidad a quien era
+el faro de mi vida. Así es que luego que el Conde y los de la comitiva
+nos arreglamos en una de las mejores posadas, salí con objeto de
+buscar la casa de la Sra. Amaranta y de su tía, lo cual érame
+sumamente fácil, por haber visto los sobrescritos de las cartas que
+traíamos para aquellas personas. Las doce serían cuando llegué a la
+calle de la Espartería, donde era la residencia de la tía de Amaranta.
+En lo sucesivo, y para evitar confusiones, ya que no puedo nombrarla
+con su verdadero nombre, usaré el título convencional de marquesa de
+Leiva.
+
+Cuando di los primeros aldabonazos en la puerta, parecíame que
+golpeaba en mi propio corazón. ¿Estaría allí Inés? ¿Estaría allí, ya
+olvidada de que antes existiera en el mundo un chico llamado Gabriel,
+arcabuceado por los franceses? Y si estaba y de improviso me veía, ¿no
+era posible que se me presentara deslumbrada por los esplendores de su
+nueva posición, y que a la palidez de la primera sorpresa sucediera en
+su rostro el rubor de haberme amado? ¿Se acercaba el momento de que yo
+cayese de la inconmensurable altura de mi fatuidad amorosa,
+encontrando una sonrisa de desdén y la mano de un criado que me
+pusiera en la calle? ¿Por ventura el trance que me esperaba era
+hermano gemelo de aquella otra gran caída ocurrida en El Escorial,
+cuando por el favor de Amaranta soñaba con los primeros puestos de la
+nación? ¿Bajaría mi alma desde príncipe a lacayo, como poco antes bajó
+mi ambición?
+
+Abrióme la puerta un criado conocido, a quien rogué me llevase a
+presencia de mi antigua ama la Sra. Condesa. Mientras atravesábamos el
+patio, buscaba afanosamente algún objeto que me indicase la proximidad
+de Inés. Como olfatea el perro el rastro de su amo, así aspiraba yo
+las emanaciones de la casa buscando el aire que había sido aliento de
+aquella naturaleza querida. No oí su voz, ni sentí sus pasos, ni ví
+cosa alguna que tuviera las huellas de su mano. A mí se me antojaba
+que en cualquier objeto podía notar un sello especial que indicara
+pertenecerle. Pero en nada de lo que vieron mis ojos encontré la
+huella indefinible que debía tener todo aquello en que Inés pusiera
+los suyos. Esto se comprende y no se explica. El corazón es el único
+adivino, y el mío me dijo que Inés no estaba allí.
+
+El patio era fresco y risueño, como todos los de las buenas casas de
+Andalucía. Entre los jazmines reales, que abrazándose a una columna
+ostentaban sus mil florecillas llenas del perfume más grato a los
+enamorados; entre los naranjos de la China, graciosas miniaturas del
+naranjo común; entre los rosales de la tierra y esos claveles
+indígenas, cuya imperial hermosura no ha logrado eclipsar ninguna de
+las elegantes flores modernas; entre los tiestos de reseda, de
+mejorana, de albahaca y de sándalo, saltaban los chorros de una fuente
+habladora, con cuyo monólogo se concertaba el canto de algunos pájaros
+prisioneros en doradas jaulas. El pavimento era de mármol y los
+zócalos de azulejos; sobre éstos, y cubriendo gran parte de la pared,
+había cuadros al óleo de aquella escuela andaluza que ha llevado a los
+lienzos el tono caliente de la tierra, la esplendidez de la inflamada
+atmósfera y la agraciada melancolía de los semblantes.
+
+Afortunadamente para mí, Amaranta se dignó recibirme. Estaba en una
+sala baja, fresca y obscura, y cuando yo entré se ocupaba en armar
+unas flores de altar. ¿Se había entregado a la devoción? Vestía
+completamente de blanco, y a la exigencia de la moda se unía el rigor
+de la estación para que aquel ligero traje fuera nada más que lo
+absolutamente necesario para cubrir su hermoso cuerpo. Entonces, entre
+las miradas de fuera y el pudor interno no se ponía tan gran baluarte
+de telas como se pone hoy.
+
+Abrumadoramente hermosa estaba, y sus ojos negros, que eran, como otra
+vez he dicho, los primeros ojos del mundo, es decir, los Bonapartes de
+la mirada humana, conquistaban al punto todo aquello a que dirigían su
+pupila. Sentí en su presencia mucha cortedad, gran turbación; sentíme
+sin ideas y sin palabra.
+
+--¿Qué vienes a buscar aquí?--me dijo.
+
+--Señora, he venido a Córdoba para afiliarme en el ejército del
+general Castaños, y sabiendo que Su Excelencia y apreciable familia
+estaban en esta población, he querido visitar a mi antigua y querida
+ama.
+
+--Eres tan hipócrita como intrigantuelo y trapisondista--repuso entre
+severa y amable.
+
+--¿Conque me tienes ley? ¿Por qué te portaste tan mal
+conmigo?
+
+--Señora--exclamé, haciendo aspavientos de respeto--. ¡Yo portarme
+mal! ¡Si no podré olvidar nunca lo bien que estaba al servicio de Su
+Excelencia!
+
+--¿Quieres ser otra vez mi criado?--me preguntó.
+
+Esta proposición cayó sobre mí como un rayo. Pensé en Inés, en el
+repentino engrandecimiento de la que había juzgado compañera de mi
+existencia, y al considerarme criado de aquella casa, temblé de
+indignación.
+
+--No, señora, no quiero servir más. Soy soldado--repuse--. Sin
+embargo, estoy a las órdenes de Vuecencia para lo que guste mandarme.
+
+--¿Conque soldado? ¿Y vas a la guerra? Dentro de un mes serás
+general--dijo con punzante ironía.
+
+--No aspiro a tanto. Quiero servir a mi país y nada más. Con tal de
+que mañana pueda decir: «Contribuí a echar de España a la canalla»,
+quedaré satisfecho.
+
+--¿Y crees que España podrá echar fuera a la canalla? ¡Ah!, yo no
+participo de la ilusión de esta buena gente. ¿Qué pasó el día 9 en el
+puente de Alcolea? Aquellos pobres paisanos a quienes no se puede
+negar el valor, huyeron ante las tropas disciplinadas del general
+Dupont. En Córdoba tampoco se les opuso resistencia, y ¡qué horror,
+Dios mío! ¡Qué tres días de angustia! Todos creíamos que los franceses
+entrarían con bandera de paz, porque la gente de Echevarri abandonó la
+ciudad, y los de aquí no trataban de hacer resistencia. Llegaron los
+franceses a la Puerta Nueva, y mientras las autoridades hablaban con
+ellos para darles entrada, de una casa cercana salieron algunos tiros.
+Furiosos los enemigos, después de derribar a cañonazos la puerta,
+desparramáronse por las calles de Córdoba, asesinando a cuantos se
+encontraban al paso y metiéndose en las casas para coger cuanto había.
+No puedes figurarte lo que era aquello. Mudos de espanto y ansiedad
+estábamos todos aquí, atento el oído a los rumores de la calle, cuando
+sentimos que las puertas caían a golpes, y penetraba aquella
+soldadesca bestial, diciendo que se les entregasen todos los objetos
+de valor. El miedo nos impidió andar en contestaciones con ellos, y al
+punto les dimos alhajas, dinero, plata de mesa y cuanto había,
+deseando que se lo llevasen todo de una vez para no escuchar sus
+insultos. Mas luego bajaron a la bodega, sedientos de vino; no
+contentos con echar fuera las cubas pequeñas, bebían en las llaves de
+las pipas grandes, y dejándolas luego abiertas, corría el Montilla de
+setenta y cinco años, inundando las cuevas. Uno de aquellos salvajes
+pereció ahogado en vino. Pero al fin se fueron de casa sin cometer
+atrocidades de otra clase y nos vimos libres de semejante chusma. En
+otras partes los horrores no pueden contarse. Robaron todo el dinero
+de la Administración, toda la plata de los conventos, los vasos
+sagrados, los cálices, las custodias, las alhajas de las imágenes;
+penetraron también en los conventos de frailes, muchos de los cuales
+murieron asesinados; convirtieron en lupanar la iglesia de Fuensanta,
+y por tres días Córdoba no fué una ciudad, fué un infierno, porque
+todos los demonios, todas las maldades, sacrilegios y abominaciones
+cayeron sobre ella. Por las calles se les encontraba borrachos, llenos
+de inmundicia y revolcándose en el lodo, engullendo vorazmente la
+comida que sacaban a viva fuerza de las casas. Los generales
+franceses, avergonzados de tanta bajeza, querían someterlos a palos;
+pero fué preciso emplear mucho rigor, y algunos hubieron de ser
+fusilados para que entraran en razón los demás. Por último, saliendo
+de Córdoba para Andújar, esos cafres nos han dejado en paz por algún
+tiempo. ¡Qué espantoso estado el de España! Y lo peor es que
+sucumbirá. ¡Qué días terribles nos aguardan! Quisiera yo tener las
+ilusiones de esta gente, y creer, que como ellos creen, que con unas
+cuantas batallas ganadas por nosotros..., y por cierto que no sé cómo
+será eso de ganar batallas, sin ejército, ni generales, ni dinero, ni
+nada..., que con unas cuantas batallas se va a concluir todo
+felizmente. Hay quien sueña con ir a Francia, después de echar a los
+franceses, y traerse a Napoleón con un grillete al pie. ¡Dios quiera
+que no perezcamos todos! ¡Dios nos dé valor para resistir la tormenta
+que se nos viene encima!... Aquí vivimos sin saber a qué santo
+encomendarnos. Casi no nos tratamos con nadie, y si tememos que
+Francia nos tome por exaltadas patriotas, más nos duele que los
+vecinos nos crean afrancesadas. Quisiéramos estar bien con todos y que
+ni unos ni otros nos molestaran... Pero qué sé yo...; creo
+difícil... ¿Y en Madrid qué tal se vive?
+
+--¿Piensa Usía volver a la Corte?
+
+--¡Oh!, sí... Pensamos marcharnos pronto, porque nos llama un asunto
+en que está interesada toda la familia. A ser por mí, ya estaríamos
+allá. No puedo vivir en Córdoba, y menos en el estado actual de la
+guerra. Esto no es vivir. Si en Madrid no hubiese tranquilidad, nos
+iríamos a Bayona con toda la familia.
+
+--¿Y ninguna de las personas de esta casa fué maltratada por la
+soldadesca francesa?--pregunté, deseando saber qué personas había en
+la casa.
+
+--Ninguna; sólo mi tío el Marqués tuvo una contusión en la cabeza;
+pero recibióla al esconderse debajo de una cama, y lo hizo con tanto
+ímpetu, que se dió un golpe muy fuerte contra el suelo. Un amigo de
+casa, que nos visita todos los días, D. José María de Malespina,
+también recibió un ligero rasguño en la mano derecha al ocultarse
+detrás de un armario.
+
+--¿Y las señoras? Oí decir que una sobrinita de la Sra. Marquesa... o
+sobrinita de Su Excelencia, no estoy bien seguro, había venido de
+Madrid con objeto de acompañarlas.
+
+--No--contestó Amaranta, mirando al suelo.
+
+--Pues entonces lo confundo yo con otra cosa. Paréceme que en Madrid
+lo oí decir al señor licenciado Lobo, aquel famoso escribano...; pero
+no, seguramente se equivocó.
+
+--¿Conoces tú al Sr. de Lobo?--me preguntó con inquietud.
+
+--Ya lo creo; somos muy amigos. Le conocí cuando yo servía en casa de
+D. Mauro Requejo..., y por cierto que el señor licenciado y yo tuvimos
+una cuestión con motivo de cierta jovencita..., una infeliz, señora,
+una desgraciada chiquilla, huérfana de padre y madre.
+
+--A ver, cuéntame eso.
+
+--Pues los Sres. de Requejo, que eran dos puerco-espines martirizaban
+a la damisela. Yo tenía lástima de ella y quise sacarla de allí...,
+pero me fusilaron los franceses.
+
+--¡Te fusilaron!
+
+--Sí, señora, y el Sr. de Lobo...; pues..., lo cierto fué que la niña
+desapareció.
+
+--Ya... Cuéntamelo todo.
+
+Con el mayor afán, con el interés más grande que durante mi vida he
+sentido por cosa alguna, empezaba yo a contar a la Condesa lo que
+sabía, cuando la entrada de dos personas me interrumpió.
+
+Eran el diplomático y D. José María de Malespina, aquél por tantos
+títulos famoso, aunque retirado, coronel de Artillería, de quien hablé
+cuando lo de Trafalgar. El primero me reconoció y tuvo la bondad de
+dirigirme algunas bromas.
+
+
+
+
+XII
+
+
+--Sobrina--dijo el Marqués--, pronto tendremos aquí las tropas de
+Castaños. ¿Sabes lo que ahora le decía al Sr. de Malespina? Pues le
+decía que si la Junta de Sevilla me comisionara para entrar en
+negociaciones con los franceses, tal vez lograría poner fin a esta
+desastrosa guerra.
+
+--¿Qué negociaciones ni qué ocho cuartos?--dijo con desprecio
+Malespina--. ¡Oh! ¡Si la Junta de Sevilla siguiera el plan que imaginé
+estos días. Mientras no demos a la artillería el lugar que le
+corresponde no es posible alcanzar ventaja alguna. Mis recientes
+estudios sobre cyclodiatomía y capóltica me han hecho descubrir
+importantes principios que ahora debieran llevarse a la práctica.
+
+--Reniego de la ciencia que inventa medios de destrucción--declaró con
+gesto elocuente el Marqués--. Por las vías diplomáticas pudieran las
+naciones resolver todas sus querellas. ¡La guerra! ¿De qué sirve la
+guerra? ¿Vale la pena de que perezcan miles de seres humanos por una
+cuestión que podría arreglarse con un pedazo de papel y una pluma
+mojada en tinta, puesta en manos de alguna persona que yo me sé?
+
+--Hombre de Dios, sin la guerra, ¿qué sería del mundo? Y sobre todo,
+¿qué sería del mundo sin la artillería? Montecúculi dice que las
+batallas «dan y quitan las coronas, concluyen las guerras e
+inmortalizan al vencedor».
+
+--¡Sangre y luto y desolación! Pero no disputemos sobre el volcán,
+amigo. La guerra es un mal, y existe hoy entre nosotros. Lo que
+conviene es buscar alianzas en Europa. Por eso, desde que llegué a
+Andalucía, sugerí a la Junta Suprema la idea de pedir auxilio a
+Inglaterra. ¡Magnífico pensamiento, que ni a Saavedra ni al P. Gil se
+les había ocurrido.
+
+--¡Y usted se atribuye la invención!--dijo con sorna Malespina--.
+Pero, hombre de Dios, si los asturianos fueron los primeros que en tal
+cosa pensaron, y desde el 30 de mayo salieron de Gijón mis
+queridísimos amigos D. Andrés Ángel de la Vega y el vizconde de
+Matarrosa, hijo del conde de Toreno... ¡Bah, bah!... Estos
+diplomáticos han perdido la chaveta. Nada, amigo mío: yo le dije al P.
+Gil que cuidara de aumentar la artillería, adoptando los adelantos que
+yo quiero introducir en el arma. Pues qué, ¿cree usted que Napoleón no
+tiene noticia de ellos? Yo he descubierto que antes de invadir a
+España mandó una Comisión secreta para que averiguara si estaba yo
+aquí. Como entonces mi familia hizo correr la voz de que yo había
+pasado a América, Napoleón dijo: «Pues no hay cuidado ninguno», y
+ordenó la invasión. Ya, ya me conoce de antiguo.
+
+--¡Qué vanaglorioso es usted!--dijo el diplomático, superando en
+fatuidad a su amigo--. Eso lo dice usted por obligarme a hablar, por
+obligarme a que revele... No: es secreto de Estado, del cual quizás
+depende la paz de España y de Europa; no saldrá de mis labios, ni soy
+hombre que cede fácilmente a las sugestiones de la imprudente
+amistad.
+
+--Todo eso es pura farsa. Sepamos de una vez esos secretos.
+
+--¡Farsa!--exclamó con enojo el diplomático--. Pero ya comprendo el
+juego. Lo mismo hace mi sobrina cuando quiere obligarme a que revele
+los secretos de Estado. No: callaré, callaré, aunque usted me insulte,
+aunque usted aparente dudar de mi veracidad para que la indignación me
+haga romper el silencio. ¡Pues qué!, si yo dijera que un elevado
+personaje, el más poderoso que hoy existe en el mundo, se decidió al
+fin a transigir conmigo, después de una enemistad que data de la paz
+de Luneville; si yo dijera que los preliminares de negociación que
+entablé para evitar a España los horrores de la guerra comenzaban a
+dar resultado, cuando algunos hombres pérfidos, ¡ah!..., si yo dijera
+esto... Pero no: mi sobrina me mira como para incitarme a seguir
+hablando, y usted, Sr. de Malespina, me mira también... Mas no: punto
+en boca, y cesen las impertinentes preguntas que en vano amenazan el
+inexpugnable alcázar de mi discreción.
+
+--Todo eso es pura fábula--afirmó D. José María con desenfado--.
+Aborrezco la falsedad y la jactancia, pues soy hombre que se dejaría
+matar antes que decir una palabra contraria a la rigurosa verdad. Por
+tanto, basta de fingidas diplomacias y de tratados que no han existido
+sino en la cabeza de usted. En estos momentos seamos soldados, y
+dejemos a un lado los protocolos. Veremos si ahora, cuando en Bayona
+se sepa que yo sigo en España y que no pienso partir a las Américas,
+se retiran los franceses de nuestro país, porque..., francamente...,
+Napoleón me conoce.
+
+--¡Hombre, eso es demasiado fuerte!--exclamó el diplomático, soltando
+la risa--. Conque Napoleón...
+
+--No extraño esas risas--dijo muy amoscado el artillero--. ¿Qué ha de
+hacer quien no conoce el peligro personal? ¿Qué ha de hacer un hombre
+que cuando entraron los franceses a saquear esta casa, se escondió
+debajo de la cama?
+
+--Yo...--contestó con turbación el Marqués--si penetré en aquel
+apartado sitio, bien saben todos la causa, que no fué miedo ni mucho
+menos. En aquel instante me ocupaba mentalmente en buscar los términos
+más propios de un arreglo y transacción con aquella gente, y como el
+ruido no me dejaba pensar, busqué la soledad de aquel lugar recogido y
+pacífico, donde sin estorbo pudiera entregarme a mis cavilaciones. Lo
+incomprensible es que un militar viejo como usted buscase asilo detrás
+de un armario mientras los franceses insultaban a las señoras.
+
+--Nada, lo que he dicho siempre--repuso Malespina--. Es inútil esperar
+que los profanos hagan nunca justicia a las combinaciones de la
+ciencia. Todo lo ven bajo el aspecto vulgar, y lanzan al público las
+acusaciones más irreverentes. Hombre de Dios, ¿necesitaré decir que,
+convencido desde el principio de la imposibilidad de establecer en el
+patio un campo atrincherado, tuve que retirarme a esta sala, y apoyar
+mi centro de retaguardia en aquel armario, para operar con el ala
+derecha? Viendo que se acercaban con ímpetu formidable los franceses,
+hice un movimiento envolvente sobre mi ala izquierda, y me metí tras
+el armario, dirigiendo el raso de metales de la terrible arma de fuego
+que llevaba en mi bolsillo hacia el marco de la puerta, para que la
+trayectoria fuese directamente al patio. El enemigo, al ver mi
+actitud, retrocedió lleno de espanto, y he aquí cómo sin efusión de
+sangre se les obligó a la retirada.
+
+Amaranta no podía contener la risa oyendo la disputa entre los dos
+vejetes. Antes de que ésta concluyera, entró la de Leiva y dijo:
+
+--Acaba de llegar la _Gaceta Ministerial de Sevilla_. Creo que hoy
+trae la noticia de que ha muerto Napoleón.
+
+--¡Jesús! ¿Qué dice usted?
+
+--¿Dónde está, dónde está esa _Gaceta_?
+
+Al punto corrieron el Marqués y D. José María a la habitación
+inmediata. La Marquesa, que no había parado mientes en mi persona
+aunque le hice reverencias muy profundas, acercóse a su sobrina, y
+mostrándole un medallón que en la mano traía, le dijo:
+
+¿Te gusta? ¿No es verdad que está parecido? El pintor ha hecho un
+hermoso retrato.
+
+--Está muy bonito y se parece mucho--dijo mi antigua señora--. Veremos
+qué le parece a ese barbilindo cuando lo vea.
+
+--Es extraño que no haya llegado ya. Su madre me decía que para el 12
+pasaría por aquí.
+
+El diplomático y Malespina aparecieron de nuevo, trayendo cada cual
+una hoja de papel impreso.
+
+--Efectivamente, aquí está en letras de molde--dijo con grandes
+aspavientos el diplomático, preparándose a leer--. Oigan ustedes:
+«Madrid, 6 de junio. El descontento de las tropas enemigas parece
+general, y corre muy válida la voz de que en Bayona hay insurrección,
+y de que el Emperador está oculto, añadiendo algunos que herido.»
+
+--Hombre, eso es importantísimo--dijo Malespina--, aunque no me coge
+de nuevo, porque ya tenía noticias detalladas de este suceso.
+
+--¿Que los franceses se sublevan contra Bonaparte?--dijo la
+Marquesa--. Dios les habrá tocado el corazón.
+
+--Pero oigan ustedes estotra noticia--añadió el artillero--: «Toledo,
+4. Dícese que cerca de Gallur los franceses han sido derrotados por
+Palafox, dejando en el campo de batalla 12.000 muertos y un número
+infinito de heridos. Los españoles les tomaron 48 cañones y 12
+águilas.»
+
+--¡Hombre, magnífica victoria!--exclamó el diplomático--. ¿Pero qué
+dice aquí? ¡Oh, ésta sí que es gorda!: «Reus, 8 de junio. Aquí se
+habla de la muerte de Josef Napoleón, de los varios partidos que
+dividen la Francia y de la sublevación del Rosellón. Si estas noticias
+salen ciertas, podemos asegurar que llegó ya el día de la venganza y
+de la libertad de España.»
+
+--Vienen muy satisfactorios estos dos números de la _Gaceta_--dijo
+Amaranta.
+
+--Ya sabía yo todo eso--afirmó con aplomo el Marqués--. ¡Pero qué veo,
+santos cielos! Este sí que es notición. Oigan todos, oiga usted, Sr.
+D. José María: «Valencia, 10 de junio. El ejército de Duhesme ha sido
+derrotado. Corren voces de que el castillo de Figueras está en nuestro
+poder; se repite la noticia del levantamiento del Rosellón y de la
+indignación con que ha visto toda la Francia la conducta de su
+Emperador con la España.»
+
+Los sueltos que oí leer en aquella ocasión pueden verse en la _Gaceta
+Ministerial de Sevilla_, periódico oficial de la Junta Suprema. En sus
+breves columnas se insertaban diariamente despachos y noticias que
+remitían de todas partes... Dictábalas el entusiasmo y las devoraba
+la credulidad, y como nadie las discutía, el efecto era inmenso. Según
+la _Gaceta Ministerial_, todos los días era derrotado un ejército
+francés, y todos los días ocurría en Francia una insurrección para
+destronar al azotador de Europa. ¡Ah!, entonces corrían unas bolas,
+junto a las cuales son flor de cantueso las equivocaciones del moderno
+telégrafo.
+
+--Oigan ustedes--indicó la de Leiva, que había tomado el periódico de
+manos del Marqués--; ésta sí que es noticia extraordinaria. Y no digan
+ustedes que la sabían, porque hasta ahora no se ha hablado en España
+ni en el mundo de semejante cosa. Atención: «Cádiz, 14. Corre muy
+válida la voz de que la Francia está dividida en tres partidos:
+borbónico, republicano y bonapartista.» También dice que han
+desembarcado en Rosas 11.000 hombres con armas, que vienen de
+Mallorca.
+
+--¡Tres partidos!--gritó el Marqués diplomático, mirando a D. José
+María.
+
+--¡Tres partidos! Ya lo sabía.
+
+--¡Y yo también!... Pero corro a comunicar esta nueva a nuestros
+amigos--dijo el Marqués, levantándose.
+
+--Aguarda--le insinuó su hermana--. No olvides que esta tarde tienes
+que pasar por allí.
+
+--¡Otra vez! Si no hay quien la haga salir. Le he prometido, le he
+rogado, le he amenazado, le he dicho mil finezas y ternuras, y nada,
+no quiere salir. ¿Por qué no vais vosotras?
+
+--Sí, esta tarde iremos--afirmó detenidamente la Marquesa--. Es
+preciso que salga, porque sin ella no podemos volver a Madrid.
+
+--¡Oh!, picarón..., ya sabemos el secreto--dijo Malespina,
+dirigiéndose con maliciosa expresión al Marqués--. Ayer me hablaron
+del caso en varias tertulias... Ya sabía yo que había usted sido un
+terrible seductor... ¿Pero ahora salimos con eso?
+
+--Amigo, es preciso reparar de algún modo los extravíos de una
+borrascosa juventud. Ya sabe usted que hasta hace quince años me
+llamaban el _azote de las familias_. Pero ya pasaron aquellos tiempos,
+y ahora...
+
+--¿De modo que no vas esta tarde?
+
+--Francamente--dijo el Marqués--, en estos días me gusta salir a la
+calle lo menos posible. Suele haber tumultos..., ¡la gente anda tan
+excitada!... ¡Qué susto me llevé la otra tarde en el barrio de San
+Lorenzo!..., y como a causa de la gota no puedo correr...
+
+--Y como en la calle no se encuentran camas para esconderse debajo de
+ellas... Vamos, vamos, Marqués, y leeremos a los amigos estas
+estupendas novedades.
+
+Salieron la Artillería y la Diplomacia, y como la Marquesa había
+salido de la habitación un momento antes, quedamos solos otra vez
+Amaranta y yo.
+
+--Sigue contando--me dijo--. Y ese señor tendero con quien servías,
+¿ha venido contigo a Córdoba?
+
+--No, señora: yo no he vuelto más a su casa. Salí de Madrid
+acompañando al Sr. de Santorcaz.
+
+--¡Santorcaz!--exclamó la dama, poniéndose encarnada y después pálida
+como una difunta. ¿Quién? ¿Quién has dicho?
+
+--Don Luis de Santorcaz, señora; un caballero castellano que ha venido
+ahora de Francia.
+
+Amaranta parecía sentir una emoción profunda. Para disimularse
+levantó fingiendo buscar algo, dió media vuelta, sentóse de nuevo,
+después se puso la mano sobre los ojos, y finalmente, rompió una flor
+de trapo que tenía entre sus manos.
+
+--¿Qué estabas diciendo, que no te oí...?
+
+Que el Sr. de Santorcaz...
+
+--Deja a ese hombre..., no hables de lo que no me interesa. ¿Conque
+antes decías que los tenderos de la calle de la Sal martirizaban a la
+chiquilla...?
+
+--Sí, señora, mucho. Me desgarraba el corazón--contesté sin cuidarme
+de disimular los sentimientos de mi alma.
+
+--Era natural que te interesaras por la desgracia.
+
+--Es que yo había conocido a Inés antes de que a tal casa fuera.
+Habíala conocido cuando estaba con su tío, el buen D. Celestino del
+Malvar. Nos conocíamos los dos, señora, y como ella era tan buena, y
+yo también..., porque yo era muy bueno... En fin, señora, yo no puedo
+ocultar a Usía la verdad.
+
+--Dímela de una vez.
+
+Dejándome llevar de la impetuosa pena que pugnaba por desbordarse en
+mi afligido pecho, y olvidando toda la consideración, todo tacto, toda
+prudencia, con el acento de la verdad y de un dolor inmenso, dije lo
+siguiente, sin reflexión ni cálculo alguno:
+
+--Señora, Inés y yo éramos novios... Yo la quiero, yo la adoro...;
+ella también...
+
+Levantóse Amaranta rápidamente, y en su semblante observé señales de
+repentina cólera. Mandándome callar, después de decirme que era un
+desvergonzado y un truhán, agitó con inquieta mano una campanilla.
+
+¡Altos cielos, por qué no os hundisteis sobre mí! Entró un criado, y
+Amaranta le mandó que me pusiera al instante en la puerta de la calle.
+
+
+
+
+XIII
+
+
+El criado, cumplidor de la ignominiosa orden, era un segundo mayordomo
+llamado Román, que desde su niñez servía en la casa. Desde que le
+conocí en El Escorial, aquel hombre me había inspirado inexplicable
+antipatía, y digo esto y además le nombro, para que mis lectores le
+tengan presente, por si figurase después un poco en los peregrinos
+sucesos de esta historia.
+
+¿Será preciso que hable de mis tormentos morales en los días
+siguientes a aquel suceso? ¡Dios mío! Aburriré a mis lectores,
+abusando de la gentil cortesía que les movió a fijar sus ojos en estas
+relaciones. No: más vale que devore en silencio mis penas y les hable
+de otros asuntos, que así alcanzaré la doble ventaja de
+proporcionarles útil entretenimiento, y de calmar mis pesares,
+adormeciéndoles con el beleño de patriótico entusiasmo.
+
+En Córdoba reinaba gran impaciencia por la tardanza del ejército de
+Castaños. Entonces, como ahora y como siempre, los profanos en el
+arte de la guerra arreglaban fácilmente las cuestiones más arduas,
+charlando en cafés y en tertulias, y para ellos era muy fácil, como lo
+es hoy, organizar ejércitos, ganar batallas, sitiar plazas y coger
+prisionero a medio mundo. A los profanos se unían los bullangueros y
+voceadores, que entonces, ¡Santo Dios!, pululaban tanto como en
+nuestros felices días, y entre aquéllos y éstos y el torpe vulgo
+armaban tal algazara, que no sé cómo las Juntas y los Generales podían
+resistirla.
+
+Principió el chaparrón de comentarios sobre la lentitud con que
+Castaños organizaba sus tropas: unos aseguraban que tenía miedo;
+otros, que estaba decidido a dar la batalla, pero que, seguro de
+perderla, tenía tomadas sus medidas para retirarse a Cádiz y huir a
+las Américas con lo más granado de sus tropas; otros en fin, se
+atrevieron a más, y pronunciaron la palabra _traidor_. Esta palabra no
+era entonces palabra, era un puñal: víctimas de ella fueron Solano en
+Cádiz, Perales en Madrid, Filangieri en Galicia, Cevallos en
+Valladolid, Ordóñez en Palencia, El conde del Águila en Sevilla,
+Trujillo en Granada, Torre del Fresno en Badajoz, el barón de Albalat
+en Valencia. Inútil era decir a los impacientes de Córdoba que un
+ejército no se instruye, arma y equipa en cuatro días: nada de esto
+entendían. Aunque al través del tiempo nos parezca lo contrario,
+entonces se chillaba mucho, y también había quien tomara muy a pechos
+los asuntos de la guerra sólo por el simple placer de meter ruido, y
+también por hacerse de notar. Todos los días oíamos decir: «Mañana
+viene el ejército», o «Ya ha salido de Utrera, ya está en Carmona...»
+Pero pasaban los días y el ejército no venía.
+
+En tanto, en Córdoba no cesaban los trabajos. Si no tienen ustedes
+idea de lo que es el delirio la guerra, entérense de aquello. En los
+tiempos actuales, si hay guerra, las señoras, llevadas de sus
+humanitarios sentimientos, se ocupan en hacer hilas. ¡Ay!, entonces
+las señoras tenían alma para ocuparse en fundir cañones. ¡Cuando tal
+era el espíritu de las mujeres, cómo estarían los hombres! ¡Hilas!
+Allí nadie pensaba en tales morondangas.
+
+Los voluntarios y cuerpos francos se uniformaban según el gusto
+indumentario de cada uno, y aquí de la imaginación de las hembras de
+la familia para galonar marselleses, para emplumar sombreros y
+guarnecer charpas y polainas. Se hicieron muchos uniformes; pero no
+bastaban para equipar los dos regimientos, uno de caballería y otro de
+infantería, que organizó la Junta de Córdoba. Sin embargo, este
+inconveniente se obvió disponiendo que con cada prenda de vestir se
+cubriesen dos: el uno llevaba los calzones, casaca y sombrero, y el
+otro el pantalón, chaqueta y gorra de cuartel. El correaje también
+servía para dos: uno llevaba la bayoneta en la cartuchera y el otro en
+el porta-bayoneta, y no alcanzando las cartucheras y cananas, se
+suplían con saquillos de lienzo. Más adelante, cuando tenga el gusto
+de describiros en su conjunto el ejército de Andalucía, daré completa
+idea de su abigarrada conformación y aspecto. Francamente, señores,
+era aquél un ejército que causaba risa.
+
+Durante los días que aguardamos la llegada de Castaños para
+incorporarnos a él (y necesariamente tengo que volver a hablar de mí),
+yo hacía una vida vagabunda y holgazana. Como el servicio del joven D.
+Diego no exigía más que presentarme en la posada a la hora de comer,
+pasaba el día y parte de la noche discurriendo por aquellas tortuosas
+calles, que convidan al transeúnte a perderse en ellas, entregándose
+al azar, a lo aventurero, a lo desconocido, sin saber adónde se va ni
+de dónde se viene. Por ser la soledad mi mayor gusto, rechazaba la
+compañía de mis camaradas, buscando errante y solo aquellos lugares
+donde más pronto me perdía.
+
+El único sitio adonde iba deliberadamente todos los días era la casa
+de Amaranta, y pasaba largas horas contemplando su puerta, fijos los
+ojos en las desnudas paredes, como si quisiese leer en ellas alguna
+mal escrita página de mi destino. Sus cerradas ventanas, sus espesas
+celosías, no daban paso a ninguna esperanza. Sin embargo, aquella
+fachada era tan elocuente, que no podía dejar de mirarla. Al apartarme
+de allí, el viejo muro con su puerta, sus ventanas, sus aleros y sus
+miradores, quedaba tan presente en mi imaginación como si fuese una
+fisonomía. ¡Cara funesta, que nunca tuvo una sonrisa para mí! Los
+criados de la casa, a quienes impacientemente preguntaba por Inés, no
+sabían o no querían darme noticia alguna.
+
+Pero un día, precisamente el 1.º de julio, cambió repentinamente la
+situación de mi espíritu. Atiendan ustedes, que esto es de suma
+importancia. Por fin, tras larga espera, llegó el ejército del general
+Castaños, y al anochecer debía partir para el Carpio. Entre los
+paisanos armados que se juntaron con Echevarri existía un grupo
+compuesto de contrabandistas de Sierra Morena, de Villamanrique y de
+Pozo Alcón, con los cuales fraternizaron bien pronto, formando
+amistosa cuadrilla, los licenciados de Málaga, batallón que se formó
+con alguna gente condenada por faltas, y que la Junta tuvo a bien
+indultar. Estos caballeros, para cuya domesticación emplearon grandes
+rigores los jefes militares, tuvieron una reyerta en Córdoba con los
+suizos de Reding. Fué cuestión de vino, prontamente aplacada, pero
+que, sin embargo, alarmó el barrio de Santa Marina durante media hora,
+produciendo sustos, algunas corridas, tal cual desmayo de sensibles
+mujeres, las que, al oír los dos o tres tiros disparados en la
+colisión, creyeron que los franceses estaban otra vez sobre Córdoba, y
+así lo gritaban corriendo desordenadamente por las calles. La parte
+mayor de la ciudad no se enteró de este suceso, que insignificante en
+las páginas de la historia patria, fué para mí de trascendencia suma,
+y más digno de mención que si hubiese derribado añejos tronos y
+alterado la geografía del Continente. Así, los granos de arena pesan a
+veces como montañas en el destino de un ser humano, y lo que es gota
+de agua en el cauce de la generalidad, es río impetuoso en el de uno
+solo, o viceversa, según lo que nosotros llamamos antojos de allá
+arriba, y no es sino concierto sublime, que no podemos comprender,
+como no puede una hormiga tragarse el Sol.
+
+Pues bien: algunas horas antes de la que señalaron para la partida
+salí a la calle, impulsado por un sentimiento de amor hacia los
+laberintos de aquella ciudad que en sus repliegues escondidos había
+dado un asilo a mi tristeza. Sentía salir de Córdoba como siente el
+ermitaño dejar su cueva. Habíame acostumbrado a pasear mi aburrimiento
+y soledad por aquellos callejones, a quienes en cierto modo había
+hecho confidentes de mi pesar; hallaba tantas perspectivas amigas en
+un recodo, en una torre, en un ajimez, en una encrucijada, en un
+poste, en una reja, en una piedra corroída por el tiempo, en un zócalo
+garabateado por los chicos, que no pude menos de salir a dar el último
+adiós a todas aquellas mudas compañías de mi tristeza. Aquel día
+estaba más triste que nunca.
+
+Era de tarde: pasé por una plazuela irregular y solitaria, de esas que
+son la desesperación de los arquitectos modernos: a un lado muros de
+ladrillo, en los cuales, por la disposición de este material, se ha
+querido imitar una decoración greco-romana, con jambas, dentículas,
+capiteles, metopas y triglifos; a otro una pared sin puertas ni
+ventanas; luego un descomunal portalón, una esquina cargada de
+escudos, un farol, un santo, torres medio caídas y machones que se van
+a caer, una plazuela, en fin, de esas que nos salen al paso cuando
+visitamos cualquier vieja metrópoli, tal como Toledo, Granada,
+Valladolid, León, etc. Al atravesarla sentí el ruido que cerca
+producía la citada reyerta entre los licenciados y los suizos; oíase
+lejana algazara, y al extremo de largo callejón vi algunas mujeres que
+corrían gritando. Esto despertó mi curiosidad y marché hacia allí;
+pero no había dado dos pasos, cuando me detuve asombrado y
+estremecido, porque en el fondo de la plazuela, y en el ángulo que
+ésta formaba con una calle, vi una mano que me hacia señas; sí, una
+mano blanca que me llamaba.
+
+Dirigíme allá, y en unos cuantos segundos se disipó la ilusión. Me
+reí de mi torpeza al observar que en el ángulo mencionado había una
+imagen de la Virgen, de esas que la devoción de los españoles ha
+puesto en las antiguas calles. La Virgen tenía una corona de hierro,
+en cuyos picos debió de haberse enredado una cometa de algún chico de
+la vecindad, pues un jirón de papel, todavía suspendido junto al
+cuerpo de la sagrada estatua, a impulsos del viento se movía. El
+papelejo fué lo que a mí me pareció un brazo que se movía y una mano
+que me llamaba. Tal alucinación en pleno día era señal de mi
+estupidez, por lo cual, burlándome de mí propio, seguí mi camino.
+
+Pasando bajo la imagen, contemplaba el jirón de la cometa, cuando me
+detuve de nuevo, porque un objeto rozó mi cara, produciéndome
+escalofrío. El jirón de papel se había desprendido de la imagen,
+cayendo sobre mi. ¡Vean ustedes lo que es el estado del ánimo! Aquel
+hecho insignificante, tan insignificante como el aplastar un grano de
+arena con nuestro pie, me hizo detener el paso, me hizo temblar, me
+hizo mirar a todos lados, puso en mis labios esta pregunta, que me
+dirigí lleno de confusión: «Pero, Gabriel, ¿te has vuelto bobo, o lo
+has sido toda tu vida?»
+
+Seguí andando hacia la acera de enfrente, cuando de nuevo me detuve,
+me quedé helado, absorto, estupefacto, porque detrás de mi había
+sonado claramente mi nombre. ¿Quién me llamaba? Volvime y nada vi. La
+plazuela estaba enteramente desierta y muda: sólo a lo lejos se oían
+apenas algunas voces del altercado, que de ningún modo podían
+confundirse con la que a mi espalda había dicho «Gabriel.»
+
+Al volverme, mis ojos se fijaron en una puerta: era la puerta de una
+iglesia. Abiertas de par en par las hojas de madera chapeada, se veía
+el cancel de mugriento cuero, con dos puertecillas laterales. Una
+vieja, al salir, puso en movimiento las mohosas bisagras, y al ruido
+de la herrumbre, un sonido lastimero llegó a mis oídos, modulando
+aquella voz que a mí me había parecido mi nombre. Esta vez no me reí,
+sino que entré decididamente en la iglesia. Vi muchos santos pintados
+o de escultura, y, ¡cosa singular!, parecióme que todas las imágenes
+sonreían apaciblemente. La iglesia era modesta, blanca, obscura. En
+los lustrosos bancos se sentaban algunas señoras de edad. Las luces
+del altar, al reflejarse en los oropeles de un luengo cortinón rojo
+que servía de dosel a la Virgen, brillaban estrellas tembladoras de
+aquella dulce obscuridad, indicando adónde debían dirigirse los
+piadosos ojos. Al poco rato de estar allí, parecióme aquel interior
+menos obscuro y comencé a ver distintamente todos los objetos. En el
+fondo de la iglesia, frente al altar, había una gran reja que se
+alzaba desde el suelo al techo; tras esta reja percibíanse vagas
+claridades movibles y un murmullo sordo, de cuyo conjunto se destacaba
+de rato en rato una tos o una sílaba que repetían los ecos de la
+bóveda. Acercándome a la reja, pude fácilmente distinguir tras ella
+bultos blancos y negros, entre los cuales algunos desfilaron
+pausadamente y sin ruido hacia una puerta que se abría en el ángulo
+del fondo, y otros permanecían inmóviles y de rodillas. Eran las
+monjas.
+
+Contemplando la tranquilidad de aquellas santas mujeres, su apacible
+recogimiento, la vaguedad aparente de sus formas corpóreas, aquel
+silencio de sus pasos que les asemejaba a simples creaciones de la luz
+en el fondo de la cámara obscura; contemplando aquella calma de sus
+rezos, que nadie oía, sentí envidia de los que sumergen su vida en la
+dulce sombra de un claustro. Yo no apartaba mis ojos del coro,
+observando indiscretamente los movimientos de las buenas Madres, y
+mientras mayor era mi atención, con más claridad se me iban
+presentando los distintos objetos de aquel recinto, y vi poco a poco
+los sillones, el facistol, el órgano, los cuadros. Tan lentamente
+salían de la obscuridad los perfiles de estos objetos, que mi propia
+imaginación podía creerse autora de aquel espectáculo.
+
+El día iba descendiendo, y la iglesia se obscurecía por grados; pero
+una de las Madres, tirando de unas cuerdas, descorrió la cortina negra
+de la alta ventana del coro, y entonces entró la luz crepuscular,
+dando a todo su verdadera forma. Retiráronse algunas monjas; yo sentí
+el tenue chocar de las medallas de sus rosarios cuando levantaban la
+rodilla, y luego besos. Era fácil contar el número de las que salían
+por el número de los suaves estallidos que resonaban en aquel espacio,
+porque todas al salir besaban los pies de un Cristo colgado junto a
+la puerta. A esto atendía yo, cuando de las figuras que aún quedaban
+de rodillas en el centro del coro se levantó una, dirigiéndose a la
+reja y al mismo lugar en que yo estaba. Mi impresión al verla, al ver
+su cara, al ver sus ojos que me miraban, fué tan viva, tan aterradora,
+que hube de quedar petrificado, la sangre helada, la vida en suspenso,
+hecho una estatua de plomo. Lo que estaba viendo, ¿qué era? ¿Era una
+aberración, un delirio, una imagen del sueño, un juguete fantástico,
+obra de los ángeles traviesos para burlarse de los que con sus
+mundanas tristezas van a profanar la casa de Dios? La miré fijamente,
+atónito ante aquel enigma, ante aquel misterio; pero la visión no duró
+más que algunos segundos, porque la monja, llamada por otra, se apartó
+de la reja, y salió rápidamente del coro sin besar el pie del Santo
+Cristo.
+
+Al hallarme solo, reuní todos, absolutamente todos los rayos de mi
+razón, y juntándolos, los dirigí a la confusa y negra obscuridad de
+aquel fenómeno. Quise desvanecer el celaje que envolvía mi
+inteligencia haciéndome estúpido, y me pregunté si lo que acababa de
+presenciar era reproducción de aquella burla de mis sentidos que poco
+antes me había hecho ver una mano en un pedazo de papel y oír mi
+nombre en el chirrido de una puerta. Me di golpes en la cabeza; busqué
+un sitio más solitario, donde, serenándome, pudiera poner en claro
+cuestión tan ardua, y sin saber cómo, di conmigo en el fondo de una
+capilla. En un cuadro que se ofreció de improviso a mis ojos vi una
+falange de ángeles, mil encantadoras criaturas de esas que sin más
+naturaleza corporal que una cabeza y dos alas, han creado los artistas
+para regocijar los asuntos de la pintura mística. Atrajeron mi
+atención aquellos seres juguetones y enredadores: todos se reían con
+infantiles carcajadas, y entremezclándose volaban, rasgando nubes,
+esparciendo flores con el batir de sus alas de pollo, y dándose de
+coscorrones al chocar unas con otras las rubias cabecitas. Por
+momentos me parecía que avanzaba sobre mí la bandada de rostros
+voladores, y luego retrocedían haciendo con alegre algazara
+movimientos de miedo, para esconderse después tras una nube, y hacerme
+desde allí guiños con sus ojuelos, y encantadoras muecas con sus
+bocas.
+
+A tal situación habían llegado mis sentidos, cuando el sacristán,
+agitando un grueso manojo de llaves con cencerril estruendo, me hizo
+salir de la iglesia, pues yo era la única persona que en ella quedaba.
+Salí; la luz de la calle pareció devolverme el sentido común, que,
+según mi propia opinión, había perdido. El tumulto de que poco antes
+hablé, continuaba más reciamente, y algunas personas atravesaron a
+toda prisa la plazuela. Entre éstas vi un hombre, un caballero que
+azorado y con miedo corría, volviendo la vista atrás, deteniéndose a
+cada dos pasos, y vacilando luego sobre qué dirección tomaría. Fijóse
+en mi, y al punto, llamándome por mi nombre, se me acercó con muestras
+de alegría por haberme encontrado. Era el diplomático.
+
+
+
+
+XIV
+
+
+--Gabriel--me dijo con voz temblorosa y sin dejar de mirar hacia el
+sitio del tumulto--, vas a hacerme un favor... ¡Los franceses! ¡Están
+ahí los franceses! Sí..., yo he visto pasar por esas calles las gorras
+de pelo de a dos varas de alto... Bien lo decía yo... ¡Mi sobrinita
+y mi hermana tienen unas cosas...! A ellas solas se les ocurre
+mandarme con esta comisión, sin reparar que la pierna gotosa no me
+deja correr. Pero no doy un paso más..., me retiro a casa...; tú te
+encargarás de llevarlas flores, la carta y el recado... ¿No oíste un
+tiro? Me parece que vienen por ese lado. ¡Jesús, esto es atroz! Si
+viene una bala perdida... Adiós, me voy; toma, chiquillo, encárgate
+tú de esto. Es muy fácil. Ahí está el convento. Mira, en aquel
+callejón está la puerta del torno. Entras, preguntas por la Srta.
+Inés, la novicia..., pues. Dices que vas de parte de la Sra. Marquesa
+de Leiva. ¿Lo olvidarás?... ¡Dios mío! ¡Esas mujeres que pasan
+corriendo!... Sin duda los muy tunantes intentan deshonrarlas. Me
+voy... Toma, entra tú en el locutorio. ¡Para qué vendría yo a estos
+malditos barrios! Toma el ramo de flores contrahechas..., toma la
+carta, que darás a la Srta. Inés...; le dices que la Sra. Marquesa
+está enojada con ella, y que es preciso que a salir del convento se
+decida. Insiste mucho en esto, ¿eh?; dile que nos vamos para Madrid, y
+que en la Corte del nuevo rey José I... ¡Demonio, eso que ha sonado
+es un tiro de obús!... Me parece que ha caído una granada en el techo
+de esa casa.
+
+--¿Una granada? Lo menos cincuenta van disparadas ya--dije yo,
+atizando el fuego de su miedo para que se marchara pronto y me dejase
+tan sublime comisión.
+
+--Conque, chiquillo--continuó, temblando como un azogado--, ¿lo harás
+bien? Si te dan contestación la llevas a casa. Ve pronto. Yo me
+escaparé corriendo por esta calle donde no se siente ruido...; adiós.
+
+Desapareció el diplomático, llevado por su miedo, y al punto entré en
+la portería del convento con febril alegría, y di fuertes porrazos en
+el torno. Una voz regañona me contestó.
+
+--_Deo gratias_--dije--. Vengo de parte de mi ama, la Sra. Marquesa de
+Leiva, a traer un recado a la Srta. Inés.
+
+La portera me dijo que esperara en el locutorio, y al poco rato de
+estar allí corrióse la cortina de éste y vi dos monjas. No sé cómo
+pude mantenerme en pie. Una de ellas era Inés.
+
+No me cabía duda, era ella misma: en su semblante, adelgazado y
+pálido, habían impreso terribles huellas los sesenta días de
+incesantes pesares transcurridos desde el 2 de mayo; pero la reconocí,
+a pesar de la escasísima luz del locutorio, y la hubiera reconocido
+en la obscuridad de las entrañas de la tierra. Parecióme que al verme
+cerró los ojos, y que asió las rejas con sus dos manos para
+sostenerse. Cuando me dirigió la primera pregunta, temblaba su voz de
+tal modo, que era imposible entender sus palabras. Sin poder decir una
+sola, incapaz de discurso y de movimiento, permanecí yo breve rato con
+la cara apoyada en la reja.
+
+La monja que la acompañaba me obligó por fin a romper el silencio.
+
+--La Sra. Marquesa me ha dado este ramo de flores y esta carta--dije,
+introduciendo ambas cosas para que las tomara Inés.
+
+--¡Ah, el ramo para el Santo Niño de la Enfermería!--dijo la monja
+vieja--. La señora Condesa no se olvida de nosotras.
+
+--También me ha dado un recado de palabra para la Srta.
+Inés--continué--, y es que se prepare a salir del convento para partir
+con ella a Madrid dentro de algunos días.
+
+--¡Oh!--exclamó la vieja--. La Sra. Condesa y la Sra. Marquesa hacen
+mal en contrariar la decidida vocación de esta niña. ¡Por qué ese
+empeño de llevarla a Madrid, cuando ella quiere dejar las maldades y
+abominaciones del siglo! La pobrecita no quiere cuentas con nadie más
+que con su prometido Esposo, que es Nuestro Señor Jesucristo.
+
+--Madre Transverberación--dijo Inés con voz más entera--, el chocolate
+y los bollos que han hecho sus mercedes ayer para la señora Condesa,
+¿dónde están? ¿Los ha traído su merced?
+
+--No por cierto.
+
+--¡Si tuviera su merced la bondad de ir a buscarlos para que los lleve
+este mozo...!
+
+--Bien pudo usted haberlos traído--replicó gruñendo la vieja.
+
+--Si la Sra. Condesa no lo recibe esta tarde, se enojará mucho, y me
+será difícil convencerla de que no quiero dejar nunca más esta santa
+morada.
+
+--Voy por él..., ¡qué niñas éstas!
+
+Dejónos solos la Madre Transverberación, y entonces hablé así:
+
+--Inés mía, estoy vivo, he resucitado. Salí vivo de aquel montón de
+muertos, donde perdimos para siempre a nuestro buen amigo don
+Celestino. Al verme vivo y sin ti, pensé que Dios me había devuelto la
+vida para castigarme; pero ahora que te encuentro, alabo a Dios porque
+veo que no una, sino dos veces, me ha dado la vida.
+
+--¿Debo salir de aquí? ¿Debo hacer lo que me mandan esas señoras?--me
+preguntó Inés con impaciencia, porque temía la vuelta de la Madre
+Transverberación.
+
+--Si, Inés, sal de aquí. Haz lo que te mandan esas señoras. ¿Qué dicen
+en esa carta?
+
+--Toma, léela--dijo, alargándola al través de la reja.
+
+A la escasa luz del locutorio pude leer la carta, que decía, entre
+otras cosas relativas al ramo y al chocolate, lo siguiente: «Esperamos
+que cesará tu obstinación en profesar. Nos oponemos resueltamente a
+ello, y no queremos que tu ingreso en el seno de esta familia sea
+señal de aniquilamiento de nuestra casa. Ya te dijimos que habíamos
+determinado casarte con un joven de alto linaje, proyecto en el cual
+estriba la felicidad, grandeza y lustre de la familia a que
+perteneces. Todo está concertado, y aunque se aplace por motivo de la
+guerra, al fin tiene que ser; de modo que si persistes en profesar,
+nos llenarás de dolor. ¿No anhelas servirnos de consuelo en nuestra
+soledad? ¿No correspondes al mucho amor que te profesamos? ¿No deseas
+ocupar el puesto que te pertenece en nuestro corazón y en nuestra
+casa? Mi sobrina y yo iremos a convencerte, y en tanto disponemos el
+viaje a Madrid, adonde nos acompañarás, porque tu presencia es
+indispensable a las diligencias de tu legitimación.»
+
+--Sí, saldré--dijo Inés cuando acabó de leer la carta--. Ya no quiero
+estar más aquí.
+
+--¿Pues qué, estabas decidida a profesar?
+
+--Sí, muy decidida. No tenía yo más consuelo que la idea de encerrarme
+aquí para siempre. Cuando me trajeron a Córdoba..., ¡qué días y qué
+viaje!, yo no sabía lo que era de mí. Me encerraron en este
+convento..., luego vinieron esas señoras a decirme que era su
+sobrina..., me besaron..., lloraron mucho las dos...; luego dijeron
+que me iban a casar, y cuando les contesté: «Pues ya que me han puesto
+aquí, aquí he de quedarme toda la vida», ambas se afligieron mucho...
+Me visitan con frecuencia, acompañadas de un señor de edad, que me
+hace mil caricias y asegura quererme mucho; pero nunca he cedido a sus
+ruegos para salir.
+
+--¿Y ahora?
+
+--Las paredes del convento se me caen encima, y anhelo salir.
+
+--¡Pero te van a casar!--exclamé indignado--. Te quieren casar, y no
+se hunde el mundo.
+
+Entonces se rió, creo que por primera vez desde mucho tiempo, y
+aquella espontánea alegría me pareció expresión de una renaciente
+vida. Inés salía del seno del claustro como yo del montón de muertos
+de la Moncloa, y al contestar con una sonrisa a mis amorosas quejas,
+sacaba del sepulcro de la Orden el pie que tan impremeditadamente
+había metido dentro. Viéndola reír, reíme yo también, y al punto,
+olvidando la situación, nos hablamos con la confianza de aquellos
+tiempos en que de nuestras penas hacíamos una sola.
+
+--¡Ay, chiquilla! Ahora que eres archiduquesa y archipámpana, ¿no
+tienes vergüenza de quererme?
+
+--¿Pero qué quieren hacer de mí?--preguntó, poniéndose triste otra
+vez.
+
+--Mira, princesa, haz lo que te mandan esas señoras: obedécelas en
+todo. Ya habrás conocido el parentesco que tienes con ellas. Dios te
+ha puesto en sus manos; acepta lo que Dios te da, y Él arreglará lo
+demás.
+
+--Saldré del convento--afirmó ella--. ¡Ay! No se asustarán poco las
+Madres cuando me lo oigan decir. Pero ya Dios no quiere que yo sea
+monja.
+
+--No lo serás, no; y cuando yo vuelva de la guerra...
+
+--¿Pero vas tú a la guerra? Chiquillo, ¿quién te ha metido a ti en
+guerras?
+
+--¿Pues qué he de hacer? ¿Quieres que toda la vida sea criado?
+Escucha, Inés, lo que me pasó hace días en casa de la Sra. Condesa.
+Fuí a visitarla, y habiendo cometido la indiscreción de decirle que te
+quería, se enfureció de tal modo, que me hizo poner en la puerta de la
+calle.
+
+Inés cruzó las manos, dejándolas caer luego con desaliento sobre su
+falda, mientras elevaba sus ojos al cielo, sin decir nada.
+
+--¡No soy más que un criado, Inés!--exclamé, agarrándome con fuerza a
+la reja y sacudiéndola, como si quisiera hacerla pedazos--; no soy más
+que un miserable chico de las calles, indigno de ser mirado por
+personas de tu categoría. Después que nos separamos, mira qué
+distantes estamos uno de otro. Pero no creas que lo siento; me gusta
+verte donde estar debes.
+
+--¿Y tú?--me preguntó con perplejidad.
+
+--Yo haré lo que deba, Inesilla. Sal de este convento, ve con esas
+señoras y espérame tranquila, con la segundad de que iré a buscarte.
+Si para entonces no has variado..., si te encuentro la misma...
+
+Contestóme al instante pasando su dedo índice por uno de los huecos de
+la reja. Yo se lo besé, se lo mordí tan sin pensarlo, que ella no pudo
+contener un ligero grito, a punto que la Madre Transverberación
+regresaba con el chocolate y los bollos.
+
+--¿Qué es eso, niña?--preguntó la vieja, asombrada de oírla chillar.
+
+--Nada, Madre Transverberación. Esta reja tiene unos picos... Al
+mover la mano me lastimé un dedo--dijo Inés, chupándose la coyuntura
+del dedo índice y sacudiéndolo después para fingir el dolor del
+supuesto rasguño.
+
+--Aquí están el chocolate y los bollos--añadió la monja--. Vaya, ya es
+tiempo de que se marche ese mocito, porque obscurece y no es ésta hora
+de tener abierto el locutorio.
+
+--Rabiando estoy por marcharme--repliqué--. Vengan acá esos bollos y
+ese chocolate, que la Sra. Marquesa estará con el alma en un hilo
+aguardando tan buenas cosas. ¿Y qué le digo a su merced en
+contestación al recado que tuve el honor de traer?
+
+--Que está muy bien--contestó Inés, apretando su cara contra la
+reja.--Que haré lo que me mandan, y que cuando quieran venir por mí,
+estoy dispuesta a salir del convento.
+
+--¿Cómo es eso, niña?--gruñó alarmada la monja--. ¡Que quiere usted
+salir! ¡Qué pensará su futuro Esposo Jesucristo si llega a sus oídos
+lo que usted ha dicho! Y tiene que saberlo forzosamente, porque Él
+está en todas partes y todo lo oye. Nada, nada--añadió, arrimando su
+hocico a la verja--. Rapaz, a la Sra. Marquesa dirá usted que la niña
+persiste en su ejemplar vocación, y que si quieren verla enfadada y
+bufando de rabia, que le hablen del siglo y sus tentaciones.
+
+Inés prorrumpió en una carcajada tan natural, tan graciosa, tan
+fresca, tan jovial, que hasta las paredes del convento parecían
+regocijarse con tan alegre música.
+
+--¿Qué risas tan mundanas son ésas?--dijo la Madre Transverberación--.
+Es la primera vez que se ríe usted de ese modo en esta casa. ¿Qué pasa
+para tanta alegría?... Adentro, niña, adentro; daremos parte de este
+inaudito desenfado a la Madre Abadesa.
+
+Cerróse el locutorio y salí a la calle. Sentíame con nueva vida, con
+centuplicadas fuerzas en mi espíritu y en mi cuerpo; sentíame capaz de
+todo, de la abnegación, de la lucha, hasta del heroísmo, porque la
+presencia y las palabras de Inés habían abierto desconocidos
+horizontes, inmensos espacios delante de mí.
+
+
+
+
+XV
+
+
+Antes de llegar a la posada, fuerte ruido de tambores y cornetas me
+anunció la salida del ejército. Corrí a buscar mis armas y mi
+caballo, y antes de que se notara mi falta, ya estaba en fila con el
+señorito conde de Rumblar, Marijuán y los demás de la partida. Era ya
+de noche cuando salimos, y el pueblo todo tomó parte en aquella
+espontánea fiesta de nuestra despedida: millares de luces se
+encendieron a nuestro paso en balcones y puertas; ninguna mujer dejó
+de saludarnos desde la reja, ya sin galán, y todos los chicos
+engendrados por aquella fecunda generación salieron delante de los
+tambores, acompañándonos hasta más allá de la Puerta Nueva.
+
+Anduvimos toda la noche, y al día siguiente, al salir del Carpio, nos
+desviamos del camino real de Andalucía, tomando a la derecha en
+dirección a Bujalance. Durante esta primera jornada encontramos a
+Santorcaz, que había salido de Bailén para incorporarse a su
+cuadrilla, y a todos nos dió mucho gusto el verle.
+
+--Aquí traigo varios regalitos que le manda a usted su señora
+mamá--dijo a mi amo, entregándole unos paquetes--. La señora estaba
+desazonada por no haber tenido noticias de usted, y me encargó que le
+cuidase bien. ¿Hizo el Sr. Conde las visitas que D.ª María le encargó?
+
+--Puntualmente--contestó mi amo--. Y usted, ¿por qué no ha venido
+antes?
+
+--¡Qué demonio! Con estas cosas ni tenemos posta ni quien lleve una
+carta. Sin embargo, yo recibí las que esperaba, y aquí estoy al fin,
+deseando, como los demás, que tropecemos con los franceses.
+
+Desde entonces fué Santorcaz el principal personaje de la cuadrilla
+después del amo, lugar que supo conquistarse con la desenvoltura
+subyugadora de su conversación. Ponía él todo suesmero en agradar a D.
+Diego, cosa fácil de conseguir, y siempre fijo al lado de éste,
+cautivó prontamente el ánimo del buen chico, ya contándole hazañas y
+extraordinarios hechos, ya sugiriéndole con su fértil imaginación
+ideas y conceptos propios para enloquecer a un joven de chispa, pero
+muy atrasado en su desarrollo intelectual.
+
+Y a todas estas, señores míos, ni una palabra os he dicho de aquel
+ejército, ni de su extraña composición; pero atended ahora, que lejos
+de ser tarde, es ésta la coyuntura propicia de hacerlo, según el
+refrán que dice: «Cada cosa en su tiempo, y los nabos en Adviento.»
+
+La base del ejército de Andalucía estaba en las tropas del campo de
+San Roque, mandadas por Castaños, y en las que después trajo don
+Teodoro Reding de Granada. Componíase de lo más selecto de nuestra
+infantería de línea, con algunos caballos y muy buena artillería, no
+excediendo su número de trece a catorce mil hombres. Agregáronse
+algunos regimientos provinciales y los paisanos que espontáneamente o
+por disposición de las Juntas se engancharon en las principales
+ciudades de Andalucía. Difícil es conocer la cifra exacta a que se
+elevaron las fuerzas de paisanos armados; pero seguramente eran
+muchos, porque la convocatoria había llamado a todos los mozos de diez
+y seis a cuarenta y cinco años, solteros, casados y viudos sin hijos,
+de cinco pies menos una pulgada, medidos descalzos. Además de los
+notoriamente inútiles, como cojos, mancos, ciegos, etc., eran
+exceptuados los que tenían su mujer encinta o ejercían cargos
+públicos, así como a los ordenados de Epístola; pero no había
+excepción por razón de cosecha o labores del campo. Los únicos
+rechazados de las filas, sin tener aquellos reparos, eran los _negros,
+mulatos, carniceros, verdugos_ y _pregoneros_. Con paisanos, pues,
+creó Sevilla cinco batallones y dos regimientos de caballería; Cádiz
+mandó el batallón de tiradores que llevaba su nombre, y las ciudades y
+villas de Utrera, Jerez, Osuna, Carmona, Jaén, Montoro y Cabra
+enviaron cuerpos de infantería y caballería de número irregular.
+
+Esto aumentó el ejército; pero aún debía crecer un poco más aquél, que
+empezó enano y debía ser gigante terrible, si no por su tamaño, por su
+fuerza. Los militares españoles que el Gobierno de Madrid incorporaba
+a las divisiones de Moncey, de Vedel o de Lefebvre iban huyendo de sus
+traidoras filas en cuanto se les presentaba ocasión para ello, de tal
+modo, que al verificar sus marchas aquellos ejércitos por parajes
+montuosos o quebrados, veían que los españoles se les escapaban por
+entre los dedos, como suele decirse. Los desertores acudían a engrosar
+las tropas del ejército de Blake, del de Cuesta o del de Castaños; y a
+Carmona y a Córdoba llegaron muchos, escapados de las filas de Moncey,
+así como casi todos los que hacían la campaña de Portugal con Junot.
+Aquellos oficiales y soldados, al romper la disciplina literal que los
+sujetaba a la Francia invasora para acudir al llamamiento de la
+disciplina moral de su patria oprimida, hacían el viaje disfrazados,
+traspasaban a pie las altas montañas y los ardientes llanos, hasta
+encontrar un núcleo de fuerza española. Daba lástima verles llegar
+rotos, descalzos y hambrientos, aunque su gozo por hallarse al fin en
+tierra no invadida les hacía olvidar todas las penas. Con estos
+desertores, entre quienes había guardias de Corps, valones,
+ingenieros y artilleros, aumentó un poco nuestro ejército.
+
+Pero aún creció algo más. La Junta de Sevilla había indultado el 15 de
+mayo a todos los contrabandistas y a los penados que no lo fueran por
+los delitos de homicidio, alevosía o lesa majestad humana o divina, y
+esto trajo una partida, que si no era la mejor tropa del mundo por sus
+costumbres, en cambio no temía combatir, y fuertemente disciplinada,
+dió al ejército excelentes soldados. Ibros, lugar célebre en los
+fastos del contrabando; Jandulilla, Campillo de Arenas, y otras
+localidades, entregadas más tarde al sable de la Guardia civil y de
+los Carabineros, enviaron respetables escuadrones, con la
+particularidad de que por venir armados hasta los dientes, y ser todos
+unos caballeros de muy buen temple, que sabían dónde echaban la boca
+del trabuco, se les reputó como auxiliares muy eficaces del ejército.
+Cuerpos reglamentados españoles, con algunos suizos y valones;
+regimientos de línea, que eran la flor de la tropa española;
+regimientos provinciales, que ignoraban la guerra, pero que se
+disponían a aprenderla; honrados paisanos, en su mayor parte muy
+duchos en el arte de la caza, y por lo general tiraban admirablemente;
+y, por último, contrabandistas, granujas, vagabundos de la sierra,
+chulillos de Córdoba, holgazanes convertidos en guerreros al calor de
+aquel fuego patriótico que inflamaba el país; perdidos y merodeadores,
+que ponían al servicio de la causa nacional sus malas artes; lo bueno
+y lo malo, lo noble y lo innoble que el país tenía, desde su general
+más hábil hasta el último pelaire del Potro de Córdoba, paisano y
+colega de los que mantearon a Sancho: tales eran los elementos del
+ejército andaluz.
+
+Se formó de lo que existía: entraron a componer aquel gran amasijo la
+flor y la escoria de la nación; nada quedó escondido, porque la
+fermentación lo sacó todo a la superficie, y el cráter de nuestra
+venganza esputaba lo mismo el puro fuego que las pestilentes lavas.
+Removido el seno de la patria, echó fuera cuanto habían engendrado en
+él los gloriosos y los degenerados siglos, y no alcanzando a
+defenderse con un solo brazo, trabajó con el derecho y el izquierdo,
+blandiendo con aquél la espada histórica y con éste la navaja.
+
+En cuanto a uniformes y trajes, habíalos de todas las formas
+conocidas. Es prodigioso cómo se equipó aquel ejército de paisanos en
+diez y seis días. La Administración actual, con todos sus recursos, es
+un sastre de portal comparada con aquel confeccionador que puso en
+movimiento millones de agujas en dos semanas. En cierto estado que la
+Historia no ha creído digno de sus páginas, pero que existe aún,
+aunque en el olvido, se consigna el número de piezas de vestuario que
+hicieron gratuitamente las monjas y señoras de Sevilla. Dice así:
+
+«Por las Comunidades y señoras de distinción se han hecho 3.335
+camisas, 1.768 pantalones y 167 casacas de soldado; 1.001 camisas, 312
+pantalones y 700 chalecos de sargento; 374 botines de paño, 149 sacos
+de caballería, 16 mochilas y 1.684 escarapelas.» Las señoras de
+Alcolea, las de Carmona, Lora del Río y otros pueblos figuran en la
+cuenta con cifras parecidas.
+
+Esta diversidad de manos en la hechura de vestimenta indica que la voz
+_uniforme_, en lo tocante a voluntarios, era una vana palabra. Al lado
+de las casacas blancas con solapa negra, carmesí o azul, que vestían
+la mayor parte de los regimientos de línea; al lado de las levitas
+azules con bandolera que vestían valones y suizos, veíamos los
+chaquetones de paño pardo con que se cubría la gente colecticia. Entre
+los altos morriones de la artillería y las gorras de los granaderos,
+llamaban la atención nuestros blancos sombreros portugueses, y las
+gorras de cuartel, y los tocados de innumerables clases con que
+cubrían sus chollas los tiradores y voluntarios de los pueblos. Como
+antes he dicho, aquel ejército hacía reír.
+
+¿Y el dinero para la guerra? Causa risa ver cómo se da hoy de
+calabazas un ministro de Hacienda para _arbitrar_, con destino a otra
+guerra, unos cuantos millones que nadie quiere darle si no hipoteca
+hasta el último pingajo de la nación. Aprended, generaciones egoístas.
+Leed las listas de donativos hechos por los gremios, por los
+comerciantes, por los nobles y hasta por los mendigos. ¡Aquel sí era
+llover de dinero, y reunirlo a montones, sin que ni un realito de
+vellón se escapase por entre los agujeros del cesto administrativo! En
+la lista de donaciones hay una partida conmovedora que dice así: «La
+Sra. Condesa viuda de Montelirios ha entregado su _toaleta_ de plata,
+manifestando el sentimiento de que sus medios no alcancen tanto como
+su voluntad.»
+
+¿Habrá hoy quien dé su _toaleta_?...
+
+
+
+
+XVI
+
+
+Nuestra marcha por Cañete de las Torres en dirección al río Salado era
+un verdadero paseo triunfal, mejor dicho, casi no parecía que
+marchábamos, porque la gente de los pueblos, incluso mujeres, ancianos
+y chicuelos, nos seguían a un lado y otro del camino, improvisando
+fiestas y bailes en todas las paradas. Cuando el ejército se detenía,
+eclipsábanse en apariencia todos los males de la patria, porque la
+tropa, recobrando el buen humor, convertía el campamento en una feria.
+Yo no sé de dónde salían tantas guitarras; no pude comprender de qué
+estaban hechos aquellos cuerpos, tan incansables en el baile como en
+el ejercicio, ni de qué metal durísimo eran las gargantas, para ser
+tan constantes en el gritar y cantar.
+
+Como durante la primera semana del mes de julio no nos faltaron
+víveres abundantes, lo pasábamos perfectamente; y como tampoco
+tropezamos con los franceses, establecidos, aunque muy inquietos, al
+otro lado del río, a todos, especialmente a los inexpertos, nos
+parecía la guerra una ocupación dulcísima. Sobre todo, el condesito de
+Rumblar no cabía en su pellejo de puro alborozado; y como con el roce
+de tanta y tan diversa gente se iba despabilando por extremo, llegó a
+adquirir un desembarazo, un dominio de su propia persona que antes no
+tenía. Santorcaz, como dije, había logrado en poco tiempo gran
+ascendiente sobre D. Diego, de tal modo, que cuanto nuestro mozalbete
+ponía por obra, lo consultaba con aquél. Marijuán, en cambio, hacía
+buenas migas con un servidor de ustedes, y siempre juntos en las
+marchas y en los descansos, nos contábamos nuestras cosas,
+compadeciéndonos y consolándonos mutuamente. Nosotros dos solos, y sin
+dar parte a nadie, nos comimos el divino chocolate y los bollos de la
+Madre Transverberación.
+
+Todo el ejército tenía gran impaciencia por venir a las manos con la
+_canalla_. Como existen en todo campamento, además del supremo consejo
+que se celebra en la tienda del General, tantos consejillos como
+grupos de soldados se escalonan aquí y allá, en la cantina o en campo
+raso, para echar una caña o tirar un par de cartas, nosotros siempre
+estábamos dilucidando en corros más o menos grandes la eterna cuestión
+de nuestro encuentro con los franceses. ¡Cuántas veces, reunidos junto
+a un tambor, donde había un jarro de vino, dispusimos el paso del río,
+el ataque del enemigo en su posición de Andújar, u otras hazañas de la
+misma harina!
+
+Un día, hallándonos en Porcuna, y después que se nos unió el ejército
+de Reding, resolvimos, tras de ardiente discusión, que los generales
+estaban atolondrados y sin saber qué plan adoptarían. El conde de
+Rumblar dijo que iba a escribir a su maestro D. Paco, para que le
+dijera qué operaciones convenían más; pero como todos se rieran de
+esta ocurrencia, nuestro generalito se amoscó y fué a que le consolara
+con sus adulaciones interminables el lugarteniente Santorcaz.
+
+Por último, tras largo consejo celebrado por los generales, se dijo
+que iban a ser distribuídas las divisiones para tomar la ofensiva
+inmediatamente. Aquél día, que fué, si no recuerdo mal, el 12 o el 13
+de julio, vi por primera vez al general Castaños, cuando nos pasó
+revista. Parecía tener cincuenta años, y por cierto que me causó
+sorpresa su rostro, pues yo me lo figuraba con semblante fiero y
+ceñudo, según a mi entender debía tenerlo todo general en jefe puesto
+al frente de tan valientes tropas. Muy al contrario, la cara del
+general Castaños no causaba espanto a nadie, aunque sí respeto, pues
+los chascarrillos y las ingeniosas ocurrencias que le eran propias las
+guardaba para las intimidades de su tienda. Montaba airosamente a
+caballo, y en sus modales y apostura había aquella gracia cortés y
+urbana que tan común ha sido a nuestros Césares y Pompeyos. Es preciso
+confesar que a caballo y en las paradas hemos tenido grandes figuras.
+Esto no es decir que Castaños fuera simplemente un general de parada,
+pues en 1808, y antes de inmortalizar su nombre, tenía muy buenos
+antecedentes militares, aunque había hecho su carrera con rapidez
+grande, si no desusada en aquellos tiempos. A los doce años de edad
+obtuvo el mando de una compañía; a los veintiocho le hicieron teniente
+coronel, y a los treinta y tres, coronel. Si en su juventud no asistió
+a ninguna campaña, en 1794, y cuando contaba treinta y ocho años y
+poseía la faja de mariscal de campo, estuvo en la del Rosellón a las
+órdenes del general Caro, y allí le hirieron gravemente en el lado
+izquierdo del cuello. Cuentan que la ligera inclinación de su cabeza
+hacia aquel lado provenía de la tal herida.
+
+Voy a decir de qué manera nos distribuyeron. La primera división la
+mandaba Reding; la segunda, Coupigny, y la tercera, Jones; la reserva
+estaba a las órdenes de D. Juan de la Peña, y mandaban destacamentos
+sueltos, de mil hombres poco más o menos, en calidad de tropas
+volantes para mortificar al enemigo, D. Juan de la Cruz, el marqués de
+Valdecañas y D. Pedro Echevarri, que después fué uno de los más
+famosos polizontes de la reacción. Trescientos escopeteros, que habían
+salido Dios sabe de dónde, eran capitaneados por el presbítero D.
+Ramón de Argote. ¿No es verdad que hubiera estado mejor diciendo misa?
+
+A caballo éramos tres mil, fuerza no muy grande si se considera que
+íbamos a operar en país entrellano y contra jinetes muy aguerridos;
+pero, en cambio, nuestra artillería era de primer orden. Teníamos
+veinticuatro piezas, servidas por el Real Cuerpo, con lo más florido
+de aquella oficialidad a quien estaba reservado la mayor gloria de la
+guerra, desde el 2 de mayo hasta la batalla de Vitoria.
+
+Nosotros nos extendíamos por la izquierda del Guadalquivir, ocupando
+los pueblos de Porcuna y Lopera; y alargando una de nuestras alas por
+el camino de Arjonilla, observábamos la orilla derecha, mientras la
+otra ala se extendía hacia Higuera de Arjona buscando a Menjíbar.
+Ocupaba el francés a Andújar con las fuerzas que primitivamente trajo
+a la tierra andaluza, y que habían vencido en el puente de Alcolea y
+saqueado a Córdoba. La división de Vedel, fuerte de diez mil hombres,
+hallábase en Bailén, y la pequeña división de Ligier-Belair, el mismo
+general que vimos batirse con los vecinos de Valdepeñas en los
+primeros días de junio, estaba en Menjíbar guardando el paso del río.
+Andújar, Bailén, Menjíbar. Del primero al segundo punto corría la
+carretera general de Andalucía, desde Bailén a Menjíbar el camino que
+iba a Jaén, y desde Menjíbar a Andújar el río. Conserven ustedes en la
+memoria la disposición de este triángulo para comprender la
+importancia de los movimientos de ambos ejércitos.
+
+Cualquiera que fuese el pensamiento de nuestros generales, lo cierto
+es que la primera división recibió orden inmediata de ponerse en
+marcha, mientras Castaños con la tercera y la reserva se dirigía hacia
+el puente de Marmolejo para pasarlo y atacar a Dupont en Andújar. Ya
+he dicho que mandaba D. Teodoro Reding la primera división; lo que aún
+no ha sido escrito por la Historia ni dicho por mí es que yo formaba
+parte de ella, porque toda la caballería voluntaria había sido
+incorporada, mejor dicho, fundida en los batallones del ejército, que
+apenas contaban con la mitad del contingente. A mi amo y a los que le
+seguían nos tocó formar en las filas del regimiento de Farnesio,
+mientras que los lanceros de Sevilla fueron casi todos incorporados al
+regimiento de España.
+
+El día 13 nos separamos de nuestros compañeros y tomamos el camino,
+mejor dicho, las veredas y trochas que conducen a Menjíbar. No
+llegábamos a seis mil; pero éramos buena gente, aunque me esté mal el
+decirlo. El regimiento de guardias valones, los suizos, el de la
+Corona, el de Irlanda, el de Jaén, los granaderos provinciales, los
+fusileros de Carmona, la caballería de Farnesio y las seis bocas de
+fuego que mandaba D. Antonio de la Cruz, eran piezas respetables,
+orgullosas de sí mismas. Teníamos por General a un hombre impetuoso,
+de más arrojo que prudencia; mediano táctico, pero incansable en las
+marchas. Nuestro Jefe de Estado Mayor, D. Francisco Javier Abadía, era
+un militar muy entendido, quizás de los mejores que entonces tenía el
+ejército español, y el coronel puesto al frente de la artillería
+pasaba por un oficial de mucho entendimiento en su arma. Nosotros le
+llamábamos el _sainetero_, por ser hijo de D. Ramón de la Cruz.
+
+Adelante, pues al llegar a Menjíbar, encontramos la población muy
+alborotada porque un destacamento francés, enviado a Jaén en busca de
+víveres, después de saquear horriblemente esta ciudad, había
+retrocedido a su cuartel general, asolando a su paso la comarca. De
+Jaén se contaban atrocidades que apenas son creíbles en militares de
+un país europeo. Dijéronnos que mujeres y niños habían sido
+inhumanamente degollados, y que igual muerte padecieron dentro de sus
+mismos hospitales varios frailes agustinos y dominicos enfermos. La
+consternación de aquellos pueblos era excesiva, y al aproximarse las
+tropas, acudían en tropel a nuestro encuentro, derramando lágrimas de
+ira, suplicándonos que no dejáramos vivo un francés, y pidiendo los
+viejos aún fuertes y los rapaces de doce años que se les dejase
+marchar entre las filas para ayudarnos. Según nos decían después del
+saqueo, en los caseríos inmediatos al tránsito, Almenara, Fuente del
+Rey, Grañena y otros, no habían dejado ni un grano de trigo, ni un
+azumbre de vino, ni un puñado de paja. Hasta las medicinas de las
+boticas y de los hospitales de Jaén fueron robadas, y al propio
+tiempo, ni un carro ni una mula quedaron en todos aquellos contornos.
+
+Muchas familias expoliadas habían acudido a Menjíbar. En la plaza del
+pueblo dos frailes escapados a las carnicerías de Jaén, predicaban el
+exterminio de los franceses. Al ver la indignación de aquella infeliz
+gente robada y vejada, al ver las mujeres que acudían frenéticas y
+rabiosas pidiéndonos que vengáramos a sus inocentes hijos, degollados
+sin piedad en la cuna, comprendí las crueldades de que por su parte
+empezaban a ser víctimas los franceses cuando se rezagaban.
+
+
+
+
+XVII
+
+
+Antes de decidirse a pasar el río, nuestro General mandó una pequeña
+fuerza en reconocimiento de la situación de las tropas de Coupigny.
+Algunos jinetes de Farnesio tomaron parte en esta expedición, y
+Marijuán, que fué en ella, nos contó a su regreso, en la tarde del 15,
+que habían encontrado la división del Marqués hacia Villanueva de la
+Reina, donde le entregaron los pliegos de Reding. Desde el campamento
+de Coupigny se había visto una gran polvareda en la orilla derecha, y
+parecía que la división de Vedel marchaba desde Bailén a Andújar, para
+reforzar a Dupont, que ya había trabado la lucha con Castaños. La
+gente venida de Arjonilla aseguraba haber oído fuerte cañoneo hacia la
+parte de los Visos.
+
+--A estas horas--decía Marijuán--, o ellos o los de Castaños han de
+estar derrotados.
+
+--¿Y qué esperaba el Marqués en Villanueva de la Reina?--preguntó
+Santorcaz con aquella suficiencia estratégica que le hiciera tan digno
+de admiración a los ojos del joven D. Diego.
+
+--Allí se estaba tan quieto--repuso Marijuán--. Parece que está de
+acuerdo con nuestro General para operar en combinación y atacar
+juntos a Bailén.
+
+--¿Pero qué estrategia es ésa, ni a qué conduce atacar a Bailén?--dijo
+Santorcaz, atrayendo en su alrededor un círculo de soldados--. ¿No
+dices que la división Vedel salió de Bailén y está ya sobre Andújar?
+
+--Sí; así lo decían en Villanueva.
+
+--Pues si no hay enemigos en Bailén, ¿qué es eso de atacar a Bailén?
+Se tratará de ocuparlo para luego avanzar por el arrecife y embestir a
+Dupont y a Vedel por la espalda, mientras Castaños, Jones y Peña lo
+atacan de frente.
+
+--Eso, eso será--dijimos todos--. De ese modo les cogeremos entre dos
+fuegos, y no escapará ni una patena de las que robaron en Córdoba.
+
+--Pero si ése es el plan, ya debía estar puesto en ejecución. Si se
+están batiendo en Andújar, a estas horas deberíamos estar nosotros
+cayendo sobre la retaguardia francesa; mientras que si nos ponemos en
+marcha esta noche y llegamos mañana, sabe Dios...
+
+Al anochecer se nos ordenó marchar río arriba, lo cual no comprendimos
+ni poco ni mucho hasta que algunos compañeros, que eran del país y
+conocían el terreno, nos dijeron que íbamos buscando el vado del
+Rincón para pasar al otro lado. Por la noche, algunas fuerzas de
+infantería y dos piezas pasaron por junto a la barca, mientras el
+grueso del ejército con la caballería nos disponíamos a hacerlo media
+legua más arriba. Antes de amanecer sentimos algunos tiros del otro
+lado, y diósenos orden de hacer el menor ruido posible y de no
+encender lumbre. La noche era calurosa; habíamos comido poco y mal el
+día anterior, y con esto y el no dormir no estábamos del mejor humor;
+pero la guerra tiene mil contrariedades, y ojalá fueran todas como
+aquélla. Entramos al fin en el río, cuyo frescor agradecieron mucho
+nuestros cuerpos, secos e irritados por el calor y el polvo, y algún
+tiempo después, cuando comenzaban a iluminar el horizonte los primeros
+vislumbres de la aurora, ya éramos dueños de la orilla derecha. El
+Mayor General Abadía, que había dirigido el paso, nos mandó
+replegarnos a un sitio bajo, donde casi toda la fuerza podía
+permanecer oculta, y allí aguardamos más de media hora. No se veían
+los enemigos por ningún lado; pero allá lejos, hacia la barca,
+continuaba cada vez más vivo el tiroteo de fusil.
+
+El terreno es por allí bastante quebrado, abundando los matojos, y
+entre éstos designaron un camino de trocha por donde avanzó la
+infantería, mientras a los de a caballo se nos mandó caminar por
+terreno más alto. Habíamos tomado tan al pie de la letra la orden de
+no hacer ruido, que avanzamos despacio y silenciosamente con el alma
+en suspenso, los ojos atentamente fijos en el último término del
+terreno hacia la izquierda, punto donde se había trabado la acción.
+Vimos al fin a los franceses tiroteándose con nuestros compañeros, con
+aquellos que habían pasado la barca durante la noche, y luchaban en un
+campo bajo, salpicado de espesos matorrales.
+
+En una loma, y como a dos tiros de fusil de aquel sitio, brillaba
+inmóvil e imponente una cosa que desde el primer momento atrajo
+nuestras miradas, infundiéndonos algún recelo. Era un escuadrón de
+coraceros, la mejor caballería del ejército de Dupont. Todos los
+jinetes contemplamos el resplandor de las bruñidas corazas, en cuyos
+petos el sol naciente producía plateados reflejos; y después de mirar
+aquello sin decir nada, nos miramos unos a otros, como si nos
+contáramos. Ni una voz se oía en nuestras filas; a todos se nos había
+cambiado el color, y temblábamos, aunque cada cual hiciera esfuerzos
+para disimularlo. El único rumor que turbaba el profundo silencio de
+nuestro regimiento, donde hasta los caballos parecían contener el
+aliento y explorar el campo con atónitos ojos, era un ligero y casi
+imperceptible son metálico producido por las estrellas de las
+espuelas. Aquel temblor de piernas es un accidente que la caballería
+observa siempre en el comienzo de toda batalla.
+
+El combate, principiado en guerrillas, arreciaba desde que empezó la
+infantería a desplegar un frente compacto de consideración. Pero casi
+toda la tropa española se mantenía en reserva, esperando a saber
+fijamente si los franceses ocultaban una gran fuerza en la carretera
+de Bailén. Mientras el frente español aumentaba sus tiros,
+resistiendo a las innumerables guerrillas francesas que al abrigo de
+sus posiciones medio atrincheradas hacían fuego mortífero, la
+artillería continuaba a retaguardia, y la caballería, asimismo fuera
+de acción, recibió orden de ocupar un cerro a mano derecha. Fijos
+allí, no quitábamos los ojos de la tremenda fila de corazas que
+resplandecían en la loma de enfrente, quietas y confiadas en su valor
+y pesadumbre. Aquella fuerza era muy superior a la nuestra por su
+organización y marcialidad; pero nosotros teníamos sobre ella, además
+de la ventaja numérica, que no era de gran valor, dada nuestra
+impericia, la siguiente ventaja moral: puestos ellos en la vertiente
+anterior de una loma, todo su poder y su número se presentaban a
+nuestra vista; no había más coraceros que aquéllos, y podíamos
+contarlos uno por uno. Nosotros, en cambio, estábamos sabiamente
+colocados por el Mayor General en otra altura parecida; pero sólo una
+quinta parte del regimiento ocupaba la parte culminante de la loma,
+mientras que todo lo demás se extendía en la vertiente posterior,
+permaneciendo oculto a la vista del enemigo; de modo que si nosotros
+les contábamos perfectamente a ellos, los franceses, engañados por la
+apariencia, se reirían de los cuarenta jinetes sin uniforme,
+enseñoreados del cerro con aire de perdonavidas.
+
+Nosotros teníamos sobre ellos la ventaja de lo desconocido, que es el
+genio tutelar de las batallas, de eso que no se ve y que en el momento
+apurado y crítico sale inopinadamente de lo hondo de un camino, del
+respaldo de una loma, de la espesura de un bosque; combatiente de
+última hora que la tierra echa de su seno, y se presenta fresco, sin
+heridas ni cansancio, a decidir la victoria.
+
+Nuestras filas habían desalojado a los franceses de sus posiciones.
+Les vimos replegarse en desorden, y entonces cesó la inmovilidad de
+los coraceros. Los resplandecientes petos despedían reflejos
+múltiples, y ordenadamente descendieron de la colina en perfecta fila.
+Relincharon sus caballos, y los nuestros relincharon también,
+aceptando el reto. Pero entonces ocurrió uno de esos cambios de escena
+tan frecuentes en la guerra, y cuyo artificio, si cae en buenas manos,
+basta a decidir la victoria. Arrojadas nuestras filas sobre las
+guerrillas enemigas, clareado el terreno y puestas en juego algunas
+piezas de artillería, vióse que los franceses vacilaban, agrupándose y
+retrocediendo como si buscaran nuevas posiciones. Se nos dió orden de
+avanzar bajando, y una vez en llano, convertirnos sobre nuestro
+flanco, para formar un largo frente de batalla. La infantería francesa
+estaba delante de nosotros, resguardada por sus coraceros; pero éstos,
+observando nuestro movimiento y reconociendo al instante su indudable
+inferioridad, invadieron precipitadamente la carretera. La retirada
+era cierta. Se nos formó en columnas, dándonos orden de cargar, y el
+regimiento se puso rápidamente al galope. Parecía que la misma tierra,
+sacudiéndose bajo las herraduras de nuestros caballos, hacia adelante
+nos lanzaba. A aquellos primeros pasos tras un ideal de gloria
+acompañaron voces de guerra mezcladas con piadosas invocaciones.
+
+--¡Madre nuestra, santa Virgen de Araceli, ven con nosotros!
+
+--¡Viva España, Fernando VII y la Virgen de la Fuensanta!
+
+Ya nadie pensaba en tener miedo; muy lejos de esto, todos los de mi
+fila rabiábamos por no estar en las de vanguardia, en aquellas filas
+dichosas que acometían a sablazos a los franceses de a pie, ya
+pronunciados en completa dispersión. Tal era nuestro furor bélico en
+aquella fácil victoria, que D. Diego, Marijuán y yo, no encontrando a
+derecha e izquierda francés alguno, hacíamos grande estrago con
+nuestros sables en los arbustos del camino, diciendo: «Perros,
+canallas, ya sabréis cómo las gastamos los españoles.»
+
+La gloria de cargar sobre la infantería francesa perteneció tan sólo a
+las primeras filas, aunque no les duró mucho el regocijo, porque los
+enemigos, convencidos ya de que no tenían fuerza bastante para
+hacernos frente, tomaban a toda prisa el camino de Bailén. Una vez
+posesionados del camino, seguimos adelante; pero los caballos
+franceses corrían a todo escape, y la infantería se puso en salvo por
+las veredas, dispersándose a un lado y otro de la carretera. Sobre las
+diez nos detuvimos, y, puestas en orden las columnas, avanzamos
+despacio, porque recelábamos de ser atacados por una división entera.
+Entretanto, nuestras pérdidas habían sido nulas en la caballería, y
+escasas, aunque sensibles, en la infantería, qué perdió un capitán del
+regimiento de la Reina y bastantes soldados.
+
+Después de haber perdido de vista a los enemigos, continuamos la
+marcha hacia Bailén, si bien con mucha cautela, pues había la
+presunción de que los franceses, reforzados con gran número de tropas,
+caballos y artillería, se nos presentarían de nuevo en mitad del
+camino, sorprendiéndonos en nuestra triunfal carrera. Así fué, en
+efecto. A eso del mediodía nuestras columnas avanzadas recibieron el
+fuego de los imperiales, que rehechos con un destacamento que de
+Linares había llegado, trataban de ganar lo perdido.
+
+Furiosos por el reciente desastre, acometieron briosamente a nuestra
+vanguardia. Tomamos posiciones, y las tropas ligeras, ayudadas de un
+enjambre de paisanos, se diseminaron por las escabrosidades próximas,
+desde cuyos matorrales mortificaban a los franceses con fuego menudo.
+La caballería, entretanto, continuaba muy lejos de la acción, y aunque
+nuestro deseo hubiera sido que a lo más recio se nos enviara para
+desahogar nuestro enardecido pecho, Dios quiso por fortuna que no
+llegase esta ocasión, pues la escaramuza terminó de improviso, cesaron
+los tiros, y vimos con sorpresa que los franceses, como poseídos de
+súbito pavor, retrocedían a la desbandada hacia Bailén, recogiendo
+precipitadamente sus heridos.
+
+¿Qué ocurría? Según después supimos, Francia había tenido una pérdida
+funesta, la de su general Gobert, el cual cayó mortalmente herido por
+una de esas balas de guerrero invisible, que salían de entre las
+malezas para taladrar el corazón del Imperio. Aquel valiente militar
+murió pocas horas después en Guarromán. Dueños nosotros del campo, y
+sin enemigos a la vista, parecía natural que fuéramos sobre Bailén;
+pero el ejército volvió hacia Menjíbar para repasar el río, movimiento
+que no fué por nosotros comprendido. Muy orgullosos estábamos, y
+especialmente los inexpertos paisanos no cabíamos en el pellejo.
+
+--¡Hoy es día del Carmen!--exclamó don Diego--. ¡Viva la Virgen del
+Carmen, y mueran los franceses!
+
+Ruidosas exclamaciones alegraron y conmovieron nuestras filas. Era el
+16 de julio; en este día la Iglesia celebra, además de la advocación
+del Carmen, el Triunfo de la Santa Cruz, fiesta conmemorativa de la
+gran batalla de las Navas de Tolosa, ganada contra los infieles por
+castellanos, aragoneses y navarros, en aquellos mismos sitios donde
+nosotros nos batíamos con Francia, y en el mismo 16 del mes de julio.
+Habían pasado quinientos noventa y seis años. La coincidencia del
+lugar y la fecha nos inflamaba más, y añadido a nuestro patriotismo
+una profunda fe religiosa, nos creímos héroes, aunque hasta entonces
+no habíamos tenido ocasión de probarlo.
+
+Antes de cruzar el río, descansamos para llevar algo a la boca. ¡Oh,
+qué desengaño! Estábamos muertos de hambre y cansancio, y se nos dijo
+que no había más que un tercio de ración. Pero como buenos chicos que
+éramos nos conformamos, supliendo los dos tercios restantes con la
+substancia moral del entusiasmo.
+
+--Pero, Sr. de Santorcaz--pregunté a mi compañero, cuando, con el agua
+al estribo, vadeábamos el Guadalquivir--, ¿nos quiere usted decir por
+qué no se nos ha llevado adelante? ¿Por qué después de esta victoria
+desandamos lo andado?
+
+--¡Zopenco!--me contestó--. Esto no ha sido más que una fiestecilla de
+pólvora, y todavía no ha empezado lo bueno. ¿Crees que no hay más
+franceses que esos cuatro gatos de Ligier-Belair? ¿Qué sabes tú si a
+estas horas Vedel, que a Andújar fué en auxilio de Dupont, habrá
+regresado a Bailén? Ahora, o yo me engaño mucho, o vamos en busca del
+marqués de Coupigny para reunirnos y emprender juntos un nuevo ataque.
+¿Estás al tanto de lo que digo? ¿Ves cómo no en vano ha mordido uno el
+cebo en Hollabrün, en Austerlitz y en Jena?
+
+Efectivamente, la intención de nuestro General era reunirse con
+Coupigny; pero esto no se verificó hasta la noche del 17 al 18.
+
+
+
+
+XVIII
+
+
+Se nos acampó en un alto a espaldas de Menjíbar, y supimos con gusto
+que aquella noche no haríamos movimiento alguno. Nuestro gozo, como
+nuestra fatiga, necesitaba descanso; necesitábamos dar desahogo al
+efervescente júbilo, no sólo renovando en la memoria todos los
+incidentes de la acción de aquel día, sino también refiriendo cuanto
+cada uno hizo y cuanto dejó de hacer para que la batalla fuese
+completamente ganada. Los suizos y los soldados de línea no estaban
+tan engreídos como nosotros los paisanos, que creíamos haber asistido
+a la más grande y gloriosa acción de los modernos tiempos. Mirábamos
+con desdén a los que quedaron de reserva, y al contarles lo que pasó,
+hacíamos subir a cifras fabulosas el número de franceses segados por
+nuestros cortadores sables en la refriega.
+
+Largas horas pasamos sobre el campo saboreando los deliciosos
+recuerdos de tanta gloria, que como dejos de un manjar muy rico nos
+renovaban el placer del vencimiento. La noche era como de verano y
+como de Andalucía, serena, caliente, con un cielo inmenso y una
+atmósfera clara, donde algo sonoro fluctúa, cuya forma visible
+buscamos en vano en derredor nuestro. Tendidos sobre la caldeada
+tierra a orillas del río, cuyas frescas emanaciones buscábamos con
+anhelo, entreteníamos las horas hablando, cantando o haciendo eruditas
+disertaciones sobre la campaña tan felizmente emprendida. En un grupo
+se jugaba a las cartas, en otro se decía un romance de héroes o de
+santos, en este algunos cantaores echaban al vuelo las más románticas
+endechas de la tierra, pues desde entonces era romántica Andalucía; en
+aquel se narraban cuentos de brujas, y en algunos, finalmente, se
+dormía sin inquietud por el día venidero.
+
+Nuestro D. Diego, siempre al arrimo de Santorcaz; Marijuán, yo y
+algunos más formábamos un grupo bastante animado, en el cual no cesó
+el ruido hasta muy alta la noche. Después de cantar, no escasearon los
+cuentos, acertijos y adivinanzas, y, por último, la conversación
+recayó en tema de mujeres.
+
+--Yo--dijo D. Diego con su natural ingenuidad--me voy a casar. A todos
+les convido a mi boda. «¿Y quién es la novia?», dirán ustedes. Pues
+sepan que no la he visto. Mi señora madre lo ha arreglado todo con
+otras dos señoras de Córdoba, y, según me han dicho, es más bonita que
+el Sol, aunque ahora da en la manía de no salir del convento.
+
+--Será para cuando acabe la guerra, porque ahora no está el horno para
+bollos--dijo Marijuán--. Yo también voy a casarme con una muchacha de
+Almunia, que tiene siete parras, media casa y burro y medio de
+hijuela. También será cuando acabe la campaña, y a todos les convido a
+mi boda. ¿Y tú, Gabriel, no piensas casarte?
+
+--Pues yo, para no ser menos--contesté--, digo que cuando termine la
+guerra me casaré también. «¿Y con quién?», diréis. Pues me caso con
+una condesa.
+
+--¡Con una condesa!
+
+--Sí, señores, con una condesa que posee todas estas tierras que
+estamos viendo y otras más allá, y tiene dos escudos con ocho lobos
+sobre plata y catorce calderos, con media cabeza de moro y un letrero
+que dice...
+
+--_Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar_--dijo Marijuán,
+interrumpiéndome--. ¿Pues no dice que se casa con una condesa? Será
+con alguna duquesa del estropajo. Pero dí, ¿en qué alcázares reales
+está tu novia?
+
+--Este es un bobalicón que no sabe lo que se habla--observó D.
+Diego--. ¡Lucida condesa será ella! Pues, como os decía, muchachos, mi
+novia está muy desazonada esperando a que se acabe la guerra para
+casarse conmigo. Así me lo han dicho, y lo creo. Apuesto que estáis
+rabiando por saber quién es y cómo se llama; pero eso no lo he de
+mentar, porque mi señora madre y D. Paco me dijeron que si hablaba de
+esto antes de llegar la ocasión, me castigarían no dejándome montar en
+el potro. ¡Qué guapa es, señores! Sus ojos son dos luceros, como aquel
+grande y muy claro que está sobre el tejado de esa casa; su boca se
+compone de dos hojas de rosa; sus dientes hacen que todas las perlas
+echen a correr de envidia; sus mejillas son claveles abiertos, y
+cuando llora, sus lágrimas son diamantes. Yo no la he visto más que en
+figura; porque han de saber ustedes que cuando fuí a visitar a sus
+tías en Córdoba, me dieron un medalloncito con el retrato de la que ha
+de ser mi mujer, el cual retrato, por temor a que se me perdiera, lo
+he dado a guardar al Sr. de Santorcaz.
+
+--Eso se parece--dijo uno de los oyentes--la historia de la princesa
+Laureola, por quien vinieron de la Meca los tres reyes moros, y dice
+el cuento que tenía los ojos de azabache ardiendo, la boca de flor de
+granado, y las orejas de caracolitos del mar. ¿Lo sabes tú?
+
+--Eso está en el romance de la _Reina mora_, bruto. ¿Qué tiene eso que
+ver con la princesa Laureola?
+
+--Yo sé el romance de la _Reina mora_--gritó D. Diego, batiendo
+palmas--. ¿Lo echo?
+
+--Venga.
+
+--No: el del _Barandal del cielo_, que es más bonito y habla de la
+Virgen--añadió el Condesito, gozoso de poder lucir sus habilidades--.
+Me lo enseñó mi hermana Presentación, que sabe veintisiete y los dijo
+todos arreo delante del Sr. Obispo de Guadix, cuando Su Ilustrísima
+paró en casa el mes pasado.
+
+Y sin esperar a que le rogasen, el mayorazguito de Rumblar, con
+sonsonete de escuela, voz agridulce y afeminados gestos, dió principio
+a la siguiente retahila:
+
+ Por el barandal del cielo
+ se pasea una doncella
+ blanca, rubia y encarnada,
+ que alumbra como una estrella,
+ San Juan le dice a Jesús:
+ «¿Quién es aquella doncella?»
+ «Nuestra Madre, buen San Juan,
+ nuestra Madre linda y bella»;
+ la Virgen no viene sola:
+ ángeles vienen con ella;
+ no viene vestida de oro,
+ ni de plata, ni de seda:
+ viene vestida de grana....
+ ..........................
+
+Y como al concluir fuera acogida esta relación con una salva de
+aplausos, animóse el recitador y nos endilgó otra, no menos famosa,
+que empezaba:
+
+ Allá arriba, en aquel alto,
+ hay una fuente muy clara,
+ donde se lava la Virgen
+ sus santos pechos y cara....
+ ............................
+
+--¡Basta de romances!--exclamó de improviso Santorcaz, asustándonos a
+todos con su interrupción--. Eso es cosa de chiquillos, y no de
+hombres formales. ¿No sabe usted más que eso?
+
+--Sé muchos más--dijo tímidamente el joven--. Don Paco me ha enseñado
+muchos, y me los hace aprender de memoria para que los diga en las
+tertulias.
+
+--¿Y nada más le ha enseñado a usted ese Sr. D. Paco, a quien desde
+el primer momento tuve y diputé por un gran zopenco?
+
+--También me ha enseñado Historia, sí, señor. Y sé lo de nuestro padre
+Adán y aquello de Alejandro cuando fué a dar batallas a los persas,
+como ahora vamos nosotros a dárselas a los franceses.
+
+--¿Y nada más?
+
+--¡Toma!, también latín; pero mi señora madre mandó que no me
+atarugasen la cabeza de latín, puesto que no era necesario; y por
+último, D. Paco dijo que con saber un poquito de _Musa musæ_ bastaba.
+
+--¿Y qué libros ha leído usted?
+
+--Nada más que la _Guía de Pecadores_, donde está aquello del
+Infierno. Es libro muy feo, y mi señora madre no me dejaba leer más
+que lo del Infierno, que da mucho espanto y sueña uno con ello. Pero
+mi señora madre tiene otros libros en el cofre, y cuando iba a misa,
+yo, con mucha cautela, los sacaba para leerlos. Uno se titula _La
+farfulla, o la cómica convertida_, novela escrita por un fraile de
+mínimos, y otra, _Princesa, ramera y mártir, Santa Afra_. Ambos libros
+son muy bonitos, y traen un aquel de amores y besos, que me daba mucho
+gusto ouando a escondidas los leía yo.
+
+Santorcaz sonreía. Después de una pausa, dijo con cierta petulancia:
+
+--¿De modo que no ha leído usted la _Enciclopedia_?
+
+--¿Qué es eso?
+
+--La _Cincopedia_--gritó uno--. ¡Eh!, ¿sabes tú adónde cae la
+_Cincopedia_?
+
+Esta palabra, que adquirió fortuna aquella noche, fué pasando de boca
+en boca, y más de cien la repitieron entre zumbas y chacota.
+
+--Veo que sois unos animales--dijo Santorcaz, un poco avispado--. De
+todos modos, Sr. D. Diego, la educación que usted ha recibido no puede
+ser más deplorable en un joven mayorazgo, que por lo mismo que ha de
+sobresalir entre los demás en la sociedad, debe cultivar su
+entendimiento.
+
+--A ver, amigo--indicó Rumblar--, hábleme usted de esas cosas, que me
+gustan. Todo lo que usted me decía anteayer, cuando íbamos de camino
+por aquí, me tenía encantado, y le juro que si no estuviera en
+vísperas de casarme y fuera preciso seguir con ayo, le diría a mi
+señora madre que me le pusiera a usted en lugar de D. Paco, el cual
+bien se me alcanza que no me ha enseñado más que gansadas y tonterías.
+
+--Pues repito que un joven destinado a ocupar tan alta posición en el
+mundo debe saber algo más que el romance del _Barandal del cielo_.
+Verdad es que, o mucho me equivoco, o todo eso de los mayorazgos se lo
+llevará la trampa, y tarde o temprano se pondrán las cosas de manera
+que cada cual sea hijo de sus obras.
+
+--Así debe ser--añadió Marijuán--. ¿No somos todos hijos de Dios?
+
+--Vengan acá y respondan--dijo Santorcaz, excitando la curiosidad de
+sus oyentes--. ¿No les parece que el mundo está muy mal arreglado?
+
+Abriéronse varias bocas con estupefacción, y no se oyó ninguna
+respuesta.
+
+--Pues yo, que no he leído ningún libro--afirmó al fin uno de los
+circunstantes--, digo que Dios tiene que volver a hacer el mundo,
+porque eso de que se lo lleve todo el que primero salió del vientre de
+la madre, y los demás se queden bailando el pelao, no está bien. Mi
+hermano el mayor, sólo porque le dió la gana de nacer antes que yo,
+tiene tres dehesas y dos casas; y los demás..., uno hubo de meterse
+fraile, otro se fué al Perú, otro está muerto de hambre en un hospital
+de Sevilla, y yo, señores, tuve que meterme en el contrabando para que
+no se me helara el cielo de la boca.
+
+--Oye, tú, Marijuán--dijo otro--, ¿sabes lo que contaban en Sevilla?
+Pues que la Junta se iba a poner de compinche con las otras Juntas
+para ver de quitar muchas cosas malas que hay en el gobierno de
+España, lo cual podemos hacer nosotros _sin necesidad de que vengan
+los franceses a enseñárnoslo_.[2]
+
+--Así ha de ser--observó Santorcaz--. Me han dicho que en Sevilla hay
+sociedades secretas.
+
+--¿Qué es eso?
+
+--Ya sé--replicó uno--. Tiene razón don Luis. En Sevilla hay lo que
+llaman _flamasones_, hombres malos que se juntan de noche para hacer
+maleficios y brujerías.
+
+--¿Qué estás diciendo? No hay tales maleficios. Mi amo iba también a
+esas Juntas, y cuando su mujer se lo echaba en cara, respondía que los
+que allí iban entraban al modo de filósofos y no hacían mal a nadie.
+
+--Pues en Madrid las sociedades secretas están todavía en la
+infancia--añadió Santorcaz--. En Francia las hay a miles, y todo el
+mundo se inscribe en ellas.
+
+--Pues si voy a Madrid--dijo con énfasis el mayorazguito--, lo primero
+que haré será meterme en una de esas sociedades, donde sin duda se han
+de aprender muy buenas cosas. ¿No es verdad, D. Luis? Yo no tengo nada
+de torpe: me lo conozco, sí, señores. ¿Creerá usted, Sr. Santorcaz,
+que eso que usted ha dicho de los mayorazgos se me había ocurrido a mí
+muchas veces cuando jugaba en el patio de casa con las gallinas? Pero
+ya que me enseña usted lo que ignoro, contésteme a una duda: ¿por qué
+tenemos nosotros en nuestras casas tantos papelotes llenos de
+garabatos, y por qué usamos esos escudos con sapos y culebras? El de
+mi casa tiene cuatro lagartos y un tablero de ajedrez con dos
+calderitos muy monos.
+
+--Si esos signos representan algo--repuso Santorcaz--, es referente al
+primero que los usó, a sus hazañas, si las hizo, o a sus privilegios,
+si los tuvo; pero hoy, amiguito, tales pinturas no valen de nada, y
+dentro de algunos años, los que las posean sin dinero, serán unos
+pobres pelagatos, a quienes nadie se arrimará, así como todo aquel que
+haya hecho una fortuna con su trabajo o descuelle por su talento, será
+bienquisto en el mundo, aunque no tenga ni un adarme de lagartija en
+su escudo.
+
+--¿De modo--preguntó el mozalbete--que yo seré un pelagatos si llego a
+perder mi patrimonio o soy un bruto? Esto sí que es bueno.
+
+--Nada, nada--dijo uno--. Fuera mayorazgos, y que todos los hermanos
+varones y hembras entren a heredar por partes iguales.
+
+--Eso no puede ser--observó Marijuán--, porque entonces no habría las
+grandes casas que dan lustre al reino.
+
+--Eso no puede ser--afirmó un tercero--. Pues qué, ¿el Rey iba a ser
+tan tonto que quitara los mayorazgos? Nada, nada; los dejará siempre
+por la cuenta que le tiene.
+
+--Es que si el Rey no quiere quitarlos, no faltará quien los
+quite--añadió Santorcaz.
+
+Todos se rieron al oír sostener la idea de que existe alguna voluntad
+superior a la voluntad del Rey.
+
+--¿Cómo puede ser eso? Si el Rey no quiere... ¿Hay quien esté por
+cima del Rey? El Rey manda en todas partes, y digan lo que quieran, no
+hay más que su sacra real voluntad. ¡Muchachos, viva Fernando VII!
+
+--Pero vengan acá, zopencos--dijo Santorcaz--. ¿Dicen ustedes que
+nadie manda más que el Rey?
+
+--Nadie más.
+
+--Y si todos los españoles dijeran a una voz: «¿Queremos esto, señor
+Rey; nos da la gana de hacer esto», ¿qué haría el Rey?
+
+Abriéronse de nuevo todas las bocas, y nadie supo contestar.
+
+
+#Nota a pie de página:#
+
+[2] Palabras textuales de la Junta Suprema de Sevilla.
+
+
+
+
+XIX
+
+
+--Gaznápiros, animales, si estáis probando lo que digo--añadió con
+energía D. Luis--. Lo que pasa en España, ¿qué es? Es que el reino ha
+tenido voluntad de hacer una cosa y la está haciendo, contra el
+parecer del Rey y del Emperador. Hace tres meses había en Aranjuez un
+mal Ministro, sostenido por un Rey bobo, y dijisteis: «No queremos ese
+Ministro ni ese Rey», y Godoy se fué y Carlos abdicó. Después Fernando
+VII puso sus tropas en manos de Napoleón, y las autoridades todas, así
+como los generales y los jefes de la guarnición, recibieron orden de
+doblar la cabeza ante Joaquín Murat; pero los madrileños dijeron: «No
+nos da la gana de obedecer al Rey, ni a los Infantes, ni al Consejo,
+ni a la Junta, ni a Murat», y acuchillaron a los franceses en el
+Parque y en las calles. ¿Qué pasa después? El nuevo y el viejo Rey van
+a Bayona, donde les aguarda el tirano del mundo. Fernando le dice: «La
+Corona de España me pertenece a mí; pero yo se la regalo a usted, Sr.
+Bonaparte». Y Carlos dice: «La Coronita no es de mi hijo, sino mía;
+pero para acabar disputas, yo se la regalo a usted, Sr. Napoleón,
+porque aquello está muy revuelto y usted solo lo podrá arreglar». Y
+Napoleón coge la Corona y se la da a su hermano, mientras volviéndose
+a ustedes les dice: «Españoles, conozco vuestros males y voy a
+remediarlos.» Pero ustedes se encabritan con aquello, y contestan:
+«No, camarada, aquí no entra usted. Si tenemos sarna, nosotros nos la
+rascaremos: no hay más Rey de España que Fernando VII.» Fernando se
+dirige entonces a los españoles y les dice que obedezcan a Napoleón;
+pero entretanto, muchachos, un señor que se titula alcalde de un
+pueblo de doscientos vecinos escribe un papelucho diciendo que se
+armen todos contra los franceses: este papelucho va de pueblo en
+pueblo, y como si fuera una mecha que prende fuego a varias minas
+esparcidas aquí y allí, a su paso se va levantando la nación desde
+Madrid hasta Cádiz. Por el Norte pasa lo propio, y los pueblos
+grandes, lo mismo que los pequeños, forman sus Juntas, que dicen: «No;
+si aquí no manda nadie más que nosotros. Si no reconocemos las
+abdicaciones, ni admitiremos de Rey a ese D. José, ni nos da la gana
+de obedecer al Emperador, porque los españoles mandamos en nuestra
+casa, y si los reyes se han hecho para gobernarnos, a nosotros no nos
+han parido nuestras madres para que ellos nos lleven y nos traigan
+como si fuéramos manadas de carneros...» ¿Estamos? ¿Lo comprendéis?
+Pues esto, ni más ni menos, es lo que está pasando aquí. Y ahora
+contéstenme los alcornoques que me oyen: ¿quién manda, quién dispone
+las cosas, quién hace y deshace, el Rey o el reino?
+
+El estupor que produjeron estas palabras reveladoras en el atento
+concurso, compuesto de muchachos rudos e ignorantes, pero de gran
+viveza de imaginación, fué tan extraordinario, que por un corto rato
+no se oyó la más insignificante voz, señal cierta de que las ideas
+vertidas por Santorcaz, entrando de improviso en los obscuros
+cacúmenes de sus oyentes, habían armado allí gran zipizape y
+polvareda, dejándoles aturdidos, confusos y sin palabra. El primero
+que rompió el silencio fué Rumblar, diciendo:
+
+--Todo eso está muy bien dicho. ¿Creeréis que hace días me ocurrió una
+idea parecida cuando estaba cazando moscas y poniéndoles rabos en
+cierta parte, para que al volar hicieran reír a mis dos hermanas, que
+estaban rezando? Sólo que yo no sabía cómo decir aquello que pensaba.
+
+--Si, señores, ¡vivan las Juntas!--exclamó uno, levantándose--. Yo me
+sé de memoria aquel papel que echó a la calle la de Córdoba,
+diciendo... Óiganme: «¡Cordobeses: los reinos de Andalucía se ven
+acometidos por los asesinos del Norte; vuestra patria va a ser
+oprimida bajo el yugo de un tirano; vosotros mismos seréis arrancados
+de vuestros hogares y de vuestras casas. Cuarenta argollas está
+labrando el lascivo Murat para conduciros al Norte como a los animales
+más inmundos... ¡Soldados, gemid de rabia y furor!... Doce millones
+de hombres os están mirando y envidiando vuestra gloria, y aun la
+Francia misma ansia por vuestros triunfos.»
+
+Ruidosos aplausos y gritos acogieron esta proclama, fielmente recitada
+con dramáticos gestos por el muchacho.
+
+--Pues sí los españoles--continuó luego Santorcaz--pueden hacer lo que
+están haciendo, ¿no pueden también decir el día de mañana: «Vamos, no
+queremos que haya más Inquisición ni más vinculaciones...?», pongo por
+caso... O que digan: «En lugar de mil conventos, que haya tan sólo la
+mitad, con lo cual basta y sobra», o «No me da la gana de que haya
+diezmos...»
+
+--Eso sí que estaría bueno--dijo Marijuán--. Pero si todos los
+españoles van a hacer eso, y cada uno empieza a tirar por su lado
+diciendo lo que quiere, se armará un laberinto tal que no podrán
+entenderse.
+
+--Vaya unos zotes--añadió Santorcaz--. Pero venid acá: ¿no veis que
+hay en Sevilla una Junta, que es la que dispone? ¿No veis que hay otra
+en Granada, otra en Córdoba y otra en Málaga, etc.? Pues en lugar de
+todas esas Juntas pequeñas que gobiernan en cada pueblo, ¿no puede
+haber una muy grande que se reuna en Madrid y acuerde lo que se ha de
+hacer?
+
+Miráronse los oyentes unos a, otros, y los monosílabos de aquiescencia
+y de admiración corrieron de boca en boca, demostrando la prontitud
+con que aquellas juveniles inteligencias desplegaban sus alas, aún
+entumecidas y vacilantes, para intentar describir los primeros
+círculos en el espacio del pensamiento.
+
+Estas conversaciones me enamoran--dijo el condesito de Rumblar--. Me
+estaría toda la noche oyendo a este hombre, sin cansarme. Ya, ya voy
+aprendiendo muchas cosas que no sabía.
+
+Así, aquella fantasía encerrada en el capullo de una educación
+mezquina, agujeraba con entusiasmo su encierro, porque había
+vislumbrado fuera alguna cosa que tenía la fascinación de lo nuevo.
+Así, aquel germen de pasión y de inteligencia, guardado en un huevo,
+se reconocía con vida, se reconocía con fuerza, y empezaba a dar
+picotazos en su cárcel, anhelando respirar fuera de ella otros aires y
+calentarse con calores más enérgicos. Así, aquella ceguera abría sus
+párpados, gozándose en la desconocida luz.
+
+La conversación terminó en el punto en que la he dejado, porque la
+noche estaba muy avanzada y casi todos empezaron a rendirse al sueño,
+excepto el mayorazguito, cuyo despabilamiento era casi febril. Largo
+tiempo continuaron él y Santorcaz hablando en diálogo animadísimo,
+como si discutieran planes y expusieran proyectos de gran
+trascendencia para los dos. Yo me aparté del grupo, fingiendo
+retirarme a dormir; pero con ánimo de satisfacer una imperiosa
+exigencia de mi alma, que a veces me pedía soledad y meditación. Todos
+los ruidos habían cesado en el campamento: las guitarras y
+castañuelas, así como las cajas y las cornetas, estaban mudas, porque
+el ejército dormía. Lejos del grupo de mis amigos, echéme sobre el
+suelo, aguardando la aurora, sin poder ni querer cerrar los ojos; y
+allí me puse a meditar sobre lo que desde mi salida de Madrid había
+visto y oído: ¡Cuántas personas nuevas para mí había encontrado en
+aquella breve jornada de mi vida! ¡Con cuánto afán, meditando a solas
+y mirándolas al lado, preguntaba a los caminantes si tenían alguna
+noticia de lo que me reservaba el Destino! De todas aquellas personas,
+ninguna estaba tan enérgicamente fija en mi pensamiento como
+Santorcaz, hombre para mí incomprensible y sospechoso, y que empezaba
+a inspirarme secreta antipatía, sin que acertara a explicarme por qué.
+
+
+
+
+XX
+
+
+Al siguiente día hicimos un movimiento por la orilla izquierda, río
+arriba, hasta un punto mucho más alto que Menjíbar. Nada entendíamos;
+pero Santorcaz, o por petulancia o porque realmente había penetrado la
+intención de Reding, nos dijo:
+
+--Nuestro General sabe lo que se hace, y es hombre que conoce la
+filosofía de las marchas.
+
+Después de detenernos a orillas del Guadalimas, parte del ejército se
+entretuvo en marchas incomprensibles, y empleando en esto más de un
+día, nos encontramos de nuevo sobre Menjíbar al anochecer del 18,
+punto al cual había llegado horas antes la división del marqués de
+Coupigny. Reunidos ambos ejércitos, no hubo allí más parada que la
+precisa para recoger las provisiones de que estábamos tan escasos, y
+ya muy de noche emprendimos el camino de Bailén. Éramos catorce mil
+hombres. Todo anunciaba que íbamos a tener un encuentro formal con el
+ejército francés.
+
+Según nuestras noticias, Dupont continuaba en Andújar, reforzado por
+la división de Vedel. ¿Habían trabado acción con nuestro tercer cuerpo
+y el de reserva, que, pasando el río por Marmolejo, estaban situados
+en la orilla derecha? Nosotros creíamos que sí, a menos que Castaños
+no aguardase para atacar enérgicamente a que la primera y segunda
+división cayeran sobre la espalda del ejército de Dupont, bajando
+desde Bailén. ¿Era éste el objeto que nos guiaba en nuestra marcha?
+Parecíanos que sí.
+
+Mientras llegaba el momento del drama, lejos de nosotros y en los
+flancos del ejército imperial, mil dramáticas peripecias debían
+precipitar la catástrofe, irritando paulatinamente al enemigo. Los
+cuerpos y columnas de guerrilleros, mandados por D. Juan de la Cruz,
+el conde de Valdecañas y el clérigo Argote, se habían desparramado
+como enjambre mortífero por los pueblos y caseríos que dominaba el
+Cuartel General francés en las primeras estribaciones de la sierra, al
+Norte de Andújar. De tal modo perseguían aquellos ardorosos paisanos a
+los franceses, y con tanta rapidez se dispersaban para evitar ser
+atacados, que a los invasores les era de todo punto imposible estar
+tranquilos un solo momento. El poderoso gigante sacudía de una
+manotada aquellos moscones venenosos; pero éstos volvían a zumbar en
+derredor suyo, le molestaban con sus terribles picaduras, y huían
+incólumes, sin temer la espada ni el cañón, pues estas armas no se han
+hecho para mosquitos.
+
+No podían los franceses apartarse de su Cuartel General como no fuera
+en grandes destacamentos. Frecuentemente iban mil hombres a llenar en
+la fuente próxima unas cuantas alcarrazas de agua. Si por acaso salían
+a merodear pelotones de poca fuerza, eran despachados por los
+guerrilleros en menos que canta un gallo. Antes que consentir que se
+apoderasen de una panera, la quemaban; las fuentes eran enturbiadas
+con lodo y estiércol, para que no pudieran beber; los molinos,
+desmontados y enterradas sus piedras para que no molieran un solo
+grano. ¡Ay de aquel francés que se rezagara en las marchas de su
+destacamento! Sentíase de improviso asido por mil coléricas manos;
+sentíase arrastrado por las mujeres, pellizcado por los chicos y
+acuchillado por los hombres, hasta que su existencia se apagaba con
+horrible choque en la fría profundidad de un pozo. El invasor no
+encontraba asilo en ninguna parte, y forzosamente encerrado en los
+límites del Cuartel General, veía conjurados contra sí hombres y
+Naturaleza. Por esto, rabioso y desesperado, anhelaba batirse en
+función campal, seguro de su destreza y costumbre de guerrear; y
+lamentando la estupefacción del General en Jefe, exclamaba: «Demos una
+batalla, y, aunque muera la mitad del ejército, la otra mitad
+conquistará un charco en que beber y un puñado de trigo seco que
+llevar a la boca.»
+
+Habían dejado los franceses en Montoro un destacamento de setenta
+hombres para custodiar un molino donde fabricaban con dificultad
+harina malísima. El alcalde de aquella villa, donde no había quedado
+ni una sola arma de fuego, se atreve, sin embargo, a dar cuenta de los
+setenta franceses, para lo cual era preciso despachar primero a los
+veinticinco que a todas horas estaban de guardia en el puente. Reúne,
+pues, algunos paisanos decididos, y usando la arma blanca, ataca con
+furia a la guardia; los veinticinco son exterminados; apodérase de sus
+fusiles la valiente cuadrilla, sorprende el resto del destacamento en
+la casa donde se albergaba, hace prisioneros a soldados y jefes, y les
+manda a la isla de León. El parte en que se notificó este suceso a la
+Junta Suprema decía que todo se hizo con las _varas de los harrieros_
+(conservo la ortografía del original); pero esto ha de ser una
+hipérbole andaluza.
+
+Sintiéndose llamado a mas grandes acciones, D. José de la Torre (que
+así se nombraba aquel alcaldito) sale al encuentro de un convoy que
+venía de Córdoba, y de los cincuenta y nueve franceses que custodiaban
+éste, los cincuenta quedan tendidos en el camino, y los nueve
+restantes corren a contar a Dupont lo que ha pasado. Entonces Dupont
+envía mil hombres a Montoro con encargo de que incendien el pueblo y
+lleven vivo o muerto al alcalde. Arde Montoro, y La Torre, conducido
+vivo, va a ser pasado por las armas; pero un general francés, a quien
+poco antes había dado hospitalidad, intercede por él; es puesto en
+libertad, y aquel _petit caporal_ de las guerrillas marcha a Sevilla y
+recibe de la Junta los galones de capitán de ejército.
+
+Pues bien: lo que pasaba en Montoro ocurría en todos los pueblos de la
+carretera de Andalucía, desde Córdoba hasta Santa Elena. El gigante
+que incendiaba lugares y destrozaba ejércitos no podía dar un paso sin
+encontrar un avispero, y frenético con aquel zumbido, envenenado por
+los aguijones, maldecía la hora de la invasión. El águila, devorada
+por los insectos, graznaba a orillas del Guadalquivir con hambre y
+calentura, afilando sus garras en el tronco de los olivos, con el
+ansia de que llegara pronto la ocasión de destrozar alguna cosa.
+
+
+
+
+XXI
+
+
+Cuando entramos en Bailén, ya muy avanzada la noche, nos sorprendió
+mucho el no ver ninguna fuerza francesa a la entrada del pueblo para
+disputarnos el paso. ¿Adónde habían ido los franceses? ¿Qué les
+pasaba, cuando ni por precaución dejaron allí un par de batallones
+para guardar punto tan importante? Pronto salimos de dudas, porque de
+boca de los habitantes de Bailén, que salieron en masa a recibirnos,
+supimos que la división Vedel había pasado por allí en dirección a La
+Carolina.
+
+--Nosotros les hacíamos a ustedes en Linares--dijo D. Paco, que
+también salió a nuestro encuentro, rebosando de júbilo--. ¡Oh!, Sr.
+Conde, niño mío... ¿Está por ventura herido Vuestra Excelencia? Vamos
+un rato a casa, donde la Sra. Condesa y las niñas están rezando por el
+buen éxito de la guerra. ¿No darán un descanso a las tropas?
+
+Nuestro General había determinado salir en seguida para Andújar; pero
+como ocupábamos todo el pueblo, pudimos llegarnos a la casa de
+nuestro amo, en cuya sala baja se nos dió un tentempié muy
+confortante.
+
+--Es un milagro que podamos daros estos cuantos panes y estas onzas de
+chocolate crudo--nos dijo D. Paco al ofrecernos aquellos artículos--.
+Los franceses no han dejado nada. ¡Qué horroroso saqueo! Y gracias que
+quedamos con vida. ¡Ay!, la Sra. Condesa salió a recibirlos con una
+serenidad que me espantó. Yo temblaba, y tuve que esconderme en el
+oratorio, porque delante de ellos hubiera perdido la dignidad de mi
+carácter. ¡Qué modo de saquear!...; en una palabra, la paja de los
+caballos, las gallinas del corral, los huevos, hasta unos tomates que
+tenía yo guardaditos en mi escritorio para hacer un gazpachito...,
+todo, todo se lo llevaron. El pueblo está muerto de miseria, y yo sé
+de mucha gente que hechó la harina en los muladares para que ellos no
+se la llevaran. ¿No lo creéis? ¿Pues y el Sr. Salvador, que sacó al
+campo los doscientos pellejos de aceite y ciento de vino que tenía en
+su cueva, y destapándolos dejó correr aquel precioso caldo hasta que
+todo se lo chupó la tierra? Otros hicieron una grande hoguera con los
+carros y la paja. Las alhajas de las imágenes y la plata de las
+iglesias están todas enterradas, porque esto parece que es lo que más
+les abre el ojo a esos señores. Así estaban ellos de rabiosos cuando
+vieron que no sacaban de aquí gran cosa. El día 16, después de haber
+pasado un gran miedo, gozamos lo indecible cuando les vimos llegar de
+la barca de Menjíbar, derrotados y con su General muerto. ¡Cómo
+corrían por esas calles, y qué gritos daban, y qué cosas tan atroces
+e indecentes echaron por aquellas bocazas! ¡Así se vengaban los muy
+perros! ¿Pues qué creéis? Dieron muerte a muchas personas que no les
+hacían daño, lo cual creo yo que no se vió en ninguna de las guerras
+de Alejandro. Pero también se les molió de firme. Unos cuantos pasaron
+por la calle de enfrente hechando bravatas, y detuviéronse en la
+puerta de la posada de Gil, donde tenían encendido el horno para cocer
+la loza. ¡Ay! Mis francesitos se ponen a decir no sé qué insolencias
+obscenas a la mujer de Gil, cuando salen los mozos, me les agarran, y
+con morriones y todo..., ¡plaf!..., al horno... Pero ahí viene la
+Sra. Condesa, que estaba en el oratorio con las niñas.
+
+En efecto; vimos desfilar gravemente, cubierta de negro manto, a la
+señora de la casa, seguida de los dos tiernos pimpollitos de sus
+hijas, las cuales arrojáronse llorando en los brazos de su hermano.
+Doña María abrazó a su hijo sin perder ni por un instante su solemne y
+estirado empaque, y luego saludónos a todos con mucho afecto,
+nombrándonos uno por uno. Cuantos componían la cuadrilla estaban
+presentes, menos Santorcaz, el cual desde nuestra llegada había pedido
+con mucha prisa a D. Paco recado de escribir y puéstose a trazar unas
+cartas en el despacho de éste.
+
+La Condesa, después de saludarnos, tomó asiento y dirigió a D. Diego
+estas palabras dignas de la Historia:
+
+--Hijo mío, sé todo lo que pasó en la acción del 16, y nadie me ha
+dicho que hicieras algo notable. ¿Has tenido miedo?
+
+--¡Miedo!--exclamó el muchacho, riendo--No, señora. He cumplido con mi
+deber en las filas, y nada más hasta ahora; pero su merced no se
+impaciente, porque aunque no soy más que soldado, espero lucirme.
+
+--¡Nada más que soldado!--dijo la Condesa--. Tú no eres soldado,
+aunque así parezca. Cualquiera que sea el puesto que se ocupe, cada
+cual debe obrar conforme a su nombre y a la posición que tiene en el
+mundo. ¿Qué se diría de ti, de mí, de esta casa, de tu difunto padre,
+si en estas guerras no hicieras algo superior a lo que corresponde a
+un simple soldado?
+
+--Señora--repuso el mozo con un desenfado que sorprendió a su
+familia--, yo haré lo que pueda, y según lo que haga, así seré más o
+menos que los demás. Y ya que hablo de esto, señora madre, yo quiero
+seguir en el ejército, yo quiero que su merced pida al Rey, ¿qué digo
+al Rey?, a la Junta, una bandolera.
+
+--Tú no estás destinado a ser militar sino en esta ocasión suprema, en
+que la patria necesita de todos sus hijos, desde el más alto al más
+bajo.
+
+--Pero, señora madre, no soy nada y quiero ser algo--insistió el
+joven, mostrando una energía que nadie hasta entonces le había
+conocido.
+
+--¡Que no eres nada!--exclamó la madre, con sorpresa primero, después
+con cólera, y mirándonos a todos como para preguntarnos si su hijo se
+había vuelto loco durante la campaña.
+
+--Yo no soy nada, no soy más que un papamoscas--repuso el chico--. ¿De
+qué me valen esos papeluchos viejos y esos escudos de armas, si todos
+se ríen de mi desde que abro la boca, porque no digo más que
+necedades?
+
+La Condesa se puso encendida como la grana, y, sin decir palabra, miró
+a D. Paco, el cual, confuso, absorto, aterrado, por lo que acababa de
+oír, revolvía sus espantados ojos de un lado para otro.
+
+--Este joven--dijo al fin el ayo--parece que ha perdido el juicio.
+Señora, cuando vuelva de cumplir sus deberes de caballero en los
+campos de batalla, le haremos que se penetre bien de las máximas
+contenidas en la historia de Alejandro el Grande.
+
+Doña María, cuya dignidad no podía consentir que semejante asunto se
+tratara delante de personas extrañas, hizo callar a D. Paco, y también
+impuso silencio a su hijo con gesto aterrador. Asunción y
+Presentación, después de registrar los bolsillos de su hermano,
+examinaban las polainas, el sombrero y la charpa, por ver, según
+dijeron, si aquellas prendas estaban agujereadas por alguna bala de
+cañón.
+
+Pero el D. Diego, sintiendo sin duda en su cabeza un hervidero de
+palabras, que atropelladamente se le ocurrían conforme a la repentina
+fecundidad de su entender, no pudo estar callado mucho tiempo, y habló
+para poner en mayores cuidados a la Sra. de Rumblar. Estábamos, como
+he dicho, en una sala baja, donde la Condesa había hecho traer, para
+nuestro regalo, un par de zaques, milagrosamente salvados de la
+rapacidad francesa. Don Diego, luego que tal vió, volvióse a nosotros,
+que permanecíamos respetuosamente detenidos en la puerta, y con gesto
+de campechana confianza nos dijo:
+
+--Ea, muchachos, entrad todos aquí ¿Por qué estáis en la puerta? Vaya,
+poneos los sombreros, que aquí todos somos iguales, todos somos
+compañeros de armas, y lo mismo puede matarme a mí una bala que a
+vosotros. Ea, bebamos juntos. ¿Tenéis vergüenza porque soy noble y
+mayorazgo, y vosotros unos pobres hambrones? Fuera necedades; que hoy
+o mañana las Juntas quitarán todas esas antiguallas, y entonces cada
+cual valdrá según lo que tenga y lo que sepa.
+
+Don Paco se puso verde al oír tales despropósitos, y llevándose la
+mano al corazón, miró a la Condesa con semblante dolorido y
+contristado, como para manifestarle, en la sola elocuencia de una
+mirada, que él no había enseñado tales cosas al joven discípulo. Doña
+María encerraba su enojo en lo más hondo del pecho, y aunque harto se
+le conocían la inquietud y la ira en el furtivo centellear de sus
+negros ojos, nada dijo que comprometiera su dignidad, y deseando que
+su hijo variase de conversación, le preguntó si había hecho en Córdoba
+las visitas a la Sra. Marquesa de Leiva y su sobrina.
+
+--Sí, señora--contestó el rapaz--. Las vi: la Sra. Condesa me dió
+muchos dulces, y la Marquesa me preguntó si sabía ayudar a misa. Una y
+otra me dijeron que la joven con quien está concertado mi matrimonio
+se obstina en no salir del convento, asegurando que antes se casará
+con Jesucristo que conmigo. ¡Qué ranciedades, señora madre!--añadió
+con nuevo arrebato--. Yo quiero seguir en el ejército, yo quiero ir a
+Madrid para tratar a la gente que sabe, y a los filósofos, y leer la
+_Enciclopedia_, y ver las sociedades secretas, si las hay para
+entonces, y aprender lo que no sé, pues D. Paco no me ha enseñado más
+que esa sandez de _Por el barandal del cielo_.
+
+El ayo volvió a mirar compungidamente a la Condesa, pintando en sus
+húmedos ojos la persuasión de que no había instruído al mayorazgo en
+tales iniquidades, y D.ª María reprendió a su hijo con majestad
+verdaderamente regia, diciéndole con pausa y aplomo estas amargas
+palabras:
+
+--Hijo mío, recordarás que te entregué una espada que fué de tus
+abuelos. Honra da al que la ciñe ese acero antiguo; pero también ella
+la recibe de las manos de su poseedor, si éste es persona que sabe
+adquirirla en los campos de batalla. ¿Deshonrarás tú esa espada que
+llevó el tatarabuelo de tu padre en el sitio de Maestrich, cuando
+medio mundo se llamaba España?
+
+--¡La espada!--exclamó el chico con sorpresa--. Ya no me acordaba de
+la dichosa espada. Si ya no la tengo.
+
+--¿Que no la tienes?--preguntó D.ª María ton estupefacción.
+
+--No, señora. ¡Si no sirve para nada! Cuando dimos el primer ataque en
+Menjíbar, saqué yo mi espadita, y a los primeros golpes que di en unas
+hierbas observé que no cortaba.
+
+--¡Que no cortaba!
+
+--No, señora. Era una hoja mellada, llena de garabatos, letreros,
+sapos por aquí, culebras por allí, y cubierta de moho desde la punta a
+la empuñadura. ¿Para qué me servía? Como no tenía filo, la cambié por
+un sable nuevo que me dió un sargento.
+
+--¡Y diste la espada, la espada!...--exclamó la Condesa, levantándose
+de su asiento.
+
+La señora estaba sublime en su indignación. Parecía la imagen de la
+Historia levantándose de su sepulcro a pedir cuentas a la generación
+contemporánea.
+
+--Sí, señora: se la di al sargento--añadió el mozo, sacando de la
+vaina un sable nuevo, reluciente y de agudísimo filo--. ¡Si aquello no
+servía más que de estorbo! Muy bonita, eso si, toda llena de dibujos
+de plata y oro; pero, señora madre, si no cortaba..., si estaba llena
+de orín... Vea usted este sable: no tiene letrero, ni cabecitas, ni
+garrapatos, ni nada; pero corta que es un gusto.
+
+Observamos que la Condesa dió un paso hacia su hijo; que su semblante
+hermoso y venerable se contrajo, desfigurado por la ira; que extendió
+sus brazos; que comenzó a balbucir con locución atropellada, cual si
+su indignada lengua no acertara a encontrar una palabra bastante dura,
+bastante enérgica para tal situación; la vimos después llevarse ambas
+manos a la cabeza, retroceder, vacilar, apoyarse en el hombro de D.
+Paco, y por último, reponerse, erguirse, serenarse, mirar a su hijo
+con desdén, señalar a la calle, donde de improviso empezaba a oírse
+fuerte redoblar de tambores, y decir:
+
+--El ejército se va. Marcha, corre. Cuando se acabe la guerra,
+ajustaremos cuentas. Si eres valiente y vuelves vivo, a palmetazos te
+enseñaré a respetar tu nombre. Pero si eres cobarde, no vuelvas acá.
+
+Salimos a toda prisa, y montando en nuestras cabalgaduras, ocupamos
+las filas. Al punto se nos unió Santorcaz. Don Paco no quiso salir a
+despedirnos, porque estaba traspasado de dolor, al ver--según dijo
+después--cómo en una semana se torciera, al soplo de las malas
+compañías, el derecho arbolito criado con tanto esmero en el apacible
+huerto de sus lecciones.
+
+Las dos señoritas salieron a las ventanas, y nos despedían agitando
+los mismos pañuelos con que secaban sus lágrimas. Ninguna de las dos,
+ni la destinada al matrimonio, que era, por tanto, ignorante, ni la
+consagrada al claustro, que era ya medio doctora, habían entendido la
+conversación que acabo de referir.
+
+Las pobrecillas veían desaparecer un mundo y nacer otro nuevo sin
+darse cuenta de ello.
+
+
+
+
+XXII
+
+
+Era la madrugada cuando las columnas de vanguardia comenzaron a salir
+de Bailén. Mi regimiento debía salir de los últimos, y mientras se
+pusieron en movimiento la artillería y los cuerpos de a pie, estuvimos
+más de media hora formados a la salida del pueblo, a mano derecha del
+camino, esperando la orden de la marcha. Íbamos a Andújar, resueltos a
+tomar la ofensiva contra el ejército francés, que al mismo tiempo
+debía ser atacado por Castaños, del lado de Marmolejo. ¿Y la división
+de Vedel, cuyos movimientos eran la clave de aquel problema
+estratégico? La división de Vedel estaba en Andújar el día 16, cuando
+ocurrió la acción de Menjíbar, que antes he descrito. Al saber Dupont
+la derrota de Ligier-Belair y la muerte de Gobert, dispuso que Vedel
+marchase sobre Bailén, con intención de seguirle él al día siguiente.
+
+Mientras éste iba sobre Andújar, Ligier-Belair, al vernos retirar y
+pasar el río, creyó que las tropas de Reding, unidas con las de
+Coupigny, intentaban extenderse cautelosamente por la orilla
+izquierda, río arriba, tomando el camino de Linares a Guarromán, para
+ocupar luego La Carolina y cortar el paso de la sierra. Persuadido de
+esto, y sin hacer averiguaciones, emprendió la marcha hacia el Norte,
+creyendo anticiparse a lo que creía un rasgo de ingenio estratégico
+del general Reding. Llega Vedel a Bailén creyendo encontrarnos, y los
+franceses que quedaron allí le dicen: «Quía, los _insurgentes_ han
+repasado el río y van por Linares a ocupar el paso de la sierra; pero
+el general Ligier-Belair, que ha comprendido el juego, ha marchado en
+seguida a ocupar La Carolina, de modo que cuando lleguen los
+españoles, creyendo haber hecho un movimiento de primer orden, se lo
+encontrarán allí.» Vedel oye esto y dice: «Han ido a cortar el paso de
+la sierra para impedirnos la retirada y matarnos aquí de hambre y sed.
+Pues corramos a La Carolina. Vamos; en marcha.» Manda un emisario a
+Dupont, diciéndole: «Sr. General en Jefe, los _insurgentes_ han ido a
+cortar el paso de la sierra. Corro a La Carolina; venga usted tras mí,
+y acabaremos con ellos.»
+
+Esto pasaba en los días 17 y 18. En tanto, los _insurgentes_,
+replegados a la orilla izquierda, como he dicho, fingíamos un
+movimiento hacia Linares; pero en cuanto cerró la noche, los
+_insurgentes_ caminamos a marchas forzadas hacia Bailén. Por eso en
+este pueblo nos decían: «Por aquí pasó Vedel esta mañana en dirección
+a La Carolina, para impedirles a ustedes que cortasen el paso de la
+sierra. ¿No ibais hacia Linares?»
+
+No; nosotros íbamos a Andújar, con objeto de atacar a Dupont. Por
+causa de los torpísimos movimientos de los generales franceses, una
+gran parte de la fuerza imperial corría hacia la sierra, buscando un
+fantasma. Los _insurgentes_, a quien ellos suponían en marcha hacia La
+Carolina, estaban en Bailén, en marcha para Andújar. He aquí la
+verdadera y exacta situación de las divisiones españolas y francesas
+en la noche del 18 al 19 de julio.
+
+Íbamos a luchar con Dupont, sólo con Dupont. Pero ¿y si Vedel,
+conociendo a tiempo su error, retrocedía velozmente para caer de
+improviso sobre nuestra espalda durante el combate? Esta funesta
+probabilidad estaba compensada con el hecho seguro de que el ejército
+francés de Andújar tendría que defenderse al mismo tiempo de nosotros
+y de la reserva, que le amenazaba del lado de Poniente. De todos
+modos, nuestra posición era arriesgada; por lo cual, deseando Reding
+cerciorarse de la verdadera distancia a que se hallaba Vedel, había
+despachado camino arriba, desde Menjíbar, al teniente de ingenieros D.
+José Jiménez, con encargo de averiguarlo.
+
+Este valiente oficial, cuyo nombre no está en la Historia, se disfrazó
+de arriero, y en una fatigosa jornada supo desempeñar muy bien su
+comisión, volviendo por la noche a decir que Vedel había pasado ya más
+allá de La Carolina.
+
+Así andaban las cosas cuando nos preparábamos a salir de Bailén al
+amanecer del 19. Pero no lo habíamos previsto todo: no habíamos
+previsto que Dupont, muy receloso de aquella ilusoria ocupación de la
+sierra por los insurgentes, había levantado su campo en la misma
+noche, y silenciosamente, sofocando los ruidos de su tropa, abandonaba
+la funesta y para ellos maldita ciudad de Andújar.
+
+Cerca de la madrugada, nuestros jefes disponían las columnas para la
+marcha. Si al comienzo de aquella misma noche, que ya se iba a
+extinguir, una mirada humana hubiera podido escudriñar desde la altura
+de los cielos lo que pasaba en aquella larga faja de sementeras y
+olivares que se extiende a la vera de los montes, entre éstos y el
+Guadalquivir, habría visto que del obscuro caserío de Andújar se
+destacaba cautelosamente, escurriéndose por detrás de las casas, una
+hilera de hombres y caballos; que esta hilera se iba alargando por la
+carretera en interminable procesión, y serpenteaba con lento paso, sin
+ruido y sin luces; habría visto cómo se iba extendiendo la negra raya,
+destacándose a ratos sobre la tierra blanquecina, a ratos
+confundiéndose con los obscuros olivos, sin dejar de seguir paso a
+paso, como si no quisiera ser vista y anhelara apagar en el polvo el
+ruido de las cureñas; habría visto que iban delante unos tres mil
+hombres de infantería, después un escuadrón de caballos, después seis
+cañones, después un número inmenso de carros, tantos, tantos carros,
+que ocupaban dos leguas; detrás de los carros nuevos grupos de
+infantería y muchos generales; después otros seis cañones, dos
+regimientos de coraceros; luego cuatro cañones, y al fin otro grupo de
+jefes, seguidos de quinientos hombres de a pie. Esta raya no se
+detenía en parte alguna, y avanzaba despacio y con precaución,
+custodiando sus dos leguas de convoy. Los hombres que la formaban,
+mudos y cabizbajos, presagiando sin duda funestos acontecimientos,
+dirían para sí: «Llegaremos a La Carolina, donde ya estará Vedel, y
+batiendo a los _insurgentes_, nos abriremos paso por desfiladeros para
+abandonar esta tierra maldita, a la cual el Emperador ha tenido la
+mala ocurrencia de enviarnos... ¡Oh! ¡Cuándo os veremos, tierras de
+la Turenne, del Poitou, de la Charente, de los Vosgos, del Artois, del
+Limosin!...»
+
+
+
+
+XXIII
+
+
+Mientras aguardábamos la salida, nuestras lenguas no estaban ociosas,
+y, aunque Marijuán me entretenía por un lado con sus donaires y
+chuscadas, por el otro era de tanto interés un diálogo entablado entre
+Santorcaz y D. Diego, que a las palabras de éstos dirigí toda mi
+atención. No puedo menos de copiarlo íntegro y tal cual lo oí, por si
+mis lectores quieren meditar un poco sobre el mismo tema.
+
+--Lo que me indicaba usted hace poco--decía Santorcaz--acerca de que
+esa linda joven que se le destina para esposa no quiere salir del
+convento, debe tenerle sin cuidado. Esas son gazmoñerías de las
+muchachas españolas, que, engañadas por su fantasía, se creen
+enamoradas de Jesucristo, cuando lo que sienten es verdadera pasión
+por un ideal mundano.
+
+--Y si no quiere salir, que no salga--respondió el joven--. ¡Si yo no
+la he visto, si yo no comprendo por qué razón he podido pensar en ella
+una sola vez!
+
+--¿Pero la quiere usted?
+
+--Confesaré a usted lo que me pasa. Cuando mi madre me llamó un día, y
+después de darme dos palmetazos porque tenía las manos manchadas de
+tinta, me dijo que había determinado casarme, sentí mucha alegría, y
+al volver a mi cuarto rompí todas las planas de escritura, diciendo a
+D. Paco que yo era un hombre y no me daba la gana de obedecerle. A
+todas horas pensaba en mi mujercita y en las delicias del matrimonio.
+Mi madre escribía cartas y más cartas para concertar mi boda, y cuando
+yo le preguntaba con la mayor curiosidad: «Señora madre, ¿cómo va
+eso?», me respondía: «Anda a estudiar, mocoso. Ahora, con la novelería
+del casamiento no coges un libro en la mano.» Por fin mi mamá, a
+fuerza de cartas, lo arregló todo. Cuando fuí a Córdoba, creí que me
+la enseñarían; pero aquellas señoras dijéronme que la discreta joven
+no quería salir del convento, y, por último, me dieron el medallón que
+usted tiene guardado. Después la sobrina me regaló unos dulces, y su
+tía un pito para que fuera pitando por las calles, y en mi segunda y
+tercera visita pasó lo mismo, excepto que no me dieron más pitos.
+Cuando vi el retrato me gustó tanto la niña, que por la calle le iba
+dando besos, y por la noche la acosté conmigo en mi cama. Estoy
+prendado de ella; mejor dicho, lo estuve estos días atrás, porque ya,
+habiendo discurrido sobre la necedad de prendarme de un retrato, me
+río de mí mismo y digo: «¡Si de carne y hueso encontraré tantas, a qué
+volverme loco por una pintura!»
+
+--Pues no, Sr. D. Diego--dijo Santorcaz--. Puesto que la Sra. Condesa
+le escogió a usted esa esposa, sin duda es un gran partido, y usted
+debe insistir en casarse con ella.
+
+--¿Si? Pues vaya usted a sacarla del convento--añadió Rumblar--.
+Vamos, que, según me dijeron, no hay quien le hable de otro esposo que
+Jesucristo.
+
+--Ya lo he dicho: gazmoñerías de las españolas, por lo general mujeres
+nerviosas, muy extremadas en sus pasiones, y dispuestas siempre a
+confundir en un mismo sentimiento la voluptuosidad y el misticismo.
+Cuidado con las monjitas de quince años, que reniegan del siglo y
+juran que han de morir de viejas en el claustro. Yo conocí una joven y
+linda novicia que tampoco quería tener más esposo que Jesucristo, y
+que se ponía furiosa cuando le hablaban de salir del convento, hasta
+que un Viernes Santo vió a cierto joven al través de la verja del
+coro. A los quince días la hermosa novicia abrió por la noche una de
+las rejas del convento y se arrojó a la calle, donde le esperaba su
+amante y hoy feliz esposo.
+
+--¡Oh! ¡Bonitísimo suceso!--exclamó con entusiasmo D. Diego--. ¡Cuánto
+daría porque a mí me pasase uno semejante!
+
+--¿Ella le ha visto a usted?
+
+--No.
+
+--Pues en cuanto le vea, apuesto a que se apresura a salir por la
+puerta, sin exponerse a los peligros de arrojarse por la ventana. Pero
+ahora que me ocurre, Sr. D. Diego: si usted, en vez de ser un muchacho
+apocadito, educado a la antigua y sencillo como un fraile motilón,
+fuera un hombre atrevido, arrojado..., pues..., como somos todos
+aquellos que no hemos recibido la educación de Grandes de España; si
+usted se echara de una vez fuera del cascarón de huevo en que le ha
+empollado la ciencia de D. Paco y los mimos de sus hermanitas, ahora
+podríamos lanzarnos a una aventura deliciosa.
+
+--¿Cuál, amigo Santorcaz?
+
+--Mire usted. Después de la batalla, y cuando volvamos a Córdoba,
+sacar a esa joven del convento.
+
+--¿Cómo?
+
+--Demonio, ¿cómo se hacen las cosas? ¡Si viera usted! Eso es muy
+divertido. ¿Ve usted este rasguño que tengo en la mano derecha? Me lo
+hice saltando las tapias de un convento. Son cinco los que escalé, por
+trapicheos con otras tantas novicias y monjas. ¡Ay, señor D. Diego de
+mi alma! El recuerdo de estas y otras cosillas es lo que le alegra a
+uno, cuando se siente ya en las puertas de la triste vejez.
+
+--Hombre, eso me parece muy bonito--dijo D. Diego, saltando sobre la
+silla--. Pues yo quiero hacer lo mismo, yo quiero rasguñarme saltando
+tapias de convento. Conque diga usted, ¿qué hacemos? ¿Nos entramos de
+rondón en el convento, y cogiendo a la monjita me la llevo a mi casa?
+Si; y habrá que pegarle un par de sablazos a alguien, y romper
+puertas, y apagar luces. Hombre, ¡magnífico! ¡Si dije que usted es el
+hombre de las grandes ideas! ¡Qué cosas tan nuevas y tan preciosas me
+dice! Estoy entusiasmado, y me parece que antes de venir al ejército
+era yo un zoquete. Cabalmente recuerdo que he pensado alguna vez en
+eso que usted me dice ahora...; sí..., allá, cuando iba a misa con mi
+madre a las Dominicas.
+
+--Estas cosas, D. Diego, son la vida--añadió Santorcaz--; son la
+juventud y la alegría.
+
+--¡Soberbia idea! ¿Conque vamos a buscar a esa jovenzuela, mi futura
+esposa? ¡Qué preciosa ocurrencia! Verá ella si yo soy hombre que se
+deja burlar por niñerías de novicia. Nada, nada: mi esposa tiene que
+ser, quiera o no quiera. Pero oiga usted, ¿y si nos descubren los
+alguaciles y nos llevan presos?
+
+--Por eso hay que andar con cuidado; pero en ese mismo cuidado, en las
+precauciones que es preciso tomar, consiste el mayor gusto de la
+empresa. Si no hubiera obstáculos y peligros, no valía la pena de
+intentarla.
+
+--Efectivamente; a mí me gustan los peligros, Sr. D. Luis. A mí me
+gusta todo aquello que no se sabe adonde va a parar. Siga usted
+hablandóme del mismo asunto. ¿Qué precauciones tomaremos?
+
+--¡Oh! Cuando llegue el caso se verá. Yo soy muy corrido en esas
+cosas. Ya no estoy para fiestas, es verdad, y por cuenta mía no
+intentaría aventuras de esta especie; pero son tan grandes las
+disposiciones que descubro en usted para ser hombre a la moderna,
+hombre de ideas atrevidas y para echar a un lado las ranciedades y
+rutinas de España, que volveré a las andadas y entre los dos haremos
+alguna cosa.
+
+--Pero, hombre, ¿cuándo se dará esa batalla, cuándo volveremos a
+Córdoba, para enseñarle yo a mi señorita cómo se portan los caballeros
+de ideas modernas, que han recibido un desaire de las novias de
+Jesucristo? Pero diga usted, Santorcaz: si perdemos la batalla, si nos
+matan...
+
+--Todavía no se ha hecho la bala que ha de matarme a mí. Y usted, ¿qué
+presentimientos tiene?
+
+--Creo que tampoco he de morir por ahora. ¡Ay! ¡Si me viera usted!,
+tengo un fuego dentro de la cabeza... Me hierven aquí tantos
+pensamientos nuevos, tantas aventuras, tantos proyectos, que se me
+figura he de vivir lo necesario para que sepa el mundo que existe un
+D. Diego Afán de Ribera, conde de Rumblar.
+
+--¡Bueno, magnífico! Lo mismo era yo cuando niño. Fuí después a
+Francia, donde aprendí muchísimas cosas que aquí ignoraban hasta los
+sabios. Al volver he encontrado a esta gente un poco menos atrasada.
+Parece que hay aquí cierta disposición a las cosas atrevidas y nuevas.
+En Madrid se han fundado varias sociedades secretas.
+
+--¿Para asaltar conventos?
+
+--No, no son sociedades de enamorados. Si algún día se ocupan de
+conventos, será para echar fuera a los frailes y vender luego los
+edificios...
+
+--Pues yo no los compraría.
+
+--¿Por qué?
+
+--Porque esas casas son de Dios, y el que se las quite se condenará.
+
+--¿Qué es eso de condenarse? Me río de vuestras simplezas. Pues, hijo,
+adelantado estáis.
+
+--Vivamos en paz con Dios--dijo D. Diego--. Por eso creo que antes de
+robar del convento a mi novia, debemos confesar y comulgar, diciéndole
+al Señor que nos perdone lo que vamos a hacer, pues no es más que una
+broma para divertirnos, sin que nos mueva la intención de ofenderle.
+
+Santorcaz rompió a reír desahogadamente.
+
+--¿Conque usted es de los que encienden una vela a Dios y otra al
+Diablo? Robamos a la muchacha, ¿sí o no?
+
+--Sí, y mil veces sí. Ese proyecto me tiene entusiasmado. Y me
+marcharé con ella a Madrid; porque yo quiero ir a Madrid. Dicen que
+allí suele haber alborotos. ¡Oh!, ¡cuánto deseo ver un alboroto, un
+motín, cualquier cosa de esas en que se grita, se corre, se pega! ¿Ha
+visto usted alguno?
+
+--Más de mil.
+
+--Eso debe de ser encantador. Me gustaría a mí verme en un alboroto;
+me gustaría gritar con los demás, diciendo: «¡Abajo esto, abajo lo
+otro!» ¡Ay! ¡Como me alegraba cuando mi señora madre reñía a D. Paco,
+y éste a los criados, y los criados unos con otros! No pudiendo
+resistir el alborozo que esto me causaba, iba al corral, ponía
+canutillos de pólvora a los gatos, y encerrándolos en un cuarto con
+las gallinas, me moría de risa.
+
+Santorcaz, lejos de reír con esta nueva barrabasada de su discípulo,
+fijaba la mirada en el horizonte, completamente abstraído de todo, y
+meditando sin duda sobre graves asuntos de su propio interés. No sé
+cuál será la opinión que el lector forme de las ideas de aquel hombre;
+pero no se les habrá ocultado que sus ingeniosas sugestiones
+encerraban segundo intento. El atolondrado rapaz, lanzado a las filas
+de un ejército sin tener conocimiento del mundo, con viva imaginación,
+arrebatado temperamento y ningún criterio; igualmente fascinado por
+las ideas buenas y las malas, con tal que fueran nuevas, pues todas
+echaban súbita raíz en su feraz cerebro, acogía con júbilo las
+lecciones del astuto amigo; y su lenguaje, su nervioso entusiasmo, sus
+planes entre abominables e inocentes, todo anunciaba que don Diego se
+disponía a cometer en el mundo mil disparates.
+
+Santorcaz, después de permanecer por algunos minutos indiferente a las
+preguntas de su discípulo, reanudó la conversación; pero, apenas
+comenzada ésta, oímos un tiro, en seguida otro, luego otro y otro.
+
+
+
+
+XXIV
+
+
+Todos callamos; detuviéronse las columnas que habían comenzado a
+marchar, y desde el primero al último soldado prestamos atención al
+tiroteo, que sonaba delante de nosotros a la derecha del camino y a
+bastante distancia. Corrieron por las filas opiniones contradictorias
+respecto a la causa del hecho. Yo me alzaba sobre los estribos,
+procurando distinguir algo; pero además de ser la noche obscurísima,
+las descargas eran tan lejanas, que no se alcanzaba a ver el fogonazo.
+
+--Nuestras columnas avanzadas--dijo Santorcaz--habrán encontrado algún
+destacamento francés que viene a reconocer el camino.
+
+--Ha cesado el fuego--dije yo--. ¿Echamos a andar? Parece que dan
+orden de marcha.
+
+--O yo estoy lelo, o la artillería de la vanguardia ha salido del
+camino.
+
+Oyóse otra vez el tiroteo, más vivo aún y más cercano, y en la
+vanguardia se operaron varios movimientos, cuyas oscilaciones llegaron
+hasta nosotros. Sin duda algo grave pasaba, puesto que el ejército
+todo se estremeció desde su cabeza hasta su cola. Un largo rato
+permanecimos en la mayor ansiedad, pidiéndonos unos a otros noticias
+de lo que ocurría; pero en nuestro regimiento no se sabía nada; todos
+los generales corrieron hacia la izquierda del camino, y los jefes de
+los batallones aguardaban órdenes decisivas del Estado Mayor. Por
+último, un oficial que a escape volvía en dirección a la retaguardia,
+nos sacó de dudas, confirmando lo que en todo el ejército no era más
+que halagüeña sospecha. ¡Los franceses, los franceses venían a nuestro
+encuentro! Teníamos enfrente a Dupont con todo su ejército, cuyas
+avanzadas principiaban a escaramucear con las nuestras. Cuando
+nosotros nos preparábamos a salir para buscarle en Andújar, llegaba él
+a Bailén de paso para La Carolina, donde creía encontrarnos. De
+improviso unos cuantos tiros les sorprenden a ellos tanto como a
+nosotros; detienen el paso; extendemos nosotros la vista con ansiedad
+y recelo en la obscura noche; todos ponemos atento el oído, y al fin
+nos reconocemos, sin vernos, porque el corazón a unos y otros nos
+dice: «Ahí están.»
+
+Cuando no quedó duda de que teníamos enfrente al enemigo, el ejército
+se sintió al pronto electrizado por cierto religioso entusiasmo. Vivas
+y mueras sonaron en las filas; pero al poco rato todo calló. Los
+ejércitos tienen momentos de entusiasmo y momentos de meditación:
+nosotros meditábamos.
+
+Sin embargo, no tardó en producirse fuertísimo ruido. Los generales
+empezaron a señalar posiciones. Todas las tropas que aún permanecían
+en las calles del pueblo, salieron más que de prisa, y la caballería
+fué sacada de la carretera por el lado derecho. Corrimos un rato por
+terreno de ligera pendiente; bajamos después, volvimos a subir, y al
+fin se nos mandó hacer alto. Nada se veía, ni el terreno ni el
+enemigo; únicamente distinguíamos desde nuestra posición los
+movimientos de la artillería española, que avanzaba por la carretera
+con bastante presteza. Entonces sentimos camino abajo, y como a
+distancia de tres cuartos de legua, un nuevo tiroteo que cesó al poco
+rato, reproduciéndose después a mayor distancia. Las avanzadas
+francesas retrocedían y Dupont tomaba posiciones.
+
+--¿Qué hora es?--nos preguntábamos unos a otros, anhelando que un rayo
+de sol alumbrase el terreno en que íbamos a combatir.
+
+No veíamos nada, a no ser vagas formas del suelo a lo lejos; y las
+manchas de olivos nos parecían gigantes, y las lomas de los cerros el
+perfil de un gigantesco convoy. Un accidente noté que prestaba extraña
+tristeza a la situación: era el canto de los gallos que a lo lejos se
+oía, anunciando la aurora. Jamás escuché un sonido que tan
+profundamente me conmoviera como aquella voz de los vigilantes del
+hogar desgañitándose por llamar al hombre a la guerra.
+
+Nuevamente se nos hizo cambiar de posición, llevándonos más adelante a
+espaldas de una batería, y flanqueados por una columna de tropa de
+línea. Gran parte de la caballería fué trasladada al lado izquierdo;
+pero a mí, con el regimiento de Farnesio, me tocó permanecer en el ala
+derecha.
+
+De repente una granada visitó con estruendo nuestro campo, reventando
+hacia la izquierda, por donde estaban los generales. Era como un
+saludo de cortesanía entre dos guerreros que se van a matar; un tanteo
+de fuerzas, una bravata echada al aire para explorar el ánimo del
+contrario. Nuestra artillería, poco amiga de fanfarronadas, calló. Sin
+embargo, los franceses, ansiando tomar la ofensiva, con ánimo de
+aterrarnos, acometieron a una columna de la vanguardia que se
+destacaba para ocupar una altura, y la lóbrega noche se iluminó con
+relámpagos, que interrumpiéndose luego, volvieron a encenderse al
+poco rato en la misma dirección.
+
+Por último, aquellas tinieblas en que se habían cruzado los
+resplandores de los primeros tiros, comenzaron a disiparse;
+vislumbramos las recortaduras de los cerros lejanos, de aquel suave,
+inmóvil oleaje de tierra, semejante a un mar de fango, petrificado en
+el apogeo de sus tempestades; principiamos a distinguir el ondular de
+la carretera, blanqueada por su propio polvo, y las masas negras del
+ejército, diseminado en columnas y en líneas; empezamos a ver la
+azulada masa de los olivares en el fondo y a mano derecha; a la
+izquierda las colinas que iban descendiendo hacia el río. Débil y
+blanquecina claridad azuló el cielo antes negro. Volviendo atrás
+nuestros ojos, vimos la irradiación de la aurora, un resplandor que
+surgía detrás de las montañas; y mirándonos después unos a otros, nos
+vimos, nos reconocimos, observamos claramente a los de la segunda
+fila, a los de la tercera, a los de más allá, y nos encontramos con
+las mismas caras del día anterior. La claridad aumentaba por grados;
+distinguíamos los rastrojos, las hierbas agostadas, y después las
+bayonetas de la infantería, las bocas de los cañones, y a lo lejos las
+masas enemigas, moviéndose sin cesar de derecha a izquierda. Volvieron
+a cantar los gallos. La luz, única cosa que faltaba para dar la
+batalla, había llegado, y con la presencia del gran testigo, todo era
+completo.
+
+Ya se podía conocer perfectamente todo el campo. Prestad atención y
+sabréis cómo era. El centro de la fuerza española ocupaba la carretera
+con la espalda hacia Bailén, de allí poco distante; a la derecha del
+camino por nuestra parte se alzaban unas pequeñas lomas que a lo lejos
+subían lentamente hasta confundirse con los primeros estribos de la
+sierra; a la izquierda también había un cerro; pero éste caía después
+en la margen del río Guadiel, casi seco en verano, y que desembocaba
+en el Guadalquivir, cerca de Espelúy. Ocupaba el centro, a un lado y
+otro del camino, poderosa batería de cañones, apoyada por
+considerables fuerzas de infantería; a la izquierda estaba Coupigny
+con los regimientos de Bujalance, Ciudad Real, Trujillo, Cuenca,
+Zapadores y la caballería de España; a la derecha estábamos, además de
+la caballería de Farnesio, los tercios de Tejas, los suizos, los
+valones, el regimiento de Órdenes, el de Jaén, Irlanda y voluntarios
+de Utrera. Mandábanos el Brigadier D. Pedro Grimarest. Los franceses
+ocupaban la carretera por la dirección de Andújar y tenían su
+principal punto de apoyo en un espeso olivar situado frente a nuestra
+derecha; por consiguiente, servía de resguardo a su ala izquierda.
+Asimismo ocupaban los cerros del lado opuesto con numerosa infantería
+y un regimiento de coraceros, y a su espalda tenían el arroyo de
+Herrumblar, también seco en verano, que habían pasado. Tal era la
+situación de los dos ejércitos, cuando la primera luz nos permitió
+vernos las caras. Creo que entrambos nos encontramos respectivamente
+muy feos.
+
+--¿Qué le parece a usted esta aventura, Sr. D. Diego?--dijo
+Santorcaz.
+
+--Estoy entusiasmado--replicó el mozuelo--, y deseo que nos manden
+cargar sobre las filas francesas. ¡Y mi señora madre empeñada en que
+conservara yo aquella espada vieja sin filo ni punta...!
+
+--¿Está usía sereno?--le preguntó Marijuán.
+
+--Tan sereno que no me cambiaría por el emperador Napoleón--repuso el
+Conde--. Yo sé que no puede pasarme nada, porque llevo el escapulario
+de la Virgen de Araceli que me dieron mis hermanitas, con lo cual
+dicho se está que me puedo poner delante de un cañón. ¿Y usted, Sr. de
+Santorcaz, tiene miedo?
+
+--¿Yo?--repuso D. Luis con cierta tristeza--. Ya sabe usted que estuve
+en Hollabrünn, en Austerlitz y en Jena.
+
+--Pues entonces...
+
+--Por lo mismo que presencié tan terribles acciones de guerra, tengo
+miedo.
+
+--¡Miedo! Pues fuera de la fila. Aquí no se quiere gente medrosa.
+
+--No hay soldado aguerrido--afirmó Santorcaz--que no tenga miedo al
+empezar la batalla, por lo mismo que sabe lo que es.
+
+Oído esto, casi todos los bisoños que poco antes reíamos a carcajada
+tendida, saludándonos con bravatas y dicharachos, conforme a la
+guerrera exaltación que nos poseía, callamos, mirándonos unos a otros,
+para cerciorarse cada cual de que no era él solo quien tenía miedo.
+
+--¿Sabéis lo que me ordenó mi señora madre que hiciera al comenzar la
+batalla?--indicó Rumblar--. Pues que rezara un Avemaría con toda
+devoción. Ha llegado el momento. «Dios te salve, María...»
+
+El mayorazguito continuó en voz baja el Avemaría que había empezado en
+alta voz, y todos los de nuestra fila le imitaron, como si aquello en
+vez de escuadrón fuera un coro de religioso rezo, y lo más extraño fué
+que Santorcaz, poniéndose pálido, cerrando los ojos, y quitándose el
+sombrero con humilde gesto, dijo también «Santa María...»
+
+Aún resonaba en el aire la fervorosa invocación, cuando un estruendo
+formidable retumbó en las avanzadas de ambos ejércitos. Las columnas
+francesas del ala derecha se desplegaron en línea y rompieron el fuego
+contra nuestra izquierda.
+
+
+
+
+XXV
+
+
+No poco tiempo se me ha ido en describir la posición de los
+combatientes, la configuración del terreno y el principio del ataque;
+pero no necesito advertir que todo esto pasó en menos tiempo del
+empleado por mi tarda pluma en contarlo. Nuestras fuerzas no estaban
+convenientemente distribuidas cuando tuvo lugar la primera embestida
+de los imperiales. Verificada ésta, no podéis figuraros qué
+precipitados movimientos hubo en la tropa española. Las de retaguardia
+que aún llenaban la carretera, corrían velozmente a sostener la
+izquierda; los cañones ocupaban su puesto; todo era atropellarse y
+correr, de tal modo, que por un instante pareció que el primer ataque
+de los franceses había producido confusión y pánico en las filas de
+Coupigny. En tanto, los de la derecha permanecíamos quietos, y los de
+a caballo que ocupábamos parte de la altura, podíamos ver
+perfectamente los movimientos del combate.
+
+Tras las primeras descargas de las líneas francesas, éstas se
+replegaron, y avanzando la artillería disparó varios tiros a bala
+rasa. Ponían ellos en ejecución su táctica propia, consistente en
+atacar con mucha energía sobre el punto que juzgaban más débil, para
+desconcertar al enemigo desde los primeros momentos. Algo de esto
+lograron al principio; pero nosotros teníamos excelente artillería, y
+disparando también con bala rasa las seis piezas colocadas en la
+carretera y a sus flancos, el centro francés se resintió al instante,
+y para reforzarle tuvo que replegar su ala derecha, produciendo esto
+un pequeño avance en la división de Coupigny. Entretanto, todos
+teníamos fija la vista en el otro extremo de la línea y hacia la
+carretera, y olvidábamos la espesura del olivar que estaba delante. De
+pronto, las columnas ocultas entre los árboles salieron y se
+desplegaron, arrojando un diluvio de balas sobre el frente del ala
+derecha. Desde entonces, el fuego, corriéndose de un extremo a otro,
+se hizo general en el frente de ambos ejércitos. La caballería, brazo
+de los momentos terribles, no funcionaba aún y permanecía detrás,
+quieta y relinchante, conteniéndose con sus propias riendas.
+
+Pero a pesar de generalizarse la lucha, en aquel primer período de la
+batalla todo el interés continuaba, como he dicho, en el ala
+izquierda. Atacada por los franceses con valentía pasmosa, nuestros
+batallones de línea retrocedieron un momento. Casi parecía que iban a
+abandonar su posición al enemigo; pero bien pronto se rehicieron
+tomando la ofensiva al amparo de dos bocas de fuego y de la caballería
+de España, que cargó a los franceses por el flanco. Vacilaron un tanto
+los imperiales de aquella ala, y gran parte de las fuerzas que habían
+salido del olivar se transportaron al otro lado. Su artillería hizo
+grandes estragos en nuestra gente; mas con tanta intrepidez se lanzó
+ésta sobre las lomas que ocupaba el enemigo entre el camino y el río
+Guadiel; con tanta bravura y desprecio de la vida afrontaron los
+soldados de línea la mortífera bala rasa y las cargas de la caballería
+del general Privé, que llegaron a dominar tan fuerte posición.
+
+Antes que esto sucediera, ocurrieron mil lances de esos que ponen a
+cada minuto en duda el éxito de una batalla. Se clareaban nuestras
+líneas, especialmente las formadas con voluntarios; volvían a verse
+compactas y formidables, avanzando como una muralla de carne;
+oscilaban después y parecían resbalar por la pendiente cuando las
+patas delanteras de los caballos de los coraceros principiaban a
+martillar sobre los pechos de nuestros soldados; luego éstos
+rechazaban a los animales con sus haces de bayonetas; caían para
+levantarse con frenético ardor o no levantarse nunca, hasta que, por
+último, el ala francesa se puso en dispersión, replegándose hacia la
+carretera.
+
+Mientras esto pasaba, los de la derecha se sostenían a la defensiva, y
+el centro cañoneaba para mantener en respeto al enemigo, porque casi
+gran parte de la fuerza había acudido a la izquierda; pero una vez que
+se oyeron los gritos de júbilo de los soldados de ésta, posesionados
+de la altura, antes en poder de los franceses, y cuando se vió a éstos
+aglomerarse sobre su centro, dióse orden de avance a las seis piezas
+del nuestro, y por un instante el pánico y desorden del enemigo fueron
+extraordinarios. Para concertarse de nuevo y formar otra vez sus
+columnas tuvieron que retroceder al otro lado del puente del
+Herrumblar. Viéndoles en mal estado, se trató de lanzar toda la
+caballería en su persecución; pero varias de sus piezas, desmontadas
+por nuestras balas, obstruían el camino, también entorpecido con los
+espaldones que habían empezado a formar. El sol esparcía ya sus rayos
+por el horizonte. Nuestros cuerpos proyectaban en la tierra y hacia
+adelante larguísimas sombras negras. Cada animal, con su jinete,
+dibujaba en el suelo una caricatura de hombre y caballo, escueta,
+enjuta, disparatada, y todo el suelo estaba lleno de aquellas absurdas
+legiones de sombras que harían reír a un chico de escuela.
+
+Os reiréis de verme ocupado en tan triviales observaciones; pero así
+era, y no tengo por qué ocultarlo. En aquel momento estábamos en una
+corta tregua, aunque la cosa no pareciera próxima a concluir. Hasta
+entonces sólo habíamos sido atacados por una parte de las fuerzas
+enemigas, pues la división de Barbou, algo rezagada, no estaba aún en
+el campo francés. Entretanto, y mientras se tomaban disposiciones para
+rechazar un segundo ataque, que no sabíamos si sería por la derecha o
+por el centro, retiraban los españoles sus heridos, que no eran pocos;
+mas no ciertamente en mi división, la cual estuviera hasta entonces a
+la defensiva, tiroteándose ambos frentes a alguna distancia. Mi
+regimiento permanecía intacto, reservado sin duda para alguna ocasión
+solemne.
+
+Los franceses no tardaron en intentar la adquisición del puente
+perdido. Su primer ataque fué débil, pero el segundo violentísimo. Oíd
+cómo fué el primero. La infantería española, desplegándose en
+guerrillas a un lado y a otro del camino, les azotaba con espeso
+tiroteo. Lanzaron ellos sus caballos por el puente; mas con tan poca
+fortuna, que tras de una pequeña ventaja obtenida por el empuje de
+aquella poderosa fuerza, tuvieron que retirarse; pasada la sorpresa,
+nuestros infantes les acribillaron a bayonetazos, dejando un
+sinnúmero de jinetes en el suelo y otros precipitados por cima de los
+pretiles al lecho del arroyo. No tuvimos tan buena suerte en el
+segundo ataque, porque renunciando ellos a poner en movimiento la
+caballería en lugar angosto, atacaron a la bayoneta con tanta fiereza,
+que nuestros regimientos de línea, y aun los valientes valones y
+suizos, retrocedieron aterrados. Oí contar en la tarde de aquel mismo
+día a un soldado de los tiradores de Utrera, presente en aquel lance,
+que los franceses, en su mayor parte militares viejos, cargaron a la
+bayoneta con furia sublime, que producía en los nuestros, además del
+desastre físico, una gran inferioridad moral. Me dijo que se
+espantaron, que en un momento viéronse pequeños, mientras que los
+franceses se agrandaban, presentándose como una falange de millones de
+hombres; que los vivas al Emperador y los gritos de cólera eran tan
+furiosamente pronunciados, que parecían matar también por el solo
+efecto del sonido, y que, por último, sintiendo los de acá desfallecer
+su entusiasmo y al mismo tiempo un repentino, invencible cariño a la
+vida, abandonaron aquel puente mezquino, ardientemente disputado por
+dos naciones, y que al fin quedó por Francia. El efecto moral de esta
+pérdida fué muy notable entre nosotros. Advirtióse claramente en todo
+el ejército como un estremecimiento de inquietud que, partiendo de
+aquel gran corazón compuesto de diez y ocho mil corazones, se
+transmitía al tembloroso fusil, asido por la indecisa mano.
+
+Entonces pude observar cómo se individualiza un ejército, cómo se hace
+de tantos uno solo, resumiendo de un modo milagroso los sentimientos
+lo mismo que se resume la fuerza; pude observar cómo aquella gran masa
+recibe y transmite las impresiones del combate con la presteza y
+uniformidad de un solo sistema nervioso; cómo todos los movimientos
+del organismo físico, desde la mano del General en Jefe hasta el casco
+del último caballo, obedecen a la alegría de un momento, a la pena de
+otro momento, a las angustiosas alternativas que en el discurso de
+pocas horas consiente y dispone Dios, espectador no indiferente de
+estas barbaridades de los hombres.
+
+La pérdida del puente sobre el Herrumblar, que al amanecer se había
+ganado, hizo que el ala derecha retrocediera buscando mejor posición.
+Casi todas las posiciones se variaron. Los generales conocían la
+inminencia de un ataque terrible, los soldados viejos la preveían, los
+bisoños la sospechábamos, y nuestros caballos, reculando y
+estrechándose unos contra otros, olían en el espacio, digámoslo así,
+la proximidad de una gran carnicería.
+
+Eran las seis de la mañana y el calor principiaba a dejarse sentir con
+mucha fuerza. Sentíamos ya en las espaldas aquel fuego que más tarde
+había de hacernos el efecto de tener por medula espinal una barra de
+metal fundido. No habíamos probado cosa alguna desde la noche
+anterior, y una parte del ejército ni aun en la noche anterior había
+comido nada. Pero este malestar era insignificante comparado con otro
+que desde la mañana principió a atormentarnos: la sed, que todo lo
+destruye, alma y cuerpo, infundiendo una rabia inútil para la guerra,
+porque no se sacia matando. Es verdad que de Bailén salían en bandadas
+multitud de mujeres con cántaros de agua para refrescarnos; pero de
+este socorro apenas podía participar una pequeña parte de la tropa,
+porque los que estaban en el frente no tenían tiempo para ello. Más de
+una vez aquellas valerosas mujeres se expusieron al fuego, penetrando
+en los sitios de mayor peligro, y llevando sus alcarrazas a los
+artilleros del centro. En los puntos de mayor peligro, y donde era
+preciso estar con el arma en el puño constantemente, nos disputábamos
+un chorro de agua con atropellada brutalidad: rompíanse los cántaros
+al choque de veinte manos que los querían coger, caía el agua al
+suelo, y la tierra, más sedienta aún que los hombres, se la chupaba en
+un segundo.
+
+
+
+
+XXVI
+
+
+¿Por qué sitio pensaban atacarnos los franceses? Conociendo que el
+centro era inexpugnable por entonces, siendo el principal objeto de
+Dupont abrirse camino hacia Bailén, y considerando peligroso
+intentarlo por el ala izquierda, no sólo porque allí la posición de
+los españoles era excelente, sino porque les ofrecía un gran peligro
+la cuenca del Guadiel, determinaron atacar nuestra ala derecha,
+esperando abrir en ella un boquete que les diera paso. Su artillería
+no cesaba de arrojar bala rasa, protegiendo la formación de las
+poderosas columnas que bien pronto debían hostilizarnos. Al punto se
+reforzó el ala derecha, se desplegaron en línea varios batallones, y
+sin esperar el ataque marcharon hacia el enemigo, amparados por dos
+piezas de artillería. El primer momento nos fué favorable. Pero el
+olivar vomitó gente y más gente sobre nuestra infantería. Por un
+instante confundidas ambas líneas en densa nube de polvo y humo, no se
+podía saber cuál llevaba ventaja. Caían los nuestros sobre los
+imperiales, y la metralla enemiga les hacía retroceder; avanzaban
+ellos, y adquiríamos a nuestra vez momentánea inferioridad.
+
+Por largo tiempo duró este combate, tanto más cruel, cuanto era más
+proporcionado el empuje de una y otra parte, hasta que al fin
+observamos síntomas de confusión en nuestras filas; vimos que se
+quebraban aquellas compactas líneas, que retrocedían sin orden, que
+chocaban unos con otros los grupos de soldados. La división se
+conmovió toda, y dos batallones de reserva avanzaron para restablecer
+el orden. Gritaban los jefes hasta quedarse sin voz, y todos se ponían
+a la cabeza de las columnas, conteniendo a los que flaqueaban y
+excitando con ardorosas palabras a los más valientes. Los tercios de
+Tejas y el regimiento de Órdenes al frente se lanzaron, mientras el
+concierto se restablecía en los cuerpos que hasta entonces habían
+sostenido el fuego. Sobre todo el regimiento de Órdenes, uno de los
+más valientes del ejército, se arrojó sobre el enemigo con una
+impavidez que a todos nos dejó conmovidos de entusiasmo. Su coronel,
+D. Francisco de Paula Soler, parecía dar fuego a todos los fusiles con
+la arrebatadora llama de sus ojos; con el gesto de su mano derecha
+empuñando la espada, que parecía un rayo; con sus gritos, que
+sobresalían entre el granizado tiroteo, sublimando a los soldados.
+
+De tal modo arreciaron la metralla y la fusilería enemiga, que casi
+toda la primera fila del valiente regimiento de Órdenes cayó, cual si
+una gigantesca hoz la segara. Pero sobre los cuerpos palpitantes de la
+primera fila pasó la segunda, continuando el fuego. Como si los tiros
+franceses persiguieran con inteligente saña las charreteras, el
+regimiento vió desaparecer a muchos de sus oficiales.
+
+Reforzáronse también los enemigos, y desplegando nueva línea con gente
+de reserva, avanzaron a la bayoneta, pujantes, aterradores,
+irresistibles. ¡Momento de incomparable horror! Figurábaseme ver a dos
+monstruos que se baten, mordiéndose con rabia, igualmente fuertes, y
+que hallan en sus heridas, en vez de cansancio y muerte, nueva cólera
+para seguir luchando.
+
+Cuando las bayonetas se cruzaban, el campo ocupado por nuestra
+infantería se clareó a trozos; sentimos el crujido de poderosas
+cureñas, rebotando en el suelo de hoyo en hoyo al arrastre de las
+mulas, castigadas sin piedad, los cañones de a 12 enfilaron el eje de
+sus ánimas hacia las líneas enemigas; los botes de metralla penetraron
+en el bronce; se atacaron con prontitud febril, y un diluvio de puntas
+de hierro, hendiendo horizontalmente el aire, contuvo la marcha del
+frente francés. A un disparo sucedía otro; la infantería, rehecha,
+flanqueaba los cañones, y para completar el acto de desesperación, un
+grito resonó en nuestro regimiento. Todos los caballos patalearon,
+expresando en su ignoto lenguaje que comprendían la sublimidad del
+momento; apretamos con fuerte puño los sables, y medimos la tierra que
+se extendía delante de nosotros. La caballería iba a cargar.
+
+Vimos que a todo escape se nos acercó un General, seguido de gran
+número de oficiales. Era el marqués de Coupigny, alto, fuerte, rubio,
+colorado de suyo, y en aquella ocasión encendido, como si toda su cara
+despidiera fuego. Era Coupigny hombre de pocas palabras; pero suplía
+su escasez oratoria con la llama de su mirar, que era por sí una
+proclama. Nosotros pusimos atención esperando que nos dijera alguna
+cosa; pero el General dispuso con un gesto la dirección del
+movimiento, y después nos miró. No necesitamos más.
+
+--¡Viva España! ¡Viva el rey Fernando! ¡Mueran los
+franceses!--exclamamos todos; y el escuadrón se puso en movimiento.
+
+Estábamos formados en columna, y nos desplegamos en batalla sobre los
+costados, bajando a buen paso, pero sin precipitación, de la altura
+donde habíamos estado. Maniobramos luego para tener a nuestro frente
+el flanco enemigo; las tropas que por allí atacaban dicho flanco
+doblaron por cuartas para darnos paso por los claros; el jefe gritó:
+«A la carga»; picamos espuela, y ciegamente caímos sobre el enemigo
+como repentina avalancha. Yo, lo mismo que Santorcaz, el mayorazgo y
+los demás de la partida, íbamos en la segunda fila. Penetraron
+impetuosamente los de la primera, acuchillando sin piedad; los
+caballos bramaban de furor, sintiéndose heridos a fuego y a hierro.
+Algunos caían, dejando morir a sus jinetes, y otros se arrojaban con
+más fuerza, destrozando cuanto hallaban bajo sus poderosas manos. Los
+de la primera fila hicieron gran destrozo; pero a los de la segunda
+nos costó más trabajo, porque avanzando demasiado los delanteros,
+quedamos envueltos por la infantería, lo cual atenuaba un poco nuestra
+superioridad. Sin embargo, destrozábamos pechos y cráneos sin piedad.
+
+Yo ví a Rumblar, ciego de ira, luchando cuerpo a cuerpo con un
+francés; vi a Santorcaz dando pruebas de tener un puño formidable para
+el manejo del sable; usélo con toda la destreza que me era posible, y
+lo mismo yo que mis amigos y otros muchos jinetes de mi fila nos
+internamos locamente por el grueso de la infantería contraria. Otro
+escuadrón daba nueva carga por el mismo flanco, lo cual, observado por
+nosotros, nos reanimó. No íbamos mal; pero los franceses eran muchos,
+estaban muy hechos a tales embestidas, y sabían defenderse bien de la
+pesadumbre de los caballos, así como de los sablazos.
+
+Sin embargo, no retrocedían delante de nosotros. Ya se sabe que siendo
+el objeto de la caballería producir un gran sacudimiento y pavor en
+las filas enemigas por la violencia del primer choque, cuando éste no
+da el resultado apetecido, y se empeñan combates parciales entre los
+caballos y una numerosa infantería, los primeros corren gran riesgo de
+desaparecer, brutales masas, devoradas en aquel hervidero de agilidad
+y destreza. Aunque en la carga les causamos gran daño, no les pusimos
+en dispersión: los combates parciales se entablaron pronto, y fué
+preciso que la caballería de España, a escape traída del ala
+izquierda, nos reforzase, para no ser envueltos y perdidos sin
+remisión. Hubo un momento en que me vi próximo a la muerte. A mi lado
+no había más que dos o tres jinetes, que se hallaban en trance tan
+apurado como yo; nos miramos, y comprendiendo que era preciso hacer un
+supremo esfuerzo, arremetimos a sablazos con bastante fortuna. Con
+esto y el pronto auxilio de la carga hecha en el mismo instante por la
+caballería de España, salimos del apuro. Revolviendo atrás, hundí las
+espuelas, y mi caballo se puso de un salto en la nueva fila. No vi a
+mi lado más cara conocida que la de Marijuán. El Conde y Santorcaz
+habían desaparecido.
+
+En el mismo instante mi caballo flaqueó de sus cuartos traseros.
+Intenté hacerle avanzar, clavándole impíamente las espuelas; el noble
+animal, comprendiendo sin duda la inmensidad de su deber y tratando de
+sobreponerle a la agudeza de su dolor, dió algunos botes; pero cayó al
+fin, escarbando la tierra con furia. El desgraciado había recibido una
+terrible herida en el vientre, y falto de palabra para expresar su
+padecimiento, bramaba, aspirando con ansia el aire inflamado, sacudía
+el cuello; parecía dar a entender que hallando un charco de agua en
+que remojar la lengua, sus dolores serían menos vivos, y al fin se
+abandonó a su suerte, tendiéndose sobre el campo, indiferente al ruido
+del cañón y al toque de degüello.
+
+
+
+
+XXVII
+
+
+Viéndome desmontado, me dirigí a buscar un puesto entre las escoltas
+de la artillería o en el servicio de municiones, que se hacía
+precipitadamente por los tambores entre los carros y las piezas. Al
+dar los primeros pasos, advertí el extraordinario decaimiento de mis
+fuerzas físicas; no podía tenerme en pie, y el ardor de mi sangre,
+llegado a su último extremo, me paralizaba cual si estuviese enfermo.
+No es propio decir que hacía calor, porque esta frase, común al verano
+de todos los países europeos, es inexpresiva para indicar la espantosa
+inflamación de aquella atmósfera de Andalucía en el día infernal que
+presenció la batalla de Bailén. El efecto que hacía en nuestros
+cuerpos era el de una llamarada que los azotaba por todos lados: la
+cara se nos abrasaba como cuando nos asomamos a un horno encendido, y
+deshechos en sudor, nuestros cuerpos hervían, descomponiéndose la
+economía entera, desde el instante en que fuertes excitaciones del
+espíritu dejaban de sostenerla.
+
+Cuando me encontré a pie y a regular distancia del combate, que seguía
+con ventaja para los españoles, empecé a sentir vivamente y de un modo
+irresistible el aguijón candente de la sed que horadaba mi lengua, y
+la corriente de fuego que envolvía mi cuerpo. Esto me daba tal
+desesperación, que de prolongarse mucho hubiérame impelido a beber la
+sangre de mis propias venas. Por ninguna parte divisaba a la gente del
+pueblo que antes trajera cántaros con agua, y al buscar con ansiosa
+inspiración en el seco aire una partícula de agua, bebía y respiraba
+oleadas de polvo abrasador.
+
+Por un rato perdí toda la exaltación guerrera y el furor patriótico
+que antes me dominaban, para no pensar más que en la probabilidad de
+beber, previendo las delicias de un sorbo de agua, y anhelando apagar
+aquellas ascuas pegajosas que en mi boca revolvía. Con este deseo
+caminé largo trecho entre las filas de retaguardia del centro: los
+soldados de los regimientos que allí se rehacían para salir de nuevo
+al frente, clamaban también pidiendo agua. Vimos con alegría que desde
+el pueblo venían corriendo algunos hombres con cubos; pero al punto se
+nos dijo que aquella agua no era para nosotros: era para otros
+sedientos cuyas bocas necesitaban refrescarse antes que las nuestras
+si el combate había de tener buen éxito; era para los cañones.
+
+La resistencia enérgica de las dos piezas del ala derecha, combinadas
+con las seis de la batería central, y el auxilio de la caballería
+atacando por el flanco la línea enemiga, hizo que ésta fuese
+rechazada, a pesar de su frente compacto, de su incomparable bravura.
+Los franceses se retiraron, dejándose perseguir y desposicionar por la
+infantería y caballos de nuestra derecha. Harto se conocía este
+resultado en los gritos de alegría, en aquel concierto de injurias con
+que el vencedor confirma la catástrofe del vencido, cuando éste vuelve
+la espalda. El sitio donde yo estaba se vió despejado por el avance de
+nuestras tropas, y en casi todos los jefes que allí había observé tal
+expresión de gozo, que sin duda consideraban asegurada la victoria.
+¡Oh, momento feliz! Ya se podía pensar en beber. ¿Pero dónde?
+
+Después del avance de nuestras tropas, que no ocuparon enteramente las
+posiciones francesas por ofrecer esto algún peligro, los soldados del
+regimiento de Órdenes divisaron una noria, en el momento en que los
+franceses, que durante la acción habíanla ocupado, se hallaban en el
+caso de abandonarla. Vieron todos aquel lugar como un santuario cuya
+conquista era el supremo galardón de la victoria, y se arrojaron sobre
+los defensores del agua escasa y corrompida que arrojaban unos
+cuantos arcaduces en un estanquillo. Los enemigos, que no querían
+desprenderse de aquel tesoro, lo defendían con la rabia del sediento.
+Apenas disparados los primeros tiros, otros muchos franceses,
+extenuados de fatiga, y encontrándose ya sin fuerzas para combatir si
+no les caía del cielo o les brotaba de la tierra una gota de agua,
+acudieron a beber, y viéndola tan reciamente disputada, se unieron a
+los defensores.
+
+Oí decir: «¡Allí hay agua, allí se están disputando la noria!», y no
+necesité más. Lancéme, y conmigo se lanzaron otros en aquella
+dirección; tomé del suelo un fusil que aún apretaba en sus manos un
+soldado muerto, y corrí con los demás a todo escape en dirección a la
+noria. Penetramos en un campo a medio segar, a trechos cubierto de
+altos trigos secos, a trechos en rastrojo. La lucha en la noria se
+hacía en guerrillas; acerquéme a la que me pareció más floja, y
+desprecié la vida, lleno mi espíritu del frenético afán de conquistar
+un buche de agua. Aquel imperio, compuesto de dos mal engranadas
+ruedas de madera, por las cuales se escurría un miserable lagrimeo de
+agua turbia, era para nosotros el imperio del mundo. La hidrofagia,
+que a veces amilana, a ratos también convierte al hombre en fiera,
+llevándole con sublime ardor a desangrarse por no quemarse.
+
+Los franceses defendían su vaso de agua, y nosotros se lo
+disputábamos; pero de improviso sentimos que se duplicaba el calor a
+nuestras espaldas. Mirando atrás, vimos que las secas espigas ardían
+como yesca, inflamadas por algunos cartuchos caídos por allí, y sus
+terribles llamaradas nos freían de lejos la espalda. «O tomar la noria
+o morir», pensamos todos. Nos batíamos apoyados contra una hoguera, y
+la hambrienta llama, al morder con su diente insaciable en aquel
+pasto, extendía alguna de sus lenguas de fuego azotándonos la cara. La
+desesperación nos hizo redoblar el esfuerzo, porque nos asábamos,
+literalmente hablando; y por último, arrojándonos sobre el enemigo,
+resueltos a morir, la gota de agua quedó por España al grito de «¡Viva
+Fernando VII!»
+
+Por un momento dejamos de ser soldados, dejamos de ser hombres, para
+no ser sino animales. Si cuando sumergimos nuestras bocas en el agua,
+hubiera venido un solo francés con un látigo, habríanos azotado, sin
+que intentáramos defendernos. Después de emborracharnos en aquel
+néctar fangoso, superior al vino de los dioses, nos reconocimos otra
+vez en la plenitud de nuestras facultades. ¡Qué Inmensa alegría! ¡Qué
+superabundancia de fuerza y de orgullo!
+
+¿Pero habíamos vencido definitivamente a los franceses? Cuando se
+disipó aquella lobreguez moral con que la horrible sequedad del cuerpo
+había envuelto el espíritu, nos vimos en situación muy difícil.
+Corriendo hacia la noria nos habíamos apartado de nuestro campo, y
+adviértase que si el ejército francés fué rechazado con grandes
+pérdidas, conservaba aún sus posiciones. ¿Iba a emprender nuevo
+ataque, con el último esfuerzo de la desesperación? Creíamos que sí,
+y señales de esto notamos en el campo enemigo que teníamos tan cerca.
+Al punto corrimos desbandados hacia el nuestro, que estaba algo lejos,
+y saltando por junto a los trigos incendiados, abandonamos la noria,
+por temor a que fuerzas más numerosas que las nuestras nos hicieran
+prisioneros.
+
+Verdad que los franceses, no dando ya ninguna importancia a las
+acciones parciales, se ocupaban en organizar el resto y lo mejor de su
+fuerza para dar un golpe de mano, última estocada del gigante que se
+sentía morir. Corrimos, pues, hacia nuestro campo. Ya cerca de él,
+pasó rápidamente por delante de mí un caballo sin jinete, arrogante,
+vanaglorioso, con la crin al aire, sano y sin heridas, algo azorado y
+aturdido. Era un animal de pura casta cordobesa, lo mismo que el mío.
+Le seguí, y apoderándome de sus bridas, cuando volvía, me monté en él;
+después de ser por un rato soldado de a pie, tornaba a ser jinete.
+Busqué con la vista el escuadrón más próximo, y vi que a retaguardia
+del centro se formaba en columna con distancias el de España. Entré en
+las primeras filas, a punto que dijeron junto a mí.
+
+--Los generales franceses harán el último esfuerzo. Dicen que hay unas
+tropas que todavía no han entrado en fuego, y son las mejores que
+Napoleón ha traído a España.
+
+Efectivamente, el centro se preparaba a una defensa valerosa, y
+guarnecía sus baterías, distribuía los regimientos a un lado y otro,
+agrupando a retaguardia fuerzas considerables de caballería. Cuando
+esto pasaba, sentí un vivo clamor de la naturaleza dentro de mí, sentí
+hambre, pero ¡qué hambre!... Francamente, y sin ruborizarme, digo que
+tenía más ganas de comer que de batirme. ¿Y qué? ¿Este miserable hijo
+de España no había hecho ya bastante por su Rey y por su patria, para
+permitir llevarse a la boca un pedazo de pan?
+
+En estas reflexiones, registré primero la grupa de mi cabalgadura
+allegadiza, donde no había más que alguna ropa blanca, y después las
+pistoleras, donde encontré un mendrugo. ¡Hallazgo incomparable! No
+satisfecho, sin embargo, con tan poca ración, llevé mis exploraciones
+hasta lo más profundo de aquellos sacos de cuero, y mis dedos
+sintieron el contacto de unos papeles. Saquélos, y vi un pequeño
+envoltorio y tres cartas, la una cerrada y las otras dos cubiertas,
+todas con sobrescrito. Leí el primer sobre que se me vino a la mano, y
+decía así: «Al Sr. D. Luis de Santorcaz, en Madrid, calle de...»
+
+Había montado en el caballo de Santorcaz.
+
+
+
+
+XXVIII
+
+
+Olvidándome al instante de todo, no pensé más que en examinar bien lo
+que tenía en las manos. El sobrescrito de la primera carta que saqué
+y que estaba abierta, era de letra femenina, que reconocí al momento.
+El de la carta cerrada, que sin duda no estaba ya en la estafeta por
+detención involuntaria, era de hombre y decía: «Sra. Condesa de...
+(aquí el título de Amaranta), en Córdoba, calle de la Espartería.»
+El tercer sobre, también de carta abierta, era de letra de hombre y
+dirigido a Santorcaz. Desenvolví en seguida el envoltorio de papeles,
+que guardaba un bulto como del tamaño de un duro, y al ver lo que
+contenía, una luz vivísima inundó mi alma y sentí dolorosa punzada en
+el corazón. Era el retrato de Inés.
+
+Aquella aparición en el campo de batalla, en medio del zumbido de los
+cañones y del choque de las armas; la inesperada presencia ante mí de
+aquella cara celestial, fielmente reproducida por un buen artista; la
+sonrisa iluminada que creí observar sobre la placa, cuando fijé en
+ella mis ojos; aquella repentina visita, pues no era otra cosa, de mi
+fiel amiga, cuando yo hacía tan vivos esfuerzos para ser digno de
+ella, me regocijaron de un modo inexplicable. Para iluminar los rasgos
+y colores de aquel retrato que sonreía, valía la pena de que saliese
+el sol, de que existiese el mundo, de que la serie del tiempo trajera
+aquel día, aunque deslustrado por los horrores de una batalla.
+
+Estreché a la Inés de dos pulgadas contra mi corazón y la guardé en mi
+pecho, resuelto a no darla, aunque la materialidad del pedazo de cobre
+pintado no me pertenecía. Mas era preciso leer aquellos papeles, que
+podían esclarecer alguna de mis dudas. Detúvome al principio la
+vergüenza de leer cartas ajenas, lo cual es cosa fea; pero consideré
+que Santorcaz habría muerto, fundándome en la dispersión de su caballo
+abandonado, y además, como la curiosidad me picaba, me escocía, me
+quemaba de un modo muy vivo, decidíme a leer la carta abierta, porque
+el deseo de hacerlo era más fuerte que todas las consideraciones.
+
+Yo estaba completamente absorto en aquel asunto de interés íntimo; yo
+no atendía a la batalla; yo no hacía caso de los cañonazos; yo no me
+fijaba en los gritos; yo no apartaba del papel los ojos, aunque sentía
+correr por junto a mis oídos el estrepitoso aliento de la lucha. En
+aquel instante, entre los veinte mil hombres que, formando dos grandes
+conjuntos, se disputaban unas cuantas varas de terreno, yo era quizás
+el único que merecía el nombre de individuo. Átomo disgregado
+momentáneamente de la masa, se ocupaba de sus propias batallas.
+
+La carta abierta, que llevaba la firma de Amaranta, decía así, después
+de las fórmulas de encabezamiento:
+
+«¿Eres un malvado o un desgraciado? En verdad no sé qué creer, pues de
+tu conducta todo puede deducirse. Después de una ausencia de muchos
+años, durante los cuales nadie ha logrado traerte al buen camino,
+ahora vuelves a España sin más objeto que hostigarme con pretensiones
+absurdas a que mi dignidad no me permite acceder. Harto he hecho por
+tí, y ahora mismo, cuando me has manifestado tu situación, te he
+propuesto un medio decoroso de remediarla. ¿Qué más puedo hacer? Pero
+no te satisface lo que en la actualidad y siempre bastaría a calmar la
+ambición de un hombre menos degradado que tú; te rebelas contra mis
+beneficios, y aspiras a más, amenazándome sin miramiento alguno. A
+todo eso contesto diciéndote que desprecio tus amenazas, y que no las
+temo. No; no es posible que por la amenaza consiga nadie de mí lo que
+me impelen a negar mi dignidad, mi categoría, mi familia y mi nombre.
+Nunca creí que aspiraras a tanto, y siempre pensé que te conceptuarías
+muy feliz con lo que otras veces has alcanzado de mí, y hoy te
+ofrezco, haciendo un verdadero sacrificio, porque el estado del reino
+ha disminuido nuestras rentas...»
+
+Al llegar aquí, el golpe de un peso que cayó, chocando con mi rodilla,
+me hizo levantar la vista de la carta. El soldado que formaba junto a
+mí, herido mortalmente por una bala perdida, había rodado al suelo. En
+aquel intervalo vi hacia el frente, envueltas en espeso humo, las
+columnas francesas que venían a atacar el centro. Pero mi ánimo no
+estaba para fijar la atención en aquello. Pude notar que la caballería
+avanzaba un poco, pero después retrocedía y oscilaba de flanco; pero
+dejándome llevar por el caballo, con los ojos fijos en el papel, que
+sostenía a la altura de las riendas, no puse ni un desperdicio de
+voluntad en aquellos movimientos de la máquina en que estaba
+engranado. La carta continuaba así:
+
+«...En vano para conmoverme finges gran interés por aquel ser
+desgraciado que vino al mundo como testimonio vivo de la funesta
+alucinación y del fatal error de su madre. ¿A qué ese sentimiento
+tardío? ¿A qué acusarme de su abandono? No, esa niña no existe; te han
+engañado los que te han dicho que yo la he recogido. Mal podría
+recogerla cuando ya es un hecho evidente que Dios se la llevó de este
+mundo. ¿A qué conduce el amenazarme con ella, haciéndola instrumento
+de tus malas artes para conmigo? No pienses en esto. Por última vez te
+aconsejo que desistas de tus locas pretensiones, y te presentes ante
+mí con bandera de paz. ¿Eres un malvado o un desgraciado? Yo sería muy
+feliz si me probaras lo segundo, porque uno de mis mayores tormentos
+consiste en suponer tan profundamente corrompido el corazón que hace
+años sólo existía para amarme...»
+
+Con esto y la firma de Amaranta terminaba la epístola, cuya lectura,
+absorbiendo mi atención, me distraía de la batalla. El fragor de ésta
+zumbaba en mis oídos como el rumor del mar, a quien generalmente no se
+hace caso desde tierra. ¿Es tal vuestra impertinencia que queréis
+obligarme a contaros lo que allí pasaba? Pues oíd. Cuando la tropa
+francesa de línea retrocedió por tercera vez, extenuada de hambre, de
+sed y de cansancio; cuando los soldados que no habían sido heridos se
+arrojaban al suelo maldiciendo la guerra, negándose a batirse,
+insultando a los oficiales que les llevaran a tan terrible situación,
+el General en Jefe reunió la plana mayor, y expuesto en breve consejo
+el estado de las cosas, se decidió intentar un último ataque con los
+marinos de la guardia imperial, aún intactos, poniéndose a la cabeza
+todos los generales.
+
+Por eso cuando, leída la carta, alcé los ojos, vi delante de las
+primeras filas de caballería algunas masas de tropa escoltando los
+seis cañones de la carretera, cuyo fuego certero y terrible había sido
+el nudo gordiano de la batalla. Servidos siempre con destreza y al fin
+con exaltación, aquellos seis cañones eran durante unos minutos la
+pieza de dos cuartos arrojada por España y Francia, por la usurpación
+y la nacionalidad, en un corrillo de veinte mil soldados. ¿Cara o
+cruz? ¿Las tomarían los franceses? ¿Se dejarían quitar los españoles
+aquellos cañones? ¿Quién podría más, nuestros valientes y hábiles
+oficiales de artillería, o los quinientos marinos?
+
+Yo vi a éstos avanzar por la carretera, y entre el denso humo
+distinguimos un hombre puesto al frente del valiente batallón y
+blandiendo con furia la espada; un hombre de alta estatura, el rostro
+desfigurado por la costra de polvo que amasaban los sudores de la
+angustia; de uniforme lujoso y destrozado en la garganta y seno, como
+si lo hubiera hecho pedazos con las uñas para dar desahogo al oprimido
+pecho. Aquella imagen de la desesperación, que tan pronto señalaba la
+boca de los cañones como el cielo, indicando a sus soldados un alto
+ideal al conducirles a la muerte, era el desgraciado general Dupont,
+que había venido a Andalucía seguro de alcanzar el bastón de Mariscal
+de Francia. El paseo triunfal de que al partir de Toledo habló, había
+tenido aquel tropiezo.
+
+Los repetidos disparos de metralla no detenían a los franceses.
+Brillaban los dorados uniformes de los generales puestos al frente, y
+tras ellos la hilera de marinos, todos vestidos de azul y con grandes
+gorras de pelo, avanzaba sin vacilación. De rato en rato, como si una
+manotada gigantesca arrebatase la mitad de la fila, así desaparecían
+hombres y hombres. Pero en cada claro asomaba otro soldado azul, y el
+frente de columna se rehacía al instante, acercándose imponente y
+aterrador. Acelerábase su marcha al hallarse cerca; iban a caer como
+legión de invencibles demonios sobre las piezas para clavarlas y
+degollar sin piedad a los artilleros.
+
+Los que asistían a aquel espectáculo, sin ser actores de él, estaban
+mudos de estupor, con el alma y la vida en suspenso, cual si
+aguardaran el resultado de la porfía para dejar de existir o seguir
+existiendo. No obstante, ¿creerán mis lectores que algo ocupaba mi
+espíritu más de lleno que la última peripecia? Pues sí: yo tenía en mi
+mano la carta cerrada, y la curiosidad por leerla no era curiosidad;
+era una sed moral más terrible que la sed física que poco antes me
+atormentara. Incapaz de resistirla, sintiendo que todo se eclipsaba
+ante la inmensidad del interés despertado en mí por los asuntos de dos
+o tres personas que no habían de decidir la suerte del mundo, tomé la
+carta, la abrí sin reparar en lo vituperable de esta acción, y al
+punto la devoré con los ojos, leyendo lo siguiente:
+
+«Señora Condesa: Vuestra carta me anuncia que nada puedo esperar de
+vos por los honrados medios que os he propuesto. No me sorprende, y si
+en la última que me dirigisteis, dictada sin duda por vuestro propio
+corazón, mostrabais bastante generosidad, en ésta reconozco las ideas
+de vuestra tía la señora Marquesa, que en otro tiempo os dijo que
+antes quería veros muerta que casada con un hombre inferior a vuestra
+clase. Preguntáis que si soy un malvado o un desgraciado, y contesto
+que ya que os alcanza la responsabilidad de lo segundo, a vos también
+os tocará sin duda la triste gloria de lo primero. Esta será la última
+que os escriba el que en algún tiempo no hubiera cambiado por todas
+las delicias del Paraíso el gozo de leer una letra de vuestra mano.
+Quizás por mucho tiempo no oigáis hablar de mí; quizás disfrutéis la
+inefable satisfacción de creer que he muerto; pero en la obscuridad y
+lejos de vos, yo me ocuparé de lo que me pertenece. ¿Quién es el
+culpable, vos o yo? Cuando supe en Madrid que habíais recogido a
+nuestra hija después de largo abandono, os prometí legitimarla por
+subsiguiente matrimonio, como correspondía a personas honradas.
+Primero me contestasteis indecisa, y luego furiosa, rechazando una
+proposición que calificabais de absurda, de irreverente, y llamándome
+jacobino, francmasón, calavera, perdido, tramposo, con otras injurias
+que quisiera oír en tan linda boca. Yo acepto el bofetón de vuestro
+orgullo. Lo que no me explico es la desfachatez con que negáis haber
+recogido a vuestra hija. ¿Y decís que esto no me importa? Ya veréis
+si me importa o no. Yo sé que la habéis recogido; yo sé que está en un
+convento; yo sé que su boda con el conde de Rumblar está concertada;
+yo sé que para realizarla se han tenido en cuenta poderosos intereses
+de ambas familias, que la hacen imprescindible; yo sé que para llevar
+a efecto la legitimación se ha consumado una superchería poco digna de
+personas como...»
+
+Una conmoción inmensa, un estrépito indescriptible me obligaron a
+apartar de la carta mi atención. Los marinos llegaban a la boca de los
+cañones, y un combate terrible, en que parecíamos llevar lo mejor, se
+había trabado. Esto era sin duda sublime; esto sacaba de quicio y
+conmovía el alma en su fundamento; pero ¿no había algo más en el
+mundo? Inés, su madre, su padre, su porvenir, su casamiento, y yo con
+mi desmedido y leal amor; yo, preguntándome si podría subir hasta
+ella, o si era preciso hacerla descender hasta mí... ¡Oh! ésta sí que
+era batalla; ésta sí que era lucha, señores. Su campo estaba dentro de
+mí, y sus fuerzas terribles chocaban dentro del espacio silencioso de
+mi pensamiento. ¿Cómo no atender a ella más que a otra alguna? El
+corazón, tirano indiscutible, agrandando inconmensurablemente las
+proporciones de mi batalla, habíala hecho mayor que aquella de que tal
+vez dependían los destinos del mundo.
+
+Yo vi los marinos próximos ya, muy próximos a nuestros cañones; sentí
+gritos de júbilo y de victoria pronunciados en española lengua, y,
+aunque todo esto me conmovía mucho, la carta no concluida me quemaba
+la mano. Decid que yo era un estúpido egoísta; pero, señores, ¿y la
+carta, y aquel _casamiento imprescindible_, y aquella _superchería_
+misteriosa?... ¿Se ganaba la batalla? Creo que sí, y la faz de Europa
+variaría sin duda. ¿Pero qué me importaba el enojo del Imperio, el
+júbilo de Inglaterra, el estupor de Rusia, los preparativos de la
+coalición, el descrédito del Grande Ejército?
+
+¿Hemos de sobreponer el interés de los conjuntos lanzados a bárbaras
+guerras, al interés del inocente individuo que a solas lucha por el
+bien y por el amor? ¿Hemos de sobreponer el interés de la guerra, que
+destruye, al del amor, que crea y aumenta y embellece lo creado? Reíos
+de mí; pero al mismo tiempo pensad en el modo de probarme que un
+corazón ocupa menos espacio en la totalidad del universo que los
+quinientos diez millones de kilómetros cuadrados de la pelota de
+tierra en que habitamos.
+
+Si es egoísmo, confieso mi egoísmo, y declaro a la faz de mi auditorio
+que en el punto en que se eclipsaba la estrella que por diez años
+había iluminado la Europa, volví a fijar los ojos en la carta para
+continuar leyendo. Si no quieren ustedes enterarse de ello, no se
+enteren; pero es mi deber decir que la carta concluía así:
+
+«...una superchería poco digna de personas como vos. Segura estáis, y
+con razón, de que nada puedo contra vos. En efecto; yo sé que si algo
+intentara, sería vencido. Pobre, sin recursos, sin valimiento, ¿qué
+podría contra la justicia, que sólo defiende a los poderosos? Pero mi
+hija me pertenece, y si hoy no está en mi poder, os aseguro que lo
+estará mañana. Entretanto guardaos vuestro dinero.»
+
+No decía más. Pero cuando acabé de leerla, ¡qué nueva y terrible fase
+tomaba la refriega entre los marinos y nuestros soldados! ¡Santo Dios!
+¿Perderíase la batalla? Destrozados en el primer ataque los franceses,
+lo repetían sacando el último resto de bravura de sus corazones
+resecados por el calor, y volvían a la carga resueltos a dejarse hacer
+trizas en la boca de los cañones, o tomarlos. Nuestros soldados
+sacaban fuerzas de su espíritu, porque en el cuerpo ya no las tenían.
+Hasta los artilleros empezaban a desfallecer, y heridos casi todos los
+primeros de izquierda y derecha, atacaban los segundos, daban fuego
+los terceros, y el servicio de municiones era hecho por paisanos. Los
+franceses, medio resucitados con la valentía de los marinos, pudieron
+habilitar dos piezas, y desde lejos, y tomando por blanco la masa de
+nuestra caballería, disparaban bastantes tiros. Su larga trayectoria,
+pasando por encima de la batería española, hería las primeras filas de
+mi regimiento. Este se encabritó como si fuera un solo caballo;
+chocamos unos con otros, y el espectáculo de dos compañeros muertos
+sin combatir nos llenó de terror. Al mismo tiempo oímos decir que
+escaseaban las municiones de cañón. ¡Terrible palabra! Si nuestros
+cañones llegaban a carecer de pólvora, si en sus almas de bronce se
+extinguía aquella indignación artificial, cuyo resoplido conmueve y
+trastorna el aire, estremece el suelo y arrasa cuanto encuentra por
+delante, bien pronto serían tomados por los valientes marinos, y les
+aguardaba el morir inutilizados por el denigrante clavo, fruslería que
+destruye un gigante, alfiler que mata a Aquiles.
+
+Esta consideración ponía los pelos de punta. ¿Sucumbiría España? ¿No
+le reservaba Dios la gloria de dar el primer golpe en el pedestal del
+tirano de Europa?... No, no es posible asistir indiferente al
+espectáculo de tan sublime esfuerzo, ¡oh patria!; pero te confieso que
+yo rabiaba por conocer al autor de aquella tercera carta que tenía en
+mi mano, y cuando sin desatender a tu admirable heroísmo miré la firma
+y vi el nombre de _Román_, segundo mayordomo de mi inolvidable ama;
+cuando consideré que aquel papel contendría revelaciones importantes,
+me dominó de tal modo la curiosidad, que por un instante desapareciste
+de mi espíritu, ¡oh hermoso rincón de tierra, destinado más de una vez
+a ser equilibrio del mundo! ¡Adiós, España; adiós, Napoleón; adiós,
+guerra; adiós, batalla de Bailén! Como borra la esponja del escolar el
+problema escrito con tiza en la pizarra, para entregarse al juego, así
+se borró todo en mí para no ver más que lo siguiente:
+
+«Sr. D. Luis de Santorcaz: Voy a decirle lo ocurrido. Todo está
+resuelto, y por ahora le dan a usted con la puerta en los hocicos. La
+Sra. Marquesa de Leiva, al recoger a la señorita Inés, pensó en el
+modo de legitimarla. Advierto a usted que desde que la trataron, ambas
+la quieren mucho, y se desviven por decidirla a que salga del
+convento. Cuando la Sra. Condesa recibió la carta de usted, en que le
+proponía la legitimación por subsiguiente matrimonio, mostróla a su
+tía, y ésta, furiosa y fuera de sí, preguntó si quería deshonrarse
+para siempre siendo esposa de semejante perdido. Lloró un poco la
+Condesa, lo cual es indicio de que aún le queda algo de aquel amor; y
+por último, después de muchas reconvenciones, convinieron las dos en
+no admitirle a usted en su familia por ningún caso. Ya sabe usted que,
+según consta en la fundación de este gran mayorazgo, uno de los
+principales de España, no habiendo herederos directos, pasa a los de
+segundo grado en línea recta, por lo cual ahora correspondería al
+primogénito del conde Rumblar. La actual condesa de Rumblar, enterada
+de la aparición de una heredera, anunció a mi ama que entablaría un
+pleito, y vea usted aquí el motivo de que en casa se haya trabajado
+tanto por la legitimación. Por fin, las dos familias acordaron evitar
+la ruina de un pleito, y se han puesto de acuerdo sobre esta base:
+casar a la Srta. Inés con D. Diego de Rumblar, previa legitimación de
+aquélla, por lo que llaman autorización del Rey, con lo cual ambos
+derechos se funden en uno solo, evitando cuestiones. En cuanto al
+punto más difícil, la Sra. Marquesa lo ha resuelto al fin de un modo
+ingenioso y seguro. La niña ha entrado al fin con pie derecho en la
+familia. No pudiendo legitimar la madre, porque a ello se oponen las
+leyes; no pudiendo aceptarse la fórmula del subsiguiente matrimonio,
+ni conviniendo tampoco la adopción, por no dar esto derecho a la
+herencia del mayorazgo, se acordó lo que voy a decir a usted, y que
+sin duda le llenará de admiración. Este sesgo del asunto tiene para la
+familia la ventaja de que mi Sra. la Condesa no pasará ningún
+bochorno. La Srta. Inés ha sido reconocida por aquel...»
+
+Un violento golpe arrebató el papel de mis manos. Encabritóse mi
+caballo, y al avanzar siguiendo el escuadrón, sentí la estrepitosa
+risa de un soldado que decía: «Aquí no se viene a leer cartas.»
+Corrimos fuera de la carretera, y todos mis compañeros proferían
+exclamaciones de frenética alegría. Vi los cañones inmóviles y delante
+una espesa cortina de humo, que al disiparse permitía distinguir los
+restos del batallón de marinos. En el frente francés flotaba una
+bandera blanca avanzando hacia nuestro frente. La batalla había
+concluído.
+
+Nuestros soldados se abrazaban con júbilo. Confundíanse los diversos
+regimientos y los paisanos advenedizos con la tropa. La gente del
+vecino pueblo de Bailén acudía con cántaros y botijos de agua.
+Agrupábanse hombres y mujeres junto a los heridos para recogerlos. Los
+caballos recorrían orgullosos la carretera, y los generales,
+confundidos con la gente de tropa, demostraban su alegría con tanta
+llaneza como ésta. Los gritos de «¡Viva España!, ¡Viva Fernando VII!»
+parecían sublime concierto que llenaba el espacio, como antes el ruido
+del cañón; y el mundo todo se estremecía con el júbilo de nuestra
+victoria y con el desastre de la Francia, primera vacilación del
+orgulloso Imperio. En tanto, yo recorría el campamento, miraba al
+suelo, miraba las manos de todos, las cureñas de los cañones, los
+charcos de sangre, los mil rincones del suelo, junto al cuerpo de un
+herido, y bajo la cabeza del caballo moribundo. Marijuán se llegó a mí
+con los brazos abiertos y gritó:
+
+--Los vencimos, Gabriel. ¡Viva España y los españoles, y la Virgen del
+Pilar, a quien se debe todo! Pero ¿qué buscas, que así miras al suelo?
+
+--Busco un papel que se me ha perdido.
+
+
+
+
+XXIX
+
+
+--Déjate de papeles--me dijo Marijuán--. ¡Demonios de marinos! ¿Viste
+cómo atacaban?
+
+--La hacen hija legitima por autorización real.
+
+--¿Qué estás diciendo? Ya no queda duda que hemos vencido a Napoleón,
+y como éste ha vencido a todo el mundo, resulta que nosotros hemos
+vencido al mundo entero. ¿Pero, chico, no te vuelves loco? Mira cómo
+alzan los brazos, gritando, aquellos generales que vienen por el
+llano. ¡Benditas penas, benditos golpes, bendito calor y bendita sed,
+puesto que al fin hemos salido vencedores! ¡Viva España!
+
+--De esa manera--le dije yo, pensando en mis guerras--entra a
+disfrutar el mayorazgo, casándose con D. Diego, para evitar un litigio
+que arruinaría a las dos familias.
+
+--¿Qué hablas ahí muchacho?--exclamó con sorpresa--. Ya sabes que los
+franceses se van a entregar todos. ¡Qué vergüenza! ¡Que vuelva
+Napoleón a meterse con los españoles! Chico, nos vamos a comer el
+mundo, y digo que la Junta de Sevilla es una remilgada si no nos manda
+conquistar a París. ¡Viva España!
+
+--Y nuestro amo, ¿dónde está?--pregunté intranquilo--. ¿Qué ha sido
+del señorito de Rumblar?
+
+--¡Creo que ha muerto!--me contestó lacónicamente Marijuán, picando
+espuelas y alejándose de mí.
+
+Tan estupenda noticia dió nueva dirección a mis alborotados
+pensamientos. El aspecto de la refriega interior, que me sacudía el
+alma, cambió de improviso y por completo. Todo vino abajo, todo se
+puso de otro color, y el mundo fué distinto a mis ojos. Ignoro si en
+aquel momento sentí la muerte de mi amo, o si, por el contrario,
+desbordado el corruptor egoísmo en mi alma, acepté con regocijo la
+desaparición de quien, interponiéndose entre mi ideal y yo, alteraba a
+mis ojos el equilibrio del universo, más que Napoleón el de Europa...
+En medio del delirio de aquella gran victoria, una de las más
+trascendentales que han ocurrido en el mundo, yo permanecía mudo y mi
+caballo me transportaba de un lado para otro, según su albedrío. En mi
+derredor la efervescencia de aquella patriótica alegría, de aquel
+entusiasmo febril, causaba estrepitoso oleaje. Allí la persona humana
+había desaparecido, fundiéndose en el hermoso conjunto de la sociedad
+o la nación, que era sin duda la que conmovía a la tierra con sus
+gritos de gozo. El único que se conservaba aislado y podía llamarse
+hombre era el egoísta Gabriel, grano de arena no conglomerado con la
+montaña, y que rodaba solo, haciendo por su propia cuenta las
+revoluciones establecidas para la armonía del mundo.
+
+«Es preciso averiguar si realmente ha muerto Rumblar... ¿Entrará al
+fin Inés en la familia de su madre? ¿La perderé para siempre? ¿Debo
+reírme de mi necia y ridícula aspiración? ¿Un hombre como yo puede
+subir a tanta altura? ¿La misteriosa obscuridad de los tiempos
+venideros ocultará alguna cosa que destruya este nivel espantoso?
+¿Puedo esperar o resignarme desde ahora, bendiciendo la mano de la
+Providencia que me arroja en el polvo de donde nunca debí intentar
+salir?»
+
+Estas preguntas me hacía, cuando un acontecimiento no previsto vino a
+alterar repentinamente la situación de las cosas fuera de mí. Corría
+el ejército a ocupar sus posiciones; la corneta y el tambor convocaban
+a todos los soldados, y gran número de gentes del pueblo, hombres y
+mujeres, corrían hacia las calles de Bailén. Nuestros destacamentos
+habían divisado las columnas avanzadas del general Vedel, que venía de
+Guarromán en auxilio de Dupont, y, a poca distancia ya, un cañonazo
+nos anunció la presencia de un nuevo enemigo. ¡Ay! ¡Si Vedel hubiese
+llegado un momento antes, poniéndonos entre dos fuegos! Pero Dios,
+protector en aquel día de la España oprimida y saqueada, permitió que
+Vedel llegase cuando estaba convenida ya la tregua y se había
+principiado a negociar la capitulación.
+
+Al instante mandó Reding un oficio al General francés dándole cuenta
+de lo ocurrido, y los enemigos se detuvieron más allá de una ermita
+que llaman de San Cristóbal, situada a mano izquierda del camino real,
+yendo de Bailén a Guarromán. Al poco rato vimos un oficial francés que
+llegó al pueblo con un oficio para Reding y otro para Dupont, y como
+en el Cuartel General de éste se estaban ya negociando las bases de la
+capitulación, nos consideramos seguros de no ser atacados por la parte
+alta del camino, a causa de que la acordada suspensión de armas debía
+afectar a todas las fuerzas que componían el ejército imperial de
+Andalucía.
+
+A pesar de esta confianza, varios regimientos, entre ellos el de
+Irlanda y el famosísimo de Órdenes militares, que tanto se había
+distinguido en la batalla, ocuparon el camino frente a las tropas de
+Vedel, las cuales iban llegando por momentos y tomando posiciones. Mi
+regimiento fué colocado en la entrada oriental del pueblo. Sería poco
+más de la una cuando los franceses de Vedel, sin aguardar a que les
+contestara Dupont, rompieron el fuego contra Irlanda, sorprendiéndoles
+con fuerzas considerables. Gran efervescencia y algazara y tumulto en
+nuestras filas. Todos querían ir, no a combatir con los franceses,
+sino a pasarlos a cuchillo, por violar las leyes de la guerra. Pero
+nosotros teníamos, para sojuzgar a los traidores, rehenes preciosos,
+cuales eran los restos del ejército de Dupont, que estaban en nuestro
+poder, como una víctima maniatada y con la cabeza sobre el tajo.
+Durante la confusión que siguió al ataque, algunas tropas acudieron a
+cercar el campo francés vencido, y otras corrieron en auxilio de los
+regimientos de Irlanda y Órdenes, puestos en gran compromiso.
+
+A pesar de la inferioridad de número y de posición de nuestras tropas,
+todo anunciaba que se iba a trabar un combate tan encarnizado como el
+primero, y los valerosos paisanos, lo mismo que los soldados de línea,
+ardían en generoso anhelo de morir, si era preciso, por rematar con
+una épica tarde la mañana gloriosa.
+
+Pero la Providencia, como he dicho, estaba de nuestra parte. Casi
+juntamente con los primeros tiros de la embestida de Vedel, sonaron
+cañonazos lejanos, que al principio no supimos a qué dirección
+referir.
+
+--¿Qué es eso? ¿Hacen fuego por el Herrumblar, o es de la gente de
+Menjíbar?--preguntaban allí.
+
+--Es la división de D. Manuel de la Peña, que viene por la Casa del
+Rey--contestó uno que a todo escape venía del primer campo de batalla.
+
+La tercera división, enviada al amanecer desde Andújar por Castaños
+en seguimiento de Dupont, había llegado, y al enemigo se anunciaba con
+disparos de pólvora seca. Aterrado con este nuevo refuerzo, que
+aniquilaría los restos del ejército si Vedel al armisticio no se
+sometía, Dupont dió enérgicas órdenes para que cesara el fuego de la
+división recién venida de Guarromán, y el fuego cesó. Con esto, los
+nueve mil hombres de Vedel se sometieron de antemano al pacto que
+ajustaba su General en Jefe.
+
+Seguimos, sin embargo, sobre las armas, y las entradas de la villa
+continuaron custodiadas por numerosas fuerzas, que se relevaban para
+proporcionarnos algún descanso. Cuando me tocó dejar la guardia,
+dirigíme a una de las muchas casas del pueblo en que curaban heridos,
+para que me pusieran algo en la mano izquierda, donde había recibido
+una contusión que, aunque ligera, me escocía bastante. Regresaba luego
+a pie en busca de mi puesto, cuando sintiendo una mano en mi hombro,
+miré y tuve el gusto de encontrarme cara a cara con D. Paco, el
+maestro y ayo de don Diego.
+
+--¿Qué ha sido del niño? ¿Dónde está? No ha venido por casa--me dijo
+con tono angustiado y poniéndose pálido.
+
+--Sr. D. Paco--le contesté--, francamente, no sé dónde está el Sr.
+Conde, aunque me parece que debe de estar vivo.
+
+--¡Qué miedo, qué pavor! ¡La santa Virgen de Araceli, la de
+Fuensanta, la del Pilar y la del Tremedal todas juntas nos favorezcan!
+Las piernas me tiemblan, Gabriel, y si mi señor y discípulo no parece,
+yo no me atrevo a decírselo a la señora.
+
+--Ya parecerá; yo le vi poco antes de concluir la batalla. Andará por
+cualquier lado.
+
+--Es raro que estando sano y salvo no viniese a casa o mandara un
+recado. ¿En dónde hay caballería?
+
+--En San Cristóbal, en donde estaba la batería, en la noria; en los
+altos de la derecha, en los del Guadiel, hacia el Herrumblar, en
+muchas partes. Ya andará el Sr. D. Diego por ahí.
+
+--Dios lo quiera. Voy, corro a buscarle. Dime tú..., ya no harán
+fuego, ¿eh? ¿Habrá peligro en andar por aquí? Si quisieras
+acompañarme... ¡Diantre con el niño, y si supiera él qué buenas
+noticias le traigo, cómo se apresuraría a venir a mi encuentro!
+
+--¿Qué noticias, Sr. D. Francisco? ¿Se pueden saber?--pregunté,
+disponiéndome a acompañar al ayo por el campo de batalla.
+
+--¡Noticias estupendas y que le harán saltar de gozo! Esta mañana
+recibió la señora un propio de la marquesa de Leiva, anunciando que Su
+Excelencia, con la Condesa, con la señorita Inés y el Sr. Marqués,
+salen de Córdoba para Madrid, adonde les llama un negocio de mucho
+interés para las dos familias.
+
+--El camino no está para viajes, señor D. Paco.
+
+--Vienen por Menjíbar, y anuncian que de esta noche a mañana llegarán
+a casa, donde piensan detenerse algunos días, no sólo para tomar
+descanso, sino para que ambas familias se conozcan y traten, pues son
+ramas que van a injertarse, formando un solo árbol frondoso que eche
+profundas raíces en el suelo de la nación, y dé sombra a numerosa,
+ilustre prole.
+
+--Sí; ya sé que el señorito se casa...
+
+--¡Ay! ¡Dónde estará ese Juan Enreda de D. Diego!... Sí, se casa. He
+visto el retrato de la Srta. Inés, que es un portento de hermosura.
+Pues sí; la niña no quería salir del convento, aunque se lo predicaran
+frailes teatinos; pero yo no sé: algo pasó allá a principios del mes,
+o sin duda la joven, al ver el retrato de don Diego, sintió la flecha
+del dios ceguezuelo en su corazón. Lo cierto es que ha pedido salir
+del convento con gran regocijo de sus parientes, y ahora marchan todos
+a Madrid para las diligencias de la legitimación, porque ya sabes tú
+que...
+
+--Sí: yo había entendido que esa joven era hija de la Sra. Condesa.
+
+--¡Calla, deslenguado procaz! ¿Qué has dicho? La Sra. Condesa, prima
+de mi señora, ¿había de tener semejantes tapujos? No hay tal cosa,
+chiquillo desvergonzado. La señorita Inés es hija de una dama
+extranjera que ya no existe y que floreció hace quince años en la
+Corte, dando que hablar por sus amores con un célebre caballero de
+esta ilustre familia. ¿Sabes quién es el padre de D.ª Inés? Pues no es
+otro que ese espejo de los diplomáticos, ese discretísimo hermano de
+la Sra. Marquesa de Leiva, el cual ha reconocido a la señorita por
+hija suya, y ahora se apresura a legitimarla por autorización real
+para que entre en posesión del mayorazgo cuando Dios se sirva llamar a
+su seno a la Sra. Marquesa de Leiva.
+
+--¡Qué bien lo han compuesto todo!--exclamé, sin poder contener mi
+asombro.
+
+--¿Cómo compuesto? Mi señora me ha participado esta mañana lo que
+acabo de decir. ¡Ah! Ese sin par diplomático, que tanta fama tiene en
+todas las Cortes de Europa, ha dado una prueba de caballerosidad
+poniendo su nombre a ese fruto de sus fogosidades juveniles,
+abandonado hasta hoy, y que en lo sucesivo descollará cual arbusto
+lozano en el pensil de la sociedad española... ¡Pero ese D. Diego!...
+¿En dónde está D. Diego? Hablemos al General en Jefe..., preguntemos a
+esos soldados... Digan ustedes, héroes de este día, que se anotará en
+los fastos de la Historia con piedra blanca, _albo notanda lapillo_;
+oigan ustedes: ¿han visto por casualidad a D. Diego?
+
+Y así iba preguntando a todos, sin que nadie le diese razón.
+
+
+
+
+XXX
+
+
+Vino la noche. Los franceses, muertos de fatiga y de hambre en su
+campamento, aguardaban con anhelo a que la capitulación estuviese
+firmada. Los que menos paciencia tenían eran los suizos afiliados en
+el ejército imperial, y así que obscureció, empezaron a pasarse a
+nuestro campo. Un historiador francés, queriendo atenuar el desastre
+de los suyos, ha escrito que la defección ocurrió durante la batalla:
+pero esto es falso. Lo peor es que otro historiador, no francés, sino
+español, lo ha repetido con lamentable ligereza, faltando así a su
+patria y a la verdad, que es superior a todo.
+
+La capitulación iba despaciosamente, porque los parlamentarios se
+habían juntado en Andújar, residencia del General en Jefe, y en Bailén
+no teníamos noticia de lo que allí pasaba. Temiendo que los enemigos
+intentaran escaparse, nuestros generales tomaron acertadas
+precauciones, y la artillería ocupó, mecha encendida, los puestos
+convenientes. Al mismo tiempo millares de paisanos, discurriendo por
+cerros y alturas, hostigaban de tal modo a los franceses, que no les
+era posible moverse. Esta vigilancia permitía descansar a una parte
+del ejército; y especialmente los heridos, aunque sólo lo fueran muy
+levemente, como yo, teníamos libertad para estar en el pueblo, donde
+nos ocupábamos en reunir víveres y llevarlos a los del campamento, así
+como en acomodar a los heridos graves en las principales casas.
+
+Salía yo de Bailén con un cesto de víveres para unos jefes de
+artillería, cuando tropecé con Santorcaz, que volvía seguido de
+algunos voluntarios de Utrera y licenciados de Málaga.
+
+--¡Oh, Sr. de Santorcaz!--exclamé con la mayor sorpresa--. ¿Está usted
+vivo? Yo le hacía en el otro barrio.
+
+--No, muchacho, vivo estoy--me respondió--. Dios quiere que todavía el
+que está dentro de esta camisa dé mucho que hacer en el mundo.
+
+--¿Pero tampoco está usted herido?
+
+--Aquí tengo un par de rasguños; pero esto no es nada para un hombre
+como yo. Ya sabes que me han hecho sargento. No vine aquí para ganar
+charreteras; pero puesto que me las dan, las tomo.
+
+--Grandes hazañas habrá hecho el señor D. Luis.
+
+--Poca cosa. Caí del caballo, y a pie defendíme rabiosamente contra
+tres o cuatro franceses. Reventé a uno, descalabré a otro, y me volví
+a nuestro campo con un águila que entregué al marqués de Coupigny. Al
+recoger de mis manos la bandera, el General, después de preguntarme si
+era licenciado de presidio, me dijo: «Es usted sargento.» ¿Ves? Me han
+puesto al frente de este pelotón de buenos muchachos; ¿quieres venirte
+con nosotros?
+
+Diciendo esto, señaló a los esclarecidos varones que le seguían, los
+cuales, o yo me engaño mucho, o eran la flor y nata de Ibros, Sierra
+de Cazorla y Despeñaperros, todos gente de ligerísimas piernas y
+manos. Dile las gracias por el ofrecimiento, y seguí mi camino.
+
+--¡Ah! ¿Qué sabe usted de D. Diego?--le pregunté, volviendo atrás.
+
+--Pues qué--dijo, retrocediendo--, ¿no se sabe dónde está D. Diego?
+¿Ha muerto? ¿Se ha extraviado? Es preciso averiguarlo. Y di, ¿tú has
+visto por casualidad mi caballo? ¿Sabes si alguien lo recogió?
+
+--No sé nada de tal caballo--repliqué, alejándome.
+
+Avanzada la noche regresé a Bailén, donde me causó sorpresa ver una
+triste procesión compuesta de tres mujeres vestidas de negro, a las
+cuales seguían hasta media docena de hombres, llevando por delante dos
+criados con sendos farolillos para alumbrar el camino. Acerquéme y
+reconocí a D.ª María, con sus dos hijas, las tres cubiertas con negros
+mantones, muy afligidas y llorosas. Digo mal, porque si las dos
+muchachas se deshacían en lágrimas, la Sra. Condesa conservaba seco el
+rostro, aunque visiblemente alterado, la mirada fija y valerosa y el
+andar muy firme. Al instante me presenté a ella, saludándola con el
+mayor respeto y ofreciéndole mi ayuda si, como parecía, iban en busca
+de D. Diego.
+
+--¿Conque no parece el niño? ¿Cuándo le perdiste de vista durante la
+batalla?--me preguntó.
+
+--Señora, desde la gran carga que dimos sobre el ala izquierda de los
+franceses dejé de ver a D. Diego.
+
+--Yo creí que estuviera entre los heridos; pero no está. ¿Todos los
+muertos han sido recogidos del campo de batalla?
+
+--Sí, señora; sólo quedan los desconocidos, los paisanos que no
+estaban afiliados a ningún regimiento.
+
+--Vamos a verlo--dijo con un aplomo, con una firmeza que me
+asombraron, pues no suponía tanto valor en alma de mujer.
+
+--Yo acompañaré a usía con mucho gusto.
+
+--¿Y qué tal se ha portado mi hijo?--me preguntó cuando marchábamos
+juntos.
+
+--Señora, se ha portado como un héroe; se ha portado como quien es.
+
+--¿Los jefes advirtieron su valor, elogiaron su bizarría, recordando
+el linaje de mi hijo?
+
+--Sí, señora; los jefes estaban con la boca abierta presenciando las
+hazañas de don Diego--repuse, por halagar el amor propio de la noble
+señora, cuyo dolor se atenuaría sabiendo que su vástago había honrado
+el nombre de Rumblar.
+
+--¿Y amabais vosotros a mi hijo?
+
+--¡Oh!, sí, señora. ¡D. Diego es tan bueno...! Y nos trata como si
+fuéramos todos iguales.
+
+--¡Como si fuerais iguales!--exclamó doña María con ligeras muestras
+de enfado.
+
+--No..., vamos al decir...--indiqué corrigiendo mi _lapsus_--. D.
+Diego es un caballero, y nosotros unos badulaques..., quiero decir que
+nos trataba sin tiranía... ¡Pobre D. Diego! Pero hemos de
+encontrarle, señora; D. Diego está sano y salvo. Me lo dice el
+corazón.
+
+--Tú eres un buen muchacho. Ayúdanos a buscar a mi hijo y te
+recompensaré. Si parece, yo te prometo que serás su paje cuando se
+case.
+
+--¡Ah, gracias, señora!, muchas gracias--contesté con viveza.
+
+--Eres modesto. ¿Crees que no mereces este honor? Aunque no lo
+merezcas, yo te lo concedo.
+
+Llegamos a un punto en que se distinguía un cuerpo tendido boca abajo
+sobre el suelo. Nos estremecimos todos, y Asunción y Presentación se
+abrazaron llorando a gritos. La curiosidad luchó un instante en
+nosotros con el temor, pues deseábamos acercarnos al cadáver por ver
+si era D. Diego, y temíamos llegar a él por si acaso era. Doña María
+fué la primera que dió un paso, y la seguimos todos. Aquel cadáver
+solitario de un hombre muerto por la patria no había encontrado
+todavía ni un pariente, ni un amigo, ni un camarada que se cuidase de
+él. No era D. Diego.
+
+La Condesa, después de examinarlo, alzó los ojos al cielo, cruzó las
+manos y rezó en voz alta el _Padrenuestro_, a cuya oración contestamos
+todos muy devotamente con _El pan nuestro..._
+
+Seguimos andando, y en otro sitio encontramos algunos cadáveres, que
+D.ª María, con heroísmo sobrenatural, examinaba cara a cara hasta
+convencerse de que su hijo no estaba allí. Si nos acontecía llegar en
+el momento de abrir a alguno la sepultura, todos echábamos un puñado
+de tierra en la fosa del patriota, que bien pronto desaparecía en la
+vasta superficie del campo, no quedando huella ni marca alguna en el
+suelo, como no queda noticia del heroísmo individual en la Historia.
+
+Nuestras pesquisas por todo el campamento no dieron resultado alguno.
+Las dos hermanitas no podían tenerse en pie, ni cesaban de rezar en
+castellano y en latín, recitando con fervorosa declamación cuantas
+oraciones sabían. Tales eran la confusión y anonadamiento de D. Paco,
+que más de una vez se cayó al suelo. Sólo D.ª María conservaba una
+entereza heroica y casi bárbara, que hacía creer en la superioridad
+del temple moral de algunos linajes sobre el plebeyo vulgo. No en vano
+tenía aquella señora por su línea materna la sangre de Guzmán el
+Bueno.
+
+Era muy tarde cuando volvimos a la casa. Mientras reinaba en ella la
+desolación, ni una lágrima brotó de los ojos de D.ª María.
+
+--Si Dios ha querido disponer de la vida de mi hijo--declaró,
+sentándose en el clásico sillón de cuero--, concédame al menos el
+consuelo de saber que ha muerto con honor.
+
+--Don Diego ha de parecer, señora--dije yo, conmovido--. Si hubiera
+muerto, ¿no habríamos encontrado su cuerpo?
+
+Esta razón devolvió a D. Paco su perdida fuerza dialéctica, y habló
+así:
+
+--¿Pero no hubo también un pequeño combate allá donde estaba Vedel?
+¡Quién sabe si cogerían prisionero al niño!
+
+--Los prisioneros fueron devueltos esta tarde por orden de
+Dupont--afirmó D.ª María.
+
+--¿Y si el niño estaba herido y le metieron en el hospital francés?...
+
+--Yo he de averiguarlo, señora--exclamé--. Mañana mismo pediremos un
+salvoconducto para ir al campo enemigo. Me parece que allí le
+encontraremos.
+
+--Ya sabes que te he prometido una gran recompensa. Si haces lo que
+dices y encuentras a mi hijo y le traes--me dijo la de Rumblar--la
+recompensa será aún mayor. Dios dispone de todo, y las glorias de la
+tierra son a veces trocadas en miseria, en tristeza, en nada, por su
+mano poderosa. Si mi hijo no parece, ¿qué soy, qué me queda, qué resta
+a mi casa y a mi nombre? Dios habrá decidido que todo perezca, y que
+las grandezas de ayer sean hoy ruinas, donde nos ocultemos para
+llorar. ¿La victoria se había de alcanzar sin desgracias? Napoleón es
+vencido en España, y ante la salvación de nuestro país, ¿qué significa
+una vida, por noble que sea? ¿Qué una familia, por grande que sea su
+lustre?
+
+El enérgico tesón de aquella mujer de acero me llenó de asombro.
+Después continuó así:
+
+--Yo creí que éste sería un día de júbilo en mi casa. Después de la
+victoria alcanzada, hubiéramos sido muy felices teniendo aquí a mi
+hijo, y recibiendo a la prometida esposa que con mis primas debe de
+llegar aquí esta noche... ¿No ha llegado? Cuide usted, D. Paco, de
+que nada les falte. ¿Está todo preparado, las camas, la cena, las
+habitaciones? Niñas, ¿qué hacéis ahí mano sobre mano?
+
+Asunción y Presentación lloraron con más fuerza al oírse nombrar por
+su madre. Parecióme que ésta también comenzaba a sentir vacilante su
+varonil espíritu, y que apagándose la llama de sus ojos, se desmayaban
+sus enérgicos brazos, cayendo con desaliento sobre los del sillón.
+Pero sin duda no quería perder su dignidad de gran señora delante de
+nosotros, y mandándonos salir a todos, a sus hijas, a D. Paco, a los
+criados y a mí, se quedó sola.
+
+Un rato después sentí ruido de coches y mulas en la calle; luego una
+gran algazara en el patio, y al oír esto dióme un gran vuelco el
+corazón. Escondido tras uno de los pilares vi descender de los coches
+y subir pausadamente a las personas que eran esperadas, y al mirar al
+diplomático, que cargaba en sus brazos a una mujer para bajarla del
+carruaje, reconocí a la monjita de Córdoba.
+
+Temía yo ser visto de Amaranta; pero como ésta y su tía habíanse
+adelantado y estaban ya arriba, me aventuré a seguir al diplomático,
+que subió detrás de todos con Inés, sosteniéndola por la cintura.
+Delante iban los criados con hachas, detrás yo solo. Inés se envolvía
+con un gran manto, chal o cabriolé que tenía larguísimos flecos en sus
+orillas. Subíamos lentamente, ellos delante, yo detrás, y aquellos
+menudos hilos de seda, pendientes de la espalda y de la cintura de
+Inés, flotaban delante de mis ojos. Como quien llega a la puerta del
+Cielo y tira del cordón de la campanilla para que le abran, así cogí
+yo entre mis dedos uno de aquellos cordoncitos rojos y tiré
+suavemente. Inés volvió la cabeza y me vió.
+
+
+
+
+XXXI
+
+
+Una vez arriba, el ayo informó a los viajeros de lo que ocurría, y
+pasando adentro las tres señoras, el diplomático se quedó con don Paco
+en el comedor.
+
+--Aquí estamos consternados, Sr. D. Felipe--dijo el ayo--. Y si mi amo
+no parece, el mundo habrá perdido en el fragor de horripilante batalla
+a un joven que prometía ser gran filósofo y que ya era insigne
+calígrafo.
+
+--¡Demonio de contrariedad!--dijo el diplomático, sacando su caja de
+tabaco y ofreciendo un polvo al ayo, después de tomarlo él--. Lo
+siento... A nuestra edad nos gusta tener quien nos suceda y herede
+nuestras glorias para desparramar su luz por los venideros siglos. Vea
+usted la razón por qué me apresuré a reconocer a mi querida hija...
+¡Ah!, Sr. D. Francisco, yo he tenido una juventud muy borrascosa, como
+todo el mundo sabe, y hartas noticias tendrá usted de mis aventuras,
+pues no había en las Cortes de Europa dama alguna, casada ni soltera,
+que no se me rindiese. Después de todo, es una desgracia haber nacido
+con tal fuerza de atracción en la persona, señor D. Francisco; tanto,
+que todavía..., pero dejemos esto. Ahora no me ocupo más que del
+bienestar de mi idolatrada niña. Y a fe que si es cierto que no existe
+D. Diego, no por eso se quedará soltera, pues cartas tengo aquí del
+príncipe de Lichenstein, del archiduque Carlos Eugenio, del conde de
+Schöenbrunn y de otros esclarecidos jóvenes de sangre real
+pidiéndomela en matrimonio. Como tengo tantos amigos en las Cortes de
+Europa, y en España mismo, pues... ya he sabido que las principales
+familias acogidas en Bayona o residentes en Madrid, se disputan la
+mano de mi hija. ¿La ha visto usted, Sr. D. Francisco? ¿Ha observado
+usted en su cara los rasgos que indican la noble sangre mía y la de
+aquella hermosísima cuanto desgraciada señora extranjera...? ¡Oh!, me
+enternezco, Sr. D. Francisco... Pero hablemos de otra cosa: cuénteme
+usted cómo ha sido esa batalla. ¿Conque hemos ganado? ¿Y hay
+capitulación? De modo que he llegado a tiempo. ¡Oh!, Sr. D. Francisco,
+temo que hagan un desatino, si no les asisto con mis luces, porque los
+militares son tan legos en esto de tratados... Yo traigo un
+proyectillo, mediante el cual la Rusia ocupará Despeñaperros, España
+pasará a guarnecer las orillas del Don y de la Moscowa, y Prusia...
+
+Cuando me marché, el diplomático continuaba calentando los cascos al
+buen preceptor, que le ofreció algunos manjares y vino de Montilla
+para reparar sus fuerzas. Al salir de la casa, vi en la puerta de la
+calle a varios hombres, no de muy buena facha por cierto, uno de los
+cuales llegóse a mí, y tomándome por el brazo, me dijo:
+
+--¿Conoces tú a esa gente que acaba de llegar?
+
+--No, Sr. de Santorcaz--repuse--. No sé qué gente es ésa ni me importa
+saberlo.
+
+Apartámonos todos de la casa, y por el camino me dijo otra vez D. Luis
+que tendría mucho gusto en verme en las filas de su compañía.
+
+Al día siguiente, que era el 20, nos ocupamos Marijuán y yo en buscar
+otra vez a nuestro amo. Uniósenos D. Paco, y el General español
+escribió un oficio a Dupont, rogándole que nos permitiera hacer
+indagaciones en el campamento francés, para ver si se encontraba allí
+a D. Diego, herido o muerto. Visitamos el hospital enemigo, y entre
+los heridos no había ningún español, lo cual nos desconsoló
+sobremanera. Yo no era el que menos se acongojaba con esta
+contrariedad, aunque sabía el casamiento de Inés. ¿Qué significaba
+aquel generoso sentimiento mío? ¿Era pura bondad, era puro interés por
+la vida del semejante, aunque fuese enemigo, o era un sentimiento
+mixto de benevolencia y orgullo, en virtud del cual yo, convencido de
+que Inés no amaba sino a mí, quería proporcionarme el gozo de ver a D.
+Diego despreciado por ella? Francamente, yo no lo sabía, ni lo sé aún.
+
+Cuando recorrimos el campo francés, pudimos observar la terrible
+situación de nuestros enemigos. Los carros de heridos ocupaban una
+extensión inmensa, y para sepultar sus tres mil muertos, habían
+abierto profundas zanjas, donde los iban arrojando en montón,
+cubriéndoles luego con la mortaja común de la tierra. Algunos heridos
+de distinción estaban en las Ventas del Rey; pero la mayor parte, como
+he dicho, tenían su hospital a lo largo del camino, y allí los
+cirujanos no daban paz a la mano para vendar y amputar, salvando de la
+muerte a los que podían. Los soldados sanos sufrían los horrores del
+hambre, alimentándose muy mal con caldos de cebada y un pan de avena,
+que parecía tierra amasada.
+
+Todos anhelaban que se firmase de una vez la capitulación para salir
+de tan lastimoso estado; pero la capitulación iba despacio, porque
+los generales españoles querían sacar el mejor partido posible de su
+triunfo. Según oí decir aquel día, cuando regresamos a Bailén, ya
+estaba acordado que se concediese a los franceses el paso de la sierra
+para regresar a Madrid, cuando se interceptó un oficio en que el
+Lugarteniente general del reino mandaba a Dupont replegarse a la
+Mancha. Comprendieron entonces los españoles que conceder a los
+franceses lo mismo que querían, era muy desairado para nuestras armas.
+Pero aún el día 21 los contratantes del lado francés, generales
+Chabert y Marescot, y los del lado español, Castaños y conde de Tilly,
+no habían llegado a ponerse de acuerdo sobre las particularidades de
+la rendición.
+
+También alcanzamos a ver a lo largo del camino la interminable fila de
+carros donde los imperiales llevaban todo lo cogido en Córdoba.
+¡Funestas riquezas! Dicen algunos historiadores que si los franceses
+no hubieran llevado botín tan valioso, habrían podido salvarse
+retirándose por la sierra; pero que el afán de no dejar atrás aquellos
+quinientos carros llenos de riquezas les puso en el aprieto de
+rendirse, con la esperanza de salvar el convoy. Yo no creo hubieran
+podido escapar con carros ni sin ellos, porque allí estábamos nosotros
+para impedírselo; pero sea lo que quiera, lo cierto es que Napoleón
+dijo algún tiempo después a Savary en Tolosa, hablando de aquel
+desastre tan funesto al Imperio: «Más hubiera querido saber su muerte
+que su deshonra. No me explico tan indigna cobardía sino por el temor
+de comprometer lo que había robado[3]».
+
+No nos atrevimos a volver a la casa con la mala noticia de que el niño
+no parecía, y seguimos visitando todos los contornos, para preguntar a
+la gente del campo. Don Paco estaba tan fatigado, que no pudiendo dar
+un paso más, se arrojó al suelo; pero al fin pudimos reanimarle, y
+firmes en nuestra santa empresa, nos dirigimos al campamento de Vedel,
+con otro oficio del general Reding. Mas vino la noche, y los
+centinelas no nos dejaron pasar, viéndonos por esto obligados a
+diferir nuestra expedición para el día siguiente muy temprano. Ni
+Marijuán, ni D. Paco, ni yo teníamos esperanza alguna, y
+considerábamos al mayorazgo perdido para siempre.
+
+Desde que amaneció corrían voces de que la capitulación estaba
+firmada, y más nos lo hacia creer la circunstancia de que varios
+oficiales pasaron frecuentemente de un campo a otro, trayendo y
+llevando despachos.
+
+No distábamos mucho de la ermita de San Cristóbal, cuando advertimos
+gran movimiento en el ejército de Vedel. Apretando el paso hasta que
+les tuvimos muy cerca, observamos que camino abajo venía hacia
+nosotros un joven saltando y jugando, con aquella volubilidad y
+ligereza propia de los chicos al salir de la escuela. A ratos corría
+velozmente; luego se detenía, y acercándose a los matorrales sacaba su
+sable y la emprendía a cintarazos con un chaparro o una pita; luego
+parecía bailar, moviendo brazos y piernas al compás de su propio
+canto, y también echaba al aire su sombrero portugués para recogerlo
+en la punta del sable.
+
+--¡Qué veo!--exclamó D. Paco con súbita exaltación--. ¿No es aquel
+mozalbete el propio D. Diego; no es mi niño querido, la joya de la
+casa, la antorcha de los Rumblares?... ¡Eh... D. Dieguito, aquí
+estamos..., venid acá!
+
+En efecto; cuando estuvimos cerca, no nos quedó duda de que el mozuelo
+bailarín era D. Diego en persona. Nos vió, y al punto vino corriendo
+para abrazarnos a todos con mucha alegría.
+
+--Venid acá, venid a mis brazos, esperanza del mundo--exclamó D. Paco,
+loco de contento--. ¡Si supiera usted cómo está mamá!... ¡Buen susto
+nos ha dado el picaroncillo!... ¿Pero qué ha sido eso, niño? ¿Estaba
+usía prisionero?
+
+--Me cogieron prisionero junto a la ermita--dijo D. Diego--. ¿Pero
+estás vivo, Gabriel? ¿Y tú también, Marijuán? Yo creí que os habían
+matado en aquella furiosa carga. ¿Y Santorcaz?... Pero os contaré lo
+que me pasó. Después de la carga, y cuando entró la caballería de
+España, quedé a retaguardia del regimiento; se me murió el caballo, y
+corrí a las filas del regimiento de Irlanda. Cuando vinimos aquí, nos
+cogieron prisioneros los franceses, y yo les dije tantas picardías que
+quisieron fusilarme.
+
+--¡Qué horror!--exclamó D. Paco--. Pero veo que es usted un héroe,
+¡oh mi niño querido! Creo que la mamá piensa dirigir una exposición a
+la Junta para que le den a usted la faja de capitán general.
+
+--Iban a fusilarme--continuó el rapaz--, cuando un oficial francés
+tuvo lástima de mí y me salvó la vida. Después lleváronme a sus
+tiendas, donde me dieron vino y...
+
+--Vamos, vamos pronto a casa, y allí contará usted todo--dijo D.
+Paco--. ¡Qué alegría! Volemos, señores. ¡Cuando la Sra. Condesa sepa
+que le hemos encontrado!... ¡Ah! ¿No sabe usted que está ahí su
+novia?... ¡Qué guapísima es!... La pobre no cesa de llorar la ausencia
+del niño, y si no hubiese usted parecido, creo que la tendríamos que
+amortajar. Vamos, vamos al punto.
+
+Corrimos todos a Bailén muy contentos. Al llegar al pueblo, uno de
+nosotros propuso anticiparse para anunciar a Dª. María la fausta
+nueva; pero no permitió D. Paco que nadie sino él en persona se
+encargase de tan dulce comisión, y con sus piernas vacilantes corrió
+hasta entrar en la casa, diciendo con desaforados gritos: «¡Ya
+pareció, ya pareció!» Cuando nosotros llegamos con el joven, todos
+salieron a recibirle, excepto Amaranta, a quien un fuerte dolor de
+cabeza retenía en su cuarto. Era de ver cómo los criados, las
+hermanitas, y la misma D.ª María, sin poder contener en los límites de
+la dignidad su maternal cariño, le abrazaban y besaban a porfía, y uno
+le coge, otro le deja, durante un buen rato le estrujaron sin
+compasión. Al fin, reuniéndose todos, incluso los huéspedes, en la
+sala baja, D. Diego fué solemnemente presentado a su novia. No puedo
+olvidar aquella escena que presencié desde la puerta con otros
+criados, y voy a referirla.
+
+
+#Nota a pie de página:#
+
+[3] «Je ne m'explique cette indigne lacheté que par la crainte de
+compromettre ce que l'on avait volé» (_Mem_ Duc dé Rovigo, vol. IV.)
+
+
+
+
+XXXII
+
+
+Inés, confusa y ruborosa, no contestó nada, cuando el diplomático se
+fué derecho a ella llevando de la mano a D. Diego, y le dijo:
+
+--Hija mía, aquí tienes al que te destinamos por esposo: mi sobrino,
+varón ilustre, a quien veremos general dentro de poco, como siga la
+guerra.
+
+--Hijo mío--añadió Dª. María--, las altas prendas de la que va a ser
+irremisiblemente tu mujer no necesitan ser ponderadas en esta ocasión,
+porque harto las conocemos todos. Ahora, con el trato, se avivará el
+inmenso cariño que os profesáis desde hace algunos años, señal
+evidente de que Dios tenía ya decidida vuestra unión en sus altos
+designios.
+
+--Bonito es el retrato--dijo D. Diego, con un desenfado impropio de la
+situación--; pero usted, Inés, lo es más todavía. ¿Y por qué no quería
+usted salir del maldito convento? Sin duda las pícaras monjas la
+retenían a usted por fuerza, esperando que al profesar les llevara un
+buen dote. Pero no; yo juro que estaba decidido a sacar de allí a mi
+monjita, y ya discurría el modo de saltar por las tapias de la huerta
+y romper rejas y celosías para conseguir mi objeto.
+
+Doña María, al escuchar esto, palideció, y luego las centellas de la
+ira brillaron en sus ojos. Pero con disimulo habló de otro asunto,
+procurando que el noble concurso y discreto senado olvidara las
+palabras del incipiente chico.
+
+--Pero cuéntanos de una vez lo que te ha pasado en el campamento
+francés--dijo a don Diego.
+
+--Pues quisieron fusilarme--repuso el mayorazgo, sentándose--. Ya me
+tenían puesto de rodillas cuando un oficial mandó suspender la
+ejecución.
+
+--¿Y por qué te querían asesinar esos cafres?
+
+--Porque les dije mil perrerías. Después, cuando me llevaron a la
+tienda, todos se reían de mí. Luego me dieron vino, obligándome a
+beberlo, y yo mientras más bebía más charlaba, diciendo atroces
+disparates y frases graciosas, hasta que me quedé como un cuerpo
+muerto.
+
+--¿Y no sabes tú--observó D.ª María, sin poder disimular su
+indignación--que las personas de buena crianza no beben sino poquito?
+
+--Es verdad; pero aquel vino tenía un saborcillo que me gustaba, y los
+franceses se reían mucho conmigo. Todos iban a verme, llamándome _le
+petit espagnol_.
+
+--Lo cual quiere decir _el pequeño español_--dijo D. Paco.
+
+--Pero no debió usted dejarse emborrachar, joven--indicó el
+diplomático--. Juro que si eso hubiera pasado conmigo, de un sablazo
+descalabro a todos los oficiales de la división de Vedel.
+
+Doña María, profundamente indignada, silenciosa, ceñuda, parecía una
+sibila de Miguel Ángel.
+
+--Pero si todos aquellos señores me querían mucho...--continuó D.
+Diego--. Por la tarde, y luego que desperté de aquel largo sueño, me
+dijeron que si sabía yo lidiar un toro. Les dije que sí, y poniéndose
+muy contentos, me mandaron que diese al punto una corrida. No quería
+yo más para divertirme: así es que, poniendo una silla en lugar de
+toro, le capeé, le puse banderillas y le dí muerte con mi sable,
+pasándole de parte a parte. ¡Cuánto se rieron aquellos condenados!
+Hasta el General acudió a verme.
+
+--Veo que has aprovechado el tiempo en el campamento francés--dijo la
+señora madre con tremenda ironía.
+
+--Si no querían dejarme venir. Después me dijeron que les cantase el
+jaleo, y lo canté de pie sobre una banqueta. ¡Ave María Purísima!
+Hasta los soldados se acercaban a la tienda para oír. Entre los
+oficiales había dos que no me dejaban de la mano, y me decían que si
+me pasaba al ejército francés me tomarían por ayudante, llevándome a
+Francia, a París, y de París a recorrer toda la Europa.
+
+--¡Y no les diste una bofetada!--exclamó D.ª María, clavando sus dedos
+en el cuero del sillón.
+
+--¡Quía! Me eché a reír y les dije que ya pensaba ir a Francia con el
+Sr. de Santorcaz, que es mi amigo y ha de ser mi maestro cuando me
+case.
+
+Esta vez no fué D.ª María la que se estremeció de sorpresa e
+indignación: fué la marquesa de Leiva, quien mudando el color y con
+absortos ojos miró sucesivamente a su prima, a su primo y al ayo.
+
+--Pero ¿qué está diciendo el niño?--preguntó éste mirando a la
+Condesa--. ¿Quién dice que es su maestro y su amigo?
+
+--Cualquiera menos usted--contestó con insolencia el heredero--. ¡Vaya
+un maestro, que no sabe enseñar sino mentecatadas y simplezas!
+
+--¡Jesús! Diego, mira lo que hablas...--dijo D.ª María, conteniendo
+con grandes esfuerzos los gestos amenazadores, natural expresión de su
+ira.
+
+Don Paco se llevó el pañuelo a los ojos para enjugar una lágrima. Inés
+a todo atendía discretamente y sin hablar. ¡Ah! Mientras allí la
+juzgaban indiferente al peligroso diálogo, ¡qué admirables
+observaciones, qué exactos juicios le sugeriría semejante escena! Su
+talento y alto criterio dominarían sobre las pasiones, los errores y
+las querellas de la histórica familia como el sol inmutable sobre la
+volteadora tierra.
+
+Asunción y Presentación, que aguardaban coyuntura para dar expansión
+al comprimido gozo de sus almas, hubieran querido reír como su
+hermano; pero la seriedad de su madre las tenía mudas de terror.
+
+--Esta predisposición de usted--dijo el Marqués--a visitar las Cortes
+europeas me indica que se siente el niño con inclinaciones a la
+diplomacia. Hija mía--añadió, dirigiéndose a Inés--, cada vez descubro
+más eminentes cualidades en el que te destinamos por esposo, y veo
+justificado el amor que desde hace tiempo en silencio le profesas, y
+que, en tu delicadeza y castidad, procuras disimular hasta el último
+instante.
+
+--¡Ah!, se me olvidaba decir--añadió don Diego, riendo a carcajadas--,
+que los franceses me han enseñado a decir algunas palabras en su
+lengua.
+
+Y levantándose al punto, hizo profundas reverencias ante Inés,
+diciéndole:
+
+--_Ponchú, madama. ¿Cómo la porta vú?_
+
+Asunción y Presentación, después de mirarse una a otra, creyeron que
+había llegado el momento de reír, y rieron dando desahogo a sus
+oprimidos corazones; pero como D.ª María no desplegó sus labios, las
+dos madamitas tuvieron que ponerse serias otra vez.
+
+--¡Oh! ¡_Très bien_!--dijo el diplomático--. Sr. D. Francisco, su
+alumno de usted demuestra las luces y copiosa doctrina de tan erudito
+maestro.
+
+Hizo D. Paco graciosa reverencia, y su rostro compungido y lloroso se
+esclareció con una sonrisa.
+
+Doña María callaba; pero en su pecho rugía la tempestad. Ella y su
+prima la de Leiva se miraban de vez en cuando, transmitiéndose una a
+otra el fuego de sus iracundos sentimientos.
+
+--Otras muchas palabras sé--continuó el rapaz--, como _Crenom de Dieu,
+sacrebleu!_, exclamaciones que se dicen cuando uno esta rabioso, en
+vez de ¡_Caracoles! ¡Canastos_!
+
+Doña María se levantó de su asiento... y se volvió a sentar.
+
+--¡Cómo me querían aquellos demonios de franceses! Uno de ellos sabía
+español y hablaba a ratos conmigo. Me dijo que los españoles eran muy
+valientes y muy honrados; pero que hacían mal en defender a Fernando
+VII, porque este Príncipe es un farsantuelo que engañó a su padre y
+ahora está engañando a la nación y al Emperador.
+
+Doña María se llevó la mano a los ojos.
+
+--Yo le aseguré que los españoles les echaríamos de España, y él me
+contestó que parecía probable, porque la guerra iba tomando mal
+aspecto; pero que esto sería un mal para nosotros, porque de venir
+otra vez Fernando VII, España seguiría con su mal gobierno y con las
+muchas cosas perversas, injustas y anticuadas que hay aquí.
+
+--¡Oh! ¿Y no se le ocurrió a usted la contestación a tan atrevido y
+antipatriótico aserto?--preguntó con énfasis el diplomático.
+
+--Yo le dije que aquí pensábamos arreglar todas esas cosas, y quitar
+la Santa Inquisición, y los diezmos, y los mayorazgos, como me decía
+el Sr. de Santorcaz.
+
+Doña María aferró sus manos a los brazos de la silla como si quisiera
+estrujar la madera entre sus dedos.
+
+--Sobre todo los mayorazgos--prosiguió Rumblar--. También le dije al
+francés que yo soy mayorazgo, y que después de casado tendré dos
+vinculaciones. ¡Como se reía cuando le dije que era Grande de España!
+Todos acudían a verme y me volvieron a dar de beber, y me caí otra vez
+al suelo, cantando que me las pelaba.
+
+¡Ay! Doña María se llevó las manos a la cabeza; D.ª María cerró los
+ojos; D.ª María golpeó el suelo con su pie derecho; D.ª María semejaba
+la imponente imagen de la Tradición aplastando la hidra
+revolucionaria.
+
+--Esta mañana me preguntaron si yo tenía hermanas guapas. Díjeles que
+eran muy bonitas, y ellos me dijeron que vendrían a verlas, y que si
+queríamos dárselas para casarse con ellas, puesto que también serían
+mayorazgas. Yo les contesté que mayorazgo era el que había nacido
+primero.
+
+Y luego, dirigiéndose a sus hermanitas, les dijo:
+
+--Os fastidiasteis, chicas, por haber nacido hembras y después que yo.
+Una de ustedes se casará con cualquier pelele, y la otra se meterá en
+un conventito a rezar por nosotros los pecadores, a no ser que algún
+día vea un galán por la reja, y se enamore, y luego se tire por la
+ventana a la calle.
+
+Doña María no podía resistir más. Iba a estallar su furibunda cólera;
+pero aún era mayor el caudal de su prudencia que el caudal de su
+enojo...; se contuvo y cerró otra vez los ojos, ya que no podía cerrar
+los oídos.
+
+--Después--siguió el mancebo--me preguntaron si mis hermanas usaban
+navaja, si tocaban la guitarra, si iban a los toros y si yo era
+familiar de la Inquisición. ¡Cómo se reían aquellos condenados! Lo
+gracioso era que no me dejaban salir de allí, y a cada rato me decían
+_so, so, so_.
+
+--_Un sot_--dijo el diplomático--. Pues sospecho que os llamaron
+tonto. ¡Oh iniquidad de la nación francesa! ¡Vea usted, Sr. D. Paco,
+lo que es un pueblo carcomido por el jacobinismo!... ¿Y no les dió
+usted un par de sablazos?
+
+--¡Si me querían mucho...! Ayer me tuvieron toda la noche bailando el
+bolero y la cachucha, en medio de un corrillo donde había más de
+cuarenta oficiales.
+
+Asunción y Presentación seguían esperando con ansia la ocasión de
+reír; pero ésta no llegaba, y consultando el rostro de su madre,
+veíanle cada vez más borrascoso. Las dos estaban muertas de miedo.
+
+Don Paco, conociendo que se preparaba un cataclismo, quiso conjurarlo
+y dijo a su discípulo:
+
+--Vamos, basta de franceses, D. Diego. Hable usted de otra cosa. Si no
+fuera demasiado largo, os mandaría que recitarais aquel capitulo sobre
+la batalla del Gránico que os hice aprender de memoria; mas para que
+tan escogido concurso, y especialmente este fresco azahar de
+Andalucía, vuestra prometida; para que todos, en una palabra, puedan
+apreciar la buena pronunciación de usted y su oído cadencioso, échenos
+cualquiera de esos romances que sabe..., vamos. Atención, señores.
+
+--El del _Barandal del cielo_--dijo Asunción, respirando con alegría.
+
+--El de los _Santos pechos_--dijo Presentación.
+
+--Vamos, no se haga usted de rogar.
+
+--Pues voy a echarles una canción que me enseñaron los franceses.
+
+--No, nada de franceses.
+
+--Si es muy bonita, aunque a decir verdad, yo no la entiendo.
+
+Y sin esperar más, púsose en pie D. Diego, y accionando como un
+cómico, con voz fuerte y exaltado acento, cantó así:
+
+ _Allons, enfants de la patrie,
+ le jour de gloire est arrivé!
+ Contre nous de la tyrannie
+ l'étandart sanglant est levé!_
+
+
+Asunción y Presentación reían como locas y D.ª María no dijo nada.
+Ninguno de la familia había entendido una palabra.
+
+--Es bonita la canción--dijo D. Paco--; pero no la comprendemos.
+
+Entonces el diplomático levantóse ceremoniosa y gravemente, y tomando
+un tono de hombre severo habló así:
+
+--¿Sabe usted lo que está cantando? Pues está cantando la
+_Marsellesa_, esa canción impía y sanguinaria, señores; esa canción
+que acompañó al suplicio a todos los mártires de la Revolución,
+incluso Luis XVI, mi querido amigo..., porque han de saber ustedes que
+Luis XVI y yo teníamos muchas bromas y nos echábamos el brazo por el
+hombro, paseándonos por Versalles... ¡La _Marsellesa_, señores, la
+_Marsellesa_! También acompañó al cadalso a María Antonieta... ¡y qué
+buena era aquella señora! ¡Cuántas veces la vi marcando pañuelos en
+una ventana baja del pequeño Trianon! ¡Cómo me quería!... En fin, este
+joven me ha horripilado con la tal tonadilla... Señora Condesa, ¿está
+usted indispuesta? ¿Y tú, hermana? ¡El caso no es para menos! Hija
+mía, ¿estás nerviosa? ¿Te has puesto mala? ¿Te causa miedo esa
+canción?
+
+Inés le contestó que no tenía pizca de miedo. En tanto, D.ª María, no
+pudiendo resistir más, salió del cuarto con sus hijas. Desconcertóse
+al punto aquella ilustre reunión, y luego no quedó en la sala más que
+la familia de Inés con D. Diego. Al poco rato tuvo lugar una escena
+lamentable, y fué que D.ª María, ciega de furor, y necesitando
+desahogar aquella tormenta de su espíritu sobre alguien, descargó su
+enojo al fin; ¿pero sobre quién?, dirán ustedes... Sobre las dos
+inocentes niñas, sobre los dos angelitos celestiales, Asunción y
+Presentación. ¿Y todo por qué? Porque entusiasmadillas con la llegada
+de su hermano, habían dejado de hacer no sé qué cosa encomendada a sus
+tiernas manos. ¡Pobres pimpollitos! La dignidad impedía a mi señora
+Condesa castigar al primogénito delante de la novia y del suegro, y
+era forzoso que pagaran el pato las dos niñas desheredadas. Yo las ví
+llorando como unas Magdalenas y soplándose las palmas de las manos,
+escaldadas por aquel fatídico instrumento de cinco agujeros que pendía
+de fatal espetera en el despacho de D. Paco. Las pobrecillas
+estuvieron a moco y baba todo el día.
+
+
+
+
+XXXIII
+
+
+Este libro concluye, queridísimos lectores, a quienes adoro y
+reverencio; se acaba, y los notables y jamás vistos sucesos que me
+acontecieron por el proyectado matrimonio de Inés y por el encuentro
+de aquellas dos familias en el tortuoso y difícil camino de mis
+amores, serán escritos, por no caber en este volumen, en otro que
+pondré a vuestra disposición lo más pronto posible. Tened, pues, un
+adarme de paciencia, y mientras aquellas distinguidas personas se
+preparan para ponerse en camino hacia Madrid, adonde con vuestra venía
+pienso acompañarlas, atended un poco más.
+
+El mismo día 22 encontré a Santorcaz, puesto ya al frente de su
+partidilla, la cual, como he dicho, estaba formada de lo mejorcito del
+país. Les digo a ustedes que tropa más escogida que aquélla no la
+capitanearon los famosos _caballistas_ José María y Diego Corrientes.
+
+--¿Va usted ya de marcha?--le pregunté.
+
+--Sí; dispusieron que fuera alguna fuerza de paisanos a guardar el
+paso de Despeñaperros, y yo solicité esa comisión, que me agrada
+mucho. Allá voy con mi gente. ¿Quieres venir? ¿Has estado en casa de
+Rumblar?
+
+--De allá vengo.
+
+--¿Y esa familia que está ahí es la de la novia de D. Diego?
+
+--Justamente.
+
+--Creo que van todos para Madrid.
+
+--Así parece.
+
+--¿No sabes cuándo?
+
+--Según he oído, pasado mañana. Esperan saber lo de la capitulación
+para llevar la noticia.
+
+--¿Conque pasado mañana? Bien... Adiós. ¿Quieres venir en mi partida?
+
+--Gracias; adiós.
+
+Les vi partir, y todo el día y toda la noche estuve pensando en
+aquella gente.
+
+Yo no vi el triste desfile de los ocho mil soldados de Dupont cuando
+entregaron sus armas ante el general Castaños, porque esto tuvo lugar
+en Andújar. A pesar de que la primera y segunda división habían sido
+las vencedoras de los franceses, la honra de presenciar la rendición
+fué otorgada a la tercera y a la de reserva, por una de esas
+injusticias tan comunes en nuestra tierra, lo mismo en estos días de
+vergüenza que en aquellos de gloria. Por delante de nosotros
+desfilaron las tropas de Vedel, en número de nueve mil trescientos
+hombres, y dejando sus armas en pabellón, nos entregaron muchas
+águilas y cuarenta cañones.
+
+Les mirábamos y nos parecía imposible que aquéllos fueran los
+vencedores de Europa. Después de haber borrado la geografía del
+continente para hacer otra nueva, clavando sus banderas donde mejor
+les pareció, desbaratando imperios y haciendo con tronos y reyes un
+juego de títeres, tropezaban en una piedra del camino de aquella
+remota Andalucía, tierra casi olvidada del mundo desde la expulsión
+del islamismo. Su caída hizo estremecer de gozosa esperanza a todas
+las naciones oprimidas. Ninguna victoria francesa resonó en Europa
+tanto como aquella derrota, que fué, sin disputa, el primer traspiés
+del Imperio. Desde entonces caminó mucho, pero siempre cojeando.
+España, armándose toda y rechazando la invasión con la espada y la
+tea, con la navaja, con las uñas y con los dientes, probaría, como
+dijo un francés, que los ejércitos sucumben, pero que las naciones son
+invencibles.
+
+--¡Cuánto siento que no esté aquí el señor de Santorcaz!--me dijo
+Marijuán, al ver pasar por delante de nosotros a aquellos hermosos
+soldados, medio muertos de fatiga y de vergüenza--. ¿Te acuerdas de
+las grandes bolas que nos contaba cuando veníamos por la Mancha y nos
+refería las batallas ganadas por éstos contra todo el mundo?
+
+--Lo que nos contaba Santorcaz--respondí--era pura verdad; pero esto
+que ahora vemos, amigo Marijuán..., verdad es también.
+
+
+
+
+XXXIV
+
+
+Considerad ahora lo que pasaba del otro lado de Sierra Morena en aquel
+mismo mes de julio. El día 7 había jurado José en Bayona la
+Constitución hecha por unos españoles vendidos al extranjero. El día
+9, el mismo José traspasaba la frontera para venir a gobernarnos. El
+día 15 ganaba Bessières en los campos de Ríoseco una sangrienta
+batalla, y al tener de ella noticia Napoleón, decía lleno de gozo: «La
+batalla de Ríoseco pone a mi hermano en el trono de España, como la de
+Villaviciosa puso a Felipe V.» Napoleón partió para París el 21,
+creyendo que lo de España no ofrecía cuidado alguno. El 20, un día
+después de nuestra batalla, entró José en Madrid, y aunque la
+recepción glacial que se le hizo le causara suma aflicción, aún le
+parecía que el buen momio de la Corona duraría bastante tiempo.
+
+Pero hacia los días 25, 26 y 27 se esparce por la capital un rumor
+misterioso que conmueve de alegría a los españoles y llena de terror a
+los franceses: corre la voz de que los paisanos andaluces y algunas
+tropas de línea han derrotado a Dupont, obligándole a capitular. Este
+rumor crece y se extiende; pero nadie quiere creerlo, los españoles
+por parecerles demasiado lisonjero, y los franceses por considerarlo
+demasiado terrible. El absurdo se propaga y parece confirmarse; pero
+la Corte de José se ríe y no da crédito a aquel cuento de viejas.
+Cuando no queda duda de que semejante imposible es un hecho real, la
+Corte, que aún no había instalado sus bártulos, huye despavorida; las
+tropas de Moncey, que rechazadas de Valencia se habían replegado a la
+Mancha, se unen a las de Madrid, y todos juntos, soldados, generales y
+Rey intruso, corren precipitadamente hacia el Norte, asolando el país
+por donde pasan. Aquel fantasma de reino napoleónico se disipaba como
+el humo de un cañonazo.
+
+Y ahora os he de hablar de cómo la guerra, que parecía próxima a
+concluir, se trabó de nuevo con más fuerza; he de hablaros de aquel
+infeliz y bondadoso rey José, y de su Corte, y de su hermano, y del
+paso de Somosierra con la famosa carga de los lanceros polacos, y del
+sitio de Madrid, y de otras muchas curiosísimas cosas; pero todo se ha
+de quedar para el libro siguiente, donde estos históricos sucesos han
+de tener feliz consorcio con los no menos dramáticos de mi vida, y
+todo lo mucho y bueno que ocurrió en el matrimonio de Inés.
+
+Ahora guardaré prudente silencio sobre estos sucesos, pues decidido
+estoy a seguir al pie de la letra la reservadísima escuela del
+diplomático, y así os digo:
+
+«No, no me obliguéis, abusando de la dulce amistad, a que revele estos
+secretos de que tal vez depende la suerte del mundo. No me seduzcáis
+con ruegos y cariñosas sugestiones que en vano atacan el inexpugnable
+alcázar de mi discreción.»
+
+A pesar de esto, ¿insistís, importunos amigos? Nada más os digo por
+ahora, sino que la familia de Inés salió para Madrid hacia fin de mes
+y en los días en que el ejército vencedor marchaba hacia la capital de
+España.
+
+Esta circunstancia me permitió ir en la escolta que por el camino
+debía custodiar a tan esclarecida familia; así es que formé con los
+diez a caballo que galopaban a la zaga de los dos coches. ¡Ay! Por la
+portezuela de uno de ellos solía asomarse durante las paradas una
+linda cabeza, cuyos ojos se recreaban en la marcial apostura del
+pequeño escuadrón.
+
+--Estos valerosos muchachos, hija mía--le decía su padre--, son los
+que en los campos de Bailén echaron por tierra con belicosa furia al
+coloso de Europa. Veo que les miras mucho, lo cual me prueba tu
+entusiasmo por las glorias patrias.
+
+Basta con esto, señores, y no digo más. En vano me hacéis señas;
+excitándome a hablar; en vano fingen conocer mentirosos hechos, para
+que yo les cuente los verídicos. ¿A qué conduce el anticipar la
+relación de lo que no es de este lugar? A los impacientes les diré que
+nada ocurrió hasta que llegamos al desfiladero de Despeñaperros. Lo
+pasábamos en una noche muy obscura, cuando de pronto detuviéronse los
+coches, oímos gritos, sonó un disparo, y algunos hombres de mal
+aspecto, saltando desde los cercanos matorrales, se arrojaron al
+camino. Al instante corrimos sable en mano hacia ellos...; pero basta
+ya, y déjenme dormir, pues ni con tenazas me han de sacar una palabra
+más.
+
+FIN DE «BAILÉN»
+
+Octubre-noviembre de 1878.
+
+
+
+
+TRADUCCIONES DE DIVERSAS OBRAS
+
+DE
+
+Don BENITO PEREZ GALDOS
+
+
+EN INGLÉS:
+
+_Doña Perfecta_, a tale of modern Spain. Traducción de D.P.N.--London,
+Samuel Tinsley, 1886.
+
+_Idem._ Traducción de Clara Bell. New-York, Gottsberger, 1883.
+
+_Idem._. New-York, 1884.
+
+_Idem._ Traducción de D.P.W. New-York. George Munro, Publisher, 17 a
+27, Vandewater Street, 1883.
+
+_Gloria._ Traducción de Clara Bell. New-York, William S. Gottsberger,
+Publisher. 11 Murray Street, 1882.
+
+_Idem._ Traducción de Nathan Wetherell. London, Remigton and Co., 5,
+Arundel Street, Strand. W.C., 1879.
+
+_León Roch._ Traducción de Clara Bell. New-York, William S.
+Gottsberqer, Publisher, 11. Murray Street, 1888.
+
+_Marianela._ Traducción de Clara Bell. New-York. William S.
+Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street. 1883.
+
+_Marianela._ Traducción de Helen W. Lester. Chicago, A.C. Mac-Clurg
+and Company, 1892.
+
+_Trafalgar._ Traducción de Clara Bell. New-York, William S.
+Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street, 1884.
+
+_Zaragoza._. Traducción de Minna Carolina Smith. Boston, Little. Brown
+and Company, 1899.
+
+_La batalla de los Arapiles._ Traducción de Rollo Ogden. Filadelfia,
+J.B. Lippincot Company, 1895.
+
+
+EN FRANCÉS:
+
+_Doña Perfecta._ Traducción de L. Lugol. París, Giraud, 1885.
+
+_Idem._ Traducción de L. Lugol. París, Hachette.
+
+_La campaña del Maestrazgo_ (Le Roman de Soeur Marcela). Traducción de
+L. de L***. París, Calmann-Levy, Editeurs, 3, rue Auber.
+
+_Marianela._ Traducción de Julien Lugol. París. Librairie des
+publications a 50 centimes; 34, rue de la Montagne-Sainte-Geneviève.
+
+_Idem._ Traducción de A. Germond de Lavigne. París, Librairie Hachette
+et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1884.
+
+_El amigo Manso._ Traducción de Julien Lugol. París, Librairie
+Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1888.
+
+_Misericordia._ Traducción de Maurice Bixio. París, Librairie
+Hachette. 1900.
+
+
+EN ALEMÁN:
+
+_Doña Perfecta._ Dos tomos, traducción de J. Reichell. Dresde y
+Leipzig, Pierson's Verlag, 1886.
+
+_Electra._ Traducción de Rodolfo Beer. Wiener Verlag. 1901.
+
+_Electra._ Traducción de Rodolfo Beer, arreglada para la escena
+alemana por Ricardo Fellner. Berlín. 1901.
+
+_Gloria._ Traducción del Dr. Augusto Hartmann. Berlín, Verlag von L.
+Schleiermacher, 1880.
+
+_El amigo Manso_ (Freund Manso). Traducción de E. von Buddenbrock.
+Berlín, Verlag von Karl Siegesmund, 1894.
+
+_Trafalgar._ Traducción de Hans Parlow. Dresde y Leipzig, Verlag von
+Karl Reitzner, 1896.
+
+_Marianela._ Traducción de E. Plücher. Breslau, Auterhaltungsblatt,
+1888.
+
+
+EN SUECO:
+
+_Doña Perfecta._ Traducción de K.A. Hagberg. Stockolm, Skoglunuds
+Förlag.
+
+_León Roch._ Traducción de A.P. de la Cruz Frölich. Kjöpenhaun
+(Copenhague). Förlag. Andr. Schous, 1881.
+
+_Torquemada en la hoguera._ (Torquemada paa baalet). Traducción de
+Johanne Alleu. Cristiania y Copenhague, Förlag A. Christiansens, 1898.
+
+
+EN ITALIANO:
+
+_Nazarín_ (Sicut-Christus). Traducción de Guido Rubetti y José León
+Pagano. Firenze, G. Nerbini.
+
+_Gloria._ Traducción de Italo Argenti. Firenze, R. Bemporad & Figlio,
+1901.
+
+_Marianela._ Traducción de G. de Michelis. Bologna, Tipografía Pont.
+Maregiani, vía Volturno. 3, 1880.
+
+_La Fontana de Oro._ Traducción de G. de Michelis. Milán. Fratelli
+Treves. 1890.
+
+_Doña Perfecta._ Traducción de Cunes. Milán. Fratelli Treves. 1897.
+
+
+EN HOLANDÉS:
+
+_Doña Perfecta._ Traducción de M.A. de Goeje Leiden. Brill, 1883.
+
+_Electra._ Leiden, A.H. Adriani, 1901.
+
+
+EN PORTUGUÉS:
+
+_Electra._ Traducción de Ramalho Ortigão. Oporto, Librería Chardron.
+de Lello & Irmao, editores, 1901.
+
+
+EN DINAMARQUÉS:
+
+_Fru Perfecta._ Traducción de Gigas. Copenhague, Priors, 1895.
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 14311 ***
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+<title>eBook para el Proyecto Gutemberg, Bailén, por Benito Pérez Galdós</title>
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+<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 14311 ***</div>
+<h1>The Project Gutenberg eBook, Bailén, by Benito Pérez Galdos</h1>
+<hr class="full" noshade>
+<br>
+<br>
+<br>
+
+ <h2><!-- Page 1 -->B. PEREZ GALDOS</h2>
+ <br />
+ <br />
+ <h1><b>BAIL&Eacute;N</b></h1>
+ <br />
+ <br />
+ <h4>EPISODIOS NACIONALES</h4>
+ <h4>PRIMERA SERIE</h4>
+ <br />
+ <br />
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <h2>INDICE</h2>
+ <table border="0">
+ <tr align="center">
+ <td width="30%"><a href='#I'><b>I</b></a><br />
+ <a href='#II'><b>II</b></a><br />
+ <a href='#III'><b>III</b></a><br />
+ <a href='#IV'><b>IV</b></a><br />
+ <a href='#V'><b>V</b></a><br />
+ <a href='#VI'><b>VI</b></a><br />
+ <a href='#VII'><b>VII</b></a><br />
+ <a href='#VIII'><b>VIII</b></a><br />
+ <a href='#IX'><b>IX</b></a><br />
+ <a href='#X'><b>X</b></a><br />
+ <a href='#XI'><b>XI</b></a><br />
+ <a href='#XII'><b>XII</b></a><br />
+ </td>
+ <td width="30%"><a href='#XIII'><b>XIII</b></a><br />
+ <a href='#XIV'><b>XIV</b></a><br />
+ <a href='#XV'><b>XV</b></a><br />
+ <a href='#XVI'><b>XVI</b></a><br />
+ <a href='#XVII'><b>XVII</b></a><br />
+ <a href='#XVIII'><b>XVIII</b></a><br />
+ <a href='#XIX'><b>XIX</b></a><br />
+ <a href='#XX'><b>XX</b></a><br />
+ <a href='#XXI'><b>XXI</b></a><br />
+ <a href='#XXII'><b>XXII</b></a><br />
+ <a href='#XXIII'><b>XXIII</b></a><br />
+ <a href='#XXIV'><b>XXIV</b></a><br />
+ </td>
+ <td width="30%"><a href='#XXV'><b>XXV</b></a><br />
+ <a href='#XXVI'><b>XXVI</b></a><br />
+ <a href='#XXVII'><b>XXVII</b></a><br />
+ <a href='#XXVIII'><b>XXVIII</b></a><br />
+ <a href='#XXIX'><b>XXIX</b></a><br />
+ <a href='#XXX'><b>XXX</b></a><br />
+ <a href='#XXXI'><b>XXXI</b></a><br />
+ <a href='#XXXII'><b>XXXII</b></a><br />
+ <a href='#XXXIII'><b>XXXIII</b></a><br />
+ <a href='#XXXIV'><b>XXXIV</b></a><br />
+ <a href='#TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS'><b>TRADUCCIONES DE DIVERSAS
+ OBRAS</b></a><br />
+ </td>
+ </tr>
+ </table>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <!-- Page 2 -->
+ <h2>BAIL&Eacute;N</h2>
+ <!-- Page 5 -->
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="I" name='I'></a>
+ <h2>I</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;Me hacen ustedes re&iacute;r con su sencilla ignorancia respecto al hombre
+ m&aacute;s grande y m&aacute;s poderoso que ha existido en el mundo. &iexcl;Si
+ sabr&eacute; yo qui&eacute;n es Napole&oacute;n!, yo que le he visto, que le he
+ hablado, que le he servido, que tengo aqu&iacute; en el brazo derecho la se&ntilde;al
+ de las herraduras de su caballo, cuando.... Fu&eacute; en la batalla de Austerlitz:
+ &eacute;l sub&iacute;a a todo escape la loma de Pratzen, despu&eacute;s de haber
+ mandado destruir a ca&ntilde;onazos el hielo de los pantanos donde perecieron
+ ahogados m&aacute;s de cuatro mil rusos. Yo, que estaba en el 17.&ordm; de
+ l&iacute;nea, de la divisi&oacute;n de Vandamme, yac&iacute;a en tierra gravemente
+ herido en la cabeza. De veras cre&iacute; que hab&iacute;a llegado mi &uacute;ltima
+ hora. Pues, como digo, al pasar &eacute;l con todo su Estado Mayor y la
+ infanter&iacute;a de la Guardia, las patas de su caballo me magullaron el brazo en
+ tales t&eacute;rminos, que todav&iacute;a me duele. Sin embargo, tan grande era
+ nuestro entusiasmo en aquel c&eacute;lebre d&iacute;a, que incorpor&aacute;ndome como
+ pude, grit&eacute;: &laquo;&iexcl;Viva el Emperador!&raquo;</p>
+ <p>As&iacute; hablaba un hombre para mi desconocido,<!-- Page 6 -->
+ como de cuarenta a&ntilde;os, no malcarado, antes bien con rasgos y expresi&oacute;n
+ de cierta hermosura marchita, aunque no destru&iacute;da por las pasiones o los
+ vicios; alto de cuerpo, de mirada viva y sonrisa entre melanc&oacute;lica y
+ truhanesca, como la de persona muy corrida en las cosas del mundo, y especialmente en
+ las luchas de ese vivir al par holgaz&aacute;n y trabajoso a que conducen la sobra de
+ imaginaci&oacute;n y la falta de dineros; persona de ademanes francos y desenvueltos,
+ de hablar facil&iacute;simo, lo mismo en las bromas que en las veras; individuo cuya
+ personalidad ten&iacute;a complemento en el desali&ntilde;o casi elegante de su
+ traje, m&aacute;s viejo que nuevo, y no menos descosido que roto, aunque todo esto se
+ echaba poco de ver, gracias a la disimuladora aguja, que hab&iacute;a corregido
+ as&iacute; las rozaduras del chupet&iacute;n como la ortograf&iacute;a de las
+ medias.</p>
+ <p>&Eacute;stas eran, si mal no recuerdo, negras, y el pantal&oacute;n de color de
+ clavo pasado. Llevaba corto el pelo, con dos mechoncitos sobre ambas sienes, sin
+ polvo alguno, como no fuera el del camino; su casaca obscura, y de un corte no muy
+ usual entre nosotros; su chaleco ombliguero, forma un poco extranjera tambi&eacute;n,
+ y su corbata, informemente escarolada, le hac&iacute;an pasar como nacido fuera de
+ Espa&ntilde;a aunque era espa&ntilde;ol. Mas por otra circunstancia distinta de las
+ singularidades de su vestir, causaba sorpresa la tal persona, y &eacute;ste es un
+ capital&iacute;simo punto que no debe pasarse en silencio. Aquel hombre ten&iacute;a
+ bigote. Esto fu&eacute;, &iquest;a qu&eacute; negarlo?, lo que m&aacute;s que otra
+ cosa alguna<!-- Page 7 -->
+ llam&oacute; mi atenci&oacute;n cuando le vi inclinado sobre la mesa, comiendo
+ &aacute;vidamente en descomunal escudilla unas al modo de sopas, puches o no
+ s&eacute; qu&eacute; endemoniado manjar, mientras amenizaba la cena contando entre
+ cucharada y cucharada las proezas de Napole&oacute;n I. Dos personas, ambas de edad
+ avanzada y de distinto sexo, compon&iacute;an su auditorio: el var&oacute;n, que
+ desde luego me pareci&oacute; un viejo militar retirado del servicio, o&iacute;a con
+ fruncido ce&ntilde;o y taciturnamente los encomios del invasor de Espa&ntilde;a; pero
+ la se&ntilde;ora anciana, m&aacute;s despabilada y locuaz que su consorte, contestaba
+ al panegirista con cierto desenfado tan chistoso como impertinente.</p>
+ <p>&mdash;Por Dios, Sr. de Santorcaz&mdash;dec&iacute;a la vieja&mdash;, no grite
+ usted ni hable tales cosas donde le puedan o&iacute;r. Mi marido y yo, que ya le
+ conocemos de antes, no nos espantamos de sus extravagancias; pero, &iexcl;ay!, la
+ vecindad de esta casa es muy entremetida, muy enredadora, y no se ocupa m&aacute;s
+ que de chismes y trampantojos. Como que ayer las ni&ntilde;as de la bordadora en
+ fino, que vive en el cuarto n&uacute;mero 8, llegaron pasito a pasito a nuestra
+ puerta para o&iacute;r lo que usted dec&iacute;a cuando nos contaba con desaforados
+ gritos lo que pas&oacute; all&aacute; en las Austrias en la batalla de Pirrinclum, o
+ no s&eacute; qu&eacute;..., pues esos enrevesados nombres no se han hecho para mi
+ lengua.... Esta ma&ntilde;ana, cuando usted entr&oacute; de la calle, la comadre del
+ n&uacute;mero 3 y la mujer del la&ntilde;ador, dijeron: &laquo;Ah&iacute; va el
+ pícaro <i>flamas&oacute;n</i> que est&aacute; en casa del Gran Capit&aacute;n.
+ Apuesto a que es esp&iacute;a de <!-- Page 8 -->la <i>canalla</i>, para ver lo que se
+ dice en esta casa y contarlo a sus mercedes.&raquo; El mejor d&iacute;a nos van a dar
+ que sentir, porque como dice usted esas cosas, y tiene esos modos, y hace ascos de la
+ comida cuando tiene azafr&aacute;n, y siempre saca lo que ha visto en las tierras de
+ all&aacute;, le traen entre ojos, y sabe Dios.... &iexcl;Como aqu&iacute;
+ est&aacute;n tan rabiosos con lo del d&iacute;a 2!...</p>
+ <p>&mdash;Ya se aplacar&aacute;n los humos de esta buena gente&mdash;dijo Santorcaz,
+ apartando de s&iacute; escudilla y cuchara&mdash;. Cuando se organicen bien los
+ cuerpos de ej&eacute;rcito y venga el Emperador en persona a dirigir la guerra,
+ Espa&ntilde;a no podr&aacute; menos de someterse; y esto, que es la pura verdad, lo
+ digo aqu&iacute; para entre los tres, de modo que no lo oigan nuestras camisas.</p>
+ <p>&mdash;Espa&ntilde;a no se somete, no, se&ntilde;or, no se
+ somete&mdash;exclam&oacute; de improviso el anciano, quebrantando el voto de su antes
+ silenciosa prudencia, y levant&aacute;ndose de la silla para expresar con frases y
+ gestos m&aacute;s desembarazados los sentimientos de su alma patriota&mdash;.
+ Espa&ntilde;a no se somete, Sr. D. Luis de Santorcaz, porque aqu&iacute; no somos
+ como esos cobardes prusianos y austriacos de que usted nos habla. Espa&ntilde;a
+ echar&aacute; a los franceses, aunque los manden todos los Emperadores nacidos y por
+ nacer; porque si Francia tiene a Napole&oacute;n, Espa&ntilde;a tiene a Santiago, que
+ es, adem&aacute;s de general, un santo del Cielo. &iquest;Cree usted que no entiendo
+ de batallas? Pues s&iacute;: soy perro viejo, y callos tengo en los o&iacute;dos de
+ tanto o&iacute;r el redoblar de los tambores y los tiros de ca&ntilde;&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;No te sofoques, Santiago&mdash;dijo apacible<!-- Page 9 -->mente la
+ anciana&mdash;, que ya andas en los tres duros y medio, y aunque yo creo como
+ t&uacute; que Espa&ntilde;a no bajar&aacute; la cabeza, no es cosa de que te
+ d&eacute; el reuma en la cara por lo que hable este mala cabeza de Santorcaz.</p>
+ <p>&mdash;Pues lo digo y lo repito&mdash;a&ntilde;adi&oacute; el viejo
+ soldado&mdash;. &iexcl;Venir habl&aacute;ndome a m&iacute; de cuerpos de
+ ej&eacute;rcito, y de brigadas de caballer&iacute;a, y de cuadros...!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;En qu&eacute; batallas se ha encontrado
+ usted?&mdash;pregunt&oacute; con sonrisa burlona Santorcaz.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Que en qu&eacute; batallas me encontr&eacute;!&mdash;exclam&oacute;
+ D. Santiago Fern&aacute;ndez, cuadr&aacute;ndose ante su interpelante y
+ mir&aacute;ndole con el desprecio propio de los grandes genios que tienen puesta en
+ duda su superioridad&mdash;. &iquest;Pues no sabe todo el mundo que fu&iacute;
+ asistente del se&ntilde;or marqu&eacute;s de Sarri&aacute; el a&ntilde;o 1762, cuando
+ aquella famosa campa&ntilde;a de Portugal, la m&aacute;s terrible y h&aacute;bil y
+ estrat&eacute;gica que ha habido en el mundo, as&iacute; como tambi&eacute;n digo que
+ despu&eacute;s de Alejandro el Macedonio no ha nacido otro marqu&eacute;s de
+ Sarri&aacute;?... &iexcl;Qu&eacute; cosas tiene este caballerito! &iexcl;Preguntar en
+ qu&eacute; acciones me encontr&eacute;! Aqu&eacute;lla fu&eacute; una gran
+ campa&ntilde;a, s&iacute;, se&ntilde;or: entramos en Portugal, y aunque al poco
+ tiempo tuvimos que volvernos, porque el ingl&eacute;s se nos puso por delante, se
+ dieron unas batallas..., &iexcl;qu&eacute; batallitas, mi Dios! Yo era asistente del
+ Sr. Marqu&eacute;s, y todas las ma&ntilde;anas le hac&iacute;a los rizos y le
+ empolvaba la peluca, de tal modo, que la cabeza de nuestro General parec&iacute;a un
+ sol. &Eacute;l me dec&iacute;a: &laquo;Santiago, ten cuidado de que los rizos vayan
+ parejos, y que uno de otro <!-- Page 10 -->no discrepen ni el canto de un duro,
+ porque no hay nada que aterre tanto al enemigo como la conveniencia y buen parecer de
+ nuestras personas.&raquo; &iexcl;Y cu&aacute;nto le quer&iacute;an los soldados! Como
+ que en toda aquella guerra apenas murieron tres o cuatro.</p>
+ <p>Santorcaz, al o&iacute;r esto, se desternillaba de risa, haciendo subir de punto
+ con sus irreverentes manifestaciones el enfado de D. Santiago Fern&aacute;ndez, el
+ cual, dando una fuerte pu&ntilde;ada en la mesa, continu&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; valen todos los generales de hoy, ni los emperadores
+ todos, comparados con el marqu&eacute;s de Sarri&aacute;? El marqu&eacute;s de
+ Sarri&aacute; era partidario de la t&aacute;ctica prusiana, que consiste en estarse
+ quieto esperando a que venga el enemigo muy desaforadamente, con lo cual &eacute;ste
+ se cansa pronto y se le remata luego en un dos por tres. En la primera batalla que
+ dimos con los aldeanos portugueses, todos echaron a correr en cuanto nos vieron, y el
+ General mand&oacute; a la caballer&iacute;a que se apoderara de un hato de carneros,
+ lo cual se verific&oacute; sin efusi&oacute;n de sangre.</p>
+ <p>&mdash;No, no ha habido en el mundo batallas como &eacute;sas, Sr. D.
+ Santiago&mdash;dijo Santorcaz, moderando su risa&mdash;; y si usted me las cuenta
+ todas, confesar&eacute; que las que yo he visto son juegos de chicos. Y como desde
+ aquella fecha ha conservado usted los h&aacute;bitos de campa&ntilde;a, y gusta tanto
+ de conversar sobre el tema de la guerra, los vecinos le llaman el Gran
+ Capit&aacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Ese es un mote, y a mi no me gustan mo<!-- Page 11 -->tes&mdash;dijo
+ D.&ordf; Gregoria, que as&iacute; se llamaba la mujer del valiente expedicionario de
+ Portugal&mdash;. Cuando nos mudamos aqu&iacute;, y dieron los vecinos en llamarte
+ Gran Capit&aacute;n, bien te dije que alzaras la mano y regalaras un bofet&oacute;n
+ al primero que en tus propias barbas te dijera tal insolencia; pero t&uacute;, con tu
+ santa pachorra, en vez de llenarte de coraje, se te ca&iacute;a la baba siempre que
+ los chicos te saludaban con el apodo, y ahora Gran Capit&aacute;n eres y Gran
+ Capit&aacute;n ser&aacute;s por los siglos de los siglos.</p>
+ <p>&mdash;Yo no me paro en peque&ntilde;eces&mdash;dijo don Santiago
+ Fern&aacute;ndez&mdash;, y aunque tolero un apodo honroso, no consiento que nadie se
+ burle de m&iacute;. A fe, a fe que cuando uno ha servido en las milicias del Rey por
+ espacio de veinte a&ntilde;os; cuando uno ha estado en la campa&ntilde;a de Portugal;
+ cuando uno ha tenido tambi&eacute;n el honor de encontrarse en la expedici&oacute;n
+ de Argel que mand&oacute; el Sr. D. Alejandro O'Reilly en 1774; cuando despu&eacute;s
+ de tan gloriosas jornadas se le han podrido a uno las nalgas sentado en la
+ porter&iacute;a de la oficina del Detall y Cuenta y Raz&oacute;n del arma de
+ Artiller&iacute;a, viendo entrar y salir a los se&ntilde;ores oficiales, y
+ haci&eacute;ndoles un recadito hoy y otro ma&ntilde;ana, bien se puede alzar la
+ cabeza y tener una opini&oacute;n sobre cosas militares.</p>
+ <p>&mdash;Eso mismo digo yo&mdash;indic&oacute; D.&ordf; Gregoria&mdash;. Bien saben
+ todos que t&uacute; no eres ning&uacute;n rana, y que has escupido en corro con
+ guardias de Corps y valonas, y con generales de aquellos que hab&iacute;a antes, tan
+ valientes, que s&oacute;lo con mirar al enemigo le hac&iacute;an correr.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 12 -->Y no se trate&mdash;prosigui&oacute; el Gran
+ Capit&aacute;n&mdash;de embobarnos con cuentos de brujas como los que desembucha el
+ Sr. de Santorcaz. A las ni&ntilde;as del la&ntilde;ador y a D.&ordf; Melchora, la que
+ borda en fino, les puede trastornar el seso este caballero cont&aacute;ndoles esas
+ batallas fabulosas de prusianos y rusos, con lo de que si el Emperador fu&eacute; por
+ aqu&iacute; o vino por all&iacute;. Hombres como yo no se tragan bolas tan terribles,
+ ni ha estado uno veinte a&ntilde;os mordiendo el cartucho y peinando los rizos del
+ Sr. Marqu&eacute;s de Sarri&aacute;, para dar cr&eacute;dito a tales novelas de
+ caballer&iacute;as. Conque &iquest;c&oacute;mo fu&eacute;
+ aquello?&mdash;a&ntilde;adi&oacute; en tono de mofa y sent&aacute;ndose junto a
+ Santorcaz&mdash;. Dijo usted que cuatro mil franceses atacaron a la bayoneta a diez
+ mil rusos, y les hicieron caer en un pantano, donde se ahog&oacute; la mitad. Pues
+ &iexcl;y lo de que rompieron el hielo a ca&ntilde;onazos para que se hundieran los
+ enemigos que estaban encima!... &iexcl;Bonito modo de hacer la guerra! Pero, hombre
+ de Dios, si andaban por sobre el hielo se resbalar&iacute;an y ... pobres nalgas del
+ Emperador..., digo, de los tres Emperadores, pues ah&iacute; dice usted que eran tres
+ nada menos. &iquest;Sabes, Gregoria, que es aprovechada la familia?</p>
+ <p>El Gran Capit&aacute;n hizo re&iacute;r a su digna esposa con estos chistes, hijos
+ de su inexperta fatuidad, y ambos celebraron rec&iacute;procamente sus
+ ocurrencias.</p>
+ <p>&mdash;Si es novela de caballer&iacute;as lo que he contado&mdash;dijo
+ Santorcaz&mdash;, pronto lo hemos de ver en Espa&ntilde;a, porque pasan de cien mil
+ los Esplandianes que andan desparramados por <!-- Page 13 -->ah&iacute; esperando que
+ su amo y se&ntilde;or les mande empezar la funci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Los asesinos de Madrid!&mdash;exclam&oacute; el Gran Capit&aacute;n,
+ inflam&aacute;ndose en patri&oacute;tico ardor&mdash;. &iquest;Y cree usted que les
+ tenemos miedo? &iexcl;Santa Mar&iacute;a de la Cabeza! Ya veo que est&aacute;n
+ fortificando el Retiro, y que no permiten que vuele una mosca alrededor de sus
+ se&ntilde;or&iacute;as; pero ya hablaremos. Esto es ahora porque estamos sin tropa;
+ pero &iquest;sabe usted lo que se va a formar en Andaluc&iacute;a? Un
+ ej&eacute;rcito. &iquest;Y en Valencia? Otro ej&eacute;rcito. Y en Galicia y en
+ Castilla, otro y otro ej&eacute;rcito. &iquest;Cu&aacute;ntos espa&ntilde;oles hay en
+ Espa&ntilde;a, Sr. de Santorcaz? Pues ponga usted en el tablero tantos soldados como
+ hombres somos aqu&iacute;, y veremos. &iquest;A que no sabe usted lo que me ha dicho
+ hoy el portero de la Secretar&iacute;a de la Guerra? Pues me ha dicho que mi pueblo
+ ha declarado la guerra &aacute; Napole&oacute;n, &iquest;Qu&eacute; tal?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l es el pueblo de usted?</p>
+ <p>&mdash;Valdesogo de Abajo. Y no es cualquier cosa, pues bien se pueden juntar
+ all&iacute; hasta cien hombres como castillos, no como esos rusos de alfe&ntilde;ique
+ de que usted habla, sino tan feroces, que despachar&aacute;n un regimiento
+ franc&eacute;s como quien sorbe un huevo.</p>
+ <p>&mdash;Pues una mujer que ha venido hoy de la sierra&mdash;dijo D.&ordf;
+ Gregoria&mdash;me ha contado que tambi&eacute;n mi pueblo va a declarar la guerra a
+ ese ladr&oacute;n de caminos; s&iacute;, Sr. de Santorcaz, mi pueblo, Navalagamella.
+ Y all&iacute; no se andar&aacute;n con juegos, sino al bulto derechitos. Si esos
+ pueblos que usted nombra, las Austrias y <!-- Page 14 -->las Prusias, fueran como
+ Navalagamella, la <i>canalla</i> no los hubiera vencido, y se conoce que todos los
+ austriacos y prusiacos son gente de mucha facha y nada m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;No se dice prusiacos, sino prusianos&mdash;indic&oacute;
+ enf&aacute;ticamente a su esposa el Gran Capit&aacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Bien, hombre: los rusos y los prusos, lo mismo da. Lo que digo es que si
+ Valdesogo de Abajo y Navalagamella, que son dos pueblos como dos lentejas comparados
+ con la grandeza de todo el reino, se ponen en ese pie, los dem&aacute;s lugares y
+ ciudades har&aacute;n lo mismo, y entonces, &aacute;teme esa mosca el Sr. de
+ Santorcaz. No, no quedar&aacute; un franc&eacute;s para contarlo, y la que hicieron
+ aqu&iacute; a primeros del mes, la pagar&aacute;n muy cara. &iquest;Hase visto alguna
+ vez bribonada semejante? &iexcl;Fusilar en cuadrilla a tantos pobrecitos, sin
+ perdonar a sacerdotes ancianos, a inocentes doncellas y a infelices muchachos como el
+ que est&aacute; en esa cama! &iexcl;Ay! Usted no vi&oacute; aquello, Sr. de
+ Santorcaz, porque lleg&oacute; a Madrid tres d&iacute;as despu&eacute;s; &iexcl;pero
+ si usted lo hubiera visto! Por esta calle del Barquillo pasaron esas fieras, y como
+ les arrojaron algunos ladrillos desde los andamios de la casa que se est&aacute;
+ fabricando en la esquina, mataron a una pobre mujer que pasaba con un ni&ntilde;o en
+ brazos. Al ver esto, todas las vecinas de la casa que est&aacute;bamos en los
+ balcones, empezamos a tirarles cuanto ten&iacute;amos. Una les echaba una cazuela de
+ agua hirviendo, otra la sart&eacute;n con el aceite frito; yo cog&iacute; el puchero
+ que hab&iacute;a empezado a cocer, y sin pensarlo dije: &laquo;All&aacute; va&raquo;;
+ <!-- Page 15 -->y aunque aquel d&iacute;a nos quedamos sin comer, no me pes&oacute;,
+ no, se&ntilde;or. Despu&eacute;s, entre Juanita la la&ntilde;adora, las ni&ntilde;as
+ de al lado y yo, cogimos una c&oacute;moda, y ech&aacute;ndola a la calle aplastamos
+ a dos. Quer&iacute;an subir a matarnos; pero &iexcl;quía! Todo facha, nada m&aacute;s
+ que facha. M&aacute;s de cuarenta mujeres nos apostamos en la escalera, unas con
+ tenedores, otras con tenacillas, estas con asadores, aquella con un berbiqu&iacute;,
+ estotra con una vara de apalear lana. Si llegan a subir, les hacemos pedazos. Mi
+ marido tom&oacute; aquella lanza vieja que tiene all&iacute; desde las tan famosas
+ campa&ntilde;as, y poni&eacute;ndose delante de nosotras en la escalera, nos
+ areng&oacute; y dispuso c&oacute;mo nos hab&iacute;amos de colocar. &iexcl;Ah, si
+ llegan a subir esos perros! Yo era la m&aacute;s vieja de todas, y la m&aacute;s
+ valiente, aunque me est&eacute; mal el decirlo. Mi marido quer&iacute;a salir a la
+ calle al frente de todas nosotras; pero le convencimos de que esto era una locura.
+ Con su carga de setenta a la espalda, &eacute;l hubiera partido de un lanzazo a
+ cuantos mamelucos encontrara en la calle. &iexcl;Ay, qu&eacute; d&iacute;a! Cuando
+ nos retiramos cada una a nuestro cuarto, en toda la casa no se o&iacute;a m&aacute;s
+ que &laquo;&iexcl;Viva el Gran Capit&aacute;n!&raquo;</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; día!&mdash;exclam&oacute; melanc&oacute;licamente
+ Fern&aacute;ndez, disimulando el leg&iacute;timo orgullo que el recuerdo de sus
+ proezas le causaba&mdash;. A eso de las ocho de la ma&ntilde;ana vi salir de la
+ oficina al capit&aacute;n D. Luis Daoiz. El d&iacute;a anterior me hab&iacute;a
+ mandado por unas botas a la zapater&iacute;a de la calle del Lobo, y desde
+ all&iacute; se las llev&eacute; a su casa de la calle de la Ternera,
+ <!-- Page 16 -->y cuando volv&iacute; despu&eacute;s de hacer el mandado, viendo que
+ hab&iacute;a cumplido con la puntualidad y el esmero que son peculiares en m&iacute;,
+ me di&oacute; dos reales, que guardo en este pa&ntilde;uelo como memoria de hombre
+ tan valiente.</p>
+ <p>Diciendo esto, trajo un pa&ntilde;uelo, y desdoblando una de las puntas
+ despaciosamente, y como si se tratara de la m&aacute;s venerable y santa reliquia,
+ sac&oacute; una moneda de plata que puso ante la vista de Santorcaz, sin permitirle
+ que la tocara.</p>
+ <p>&mdash;Esto me di&oacute;&mdash;dijo, enjugando con el mism&iacute;simo sagrado
+ pa&ntilde;uelo las l&aacute;grimas que de improviso corrieron de sus ojos&mdash;;
+ esto me di&oacute; con sus propias manos aquel que vivir&aacute; en la memoria de los
+ espa&ntilde;oles mientras haya espa&ntilde;oles en el mundo, Yo estaba barriendo la
+ oficina cuando entr&oacute; D. Pedro Velarde busc&aacute;ndole, y le dije: &laquo;Mi
+ capit&aacute;n, hace un rato que sali&oacute; con D. Jacinto Ruiz.&raquo;
+ Despu&eacute;s, don Pedro entr&oacute; y estuvo disputando con el coronel; al cabo de
+ un cuarto de hora volvi&oacute; a pasar por delante de mi. &iexcl;Qui&eacute;n me
+ hab&iacute;a de decir...!</p>
+ <p>El Gran Capit&aacute;n no pudo continuar, porque la pena ahogaba su voz; D.&ordf;
+ Gregoria se llev&oacute; tambi&eacute;n la punta del delantal a los ojos, y
+ Santorcaz, m&aacute;s serio y grave que antes, respetaba el dolor de sus dos
+ amigos.</p>
+ <p>&mdash;Me han asegurado&mdash;dijo, despu&eacute;s de una pausa&mdash;que ese D.
+ Pedro Velarde iba a comer todos los d&iacute;as en casa de Murat. &iquest;Es que
+ simpatizaba con los franceses?</p>
+ <p>&mdash;No, no; y quien lo dijere miente&mdash;excla<!-- Page 17 -->m&oacute; D.
+ Santiago, dejando caer de plano sobre la mesa sus dos pesad&iacute;simas
+ manos&mdash;. Don Pedro Velarde pasaba por un oficial muy entendido en el arma, y
+ como fu&eacute; de los que el Rey envi&oacute; a Somosierra a recibir al
+ <i>melenudo</i>, &eacute;ste le trat&oacute;, supo conocer sus buenas dotes, y quiso
+ atra&eacute;rselo. &iexcl;Bonito genio ten&iacute;a D. Pedro Velarde para andarse con
+ mieles! Le convidaban a comer, obsequi&aacute;banle mucho; pero bien sab&iacute;an
+ todos que si nuestro capit&aacute;n pisaba las alfombras de aquel palacio, era
+ &laquo;para conocer m&aacute;s de cerca a la canalla&raquo;, como &eacute;l mismo
+ dec&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&Eacute;l y sus compa&ntilde;eros de Montele&oacute;n&mdash;dijo
+ Santorcaz&mdash;demostraron un valor tanto m&aacute;s admirable cuanto que es
+ completamente in&uacute;til. Aqu&iacute; est&aacute;n ciegos y locos. Creen que es
+ posible luchar ventajosamente contra las tropas m&aacute;s aguerridas del mundo, sin
+ otros elementos que un ej&eacute;rcito escaso, mal instru&iacute;do, y esas nubes de
+ paisanos que quieren armarse en todos los pueblos. La obstinaci&oacute;n
+ rid&iacute;cula de esta gente har&aacute; que sean m&aacute;s dolorosos los
+ sacrificios, y el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas mucho m&aacute;s grande, sin que
+ puedan vanagloriarse al morir de haber comprado con su sangre la independencia de la
+ patria. Espa&ntilde;a sucumbir&aacute;, como han sucumbido Austria y Prusia, naciones
+ poderosas, que contaban con buenos ej&eacute;rcitos y reyes muy valientes.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Esos pa&iacute;ses no tienen verg&uuml;enza!&mdash;grit&oacute; con
+ furor D. Santiago Fern&aacute;ndez, levant&aacute;ndose otra vez de su
+ asiento&mdash;. En Austria y Prusia habr&aacute; lo que usted quiera; pero no hay un
+ Valdesogo de Abajo ni un Navalagamella. <!-- Page 18 -->Discret&iacute;simo lector:
+ no te r&iacute;as de esta presuntuosa afirmaci&oacute;n del Gran Capit&aacute;n,
+ porque bajo su aparente simpleza encierra una profunda verdad hist&oacute;rica.</p>
+ <p>Santorcaz solt&oacute; de nuevo la risa al ver el acaloramiento de
+ Fern&aacute;ndez, cuyas patri&oacute;ticas opiniones apoy&oacute; de nuevo su esposa,
+ hablando as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; somos de otra manera, Sr. de Santorcaz. Usted, viviendo por
+ all&aacute; tanto tiempo, se ha hecho ya muy extranjero y no comprende c&oacute;mo se
+ toman aqu&iacute; las cosas.</p>
+ <p>&mdash;Por lo mismo que he estado fuera tantos a&ntilde;os, tengo motivos para
+ saber lo que digo. He servido algunos a&ntilde;os en el ej&eacute;rcito
+ franc&eacute;s; conozco lo que es Napole&oacute;n para la guerra, y lo que son
+ capaces de hacer sus soldados y sus generales. Cien mil de aqu&eacute;llos han
+ entrado en Espa&ntilde;a al mando de los jefes m&aacute;s queridos del Emperador.
+ &iquest;Saben ustedes qui&eacute;n es Lefebvre? Pues es el vencedor de Dantzig.
+ &iquest;Saben ustedes qui&eacute;n es Pedro Dupont de l'Etang? Pues es el
+ h&eacute;roe de Friedland. &iquest;Conocen ustedes al duque de Istria? Pues es quien
+ principalmente decidi&oacute; la victoria de R&iacute;voli. &iquest;Y qu&eacute; me
+ dicen de Joaqu&iacute;n Murat? Pues es el gran soldado de las Pir&aacute;mides, y el
+ que mand&oacute; la caballer&iacute;a en Marengo....</p>
+ <p>&mdash;No, no le nombre usted&mdash;dijo D.&ordf; Gregoria&mdash;, porque si todos
+ los dem&aacute;s son como ese de <i>las melenas</i>, buena gavilla de perdidos ha
+ metido Napole&oacute;n en Espa&ntilde;a.</p>
+ <p>&mdash;Sr. de Santorcaz&mdash;a&ntilde;adi&oacute; con grave comedimiento el Gran
+ Capit&aacute;n&mdash;, ya sabe usted <!-- Page 19 -->que un hombre como yo, testigo
+ de cien combates, no se traga ruedas de molino, y todas esas heroicidades del general
+ Pitos y del general Flautas las vamos a ver de manifiesto ahora, s&iacute;,
+ se&ntilde;or. Y supongo que usted habr&aacute; venido para ponerse de parte de ellos,
+ pues quien tanto les alaba y admira es natural que les ayude.</p>
+ <p>&mdash;No&mdash;replic&oacute; Santorcaz&mdash;; yo he vuelto a Espa&ntilde;a para
+ un asunto de intereses, y dentro de unos días partir&eacute; para Andaluc&iacute;a.
+ Cuando arregle mi negocio, me volver&eacute; a Francia.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="II" name='II'></a>
+ <h2>II</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; mal hombre es usted!&mdash;exclamo D&ordf;
+ Gregoria&mdash;. Y su pobre padre y toda la familia llorando su ausencia, y muertos
+ de pena sin poder traer al buen camino a este calaverilla que durante quince
+ a&ntilde;os y desde aquella famosa aventura.... Pero
+ chit&oacute;n&mdash;a&ntilde;adi&oacute;, volviendo la cara hacia m&iacute;&mdash;:
+ me parece que el chico se ha despertado y nos est&aacute; oyendo.</p>
+ <p>Los tres me miraron, y yo observ&eacute; claramente cuanto me rodeaba, pudiendo
+ apreciarlo todo sin mezcla de vagas im&aacute;genes ni mentirosas visiones.
+ Hall&aacute;bame en una cama, de cuyo dur&iacute;simo colch&oacute;n daban fe las
+ mortificaciones de mis huesos y la instintiva tendencia de mi cuerpo a arrojarse
+ fuera de ella, mien<!-- Page 20 -->tras uno de mis brazos, fuertemente vendado, se
+ negaba a prestarme apoyo, tan inm&oacute;vil y r&iacute;gido como si no me
+ perteneciera. Asimismo rodeaba mi cabeza complicado turbante de trapos que
+ ol&iacute;an a ung&uuml;entos y vinagre, y mi d&eacute;bil y extenuado cuerpo
+ sent&iacute;a por aqu&iacute; y por all&iacute; terribles picazones. El lecho en que
+ yac&iacute;a tan inc&oacute;modamente ocupaba el rinc&oacute;n del cuarto, el cual
+ era de ordinarias dimensiones, con blancos muros y suelo de ladrillos, mal cubiertos
+ por una vieja y acribillada estera de esparto. L&aacute;minas de santos, a quienes el
+ artista grabador hab&iacute;a dado nuevo martirio en sus imp&iacute;os troqueles,
+ adornaban la desnuda pared, en uno de cuyos testeros ostentaba su temerosa longitud
+ la lanza del Gran Capit&aacute;n. En el centro de la pieza hall&aacute;base la mesa,
+ que sosten&iacute;a un candil de cuatro mecheros, y junto a ella, sentados en sendas
+ sillas de cuero, que lastimosamente gem&iacute;an al menor movimiento, estaban los
+ tres personajes cuya conversaci&oacute;n hiri&oacute; mis o&iacute;dos cuando
+ volv&iacute; de un largo paroxismo.</p>
+ <p>Todos fijaron en m&iacute; la atenci&oacute;n, y D.&ordf; Gregoria,
+ acerc&aacute;ndose maternalmente a mi cama, me habl&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s despierto, ni&ntilde;o? &iquest;Ves y entiendes?
+ &iquest;Puedes hablar? Pobrecito, ya se te ha quitado la terrible calentura, y el
+ Santo &Aacute;ngel de tu Guarda ha conseguido del Padre Eterno que te otorgue el
+ seguir viviendo. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &iquest;Ves a los que estamos
+ aqu&iacute;? &iquest;Nos conoces? &iquest;Entiendes lo que decimos? Debes de estar
+ bien, porque ya no dices desatinos, ni quieres <!-- Page 21 -->echarte de la cama, ni
+ nos insultas, ni dices que nos vas a matar, ni llamas a D. Celestino ni a la D.&ordf;
+ In&eacute;s, que te tra&iacute;an trastornado el juicio. Est&aacute;s bien, ya
+ est&aacute;s fuera de peligro, y vivir&aacute;s, pobre ni&ntilde;o; pero &iquest;has
+ perdido la raz&oacute;n, o Dios quiere que te veamos en tu ser natural, sano y
+ cuerdo, tal y como estabas antes de que aquellos caribes...?</p>
+ <p>&mdash;Y, en verdad, no s&eacute; c&oacute;mo ha escapado el infeliz&mdash;dijo
+ Fern&aacute;ndez a Santorcaz&mdash;. Tres balazos ten&iacute;a en su cuerpecito: uno
+ en la cabeza, el cual no es m&aacute;s que una rozadura; otro en el brazo izquierdo,
+ que no le dejar&aacute; manco, y el tercero en un costado, y en parte sensible, tanto
+ que si no le hubieran sacado la bala, no le ver&iacute;amos ahora tan
+ despiertillo.</p>
+ <p>Inst&aacute;ronme todos para que hablase, mostr&aacute;ndoles que mi raz&oacute;n,
+ como mi cuerpo, se hab&iacute;a repuesto de la tremenda crisis. Tambi&eacute;n
+ acudi&oacute; con cari&ntilde;osa solicitud a darme alimento la ejemplar D.&ordf;
+ Gregoria, y tomado aqu&eacute;l &aacute;vidamente por m&iacute; me sent&iacute; muy
+ bien. &iquest;Hab&iacute;a resucitado o hab&iacute;a nacido en aquella noche?</p>
+ <p>&mdash;Ahora, chiquillo, est&aacute;te tranquilo&mdash;continu&oacute; D.&ordf;
+ Gregoria, sent&aacute;ndose a mi lado&mdash;. &iexcl;Cu&aacute;nto se va a alegrar el
+ Sr. Juan de Dios cuando te vea!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo!&mdash;exclam&eacute; con la mayor sorpresa&mdash;.
+ &iquest;Juan de Dios vive aqu&iacute;? &iquest;Pues en d&oacute;nde estoy? &iquest;Y
+ ustedes qui&eacute;nes son? &iquest;Qu&eacute; ha sido de In&eacute;s?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Otra vez In&eacute;s! Este joven no est&aacute; todav&iacute;a
+ bueno. Dej&eacute;monos de Ineses, y a descansar. <!-- Page 22 -->Santorcaz se
+ lleg&oacute; a mi, y mostr&aacute;ndome alg&uacute;n inter&eacute;s, me dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pobrecito! &iexcl;Conque te fusilaron! El Gran Duque de Berg es
+ hombre terrible y sabe sentar la mano. Dicen que mataste mas de veinte franceses. Ya
+ me contar&aacute;s tus haza&ntilde;as, picar&oacute;n. Y di, &iquest;tienes
+ &aacute;nimos de volver a hacer de las tuyas? Me parece que no..., porque
+ habr&aacute;s visto que esa gente gasta unas bromas un poco pesadas.</p>
+ <p>Dicho esto, Santorcaz, tomando su capa, se march&oacute;.</p>
+ <p>Mi sorpresa y estupor al verme all&iacute;, tornado nuevamente y de improviso,
+ seg&uacute;n mi entender, a la vida, en presencia de personas desconocidas, y
+ volviendo sin cesar al pasado mi pensamiento, reci&eacute;n salido de una sombra
+ profunda; las impresiones de mi alma, a quien el repentino despertar, despu&eacute;s
+ de un largo entumecimiento, había dado cierta actividad ansiosa, fueron causa de que
+ no pudiera estar tranquilo, como me rogaban el Gran Capit&aacute;n y su mujer.
+ Hac&iacute;ales mil preguntas con la curiosidad del que, volviendo al mundo
+ despu&eacute;s de un siglo de muerte real, deseara conocer en un instante cuanto ha
+ pasado en el planeta durante su ausencia. A todo contestaban que me estuviese quieto
+ y sin cuidarme de nada, para que no me repitiesen los accesos de fiebre; pero no pude
+ conseguirlo, y si descans&eacute; un poco, procurando poner a un lado mis terribles
+ recuerdos y apartar de la vista las siniestras figuras que se hab&iacute;an hecho
+ compa&ntilde;eras inseparables de mi esp&iacute;ritu, poco des
+ <!-- Page 23 -->pu&eacute;s, cuando, ya avanzada la noche, lleg&oacute; Juan de Dios,
+ me sent&iacute; tan vivamente inquieto al verle, que a no imped&iacute;rmelo mi
+ debilidad, habr&iacute;a saltado del lecho para correr hacia &eacute;l, arrastrado
+ por un odio terrible y una curiosidad m&aacute;s fuerte a&uacute;n que el odio. El
+ antiguo mancebo de D. Mauro Requejo hall&aacute;base tan demacrado, tan excesivamente
+ amarillo y mustio, como si hubiera vivido diez a&ntilde;os de penas en el transcurso
+ de algunos d&iacute;as. Sus ojos encendidos conservaban huellas de recientes
+ l&aacute;grimas, y su desmadejado cuerpo se mov&iacute;a con pesadez, como si le
+ fatigara su propio peso. Arroj&oacute;se en una silla junto a mi cama, y cuando los
+ dos ancianos se retiraban a su aposento, me habl&oacute; así:</p>
+ <p>&mdash;Gabriel, &iquest;ya est&aacute;s bueno? &iquest;Has recobrado el juicio?
+ &iquest;Entiendes lo que se te dice?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; In&eacute;s?&mdash;le pregunt&eacute; con
+ ansiedad.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh, desgraciado de m&iacute;!&mdash;exclam&oacute;, ocultando el
+ rostro entre las manos&mdash;. T&uacute; est&aacute;s enfermo todav&iacute;a, y si te
+ doy la noticia ...&iquest;Que d&oacute;nde est&aacute; In&eacute;s? Esp&aacute;ntate,
+ Gabriel, porque no lo s&eacute;. Yo estoy loco, yo estoy imb&eacute;cil. Llevo quince
+ d&iacute;as de dolores que a nada son comparables. Las l&aacute;grimas que he
+ derramado podr&iacute;an agujerear una pe&ntilde;a. Ahora mismo..., &iquest;de
+ d&oacute;nde crees que vengo? Pues vengo de la b&oacute;veda de San Gin&eacute;s,
+ adonde voy todas las noches a mortificarme el cuerpo con disciplinazos, por ver si
+ Dios se apiada de m&iacute; y me devuelve lo que me quit&oacute;, sin duda en castigo
+ de mis grandes pecados.</p>
+ <p><!-- Page 24 -->Despu&eacute;s de enjugar sus l&aacute;grimas y sonarse con
+ estr&eacute;pito, prosigui&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Yo saqu&eacute; a In&eacute;s de la huerta del Pr&iacute;ncipe P&iacute;o.
+ &iexcl;Ay!, si no te salvaste tambi&eacute;n t&uacute;, fu&eacute; porque no pude,
+ que bien lo intent&eacute;, te juro que lo intent&eacute;. In&eacute;s se
+ desmay&oacute;, y no pudiendo traerla aqu&iacute;, por ser esto muy lejos, Lobo me
+ indujo a llevarla a casa de unas que &eacute;l llamaba honrad&iacute;simas
+ se&ntilde;oras, donde permanecer&iacute;a hasta tanto que fuera posible traerla
+ aqu&iacute; para casarme con ella.... &iexcl;Oh, infame legista, miserable enredador,
+ tramposo y falsario! In&eacute;s me abofete&oacute;, Gabriel, al verse en aquella
+ casa, y me clav&oacute; en las mejillas sus deditos. No puedes formarte idea de las
+ palabras tiernas que le dije para que se calmara; pero nada pod&iacute;a consolarla
+ de que no os hubierais salvado tambi&eacute;n t&uacute; y el buen sacerdote. En vano
+ le dije que ser&iacute;a mi mujer; en vano le dije que la adoraba con
+ profund&iacute;simo amor; tambi&eacute;n le mostr&eacute; mi dinero,
+ prometi&eacute;ndole gastar una buena parte en huir para siempre de Madrid y de
+ Espa&ntilde;a, si así lo deseaba. &iexcl;Infeliz de m&iacute;! A estas irrecusables
+ pruebas de mi cari&ntilde;o s&oacute;lo contestaba llam&aacute;ndome bestia y
+ orden&aacute;ndome que de su presencia me quitara.... A cada momento te llamaba, y
+ luego se deshac&iacute;a en l&aacute;grimas, y quer&iacute;a despu&eacute;s arrojarse
+ fuera de la casa para volver a la Monta&ntilde;a. A pesar de esto yo era feliz,
+ porque la ten&iacute;a en mis brazos, apart&aacute;bale de la frente los desordenados
+ cabellos, y con mi pa&ntilde;uelo limpiaba sus l&aacute;grimas divinas, con las
+ cuales se refrescar&iacute;an, si las bebieran, los condenados del Infierno.... El
+ <!-- Page 25 -->p&eacute;rfido Lobo no se apartaba de all&iacute;, y desde luego me
+ parecieron sospechosos el esmero y solicitud con que la atend&iacute;a. In&eacute;s
+ no cesaba un momento de gemir, y tanto a mi compa&ntilde;ero como a m&iacute; nos
+ mostraba repugnancia, orden&aacute;ndonos que la dej&aacute;ramos sola, porque no
+ quer&iacute;a vernos, y que la mat&aacute;ramos, porque no quer&iacute;a vivir. Su
+ desesperaci&oacute;n lleg&oacute; a tal punto, que no la pod&iacute;amos contener, y
+ se nos escapaba de entre los brazos, diciendo que pues no le era posible salvaros la
+ vida, quer&iacute;a daros a entrambos sepultura. Por &uacute;ltimo, a fuerza de
+ ruegos logramos calmarla un poco, prometi&eacute;ndole yo acudir al lugar del
+ suplicio a cumplir tan triste obligaci&oacute;n. Cuando esto le dije, me mir&oacute;
+ con tanta ternura, y despu&eacute;s me lo orden&oacute; de un modo tan persuasivo,
+ tan elocuente, que no vacil&eacute; un instante en hacer lo prometido, y sal&iacute;
+ dej&aacute;ndola al cuidado de Lobo. &iexcl;Nunca tal hiciera, y maldito sea el
+ instante en que me separ&eacute; de aquel tesoro de mi vida, de aquel im&aacute;n de
+ mi esp&iacute;ritu! Gabriel, corr&iacute; a la Moncloa, me acerqu&eacute; a los
+ grupos en que eran reconocidos los cad&aacute;veres, y anduve de un lado para otro
+ esperando encontrarte entre aquellos que, abandonados hasta en tan triste
+ ocasi&oacute;n, no ten&iacute;an quien formara a su alrededor concierto de llantos y
+ exclamaciones.... Al fin encontr&eacute; al sacerdote; pero t&uacute; no estabas a su
+ lado, pues unas mujeres compasivas, habiendo notado que viv&iacute;as, te
+ hab&iacute;an llevado a un paraje pr&oacute;ximo para prodigarte algunos cuidados.
+ Grande fu&eacute; mi alegr&iacute;a cuando te vi abrir los ojos, cuando te o&iacute;
+ pronunciar frases <!-- Page 26 -->obscuras, y observ&eacute; que tus heridas no
+ parec&iacute;an de mucha gravedad; as&iacute; es que en cuanto dimos sepultura a tu
+ buen amigo, me ocup&eacute; de los medios de traerte a mi casa. Rogu&eacute; a las
+ pobres mujeres que te cuidaran un momento m&aacute;s, mientras yo volv&iacute;a con
+ una camilla, y al salir de la huerta me regocijaba con la idea de participar a
+ In&eacute;s que estabas vivo. &laquo;&iexcl;Cu&aacute;nto se alegrar&aacute; la
+ pobrecita!&raquo;, dec&iacute;a para m&iacute;, y yo me alegraba tambi&eacute;n,
+ porque hab&iacute;a comprendido por sus palabras que aquella flor de Jeric&oacute; te
+ apreciaba bastante, &iquest;no es verdad? &iexcl;Ay!, Gabriel, t&uacute; hubieras
+ sido nuestro criado, t&uacute; nos hubieras servido fielmente, &iquest;no es
+ verdad?... Pues bien, hijo: como te iba diciendo, corr&iacute; desalado a comunicarle
+ la feliz nueva de tu salvaci&oacute;n, y cuando entr&eacute; en la casa donde la
+ hab&iacute;a dejado, In&eacute;s ya no estaba all&iacute;. Aquellas se&ntilde;oras
+ desconocidas dij&eacute;ronme que Lobo se hab&iacute;a llevado a In&eacute;s, y como
+ yo les manifestara mi extra&ntilde;eza, mi indignaci&oacute;n, llam&aacute;ronme
+ est&uacute;pido y me arrojaron de su casa. Vol&eacute; a la de ese miserable
+ ladr&oacute;n; mas no le pude ver ni en todo aquel d&iacute;a ni en los siguientes.
+ Fig&uacute;rate mi desesperaci&oacute;n, mi agon&iacute;a, mi locura; yo no s&eacute;
+ c&oacute;mo no entregu&eacute; el alma a Dios en aquellos d&iacute;as, porque
+ adem&aacute;s de mi gran pena, me consum&iacute;a una fuerte calentura, a
+ consecuencia de la herida de esta mano, pues bien viste que perd&iacute; dedo y medio
+ en la calle de San Jos&eacute;.... &iquest;Crees que me curaba? Ni por pienso.
+ Despu&eacute;s que el boticario de la Palma Alta me vend&oacute; la mano no
+ volv&iacute; a acordarme de tal cosa, y no digo yo dedo <!-- Page 27 -->y medio, sino
+ los cinco de cada mano me hubiera yo arrancado con los dientes, con tal de hallar a
+ mi idolatrada In&eacute;s, &iexcl;a aquella rosa temprana, a aquel jazm&iacute;n de
+ Alejandr&iacute;a!... Durante este tiempo no me olvid&eacute; de ti, pues el mismo
+ día 3 te hice conducir a esta casa, que es la m&iacute;a, en la cual has permanecido
+ hasta hoy, y donde, gracias a los cuidados de tan buena gente, has recobrado la
+ salud.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero Lobo ha desaparecido tambi&eacute;n?&mdash;pregunt&eacute; con
+ af&aacute;n&mdash;. Si no ha desaparecido, bien puede oblig&aacute;rsele a decir
+ qu&eacute; ha hecho de In&eacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Al cabo de diez d&iacute;as le encontr&eacute; al fin en su casa.
+ &iquest;Sabes t&uacute; lo que me dijo el muy embustero? Pues ver&aacute;s.
+ Despu&eacute;s de re&iacute;rse de m&iacute;, llam&aacute;ndome bobo y mentecato, me
+ dijo que no pensara en volver a ver a In&eacute;s, porque la hab&iacute;a entregado a
+ sus padres. &laquo;&iquest;Pues acaso In&eacute;s tiene padres?&raquo;, le dije. Y
+ &eacute;l me contest&oacute;: &laquo;S&iacute;, y son personas de las principales de
+ Espa&ntilde;a, por lo cual he cre&iacute;do de mi deber entregarles la infeliz
+ jovenzuela, desde tanto tiempo condenada a vivir fuera de su rango y entre personas
+ de inferior condici&oacute;n.&raquo; Me qued&eacute; at&oacute;nito; pero al punto
+ comprend&iacute; que esto era invenci&oacute;n de aquel inicuo tramposo, embaucador,
+ y en mi c&oacute;lera le dije las m&aacute;s atroces insolencias que han salido de
+ estos labios. &iquest;No crees t&uacute; como yo que lo de entregarla a sus
+ desconocidos padres es pura f&aacute;bula de Lobo para ocultar as&iacute; su crimen?
+ Gabriel, &iquest;no te estremeces de espanto como yo? &iquest;D&oacute;nde
+ estar&aacute; In&eacute;s? &iquest;D&oacute;nde la tendr&aacute; ese monstruo?
+ &iquest;Qu&eacute; <!-- Page 28 -->habr&aacute; hecho de ella? &iexcl;Ay! Yo la he
+ buscado sin cesar por todo Madrid; he pasado noches enteras junto a la casa de la
+ calle de la Sal examinando qui&eacute;n entraba y qui&eacute;n sal&iacute;a; he dado
+ dinero a los criados, aguadores, lavanderas, a los escribientes del licenciado, a
+ cuantas personas visitaban la casa; pero nadie me ha sabido dar raz&oacute;n, nadie,
+ nadie. &iquest;Es esto para desesperarse? &iquest;Es esto para morirse de pena?
+ &iexcl;Trabajar tanto, cavilar tanto para sacarla del poder de sus t&iacute;os;
+ cometer grandes pecados y exponer uno su alma a las horribles penas del Infierno para
+ ver desvanecida como el humo aquella esperanza encantadora, aquella so&ntilde;ada
+ dicha y suprema felicidad!... &iquest;Ser&aacute; castigo de Dios por mis culpas,
+ Gabriel? &iquest;Lo crees t&uacute; as&iacute;? &iquest;Apruebas lo que estoy
+ haciendo ahora, que es rezar mucho y pedir a Dios que me perdone o que me devuelva mi
+ Inesita, aunque no me perdone? &iquest;Crees t&uacute; que concurriendo a la
+ b&oacute;veda de San Gin&eacute;s con gran constancia y devoci&oacute;n podr&eacute;
+ alcanzar de Dios alguna misericordia? &iexcl;Ay! Si las l&aacute;grimas que he
+ derramado hubiesen ca&iacute;do todas en el coraz&oacute;n de ese infame Lobo,
+ habr&iacute;anle atravesado de parte a parte haciendo el efecto de un pu&ntilde;al.
+ &iquest;D&oacute;nde est&aacute; In&eacute;s? &iquest;Qu&eacute; es de ella?
+ &iquest;Vive o muere? Gabriel, t&uacute; tienes ingenio, y Dios ha querido que
+ recobres tu preciosa vida para que desbarates los inicuos planes de ese monstruo
+ abominable y devuelvas a la ni&ntilde;a su anhelada libertad, as&iacute; como a
+ m&iacute; la paz del alma, que he perdido quiz&aacute;s para siempre.</p>
+ <p>As&iacute; habl&oacute; el afligido hortera, y oy&eacute;ndole no
+ <!-- Page 29 -->pude menos de compadecerle por los tormentos de su alma, tan
+ apasionada como inocente. No se cans&oacute; de hablar hasta muy avanzada la noche,
+ siempre sobre el mismo tema y con iguales demostraciones dolorosas. Al fin su voz se
+ perdi&oacute; para m&iacute; en el vac&iacute;o de un silencio profundo, porque me
+ qued&eacute; dormido, cediendo mi atenci&oacute;n y curiosidad a la fatiga y flaqueza
+ de &aacute;nimo que me consum&iacute;an a&uacute;n.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="III" name='III'></a>
+ <h2>III</h2>
+ <br />
+
+ <p>Al d&iacute;a siguiente, la primera persona que vieron mis ojos fu&eacute;
+ D.&ordf; Gregoria, a quien ya hab&iacute;a empezado a tomar cari&ntilde;o, pues tan
+ propio de la caridad es inspirarlo en poco tiempo. La mujer del Gran Capit&aacute;n
+ limpiaba la sala, procurando mover los trastos lentamente para no hacer ruido, cuando
+ despert&eacute;, y al punto lo dej&oacute; todo para correr a mi lado.</p>
+ <p>&mdash;Esa cara est&aacute; respirando salud&mdash;me dijo&mdash;. Veremos lo que
+ dice hoy D. Pedro Nolasco cuando te vea.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qui&eacute;n es ese D. Pedro Nolasco?&mdash;pregunt&eacute;,
+ sospechando fuera alg&uacute;n m&eacute;dico afamado de la vecindad.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n ha de ser, hijo? El alb&eacute;itar, que vive en el
+ cuarto n&uacute;mero 14. Aqu&iacute; no gastamos m&eacute;dico porque es bocado de
+ pr&iacute;ncipes. Y cuando Fern&aacute;ndez padece del reuma, le ve D. Pedro Nolasco,
+ que es un gran doctor. A &eacute;l <!-- Page 30 -->debes la vida, chiquillo, y
+ &eacute;l te sac&oacute; del costado la bala; que si no a estas horas estar&iacute;as
+ en el otro mundo.</p>
+ <p>O&iacute;do esto, h&iacute;cele varias preguntas acerca de su condici&oacute;n y
+ la calidad de la casa, a las que satisfizo bondadosamente, diciendo que su esposo era
+ portero en una oficina del ramo de la Guerra, y que con su sueldo y lo que el Sr.
+ Juan de Dios les daba por su modesto pupilaje pasaban la vida pobres y contentos.</p>
+ <p>&mdash;Esta no es casa de hu&eacute;spedes, porque nosotros no queremos
+ barullo&mdash;a&ntilde;adi&oacute;&mdash;; pero hace mucho tiempo que conocemos al
+ Sr. de Arr&oacute;iz y por eso le tenemos aqu&iacute;. Este Sr. de Santorcaz que has
+ visto anoche, y que no ha de tardar en venir, es un joven a quien conocimos en
+ Alcal&aacute;, cuando est&aacute;bamos all&iacute; establecidos y &eacute;l dejaba
+ sus estudios en aquella c&eacute;lebre Universidad para correr la tuna. Ha sido muy
+ calavera, y sus padres no le han vuelto a ver desde que se march&oacute; a Francia
+ hace quince a&ntilde;os huyendo de una persecuci&oacute;n muy merecida <i>por mor</i>
+ de sus barrabasadas y viciosas costumbres. &iexcl;Desgraciado joven! All&aacute;
+ fu&eacute; soldado, y cuando nos cuenta sus trabajos y penalidades, nos quedamos como
+ si oy&eacute;ramos leer la novela <i>El asombro de la Francia, Marta la
+ Romarantina</i>, aunque Santiago dice que todo lo que cuenta es mentira. A pesar de
+ su mala cabeza, nosotros apreciamos a este tarambana de Santorcaz, y &eacute;l no nos
+ quiere mal; as&iacute; es que cuando se aparece por Espa&ntilde;a, siempre viene a
+ parar a nuestra casa, donde le damos hospitalidad por bien poco dinero.
+ <!-- Page 31 -->&iexcl;Ay!, s&iacute;, por bien poco dinero; verdad que si le
+ pidi&eacute;ramos mucho, el infeliz no podr&iacute;a d&aacute;rnoslo, porque no lo
+ tiene. Y no es porque haya nacido de las hierbas del campo, pues a un buen solar de
+ tierra de Salamanca pertenece su familia; s&oacute;lo que como no es
+ primog&eacute;nito..., su padre se empe&ntilde;&oacute; en dedicarle a la Iglesia y
+ el pobre chico no ten&iacute;a afici&oacute;n de misacantano....</p>
+ <p>Est&aacute;bamos D.&ordf; Gregoria y yo enfrascados en este coloquio, que no
+ dejaba de interesarme, cuando volviendo de su oficina D. Santiago Fern&aacute;ndez,
+ quit&oacute;se gravemente el pesado uniforme, que su consorte colg&oacute; en la
+ percha, no lejos de la amenazadora lanza, y se dispuso a comer.</p>
+ <p>&mdash;Grandes noticias te traigo, mujer&mdash;dijo con retozona sonrisa, sentado
+ ya en el sill&oacute;n de cuero y con ambas manos posadas en las respectivas
+ rodillas, mientras con lento comp&aacute;s mov&iacute;a el cuerpo&mdash;. Te vas a
+ poner m&aacute;s contenta....</p>
+ <p>&mdash;No puede ser sino que el Gran Duque ha reventado ya de los c&oacute;licos
+ que padec&iacute;a.</p>
+ <p>-No, no es eso, mujer. &iquest;Qui&eacute;n te dijo que Navalagamella le
+ hab&iacute;a declarado la guerra a la <i>canalla</i>? No es Navalagamella
+ s&oacute;lo, mujer: es Asturias, Le&oacute;n, Galicia, Valencia, Toledo, Burgos,
+ Valladolid, y se cree que tambi&eacute;n Sevilla, Badajoz, Granada y C&aacute;diz. En
+ la oficina lo han dicho; y si vieras c&oacute;mo est&aacute;n todos bailando de
+ contento.... Oficial conozco que no ha dormido en toda la noche esperando el correo;
+ &iexcl;y si supieras, mujer...! A ti te lo puedo decir, <!-- Page 32 -->y no importa
+ que lo oiga este chico. Oye, o&iacute;d los dos: muchos oficiales se han fugado, sin
+ que en los cuarteles ni en sus casas se sepa d&oacute;nde est&aacute;n. Y
+ dir&aacute;s t&uacute;: &laquo;&iquest;Pues d&oacute;nde est&aacute;n?&raquo; Yo lo
+ s&eacute;, s&iacute; se&ntilde;ora, yo lo s&eacute;: han ido a unirse a los
+ ej&eacute;rcitos espa&ntilde;oles que se est&aacute;n formando ... &iquest;A que no
+ sabes d&oacute;nde se est&aacute;n formando? Pues yo lo s&eacute;, s&iacute;,
+ se&ntilde;ora, yo lo s&eacute;: uno se est&aacute; formando en Valladolid, y lo
+ mandar&aacute; D. Gregorio de la Cuesta; otro en Asturias y Galicia, que corre a
+ cargo de Blake..., y el tercero.... Esta es la m&aacute;s gorda de todas: &iquest;te
+ la digo?</p>
+ <p>&mdash;Hombre, s&iacute;, dila: no nos dejes a media miel.</p>
+ <p>&mdash;Pues se dice por ah&iacute; que las tropas de Andaluc&iacute;a se
+ sublevar&aacute;n, s&iacute;, se&ntilde;or, se sublevar&aacute;n. &iexcl;Pues no han
+ de sublevarse!... Si en cuanto uno d&eacute; la voz empieza a desfilar nuestra gente
+ y ni un ranchero espa&ntilde;ol quedar&aacute; a las &oacute;rdenes de Murat ni de la
+ Junta.</p>
+ <p>&mdash;Veo que lo van a pasar mal, Santiago. Pero siento golpes en la puerta. Son
+ los vecinos que vienen a saber noticias.... Pase usted, Sr. D. Roque; pasen ustedes,
+ ni&ntilde;as; adelante, Sr. de Cuervat&oacute;n.</p>
+ <p>Abri&oacute; D.&ordf; Gregoria la puerta, y penetraron en ordenada falange como
+ una docena de personas de uno y otro sexo, y de diferentes edades y fachas, las
+ cuales personas eran los vecinos m&aacute;s adictos al Gran Capit&aacute;n, y
+ adem&aacute;s entusiastas creyentes de sus noticias, por lo cual acud&iacute;an todas
+ las ma&ntilde;anas cuando aqu&eacute;l regresaba de la oficina, con el anhelo de
+ saciar en la fuente m&aacute;s pura y cristalina la ardo<!-- Page 33 -->rosa
+ curiosidad que entonces devoraba a los habitantes de Madrid. &iquest;Debo detenerme
+ en enumerar a tan dignas personas? &iquest;Para qu&eacute;, si el lector no necesita
+ conocer al la&ntilde;ador, ni al talabartero, ni tampoco a D. Roque, el arruinado
+ comerciante, ni al Sr. de Cuervat&oacute;n, ni menos a las ni&ntilde;as de la
+ bordadora en fino? Dej&eacute;mosles envueltos en el velo de su discreto
+ inc&oacute;gnito, y oigamos a Fern&aacute;ndez, que desbord&aacute;ndose de su propio
+ ser, a causa de la exorbitante hinchaz&oacute;n de su orgulloso j&uacute;bilo, iba
+ contando lo que oyera, sin dejar de aderezar sus relatos con la sal y pimienta de la
+ hip&eacute;rbole.</p>
+ <p>&mdash;Pues en Andaluc&iacute;a&mdash;dijo&mdash;, en Andaluc&iacute;a..., ya
+ saben ustedes d&oacute;nde est&aacute; Andaluc&iacute;a; como si dij&eacute;ramos en
+ C&aacute;diz..., pues. Dicen que la Junta de Sevilla ha armado un gran
+ ej&eacute;rcito con las tropas que estaban en San Roque. &iquest;Saben ustedes lo que
+ es San Roque? Pues es como si dij&eacute;ramos...; supongan ustedes que aqu&iacute;
+ est&aacute; Gibraltar, pues aqu&iacute; cerquita est&aacute; San Roque.</p>
+ <p>&mdash;Este D. Santiago lo sabe todo.</p>
+ <p>&mdash;Ya, como quien ha visto tantas tierras y ha estado en tantas batallas.</p>
+ <p>&mdash;En San Roque est&aacute;n las mejores tropas de Espa&ntilde;a, tanto en
+ infanter&iacute;a como en artiller&iacute;a y caballos; de modo que si se forma ese
+ ej&eacute;rcito, y viene sobre Madrid ...&iexcl;Jes&uacute;s!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s!&mdash;repiti&oacute; un coro de diez voces.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Usted cree que vendr&aacute; sobre Madrid?&mdash;pregunt&oacute;
+ uno de los concurrentes.</p>
+ <p>&mdash;Eso es lo que no puedo asegurar&mdash;repuso <!-- Page 34 -->con
+ &eacute;nfasis el Gran Capit&aacute;n&mdash;. Pero a lo que yo entiendo, y
+ seg&uacute;n la experiencia que adquir&iacute; en aquellas terribles guerras, me
+ atrevo a decir que el ej&eacute;rcito de Andaluc&iacute;a viene sobre Madrid, y si
+ hace lo mismo el de D. Gregorio de la Cuesta, juzguen ustedes el susto que
+ pasar&aacute;n los franceses. Hay que guardar el secreto: mucho cuidado,
+ se&ntilde;ores, y ustedes, ni&ntilde;as, gu&aacute;rdense muy bien de ir contando
+ estas cosas cuando vayan a la costura, porque puede llegar a o&iacute;dos del Gran
+ Duque de Berg.... Yo creo que pasar&aacute; lo siguiente: el ej&eacute;rcito de
+ Andaluc&iacute;a vendr&aacute; a la Mancha; los franceses ir&aacute;n a batirlos,
+ dejando libre a Madrid, donde entrar&aacute; D. Gregorio de la Cuesta, el cual, si
+ sigue despu&eacute;s hacia el Mediod&iacute;a, les picar&aacute; la retaguardia por
+ Taranc&oacute;n; y como al mismo tiempo los de all&iacute; le har&aacute;n retroceder
+ hac&iacute;a el Tajo, vi&eacute;ndose los franceses atacados por un lado y otro, por
+ fuerza tendr&aacute;n que caer al r&iacute;o, donde se ahogar&aacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Cu&aacute;nto sabe este hombre! Es un asombro que de esa manera
+ pueda anunciar los movimientos del enemigo. Y no hay duda: as&iacute; tiene que
+ suceder.</p>
+ <p>&mdash;Y como la sublevaci&oacute;n es general&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+ Fern&aacute;ndez&mdash;, no podr&aacute;n acudir a todos lados. Adem&aacute;s, no
+ pueden contar con un solo soldado espa&ntilde;ol que les ayude, porque todos
+ desertan; de modo que si Napole&oacute;n quiere continuar la guerra en Espa&ntilde;a,
+ ya puede mandar gente.</p>
+ <p>&mdash;Y como de los que vienen, la mitad mueren de borrachera....</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 35 -->El mismo Murat est&aacute; padeciendo unos c&oacute;licos,
+ que se lo llevar&aacute;n al otro mundo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Quía!, si lo que tiene es una enfermedad vergonzosa.</p>
+ <p>&mdash;As&iacute; pagar&aacute; las que ha hecho. &iquest;Pues qu&eacute; puede
+ ser eso sino castigo de Dios por su barbarie y crueldad?</p>
+ <p>&mdash;No es eso, se&ntilde;ora; es que, seg&uacute;n dicen, es aficionado a la
+ bebida.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Menudas <i>turcas</i> habr&aacute; tomado desde que est&aacute;
+ aqu&iacute;! &iquest;Y se marchar&aacute;, o no se marchar&aacute;?</p>
+ <p>&mdash;Yo creo que s&iacute;&mdash;dijo Fern&aacute;ndez&mdash;. Tengo entendido
+ que est&aacute; muy disgustado porque Napole&oacute;n no le quiere hacer rey de
+ Espa&ntilde;a.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Angelito!, pues no pide poco que digamos.</p>
+ <p>&mdash;Y como parece que mandan de rey al que lo es de N&aacute;poles, un D.
+ Jos&eacute;, al cual, seg&uacute;n dicen, tambi&eacute;n le gusta aquello....</p>
+ <p>&mdash;Se conoce que es afici&oacute;n de familia.</p>
+ <p>&mdash;Lo que debiera hacer el Sr. Fern&aacute;ndez&mdash;dijo el
+ la&ntilde;ador&mdash;es irse a cualquiera de esos ej&eacute;rcitos, donde sin duda se
+ hab&iacute;a de lucir, y qui&eacute;n sabe si nos le har&iacute;an general de la
+ noche a la ma&ntilde;ana.</p>
+ <p>&mdash;Yo no sirvo para nada&mdash;contest&oacute; el Gran Capit&aacute;n&mdash;.
+ Yo tuve mi &eacute;poca, y ahora que trabajen otros como trabajamos los de entonces.
+ &iexcl;Aquellas s&iacute; que eran guerras, se&ntilde;ores! Esto de ahora es una
+ bobada, y si no, ya ver&aacute;n ustedes c&oacute;mo en menos que canta un gallo se
+ acaba todo.</p>
+ <p>&mdash;Pero lo del ej&eacute;rcito de Andaluc&iacute;a, &iquest;es
+ <!-- Page 36 -->cierto, o es puro barrunto de usted? Sep&aacute;moslo de una vez.</p>
+ <p>&mdash;Es cierto, se&ntilde;ores. Me parece que Santiago Fern&aacute;ndez tiene
+ motivos para saber lo que hace un ej&eacute;rcito y lo que deja de hacer. Cuando
+ empiecen nuestros generales a decir &laquo;Por aqu&iacute; te doy&raquo;, ya les
+ tendr&eacute; a ustedes al tanto de todo, d&iacute;a por d&iacute;a.</p>
+ <p>A este punto llegaba, cuando entr&oacute; Santorcaz, y no bien le vieron las
+ honradas personas que formaban el auditorio del buen Fern&aacute;ndez, empezaron a
+ desfilar de muy mal talante, porque la presencia del citado <i>flamas&oacute;n</i>
+ era harto desagradable a todos los habitantes de la casa.</p>
+ <p>&mdash;Grandes noticias, grandes noticias traigo, Sr. D. Gonzalo Fern&aacute;ndez
+ de C&oacute;rdova&mdash;exclam&oacute; desde la puerta&mdash;. Agu&aacute;rdense
+ todos, si quieren saber la verdad pura. &iquest;Pero se van estas ni&ntilde;as?
+ &iquest;Por qu&eacute; me tienen miedo? &iquest;Y usted, D. Roque, no quiere
+ escuchar?... Vayan noramala, pues, y ustedes se lo pierden, por que no saben lo que
+ ocurre.... La lanza, se&ntilde;or Fern&aacute;ndez, tome usted al punto la lanza, y
+ prep&aacute;rese al combate, porque se acerca lo tremendo, y ahora ver&aacute;
+ qui&eacute;nes son buenos patriotas y qui&eacute;nes no lo son.</p>
+ <p>&mdash;No tomemos a broma estas graves cosas, Sr. D. Luis&mdash;dijo algo amoscado
+ el que podremos llamar vencedor de Ceri&ntilde;ola&mdash;, ni nos escandalice a la
+ vecindad con sus aspavientos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;A que no sabe usted lo que yo s&eacute;?&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+ Santorcaz&mdash;. &iquest;A que no sabe usted que el general Dupont, que estaba en
+ Toledo, ha recibido orden de marchar a Andaluc&iacute;a, y <!-- Page 37 -->que Moncey
+ sale ma&ntilde;ana de aqu&iacute; para Valencia, y que Lefebvre, que est&aacute; en
+ Pamplona, ir&aacute; pronto sobre la capital de Arag&oacute;n; que Duhesme se
+ extender&aacute; por Catalu&ntilde;a, y que Bessi&egrave;res baja hacia Valladolid a
+ toda prisa con las divisiones de Lasalle y de Merle?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo se conoce que usted escupe en corro con la canalla!
+ &iquest;Y c&oacute;mo est&aacute;n sus mercedes del est&oacute;mago? &iquest;Se han
+ hecho al fin al vino de Espa&ntilde;a? Y el Gran Duque de Berg, &iquest;c&oacute;mo
+ anda de sus calenturas? &iquest;Hay mieditis? Porque yo tengo para mi que si a esos
+ se&ntilde;ores se les caen los calzones es porque, como dijo el otro, al que mal
+ vive, el miedo le sigue. Yo, en verdad, no sab&iacute;a lo que usted acaba de decir;
+ pero all&aacute; en la oficina o&iacute; decir otras cosillas que no s&eacute; si
+ sonar&aacute;n bien en las orejas de la canalla. &iquest;Por qu&eacute; no va mi Sr.
+ D. Luis a cont&aacute;rselas, a ver si con el gusto se les quita el destemple?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; noticias son &eacute;sas?</p>
+ <p>&mdash;Nada, poca cosa. Cuando el franc&eacute;s las sepa, ver&aacute; usted
+ qu&eacute; contento se pone.... Que en todas las ciudades se han nombrado o se van a
+ nombrar Juntas, las cuales no har&aacute;n caso de lo que se mande en Bayona, sino
+ que....</p>
+ <p>&mdash;Pero si Fernando VII no es ya rey de Espa&ntilde;a, porque ha cedido sus
+ derechos al Emperador, lo mismo que Carlos IV. &iquest;Qu&eacute; son esas Juntas
+ m&aacute;s que cuadrillas de insurgentes?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;..., pues que las quiten; es cosa f&aacute;cil. &iexcl;Demonios de
+ Juntas! Y las muy simples est&aacute;n formando unos ej&eacute;rcitos..., cosa de
+ juego, se&ntilde;or de Santorcaz; cuatro gatos que estaban ah&iacute; en el Campo de
+ San Roque con unos cuan<!-- Page 38 -->tos ca&ntilde;oncillos.... Y tambi&eacute;n
+ han dado en armarse los paisanos, lo mismo en Castilla que en Catalu&ntilde;a,
+ as&iacute; en Valencia como en Andaluc&iacute;a.... Pero eso no vale nada; son
+ hombres de alfe&ntilde;ique y alcorza, y no digo yo con balas, con saliva les
+ destruir&aacute;n los franceses.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y todo lo que sabe usted se reduce a que la Junta de Sevilla
+ est&aacute; formando un ej&eacute;rcito con las tropas de San Roque, que manda
+ Casta&ntilde;os, y las de Granada, que est&aacute;n a las &oacute;rdenes de Reding?
+ Pues eso lo sabe todo Madrid.</p>
+ <p>&mdash;Mira, Fern&aacute;ndez&mdash;dijo oficiosamente do&ntilde;a
+ Gregoria&mdash;, haces mal en revelar lo que sabes por tan buen conducto, porque yo
+ no soy lerda para conocer que lo que hace nuestro ej&eacute;rcito no debe decirse. Y
+ si no, pongo por caso: si t&uacute;, que est&aacute;s enterado de todo, a causa de tu
+ gran tino para la guerra, descubres lo que hace el ej&eacute;rcito de
+ Andaluc&iacute;a y llega a o&iacute;dos del franc&eacute;s, puede aprovecharse de la
+ noticia, y entonces....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; ha de aprovecharse, mujer, ni qu&eacute; entiendes
+ t&uacute; de estas cosas! Al contrario, yo quiero que el Sr. de Santorcaz vaya con el
+ cuento. Y tambi&eacute;n en Castilla....</p>
+ <p>&mdash;Otro ej&eacute;rcito, s&iacute;, compuesto de Guardias de Corps,
+ acostumbrados a hacer la guerra en los palacios, de estudiantes, de paletos y
+ contrabandistas&mdash;dijo Santorcaz, dando tregua a las bromas y hablando con
+ completa seriedad&mdash;. Es una desgracia para nosotros el tener que confesar que no
+ podemos batirnos con los franceses. &iquest;Qu&eacute; importa que se armen multitud
+ de paisanos, si esas turbas indisciplina<!-- Page 39 -->das, antes que ayuda,
+ ser&aacute;n elemento de ruina para el escaso ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol?
+ &iquest;Qu&eacute; obst&aacute;culo pueden ofrecer a los que han sometido la Europa
+ entera estos infelices alucinados, a quienes enga&ntilde;a su ignorancia?
+ &iquest;Tienen idea de lo que significan la previsi&oacute;n, la t&aacute;ctica, el
+ genio de un jefe experto, para decidir la victoria? Es triste cosa haber llegado a
+ tal extremo por las torpezas de nuestros reyes; pero una vez aqu&iacute;, no hay
+ m&aacute;s remedio que someterse a lo que la Providencia ha querido hacer de
+ nosotros. Espa&ntilde;a no puede resistir la invasi&oacute;n, porque si la resistiera
+ har&iacute;a un milagro, una sobrenatural haza&ntilde;a nunca vista. Condenada a ser
+ de Napole&oacute;n y a ver sentado en su trono a un rey de la familia imperial, lo
+ m&aacute;s cuerdo es resignarse a &eacute;sta con la conciencia de haberla
+ merecido.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Que Espa&ntilde;a ser&aacute; francesa, que Espa&ntilde;a
+ ser&aacute; de Napole&oacute;n!&mdash;exclam&oacute; el Gran Capit&aacute;n,
+ encendido en violenta ira&mdash;. Sr. de Santorcaz, usted es un insolente, usted es
+ un deslenguado, usted no tiene respeto a mis canas. Ya, &iquest;qu&eacute; se puede
+ esperar de un trapisondista calavera, como usted, que abandon&oacute; a su familia
+ por irse a <i>extranjis</i> a aprender malas ma&ntilde;as? &iexcl;Decir que
+ Espa&ntilde;a ha de ser francesa! Salga usted de mi casa, y no ponga m&aacute;s los
+ pies en ella. &iquest;Qu&eacute; te parece, Gregoria? Mujer, &iquest;te est&aacute;s
+ con esa calma y no bufas de c&oacute;lera como yo?</p>
+ <p>Y levant&aacute;ndose de su asiento, indic&oacute; a Santorcaz con majestuoso
+ gesto la puerta de la sala; mas como D. Luis no tuviera humor de
+ <!-- Page 40 -->marcharse, porque todos los d&iacute;as se repet&iacute;a la misma
+ escena sin resultado alguno, prepar&aacute;base a comer tranquilamente, dejando que
+ se desvaneciera, como efectivamente se desvaneci&oacute;, sin efusi&oacute;n de
+ sangre, la ira de su honrado amigo. Durante la comida gru&ntilde;&oacute; un poco D.
+ Santiago; pero la prudencia y discreci&oacute;n de su esposa evitaron un choque que
+ pudo haber tenido calamitosas consecuencias.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="IV" name='IV'></a>
+ <h2>IV</h2>
+ <br />
+
+ <p>Lo que he contado pasaba el 20 de mayo, si no me enga&ntilde;a la memoria. Poco a
+ poco fu&iacute; avanzando en mi convalecencia, y en pocos d&iacute;as me hall&eacute;
+ ya con fuerzas suficientes para levantarme y dar algunos paseos por los grandes
+ corredores de la casa, pues la vivienda del Gran Capit&aacute;n ten&iacute;a como
+ &uacute;nico desahogo el largo pasillo, en cuya pared se abr&iacute;an hasta veinte
+ puertas numeradas, albergues de otras tantas familias. Peor que mi cuerpo se hallaba
+ mi alma, llena de turbaciones, de sobresaltos y congojas, tan apenada por terribles
+ recuerdos como por angustiosas presunciones, de tal modo, que mi pensamiento
+ corr&iacute;a de lo pasado a lo futuro alternativamente, buscando en vano un poco de
+ paz.</p>
+ <p>La muerte del cura de Aranjuez, sin dejar de formar en mi alma un gran
+ vac&iacute;o, me era menos sensible de lo que a primera vista pu<!-- Page 41 -->diera
+ parecer, porque conceptu&aacute;ndola yo como tr&aacute;nsito que hab&iacute;a
+ llevado un nuevo santo a las falanges del Para&iacute;so, consider&eacute; a mi amigo
+ en su verdadero lugar, y no tan lejos de nosotros que pudiera desampararnos si le
+ invoc&aacute;bamos.</p>
+ <p>En cuanto a In&eacute;s, no dudaba que exist&iacute;a en poder de alguien que la
+ protegiera por encargo de los parientes de su madre; y aunque para esta creencia no
+ ten&iacute;a m&aacute;s dato que la relaci&oacute;n del alucinado Juan de Dios, yo me
+ confirmaba cada vez m&aacute;s en ella, fund&aacute;ndome en antecedentes que omito
+ por ser de mis lectores conocidos, y en la s&oacute;rdida avaricia del licenciado
+ Lobo, car&aacute;cter muy abonado para apoderarse de la joven y entregarla, mediante
+ una buena recompensa, a quien deseaba poseerla.</p>
+ <p>Todo mi af&aacute;n consist&iacute;a en restablecerme completamente para poder
+ salir a la calle; y cuando lo consegu&iacute;, tuve el gusto de darme a conocer a
+ todos mis amigos como un verdadero resucitado, o alma del otro mundo que vuelve con
+ forma corporal a cobrar deudas atrasadas.</p>
+ <p>No tendr&aacute;n ustedes idea del aspecto que ofrec&iacute;a entonces Madrid si
+ no les digo que la gente toda andaba azorada y aturdida, a veces llena de miedo, a
+ veces haciendo esfuerzos para disimular su alegr&iacute;a. El odio a los franceses no
+ era odio: era un fanatismo de que no he conocido despu&eacute;s ning&uacute;n
+ ejemplo; un sentimiento que ocupaba los corazones por entero sin dejar hueco para
+ otro alguno; de modo que el amar a los semejantes, el amarse <!-- Page 42 -->a
+ s&iacute; mismo, y hasta me atrevo a decir el amar a Dios, se adaptaban y
+ somet&iacute;an como fen&oacute;menos secundarios al gran aborrecimiento que
+ inspiraban los verdugos del pueblo de Madrid.</p>
+ <p>A &eacute;stos se les ve&iacute;a solos en todos los sitios: su presencia
+ hac&iacute;a detener o apresurar a los transeúntes; y era tan extraordinario este
+ desv&iacute;o, que hasta parec&iacute;an ellos mismos afectados de profundo pesar, y
+ se les observaba taciturnos y foscos, sintiendo que el suelo les quemaba las plantas
+ de los pies. Hab&iacute;an llenado de trincheras y bater&iacute;as el Retiro, y para
+ ver en todo su orgullo y presunci&oacute;n a los invasores, no hab&iacute;a
+ m&aacute;s que dirigir el paseo hacia Oriente, y se les encontraba en grandes grupos
+ alrededor de las cantinas, o paseando por la carretera de Arag&oacute;n.
+ Ning&uacute;n espa&ntilde;ol se encaminaba hacia all&iacute;, a no ser los granujas,
+ que, entonces como ahora, gustaban de meter las narices en todas partes. Llevado de
+ mi curiosidad, me acerqu&eacute; al Retiro, y tambi&eacute;n recorr&iacute; otros
+ sitios hacia el Mediod&iacute;a, igualmente ocupados como posiciones ventajosas.</p>
+ <p>En el interior de Madrid las tiendas estaban desiertas, pues todas las personas
+ que se juntaban para pedir o comunicar noticias se reun&iacute;an en parajes ocultos,
+ siendo de notar que ya entonces comenzaban a dar sus primeras se&ntilde;ales de vida
+ las sociedades secretas, aunque yo no vi ninguna, y digo esto s&oacute;lo con
+ referencia a vagos rumores. Como el af&aacute;n por tener noticias relativas al
+ levantamiento de las provincias era una fiebre de que no estaban
+ <!-- Page 43 -->exentos ni los ni&ntilde;os, ni los ancianos, ni las mujeres, cuando
+ se sab&iacute;a que D. Fulano de Tal hab&iacute;a recibido una carta de
+ Andaluc&iacute;a, de Galicia o de Catalu&ntilde;a, la casa se llenaba de amigos, y
+ hasta los desconocidos se permit&iacute;an invadirla ruidosamente para no esperar a
+ que se les contara el gran suceso. Sac&aacute;banse copias de las cartas que hablaban
+ de la Junta de Sevilla y de la sublevaci&oacute;n de las tropas de San Roque, y
+ aquellas copias circulaban con una rapidez que envidiar&iacute;a la moderna Prensa
+ peri&oacute;dica.</p>
+ <p>Todos los d&iacute;as y a todas horas se hablaba de los oficiales que
+ hab&iacute;an hu&iacute;do de Madrid para unirse a los ej&eacute;rcitos de Cuesta o
+ de Blake, y cuando se tropezaba con un militar o con alg&uacute;n joven paisano de
+ buen porte y br&iacute;os, no se le hacia otra pregunta que &eacute;sta:
+ &laquo;&iquest;Usted cu&aacute;ndo se va?&raquo; Las familias de las v&iacute;ctimas
+ se hab&iacute;an olvidado ya de rezar por los muertos, y pensaban en equipar a los
+ vivos. Escaseaban los jornaleros y menestrales, porque de los barrios bajos
+ part&iacute;an diariamente muchos hombres a engrosar las partidas de Toledo y la
+ Mancha; y a pesar de los brutales bandos del General franc&eacute;s, ni faltaban
+ armas en las casas, ni los fugitivos part&iacute;an con las manos vac&iacute;as.</p>
+ <p>Los invasores, que vigilaban el odio de la capital con la suspicacia medrosa del
+ que ha padecido sus terribles efectos, no permit&iacute;an, siendo tan grande su
+ n&uacute;mero y fuerza, que se manifestara lo que los madrile&ntilde;os pensaban y
+ sent&iacute;an; pero aun as&iacute;, &iexcl;cu&aacute;ntos cantares, cuan
+ <!-- Page 44 -->tas j&aacute;caras, romances y d&eacute;cimas brotaron de improviso
+ de la vena popular, ya amenazando con rencor, ya zahiriendo con picantes chistes a
+ los que nadie conoc&iacute;a sino por el injurioso nombre de <i>la canalla</i>!</p>
+ <p>En el fondo de aquella grande agitaci&oacute;n, y entre tantos recelos,
+ hab&iacute;a un secreto j&uacute;bilo, pues como un d&iacute;a y otro llegaban
+ noticias de nuevos levantamientos, todos consideraban a los franceses como puestos en
+ el vergonzoso trance de retirarse. Aquel j&uacute;bilo, aquella confianza, aquella fe
+ ciega en la superioridad de las heterog&eacute;neas y discordes fuerzas populares,
+ aquel esperar siempre, aquel no creer en la derrota, aquel <i>no importa</i> con que
+ curaban el descalabro, fueron causa de la definitiva victoria en tan larga guerra, y
+ bien puede decirse que la estrategia, la fuerza y la t&aacute;ctica, que son cosas
+ humanas, no pueden ni podr&aacute;n nunca nada contra el entusiasmo, que es
+ divino.</p>
+ <p>Como era natural, las noticias, del levantamiento se exageraban locamente, y el
+ delirio popular ve&iacute;a miles de hombres donde no hab&iacute;a sino centenares.
+ Cuando las noticias ven&iacute;an de Bayona, eran objeto de sistem&aacute;tico
+ desprecio, y las disposiciones del palacio de Marras, as&iacute; como la convocatoria
+ de irrisorias Cortes en la ciudad del Adour, y el pleito homenaje por algunos grandes
+ tributado a Bonaparte, daban p&aacute;bulo a s&aacute;tiras sangrientas. Cuando
+ alguno dec&iacute;a que vendr&iacute;a de rey a Madrid el hermano de Napole&oacute;n,
+ daba pie para las m&aacute;s ingeniosas improvisaciones del g&eacute;nero
+ epigram&aacute;tico.</p>
+ <p><!-- Page 45 -->Todas las tertulias, que entonces eran muchas, pues la sociedad no
+ se desparramaba a&uacute;n por los caf&eacute;s, eran, dig&aacute;moslo as&iacute;,
+ verdaderos clubs donde lat&iacute;a sorda y terrible la conspiraci&oacute;n nacional.
+ Se conspiraba con el deseo, con las noticias, con las sospechas, con las
+ hip&eacute;rboles, con las s&aacute;tiras, con verdades y mentiras, con el llanto
+ tributado a los muertos y las oraciones por el triunfo de los vivos.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="V" name='V'></a>
+ <h2>V</h2>
+ <br />
+
+ <p>Tal era Madrid a fines de mayo de 1808, antes de que sonaran los primeros
+ ca&ntilde;onazos de Cabez&oacute;n y los primeros tiros del Bruch. Dicho esto se me
+ permitir&aacute; que hable un poco de mi persona, pues atendiendo a que la desgracia
+ halla siempre eco en toda persona discreta y sensible, creo que no soy saco de paja a
+ los ojos de mis lectores, y que alg&uacute;n inter&eacute;s les inspiran los penosos
+ trances de mi borrascosa existencia. Necesito, adem&aacute;s, explicar por qu&eacute;
+ causas emprend&iacute; mi viaje a Andaluc&iacute;a entre mayo y junio; y si de buenas
+ a primeras me presentara camino de Despe&ntilde;aperros en compa&ntilde;&iacute;a del
+ desconocido Santorcaz, ustedes no acertar&iacute;an a explicarse ni los
+ m&oacute;viles de jornada tan peligrosa, ni mi repentino acomodamiento con aquel
+ hombre singular.</p>
+ <p>Es, pues, el caso que, no satisfecho con las noticias que acerca de In&eacute;s me
+ di&oacute; Juan de <!-- Page 46 -->Dios, trat&eacute; de averiguar la verdad y tuve
+ la feliz ocurrencia, mejor dicho, la inspiraci&oacute;n, de presentarme en casa de la
+ Marquesa, a quien no hall&eacute;; mas quiso la Divina Providencia que un criado,
+ conocido m&iacute;o desde la famosa noche de la representaci&oacute;n, me saliera al
+ encuentro, y despu&eacute;s de mostrarse muy obsequioso, satisficiera mi curiosidad
+ sobre aquel punto. Seg&uacute;n me dijo, el mismo d&iacute;a 3 de mayo se
+ present&oacute; all&iacute; un hombre de antiparras verdes, el cual conduc&iacute;a
+ dentro de una litera a cierta joven llorosa y al parecer enferma. No encontrando a la
+ se&ntilde;ora, pregunt&oacute; por su hermano, con el cual hubo de conferenciar
+ m&aacute;s de dos horas. Despidi&oacute;se al cabo, dejando a la madamita en la
+ casa.</p>
+ <p>El hermano de la Sra. Marquesa, que no era otro que aquel festivo
+ diplom&aacute;tico a quien conocimos en octubre de 1807, parti&oacute; el d&iacute;a
+ 4 para C&oacute;rdoba a unirse con su hermana y sobrina, y, &iexcl;cosa
+ rara!&mdash;me dijo aquel curioso servidor&mdash;, se llev&oacute; consigo a la
+ jovenzuela.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De suerte que ahora est&aacute;n todos en C&oacute;rdoba?&mdash;le
+ pregunt&eacute;.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, y seg&uacute;n noticias, no piensan venir hasta que no se acaben
+ estas cosas. Eso de la se&ntilde;orita que trajeron en la litera ha dado mucho que
+ hablar a la servidumbre, y dice mi mujer..., pero m&aacute;s vale callar. El hombre
+ aqu&eacute;l de las antiparras verdes hab&iacute;a estado ya algunos d&iacute;as
+ aqu&iacute;, y unas veces la Sra. Condesa, otras su t&iacute;a, le recib&iacute;an.
+ Mal hombre parece.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y la joven no hizo resistencia cuando quisieron
+ llev&aacute;rsela?</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 47 -->Si parec&iacute;a muerta, &iquest;qu&eacute; resistencia
+ pod&iacute;a hacer? Como que tuvimos que cargarla entre dos para ponerla en el
+ coche....</p>
+ <p>Ignoro si esto que o&iacute; y puntualmente refiero llamar&aacute; la
+ atenci&oacute;n de mis lectores; pero lo que s&iacute; les ha de causar sorpresa,
+ &iexcl;qu&eacute; digo sorpresa!, asombro grand&iacute;simo, es el saber que me
+ atrev&iacute; a desafiar las iras del licenciado Lobo, del mismo Lobo de marras, no
+ vacilando en arriesgarlo todo por esclarecer lo que tan hondamente me inquietaba. No
+ queriendo aparecer ni aun en sombra por la aborrecida calle de la Sal,
+ busqu&eacute;le all&aacute; por la Alcald&iacute;a de Casa y Corte, donde con toda
+ seguridad pensaba encontrarle, y al punto que me vi&oacute;.... No, no es
+ veros&iacute;mil, no lo van ustedes a creer. &iquest;Necesitar&eacute; jurarlo? Pues
+ lo juro: juro que es la pura verdad. Pues bien: al pronto que me vi&oacute;,
+ ech&oacute;me los brazos al cuello, demostrando gran inter&eacute;s por mi persona, y
+ no s&oacute;lo me pidi&oacute; nuevas acerca de mi salud, sino que me rog&oacute; le
+ contase algunos pormenores de mi fusilamiento y para &eacute;l milagrosa
+ resurrecci&oacute;n.</p>
+ <p>Qued&eacute;me at&oacute;nito, aunque no tranquilo, presumiendo que tan desusadas
+ blanduras ser&iacute;an obra de su refinada astucia y preparaci&oacute;n de
+ alg&uacute;n nuevo golpe contra m&iacute;; pero cuando le pregunt&eacute; por el
+ estado en que se hallaba el proceso c&eacute;lebre, respondi&oacute;me que ya no se
+ pensaba en tal cosa, porque como los franceses eran amigos del Pr&iacute;ncipe de la
+ Paz, no conven&iacute;a molestar a los servidores y amigos de &eacute;ste.</p>
+ <p>&mdash;No quiero&mdash;a&ntilde;adi&oacute;&mdash;que Su Alteza el
+ <!-- Page 48 -->Gran Duque se amosque. Aquello fu&eacute; una broma, y de haberte
+ prendido, al punto hubieras sido puesto en libertad. Pero di, picar&oacute;n...,
+ &iquest;conque t&uacute; eras gal&aacute;n de D.&ordf; In&eacute;s? Cu&eacute;ntame
+ todo: &iquest;d&oacute;nde la conociste? &iexcl;Ah, bien comprend&iacute;a Requejo
+ que guardaba un tesoro en su casa! Yo lo sab&iacute;a todo..., &iquest;y t&uacute;?;
+ sospecho que tambi&eacute;n, perill&aacute;n. Pero no sab&iacute;as que a fines del
+ mes de abril se acord&oacute; en consejo de familia recoger e identificar a esa
+ jovencita para darle la posici&oacute;n que le corresponde. Como yo estaba al tanto
+ de todo, y adem&aacute;s ten&iacute;a el honor de conocer a la Sra. Marquesa,
+ compromet&iacute;me a entregarla, haci&eacute;ndoles creer que hab&iacute;a grandes
+ dificultades para arrancarla del poder de los parientes de su supuesta madre. Hijo,
+ es preciso hacer algo por la vida: considera que es uno un pobre, con mujer, nueve
+ hijos, dos suegras y tres cu&ntilde;adas; dos suegras, s&iacute; se&ntilde;or, la
+ madre y la abuela de mi mujer, y si uno no se da ma&ntilde;a para mantener a este
+ famili&oacute;n.... La verdad es que a todos les di cordelejo: a D. Mauro, al
+ papanatas de Juan de Dios, y a ti mismo, que ahora resucitas para pedirme a
+ In&eacute;s. &iquest;Pero la amabas t&uacute;? Anda, zanguango, cort&eacute;jala, a
+ ver si logras casarte con ella, lo cual, aunque dif&iacute;cil, no es imposible...;
+ la ni&ntilde;a tendr&aacute; una dote regular, y quiz&aacute;s pueda heredar el
+ mayorazgo y t&iacute;tulo, lo cual ser&aacute;, seg&uacute;n el tenor de las
+ escrituras ...&iexcl;Ah, pelafust&aacute;n! Me parece que t&uacute; traes un
+ proyectillo entre ceja y ceja. &iquest;Vas a C&oacute;rdoba? Oye: recuerdo que la
+ palomita te llamaba con exclamaciones muy tiernas, cuando medio muerta la condu
+ <!-- Page 49 -->c&iacute;amos en la litera mi pasante y yo. &iexcl;Ja, ja, ja!
+ &iquest;Sabes de qu&eacute; me r&iacute;o? De ese ganso de Juan de Dios, que estuvo
+ aqu&iacute; el otro d&iacute;a, y poni&eacute;ndose de rodillas delante de m&iacute;,
+ me dijo: &laquo;&iexcl;D&eacute;me usted a In&eacute;s, porque me muero sin ella!
+ &iexcl;D&eacute;mela usted hoy y m&aacute;teme ma&ntilde;ana!&raquo; Fu&eacute; una
+ comedia, Gabriel, y aunque nos re&iacute;mos mucho, al fin nos cans&oacute; tanto,
+ que tuvimos que echarle a palos de la escriban&iacute;a.</p>
+ <p>Atenci&oacute;n sostenida prest&eacute; yo a estas y otras muchas razones del
+ licenciado Lobo, el cual, para que nada faltara en su inexplicable benignidad y
+ cortesan&iacute;a, al tiempo de despedirme d&iacute;jome que quiz&aacute;s pudiera
+ proporcionarme algunas lecciones de lat&iacute;n, si me hallaba con &aacute;nimos,
+ puesto que era tan gran humanista, de ganarme el pan con la ense&ntilde;anza. Dile
+ las gracias, y tan satisfecho me retir&eacute; del resultado de mis investigaciones,
+ que el mismo d&iacute;a decid&iacute; marchar a C&oacute;rdoba cuando estuviera
+ restablecido.</p>
+ <p>&iquest;Me seguir&aacute;n ustedes, o, fatigados de estas aventuras,
+ dejar&aacute;n que marche solo a resolver cuestiones que a nadie interesan m&aacute;s
+ que al que esto escribe? No; espero que no nos separaremos tan a deshora, y cuando
+ parece probable que, sigui&eacute;ndome, asistan ustedes a alg&uacute;n
+ espect&aacute;culo que les haga m&aacute;s llevadero el fastidio de mis personales
+ narraciones. Vamos, pues, y tengan en cuenta que nos acompa&ntilde;a el Sr. de
+ Santorcaz, a quien llevan al pa&iacute;s andaluz asuntos de familia. Yo le
+ manifest&eacute; que deseaba me llevase como escudero; mas &eacute;l dijo que no
+ ten&iacute;a con qu&eacute; pagar mis servicios, por<!-- Page 50 -->que su bolsa no
+ estaba en disposici&oacute;n de atender a gastos de servidumbre, y que harto se
+ congratular&iacute;a de llevarme como compa&ntilde;ero y amigo. As&iacute;
+ fu&eacute;, en efecto; y como yo necesitara algunos d&iacute;as m&aacute;s de
+ restablecimiento, &eacute;l me esper&oacute;, y en uno de los &uacute;ltimos
+ d&iacute;as de mayo o de los primeros de junio, luego que me desped&iacute; de mis
+ obsequiosos protectores, correspondi&eacute;ndoles como pude, y de Juan de Dios, a
+ quien ocult&eacute; el objeto de mi expedici&oacute;n, nos pusimos en marcha.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="VI" name='VI'></a>
+ <h2>VI</h2>
+ <br />
+
+ <p>Como Santorcaz era pobre, y yo m&aacute;s pobre todav&iacute;a, nuestro viaje
+ fu&eacute; tan irregular, cual los que en antiguas novelas vemos descritos. No
+ adoptamos sistem&aacute;ticamente ninguna de las clases de inc&oacute;modos
+ veh&iacute;culos conocidos en nuestra Espa&ntilde;a; en varias ocasiones anduvimos en
+ galera, otras en macho, si nos franqueaban sus caballer&iacute;as los arrieros que
+ tornaban a la Mancha de vac&iacute;o, y las m&aacute;s veces a pie. Hac&iacute;amos
+ noche en las posadas y ventas del camino, donde Santorcaz luc&iacute;a su prodigiosa
+ habilidad en el no gastar, logrando siempre que se le sirviese bien. Para estas y
+ otras picard&iacute;as, mi compa&ntilde;ero se hac&iacute;a pasar por un insigne
+ personaje, mand&aacute;ndome que le llamase Excelencia y que me descubriese ante
+ &eacute;l siempre que nos mirara el mesonero. Yo lo <!-- Page 51 -->cumpl&iacute;a
+ puntualmente; y con tal artificio, m&aacute;s de una vez, adem&aacute;s de no
+ cobrarnos nada, sal&iacute;an a despedirnos humildemente, rog&aacute;ndonos que les
+ dispens&aacute;ramos el mal servicio.</p>
+ <p>M&aacute;s all&aacute; de Noblejas y Villarrubia de Santiago, y cuando
+ despu&eacute;s de una larga jornada seste&aacute;bamos, apartados del camino, junto a
+ la ermita del <i>Santo Ni&ntilde;o</i>, se nos agreg&oacute; un mozo que nos dijo
+ llevaba el mismo camino que nosotros y que desde entonces fu&eacute; nuestro
+ inseparable compa&ntilde;ero. Ten&iacute;a como veinte a&ntilde;os, llam&aacute;base
+ Andresillo Mariju&aacute;n, y aunque era natural de Arag&oacute;n, iba a servir de
+ mozo de mulas a un pueblo de Andaluc&iacute;a, en casa de la condesa de Rumblar, su
+ ama y se&ntilde;ora, pues en las fincas que &eacute;sta pose&iacute;a en tierra de
+ Almunia de Do&ntilde;a Godina hab&iacute;a nacido aquel mancebo. Al punto su genio
+ franco y alegre simpatiz&oacute; con el m&iacute;o y nos hicimos muy amigos.
+ Santorcaz nos trataba con superioridad, aunque sin tiran&iacute;a. Cuando al llegar a
+ una posada, cabalgando &eacute;l en perverso macho y nosotros a pie, &iacute;bamos a
+ tenerle el estribo y despu&eacute;s a quitarle las espuelas, deshaci&eacute;ndonos en
+ cumplidos y cortes&iacute;as, ten&iacute;amos que apretar los dientes para no soltar
+ la risa. Mariju&aacute;n, que mejor que yo sab&iacute;a fingir, era el encargado de
+ ordenar al ventero que le diese al amo lo mejor de la despensa, porque Su Excelencia,
+ que iba de Regente a Sevilla, era hombre terrible y castigaba con fiereza a los
+ posaderos que no le serv&iacute;an bien.</p>
+ <p>As&iacute; atravesamos la Mancha, triste y solitario pa&iacute;s, donde el sol
+ est&aacute; en su reino y el <!-- Page 52 -->hombre parece obra exclusiva del sol y
+ del polvo; pa&iacute;s entre todos famoso desde que el mundo entero hase acostumbrado
+ a suponer la inmensidad de sus llanuras recorrida por el caballo de D. Quijote. En
+ opini&oacute;n general es la Mancha la m&aacute;s fea y la menos pintoresca de todas
+ las tierras conocidas, y el viajero que viene hoy de la costa de Levante o de
+ Andaluc&iacute;a, se aburre junto al ventanillo del vag&oacute;n, anhelando que se
+ acabe pronto aquella desnuda estepa, que como inm&oacute;vil y estancado mar de
+ tierra, no ofrece a sus ojos accidente, ni sorpresa, ni variedad, ni recreo alguno.
+ &Eacute;sto es lo cierto: la Mancha, si alguna belleza tiene, es la belleza de su
+ conjunto, su propia desnudez y monoton&iacute;a, que, si no distraen ni suspenden la
+ imaginaci&oacute;n, la dejan libre, d&aacute;ndole espacio y luz donde se precipite
+ sin tropiezo alguno. La grandeza del pensamiento de D. Quijote no se comprende sino
+ en la grandeza de la Mancha. En un pa&iacute;s montuoso, fresco, verde, poblado de
+ agradables sombras, con lindas casas, huertos floridos, luz templada y ambiente
+ espeso, D. Quijote no hubiera podido existir y habr&iacute;a muerto en flor, tras la
+ primera salida, sin asombrar al mundo con las grandes haza&ntilde;as de la
+ segunda.</p>
+ <p>Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y que, sin
+ embargo, todo &eacute;l es camino; aquella tierra sin direcciones, pues por ella se
+ va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna; tierras surcadas por las
+ veredas del acaso, de la aventura, y donde todo cuanto pase ha de pareer cobra
+ <!-- Page 53 -->de la casualidad o de los genios de la f&aacute;bula; necesitaba de
+ aquel sol que derrite los sesos y hace a los cuerdos locos; aquel campo sin fin donde
+ se levanta el polvo de imaginarias batallas, produciendo, al transparentar de la luz,
+ visiones de ej&eacute;rcitos de gigantes, de torres, de castillos; necesitaba aquella
+ escasez de ciudades que hace m&aacute;s rara y extraordinaria la presencia de un
+ hombre o de un animal; necesitaba aquel silencio cuando hay calma, y aquel desaforado
+ rugir de los vientos cuando hay tempestad; calma y ruido que son igualmente tristes y
+ extienden su tristeza a todo lo que pasa, de modo que si se encuentra un ser humano
+ en aquellas soledades, al punto se le tiene por un desgraciado, un afligido, un
+ menesteroso, un agraviado que anda buscando quien le ampare contra los opresores y
+ tiranos; necesitaba, repito, aquella total ausencia de obras humanas que representen
+ el positivismo, el sentido pr&aacute;ctico, cortapisas de la imaginaci&oacute;n, que
+ la detendr&iacute;an en su insensato vuelo; necesitaba, en fin, que el hombre no
+ pusiera en aquellos campos m&aacute;s muestras de su industria y de su ciencia que
+ los patriarcales molinos de viento, a los cuales s&oacute;lo el lenguaje
+ faltar&iacute;a para ser colosos, inquietos y furibundos, que desde lejos llaman y
+ espantan al viajero con sus gestos amenazadores.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="VII" name='VII'></a>
+ <h2><!-- Page 54 -->VII</h2>
+ <br />
+
+ <p>As&iacute; es la Mancha. Al atravesarla no pod&iacute;a menos de acordarme de D.
+ Quijote, cuya lectura estaba fresca en mi imaginaci&oacute;n. Durante nuestras
+ jornadas nos aburr&iacute;amos bastante, menos cuando Santorcaz nos contaba
+ alg&uacute;n extraordinario suceso de los que en lejanos pa&iacute;ses hab&iacute;a
+ presenciado. Una vez nos dej&oacute; con la boca abierta cont&aacute;ndonos la fiesta
+ de la coronaci&oacute;n de Bonaparte, con todos sus pelos y se&ntilde;ales, y otra
+ vez nos puso los cabellos de punta refiriendo la m&aacute;s famosa batalla de las
+ muchas en que se había encontrado. Cuando lo contaba &iacute;bamos caballeros en
+ sendos machos que nos facilitaron por poco dinero unos arrieros de Villarta, y no
+ estoy seguro de si hab&iacute;amos traspasado ya el t&eacute;rmino de Puerto
+ L&aacute;piche o &iacute;bamos a entrar en &eacute;l. Lo que s&iacute; recuerdo es
+ que por huir del calor emprendimos nuestra jornada mucho antes de la salida del sol,
+ y que la noche estaba brumosa, el cielo encapotado y sombr&iacute;o, la tierra
+ h&uacute;meda a consecuencia del fuerte temporal de agua que descargara el día
+ anterior.</p>
+ <p>Debo indicar el paisaje que ten&iacute;amos delante, porque no menos que la
+ pintoresca relaci&oacute;n de Santorcaz, contribuy&oacute; aqu&eacute;l a impresionar
+ mis sentidos. El camino segu&iacute;a en l&iacute;nea recta ante nosotros; a la
+ izquierda elev&aacute;banse unos cerros cuyas suaves ondulaciones se perd&iacute;an
+ <!-- Page 55 -->en el horizonte formando dilatadas curvas; en el fondo y muy lejos se
+ alcanzaba a ver una colina m&aacute;s alta, en cuya falda parec&iacute;an
+ distinguirse las casas de un pueblo; a la derecha el suelo se extend&iacute;a
+ completamente llano, y en su inmensa costra la tarda corriente de un arroyo y el agua
+ de la lluvia formaban multitud de peque&ntilde;os charcos, cuyas superficies,
+ iluminadas por la luna, ofrec&iacute;an a la vista la enga&ntilde;osa perspectiva de
+ una gran ci&eacute;naga o pantano. He hablado de la luna, y debo a&ntilde;adir que
+ aquel astro, desfigurador de las cosas de la tierra, prestaba imponente solemnidad al
+ desnudo y solitario paisaje, esclareci&eacute;ndolo o dej&aacute;ndolo a obscuras
+ alternativamente, seg&uacute;n que daban paso o no a sus p&aacute;lidos rayos los
+ boquetes, desgarrones y acribilladuras de las nubes.</p>
+ <p>Santorcaz, despu&eacute;s de un rato de silencio y meditaci&oacute;n, contuvo su
+ cabalgadura, par&oacute;se en mitad del camino, y contemplando con cierto
+ arrobamiento el horizonte lejano, las colinas de la izquierda y los charcos de la
+ derecha, habl&oacute; así:</p>
+ <p>&mdash;Estoy asombrado, porque nunca he visto dos cosas que tanto se parezcan como
+ este pa&iacute;s a otro muy distante donde me encontraba hace tres a&ntilde;os a esta
+ misma hora, en la madrugada del 2 de diciembre. &iquest;Es mi imaginaci&oacute;n la
+ que me reproduce las formas de aquel c&eacute;lebre lugar, o por arte milagroso nos
+ encontramos en &eacute;l? Gabriel, &iquest;no hay enfrente y hacia la derecha unos
+ grandes pantanos? &iquest;No se ven a la izquierda unos cerros que ter
+ <!-- Page 56 -->minan en lo alto con un peque&ntilde;o bosque? &iquest;No se eleva
+ delante una colina en cuya falda blanquea un pueblecillo? Y aquellas torres que
+ distingo al otro lado de dicha colina, &iquest;no son las del castillo de
+ Austerlitz?</p>
+ <p>Mariju&aacute;n y yo nos re&iacute;mos, dici&eacute;ndole que se le quitaran de la
+ cabeza tales cosas, y que si bien lo de los charcos era cierto, por all&iacute; no
+ hab&iacute;a ning&uacute;n castillo de Terlin ni nada parecido. Pero &eacute;l,
+ poniendo al paso la cabalgadura y mand&aacute;ndonos que le sigui&eacute;ramos uno a
+ cada lado, continu&oacute; hablando as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;Muchachos, no puedo olvidar aquella c&eacute;lebre jornada, que llamamos de
+ los Tres Emperadores, y que es sin duda la m&aacute;s sangrienta, la m&aacute;s
+ gloriosa, la m&aacute;s h&aacute;bil con que ha ilustrado su nombre el gran tirano,
+ ese hombre casi divino, a quien ahora puedo nombrar a boca llena, porque no nos oyen
+ m&aacute;s que el cielo y la tierra. Os contar&eacute;, muchachos, para que
+ sep&aacute;is lo que es el hacha de la guerra en manos de ese le&ntilde;ador de
+ Europa. Yo me hallaba en Par&iacute;s sin recursos, despu&eacute;s de haber sido
+ sucesivamente maestro de lat&iacute;n, pintor de muestras, corista en Ventadour,
+ espadach&iacute;n, servidor de los emigrados de Coblentza, postill&oacute;n de
+ diligencias, carbonero y cajista de imprenta, cuando sent&eacute; plaza en el
+ ej&eacute;rcito de Boulogne, destinado a dar un golpe de mano contra Inglaterra....
+ Cuando el Emperador nos traslad&oacute; de improviso, sin revelar su pensamiento, al
+ centro de Europa, est&aacute;bamos un tanto amoscados, porque las violentas marchas
+ nos mortificaban mucho, y como &eacute;ramos <!-- Page 57 -->unos zopencos, no
+ comprend&iacute;amos los grandes planes de nuestro jefe. Pero despu&eacute;s de la
+ capitulaci&oacute;n de Ulm, nos cre&iacute;amos los primeros soldados del mundo, y al
+ hablar de los prusianos y de los rusos, nos re&iacute;amos de ellos,
+ juzg&aacute;ndoles hasta indignos de nuestras balas. Cuando pasamos el Inn, ya
+ presumíamos que se preparaban grandes cosas; al internarnos en la Moravia,
+ despu&eacute;s de la acci&oacute;n de Hollabr&uuml;nn, comprendimos que el
+ ej&eacute;rcito ruso-austriaco nos iba a presentar batalla formal. Lo que no estaba
+ reservado a nuestras cabezas era el discurrir si tomar&iacute;amos la ofensiva o si
+ operar&iacute;amos a la defensiva. Pero la gran cabeza, aquella que tiene un
+ mech&oacute;n en la frente y el rayo en el entrecejo, lo iba a decidir bien
+ pronto.</p>
+ <p>A este punto llegaba, cuando el camino por que march&aacute;bamos torci&oacute;
+ hacia la derecha, describiendo una gran vuelta, de modo que formaba &aacute;ngulo
+ recto con su primitiva direcci&oacute;n. Santorcaz, nuevamente alucinado con aquello
+ que parec&iacute;a para &eacute;l extraordinaria coincidencia, prosigui&oacute;
+ as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero no es &eacute;ste el camino de Olmutz? Gabriel, o esto es
+ aquello mismo, o se le parece como una gota a otra gota. Mira, ahora tenemos enfrente
+ los pantanos de Satzchan y a nuestra izquierda la colina de Pratzen. Mira hacia
+ all&aacute;. &iquest;No se oye ruido de tambores? &iquest;No se ven algunas luces?
+ Pues all&iacute; est&aacute;n los rusos y los austriacos. &iquest;Sabes cu&aacute;l
+ es su intenci&oacute;n? Pues quieren cortarnos el camino de Viena, para lo cual
+ tendr&aacute;n que bajar de la colina de Pratzen y situarse entre nuestra derecha y
+ los <!-- Page 58 -->pantanos. &iexcl;Mira si son est&uacute;pidos! Eso precisamente
+ es lo que quiere el Emperador, y todo lo dispone de modo que parezca que nos
+ retiramos hacia Viena. Fig&uacute;rate que aqu&iacute; est&aacute; nuestro
+ ej&eacute;rcito, compuesto de setenta mil hombres, cuyo inmenso frente ocupan todas
+ las colinas de la izquierda, el camino y parte de la llanura que hay a la derecha. El
+ Emperador, despu&eacute;s de llenarse las narices de tabaco, sale a media noche a
+ recorrer el campo y observar los movimientos del enemigo. &iquest;Veis?; por
+ all&iacute; va. &iquest;No se oyen las pisadas de su caballo y los gritos de
+ entusiasmo con que le saludan los soldados? &iquest;No se ve el resplandor de las
+ hogueras que encienden a su paso? &iquest;Pero ustedes no ven todo esto? &iexcl;Bah!
+ Es ilusi&oacute;n m&iacute;a; pero de tal modo aviva mis recuerdos la similitud del
+ paisaje, que me parece ver y o&iacute;r lo que estoy contando.... Pero
+ querr&eacute;is saber c&oacute;mo fu&eacute; que vencimos a los rusos y a los
+ austriacos, y os lo voy a referir. Al amanecer, &iexcl;oh, chiquillos!, los rusos
+ bajaban maquinalmente por aquella alta colina de enfrente, con objeto de venir hacia
+ nuestra derecha para cortarnos el camino. No olvid&eacute;is que aqu&iacute; delante
+ tenemos un arroyo que viene serpenteando de izquierda a derecha hasta perderse en los
+ pantanos. El Emperador manda que la derecha pase el arroyo, y verificado esto, los
+ rusos la atacan. El centro, mandado por Soult, y la izquierda por Lannes, ansiaba
+ entrar en fuego; pero el Emperador conten&iacute;a el ardor de aquellos generales,
+ para aguardar a que los rusos acabasen de cometer el desatino de bajar de
+ <!-- Page 59 -->las alturas de Pratzen para meterse en la madre del arroyo de
+ Golbasch. Os explicar&eacute; bien. All&aacute;, en lontananza y al pie de la loma,
+ est&aacute;n las aldeas de Telnitz y Sokolnitz....</p>
+ <p>&mdash;Si aqu&iacute; no hay tales aldeas, se&ntilde;or&mdash;interrumpi&oacute;
+ Mariju&aacute;n, ind&oacute;cil a la mixtificaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Necio, &iquest;querr&aacute;s callar?&mdash;continu&oacute; el
+ francmas&oacute;n&mdash;. Yo s&eacute; lo que me digo, y es que todo el af&aacute;n
+ de Napole&oacute;n, despu&eacute;s que vi&oacute; bajar a los rusos, consist&iacute;a
+ en tomar aquellas aldeas para apoderarse luego de la loma que tenemos enfrente.
+ &iquest;No le veis? Pues bien: los generales Soult y Lannes partieron al galope para
+ dirigir las operaciones del centro y de la izquierda. Yo pertenec&iacute;a al centro,
+ y estaba en el 17.&ordm; de l&iacute;nea y a las &oacute;rdenes de Vandamme.
+ Avanzamos hacia el arroyo: &iquest;veis?, fuimos por aqu&iacute; a toda prisa.</p>
+ <p>-Si aqu&iacute; no hay tal arroyo&mdash;dijo Mariju&aacute;n, riendo&mdash;. Usted
+ si que tiene la cabeza llena de arroyos y aldeas, y derechas e izquierdas.</p>
+ <p>&mdash;Llegamos a la aldea de Telnitz y all&iacute; comenz&oacute; el
+ ataque&mdash;continu&oacute; imperturbablemente Santorcaz&mdash;. En la loma quedaban
+ todav&iacute;a veintisiete batallones de infanter&iacute;a rusa y austriaca, mandados
+ en persona por los dos Emperadores y por el General en Jefe ruso Kutusof.&iexcl;Ah,
+ muchachos, si hubierais visto aquello! Mirad hacia enfrente, pues desde aqu&iacute;
+ se distingue muy bien la posici&oacute;n que respectivamente ten&iacute;amos: ellos
+ encima, nosotros debajo.... Al principio nos acribillaban; pero Soult nos
+ mand&oacute; subir a todo trance, y subimos desafiando la lluvia de balas. Para ayu
+ <!-- Page 60 -->darnos, el general Thiebault, de la divisi&oacute;n de Saint-Hilaire,
+ refuerza nuestra derecha con doce piezas de artiller&iacute;a, que, bien disparadas,
+ hacen grandes claros en las filas contrarias. &Eacute;stas tienen al fin que
+ retroceder al otro lado de la loma. &iquest;Veis aquel repecho que hay a la
+ izquierda? Pues all&iacute; fu&eacute; el 17.&ordm; de l&iacute;nea. Piquemos
+ nuestras cabalgaduras, y nos hallaremos en el mismo sitio. Est&uacute;pidos,
+ &iquest;no os entusiasm&aacute;is con estas cosas? Mira, Gabriel, ya estamos
+ subiendo: &eacute;sta es la loma que ve&iacute;amos desde lejos; este repecho que
+ mir&aacute;is a la izquierda es el repecho de Estari-Winobradi, adonde el general
+ Vandamme nos condujo. &iquest;Pero cre&eacute;is que era cosa de juego? El repecho
+ estaba defendido por numerosas tropas rusas y una formidable artiller&iacute;a. La
+ cosa era peliaguda; pero cuando los generales dicen &laquo;Adelante, siempre
+ adelante&raquo;, no es posible resistir, y aunque del 17.&ordm; de l&iacute;nea no
+ quedamos m&aacute;s que la tercera parte para contarlo, ayudados por el 24.&ordm; de
+ ligeros tomamos al fin el repecho, apoder&aacute;ndonos de la artiller&iacute;a. Los
+ rusos se desbandaron por el otro lado de la loma, dirigi&eacute;ndose hacia aquel
+ caser&iacute;o que a lo lejos clarea, a la luz de la luna, y que no es otro que el
+ castillo de Austerliz.</p>
+ <p>Mariju&aacute;n reventaba de hilaridad. Yo a mi vez no pude menos de hacer alguna
+ observaci&oacute;n al narrador, dici&eacute;ndole:</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;or de Santorcaz, all&aacute; no se ve ning&uacute;n castillo,
+ como no sea que se le antoje fortaleza la caba&ntilde;a de alg&uacute;n pastor de
+ ovejas, &uacute;nicos rusos que andan por estos lugares.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 61 -->T&uacute; si que no sabes lo que te
+ dices&mdash;prosigui&oacute; Santorcaz, deteniendo su macho en medio del
+ camino&mdash;. Os seguir&eacute; contando. Mientras los del centro hac&iacute;amos lo
+ que hab&eacute;is o&iacute;do, all&aacute; por la izquierda, en esa tierra llana que
+ tenemos a este lado, la caballer&iacute;a cargaba portentosamente al mando de Lannes
+ y Murat. Francamente, rapaces, de esto poco os puedo hablar, porque ca&iacute;
+ herido: por un buen rato se me pusieron telara&ntilde;as ante los ojos, y mis
+ o&iacute;dos no percib&iacute;an sino un vago zumbido. Pero ah&iacute;, hacia la derecha, se
+ remataba a los rusos y austriacos del modo m&aacute;s admirable. &iquest;No veis los
+ pantanos de Satzchan? A lo lejos brilla su enga&ntilde;osa superficie; est&aacute;n
+ helados, y los rusos, impelidos por Soult, se precipitan sobre ellos. En el acto, el
+ Emperador manda que la artillería de la Guardia dispare algunos ca&ntilde;onazos
+ sobre el hielo para que se hunda, y entre los desmenuzados cristales caen al agua dos
+ mil rusos con sus ca&ntilde;ones, caballos, pertrechos, armas, municiones y carros,
+ precipit&aacute;ndose confusamente, sin que sus compa&ntilde;eros les prestaran
+ socorro, porque no pensaban m&aacute;s que en huir, y huyendo se ahogaban, y
+ qued&aacute;ndose mor&iacute;an barridos por la metralla francesa. &iexcl;Qu&eacute;
+ espantoso desastre para aquella pobre gente, y qu&eacute; gran victoria para
+ nosotros! Est&aacute;bamos locos de entusiasmo. &iexcl;Pero qu&eacute; veo! Gabriel,
+ y t&uacute;, Mariju&aacute;n, &iquest;no os entusiasm&aacute;is? Sois unos
+ gazn&aacute;piros. Aquello fu&eacute; prodigioso. S&oacute;lo entramos en fuego
+ cuarenta mil hombres, y merced a las h&aacute;biles disposiciones del gran tirano,
+ derrotamos a noventa <!-- Page 62 -->mil aliados, mat&aacute;ndoles o ahogando quince
+ mil, cogiendo veinte mil prisioneros y ciento veinte ca&ntilde;ones. &iquest;No
+ hab&iacute;a motivo para que nos volvi&eacute;ramos locos con nuestro jefe?
+ &iexcl;Ah, muchachos, si hubierais estado all&iacute; cuando recorri&oacute; el campo
+ de batalla mandando recoger los heridos! Creo que hasta los muertos se levantaban
+ para gritar &laquo;&iexcl;Viva el Emperador!&raquo;, y cuando a la noche siguiente
+ encendimos una gran hoguera en este mismo sitio donde ahora estamos, y vino &eacute;l
+ a situarse all&iacute; enfrente para recibir al Emperador de Austria, parec&iacute;a
+ un dios rodeado de aureola de fuego y teniendo al alcance de su mano los rayos con
+ que destru&iacute;a tronos y reyes, imperios y coronas.</p>
+ <p>Mariju&aacute;n y yo nos re&iacute;amos; pero pronto nos fu&eacute; forzoso
+ disimular nuestra hilaridad, porque habiendo preguntado el joven aragon&eacute;s con
+ mucha sorna que cu&aacute;l fu&eacute; la ventaja sacada de tal lucha, Santorcaz se
+ amosc&oacute;, y amenazando castigarnos si no nos entusiasm&aacute;bamos como
+ &eacute;l, nos dijo:</p>
+ <p>&mdash;Mentecatos, podencos, &iquest;acaso la paz y Tratado de Presburgo es paja?
+ Prusia qued&oacute; aliada de Francia, perdiendo Austria el apoyo de su hermana.
+ Austria abandon&oacute; a Francia el Estado de Venecia y cedi&oacute; el Tirol a
+ Baviera, reconociendo al mismo tiempo la soberan&iacute;a de los electores de
+ Baviera, Wurtemberg y Baden, despu&eacute;s de pagar a Francia cuarenta millones de
+ indemnizaci&oacute;n de guerra. Al mismo tiempo, pedazos de alcornoque, por el
+ Tratado de Schöenbrunn, Francia cedi&oacute; a Prusia el Hannover, Prusia a Baviera
+ el marquesado de <!-- Page 63 -->Anspach y a Francia el principado de
+ Neufch&acirc;tel y el ducado de Cleves.</p>
+ <p>Mariju&aacute;n y yo volvimos a mirarnos y nos volvimos a re&iacute;r, lo cual,
+ advertido por Santorcaz, fu&eacute; causa de que &eacute;ste nos sacudiera un par de
+ latigazos que, a ser repetidos, nos habr&iacute;an obligado a defendernos, haciendo
+ all&iacute; mismo un segundo Austerlitz. M&aacute;s bien est&aacute;bamos para burlas
+ que para veras, y Mariju&aacute;n especialmente no dejaba pasar coyuntura en que
+ pudiera zaherir a nuestro compa&ntilde;ero. Como acert&aacute;ramos a encontrar un
+ reba&ntilde;o de ovejas y cabras, dijo el aragon&eacute;s:</p>
+ <p>&mdash;Apart&eacute;monos aqu&iacute; junto al charco para ver de derrotar a estos
+ austriacos y rusiacos, que vienen mandados por el t&iacute;o Parranclof, emperador
+ del Zurr&oacute;n y rey de los guarros, y subamos a la loma de la Panza para
+ quitarles la artiller&iacute;a y hacerles meter en el castillo.</p>
+ <p>Yo en tanto, acord&aacute;ndome de D. Quijote, contemplaba el cielo, en cuyo
+ sombr&iacute;o fondo las pardas y desgarradas nubes, tan pronto negras como radiantes
+ de luz, dibujaban mil figuras de colosal tama&ntilde;o, con esa expresi&oacute;n que,
+ sin dejar de ser cercana a la caricatura, tiene no s&eacute; qu&eacute; sello de
+ solemne y pavorosa grandeza. Fuera por efecto de lo que acababa de o&iacute;r, fuera
+ simplemente que mi fantas&iacute;a se hallase por s&iacute; dispuesta a la
+ alucinaci&oacute;n, que siempre produce un bello espect&aacute;culo en la solitaria y
+ muda noche, lo cierto es que vi en aquellas irregulares manchas del cielo veloces
+ escuadrones que corr&iacute;an de Norte a Sur, y en su revuelta masa las cabezas de
+ los caballos y <!-- Page 64 -->sus poderosos pechos, pasando unos delante de otros,
+ ya negros, ya blancos, como disput&aacute;ndose el mayor avance de la carrera. Las
+ recortaduras, varias hasta lo infinito, de las nubes hac&iacute;an visajes de
+ distintas formas: vi colosales sombreros o morriones con plumas, penachos, bandas,
+ picos, testuces, colas, crines, garzotas; aqu&iacute; y all&iacute; se alzaban manos
+ con sables y fusiles, banderas con &aacute;guilas, picas, lanzas, que corr&iacute;an
+ sin cesar; y al fin, en medio de toda esa bara&uacute;nda, se me figur&oacute; que
+ aquellas mil formas se deshac&iacute;an, y que las nubes se conglomeraban para formar
+ un inmenso sombrero apuntado de dos candiles, bajo el cual los difuminados
+ resplandores de la luna como que bosquejaban una cara redonda y hundida entre altas
+ solapas, desde las cuales se extend&iacute;a un largo brazo negro, se&ntilde;alando
+ con insistente fijeza el horizonte.</p>
+ <p>Yo contemplaba esto, pregunt&aacute;ndome si la terrible imagen estaba realmente
+ ante mis ojos, o dentro de ellos, cuando Santorcaz exclam&oacute; de improviso:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Miradle, miradle all&iacute;! &iquest;Le veis?
+ &iexcl;Est&uacute;pidos! &iexcl;Y quer&eacute;is luchar con este rayo de la guerra,
+ con este enviado de Dios que viene a transformar a los pueblos!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, all&iacute; lo veo!&mdash;exclam&oacute; Mariju&aacute;n,
+ riendo a carcajadas&mdash;. Es D. Quijote de la Mancha que viene en su caballo, y
+ tras &eacute;l Sancho Panza en burro. D&eacute;jenlo venir, que ahora le aguarda la
+ gran paliza.</p>
+ <p>Las nubes se movieron, y todo se torn&oacute; en caricatura.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="VIII" name='VIII'></a>
+ <h2><!-- Page 65 -->VIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>El sol no tard&oacute; en salir, aclarando el pa&iacute;s y haciendo ver que no
+ est&aacute;bamos en Moravia, como vamos de Brunn a Olmutz, sino en la Mancha,
+ c&eacute;lebre tierra espa&ntilde;ola.</p>
+ <p>El pueblo donde paramos a eso de las ocho de la ma&ntilde;ana era Villarta; y
+ dejando all&iacute; nuestros machos, tomamos unas galeras que en nueve horas nos
+ hicieron recorrer las cinco leguas que hay desde aquel pueblo a Manzanares:
+ &iexcl;tal era la rapidez de los veh&iacute;culos en aquellos felices tiempos! Cuando
+ entr&aacute;bamos en esta villa al caer de la tarde, distinguimos a lo lejos una gran
+ polvareda, levantada al parecer por la marcha de un ej&eacute;rcito, y dejando los
+ perezosos carros, entramos a pie en el pueblo para llegar m&aacute;s pronto, y saber
+ qu&eacute; tropas eran aqu&eacute;llas y ad&oacute;nde iban.</p>
+ <p>All&iacute; supimos que eran las del general Ligier-Belair, que iba en auxilio del
+ destacamento de Santa Cruz de Mudela, sorprendido y derrotado el d&iacute;a anterior
+ por los habitantes de esta villa. En la de Manzanares reinaba gran inquietud; y una
+ vez que los franceses desaparecieron, ocup&aacute;banse todos en armarse para acudir
+ a socorrer a los de Valdepe&ntilde;as, punto donde se cre&iacute;a pr&oacute;ximo un
+ re&ntilde;ido combate. Dormimos en Manzanares, y al siguiente d&iacute;a, no
+ encontrando ni cabalgaduras ni carro alguno, partimos a pie para la venta de la Conso
+ <!-- Page 66 -->laci&oacute;n, donde nos detuvimos a o&iacute;r las estupendas nuevas
+ que all&iacute; se refer&iacute;an.</p>
+ <p>Transitaban constantemente por el camino paisanos armados con escopetas y
+ garrotes, todos muy decididos, y seg&uacute;n la muchedumbre de gente que hacia
+ Valdepe&ntilde;as acud&iacute;a, en Manzanares y en los pueblos vecinos de Membrilla
+ y la Solana no deb&iacute;an de quedar m&aacute;s que las mujeres y los ni&ntilde;os,
+ porque hasta los in&uacute;tiles viejos acud&iacute;an a la guerra. Por
+ &uacute;ltimo, resolvimos asistir nosotros tambi&eacute;n al espect&aacute;culo que
+ se preparaba en la vecina villa, y poni&eacute;ndonos en marcha, pronto recorrimos
+ las dos leguas de camino llano. Mucho antes de llegar divisamos una gran columna de
+ humo que el viento difund&iacute;a en el cielo. La villa de Valdepe&ntilde;as
+ ard&iacute;a por los cuatro costados.</p>
+ <p>Apretando el paso, o&iacute;mos ya cerca del pueblo prolongado rumor de voces,
+ algunos tiros de fusil, pero no descargas de artiller&iacute;a. Bien pronto nos
+ fu&eacute; imposible seguir por el arrecife, porque la retaguardia francesa nos lo
+ imped&iacute;a, y siguiendo el ejemplo de los dem&aacute;s paisanos, nos apartamos
+ del camino, corriendo por entre vi&ntilde;as y sembrados, sin poder acercarnos a la
+ villa. En esto vimos que la caballer&iacute;a francesa se retiraba del pueblo,
+ ocupando el llano que hay a la izquierda, y al mismo tiempo el incendio tomaba tales
+ proporciones, que Valdepe&ntilde;as parec&iacute;a un inmenso horno. Los gritos, los
+ quejidos, las imprecaciones que sal&iacute;an de aquel infierno llenaban de espanto
+ el &aacute;nimo m&aacute;s esforzado.</p>
+ <p><!-- Page 67 -->Al punto comprendimos que el interior del pueblo se
+ defend&iacute;a heroicamente y que el plan de los franceses consist&iacute;a en
+ apoderarse de los extremos, incendiando todas las casas que no pudiera ocupar. De vez
+ en cuando, un estruendo espantoso indicaba que alguno de los endebles edificios de
+ adobes hab&iacute;a venido al suelo, y el polvo se confund&iacute;a en los aires con
+ el humo. Los escombros sofocaban moment&aacute;neamente el fuego; pero &eacute;ste
+ surg&iacute;a con m&aacute;s fuerza, cundiendo a las casas inmediatas. Al fin
+ pareci&oacute; que todo iba a cesar, y, seg&uacute;n dijeron los que estaban cerca,
+ hab&iacute;an salido del pueblo algunos hombres a conferenciar con el General
+ franc&eacute;s. Mucho tiempo debieron de durar las conferencias, porque no vimos que
+ &eacute;stos se retiraran ni que concluyese el ruido y algazara en el interior; pero
+ al cabo de largo rato un movimiento general de la multitud nos indic&oacute; que algo
+ importante ocurr&iacute;a. En efecto; los franceses, replegando sus caballos en la
+ calzada, retroced&iacute;an hacia Manzanares.</p>
+ <p>Cuando entramos en Valdepe&ntilde;as, el espect&aacute;culo de la poblaci&oacute;n
+ era horroroso. Parece incre&iacute;ble que los hombres tengan en sus manos
+ instrumentos capaces de destruir en pocas horas las obras de la paciencia, de la
+ laboriosidad, del inter&eacute;s, fuerzas acumuladas por el brazo trabajador de los
+ a&ntilde;os y los siglos. La calle Real, la m&aacute;s grande de aquella villa, y
+ como si dij&eacute;ramos la columna vertebral que sirve a las otras de engaste y
+ punto de partida, estaba materialmente cubierta de jinetes franceses y de caballos.
+ Aunque la mayor parte <!-- Page 68 -->eran cad&aacute;veres, hab&iacute;a muchos
+ gravemente heridos que pugnaban por levantarse; pero clav&aacute;ndose de nuevo en
+ las agudas puntas del suelo, volv&iacute;an a caer. Sabido es que bajo las arenas que
+ artificiosamente cubr&iacute;an el pavimento de la v&iacute;a, el suelo estaba
+ erizado de clavos y picos de hierro, de tal modo que la caballer&iacute;a iba
+ tropezando y cayendo conforme entraba para no levantarse m&aacute;s.</p>
+ <p>A la calle se hab&iacute;an arrojado cuantos objetos mort&iacute;feros se creyeron
+ convenientes para hostilizar a los dragones, y aun despu&eacute;s del combate
+ surcaban la arena turbios arroyos de agua hirviendo, que, mezclada con la sangre,
+ produc&iacute;a sofocante y horrible vapor. En algunas ventanas vimos
+ cad&aacute;veres que pend&iacute;an con medio cuerpo fuera, apretando a&uacute;n en
+ sus crispados dedos la hoz o el trabuco. En el interior de las casas que no eran
+ presa de las llamas, el espect&aacute;culo era m&aacute;s lastimoso, porque no
+ s&oacute;lo los hombres, sino las mujeres y ni&ntilde;os, aparec&iacute;an cosidos a
+ bayonetazos en las cuevas, y si se trataba de entrar en alguna casa, por dar auxilio
+ a los heridos que lo hab&iacute;an menester, era preciso salir a toda prisa,
+ abandon&aacute;ndoles a su desgraciada suerte, porque el fuego, no saciado con
+ devorar la habitaci&oacute;n cercana, penetraba en aqu&eacute;lla con furia
+ irresistible.</p>
+ <p>En resumen: franceses y espa&ntilde;oles se hab&iacute;an destrozado unos a otros
+ con implacable sa&ntilde;a; pero al fin aqu&eacute;llos creyeron prudente retirarse,
+ como lo hicieron, no parando hasta Madridejos. Cuando Santorcaz, Mariju&aacute;n y yo
+ <!-- Page 69 -->seguimos nuestra marcha para hacer noche en Santa Cruz de Mudela, el
+ esp&iacute;ritu de los valerosos paisanos de Valdepe&ntilde;as no había
+ deca&iacute;do, y tratando de reparar los estragos de aquella sangrienta jornada,
+ parec&iacute;an capaces de repetirla al siguiente d&iacute;a.</p>
+ <p>De lejos y al caer de la tarde distingu&iacute;amos la columna de humo cubriendo
+ el cielo de vagabundas y sombr&iacute;as r&aacute;fagas, y el aragon&eacute;s y yo no
+ pudimos menos de maldecir en voz alta y expresivamente al tirano invasor de
+ Espa&ntilde;a. Contra lo que esper&aacute;bamos, Santorcaz no nos contest&oacute; una
+ palabra, y segu&iacute;a su camino profundamente pensativo.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="IX" name='IX'></a>
+ <h2>IX</h2>
+ <br />
+
+ <p>Al pasar la tierra, me reconoc&iacute; completamente sano de mi anterior
+ enfermedad. La influencia sin duda de aquel hermoso pa&iacute;s, el vivo sol, el
+ viaje, el ejercicio, equilibraron al punto las fuerzas de mi cuerpo, y respiraba con
+ desahogo, andaba con soltura, sin sentir malestar alguno en mis heridas. Todo rastro
+ de dolor o debilidad desapareci&oacute;, y me encontr&eacute; m&aacute;s fuerte que
+ nunca. Nada de particular hallamos durante nuestro tr&aacute;nsito por las nuevas
+ poblaciones, a no ser la inquietud alarmante y los preparativos de defensa. En La
+ Carolina y en Santa Elena escaseaban mucho los hombres, porque la mayor parte
+ hab&iacute;an <!-- Page 70 -->ido a incorporarse a la legi&oacute;n formada por D.
+ Pedro Agust&iacute;n de Echevarri, partida cuya base fueron los valerosos
+ contrabandistas del pa&iacute;s. Quedaba, no obstante, en los desfiladeros de
+ Despe&ntilde;aperros bastante gente para detener todos o la mayor parte de los
+ correos, y en varios puntos, apostadas las mujeres o los chiquillos en lo escabroso
+ de aquellas angosturas, avisaban la proximidad del convoy para que luego cayeran
+ sobre &eacute;l los hombres. Tambi&eacute;n advertimos gran abandono en los primeros
+ campos de pan que se ofrecieron a nuestra vista, y en algunos sitios las mujeres se
+ ocupaban en segar a toda prisa los trigos todav&iacute;a lejos de saz&oacute;n. Cerca
+ de Guarrom&aacute;n vimos grandes sementeras quemadas, se&ntilde;al de que
+ hab&iacute;a comenzado all&iacute; su oficio la horrible tea del invasor.</p>
+ <p>Hasta entonces no había ocurrido ninguna colisi&oacute;n sangrienta entre
+ imperiales y andaluces. &Eacute;stos, al ver que de improviso, por entre los romeros
+ y lentiscos de la sierra, desfilaban aquellos soldados de la f&aacute;bula, tan
+ hermosos y al mismo tiempo tan justamente engre&iacute;dos de su valor, no volvieron
+ de su asombro sino cuando los vieron desaparecer camino de C&oacute;rdoba, y
+ s&oacute;lo entonces, sintiendo requemadas sus mejillas por generosa verg&uuml;enza,
+ cayeron en la cuenta de que el suelo patrio no deb&iacute;a ser hollado por
+ extranjeras botas. Los franceses encontraron el pa&iacute;s tranquilo, y creyeron
+ llegar felizmente a C&aacute;diz; pero bajo las herraduras de sus caballos iba
+ naciendo la hierba de la insurrecci&oacute;n. Aquellos corceles no eran
+ <!-- Page 71 -->como el de Atila, que imprim&iacute;a sello de muerte a la tierra,
+ sino que, por el contrario, sus pisadas, como un toque de rebato, iban despertando a
+ los hombres y convoc&aacute;ndoles detr&aacute;s de s&iacute;.</p>
+ <p>Llegamos por &uacute;ltimo a Bail&eacute;n, y explicar&eacute; por qu&eacute; nos
+ detuvimos en esta villa algunos d&iacute;as. All&iacute; resid&iacute;a el ama de
+ Mariju&aacute;n, quien al presentarse a ella nos rog&oacute; que le
+ acompa&ntilde;&aacute;semos, y esta apreciable se&ntilde;ora, que era do&ntilde;a
+ Mar&iacute;a Castro de Oro de Af&aacute;n de Ribera, condesa de Rumblar, nos
+ recibi&oacute; con tanto agasajo, nos ponder&oacute; de tal modo la ruindad de las
+ posadas y ventas de la villa, que no tuvimos por conveniente hacernos de rogar y
+ aceptamos la hospitalidad que se nos ofrec&iacute;a. La casa era grand&iacute;sima y
+ no faltaba hueco para nosotros, ni tampoco excelente comida y bebida de lo m&aacute;s
+ selecto de Montilla y Aguilar.</p>
+ <p>&mdash;A estas horas&mdash;nos dijo la Condesa&mdash;los franceses deben haber
+ empe&ntilde;ado una acci&oacute;n con el ej&eacute;rcito de paisanos que dicen
+ sali&oacute; de C&oacute;rdoba para defender el paso del puente de Alcolea. Si ganan
+ los espa&ntilde;oles, los franceses retroceder&aacute;n hacia And&uacute;jar, y como
+ han de estar muy rabiosos, cometer&aacute;n mil atrocidades en el camino. No conviene
+ que salgan ustedes de aqu&iacute;, a no ser que tengan intenci&oacute;n, como mi
+ hijo, de incorporarse al ej&eacute;rcito que se est&aacute; formando en Utrera.</p>
+ <p>No eran necesarias tantas razones para convencernos. Nos quedamos, pues, en la
+ ilustre casa; y ahora, se&ntilde;ores m&iacute;os, con todo reposo voy a contaros
+ puntualmente lo que recuerdo <!-- Page 72 -->de aquella mansi&oacute;n y de sus
+ esclarecidos habitantes, destinados a figurar bastante en la historia que voy
+ refiriendo.</p>
+ <p>El palacio de Rumblar era un caser&oacute;n del siglo pasado, de fe&iacute;simo
+ aspecto en su exterior, pero con todas las comodidades interiores que alcanzaban los
+ tiempos. Las altas paredes de ladrillo; las rejas enmohecidas y rematadas en cruces;
+ los dos escudos de piedra obscura que ocupaban las enjutas de la puerta, cuyo marco
+ apainelado y con vuelta de cordel parec&iacute;a remontarse a fecha m&aacute;s
+ antigua que el resto de la casa; las dos ventanas angreladas junto a un mirador
+ moderno; el farol sostenido por pesada armadura de hierro dulce, en cuyo centro se
+ retorc&iacute;an algunas letras iniciales y una corona dibujadas con las vueltas del
+ lingote; las guarniciones jalbegadas alrededor de los huecos; los peque&ntilde;os
+ vidrios, las celos&iacute;as, y la diversidad y variedad de aberturas practicadas en
+ el muro, seg&uacute;n las exigencias del interior, le asemejaban a todas las antiguas
+ mansiones de nuestros grandes, bastante desprendidos siempre para gastar en la
+ f&aacute;brica de los conventos el gusto y el dinero que exig&iacute;an las fachadas
+ de sus palacios. Por dentro resplandec&iacute;a el blanco aseo de las casas de
+ Andaluc&iacute;a. Ten&iacute;a gran sala baja, capilla, patio con flores,
+ habitaciones con z&oacute;calo de azulejos amarillos y verdes; puertas de pino,
+ lustradas y chapeadas; gran n&uacute;mero de arcones, muchas obras de talla, cuadros
+ viejos y nuevos, algunas jaulas de p&aacute;jaros, fin&iacute;simas esteras, y, sobre
+ todo, una tranquilidad, un reposo y pl&aacute;cido silencio <!-- Page 73 -->que
+ convidaban a residir largo tiempo en aquella mansi&oacute;n.</p>
+ <p>Hablemos ahora de la familia de Af&aacute;n de Ribera, o Peraf&aacute;n de Ribera,
+ que en esto no est&aacute;n acordes los cronistas. Ocupar&aacute; el primer lugar en
+ esta enumeraci&oacute;n reverente la se&ntilde;ora Condesa viuda D.&ordf;
+ Mar&iacute;a Castro de Oro de Af&aacute;n, etc., aragonesa de nacimiento, la cual era
+ de lo m&aacute;s severo, venerando y solemne que ha existido en el mundo.
+ Parec&iacute;a mayor de cincuenta a&ntilde;os, y era alta, gruesa, arrogante,
+ varonil, usaba para leer sus libros devotos o las cuentas de la casa, unos grandes
+ espejuelos engastados en gruesa armaz&oacute;n de plata, y vest&iacute;a
+ constantemente de negro, con traje que a las mil maravillas a su cara y figura
+ conven&iacute;a. Aqu&eacute;lla y &eacute;sta eran de las que tienen el privilegio de
+ no ser nunca olvidadas, pues su curva nariz, sus cabellos entrecanos, su barba echada
+ hacia afuera, y la despejada y correcta superficie de su hermosa frente,
+ hac&iacute;an de ella un tipo cual no he visto otro. Era la imagen del respeto
+ antiguo, conservada para educar a las presentes generaciones.</p>
+ <p>Tendr&aacute; el segundo lugar su hijo, joven de veinte a&ntilde;os, ni&ntilde;o
+ a&uacute;n por sus h&aacute;bitos, su lenguaje, sus juegos y su escasa ciencia. Era
+ el &uacute;nico var&oacute;n, y, por tanto, el mayorazgo de aquella noble casa, cuyo
+ origen, como el del majestuoso Guadalquivir, se remontaba a las fragosidades de la
+ Sierra de Cazorla, donde los primeros Af&aacute;n de Ribera hicieron no s&eacute;
+ qu&eacute; haza&ntilde;as durante la conquista de Ja&eacute;n. El joven D. Diego
+ Hip&oacute;lito F&eacute;lix de Cantalicio <!-- Page 74 -->había sido educado
+ conforme a sus altos destinos en el mundo, bajo la direcci&oacute;n de un ayo, de que
+ despu&eacute;s hablaremos, y aunque era voluntarioso y propenso a sacudir el
+ cascar&oacute;n de la ni&ntilde;ez, arrastrando por el polvo de la travesura juvenil
+ el purp&uacute;reo manto de la primogenitura, su madre le ten&iacute;a metido en un
+ pu&ntilde;o, como suele decirse, y ejerc&iacute;a sobre &eacute;l todos los rigores
+ de su car&aacute;cter. Verdad es que el muchacho, con su instinto y buen ingenio,
+ hab&iacute;a descubierto un medio habil&iacute;simo para atacar la severidad materna;
+ y era que cuando su ayo o la Condesa no le hac&iacute;an el gusto en alguna cosa,
+ pon&iacute;ase los pu&ntilde;os en los ojos, comenzaba a regar con pueriles
+ l&aacute;grimas los veinte a&ntilde;os de su cuerpo, y exclamaba:
+ &laquo;Se&ntilde;ora madre, yo me quiero meter fraile.&raquo; Estas palabras, esta
+ resoluci&oacute;n del muchachuelo, que de ser llevada adelante tronchar&iacute;a
+ implacablemente el frondoso &aacute;rbol mayorazguil, difundía el p&aacute;nico por
+ todos los &aacute;mbitos de la casa. Procuraban todos aplacarle, y la madre
+ dec&iacute;a: &laquo;No seas loco, hijo m&iacute;o. Vaya, puedes montarte a caballo
+ en la viga del patio, y te permito que le pongas al gato las c&aacute;scaras de nuez
+ en sus cuatro patitas.&raquo;</p>
+ <p>A estos dos personajes seguir&aacute;n forzosamente las dos hijas de la Marquesa:
+ dos pimpollos, dos flores de Andaluc&iacute;a, lindas, modestas, peque&ntilde;as,
+ frescas, sonrosadas, alegres, sin pretensiones, a pesar de su nobleza, rezadoras de
+ noche y cantadoras por la ma&ntilde;ana; dos avecillas que encantaban la vista con el
+ aleteo de su inocente frivolidad y de cierta ingenua co
+ <!-- Page 75 -->queter&iacute;a, de ellas mismas ignorada. Eran peque&ntilde;as como
+ el resed&aacute;; pero como el resed&aacute; ten&iacute;an la seducci&oacute;n de un
+ aroma que se anuncia desde lejos, pues al sentirles los pasos se alegraba uno, y su
+ proximidad era aspirada con delicia. Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n eran dos
+ angelitos con quienes se deseaba jugar para verles re&iacute;r, y para re&iacute;rse
+ uno mismo del grave gesto con que enmascaraban sus lindas facciones cuando su madre
+ les mandaba estar serias. La de menor edad era destinada al claustro, y mientras
+ acariciaba D.&ordf; Mar&iacute;a la grandiosa idea de ponerla en las Huelgas de
+ Burgos, se acord&oacute; que tomara las lecciones necesarias para ser doctora, por lo
+ cual el ayo de su hermano hab&iacute;a empezado a ense&ntilde;arle la primera
+ declinaci&oacute;n latina, que aprendi&oacute; en un periquete, encontrando aquello
+ muy bonito. La primera, esto es, Asunci&oacute;n, no ten&iacute;a necesidad de
+ aprender nada, porque era destinada al matrimonio.</p>
+ <p>Y, por &uacute;ltimo, no quiero dejar en la obscuridad al ayo del joven D. Diego.
+ Llam&aacute;banle com&uacute;nmente D. Paco, y era un var&oacute;n de gran sencillez
+ y moderaci&oacute;n en sus costumbres, aunque algo pedante. Estaba &eacute;l
+ convencido de que sab&iacute;a lat&iacute;n, y citaba a veces los autores m&aacute;s
+ c&eacute;lebres, aplic&aacute;ndoles lo que estos desgraciados no pensaron nunca en
+ decir. &iexcl;A tales imputaciones calumniosas est&aacute; expuesta la celebridad!
+ Tambi&eacute;n se preciaba D. Paco de ense&ntilde;ar a sus disc&iacute;pulos
+ acertadamente la historia antigua y moderna, aunque sabemos por documentos de
+ autenticidad incontestable, que <!-- Page 76 -->en sus explicaciones nunca
+ pas&oacute; m&aacute;s ac&aacute; del arca de No&eacute;. Era, s&iacute;, muy fuerte
+ en la vida de Alejandro el Grande, y podemos asegurar que pose&iacute;a en
+ alt&iacute;simo grado un arte que no a todos los mortales es dado cultivar con
+ regular acierto. Don Paco era un gran pendolista, que pudiera competir con esos
+ colosos de la Caligraf&iacute;a: Tor&iacute;o el Sublime y Palomares el Divino, y
+ hasta con el moderno Iturzaeta; habilidad que en parte había transmitido a su
+ disc&iacute;pulo, pues las planas del heredero de Rumblar llenaban de
+ admiraci&oacute;n al se&ntilde;or Obispo de Guadix cuando iba a pasar unos
+ d&iacute;as en la casa. Adem&aacute;s, D. Paco era un hombre excelente, y temblaba de
+ miedo delante de la Condesa cuando &eacute;sta le achacaba las faltas del
+ ni&ntilde;o. Vest&iacute;a de negro, siempre en traje ceremonioso, aunque no nuevo,
+ usando asimismo peluca blanca, rematada en descomunal bolsa. A los forasteros
+ hu&eacute;spedes nos trataba con mucha dulzura; porque &laquo;la
+ hospitalidad&mdash;dec&iacute;a&mdash;fu&eacute; don particular de los pueblos
+ antiguos, y debe ser practicada por los presentes para ense&ntilde;anza de los
+ venideros&raquo;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="X" name='X'></a>
+ <h2>X</h2>
+ <br />
+
+ <p>El patrimonio de aquella casa era bueno, aunque muy inferior al de otras familias
+ de Andaluc&iacute;a y de Castilla; pero contaba la Condesa con que ser&iacute;a de
+ los primeros de Espa&ntilde;a <!-- Page 77 -->luego que su hijo heredara el mayorazgo
+ de unos parientes por l&iacute;nea colateral, que carec&iacute;an de sucesi&oacute;n
+ directa. Para facilitar esto, D.&ordf; Mar&iacute;a concibi&oacute; un proyecto
+ gigantesco, del cual depend&iacute;a, como el lector ver&aacute;, la perpetuidad de
+ aquella casa y solar ilustre por el largo discurso de los siglos; trat&oacute; de
+ casar a su hijo con una hembra de la familia de aquellos sus parientes, a la
+ saz&oacute;n poseedores del mayorazgo, y residentes en C&oacute;rdoba, aunque su
+ habitual morada era Madrid. No era obst&aacute;culo para esto la ni&ntilde;ez,
+ m&aacute;s bien moral que f&iacute;sica, de D. Diego, pues siendo entonces costumbre
+ emparentar lo m&aacute;s pronto posible a los mayorazgos, los casaban fresquitos y
+ antes que tuvieran tiempo de asomar las narices por las rendijas de la puerta del
+ mundo, donde, al decir de D. Paco, no había sino perdici&oacute;n y desvanecimiento
+ para la juventud, porque las dulzuras de la copa de los placeres duraban breves
+ instantes, mientras que sus amargas heces trascend&iacute;an por luengos
+ a&ntilde;os.</p>
+ <p>Pero alguien hubo de producir trastorno en los planes sabiamente trazados por
+ D.&ordf; Mar&iacute;a y sus ilustres primas; desconcert&oacute;los Napole&oacute;n,
+ Emperador de los franceses, al poner sus ojos en esta joya del continente y al
+ invadirla. La guerra, aquella santa guerra de que no nos muestra otro ejemplo la
+ Historia en tiempos cercanos, oblig&oacute; a suspender este como otros proyectos, y
+ D.&ordf; Mar&iacute;a, aragonesa y muy patriota, hubo de llamar a D. Diego, y desde
+ lo alto de su sitial le aterr&oacute; con estas palabras, confiadas despu&eacute;s a
+ mi discreci&oacute;n por D. Paco:</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 78 -->Hijo m&iacute;o, mucho te quiero. Tu muerte no s&oacute;lo
+ nos matar&iacute;a de pena, sino que aniquilar&iacute;a nuestra casa y linaje. Eres
+ mi &uacute;nico var&oacute;n, eres el alma de esta casa, y, sin embargo, es preciso
+ que vayas a la guerra. Sangre valerosa corre por tus venas, y estoy bien segura de
+ que a pesar de tus pocos a&ntilde;os dejar&aacute;s en buen lugar el nombre que
+ llevas. Todos los j&oacute;venes se deben a su rey y a su patria en estos terribles
+ d&iacute;as en que un miserable extranjero se atreve a conquistar a Espa&ntilde;a.
+ Hijo m&iacute;o, mucho te amo; pero prefiero verte muerto en los campos de batalla y
+ pisoteado por los caballos franceses a que se diga que el hijo del conde de Rumblar
+ no dispar&oacute; un tiro en defensa de su patria. Los hijos de todas las familias
+ nobles de Andaluc&iacute;a se han alistado ya en el ej&eacute;rcito de
+ Casta&ntilde;os; t&uacute; ir&aacute;s tambi&eacute;n, con una escolta de criados,
+ que armar&eacute; y mantendr&eacute; a mis expensas mientras dure la guerra.</p>
+ <p>Al decir esto, la marm&oacute;rea cara de D.&ordf; Mar&iacute;a no se
+ inmut&oacute;; pero Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n lloraron a moco y baba. El
+ joven palpit&oacute; de entusiasmo al tomar parte en un juego que no conoc&iacute;a,
+ y que, visto de lejos, es muy bonito.</p>
+ <p>Nosotros llegamos precisamente cuando se estaban haciendo los preparativos y el
+ equipo de guerra del mayorazgo. Todos trabajaban en aquella casa, y no eran las menos
+ atareadas las hermanitas del Sr. Conde, porque a m&aacute;s de la delicad&iacute;sima
+ ropa blanca que con sus propias manos y bajo la inspecci&oacute;n de su madre
+ aparejaron, poni&eacute;ndola con mucho orden <!-- Page 79 -->en las gruperas, se
+ ocupaban a toda prisa en arreglar unos muy lindos escapularios, no s&oacute;lo para
+ &eacute;l, sino para todos los de la comitiva.</p>
+ <p>No s&eacute; qu&eacute; aquellos preparativos ten&iacute;an de semejante con los
+ que se hacen para mandar a un chico al colegio; verdad es que nada hay tan
+ instructivo y despabilador como un campamento, y por eso dec&iacute;a D. Paco que la
+ guerra es maestra del ingenio y dome&ntilde;adora de las impetuosidades
+ juveniles.</p>
+ <p>Mariju&aacute;n fu&eacute; destinado a acompa&ntilde;ar al se&ntilde;orito. Con
+ &eacute;l y otros criados form&oacute;se una legioncilla de cinco hombres; mas
+ sabedora do&ntilde;a Mar&iacute;a de que otros j&oacute;venes de familias ricas de
+ Baeza, Bujalance y And&uacute;jar hab&iacute;an llevado hasta diez, mand&oacute; que
+ se aumentara aquel n&uacute;mero, fij&aacute;ndose al instante en Santorcaz y en
+ m&iacute;. Se nos ofrec&iacute;a una peseta diaria, adem&aacute;s de lo que cayera si
+ volv&iacute;amos con vida y salud. Mi compa&ntilde;ero y yo nos miramos, consultando
+ con elocuente silencio el aspecto de nuestras respectivas fachas. Hall&aacute;bamonos
+ ambos muy derrotados; y con aquella escrutadora penetraci&oacute;n que da la carencia
+ de posibles, cada cual conoci&oacute; la escualidez y vanidad de la bolsa del otro.
+ Santorcaz opin&oacute; que yo deb&iacute;a aceptar el enganche, y yo fu&iacute; del
+ mismo dictamen respecto a mi amigo; D.&ordf; Mar&iacute;a ofreci&oacute; equiparnos,
+ mudando nuestras ropas por otras nuevas y mejores, y adem&aacute;s
+ compromet&iacute;ase a mantener por alg&uacute;n tiempo a los que ya comenzaban a
+ tener dudas acerca del pan que comer&iacute;an al llegar a C&oacute;rdoba. No
+ vacilamos, y henos convertidos en soldados de caba<!-- Page 80 -->ller&iacute;a,
+ prontos a incorporarnos al reducido, pero brillante ej&eacute;rcito de San Roque.
+ Comprend&iacute; que aqu&eacute;l era mi destino, y que para el fin que a
+ C&oacute;rdoba me llevaba, m&aacute;s me conven&iacute;a penetrar en esta ciudad como
+ soldado obscuro que como desalmado y andrajoso vagabundo. Santorcaz se decidi&oacute;
+ despu&eacute;s de meditarlo mucho, dando paseos en la habitaci&oacute;n donde se nos
+ hab&iacute;a albergado. Una vez resuelto a ello, pareci&oacute; muy alegre y le
+ o&iacute; pronunciar algunas palabras que me demostraron la agitaci&oacute;n de su
+ alma por causas para m&iacute; desconocidas entonces. Luego expuso a D.&ordf;
+ Mar&iacute;a que no partir&iacute;a de Bail&eacute;n hasta no recibir unas cartas que
+ esperaba de C&oacute;rdoba y de Madrid, relativas a sus intereses, a lo cual
+ accedi&oacute; la se&ntilde;ora, dici&eacute;ndole que permaneciese en la casa hasta
+ cuando quisiera, con la condici&oacute;n de incorporarse despu&eacute;s a la escolta
+ de D. Diego si &eacute;sta sal&iacute;a antes.</p>
+ <p>No tard&oacute; mucho el d&iacute;a de la partida. El joven mayorazgo estaba
+ vestido del modo siguiente: una ancha faja de seda color de amaranto le
+ ce&ntilde;&iacute;a el cuerpo; sus calzones de ante se ataban bajo la rodilla, y
+ sobre las medias de seda llevaba gruesas botas de cordob&aacute;n con espuelas de
+ plata. El marsell&eacute;s de pa&ntilde;o pardo fino con adornos rojos y azules daba
+ singular elegancia a su cuerpo, as&iacute; como el ladeado sombrero portugu&eacute;s,
+ con mo&ntilde;a de felpa negra y cord&oacute;n de oro. Guarnec&iacute;a su cintura
+ sobre el faj&iacute;n lo que llamaban charpa, y era un ancho cintur&oacute;n de cuero
+ con diversos compartimientos ocupados por dos pistolas, un pu&ntilde;al y un
+ <!-- Page 81 -->cuchillo de monte, de modo que llevaba el ni&ntilde;o en los lomos un
+ completo arsenal, propio para hacer frente a todas las circunstancias
+ imaginables.</p>
+ <p>Ocup&aacute;banse la madre y las hijas en arreglar los &uacute;ltimos pormenores
+ del vestido, &eacute;sta cosiendo el postrer bot&oacute;n, aqu&eacute;lla poniendo un
+ alfiler a la cinta del sombrero, la otra calzando la espuela al mozo, cuando D.&ordf;
+ Mar&iacute;a dijo con la viveza propia del que recuerda de improviso la cosa mas
+ importante:</p>
+ <p>&mdash;Falta lo principal: falta la espada.</p>
+ <p>Al punto las miradas de todos fij&aacute;ronse con cierto respeto en un venerable
+ armario de a&ntilde;ejo roble que en el testero principal de la habitaci&oacute;n
+ desde largos a&ntilde;os exist&iacute;a. Acerc&oacute;se a &eacute;l la Sra. Condesa,
+ y abri&eacute;ndolo, sac&oacute; una espada largu&iacute;sima, con su vaina y
+ tahal&iacute;, las tres piezas muy marcadas con el sello de honrosa antig&uuml;edad.
+ Desenvain&oacute; el acero la propia D.&ordf; Mar&iacute;a con gesto majestuoso,
+ aunque sin ninguna afectaci&oacute;n de br&iacute;o varonil, y luego que lo hubo
+ contemplado un instante, volvi&oacute; a meterlo en la vaina, entreg&aacute;ndolo
+ despu&eacute;s a su hijo. Era una hermosa hoja toledana de cuatro mesas y de una vara
+ y seis pulgadas de largo. En la cazoleta o taza cab&iacute;a holgadamente un azumbre,
+ y sus gavilanes nielados de oro, lo mismo que el arriaz, daban aspecto
+ art&iacute;stico y lujoso a la empu&ntilde;adura. Ten&iacute;a en las dos fachadas
+ del pu&ntilde;o el escudo de los Rumblares, y en el pomo una cabeza con la empresa
+ del armero toledado Sebasti&aacute;n Hern&aacute;ndez. En la hoja, algo
+ ro&ntilde;osa, se pod&iacute;a de<!-- Page 82 -->letrear, aunque con trabajo, la
+ inscripci&oacute;n grabada en uno de sus lados: <i>Pro Fide et Patria, Pro Christo et
+ Patria, Pro Aris et Focis, Inter Arma silent Leges</i>.</p>
+ <p>Colg&oacute;se al cinto esta poderosa ilustre tizona el joven D. Diego, para cuyas
+ manos era peso exorbitante; mas &eacute;l, orgulloso de llevarlo, hizo un gesto poco
+ favorable a los prop&oacute;sitos del invasor de Espa&ntilde;a, y se prepar&oacute; a
+ salir. Prorrumpieron en copioso llanto Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n, lo cual
+ di&oacute; al traste con la forzada entereza del Condesito, destinado a ser el terror
+ de la Francia, y pasando de los pucheros a los hipidos, y de los hipidos a una
+ violenta explosi&oacute;n de l&aacute;grimas, atron&oacute; la casa por espacio de un
+ cuarto de hora. Ni por esas perdi&oacute; D.&ordf; Mar&iacute;a su serenidad,
+ hablando a su hijo de asuntos extra&ntilde;os a la guerra.</p>
+ <p>&mdash;Lo primero que has de hacer cuando llegues a C&oacute;rdoba es visitar a
+ mis primas y entregarles estas cartas. Mira, aqu&iacute; van las se&ntilde;as de su
+ palacio. Harto sentimos que no pueda celebrarse la boda concertada; pero Dios lo
+ quiere as&iacute;, y la patria es lo primero. Alg&uacute;n d&iacute;a ser&aacute;. Di
+ a esas se&ntilde;oras que si vuelven pronto a Madrid, no les perdono que pasen sin
+ detenerse algunos d&iacute;as en &eacute;sta su casa.</p>
+ <p>Luego, tomando distinto tono, habl&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;<i>Hijo m&iacute;o, cuidado con lo que haces. Observa la mejor conducta:
+ mira que vas a combatir al enemigo y a defender la Religi&oacute;n, la Patria, el
+ Estado y el Rey. Si cobarde vuelves la espalda, no vuelvas jam&aacute;s a mi casa, ni
+ te acuerdes nunca de tu madre, ni cuentes ya con su tierno cari&ntilde;o....
+ <!-- Page 83 -->Su indignaci&oacute;n, su aborrecimiento eterno: he aqu&iacute; la
+ recompensa que te aguarda</i>.</p>
+ <p>He subrayado estas palabras porque son puntualmente hist&oacute;ricas: constan en
+ papeles impresos de aquel tiempo, que puedo mostrar al que verlos desee. La mujer que
+ los pronunciara (pues no fu&eacute; D.&ordf; Mar&iacute;a, y el atribuirlo a
+ &eacute;sta es de mi exclusiva responsabilidad) a&ntilde;adi&oacute; lo siguiente,
+ dirigi&eacute;ndose a otras madres que desped&iacute;an a sus hijos en las puertas
+ del pueblo:</p>
+ <p>&mdash;<i>Compa&ntilde;eras, si en las batallas llegan a morir todos los hombres,
+ triunfaremos nosotras<a id="FNanchor_1" name='FNanchor_1'></a><a
+ href='#Footnote_1'><sup>[1]</sup></a></i>.</p>
+ <p>Salimos de la casa, tomando cada cual la cabalgadura que se le hab&iacute;a
+ destinado, juntamente con un sable y dos pistolas. El bagaje se reparti&oacute; entre
+ todos. Un criado antiguo se había encargado del dinero, otro llevaba las ropas del
+ se&ntilde;orito; Mariju&aacute;n llenaba sus alforjas con abundantes provisiones, y
+ en mi grupera pusimos varios encargos y las cartas que D. Diego deb&iacute;a entregar
+ en C&oacute;rdoba. Cuando yo las acomodaba en mi equipaje, pude ver de soslayo los
+ sobres, y me qued&eacute; fr&iacute;o de sorpresa y casi dir&eacute; de terror:
+ le&iacute; los nombres de Amaranta, de la Marquesa su t&iacute;a y del se&ntilde;or
+ diplom&aacute;tico.</p>
+ <p>Santorcaz, que a&uacute;n no hab&iacute;a recibido lo que aguardaba, se
+ qued&oacute;, prometiendo juntarse con nosotros al d&iacute;a siguiente o a los dos
+ d&iacute;as. Yo lo vi muy pensativo y t&eacute;trico, las manos a la
+ <!-- Page 84 -->espalda, paseando por el portal de la casa cuando sal&iacute;amos de
+ ella. Hasta fuera de la villa fu&eacute; en nuestra compa&ntilde;&iacute;a D. Paco,
+ el cual recordaba a su disc&iacute;pulo las m&aacute;ximas de Alejandro sobre la
+ guerra, recomend&aacute;ndole una y otra vez que las pusiera en pr&aacute;ctica al
+ pelear contra los franceses, y que cuidase de sostener siempre el orden oblicuo,
+ disponiendo una segunda l&iacute;nea para asegurar las espaldas y los flancos,
+ &laquo;porque a esto&mdash;dec&iacute;a&mdash;debi&oacute; el gran Macedonio que
+ siempre quedaran victoriosas sus difalangarqu&iacute;as y
+ tetrafalangarqu&iacute;as&raquo;.</p>
+ <p>Con tan sab&iacute;a m&aacute;xima, que el heredero de Rumblar jur&oacute; cumplir
+ al pie de la letra, despidi&oacute;se D. Paco, y seguimos nuestra marcha muy
+ contentos. No tomamos el camino real desde Bail&eacute;n a C&oacute;rdoba por no
+ tropezar con la retaguardia del general Dupont, o con los muchos destacamentos que
+ hab&iacute;a dejado en todos los pueblos, y en vez de las diez y ocho leguas y media
+ de que consta aquella v&iacute;a, tuvimos que andar unas veinticuatro, pues en
+ nuestro rodeo fuimos a Menj&iacute;bar; desde all&iacute;, por Torre Jimeno,
+ siguiendo un detestable camino de herradura, pasamos a Martos, y de Martos, por
+ Alcaudete y Baena, fuimos a buscar en Castro del R&iacute;o la margen derecha del
+ Guadajoz, que nos condujo a las inmediaciones da C&oacute;rdoba.</p>
+ <p>Al salir de Bail&eacute;n supimos la derrota de los paisanos y soldados de
+ regimientos provinciales en el puente de Alcolea, y en Alcaudete nos dieron otra
+ terrible noticia, referente a la entrada de los franceses en C&oacute;rdoba y al sa
+ <!-- Page 85 -->queo de aquella hermosa ciudad. Esto y el encuentro de algunos
+ dispersos de la partida de Echevarri nos inclin&oacute; a tomar el camino de
+ &Eacute;cija; pero el d&iacute;a 16 supimos que los franceses hab&iacute;an evacuado
+ a C&oacute;rdoba; y adoptando nuestro primitivo itinerario, divisamos en la
+ ma&ntilde;ana del 18 un inmenso caserío blanco, que destacaba sobre el verde azul de
+ la lejana sierra infinidad de torres, minaretes, espada&ntilde;as y cimborrios.</p>
+ <br />
+ <br />
+ <b>Nota a pie de p&aacute;gina:</b>
+ <p><a id="Footnote_1" name='Footnote_1'></a> <a href='#FNanchor_1'>[1]</a> Esto
+ pas&oacute; en M&eacute;rida en 23 de junio. <a id="XI" name='XI'></a></p>
+ <h2>XI</h2>
+ <br />
+
+ <p>C&oacute;rdoba, la ciudad de Abdherranm&aacute;n; la Meca de Occidente, la que
+ fu&eacute; maestra del g&eacute;nero humano, la vieja andaluza, que a&uacute;n se
+ engalana con algunos restos de su antigua grandeza; todav&iacute;a hermosa, a pesar
+ de los siglos guerreros que han pasado por ella; ya sin Zahara, sin academias, sin
+ pensiles, sin aquellas doscientas mil casas de que hablan los cronistas
+ &aacute;rabes; sin califa, sin sabios, pero orgullosa a&uacute;n de su
+ mezquita-catedral, la de las ochocientas columnas; triste y religiosa, habiendo
+ substitu&iacute;do el bullicio de sus bazares con el culto de sus sesenta iglesias y
+ sus cuarenta conventos; siempre po&eacute;tica y no menos rica en la decadencia
+ cristiana que en el apogeo musulm&aacute;n; ciudad que hasta en los m&aacute;s
+ peque&ntilde;os accidentes lleva el sello de los siglos; tortuosa, arrugada,
+ defendi&eacute;ndose de la luz como si quisiera ocultar su vejez; escondida en
+ <!-- Page 86 -->sus interiores, donde guarda innumerables maravillas, y siempre
+ asustada al paso del transeúnte; protectora de los enamorados, para quienes ha hecho
+ sus mil rejas y ha obscurecido sus calles; devota y coqueta a la vez, porque cubre
+ con sus joyas las im&aacute;genes sagradas, y se engalana y perfuma a&uacute;n con
+ los jazmines de sus patios.... Tal era la ciudad que hab&iacute;a estado entregada
+ por tres d&iacute;as a la brutal codicia de los soldados de Dupont. Este desgraciado
+ caudillo, que desde entonces comenz&oacute; a sentir la indecisi&oacute;n y el
+ aturdimiento que le acompa&ntilde;aron hasta capitular, temeroso de ser sorprendido
+ all&iacute; por las tropas de Casta&ntilde;os, se retir&oacute; el 16 de junio,
+ dirigi&eacute;ndose a And&uacute;jar, desde donde pidi&oacute; refuerzos a
+ Madrid.</p>
+ <p>El 18 entramos nosotros en la ciudad saqueada, a&uacute;n llena de mortal espanto.
+ A&uacute;n no hab&iacute;a sido lavada la sangre que manchaba sus calles, ni
+ sab&iacute;an exactamente los cordobeses a ciencia cierta el dinero y cantidad de
+ alhajas que les hab&iacute;an robado. Antes que en contar lo que les quedaba pensaron
+ en armarse, y si antes hab&iacute;an ido a la lucha los campesinos, siguiendo a los
+ regimientos provinciales y las milicias urbanas, despu&eacute;s del saqueo todas las
+ clases de la sociedad se apercibieron para lo que m&aacute;s que la guerra era un
+ ciego plan de exterminio, pues no se dec&iacute;a <i>vamos a la guerra</i>, sino a
+ <i>matar franceses</i>.</p>
+ <p>Desde que entr&eacute; en la desgraciada ciudad, a la emoci&oacute;n producida por
+ el espect&aacute;culo del reciente desastre se agregaba la que yo sent&iacute;a por
+ asuntos de mi propia cuenta, y por la su<!-- Page 87 -->puesta proximidad a quien era
+ el faro de mi vida. As&iacute; es que luego que el Conde y los de la comitiva nos
+ arreglamos en una de las mejores posadas, sal&iacute; con objeto de buscar la casa de
+ la Sra. Amaranta y de su t&iacute;a, lo cual &eacute;rame sumamente f&aacute;cil, por
+ haber visto los sobrescritos de las cartas que traíamos para aquellas personas. Las
+ doce ser&iacute;an cuando llegu&eacute; a la calle de la Esparter&iacute;a, donde era
+ la residencia de la t&iacute;a de Amaranta. En lo sucesivo, y para evitar
+ confusiones, ya que no puedo nombrarla con su verdadero nombre, usar&eacute; el
+ t&iacute;tulo convencional de marquesa de Leiva.</p>
+ <p>Cuando di los primeros aldabonazos en la puerta, parec&iacute;ame que golpeaba en
+ mi propio coraz&oacute;n. &iquest;Estar&iacute;a all&iacute; In&eacute;s?
+ &iquest;Estar&iacute;a all&iacute;, ya olvidada de que antes existiera en el mundo un
+ chico llamado Gabriel, arcabuceado por los franceses? Y si estaba y de improviso me
+ ve&iacute;a, &iquest;no era posible que se me presentara deslumbrada por los
+ esplendores de su nueva posici&oacute;n, y que a la palidez de la primera sorpresa
+ sucediera en su rostro el rubor de haberme amado? &iquest;Se acercaba el momento de
+ que yo cayese de la inconmensurable altura de mi fatuidad amorosa, encontrando una
+ sonrisa de desd&eacute;n y la mano de un criado que me pusiera en la calle?
+ &iquest;Por ventura el trance que me esperaba era hermano gemelo de aquella otra gran
+ ca&iacute;da ocurrida en El Escorial, cuando por el favor de Amaranta so&ntilde;aba
+ con los primeros puestos de la naci&oacute;n? &iquest;Bajar&iacute;a mi alma desde
+ pr&iacute;ncipe a lacayo, como poco antes baj&oacute; mi ambici&oacute;n?</p>
+ <p><!-- Page 88 -->Abri&oacute;me la puerta un criado conocido, a quien rogu&eacute;
+ me llevase a presencia de mi antigua ama la Sra. Condesa. Mientras
+ atraves&aacute;bamos el patio, buscaba afanosamente alg&uacute;n objeto que me
+ indicase la proximidad de In&eacute;s. Como olfatea el perro el rastro de su amo,
+ as&iacute; aspiraba yo las emanaciones de la casa buscando el aire que hab&iacute;a
+ sido aliento de aquella naturaleza querida. No o&iacute; su voz, ni sent&iacute; sus
+ pasos, ni v&iacute; cosa alguna que tuviera las huellas de su mano. A m&iacute; se me
+ antojaba que en cualquier objeto pod&iacute;a notar un sello especial que indicara
+ pertenecerle. Pero en nada de lo que vieron mis ojos encontr&eacute; la huella
+ indefinible que deb&iacute;a tener todo aquello en que In&eacute;s pusiera los suyos.
+ Esto se comprende y no se explica. El coraz&oacute;n es el &uacute;nico adivino, y el
+ m&iacute;o me dijo que In&eacute;s no estaba all&iacute;.</p>
+ <p>El patio era fresco y risue&ntilde;o, como todos los de las buenas casas de
+ Andaluc&iacute;a. Entre los jazmines reales, que abraz&aacute;ndose a una columna
+ ostentaban sus mil florecillas llenas del perfume m&aacute;s grato a los enamorados;
+ entre los naranjos de la China, graciosas miniaturas del naranjo com&uacute;n; entre
+ los rosales de la tierra y esos claveles ind&iacute;genas, cuya imperial hermosura no
+ ha logrado eclipsar ninguna de las elegantes flores modernas; entre los tiestos de
+ reseda, de mejorana, de albahaca y de s&aacute;ndalo, saltaban los chorros de una
+ fuente habladora, con cuyo mon&oacute;logo se concertaba el canto de algunos
+ p&aacute;jaros prisioneros en doradas jaulas. El pavimento era de m&aacute;rmol y los
+ z&oacute;calos de azulejos; sobre &eacute;stos, y cubriendo gran
+ <!-- Page 89 -->parte de la pared, había cuadros al &oacute;leo de aquella escuela
+ andaluza que ha llevado a los lienzos el tono caliente de la tierra, la esplendidez
+ de la inflamada atm&oacute;sfera y la agraciada melancol&iacute;a de los
+ semblantes.</p>
+ <p>Afortunadamente para m&iacute;, Amaranta se dign&oacute; recibirme. Estaba en una
+ sala baja, fresca y obscura, y cuando yo entr&eacute; se ocupaba en armar unas flores
+ de altar. &iquest;Se hab&iacute;a entregado a la devoci&oacute;n? Vest&iacute;a
+ completamente de blanco, y a la exigencia de la moda se un&iacute;a el rigor de la
+ estaci&oacute;n para que aquel ligero traje fuera nada m&aacute;s que lo
+ absolutamente necesario para cubrir su hermoso cuerpo. Entonces, entre las miradas de
+ fuera y el pudor interno no se pon&iacute;a tan gran baluarte de telas como se pone
+ hoy.</p>
+ <p>Abrumadoramente hermosa estaba, y sus ojos negros, que eran, como otra vez he
+ dicho, los primeros ojos del mundo, es decir, los Bonapartes de la mirada humana,
+ conquistaban al punto todo aquello a que dirig&iacute;an su pupila. Sent&iacute; en
+ su presencia mucha cortedad, gran turbaci&oacute;n; sent&iacute;me sin ideas y sin
+ palabra.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; vienes a buscar aqu&iacute;?&mdash;me dijo.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;ora, he venido a C&oacute;rdoba para afiliarme en el
+ ej&eacute;rcito del general Casta&ntilde;os, y sabiendo que Su Excelencia y
+ apreciable familia estaban en esta poblaci&oacute;n, he querido visitar a mi antigua
+ y querida ama.</p>
+ <p>&mdash;Eres tan hip&oacute;crita como intrigantuelo y trapisondista&mdash;repuso
+ entre severa y amable. &mdash;&iquest;Conque me tienes ley? &iquest;Por qu&eacute; te
+ portaste tan mal conmigo?</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 90 -->Se&ntilde;ora&mdash;exclam&eacute;, haciendo aspavientos de
+ respeto&mdash;. &iexcl;Yo portarme mal! &iexcl;Si no podr&eacute; olvidar nunca lo
+ bien que estaba al servicio de Su Excelencia!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Quieres ser otra vez mi criado?&mdash;me pregunt&oacute;.</p>
+ <p>Esta proposici&oacute;n cay&oacute; sobre m&iacute; como un rayo. Pens&eacute; en
+ In&eacute;s, en el repentino engrandecimiento de la que hab&iacute;a juzgado
+ compa&ntilde;era de mi existencia, y al considerarme criado de aquella casa,
+ tembl&eacute; de indignaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;ora, no quiero servir m&aacute;s. Soy soldado
+ &mdash;repuse&mdash;. Sin embargo, estoy a las &oacute;rdenes de Vuecencia para lo
+ que guste mandarme.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Conque soldado? &iquest;Y vas a la guerra? Dentro de un mes
+ ser&aacute;s general&mdash;dijo con punzante iron&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;No aspiro a tanto. Quiero servir a mi pa&iacute;s y nada m&aacute;s. Con
+ tal de que ma&ntilde;ana pueda decir: &laquo;Contribu&iacute; a echar de
+ Espa&ntilde;a a la canalla&raquo;, quedar&eacute; satisfecho.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y crees que Espa&ntilde;a podr&aacute; echar fuera a la canalla?
+ &iexcl;Ah!, yo no participo de la ilusi&oacute;n de esta buena gente.
+ &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; el d&iacute;a 9 en el puente de Alcolea? Aquellos
+ pobres paisanos a quienes no se puede negar el valor, huyeron ante las tropas
+ disciplinadas del general Dupont. En C&oacute;rdoba tampoco se les opuso resistencia,
+ y &iexcl;qu&eacute; horror, Dios m&iacute;o! &iexcl;Qu&eacute; tres d&iacute;as de
+ angustia! Todos cre&iacute;amos que los franceses entrar&iacute;an con bandera de
+ paz, porque la gente de Echevarri abandon&oacute; la ciudad, y los de aqu&iacute; no
+ trataban de hacer resistencia. Llegaron los <!-- Page 91 -->franceses a la Puerta
+ Nueva, y mientras las autoridades hablaban con ellos para darles entrada, de una casa
+ cercana salieron algunos tiros. Furiosos los enemigos, despu&eacute;s de derribar a
+ ca&ntilde;onazos la puerta, desparram&aacute;ronse por las calles de C&oacute;rdoba,
+ asesinando a cuantos se encontraban al paso y meti&eacute;ndose en las casas para
+ coger cuanto hab&iacute;a. No puedes figurarte lo que era aquello. Mudos de espanto y
+ ansiedad est&aacute;bamos todos aqu&iacute;, atento el o&iacute;do a los rumores de
+ la calle, cuando sentimos que las puertas ca&iacute;an a golpes, y penetraba aquella
+ soldadesca bestial, diciendo que se les entregasen todos los objetos de valor. El
+ miedo nos impidi&oacute; andar en contestaciones con ellos, y al punto les dimos
+ alhajas, dinero, plata de mesa y cuanto hab&iacute;a, deseando que se lo llevasen
+ todo de una vez para no escuchar sus insultos. Mas luego bajaron a la bodega,
+ sedientos de vino; no contentos con echar fuera las cubas peque&ntilde;as,
+ beb&iacute;an en las llaves de las pipas grandes, y dej&aacute;ndolas luego abiertas,
+ corr&iacute;a el Montilla de setenta y cinco a&ntilde;os, inundando las cuevas. Uno
+ de aquellos salvajes pereci&oacute; ahogado en vino. Pero al fin se fueron de casa
+ sin cometer atrocidades de otra clase y nos vimos libres de semejante chusma. En
+ otras partes los horrores no pueden contarse. Robaron todo el dinero de la
+ Administraci&oacute;n, toda la plata de los conventos, los vasos sagrados, los
+ c&aacute;lices, las custodias, las alhajas de las im&aacute;genes; penetraron
+ tambi&eacute;n en los conventos de frailes, muchos de los cuales murieron asesinados;
+ convirtieron <!-- Page 92 -->en lupanar la iglesia de Fuensanta, y por tres
+ d&iacute;as C&oacute;rdoba no fu&eacute; una ciudad, fu&eacute; un infierno, porque
+ todos los demonios, todas las maldades, sacrilegios y abominaciones cayeron sobre
+ ella. Por las calles se les encontraba borrachos, llenos de inmundicia y
+ revolc&aacute;ndose en el lodo, engullendo vorazmente la comida que sacaban a viva
+ fuerza de las casas. Los generales franceses, avergonzados de tanta bajeza,
+ quer&iacute;an someterlos a palos; pero fu&eacute; preciso emplear mucho rigor, y
+ algunos hubieron de ser fusilados para que entraran en raz&oacute;n los dem&aacute;s.
+ Por &uacute;ltimo, saliendo de C&oacute;rdoba para And&uacute;jar, esos cafres nos
+ han dejado en paz por alg&uacute;n tiempo. &iexcl;Qu&eacute; espantoso estado el de
+ Espa&ntilde;a! Y lo peor es que sucumbir&aacute;. &iexcl;Qu&eacute; d&iacute;as
+ terribles nos aguardan! Quisiera yo tener las ilusiones de esta gente, y creer, que
+ como ellos creen, que con unas cuantas batallas ganadas por nosotros..., y por cierto
+ que no s&eacute; c&oacute;mo ser&aacute; eso de ganar batallas, sin ej&eacute;rcito,
+ ni generales, ni dinero, ni nada..., que con unas cuantas batallas se va a concluir
+ todo felizmente. Hay quien sue&ntilde;a con ir a Francia, despu&eacute;s de echar a
+ los franceses, y traerse a Napole&oacute;n con un grillete al pie. &iexcl;Dios quiera
+ que no perezcamos todos! &iexcl;Dios nos d&eacute; valor para resistir la tormenta
+ que se nos viene encima!... Aqu&iacute; vivimos sin saber a qu&eacute; santo
+ encomendarnos. Casi no nos tratamos con nadie, y si tememos que Francia nos tome por
+ exaltadas patriotas, m&aacute;s nos duele que los vecinos nos crean afrancesadas.
+ Quisi&eacute;ramos estar bien con todos y que ni unos ni otros nos
+ <!-- Page 93 -->molestaran.... Pero qu&eacute; s&eacute; yo...; creo
+ dif&iacute;cil.... &iquest;Y en Madrid qu&eacute; tal se vive?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Piensa Us&iacute;a volver a la Corte?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh!, s&iacute;.... Pensamos marcharnos pronto, porque nos llama un
+ asunto en que est&aacute; interesada toda la familia. A ser por m&iacute;, ya
+ estar&iacute;amos all&aacute;. No puedo vivir en C&oacute;rdoba, y menos en el estado
+ actual de la guerra. Esto no es vivir. Si en Madrid no hubiese tranquilidad, nos
+ ir&iacute;amos a Bayona con toda la familia.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y ninguna de las personas de esta casa fu&eacute; maltratada por la
+ soldadesca francesa?&mdash;pregunt&eacute;, deseando saber qu&eacute; personas
+ hab&iacute;a en la casa.</p>
+ <p>&mdash;Ninguna; s&oacute;lo mi t&iacute;o el Marqu&eacute;s tuvo una
+ contusi&oacute;n en la cabeza; pero recibi&oacute;la al esconderse debajo de una
+ cama, y lo hizo con tanto &iacute;mpetu, que se di&oacute; un golpe muy fuerte contra
+ el suelo. Un amigo de casa, que nos visita todos los d&iacute;as, D. Jos&eacute;
+ Mar&iacute;a de Malespina, tambi&eacute;n recibi&oacute; un ligero rasgu&ntilde;o en
+ la mano derecha al ocultarse detr&aacute;s de un armario.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y las se&ntilde;oras? O&iacute; decir que una sobrinita de la Sra.
+ Marquesa ... o sobrinita de Su Excelencia, no estoy bien seguro, hab&iacute;a venido
+ de Madrid con objeto de acompa&ntilde;arlas.</p>
+ <p>&mdash;No&mdash;contest&oacute; Amaranta, mirando al suelo.</p>
+ <p>&mdash;Pues entonces lo confundo yo con otra cosa. Par&eacute;ceme que en Madrid
+ lo o&iacute; decir al se&ntilde;or licenciado Lobo, aquel famoso escribano...; pero
+ no, seguramente se equivoc&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 94 -->&iquest;Conoces t&uacute; al Sr. de Lobo?&mdash;me
+ pregunt&oacute; con inquietud.</p>
+ <p>&mdash;Ya lo creo; somos muy amigos. Le conoc&iacute; cuando yo serv&iacute;a en
+ casa de D. Mauro Requejo..., y por cierto que el se&ntilde;or licenciado y yo tuvimos
+ una cuesti&oacute;n con motivo de cierta jovencita..., una infeliz, se&ntilde;ora,
+ una desgraciada chiquilla, hu&eacute;rfana de padre y madre.</p>
+ <p>&mdash;A ver, cu&eacute;ntame eso.</p>
+ <p>&mdash;Pues los Sres. de Requejo, que eran dos puerco-espines martirizaban a la
+ damisela. Yo ten&iacute;a l&aacute;stima de ella y quise sacarla de all&iacute;...,
+ pero me fusilaron los franceses.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Te fusilaron!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora, y el Sr. de Lobo...; pues..., lo cierto
+ fu&eacute; que la ni&ntilde;a desapareci&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Ya.... Cu&eacute;ntamelo todo.</p>
+ <p>Con el mayor af&aacute;n, con el inter&eacute;s m&aacute;s grande que durante mi
+ vida he sentido por cosa alguna, empezaba yo a contar a la Condesa lo que
+ sab&iacute;a, cuando la entrada de dos personas me interrumpi&oacute;.</p>
+ <p>Eran el diplom&aacute;tico y D. Jos&eacute; Mar&iacute;a de Malespina,
+ aqu&eacute;l por tantos t&iacute;tulos famoso, aunque retirado, coronel de
+ Artiller&iacute;a, de quien habl&eacute; cuando lo de Trafalgar. El primero me
+ reconoci&oacute; y tuvo la bondad de dirigirme algunas bromas.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XII" name='XII'></a>
+ <h2><!-- Page 95 -->XII</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;Sobrina&mdash;dijo el Marqu&eacute;s&mdash;, pronto tendremos aqu&iacute;
+ las tropas de Casta&ntilde;os. &iquest;Sabes lo que ahora le dec&iacute;a al Sr. de
+ Malespina? Pues le dec&iacute;a que si la Junta de Sevilla me comisionara para entrar
+ en negociaciones con los franceses, tal vez lograr&iacute;a poner fin a esta
+ desastrosa guerra.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; negociaciones ni qu&eacute; ocho cuartos? &mdash;dijo
+ con desprecio Malespina&mdash;. &iexcl;Oh! &iexcl;Si la Junta de Sevilla siguiera el
+ plan que imagin&eacute; estos d&iacute;as. Mientras no demos a la artiller&iacute;a
+ el lugar que le corresponde no es posible alcanzar ventaja alguna. Mis recientes
+ estudios sobre cyclodiatom&iacute;a y cap&oacute;ltica me han hecho descubrir
+ importantes principios que ahora debieran llevarse a la pr&aacute;ctica.</p>
+ <p>&mdash;Reniego de la ciencia que inventa medios de
+ destrucci&oacute;n&mdash;declar&oacute; con gesto elocuente el Marqu&eacute;s&mdash;.
+ Por las v&iacute;as diplom&aacute;ticas pudieran las naciones resolver todas sus
+ querellas. &iexcl;La guerra! &iquest;De qu&eacute; sirve la guerra? &iquest;Vale la
+ pena de que perezcan miles de seres humanos por una cuesti&oacute;n que podr&iacute;a
+ arreglarse con un pedazo de papel y una pluma mojada en tinta, puesta en manos de
+ alguna persona que yo me s&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Hombre de Dios, sin la guerra, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a del mundo? Y
+ sobre todo, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a del mundo sin la artiller&iacute;a?
+ Montec&uacute;culi dice que las <!-- Page 96 -->batallas &laquo;dan y quitan las
+ coronas, concluyen las guerras e inmortalizan al vencedor&raquo;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Sangre y luto y desolaci&oacute;n! Pero no disputemos sobre el
+ volc&aacute;n, amigo. La guerra es un mal, y existe hoy entre nosotros. Lo que
+ conviene es buscar alianzas en Europa. Por eso, desde que llegu&eacute; a
+ Andaluc&iacute;a, suger&iacute; a la Junta Suprema la idea de pedir auxilio a
+ Inglaterra. &iexcl;Magn&iacute;fico pensamiento, que ni a Saavedra ni al P. Gil se
+ les hab&iacute;a ocurrido.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y usted se atribuye la invenci&oacute;n!&mdash;dijo con sorna
+ Malespina&mdash;. Pero, hombre de Dios, si los asturianos fueron los primeros que en
+ tal cosa pensaron, y desde el 30 de mayo salieron de Gij&oacute;n mis
+ querid&iacute;simos amigos D. Andr&eacute;s &Aacute;ngel de la Vega y el vizconde de
+ Matarrosa, hijo del conde de Toreno ...&iexcl;Bah, bah!... Estos diplom&aacute;ticos
+ han perdido la chaveta. Nada, amigo m&iacute;o: yo le dije al P. Gil que cuidara de
+ aumentar la artiller&iacute;a, adoptando los adelantos que yo quiero introducir en el
+ arma. Pues qu&eacute;, &iquest;cree usted que Napole&oacute;n no tiene noticia de
+ ellos? Yo he descubierto que antes de invadir a Espa&ntilde;a mand&oacute; una
+ Comisi&oacute;n secreta para que averiguara si estaba yo aqu&iacute;. Como entonces
+ mi familia hizo correr la voz de que yo hab&iacute;a pasado a Am&eacute;rica,
+ Napole&oacute;n dijo: &laquo;Pues no hay cuidado ninguno&raquo;, y orden&oacute; la
+ invasi&oacute;n. Ya, ya me conoce de antiguo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; vanaglorioso es usted!&mdash;dijo el diplom&aacute;tico,
+ superando en fatuidad a su amigo&mdash;. Eso lo dice usted por obligarme a hablar,
+ por obligarme a que revele.... No: es secreto de Estado, del cual quiz&aacute;s
+ depende la paz de <!-- Page 97 -->Espa&ntilde;a y de Europa; no saldr&aacute; de mis
+ labios, ni soy hombre que cede f&aacute;cilmente a las sugestiones de la imprudente
+ amistad.</p>
+ <p>&mdash;Todo eso es pura farsa. Sepamos de una vez esos secretos.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Farsa!&mdash;exclam&oacute; con enojo el diplom&aacute;tico&mdash;.
+ Pero ya comprendo el juego. Lo mismo hace mi sobrina cuando quiere obligarme a que
+ revele los secretos de Estado. No: callar&eacute;, callar&eacute;, aunque usted me
+ insulte, aunque usted aparente dudar de mi veracidad para que la indignaci&oacute;n
+ me haga romper el silencio. &iexcl;Pues qu&eacute;!, si yo dijera que un elevado
+ personaje, el m&aacute;s poderoso que hoy existe en el mundo, se decidi&oacute; al
+ fin a transigir conmigo, despu&eacute;s de una enemistad que data de la paz de
+ Luneville; si yo dijera que los preliminares de negociaci&oacute;n que entabl&eacute;
+ para evitar a Espa&ntilde;a los horrores de la guerra comenzaban a dar resultado,
+ cuando algunos hombres p&eacute;rfidos, &iexcl;ah!..., si yo dijera esto.... Pero no:
+ mi sobrina me mira como para incitarme a seguir hablando, y usted, Sr. de Malespina,
+ me mira tambi&eacute;n.... Mas no: punto en boca, y cesen las impertinentes preguntas
+ que en vano amenazan el inexpugnable alc&aacute;zar de mi discreci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Todo eso es pura f&aacute;bula&mdash;afirm&oacute; D. Jos&eacute;
+ Mar&iacute;a con desenfado&mdash;. Aborrezco la falsedad y la jactancia, pues soy
+ hombre que se dejar&iacute;a matar antes que decir una palabra contraria a la
+ rigurosa verdad. Por tanto, basta de fingidas diplomacias y de tratados que no han
+ existido sino en la cabeza de usted. En estos momentos seamos soldados, y dejemos a
+ un lado <!-- Page 98 -->los protocolos. Veremos si ahora, cuando en Bayona se sepa
+ que yo sigo en Espa&ntilde;a y que no pienso partir a las Am&eacute;ricas, se retiran
+ los franceses de nuestro pa&iacute;s, porque..., francamente..., Napole&oacute;n me
+ conoce.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Hombre, eso es demasiado fuerte!&mdash;exclam&oacute; el
+ diplom&aacute;tico, soltando la risa&mdash;. Conque Napole&oacute;n....</p>
+ <p>&mdash;No extra&ntilde;o esas risas&mdash;dijo muy amoscado el artillero&mdash;.
+ &iquest;Qu&eacute; ha de hacer quien no conoce el peligro personal?
+ &iquest;Qu&eacute; ha de hacer un hombre que cuando entraron los franceses a saquear
+ esta casa, se escondi&oacute; debajo de la cama?</p>
+ <p>&mdash;Yo ...&mdash;contest&oacute; con turbaci&oacute;n el
+ Marqu&eacute;s&mdash;si penetr&eacute; en aquel apartado sitio, bien saben todos la
+ causa, que no fu&eacute; miedo ni mucho menos. En aquel instante me ocupaba
+ mentalmente en buscar los t&eacute;rminos m&aacute;s propios de un arreglo y
+ transacci&oacute;n con aquella gente, y como el ruido no me dejaba pensar,
+ busqu&eacute; la soledad de aquel lugar recogido y pac&iacute;fico, donde sin estorbo
+ pudiera entregarme a mis cavilaciones. Lo incomprensible es que un militar viejo como
+ usted buscase asilo detr&aacute;s de un armario mientras los franceses insultaban a
+ las se&ntilde;oras.</p>
+ <p>&mdash;Nada, lo que he dicho siempre&mdash;repuso Malespina&mdash;. Es
+ in&uacute;til esperar que los profanos hagan nunca justicia a las combinaciones de la
+ ciencia. Todo lo ven bajo el aspecto vulgar, y lanzan al p&uacute;blico las
+ acusaciones m&aacute;s irreverentes. Hombre de Dios, &iquest;necesitar&eacute; decir
+ que, convencido desde el principio de la <!-- Page 99 -->imposibilidad de establecer
+ en el patio un campo atrincherado, tuve que retirarme a esta sala, y apoyar mi centro
+ de retaguardia en aquel armario, para operar con el ala derecha? Viendo que se
+ acercaban con &iacute;mpetu formidable los franceses, hice un movimiento envolvente
+ sobre mi ala izquierda, y me met&iacute; tras el armario, dirigiendo el raso de
+ metales de la terrible arma de fuego que llevaba en mi bolsillo hacia el marco de la
+ puerta, para que la trayectoria fuese directamente al patio. El enemigo, al ver mi
+ actitud, retrocedi&oacute; lleno de espanto, y he aqu&iacute; c&oacute;mo sin
+ efusi&oacute;n de sangre se les oblig&oacute; a la retirada.</p>
+ <p>Amaranta no pod&iacute;a contener la risa oyendo la disputa entre los dos vejetes.
+ Antes de que &eacute;sta concluyera, entr&oacute; la de Leiva y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Acaba de llegar la <i>Gaceta Ministerial de Sevilla</i>. Creo que hoy trae
+ la noticia de que ha muerto Napole&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s! &iquest;Qu&eacute; dice usted?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;, d&oacute;nde est&aacute; esa
+ <i>Gaceta</i>?</p>
+ <p>Al punto corrieron el Marqu&eacute;s y D. Jos&eacute; Mar&iacute;a a la
+ habitaci&oacute;n inmediata. La Marquesa, que no hab&iacute;a parado mientes en mi
+ persona aunque le hice reverencias muy profundas, acerc&oacute;se a su sobrina, y
+ mostr&aacute;ndole un medall&oacute;n que en la mano tra&iacute;a, le dijo:</p>
+ <p>&iquest;Te gusta? &iquest;No es verdad que est&aacute; parecido? El pintor ha
+ hecho un hermoso retrato.</p>
+ <p>&mdash;Est&aacute; muy bonito y se parece mucho&mdash;dijo mi antigua
+ se&ntilde;ora&mdash;. Veremos qu&eacute; le parece a ese barbilindo cuando lo
+ vea.</p>
+ <p>&mdash;Es extra&ntilde;o que no haya llegado ya. Su <!-- Page 100 -->madre me
+ dec&iacute;a que para el 12 pasar&iacute;a por aqu&iacute;.</p>
+ <p>El diplom&aacute;tico y Malespina aparecieron de nuevo, trayendo cada cual una
+ hoja de papel impreso.</p>
+ <p>&mdash;Efectivamente, aqu&iacute; est&aacute; en letras de molde&mdash;dijo con
+ grandes aspavientos el diplom&aacute;tico, prepar&aacute;ndose a leer&mdash;. Oigan
+ ustedes: &laquo;Madrid, 6 de junio. El descontento de las tropas enemigas parece
+ general, y corre muy v&aacute;lida la voz de que en Bayona hay insurrecci&oacute;n, y
+ de que el Emperador est&aacute; oculto, a&ntilde;adiendo algunos que
+ herido.&raquo;</p>
+ <p>&mdash;Hombre, eso es important&iacute;simo&mdash;dijo Malespina&mdash;, aunque no
+ me coge de nuevo, porque ya ten&iacute;a noticias detalladas de este suceso.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Que los franceses se sublevan contra Bonaparte?&mdash;dijo la
+ Marquesa&mdash;. Dios les habr&aacute; tocado el coraz&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Pero oigan ustedes estotra noticia&mdash;a&ntilde;adi&oacute; el
+ artillero&mdash;: &laquo;Toledo, 4. D&iacute;cese que cerca de Gallur los franceses
+ han sido derrotados por Palafox, dejando en el campo de batalla 12.000 muertos y un
+ n&uacute;mero infinito de heridos. Los espa&ntilde;oles les tomaron 48 ca&ntilde;ones
+ y 12 &aacute;guilas.&raquo;</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Hombre, magn&iacute;fica victoria!&mdash;exclam&oacute; el
+ diplom&aacute;tico&mdash;. &iquest;Pero qu&eacute; dice aqu&iacute;? &iexcl;Oh,
+ &eacute;sta s&iacute; que es gorda!: &laquo;Reus, 8 de junio. Aqu&iacute; se habla de
+ la muerte de Josef Napole&oacute;n, de los varios partidos que dividen la Francia y
+ de la sublevaci&oacute;n del Rosell&oacute;n. Si estas noticias salen ciertas,
+ podemos asegurar que lleg&oacute; <!-- Page 101 -->ya el d&iacute;a de la venganza y
+ de la libertad de Espa&ntilde;a.&raquo;</p>
+ <p>&mdash;Vienen muy satisfactorios estos dos n&uacute;meros de la
+ <i>Gaceta</i>&mdash;dijo Amaranta.</p>
+ <p>&mdash;Ya sab&iacute;a yo todo eso&mdash;afirm&oacute; con aplomo el
+ Marqu&eacute;s&mdash;. &iexcl;Pero qu&eacute; veo, santos cielos! Este s&iacute; que
+ es notici&oacute;n. Oigan todos, oiga usted, Sr. D. Jos&eacute; Mar&iacute;a:
+ &laquo;Valencia, 10 de junio. El ej&eacute;rcito de Duhesme ha sido derrotado. Corren
+ voces de que el castillo de Figueras est&aacute; en nuestro poder; se repite la
+ noticia del levantamiento del Rosell&oacute;n y de la indignaci&oacute;n con que ha
+ visto toda la Francia la conducta de su Emperador con la Espa&ntilde;a.&raquo;</p>
+ <p>Los sueltos que o&iacute; leer en aquella ocasi&oacute;n pueden verse en la
+ <i>Gaceta Ministerial de Sevilla</i>, peri&oacute;dico oficial de la Junta Suprema.
+ En sus breves columnas se insertaban diariamente despachos y noticias que
+ remit&iacute;an de todas partes.... Dict&aacute;balas el entusiasmo y las devoraba la
+ credulidad, y como nadie las discut&iacute;a, el efecto era inmenso. Seg&uacute;n la
+ <i>Gaceta Ministerial</i>, todos los d&iacute;as era derrotado un ej&eacute;rcito
+ franc&eacute;s, y todos los d&iacute;as ocurr&iacute;a en Francia una
+ insurrecci&oacute;n para destronar al azotador de Europa. &iexcl;Ah!, entonces
+ corr&iacute;an unas bolas, junto a las cuales son flor de cantueso las equivocaciones
+ del moderno tel&eacute;grafo.</p>
+ <p>&mdash;Oigan ustedes&mdash;indic&oacute; la de Leiva, que hab&iacute;a tomado el
+ peri&oacute;dico de manos del Marqu&eacute;s&mdash;; &eacute;sta s&iacute; que es
+ noticia extraordinaria. Y no digan ustedes que la sab&iacute;an, porque hasta ahora
+ no se ha hablado en Espa&ntilde;a ni en el mundo de semejante cosa. Atenci&oacute;n:
+ &laquo;C&aacute;<!-- Page 102 -->diz, 14. Corre muy v&aacute;lida la voz de que la
+ Francia est&aacute; dividida en tres partidos: borb&oacute;nico, republicano y
+ bonapartista.&raquo; Tambi&eacute;n dice que han desembarcado en Rosas 11.000 hombres
+ con armas, que vienen de Mallorca.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tres partidos!&mdash;grit&oacute; el Marqu&eacute;s
+ diplom&aacute;tico, mirando a D. Jos&eacute; Mar&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tres partidos! Ya lo sab&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y yo tambi&eacute;n!... Pero corro a comunicar esta nueva a nuestros
+ amigos&mdash;dijo el Marqu&eacute;s, levant&aacute;ndose.</p>
+ <p>&mdash;Aguarda&mdash;le insinu&oacute; su hermana&mdash;. No olvides que esta
+ tarde tienes que pasar por all&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Otra vez! Si no hay quien la haga salir. Le he prometido, le he
+ rogado, le he amenazado, le he dicho mil finezas y ternuras, y nada, no quiere salir.
+ &iquest;Por qu&eacute; no vais vosotras?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, esta tarde iremos&mdash;afirm&oacute; detenidamente la
+ Marquesa&mdash;. Es preciso que salga, porque sin ella no podemos volver a
+ Madrid.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh!, picar&oacute;n..., ya sabemos el secreto&mdash;dijo Malespina,
+ dirigi&eacute;ndose con maliciosa expresi&oacute;n al Marqu&eacute;s&mdash;. Ayer me
+ hablaron del caso en varias tertulias.... Ya sab&iacute;a yo que hab&iacute;a usted
+ sido un terrible seductor.... &iquest;Pero ahora salimos con eso?</p>
+ <p>&mdash;Amigo, es preciso reparar de alg&uacute;n modo los extrav&iacute;os de una
+ borrascosa juventud. Ya sabe usted que hasta hace quince a&ntilde;os me llamaban el
+ <i>azote de las familias</i>. Pero ya pasaron aquellos tiempos, y ahora....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De modo que no vas esta tarde?</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 103 -->Francamente&mdash;dijo el Marqu&eacute;s&mdash;, en estos
+ d&iacute;as me gusta salir a la calle lo menos posible. Suele haber tumultos...,
+ &iexcl;la gente anda tan excitada!... &iexcl;Qu&eacute; susto me llev&eacute; la otra
+ tarde en el barrio de San Lorenzo!..., y como a causa de la gota no puedo
+ correr....</p>
+ <p>&mdash;Y como en la calle no se encuentran camas para esconderse debajo de
+ ellas.... Vamos, vamos, Marqu&eacute;s, y leeremos a los amigos estas estupendas
+ novedades.</p>
+ <p>Salieron la Artillería y la Diplomacia, y como la Marquesa hab&iacute;a salido de
+ la habitaci&oacute;n un momento antes, quedamos solos otra vez Amaranta y yo.</p>
+ <p>&mdash;Sigue contando&mdash;me dijo&mdash;. Y ese se&ntilde;or tendero con quien
+ serv&iacute;as, &iquest;ha venido contigo a C&oacute;rdoba?</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;ora: yo no he vuelto m&aacute;s a su casa. Sal&iacute; de
+ Madrid acompa&ntilde;ando al Sr. de Santorcaz.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Santorcaz!&mdash;exclam&oacute; la dama, poni&eacute;ndose encarnada
+ y despu&eacute;s p&aacute;lida como una difunta. &iquest;Qui&eacute;n?
+ &iquest;Qui&eacute;n has dicho?</p>
+ <p>&mdash;Don Luis de Santorcaz, se&ntilde;ora; un caballero castellano que ha venido
+ ahora de Francia.</p>
+ <p>Amaranta parec&iacute;a sentir una emoci&oacute;n profunda. Para disimularse
+ levant&oacute; fingiendo buscar algo, di&oacute; media vuelta, sent&oacute;se de
+ nuevo, despu&eacute;s se puso la mano sobre los ojos, y finalmente, rompi&oacute; una
+ flor de trapo que ten&iacute;a entre sus manos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; estabas diciendo, que no te o&iacute;...?</p>
+ <p>Que el Sr. de Santorcaz....</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 104 -->Deja a ese hombre..., no hables de lo que no me interesa.
+ &iquest;Conque antes dec&iacute;as que los tenderos de la calle de la Sal
+ martirizaban a la chiquilla...?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora, mucho. Me desgarraba el
+ coraz&oacute;n&mdash;contest&eacute; sin cuidarme de disimular los sentimientos de mi
+ alma.</p>
+ <p>&mdash;Era natural que te interesaras por la desgracia.</p>
+ <p>&mdash;Es que yo hab&iacute;a conocido a In&eacute;s antes de que a tal casa
+ fuera. Hab&iacute;ala conocido cuando estaba con su t&iacute;o, el buen D. Celestino
+ del Malvar. Nos conoc&iacute;amos los dos, se&ntilde;ora, y como ella era tan buena,
+ y yo tambi&eacute;n..., porque yo era muy bueno.... En fin, se&ntilde;ora, yo no
+ puedo ocultar a Us&iacute;a la verdad.</p>
+ <p>&mdash;D&iacute;mela de una vez.</p>
+ <p>Dej&aacute;ndome llevar de la impetuosa pena que pugnaba por desbordarse en mi
+ afligido pecho, y olvidando toda la consideraci&oacute;n, todo tacto, toda prudencia,
+ con el acento de la verdad y de un dolor inmenso, dije lo siguiente, sin
+ reflexi&oacute;n ni c&aacute;lculo alguno:</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;ora, In&eacute;s y yo &eacute;ramos novios.... Yo la quiero, yo
+ la adoro...; ella tambi&eacute;n....</p>
+ <p>Levant&oacute;se Amaranta r&aacute;pidamente, y en su semblante observ&eacute;
+ se&ntilde;ales de repentina c&oacute;lera. Mand&aacute;ndome callar, despu&eacute;s
+ de decirme que era un desvergonzado y un truh&aacute;n, agit&oacute; con inquieta
+ mano una campanilla.</p>
+ <p>&iexcl;Altos cielos, por qu&eacute; no os hundisteis sobre m&iacute;! Entr&oacute;
+ un criado, y Amaranta le mand&oacute; que me pusiera al instante en la puerta de la
+ calle.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XIII" name='XIII'></a>
+ <h2><!-- Page 105 -->XIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>El criado, cumplidor de la ignominiosa orden, era un segundo mayordomo llamado
+ Rom&aacute;n, que desde su ni&ntilde;ez serv&iacute;a en la casa. Desde que le
+ conoc&iacute; en El Escorial, aquel hombre me hab&iacute;a inspirado inexplicable
+ antipat&iacute;a, y digo esto y adem&aacute;s le nombro, para que mis lectores le
+ tengan presente, por si figurase despu&eacute;s un poco en los peregrinos sucesos de
+ esta historia.</p>
+ <p>&iquest;Ser&aacute; preciso que hable de mis tormentos morales en los días
+ siguientes a aquel suceso? &iexcl;Dios m&iacute;o! Aburrir&eacute; a mis lectores,
+ abusando de la gentil cortes&iacute;a que les movi&oacute; a fijar sus ojos en estas
+ relaciones. No: m&aacute;s vale que devore en silencio mis penas y les hable de otros
+ asuntos, que as&iacute; alcanzar&eacute; la doble ventaja de proporcionarles
+ &uacute;til entretenimiento, y de calmar mis pesares, adormeci&eacute;ndoles con el
+ bele&ntilde;o de patri&oacute;tico entusiasmo.</p>
+ <p>En C&oacute;rdoba reinaba gran impaciencia por la tardanza del ej&eacute;rcito de
+ Casta&ntilde;os. Entonces, como ahora y como siempre, los profanos en el arte de la
+ guerra arreglaban f&aacute;cilmente las cuestiones m&aacute;s arduas, charlando en
+ caf&eacute;s y en tertulias, y para ellos era muy f&aacute;cil, como lo es hoy,
+ organizar ej&eacute;rcitos, ganar batallas, sitiar plazas y coger prisionero a medio
+ mundo. A los profanos se unían los bullangueros y voceadores, que entonces,
+ &iexcl;Santo Dios!, pu<!-- Page 106 -->lulaban tanto como en nuestros felices
+ d&iacute;as, y entre aqu&eacute;llos y &eacute;stos y el torpe vulgo armaban tal
+ algazara, que no s&eacute; c&oacute;mo las Juntas y los Generales pod&iacute;an
+ resistirla.</p>
+ <p>Principi&oacute; el chaparr&oacute;n de comentarios sobre la lentitud con que
+ Casta&ntilde;os organizaba sus tropas: unos aseguraban que ten&iacute;a miedo; otros,
+ que estaba decidido a dar la batalla, pero que, seguro de perderla, ten&iacute;a
+ tomadas sus medidas para retirarse a C&aacute;diz y huir a las Am&eacute;ricas con lo
+ m&aacute;s granado de sus tropas; otros en fin, se atrevieron a m&aacute;s, y
+ pronunciaron la palabra <i>traidor</i>. Esta palabra no era entonces palabra, era un
+ pu&ntilde;al: v&iacute;ctimas de ella fueron Solano en C&aacute;diz, Perales en
+ Madrid, Filangieri en Galicia, Cevallos en Valladolid, Ord&oacute;&ntilde;ez en
+ Palencia, El conde del &Aacute;guila en Sevilla, Trujillo en Granada, Torre del
+ Fresno en Badajoz, el bar&oacute;n de Albalat en Valencia. In&uacute;til era decir a
+ los impacientes de C&oacute;rdoba que un ej&eacute;rcito no se instruye, arma y
+ equipa en cuatro d&iacute;as: nada de esto entend&iacute;an. Aunque al trav&eacute;s
+ del tiempo nos parezca lo contrario, entonces se chillaba mucho, y tambi&eacute;n
+ había quien tomara muy a pechos los asuntos de la guerra s&oacute;lo por el simple
+ placer de meter ruido, y tambi&eacute;n por hacerse de notar. Todos los d&iacute;as
+ o&iacute;amos decir: &laquo;Ma&ntilde;ana viene el ej&eacute;rcito&raquo;, o
+ &laquo;Ya ha salido de Utrera, ya est&aacute; en Carmona....&raquo; Pero pasaban los
+ d&iacute;as y el ej&eacute;rcito no ven&iacute;a.</p>
+ <p>En tanto, en C&oacute;rdoba no cesaban los trabajos. Si no tienen ustedes idea de
+ lo que es el delirio la guerra, ent&eacute;rense de aquello. En <!-- Page 107 -->los
+ tiempos actuales, si hay guerra, las se&ntilde;oras, llevadas de sus humanitarios
+ sentimientos, se ocupan en hacer hilas. &iexcl;Ay!, entonces las se&ntilde;oras
+ ten&iacute;an alma para ocuparse en fundir ca&ntilde;ones. &iexcl;Cuando tal era el
+ esp&iacute;ritu de las mujeres, c&oacute;mo estar&iacute;an los hombres!
+ &iexcl;Hilas! All&iacute; nadie pensaba en tales morondangas.</p>
+ <p>Los voluntarios y cuerpos francos se uniformaban seg&uacute;n el gusto
+ indumentario de cada uno, y aqu&iacute; de la imaginaci&oacute;n de las hembras de la
+ familia para galonar marselleses, para emplumar sombreros y guarnecer charpas y
+ polainas. Se hicieron muchos uniformes; pero no bastaban para equipar los dos
+ regimientos, uno de caballer&iacute;a y otro de infanter&iacute;a, que
+ organiz&oacute; la Junta de C&oacute;rdoba. Sin embargo, este inconveniente se
+ obvi&oacute; disponiendo que con cada prenda de vestir se cubriesen dos: el uno
+ llevaba los calzones, casaca y sombrero, y el otro el pantal&oacute;n, chaqueta y
+ gorra de cuartel. El correaje tambi&eacute;n serv&iacute;a para dos: uno llevaba la
+ bayoneta en la cartuchera y el otro en el porta-bayoneta, y no alcanzando las
+ cartucheras y cananas, se suplían con saquillos de lienzo. M&aacute;s adelante,
+ cuando tenga el gusto de describiros en su conjunto el ej&eacute;rcito de
+ Andaluc&iacute;a, dar&eacute; completa idea de su abigarrada conformaci&oacute;n y
+ aspecto. Francamente, se&ntilde;ores, era aqu&eacute;l un ej&eacute;rcito que causaba
+ risa.</p>
+ <p>Durante los d&iacute;as que aguardamos la llegada de Casta&ntilde;os para
+ incorporarnos a &eacute;l (y necesariamente tengo que volver a hablar de m&iacute;),
+ yo hac&iacute;a una vida vagabunda y holgazana. Como el servicio del joven D. Diego
+ no exig&iacute;a <!-- Page 108 -->m&aacute;s que presentarme en la posada a la hora
+ de comer, pasaba el d&iacute;a y parte de la noche discurriendo por aquellas
+ tortuosas calles, que convidan al transe&uacute;nte a perderse en ellas,
+ entreg&aacute;ndose al azar, a lo aventurero, a lo desconocido, sin saber
+ ad&oacute;nde se va ni de d&oacute;nde se viene. Por ser la soledad mi mayor gusto,
+ rechazaba la compa&ntilde;&iacute;a de mis camaradas, buscando errante y solo
+ aquellos lugares donde m&aacute;s pronto me perdía.</p>
+ <p>El &uacute;nico sitio adonde iba deliberadamente todos los d&iacute;as era la casa
+ de Amaranta, y pasaba largas horas contemplando su puerta, fijos los ojos en las
+ desnudas paredes, como si quisiese leer en ellas alguna mal escrita p&aacute;gina de
+ mi destino. Sus cerradas ventanas, sus espesas celos&iacute;as, no daban paso a
+ ninguna esperanza. Sin embargo, aquella fachada era tan elocuente, que no
+ pod&iacute;a dejar de mirarla. Al apartarme de all&iacute;, el viejo muro con su
+ puerta, sus ventanas, sus aleros y sus miradores, quedaba tan presente en mi
+ imaginaci&oacute;n como si fuese una fisonom&iacute;a. &iexcl;Cara funesta, que nunca
+ tuvo una sonrisa para m&iacute;! Los criados de la casa, a quienes impacientemente
+ preguntaba por In&eacute;s, no sab&iacute;an o no quer&iacute;an darme noticia
+ alguna.</p>
+ <p>Pero un d&iacute;a, precisamente el 1.&ordm; de julio, cambi&oacute;
+ repentinamente la situaci&oacute;n de mi esp&iacute;ritu. Atiendan ustedes, que esto
+ es de suma importancia. Por fin, tras larga espera, lleg&oacute; el ej&eacute;rcito
+ del general Casta&ntilde;os, y al anochecer deb&iacute;a partir para el Carpio. Entre
+ los paisanos armados que se juntaron con Echevarri <!-- Page 109 -->exist&iacute;a un
+ grupo compuesto de contrabandistas de Sierra Morena, de Villamanrique y de Pozo
+ Alc&oacute;n, con los cuales fraternizaron bien pronto, formando amistosa cuadrilla,
+ los licenciados de M&aacute;laga, batall&oacute;n que se form&oacute; con alguna
+ gente condenada por faltas, y que la Junta tuvo a bien indultar. Estos caballeros,
+ para cuya domesticaci&oacute;n emplearon grandes rigores los jefes militares,
+ tuvieron una reyerta en C&oacute;rdoba con los suizos de Reding. Fu&eacute;
+ cuesti&oacute;n de vino, prontamente aplacada, pero que, sin embargo, alarm&oacute;
+ el barrio de Santa Marina durante media hora, produciendo sustos, algunas corridas,
+ tal cual desmayo de sensibles mujeres, las que, al o&iacute;r los dos o tres tiros
+ disparados en la colisi&oacute;n, creyeron que los franceses estaban otra vez sobre
+ C&oacute;rdoba, y as&iacute; lo gritaban corriendo desordenadamente por las calles.
+ La parte mayor de la ciudad no se enter&oacute; de este suceso, que insignificante en
+ las p&aacute;ginas de la historia patria, fu&eacute; para m&iacute; de trascendencia
+ suma, y m&aacute;s digno de menci&oacute;n que si hubiese derribado a&ntilde;ejos
+ tronos y alterado la geograf&iacute;a del Continente. As&iacute;, los granos de arena
+ pesan a veces como monta&ntilde;as en el destino de un ser humano, y lo que es gota
+ de agua en el cauce de la generalidad, es río impetuoso en el de uno solo, o
+ viceversa, seg&uacute;n lo que nosotros llamamos antojos de all&aacute; arriba, y no
+ es sino concierto sublime, que no podemos comprender, como no puede una hormiga
+ tragarse el Sol.</p>
+ <p>Pues bien: algunas horas antes de la que se&ntilde;alaron para la partida
+ sal&iacute; a la calle, im<!-- Page 110 -->pulsado por un sentimiento de amor hacia
+ los laberintos de aquella ciudad que en sus repliegues escondidos hab&iacute;a dado
+ un asilo a mi tristeza. Sent&iacute;a salir de C&oacute;rdoba como siente el
+ ermita&ntilde;o dejar su cueva. Hab&iacute;ame acostumbrado a pasear mi aburrimiento
+ y soledad por aquellos callejones, a quienes en cierto modo hab&iacute;a hecho
+ confidentes de mi pesar; hallaba tantas perspectivas amigas en un recodo, en una
+ torre, en un ajimez, en una encrucijada, en un poste, en una reja, en una piedra
+ corro&iacute;da por el tiempo, en un z&oacute;calo garabateado por los chicos, que no
+ pude menos de salir a dar el &uacute;ltimo adi&oacute;s a todas aquellas mudas
+ compa&ntilde;&iacute;as de mi tristeza. Aquel d&iacute;a estaba m&aacute;s triste que
+ nunca.</p>
+ <p>Era de tarde: pas&eacute; por una plazuela irregular y solitaria, de esas que son
+ la desesperaci&oacute;n de los arquitectos modernos: a un lado muros de ladrillo, en
+ los cuales, por la disposici&oacute;n de este material, se ha querido imitar una
+ decoraci&oacute;n greco-romana, con jambas, dent&iacute;culas, capiteles, metopas y
+ triglifos; a otro una pared sin puertas ni ventanas; luego un descomunal
+ portal&oacute;n, una esquina cargada de escudos, un farol, un santo, torres medio
+ ca&iacute;das y machones que se van a caer, una plazuela, en fin, de esas que nos
+ salen al paso cuando visitamos cualquier vieja metr&oacute;poli, tal como Toledo,
+ Granada, Valladolid, Le&oacute;n, etc. Al atravesarla sent&iacute; el ruido que cerca
+ produc&iacute;a la citada reyerta entre los licenciados y los suizos; o&iacute;ase
+ lejana algazara, y al extremo de largo callej&oacute;n vi algunas mujeres que
+ <!-- Page 111 -->corr&iacute;an gritando. Esto despert&oacute; mi curiosidad y
+ march&eacute; hacia all&iacute;; pero no hab&iacute;a dado dos pasos, cuando me
+ detuve asombrado y estremecido, porque en el fondo de la plazuela, y en el
+ &aacute;ngulo que &eacute;sta formaba con una calle, vi una mano que me hacia
+ se&ntilde;as; s&iacute;, una mano blanca que me llamaba.</p>
+ <p>Dirig&iacute;me all&aacute;, y en unos cuantos segundos se disip&oacute; la
+ ilusi&oacute;n. Me re&iacute; de mi torpeza al observar que en el &aacute;ngulo
+ mencionado hab&iacute;a una imagen de la Virgen, de esas que la devoci&oacute;n de
+ los espa&ntilde;oles ha puesto en las antiguas calles. La Virgen ten&iacute;a una
+ corona de hierro, en cuyos picos debi&oacute; de haberse enredado una cometa de
+ alg&uacute;n chico de la vecindad, pues un jir&oacute;n de papel, todav&iacute;a
+ suspendido junto al cuerpo de la sagrada estatua, a impulsos del viento se
+ mov&iacute;a. El papelejo fu&eacute; lo que a m&iacute; me pareci&oacute; un brazo
+ que se mov&iacute;a y una mano que me llamaba. Tal alucinaci&oacute;n en pleno
+ d&iacute;a era se&ntilde;al de mi estupidez, por lo cual, burl&aacute;ndome de
+ m&iacute; propio, segu&iacute; mi camino.</p>
+ <p>Pasando bajo la imagen, contemplaba el jir&oacute;n de la cometa, cuando me detuve
+ de nuevo, porque un objeto roz&oacute; mi cara, produci&eacute;ndome escalofrío. El
+ jir&oacute;n de papel se hab&iacute;a desprendido de la imagen, cayendo sobre mi.
+ &iexcl;Vean ustedes lo que es el estado del &aacute;nimo! Aquel hecho insignificante,
+ tan insignificante como el aplastar un grano de arena con nuestro pie, me hizo
+ detener el paso, me hizo temblar, me hizo mirar a todos lados, puso en mis labios
+ esta pregunta, que me dirig&iacute; lleno de <!-- Page 112 -->confusi&oacute;n:
+ &laquo;Pero, Gabriel, &iquest;te has vuelto bobo, o lo has sido toda tu
+ vida?&raquo;</p>
+ <p>Segu&iacute; andando hacia la acera de enfrente, cuando de nuevo me detuve, me
+ qued&eacute; helado, absorto, estupefacto, porque detr&aacute;s de mi hab&iacute;a
+ sonado claramente mi nombre. &iquest;Qui&eacute;n me llamaba? Volvime y nada vi. La
+ plazuela estaba enteramente desierta y muda: s&oacute;lo a lo lejos se o&iacute;an
+ apenas algunas voces del altercado, que de ning&uacute;n modo pod&iacute;an
+ confundirse con la que a mi espalda hab&iacute;a dicho &laquo;Gabriel.&raquo;</p>
+ <p>Al volverme, mis ojos se fijaron en una puerta: era la puerta de una iglesia.
+ Abiertas de par en par las hojas de madera chapeada, se ve&iacute;a el cancel de
+ mugriento cuero, con dos puertecillas laterales. Una vieja, al salir, puso en
+ movimiento las mohosas bisagras, y al ruido de la herrumbre, un sonido lastimero
+ lleg&oacute; a mis o&iacute;dos, modulando aquella voz que a m&iacute; me había
+ parecido mi nombre. Esta vez no me re&iacute;, sino que entr&eacute; decididamente en
+ la iglesia. Vi muchos santos pintados o de escultura, y, &iexcl;cosa singular!,
+ pareci&oacute;me que todas las im&aacute;genes sonre&iacute;an apaciblemente. La
+ iglesia era modesta, blanca, obscura. En los lustrosos bancos se sentaban algunas
+ se&ntilde;oras de edad. Las luces del altar, al reflejarse en los oropeles de un
+ luengo cortin&oacute;n rojo que serv&iacute;a de dosel a la Virgen, brillaban
+ estrellas tembladoras de aquella dulce obscuridad, indicando ad&oacute;nde
+ deb&iacute;an dirigirse los piadosos ojos. Al poco rato de estar all&iacute;,
+ pareci&oacute;me aquel interior menos obscuro y comenc&eacute; a ver distintamente
+ todos los objetos. En el fondo de la igle<!-- Page 113 -->sia, frente al altar,
+ hab&iacute;a una gran reja que se alzaba desde el suelo al techo; tras esta reja
+ percib&iacute;anse vagas claridades movibles y un murmullo sordo, de cuyo conjunto se
+ destacaba de rato en rato una tos o una s&iacute;laba que repet&iacute;an los ecos de
+ la b&oacute;veda. Acerc&aacute;ndome a la reja, pude f&aacute;cilmente distinguir
+ tras ella bultos blancos y negros, entre los cuales algunos desfilaron pausadamente y
+ sin ruido hacia una puerta que se abr&iacute;a en el &aacute;ngulo del fondo, y otros
+ permanec&iacute;an inm&oacute;viles y de rodillas. Eran las monjas.</p>
+ <p>Contemplando la tranquilidad de aquellas santas mujeres, su apacible recogimiento,
+ la vaguedad aparente de sus formas corp&oacute;reas, aquel silencio de sus pasos que
+ les asemejaba a simples creaciones de la luz en el fondo de la c&aacute;mara obscura;
+ contemplando aquella calma de sus rezos, que nadie o&iacute;a, sent&iacute; envidia
+ de los que sumergen su vida en la dulce sombra de un claustro. Yo no apartaba mis
+ ojos del coro, observando indiscretamente los movimientos de las buenas Madres, y
+ mientras mayor era mi atenci&oacute;n, con m&aacute;s claridad se me iban presentando
+ los distintos objetos de aquel recinto, y vi poco a poco los sillones, el facistol,
+ el &oacute;rgano, los cuadros. Tan lentamente sal&iacute;an de la obscuridad los
+ perfiles de estos objetos, que mi propia imaginaci&oacute;n pod&iacute;a creerse
+ autora de aquel espect&aacute;culo.</p>
+ <p>El d&iacute;a iba descendiendo, y la iglesia se obscurec&iacute;a por grados; pero
+ una de las Madres, tirando de unas cuerdas, descorri&oacute; la cortina negra de la
+ alta ventana del coro, y entonces <!-- Page 114 -->entr&oacute; la luz crepuscular,
+ dando a todo su verdadera forma. Retir&aacute;ronse algunas monjas; yo sent&iacute;
+ el tenue chocar de las medallas de sus rosarios cuando levantaban la rodilla, y luego
+ besos. Era f&aacute;cil contar el n&uacute;mero de las que sal&iacute;an por el
+ n&uacute;mero de los suaves estallidos que resonaban en aquel espacio, porque todas
+ al salir besaban los pies de un Cristo colgado junto a la puerta. A esto
+ atend&iacute;a yo, cuando de las figuras que a&uacute;n quedaban de rodillas en el
+ centro del coro se levant&oacute; una, dirigi&eacute;ndose a la reja y al mismo lugar
+ en que yo estaba. Mi impresi&oacute;n al verla, al ver su cara, al ver sus ojos que
+ me miraban, fu&eacute; tan viva, tan aterradora, que hube de quedar petrificado, la
+ sangre helada, la vida en suspenso, hecho una estatua de plomo. Lo que estaba viendo,
+ &iquest;qu&eacute; era? &iquest;Era una aberraci&oacute;n, un delirio, una imagen del
+ sue&ntilde;o, un juguete fant&aacute;stico, obra de los &aacute;ngeles traviesos para
+ burlarse de los que con sus mundanas tristezas van a profanar la casa de Dios? La
+ mir&eacute; fijamente, at&oacute;nito ante aquel enigma, ante aquel misterio; pero la
+ visi&oacute;n no dur&oacute; m&aacute;s que algunos segundos, porque la monja,
+ llamada por otra, se apart&oacute; de la reja, y sali&oacute; r&aacute;pidamente del
+ coro sin besar el pie del Santo Cristo.</p>
+ <p>Al hallarme solo, reun&iacute; todos, absolutamente todos los rayos de mi
+ raz&oacute;n, y junt&aacute;ndolos, los dirig&iacute; a la confusa y negra obscuridad
+ de aquel fen&oacute;meno. Quise desvanecer el celaje que envolv&iacute;a mi
+ inteligencia haci&eacute;ndome est&uacute;pido, y me pregunt&eacute; si lo que
+ acababa de presenciar era reproducci&oacute;n de aquella burla de
+ <!-- Page 115 -->mis sentidos que poco antes me hab&iacute;a hecho ver una mano en un
+ pedazo de papel y o&iacute;r mi nombre en el chirrido de una puerta. Me di golpes en
+ la cabeza; busqu&eacute; un sitio m&aacute;s solitario, donde, seren&aacute;ndome,
+ pudiera poner en claro cuesti&oacute;n tan ardua, y sin saber c&oacute;mo, di conmigo
+ en el fondo de una capilla. En un cuadro que se ofreci&oacute; de improviso a mis
+ ojos vi una falange de &aacute;ngeles, mil encantadoras criaturas de esas que sin
+ m&aacute;s naturaleza corporal que una cabeza y dos alas, han creado los artistas
+ para regocijar los asuntos de la pintura m&iacute;stica. Atrajeron mi atenci&oacute;n
+ aquellos seres juguetones y enredadores: todos se re&iacute;an con infantiles
+ carcajadas, y entremezcl&aacute;ndose volaban, rasgando nubes, esparciendo flores con
+ el batir de sus alas de pollo, y d&aacute;ndose de coscorrones al chocar unas con
+ otras las rubias cabecitas. Por momentos me parec&iacute;a que avanzaba sobre
+ m&iacute; la bandada de rostros voladores, y luego retroced&iacute;an haciendo con
+ alegre algazara movimientos de miedo, para esconderse despu&eacute;s tras una nube, y
+ hacerme desde all&iacute; gui&ntilde;os con sus ojuelos, y encantadoras muecas con
+ sus bocas.</p>
+ <p>A tal situaci&oacute;n hab&iacute;an llegado mis sentidos, cuando el
+ sacrist&aacute;n, agitando un grueso manojo de llaves con cencerril estruendo, me
+ hizo salir de la iglesia, pues yo era la &uacute;nica persona que en ella quedaba.
+ Sal&iacute;; la luz de la calle pareci&oacute; devolverme el sentido com&uacute;n,
+ que, seg&uacute;n mi propia opini&oacute;n, hab&iacute;a perdido. El tumulto de que
+ poco antes habl&eacute;, continuaba m&aacute;s reciamente, y algunas personas
+ <!-- Page 116 -->atravesaron a toda prisa la plazuela. Entre &eacute;stas vi un
+ hombre, un caballero que azorado y con miedo corr&iacute;a, volviendo la vista
+ atr&aacute;s, deteni&eacute;ndose a cada dos pasos, y vacilando luego sobre
+ qu&eacute; direcci&oacute;n tomar&iacute;a. Fij&oacute;se en mi, y al punto,
+ llam&aacute;ndome por mi nombre, se me acerc&oacute; con muestras de alegr&iacute;a
+ por haberme encontrado. Era el diplom&aacute;tico.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XIV" name='XIV'></a>
+ <h2>XIV</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;Gabriel&mdash;me dijo con voz temblorosa y sin dejar de mirar hacia el
+ sitio del tumulto&mdash;, vas a hacerme un favor.... &iexcl;Los franceses!
+ &iexcl;Est&aacute;n ah&iacute; los franceses! S&iacute;..., yo he visto pasar por
+ esas calles las gorras de pelo de a dos varas de alto.... Bien lo dec&iacute;a yo....
+ &iexcl;Mi sobrinita y mi hermana tienen unas cosas...! A ellas solas se les ocurre
+ mandarme con esta comisi&oacute;n, sin reparar que la pierna gotosa no me deja
+ correr. Pero no doy un paso m&aacute;s..., me retiro a casa...; t&uacute; te
+ encargar&aacute;s de llevarlas flores, la carta y el recado.... &iquest;No
+ o&iacute;ste un tiro? Me parece que vienen por ese lado. &iexcl;Jes&uacute;s, esto es
+ atroz! Si viene una bala perdida.... Adi&oacute;s, me voy; toma, chiquillo,
+ enc&aacute;rgate t&uacute; de esto. Es muy f&aacute;cil. Ah&iacute; est&aacute; el
+ convento. Mira, en aquel callej&oacute;n est&aacute; la puerta del torno. Entras,
+ preguntas por la Srta. In&eacute;s, la novicia..., pues. Dices que vas de parte de la
+ Sra. Marquesa de Leiva. &iquest;Lo olvidar&aacute;s?... &iexcl;Dios m&iacute;o!
+ &iexcl;Esas <!-- Page 117 -->mujeres que pasan corriendo!... Sin duda los muy
+ tunantes intentan deshonrarlas. Me voy.... Toma, entra t&uacute; en el locutorio.
+ &iexcl;Para qu&eacute; vendr&iacute;a yo a estos malditos barrios! Toma el ramo de
+ flores contrahechas..., toma la carta, que dar&aacute;s a la Srta. In&eacute;s...; le
+ dices que la Sra. Marquesa est&aacute; enojada con ella, y que es preciso que a salir
+ del convento se decida. Insiste mucho en esto, &iquest;eh?; dile que nos vamos para
+ Madrid, y que en la Corte del nuevo rey Jos&eacute; I.... &iexcl;Demonio, eso que ha
+ sonado es un tiro de ob&uacute;s!... Me parece que ha ca&iacute;do una granada en el
+ techo de esa casa.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Una granada? Lo menos cincuenta van disparadas ya&mdash;dije yo,
+ atizando el fuego de su miedo para que se marchara pronto y me dejase tan sublime
+ comisi&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Conque, chiquillo&mdash;continu&oacute;, temblando como un azogado&mdash;,
+ &iquest;lo har&aacute;s bien? Si te dan contestaci&oacute;n la llevas a casa. Ve
+ pronto. Yo me escapar&eacute; corriendo por esta calle donde no se siente ruido...;
+ adi&oacute;s.</p>
+ <p>Desapareci&oacute; el diplom&aacute;tico, llevado por su miedo, y al punto
+ entr&eacute; en la porter&iacute;a del convento con febril alegr&iacute;a, y di
+ fuertes porrazos en el torno. Una voz rega&ntilde;ona me contest&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;<i>Deo gratias</i>&mdash;dije&mdash;. Vengo de parte de mi ama, la Sra.
+ Marquesa de Leiva, a traer un recado a la Srta. In&eacute;s.</p>
+ <p>La portera me dijo que esperara en el locutorio, y al poco rato de estar
+ all&iacute; corri&oacute;se la cortina de &eacute;ste y vi dos monjas. No s&eacute;
+ c&oacute;mo pude mantenerme en pie. Una de ellas era In&eacute;s.</p>
+ <p>No me cab&iacute;a duda, era ella misma: en su <!-- Page 118 -->semblante,
+ adelgazado y p&aacute;lido, hab&iacute;an impreso terribles huellas los sesenta
+ d&iacute;as de incesantes pesares transcurridos desde el 2 de mayo; pero la
+ reconoc&iacute;, a pesar de la escas&iacute;sima luz del locutorio, y la hubiera
+ reconocido en la obscuridad de las entra&ntilde;as de la tierra. Pareci&oacute;me que
+ al verme cerr&oacute; los ojos, y que así&oacute; las rejas con sus dos manos para
+ sostenerse. Cuando me dirigi&oacute; la primera pregunta, temblaba su voz de tal
+ modo, que era imposible entender sus palabras. Sin poder decir una sola, incapaz de
+ discurso y de movimiento, permanec&iacute; yo breve rato con la cara apoyada en la
+ reja.</p>
+ <p>La monja que la acompa&ntilde;aba me oblig&oacute; por fin a romper el
+ silencio.</p>
+ <p>&mdash;La Sra. Marquesa me ha dado este ramo de flores y esta carta&mdash;dije,
+ introduciendo ambas cosas para que las tomara In&eacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah, el ramo para el Santo Ni&ntilde;o de la
+ Enfermer&iacute;a!&mdash;dijo la monja vieja&mdash;. La se&ntilde;ora Condesa no se
+ olvida de nosotras.</p>
+ <p>&mdash;Tambi&eacute;n me ha dado un recado de palabra para la Srta.
+ In&eacute;s&mdash;continu&eacute;&mdash;, y es que se prepare a salir del convento
+ para partir con ella a Madrid dentro de algunos d&iacute;as.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh!&mdash;exclam&oacute; la vieja&mdash;. La Sra. Condesa y la Sra.
+ Marquesa hacen mal en contrariar la decidida vocaci&oacute;n de esta ni&ntilde;a.
+ &iexcl;Por qu&eacute; ese empe&ntilde;o de llevarla a Madrid, cuando ella quiere
+ dejar las maldades y abominaciones del siglo! La pobrecita no quiere cuentas con
+ nadie m&aacute;s que con su prometido Esposo, que es Nuestro Se&ntilde;or
+ Jesucristo.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 119 -->Madre Transverberaci&oacute;n&mdash;dijo In&eacute;s con
+ voz m&aacute;s entera&mdash;, el chocolate y los bollos que han hecho sus mercedes
+ ayer para la se&ntilde;ora Condesa, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n? &iquest;Los ha
+ tra&iacute;do su merced?</p>
+ <p>&mdash;No por cierto.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Si tuviera su merced la bondad de ir a buscarlos para que los lleve
+ este mozo...!</p>
+ <p>&mdash;Bien pudo usted haberlos tra&iacute;do&mdash;replic&oacute; gru&ntilde;endo
+ la vieja.</p>
+ <p>&mdash;Si la Sra. Condesa no lo recibe esta tarde, se enojar&aacute; mucho, y me
+ ser&aacute; dif&iacute;cil convencerla de que no quiero dejar nunca m&aacute;s esta
+ santa morada.</p>
+ <p>&mdash;Voy por &eacute;l..., &iexcl;qu&eacute; ni&ntilde;as &eacute;stas!</p>
+ <p>Dej&oacute;nos solos la Madre Transverberaci&oacute;n, y entonces habl&eacute;
+ as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;In&eacute;s m&iacute;a, estoy vivo, he resucitado. Sal&iacute; vivo de
+ aquel mont&oacute;n de muertos, donde perdimos para siempre a nuestro buen amigo don
+ Celestino. Al verme vivo y sin ti, pens&eacute; que Dios me hab&iacute;a devuelto la
+ vida para castigarme; pero ahora que te encuentro, alabo a Dios porque veo que no
+ una, sino dos veces, me ha dado la vida.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Debo salir de aqu&iacute;? &iquest;Debo hacer lo que me mandan esas
+ se&ntilde;oras?&mdash;me pregunt&oacute; In&eacute;s con impaciencia, porque
+ tem&iacute;a la vuelta de la Madre Transverberaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Si, In&eacute;s, sal de aqu&iacute;. Haz lo que te mandan esas
+ se&ntilde;oras. &iquest;Qu&eacute; dicen en esa carta?</p>
+ <p>&mdash;Toma, l&eacute;ela&mdash;dijo, alarg&aacute;ndola al trav&eacute;s de la
+ reja.</p>
+ <p>A la escasa luz del locutorio pude leer la <!-- Page 120 -->carta, que
+ dec&iacute;a, entre otras cosas relativas al ramo y al chocolate, lo siguiente:
+ &laquo;Esperamos que cesar&aacute; tu obstinaci&oacute;n en profesar. Nos oponemos
+ resueltamente a ello, y no queremos que tu ingreso en el seno de esta familia sea
+ se&ntilde;al de aniquilamiento de nuestra casa. Ya te dijimos que hab&iacute;amos
+ determinado casarte con un joven de alto linaje, proyecto en el cual estriba la
+ felicidad, grandeza y lustre de la familia a que perteneces. Todo est&aacute;
+ concertado, y aunque se aplace por motivo de la guerra, al fin tiene que ser; de modo
+ que si persistes en profesar, nos llenar&aacute;s de dolor. &iquest;No anhelas
+ servirnos de consuelo en nuestra soledad? &iquest;No correspondes al mucho amor que
+ te profesamos? &iquest;No deseas ocupar el puesto que te pertenece en nuestro
+ coraz&oacute;n y en nuestra casa? Mi sobrina y yo iremos a convencerte, y en tanto
+ disponemos el viaje a Madrid, adonde nos acompa&ntilde;ar&aacute;s, porque tu
+ presencia es indispensable a las diligencias de tu legitimaci&oacute;n.&raquo;</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, saldr&eacute;&mdash;dijo In&eacute;s cuando acab&oacute; de leer
+ la carta&mdash;. Ya no quiero estar m&aacute;s aqu&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pues qu&eacute;, estabas decidida a profesar?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, muy decidida. No ten&iacute;a yo m&aacute;s consuelo que la idea
+ de encerrarme aqu&iacute; para siempre. Cuando me trajeron a C&oacute;rdoba...,
+ &iexcl;qu&eacute; d&iacute;as y qu&eacute; viaje!, yo no sab&iacute;a lo que era de
+ m&iacute;. Me encerraron en este convento..., luego vinieron esas se&ntilde;oras a
+ decirme que era su sobrina..., me besaron..., lloraron mucho las dos...; luego
+ dijeron que me iban a casar, y cuando les contest&eacute;: &laquo;Pues ya que me han
+ <!-- Page 121 -->puesto aqu&iacute;, aqu&iacute; he de quedarme toda la vida&raquo;,
+ ambas se afligieron mucho.... Me visitan con frecuencia, acompa&ntilde;adas de un
+ se&ntilde;or de edad, que me hace mil caricias y asegura quererme mucho; pero nunca
+ he cedido a sus ruegos para salir.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y ahora?</p>
+ <p>&mdash;Las paredes del convento se me caen encima, y anhelo salir.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pero te van a casar!&mdash;exclam&eacute; indignado&mdash;. Te
+ quieren casar, y no se hunde el mundo.</p>
+ <p>Entonces se ri&oacute;, creo que por primera vez desde mucho tiempo, y aquella
+ espont&aacute;nea alegr&iacute;a me pareci&oacute; expresi&oacute;n de una renaciente
+ vida. In&eacute;s sal&iacute;a del seno del claustro como yo del mont&oacute;n de
+ muertos de la Moncloa, y al contestar con una sonrisa a mis amorosas quejas, sacaba
+ del sepulcro de la Orden el pie que tan impremeditadamente había metido dentro.
+ Vi&eacute;ndola re&iacute;r, re&iacute;me yo tambi&eacute;n, y al punto, olvidando la
+ situaci&oacute;n, nos hablamos con la confianza de aquellos tiempos en que de
+ nuestras penas hac&iacute;amos una sola.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ay, chiquilla! Ahora que eres archiduquesa y archip&aacute;mpana,
+ &iquest;no tienes verg&uuml;enza de quererme?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; quieren hacer de m&iacute;?&mdash;pregunt&oacute;,
+ poni&eacute;ndose triste otra vez.</p>
+ <p>&mdash;Mira, princesa, haz lo que te mandan esas se&ntilde;oras: obed&eacute;celas
+ en todo. Ya habr&aacute;s conocido el parentesco que tienes con ellas. Dios te ha
+ puesto en sus manos; acepta lo que Dios te da, y &Eacute;l arreglar&aacute; lo
+ dem&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 122 -->Saldr&eacute; del convento&mdash;afirm&oacute;
+ ella&mdash;. &iexcl;Ay! No se asustar&aacute;n poco las Madres cuando me lo oigan
+ decir. Pero ya Dios no quiere que yo sea monja.</p>
+ <p>&mdash;No lo ser&aacute;s, no; y cuando yo vuelva de la guerra....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero vas t&uacute; a la guerra? Chiquillo, &iquest;qui&eacute;n te
+ ha metido a ti en guerras?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pues qu&eacute; he de hacer? &iquest;Quieres que toda la vida sea
+ criado? Escucha, In&eacute;s, lo que me pas&oacute; hace d&iacute;as en casa de la
+ Sra. Condesa. Fu&iacute; a visitarla, y habiendo cometido la indiscreci&oacute;n de
+ decirle que te quer&iacute;a, se enfureci&oacute; de tal modo, que me hizo poner en
+ la puerta de la calle.</p>
+ <p>In&eacute;s cruz&oacute; las manos, dej&aacute;ndolas caer luego con desaliento
+ sobre su falda, mientras elevaba sus ojos al cielo, sin decir nada.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No soy m&aacute;s que un criado, In&eacute;s!&mdash;exclam&eacute;,
+ agarr&aacute;ndome con fuerza a la reja y sacudi&eacute;ndola, como si quisiera
+ hacerla pedazos&mdash;; no soy m&aacute;s que un miserable chico de las calles,
+ indigno de ser mirado por personas de tu categor&iacute;a. Despu&eacute;s que nos
+ separamos, mira qu&eacute; distantes estamos uno de otro. Pero no creas que lo
+ siento; me gusta verte donde estar debes.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y t&uacute;?&mdash;me pregunt&oacute; con perplejidad.</p>
+ <p>&mdash;Yo har&eacute; lo que deba, Inesilla. Sal de este convento, ve con esas
+ se&ntilde;oras y esp&eacute;rame tranquila, con la segundad de que ir&eacute; a
+ buscarte. Si para entonces no has variado..., si te encuentro la misma....</p>
+ <p>Contest&oacute;me al instante pasando su dedo &iacute;n<!-- Page 123 -->dice por
+ uno de los huecos de la reja. Yo se lo bes&eacute;, se lo mord&iacute; tan sin
+ pensarlo, que ella no pudo contener un ligero grito, a punto que la Madre
+ Transverberaci&oacute;n regresaba con el chocolate y los bollos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es eso, ni&ntilde;a?&mdash;pregunt&oacute; la vieja,
+ asombrada de oírla chillar.</p>
+ <p>&mdash;Nada, Madre Transverberaci&oacute;n. Esta reja tiene unos picos.... Al
+ mover la mano me lastim&eacute; un dedo&mdash;dijo In&eacute;s, chup&aacute;ndose la
+ coyuntura del dedo &iacute;ndice y sacudi&eacute;ndolo despu&eacute;s para fingir el
+ dolor del supuesto rasgu&ntilde;o.</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; est&aacute;n el chocolate y los
+ bollos&mdash;a&ntilde;adi&oacute; la monja&mdash;. Vaya, ya es tiempo de que se
+ marche ese mocito, porque obscurece y no es &eacute;sta hora de tener abierto el
+ locutorio.</p>
+ <p>&mdash;Rabiando estoy por marcharme&mdash;repliqu&eacute;&mdash;. Vengan
+ ac&aacute; esos bollos y ese chocolate, que la Sra. Marquesa estar&aacute; con el
+ alma en un hilo aguardando tan buenas cosas. &iquest;Y qu&eacute; le digo a su merced
+ en contestaci&oacute;n al recado que tuve el honor de traer?</p>
+ <p>&mdash;Que est&aacute; muy bien&mdash;contest&oacute; In&eacute;s, apretando su
+ cara contra la reja.&mdash;Que har&eacute; lo que me mandan, y que cuando quieran
+ venir por m&iacute;, estoy dispuesta a salir del convento.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo es eso, ni&ntilde;a?&mdash;gru&ntilde;&oacute; alarmada
+ la monja&mdash;. &iexcl;Que quiere usted salir! &iexcl;Qu&eacute; pensar&aacute; su
+ futuro Esposo Jesucristo si llega a sus o&iacute;dos lo que usted ha dicho! Y tiene
+ que saberlo forzosamente, porque &Eacute;l est&aacute; en todas partes y todo lo oye.
+ Nada, nada&mdash;a&ntilde;adi&oacute;, arrimando su hocico a la verja&mdash;. Rapaz,
+ a la Sra. Marquesa dir&aacute; usted que la ni&ntilde;a per<!-- Page 124 -->siste en
+ su ejemplar vocaci&oacute;n, y que si quieren verla enfadada y bufando de rabia, que
+ le hablen del siglo y sus tentaciones.</p>
+ <p>In&eacute;s prorrumpi&oacute; en una carcajada tan natural, tan graciosa, tan
+ fresca, tan jovial, que hasta las paredes del convento parec&iacute;an regocijarse
+ con tan alegre m&uacute;sica.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; risas tan mundanas son &eacute;sas?&mdash;dijo la Madre
+ Transverberaci&oacute;n&mdash;. Es la primera vez que se r&iacute;e usted de ese modo
+ en esta casa. &iquest;Qu&eacute; pasa para tanta alegr&iacute;a?... Adentro,
+ ni&ntilde;a, adentro; daremos parte de este inaudito desenfado a la Madre
+ Abadesa.</p>
+ <p>Cerr&oacute;se el locutorio y sal&iacute; a la calle. Sent&iacute;ame con nueva
+ vida, con centuplicadas fuerzas en mi esp&iacute;ritu y en mi cuerpo; sent&iacute;ame
+ capaz de todo, de la abnegaci&oacute;n, de la lucha, hasta del hero&iacute;smo,
+ porque la presencia y las palabras de In&eacute;s hab&iacute;an abierto desconocidos
+ horizontes, inmensos espacios delante de m&iacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XV" name='XV'></a>
+ <h2>XV</h2>
+ <br />
+
+ <p>Antes de llegar a la posada, fuerte ruido de tambores y cornetas me anunci&oacute;
+ la salida del ej&eacute;rcito. Corr&iacute; a buscar mis armas y mi caballo, y antes
+ de que se notara mi falta, ya estaba en fila con el se&ntilde;orito conde de Rumblar,
+ Mariju&aacute;n y los dem&aacute;s de la partida. Era ya de noche cuando salimos, y
+ el pueblo todo tom&oacute; parte en aquella espont&aacute;nea fiesta de
+ <!-- Page 125 -->nuestra despedida: millares de luces se encendieron a nuestro paso
+ en balcones y puertas; ninguna mujer dej&oacute; de saludarnos desde la reja, ya sin
+ gal&aacute;n, y todos los chicos engendrados por aquella fecunda generaci&oacute;n
+ salieron delante de los tambores, acompa&ntilde;&aacute;ndonos hasta m&aacute;s
+ all&aacute; de la Puerta Nueva.</p>
+ <p>Anduvimos toda la noche, y al d&iacute;a siguiente, al salir del Carpio, nos
+ desviamos del camino real de Andaluc&iacute;a, tomando a la derecha en
+ direcci&oacute;n a Bujalance. Durante esta primera jornada encontramos a Santorcaz,
+ que hab&iacute;a salido de Bail&eacute;n para incorporarse a su cuadrilla, y a todos
+ nos di&oacute; mucho gusto el verle.</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; traigo varios regalitos que le manda a usted su se&ntilde;ora
+ mam&aacute;&mdash;dijo a mi amo, entreg&aacute;ndole unos paquetes&mdash;. La
+ se&ntilde;ora estaba desazonada por no haber tenido noticias de usted, y me
+ encarg&oacute; que le cuidase bien. &iquest;Hizo el Sr. Conde las visitas que
+ D.&ordf; Mar&iacute;a le encarg&oacute;?</p>
+ <p>&mdash;Puntualmente&mdash;contest&oacute; mi amo&mdash;. Y usted, &iquest;por
+ qu&eacute; no ha venido antes?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; demonio! Con estas cosas ni tenemos posta ni quien lleve
+ una carta. Sin embargo, yo recib&iacute; las que esperaba, y aqu&iacute; estoy al
+ fin, deseando, como los dem&aacute;s, que tropecemos con los franceses.</p>
+ <p>Desde entonces fu&eacute; Santorcaz el principal personaje de la cuadrilla
+ despu&eacute;s del amo, lugar que supo conquistarse con la desenvoltura subyugadora
+ de su conversaci&oacute;n. Pon&iacute;a &eacute;l todo suesmero en agradar a D.
+ Diego, cosa f&aacute;cil <!-- Page 126 -->de conseguir, y siempre fijo al lado de
+ &eacute;ste, cautiv&oacute; prontamente el &aacute;nimo del buen chico, ya
+ cont&aacute;ndole haza&ntilde;as y extraordinarios hechos, ya sugiri&eacute;ndole con
+ su f&eacute;rtil imaginaci&oacute;n ideas y conceptos propios para enloquecer a un
+ joven de chispa, pero muy atrasado en su desarrollo intelectual.</p>
+ <p>Y a todas estas, se&ntilde;ores m&iacute;os, ni una palabra os he dicho de aquel
+ ej&eacute;rcito, ni de su extra&ntilde;a composici&oacute;n; pero atended ahora, que
+ lejos de ser tarde, es &eacute;sta la coyuntura propicia de hacerlo, seg&uacute;n el
+ refr&aacute;n que dice: &laquo;Cada cosa en su tiempo, y los nabos en
+ Adviento.&raquo;</p>
+ <p>La base del ej&eacute;rcito de Andaluc&iacute;a estaba en las tropas del campo de
+ San Roque, mandadas por Casta&ntilde;os, y en las que despu&eacute;s trajo don
+ Teodoro Reding de Granada. Compon&iacute;ase de lo m&aacute;s selecto de nuestra
+ infanter&iacute;a de l&iacute;nea, con algunos caballos y muy buena
+ artiller&iacute;a, no excediendo su n&uacute;mero de trece a catorce mil hombres.
+ Agreg&aacute;ronse algunos regimientos provinciales y los paisanos que
+ espont&aacute;neamente o por disposici&oacute;n de las Juntas se engancharon en las
+ principales ciudades de Andaluc&iacute;a. Dif&iacute;cil es conocer la cifra exacta a
+ que se elevaron las fuerzas de paisanos armados; pero seguramente eran muchos, porque
+ la convocatoria hab&iacute;a llamado a todos los mozos de diez y seis a cuarenta y
+ cinco a&ntilde;os, solteros, casados y viudos sin hijos, de cinco pies menos una
+ pulgada, medidos descalzos. Adem&aacute;s de los notoriamente in&uacute;tiles, como
+ cojos, mancos, ciegos, etc., eran exceptuados los que <!-- Page 127 -->ten&iacute;an
+ su mujer encinta o ejerc&iacute;an cargos p&uacute;blicos, así como a los ordenados
+ de Ep&iacute;stola; pero no había excepci&oacute;n por raz&oacute;n de cosecha o
+ labores del campo. Los &uacute;nicos rechazados de las filas, sin tener aquellos
+ reparos, eran los <i>negros, mulatos, carniceros, verdugos</i> y <i>pregoneros</i>.
+ Con paisanos, pues, cre&oacute; Sevilla cinco batallones y dos regimientos de
+ caballer&iacute;a; C&aacute;diz mand&oacute; el batall&oacute;n de tiradores que
+ llevaba su nombre, y las ciudades y villas de Utrera, Jerez, Osuna, Carmona,
+ Ja&eacute;n, Montoro y Cabra enviaron cuerpos de infanter&iacute;a y
+ caballer&iacute;a de n&uacute;mero irregular.</p>
+ <p>Esto aument&oacute; el ej&eacute;rcito; pero a&uacute;n deb&iacute;a crecer un
+ poco m&aacute;s aqu&eacute;l, que empez&oacute; enano y deb&iacute;a ser gigante
+ terrible, si no por su tama&ntilde;o, por su fuerza. Los militares espa&ntilde;oles
+ que el Gobierno de Madrid incorporaba a las divisiones de Moncey, de Vedel o de
+ Lefebvre iban huyendo de sus traidoras filas en cuanto se les presentaba
+ ocasi&oacute;n para ello, de tal modo, que al verificar sus marchas aquellos
+ ej&eacute;rcitos por parajes montuosos o quebrados, ve&iacute;an que los
+ espa&ntilde;oles se les escapaban por entre los dedos, como suele decirse. Los
+ desertores acud&iacute;an a engrosar las tropas del ej&eacute;rcito de Blake, del de
+ Cuesta o del de Casta&ntilde;os; y a Carmona y a C&oacute;rdoba llegaron muchos,
+ escapados de las filas de Moncey, as&iacute; como casi todos los que hac&iacute;an la
+ campa&ntilde;a de Portugal con Junot. Aquellos oficiales y soldados, al romper la
+ disciplina literal que los sujetaba a la Francia invasora para acudir al llamamiento
+ de la disciplina moral de su patria oprimida, hac&iacute;an el <!-- Page 128 -->viaje
+ disfrazados, traspasaban a pie las altas monta&ntilde;as y los ardientes llanos,
+ hasta encontrar un n&uacute;cleo de fuerza espa&ntilde;ola. Daba l&aacute;stima
+ verles llegar rotos, descalzos y hambrientos, aunque su gozo por hallarse al fin en
+ tierra no invadida les hac&iacute;a olvidar todas las penas. Con estos desertores,
+ entre quienes había guardias de Corps, valones, ingenieros y artilleros,
+ aument&oacute; un poco nuestro ej&eacute;rcito.</p>
+ <p>Pero a&uacute;n creci&oacute; algo m&aacute;s. La Junta de Sevilla había indultado
+ el 15 de mayo a todos los contrabandistas y a los penados que no lo fueran por los
+ delitos de homicidio, alevos&iacute;a o lesa majestad humana o divina, y esto trajo
+ una partida, que si no era la mejor tropa del mundo por sus costumbres, en cambio no
+ tem&iacute;a combatir, y fuertemente disciplinada, di&oacute; al ej&eacute;rcito
+ excelentes soldados. Ibros, lugar c&eacute;lebre en los fastos del contrabando;
+ Jandulilla, Campillo de Arenas, y otras localidades, entregadas m&aacute;s tarde al
+ sable de la Guardia civil y de los Carabineros, enviaron respetables escuadrones, con
+ la particularidad de que por venir armados hasta los dientes, y ser todos unos
+ caballeros de muy buen temple, que sab&iacute;an d&oacute;nde echaban la boca del
+ trabuco, se les reput&oacute; como auxiliares muy eficaces del ej&eacute;rcito.
+ Cuerpos reglamentados espa&ntilde;oles, con algunos suizos y valones; regimientos de
+ l&iacute;nea, que eran la flor de la tropa espa&ntilde;ola; regimientos provinciales,
+ que ignoraban la guerra, pero que se dispon&iacute;an a aprenderla; honrados
+ paisanos, en su mayor parte muy duchos en el arte de la caza, y por lo general
+ tiraban ad<!-- Page 129 -->mirablemente; y, por &uacute;ltimo, contrabandistas,
+ granujas, vagabundos de la sierra, chulillos de C&oacute;rdoba, holgazanes
+ convertidos en guerreros al calor de aquel fuego patri&oacute;tico que inflamaba el
+ pa&iacute;s; perdidos y merodeadores, que pon&iacute;an al servicio de la causa
+ nacional sus malas artes; lo bueno y lo malo, lo noble y lo innoble que el
+ pa&iacute;s ten&iacute;a, desde su general m&aacute;s h&aacute;bil hasta el
+ &uacute;ltimo pelaire del Potro de C&oacute;rdoba, paisano y colega de los que
+ mantearon a Sancho: tales eran los elementos del ej&eacute;rcito andaluz.</p>
+ <p>Se form&oacute; de lo que exist&iacute;a: entraron a componer aquel gran amasijo
+ la flor y la escoria de la naci&oacute;n; nada qued&oacute; escondido, porque la
+ fermentaci&oacute;n lo sac&oacute; todo a la superficie, y el cr&aacute;ter de
+ nuestra venganza esputaba lo mismo el puro fuego que las pestilentes lavas. Removido
+ el seno de la patria, ech&oacute; fuera cuanto hab&iacute;an engendrado en &eacute;l
+ los gloriosos y los degenerados siglos, y no alcanzando a defenderse con un solo
+ brazo, trabaj&oacute; con el derecho y el izquierdo, blandiendo con aqu&eacute;l la
+ espada hist&oacute;rica y con &eacute;ste la navaja.</p>
+ <p>En cuanto a uniformes y trajes, hab&iacute;alos de todas las formas conocidas. Es
+ prodigioso c&oacute;mo se equip&oacute; aquel ej&eacute;rcito de paisanos en diez y
+ seis d&iacute;as. La Administraci&oacute;n actual, con todos sus recursos, es un
+ sastre de portal comparada con aquel confeccionador que puso en movimiento millones
+ de agujas en dos semanas. En cierto estado que la Historia no ha cre&iacute;do digno
+ de sus p&aacute;ginas, pero que existe a&uacute;n, aunque en el olvido, se consigna
+ el n&uacute;mero de <!-- Page 130 -->piezas de vestuario que hicieron gratuitamente
+ las monjas y se&ntilde;oras de Sevilla. Dice as&iacute;:</p>
+ <p>&laquo;Por las Comunidades y se&ntilde;oras de distinci&oacute;n se han hecho
+ 3.335 camisas, 1.768 pantalones y 167 casacas de soldado; 1.001 camisas, 312
+ pantalones y 700 chalecos de sargento; 374 botines de pa&ntilde;o, 149 sacos de
+ caballer&iacute;a, 16 mochilas y 1.684 escarapelas.&raquo; Las se&ntilde;oras de
+ Alcolea, las de Carmona, Lora del R&iacute;o y otros pueblos figuran en la cuenta con
+ cifras parecidas.</p>
+ <p>Esta diversidad de manos en la hechura de vestimenta indica que la voz
+ <i>uniforme</i>, en lo tocante a voluntarios, era una vana palabra. Al lado de las
+ casacas blancas con solapa negra, carmes&iacute; o azul, que vest&iacute;an la mayor
+ parte de los regimientos de l&iacute;nea; al lado de las levitas azules con bandolera
+ que vest&iacute;an valones y suizos, ve&iacute;amos los chaquetones de pa&ntilde;o
+ pardo con que se cubr&iacute;a la gente colecticia. Entre los altos morriones de la
+ artiller&iacute;a y las gorras de los granaderos, llamaban la atenci&oacute;n
+ nuestros blancos sombreros portugueses, y las gorras de cuartel, y los tocados de
+ innumerables clases con que cubr&iacute;an sus chollas los tiradores y voluntarios de
+ los pueblos. Como antes he dicho, aquel ej&eacute;rcito hac&iacute;a re&iacute;r.</p>
+ <p>&iquest;Y el dinero para la guerra? Causa risa ver c&oacute;mo se da hoy de
+ calabazas un ministro de Hacienda para <i>arbitrar</i>, con destino a otra guerra,
+ unos cuantos millones que nadie quiere darle si no hipoteca hasta el &uacute;ltimo
+ pingajo de la naci&oacute;n. Aprended, generaciones ego&iacute;stas. Leed las listas
+ de donativos hechos por los <!-- Page 131 -->gremios, por los comerciantes, por los
+ nobles y hasta por los mendigos. &iexcl;Aquel s&iacute; era llover de dinero, y
+ reunirlo a montones, sin que ni un realito de vell&oacute;n se escapase por entre los
+ agujeros del cesto administrativo! En la lista de donaciones hay una partida
+ conmovedora que dice as&iacute;: &laquo;La Sra. Condesa viuda de Montelirios ha
+ entregado su <i>toaleta</i> de plata, manifestando el sentimiento de que sus medios
+ no alcancen tanto como su voluntad.&raquo;</p>
+ <p>&iquest;Habr&aacute; hoy quien d&eacute; su <i>toaleta</i>?...</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XVI" name='XVI'></a>
+ <h2>XVI</h2>
+ <br />
+
+ <p>Nuestra marcha por Ca&ntilde;ete de las Torres en direcci&oacute;n al r&iacute;o
+ Salado era un verdadero paseo triunfal, mejor dicho, casi no parec&iacute;a que
+ march&aacute;bamos, porque la gente de los pueblos, incluso mujeres, ancianos y
+ chicuelos, nos segu&iacute;an a un lado y otro del camino, improvisando fiestas y
+ bailes en todas las paradas. Cuando el ej&eacute;rcito se deten&iacute;a,
+ eclips&aacute;banse en apariencia todos los males de la patria, porque la tropa,
+ recobrando el buen humor, convert&iacute;a el campamento en una feria. Yo no
+ s&eacute; de d&oacute;nde sal&iacute;an tantas guitarras; no pude comprender de
+ qu&eacute; estaban hechos aquellos cuerpos, tan incansables en el baile como en el
+ ejercicio, ni de qu&eacute; metal dur&iacute;simo eran las gargantas, para ser tan
+ constantes en el gritar y cantar.</p>
+ <p><!-- Page 132 -->Como durante la primera semana del mes de julio no nos faltaron
+ v&iacute;veres abundantes, lo pas&aacute;bamos perfectamente; y como tampoco
+ tropezamos con los franceses, establecidos, aunque muy inquietos, al otro lado del
+ r&iacute;o, a todos, especialmente a los inexpertos, nos parec&iacute;a la guerra una
+ ocupaci&oacute;n dulc&iacute;sima. Sobre todo, el condesito de Rumblar no
+ cab&iacute;a en su pellejo de puro alborozado; y como con el roce de tanta y tan
+ diversa gente se iba despabilando por extremo, lleg&oacute; a adquirir un
+ desembarazo, un dominio de su propia persona que antes no ten&iacute;a. Santorcaz,
+ como dije, hab&iacute;a logrado en poco tiempo gran ascendiente sobre D. Diego, de
+ tal modo, que cuanto nuestro mozalbete pon&iacute;a por obra, lo consultaba con
+ aqu&eacute;l. Mariju&aacute;n, en cambio, hac&iacute;a buenas migas con un servidor
+ de ustedes, y siempre juntos en las marchas y en los descansos, nos cont&aacute;bamos
+ nuestras cosas, compadeci&eacute;ndonos y consol&aacute;ndonos mutuamente. Nosotros
+ dos solos, y sin dar parte a nadie, nos comimos el divino chocolate y los bollos de
+ la Madre Transverberaci&oacute;n.</p>
+ <p>Todo el ej&eacute;rcito ten&iacute;a gran impaciencia por venir a las manos con la
+ <i>canalla</i>. Como existen en todo campamento, adem&aacute;s del supremo consejo
+ que se celebra en la tienda del General, tantos consejillos como grupos de soldados
+ se escalonan aqu&iacute; y all&aacute;, en la cantina o en campo raso, para echar una
+ ca&ntilde;a o tirar un par de cartas, nosotros siempre est&aacute;bamos dilucidando
+ en corros m&aacute;s o menos grandes la eterna cuesti&oacute;n de nuestro encuentro
+ con los <!-- Page 133 -->franceses. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces, reunidos junto a un
+ tambor, donde hab&iacute;a un jarro de vino, dispusimos el paso del r&iacute;o, el
+ ataque del enemigo en su posici&oacute;n de And&uacute;jar, u otras haza&ntilde;as de
+ la misma harina!</p>
+ <p>Un d&iacute;a, hall&aacute;ndonos en Porcuna, y despu&eacute;s que se nos
+ uni&oacute; el ej&eacute;rcito de Reding, resolvimos, tras de ardiente
+ discusi&oacute;n, que los generales estaban atolondrados y sin saber qu&eacute; plan
+ adoptar&iacute;an. El conde de Rumblar dijo que iba a escribir a su maestro D. Paco,
+ para que le dijera qu&eacute; operaciones conven&iacute;an m&aacute;s; pero como
+ todos se rieran de esta ocurrencia, nuestro generalito se amosc&oacute; y fu&eacute;
+ a que le consolara con sus adulaciones interminables el lugarteniente Santorcaz.</p>
+ <p>Por &uacute;ltimo, tras largo consejo celebrado por los generales, se dijo que
+ iban a ser distribu&iacute;das las divisiones para tomar la ofensiva inmediatamente.
+ Aqu&eacute;l d&iacute;a, que fu&eacute;, si no recuerdo mal, el 12 o el 13 de julio,
+ vi por primera vez al general Casta&ntilde;os, cuando nos pas&oacute; revista.
+ Parec&iacute;a tener cincuenta a&ntilde;os, y por cierto que me caus&oacute; sorpresa
+ su rostro, pues yo me lo figuraba con semblante fiero y ce&ntilde;udo, seg&uacute;n a
+ mi entender deb&iacute;a tenerlo todo general en jefe puesto al frente de tan
+ valientes tropas. Muy al contrario, la cara del general Casta&ntilde;os no causaba
+ espanto a nadie, aunque s&iacute; respeto, pues los chascarrillos y las ingeniosas
+ ocurrencias que le eran propias las guardaba para las intimidades de su tienda.
+ Montaba airosamente a caballo, y en sus modales y apostura hab&iacute;a aquella
+ gracia cort&eacute;s y <!-- Page 134 -->urbana que tan com&uacute;n ha sido a
+ nuestros C&eacute;sares y Pompeyos. Es preciso confesar que a caballo y en las
+ paradas hemos tenido grandes figuras. Esto no es decir que Casta&ntilde;os fuera
+ simplemente un general de parada, pues en 1808, y antes de inmortalizar su nombre,
+ ten&iacute;a muy buenos antecedentes militares, aunque hab&iacute;a hecho su carrera
+ con rapidez grande, si no desusada en aquellos tiempos. A los doce a&ntilde;os de
+ edad obtuvo el mando de una compa&ntilde;&iacute;a; a los veintiocho le hicieron
+ teniente coronel, y a los treinta y tres, coronel. Si en su juventud no
+ asisti&oacute; a ninguna campa&ntilde;a, en 1794, y cuando contaba treinta y ocho
+ a&ntilde;os y pose&iacute;a la faja de mariscal de campo, estuvo en la del
+ Rosell&oacute;n a las &oacute;rdenes del general Caro, y all&iacute; le hirieron
+ gravemente en el lado izquierdo del cuello. Cuentan que la ligera inclinaci&oacute;n
+ de su cabeza hacia aquel lado proven&iacute;a de la tal herida.</p>
+ <p>Voy a decir de qu&eacute; manera nos distribuyeron. La primera divisi&oacute;n la
+ mandaba Reding; la segunda, Coupigny, y la tercera, Jones; la reserva estaba a las
+ &oacute;rdenes de D. Juan de la Pe&ntilde;a, y mandaban destacamentos sueltos, de mil
+ hombres poco m&aacute;s o menos, en calidad de tropas volantes para mortificar al
+ enemigo, D. Juan de la Cruz, el marqu&eacute;s de Valdeca&ntilde;as y D. Pedro
+ Echevarri, que despu&eacute;s fu&eacute; uno de los m&aacute;s famosos polizontes de
+ la reacci&oacute;n. Trescientos escopeteros, que hab&iacute;an salido Dios sabe de
+ d&oacute;nde, eran capitaneados por el presb&iacute;tero D. Ram&oacute;n de Argote.
+ &iquest;No es verdad que hubiera estado mejor diciendo misa?</p>
+ <p><!-- Page 135 -->A caballo &eacute;ramos tres mil, fuerza no muy grande si se
+ considera que &iacute;bamos a operar en pa&iacute;s entrellano y contra jinetes muy
+ aguerridos; pero, en cambio, nuestra artiller&iacute;a era de primer orden.
+ Ten&iacute;amos veinticuatro piezas, servidas por el Real Cuerpo, con lo m&aacute;s
+ florido de aquella oficialidad a quien estaba reservado la mayor gloria de la guerra,
+ desde el 2 de mayo hasta la batalla de Vitoria.</p>
+ <p>Nosotros nos extend&iacute;amos por la izquierda del Guadalquivir, ocupando los
+ pueblos de Porcuna y Lopera; y alargando una de nuestras alas por el camino de
+ Arjonilla, observ&aacute;bamos la orilla derecha, mientras la otra ala se
+ extend&iacute;a hacia Higuera de Arjona buscando a Menj&iacute;bar. Ocupaba el
+ franc&eacute;s a And&uacute;jar con las fuerzas que primitivamente trajo a la tierra
+ andaluza, y que hab&iacute;an vencido en el puente de Alcolea y saqueado a
+ C&oacute;rdoba. La divisi&oacute;n de Vedel, fuerte de diez mil hombres,
+ hall&aacute;base en Bail&eacute;n, y la peque&ntilde;a divisi&oacute;n de
+ Ligier-Belair, el mismo general que vimos batirse con los vecinos de
+ Valdepe&ntilde;as en los primeros d&iacute;as de junio, estaba en Menj&iacute;bar
+ guardando el paso del r&iacute;o. And&uacute;jar, Bail&eacute;n, Menj&iacute;bar. Del
+ primero al segundo punto corr&iacute;a la carretera general de Andaluc&iacute;a,
+ desde Bail&eacute;n a Menj&iacute;bar el camino que iba a Ja&eacute;n, y desde
+ Menj&iacute;bar a And&uacute;jar el r&iacute;o. Conserven ustedes en la memoria la
+ disposici&oacute;n de este tri&aacute;ngulo para comprender la importancia de los
+ movimientos de ambos ej&eacute;rcitos.</p>
+ <p>Cualquiera que fuese el pensamiento de nuestros generales, lo cierto es que la
+ primera <!-- Page 136 -->divisi&oacute;n recibi&oacute; orden inmediata de ponerse en
+ marcha, mientras Casta&ntilde;os con la tercera y la reserva se dirig&iacute;a hacia
+ el puente de Marmolejo para pasarlo y atacar a Dupont en And&uacute;jar. Ya he dicho
+ que mandaba D. Teodoro Reding la primera divisi&oacute;n; lo que a&uacute;n no ha
+ sido escrito por la Historia ni dicho por m&iacute; es que yo formaba parte de ella,
+ porque toda la caballer&iacute;a voluntaria hab&iacute;a sido incorporada, mejor
+ dicho, fundida en los batallones del ej&eacute;rcito, que apenas contaban con la
+ mitad del contingente. A mi amo y a los que le segu&iacute;an nos toc&oacute; formar
+ en las filas del regimiento de Farnesio, mientras que los lanceros de Sevilla fueron
+ casi todos incorporados al regimiento de Espa&ntilde;a.</p>
+ <p>El día 13 nos separamos de nuestros compa&ntilde;eros y tomamos el camino, mejor
+ dicho, las veredas y trochas que conducen a Menj&iacute;bar. No lleg&aacute;bamos a
+ seis mil; pero &eacute;ramos buena gente, aunque me est&eacute; mal el decirlo. El
+ regimiento de guardias valones, los suizos, el de la Corona, el de Irlanda, el de
+ Ja&eacute;n, los granaderos provinciales, los fusileros de Carmona, la
+ caballer&iacute;a de Farnesio y las seis bocas de fuego que mandaba D. Antonio de la
+ Cruz, eran piezas respetables, orgullosas de s&iacute; mismas. Ten&iacute;amos por
+ General a un hombre impetuoso, de m&aacute;s arrojo que prudencia; mediano
+ t&aacute;ctico, pero incansable en las marchas. Nuestro Jefe de Estado Mayor, D.
+ Francisco Javier Abad&iacute;a, era un militar muy entendido, quiz&aacute;s de los
+ mejores que entonces ten&iacute;a el ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol, y el coronel
+ puesto al frente <!-- Page 137 -->de la artiller&iacute;a pasaba por un oficial de
+ mucho entendimiento en su arma. Nosotros le llam&aacute;bamos el <i>sainetero</i>,
+ por ser hijo de D. Ram&oacute;n de la Cruz.</p>
+ <p>Adelante, pues al llegar a Menj&iacute;bar, encontramos la poblaci&oacute;n muy
+ alborotada porque un destacamento franc&eacute;s, enviado a Ja&eacute;n en busca de
+ v&iacute;veres, despu&eacute;s de saquear horriblemente esta ciudad, hab&iacute;a
+ retrocedido a su cuartel general, asolando a su paso la comarca. De Ja&eacute;n se
+ contaban atrocidades que apenas son cre&iacute;bles en militares de un pa&iacute;s
+ europeo. Dij&eacute;ronnos que mujeres y ni&ntilde;os hab&iacute;an sido
+ inhumanamente degollados, y que igual muerte padecieron dentro de sus mismos
+ hospitales varios frailes agustinos y dominicos enfermos. La consternaci&oacute;n de
+ aquellos pueblos era excesiva, y al aproximarse las tropas, acud&iacute;an en tropel
+ a nuestro encuentro, derramando l&aacute;grimas de ira, suplic&aacute;ndonos que no
+ dej&aacute;ramos vivo un franc&eacute;s, y pidiendo los viejos a&uacute;n fuertes y
+ los rapaces de doce a&ntilde;os que se les dejase marchar entre las filas para
+ ayudarnos. Seg&uacute;n nos dec&iacute;an despu&eacute;s del saqueo, en los
+ caser&iacute;os inmediatos al tr&aacute;nsito, Almenara, Fuente del Rey,
+ Gra&ntilde;ena y otros, no hab&iacute;an dejado ni un grano de trigo, ni un azumbre
+ de vino, ni un pu&ntilde;ado de paja. Hasta las medicinas de las boticas y de los
+ hospitales de Ja&eacute;n fueron robadas, y al propio tiempo, ni un carro ni una mula
+ quedaron en todos aquellos contornos.</p>
+ <p>Muchas familias expoliadas hab&iacute;an acudido a Menj&iacute;bar. En la plaza
+ del pueblo dos frailes <!-- Page 138 -->escapados a las carnicer&iacute;as de
+ Ja&eacute;n, predicaban el exterminio de los franceses. Al ver la indignaci&oacute;n
+ de aquella infeliz gente robada y vejada, al ver las mujeres que acud&iacute;an
+ fren&eacute;ticas y rabiosas pidi&eacute;ndonos que veng&aacute;ramos a sus inocentes
+ hijos, degollados sin piedad en la cuna, comprend&iacute; las crueldades de que por
+ su parte empezaban a ser v&iacute;ctimas los franceses cuando se rezagaban.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XVII" name='XVII'></a>
+ <h2>XVII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Antes de decidirse a pasar el r&iacute;o, nuestro General mand&oacute; una
+ peque&ntilde;a fuerza en reconocimiento de la situaci&oacute;n de las tropas de
+ Coupigny. Algunos jinetes de Farnesio tomaron parte en esta expedici&oacute;n, y
+ Mariju&aacute;n, que fu&eacute; en ella, nos cont&oacute; a su regreso, en la tarde
+ del 15, que hab&iacute;an encontrado la divisi&oacute;n del Marqu&eacute;s hacia
+ Villanueva de la Reina, donde le entregaron los pliegos de Reding. Desde el
+ campamento de Coupigny se hab&iacute;a visto una gran polvareda en la orilla derecha,
+ y parec&iacute;a que la divisi&oacute;n de Vedel marchaba desde Bail&eacute;n a
+ And&uacute;jar, para reforzar a Dupont, que ya hab&iacute;a trabado la lucha con
+ Casta&ntilde;os. La gente venida de Arjonilla aseguraba haber o&iacute;do fuerte
+ ca&ntilde;oneo hacia la parte de los Visos.</p>
+ <p>&mdash;A estas horas&mdash;dec&iacute;a Mariju&aacute;n&mdash;, o ellos o los de
+ Casta&ntilde;os han de estar derrotados.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; esperaba el Marqu&eacute;s en Villanue
+ <!-- Page 139 -->va de la Reina?&mdash;pregunt&oacute; Santorcaz con aquella
+ suficiencia estrat&eacute;gica que le hiciera tan digno de admiraci&oacute;n a los
+ ojos del joven D. Diego.</p>
+ <p>&mdash;All&iacute; se estaba tan quieto&mdash;repuso Mariju&aacute;n&mdash;.
+ Parece que est&aacute; de acuerdo con nuestro General para operar en
+ combinaci&oacute;n y atacar juntos a Bail&eacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; estrategia es &eacute;sa, ni a qu&eacute; conduce
+ atacar a Bail&eacute;n?&mdash;dijo Santorcaz, atrayendo en su alrededor un
+ c&iacute;rculo de soldados&mdash;. &iquest;No dices que la divisi&oacute;n Vedel
+ sali&oacute; de Bail&eacute;n y est&aacute; ya sobre And&uacute;jar?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; as&iacute; lo dec&iacute;an en Villanueva.</p>
+ <p>&mdash;Pues si no hay enemigos en Bail&eacute;n, &iquest;qu&eacute; es eso de
+ atacar a Bail&eacute;n? Se tratar&aacute; de ocuparlo para luego avanzar por el
+ arrecife y embestir a Dupont y a Vedel por la espalda, mientras Casta&ntilde;os,
+ Jones y Pe&ntilde;a lo atacan de frente.</p>
+ <p>&mdash;Eso, eso ser&aacute;&mdash;dijimos todos&mdash;. De ese modo les cogeremos
+ entre dos fuegos, y no escapar&aacute; ni una patena de las que robaron en
+ C&oacute;rdoba.</p>
+ <p>&mdash;Pero si &eacute;se es el plan, ya deb&iacute;a estar puesto en
+ ejecuci&oacute;n. Si se est&aacute;n batiendo en And&uacute;jar, a estas horas
+ deber&iacute;amos estar nosotros cayendo sobre la retaguardia francesa; mientras que
+ si nos ponemos en marcha esta noche y llegamos ma&ntilde;ana, sabe Dios....</p>
+ <p>Al anochecer se nos orden&oacute; marchar r&iacute;o arriba, lo cual no
+ comprendimos ni poco ni mucho hasta que algunos compa&ntilde;eros, que eran del
+ pa&iacute;s y conoc&iacute;an el terreno, nos dije<!-- Page 140 -->ron que
+ &iacute;bamos buscando el vado del Rinc&oacute;n para pasar al otro lado. Por la
+ noche, algunas fuerzas de infanter&iacute;a y dos piezas pasaron por junto a la
+ barca, mientras el grueso del ej&eacute;rcito con la caballer&iacute;a nos
+ dispon&iacute;amos a hacerlo media legua m&aacute;s arriba. Antes de amanecer
+ sentimos algunos tiros del otro lado, y di&oacute;senos orden de hacer el menor ruido
+ posible y de no encender lumbre. La noche era calurosa; hab&iacute;amos comido poco y
+ mal el día anterior, y con esto y el no dormir no est&aacute;bamos del mejor humor;
+ pero la guerra tiene mil contrariedades, y ojal&aacute; fueran todas como
+ aqu&eacute;lla. Entramos al fin en el r&iacute;o, cuyo frescor agradecieron mucho
+ nuestros cuerpos, secos e irritados por el calor y el polvo, y alg&uacute;n tiempo
+ despu&eacute;s, cuando comenzaban a iluminar el horizonte los primeros vislumbres de
+ la aurora, ya &eacute;ramos due&ntilde;os de la orilla derecha. El Mayor General
+ Abad&iacute;a, que hab&iacute;a dirigido el paso, nos mand&oacute; replegarnos a un
+ sitio bajo, donde casi toda la fuerza pod&iacute;a permanecer oculta, y all&iacute;
+ aguardamos m&aacute;s de media hora. No se ve&iacute;an los enemigos por
+ ning&uacute;n lado; pero all&aacute; lejos, hacia la barca, continuaba cada vez
+ m&aacute;s vivo el tiroteo de fusil.</p>
+ <p>El terreno es por all&iacute; bastante quebrado, abundando los matojos, y entre
+ &eacute;stos designaron un camino de trocha por donde avanz&oacute; la
+ infanter&iacute;a, mientras a los de a caballo se nos mand&oacute; caminar por
+ terreno m&aacute;s alto. Hab&iacute;amos tomado tan al pie de la letra la orden de no
+ hacer ruido, que avanzamos despacio y silenciosamente con el alma en suspenso, los
+ <!-- Page 141 -->ojos atentamente fijos en el &uacute;ltimo t&eacute;rmino del
+ terreno hacia la izquierda, punto donde se hab&iacute;a trabado la acci&oacute;n.
+ Vimos al fin a los franceses tirote&aacute;ndose con nuestros compa&ntilde;eros, con
+ aquellos que hab&iacute;an pasado la barca durante la noche, y luchaban en un campo
+ bajo, salpicado de espesos matorrales.</p>
+ <p>En una loma, y como a dos tiros de fusil de aquel sitio, brillaba inm&oacute;vil e
+ imponente una cosa que desde el primer momento atrajo nuestras miradas,
+ infundi&eacute;ndonos alg&uacute;n recelo. Era un escuadr&oacute;n de coraceros, la
+ mejor caballer&iacute;a del ej&eacute;rcito de Dupont. Todos los jinetes contemplamos
+ el resplandor de las bru&ntilde;idas corazas, en cuyos petos el sol naciente
+ produc&iacute;a plateados reflejos; y despu&eacute;s de mirar aquello sin decir nada,
+ nos miramos unos a otros, como si nos cont&aacute;ramos. Ni una voz se o&iacute;a en
+ nuestras filas; a todos se nos hab&iacute;a cambiado el color, y tembl&aacute;bamos,
+ aunque cada cual hiciera esfuerzos para disimularlo. El &uacute;nico rumor que
+ turbaba el profundo silencio de nuestro regimiento, donde hasta los caballos
+ parec&iacute;an contener el aliento y explorar el campo con at&oacute;nitos ojos, era
+ un ligero y casi imperceptible son met&aacute;lico producido por las estrellas de las
+ espuelas. Aquel temblor de piernas es un accidente que la caballer&iacute;a observa
+ siempre en el comienzo de toda batalla.</p>
+ <p>El combate, principiado en guerrillas, arreciaba desde que empez&oacute; la
+ infanter&iacute;a a desplegar un frente compacto de consideraci&oacute;n. Pero casi
+ toda la tropa espa&ntilde;ola se manten&iacute;a en reserva, esperando a saber
+ fijamente si los fran<!-- Page 142 -->ceses ocultaban una gran fuerza en la carretera
+ de Bail&eacute;n. Mientras el frente espa&ntilde;ol aumentaba sus tiros, resistiendo
+ a las innumerables guerrillas francesas que al abrigo de sus posiciones medio
+ atrincheradas hac&iacute;an fuego mort&iacute;fero, la artiller&iacute;a continuaba a
+ retaguardia, y la caballer&iacute;a, asimismo fuera de acci&oacute;n, recibi&oacute;
+ orden de ocupar un cerro a mano derecha. Fijos all&iacute;, no quit&aacute;bamos los
+ ojos de la tremenda fila de corazas que resplandec&iacute;an en la loma de enfrente,
+ quietas y confiadas en su valor y pesadumbre. Aquella fuerza era muy superior a la
+ nuestra por su organizaci&oacute;n y marcialidad; pero nosotros ten&iacute;amos sobre
+ ella, adem&aacute;s de la ventaja num&eacute;rica, que no era de gran valor, dada
+ nuestra impericia, la siguiente ventaja moral: puestos ellos en la vertiente anterior
+ de una loma, todo su poder y su n&uacute;mero se presentaban a nuestra vista; no
+ hab&iacute;a m&aacute;s coraceros que aqu&eacute;llos, y pod&iacute;amos contarlos
+ uno por uno. Nosotros, en cambio, est&aacute;bamos sabiamente colocados por el Mayor
+ General en otra altura parecida; pero s&oacute;lo una quinta parte del regimiento
+ ocupaba la parte culminante de la loma, mientras que todo lo dem&aacute;s se
+ extend&iacute;a en la vertiente posterior, permaneciendo oculto a la vista del
+ enemigo; de modo que si nosotros les cont&aacute;bamos perfectamente a ellos, los
+ franceses, enga&ntilde;ados por la apariencia, se reir&iacute;an de los cuarenta
+ jinetes sin uniforme, ense&ntilde;oreados del cerro con aire de perdonavidas.</p>
+ <p>Nosotros ten&iacute;amos sobre ellos la ventaja de <!-- Page 143 -->lo
+ desconocido, que es el genio tutelar de las batallas, de eso que no se ve y que en el
+ momento apurado y cr&iacute;tico sale inopinadamente de lo hondo de un camino, del
+ respaldo de una loma, de la espesura de un bosque; combatiente de &uacute;ltima hora
+ que la tierra echa de su seno, y se presenta fresco, sin heridas ni cansancio, a
+ decidir la victoria.</p>
+ <p>Nuestras filas hab&iacute;an desalojado a los franceses de sus posiciones. Les
+ vimos replegarse en desorden, y entonces ces&oacute; la inmovilidad de los coraceros.
+ Los resplandecientes petos desped&iacute;an reflejos m&uacute;ltiples, y
+ ordenadamente descendieron de la colina en perfecta fila. Relincharon sus caballos, y
+ los nuestros relincharon tambi&eacute;n, aceptando el reto. Pero entonces
+ ocurri&oacute; uno de esos cambios de escena tan frecuentes en la guerra, y cuyo
+ artificio, si cae en buenas manos, basta a decidir la victoria. Arrojadas nuestras
+ filas sobre las guerrillas enemigas, clareado el terreno y puestas en juego algunas
+ piezas de artiller&iacute;a, vi&oacute;se que los franceses vacilaban,
+ agrup&aacute;ndose y retrocediendo como si buscaran nuevas posiciones. Se nos
+ di&oacute; orden de avanzar bajando, y una vez en llano, convertirnos sobre nuestro
+ flanco, para formar un largo frente de batalla. La infanter&iacute;a francesa estaba
+ delante de nosotros, resguardada por sus coraceros; pero &eacute;stos, observando
+ nuestro movimiento y reconociendo al instante su indudable inferioridad, invadieron
+ precipitadamente la carretera. La retirada era cierta. Se nos form&oacute; en
+ columnas, d&aacute;ndonos orden de cargar, y el regimiento se puso
+ <!-- Page 144 -->r&aacute;pidamente al galope. Parec&iacute;a que la misma tierra,
+ sacudi&eacute;ndose bajo las herraduras de nuestros caballos, hacia adelante nos
+ lanzaba. A aquellos primeros pasos tras un ideal de gloria acompa&ntilde;aron voces
+ de guerra mezcladas con piadosas invocaciones.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Madre nuestra, santa Virgen de Araceli, ven con nosotros!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Viva Espa&ntilde;a, Fernando VII y la Virgen de la Fuensanta!</p>
+ <p>Ya nadie pensaba en tener miedo; muy lejos de esto, todos los de mi fila
+ rabi&aacute;bamos por no estar en las de vanguardia, en aquellas filas dichosas que
+ acomet&iacute;an a sablazos a los franceses de a pie, ya pronunciados en completa
+ dispersi&oacute;n. Tal era nuestro furor b&eacute;lico en aquella f&aacute;cil
+ victoria, que D. Diego, Mariju&aacute;n y yo, no encontrando a derecha e izquierda
+ franc&eacute;s alguno, hac&iacute;amos grande estrago con nuestros sables en los
+ arbustos del camino, diciendo: &laquo;Perros, canallas, ya sabr&eacute;is c&oacute;mo
+ las gastamos los espa&ntilde;oles.&raquo;</p>
+ <p>La gloria de cargar sobre la infanter&iacute;a francesa perteneci&oacute; tan
+ s&oacute;lo a las primeras filas, aunque no les dur&oacute; mucho el regocijo, porque
+ los enemigos, convencidos ya de que no ten&iacute;an fuerza bastante para hacernos
+ frente, tomaban a toda prisa el camino de Bail&eacute;n. Una vez posesionados del
+ camino, seguimos adelante; pero los caballos franceses corr&iacute;an a todo escape,
+ y la infanter&iacute;a se puso en salvo por las veredas, dispers&aacute;ndose a un
+ lado y otro de la carretera. Sobre las diez nos detuvimos, y, puestas en orden las
+ columnas, avanzamos <!-- Page 145 -->despacio, porque recel&aacute;bamos de ser
+ atacados por una divisi&oacute;n entera. Entretanto, nuestras p&eacute;rdidas
+ hab&iacute;an sido nulas en la caballer&iacute;a, y escasas, aunque sensibles, en la
+ infanter&iacute;a, qu&eacute; perdi&oacute; un capit&aacute;n del regimiento de la
+ Reina y bastantes soldados.</p>
+ <p>Despu&eacute;s de haber perdido de vista a los enemigos, continuamos la marcha
+ hacia Bail&eacute;n, si bien con mucha cautela, pues hab&iacute;a la
+ presunci&oacute;n de que los franceses, reforzados con gran n&uacute;mero de tropas,
+ caballos y artiller&iacute;a, se nos presentar&iacute;an de nuevo en mitad del
+ camino, sorprendi&eacute;ndonos en nuestra triunfal carrera. As&iacute; fu&eacute;,
+ en efecto. A eso del mediod&iacute;a nuestras columnas avanzadas recibieron el fuego
+ de los imperiales, que rehechos con un destacamento que de Linares hab&iacute;a
+ llegado, trataban de ganar lo perdido.</p>
+ <p>Furiosos por el reciente desastre, acometieron briosamente a nuestra vanguardia.
+ Tomamos posiciones, y las tropas ligeras, ayudadas de un enjambre de paisanos, se
+ diseminaron por las escabrosidades pr&oacute;ximas, desde cuyos matorrales
+ mortificaban a los franceses con fuego menudo. La caballer&iacute;a, entretanto,
+ continuaba muy lejos de la acci&oacute;n, y aunque nuestro deseo hubiera sido que a
+ lo m&aacute;s recio se nos enviara para desahogar nuestro enardecido pecho, Dios
+ quiso por fortuna que no llegase esta ocasi&oacute;n, pues la escaramuza
+ termin&oacute; de improviso, cesaron los tiros, y vimos con sorpresa que los
+ franceses, como pose&iacute;dos de s&uacute;bito pavor, retroced&iacute;an a la
+ desbandada hacia Bail&eacute;n, recogiendo precipitadamente sus heridos.</p>
+ <p><!-- Page 146 -->&iquest;Qu&eacute; ocurr&iacute;a? Seg&uacute;n despu&eacute;s
+ supimos, Francia había tenido una p&eacute;rdida funesta, la de su general Gobert, el
+ cual cay&oacute; mortalmente herido por una de esas balas de guerrero invisible, que
+ sal&iacute;an de entre las malezas para taladrar el coraz&oacute;n del Imperio. Aquel
+ valiente militar muri&oacute; pocas horas despu&eacute;s en Guarrom&aacute;n.
+ Due&ntilde;os nosotros del campo, y sin enemigos a la vista, parec&iacute;a natural
+ que fu&eacute;ramos sobre Bail&eacute;n; pero el ej&eacute;rcito volvi&oacute; hacia
+ Menj&iacute;bar para repasar el r&iacute;o, movimiento que no fu&eacute; por nosotros
+ comprendido. Muy orgullosos est&aacute;bamos, y especialmente los inexpertos paisanos
+ no cab&iacute;amos en el pellejo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Hoy es d&iacute;a del Carmen!&mdash;exclam&oacute; don Diego&mdash;.
+ &iexcl;Viva la Virgen del Carmen, y mueran los franceses!</p>
+ <p>Ruidosas exclamaciones alegraron y conmovieron nuestras filas. Era el 16 de julio;
+ en este d&iacute;a la Iglesia celebra, adem&aacute;s de la advocaci&oacute;n del
+ Carmen, el Triunfo de la Santa Cruz, fiesta conmemorativa de la gran batalla de las
+ Navas de Tolosa, ganada contra los infieles por castellanos, aragoneses y navarros,
+ en aquellos mismos sitios donde nosotros nos bat&iacute;amos con Francia, y en el
+ mismo 16 del mes de julio. Hab&iacute;an pasado quinientos noventa y seis
+ a&ntilde;os. La coincidencia del lugar y la fecha nos inflamaba m&aacute;s, y
+ a&ntilde;adido a nuestro patriotismo una profunda fe religiosa, nos cre&iacute;mos
+ h&eacute;roes, aunque hasta entonces no hab&iacute;amos tenido ocasi&oacute;n de
+ probarlo.</p>
+ <p>Antes de cruzar el r&iacute;o, descansamos para <!-- Page 147 -->llevar algo a la
+ boca. &iexcl;Oh, qu&eacute; desenga&ntilde;o! Est&aacute;bamos muertos de hambre y
+ cansancio, y se nos dijo que no hab&iacute;a m&aacute;s que un tercio de
+ raci&oacute;n. Pero como buenos chicos que &eacute;ramos nos conformamos, supliendo
+ los dos tercios restantes con la substancia moral del entusiasmo.</p>
+ <p>&mdash;Pero, Sr. de Santorcaz&mdash;pregunt&eacute; a mi compa&ntilde;ero, cuando,
+ con el agua al estribo, vade&aacute;bamos el Guadalquivir&mdash;, &iquest;nos quiere
+ usted decir por qu&eacute; no se nos ha llevado adelante? &iquest;Por qu&eacute;
+ despu&eacute;s de esta victoria desandamos lo andado?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Zopenco!&mdash;me contest&oacute;&mdash;. Esto no ha sido m&aacute;s
+ que una fiestecilla de p&oacute;lvora, y todav&iacute;a no ha empezado lo bueno.
+ &iquest;Crees que no hay m&aacute;s franceses que esos cuatro gatos de Ligier-Belair?
+ &iquest;Qu&eacute; sabes t&uacute; si a estas horas Vedel, que a And&uacute;jar
+ fu&eacute; en auxilio de Dupont, habr&aacute; regresado a Bail&eacute;n? Ahora, o yo
+ me enga&ntilde;o mucho, o vamos en busca del marqu&eacute;s de Coupigny para
+ reunirnos y emprender juntos un nuevo ataque. &iquest;Est&aacute;s al tanto de lo que
+ digo? &iquest;Ves c&oacute;mo no en vano ha mordido uno el cebo en Hollabr&uuml;n, en
+ Austerlitz y en Jena?</p>
+ <p>Efectivamente, la intenci&oacute;n de nuestro General era reunirse con Coupigny;
+ pero esto no se verific&oacute; hasta la noche del 17 al 18.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XVIII" name='XVIII'></a>
+ <h2><!-- Page 148 -->XVIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Se nos acamp&oacute; en un alto a espaldas de Menj&iacute;bar, y supimos con gusto
+ que aquella noche no har&iacute;amos movimiento alguno. Nuestro gozo, como nuestra
+ fatiga, necesitaba descanso; necesit&aacute;bamos dar desahogo al efervescente
+ j&uacute;bilo, no s&oacute;lo renovando en la memoria todos los incidentes de la
+ acci&oacute;n de aquel d&iacute;a, sino tambi&eacute;n refiriendo cuanto cada uno
+ hizo y cuanto dej&oacute; de hacer para que la batalla fuese completamente ganada.
+ Los suizos y los soldados de l&iacute;nea no estaban tan engre&iacute;dos como
+ nosotros los paisanos, que cre&iacute;amos haber asistido a la m&aacute;s grande y
+ gloriosa acci&oacute;n de los modernos tiempos. Mir&aacute;bamos con desd&eacute;n a
+ los que quedaron de reserva, y al contarles lo que pas&oacute;, hac&iacute;amos subir
+ a cifras fabulosas el n&uacute;mero de franceses segados por nuestros cortadores
+ sables en la refriega.</p>
+ <p>Largas horas pasamos sobre el campo saboreando los deliciosos recuerdos de tanta
+ gloria, que como dejos de un manjar muy rico nos renovaban el placer del vencimiento.
+ La noche era como de verano y como de Andaluc&iacute;a, serena, caliente, con un
+ cielo inmenso y una atm&oacute;sfera clara, donde algo sonoro fluct&uacute;a, cuya
+ forma visible buscamos en vano en derredor nuestro. Tendidos sobre la caldeada tierra
+ a orillas del r&iacute;o, cuyas frescas emanaciones busc&aacute;bamos con anhelo,
+ entreten&iacute;amos <!-- Page 149 -->las horas hablando, cantando o haciendo
+ eruditas disertaciones sobre la campa&ntilde;a tan felizmente emprendida. En un grupo
+ se jugaba a las cartas, en otro se dec&iacute;a un romance de h&eacute;roes o de
+ santos, en este algunos cantaores echaban al vuelo las m&aacute;s rom&aacute;nticas
+ endechas de la tierra, pues desde entonces era rom&aacute;ntica Andaluc&iacute;a; en
+ aquel se narraban cuentos de brujas, y en algunos, finalmente, se dorm&iacute;a sin
+ inquietud por el d&iacute;a venidero.</p>
+ <p>Nuestro D. Diego, siempre al arrimo de Santorcaz; Mariju&aacute;n, yo y algunos
+ m&aacute;s form&aacute;bamos un grupo bastante animado, en el cual no ces&oacute; el
+ ruido hasta muy alta la noche. Despu&eacute;s de cantar, no escasearon los cuentos,
+ acertijos y adivinanzas, y, por &uacute;ltimo, la conversaci&oacute;n recay&oacute;
+ en tema de mujeres.</p>
+ <p>&mdash;Yo&mdash;dijo D. Diego con su natural ingenuidad&mdash;me voy a casar. A
+ todos les convido a mi boda. &laquo;&iquest;Y qui&eacute;n es la novia?&raquo;,
+ dir&aacute;n ustedes. Pues sepan que no la he visto. Mi se&ntilde;ora madre lo ha
+ arreglado todo con otras dos se&ntilde;oras de C&oacute;rdoba, y, seg&uacute;n me han
+ dicho, es m&aacute;s bonita que el Sol, aunque ahora da en la man&iacute;a de no
+ salir del convento.</p>
+ <p>&mdash;Ser&aacute; para cuando acabe la guerra, porque ahora no est&aacute; el
+ horno para bollos&mdash;dijo Mariju&aacute;n&mdash;. Yo tambi&eacute;n voy a casarme
+ con una muchacha de Almunia, que tiene siete parras, media casa y burro y medio de
+ hijuela. Tambi&eacute;n ser&aacute; cuando acabe la campa&ntilde;a, y a todos les
+ convido a mi boda. &iquest;Y t&uacute;, Gabriel, no piensas casarte?</p>
+ <p>&mdash;Pues yo, para no ser menos&mdash;contest&eacute;&mdash;,
+ <!-- Page 150 -->digo que cuando termine la guerra me casar&eacute; tambi&eacute;n.
+ &laquo;&iquest;Y con qui&eacute;n?&raquo;, dir&eacute;is. Pues me caso con una
+ condesa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Con una condesa!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ores, con una condesa que posee todas estas tierras
+ que estamos viendo y otras m&aacute;s all&aacute;, y tiene dos escudos con ocho lobos
+ sobre plata y catorce calderos, con media cabeza de moro y un letrero que
+ dice....</p>
+ <p>&mdash;<i>Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar</i>&mdash;dijo
+ Mariju&aacute;n, interrumpi&eacute;ndome&mdash;. &iquest;Pues no dice que se casa con
+ una condesa? Ser&aacute; con alguna duquesa del estropajo. Pero d&iacute;, &iquest;en
+ qu&eacute; alc&aacute;zares reales est&aacute; tu novia?</p>
+ <p>&mdash;Este es un bobalic&oacute;n que no sabe lo que se
+ habla&mdash;observ&oacute; D. Diego&mdash;. &iexcl;Lucida condesa ser&aacute; ella!
+ Pues, como os dec&iacute;a, muchachos, mi novia est&aacute; muy desazonada esperando
+ a que se acabe la guerra para casarse conmigo. As&iacute; me lo han dicho, y lo creo.
+ Apuesto que est&aacute;is rabiando por saber qui&eacute;n es y c&oacute;mo se llama;
+ pero eso no lo he de mentar, porque mi se&ntilde;ora madre y D. Paco me dijeron que
+ si hablaba de esto antes de llegar la ocasi&oacute;n, me castigar&iacute;an no
+ dej&aacute;ndome montar en el potro. &iexcl;Qu&eacute; guapa es, se&ntilde;ores! Sus
+ ojos son dos luceros, como aquel grande y muy claro que est&aacute; sobre el tejado
+ de esa casa; su boca se compone de dos hojas de rosa; sus dientes hacen que todas las
+ perlas echen a correr de envidia; sus mejillas son claveles abiertos, y cuando llora,
+ sus l&aacute;grimas son diamantes. Yo no la he visto m&aacute;s que en figura; porque
+ han de saber ustedes que cuando fu&iacute; a visitar a sus t&iacute;as en C&oacute;r
+ <!-- Page 151 -->doba, me dieron un medalloncito con el retrato de la que ha de ser
+ mi mujer, el cual retrato, por temor a que se me perdiera, lo he dado a guardar al
+ Sr. de Santorcaz.</p>
+ <p>&mdash;Eso se parece&mdash;dijo uno de los oyentes&mdash;la historia de la
+ princesa Laureola, por quien vinieron de la Meca los tres reyes moros, y dice el
+ cuento que ten&iacute;a los ojos de azabache ardiendo, la boca de flor de granado, y
+ las orejas de caracolitos del mar. &iquest;Lo sabes t&uacute;?</p>
+ <p>&mdash;Eso est&aacute; en el romance de la <i>Reina mora</i>, bruto.
+ &iquest;Qu&eacute; tiene eso que ver con la princesa Laureola?</p>
+ <p>&mdash;Yo s&eacute; el romance de la <i>Reina mora</i>&mdash;grit&oacute; D.
+ Diego, batiendo palmas&mdash;. &iquest;Lo echo?</p>
+ <p>&mdash;Venga.</p>
+ <p>&mdash;No: el del <i>Barandal del cielo</i>, que es m&aacute;s bonito y habla de
+ la Virgen&mdash;a&ntilde;adi&oacute; el Condesito, gozoso de poder lucir sus
+ habilidades&mdash;. Me lo ense&ntilde;&oacute; mi hermana Presentaci&oacute;n, que
+ sabe veintisiete y los dijo todos arreo delante del Sr. Obispo de Guadix, cuando Su
+ Ilustr&iacute;sima par&oacute; en casa el mes pasado.</p>
+ <p>Y sin esperar a que le rogasen, el mayorazguito de Rumblar, con sonsonete de
+ escuela, voz agridulce y afeminados gestos, di&oacute; principio a la siguiente
+ retahila:</p>
+ <span style='margin-left: 1em;'>Por el barandal del cielo</span><br />
+ se pasea una doncella<br />
+ blanca, rubia y encarnada,<br />
+ que alumbra como una estrella,<br />
+ San Juan le dice a Jes&uacute;s:<br />
+ &laquo;&iquest;Qui&eacute;n es aquella doncella?&raquo;<br />
+ &laquo;Nuestra Madre, buen San Juan,<br />
+ nuestra Madre linda y bella&raquo;;<br />
+ la Virgen no viene sola:<br />
+ <!-- Page 152 -->
+ &aacute;ngeles vienen con ella;<br />
+ no viene vestida de oro,<br />
+ ni de plata, ni de seda:<br />
+ viene vestida de grana....<br />
+ .............................................<br />
+
+ <p>Y como al concluir fuera acogida esta relaci&oacute;n con una salva de aplausos,
+ anim&oacute;se el recitador y nos endilg&oacute; otra, no menos famosa, que
+ empezaba:</p>
+ <span style='margin-left: 1em;'>All&aacute; arriba, en aquel alto,</span><br />
+ hay una fuente muy clara,<br />
+ donde se lava la Virgen<br />
+ sus santos pechos y cara....<br />
+ .............................................<br />
+
+ <p>&mdash;&iexcl;Basta de romances!&mdash;exclam&oacute; de improviso Santorcaz,
+ asust&aacute;ndonos a todos con su interrupci&oacute;n&mdash;. Eso es cosa de
+ chiquillos, y no de hombres formales. &iquest;No sabe usted m&aacute;s que eso?</p>
+ <p>&mdash;S&eacute; muchos m&aacute;s&mdash;dijo t&iacute;midamente el joven&mdash;.
+ Don Paco me ha ense&ntilde;ado muchos, y me los hace aprender de memoria para que los
+ diga en las tertulias.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y nada m&aacute;s le ha ense&ntilde;ado a usted ese Sr. D. Paco, a
+ quien desde el primer momento tuve y diput&eacute; por un gran zopenco?</p>
+ <p>&mdash;Tambi&eacute;n me ha ense&ntilde;ado Historia, s&iacute;, se&ntilde;or. Y
+ s&eacute; lo de nuestro padre Ad&aacute;n y aquello de Alejandro cuando fu&eacute; a
+ dar batallas a los persas, como ahora vamos nosotros a d&aacute;rselas a los
+ franceses.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y nada m&aacute;s?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Toma!, tambi&eacute;n lat&iacute;n; pero mi se&ntilde;ora ma
+ <!-- Page 153 -->dre mand&oacute; que no me atarugasen la cabeza de lat&iacute;n,
+ puesto que no era necesario; y por &uacute;ltimo, D. Paco dijo que con saber un
+ poquito de <i>Musa mus&aelig;</i> bastaba.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; libros ha le&iacute;do usted?</p>
+ <p>&mdash;Nada m&aacute;s que la <i>Gu&iacute;a de Pecadores</i>, donde est&aacute;
+ aquello del Infierno. Es libro muy feo, y mi se&ntilde;ora madre no me dejaba leer
+ m&aacute;s que lo del Infierno, que da mucho espanto y sue&ntilde;a uno con ello.
+ Pero mi se&ntilde;ora madre tiene otros libros en el cofre, y cuando iba a misa, yo,
+ con mucha cautela, los sacaba para leerlos. Uno se titula <i>La farfulla, o la
+ c&oacute;mica convertida</i>, novela escrita por un fraile de m&iacute;nimos, y otra,
+ <i>Princesa, ramera y m&aacute;rtir, Santa Afra</i>. Ambos libros son muy bonitos, y
+ traen un aquel de amores y besos, que me daba mucho gusto ouando a escondidas los
+ le&iacute;a yo.</p>
+ <p>Santorcaz sonre&iacute;a. Despu&eacute;s de una pausa, dijo con cierta
+ petulancia:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De modo que no ha le&iacute;do usted la <i>Enciclopedia</i>?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es eso?</p>
+ <p>&mdash;La <i>Cincopedia</i>&mdash;grit&oacute; uno&mdash;. &iexcl;Eh!,
+ &iquest;sabes t&uacute; ad&oacute;nde cae la <i>Cincopedia</i>?</p>
+ <p>Esta palabra, que adquiri&oacute; fortuna aquella noche, fu&eacute; pasando de
+ boca en boca, y m&aacute;s de cien la repitieron entre zumbas y chacota.</p>
+ <p>&mdash;Veo que sois unos animales&mdash;dijo Santorcaz, un poco avispado&mdash;.
+ De todos modos, Sr. D. Diego, la educaci&oacute;n que usted ha recibido no puede ser
+ m&aacute;s deplorable en un joven mayorazgo, que por lo mismo que ha de
+ <!-- Page 154 -->sobresalir entre los dem&aacute;s en la sociedad, debe cultivar su
+ entendimiento.</p>
+ <p>&mdash;A ver, amigo&mdash;indic&oacute; Rumblar&mdash;, h&aacute;bleme usted de
+ esas cosas, que me gustan. Todo lo que usted me dec&iacute;a anteayer, cuando
+ &iacute;bamos de camino por aqu&iacute;, me ten&iacute;a encantado, y le juro que si
+ no estuviera en v&iacute;speras de casarme y fuera preciso seguir con ayo, le
+ dir&iacute;a a mi se&ntilde;ora madre que me le pusiera a usted en lugar de D. Paco,
+ el cual bien se me alcanza que no me ha ense&ntilde;ado m&aacute;s que gansadas y
+ tonter&iacute;as.</p>
+ <p>&mdash;Pues repito que un joven destinado a ocupar tan alta posici&oacute;n en el
+ mundo debe saber algo m&aacute;s que el romance del <i>Barandal del cielo</i>. Verdad
+ es que, o mucho me equivoco, o todo eso de los mayorazgos se lo llevar&aacute; la
+ trampa, y tarde o temprano se pondr&aacute;n las cosas de manera que cada cual sea
+ hijo de sus obras.</p>
+ <p>&mdash;Así debe ser&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Mariju&aacute;n&mdash;. &iquest;No
+ somos todos hijos de Dios?</p>
+ <p>&mdash;Vengan ac&aacute; y respondan&mdash;dijo Santorcaz, excitando la curiosidad
+ de sus oyentes&mdash;. &iquest;No les parece que el mundo est&aacute; muy mal
+ arreglado?</p>
+ <p>Abri&eacute;ronse varias bocas con estupefacci&oacute;n, y no se oy&oacute;
+ ninguna respuesta.</p>
+ <p>&mdash;Pues yo, que no he le&iacute;do ning&uacute;n libro&mdash;afirm&oacute; al
+ fin uno de los circunstantes&mdash;, digo que Dios tiene que volver a hacer el mundo,
+ porque eso de que se lo lleve todo el que primero sali&oacute; del vientre de la
+ madre, y los dem&aacute;s se queden bailando el pelao, no est&aacute; bien.
+ <!-- Page 155 -->Mi hermano el mayor, s&oacute;lo porque le di&oacute; la gana de
+ nacer antes que yo, tiene tres dehesas y dos casas; y los dem&aacute;s..., uno hubo
+ de meterse fraile, otro se fu&eacute; al Per&uacute;, otro est&aacute; muerto de
+ hambre en un hospital de Sevilla, y yo, se&ntilde;ores, tuve que meterme en el
+ contrabando para que no se me helara el cielo de la boca.</p>
+ <p>&mdash;Oye, t&uacute;, Mariju&aacute;n&mdash;dijo otro&mdash;, &iquest;sabes lo
+ que contaban en Sevilla? Pues que la Junta se iba a poner de compinche con las otras
+ Juntas para ver de quitar muchas cosas malas que hay en el gobierno de Espa&ntilde;a,
+ lo cual podemos hacer nosotros <i>sin necesidad de que vengan los franceses a
+ ense&ntilde;&aacute;rnoslo</i>.<a id="FNanchor_2" name='FNanchor_2'></a><a
+ href='#Footnote_2'><sup>[2]</sup></a></p>
+ <p>&mdash;As&iacute; ha de ser&mdash;observ&oacute; Santorcaz&mdash;. Me han dicho
+ que en Sevilla hay sociedades secretas.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es eso?</p>
+ <p>&mdash;Ya s&eacute;&mdash;replic&oacute; uno&mdash;. Tiene raz&oacute;n don Luis.
+ En Sevilla hay lo que llaman <i>flamasones</i>, hombres malos que se juntan de noche
+ para hacer maleficios y brujer&iacute;as.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s diciendo? No hay tales maleficios. Mi amo
+ iba tambi&eacute;n a esas Juntas, y cuando su mujer se lo echaba en cara,
+ respond&iacute;a que los que all&iacute; iban entraban al modo de fil&oacute;sofos y
+ no hac&iacute;an mal a nadie.</p>
+ <p>&mdash;Pues en Madrid las sociedades secretas est&aacute;n todav&iacute;a en la
+ infancia&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Santorcaz&mdash;. En Francia las hay a miles, y
+ todo el mundo se inscribe en ellas.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 156 -->Pues si voy a Madrid&mdash;dijo con &eacute;nfasis el
+ mayorazguito&mdash;, lo primero que har&eacute; ser&aacute; meterme en una de esas
+ sociedades, donde sin duda se han de aprender muy buenas cosas. &iquest;No es verdad,
+ D. Luis? Yo no tengo nada de torpe: me lo conozco, s&iacute;, se&ntilde;ores.
+ &iquest;Creer&aacute; usted, Sr. Santorcaz, que eso que usted ha dicho de los
+ mayorazgos se me hab&iacute;a ocurrido a m&iacute; muchas veces cuando jugaba en el
+ patio de casa con las gallinas? Pero ya que me ense&ntilde;a usted lo que ignoro,
+ cont&eacute;steme a una duda: &iquest;por qu&eacute; tenemos nosotros en nuestras
+ casas tantos papelotes llenos de garabatos, y por qu&eacute; usamos esos escudos con
+ sapos y culebras? El de mi casa tiene cuatro lagartos y un tablero de ajedrez con dos
+ calderitos muy monos.</p>
+ <p>&mdash;Si esos signos representan algo&mdash;repuso Santorcaz&mdash;, es referente
+ al primero que los us&oacute;, a sus haza&ntilde;as, si las hizo, o a sus
+ privilegios, si los tuvo; pero hoy, amiguito, tales pinturas no valen de nada, y
+ dentro de algunos a&ntilde;os, los que las posean sin dinero, ser&aacute;n unos
+ pobres pelagatos, a quienes nadie se arrimar&aacute;, as&iacute; como todo aquel que
+ haya hecho una fortuna con su trabajo o descuelle por su talento, ser&aacute;
+ bienquisto en el mundo, aunque no tenga ni un adarme de lagartija en su escudo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De modo&mdash;pregunt&oacute; el mozalbete&mdash;que yo ser&eacute;
+ un pelagatos si llego a perder mi patrimonio o soy un bruto? Esto s&iacute; que es
+ bueno.</p>
+ <p>&mdash;Nada, nada&mdash;dijo uno&mdash;. Fuera mayo<!-- Page 157 -->razgos, y que
+ todos los hermanos varones y hembras entren a heredar por partes iguales.</p>
+ <p>&mdash;Eso no puede ser&mdash;observ&oacute; Mariju&aacute;n&mdash;, porque
+ entonces no habr&iacute;a las grandes casas que dan lustre al reino.</p>
+ <p>&mdash;Eso no puede ser&mdash;afirm&oacute; un tercero&mdash;. Pues qu&eacute;,
+ &iquest;el Rey iba a ser tan tonto que quitara los mayorazgos? Nada, nada; los
+ dejar&aacute; siempre por la cuenta que le tiene.</p>
+ <p>&mdash;Es que si el Rey no quiere quitarlos, no faltar&aacute; quien los
+ quite&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Santorcaz.</p>
+ <p>Todos se rieron al o&iacute;r sostener la idea de que existe alguna voluntad
+ superior a la voluntad del Rey.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo puede ser eso? Si el Rey no quiere ... &iquest;Hay
+ quien est&eacute; por cima del Rey? El Rey manda en todas partes, y digan lo que
+ quieran, no hay m&aacute;s que su sacra real voluntad. &iexcl;Muchachos, viva
+ Fernando VII!</p>
+ <p>&mdash;Pero vengan ac&aacute;, zopencos&mdash;dijo Santorcaz&mdash;. &iquest;Dicen
+ ustedes que nadie manda m&aacute;s que el Rey?</p>
+ <p>&mdash;Nadie m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Y si todos los espa&ntilde;oles dijeran a una voz: &laquo;&iquest;Queremos
+ esto, se&ntilde;or Rey; nos da la gana de hacer esto&raquo;, &iquest;qu&eacute;
+ har&iacute;a el Rey?</p>
+ <p>Abri&eacute;ronse de nuevo todas las bocas, y nadie supo contestar.</p>
+ <br />
+ <br />
+ <b>Nota a pie de p&aacute;gina</b>
+ <p><a id="Footnote_2" name='Footnote_2'></a> <a href='#FNanchor_2'>[2]</a> Palabras
+ textuales de la Junta Suprema de Sevilla.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XIX" name='XIX'></a>
+ <h2><!-- Page 158 -->XIX</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;Gazn&aacute;piros, animales, si est&aacute;is probando lo que
+ digo&mdash;a&ntilde;adi&oacute; con energ&iacute;a D. Luis&mdash;. Lo que pasa en
+ Espa&ntilde;a, &iquest;qu&eacute; es? Es que el reino ha tenido voluntad de hacer una
+ cosa y la est&aacute; haciendo, contra el parecer del Rey y del Emperador. Hace tres
+ meses hab&iacute;a en Aranjuez un mal Ministro, sostenido por un Rey bobo, y
+ dijisteis: &laquo;No queremos ese Ministro ni ese Rey&raquo;, y Godoy se fu&eacute; y
+ Carlos abdic&oacute;. Despu&eacute;s Fernando VII puso sus tropas en manos de
+ Napole&oacute;n, y las autoridades todas, as&iacute; como los generales y los jefes
+ de la guarnici&oacute;n, recibieron orden de doblar la cabeza ante Joaqu&iacute;n
+ Murat; pero los madrile&ntilde;os dijeron: &laquo;No nos da la gana de obedecer al
+ Rey, ni a los Infantes, ni al Consejo, ni a la Junta, ni a Murat&raquo;, y
+ acuchillaron a los franceses en el Parque y en las calles. &iquest;Qu&eacute; pasa
+ despu&eacute;s? El nuevo y el viejo Rey van a Bayona, donde les aguarda el tirano del
+ mundo. Fernando le dice: &laquo;La Corona de Espa&ntilde;a me pertenece a m&iacute;;
+ pero yo se la regalo a usted, Sr. Bonaparte&raquo;. Y Carlos dice: &laquo;La Coronita
+ no es de mi hijo, sino m&iacute;a; pero para acabar disputas, yo se la regalo a
+ usted, Sr. Napole&oacute;n, porque aquello est&aacute; muy revuelto y usted solo lo
+ podr&aacute; arreglar&raquo;. Y Napole&oacute;n coge la Corona y se la da a su
+ hermano, mientras volvi&eacute;ndose a ustedes les dice: &laquo;Espa&ntilde;oles,
+ conozco vuestros <!-- Page 159 -->males y voy a remediarlos.&raquo; Pero ustedes se
+ encabritan con aquello, y contestan: &laquo;No, camarada, aqu&iacute; no entra usted.
+ Si tenemos sarna, nosotros nos la rascaremos: no hay m&aacute;s Rey de Espa&ntilde;a
+ que Fernando VII.&raquo; Fernando se dirige entonces a los espa&ntilde;oles y les
+ dice que obedezcan a Napole&oacute;n; pero entretanto, muchachos, un se&ntilde;or que
+ se titula alcalde de un pueblo de doscientos vecinos escribe un papelucho diciendo
+ que se armen todos contra los franceses: este papelucho va de pueblo en pueblo, y
+ como si fuera una mecha que prende fuego a varias minas esparcidas aqu&iacute; y
+ all&iacute;, a su paso se va levantando la naci&oacute;n desde Madrid hasta C&aacute;diz.
+ Por el Norte pasa lo propio, y los pueblos grandes, lo mismo que los peque&ntilde;os,
+ forman sus Juntas, que dicen: &laquo;No; si aqu&iacute; no manda nadie m&aacute;s que
+ nosotros. Si no reconocemos las abdicaciones, ni admitiremos de Rey a ese D.
+ Jos&eacute;, ni nos da la gana de obedecer al Emperador, porque los espa&ntilde;oles
+ mandamos en nuestra casa, y si los reyes se han hecho para gobernarnos, a nosotros no
+ nos han parido nuestras madres para que ellos nos lleven y nos traigan como si
+ fu&eacute;ramos manadas de carneros ...&raquo; &iquest;Estamos? &iquest;Lo
+ comprend&eacute;is? Pues esto, ni m&aacute;s ni menos, es lo que est&aacute; pasando
+ aqu&iacute;. Y ahora cont&eacute;stenme los alcornoques que me oyen:
+ &iquest;qui&eacute;n manda, qui&eacute;n dispone las cosas, qui&eacute;n hace y
+ deshace, el Rey o el reino?</p>
+ <p>El estupor que produjeron estas palabras reveladoras en el atento concurso,
+ compuesto de muchachos rudos e ignorantes, pero de <!-- Page 160 -->gran viveza de
+ imaginaci&oacute;n, fu&eacute; tan extraordinario, que por un corto rato no se
+ oy&oacute; la m&aacute;s insignificante voz, se&ntilde;al cierta de que las ideas
+ vertidas por Santorcaz, entrando de improviso en los obscuros cac&uacute;menes de sus
+ oyentes, hab&iacute;an armado all&iacute; gran zipizape y polvareda,
+ dej&aacute;ndoles aturdidos, confusos y sin palabra. El primero que rompi&oacute; el
+ silencio fu&eacute; Rumblar, diciendo:</p>
+ <p>&mdash;Todo eso est&aacute; muy bien dicho. &iquest;Creer&eacute;is que hace
+ d&iacute;as me ocurri&oacute; una idea parecida cuando estaba cazando moscas y
+ poni&eacute;ndoles rabos en cierta parte, para que al volar hicieran re&iacute;r a
+ mis dos hermanas, que estaban rezando? S&oacute;lo que yo no sab&iacute;a c&oacute;mo
+ decir aquello que pensaba.</p>
+ <p>&mdash;Si, se&ntilde;ores, &iexcl;vivan las Juntas!&mdash;exclam&oacute; uno,
+ levant&aacute;ndose&mdash;. Yo me s&eacute; de memoria aquel papel que ech&oacute; a
+ la calle la de C&oacute;rdoba, diciendo.... &Oacute;iganme: &laquo;&iexcl;Cordobeses:
+ los reinos de Andaluc&iacute;a se ven acometidos por los asesinos del Norte; vuestra
+ patria va a ser oprimida bajo el yugo de un tirano; vosotros mismos ser&eacute;is
+ arrancados de vuestros hogares y de vuestras casas. Cuarenta argollas est&aacute;
+ labrando el lascivo Murat para conduciros al Norte como a los animales m&aacute;s
+ inmundos.... &iexcl;Soldados, gemid de rabia y furor!... Doce millones de hombres os
+ est&aacute;n mirando y envidiando vuestra gloria, y aun la Francia misma ansia por
+ vuestros triunfos.&raquo;</p>
+ <p>Ruidosos aplausos y gritos acogieron esta proclama, fielmente recitada con
+ dram&aacute;ticos gestos por el muchacho.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 161 -->Pues s&iacute; los espa&ntilde;oles&mdash;continu&oacute;
+ luego Santorcaz&mdash;pueden hacer lo que est&aacute;n haciendo, &iquest;no pueden
+ tambi&eacute;n decir el d&iacute;a de ma&ntilde;ana: &laquo;Vamos, no queremos que
+ haya m&aacute;s Inquisici&oacute;n ni m&aacute;s vinculaciones...?&raquo;, pongo por
+ caso.... O que digan: &laquo;En lugar de mil conventos, que haya tan s&oacute;lo la
+ mitad, con lo cual basta y sobra&raquo;, o &laquo;No me da la gana de que haya
+ diezmos ...&raquo;</p>
+ <p>&mdash;Eso s&iacute; que estar&iacute;a bueno&mdash;dijo Mariju&aacute;n&mdash;.
+ Pero si todos los espa&ntilde;oles van a hacer eso, y cada uno empieza a tirar por su
+ lado diciendo lo que quiere, se armar&aacute; un laberinto tal que no podr&aacute;n
+ entenderse.</p>
+ <p>&mdash;Vaya unos zotes&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Santorcaz&mdash;. Pero venid
+ ac&aacute;: &iquest;no veis que hay en Sevilla una Junta, que es la que dispone?
+ &iquest;No veis que hay otra en Granada, otra en C&oacute;rdoba y otra en
+ M&aacute;laga, etc.? Pues en lugar de todas esas Juntas peque&ntilde;as que gobiernan
+ en cada pueblo, &iquest;no puede haber una muy grande que se reuna en Madrid y
+ acuerde lo que se ha de hacer?</p>
+ <p>Mir&aacute;ronse los oyentes unos a, otros, y los monos&iacute;labos de
+ aquiescencia y de admiraci&oacute;n corrieron de boca en boca, demostrando la
+ prontitud con que aquellas juveniles inteligencias desplegaban sus alas, a&uacute;n
+ entumecidas y vacilantes, para intentar describir los primeros círculos en el espacio
+ del pensamiento.</p>
+ <p>Estas conversaciones me enamoran&mdash;dijo el condesito de Rumblar&mdash;. Me
+ estar&iacute;a toda la noche oyendo a este hombre, sin cansarme. Ya, ya voy
+ aprendiendo muchas cosas que no sab&iacute;a.</p>
+ <p><!-- Page 162 -->As&iacute;, aquella fantas&iacute;a encerrada en el capullo de
+ una educaci&oacute;n mezquina, agujeraba con entusiasmo su encierro, porque
+ hab&iacute;a vislumbrado fuera alguna cosa que ten&iacute;a la fascinaci&oacute;n de
+ lo nuevo. As&iacute;, aquel germen de pasi&oacute;n y de inteligencia, guardado en un
+ huevo, se reconoc&iacute;a con vida, se reconocía con fuerza, y empezaba a dar
+ picotazos en su c&aacute;rcel, anhelando respirar fuera de ella otros aires y
+ calentarse con calores m&aacute;s en&eacute;rgicos. As&iacute;, aquella ceguera
+ abr&iacute;a sus p&aacute;rpados, goz&aacute;ndose en la desconocida luz.</p>
+ <p>La conversaci&oacute;n termin&oacute; en el punto en que la he dejado, porque la
+ noche estaba muy avanzada y casi todos empezaron a rendirse al sue&ntilde;o, excepto
+ el mayorazguito, cuyo despabilamiento era casi febril. Largo tiempo continuaron
+ &eacute;l y Santorcaz hablando en di&aacute;logo animad&iacute;simo, como si
+ discutieran planes y expusieran proyectos de gran trascendencia para los dos. Yo me
+ apart&eacute; del grupo, fingiendo retirarme a dormir; pero con &aacute;nimo de
+ satisfacer una imperiosa exigencia de mi alma, que a veces me ped&iacute;a soledad y
+ meditaci&oacute;n. Todos los ruidos hab&iacute;an cesado en el campamento: las
+ guitarras y casta&ntilde;uelas, as&iacute; como las cajas y las cornetas, estaban
+ mudas, porque el ej&eacute;rcito dorm&iacute;a. Lejos del grupo de mis amigos,
+ ech&eacute;me sobre el suelo, aguardando la aurora, sin poder ni querer cerrar los
+ ojos; y all&iacute; me puse a meditar sobre lo que desde mi salida de Madrid
+ hab&iacute;a visto y o&iacute;do: &iexcl;Cu&aacute;ntas personas nuevas para
+ m&iacute; hab&iacute;a encontrado en aquella breve jornada de mi vida! &iexcl;Con
+ cu&aacute;nto <!-- Page 163 -->af&aacute;n, meditando a solas y mir&aacute;ndolas al
+ lado, preguntaba a los caminantes si ten&iacute;an alguna noticia de lo que me
+ reservaba el Destino! De todas aquellas personas, ninguna estaba tan
+ en&eacute;rgicamente fija en mi pensamiento como Santorcaz, hombre para m&iacute;
+ incomprensible y sospechoso, y que empezaba a inspirarme secreta antipat&iacute;a,
+ sin que acertara a explicarme por qu&eacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XX" name='XX'></a>
+ <h2>XX</h2>
+ <br />
+
+ <p>Al siguiente d&iacute;a hicimos un movimiento por la orilla izquierda, r&iacute;o
+ arriba, hasta un punto mucho m&aacute;s alto que Menj&iacute;bar. Nada
+ entend&iacute;amos; pero Santorcaz, o por petulancia o porque realmente hab&iacute;a
+ penetrado la intenci&oacute;n de Reding, nos dijo:</p>
+ <p>&mdash;Nuestro General sabe lo que se hace, y es hombre que conoce la
+ filosof&iacute;a de las marchas.</p>
+ <p>Despu&eacute;s de detenernos a orillas del Guadalimas, parte del ej&eacute;rcito
+ se entretuvo en marchas incomprensibles, y empleando en esto m&aacute;s de un
+ d&iacute;a, nos encontramos de nuevo sobre Menj&iacute;bar al anochecer del 18, punto
+ al cual hab&iacute;a llegado horas antes la divisi&oacute;n del marqu&eacute;s de
+ Coupigny. Reunidos ambos ej&eacute;rcitos, no hubo all&iacute; m&aacute;s parada que
+ la precisa para recoger las provisiones de que est&aacute;bamos tan escasos, y ya muy
+ de noche emprendimos el camino de Bail&eacute;n. &Eacute;ramos catorce mil hom
+ <!-- Page 164 -->bres. Todo anunciaba que &iacute;bamos a tener un encuentro formal
+ con el ej&eacute;rcito franc&eacute;s.</p>
+ <p>Seg&uacute;n nuestras noticias, Dupont continuaba en And&uacute;jar, reforzado por
+ la divisi&oacute;n de Vedel. &iquest;Hab&iacute;an trabado acci&oacute;n con nuestro
+ tercer cuerpo y el de reserva, que, pasando el r&iacute;o por Marmolejo, estaban
+ situados en la orilla derecha? Nosotros cre&iacute;amos que s&iacute;, a menos que
+ Casta&ntilde;os no aguardase para atacar en&eacute;rgicamente a que la primera y
+ segunda divisi&oacute;n cayeran sobre la espalda del ej&eacute;rcito de Dupont,
+ bajando desde Bail&eacute;n. &iquest;Era &eacute;ste el objeto que nos guiaba en
+ nuestra marcha? Parec&iacute;anos que s&iacute;.</p>
+ <p>Mientras llegaba el momento del drama, lejos de nosotros y en los flancos del
+ ej&eacute;rcito imperial, mil dram&aacute;ticas peripecias deb&iacute;an precipitar
+ la cat&aacute;strofe, irritando paulatinamente al enemigo. Los cuerpos y columnas de
+ guerrilleros, mandados por D. Juan de la Cruz, el conde de Valdeca&ntilde;as y el
+ cl&eacute;rigo Argote, se hab&iacute;an desparramado como enjambre mort&iacute;fero
+ por los pueblos y caser&iacute;os que dominaba el Cuartel General franc&eacute;s en
+ las primeras estribaciones de la sierra, al Norte de And&uacute;jar. De tal modo
+ persegu&iacute;an aquellos ardorosos paisanos a los franceses, y con tanta rapidez se
+ dispersaban para evitar ser atacados, que a los invasores les era de todo punto
+ imposible estar tranquilos un solo momento. El poderoso gigante sacud&iacute;a de una
+ manotada aquellos moscones venenosos; pero &eacute;stos volv&iacute;an a zumbar en
+ derredor suyo, le molestaban con sus terribles picaduras, y hu&iacute;an
+ inc&oacute;lumes, sin te<!-- Page 165 -->mer la espada ni el ca&ntilde;&oacute;n,
+ pues estas armas no se han hecho para mosquitos.</p>
+ <p>No pod&iacute;an los franceses apartarse de su Cuartel General como no fuera en
+ grandes destacamentos. Frecuentemente iban mil hombres a llenar en la fuente
+ pr&oacute;xima unas cuantas alcarrazas de agua. Si por acaso sal&iacute;an a merodear
+ pelotones de poca fuerza, eran despachados por los guerrilleros en menos que canta un
+ gallo. Antes que consentir que se apoderasen de una panera, la quemaban; las fuentes
+ eran enturbiadas con lodo y esti&eacute;rcol, para que no pudieran beber; los
+ molinos, desmontados y enterradas sus piedras para que no molieran un solo grano.
+ &iexcl;Ay de aquel franc&eacute;s que se rezagara en las marchas de su destacamento!
+ Sent&iacute;ase de improviso asido por mil col&eacute;ricas manos; sent&iacute;ase
+ arrastrado por las mujeres, pellizcado por los chicos y acuchillado por los hombres,
+ hasta que su existencia se apagaba con horrible choque en la fr&iacute;a profundidad
+ de un pozo. El invasor no encontraba asilo en ninguna parte, y forzosamente encerrado
+ en los l&iacute;mites del Cuartel General, ve&iacute;a conjurados contra s&iacute;
+ hombres y Naturaleza. Por esto, rabioso y desesperado, anhelaba batirse en
+ funci&oacute;n campal, seguro de su destreza y costumbre de guerrear; y lamentando la
+ estupefacci&oacute;n del General en Jefe, exclamaba: &laquo;Demos una batalla, y,
+ aunque muera la mitad del ej&eacute;rcito, la otra mitad conquistar&aacute; un charco
+ en que beber y un pu&ntilde;ado de trigo seco que llevar a la boca.&raquo;</p>
+ <p>Hab&iacute;an dejado los franceses en Montoro un <!-- Page 166 -->destacamento de
+ setenta hombres para custodiar un molino donde fabricaban con dificultad harina
+ malísima. El alcalde de aquella villa, donde no hab&iacute;a quedado ni una sola arma
+ de fuego, se atreve, sin embargo, a dar cuenta de los setenta franceses, para lo cual
+ era preciso despachar primero a los veinticinco que a todas horas estaban de guardia
+ en el puente. Re&uacute;ne, pues, algunos paisanos decididos, y usando la arma
+ blanca, ataca con furia a la guardia; los veinticinco son exterminados;
+ apod&eacute;rase de sus fusiles la valiente cuadrilla, sorprende el resto del
+ destacamento en la casa donde se albergaba, hace prisioneros a soldados y jefes, y
+ les manda a la isla de Le&oacute;n. El parte en que se notific&oacute; este suceso a
+ la Junta Suprema dec&iacute;a que todo se hizo con las <i>varas de los harrieros</i>
+ (conservo la ortograf&iacute;a del original); pero esto ha de ser una
+ hip&eacute;rbole andaluza.</p>
+ <p>Sinti&eacute;ndose llamado a mas grandes acciones, D. Jos&eacute; de la Torre (que
+ as&iacute; se nombraba aquel alcaldito) sale al encuentro de un convoy que
+ ven&iacute;a de C&oacute;rdoba, y de los cincuenta y nueve franceses que custodiaban
+ &eacute;ste, los cincuenta quedan tendidos en el camino, y los nueve restantes corren
+ a contar a Dupont lo que ha pasado. Entonces Dupont env&iacute;a mil hombres a
+ Montoro con encargo de que incendien el pueblo y lleven vivo o muerto al alcalde.
+ Arde Montoro, y La Torre, conducido vivo, va a ser pasado por las armas; pero un
+ general franc&eacute;s, a quien poco antes hab&iacute;a dado hospitalidad, intercede
+ por &eacute;l; es puesto en <!-- Page 167 -->libertad, y aquel <i>petit caporal</i>
+ de las guerrillas marcha a Sevilla y recibe de la Junta los galones de capit&aacute;n
+ de ej&eacute;rcito.</p>
+ <p>Pues bien: lo que pasaba en Montoro ocurr&iacute;a en todos los pueblos de la
+ carretera de Andaluc&iacute;a, desde C&oacute;rdoba hasta Santa Elena. El gigante que
+ incendiaba lugares y destrozaba ej&eacute;rcitos no pod&iacute;a dar un paso sin
+ encontrar un avispero, y fren&eacute;tico con aquel zumbido, envenenado por los
+ aguijones, maldec&iacute;a la hora de la invasi&oacute;n. El &aacute;guila, devorada
+ por los insectos, graznaba a orillas del Guadalquivir con hambre y calentura,
+ afilando sus garras en el tronco de los olivos, con el ansia de que llegara pronto la
+ ocasi&oacute;n de destrozar alguna cosa.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXI" name='XXI'></a>
+ <h2>XXI</h2>
+ <br />
+
+ <p>Cuando entramos en Bail&eacute;n, ya muy avanzada la noche, nos sorprendi&oacute;
+ mucho el no ver ninguna fuerza francesa a la entrada del pueblo para disputarnos el
+ paso. &iquest;Ad&oacute;nde hab&iacute;an ido los franceses? &iquest;Qu&eacute; les
+ pasaba, cuando ni por precauci&oacute;n dejaron all&iacute; un par de batallones para
+ guardar punto tan importante? Pronto salimos de dudas, porque de boca de los
+ habitantes de Bail&eacute;n, que salieron en masa a recibirnos, supimos que la
+ divisi&oacute;n Vedel hab&iacute;a pasado por all&iacute; en direcci&oacute;n a La
+ Carolina.</p>
+ <p>&mdash;Nosotros les hac&iacute;amos a ustedes en Linares&mdash;dijo D. Paco, que
+ tambi&eacute;n sali&oacute; a nues<!-- Page 168 -->tro encuentro, rebosando de
+ j&uacute;bilo&mdash;. &iexcl;Oh!, Sr. Conde, ni&ntilde;o m&iacute;o....
+ &iquest;Est&aacute; por ventura herido Vuestra Excelencia? Vamos un rato a casa,
+ donde la Sra. Condesa y las ni&ntilde;as est&aacute;n rezando por el buen
+ &eacute;xito de la guerra. &iquest;No dar&aacute;n un descanso a las tropas?</p>
+ <p>Nuestro General hab&iacute;a determinado salir en seguida para And&uacute;jar;
+ pero como ocup&aacute;bamos todo el pueblo, pudimos llegarnos a la casa de nuestro
+ amo, en cuya sala baja se nos di&oacute; un tentempi&eacute; muy confortante.</p>
+ <p>&mdash;Es un milagro que podamos daros estos cuantos panes y estas onzas de
+ chocolate crudo&mdash;nos dijo D. Paco al ofrecernos aquellos
+ art&iacute;culos&mdash;. Los franceses no han dejado nada. &iexcl;Qu&eacute;
+ horroroso saqueo! Y gracias que quedamos con vida. &iexcl;Ay!, la Sra. Condesa
+ sali&oacute; a recibirlos con una serenidad que me espant&oacute;. Yo temblaba, y
+ tuve que esconderme en el oratorio, porque delante de ellos hubiera perdido la
+ dignidad de mi car&aacute;cter. &iexcl;Qu&eacute; modo de saquear!...; en una
+ palabra, la paja de los caballos, las gallinas del corral, los huevos, hasta unos
+ tomates que ten&iacute;a yo guardaditos en mi escritorio para hacer un gazpachito...,
+ todo, todo se lo llevaron. El pueblo est&aacute; muerto de miseria, y yo s&eacute; de
+ mucha gente que hech&oacute; la harina en los muladares para que ellos no se la
+ llevaran. &iquest;No lo cre&eacute;is? &iquest;Pues y el Sr. Salvador, que
+ sac&oacute; al campo los doscientos pellejos de aceite y ciento de vino que
+ ten&iacute;a en su cueva, y destap&aacute;ndolos dej&oacute; correr aquel precioso
+ caldo hasta que todo se lo chup&oacute; la tierra? Otros hicieron una grande hoguera
+ con los <!-- Page 169 -->carros y la paja. Las alhajas de las im&aacute;genes y la
+ plata de las iglesias est&aacute;n todas enterradas, porque esto parece que es lo que
+ m&aacute;s les abre el ojo a esos se&ntilde;ores. As&iacute; estaban ellos de
+ rabiosos cuando vieron que no sacaban de aqu&iacute; gran cosa. El d&iacute;a 16,
+ despu&eacute;s de haber pasado un gran miedo, gozamos lo indecible cuando les vimos
+ llegar de la barca de Menj&iacute;bar, derrotados y con su General muerto.
+ &iexcl;C&oacute;mo corr&iacute;an por esas calles, y qu&eacute; gritos daban, y
+ qu&eacute; cosas tan atroces e indecentes echaron por aquellas bocazas!
+ &iexcl;As&iacute; se vengaban los muy perros! &iquest;Pues qu&eacute; cre&eacute;is?
+ Dieron muerte a muchas personas que no les hac&iacute;an da&ntilde;o, lo cual creo yo
+ que no se vi&oacute; en ninguna de las guerras de Alejandro. Pero tambi&eacute;n se
+ les moli&oacute; de firme. Unos cuantos pasaron por la calle de enfrente hechando
+ bravatas, y detuvi&eacute;ronse en la puerta de la posada de Gil, donde ten&iacute;an
+ encendido el horno para cocer la loza. &iexcl;Ay! Mis francesitos se ponen a decir no
+ s&eacute; qu&eacute; insolencias obscenas a la mujer de Gil, cuando salen los mozos,
+ me les agarran, y con morriones y todo..., &iexcl;plaf!..., al horno.... Pero
+ ah&iacute; viene la Sra. Condesa, que estaba en el oratorio con las ni&ntilde;as.</p>
+ <p>En efecto; vimos desfilar gravemente, cubierta de negro manto, a la se&ntilde;ora
+ de la casa, seguida de los dos tiernos pimpollitos de sus hijas, las cuales
+ arroj&aacute;ronse llorando en los brazos de su hermano. Do&ntilde;a Mar&iacute;a
+ abraz&oacute; a su hijo sin perder ni por un instante su solemne y estirado empaque,
+ y luego salud&oacute;nos a todos con mucho afecto, nombr&aacute;ndonos uno
+ <!-- Page 170 -->por uno. Cuantos compon&iacute;an la cuadrilla estaban presentes,
+ menos Santorcaz, el cual desde nuestra llegada hab&iacute;a pedido con mucha prisa a
+ D. Paco recado de escribir y pu&eacute;stose a trazar unas cartas en el despacho de
+ &eacute;ste.</p>
+ <p>La Condesa, despu&eacute;s de saludarnos, tom&oacute; asiento y dirigi&oacute; a
+ D. Diego estas palabras dignas de la Historia:</p>
+ <p>&mdash;Hijo m&iacute;o, s&eacute; todo lo que pas&oacute; en la acci&oacute;n del
+ 16, y nadie me ha dicho que hicieras algo notable. &iquest;Has tenido miedo?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Miedo!&mdash;exclam&oacute; el muchacho, riendo&mdash;No,
+ se&ntilde;ora. He cumplido con mi deber en las filas, y nada m&aacute;s hasta ahora;
+ pero su merced no se impaciente, porque aunque no soy m&aacute;s que soldado, espero
+ lucirme.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Nada m&aacute;s que soldado!&mdash;dijo la Condesa&mdash;. T&uacute;
+ no eres soldado, aunque as&iacute; parezca. Cualquiera que sea el puesto que se
+ ocupe, cada cual debe obrar conforme a su nombre y a la posici&oacute;n que tiene en
+ el mundo. &iquest;Qu&eacute; se dir&iacute;a de ti, de m&iacute;, de esta casa, de tu
+ difunto padre, si en estas guerras no hicieras algo superior a lo que corresponde a
+ un simple soldado?</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;ora&mdash;repuso el mozo con un desenfado que sorprendi&oacute; a
+ su familia&mdash;, yo har&eacute; lo que pueda, y seg&uacute;n lo que haga,
+ as&iacute; ser&eacute; m&aacute;s o menos que los dem&aacute;s. Y ya que hablo de
+ esto, se&ntilde;ora madre, yo quiero seguir en el ej&eacute;rcito, yo quiero que su
+ merced pida al Rey, &iquest;qu&eacute; digo al Rey?, a la Junta, una bandolera.</p>
+ <p>&mdash;T&uacute; no est&aacute;s destinado a ser militar sino en esta
+ ocasi&oacute;n suprema, en que la patria ne<!-- Page 171 -->cesita de todos sus
+ hijos, desde el m&aacute;s alto al m&aacute;s bajo.</p>
+ <p>&mdash;Pero, se&ntilde;ora madre, no soy nada y quiero ser
+ algo&mdash;insisti&oacute; el joven, mostrando una energ&iacute;a que nadie hasta
+ entonces le hab&iacute;a conocido.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Que no eres nada!&mdash;exclam&oacute; la madre, con sorpresa
+ primero, despu&eacute;s con c&oacute;lera, y mir&aacute;ndonos a todos como para
+ preguntarnos si su hijo se hab&iacute;a vuelto loco durante la campa&ntilde;a.</p>
+ <p>&mdash;Yo no soy nada, no soy m&aacute;s que un papamoscas&mdash;repuso el
+ chico&mdash;. &iquest;De qu&eacute; me valen esos papeluchos viejos y esos escudos de
+ armas, si todos se ríen de mi desde que abro la boca, porque no digo m&aacute;s que
+ necedades?</p>
+ <p>La Condesa se puso encendida como la grana, y, sin decir palabra, mir&oacute; a D.
+ Paco, el cual, confuso, absorto, aterrado, por lo que acababa de o&iacute;r,
+ revolv&iacute;a sus espantados ojos de un lado para otro.</p>
+ <p>&mdash;Este joven&mdash;dijo al fin el ayo&mdash;parece que ha perdido el juicio.
+ Se&ntilde;ora, cuando vuelva de cumplir sus deberes de caballero en los campos de
+ batalla, le haremos que se penetre bien de las m&aacute;ximas contenidas en la
+ historia de Alejandro el Grande.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a, cuya dignidad no pod&iacute;a consentir que semejante
+ asunto se tratara delante de personas extra&ntilde;as, hizo callar a D. Paco, y
+ tambi&eacute;n impuso silencio a su hijo con gesto aterrador. Asunci&oacute;n y
+ Presentaci&oacute;n, despu&eacute;s de registrar los bolsillos de su hermano,
+ examinaban las polainas, el sombrero y la char<!-- Page 172 -->pa, por ver,
+ seg&uacute;n dijeron, si aquellas prendas estaban agujereadas por alguna bala de
+ ca&ntilde;&oacute;n.</p>
+ <p>Pero el D. Diego, sintiendo sin duda en su cabeza un hervidero de palabras, que
+ atropelladamente se le ocurr&iacute;an conforme a la repentina fecundidad de su
+ entender, no pudo estar callado mucho tiempo, y habl&oacute; para poner en mayores
+ cuidados a la Sra. de Rumblar. Est&aacute;bamos, como he dicho, en una sala baja,
+ donde la Condesa hab&iacute;a hecho traer, para nuestro regalo, un par de zaques,
+ milagrosamente salvados de la rapacidad francesa. Don Diego, luego que tal
+ vi&oacute;, volvi&oacute;se a nosotros, que permanec&iacute;amos respetuosamente
+ detenidos en la puerta, y con gesto de campechana confianza nos dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ea, muchachos, entrad todos aqu&iacute; &iquest;Por qu&eacute;
+ est&aacute;is en la puerta? Vaya, poneos los sombreros, que aqu&iacute; todos somos
+ iguales, todos somos compa&ntilde;eros de armas, y lo mismo puede matarme a m&iacute;
+ una bala que a vosotros. Ea, bebamos juntos. &iquest;Ten&eacute;is verg&uuml;enza
+ porque soy noble y mayorazgo, y vosotros unos pobres hambrones? Fuera necedades; que
+ hoy o ma&ntilde;ana las Juntas quitar&aacute;n todas esas antiguallas, y entonces
+ cada cual valdr&aacute; seg&uacute;n lo que tenga y lo que sepa.</p>
+ <p>Don Paco se puso verde al o&iacute;r tales desprop&oacute;sitos, y
+ llev&aacute;ndose la mano al coraz&oacute;n, mir&oacute; a la Condesa con semblante
+ dolorido y contristado, como para manifestarle, en la sola elocuencia de una mirada,
+ que &eacute;l no hab&iacute;a ense&ntilde;ado tales cosas al joven disc&iacute;pulo.
+ Do&ntilde;a <!-- Page 173 -->Mar&iacute;a encerraba su enojo en lo m&aacute;s hondo
+ del pecho, y aunque harto se le conoc&iacute;an la inquietud y la ira en el furtivo
+ centellear de sus negros ojos, nada dijo que comprometiera su dignidad, y deseando
+ que su hijo variase de conversaci&oacute;n, le pregunt&oacute; si hab&iacute;a hecho
+ en C&oacute;rdoba las visitas a la Sra. Marquesa de Leiva y su sobrina.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora&mdash;contest&oacute; el rapaz&mdash;. Las vi: la
+ Sra. Condesa me di&oacute; muchos dulces, y la Marquesa me pregunt&oacute; si
+ sab&iacute;a ayudar a misa. Una y otra me dijeron que la joven con quien est&aacute;
+ concertado mi matrimonio se obstina en no salir del convento, asegurando que antes se
+ casar&aacute; con Jesucristo que conmigo. &iexcl;Qu&eacute; ranciedades,
+ se&ntilde;ora madre!&mdash;a&ntilde;adi&oacute; con nuevo arrebato&mdash;. Yo quiero
+ seguir en el ej&eacute;rcito, yo quiero ir a Madrid para tratar a la gente que sabe,
+ y a los fil&oacute;sofos, y leer la <i>Enciclopedia</i>, y ver las sociedades
+ secretas, si las hay para entonces, y aprender lo que no s&eacute;, pues D. Paco no
+ me ha ense&ntilde;ado m&aacute;s que esa sandez de <i>Por el barandal del
+ cielo</i>.</p>
+ <p>El ayo volvi&oacute; a mirar compungidamente a la Condesa, pintando en sus
+ h&uacute;medos ojos la persuasi&oacute;n de que no hab&iacute;a instru&iacute;do al
+ mayorazgo en tales iniquidades, y D.&ordf; Mar&iacute;a reprendi&oacute; a su hijo
+ con majestad verdaderamente regia, dici&eacute;ndole con pausa y aplomo estas amargas
+ palabras:</p>
+ <p>&mdash;Hijo m&iacute;o, recordar&aacute;s que te entregu&eacute; una espada que
+ fu&eacute; de tus abuelos. Honra da al que la ci&ntilde;e ese acero antiguo; pero
+ tambi&eacute;n ella la recibe de las manos de su poseedor, si
+ <!-- Page 174 -->&eacute;ste es persona que sabe adquirirla en los campos de batalla.
+ &iquest;Deshonrar&aacute;s t&uacute; esa espada que llev&oacute; el tatarabuelo de tu
+ padre en el sitio de Maestrich, cuando medio mundo se llamaba Espa&ntilde;a?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;La espada!&mdash;exclam&oacute; el chico con sorpresa&mdash;. Ya no
+ me acordaba de la dichosa espada. Si ya no la tengo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Que no la tienes?&mdash;pregunt&oacute; D.&ordf; Mar&iacute;a ton
+ estupefacci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;ora. &iexcl;Si no sirve para nada! Cuando dimos el primer
+ ataque en Menj&iacute;bar, saqu&eacute; yo mi espadita, y a los primeros golpes que
+ di en unas hierbas observ&eacute; que no cortaba.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Que no cortaba!</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;ora. Era una hoja mellada, llena de garabatos, letreros,
+ sapos por aqu&iacute;, culebras por all&iacute;, y cubierta de moho desde la punta a
+ la empu&ntilde;adura. &iquest;Para qu&eacute; me serv&iacute;a? Como no ten&iacute;a
+ filo, la cambi&eacute; por un sable nuevo que me di&oacute; un sargento.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y diste la espada, la espada!...&mdash;exclam&oacute; la Condesa,
+ levant&aacute;ndose de su asiento.</p>
+ <p>La se&ntilde;ora estaba sublime en su indignaci&oacute;n. Parec&iacute;a la imagen
+ de la Historia levant&aacute;ndose de su sepulcro a pedir cuentas a la
+ generaci&oacute;n contempor&aacute;nea.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora: se la di al sargento&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+ el mozo, sacando de la vaina un sable nuevo, reluciente y de agud&iacute;simo
+ filo&mdash;. &iexcl;Si aquello no serv&iacute;a m&aacute;s que de estorbo! Muy
+ bonita, eso si, toda llena de dibujos de plata y oro; pero, se&ntilde;ora madre, si
+ no cortaba..., si estaba llena de or&iacute;n.... Vea usted este sable: no tiene
+ letre<!-- Page 175 -->ro, ni cabecitas, ni garrapatos, ni nada; pero corta que es un
+ gusto.</p>
+ <p>Observamos que la Condesa di&oacute; un paso hacia su hijo; que su semblante
+ hermoso y venerable se contrajo, desfigurado por la ira; que extendi&oacute; sus
+ brazos; que comenz&oacute; a balbucir con locuci&oacute;n atropellada, cual si su
+ indignada lengua no acertara a encontrar una palabra bastante dura, bastante
+ en&eacute;rgica para tal situaci&oacute;n; la vimos despu&eacute;s llevarse ambas
+ manos a la cabeza, retroceder, vacilar, apoyarse en el hombro de D. Paco, y por
+ &uacute;ltimo, reponerse, erguirse, serenarse, mirar a su hijo con desd&eacute;n,
+ se&ntilde;alar a la calle, donde de improviso empezaba a o&iacute;rse fuerte redoblar
+ de tambores, y decir:</p>
+ <p>&mdash;El ej&eacute;rcito se va. Marcha, corre. Cuando se acabe la guerra,
+ ajustaremos cuentas. Si eres valiente y vuelves vivo, a palmetazos te
+ ense&ntilde;ar&eacute; a respetar tu nombre. Pero si eres cobarde, no vuelvas
+ ac&aacute;.</p>
+ <p>Salimos a toda prisa, y montando en nuestras cabalgaduras, ocupamos las filas. Al
+ punto se nos uni&oacute; Santorcaz. Don Paco no quiso salir a despedirnos, porque
+ estaba traspasado de dolor, al ver&mdash;seg&uacute;n dijo
+ despu&eacute;s&mdash;c&oacute;mo en una semana se torciera, al soplo de las malas
+ compa&ntilde;&iacute;as, el derecho arbolito criado con tanto esmero en el apacible
+ huerto de sus lecciones.</p>
+ <p>Las dos se&ntilde;oritas salieron a las ventanas, y nos desped&iacute;an agitando
+ los mismos pa&ntilde;uelos con que secaban sus l&aacute;grimas. Ninguna de las dos,
+ ni la destinada al matrimonio, que era, <!-- Page 176 -->por tanto, ignorante, ni la
+ consagrada al claustro, que era ya medio doctora, hab&iacute;an entendido la
+ conversaci&oacute;n que acabo de referir.</p>
+ <p>Las pobrecillas ve&iacute;an desaparecer un mundo y nacer otro nuevo sin darse
+ cuenta de ello.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXII" name='XXII'></a>
+ <h2>XXII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Era la madrugada cuando las columnas de vanguardia comenzaron a salir de
+ Bail&eacute;n. Mi regimiento deb&iacute;a salir de los &uacute;ltimos, y mientras se
+ pusieron en movimiento la artiller&iacute;a y los cuerpos de a pie, estuvimos
+ m&aacute;s de media hora formados a la salida del pueblo, a mano derecha del camino,
+ esperando la orden de la marcha. &Iacute;bamos a And&uacute;jar, resueltos a tomar la
+ ofensiva contra el ej&eacute;rcito franc&eacute;s, que al mismo tiempo deb&iacute;a
+ ser atacado por Casta&ntilde;os, del lado de Marmolejo. &iquest;Y la divisi&oacute;n
+ de Vedel, cuyos movimientos eran la clave de aquel problema estrat&eacute;gico? La
+ divisi&oacute;n de Vedel estaba en And&uacute;jar el d&iacute;a 16, cuando
+ ocurri&oacute; la acci&oacute;n de Menj&iacute;bar, que antes he descrito. Al saber
+ Dupont la derrota de Ligier-Belair y la muerte de Gobert, dispuso que Vedel marchase
+ sobre Bail&eacute;n, con intenci&oacute;n de seguirle &eacute;l al d&iacute;a
+ siguiente.</p>
+ <p>Mientras &eacute;ste iba sobre And&uacute;jar, Ligier-Belair, al vernos retirar y
+ pasar el r&iacute;o, crey&oacute; que las tropas de Reding, unidas con las de
+ Coupigny, intentaban extenderse cautelosa<!-- Page 177 -->mente por la orilla
+ izquierda, r&iacute;o arriba, tomando el camino de Linares a Guarrom&aacute;n, para
+ ocupar luego La Carolina y cortar el paso de la sierra. Persuadido de esto, y sin
+ hacer averiguaciones, emprendi&oacute; la marcha hacia el Norte, creyendo anticiparse
+ a lo que cre&iacute;a un rasgo de ingenio estrat&eacute;gico del general Reding.
+ Llega Vedel a Bail&eacute;n creyendo encontrarnos, y los franceses que quedaron
+ all&iacute; le dicen: &laquo;Quía, los <i>insurgentes</i> han repasado el r&iacute;o
+ y van por Linares a ocupar el paso de la sierra; pero el general Ligier-Belair, que
+ ha comprendido el juego, ha marchado en seguida a ocupar La Carolina, de modo que
+ cuando lleguen los espa&ntilde;oles, creyendo haber hecho un movimiento de primer
+ orden, se lo encontrar&aacute;n all&iacute;.&raquo; Vedel oye esto y dice: &laquo;Han
+ ido a cortar el paso de la sierra para impedirnos la retirada y matarnos aqu&iacute;
+ de hambre y sed. Pues corramos a La Carolina. Vamos; en marcha.&raquo; Manda un
+ emisario a Dupont, dici&eacute;ndole: &laquo;Sr. General en Jefe, los
+ <i>insurgentes</i> han ido a cortar el paso de la sierra. Corro a La Carolina; venga
+ usted tras m&iacute;, y acabaremos con ellos.&raquo;</p>
+ <p>Esto pasaba en los d&iacute;as 17 y 18. En tanto, los <i>insurgentes</i>,
+ replegados a la orilla izquierda, como he dicho, fing&iacute;amos un movimiento hacia
+ Linares; pero en cuanto cerr&oacute; la noche, los <i>insurgentes</i> caminamos a
+ marchas forzadas hacia Bail&eacute;n. Por eso en este pueblo nos dec&iacute;an:
+ &laquo;Por aqu&iacute; pas&oacute; Vedel esta ma&ntilde;ana en direcci&oacute;n a La
+ Carolina, para impedirles a ustedes que cortasen el paso de la sierra. &iquest;No
+ ibais hacia Linares?&raquo;</p>
+ <p><!-- Page 178 -->No; nosotros &iacute;bamos a And&uacute;jar, con objeto de atacar
+ a Dupont. Por causa de los torp&iacute;simos movimientos de los generales franceses,
+ una gran parte de la fuerza imperial corr&iacute;a hacia la sierra, buscando un
+ fantasma. Los <i>insurgentes</i>, a quien ellos supon&iacute;an en marcha hacia La
+ Carolina, estaban en Bail&eacute;n, en marcha para And&uacute;jar. He aqu&iacute; la
+ verdadera y exacta situaci&oacute;n de las divisiones espa&ntilde;olas y francesas en
+ la noche del 18 al 19 de julio.</p>
+ <p>Íbamos a luchar con Dupont, s&oacute;lo con Dupont. Pero &iquest;y si Vedel,
+ conociendo a tiempo su error, retroced&iacute;a velozmente para caer de improviso
+ sobre nuestra espalda durante el combate? Esta funesta probabilidad estaba compensada
+ con el hecho seguro de que el ej&eacute;rcito franc&eacute;s de And&uacute;jar
+ tendr&iacute;a que defenderse al mismo tiempo de nosotros y de la reserva, que le
+ amenazaba del lado de Poniente. De todos modos, nuestra posici&oacute;n era
+ arriesgada; por lo cual, deseando Reding cerciorarse de la verdadera distancia a que
+ se hallaba Vedel, hab&iacute;a despachado camino arriba, desde Menj&iacute;bar, al
+ teniente de ingenieros D. Jos&eacute; Jim&eacute;nez, con encargo de averiguarlo.</p>
+ <p>Este valiente oficial, cuyo nombre no est&aacute; en la Historia, se
+ disfraz&oacute; de arriero, y en una fatigosa jornada supo desempe&ntilde;ar muy bien
+ su comisi&oacute;n, volviendo por la noche a decir que Vedel había pasado ya
+ m&aacute;s all&aacute; de La Carolina.</p>
+ <p>As&iacute; andaban las cosas cuando nos prepar&aacute;bamos a salir de
+ Bail&eacute;n al amanecer del 19. Pero no lo hab&iacute;amos previsto todo: no
+ hab&iacute;a<!-- Page 179 -->mos previsto que Dupont, muy receloso de aquella
+ ilusoria ocupaci&oacute;n de la sierra por los insurgentes, hab&iacute;a levantado su
+ campo en la misma noche, y silenciosamente, sofocando los ruidos de su tropa,
+ abandonaba la funesta y para ellos maldita ciudad de And&uacute;jar.</p>
+ <p>Cerca de la madrugada, nuestros jefes dispon&iacute;an las columnas para la
+ marcha. Si al comienzo de aquella misma noche, que ya se iba a extinguir, una mirada
+ humana hubiera podido escudri&ntilde;ar desde la altura de los cielos lo que pasaba
+ en aquella larga faja de sementeras y olivares que se extiende a la vera de los
+ montes, entre &eacute;stos y el Guadalquivir, habr&iacute;a visto que del obscuro
+ caser&iacute;o de And&uacute;jar se destacaba cautelosamente, escurri&eacute;ndose
+ por detr&aacute;s de las casas, una hilera de hombres y caballos; que esta hilera se
+ iba alargando por la carretera en interminable procesi&oacute;n, y serpenteaba con
+ lento paso, sin ruido y sin luces; habr&iacute;a visto c&oacute;mo se iba extendiendo
+ la negra raya, destac&aacute;ndose a ratos sobre la tierra blanquecina, a ratos
+ confundi&eacute;ndose con los obscuros olivos, sin dejar de seguir paso a paso, como
+ si no quisiera ser vista y anhelara apagar en el polvo el ruido de las
+ cure&ntilde;as; habr&iacute;a visto que iban delante unos tres mil hombres de
+ infanter&iacute;a, despu&eacute;s un escuadr&oacute;n de caballos, despu&eacute;s
+ seis ca&ntilde;ones, despu&eacute;s un n&uacute;mero inmenso de carros, tantos,
+ tantos carros, que ocupaban dos leguas; detr&aacute;s de los carros nuevos grupos de
+ infanter&iacute;a y muchos generales; despu&eacute;s otros seis ca&ntilde;ones, dos
+ regimientos de coraceros; luego cuatro ca&ntilde;ones, y al fin otro
+ <!-- Page 180 -->grupo de jefes, seguidos de quinientos hombres de a pie. Esta raya
+ no se deten&iacute;a en parte alguna, y avanzaba despacio y con precauci&oacute;n,
+ custodiando sus dos leguas de convoy. Los hombres que la formaban, mudos y
+ cabizbajos, presagiando sin duda funestos acontecimientos, dir&iacute;an para
+ s&iacute;: &laquo;Llegaremos a La Carolina, donde ya estar&aacute; Vedel, y batiendo
+ a los <i>insurgentes</i>, nos abriremos paso por desfiladeros para abandonar esta
+ tierra maldita, a la cual el Emperador ha tenido la mala ocurrencia de enviarnos....
+ &iexcl;Oh! &iexcl;Cu&aacute;ndo os veremos, tierras de la Turenne, del Poitou, de la
+ Charente, de los Vosgos, del Artois, del Limosin!...&raquo;</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXIII" name='XXIII'></a>
+ <h2>XXIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Mientras aguard&aacute;bamos la salida, nuestras lenguas no estaban ociosas, y,
+ aunque Mariju&aacute;n me entreten&iacute;a por un lado con sus donaires y chuscadas,
+ por el otro era de tanto inter&eacute;s un di&aacute;logo entablado entre Santorcaz y
+ D. Diego, que a las palabras de &eacute;stos dirig&iacute; toda mi atenci&oacute;n.
+ No puedo menos de copiarlo &iacute;ntegro y tal cual lo o&iacute;, por si mis
+ lectores quieren meditar un poco sobre el mismo tema.</p>
+ <p>&mdash;Lo que me indicaba usted hace poco&mdash;dec&iacute;a
+ Santorcaz&mdash;acerca de que esa linda joven que se le destina para esposa no quiere
+ salir del convento, debe tenerle sin cuidado. Esas son gazmo&ntilde;er&iacute;as de
+ las muchachas es<!-- Page 181 -->pa&ntilde;olas, que, enga&ntilde;adas por su
+ fantas&iacute;a, se creen enamoradas de Jesucristo, cuando lo que sienten es
+ verdadera pasi&oacute;n por un ideal mundano.</p>
+ <p>&mdash;Y si no quiere salir, que no salga&mdash;respondi&oacute; el joven&mdash;.
+ &iexcl;Si yo no la he visto, si yo no comprendo por qu&eacute; raz&oacute;n he podido
+ pensar en ella una sola vez!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero la quiere usted?</p>
+ <p>&mdash;Confesar&eacute; a usted lo que me pasa. Cuando mi madre me llam&oacute; un
+ d&iacute;a, y despu&eacute;s de darme dos palmetazos porque ten&iacute;a las manos
+ manchadas de tinta, me dijo que hab&iacute;a determinado casarme, sent&iacute; mucha
+ alegr&iacute;a, y al volver a mi cuarto romp&iacute; todas las planas de escritura,
+ diciendo a D. Paco que yo era un hombre y no me daba la gana de obedecerle. A todas
+ horas pensaba en mi mujercita y en las delicias del matrimonio. Mi madre
+ escrib&iacute;a cartas y m&aacute;s cartas para concertar mi boda, y cuando yo le
+ preguntaba con la mayor curiosidad: &laquo;Se&ntilde;ora madre, &iquest;c&oacute;mo
+ va eso?&raquo;, me respond&iacute;a: &laquo;Anda a estudiar, mocoso. Ahora, con la
+ noveler&iacute;a del casamiento no coges un libro en la mano.&raquo; Por fin mi
+ mam&aacute;, a fuerza de cartas, lo arregl&oacute; todo. Cuando fu&iacute; a
+ C&oacute;rdoba, cre&iacute; que me la ense&ntilde;ar&iacute;an; pero aquellas
+ se&ntilde;oras dij&eacute;ronme que la discreta joven no quer&iacute;a salir del
+ convento, y, por &uacute;ltimo, me dieron el medall&oacute;n que usted tiene
+ guardado. Despu&eacute;s la sobrina me regal&oacute; unos dulces, y su t&iacute;a un
+ pito para que fuera pitando por las calles, y en mi segunda y tercera visita
+ pas&oacute; lo mismo, excepto que no me dieron m&aacute;s pitos.
+ <!-- Page 182 -->Cuando vi el retrato me gust&oacute; tanto la ni&ntilde;a, que por
+ la calle le iba dando besos, y por la noche la acost&eacute; conmigo en mi cama.
+ Estoy prendado de ella; mejor dicho, lo estuve estos d&iacute;as atr&aacute;s, porque
+ ya, habiendo discurrido sobre la necedad de prendarme de un retrato, me r&iacute;o de
+ m&iacute; mismo y digo: &laquo;&iexcl;Si de carne y hueso encontrar&eacute; tantas, a
+ qu&eacute; volverme loco por una pintura!&raquo;</p>
+ <p>&mdash;Pues no, Sr. D. Diego&mdash;dijo Santorcaz&mdash;. Puesto que la Sra.
+ Condesa le escogi&oacute; a usted esa esposa, sin duda es un gran partido, y usted
+ debe insistir en casarse con ella.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Si? Pues vaya usted a sacarla del
+ convento&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Rumblar&mdash;. Vamos, que, seg&uacute;n me
+ dijeron, no hay quien le hable de otro esposo que Jesucristo.</p>
+ <p>&mdash;Ya lo he dicho: gazmo&ntilde;er&iacute;as de las espa&ntilde;olas, por lo
+ general mujeres nerviosas, muy extremadas en sus pasiones, y dispuestas siempre a
+ confundir en un mismo sentimiento la voluptuosidad y el misticismo. Cuidado con las
+ monjitas de quince a&ntilde;os, que reniegan del siglo y juran que han de morir de
+ viejas en el claustro. Yo conoc&iacute; una joven y linda novicia que tampoco
+ quer&iacute;a tener m&aacute;s esposo que Jesucristo, y que se pon&iacute;a furiosa
+ cuando le hablaban de salir del convento, hasta que un Viernes Santo vi&oacute; a
+ cierto joven al trav&eacute;s de la verja del coro. A los quince d&iacute;as la
+ hermosa novicia abri&oacute; por la noche una de las rejas del convento y se
+ arroj&oacute; a la calle, donde le esperaba su amante y hoy feliz esposo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;Bonit&iacute;simo suceso!&mdash;exclam&oacute; con
+ <!-- Page 183 -->entusiasmo D. Diego&mdash;. &iexcl;Cu&aacute;nto dar&iacute;a porque
+ a m&iacute; me pasase uno semejante!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ella le ha visto a usted?</p>
+ <p>&mdash;No.</p>
+ <p>&mdash;Pues en cuanto le vea, apuesto a que se apresura a salir por la puerta, sin
+ exponerse a los peligros de arrojarse por la ventana. Pero ahora que me ocurre, Sr.
+ D. Diego: si usted, en vez de ser un muchacho apocadito, educado a la antigua y
+ sencillo como un fraile motil&oacute;n, fuera un hombre atrevido, arrojado...,
+ pues..., como somos todos aquellos que no hemos recibido la educaci&oacute;n de
+ Grandes de Espa&ntilde;a; si usted se echara de una vez fuera del cascar&oacute;n de
+ huevo en que le ha empollado la ciencia de D. Paco y los mimos de sus hermanitas,
+ ahora podr&iacute;amos lanzarnos a una aventura deliciosa.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l, amigo Santorcaz?</p>
+ <p>&mdash;Mire usted. Despu&eacute;s de la batalla, y cuando volvamos a
+ C&oacute;rdoba, sacar a esa joven del convento.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo?</p>
+ <p>&mdash;Demonio, &iquest;c&oacute;mo se hacen las cosas? &iexcl;Si viera usted! Eso
+ es muy divertido. &iquest;Ve usted este rasgu&ntilde;o que tengo en la mano derecha?
+ Me lo hice saltando las tapias de un convento. Son cinco los que escal&eacute;, por
+ trapicheos con otras tantas novicias y monjas. &iexcl;Ay, se&ntilde;or D. Diego de mi
+ alma! El recuerdo de estas y otras cosillas es lo que le alegra a uno, cuando se
+ siente ya en las puertas de la triste vejez.</p>
+ <p>&mdash;Hombre, eso me parece muy bonito&mdash;dijo D. Diego, saltando sobre la
+ silla&mdash;. Pues yo quiero hacer lo mismo, yo quiero rasgu&ntilde;arme
+ <!-- Page 184 -->saltando tapias de convento. Conque diga usted, &iquest;qu&eacute;
+ hacemos? &iquest;Nos entramos de rond&oacute;n en el convento, y cogiendo a la
+ monjita me la llevo a mi casa? Si; y habr&aacute; que pegarle un par de sablazos a
+ alguien, y romper puertas, y apagar luces. Hombre, &iexcl;magn&iacute;fico! &iexcl;Si
+ dije que usted es el hombre de las grandes ideas! &iexcl;Qu&eacute; cosas tan nuevas
+ y tan preciosas me dice! Estoy entusiasmado, y me parece que antes de venir al
+ ej&eacute;rcito era yo un zoquete. Cabalmente recuerdo que he pensado alguna vez en
+ eso que usted me dice ahora...; s&iacute;..., all&aacute;, cuando iba a misa con mi
+ madre a las Dominicas.</p>
+ <p>&mdash;Estas cosas, D. Diego, son la vida&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+ Santorcaz&mdash;; son la juventud y la alegr&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Soberbia idea! &iquest;Conque vamos a buscar a esa jovenzuela, mi
+ futura esposa? &iexcl;Qu&eacute; preciosa ocurrencia! Ver&aacute; ella si yo soy
+ hombre que se deja burlar por ni&ntilde;er&iacute;as de novicia. Nada, nada: mi
+ esposa tiene que ser, quiera o no quiera. Pero oiga usted, &iquest;y si nos descubren
+ los alguaciles y nos llevan presos?</p>
+ <p>&mdash;Por eso hay que andar con cuidado; pero en ese mismo cuidado, en las
+ precauciones que es preciso tomar, consiste el mayor gusto de la empresa. Si no
+ hubiera obst&aacute;culos y peligros, no val&iacute;a la pena de intentarla.</p>
+ <p>&mdash;Efectivamente; a m&iacute; me gustan los peligros, Sr. D. Luis. A m&iacute;
+ me gusta todo aquello que no se sabe adonde va a parar. Siga usted habland&oacute;me
+ del mismo asunto. &iquest;Qu&eacute; precauciones tomaremos?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Cuando llegue el caso se ver&aacute;. Yo soy muy corrido en esas
+ cosas. Ya no estoy <!-- Page 185 -->para fiestas, es verdad, y por cuenta m&iacute;a
+ no intentar&iacute;a aventuras de esta especie; pero son tan grandes las
+ disposiciones que descubro en usted para ser hombre a la moderna, hombre de ideas
+ atrevidas y para echar a un lado las ranciedades y rutinas de Espa&ntilde;a, que
+ volver&eacute; a las andadas y entre los dos haremos alguna cosa.</p>
+ <p>&mdash;Pero, hombre, &iquest;cu&aacute;ndo se dar&aacute; esa batalla,
+ cu&aacute;ndo volveremos a C&oacute;rdoba, para ense&ntilde;arle yo a mi
+ se&ntilde;orita c&oacute;mo se portan los caballeros de ideas modernas, que han
+ recibido un desaire de las novias de Jesucristo? Pero diga usted, Santorcaz: si
+ perdemos la batalla, si nos matan....</p>
+ <p>&mdash;Todav&iacute;a no se ha hecho la bala que ha de matarme a m&iacute;. Y
+ usted, &iquest;qu&eacute; presentimientos tiene?</p>
+ <p>&mdash;Creo que tampoco he de morir por ahora. &iexcl;Ay! &iexcl;Si me viera
+ usted!, tengo un fuego dentro de la cabeza.... Me hierven aqu&iacute; tantos
+ pensamientos nuevos, tantas aventuras, tantos proyectos, que se me figura he de vivir
+ lo necesario para que sepa el mundo que existe un D. Diego Af&aacute;n de Ribera,
+ conde de Rumblar.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno, magnífico! Lo mismo era yo cuando ni&ntilde;o. Fu&iacute;
+ despu&eacute;s a Francia, donde aprend&iacute; much&iacute;simas cosas que
+ aqu&iacute; ignoraban hasta los sabios. Al volver he encontrado a esta gente un poco
+ menos atrasada. Parece que hay aqu&iacute; cierta disposici&oacute;n a las cosas
+ atrevidas y nuevas. En Madrid se han fundado varias sociedades secretas.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para asaltar conventos?</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 186 -->No, no son sociedades de enamorados. Si alg&uacute;n
+ d&iacute;a se ocupan de conventos, ser&aacute; para echar fuera a los frailes y
+ vender luego los edificios....</p>
+ <p>&mdash;Pues yo no los comprar&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Porque esas casas son de Dios, y el que se las quite se
+ condenar&aacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es eso de condenarse? Me r&iacute;o de vuestras
+ simplezas. Pues, hijo, adelantado est&aacute;is.</p>
+ <p>&mdash;Vivamos en paz con Dios&mdash;dijo D. Diego&mdash;. Por eso creo que antes
+ de robar del convento a mi novia, debemos confesar y comulgar, dici&eacute;ndole al
+ Se&ntilde;or que nos perdone lo que vamos a hacer, pues no es m&aacute;s que una
+ broma para divertirnos, sin que nos mueva la intenci&oacute;n de ofenderle.</p>
+ <p>Santorcaz rompi&oacute; a re&iacute;r desahogadamente.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Conque usted es de los que encienden una vela a Dios y otra al
+ Diablo? Robamos a la muchacha, &iquest;s&iacute; o no?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, y mil veces s&iacute;. Ese proyecto me tiene entusiasmado. Y me
+ marchar&eacute; con ella a Madrid; porque yo quiero ir a Madrid. Dicen que
+ all&iacute; suele haber alborotos. &iexcl;Oh!, &iexcl;cu&aacute;nto deseo ver un
+ alboroto, un mot&iacute;n, cualquier cosa de esas en que se grita, se corre, se pega!
+ &iquest;Ha visto usted alguno?</p>
+ <p>&mdash;M&aacute;s de mil.</p>
+ <p>&mdash;Eso debe de ser encantador. Me gustar&iacute;a a m&iacute; verme en un
+ alboroto; me gustar&iacute;a gritar con los dem&aacute;s, diciendo:
+ &laquo;&iexcl;Abajo esto, abajo lo otro!&raquo; &iexcl;Ay! &iexcl;Como me
+ alegraba cuando mi se&ntilde;o<!-- Page 187 -->ra madre re&ntilde;&iacute;a a D.
+ Paco, y &eacute;ste a los criados, y los criados unos con otros! No pudiendo resistir
+ el alborozo que esto me causaba, iba al corral, pon&iacute;a canutillos de
+ p&oacute;lvora a los gatos, y encerr&aacute;ndolos en un cuarto con las gallinas, me
+ mor&iacute;a de risa.</p>
+ <p>Santorcaz, lejos de re&iacute;r con esta nueva barrabasada de su disc&iacute;pulo,
+ fijaba la mirada en el horizonte, completamente abstra&iacute;do de todo, y meditando
+ sin duda sobre graves asuntos de su propio inter&eacute;s. No s&eacute; cu&aacute;l
+ ser&aacute; la opini&oacute;n que el lector forme de las ideas de aquel hombre; pero
+ no se les habr&aacute; ocultado que sus ingeniosas sugestiones encerraban segundo
+ intento. El atolondrado rapaz, lanzado a las filas de un ej&eacute;rcito sin tener
+ conocimiento del mundo, con viva imaginaci&oacute;n, arrebatado temperamento y
+ ning&uacute;n criterio; igualmente fascinado por las ideas buenas y las malas, con
+ tal que fueran nuevas, pues todas echaban s&uacute;bita ra&iacute;z en su feraz
+ cerebro, acog&iacute;a con j&uacute;bilo las lecciones del astuto amigo; y su
+ lenguaje, su nervioso entusiasmo, sus planes entre abominables e inocentes, todo
+ anunciaba que don Diego se dispon&iacute;a a cometer en el mundo mil disparates.</p>
+ <p>Santorcaz, despu&eacute;s de permanecer por algunos minutos indiferente a las
+ preguntas de su disc&iacute;pulo, reanud&oacute; la conversaci&oacute;n; pero, apenas
+ comenzada &eacute;sta, o&iacute;mos un tiro, en seguida otro, luego otro y otro.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXIV" name='XXIV'></a>
+ <h2><!-- Page 188 -->XXIV</h2>
+ <br />
+
+ <p>Todos callamos; detuvi&eacute;ronse las columnas que hab&iacute;an comenzado a
+ marchar, y desde el primero al &uacute;ltimo soldado prestamos atenci&oacute;n al
+ tiroteo, que sonaba delante de nosotros a la derecha del camino y a bastante
+ distancia. Corrieron por las filas opiniones contradictorias respecto a la causa del
+ hecho. Yo me alzaba sobre los estribos, procurando distinguir algo; pero
+ adem&aacute;s de ser la noche obscur&iacute;sima, las descargas eran tan lejanas, que
+ no se alcanzaba a ver el fogonazo.</p>
+ <p>&mdash;Nuestras columnas avanzadas&mdash;dijo Santorcaz&mdash;habr&aacute;n
+ encontrado alg&uacute;n destacamento franc&eacute;s que viene a reconocer el
+ camino.</p>
+ <p>&mdash;Ha cesado el fuego&mdash;dije yo&mdash;. &iquest;Echamos a andar? Parece
+ que dan orden de marcha.</p>
+ <p>&mdash;O yo estoy lelo, o la artiller&iacute;a de la vanguardia ha salido del
+ camino.</p>
+ <p>Oy&oacute;se otra vez el tiroteo, m&aacute;s vivo a&uacute;n y m&aacute;s cercano,
+ y en la vanguardia se operaron varios movimientos, cuyas oscilaciones llegaron hasta
+ nosotros. Sin duda algo grave pasaba, puesto que el ej&eacute;rcito todo se
+ estremeci&oacute; desde su cabeza hasta su cola. Un largo rato permanecimos en la
+ mayor ansiedad, pidi&eacute;ndonos unos a otros noticias de lo que ocurr&iacute;a;
+ pero en nuestro regimiento no se sab&iacute;a nada; todos los generales corrieron
+ hacia la izquierda <!-- Page 189 -->del camino, y los jefes de los batallones
+ aguardaban &oacute;rdenes decisivas del Estado Mayor. Por &uacute;ltimo, un oficial
+ que a escape volv&iacute;a en direcci&oacute;n a la retaguardia, nos sac&oacute; de
+ dudas, confirmando lo que en todo el ej&eacute;rcito no era m&aacute;s que
+ halag&uuml;e&ntilde;a sospecha. &iexcl;Los franceses, los franceses ven&iacute;an a
+ nuestro encuentro! Ten&iacute;amos enfrente a Dupont con todo su ej&eacute;rcito,
+ cuyas avanzadas principiaban a escaramucear con las nuestras. Cuando nosotros nos
+ prepar&aacute;bamos a salir para buscarle en And&uacute;jar, llegaba &eacute;l a
+ Bail&eacute;n de paso para La Carolina, donde cre&iacute;a encontrarnos. De improviso
+ unos cuantos tiros les sorprenden a ellos tanto como a nosotros; detienen el paso;
+ extendemos nosotros la vista con ansiedad y recelo en la obscura noche; todos ponemos
+ atento el o&iacute;do, y al fin nos reconocemos, sin vernos, porque el coraz&oacute;n
+ a unos y otros nos dice: &laquo;Ah&iacute; est&aacute;n.&raquo;</p>
+ <p>Cuando no qued&oacute; duda de que ten&iacute;amos enfrente al enemigo, el
+ ej&eacute;rcito se sinti&oacute; al pronto electrizado por cierto religioso
+ entusiasmo. Vivas y mueras sonaron en las filas; pero al poco rato todo call&oacute;.
+ Los ej&eacute;rcitos tienen momentos de entusiasmo y momentos de meditaci&oacute;n:
+ nosotros medit&aacute;bamos.</p>
+ <p>Sin embargo, no tard&oacute; en producirse fuert&iacute;simo ruido. Los generales
+ empezaron a se&ntilde;alar posiciones. Todas las tropas que a&uacute;n
+ permanec&iacute;an en las calles del pueblo, salieron m&aacute;s que de prisa, y la
+ caballer&iacute;a fu&eacute; sacada de la carretera por el lado derecho. Corrimos un
+ rato por terreno de ligera pendiente; bajamos despu&eacute;s, volvimos a subir, y al
+ fin se nos <!-- Page 190 -->mand&oacute; hacer alto. Nada se ve&iacute;a, ni el
+ terreno ni el enemigo; &uacute;nicamente distingu&iacute;amos desde nuestra
+ posici&oacute;n los movimientos de la artiller&iacute;a espa&ntilde;ola, que avanzaba
+ por la carretera con bastante presteza. Entonces sentimos camino abajo, y como a
+ distancia de tres cuartos de legua, un nuevo tiroteo que ces&oacute; al poco rato,
+ reproduci&eacute;ndose despu&eacute;s a mayor distancia. Las avanzadas francesas
+ retroced&iacute;an y Dupont tomaba posiciones.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hora es?&mdash;nos pregunt&aacute;bamos unos a otros,
+ anhelando que un rayo de sol alumbrase el terreno en que &iacute;bamos a
+ combatir.</p>
+ <p>No ve&iacute;amos nada, a no ser vagas formas del suelo a lo lejos; y las manchas
+ de olivos nos parec&iacute;an gigantes, y las lomas de los cerros el perfil de un
+ gigantesco convoy. Un accidente not&eacute; que prestaba extra&ntilde;a tristeza a la
+ situaci&oacute;n: era el canto de los gallos que a lo lejos se o&iacute;a, anunciando
+ la aurora. Jam&aacute;s escuch&eacute; un sonido que tan profundamente me conmoviera
+ como aquella voz de los vigilantes del hogar desga&ntilde;it&aacute;ndose por llamar
+ al hombre a la guerra.</p>
+ <p>Nuevamente se nos hizo cambiar de posici&oacute;n, llev&aacute;ndonos m&aacute;s
+ adelante a espaldas de una bater&iacute;a, y flanqueados por una columna de tropa de
+ l&iacute;nea. Gran parte de la caballer&iacute;a fué trasladada al lado izquierdo;
+ pero a m&iacute;, con el regimiento de Farnesio, me toc&oacute; permanecer en el ala
+ derecha.</p>
+ <p>De repente una granada visit&oacute; con estruendo nuestro campo, reventando hacia
+ la izquierda, por donde estaban los generales. Era <!-- Page 191 -->como un saludo de
+ cortesan&iacute;a entre dos guerreros que se van a matar; un tanteo de fuerzas, una
+ bravata echada al aire para explorar el &aacute;nimo del contrario. Nuestra
+ artiller&iacute;a, poco amiga de fanfarronadas, call&oacute;. Sin embargo, los
+ franceses, ansiando tomar la ofensiva, con &aacute;nimo de aterrarnos, acometieron a
+ una columna de la vanguardia que se destacaba para ocupar una altura, y la
+ l&oacute;brega noche se ilumin&oacute; con rel&aacute;mpagos, que
+ interrumpi&eacute;ndose luego, volvieron a encenderse al poco rato en la misma
+ direcci&oacute;n.</p>
+ <p>Por &uacute;ltimo, aquellas tinieblas en que se hab&iacute;an cruzado los
+ resplandores de los primeros tiros, comenzaron a disiparse; vislumbramos las
+ recortaduras de los cerros lejanos, de aquel suave, inm&oacute;vil oleaje de tierra,
+ semejante a un mar de fango, petrificado en el apogeo de sus tempestades;
+ principiamos a distinguir el ondular de la carretera, blanqueada por su propio polvo,
+ y las masas negras del ej&eacute;rcito, diseminado en columnas y en l&iacute;neas;
+ empezamos a ver la azulada masa de los olivares en el fondo y a mano derecha; a la
+ izquierda las colinas que iban descendiendo hacia el r&iacute;o. D&eacute;bil y
+ blanquecina claridad azul&oacute; el cielo antes negro. Volviendo atr&aacute;s
+ nuestros ojos, vimos la irradiaci&oacute;n de la aurora, un resplandor que
+ surg&iacute;a detr&aacute;s de las monta&ntilde;as; y mir&aacute;ndonos
+ despu&eacute;s unos a otros, nos vimos, nos reconocimos, observamos claramente a los
+ de la segunda fila, a los de la tercera, a los de m&aacute;s all&aacute;, y nos
+ encontramos con las mismas caras del día anterior. La claridad aumentaba
+ <!-- Page 192 -->por grados; distingu&iacute;amos los rastrojos, las hierbas
+ agostadas, y despu&eacute;s las bayonetas de la infanter&iacute;a, las bocas de los
+ ca&ntilde;ones, y a lo lejos las masas enemigas, movi&eacute;ndose sin cesar de
+ derecha a izquierda. Volvieron a cantar los gallos. La luz, &uacute;nica cosa que
+ faltaba para dar la batalla, hab&iacute;a llegado, y con la presencia del gran
+ testigo, todo era completo.</p>
+ <p>Ya se pod&iacute;a conocer perfectamente todo el campo. Prestad atenci&oacute;n y
+ sabr&eacute;is c&oacute;mo era. El centro de la fuerza espa&ntilde;ola ocupaba la
+ carretera con la espalda hacia Bail&eacute;n, de all&iacute; poco distante; a la
+ derecha del camino por nuestra parte se alzaban unas peque&ntilde;as lomas que a lo
+ lejos sub&iacute;an lentamente hasta confundirse con los primeros estribos de la
+ sierra; a la izquierda tambi&eacute;n hab&iacute;a un cerro; pero &eacute;ste
+ ca&iacute;a despu&eacute;s en la margen del r&iacute;o Guadiel, casi seco en verano,
+ y que desembocaba en el Guadalquivir, cerca de Espel&uacute;y. Ocupaba el centro, a
+ un lado y otro del camino, poderosa bater&iacute;a de ca&ntilde;ones, apoyada por
+ considerables fuerzas de infanter&iacute;a; a la izquierda estaba Coupigny con los
+ regimientos de Bujalance, Ciudad Real, Trujillo, Cuenca, Zapadores y la
+ caballer&iacute;a de Espa&ntilde;a; a la derecha est&aacute;bamos, adem&aacute;s de
+ la caballer&iacute;a de Farnesio, los tercios de Tejas, los suizos, los valones, el
+ regimiento de &Oacute;rdenes, el de Ja&eacute;n, Irlanda y voluntarios de Utrera.
+ Mand&aacute;banos el Brigadier D. Pedro Grimarest. Los franceses ocupaban la
+ carretera por la direcci&oacute;n de And&uacute;jar y ten&iacute;an su principal
+ punto de apoyo en un espeso olivar situado frente a nuestra derecha; por consi
+ <!-- Page 193 -->guiente, serv&iacute;a de resguardo a su ala izquierda. Asimismo
+ ocupaban los cerros del lado opuesto con numerosa infanter&iacute;a y un regimiento
+ de coraceros, y a su espalda ten&iacute;an el arroyo de Herrumblar, tambi&eacute;n
+ seco en verano, que hab&iacute;an pasado. Tal era la situaci&oacute;n de los dos
+ ej&eacute;rcitos, cuando la primera luz nos permiti&oacute; vernos las caras. Creo
+ que entrambos nos encontramos respectivamente muy feos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; le parece a usted esta aventura, Sr. D.
+ Diego?&mdash;dijo Santorcaz.</p>
+ <p>&mdash;Estoy entusiasmado&mdash;replic&oacute; el mozuelo&mdash;, y deseo que nos
+ manden cargar sobre las filas francesas. &iexcl;Y mi se&ntilde;ora madre
+ empe&ntilde;ada en que conservara yo aquella espada vieja sin filo ni punta...!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute; us&iacute;a sereno?&mdash;le pregunt&oacute;
+ Mariju&aacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Tan sereno que no me cambiar&iacute;a por el emperador
+ Napole&oacute;n&mdash;repuso el Conde&mdash;. Yo s&eacute; que no puede pasarme nada,
+ porque llevo el escapulario de la Virgen de Araceli que me dieron mis hermanitas, con
+ lo cual dicho se est&aacute; que me puedo poner delante de un ca&ntilde;&oacute;n.
+ &iquest;Y usted, Sr. de Santorcaz, tiene miedo?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Yo?&mdash;repuso D. Luis con cierta tristeza&mdash;. Ya sabe usted
+ que estuve en Hollabr&uuml;nn, en Austerlitz y en Jena.</p>
+ <p>&mdash;Pues entonces....</p>
+ <p>&mdash;Por lo mismo que presenci&eacute; tan terribles acciones de guerra, tengo
+ miedo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Miedo! Pues fuera de la fila. Aqu&iacute; no se quiere gente
+ medrosa.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 194 -->No hay soldado aguerrido&mdash;afirm&oacute;
+ Santorcaz&mdash;que no tenga miedo al empezar la batalla, por lo mismo que sabe lo
+ que es.</p>
+ <p>O&iacute;do esto, casi todos los biso&ntilde;os que poco antes re&iacute;amos a
+ carcajada tendida, salud&aacute;ndonos con bravatas y dicharachos, conforme a la
+ guerrera exaltaci&oacute;n que nos pose&iacute;a, callamos, mir&aacute;ndonos unos a
+ otros, para cerciorarse cada cual de que no era &eacute;l solo quien ten&iacute;a
+ miedo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Sab&eacute;is lo que me orden&oacute; mi se&ntilde;ora madre que
+ hiciera al comenzar la batalla?&mdash;indic&oacute; Rumblar&mdash;. Pues que rezara
+ un Avemar&iacute;a con toda devoci&oacute;n. Ha llegado el momento. &laquo;Dios te
+ salve, Mar&iacute;a ...&raquo;</p>
+ <p>El mayorazguito continu&oacute; en voz baja el Avemar&iacute;a que hab&iacute;a
+ empezado en alta voz, y todos los de nuestra fila le imitaron, como si aquello en vez
+ de escuadr&oacute;n fuera un coro de religioso rezo, y lo m&aacute;s extra&ntilde;o
+ fu&eacute; que Santorcaz, poni&eacute;ndose p&aacute;lido, cerrando los ojos, y
+ quit&aacute;ndose el sombrero con humilde gesto, dijo tambi&eacute;n &laquo;Santa
+ Mar&iacute;a ...&raquo;</p>
+ <p>A&uacute;n resonaba en el aire la fervorosa invocaci&oacute;n, cuando un estruendo
+ formidable retumb&oacute; en las avanzadas de ambos ej&eacute;rcitos. Las columnas
+ francesas del ala derecha se desplegaron en l&iacute;nea y rompieron el fuego contra
+ nuestra izquierda.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXV" name='XXV'></a>
+ <h2><!-- Page 195 -->XXV</h2>
+ <br />
+
+ <p>No poco tiempo se me ha ido en describir la posici&oacute;n de los combatientes,
+ la configuraci&oacute;n del terreno y el principio del ataque; pero no necesito
+ advertir que todo esto pas&oacute; en menos tiempo del empleado por mi tarda pluma en
+ contarlo. Nuestras fuerzas no estaban convenientemente distribuídas cuando tuvo lugar
+ la primera embestida de los imperiales. Verificada &eacute;sta, no pod&eacute;is
+ figuraros qu&eacute; precipitados movimientos hubo en la tropa espa&ntilde;ola. Las
+ de retaguardia que a&uacute;n llenaban la carretera, corr&iacute;an velozmente a
+ sostener la izquierda; los ca&ntilde;ones ocupaban su puesto; todo era atropellarse y
+ correr, de tal modo, que por un instante pareci&oacute; que el primer ataque de los
+ franceses hab&iacute;a producido confusi&oacute;n y p&aacute;nico en las filas de
+ Coupigny. En tanto, los de la derecha permanec&iacute;amos quietos, y los de a
+ caballo que ocup&aacute;bamos parte de la altura, pod&iacute;amos ver perfectamente
+ los movimientos del combate.</p>
+ <p>Tras las primeras descargas de las l&iacute;neas francesas, &eacute;stas se
+ replegaron, y avanzando la artiller&iacute;a dispar&oacute; varios tiros a bala rasa.
+ Pon&iacute;an ellos en ejecuci&oacute;n su t&aacute;ctica propia, consistente en
+ atacar con mucha energ&iacute;a sobre el punto que juzgaban m&aacute;s d&eacute;bil,
+ para desconcertar al enemigo desde los primeros momentos. Algo de esto lograron al
+ principio; pero <!-- Page 196 -->nosotros ten&iacute;amos excelente
+ artiller&iacute;a, y disparando tambi&eacute;n con bala rasa las seis piezas
+ colocadas en la carretera y a sus flancos, el centro franc&eacute;s se
+ resinti&oacute; al instante, y para reforzarle tuvo que replegar su ala derecha,
+ produciendo esto un peque&ntilde;o avance en la divisi&oacute;n de Coupigny.
+ Entretanto, todos ten&iacute;amos fija la vista en el otro extremo de la l&iacute;nea
+ y hacia la carretera, y olvid&aacute;bamos la espesura del olivar que estaba delante.
+ De pronto, las columnas ocultas entre los &aacute;rboles salieron y se desplegaron,
+ arrojando un diluvio de balas sobre el frente del ala derecha. Desde entonces, el
+ fuego, corri&eacute;ndose de un extremo a otro, se hizo general en el frente de ambos
+ ej&eacute;rcitos. La caballer&iacute;a, brazo de los momentos terribles, no
+ funcionaba a&uacute;n y permanec&iacute;a detr&aacute;s, quieta y relinchante,
+ conteni&eacute;ndose con sus propias riendas.</p>
+ <p>Pero a pesar de generalizarse la lucha, en aquel primer per&iacute;odo de la
+ batalla todo el inter&eacute;s continuaba, como he dicho, en el ala izquierda.
+ Atacada por los franceses con valent&iacute;a pasmosa, nuestros batallones de
+ l&iacute;nea retrocedieron un momento. Casi parec&iacute;a que iban a abandonar su
+ posici&oacute;n al enemigo; pero bien pronto se rehicieron tomando la ofensiva al
+ amparo de dos bocas de fuego y de la caballer&iacute;a de Espa&ntilde;a, que
+ carg&oacute; a los franceses por el flanco. Vacilaron un tanto los imperiales de
+ aquella ala, y gran parte de las fuerzas que hab&iacute;an salido del olivar se
+ transportaron al otro lado. Su artiller&iacute;a hizo grandes estragos en nuestra
+ gente; mas con tanta <!-- Page 197 -->intrepidez se lanz&oacute; &eacute;sta sobre
+ las lomas que ocupaba el enemigo entre el camino y el río Guadiel; con tanta bravura
+ y desprecio de la vida afrontaron los soldados de l&iacute;nea la mort&iacute;fera
+ bala rasa y las cargas de la caballer&iacute;a del general Priv&eacute;, que llegaron
+ a dominar tan fuerte posici&oacute;n.</p>
+ <p>Antes que esto sucediera, ocurrieron mil lances de esos que ponen a cada minuto en
+ duda el &eacute;xito de una batalla. Se clareaban nuestras l&iacute;neas,
+ especialmente las formadas con voluntarios; volv&iacute;an a verse compactas y
+ formidables, avanzando como una muralla de carne; oscilaban despu&eacute;s y
+ parec&iacute;an resbalar por la pendiente cuando las patas delanteras de los caballos
+ de los coraceros principiaban a martillar sobre los pechos de nuestros soldados;
+ luego &eacute;stos rechazaban a los animales con sus haces de bayonetas; ca&iacute;an
+ para levantarse con fren&eacute;tico ardor o no levantarse nunca, hasta que, por
+ &uacute;ltimo, el ala francesa se puso en dispersi&oacute;n, repleg&aacute;ndose
+ hacia la carretera.</p>
+ <p>Mientras esto pasaba, los de la derecha se sosten&iacute;an a la defensiva, y el
+ centro ca&ntilde;oneaba para mantener en respeto al enemigo, porque casi gran parte
+ de la fuerza hab&iacute;a acudido a la izquierda; pero una vez que se oyeron los
+ gritos de j&uacute;bilo de los soldados de &eacute;sta, posesionados de la altura,
+ antes en poder de los franceses, y cuando se vi&oacute; a &eacute;stos aglomerarse
+ sobre su centro, di&oacute;se orden de avance a las seis piezas del nuestro, y por un
+ instante el p&aacute;nico y desorden del enemigo fueron ex
+ <!-- Page 198 -->traordinarios. Para concertarse de nuevo y formar otra vez sus
+ columnas tuvieron que retroceder al otro lado del puente del Herrumblar.
+ Vi&eacute;ndoles en mal estado, se trat&oacute; de lanzar toda la caballer&iacute;a
+ en su persecuci&oacute;n; pero varias de sus piezas, desmontadas por nuestras balas,
+ obstru&iacute;an el camino, tambi&eacute;n entorpecido con los espaldones que
+ hab&iacute;an empezado a formar. El sol esparc&iacute;a ya sus rayos por el
+ horizonte. Nuestros cuerpos proyectaban en la tierra y hacia adelante
+ largu&iacute;simas sombras negras. Cada animal, con su jinete, dibujaba en el suelo
+ una caricatura de hombre y caballo, escueta, enjuta, disparatada, y todo el suelo
+ estaba lleno de aquellas absurdas legiones de sombras que har&iacute;an re&iacute;r a
+ un chico de escuela.</p>
+ <p>Os reir&eacute;is de verme ocupado en tan triviales observaciones; pero as&iacute;
+ era, y no tengo por qu&eacute; ocultarlo. En aquel momento est&aacute;bamos en una
+ corta tregua, aunque la cosa no pareciera pr&oacute;xima a concluir. Hasta entonces
+ s&oacute;lo hab&iacute;amos sido atacados por una parte de las fuerzas enemigas, pues
+ la divisi&oacute;n de Barbou, algo rezagada, no estaba a&uacute;n en el campo
+ franc&eacute;s. Entretanto, y mientras se tomaban disposiciones para rechazar un
+ segundo ataque, que no sab&iacute;amos si ser&iacute;a por la derecha o por el
+ centro, retiraban los espa&ntilde;oles sus heridos, que no eran pocos; mas no
+ ciertamente en mi divisi&oacute;n, la cual estuviera hasta entonces a la defensiva,
+ tirote&aacute;ndose ambos frentes a alguna distancia. Mi regimiento permanec&iacute;a
+ intacto, reservado sin duda para alguna ocasi&oacute;n solemne.</p>
+ <p><!-- Page 199 -->Los franceses no tardaron en intentar la adquisici&oacute;n del
+ puente perdido. Su primer ataque fu&eacute; d&eacute;bil, pero el segundo
+ violent&iacute;simo. O&iacute;d c&oacute;mo fu&eacute; el primero. La
+ infanter&iacute;a espa&ntilde;ola, despleg&aacute;ndose en guerrillas a un lado y a
+ otro del camino, les azotaba con espeso tiroteo. Lanzaron ellos sus caballos por el
+ puente; mas con tan poca fortuna, que tras de una peque&ntilde;a ventaja obtenida por
+ el empuje de aquella poderosa fuerza, tuvieron que retirarse; pasada la sorpresa,
+ nuestros infantes les acribillaron a bayonetazos, dejando un sinn&uacute;mero de
+ jinetes en el suelo y otros precipitados por cima de los pretiles al lecho del
+ arroyo. No tuvimos tan buena suerte en el segundo ataque, porque renunciando ellos a
+ poner en movimiento la caballer&iacute;a en lugar angosto, atacaron a la bayoneta con
+ tanta fiereza, que nuestros regimientos de l&iacute;nea, y aun los valientes valones
+ y suizos, retrocedieron aterrados. O&iacute; contar en la tarde de aquel mismo
+ d&iacute;a a un soldado de los tiradores de Utrera, presente en aquel lance, que los
+ franceses, en su mayor parte militares viejos, cargaron a la bayoneta con furia
+ sublime, que produc&iacute;a en los nuestros, adem&aacute;s del desastre
+ f&iacute;sico, una gran inferioridad moral. Me dijo que se espantaron, que en un
+ momento vi&eacute;ronse peque&ntilde;os, mientras que los franceses se agrandaban,
+ present&aacute;ndose como una falange de millones de hombres; que los vivas al
+ Emperador y los gritos de c&oacute;lera eran tan furiosamente pronunciados, que
+ parec&iacute;an matar tambi&eacute;n por el solo efecto del sonido, y que,
+ <!-- Page 200 -->por &uacute;ltimo, sintiendo los de ac&aacute; desfallecer su
+ entusiasmo y al mismo tiempo un repentino, invencible cari&ntilde;o a la vida,
+ abandonaron aquel puente mezquino, ardientemente disputado por dos naciones, y que al
+ fin qued&oacute; por Francia. El efecto moral de esta p&eacute;rdida fu&eacute; muy
+ notable entre nosotros. Advirti&oacute;se claramente en todo el ej&eacute;rcito como
+ un estremecimiento de inquietud que, partiendo de aquel gran coraz&oacute;n compuesto
+ de diez y ocho mil corazones, se transmit&iacute;a al tembloroso fusil, asido por la
+ indecisa mano.</p>
+ <p>Entonces pude observar c&oacute;mo se individualiza un ej&eacute;rcito,
+ c&oacute;mo se hace de tantos uno solo, resumiendo de un modo milagroso los
+ sentimientos lo mismo que se resume la fuerza; pude observar c&oacute;mo aquella gran
+ masa recibe y transmite las impresiones del combate con la presteza y uniformidad de
+ un solo sistema nervioso; c&oacute;mo todos los movimientos del organismo
+ f&iacute;sico, desde la mano del General en Jefe hasta el casco del &uacute;ltimo
+ caballo, obedecen a la alegr&iacute;a de un momento, a la pena de otro momento, a las
+ angustiosas alternativas que en el discurso de pocas horas consiente y dispone Dios,
+ espectador no indiferente de estas barbaridades de los hombres.</p>
+ <p>La p&eacute;rdida del puente sobre el Herrumblar, que al amanecer se hab&iacute;a
+ ganado, hizo que el ala derecha retrocediera buscando mejor posici&oacute;n. Casi
+ todas las posiciones se variaron. Los generales conoc&iacute;an la inminencia de un
+ ataque terrible, los soldados viejos la preve&iacute;an, los biso&ntilde;os la
+ sospech&aacute;bamos, y nuestros ca<!-- Page 201 -->ballos, reculando y
+ estrech&aacute;ndose unos contra otros, ol&iacute;an en el espacio, dig&aacute;moslo
+ as&iacute;, la proximidad de una gran carnicer&iacute;a.</p>
+ <p>Eran las seis de la ma&ntilde;ana y el calor principiaba a dejarse sentir con
+ mucha fuerza. Sent&iacute;amos ya en las espaldas aquel fuego que m&aacute;s tarde
+ hab&iacute;a de hacernos el efecto de tener por medula espinal una barra de metal
+ fundido. No hab&iacute;amos probado cosa alguna desde la noche anterior, y una parte
+ del ej&eacute;rcito ni aun en la noche anterior hab&iacute;a comido nada. Pero este
+ malestar era insignificante comparado con otro que desde la ma&ntilde;ana
+ principi&oacute; a atormentarnos: la sed, que todo lo destruye, alma y cuerpo,
+ infundiendo una rabia in&uacute;til para la guerra, porque no se sacia matando. Es
+ verdad que de Bail&eacute;n sal&iacute;an en bandadas multitud de mujeres con
+ c&aacute;ntaros de agua para refrescarnos; pero de este socorro apenas pod&iacute;a
+ participar una peque&ntilde;a parte de la tropa, porque los que estaban en el frente
+ no ten&iacute;an tiempo para ello. M&aacute;s de una vez aquellas valerosas mujeres
+ se expusieron al fuego, penetrando en los sitios de mayor peligro, y llevando sus
+ alcarrazas a los artilleros del centro. En los puntos de mayor peligro, y donde era
+ preciso estar con el arma en el pu&ntilde;o constantemente, nos disput&aacute;bamos
+ un chorro de agua con atropellada brutalidad: romp&iacute;anse los c&aacute;ntaros al
+ choque de veinte manos que los quer&iacute;an coger, ca&iacute;a el agua al suelo, y
+ la tierra, m&aacute;s sedienta a&uacute;n que los hombres, se la chupaba en un
+ segundo.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXVI" name='XXVI'></a>
+ <h2><!-- Page 202 -->XXVI</h2>
+ <br />
+
+ <p>&iquest;Por qu&eacute; sitio pensaban atacarnos los franceses? Conociendo que el
+ centro era inexpugnable por entonces, siendo el principal objeto de Dupont abrirse
+ camino hacia Bail&eacute;n, y considerando peligroso intentarlo por el ala izquierda,
+ no s&oacute;lo porque all&iacute; la posici&oacute;n de los espa&ntilde;oles era
+ excelente, sino porque les ofrec&iacute;a un gran peligro la cuenca del Guadiel,
+ determinaron atacar nuestra ala derecha, esperando abrir en ella un boquete que les
+ diera paso. Su artiller&iacute;a no cesaba de arrojar bala rasa, protegiendo la
+ formaci&oacute;n de las poderosas columnas que bien pronto deb&iacute;an
+ hostilizarnos. Al punto se reforz&oacute; el ala derecha, se desplegaron en
+ l&iacute;nea varios batallones, y sin esperar el ataque marcharon hacia el enemigo,
+ amparados por dos piezas de artiller&iacute;a. El primer momento nos fu&eacute;
+ favorable. Pero el olivar vomit&oacute; gente y m&aacute;s gente sobre nuestra
+ infanter&iacute;a. Por un instante confundidas ambas l&iacute;neas en densa nube de
+ polvo y humo, no se pod&iacute;a saber cu&aacute;l llevaba ventaja. Ca&iacute;an los
+ nuestros sobre los imperiales, y la metralla enemiga les hac&iacute;a retroceder;
+ avanzaban ellos, y adquir&iacute;amos a nuestra vez moment&aacute;nea
+ inferioridad.</p>
+ <p>Por largo tiempo dur&oacute; este combate, tanto m&aacute;s cruel, cuanto era
+ m&aacute;s proporcionado el empuje de una y otra parte, hasta que al fin
+ <!-- Page 203 -->observamos s&iacute;ntomas de confusi&oacute;n en nuestras filas;
+ vimos que se quebraban aquellas compactas l&iacute;neas, que retroced&iacute;an sin
+ orden, que chocaban unos con otros los grupos de soldados. La divisi&oacute;n se
+ conmovi&oacute; toda, y dos batallones de reserva avanzaron para restablecer el
+ orden. Gritaban los jefes hasta quedarse sin voz, y todos se pon&iacute;an a la
+ cabeza de las columnas, conteniendo a los que flaqueaban y excitando con ardorosas
+ palabras a los m&aacute;s valientes. Los tercios de Tejas y el regimiento de
+ &Oacute;rdenes al frente se lanzaron, mientras el concierto se restablec&iacute;a en
+ los cuerpos que hasta entonces hab&iacute;an sostenido el fuego. Sobre todo el
+ regimiento de &Oacute;rdenes, uno de los m&aacute;s valientes del ej&eacute;rcito, se
+ arroj&oacute; sobre el enemigo con una impavidez que a todos nos dej&oacute;
+ conmovidos de entusiasmo. Su coronel, D. Francisco de Paula Soler, parec&iacute;a dar
+ fuego a todos los fusiles con la arrebatadora llama de sus ojos; con el gesto de su
+ mano derecha empu&ntilde;ando la espada, que parec&iacute;a un rayo; con sus gritos,
+ que sobresal&iacute;an entre el granizado tiroteo, sublimando a los soldados.</p>
+ <p>De tal modo arreciaron la metralla y la fusiler&iacute;a enemiga, que casi toda la
+ primera fila del valiente regimiento de &Oacute;rdenes cay&oacute;, cual si una
+ gigantesca hoz la segara. Pero sobre los cuerpos palpitantes de la primera fila
+ pas&oacute; la segunda, continuando el fuego. Como si los tiros franceses
+ persiguieran con inteligente sa&ntilde;a las charreteras, el regimiento vi&oacute;
+ desaparecer a muchos de sus oficiales.</p>
+ <p>Reforz&aacute;ronse tambi&eacute;n los enemigos, y des<!-- Page 204 -->plegando
+ nueva l&iacute;nea con gente de reserva, avanzaron a la bayoneta, pujantes,
+ aterradores, irresistibles. &iexcl;Momento de incomparable horror!
+ Figur&aacute;baseme ver a dos monstruos que se baten, mordi&eacute;ndose con rabia,
+ igualmente fuertes, y que hallan en sus heridas, en vez de cansancio y muerte, nueva
+ c&oacute;lera para seguir luchando.</p>
+ <p>Cuando las bayonetas se cruzaban, el campo ocupado por nuestra infanter&iacute;a
+ se clare&oacute; a trozos; sentimos el crujido de poderosas cure&ntilde;as, rebotando
+ en el suelo de hoyo en hoyo al arrastre de las mulas, castigadas sin piedad, los
+ ca&ntilde;ones de a 12 enfilaron el eje de sus &aacute;nimas hacia las l&iacute;neas
+ enemigas; los botes de metralla penetraron en el bronce; se atacaron con prontitud
+ febril, y un diluvio de puntas de hierro, hendiendo horizontalmente el aire, contuvo
+ la marcha del frente franc&eacute;s. A un disparo suced&iacute;a otro; la
+ infanter&iacute;a, rehecha, flanqueaba los ca&ntilde;ones, y para completar el acto
+ de desesperaci&oacute;n, un grito reson&oacute; en nuestro regimiento. Todos los
+ caballos patalearon, expresando en su ignoto lenguaje que comprend&iacute;an la
+ sublimidad del momento; apretamos con fuerte pu&ntilde;o los sables, y medimos la
+ tierra que se extend&iacute;a delante de nosotros. La caballer&iacute;a iba a
+ cargar.</p>
+ <p>Vimos que a todo escape se nos acerc&oacute; un General, seguido de gran
+ n&uacute;mero de oficiales. Era el marqu&eacute;s de Coupigny, alto, fuerte, rubio,
+ colorado de suyo, y en aquella ocasi&oacute;n encendido, como si toda su cara
+ despidiera fuego. Era Coupigny hombre de pocas pala<!-- Page 205 -->bras; pero
+ supl&iacute;a su escasez oratoria con la llama de su mirar, que era por s&iacute; una
+ proclama. Nosotros pusimos atenci&oacute;n esperando que nos dijera alguna cosa; pero
+ el General dispuso con un gesto la direcci&oacute;n del movimiento, y despu&eacute;s
+ nos mir&oacute;. No necesitamos m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Viva Espa&ntilde;a! &iexcl;Viva el rey Fernando! &iexcl;Mueran los
+ franceses!&mdash;exclamamos todos; y el escuadr&oacute;n se puso en movimiento.</p>
+ <p>Est&aacute;bamos formados en columna, y nos desplegamos en batalla sobre los
+ costados, bajando a buen paso, pero sin precipitaci&oacute;n, de la altura donde
+ hab&iacute;amos estado. Maniobramos luego para tener a nuestro frente el flanco
+ enemigo; las tropas que por all&iacute; atacaban dicho flanco doblaron por cuartas
+ para darnos paso por los claros; el jefe grit&oacute;: &laquo;A la carga&raquo;;
+ picamos espuela, y ciegamente ca&iacute;mos sobre el enemigo como repentina
+ avalancha. Yo, lo mismo que Santorcaz, el mayorazgo y los dem&aacute;s de la partida,
+ &iacute;bamos en la segunda fila. Penetraron impetuosamente los de la primera,
+ acuchillando sin piedad; los caballos bramaban de furor, sinti&eacute;ndose heridos a
+ fuego y a hierro. Algunos ca&iacute;an, dejando morir a sus jinetes, y otros se
+ arrojaban con m&aacute;s fuerza, destrozando cuanto hallaban bajo sus poderosas
+ manos. Los de la primera fila hicieron gran destrozo; pero a los de la segunda nos
+ cost&oacute; m&aacute;s trabajo, porque avanzando demasiado los delanteros, quedamos
+ envueltos por la infanter&iacute;a, lo cual atenuaba un poco nuestra superioridad.
+ Sin embargo, destroz&aacute;bamos pechos y cr&aacute;neos sin piedad.</p>
+ <p><!-- Page 206 -->Yo v&iacute; a Rumblar, ciego de ira, luchando cuerpo a cuerpo
+ con un franc&eacute;s; vi a Santorcaz dando pruebas de tener un pu&ntilde;o
+ formidable para el manejo del sable; us&eacute;lo con toda la destreza que me era
+ posible, y lo mismo yo que mis amigos y otros muchos jinetes de mi fila nos
+ internamos locamente por el grueso de la infanter&iacute;a contraria. Otro
+ escuadr&oacute;n daba nueva carga por el mismo flanco, lo cual, observado por
+ nosotros, nos reanim&oacute;. No &iacute;bamos mal; pero los franceses eran muchos,
+ estaban muy hechos a tales embestidas, y sab&iacute;an defenderse bien de la
+ pesadumbre de los caballos, as&iacute; como de los sablazos.</p>
+ <p>Sin embargo, no retroced&iacute;an delante de nosotros. Ya se sabe que siendo el
+ objeto de la caballer&iacute;a producir un gran sacudimiento y pavor en las filas
+ enemigas por la violencia del primer choque, cuando &eacute;ste no da el resultado
+ apetecido, y se empe&ntilde;an combates parciales entre los caballos y una numerosa
+ infanter&iacute;a, los primeros corren gran riesgo de desaparecer, brutales masas,
+ devoradas en aquel hervidero de agilidad y destreza. Aunque en la carga les causamos
+ gran da&ntilde;o, no les pusimos en dispersi&oacute;n: los combates parciales se
+ entablaron pronto, y fu&eacute; preciso que la caballer&iacute;a de Espa&ntilde;a, a
+ escape tra&iacute;da del ala izquierda, nos reforzase, para no ser envueltos y
+ perdidos sin remisi&oacute;n. Hubo un momento en que me vi pr&oacute;ximo a la
+ muerte. A mi lado no hab&iacute;a m&aacute;s que dos o tres jinetes, que se hallaban
+ en trance tan apurado como yo; nos miramos, y comprendiendo que era preciso hacer un
+ su<!-- Page 207 -->premo esfuerzo, arremetimos a sablazos con bastante fortuna. Con
+ esto y el pronto auxilio de la carga hecha en el mismo instante por la
+ caballer&iacute;a de Espa&ntilde;a, salimos del apuro. Revolviendo atr&aacute;s,
+ hund&iacute; las espuelas, y mi caballo se puso de un salto en la nueva fila. No vi a
+ mi lado m&aacute;s cara conocida que la de Mariju&aacute;n. El Conde y Santorcaz
+ hab&iacute;an desaparecido.</p>
+ <p>En el mismo instante mi caballo flaque&oacute; de sus cuartos traseros.
+ Intent&eacute; hacerle avanzar, clav&aacute;ndole imp&iacute;amente las espuelas; el
+ noble animal, comprendiendo sin duda la inmensidad de su deber y tratando de
+ sobreponerle a la agudeza de su dolor, di&oacute; algunos botes; pero cay&oacute; al
+ fin, escarbando la tierra con furia. El desgraciado había recibido una terrible
+ herida en el vientre, y falto de palabra para expresar su padecimiento, bramaba,
+ aspirando con ansia el aire inflamado, sacud&iacute;a el cuello; parec&iacute;a dar a
+ entender que hallando un charco de agua en que remojar la lengua, sus dolores
+ ser&iacute;an menos vivos, y al fin se abandon&oacute; a su suerte,
+ tendi&eacute;ndose sobre el campo, indiferente al ruido del ca&ntilde;&oacute;n y al
+ toque de deg&uuml;ello.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXVII" name='XXVII'></a>
+ <h2>XXVII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Viéndome desmontado, me dirig&iacute; a buscar un puesto entre las escoltas de la
+ artiller&iacute;a o en el servicio de municiones, que se hac&iacute;a
+ precipitadamente por los tambores entre los <!-- Page 208 -->carros y las piezas. Al
+ dar los primeros pasos, advert&iacute; el extraordinario decaimiento de mis fuerzas
+ f&iacute;sicas; no pod&iacute;a tenerme en pie, y el ardor de mi sangre, llegado a su
+ &uacute;ltimo extremo, me paralizaba cual si estuviese enfermo. No es propio decir
+ que hac&iacute;a calor, porque esta frase, com&uacute;n al verano de todos los
+ pa&iacute;ses europeos, es inexpresiva para indicar la espantosa inflamaci&oacute;n
+ de aquella atm&oacute;sfera de Andaluc&iacute;a en el d&iacute;a infernal que
+ presenci&oacute; la batalla de Bail&eacute;n. El efecto que hac&iacute;a en nuestros
+ cuerpos era el de una llamarada que los azotaba por todos lados: la cara se nos
+ abrasaba como cuando nos asomamos a un horno encendido, y deshechos en sudor,
+ nuestros cuerpos herv&iacute;an, descomponi&eacute;ndose la econom&iacute;a entera,
+ desde el instante en que fuertes excitaciones del esp&iacute;ritu dejaban de
+ sostenerla.</p>
+ <p>Cuando me encontr&eacute; a pie y a regular distancia del combate, que
+ segu&iacute;a con ventaja para los espa&ntilde;oles, empec&eacute; a sentir vivamente
+ y de un modo irresistible el aguij&oacute;n candente de la sed que horadaba mi
+ lengua, y la corriente de fuego que envolv&iacute;a mi cuerpo. Esto me daba tal
+ desesperaci&oacute;n, que de prolongarse mucho hubi&eacute;rame impelido a beber la
+ sangre de mis propias venas. Por ninguna parte divisaba a la gente del pueblo que
+ antes trajera c&aacute;ntaros con agua, y al buscar con ansiosa inspiraci&oacute;n en
+ el seco aire una part&iacute;cula de agua, beb&iacute;a y respiraba oleadas de polvo
+ abrasador.</p>
+ <p>Por un rato perd&iacute; toda la exaltaci&oacute;n guerrera y el furor
+ patri&oacute;tico que antes me dominaban, <!-- Page 209 -->para no pensar m&aacute;s
+ que en la probabilidad de beber, previendo las delicias de un sorbo de agua, y
+ anhelando apagar aquellas ascuas pegajosas que en mi boca revolv&iacute;a. Con este
+ deseo camin&eacute; largo trecho entre las filas de retaguardia del centro: los
+ soldados de los regimientos que all&iacute; se rehac&iacute;an para salir de nuevo al
+ frente, clamaban tambi&eacute;n pidiendo agua. Vimos con alegr&iacute;a que desde el
+ pueblo ven&iacute;an corriendo algunos hombres con cubos; pero al punto se nos dijo
+ que aquella agua no era para nosotros: era para otros sedientos cuyas bocas
+ necesitaban refrescarse antes que las nuestras si el combate hab&iacute;a de tener
+ buen &eacute;xito; era para los ca&ntilde;ones.</p>
+ <p>La resistencia en&eacute;rgica de las dos piezas del ala derecha, combinadas con
+ las seis de la bater&iacute;a central, y el auxilio de la caballer&iacute;a atacando
+ por el flanco la l&iacute;nea enemiga, hizo que &eacute;sta fuese rechazada, a pesar
+ de su frente compacto, de su incomparable bravura. Los franceses se retiraron,
+ dej&aacute;ndose perseguir y desposicionar por la infanter&iacute;a y caballos de
+ nuestra derecha. Harto se conoc&iacute;a este resultado en los gritos de
+ alegr&iacute;a, en aquel concierto de injurias con que el vencedor confirma la
+ cat&aacute;strofe del vencido, cuando &eacute;ste vuelve la espalda. El sitio donde
+ yo estaba se vi&oacute; despejado por el avance de nuestras tropas, y en casi todos
+ los jefes que all&iacute; hab&iacute;a observ&eacute; tal expresi&oacute;n de gozo,
+ que sin duda consideraban asegurada la victoria. &iexcl;Oh, momento feliz! Ya se
+ pod&iacute;a pensar en beber. &iquest;Pero d&oacute;nde?</p>
+ <p>Despu&eacute;s del avance de nuestras tropas, que <!-- Page 210 -->no ocuparon
+ enteramente las posiciones francesas por ofrecer esto alg&uacute;n peligro, los
+ soldados del regimiento de &Oacute;rdenes divisaron una noria, en el momento en que
+ los franceses, que durante la acci&oacute;n hab&iacute;anla ocupado, se hallaban en
+ el caso de abandonarla. Vieron todos aquel lugar como un santuario cuya conquista era
+ el supremo galard&oacute;n de la victoria, y se arrojaron sobre los defensores del
+ agua escasa y corrompida que arrojaban unos cuantos arcaduces en un estanquillo. Los
+ enemigos, que no quer&iacute;an desprenderse de aquel tesoro, lo defend&iacute;an con
+ la rabia del sediento. Apenas disparados los primeros tiros, otros muchos franceses,
+ extenuados de fatiga, y encontr&aacute;ndose ya sin fuerzas para combatir si no les
+ ca&iacute;a del cielo o les brotaba de la tierra una gota de agua, acudieron a beber,
+ y vi&eacute;ndola tan reciamente disputada, se unieron a los defensores.</p>
+ <p>O&iacute; decir: &laquo;&iexcl;All&iacute; hay agua, all&iacute; se est&aacute;n
+ disputando la noria!&raquo;, y no necesit&eacute; m&aacute;s. Lanc&eacute;me, y
+ conmigo se lanzaron otros en aquella direcci&oacute;n; tom&eacute; del suelo un fusil
+ que a&uacute;n apretaba en sus manos un soldado muerto, y corr&iacute; con los
+ dem&aacute;s a todo escape en direcci&oacute;n a la noria. Penetramos en un campo a
+ medio segar, a trechos cubierto de altos trigos secos, a trechos en rastrojo. La
+ lucha en la noria se hac&iacute;a en guerrillas; acerqu&eacute;me a la que me
+ pareci&oacute; m&aacute;s floja, y despreci&eacute; la vida, lleno mi esp&iacute;ritu
+ del fren&eacute;tico af&aacute;n de conquistar un buche de agua. Aquel imperio,
+ compuesto de dos mal engranadas ruedas de madera, por las cuales se escurr&iacute;a
+ un miserable lagrimeo de <!-- Page 211 -->agua turbia, era para nosotros el imperio
+ del mundo. La hidrofagia, que a veces amilana, a ratos tambi&eacute;n convierte al
+ hombre en fiera, llev&aacute;ndole con sublime ardor a desangrarse por no
+ quemarse.</p>
+ <p>Los franceses defend&iacute;an su vaso de agua, y nosotros se lo
+ disput&aacute;bamos; pero de improviso sentimos que se duplicaba el calor a nuestras
+ espaldas. Mirando atr&aacute;s, vimos que las secas espigas ard&iacute;an como yesca,
+ inflamadas por algunos cartuchos ca&iacute;dos por all&iacute;, y sus terribles
+ llamaradas nos fre&iacute;an de lejos la espalda. &laquo;O tomar la noria o
+ morir&raquo;, pensamos todos. Nos bat&iacute;amos apoyados contra una hoguera, y la
+ hambrienta llama, al morder con su diente insaciable en aquel pasto, extend&iacute;a
+ alguna de sus lenguas de fuego azot&aacute;ndonos la cara. La desesperaci&oacute;n
+ nos hizo redoblar el esfuerzo, porque nos as&aacute;bamos, literalmente hablando; y
+ por &uacute;ltimo, arroj&aacute;ndonos sobre el enemigo, resueltos a morir, la gota
+ de agua qued&oacute; por Espa&ntilde;a al grito de &laquo;&iexcl;Viva Fernando
+ VII!&raquo;</p>
+ <p>Por un momento dejamos de ser soldados, dejamos de ser hombres, para no ser sino
+ animales. Si cuando sumergimos nuestras bocas en el agua, hubiera venido un solo
+ franc&eacute;s con un l&aacute;tigo, habr&iacute;anos azotado, sin que
+ intent&aacute;ramos defendernos. Despu&eacute;s de emborracharnos en aquel
+ n&eacute;ctar fangoso, superior al vino de los dioses, nos reconocimos otra vez en la
+ plenitud de nuestras facultades. &iexcl;Qu&eacute; Inmensa alegr&iacute;a!
+ &iexcl;Qu&eacute; superabundancia de fuerza y de orgullo!</p>
+ <p><!-- Page 212 -->&iquest;Pero hab&iacute;amos vencido definitivamente a los
+ franceses? Cuando se disip&oacute; aquella lobreguez moral con que la horrible
+ sequedad del cuerpo hab&iacute;a envuelto el esp&iacute;ritu, nos vimos en
+ situaci&oacute;n muy dif&iacute;cil. Corriendo hacia la noria nos hab&iacute;amos
+ apartado de nuestro campo, y advi&eacute;rtase que si el ej&eacute;rcito
+ franc&eacute;s fu&eacute; rechazado con grandes p&eacute;rdidas, conservaba
+ a&uacute;n sus posiciones. &iquest;Iba a emprender nuevo ataque, con el &uacute;ltimo
+ esfuerzo de la desesperaci&oacute;n? Cre&iacute;amos que s&iacute;, y se&ntilde;ales
+ de esto notamos en el campo enemigo que ten&iacute;amos tan cerca. Al punto corrimos
+ desbandados hacia el nuestro, que estaba algo lejos, y saltando por junto a los
+ trigos incendiados, abandonamos la noria, por temor a que fuerzas m&aacute;s
+ numerosas que las nuestras nos hicieran prisioneros.</p>
+ <p>Verdad que los franceses, no dando ya ninguna importancia a las acciones
+ parciales, se ocupaban en organizar el resto y lo mejor de su fuerza para dar un
+ golpe de mano, &uacute;ltima estocada del gigante que se sent&iacute;a morir.
+ Corrimos, pues, hacia nuestro campo. Ya cerca de &eacute;l, pas&oacute;
+ r&aacute;pidamente por delante de m&iacute; un caballo sin jinete, arrogante,
+ vanaglorioso, con la crin al aire, sano y sin heridas, algo azorado y aturdido. Era
+ un animal de pura casta cordobesa, lo mismo que el m&iacute;o. Le segu&iacute;, y
+ apoder&aacute;ndome de sus bridas, cuando volv&iacute;a, me mont&eacute; en
+ &eacute;l; despu&eacute;s de ser por un rato soldado de a pie, tornaba a ser jinete.
+ Busqu&eacute; con la vista el escuadr&oacute;n m&aacute;s pr&oacute;ximo, y vi que a
+ retaguardia del centro se formaba en columna con distancias el de Espa
+ <!-- Page 213 -->&ntilde;a. Entr&eacute; en las primeras filas, a punto que dijeron
+ junto a m&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;Los generales franceses har&aacute;n el &uacute;ltimo esfuerzo. Dicen que
+ hay unas tropas que todav&iacute;a no han entrado en fuego, y son las mejores que
+ Napole&oacute;n ha tra&iacute;do a Espa&ntilde;a.</p>
+ <p>Efectivamente, el centro se preparaba a una defensa valerosa, y guarnec&iacute;a
+ sus bater&iacute;as, distribu&iacute;a los regimientos a un lado y otro, agrupando a
+ retaguardia fuerzas considerables de caballer&iacute;a. Cuando esto pasaba,
+ sent&iacute; un vivo clamor de la naturaleza dentro de m&iacute;, sent&iacute;
+ hambre, pero &iexcl;qu&eacute; hambre!... Francamente, y sin ruborizarme, digo que
+ ten&iacute;a m&aacute;s ganas de comer que de batirme. &iquest;Y qu&eacute;?
+ &iquest;Este miserable hijo de Espa&ntilde;a no hab&iacute;a hecho ya bastante por su
+ Rey y por su patria, para permitir llevarse a la boca un pedazo de pan?</p>
+ <p>En estas reflexiones, registr&eacute; primero la grupa de mi cabalgadura
+ allegadiza, donde no hab&iacute;a m&aacute;s que alguna ropa blanca, y despu&eacute;s
+ las pistoleras, donde encontr&eacute; un mendrugo. &iexcl;Hallazgo incomparable! No
+ satisfecho, sin embargo, con tan poca raci&oacute;n, llev&eacute; mis exploraciones
+ hasta lo m&aacute;s profundo de aquellos sacos de cuero, y mis dedos sintieron el
+ contacto de unos papeles. Saqu&eacute;los, y vi un peque&ntilde;o envoltorio y tres
+ cartas, la una cerrada y las otras dos cubiertas, todas con sobrescrito. Le&iacute;
+ el primer sobre que se me vino a la mano, y dec&iacute;a as&iacute;: &laquo;Al Sr. D.
+ Luis de Santorcaz, en Madrid, calle de ...&raquo;</p>
+ <p>Hab&iacute;a montado en el caballo de Santorcaz.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXVIII" name='XXVIII'></a>
+ <h2><!-- Page 214 -->XXVIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Olvid&aacute;ndome al instante de todo, no pens&eacute; m&aacute;s que en examinar
+ bien lo que ten&iacute;a en las manos. El sobrescrito de la primera carta que
+ saqu&eacute; y que estaba abierta, era de letra femenina, que reconoc&iacute; al
+ momento. El de la carta cerrada, que sin duda no estaba ya en la estafeta por
+ detenci&oacute;n involuntaria, era de hombre y dec&iacute;a: &laquo;Sra. Condesa de
+ ...(aqu&iacute; el t&iacute;tulo de Amaranta), en C&oacute;rdoba, calle de la
+ Esparter&iacute;a.&raquo; El tercer sobre, tambi&eacute;n de carta abierta, era de
+ letra de hombre y dirigido a Santorcaz. Desenvolv&iacute; en seguida el envoltorio de
+ papeles, que guardaba un bulto como del tama&ntilde;o de un duro, y al ver lo que
+ conten&iacute;a, una luz viv&iacute;sima inund&oacute; mi alma y sent&iacute;
+ dolorosa punzada en el coraz&oacute;n. Era el retrato de In&eacute;s.</p>
+ <p>Aquella aparici&oacute;n en el campo de batalla, en medio del zumbido de los
+ ca&ntilde;ones y del choque de las armas; la inesperada presencia ante m&iacute; de
+ aquella cara celestial, fielmente reproducida por un buen artista; la sonrisa
+ iluminada que cre&iacute; observar sobre la placa, cuando fij&eacute; en ella mis
+ ojos; aquella repentina visita, pues no era otra cosa, de mi fiel amiga, cuando yo
+ hac&iacute;a tan vivos esfuerzos para ser digno de ella, me regocijaron de un modo
+ inexplicable. Para iluminar los rasgos y colores de aquel retrato que sonre&iacute;a,
+ val&iacute;a la pena <!-- Page 215 -->de que saliese el sol, de que existiese el
+ mundo, de que la serie del tiempo trajera aquel d&iacute;a, aunque deslustrado por
+ los horrores de una batalla.</p>
+ <p>Estrech&eacute; a la In&eacute;s de dos pulgadas contra mi coraz&oacute;n y la
+ guard&eacute; en mi pecho, resuelto a no darla, aunque la materialidad del pedazo de
+ cobre pintado no me pertenec&iacute;a. Mas era preciso leer aquellos papeles, que
+ pod&iacute;an esclarecer alguna de mis dudas. Det&uacute;vome al principio la
+ verg&uuml;enza de leer cartas ajenas, lo cual es cosa fea; pero consider&eacute; que
+ Santorcaz habr&iacute;a muerto, fund&aacute;ndome en la dispersi&oacute;n de su
+ caballo abandonado, y adem&aacute;s, como la curiosidad me picaba, me escoc&iacute;a,
+ me quemaba de un modo muy vivo, decid&iacute;me a leer la carta abierta, porque el
+ deseo de hacerlo era m&aacute;s fuerte que todas las consideraciones.</p>
+ <p>Yo estaba completamente absorto en aquel asunto de inter&eacute;s &iacute;ntimo;
+ yo no atend&iacute;a a la batalla; yo no hac&iacute;a caso de los ca&ntilde;onazos;
+ yo no me fijaba en los gritos; yo no apartaba del papel los ojos, aunque
+ sent&iacute;a correr por junto a mis o&iacute;dos el estrepitoso aliento de la lucha.
+ En aquel instante, entre los veinte mil hombres que, formando dos grandes conjuntos,
+ se disputaban unas cuantas varas de terreno, yo era quiz&aacute;s el &uacute;nico que
+ merec&iacute;a el nombre de individuo. &Aacute;tomo disgregado moment&aacute;neamente
+ de la masa, se ocupaba de sus propias batallas.</p>
+ <p>La carta abierta, que llevaba la firma de Amaranta, dec&iacute;a as&iacute;,
+ despu&eacute;s de las f&oacute;rmulas de encabezamiento:</p>
+ <p><!-- Page 216 -->&laquo;&iquest;Eres un malvado o un desgraciado? En verdad no
+ s&eacute; qu&eacute; creer, pues de tu conducta todo puede deducirse. Despu&eacute;s
+ de una ausencia de muchos a&ntilde;os, durante los cuales nadie ha logrado traerte al
+ buen camino, ahora vuelves a Espa&ntilde;a sin m&aacute;s objeto que hostigarme con
+ pretensiones absurdas a que mi dignidad no me permite acceder. Harto he hecho por
+ t&iacute;, y ahora mismo, cuando me has manifestado tu situaci&oacute;n, te he
+ propuesto un medio decoroso de remediarla. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s puedo hacer?
+ Pero no te satisface lo que en la actualidad y siempre bastar&iacute;a a calmar la
+ ambici&oacute;n de un hombre menos degradado que t&uacute;; te rebelas contra mis
+ beneficios, y aspiras a m&aacute;s, amenaz&aacute;ndome sin miramiento alguno. A todo
+ eso contesto dici&eacute;ndote que desprecio tus amenazas, y que no las temo. No; no
+ es posible que por la amenaza consiga nadie de m&iacute; lo que me impelen a negar mi
+ dignidad, mi categor&iacute;a, mi familia y mi nombre. Nunca cre&iacute; que
+ aspiraras a tanto, y siempre pens&eacute; que te conceptuar&iacute;as muy feliz con
+ lo que otras veces has alcanzado de m&iacute;, y hoy te ofrezco, haciendo un
+ verdadero sacrificio, porque el estado del reino ha disminuido nuestras rentas
+ ...&raquo;</p>
+ <p>Al llegar aqu&iacute;, el golpe de un peso que cay&oacute;, chocando con mi
+ rodilla, me hizo levantar la vista de la carta. El soldado que formaba junto a
+ m&iacute;, herido mortalmente por una bala perdida, hab&iacute;a rodado al suelo. En
+ aquel intervalo vi hacia el frente, envueltas en espeso humo, las columnas francesas
+ que ven&iacute;an a atacar el centro. Pero mi &aacute;nimo no estaba para fijar la
+ <!-- Page 217 -->atenci&oacute;n en aquello. Pude notar que la caballer&iacute;a
+ avanzaba un poco, pero despu&eacute;s retroced&iacute;a y oscilaba de flanco; pero
+ dej&aacute;ndome llevar por el caballo, con los ojos fijos en el papel, que
+ sosten&iacute;a a la altura de las riendas, no puse ni un desperdicio de voluntad en
+ aquellos movimientos de la m&aacute;quina en que estaba engranado. La carta
+ continuaba as&iacute;:</p>
+ <p>&laquo;...En vano para conmoverme finges gran inter&eacute;s por aquel ser
+ desgraciado que vino al mundo como testimonio vivo de la funesta alucinaci&oacute;n y
+ del fatal error de su madre. &iquest;A qu&eacute; ese sentimiento tard&iacute;o?
+ &iquest;A qu&eacute; acusarme de su abandono? No, esa ni&ntilde;a no existe; te han
+ enga&ntilde;ado los que te han dicho que yo la he recogido. Mal podr&iacute;a
+ recogerla cuando ya es un hecho evidente que Dios se la llev&oacute; de este mundo.
+ &iquest;A qu&eacute; conduce el amenazarme con ella, haci&eacute;ndola instrumento de
+ tus malas artes para conmigo? No pienses en esto. Por &uacute;ltima vez te aconsejo
+ que desistas de tus locas pretensiones, y te presentes ante m&iacute; con bandera de
+ paz. &iquest;Eres un malvado o un desgraciado? Yo ser&iacute;a muy feliz si me
+ probaras lo segundo, porque uno de mis mayores tormentos consiste en suponer tan
+ profundamente corrompido el coraz&oacute;n que hace a&ntilde;os s&oacute;lo
+ exist&iacute;a para amarme ...&raquo;</p>
+ <p>Con esto y la firma de Amaranta terminaba la ep&iacute;stola, cuya lectura,
+ absorbiendo mi atenci&oacute;n, me distra&iacute;a de la batalla. El fragor de
+ &eacute;sta zumbaba en mis o&iacute;dos como el rumor del mar, a quien generalmente
+ no se hace caso desde tierra. &iquest;Es tal vuestra impertinencia
+ <!-- Page 218 -->que quer&eacute;is obligarme a contaros lo que all&iacute; pasaba?
+ Pues o&iacute;d. Cuando la tropa francesa de l&iacute;nea retrocedi&oacute; por
+ tercera vez, extenuada de hambre, de sed y de cansancio; cuando los soldados que no
+ hab&iacute;an sido heridos se arrojaban al suelo maldiciendo la guerra,
+ neg&aacute;ndose a batirse, insultando a los oficiales que les llevaran a tan
+ terrible situaci&oacute;n, el General en Jefe reuni&oacute; la plana mayor, y
+ expuesto en breve consejo el estado de las cosas, se decidi&oacute; intentar un
+ &uacute;ltimo ataque con los marinos de la guardia imperial, a&uacute;n intactos,
+ poni&eacute;ndose a la cabeza todos los generales.</p>
+ <p>Por eso cuando, le&iacute;da la carta, alc&eacute; los ojos, vi delante de las
+ primeras filas de caballer&iacute;a algunas masas de tropa escoltando los seis
+ ca&ntilde;ones de la carretera, cuyo fuego certero y terrible hab&iacute;a sido el
+ nudo gordiano de la batalla. Servidos siempre con destreza y al fin con
+ exaltaci&oacute;n, aquellos seis ca&ntilde;ones eran durante unos minutos la pieza de
+ dos cuartos arrojada por Espa&ntilde;a y Francia, por la usurpaci&oacute;n y la
+ nacionalidad, en un corrillo de veinte mil soldados. &iquest;Cara o cruz? &iquest;Las
+ tomar&iacute;an los franceses? &iquest;Se dejar&iacute;an quitar los espa&ntilde;oles
+ aquellos ca&ntilde;ones? &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a m&aacute;s, nuestros
+ valientes y h&aacute;biles oficiales de artiller&iacute;a, o los quinientos
+ marinos?</p>
+ <p>Yo vi a &eacute;stos avanzar por la carretera, y entre el denso humo distinguimos
+ un hombre puesto al frente del valiente batall&oacute;n y blandiendo con furia la
+ espada; un hombre de alta estatura, el rostro desfigurado por la costra de polvo que
+ amasaban los sudores de la an<!-- Page 219 -->gustia; de uniforme lujoso y destrozado
+ en la garganta y seno, como si lo hubiera hecho pedazos con las u&ntilde;as para dar
+ desahogo al oprimido pecho. Aquella imagen de la desesperaci&oacute;n, que tan pronto
+ se&ntilde;alaba la boca de los ca&ntilde;ones como el cielo, indicando a sus soldados
+ un alto ideal al conducirles a la muerte, era el desgraciado general Dupont, que
+ hab&iacute;a venido a Andaluc&iacute;a seguro de alcanzar el bast&oacute;n de
+ Mariscal de Francia. El paseo triunfal de que al partir de Toledo habl&oacute;,
+ hab&iacute;a tenido aquel tropiezo.</p>
+ <p>Los repetidos disparos de metralla no deten&iacute;an a los franceses. Brillaban
+ los dorados uniformes de los generales puestos al frente, y tras ellos la hilera de
+ marinos, todos vestidos de azul y con grandes gorras de pelo, avanzaba sin
+ vacilaci&oacute;n. De rato en rato, como si una manotada gigantesca arrebatase la
+ mitad de la fila, as&iacute; desaparec&iacute;an hombres y hombres. Pero en cada
+ claro asomaba otro soldado azul, y el frente de columna se rehac&iacute;a al
+ instante, acerc&aacute;ndose imponente y aterrador. Aceler&aacute;base su marcha al
+ hallarse cerca; iban a caer como legi&oacute;n de invencibles demonios sobre las
+ piezas para clavarlas y degollar sin piedad a los artilleros.</p>
+ <p>Los que asist&iacute;an a aquel espect&aacute;culo, sin ser actores de &eacute;l,
+ estaban mudos de estupor, con el alma y la vida en suspenso, cual si aguardaran el
+ resultado de la porf&iacute;a para dejar de existir o seguir existiendo. No obstante,
+ &iquest;creer&aacute;n mis lectores que algo ocupaba mi esp&iacute;ritu m&aacute;s de
+ lleno que la &uacute;ltima peripecia? Pues s&iacute;: <!-- Page 220 -->yo
+ ten&iacute;a en mi mano la carta cerrada, y la curiosidad por leerla no era
+ curiosidad; era una sed moral m&aacute;s terrible que la sed f&iacute;sica que poco
+ antes me atormentara. Incapaz de resistirla, sintiendo que todo se eclipsaba ante la
+ inmensidad del inter&eacute;s despertado en m&iacute; por los asuntos de dos o tres
+ personas que no hab&iacute;an de decidir la suerte del mundo, tom&eacute; la carta,
+ la abr&iacute; sin reparar en lo vituperable de esta acci&oacute;n, y al punto la
+ devor&eacute; con los ojos, leyendo lo siguiente:</p>
+ <p>&laquo;Se&ntilde;ora Condesa: Vuestra carta me anuncia que nada puedo esperar de
+ vos por los honrados medios que os he propuesto. No me sorprende, y si en la
+ &uacute;ltima que me dirigisteis, dictada sin duda por vuestro propio coraz&oacute;n,
+ mostrabais bastante generosidad, en &eacute;sta reconozco las ideas de vuestra
+ t&iacute;a la se&ntilde;ora Marquesa, que en otro tiempo os dijo que antes
+ quer&iacute;a veros muerta que casada con un hombre inferior a vuestra clase.
+ Pregunt&aacute;is que si soy un malvado o un desgraciado, y contesto que ya que os
+ alcanza la responsabilidad de lo segundo, a vos tambi&eacute;n os tocar&aacute; sin
+ duda la triste gloria de lo primero. Esta ser&aacute; la &uacute;ltima que os escriba
+ el que en alg&uacute;n tiempo no hubiera cambiado por todas las delicias del
+ Para&iacute;so el gozo de leer una letra de vuestra mano. Quiz&aacute;s por mucho
+ tiempo no oig&aacute;is hablar de m&iacute;; quiz&aacute;s disfrut&eacute;is la
+ inefable satisfacci&oacute;n de creer que he muerto; pero en la obscuridad y lejos de
+ vos, yo me ocupar&eacute; de lo que me pertenece. &iquest;Qui&eacute;n es el
+ culpable, vos o yo? Cuando supe en Madrid que <!-- Page 221 -->hab&iacute;ais
+ recogido a nuestra hija despu&eacute;s de largo abandono, os promet&iacute;
+ legitimarla por subsiguiente matrimonio, como correspond&iacute;a a personas
+ honradas. Primero me contestasteis indecisa, y luego furiosa, rechazando una
+ proposici&oacute;n que calificabais de absurda, de irreverente, y llam&aacute;ndome
+ jacobino, francmas&oacute;n, calavera, perdido, tramposo, con otras injurias que
+ quisiera o&iacute;r en tan linda boca. Yo acepto el bofet&oacute;n de vuestro
+ orgullo. Lo que no me explico es la desfachatez con que neg&aacute;is haber recogido
+ a vuestra hija. &iquest;Y dec&iacute;s que esto no me importa? Ya ver&eacute;is si me
+ importa o no. Yo s&eacute; que la hab&eacute;is recogido; yo s&eacute; que
+ est&aacute; en un convento; yo s&eacute; que su boda con el conde de Rumblar
+ est&aacute; concertada; yo s&eacute; que para realizarla se han tenido en cuenta
+ poderosos intereses de ambas familias, que la hacen imprescindible; yo s&eacute; que
+ para llevar a efecto la legitimaci&oacute;n se ha consumado una supercher&iacute;a
+ poco digna de personas como ...&raquo;</p>
+ <p>Una conmoci&oacute;n inmensa, un estr&eacute;pito indescriptible me obligaron a
+ apartar de la carta mi atenci&oacute;n. Los marinos llegaban a la boca de los
+ ca&ntilde;ones, y un combate terrible, en que parec&iacute;amos llevar lo mejor, se
+ hab&iacute;a trabado. Esto era sin duda sublime; esto sacaba de quicio y
+ conmov&iacute;a el alma en su fundamento; pero &iquest;no hab&iacute;a algo
+ m&aacute;s en el mundo? In&eacute;s, su madre, su padre, su porvenir, su casamiento,
+ y yo con mi desmedido y leal amor; yo, pregunt&aacute;ndome si podr&iacute;a subir
+ hasta ella, o si era preciso hacerla descender hasta m&iacute;.... &iexcl;Oh!
+ &eacute;sta s&iacute; que era batalla; &eacute;sta s&iacute; que era lucha,
+ <!-- Page 222 -->se&ntilde;ores. Su campo estaba dentro de m&iacute;, y sus fuerzas
+ terribles chocaban dentro del espacio silencioso de mi pensamiento.
+ &iquest;C&oacute;mo no atender a ella m&aacute;s que a otra alguna? El
+ coraz&oacute;n, tirano indiscutible, agrandando inconmensurablemente las proporciones
+ de mi batalla, hab&iacute;ala hecho mayor que aquella de que tal vez depend&iacute;an
+ los destinos del mundo.</p>
+ <p>Yo vi los marinos pr&oacute;ximos ya, muy pr&oacute;ximos a nuestros
+ ca&ntilde;ones; sent&iacute; gritos de j&uacute;bilo y de victoria pronunciados en
+ espa&ntilde;ola lengua, y, aunque todo esto me conmov&iacute;a mucho, la carta no
+ concluida me quemaba la mano. Decid que yo era un est&uacute;pido ego&iacute;sta;
+ pero, se&ntilde;ores, &iquest;y la carta, y aquel <i>casamiento imprescindible</i>, y
+ aquella <i>supercher&iacute;a</i> misteriosa?... &iquest;Se ganaba la batalla? Creo
+ que s&iacute;, y la faz de Europa variar&iacute;a sin duda. &iquest;Pero qu&eacute;
+ me importaba el enojo del Imperio, el j&uacute;bilo de Inglaterra, el estupor de
+ Rusia, los preparativos de la coalici&oacute;n, el descr&eacute;dito del Grande
+ Ej&eacute;rcito?</p>
+ <p>&iquest;Hemos de sobreponer el inter&eacute;s de los conjuntos lanzados a
+ b&aacute;rbaras guerras, al inter&eacute;s del inocente individuo que a solas lucha
+ por el bien y por el amor? &iquest;Hemos de sobreponer el inter&eacute;s de la
+ guerra, que destruye, al del amor, que crea y aumenta y embellece lo creado?
+ Re&iacute;os de m&iacute;; pero al mismo tiempo pensad en el modo de probarme que un
+ coraz&oacute;n ocupa menos espacio en la totalidad del universo que los quinientos
+ diez millones de kil&oacute;metros cuadrados de la pelota de tierra en que
+ habitamos.</p>
+ <p>Si es ego&iacute;smo, confieso mi ego&iacute;smo, y declaro a la faz de mi
+ auditorio que en el punto <!-- Page 223 -->en que se eclipsaba la estrella que por
+ diez a&ntilde;os hab&iacute;a iluminado la Europa, volv&iacute; a fijar los ojos en
+ la carta para continuar leyendo. Si no quieren ustedes enterarse de ello, no se
+ enteren; pero es mi deber decir que la carta conclu&iacute;a as&iacute;:</p>
+ <p>&laquo;...una supercher&iacute;a poco digna de personas como vos. Segura
+ est&aacute;is, y con raz&oacute;n, de que nada puedo contra vos. En efecto; yo
+ s&eacute; que si algo intentara, ser&iacute;a vencido. Pobre, sin recursos, sin
+ valimiento, &iquest;qu&eacute; podr&iacute;a contra la justicia, que s&oacute;lo
+ defiende a los poderosos? Pero mi hija me pertenece, y si hoy no est&aacute; en mi
+ poder, os aseguro que lo estar&aacute; ma&ntilde;ana. Entretanto guardaos vuestro
+ dinero.&raquo;</p>
+ <p>No dec&iacute;a m&aacute;s. Pero cuando acab&eacute; de leerla, &iexcl;qu&eacute;
+ nueva y terrible fase tomaba la refriega entre los marinos y nuestros soldados!
+ &iexcl;Santo Dios! &iquest;Perder&iacute;ase la batalla? Destrozados en el primer
+ ataque los franceses, lo repet&iacute;an sacando el &uacute;ltimo resto de bravura de
+ sus corazones resecados por el calor, y volv&iacute;an a la carga resueltos a dejarse
+ hacer trizas en la boca de los ca&ntilde;ones, o tomarlos. Nuestros soldados sacaban
+ fuerzas de su esp&iacute;ritu, porque en el cuerpo ya no las ten&iacute;an. Hasta los
+ artilleros empezaban a desfallecer, y heridos casi todos los primeros de izquierda y
+ derecha, atacaban los segundos, daban fuego los terceros, y el servicio de municiones
+ era hecho por paisanos. Los franceses, medio resucitados con la valent&iacute;a de
+ los marinos, pudieron habilitar dos piezas, y desde lejos, y tomando por blanco la
+ masa de nuestra caballer&iacute;a, disparaban bastantes ti<!-- Page 224 -->ros. Su
+ larga trayectoria, pasando por encima de la bater&iacute;a espa&ntilde;ola,
+ her&iacute;a las primeras filas de mi regimiento. Este se encabrit&oacute; como si
+ fuera un solo caballo; chocamos unos con otros, y el espect&aacute;culo de dos
+ compa&ntilde;eros muertos sin combatir nos llen&oacute; de terror. Al mismo tiempo
+ o&iacute;mos decir que escaseaban las municiones de ca&ntilde;&oacute;n.
+ &iexcl;Terrible palabra! Si nuestros ca&ntilde;ones llegaban a carecer de
+ p&oacute;lvora, si en sus almas de bronce se extingu&iacute;a aquella
+ indignaci&oacute;n artificial, cuyo resoplido conmueve y trastorna el aire, estremece
+ el suelo y arrasa cuanto encuentra por delante, bien pronto ser&iacute;an tomados por
+ los valientes marinos, y les aguardaba el morir inutilizados por el denigrante clavo,
+ frusler&iacute;a que destruye un gigante, alfiler que mata a Aquiles.</p>
+ <p>Esta consideraci&oacute;n pon&iacute;a los pelos de punta.
+ &iquest;Sucumbir&iacute;a Espa&ntilde;a? &iquest;No le reservaba Dios la gloria de
+ dar el primer golpe en el pedestal del tirano de Europa?... No, no es posible asistir
+ indiferente al espect&aacute;culo de tan sublime esfuerzo, &iexcl;oh patria!; pero te
+ confieso que yo rabiaba por conocer al autor de aquella tercera carta que
+ ten&iacute;a en mi mano, y cuando sin desatender a tu admirable hero&iacute;smo
+ mir&eacute; la firma y vi el nombre de <i>Rom&aacute;n</i>, segundo mayordomo de mi
+ inolvidable ama; cuando consider&eacute; que aquel papel contendr&iacute;a
+ revelaciones importantes, me domin&oacute; de tal modo la curiosidad, que por un
+ instante desapareciste de mi esp&iacute;ritu, &iexcl;oh hermoso rinc&oacute;n de
+ tierra, destinado m&aacute;s de una vez a ser equilibrio del mundo!
+ &iexcl;Adi&oacute;s, Espa&ntilde;a; adi&oacute;s, Napole&oacute;n; adi&oacute;s,
+ <!-- Page 225 -->guerra; adi&oacute;s, batalla de Bail&eacute;n! Como borra la
+ esponja del escolar el problema escrito con tiza en la pizarra, para entregarse al
+ juego, as&iacute; se borr&oacute; todo en m&iacute; para no ver m&aacute;s que lo
+ siguiente:</p>
+ <p>&laquo;Sr. D. Luis de Santorcaz: Voy a decirle lo ocurrido. Todo est&aacute;
+ resuelto, y por ahora le dan a usted con la puerta en los hocicos. La Sra. Marquesa
+ de Leiva, al recoger a la se&ntilde;orita In&eacute;s, pens&oacute; en el modo de
+ legitimarla. Advierto a usted que desde que la trataron, ambas la quieren mucho, y se
+ desviven por decidirla a que salga del convento. Cuando la Sra. Condesa
+ recibi&oacute; la carta de usted, en que le propon&iacute;a la legitimaci&oacute;n
+ por subsiguiente matrimonio, mostr&oacute;la a su t&iacute;a, y &eacute;sta, furiosa
+ y fuera de s&iacute;, pregunt&oacute; si quer&iacute;a deshonrarse para siempre
+ siendo esposa de semejante perdido. Llor&oacute; un poco la Condesa, lo cual es
+ indicio de que a&uacute;n le queda algo de aquel amor; y por &uacute;ltimo,
+ despu&eacute;s de muchas reconvenciones, convinieron las dos en no admitirle a usted
+ en su familia por ning&uacute;n caso. Ya sabe usted que, seg&uacute;n consta en la
+ fundaci&oacute;n de este gran mayorazgo, uno de los principales de Espa&ntilde;a, no
+ habiendo herederos directos, pasa a los de segundo grado en l&iacute;nea recta, por
+ lo cual ahora corresponder&iacute;a al primog&eacute;nito del conde Rumblar. La
+ actual condesa de Rumblar, enterada de la aparici&oacute;n de una heredera,
+ anunci&oacute; a mi ama que entablar&iacute;a un pleito, y vea usted aqu&iacute; el
+ motivo de que en casa se haya trabajado tanto por la legitimaci&oacute;n. Por fin,
+ las dos familias acordaron evitar <!-- Page 226 -->la ruina de un pleito, y se han
+ puesto de acuerdo sobre esta base: casar a la Srta. In&eacute;s con D. Diego de
+ Rumblar, previa legitimaci&oacute;n de aqu&eacute;lla, por lo que llaman
+ autorizaci&oacute;n del Rey, con lo cual ambos derechos se funden en uno solo,
+ evitando cuestiones. En cuanto al punto m&aacute;s dif&iacute;cil, la Sra. Marquesa
+ lo ha resuelto al fin de un modo ingenioso y seguro. La ni&ntilde;a ha entrado al fin
+ con pie derecho en la familia. No pudiendo legitimar la madre, porque a ello se
+ oponen las leyes; no pudiendo aceptarse la f&oacute;rmula del subsiguiente
+ matrimonio, ni conviniendo tampoco la adopci&oacute;n, por no dar esto derecho a la
+ herencia del mayorazgo, se acord&oacute; lo que voy a decir a usted, y que sin duda
+ le llenar&aacute; de admiraci&oacute;n. Este sesgo del asunto tiene para la familia
+ la ventaja de que mi Sra. la Condesa no pasar&aacute; ning&uacute;n bochorno. La
+ Srta. In&eacute;s ha sido reconocida por aquel ...&raquo;</p>
+ <p>Un violento golpe arrebat&oacute; el papel de mis manos. Encabrit&oacute;se mi
+ caballo, y al avanzar siguiendo el escuadr&oacute;n, sent&iacute; la estrepitosa risa
+ de un soldado que dec&iacute;a: &laquo;Aqu&iacute; no se viene a leer cartas.&raquo;
+ Corrimos fuera de la carretera, y todos mis compa&ntilde;eros profer&iacute;an
+ exclamaciones de fren&eacute;tica alegr&iacute;a. Vi los ca&ntilde;ones
+ inm&oacute;viles y delante una espesa cortina de humo, que al disiparse
+ permit&iacute;a distinguir los restos del batall&oacute;n de marinos. En el frente
+ franc&eacute;s flotaba una bandera blanca avanzando hacia nuestro frente. La batalla
+ hab&iacute;a conclu&iacute;do.</p>
+ <p>Nuestros soldados se abrazaban con j&uacute;bilo. Confund&iacute;anse los diversos
+ regimientos y los <!-- Page 227 -->paisanos advenedizos con la tropa. La gente del
+ vecino pueblo de Bail&eacute;n acud&iacute;a con c&aacute;ntaros y botijos de agua.
+ Agrup&aacute;banse hombres y mujeres junto a los heridos para recogerlos. Los
+ caballos recorr&iacute;an orgullosos la carretera, y los generales, confundidos con
+ la gente de tropa, demostraban su alegr&iacute;a con tanta llaneza como &eacute;sta.
+ Los gritos de &laquo;&iexcl;Viva Espa&ntilde;a!, &iexcl;Viva Fernando VII!&raquo;
+ parec&iacute;an sublime concierto que llenaba el espacio, como antes el ruido del
+ ca&ntilde;&oacute;n; y el mundo todo se estremec&iacute;a con el j&uacute;bilo de
+ nuestra victoria y con el desastre de la Francia, primera vacilaci&oacute;n del
+ orgulloso Imperio. En tanto, yo recorr&iacute;a el campamento, miraba al suelo,
+ miraba las manos de todos, las cure&ntilde;as de los ca&ntilde;ones, los charcos de
+ sangre, los mil rincones del suelo, junto al cuerpo de un herido, y bajo la cabeza
+ del caballo moribundo. Mariju&aacute;n se lleg&oacute; a m&iacute; con los brazos
+ abiertos y grit&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Los vencimos, Gabriel. &iexcl;Viva Espa&ntilde;a y los espa&ntilde;oles, y
+ la Virgen del Pilar, a quien se debe todo! Pero &iquest;qu&eacute; buscas, que
+ as&iacute; miras al suelo?</p>
+ <p>&mdash;Busco un papel que se me ha perdido.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXIX" name='XXIX'></a>
+ <h2>XXIX</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;D&eacute;jate de papeles&mdash;me dijo Mariju&aacute;n&mdash;.
+ &iexcl;Demonios de marinos! &iquest;Viste c&oacute;mo atacaban?</p>
+ <p>&mdash;La hacen hija legitima por autorizaci&oacute;n real.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 228 -->&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s diciendo? Ya no queda duda
+ que hemos vencido a Napole&oacute;n, y como &eacute;ste ha vencido a todo el mundo,
+ resulta que nosotros hemos vencido al mundo entero. &iquest;Pero, chico, no te
+ vuelves loco? Mira c&oacute;mo alzan los brazos, gritando, aquellos generales que
+ vienen por el llano. &iexcl;Benditas penas, benditos golpes, bendito calor y bendita
+ sed, puesto que al fin hemos salido vencedores! &iexcl;Viva Espa&ntilde;a!</p>
+ <p>&mdash;De esa manera&mdash;le dije yo, pensando en mis guerras&mdash;entra a
+ disfrutar el mayorazgo, cas&aacute;ndose con D. Diego, para evitar un litigio que
+ arruinar&iacute;a a las dos familias.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hablas ah&iacute; muchacho?&mdash;exclam&oacute; con
+ sorpresa&mdash;. Ya sabes que los franceses se van a entregar todos.
+ &iexcl;Qu&eacute; verg&uuml;enza! &iexcl;Que vuelva Napole&oacute;n a meterse con los
+ espa&ntilde;oles! Chico, nos vamos a comer el mundo, y digo que la Junta de Sevilla
+ es una remilgada si no nos manda conquistar a Par&iacute;s. &iexcl;Viva
+ Espa&ntilde;a!</p>
+ <p>&mdash;Y nuestro amo, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;?&mdash;pregunt&eacute;
+ intranquilo&mdash;. &iquest;Qu&eacute; ha sido del se&ntilde;orito de Rumblar?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Creo que ha muerto!&mdash;me contest&oacute; lac&oacute;nicamente
+ Mariju&aacute;n, picando espuelas y alej&aacute;ndose de m&iacute;.</p>
+ <p>Tan estupenda noticia di&oacute; nueva direcci&oacute;n a mis alborotados
+ pensamientos. El aspecto de la refriega interior, que me sacud&iacute;a el alma,
+ cambi&oacute; de improviso y por completo. Todo vino abajo, todo se puso de otro
+ color, y el mundo fu&eacute; distinto a mis ojos. Ignoro si en aquel momento
+ sent&iacute; la muerte de mi amo, o si, por el contrario, desbordado el corruptor
+ <!-- Page 229 -->ego&iacute;smo en mi alma, acept&eacute; con regocijo la
+ desaparici&oacute;n de quien, interponi&eacute;ndose entre mi ideal y yo, alteraba a
+ mis ojos el equilibrio del universo, m&aacute;s que Napole&oacute;n el de Europa....
+ En medio del delirio de aquella gran victoria, una de las m&aacute;s trascendentales
+ que han ocurrido en el mundo, yo permanec&iacute;a mudo y mi caballo me transportaba
+ de un lado para otro, seg&uacute;n su albedr&iacute;o. En mi derredor la
+ efervescencia de aquella patri&oacute;tica alegr&iacute;a, de aquel entusiasmo
+ febril, causaba estrepitoso oleaje. All&iacute; la persona humana hab&iacute;a
+ desaparecido, fundi&eacute;ndose en el hermoso conjunto de la sociedad o la
+ naci&oacute;n, que era sin duda la que conmov&iacute;a a la tierra con sus gritos de
+ gozo. El &uacute;nico que se conservaba aislado y pod&iacute;a llamarse hombre era el
+ ego&iacute;sta Gabriel, grano de arena no conglomerado con la monta&ntilde;a, y que
+ rodaba solo, haciendo por su propia cuenta las revoluciones establecidas para la
+ armon&iacute;a del mundo.</p>
+ <p>&laquo;Es preciso averiguar si realmente ha muerto Rumblar....
+ &iquest;Entrar&aacute; al fin In&eacute;s en la familia de su madre? &iquest;La
+ perder&eacute; para siempre? &iquest;Debo re&iacute;rme de mi necia y rid&iacute;cula
+ aspiraci&oacute;n? &iquest;Un hombre como yo puede subir a tanta altura? &iquest;La
+ misteriosa obscuridad de los tiempos venideros ocultar&aacute; alguna cosa que
+ destruya este nivel espantoso? &iquest;Puedo esperar o resignarme desde ahora,
+ bendiciendo la mano de la Providencia que me arroja en el polvo de donde nunca
+ deb&iacute; intentar salir?&raquo;</p>
+ <p>Estas preguntas me hac&iacute;a, cuando un acontecimiento no previsto vino a
+ alterar repenti<!-- Page 230 -->namente la situaci&oacute;n de las cosas fuera de
+ m&iacute;. Corr&iacute;a el ej&eacute;rcito a ocupar sus posiciones; la corneta y el
+ tambor convocaban a todos los soldados, y gran n&uacute;mero de gentes del pueblo,
+ hombres y mujeres, corr&iacute;an hacia las calles de Bail&eacute;n. Nuestros
+ destacamentos hab&iacute;an divisado las columnas avanzadas del general Vedel, que
+ ven&iacute;a de Guarrom&aacute;n en auxilio de Dupont, y, a poca distancia ya, un
+ ca&ntilde;onazo nos anunci&oacute; la presencia de un nuevo enemigo. &iexcl;Ay!
+ &iexcl;Si Vedel hubiese llegado un momento antes, poni&eacute;ndonos entre dos
+ fuegos! Pero Dios, protector en aquel d&iacute;a de la Espa&ntilde;a oprimida y
+ saqueada, permiti&oacute; que Vedel llegase cuando estaba convenida ya la tregua y se
+ hab&iacute;a principiado a negociar la capitulaci&oacute;n.</p>
+ <p>Al instante mand&oacute; Reding un oficio al General franc&eacute;s d&aacute;ndole
+ cuenta de lo ocurrido, y los enemigos se detuvieron m&aacute;s all&aacute; de una
+ ermita que llaman de San Crist&oacute;bal, situada a mano izquierda del camino real,
+ yendo de Bail&eacute;n a Guarrom&aacute;n. Al poco rato vimos un oficial
+ franc&eacute;s que lleg&oacute; al pueblo con un oficio para Reding y otro para
+ Dupont, y como en el Cuartel General de &eacute;ste se estaban ya negociando las
+ bases de la capitulaci&oacute;n, nos consideramos seguros de no ser atacados por la
+ parte alta del camino, a causa de que la acordada suspensi&oacute;n de armas
+ deb&iacute;a afectar a todas las fuerzas que compon&iacute;an el ej&eacute;rcito
+ imperial de Andaluc&iacute;a.</p>
+ <p>A pesar de esta confianza, varios regimientos, entre ellos el de Irlanda y el
+ famos&iacute;simo de &Oacute;rdenes militares, que tanto se hab&iacute;a dis
+ <!-- Page 231 -->tinguido en la batalla, ocuparon el camino frente a las tropas de
+ Vedel, las cuales iban llegando por momentos y tomando posiciones. Mi regimiento
+ fu&eacute; colocado en la entrada oriental del pueblo. Ser&iacute;a poco m&aacute;s
+ de la una cuando los franceses de Vedel, sin aguardar a que les contestara Dupont,
+ rompieron el fuego contra Irlanda, sorprendi&eacute;ndoles con fuerzas considerables.
+ Gran efervescencia y algazara y tumulto en nuestras filas. Todos quer&iacute;an ir,
+ no a combatir con los franceses, sino a pasarlos a cuchillo, por violar las leyes de
+ la guerra. Pero nosotros ten&iacute;amos, para sojuzgar a los traidores, rehenes
+ preciosos, cuales eran los restos del ej&eacute;rcito de Dupont, que estaban en
+ nuestro poder, como una v&iacute;ctima maniatada y con la cabeza sobre el tajo.
+ Durante la confusi&oacute;n que sigui&oacute; al ataque, algunas tropas acudieron a
+ cercar el campo franc&eacute;s vencido, y otras corrieron en auxilio de los
+ regimientos de Irlanda y &Oacute;rdenes, puestos en gran compromiso.</p>
+ <p>A pesar de la inferioridad de n&uacute;mero y de posici&oacute;n de nuestras
+ tropas, todo anunciaba que se iba a trabar un combate tan encarnizado como el
+ primero, y los valerosos paisanos, lo mismo que los soldados de l&iacute;nea,
+ ard&iacute;an en generoso anhelo de morir, si era preciso, por rematar con una
+ &eacute;pica tarde la ma&ntilde;ana gloriosa.</p>
+ <p>Pero la Providencia, como he dicho, estaba de nuestra parte. Casi juntamente con
+ los primeros tiros de la embestida de Vedel, sonaron ca&ntilde;onazos lejanos, que al
+ principio no supimos a qu&eacute; direcci&oacute;n referir.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 232 -->&iquest;Qu&eacute; es eso? &iquest;Hacen fuego por el
+ Herrumblar, o es de la gente de Menj&iacute;bar?&mdash;preguntaban all&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;Es la divisi&oacute;n de D. Manuel de la Pe&ntilde;a, que viene por la Casa
+ del Rey&mdash;contest&oacute; uno que a todo escape ven&iacute;a del primer campo de
+ batalla.</p>
+ <p>La tercera divisi&oacute;n, enviada al amanecer desde And&uacute;jar por
+ Casta&ntilde;os en seguimiento de Dupont, hab&iacute;a llegado, y al enemigo se
+ anunciaba con disparos de p&oacute;lvora seca. Aterrado con este nuevo refuerzo, que
+ aniquilar&iacute;a los restos del ej&eacute;rcito si Vedel al armisticio no se
+ somet&iacute;a, Dupont di&oacute; en&eacute;rgicas &oacute;rdenes para que cesara el
+ fuego de la divisi&oacute;n reci&eacute;n venida de Guarrom&aacute;n, y el fuego
+ ces&oacute;. Con esto, los nueve mil hombres de Vedel se sometieron de antemano al
+ pacto que ajustaba su General en Jefe.</p>
+ <p>Seguimos, sin embargo, sobre las armas, y las entradas de la villa continuaron
+ custodiadas por numerosas fuerzas, que se relevaban para proporcionarnos alg&uacute;n
+ descanso. Cuando me toc&oacute; dejar la guardia, dirig&iacute;me a una de las muchas
+ casas del pueblo en que curaban heridos, para que me pusieran algo en la mano
+ izquierda, donde hab&iacute;a recibido una contusi&oacute;n que, aunque ligera, me
+ escoc&iacute;a bastante. Regresaba luego a pie en busca de mi puesto, cuando
+ sintiendo una mano en mi hombro, mir&eacute; y tuve el gusto de encontrarme cara a
+ cara con D. Paco, el maestro y ayo de don Diego.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha sido del ni&ntilde;o? &iquest;D&oacute;nde
+ est&aacute;? No <!-- Page 233 -->ha venido por casa&mdash;me dijo con tono angustiado
+ y poni&eacute;ndose p&aacute;lido.</p>
+ <p>&mdash;Sr. D. Paco&mdash;le contest&eacute;&mdash;, francamente, no s&eacute;
+ d&oacute;nde est&aacute; el Sr. Conde, aunque me parece que debe de estar vivo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; miedo, qu&eacute; pavor! &iexcl;La santa Virgen de
+ Araceli, la de Fuensanta, la del Pilar y la del Tremedal todas juntas nos favorezcan!
+ Las piernas me tiemblan, Gabriel, y si mi se&ntilde;or y disc&iacute;pulo no parece,
+ yo no me atrevo a dec&iacute;rselo a la se&ntilde;ora.</p>
+ <p>&mdash;Ya parecer&aacute;; yo le vi poco antes de concluir la batalla.
+ Andar&aacute; por cualquier lado.</p>
+ <p>&mdash;Es raro que estando sano y salvo no viniese a casa o mandara un recado.
+ &iquest;En d&oacute;nde hay caballer&iacute;a?</p>
+ <p>&mdash;En San Crist&oacute;bal, en donde estaba la bater&iacute;a, en la noria; en
+ los altos de la derecha, en los del Guadiel, hacia el Herrumblar, en muchas partes.
+ Ya andar&aacute; el Sr. D. Diego por ah&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;Dios lo quiera. Voy, corro a buscarle. Dime t&uacute;..., ya no
+ har&aacute;n fuego, &iquest;eh? &iquest;Habr&aacute; peligro en andar por
+ aqu&iacute;? Si quisieras acompa&ntilde;arme.... &iexcl;Diantre con el ni&ntilde;o, y
+ si supiera &eacute;l qu&eacute; buenas noticias le traigo, c&oacute;mo se
+ apresurar&iacute;a a venir a mi encuentro!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; noticias, Sr. D. Francisco? &iquest;Se pueden
+ saber?&mdash;pregunt&eacute;, disponi&eacute;ndome a acompa&ntilde;ar al ayo por el
+ campo de batalla.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Noticias estupendas y que le har&aacute;n saltar de gozo! Esta
+ ma&ntilde;ana recibi&oacute; la se&ntilde;ora un propio de la marquesa de Leiva,
+ anunciando que Su Excelencia, con la Condesa, con la se<!-- Page 234 -->&ntilde;orita
+ In&eacute;s y el Sr. Marqu&eacute;s, salen de C&oacute;rdoba para Madrid, adonde les
+ llama un negocio de mucho inter&eacute;s para las dos familias.</p>
+ <p>&mdash;El camino no est&aacute; para viajes, se&ntilde;or D. Paco.</p>
+ <p>&mdash;Vienen por Menj&iacute;bar, y anuncian que de esta noche a ma&ntilde;ana
+ llegar&aacute;n a casa, donde piensan detenerse algunos d&iacute;as, no s&oacute;lo
+ para tomar descanso, sino para que ambas familias se conozcan y traten, pues son
+ ramas que van a injertarse, formando un solo &aacute;rbol frondoso que eche profundas
+ ra&iacute;ces en el suelo de la naci&oacute;n, y d&eacute; sombra a numerosa, ilustre
+ prole.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; ya s&eacute; que el se&ntilde;orito se casa....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ay! &iexcl;D&oacute;nde estar&aacute; ese Juan Enreda de D.
+ Diego!... S&iacute;, se casa. He visto el retrato de la Srta. In&eacute;s, que es un
+ portento de hermosura. Pues s&iacute;; la ni&ntilde;a no quer&iacute;a salir del
+ convento, aunque se lo predicaran frailes teatinos; pero yo no s&eacute;: algo
+ pas&oacute; all&aacute; a principios del mes, o sin duda la joven, al ver el retrato
+ de don Diego, sinti&oacute; la flecha del dios ceguezuelo en su coraz&oacute;n. Lo
+ cierto es que ha pedido salir del convento con gran regocijo de sus parientes, y
+ ahora marchan todos a Madrid para las diligencias de la legitimaci&oacute;n, porque
+ ya sabes t&uacute; que....</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;: yo hab&iacute;a entendido que esa joven era hija de la Sra.
+ Condesa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Calla, deslenguado procaz! &iquest;Qu&eacute; has dicho? La Sra.
+ Condesa, prima de mi se&ntilde;ora, &iquest;hab&iacute;a de tener semejantes tapujos?
+ No hay tal cosa, chiquillo desvergonzado. La se&ntilde;orita In&eacute;s es hija de
+ una dama extranjera que ya <!-- Page 235 -->no existe y que floreci&oacute; hace
+ quince a&ntilde;os en la Corte, dando que hablar por sus amores con un c&eacute;lebre
+ caballero de esta ilustre familia. &iquest;Sabes qui&eacute;n es el padre de D.&ordf;
+ In&eacute;s? Pues no es otro que ese espejo de los diplom&aacute;ticos, ese
+ discret&iacute;simo hermano de la Sra. Marquesa de Leiva, el cual ha reconocido a la
+ se&ntilde;orita por hija suya, y ahora se apresura a legitimarla por
+ autorizaci&oacute;n real para que entre en posesi&oacute;n del mayorazgo cuando Dios
+ se sirva llamar a su seno a la Sra. Marquesa de Leiva.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; bien lo han compuesto todo!&mdash;exclam&eacute;, sin
+ poder contener mi asombro.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo compuesto? Mi se&ntilde;ora me ha participado esta
+ ma&ntilde;ana lo que acabo de decir. &iexcl;Ah! Ese sin par diplom&aacute;tico, que
+ tanta fama tiene en todas las Cortes de Europa, ha dado una prueba de caballerosidad
+ poniendo su nombre a ese fruto de sus fogosidades juveniles, abandonado hasta hoy, y
+ que en lo sucesivo descollar&aacute; cual arbusto lozano en el pensil de la sociedad
+ espa&ntilde;ola.... &iexcl;Pero ese D. Diego!... &iquest;En d&oacute;nde est&aacute;
+ D. Diego? Hablemos al General en Jefe..., preguntemos a esos soldados.... Digan
+ ustedes, h&eacute;roes de este d&iacute;a, que se anotar&aacute; en los fastos de la
+ Historia con piedra blanca, <i>albo notanda lapillo</i>; oigan ustedes: &iquest;han
+ visto por casualidad a D. Diego?</p>
+ <p>Y as&iacute; iba preguntando a todos, sin que nadie le diese raz&oacute;n.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXX" name='XXX'></a>
+ <h2><!-- Page 236 -->XXX</h2>
+ <br />
+
+ <p>Vino la noche. Los franceses, muertos de fatiga y de hambre en su campamento,
+ aguardaban con anhelo a que la capitulaci&oacute;n estuviese firmada. Los que menos
+ paciencia ten&iacute;an eran los suizos afiliados en el ej&eacute;rcito imperial, y
+ as&iacute; que obscureci&oacute;, empezaron a pasarse a nuestro campo. Un historiador
+ franc&eacute;s, queriendo atenuar el desastre de los suyos, ha escrito que la
+ defecci&oacute;n ocurri&oacute; durante la batalla: pero esto es falso. Lo peor es
+ que otro historiador, no franc&eacute;s, sino espa&ntilde;ol, lo ha repetido con
+ lamentable ligereza, faltando as&iacute; a su patria y a la verdad, que es superior a
+ todo.</p>
+ <p>La capitulaci&oacute;n iba despaciosamente, porque los parlamentarios se
+ hab&iacute;an juntado en And&uacute;jar, residencia del General en Jefe, y en
+ Bail&eacute;n no ten&iacute;amos noticia de lo que all&iacute; pasaba. Temiendo que
+ los enemigos intentaran escaparse, nuestros generales tomaron acertadas precauciones,
+ y la artiller&iacute;a ocup&oacute;, mecha encendida, los puestos convenientes. Al
+ mismo tiempo millares de paisanos, discurriendo por cerros y alturas, hostigaban de
+ tal modo a los franceses, que no les era posible moverse. Esta vigilancia
+ permit&iacute;a descansar a una parte del ej&eacute;rcito; y especialmente los
+ heridos, aunque s&oacute;lo lo fueran muy levemente, como yo, ten&iacute;amos
+ libertad para estar en el pueblo, donde nos ocup&aacute;bamos en reunir
+ v&iacute;veres y lle<!-- Page 237 -->varlos a los del campamento, as&iacute; como en
+ acomodar a los heridos graves en las principales casas.</p>
+ <p>Sal&iacute;a yo de Bail&eacute;n con un cesto de v&iacute;veres para unos jefes de
+ artiller&iacute;a, cuando tropec&eacute; con Santorcaz, que volv&iacute;a seguido de
+ algunos voluntarios de Utrera y licenciados de M&aacute;laga.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh, Sr. de Santorcaz!&mdash;exclam&eacute; con la mayor
+ sorpresa&mdash;. &iquest;Est&aacute; usted vivo? Yo le hac&iacute;a en el otro
+ barrio.</p>
+ <p>&mdash;No, muchacho, vivo estoy&mdash;me respondi&oacute;&mdash;. Dios quiere que
+ todav&iacute;a el que est&aacute; dentro de esta camisa d&eacute; mucho que hacer en
+ el mundo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero tampoco est&aacute; usted herido?</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; tengo un par de rasgu&ntilde;os; pero esto no es nada para un
+ hombre como yo. Ya sabes que me han hecho sargento. No vine aqu&iacute; para ganar
+ charreteras; pero puesto que me las dan, las tomo.</p>
+ <p>&mdash;Grandes haza&ntilde;as habr&aacute; hecho el se&ntilde;or D. Luis.</p>
+ <p>&mdash;Poca cosa. Ca&iacute; del caballo, y a pie defend&iacute;me rabiosamente
+ contra tres o cuatro franceses. Revent&eacute; a uno, descalabr&eacute; a otro, y me
+ volv&iacute; a nuestro campo con un &aacute;guila que entregu&eacute; al
+ marqu&eacute;s de Coupigny. Al recoger de mis manos la bandera, el General,
+ despu&eacute;s de preguntarme si era licenciado de presidio, me dijo: &laquo;Es usted
+ sargento.&raquo; &iquest;Ves? Me han puesto al frente de este pelot&oacute;n de
+ buenos muchachos; &iquest;quieres venirte con nosotros?</p>
+ <p>Diciendo esto, se&ntilde;al&oacute; a los esclarecidos varones que le
+ segu&iacute;an, los cuales, o yo me en<!-- Page 238 -->ga&ntilde;o mucho, o eran la
+ flor y nata de Ibros, Sierra de Cazorla y Despe&ntilde;aperros, todos gente de
+ liger&iacute;simas piernas y manos. Dile las gracias por el ofrecimiento, y
+ segu&iacute; mi camino.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;Qu&eacute; sabe usted de D. Diego?&mdash;le
+ pregunt&eacute;, volviendo atr&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Pues qu&eacute;&mdash;dijo, retrocediendo&mdash;, &iquest;no se sabe
+ d&oacute;nde est&aacute; D. Diego? &iquest;Ha muerto? &iquest;Se ha extraviado? Es
+ preciso averiguarlo. Y di, &iquest;t&uacute; has visto por casualidad mi caballo?
+ &iquest;Sabes si alguien lo recogi&oacute;?</p>
+ <p>&mdash;No s&eacute; nada de tal caballo&mdash;repliqu&eacute;,
+ alej&aacute;ndome.</p>
+ <p>Avanzada la noche regres&eacute; a Bail&eacute;n, donde me caus&oacute; sorpresa
+ ver una triste procesi&oacute;n compuesta de tres mujeres vestidas de negro, a las
+ cuales segu&iacute;an hasta media docena de hombres, llevando por delante dos criados
+ con sendos farolillos para alumbrar el camino. Acerqu&eacute;me y reconoc&iacute; a
+ D.&ordf; Mar&iacute;a, con sus dos hijas, las tres cubiertas con negros mantones, muy
+ afligidas y llorosas. Digo mal, porque si las dos muchachas se deshac&iacute;an en
+ l&aacute;grimas, la Sra. Condesa conservaba seco el rostro, aunque visiblemente
+ alterado, la mirada fija y valerosa y el andar muy firme. Al instante me
+ present&eacute; a ella, salud&aacute;ndola con el mayor respeto y ofreci&eacute;ndole
+ mi ayuda si, como parec&iacute;a, iban en busca de D. Diego.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Conque no parece el ni&ntilde;o? &iquest;Cu&aacute;ndo le perdiste
+ de vista durante la batalla?&mdash;me pregunt&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;ora, desde la gran carga que dimos sobre el ala izquierda de los
+ franceses dej&eacute; de ver a D. Diego.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 239 -->Yo cre&iacute; que estuviera entre los heridos; pero no
+ est&aacute;. &iquest;Todos los muertos han sido recogidos del campo de batalla?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora; s&oacute;lo quedan los desconocidos, los paisanos
+ que no estaban afiliados a ning&uacute;n regimiento.</p>
+ <p>&mdash;Vamos a verlo&mdash;dijo con un aplomo, con una firmeza que me asombraron,
+ pues no supon&iacute;a tanto valor en alma de mujer.</p>
+ <p>&mdash;Yo acompa&ntilde;ar&eacute; a us&iacute;a con mucho gusto.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; tal se ha portado mi hijo?&mdash;me pregunt&oacute;
+ cuando march&aacute;bamos juntos.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;ora, se ha portado como un h&eacute;roe; se ha portado como quien
+ es.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Los jefes advirtieron su valor, elogiaron su bizarr&iacute;a,
+ recordando el linaje de mi hijo?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora; los jefes estaban con la boca abierta
+ presenciando las haza&ntilde;as de don Diego&mdash;repuse, por halagar el amor propio
+ de la noble se&ntilde;ora, cuyo dolor se atenuar&iacute;a sabiendo que su
+ v&aacute;stago hab&iacute;a honrado el nombre de Rumblar.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y amabais vosotros a mi hijo?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh!, s&iacute;, se&ntilde;ora. &iexcl;D. Diego es tan bueno...! Y
+ nos trata como si fu&eacute;ramos todos iguales.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Como si fuerais iguales!&mdash;exclam&oacute; do&ntilde;a
+ Mar&iacute;a con ligeras muestras de enfado.</p>
+ <p>&mdash;No..., vamos al decir ...&mdash;indiqu&eacute; corrigiendo mi
+ <i>lapsus</i>&mdash;. D. Diego es un caballero, y nosotros unos badulaques..., quiero
+ decir que nos trataba sin tiran&iacute;a.... &iexcl;Pobre D. Diego! Pero hemos de
+ encontrarle, se&ntilde;ora; D. Diego est&aacute; sano y salvo. Me lo dice el
+ coraz&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;T&uacute; eres un buen muchacho. Ay&uacute;danos a <!-- Page 240 -->buscar
+ a mi hijo y te recompensar&eacute;. Si parece, yo te prometo que ser&aacute;s su paje
+ cuando se case.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah, gracias, se&ntilde;ora!, muchas gracias&mdash;contest&eacute;
+ con viveza.</p>
+ <p>&mdash;Eres modesto. &iquest;Crees que no mereces este honor? Aunque no lo
+ merezcas, yo te lo concedo.</p>
+ <p>Llegamos a un punto en que se distingu&iacute;a un cuerpo tendido boca abajo sobre
+ el suelo. Nos estremecimos todos, y Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n se
+ abrazaron llorando a gritos. La curiosidad luch&oacute; un instante en nosotros con
+ el temor, pues dese&aacute;bamos acercarnos al cad&aacute;ver por ver si era D.
+ Diego, y tem&iacute;amos llegar a &eacute;l por si acaso era. Do&ntilde;a
+ Mar&iacute;a fu&eacute; la primera que di&oacute; un paso, y la seguimos todos. Aquel
+ cad&aacute;ver solitario de un hombre muerto por la patria no hab&iacute;a encontrado
+ todav&iacute;a ni un pariente, ni un amigo, ni un camarada que se cuidase de
+ &eacute;l. No era D. Diego.</p>
+ <p>La Condesa, despu&eacute;s de examinarlo, alz&oacute; los ojos al cielo,
+ cruz&oacute; las manos y rez&oacute; en voz alta el <i>Padrenuestro</i>, a cuya
+ oraci&oacute;n contestamos todos muy devotamente con <i>El pan nuestro....</i></p>
+ <p>Seguimos andando, y en otro sitio encontramos algunos cad&aacute;veres, que
+ D.&ordf; Mar&iacute;a, con hero&iacute;smo sobrenatural, examinaba cara a cara hasta
+ convencerse de que su hijo no estaba all&iacute;. Si nos acontec&iacute;a llegar en
+ el momento de abrir a alguno la sepultura, todos ech&aacute;bamos un pu&ntilde;ado de
+ tierra en la fosa del patriota, que bien pronto desaparecía en la vasta superficie
+ del campo, no quedando huella ni <!-- Page 241 -->marca alguna en el suelo, como no
+ queda noticia del hero&iacute;smo individual en la Historia.</p>
+ <p>Nuestras pesquisas por todo el campamento no dieron resultado alguno. Las dos
+ hermanitas no pod&iacute;an tenerse en pie, ni cesaban de rezar en castellano y en
+ lat&iacute;n, recitando con fervorosa declamaci&oacute;n cuantas oraciones
+ sab&iacute;an. Tales eran la confusi&oacute;n y anonadamiento de D. Paco, que
+ m&aacute;s de una vez se cay&oacute; al suelo. S&oacute;lo D.&ordf; Mar&iacute;a
+ conservaba una entereza heroica y casi b&aacute;rbara, que hac&iacute;a creer en la
+ superioridad del temple moral de algunos linajes sobre el plebeyo vulgo. No en vano
+ ten&iacute;a aquella se&ntilde;ora por su l&iacute;nea materna la sangre de
+ Guzm&aacute;n el Bueno.</p>
+ <p>Era muy tarde cuando volvimos a la casa. Mientras reinaba en ella la
+ desolaci&oacute;n, ni una l&aacute;grima brot&oacute; de los ojos de D.&ordf;
+ Mar&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;Si Dios ha querido disponer de la vida de mi hijo&mdash;declar&oacute;,
+ sent&aacute;ndose en el cl&aacute;sico sill&oacute;n de cuero&mdash;,
+ conc&eacute;dame al menos el consuelo de saber que ha muerto con honor.</p>
+ <p>&mdash;Don Diego ha de parecer, se&ntilde;ora&mdash;dije yo, conmovido&mdash;. Si
+ hubiera muerto, &iquest;no habr&iacute;amos encontrado su cuerpo?</p>
+ <p>Esta raz&oacute;n devolvi&oacute; a D. Paco su perdida fuerza dial&eacute;ctica, y
+ habl&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero no hubo tambi&eacute;n un peque&ntilde;o combate all&aacute;
+ donde estaba Vedel? &iexcl;Qui&eacute;n sabe si coger&iacute;an prisionero al
+ ni&ntilde;o!</p>
+ <p>&mdash;Los prisioneros fueron devueltos esta tarde por orden de
+ Dupont&mdash;afirm&oacute; D.&ordf; Mar&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y si el ni&ntilde;o estaba herido y le metieron en el hospital
+ franc&eacute;s?...</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 242 -->Yo he de averiguarlo,
+ se&ntilde;ora&mdash;exclam&eacute;&mdash;. Ma&ntilde;ana mismo pediremos un
+ salvoconducto para ir al campo enemigo. Me parece que all&iacute; le
+ encontraremos.</p>
+ <p>&mdash;Ya sabes que te he prometido una gran recompensa. Si haces lo que dices y
+ encuentras a mi hijo y le traes&mdash;me dijo la de Rumblar&mdash;la recompensa
+ ser&aacute; a&uacute;n mayor. Dios dispone de todo, y las glorias de la tierra son a
+ veces trocadas en miseria, en tristeza, en nada, por su mano poderosa. Si mi hijo no
+ parece, &iquest;qu&eacute; soy, qu&eacute; me queda, qu&eacute; resta a mi casa y a
+ mi nombre? Dios habr&aacute; decidido que todo perezca, y que las grandezas de ayer
+ sean hoy ruinas, donde nos ocultemos para llorar. &iquest;La victoria se hab&iacute;a
+ de alcanzar sin desgracias? Napole&oacute;n es vencido en Espa&ntilde;a, y ante la
+ salvaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s, &iquest;qu&eacute; significa una vida, por
+ noble que sea? &iquest;Qu&eacute; una familia, por grande que sea su lustre?</p>
+ <p>El en&eacute;rgico tes&oacute;n de aquella mujer de acero me llen&oacute; de
+ asombro. Despu&eacute;s continu&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;Yo cre&iacute; que &eacute;ste ser&iacute;a un d&iacute;a de j&uacute;bilo
+ en mi casa. Despu&eacute;s de la victoria alcanzada, hubi&eacute;ramos sido muy
+ felices teniendo aqu&iacute; a mi hijo, y recibiendo a la prometida esposa que con
+ mis primas debe de llegar aqu&iacute; esta noche.... &iquest;No ha llegado? Cuide
+ usted, D. Paco, de que nada les falte. &iquest;Est&aacute; todo preparado, las camas,
+ la cena, las habitaciones? Ni&ntilde;as, &iquest;qu&eacute; hac&eacute;is ah&iacute;
+ mano sobre mano?</p>
+ <p>Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n lloraron con m&aacute;s fuerza al oírse
+ nombrar por su madre. Pareci&oacute;me que &eacute;sta tambi&eacute;n comenzaba a
+ sentir <!-- Page 243 -->vacilante su varonil esp&iacute;ritu, y que apag&aacute;ndose
+ la llama de sus ojos, se desmayaban sus en&eacute;rgicos brazos, cayendo con
+ desaliento sobre los del sill&oacute;n. Pero sin duda no quer&iacute;a perder su
+ dignidad de gran se&ntilde;ora delante de nosotros, y mand&aacute;ndonos salir a
+ todos, a sus hijas, a D. Paco, a los criados y a m&iacute;, se qued&oacute; sola.</p>
+ <p>Un rato despu&eacute;s sent&iacute; ruido de coches y mulas en la calle; luego una
+ gran algazara en el patio, y al o&iacute;r esto di&oacute;me un gran vuelco el
+ coraz&oacute;n. Escondido tras uno de los pilares vi descender de los coches y subir
+ pausadamente a las personas que eran esperadas, y al mirar al diplom&aacute;tico, que
+ cargaba en sus brazos a una mujer para bajarla del carruaje, reconoc&iacute; a la
+ monjita de C&oacute;rdoba.</p>
+ <p>Tem&iacute;a yo ser visto de Amaranta; pero como &eacute;sta y su t&iacute;a
+ hab&iacute;anse adelantado y estaban ya arriba, me aventur&eacute; a seguir al
+ diplom&aacute;tico, que subi&oacute; detr&aacute;s de todos con In&eacute;s,
+ sosteni&eacute;ndola por la cintura. Delante iban los criados con hachas,
+ detr&aacute;s yo solo. In&eacute;s se envolv&iacute;a con un gran manto, chal o
+ cabriol&eacute; que ten&iacute;a largu&iacute;simos flecos en sus orillas.
+ Sub&iacute;amos lentamente, ellos delante, yo detr&aacute;s, y aquellos menudos hilos
+ de seda, pendientes de la espalda y de la cintura de In&eacute;s, flotaban delante de
+ mis ojos. Como quien llega a la puerta del Cielo y tira del cord&oacute;n de la
+ campanilla para que le abran, as&iacute; cog&iacute; yo entre mis dedos uno de
+ aquellos cordoncitos rojos y tir&eacute; suavemente. In&eacute;s volvi&oacute; la
+ cabeza y me vi&oacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXXI" name='XXXI'></a>
+ <h2><!-- Page 244 -->XXXI</h2>
+ <br />
+
+ <p>Una vez arriba, el ayo inform&oacute; a los viajeros de lo que ocurr&iacute;a, y
+ pasando adentro las tres se&ntilde;oras, el diplom&aacute;tico se qued&oacute; con
+ don Paco en el comedor.</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; estamos consternados, Sr. D. Felipe&mdash;dijo el ayo&mdash;. Y
+ si mi amo no parece, el mundo habr&aacute; perdido en el fragor de horripilante
+ batalla a un joven que promet&iacute;a ser gran fil&oacute;sofo y que ya era insigne
+ cal&iacute;grafo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Demonio de contrariedad!&mdash;dijo el diplom&aacute;tico, sacando
+ su caja de tabaco y ofreciendo un polvo al ayo, despu&eacute;s de tomarlo
+ &eacute;l&mdash;. Lo siento.... A nuestra edad nos gusta tener quien nos suceda y
+ herede nuestras glorias para desparramar su luz por los venideros siglos. Vea usted
+ la raz&oacute;n por qu&eacute; me apresur&eacute; a reconocer a mi querida hija....
+ &iexcl;Ah!, Sr. D. Francisco, yo he tenido una juventud muy borrascosa, como todo el
+ mundo sabe, y hartas noticias tendr&aacute; usted de mis aventuras, pues no
+ hab&iacute;a en las Cortes de Europa dama alguna, casada ni soltera, que no se me
+ rindiese. Despu&eacute;s de todo, es una desgracia haber nacido con tal fuerza de
+ atracci&oacute;n en la persona, se&ntilde;or D. Francisco; tanto, que
+ todav&iacute;a..., pero dejemos esto. Ahora no me ocupo m&aacute;s que del bienestar
+ de mi idolatrada ni&ntilde;a. Y a fe que si es cierto que no existe D. Diego, no por
+ eso se quedar&aacute; soltera, pues cartas tengo aqu&iacute; del
+ <!-- Page 245 -->pr&iacute;ncipe de Lichenstein, del archiduque Carlos Eugenio, del
+ conde de Sch&ouml;enbrunn y de otros esclarecidos j&oacute;venes de sangre real
+ pidi&eacute;ndomela en matrimonio. Como tengo tantos amigos en las Cortes de Europa,
+ y en Espa&ntilde;a mismo, pues ... ya he sabido que las principales familias acogidas
+ en Bayona o residentes en Madrid, se disputan la mano de mi hija. &iquest;La ha visto
+ usted, Sr. D. Francisco? &iquest;Ha observado usted en su cara los rasgos que indican
+ la noble sangre m&iacute;a y la de aquella hermos&iacute;sima cuanto desgraciada
+ se&ntilde;ora extranjera...? &iexcl;Oh!, me enternezco, Sr. D. Francisco.... Pero
+ hablemos de otra cosa: cu&eacute;nteme usted c&oacute;mo ha sido esa batalla.
+ &iquest;Conque hemos ganado? &iquest;Y hay capitulaci&oacute;n? De modo que he
+ llegado a tiempo. &iexcl;Oh!, Sr. D. Francisco, temo que hagan un desatino, si no les
+ asisto con mis luces, porque los militares son tan legos en esto de tratados.... Yo
+ traigo un proyectillo, mediante el cual la Rusia ocupar&aacute; Despe&ntilde;aperros,
+ Espa&ntilde;a pasar&aacute; a guarnecer las orillas del Don y de la Moscowa, y
+ Prusia....</p>
+ <p>Cuando me march&eacute;, el diplom&aacute;tico continuaba calentando los cascos al
+ buen preceptor, que le ofreci&oacute; algunos manjares y vino de Montilla para
+ reparar sus fuerzas. Al salir de la casa, vi en la puerta de la calle a varios
+ hombres, no de muy buena facha por cierto, uno de los cuales lleg&oacute;se a
+ m&iacute;, y tom&aacute;ndome por el brazo, me dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Conoces t&uacute; a esa gente que acaba de llegar?</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 246 -->No, Sr. de Santorcaz&mdash;repuse&mdash;. No s&eacute;
+ qu&eacute; gente es &eacute;sa ni me importa saberlo.</p>
+ <p>Apart&aacute;monos todos de la casa, y por el camino me dijo otra vez D. Luis que
+ tendr&iacute;a mucho gusto en verme en las filas de su compa&ntilde;&iacute;a.</p>
+ <p>Al d&iacute;a siguiente, que era el 20, nos ocupamos Mariju&aacute;n y yo en
+ buscar otra vez a nuestro amo. Uni&oacute;senos D. Paco, y el General espa&ntilde;ol
+ escribi&oacute; un oficio a Dupont, rog&aacute;ndole que nos permitiera hacer
+ indagaciones en el campamento franc&eacute;s, para ver si se encontraba all&iacute; a
+ D. Diego, herido o muerto. Visitamos el hospital enemigo, y entre los heridos no
+ hab&iacute;a ning&uacute;n espa&ntilde;ol, lo cual nos desconsol&oacute; sobremanera.
+ Yo no era el que menos se acongojaba con esta contrariedad, aunque sab&iacute;a el
+ casamiento de In&eacute;s. &iquest;Qu&eacute; significaba aquel generoso sentimiento
+ m&iacute;o? &iquest;Era pura bondad, era puro inter&eacute;s por la vida del
+ semejante, aunque fuese enemigo, o era un sentimiento mixto de benevolencia y
+ orgullo, en virtud del cual yo, convencido de que In&eacute;s no amaba sino a
+ m&iacute;, quer&iacute;a proporcionarme el gozo de ver a D. Diego despreciado por
+ ella? Francamente, yo no lo sab&iacute;a, ni lo s&eacute; a&uacute;n.</p>
+ <p>Cuando recorrimos el campo franc&eacute;s, pudimos observar la terrible
+ situaci&oacute;n de nuestros enemigos. Los carros de heridos ocupaban una
+ extensi&oacute;n inmensa, y para sepultar sus tres mil muertos, hab&iacute;an abierto
+ profundas zanjas, donde los iban arrojando en mont&oacute;n, cubri&eacute;ndoles
+ luego con la mortaja com&uacute;n de la tierra. Algunos heridos de distinci&oacute;n
+ estaban en las <!-- Page 247 -->Ventas del Rey; pero la mayor parte, como he dicho,
+ ten&iacute;an su hospital a lo largo del camino, y all&iacute; los cirujanos no daban
+ paz a la mano para vendar y amputar, salvando de la muerte a los que pod&iacute;an.
+ Los soldados sanos sufr&iacute;an los horrores del hambre, aliment&aacute;ndose muy
+ mal con caldos de cebada y un pan de avena, que parec&iacute;a tierra amasada.</p>
+ <p>Todos anhelaban que se firmase de una vez la capitulaci&oacute;n para salir de tan
+ lastimoso estado; pero la capitulaci&oacute;n iba despacio, porque los generales
+ espa&ntilde;oles quer&iacute;an sacar el mejor partido posible de su triunfo.
+ Seg&uacute;n o&iacute; decir aquel d&iacute;a, cuando regresamos a Bail&eacute;n, ya
+ estaba acordado que se concediese a los franceses el paso de la sierra para regresar
+ a Madrid, cuando se intercept&oacute; un oficio en que el Lugarteniente general del
+ reino mandaba a Dupont replegarse a la Mancha. Comprendieron entonces los
+ espa&ntilde;oles que conceder a los franceses lo mismo que quer&iacute;an, era muy
+ desairado para nuestras armas. Pero a&uacute;n el d&iacute;a 21 los contratantes del
+ lado franc&eacute;s, generales Chabert y Marescot, y los del lado espa&ntilde;ol,
+ Casta&ntilde;os y conde de Tilly, no hab&iacute;an llegado a ponerse de acuerdo sobre
+ las particularidades de la rendici&oacute;n.</p>
+ <p>Tambi&eacute;n alcanzamos a ver a lo largo del camino la interminable fila de
+ carros donde los imperiales llevaban todo lo cogido en C&oacute;rdoba.
+ &iexcl;Funestas riquezas! Dicen algunos historiadores que si los franceses no
+ hubieran llevado bot&iacute;n tan valioso, habr&iacute;an podido salvarse
+ retir&aacute;ndose por la sierra; pero que el af&aacute;n de <!-- Page 248 -->no
+ dejar atr&aacute;s aquellos quinientos carros llenos de riquezas les puso en el
+ aprieto de rendirse, con la esperanza de salvar el convoy. Yo no creo hubieran podido
+ escapar con carros ni sin ellos, porque all&iacute; est&aacute;bamos nosotros para
+ imped&iacute;rselo; pero sea lo que quiera, lo cierto es que Napole&oacute;n dijo
+ alg&uacute;n tiempo despu&eacute;s a Savary en Tolosa, hablando de aquel desastre tan
+ funesto al Imperio: &laquo;M&aacute;s hubiera querido saber su muerte que su
+ deshonra. No me explico tan indigna cobard&iacute;a sino por el temor de comprometer
+ lo que hab&iacute;a robado<a id="FNanchor_3" name='FNanchor_3'></a><a
+ href='#Footnote_3'><sup>[3]</sup></a>&raquo;.</p>
+ <p>No nos atrevimos a volver a la casa con la mala noticia de que el ni&ntilde;o no
+ parec&iacute;a, y seguimos visitando todos los contornos, para preguntar a la gente
+ del campo. Don Paco estaba tan fatigado, que no pudiendo dar un paso m&aacute;s, se
+ arroj&oacute; al suelo; pero al fin pudimos reanimarle, y firmes en nuestra santa
+ empresa, nos dirigimos al campamento de Vedel, con otro oficio del general Reding.
+ Mas vino la noche, y los centinelas no nos dejaron pasar, vi&eacute;ndonos por esto
+ obligados a diferir nuestra expedici&oacute;n para el día siguiente muy temprano. Ni
+ Mariju&aacute;n, ni D. Paco, ni yo ten&iacute;amos esperanza alguna, y
+ consider&aacute;bamos al mayorazgo perdido para siempre.</p>
+ <p>Desde que amaneci&oacute; corr&iacute;an voces de que la capitulaci&oacute;n
+ estaba firmada, y m&aacute;s nos lo hacia creer la circunstancia de que varios ofi
+ <!-- Page 249 -->ciales pasaron frecuentemente de un campo a otro, trayendo y
+ llevando despachos.</p>
+ <p>No dist&aacute;bamos mucho de la ermita de San Crist&oacute;bal, cuando advertimos
+ gran movimiento en el ej&eacute;rcito de Vedel. Apretando el paso hasta que les
+ tuvimos muy cerca, observamos que camino abajo ven&iacute;a hacia nosotros un joven
+ saltando y jugando, con aquella volubilidad y ligereza propia de los chicos al salir
+ de la escuela. A ratos corr&iacute;a velozmente; luego se deten&iacute;a, y
+ acerc&aacute;ndose a los matorrales sacaba su sable y la emprend&iacute;a a
+ cintarazos con un chaparro o una pita; luego parec&iacute;a bailar, moviendo brazos y
+ piernas al comp&aacute;s de su propio canto, y tambi&eacute;n echaba al aire su
+ sombrero portugu&eacute;s para recogerlo en la punta del sable.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; veo!&mdash;exclam&oacute; D. Paco con s&uacute;bita
+ exaltaci&oacute;n&mdash;. &iquest;No es aquel mozalbete el propio D. Diego; no es mi
+ ni&ntilde;o querido, la joya de la casa, la antorcha de los Rumblares?... &iexcl;Eh
+ ... D. Dieguito, aqu&iacute; estamos..., venid ac&aacute;!</p>
+ <p>En efecto; cuando estuvimos cerca, no nos qued&oacute; duda de que el mozuelo
+ bailar&iacute;n era D. Diego en persona. Nos vi&oacute;, y al punto vino corriendo
+ para abrazarnos a todos con mucha alegr&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;Venid ac&aacute;, venid a mis brazos, esperanza del
+ mundo&mdash;exclam&oacute; D. Paco, loco de contento&mdash;. &iexcl;Si supiera usted
+ c&oacute;mo est&aacute; mam&aacute;!... &iexcl;Buen susto nos ha dado el
+ picaroncillo!... &iquest;Pero qu&eacute; ha sido eso, ni&ntilde;o? &iquest;Estaba
+ us&iacute;a prisionero?</p>
+ <p>&mdash;Me cogieron prisionero junto a la ermita &mdash;<!-- Page 250 -->dijo D.
+ Diego&mdash;. &iquest;Pero est&aacute;s vivo, Gabriel? &iquest;Y t&uacute;
+ tambi&eacute;n, Mariju&aacute;n? Yo cre&iacute; que os hab&iacute;an matado en
+ aquella furiosa carga. &iquest;Y Santorcaz?... Pero os contar&eacute; lo que me
+ pas&oacute;. Despu&eacute;s de la carga, y cuando entr&oacute; la caballer&iacute;a
+ de Espa&ntilde;a, qued&eacute; a retaguardia del regimiento; se me muri&oacute; el
+ caballo, y corr&iacute; a las filas del regimiento de Irlanda. Cuando vinimos
+ aqu&iacute;, nos cogieron prisioneros los franceses, y yo les dije tantas
+ picard&iacute;as que quisieron fusilarme.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; horror!&mdash;exclam&oacute; D. Paco&mdash;. Pero veo que
+ es usted un h&eacute;roe, &iexcl;oh mi ni&ntilde;o querido! Creo que la mam&aacute;
+ piensa dirigir una exposici&oacute;n a la Junta para que le den a usted la faja de
+ capit&aacute;n general.</p>
+ <p>&mdash;Iban a fusilarme&mdash;continu&oacute; el rapaz&mdash;, cuando un oficial
+ franc&eacute;s tuvo l&aacute;stima de m&iacute; y me salv&oacute; la vida.
+ Despu&eacute;s llev&aacute;ronme a sus tiendas, donde me dieron vino y....</p>
+ <p>&mdash;Vamos, vamos pronto a casa, y all&iacute; contar&aacute; usted
+ todo&mdash;dijo D. Paco&mdash;. &iexcl;Qu&eacute; alegr&iacute;a! Volemos,
+ se&ntilde;ores. &iexcl;Cuando la Sra. Condesa sepa que le hemos encontrado!...
+ &iexcl;Ah! &iquest;No sabe usted que est&aacute; ah&iacute; su novia?...
+ &iexcl;Qu&eacute; guap&iacute;sima es!... La pobre no cesa de llorar la ausencia del
+ ni&ntilde;o, y si no hubiese usted parecido, creo que la tendr&iacute;amos que
+ amortajar. Vamos, vamos al punto.</p>
+ <p>Corrimos todos a Bail&eacute;n muy contentos. Al llegar al pueblo, uno de nosotros
+ propuso anticiparse para anunciar a D&ordf;. Mar&iacute;a la fausta nueva; pero no
+ permiti&oacute; D. Paco que nadie sino &eacute;l en persona se encargase de tan dulce
+ <!-- Page 251 -->comisi&oacute;n, y con sus piernas vacilantes corri&oacute; hasta
+ entrar en la casa, diciendo con desaforados gritos: &laquo;&iexcl;Ya pareci&oacute;,
+ ya pareci&oacute;!&raquo; Cuando nosotros llegamos con el joven, todos salieron a
+ recibirle, excepto Amaranta, a quien un fuerte dolor de cabeza reten&iacute;a en su
+ cuarto. Era de ver c&oacute;mo los criados, las hermanitas, y la misma D.&ordf;
+ Mar&iacute;a, sin poder contener en los l&iacute;mites de la dignidad su maternal
+ cari&ntilde;o, le abrazaban y besaban a porf&iacute;a, y uno le coge, otro le deja,
+ durante un buen rato le estrujaron sin compasi&oacute;n. Al fin, reuni&eacute;ndose
+ todos, incluso los hu&eacute;spedes, en la sala baja, D. Diego fu&eacute;
+ solemnemente presentado a su novia. No puedo olvidar aquella escena que
+ presenci&eacute; desde la puerta con otros criados, y voy a referirla.</p>
+ <br />
+ <br />
+ <b>Nota a pie de p&aacute;gina:</b>
+ <p><a id="Footnote_3" name='Footnote_3'></a> <a href='#FNanchor_3'>[3]</a> &laquo;Je
+ ne m'explique cette indigne lachet&eacute; que par la crainte de compromettre ce que
+ l'on avait vol&eacute;&raquo; (<i>Mem</i> Duc d&eacute; Rovigo, vol. IV.)</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXXII" name='XXXII'></a>
+ <h2>XXXII</h2>
+ <br />
+
+ <p>In&eacute;s, confusa y ruborosa, no contest&oacute; nada, cuando el
+ diplom&aacute;tico se fu&eacute; derecho a ella llevando de la mano a D. Diego, y le
+ dijo:</p>
+ <p>&mdash;Hija m&iacute;a, aqu&iacute; tienes al que te destinamos por esposo: mi
+ sobrino, var&oacute;n ilustre, a quien veremos general dentro de poco, como siga la
+ guerra.</p>
+ <p>&mdash;Hijo m&iacute;o&mdash;a&ntilde;adi&oacute; D&ordf;. Mar&iacute;a&mdash;,
+ las altas prendas de la que va a ser irremisiblemente tu mujer no necesitan ser
+ ponderadas en esta ocasi&oacute;n, porque harto las conocemos todos. Ahora, con el
+ trato, se avivar&aacute; el inmen<!-- Page 252 -->so cari&ntilde;o que os
+ profes&aacute;is desde hace algunos a&ntilde;os, se&ntilde;al evidente de que Dios
+ ten&iacute;a ya decidida vuestra uni&oacute;n en sus altos designios.</p>
+ <p>&mdash;Bonito es el retrato&mdash;dijo D. Diego, con un desenfado impropio de la
+ situaci&oacute;n&mdash;; pero usted, In&eacute;s, lo es m&aacute;s todav&iacute;a.
+ &iquest;Y por qu&eacute; no quer&iacute;a usted salir del maldito convento? Sin duda
+ las p&iacute;caras monjas la reten&iacute;an a usted por fuerza, esperando que al
+ profesar les llevara un buen dote. Pero no; yo juro que estaba decidido a sacar de
+ all&iacute; a mi monjita, y ya discurr&iacute;a el modo de saltar por las tapias de
+ la huerta y romper rejas y celos&iacute;as para conseguir mi objeto.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a, al escuchar esto, palideci&oacute;, y luego las
+ centellas de la ira brillaron en sus ojos. Pero con disimulo habl&oacute; de otro
+ asunto, procurando que el noble concurso y discreto senado olvidara las palabras del
+ incipiente chico.</p>
+ <p>&mdash;Pero cu&eacute;ntanos de una vez lo que te ha pasado en el campamento
+ franc&eacute;s&mdash;dijo a don Diego.</p>
+ <p>&mdash;Pues quisieron fusilarme&mdash;repuso el mayorazgo,
+ sent&aacute;ndose&mdash;. Ya me ten&iacute;an puesto de rodillas cuando un oficial
+ mand&oacute; suspender la ejecuci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; te quer&iacute;an asesinar esos cafres?</p>
+ <p>&mdash;Porque les dije mil perrer&iacute;as. Despu&eacute;s, cuando me llevaron a
+ la tienda, todos se re&iacute;an de m&iacute;. Luego me dieron vino,
+ oblig&aacute;ndome a beberlo, y yo mientras m&aacute;s beb&iacute;a m&aacute;s
+ charlaba, diciendo atroces disparates y frases gra<!-- Page 253 -->ciosas, hasta que
+ me qued&eacute; como un cuerpo muerto.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y no sabes t&uacute;&mdash;observ&oacute; D.&ordf; Mar&iacute;a,
+ sin poder disimular su indignaci&oacute;n&mdash;que las personas de buena crianza no
+ beben sino poquito?</p>
+ <p>&mdash;Es verdad; pero aquel vino ten&iacute;a un saborcillo que me gustaba, y los
+ franceses se re&iacute;an mucho conmigo. Todos iban a verme, llam&aacute;ndome <i>le
+ petit espagnol</i>.</p>
+ <p>&mdash;Lo cual quiere decir <i>el peque&ntilde;o espa&ntilde;ol</i>&mdash;dijo D.
+ Paco.</p>
+ <p>&mdash;Pero no debi&oacute; usted dejarse emborrachar, joven&mdash;indic&oacute;
+ el diplom&aacute;tico&mdash;. Juro que si eso hubiera pasado conmigo, de un sablazo
+ descalabro a todos los oficiales de la divisi&oacute;n de Vedel.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a, profundamente indignada, silenciosa, ce&ntilde;uda,
+ parec&iacute;a una sibila de Miguel &Aacute;ngel.</p>
+ <p>&mdash;Pero si todos aquellos se&ntilde;ores me quer&iacute;an mucho
+ ...&mdash;continu&oacute; D. Diego&mdash;. Por la tarde, y luego que despert&eacute;
+ de aquel largo sue&ntilde;o, me dijeron que si sab&iacute;a yo lidiar un toro. Les
+ dije que s&iacute;, y poni&eacute;ndose muy contentos, me mandaron que diese al punto
+ una corrida. No quer&iacute;a yo m&aacute;s para divertirme: as&iacute; es que,
+ poniendo una silla en lugar de toro, le cape&eacute;, le puse banderillas y le
+ d&iacute; muerte con mi sable, pas&aacute;ndole de parte a parte.
+ &iexcl;Cu&aacute;nto se rieron aquellos condenados! Hasta el General acudi&oacute; a
+ verme.</p>
+ <p>&mdash;Veo que has aprovechado el tiempo en el campamento
+ franc&eacute;s&mdash;dijo la se&ntilde;ora madre con tremenda iron&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 254 -->Si no quer&iacute;an dejarme venir. Despu&eacute;s me
+ dijeron que les cantase el jaleo, y lo cant&eacute; de pie sobre una banqueta.
+ &iexcl;Ave Mar&iacute;a Pur&iacute;sima! Hasta los soldados se acercaban a la tienda
+ para o&iacute;r. Entre los oficiales hab&iacute;a dos que no me dejaban de la mano, y
+ me dec&iacute;an que si me pasaba al ej&eacute;rcito franc&eacute;s me
+ tomar&iacute;an por ayudante, llev&aacute;ndome a Francia, a Par&iacute;s, y de
+ Par&iacute;s a recorrer toda la Europa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y no les diste una bofetada!&mdash;exclam&oacute; D.&ordf;
+ Mar&iacute;a, clavando sus dedos en el cuero del sill&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&iacute;a! Me ech&eacute; a re&iacute;r y les dije que ya pensaba
+ ir a Francia con el Sr. de Santorcaz, que es mi amigo y ha de ser mi maestro cuando
+ me case.</p>
+ <p>Esta vez no fu&eacute; D.&ordf; Mar&iacute;a la que se estremeci&oacute; de
+ sorpresa e indignaci&oacute;n: fu&eacute; la marquesa de Leiva, quien mudando el
+ color y con absortos ojos mir&oacute; sucesivamente a su prima, a su primo y al
+ ayo.</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;qu&eacute; est&aacute; diciendo el
+ ni&ntilde;o?&mdash;pregunt&oacute; &eacute;ste mirando a la Condesa&mdash;.
+ &iquest;Qui&eacute;n dice que es su maestro y su amigo?</p>
+ <p>&mdash;Cualquiera menos usted&mdash;contest&oacute; con insolencia el
+ heredero&mdash;. &iexcl;Vaya un maestro, que no sabe ense&ntilde;ar sino mentecatadas
+ y simplezas!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s! Diego, mira lo que hablas ...&mdash;dijo D.&ordf;
+ Mar&iacute;a, conteniendo con grandes esfuerzos los gestos amenazadores, natural
+ expresi&oacute;n de su ira.</p>
+ <p>Don Paco se llev&oacute; el pa&ntilde;uelo a los ojos para enjugar una
+ l&aacute;grima. In&eacute;s a todo atend&iacute;a dis<!-- Page 255 -->cretamente y
+ sin hablar. &iexcl;Ah! Mientras all&iacute; la juzgaban indiferente al peligroso
+ di&aacute;logo, &iexcl;qu&eacute; admirables observaciones, qu&eacute; exactos
+ juicios le sugerir&iacute;a semejante escena! Su talento y alto criterio
+ dominar&iacute;an sobre las pasiones, los errores y las querellas de la
+ hist&oacute;rica familia como el sol inmutable sobre la volteadora tierra.</p>
+ <p>Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n, que aguardaban coyuntura para dar
+ expansi&oacute;n al comprimido gozo de sus almas, hubieran querido re&iacute;r como
+ su hermano; pero la seriedad de su madre las ten&iacute;a mudas de terror.</p>
+ <p>&mdash;Esta predisposici&oacute;n de usted&mdash;dijo el Marqu&eacute;s&mdash;a
+ visitar las Cortes europeas me indica que se siente el ni&ntilde;o con inclinaciones
+ a la diplomacia. Hija m&iacute;a&mdash;a&ntilde;adi&oacute;, dirigi&eacute;ndose a
+ In&eacute;s&mdash;, cada vez descubro m&aacute;s eminentes cualidades en el que te
+ destinamos por esposo, y veo justificado el amor que desde hace tiempo en silencio le
+ profesas, y que, en tu delicadeza y castidad, procuras disimular hasta el
+ &uacute;ltimo instante.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah!, se me olvidaba decir&mdash;a&ntilde;adi&oacute; don Diego,
+ riendo a carcajadas&mdash;, que los franceses me han ense&ntilde;ado a decir algunas
+ palabras en su lengua.</p>
+ <p>Y levant&aacute;ndose al punto, hizo profundas reverencias ante In&eacute;s,
+ dici&eacute;ndole:</p>
+ <p>&mdash;<i>Ponch&uacute;, madama. &iquest;C&oacute;mo la porta v&uacute;?</i></p>
+ <p>Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n, despu&eacute;s de mirarse una a otra,
+ creyeron que hab&iacute;a llegado el momento de re&iacute;r, y rieron dando desahogo
+ a sus oprimidos corazones; pero como D.&ordf; Mar&iacute;a <!-- Page 256 -->no
+ despleg&oacute; sus labios, las dos madamitas tuvieron que ponerse serias otra
+ vez.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;<i>Tr&egrave;s bien</i>!&mdash;dijo el
+ diplom&aacute;tico&mdash;. Sr. D. Francisco, su alumno de usted demuestra las luces y
+ copiosa doctrina de tan erudito maestro.</p>
+ <p>Hizo D. Paco graciosa reverencia, y su rostro compungido y lloroso se
+ esclareci&oacute; con una sonrisa.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a callaba; pero en su pecho rug&iacute;a la tempestad. Ella
+ y su prima la de Leiva se miraban de vez en cuando, transmiti&eacute;ndose una a otra
+ el fuego de sus iracundos sentimientos.</p>
+ <p>&mdash;Otras muchas palabras s&eacute;&mdash;continu&oacute; el rapaz&mdash;, como
+ <i>Crenom de Dieu, sacrebleu</i>!, exclamaciones que se dicen cuando uno esta
+ rabioso, en vez de &iexcl;<i>Caracoles! &iexcl;Canastos</i>!</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a se levant&oacute; de su asiento ... y se volvi&oacute; a
+ sentar.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo me quer&iacute;an aquellos demonios de franceses! Uno de
+ ellos sab&iacute;a espa&ntilde;ol y hablaba a ratos conmigo. Me dijo que los
+ espa&ntilde;oles eran muy valientes y muy honrados; pero que hac&iacute;an mal en
+ defender a Fernando VII, porque este Pr&iacute;ncipe es un farsantuelo que
+ enga&ntilde;&oacute; a su padre y ahora est&aacute; enga&ntilde;ando a la
+ naci&oacute;n y al Emperador.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a se llev&oacute; la mano a los ojos.</p>
+ <p>&mdash;Yo le asegur&eacute; que los espa&ntilde;oles les echar&iacute;amos de
+ Espa&ntilde;a, y &eacute;l me contest&oacute; que parec&iacute;a probable, porque la
+ guerra iba tomando mal aspecto; pero que esto ser&iacute;a un mal para nosotros,
+ porque de venir otra vez Fernando VII, Espa&ntilde;a seguir&iacute;a con su mal
+ gobierno y con <!-- Page 257 -->las muchas cosas perversas, injustas y anticuadas que
+ hay aqu&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! &iquest;Y no se le ocurri&oacute; a usted la contestaci&oacute;n
+ a tan atrevido y antipatri&oacute;tico aserto?&mdash;pregunt&oacute; con
+ &eacute;nfasis el diplom&aacute;tico.</p>
+ <p>&mdash;Yo le dije que aqu&iacute; pens&aacute;bamos arreglar todas esas cosas, y
+ quitar la Santa Inquisici&oacute;n, y los diezmos, y los mayorazgos, como me
+ dec&iacute;a el Sr. de Santorcaz.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a aferr&oacute; sus manos a los brazos de la silla como si
+ quisiera estrujar la madera entre sus dedos.</p>
+ <p>&mdash;Sobre todo los mayorazgos&mdash;prosigui&oacute; Rumblar&mdash;.
+ Tambi&eacute;n le dije al franc&eacute;s que yo soy mayorazgo, y que despu&eacute;s
+ de casado tendr&eacute; dos vinculaciones. &iexcl;Como se re&iacute;a cuando le dije
+ que era Grande de Espa&ntilde;a! Todos acud&iacute;an a verme y me volvieron a dar de
+ beber, y me ca&iacute; otra vez al suelo, cantando que me las pelaba.</p>
+ <p>&iexcl;Ay! Do&ntilde;a Mar&iacute;a se llev&oacute; las manos a la cabeza;
+ D.&ordf; Mar&iacute;a cerr&oacute; los ojos; D.&ordf; Mar&iacute;a golpe&oacute; el
+ suelo con su pie derecho; D.&ordf; Mar&iacute;a semejaba la imponente imagen de la
+ Tradici&oacute;n aplastando la hidra revolucionaria.</p>
+ <p>&mdash;Esta ma&ntilde;ana me preguntaron si yo ten&iacute;a hermanas guapas.
+ D&iacute;jeles que eran muy bonitas, y ellos me dijeron que vendr&iacute;an a verlas,
+ y que si quer&iacute;amos d&aacute;rselas para casarse con ellas, puesto que
+ tambi&eacute;n ser&iacute;an mayorazgas. Yo les contest&eacute; que mayorazgo era el
+ que había nacido primero.</p>
+ <p>Y luego, dirigi&eacute;ndose a sus hermanitas, les dijo:</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 258 -->Os fastidiasteis, chicas, por haber nacido hembras y
+ despu&eacute;s que yo. Una de ustedes se casar&aacute; con cualquier pelele, y la
+ otra se meter&aacute; en un conventito a rezar por nosotros los pecadores, a no ser
+ que alg&uacute;n día vea un gal&aacute;n por la reja, y se enamore, y luego se tire
+ por la ventana a la calle.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a no pod&iacute;a resistir m&aacute;s. Iba a estallar su
+ furibunda c&oacute;lera; pero a&uacute;n era mayor el caudal de su prudencia que el
+ caudal de su enojo...; se contuvo y cerr&oacute; otra vez los ojos, ya que no
+ pod&iacute;a cerrar los o&iacute;dos.</p>
+ <p>&mdash;Despu&eacute;s&mdash;sigui&oacute; el mancebo&mdash;me preguntaron si mis
+ hermanas usaban navaja, si tocaban la guitarra, si iban a los toros y si yo era
+ familiar de la Inquisici&oacute;n. &iexcl;C&oacute;mo se re&iacute;an aquellos
+ condenados! Lo gracioso era que no me dejaban salir de all&iacute;, y a cada rato me
+ dec&iacute;an <i>so, so, so</i>.</p>
+ <p>&mdash;<i>Un sot</i>&mdash;dijo el diplom&aacute;tico&mdash;. Pues sospecho que os
+ llamaron tonto. &iexcl;Oh iniquidad de la naci&oacute;n francesa! &iexcl;Vea usted,
+ Sr. D. Paco, lo que es un pueblo carcomido por el jacobinismo!... &iquest;Y no les
+ di&oacute; usted un par de sablazos?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Si me quer&iacute;an mucho...! Ayer me tuvieron toda la noche
+ bailando el bolero y la cachucha, en medio de un corrillo donde hab&iacute;a
+ m&aacute;s de cuarenta oficiales.</p>
+ <p>Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n segu&iacute;an esperando con ansia la
+ ocasi&oacute;n de re&iacute;r; pero &eacute;sta no llegaba, y consultando el rostro
+ de su madre, ve&iacute;anle cada vez m&aacute;s borrascoso. Las dos estaban muertas
+ de miedo.</p>
+ <p><!-- Page 259 -->Don Paco, conociendo que se preparaba un cataclismo, quiso
+ conjurarlo y dijo a su disc&iacute;pulo:</p>
+ <p>&mdash;Vamos, basta de franceses, D. Diego. Hable usted de otra cosa. Si no fuera
+ demasiado largo, os mandar&iacute;a que recitarais aquel capitulo sobre la batalla
+ del Gr&aacute;nico que os hice aprender de memoria; mas para que tan escogido
+ concurso, y especialmente este fresco azahar de Andaluc&iacute;a, vuestra prometida;
+ para que todos, en una palabra, puedan apreciar la buena pronunciaci&oacute;n de
+ usted y su o&iacute;do cadencioso, &eacute;chenos cualquiera de esos romances que
+ sabe..., vamos. Atenci&oacute;n, se&ntilde;ores.</p>
+ <p>&mdash;El del <i>Barandal del cielo</i>&mdash;dijo Asunci&oacute;n, respirando con
+ alegr&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;El de los <i>Santos pechos</i>&mdash;dijo Presentaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Vamos, no se haga usted de rogar.</p>
+ <p>&mdash;Pues voy a echarles una canci&oacute;n que me ense&ntilde;aron los
+ franceses.</p>
+ <p>&mdash;No, nada de franceses.</p>
+ <p>&mdash;Si es muy bonita, aunque a decir verdad, yo no la entiendo.</p>
+ <p>Y sin esperar m&aacute;s, p&uacute;sose en pie D. Diego, y accionando como un
+ c&oacute;mico, con voz fuerte y exaltado acento, cant&oacute; as&iacute;:</p>
+ <i>Allons, enfants de la patrie,<br />
+ le jour de gloire est arriv&eacute;!<br />
+ Contre nous de la tyrannie<br />
+ l'&eacute;tandart sanglant est lev&eacute;!</i><br />
+
+ <p>Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n re&iacute;an como locas y D.&ordf;
+ Mar&iacute;a no dijo nada. Ninguno de la familia hab&iacute;a entendido una
+ palabra.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 260 -->Es bonita la canci&oacute;n&mdash;dijo D. Paco&mdash;;
+ pero no la comprendemos.</p>
+ <p>Entonces el diplom&aacute;tico levant&oacute;se ceremoniosa y gravemente, y
+ tomando un tono de hombre severo habl&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Sabe usted lo que est&aacute; cantando? Pues est&aacute; cantando
+ la <i>Marsellesa</i>, esa canci&oacute;n imp&iacute;a y sanguinaria, se&ntilde;ores;
+ esa canci&oacute;n que acompa&ntilde;&oacute; al suplicio a todos los m&aacute;rtires
+ de la Revoluci&oacute;n, incluso Luis XVI, mi querido amigo..., porque han de saber
+ ustedes que Luis XVI y yo ten&iacute;amos muchas bromas y nos ech&aacute;bamos el
+ brazo por el hombro, pase&aacute;ndonos por Versalles.... &iexcl;La
+ <i>Marsellesa</i>, se&ntilde;ores, la <i>Marsellesa</i>! Tambi&eacute;n
+ acompa&ntilde;&oacute; al cadalso a Mar&iacute;a Antonieta ... &iexcl;y qu&eacute;
+ buena era aquella se&ntilde;ora! &iexcl;Cu&aacute;ntas veces la vi marcando
+ pa&ntilde;uelos en una ventana baja del peque&ntilde;o Trianon! &iexcl;C&oacute;mo me
+ quer&iacute;a!... En fin, este joven me ha horripilado con la tal tonadilla....
+ Se&ntilde;ora Condesa, &iquest;est&aacute; usted indispuesta? &iquest;Y t&uacute;,
+ hermana? &iexcl;El caso no es para menos! Hija m&iacute;a, &iquest;est&aacute;s
+ nerviosa? &iquest;Te has puesto mala? &iquest;Te causa miedo esa canci&oacute;n?</p>
+ <p>In&eacute;s le contest&oacute; que no ten&iacute;a pizca de miedo. En tanto,
+ D.&ordf; Mar&iacute;a, no pudiendo resistir m&aacute;s, sali&oacute; del cuarto con
+ sus hijas. Desconcert&oacute;se al punto aquella ilustre reuni&oacute;n, y luego no
+ qued&oacute; en la sala m&aacute;s que la familia de In&eacute;s con D. Diego. Al
+ poco rato tuvo lugar una escena lamentable, y fu&eacute; que D.&ordf; Mar&iacute;a,
+ ciega de furor, y necesitando desahogar aquella tormenta de su esp&iacute;ritu sobre
+ alguien, descarg&oacute; su enojo al fin; &iquest;pero sobre qui&eacute;n?,
+ dir&aacute;n <!-- Page 261 -->ustedes.... Sobre las dos inocentes ni&ntilde;as, sobre
+ los dos angelitos celestiales, Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n. &iquest;Y todo
+ por qu&eacute;? Porque entusiasmadillas con la llegada de su hermano, hab&iacute;an
+ dejado de hacer no s&eacute; qu&eacute; cosa encomendada a sus tiernas manos.
+ &iexcl;Pobres pimpollitos! La dignidad imped&iacute;a a mi se&ntilde;ora Condesa
+ castigar al primog&eacute;nito delante de la novia y del suegro, y era forzoso que
+ pagaran el pato las dos ni&ntilde;as desheredadas. Yo las v&iacute; llorando como
+ unas Magdalenas y sopl&aacute;ndose las palmas de las manos, escaldadas por aquel
+ fat&iacute;dico instrumento de cinco agujeros que pend&iacute;a de fatal espetera en
+ el despacho de D. Paco. Las pobrecillas estuvieron a moco y baba todo el
+ d&iacute;a.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXXIII" name='XXXIII'></a>
+ <h2>XXXIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Este libro concluye, querid&iacute;simos lectores, a quienes adoro y reverencio;
+ se acaba, y los notables y jam&aacute;s vistos sucesos que me acontecieron por el
+ proyectado matrimonio de In&eacute;s y por el encuentro de aquellas dos familias en
+ el tortuoso y dif&iacute;cil camino de mis amores, ser&aacute;n escritos, por no
+ caber en este volumen, en otro que pondr&eacute; a vuestra disposici&oacute;n lo
+ m&aacute;s pronto posible. Tened, pues, un adarme de paciencia, y mientras aquellas
+ distinguidas personas se preparan para ponerse en camino hacia Madrid, adonde con
+ vuestra ven&iacute;a pienso acompa&ntilde;arlas, atended un poco m&aacute;s.</p>
+ <p><!-- Page 262 -->El mismo d&iacute;a 22 encontr&eacute; a Santorcaz, puesto ya al
+ frente de su partidilla, la cual, como he dicho, estaba formada de lo mejorcito del
+ pa&iacute;s. Les digo a ustedes que tropa m&aacute;s escogida que aqu&eacute;lla no
+ la capitanearon los famosos <i>caballistas</i> Jos&eacute; Mar&iacute;a y Diego
+ Corrientes.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Va usted ya de marcha?&mdash;le pregunt&eacute;.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; dispusieron que fuera alguna fuerza de paisanos a guardar el
+ paso de Despe&ntilde;aperros, y yo solicit&eacute; esa comisi&oacute;n, que me agrada
+ mucho. All&aacute; voy con mi gente. &iquest;Quieres venir? &iquest;Has estado en
+ casa de Rumblar?</p>
+ <p>&mdash;De all&aacute; vengo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y esa familia que est&aacute; ah&iacute; es la de la novia de D.
+ Diego?</p>
+ <p>&mdash;Justamente.</p>
+ <p>&mdash;Creo que van todos para Madrid.</p>
+ <p>&mdash;As&iacute; parece.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;No sabes cu&aacute;ndo?</p>
+ <p>&mdash;Seg&uacute;n he o&iacute;do, pasado ma&ntilde;ana. Esperan saber lo de la
+ capitulaci&oacute;n para llevar la noticia.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Conque pasado ma&ntilde;ana? Bien.... Adi&oacute;s. &iquest;Quieres
+ venir en mi partida?</p>
+ <p>&mdash;Gracias; adi&oacute;s.</p>
+ <p>Les vi partir, y todo el d&iacute;a y toda la noche estuve pensando en aquella
+ gente.</p>
+ <p>Yo no vi el triste desfile de los ocho mil soldados de Dupont cuando entregaron
+ sus armas ante el general Casta&ntilde;os, porque esto tuvo lugar en And&uacute;jar.
+ A pesar de que la primera y segunda divisi&oacute;n hab&iacute;an sido las vencedoras
+ de los franceses, la honra de presenciar la rendici&oacute;n fu&eacute; otorgada a la
+ tercera y a la de reserva, por una de esas injusticias <!-- Page 263 -->tan comunes
+ en nuestra tierra, lo mismo en estos d&iacute;as de verg&uuml;enza que en aquellos de
+ gloria. Por delante de nosotros desfilaron las tropas de Vedel, en n&uacute;mero de
+ nueve mil trescientos hombres, y dejando sus armas en pabell&oacute;n, nos entregaron
+ muchas &aacute;guilas y cuarenta ca&ntilde;ones.</p>
+ <p>Les mir&aacute;bamos y nos parec&iacute;a imposible que aqu&eacute;llos fueran los
+ vencedores de Europa. Despu&eacute;s de haber borrado la geograf&iacute;a del
+ continente para hacer otra nueva, clavando sus banderas donde mejor les
+ pareci&oacute;, desbaratando imperios y haciendo con tronos y reyes un juego de
+ t&iacute;teres, tropezaban en una piedra del camino de aquella remota
+ Andaluc&iacute;a, tierra casi olvidada del mundo desde la expulsi&oacute;n del
+ islamismo. Su ca&iacute;da hizo estremecer de gozosa esperanza a todas las naciones
+ oprimidas. Ninguna victoria francesa reson&oacute; en Europa tanto como aquella
+ derrota, que fu&eacute;, sin disputa, el primer traspi&eacute;s del Imperio. Desde
+ entonces camin&oacute; mucho, pero siempre cojeando. Espa&ntilde;a, arm&aacute;ndose
+ toda y rechazando la invasi&oacute;n con la espada y la tea, con la navaja, con las
+ u&ntilde;as y con los dientes, probar&iacute;a, como dijo un franc&eacute;s, que los
+ ej&eacute;rcitos sucumben, pero que las naciones son invencibles.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Cu&aacute;nto siento que no est&eacute; aqu&iacute; el se&ntilde;or
+ de Santorcaz!&mdash;me dijo Mariju&aacute;n, al ver pasar por delante de nosotros a
+ aquellos hermosos soldados, medio muertos de fatiga y de verg&uuml;enza&mdash;.
+ &iquest;Te acuerdas de las grandes bolas que nos contaba cuando ven&iacute;amos por
+ la Man<!-- Page 264 -->cha y nos refer&iacute;a las batallas ganadas por &eacute;stos
+ contra todo el mundo?</p>
+ <p>&mdash;Lo que nos contaba Santorcaz&mdash;respond&iacute;&mdash;era pura verdad;
+ pero esto que ahora vemos, amigo Mariju&aacute;n..., verdad es tambi&eacute;n.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXXIV" name='XXXIV'></a>
+ <h2>XXXIV</h2>
+ <br />
+
+ <p>Considerad ahora lo que pasaba del otro lado de Sierra Morena en aquel mismo mes
+ de julio. El d&iacute;a 7 hab&iacute;a jurado Jos&eacute; en Bayona la
+ Constituci&oacute;n hecha por unos espa&ntilde;oles vendidos al extranjero. El
+ d&iacute;a 9, el mismo Jos&eacute; traspasaba la frontera para venir a gobernarnos.
+ El d&iacute;a 15 ganaba Bessi&egrave;res en los campos de R&iacute;oseco una
+ sangrienta batalla, y al tener de ella noticia Napole&oacute;n, dec&iacute;a lleno de
+ gozo: &laquo;La batalla de R&iacute;oseco pone a mi hermano en el trono de
+ Espa&ntilde;a, como la de Villaviciosa puso a Felipe V.&raquo; Napole&oacute;n
+ parti&oacute; para Par&iacute;s el 21, creyendo que lo de Espa&ntilde;a no
+ ofrec&iacute;a cuidado alguno. El 20, un d&iacute;a despu&eacute;s de nuestra
+ batalla, entr&oacute; Jos&eacute; en Madrid, y aunque la recepci&oacute;n glacial que
+ se le hizo le causara suma aflicci&oacute;n, a&uacute;n le parec&iacute;a que el buen
+ momio de la Corona durar&iacute;a bastante tiempo.</p>
+ <p>Pero hacia los d&iacute;as 25, 26 y 27 se esparce por la capital un rumor
+ misterioso que conmueve de alegr&iacute;a a los espa&ntilde;oles y llena de terror a
+ los franceses: corre la voz de que los paisanos andaluces y algunas tropas de
+ l&iacute;nea <!-- Page 265 -->han derrotado a Dupont, oblig&aacute;ndole a capitular.
+ Este rumor crece y se extiende; pero nadie quiere creerlo, los espa&ntilde;oles por
+ parecerles demasiado lisonjero, y los franceses por considerarlo demasiado terrible.
+ El absurdo se propaga y parece confirmarse; pero la Corte de Jos&eacute; se
+ r&iacute;e y no da cr&eacute;dito a aquel cuento de viejas. Cuando no queda duda de
+ que semejante imposible es un hecho real, la Corte, que a&uacute;n no hab&iacute;a
+ instalado sus b&aacute;rtulos, huye despavorida; las tropas de Moncey, que rechazadas
+ de Valencia se hab&iacute;an replegado a la Mancha, se unen a las de Madrid, y todos
+ juntos, soldados, generales y Rey intruso, corren precipitadamente hacia el Norte,
+ asolando el pa&iacute;s por donde pasan. Aquel fantasma de reino napole&oacute;nico
+ se disipaba como el humo de un ca&ntilde;onazo.</p>
+ <p>Y ahora os he de hablar de c&oacute;mo la guerra, que parec&iacute;a
+ pr&oacute;xima a concluir, se trab&oacute; de nuevo con m&aacute;s fuerza; he de
+ hablaros de aquel infeliz y bondadoso rey Jos&eacute;, y de su Corte, y de su
+ hermano, y del paso de Somosierra con la famosa carga de los lanceros polacos, y del
+ sitio de Madrid, y de otras muchas curios&iacute;simas cosas; pero todo se ha de
+ quedar para el libro siguiente, donde estos hist&oacute;ricos sucesos han de tener
+ feliz consorcio con los no menos dram&aacute;ticos de mi vida, y todo lo mucho y
+ bueno que ocurri&oacute; en el matrimonio de In&eacute;s.</p>
+ <p>Ahora guardar&eacute; prudente silencio sobre estos sucesos, pues decidido estoy a
+ seguir al pie de la letra la reservad&iacute;sima escuela del diplom&aacute;tico, y
+ as&iacute; os digo:</p>
+ <p><!-- Page 266 -->&laquo;No, no me obligu&eacute;is, abusando de la dulce amistad,
+ a que revele estos secretos de que tal vez depende la suerte del mundo. No me
+ seduzc&aacute;is con ruegos y cari&ntilde;osas sugestiones que en vano atacan el
+ inexpugnable alc&aacute;zar de mi discreci&oacute;n.&raquo;</p>
+ <p>A pesar de esto, &iquest;insist&iacute;s, importunos amigos? Nada m&aacute;s os
+ digo por ahora, sino que la familia de In&eacute;s sali&oacute; para Madrid hacia fin
+ de mes y en los d&iacute;as en que el ej&eacute;rcito vencedor marchaba hacia la
+ capital de Espa&ntilde;a.</p>
+ <p>Esta circunstancia me permiti&oacute; ir en la escolta que por el camino
+ deb&iacute;a custodiar a tan esclarecida familia; as&iacute; es que form&eacute; con
+ los diez a caballo que galopaban a la zaga de los dos coches. &iexcl;Ay! Por la
+ portezuela de uno de ellos sol&iacute;a asomarse durante las paradas una linda
+ cabeza, cuyos ojos se recreaban en la marcial apostura del peque&ntilde;o
+ escuadr&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Estos valerosos muchachos, hija m&iacute;a&mdash;le dec&iacute;a su
+ padre&mdash;, son los que en los campos de Bail&eacute;n echaron por tierra con
+ belicosa furia al coloso de Europa. Veo que les miras mucho, lo cual me prueba tu
+ entusiasmo por las glorias patrias.</p>
+ <p>Basta con esto, se&ntilde;ores, y no digo m&aacute;s. En vano me hac&eacute;is
+ se&ntilde;as; excit&aacute;ndome a hablar; en vano fingen conocer mentirosos hechos,
+ para que yo les cuente los ver&iacute;dicos. &iquest;A qu&eacute; conduce el
+ anticipar la relaci&oacute;n de lo que no es de este lugar? A los impacientes les
+ dir&eacute; que nada ocurri&oacute; hasta que llegamos al desfiladero de
+ Despe&ntilde;aperros. Lo pas&aacute;bamos en una noche muy obscura, cuando de pronto
+ detuvi&eacute;ronse <!-- Page 267 -->los coches, o&iacute;mos gritos, son&oacute; un
+ disparo, y algunos hombres de mal aspecto, saltando desde los cercanos matorrales, se
+ arrojaron al camino. Al instante corrimos sable en mano hacia ellos...; pero basta
+ ya, y d&eacute;jenme dormir, pues ni con tenazas me han de sacar una palabra
+ m&aacute;s.</p>
+ <p>FIN DE &laquo;BAIL&Eacute;N&raquo;</p>
+ <p>Octubre-noviembre de 1878.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <!-- Page 269 --><!-- Page 268 -->
+ <a id="TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS" name='TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS'></a>
+ <h2>TRADUCCIONES DE DIVERSAS OBRAS</h2>
+ <h3>DE</h3>
+ <h3>Don BENITO PEREZ GALDOS</h3>
+ <br />
+
+ <p>EN INGL&Eacute;S:</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta</i>, a tale of modern Spain. Traducci&oacute;n de
+ D.P.N.&mdash;London, Samuel Tinsley, 1886.</p>
+ <p><i>Idem.</i> Traducci&oacute;n de Clara Bell. New-York, Gottsberger, 1883.</p>
+ <p><i>Idem.</i>. New-York, 1884.</p>
+ <p><i>Idem.</i> Traducci&oacute;n de D.P.W. New-York. George Munro, Publisher, 17 a
+ 27, Vandewater Street, 1883.</p>
+ <p><i>Gloria.</i> Traducci&oacute;n de Clara Bell. New-York, William S. Gottsberger,
+ Publisher. 11 Murray Street, 1882.</p>
+ <p><i>Idem.</i> Traducci&oacute;n de Nathan Wetherell. London, Remigton and Co., 5,
+ Arundel Street, Strand. W.C., 1879.</p>
+ <p><i>Le&oacute;n Roch.</i> Traducci&oacute;n de Clara Bell. New-York, William S.
+ Gottsberqer, Publisher, 11. Murray Street, 1888.</p>
+ <p><i>Marianela.</i> Traducci&oacute;n de Clara Bell. New-York. William S.
+ Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street. 1883.</p>
+ <p><i>Marianela.</i> Traducci&oacute;n de Helen W. Lester. Chicago, A.C. Mac-Clurg
+ and Company, 1892.</p>
+ <p><!-- Page 270 --><i>Trafalgar.</i> Traducci&oacute;n de Clara Bell. New-York,
+ William S. Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street, 1884.</p>
+ <p><i>Zaragoza.</i>. Traducci&oacute;n de Minna Carolina Smith. Boston, Little. Brown
+ and Company, 1899.</p>
+ <p><i>La batalla de los Arapiles.</i> Traducci&oacute;n de Rollo Ogden. Filadelfia,
+ J.B. Lippincot Company, 1895.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN FRANC&Eacute;S:</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta.</i> Traducci&oacute;n de L. Lugol. Par&iacute;s, Giraud,
+ 1885.</p>
+ <p><i>Idem.</i> Traducci&oacute;n de L. Lugol. Par&iacute;s, Hachette.</p>
+ <p><i>La campa&ntilde;a del Maestrazgo</i> (Le Roman de Soeur Marcela).
+ Traducci&oacute;n de L. de L***. Par&iacute;s, Calmann-Levy, Editeurs, 3, rue
+ Auber.</p>
+ <p><i>Marianela.</i> Traducci&oacute;n de Julien Lugol. Par&iacute;s. Librairie des
+ publications a 50 centimes; 34, rue de la Montagne-Sainte-Genevi&egrave;ve.</p>
+ <p><i>Idem.</i> Traducci&oacute;n de A. Germond de Lavigne. Par&iacute;s, Librairie
+ Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1884.</p>
+ <p><i>El amigo Manso.</i> Traducci&oacute;n de Julien Lugol. Par&iacute;s, Librairie
+ Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1888.</p>
+ <p><i>Misericordia.</i> Traducci&oacute;n de Maurice Bixio. Par&iacute;s, Librairie
+ Hachette. 1900.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN ALEM&Aacute;N:</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta.</i> Dos tomos, traducci&oacute;n de J. Reichell. Dresde y
+ Leipzig, Pierson's Verlag, 1886.</p>
+ <p><i>Electra.</i> Traducci&oacute;n de Rodolfo Beer. Wiener Verlag. 1901.</p>
+ <p><i>Electra.</i> Traducci&oacute;n de Rodolfo Beer, arreglada para la escena
+ alemana por Ricardo Fellner. Berl&iacute;n. 1901.</p>
+ <p><!-- Page 271 --><i>Gloria.</i> Traducci&oacute;n del Dr. Augusto Hartmann.
+ Berl&iacute;n, Verlag von L. Schleiermacher, 1880.</p>
+ <p><i>El amigo Manso</i> (Freund Manso). Traducci&oacute;n de E. von Buddenbrock.
+ Berl&iacute;n, Verlag von Karl Siegesmund, 1894.</p>
+ <p><i>Trafalgar.</i> Traducci&oacute;n de Hans Parlow. Dresde y Leipzig, Verlag von
+ Karl Reitzner, 1896.</p>
+ <p><i>Marianela.</i> Traducci&oacute;n de E. Pl&uuml;cher. Breslau,
+ Auterhaltungsblatt, 1888.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN SUECO:</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta.</i> Traducci&oacute;n de K.A. Hagberg. Stockolm,
+ Skoglunuds F&ouml;rlag.</p>
+ <p><i>Le&oacute;n Roch.</i> Traducci&oacute;n de A.P. de la Cruz Fr&ouml;lich.
+ Kj&ouml;penhaun (Copenhague). F&ouml;rlag. Andr. Schous, 1881.</p>
+ <p><i>Torquemada en la hoguera.</i> (Torquemada paa baalet). Traducci&oacute;n de
+ Johanne Alleu. Cristiania y Copenhague, F&ouml;rlag A. Christiansens, 1898.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN ITALIANO:</p>
+ <p><i>Nazar&iacute;n</i> (Sicut-Christus). Traducci&oacute;n de Guido Rubetti y
+ Jos&eacute; Le&oacute;n Pagano. Firenze, G. Nerbini.</p>
+ <p><i>Gloria.</i> Traducci&oacute;n de Italo Argenti. Firenze, R. Bemporad &amp;
+ Figlio, 1901.</p>
+ <p><i>Marianela.</i> Traducci&oacute;n de G. de Michelis. Bologna, Tipograf&iacute;a
+ Pont. Maregiani, vía Volturno. 3, 1880.</p>
+ <p><i>La Fontana de Oro.</i> Traducci&oacute;n de G. de Michelis. Mil&aacute;n.
+ Fratelli Treves. 1890.</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta.</i> Traducci&oacute;n de Cunes. Mil&aacute;n. Fratelli
+ Treves. 1897.</p>
+ <br />
+
+ <p><!-- Page 272 -->EN HOLAND&Eacute;S:</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta.</i> Traducci&oacute;n de M.A. de Goeje Leiden. Brill,
+ 1883.</p>
+ <p><i>Electra.</i> Leiden, A.H. Adriani, 1901.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN PORTUGU&Eacute;S:</p>
+ <p><i>Electra.</i> Traducci&oacute;n de Ramalho Ortig&atilde;o. Oporto,
+ Librer&iacute;a Chardron. de Lello &amp; Irmao, editores, 1901.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN DINAMARQU&Eacute;S:</p>
+ <p><i>Fru Perfecta.</i> Traducci&oacute;n de Gigas. Copenhague, Priors, 1895.</p>
+ <!-- Page 273 -->
+<br>
+<br>
+<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 14311 ***</div>
+</body>
+</html>
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+The Project Gutenberg eBook, Bailn, by Benito Prez Galdos
+
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+
+
+
+Title: Bailn
+
+Author: Benito Prez Galdos
+
+Release Date: December 9, 2004 [eBook #14311]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+
+***START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK BAILN***
+
+
+E-text prepared by Miranda van de Heijning and the Project Gutenberg
+Online Distributed Proofreading Team
+
+
+
+BAILN
+
+Episodios Nacionales
+
+Primera Serie
+
+B. PEREZ GALDOS
+
+
+
+
+
+
+
+I
+
+
+--Me hacen ustedes rer con su sencilla ignorancia respecto al hombre
+ms grande y ms poderoso que ha existido en el mundo. Si sabr yo
+quin es Napolen!, yo que le he visto, que le he hablado, que le he
+servido, que tengo aqu en el brazo derecho la seal de las herraduras
+de su caballo, cuando... Fu en la batalla de Austerlitz: l suba a
+todo escape la loma de Pratzen, despus de haber mandado destruir a
+caonazos el hielo de los pantanos donde perecieron ahogados ms de
+cuatro mil rusos. Yo, que estaba en el 17. de lnea, de la divisin
+de Vandamme, yaca en tierra gravemente herido en la cabeza. De veras
+cre que haba llegado mi ltima hora. Pues, como digo, al pasar l
+con todo su Estado Mayor y la infantera de la Guardia, las patas de
+su caballo me magullaron el brazo en tales trminos, que todava me
+duele. Sin embargo, tan grande era nuestro entusiasmo en aquel clebre
+da, que incorporndome como pude, grit: Viva el Emperador!
+
+As hablaba un hombre para mi desconocido, como de cuarenta aos, no
+malcarado, antes bien con rasgos y expresin de cierta hermosura
+marchita, aunque no destruda por las pasiones o los vicios; alto de
+cuerpo, de mirada viva y sonrisa entre melanclica y truhanesca, como
+la de persona muy corrida en las cosas del mundo, y especialmente en
+las luchas de ese vivir al par holgazn y trabajoso a que conducen la
+sobra de imaginacin y la falta de dineros; persona de ademanes
+francos y desenvueltos, de hablar facilsimo, lo mismo en las bromas
+que en las veras; individuo cuya personalidad tena complemento en el
+desalio casi elegante de su traje, ms viejo que nuevo, y no menos
+descosido que roto, aunque todo esto se echaba poco de ver, gracias a
+la disimuladora aguja, que haba corregido as las rozaduras del
+chupetn como la ortografa de las medias.
+
+stas eran, si mal no recuerdo, negras, y el pantaln de color de
+clavo pasado. Llevaba corto el pelo, con dos mechoncitos sobre ambas
+sienes, sin polvo alguno, como no fuera el del camino; su casaca
+obscura, y de un corte no muy usual entre nosotros; su chaleco
+ombliguero, forma un poco extranjera tambin, y su corbata,
+informemente escarolada, le hacan pasar como nacido fuera de Espaa
+aunque era espaol. Mas por otra circunstancia distinta de las
+singularidades de su vestir, causaba sorpresa la tal persona, y ste
+es un capitalsimo punto que no debe pasarse en silencio. Aquel hombre
+tena bigote. Esto fu, a qu negarlo?, lo que ms que otra cosa
+alguna llam mi atencin cuando le vi inclinado sobre la mesa,
+comiendo vidamente en descomunal escudilla unas al modo de sopas,
+puches o no s qu endemoniado manjar, mientras amenizaba la cena
+contando entre cucharada y cucharada las proezas de Napolen I. Dos
+personas, ambas de edad avanzada y de distinto sexo, componan su
+auditorio: el varn, que desde luego me pareci un viejo militar
+retirado del servicio, oa con fruncido ceo y taciturnamente los
+encomios del invasor de Espaa; pero la seora anciana, ms
+despabilada y locuaz que su consorte, contestaba al panegirista con
+cierto desenfado tan chistoso como impertinente.
+
+--Por Dios, Sr. de Santorcaz--deca la vieja--, no grite usted ni
+hable tales cosas donde le puedan or. Mi marido y yo, que ya le
+conocemos de antes, no nos espantamos de sus extravagancias; pero,
+ay!, la vecindad de esta casa es muy entremetida, muy enredadora, y
+no se ocupa ms que de chismes y trampantojos. Como que ayer las nias
+de la bordadora en fino, que vive en el cuarto nmero 8, llegaron
+pasito a pasito a nuestra puerta para or lo que usted deca cuando
+nos contaba con desaforados gritos lo que pas all en las Austrias en
+la batalla de Pirrinclum, o no s qu..., pues esos enrevesados
+nombres no se han hecho para mi lengua... Esta maana, cuando usted
+entr de la calle, la comadre del nmero 3 y la mujer del laador,
+dijeron: Ah va el pcaro _flamasn_ que est en casa del Gran
+Capitn. Apuesto a que es espa de la _canalla_, para ver lo que se
+dice en esta casa y contarlo a sus mercedes. El mejor da nos van a
+dar que sentir, porque como dice usted esas cosas, y tiene esos modos,
+y hace ascos de la comida cuando tiene azafrn, y siempre saca lo que
+ha visto en las tierras de all, le traen entre ojos, y sabe Dios...
+Como aqu estn tan rabiosos con lo del da 2!...
+
+--Ya se aplacarn los humos de esta buena gente--dijo Santorcaz,
+apartando de s escudilla y cuchara--. Cuando se organicen bien los
+cuerpos de ejrcito y venga el Emperador en persona a dirigir la
+guerra, Espaa no podr menos de someterse; y esto, que es la pura
+verdad, lo digo aqu para entre los tres, de modo que no lo oigan
+nuestras camisas.
+
+--Espaa no se somete, no, seor, no se somete--exclam de improviso
+el anciano, quebrantando el voto de su antes silenciosa prudencia, y
+levantndose de la silla para expresar con frases y gestos ms
+desembarazados los sentimientos de su alma patriota--. Espaa no se
+somete, Sr. D. Luis de Santorcaz, porque aqu no somos como esos
+cobardes prusianos y austriacos de que usted nos habla. Espaa echar
+a los franceses, aunque los manden todos los Emperadores nacidos y por
+nacer; porque si Francia tiene a Napolen, Espaa tiene a Santiago,
+que es, adems de general, un santo del Cielo. Cree usted que no
+entiendo de batallas? Pues s: soy perro viejo, y callos tengo en los
+odos de tanto or el redoblar de los tambores y los tiros de can.
+
+--No te sofoques, Santiago--dijo apaciblemente la anciana--, que ya
+andas en los tres duros y medio, y aunque yo creo como t que Espaa
+no bajar la cabeza, no es cosa de que te d el reuma en la cara por
+lo que hable este mala cabeza de Santorcaz.
+
+--Pues lo digo y lo repito--aadi el viejo soldado--. Venir
+hablndome a m de cuerpos de ejrcito, y de brigadas de caballera, y
+de cuadros...!
+
+--En qu batallas se ha encontrado usted?--pregunt con sonrisa
+burlona Santorcaz.
+
+--Que en qu batallas me encontr!--exclam D. Santiago Fernndez,
+cuadrndose ante su interpelante y mirndole con el desprecio propio
+de los grandes genios que tienen puesta en duda su superioridad--.
+Pues no sabe todo el mundo que fu asistente del seor marqus de
+Sarri el ao 1762, cuando aquella famosa campaa de Portugal, la ms
+terrible y hbil y estratgica que ha habido en el mundo, as como
+tambin digo que despus de Alejandro el Macedonio no ha nacido otro
+marqus de Sarri?... Qu cosas tiene este caballerito! Preguntar en
+qu acciones me encontr! Aqulla fu una gran campaa, s, seor:
+entramos en Portugal, y aunque al poco tiempo tuvimos que volvernos,
+porque el ingls se nos puso por delante, se dieron unas batallas...,
+qu batallitas, mi Dios! Yo era asistente del Sr. Marqus, y todas
+las maanas le haca los rizos y le empolvaba la peluca, de tal modo,
+que la cabeza de nuestro General pareca un sol. l me deca:
+Santiago, ten cuidado de que los rizos vayan parejos, y que uno de
+otro no discrepen ni el canto de un duro, porque no hay nada que
+aterre tanto al enemigo como la conveniencia y buen parecer de
+nuestras personas. Y cunto le queran los soldados! Como que en
+toda aquella guerra apenas murieron tres o cuatro.
+
+Santorcaz, al or esto, se desternillaba de risa, haciendo subir de
+punto con sus irreverentes manifestaciones el enfado de D. Santiago
+Fernndez, el cual, dando una fuerte puada en la mesa, continu as:
+
+--Qu valen todos los generales de hoy, ni los emperadores todos,
+comparados con el marqus de Sarri? El marqus de Sarri era
+partidario de la tctica prusiana, que consiste en estarse quieto
+esperando a que venga el enemigo muy desaforadamente, con lo cual ste
+se cansa pronto y se le remata luego en un dos por tres. En la primera
+batalla que dimos con los aldeanos portugueses, todos echaron a correr
+en cuanto nos vieron, y el General mand a la caballera que se
+apoderara de un hato de carneros, lo cual se verific sin efusin de
+sangre.
+
+--No, no ha habido en el mundo batallas como sas, Sr. D.
+Santiago--dijo Santorcaz, moderando su risa--; y si usted me las
+cuenta todas, confesar que las que yo he visto son juegos de chicos.
+Y como desde aquella fecha ha conservado usted los hbitos de campaa,
+y gusta tanto de conversar sobre el tema de la guerra, los vecinos le
+llaman el Gran Capitn.
+
+--Ese es un mote, y a mi no me gustan motes--dijo D. Gregoria, que
+as se llamaba la mujer del valiente expedicionario de Portugal--.
+Cuando nos mudamos aqu, y dieron los vecinos en llamarte Gran
+Capitn, bien te dije que alzaras la mano y regalaras un bofetn al
+primero que en tus propias barbas te dijera tal insolencia; pero t,
+con tu santa pachorra, en vez de llenarte de coraje, se te caa la
+baba siempre que los chicos te saludaban con el apodo, y ahora Gran
+Capitn eres y Gran Capitn sers por los siglos de los siglos.
+
+--Yo no me paro en pequeeces--dijo don Santiago Fernndez--, y aunque
+tolero un apodo honroso, no consiento que nadie se burle de m. A fe,
+a fe que cuando uno ha servido en las milicias del Rey por espacio de
+veinte aos; cuando uno ha estado en la campaa de Portugal; cuando
+uno ha tenido tambin el honor de encontrarse en la expedicin de
+Argel que mand el Sr. D. Alejandro O'Reilly en 1774; cuando despus
+de tan gloriosas jornadas se le han podrido a uno las nalgas sentado
+en la portera de la oficina del Detall y Cuenta y Razn del arma de
+Artillera, viendo entrar y salir a los seores oficiales, y
+hacindoles un recadito hoy y otro maana, bien se puede alzar la
+cabeza y tener una opinin sobre cosas militares.
+
+--Eso mismo digo yo--indic D. Gregoria--. Bien saben todos que t no
+eres ningn rana, y que has escupido en corro con guardias de Corps y
+valonas, y con generales de aquellos que haba antes, tan valientes,
+que slo con mirar al enemigo le hacan correr.
+
+--Y no se trate--prosigui el Gran Capitn--de embobarnos con cuentos
+de brujas como los que desembucha el Sr. de Santorcaz. A las nias del
+laador y a D. Melchora, la que borda en fino, les puede trastornar
+el seso este caballero contndoles esas batallas fabulosas de
+prusianos y rusos, con lo de que si el Emperador fu por aqu o vino
+por all. Hombres como yo no se tragan bolas tan terribles, ni ha
+estado uno veinte aos mordiendo el cartucho y peinando los rizos del
+Sr. Marqus de Sarri, para dar crdito a tales novelas de
+caballeras. Conque cmo fu aquello?--aadi en tono de mofa y
+sentndose junto a Santorcaz--. Dijo usted que cuatro mil franceses
+atacaron a la bayoneta a diez mil rusos, y les hicieron caer en un
+pantano, donde se ahog la mitad. Pues y lo de que rompieron el hielo
+a caonazos para que se hundieran los enemigos que estaban encima!...
+Bonito modo de hacer la guerra! Pero, hombre de Dios, si andaban por
+sobre el hielo se resbalaran y... pobres nalgas del Emperador...,
+digo, de los tres Emperadores, pues ah dice usted que eran tres nada
+menos. Sabes, Gregoria, que es aprovechada la familia?
+
+El Gran Capitn hizo rer a su digna esposa con estos chistes, hijos
+de su inexperta fatuidad, y ambos celebraron recprocamente sus
+ocurrencias.
+
+--Si es novela de caballeras lo que he contado--dijo Santorcaz--,
+pronto lo hemos de ver en Espaa, porque pasan de cien mil los
+Esplandianes que andan desparramados por ah esperando que su amo y
+seor les mande empezar la funcin.
+
+--Los asesinos de Madrid!--exclam el Gran Capitn, inflamndose en
+patritico ardor--. Y cree usted que les tenemos miedo? Santa Mara
+de la Cabeza! Ya veo que estn fortificando el Retiro, y que no
+permiten que vuele una mosca alrededor de sus seoras; pero ya
+hablaremos. Esto es ahora porque estamos sin tropa; pero sabe usted
+lo que se va a formar en Andaluca? Un ejrcito. Y en Valencia? Otro
+ejrcito. Y en Galicia y en Castilla, otro y otro ejrcito. Cuntos
+espaoles hay en Espaa, Sr. de Santorcaz? Pues ponga usted en el
+tablero tantos soldados como hombres somos aqu, y veremos. A que no
+sabe usted lo que me ha dicho hoy el portero de la Secretara de la
+Guerra? Pues me ha dicho que mi pueblo ha declarado la guerra
+Napolen, Qu tal?
+
+--Cul es el pueblo de usted?
+
+--Valdesogo de Abajo. Y no es cualquier cosa, pues bien se pueden
+juntar all hasta cien hombres como castillos, no como esos rusos de
+alfeique de que usted habla, sino tan feroces, que despacharn un
+regimiento francs como quien sorbe un huevo.
+
+--Pues una mujer que ha venido hoy de la sierra--dijo D. Gregoria--me
+ha contado que tambin mi pueblo va a declarar la guerra a ese ladrn
+de caminos; s, Sr. de Santorcaz, mi pueblo, Navalagamella. Y all no
+se andarn con juegos, sino al bulto derechitos. Si esos pueblos que
+usted nombra, las Austrias y las Prusias, fueran como Navalagamella,
+la _canalla_ no los hubiera vencido, y se conoce que todos los
+austriacos y prusiacos son gente de mucha facha y nada ms.
+
+--No se dice prusiacos, sino prusianos--indic enfticamente a su
+esposa el Gran Capitn.
+
+--Bien, hombre: los rusos y los prusos, lo mismo da. Lo que digo es
+que si Valdesogo de Abajo y Navalagamella, que son dos pueblos como
+dos lentejas comparados con la grandeza de todo el reino, se ponen en
+ese pie, los dems lugares y ciudades harn lo mismo, y entonces,
+teme esa mosca el Sr. de Santorcaz. No, no quedar un francs para
+contarlo, y la que hicieron aqu a primeros del mes, la pagarn muy
+cara. Hase visto alguna vez bribonada semejante? Fusilar en
+cuadrilla a tantos pobrecitos, sin perdonar a sacerdotes ancianos, a
+inocentes doncellas y a infelices muchachos como el que est en esa
+cama! Ay! Usted no vi aquello, Sr. de Santorcaz, porque lleg a
+Madrid tres das despus; pero si usted lo hubiera visto! Por esta
+calle del Barquillo pasaron esas fieras, y como les arrojaron algunos
+ladrillos desde los andamios de la casa que se est fabricando en la
+esquina, mataron a una pobre mujer que pasaba con un nio en brazos.
+Al ver esto, todas las vecinas de la casa que estbamos en los
+balcones, empezamos a tirarles cuanto tenamos. Una les echaba una
+cazuela de agua hirviendo, otra la sartn con el aceite frito; yo cog
+el puchero que haba empezado a cocer, y sin pensarlo dije: All va;
+y aunque aquel da nos quedamos sin comer, no me pes, no, seor.
+Despus, entre Juanita la laadora, las nias de al lado y yo,
+cogimos una cmoda, y echndola a la calle aplastamos a dos. Queran
+subir a matarnos; pero qua! Todo facha, nada ms que facha. Ms de
+cuarenta mujeres nos apostamos en la escalera, unas con tenedores,
+otras con tenacillas, estas con asadores, aquella con un berbiqu,
+estotra con una vara de apalear lana. Si llegan a subir, les hacemos
+pedazos. Mi marido tom aquella lanza vieja que tiene all desde las
+tan famosas campaas, y ponindose delante de nosotras en la escalera,
+nos areng y dispuso cmo nos habamos de colocar. Ah, si llegan a
+subir esos perros! Yo era la ms vieja de todas, y la ms valiente,
+aunque me est mal el decirlo. Mi marido quera salir a la calle al
+frente de todas nosotras; pero le convencimos de que esto era una
+locura. Con su carga de setenta a la espalda, l hubiera partido de un
+lanzazo a cuantos mamelucos encontrara en la calle. Ay, qu da!
+Cuando nos retiramos cada una a nuestro cuarto, en toda la casa no se
+oa ms que Viva el Gran Capitn!
+
+--Qu da!--exclam melanclicamente Fernndez, disimulando el
+legtimo orgullo que el recuerdo de sus proezas le causaba--. A eso de
+las ocho de la maana vi salir de la oficina al capitn D. Luis Daoiz.
+El da anterior me haba mandado por unas botas a la zapatera de la
+calle del Lobo, y desde all se las llev a su casa de la calle de la
+Ternera, y cuando volv despus de hacer el mandado, viendo que haba
+cumplido con la puntualidad y el esmero que son peculiares en m, me
+di dos reales, que guardo en este pauelo como memoria de hombre tan
+valiente.
+
+Diciendo esto, trajo un pauelo, y desdoblando una de las puntas
+despaciosamente, y como si se tratara de la ms venerable y santa
+reliquia, sac una moneda de plata que puso ante la vista de
+Santorcaz, sin permitirle que la tocara.
+
+--Esto me di--dijo, enjugando con el mismsimo sagrado pauelo las
+lgrimas que de improviso corrieron de sus ojos--; esto me di con sus
+propias manos aquel que vivir en la memoria de los espaoles mientras
+haya espaoles en el mundo, Yo estaba barriendo la oficina cuando
+entr D. Pedro Velarde buscndole, y le dije: Mi capitn, hace un
+rato que sali con D. Jacinto Ruiz. Despus, don Pedro entr y estuvo
+disputando con el coronel; al cabo de un cuarto de hora volvi a pasar
+por delante de mi. Quin me haba de decir...!
+
+El Gran Capitn no pudo continuar, porque la pena ahogaba su voz; D.
+Gregoria se llev tambin la punta del delantal a los ojos, y
+Santorcaz, ms serio y grave que antes, respetaba el dolor de sus dos
+amigos.
+
+--Me han asegurado--dijo, despus de una pausa--que ese D. Pedro
+Velarde iba a comer todos los das en casa de Murat. Es que
+simpatizaba con los franceses?
+
+--No, no; y quien lo dijere miente--exclam D. Santiago, dejando caer
+de plano sobre la mesa sus dos pesadsimas manos--. Don Pedro Velarde
+pasaba por un oficial muy entendido en el arma, y como fu de los que
+el Rey envi a Somosierra a recibir al _melenudo_, ste le trat, supo
+conocer sus buenas dotes, y quiso atrarselo. Bonito genio tena D.
+Pedro Velarde para andarse con mieles! Le convidaban a comer,
+obsequibanle mucho; pero bien saban todos que si nuestro capitn
+pisaba las alfombras de aquel palacio, era para conocer ms de cerca
+a la canalla, como l mismo deca.
+
+--l y sus compaeros de Montelen--dijo Santorcaz--demostraron un
+valor tanto ms admirable cuanto que es completamente intil. Aqu
+estn ciegos y locos. Creen que es posible luchar ventajosamente
+contra las tropas ms aguerridas del mundo, sin otros elementos que un
+ejrcito escaso, mal instrudo, y esas nubes de paisanos que quieren
+armarse en todos los pueblos. La obstinacin ridcula de esta gente
+har que sean ms dolorosos los sacrificios, y el nmero de vctimas
+mucho ms grande, sin que puedan vanagloriarse al morir de haber
+comprado con su sangre la independencia de la patria. Espaa
+sucumbir, como han sucumbido Austria y Prusia, naciones poderosas,
+que contaban con buenos ejrcitos y reyes muy valientes.
+
+--Esos pases no tienen vergenza!--grit con furor D. Santiago
+Fernndez, levantndose otra vez de su asiento--. En Austria y Prusia
+habr lo que usted quiera; pero no hay un Valdesogo de Abajo ni un
+Navalagamella. Discretsimo lector: no te ras de esta presuntuosa
+afirmacin del Gran Capitn, porque bajo su aparente simpleza
+encierra una profunda verdad histrica.
+
+Santorcaz solt de nuevo la risa al ver el acaloramiento de Fernndez,
+cuyas patriticas opiniones apoy de nuevo su esposa, hablando as:
+
+--Aqu somos de otra manera, Sr. de Santorcaz. Usted, viviendo por
+all tanto tiempo, se ha hecho ya muy extranjero y no comprende cmo
+se toman aqu las cosas.
+
+--Por lo mismo que he estado fuera tantos aos, tengo motivos para
+saber lo que digo. He servido algunos aos en el ejrcito francs;
+conozco lo que es Napolen para la guerra, y lo que son capaces de
+hacer sus soldados y sus generales. Cien mil de aqullos han entrado
+en Espaa al mando de los jefes ms queridos del Emperador. Saben
+ustedes quin es Lefebvre? Pues es el vencedor de Dantzig. Saben
+ustedes quin es Pedro Dupont de l'Etang? Pues es el hroe de
+Friedland. Conocen ustedes al duque de Istria? Pues es quien
+principalmente decidi la victoria de Rvoli. Y qu me dicen de
+Joaqun Murat? Pues es el gran soldado de las Pirmides, y el que
+mand la caballera en Marengo...
+
+--No, no le nombre usted--dijo D. Gregoria--, porque si todos los
+dems son como ese de _las melenas_, buena gavilla de perdidos ha
+metido Napolen en Espaa.
+
+--Sr. de Santorcaz--aadi con grave comedimiento el Gran Capitn--,
+ya sabe usted que un hombre como yo, testigo de cien combates, no se
+traga ruedas de molino, y todas esas heroicidades del general Pitos y
+del general Flautas las vamos a ver de manifiesto ahora, s, seor. Y
+supongo que usted habr venido para ponerse de parte de ellos, pues
+quien tanto les alaba y admira es natural que les ayude.
+
+--No--replic Santorcaz--; yo he vuelto a Espaa para un asunto de
+intereses, y dentro de unos das partir para Andaluca. Cuando
+arregle mi negocio, me volver a Francia.
+
+
+
+
+II
+
+
+--Qu mal hombre es usted!--exclamo D Gregoria--. Y su pobre padre y
+toda la familia llorando su ausencia, y muertos de pena sin poder
+traer al buen camino a este calaverilla que durante quince aos y
+desde aquella famosa aventura... Pero chitn--aadi, volviendo la
+cara hacia m--: me parece que el chico se ha despertado y nos est
+oyendo.
+
+Los tres me miraron, y yo observ claramente cuanto me rodeaba,
+pudiendo apreciarlo todo sin mezcla de vagas imgenes ni mentirosas
+visiones. Hallbame en una cama, de cuyo dursimo colchn daban fe las
+mortificaciones de mis huesos y la instintiva tendencia de mi cuerpo
+a arrojarse fuera de ella, mientras uno de mis brazos, fuertemente
+vendado, se negaba a prestarme apoyo, tan inmvil y rgido como si no
+me perteneciera. Asimismo rodeaba mi cabeza complicado turbante de
+trapos que olan a ungentos y vinagre, y mi dbil y extenuado cuerpo
+senta por aqu y por all terribles picazones. El lecho en que yaca
+tan incmodamente ocupaba el rincn del cuarto, el cual era de
+ordinarias dimensiones, con blancos muros y suelo de ladrillos, mal
+cubiertos por una vieja y acribillada estera de esparto. Lminas de
+santos, a quienes el artista grabador haba dado nuevo martirio en sus
+impos troqueles, adornaban la desnuda pared, en uno de cuyos testeros
+ostentaba su temerosa longitud la lanza del Gran Capitn. En el centro
+de la pieza hallbase la mesa, que sostena un candil de cuatro
+mecheros, y junto a ella, sentados en sendas sillas de cuero, que
+lastimosamente geman al menor movimiento, estaban los tres personajes
+cuya conversacin hiri mis odos cuando volv de un largo paroxismo.
+
+Todos fijaron en m la atencin, y D. Gregoria, acercndose
+maternalmente a mi cama, me habl as:
+
+--Ests despierto, nio? Ves y entiendes? Puedes hablar? Pobrecito,
+ya se te ha quitado la terrible calentura, y el Santo ngel de tu
+Guarda ha conseguido del Padre Eterno que te otorgue el seguir
+viviendo. Cmo ests? Ves a los que estamos aqu? Nos conoces?
+Entiendes lo que decimos? Debes de estar bien, porque ya no dices
+desatinos, ni quieres echarte de la cama, ni nos insultas, ni dices
+que nos vas a matar, ni llamas a D. Celestino ni a la D. Ins, que te
+traan trastornado el juicio. Ests bien, ya ests fuera de peligro, y
+vivirs, pobre nio; pero has perdido la razn, o Dios quiere que te
+veamos en tu ser natural, sano y cuerdo, tal y como estabas antes de
+que aquellos caribes...?
+
+--Y, en verdad, no s cmo ha escapado el infeliz--dijo Fernndez a
+Santorcaz--. Tres balazos tena en su cuerpecito: uno en la cabeza, el
+cual no es ms que una rozadura; otro en el brazo izquierdo, que no le
+dejar manco, y el tercero en un costado, y en parte sensible, tanto
+que si no le hubieran sacado la bala, no le veramos ahora tan
+despiertillo.
+
+Instronme todos para que hablase, mostrndoles que mi razn, como mi
+cuerpo, se haba repuesto de la tremenda crisis. Tambin acudi con
+cariosa solicitud a darme alimento la ejemplar D. Gregoria, y tomado
+aqul vidamente por m me sent muy bien. Haba resucitado o haba
+nacido en aquella noche?
+
+--Ahora, chiquillo, estte tranquilo--continu D. Gregoria,
+sentndose a mi lado--. Cunto se va a alegrar el Sr. Juan de Dios
+cuando te vea!
+
+--Cmo!--exclam con la mayor sorpresa--. Juan de Dios vive aqu?
+Pues en dnde estoy? Y ustedes quines son? Qu ha sido de Ins?
+
+--Otra vez Ins! Este joven no est todava bueno. Dejmonos de
+Ineses, y a descansar. Santorcaz se lleg a mi, y mostrndome algn
+inters, me dijo:
+
+--Pobrecito! Conque te fusilaron! El Gran Duque de Berg es hombre
+terrible y sabe sentar la mano. Dicen que mataste mas de veinte
+franceses. Ya me contars tus hazaas, picarn. Y di, tienes nimos
+de volver a hacer de las tuyas? Me parece que no..., porque habrs
+visto que esa gente gasta unas bromas un poco pesadas.
+
+Dicho esto, Santorcaz, tomando su capa, se march.
+
+Mi sorpresa y estupor al verme all, tornado nuevamente y de
+improviso, segn mi entender, a la vida, en presencia de personas
+desconocidas, y volviendo sin cesar al pasado mi pensamiento, recin
+salido de una sombra profunda; las impresiones de mi alma, a quien el
+repentino despertar, despus de un largo entumecimiento, haba dado
+cierta actividad ansiosa, fueron causa de que no pudiera estar
+tranquilo, como me rogaban el Gran Capitn y su mujer. Hacales mil
+preguntas con la curiosidad del que, volviendo al mundo despus de un
+siglo de muerte real, deseara conocer en un instante cuanto ha pasado
+en el planeta durante su ausencia. A todo contestaban que me estuviese
+quieto y sin cuidarme de nada, para que no me repitiesen los accesos
+de fiebre; pero no pude conseguirlo, y si descans un poco, procurando
+poner a un lado mis terribles recuerdos y apartar de la vista las
+siniestras figuras que se haban hecho compaeras inseparables de mi
+espritu, poco despus, cuando, ya avanzada la noche, lleg Juan de
+Dios, me sent tan vivamente inquieto al verle, que a no impedrmelo
+mi debilidad, habra saltado del lecho para correr hacia l,
+arrastrado por un odio terrible y una curiosidad ms fuerte an que el
+odio. El antiguo mancebo de D. Mauro Requejo hallbase tan demacrado,
+tan excesivamente amarillo y mustio, como si hubiera vivido diez aos
+de penas en el transcurso de algunos das. Sus ojos encendidos
+conservaban huellas de recientes lgrimas, y su desmadejado cuerpo se
+mova con pesadez, como si le fatigara su propio peso. Arrojse en una
+silla junto a mi cama, y cuando los dos ancianos se retiraban a su
+aposento, me habl as:
+
+--Gabriel, ya ests bueno? Has recobrado el juicio? Entiendes lo
+que se te dice?
+
+--Dnde est Ins?--le pregunt con ansiedad.
+
+--Oh, desgraciado de m!--exclam, ocultando el rostro entre las
+manos--. T ests enfermo todava, y si te doy la noticia... Que
+dnde est Ins? Espntate, Gabriel, porque no lo s. Yo estoy loco,
+yo estoy imbcil. Llevo quince das de dolores que a nada son
+comparables. Las lgrimas que he derramado podran agujerear una pea.
+Ahora mismo..., de dnde crees que vengo? Pues vengo de la bveda de
+San Gins, adonde voy todas las noches a mortificarme el cuerpo con
+disciplinazos, por ver si Dios se apiada de m y me devuelve lo que me
+quit, sin duda en castigo de mis grandes pecados.
+
+Despus de enjugar sus lgrimas y sonarse con estrpito, prosigui:
+
+--Yo saqu a Ins de la huerta del Prncipe Po. Ay!, si no te
+salvaste tambin t, fu porque no pude, que bien lo intent, te juro
+que lo intent. Ins se desmay, y no pudiendo traerla aqu, por ser
+esto muy lejos, Lobo me indujo a llevarla a casa de unas que l
+llamaba honradsimas seoras, donde permanecera hasta tanto que fuera
+posible traerla aqu para casarme con ella... Oh, infame legista,
+miserable enredador, tramposo y falsario! Ins me abofete, Gabriel,
+al verse en aquella casa, y me clav en las mejillas sus deditos. No
+puedes formarte idea de las palabras tiernas que le dije para que se
+calmara; pero nada poda consolarla de que no os hubierais salvado
+tambin t y el buen sacerdote. En vano le dije que sera mi mujer; en
+vano le dije que la adoraba con profundsimo amor; tambin le mostr
+mi dinero, prometindole gastar una buena parte en huir para siempre
+de Madrid y de Espaa, si as lo deseaba. Infeliz de m! A estas
+irrecusables pruebas de mi cario slo contestaba llamndome bestia y
+ordenndome que de su presencia me quitara... A cada momento te
+llamaba, y luego se deshaca en lgrimas, y quera despus arrojarse
+fuera de la casa para volver a la Montaa. A pesar de esto yo era
+feliz, porque la tena en mis brazos, apartbale de la frente los
+desordenados cabellos, y con mi pauelo limpiaba sus lgrimas divinas,
+con las cuales se refrescaran, si las bebieran, los condenados del
+Infierno... El prfido Lobo no se apartaba de all, y desde luego me
+parecieron sospechosos el esmero y solicitud con que la atenda. Ins
+no cesaba un momento de gemir, y tanto a mi compaero como a m nos
+mostraba repugnancia, ordenndonos que la dejramos sola, porque no
+quera vernos, y que la matramos, porque no quera vivir. Su
+desesperacin lleg a tal punto, que no la podamos contener, y se nos
+escapaba de entre los brazos, diciendo que pues no le era posible
+salvaros la vida, quera daros a entrambos sepultura. Por ltimo, a
+fuerza de ruegos logramos calmarla un poco, prometindole yo acudir al
+lugar del suplicio a cumplir tan triste obligacin. Cuando esto le
+dije, me mir con tanta ternura, y despus me lo orden de un modo tan
+persuasivo, tan elocuente, que no vacil un instante en hacer lo
+prometido, y sal dejndola al cuidado de Lobo. Nunca tal hiciera, y
+maldito sea el instante en que me separ de aquel tesoro de mi vida,
+de aquel imn de mi espritu! Gabriel, corr a la Moncloa, me acerqu
+a los grupos en que eran reconocidos los cadveres, y anduve de un
+lado para otro esperando encontrarte entre aquellos que, abandonados
+hasta en tan triste ocasin, no tenan quien formara a su alrededor
+concierto de llantos y exclamaciones... Al fin encontr al sacerdote;
+pero t no estabas a su lado, pues unas mujeres compasivas, habiendo
+notado que vivas, te haban llevado a un paraje prximo para
+prodigarte algunos cuidados. Grande fu mi alegra cuando te vi abrir
+los ojos, cuando te o pronunciar frases obscuras, y observ que tus
+heridas no parecan de mucha gravedad; as es que en cuanto dimos
+sepultura a tu buen amigo, me ocup de los medios de traerte a mi
+casa. Rogu a las pobres mujeres que te cuidaran un momento ms,
+mientras yo volva con una camilla, y al salir de la huerta me
+regocijaba con la idea de participar a Ins que estabas vivo. Cunto
+se alegrar la pobrecita!, deca para m, y yo me alegraba tambin,
+porque haba comprendido por sus palabras que aquella flor de Jeric
+te apreciaba bastante, no es verdad? Ay!, Gabriel, t hubieras sido
+nuestro criado, t nos hubieras servido fielmente, no es verdad?...
+Pues bien, hijo: como te iba diciendo, corr desalado a comunicarle la
+feliz nueva de tu salvacin, y cuando entr en la casa donde la haba
+dejado, Ins ya no estaba all. Aquellas seoras desconocidas
+dijronme que Lobo se haba llevado a Ins, y como yo les manifestara
+mi extraeza, mi indignacin, llamronme estpido y me arrojaron de su
+casa. Vol a la de ese miserable ladrn; mas no le pude ver ni en todo
+aquel da ni en los siguientes. Figrate mi desesperacin, mi agona,
+mi locura; yo no s cmo no entregu el alma a Dios en aquellos das,
+porque adems de mi gran pena, me consuma una fuerte calentura, a
+consecuencia de la herida de esta mano, pues bien viste que perd dedo
+y medio en la calle de San Jos... Crees que me curaba? Ni por
+pienso. Despus que el boticario de la Palma Alta me vend la mano no
+volv a acordarme de tal cosa, y no digo yo dedo y medio, sino los
+cinco de cada mano me hubiera yo arrancado con los dientes, con tal de
+hallar a mi idolatrada Ins, a aquella rosa temprana, a aquel jazmn
+de Alejandra!... Durante este tiempo no me olvid de ti, pues el
+mismo da 3 te hice conducir a esta casa, que es la ma, en la cual
+has permanecido hasta hoy, y donde, gracias a los cuidados de tan
+buena gente, has recobrado la salud.
+
+--Pero Lobo ha desaparecido tambin?--pregunt con afn--. Si no ha
+desaparecido, bien puede obligrsele a decir qu ha hecho de Ins.
+
+--Al cabo de diez das le encontr al fin en su casa. Sabes t lo que
+me dijo el muy embustero? Pues vers. Despus de rerse de m,
+llamndome bobo y mentecato, me dijo que no pensara en volver a ver a
+Ins, porque la haba entregado a sus padres. Pues acaso Ins tiene
+padres?, le dije. Y l me contest: S, y son personas de las
+principales de Espaa, por lo cual he credo de mi deber entregarles
+la infeliz jovenzuela, desde tanto tiempo condenada a vivir fuera de
+su rango y entre personas de inferior condicin. Me qued atnito;
+pero al punto comprend que esto era invencin de aquel inicuo
+tramposo, embaucador, y en mi clera le dije las ms atroces
+insolencias que han salido de estos labios. No crees t como yo que
+lo de entregarla a sus desconocidos padres es pura fbula de Lobo para
+ocultar as su crimen? Gabriel, no te estremeces de espanto como yo?
+Dnde estar Ins? Dnde la tendr ese monstruo? Qu habr hecho de
+ella? Ay! Yo la he buscado sin cesar por todo Madrid; he pasado
+noches enteras junto a la casa de la calle de la Sal examinando quin
+entraba y quin sala; he dado dinero a los criados, aguadores,
+lavanderas, a los escribientes del licenciado, a cuantas personas
+visitaban la casa; pero nadie me ha sabido dar razn, nadie, nadie.
+Es esto para desesperarse? Es esto para morirse de pena? Trabajar
+tanto, cavilar tanto para sacarla del poder de sus tos; cometer
+grandes pecados y exponer uno su alma a las horribles penas del
+Infierno para ver desvanecida como el humo aquella esperanza
+encantadora, aquella soada dicha y suprema felicidad!... Ser
+castigo de Dios por mis culpas, Gabriel? Lo crees t as? Apruebas
+lo que estoy haciendo ahora, que es rezar mucho y pedir a Dios que me
+perdone o que me devuelva mi Inesita, aunque no me perdone? Crees t
+que concurriendo a la bveda de San Gins con gran constancia y
+devocin podr alcanzar de Dios alguna misericordia? Ay! Si las
+lgrimas que he derramado hubiesen cado todas en el corazn de ese
+infame Lobo, habranle atravesado de parte a parte haciendo el efecto
+de un pual. Dnde est Ins? Qu es de ella? Vive o muere?
+Gabriel, t tienes ingenio, y Dios ha querido que recobres tu preciosa
+vida para que desbarates los inicuos planes de ese monstruo abominable
+y devuelvas a la nia su anhelada libertad, as como a m la paz del
+alma, que he perdido quizs para siempre.
+
+As habl el afligido hortera, y oyndole no pude menos de
+compadecerle por los tormentos de su alma, tan apasionada como
+inocente. No se cans de hablar hasta muy avanzada la noche, siempre
+sobre el mismo tema y con iguales demostraciones dolorosas. Al fin su
+voz se perdi para m en el vaco de un silencio profundo, porque me
+qued dormido, cediendo mi atencin y curiosidad a la fatiga y
+flaqueza de nimo que me consuman an.
+
+
+
+
+III
+
+
+Al da siguiente, la primera persona que vieron mis ojos fu D.
+Gregoria, a quien ya haba empezado a tomar cario, pues tan propio de
+la caridad es inspirarlo en poco tiempo. La mujer del Gran Capitn
+limpiaba la sala, procurando mover los trastos lentamente para no
+hacer ruido, cuando despert, y al punto lo dej todo para correr a mi
+lado.
+
+--Esa cara est respirando salud--me dijo--. Veremos lo que dice hoy
+D. Pedro Nolasco cuando te vea.
+
+--Y quin es ese D. Pedro Nolasco?--pregunt, sospechando fuera algn
+mdico afamado de la vecindad.
+
+--Quin ha de ser, hijo? El albitar, que vive en el cuarto nmero
+14. Aqu no gastamos mdico porque es bocado de prncipes. Y cuando
+Fernndez padece del reuma, le ve D. Pedro Nolasco, que es un gran
+doctor. A l debes la vida, chiquillo, y l te sac del costado la
+bala; que si no a estas horas estaras en el otro mundo.
+
+Odo esto, hcele varias preguntas acerca de su condicin y la calidad
+de la casa, a las que satisfizo bondadosamente, diciendo que su esposo
+era portero en una oficina del ramo de la Guerra, y que con su sueldo
+y lo que el Sr. Juan de Dios les daba por su modesto pupilaje pasaban
+la vida pobres y contentos.
+
+--Esta no es casa de huspedes, porque nosotros no queremos
+barullo--aadi--; pero hace mucho tiempo que conocemos al Sr. de
+Arriz y por eso le tenemos aqu. Este Sr. de Santorcaz que has visto
+anoche, y que no ha de tardar en venir, es un joven a quien conocimos
+en Alcal, cuando estbamos all establecidos y l dejaba sus estudios
+en aquella clebre Universidad para correr la tuna. Ha sido muy
+calavera, y sus padres no le han vuelto a ver desde que se march a
+Francia hace quince aos huyendo de una persecucin muy merecida _por
+mor_ de sus barrabasadas y viciosas costumbres. Desgraciado joven!
+All fu soldado, y cuando nos cuenta sus trabajos y penalidades, nos
+quedamos como si oyramos leer la novela _El asombro de la Francia,
+Marta la Romarantina_, aunque Santiago dice que todo lo que cuenta es
+mentira. A pesar de su mala cabeza, nosotros apreciamos a este
+tarambana de Santorcaz, y l no nos quiere mal; as es que cuando se
+aparece por Espaa, siempre viene a parar a nuestra casa, donde le
+damos hospitalidad por bien poco dinero. Ay!, s, por bien poco
+dinero; verdad que si le pidiramos mucho, el infeliz no podra
+drnoslo, porque no lo tiene. Y no es porque haya nacido de las
+hierbas del campo, pues a un buen solar de tierra de Salamanca
+pertenece su familia; slo que como no es primognito..., su padre se
+empe en dedicarle a la Iglesia y el pobre chico no tena aficin de
+misacantano...
+
+Estbamos D. Gregoria y yo enfrascados en este coloquio, que no
+dejaba de interesarme, cuando volviendo de su oficina D. Santiago
+Fernndez, quitse gravemente el pesado uniforme, que su consorte
+colg en la percha, no lejos de la amenazadora lanza, y se dispuso a
+comer.
+
+--Grandes noticias te traigo, mujer--dijo con retozona sonrisa,
+sentado ya en el silln de cuero y con ambas manos posadas en las
+respectivas rodillas, mientras con lento comps mova el cuerpo--. Te
+vas a poner ms contenta...
+
+--No puede ser sino que el Gran Duque ha reventado ya de los clicos
+que padeca.
+
+-No, no es eso, mujer. Quin te dijo que Navalagamella le haba
+declarado la guerra a la _canalla_? No es Navalagamella slo, mujer:
+es Asturias, Len, Galicia, Valencia, Toledo, Burgos, Valladolid, y se
+cree que tambin Sevilla, Badajoz, Granada y Cdiz. En la oficina lo
+han dicho; y si vieras cmo estn todos bailando de contento...
+Oficial conozco que no ha dormido en toda la noche esperando el
+correo; y si supieras, mujer...! A ti te lo puedo decir, y no importa
+que lo oiga este chico. Oye, od los dos: muchos oficiales se han
+fugado, sin que en los cuarteles ni en sus casas se sepa dnde estn.
+Y dirs t: Pues dnde estn? Yo lo s, s seora, yo lo s: han
+ido a unirse a los ejrcitos espaoles que se estn formando... A
+que no sabes dnde se estn formando? Pues yo lo s, s, seora, yo lo
+s: uno se est formando en Valladolid, y lo mandar D. Gregorio de la
+Cuesta; otro en Asturias y Galicia, que corre a cargo de Blake..., y
+el tercero... Esta es la ms gorda de todas: te la digo?
+
+--Hombre, s, dila: no nos dejes a media miel.
+
+--Pues se dice por ah que las tropas de Andaluca se sublevarn, s,
+seor, se sublevarn. Pues no han de sublevarse!... Si en cuanto uno
+d la voz empieza a desfilar nuestra gente y ni un ranchero espaol
+quedar a las rdenes de Murat ni de la Junta.
+
+--Veo que lo van a pasar mal, Santiago. Pero siento golpes en la
+puerta. Son los vecinos que vienen a saber noticias... Pase usted,
+Sr. D. Roque; pasen ustedes, nias; adelante, Sr. de Cuervatn.
+
+Abri D. Gregoria la puerta, y penetraron en ordenada falange como
+una docena de personas de uno y otro sexo, y de diferentes edades y
+fachas, las cuales personas eran los vecinos ms adictos al Gran
+Capitn, y adems entusiastas creyentes de sus noticias, por lo cual
+acudan todas las maanas cuando aqul regresaba de la oficina, con el
+anhelo de saciar en la fuente ms pura y cristalina la ardorosa
+curiosidad que entonces devoraba a los habitantes de Madrid. Debo
+detenerme en enumerar a tan dignas personas? Para qu, si el lector
+no necesita conocer al laador, ni al talabartero, ni tampoco a D.
+Roque, el arruinado comerciante, ni al Sr. de Cuervatn, ni menos a
+las nias de la bordadora en fino? Dejmosles envueltos en el velo de
+su discreto incgnito, y oigamos a Fernndez, que desbordndose de su
+propio ser, a causa de la exorbitante hinchazn de su orgulloso
+jbilo, iba contando lo que oyera, sin dejar de aderezar sus relatos
+con la sal y pimienta de la hiprbole.
+
+--Pues en Andaluca--dijo--, en Andaluca..., ya saben ustedes dnde
+est Andaluca; como si dijramos en Cdiz..., pues. Dicen que la
+Junta de Sevilla ha armado un gran ejrcito con las tropas que estaban
+en San Roque. Saben ustedes lo que es San Roque? Pues es como si
+dijramos...; supongan ustedes que aqu est Gibraltar, pues aqu
+cerquita est San Roque.
+
+--Este D. Santiago lo sabe todo.
+
+--Ya, como quien ha visto tantas tierras y ha estado en tantas
+batallas.
+
+--En San Roque estn las mejores tropas de Espaa, tanto en infantera
+como en artillera y caballos; de modo que si se forma ese ejrcito, y
+viene sobre Madrid... Jess!
+
+--Jess!--repiti un coro de diez voces.
+
+--Usted cree que vendr sobre Madrid?--pregunt uno de los
+concurrentes.
+
+--Eso es lo que no puedo asegurar--repuso con nfasis el Gran
+Capitn--. Pero a lo que yo entiendo, y segn la experiencia que
+adquir en aquellas terribles guerras, me atrevo a decir que el
+ejrcito de Andaluca viene sobre Madrid, y si hace lo mismo el de D.
+Gregorio de la Cuesta, juzguen ustedes el susto que pasarn los
+franceses. Hay que guardar el secreto: mucho cuidado, seores, y
+ustedes, nias, gurdense muy bien de ir contando estas cosas cuando
+vayan a la costura, porque puede llegar a odos del Gran Duque de
+Berg... Yo creo que pasar lo siguiente: el ejrcito de Andaluca
+vendr a la Mancha; los franceses irn a batirlos, dejando libre a
+Madrid, donde entrar D. Gregorio de la Cuesta, el cual, si sigue
+despus hacia el Medioda, les picar la retaguardia por Tarancn; y
+como al mismo tiempo los de all le harn retroceder haca el Tajo,
+vindose los franceses atacados por un lado y otro, por fuerza tendrn
+que caer al ro, donde se ahogarn.
+
+--Cunto sabe este hombre! Es un asombro que de esa manera pueda
+anunciar los movimientos del enemigo. Y no hay duda: as tiene que
+suceder.
+
+--Y como la sublevacin es general--aadi Fernndez--, no podrn
+acudir a todos lados. Adems, no pueden contar con un solo soldado
+espaol que les ayude, porque todos desertan; de modo que si Napolen
+quiere continuar la guerra en Espaa, ya puede mandar gente.
+
+--Y como de los que vienen, la mitad mueren de borrachera...
+
+--El mismo Murat est padeciendo unos clicos, que se lo llevarn al
+otro mundo.
+
+--Qua!, si lo que tiene es una enfermedad vergonzosa.
+
+--As pagar las que ha hecho. Pues qu puede ser eso sino castigo de
+Dios por su barbarie y crueldad?
+
+--No es eso, seora; es que, segn dicen, es aficionado a la bebida.
+
+--Menudas _turcas_ habr tomado desde que est aqu! Y se marchar,
+o no se marchar?
+
+--Yo creo que s--dijo Fernndez--. Tengo entendido que est muy
+disgustado porque Napolen no le quiere hacer rey de Espaa.
+
+--Angelito!, pues no pide poco que digamos.
+
+--Y como parece que mandan de rey al que lo es de Npoles, un D. Jos,
+al cual, segn dicen, tambin le gusta aquello...
+
+--Se conoce que es aficin de familia.
+
+--Lo que debiera hacer el Sr. Fernndez--dijo el laador--es irse a
+cualquiera de esos ejrcitos, donde sin duda se haba de lucir, y
+quin sabe si nos le haran general de la noche a la maana.
+
+--Yo no sirvo para nada--contest el Gran Capitn--. Yo tuve mi poca,
+y ahora que trabajen otros como trabajamos los de entonces. Aquellas
+s que eran guerras, seores! Esto de ahora es una bobada, y si no, ya
+vern ustedes cmo en menos que canta un gallo se acaba todo.
+
+--Pero lo del ejrcito de Andaluca, es cierto, o es puro barrunto de
+usted? Sepmoslo de una vez.
+
+--Es cierto, seores. Me parece que Santiago Fernndez tiene motivos
+para saber lo que hace un ejrcito y lo que deja de hacer. Cuando
+empiecen nuestros generales a decir Por aqu te doy, ya les tendr a
+ustedes al tanto de todo, da por da.
+
+A este punto llegaba, cuando entr Santorcaz, y no bien le vieron las
+honradas personas que formaban el auditorio del buen Fernndez,
+empezaron a desfilar de muy mal talante, porque la presencia del
+citado _flamasn_ era harto desagradable a todos los habitantes de la
+casa.
+
+--Grandes noticias, grandes noticias traigo, Sr. D. Gonzalo Fernndez
+de Crdova--exclam desde la puerta--. Agurdense todos, si quieren
+saber la verdad pura. Pero se van estas nias? Por qu me tienen
+miedo? Y usted, D. Roque, no quiere escuchar?... Vayan noramala,
+pues, y ustedes se lo pierden, por que no saben lo que ocurre... La
+lanza, seor Fernndez, tome usted al punto la lanza, y preprese al
+combate, porque se acerca lo tremendo, y ahora ver quines son buenos
+patriotas y quines no lo son.
+
+--No tomemos a broma estas graves cosas, Sr. D. Luis--dijo algo
+amoscado el que podremos llamar vencedor de Ceriola--, ni nos
+escandalice a la vecindad con sus aspavientos.
+
+--A que no sabe usted lo que yo s?--aadi Santorcaz--. A que no
+sabe usted que el general Dupont, que estaba en Toledo, ha recibido
+orden de marchar a Andaluca, y que Moncey sale maana de aqu para
+Valencia, y que Lefebvre, que est en Pamplona, ir pronto sobre la
+capital de Aragn; que Duhesme se extender por Catalua, y que
+Bessires baja hacia Valladolid a toda prisa con las divisiones de
+Lasalle y de Merle?
+
+--Cmo se conoce que usted escupe en corro con la canalla! Y cmo
+estn sus mercedes del estmago? Se han hecho al fin al vino de
+Espaa? Y el Gran Duque de Berg, cmo anda de sus calenturas? Hay
+mieditis? Porque yo tengo para mi que si a esos seores se les caen
+los calzones es porque, como dijo el otro, al que mal vive, el miedo
+le sigue. Yo, en verdad, no saba lo que usted acaba de decir; pero
+all en la oficina o decir otras cosillas que no s si sonarn bien
+en las orejas de la canalla. Por qu no va mi Sr. D. Luis a
+contrselas, a ver si con el gusto se les quita el destemple?
+
+--Qu noticias son sas?
+
+--Nada, poca cosa. Cuando el francs las sepa, ver usted qu contento
+se pone... Que en todas las ciudades se han nombrado o se van a
+nombrar Juntas, las cuales no harn caso de lo que se mande en Bayona,
+sino que...
+
+--Pero si Fernando VII no es ya rey de Espaa, porque ha cedido sus
+derechos al Emperador, lo mismo que Carlos IV. Qu son esas Juntas
+ms que cuadrillas de insurgentes?
+
+--S..., pues que las quiten; es cosa fcil. Demonios de Juntas! Y
+las muy simples estn formando unos ejrcitos..., cosa de juego, seor
+de Santorcaz; cuatro gatos que estaban ah en el Campo de San Roque
+con unos cuantos caoncillos... Y tambin han dado en armarse los
+paisanos, lo mismo en Castilla que en Catalua, as en Valencia como
+en Andaluca... Pero eso no vale nada; son hombres de alfeique y
+alcorza, y no digo yo con balas, con saliva les destruirn los
+franceses.
+
+--Y todo lo que sabe usted se reduce a que la Junta de Sevilla est
+formando un ejrcito con las tropas de San Roque, que manda Castaos,
+y las de Granada, que estn a las rdenes de Reding? Pues eso lo sabe
+todo Madrid.
+
+--Mira, Fernndez--dijo oficiosamente doa Gregoria--, haces mal en
+revelar lo que sabes por tan buen conducto, porque yo no soy lerda
+para conocer que lo que hace nuestro ejrcito no debe decirse. Y si
+no, pongo por caso: si t, que ests enterado de todo, a causa de tu
+gran tino para la guerra, descubres lo que hace el ejrcito de
+Andaluca y llega a odos del francs, puede aprovecharse de la
+noticia, y entonces...
+
+--Qu ha de aprovecharse, mujer, ni qu entiendes t de estas cosas!
+Al contrario, yo quiero que el Sr. de Santorcaz vaya con el cuento. Y
+tambin en Castilla...
+
+--Otro ejrcito, s, compuesto de Guardias de Corps, acostumbrados a
+hacer la guerra en los palacios, de estudiantes, de paletos y
+contrabandistas--dijo Santorcaz, dando tregua a las bromas y hablando
+con completa seriedad--. Es una desgracia para nosotros el tener que
+confesar que no podemos batirnos con los franceses. Qu importa que
+se armen multitud de paisanos, si esas turbas indisciplinadas, antes
+que ayuda, sern elemento de ruina para el escaso ejrcito espaol?
+Qu obstculo pueden ofrecer a los que han sometido la Europa entera
+estos infelices alucinados, a quienes engaa su ignorancia? Tienen
+idea de lo que significan la previsin, la tctica, el genio de un
+jefe experto, para decidir la victoria? Es triste cosa haber llegado a
+tal extremo por las torpezas de nuestros reyes; pero una vez aqu, no
+hay ms remedio que someterse a lo que la Providencia ha querido hacer
+de nosotros. Espaa no puede resistir la invasin, porque si la
+resistiera hara un milagro, una sobrenatural hazaa nunca vista.
+Condenada a ser de Napolen y a ver sentado en su trono a un rey de la
+familia imperial, lo ms cuerdo es resignarse a sta con la conciencia
+de haberla merecido.
+
+--Que Espaa ser francesa, que Espaa ser de Napolen!--exclam el
+Gran Capitn, encendido en violenta ira--. Sr. de Santorcaz, usted es
+un insolente, usted es un deslenguado, usted no tiene respeto a mis
+canas. Ya, qu se puede esperar de un trapisondista calavera, como
+usted, que abandon a su familia por irse a _extranjis_ a aprender
+malas maas? Decir que Espaa ha de ser francesa! Salga usted de mi
+casa, y no ponga ms los pies en ella. Qu te parece, Gregoria?
+Mujer, te ests con esa calma y no bufas de clera como yo?
+
+Y levantndose de su asiento, indic a Santorcaz con majestuoso gesto
+la puerta de la sala; mas como D. Luis no tuviera humor de marcharse,
+porque todos los das se repeta la misma escena sin resultado alguno,
+preparbase a comer tranquilamente, dejando que se desvaneciera, como
+efectivamente se desvaneci, sin efusin de sangre, la ira de su
+honrado amigo. Durante la comida gru un poco D. Santiago; pero la
+prudencia y discrecin de su esposa evitaron un choque que pudo haber
+tenido calamitosas consecuencias.
+
+
+
+
+IV
+
+
+Lo que he contado pasaba el 20 de mayo, si no me engaa la memoria.
+Poco a poco fu avanzando en mi convalecencia, y en pocos das me
+hall ya con fuerzas suficientes para levantarme y dar algunos paseos
+por los grandes corredores de la casa, pues la vivienda del Gran
+Capitn tena como nico desahogo el largo pasillo, en cuya pared se
+abran hasta veinte puertas numeradas, albergues de otras tantas
+familias. Peor que mi cuerpo se hallaba mi alma, llena de turbaciones,
+de sobresaltos y congojas, tan apenada por terribles recuerdos como
+por angustiosas presunciones, de tal modo, que mi pensamiento corra
+de lo pasado a lo futuro alternativamente, buscando en vano un poco de
+paz.
+
+La muerte del cura de Aranjuez, sin dejar de formar en mi alma un gran
+vaco, me era menos sensible de lo que a primera vista pudiera
+parecer, porque conceptundola yo como trnsito que haba llevado un
+nuevo santo a las falanges del Paraso, consider a mi amigo en su
+verdadero lugar, y no tan lejos de nosotros que pudiera desampararnos
+si le invocbamos.
+
+En cuanto a Ins, no dudaba que exista en poder de alguien que la
+protegiera por encargo de los parientes de su madre; y aunque para
+esta creencia no tena ms dato que la relacin del alucinado Juan de
+Dios, yo me confirmaba cada vez ms en ella, fundndome en
+antecedentes que omito por ser de mis lectores conocidos, y en la
+srdida avaricia del licenciado Lobo, carcter muy abonado para
+apoderarse de la joven y entregarla, mediante una buena recompensa, a
+quien deseaba poseerla.
+
+Todo mi afn consista en restablecerme completamente para poder salir
+a la calle; y cuando lo consegu, tuve el gusto de darme a conocer a
+todos mis amigos como un verdadero resucitado, o alma del otro mundo
+que vuelve con forma corporal a cobrar deudas atrasadas.
+
+No tendrn ustedes idea del aspecto que ofreca entonces Madrid si no
+les digo que la gente toda andaba azorada y aturdida, a veces llena de
+miedo, a veces haciendo esfuerzos para disimular su alegra. El odio a
+los franceses no era odio: era un fanatismo de que no he conocido
+despus ningn ejemplo; un sentimiento que ocupaba los corazones por
+entero sin dejar hueco para otro alguno; de modo que el amar a los
+semejantes, el amarse a s mismo, y hasta me atrevo a decir el amar a
+Dios, se adaptaban y sometan como fenmenos secundarios al gran
+aborrecimiento que inspiraban los verdugos del pueblo de Madrid.
+
+A stos se les vea solos en todos los sitios: su presencia haca
+detener o apresurar a los transentes; y era tan extraordinario este
+desvo, que hasta parecan ellos mismos afectados de profundo pesar, y
+se les observaba taciturnos y foscos, sintiendo que el suelo les
+quemaba las plantas de los pies. Haban llenado de trincheras y
+bateras el Retiro, y para ver en todo su orgullo y presuncin a los
+invasores, no haba ms que dirigir el paseo hacia Oriente, y se les
+encontraba en grandes grupos alrededor de las cantinas, o paseando por
+la carretera de Aragn. Ningn espaol se encaminaba hacia all, a no
+ser los granujas, que, entonces como ahora, gustaban de meter las
+narices en todas partes. Llevado de mi curiosidad, me acerqu al
+Retiro, y tambin recorr otros sitios hacia el Medioda, igualmente
+ocupados como posiciones ventajosas.
+
+En el interior de Madrid las tiendas estaban desiertas, pues todas las
+personas que se juntaban para pedir o comunicar noticias se reunan en
+parajes ocultos, siendo de notar que ya entonces comenzaban a dar sus
+primeras seales de vida las sociedades secretas, aunque yo no vi
+ninguna, y digo esto slo con referencia a vagos rumores. Como el afn
+por tener noticias relativas al levantamiento de las provincias era
+una fiebre de que no estaban exentos ni los nios, ni los ancianos, ni
+las mujeres, cuando se saba que D. Fulano de Tal haba recibido una
+carta de Andaluca, de Galicia o de Catalua, la casa se llenaba de
+amigos, y hasta los desconocidos se permitan invadirla ruidosamente
+para no esperar a que se les contara el gran suceso. Sacbanse copias
+de las cartas que hablaban de la Junta de Sevilla y de la sublevacin
+de las tropas de San Roque, y aquellas copias circulaban con una
+rapidez que envidiara la moderna Prensa peridica.
+
+Todos los das y a todas horas se hablaba de los oficiales que haban
+hudo de Madrid para unirse a los ejrcitos de Cuesta o de Blake, y
+cuando se tropezaba con un militar o con algn joven paisano de buen
+porte y bros, no se le hacia otra pregunta que sta: Usted cundo
+se va? Las familias de las vctimas se haban olvidado ya de rezar
+por los muertos, y pensaban en equipar a los vivos. Escaseaban los
+jornaleros y menestrales, porque de los barrios bajos partan
+diariamente muchos hombres a engrosar las partidas de Toledo y la
+Mancha; y a pesar de los brutales bandos del General francs, ni
+faltaban armas en las casas, ni los fugitivos partan con las manos
+vacas.
+
+Los invasores, que vigilaban el odio de la capital con la suspicacia
+medrosa del que ha padecido sus terribles efectos, no permitan,
+siendo tan grande su nmero y fuerza, que se manifestara lo que los
+madrileos pensaban y sentan; pero aun as, cuntos cantares,
+cuantas jcaras, romances y dcimas brotaron de improviso de la vena
+popular, ya amenazando con rencor, ya zahiriendo con picantes chistes
+a los que nadie conoca sino por el injurioso nombre de _la canalla_!
+
+En el fondo de aquella grande agitacin, y entre tantos recelos, haba
+un secreto jbilo, pues como un da y otro llegaban noticias de nuevos
+levantamientos, todos consideraban a los franceses como puestos en el
+vergonzoso trance de retirarse. Aquel jbilo, aquella confianza,
+aquella fe ciega en la superioridad de las heterogneas y discordes
+fuerzas populares, aquel esperar siempre, aquel no creer en la
+derrota, aquel _no importa_ con que curaban el descalabro, fueron
+causa de la definitiva victoria en tan larga guerra, y bien puede
+decirse que la estrategia, la fuerza y la tctica, que son cosas
+humanas, no pueden ni podrn nunca nada contra el entusiasmo, que es
+divino.
+
+Como era natural, las noticias, del levantamiento se exageraban
+locamente, y el delirio popular vea miles de hombres donde no haba
+sino centenares. Cuando las noticias venan de Bayona, eran objeto de
+sistemtico desprecio, y las disposiciones del palacio de Marras, as
+como la convocatoria de irrisorias Cortes en la ciudad del Adour, y el
+pleito homenaje por algunos grandes tributado a Bonaparte, daban
+pbulo a stiras sangrientas. Cuando alguno deca que vendra de rey a
+Madrid el hermano de Napolen, daba pie para las ms ingeniosas
+improvisaciones del gnero epigramtico.
+
+Todas las tertulias, que entonces eran muchas, pues la sociedad no se
+desparramaba an por los cafs, eran, digmoslo as, verdaderos clubs
+donde lata sorda y terrible la conspiracin nacional. Se conspiraba
+con el deseo, con las noticias, con las sospechas, con las hiprboles,
+con las stiras, con verdades y mentiras, con el llanto tributado a
+los muertos y las oraciones por el triunfo de los vivos.
+
+
+
+
+V
+
+
+Tal era Madrid a fines de mayo de 1808, antes de que sonaran los
+primeros caonazos de Cabezn y los primeros tiros del Bruch. Dicho
+esto se me permitir que hable un poco de mi persona, pues atendiendo
+a que la desgracia halla siempre eco en toda persona discreta y
+sensible, creo que no soy saco de paja a los ojos de mis lectores, y
+que algn inters les inspiran los penosos trances de mi borrascosa
+existencia. Necesito, adems, explicar por qu causas emprend mi
+viaje a Andaluca entre mayo y junio; y si de buenas a primeras me
+presentara camino de Despeaperros en compaa del desconocido
+Santorcaz, ustedes no acertaran a explicarse ni los mviles de
+jornada tan peligrosa, ni mi repentino acomodamiento con aquel hombre
+singular.
+
+Es, pues, el caso que, no satisfecho con las noticias que acerca de
+Ins me di Juan de Dios, trat de averiguar la verdad y tuve la feliz
+ocurrencia, mejor dicho, la inspiracin, de presentarme en casa de la
+Marquesa, a quien no hall; mas quiso la Divina Providencia que un
+criado, conocido mo desde la famosa noche de la representacin, me
+saliera al encuentro, y despus de mostrarse muy obsequioso,
+satisficiera mi curiosidad sobre aquel punto. Segn me dijo, el mismo
+da 3 de mayo se present all un hombre de antiparras verdes, el cual
+conduca dentro de una litera a cierta joven llorosa y al parecer
+enferma. No encontrando a la seora, pregunt por su hermano, con el
+cual hubo de conferenciar ms de dos horas. Despidise al cabo,
+dejando a la madamita en la casa.
+
+El hermano de la Sra. Marquesa, que no era otro que aquel festivo
+diplomtico a quien conocimos en octubre de 1807, parti el da 4 para
+Crdoba a unirse con su hermana y sobrina, y, cosa rara!--me dijo
+aquel curioso servidor--, se llev consigo a la jovenzuela.
+
+--De suerte que ahora estn todos en Crdoba?--le pregunt.
+
+--S, y segn noticias, no piensan venir hasta que no se acaben estas
+cosas. Eso de la seorita que trajeron en la litera ha dado mucho que
+hablar a la servidumbre, y dice mi mujer..., pero ms vale callar. El
+hombre aqul de las antiparras verdes haba estado ya algunos das
+aqu, y unas veces la Sra. Condesa, otras su ta, le reciban. Mal
+hombre parece.
+
+--Y la joven no hizo resistencia cuando quisieron llevrsela?
+
+--Si pareca muerta, qu resistencia poda hacer? Como que tuvimos
+que cargarla entre dos para ponerla en el coche...
+
+Ignoro si esto que o y puntualmente refiero llamar la atencin de
+mis lectores; pero lo que s les ha de causar sorpresa, qu digo
+sorpresa!, asombro grandsimo, es el saber que me atrev a desafiar
+las iras del licenciado Lobo, del mismo Lobo de marras, no vacilando
+en arriesgarlo todo por esclarecer lo que tan hondamente me
+inquietaba. No queriendo aparecer ni aun en sombra por la aborrecida
+calle de la Sal, busqule all por la Alcalda de Casa y Corte, donde
+con toda seguridad pensaba encontrarle, y al punto que me vi... No,
+no es verosmil, no lo van ustedes a creer. Necesitar jurarlo? Pues
+lo juro: juro que es la pura verdad. Pues bien: al pronto que me vi,
+echme los brazos al cuello, demostrando gran inters por mi persona,
+y no slo me pidi nuevas acerca de mi salud, sino que me rog le
+contase algunos pormenores de mi fusilamiento y para l milagrosa
+resurreccin.
+
+Quedme atnito, aunque no tranquilo, presumiendo que tan desusadas
+blanduras seran obra de su refinada astucia y preparacin de algn
+nuevo golpe contra m; pero cuando le pregunt por el estado en que se
+hallaba el proceso clebre, respondime que ya no se pensaba en tal
+cosa, porque como los franceses eran amigos del Prncipe de la Paz, no
+convena molestar a los servidores y amigos de ste.
+
+--No quiero--aadi--que Su Alteza el Gran Duque se amosque. Aquello
+fu una broma, y de haberte prendido, al punto hubieras sido puesto en
+libertad. Pero di, picarn..., conque t eras galn de D. Ins?
+Cuntame todo: dnde la conociste? Ah, bien comprenda Requejo que
+guardaba un tesoro en su casa! Yo lo saba todo..., y t?; sospecho
+que tambin, perilln. Pero no sabas que a fines del mes de abril se
+acord en consejo de familia recoger e identificar a esa jovencita
+para darle la posicin que le corresponde. Como yo estaba al tanto de
+todo, y adems tena el honor de conocer a la Sra. Marquesa,
+comprometme a entregarla, hacindoles creer que haba grandes
+dificultades para arrancarla del poder de los parientes de su supuesta
+madre. Hijo, es preciso hacer algo por la vida: considera que es uno
+un pobre, con mujer, nueve hijos, dos suegras y tres cuadas; dos
+suegras, s seor, la madre y la abuela de mi mujer, y si uno no se da
+maa para mantener a este familin... La verdad es que a todos les di
+cordelejo: a D. Mauro, al papanatas de Juan de Dios, y a ti mismo, que
+ahora resucitas para pedirme a Ins. Pero la amabas t? Anda,
+zanguango, cortjala, a ver si logras casarte con ella, lo cual,
+aunque difcil, no es imposible...; la nia tendr una dote regular, y
+quizs pueda heredar el mayorazgo y ttulo, lo cual ser, segn el
+tenor de las escrituras... Ah, pelafustn! Me parece que t traes un
+proyectillo entre ceja y ceja. Vas a Crdoba? Oye: recuerdo que la
+palomita te llamaba con exclamaciones muy tiernas, cuando medio muerta
+la conducamos en la litera mi pasante y yo. Ja, ja, ja! Sabes de
+qu me ro? De ese ganso de Juan de Dios, que estuvo aqu el otro
+da, y ponindose de rodillas delante de m, me dijo: Dme usted a
+Ins, porque me muero sin ella! Dmela usted hoy y mteme maana!
+Fu una comedia, Gabriel, y aunque nos remos mucho, al fin nos cans
+tanto, que tuvimos que echarle a palos de la escribana.
+
+Atencin sostenida prest yo a estas y otras muchas razones del
+licenciado Lobo, el cual, para que nada faltara en su inexplicable
+benignidad y cortesana, al tiempo de despedirme djome que quizs
+pudiera proporcionarme algunas lecciones de latn, si me hallaba con
+nimos, puesto que era tan gran humanista, de ganarme el pan con la
+enseanza. Dile las gracias, y tan satisfecho me retir del resultado
+de mis investigaciones, que el mismo da decid marchar a Crdoba
+cuando estuviera restablecido.
+
+Me seguirn ustedes, o, fatigados de estas aventuras, dejarn que
+marche solo a resolver cuestiones que a nadie interesan ms que al que
+esto escribe? No; espero que no nos separaremos tan a deshora, y
+cuando parece probable que, siguindome, asistan ustedes a algn
+espectculo que les haga ms llevadero el fastidio de mis personales
+narraciones. Vamos, pues, y tengan en cuenta que nos acompaa el Sr.
+de Santorcaz, a quien llevan al pas andaluz asuntos de familia. Yo le
+manifest que deseaba me llevase como escudero; mas l dijo que no
+tena con qu pagar mis servicios, porque su bolsa no estaba en
+disposicin de atender a gastos de servidumbre, y que harto se
+congratulara de llevarme como compaero y amigo. As fu, en efecto;
+y como yo necesitara algunos das ms de restablecimiento, l me
+esper, y en uno de los ltimos das de mayo o de los primeros de
+junio, luego que me desped de mis obsequiosos protectores,
+correspondindoles como pude, y de Juan de Dios, a quien ocult el
+objeto de mi expedicin, nos pusimos en marcha.
+
+
+
+
+VI
+
+
+Como Santorcaz era pobre, y yo ms pobre todava, nuestro viaje fu
+tan irregular, cual los que en antiguas novelas vemos descritos. No
+adoptamos sistemticamente ninguna de las clases de incmodos
+vehculos conocidos en nuestra Espaa; en varias ocasiones anduvimos
+en galera, otras en macho, si nos franqueaban sus caballeras los
+arrieros que tornaban a la Mancha de vaco, y las ms veces a pie.
+Hacamos noche en las posadas y ventas del camino, donde Santorcaz
+luca su prodigiosa habilidad en el no gastar, logrando siempre que se
+le sirviese bien. Para estas y otras picardas, mi compaero se haca
+pasar por un insigne personaje, mandndome que le llamase Excelencia y
+que me descubriese ante l siempre que nos mirara el mesonero. Yo lo
+cumpla puntualmente; y con tal artificio, ms de una vez, adems de
+no cobrarnos nada, salan a despedirnos humildemente, rogndonos que
+les dispensramos el mal servicio.
+
+Ms all de Noblejas y Villarrubia de Santiago, y cuando despus de
+una larga jornada sestebamos, apartados del camino, junto a la ermita
+del _Santo Nio_, se nos agreg un mozo que nos dijo llevaba el mismo
+camino que nosotros y que desde entonces fu nuestro inseparable
+compaero. Tena como veinte aos, llambase Andresillo Marijun, y
+aunque era natural de Aragn, iba a servir de mozo de mulas a un
+pueblo de Andaluca, en casa de la condesa de Rumblar, su ama y
+seora, pues en las fincas que sta posea en tierra de Almunia de
+Doa Godina haba nacido aquel mancebo. Al punto su genio franco y
+alegre simpatiz con el mo y nos hicimos muy amigos. Santorcaz nos
+trataba con superioridad, aunque sin tirana. Cuando al llegar a una
+posada, cabalgando l en perverso macho y nosotros a pie, bamos a
+tenerle el estribo y despus a quitarle las espuelas, deshacindonos
+en cumplidos y cortesas, tenamos que apretar los dientes para no
+soltar la risa. Marijun, que mejor que yo saba fingir, era el
+encargado de ordenar al ventero que le diese al amo lo mejor de la
+despensa, porque Su Excelencia, que iba de Regente a Sevilla, era
+hombre terrible y castigaba con fiereza a los posaderos que no le
+servan bien.
+
+As atravesamos la Mancha, triste y solitario pas, donde el sol est
+en su reino y el hombre parece obra exclusiva del sol y del polvo;
+pas entre todos famoso desde que el mundo entero hase acostumbrado a
+suponer la inmensidad de sus llanuras recorrida por el caballo de D.
+Quijote. En opinin general es la Mancha la ms fea y la menos
+pintoresca de todas las tierras conocidas, y el viajero que viene hoy
+de la costa de Levante o de Andaluca, se aburre junto al ventanillo
+del vagn, anhelando que se acabe pronto aquella desnuda estepa, que
+como inmvil y estancado mar de tierra, no ofrece a sus ojos
+accidente, ni sorpresa, ni variedad, ni recreo alguno. sto es lo
+cierto: la Mancha, si alguna belleza tiene, es la belleza de su
+conjunto, su propia desnudez y monotona, que, si no distraen ni
+suspenden la imaginacin, la dejan libre, dndole espacio y luz donde
+se precipite sin tropiezo alguno. La grandeza del pensamiento de D.
+Quijote no se comprende sino en la grandeza de la Mancha. En un pas
+montuoso, fresco, verde, poblado de agradables sombras, con lindas
+casas, huertos floridos, luz templada y ambiente espeso, D. Quijote no
+hubiera podido existir y habra muerto en flor, tras la primera
+salida, sin asombrar al mundo con las grandes hazaas de la segunda.
+
+Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y
+que, sin embargo, todo l es camino; aquella tierra sin direcciones,
+pues por ella se va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna;
+tierras surcadas por las veredas del acaso, de la aventura, y donde
+todo cuanto pase ha de pareer cobra de la casualidad o de los genios
+de la fbula; necesitaba de aquel sol que derrite los sesos y hace a
+los cuerdos locos; aquel campo sin fin donde se levanta el polvo de
+imaginarias batallas, produciendo, al transparentar de la luz,
+visiones de ejrcitos de gigantes, de torres, de castillos; necesitaba
+aquella escasez de ciudades que hace ms rara y extraordinaria la
+presencia de un hombre o de un animal; necesitaba aquel silencio
+cuando hay calma, y aquel desaforado rugir de los vientos cuando hay
+tempestad; calma y ruido que son igualmente tristes y extienden su
+tristeza a todo lo que pasa, de modo que si se encuentra un ser humano
+en aquellas soledades, al punto se le tiene por un desgraciado, un
+afligido, un menesteroso, un agraviado que anda buscando quien le
+ampare contra los opresores y tiranos; necesitaba, repito, aquella
+total ausencia de obras humanas que representen el positivismo, el
+sentido prctico, cortapisas de la imaginacin, que la detendran en
+su insensato vuelo; necesitaba, en fin, que el hombre no pusiera en
+aquellos campos ms muestras de su industria y de su ciencia que los
+patriarcales molinos de viento, a los cuales slo el lenguaje faltara
+para ser colosos, inquietos y furibundos, que desde lejos llaman y
+espantan al viajero con sus gestos amenazadores.
+
+
+
+
+VII
+
+
+As es la Mancha. Al atravesarla no poda menos de acordarme de D.
+Quijote, cuya lectura estaba fresca en mi imaginacin. Durante
+nuestras jornadas nos aburramos bastante, menos cuando Santorcaz nos
+contaba algn extraordinario suceso de los que en lejanos pases haba
+presenciado. Una vez nos dej con la boca abierta contndonos la
+fiesta de la coronacin de Bonaparte, con todos sus pelos y seales, y
+otra vez nos puso los cabellos de punta refiriendo la ms famosa
+batalla de las muchas en que se haba encontrado. Cuando lo contaba
+bamos caballeros en sendos machos que nos facilitaron por poco dinero
+unos arrieros de Villarta, y no estoy seguro de si habamos traspasado
+ya el trmino de Puerto Lpiche o bamos a entrar en l. Lo que s
+recuerdo es que por huir del calor emprendimos nuestra jornada mucho
+antes de la salida del sol, y que la noche estaba brumosa, el cielo
+encapotado y sombro, la tierra hmeda a consecuencia del fuerte
+temporal de agua que descargara el da anterior.
+
+Debo indicar el paisaje que tenamos delante, porque no menos que la
+pintoresca relacin de Santorcaz, contribuy aqul a impresionar mis
+sentidos. El camino segua en lnea recta ante nosotros; a la
+izquierda elevbanse unos cerros cuyas suaves ondulaciones se perdan
+en el horizonte formando dilatadas curvas; en el fondo y muy lejos se
+alcanzaba a ver una colina ms alta, en cuya falda parecan
+distinguirse las casas de un pueblo; a la derecha el suelo se extenda
+completamente llano, y en su inmensa costra la tarda corriente de un
+arroyo y el agua de la lluvia formaban multitud de pequeos charcos,
+cuyas superficies, iluminadas por la luna, ofrecan a la vista la
+engaosa perspectiva de una gran cinaga o pantano. He hablado de la
+luna, y debo aadir que aquel astro, desfigurador de las cosas de la
+tierra, prestaba imponente solemnidad al desnudo y solitario paisaje,
+esclarecindolo o dejndolo a obscuras alternativamente, segn que
+daban paso o no a sus plidos rayos los boquetes, desgarrones y
+acribilladuras de las nubes.
+
+Santorcaz, despus de un rato de silencio y meditacin, contuvo su
+cabalgadura, parse en mitad del camino, y contemplando con cierto
+arrobamiento el horizonte lejano, las colinas de la izquierda y los
+charcos de la derecha, habl as:
+
+--Estoy asombrado, porque nunca he visto dos cosas que tanto se
+parezcan como este pas a otro muy distante donde me encontraba hace
+tres aos a esta misma hora, en la madrugada del 2 de diciembre. Es
+mi imaginacin la que me reproduce las formas de aquel clebre lugar,
+o por arte milagroso nos encontramos en l? Gabriel, no hay enfrente
+y hacia la derecha unos grandes pantanos? No se ven a la izquierda
+unos cerros que terminan en lo alto con un pequeo bosque? No se
+eleva delante una colina en cuya falda blanquea un pueblecillo? Y
+aquellas torres que distingo al otro lado de dicha colina, no son las
+del castillo de Austerlitz?
+
+Marijun y yo nos remos, dicindole que se le quitaran de la cabeza
+tales cosas, y que si bien lo de los charcos era cierto, por all no
+haba ningn castillo de Terlin ni nada parecido. Pero l, poniendo
+al paso la cabalgadura y mandndonos que le siguiramos uno a cada
+lado, continu hablando as:
+
+--Muchachos, no puedo olvidar aquella clebre jornada, que llamamos de
+los Tres Emperadores, y que es sin duda la ms sangrienta, la ms
+gloriosa, la ms hbil con que ha ilustrado su nombre el gran tirano,
+ese hombre casi divino, a quien ahora puedo nombrar a boca llena,
+porque no nos oyen ms que el cielo y la tierra. Os contar,
+muchachos, para que sepis lo que es el hacha de la guerra en manos de
+ese leador de Europa. Yo me hallaba en Pars sin recursos, despus de
+haber sido sucesivamente maestro de latn, pintor de muestras, corista
+en Ventadour, espadachn, servidor de los emigrados de Coblentza,
+postilln de diligencias, carbonero y cajista de imprenta, cuando
+sent plaza en el ejrcito de Boulogne, destinado a dar un golpe de
+mano contra Inglaterra... Cuando el Emperador nos traslad de
+improviso, sin revelar su pensamiento, al centro de Europa, estbamos
+un tanto amoscados, porque las violentas marchas nos mortificaban
+mucho, y como ramos unos zopencos, no comprendamos los grandes
+planes de nuestro jefe. Pero despus de la capitulacin de Ulm, nos
+creamos los primeros soldados del mundo, y al hablar de los prusianos
+y de los rusos, nos reamos de ellos, juzgndoles hasta indignos de
+nuestras balas. Cuando pasamos el Inn, ya presumamos que se
+preparaban grandes cosas; al internarnos en la Moravia, despus de la
+accin de Hollabrnn, comprendimos que el ejrcito ruso-austriaco nos
+iba a presentar batalla formal. Lo que no estaba reservado a nuestras
+cabezas era el discurrir si tomaramos la ofensiva o si operaramos a
+la defensiva. Pero la gran cabeza, aquella que tiene un mechn en la
+frente y el rayo en el entrecejo, lo iba a decidir bien pronto.
+
+A este punto llegaba, cuando el camino por que marchbamos torci
+hacia la derecha, describiendo una gran vuelta, de modo que formaba
+ngulo recto con su primitiva direccin. Santorcaz, nuevamente
+alucinado con aquello que pareca para l extraordinaria coincidencia,
+prosigui as:
+
+--Pero no es ste el camino de Olmutz? Gabriel, o esto es aquello
+mismo, o se le parece como una gota a otra gota. Mira, ahora tenemos
+enfrente los pantanos de Satzchan y a nuestra izquierda la colina de
+Pratzen. Mira hacia all. No se oye ruido de tambores? No se ven
+algunas luces? Pues all estn los rusos y los austriacos. Sabes cul
+es su intencin? Pues quieren cortarnos el camino de Viena, para lo
+cual tendrn que bajar de la colina de Pratzen y situarse entre
+nuestra derecha y los pantanos. Mira si son estpidos! Eso
+precisamente es lo que quiere el Emperador, y todo lo dispone de modo
+que parezca que nos retiramos hacia Viena. Figrate que aqu est
+nuestro ejrcito, compuesto de setenta mil hombres, cuyo inmenso
+frente ocupan todas las colinas de la izquierda, el camino y parte de
+la llanura que hay a la derecha. El Emperador, despus de llenarse las
+narices de tabaco, sale a media noche a recorrer el campo y observar
+los movimientos del enemigo. Veis?; por all va. No se oyen las
+pisadas de su caballo y los gritos de entusiasmo con que le saludan
+los soldados? No se ve el resplandor de las hogueras que encienden a
+su paso? Pero ustedes no ven todo esto? Bah! Es ilusin ma; pero de
+tal modo aviva mis recuerdos la similitud del paisaje, que me parece
+ver y or lo que estoy contando... Pero querris saber cmo fu que
+vencimos a los rusos y a los austriacos, y os lo voy a referir. Al
+amanecer, oh, chiquillos!, los rusos bajaban maquinalmente por
+aquella alta colina de enfrente, con objeto de venir hacia nuestra
+derecha para cortarnos el camino. No olvidis que aqu delante tenemos
+un arroyo que viene serpenteando de izquierda a derecha hasta perderse
+en los pantanos. El Emperador manda que la derecha pase el arroyo, y
+verificado esto, los rusos la atacan. El centro, mandado por Soult, y
+la izquierda por Lannes, ansiaba entrar en fuego; pero el Emperador
+contena el ardor de aquellos generales, para aguardar a que los rusos
+acabasen de cometer el desatino de bajar de las alturas de Pratzen
+para meterse en la madre del arroyo de Golbasch. Os explicar bien.
+All, en lontananza y al pie de la loma, estn las aldeas de Telnitz y
+Sokolnitz...
+
+--Si aqu no hay tales aldeas, seor--interrumpi Marijun, indcil a
+la mixtificacin.
+
+--Necio, querrs callar?--continu el francmasn--. Yo s lo que me
+digo, y es que todo el afn de Napolen, despus que vi bajar a los
+rusos, consista en tomar aquellas aldeas para apoderarse luego de la
+loma que tenemos enfrente. No le veis? Pues bien: los generales Soult
+y Lannes partieron al galope para dirigir las operaciones del centro y
+de la izquierda. Yo perteneca al centro, y estaba en el 17. de lnea
+y a las rdenes de Vandamme. Avanzamos hacia el arroyo: veis?, fuimos
+por aqu a toda prisa.
+
+-Si aqu no hay tal arroyo--dijo Marijun, riendo--. Usted si que
+tiene la cabeza llena de arroyos y aldeas, y derechas e izquierdas.
+
+--Llegamos a la aldea de Telnitz y all comenz el ataque--continu
+imperturbablemente Santorcaz--. En la loma quedaban todava
+veintisiete batallones de infantera rusa y austriaca, mandados en
+persona por los dos Emperadores y por el General en Jefe ruso
+Kutusof.Ah, muchachos, si hubierais visto aquello! Mirad hacia
+enfrente, pues desde aqu se distingue muy bien la posicin que
+respectivamente tenamos: ellos encima, nosotros debajo... Al
+principio nos acribillaban; pero Soult nos mand subir a todo trance,
+y subimos desafiando la lluvia de balas. Para ayudarnos, el general
+Thiebault, de la divisin de Saint-Hilaire, refuerza nuestra derecha
+con doce piezas de artillera, que, bien disparadas, hacen grandes
+claros en las filas contrarias. stas tienen al fin que retroceder al
+otro lado de la loma. Veis aquel repecho que hay a la izquierda? Pues
+all fu el 17. de lnea. Piquemos nuestras cabalgaduras, y nos
+hallaremos en el mismo sitio. Estpidos, no os entusiasmis con estas
+cosas? Mira, Gabriel, ya estamos subiendo: sta es la loma que veamos
+desde lejos; este repecho que miris a la izquierda es el repecho de
+Estari-Winobradi, adonde el general Vandamme nos condujo. Pero creis
+que era cosa de juego? El repecho estaba defendido por numerosas
+tropas rusas y una formidable artillera. La cosa era peliaguda; pero
+cuando los generales dicen Adelante, siempre adelante, no es posible
+resistir, y aunque del 17. de lnea no quedamos ms que la tercera
+parte para contarlo, ayudados por el 24. de ligeros tomamos al fin el
+repecho, apoderndonos de la artillera. Los rusos se desbandaron por
+el otro lado de la loma, dirigindose hacia aquel casero que a lo
+lejos clarea, a la luz de la luna, y que no es otro que el castillo de
+Austerliz.
+
+Marijun reventaba de hilaridad. Yo a mi vez no pude menos de hacer
+alguna observacin al narrador, dicindole:
+
+--Seor de Santorcaz, all no se ve ningn castillo, como no sea que
+se le antoje fortaleza la cabaa de algn pastor de ovejas, nicos
+rusos que andan por estos lugares.
+
+--T si que no sabes lo que te dices--prosigui Santorcaz, deteniendo
+su macho en medio del camino--. Os seguir contando. Mientras los del
+centro hacamos lo que habis odo, all por la izquierda, en esa
+tierra llana que tenemos a este lado, la caballera cargaba
+portentosamente al mando de Lannes y Murat. Francamente, rapaces, de
+esto poco os puedo hablar, porque ca herido: por un buen rato se me
+pusieron telaraas ante los ojos, y mis odos no perciban sino un
+vago zumbido. Pero ah, hacia la derecha, se remataba a los rusos y
+austriacos del modo ms admirable. No veis los pantanos de Satzchan?
+A lo lejos brilla su engaosa superficie; estn helados, y los rusos,
+impelidos por Soult, se precipitan sobre ellos. En el acto, el
+Emperador manda que la artillera de la Guardia dispare algunos
+caonazos sobre el hielo para que se hunda, y entre los desmenuzados
+cristales caen al agua dos mil rusos con sus caones, caballos,
+pertrechos, armas, municiones y carros, precipitndose confusamente,
+sin que sus compaeros les prestaran socorro, porque no pensaban ms
+que en huir, y huyendo se ahogaban, y quedndose moran barridos por
+la metralla francesa. Qu espantoso desastre para aquella pobre
+gente, y qu gran victoria para nosotros! Estbamos locos de
+entusiasmo. Pero qu veo! Gabriel, y t, Marijun, no os
+entusiasmis? Sois unos gaznpiros. Aquello fu prodigioso. Slo
+entramos en fuego cuarenta mil hombres, y merced a las hbiles
+disposiciones del gran tirano, derrotamos a noventa mil aliados,
+matndoles o ahogando quince mil, cogiendo veinte mil prisioneros y
+ciento veinte caones. No haba motivo para que nos volviramos
+locos con nuestro jefe? Ah, muchachos, si hubierais estado all
+cuando recorri el campo de batalla mandando recoger los heridos! Creo
+que hasta los muertos se levantaban para gritar Viva el Emperador!,
+y cuando a la noche siguiente encendimos una gran hoguera en este
+mismo sitio donde ahora estamos, y vino l a situarse all enfrente
+para recibir al Emperador de Austria, pareca un dios rodeado de
+aureola de fuego y teniendo al alcance de su mano los rayos con que
+destrua tronos y reyes, imperios y coronas.
+
+Marijun y yo nos reamos; pero pronto nos fu forzoso disimular
+nuestra hilaridad, porque habiendo preguntado el joven aragons con
+mucha sorna que cul fu la ventaja sacada de tal lucha, Santorcaz se
+amosc, y amenazando castigarnos si no nos entusiasmbamos como l,
+nos dijo:
+
+--Mentecatos, podencos, acaso la paz y Tratado de Presburgo es paja?
+Prusia qued aliada de Francia, perdiendo Austria el apoyo de su
+hermana. Austria abandon a Francia el Estado de Venecia y cedi el
+Tirol a Baviera, reconociendo al mismo tiempo la soberana de los
+electores de Baviera, Wurtemberg y Baden, despus de pagar a Francia
+cuarenta millones de indemnizacin de guerra. Al mismo tiempo, pedazos
+de alcornoque, por el Tratado de Schenbrunn, Francia cedi a Prusia
+el Hannover, Prusia a Baviera el marquesado de Anspach y a Francia el
+principado de Neufchtel y el ducado de Cleves.
+
+Marijun y yo volvimos a mirarnos y nos volvimos a rer, lo cual,
+advertido por Santorcaz, fu causa de que ste nos sacudiera un par de
+latigazos que, a ser repetidos, nos habran obligado a defendernos,
+haciendo all mismo un segundo Austerlitz. Ms bien estbamos para
+burlas que para veras, y Marijun especialmente no dejaba pasar
+coyuntura en que pudiera zaherir a nuestro compaero. Como acertramos
+a encontrar un rebao de ovejas y cabras, dijo el aragons:
+
+--Apartmonos aqu junto al charco para ver de derrotar a estos
+austriacos y rusiacos, que vienen mandados por el to Parranclof,
+emperador del Zurrn y rey de los guarros, y subamos a la loma de la
+Panza para quitarles la artillera y hacerles meter en el castillo.
+
+Yo en tanto, acordndome de D. Quijote, contemplaba el cielo, en cuyo
+sombro fondo las pardas y desgarradas nubes, tan pronto negras como
+radiantes de luz, dibujaban mil figuras de colosal tamao, con esa
+expresin que, sin dejar de ser cercana a la caricatura, tiene no s
+qu sello de solemne y pavorosa grandeza. Fuera por efecto de lo que
+acababa de or, fuera simplemente que mi fantasa se hallase por s
+dispuesta a la alucinacin, que siempre produce un bello espectculo
+en la solitaria y muda noche, lo cierto es que vi en aquellas
+irregulares manchas del cielo veloces escuadrones que corran de Norte
+a Sur, y en su revuelta masa las cabezas de los caballos y sus
+poderosos pechos, pasando unos delante de otros, ya negros, ya
+blancos, como disputndose el mayor avance de la carrera. Las
+recortaduras, varias hasta lo infinito, de las nubes hacan visajes de
+distintas formas: vi colosales sombreros o morriones con plumas,
+penachos, bandas, picos, testuces, colas, crines, garzotas; aqu y
+all se alzaban manos con sables y fusiles, banderas con guilas,
+picas, lanzas, que corran sin cesar; y al fin, en medio de toda esa
+baranda, se me figur que aquellas mil formas se deshacan, y que las
+nubes se conglomeraban para formar un inmenso sombrero apuntado de dos
+candiles, bajo el cual los difuminados resplandores de la luna como
+que bosquejaban una cara redonda y hundida entre altas solapas, desde
+las cuales se extenda un largo brazo negro, sealando con insistente
+fijeza el horizonte.
+
+Yo contemplaba esto, preguntndome si la terrible imagen estaba
+realmente ante mis ojos, o dentro de ellos, cuando Santorcaz exclam
+de improviso:
+
+--Miradle, miradle all! Le veis? Estpidos! Y queris luchar con
+este rayo de la guerra, con este enviado de Dios que viene a
+transformar a los pueblos!
+
+--S, all lo veo!--exclam Marijun, riendo a carcajadas--. Es D.
+Quijote de la Mancha que viene en su caballo, y tras l Sancho Panza
+en burro. Djenlo venir, que ahora le aguarda la gran paliza.
+
+Las nubes se movieron, y todo se torn en caricatura.
+
+
+
+
+VIII
+
+
+El sol no tard en salir, aclarando el pas y haciendo ver que no
+estbamos en Moravia, como vamos de Brunn a Olmutz, sino en la Mancha,
+clebre tierra espaola.
+
+El pueblo donde paramos a eso de las ocho de la maana era Villarta; y
+dejando all nuestros machos, tomamos unas galeras que en nueve horas
+nos hicieron recorrer las cinco leguas que hay desde aquel pueblo a
+Manzanares: tal era la rapidez de los vehculos en aquellos felices
+tiempos! Cuando entrbamos en esta villa al caer de la tarde,
+distinguimos a lo lejos una gran polvareda, levantada al parecer por
+la marcha de un ejrcito, y dejando los perezosos carros, entramos a
+pie en el pueblo para llegar ms pronto, y saber qu tropas eran
+aqullas y adnde iban.
+
+All supimos que eran las del general Ligier-Belair, que iba en
+auxilio del destacamento de Santa Cruz de Mudela, sorprendido y
+derrotado el da anterior por los habitantes de esta villa. En la de
+Manzanares reinaba gran inquietud; y una vez que los franceses
+desaparecieron, ocupbanse todos en armarse para acudir a socorrer a
+los de Valdepeas, punto donde se crea prximo un reido combate.
+Dormimos en Manzanares, y al siguiente da, no encontrando ni
+cabalgaduras ni carro alguno, partimos a pie para la venta de la
+Consolacin, donde nos detuvimos a or las estupendas nuevas que all
+se referan.
+
+Transitaban constantemente por el camino paisanos armados con
+escopetas y garrotes, todos muy decididos, y segn la muchedumbre de
+gente que hacia Valdepeas acuda, en Manzanares y en los pueblos
+vecinos de Membrilla y la Solana no deban de quedar ms que las
+mujeres y los nios, porque hasta los intiles viejos acudan a la
+guerra. Por ltimo, resolvimos asistir nosotros tambin al espectculo
+que se preparaba en la vecina villa, y ponindonos en marcha, pronto
+recorrimos las dos leguas de camino llano. Mucho antes de llegar
+divisamos una gran columna de humo que el viento difunda en el cielo.
+La villa de Valdepeas arda por los cuatro costados.
+
+Apretando el paso, omos ya cerca del pueblo prolongado rumor de
+voces, algunos tiros de fusil, pero no descargas de artillera. Bien
+pronto nos fu imposible seguir por el arrecife, porque la retaguardia
+francesa nos lo impeda, y siguiendo el ejemplo de los dems paisanos,
+nos apartamos del camino, corriendo por entre vias y sembrados, sin
+poder acercarnos a la villa. En esto vimos que la caballera francesa
+se retiraba del pueblo, ocupando el llano que hay a la izquierda, y al
+mismo tiempo el incendio tomaba tales proporciones, que Valdepeas
+pareca un inmenso horno. Los gritos, los quejidos, las imprecaciones
+que salan de aquel infierno llenaban de espanto el nimo ms
+esforzado.
+
+Al punto comprendimos que el interior del pueblo se defenda
+heroicamente y que el plan de los franceses consista en apoderarse de
+los extremos, incendiando todas las casas que no pudiera ocupar. De
+vez en cuando, un estruendo espantoso indicaba que alguno de los
+endebles edificios de adobes haba venido al suelo, y el polvo se
+confunda en los aires con el humo. Los escombros sofocaban
+momentneamente el fuego; pero ste surga con ms fuerza, cundiendo a
+las casas inmediatas. Al fin pareci que todo iba a cesar, y, segn
+dijeron los que estaban cerca, haban salido del pueblo algunos
+hombres a conferenciar con el General francs. Mucho tiempo debieron
+de durar las conferencias, porque no vimos que stos se retiraran ni
+que concluyese el ruido y algazara en el interior; pero al cabo de
+largo rato un movimiento general de la multitud nos indic que algo
+importante ocurra. En efecto; los franceses, replegando sus caballos
+en la calzada, retrocedan hacia Manzanares.
+
+Cuando entramos en Valdepeas, el espectculo de la poblacin era
+horroroso. Parece increble que los hombres tengan en sus manos
+instrumentos capaces de destruir en pocas horas las obras de la
+paciencia, de la laboriosidad, del inters, fuerzas acumuladas por el
+brazo trabajador de los aos y los siglos. La calle Real, la ms
+grande de aquella villa, y como si dijramos la columna vertebral que
+sirve a las otras de engaste y punto de partida, estaba materialmente
+cubierta de jinetes franceses y de caballos. Aunque la mayor parte
+eran cadveres, haba muchos gravemente heridos que pugnaban por
+levantarse; pero clavndose de nuevo en las agudas puntas del suelo,
+volvan a caer. Sabido es que bajo las arenas que artificiosamente
+cubran el pavimento de la va, el suelo estaba erizado de clavos y
+picos de hierro, de tal modo que la caballera iba tropezando y
+cayendo conforme entraba para no levantarse ms.
+
+A la calle se haban arrojado cuantos objetos mortferos se creyeron
+convenientes para hostilizar a los dragones, y aun despus del combate
+surcaban la arena turbios arroyos de agua hirviendo, que, mezclada con
+la sangre, produca sofocante y horrible vapor. En algunas ventanas
+vimos cadveres que pendan con medio cuerpo fuera, apretando an en
+sus crispados dedos la hoz o el trabuco. En el interior de las casas
+que no eran presa de las llamas, el espectculo era ms lastimoso,
+porque no slo los hombres, sino las mujeres y nios, aparecan
+cosidos a bayonetazos en las cuevas, y si se trataba de entrar en
+alguna casa, por dar auxilio a los heridos que lo haban menester, era
+preciso salir a toda prisa, abandonndoles a su desgraciada suerte,
+porque el fuego, no saciado con devorar la habitacin cercana,
+penetraba en aqulla con furia irresistible.
+
+En resumen: franceses y espaoles se haban destrozado unos a otros
+con implacable saa; pero al fin aqullos creyeron prudente retirarse,
+como lo hicieron, no parando hasta Madridejos. Cuando Santorcaz,
+Marijun y yo seguimos nuestra marcha para hacer noche en Santa Cruz
+de Mudela, el espritu de los valerosos paisanos de Valdepeas no
+haba decado, y tratando de reparar los estragos de aquella
+sangrienta jornada, parecan capaces de repetirla al siguiente da.
+
+De lejos y al caer de la tarde distinguamos la columna de humo
+cubriendo el cielo de vagabundas y sombras rfagas, y el aragons y
+yo no pudimos menos de maldecir en voz alta y expresivamente al tirano
+invasor de Espaa. Contra lo que esperbamos, Santorcaz no nos
+contest una palabra, y segua su camino profundamente pensativo.
+
+
+
+
+IX
+
+
+Al pasar la tierra, me reconoc completamente sano de mi anterior
+enfermedad. La influencia sin duda de aquel hermoso pas, el vivo sol,
+el viaje, el ejercicio, equilibraron al punto las fuerzas de mi
+cuerpo, y respiraba con desahogo, andaba con soltura, sin sentir
+malestar alguno en mis heridas. Todo rastro de dolor o debilidad
+desapareci, y me encontr ms fuerte que nunca. Nada de particular
+hallamos durante nuestro trnsito por las nuevas poblaciones, a no ser
+la inquietud alarmante y los preparativos de defensa. En La Carolina y
+en Santa Elena escaseaban mucho los hombres, porque la mayor parte
+haban ido a incorporarse a la legin formada por D. Pedro Agustn de
+Echevarri, partida cuya base fueron los valerosos contrabandistas del
+pas. Quedaba, no obstante, en los desfiladeros de Despeaperros
+bastante gente para detener todos o la mayor parte de los correos, y
+en varios puntos, apostadas las mujeres o los chiquillos en lo
+escabroso de aquellas angosturas, avisaban la proximidad del convoy
+para que luego cayeran sobre l los hombres. Tambin advertimos gran
+abandono en los primeros campos de pan que se ofrecieron a nuestra
+vista, y en algunos sitios las mujeres se ocupaban en segar a toda
+prisa los trigos todava lejos de sazn. Cerca de Guarromn vimos
+grandes sementeras quemadas, seal de que haba comenzado all su
+oficio la horrible tea del invasor.
+
+Hasta entonces no haba ocurrido ninguna colisin sangrienta entre
+imperiales y andaluces. stos, al ver que de improviso, por entre los
+romeros y lentiscos de la sierra, desfilaban aquellos soldados de la
+fbula, tan hermosos y al mismo tiempo tan justamente engredos de su
+valor, no volvieron de su asombro sino cuando los vieron desaparecer
+camino de Crdoba, y slo entonces, sintiendo requemadas sus mejillas
+por generosa vergenza, cayeron en la cuenta de que el suelo patrio no
+deba ser hollado por extranjeras botas. Los franceses encontraron el
+pas tranquilo, y creyeron llegar felizmente a Cdiz; pero bajo las
+herraduras de sus caballos iba naciendo la hierba de la insurreccin.
+Aquellos corceles no eran como el de Atila, que imprima sello de
+muerte a la tierra, sino que, por el contrario, sus pisadas, como un
+toque de rebato, iban despertando a los hombres y convocndoles detrs
+de s.
+
+Llegamos por ltimo a Bailn, y explicar por qu nos detuvimos en
+esta villa algunos das. All resida el ama de Marijun, quien al
+presentarse a ella nos rog que le acompasemos, y esta apreciable
+seora, que era doa Mara Castro de Oro de Afn de Ribera, condesa de
+Rumblar, nos recibi con tanto agasajo, nos ponder de tal modo la
+ruindad de las posadas y ventas de la villa, que no tuvimos por
+conveniente hacernos de rogar y aceptamos la hospitalidad que se nos
+ofreca. La casa era grandsima y no faltaba hueco para nosotros, ni
+tampoco excelente comida y bebida de lo ms selecto de Montilla y
+Aguilar.
+
+--A estas horas--nos dijo la Condesa--los franceses deben haber
+empeado una accin con el ejrcito de paisanos que dicen sali de
+Crdoba para defender el paso del puente de Alcolea. Si ganan los
+espaoles, los franceses retrocedern hacia Andjar, y como han de
+estar muy rabiosos, cometern mil atrocidades en el camino. No
+conviene que salgan ustedes de aqu, a no ser que tengan intencin,
+como mi hijo, de incorporarse al ejrcito que se est formando en
+Utrera.
+
+No eran necesarias tantas razones para convencernos. Nos quedamos,
+pues, en la ilustre casa; y ahora, seores mos, con todo reposo voy a
+contaros puntualmente lo que recuerdo de aquella mansin y de sus
+esclarecidos habitantes, destinados a figurar bastante en la historia
+que voy refiriendo.
+
+El palacio de Rumblar era un casern del siglo pasado, de fesimo
+aspecto en su exterior, pero con todas las comodidades interiores que
+alcanzaban los tiempos. Las altas paredes de ladrillo; las rejas
+enmohecidas y rematadas en cruces; los dos escudos de piedra obscura
+que ocupaban las enjutas de la puerta, cuyo marco apainelado y con
+vuelta de cordel pareca remontarse a fecha ms antigua que el resto
+de la casa; las dos ventanas angreladas junto a un mirador moderno; el
+farol sostenido por pesada armadura de hierro dulce, en cuyo centro se
+retorcan algunas letras iniciales y una corona dibujadas con las
+vueltas del lingote; las guarniciones jalbegadas alrededor de los
+huecos; los pequeos vidrios, las celosas, y la diversidad y variedad
+de aberturas practicadas en el muro, segn las exigencias del
+interior, le asemejaban a todas las antiguas mansiones de nuestros
+grandes, bastante desprendidos siempre para gastar en la fbrica de
+los conventos el gusto y el dinero que exigan las fachadas de sus
+palacios. Por dentro resplandeca el blanco aseo de las casas de
+Andaluca. Tena gran sala baja, capilla, patio con flores,
+habitaciones con zcalo de azulejos amarillos y verdes; puertas de
+pino, lustradas y chapeadas; gran nmero de arcones, muchas obras de
+talla, cuadros viejos y nuevos, algunas jaulas de pjaros, finsimas
+esteras, y, sobre todo, una tranquilidad, un reposo y plcido silencio
+que convidaban a residir largo tiempo en aquella mansin.
+
+Hablemos ahora de la familia de Afn de Ribera, o Perafn de Ribera,
+que en esto no estn acordes los cronistas. Ocupar el primer lugar en
+esta enumeracin reverente la seora Condesa viuda D. Mara Castro de
+Oro de Afn, etc., aragonesa de nacimiento, la cual era de lo ms
+severo, venerando y solemne que ha existido en el mundo. Pareca mayor
+de cincuenta aos, y era alta, gruesa, arrogante, varonil, usaba para
+leer sus libros devotos o las cuentas de la casa, unos grandes
+espejuelos engastados en gruesa armazn de plata, y vesta
+constantemente de negro, con traje que a las mil maravillas a su cara
+y figura convena. Aqulla y sta eran de las que tienen el privilegio
+de no ser nunca olvidadas, pues su curva nariz, sus cabellos
+entrecanos, su barba echada hacia afuera, y la despejada y correcta
+superficie de su hermosa frente, hacan de ella un tipo cual no he
+visto otro. Era la imagen del respeto antiguo, conservada para educar
+a las presentes generaciones.
+
+Tendr el segundo lugar su hijo, joven de veinte aos, nio an por
+sus hbitos, su lenguaje, sus juegos y su escasa ciencia. Era el nico
+varn, y, por tanto, el mayorazgo de aquella noble casa, cuyo origen,
+como el del majestuoso Guadalquivir, se remontaba a las fragosidades
+de la Sierra de Cazorla, donde los primeros Afn de Ribera hicieron no
+s qu hazaas durante la conquista de Jan. El joven D. Diego
+Hiplito Flix de Cantalicio haba sido educado conforme a sus altos
+destinos en el mundo, bajo la direccin de un ayo, de que despus
+hablaremos, y aunque era voluntarioso y propenso a sacudir el
+cascarn de la niez, arrastrando por el polvo de la travesura juvenil
+el purpreo manto de la primogenitura, su madre le tena metido en un
+puo, como suele decirse, y ejerca sobre l todos los rigores de su
+carcter. Verdad es que el muchacho, con su instinto y buen ingenio,
+haba descubierto un medio habilsimo para atacar la severidad
+materna; y era que cuando su ayo o la Condesa no le hacan el gusto en
+alguna cosa, ponase los puos en los ojos, comenzaba a regar con
+pueriles lgrimas los veinte aos de su cuerpo, y exclamaba: Seora
+madre, yo me quiero meter fraile. Estas palabras, esta resolucin del
+muchachuelo, que de ser llevada adelante tronchara implacablemente el
+frondoso rbol mayorazguil, difunda el pnico por todos los mbitos
+de la casa. Procuraban todos aplacarle, y la madre deca: No seas
+loco, hijo mo. Vaya, puedes montarte a caballo en la viga del patio,
+y te permito que le pongas al gato las cscaras de nuez en sus cuatro
+patitas.
+
+A estos dos personajes seguirn forzosamente las dos hijas de la
+Marquesa: dos pimpollos, dos flores de Andaluca, lindas, modestas,
+pequeas, frescas, sonrosadas, alegres, sin pretensiones, a pesar de
+su nobleza, rezadoras de noche y cantadoras por la maana; dos
+avecillas que encantaban la vista con el aleteo de su inocente
+frivolidad y de cierta ingenua coquetera, de ellas mismas ignorada.
+Eran pequeas como el resed; pero como el resed tenan la seduccin
+de un aroma que se anuncia desde lejos, pues al sentirles los pasos se
+alegraba uno, y su proximidad era aspirada con delicia. Asuncin y
+Presentacin eran dos angelitos con quienes se deseaba jugar para
+verles rer, y para rerse uno mismo del grave gesto con que
+enmascaraban sus lindas facciones cuando su madre les mandaba estar
+serias. La de menor edad era destinada al claustro, y mientras
+acariciaba D. Mara la grandiosa idea de ponerla en las Huelgas de
+Burgos, se acord que tomara las lecciones necesarias para ser
+doctora, por lo cual el ayo de su hermano haba empezado a ensearle
+la primera declinacin latina, que aprendi en un periquete,
+encontrando aquello muy bonito. La primera, esto es, Asuncin, no
+tena necesidad de aprender nada, porque era destinada al matrimonio.
+
+Y, por ltimo, no quiero dejar en la obscuridad al ayo del joven D.
+Diego. Llambanle comnmente D. Paco, y era un varn de gran sencillez
+y moderacin en sus costumbres, aunque algo pedante. Estaba l
+convencido de que saba latn, y citaba a veces los autores ms
+clebres, aplicndoles lo que estos desgraciados no pensaron nunca en
+decir. A tales imputaciones calumniosas est expuesta la celebridad!
+Tambin se preciaba D. Paco de ensear a sus discpulos acertadamente
+la historia antigua y moderna, aunque sabemos por documentos de
+autenticidad incontestable, que en sus explicaciones nunca pas ms
+ac del arca de No. Era, s, muy fuerte en la vida de Alejandro el
+Grande, y podemos asegurar que posea en altsimo grado un arte que no
+a todos los mortales es dado cultivar con regular acierto. Don Paco
+era un gran pendolista, que pudiera competir con esos colosos de la
+Caligrafa: Toro el Sublime y Palomares el Divino, y hasta con el
+moderno Iturzaeta; habilidad que en parte haba transmitido a su
+discpulo, pues las planas del heredero de Rumblar llenaban de admiracin
+al seor Obispo de Guadix cuando iba a pasar unos das en la casa.
+Adems, D. Paco era un hombre excelente, y temblaba de miedo delante de
+la Condesa cuando sta le achacaba las faltas del nio. Vesta de negro,
+siempre en traje ceremonioso, aunque no nuevo, usando asimismo peluca
+blanca, rematada en descomunal bolsa. A los forasteros huspedes nos
+trataba con mucha dulzura; porque la hospitalidad--deca--fu don
+particular de los pueblos antiguos, y debe ser practicada por los
+presentes para enseanza de los venideros.
+
+
+
+
+X
+
+
+El patrimonio de aquella casa era bueno, aunque muy inferior al de
+otras familias de Andaluca y de Castilla; pero contaba la Condesa con
+que sera de los primeros de Espaa luego que su hijo heredara el
+mayorazgo de unos parientes por lnea colateral, que carecan de
+sucesin directa. Para facilitar esto, D. Mara concibi un proyecto
+gigantesco, del cual dependa, como el lector ver, la perpetuidad de
+aquella casa y solar ilustre por el largo discurso de los siglos;
+trat de casar a su hijo con una hembra de la familia de aquellos sus
+parientes, a la sazn poseedores del mayorazgo, y residentes en
+Crdoba, aunque su habitual morada era Madrid. No era obstculo para
+esto la niez, ms bien moral que fsica, de D. Diego, pues siendo
+entonces costumbre emparentar lo ms pronto posible a los mayorazgos,
+los casaban fresquitos y antes que tuvieran tiempo de asomar las
+narices por las rendijas de la puerta del mundo, donde, al decir de D.
+Paco, no haba sino perdicin y desvanecimiento para la juventud,
+porque las dulzuras de la copa de los placeres duraban breves
+instantes, mientras que sus amargas heces trascendan por luengos
+aos.
+
+Pero alguien hubo de producir trastorno en los planes sabiamente
+trazados por D. Mara y sus ilustres primas; desconcertlos Napolen,
+Emperador de los franceses, al poner sus ojos en esta joya del
+continente y al invadirla. La guerra, aquella santa guerra de que no
+nos muestra otro ejemplo la Historia en tiempos cercanos, oblig a
+suspender este como otros proyectos, y D. Mara, aragonesa y muy
+patriota, hubo de llamar a D. Diego, y desde lo alto de su sitial le
+aterr con estas palabras, confiadas despus a mi discrecin por D.
+Paco:
+
+--Hijo mo, mucho te quiero. Tu muerte no slo nos matara de pena,
+sino que aniquilara nuestra casa y linaje. Eres mi nico varn, eres
+el alma de esta casa, y, sin embargo, es preciso que vayas a la
+guerra. Sangre valerosa corre por tus venas, y estoy bien segura de
+que a pesar de tus pocos aos dejars en buen lugar el nombre que
+llevas. Todos los jvenes se deben a su rey y a su patria en estos
+terribles das en que un miserable extranjero se atreve a conquistar a
+Espaa. Hijo mo, mucho te amo; pero prefiero verte muerto en los
+campos de batalla y pisoteado por los caballos franceses a que se diga
+que el hijo del conde de Rumblar no dispar un tiro en defensa de su
+patria. Los hijos de todas las familias nobles de Andaluca se han
+alistado ya en el ejrcito de Castaos; t irs tambin, con una
+escolta de criados, que armar y mantendr a mis expensas mientras
+dure la guerra.
+
+Al decir esto, la marmrea cara de D. Mara no se inmut; pero
+Asuncin y Presentacin lloraron a moco y baba. El joven palpit de
+entusiasmo al tomar parte en un juego que no conoca, y que, visto de
+lejos, es muy bonito.
+
+Nosotros llegamos precisamente cuando se estaban haciendo los
+preparativos y el equipo de guerra del mayorazgo. Todos trabajaban en
+aquella casa, y no eran las menos atareadas las hermanitas del Sr.
+Conde, porque a ms de la delicadsima ropa blanca que con sus propias
+manos y bajo la inspeccin de su madre aparejaron, ponindola con
+mucho orden en las gruperas, se ocupaban a toda prisa en arreglar unos
+muy lindos escapularios, no slo para l, sino para todos los de la
+comitiva.
+
+No s qu aquellos preparativos tenan de semejante con los que se
+hacen para mandar a un chico al colegio; verdad es que nada hay tan
+instructivo y despabilador como un campamento, y por eso deca D. Paco
+que la guerra es maestra del ingenio y domeadora de las
+impetuosidades juveniles.
+
+Marijun fu destinado a acompaar al seorito. Con l y otros criados
+formse una legioncilla de cinco hombres; mas sabedora doa Mara de
+que otros jvenes de familias ricas de Baeza, Bujalance y Andjar
+haban llevado hasta diez, mand que se aumentara aquel nmero,
+fijndose al instante en Santorcaz y en m. Se nos ofreca una peseta
+diaria, adems de lo que cayera si volvamos con vida y salud. Mi
+compaero y yo nos miramos, consultando con elocuente silencio el
+aspecto de nuestras respectivas fachas. Hallbamonos ambos muy
+derrotados; y con aquella escrutadora penetracin que da la carencia
+de posibles, cada cual conoci la escualidez y vanidad de la bolsa del
+otro. Santorcaz opin que yo deba aceptar el enganche, y yo fu del
+mismo dictamen respecto a mi amigo; D. Mara ofreci equiparnos,
+mudando nuestras ropas por otras nuevas y mejores, y adems
+comprometase a mantener por algn tiempo a los que ya comenzaban a
+tener dudas acerca del pan que comeran al llegar a Crdoba. No
+vacilamos, y henos convertidos en soldados de caballera, prontos a
+incorporarnos al reducido, pero brillante ejrcito de San Roque.
+Comprend que aqul era mi destino, y que para el fin que a Crdoba me
+llevaba, ms me convena penetrar en esta ciudad como soldado obscuro
+que como desalmado y andrajoso vagabundo. Santorcaz se decidi despus
+de meditarlo mucho, dando paseos en la habitacin donde se nos haba
+albergado. Una vez resuelto a ello, pareci muy alegre y le o
+pronunciar algunas palabras que me demostraron la agitacin de su alma
+por causas para m desconocidas entonces. Luego expuso a D. Mara que
+no partira de Bailn hasta no recibir unas cartas que esperaba de
+Crdoba y de Madrid, relativas a sus intereses, a lo cual accedi la
+seora, dicindole que permaneciese en la casa hasta cuando quisiera,
+con la condicin de incorporarse despus a la escolta de D. Diego si
+sta sala antes.
+
+No tard mucho el da de la partida. El joven mayorazgo estaba vestido
+del modo siguiente: una ancha faja de seda color de amaranto le cea
+el cuerpo; sus calzones de ante se ataban bajo la rodilla, y sobre las
+medias de seda llevaba gruesas botas de cordobn con espuelas de
+plata. El marsells de pao pardo fino con adornos rojos y azules daba
+singular elegancia a su cuerpo, as como el ladeado sombrero
+portugus, con moa de felpa negra y cordn de oro. Guarneca su
+cintura sobre el fajn lo que llamaban charpa, y era un ancho cinturn
+de cuero con diversos compartimientos ocupados por dos pistolas, un
+pual y un cuchillo de monte, de modo que llevaba el nio en los lomos
+un completo arsenal, propio para hacer frente a todas las
+circunstancias imaginables.
+
+Ocupbanse la madre y las hijas en arreglar los ltimos pormenores
+del vestido, sta cosiendo el postrer botn, aqulla poniendo un
+alfiler a la cinta del sombrero, la otra calzando la espuela al mozo,
+cuando D. Mara dijo con la viveza propia del que recuerda de
+improviso la cosa mas importante:
+
+--Falta lo principal: falta la espada.
+
+Al punto las miradas de todos fijronse con cierto respeto en un
+venerable armario de aejo roble que en el testero principal de la
+habitacin desde largos aos exista. Acercse a l la Sra. Condesa, y
+abrindolo, sac una espada largusima, con su vaina y tahal, las
+tres piezas muy marcadas con el sello de honrosa antigedad.
+Desenvain el acero la propia D. Mara con gesto majestuoso, aunque
+sin ninguna afectacin de bro varonil, y luego que lo hubo
+contemplado un instante, volvi a meterlo en la vaina, entregndolo
+despus a su hijo. Era una hermosa hoja toledana de cuatro mesas y de
+una vara y seis pulgadas de largo. En la cazoleta o taza caba
+holgadamente un azumbre, y sus gavilanes nielados de oro, lo mismo que
+el arriaz, daban aspecto artstico y lujoso a la empuadura. Tena en
+las dos fachadas del puo el escudo de los Rumblares, y en el pomo una
+cabeza con la empresa del armero toledado Sebastin Hernndez. En la
+hoja, algo roosa, se poda deletrear, aunque con trabajo, la
+inscripcin grabada en uno de sus lados: _Pro Fide et Patria, Pro
+Christo et Patria, Pro Aris et Focis, Inter Arma silent Leges_.
+
+Colgse al cinto esta poderosa ilustre tizona el joven D. Diego, para
+cuyas manos era peso exorbitante; mas l, orgulloso de llevarlo, hizo
+un gesto poco favorable a los propsitos del invasor de Espaa, y se
+prepar a salir. Prorrumpieron en copioso llanto Asuncin y
+Presentacin, lo cual di al traste con la forzada entereza del
+Condesito, destinado a ser el terror de la Francia, y pasando de los
+pucheros a los hipidos, y de los hipidos a una violenta explosin de
+lgrimas, atron la casa por espacio de un cuarto de hora. Ni por esas
+perdi D. Mara su serenidad, hablando a su hijo de asuntos extraos
+a la guerra.
+
+--Lo primero que has de hacer cuando llegues a Crdoba es visitar a
+mis primas y entregarles estas cartas. Mira, aqu van las seas de su
+palacio. Harto sentimos que no pueda celebrarse la boda concertada;
+pero Dios lo quiere as, y la patria es lo primero. Algn da ser. Di
+a esas seoras que si vuelven pronto a Madrid, no les perdono que
+pasen sin detenerse algunos das en sta su casa.
+
+Luego, tomando distinto tono, habl as:
+
+--_Hijo mo, cuidado con lo que haces. Observa la mejor conducta: mira
+que vas a combatir al enemigo y a defender la Religin, la Patria, el
+Estado y el Rey. Si cobarde vuelves la espalda, no vuelvas jams a mi
+casa, ni te acuerdes nunca de tu madre, ni cuentes ya con su tierno
+cario... Su indignacin, su aborrecimiento eterno: he aqu la
+recompensa que te aguarda_.
+
+He subrayado estas palabras porque son puntualmente histricas:
+constan en papeles impresos de aquel tiempo, que puedo mostrar al que
+verlos desee. La mujer que los pronunciara (pues no fu D. Mara, y
+el atribuirlo a sta es de mi exclusiva responsabilidad) aadi lo
+siguiente, dirigindose a otras madres que despedan a sus hijos en
+las puertas del pueblo:
+
+--_Compaeras, si en las batallas llegan a morir todos los hombres,
+triunfaremos nosotras_.[1]
+
+Salimos de la casa, tomando cada cual la cabalgadura que se le haba
+destinado, juntamente con un sable y dos pistolas. El bagaje se
+reparti entre todos. Un criado antiguo se haba encargado del dinero,
+otro llevaba las ropas del seorito; Marijun llenaba sus alforjas con
+abundantes provisiones, y en mi grupera pusimos varios encargos y las
+cartas que D. Diego deba entregar en Crdoba. Cuando yo las acomodaba
+en mi equipaje, pude ver de soslayo los sobres, y me qued fro de
+sorpresa y casi dir de terror: le los nombres de Amaranta, de la
+Marquesa su ta y del seor diplomtico.
+
+Santorcaz, que an no haba recibido lo que aguardaba, se qued,
+prometiendo juntarse con nosotros al da siguiente o a los dos das.
+Yo lo vi muy pensativo y ttrico, las manos a la espalda, paseando por
+el portal de la casa cuando salamos de ella. Hasta fuera de la villa
+fu en nuestra compaa D. Paco, el cual recordaba a su discpulo las
+mximas de Alejandro sobre la guerra, recomendndole una y otra vez
+que las pusiera en prctica al pelear contra los franceses, y que
+cuidase de sostener siempre el orden oblicuo, disponiendo una segunda
+lnea para asegurar las espaldas y los flancos, porque a
+esto--deca--debi el gran Macedonio que siempre quedaran victoriosas
+sus difalangarquas y tetrafalangarquas.
+
+Con tan saba mxima, que el heredero de Rumblar jur cumplir al pie
+de la letra, despidise D. Paco, y seguimos nuestra marcha muy
+contentos. No tomamos el camino real desde Bailn a Crdoba por no
+tropezar con la retaguardia del general Dupont, o con los muchos
+destacamentos que haba dejado en todos los pueblos, y en vez de las
+diez y ocho leguas y media de que consta aquella va, tuvimos que
+andar unas veinticuatro, pues en nuestro rodeo fuimos a Menjbar;
+desde all, por Torre Jimeno, siguiendo un detestable camino de
+herradura, pasamos a Martos, y de Martos, por Alcaudete y Baena,
+fuimos a buscar en Castro del Ro la margen derecha del Guadajoz, que
+nos condujo a las inmediaciones da Crdoba.
+
+Al salir de Bailn supimos la derrota de los paisanos y soldados de
+regimientos provinciales en el puente de Alcolea, y en Alcaudete nos
+dieron otra terrible noticia, referente a la entrada de los franceses
+en Crdoba y al saqueo de aquella hermosa ciudad. Esto y el encuentro
+de algunos dispersos de la partida de Echevarri nos inclin a tomar el
+camino de cija; pero el da 16 supimos que los franceses haban
+evacuado a Crdoba; y adoptando nuestro primitivo itinerario,
+divisamos en la maana del 18 un inmenso casero blanco, que destacaba
+sobre el verde azul de la lejana sierra infinidad de torres,
+minaretes, espadaas y cimborrios.
+
+
+#Nota a pie de pgina:#
+
+[1] Esto pas en Mrida en 23 de junio.
+
+
+
+
+XI
+
+
+Crdoba, la ciudad de Abdherranmn; la Meca de Occidente, la que fu
+maestra del gnero humano, la vieja andaluza, que an se engalana con
+algunos restos de su antigua grandeza; todava hermosa, a pesar de los
+siglos guerreros que han pasado por ella; ya sin Zahara, sin
+academias, sin pensiles, sin aquellas doscientas mil casas de que
+hablan los cronistas rabes; sin califa, sin sabios, pero orgullosa
+an de su mezquita-catedral, la de las ochocientas columnas; triste y
+religiosa, habiendo substitudo el bullicio de sus bazares con el
+culto de sus sesenta iglesias y sus cuarenta conventos; siempre
+potica y no menos rica en la decadencia cristiana que en el apogeo
+musulmn; ciudad que hasta en los ms pequeos accidentes lleva el
+sello de los siglos; tortuosa, arrugada, defendindose de la luz como
+si quisiera ocultar su vejez; escondida en sus interiores, donde
+guarda innumerables maravillas, y siempre asustada al paso del
+transente; protectora de los enamorados, para quienes ha hecho sus
+mil rejas y ha obscurecido sus calles; devota y coqueta a la vez,
+porque cubre con sus joyas las imgenes sagradas, y se engalana y
+perfuma an con los jazmines de sus patios... Tal era la ciudad que
+haba estado entregada por tres das a la brutal codicia de los
+soldados de Dupont. Este desgraciado caudillo, que desde entonces
+comenz a sentir la indecisin y el aturdimiento que le acompaaron
+hasta capitular, temeroso de ser sorprendido all por las tropas de
+Castaos, se retir el 16 de junio, dirigindose a Andjar, desde
+donde pidi refuerzos a Madrid.
+
+El 18 entramos nosotros en la ciudad saqueada, an llena de mortal
+espanto. An no haba sido lavada la sangre que manchaba sus calles,
+ni saban exactamente los cordobeses a ciencia cierta el dinero y
+cantidad de alhajas que les haban robado. Antes que en contar lo que
+les quedaba pensaron en armarse, y si antes haban ido a la lucha los
+campesinos, siguiendo a los regimientos provinciales y las milicias
+urbanas, despus del saqueo todas las clases de la sociedad se
+apercibieron para lo que ms que la guerra era un ciego plan de
+exterminio, pues no se deca _vamos a la guerra_, sino a _matar
+franceses_.
+
+Desde que entr en la desgraciada ciudad, a la emocin producida por
+el espectculo del reciente desastre se agregaba la que yo senta por
+asuntos de mi propia cuenta, y por la supuesta proximidad a quien era
+el faro de mi vida. As es que luego que el Conde y los de la comitiva
+nos arreglamos en una de las mejores posadas, sal con objeto de
+buscar la casa de la Sra. Amaranta y de su ta, lo cual rame
+sumamente fcil, por haber visto los sobrescritos de las cartas que
+traamos para aquellas personas. Las doce seran cuando llegu a la
+calle de la Espartera, donde era la residencia de la ta de Amaranta.
+En lo sucesivo, y para evitar confusiones, ya que no puedo nombrarla
+con su verdadero nombre, usar el ttulo convencional de marquesa de
+Leiva.
+
+Cuando di los primeros aldabonazos en la puerta, parecame que
+golpeaba en mi propio corazn. Estara all Ins? Estara all, ya
+olvidada de que antes existiera en el mundo un chico llamado Gabriel,
+arcabuceado por los franceses? Y si estaba y de improviso me vea, no
+era posible que se me presentara deslumbrada por los esplendores de su
+nueva posicin, y que a la palidez de la primera sorpresa sucediera en
+su rostro el rubor de haberme amado? Se acercaba el momento de que yo
+cayese de la inconmensurable altura de mi fatuidad amorosa,
+encontrando una sonrisa de desdn y la mano de un criado que me
+pusiera en la calle? Por ventura el trance que me esperaba era
+hermano gemelo de aquella otra gran cada ocurrida en El Escorial,
+cuando por el favor de Amaranta soaba con los primeros puestos de la
+nacin? Bajara mi alma desde prncipe a lacayo, como poco antes baj
+mi ambicin?
+
+Abrime la puerta un criado conocido, a quien rogu me llevase a
+presencia de mi antigua ama la Sra. Condesa. Mientras atravesbamos el
+patio, buscaba afanosamente algn objeto que me indicase la proximidad
+de Ins. Como olfatea el perro el rastro de su amo, as aspiraba yo
+las emanaciones de la casa buscando el aire que haba sido aliento de
+aquella naturaleza querida. No o su voz, ni sent sus pasos, ni v
+cosa alguna que tuviera las huellas de su mano. A m se me antojaba
+que en cualquier objeto poda notar un sello especial que indicara
+pertenecerle. Pero en nada de lo que vieron mis ojos encontr la
+huella indefinible que deba tener todo aquello en que Ins pusiera
+los suyos. Esto se comprende y no se explica. El corazn es el nico
+adivino, y el mo me dijo que Ins no estaba all.
+
+El patio era fresco y risueo, como todos los de las buenas casas de
+Andaluca. Entre los jazmines reales, que abrazndose a una columna
+ostentaban sus mil florecillas llenas del perfume ms grato a los
+enamorados; entre los naranjos de la China, graciosas miniaturas del
+naranjo comn; entre los rosales de la tierra y esos claveles
+indgenas, cuya imperial hermosura no ha logrado eclipsar ninguna de
+las elegantes flores modernas; entre los tiestos de reseda, de
+mejorana, de albahaca y de sndalo, saltaban los chorros de una fuente
+habladora, con cuyo monlogo se concertaba el canto de algunos pjaros
+prisioneros en doradas jaulas. El pavimento era de mrmol y los
+zcalos de azulejos; sobre stos, y cubriendo gran parte de la pared,
+haba cuadros al leo de aquella escuela andaluza que ha llevado a los
+lienzos el tono caliente de la tierra, la esplendidez de la inflamada
+atmsfera y la agraciada melancola de los semblantes.
+
+Afortunadamente para m, Amaranta se dign recibirme. Estaba en una
+sala baja, fresca y obscura, y cuando yo entr se ocupaba en armar
+unas flores de altar. Se haba entregado a la devocin? Vesta
+completamente de blanco, y a la exigencia de la moda se una el rigor
+de la estacin para que aquel ligero traje fuera nada ms que lo
+absolutamente necesario para cubrir su hermoso cuerpo. Entonces, entre
+las miradas de fuera y el pudor interno no se pona tan gran baluarte
+de telas como se pone hoy.
+
+Abrumadoramente hermosa estaba, y sus ojos negros, que eran, como otra
+vez he dicho, los primeros ojos del mundo, es decir, los Bonapartes de
+la mirada humana, conquistaban al punto todo aquello a que dirigan su
+pupila. Sent en su presencia mucha cortedad, gran turbacin; sentme
+sin ideas y sin palabra.
+
+--Qu vienes a buscar aqu?--me dijo.
+
+--Seora, he venido a Crdoba para afiliarme en el ejrcito del
+general Castaos, y sabiendo que Su Excelencia y apreciable familia
+estaban en esta poblacin, he querido visitar a mi antigua y querida
+ama.
+
+--Eres tan hipcrita como intrigantuelo y trapisondista--repuso entre
+severa y amable.
+
+--Conque me tienes ley? Por qu te portaste tan mal
+conmigo?
+
+--Seora--exclam, haciendo aspavientos de respeto--. Yo portarme
+mal! Si no podr olvidar nunca lo bien que estaba al servicio de Su
+Excelencia!
+
+--Quieres ser otra vez mi criado?--me pregunt.
+
+Esta proposicin cay sobre m como un rayo. Pens en Ins, en el
+repentino engrandecimiento de la que haba juzgado compaera de mi
+existencia, y al considerarme criado de aquella casa, tembl de
+indignacin.
+
+--No, seora, no quiero servir ms. Soy soldado--repuse--. Sin
+embargo, estoy a las rdenes de Vuecencia para lo que guste mandarme.
+
+--Conque soldado? Y vas a la guerra? Dentro de un mes sers
+general--dijo con punzante irona.
+
+--No aspiro a tanto. Quiero servir a mi pas y nada ms. Con tal de
+que maana pueda decir: Contribu a echar de Espaa a la canalla,
+quedar satisfecho.
+
+--Y crees que Espaa podr echar fuera a la canalla? Ah!, yo no
+participo de la ilusin de esta buena gente. Qu pas el da 9 en el
+puente de Alcolea? Aquellos pobres paisanos a quienes no se puede
+negar el valor, huyeron ante las tropas disciplinadas del general
+Dupont. En Crdoba tampoco se les opuso resistencia, y qu horror,
+Dios mo! Qu tres das de angustia! Todos creamos que los franceses
+entraran con bandera de paz, porque la gente de Echevarri abandon la
+ciudad, y los de aqu no trataban de hacer resistencia. Llegaron los
+franceses a la Puerta Nueva, y mientras las autoridades hablaban con
+ellos para darles entrada, de una casa cercana salieron algunos tiros.
+Furiosos los enemigos, despus de derribar a caonazos la puerta,
+desparramronse por las calles de Crdoba, asesinando a cuantos se
+encontraban al paso y metindose en las casas para coger cuanto haba.
+No puedes figurarte lo que era aquello. Mudos de espanto y ansiedad
+estbamos todos aqu, atento el odo a los rumores de la calle, cuando
+sentimos que las puertas caan a golpes, y penetraba aquella
+soldadesca bestial, diciendo que se les entregasen todos los objetos
+de valor. El miedo nos impidi andar en contestaciones con ellos, y al
+punto les dimos alhajas, dinero, plata de mesa y cuanto haba,
+deseando que se lo llevasen todo de una vez para no escuchar sus
+insultos. Mas luego bajaron a la bodega, sedientos de vino; no
+contentos con echar fuera las cubas pequeas, beban en las llaves de
+las pipas grandes, y dejndolas luego abiertas, corra el Montilla de
+setenta y cinco aos, inundando las cuevas. Uno de aquellos salvajes
+pereci ahogado en vino. Pero al fin se fueron de casa sin cometer
+atrocidades de otra clase y nos vimos libres de semejante chusma. En
+otras partes los horrores no pueden contarse. Robaron todo el dinero
+de la Administracin, toda la plata de los conventos, los vasos
+sagrados, los clices, las custodias, las alhajas de las imgenes;
+penetraron tambin en los conventos de frailes, muchos de los cuales
+murieron asesinados; convirtieron en lupanar la iglesia de Fuensanta,
+y por tres das Crdoba no fu una ciudad, fu un infierno, porque
+todos los demonios, todas las maldades, sacrilegios y abominaciones
+cayeron sobre ella. Por las calles se les encontraba borrachos, llenos
+de inmundicia y revolcndose en el lodo, engullendo vorazmente la
+comida que sacaban a viva fuerza de las casas. Los generales
+franceses, avergonzados de tanta bajeza, queran someterlos a palos;
+pero fu preciso emplear mucho rigor, y algunos hubieron de ser
+fusilados para que entraran en razn los dems. Por ltimo, saliendo
+de Crdoba para Andjar, esos cafres nos han dejado en paz por algn
+tiempo. Qu espantoso estado el de Espaa! Y lo peor es que
+sucumbir. Qu das terribles nos aguardan! Quisiera yo tener las
+ilusiones de esta gente, y creer, que como ellos creen, que con unas
+cuantas batallas ganadas por nosotros..., y por cierto que no s cmo
+ser eso de ganar batallas, sin ejrcito, ni generales, ni dinero, ni
+nada..., que con unas cuantas batallas se va a concluir todo
+felizmente. Hay quien suea con ir a Francia, despus de echar a los
+franceses, y traerse a Napolen con un grillete al pie. Dios quiera
+que no perezcamos todos! Dios nos d valor para resistir la tormenta
+que se nos viene encima!... Aqu vivimos sin saber a qu santo
+encomendarnos. Casi no nos tratamos con nadie, y si tememos que
+Francia nos tome por exaltadas patriotas, ms nos duele que los
+vecinos nos crean afrancesadas. Quisiramos estar bien con todos y que
+ni unos ni otros nos molestaran... Pero qu s yo...; creo
+difcil... Y en Madrid qu tal se vive?
+
+--Piensa Usa volver a la Corte?
+
+--Oh!, s... Pensamos marcharnos pronto, porque nos llama un asunto
+en que est interesada toda la familia. A ser por m, ya estaramos
+all. No puedo vivir en Crdoba, y menos en el estado actual de la
+guerra. Esto no es vivir. Si en Madrid no hubiese tranquilidad, nos
+iramos a Bayona con toda la familia.
+
+--Y ninguna de las personas de esta casa fu maltratada por la
+soldadesca francesa?--pregunt, deseando saber qu personas haba en
+la casa.
+
+--Ninguna; slo mi to el Marqus tuvo una contusin en la cabeza;
+pero recibila al esconderse debajo de una cama, y lo hizo con tanto
+mpetu, que se di un golpe muy fuerte contra el suelo. Un amigo de
+casa, que nos visita todos los das, D. Jos Mara de Malespina,
+tambin recibi un ligero rasguo en la mano derecha al ocultarse
+detrs de un armario.
+
+--Y las seoras? O decir que una sobrinita de la Sra. Marquesa... o
+sobrinita de Su Excelencia, no estoy bien seguro, haba venido de
+Madrid con objeto de acompaarlas.
+
+--No--contest Amaranta, mirando al suelo.
+
+--Pues entonces lo confundo yo con otra cosa. Parceme que en Madrid
+lo o decir al seor licenciado Lobo, aquel famoso escribano...; pero
+no, seguramente se equivoc.
+
+--Conoces t al Sr. de Lobo?--me pregunt con inquietud.
+
+--Ya lo creo; somos muy amigos. Le conoc cuando yo serva en casa de
+D. Mauro Requejo..., y por cierto que el seor licenciado y yo tuvimos
+una cuestin con motivo de cierta jovencita..., una infeliz, seora,
+una desgraciada chiquilla, hurfana de padre y madre.
+
+--A ver, cuntame eso.
+
+--Pues los Sres. de Requejo, que eran dos puerco-espines martirizaban
+a la damisela. Yo tena lstima de ella y quise sacarla de all...,
+pero me fusilaron los franceses.
+
+--Te fusilaron!
+
+--S, seora, y el Sr. de Lobo...; pues..., lo cierto fu que la nia
+desapareci.
+
+--Ya... Cuntamelo todo.
+
+Con el mayor afn, con el inters ms grande que durante mi vida he
+sentido por cosa alguna, empezaba yo a contar a la Condesa lo que
+saba, cuando la entrada de dos personas me interrumpi.
+
+Eran el diplomtico y D. Jos Mara de Malespina, aqul por tantos
+ttulos famoso, aunque retirado, coronel de Artillera, de quien habl
+cuando lo de Trafalgar. El primero me reconoci y tuvo la bondad de
+dirigirme algunas bromas.
+
+
+
+
+XII
+
+
+--Sobrina--dijo el Marqus--, pronto tendremos aqu las tropas de
+Castaos. Sabes lo que ahora le deca al Sr. de Malespina? Pues le
+deca que si la Junta de Sevilla me comisionara para entrar en
+negociaciones con los franceses, tal vez lograra poner fin a esta
+desastrosa guerra.
+
+--Qu negociaciones ni qu ocho cuartos?--dijo con desprecio
+Malespina--. Oh! Si la Junta de Sevilla siguiera el plan que imagin
+estos das. Mientras no demos a la artillera el lugar que le
+corresponde no es posible alcanzar ventaja alguna. Mis recientes
+estudios sobre cyclodiatoma y capltica me han hecho descubrir
+importantes principios que ahora debieran llevarse a la prctica.
+
+--Reniego de la ciencia que inventa medios de destruccin--declar con
+gesto elocuente el Marqus--. Por las vas diplomticas pudieran las
+naciones resolver todas sus querellas. La guerra! De qu sirve la
+guerra? Vale la pena de que perezcan miles de seres humanos por una
+cuestin que podra arreglarse con un pedazo de papel y una pluma
+mojada en tinta, puesta en manos de alguna persona que yo me s?
+
+--Hombre de Dios, sin la guerra, qu sera del mundo? Y sobre todo,
+qu sera del mundo sin la artillera? Montecculi dice que las
+batallas dan y quitan las coronas, concluyen las guerras e
+inmortalizan al vencedor.
+
+--Sangre y luto y desolacin! Pero no disputemos sobre el volcn,
+amigo. La guerra es un mal, y existe hoy entre nosotros. Lo que
+conviene es buscar alianzas en Europa. Por eso, desde que llegu a
+Andaluca, suger a la Junta Suprema la idea de pedir auxilio a
+Inglaterra. Magnfico pensamiento, que ni a Saavedra ni al P. Gil se
+les haba ocurrido.
+
+--Y usted se atribuye la invencin!--dijo con sorna Malespina--.
+Pero, hombre de Dios, si los asturianos fueron los primeros que en tal
+cosa pensaron, y desde el 30 de mayo salieron de Gijn mis
+queridsimos amigos D. Andrs ngel de la Vega y el vizconde de
+Matarrosa, hijo del conde de Toreno... Bah, bah!... Estos
+diplomticos han perdido la chaveta. Nada, amigo mo: yo le dije al P.
+Gil que cuidara de aumentar la artillera, adoptando los adelantos que
+yo quiero introducir en el arma. Pues qu, cree usted que Napolen no
+tiene noticia de ellos? Yo he descubierto que antes de invadir a
+Espaa mand una Comisin secreta para que averiguara si estaba yo
+aqu. Como entonces mi familia hizo correr la voz de que yo haba
+pasado a Amrica, Napolen dijo: Pues no hay cuidado ninguno, y
+orden la invasin. Ya, ya me conoce de antiguo.
+
+--Qu vanaglorioso es usted!--dijo el diplomtico, superando en
+fatuidad a su amigo--. Eso lo dice usted por obligarme a hablar, por
+obligarme a que revele... No: es secreto de Estado, del cual quizs
+depende la paz de Espaa y de Europa; no saldr de mis labios, ni soy
+hombre que cede fcilmente a las sugestiones de la imprudente
+amistad.
+
+--Todo eso es pura farsa. Sepamos de una vez esos secretos.
+
+--Farsa!--exclam con enojo el diplomtico--. Pero ya comprendo el
+juego. Lo mismo hace mi sobrina cuando quiere obligarme a que revele
+los secretos de Estado. No: callar, callar, aunque usted me insulte,
+aunque usted aparente dudar de mi veracidad para que la indignacin me
+haga romper el silencio. Pues qu!, si yo dijera que un elevado
+personaje, el ms poderoso que hoy existe en el mundo, se decidi al
+fin a transigir conmigo, despus de una enemistad que data de la paz
+de Luneville; si yo dijera que los preliminares de negociacin que
+entabl para evitar a Espaa los horrores de la guerra comenzaban a
+dar resultado, cuando algunos hombres prfidos, ah!..., si yo dijera
+esto... Pero no: mi sobrina me mira como para incitarme a seguir
+hablando, y usted, Sr. de Malespina, me mira tambin... Mas no: punto
+en boca, y cesen las impertinentes preguntas que en vano amenazan el
+inexpugnable alczar de mi discrecin.
+
+--Todo eso es pura fbula--afirm D. Jos Mara con desenfado--.
+Aborrezco la falsedad y la jactancia, pues soy hombre que se dejara
+matar antes que decir una palabra contraria a la rigurosa verdad. Por
+tanto, basta de fingidas diplomacias y de tratados que no han existido
+sino en la cabeza de usted. En estos momentos seamos soldados, y
+dejemos a un lado los protocolos. Veremos si ahora, cuando en Bayona
+se sepa que yo sigo en Espaa y que no pienso partir a las Amricas,
+se retiran los franceses de nuestro pas, porque..., francamente...,
+Napolen me conoce.
+
+--Hombre, eso es demasiado fuerte!--exclam el diplomtico, soltando
+la risa--. Conque Napolen...
+
+--No extrao esas risas--dijo muy amoscado el artillero--. Qu ha de
+hacer quien no conoce el peligro personal? Qu ha de hacer un hombre
+que cuando entraron los franceses a saquear esta casa, se escondi
+debajo de la cama?
+
+--Yo...--contest con turbacin el Marqus--si penetr en aquel
+apartado sitio, bien saben todos la causa, que no fu miedo ni mucho
+menos. En aquel instante me ocupaba mentalmente en buscar los trminos
+ms propios de un arreglo y transaccin con aquella gente, y como el
+ruido no me dejaba pensar, busqu la soledad de aquel lugar recogido y
+pacfico, donde sin estorbo pudiera entregarme a mis cavilaciones. Lo
+incomprensible es que un militar viejo como usted buscase asilo detrs
+de un armario mientras los franceses insultaban a las seoras.
+
+--Nada, lo que he dicho siempre--repuso Malespina--. Es intil esperar
+que los profanos hagan nunca justicia a las combinaciones de la
+ciencia. Todo lo ven bajo el aspecto vulgar, y lanzan al pblico las
+acusaciones ms irreverentes. Hombre de Dios, necesitar decir que,
+convencido desde el principio de la imposibilidad de establecer en el
+patio un campo atrincherado, tuve que retirarme a esta sala, y apoyar
+mi centro de retaguardia en aquel armario, para operar con el ala
+derecha? Viendo que se acercaban con mpetu formidable los franceses,
+hice un movimiento envolvente sobre mi ala izquierda, y me met tras
+el armario, dirigiendo el raso de metales de la terrible arma de fuego
+que llevaba en mi bolsillo hacia el marco de la puerta, para que la
+trayectoria fuese directamente al patio. El enemigo, al ver mi
+actitud, retrocedi lleno de espanto, y he aqu cmo sin efusin de
+sangre se les oblig a la retirada.
+
+Amaranta no poda contener la risa oyendo la disputa entre los dos
+vejetes. Antes de que sta concluyera, entr la de Leiva y dijo:
+
+--Acaba de llegar la _Gaceta Ministerial de Sevilla_. Creo que hoy
+trae la noticia de que ha muerto Napolen.
+
+--Jess! Qu dice usted?
+
+--Dnde est, dnde est esa _Gaceta_?
+
+Al punto corrieron el Marqus y D. Jos Mara a la habitacin
+inmediata. La Marquesa, que no haba parado mientes en mi persona
+aunque le hice reverencias muy profundas, acercse a su sobrina, y
+mostrndole un medalln que en la mano traa, le dijo:
+
+Te gusta? No es verdad que est parecido? El pintor ha hecho un
+hermoso retrato.
+
+--Est muy bonito y se parece mucho--dijo mi antigua seora--. Veremos
+qu le parece a ese barbilindo cuando lo vea.
+
+--Es extrao que no haya llegado ya. Su madre me deca que para el 12
+pasara por aqu.
+
+El diplomtico y Malespina aparecieron de nuevo, trayendo cada cual
+una hoja de papel impreso.
+
+--Efectivamente, aqu est en letras de molde--dijo con grandes
+aspavientos el diplomtico, preparndose a leer--. Oigan ustedes:
+Madrid, 6 de junio. El descontento de las tropas enemigas parece
+general, y corre muy vlida la voz de que en Bayona hay insurreccin,
+y de que el Emperador est oculto, aadiendo algunos que herido.
+
+--Hombre, eso es importantsimo--dijo Malespina--, aunque no me coge
+de nuevo, porque ya tena noticias detalladas de este suceso.
+
+--Que los franceses se sublevan contra Bonaparte?--dijo la
+Marquesa--. Dios les habr tocado el corazn.
+
+--Pero oigan ustedes estotra noticia--aadi el artillero--: Toledo,
+4. Dcese que cerca de Gallur los franceses han sido derrotados por
+Palafox, dejando en el campo de batalla 12.000 muertos y un nmero
+infinito de heridos. Los espaoles les tomaron 48 caones y 12
+guilas.
+
+--Hombre, magnfica victoria!--exclam el diplomtico--. Pero qu
+dice aqu? Oh, sta s que es gorda!: Reus, 8 de junio. Aqu se
+habla de la muerte de Josef Napolen, de los varios partidos que
+dividen la Francia y de la sublevacin del Roselln. Si estas noticias
+salen ciertas, podemos asegurar que lleg ya el da de la venganza y
+de la libertad de Espaa.
+
+--Vienen muy satisfactorios estos dos nmeros de la _Gaceta_--dijo
+Amaranta.
+
+--Ya saba yo todo eso--afirm con aplomo el Marqus--. Pero qu veo,
+santos cielos! Este s que es noticin. Oigan todos, oiga usted, Sr.
+D. Jos Mara: Valencia, 10 de junio. El ejrcito de Duhesme ha sido
+derrotado. Corren voces de que el castillo de Figueras est en nuestro
+poder; se repite la noticia del levantamiento del Roselln y de la
+indignacin con que ha visto toda la Francia la conducta de su
+Emperador con la Espaa.
+
+Los sueltos que o leer en aquella ocasin pueden verse en la _Gaceta
+Ministerial de Sevilla_, peridico oficial de la Junta Suprema. En sus
+breves columnas se insertaban diariamente despachos y noticias que
+remitan de todas partes... Dictbalas el entusiasmo y las devoraba
+la credulidad, y como nadie las discuta, el efecto era inmenso. Segn
+la _Gaceta Ministerial_, todos los das era derrotado un ejrcito
+francs, y todos los das ocurra en Francia una insurreccin para
+destronar al azotador de Europa. Ah!, entonces corran unas bolas,
+junto a las cuales son flor de cantueso las equivocaciones del moderno
+telgrafo.
+
+--Oigan ustedes--indic la de Leiva, que haba tomado el peridico de
+manos del Marqus--; sta s que es noticia extraordinaria. Y no digan
+ustedes que la saban, porque hasta ahora no se ha hablado en Espaa
+ni en el mundo de semejante cosa. Atencin: Cdiz, 14. Corre muy
+vlida la voz de que la Francia est dividida en tres partidos:
+borbnico, republicano y bonapartista. Tambin dice que han
+desembarcado en Rosas 11.000 hombres con armas, que vienen de
+Mallorca.
+
+--Tres partidos!--grit el Marqus diplomtico, mirando a D. Jos
+Mara.
+
+--Tres partidos! Ya lo saba.
+
+--Y yo tambin!... Pero corro a comunicar esta nueva a nuestros
+amigos--dijo el Marqus, levantndose.
+
+--Aguarda--le insinu su hermana--. No olvides que esta tarde tienes
+que pasar por all.
+
+--Otra vez! Si no hay quien la haga salir. Le he prometido, le he
+rogado, le he amenazado, le he dicho mil finezas y ternuras, y nada,
+no quiere salir. Por qu no vais vosotras?
+
+--S, esta tarde iremos--afirm detenidamente la Marquesa--. Es
+preciso que salga, porque sin ella no podemos volver a Madrid.
+
+--Oh!, picarn..., ya sabemos el secreto--dijo Malespina,
+dirigindose con maliciosa expresin al Marqus--. Ayer me hablaron
+del caso en varias tertulias... Ya saba yo que haba usted sido un
+terrible seductor... Pero ahora salimos con eso?
+
+--Amigo, es preciso reparar de algn modo los extravos de una
+borrascosa juventud. Ya sabe usted que hasta hace quince aos me
+llamaban el _azote de las familias_. Pero ya pasaron aquellos tiempos,
+y ahora...
+
+--De modo que no vas esta tarde?
+
+--Francamente--dijo el Marqus--, en estos das me gusta salir a la
+calle lo menos posible. Suele haber tumultos..., la gente anda tan
+excitada!... Qu susto me llev la otra tarde en el barrio de San
+Lorenzo!..., y como a causa de la gota no puedo correr...
+
+--Y como en la calle no se encuentran camas para esconderse debajo de
+ellas... Vamos, vamos, Marqus, y leeremos a los amigos estas
+estupendas novedades.
+
+Salieron la Artillera y la Diplomacia, y como la Marquesa haba
+salido de la habitacin un momento antes, quedamos solos otra vez
+Amaranta y yo.
+
+--Sigue contando--me dijo--. Y ese seor tendero con quien servas,
+ha venido contigo a Crdoba?
+
+--No, seora: yo no he vuelto ms a su casa. Sal de Madrid
+acompaando al Sr. de Santorcaz.
+
+--Santorcaz!--exclam la dama, ponindose encarnada y despus plida
+como una difunta. Quin? Quin has dicho?
+
+--Don Luis de Santorcaz, seora; un caballero castellano que ha venido
+ahora de Francia.
+
+Amaranta pareca sentir una emocin profunda. Para disimularse
+levant fingiendo buscar algo, di media vuelta, sentse de nuevo,
+despus se puso la mano sobre los ojos, y finalmente, rompi una flor
+de trapo que tena entre sus manos.
+
+--Qu estabas diciendo, que no te o...?
+
+Que el Sr. de Santorcaz...
+
+--Deja a ese hombre..., no hables de lo que no me interesa. Conque
+antes decas que los tenderos de la calle de la Sal martirizaban a la
+chiquilla...?
+
+--S, seora, mucho. Me desgarraba el corazn--contest sin cuidarme
+de disimular los sentimientos de mi alma.
+
+--Era natural que te interesaras por la desgracia.
+
+--Es que yo haba conocido a Ins antes de que a tal casa fuera.
+Habala conocido cuando estaba con su to, el buen D. Celestino del
+Malvar. Nos conocamos los dos, seora, y como ella era tan buena, y
+yo tambin..., porque yo era muy bueno... En fin, seora, yo no puedo
+ocultar a Usa la verdad.
+
+--Dmela de una vez.
+
+Dejndome llevar de la impetuosa pena que pugnaba por desbordarse en
+mi afligido pecho, y olvidando toda la consideracin, todo tacto, toda
+prudencia, con el acento de la verdad y de un dolor inmenso, dije lo
+siguiente, sin reflexin ni clculo alguno:
+
+--Seora, Ins y yo ramos novios... Yo la quiero, yo la adoro...;
+ella tambin...
+
+Levantse Amaranta rpidamente, y en su semblante observ seales de
+repentina clera. Mandndome callar, despus de decirme que era un
+desvergonzado y un truhn, agit con inquieta mano una campanilla.
+
+Altos cielos, por qu no os hundisteis sobre m! Entr un criado, y
+Amaranta le mand que me pusiera al instante en la puerta de la calle.
+
+
+
+
+XIII
+
+
+El criado, cumplidor de la ignominiosa orden, era un segundo mayordomo
+llamado Romn, que desde su niez serva en la casa. Desde que le
+conoc en El Escorial, aquel hombre me haba inspirado inexplicable
+antipata, y digo esto y adems le nombro, para que mis lectores le
+tengan presente, por si figurase despus un poco en los peregrinos
+sucesos de esta historia.
+
+Ser preciso que hable de mis tormentos morales en los das
+siguientes a aquel suceso? Dios mo! Aburrir a mis lectores,
+abusando de la gentil cortesa que les movi a fijar sus ojos en estas
+relaciones. No: ms vale que devore en silencio mis penas y les hable
+de otros asuntos, que as alcanzar la doble ventaja de
+proporcionarles til entretenimiento, y de calmar mis pesares,
+adormecindoles con el beleo de patritico entusiasmo.
+
+En Crdoba reinaba gran impaciencia por la tardanza del ejrcito de
+Castaos. Entonces, como ahora y como siempre, los profanos en el
+arte de la guerra arreglaban fcilmente las cuestiones ms arduas,
+charlando en cafs y en tertulias, y para ellos era muy fcil, como lo
+es hoy, organizar ejrcitos, ganar batallas, sitiar plazas y coger
+prisionero a medio mundo. A los profanos se unan los bullangueros y
+voceadores, que entonces, Santo Dios!, pululaban tanto como en
+nuestros felices das, y entre aqullos y stos y el torpe vulgo
+armaban tal algazara, que no s cmo las Juntas y los Generales podan
+resistirla.
+
+Principi el chaparrn de comentarios sobre la lentitud con que
+Castaos organizaba sus tropas: unos aseguraban que tena miedo;
+otros, que estaba decidido a dar la batalla, pero que, seguro de
+perderla, tena tomadas sus medidas para retirarse a Cdiz y huir a
+las Amricas con lo ms granado de sus tropas; otros en fin, se
+atrevieron a ms, y pronunciaron la palabra _traidor_. Esta palabra no
+era entonces palabra, era un pual: vctimas de ella fueron Solano en
+Cdiz, Perales en Madrid, Filangieri en Galicia, Cevallos en
+Valladolid, Ordez en Palencia, El conde del guila en Sevilla,
+Trujillo en Granada, Torre del Fresno en Badajoz, el barn de Albalat
+en Valencia. Intil era decir a los impacientes de Crdoba que un
+ejrcito no se instruye, arma y equipa en cuatro das: nada de esto
+entendan. Aunque al travs del tiempo nos parezca lo contrario,
+entonces se chillaba mucho, y tambin haba quien tomara muy a pechos
+los asuntos de la guerra slo por el simple placer de meter ruido, y
+tambin por hacerse de notar. Todos los das oamos decir: Maana
+viene el ejrcito, o Ya ha salido de Utrera, ya est en Carmona...
+Pero pasaban los das y el ejrcito no vena.
+
+En tanto, en Crdoba no cesaban los trabajos. Si no tienen ustedes
+idea de lo que es el delirio la guerra, entrense de aquello. En los
+tiempos actuales, si hay guerra, las seoras, llevadas de sus
+humanitarios sentimientos, se ocupan en hacer hilas. Ay!, entonces
+las seoras tenan alma para ocuparse en fundir caones. Cuando tal
+era el espritu de las mujeres, cmo estaran los hombres! Hilas!
+All nadie pensaba en tales morondangas.
+
+Los voluntarios y cuerpos francos se uniformaban segn el gusto
+indumentario de cada uno, y aqu de la imaginacin de las hembras de
+la familia para galonar marselleses, para emplumar sombreros y
+guarnecer charpas y polainas. Se hicieron muchos uniformes; pero no
+bastaban para equipar los dos regimientos, uno de caballera y otro de
+infantera, que organiz la Junta de Crdoba. Sin embargo, este
+inconveniente se obvi disponiendo que con cada prenda de vestir se
+cubriesen dos: el uno llevaba los calzones, casaca y sombrero, y el
+otro el pantaln, chaqueta y gorra de cuartel. El correaje tambin
+serva para dos: uno llevaba la bayoneta en la cartuchera y el otro en
+el porta-bayoneta, y no alcanzando las cartucheras y cananas, se
+suplan con saquillos de lienzo. Ms adelante, cuando tenga el gusto
+de describiros en su conjunto el ejrcito de Andaluca, dar completa
+idea de su abigarrada conformacin y aspecto. Francamente, seores,
+era aqul un ejrcito que causaba risa.
+
+Durante los das que aguardamos la llegada de Castaos para
+incorporarnos a l (y necesariamente tengo que volver a hablar de m),
+yo haca una vida vagabunda y holgazana. Como el servicio del joven D.
+Diego no exiga ms que presentarme en la posada a la hora de comer,
+pasaba el da y parte de la noche discurriendo por aquellas tortuosas
+calles, que convidan al transente a perderse en ellas, entregndose
+al azar, a lo aventurero, a lo desconocido, sin saber adnde se va ni
+de dnde se viene. Por ser la soledad mi mayor gusto, rechazaba la
+compaa de mis camaradas, buscando errante y solo aquellos lugares
+donde ms pronto me perda.
+
+El nico sitio adonde iba deliberadamente todos los das era la casa
+de Amaranta, y pasaba largas horas contemplando su puerta, fijos los
+ojos en las desnudas paredes, como si quisiese leer en ellas alguna
+mal escrita pgina de mi destino. Sus cerradas ventanas, sus espesas
+celosas, no daban paso a ninguna esperanza. Sin embargo, aquella
+fachada era tan elocuente, que no poda dejar de mirarla. Al apartarme
+de all, el viejo muro con su puerta, sus ventanas, sus aleros y sus
+miradores, quedaba tan presente en mi imaginacin como si fuese una
+fisonoma. Cara funesta, que nunca tuvo una sonrisa para m! Los
+criados de la casa, a quienes impacientemente preguntaba por Ins, no
+saban o no queran darme noticia alguna.
+
+Pero un da, precisamente el 1. de julio, cambi repentinamente la
+situacin de mi espritu. Atiendan ustedes, que esto es de suma
+importancia. Por fin, tras larga espera, lleg el ejrcito del general
+Castaos, y al anochecer deba partir para el Carpio. Entre los
+paisanos armados que se juntaron con Echevarri exista un grupo
+compuesto de contrabandistas de Sierra Morena, de Villamanrique y de
+Pozo Alcn, con los cuales fraternizaron bien pronto, formando
+amistosa cuadrilla, los licenciados de Mlaga, batalln que se form
+con alguna gente condenada por faltas, y que la Junta tuvo a bien
+indultar. Estos caballeros, para cuya domesticacin emplearon grandes
+rigores los jefes militares, tuvieron una reyerta en Crdoba con los
+suizos de Reding. Fu cuestin de vino, prontamente aplacada, pero
+que, sin embargo, alarm el barrio de Santa Marina durante media hora,
+produciendo sustos, algunas corridas, tal cual desmayo de sensibles
+mujeres, las que, al or los dos o tres tiros disparados en la
+colisin, creyeron que los franceses estaban otra vez sobre Crdoba, y
+as lo gritaban corriendo desordenadamente por las calles. La parte
+mayor de la ciudad no se enter de este suceso, que insignificante en
+las pginas de la historia patria, fu para m de trascendencia suma,
+y ms digno de mencin que si hubiese derribado aejos tronos y
+alterado la geografa del Continente. As, los granos de arena pesan a
+veces como montaas en el destino de un ser humano, y lo que es gota
+de agua en el cauce de la generalidad, es ro impetuoso en el de uno
+solo, o viceversa, segn lo que nosotros llamamos antojos de all
+arriba, y no es sino concierto sublime, que no podemos comprender,
+como no puede una hormiga tragarse el Sol.
+
+Pues bien: algunas horas antes de la que sealaron para la partida
+sal a la calle, impulsado por un sentimiento de amor hacia los
+laberintos de aquella ciudad que en sus repliegues escondidos haba
+dado un asilo a mi tristeza. Senta salir de Crdoba como siente el
+ermitao dejar su cueva. Habame acostumbrado a pasear mi aburrimiento
+y soledad por aquellos callejones, a quienes en cierto modo haba
+hecho confidentes de mi pesar; hallaba tantas perspectivas amigas en
+un recodo, en una torre, en un ajimez, en una encrucijada, en un
+poste, en una reja, en una piedra corroda por el tiempo, en un zcalo
+garabateado por los chicos, que no pude menos de salir a dar el ltimo
+adis a todas aquellas mudas compaas de mi tristeza. Aquel da
+estaba ms triste que nunca.
+
+Era de tarde: pas por una plazuela irregular y solitaria, de esas que
+son la desesperacin de los arquitectos modernos: a un lado muros de
+ladrillo, en los cuales, por la disposicin de este material, se ha
+querido imitar una decoracin greco-romana, con jambas, dentculas,
+capiteles, metopas y triglifos; a otro una pared sin puertas ni
+ventanas; luego un descomunal portaln, una esquina cargada de
+escudos, un farol, un santo, torres medio cadas y machones que se van
+a caer, una plazuela, en fin, de esas que nos salen al paso cuando
+visitamos cualquier vieja metrpoli, tal como Toledo, Granada,
+Valladolid, Len, etc. Al atravesarla sent el ruido que cerca
+produca la citada reyerta entre los licenciados y los suizos; oase
+lejana algazara, y al extremo de largo callejn vi algunas mujeres que
+corran gritando. Esto despert mi curiosidad y march hacia all;
+pero no haba dado dos pasos, cuando me detuve asombrado y
+estremecido, porque en el fondo de la plazuela, y en el ngulo que
+sta formaba con una calle, vi una mano que me hacia seas; s, una
+mano blanca que me llamaba.
+
+Dirigme all, y en unos cuantos segundos se disip la ilusin. Me
+re de mi torpeza al observar que en el ngulo mencionado haba una
+imagen de la Virgen, de esas que la devocin de los espaoles ha
+puesto en las antiguas calles. La Virgen tena una corona de hierro,
+en cuyos picos debi de haberse enredado una cometa de algn chico de
+la vecindad, pues un jirn de papel, todava suspendido junto al
+cuerpo de la sagrada estatua, a impulsos del viento se mova. El
+papelejo fu lo que a m me pareci un brazo que se mova y una mano
+que me llamaba. Tal alucinacin en pleno da era seal de mi
+estupidez, por lo cual, burlndome de m propio, segu mi camino.
+
+Pasando bajo la imagen, contemplaba el jirn de la cometa, cuando me
+detuve de nuevo, porque un objeto roz mi cara, producindome
+escalofro. El jirn de papel se haba desprendido de la imagen,
+cayendo sobre mi. Vean ustedes lo que es el estado del nimo! Aquel
+hecho insignificante, tan insignificante como el aplastar un grano de
+arena con nuestro pie, me hizo detener el paso, me hizo temblar, me
+hizo mirar a todos lados, puso en mis labios esta pregunta, que me
+dirig lleno de confusin: Pero, Gabriel, te has vuelto bobo, o lo
+has sido toda tu vida?
+
+Segu andando hacia la acera de enfrente, cuando de nuevo me detuve,
+me qued helado, absorto, estupefacto, porque detrs de mi haba
+sonado claramente mi nombre. Quin me llamaba? Volvime y nada vi. La
+plazuela estaba enteramente desierta y muda: slo a lo lejos se oan
+apenas algunas voces del altercado, que de ningn modo podan
+confundirse con la que a mi espalda haba dicho Gabriel.
+
+Al volverme, mis ojos se fijaron en una puerta: era la puerta de una
+iglesia. Abiertas de par en par las hojas de madera chapeada, se vea
+el cancel de mugriento cuero, con dos puertecillas laterales. Una
+vieja, al salir, puso en movimiento las mohosas bisagras, y al ruido
+de la herrumbre, un sonido lastimero lleg a mis odos, modulando
+aquella voz que a m me haba parecido mi nombre. Esta vez no me re,
+sino que entr decididamente en la iglesia. Vi muchos santos pintados
+o de escultura, y, cosa singular!, parecime que todas las imgenes
+sonrean apaciblemente. La iglesia era modesta, blanca, obscura. En
+los lustrosos bancos se sentaban algunas seoras de edad. Las luces
+del altar, al reflejarse en los oropeles de un luengo cortinn rojo
+que serva de dosel a la Virgen, brillaban estrellas tembladoras de
+aquella dulce obscuridad, indicando adnde deban dirigirse los
+piadosos ojos. Al poco rato de estar all, parecime aquel interior
+menos obscuro y comenc a ver distintamente todos los objetos. En el
+fondo de la iglesia, frente al altar, haba una gran reja que se
+alzaba desde el suelo al techo; tras esta reja percibanse vagas
+claridades movibles y un murmullo sordo, de cuyo conjunto se destacaba
+de rato en rato una tos o una slaba que repetan los ecos de la
+bveda. Acercndome a la reja, pude fcilmente distinguir tras ella
+bultos blancos y negros, entre los cuales algunos desfilaron
+pausadamente y sin ruido hacia una puerta que se abra en el ngulo
+del fondo, y otros permanecan inmviles y de rodillas. Eran las
+monjas.
+
+Contemplando la tranquilidad de aquellas santas mujeres, su apacible
+recogimiento, la vaguedad aparente de sus formas corpreas, aquel
+silencio de sus pasos que les asemejaba a simples creaciones de la luz
+en el fondo de la cmara obscura; contemplando aquella calma de sus
+rezos, que nadie oa, sent envidia de los que sumergen su vida en la
+dulce sombra de un claustro. Yo no apartaba mis ojos del coro,
+observando indiscretamente los movimientos de las buenas Madres, y
+mientras mayor era mi atencin, con ms claridad se me iban
+presentando los distintos objetos de aquel recinto, y vi poco a poco
+los sillones, el facistol, el rgano, los cuadros. Tan lentamente
+salan de la obscuridad los perfiles de estos objetos, que mi propia
+imaginacin poda creerse autora de aquel espectculo.
+
+El da iba descendiendo, y la iglesia se obscureca por grados; pero
+una de las Madres, tirando de unas cuerdas, descorri la cortina negra
+de la alta ventana del coro, y entonces entr la luz crepuscular,
+dando a todo su verdadera forma. Retirronse algunas monjas; yo sent
+el tenue chocar de las medallas de sus rosarios cuando levantaban la
+rodilla, y luego besos. Era fcil contar el nmero de las que salan
+por el nmero de los suaves estallidos que resonaban en aquel espacio,
+porque todas al salir besaban los pies de un Cristo colgado junto a
+la puerta. A esto atenda yo, cuando de las figuras que an quedaban
+de rodillas en el centro del coro se levant una, dirigindose a la
+reja y al mismo lugar en que yo estaba. Mi impresin al verla, al ver
+su cara, al ver sus ojos que me miraban, fu tan viva, tan aterradora,
+que hube de quedar petrificado, la sangre helada, la vida en suspenso,
+hecho una estatua de plomo. Lo que estaba viendo, qu era? Era una
+aberracin, un delirio, una imagen del sueo, un juguete fantstico,
+obra de los ngeles traviesos para burlarse de los que con sus
+mundanas tristezas van a profanar la casa de Dios? La mir fijamente,
+atnito ante aquel enigma, ante aquel misterio; pero la visin no dur
+ms que algunos segundos, porque la monja, llamada por otra, se apart
+de la reja, y sali rpidamente del coro sin besar el pie del Santo
+Cristo.
+
+Al hallarme solo, reun todos, absolutamente todos los rayos de mi
+razn, y juntndolos, los dirig a la confusa y negra obscuridad de
+aquel fenmeno. Quise desvanecer el celaje que envolva mi
+inteligencia hacindome estpido, y me pregunt si lo que acababa de
+presenciar era reproduccin de aquella burla de mis sentidos que poco
+antes me haba hecho ver una mano en un pedazo de papel y or mi
+nombre en el chirrido de una puerta. Me di golpes en la cabeza; busqu
+un sitio ms solitario, donde, serenndome, pudiera poner en claro
+cuestin tan ardua, y sin saber cmo, di conmigo en el fondo de una
+capilla. En un cuadro que se ofreci de improviso a mis ojos vi una
+falange de ngeles, mil encantadoras criaturas de esas que sin ms
+naturaleza corporal que una cabeza y dos alas, han creado los artistas
+para regocijar los asuntos de la pintura mstica. Atrajeron mi
+atencin aquellos seres juguetones y enredadores: todos se rean con
+infantiles carcajadas, y entremezclndose volaban, rasgando nubes,
+esparciendo flores con el batir de sus alas de pollo, y dndose de
+coscorrones al chocar unas con otras las rubias cabecitas. Por
+momentos me pareca que avanzaba sobre m la bandada de rostros
+voladores, y luego retrocedan haciendo con alegre algazara
+movimientos de miedo, para esconderse despus tras una nube, y hacerme
+desde all guios con sus ojuelos, y encantadoras muecas con sus
+bocas.
+
+A tal situacin haban llegado mis sentidos, cuando el sacristn,
+agitando un grueso manojo de llaves con cencerril estruendo, me hizo
+salir de la iglesia, pues yo era la nica persona que en ella quedaba.
+Sal; la luz de la calle pareci devolverme el sentido comn, que,
+segn mi propia opinin, haba perdido. El tumulto de que poco antes
+habl, continuaba ms reciamente, y algunas personas atravesaron a
+toda prisa la plazuela. Entre stas vi un hombre, un caballero que
+azorado y con miedo corra, volviendo la vista atrs, detenindose a
+cada dos pasos, y vacilando luego sobre qu direccin tomara. Fijse
+en mi, y al punto, llamndome por mi nombre, se me acerc con muestras
+de alegra por haberme encontrado. Era el diplomtico.
+
+
+
+
+XIV
+
+
+--Gabriel--me dijo con voz temblorosa y sin dejar de mirar hacia el
+sitio del tumulto--, vas a hacerme un favor... Los franceses! Estn
+ah los franceses! S..., yo he visto pasar por esas calles las gorras
+de pelo de a dos varas de alto... Bien lo deca yo... Mi sobrinita
+y mi hermana tienen unas cosas...! A ellas solas se les ocurre
+mandarme con esta comisin, sin reparar que la pierna gotosa no me
+deja correr. Pero no doy un paso ms..., me retiro a casa...; t te
+encargars de llevarlas flores, la carta y el recado... No oste un
+tiro? Me parece que vienen por ese lado. Jess, esto es atroz! Si
+viene una bala perdida... Adis, me voy; toma, chiquillo, encrgate
+t de esto. Es muy fcil. Ah est el convento. Mira, en aquel
+callejn est la puerta del torno. Entras, preguntas por la Srta.
+Ins, la novicia..., pues. Dices que vas de parte de la Sra. Marquesa
+de Leiva. Lo olvidars?... Dios mo! Esas mujeres que pasan
+corriendo!... Sin duda los muy tunantes intentan deshonrarlas. Me
+voy... Toma, entra t en el locutorio. Para qu vendra yo a estos
+malditos barrios! Toma el ramo de flores contrahechas..., toma la
+carta, que dars a la Srta. Ins...; le dices que la Sra. Marquesa
+est enojada con ella, y que es preciso que a salir del convento se
+decida. Insiste mucho en esto, eh?; dile que nos vamos para Madrid, y
+que en la Corte del nuevo rey Jos I... Demonio, eso que ha sonado
+es un tiro de obs!... Me parece que ha cado una granada en el techo
+de esa casa.
+
+--Una granada? Lo menos cincuenta van disparadas ya--dije yo,
+atizando el fuego de su miedo para que se marchara pronto y me dejase
+tan sublime comisin.
+
+--Conque, chiquillo--continu, temblando como un azogado--, lo hars
+bien? Si te dan contestacin la llevas a casa. Ve pronto. Yo me
+escapar corriendo por esta calle donde no se siente ruido...; adis.
+
+Desapareci el diplomtico, llevado por su miedo, y al punto entr en
+la portera del convento con febril alegra, y di fuertes porrazos en
+el torno. Una voz regaona me contest.
+
+--_Deo gratias_--dije--. Vengo de parte de mi ama, la Sra. Marquesa de
+Leiva, a traer un recado a la Srta. Ins.
+
+La portera me dijo que esperara en el locutorio, y al poco rato de
+estar all corrise la cortina de ste y vi dos monjas. No s cmo
+pude mantenerme en pie. Una de ellas era Ins.
+
+No me caba duda, era ella misma: en su semblante, adelgazado y
+plido, haban impreso terribles huellas los sesenta das de
+incesantes pesares transcurridos desde el 2 de mayo; pero la reconoc,
+a pesar de la escassima luz del locutorio, y la hubiera reconocido
+en la obscuridad de las entraas de la tierra. Parecime que al verme
+cerr los ojos, y que asi las rejas con sus dos manos para
+sostenerse. Cuando me dirigi la primera pregunta, temblaba su voz de
+tal modo, que era imposible entender sus palabras. Sin poder decir una
+sola, incapaz de discurso y de movimiento, permanec yo breve rato con
+la cara apoyada en la reja.
+
+La monja que la acompaaba me oblig por fin a romper el silencio.
+
+--La Sra. Marquesa me ha dado este ramo de flores y esta carta--dije,
+introduciendo ambas cosas para que las tomara Ins.
+
+--Ah, el ramo para el Santo Nio de la Enfermera!--dijo la monja
+vieja--. La seora Condesa no se olvida de nosotras.
+
+--Tambin me ha dado un recado de palabra para la Srta.
+Ins--continu--, y es que se prepare a salir del convento para partir
+con ella a Madrid dentro de algunos das.
+
+--Oh!--exclam la vieja--. La Sra. Condesa y la Sra. Marquesa hacen
+mal en contrariar la decidida vocacin de esta nia. Por qu ese
+empeo de llevarla a Madrid, cuando ella quiere dejar las maldades y
+abominaciones del siglo! La pobrecita no quiere cuentas con nadie ms
+que con su prometido Esposo, que es Nuestro Seor Jesucristo.
+
+--Madre Transverberacin--dijo Ins con voz ms entera--, el chocolate
+y los bollos que han hecho sus mercedes ayer para la seora Condesa,
+dnde estn? Los ha trado su merced?
+
+--No por cierto.
+
+--Si tuviera su merced la bondad de ir a buscarlos para que los lleve
+este mozo...!
+
+--Bien pudo usted haberlos trado--replic gruendo la vieja.
+
+--Si la Sra. Condesa no lo recibe esta tarde, se enojar mucho, y me
+ser difcil convencerla de que no quiero dejar nunca ms esta santa
+morada.
+
+--Voy por l..., qu nias stas!
+
+Dejnos solos la Madre Transverberacin, y entonces habl as:
+
+--Ins ma, estoy vivo, he resucitado. Sal vivo de aquel montn de
+muertos, donde perdimos para siempre a nuestro buen amigo don
+Celestino. Al verme vivo y sin ti, pens que Dios me haba devuelto la
+vida para castigarme; pero ahora que te encuentro, alabo a Dios porque
+veo que no una, sino dos veces, me ha dado la vida.
+
+--Debo salir de aqu? Debo hacer lo que me mandan esas seoras?--me
+pregunt Ins con impaciencia, porque tema la vuelta de la Madre
+Transverberacin.
+
+--Si, Ins, sal de aqu. Haz lo que te mandan esas seoras. Qu dicen
+en esa carta?
+
+--Toma, lela--dijo, alargndola al travs de la reja.
+
+A la escasa luz del locutorio pude leer la carta, que deca, entre
+otras cosas relativas al ramo y al chocolate, lo siguiente: Esperamos
+que cesar tu obstinacin en profesar. Nos oponemos resueltamente a
+ello, y no queremos que tu ingreso en el seno de esta familia sea
+seal de aniquilamiento de nuestra casa. Ya te dijimos que habamos
+determinado casarte con un joven de alto linaje, proyecto en el cual
+estriba la felicidad, grandeza y lustre de la familia a que
+perteneces. Todo est concertado, y aunque se aplace por motivo de la
+guerra, al fin tiene que ser; de modo que si persistes en profesar,
+nos llenars de dolor. No anhelas servirnos de consuelo en nuestra
+soledad? No correspondes al mucho amor que te profesamos? No deseas
+ocupar el puesto que te pertenece en nuestro corazn y en nuestra
+casa? Mi sobrina y yo iremos a convencerte, y en tanto disponemos el
+viaje a Madrid, adonde nos acompaars, porque tu presencia es
+indispensable a las diligencias de tu legitimacin.
+
+--S, saldr--dijo Ins cuando acab de leer la carta--. Ya no quiero
+estar ms aqu.
+
+--Pues qu, estabas decidida a profesar?
+
+--S, muy decidida. No tena yo ms consuelo que la idea de encerrarme
+aqu para siempre. Cuando me trajeron a Crdoba..., qu das y qu
+viaje!, yo no saba lo que era de m. Me encerraron en este
+convento..., luego vinieron esas seoras a decirme que era su
+sobrina..., me besaron..., lloraron mucho las dos...; luego dijeron
+que me iban a casar, y cuando les contest: Pues ya que me han puesto
+aqu, aqu he de quedarme toda la vida, ambas se afligieron mucho...
+Me visitan con frecuencia, acompaadas de un seor de edad, que me
+hace mil caricias y asegura quererme mucho; pero nunca he cedido a sus
+ruegos para salir.
+
+--Y ahora?
+
+--Las paredes del convento se me caen encima, y anhelo salir.
+
+--Pero te van a casar!--exclam indignado--. Te quieren casar, y no
+se hunde el mundo.
+
+Entonces se ri, creo que por primera vez desde mucho tiempo, y
+aquella espontnea alegra me pareci expresin de una renaciente
+vida. Ins sala del seno del claustro como yo del montn de muertos
+de la Moncloa, y al contestar con una sonrisa a mis amorosas quejas,
+sacaba del sepulcro de la Orden el pie que tan impremeditadamente
+haba metido dentro. Vindola rer, reme yo tambin, y al punto,
+olvidando la situacin, nos hablamos con la confianza de aquellos
+tiempos en que de nuestras penas hacamos una sola.
+
+--Ay, chiquilla! Ahora que eres archiduquesa y archipmpana, no
+tienes vergenza de quererme?
+
+--Pero qu quieren hacer de m?--pregunt, ponindose triste otra
+vez.
+
+--Mira, princesa, haz lo que te mandan esas seoras: obedcelas en
+todo. Ya habrs conocido el parentesco que tienes con ellas. Dios te
+ha puesto en sus manos; acepta lo que Dios te da, y l arreglar lo
+dems.
+
+--Saldr del convento--afirm ella--. Ay! No se asustarn poco las
+Madres cuando me lo oigan decir. Pero ya Dios no quiere que yo sea
+monja.
+
+--No lo sers, no; y cuando yo vuelva de la guerra...
+
+--Pero vas t a la guerra? Chiquillo, quin te ha metido a ti en
+guerras?
+
+--Pues qu he de hacer? Quieres que toda la vida sea criado?
+Escucha, Ins, lo que me pas hace das en casa de la Sra. Condesa.
+Fu a visitarla, y habiendo cometido la indiscrecin de decirle que te
+quera, se enfureci de tal modo, que me hizo poner en la puerta de la
+calle.
+
+Ins cruz las manos, dejndolas caer luego con desaliento sobre su
+falda, mientras elevaba sus ojos al cielo, sin decir nada.
+
+--No soy ms que un criado, Ins!--exclam, agarrndome con fuerza a
+la reja y sacudindola, como si quisiera hacerla pedazos--; no soy ms
+que un miserable chico de las calles, indigno de ser mirado por
+personas de tu categora. Despus que nos separamos, mira qu
+distantes estamos uno de otro. Pero no creas que lo siento; me gusta
+verte donde estar debes.
+
+--Y t?--me pregunt con perplejidad.
+
+--Yo har lo que deba, Inesilla. Sal de este convento, ve con esas
+seoras y esprame tranquila, con la segundad de que ir a buscarte.
+Si para entonces no has variado..., si te encuentro la misma...
+
+Contestme al instante pasando su dedo ndice por uno de los huecos de
+la reja. Yo se lo bes, se lo mord tan sin pensarlo, que ella no pudo
+contener un ligero grito, a punto que la Madre Transverberacin
+regresaba con el chocolate y los bollos.
+
+--Qu es eso, nia?--pregunt la vieja, asombrada de orla chillar.
+
+--Nada, Madre Transverberacin. Esta reja tiene unos picos... Al
+mover la mano me lastim un dedo--dijo Ins, chupndose la coyuntura
+del dedo ndice y sacudindolo despus para fingir el dolor del
+supuesto rasguo.
+
+--Aqu estn el chocolate y los bollos--aadi la monja--. Vaya, ya es
+tiempo de que se marche ese mocito, porque obscurece y no es sta hora
+de tener abierto el locutorio.
+
+--Rabiando estoy por marcharme--repliqu--. Vengan ac esos bollos y
+ese chocolate, que la Sra. Marquesa estar con el alma en un hilo
+aguardando tan buenas cosas. Y qu le digo a su merced en
+contestacin al recado que tuve el honor de traer?
+
+--Que est muy bien--contest Ins, apretando su cara contra la
+reja.--Que har lo que me mandan, y que cuando quieran venir por m,
+estoy dispuesta a salir del convento.
+
+--Cmo es eso, nia?--gru alarmada la monja--. Que quiere usted
+salir! Qu pensar su futuro Esposo Jesucristo si llega a sus odos
+lo que usted ha dicho! Y tiene que saberlo forzosamente, porque l
+est en todas partes y todo lo oye. Nada, nada--aadi, arrimando su
+hocico a la verja--. Rapaz, a la Sra. Marquesa dir usted que la nia
+persiste en su ejemplar vocacin, y que si quieren verla enfadada y
+bufando de rabia, que le hablen del siglo y sus tentaciones.
+
+Ins prorrumpi en una carcajada tan natural, tan graciosa, tan
+fresca, tan jovial, que hasta las paredes del convento parecan
+regocijarse con tan alegre msica.
+
+--Qu risas tan mundanas son sas?--dijo la Madre Transverberacin--.
+Es la primera vez que se re usted de ese modo en esta casa. Qu pasa
+para tanta alegra?... Adentro, nia, adentro; daremos parte de este
+inaudito desenfado a la Madre Abadesa.
+
+Cerrse el locutorio y sal a la calle. Sentame con nueva vida, con
+centuplicadas fuerzas en mi espritu y en mi cuerpo; sentame capaz de
+todo, de la abnegacin, de la lucha, hasta del herosmo, porque la
+presencia y las palabras de Ins haban abierto desconocidos
+horizontes, inmensos espacios delante de m.
+
+
+
+
+XV
+
+
+Antes de llegar a la posada, fuerte ruido de tambores y cornetas me
+anunci la salida del ejrcito. Corr a buscar mis armas y mi
+caballo, y antes de que se notara mi falta, ya estaba en fila con el
+seorito conde de Rumblar, Marijun y los dems de la partida. Era ya
+de noche cuando salimos, y el pueblo todo tom parte en aquella
+espontnea fiesta de nuestra despedida: millares de luces se
+encendieron a nuestro paso en balcones y puertas; ninguna mujer dej
+de saludarnos desde la reja, ya sin galn, y todos los chicos
+engendrados por aquella fecunda generacin salieron delante de los
+tambores, acompandonos hasta ms all de la Puerta Nueva.
+
+Anduvimos toda la noche, y al da siguiente, al salir del Carpio, nos
+desviamos del camino real de Andaluca, tomando a la derecha en
+direccin a Bujalance. Durante esta primera jornada encontramos a
+Santorcaz, que haba salido de Bailn para incorporarse a su
+cuadrilla, y a todos nos di mucho gusto el verle.
+
+--Aqu traigo varios regalitos que le manda a usted su seora
+mam--dijo a mi amo, entregndole unos paquetes--. La seora estaba
+desazonada por no haber tenido noticias de usted, y me encarg que le
+cuidase bien. Hizo el Sr. Conde las visitas que D. Mara le encarg?
+
+--Puntualmente--contest mi amo--. Y usted, por qu no ha venido
+antes?
+
+--Qu demonio! Con estas cosas ni tenemos posta ni quien lleve una
+carta. Sin embargo, yo recib las que esperaba, y aqu estoy al fin,
+deseando, como los dems, que tropecemos con los franceses.
+
+Desde entonces fu Santorcaz el principal personaje de la cuadrilla
+despus del amo, lugar que supo conquistarse con la desenvoltura
+subyugadora de su conversacin. Pona l todo suesmero en agradar a D.
+Diego, cosa fcil de conseguir, y siempre fijo al lado de ste,
+cautiv prontamente el nimo del buen chico, ya contndole hazaas y
+extraordinarios hechos, ya sugirindole con su frtil imaginacin
+ideas y conceptos propios para enloquecer a un joven de chispa, pero
+muy atrasado en su desarrollo intelectual.
+
+Y a todas estas, seores mos, ni una palabra os he dicho de aquel
+ejrcito, ni de su extraa composicin; pero atended ahora, que lejos
+de ser tarde, es sta la coyuntura propicia de hacerlo, segn el
+refrn que dice: Cada cosa en su tiempo, y los nabos en Adviento.
+
+La base del ejrcito de Andaluca estaba en las tropas del campo de
+San Roque, mandadas por Castaos, y en las que despus trajo don
+Teodoro Reding de Granada. Componase de lo ms selecto de nuestra
+infantera de lnea, con algunos caballos y muy buena artillera, no
+excediendo su nmero de trece a catorce mil hombres. Agregronse
+algunos regimientos provinciales y los paisanos que espontneamente o
+por disposicin de las Juntas se engancharon en las principales
+ciudades de Andaluca. Difcil es conocer la cifra exacta a que se
+elevaron las fuerzas de paisanos armados; pero seguramente eran
+muchos, porque la convocatoria haba llamado a todos los mozos de diez
+y seis a cuarenta y cinco aos, solteros, casados y viudos sin hijos,
+de cinco pies menos una pulgada, medidos descalzos. Adems de los
+notoriamente intiles, como cojos, mancos, ciegos, etc., eran
+exceptuados los que tenan su mujer encinta o ejercan cargos
+pblicos, as como a los ordenados de Epstola; pero no haba
+excepcin por razn de cosecha o labores del campo. Los nicos
+rechazados de las filas, sin tener aquellos reparos, eran los _negros,
+mulatos, carniceros, verdugos_ y _pregoneros_. Con paisanos, pues,
+cre Sevilla cinco batallones y dos regimientos de caballera; Cdiz
+mand el batalln de tiradores que llevaba su nombre, y las ciudades y
+villas de Utrera, Jerez, Osuna, Carmona, Jan, Montoro y Cabra
+enviaron cuerpos de infantera y caballera de nmero irregular.
+
+Esto aument el ejrcito; pero an deba crecer un poco ms aqul, que
+empez enano y deba ser gigante terrible, si no por su tamao, por su
+fuerza. Los militares espaoles que el Gobierno de Madrid incorporaba
+a las divisiones de Moncey, de Vedel o de Lefebvre iban huyendo de sus
+traidoras filas en cuanto se les presentaba ocasin para ello, de tal
+modo, que al verificar sus marchas aquellos ejrcitos por parajes
+montuosos o quebrados, vean que los espaoles se les escapaban por
+entre los dedos, como suele decirse. Los desertores acudan a engrosar
+las tropas del ejrcito de Blake, del de Cuesta o del de Castaos; y a
+Carmona y a Crdoba llegaron muchos, escapados de las filas de Moncey,
+as como casi todos los que hacan la campaa de Portugal con Junot.
+Aquellos oficiales y soldados, al romper la disciplina literal que los
+sujetaba a la Francia invasora para acudir al llamamiento de la
+disciplina moral de su patria oprimida, hacan el viaje disfrazados,
+traspasaban a pie las altas montaas y los ardientes llanos, hasta
+encontrar un ncleo de fuerza espaola. Daba lstima verles llegar
+rotos, descalzos y hambrientos, aunque su gozo por hallarse al fin en
+tierra no invadida les haca olvidar todas las penas. Con estos
+desertores, entre quienes haba guardias de Corps, valones,
+ingenieros y artilleros, aument un poco nuestro ejrcito.
+
+Pero an creci algo ms. La Junta de Sevilla haba indultado el 15 de
+mayo a todos los contrabandistas y a los penados que no lo fueran por
+los delitos de homicidio, alevosa o lesa majestad humana o divina, y
+esto trajo una partida, que si no era la mejor tropa del mundo por sus
+costumbres, en cambio no tema combatir, y fuertemente disciplinada,
+di al ejrcito excelentes soldados. Ibros, lugar clebre en los
+fastos del contrabando; Jandulilla, Campillo de Arenas, y otras
+localidades, entregadas ms tarde al sable de la Guardia civil y de
+los Carabineros, enviaron respetables escuadrones, con la
+particularidad de que por venir armados hasta los dientes, y ser todos
+unos caballeros de muy buen temple, que saban dnde echaban la boca
+del trabuco, se les reput como auxiliares muy eficaces del ejrcito.
+Cuerpos reglamentados espaoles, con algunos suizos y valones;
+regimientos de lnea, que eran la flor de la tropa espaola;
+regimientos provinciales, que ignoraban la guerra, pero que se
+disponan a aprenderla; honrados paisanos, en su mayor parte muy
+duchos en el arte de la caza, y por lo general tiraban admirablemente;
+y, por ltimo, contrabandistas, granujas, vagabundos de la sierra,
+chulillos de Crdoba, holgazanes convertidos en guerreros al calor de
+aquel fuego patritico que inflamaba el pas; perdidos y merodeadores,
+que ponan al servicio de la causa nacional sus malas artes; lo bueno
+y lo malo, lo noble y lo innoble que el pas tena, desde su general
+ms hbil hasta el ltimo pelaire del Potro de Crdoba, paisano y
+colega de los que mantearon a Sancho: tales eran los elementos del
+ejrcito andaluz.
+
+Se form de lo que exista: entraron a componer aquel gran amasijo la
+flor y la escoria de la nacin; nada qued escondido, porque la
+fermentacin lo sac todo a la superficie, y el crter de nuestra
+venganza esputaba lo mismo el puro fuego que las pestilentes lavas.
+Removido el seno de la patria, ech fuera cuanto haban engendrado en
+l los gloriosos y los degenerados siglos, y no alcanzando a
+defenderse con un solo brazo, trabaj con el derecho y el izquierdo,
+blandiendo con aqul la espada histrica y con ste la navaja.
+
+En cuanto a uniformes y trajes, habalos de todas las formas
+conocidas. Es prodigioso cmo se equip aquel ejrcito de paisanos en
+diez y seis das. La Administracin actual, con todos sus recursos, es
+un sastre de portal comparada con aquel confeccionador que puso en
+movimiento millones de agujas en dos semanas. En cierto estado que la
+Historia no ha credo digno de sus pginas, pero que existe an,
+aunque en el olvido, se consigna el nmero de piezas de vestuario que
+hicieron gratuitamente las monjas y seoras de Sevilla. Dice as:
+
+Por las Comunidades y seoras de distincin se han hecho 3.335
+camisas, 1.768 pantalones y 167 casacas de soldado; 1.001 camisas, 312
+pantalones y 700 chalecos de sargento; 374 botines de pao, 149 sacos
+de caballera, 16 mochilas y 1.684 escarapelas. Las seoras de
+Alcolea, las de Carmona, Lora del Ro y otros pueblos figuran en la
+cuenta con cifras parecidas.
+
+Esta diversidad de manos en la hechura de vestimenta indica que la voz
+_uniforme_, en lo tocante a voluntarios, era una vana palabra. Al lado
+de las casacas blancas con solapa negra, carmes o azul, que vestan
+la mayor parte de los regimientos de lnea; al lado de las levitas
+azules con bandolera que vestan valones y suizos, veamos los
+chaquetones de pao pardo con que se cubra la gente colecticia. Entre
+los altos morriones de la artillera y las gorras de los granaderos,
+llamaban la atencin nuestros blancos sombreros portugueses, y las
+gorras de cuartel, y los tocados de innumerables clases con que
+cubran sus chollas los tiradores y voluntarios de los pueblos. Como
+antes he dicho, aquel ejrcito haca rer.
+
+Y el dinero para la guerra? Causa risa ver cmo se da hoy de
+calabazas un ministro de Hacienda para _arbitrar_, con destino a otra
+guerra, unos cuantos millones que nadie quiere darle si no hipoteca
+hasta el ltimo pingajo de la nacin. Aprended, generaciones egostas.
+Leed las listas de donativos hechos por los gremios, por los
+comerciantes, por los nobles y hasta por los mendigos. Aquel s era
+llover de dinero, y reunirlo a montones, sin que ni un realito de
+velln se escapase por entre los agujeros del cesto administrativo! En
+la lista de donaciones hay una partida conmovedora que dice as: La
+Sra. Condesa viuda de Montelirios ha entregado su _toaleta_ de plata,
+manifestando el sentimiento de que sus medios no alcancen tanto como
+su voluntad.
+
+Habr hoy quien d su _toaleta_?...
+
+
+
+
+XVI
+
+
+Nuestra marcha por Caete de las Torres en direccin al ro Salado era
+un verdadero paseo triunfal, mejor dicho, casi no pareca que
+marchbamos, porque la gente de los pueblos, incluso mujeres, ancianos
+y chicuelos, nos seguan a un lado y otro del camino, improvisando
+fiestas y bailes en todas las paradas. Cuando el ejrcito se detena,
+eclipsbanse en apariencia todos los males de la patria, porque la
+tropa, recobrando el buen humor, converta el campamento en una feria.
+Yo no s de dnde salan tantas guitarras; no pude comprender de qu
+estaban hechos aquellos cuerpos, tan incansables en el baile como en
+el ejercicio, ni de qu metal dursimo eran las gargantas, para ser
+tan constantes en el gritar y cantar.
+
+Como durante la primera semana del mes de julio no nos faltaron
+vveres abundantes, lo pasbamos perfectamente; y como tampoco
+tropezamos con los franceses, establecidos, aunque muy inquietos, al
+otro lado del ro, a todos, especialmente a los inexpertos, nos
+pareca la guerra una ocupacin dulcsima. Sobre todo, el condesito de
+Rumblar no caba en su pellejo de puro alborozado; y como con el roce
+de tanta y tan diversa gente se iba despabilando por extremo, lleg a
+adquirir un desembarazo, un dominio de su propia persona que antes no
+tena. Santorcaz, como dije, haba logrado en poco tiempo gran
+ascendiente sobre D. Diego, de tal modo, que cuanto nuestro mozalbete
+pona por obra, lo consultaba con aqul. Marijun, en cambio, haca
+buenas migas con un servidor de ustedes, y siempre juntos en las
+marchas y en los descansos, nos contbamos nuestras cosas,
+compadecindonos y consolndonos mutuamente. Nosotros dos solos, y sin
+dar parte a nadie, nos comimos el divino chocolate y los bollos de la
+Madre Transverberacin.
+
+Todo el ejrcito tena gran impaciencia por venir a las manos con la
+_canalla_. Como existen en todo campamento, adems del supremo consejo
+que se celebra en la tienda del General, tantos consejillos como
+grupos de soldados se escalonan aqu y all, en la cantina o en campo
+raso, para echar una caa o tirar un par de cartas, nosotros siempre
+estbamos dilucidando en corros ms o menos grandes la eterna cuestin
+de nuestro encuentro con los franceses. Cuntas veces, reunidos junto
+a un tambor, donde haba un jarro de vino, dispusimos el paso del ro,
+el ataque del enemigo en su posicin de Andjar, u otras hazaas de la
+misma harina!
+
+Un da, hallndonos en Porcuna, y despus que se nos uni el ejrcito
+de Reding, resolvimos, tras de ardiente discusin, que los generales
+estaban atolondrados y sin saber qu plan adoptaran. El conde de
+Rumblar dijo que iba a escribir a su maestro D. Paco, para que le
+dijera qu operaciones convenan ms; pero como todos se rieran de
+esta ocurrencia, nuestro generalito se amosc y fu a que le consolara
+con sus adulaciones interminables el lugarteniente Santorcaz.
+
+Por ltimo, tras largo consejo celebrado por los generales, se dijo
+que iban a ser distribudas las divisiones para tomar la ofensiva
+inmediatamente. Aqul da, que fu, si no recuerdo mal, el 12 o el 13
+de julio, vi por primera vez al general Castaos, cuando nos pas
+revista. Pareca tener cincuenta aos, y por cierto que me caus
+sorpresa su rostro, pues yo me lo figuraba con semblante fiero y
+ceudo, segn a mi entender deba tenerlo todo general en jefe puesto
+al frente de tan valientes tropas. Muy al contrario, la cara del
+general Castaos no causaba espanto a nadie, aunque s respeto, pues
+los chascarrillos y las ingeniosas ocurrencias que le eran propias las
+guardaba para las intimidades de su tienda. Montaba airosamente a
+caballo, y en sus modales y apostura haba aquella gracia corts y
+urbana que tan comn ha sido a nuestros Csares y Pompeyos. Es preciso
+confesar que a caballo y en las paradas hemos tenido grandes figuras.
+Esto no es decir que Castaos fuera simplemente un general de parada,
+pues en 1808, y antes de inmortalizar su nombre, tena muy buenos
+antecedentes militares, aunque haba hecho su carrera con rapidez
+grande, si no desusada en aquellos tiempos. A los doce aos de edad
+obtuvo el mando de una compaa; a los veintiocho le hicieron teniente
+coronel, y a los treinta y tres, coronel. Si en su juventud no asisti
+a ninguna campaa, en 1794, y cuando contaba treinta y ocho aos y
+posea la faja de mariscal de campo, estuvo en la del Roselln a las
+rdenes del general Caro, y all le hirieron gravemente en el lado
+izquierdo del cuello. Cuentan que la ligera inclinacin de su cabeza
+hacia aquel lado provena de la tal herida.
+
+Voy a decir de qu manera nos distribuyeron. La primera divisin la
+mandaba Reding; la segunda, Coupigny, y la tercera, Jones; la reserva
+estaba a las rdenes de D. Juan de la Pea, y mandaban destacamentos
+sueltos, de mil hombres poco ms o menos, en calidad de tropas
+volantes para mortificar al enemigo, D. Juan de la Cruz, el marqus de
+Valdecaas y D. Pedro Echevarri, que despus fu uno de los ms
+famosos polizontes de la reaccin. Trescientos escopeteros, que haban
+salido Dios sabe de dnde, eran capitaneados por el presbtero D.
+Ramn de Argote. No es verdad que hubiera estado mejor diciendo misa?
+
+A caballo ramos tres mil, fuerza no muy grande si se considera que
+bamos a operar en pas entrellano y contra jinetes muy aguerridos;
+pero, en cambio, nuestra artillera era de primer orden. Tenamos
+veinticuatro piezas, servidas por el Real Cuerpo, con lo ms florido
+de aquella oficialidad a quien estaba reservado la mayor gloria de la
+guerra, desde el 2 de mayo hasta la batalla de Vitoria.
+
+Nosotros nos extendamos por la izquierda del Guadalquivir, ocupando
+los pueblos de Porcuna y Lopera; y alargando una de nuestras alas por
+el camino de Arjonilla, observbamos la orilla derecha, mientras la
+otra ala se extenda hacia Higuera de Arjona buscando a Menjbar.
+Ocupaba el francs a Andjar con las fuerzas que primitivamente trajo
+a la tierra andaluza, y que haban vencido en el puente de Alcolea y
+saqueado a Crdoba. La divisin de Vedel, fuerte de diez mil hombres,
+hallbase en Bailn, y la pequea divisin de Ligier-Belair, el mismo
+general que vimos batirse con los vecinos de Valdepeas en los
+primeros das de junio, estaba en Menjbar guardando el paso del ro.
+Andjar, Bailn, Menjbar. Del primero al segundo punto corra la
+carretera general de Andaluca, desde Bailn a Menjbar el camino que
+iba a Jan, y desde Menjbar a Andjar el ro. Conserven ustedes en la
+memoria la disposicin de este tringulo para comprender la
+importancia de los movimientos de ambos ejrcitos.
+
+Cualquiera que fuese el pensamiento de nuestros generales, lo cierto
+es que la primera divisin recibi orden inmediata de ponerse en
+marcha, mientras Castaos con la tercera y la reserva se diriga hacia
+el puente de Marmolejo para pasarlo y atacar a Dupont en Andjar. Ya
+he dicho que mandaba D. Teodoro Reding la primera divisin; lo que an
+no ha sido escrito por la Historia ni dicho por m es que yo formaba
+parte de ella, porque toda la caballera voluntaria haba sido
+incorporada, mejor dicho, fundida en los batallones del ejrcito, que
+apenas contaban con la mitad del contingente. A mi amo y a los que le
+seguan nos toc formar en las filas del regimiento de Farnesio,
+mientras que los lanceros de Sevilla fueron casi todos incorporados al
+regimiento de Espaa.
+
+El da 13 nos separamos de nuestros compaeros y tomamos el camino,
+mejor dicho, las veredas y trochas que conducen a Menjbar. No
+llegbamos a seis mil; pero ramos buena gente, aunque me est mal el
+decirlo. El regimiento de guardias valones, los suizos, el de la
+Corona, el de Irlanda, el de Jan, los granaderos provinciales, los
+fusileros de Carmona, la caballera de Farnesio y las seis bocas de
+fuego que mandaba D. Antonio de la Cruz, eran piezas respetables,
+orgullosas de s mismas. Tenamos por General a un hombre impetuoso,
+de ms arrojo que prudencia; mediano tctico, pero incansable en las
+marchas. Nuestro Jefe de Estado Mayor, D. Francisco Javier Abada, era
+un militar muy entendido, quizs de los mejores que entonces tena el
+ejrcito espaol, y el coronel puesto al frente de la artillera
+pasaba por un oficial de mucho entendimiento en su arma. Nosotros le
+llambamos el _sainetero_, por ser hijo de D. Ramn de la Cruz.
+
+Adelante, pues al llegar a Menjbar, encontramos la poblacin muy
+alborotada porque un destacamento francs, enviado a Jan en busca de
+vveres, despus de saquear horriblemente esta ciudad, haba
+retrocedido a su cuartel general, asolando a su paso la comarca. De
+Jan se contaban atrocidades que apenas son crebles en militares de
+un pas europeo. Dijronnos que mujeres y nios haban sido
+inhumanamente degollados, y que igual muerte padecieron dentro de sus
+mismos hospitales varios frailes agustinos y dominicos enfermos. La
+consternacin de aquellos pueblos era excesiva, y al aproximarse las
+tropas, acudan en tropel a nuestro encuentro, derramando lgrimas de
+ira, suplicndonos que no dejramos vivo un francs, y pidiendo los
+viejos an fuertes y los rapaces de doce aos que se les dejase
+marchar entre las filas para ayudarnos. Segn nos decan despus del
+saqueo, en los caseros inmediatos al trnsito, Almenara, Fuente del
+Rey, Graena y otros, no haban dejado ni un grano de trigo, ni un
+azumbre de vino, ni un puado de paja. Hasta las medicinas de las
+boticas y de los hospitales de Jan fueron robadas, y al propio
+tiempo, ni un carro ni una mula quedaron en todos aquellos contornos.
+
+Muchas familias expoliadas haban acudido a Menjbar. En la plaza del
+pueblo dos frailes escapados a las carniceras de Jan, predicaban el
+exterminio de los franceses. Al ver la indignacin de aquella infeliz
+gente robada y vejada, al ver las mujeres que acudan frenticas y
+rabiosas pidindonos que vengramos a sus inocentes hijos, degollados
+sin piedad en la cuna, comprend las crueldades de que por su parte
+empezaban a ser vctimas los franceses cuando se rezagaban.
+
+
+
+
+XVII
+
+
+Antes de decidirse a pasar el ro, nuestro General mand una pequea
+fuerza en reconocimiento de la situacin de las tropas de Coupigny.
+Algunos jinetes de Farnesio tomaron parte en esta expedicin, y
+Marijun, que fu en ella, nos cont a su regreso, en la tarde del 15,
+que haban encontrado la divisin del Marqus hacia Villanueva de la
+Reina, donde le entregaron los pliegos de Reding. Desde el campamento
+de Coupigny se haba visto una gran polvareda en la orilla derecha, y
+pareca que la divisin de Vedel marchaba desde Bailn a Andjar, para
+reforzar a Dupont, que ya haba trabado la lucha con Castaos. La
+gente venida de Arjonilla aseguraba haber odo fuerte caoneo hacia la
+parte de los Visos.
+
+--A estas horas--deca Marijun--, o ellos o los de Castaos han de
+estar derrotados.
+
+--Y qu esperaba el Marqus en Villanueva de la Reina?--pregunt
+Santorcaz con aquella suficiencia estratgica que le hiciera tan digno
+de admiracin a los ojos del joven D. Diego.
+
+--All se estaba tan quieto--repuso Marijun--. Parece que est de
+acuerdo con nuestro General para operar en combinacin y atacar
+juntos a Bailn.
+
+--Pero qu estrategia es sa, ni a qu conduce atacar a Bailn?--dijo
+Santorcaz, atrayendo en su alrededor un crculo de soldados--. No
+dices que la divisin Vedel sali de Bailn y est ya sobre Andjar?
+
+--S; as lo decan en Villanueva.
+
+--Pues si no hay enemigos en Bailn, qu es eso de atacar a Bailn?
+Se tratar de ocuparlo para luego avanzar por el arrecife y embestir a
+Dupont y a Vedel por la espalda, mientras Castaos, Jones y Pea lo
+atacan de frente.
+
+--Eso, eso ser--dijimos todos--. De ese modo les cogeremos entre dos
+fuegos, y no escapar ni una patena de las que robaron en Crdoba.
+
+--Pero si se es el plan, ya deba estar puesto en ejecucin. Si se
+estn batiendo en Andjar, a estas horas deberamos estar nosotros
+cayendo sobre la retaguardia francesa; mientras que si nos ponemos en
+marcha esta noche y llegamos maana, sabe Dios...
+
+Al anochecer se nos orden marchar ro arriba, lo cual no comprendimos
+ni poco ni mucho hasta que algunos compaeros, que eran del pas y
+conocan el terreno, nos dijeron que bamos buscando el vado del
+Rincn para pasar al otro lado. Por la noche, algunas fuerzas de
+infantera y dos piezas pasaron por junto a la barca, mientras el
+grueso del ejrcito con la caballera nos disponamos a hacerlo media
+legua ms arriba. Antes de amanecer sentimos algunos tiros del otro
+lado, y disenos orden de hacer el menor ruido posible y de no
+encender lumbre. La noche era calurosa; habamos comido poco y mal el
+da anterior, y con esto y el no dormir no estbamos del mejor humor;
+pero la guerra tiene mil contrariedades, y ojal fueran todas como
+aqulla. Entramos al fin en el ro, cuyo frescor agradecieron mucho
+nuestros cuerpos, secos e irritados por el calor y el polvo, y algn
+tiempo despus, cuando comenzaban a iluminar el horizonte los primeros
+vislumbres de la aurora, ya ramos dueos de la orilla derecha. El
+Mayor General Abada, que haba dirigido el paso, nos mand
+replegarnos a un sitio bajo, donde casi toda la fuerza poda
+permanecer oculta, y all aguardamos ms de media hora. No se vean
+los enemigos por ningn lado; pero all lejos, hacia la barca,
+continuaba cada vez ms vivo el tiroteo de fusil.
+
+El terreno es por all bastante quebrado, abundando los matojos, y
+entre stos designaron un camino de trocha por donde avanz la
+infantera, mientras a los de a caballo se nos mand caminar por
+terreno ms alto. Habamos tomado tan al pie de la letra la orden de
+no hacer ruido, que avanzamos despacio y silenciosamente con el alma
+en suspenso, los ojos atentamente fijos en el ltimo trmino del
+terreno hacia la izquierda, punto donde se haba trabado la accin.
+Vimos al fin a los franceses tirotendose con nuestros compaeros, con
+aquellos que haban pasado la barca durante la noche, y luchaban en un
+campo bajo, salpicado de espesos matorrales.
+
+En una loma, y como a dos tiros de fusil de aquel sitio, brillaba
+inmvil e imponente una cosa que desde el primer momento atrajo
+nuestras miradas, infundindonos algn recelo. Era un escuadrn de
+coraceros, la mejor caballera del ejrcito de Dupont. Todos los
+jinetes contemplamos el resplandor de las bruidas corazas, en cuyos
+petos el sol naciente produca plateados reflejos; y despus de mirar
+aquello sin decir nada, nos miramos unos a otros, como si nos
+contramos. Ni una voz se oa en nuestras filas; a todos se nos haba
+cambiado el color, y temblbamos, aunque cada cual hiciera esfuerzos
+para disimularlo. El nico rumor que turbaba el profundo silencio de
+nuestro regimiento, donde hasta los caballos parecan contener el
+aliento y explorar el campo con atnitos ojos, era un ligero y casi
+imperceptible son metlico producido por las estrellas de las
+espuelas. Aquel temblor de piernas es un accidente que la caballera
+observa siempre en el comienzo de toda batalla.
+
+El combate, principiado en guerrillas, arreciaba desde que empez la
+infantera a desplegar un frente compacto de consideracin. Pero casi
+toda la tropa espaola se mantena en reserva, esperando a saber
+fijamente si los franceses ocultaban una gran fuerza en la carretera
+de Bailn. Mientras el frente espaol aumentaba sus tiros,
+resistiendo a las innumerables guerrillas francesas que al abrigo de
+sus posiciones medio atrincheradas hacan fuego mortfero, la
+artillera continuaba a retaguardia, y la caballera, asimismo fuera
+de accin, recibi orden de ocupar un cerro a mano derecha. Fijos
+all, no quitbamos los ojos de la tremenda fila de corazas que
+resplandecan en la loma de enfrente, quietas y confiadas en su valor
+y pesadumbre. Aquella fuerza era muy superior a la nuestra por su
+organizacin y marcialidad; pero nosotros tenamos sobre ella, adems
+de la ventaja numrica, que no era de gran valor, dada nuestra
+impericia, la siguiente ventaja moral: puestos ellos en la vertiente
+anterior de una loma, todo su poder y su nmero se presentaban a
+nuestra vista; no haba ms coraceros que aqullos, y podamos
+contarlos uno por uno. Nosotros, en cambio, estbamos sabiamente
+colocados por el Mayor General en otra altura parecida; pero slo una
+quinta parte del regimiento ocupaba la parte culminante de la loma,
+mientras que todo lo dems se extenda en la vertiente posterior,
+permaneciendo oculto a la vista del enemigo; de modo que si nosotros
+les contbamos perfectamente a ellos, los franceses, engaados por la
+apariencia, se reiran de los cuarenta jinetes sin uniforme,
+enseoreados del cerro con aire de perdonavidas.
+
+Nosotros tenamos sobre ellos la ventaja de lo desconocido, que es el
+genio tutelar de las batallas, de eso que no se ve y que en el momento
+apurado y crtico sale inopinadamente de lo hondo de un camino, del
+respaldo de una loma, de la espesura de un bosque; combatiente de
+ltima hora que la tierra echa de su seno, y se presenta fresco, sin
+heridas ni cansancio, a decidir la victoria.
+
+Nuestras filas haban desalojado a los franceses de sus posiciones.
+Les vimos replegarse en desorden, y entonces ces la inmovilidad de
+los coraceros. Los resplandecientes petos despedan reflejos
+mltiples, y ordenadamente descendieron de la colina en perfecta fila.
+Relincharon sus caballos, y los nuestros relincharon tambin,
+aceptando el reto. Pero entonces ocurri uno de esos cambios de escena
+tan frecuentes en la guerra, y cuyo artificio, si cae en buenas manos,
+basta a decidir la victoria. Arrojadas nuestras filas sobre las
+guerrillas enemigas, clareado el terreno y puestas en juego algunas
+piezas de artillera, vise que los franceses vacilaban, agrupndose y
+retrocediendo como si buscaran nuevas posiciones. Se nos di orden de
+avanzar bajando, y una vez en llano, convertirnos sobre nuestro
+flanco, para formar un largo frente de batalla. La infantera francesa
+estaba delante de nosotros, resguardada por sus coraceros; pero stos,
+observando nuestro movimiento y reconociendo al instante su indudable
+inferioridad, invadieron precipitadamente la carretera. La retirada
+era cierta. Se nos form en columnas, dndonos orden de cargar, y el
+regimiento se puso rpidamente al galope. Pareca que la misma tierra,
+sacudindose bajo las herraduras de nuestros caballos, hacia adelante
+nos lanzaba. A aquellos primeros pasos tras un ideal de gloria
+acompaaron voces de guerra mezcladas con piadosas invocaciones.
+
+--Madre nuestra, santa Virgen de Araceli, ven con nosotros!
+
+--Viva Espaa, Fernando VII y la Virgen de la Fuensanta!
+
+Ya nadie pensaba en tener miedo; muy lejos de esto, todos los de mi
+fila rabibamos por no estar en las de vanguardia, en aquellas filas
+dichosas que acometan a sablazos a los franceses de a pie, ya
+pronunciados en completa dispersin. Tal era nuestro furor blico en
+aquella fcil victoria, que D. Diego, Marijun y yo, no encontrando a
+derecha e izquierda francs alguno, hacamos grande estrago con
+nuestros sables en los arbustos del camino, diciendo: Perros,
+canallas, ya sabris cmo las gastamos los espaoles.
+
+La gloria de cargar sobre la infantera francesa perteneci tan slo a
+las primeras filas, aunque no les dur mucho el regocijo, porque los
+enemigos, convencidos ya de que no tenan fuerza bastante para
+hacernos frente, tomaban a toda prisa el camino de Bailn. Una vez
+posesionados del camino, seguimos adelante; pero los caballos
+franceses corran a todo escape, y la infantera se puso en salvo por
+las veredas, dispersndose a un lado y otro de la carretera. Sobre las
+diez nos detuvimos, y, puestas en orden las columnas, avanzamos
+despacio, porque recelbamos de ser atacados por una divisin entera.
+Entretanto, nuestras prdidas haban sido nulas en la caballera, y
+escasas, aunque sensibles, en la infantera, qu perdi un capitn del
+regimiento de la Reina y bastantes soldados.
+
+Despus de haber perdido de vista a los enemigos, continuamos la
+marcha hacia Bailn, si bien con mucha cautela, pues haba la
+presuncin de que los franceses, reforzados con gran nmero de tropas,
+caballos y artillera, se nos presentaran de nuevo en mitad del
+camino, sorprendindonos en nuestra triunfal carrera. As fu, en
+efecto. A eso del medioda nuestras columnas avanzadas recibieron el
+fuego de los imperiales, que rehechos con un destacamento que de
+Linares haba llegado, trataban de ganar lo perdido.
+
+Furiosos por el reciente desastre, acometieron briosamente a nuestra
+vanguardia. Tomamos posiciones, y las tropas ligeras, ayudadas de un
+enjambre de paisanos, se diseminaron por las escabrosidades prximas,
+desde cuyos matorrales mortificaban a los franceses con fuego menudo.
+La caballera, entretanto, continuaba muy lejos de la accin, y aunque
+nuestro deseo hubiera sido que a lo ms recio se nos enviara para
+desahogar nuestro enardecido pecho, Dios quiso por fortuna que no
+llegase esta ocasin, pues la escaramuza termin de improviso, cesaron
+los tiros, y vimos con sorpresa que los franceses, como posedos de
+sbito pavor, retrocedan a la desbandada hacia Bailn, recogiendo
+precipitadamente sus heridos.
+
+Qu ocurra? Segn despus supimos, Francia haba tenido una prdida
+funesta, la de su general Gobert, el cual cay mortalmente herido por
+una de esas balas de guerrero invisible, que salan de entre las
+malezas para taladrar el corazn del Imperio. Aquel valiente militar
+muri pocas horas despus en Guarromn. Dueos nosotros del campo, y
+sin enemigos a la vista, pareca natural que furamos sobre Bailn;
+pero el ejrcito volvi hacia Menjbar para repasar el ro, movimiento
+que no fu por nosotros comprendido. Muy orgullosos estbamos, y
+especialmente los inexpertos paisanos no cabamos en el pellejo.
+
+--Hoy es da del Carmen!--exclam don Diego--. Viva la Virgen del
+Carmen, y mueran los franceses!
+
+Ruidosas exclamaciones alegraron y conmovieron nuestras filas. Era el
+16 de julio; en este da la Iglesia celebra, adems de la advocacin
+del Carmen, el Triunfo de la Santa Cruz, fiesta conmemorativa de la
+gran batalla de las Navas de Tolosa, ganada contra los infieles por
+castellanos, aragoneses y navarros, en aquellos mismos sitios donde
+nosotros nos batamos con Francia, y en el mismo 16 del mes de julio.
+Haban pasado quinientos noventa y seis aos. La coincidencia del
+lugar y la fecha nos inflamaba ms, y aadido a nuestro patriotismo
+una profunda fe religiosa, nos cremos hroes, aunque hasta entonces
+no habamos tenido ocasin de probarlo.
+
+Antes de cruzar el ro, descansamos para llevar algo a la boca. Oh,
+qu desengao! Estbamos muertos de hambre y cansancio, y se nos dijo
+que no haba ms que un tercio de racin. Pero como buenos chicos que
+ramos nos conformamos, supliendo los dos tercios restantes con la
+substancia moral del entusiasmo.
+
+--Pero, Sr. de Santorcaz--pregunt a mi compaero, cuando, con el agua
+al estribo, vadebamos el Guadalquivir--, nos quiere usted decir por
+qu no se nos ha llevado adelante? Por qu despus de esta victoria
+desandamos lo andado?
+
+--Zopenco!--me contest--. Esto no ha sido ms que una fiestecilla de
+plvora, y todava no ha empezado lo bueno. Crees que no hay ms
+franceses que esos cuatro gatos de Ligier-Belair? Qu sabes t si a
+estas horas Vedel, que a Andjar fu en auxilio de Dupont, habr
+regresado a Bailn? Ahora, o yo me engao mucho, o vamos en busca del
+marqus de Coupigny para reunirnos y emprender juntos un nuevo ataque.
+Ests al tanto de lo que digo? Ves cmo no en vano ha mordido uno el
+cebo en Hollabrn, en Austerlitz y en Jena?
+
+Efectivamente, la intencin de nuestro General era reunirse con
+Coupigny; pero esto no se verific hasta la noche del 17 al 18.
+
+
+
+
+XVIII
+
+
+Se nos acamp en un alto a espaldas de Menjbar, y supimos con gusto
+que aquella noche no haramos movimiento alguno. Nuestro gozo, como
+nuestra fatiga, necesitaba descanso; necesitbamos dar desahogo al
+efervescente jbilo, no slo renovando en la memoria todos los
+incidentes de la accin de aquel da, sino tambin refiriendo cuanto
+cada uno hizo y cuanto dej de hacer para que la batalla fuese
+completamente ganada. Los suizos y los soldados de lnea no estaban
+tan engredos como nosotros los paisanos, que creamos haber asistido
+a la ms grande y gloriosa accin de los modernos tiempos. Mirbamos
+con desdn a los que quedaron de reserva, y al contarles lo que pas,
+hacamos subir a cifras fabulosas el nmero de franceses segados por
+nuestros cortadores sables en la refriega.
+
+Largas horas pasamos sobre el campo saboreando los deliciosos
+recuerdos de tanta gloria, que como dejos de un manjar muy rico nos
+renovaban el placer del vencimiento. La noche era como de verano y
+como de Andaluca, serena, caliente, con un cielo inmenso y una
+atmsfera clara, donde algo sonoro flucta, cuya forma visible
+buscamos en vano en derredor nuestro. Tendidos sobre la caldeada
+tierra a orillas del ro, cuyas frescas emanaciones buscbamos con
+anhelo, entretenamos las horas hablando, cantando o haciendo eruditas
+disertaciones sobre la campaa tan felizmente emprendida. En un grupo
+se jugaba a las cartas, en otro se deca un romance de hroes o de
+santos, en este algunos cantaores echaban al vuelo las ms romnticas
+endechas de la tierra, pues desde entonces era romntica Andaluca; en
+aquel se narraban cuentos de brujas, y en algunos, finalmente, se
+dorma sin inquietud por el da venidero.
+
+Nuestro D. Diego, siempre al arrimo de Santorcaz; Marijun, yo y
+algunos ms formbamos un grupo bastante animado, en el cual no ces
+el ruido hasta muy alta la noche. Despus de cantar, no escasearon los
+cuentos, acertijos y adivinanzas, y, por ltimo, la conversacin
+recay en tema de mujeres.
+
+--Yo--dijo D. Diego con su natural ingenuidad--me voy a casar. A todos
+les convido a mi boda. Y quin es la novia?, dirn ustedes. Pues
+sepan que no la he visto. Mi seora madre lo ha arreglado todo con
+otras dos seoras de Crdoba, y, segn me han dicho, es ms bonita que
+el Sol, aunque ahora da en la mana de no salir del convento.
+
+--Ser para cuando acabe la guerra, porque ahora no est el horno para
+bollos--dijo Marijun--. Yo tambin voy a casarme con una muchacha de
+Almunia, que tiene siete parras, media casa y burro y medio de
+hijuela. Tambin ser cuando acabe la campaa, y a todos les convido a
+mi boda. Y t, Gabriel, no piensas casarte?
+
+--Pues yo, para no ser menos--contest--, digo que cuando termine la
+guerra me casar tambin. Y con quin?, diris. Pues me caso con
+una condesa.
+
+--Con una condesa!
+
+--S, seores, con una condesa que posee todas estas tierras que
+estamos viendo y otras ms all, y tiene dos escudos con ocho lobos
+sobre plata y catorce calderos, con media cabeza de moro y un letrero
+que dice...
+
+--_Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar_--dijo Marijun,
+interrumpindome--. Pues no dice que se casa con una condesa? Ser
+con alguna duquesa del estropajo. Pero d, en qu alczares reales
+est tu novia?
+
+--Este es un bobalicn que no sabe lo que se habla--observ D.
+Diego--. Lucida condesa ser ella! Pues, como os deca, muchachos, mi
+novia est muy desazonada esperando a que se acabe la guerra para
+casarse conmigo. As me lo han dicho, y lo creo. Apuesto que estis
+rabiando por saber quin es y cmo se llama; pero eso no lo he de
+mentar, porque mi seora madre y D. Paco me dijeron que si hablaba de
+esto antes de llegar la ocasin, me castigaran no dejndome montar en
+el potro. Qu guapa es, seores! Sus ojos son dos luceros, como aquel
+grande y muy claro que est sobre el tejado de esa casa; su boca se
+compone de dos hojas de rosa; sus dientes hacen que todas las perlas
+echen a correr de envidia; sus mejillas son claveles abiertos, y
+cuando llora, sus lgrimas son diamantes. Yo no la he visto ms que en
+figura; porque han de saber ustedes que cuando fu a visitar a sus
+tas en Crdoba, me dieron un medalloncito con el retrato de la que ha
+de ser mi mujer, el cual retrato, por temor a que se me perdiera, lo
+he dado a guardar al Sr. de Santorcaz.
+
+--Eso se parece--dijo uno de los oyentes--la historia de la princesa
+Laureola, por quien vinieron de la Meca los tres reyes moros, y dice
+el cuento que tena los ojos de azabache ardiendo, la boca de flor de
+granado, y las orejas de caracolitos del mar. Lo sabes t?
+
+--Eso est en el romance de la _Reina mora_, bruto. Qu tiene eso que
+ver con la princesa Laureola?
+
+--Yo s el romance de la _Reina mora_--grit D. Diego, batiendo
+palmas--. Lo echo?
+
+--Venga.
+
+--No: el del _Barandal del cielo_, que es ms bonito y habla de la
+Virgen--aadi el Condesito, gozoso de poder lucir sus habilidades--.
+Me lo ense mi hermana Presentacin, que sabe veintisiete y los dijo
+todos arreo delante del Sr. Obispo de Guadix, cuando Su Ilustrsima
+par en casa el mes pasado.
+
+Y sin esperar a que le rogasen, el mayorazguito de Rumblar, con
+sonsonete de escuela, voz agridulce y afeminados gestos, di principio
+a la siguiente retahila:
+
+ Por el barandal del cielo
+ se pasea una doncella
+ blanca, rubia y encarnada,
+ que alumbra como una estrella,
+ San Juan le dice a Jess:
+ Quin es aquella doncella?
+ Nuestra Madre, buen San Juan,
+ nuestra Madre linda y bella;
+ la Virgen no viene sola:
+ ngeles vienen con ella;
+ no viene vestida de oro,
+ ni de plata, ni de seda:
+ viene vestida de grana....
+ ..........................
+
+Y como al concluir fuera acogida esta relacin con una salva de
+aplausos, animse el recitador y nos endilg otra, no menos famosa,
+que empezaba:
+
+ All arriba, en aquel alto,
+ hay una fuente muy clara,
+ donde se lava la Virgen
+ sus santos pechos y cara....
+ ............................
+
+--Basta de romances!--exclam de improviso Santorcaz, asustndonos a
+todos con su interrupcin--. Eso es cosa de chiquillos, y no de
+hombres formales. No sabe usted ms que eso?
+
+--S muchos ms--dijo tmidamente el joven--. Don Paco me ha enseado
+muchos, y me los hace aprender de memoria para que los diga en las
+tertulias.
+
+--Y nada ms le ha enseado a usted ese Sr. D. Paco, a quien desde
+el primer momento tuve y diput por un gran zopenco?
+
+--Tambin me ha enseado Historia, s, seor. Y s lo de nuestro padre
+Adn y aquello de Alejandro cuando fu a dar batallas a los persas,
+como ahora vamos nosotros a drselas a los franceses.
+
+--Y nada ms?
+
+--Toma!, tambin latn; pero mi seora madre mand que no me
+atarugasen la cabeza de latn, puesto que no era necesario; y por
+ltimo, D. Paco dijo que con saber un poquito de _Musa mus_ bastaba.
+
+--Y qu libros ha ledo usted?
+
+--Nada ms que la _Gua de Pecadores_, donde est aquello del
+Infierno. Es libro muy feo, y mi seora madre no me dejaba leer ms
+que lo del Infierno, que da mucho espanto y suea uno con ello. Pero
+mi seora madre tiene otros libros en el cofre, y cuando iba a misa,
+yo, con mucha cautela, los sacaba para leerlos. Uno se titula _La
+farfulla, o la cmica convertida_, novela escrita por un fraile de
+mnimos, y otra, _Princesa, ramera y mrtir, Santa Afra_. Ambos libros
+son muy bonitos, y traen un aquel de amores y besos, que me daba mucho
+gusto ouando a escondidas los lea yo.
+
+Santorcaz sonrea. Despus de una pausa, dijo con cierta petulancia:
+
+--De modo que no ha ledo usted la _Enciclopedia_?
+
+--Qu es eso?
+
+--La _Cincopedia_--grit uno--. Eh!, sabes t adnde cae la
+_Cincopedia_?
+
+Esta palabra, que adquiri fortuna aquella noche, fu pasando de boca
+en boca, y ms de cien la repitieron entre zumbas y chacota.
+
+--Veo que sois unos animales--dijo Santorcaz, un poco avispado--. De
+todos modos, Sr. D. Diego, la educacin que usted ha recibido no puede
+ser ms deplorable en un joven mayorazgo, que por lo mismo que ha de
+sobresalir entre los dems en la sociedad, debe cultivar su
+entendimiento.
+
+--A ver, amigo--indic Rumblar--, hbleme usted de esas cosas, que me
+gustan. Todo lo que usted me deca anteayer, cuando bamos de camino
+por aqu, me tena encantado, y le juro que si no estuviera en
+vsperas de casarme y fuera preciso seguir con ayo, le dira a mi
+seora madre que me le pusiera a usted en lugar de D. Paco, el cual
+bien se me alcanza que no me ha enseado ms que gansadas y tonteras.
+
+--Pues repito que un joven destinado a ocupar tan alta posicin en el
+mundo debe saber algo ms que el romance del _Barandal del cielo_.
+Verdad es que, o mucho me equivoco, o todo eso de los mayorazgos se lo
+llevar la trampa, y tarde o temprano se pondrn las cosas de manera
+que cada cual sea hijo de sus obras.
+
+--As debe ser--aadi Marijun--. No somos todos hijos de Dios?
+
+--Vengan ac y respondan--dijo Santorcaz, excitando la curiosidad de
+sus oyentes--. No les parece que el mundo est muy mal arreglado?
+
+Abrironse varias bocas con estupefaccin, y no se oy ninguna
+respuesta.
+
+--Pues yo, que no he ledo ningn libro--afirm al fin uno de los
+circunstantes--, digo que Dios tiene que volver a hacer el mundo,
+porque eso de que se lo lleve todo el que primero sali del vientre de
+la madre, y los dems se queden bailando el pelao, no est bien. Mi
+hermano el mayor, slo porque le di la gana de nacer antes que yo,
+tiene tres dehesas y dos casas; y los dems..., uno hubo de meterse
+fraile, otro se fu al Per, otro est muerto de hambre en un hospital
+de Sevilla, y yo, seores, tuve que meterme en el contrabando para que
+no se me helara el cielo de la boca.
+
+--Oye, t, Marijun--dijo otro--, sabes lo que contaban en Sevilla?
+Pues que la Junta se iba a poner de compinche con las otras Juntas
+para ver de quitar muchas cosas malas que hay en el gobierno de
+Espaa, lo cual podemos hacer nosotros _sin necesidad de que vengan
+los franceses a ensernoslo_.[2]
+
+--As ha de ser--observ Santorcaz--. Me han dicho que en Sevilla hay
+sociedades secretas.
+
+--Qu es eso?
+
+--Ya s--replic uno--. Tiene razn don Luis. En Sevilla hay lo que
+llaman _flamasones_, hombres malos que se juntan de noche para hacer
+maleficios y brujeras.
+
+--Qu ests diciendo? No hay tales maleficios. Mi amo iba tambin a
+esas Juntas, y cuando su mujer se lo echaba en cara, responda que los
+que all iban entraban al modo de filsofos y no hacan mal a nadie.
+
+--Pues en Madrid las sociedades secretas estn todava en la
+infancia--aadi Santorcaz--. En Francia las hay a miles, y todo el
+mundo se inscribe en ellas.
+
+--Pues si voy a Madrid--dijo con nfasis el mayorazguito--, lo primero
+que har ser meterme en una de esas sociedades, donde sin duda se han
+de aprender muy buenas cosas. No es verdad, D. Luis? Yo no tengo nada
+de torpe: me lo conozco, s, seores. Creer usted, Sr. Santorcaz,
+que eso que usted ha dicho de los mayorazgos se me haba ocurrido a m
+muchas veces cuando jugaba en el patio de casa con las gallinas? Pero
+ya que me ensea usted lo que ignoro, contsteme a una duda: por qu
+tenemos nosotros en nuestras casas tantos papelotes llenos de
+garabatos, y por qu usamos esos escudos con sapos y culebras? El de
+mi casa tiene cuatro lagartos y un tablero de ajedrez con dos
+calderitos muy monos.
+
+--Si esos signos representan algo--repuso Santorcaz--, es referente al
+primero que los us, a sus hazaas, si las hizo, o a sus privilegios,
+si los tuvo; pero hoy, amiguito, tales pinturas no valen de nada, y
+dentro de algunos aos, los que las posean sin dinero, sern unos
+pobres pelagatos, a quienes nadie se arrimar, as como todo aquel que
+haya hecho una fortuna con su trabajo o descuelle por su talento, ser
+bienquisto en el mundo, aunque no tenga ni un adarme de lagartija en
+su escudo.
+
+--De modo--pregunt el mozalbete--que yo ser un pelagatos si llego a
+perder mi patrimonio o soy un bruto? Esto s que es bueno.
+
+--Nada, nada--dijo uno--. Fuera mayorazgos, y que todos los hermanos
+varones y hembras entren a heredar por partes iguales.
+
+--Eso no puede ser--observ Marijun--, porque entonces no habra las
+grandes casas que dan lustre al reino.
+
+--Eso no puede ser--afirm un tercero--. Pues qu, el Rey iba a ser
+tan tonto que quitara los mayorazgos? Nada, nada; los dejar siempre
+por la cuenta que le tiene.
+
+--Es que si el Rey no quiere quitarlos, no faltar quien los
+quite--aadi Santorcaz.
+
+Todos se rieron al or sostener la idea de que existe alguna voluntad
+superior a la voluntad del Rey.
+
+--Cmo puede ser eso? Si el Rey no quiere... Hay quien est por
+cima del Rey? El Rey manda en todas partes, y digan lo que quieran, no
+hay ms que su sacra real voluntad. Muchachos, viva Fernando VII!
+
+--Pero vengan ac, zopencos--dijo Santorcaz--. Dicen ustedes que
+nadie manda ms que el Rey?
+
+--Nadie ms.
+
+--Y si todos los espaoles dijeran a una voz: Queremos esto, seor
+Rey; nos da la gana de hacer esto, qu hara el Rey?
+
+Abrironse de nuevo todas las bocas, y nadie supo contestar.
+
+
+#Nota a pie de pgina:#
+
+[2] Palabras textuales de la Junta Suprema de Sevilla.
+
+
+
+
+XIX
+
+
+--Gaznpiros, animales, si estis probando lo que digo--aadi con
+energa D. Luis--. Lo que pasa en Espaa, qu es? Es que el reino ha
+tenido voluntad de hacer una cosa y la est haciendo, contra el
+parecer del Rey y del Emperador. Hace tres meses haba en Aranjuez un
+mal Ministro, sostenido por un Rey bobo, y dijisteis: No queremos ese
+Ministro ni ese Rey, y Godoy se fu y Carlos abdic. Despus Fernando
+VII puso sus tropas en manos de Napolen, y las autoridades todas, as
+como los generales y los jefes de la guarnicin, recibieron orden de
+doblar la cabeza ante Joaqun Murat; pero los madrileos dijeron: No
+nos da la gana de obedecer al Rey, ni a los Infantes, ni al Consejo,
+ni a la Junta, ni a Murat, y acuchillaron a los franceses en el
+Parque y en las calles. Qu pasa despus? El nuevo y el viejo Rey van
+a Bayona, donde les aguarda el tirano del mundo. Fernando le dice: La
+Corona de Espaa me pertenece a m; pero yo se la regalo a usted, Sr.
+Bonaparte. Y Carlos dice: La Coronita no es de mi hijo, sino ma;
+pero para acabar disputas, yo se la regalo a usted, Sr. Napolen,
+porque aquello est muy revuelto y usted solo lo podr arreglar. Y
+Napolen coge la Corona y se la da a su hermano, mientras volvindose
+a ustedes les dice: Espaoles, conozco vuestros males y voy a
+remediarlos. Pero ustedes se encabritan con aquello, y contestan:
+No, camarada, aqu no entra usted. Si tenemos sarna, nosotros nos la
+rascaremos: no hay ms Rey de Espaa que Fernando VII. Fernando se
+dirige entonces a los espaoles y les dice que obedezcan a Napolen;
+pero entretanto, muchachos, un seor que se titula alcalde de un
+pueblo de doscientos vecinos escribe un papelucho diciendo que se
+armen todos contra los franceses: este papelucho va de pueblo en
+pueblo, y como si fuera una mecha que prende fuego a varias minas
+esparcidas aqu y all, a su paso se va levantando la nacin desde
+Madrid hasta Cdiz. Por el Norte pasa lo propio, y los pueblos
+grandes, lo mismo que los pequeos, forman sus Juntas, que dicen: No;
+si aqu no manda nadie ms que nosotros. Si no reconocemos las
+abdicaciones, ni admitiremos de Rey a ese D. Jos, ni nos da la gana
+de obedecer al Emperador, porque los espaoles mandamos en nuestra
+casa, y si los reyes se han hecho para gobernarnos, a nosotros no nos
+han parido nuestras madres para que ellos nos lleven y nos traigan
+como si furamos manadas de carneros... Estamos? Lo comprendis?
+Pues esto, ni ms ni menos, es lo que est pasando aqu. Y ahora
+contstenme los alcornoques que me oyen: quin manda, quin dispone
+las cosas, quin hace y deshace, el Rey o el reino?
+
+El estupor que produjeron estas palabras reveladoras en el atento
+concurso, compuesto de muchachos rudos e ignorantes, pero de gran
+viveza de imaginacin, fu tan extraordinario, que por un corto rato
+no se oy la ms insignificante voz, seal cierta de que las ideas
+vertidas por Santorcaz, entrando de improviso en los obscuros
+cacmenes de sus oyentes, haban armado all gran zipizape y
+polvareda, dejndoles aturdidos, confusos y sin palabra. El primero
+que rompi el silencio fu Rumblar, diciendo:
+
+--Todo eso est muy bien dicho. Creeris que hace das me ocurri una
+idea parecida cuando estaba cazando moscas y ponindoles rabos en
+cierta parte, para que al volar hicieran rer a mis dos hermanas, que
+estaban rezando? Slo que yo no saba cmo decir aquello que pensaba.
+
+--Si, seores, vivan las Juntas!--exclam uno, levantndose--. Yo me
+s de memoria aquel papel que ech a la calle la de Crdoba,
+diciendo... iganme: Cordobeses: los reinos de Andaluca se ven
+acometidos por los asesinos del Norte; vuestra patria va a ser
+oprimida bajo el yugo de un tirano; vosotros mismos seris arrancados
+de vuestros hogares y de vuestras casas. Cuarenta argollas est
+labrando el lascivo Murat para conduciros al Norte como a los animales
+ms inmundos... Soldados, gemid de rabia y furor!... Doce millones
+de hombres os estn mirando y envidiando vuestra gloria, y aun la
+Francia misma ansia por vuestros triunfos.
+
+Ruidosos aplausos y gritos acogieron esta proclama, fielmente recitada
+con dramticos gestos por el muchacho.
+
+--Pues s los espaoles--continu luego Santorcaz--pueden hacer lo que
+estn haciendo, no pueden tambin decir el da de maana: Vamos, no
+queremos que haya ms Inquisicin ni ms vinculaciones...?, pongo por
+caso... O que digan: En lugar de mil conventos, que haya tan slo la
+mitad, con lo cual basta y sobra, o No me da la gana de que haya
+diezmos...
+
+--Eso s que estara bueno--dijo Marijun--. Pero si todos los
+espaoles van a hacer eso, y cada uno empieza a tirar por su lado
+diciendo lo que quiere, se armar un laberinto tal que no podrn
+entenderse.
+
+--Vaya unos zotes--aadi Santorcaz--. Pero venid ac: no veis que
+hay en Sevilla una Junta, que es la que dispone? No veis que hay otra
+en Granada, otra en Crdoba y otra en Mlaga, etc.? Pues en lugar de
+todas esas Juntas pequeas que gobiernan en cada pueblo, no puede
+haber una muy grande que se reuna en Madrid y acuerde lo que se ha de
+hacer?
+
+Mirronse los oyentes unos a, otros, y los monoslabos de aquiescencia
+y de admiracin corrieron de boca en boca, demostrando la prontitud
+con que aquellas juveniles inteligencias desplegaban sus alas, an
+entumecidas y vacilantes, para intentar describir los primeros
+crculos en el espacio del pensamiento.
+
+Estas conversaciones me enamoran--dijo el condesito de Rumblar--. Me
+estara toda la noche oyendo a este hombre, sin cansarme. Ya, ya voy
+aprendiendo muchas cosas que no saba.
+
+As, aquella fantasa encerrada en el capullo de una educacin
+mezquina, agujeraba con entusiasmo su encierro, porque haba
+vislumbrado fuera alguna cosa que tena la fascinacin de lo nuevo.
+As, aquel germen de pasin y de inteligencia, guardado en un huevo,
+se reconoca con vida, se reconoca con fuerza, y empezaba a dar
+picotazos en su crcel, anhelando respirar fuera de ella otros aires y
+calentarse con calores ms enrgicos. As, aquella ceguera abra sus
+prpados, gozndose en la desconocida luz.
+
+La conversacin termin en el punto en que la he dejado, porque la
+noche estaba muy avanzada y casi todos empezaron a rendirse al sueo,
+excepto el mayorazguito, cuyo despabilamiento era casi febril. Largo
+tiempo continuaron l y Santorcaz hablando en dilogo animadsimo,
+como si discutieran planes y expusieran proyectos de gran
+trascendencia para los dos. Yo me apart del grupo, fingiendo
+retirarme a dormir; pero con nimo de satisfacer una imperiosa
+exigencia de mi alma, que a veces me peda soledad y meditacin. Todos
+los ruidos haban cesado en el campamento: las guitarras y
+castauelas, as como las cajas y las cornetas, estaban mudas, porque
+el ejrcito dorma. Lejos del grupo de mis amigos, echme sobre el
+suelo, aguardando la aurora, sin poder ni querer cerrar los ojos; y
+all me puse a meditar sobre lo que desde mi salida de Madrid haba
+visto y odo: Cuntas personas nuevas para m haba encontrado en
+aquella breve jornada de mi vida! Con cunto afn, meditando a solas
+y mirndolas al lado, preguntaba a los caminantes si tenan alguna
+noticia de lo que me reservaba el Destino! De todas aquellas personas,
+ninguna estaba tan enrgicamente fija en mi pensamiento como
+Santorcaz, hombre para m incomprensible y sospechoso, y que empezaba
+a inspirarme secreta antipata, sin que acertara a explicarme por qu.
+
+
+
+
+XX
+
+
+Al siguiente da hicimos un movimiento por la orilla izquierda, ro
+arriba, hasta un punto mucho ms alto que Menjbar. Nada entendamos;
+pero Santorcaz, o por petulancia o porque realmente haba penetrado la
+intencin de Reding, nos dijo:
+
+--Nuestro General sabe lo que se hace, y es hombre que conoce la
+filosofa de las marchas.
+
+Despus de detenernos a orillas del Guadalimas, parte del ejrcito se
+entretuvo en marchas incomprensibles, y empleando en esto ms de un
+da, nos encontramos de nuevo sobre Menjbar al anochecer del 18,
+punto al cual haba llegado horas antes la divisin del marqus de
+Coupigny. Reunidos ambos ejrcitos, no hubo all ms parada que la
+precisa para recoger las provisiones de que estbamos tan escasos, y
+ya muy de noche emprendimos el camino de Bailn. ramos catorce mil
+hombres. Todo anunciaba que bamos a tener un encuentro formal con el
+ejrcito francs.
+
+Segn nuestras noticias, Dupont continuaba en Andjar, reforzado por
+la divisin de Vedel. Haban trabado accin con nuestro tercer cuerpo
+y el de reserva, que, pasando el ro por Marmolejo, estaban situados
+en la orilla derecha? Nosotros creamos que s, a menos que Castaos
+no aguardase para atacar enrgicamente a que la primera y segunda
+divisin cayeran sobre la espalda del ejrcito de Dupont, bajando
+desde Bailn. Era ste el objeto que nos guiaba en nuestra marcha?
+Parecanos que s.
+
+Mientras llegaba el momento del drama, lejos de nosotros y en los
+flancos del ejrcito imperial, mil dramticas peripecias deban
+precipitar la catstrofe, irritando paulatinamente al enemigo. Los
+cuerpos y columnas de guerrilleros, mandados por D. Juan de la Cruz,
+el conde de Valdecaas y el clrigo Argote, se haban desparramado
+como enjambre mortfero por los pueblos y caseros que dominaba el
+Cuartel General francs en las primeras estribaciones de la sierra, al
+Norte de Andjar. De tal modo perseguan aquellos ardorosos paisanos a
+los franceses, y con tanta rapidez se dispersaban para evitar ser
+atacados, que a los invasores les era de todo punto imposible estar
+tranquilos un solo momento. El poderoso gigante sacuda de una
+manotada aquellos moscones venenosos; pero stos volvan a zumbar en
+derredor suyo, le molestaban con sus terribles picaduras, y huan
+inclumes, sin temer la espada ni el can, pues estas armas no se han
+hecho para mosquitos.
+
+No podan los franceses apartarse de su Cuartel General como no fuera
+en grandes destacamentos. Frecuentemente iban mil hombres a llenar en
+la fuente prxima unas cuantas alcarrazas de agua. Si por acaso salan
+a merodear pelotones de poca fuerza, eran despachados por los
+guerrilleros en menos que canta un gallo. Antes que consentir que se
+apoderasen de una panera, la quemaban; las fuentes eran enturbiadas
+con lodo y estircol, para que no pudieran beber; los molinos,
+desmontados y enterradas sus piedras para que no molieran un solo
+grano. Ay de aquel francs que se rezagara en las marchas de su
+destacamento! Sentase de improviso asido por mil colricas manos;
+sentase arrastrado por las mujeres, pellizcado por los chicos y
+acuchillado por los hombres, hasta que su existencia se apagaba con
+horrible choque en la fra profundidad de un pozo. El invasor no
+encontraba asilo en ninguna parte, y forzosamente encerrado en los
+lmites del Cuartel General, vea conjurados contra s hombres y
+Naturaleza. Por esto, rabioso y desesperado, anhelaba batirse en
+funcin campal, seguro de su destreza y costumbre de guerrear; y
+lamentando la estupefaccin del General en Jefe, exclamaba: Demos una
+batalla, y, aunque muera la mitad del ejrcito, la otra mitad
+conquistar un charco en que beber y un puado de trigo seco que
+llevar a la boca.
+
+Haban dejado los franceses en Montoro un destacamento de setenta
+hombres para custodiar un molino donde fabricaban con dificultad
+harina malsima. El alcalde de aquella villa, donde no haba quedado
+ni una sola arma de fuego, se atreve, sin embargo, a dar cuenta de los
+setenta franceses, para lo cual era preciso despachar primero a los
+veinticinco que a todas horas estaban de guardia en el puente. Rene,
+pues, algunos paisanos decididos, y usando la arma blanca, ataca con
+furia a la guardia; los veinticinco son exterminados; apodrase de sus
+fusiles la valiente cuadrilla, sorprende el resto del destacamento en
+la casa donde se albergaba, hace prisioneros a soldados y jefes, y les
+manda a la isla de Len. El parte en que se notific este suceso a la
+Junta Suprema deca que todo se hizo con las _varas de los harrieros_
+(conservo la ortografa del original); pero esto ha de ser una
+hiprbole andaluza.
+
+Sintindose llamado a mas grandes acciones, D. Jos de la Torre (que
+as se nombraba aquel alcaldito) sale al encuentro de un convoy que
+vena de Crdoba, y de los cincuenta y nueve franceses que custodiaban
+ste, los cincuenta quedan tendidos en el camino, y los nueve
+restantes corren a contar a Dupont lo que ha pasado. Entonces Dupont
+enva mil hombres a Montoro con encargo de que incendien el pueblo y
+lleven vivo o muerto al alcalde. Arde Montoro, y La Torre, conducido
+vivo, va a ser pasado por las armas; pero un general francs, a quien
+poco antes haba dado hospitalidad, intercede por l; es puesto en
+libertad, y aquel _petit caporal_ de las guerrillas marcha a Sevilla y
+recibe de la Junta los galones de capitn de ejrcito.
+
+Pues bien: lo que pasaba en Montoro ocurra en todos los pueblos de la
+carretera de Andaluca, desde Crdoba hasta Santa Elena. El gigante
+que incendiaba lugares y destrozaba ejrcitos no poda dar un paso sin
+encontrar un avispero, y frentico con aquel zumbido, envenenado por
+los aguijones, maldeca la hora de la invasin. El guila, devorada
+por los insectos, graznaba a orillas del Guadalquivir con hambre y
+calentura, afilando sus garras en el tronco de los olivos, con el
+ansia de que llegara pronto la ocasin de destrozar alguna cosa.
+
+
+
+
+XXI
+
+
+Cuando entramos en Bailn, ya muy avanzada la noche, nos sorprendi
+mucho el no ver ninguna fuerza francesa a la entrada del pueblo para
+disputarnos el paso. Adnde haban ido los franceses? Qu les
+pasaba, cuando ni por precaucin dejaron all un par de batallones
+para guardar punto tan importante? Pronto salimos de dudas, porque de
+boca de los habitantes de Bailn, que salieron en masa a recibirnos,
+supimos que la divisin Vedel haba pasado por all en direccin a La
+Carolina.
+
+--Nosotros les hacamos a ustedes en Linares--dijo D. Paco, que
+tambin sali a nuestro encuentro, rebosando de jbilo--. Oh!, Sr.
+Conde, nio mo... Est por ventura herido Vuestra Excelencia? Vamos
+un rato a casa, donde la Sra. Condesa y las nias estn rezando por el
+buen xito de la guerra. No darn un descanso a las tropas?
+
+Nuestro General haba determinado salir en seguida para Andjar; pero
+como ocupbamos todo el pueblo, pudimos llegarnos a la casa de
+nuestro amo, en cuya sala baja se nos di un tentempi muy
+confortante.
+
+--Es un milagro que podamos daros estos cuantos panes y estas onzas de
+chocolate crudo--nos dijo D. Paco al ofrecernos aquellos artculos--.
+Los franceses no han dejado nada. Qu horroroso saqueo! Y gracias que
+quedamos con vida. Ay!, la Sra. Condesa sali a recibirlos con una
+serenidad que me espant. Yo temblaba, y tuve que esconderme en el
+oratorio, porque delante de ellos hubiera perdido la dignidad de mi
+carcter. Qu modo de saquear!...; en una palabra, la paja de los
+caballos, las gallinas del corral, los huevos, hasta unos tomates que
+tena yo guardaditos en mi escritorio para hacer un gazpachito...,
+todo, todo se lo llevaron. El pueblo est muerto de miseria, y yo s
+de mucha gente que hech la harina en los muladares para que ellos no
+se la llevaran. No lo creis? Pues y el Sr. Salvador, que sac al
+campo los doscientos pellejos de aceite y ciento de vino que tena en
+su cueva, y destapndolos dej correr aquel precioso caldo hasta que
+todo se lo chup la tierra? Otros hicieron una grande hoguera con los
+carros y la paja. Las alhajas de las imgenes y la plata de las
+iglesias estn todas enterradas, porque esto parece que es lo que ms
+les abre el ojo a esos seores. As estaban ellos de rabiosos cuando
+vieron que no sacaban de aqu gran cosa. El da 16, despus de haber
+pasado un gran miedo, gozamos lo indecible cuando les vimos llegar de
+la barca de Menjbar, derrotados y con su General muerto. Cmo
+corran por esas calles, y qu gritos daban, y qu cosas tan atroces
+e indecentes echaron por aquellas bocazas! As se vengaban los muy
+perros! Pues qu creis? Dieron muerte a muchas personas que no les
+hacan dao, lo cual creo yo que no se vi en ninguna de las guerras
+de Alejandro. Pero tambin se les moli de firme. Unos cuantos pasaron
+por la calle de enfrente hechando bravatas, y detuvironse en la
+puerta de la posada de Gil, donde tenan encendido el horno para cocer
+la loza. Ay! Mis francesitos se ponen a decir no s qu insolencias
+obscenas a la mujer de Gil, cuando salen los mozos, me les agarran, y
+con morriones y todo..., plaf!..., al horno... Pero ah viene la
+Sra. Condesa, que estaba en el oratorio con las nias.
+
+En efecto; vimos desfilar gravemente, cubierta de negro manto, a la
+seora de la casa, seguida de los dos tiernos pimpollitos de sus
+hijas, las cuales arrojronse llorando en los brazos de su hermano.
+Doa Mara abraz a su hijo sin perder ni por un instante su solemne y
+estirado empaque, y luego saludnos a todos con mucho afecto,
+nombrndonos uno por uno. Cuantos componan la cuadrilla estaban
+presentes, menos Santorcaz, el cual desde nuestra llegada haba pedido
+con mucha prisa a D. Paco recado de escribir y pustose a trazar unas
+cartas en el despacho de ste.
+
+La Condesa, despus de saludarnos, tom asiento y dirigi a D. Diego
+estas palabras dignas de la Historia:
+
+--Hijo mo, s todo lo que pas en la accin del 16, y nadie me ha
+dicho que hicieras algo notable. Has tenido miedo?
+
+--Miedo!--exclam el muchacho, riendo--No, seora. He cumplido con mi
+deber en las filas, y nada ms hasta ahora; pero su merced no se
+impaciente, porque aunque no soy ms que soldado, espero lucirme.
+
+--Nada ms que soldado!--dijo la Condesa--. T no eres soldado,
+aunque as parezca. Cualquiera que sea el puesto que se ocupe, cada
+cual debe obrar conforme a su nombre y a la posicin que tiene en el
+mundo. Qu se dira de ti, de m, de esta casa, de tu difunto padre,
+si en estas guerras no hicieras algo superior a lo que corresponde a
+un simple soldado?
+
+--Seora--repuso el mozo con un desenfado que sorprendi a su
+familia--, yo har lo que pueda, y segn lo que haga, as ser ms o
+menos que los dems. Y ya que hablo de esto, seora madre, yo quiero
+seguir en el ejrcito, yo quiero que su merced pida al Rey, qu digo
+al Rey?, a la Junta, una bandolera.
+
+--T no ests destinado a ser militar sino en esta ocasin suprema, en
+que la patria necesita de todos sus hijos, desde el ms alto al ms
+bajo.
+
+--Pero, seora madre, no soy nada y quiero ser algo--insisti el
+joven, mostrando una energa que nadie hasta entonces le haba
+conocido.
+
+--Que no eres nada!--exclam la madre, con sorpresa primero, despus
+con clera, y mirndonos a todos como para preguntarnos si su hijo se
+haba vuelto loco durante la campaa.
+
+--Yo no soy nada, no soy ms que un papamoscas--repuso el chico--. De
+qu me valen esos papeluchos viejos y esos escudos de armas, si todos
+se ren de mi desde que abro la boca, porque no digo ms que
+necedades?
+
+La Condesa se puso encendida como la grana, y, sin decir palabra, mir
+a D. Paco, el cual, confuso, absorto, aterrado, por lo que acababa de
+or, revolva sus espantados ojos de un lado para otro.
+
+--Este joven--dijo al fin el ayo--parece que ha perdido el juicio.
+Seora, cuando vuelva de cumplir sus deberes de caballero en los
+campos de batalla, le haremos que se penetre bien de las mximas
+contenidas en la historia de Alejandro el Grande.
+
+Doa Mara, cuya dignidad no poda consentir que semejante asunto se
+tratara delante de personas extraas, hizo callar a D. Paco, y tambin
+impuso silencio a su hijo con gesto aterrador. Asuncin y
+Presentacin, despus de registrar los bolsillos de su hermano,
+examinaban las polainas, el sombrero y la charpa, por ver, segn
+dijeron, si aquellas prendas estaban agujereadas por alguna bala de
+can.
+
+Pero el D. Diego, sintiendo sin duda en su cabeza un hervidero de
+palabras, que atropelladamente se le ocurran conforme a la repentina
+fecundidad de su entender, no pudo estar callado mucho tiempo, y habl
+para poner en mayores cuidados a la Sra. de Rumblar. Estbamos, como
+he dicho, en una sala baja, donde la Condesa haba hecho traer, para
+nuestro regalo, un par de zaques, milagrosamente salvados de la
+rapacidad francesa. Don Diego, luego que tal vi, volvise a nosotros,
+que permanecamos respetuosamente detenidos en la puerta, y con gesto
+de campechana confianza nos dijo:
+
+--Ea, muchachos, entrad todos aqu Por qu estis en la puerta? Vaya,
+poneos los sombreros, que aqu todos somos iguales, todos somos
+compaeros de armas, y lo mismo puede matarme a m una bala que a
+vosotros. Ea, bebamos juntos. Tenis vergenza porque soy noble y
+mayorazgo, y vosotros unos pobres hambrones? Fuera necedades; que hoy
+o maana las Juntas quitarn todas esas antiguallas, y entonces cada
+cual valdr segn lo que tenga y lo que sepa.
+
+Don Paco se puso verde al or tales despropsitos, y llevndose la
+mano al corazn, mir a la Condesa con semblante dolorido y
+contristado, como para manifestarle, en la sola elocuencia de una
+mirada, que l no haba enseado tales cosas al joven discpulo. Doa
+Mara encerraba su enojo en lo ms hondo del pecho, y aunque harto se
+le conocan la inquietud y la ira en el furtivo centellear de sus
+negros ojos, nada dijo que comprometiera su dignidad, y deseando que
+su hijo variase de conversacin, le pregunt si haba hecho en Crdoba
+las visitas a la Sra. Marquesa de Leiva y su sobrina.
+
+--S, seora--contest el rapaz--. Las vi: la Sra. Condesa me di
+muchos dulces, y la Marquesa me pregunt si saba ayudar a misa. Una y
+otra me dijeron que la joven con quien est concertado mi matrimonio
+se obstina en no salir del convento, asegurando que antes se casar
+con Jesucristo que conmigo. Qu ranciedades, seora madre!--aadi
+con nuevo arrebato--. Yo quiero seguir en el ejrcito, yo quiero ir a
+Madrid para tratar a la gente que sabe, y a los filsofos, y leer la
+_Enciclopedia_, y ver las sociedades secretas, si las hay para
+entonces, y aprender lo que no s, pues D. Paco no me ha enseado ms
+que esa sandez de _Por el barandal del cielo_.
+
+El ayo volvi a mirar compungidamente a la Condesa, pintando en sus
+hmedos ojos la persuasin de que no haba instrudo al mayorazgo en
+tales iniquidades, y D. Mara reprendi a su hijo con majestad
+verdaderamente regia, dicindole con pausa y aplomo estas amargas
+palabras:
+
+--Hijo mo, recordars que te entregu una espada que fu de tus
+abuelos. Honra da al que la cie ese acero antiguo; pero tambin ella
+la recibe de las manos de su poseedor, si ste es persona que sabe
+adquirirla en los campos de batalla. Deshonrars t esa espada que
+llev el tatarabuelo de tu padre en el sitio de Maestrich, cuando
+medio mundo se llamaba Espaa?
+
+--La espada!--exclam el chico con sorpresa--. Ya no me acordaba de
+la dichosa espada. Si ya no la tengo.
+
+--Que no la tienes?--pregunt D. Mara ton estupefaccin.
+
+--No, seora. Si no sirve para nada! Cuando dimos el primer ataque en
+Menjbar, saqu yo mi espadita, y a los primeros golpes que di en unas
+hierbas observ que no cortaba.
+
+--Que no cortaba!
+
+--No, seora. Era una hoja mellada, llena de garabatos, letreros,
+sapos por aqu, culebras por all, y cubierta de moho desde la punta a
+la empuadura. Para qu me serva? Como no tena filo, la cambi por
+un sable nuevo que me di un sargento.
+
+--Y diste la espada, la espada!...--exclam la Condesa, levantndose
+de su asiento.
+
+La seora estaba sublime en su indignacin. Pareca la imagen de la
+Historia levantndose de su sepulcro a pedir cuentas a la generacin
+contempornea.
+
+--S, seora: se la di al sargento--aadi el mozo, sacando de la
+vaina un sable nuevo, reluciente y de agudsimo filo--. Si aquello no
+serva ms que de estorbo! Muy bonita, eso si, toda llena de dibujos
+de plata y oro; pero, seora madre, si no cortaba..., si estaba llena
+de orn... Vea usted este sable: no tiene letrero, ni cabecitas, ni
+garrapatos, ni nada; pero corta que es un gusto.
+
+Observamos que la Condesa di un paso hacia su hijo; que su semblante
+hermoso y venerable se contrajo, desfigurado por la ira; que extendi
+sus brazos; que comenz a balbucir con locucin atropellada, cual si
+su indignada lengua no acertara a encontrar una palabra bastante dura,
+bastante enrgica para tal situacin; la vimos despus llevarse ambas
+manos a la cabeza, retroceder, vacilar, apoyarse en el hombro de D.
+Paco, y por ltimo, reponerse, erguirse, serenarse, mirar a su hijo
+con desdn, sealar a la calle, donde de improviso empezaba a orse
+fuerte redoblar de tambores, y decir:
+
+--El ejrcito se va. Marcha, corre. Cuando se acabe la guerra,
+ajustaremos cuentas. Si eres valiente y vuelves vivo, a palmetazos te
+ensear a respetar tu nombre. Pero si eres cobarde, no vuelvas ac.
+
+Salimos a toda prisa, y montando en nuestras cabalgaduras, ocupamos
+las filas. Al punto se nos uni Santorcaz. Don Paco no quiso salir a
+despedirnos, porque estaba traspasado de dolor, al ver--segn dijo
+despus--cmo en una semana se torciera, al soplo de las malas
+compaas, el derecho arbolito criado con tanto esmero en el apacible
+huerto de sus lecciones.
+
+Las dos seoritas salieron a las ventanas, y nos despedan agitando
+los mismos pauelos con que secaban sus lgrimas. Ninguna de las dos,
+ni la destinada al matrimonio, que era, por tanto, ignorante, ni la
+consagrada al claustro, que era ya medio doctora, haban entendido la
+conversacin que acabo de referir.
+
+Las pobrecillas vean desaparecer un mundo y nacer otro nuevo sin
+darse cuenta de ello.
+
+
+
+
+XXII
+
+
+Era la madrugada cuando las columnas de vanguardia comenzaron a salir
+de Bailn. Mi regimiento deba salir de los ltimos, y mientras se
+pusieron en movimiento la artillera y los cuerpos de a pie, estuvimos
+ms de media hora formados a la salida del pueblo, a mano derecha del
+camino, esperando la orden de la marcha. bamos a Andjar, resueltos a
+tomar la ofensiva contra el ejrcito francs, que al mismo tiempo
+deba ser atacado por Castaos, del lado de Marmolejo. Y la divisin
+de Vedel, cuyos movimientos eran la clave de aquel problema
+estratgico? La divisin de Vedel estaba en Andjar el da 16, cuando
+ocurri la accin de Menjbar, que antes he descrito. Al saber Dupont
+la derrota de Ligier-Belair y la muerte de Gobert, dispuso que Vedel
+marchase sobre Bailn, con intencin de seguirle l al da siguiente.
+
+Mientras ste iba sobre Andjar, Ligier-Belair, al vernos retirar y
+pasar el ro, crey que las tropas de Reding, unidas con las de
+Coupigny, intentaban extenderse cautelosamente por la orilla
+izquierda, ro arriba, tomando el camino de Linares a Guarromn, para
+ocupar luego La Carolina y cortar el paso de la sierra. Persuadido de
+esto, y sin hacer averiguaciones, emprendi la marcha hacia el Norte,
+creyendo anticiparse a lo que crea un rasgo de ingenio estratgico
+del general Reding. Llega Vedel a Bailn creyendo encontrarnos, y los
+franceses que quedaron all le dicen: Qua, los _insurgentes_ han
+repasado el ro y van por Linares a ocupar el paso de la sierra; pero
+el general Ligier-Belair, que ha comprendido el juego, ha marchado en
+seguida a ocupar La Carolina, de modo que cuando lleguen los
+espaoles, creyendo haber hecho un movimiento de primer orden, se lo
+encontrarn all. Vedel oye esto y dice: Han ido a cortar el paso de
+la sierra para impedirnos la retirada y matarnos aqu de hambre y sed.
+Pues corramos a La Carolina. Vamos; en marcha. Manda un emisario a
+Dupont, dicindole: Sr. General en Jefe, los _insurgentes_ han ido a
+cortar el paso de la sierra. Corro a La Carolina; venga usted tras m,
+y acabaremos con ellos.
+
+Esto pasaba en los das 17 y 18. En tanto, los _insurgentes_,
+replegados a la orilla izquierda, como he dicho, fingamos un
+movimiento hacia Linares; pero en cuanto cerr la noche, los
+_insurgentes_ caminamos a marchas forzadas hacia Bailn. Por eso en
+este pueblo nos decan: Por aqu pas Vedel esta maana en direccin
+a La Carolina, para impedirles a ustedes que cortasen el paso de la
+sierra. No ibais hacia Linares?
+
+No; nosotros bamos a Andjar, con objeto de atacar a Dupont. Por
+causa de los torpsimos movimientos de los generales franceses, una
+gran parte de la fuerza imperial corra hacia la sierra, buscando un
+fantasma. Los _insurgentes_, a quien ellos suponan en marcha hacia La
+Carolina, estaban en Bailn, en marcha para Andjar. He aqu la
+verdadera y exacta situacin de las divisiones espaolas y francesas
+en la noche del 18 al 19 de julio.
+
+bamos a luchar con Dupont, slo con Dupont. Pero y si Vedel,
+conociendo a tiempo su error, retroceda velozmente para caer de
+improviso sobre nuestra espalda durante el combate? Esta funesta
+probabilidad estaba compensada con el hecho seguro de que el ejrcito
+francs de Andjar tendra que defenderse al mismo tiempo de nosotros
+y de la reserva, que le amenazaba del lado de Poniente. De todos
+modos, nuestra posicin era arriesgada; por lo cual, deseando Reding
+cerciorarse de la verdadera distancia a que se hallaba Vedel, haba
+despachado camino arriba, desde Menjbar, al teniente de ingenieros D.
+Jos Jimnez, con encargo de averiguarlo.
+
+Este valiente oficial, cuyo nombre no est en la Historia, se disfraz
+de arriero, y en una fatigosa jornada supo desempear muy bien su
+comisin, volviendo por la noche a decir que Vedel haba pasado ya ms
+all de La Carolina.
+
+As andaban las cosas cuando nos preparbamos a salir de Bailn al
+amanecer del 19. Pero no lo habamos previsto todo: no habamos
+previsto que Dupont, muy receloso de aquella ilusoria ocupacin de la
+sierra por los insurgentes, haba levantado su campo en la misma
+noche, y silenciosamente, sofocando los ruidos de su tropa, abandonaba
+la funesta y para ellos maldita ciudad de Andjar.
+
+Cerca de la madrugada, nuestros jefes disponan las columnas para la
+marcha. Si al comienzo de aquella misma noche, que ya se iba a
+extinguir, una mirada humana hubiera podido escudriar desde la altura
+de los cielos lo que pasaba en aquella larga faja de sementeras y
+olivares que se extiende a la vera de los montes, entre stos y el
+Guadalquivir, habra visto que del obscuro casero de Andjar se
+destacaba cautelosamente, escurrindose por detrs de las casas, una
+hilera de hombres y caballos; que esta hilera se iba alargando por la
+carretera en interminable procesin, y serpenteaba con lento paso, sin
+ruido y sin luces; habra visto cmo se iba extendiendo la negra raya,
+destacndose a ratos sobre la tierra blanquecina, a ratos
+confundindose con los obscuros olivos, sin dejar de seguir paso a
+paso, como si no quisiera ser vista y anhelara apagar en el polvo el
+ruido de las cureas; habra visto que iban delante unos tres mil
+hombres de infantera, despus un escuadrn de caballos, despus seis
+caones, despus un nmero inmenso de carros, tantos, tantos carros,
+que ocupaban dos leguas; detrs de los carros nuevos grupos de
+infantera y muchos generales; despus otros seis caones, dos
+regimientos de coraceros; luego cuatro caones, y al fin otro grupo de
+jefes, seguidos de quinientos hombres de a pie. Esta raya no se
+detena en parte alguna, y avanzaba despacio y con precaucin,
+custodiando sus dos leguas de convoy. Los hombres que la formaban,
+mudos y cabizbajos, presagiando sin duda funestos acontecimientos,
+diran para s: Llegaremos a La Carolina, donde ya estar Vedel, y
+batiendo a los _insurgentes_, nos abriremos paso por desfiladeros para
+abandonar esta tierra maldita, a la cual el Emperador ha tenido la
+mala ocurrencia de enviarnos... Oh! Cundo os veremos, tierras de
+la Turenne, del Poitou, de la Charente, de los Vosgos, del Artois, del
+Limosin!...
+
+
+
+
+XXIII
+
+
+Mientras aguardbamos la salida, nuestras lenguas no estaban ociosas,
+y, aunque Marijun me entretena por un lado con sus donaires y
+chuscadas, por el otro era de tanto inters un dilogo entablado entre
+Santorcaz y D. Diego, que a las palabras de stos dirig toda mi
+atencin. No puedo menos de copiarlo ntegro y tal cual lo o, por si
+mis lectores quieren meditar un poco sobre el mismo tema.
+
+--Lo que me indicaba usted hace poco--deca Santorcaz--acerca de que
+esa linda joven que se le destina para esposa no quiere salir del
+convento, debe tenerle sin cuidado. Esas son gazmoeras de las
+muchachas espaolas, que, engaadas por su fantasa, se creen
+enamoradas de Jesucristo, cuando lo que sienten es verdadera pasin
+por un ideal mundano.
+
+--Y si no quiere salir, que no salga--respondi el joven--. Si yo no
+la he visto, si yo no comprendo por qu razn he podido pensar en ella
+una sola vez!
+
+--Pero la quiere usted?
+
+--Confesar a usted lo que me pasa. Cuando mi madre me llam un da, y
+despus de darme dos palmetazos porque tena las manos manchadas de
+tinta, me dijo que haba determinado casarme, sent mucha alegra, y
+al volver a mi cuarto romp todas las planas de escritura, diciendo a
+D. Paco que yo era un hombre y no me daba la gana de obedecerle. A
+todas horas pensaba en mi mujercita y en las delicias del matrimonio.
+Mi madre escriba cartas y ms cartas para concertar mi boda, y cuando
+yo le preguntaba con la mayor curiosidad: Seora madre, cmo va
+eso?, me responda: Anda a estudiar, mocoso. Ahora, con la novelera
+del casamiento no coges un libro en la mano. Por fin mi mam, a
+fuerza de cartas, lo arregl todo. Cuando fu a Crdoba, cre que me
+la ensearan; pero aquellas seoras dijronme que la discreta joven
+no quera salir del convento, y, por ltimo, me dieron el medalln que
+usted tiene guardado. Despus la sobrina me regal unos dulces, y su
+ta un pito para que fuera pitando por las calles, y en mi segunda y
+tercera visita pas lo mismo, excepto que no me dieron ms pitos.
+Cuando vi el retrato me gust tanto la nia, que por la calle le iba
+dando besos, y por la noche la acost conmigo en mi cama. Estoy
+prendado de ella; mejor dicho, lo estuve estos das atrs, porque ya,
+habiendo discurrido sobre la necedad de prendarme de un retrato, me
+ro de m mismo y digo: Si de carne y hueso encontrar tantas, a qu
+volverme loco por una pintura!
+
+--Pues no, Sr. D. Diego--dijo Santorcaz--. Puesto que la Sra. Condesa
+le escogi a usted esa esposa, sin duda es un gran partido, y usted
+debe insistir en casarse con ella.
+
+--Si? Pues vaya usted a sacarla del convento--aadi Rumblar--.
+Vamos, que, segn me dijeron, no hay quien le hable de otro esposo que
+Jesucristo.
+
+--Ya lo he dicho: gazmoeras de las espaolas, por lo general mujeres
+nerviosas, muy extremadas en sus pasiones, y dispuestas siempre a
+confundir en un mismo sentimiento la voluptuosidad y el misticismo.
+Cuidado con las monjitas de quince aos, que reniegan del siglo y
+juran que han de morir de viejas en el claustro. Yo conoc una joven y
+linda novicia que tampoco quera tener ms esposo que Jesucristo, y
+que se pona furiosa cuando le hablaban de salir del convento, hasta
+que un Viernes Santo vi a cierto joven al travs de la verja del
+coro. A los quince das la hermosa novicia abri por la noche una de
+las rejas del convento y se arroj a la calle, donde le esperaba su
+amante y hoy feliz esposo.
+
+--Oh! Bonitsimo suceso!--exclam con entusiasmo D. Diego--. Cunto
+dara porque a m me pasase uno semejante!
+
+--Ella le ha visto a usted?
+
+--No.
+
+--Pues en cuanto le vea, apuesto a que se apresura a salir por la
+puerta, sin exponerse a los peligros de arrojarse por la ventana. Pero
+ahora que me ocurre, Sr. D. Diego: si usted, en vez de ser un muchacho
+apocadito, educado a la antigua y sencillo como un fraile motiln,
+fuera un hombre atrevido, arrojado..., pues..., como somos todos
+aquellos que no hemos recibido la educacin de Grandes de Espaa; si
+usted se echara de una vez fuera del cascarn de huevo en que le ha
+empollado la ciencia de D. Paco y los mimos de sus hermanitas, ahora
+podramos lanzarnos a una aventura deliciosa.
+
+--Cul, amigo Santorcaz?
+
+--Mire usted. Despus de la batalla, y cuando volvamos a Crdoba,
+sacar a esa joven del convento.
+
+--Cmo?
+
+--Demonio, cmo se hacen las cosas? Si viera usted! Eso es muy
+divertido. Ve usted este rasguo que tengo en la mano derecha? Me lo
+hice saltando las tapias de un convento. Son cinco los que escal, por
+trapicheos con otras tantas novicias y monjas. Ay, seor D. Diego de
+mi alma! El recuerdo de estas y otras cosillas es lo que le alegra a
+uno, cuando se siente ya en las puertas de la triste vejez.
+
+--Hombre, eso me parece muy bonito--dijo D. Diego, saltando sobre la
+silla--. Pues yo quiero hacer lo mismo, yo quiero rasguarme saltando
+tapias de convento. Conque diga usted, qu hacemos? Nos entramos de
+rondn en el convento, y cogiendo a la monjita me la llevo a mi casa?
+Si; y habr que pegarle un par de sablazos a alguien, y romper
+puertas, y apagar luces. Hombre, magnfico! Si dije que usted es el
+hombre de las grandes ideas! Qu cosas tan nuevas y tan preciosas me
+dice! Estoy entusiasmado, y me parece que antes de venir al ejrcito
+era yo un zoquete. Cabalmente recuerdo que he pensado alguna vez en
+eso que usted me dice ahora...; s..., all, cuando iba a misa con mi
+madre a las Dominicas.
+
+--Estas cosas, D. Diego, son la vida--aadi Santorcaz--; son la
+juventud y la alegra.
+
+--Soberbia idea! Conque vamos a buscar a esa jovenzuela, mi futura
+esposa? Qu preciosa ocurrencia! Ver ella si yo soy hombre que se
+deja burlar por nieras de novicia. Nada, nada: mi esposa tiene que
+ser, quiera o no quiera. Pero oiga usted, y si nos descubren los
+alguaciles y nos llevan presos?
+
+--Por eso hay que andar con cuidado; pero en ese mismo cuidado, en las
+precauciones que es preciso tomar, consiste el mayor gusto de la
+empresa. Si no hubiera obstculos y peligros, no vala la pena de
+intentarla.
+
+--Efectivamente; a m me gustan los peligros, Sr. D. Luis. A m me
+gusta todo aquello que no se sabe adonde va a parar. Siga usted
+hablandme del mismo asunto. Qu precauciones tomaremos?
+
+--Oh! Cuando llegue el caso se ver. Yo soy muy corrido en esas
+cosas. Ya no estoy para fiestas, es verdad, y por cuenta ma no
+intentara aventuras de esta especie; pero son tan grandes las
+disposiciones que descubro en usted para ser hombre a la moderna,
+hombre de ideas atrevidas y para echar a un lado las ranciedades y
+rutinas de Espaa, que volver a las andadas y entre los dos haremos
+alguna cosa.
+
+--Pero, hombre, cundo se dar esa batalla, cundo volveremos a
+Crdoba, para ensearle yo a mi seorita cmo se portan los caballeros
+de ideas modernas, que han recibido un desaire de las novias de
+Jesucristo? Pero diga usted, Santorcaz: si perdemos la batalla, si nos
+matan...
+
+--Todava no se ha hecho la bala que ha de matarme a m. Y usted, qu
+presentimientos tiene?
+
+--Creo que tampoco he de morir por ahora. Ay! Si me viera usted!,
+tengo un fuego dentro de la cabeza... Me hierven aqu tantos
+pensamientos nuevos, tantas aventuras, tantos proyectos, que se me
+figura he de vivir lo necesario para que sepa el mundo que existe un
+D. Diego Afn de Ribera, conde de Rumblar.
+
+--Bueno, magnfico! Lo mismo era yo cuando nio. Fu despus a
+Francia, donde aprend muchsimas cosas que aqu ignoraban hasta los
+sabios. Al volver he encontrado a esta gente un poco menos atrasada.
+Parece que hay aqu cierta disposicin a las cosas atrevidas y nuevas.
+En Madrid se han fundado varias sociedades secretas.
+
+--Para asaltar conventos?
+
+--No, no son sociedades de enamorados. Si algn da se ocupan de
+conventos, ser para echar fuera a los frailes y vender luego los
+edificios...
+
+--Pues yo no los comprara.
+
+--Por qu?
+
+--Porque esas casas son de Dios, y el que se las quite se condenar.
+
+--Qu es eso de condenarse? Me ro de vuestras simplezas. Pues, hijo,
+adelantado estis.
+
+--Vivamos en paz con Dios--dijo D. Diego--. Por eso creo que antes de
+robar del convento a mi novia, debemos confesar y comulgar, dicindole
+al Seor que nos perdone lo que vamos a hacer, pues no es ms que una
+broma para divertirnos, sin que nos mueva la intencin de ofenderle.
+
+Santorcaz rompi a rer desahogadamente.
+
+--Conque usted es de los que encienden una vela a Dios y otra al
+Diablo? Robamos a la muchacha, s o no?
+
+--S, y mil veces s. Ese proyecto me tiene entusiasmado. Y me
+marchar con ella a Madrid; porque yo quiero ir a Madrid. Dicen que
+all suele haber alborotos. Oh!, cunto deseo ver un alboroto, un
+motn, cualquier cosa de esas en que se grita, se corre, se pega! Ha
+visto usted alguno?
+
+--Ms de mil.
+
+--Eso debe de ser encantador. Me gustara a m verme en un alboroto;
+me gustara gritar con los dems, diciendo: Abajo esto, abajo lo
+otro! Ay! Como me alegraba cuando mi seora madre rea a D. Paco,
+y ste a los criados, y los criados unos con otros! No pudiendo
+resistir el alborozo que esto me causaba, iba al corral, pona
+canutillos de plvora a los gatos, y encerrndolos en un cuarto con
+las gallinas, me mora de risa.
+
+Santorcaz, lejos de rer con esta nueva barrabasada de su discpulo,
+fijaba la mirada en el horizonte, completamente abstrado de todo, y
+meditando sin duda sobre graves asuntos de su propio inters. No s
+cul ser la opinin que el lector forme de las ideas de aquel hombre;
+pero no se les habr ocultado que sus ingeniosas sugestiones
+encerraban segundo intento. El atolondrado rapaz, lanzado a las filas
+de un ejrcito sin tener conocimiento del mundo, con viva imaginacin,
+arrebatado temperamento y ningn criterio; igualmente fascinado por
+las ideas buenas y las malas, con tal que fueran nuevas, pues todas
+echaban sbita raz en su feraz cerebro, acoga con jbilo las
+lecciones del astuto amigo; y su lenguaje, su nervioso entusiasmo, sus
+planes entre abominables e inocentes, todo anunciaba que don Diego se
+dispona a cometer en el mundo mil disparates.
+
+Santorcaz, despus de permanecer por algunos minutos indiferente a las
+preguntas de su discpulo, reanud la conversacin; pero, apenas
+comenzada sta, omos un tiro, en seguida otro, luego otro y otro.
+
+
+
+
+XXIV
+
+
+Todos callamos; detuvironse las columnas que haban comenzado a
+marchar, y desde el primero al ltimo soldado prestamos atencin al
+tiroteo, que sonaba delante de nosotros a la derecha del camino y a
+bastante distancia. Corrieron por las filas opiniones contradictorias
+respecto a la causa del hecho. Yo me alzaba sobre los estribos,
+procurando distinguir algo; pero adems de ser la noche obscursima,
+las descargas eran tan lejanas, que no se alcanzaba a ver el fogonazo.
+
+--Nuestras columnas avanzadas--dijo Santorcaz--habrn encontrado algn
+destacamento francs que viene a reconocer el camino.
+
+--Ha cesado el fuego--dije yo--. Echamos a andar? Parece que dan
+orden de marcha.
+
+--O yo estoy lelo, o la artillera de la vanguardia ha salido del
+camino.
+
+Oyse otra vez el tiroteo, ms vivo an y ms cercano, y en la
+vanguardia se operaron varios movimientos, cuyas oscilaciones llegaron
+hasta nosotros. Sin duda algo grave pasaba, puesto que el ejrcito
+todo se estremeci desde su cabeza hasta su cola. Un largo rato
+permanecimos en la mayor ansiedad, pidindonos unos a otros noticias
+de lo que ocurra; pero en nuestro regimiento no se saba nada; todos
+los generales corrieron hacia la izquierda del camino, y los jefes de
+los batallones aguardaban rdenes decisivas del Estado Mayor. Por
+ltimo, un oficial que a escape volva en direccin a la retaguardia,
+nos sac de dudas, confirmando lo que en todo el ejrcito no era ms
+que halagea sospecha. Los franceses, los franceses venan a nuestro
+encuentro! Tenamos enfrente a Dupont con todo su ejrcito, cuyas
+avanzadas principiaban a escaramucear con las nuestras. Cuando
+nosotros nos preparbamos a salir para buscarle en Andjar, llegaba l
+a Bailn de paso para La Carolina, donde crea encontrarnos. De
+improviso unos cuantos tiros les sorprenden a ellos tanto como a
+nosotros; detienen el paso; extendemos nosotros la vista con ansiedad
+y recelo en la obscura noche; todos ponemos atento el odo, y al fin
+nos reconocemos, sin vernos, porque el corazn a unos y otros nos
+dice: Ah estn.
+
+Cuando no qued duda de que tenamos enfrente al enemigo, el ejrcito
+se sinti al pronto electrizado por cierto religioso entusiasmo. Vivas
+y mueras sonaron en las filas; pero al poco rato todo call. Los
+ejrcitos tienen momentos de entusiasmo y momentos de meditacin:
+nosotros meditbamos.
+
+Sin embargo, no tard en producirse fuertsimo ruido. Los generales
+empezaron a sealar posiciones. Todas las tropas que an permanecan
+en las calles del pueblo, salieron ms que de prisa, y la caballera
+fu sacada de la carretera por el lado derecho. Corrimos un rato por
+terreno de ligera pendiente; bajamos despus, volvimos a subir, y al
+fin se nos mand hacer alto. Nada se vea, ni el terreno ni el
+enemigo; nicamente distinguamos desde nuestra posicin los
+movimientos de la artillera espaola, que avanzaba por la carretera
+con bastante presteza. Entonces sentimos camino abajo, y como a
+distancia de tres cuartos de legua, un nuevo tiroteo que ces al poco
+rato, reproducindose despus a mayor distancia. Las avanzadas
+francesas retrocedan y Dupont tomaba posiciones.
+
+--Qu hora es?--nos preguntbamos unos a otros, anhelando que un rayo
+de sol alumbrase el terreno en que bamos a combatir.
+
+No veamos nada, a no ser vagas formas del suelo a lo lejos; y las
+manchas de olivos nos parecan gigantes, y las lomas de los cerros el
+perfil de un gigantesco convoy. Un accidente not que prestaba extraa
+tristeza a la situacin: era el canto de los gallos que a lo lejos se
+oa, anunciando la aurora. Jams escuch un sonido que tan
+profundamente me conmoviera como aquella voz de los vigilantes del
+hogar desgaitndose por llamar al hombre a la guerra.
+
+Nuevamente se nos hizo cambiar de posicin, llevndonos ms adelante a
+espaldas de una batera, y flanqueados por una columna de tropa de
+lnea. Gran parte de la caballera fu trasladada al lado izquierdo;
+pero a m, con el regimiento de Farnesio, me toc permanecer en el ala
+derecha.
+
+De repente una granada visit con estruendo nuestro campo, reventando
+hacia la izquierda, por donde estaban los generales. Era como un
+saludo de cortesana entre dos guerreros que se van a matar; un tanteo
+de fuerzas, una bravata echada al aire para explorar el nimo del
+contrario. Nuestra artillera, poco amiga de fanfarronadas, call. Sin
+embargo, los franceses, ansiando tomar la ofensiva, con nimo de
+aterrarnos, acometieron a una columna de la vanguardia que se
+destacaba para ocupar una altura, y la lbrega noche se ilumin con
+relmpagos, que interrumpindose luego, volvieron a encenderse al
+poco rato en la misma direccin.
+
+Por ltimo, aquellas tinieblas en que se haban cruzado los
+resplandores de los primeros tiros, comenzaron a disiparse;
+vislumbramos las recortaduras de los cerros lejanos, de aquel suave,
+inmvil oleaje de tierra, semejante a un mar de fango, petrificado en
+el apogeo de sus tempestades; principiamos a distinguir el ondular de
+la carretera, blanqueada por su propio polvo, y las masas negras del
+ejrcito, diseminado en columnas y en lneas; empezamos a ver la
+azulada masa de los olivares en el fondo y a mano derecha; a la
+izquierda las colinas que iban descendiendo hacia el ro. Dbil y
+blanquecina claridad azul el cielo antes negro. Volviendo atrs
+nuestros ojos, vimos la irradiacin de la aurora, un resplandor que
+surga detrs de las montaas; y mirndonos despus unos a otros, nos
+vimos, nos reconocimos, observamos claramente a los de la segunda
+fila, a los de la tercera, a los de ms all, y nos encontramos con
+las mismas caras del da anterior. La claridad aumentaba por grados;
+distinguamos los rastrojos, las hierbas agostadas, y despus las
+bayonetas de la infantera, las bocas de los caones, y a lo lejos las
+masas enemigas, movindose sin cesar de derecha a izquierda. Volvieron
+a cantar los gallos. La luz, nica cosa que faltaba para dar la
+batalla, haba llegado, y con la presencia del gran testigo, todo era
+completo.
+
+Ya se poda conocer perfectamente todo el campo. Prestad atencin y
+sabris cmo era. El centro de la fuerza espaola ocupaba la carretera
+con la espalda hacia Bailn, de all poco distante; a la derecha del
+camino por nuestra parte se alzaban unas pequeas lomas que a lo lejos
+suban lentamente hasta confundirse con los primeros estribos de la
+sierra; a la izquierda tambin haba un cerro; pero ste caa despus
+en la margen del ro Guadiel, casi seco en verano, y que desembocaba
+en el Guadalquivir, cerca de Espely. Ocupaba el centro, a un lado y
+otro del camino, poderosa batera de caones, apoyada por
+considerables fuerzas de infantera; a la izquierda estaba Coupigny
+con los regimientos de Bujalance, Ciudad Real, Trujillo, Cuenca,
+Zapadores y la caballera de Espaa; a la derecha estbamos, adems de
+la caballera de Farnesio, los tercios de Tejas, los suizos, los
+valones, el regimiento de rdenes, el de Jan, Irlanda y voluntarios
+de Utrera. Mandbanos el Brigadier D. Pedro Grimarest. Los franceses
+ocupaban la carretera por la direccin de Andjar y tenan su
+principal punto de apoyo en un espeso olivar situado frente a nuestra
+derecha; por consiguiente, serva de resguardo a su ala izquierda.
+Asimismo ocupaban los cerros del lado opuesto con numerosa infantera
+y un regimiento de coraceros, y a su espalda tenan el arroyo de
+Herrumblar, tambin seco en verano, que haban pasado. Tal era la
+situacin de los dos ejrcitos, cuando la primera luz nos permiti
+vernos las caras. Creo que entrambos nos encontramos respectivamente
+muy feos.
+
+--Qu le parece a usted esta aventura, Sr. D. Diego?--dijo
+Santorcaz.
+
+--Estoy entusiasmado--replic el mozuelo--, y deseo que nos manden
+cargar sobre las filas francesas. Y mi seora madre empeada en que
+conservara yo aquella espada vieja sin filo ni punta...!
+
+--Est usa sereno?--le pregunt Marijun.
+
+--Tan sereno que no me cambiara por el emperador Napolen--repuso el
+Conde--. Yo s que no puede pasarme nada, porque llevo el escapulario
+de la Virgen de Araceli que me dieron mis hermanitas, con lo cual
+dicho se est que me puedo poner delante de un can. Y usted, Sr. de
+Santorcaz, tiene miedo?
+
+--Yo?--repuso D. Luis con cierta tristeza--. Ya sabe usted que estuve
+en Hollabrnn, en Austerlitz y en Jena.
+
+--Pues entonces...
+
+--Por lo mismo que presenci tan terribles acciones de guerra, tengo
+miedo.
+
+--Miedo! Pues fuera de la fila. Aqu no se quiere gente medrosa.
+
+--No hay soldado aguerrido--afirm Santorcaz--que no tenga miedo al
+empezar la batalla, por lo mismo que sabe lo que es.
+
+Odo esto, casi todos los bisoos que poco antes reamos a carcajada
+tendida, saludndonos con bravatas y dicharachos, conforme a la
+guerrera exaltacin que nos posea, callamos, mirndonos unos a otros,
+para cerciorarse cada cual de que no era l solo quien tena miedo.
+
+--Sabis lo que me orden mi seora madre que hiciera al comenzar la
+batalla?--indic Rumblar--. Pues que rezara un Avemara con toda
+devocin. Ha llegado el momento. Dios te salve, Mara...
+
+El mayorazguito continu en voz baja el Avemara que haba empezado en
+alta voz, y todos los de nuestra fila le imitaron, como si aquello en
+vez de escuadrn fuera un coro de religioso rezo, y lo ms extrao fu
+que Santorcaz, ponindose plido, cerrando los ojos, y quitndose el
+sombrero con humilde gesto, dijo tambin Santa Mara...
+
+An resonaba en el aire la fervorosa invocacin, cuando un estruendo
+formidable retumb en las avanzadas de ambos ejrcitos. Las columnas
+francesas del ala derecha se desplegaron en lnea y rompieron el fuego
+contra nuestra izquierda.
+
+
+
+
+XXV
+
+
+No poco tiempo se me ha ido en describir la posicin de los
+combatientes, la configuracin del terreno y el principio del ataque;
+pero no necesito advertir que todo esto pas en menos tiempo del
+empleado por mi tarda pluma en contarlo. Nuestras fuerzas no estaban
+convenientemente distribuidas cuando tuvo lugar la primera embestida
+de los imperiales. Verificada sta, no podis figuraros qu
+precipitados movimientos hubo en la tropa espaola. Las de retaguardia
+que an llenaban la carretera, corran velozmente a sostener la
+izquierda; los caones ocupaban su puesto; todo era atropellarse y
+correr, de tal modo, que por un instante pareci que el primer ataque
+de los franceses haba producido confusin y pnico en las filas de
+Coupigny. En tanto, los de la derecha permanecamos quietos, y los de
+a caballo que ocupbamos parte de la altura, podamos ver
+perfectamente los movimientos del combate.
+
+Tras las primeras descargas de las lneas francesas, stas se
+replegaron, y avanzando la artillera dispar varios tiros a bala
+rasa. Ponan ellos en ejecucin su tctica propia, consistente en
+atacar con mucha energa sobre el punto que juzgaban ms dbil, para
+desconcertar al enemigo desde los primeros momentos. Algo de esto
+lograron al principio; pero nosotros tenamos excelente artillera, y
+disparando tambin con bala rasa las seis piezas colocadas en la
+carretera y a sus flancos, el centro francs se resinti al instante,
+y para reforzarle tuvo que replegar su ala derecha, produciendo esto
+un pequeo avance en la divisin de Coupigny. Entretanto, todos
+tenamos fija la vista en el otro extremo de la lnea y hacia la
+carretera, y olvidbamos la espesura del olivar que estaba delante. De
+pronto, las columnas ocultas entre los rboles salieron y se
+desplegaron, arrojando un diluvio de balas sobre el frente del ala
+derecha. Desde entonces, el fuego, corrindose de un extremo a otro,
+se hizo general en el frente de ambos ejrcitos. La caballera, brazo
+de los momentos terribles, no funcionaba an y permaneca detrs,
+quieta y relinchante, contenindose con sus propias riendas.
+
+Pero a pesar de generalizarse la lucha, en aquel primer perodo de la
+batalla todo el inters continuaba, como he dicho, en el ala
+izquierda. Atacada por los franceses con valenta pasmosa, nuestros
+batallones de lnea retrocedieron un momento. Casi pareca que iban a
+abandonar su posicin al enemigo; pero bien pronto se rehicieron
+tomando la ofensiva al amparo de dos bocas de fuego y de la caballera
+de Espaa, que carg a los franceses por el flanco. Vacilaron un tanto
+los imperiales de aquella ala, y gran parte de las fuerzas que haban
+salido del olivar se transportaron al otro lado. Su artillera hizo
+grandes estragos en nuestra gente; mas con tanta intrepidez se lanz
+sta sobre las lomas que ocupaba el enemigo entre el camino y el ro
+Guadiel; con tanta bravura y desprecio de la vida afrontaron los
+soldados de lnea la mortfera bala rasa y las cargas de la caballera
+del general Priv, que llegaron a dominar tan fuerte posicin.
+
+Antes que esto sucediera, ocurrieron mil lances de esos que ponen a
+cada minuto en duda el xito de una batalla. Se clareaban nuestras
+lneas, especialmente las formadas con voluntarios; volvan a verse
+compactas y formidables, avanzando como una muralla de carne;
+oscilaban despus y parecan resbalar por la pendiente cuando las
+patas delanteras de los caballos de los coraceros principiaban a
+martillar sobre los pechos de nuestros soldados; luego stos
+rechazaban a los animales con sus haces de bayonetas; caan para
+levantarse con frentico ardor o no levantarse nunca, hasta que, por
+ltimo, el ala francesa se puso en dispersin, replegndose hacia la
+carretera.
+
+Mientras esto pasaba, los de la derecha se sostenan a la defensiva, y
+el centro caoneaba para mantener en respeto al enemigo, porque casi
+gran parte de la fuerza haba acudido a la izquierda; pero una vez que
+se oyeron los gritos de jbilo de los soldados de sta, posesionados
+de la altura, antes en poder de los franceses, y cuando se vi a stos
+aglomerarse sobre su centro, dise orden de avance a las seis piezas
+del nuestro, y por un instante el pnico y desorden del enemigo fueron
+extraordinarios. Para concertarse de nuevo y formar otra vez sus
+columnas tuvieron que retroceder al otro lado del puente del
+Herrumblar. Vindoles en mal estado, se trat de lanzar toda la
+caballera en su persecucin; pero varias de sus piezas, desmontadas
+por nuestras balas, obstruan el camino, tambin entorpecido con los
+espaldones que haban empezado a formar. El sol esparca ya sus rayos
+por el horizonte. Nuestros cuerpos proyectaban en la tierra y hacia
+adelante largusimas sombras negras. Cada animal, con su jinete,
+dibujaba en el suelo una caricatura de hombre y caballo, escueta,
+enjuta, disparatada, y todo el suelo estaba lleno de aquellas absurdas
+legiones de sombras que haran rer a un chico de escuela.
+
+Os reiris de verme ocupado en tan triviales observaciones; pero as
+era, y no tengo por qu ocultarlo. En aquel momento estbamos en una
+corta tregua, aunque la cosa no pareciera prxima a concluir. Hasta
+entonces slo habamos sido atacados por una parte de las fuerzas
+enemigas, pues la divisin de Barbou, algo rezagada, no estaba an en
+el campo francs. Entretanto, y mientras se tomaban disposiciones para
+rechazar un segundo ataque, que no sabamos si sera por la derecha o
+por el centro, retiraban los espaoles sus heridos, que no eran pocos;
+mas no ciertamente en mi divisin, la cual estuviera hasta entonces a
+la defensiva, tirotendose ambos frentes a alguna distancia. Mi
+regimiento permaneca intacto, reservado sin duda para alguna ocasin
+solemne.
+
+Los franceses no tardaron en intentar la adquisicin del puente
+perdido. Su primer ataque fu dbil, pero el segundo violentsimo. Od
+cmo fu el primero. La infantera espaola, desplegndose en
+guerrillas a un lado y a otro del camino, les azotaba con espeso
+tiroteo. Lanzaron ellos sus caballos por el puente; mas con tan poca
+fortuna, que tras de una pequea ventaja obtenida por el empuje de
+aquella poderosa fuerza, tuvieron que retirarse; pasada la sorpresa,
+nuestros infantes les acribillaron a bayonetazos, dejando un
+sinnmero de jinetes en el suelo y otros precipitados por cima de los
+pretiles al lecho del arroyo. No tuvimos tan buena suerte en el
+segundo ataque, porque renunciando ellos a poner en movimiento la
+caballera en lugar angosto, atacaron a la bayoneta con tanta fiereza,
+que nuestros regimientos de lnea, y aun los valientes valones y
+suizos, retrocedieron aterrados. O contar en la tarde de aquel mismo
+da a un soldado de los tiradores de Utrera, presente en aquel lance,
+que los franceses, en su mayor parte militares viejos, cargaron a la
+bayoneta con furia sublime, que produca en los nuestros, adems del
+desastre fsico, una gran inferioridad moral. Me dijo que se
+espantaron, que en un momento vironse pequeos, mientras que los
+franceses se agrandaban, presentndose como una falange de millones de
+hombres; que los vivas al Emperador y los gritos de clera eran tan
+furiosamente pronunciados, que parecan matar tambin por el solo
+efecto del sonido, y que, por ltimo, sintiendo los de ac desfallecer
+su entusiasmo y al mismo tiempo un repentino, invencible cario a la
+vida, abandonaron aquel puente mezquino, ardientemente disputado por
+dos naciones, y que al fin qued por Francia. El efecto moral de esta
+prdida fu muy notable entre nosotros. Advirtise claramente en todo
+el ejrcito como un estremecimiento de inquietud que, partiendo de
+aquel gran corazn compuesto de diez y ocho mil corazones, se
+transmita al tembloroso fusil, asido por la indecisa mano.
+
+Entonces pude observar cmo se individualiza un ejrcito, cmo se hace
+de tantos uno solo, resumiendo de un modo milagroso los sentimientos
+lo mismo que se resume la fuerza; pude observar cmo aquella gran masa
+recibe y transmite las impresiones del combate con la presteza y
+uniformidad de un solo sistema nervioso; cmo todos los movimientos
+del organismo fsico, desde la mano del General en Jefe hasta el casco
+del ltimo caballo, obedecen a la alegra de un momento, a la pena de
+otro momento, a las angustiosas alternativas que en el discurso de
+pocas horas consiente y dispone Dios, espectador no indiferente de
+estas barbaridades de los hombres.
+
+La prdida del puente sobre el Herrumblar, que al amanecer se haba
+ganado, hizo que el ala derecha retrocediera buscando mejor posicin.
+Casi todas las posiciones se variaron. Los generales conocan la
+inminencia de un ataque terrible, los soldados viejos la prevean, los
+bisoos la sospechbamos, y nuestros caballos, reculando y
+estrechndose unos contra otros, olan en el espacio, digmoslo as,
+la proximidad de una gran carnicera.
+
+Eran las seis de la maana y el calor principiaba a dejarse sentir con
+mucha fuerza. Sentamos ya en las espaldas aquel fuego que ms tarde
+haba de hacernos el efecto de tener por medula espinal una barra de
+metal fundido. No habamos probado cosa alguna desde la noche
+anterior, y una parte del ejrcito ni aun en la noche anterior haba
+comido nada. Pero este malestar era insignificante comparado con otro
+que desde la maana principi a atormentarnos: la sed, que todo lo
+destruye, alma y cuerpo, infundiendo una rabia intil para la guerra,
+porque no se sacia matando. Es verdad que de Bailn salan en bandadas
+multitud de mujeres con cntaros de agua para refrescarnos; pero de
+este socorro apenas poda participar una pequea parte de la tropa,
+porque los que estaban en el frente no tenan tiempo para ello. Ms de
+una vez aquellas valerosas mujeres se expusieron al fuego, penetrando
+en los sitios de mayor peligro, y llevando sus alcarrazas a los
+artilleros del centro. En los puntos de mayor peligro, y donde era
+preciso estar con el arma en el puo constantemente, nos disputbamos
+un chorro de agua con atropellada brutalidad: rompanse los cntaros
+al choque de veinte manos que los queran coger, caa el agua al
+suelo, y la tierra, ms sedienta an que los hombres, se la chupaba en
+un segundo.
+
+
+
+
+XXVI
+
+
+Por qu sitio pensaban atacarnos los franceses? Conociendo que el
+centro era inexpugnable por entonces, siendo el principal objeto de
+Dupont abrirse camino hacia Bailn, y considerando peligroso
+intentarlo por el ala izquierda, no slo porque all la posicin de
+los espaoles era excelente, sino porque les ofreca un gran peligro
+la cuenca del Guadiel, determinaron atacar nuestra ala derecha,
+esperando abrir en ella un boquete que les diera paso. Su artillera
+no cesaba de arrojar bala rasa, protegiendo la formacin de las
+poderosas columnas que bien pronto deban hostilizarnos. Al punto se
+reforz el ala derecha, se desplegaron en lnea varios batallones, y
+sin esperar el ataque marcharon hacia el enemigo, amparados por dos
+piezas de artillera. El primer momento nos fu favorable. Pero el
+olivar vomit gente y ms gente sobre nuestra infantera. Por un
+instante confundidas ambas lneas en densa nube de polvo y humo, no se
+poda saber cul llevaba ventaja. Caan los nuestros sobre los
+imperiales, y la metralla enemiga les haca retroceder; avanzaban
+ellos, y adquiramos a nuestra vez momentnea inferioridad.
+
+Por largo tiempo dur este combate, tanto ms cruel, cuanto era ms
+proporcionado el empuje de una y otra parte, hasta que al fin
+observamos sntomas de confusin en nuestras filas; vimos que se
+quebraban aquellas compactas lneas, que retrocedan sin orden, que
+chocaban unos con otros los grupos de soldados. La divisin se
+conmovi toda, y dos batallones de reserva avanzaron para restablecer
+el orden. Gritaban los jefes hasta quedarse sin voz, y todos se ponan
+a la cabeza de las columnas, conteniendo a los que flaqueaban y
+excitando con ardorosas palabras a los ms valientes. Los tercios de
+Tejas y el regimiento de rdenes al frente se lanzaron, mientras el
+concierto se restableca en los cuerpos que hasta entonces haban
+sostenido el fuego. Sobre todo el regimiento de rdenes, uno de los
+ms valientes del ejrcito, se arroj sobre el enemigo con una
+impavidez que a todos nos dej conmovidos de entusiasmo. Su coronel,
+D. Francisco de Paula Soler, pareca dar fuego a todos los fusiles con
+la arrebatadora llama de sus ojos; con el gesto de su mano derecha
+empuando la espada, que pareca un rayo; con sus gritos, que
+sobresalan entre el granizado tiroteo, sublimando a los soldados.
+
+De tal modo arreciaron la metralla y la fusilera enemiga, que casi
+toda la primera fila del valiente regimiento de rdenes cay, cual si
+una gigantesca hoz la segara. Pero sobre los cuerpos palpitantes de la
+primera fila pas la segunda, continuando el fuego. Como si los tiros
+franceses persiguieran con inteligente saa las charreteras, el
+regimiento vi desaparecer a muchos de sus oficiales.
+
+Reforzronse tambin los enemigos, y desplegando nueva lnea con gente
+de reserva, avanzaron a la bayoneta, pujantes, aterradores,
+irresistibles. Momento de incomparable horror! Figurbaseme ver a dos
+monstruos que se baten, mordindose con rabia, igualmente fuertes, y
+que hallan en sus heridas, en vez de cansancio y muerte, nueva clera
+para seguir luchando.
+
+Cuando las bayonetas se cruzaban, el campo ocupado por nuestra
+infantera se clare a trozos; sentimos el crujido de poderosas
+cureas, rebotando en el suelo de hoyo en hoyo al arrastre de las
+mulas, castigadas sin piedad, los caones de a 12 enfilaron el eje de
+sus nimas hacia las lneas enemigas; los botes de metralla penetraron
+en el bronce; se atacaron con prontitud febril, y un diluvio de puntas
+de hierro, hendiendo horizontalmente el aire, contuvo la marcha del
+frente francs. A un disparo suceda otro; la infantera, rehecha,
+flanqueaba los caones, y para completar el acto de desesperacin, un
+grito reson en nuestro regimiento. Todos los caballos patalearon,
+expresando en su ignoto lenguaje que comprendan la sublimidad del
+momento; apretamos con fuerte puo los sables, y medimos la tierra que
+se extenda delante de nosotros. La caballera iba a cargar.
+
+Vimos que a todo escape se nos acerc un General, seguido de gran
+nmero de oficiales. Era el marqus de Coupigny, alto, fuerte, rubio,
+colorado de suyo, y en aquella ocasin encendido, como si toda su cara
+despidiera fuego. Era Coupigny hombre de pocas palabras; pero supla
+su escasez oratoria con la llama de su mirar, que era por s una
+proclama. Nosotros pusimos atencin esperando que nos dijera alguna
+cosa; pero el General dispuso con un gesto la direccin del
+movimiento, y despus nos mir. No necesitamos ms.
+
+--Viva Espaa! Viva el rey Fernando! Mueran los
+franceses!--exclamamos todos; y el escuadrn se puso en movimiento.
+
+Estbamos formados en columna, y nos desplegamos en batalla sobre los
+costados, bajando a buen paso, pero sin precipitacin, de la altura
+donde habamos estado. Maniobramos luego para tener a nuestro frente
+el flanco enemigo; las tropas que por all atacaban dicho flanco
+doblaron por cuartas para darnos paso por los claros; el jefe grit:
+A la carga; picamos espuela, y ciegamente camos sobre el enemigo
+como repentina avalancha. Yo, lo mismo que Santorcaz, el mayorazgo y
+los dems de la partida, bamos en la segunda fila. Penetraron
+impetuosamente los de la primera, acuchillando sin piedad; los
+caballos bramaban de furor, sintindose heridos a fuego y a hierro.
+Algunos caan, dejando morir a sus jinetes, y otros se arrojaban con
+ms fuerza, destrozando cuanto hallaban bajo sus poderosas manos. Los
+de la primera fila hicieron gran destrozo; pero a los de la segunda
+nos cost ms trabajo, porque avanzando demasiado los delanteros,
+quedamos envueltos por la infantera, lo cual atenuaba un poco nuestra
+superioridad. Sin embargo, destrozbamos pechos y crneos sin piedad.
+
+Yo v a Rumblar, ciego de ira, luchando cuerpo a cuerpo con un
+francs; vi a Santorcaz dando pruebas de tener un puo formidable para
+el manejo del sable; uslo con toda la destreza que me era posible, y
+lo mismo yo que mis amigos y otros muchos jinetes de mi fila nos
+internamos locamente por el grueso de la infantera contraria. Otro
+escuadrn daba nueva carga por el mismo flanco, lo cual, observado por
+nosotros, nos reanim. No bamos mal; pero los franceses eran muchos,
+estaban muy hechos a tales embestidas, y saban defenderse bien de la
+pesadumbre de los caballos, as como de los sablazos.
+
+Sin embargo, no retrocedan delante de nosotros. Ya se sabe que siendo
+el objeto de la caballera producir un gran sacudimiento y pavor en
+las filas enemigas por la violencia del primer choque, cuando ste no
+da el resultado apetecido, y se empean combates parciales entre los
+caballos y una numerosa infantera, los primeros corren gran riesgo de
+desaparecer, brutales masas, devoradas en aquel hervidero de agilidad
+y destreza. Aunque en la carga les causamos gran dao, no les pusimos
+en dispersin: los combates parciales se entablaron pronto, y fu
+preciso que la caballera de Espaa, a escape trada del ala
+izquierda, nos reforzase, para no ser envueltos y perdidos sin
+remisin. Hubo un momento en que me vi prximo a la muerte. A mi lado
+no haba ms que dos o tres jinetes, que se hallaban en trance tan
+apurado como yo; nos miramos, y comprendiendo que era preciso hacer un
+supremo esfuerzo, arremetimos a sablazos con bastante fortuna. Con
+esto y el pronto auxilio de la carga hecha en el mismo instante por la
+caballera de Espaa, salimos del apuro. Revolviendo atrs, hund las
+espuelas, y mi caballo se puso de un salto en la nueva fila. No vi a
+mi lado ms cara conocida que la de Marijun. El Conde y Santorcaz
+haban desaparecido.
+
+En el mismo instante mi caballo flaque de sus cuartos traseros.
+Intent hacerle avanzar, clavndole impamente las espuelas; el noble
+animal, comprendiendo sin duda la inmensidad de su deber y tratando de
+sobreponerle a la agudeza de su dolor, di algunos botes; pero cay al
+fin, escarbando la tierra con furia. El desgraciado haba recibido una
+terrible herida en el vientre, y falto de palabra para expresar su
+padecimiento, bramaba, aspirando con ansia el aire inflamado, sacuda
+el cuello; pareca dar a entender que hallando un charco de agua en
+que remojar la lengua, sus dolores seran menos vivos, y al fin se
+abandon a su suerte, tendindose sobre el campo, indiferente al ruido
+del can y al toque de degello.
+
+
+
+
+XXVII
+
+
+Vindome desmontado, me dirig a buscar un puesto entre las escoltas
+de la artillera o en el servicio de municiones, que se haca
+precipitadamente por los tambores entre los carros y las piezas. Al
+dar los primeros pasos, advert el extraordinario decaimiento de mis
+fuerzas fsicas; no poda tenerme en pie, y el ardor de mi sangre,
+llegado a su ltimo extremo, me paralizaba cual si estuviese enfermo.
+No es propio decir que haca calor, porque esta frase, comn al verano
+de todos los pases europeos, es inexpresiva para indicar la espantosa
+inflamacin de aquella atmsfera de Andaluca en el da infernal que
+presenci la batalla de Bailn. El efecto que haca en nuestros
+cuerpos era el de una llamarada que los azotaba por todos lados: la
+cara se nos abrasaba como cuando nos asomamos a un horno encendido, y
+deshechos en sudor, nuestros cuerpos hervan, descomponindose la
+economa entera, desde el instante en que fuertes excitaciones del
+espritu dejaban de sostenerla.
+
+Cuando me encontr a pie y a regular distancia del combate, que segua
+con ventaja para los espaoles, empec a sentir vivamente y de un modo
+irresistible el aguijn candente de la sed que horadaba mi lengua, y
+la corriente de fuego que envolva mi cuerpo. Esto me daba tal
+desesperacin, que de prolongarse mucho hubirame impelido a beber la
+sangre de mis propias venas. Por ninguna parte divisaba a la gente del
+pueblo que antes trajera cntaros con agua, y al buscar con ansiosa
+inspiracin en el seco aire una partcula de agua, beba y respiraba
+oleadas de polvo abrasador.
+
+Por un rato perd toda la exaltacin guerrera y el furor patritico
+que antes me dominaban, para no pensar ms que en la probabilidad de
+beber, previendo las delicias de un sorbo de agua, y anhelando apagar
+aquellas ascuas pegajosas que en mi boca revolva. Con este deseo
+camin largo trecho entre las filas de retaguardia del centro: los
+soldados de los regimientos que all se rehacan para salir de nuevo
+al frente, clamaban tambin pidiendo agua. Vimos con alegra que desde
+el pueblo venan corriendo algunos hombres con cubos; pero al punto se
+nos dijo que aquella agua no era para nosotros: era para otros
+sedientos cuyas bocas necesitaban refrescarse antes que las nuestras
+si el combate haba de tener buen xito; era para los caones.
+
+La resistencia enrgica de las dos piezas del ala derecha, combinadas
+con las seis de la batera central, y el auxilio de la caballera
+atacando por el flanco la lnea enemiga, hizo que sta fuese
+rechazada, a pesar de su frente compacto, de su incomparable bravura.
+Los franceses se retiraron, dejndose perseguir y desposicionar por la
+infantera y caballos de nuestra derecha. Harto se conoca este
+resultado en los gritos de alegra, en aquel concierto de injurias con
+que el vencedor confirma la catstrofe del vencido, cuando ste vuelve
+la espalda. El sitio donde yo estaba se vi despejado por el avance de
+nuestras tropas, y en casi todos los jefes que all haba observ tal
+expresin de gozo, que sin duda consideraban asegurada la victoria.
+Oh, momento feliz! Ya se poda pensar en beber. Pero dnde?
+
+Despus del avance de nuestras tropas, que no ocuparon enteramente las
+posiciones francesas por ofrecer esto algn peligro, los soldados del
+regimiento de rdenes divisaron una noria, en el momento en que los
+franceses, que durante la accin habanla ocupado, se hallaban en el
+caso de abandonarla. Vieron todos aquel lugar como un santuario cuya
+conquista era el supremo galardn de la victoria, y se arrojaron sobre
+los defensores del agua escasa y corrompida que arrojaban unos
+cuantos arcaduces en un estanquillo. Los enemigos, que no queran
+desprenderse de aquel tesoro, lo defendan con la rabia del sediento.
+Apenas disparados los primeros tiros, otros muchos franceses,
+extenuados de fatiga, y encontrndose ya sin fuerzas para combatir si
+no les caa del cielo o les brotaba de la tierra una gota de agua,
+acudieron a beber, y vindola tan reciamente disputada, se unieron a
+los defensores.
+
+O decir: All hay agua, all se estn disputando la noria!, y no
+necesit ms. Lancme, y conmigo se lanzaron otros en aquella
+direccin; tom del suelo un fusil que an apretaba en sus manos un
+soldado muerto, y corr con los dems a todo escape en direccin a la
+noria. Penetramos en un campo a medio segar, a trechos cubierto de
+altos trigos secos, a trechos en rastrojo. La lucha en la noria se
+haca en guerrillas; acerqume a la que me pareci ms floja, y
+despreci la vida, lleno mi espritu del frentico afn de conquistar
+un buche de agua. Aquel imperio, compuesto de dos mal engranadas
+ruedas de madera, por las cuales se escurra un miserable lagrimeo de
+agua turbia, era para nosotros el imperio del mundo. La hidrofagia,
+que a veces amilana, a ratos tambin convierte al hombre en fiera,
+llevndole con sublime ardor a desangrarse por no quemarse.
+
+Los franceses defendan su vaso de agua, y nosotros se lo
+disputbamos; pero de improviso sentimos que se duplicaba el calor a
+nuestras espaldas. Mirando atrs, vimos que las secas espigas ardan
+como yesca, inflamadas por algunos cartuchos cados por all, y sus
+terribles llamaradas nos frean de lejos la espalda. O tomar la noria
+o morir, pensamos todos. Nos batamos apoyados contra una hoguera, y
+la hambrienta llama, al morder con su diente insaciable en aquel
+pasto, extenda alguna de sus lenguas de fuego azotndonos la cara. La
+desesperacin nos hizo redoblar el esfuerzo, porque nos asbamos,
+literalmente hablando; y por ltimo, arrojndonos sobre el enemigo,
+resueltos a morir, la gota de agua qued por Espaa al grito de Viva
+Fernando VII!
+
+Por un momento dejamos de ser soldados, dejamos de ser hombres, para
+no ser sino animales. Si cuando sumergimos nuestras bocas en el agua,
+hubiera venido un solo francs con un ltigo, habranos azotado, sin
+que intentramos defendernos. Despus de emborracharnos en aquel
+nctar fangoso, superior al vino de los dioses, nos reconocimos otra
+vez en la plenitud de nuestras facultades. Qu Inmensa alegra! Qu
+superabundancia de fuerza y de orgullo!
+
+Pero habamos vencido definitivamente a los franceses? Cuando se
+disip aquella lobreguez moral con que la horrible sequedad del cuerpo
+haba envuelto el espritu, nos vimos en situacin muy difcil.
+Corriendo hacia la noria nos habamos apartado de nuestro campo, y
+advirtase que si el ejrcito francs fu rechazado con grandes
+prdidas, conservaba an sus posiciones. Iba a emprender nuevo
+ataque, con el ltimo esfuerzo de la desesperacin? Creamos que s,
+y seales de esto notamos en el campo enemigo que tenamos tan cerca.
+Al punto corrimos desbandados hacia el nuestro, que estaba algo lejos,
+y saltando por junto a los trigos incendiados, abandonamos la noria,
+por temor a que fuerzas ms numerosas que las nuestras nos hicieran
+prisioneros.
+
+Verdad que los franceses, no dando ya ninguna importancia a las
+acciones parciales, se ocupaban en organizar el resto y lo mejor de su
+fuerza para dar un golpe de mano, ltima estocada del gigante que se
+senta morir. Corrimos, pues, hacia nuestro campo. Ya cerca de l,
+pas rpidamente por delante de m un caballo sin jinete, arrogante,
+vanaglorioso, con la crin al aire, sano y sin heridas, algo azorado y
+aturdido. Era un animal de pura casta cordobesa, lo mismo que el mo.
+Le segu, y apoderndome de sus bridas, cuando volva, me mont en l;
+despus de ser por un rato soldado de a pie, tornaba a ser jinete.
+Busqu con la vista el escuadrn ms prximo, y vi que a retaguardia
+del centro se formaba en columna con distancias el de Espaa. Entr en
+las primeras filas, a punto que dijeron junto a m.
+
+--Los generales franceses harn el ltimo esfuerzo. Dicen que hay unas
+tropas que todava no han entrado en fuego, y son las mejores que
+Napolen ha trado a Espaa.
+
+Efectivamente, el centro se preparaba a una defensa valerosa, y
+guarneca sus bateras, distribua los regimientos a un lado y otro,
+agrupando a retaguardia fuerzas considerables de caballera. Cuando
+esto pasaba, sent un vivo clamor de la naturaleza dentro de m, sent
+hambre, pero qu hambre!... Francamente, y sin ruborizarme, digo que
+tena ms ganas de comer que de batirme. Y qu? Este miserable hijo
+de Espaa no haba hecho ya bastante por su Rey y por su patria, para
+permitir llevarse a la boca un pedazo de pan?
+
+En estas reflexiones, registr primero la grupa de mi cabalgadura
+allegadiza, donde no haba ms que alguna ropa blanca, y despus las
+pistoleras, donde encontr un mendrugo. Hallazgo incomparable! No
+satisfecho, sin embargo, con tan poca racin, llev mis exploraciones
+hasta lo ms profundo de aquellos sacos de cuero, y mis dedos
+sintieron el contacto de unos papeles. Saqulos, y vi un pequeo
+envoltorio y tres cartas, la una cerrada y las otras dos cubiertas,
+todas con sobrescrito. Le el primer sobre que se me vino a la mano, y
+deca as: Al Sr. D. Luis de Santorcaz, en Madrid, calle de...
+
+Haba montado en el caballo de Santorcaz.
+
+
+
+
+XXVIII
+
+
+Olvidndome al instante de todo, no pens ms que en examinar bien lo
+que tena en las manos. El sobrescrito de la primera carta que saqu
+y que estaba abierta, era de letra femenina, que reconoc al momento.
+El de la carta cerrada, que sin duda no estaba ya en la estafeta por
+detencin involuntaria, era de hombre y deca: Sra. Condesa de...
+(aqu el ttulo de Amaranta), en Crdoba, calle de la Espartera.
+El tercer sobre, tambin de carta abierta, era de letra de hombre y
+dirigido a Santorcaz. Desenvolv en seguida el envoltorio de papeles,
+que guardaba un bulto como del tamao de un duro, y al ver lo que
+contena, una luz vivsima inund mi alma y sent dolorosa punzada en
+el corazn. Era el retrato de Ins.
+
+Aquella aparicin en el campo de batalla, en medio del zumbido de los
+caones y del choque de las armas; la inesperada presencia ante m de
+aquella cara celestial, fielmente reproducida por un buen artista; la
+sonrisa iluminada que cre observar sobre la placa, cuando fij en
+ella mis ojos; aquella repentina visita, pues no era otra cosa, de mi
+fiel amiga, cuando yo haca tan vivos esfuerzos para ser digno de
+ella, me regocijaron de un modo inexplicable. Para iluminar los rasgos
+y colores de aquel retrato que sonrea, vala la pena de que saliese
+el sol, de que existiese el mundo, de que la serie del tiempo trajera
+aquel da, aunque deslustrado por los horrores de una batalla.
+
+Estrech a la Ins de dos pulgadas contra mi corazn y la guard en mi
+pecho, resuelto a no darla, aunque la materialidad del pedazo de cobre
+pintado no me perteneca. Mas era preciso leer aquellos papeles, que
+podan esclarecer alguna de mis dudas. Detvome al principio la
+vergenza de leer cartas ajenas, lo cual es cosa fea; pero consider
+que Santorcaz habra muerto, fundndome en la dispersin de su caballo
+abandonado, y adems, como la curiosidad me picaba, me escoca, me
+quemaba de un modo muy vivo, decidme a leer la carta abierta, porque
+el deseo de hacerlo era ms fuerte que todas las consideraciones.
+
+Yo estaba completamente absorto en aquel asunto de inters ntimo; yo
+no atenda a la batalla; yo no haca caso de los caonazos; yo no me
+fijaba en los gritos; yo no apartaba del papel los ojos, aunque senta
+correr por junto a mis odos el estrepitoso aliento de la lucha. En
+aquel instante, entre los veinte mil hombres que, formando dos grandes
+conjuntos, se disputaban unas cuantas varas de terreno, yo era quizs
+el nico que mereca el nombre de individuo. tomo disgregado
+momentneamente de la masa, se ocupaba de sus propias batallas.
+
+La carta abierta, que llevaba la firma de Amaranta, deca as, despus
+de las frmulas de encabezamiento:
+
+Eres un malvado o un desgraciado? En verdad no s qu creer, pues de
+tu conducta todo puede deducirse. Despus de una ausencia de muchos
+aos, durante los cuales nadie ha logrado traerte al buen camino,
+ahora vuelves a Espaa sin ms objeto que hostigarme con pretensiones
+absurdas a que mi dignidad no me permite acceder. Harto he hecho por
+t, y ahora mismo, cuando me has manifestado tu situacin, te he
+propuesto un medio decoroso de remediarla. Qu ms puedo hacer? Pero
+no te satisface lo que en la actualidad y siempre bastara a calmar la
+ambicin de un hombre menos degradado que t; te rebelas contra mis
+beneficios, y aspiras a ms, amenazndome sin miramiento alguno. A
+todo eso contesto dicindote que desprecio tus amenazas, y que no las
+temo. No; no es posible que por la amenaza consiga nadie de m lo que
+me impelen a negar mi dignidad, mi categora, mi familia y mi nombre.
+Nunca cre que aspiraras a tanto, y siempre pens que te conceptuaras
+muy feliz con lo que otras veces has alcanzado de m, y hoy te
+ofrezco, haciendo un verdadero sacrificio, porque el estado del reino
+ha disminuido nuestras rentas...
+
+Al llegar aqu, el golpe de un peso que cay, chocando con mi rodilla,
+me hizo levantar la vista de la carta. El soldado que formaba junto a
+m, herido mortalmente por una bala perdida, haba rodado al suelo. En
+aquel intervalo vi hacia el frente, envueltas en espeso humo, las
+columnas francesas que venan a atacar el centro. Pero mi nimo no
+estaba para fijar la atencin en aquello. Pude notar que la caballera
+avanzaba un poco, pero despus retroceda y oscilaba de flanco; pero
+dejndome llevar por el caballo, con los ojos fijos en el papel, que
+sostena a la altura de las riendas, no puse ni un desperdicio de
+voluntad en aquellos movimientos de la mquina en que estaba
+engranado. La carta continuaba as:
+
+...En vano para conmoverme finges gran inters por aquel ser
+desgraciado que vino al mundo como testimonio vivo de la funesta
+alucinacin y del fatal error de su madre. A qu ese sentimiento
+tardo? A qu acusarme de su abandono? No, esa nia no existe; te han
+engaado los que te han dicho que yo la he recogido. Mal podra
+recogerla cuando ya es un hecho evidente que Dios se la llev de este
+mundo. A qu conduce el amenazarme con ella, hacindola instrumento
+de tus malas artes para conmigo? No pienses en esto. Por ltima vez te
+aconsejo que desistas de tus locas pretensiones, y te presentes ante
+m con bandera de paz. Eres un malvado o un desgraciado? Yo sera muy
+feliz si me probaras lo segundo, porque uno de mis mayores tormentos
+consiste en suponer tan profundamente corrompido el corazn que hace
+aos slo exista para amarme...
+
+Con esto y la firma de Amaranta terminaba la epstola, cuya lectura,
+absorbiendo mi atencin, me distraa de la batalla. El fragor de sta
+zumbaba en mis odos como el rumor del mar, a quien generalmente no se
+hace caso desde tierra. Es tal vuestra impertinencia que queris
+obligarme a contaros lo que all pasaba? Pues od. Cuando la tropa
+francesa de lnea retrocedi por tercera vez, extenuada de hambre, de
+sed y de cansancio; cuando los soldados que no haban sido heridos se
+arrojaban al suelo maldiciendo la guerra, negndose a batirse,
+insultando a los oficiales que les llevaran a tan terrible situacin,
+el General en Jefe reuni la plana mayor, y expuesto en breve consejo
+el estado de las cosas, se decidi intentar un ltimo ataque con los
+marinos de la guardia imperial, an intactos, ponindose a la cabeza
+todos los generales.
+
+Por eso cuando, leda la carta, alc los ojos, vi delante de las
+primeras filas de caballera algunas masas de tropa escoltando los
+seis caones de la carretera, cuyo fuego certero y terrible haba sido
+el nudo gordiano de la batalla. Servidos siempre con destreza y al fin
+con exaltacin, aquellos seis caones eran durante unos minutos la
+pieza de dos cuartos arrojada por Espaa y Francia, por la usurpacin
+y la nacionalidad, en un corrillo de veinte mil soldados. Cara o
+cruz? Las tomaran los franceses? Se dejaran quitar los espaoles
+aquellos caones? Quin podra ms, nuestros valientes y hbiles
+oficiales de artillera, o los quinientos marinos?
+
+Yo vi a stos avanzar por la carretera, y entre el denso humo
+distinguimos un hombre puesto al frente del valiente batalln y
+blandiendo con furia la espada; un hombre de alta estatura, el rostro
+desfigurado por la costra de polvo que amasaban los sudores de la
+angustia; de uniforme lujoso y destrozado en la garganta y seno, como
+si lo hubiera hecho pedazos con las uas para dar desahogo al oprimido
+pecho. Aquella imagen de la desesperacin, que tan pronto sealaba la
+boca de los caones como el cielo, indicando a sus soldados un alto
+ideal al conducirles a la muerte, era el desgraciado general Dupont,
+que haba venido a Andaluca seguro de alcanzar el bastn de Mariscal
+de Francia. El paseo triunfal de que al partir de Toledo habl, haba
+tenido aquel tropiezo.
+
+Los repetidos disparos de metralla no detenan a los franceses.
+Brillaban los dorados uniformes de los generales puestos al frente, y
+tras ellos la hilera de marinos, todos vestidos de azul y con grandes
+gorras de pelo, avanzaba sin vacilacin. De rato en rato, como si una
+manotada gigantesca arrebatase la mitad de la fila, as desaparecan
+hombres y hombres. Pero en cada claro asomaba otro soldado azul, y el
+frente de columna se rehaca al instante, acercndose imponente y
+aterrador. Acelerbase su marcha al hallarse cerca; iban a caer como
+legin de invencibles demonios sobre las piezas para clavarlas y
+degollar sin piedad a los artilleros.
+
+Los que asistan a aquel espectculo, sin ser actores de l, estaban
+mudos de estupor, con el alma y la vida en suspenso, cual si
+aguardaran el resultado de la porfa para dejar de existir o seguir
+existiendo. No obstante, creern mis lectores que algo ocupaba mi
+espritu ms de lleno que la ltima peripecia? Pues s: yo tena en mi
+mano la carta cerrada, y la curiosidad por leerla no era curiosidad;
+era una sed moral ms terrible que la sed fsica que poco antes me
+atormentara. Incapaz de resistirla, sintiendo que todo se eclipsaba
+ante la inmensidad del inters despertado en m por los asuntos de dos
+o tres personas que no haban de decidir la suerte del mundo, tom la
+carta, la abr sin reparar en lo vituperable de esta accin, y al
+punto la devor con los ojos, leyendo lo siguiente:
+
+Seora Condesa: Vuestra carta me anuncia que nada puedo esperar de
+vos por los honrados medios que os he propuesto. No me sorprende, y si
+en la ltima que me dirigisteis, dictada sin duda por vuestro propio
+corazn, mostrabais bastante generosidad, en sta reconozco las ideas
+de vuestra ta la seora Marquesa, que en otro tiempo os dijo que
+antes quera veros muerta que casada con un hombre inferior a vuestra
+clase. Preguntis que si soy un malvado o un desgraciado, y contesto
+que ya que os alcanza la responsabilidad de lo segundo, a vos tambin
+os tocar sin duda la triste gloria de lo primero. Esta ser la ltima
+que os escriba el que en algn tiempo no hubiera cambiado por todas
+las delicias del Paraso el gozo de leer una letra de vuestra mano.
+Quizs por mucho tiempo no oigis hablar de m; quizs disfrutis la
+inefable satisfaccin de creer que he muerto; pero en la obscuridad y
+lejos de vos, yo me ocupar de lo que me pertenece. Quin es el
+culpable, vos o yo? Cuando supe en Madrid que habais recogido a
+nuestra hija despus de largo abandono, os promet legitimarla por
+subsiguiente matrimonio, como corresponda a personas honradas.
+Primero me contestasteis indecisa, y luego furiosa, rechazando una
+proposicin que calificabais de absurda, de irreverente, y llamndome
+jacobino, francmasn, calavera, perdido, tramposo, con otras injurias
+que quisiera or en tan linda boca. Yo acepto el bofetn de vuestro
+orgullo. Lo que no me explico es la desfachatez con que negis haber
+recogido a vuestra hija. Y decs que esto no me importa? Ya veris
+si me importa o no. Yo s que la habis recogido; yo s que est en un
+convento; yo s que su boda con el conde de Rumblar est concertada;
+yo s que para realizarla se han tenido en cuenta poderosos intereses
+de ambas familias, que la hacen imprescindible; yo s que para llevar
+a efecto la legitimacin se ha consumado una superchera poco digna de
+personas como...
+
+Una conmocin inmensa, un estrpito indescriptible me obligaron a
+apartar de la carta mi atencin. Los marinos llegaban a la boca de los
+caones, y un combate terrible, en que parecamos llevar lo mejor, se
+haba trabado. Esto era sin duda sublime; esto sacaba de quicio y
+conmova el alma en su fundamento; pero no haba algo ms en el
+mundo? Ins, su madre, su padre, su porvenir, su casamiento, y yo con
+mi desmedido y leal amor; yo, preguntndome si podra subir hasta
+ella, o si era preciso hacerla descender hasta m... Oh! sta s que
+era batalla; sta s que era lucha, seores. Su campo estaba dentro de
+m, y sus fuerzas terribles chocaban dentro del espacio silencioso de
+mi pensamiento. Cmo no atender a ella ms que a otra alguna? El
+corazn, tirano indiscutible, agrandando inconmensurablemente las
+proporciones de mi batalla, habala hecho mayor que aquella de que tal
+vez dependan los destinos del mundo.
+
+Yo vi los marinos prximos ya, muy prximos a nuestros caones; sent
+gritos de jbilo y de victoria pronunciados en espaola lengua, y,
+aunque todo esto me conmova mucho, la carta no concluida me quemaba
+la mano. Decid que yo era un estpido egosta; pero, seores, y la
+carta, y aquel _casamiento imprescindible_, y aquella _superchera_
+misteriosa?... Se ganaba la batalla? Creo que s, y la faz de Europa
+variara sin duda. Pero qu me importaba el enojo del Imperio, el
+jbilo de Inglaterra, el estupor de Rusia, los preparativos de la
+coalicin, el descrdito del Grande Ejrcito?
+
+Hemos de sobreponer el inters de los conjuntos lanzados a brbaras
+guerras, al inters del inocente individuo que a solas lucha por el
+bien y por el amor? Hemos de sobreponer el inters de la guerra, que
+destruye, al del amor, que crea y aumenta y embellece lo creado? Reos
+de m; pero al mismo tiempo pensad en el modo de probarme que un
+corazn ocupa menos espacio en la totalidad del universo que los
+quinientos diez millones de kilmetros cuadrados de la pelota de
+tierra en que habitamos.
+
+Si es egosmo, confieso mi egosmo, y declaro a la faz de mi auditorio
+que en el punto en que se eclipsaba la estrella que por diez aos
+haba iluminado la Europa, volv a fijar los ojos en la carta para
+continuar leyendo. Si no quieren ustedes enterarse de ello, no se
+enteren; pero es mi deber decir que la carta conclua as:
+
+...una superchera poco digna de personas como vos. Segura estis, y
+con razn, de que nada puedo contra vos. En efecto; yo s que si algo
+intentara, sera vencido. Pobre, sin recursos, sin valimiento, qu
+podra contra la justicia, que slo defiende a los poderosos? Pero mi
+hija me pertenece, y si hoy no est en mi poder, os aseguro que lo
+estar maana. Entretanto guardaos vuestro dinero.
+
+No deca ms. Pero cuando acab de leerla, qu nueva y terrible fase
+tomaba la refriega entre los marinos y nuestros soldados! Santo Dios!
+Perderase la batalla? Destrozados en el primer ataque los franceses,
+lo repetan sacando el ltimo resto de bravura de sus corazones
+resecados por el calor, y volvan a la carga resueltos a dejarse hacer
+trizas en la boca de los caones, o tomarlos. Nuestros soldados
+sacaban fuerzas de su espritu, porque en el cuerpo ya no las tenan.
+Hasta los artilleros empezaban a desfallecer, y heridos casi todos los
+primeros de izquierda y derecha, atacaban los segundos, daban fuego
+los terceros, y el servicio de municiones era hecho por paisanos. Los
+franceses, medio resucitados con la valenta de los marinos, pudieron
+habilitar dos piezas, y desde lejos, y tomando por blanco la masa de
+nuestra caballera, disparaban bastantes tiros. Su larga trayectoria,
+pasando por encima de la batera espaola, hera las primeras filas de
+mi regimiento. Este se encabrit como si fuera un solo caballo;
+chocamos unos con otros, y el espectculo de dos compaeros muertos
+sin combatir nos llen de terror. Al mismo tiempo omos decir que
+escaseaban las municiones de can. Terrible palabra! Si nuestros
+caones llegaban a carecer de plvora, si en sus almas de bronce se
+extingua aquella indignacin artificial, cuyo resoplido conmueve y
+trastorna el aire, estremece el suelo y arrasa cuanto encuentra por
+delante, bien pronto seran tomados por los valientes marinos, y les
+aguardaba el morir inutilizados por el denigrante clavo, fruslera que
+destruye un gigante, alfiler que mata a Aquiles.
+
+Esta consideracin pona los pelos de punta. Sucumbira Espaa? No
+le reservaba Dios la gloria de dar el primer golpe en el pedestal del
+tirano de Europa?... No, no es posible asistir indiferente al
+espectculo de tan sublime esfuerzo, oh patria!; pero te confieso que
+yo rabiaba por conocer al autor de aquella tercera carta que tena en
+mi mano, y cuando sin desatender a tu admirable herosmo mir la firma
+y vi el nombre de _Romn_, segundo mayordomo de mi inolvidable ama;
+cuando consider que aquel papel contendra revelaciones importantes,
+me domin de tal modo la curiosidad, que por un instante desapareciste
+de mi espritu, oh hermoso rincn de tierra, destinado ms de una vez
+a ser equilibrio del mundo! Adis, Espaa; adis, Napolen; adis,
+guerra; adis, batalla de Bailn! Como borra la esponja del escolar el
+problema escrito con tiza en la pizarra, para entregarse al juego, as
+se borr todo en m para no ver ms que lo siguiente:
+
+Sr. D. Luis de Santorcaz: Voy a decirle lo ocurrido. Todo est
+resuelto, y por ahora le dan a usted con la puerta en los hocicos. La
+Sra. Marquesa de Leiva, al recoger a la seorita Ins, pens en el
+modo de legitimarla. Advierto a usted que desde que la trataron, ambas
+la quieren mucho, y se desviven por decidirla a que salga del
+convento. Cuando la Sra. Condesa recibi la carta de usted, en que le
+propona la legitimacin por subsiguiente matrimonio, mostrla a su
+ta, y sta, furiosa y fuera de s, pregunt si quera deshonrarse
+para siempre siendo esposa de semejante perdido. Llor un poco la
+Condesa, lo cual es indicio de que an le queda algo de aquel amor; y
+por ltimo, despus de muchas reconvenciones, convinieron las dos en
+no admitirle a usted en su familia por ningn caso. Ya sabe usted que,
+segn consta en la fundacin de este gran mayorazgo, uno de los
+principales de Espaa, no habiendo herederos directos, pasa a los de
+segundo grado en lnea recta, por lo cual ahora correspondera al
+primognito del conde Rumblar. La actual condesa de Rumblar, enterada
+de la aparicin de una heredera, anunci a mi ama que entablara un
+pleito, y vea usted aqu el motivo de que en casa se haya trabajado
+tanto por la legitimacin. Por fin, las dos familias acordaron evitar
+la ruina de un pleito, y se han puesto de acuerdo sobre esta base:
+casar a la Srta. Ins con D. Diego de Rumblar, previa legitimacin de
+aqulla, por lo que llaman autorizacin del Rey, con lo cual ambos
+derechos se funden en uno solo, evitando cuestiones. En cuanto al
+punto ms difcil, la Sra. Marquesa lo ha resuelto al fin de un modo
+ingenioso y seguro. La nia ha entrado al fin con pie derecho en la
+familia. No pudiendo legitimar la madre, porque a ello se oponen las
+leyes; no pudiendo aceptarse la frmula del subsiguiente matrimonio,
+ni conviniendo tampoco la adopcin, por no dar esto derecho a la
+herencia del mayorazgo, se acord lo que voy a decir a usted, y que
+sin duda le llenar de admiracin. Este sesgo del asunto tiene para la
+familia la ventaja de que mi Sra. la Condesa no pasar ningn
+bochorno. La Srta. Ins ha sido reconocida por aquel...
+
+Un violento golpe arrebat el papel de mis manos. Encabritse mi
+caballo, y al avanzar siguiendo el escuadrn, sent la estrepitosa
+risa de un soldado que deca: Aqu no se viene a leer cartas.
+Corrimos fuera de la carretera, y todos mis compaeros proferan
+exclamaciones de frentica alegra. Vi los caones inmviles y delante
+una espesa cortina de humo, que al disiparse permita distinguir los
+restos del batalln de marinos. En el frente francs flotaba una
+bandera blanca avanzando hacia nuestro frente. La batalla haba
+concludo.
+
+Nuestros soldados se abrazaban con jbilo. Confundanse los diversos
+regimientos y los paisanos advenedizos con la tropa. La gente del
+vecino pueblo de Bailn acuda con cntaros y botijos de agua.
+Agrupbanse hombres y mujeres junto a los heridos para recogerlos. Los
+caballos recorran orgullosos la carretera, y los generales,
+confundidos con la gente de tropa, demostraban su alegra con tanta
+llaneza como sta. Los gritos de Viva Espaa!, Viva Fernando VII!
+parecan sublime concierto que llenaba el espacio, como antes el ruido
+del can; y el mundo todo se estremeca con el jbilo de nuestra
+victoria y con el desastre de la Francia, primera vacilacin del
+orgulloso Imperio. En tanto, yo recorra el campamento, miraba al
+suelo, miraba las manos de todos, las cureas de los caones, los
+charcos de sangre, los mil rincones del suelo, junto al cuerpo de un
+herido, y bajo la cabeza del caballo moribundo. Marijun se lleg a m
+con los brazos abiertos y grit:
+
+--Los vencimos, Gabriel. Viva Espaa y los espaoles, y la Virgen del
+Pilar, a quien se debe todo! Pero qu buscas, que as miras al suelo?
+
+--Busco un papel que se me ha perdido.
+
+
+
+
+XXIX
+
+
+--Djate de papeles--me dijo Marijun--. Demonios de marinos! Viste
+cmo atacaban?
+
+--La hacen hija legitima por autorizacin real.
+
+--Qu ests diciendo? Ya no queda duda que hemos vencido a Napolen,
+y como ste ha vencido a todo el mundo, resulta que nosotros hemos
+vencido al mundo entero. Pero, chico, no te vuelves loco? Mira cmo
+alzan los brazos, gritando, aquellos generales que vienen por el
+llano. Benditas penas, benditos golpes, bendito calor y bendita sed,
+puesto que al fin hemos salido vencedores! Viva Espaa!
+
+--De esa manera--le dije yo, pensando en mis guerras--entra a
+disfrutar el mayorazgo, casndose con D. Diego, para evitar un litigio
+que arruinara a las dos familias.
+
+--Qu hablas ah muchacho?--exclam con sorpresa--. Ya sabes que los
+franceses se van a entregar todos. Qu vergenza! Que vuelva
+Napolen a meterse con los espaoles! Chico, nos vamos a comer el
+mundo, y digo que la Junta de Sevilla es una remilgada si no nos manda
+conquistar a Pars. Viva Espaa!
+
+--Y nuestro amo, dnde est?--pregunt intranquilo--. Qu ha sido
+del seorito de Rumblar?
+
+--Creo que ha muerto!--me contest lacnicamente Marijun, picando
+espuelas y alejndose de m.
+
+Tan estupenda noticia di nueva direccin a mis alborotados
+pensamientos. El aspecto de la refriega interior, que me sacuda el
+alma, cambi de improviso y por completo. Todo vino abajo, todo se
+puso de otro color, y el mundo fu distinto a mis ojos. Ignoro si en
+aquel momento sent la muerte de mi amo, o si, por el contrario,
+desbordado el corruptor egosmo en mi alma, acept con regocijo la
+desaparicin de quien, interponindose entre mi ideal y yo, alteraba a
+mis ojos el equilibrio del universo, ms que Napolen el de Europa...
+En medio del delirio de aquella gran victoria, una de las ms
+trascendentales que han ocurrido en el mundo, yo permaneca mudo y mi
+caballo me transportaba de un lado para otro, segn su albedro. En mi
+derredor la efervescencia de aquella patritica alegra, de aquel
+entusiasmo febril, causaba estrepitoso oleaje. All la persona humana
+haba desaparecido, fundindose en el hermoso conjunto de la sociedad
+o la nacin, que era sin duda la que conmova a la tierra con sus
+gritos de gozo. El nico que se conservaba aislado y poda llamarse
+hombre era el egosta Gabriel, grano de arena no conglomerado con la
+montaa, y que rodaba solo, haciendo por su propia cuenta las
+revoluciones establecidas para la armona del mundo.
+
+Es preciso averiguar si realmente ha muerto Rumblar... Entrar al
+fin Ins en la familia de su madre? La perder para siempre? Debo
+rerme de mi necia y ridcula aspiracin? Un hombre como yo puede
+subir a tanta altura? La misteriosa obscuridad de los tiempos
+venideros ocultar alguna cosa que destruya este nivel espantoso?
+Puedo esperar o resignarme desde ahora, bendiciendo la mano de la
+Providencia que me arroja en el polvo de donde nunca deb intentar
+salir?
+
+Estas preguntas me haca, cuando un acontecimiento no previsto vino a
+alterar repentinamente la situacin de las cosas fuera de m. Corra
+el ejrcito a ocupar sus posiciones; la corneta y el tambor convocaban
+a todos los soldados, y gran nmero de gentes del pueblo, hombres y
+mujeres, corran hacia las calles de Bailn. Nuestros destacamentos
+haban divisado las columnas avanzadas del general Vedel, que vena de
+Guarromn en auxilio de Dupont, y, a poca distancia ya, un caonazo
+nos anunci la presencia de un nuevo enemigo. Ay! Si Vedel hubiese
+llegado un momento antes, ponindonos entre dos fuegos! Pero Dios,
+protector en aquel da de la Espaa oprimida y saqueada, permiti que
+Vedel llegase cuando estaba convenida ya la tregua y se haba
+principiado a negociar la capitulacin.
+
+Al instante mand Reding un oficio al General francs dndole cuenta
+de lo ocurrido, y los enemigos se detuvieron ms all de una ermita
+que llaman de San Cristbal, situada a mano izquierda del camino real,
+yendo de Bailn a Guarromn. Al poco rato vimos un oficial francs que
+lleg al pueblo con un oficio para Reding y otro para Dupont, y como
+en el Cuartel General de ste se estaban ya negociando las bases de la
+capitulacin, nos consideramos seguros de no ser atacados por la parte
+alta del camino, a causa de que la acordada suspensin de armas deba
+afectar a todas las fuerzas que componan el ejrcito imperial de
+Andaluca.
+
+A pesar de esta confianza, varios regimientos, entre ellos el de
+Irlanda y el famossimo de rdenes militares, que tanto se haba
+distinguido en la batalla, ocuparon el camino frente a las tropas de
+Vedel, las cuales iban llegando por momentos y tomando posiciones. Mi
+regimiento fu colocado en la entrada oriental del pueblo. Sera poco
+ms de la una cuando los franceses de Vedel, sin aguardar a que les
+contestara Dupont, rompieron el fuego contra Irlanda, sorprendindoles
+con fuerzas considerables. Gran efervescencia y algazara y tumulto en
+nuestras filas. Todos queran ir, no a combatir con los franceses,
+sino a pasarlos a cuchillo, por violar las leyes de la guerra. Pero
+nosotros tenamos, para sojuzgar a los traidores, rehenes preciosos,
+cuales eran los restos del ejrcito de Dupont, que estaban en nuestro
+poder, como una vctima maniatada y con la cabeza sobre el tajo.
+Durante la confusin que sigui al ataque, algunas tropas acudieron a
+cercar el campo francs vencido, y otras corrieron en auxilio de los
+regimientos de Irlanda y rdenes, puestos en gran compromiso.
+
+A pesar de la inferioridad de nmero y de posicin de nuestras tropas,
+todo anunciaba que se iba a trabar un combate tan encarnizado como el
+primero, y los valerosos paisanos, lo mismo que los soldados de lnea,
+ardan en generoso anhelo de morir, si era preciso, por rematar con
+una pica tarde la maana gloriosa.
+
+Pero la Providencia, como he dicho, estaba de nuestra parte. Casi
+juntamente con los primeros tiros de la embestida de Vedel, sonaron
+caonazos lejanos, que al principio no supimos a qu direccin
+referir.
+
+--Qu es eso? Hacen fuego por el Herrumblar, o es de la gente de
+Menjbar?--preguntaban all.
+
+--Es la divisin de D. Manuel de la Pea, que viene por la Casa del
+Rey--contest uno que a todo escape vena del primer campo de batalla.
+
+La tercera divisin, enviada al amanecer desde Andjar por Castaos
+en seguimiento de Dupont, haba llegado, y al enemigo se anunciaba con
+disparos de plvora seca. Aterrado con este nuevo refuerzo, que
+aniquilara los restos del ejrcito si Vedel al armisticio no se
+someta, Dupont di enrgicas rdenes para que cesara el fuego de la
+divisin recin venida de Guarromn, y el fuego ces. Con esto, los
+nueve mil hombres de Vedel se sometieron de antemano al pacto que
+ajustaba su General en Jefe.
+
+Seguimos, sin embargo, sobre las armas, y las entradas de la villa
+continuaron custodiadas por numerosas fuerzas, que se relevaban para
+proporcionarnos algn descanso. Cuando me toc dejar la guardia,
+dirigme a una de las muchas casas del pueblo en que curaban heridos,
+para que me pusieran algo en la mano izquierda, donde haba recibido
+una contusin que, aunque ligera, me escoca bastante. Regresaba luego
+a pie en busca de mi puesto, cuando sintiendo una mano en mi hombro,
+mir y tuve el gusto de encontrarme cara a cara con D. Paco, el
+maestro y ayo de don Diego.
+
+--Qu ha sido del nio? Dnde est? No ha venido por casa--me dijo
+con tono angustiado y ponindose plido.
+
+--Sr. D. Paco--le contest--, francamente, no s dnde est el Sr.
+Conde, aunque me parece que debe de estar vivo.
+
+--Qu miedo, qu pavor! La santa Virgen de Araceli, la de
+Fuensanta, la del Pilar y la del Tremedal todas juntas nos favorezcan!
+Las piernas me tiemblan, Gabriel, y si mi seor y discpulo no parece,
+yo no me atrevo a decrselo a la seora.
+
+--Ya parecer; yo le vi poco antes de concluir la batalla. Andar por
+cualquier lado.
+
+--Es raro que estando sano y salvo no viniese a casa o mandara un
+recado. En dnde hay caballera?
+
+--En San Cristbal, en donde estaba la batera, en la noria; en los
+altos de la derecha, en los del Guadiel, hacia el Herrumblar, en
+muchas partes. Ya andar el Sr. D. Diego por ah.
+
+--Dios lo quiera. Voy, corro a buscarle. Dime t..., ya no harn
+fuego, eh? Habr peligro en andar por aqu? Si quisieras
+acompaarme... Diantre con el nio, y si supiera l qu buenas
+noticias le traigo, cmo se apresurara a venir a mi encuentro!
+
+--Qu noticias, Sr. D. Francisco? Se pueden saber?--pregunt,
+disponindome a acompaar al ayo por el campo de batalla.
+
+--Noticias estupendas y que le harn saltar de gozo! Esta maana
+recibi la seora un propio de la marquesa de Leiva, anunciando que Su
+Excelencia, con la Condesa, con la seorita Ins y el Sr. Marqus,
+salen de Crdoba para Madrid, adonde les llama un negocio de mucho
+inters para las dos familias.
+
+--El camino no est para viajes, seor D. Paco.
+
+--Vienen por Menjbar, y anuncian que de esta noche a maana llegarn
+a casa, donde piensan detenerse algunos das, no slo para tomar
+descanso, sino para que ambas familias se conozcan y traten, pues son
+ramas que van a injertarse, formando un solo rbol frondoso que eche
+profundas races en el suelo de la nacin, y d sombra a numerosa,
+ilustre prole.
+
+--S; ya s que el seorito se casa...
+
+--Ay! Dnde estar ese Juan Enreda de D. Diego!... S, se casa. He
+visto el retrato de la Srta. Ins, que es un portento de hermosura.
+Pues s; la nia no quera salir del convento, aunque se lo predicaran
+frailes teatinos; pero yo no s: algo pas all a principios del mes,
+o sin duda la joven, al ver el retrato de don Diego, sinti la flecha
+del dios ceguezuelo en su corazn. Lo cierto es que ha pedido salir
+del convento con gran regocijo de sus parientes, y ahora marchan todos
+a Madrid para las diligencias de la legitimacin, porque ya sabes t
+que...
+
+--S: yo haba entendido que esa joven era hija de la Sra. Condesa.
+
+--Calla, deslenguado procaz! Qu has dicho? La Sra. Condesa, prima
+de mi seora, haba de tener semejantes tapujos? No hay tal cosa,
+chiquillo desvergonzado. La seorita Ins es hija de una dama
+extranjera que ya no existe y que floreci hace quince aos en la
+Corte, dando que hablar por sus amores con un clebre caballero de
+esta ilustre familia. Sabes quin es el padre de D. Ins? Pues no es
+otro que ese espejo de los diplomticos, ese discretsimo hermano de
+la Sra. Marquesa de Leiva, el cual ha reconocido a la seorita por
+hija suya, y ahora se apresura a legitimarla por autorizacin real
+para que entre en posesin del mayorazgo cuando Dios se sirva llamar a
+su seno a la Sra. Marquesa de Leiva.
+
+--Qu bien lo han compuesto todo!--exclam, sin poder contener mi
+asombro.
+
+--Cmo compuesto? Mi seora me ha participado esta maana lo que
+acabo de decir. Ah! Ese sin par diplomtico, que tanta fama tiene en
+todas las Cortes de Europa, ha dado una prueba de caballerosidad
+poniendo su nombre a ese fruto de sus fogosidades juveniles,
+abandonado hasta hoy, y que en lo sucesivo descollar cual arbusto
+lozano en el pensil de la sociedad espaola... Pero ese D. Diego!...
+En dnde est D. Diego? Hablemos al General en Jefe..., preguntemos a
+esos soldados... Digan ustedes, hroes de este da, que se anotar en
+los fastos de la Historia con piedra blanca, _albo notanda lapillo_;
+oigan ustedes: han visto por casualidad a D. Diego?
+
+Y as iba preguntando a todos, sin que nadie le diese razn.
+
+
+
+
+XXX
+
+
+Vino la noche. Los franceses, muertos de fatiga y de hambre en su
+campamento, aguardaban con anhelo a que la capitulacin estuviese
+firmada. Los que menos paciencia tenan eran los suizos afiliados en
+el ejrcito imperial, y as que obscureci, empezaron a pasarse a
+nuestro campo. Un historiador francs, queriendo atenuar el desastre
+de los suyos, ha escrito que la defeccin ocurri durante la batalla:
+pero esto es falso. Lo peor es que otro historiador, no francs, sino
+espaol, lo ha repetido con lamentable ligereza, faltando as a su
+patria y a la verdad, que es superior a todo.
+
+La capitulacin iba despaciosamente, porque los parlamentarios se
+haban juntado en Andjar, residencia del General en Jefe, y en Bailn
+no tenamos noticia de lo que all pasaba. Temiendo que los enemigos
+intentaran escaparse, nuestros generales tomaron acertadas
+precauciones, y la artillera ocup, mecha encendida, los puestos
+convenientes. Al mismo tiempo millares de paisanos, discurriendo por
+cerros y alturas, hostigaban de tal modo a los franceses, que no les
+era posible moverse. Esta vigilancia permita descansar a una parte
+del ejrcito; y especialmente los heridos, aunque slo lo fueran muy
+levemente, como yo, tenamos libertad para estar en el pueblo, donde
+nos ocupbamos en reunir vveres y llevarlos a los del campamento, as
+como en acomodar a los heridos graves en las principales casas.
+
+Sala yo de Bailn con un cesto de vveres para unos jefes de
+artillera, cuando tropec con Santorcaz, que volva seguido de
+algunos voluntarios de Utrera y licenciados de Mlaga.
+
+--Oh, Sr. de Santorcaz!--exclam con la mayor sorpresa--. Est usted
+vivo? Yo le haca en el otro barrio.
+
+--No, muchacho, vivo estoy--me respondi--. Dios quiere que todava el
+que est dentro de esta camisa d mucho que hacer en el mundo.
+
+--Pero tampoco est usted herido?
+
+--Aqu tengo un par de rasguos; pero esto no es nada para un hombre
+como yo. Ya sabes que me han hecho sargento. No vine aqu para ganar
+charreteras; pero puesto que me las dan, las tomo.
+
+--Grandes hazaas habr hecho el seor D. Luis.
+
+--Poca cosa. Ca del caballo, y a pie defendme rabiosamente contra
+tres o cuatro franceses. Revent a uno, descalabr a otro, y me volv
+a nuestro campo con un guila que entregu al marqus de Coupigny. Al
+recoger de mis manos la bandera, el General, despus de preguntarme si
+era licenciado de presidio, me dijo: Es usted sargento. Ves? Me han
+puesto al frente de este pelotn de buenos muchachos; quieres venirte
+con nosotros?
+
+Diciendo esto, seal a los esclarecidos varones que le seguan, los
+cuales, o yo me engao mucho, o eran la flor y nata de Ibros, Sierra
+de Cazorla y Despeaperros, todos gente de ligersimas piernas y
+manos. Dile las gracias por el ofrecimiento, y segu mi camino.
+
+--Ah! Qu sabe usted de D. Diego?--le pregunt, volviendo atrs.
+
+--Pues qu--dijo, retrocediendo--, no se sabe dnde est D. Diego?
+Ha muerto? Se ha extraviado? Es preciso averiguarlo. Y di, t has
+visto por casualidad mi caballo? Sabes si alguien lo recogi?
+
+--No s nada de tal caballo--repliqu, alejndome.
+
+Avanzada la noche regres a Bailn, donde me caus sorpresa ver una
+triste procesin compuesta de tres mujeres vestidas de negro, a las
+cuales seguan hasta media docena de hombres, llevando por delante dos
+criados con sendos farolillos para alumbrar el camino. Acerqume y
+reconoc a D. Mara, con sus dos hijas, las tres cubiertas con negros
+mantones, muy afligidas y llorosas. Digo mal, porque si las dos
+muchachas se deshacan en lgrimas, la Sra. Condesa conservaba seco el
+rostro, aunque visiblemente alterado, la mirada fija y valerosa y el
+andar muy firme. Al instante me present a ella, saludndola con el
+mayor respeto y ofrecindole mi ayuda si, como pareca, iban en busca
+de D. Diego.
+
+--Conque no parece el nio? Cundo le perdiste de vista durante la
+batalla?--me pregunt.
+
+--Seora, desde la gran carga que dimos sobre el ala izquierda de los
+franceses dej de ver a D. Diego.
+
+--Yo cre que estuviera entre los heridos; pero no est. Todos los
+muertos han sido recogidos del campo de batalla?
+
+--S, seora; slo quedan los desconocidos, los paisanos que no
+estaban afiliados a ningn regimiento.
+
+--Vamos a verlo--dijo con un aplomo, con una firmeza que me
+asombraron, pues no supona tanto valor en alma de mujer.
+
+--Yo acompaar a usa con mucho gusto.
+
+--Y qu tal se ha portado mi hijo?--me pregunt cuando marchbamos
+juntos.
+
+--Seora, se ha portado como un hroe; se ha portado como quien es.
+
+--Los jefes advirtieron su valor, elogiaron su bizarra, recordando
+el linaje de mi hijo?
+
+--S, seora; los jefes estaban con la boca abierta presenciando las
+hazaas de don Diego--repuse, por halagar el amor propio de la noble
+seora, cuyo dolor se atenuara sabiendo que su vstago haba honrado
+el nombre de Rumblar.
+
+--Y amabais vosotros a mi hijo?
+
+--Oh!, s, seora. D. Diego es tan bueno...! Y nos trata como si
+furamos todos iguales.
+
+--Como si fuerais iguales!--exclam doa Mara con ligeras muestras
+de enfado.
+
+--No..., vamos al decir...--indiqu corrigiendo mi _lapsus_--. D.
+Diego es un caballero, y nosotros unos badulaques..., quiero decir que
+nos trataba sin tirana... Pobre D. Diego! Pero hemos de
+encontrarle, seora; D. Diego est sano y salvo. Me lo dice el
+corazn.
+
+--T eres un buen muchacho. Aydanos a buscar a mi hijo y te
+recompensar. Si parece, yo te prometo que sers su paje cuando se
+case.
+
+--Ah, gracias, seora!, muchas gracias--contest con viveza.
+
+--Eres modesto. Crees que no mereces este honor? Aunque no lo
+merezcas, yo te lo concedo.
+
+Llegamos a un punto en que se distingua un cuerpo tendido boca abajo
+sobre el suelo. Nos estremecimos todos, y Asuncin y Presentacin se
+abrazaron llorando a gritos. La curiosidad luch un instante en
+nosotros con el temor, pues desebamos acercarnos al cadver por ver
+si era D. Diego, y temamos llegar a l por si acaso era. Doa Mara
+fu la primera que di un paso, y la seguimos todos. Aquel cadver
+solitario de un hombre muerto por la patria no haba encontrado
+todava ni un pariente, ni un amigo, ni un camarada que se cuidase de
+l. No era D. Diego.
+
+La Condesa, despus de examinarlo, alz los ojos al cielo, cruz las
+manos y rez en voz alta el _Padrenuestro_, a cuya oracin contestamos
+todos muy devotamente con _El pan nuestro..._
+
+Seguimos andando, y en otro sitio encontramos algunos cadveres, que
+D. Mara, con herosmo sobrenatural, examinaba cara a cara hasta
+convencerse de que su hijo no estaba all. Si nos aconteca llegar en
+el momento de abrir a alguno la sepultura, todos echbamos un puado
+de tierra en la fosa del patriota, que bien pronto desapareca en la
+vasta superficie del campo, no quedando huella ni marca alguna en el
+suelo, como no queda noticia del herosmo individual en la Historia.
+
+Nuestras pesquisas por todo el campamento no dieron resultado alguno.
+Las dos hermanitas no podan tenerse en pie, ni cesaban de rezar en
+castellano y en latn, recitando con fervorosa declamacin cuantas
+oraciones saban. Tales eran la confusin y anonadamiento de D. Paco,
+que ms de una vez se cay al suelo. Slo D. Mara conservaba una
+entereza heroica y casi brbara, que haca creer en la superioridad
+del temple moral de algunos linajes sobre el plebeyo vulgo. No en vano
+tena aquella seora por su lnea materna la sangre de Guzmn el
+Bueno.
+
+Era muy tarde cuando volvimos a la casa. Mientras reinaba en ella la
+desolacin, ni una lgrima brot de los ojos de D. Mara.
+
+--Si Dios ha querido disponer de la vida de mi hijo--declar,
+sentndose en el clsico silln de cuero--, concdame al menos el
+consuelo de saber que ha muerto con honor.
+
+--Don Diego ha de parecer, seora--dije yo, conmovido--. Si hubiera
+muerto, no habramos encontrado su cuerpo?
+
+Esta razn devolvi a D. Paco su perdida fuerza dialctica, y habl
+as:
+
+--Pero no hubo tambin un pequeo combate all donde estaba Vedel?
+Quin sabe si cogeran prisionero al nio!
+
+--Los prisioneros fueron devueltos esta tarde por orden de
+Dupont--afirm D. Mara.
+
+--Y si el nio estaba herido y le metieron en el hospital francs?...
+
+--Yo he de averiguarlo, seora--exclam--. Maana mismo pediremos un
+salvoconducto para ir al campo enemigo. Me parece que all le
+encontraremos.
+
+--Ya sabes que te he prometido una gran recompensa. Si haces lo que
+dices y encuentras a mi hijo y le traes--me dijo la de Rumblar--la
+recompensa ser an mayor. Dios dispone de todo, y las glorias de la
+tierra son a veces trocadas en miseria, en tristeza, en nada, por su
+mano poderosa. Si mi hijo no parece, qu soy, qu me queda, qu resta
+a mi casa y a mi nombre? Dios habr decidido que todo perezca, y que
+las grandezas de ayer sean hoy ruinas, donde nos ocultemos para
+llorar. La victoria se haba de alcanzar sin desgracias? Napolen es
+vencido en Espaa, y ante la salvacin de nuestro pas, qu significa
+una vida, por noble que sea? Qu una familia, por grande que sea su
+lustre?
+
+El enrgico tesn de aquella mujer de acero me llen de asombro.
+Despus continu as:
+
+--Yo cre que ste sera un da de jbilo en mi casa. Despus de la
+victoria alcanzada, hubiramos sido muy felices teniendo aqu a mi
+hijo, y recibiendo a la prometida esposa que con mis primas debe de
+llegar aqu esta noche... No ha llegado? Cuide usted, D. Paco, de
+que nada les falte. Est todo preparado, las camas, la cena, las
+habitaciones? Nias, qu hacis ah mano sobre mano?
+
+Asuncin y Presentacin lloraron con ms fuerza al orse nombrar por
+su madre. Parecime que sta tambin comenzaba a sentir vacilante su
+varonil espritu, y que apagndose la llama de sus ojos, se desmayaban
+sus enrgicos brazos, cayendo con desaliento sobre los del silln.
+Pero sin duda no quera perder su dignidad de gran seora delante de
+nosotros, y mandndonos salir a todos, a sus hijas, a D. Paco, a los
+criados y a m, se qued sola.
+
+Un rato despus sent ruido de coches y mulas en la calle; luego una
+gran algazara en el patio, y al or esto dime un gran vuelco el
+corazn. Escondido tras uno de los pilares vi descender de los coches
+y subir pausadamente a las personas que eran esperadas, y al mirar al
+diplomtico, que cargaba en sus brazos a una mujer para bajarla del
+carruaje, reconoc a la monjita de Crdoba.
+
+Tema yo ser visto de Amaranta; pero como sta y su ta habanse
+adelantado y estaban ya arriba, me aventur a seguir al diplomtico,
+que subi detrs de todos con Ins, sostenindola por la cintura.
+Delante iban los criados con hachas, detrs yo solo. Ins se envolva
+con un gran manto, chal o cabriol que tena largusimos flecos en sus
+orillas. Subamos lentamente, ellos delante, yo detrs, y aquellos
+menudos hilos de seda, pendientes de la espalda y de la cintura de
+Ins, flotaban delante de mis ojos. Como quien llega a la puerta del
+Cielo y tira del cordn de la campanilla para que le abran, as cog
+yo entre mis dedos uno de aquellos cordoncitos rojos y tir
+suavemente. Ins volvi la cabeza y me vi.
+
+
+
+
+XXXI
+
+
+Una vez arriba, el ayo inform a los viajeros de lo que ocurra, y
+pasando adentro las tres seoras, el diplomtico se qued con don Paco
+en el comedor.
+
+--Aqu estamos consternados, Sr. D. Felipe--dijo el ayo--. Y si mi amo
+no parece, el mundo habr perdido en el fragor de horripilante batalla
+a un joven que prometa ser gran filsofo y que ya era insigne
+calgrafo.
+
+--Demonio de contrariedad!--dijo el diplomtico, sacando su caja de
+tabaco y ofreciendo un polvo al ayo, despus de tomarlo l--. Lo
+siento... A nuestra edad nos gusta tener quien nos suceda y herede
+nuestras glorias para desparramar su luz por los venideros siglos. Vea
+usted la razn por qu me apresur a reconocer a mi querida hija...
+Ah!, Sr. D. Francisco, yo he tenido una juventud muy borrascosa, como
+todo el mundo sabe, y hartas noticias tendr usted de mis aventuras,
+pues no haba en las Cortes de Europa dama alguna, casada ni soltera,
+que no se me rindiese. Despus de todo, es una desgracia haber nacido
+con tal fuerza de atraccin en la persona, seor D. Francisco; tanto,
+que todava..., pero dejemos esto. Ahora no me ocupo ms que del
+bienestar de mi idolatrada nia. Y a fe que si es cierto que no existe
+D. Diego, no por eso se quedar soltera, pues cartas tengo aqu del
+prncipe de Lichenstein, del archiduque Carlos Eugenio, del conde de
+Schenbrunn y de otros esclarecidos jvenes de sangre real
+pidindomela en matrimonio. Como tengo tantos amigos en las Cortes de
+Europa, y en Espaa mismo, pues... ya he sabido que las principales
+familias acogidas en Bayona o residentes en Madrid, se disputan la
+mano de mi hija. La ha visto usted, Sr. D. Francisco? Ha observado
+usted en su cara los rasgos que indican la noble sangre ma y la de
+aquella hermossima cuanto desgraciada seora extranjera...? Oh!, me
+enternezco, Sr. D. Francisco... Pero hablemos de otra cosa: cunteme
+usted cmo ha sido esa batalla. Conque hemos ganado? Y hay
+capitulacin? De modo que he llegado a tiempo. Oh!, Sr. D. Francisco,
+temo que hagan un desatino, si no les asisto con mis luces, porque los
+militares son tan legos en esto de tratados... Yo traigo un
+proyectillo, mediante el cual la Rusia ocupar Despeaperros, Espaa
+pasar a guarnecer las orillas del Don y de la Moscowa, y Prusia...
+
+Cuando me march, el diplomtico continuaba calentando los cascos al
+buen preceptor, que le ofreci algunos manjares y vino de Montilla
+para reparar sus fuerzas. Al salir de la casa, vi en la puerta de la
+calle a varios hombres, no de muy buena facha por cierto, uno de los
+cuales llegse a m, y tomndome por el brazo, me dijo:
+
+--Conoces t a esa gente que acaba de llegar?
+
+--No, Sr. de Santorcaz--repuse--. No s qu gente es sa ni me importa
+saberlo.
+
+Apartmonos todos de la casa, y por el camino me dijo otra vez D. Luis
+que tendra mucho gusto en verme en las filas de su compaa.
+
+Al da siguiente, que era el 20, nos ocupamos Marijun y yo en buscar
+otra vez a nuestro amo. Unisenos D. Paco, y el General espaol
+escribi un oficio a Dupont, rogndole que nos permitiera hacer
+indagaciones en el campamento francs, para ver si se encontraba all
+a D. Diego, herido o muerto. Visitamos el hospital enemigo, y entre
+los heridos no haba ningn espaol, lo cual nos desconsol
+sobremanera. Yo no era el que menos se acongojaba con esta
+contrariedad, aunque saba el casamiento de Ins. Qu significaba
+aquel generoso sentimiento mo? Era pura bondad, era puro inters por
+la vida del semejante, aunque fuese enemigo, o era un sentimiento
+mixto de benevolencia y orgullo, en virtud del cual yo, convencido de
+que Ins no amaba sino a m, quera proporcionarme el gozo de ver a D.
+Diego despreciado por ella? Francamente, yo no lo saba, ni lo s an.
+
+Cuando recorrimos el campo francs, pudimos observar la terrible
+situacin de nuestros enemigos. Los carros de heridos ocupaban una
+extensin inmensa, y para sepultar sus tres mil muertos, haban
+abierto profundas zanjas, donde los iban arrojando en montn,
+cubrindoles luego con la mortaja comn de la tierra. Algunos heridos
+de distincin estaban en las Ventas del Rey; pero la mayor parte, como
+he dicho, tenan su hospital a lo largo del camino, y all los
+cirujanos no daban paz a la mano para vendar y amputar, salvando de la
+muerte a los que podan. Los soldados sanos sufran los horrores del
+hambre, alimentndose muy mal con caldos de cebada y un pan de avena,
+que pareca tierra amasada.
+
+Todos anhelaban que se firmase de una vez la capitulacin para salir
+de tan lastimoso estado; pero la capitulacin iba despacio, porque
+los generales espaoles queran sacar el mejor partido posible de su
+triunfo. Segn o decir aquel da, cuando regresamos a Bailn, ya
+estaba acordado que se concediese a los franceses el paso de la sierra
+para regresar a Madrid, cuando se intercept un oficio en que el
+Lugarteniente general del reino mandaba a Dupont replegarse a la
+Mancha. Comprendieron entonces los espaoles que conceder a los
+franceses lo mismo que queran, era muy desairado para nuestras armas.
+Pero an el da 21 los contratantes del lado francs, generales
+Chabert y Marescot, y los del lado espaol, Castaos y conde de Tilly,
+no haban llegado a ponerse de acuerdo sobre las particularidades de
+la rendicin.
+
+Tambin alcanzamos a ver a lo largo del camino la interminable fila de
+carros donde los imperiales llevaban todo lo cogido en Crdoba.
+Funestas riquezas! Dicen algunos historiadores que si los franceses
+no hubieran llevado botn tan valioso, habran podido salvarse
+retirndose por la sierra; pero que el afn de no dejar atrs aquellos
+quinientos carros llenos de riquezas les puso en el aprieto de
+rendirse, con la esperanza de salvar el convoy. Yo no creo hubieran
+podido escapar con carros ni sin ellos, porque all estbamos nosotros
+para impedrselo; pero sea lo que quiera, lo cierto es que Napolen
+dijo algn tiempo despus a Savary en Tolosa, hablando de aquel
+desastre tan funesto al Imperio: Ms hubiera querido saber su muerte
+que su deshonra. No me explico tan indigna cobarda sino por el temor
+de comprometer lo que haba robado[3].
+
+No nos atrevimos a volver a la casa con la mala noticia de que el nio
+no pareca, y seguimos visitando todos los contornos, para preguntar a
+la gente del campo. Don Paco estaba tan fatigado, que no pudiendo dar
+un paso ms, se arroj al suelo; pero al fin pudimos reanimarle, y
+firmes en nuestra santa empresa, nos dirigimos al campamento de Vedel,
+con otro oficio del general Reding. Mas vino la noche, y los
+centinelas no nos dejaron pasar, vindonos por esto obligados a
+diferir nuestra expedicin para el da siguiente muy temprano. Ni
+Marijun, ni D. Paco, ni yo tenamos esperanza alguna, y
+considerbamos al mayorazgo perdido para siempre.
+
+Desde que amaneci corran voces de que la capitulacin estaba
+firmada, y ms nos lo hacia creer la circunstancia de que varios
+oficiales pasaron frecuentemente de un campo a otro, trayendo y
+llevando despachos.
+
+No distbamos mucho de la ermita de San Cristbal, cuando advertimos
+gran movimiento en el ejrcito de Vedel. Apretando el paso hasta que
+les tuvimos muy cerca, observamos que camino abajo vena hacia
+nosotros un joven saltando y jugando, con aquella volubilidad y
+ligereza propia de los chicos al salir de la escuela. A ratos corra
+velozmente; luego se detena, y acercndose a los matorrales sacaba su
+sable y la emprenda a cintarazos con un chaparro o una pita; luego
+pareca bailar, moviendo brazos y piernas al comps de su propio
+canto, y tambin echaba al aire su sombrero portugus para recogerlo
+en la punta del sable.
+
+--Qu veo!--exclam D. Paco con sbita exaltacin--. No es aquel
+mozalbete el propio D. Diego; no es mi nio querido, la joya de la
+casa, la antorcha de los Rumblares?... Eh... D. Dieguito, aqu
+estamos..., venid ac!
+
+En efecto; cuando estuvimos cerca, no nos qued duda de que el mozuelo
+bailarn era D. Diego en persona. Nos vi, y al punto vino corriendo
+para abrazarnos a todos con mucha alegra.
+
+--Venid ac, venid a mis brazos, esperanza del mundo--exclam D. Paco,
+loco de contento--. Si supiera usted cmo est mam!... Buen susto
+nos ha dado el picaroncillo!... Pero qu ha sido eso, nio? Estaba
+usa prisionero?
+
+--Me cogieron prisionero junto a la ermita--dijo D. Diego--. Pero
+ests vivo, Gabriel? Y t tambin, Marijun? Yo cre que os haban
+matado en aquella furiosa carga. Y Santorcaz?... Pero os contar lo
+que me pas. Despus de la carga, y cuando entr la caballera de
+Espaa, qued a retaguardia del regimiento; se me muri el caballo, y
+corr a las filas del regimiento de Irlanda. Cuando vinimos aqu, nos
+cogieron prisioneros los franceses, y yo les dije tantas picardas que
+quisieron fusilarme.
+
+--Qu horror!--exclam D. Paco--. Pero veo que es usted un hroe,
+oh mi nio querido! Creo que la mam piensa dirigir una exposicin a
+la Junta para que le den a usted la faja de capitn general.
+
+--Iban a fusilarme--continu el rapaz--, cuando un oficial francs
+tuvo lstima de m y me salv la vida. Despus llevronme a sus
+tiendas, donde me dieron vino y...
+
+--Vamos, vamos pronto a casa, y all contar usted todo--dijo D.
+Paco--. Qu alegra! Volemos, seores. Cuando la Sra. Condesa sepa
+que le hemos encontrado!... Ah! No sabe usted que est ah su
+novia?... Qu guapsima es!... La pobre no cesa de llorar la ausencia
+del nio, y si no hubiese usted parecido, creo que la tendramos que
+amortajar. Vamos, vamos al punto.
+
+Corrimos todos a Bailn muy contentos. Al llegar al pueblo, uno de
+nosotros propuso anticiparse para anunciar a D. Mara la fausta
+nueva; pero no permiti D. Paco que nadie sino l en persona se
+encargase de tan dulce comisin, y con sus piernas vacilantes corri
+hasta entrar en la casa, diciendo con desaforados gritos: Ya
+pareci, ya pareci! Cuando nosotros llegamos con el joven, todos
+salieron a recibirle, excepto Amaranta, a quien un fuerte dolor de
+cabeza retena en su cuarto. Era de ver cmo los criados, las
+hermanitas, y la misma D. Mara, sin poder contener en los lmites de
+la dignidad su maternal cario, le abrazaban y besaban a porfa, y uno
+le coge, otro le deja, durante un buen rato le estrujaron sin
+compasin. Al fin, reunindose todos, incluso los huspedes, en la
+sala baja, D. Diego fu solemnemente presentado a su novia. No puedo
+olvidar aquella escena que presenci desde la puerta con otros
+criados, y voy a referirla.
+
+
+#Nota a pie de pgina:#
+
+[3] Je ne m'explique cette indigne lachet que par la crainte de
+compromettre ce que l'on avait vol (_Mem_ Duc d Rovigo, vol. IV.)
+
+
+
+
+XXXII
+
+
+Ins, confusa y ruborosa, no contest nada, cuando el diplomtico se
+fu derecho a ella llevando de la mano a D. Diego, y le dijo:
+
+--Hija ma, aqu tienes al que te destinamos por esposo: mi sobrino,
+varn ilustre, a quien veremos general dentro de poco, como siga la
+guerra.
+
+--Hijo mo--aadi D. Mara--, las altas prendas de la que va a ser
+irremisiblemente tu mujer no necesitan ser ponderadas en esta ocasin,
+porque harto las conocemos todos. Ahora, con el trato, se avivar el
+inmenso cario que os profesis desde hace algunos aos, seal
+evidente de que Dios tena ya decidida vuestra unin en sus altos
+designios.
+
+--Bonito es el retrato--dijo D. Diego, con un desenfado impropio de la
+situacin--; pero usted, Ins, lo es ms todava. Y por qu no quera
+usted salir del maldito convento? Sin duda las pcaras monjas la
+retenan a usted por fuerza, esperando que al profesar les llevara un
+buen dote. Pero no; yo juro que estaba decidido a sacar de all a mi
+monjita, y ya discurra el modo de saltar por las tapias de la huerta
+y romper rejas y celosas para conseguir mi objeto.
+
+Doa Mara, al escuchar esto, palideci, y luego las centellas de la
+ira brillaron en sus ojos. Pero con disimulo habl de otro asunto,
+procurando que el noble concurso y discreto senado olvidara las
+palabras del incipiente chico.
+
+--Pero cuntanos de una vez lo que te ha pasado en el campamento
+francs--dijo a don Diego.
+
+--Pues quisieron fusilarme--repuso el mayorazgo, sentndose--. Ya me
+tenan puesto de rodillas cuando un oficial mand suspender la
+ejecucin.
+
+--Y por qu te queran asesinar esos cafres?
+
+--Porque les dije mil perreras. Despus, cuando me llevaron a la
+tienda, todos se rean de m. Luego me dieron vino, obligndome a
+beberlo, y yo mientras ms beba ms charlaba, diciendo atroces
+disparates y frases graciosas, hasta que me qued como un cuerpo
+muerto.
+
+--Y no sabes t--observ D. Mara, sin poder disimular su
+indignacin--que las personas de buena crianza no beben sino poquito?
+
+--Es verdad; pero aquel vino tena un saborcillo que me gustaba, y los
+franceses se rean mucho conmigo. Todos iban a verme, llamndome _le
+petit espagnol_.
+
+--Lo cual quiere decir _el pequeo espaol_--dijo D. Paco.
+
+--Pero no debi usted dejarse emborrachar, joven--indic el
+diplomtico--. Juro que si eso hubiera pasado conmigo, de un sablazo
+descalabro a todos los oficiales de la divisin de Vedel.
+
+Doa Mara, profundamente indignada, silenciosa, ceuda, pareca una
+sibila de Miguel ngel.
+
+--Pero si todos aquellos seores me queran mucho...--continu D.
+Diego--. Por la tarde, y luego que despert de aquel largo sueo, me
+dijeron que si saba yo lidiar un toro. Les dije que s, y ponindose
+muy contentos, me mandaron que diese al punto una corrida. No quera
+yo ms para divertirme: as es que, poniendo una silla en lugar de
+toro, le cape, le puse banderillas y le d muerte con mi sable,
+pasndole de parte a parte. Cunto se rieron aquellos condenados!
+Hasta el General acudi a verme.
+
+--Veo que has aprovechado el tiempo en el campamento francs--dijo la
+seora madre con tremenda irona.
+
+--Si no queran dejarme venir. Despus me dijeron que les cantase el
+jaleo, y lo cant de pie sobre una banqueta. Ave Mara Pursima!
+Hasta los soldados se acercaban a la tienda para or. Entre los
+oficiales haba dos que no me dejaban de la mano, y me decan que si
+me pasaba al ejrcito francs me tomaran por ayudante, llevndome a
+Francia, a Pars, y de Pars a recorrer toda la Europa.
+
+--Y no les diste una bofetada!--exclam D. Mara, clavando sus dedos
+en el cuero del silln.
+
+--Qua! Me ech a rer y les dije que ya pensaba ir a Francia con el
+Sr. de Santorcaz, que es mi amigo y ha de ser mi maestro cuando me
+case.
+
+Esta vez no fu D. Mara la que se estremeci de sorpresa e
+indignacin: fu la marquesa de Leiva, quien mudando el color y con
+absortos ojos mir sucesivamente a su prima, a su primo y al ayo.
+
+--Pero qu est diciendo el nio?--pregunt ste mirando a la
+Condesa--. Quin dice que es su maestro y su amigo?
+
+--Cualquiera menos usted--contest con insolencia el heredero--. Vaya
+un maestro, que no sabe ensear sino mentecatadas y simplezas!
+
+--Jess! Diego, mira lo que hablas...--dijo D. Mara, conteniendo
+con grandes esfuerzos los gestos amenazadores, natural expresin de su
+ira.
+
+Don Paco se llev el pauelo a los ojos para enjugar una lgrima. Ins
+a todo atenda discretamente y sin hablar. Ah! Mientras all la
+juzgaban indiferente al peligroso dilogo, qu admirables
+observaciones, qu exactos juicios le sugerira semejante escena! Su
+talento y alto criterio dominaran sobre las pasiones, los errores y
+las querellas de la histrica familia como el sol inmutable sobre la
+volteadora tierra.
+
+Asuncin y Presentacin, que aguardaban coyuntura para dar expansin
+al comprimido gozo de sus almas, hubieran querido rer como su
+hermano; pero la seriedad de su madre las tena mudas de terror.
+
+--Esta predisposicin de usted--dijo el Marqus--a visitar las Cortes
+europeas me indica que se siente el nio con inclinaciones a la
+diplomacia. Hija ma--aadi, dirigindose a Ins--, cada vez descubro
+ms eminentes cualidades en el que te destinamos por esposo, y veo
+justificado el amor que desde hace tiempo en silencio le profesas, y
+que, en tu delicadeza y castidad, procuras disimular hasta el ltimo
+instante.
+
+--Ah!, se me olvidaba decir--aadi don Diego, riendo a carcajadas--,
+que los franceses me han enseado a decir algunas palabras en su
+lengua.
+
+Y levantndose al punto, hizo profundas reverencias ante Ins,
+dicindole:
+
+--_Ponch, madama. Cmo la porta v?_
+
+Asuncin y Presentacin, despus de mirarse una a otra, creyeron que
+haba llegado el momento de rer, y rieron dando desahogo a sus
+oprimidos corazones; pero como D. Mara no despleg sus labios, las
+dos madamitas tuvieron que ponerse serias otra vez.
+
+--Oh! _Trs bien_!--dijo el diplomtico--. Sr. D. Francisco, su
+alumno de usted demuestra las luces y copiosa doctrina de tan erudito
+maestro.
+
+Hizo D. Paco graciosa reverencia, y su rostro compungido y lloroso se
+esclareci con una sonrisa.
+
+Doa Mara callaba; pero en su pecho ruga la tempestad. Ella y su
+prima la de Leiva se miraban de vez en cuando, transmitindose una a
+otra el fuego de sus iracundos sentimientos.
+
+--Otras muchas palabras s--continu el rapaz--, como _Crenom de Dieu,
+sacrebleu!_, exclamaciones que se dicen cuando uno esta rabioso, en
+vez de _Caracoles! Canastos_!
+
+Doa Mara se levant de su asiento... y se volvi a sentar.
+
+--Cmo me queran aquellos demonios de franceses! Uno de ellos saba
+espaol y hablaba a ratos conmigo. Me dijo que los espaoles eran muy
+valientes y muy honrados; pero que hacan mal en defender a Fernando
+VII, porque este Prncipe es un farsantuelo que enga a su padre y
+ahora est engaando a la nacin y al Emperador.
+
+Doa Mara se llev la mano a los ojos.
+
+--Yo le asegur que los espaoles les echaramos de Espaa, y l me
+contest que pareca probable, porque la guerra iba tomando mal
+aspecto; pero que esto sera un mal para nosotros, porque de venir
+otra vez Fernando VII, Espaa seguira con su mal gobierno y con las
+muchas cosas perversas, injustas y anticuadas que hay aqu.
+
+--Oh! Y no se le ocurri a usted la contestacin a tan atrevido y
+antipatritico aserto?--pregunt con nfasis el diplomtico.
+
+--Yo le dije que aqu pensbamos arreglar todas esas cosas, y quitar
+la Santa Inquisicin, y los diezmos, y los mayorazgos, como me deca
+el Sr. de Santorcaz.
+
+Doa Mara aferr sus manos a los brazos de la silla como si quisiera
+estrujar la madera entre sus dedos.
+
+--Sobre todo los mayorazgos--prosigui Rumblar--. Tambin le dije al
+francs que yo soy mayorazgo, y que despus de casado tendr dos
+vinculaciones. Como se rea cuando le dije que era Grande de Espaa!
+Todos acudan a verme y me volvieron a dar de beber, y me ca otra vez
+al suelo, cantando que me las pelaba.
+
+Ay! Doa Mara se llev las manos a la cabeza; D. Mara cerr los
+ojos; D. Mara golpe el suelo con su pie derecho; D. Mara semejaba
+la imponente imagen de la Tradicin aplastando la hidra
+revolucionaria.
+
+--Esta maana me preguntaron si yo tena hermanas guapas. Djeles que
+eran muy bonitas, y ellos me dijeron que vendran a verlas, y que si
+queramos drselas para casarse con ellas, puesto que tambin seran
+mayorazgas. Yo les contest que mayorazgo era el que haba nacido
+primero.
+
+Y luego, dirigindose a sus hermanitas, les dijo:
+
+--Os fastidiasteis, chicas, por haber nacido hembras y despus que yo.
+Una de ustedes se casar con cualquier pelele, y la otra se meter en
+un conventito a rezar por nosotros los pecadores, a no ser que algn
+da vea un galn por la reja, y se enamore, y luego se tire por la
+ventana a la calle.
+
+Doa Mara no poda resistir ms. Iba a estallar su furibunda clera;
+pero an era mayor el caudal de su prudencia que el caudal de su
+enojo...; se contuvo y cerr otra vez los ojos, ya que no poda cerrar
+los odos.
+
+--Despus--sigui el mancebo--me preguntaron si mis hermanas usaban
+navaja, si tocaban la guitarra, si iban a los toros y si yo era
+familiar de la Inquisicin. Cmo se rean aquellos condenados! Lo
+gracioso era que no me dejaban salir de all, y a cada rato me decan
+_so, so, so_.
+
+--_Un sot_--dijo el diplomtico--. Pues sospecho que os llamaron
+tonto. Oh iniquidad de la nacin francesa! Vea usted, Sr. D. Paco,
+lo que es un pueblo carcomido por el jacobinismo!... Y no les di
+usted un par de sablazos?
+
+--Si me queran mucho...! Ayer me tuvieron toda la noche bailando el
+bolero y la cachucha, en medio de un corrillo donde haba ms de
+cuarenta oficiales.
+
+Asuncin y Presentacin seguan esperando con ansia la ocasin de
+rer; pero sta no llegaba, y consultando el rostro de su madre,
+veanle cada vez ms borrascoso. Las dos estaban muertas de miedo.
+
+Don Paco, conociendo que se preparaba un cataclismo, quiso conjurarlo
+y dijo a su discpulo:
+
+--Vamos, basta de franceses, D. Diego. Hable usted de otra cosa. Si no
+fuera demasiado largo, os mandara que recitarais aquel capitulo sobre
+la batalla del Grnico que os hice aprender de memoria; mas para que
+tan escogido concurso, y especialmente este fresco azahar de
+Andaluca, vuestra prometida; para que todos, en una palabra, puedan
+apreciar la buena pronunciacin de usted y su odo cadencioso, chenos
+cualquiera de esos romances que sabe..., vamos. Atencin, seores.
+
+--El del _Barandal del cielo_--dijo Asuncin, respirando con alegra.
+
+--El de los _Santos pechos_--dijo Presentacin.
+
+--Vamos, no se haga usted de rogar.
+
+--Pues voy a echarles una cancin que me ensearon los franceses.
+
+--No, nada de franceses.
+
+--Si es muy bonita, aunque a decir verdad, yo no la entiendo.
+
+Y sin esperar ms, psose en pie D. Diego, y accionando como un
+cmico, con voz fuerte y exaltado acento, cant as:
+
+ _Allons, enfants de la patrie,
+ le jour de gloire est arriv!
+ Contre nous de la tyrannie
+ l'tandart sanglant est lev!_
+
+
+Asuncin y Presentacin rean como locas y D. Mara no dijo nada.
+Ninguno de la familia haba entendido una palabra.
+
+--Es bonita la cancin--dijo D. Paco--; pero no la comprendemos.
+
+Entonces el diplomtico levantse ceremoniosa y gravemente, y tomando
+un tono de hombre severo habl as:
+
+--Sabe usted lo que est cantando? Pues est cantando la
+_Marsellesa_, esa cancin impa y sanguinaria, seores; esa cancin
+que acompa al suplicio a todos los mrtires de la Revolucin,
+incluso Luis XVI, mi querido amigo..., porque han de saber ustedes que
+Luis XVI y yo tenamos muchas bromas y nos echbamos el brazo por el
+hombro, pasendonos por Versalles... La _Marsellesa_, seores, la
+_Marsellesa_! Tambin acompa al cadalso a Mara Antonieta... y qu
+buena era aquella seora! Cuntas veces la vi marcando pauelos en
+una ventana baja del pequeo Trianon! Cmo me quera!... En fin, este
+joven me ha horripilado con la tal tonadilla... Seora Condesa, est
+usted indispuesta? Y t, hermana? El caso no es para menos! Hija
+ma, ests nerviosa? Te has puesto mala? Te causa miedo esa
+cancin?
+
+Ins le contest que no tena pizca de miedo. En tanto, D. Mara, no
+pudiendo resistir ms, sali del cuarto con sus hijas. Desconcertse
+al punto aquella ilustre reunin, y luego no qued en la sala ms que
+la familia de Ins con D. Diego. Al poco rato tuvo lugar una escena
+lamentable, y fu que D. Mara, ciega de furor, y necesitando
+desahogar aquella tormenta de su espritu sobre alguien, descarg su
+enojo al fin; pero sobre quin?, dirn ustedes... Sobre las dos
+inocentes nias, sobre los dos angelitos celestiales, Asuncin y
+Presentacin. Y todo por qu? Porque entusiasmadillas con la llegada
+de su hermano, haban dejado de hacer no s qu cosa encomendada a sus
+tiernas manos. Pobres pimpollitos! La dignidad impeda a mi seora
+Condesa castigar al primognito delante de la novia y del suegro, y
+era forzoso que pagaran el pato las dos nias desheredadas. Yo las v
+llorando como unas Magdalenas y soplndose las palmas de las manos,
+escaldadas por aquel fatdico instrumento de cinco agujeros que penda
+de fatal espetera en el despacho de D. Paco. Las pobrecillas
+estuvieron a moco y baba todo el da.
+
+
+
+
+XXXIII
+
+
+Este libro concluye, queridsimos lectores, a quienes adoro y
+reverencio; se acaba, y los notables y jams vistos sucesos que me
+acontecieron por el proyectado matrimonio de Ins y por el encuentro
+de aquellas dos familias en el tortuoso y difcil camino de mis
+amores, sern escritos, por no caber en este volumen, en otro que
+pondr a vuestra disposicin lo ms pronto posible. Tened, pues, un
+adarme de paciencia, y mientras aquellas distinguidas personas se
+preparan para ponerse en camino hacia Madrid, adonde con vuestra vena
+pienso acompaarlas, atended un poco ms.
+
+El mismo da 22 encontr a Santorcaz, puesto ya al frente de su
+partidilla, la cual, como he dicho, estaba formada de lo mejorcito del
+pas. Les digo a ustedes que tropa ms escogida que aqulla no la
+capitanearon los famosos _caballistas_ Jos Mara y Diego Corrientes.
+
+--Va usted ya de marcha?--le pregunt.
+
+--S; dispusieron que fuera alguna fuerza de paisanos a guardar el
+paso de Despeaperros, y yo solicit esa comisin, que me agrada
+mucho. All voy con mi gente. Quieres venir? Has estado en casa de
+Rumblar?
+
+--De all vengo.
+
+--Y esa familia que est ah es la de la novia de D. Diego?
+
+--Justamente.
+
+--Creo que van todos para Madrid.
+
+--As parece.
+
+--No sabes cundo?
+
+--Segn he odo, pasado maana. Esperan saber lo de la capitulacin
+para llevar la noticia.
+
+--Conque pasado maana? Bien... Adis. Quieres venir en mi partida?
+
+--Gracias; adis.
+
+Les vi partir, y todo el da y toda la noche estuve pensando en
+aquella gente.
+
+Yo no vi el triste desfile de los ocho mil soldados de Dupont cuando
+entregaron sus armas ante el general Castaos, porque esto tuvo lugar
+en Andjar. A pesar de que la primera y segunda divisin haban sido
+las vencedoras de los franceses, la honra de presenciar la rendicin
+fu otorgada a la tercera y a la de reserva, por una de esas
+injusticias tan comunes en nuestra tierra, lo mismo en estos das de
+vergenza que en aquellos de gloria. Por delante de nosotros
+desfilaron las tropas de Vedel, en nmero de nueve mil trescientos
+hombres, y dejando sus armas en pabelln, nos entregaron muchas
+guilas y cuarenta caones.
+
+Les mirbamos y nos pareca imposible que aqullos fueran los
+vencedores de Europa. Despus de haber borrado la geografa del
+continente para hacer otra nueva, clavando sus banderas donde mejor
+les pareci, desbaratando imperios y haciendo con tronos y reyes un
+juego de tteres, tropezaban en una piedra del camino de aquella
+remota Andaluca, tierra casi olvidada del mundo desde la expulsin
+del islamismo. Su cada hizo estremecer de gozosa esperanza a todas
+las naciones oprimidas. Ninguna victoria francesa reson en Europa
+tanto como aquella derrota, que fu, sin disputa, el primer traspis
+del Imperio. Desde entonces camin mucho, pero siempre cojeando.
+Espaa, armndose toda y rechazando la invasin con la espada y la
+tea, con la navaja, con las uas y con los dientes, probara, como
+dijo un francs, que los ejrcitos sucumben, pero que las naciones son
+invencibles.
+
+--Cunto siento que no est aqu el seor de Santorcaz!--me dijo
+Marijun, al ver pasar por delante de nosotros a aquellos hermosos
+soldados, medio muertos de fatiga y de vergenza--. Te acuerdas de
+las grandes bolas que nos contaba cuando venamos por la Mancha y nos
+refera las batallas ganadas por stos contra todo el mundo?
+
+--Lo que nos contaba Santorcaz--respond--era pura verdad; pero esto
+que ahora vemos, amigo Marijun..., verdad es tambin.
+
+
+
+
+XXXIV
+
+
+Considerad ahora lo que pasaba del otro lado de Sierra Morena en aquel
+mismo mes de julio. El da 7 haba jurado Jos en Bayona la
+Constitucin hecha por unos espaoles vendidos al extranjero. El da
+9, el mismo Jos traspasaba la frontera para venir a gobernarnos. El
+da 15 ganaba Bessires en los campos de Roseco una sangrienta
+batalla, y al tener de ella noticia Napolen, deca lleno de gozo: La
+batalla de Roseco pone a mi hermano en el trono de Espaa, como la de
+Villaviciosa puso a Felipe V. Napolen parti para Pars el 21,
+creyendo que lo de Espaa no ofreca cuidado alguno. El 20, un da
+despus de nuestra batalla, entr Jos en Madrid, y aunque la
+recepcin glacial que se le hizo le causara suma afliccin, an le
+pareca que el buen momio de la Corona durara bastante tiempo.
+
+Pero hacia los das 25, 26 y 27 se esparce por la capital un rumor
+misterioso que conmueve de alegra a los espaoles y llena de terror a
+los franceses: corre la voz de que los paisanos andaluces y algunas
+tropas de lnea han derrotado a Dupont, obligndole a capitular. Este
+rumor crece y se extiende; pero nadie quiere creerlo, los espaoles
+por parecerles demasiado lisonjero, y los franceses por considerarlo
+demasiado terrible. El absurdo se propaga y parece confirmarse; pero
+la Corte de Jos se re y no da crdito a aquel cuento de viejas.
+Cuando no queda duda de que semejante imposible es un hecho real, la
+Corte, que an no haba instalado sus brtulos, huye despavorida; las
+tropas de Moncey, que rechazadas de Valencia se haban replegado a la
+Mancha, se unen a las de Madrid, y todos juntos, soldados, generales y
+Rey intruso, corren precipitadamente hacia el Norte, asolando el pas
+por donde pasan. Aquel fantasma de reino napolenico se disipaba como
+el humo de un caonazo.
+
+Y ahora os he de hablar de cmo la guerra, que pareca prxima a
+concluir, se trab de nuevo con ms fuerza; he de hablaros de aquel
+infeliz y bondadoso rey Jos, y de su Corte, y de su hermano, y del
+paso de Somosierra con la famosa carga de los lanceros polacos, y del
+sitio de Madrid, y de otras muchas curiossimas cosas; pero todo se ha
+de quedar para el libro siguiente, donde estos histricos sucesos han
+de tener feliz consorcio con los no menos dramticos de mi vida, y
+todo lo mucho y bueno que ocurri en el matrimonio de Ins.
+
+Ahora guardar prudente silencio sobre estos sucesos, pues decidido
+estoy a seguir al pie de la letra la reservadsima escuela del
+diplomtico, y as os digo:
+
+No, no me obliguis, abusando de la dulce amistad, a que revele estos
+secretos de que tal vez depende la suerte del mundo. No me seduzcis
+con ruegos y cariosas sugestiones que en vano atacan el inexpugnable
+alczar de mi discrecin.
+
+A pesar de esto, insists, importunos amigos? Nada ms os digo por
+ahora, sino que la familia de Ins sali para Madrid hacia fin de mes
+y en los das en que el ejrcito vencedor marchaba hacia la capital de
+Espaa.
+
+Esta circunstancia me permiti ir en la escolta que por el camino
+deba custodiar a tan esclarecida familia; as es que form con los
+diez a caballo que galopaban a la zaga de los dos coches. Ay! Por la
+portezuela de uno de ellos sola asomarse durante las paradas una
+linda cabeza, cuyos ojos se recreaban en la marcial apostura del
+pequeo escuadrn.
+
+--Estos valerosos muchachos, hija ma--le deca su padre--, son los
+que en los campos de Bailn echaron por tierra con belicosa furia al
+coloso de Europa. Veo que les miras mucho, lo cual me prueba tu
+entusiasmo por las glorias patrias.
+
+Basta con esto, seores, y no digo ms. En vano me hacis seas;
+excitndome a hablar; en vano fingen conocer mentirosos hechos, para
+que yo les cuente los verdicos. A qu conduce el anticipar la
+relacin de lo que no es de este lugar? A los impacientes les dir que
+nada ocurri hasta que llegamos al desfiladero de Despeaperros. Lo
+pasbamos en una noche muy obscura, cuando de pronto detuvironse los
+coches, omos gritos, son un disparo, y algunos hombres de mal
+aspecto, saltando desde los cercanos matorrales, se arrojaron al
+camino. Al instante corrimos sable en mano hacia ellos...; pero basta
+ya, y djenme dormir, pues ni con tenazas me han de sacar una palabra
+ms.
+
+FIN DE BAILN
+
+Octubre-noviembre de 1878.
+
+
+
+
+TRADUCCIONES DE DIVERSAS OBRAS
+
+DE
+
+Don BENITO PEREZ GALDOS
+
+
+EN INGLS:
+
+_Doa Perfecta_, a tale of modern Spain. Traduccin de D.P.N.--London,
+Samuel Tinsley, 1886.
+
+_Idem._ Traduccin de Clara Bell. New-York, Gottsberger, 1883.
+
+_Idem._. New-York, 1884.
+
+_Idem._ Traduccin de D.P.W. New-York. George Munro, Publisher, 17 a
+27, Vandewater Street, 1883.
+
+_Gloria._ Traduccin de Clara Bell. New-York, William S. Gottsberger,
+Publisher. 11 Murray Street, 1882.
+
+_Idem._ Traduccin de Nathan Wetherell. London, Remigton and Co., 5,
+Arundel Street, Strand. W.C., 1879.
+
+_Len Roch._ Traduccin de Clara Bell. New-York, William S.
+Gottsberqer, Publisher, 11. Murray Street, 1888.
+
+_Marianela._ Traduccin de Clara Bell. New-York. William S.
+Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street. 1883.
+
+_Marianela._ Traduccin de Helen W. Lester. Chicago, A.C. Mac-Clurg
+and Company, 1892.
+
+_Trafalgar._ Traduccin de Clara Bell. New-York, William S.
+Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street, 1884.
+
+_Zaragoza._. Traduccin de Minna Carolina Smith. Boston, Little. Brown
+and Company, 1899.
+
+_La batalla de los Arapiles._ Traduccin de Rollo Ogden. Filadelfia,
+J.B. Lippincot Company, 1895.
+
+
+EN FRANCS:
+
+_Doa Perfecta._ Traduccin de L. Lugol. Pars, Giraud, 1885.
+
+_Idem._ Traduccin de L. Lugol. Pars, Hachette.
+
+_La campaa del Maestrazgo_ (Le Roman de Soeur Marcela). Traduccin de
+L. de L***. Pars, Calmann-Levy, Editeurs, 3, rue Auber.
+
+_Marianela._ Traduccin de Julien Lugol. Pars. Librairie des
+publications a 50 centimes; 34, rue de la Montagne-Sainte-Genevive.
+
+_Idem._ Traduccin de A. Germond de Lavigne. Pars, Librairie Hachette
+et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1884.
+
+_El amigo Manso._ Traduccin de Julien Lugol. Pars, Librairie
+Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1888.
+
+_Misericordia._ Traduccin de Maurice Bixio. Pars, Librairie
+Hachette. 1900.
+
+
+EN ALEMN:
+
+_Doa Perfecta._ Dos tomos, traduccin de J. Reichell. Dresde y
+Leipzig, Pierson's Verlag, 1886.
+
+_Electra._ Traduccin de Rodolfo Beer. Wiener Verlag. 1901.
+
+_Electra._ Traduccin de Rodolfo Beer, arreglada para la escena
+alemana por Ricardo Fellner. Berln. 1901.
+
+_Gloria._ Traduccin del Dr. Augusto Hartmann. Berln, Verlag von L.
+Schleiermacher, 1880.
+
+_El amigo Manso_ (Freund Manso). Traduccin de E. von Buddenbrock.
+Berln, Verlag von Karl Siegesmund, 1894.
+
+_Trafalgar._ Traduccin de Hans Parlow. Dresde y Leipzig, Verlag von
+Karl Reitzner, 1896.
+
+_Marianela._ Traduccin de E. Plcher. Breslau, Auterhaltungsblatt,
+1888.
+
+
+EN SUECO:
+
+_Doa Perfecta._ Traduccin de K.A. Hagberg. Stockolm, Skoglunuds
+Frlag.
+
+_Len Roch._ Traduccin de A.P. de la Cruz Frlich. Kjpenhaun
+(Copenhague). Frlag. Andr. Schous, 1881.
+
+_Torquemada en la hoguera._ (Torquemada paa baalet). Traduccin de
+Johanne Alleu. Cristiania y Copenhague, Frlag A. Christiansens, 1898.
+
+
+EN ITALIANO:
+
+_Nazarn_ (Sicut-Christus). Traduccin de Guido Rubetti y Jos Len
+Pagano. Firenze, G. Nerbini.
+
+_Gloria._ Traduccin de Italo Argenti. Firenze, R. Bemporad & Figlio,
+1901.
+
+_Marianela._ Traduccin de G. de Michelis. Bologna, Tipografa Pont.
+Maregiani, va Volturno. 3, 1880.
+
+_La Fontana de Oro._ Traduccin de G. de Michelis. Miln. Fratelli
+Treves. 1890.
+
+_Doa Perfecta._ Traduccin de Cunes. Miln. Fratelli Treves. 1897.
+
+
+EN HOLANDS:
+
+_Doa Perfecta._ Traduccin de M.A. de Goeje Leiden. Brill, 1883.
+
+_Electra._ Leiden, A.H. Adriani, 1901.
+
+
+EN PORTUGUS:
+
+_Electra._ Traduccin de Ramalho Ortigo. Oporto, Librera Chardron.
+de Lello & Irmao, editores, 1901.
+
+
+EN DINAMARQUS:
+
+_Fru Perfecta._ Traduccin de Gigas. Copenhague, Priors, 1895.
+
+
+
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+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
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+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.gutenberg.org/fundraising/pglaf.
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+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
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+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
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+<h1>The Project Gutenberg eBook, Bailn, by Benito Prez Galdos</h1>
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+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
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+with this eBook or online at <a href = "https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a></pre>
+<p>Title: Bailn</p>
+<p>Author: Benito Prez Galdos</p>
+<p>Release Date: December 9, 2004 [eBook #14311]</p>
+<p>Language: Spanish</p>
+<p>Character set encoding: ISO-8859-1</p>
+<p>***START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK BAILN***</p>
+<br><br><h3>E-text prepared by Miranda van de Heijning<br>
+ and the Project Gutenberg Online Distributed Proofreading Team</h3><br><br>
+<hr class="full" noshade>
+<br>
+<br>
+<br>
+
+ <h2><!-- Page 1 -->B. PEREZ GALDOS</h2>
+ <br />
+ <br />
+ <h1><b>BAIL&Eacute;N</b></h1>
+ <br />
+ <br />
+ <h4>EPISODIOS NACIONALES</h4>
+ <h4>PRIMERA SERIE</h4>
+ <br />
+ <br />
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <h2>INDICE</h2>
+ <table border="0">
+ <tr align="center">
+ <td width="30%"><a href='#I'><b>I</b></a><br />
+ <a href='#II'><b>II</b></a><br />
+ <a href='#III'><b>III</b></a><br />
+ <a href='#IV'><b>IV</b></a><br />
+ <a href='#V'><b>V</b></a><br />
+ <a href='#VI'><b>VI</b></a><br />
+ <a href='#VII'><b>VII</b></a><br />
+ <a href='#VIII'><b>VIII</b></a><br />
+ <a href='#IX'><b>IX</b></a><br />
+ <a href='#X'><b>X</b></a><br />
+ <a href='#XI'><b>XI</b></a><br />
+ <a href='#XII'><b>XII</b></a><br />
+ </td>
+ <td width="30%"><a href='#XIII'><b>XIII</b></a><br />
+ <a href='#XIV'><b>XIV</b></a><br />
+ <a href='#XV'><b>XV</b></a><br />
+ <a href='#XVI'><b>XVI</b></a><br />
+ <a href='#XVII'><b>XVII</b></a><br />
+ <a href='#XVIII'><b>XVIII</b></a><br />
+ <a href='#XIX'><b>XIX</b></a><br />
+ <a href='#XX'><b>XX</b></a><br />
+ <a href='#XXI'><b>XXI</b></a><br />
+ <a href='#XXII'><b>XXII</b></a><br />
+ <a href='#XXIII'><b>XXIII</b></a><br />
+ <a href='#XXIV'><b>XXIV</b></a><br />
+ </td>
+ <td width="30%"><a href='#XXV'><b>XXV</b></a><br />
+ <a href='#XXVI'><b>XXVI</b></a><br />
+ <a href='#XXVII'><b>XXVII</b></a><br />
+ <a href='#XXVIII'><b>XXVIII</b></a><br />
+ <a href='#XXIX'><b>XXIX</b></a><br />
+ <a href='#XXX'><b>XXX</b></a><br />
+ <a href='#XXXI'><b>XXXI</b></a><br />
+ <a href='#XXXII'><b>XXXII</b></a><br />
+ <a href='#XXXIII'><b>XXXIII</b></a><br />
+ <a href='#XXXIV'><b>XXXIV</b></a><br />
+ <a href='#TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS'><b>TRADUCCIONES DE DIVERSAS
+ OBRAS</b></a><br />
+ </td>
+ </tr>
+ </table>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <!-- Page 2 -->
+ <h2>BAIL&Eacute;N</h2>
+ <!-- Page 5 -->
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="I" name='I'></a>
+ <h2>I</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;Me hacen ustedes re&iacute;r con su sencilla ignorancia respecto al hombre
+ m&aacute;s grande y m&aacute;s poderoso que ha existido en el mundo. &iexcl;Si
+ sabr&eacute; yo qui&eacute;n es Napole&oacute;n!, yo que le he visto, que le he
+ hablado, que le he servido, que tengo aqu&iacute; en el brazo derecho la se&ntilde;al
+ de las herraduras de su caballo, cuando.... Fu&eacute; en la batalla de Austerlitz:
+ &eacute;l sub&iacute;a a todo escape la loma de Pratzen, despu&eacute;s de haber
+ mandado destruir a ca&ntilde;onazos el hielo de los pantanos donde perecieron
+ ahogados m&aacute;s de cuatro mil rusos. Yo, que estaba en el 17.&ordm; de
+ l&iacute;nea, de la divisi&oacute;n de Vandamme, yac&iacute;a en tierra gravemente
+ herido en la cabeza. De veras cre&iacute; que hab&iacute;a llegado mi &uacute;ltima
+ hora. Pues, como digo, al pasar &eacute;l con todo su Estado Mayor y la
+ infanter&iacute;a de la Guardia, las patas de su caballo me magullaron el brazo en
+ tales t&eacute;rminos, que todav&iacute;a me duele. Sin embargo, tan grande era
+ nuestro entusiasmo en aquel c&eacute;lebre d&iacute;a, que incorpor&aacute;ndome como
+ pude, grit&eacute;: &laquo;&iexcl;Viva el Emperador!&raquo;</p>
+ <p>As&iacute; hablaba un hombre para mi desconocido,<!-- Page 6 -->
+ como de cuarenta a&ntilde;os, no malcarado, antes bien con rasgos y expresi&oacute;n
+ de cierta hermosura marchita, aunque no destru&iacute;da por las pasiones o los
+ vicios; alto de cuerpo, de mirada viva y sonrisa entre melanc&oacute;lica y
+ truhanesca, como la de persona muy corrida en las cosas del mundo, y especialmente en
+ las luchas de ese vivir al par holgaz&aacute;n y trabajoso a que conducen la sobra de
+ imaginaci&oacute;n y la falta de dineros; persona de ademanes francos y desenvueltos,
+ de hablar facil&iacute;simo, lo mismo en las bromas que en las veras; individuo cuya
+ personalidad ten&iacute;a complemento en el desali&ntilde;o casi elegante de su
+ traje, m&aacute;s viejo que nuevo, y no menos descosido que roto, aunque todo esto se
+ echaba poco de ver, gracias a la disimuladora aguja, que hab&iacute;a corregido
+ as&iacute; las rozaduras del chupet&iacute;n como la ortograf&iacute;a de las
+ medias.</p>
+ <p>&Eacute;stas eran, si mal no recuerdo, negras, y el pantal&oacute;n de color de
+ clavo pasado. Llevaba corto el pelo, con dos mechoncitos sobre ambas sienes, sin
+ polvo alguno, como no fuera el del camino; su casaca obscura, y de un corte no muy
+ usual entre nosotros; su chaleco ombliguero, forma un poco extranjera tambi&eacute;n,
+ y su corbata, informemente escarolada, le hac&iacute;an pasar como nacido fuera de
+ Espa&ntilde;a aunque era espa&ntilde;ol. Mas por otra circunstancia distinta de las
+ singularidades de su vestir, causaba sorpresa la tal persona, y &eacute;ste es un
+ capital&iacute;simo punto que no debe pasarse en silencio. Aquel hombre ten&iacute;a
+ bigote. Esto fu&eacute;, &iquest;a qu&eacute; negarlo?, lo que m&aacute;s que otra
+ cosa alguna<!-- Page 7 -->
+ llam&oacute; mi atenci&oacute;n cuando le vi inclinado sobre la mesa, comiendo
+ &aacute;vidamente en descomunal escudilla unas al modo de sopas, puches o no
+ s&eacute; qu&eacute; endemoniado manjar, mientras amenizaba la cena contando entre
+ cucharada y cucharada las proezas de Napole&oacute;n I. Dos personas, ambas de edad
+ avanzada y de distinto sexo, compon&iacute;an su auditorio: el var&oacute;n, que
+ desde luego me pareci&oacute; un viejo militar retirado del servicio, o&iacute;a con
+ fruncido ce&ntilde;o y taciturnamente los encomios del invasor de Espa&ntilde;a; pero
+ la se&ntilde;ora anciana, m&aacute;s despabilada y locuaz que su consorte, contestaba
+ al panegirista con cierto desenfado tan chistoso como impertinente.</p>
+ <p>&mdash;Por Dios, Sr. de Santorcaz&mdash;dec&iacute;a la vieja&mdash;, no grite
+ usted ni hable tales cosas donde le puedan o&iacute;r. Mi marido y yo, que ya le
+ conocemos de antes, no nos espantamos de sus extravagancias; pero, &iexcl;ay!, la
+ vecindad de esta casa es muy entremetida, muy enredadora, y no se ocupa m&aacute;s
+ que de chismes y trampantojos. Como que ayer las ni&ntilde;as de la bordadora en
+ fino, que vive en el cuarto n&uacute;mero 8, llegaron pasito a pasito a nuestra
+ puerta para o&iacute;r lo que usted dec&iacute;a cuando nos contaba con desaforados
+ gritos lo que pas&oacute; all&aacute; en las Austrias en la batalla de Pirrinclum, o
+ no s&eacute; qu&eacute;..., pues esos enrevesados nombres no se han hecho para mi
+ lengua.... Esta ma&ntilde;ana, cuando usted entr&oacute; de la calle, la comadre del
+ n&uacute;mero 3 y la mujer del la&ntilde;ador, dijeron: &laquo;Ah&iacute; va el
+ pcaro <i>flamas&oacute;n</i> que est&aacute; en casa del Gran Capit&aacute;n.
+ Apuesto a que es esp&iacute;a de <!-- Page 8 -->la <i>canalla</i>, para ver lo que se
+ dice en esta casa y contarlo a sus mercedes.&raquo; El mejor d&iacute;a nos van a dar
+ que sentir, porque como dice usted esas cosas, y tiene esos modos, y hace ascos de la
+ comida cuando tiene azafr&aacute;n, y siempre saca lo que ha visto en las tierras de
+ all&aacute;, le traen entre ojos, y sabe Dios.... &iexcl;Como aqu&iacute;
+ est&aacute;n tan rabiosos con lo del d&iacute;a 2!...</p>
+ <p>&mdash;Ya se aplacar&aacute;n los humos de esta buena gente&mdash;dijo Santorcaz,
+ apartando de s&iacute; escudilla y cuchara&mdash;. Cuando se organicen bien los
+ cuerpos de ej&eacute;rcito y venga el Emperador en persona a dirigir la guerra,
+ Espa&ntilde;a no podr&aacute; menos de someterse; y esto, que es la pura verdad, lo
+ digo aqu&iacute; para entre los tres, de modo que no lo oigan nuestras camisas.</p>
+ <p>&mdash;Espa&ntilde;a no se somete, no, se&ntilde;or, no se
+ somete&mdash;exclam&oacute; de improviso el anciano, quebrantando el voto de su antes
+ silenciosa prudencia, y levant&aacute;ndose de la silla para expresar con frases y
+ gestos m&aacute;s desembarazados los sentimientos de su alma patriota&mdash;.
+ Espa&ntilde;a no se somete, Sr. D. Luis de Santorcaz, porque aqu&iacute; no somos
+ como esos cobardes prusianos y austriacos de que usted nos habla. Espa&ntilde;a
+ echar&aacute; a los franceses, aunque los manden todos los Emperadores nacidos y por
+ nacer; porque si Francia tiene a Napole&oacute;n, Espa&ntilde;a tiene a Santiago, que
+ es, adem&aacute;s de general, un santo del Cielo. &iquest;Cree usted que no entiendo
+ de batallas? Pues s&iacute;: soy perro viejo, y callos tengo en los o&iacute;dos de
+ tanto o&iacute;r el redoblar de los tambores y los tiros de ca&ntilde;&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;No te sofoques, Santiago&mdash;dijo apacible<!-- Page 9 -->mente la
+ anciana&mdash;, que ya andas en los tres duros y medio, y aunque yo creo como
+ t&uacute; que Espa&ntilde;a no bajar&aacute; la cabeza, no es cosa de que te
+ d&eacute; el reuma en la cara por lo que hable este mala cabeza de Santorcaz.</p>
+ <p>&mdash;Pues lo digo y lo repito&mdash;a&ntilde;adi&oacute; el viejo
+ soldado&mdash;. &iexcl;Venir habl&aacute;ndome a m&iacute; de cuerpos de
+ ej&eacute;rcito, y de brigadas de caballer&iacute;a, y de cuadros...!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;En qu&eacute; batallas se ha encontrado
+ usted?&mdash;pregunt&oacute; con sonrisa burlona Santorcaz.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Que en qu&eacute; batallas me encontr&eacute;!&mdash;exclam&oacute;
+ D. Santiago Fern&aacute;ndez, cuadr&aacute;ndose ante su interpelante y
+ mir&aacute;ndole con el desprecio propio de los grandes genios que tienen puesta en
+ duda su superioridad&mdash;. &iquest;Pues no sabe todo el mundo que fu&iacute;
+ asistente del se&ntilde;or marqu&eacute;s de Sarri&aacute; el a&ntilde;o 1762, cuando
+ aquella famosa campa&ntilde;a de Portugal, la m&aacute;s terrible y h&aacute;bil y
+ estrat&eacute;gica que ha habido en el mundo, as&iacute; como tambi&eacute;n digo que
+ despu&eacute;s de Alejandro el Macedonio no ha nacido otro marqu&eacute;s de
+ Sarri&aacute;?... &iexcl;Qu&eacute; cosas tiene este caballerito! &iexcl;Preguntar en
+ qu&eacute; acciones me encontr&eacute;! Aqu&eacute;lla fu&eacute; una gran
+ campa&ntilde;a, s&iacute;, se&ntilde;or: entramos en Portugal, y aunque al poco
+ tiempo tuvimos que volvernos, porque el ingl&eacute;s se nos puso por delante, se
+ dieron unas batallas..., &iexcl;qu&eacute; batallitas, mi Dios! Yo era asistente del
+ Sr. Marqu&eacute;s, y todas las ma&ntilde;anas le hac&iacute;a los rizos y le
+ empolvaba la peluca, de tal modo, que la cabeza de nuestro General parec&iacute;a un
+ sol. &Eacute;l me dec&iacute;a: &laquo;Santiago, ten cuidado de que los rizos vayan
+ parejos, y que uno de otro <!-- Page 10 -->no discrepen ni el canto de un duro,
+ porque no hay nada que aterre tanto al enemigo como la conveniencia y buen parecer de
+ nuestras personas.&raquo; &iexcl;Y cu&aacute;nto le quer&iacute;an los soldados! Como
+ que en toda aquella guerra apenas murieron tres o cuatro.</p>
+ <p>Santorcaz, al o&iacute;r esto, se desternillaba de risa, haciendo subir de punto
+ con sus irreverentes manifestaciones el enfado de D. Santiago Fern&aacute;ndez, el
+ cual, dando una fuerte pu&ntilde;ada en la mesa, continu&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; valen todos los generales de hoy, ni los emperadores
+ todos, comparados con el marqu&eacute;s de Sarri&aacute;? El marqu&eacute;s de
+ Sarri&aacute; era partidario de la t&aacute;ctica prusiana, que consiste en estarse
+ quieto esperando a que venga el enemigo muy desaforadamente, con lo cual &eacute;ste
+ se cansa pronto y se le remata luego en un dos por tres. En la primera batalla que
+ dimos con los aldeanos portugueses, todos echaron a correr en cuanto nos vieron, y el
+ General mand&oacute; a la caballer&iacute;a que se apoderara de un hato de carneros,
+ lo cual se verific&oacute; sin efusi&oacute;n de sangre.</p>
+ <p>&mdash;No, no ha habido en el mundo batallas como &eacute;sas, Sr. D.
+ Santiago&mdash;dijo Santorcaz, moderando su risa&mdash;; y si usted me las cuenta
+ todas, confesar&eacute; que las que yo he visto son juegos de chicos. Y como desde
+ aquella fecha ha conservado usted los h&aacute;bitos de campa&ntilde;a, y gusta tanto
+ de conversar sobre el tema de la guerra, los vecinos le llaman el Gran
+ Capit&aacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Ese es un mote, y a mi no me gustan mo<!-- Page 11 -->tes&mdash;dijo
+ D.&ordf; Gregoria, que as&iacute; se llamaba la mujer del valiente expedicionario de
+ Portugal&mdash;. Cuando nos mudamos aqu&iacute;, y dieron los vecinos en llamarte
+ Gran Capit&aacute;n, bien te dije que alzaras la mano y regalaras un bofet&oacute;n
+ al primero que en tus propias barbas te dijera tal insolencia; pero t&uacute;, con tu
+ santa pachorra, en vez de llenarte de coraje, se te ca&iacute;a la baba siempre que
+ los chicos te saludaban con el apodo, y ahora Gran Capit&aacute;n eres y Gran
+ Capit&aacute;n ser&aacute;s por los siglos de los siglos.</p>
+ <p>&mdash;Yo no me paro en peque&ntilde;eces&mdash;dijo don Santiago
+ Fern&aacute;ndez&mdash;, y aunque tolero un apodo honroso, no consiento que nadie se
+ burle de m&iacute;. A fe, a fe que cuando uno ha servido en las milicias del Rey por
+ espacio de veinte a&ntilde;os; cuando uno ha estado en la campa&ntilde;a de Portugal;
+ cuando uno ha tenido tambi&eacute;n el honor de encontrarse en la expedici&oacute;n
+ de Argel que mand&oacute; el Sr. D. Alejandro O'Reilly en 1774; cuando despu&eacute;s
+ de tan gloriosas jornadas se le han podrido a uno las nalgas sentado en la
+ porter&iacute;a de la oficina del Detall y Cuenta y Raz&oacute;n del arma de
+ Artiller&iacute;a, viendo entrar y salir a los se&ntilde;ores oficiales, y
+ haci&eacute;ndoles un recadito hoy y otro ma&ntilde;ana, bien se puede alzar la
+ cabeza y tener una opini&oacute;n sobre cosas militares.</p>
+ <p>&mdash;Eso mismo digo yo&mdash;indic&oacute; D.&ordf; Gregoria&mdash;. Bien saben
+ todos que t&uacute; no eres ning&uacute;n rana, y que has escupido en corro con
+ guardias de Corps y valonas, y con generales de aquellos que hab&iacute;a antes, tan
+ valientes, que s&oacute;lo con mirar al enemigo le hac&iacute;an correr.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 12 -->Y no se trate&mdash;prosigui&oacute; el Gran
+ Capit&aacute;n&mdash;de embobarnos con cuentos de brujas como los que desembucha el
+ Sr. de Santorcaz. A las ni&ntilde;as del la&ntilde;ador y a D.&ordf; Melchora, la que
+ borda en fino, les puede trastornar el seso este caballero cont&aacute;ndoles esas
+ batallas fabulosas de prusianos y rusos, con lo de que si el Emperador fu&eacute; por
+ aqu&iacute; o vino por all&iacute;. Hombres como yo no se tragan bolas tan terribles,
+ ni ha estado uno veinte a&ntilde;os mordiendo el cartucho y peinando los rizos del
+ Sr. Marqu&eacute;s de Sarri&aacute;, para dar cr&eacute;dito a tales novelas de
+ caballer&iacute;as. Conque &iquest;c&oacute;mo fu&eacute;
+ aquello?&mdash;a&ntilde;adi&oacute; en tono de mofa y sent&aacute;ndose junto a
+ Santorcaz&mdash;. Dijo usted que cuatro mil franceses atacaron a la bayoneta a diez
+ mil rusos, y les hicieron caer en un pantano, donde se ahog&oacute; la mitad. Pues
+ &iexcl;y lo de que rompieron el hielo a ca&ntilde;onazos para que se hundieran los
+ enemigos que estaban encima!... &iexcl;Bonito modo de hacer la guerra! Pero, hombre
+ de Dios, si andaban por sobre el hielo se resbalar&iacute;an y ... pobres nalgas del
+ Emperador..., digo, de los tres Emperadores, pues ah&iacute; dice usted que eran tres
+ nada menos. &iquest;Sabes, Gregoria, que es aprovechada la familia?</p>
+ <p>El Gran Capit&aacute;n hizo re&iacute;r a su digna esposa con estos chistes, hijos
+ de su inexperta fatuidad, y ambos celebraron rec&iacute;procamente sus
+ ocurrencias.</p>
+ <p>&mdash;Si es novela de caballer&iacute;as lo que he contado&mdash;dijo
+ Santorcaz&mdash;, pronto lo hemos de ver en Espa&ntilde;a, porque pasan de cien mil
+ los Esplandianes que andan desparramados por <!-- Page 13 -->ah&iacute; esperando que
+ su amo y se&ntilde;or les mande empezar la funci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Los asesinos de Madrid!&mdash;exclam&oacute; el Gran Capit&aacute;n,
+ inflam&aacute;ndose en patri&oacute;tico ardor&mdash;. &iquest;Y cree usted que les
+ tenemos miedo? &iexcl;Santa Mar&iacute;a de la Cabeza! Ya veo que est&aacute;n
+ fortificando el Retiro, y que no permiten que vuele una mosca alrededor de sus
+ se&ntilde;or&iacute;as; pero ya hablaremos. Esto es ahora porque estamos sin tropa;
+ pero &iquest;sabe usted lo que se va a formar en Andaluc&iacute;a? Un
+ ej&eacute;rcito. &iquest;Y en Valencia? Otro ej&eacute;rcito. Y en Galicia y en
+ Castilla, otro y otro ej&eacute;rcito. &iquest;Cu&aacute;ntos espa&ntilde;oles hay en
+ Espa&ntilde;a, Sr. de Santorcaz? Pues ponga usted en el tablero tantos soldados como
+ hombres somos aqu&iacute;, y veremos. &iquest;A que no sabe usted lo que me ha dicho
+ hoy el portero de la Secretar&iacute;a de la Guerra? Pues me ha dicho que mi pueblo
+ ha declarado la guerra &aacute; Napole&oacute;n, &iquest;Qu&eacute; tal?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l es el pueblo de usted?</p>
+ <p>&mdash;Valdesogo de Abajo. Y no es cualquier cosa, pues bien se pueden juntar
+ all&iacute; hasta cien hombres como castillos, no como esos rusos de alfe&ntilde;ique
+ de que usted habla, sino tan feroces, que despachar&aacute;n un regimiento
+ franc&eacute;s como quien sorbe un huevo.</p>
+ <p>&mdash;Pues una mujer que ha venido hoy de la sierra&mdash;dijo D.&ordf;
+ Gregoria&mdash;me ha contado que tambi&eacute;n mi pueblo va a declarar la guerra a
+ ese ladr&oacute;n de caminos; s&iacute;, Sr. de Santorcaz, mi pueblo, Navalagamella.
+ Y all&iacute; no se andar&aacute;n con juegos, sino al bulto derechitos. Si esos
+ pueblos que usted nombra, las Austrias y <!-- Page 14 -->las Prusias, fueran como
+ Navalagamella, la <i>canalla</i> no los hubiera vencido, y se conoce que todos los
+ austriacos y prusiacos son gente de mucha facha y nada m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;No se dice prusiacos, sino prusianos&mdash;indic&oacute;
+ enf&aacute;ticamente a su esposa el Gran Capit&aacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Bien, hombre: los rusos y los prusos, lo mismo da. Lo que digo es que si
+ Valdesogo de Abajo y Navalagamella, que son dos pueblos como dos lentejas comparados
+ con la grandeza de todo el reino, se ponen en ese pie, los dem&aacute;s lugares y
+ ciudades har&aacute;n lo mismo, y entonces, &aacute;teme esa mosca el Sr. de
+ Santorcaz. No, no quedar&aacute; un franc&eacute;s para contarlo, y la que hicieron
+ aqu&iacute; a primeros del mes, la pagar&aacute;n muy cara. &iquest;Hase visto alguna
+ vez bribonada semejante? &iexcl;Fusilar en cuadrilla a tantos pobrecitos, sin
+ perdonar a sacerdotes ancianos, a inocentes doncellas y a infelices muchachos como el
+ que est&aacute; en esa cama! &iexcl;Ay! Usted no vi&oacute; aquello, Sr. de
+ Santorcaz, porque lleg&oacute; a Madrid tres d&iacute;as despu&eacute;s; &iexcl;pero
+ si usted lo hubiera visto! Por esta calle del Barquillo pasaron esas fieras, y como
+ les arrojaron algunos ladrillos desde los andamios de la casa que se est&aacute;
+ fabricando en la esquina, mataron a una pobre mujer que pasaba con un ni&ntilde;o en
+ brazos. Al ver esto, todas las vecinas de la casa que est&aacute;bamos en los
+ balcones, empezamos a tirarles cuanto ten&iacute;amos. Una les echaba una cazuela de
+ agua hirviendo, otra la sart&eacute;n con el aceite frito; yo cog&iacute; el puchero
+ que hab&iacute;a empezado a cocer, y sin pensarlo dije: &laquo;All&aacute; va&raquo;;
+ <!-- Page 15 -->y aunque aquel d&iacute;a nos quedamos sin comer, no me pes&oacute;,
+ no, se&ntilde;or. Despu&eacute;s, entre Juanita la la&ntilde;adora, las ni&ntilde;as
+ de al lado y yo, cogimos una c&oacute;moda, y ech&aacute;ndola a la calle aplastamos
+ a dos. Quer&iacute;an subir a matarnos; pero &iexcl;qua! Todo facha, nada m&aacute;s
+ que facha. M&aacute;s de cuarenta mujeres nos apostamos en la escalera, unas con
+ tenedores, otras con tenacillas, estas con asadores, aquella con un berbiqu&iacute;,
+ estotra con una vara de apalear lana. Si llegan a subir, les hacemos pedazos. Mi
+ marido tom&oacute; aquella lanza vieja que tiene all&iacute; desde las tan famosas
+ campa&ntilde;as, y poni&eacute;ndose delante de nosotras en la escalera, nos
+ areng&oacute; y dispuso c&oacute;mo nos hab&iacute;amos de colocar. &iexcl;Ah, si
+ llegan a subir esos perros! Yo era la m&aacute;s vieja de todas, y la m&aacute;s
+ valiente, aunque me est&eacute; mal el decirlo. Mi marido quer&iacute;a salir a la
+ calle al frente de todas nosotras; pero le convencimos de que esto era una locura.
+ Con su carga de setenta a la espalda, &eacute;l hubiera partido de un lanzazo a
+ cuantos mamelucos encontrara en la calle. &iexcl;Ay, qu&eacute; d&iacute;a! Cuando
+ nos retiramos cada una a nuestro cuarto, en toda la casa no se o&iacute;a m&aacute;s
+ que &laquo;&iexcl;Viva el Gran Capit&aacute;n!&raquo;</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; da!&mdash;exclam&oacute; melanc&oacute;licamente
+ Fern&aacute;ndez, disimulando el leg&iacute;timo orgullo que el recuerdo de sus
+ proezas le causaba&mdash;. A eso de las ocho de la ma&ntilde;ana vi salir de la
+ oficina al capit&aacute;n D. Luis Daoiz. El d&iacute;a anterior me hab&iacute;a
+ mandado por unas botas a la zapater&iacute;a de la calle del Lobo, y desde
+ all&iacute; se las llev&eacute; a su casa de la calle de la Ternera,
+ <!-- Page 16 -->y cuando volv&iacute; despu&eacute;s de hacer el mandado, viendo que
+ hab&iacute;a cumplido con la puntualidad y el esmero que son peculiares en m&iacute;,
+ me di&oacute; dos reales, que guardo en este pa&ntilde;uelo como memoria de hombre
+ tan valiente.</p>
+ <p>Diciendo esto, trajo un pa&ntilde;uelo, y desdoblando una de las puntas
+ despaciosamente, y como si se tratara de la m&aacute;s venerable y santa reliquia,
+ sac&oacute; una moneda de plata que puso ante la vista de Santorcaz, sin permitirle
+ que la tocara.</p>
+ <p>&mdash;Esto me di&oacute;&mdash;dijo, enjugando con el mism&iacute;simo sagrado
+ pa&ntilde;uelo las l&aacute;grimas que de improviso corrieron de sus ojos&mdash;;
+ esto me di&oacute; con sus propias manos aquel que vivir&aacute; en la memoria de los
+ espa&ntilde;oles mientras haya espa&ntilde;oles en el mundo, Yo estaba barriendo la
+ oficina cuando entr&oacute; D. Pedro Velarde busc&aacute;ndole, y le dije: &laquo;Mi
+ capit&aacute;n, hace un rato que sali&oacute; con D. Jacinto Ruiz.&raquo;
+ Despu&eacute;s, don Pedro entr&oacute; y estuvo disputando con el coronel; al cabo de
+ un cuarto de hora volvi&oacute; a pasar por delante de mi. &iexcl;Qui&eacute;n me
+ hab&iacute;a de decir...!</p>
+ <p>El Gran Capit&aacute;n no pudo continuar, porque la pena ahogaba su voz; D.&ordf;
+ Gregoria se llev&oacute; tambi&eacute;n la punta del delantal a los ojos, y
+ Santorcaz, m&aacute;s serio y grave que antes, respetaba el dolor de sus dos
+ amigos.</p>
+ <p>&mdash;Me han asegurado&mdash;dijo, despu&eacute;s de una pausa&mdash;que ese D.
+ Pedro Velarde iba a comer todos los d&iacute;as en casa de Murat. &iquest;Es que
+ simpatizaba con los franceses?</p>
+ <p>&mdash;No, no; y quien lo dijere miente&mdash;excla<!-- Page 17 -->m&oacute; D.
+ Santiago, dejando caer de plano sobre la mesa sus dos pesad&iacute;simas
+ manos&mdash;. Don Pedro Velarde pasaba por un oficial muy entendido en el arma, y
+ como fu&eacute; de los que el Rey envi&oacute; a Somosierra a recibir al
+ <i>melenudo</i>, &eacute;ste le trat&oacute;, supo conocer sus buenas dotes, y quiso
+ atra&eacute;rselo. &iexcl;Bonito genio ten&iacute;a D. Pedro Velarde para andarse con
+ mieles! Le convidaban a comer, obsequi&aacute;banle mucho; pero bien sab&iacute;an
+ todos que si nuestro capit&aacute;n pisaba las alfombras de aquel palacio, era
+ &laquo;para conocer m&aacute;s de cerca a la canalla&raquo;, como &eacute;l mismo
+ dec&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&Eacute;l y sus compa&ntilde;eros de Montele&oacute;n&mdash;dijo
+ Santorcaz&mdash;demostraron un valor tanto m&aacute;s admirable cuanto que es
+ completamente in&uacute;til. Aqu&iacute; est&aacute;n ciegos y locos. Creen que es
+ posible luchar ventajosamente contra las tropas m&aacute;s aguerridas del mundo, sin
+ otros elementos que un ej&eacute;rcito escaso, mal instru&iacute;do, y esas nubes de
+ paisanos que quieren armarse en todos los pueblos. La obstinaci&oacute;n
+ rid&iacute;cula de esta gente har&aacute; que sean m&aacute;s dolorosos los
+ sacrificios, y el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas mucho m&aacute;s grande, sin que
+ puedan vanagloriarse al morir de haber comprado con su sangre la independencia de la
+ patria. Espa&ntilde;a sucumbir&aacute;, como han sucumbido Austria y Prusia, naciones
+ poderosas, que contaban con buenos ej&eacute;rcitos y reyes muy valientes.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Esos pa&iacute;ses no tienen verg&uuml;enza!&mdash;grit&oacute; con
+ furor D. Santiago Fern&aacute;ndez, levant&aacute;ndose otra vez de su
+ asiento&mdash;. En Austria y Prusia habr&aacute; lo que usted quiera; pero no hay un
+ Valdesogo de Abajo ni un Navalagamella. <!-- Page 18 -->Discret&iacute;simo lector:
+ no te r&iacute;as de esta presuntuosa afirmaci&oacute;n del Gran Capit&aacute;n,
+ porque bajo su aparente simpleza encierra una profunda verdad hist&oacute;rica.</p>
+ <p>Santorcaz solt&oacute; de nuevo la risa al ver el acaloramiento de
+ Fern&aacute;ndez, cuyas patri&oacute;ticas opiniones apoy&oacute; de nuevo su esposa,
+ hablando as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; somos de otra manera, Sr. de Santorcaz. Usted, viviendo por
+ all&aacute; tanto tiempo, se ha hecho ya muy extranjero y no comprende c&oacute;mo se
+ toman aqu&iacute; las cosas.</p>
+ <p>&mdash;Por lo mismo que he estado fuera tantos a&ntilde;os, tengo motivos para
+ saber lo que digo. He servido algunos a&ntilde;os en el ej&eacute;rcito
+ franc&eacute;s; conozco lo que es Napole&oacute;n para la guerra, y lo que son
+ capaces de hacer sus soldados y sus generales. Cien mil de aqu&eacute;llos han
+ entrado en Espa&ntilde;a al mando de los jefes m&aacute;s queridos del Emperador.
+ &iquest;Saben ustedes qui&eacute;n es Lefebvre? Pues es el vencedor de Dantzig.
+ &iquest;Saben ustedes qui&eacute;n es Pedro Dupont de l'Etang? Pues es el
+ h&eacute;roe de Friedland. &iquest;Conocen ustedes al duque de Istria? Pues es quien
+ principalmente decidi&oacute; la victoria de R&iacute;voli. &iquest;Y qu&eacute; me
+ dicen de Joaqu&iacute;n Murat? Pues es el gran soldado de las Pir&aacute;mides, y el
+ que mand&oacute; la caballer&iacute;a en Marengo....</p>
+ <p>&mdash;No, no le nombre usted&mdash;dijo D.&ordf; Gregoria&mdash;, porque si todos
+ los dem&aacute;s son como ese de <i>las melenas</i>, buena gavilla de perdidos ha
+ metido Napole&oacute;n en Espa&ntilde;a.</p>
+ <p>&mdash;Sr. de Santorcaz&mdash;a&ntilde;adi&oacute; con grave comedimiento el Gran
+ Capit&aacute;n&mdash;, ya sabe usted <!-- Page 19 -->que un hombre como yo, testigo
+ de cien combates, no se traga ruedas de molino, y todas esas heroicidades del general
+ Pitos y del general Flautas las vamos a ver de manifiesto ahora, s&iacute;,
+ se&ntilde;or. Y supongo que usted habr&aacute; venido para ponerse de parte de ellos,
+ pues quien tanto les alaba y admira es natural que les ayude.</p>
+ <p>&mdash;No&mdash;replic&oacute; Santorcaz&mdash;; yo he vuelto a Espa&ntilde;a para
+ un asunto de intereses, y dentro de unos das partir&eacute; para Andaluc&iacute;a.
+ Cuando arregle mi negocio, me volver&eacute; a Francia.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="II" name='II'></a>
+ <h2>II</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; mal hombre es usted!&mdash;exclamo D&ordf;
+ Gregoria&mdash;. Y su pobre padre y toda la familia llorando su ausencia, y muertos
+ de pena sin poder traer al buen camino a este calaverilla que durante quince
+ a&ntilde;os y desde aquella famosa aventura.... Pero
+ chit&oacute;n&mdash;a&ntilde;adi&oacute;, volviendo la cara hacia m&iacute;&mdash;:
+ me parece que el chico se ha despertado y nos est&aacute; oyendo.</p>
+ <p>Los tres me miraron, y yo observ&eacute; claramente cuanto me rodeaba, pudiendo
+ apreciarlo todo sin mezcla de vagas im&aacute;genes ni mentirosas visiones.
+ Hall&aacute;bame en una cama, de cuyo dur&iacute;simo colch&oacute;n daban fe las
+ mortificaciones de mis huesos y la instintiva tendencia de mi cuerpo a arrojarse
+ fuera de ella, mien<!-- Page 20 -->tras uno de mis brazos, fuertemente vendado, se
+ negaba a prestarme apoyo, tan inm&oacute;vil y r&iacute;gido como si no me
+ perteneciera. Asimismo rodeaba mi cabeza complicado turbante de trapos que
+ ol&iacute;an a ung&uuml;entos y vinagre, y mi d&eacute;bil y extenuado cuerpo
+ sent&iacute;a por aqu&iacute; y por all&iacute; terribles picazones. El lecho en que
+ yac&iacute;a tan inc&oacute;modamente ocupaba el rinc&oacute;n del cuarto, el cual
+ era de ordinarias dimensiones, con blancos muros y suelo de ladrillos, mal cubiertos
+ por una vieja y acribillada estera de esparto. L&aacute;minas de santos, a quienes el
+ artista grabador hab&iacute;a dado nuevo martirio en sus imp&iacute;os troqueles,
+ adornaban la desnuda pared, en uno de cuyos testeros ostentaba su temerosa longitud
+ la lanza del Gran Capit&aacute;n. En el centro de la pieza hall&aacute;base la mesa,
+ que sosten&iacute;a un candil de cuatro mecheros, y junto a ella, sentados en sendas
+ sillas de cuero, que lastimosamente gem&iacute;an al menor movimiento, estaban los
+ tres personajes cuya conversaci&oacute;n hiri&oacute; mis o&iacute;dos cuando
+ volv&iacute; de un largo paroxismo.</p>
+ <p>Todos fijaron en m&iacute; la atenci&oacute;n, y D.&ordf; Gregoria,
+ acerc&aacute;ndose maternalmente a mi cama, me habl&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s despierto, ni&ntilde;o? &iquest;Ves y entiendes?
+ &iquest;Puedes hablar? Pobrecito, ya se te ha quitado la terrible calentura, y el
+ Santo &Aacute;ngel de tu Guarda ha conseguido del Padre Eterno que te otorgue el
+ seguir viviendo. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &iquest;Ves a los que estamos
+ aqu&iacute;? &iquest;Nos conoces? &iquest;Entiendes lo que decimos? Debes de estar
+ bien, porque ya no dices desatinos, ni quieres <!-- Page 21 -->echarte de la cama, ni
+ nos insultas, ni dices que nos vas a matar, ni llamas a D. Celestino ni a la D.&ordf;
+ In&eacute;s, que te tra&iacute;an trastornado el juicio. Est&aacute;s bien, ya
+ est&aacute;s fuera de peligro, y vivir&aacute;s, pobre ni&ntilde;o; pero &iquest;has
+ perdido la raz&oacute;n, o Dios quiere que te veamos en tu ser natural, sano y
+ cuerdo, tal y como estabas antes de que aquellos caribes...?</p>
+ <p>&mdash;Y, en verdad, no s&eacute; c&oacute;mo ha escapado el infeliz&mdash;dijo
+ Fern&aacute;ndez a Santorcaz&mdash;. Tres balazos ten&iacute;a en su cuerpecito: uno
+ en la cabeza, el cual no es m&aacute;s que una rozadura; otro en el brazo izquierdo,
+ que no le dejar&aacute; manco, y el tercero en un costado, y en parte sensible, tanto
+ que si no le hubieran sacado la bala, no le ver&iacute;amos ahora tan
+ despiertillo.</p>
+ <p>Inst&aacute;ronme todos para que hablase, mostr&aacute;ndoles que mi raz&oacute;n,
+ como mi cuerpo, se hab&iacute;a repuesto de la tremenda crisis. Tambi&eacute;n
+ acudi&oacute; con cari&ntilde;osa solicitud a darme alimento la ejemplar D.&ordf;
+ Gregoria, y tomado aqu&eacute;l &aacute;vidamente por m&iacute; me sent&iacute; muy
+ bien. &iquest;Hab&iacute;a resucitado o hab&iacute;a nacido en aquella noche?</p>
+ <p>&mdash;Ahora, chiquillo, est&aacute;te tranquilo&mdash;continu&oacute; D.&ordf;
+ Gregoria, sent&aacute;ndose a mi lado&mdash;. &iexcl;Cu&aacute;nto se va a alegrar el
+ Sr. Juan de Dios cuando te vea!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo!&mdash;exclam&eacute; con la mayor sorpresa&mdash;.
+ &iquest;Juan de Dios vive aqu&iacute;? &iquest;Pues en d&oacute;nde estoy? &iquest;Y
+ ustedes qui&eacute;nes son? &iquest;Qu&eacute; ha sido de In&eacute;s?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Otra vez In&eacute;s! Este joven no est&aacute; todav&iacute;a
+ bueno. Dej&eacute;monos de Ineses, y a descansar. <!-- Page 22 -->Santorcaz se
+ lleg&oacute; a mi, y mostr&aacute;ndome alg&uacute;n inter&eacute;s, me dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pobrecito! &iexcl;Conque te fusilaron! El Gran Duque de Berg es
+ hombre terrible y sabe sentar la mano. Dicen que mataste mas de veinte franceses. Ya
+ me contar&aacute;s tus haza&ntilde;as, picar&oacute;n. Y di, &iquest;tienes
+ &aacute;nimos de volver a hacer de las tuyas? Me parece que no..., porque
+ habr&aacute;s visto que esa gente gasta unas bromas un poco pesadas.</p>
+ <p>Dicho esto, Santorcaz, tomando su capa, se march&oacute;.</p>
+ <p>Mi sorpresa y estupor al verme all&iacute;, tornado nuevamente y de improviso,
+ seg&uacute;n mi entender, a la vida, en presencia de personas desconocidas, y
+ volviendo sin cesar al pasado mi pensamiento, reci&eacute;n salido de una sombra
+ profunda; las impresiones de mi alma, a quien el repentino despertar, despu&eacute;s
+ de un largo entumecimiento, haba dado cierta actividad ansiosa, fueron causa de que
+ no pudiera estar tranquilo, como me rogaban el Gran Capit&aacute;n y su mujer.
+ Hac&iacute;ales mil preguntas con la curiosidad del que, volviendo al mundo
+ despu&eacute;s de un siglo de muerte real, deseara conocer en un instante cuanto ha
+ pasado en el planeta durante su ausencia. A todo contestaban que me estuviese quieto
+ y sin cuidarme de nada, para que no me repitiesen los accesos de fiebre; pero no pude
+ conseguirlo, y si descans&eacute; un poco, procurando poner a un lado mis terribles
+ recuerdos y apartar de la vista las siniestras figuras que se hab&iacute;an hecho
+ compa&ntilde;eras inseparables de mi esp&iacute;ritu, poco des
+ <!-- Page 23 -->pu&eacute;s, cuando, ya avanzada la noche, lleg&oacute; Juan de Dios,
+ me sent&iacute; tan vivamente inquieto al verle, que a no imped&iacute;rmelo mi
+ debilidad, habr&iacute;a saltado del lecho para correr hacia &eacute;l, arrastrado
+ por un odio terrible y una curiosidad m&aacute;s fuerte a&uacute;n que el odio. El
+ antiguo mancebo de D. Mauro Requejo hall&aacute;base tan demacrado, tan excesivamente
+ amarillo y mustio, como si hubiera vivido diez a&ntilde;os de penas en el transcurso
+ de algunos d&iacute;as. Sus ojos encendidos conservaban huellas de recientes
+ l&aacute;grimas, y su desmadejado cuerpo se mov&iacute;a con pesadez, como si le
+ fatigara su propio peso. Arroj&oacute;se en una silla junto a mi cama, y cuando los
+ dos ancianos se retiraban a su aposento, me habl&oacute; as:</p>
+ <p>&mdash;Gabriel, &iquest;ya est&aacute;s bueno? &iquest;Has recobrado el juicio?
+ &iquest;Entiendes lo que se te dice?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; In&eacute;s?&mdash;le pregunt&eacute; con
+ ansiedad.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh, desgraciado de m&iacute;!&mdash;exclam&oacute;, ocultando el
+ rostro entre las manos&mdash;. T&uacute; est&aacute;s enfermo todav&iacute;a, y si te
+ doy la noticia ...&iquest;Que d&oacute;nde est&aacute; In&eacute;s? Esp&aacute;ntate,
+ Gabriel, porque no lo s&eacute;. Yo estoy loco, yo estoy imb&eacute;cil. Llevo quince
+ d&iacute;as de dolores que a nada son comparables. Las l&aacute;grimas que he
+ derramado podr&iacute;an agujerear una pe&ntilde;a. Ahora mismo..., &iquest;de
+ d&oacute;nde crees que vengo? Pues vengo de la b&oacute;veda de San Gin&eacute;s,
+ adonde voy todas las noches a mortificarme el cuerpo con disciplinazos, por ver si
+ Dios se apiada de m&iacute; y me devuelve lo que me quit&oacute;, sin duda en castigo
+ de mis grandes pecados.</p>
+ <p><!-- Page 24 -->Despu&eacute;s de enjugar sus l&aacute;grimas y sonarse con
+ estr&eacute;pito, prosigui&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Yo saqu&eacute; a In&eacute;s de la huerta del Pr&iacute;ncipe P&iacute;o.
+ &iexcl;Ay!, si no te salvaste tambi&eacute;n t&uacute;, fu&eacute; porque no pude,
+ que bien lo intent&eacute;, te juro que lo intent&eacute;. In&eacute;s se
+ desmay&oacute;, y no pudiendo traerla aqu&iacute;, por ser esto muy lejos, Lobo me
+ indujo a llevarla a casa de unas que &eacute;l llamaba honrad&iacute;simas
+ se&ntilde;oras, donde permanecer&iacute;a hasta tanto que fuera posible traerla
+ aqu&iacute; para casarme con ella.... &iexcl;Oh, infame legista, miserable enredador,
+ tramposo y falsario! In&eacute;s me abofete&oacute;, Gabriel, al verse en aquella
+ casa, y me clav&oacute; en las mejillas sus deditos. No puedes formarte idea de las
+ palabras tiernas que le dije para que se calmara; pero nada pod&iacute;a consolarla
+ de que no os hubierais salvado tambi&eacute;n t&uacute; y el buen sacerdote. En vano
+ le dije que ser&iacute;a mi mujer; en vano le dije que la adoraba con
+ profund&iacute;simo amor; tambi&eacute;n le mostr&eacute; mi dinero,
+ prometi&eacute;ndole gastar una buena parte en huir para siempre de Madrid y de
+ Espa&ntilde;a, si as lo deseaba. &iexcl;Infeliz de m&iacute;! A estas irrecusables
+ pruebas de mi cari&ntilde;o s&oacute;lo contestaba llam&aacute;ndome bestia y
+ orden&aacute;ndome que de su presencia me quitara.... A cada momento te llamaba, y
+ luego se deshac&iacute;a en l&aacute;grimas, y quer&iacute;a despu&eacute;s arrojarse
+ fuera de la casa para volver a la Monta&ntilde;a. A pesar de esto yo era feliz,
+ porque la ten&iacute;a en mis brazos, apart&aacute;bale de la frente los desordenados
+ cabellos, y con mi pa&ntilde;uelo limpiaba sus l&aacute;grimas divinas, con las
+ cuales se refrescar&iacute;an, si las bebieran, los condenados del Infierno.... El
+ <!-- Page 25 -->p&eacute;rfido Lobo no se apartaba de all&iacute;, y desde luego me
+ parecieron sospechosos el esmero y solicitud con que la atend&iacute;a. In&eacute;s
+ no cesaba un momento de gemir, y tanto a mi compa&ntilde;ero como a m&iacute; nos
+ mostraba repugnancia, orden&aacute;ndonos que la dej&aacute;ramos sola, porque no
+ quer&iacute;a vernos, y que la mat&aacute;ramos, porque no quer&iacute;a vivir. Su
+ desesperaci&oacute;n lleg&oacute; a tal punto, que no la pod&iacute;amos contener, y
+ se nos escapaba de entre los brazos, diciendo que pues no le era posible salvaros la
+ vida, quer&iacute;a daros a entrambos sepultura. Por &uacute;ltimo, a fuerza de
+ ruegos logramos calmarla un poco, prometi&eacute;ndole yo acudir al lugar del
+ suplicio a cumplir tan triste obligaci&oacute;n. Cuando esto le dije, me mir&oacute;
+ con tanta ternura, y despu&eacute;s me lo orden&oacute; de un modo tan persuasivo,
+ tan elocuente, que no vacil&eacute; un instante en hacer lo prometido, y sal&iacute;
+ dej&aacute;ndola al cuidado de Lobo. &iexcl;Nunca tal hiciera, y maldito sea el
+ instante en que me separ&eacute; de aquel tesoro de mi vida, de aquel im&aacute;n de
+ mi esp&iacute;ritu! Gabriel, corr&iacute; a la Moncloa, me acerqu&eacute; a los
+ grupos en que eran reconocidos los cad&aacute;veres, y anduve de un lado para otro
+ esperando encontrarte entre aquellos que, abandonados hasta en tan triste
+ ocasi&oacute;n, no ten&iacute;an quien formara a su alrededor concierto de llantos y
+ exclamaciones.... Al fin encontr&eacute; al sacerdote; pero t&uacute; no estabas a su
+ lado, pues unas mujeres compasivas, habiendo notado que viv&iacute;as, te
+ hab&iacute;an llevado a un paraje pr&oacute;ximo para prodigarte algunos cuidados.
+ Grande fu&eacute; mi alegr&iacute;a cuando te vi abrir los ojos, cuando te o&iacute;
+ pronunciar frases <!-- Page 26 -->obscuras, y observ&eacute; que tus heridas no
+ parec&iacute;an de mucha gravedad; as&iacute; es que en cuanto dimos sepultura a tu
+ buen amigo, me ocup&eacute; de los medios de traerte a mi casa. Rogu&eacute; a las
+ pobres mujeres que te cuidaran un momento m&aacute;s, mientras yo volv&iacute;a con
+ una camilla, y al salir de la huerta me regocijaba con la idea de participar a
+ In&eacute;s que estabas vivo. &laquo;&iexcl;Cu&aacute;nto se alegrar&aacute; la
+ pobrecita!&raquo;, dec&iacute;a para m&iacute;, y yo me alegraba tambi&eacute;n,
+ porque hab&iacute;a comprendido por sus palabras que aquella flor de Jeric&oacute; te
+ apreciaba bastante, &iquest;no es verdad? &iexcl;Ay!, Gabriel, t&uacute; hubieras
+ sido nuestro criado, t&uacute; nos hubieras servido fielmente, &iquest;no es
+ verdad?... Pues bien, hijo: como te iba diciendo, corr&iacute; desalado a comunicarle
+ la feliz nueva de tu salvaci&oacute;n, y cuando entr&eacute; en la casa donde la
+ hab&iacute;a dejado, In&eacute;s ya no estaba all&iacute;. Aquellas se&ntilde;oras
+ desconocidas dij&eacute;ronme que Lobo se hab&iacute;a llevado a In&eacute;s, y como
+ yo les manifestara mi extra&ntilde;eza, mi indignaci&oacute;n, llam&aacute;ronme
+ est&uacute;pido y me arrojaron de su casa. Vol&eacute; a la de ese miserable
+ ladr&oacute;n; mas no le pude ver ni en todo aquel d&iacute;a ni en los siguientes.
+ Fig&uacute;rate mi desesperaci&oacute;n, mi agon&iacute;a, mi locura; yo no s&eacute;
+ c&oacute;mo no entregu&eacute; el alma a Dios en aquellos d&iacute;as, porque
+ adem&aacute;s de mi gran pena, me consum&iacute;a una fuerte calentura, a
+ consecuencia de la herida de esta mano, pues bien viste que perd&iacute; dedo y medio
+ en la calle de San Jos&eacute;.... &iquest;Crees que me curaba? Ni por pienso.
+ Despu&eacute;s que el boticario de la Palma Alta me vend&oacute; la mano no
+ volv&iacute; a acordarme de tal cosa, y no digo yo dedo <!-- Page 27 -->y medio, sino
+ los cinco de cada mano me hubiera yo arrancado con los dientes, con tal de hallar a
+ mi idolatrada In&eacute;s, &iexcl;a aquella rosa temprana, a aquel jazm&iacute;n de
+ Alejandr&iacute;a!... Durante este tiempo no me olvid&eacute; de ti, pues el mismo
+ da 3 te hice conducir a esta casa, que es la m&iacute;a, en la cual has permanecido
+ hasta hoy, y donde, gracias a los cuidados de tan buena gente, has recobrado la
+ salud.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero Lobo ha desaparecido tambi&eacute;n?&mdash;pregunt&eacute; con
+ af&aacute;n&mdash;. Si no ha desaparecido, bien puede oblig&aacute;rsele a decir
+ qu&eacute; ha hecho de In&eacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Al cabo de diez d&iacute;as le encontr&eacute; al fin en su casa.
+ &iquest;Sabes t&uacute; lo que me dijo el muy embustero? Pues ver&aacute;s.
+ Despu&eacute;s de re&iacute;rse de m&iacute;, llam&aacute;ndome bobo y mentecato, me
+ dijo que no pensara en volver a ver a In&eacute;s, porque la hab&iacute;a entregado a
+ sus padres. &laquo;&iquest;Pues acaso In&eacute;s tiene padres?&raquo;, le dije. Y
+ &eacute;l me contest&oacute;: &laquo;S&iacute;, y son personas de las principales de
+ Espa&ntilde;a, por lo cual he cre&iacute;do de mi deber entregarles la infeliz
+ jovenzuela, desde tanto tiempo condenada a vivir fuera de su rango y entre personas
+ de inferior condici&oacute;n.&raquo; Me qued&eacute; at&oacute;nito; pero al punto
+ comprend&iacute; que esto era invenci&oacute;n de aquel inicuo tramposo, embaucador,
+ y en mi c&oacute;lera le dije las m&aacute;s atroces insolencias que han salido de
+ estos labios. &iquest;No crees t&uacute; como yo que lo de entregarla a sus
+ desconocidos padres es pura f&aacute;bula de Lobo para ocultar as&iacute; su crimen?
+ Gabriel, &iquest;no te estremeces de espanto como yo? &iquest;D&oacute;nde
+ estar&aacute; In&eacute;s? &iquest;D&oacute;nde la tendr&aacute; ese monstruo?
+ &iquest;Qu&eacute; <!-- Page 28 -->habr&aacute; hecho de ella? &iexcl;Ay! Yo la he
+ buscado sin cesar por todo Madrid; he pasado noches enteras junto a la casa de la
+ calle de la Sal examinando qui&eacute;n entraba y qui&eacute;n sal&iacute;a; he dado
+ dinero a los criados, aguadores, lavanderas, a los escribientes del licenciado, a
+ cuantas personas visitaban la casa; pero nadie me ha sabido dar raz&oacute;n, nadie,
+ nadie. &iquest;Es esto para desesperarse? &iquest;Es esto para morirse de pena?
+ &iexcl;Trabajar tanto, cavilar tanto para sacarla del poder de sus t&iacute;os;
+ cometer grandes pecados y exponer uno su alma a las horribles penas del Infierno para
+ ver desvanecida como el humo aquella esperanza encantadora, aquella so&ntilde;ada
+ dicha y suprema felicidad!... &iquest;Ser&aacute; castigo de Dios por mis culpas,
+ Gabriel? &iquest;Lo crees t&uacute; as&iacute;? &iquest;Apruebas lo que estoy
+ haciendo ahora, que es rezar mucho y pedir a Dios que me perdone o que me devuelva mi
+ Inesita, aunque no me perdone? &iquest;Crees t&uacute; que concurriendo a la
+ b&oacute;veda de San Gin&eacute;s con gran constancia y devoci&oacute;n podr&eacute;
+ alcanzar de Dios alguna misericordia? &iexcl;Ay! Si las l&aacute;grimas que he
+ derramado hubiesen ca&iacute;do todas en el coraz&oacute;n de ese infame Lobo,
+ habr&iacute;anle atravesado de parte a parte haciendo el efecto de un pu&ntilde;al.
+ &iquest;D&oacute;nde est&aacute; In&eacute;s? &iquest;Qu&eacute; es de ella?
+ &iquest;Vive o muere? Gabriel, t&uacute; tienes ingenio, y Dios ha querido que
+ recobres tu preciosa vida para que desbarates los inicuos planes de ese monstruo
+ abominable y devuelvas a la ni&ntilde;a su anhelada libertad, as&iacute; como a
+ m&iacute; la paz del alma, que he perdido quiz&aacute;s para siempre.</p>
+ <p>As&iacute; habl&oacute; el afligido hortera, y oy&eacute;ndole no
+ <!-- Page 29 -->pude menos de compadecerle por los tormentos de su alma, tan
+ apasionada como inocente. No se cans&oacute; de hablar hasta muy avanzada la noche,
+ siempre sobre el mismo tema y con iguales demostraciones dolorosas. Al fin su voz se
+ perdi&oacute; para m&iacute; en el vac&iacute;o de un silencio profundo, porque me
+ qued&eacute; dormido, cediendo mi atenci&oacute;n y curiosidad a la fatiga y flaqueza
+ de &aacute;nimo que me consum&iacute;an a&uacute;n.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="III" name='III'></a>
+ <h2>III</h2>
+ <br />
+
+ <p>Al d&iacute;a siguiente, la primera persona que vieron mis ojos fu&eacute;
+ D.&ordf; Gregoria, a quien ya hab&iacute;a empezado a tomar cari&ntilde;o, pues tan
+ propio de la caridad es inspirarlo en poco tiempo. La mujer del Gran Capit&aacute;n
+ limpiaba la sala, procurando mover los trastos lentamente para no hacer ruido, cuando
+ despert&eacute;, y al punto lo dej&oacute; todo para correr a mi lado.</p>
+ <p>&mdash;Esa cara est&aacute; respirando salud&mdash;me dijo&mdash;. Veremos lo que
+ dice hoy D. Pedro Nolasco cuando te vea.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qui&eacute;n es ese D. Pedro Nolasco?&mdash;pregunt&eacute;,
+ sospechando fuera alg&uacute;n m&eacute;dico afamado de la vecindad.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n ha de ser, hijo? El alb&eacute;itar, que vive en el
+ cuarto n&uacute;mero 14. Aqu&iacute; no gastamos m&eacute;dico porque es bocado de
+ pr&iacute;ncipes. Y cuando Fern&aacute;ndez padece del reuma, le ve D. Pedro Nolasco,
+ que es un gran doctor. A &eacute;l <!-- Page 30 -->debes la vida, chiquillo, y
+ &eacute;l te sac&oacute; del costado la bala; que si no a estas horas estar&iacute;as
+ en el otro mundo.</p>
+ <p>O&iacute;do esto, h&iacute;cele varias preguntas acerca de su condici&oacute;n y
+ la calidad de la casa, a las que satisfizo bondadosamente, diciendo que su esposo era
+ portero en una oficina del ramo de la Guerra, y que con su sueldo y lo que el Sr.
+ Juan de Dios les daba por su modesto pupilaje pasaban la vida pobres y contentos.</p>
+ <p>&mdash;Esta no es casa de hu&eacute;spedes, porque nosotros no queremos
+ barullo&mdash;a&ntilde;adi&oacute;&mdash;; pero hace mucho tiempo que conocemos al
+ Sr. de Arr&oacute;iz y por eso le tenemos aqu&iacute;. Este Sr. de Santorcaz que has
+ visto anoche, y que no ha de tardar en venir, es un joven a quien conocimos en
+ Alcal&aacute;, cuando est&aacute;bamos all&iacute; establecidos y &eacute;l dejaba
+ sus estudios en aquella c&eacute;lebre Universidad para correr la tuna. Ha sido muy
+ calavera, y sus padres no le han vuelto a ver desde que se march&oacute; a Francia
+ hace quince a&ntilde;os huyendo de una persecuci&oacute;n muy merecida <i>por mor</i>
+ de sus barrabasadas y viciosas costumbres. &iexcl;Desgraciado joven! All&aacute;
+ fu&eacute; soldado, y cuando nos cuenta sus trabajos y penalidades, nos quedamos como
+ si oy&eacute;ramos leer la novela <i>El asombro de la Francia, Marta la
+ Romarantina</i>, aunque Santiago dice que todo lo que cuenta es mentira. A pesar de
+ su mala cabeza, nosotros apreciamos a este tarambana de Santorcaz, y &eacute;l no nos
+ quiere mal; as&iacute; es que cuando se aparece por Espa&ntilde;a, siempre viene a
+ parar a nuestra casa, donde le damos hospitalidad por bien poco dinero.
+ <!-- Page 31 -->&iexcl;Ay!, s&iacute;, por bien poco dinero; verdad que si le
+ pidi&eacute;ramos mucho, el infeliz no podr&iacute;a d&aacute;rnoslo, porque no lo
+ tiene. Y no es porque haya nacido de las hierbas del campo, pues a un buen solar de
+ tierra de Salamanca pertenece su familia; s&oacute;lo que como no es
+ primog&eacute;nito..., su padre se empe&ntilde;&oacute; en dedicarle a la Iglesia y
+ el pobre chico no ten&iacute;a afici&oacute;n de misacantano....</p>
+ <p>Est&aacute;bamos D.&ordf; Gregoria y yo enfrascados en este coloquio, que no
+ dejaba de interesarme, cuando volviendo de su oficina D. Santiago Fern&aacute;ndez,
+ quit&oacute;se gravemente el pesado uniforme, que su consorte colg&oacute; en la
+ percha, no lejos de la amenazadora lanza, y se dispuso a comer.</p>
+ <p>&mdash;Grandes noticias te traigo, mujer&mdash;dijo con retozona sonrisa, sentado
+ ya en el sill&oacute;n de cuero y con ambas manos posadas en las respectivas
+ rodillas, mientras con lento comp&aacute;s mov&iacute;a el cuerpo&mdash;. Te vas a
+ poner m&aacute;s contenta....</p>
+ <p>&mdash;No puede ser sino que el Gran Duque ha reventado ya de los c&oacute;licos
+ que padec&iacute;a.</p>
+ <p>-No, no es eso, mujer. &iquest;Qui&eacute;n te dijo que Navalagamella le
+ hab&iacute;a declarado la guerra a la <i>canalla</i>? No es Navalagamella
+ s&oacute;lo, mujer: es Asturias, Le&oacute;n, Galicia, Valencia, Toledo, Burgos,
+ Valladolid, y se cree que tambi&eacute;n Sevilla, Badajoz, Granada y C&aacute;diz. En
+ la oficina lo han dicho; y si vieras c&oacute;mo est&aacute;n todos bailando de
+ contento.... Oficial conozco que no ha dormido en toda la noche esperando el correo;
+ &iexcl;y si supieras, mujer...! A ti te lo puedo decir, <!-- Page 32 -->y no importa
+ que lo oiga este chico. Oye, o&iacute;d los dos: muchos oficiales se han fugado, sin
+ que en los cuarteles ni en sus casas se sepa d&oacute;nde est&aacute;n. Y
+ dir&aacute;s t&uacute;: &laquo;&iquest;Pues d&oacute;nde est&aacute;n?&raquo; Yo lo
+ s&eacute;, s&iacute; se&ntilde;ora, yo lo s&eacute;: han ido a unirse a los
+ ej&eacute;rcitos espa&ntilde;oles que se est&aacute;n formando ... &iquest;A que no
+ sabes d&oacute;nde se est&aacute;n formando? Pues yo lo s&eacute;, s&iacute;,
+ se&ntilde;ora, yo lo s&eacute;: uno se est&aacute; formando en Valladolid, y lo
+ mandar&aacute; D. Gregorio de la Cuesta; otro en Asturias y Galicia, que corre a
+ cargo de Blake..., y el tercero.... Esta es la m&aacute;s gorda de todas: &iquest;te
+ la digo?</p>
+ <p>&mdash;Hombre, s&iacute;, dila: no nos dejes a media miel.</p>
+ <p>&mdash;Pues se dice por ah&iacute; que las tropas de Andaluc&iacute;a se
+ sublevar&aacute;n, s&iacute;, se&ntilde;or, se sublevar&aacute;n. &iexcl;Pues no han
+ de sublevarse!... Si en cuanto uno d&eacute; la voz empieza a desfilar nuestra gente
+ y ni un ranchero espa&ntilde;ol quedar&aacute; a las &oacute;rdenes de Murat ni de la
+ Junta.</p>
+ <p>&mdash;Veo que lo van a pasar mal, Santiago. Pero siento golpes en la puerta. Son
+ los vecinos que vienen a saber noticias.... Pase usted, Sr. D. Roque; pasen ustedes,
+ ni&ntilde;as; adelante, Sr. de Cuervat&oacute;n.</p>
+ <p>Abri&oacute; D.&ordf; Gregoria la puerta, y penetraron en ordenada falange como
+ una docena de personas de uno y otro sexo, y de diferentes edades y fachas, las
+ cuales personas eran los vecinos m&aacute;s adictos al Gran Capit&aacute;n, y
+ adem&aacute;s entusiastas creyentes de sus noticias, por lo cual acud&iacute;an todas
+ las ma&ntilde;anas cuando aqu&eacute;l regresaba de la oficina, con el anhelo de
+ saciar en la fuente m&aacute;s pura y cristalina la ardo<!-- Page 33 -->rosa
+ curiosidad que entonces devoraba a los habitantes de Madrid. &iquest;Debo detenerme
+ en enumerar a tan dignas personas? &iquest;Para qu&eacute;, si el lector no necesita
+ conocer al la&ntilde;ador, ni al talabartero, ni tampoco a D. Roque, el arruinado
+ comerciante, ni al Sr. de Cuervat&oacute;n, ni menos a las ni&ntilde;as de la
+ bordadora en fino? Dej&eacute;mosles envueltos en el velo de su discreto
+ inc&oacute;gnito, y oigamos a Fern&aacute;ndez, que desbord&aacute;ndose de su propio
+ ser, a causa de la exorbitante hinchaz&oacute;n de su orgulloso j&uacute;bilo, iba
+ contando lo que oyera, sin dejar de aderezar sus relatos con la sal y pimienta de la
+ hip&eacute;rbole.</p>
+ <p>&mdash;Pues en Andaluc&iacute;a&mdash;dijo&mdash;, en Andaluc&iacute;a..., ya
+ saben ustedes d&oacute;nde est&aacute; Andaluc&iacute;a; como si dij&eacute;ramos en
+ C&aacute;diz..., pues. Dicen que la Junta de Sevilla ha armado un gran
+ ej&eacute;rcito con las tropas que estaban en San Roque. &iquest;Saben ustedes lo que
+ es San Roque? Pues es como si dij&eacute;ramos...; supongan ustedes que aqu&iacute;
+ est&aacute; Gibraltar, pues aqu&iacute; cerquita est&aacute; San Roque.</p>
+ <p>&mdash;Este D. Santiago lo sabe todo.</p>
+ <p>&mdash;Ya, como quien ha visto tantas tierras y ha estado en tantas batallas.</p>
+ <p>&mdash;En San Roque est&aacute;n las mejores tropas de Espa&ntilde;a, tanto en
+ infanter&iacute;a como en artiller&iacute;a y caballos; de modo que si se forma ese
+ ej&eacute;rcito, y viene sobre Madrid ...&iexcl;Jes&uacute;s!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s!&mdash;repiti&oacute; un coro de diez voces.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Usted cree que vendr&aacute; sobre Madrid?&mdash;pregunt&oacute;
+ uno de los concurrentes.</p>
+ <p>&mdash;Eso es lo que no puedo asegurar&mdash;repuso <!-- Page 34 -->con
+ &eacute;nfasis el Gran Capit&aacute;n&mdash;. Pero a lo que yo entiendo, y
+ seg&uacute;n la experiencia que adquir&iacute; en aquellas terribles guerras, me
+ atrevo a decir que el ej&eacute;rcito de Andaluc&iacute;a viene sobre Madrid, y si
+ hace lo mismo el de D. Gregorio de la Cuesta, juzguen ustedes el susto que
+ pasar&aacute;n los franceses. Hay que guardar el secreto: mucho cuidado,
+ se&ntilde;ores, y ustedes, ni&ntilde;as, gu&aacute;rdense muy bien de ir contando
+ estas cosas cuando vayan a la costura, porque puede llegar a o&iacute;dos del Gran
+ Duque de Berg.... Yo creo que pasar&aacute; lo siguiente: el ej&eacute;rcito de
+ Andaluc&iacute;a vendr&aacute; a la Mancha; los franceses ir&aacute;n a batirlos,
+ dejando libre a Madrid, donde entrar&aacute; D. Gregorio de la Cuesta, el cual, si
+ sigue despu&eacute;s hacia el Mediod&iacute;a, les picar&aacute; la retaguardia por
+ Taranc&oacute;n; y como al mismo tiempo los de all&iacute; le har&aacute;n retroceder
+ hac&iacute;a el Tajo, vi&eacute;ndose los franceses atacados por un lado y otro, por
+ fuerza tendr&aacute;n que caer al r&iacute;o, donde se ahogar&aacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Cu&aacute;nto sabe este hombre! Es un asombro que de esa manera
+ pueda anunciar los movimientos del enemigo. Y no hay duda: as&iacute; tiene que
+ suceder.</p>
+ <p>&mdash;Y como la sublevaci&oacute;n es general&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+ Fern&aacute;ndez&mdash;, no podr&aacute;n acudir a todos lados. Adem&aacute;s, no
+ pueden contar con un solo soldado espa&ntilde;ol que les ayude, porque todos
+ desertan; de modo que si Napole&oacute;n quiere continuar la guerra en Espa&ntilde;a,
+ ya puede mandar gente.</p>
+ <p>&mdash;Y como de los que vienen, la mitad mueren de borrachera....</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 35 -->El mismo Murat est&aacute; padeciendo unos c&oacute;licos,
+ que se lo llevar&aacute;n al otro mundo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qua!, si lo que tiene es una enfermedad vergonzosa.</p>
+ <p>&mdash;As&iacute; pagar&aacute; las que ha hecho. &iquest;Pues qu&eacute; puede
+ ser eso sino castigo de Dios por su barbarie y crueldad?</p>
+ <p>&mdash;No es eso, se&ntilde;ora; es que, seg&uacute;n dicen, es aficionado a la
+ bebida.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Menudas <i>turcas</i> habr&aacute; tomado desde que est&aacute;
+ aqu&iacute;! &iquest;Y se marchar&aacute;, o no se marchar&aacute;?</p>
+ <p>&mdash;Yo creo que s&iacute;&mdash;dijo Fern&aacute;ndez&mdash;. Tengo entendido
+ que est&aacute; muy disgustado porque Napole&oacute;n no le quiere hacer rey de
+ Espa&ntilde;a.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Angelito!, pues no pide poco que digamos.</p>
+ <p>&mdash;Y como parece que mandan de rey al que lo es de N&aacute;poles, un D.
+ Jos&eacute;, al cual, seg&uacute;n dicen, tambi&eacute;n le gusta aquello....</p>
+ <p>&mdash;Se conoce que es afici&oacute;n de familia.</p>
+ <p>&mdash;Lo que debiera hacer el Sr. Fern&aacute;ndez&mdash;dijo el
+ la&ntilde;ador&mdash;es irse a cualquiera de esos ej&eacute;rcitos, donde sin duda se
+ hab&iacute;a de lucir, y qui&eacute;n sabe si nos le har&iacute;an general de la
+ noche a la ma&ntilde;ana.</p>
+ <p>&mdash;Yo no sirvo para nada&mdash;contest&oacute; el Gran Capit&aacute;n&mdash;.
+ Yo tuve mi &eacute;poca, y ahora que trabajen otros como trabajamos los de entonces.
+ &iexcl;Aquellas s&iacute; que eran guerras, se&ntilde;ores! Esto de ahora es una
+ bobada, y si no, ya ver&aacute;n ustedes c&oacute;mo en menos que canta un gallo se
+ acaba todo.</p>
+ <p>&mdash;Pero lo del ej&eacute;rcito de Andaluc&iacute;a, &iquest;es
+ <!-- Page 36 -->cierto, o es puro barrunto de usted? Sep&aacute;moslo de una vez.</p>
+ <p>&mdash;Es cierto, se&ntilde;ores. Me parece que Santiago Fern&aacute;ndez tiene
+ motivos para saber lo que hace un ej&eacute;rcito y lo que deja de hacer. Cuando
+ empiecen nuestros generales a decir &laquo;Por aqu&iacute; te doy&raquo;, ya les
+ tendr&eacute; a ustedes al tanto de todo, d&iacute;a por d&iacute;a.</p>
+ <p>A este punto llegaba, cuando entr&oacute; Santorcaz, y no bien le vieron las
+ honradas personas que formaban el auditorio del buen Fern&aacute;ndez, empezaron a
+ desfilar de muy mal talante, porque la presencia del citado <i>flamas&oacute;n</i>
+ era harto desagradable a todos los habitantes de la casa.</p>
+ <p>&mdash;Grandes noticias, grandes noticias traigo, Sr. D. Gonzalo Fern&aacute;ndez
+ de C&oacute;rdova&mdash;exclam&oacute; desde la puerta&mdash;. Agu&aacute;rdense
+ todos, si quieren saber la verdad pura. &iquest;Pero se van estas ni&ntilde;as?
+ &iquest;Por qu&eacute; me tienen miedo? &iquest;Y usted, D. Roque, no quiere
+ escuchar?... Vayan noramala, pues, y ustedes se lo pierden, por que no saben lo que
+ ocurre.... La lanza, se&ntilde;or Fern&aacute;ndez, tome usted al punto la lanza, y
+ prep&aacute;rese al combate, porque se acerca lo tremendo, y ahora ver&aacute;
+ qui&eacute;nes son buenos patriotas y qui&eacute;nes no lo son.</p>
+ <p>&mdash;No tomemos a broma estas graves cosas, Sr. D. Luis&mdash;dijo algo amoscado
+ el que podremos llamar vencedor de Ceri&ntilde;ola&mdash;, ni nos escandalice a la
+ vecindad con sus aspavientos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;A que no sabe usted lo que yo s&eacute;?&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+ Santorcaz&mdash;. &iquest;A que no sabe usted que el general Dupont, que estaba en
+ Toledo, ha recibido orden de marchar a Andaluc&iacute;a, y <!-- Page 37 -->que Moncey
+ sale ma&ntilde;ana de aqu&iacute; para Valencia, y que Lefebvre, que est&aacute; en
+ Pamplona, ir&aacute; pronto sobre la capital de Arag&oacute;n; que Duhesme se
+ extender&aacute; por Catalu&ntilde;a, y que Bessi&egrave;res baja hacia Valladolid a
+ toda prisa con las divisiones de Lasalle y de Merle?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo se conoce que usted escupe en corro con la canalla!
+ &iquest;Y c&oacute;mo est&aacute;n sus mercedes del est&oacute;mago? &iquest;Se han
+ hecho al fin al vino de Espa&ntilde;a? Y el Gran Duque de Berg, &iquest;c&oacute;mo
+ anda de sus calenturas? &iquest;Hay mieditis? Porque yo tengo para mi que si a esos
+ se&ntilde;ores se les caen los calzones es porque, como dijo el otro, al que mal
+ vive, el miedo le sigue. Yo, en verdad, no sab&iacute;a lo que usted acaba de decir;
+ pero all&aacute; en la oficina o&iacute; decir otras cosillas que no s&eacute; si
+ sonar&aacute;n bien en las orejas de la canalla. &iquest;Por qu&eacute; no va mi Sr.
+ D. Luis a cont&aacute;rselas, a ver si con el gusto se les quita el destemple?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; noticias son &eacute;sas?</p>
+ <p>&mdash;Nada, poca cosa. Cuando el franc&eacute;s las sepa, ver&aacute; usted
+ qu&eacute; contento se pone.... Que en todas las ciudades se han nombrado o se van a
+ nombrar Juntas, las cuales no har&aacute;n caso de lo que se mande en Bayona, sino
+ que....</p>
+ <p>&mdash;Pero si Fernando VII no es ya rey de Espa&ntilde;a, porque ha cedido sus
+ derechos al Emperador, lo mismo que Carlos IV. &iquest;Qu&eacute; son esas Juntas
+ m&aacute;s que cuadrillas de insurgentes?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;..., pues que las quiten; es cosa f&aacute;cil. &iexcl;Demonios de
+ Juntas! Y las muy simples est&aacute;n formando unos ej&eacute;rcitos..., cosa de
+ juego, se&ntilde;or de Santorcaz; cuatro gatos que estaban ah&iacute; en el Campo de
+ San Roque con unos cuan<!-- Page 38 -->tos ca&ntilde;oncillos.... Y tambi&eacute;n
+ han dado en armarse los paisanos, lo mismo en Castilla que en Catalu&ntilde;a,
+ as&iacute; en Valencia como en Andaluc&iacute;a.... Pero eso no vale nada; son
+ hombres de alfe&ntilde;ique y alcorza, y no digo yo con balas, con saliva les
+ destruir&aacute;n los franceses.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y todo lo que sabe usted se reduce a que la Junta de Sevilla
+ est&aacute; formando un ej&eacute;rcito con las tropas de San Roque, que manda
+ Casta&ntilde;os, y las de Granada, que est&aacute;n a las &oacute;rdenes de Reding?
+ Pues eso lo sabe todo Madrid.</p>
+ <p>&mdash;Mira, Fern&aacute;ndez&mdash;dijo oficiosamente do&ntilde;a
+ Gregoria&mdash;, haces mal en revelar lo que sabes por tan buen conducto, porque yo
+ no soy lerda para conocer que lo que hace nuestro ej&eacute;rcito no debe decirse. Y
+ si no, pongo por caso: si t&uacute;, que est&aacute;s enterado de todo, a causa de tu
+ gran tino para la guerra, descubres lo que hace el ej&eacute;rcito de
+ Andaluc&iacute;a y llega a o&iacute;dos del franc&eacute;s, puede aprovecharse de la
+ noticia, y entonces....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; ha de aprovecharse, mujer, ni qu&eacute; entiendes
+ t&uacute; de estas cosas! Al contrario, yo quiero que el Sr. de Santorcaz vaya con el
+ cuento. Y tambi&eacute;n en Castilla....</p>
+ <p>&mdash;Otro ej&eacute;rcito, s&iacute;, compuesto de Guardias de Corps,
+ acostumbrados a hacer la guerra en los palacios, de estudiantes, de paletos y
+ contrabandistas&mdash;dijo Santorcaz, dando tregua a las bromas y hablando con
+ completa seriedad&mdash;. Es una desgracia para nosotros el tener que confesar que no
+ podemos batirnos con los franceses. &iquest;Qu&eacute; importa que se armen multitud
+ de paisanos, si esas turbas indisciplina<!-- Page 39 -->das, antes que ayuda,
+ ser&aacute;n elemento de ruina para el escaso ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol?
+ &iquest;Qu&eacute; obst&aacute;culo pueden ofrecer a los que han sometido la Europa
+ entera estos infelices alucinados, a quienes enga&ntilde;a su ignorancia?
+ &iquest;Tienen idea de lo que significan la previsi&oacute;n, la t&aacute;ctica, el
+ genio de un jefe experto, para decidir la victoria? Es triste cosa haber llegado a
+ tal extremo por las torpezas de nuestros reyes; pero una vez aqu&iacute;, no hay
+ m&aacute;s remedio que someterse a lo que la Providencia ha querido hacer de
+ nosotros. Espa&ntilde;a no puede resistir la invasi&oacute;n, porque si la resistiera
+ har&iacute;a un milagro, una sobrenatural haza&ntilde;a nunca vista. Condenada a ser
+ de Napole&oacute;n y a ver sentado en su trono a un rey de la familia imperial, lo
+ m&aacute;s cuerdo es resignarse a &eacute;sta con la conciencia de haberla
+ merecido.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Que Espa&ntilde;a ser&aacute; francesa, que Espa&ntilde;a
+ ser&aacute; de Napole&oacute;n!&mdash;exclam&oacute; el Gran Capit&aacute;n,
+ encendido en violenta ira&mdash;. Sr. de Santorcaz, usted es un insolente, usted es
+ un deslenguado, usted no tiene respeto a mis canas. Ya, &iquest;qu&eacute; se puede
+ esperar de un trapisondista calavera, como usted, que abandon&oacute; a su familia
+ por irse a <i>extranjis</i> a aprender malas ma&ntilde;as? &iexcl;Decir que
+ Espa&ntilde;a ha de ser francesa! Salga usted de mi casa, y no ponga m&aacute;s los
+ pies en ella. &iquest;Qu&eacute; te parece, Gregoria? Mujer, &iquest;te est&aacute;s
+ con esa calma y no bufas de c&oacute;lera como yo?</p>
+ <p>Y levant&aacute;ndose de su asiento, indic&oacute; a Santorcaz con majestuoso
+ gesto la puerta de la sala; mas como D. Luis no tuviera humor de
+ <!-- Page 40 -->marcharse, porque todos los d&iacute;as se repet&iacute;a la misma
+ escena sin resultado alguno, prepar&aacute;base a comer tranquilamente, dejando que
+ se desvaneciera, como efectivamente se desvaneci&oacute;, sin efusi&oacute;n de
+ sangre, la ira de su honrado amigo. Durante la comida gru&ntilde;&oacute; un poco D.
+ Santiago; pero la prudencia y discreci&oacute;n de su esposa evitaron un choque que
+ pudo haber tenido calamitosas consecuencias.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="IV" name='IV'></a>
+ <h2>IV</h2>
+ <br />
+
+ <p>Lo que he contado pasaba el 20 de mayo, si no me enga&ntilde;a la memoria. Poco a
+ poco fu&iacute; avanzando en mi convalecencia, y en pocos d&iacute;as me hall&eacute;
+ ya con fuerzas suficientes para levantarme y dar algunos paseos por los grandes
+ corredores de la casa, pues la vivienda del Gran Capit&aacute;n ten&iacute;a como
+ &uacute;nico desahogo el largo pasillo, en cuya pared se abr&iacute;an hasta veinte
+ puertas numeradas, albergues de otras tantas familias. Peor que mi cuerpo se hallaba
+ mi alma, llena de turbaciones, de sobresaltos y congojas, tan apenada por terribles
+ recuerdos como por angustiosas presunciones, de tal modo, que mi pensamiento
+ corr&iacute;a de lo pasado a lo futuro alternativamente, buscando en vano un poco de
+ paz.</p>
+ <p>La muerte del cura de Aranjuez, sin dejar de formar en mi alma un gran
+ vac&iacute;o, me era menos sensible de lo que a primera vista pu<!-- Page 41 -->diera
+ parecer, porque conceptu&aacute;ndola yo como tr&aacute;nsito que hab&iacute;a
+ llevado un nuevo santo a las falanges del Para&iacute;so, consider&eacute; a mi amigo
+ en su verdadero lugar, y no tan lejos de nosotros que pudiera desampararnos si le
+ invoc&aacute;bamos.</p>
+ <p>En cuanto a In&eacute;s, no dudaba que exist&iacute;a en poder de alguien que la
+ protegiera por encargo de los parientes de su madre; y aunque para esta creencia no
+ ten&iacute;a m&aacute;s dato que la relaci&oacute;n del alucinado Juan de Dios, yo me
+ confirmaba cada vez m&aacute;s en ella, fund&aacute;ndome en antecedentes que omito
+ por ser de mis lectores conocidos, y en la s&oacute;rdida avaricia del licenciado
+ Lobo, car&aacute;cter muy abonado para apoderarse de la joven y entregarla, mediante
+ una buena recompensa, a quien deseaba poseerla.</p>
+ <p>Todo mi af&aacute;n consist&iacute;a en restablecerme completamente para poder
+ salir a la calle; y cuando lo consegu&iacute;, tuve el gusto de darme a conocer a
+ todos mis amigos como un verdadero resucitado, o alma del otro mundo que vuelve con
+ forma corporal a cobrar deudas atrasadas.</p>
+ <p>No tendr&aacute;n ustedes idea del aspecto que ofrec&iacute;a entonces Madrid si
+ no les digo que la gente toda andaba azorada y aturdida, a veces llena de miedo, a
+ veces haciendo esfuerzos para disimular su alegr&iacute;a. El odio a los franceses no
+ era odio: era un fanatismo de que no he conocido despu&eacute;s ning&uacute;n
+ ejemplo; un sentimiento que ocupaba los corazones por entero sin dejar hueco para
+ otro alguno; de modo que el amar a los semejantes, el amarse <!-- Page 42 -->a
+ s&iacute; mismo, y hasta me atrevo a decir el amar a Dios, se adaptaban y
+ somet&iacute;an como fen&oacute;menos secundarios al gran aborrecimiento que
+ inspiraban los verdugos del pueblo de Madrid.</p>
+ <p>A &eacute;stos se les ve&iacute;a solos en todos los sitios: su presencia
+ hac&iacute;a detener o apresurar a los transentes; y era tan extraordinario este
+ desv&iacute;o, que hasta parec&iacute;an ellos mismos afectados de profundo pesar, y
+ se les observaba taciturnos y foscos, sintiendo que el suelo les quemaba las plantas
+ de los pies. Hab&iacute;an llenado de trincheras y bater&iacute;as el Retiro, y para
+ ver en todo su orgullo y presunci&oacute;n a los invasores, no hab&iacute;a
+ m&aacute;s que dirigir el paseo hacia Oriente, y se les encontraba en grandes grupos
+ alrededor de las cantinas, o paseando por la carretera de Arag&oacute;n.
+ Ning&uacute;n espa&ntilde;ol se encaminaba hacia all&iacute;, a no ser los granujas,
+ que, entonces como ahora, gustaban de meter las narices en todas partes. Llevado de
+ mi curiosidad, me acerqu&eacute; al Retiro, y tambi&eacute;n recorr&iacute; otros
+ sitios hacia el Mediod&iacute;a, igualmente ocupados como posiciones ventajosas.</p>
+ <p>En el interior de Madrid las tiendas estaban desiertas, pues todas las personas
+ que se juntaban para pedir o comunicar noticias se reun&iacute;an en parajes ocultos,
+ siendo de notar que ya entonces comenzaban a dar sus primeras se&ntilde;ales de vida
+ las sociedades secretas, aunque yo no vi ninguna, y digo esto s&oacute;lo con
+ referencia a vagos rumores. Como el af&aacute;n por tener noticias relativas al
+ levantamiento de las provincias era una fiebre de que no estaban
+ <!-- Page 43 -->exentos ni los ni&ntilde;os, ni los ancianos, ni las mujeres, cuando
+ se sab&iacute;a que D. Fulano de Tal hab&iacute;a recibido una carta de
+ Andaluc&iacute;a, de Galicia o de Catalu&ntilde;a, la casa se llenaba de amigos, y
+ hasta los desconocidos se permit&iacute;an invadirla ruidosamente para no esperar a
+ que se les contara el gran suceso. Sac&aacute;banse copias de las cartas que hablaban
+ de la Junta de Sevilla y de la sublevaci&oacute;n de las tropas de San Roque, y
+ aquellas copias circulaban con una rapidez que envidiar&iacute;a la moderna Prensa
+ peri&oacute;dica.</p>
+ <p>Todos los d&iacute;as y a todas horas se hablaba de los oficiales que
+ hab&iacute;an hu&iacute;do de Madrid para unirse a los ej&eacute;rcitos de Cuesta o
+ de Blake, y cuando se tropezaba con un militar o con alg&uacute;n joven paisano de
+ buen porte y br&iacute;os, no se le hacia otra pregunta que &eacute;sta:
+ &laquo;&iquest;Usted cu&aacute;ndo se va?&raquo; Las familias de las v&iacute;ctimas
+ se hab&iacute;an olvidado ya de rezar por los muertos, y pensaban en equipar a los
+ vivos. Escaseaban los jornaleros y menestrales, porque de los barrios bajos
+ part&iacute;an diariamente muchos hombres a engrosar las partidas de Toledo y la
+ Mancha; y a pesar de los brutales bandos del General franc&eacute;s, ni faltaban
+ armas en las casas, ni los fugitivos part&iacute;an con las manos vac&iacute;as.</p>
+ <p>Los invasores, que vigilaban el odio de la capital con la suspicacia medrosa del
+ que ha padecido sus terribles efectos, no permit&iacute;an, siendo tan grande su
+ n&uacute;mero y fuerza, que se manifestara lo que los madrile&ntilde;os pensaban y
+ sent&iacute;an; pero aun as&iacute;, &iexcl;cu&aacute;ntos cantares, cuan
+ <!-- Page 44 -->tas j&aacute;caras, romances y d&eacute;cimas brotaron de improviso
+ de la vena popular, ya amenazando con rencor, ya zahiriendo con picantes chistes a
+ los que nadie conoc&iacute;a sino por el injurioso nombre de <i>la canalla</i>!</p>
+ <p>En el fondo de aquella grande agitaci&oacute;n, y entre tantos recelos,
+ hab&iacute;a un secreto j&uacute;bilo, pues como un d&iacute;a y otro llegaban
+ noticias de nuevos levantamientos, todos consideraban a los franceses como puestos en
+ el vergonzoso trance de retirarse. Aquel j&uacute;bilo, aquella confianza, aquella fe
+ ciega en la superioridad de las heterog&eacute;neas y discordes fuerzas populares,
+ aquel esperar siempre, aquel no creer en la derrota, aquel <i>no importa</i> con que
+ curaban el descalabro, fueron causa de la definitiva victoria en tan larga guerra, y
+ bien puede decirse que la estrategia, la fuerza y la t&aacute;ctica, que son cosas
+ humanas, no pueden ni podr&aacute;n nunca nada contra el entusiasmo, que es
+ divino.</p>
+ <p>Como era natural, las noticias, del levantamiento se exageraban locamente, y el
+ delirio popular ve&iacute;a miles de hombres donde no hab&iacute;a sino centenares.
+ Cuando las noticias ven&iacute;an de Bayona, eran objeto de sistem&aacute;tico
+ desprecio, y las disposiciones del palacio de Marras, as&iacute; como la convocatoria
+ de irrisorias Cortes en la ciudad del Adour, y el pleito homenaje por algunos grandes
+ tributado a Bonaparte, daban p&aacute;bulo a s&aacute;tiras sangrientas. Cuando
+ alguno dec&iacute;a que vendr&iacute;a de rey a Madrid el hermano de Napole&oacute;n,
+ daba pie para las m&aacute;s ingeniosas improvisaciones del g&eacute;nero
+ epigram&aacute;tico.</p>
+ <p><!-- Page 45 -->Todas las tertulias, que entonces eran muchas, pues la sociedad no
+ se desparramaba a&uacute;n por los caf&eacute;s, eran, dig&aacute;moslo as&iacute;,
+ verdaderos clubs donde lat&iacute;a sorda y terrible la conspiraci&oacute;n nacional.
+ Se conspiraba con el deseo, con las noticias, con las sospechas, con las
+ hip&eacute;rboles, con las s&aacute;tiras, con verdades y mentiras, con el llanto
+ tributado a los muertos y las oraciones por el triunfo de los vivos.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="V" name='V'></a>
+ <h2>V</h2>
+ <br />
+
+ <p>Tal era Madrid a fines de mayo de 1808, antes de que sonaran los primeros
+ ca&ntilde;onazos de Cabez&oacute;n y los primeros tiros del Bruch. Dicho esto se me
+ permitir&aacute; que hable un poco de mi persona, pues atendiendo a que la desgracia
+ halla siempre eco en toda persona discreta y sensible, creo que no soy saco de paja a
+ los ojos de mis lectores, y que alg&uacute;n inter&eacute;s les inspiran los penosos
+ trances de mi borrascosa existencia. Necesito, adem&aacute;s, explicar por qu&eacute;
+ causas emprend&iacute; mi viaje a Andaluc&iacute;a entre mayo y junio; y si de buenas
+ a primeras me presentara camino de Despe&ntilde;aperros en compa&ntilde;&iacute;a del
+ desconocido Santorcaz, ustedes no acertar&iacute;an a explicarse ni los
+ m&oacute;viles de jornada tan peligrosa, ni mi repentino acomodamiento con aquel
+ hombre singular.</p>
+ <p>Es, pues, el caso que, no satisfecho con las noticias que acerca de In&eacute;s me
+ di&oacute; Juan de <!-- Page 46 -->Dios, trat&eacute; de averiguar la verdad y tuve
+ la feliz ocurrencia, mejor dicho, la inspiraci&oacute;n, de presentarme en casa de la
+ Marquesa, a quien no hall&eacute;; mas quiso la Divina Providencia que un criado,
+ conocido m&iacute;o desde la famosa noche de la representaci&oacute;n, me saliera al
+ encuentro, y despu&eacute;s de mostrarse muy obsequioso, satisficiera mi curiosidad
+ sobre aquel punto. Seg&uacute;n me dijo, el mismo d&iacute;a 3 de mayo se
+ present&oacute; all&iacute; un hombre de antiparras verdes, el cual conduc&iacute;a
+ dentro de una litera a cierta joven llorosa y al parecer enferma. No encontrando a la
+ se&ntilde;ora, pregunt&oacute; por su hermano, con el cual hubo de conferenciar
+ m&aacute;s de dos horas. Despidi&oacute;se al cabo, dejando a la madamita en la
+ casa.</p>
+ <p>El hermano de la Sra. Marquesa, que no era otro que aquel festivo
+ diplom&aacute;tico a quien conocimos en octubre de 1807, parti&oacute; el d&iacute;a
+ 4 para C&oacute;rdoba a unirse con su hermana y sobrina, y, &iexcl;cosa
+ rara!&mdash;me dijo aquel curioso servidor&mdash;, se llev&oacute; consigo a la
+ jovenzuela.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De suerte que ahora est&aacute;n todos en C&oacute;rdoba?&mdash;le
+ pregunt&eacute;.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, y seg&uacute;n noticias, no piensan venir hasta que no se acaben
+ estas cosas. Eso de la se&ntilde;orita que trajeron en la litera ha dado mucho que
+ hablar a la servidumbre, y dice mi mujer..., pero m&aacute;s vale callar. El hombre
+ aqu&eacute;l de las antiparras verdes hab&iacute;a estado ya algunos d&iacute;as
+ aqu&iacute;, y unas veces la Sra. Condesa, otras su t&iacute;a, le recib&iacute;an.
+ Mal hombre parece.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y la joven no hizo resistencia cuando quisieron
+ llev&aacute;rsela?</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 47 -->Si parec&iacute;a muerta, &iquest;qu&eacute; resistencia
+ pod&iacute;a hacer? Como que tuvimos que cargarla entre dos para ponerla en el
+ coche....</p>
+ <p>Ignoro si esto que o&iacute; y puntualmente refiero llamar&aacute; la
+ atenci&oacute;n de mis lectores; pero lo que s&iacute; les ha de causar sorpresa,
+ &iexcl;qu&eacute; digo sorpresa!, asombro grand&iacute;simo, es el saber que me
+ atrev&iacute; a desafiar las iras del licenciado Lobo, del mismo Lobo de marras, no
+ vacilando en arriesgarlo todo por esclarecer lo que tan hondamente me inquietaba. No
+ queriendo aparecer ni aun en sombra por la aborrecida calle de la Sal,
+ busqu&eacute;le all&aacute; por la Alcald&iacute;a de Casa y Corte, donde con toda
+ seguridad pensaba encontrarle, y al punto que me vi&oacute;.... No, no es
+ veros&iacute;mil, no lo van ustedes a creer. &iquest;Necesitar&eacute; jurarlo? Pues
+ lo juro: juro que es la pura verdad. Pues bien: al pronto que me vi&oacute;,
+ ech&oacute;me los brazos al cuello, demostrando gran inter&eacute;s por mi persona, y
+ no s&oacute;lo me pidi&oacute; nuevas acerca de mi salud, sino que me rog&oacute; le
+ contase algunos pormenores de mi fusilamiento y para &eacute;l milagrosa
+ resurrecci&oacute;n.</p>
+ <p>Qued&eacute;me at&oacute;nito, aunque no tranquilo, presumiendo que tan desusadas
+ blanduras ser&iacute;an obra de su refinada astucia y preparaci&oacute;n de
+ alg&uacute;n nuevo golpe contra m&iacute;; pero cuando le pregunt&eacute; por el
+ estado en que se hallaba el proceso c&eacute;lebre, respondi&oacute;me que ya no se
+ pensaba en tal cosa, porque como los franceses eran amigos del Pr&iacute;ncipe de la
+ Paz, no conven&iacute;a molestar a los servidores y amigos de &eacute;ste.</p>
+ <p>&mdash;No quiero&mdash;a&ntilde;adi&oacute;&mdash;que Su Alteza el
+ <!-- Page 48 -->Gran Duque se amosque. Aquello fu&eacute; una broma, y de haberte
+ prendido, al punto hubieras sido puesto en libertad. Pero di, picar&oacute;n...,
+ &iquest;conque t&uacute; eras gal&aacute;n de D.&ordf; In&eacute;s? Cu&eacute;ntame
+ todo: &iquest;d&oacute;nde la conociste? &iexcl;Ah, bien comprend&iacute;a Requejo
+ que guardaba un tesoro en su casa! Yo lo sab&iacute;a todo..., &iquest;y t&uacute;?;
+ sospecho que tambi&eacute;n, perill&aacute;n. Pero no sab&iacute;as que a fines del
+ mes de abril se acord&oacute; en consejo de familia recoger e identificar a esa
+ jovencita para darle la posici&oacute;n que le corresponde. Como yo estaba al tanto
+ de todo, y adem&aacute;s ten&iacute;a el honor de conocer a la Sra. Marquesa,
+ compromet&iacute;me a entregarla, haci&eacute;ndoles creer que hab&iacute;a grandes
+ dificultades para arrancarla del poder de los parientes de su supuesta madre. Hijo,
+ es preciso hacer algo por la vida: considera que es uno un pobre, con mujer, nueve
+ hijos, dos suegras y tres cu&ntilde;adas; dos suegras, s&iacute; se&ntilde;or, la
+ madre y la abuela de mi mujer, y si uno no se da ma&ntilde;a para mantener a este
+ famili&oacute;n.... La verdad es que a todos les di cordelejo: a D. Mauro, al
+ papanatas de Juan de Dios, y a ti mismo, que ahora resucitas para pedirme a
+ In&eacute;s. &iquest;Pero la amabas t&uacute;? Anda, zanguango, cort&eacute;jala, a
+ ver si logras casarte con ella, lo cual, aunque dif&iacute;cil, no es imposible...;
+ la ni&ntilde;a tendr&aacute; una dote regular, y quiz&aacute;s pueda heredar el
+ mayorazgo y t&iacute;tulo, lo cual ser&aacute;, seg&uacute;n el tenor de las
+ escrituras ...&iexcl;Ah, pelafust&aacute;n! Me parece que t&uacute; traes un
+ proyectillo entre ceja y ceja. &iquest;Vas a C&oacute;rdoba? Oye: recuerdo que la
+ palomita te llamaba con exclamaciones muy tiernas, cuando medio muerta la condu
+ <!-- Page 49 -->c&iacute;amos en la litera mi pasante y yo. &iexcl;Ja, ja, ja!
+ &iquest;Sabes de qu&eacute; me r&iacute;o? De ese ganso de Juan de Dios, que estuvo
+ aqu&iacute; el otro d&iacute;a, y poni&eacute;ndose de rodillas delante de m&iacute;,
+ me dijo: &laquo;&iexcl;D&eacute;me usted a In&eacute;s, porque me muero sin ella!
+ &iexcl;D&eacute;mela usted hoy y m&aacute;teme ma&ntilde;ana!&raquo; Fu&eacute; una
+ comedia, Gabriel, y aunque nos re&iacute;mos mucho, al fin nos cans&oacute; tanto,
+ que tuvimos que echarle a palos de la escriban&iacute;a.</p>
+ <p>Atenci&oacute;n sostenida prest&eacute; yo a estas y otras muchas razones del
+ licenciado Lobo, el cual, para que nada faltara en su inexplicable benignidad y
+ cortesan&iacute;a, al tiempo de despedirme d&iacute;jome que quiz&aacute;s pudiera
+ proporcionarme algunas lecciones de lat&iacute;n, si me hallaba con &aacute;nimos,
+ puesto que era tan gran humanista, de ganarme el pan con la ense&ntilde;anza. Dile
+ las gracias, y tan satisfecho me retir&eacute; del resultado de mis investigaciones,
+ que el mismo d&iacute;a decid&iacute; marchar a C&oacute;rdoba cuando estuviera
+ restablecido.</p>
+ <p>&iquest;Me seguir&aacute;n ustedes, o, fatigados de estas aventuras,
+ dejar&aacute;n que marche solo a resolver cuestiones que a nadie interesan m&aacute;s
+ que al que esto escribe? No; espero que no nos separaremos tan a deshora, y cuando
+ parece probable que, sigui&eacute;ndome, asistan ustedes a alg&uacute;n
+ espect&aacute;culo que les haga m&aacute;s llevadero el fastidio de mis personales
+ narraciones. Vamos, pues, y tengan en cuenta que nos acompa&ntilde;a el Sr. de
+ Santorcaz, a quien llevan al pa&iacute;s andaluz asuntos de familia. Yo le
+ manifest&eacute; que deseaba me llevase como escudero; mas &eacute;l dijo que no
+ ten&iacute;a con qu&eacute; pagar mis servicios, por<!-- Page 50 -->que su bolsa no
+ estaba en disposici&oacute;n de atender a gastos de servidumbre, y que harto se
+ congratular&iacute;a de llevarme como compa&ntilde;ero y amigo. As&iacute;
+ fu&eacute;, en efecto; y como yo necesitara algunos d&iacute;as m&aacute;s de
+ restablecimiento, &eacute;l me esper&oacute;, y en uno de los &uacute;ltimos
+ d&iacute;as de mayo o de los primeros de junio, luego que me desped&iacute; de mis
+ obsequiosos protectores, correspondi&eacute;ndoles como pude, y de Juan de Dios, a
+ quien ocult&eacute; el objeto de mi expedici&oacute;n, nos pusimos en marcha.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="VI" name='VI'></a>
+ <h2>VI</h2>
+ <br />
+
+ <p>Como Santorcaz era pobre, y yo m&aacute;s pobre todav&iacute;a, nuestro viaje
+ fu&eacute; tan irregular, cual los que en antiguas novelas vemos descritos. No
+ adoptamos sistem&aacute;ticamente ninguna de las clases de inc&oacute;modos
+ veh&iacute;culos conocidos en nuestra Espa&ntilde;a; en varias ocasiones anduvimos en
+ galera, otras en macho, si nos franqueaban sus caballer&iacute;as los arrieros que
+ tornaban a la Mancha de vac&iacute;o, y las m&aacute;s veces a pie. Hac&iacute;amos
+ noche en las posadas y ventas del camino, donde Santorcaz luc&iacute;a su prodigiosa
+ habilidad en el no gastar, logrando siempre que se le sirviese bien. Para estas y
+ otras picard&iacute;as, mi compa&ntilde;ero se hac&iacute;a pasar por un insigne
+ personaje, mand&aacute;ndome que le llamase Excelencia y que me descubriese ante
+ &eacute;l siempre que nos mirara el mesonero. Yo lo <!-- Page 51 -->cumpl&iacute;a
+ puntualmente; y con tal artificio, m&aacute;s de una vez, adem&aacute;s de no
+ cobrarnos nada, sal&iacute;an a despedirnos humildemente, rog&aacute;ndonos que les
+ dispens&aacute;ramos el mal servicio.</p>
+ <p>M&aacute;s all&aacute; de Noblejas y Villarrubia de Santiago, y cuando
+ despu&eacute;s de una larga jornada seste&aacute;bamos, apartados del camino, junto a
+ la ermita del <i>Santo Ni&ntilde;o</i>, se nos agreg&oacute; un mozo que nos dijo
+ llevaba el mismo camino que nosotros y que desde entonces fu&eacute; nuestro
+ inseparable compa&ntilde;ero. Ten&iacute;a como veinte a&ntilde;os, llam&aacute;base
+ Andresillo Mariju&aacute;n, y aunque era natural de Arag&oacute;n, iba a servir de
+ mozo de mulas a un pueblo de Andaluc&iacute;a, en casa de la condesa de Rumblar, su
+ ama y se&ntilde;ora, pues en las fincas que &eacute;sta pose&iacute;a en tierra de
+ Almunia de Do&ntilde;a Godina hab&iacute;a nacido aquel mancebo. Al punto su genio
+ franco y alegre simpatiz&oacute; con el m&iacute;o y nos hicimos muy amigos.
+ Santorcaz nos trataba con superioridad, aunque sin tiran&iacute;a. Cuando al llegar a
+ una posada, cabalgando &eacute;l en perverso macho y nosotros a pie, &iacute;bamos a
+ tenerle el estribo y despu&eacute;s a quitarle las espuelas, deshaci&eacute;ndonos en
+ cumplidos y cortes&iacute;as, ten&iacute;amos que apretar los dientes para no soltar
+ la risa. Mariju&aacute;n, que mejor que yo sab&iacute;a fingir, era el encargado de
+ ordenar al ventero que le diese al amo lo mejor de la despensa, porque Su Excelencia,
+ que iba de Regente a Sevilla, era hombre terrible y castigaba con fiereza a los
+ posaderos que no le serv&iacute;an bien.</p>
+ <p>As&iacute; atravesamos la Mancha, triste y solitario pa&iacute;s, donde el sol
+ est&aacute; en su reino y el <!-- Page 52 -->hombre parece obra exclusiva del sol y
+ del polvo; pa&iacute;s entre todos famoso desde que el mundo entero hase acostumbrado
+ a suponer la inmensidad de sus llanuras recorrida por el caballo de D. Quijote. En
+ opini&oacute;n general es la Mancha la m&aacute;s fea y la menos pintoresca de todas
+ las tierras conocidas, y el viajero que viene hoy de la costa de Levante o de
+ Andaluc&iacute;a, se aburre junto al ventanillo del vag&oacute;n, anhelando que se
+ acabe pronto aquella desnuda estepa, que como inm&oacute;vil y estancado mar de
+ tierra, no ofrece a sus ojos accidente, ni sorpresa, ni variedad, ni recreo alguno.
+ &Eacute;sto es lo cierto: la Mancha, si alguna belleza tiene, es la belleza de su
+ conjunto, su propia desnudez y monoton&iacute;a, que, si no distraen ni suspenden la
+ imaginaci&oacute;n, la dejan libre, d&aacute;ndole espacio y luz donde se precipite
+ sin tropiezo alguno. La grandeza del pensamiento de D. Quijote no se comprende sino
+ en la grandeza de la Mancha. En un pa&iacute;s montuoso, fresco, verde, poblado de
+ agradables sombras, con lindas casas, huertos floridos, luz templada y ambiente
+ espeso, D. Quijote no hubiera podido existir y habr&iacute;a muerto en flor, tras la
+ primera salida, sin asombrar al mundo con las grandes haza&ntilde;as de la
+ segunda.</p>
+ <p>Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y que, sin
+ embargo, todo &eacute;l es camino; aquella tierra sin direcciones, pues por ella se
+ va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna; tierras surcadas por las
+ veredas del acaso, de la aventura, y donde todo cuanto pase ha de pareer cobra
+ <!-- Page 53 -->de la casualidad o de los genios de la f&aacute;bula; necesitaba de
+ aquel sol que derrite los sesos y hace a los cuerdos locos; aquel campo sin fin donde
+ se levanta el polvo de imaginarias batallas, produciendo, al transparentar de la luz,
+ visiones de ej&eacute;rcitos de gigantes, de torres, de castillos; necesitaba aquella
+ escasez de ciudades que hace m&aacute;s rara y extraordinaria la presencia de un
+ hombre o de un animal; necesitaba aquel silencio cuando hay calma, y aquel desaforado
+ rugir de los vientos cuando hay tempestad; calma y ruido que son igualmente tristes y
+ extienden su tristeza a todo lo que pasa, de modo que si se encuentra un ser humano
+ en aquellas soledades, al punto se le tiene por un desgraciado, un afligido, un
+ menesteroso, un agraviado que anda buscando quien le ampare contra los opresores y
+ tiranos; necesitaba, repito, aquella total ausencia de obras humanas que representen
+ el positivismo, el sentido pr&aacute;ctico, cortapisas de la imaginaci&oacute;n, que
+ la detendr&iacute;an en su insensato vuelo; necesitaba, en fin, que el hombre no
+ pusiera en aquellos campos m&aacute;s muestras de su industria y de su ciencia que
+ los patriarcales molinos de viento, a los cuales s&oacute;lo el lenguaje
+ faltar&iacute;a para ser colosos, inquietos y furibundos, que desde lejos llaman y
+ espantan al viajero con sus gestos amenazadores.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="VII" name='VII'></a>
+ <h2><!-- Page 54 -->VII</h2>
+ <br />
+
+ <p>As&iacute; es la Mancha. Al atravesarla no pod&iacute;a menos de acordarme de D.
+ Quijote, cuya lectura estaba fresca en mi imaginaci&oacute;n. Durante nuestras
+ jornadas nos aburr&iacute;amos bastante, menos cuando Santorcaz nos contaba
+ alg&uacute;n extraordinario suceso de los que en lejanos pa&iacute;ses hab&iacute;a
+ presenciado. Una vez nos dej&oacute; con la boca abierta cont&aacute;ndonos la fiesta
+ de la coronaci&oacute;n de Bonaparte, con todos sus pelos y se&ntilde;ales, y otra
+ vez nos puso los cabellos de punta refiriendo la m&aacute;s famosa batalla de las
+ muchas en que se haba encontrado. Cuando lo contaba &iacute;bamos caballeros en
+ sendos machos que nos facilitaron por poco dinero unos arrieros de Villarta, y no
+ estoy seguro de si hab&iacute;amos traspasado ya el t&eacute;rmino de Puerto
+ L&aacute;piche o &iacute;bamos a entrar en &eacute;l. Lo que s&iacute; recuerdo es
+ que por huir del calor emprendimos nuestra jornada mucho antes de la salida del sol,
+ y que la noche estaba brumosa, el cielo encapotado y sombr&iacute;o, la tierra
+ h&uacute;meda a consecuencia del fuerte temporal de agua que descargara el da
+ anterior.</p>
+ <p>Debo indicar el paisaje que ten&iacute;amos delante, porque no menos que la
+ pintoresca relaci&oacute;n de Santorcaz, contribuy&oacute; aqu&eacute;l a impresionar
+ mis sentidos. El camino segu&iacute;a en l&iacute;nea recta ante nosotros; a la
+ izquierda elev&aacute;banse unos cerros cuyas suaves ondulaciones se perd&iacute;an
+ <!-- Page 55 -->en el horizonte formando dilatadas curvas; en el fondo y muy lejos se
+ alcanzaba a ver una colina m&aacute;s alta, en cuya falda parec&iacute;an
+ distinguirse las casas de un pueblo; a la derecha el suelo se extend&iacute;a
+ completamente llano, y en su inmensa costra la tarda corriente de un arroyo y el agua
+ de la lluvia formaban multitud de peque&ntilde;os charcos, cuyas superficies,
+ iluminadas por la luna, ofrec&iacute;an a la vista la enga&ntilde;osa perspectiva de
+ una gran ci&eacute;naga o pantano. He hablado de la luna, y debo a&ntilde;adir que
+ aquel astro, desfigurador de las cosas de la tierra, prestaba imponente solemnidad al
+ desnudo y solitario paisaje, esclareci&eacute;ndolo o dej&aacute;ndolo a obscuras
+ alternativamente, seg&uacute;n que daban paso o no a sus p&aacute;lidos rayos los
+ boquetes, desgarrones y acribilladuras de las nubes.</p>
+ <p>Santorcaz, despu&eacute;s de un rato de silencio y meditaci&oacute;n, contuvo su
+ cabalgadura, par&oacute;se en mitad del camino, y contemplando con cierto
+ arrobamiento el horizonte lejano, las colinas de la izquierda y los charcos de la
+ derecha, habl&oacute; as:</p>
+ <p>&mdash;Estoy asombrado, porque nunca he visto dos cosas que tanto se parezcan como
+ este pa&iacute;s a otro muy distante donde me encontraba hace tres a&ntilde;os a esta
+ misma hora, en la madrugada del 2 de diciembre. &iquest;Es mi imaginaci&oacute;n la
+ que me reproduce las formas de aquel c&eacute;lebre lugar, o por arte milagroso nos
+ encontramos en &eacute;l? Gabriel, &iquest;no hay enfrente y hacia la derecha unos
+ grandes pantanos? &iquest;No se ven a la izquierda unos cerros que ter
+ <!-- Page 56 -->minan en lo alto con un peque&ntilde;o bosque? &iquest;No se eleva
+ delante una colina en cuya falda blanquea un pueblecillo? Y aquellas torres que
+ distingo al otro lado de dicha colina, &iquest;no son las del castillo de
+ Austerlitz?</p>
+ <p>Mariju&aacute;n y yo nos re&iacute;mos, dici&eacute;ndole que se le quitaran de la
+ cabeza tales cosas, y que si bien lo de los charcos era cierto, por all&iacute; no
+ hab&iacute;a ning&uacute;n castillo de Terlin ni nada parecido. Pero &eacute;l,
+ poniendo al paso la cabalgadura y mand&aacute;ndonos que le sigui&eacute;ramos uno a
+ cada lado, continu&oacute; hablando as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;Muchachos, no puedo olvidar aquella c&eacute;lebre jornada, que llamamos de
+ los Tres Emperadores, y que es sin duda la m&aacute;s sangrienta, la m&aacute;s
+ gloriosa, la m&aacute;s h&aacute;bil con que ha ilustrado su nombre el gran tirano,
+ ese hombre casi divino, a quien ahora puedo nombrar a boca llena, porque no nos oyen
+ m&aacute;s que el cielo y la tierra. Os contar&eacute;, muchachos, para que
+ sep&aacute;is lo que es el hacha de la guerra en manos de ese le&ntilde;ador de
+ Europa. Yo me hallaba en Par&iacute;s sin recursos, despu&eacute;s de haber sido
+ sucesivamente maestro de lat&iacute;n, pintor de muestras, corista en Ventadour,
+ espadach&iacute;n, servidor de los emigrados de Coblentza, postill&oacute;n de
+ diligencias, carbonero y cajista de imprenta, cuando sent&eacute; plaza en el
+ ej&eacute;rcito de Boulogne, destinado a dar un golpe de mano contra Inglaterra....
+ Cuando el Emperador nos traslad&oacute; de improviso, sin revelar su pensamiento, al
+ centro de Europa, est&aacute;bamos un tanto amoscados, porque las violentas marchas
+ nos mortificaban mucho, y como &eacute;ramos <!-- Page 57 -->unos zopencos, no
+ comprend&iacute;amos los grandes planes de nuestro jefe. Pero despu&eacute;s de la
+ capitulaci&oacute;n de Ulm, nos cre&iacute;amos los primeros soldados del mundo, y al
+ hablar de los prusianos y de los rusos, nos re&iacute;amos de ellos,
+ juzg&aacute;ndoles hasta indignos de nuestras balas. Cuando pasamos el Inn, ya
+ presumamos que se preparaban grandes cosas; al internarnos en la Moravia,
+ despu&eacute;s de la acci&oacute;n de Hollabr&uuml;nn, comprendimos que el
+ ej&eacute;rcito ruso-austriaco nos iba a presentar batalla formal. Lo que no estaba
+ reservado a nuestras cabezas era el discurrir si tomar&iacute;amos la ofensiva o si
+ operar&iacute;amos a la defensiva. Pero la gran cabeza, aquella que tiene un
+ mech&oacute;n en la frente y el rayo en el entrecejo, lo iba a decidir bien
+ pronto.</p>
+ <p>A este punto llegaba, cuando el camino por que march&aacute;bamos torci&oacute;
+ hacia la derecha, describiendo una gran vuelta, de modo que formaba &aacute;ngulo
+ recto con su primitiva direcci&oacute;n. Santorcaz, nuevamente alucinado con aquello
+ que parec&iacute;a para &eacute;l extraordinaria coincidencia, prosigui&oacute;
+ as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero no es &eacute;ste el camino de Olmutz? Gabriel, o esto es
+ aquello mismo, o se le parece como una gota a otra gota. Mira, ahora tenemos enfrente
+ los pantanos de Satzchan y a nuestra izquierda la colina de Pratzen. Mira hacia
+ all&aacute;. &iquest;No se oye ruido de tambores? &iquest;No se ven algunas luces?
+ Pues all&iacute; est&aacute;n los rusos y los austriacos. &iquest;Sabes cu&aacute;l
+ es su intenci&oacute;n? Pues quieren cortarnos el camino de Viena, para lo cual
+ tendr&aacute;n que bajar de la colina de Pratzen y situarse entre nuestra derecha y
+ los <!-- Page 58 -->pantanos. &iexcl;Mira si son est&uacute;pidos! Eso precisamente
+ es lo que quiere el Emperador, y todo lo dispone de modo que parezca que nos
+ retiramos hacia Viena. Fig&uacute;rate que aqu&iacute; est&aacute; nuestro
+ ej&eacute;rcito, compuesto de setenta mil hombres, cuyo inmenso frente ocupan todas
+ las colinas de la izquierda, el camino y parte de la llanura que hay a la derecha. El
+ Emperador, despu&eacute;s de llenarse las narices de tabaco, sale a media noche a
+ recorrer el campo y observar los movimientos del enemigo. &iquest;Veis?; por
+ all&iacute; va. &iquest;No se oyen las pisadas de su caballo y los gritos de
+ entusiasmo con que le saludan los soldados? &iquest;No se ve el resplandor de las
+ hogueras que encienden a su paso? &iquest;Pero ustedes no ven todo esto? &iexcl;Bah!
+ Es ilusi&oacute;n m&iacute;a; pero de tal modo aviva mis recuerdos la similitud del
+ paisaje, que me parece ver y o&iacute;r lo que estoy contando.... Pero
+ querr&eacute;is saber c&oacute;mo fu&eacute; que vencimos a los rusos y a los
+ austriacos, y os lo voy a referir. Al amanecer, &iexcl;oh, chiquillos!, los rusos
+ bajaban maquinalmente por aquella alta colina de enfrente, con objeto de venir hacia
+ nuestra derecha para cortarnos el camino. No olvid&eacute;is que aqu&iacute; delante
+ tenemos un arroyo que viene serpenteando de izquierda a derecha hasta perderse en los
+ pantanos. El Emperador manda que la derecha pase el arroyo, y verificado esto, los
+ rusos la atacan. El centro, mandado por Soult, y la izquierda por Lannes, ansiaba
+ entrar en fuego; pero el Emperador conten&iacute;a el ardor de aquellos generales,
+ para aguardar a que los rusos acabasen de cometer el desatino de bajar de
+ <!-- Page 59 -->las alturas de Pratzen para meterse en la madre del arroyo de
+ Golbasch. Os explicar&eacute; bien. All&aacute;, en lontananza y al pie de la loma,
+ est&aacute;n las aldeas de Telnitz y Sokolnitz....</p>
+ <p>&mdash;Si aqu&iacute; no hay tales aldeas, se&ntilde;or&mdash;interrumpi&oacute;
+ Mariju&aacute;n, ind&oacute;cil a la mixtificaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Necio, &iquest;querr&aacute;s callar?&mdash;continu&oacute; el
+ francmas&oacute;n&mdash;. Yo s&eacute; lo que me digo, y es que todo el af&aacute;n
+ de Napole&oacute;n, despu&eacute;s que vi&oacute; bajar a los rusos, consist&iacute;a
+ en tomar aquellas aldeas para apoderarse luego de la loma que tenemos enfrente.
+ &iquest;No le veis? Pues bien: los generales Soult y Lannes partieron al galope para
+ dirigir las operaciones del centro y de la izquierda. Yo pertenec&iacute;a al centro,
+ y estaba en el 17.&ordm; de l&iacute;nea y a las &oacute;rdenes de Vandamme.
+ Avanzamos hacia el arroyo: &iquest;veis?, fuimos por aqu&iacute; a toda prisa.</p>
+ <p>-Si aqu&iacute; no hay tal arroyo&mdash;dijo Mariju&aacute;n, riendo&mdash;. Usted
+ si que tiene la cabeza llena de arroyos y aldeas, y derechas e izquierdas.</p>
+ <p>&mdash;Llegamos a la aldea de Telnitz y all&iacute; comenz&oacute; el
+ ataque&mdash;continu&oacute; imperturbablemente Santorcaz&mdash;. En la loma quedaban
+ todav&iacute;a veintisiete batallones de infanter&iacute;a rusa y austriaca, mandados
+ en persona por los dos Emperadores y por el General en Jefe ruso Kutusof.&iexcl;Ah,
+ muchachos, si hubierais visto aquello! Mirad hacia enfrente, pues desde aqu&iacute;
+ se distingue muy bien la posici&oacute;n que respectivamente ten&iacute;amos: ellos
+ encima, nosotros debajo.... Al principio nos acribillaban; pero Soult nos
+ mand&oacute; subir a todo trance, y subimos desafiando la lluvia de balas. Para ayu
+ <!-- Page 60 -->darnos, el general Thiebault, de la divisi&oacute;n de Saint-Hilaire,
+ refuerza nuestra derecha con doce piezas de artiller&iacute;a, que, bien disparadas,
+ hacen grandes claros en las filas contrarias. &Eacute;stas tienen al fin que
+ retroceder al otro lado de la loma. &iquest;Veis aquel repecho que hay a la
+ izquierda? Pues all&iacute; fu&eacute; el 17.&ordm; de l&iacute;nea. Piquemos
+ nuestras cabalgaduras, y nos hallaremos en el mismo sitio. Est&uacute;pidos,
+ &iquest;no os entusiasm&aacute;is con estas cosas? Mira, Gabriel, ya estamos
+ subiendo: &eacute;sta es la loma que ve&iacute;amos desde lejos; este repecho que
+ mir&aacute;is a la izquierda es el repecho de Estari-Winobradi, adonde el general
+ Vandamme nos condujo. &iquest;Pero cre&eacute;is que era cosa de juego? El repecho
+ estaba defendido por numerosas tropas rusas y una formidable artiller&iacute;a. La
+ cosa era peliaguda; pero cuando los generales dicen &laquo;Adelante, siempre
+ adelante&raquo;, no es posible resistir, y aunque del 17.&ordm; de l&iacute;nea no
+ quedamos m&aacute;s que la tercera parte para contarlo, ayudados por el 24.&ordm; de
+ ligeros tomamos al fin el repecho, apoder&aacute;ndonos de la artiller&iacute;a. Los
+ rusos se desbandaron por el otro lado de la loma, dirigi&eacute;ndose hacia aquel
+ caser&iacute;o que a lo lejos clarea, a la luz de la luna, y que no es otro que el
+ castillo de Austerliz.</p>
+ <p>Mariju&aacute;n reventaba de hilaridad. Yo a mi vez no pude menos de hacer alguna
+ observaci&oacute;n al narrador, dici&eacute;ndole:</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;or de Santorcaz, all&aacute; no se ve ning&uacute;n castillo,
+ como no sea que se le antoje fortaleza la caba&ntilde;a de alg&uacute;n pastor de
+ ovejas, &uacute;nicos rusos que andan por estos lugares.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 61 -->T&uacute; si que no sabes lo que te
+ dices&mdash;prosigui&oacute; Santorcaz, deteniendo su macho en medio del
+ camino&mdash;. Os seguir&eacute; contando. Mientras los del centro hac&iacute;amos lo
+ que hab&eacute;is o&iacute;do, all&aacute; por la izquierda, en esa tierra llana que
+ tenemos a este lado, la caballer&iacute;a cargaba portentosamente al mando de Lannes
+ y Murat. Francamente, rapaces, de esto poco os puedo hablar, porque ca&iacute;
+ herido: por un buen rato se me pusieron telara&ntilde;as ante los ojos, y mis
+ o&iacute;dos no percib&iacute;an sino un vago zumbido. Pero ah&iacute;, hacia la derecha, se
+ remataba a los rusos y austriacos del modo m&aacute;s admirable. &iquest;No veis los
+ pantanos de Satzchan? A lo lejos brilla su enga&ntilde;osa superficie; est&aacute;n
+ helados, y los rusos, impelidos por Soult, se precipitan sobre ellos. En el acto, el
+ Emperador manda que la artillera de la Guardia dispare algunos ca&ntilde;onazos
+ sobre el hielo para que se hunda, y entre los desmenuzados cristales caen al agua dos
+ mil rusos con sus ca&ntilde;ones, caballos, pertrechos, armas, municiones y carros,
+ precipit&aacute;ndose confusamente, sin que sus compa&ntilde;eros les prestaran
+ socorro, porque no pensaban m&aacute;s que en huir, y huyendo se ahogaban, y
+ qued&aacute;ndose mor&iacute;an barridos por la metralla francesa. &iexcl;Qu&eacute;
+ espantoso desastre para aquella pobre gente, y qu&eacute; gran victoria para
+ nosotros! Est&aacute;bamos locos de entusiasmo. &iexcl;Pero qu&eacute; veo! Gabriel,
+ y t&uacute;, Mariju&aacute;n, &iquest;no os entusiasm&aacute;is? Sois unos
+ gazn&aacute;piros. Aquello fu&eacute; prodigioso. S&oacute;lo entramos en fuego
+ cuarenta mil hombres, y merced a las h&aacute;biles disposiciones del gran tirano,
+ derrotamos a noventa <!-- Page 62 -->mil aliados, mat&aacute;ndoles o ahogando quince
+ mil, cogiendo veinte mil prisioneros y ciento veinte ca&ntilde;ones. &iquest;No
+ hab&iacute;a motivo para que nos volvi&eacute;ramos locos con nuestro jefe?
+ &iexcl;Ah, muchachos, si hubierais estado all&iacute; cuando recorri&oacute; el campo
+ de batalla mandando recoger los heridos! Creo que hasta los muertos se levantaban
+ para gritar &laquo;&iexcl;Viva el Emperador!&raquo;, y cuando a la noche siguiente
+ encendimos una gran hoguera en este mismo sitio donde ahora estamos, y vino &eacute;l
+ a situarse all&iacute; enfrente para recibir al Emperador de Austria, parec&iacute;a
+ un dios rodeado de aureola de fuego y teniendo al alcance de su mano los rayos con
+ que destru&iacute;a tronos y reyes, imperios y coronas.</p>
+ <p>Mariju&aacute;n y yo nos re&iacute;amos; pero pronto nos fu&eacute; forzoso
+ disimular nuestra hilaridad, porque habiendo preguntado el joven aragon&eacute;s con
+ mucha sorna que cu&aacute;l fu&eacute; la ventaja sacada de tal lucha, Santorcaz se
+ amosc&oacute;, y amenazando castigarnos si no nos entusiasm&aacute;bamos como
+ &eacute;l, nos dijo:</p>
+ <p>&mdash;Mentecatos, podencos, &iquest;acaso la paz y Tratado de Presburgo es paja?
+ Prusia qued&oacute; aliada de Francia, perdiendo Austria el apoyo de su hermana.
+ Austria abandon&oacute; a Francia el Estado de Venecia y cedi&oacute; el Tirol a
+ Baviera, reconociendo al mismo tiempo la soberan&iacute;a de los electores de
+ Baviera, Wurtemberg y Baden, despu&eacute;s de pagar a Francia cuarenta millones de
+ indemnizaci&oacute;n de guerra. Al mismo tiempo, pedazos de alcornoque, por el
+ Tratado de Schenbrunn, Francia cedi&oacute; a Prusia el Hannover, Prusia a Baviera
+ el marquesado de <!-- Page 63 -->Anspach y a Francia el principado de
+ Neufch&acirc;tel y el ducado de Cleves.</p>
+ <p>Mariju&aacute;n y yo volvimos a mirarnos y nos volvimos a re&iacute;r, lo cual,
+ advertido por Santorcaz, fu&eacute; causa de que &eacute;ste nos sacudiera un par de
+ latigazos que, a ser repetidos, nos habr&iacute;an obligado a defendernos, haciendo
+ all&iacute; mismo un segundo Austerlitz. M&aacute;s bien est&aacute;bamos para burlas
+ que para veras, y Mariju&aacute;n especialmente no dejaba pasar coyuntura en que
+ pudiera zaherir a nuestro compa&ntilde;ero. Como acert&aacute;ramos a encontrar un
+ reba&ntilde;o de ovejas y cabras, dijo el aragon&eacute;s:</p>
+ <p>&mdash;Apart&eacute;monos aqu&iacute; junto al charco para ver de derrotar a estos
+ austriacos y rusiacos, que vienen mandados por el t&iacute;o Parranclof, emperador
+ del Zurr&oacute;n y rey de los guarros, y subamos a la loma de la Panza para
+ quitarles la artiller&iacute;a y hacerles meter en el castillo.</p>
+ <p>Yo en tanto, acord&aacute;ndome de D. Quijote, contemplaba el cielo, en cuyo
+ sombr&iacute;o fondo las pardas y desgarradas nubes, tan pronto negras como radiantes
+ de luz, dibujaban mil figuras de colosal tama&ntilde;o, con esa expresi&oacute;n que,
+ sin dejar de ser cercana a la caricatura, tiene no s&eacute; qu&eacute; sello de
+ solemne y pavorosa grandeza. Fuera por efecto de lo que acababa de o&iacute;r, fuera
+ simplemente que mi fantas&iacute;a se hallase por s&iacute; dispuesta a la
+ alucinaci&oacute;n, que siempre produce un bello espect&aacute;culo en la solitaria y
+ muda noche, lo cierto es que vi en aquellas irregulares manchas del cielo veloces
+ escuadrones que corr&iacute;an de Norte a Sur, y en su revuelta masa las cabezas de
+ los caballos y <!-- Page 64 -->sus poderosos pechos, pasando unos delante de otros,
+ ya negros, ya blancos, como disput&aacute;ndose el mayor avance de la carrera. Las
+ recortaduras, varias hasta lo infinito, de las nubes hac&iacute;an visajes de
+ distintas formas: vi colosales sombreros o morriones con plumas, penachos, bandas,
+ picos, testuces, colas, crines, garzotas; aqu&iacute; y all&iacute; se alzaban manos
+ con sables y fusiles, banderas con &aacute;guilas, picas, lanzas, que corr&iacute;an
+ sin cesar; y al fin, en medio de toda esa bara&uacute;nda, se me figur&oacute; que
+ aquellas mil formas se deshac&iacute;an, y que las nubes se conglomeraban para formar
+ un inmenso sombrero apuntado de dos candiles, bajo el cual los difuminados
+ resplandores de la luna como que bosquejaban una cara redonda y hundida entre altas
+ solapas, desde las cuales se extend&iacute;a un largo brazo negro, se&ntilde;alando
+ con insistente fijeza el horizonte.</p>
+ <p>Yo contemplaba esto, pregunt&aacute;ndome si la terrible imagen estaba realmente
+ ante mis ojos, o dentro de ellos, cuando Santorcaz exclam&oacute; de improviso:</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Miradle, miradle all&iacute;! &iquest;Le veis?
+ &iexcl;Est&uacute;pidos! &iexcl;Y quer&eacute;is luchar con este rayo de la guerra,
+ con este enviado de Dios que viene a transformar a los pueblos!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, all&iacute; lo veo!&mdash;exclam&oacute; Mariju&aacute;n,
+ riendo a carcajadas&mdash;. Es D. Quijote de la Mancha que viene en su caballo, y
+ tras &eacute;l Sancho Panza en burro. D&eacute;jenlo venir, que ahora le aguarda la
+ gran paliza.</p>
+ <p>Las nubes se movieron, y todo se torn&oacute; en caricatura.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="VIII" name='VIII'></a>
+ <h2><!-- Page 65 -->VIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>El sol no tard&oacute; en salir, aclarando el pa&iacute;s y haciendo ver que no
+ est&aacute;bamos en Moravia, como vamos de Brunn a Olmutz, sino en la Mancha,
+ c&eacute;lebre tierra espa&ntilde;ola.</p>
+ <p>El pueblo donde paramos a eso de las ocho de la ma&ntilde;ana era Villarta; y
+ dejando all&iacute; nuestros machos, tomamos unas galeras que en nueve horas nos
+ hicieron recorrer las cinco leguas que hay desde aquel pueblo a Manzanares:
+ &iexcl;tal era la rapidez de los veh&iacute;culos en aquellos felices tiempos! Cuando
+ entr&aacute;bamos en esta villa al caer de la tarde, distinguimos a lo lejos una gran
+ polvareda, levantada al parecer por la marcha de un ej&eacute;rcito, y dejando los
+ perezosos carros, entramos a pie en el pueblo para llegar m&aacute;s pronto, y saber
+ qu&eacute; tropas eran aqu&eacute;llas y ad&oacute;nde iban.</p>
+ <p>All&iacute; supimos que eran las del general Ligier-Belair, que iba en auxilio del
+ destacamento de Santa Cruz de Mudela, sorprendido y derrotado el d&iacute;a anterior
+ por los habitantes de esta villa. En la de Manzanares reinaba gran inquietud; y una
+ vez que los franceses desaparecieron, ocup&aacute;banse todos en armarse para acudir
+ a socorrer a los de Valdepe&ntilde;as, punto donde se cre&iacute;a pr&oacute;ximo un
+ re&ntilde;ido combate. Dormimos en Manzanares, y al siguiente d&iacute;a, no
+ encontrando ni cabalgaduras ni carro alguno, partimos a pie para la venta de la Conso
+ <!-- Page 66 -->laci&oacute;n, donde nos detuvimos a o&iacute;r las estupendas nuevas
+ que all&iacute; se refer&iacute;an.</p>
+ <p>Transitaban constantemente por el camino paisanos armados con escopetas y
+ garrotes, todos muy decididos, y seg&uacute;n la muchedumbre de gente que hacia
+ Valdepe&ntilde;as acud&iacute;a, en Manzanares y en los pueblos vecinos de Membrilla
+ y la Solana no deb&iacute;an de quedar m&aacute;s que las mujeres y los ni&ntilde;os,
+ porque hasta los in&uacute;tiles viejos acud&iacute;an a la guerra. Por
+ &uacute;ltimo, resolvimos asistir nosotros tambi&eacute;n al espect&aacute;culo que
+ se preparaba en la vecina villa, y poni&eacute;ndonos en marcha, pronto recorrimos
+ las dos leguas de camino llano. Mucho antes de llegar divisamos una gran columna de
+ humo que el viento difund&iacute;a en el cielo. La villa de Valdepe&ntilde;as
+ ard&iacute;a por los cuatro costados.</p>
+ <p>Apretando el paso, o&iacute;mos ya cerca del pueblo prolongado rumor de voces,
+ algunos tiros de fusil, pero no descargas de artiller&iacute;a. Bien pronto nos
+ fu&eacute; imposible seguir por el arrecife, porque la retaguardia francesa nos lo
+ imped&iacute;a, y siguiendo el ejemplo de los dem&aacute;s paisanos, nos apartamos
+ del camino, corriendo por entre vi&ntilde;as y sembrados, sin poder acercarnos a la
+ villa. En esto vimos que la caballer&iacute;a francesa se retiraba del pueblo,
+ ocupando el llano que hay a la izquierda, y al mismo tiempo el incendio tomaba tales
+ proporciones, que Valdepe&ntilde;as parec&iacute;a un inmenso horno. Los gritos, los
+ quejidos, las imprecaciones que sal&iacute;an de aquel infierno llenaban de espanto
+ el &aacute;nimo m&aacute;s esforzado.</p>
+ <p><!-- Page 67 -->Al punto comprendimos que el interior del pueblo se
+ defend&iacute;a heroicamente y que el plan de los franceses consist&iacute;a en
+ apoderarse de los extremos, incendiando todas las casas que no pudiera ocupar. De vez
+ en cuando, un estruendo espantoso indicaba que alguno de los endebles edificios de
+ adobes hab&iacute;a venido al suelo, y el polvo se confund&iacute;a en los aires con
+ el humo. Los escombros sofocaban moment&aacute;neamente el fuego; pero &eacute;ste
+ surg&iacute;a con m&aacute;s fuerza, cundiendo a las casas inmediatas. Al fin
+ pareci&oacute; que todo iba a cesar, y, seg&uacute;n dijeron los que estaban cerca,
+ hab&iacute;an salido del pueblo algunos hombres a conferenciar con el General
+ franc&eacute;s. Mucho tiempo debieron de durar las conferencias, porque no vimos que
+ &eacute;stos se retiraran ni que concluyese el ruido y algazara en el interior; pero
+ al cabo de largo rato un movimiento general de la multitud nos indic&oacute; que algo
+ importante ocurr&iacute;a. En efecto; los franceses, replegando sus caballos en la
+ calzada, retroced&iacute;an hacia Manzanares.</p>
+ <p>Cuando entramos en Valdepe&ntilde;as, el espect&aacute;culo de la poblaci&oacute;n
+ era horroroso. Parece incre&iacute;ble que los hombres tengan en sus manos
+ instrumentos capaces de destruir en pocas horas las obras de la paciencia, de la
+ laboriosidad, del inter&eacute;s, fuerzas acumuladas por el brazo trabajador de los
+ a&ntilde;os y los siglos. La calle Real, la m&aacute;s grande de aquella villa, y
+ como si dij&eacute;ramos la columna vertebral que sirve a las otras de engaste y
+ punto de partida, estaba materialmente cubierta de jinetes franceses y de caballos.
+ Aunque la mayor parte <!-- Page 68 -->eran cad&aacute;veres, hab&iacute;a muchos
+ gravemente heridos que pugnaban por levantarse; pero clav&aacute;ndose de nuevo en
+ las agudas puntas del suelo, volv&iacute;an a caer. Sabido es que bajo las arenas que
+ artificiosamente cubr&iacute;an el pavimento de la v&iacute;a, el suelo estaba
+ erizado de clavos y picos de hierro, de tal modo que la caballer&iacute;a iba
+ tropezando y cayendo conforme entraba para no levantarse m&aacute;s.</p>
+ <p>A la calle se hab&iacute;an arrojado cuantos objetos mort&iacute;feros se creyeron
+ convenientes para hostilizar a los dragones, y aun despu&eacute;s del combate
+ surcaban la arena turbios arroyos de agua hirviendo, que, mezclada con la sangre,
+ produc&iacute;a sofocante y horrible vapor. En algunas ventanas vimos
+ cad&aacute;veres que pend&iacute;an con medio cuerpo fuera, apretando a&uacute;n en
+ sus crispados dedos la hoz o el trabuco. En el interior de las casas que no eran
+ presa de las llamas, el espect&aacute;culo era m&aacute;s lastimoso, porque no
+ s&oacute;lo los hombres, sino las mujeres y ni&ntilde;os, aparec&iacute;an cosidos a
+ bayonetazos en las cuevas, y si se trataba de entrar en alguna casa, por dar auxilio
+ a los heridos que lo hab&iacute;an menester, era preciso salir a toda prisa,
+ abandon&aacute;ndoles a su desgraciada suerte, porque el fuego, no saciado con
+ devorar la habitaci&oacute;n cercana, penetraba en aqu&eacute;lla con furia
+ irresistible.</p>
+ <p>En resumen: franceses y espa&ntilde;oles se hab&iacute;an destrozado unos a otros
+ con implacable sa&ntilde;a; pero al fin aqu&eacute;llos creyeron prudente retirarse,
+ como lo hicieron, no parando hasta Madridejos. Cuando Santorcaz, Mariju&aacute;n y yo
+ <!-- Page 69 -->seguimos nuestra marcha para hacer noche en Santa Cruz de Mudela, el
+ esp&iacute;ritu de los valerosos paisanos de Valdepe&ntilde;as no haba
+ deca&iacute;do, y tratando de reparar los estragos de aquella sangrienta jornada,
+ parec&iacute;an capaces de repetirla al siguiente d&iacute;a.</p>
+ <p>De lejos y al caer de la tarde distingu&iacute;amos la columna de humo cubriendo
+ el cielo de vagabundas y sombr&iacute;as r&aacute;fagas, y el aragon&eacute;s y yo no
+ pudimos menos de maldecir en voz alta y expresivamente al tirano invasor de
+ Espa&ntilde;a. Contra lo que esper&aacute;bamos, Santorcaz no nos contest&oacute; una
+ palabra, y segu&iacute;a su camino profundamente pensativo.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="IX" name='IX'></a>
+ <h2>IX</h2>
+ <br />
+
+ <p>Al pasar la tierra, me reconoc&iacute; completamente sano de mi anterior
+ enfermedad. La influencia sin duda de aquel hermoso pa&iacute;s, el vivo sol, el
+ viaje, el ejercicio, equilibraron al punto las fuerzas de mi cuerpo, y respiraba con
+ desahogo, andaba con soltura, sin sentir malestar alguno en mis heridas. Todo rastro
+ de dolor o debilidad desapareci&oacute;, y me encontr&eacute; m&aacute;s fuerte que
+ nunca. Nada de particular hallamos durante nuestro tr&aacute;nsito por las nuevas
+ poblaciones, a no ser la inquietud alarmante y los preparativos de defensa. En La
+ Carolina y en Santa Elena escaseaban mucho los hombres, porque la mayor parte
+ hab&iacute;an <!-- Page 70 -->ido a incorporarse a la legi&oacute;n formada por D.
+ Pedro Agust&iacute;n de Echevarri, partida cuya base fueron los valerosos
+ contrabandistas del pa&iacute;s. Quedaba, no obstante, en los desfiladeros de
+ Despe&ntilde;aperros bastante gente para detener todos o la mayor parte de los
+ correos, y en varios puntos, apostadas las mujeres o los chiquillos en lo escabroso
+ de aquellas angosturas, avisaban la proximidad del convoy para que luego cayeran
+ sobre &eacute;l los hombres. Tambi&eacute;n advertimos gran abandono en los primeros
+ campos de pan que se ofrecieron a nuestra vista, y en algunos sitios las mujeres se
+ ocupaban en segar a toda prisa los trigos todav&iacute;a lejos de saz&oacute;n. Cerca
+ de Guarrom&aacute;n vimos grandes sementeras quemadas, se&ntilde;al de que
+ hab&iacute;a comenzado all&iacute; su oficio la horrible tea del invasor.</p>
+ <p>Hasta entonces no haba ocurrido ninguna colisi&oacute;n sangrienta entre
+ imperiales y andaluces. &Eacute;stos, al ver que de improviso, por entre los romeros
+ y lentiscos de la sierra, desfilaban aquellos soldados de la f&aacute;bula, tan
+ hermosos y al mismo tiempo tan justamente engre&iacute;dos de su valor, no volvieron
+ de su asombro sino cuando los vieron desaparecer camino de C&oacute;rdoba, y
+ s&oacute;lo entonces, sintiendo requemadas sus mejillas por generosa verg&uuml;enza,
+ cayeron en la cuenta de que el suelo patrio no deb&iacute;a ser hollado por
+ extranjeras botas. Los franceses encontraron el pa&iacute;s tranquilo, y creyeron
+ llegar felizmente a C&aacute;diz; pero bajo las herraduras de sus caballos iba
+ naciendo la hierba de la insurrecci&oacute;n. Aquellos corceles no eran
+ <!-- Page 71 -->como el de Atila, que imprim&iacute;a sello de muerte a la tierra,
+ sino que, por el contrario, sus pisadas, como un toque de rebato, iban despertando a
+ los hombres y convoc&aacute;ndoles detr&aacute;s de s&iacute;.</p>
+ <p>Llegamos por &uacute;ltimo a Bail&eacute;n, y explicar&eacute; por qu&eacute; nos
+ detuvimos en esta villa algunos d&iacute;as. All&iacute; resid&iacute;a el ama de
+ Mariju&aacute;n, quien al presentarse a ella nos rog&oacute; que le
+ acompa&ntilde;&aacute;semos, y esta apreciable se&ntilde;ora, que era do&ntilde;a
+ Mar&iacute;a Castro de Oro de Af&aacute;n de Ribera, condesa de Rumblar, nos
+ recibi&oacute; con tanto agasajo, nos ponder&oacute; de tal modo la ruindad de las
+ posadas y ventas de la villa, que no tuvimos por conveniente hacernos de rogar y
+ aceptamos la hospitalidad que se nos ofrec&iacute;a. La casa era grand&iacute;sima y
+ no faltaba hueco para nosotros, ni tampoco excelente comida y bebida de lo m&aacute;s
+ selecto de Montilla y Aguilar.</p>
+ <p>&mdash;A estas horas&mdash;nos dijo la Condesa&mdash;los franceses deben haber
+ empe&ntilde;ado una acci&oacute;n con el ej&eacute;rcito de paisanos que dicen
+ sali&oacute; de C&oacute;rdoba para defender el paso del puente de Alcolea. Si ganan
+ los espa&ntilde;oles, los franceses retroceder&aacute;n hacia And&uacute;jar, y como
+ han de estar muy rabiosos, cometer&aacute;n mil atrocidades en el camino. No conviene
+ que salgan ustedes de aqu&iacute;, a no ser que tengan intenci&oacute;n, como mi
+ hijo, de incorporarse al ej&eacute;rcito que se est&aacute; formando en Utrera.</p>
+ <p>No eran necesarias tantas razones para convencernos. Nos quedamos, pues, en la
+ ilustre casa; y ahora, se&ntilde;ores m&iacute;os, con todo reposo voy a contaros
+ puntualmente lo que recuerdo <!-- Page 72 -->de aquella mansi&oacute;n y de sus
+ esclarecidos habitantes, destinados a figurar bastante en la historia que voy
+ refiriendo.</p>
+ <p>El palacio de Rumblar era un caser&oacute;n del siglo pasado, de fe&iacute;simo
+ aspecto en su exterior, pero con todas las comodidades interiores que alcanzaban los
+ tiempos. Las altas paredes de ladrillo; las rejas enmohecidas y rematadas en cruces;
+ los dos escudos de piedra obscura que ocupaban las enjutas de la puerta, cuyo marco
+ apainelado y con vuelta de cordel parec&iacute;a remontarse a fecha m&aacute;s
+ antigua que el resto de la casa; las dos ventanas angreladas junto a un mirador
+ moderno; el farol sostenido por pesada armadura de hierro dulce, en cuyo centro se
+ retorc&iacute;an algunas letras iniciales y una corona dibujadas con las vueltas del
+ lingote; las guarniciones jalbegadas alrededor de los huecos; los peque&ntilde;os
+ vidrios, las celos&iacute;as, y la diversidad y variedad de aberturas practicadas en
+ el muro, seg&uacute;n las exigencias del interior, le asemejaban a todas las antiguas
+ mansiones de nuestros grandes, bastante desprendidos siempre para gastar en la
+ f&aacute;brica de los conventos el gusto y el dinero que exig&iacute;an las fachadas
+ de sus palacios. Por dentro resplandec&iacute;a el blanco aseo de las casas de
+ Andaluc&iacute;a. Ten&iacute;a gran sala baja, capilla, patio con flores,
+ habitaciones con z&oacute;calo de azulejos amarillos y verdes; puertas de pino,
+ lustradas y chapeadas; gran n&uacute;mero de arcones, muchas obras de talla, cuadros
+ viejos y nuevos, algunas jaulas de p&aacute;jaros, fin&iacute;simas esteras, y, sobre
+ todo, una tranquilidad, un reposo y pl&aacute;cido silencio <!-- Page 73 -->que
+ convidaban a residir largo tiempo en aquella mansi&oacute;n.</p>
+ <p>Hablemos ahora de la familia de Af&aacute;n de Ribera, o Peraf&aacute;n de Ribera,
+ que en esto no est&aacute;n acordes los cronistas. Ocupar&aacute; el primer lugar en
+ esta enumeraci&oacute;n reverente la se&ntilde;ora Condesa viuda D.&ordf;
+ Mar&iacute;a Castro de Oro de Af&aacute;n, etc., aragonesa de nacimiento, la cual era
+ de lo m&aacute;s severo, venerando y solemne que ha existido en el mundo.
+ Parec&iacute;a mayor de cincuenta a&ntilde;os, y era alta, gruesa, arrogante,
+ varonil, usaba para leer sus libros devotos o las cuentas de la casa, unos grandes
+ espejuelos engastados en gruesa armaz&oacute;n de plata, y vest&iacute;a
+ constantemente de negro, con traje que a las mil maravillas a su cara y figura
+ conven&iacute;a. Aqu&eacute;lla y &eacute;sta eran de las que tienen el privilegio de
+ no ser nunca olvidadas, pues su curva nariz, sus cabellos entrecanos, su barba echada
+ hacia afuera, y la despejada y correcta superficie de su hermosa frente,
+ hac&iacute;an de ella un tipo cual no he visto otro. Era la imagen del respeto
+ antiguo, conservada para educar a las presentes generaciones.</p>
+ <p>Tendr&aacute; el segundo lugar su hijo, joven de veinte a&ntilde;os, ni&ntilde;o
+ a&uacute;n por sus h&aacute;bitos, su lenguaje, sus juegos y su escasa ciencia. Era
+ el &uacute;nico var&oacute;n, y, por tanto, el mayorazgo de aquella noble casa, cuyo
+ origen, como el del majestuoso Guadalquivir, se remontaba a las fragosidades de la
+ Sierra de Cazorla, donde los primeros Af&aacute;n de Ribera hicieron no s&eacute;
+ qu&eacute; haza&ntilde;as durante la conquista de Ja&eacute;n. El joven D. Diego
+ Hip&oacute;lito F&eacute;lix de Cantalicio <!-- Page 74 -->haba sido educado
+ conforme a sus altos destinos en el mundo, bajo la direcci&oacute;n de un ayo, de que
+ despu&eacute;s hablaremos, y aunque era voluntarioso y propenso a sacudir el
+ cascar&oacute;n de la ni&ntilde;ez, arrastrando por el polvo de la travesura juvenil
+ el purp&uacute;reo manto de la primogenitura, su madre le ten&iacute;a metido en un
+ pu&ntilde;o, como suele decirse, y ejerc&iacute;a sobre &eacute;l todos los rigores
+ de su car&aacute;cter. Verdad es que el muchacho, con su instinto y buen ingenio,
+ hab&iacute;a descubierto un medio habil&iacute;simo para atacar la severidad materna;
+ y era que cuando su ayo o la Condesa no le hac&iacute;an el gusto en alguna cosa,
+ pon&iacute;ase los pu&ntilde;os en los ojos, comenzaba a regar con pueriles
+ l&aacute;grimas los veinte a&ntilde;os de su cuerpo, y exclamaba:
+ &laquo;Se&ntilde;ora madre, yo me quiero meter fraile.&raquo; Estas palabras, esta
+ resoluci&oacute;n del muchachuelo, que de ser llevada adelante tronchar&iacute;a
+ implacablemente el frondoso &aacute;rbol mayorazguil, difunda el p&aacute;nico por
+ todos los &aacute;mbitos de la casa. Procuraban todos aplacarle, y la madre
+ dec&iacute;a: &laquo;No seas loco, hijo m&iacute;o. Vaya, puedes montarte a caballo
+ en la viga del patio, y te permito que le pongas al gato las c&aacute;scaras de nuez
+ en sus cuatro patitas.&raquo;</p>
+ <p>A estos dos personajes seguir&aacute;n forzosamente las dos hijas de la Marquesa:
+ dos pimpollos, dos flores de Andaluc&iacute;a, lindas, modestas, peque&ntilde;as,
+ frescas, sonrosadas, alegres, sin pretensiones, a pesar de su nobleza, rezadoras de
+ noche y cantadoras por la ma&ntilde;ana; dos avecillas que encantaban la vista con el
+ aleteo de su inocente frivolidad y de cierta ingenua co
+ <!-- Page 75 -->queter&iacute;a, de ellas mismas ignorada. Eran peque&ntilde;as como
+ el resed&aacute;; pero como el resed&aacute; ten&iacute;an la seducci&oacute;n de un
+ aroma que se anuncia desde lejos, pues al sentirles los pasos se alegraba uno, y su
+ proximidad era aspirada con delicia. Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n eran dos
+ angelitos con quienes se deseaba jugar para verles re&iacute;r, y para re&iacute;rse
+ uno mismo del grave gesto con que enmascaraban sus lindas facciones cuando su madre
+ les mandaba estar serias. La de menor edad era destinada al claustro, y mientras
+ acariciaba D.&ordf; Mar&iacute;a la grandiosa idea de ponerla en las Huelgas de
+ Burgos, se acord&oacute; que tomara las lecciones necesarias para ser doctora, por lo
+ cual el ayo de su hermano hab&iacute;a empezado a ense&ntilde;arle la primera
+ declinaci&oacute;n latina, que aprendi&oacute; en un periquete, encontrando aquello
+ muy bonito. La primera, esto es, Asunci&oacute;n, no ten&iacute;a necesidad de
+ aprender nada, porque era destinada al matrimonio.</p>
+ <p>Y, por &uacute;ltimo, no quiero dejar en la obscuridad al ayo del joven D. Diego.
+ Llam&aacute;banle com&uacute;nmente D. Paco, y era un var&oacute;n de gran sencillez
+ y moderaci&oacute;n en sus costumbres, aunque algo pedante. Estaba &eacute;l
+ convencido de que sab&iacute;a lat&iacute;n, y citaba a veces los autores m&aacute;s
+ c&eacute;lebres, aplic&aacute;ndoles lo que estos desgraciados no pensaron nunca en
+ decir. &iexcl;A tales imputaciones calumniosas est&aacute; expuesta la celebridad!
+ Tambi&eacute;n se preciaba D. Paco de ense&ntilde;ar a sus disc&iacute;pulos
+ acertadamente la historia antigua y moderna, aunque sabemos por documentos de
+ autenticidad incontestable, que <!-- Page 76 -->en sus explicaciones nunca
+ pas&oacute; m&aacute;s ac&aacute; del arca de No&eacute;. Era, s&iacute;, muy fuerte
+ en la vida de Alejandro el Grande, y podemos asegurar que pose&iacute;a en
+ alt&iacute;simo grado un arte que no a todos los mortales es dado cultivar con
+ regular acierto. Don Paco era un gran pendolista, que pudiera competir con esos
+ colosos de la Caligraf&iacute;a: Tor&iacute;o el Sublime y Palomares el Divino, y
+ hasta con el moderno Iturzaeta; habilidad que en parte haba transmitido a su
+ disc&iacute;pulo, pues las planas del heredero de Rumblar llenaban de
+ admiraci&oacute;n al se&ntilde;or Obispo de Guadix cuando iba a pasar unos
+ d&iacute;as en la casa. Adem&aacute;s, D. Paco era un hombre excelente, y temblaba de
+ miedo delante de la Condesa cuando &eacute;sta le achacaba las faltas del
+ ni&ntilde;o. Vest&iacute;a de negro, siempre en traje ceremonioso, aunque no nuevo,
+ usando asimismo peluca blanca, rematada en descomunal bolsa. A los forasteros
+ hu&eacute;spedes nos trataba con mucha dulzura; porque &laquo;la
+ hospitalidad&mdash;dec&iacute;a&mdash;fu&eacute; don particular de los pueblos
+ antiguos, y debe ser practicada por los presentes para ense&ntilde;anza de los
+ venideros&raquo;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="X" name='X'></a>
+ <h2>X</h2>
+ <br />
+
+ <p>El patrimonio de aquella casa era bueno, aunque muy inferior al de otras familias
+ de Andaluc&iacute;a y de Castilla; pero contaba la Condesa con que ser&iacute;a de
+ los primeros de Espa&ntilde;a <!-- Page 77 -->luego que su hijo heredara el mayorazgo
+ de unos parientes por l&iacute;nea colateral, que carec&iacute;an de sucesi&oacute;n
+ directa. Para facilitar esto, D.&ordf; Mar&iacute;a concibi&oacute; un proyecto
+ gigantesco, del cual depend&iacute;a, como el lector ver&aacute;, la perpetuidad de
+ aquella casa y solar ilustre por el largo discurso de los siglos; trat&oacute; de
+ casar a su hijo con una hembra de la familia de aquellos sus parientes, a la
+ saz&oacute;n poseedores del mayorazgo, y residentes en C&oacute;rdoba, aunque su
+ habitual morada era Madrid. No era obst&aacute;culo para esto la ni&ntilde;ez,
+ m&aacute;s bien moral que f&iacute;sica, de D. Diego, pues siendo entonces costumbre
+ emparentar lo m&aacute;s pronto posible a los mayorazgos, los casaban fresquitos y
+ antes que tuvieran tiempo de asomar las narices por las rendijas de la puerta del
+ mundo, donde, al decir de D. Paco, no haba sino perdici&oacute;n y desvanecimiento
+ para la juventud, porque las dulzuras de la copa de los placeres duraban breves
+ instantes, mientras que sus amargas heces trascend&iacute;an por luengos
+ a&ntilde;os.</p>
+ <p>Pero alguien hubo de producir trastorno en los planes sabiamente trazados por
+ D.&ordf; Mar&iacute;a y sus ilustres primas; desconcert&oacute;los Napole&oacute;n,
+ Emperador de los franceses, al poner sus ojos en esta joya del continente y al
+ invadirla. La guerra, aquella santa guerra de que no nos muestra otro ejemplo la
+ Historia en tiempos cercanos, oblig&oacute; a suspender este como otros proyectos, y
+ D.&ordf; Mar&iacute;a, aragonesa y muy patriota, hubo de llamar a D. Diego, y desde
+ lo alto de su sitial le aterr&oacute; con estas palabras, confiadas despu&eacute;s a
+ mi discreci&oacute;n por D. Paco:</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 78 -->Hijo m&iacute;o, mucho te quiero. Tu muerte no s&oacute;lo
+ nos matar&iacute;a de pena, sino que aniquilar&iacute;a nuestra casa y linaje. Eres
+ mi &uacute;nico var&oacute;n, eres el alma de esta casa, y, sin embargo, es preciso
+ que vayas a la guerra. Sangre valerosa corre por tus venas, y estoy bien segura de
+ que a pesar de tus pocos a&ntilde;os dejar&aacute;s en buen lugar el nombre que
+ llevas. Todos los j&oacute;venes se deben a su rey y a su patria en estos terribles
+ d&iacute;as en que un miserable extranjero se atreve a conquistar a Espa&ntilde;a.
+ Hijo m&iacute;o, mucho te amo; pero prefiero verte muerto en los campos de batalla y
+ pisoteado por los caballos franceses a que se diga que el hijo del conde de Rumblar
+ no dispar&oacute; un tiro en defensa de su patria. Los hijos de todas las familias
+ nobles de Andaluc&iacute;a se han alistado ya en el ej&eacute;rcito de
+ Casta&ntilde;os; t&uacute; ir&aacute;s tambi&eacute;n, con una escolta de criados,
+ que armar&eacute; y mantendr&eacute; a mis expensas mientras dure la guerra.</p>
+ <p>Al decir esto, la marm&oacute;rea cara de D.&ordf; Mar&iacute;a no se
+ inmut&oacute;; pero Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n lloraron a moco y baba. El
+ joven palpit&oacute; de entusiasmo al tomar parte en un juego que no conoc&iacute;a,
+ y que, visto de lejos, es muy bonito.</p>
+ <p>Nosotros llegamos precisamente cuando se estaban haciendo los preparativos y el
+ equipo de guerra del mayorazgo. Todos trabajaban en aquella casa, y no eran las menos
+ atareadas las hermanitas del Sr. Conde, porque a m&aacute;s de la delicad&iacute;sima
+ ropa blanca que con sus propias manos y bajo la inspecci&oacute;n de su madre
+ aparejaron, poni&eacute;ndola con mucho orden <!-- Page 79 -->en las gruperas, se
+ ocupaban a toda prisa en arreglar unos muy lindos escapularios, no s&oacute;lo para
+ &eacute;l, sino para todos los de la comitiva.</p>
+ <p>No s&eacute; qu&eacute; aquellos preparativos ten&iacute;an de semejante con los
+ que se hacen para mandar a un chico al colegio; verdad es que nada hay tan
+ instructivo y despabilador como un campamento, y por eso dec&iacute;a D. Paco que la
+ guerra es maestra del ingenio y dome&ntilde;adora de las impetuosidades
+ juveniles.</p>
+ <p>Mariju&aacute;n fu&eacute; destinado a acompa&ntilde;ar al se&ntilde;orito. Con
+ &eacute;l y otros criados form&oacute;se una legioncilla de cinco hombres; mas
+ sabedora do&ntilde;a Mar&iacute;a de que otros j&oacute;venes de familias ricas de
+ Baeza, Bujalance y And&uacute;jar hab&iacute;an llevado hasta diez, mand&oacute; que
+ se aumentara aquel n&uacute;mero, fij&aacute;ndose al instante en Santorcaz y en
+ m&iacute;. Se nos ofrec&iacute;a una peseta diaria, adem&aacute;s de lo que cayera si
+ volv&iacute;amos con vida y salud. Mi compa&ntilde;ero y yo nos miramos, consultando
+ con elocuente silencio el aspecto de nuestras respectivas fachas. Hall&aacute;bamonos
+ ambos muy derrotados; y con aquella escrutadora penetraci&oacute;n que da la carencia
+ de posibles, cada cual conoci&oacute; la escualidez y vanidad de la bolsa del otro.
+ Santorcaz opin&oacute; que yo deb&iacute;a aceptar el enganche, y yo fu&iacute; del
+ mismo dictamen respecto a mi amigo; D.&ordf; Mar&iacute;a ofreci&oacute; equiparnos,
+ mudando nuestras ropas por otras nuevas y mejores, y adem&aacute;s
+ compromet&iacute;ase a mantener por alg&uacute;n tiempo a los que ya comenzaban a
+ tener dudas acerca del pan que comer&iacute;an al llegar a C&oacute;rdoba. No
+ vacilamos, y henos convertidos en soldados de caba<!-- Page 80 -->ller&iacute;a,
+ prontos a incorporarnos al reducido, pero brillante ej&eacute;rcito de San Roque.
+ Comprend&iacute; que aqu&eacute;l era mi destino, y que para el fin que a
+ C&oacute;rdoba me llevaba, m&aacute;s me conven&iacute;a penetrar en esta ciudad como
+ soldado obscuro que como desalmado y andrajoso vagabundo. Santorcaz se decidi&oacute;
+ despu&eacute;s de meditarlo mucho, dando paseos en la habitaci&oacute;n donde se nos
+ hab&iacute;a albergado. Una vez resuelto a ello, pareci&oacute; muy alegre y le
+ o&iacute; pronunciar algunas palabras que me demostraron la agitaci&oacute;n de su
+ alma por causas para m&iacute; desconocidas entonces. Luego expuso a D.&ordf;
+ Mar&iacute;a que no partir&iacute;a de Bail&eacute;n hasta no recibir unas cartas que
+ esperaba de C&oacute;rdoba y de Madrid, relativas a sus intereses, a lo cual
+ accedi&oacute; la se&ntilde;ora, dici&eacute;ndole que permaneciese en la casa hasta
+ cuando quisiera, con la condici&oacute;n de incorporarse despu&eacute;s a la escolta
+ de D. Diego si &eacute;sta sal&iacute;a antes.</p>
+ <p>No tard&oacute; mucho el d&iacute;a de la partida. El joven mayorazgo estaba
+ vestido del modo siguiente: una ancha faja de seda color de amaranto le
+ ce&ntilde;&iacute;a el cuerpo; sus calzones de ante se ataban bajo la rodilla, y
+ sobre las medias de seda llevaba gruesas botas de cordob&aacute;n con espuelas de
+ plata. El marsell&eacute;s de pa&ntilde;o pardo fino con adornos rojos y azules daba
+ singular elegancia a su cuerpo, as&iacute; como el ladeado sombrero portugu&eacute;s,
+ con mo&ntilde;a de felpa negra y cord&oacute;n de oro. Guarnec&iacute;a su cintura
+ sobre el faj&iacute;n lo que llamaban charpa, y era un ancho cintur&oacute;n de cuero
+ con diversos compartimientos ocupados por dos pistolas, un pu&ntilde;al y un
+ <!-- Page 81 -->cuchillo de monte, de modo que llevaba el ni&ntilde;o en los lomos un
+ completo arsenal, propio para hacer frente a todas las circunstancias
+ imaginables.</p>
+ <p>Ocup&aacute;banse la madre y las hijas en arreglar los &uacute;ltimos pormenores
+ del vestido, &eacute;sta cosiendo el postrer bot&oacute;n, aqu&eacute;lla poniendo un
+ alfiler a la cinta del sombrero, la otra calzando la espuela al mozo, cuando D.&ordf;
+ Mar&iacute;a dijo con la viveza propia del que recuerda de improviso la cosa mas
+ importante:</p>
+ <p>&mdash;Falta lo principal: falta la espada.</p>
+ <p>Al punto las miradas de todos fij&aacute;ronse con cierto respeto en un venerable
+ armario de a&ntilde;ejo roble que en el testero principal de la habitaci&oacute;n
+ desde largos a&ntilde;os exist&iacute;a. Acerc&oacute;se a &eacute;l la Sra. Condesa,
+ y abri&eacute;ndolo, sac&oacute; una espada largu&iacute;sima, con su vaina y
+ tahal&iacute;, las tres piezas muy marcadas con el sello de honrosa antig&uuml;edad.
+ Desenvain&oacute; el acero la propia D.&ordf; Mar&iacute;a con gesto majestuoso,
+ aunque sin ninguna afectaci&oacute;n de br&iacute;o varonil, y luego que lo hubo
+ contemplado un instante, volvi&oacute; a meterlo en la vaina, entreg&aacute;ndolo
+ despu&eacute;s a su hijo. Era una hermosa hoja toledana de cuatro mesas y de una vara
+ y seis pulgadas de largo. En la cazoleta o taza cab&iacute;a holgadamente un azumbre,
+ y sus gavilanes nielados de oro, lo mismo que el arriaz, daban aspecto
+ art&iacute;stico y lujoso a la empu&ntilde;adura. Ten&iacute;a en las dos fachadas
+ del pu&ntilde;o el escudo de los Rumblares, y en el pomo una cabeza con la empresa
+ del armero toledado Sebasti&aacute;n Hern&aacute;ndez. En la hoja, algo
+ ro&ntilde;osa, se pod&iacute;a de<!-- Page 82 -->letrear, aunque con trabajo, la
+ inscripci&oacute;n grabada en uno de sus lados: <i>Pro Fide et Patria, Pro Christo et
+ Patria, Pro Aris et Focis, Inter Arma silent Leges</i>.</p>
+ <p>Colg&oacute;se al cinto esta poderosa ilustre tizona el joven D. Diego, para cuyas
+ manos era peso exorbitante; mas &eacute;l, orgulloso de llevarlo, hizo un gesto poco
+ favorable a los prop&oacute;sitos del invasor de Espa&ntilde;a, y se prepar&oacute; a
+ salir. Prorrumpieron en copioso llanto Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n, lo cual
+ di&oacute; al traste con la forzada entereza del Condesito, destinado a ser el terror
+ de la Francia, y pasando de los pucheros a los hipidos, y de los hipidos a una
+ violenta explosi&oacute;n de l&aacute;grimas, atron&oacute; la casa por espacio de un
+ cuarto de hora. Ni por esas perdi&oacute; D.&ordf; Mar&iacute;a su serenidad,
+ hablando a su hijo de asuntos extra&ntilde;os a la guerra.</p>
+ <p>&mdash;Lo primero que has de hacer cuando llegues a C&oacute;rdoba es visitar a
+ mis primas y entregarles estas cartas. Mira, aqu&iacute; van las se&ntilde;as de su
+ palacio. Harto sentimos que no pueda celebrarse la boda concertada; pero Dios lo
+ quiere as&iacute;, y la patria es lo primero. Alg&uacute;n d&iacute;a ser&aacute;. Di
+ a esas se&ntilde;oras que si vuelven pronto a Madrid, no les perdono que pasen sin
+ detenerse algunos d&iacute;as en &eacute;sta su casa.</p>
+ <p>Luego, tomando distinto tono, habl&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;<i>Hijo m&iacute;o, cuidado con lo que haces. Observa la mejor conducta:
+ mira que vas a combatir al enemigo y a defender la Religi&oacute;n, la Patria, el
+ Estado y el Rey. Si cobarde vuelves la espalda, no vuelvas jam&aacute;s a mi casa, ni
+ te acuerdes nunca de tu madre, ni cuentes ya con su tierno cari&ntilde;o....
+ <!-- Page 83 -->Su indignaci&oacute;n, su aborrecimiento eterno: he aqu&iacute; la
+ recompensa que te aguarda</i>.</p>
+ <p>He subrayado estas palabras porque son puntualmente hist&oacute;ricas: constan en
+ papeles impresos de aquel tiempo, que puedo mostrar al que verlos desee. La mujer que
+ los pronunciara (pues no fu&eacute; D.&ordf; Mar&iacute;a, y el atribuirlo a
+ &eacute;sta es de mi exclusiva responsabilidad) a&ntilde;adi&oacute; lo siguiente,
+ dirigi&eacute;ndose a otras madres que desped&iacute;an a sus hijos en las puertas
+ del pueblo:</p>
+ <p>&mdash;<i>Compa&ntilde;eras, si en las batallas llegan a morir todos los hombres,
+ triunfaremos nosotras<a id="FNanchor_1" name='FNanchor_1'></a><a
+ href='#Footnote_1'><sup>[1]</sup></a></i>.</p>
+ <p>Salimos de la casa, tomando cada cual la cabalgadura que se le hab&iacute;a
+ destinado, juntamente con un sable y dos pistolas. El bagaje se reparti&oacute; entre
+ todos. Un criado antiguo se haba encargado del dinero, otro llevaba las ropas del
+ se&ntilde;orito; Mariju&aacute;n llenaba sus alforjas con abundantes provisiones, y
+ en mi grupera pusimos varios encargos y las cartas que D. Diego deb&iacute;a entregar
+ en C&oacute;rdoba. Cuando yo las acomodaba en mi equipaje, pude ver de soslayo los
+ sobres, y me qued&eacute; fr&iacute;o de sorpresa y casi dir&eacute; de terror:
+ le&iacute; los nombres de Amaranta, de la Marquesa su t&iacute;a y del se&ntilde;or
+ diplom&aacute;tico.</p>
+ <p>Santorcaz, que a&uacute;n no hab&iacute;a recibido lo que aguardaba, se
+ qued&oacute;, prometiendo juntarse con nosotros al d&iacute;a siguiente o a los dos
+ d&iacute;as. Yo lo vi muy pensativo y t&eacute;trico, las manos a la
+ <!-- Page 84 -->espalda, paseando por el portal de la casa cuando sal&iacute;amos de
+ ella. Hasta fuera de la villa fu&eacute; en nuestra compa&ntilde;&iacute;a D. Paco,
+ el cual recordaba a su disc&iacute;pulo las m&aacute;ximas de Alejandro sobre la
+ guerra, recomend&aacute;ndole una y otra vez que las pusiera en pr&aacute;ctica al
+ pelear contra los franceses, y que cuidase de sostener siempre el orden oblicuo,
+ disponiendo una segunda l&iacute;nea para asegurar las espaldas y los flancos,
+ &laquo;porque a esto&mdash;dec&iacute;a&mdash;debi&oacute; el gran Macedonio que
+ siempre quedaran victoriosas sus difalangarqu&iacute;as y
+ tetrafalangarqu&iacute;as&raquo;.</p>
+ <p>Con tan sab&iacute;a m&aacute;xima, que el heredero de Rumblar jur&oacute; cumplir
+ al pie de la letra, despidi&oacute;se D. Paco, y seguimos nuestra marcha muy
+ contentos. No tomamos el camino real desde Bail&eacute;n a C&oacute;rdoba por no
+ tropezar con la retaguardia del general Dupont, o con los muchos destacamentos que
+ hab&iacute;a dejado en todos los pueblos, y en vez de las diez y ocho leguas y media
+ de que consta aquella v&iacute;a, tuvimos que andar unas veinticuatro, pues en
+ nuestro rodeo fuimos a Menj&iacute;bar; desde all&iacute;, por Torre Jimeno,
+ siguiendo un detestable camino de herradura, pasamos a Martos, y de Martos, por
+ Alcaudete y Baena, fuimos a buscar en Castro del R&iacute;o la margen derecha del
+ Guadajoz, que nos condujo a las inmediaciones da C&oacute;rdoba.</p>
+ <p>Al salir de Bail&eacute;n supimos la derrota de los paisanos y soldados de
+ regimientos provinciales en el puente de Alcolea, y en Alcaudete nos dieron otra
+ terrible noticia, referente a la entrada de los franceses en C&oacute;rdoba y al sa
+ <!-- Page 85 -->queo de aquella hermosa ciudad. Esto y el encuentro de algunos
+ dispersos de la partida de Echevarri nos inclin&oacute; a tomar el camino de
+ &Eacute;cija; pero el d&iacute;a 16 supimos que los franceses hab&iacute;an evacuado
+ a C&oacute;rdoba; y adoptando nuestro primitivo itinerario, divisamos en la
+ ma&ntilde;ana del 18 un inmenso casero blanco, que destacaba sobre el verde azul de
+ la lejana sierra infinidad de torres, minaretes, espada&ntilde;as y cimborrios.</p>
+ <br />
+ <br />
+ <b>Nota a pie de p&aacute;gina:</b>
+ <p><a id="Footnote_1" name='Footnote_1'></a> <a href='#FNanchor_1'>[1]</a> Esto
+ pas&oacute; en M&eacute;rida en 23 de junio. <a id="XI" name='XI'></a></p>
+ <h2>XI</h2>
+ <br />
+
+ <p>C&oacute;rdoba, la ciudad de Abdherranm&aacute;n; la Meca de Occidente, la que
+ fu&eacute; maestra del g&eacute;nero humano, la vieja andaluza, que a&uacute;n se
+ engalana con algunos restos de su antigua grandeza; todav&iacute;a hermosa, a pesar
+ de los siglos guerreros que han pasado por ella; ya sin Zahara, sin academias, sin
+ pensiles, sin aquellas doscientas mil casas de que hablan los cronistas
+ &aacute;rabes; sin califa, sin sabios, pero orgullosa a&uacute;n de su
+ mezquita-catedral, la de las ochocientas columnas; triste y religiosa, habiendo
+ substitu&iacute;do el bullicio de sus bazares con el culto de sus sesenta iglesias y
+ sus cuarenta conventos; siempre po&eacute;tica y no menos rica en la decadencia
+ cristiana que en el apogeo musulm&aacute;n; ciudad que hasta en los m&aacute;s
+ peque&ntilde;os accidentes lleva el sello de los siglos; tortuosa, arrugada,
+ defendi&eacute;ndose de la luz como si quisiera ocultar su vejez; escondida en
+ <!-- Page 86 -->sus interiores, donde guarda innumerables maravillas, y siempre
+ asustada al paso del transente; protectora de los enamorados, para quienes ha hecho
+ sus mil rejas y ha obscurecido sus calles; devota y coqueta a la vez, porque cubre
+ con sus joyas las im&aacute;genes sagradas, y se engalana y perfuma a&uacute;n con
+ los jazmines de sus patios.... Tal era la ciudad que hab&iacute;a estado entregada
+ por tres d&iacute;as a la brutal codicia de los soldados de Dupont. Este desgraciado
+ caudillo, que desde entonces comenz&oacute; a sentir la indecisi&oacute;n y el
+ aturdimiento que le acompa&ntilde;aron hasta capitular, temeroso de ser sorprendido
+ all&iacute; por las tropas de Casta&ntilde;os, se retir&oacute; el 16 de junio,
+ dirigi&eacute;ndose a And&uacute;jar, desde donde pidi&oacute; refuerzos a
+ Madrid.</p>
+ <p>El 18 entramos nosotros en la ciudad saqueada, a&uacute;n llena de mortal espanto.
+ A&uacute;n no hab&iacute;a sido lavada la sangre que manchaba sus calles, ni
+ sab&iacute;an exactamente los cordobeses a ciencia cierta el dinero y cantidad de
+ alhajas que les hab&iacute;an robado. Antes que en contar lo que les quedaba pensaron
+ en armarse, y si antes hab&iacute;an ido a la lucha los campesinos, siguiendo a los
+ regimientos provinciales y las milicias urbanas, despu&eacute;s del saqueo todas las
+ clases de la sociedad se apercibieron para lo que m&aacute;s que la guerra era un
+ ciego plan de exterminio, pues no se dec&iacute;a <i>vamos a la guerra</i>, sino a
+ <i>matar franceses</i>.</p>
+ <p>Desde que entr&eacute; en la desgraciada ciudad, a la emoci&oacute;n producida por
+ el espect&aacute;culo del reciente desastre se agregaba la que yo sent&iacute;a por
+ asuntos de mi propia cuenta, y por la su<!-- Page 87 -->puesta proximidad a quien era
+ el faro de mi vida. As&iacute; es que luego que el Conde y los de la comitiva nos
+ arreglamos en una de las mejores posadas, sal&iacute; con objeto de buscar la casa de
+ la Sra. Amaranta y de su t&iacute;a, lo cual &eacute;rame sumamente f&aacute;cil, por
+ haber visto los sobrescritos de las cartas que traamos para aquellas personas. Las
+ doce ser&iacute;an cuando llegu&eacute; a la calle de la Esparter&iacute;a, donde era
+ la residencia de la t&iacute;a de Amaranta. En lo sucesivo, y para evitar
+ confusiones, ya que no puedo nombrarla con su verdadero nombre, usar&eacute; el
+ t&iacute;tulo convencional de marquesa de Leiva.</p>
+ <p>Cuando di los primeros aldabonazos en la puerta, parec&iacute;ame que golpeaba en
+ mi propio coraz&oacute;n. &iquest;Estar&iacute;a all&iacute; In&eacute;s?
+ &iquest;Estar&iacute;a all&iacute;, ya olvidada de que antes existiera en el mundo un
+ chico llamado Gabriel, arcabuceado por los franceses? Y si estaba y de improviso me
+ ve&iacute;a, &iquest;no era posible que se me presentara deslumbrada por los
+ esplendores de su nueva posici&oacute;n, y que a la palidez de la primera sorpresa
+ sucediera en su rostro el rubor de haberme amado? &iquest;Se acercaba el momento de
+ que yo cayese de la inconmensurable altura de mi fatuidad amorosa, encontrando una
+ sonrisa de desd&eacute;n y la mano de un criado que me pusiera en la calle?
+ &iquest;Por ventura el trance que me esperaba era hermano gemelo de aquella otra gran
+ ca&iacute;da ocurrida en El Escorial, cuando por el favor de Amaranta so&ntilde;aba
+ con los primeros puestos de la naci&oacute;n? &iquest;Bajar&iacute;a mi alma desde
+ pr&iacute;ncipe a lacayo, como poco antes baj&oacute; mi ambici&oacute;n?</p>
+ <p><!-- Page 88 -->Abri&oacute;me la puerta un criado conocido, a quien rogu&eacute;
+ me llevase a presencia de mi antigua ama la Sra. Condesa. Mientras
+ atraves&aacute;bamos el patio, buscaba afanosamente alg&uacute;n objeto que me
+ indicase la proximidad de In&eacute;s. Como olfatea el perro el rastro de su amo,
+ as&iacute; aspiraba yo las emanaciones de la casa buscando el aire que hab&iacute;a
+ sido aliento de aquella naturaleza querida. No o&iacute; su voz, ni sent&iacute; sus
+ pasos, ni v&iacute; cosa alguna que tuviera las huellas de su mano. A m&iacute; se me
+ antojaba que en cualquier objeto pod&iacute;a notar un sello especial que indicara
+ pertenecerle. Pero en nada de lo que vieron mis ojos encontr&eacute; la huella
+ indefinible que deb&iacute;a tener todo aquello en que In&eacute;s pusiera los suyos.
+ Esto se comprende y no se explica. El coraz&oacute;n es el &uacute;nico adivino, y el
+ m&iacute;o me dijo que In&eacute;s no estaba all&iacute;.</p>
+ <p>El patio era fresco y risue&ntilde;o, como todos los de las buenas casas de
+ Andaluc&iacute;a. Entre los jazmines reales, que abraz&aacute;ndose a una columna
+ ostentaban sus mil florecillas llenas del perfume m&aacute;s grato a los enamorados;
+ entre los naranjos de la China, graciosas miniaturas del naranjo com&uacute;n; entre
+ los rosales de la tierra y esos claveles ind&iacute;genas, cuya imperial hermosura no
+ ha logrado eclipsar ninguna de las elegantes flores modernas; entre los tiestos de
+ reseda, de mejorana, de albahaca y de s&aacute;ndalo, saltaban los chorros de una
+ fuente habladora, con cuyo mon&oacute;logo se concertaba el canto de algunos
+ p&aacute;jaros prisioneros en doradas jaulas. El pavimento era de m&aacute;rmol y los
+ z&oacute;calos de azulejos; sobre &eacute;stos, y cubriendo gran
+ <!-- Page 89 -->parte de la pared, haba cuadros al &oacute;leo de aquella escuela
+ andaluza que ha llevado a los lienzos el tono caliente de la tierra, la esplendidez
+ de la inflamada atm&oacute;sfera y la agraciada melancol&iacute;a de los
+ semblantes.</p>
+ <p>Afortunadamente para m&iacute;, Amaranta se dign&oacute; recibirme. Estaba en una
+ sala baja, fresca y obscura, y cuando yo entr&eacute; se ocupaba en armar unas flores
+ de altar. &iquest;Se hab&iacute;a entregado a la devoci&oacute;n? Vest&iacute;a
+ completamente de blanco, y a la exigencia de la moda se un&iacute;a el rigor de la
+ estaci&oacute;n para que aquel ligero traje fuera nada m&aacute;s que lo
+ absolutamente necesario para cubrir su hermoso cuerpo. Entonces, entre las miradas de
+ fuera y el pudor interno no se pon&iacute;a tan gran baluarte de telas como se pone
+ hoy.</p>
+ <p>Abrumadoramente hermosa estaba, y sus ojos negros, que eran, como otra vez he
+ dicho, los primeros ojos del mundo, es decir, los Bonapartes de la mirada humana,
+ conquistaban al punto todo aquello a que dirig&iacute;an su pupila. Sent&iacute; en
+ su presencia mucha cortedad, gran turbaci&oacute;n; sent&iacute;me sin ideas y sin
+ palabra.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; vienes a buscar aqu&iacute;?&mdash;me dijo.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;ora, he venido a C&oacute;rdoba para afiliarme en el
+ ej&eacute;rcito del general Casta&ntilde;os, y sabiendo que Su Excelencia y
+ apreciable familia estaban en esta poblaci&oacute;n, he querido visitar a mi antigua
+ y querida ama.</p>
+ <p>&mdash;Eres tan hip&oacute;crita como intrigantuelo y trapisondista&mdash;repuso
+ entre severa y amable. &mdash;&iquest;Conque me tienes ley? &iquest;Por qu&eacute; te
+ portaste tan mal conmigo?</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 90 -->Se&ntilde;ora&mdash;exclam&eacute;, haciendo aspavientos de
+ respeto&mdash;. &iexcl;Yo portarme mal! &iexcl;Si no podr&eacute; olvidar nunca lo
+ bien que estaba al servicio de Su Excelencia!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Quieres ser otra vez mi criado?&mdash;me pregunt&oacute;.</p>
+ <p>Esta proposici&oacute;n cay&oacute; sobre m&iacute; como un rayo. Pens&eacute; en
+ In&eacute;s, en el repentino engrandecimiento de la que hab&iacute;a juzgado
+ compa&ntilde;era de mi existencia, y al considerarme criado de aquella casa,
+ tembl&eacute; de indignaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;ora, no quiero servir m&aacute;s. Soy soldado
+ &mdash;repuse&mdash;. Sin embargo, estoy a las &oacute;rdenes de Vuecencia para lo
+ que guste mandarme.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Conque soldado? &iquest;Y vas a la guerra? Dentro de un mes
+ ser&aacute;s general&mdash;dijo con punzante iron&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;No aspiro a tanto. Quiero servir a mi pa&iacute;s y nada m&aacute;s. Con
+ tal de que ma&ntilde;ana pueda decir: &laquo;Contribu&iacute; a echar de
+ Espa&ntilde;a a la canalla&raquo;, quedar&eacute; satisfecho.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y crees que Espa&ntilde;a podr&aacute; echar fuera a la canalla?
+ &iexcl;Ah!, yo no participo de la ilusi&oacute;n de esta buena gente.
+ &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; el d&iacute;a 9 en el puente de Alcolea? Aquellos
+ pobres paisanos a quienes no se puede negar el valor, huyeron ante las tropas
+ disciplinadas del general Dupont. En C&oacute;rdoba tampoco se les opuso resistencia,
+ y &iexcl;qu&eacute; horror, Dios m&iacute;o! &iexcl;Qu&eacute; tres d&iacute;as de
+ angustia! Todos cre&iacute;amos que los franceses entrar&iacute;an con bandera de
+ paz, porque la gente de Echevarri abandon&oacute; la ciudad, y los de aqu&iacute; no
+ trataban de hacer resistencia. Llegaron los <!-- Page 91 -->franceses a la Puerta
+ Nueva, y mientras las autoridades hablaban con ellos para darles entrada, de una casa
+ cercana salieron algunos tiros. Furiosos los enemigos, despu&eacute;s de derribar a
+ ca&ntilde;onazos la puerta, desparram&aacute;ronse por las calles de C&oacute;rdoba,
+ asesinando a cuantos se encontraban al paso y meti&eacute;ndose en las casas para
+ coger cuanto hab&iacute;a. No puedes figurarte lo que era aquello. Mudos de espanto y
+ ansiedad est&aacute;bamos todos aqu&iacute;, atento el o&iacute;do a los rumores de
+ la calle, cuando sentimos que las puertas ca&iacute;an a golpes, y penetraba aquella
+ soldadesca bestial, diciendo que se les entregasen todos los objetos de valor. El
+ miedo nos impidi&oacute; andar en contestaciones con ellos, y al punto les dimos
+ alhajas, dinero, plata de mesa y cuanto hab&iacute;a, deseando que se lo llevasen
+ todo de una vez para no escuchar sus insultos. Mas luego bajaron a la bodega,
+ sedientos de vino; no contentos con echar fuera las cubas peque&ntilde;as,
+ beb&iacute;an en las llaves de las pipas grandes, y dej&aacute;ndolas luego abiertas,
+ corr&iacute;a el Montilla de setenta y cinco a&ntilde;os, inundando las cuevas. Uno
+ de aquellos salvajes pereci&oacute; ahogado en vino. Pero al fin se fueron de casa
+ sin cometer atrocidades de otra clase y nos vimos libres de semejante chusma. En
+ otras partes los horrores no pueden contarse. Robaron todo el dinero de la
+ Administraci&oacute;n, toda la plata de los conventos, los vasos sagrados, los
+ c&aacute;lices, las custodias, las alhajas de las im&aacute;genes; penetraron
+ tambi&eacute;n en los conventos de frailes, muchos de los cuales murieron asesinados;
+ convirtieron <!-- Page 92 -->en lupanar la iglesia de Fuensanta, y por tres
+ d&iacute;as C&oacute;rdoba no fu&eacute; una ciudad, fu&eacute; un infierno, porque
+ todos los demonios, todas las maldades, sacrilegios y abominaciones cayeron sobre
+ ella. Por las calles se les encontraba borrachos, llenos de inmundicia y
+ revolc&aacute;ndose en el lodo, engullendo vorazmente la comida que sacaban a viva
+ fuerza de las casas. Los generales franceses, avergonzados de tanta bajeza,
+ quer&iacute;an someterlos a palos; pero fu&eacute; preciso emplear mucho rigor, y
+ algunos hubieron de ser fusilados para que entraran en raz&oacute;n los dem&aacute;s.
+ Por &uacute;ltimo, saliendo de C&oacute;rdoba para And&uacute;jar, esos cafres nos
+ han dejado en paz por alg&uacute;n tiempo. &iexcl;Qu&eacute; espantoso estado el de
+ Espa&ntilde;a! Y lo peor es que sucumbir&aacute;. &iexcl;Qu&eacute; d&iacute;as
+ terribles nos aguardan! Quisiera yo tener las ilusiones de esta gente, y creer, que
+ como ellos creen, que con unas cuantas batallas ganadas por nosotros..., y por cierto
+ que no s&eacute; c&oacute;mo ser&aacute; eso de ganar batallas, sin ej&eacute;rcito,
+ ni generales, ni dinero, ni nada..., que con unas cuantas batallas se va a concluir
+ todo felizmente. Hay quien sue&ntilde;a con ir a Francia, despu&eacute;s de echar a
+ los franceses, y traerse a Napole&oacute;n con un grillete al pie. &iexcl;Dios quiera
+ que no perezcamos todos! &iexcl;Dios nos d&eacute; valor para resistir la tormenta
+ que se nos viene encima!... Aqu&iacute; vivimos sin saber a qu&eacute; santo
+ encomendarnos. Casi no nos tratamos con nadie, y si tememos que Francia nos tome por
+ exaltadas patriotas, m&aacute;s nos duele que los vecinos nos crean afrancesadas.
+ Quisi&eacute;ramos estar bien con todos y que ni unos ni otros nos
+ <!-- Page 93 -->molestaran.... Pero qu&eacute; s&eacute; yo...; creo
+ dif&iacute;cil.... &iquest;Y en Madrid qu&eacute; tal se vive?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Piensa Us&iacute;a volver a la Corte?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh!, s&iacute;.... Pensamos marcharnos pronto, porque nos llama un
+ asunto en que est&aacute; interesada toda la familia. A ser por m&iacute;, ya
+ estar&iacute;amos all&aacute;. No puedo vivir en C&oacute;rdoba, y menos en el estado
+ actual de la guerra. Esto no es vivir. Si en Madrid no hubiese tranquilidad, nos
+ ir&iacute;amos a Bayona con toda la familia.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y ninguna de las personas de esta casa fu&eacute; maltratada por la
+ soldadesca francesa?&mdash;pregunt&eacute;, deseando saber qu&eacute; personas
+ hab&iacute;a en la casa.</p>
+ <p>&mdash;Ninguna; s&oacute;lo mi t&iacute;o el Marqu&eacute;s tuvo una
+ contusi&oacute;n en la cabeza; pero recibi&oacute;la al esconderse debajo de una
+ cama, y lo hizo con tanto &iacute;mpetu, que se di&oacute; un golpe muy fuerte contra
+ el suelo. Un amigo de casa, que nos visita todos los d&iacute;as, D. Jos&eacute;
+ Mar&iacute;a de Malespina, tambi&eacute;n recibi&oacute; un ligero rasgu&ntilde;o en
+ la mano derecha al ocultarse detr&aacute;s de un armario.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y las se&ntilde;oras? O&iacute; decir que una sobrinita de la Sra.
+ Marquesa ... o sobrinita de Su Excelencia, no estoy bien seguro, hab&iacute;a venido
+ de Madrid con objeto de acompa&ntilde;arlas.</p>
+ <p>&mdash;No&mdash;contest&oacute; Amaranta, mirando al suelo.</p>
+ <p>&mdash;Pues entonces lo confundo yo con otra cosa. Par&eacute;ceme que en Madrid
+ lo o&iacute; decir al se&ntilde;or licenciado Lobo, aquel famoso escribano...; pero
+ no, seguramente se equivoc&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 94 -->&iquest;Conoces t&uacute; al Sr. de Lobo?&mdash;me
+ pregunt&oacute; con inquietud.</p>
+ <p>&mdash;Ya lo creo; somos muy amigos. Le conoc&iacute; cuando yo serv&iacute;a en
+ casa de D. Mauro Requejo..., y por cierto que el se&ntilde;or licenciado y yo tuvimos
+ una cuesti&oacute;n con motivo de cierta jovencita..., una infeliz, se&ntilde;ora,
+ una desgraciada chiquilla, hu&eacute;rfana de padre y madre.</p>
+ <p>&mdash;A ver, cu&eacute;ntame eso.</p>
+ <p>&mdash;Pues los Sres. de Requejo, que eran dos puerco-espines martirizaban a la
+ damisela. Yo ten&iacute;a l&aacute;stima de ella y quise sacarla de all&iacute;...,
+ pero me fusilaron los franceses.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Te fusilaron!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora, y el Sr. de Lobo...; pues..., lo cierto
+ fu&eacute; que la ni&ntilde;a desapareci&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Ya.... Cu&eacute;ntamelo todo.</p>
+ <p>Con el mayor af&aacute;n, con el inter&eacute;s m&aacute;s grande que durante mi
+ vida he sentido por cosa alguna, empezaba yo a contar a la Condesa lo que
+ sab&iacute;a, cuando la entrada de dos personas me interrumpi&oacute;.</p>
+ <p>Eran el diplom&aacute;tico y D. Jos&eacute; Mar&iacute;a de Malespina,
+ aqu&eacute;l por tantos t&iacute;tulos famoso, aunque retirado, coronel de
+ Artiller&iacute;a, de quien habl&eacute; cuando lo de Trafalgar. El primero me
+ reconoci&oacute; y tuvo la bondad de dirigirme algunas bromas.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XII" name='XII'></a>
+ <h2><!-- Page 95 -->XII</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;Sobrina&mdash;dijo el Marqu&eacute;s&mdash;, pronto tendremos aqu&iacute;
+ las tropas de Casta&ntilde;os. &iquest;Sabes lo que ahora le dec&iacute;a al Sr. de
+ Malespina? Pues le dec&iacute;a que si la Junta de Sevilla me comisionara para entrar
+ en negociaciones con los franceses, tal vez lograr&iacute;a poner fin a esta
+ desastrosa guerra.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; negociaciones ni qu&eacute; ocho cuartos? &mdash;dijo
+ con desprecio Malespina&mdash;. &iexcl;Oh! &iexcl;Si la Junta de Sevilla siguiera el
+ plan que imagin&eacute; estos d&iacute;as. Mientras no demos a la artiller&iacute;a
+ el lugar que le corresponde no es posible alcanzar ventaja alguna. Mis recientes
+ estudios sobre cyclodiatom&iacute;a y cap&oacute;ltica me han hecho descubrir
+ importantes principios que ahora debieran llevarse a la pr&aacute;ctica.</p>
+ <p>&mdash;Reniego de la ciencia que inventa medios de
+ destrucci&oacute;n&mdash;declar&oacute; con gesto elocuente el Marqu&eacute;s&mdash;.
+ Por las v&iacute;as diplom&aacute;ticas pudieran las naciones resolver todas sus
+ querellas. &iexcl;La guerra! &iquest;De qu&eacute; sirve la guerra? &iquest;Vale la
+ pena de que perezcan miles de seres humanos por una cuesti&oacute;n que podr&iacute;a
+ arreglarse con un pedazo de papel y una pluma mojada en tinta, puesta en manos de
+ alguna persona que yo me s&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Hombre de Dios, sin la guerra, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a del mundo? Y
+ sobre todo, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a del mundo sin la artiller&iacute;a?
+ Montec&uacute;culi dice que las <!-- Page 96 -->batallas &laquo;dan y quitan las
+ coronas, concluyen las guerras e inmortalizan al vencedor&raquo;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Sangre y luto y desolaci&oacute;n! Pero no disputemos sobre el
+ volc&aacute;n, amigo. La guerra es un mal, y existe hoy entre nosotros. Lo que
+ conviene es buscar alianzas en Europa. Por eso, desde que llegu&eacute; a
+ Andaluc&iacute;a, suger&iacute; a la Junta Suprema la idea de pedir auxilio a
+ Inglaterra. &iexcl;Magn&iacute;fico pensamiento, que ni a Saavedra ni al P. Gil se
+ les hab&iacute;a ocurrido.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y usted se atribuye la invenci&oacute;n!&mdash;dijo con sorna
+ Malespina&mdash;. Pero, hombre de Dios, si los asturianos fueron los primeros que en
+ tal cosa pensaron, y desde el 30 de mayo salieron de Gij&oacute;n mis
+ querid&iacute;simos amigos D. Andr&eacute;s &Aacute;ngel de la Vega y el vizconde de
+ Matarrosa, hijo del conde de Toreno ...&iexcl;Bah, bah!... Estos diplom&aacute;ticos
+ han perdido la chaveta. Nada, amigo m&iacute;o: yo le dije al P. Gil que cuidara de
+ aumentar la artiller&iacute;a, adoptando los adelantos que yo quiero introducir en el
+ arma. Pues qu&eacute;, &iquest;cree usted que Napole&oacute;n no tiene noticia de
+ ellos? Yo he descubierto que antes de invadir a Espa&ntilde;a mand&oacute; una
+ Comisi&oacute;n secreta para que averiguara si estaba yo aqu&iacute;. Como entonces
+ mi familia hizo correr la voz de que yo hab&iacute;a pasado a Am&eacute;rica,
+ Napole&oacute;n dijo: &laquo;Pues no hay cuidado ninguno&raquo;, y orden&oacute; la
+ invasi&oacute;n. Ya, ya me conoce de antiguo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; vanaglorioso es usted!&mdash;dijo el diplom&aacute;tico,
+ superando en fatuidad a su amigo&mdash;. Eso lo dice usted por obligarme a hablar,
+ por obligarme a que revele.... No: es secreto de Estado, del cual quiz&aacute;s
+ depende la paz de <!-- Page 97 -->Espa&ntilde;a y de Europa; no saldr&aacute; de mis
+ labios, ni soy hombre que cede f&aacute;cilmente a las sugestiones de la imprudente
+ amistad.</p>
+ <p>&mdash;Todo eso es pura farsa. Sepamos de una vez esos secretos.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Farsa!&mdash;exclam&oacute; con enojo el diplom&aacute;tico&mdash;.
+ Pero ya comprendo el juego. Lo mismo hace mi sobrina cuando quiere obligarme a que
+ revele los secretos de Estado. No: callar&eacute;, callar&eacute;, aunque usted me
+ insulte, aunque usted aparente dudar de mi veracidad para que la indignaci&oacute;n
+ me haga romper el silencio. &iexcl;Pues qu&eacute;!, si yo dijera que un elevado
+ personaje, el m&aacute;s poderoso que hoy existe en el mundo, se decidi&oacute; al
+ fin a transigir conmigo, despu&eacute;s de una enemistad que data de la paz de
+ Luneville; si yo dijera que los preliminares de negociaci&oacute;n que entabl&eacute;
+ para evitar a Espa&ntilde;a los horrores de la guerra comenzaban a dar resultado,
+ cuando algunos hombres p&eacute;rfidos, &iexcl;ah!..., si yo dijera esto.... Pero no:
+ mi sobrina me mira como para incitarme a seguir hablando, y usted, Sr. de Malespina,
+ me mira tambi&eacute;n.... Mas no: punto en boca, y cesen las impertinentes preguntas
+ que en vano amenazan el inexpugnable alc&aacute;zar de mi discreci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Todo eso es pura f&aacute;bula&mdash;afirm&oacute; D. Jos&eacute;
+ Mar&iacute;a con desenfado&mdash;. Aborrezco la falsedad y la jactancia, pues soy
+ hombre que se dejar&iacute;a matar antes que decir una palabra contraria a la
+ rigurosa verdad. Por tanto, basta de fingidas diplomacias y de tratados que no han
+ existido sino en la cabeza de usted. En estos momentos seamos soldados, y dejemos a
+ un lado <!-- Page 98 -->los protocolos. Veremos si ahora, cuando en Bayona se sepa
+ que yo sigo en Espa&ntilde;a y que no pienso partir a las Am&eacute;ricas, se retiran
+ los franceses de nuestro pa&iacute;s, porque..., francamente..., Napole&oacute;n me
+ conoce.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Hombre, eso es demasiado fuerte!&mdash;exclam&oacute; el
+ diplom&aacute;tico, soltando la risa&mdash;. Conque Napole&oacute;n....</p>
+ <p>&mdash;No extra&ntilde;o esas risas&mdash;dijo muy amoscado el artillero&mdash;.
+ &iquest;Qu&eacute; ha de hacer quien no conoce el peligro personal?
+ &iquest;Qu&eacute; ha de hacer un hombre que cuando entraron los franceses a saquear
+ esta casa, se escondi&oacute; debajo de la cama?</p>
+ <p>&mdash;Yo ...&mdash;contest&oacute; con turbaci&oacute;n el
+ Marqu&eacute;s&mdash;si penetr&eacute; en aquel apartado sitio, bien saben todos la
+ causa, que no fu&eacute; miedo ni mucho menos. En aquel instante me ocupaba
+ mentalmente en buscar los t&eacute;rminos m&aacute;s propios de un arreglo y
+ transacci&oacute;n con aquella gente, y como el ruido no me dejaba pensar,
+ busqu&eacute; la soledad de aquel lugar recogido y pac&iacute;fico, donde sin estorbo
+ pudiera entregarme a mis cavilaciones. Lo incomprensible es que un militar viejo como
+ usted buscase asilo detr&aacute;s de un armario mientras los franceses insultaban a
+ las se&ntilde;oras.</p>
+ <p>&mdash;Nada, lo que he dicho siempre&mdash;repuso Malespina&mdash;. Es
+ in&uacute;til esperar que los profanos hagan nunca justicia a las combinaciones de la
+ ciencia. Todo lo ven bajo el aspecto vulgar, y lanzan al p&uacute;blico las
+ acusaciones m&aacute;s irreverentes. Hombre de Dios, &iquest;necesitar&eacute; decir
+ que, convencido desde el principio de la <!-- Page 99 -->imposibilidad de establecer
+ en el patio un campo atrincherado, tuve que retirarme a esta sala, y apoyar mi centro
+ de retaguardia en aquel armario, para operar con el ala derecha? Viendo que se
+ acercaban con &iacute;mpetu formidable los franceses, hice un movimiento envolvente
+ sobre mi ala izquierda, y me met&iacute; tras el armario, dirigiendo el raso de
+ metales de la terrible arma de fuego que llevaba en mi bolsillo hacia el marco de la
+ puerta, para que la trayectoria fuese directamente al patio. El enemigo, al ver mi
+ actitud, retrocedi&oacute; lleno de espanto, y he aqu&iacute; c&oacute;mo sin
+ efusi&oacute;n de sangre se les oblig&oacute; a la retirada.</p>
+ <p>Amaranta no pod&iacute;a contener la risa oyendo la disputa entre los dos vejetes.
+ Antes de que &eacute;sta concluyera, entr&oacute; la de Leiva y dijo:</p>
+ <p>&mdash;Acaba de llegar la <i>Gaceta Ministerial de Sevilla</i>. Creo que hoy trae
+ la noticia de que ha muerto Napole&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s! &iquest;Qu&eacute; dice usted?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;, d&oacute;nde est&aacute; esa
+ <i>Gaceta</i>?</p>
+ <p>Al punto corrieron el Marqu&eacute;s y D. Jos&eacute; Mar&iacute;a a la
+ habitaci&oacute;n inmediata. La Marquesa, que no hab&iacute;a parado mientes en mi
+ persona aunque le hice reverencias muy profundas, acerc&oacute;se a su sobrina, y
+ mostr&aacute;ndole un medall&oacute;n que en la mano tra&iacute;a, le dijo:</p>
+ <p>&iquest;Te gusta? &iquest;No es verdad que est&aacute; parecido? El pintor ha
+ hecho un hermoso retrato.</p>
+ <p>&mdash;Est&aacute; muy bonito y se parece mucho&mdash;dijo mi antigua
+ se&ntilde;ora&mdash;. Veremos qu&eacute; le parece a ese barbilindo cuando lo
+ vea.</p>
+ <p>&mdash;Es extra&ntilde;o que no haya llegado ya. Su <!-- Page 100 -->madre me
+ dec&iacute;a que para el 12 pasar&iacute;a por aqu&iacute;.</p>
+ <p>El diplom&aacute;tico y Malespina aparecieron de nuevo, trayendo cada cual una
+ hoja de papel impreso.</p>
+ <p>&mdash;Efectivamente, aqu&iacute; est&aacute; en letras de molde&mdash;dijo con
+ grandes aspavientos el diplom&aacute;tico, prepar&aacute;ndose a leer&mdash;. Oigan
+ ustedes: &laquo;Madrid, 6 de junio. El descontento de las tropas enemigas parece
+ general, y corre muy v&aacute;lida la voz de que en Bayona hay insurrecci&oacute;n, y
+ de que el Emperador est&aacute; oculto, a&ntilde;adiendo algunos que
+ herido.&raquo;</p>
+ <p>&mdash;Hombre, eso es important&iacute;simo&mdash;dijo Malespina&mdash;, aunque no
+ me coge de nuevo, porque ya ten&iacute;a noticias detalladas de este suceso.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Que los franceses se sublevan contra Bonaparte?&mdash;dijo la
+ Marquesa&mdash;. Dios les habr&aacute; tocado el coraz&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Pero oigan ustedes estotra noticia&mdash;a&ntilde;adi&oacute; el
+ artillero&mdash;: &laquo;Toledo, 4. D&iacute;cese que cerca de Gallur los franceses
+ han sido derrotados por Palafox, dejando en el campo de batalla 12.000 muertos y un
+ n&uacute;mero infinito de heridos. Los espa&ntilde;oles les tomaron 48 ca&ntilde;ones
+ y 12 &aacute;guilas.&raquo;</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Hombre, magn&iacute;fica victoria!&mdash;exclam&oacute; el
+ diplom&aacute;tico&mdash;. &iquest;Pero qu&eacute; dice aqu&iacute;? &iexcl;Oh,
+ &eacute;sta s&iacute; que es gorda!: &laquo;Reus, 8 de junio. Aqu&iacute; se habla de
+ la muerte de Josef Napole&oacute;n, de los varios partidos que dividen la Francia y
+ de la sublevaci&oacute;n del Rosell&oacute;n. Si estas noticias salen ciertas,
+ podemos asegurar que lleg&oacute; <!-- Page 101 -->ya el d&iacute;a de la venganza y
+ de la libertad de Espa&ntilde;a.&raquo;</p>
+ <p>&mdash;Vienen muy satisfactorios estos dos n&uacute;meros de la
+ <i>Gaceta</i>&mdash;dijo Amaranta.</p>
+ <p>&mdash;Ya sab&iacute;a yo todo eso&mdash;afirm&oacute; con aplomo el
+ Marqu&eacute;s&mdash;. &iexcl;Pero qu&eacute; veo, santos cielos! Este s&iacute; que
+ es notici&oacute;n. Oigan todos, oiga usted, Sr. D. Jos&eacute; Mar&iacute;a:
+ &laquo;Valencia, 10 de junio. El ej&eacute;rcito de Duhesme ha sido derrotado. Corren
+ voces de que el castillo de Figueras est&aacute; en nuestro poder; se repite la
+ noticia del levantamiento del Rosell&oacute;n y de la indignaci&oacute;n con que ha
+ visto toda la Francia la conducta de su Emperador con la Espa&ntilde;a.&raquo;</p>
+ <p>Los sueltos que o&iacute; leer en aquella ocasi&oacute;n pueden verse en la
+ <i>Gaceta Ministerial de Sevilla</i>, peri&oacute;dico oficial de la Junta Suprema.
+ En sus breves columnas se insertaban diariamente despachos y noticias que
+ remit&iacute;an de todas partes.... Dict&aacute;balas el entusiasmo y las devoraba la
+ credulidad, y como nadie las discut&iacute;a, el efecto era inmenso. Seg&uacute;n la
+ <i>Gaceta Ministerial</i>, todos los d&iacute;as era derrotado un ej&eacute;rcito
+ franc&eacute;s, y todos los d&iacute;as ocurr&iacute;a en Francia una
+ insurrecci&oacute;n para destronar al azotador de Europa. &iexcl;Ah!, entonces
+ corr&iacute;an unas bolas, junto a las cuales son flor de cantueso las equivocaciones
+ del moderno tel&eacute;grafo.</p>
+ <p>&mdash;Oigan ustedes&mdash;indic&oacute; la de Leiva, que hab&iacute;a tomado el
+ peri&oacute;dico de manos del Marqu&eacute;s&mdash;; &eacute;sta s&iacute; que es
+ noticia extraordinaria. Y no digan ustedes que la sab&iacute;an, porque hasta ahora
+ no se ha hablado en Espa&ntilde;a ni en el mundo de semejante cosa. Atenci&oacute;n:
+ &laquo;C&aacute;<!-- Page 102 -->diz, 14. Corre muy v&aacute;lida la voz de que la
+ Francia est&aacute; dividida en tres partidos: borb&oacute;nico, republicano y
+ bonapartista.&raquo; Tambi&eacute;n dice que han desembarcado en Rosas 11.000 hombres
+ con armas, que vienen de Mallorca.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tres partidos!&mdash;grit&oacute; el Marqu&eacute;s
+ diplom&aacute;tico, mirando a D. Jos&eacute; Mar&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Tres partidos! Ya lo sab&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y yo tambi&eacute;n!... Pero corro a comunicar esta nueva a nuestros
+ amigos&mdash;dijo el Marqu&eacute;s, levant&aacute;ndose.</p>
+ <p>&mdash;Aguarda&mdash;le insinu&oacute; su hermana&mdash;. No olvides que esta
+ tarde tienes que pasar por all&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Otra vez! Si no hay quien la haga salir. Le he prometido, le he
+ rogado, le he amenazado, le he dicho mil finezas y ternuras, y nada, no quiere salir.
+ &iquest;Por qu&eacute; no vais vosotras?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, esta tarde iremos&mdash;afirm&oacute; detenidamente la
+ Marquesa&mdash;. Es preciso que salga, porque sin ella no podemos volver a
+ Madrid.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh!, picar&oacute;n..., ya sabemos el secreto&mdash;dijo Malespina,
+ dirigi&eacute;ndose con maliciosa expresi&oacute;n al Marqu&eacute;s&mdash;. Ayer me
+ hablaron del caso en varias tertulias.... Ya sab&iacute;a yo que hab&iacute;a usted
+ sido un terrible seductor.... &iquest;Pero ahora salimos con eso?</p>
+ <p>&mdash;Amigo, es preciso reparar de alg&uacute;n modo los extrav&iacute;os de una
+ borrascosa juventud. Ya sabe usted que hasta hace quince a&ntilde;os me llamaban el
+ <i>azote de las familias</i>. Pero ya pasaron aquellos tiempos, y ahora....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De modo que no vas esta tarde?</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 103 -->Francamente&mdash;dijo el Marqu&eacute;s&mdash;, en estos
+ d&iacute;as me gusta salir a la calle lo menos posible. Suele haber tumultos...,
+ &iexcl;la gente anda tan excitada!... &iexcl;Qu&eacute; susto me llev&eacute; la otra
+ tarde en el barrio de San Lorenzo!..., y como a causa de la gota no puedo
+ correr....</p>
+ <p>&mdash;Y como en la calle no se encuentran camas para esconderse debajo de
+ ellas.... Vamos, vamos, Marqu&eacute;s, y leeremos a los amigos estas estupendas
+ novedades.</p>
+ <p>Salieron la Artillera y la Diplomacia, y como la Marquesa hab&iacute;a salido de
+ la habitaci&oacute;n un momento antes, quedamos solos otra vez Amaranta y yo.</p>
+ <p>&mdash;Sigue contando&mdash;me dijo&mdash;. Y ese se&ntilde;or tendero con quien
+ serv&iacute;as, &iquest;ha venido contigo a C&oacute;rdoba?</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;ora: yo no he vuelto m&aacute;s a su casa. Sal&iacute; de
+ Madrid acompa&ntilde;ando al Sr. de Santorcaz.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Santorcaz!&mdash;exclam&oacute; la dama, poni&eacute;ndose encarnada
+ y despu&eacute;s p&aacute;lida como una difunta. &iquest;Qui&eacute;n?
+ &iquest;Qui&eacute;n has dicho?</p>
+ <p>&mdash;Don Luis de Santorcaz, se&ntilde;ora; un caballero castellano que ha venido
+ ahora de Francia.</p>
+ <p>Amaranta parec&iacute;a sentir una emoci&oacute;n profunda. Para disimularse
+ levant&oacute; fingiendo buscar algo, di&oacute; media vuelta, sent&oacute;se de
+ nuevo, despu&eacute;s se puso la mano sobre los ojos, y finalmente, rompi&oacute; una
+ flor de trapo que ten&iacute;a entre sus manos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; estabas diciendo, que no te o&iacute;...?</p>
+ <p>Que el Sr. de Santorcaz....</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 104 -->Deja a ese hombre..., no hables de lo que no me interesa.
+ &iquest;Conque antes dec&iacute;as que los tenderos de la calle de la Sal
+ martirizaban a la chiquilla...?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora, mucho. Me desgarraba el
+ coraz&oacute;n&mdash;contest&eacute; sin cuidarme de disimular los sentimientos de mi
+ alma.</p>
+ <p>&mdash;Era natural que te interesaras por la desgracia.</p>
+ <p>&mdash;Es que yo hab&iacute;a conocido a In&eacute;s antes de que a tal casa
+ fuera. Hab&iacute;ala conocido cuando estaba con su t&iacute;o, el buen D. Celestino
+ del Malvar. Nos conoc&iacute;amos los dos, se&ntilde;ora, y como ella era tan buena,
+ y yo tambi&eacute;n..., porque yo era muy bueno.... En fin, se&ntilde;ora, yo no
+ puedo ocultar a Us&iacute;a la verdad.</p>
+ <p>&mdash;D&iacute;mela de una vez.</p>
+ <p>Dej&aacute;ndome llevar de la impetuosa pena que pugnaba por desbordarse en mi
+ afligido pecho, y olvidando toda la consideraci&oacute;n, todo tacto, toda prudencia,
+ con el acento de la verdad y de un dolor inmenso, dije lo siguiente, sin
+ reflexi&oacute;n ni c&aacute;lculo alguno:</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;ora, In&eacute;s y yo &eacute;ramos novios.... Yo la quiero, yo
+ la adoro...; ella tambi&eacute;n....</p>
+ <p>Levant&oacute;se Amaranta r&aacute;pidamente, y en su semblante observ&eacute;
+ se&ntilde;ales de repentina c&oacute;lera. Mand&aacute;ndome callar, despu&eacute;s
+ de decirme que era un desvergonzado y un truh&aacute;n, agit&oacute; con inquieta
+ mano una campanilla.</p>
+ <p>&iexcl;Altos cielos, por qu&eacute; no os hundisteis sobre m&iacute;! Entr&oacute;
+ un criado, y Amaranta le mand&oacute; que me pusiera al instante en la puerta de la
+ calle.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XIII" name='XIII'></a>
+ <h2><!-- Page 105 -->XIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>El criado, cumplidor de la ignominiosa orden, era un segundo mayordomo llamado
+ Rom&aacute;n, que desde su ni&ntilde;ez serv&iacute;a en la casa. Desde que le
+ conoc&iacute; en El Escorial, aquel hombre me hab&iacute;a inspirado inexplicable
+ antipat&iacute;a, y digo esto y adem&aacute;s le nombro, para que mis lectores le
+ tengan presente, por si figurase despu&eacute;s un poco en los peregrinos sucesos de
+ esta historia.</p>
+ <p>&iquest;Ser&aacute; preciso que hable de mis tormentos morales en los das
+ siguientes a aquel suceso? &iexcl;Dios m&iacute;o! Aburrir&eacute; a mis lectores,
+ abusando de la gentil cortes&iacute;a que les movi&oacute; a fijar sus ojos en estas
+ relaciones. No: m&aacute;s vale que devore en silencio mis penas y les hable de otros
+ asuntos, que as&iacute; alcanzar&eacute; la doble ventaja de proporcionarles
+ &uacute;til entretenimiento, y de calmar mis pesares, adormeci&eacute;ndoles con el
+ bele&ntilde;o de patri&oacute;tico entusiasmo.</p>
+ <p>En C&oacute;rdoba reinaba gran impaciencia por la tardanza del ej&eacute;rcito de
+ Casta&ntilde;os. Entonces, como ahora y como siempre, los profanos en el arte de la
+ guerra arreglaban f&aacute;cilmente las cuestiones m&aacute;s arduas, charlando en
+ caf&eacute;s y en tertulias, y para ellos era muy f&aacute;cil, como lo es hoy,
+ organizar ej&eacute;rcitos, ganar batallas, sitiar plazas y coger prisionero a medio
+ mundo. A los profanos se unan los bullangueros y voceadores, que entonces,
+ &iexcl;Santo Dios!, pu<!-- Page 106 -->lulaban tanto como en nuestros felices
+ d&iacute;as, y entre aqu&eacute;llos y &eacute;stos y el torpe vulgo armaban tal
+ algazara, que no s&eacute; c&oacute;mo las Juntas y los Generales pod&iacute;an
+ resistirla.</p>
+ <p>Principi&oacute; el chaparr&oacute;n de comentarios sobre la lentitud con que
+ Casta&ntilde;os organizaba sus tropas: unos aseguraban que ten&iacute;a miedo; otros,
+ que estaba decidido a dar la batalla, pero que, seguro de perderla, ten&iacute;a
+ tomadas sus medidas para retirarse a C&aacute;diz y huir a las Am&eacute;ricas con lo
+ m&aacute;s granado de sus tropas; otros en fin, se atrevieron a m&aacute;s, y
+ pronunciaron la palabra <i>traidor</i>. Esta palabra no era entonces palabra, era un
+ pu&ntilde;al: v&iacute;ctimas de ella fueron Solano en C&aacute;diz, Perales en
+ Madrid, Filangieri en Galicia, Cevallos en Valladolid, Ord&oacute;&ntilde;ez en
+ Palencia, El conde del &Aacute;guila en Sevilla, Trujillo en Granada, Torre del
+ Fresno en Badajoz, el bar&oacute;n de Albalat en Valencia. In&uacute;til era decir a
+ los impacientes de C&oacute;rdoba que un ej&eacute;rcito no se instruye, arma y
+ equipa en cuatro d&iacute;as: nada de esto entend&iacute;an. Aunque al trav&eacute;s
+ del tiempo nos parezca lo contrario, entonces se chillaba mucho, y tambi&eacute;n
+ haba quien tomara muy a pechos los asuntos de la guerra s&oacute;lo por el simple
+ placer de meter ruido, y tambi&eacute;n por hacerse de notar. Todos los d&iacute;as
+ o&iacute;amos decir: &laquo;Ma&ntilde;ana viene el ej&eacute;rcito&raquo;, o
+ &laquo;Ya ha salido de Utrera, ya est&aacute; en Carmona....&raquo; Pero pasaban los
+ d&iacute;as y el ej&eacute;rcito no ven&iacute;a.</p>
+ <p>En tanto, en C&oacute;rdoba no cesaban los trabajos. Si no tienen ustedes idea de
+ lo que es el delirio la guerra, ent&eacute;rense de aquello. En <!-- Page 107 -->los
+ tiempos actuales, si hay guerra, las se&ntilde;oras, llevadas de sus humanitarios
+ sentimientos, se ocupan en hacer hilas. &iexcl;Ay!, entonces las se&ntilde;oras
+ ten&iacute;an alma para ocuparse en fundir ca&ntilde;ones. &iexcl;Cuando tal era el
+ esp&iacute;ritu de las mujeres, c&oacute;mo estar&iacute;an los hombres!
+ &iexcl;Hilas! All&iacute; nadie pensaba en tales morondangas.</p>
+ <p>Los voluntarios y cuerpos francos se uniformaban seg&uacute;n el gusto
+ indumentario de cada uno, y aqu&iacute; de la imaginaci&oacute;n de las hembras de la
+ familia para galonar marselleses, para emplumar sombreros y guarnecer charpas y
+ polainas. Se hicieron muchos uniformes; pero no bastaban para equipar los dos
+ regimientos, uno de caballer&iacute;a y otro de infanter&iacute;a, que
+ organiz&oacute; la Junta de C&oacute;rdoba. Sin embargo, este inconveniente se
+ obvi&oacute; disponiendo que con cada prenda de vestir se cubriesen dos: el uno
+ llevaba los calzones, casaca y sombrero, y el otro el pantal&oacute;n, chaqueta y
+ gorra de cuartel. El correaje tambi&eacute;n serv&iacute;a para dos: uno llevaba la
+ bayoneta en la cartuchera y el otro en el porta-bayoneta, y no alcanzando las
+ cartucheras y cananas, se suplan con saquillos de lienzo. M&aacute;s adelante,
+ cuando tenga el gusto de describiros en su conjunto el ej&eacute;rcito de
+ Andaluc&iacute;a, dar&eacute; completa idea de su abigarrada conformaci&oacute;n y
+ aspecto. Francamente, se&ntilde;ores, era aqu&eacute;l un ej&eacute;rcito que causaba
+ risa.</p>
+ <p>Durante los d&iacute;as que aguardamos la llegada de Casta&ntilde;os para
+ incorporarnos a &eacute;l (y necesariamente tengo que volver a hablar de m&iacute;),
+ yo hac&iacute;a una vida vagabunda y holgazana. Como el servicio del joven D. Diego
+ no exig&iacute;a <!-- Page 108 -->m&aacute;s que presentarme en la posada a la hora
+ de comer, pasaba el d&iacute;a y parte de la noche discurriendo por aquellas
+ tortuosas calles, que convidan al transe&uacute;nte a perderse en ellas,
+ entreg&aacute;ndose al azar, a lo aventurero, a lo desconocido, sin saber
+ ad&oacute;nde se va ni de d&oacute;nde se viene. Por ser la soledad mi mayor gusto,
+ rechazaba la compa&ntilde;&iacute;a de mis camaradas, buscando errante y solo
+ aquellos lugares donde m&aacute;s pronto me perda.</p>
+ <p>El &uacute;nico sitio adonde iba deliberadamente todos los d&iacute;as era la casa
+ de Amaranta, y pasaba largas horas contemplando su puerta, fijos los ojos en las
+ desnudas paredes, como si quisiese leer en ellas alguna mal escrita p&aacute;gina de
+ mi destino. Sus cerradas ventanas, sus espesas celos&iacute;as, no daban paso a
+ ninguna esperanza. Sin embargo, aquella fachada era tan elocuente, que no
+ pod&iacute;a dejar de mirarla. Al apartarme de all&iacute;, el viejo muro con su
+ puerta, sus ventanas, sus aleros y sus miradores, quedaba tan presente en mi
+ imaginaci&oacute;n como si fuese una fisonom&iacute;a. &iexcl;Cara funesta, que nunca
+ tuvo una sonrisa para m&iacute;! Los criados de la casa, a quienes impacientemente
+ preguntaba por In&eacute;s, no sab&iacute;an o no quer&iacute;an darme noticia
+ alguna.</p>
+ <p>Pero un d&iacute;a, precisamente el 1.&ordm; de julio, cambi&oacute;
+ repentinamente la situaci&oacute;n de mi esp&iacute;ritu. Atiendan ustedes, que esto
+ es de suma importancia. Por fin, tras larga espera, lleg&oacute; el ej&eacute;rcito
+ del general Casta&ntilde;os, y al anochecer deb&iacute;a partir para el Carpio. Entre
+ los paisanos armados que se juntaron con Echevarri <!-- Page 109 -->exist&iacute;a un
+ grupo compuesto de contrabandistas de Sierra Morena, de Villamanrique y de Pozo
+ Alc&oacute;n, con los cuales fraternizaron bien pronto, formando amistosa cuadrilla,
+ los licenciados de M&aacute;laga, batall&oacute;n que se form&oacute; con alguna
+ gente condenada por faltas, y que la Junta tuvo a bien indultar. Estos caballeros,
+ para cuya domesticaci&oacute;n emplearon grandes rigores los jefes militares,
+ tuvieron una reyerta en C&oacute;rdoba con los suizos de Reding. Fu&eacute;
+ cuesti&oacute;n de vino, prontamente aplacada, pero que, sin embargo, alarm&oacute;
+ el barrio de Santa Marina durante media hora, produciendo sustos, algunas corridas,
+ tal cual desmayo de sensibles mujeres, las que, al o&iacute;r los dos o tres tiros
+ disparados en la colisi&oacute;n, creyeron que los franceses estaban otra vez sobre
+ C&oacute;rdoba, y as&iacute; lo gritaban corriendo desordenadamente por las calles.
+ La parte mayor de la ciudad no se enter&oacute; de este suceso, que insignificante en
+ las p&aacute;ginas de la historia patria, fu&eacute; para m&iacute; de trascendencia
+ suma, y m&aacute;s digno de menci&oacute;n que si hubiese derribado a&ntilde;ejos
+ tronos y alterado la geograf&iacute;a del Continente. As&iacute;, los granos de arena
+ pesan a veces como monta&ntilde;as en el destino de un ser humano, y lo que es gota
+ de agua en el cauce de la generalidad, es ro impetuoso en el de uno solo, o
+ viceversa, seg&uacute;n lo que nosotros llamamos antojos de all&aacute; arriba, y no
+ es sino concierto sublime, que no podemos comprender, como no puede una hormiga
+ tragarse el Sol.</p>
+ <p>Pues bien: algunas horas antes de la que se&ntilde;alaron para la partida
+ sal&iacute; a la calle, im<!-- Page 110 -->pulsado por un sentimiento de amor hacia
+ los laberintos de aquella ciudad que en sus repliegues escondidos hab&iacute;a dado
+ un asilo a mi tristeza. Sent&iacute;a salir de C&oacute;rdoba como siente el
+ ermita&ntilde;o dejar su cueva. Hab&iacute;ame acostumbrado a pasear mi aburrimiento
+ y soledad por aquellos callejones, a quienes en cierto modo hab&iacute;a hecho
+ confidentes de mi pesar; hallaba tantas perspectivas amigas en un recodo, en una
+ torre, en un ajimez, en una encrucijada, en un poste, en una reja, en una piedra
+ corro&iacute;da por el tiempo, en un z&oacute;calo garabateado por los chicos, que no
+ pude menos de salir a dar el &uacute;ltimo adi&oacute;s a todas aquellas mudas
+ compa&ntilde;&iacute;as de mi tristeza. Aquel d&iacute;a estaba m&aacute;s triste que
+ nunca.</p>
+ <p>Era de tarde: pas&eacute; por una plazuela irregular y solitaria, de esas que son
+ la desesperaci&oacute;n de los arquitectos modernos: a un lado muros de ladrillo, en
+ los cuales, por la disposici&oacute;n de este material, se ha querido imitar una
+ decoraci&oacute;n greco-romana, con jambas, dent&iacute;culas, capiteles, metopas y
+ triglifos; a otro una pared sin puertas ni ventanas; luego un descomunal
+ portal&oacute;n, una esquina cargada de escudos, un farol, un santo, torres medio
+ ca&iacute;das y machones que se van a caer, una plazuela, en fin, de esas que nos
+ salen al paso cuando visitamos cualquier vieja metr&oacute;poli, tal como Toledo,
+ Granada, Valladolid, Le&oacute;n, etc. Al atravesarla sent&iacute; el ruido que cerca
+ produc&iacute;a la citada reyerta entre los licenciados y los suizos; o&iacute;ase
+ lejana algazara, y al extremo de largo callej&oacute;n vi algunas mujeres que
+ <!-- Page 111 -->corr&iacute;an gritando. Esto despert&oacute; mi curiosidad y
+ march&eacute; hacia all&iacute;; pero no hab&iacute;a dado dos pasos, cuando me
+ detuve asombrado y estremecido, porque en el fondo de la plazuela, y en el
+ &aacute;ngulo que &eacute;sta formaba con una calle, vi una mano que me hacia
+ se&ntilde;as; s&iacute;, una mano blanca que me llamaba.</p>
+ <p>Dirig&iacute;me all&aacute;, y en unos cuantos segundos se disip&oacute; la
+ ilusi&oacute;n. Me re&iacute; de mi torpeza al observar que en el &aacute;ngulo
+ mencionado hab&iacute;a una imagen de la Virgen, de esas que la devoci&oacute;n de
+ los espa&ntilde;oles ha puesto en las antiguas calles. La Virgen ten&iacute;a una
+ corona de hierro, en cuyos picos debi&oacute; de haberse enredado una cometa de
+ alg&uacute;n chico de la vecindad, pues un jir&oacute;n de papel, todav&iacute;a
+ suspendido junto al cuerpo de la sagrada estatua, a impulsos del viento se
+ mov&iacute;a. El papelejo fu&eacute; lo que a m&iacute; me pareci&oacute; un brazo
+ que se mov&iacute;a y una mano que me llamaba. Tal alucinaci&oacute;n en pleno
+ d&iacute;a era se&ntilde;al de mi estupidez, por lo cual, burl&aacute;ndome de
+ m&iacute; propio, segu&iacute; mi camino.</p>
+ <p>Pasando bajo la imagen, contemplaba el jir&oacute;n de la cometa, cuando me detuve
+ de nuevo, porque un objeto roz&oacute; mi cara, produci&eacute;ndome escalofro. El
+ jir&oacute;n de papel se hab&iacute;a desprendido de la imagen, cayendo sobre mi.
+ &iexcl;Vean ustedes lo que es el estado del &aacute;nimo! Aquel hecho insignificante,
+ tan insignificante como el aplastar un grano de arena con nuestro pie, me hizo
+ detener el paso, me hizo temblar, me hizo mirar a todos lados, puso en mis labios
+ esta pregunta, que me dirig&iacute; lleno de <!-- Page 112 -->confusi&oacute;n:
+ &laquo;Pero, Gabriel, &iquest;te has vuelto bobo, o lo has sido toda tu
+ vida?&raquo;</p>
+ <p>Segu&iacute; andando hacia la acera de enfrente, cuando de nuevo me detuve, me
+ qued&eacute; helado, absorto, estupefacto, porque detr&aacute;s de mi hab&iacute;a
+ sonado claramente mi nombre. &iquest;Qui&eacute;n me llamaba? Volvime y nada vi. La
+ plazuela estaba enteramente desierta y muda: s&oacute;lo a lo lejos se o&iacute;an
+ apenas algunas voces del altercado, que de ning&uacute;n modo pod&iacute;an
+ confundirse con la que a mi espalda hab&iacute;a dicho &laquo;Gabriel.&raquo;</p>
+ <p>Al volverme, mis ojos se fijaron en una puerta: era la puerta de una iglesia.
+ Abiertas de par en par las hojas de madera chapeada, se ve&iacute;a el cancel de
+ mugriento cuero, con dos puertecillas laterales. Una vieja, al salir, puso en
+ movimiento las mohosas bisagras, y al ruido de la herrumbre, un sonido lastimero
+ lleg&oacute; a mis o&iacute;dos, modulando aquella voz que a m&iacute; me haba
+ parecido mi nombre. Esta vez no me re&iacute;, sino que entr&eacute; decididamente en
+ la iglesia. Vi muchos santos pintados o de escultura, y, &iexcl;cosa singular!,
+ pareci&oacute;me que todas las im&aacute;genes sonre&iacute;an apaciblemente. La
+ iglesia era modesta, blanca, obscura. En los lustrosos bancos se sentaban algunas
+ se&ntilde;oras de edad. Las luces del altar, al reflejarse en los oropeles de un
+ luengo cortin&oacute;n rojo que serv&iacute;a de dosel a la Virgen, brillaban
+ estrellas tembladoras de aquella dulce obscuridad, indicando ad&oacute;nde
+ deb&iacute;an dirigirse los piadosos ojos. Al poco rato de estar all&iacute;,
+ pareci&oacute;me aquel interior menos obscuro y comenc&eacute; a ver distintamente
+ todos los objetos. En el fondo de la igle<!-- Page 113 -->sia, frente al altar,
+ hab&iacute;a una gran reja que se alzaba desde el suelo al techo; tras esta reja
+ percib&iacute;anse vagas claridades movibles y un murmullo sordo, de cuyo conjunto se
+ destacaba de rato en rato una tos o una s&iacute;laba que repet&iacute;an los ecos de
+ la b&oacute;veda. Acerc&aacute;ndome a la reja, pude f&aacute;cilmente distinguir
+ tras ella bultos blancos y negros, entre los cuales algunos desfilaron pausadamente y
+ sin ruido hacia una puerta que se abr&iacute;a en el &aacute;ngulo del fondo, y otros
+ permanec&iacute;an inm&oacute;viles y de rodillas. Eran las monjas.</p>
+ <p>Contemplando la tranquilidad de aquellas santas mujeres, su apacible recogimiento,
+ la vaguedad aparente de sus formas corp&oacute;reas, aquel silencio de sus pasos que
+ les asemejaba a simples creaciones de la luz en el fondo de la c&aacute;mara obscura;
+ contemplando aquella calma de sus rezos, que nadie o&iacute;a, sent&iacute; envidia
+ de los que sumergen su vida en la dulce sombra de un claustro. Yo no apartaba mis
+ ojos del coro, observando indiscretamente los movimientos de las buenas Madres, y
+ mientras mayor era mi atenci&oacute;n, con m&aacute;s claridad se me iban presentando
+ los distintos objetos de aquel recinto, y vi poco a poco los sillones, el facistol,
+ el &oacute;rgano, los cuadros. Tan lentamente sal&iacute;an de la obscuridad los
+ perfiles de estos objetos, que mi propia imaginaci&oacute;n pod&iacute;a creerse
+ autora de aquel espect&aacute;culo.</p>
+ <p>El d&iacute;a iba descendiendo, y la iglesia se obscurec&iacute;a por grados; pero
+ una de las Madres, tirando de unas cuerdas, descorri&oacute; la cortina negra de la
+ alta ventana del coro, y entonces <!-- Page 114 -->entr&oacute; la luz crepuscular,
+ dando a todo su verdadera forma. Retir&aacute;ronse algunas monjas; yo sent&iacute;
+ el tenue chocar de las medallas de sus rosarios cuando levantaban la rodilla, y luego
+ besos. Era f&aacute;cil contar el n&uacute;mero de las que sal&iacute;an por el
+ n&uacute;mero de los suaves estallidos que resonaban en aquel espacio, porque todas
+ al salir besaban los pies de un Cristo colgado junto a la puerta. A esto
+ atend&iacute;a yo, cuando de las figuras que a&uacute;n quedaban de rodillas en el
+ centro del coro se levant&oacute; una, dirigi&eacute;ndose a la reja y al mismo lugar
+ en que yo estaba. Mi impresi&oacute;n al verla, al ver su cara, al ver sus ojos que
+ me miraban, fu&eacute; tan viva, tan aterradora, que hube de quedar petrificado, la
+ sangre helada, la vida en suspenso, hecho una estatua de plomo. Lo que estaba viendo,
+ &iquest;qu&eacute; era? &iquest;Era una aberraci&oacute;n, un delirio, una imagen del
+ sue&ntilde;o, un juguete fant&aacute;stico, obra de los &aacute;ngeles traviesos para
+ burlarse de los que con sus mundanas tristezas van a profanar la casa de Dios? La
+ mir&eacute; fijamente, at&oacute;nito ante aquel enigma, ante aquel misterio; pero la
+ visi&oacute;n no dur&oacute; m&aacute;s que algunos segundos, porque la monja,
+ llamada por otra, se apart&oacute; de la reja, y sali&oacute; r&aacute;pidamente del
+ coro sin besar el pie del Santo Cristo.</p>
+ <p>Al hallarme solo, reun&iacute; todos, absolutamente todos los rayos de mi
+ raz&oacute;n, y junt&aacute;ndolos, los dirig&iacute; a la confusa y negra obscuridad
+ de aquel fen&oacute;meno. Quise desvanecer el celaje que envolv&iacute;a mi
+ inteligencia haci&eacute;ndome est&uacute;pido, y me pregunt&eacute; si lo que
+ acababa de presenciar era reproducci&oacute;n de aquella burla de
+ <!-- Page 115 -->mis sentidos que poco antes me hab&iacute;a hecho ver una mano en un
+ pedazo de papel y o&iacute;r mi nombre en el chirrido de una puerta. Me di golpes en
+ la cabeza; busqu&eacute; un sitio m&aacute;s solitario, donde, seren&aacute;ndome,
+ pudiera poner en claro cuesti&oacute;n tan ardua, y sin saber c&oacute;mo, di conmigo
+ en el fondo de una capilla. En un cuadro que se ofreci&oacute; de improviso a mis
+ ojos vi una falange de &aacute;ngeles, mil encantadoras criaturas de esas que sin
+ m&aacute;s naturaleza corporal que una cabeza y dos alas, han creado los artistas
+ para regocijar los asuntos de la pintura m&iacute;stica. Atrajeron mi atenci&oacute;n
+ aquellos seres juguetones y enredadores: todos se re&iacute;an con infantiles
+ carcajadas, y entremezcl&aacute;ndose volaban, rasgando nubes, esparciendo flores con
+ el batir de sus alas de pollo, y d&aacute;ndose de coscorrones al chocar unas con
+ otras las rubias cabecitas. Por momentos me parec&iacute;a que avanzaba sobre
+ m&iacute; la bandada de rostros voladores, y luego retroced&iacute;an haciendo con
+ alegre algazara movimientos de miedo, para esconderse despu&eacute;s tras una nube, y
+ hacerme desde all&iacute; gui&ntilde;os con sus ojuelos, y encantadoras muecas con
+ sus bocas.</p>
+ <p>A tal situaci&oacute;n hab&iacute;an llegado mis sentidos, cuando el
+ sacrist&aacute;n, agitando un grueso manojo de llaves con cencerril estruendo, me
+ hizo salir de la iglesia, pues yo era la &uacute;nica persona que en ella quedaba.
+ Sal&iacute;; la luz de la calle pareci&oacute; devolverme el sentido com&uacute;n,
+ que, seg&uacute;n mi propia opini&oacute;n, hab&iacute;a perdido. El tumulto de que
+ poco antes habl&eacute;, continuaba m&aacute;s reciamente, y algunas personas
+ <!-- Page 116 -->atravesaron a toda prisa la plazuela. Entre &eacute;stas vi un
+ hombre, un caballero que azorado y con miedo corr&iacute;a, volviendo la vista
+ atr&aacute;s, deteni&eacute;ndose a cada dos pasos, y vacilando luego sobre
+ qu&eacute; direcci&oacute;n tomar&iacute;a. Fij&oacute;se en mi, y al punto,
+ llam&aacute;ndome por mi nombre, se me acerc&oacute; con muestras de alegr&iacute;a
+ por haberme encontrado. Era el diplom&aacute;tico.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XIV" name='XIV'></a>
+ <h2>XIV</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;Gabriel&mdash;me dijo con voz temblorosa y sin dejar de mirar hacia el
+ sitio del tumulto&mdash;, vas a hacerme un favor.... &iexcl;Los franceses!
+ &iexcl;Est&aacute;n ah&iacute; los franceses! S&iacute;..., yo he visto pasar por
+ esas calles las gorras de pelo de a dos varas de alto.... Bien lo dec&iacute;a yo....
+ &iexcl;Mi sobrinita y mi hermana tienen unas cosas...! A ellas solas se les ocurre
+ mandarme con esta comisi&oacute;n, sin reparar que la pierna gotosa no me deja
+ correr. Pero no doy un paso m&aacute;s..., me retiro a casa...; t&uacute; te
+ encargar&aacute;s de llevarlas flores, la carta y el recado.... &iquest;No
+ o&iacute;ste un tiro? Me parece que vienen por ese lado. &iexcl;Jes&uacute;s, esto es
+ atroz! Si viene una bala perdida.... Adi&oacute;s, me voy; toma, chiquillo,
+ enc&aacute;rgate t&uacute; de esto. Es muy f&aacute;cil. Ah&iacute; est&aacute; el
+ convento. Mira, en aquel callej&oacute;n est&aacute; la puerta del torno. Entras,
+ preguntas por la Srta. In&eacute;s, la novicia..., pues. Dices que vas de parte de la
+ Sra. Marquesa de Leiva. &iquest;Lo olvidar&aacute;s?... &iexcl;Dios m&iacute;o!
+ &iexcl;Esas <!-- Page 117 -->mujeres que pasan corriendo!... Sin duda los muy
+ tunantes intentan deshonrarlas. Me voy.... Toma, entra t&uacute; en el locutorio.
+ &iexcl;Para qu&eacute; vendr&iacute;a yo a estos malditos barrios! Toma el ramo de
+ flores contrahechas..., toma la carta, que dar&aacute;s a la Srta. In&eacute;s...; le
+ dices que la Sra. Marquesa est&aacute; enojada con ella, y que es preciso que a salir
+ del convento se decida. Insiste mucho en esto, &iquest;eh?; dile que nos vamos para
+ Madrid, y que en la Corte del nuevo rey Jos&eacute; I.... &iexcl;Demonio, eso que ha
+ sonado es un tiro de ob&uacute;s!... Me parece que ha ca&iacute;do una granada en el
+ techo de esa casa.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Una granada? Lo menos cincuenta van disparadas ya&mdash;dije yo,
+ atizando el fuego de su miedo para que se marchara pronto y me dejase tan sublime
+ comisi&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Conque, chiquillo&mdash;continu&oacute;, temblando como un azogado&mdash;,
+ &iquest;lo har&aacute;s bien? Si te dan contestaci&oacute;n la llevas a casa. Ve
+ pronto. Yo me escapar&eacute; corriendo por esta calle donde no se siente ruido...;
+ adi&oacute;s.</p>
+ <p>Desapareci&oacute; el diplom&aacute;tico, llevado por su miedo, y al punto
+ entr&eacute; en la porter&iacute;a del convento con febril alegr&iacute;a, y di
+ fuertes porrazos en el torno. Una voz rega&ntilde;ona me contest&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;<i>Deo gratias</i>&mdash;dije&mdash;. Vengo de parte de mi ama, la Sra.
+ Marquesa de Leiva, a traer un recado a la Srta. In&eacute;s.</p>
+ <p>La portera me dijo que esperara en el locutorio, y al poco rato de estar
+ all&iacute; corri&oacute;se la cortina de &eacute;ste y vi dos monjas. No s&eacute;
+ c&oacute;mo pude mantenerme en pie. Una de ellas era In&eacute;s.</p>
+ <p>No me cab&iacute;a duda, era ella misma: en su <!-- Page 118 -->semblante,
+ adelgazado y p&aacute;lido, hab&iacute;an impreso terribles huellas los sesenta
+ d&iacute;as de incesantes pesares transcurridos desde el 2 de mayo; pero la
+ reconoc&iacute;, a pesar de la escas&iacute;sima luz del locutorio, y la hubiera
+ reconocido en la obscuridad de las entra&ntilde;as de la tierra. Pareci&oacute;me que
+ al verme cerr&oacute; los ojos, y que as&oacute; las rejas con sus dos manos para
+ sostenerse. Cuando me dirigi&oacute; la primera pregunta, temblaba su voz de tal
+ modo, que era imposible entender sus palabras. Sin poder decir una sola, incapaz de
+ discurso y de movimiento, permanec&iacute; yo breve rato con la cara apoyada en la
+ reja.</p>
+ <p>La monja que la acompa&ntilde;aba me oblig&oacute; por fin a romper el
+ silencio.</p>
+ <p>&mdash;La Sra. Marquesa me ha dado este ramo de flores y esta carta&mdash;dije,
+ introduciendo ambas cosas para que las tomara In&eacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah, el ramo para el Santo Ni&ntilde;o de la
+ Enfermer&iacute;a!&mdash;dijo la monja vieja&mdash;. La se&ntilde;ora Condesa no se
+ olvida de nosotras.</p>
+ <p>&mdash;Tambi&eacute;n me ha dado un recado de palabra para la Srta.
+ In&eacute;s&mdash;continu&eacute;&mdash;, y es que se prepare a salir del convento
+ para partir con ella a Madrid dentro de algunos d&iacute;as.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh!&mdash;exclam&oacute; la vieja&mdash;. La Sra. Condesa y la Sra.
+ Marquesa hacen mal en contrariar la decidida vocaci&oacute;n de esta ni&ntilde;a.
+ &iexcl;Por qu&eacute; ese empe&ntilde;o de llevarla a Madrid, cuando ella quiere
+ dejar las maldades y abominaciones del siglo! La pobrecita no quiere cuentas con
+ nadie m&aacute;s que con su prometido Esposo, que es Nuestro Se&ntilde;or
+ Jesucristo.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 119 -->Madre Transverberaci&oacute;n&mdash;dijo In&eacute;s con
+ voz m&aacute;s entera&mdash;, el chocolate y los bollos que han hecho sus mercedes
+ ayer para la se&ntilde;ora Condesa, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n? &iquest;Los ha
+ tra&iacute;do su merced?</p>
+ <p>&mdash;No por cierto.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Si tuviera su merced la bondad de ir a buscarlos para que los lleve
+ este mozo...!</p>
+ <p>&mdash;Bien pudo usted haberlos tra&iacute;do&mdash;replic&oacute; gru&ntilde;endo
+ la vieja.</p>
+ <p>&mdash;Si la Sra. Condesa no lo recibe esta tarde, se enojar&aacute; mucho, y me
+ ser&aacute; dif&iacute;cil convencerla de que no quiero dejar nunca m&aacute;s esta
+ santa morada.</p>
+ <p>&mdash;Voy por &eacute;l..., &iexcl;qu&eacute; ni&ntilde;as &eacute;stas!</p>
+ <p>Dej&oacute;nos solos la Madre Transverberaci&oacute;n, y entonces habl&eacute;
+ as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;In&eacute;s m&iacute;a, estoy vivo, he resucitado. Sal&iacute; vivo de
+ aquel mont&oacute;n de muertos, donde perdimos para siempre a nuestro buen amigo don
+ Celestino. Al verme vivo y sin ti, pens&eacute; que Dios me hab&iacute;a devuelto la
+ vida para castigarme; pero ahora que te encuentro, alabo a Dios porque veo que no
+ una, sino dos veces, me ha dado la vida.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Debo salir de aqu&iacute;? &iquest;Debo hacer lo que me mandan esas
+ se&ntilde;oras?&mdash;me pregunt&oacute; In&eacute;s con impaciencia, porque
+ tem&iacute;a la vuelta de la Madre Transverberaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Si, In&eacute;s, sal de aqu&iacute;. Haz lo que te mandan esas
+ se&ntilde;oras. &iquest;Qu&eacute; dicen en esa carta?</p>
+ <p>&mdash;Toma, l&eacute;ela&mdash;dijo, alarg&aacute;ndola al trav&eacute;s de la
+ reja.</p>
+ <p>A la escasa luz del locutorio pude leer la <!-- Page 120 -->carta, que
+ dec&iacute;a, entre otras cosas relativas al ramo y al chocolate, lo siguiente:
+ &laquo;Esperamos que cesar&aacute; tu obstinaci&oacute;n en profesar. Nos oponemos
+ resueltamente a ello, y no queremos que tu ingreso en el seno de esta familia sea
+ se&ntilde;al de aniquilamiento de nuestra casa. Ya te dijimos que hab&iacute;amos
+ determinado casarte con un joven de alto linaje, proyecto en el cual estriba la
+ felicidad, grandeza y lustre de la familia a que perteneces. Todo est&aacute;
+ concertado, y aunque se aplace por motivo de la guerra, al fin tiene que ser; de modo
+ que si persistes en profesar, nos llenar&aacute;s de dolor. &iquest;No anhelas
+ servirnos de consuelo en nuestra soledad? &iquest;No correspondes al mucho amor que
+ te profesamos? &iquest;No deseas ocupar el puesto que te pertenece en nuestro
+ coraz&oacute;n y en nuestra casa? Mi sobrina y yo iremos a convencerte, y en tanto
+ disponemos el viaje a Madrid, adonde nos acompa&ntilde;ar&aacute;s, porque tu
+ presencia es indispensable a las diligencias de tu legitimaci&oacute;n.&raquo;</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, saldr&eacute;&mdash;dijo In&eacute;s cuando acab&oacute; de leer
+ la carta&mdash;. Ya no quiero estar m&aacute;s aqu&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pues qu&eacute;, estabas decidida a profesar?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, muy decidida. No ten&iacute;a yo m&aacute;s consuelo que la idea
+ de encerrarme aqu&iacute; para siempre. Cuando me trajeron a C&oacute;rdoba...,
+ &iexcl;qu&eacute; d&iacute;as y qu&eacute; viaje!, yo no sab&iacute;a lo que era de
+ m&iacute;. Me encerraron en este convento..., luego vinieron esas se&ntilde;oras a
+ decirme que era su sobrina..., me besaron..., lloraron mucho las dos...; luego
+ dijeron que me iban a casar, y cuando les contest&eacute;: &laquo;Pues ya que me han
+ <!-- Page 121 -->puesto aqu&iacute;, aqu&iacute; he de quedarme toda la vida&raquo;,
+ ambas se afligieron mucho.... Me visitan con frecuencia, acompa&ntilde;adas de un
+ se&ntilde;or de edad, que me hace mil caricias y asegura quererme mucho; pero nunca
+ he cedido a sus ruegos para salir.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y ahora?</p>
+ <p>&mdash;Las paredes del convento se me caen encima, y anhelo salir.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Pero te van a casar!&mdash;exclam&eacute; indignado&mdash;. Te
+ quieren casar, y no se hunde el mundo.</p>
+ <p>Entonces se ri&oacute;, creo que por primera vez desde mucho tiempo, y aquella
+ espont&aacute;nea alegr&iacute;a me pareci&oacute; expresi&oacute;n de una renaciente
+ vida. In&eacute;s sal&iacute;a del seno del claustro como yo del mont&oacute;n de
+ muertos de la Moncloa, y al contestar con una sonrisa a mis amorosas quejas, sacaba
+ del sepulcro de la Orden el pie que tan impremeditadamente haba metido dentro.
+ Vi&eacute;ndola re&iacute;r, re&iacute;me yo tambi&eacute;n, y al punto, olvidando la
+ situaci&oacute;n, nos hablamos con la confianza de aquellos tiempos en que de
+ nuestras penas hac&iacute;amos una sola.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ay, chiquilla! Ahora que eres archiduquesa y archip&aacute;mpana,
+ &iquest;no tienes verg&uuml;enza de quererme?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; quieren hacer de m&iacute;?&mdash;pregunt&oacute;,
+ poni&eacute;ndose triste otra vez.</p>
+ <p>&mdash;Mira, princesa, haz lo que te mandan esas se&ntilde;oras: obed&eacute;celas
+ en todo. Ya habr&aacute;s conocido el parentesco que tienes con ellas. Dios te ha
+ puesto en sus manos; acepta lo que Dios te da, y &Eacute;l arreglar&aacute; lo
+ dem&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 122 -->Saldr&eacute; del convento&mdash;afirm&oacute;
+ ella&mdash;. &iexcl;Ay! No se asustar&aacute;n poco las Madres cuando me lo oigan
+ decir. Pero ya Dios no quiere que yo sea monja.</p>
+ <p>&mdash;No lo ser&aacute;s, no; y cuando yo vuelva de la guerra....</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero vas t&uacute; a la guerra? Chiquillo, &iquest;qui&eacute;n te
+ ha metido a ti en guerras?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pues qu&eacute; he de hacer? &iquest;Quieres que toda la vida sea
+ criado? Escucha, In&eacute;s, lo que me pas&oacute; hace d&iacute;as en casa de la
+ Sra. Condesa. Fu&iacute; a visitarla, y habiendo cometido la indiscreci&oacute;n de
+ decirle que te quer&iacute;a, se enfureci&oacute; de tal modo, que me hizo poner en
+ la puerta de la calle.</p>
+ <p>In&eacute;s cruz&oacute; las manos, dej&aacute;ndolas caer luego con desaliento
+ sobre su falda, mientras elevaba sus ojos al cielo, sin decir nada.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;No soy m&aacute;s que un criado, In&eacute;s!&mdash;exclam&eacute;,
+ agarr&aacute;ndome con fuerza a la reja y sacudi&eacute;ndola, como si quisiera
+ hacerla pedazos&mdash;; no soy m&aacute;s que un miserable chico de las calles,
+ indigno de ser mirado por personas de tu categor&iacute;a. Despu&eacute;s que nos
+ separamos, mira qu&eacute; distantes estamos uno de otro. Pero no creas que lo
+ siento; me gusta verte donde estar debes.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y t&uacute;?&mdash;me pregunt&oacute; con perplejidad.</p>
+ <p>&mdash;Yo har&eacute; lo que deba, Inesilla. Sal de este convento, ve con esas
+ se&ntilde;oras y esp&eacute;rame tranquila, con la segundad de que ir&eacute; a
+ buscarte. Si para entonces no has variado..., si te encuentro la misma....</p>
+ <p>Contest&oacute;me al instante pasando su dedo &iacute;n<!-- Page 123 -->dice por
+ uno de los huecos de la reja. Yo se lo bes&eacute;, se lo mord&iacute; tan sin
+ pensarlo, que ella no pudo contener un ligero grito, a punto que la Madre
+ Transverberaci&oacute;n regresaba con el chocolate y los bollos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es eso, ni&ntilde;a?&mdash;pregunt&oacute; la vieja,
+ asombrada de orla chillar.</p>
+ <p>&mdash;Nada, Madre Transverberaci&oacute;n. Esta reja tiene unos picos.... Al
+ mover la mano me lastim&eacute; un dedo&mdash;dijo In&eacute;s, chup&aacute;ndose la
+ coyuntura del dedo &iacute;ndice y sacudi&eacute;ndolo despu&eacute;s para fingir el
+ dolor del supuesto rasgu&ntilde;o.</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; est&aacute;n el chocolate y los
+ bollos&mdash;a&ntilde;adi&oacute; la monja&mdash;. Vaya, ya es tiempo de que se
+ marche ese mocito, porque obscurece y no es &eacute;sta hora de tener abierto el
+ locutorio.</p>
+ <p>&mdash;Rabiando estoy por marcharme&mdash;repliqu&eacute;&mdash;. Vengan
+ ac&aacute; esos bollos y ese chocolate, que la Sra. Marquesa estar&aacute; con el
+ alma en un hilo aguardando tan buenas cosas. &iquest;Y qu&eacute; le digo a su merced
+ en contestaci&oacute;n al recado que tuve el honor de traer?</p>
+ <p>&mdash;Que est&aacute; muy bien&mdash;contest&oacute; In&eacute;s, apretando su
+ cara contra la reja.&mdash;Que har&eacute; lo que me mandan, y que cuando quieran
+ venir por m&iacute;, estoy dispuesta a salir del convento.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo es eso, ni&ntilde;a?&mdash;gru&ntilde;&oacute; alarmada
+ la monja&mdash;. &iexcl;Que quiere usted salir! &iexcl;Qu&eacute; pensar&aacute; su
+ futuro Esposo Jesucristo si llega a sus o&iacute;dos lo que usted ha dicho! Y tiene
+ que saberlo forzosamente, porque &Eacute;l est&aacute; en todas partes y todo lo oye.
+ Nada, nada&mdash;a&ntilde;adi&oacute;, arrimando su hocico a la verja&mdash;. Rapaz,
+ a la Sra. Marquesa dir&aacute; usted que la ni&ntilde;a per<!-- Page 124 -->siste en
+ su ejemplar vocaci&oacute;n, y que si quieren verla enfadada y bufando de rabia, que
+ le hablen del siglo y sus tentaciones.</p>
+ <p>In&eacute;s prorrumpi&oacute; en una carcajada tan natural, tan graciosa, tan
+ fresca, tan jovial, que hasta las paredes del convento parec&iacute;an regocijarse
+ con tan alegre m&uacute;sica.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; risas tan mundanas son &eacute;sas?&mdash;dijo la Madre
+ Transverberaci&oacute;n&mdash;. Es la primera vez que se r&iacute;e usted de ese modo
+ en esta casa. &iquest;Qu&eacute; pasa para tanta alegr&iacute;a?... Adentro,
+ ni&ntilde;a, adentro; daremos parte de este inaudito desenfado a la Madre
+ Abadesa.</p>
+ <p>Cerr&oacute;se el locutorio y sal&iacute; a la calle. Sent&iacute;ame con nueva
+ vida, con centuplicadas fuerzas en mi esp&iacute;ritu y en mi cuerpo; sent&iacute;ame
+ capaz de todo, de la abnegaci&oacute;n, de la lucha, hasta del hero&iacute;smo,
+ porque la presencia y las palabras de In&eacute;s hab&iacute;an abierto desconocidos
+ horizontes, inmensos espacios delante de m&iacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XV" name='XV'></a>
+ <h2>XV</h2>
+ <br />
+
+ <p>Antes de llegar a la posada, fuerte ruido de tambores y cornetas me anunci&oacute;
+ la salida del ej&eacute;rcito. Corr&iacute; a buscar mis armas y mi caballo, y antes
+ de que se notara mi falta, ya estaba en fila con el se&ntilde;orito conde de Rumblar,
+ Mariju&aacute;n y los dem&aacute;s de la partida. Era ya de noche cuando salimos, y
+ el pueblo todo tom&oacute; parte en aquella espont&aacute;nea fiesta de
+ <!-- Page 125 -->nuestra despedida: millares de luces se encendieron a nuestro paso
+ en balcones y puertas; ninguna mujer dej&oacute; de saludarnos desde la reja, ya sin
+ gal&aacute;n, y todos los chicos engendrados por aquella fecunda generaci&oacute;n
+ salieron delante de los tambores, acompa&ntilde;&aacute;ndonos hasta m&aacute;s
+ all&aacute; de la Puerta Nueva.</p>
+ <p>Anduvimos toda la noche, y al d&iacute;a siguiente, al salir del Carpio, nos
+ desviamos del camino real de Andaluc&iacute;a, tomando a la derecha en
+ direcci&oacute;n a Bujalance. Durante esta primera jornada encontramos a Santorcaz,
+ que hab&iacute;a salido de Bail&eacute;n para incorporarse a su cuadrilla, y a todos
+ nos di&oacute; mucho gusto el verle.</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; traigo varios regalitos que le manda a usted su se&ntilde;ora
+ mam&aacute;&mdash;dijo a mi amo, entreg&aacute;ndole unos paquetes&mdash;. La
+ se&ntilde;ora estaba desazonada por no haber tenido noticias de usted, y me
+ encarg&oacute; que le cuidase bien. &iquest;Hizo el Sr. Conde las visitas que
+ D.&ordf; Mar&iacute;a le encarg&oacute;?</p>
+ <p>&mdash;Puntualmente&mdash;contest&oacute; mi amo&mdash;. Y usted, &iquest;por
+ qu&eacute; no ha venido antes?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; demonio! Con estas cosas ni tenemos posta ni quien lleve
+ una carta. Sin embargo, yo recib&iacute; las que esperaba, y aqu&iacute; estoy al
+ fin, deseando, como los dem&aacute;s, que tropecemos con los franceses.</p>
+ <p>Desde entonces fu&eacute; Santorcaz el principal personaje de la cuadrilla
+ despu&eacute;s del amo, lugar que supo conquistarse con la desenvoltura subyugadora
+ de su conversaci&oacute;n. Pon&iacute;a &eacute;l todo suesmero en agradar a D.
+ Diego, cosa f&aacute;cil <!-- Page 126 -->de conseguir, y siempre fijo al lado de
+ &eacute;ste, cautiv&oacute; prontamente el &aacute;nimo del buen chico, ya
+ cont&aacute;ndole haza&ntilde;as y extraordinarios hechos, ya sugiri&eacute;ndole con
+ su f&eacute;rtil imaginaci&oacute;n ideas y conceptos propios para enloquecer a un
+ joven de chispa, pero muy atrasado en su desarrollo intelectual.</p>
+ <p>Y a todas estas, se&ntilde;ores m&iacute;os, ni una palabra os he dicho de aquel
+ ej&eacute;rcito, ni de su extra&ntilde;a composici&oacute;n; pero atended ahora, que
+ lejos de ser tarde, es &eacute;sta la coyuntura propicia de hacerlo, seg&uacute;n el
+ refr&aacute;n que dice: &laquo;Cada cosa en su tiempo, y los nabos en
+ Adviento.&raquo;</p>
+ <p>La base del ej&eacute;rcito de Andaluc&iacute;a estaba en las tropas del campo de
+ San Roque, mandadas por Casta&ntilde;os, y en las que despu&eacute;s trajo don
+ Teodoro Reding de Granada. Compon&iacute;ase de lo m&aacute;s selecto de nuestra
+ infanter&iacute;a de l&iacute;nea, con algunos caballos y muy buena
+ artiller&iacute;a, no excediendo su n&uacute;mero de trece a catorce mil hombres.
+ Agreg&aacute;ronse algunos regimientos provinciales y los paisanos que
+ espont&aacute;neamente o por disposici&oacute;n de las Juntas se engancharon en las
+ principales ciudades de Andaluc&iacute;a. Dif&iacute;cil es conocer la cifra exacta a
+ que se elevaron las fuerzas de paisanos armados; pero seguramente eran muchos, porque
+ la convocatoria hab&iacute;a llamado a todos los mozos de diez y seis a cuarenta y
+ cinco a&ntilde;os, solteros, casados y viudos sin hijos, de cinco pies menos una
+ pulgada, medidos descalzos. Adem&aacute;s de los notoriamente in&uacute;tiles, como
+ cojos, mancos, ciegos, etc., eran exceptuados los que <!-- Page 127 -->ten&iacute;an
+ su mujer encinta o ejerc&iacute;an cargos p&uacute;blicos, as como a los ordenados
+ de Ep&iacute;stola; pero no haba excepci&oacute;n por raz&oacute;n de cosecha o
+ labores del campo. Los &uacute;nicos rechazados de las filas, sin tener aquellos
+ reparos, eran los <i>negros, mulatos, carniceros, verdugos</i> y <i>pregoneros</i>.
+ Con paisanos, pues, cre&oacute; Sevilla cinco batallones y dos regimientos de
+ caballer&iacute;a; C&aacute;diz mand&oacute; el batall&oacute;n de tiradores que
+ llevaba su nombre, y las ciudades y villas de Utrera, Jerez, Osuna, Carmona,
+ Ja&eacute;n, Montoro y Cabra enviaron cuerpos de infanter&iacute;a y
+ caballer&iacute;a de n&uacute;mero irregular.</p>
+ <p>Esto aument&oacute; el ej&eacute;rcito; pero a&uacute;n deb&iacute;a crecer un
+ poco m&aacute;s aqu&eacute;l, que empez&oacute; enano y deb&iacute;a ser gigante
+ terrible, si no por su tama&ntilde;o, por su fuerza. Los militares espa&ntilde;oles
+ que el Gobierno de Madrid incorporaba a las divisiones de Moncey, de Vedel o de
+ Lefebvre iban huyendo de sus traidoras filas en cuanto se les presentaba
+ ocasi&oacute;n para ello, de tal modo, que al verificar sus marchas aquellos
+ ej&eacute;rcitos por parajes montuosos o quebrados, ve&iacute;an que los
+ espa&ntilde;oles se les escapaban por entre los dedos, como suele decirse. Los
+ desertores acud&iacute;an a engrosar las tropas del ej&eacute;rcito de Blake, del de
+ Cuesta o del de Casta&ntilde;os; y a Carmona y a C&oacute;rdoba llegaron muchos,
+ escapados de las filas de Moncey, as&iacute; como casi todos los que hac&iacute;an la
+ campa&ntilde;a de Portugal con Junot. Aquellos oficiales y soldados, al romper la
+ disciplina literal que los sujetaba a la Francia invasora para acudir al llamamiento
+ de la disciplina moral de su patria oprimida, hac&iacute;an el <!-- Page 128 -->viaje
+ disfrazados, traspasaban a pie las altas monta&ntilde;as y los ardientes llanos,
+ hasta encontrar un n&uacute;cleo de fuerza espa&ntilde;ola. Daba l&aacute;stima
+ verles llegar rotos, descalzos y hambrientos, aunque su gozo por hallarse al fin en
+ tierra no invadida les hac&iacute;a olvidar todas las penas. Con estos desertores,
+ entre quienes haba guardias de Corps, valones, ingenieros y artilleros,
+ aument&oacute; un poco nuestro ej&eacute;rcito.</p>
+ <p>Pero a&uacute;n creci&oacute; algo m&aacute;s. La Junta de Sevilla haba indultado
+ el 15 de mayo a todos los contrabandistas y a los penados que no lo fueran por los
+ delitos de homicidio, alevos&iacute;a o lesa majestad humana o divina, y esto trajo
+ una partida, que si no era la mejor tropa del mundo por sus costumbres, en cambio no
+ tem&iacute;a combatir, y fuertemente disciplinada, di&oacute; al ej&eacute;rcito
+ excelentes soldados. Ibros, lugar c&eacute;lebre en los fastos del contrabando;
+ Jandulilla, Campillo de Arenas, y otras localidades, entregadas m&aacute;s tarde al
+ sable de la Guardia civil y de los Carabineros, enviaron respetables escuadrones, con
+ la particularidad de que por venir armados hasta los dientes, y ser todos unos
+ caballeros de muy buen temple, que sab&iacute;an d&oacute;nde echaban la boca del
+ trabuco, se les reput&oacute; como auxiliares muy eficaces del ej&eacute;rcito.
+ Cuerpos reglamentados espa&ntilde;oles, con algunos suizos y valones; regimientos de
+ l&iacute;nea, que eran la flor de la tropa espa&ntilde;ola; regimientos provinciales,
+ que ignoraban la guerra, pero que se dispon&iacute;an a aprenderla; honrados
+ paisanos, en su mayor parte muy duchos en el arte de la caza, y por lo general
+ tiraban ad<!-- Page 129 -->mirablemente; y, por &uacute;ltimo, contrabandistas,
+ granujas, vagabundos de la sierra, chulillos de C&oacute;rdoba, holgazanes
+ convertidos en guerreros al calor de aquel fuego patri&oacute;tico que inflamaba el
+ pa&iacute;s; perdidos y merodeadores, que pon&iacute;an al servicio de la causa
+ nacional sus malas artes; lo bueno y lo malo, lo noble y lo innoble que el
+ pa&iacute;s ten&iacute;a, desde su general m&aacute;s h&aacute;bil hasta el
+ &uacute;ltimo pelaire del Potro de C&oacute;rdoba, paisano y colega de los que
+ mantearon a Sancho: tales eran los elementos del ej&eacute;rcito andaluz.</p>
+ <p>Se form&oacute; de lo que exist&iacute;a: entraron a componer aquel gran amasijo
+ la flor y la escoria de la naci&oacute;n; nada qued&oacute; escondido, porque la
+ fermentaci&oacute;n lo sac&oacute; todo a la superficie, y el cr&aacute;ter de
+ nuestra venganza esputaba lo mismo el puro fuego que las pestilentes lavas. Removido
+ el seno de la patria, ech&oacute; fuera cuanto hab&iacute;an engendrado en &eacute;l
+ los gloriosos y los degenerados siglos, y no alcanzando a defenderse con un solo
+ brazo, trabaj&oacute; con el derecho y el izquierdo, blandiendo con aqu&eacute;l la
+ espada hist&oacute;rica y con &eacute;ste la navaja.</p>
+ <p>En cuanto a uniformes y trajes, hab&iacute;alos de todas las formas conocidas. Es
+ prodigioso c&oacute;mo se equip&oacute; aquel ej&eacute;rcito de paisanos en diez y
+ seis d&iacute;as. La Administraci&oacute;n actual, con todos sus recursos, es un
+ sastre de portal comparada con aquel confeccionador que puso en movimiento millones
+ de agujas en dos semanas. En cierto estado que la Historia no ha cre&iacute;do digno
+ de sus p&aacute;ginas, pero que existe a&uacute;n, aunque en el olvido, se consigna
+ el n&uacute;mero de <!-- Page 130 -->piezas de vestuario que hicieron gratuitamente
+ las monjas y se&ntilde;oras de Sevilla. Dice as&iacute;:</p>
+ <p>&laquo;Por las Comunidades y se&ntilde;oras de distinci&oacute;n se han hecho
+ 3.335 camisas, 1.768 pantalones y 167 casacas de soldado; 1.001 camisas, 312
+ pantalones y 700 chalecos de sargento; 374 botines de pa&ntilde;o, 149 sacos de
+ caballer&iacute;a, 16 mochilas y 1.684 escarapelas.&raquo; Las se&ntilde;oras de
+ Alcolea, las de Carmona, Lora del R&iacute;o y otros pueblos figuran en la cuenta con
+ cifras parecidas.</p>
+ <p>Esta diversidad de manos en la hechura de vestimenta indica que la voz
+ <i>uniforme</i>, en lo tocante a voluntarios, era una vana palabra. Al lado de las
+ casacas blancas con solapa negra, carmes&iacute; o azul, que vest&iacute;an la mayor
+ parte de los regimientos de l&iacute;nea; al lado de las levitas azules con bandolera
+ que vest&iacute;an valones y suizos, ve&iacute;amos los chaquetones de pa&ntilde;o
+ pardo con que se cubr&iacute;a la gente colecticia. Entre los altos morriones de la
+ artiller&iacute;a y las gorras de los granaderos, llamaban la atenci&oacute;n
+ nuestros blancos sombreros portugueses, y las gorras de cuartel, y los tocados de
+ innumerables clases con que cubr&iacute;an sus chollas los tiradores y voluntarios de
+ los pueblos. Como antes he dicho, aquel ej&eacute;rcito hac&iacute;a re&iacute;r.</p>
+ <p>&iquest;Y el dinero para la guerra? Causa risa ver c&oacute;mo se da hoy de
+ calabazas un ministro de Hacienda para <i>arbitrar</i>, con destino a otra guerra,
+ unos cuantos millones que nadie quiere darle si no hipoteca hasta el &uacute;ltimo
+ pingajo de la naci&oacute;n. Aprended, generaciones ego&iacute;stas. Leed las listas
+ de donativos hechos por los <!-- Page 131 -->gremios, por los comerciantes, por los
+ nobles y hasta por los mendigos. &iexcl;Aquel s&iacute; era llover de dinero, y
+ reunirlo a montones, sin que ni un realito de vell&oacute;n se escapase por entre los
+ agujeros del cesto administrativo! En la lista de donaciones hay una partida
+ conmovedora que dice as&iacute;: &laquo;La Sra. Condesa viuda de Montelirios ha
+ entregado su <i>toaleta</i> de plata, manifestando el sentimiento de que sus medios
+ no alcancen tanto como su voluntad.&raquo;</p>
+ <p>&iquest;Habr&aacute; hoy quien d&eacute; su <i>toaleta</i>?...</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XVI" name='XVI'></a>
+ <h2>XVI</h2>
+ <br />
+
+ <p>Nuestra marcha por Ca&ntilde;ete de las Torres en direcci&oacute;n al r&iacute;o
+ Salado era un verdadero paseo triunfal, mejor dicho, casi no parec&iacute;a que
+ march&aacute;bamos, porque la gente de los pueblos, incluso mujeres, ancianos y
+ chicuelos, nos segu&iacute;an a un lado y otro del camino, improvisando fiestas y
+ bailes en todas las paradas. Cuando el ej&eacute;rcito se deten&iacute;a,
+ eclips&aacute;banse en apariencia todos los males de la patria, porque la tropa,
+ recobrando el buen humor, convert&iacute;a el campamento en una feria. Yo no
+ s&eacute; de d&oacute;nde sal&iacute;an tantas guitarras; no pude comprender de
+ qu&eacute; estaban hechos aquellos cuerpos, tan incansables en el baile como en el
+ ejercicio, ni de qu&eacute; metal dur&iacute;simo eran las gargantas, para ser tan
+ constantes en el gritar y cantar.</p>
+ <p><!-- Page 132 -->Como durante la primera semana del mes de julio no nos faltaron
+ v&iacute;veres abundantes, lo pas&aacute;bamos perfectamente; y como tampoco
+ tropezamos con los franceses, establecidos, aunque muy inquietos, al otro lado del
+ r&iacute;o, a todos, especialmente a los inexpertos, nos parec&iacute;a la guerra una
+ ocupaci&oacute;n dulc&iacute;sima. Sobre todo, el condesito de Rumblar no
+ cab&iacute;a en su pellejo de puro alborozado; y como con el roce de tanta y tan
+ diversa gente se iba despabilando por extremo, lleg&oacute; a adquirir un
+ desembarazo, un dominio de su propia persona que antes no ten&iacute;a. Santorcaz,
+ como dije, hab&iacute;a logrado en poco tiempo gran ascendiente sobre D. Diego, de
+ tal modo, que cuanto nuestro mozalbete pon&iacute;a por obra, lo consultaba con
+ aqu&eacute;l. Mariju&aacute;n, en cambio, hac&iacute;a buenas migas con un servidor
+ de ustedes, y siempre juntos en las marchas y en los descansos, nos cont&aacute;bamos
+ nuestras cosas, compadeci&eacute;ndonos y consol&aacute;ndonos mutuamente. Nosotros
+ dos solos, y sin dar parte a nadie, nos comimos el divino chocolate y los bollos de
+ la Madre Transverberaci&oacute;n.</p>
+ <p>Todo el ej&eacute;rcito ten&iacute;a gran impaciencia por venir a las manos con la
+ <i>canalla</i>. Como existen en todo campamento, adem&aacute;s del supremo consejo
+ que se celebra en la tienda del General, tantos consejillos como grupos de soldados
+ se escalonan aqu&iacute; y all&aacute;, en la cantina o en campo raso, para echar una
+ ca&ntilde;a o tirar un par de cartas, nosotros siempre est&aacute;bamos dilucidando
+ en corros m&aacute;s o menos grandes la eterna cuesti&oacute;n de nuestro encuentro
+ con los <!-- Page 133 -->franceses. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces, reunidos junto a un
+ tambor, donde hab&iacute;a un jarro de vino, dispusimos el paso del r&iacute;o, el
+ ataque del enemigo en su posici&oacute;n de And&uacute;jar, u otras haza&ntilde;as de
+ la misma harina!</p>
+ <p>Un d&iacute;a, hall&aacute;ndonos en Porcuna, y despu&eacute;s que se nos
+ uni&oacute; el ej&eacute;rcito de Reding, resolvimos, tras de ardiente
+ discusi&oacute;n, que los generales estaban atolondrados y sin saber qu&eacute; plan
+ adoptar&iacute;an. El conde de Rumblar dijo que iba a escribir a su maestro D. Paco,
+ para que le dijera qu&eacute; operaciones conven&iacute;an m&aacute;s; pero como
+ todos se rieran de esta ocurrencia, nuestro generalito se amosc&oacute; y fu&eacute;
+ a que le consolara con sus adulaciones interminables el lugarteniente Santorcaz.</p>
+ <p>Por &uacute;ltimo, tras largo consejo celebrado por los generales, se dijo que
+ iban a ser distribu&iacute;das las divisiones para tomar la ofensiva inmediatamente.
+ Aqu&eacute;l d&iacute;a, que fu&eacute;, si no recuerdo mal, el 12 o el 13 de julio,
+ vi por primera vez al general Casta&ntilde;os, cuando nos pas&oacute; revista.
+ Parec&iacute;a tener cincuenta a&ntilde;os, y por cierto que me caus&oacute; sorpresa
+ su rostro, pues yo me lo figuraba con semblante fiero y ce&ntilde;udo, seg&uacute;n a
+ mi entender deb&iacute;a tenerlo todo general en jefe puesto al frente de tan
+ valientes tropas. Muy al contrario, la cara del general Casta&ntilde;os no causaba
+ espanto a nadie, aunque s&iacute; respeto, pues los chascarrillos y las ingeniosas
+ ocurrencias que le eran propias las guardaba para las intimidades de su tienda.
+ Montaba airosamente a caballo, y en sus modales y apostura hab&iacute;a aquella
+ gracia cort&eacute;s y <!-- Page 134 -->urbana que tan com&uacute;n ha sido a
+ nuestros C&eacute;sares y Pompeyos. Es preciso confesar que a caballo y en las
+ paradas hemos tenido grandes figuras. Esto no es decir que Casta&ntilde;os fuera
+ simplemente un general de parada, pues en 1808, y antes de inmortalizar su nombre,
+ ten&iacute;a muy buenos antecedentes militares, aunque hab&iacute;a hecho su carrera
+ con rapidez grande, si no desusada en aquellos tiempos. A los doce a&ntilde;os de
+ edad obtuvo el mando de una compa&ntilde;&iacute;a; a los veintiocho le hicieron
+ teniente coronel, y a los treinta y tres, coronel. Si en su juventud no
+ asisti&oacute; a ninguna campa&ntilde;a, en 1794, y cuando contaba treinta y ocho
+ a&ntilde;os y pose&iacute;a la faja de mariscal de campo, estuvo en la del
+ Rosell&oacute;n a las &oacute;rdenes del general Caro, y all&iacute; le hirieron
+ gravemente en el lado izquierdo del cuello. Cuentan que la ligera inclinaci&oacute;n
+ de su cabeza hacia aquel lado proven&iacute;a de la tal herida.</p>
+ <p>Voy a decir de qu&eacute; manera nos distribuyeron. La primera divisi&oacute;n la
+ mandaba Reding; la segunda, Coupigny, y la tercera, Jones; la reserva estaba a las
+ &oacute;rdenes de D. Juan de la Pe&ntilde;a, y mandaban destacamentos sueltos, de mil
+ hombres poco m&aacute;s o menos, en calidad de tropas volantes para mortificar al
+ enemigo, D. Juan de la Cruz, el marqu&eacute;s de Valdeca&ntilde;as y D. Pedro
+ Echevarri, que despu&eacute;s fu&eacute; uno de los m&aacute;s famosos polizontes de
+ la reacci&oacute;n. Trescientos escopeteros, que hab&iacute;an salido Dios sabe de
+ d&oacute;nde, eran capitaneados por el presb&iacute;tero D. Ram&oacute;n de Argote.
+ &iquest;No es verdad que hubiera estado mejor diciendo misa?</p>
+ <p><!-- Page 135 -->A caballo &eacute;ramos tres mil, fuerza no muy grande si se
+ considera que &iacute;bamos a operar en pa&iacute;s entrellano y contra jinetes muy
+ aguerridos; pero, en cambio, nuestra artiller&iacute;a era de primer orden.
+ Ten&iacute;amos veinticuatro piezas, servidas por el Real Cuerpo, con lo m&aacute;s
+ florido de aquella oficialidad a quien estaba reservado la mayor gloria de la guerra,
+ desde el 2 de mayo hasta la batalla de Vitoria.</p>
+ <p>Nosotros nos extend&iacute;amos por la izquierda del Guadalquivir, ocupando los
+ pueblos de Porcuna y Lopera; y alargando una de nuestras alas por el camino de
+ Arjonilla, observ&aacute;bamos la orilla derecha, mientras la otra ala se
+ extend&iacute;a hacia Higuera de Arjona buscando a Menj&iacute;bar. Ocupaba el
+ franc&eacute;s a And&uacute;jar con las fuerzas que primitivamente trajo a la tierra
+ andaluza, y que hab&iacute;an vencido en el puente de Alcolea y saqueado a
+ C&oacute;rdoba. La divisi&oacute;n de Vedel, fuerte de diez mil hombres,
+ hall&aacute;base en Bail&eacute;n, y la peque&ntilde;a divisi&oacute;n de
+ Ligier-Belair, el mismo general que vimos batirse con los vecinos de
+ Valdepe&ntilde;as en los primeros d&iacute;as de junio, estaba en Menj&iacute;bar
+ guardando el paso del r&iacute;o. And&uacute;jar, Bail&eacute;n, Menj&iacute;bar. Del
+ primero al segundo punto corr&iacute;a la carretera general de Andaluc&iacute;a,
+ desde Bail&eacute;n a Menj&iacute;bar el camino que iba a Ja&eacute;n, y desde
+ Menj&iacute;bar a And&uacute;jar el r&iacute;o. Conserven ustedes en la memoria la
+ disposici&oacute;n de este tri&aacute;ngulo para comprender la importancia de los
+ movimientos de ambos ej&eacute;rcitos.</p>
+ <p>Cualquiera que fuese el pensamiento de nuestros generales, lo cierto es que la
+ primera <!-- Page 136 -->divisi&oacute;n recibi&oacute; orden inmediata de ponerse en
+ marcha, mientras Casta&ntilde;os con la tercera y la reserva se dirig&iacute;a hacia
+ el puente de Marmolejo para pasarlo y atacar a Dupont en And&uacute;jar. Ya he dicho
+ que mandaba D. Teodoro Reding la primera divisi&oacute;n; lo que a&uacute;n no ha
+ sido escrito por la Historia ni dicho por m&iacute; es que yo formaba parte de ella,
+ porque toda la caballer&iacute;a voluntaria hab&iacute;a sido incorporada, mejor
+ dicho, fundida en los batallones del ej&eacute;rcito, que apenas contaban con la
+ mitad del contingente. A mi amo y a los que le segu&iacute;an nos toc&oacute; formar
+ en las filas del regimiento de Farnesio, mientras que los lanceros de Sevilla fueron
+ casi todos incorporados al regimiento de Espa&ntilde;a.</p>
+ <p>El da 13 nos separamos de nuestros compa&ntilde;eros y tomamos el camino, mejor
+ dicho, las veredas y trochas que conducen a Menj&iacute;bar. No lleg&aacute;bamos a
+ seis mil; pero &eacute;ramos buena gente, aunque me est&eacute; mal el decirlo. El
+ regimiento de guardias valones, los suizos, el de la Corona, el de Irlanda, el de
+ Ja&eacute;n, los granaderos provinciales, los fusileros de Carmona, la
+ caballer&iacute;a de Farnesio y las seis bocas de fuego que mandaba D. Antonio de la
+ Cruz, eran piezas respetables, orgullosas de s&iacute; mismas. Ten&iacute;amos por
+ General a un hombre impetuoso, de m&aacute;s arrojo que prudencia; mediano
+ t&aacute;ctico, pero incansable en las marchas. Nuestro Jefe de Estado Mayor, D.
+ Francisco Javier Abad&iacute;a, era un militar muy entendido, quiz&aacute;s de los
+ mejores que entonces ten&iacute;a el ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol, y el coronel
+ puesto al frente <!-- Page 137 -->de la artiller&iacute;a pasaba por un oficial de
+ mucho entendimiento en su arma. Nosotros le llam&aacute;bamos el <i>sainetero</i>,
+ por ser hijo de D. Ram&oacute;n de la Cruz.</p>
+ <p>Adelante, pues al llegar a Menj&iacute;bar, encontramos la poblaci&oacute;n muy
+ alborotada porque un destacamento franc&eacute;s, enviado a Ja&eacute;n en busca de
+ v&iacute;veres, despu&eacute;s de saquear horriblemente esta ciudad, hab&iacute;a
+ retrocedido a su cuartel general, asolando a su paso la comarca. De Ja&eacute;n se
+ contaban atrocidades que apenas son cre&iacute;bles en militares de un pa&iacute;s
+ europeo. Dij&eacute;ronnos que mujeres y ni&ntilde;os hab&iacute;an sido
+ inhumanamente degollados, y que igual muerte padecieron dentro de sus mismos
+ hospitales varios frailes agustinos y dominicos enfermos. La consternaci&oacute;n de
+ aquellos pueblos era excesiva, y al aproximarse las tropas, acud&iacute;an en tropel
+ a nuestro encuentro, derramando l&aacute;grimas de ira, suplic&aacute;ndonos que no
+ dej&aacute;ramos vivo un franc&eacute;s, y pidiendo los viejos a&uacute;n fuertes y
+ los rapaces de doce a&ntilde;os que se les dejase marchar entre las filas para
+ ayudarnos. Seg&uacute;n nos dec&iacute;an despu&eacute;s del saqueo, en los
+ caser&iacute;os inmediatos al tr&aacute;nsito, Almenara, Fuente del Rey,
+ Gra&ntilde;ena y otros, no hab&iacute;an dejado ni un grano de trigo, ni un azumbre
+ de vino, ni un pu&ntilde;ado de paja. Hasta las medicinas de las boticas y de los
+ hospitales de Ja&eacute;n fueron robadas, y al propio tiempo, ni un carro ni una mula
+ quedaron en todos aquellos contornos.</p>
+ <p>Muchas familias expoliadas hab&iacute;an acudido a Menj&iacute;bar. En la plaza
+ del pueblo dos frailes <!-- Page 138 -->escapados a las carnicer&iacute;as de
+ Ja&eacute;n, predicaban el exterminio de los franceses. Al ver la indignaci&oacute;n
+ de aquella infeliz gente robada y vejada, al ver las mujeres que acud&iacute;an
+ fren&eacute;ticas y rabiosas pidi&eacute;ndonos que veng&aacute;ramos a sus inocentes
+ hijos, degollados sin piedad en la cuna, comprend&iacute; las crueldades de que por
+ su parte empezaban a ser v&iacute;ctimas los franceses cuando se rezagaban.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XVII" name='XVII'></a>
+ <h2>XVII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Antes de decidirse a pasar el r&iacute;o, nuestro General mand&oacute; una
+ peque&ntilde;a fuerza en reconocimiento de la situaci&oacute;n de las tropas de
+ Coupigny. Algunos jinetes de Farnesio tomaron parte en esta expedici&oacute;n, y
+ Mariju&aacute;n, que fu&eacute; en ella, nos cont&oacute; a su regreso, en la tarde
+ del 15, que hab&iacute;an encontrado la divisi&oacute;n del Marqu&eacute;s hacia
+ Villanueva de la Reina, donde le entregaron los pliegos de Reding. Desde el
+ campamento de Coupigny se hab&iacute;a visto una gran polvareda en la orilla derecha,
+ y parec&iacute;a que la divisi&oacute;n de Vedel marchaba desde Bail&eacute;n a
+ And&uacute;jar, para reforzar a Dupont, que ya hab&iacute;a trabado la lucha con
+ Casta&ntilde;os. La gente venida de Arjonilla aseguraba haber o&iacute;do fuerte
+ ca&ntilde;oneo hacia la parte de los Visos.</p>
+ <p>&mdash;A estas horas&mdash;dec&iacute;a Mariju&aacute;n&mdash;, o ellos o los de
+ Casta&ntilde;os han de estar derrotados.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; esperaba el Marqu&eacute;s en Villanue
+ <!-- Page 139 -->va de la Reina?&mdash;pregunt&oacute; Santorcaz con aquella
+ suficiencia estrat&eacute;gica que le hiciera tan digno de admiraci&oacute;n a los
+ ojos del joven D. Diego.</p>
+ <p>&mdash;All&iacute; se estaba tan quieto&mdash;repuso Mariju&aacute;n&mdash;.
+ Parece que est&aacute; de acuerdo con nuestro General para operar en
+ combinaci&oacute;n y atacar juntos a Bail&eacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; estrategia es &eacute;sa, ni a qu&eacute; conduce
+ atacar a Bail&eacute;n?&mdash;dijo Santorcaz, atrayendo en su alrededor un
+ c&iacute;rculo de soldados&mdash;. &iquest;No dices que la divisi&oacute;n Vedel
+ sali&oacute; de Bail&eacute;n y est&aacute; ya sobre And&uacute;jar?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; as&iacute; lo dec&iacute;an en Villanueva.</p>
+ <p>&mdash;Pues si no hay enemigos en Bail&eacute;n, &iquest;qu&eacute; es eso de
+ atacar a Bail&eacute;n? Se tratar&aacute; de ocuparlo para luego avanzar por el
+ arrecife y embestir a Dupont y a Vedel por la espalda, mientras Casta&ntilde;os,
+ Jones y Pe&ntilde;a lo atacan de frente.</p>
+ <p>&mdash;Eso, eso ser&aacute;&mdash;dijimos todos&mdash;. De ese modo les cogeremos
+ entre dos fuegos, y no escapar&aacute; ni una patena de las que robaron en
+ C&oacute;rdoba.</p>
+ <p>&mdash;Pero si &eacute;se es el plan, ya deb&iacute;a estar puesto en
+ ejecuci&oacute;n. Si se est&aacute;n batiendo en And&uacute;jar, a estas horas
+ deber&iacute;amos estar nosotros cayendo sobre la retaguardia francesa; mientras que
+ si nos ponemos en marcha esta noche y llegamos ma&ntilde;ana, sabe Dios....</p>
+ <p>Al anochecer se nos orden&oacute; marchar r&iacute;o arriba, lo cual no
+ comprendimos ni poco ni mucho hasta que algunos compa&ntilde;eros, que eran del
+ pa&iacute;s y conoc&iacute;an el terreno, nos dije<!-- Page 140 -->ron que
+ &iacute;bamos buscando el vado del Rinc&oacute;n para pasar al otro lado. Por la
+ noche, algunas fuerzas de infanter&iacute;a y dos piezas pasaron por junto a la
+ barca, mientras el grueso del ej&eacute;rcito con la caballer&iacute;a nos
+ dispon&iacute;amos a hacerlo media legua m&aacute;s arriba. Antes de amanecer
+ sentimos algunos tiros del otro lado, y di&oacute;senos orden de hacer el menor ruido
+ posible y de no encender lumbre. La noche era calurosa; hab&iacute;amos comido poco y
+ mal el da anterior, y con esto y el no dormir no est&aacute;bamos del mejor humor;
+ pero la guerra tiene mil contrariedades, y ojal&aacute; fueran todas como
+ aqu&eacute;lla. Entramos al fin en el r&iacute;o, cuyo frescor agradecieron mucho
+ nuestros cuerpos, secos e irritados por el calor y el polvo, y alg&uacute;n tiempo
+ despu&eacute;s, cuando comenzaban a iluminar el horizonte los primeros vislumbres de
+ la aurora, ya &eacute;ramos due&ntilde;os de la orilla derecha. El Mayor General
+ Abad&iacute;a, que hab&iacute;a dirigido el paso, nos mand&oacute; replegarnos a un
+ sitio bajo, donde casi toda la fuerza pod&iacute;a permanecer oculta, y all&iacute;
+ aguardamos m&aacute;s de media hora. No se ve&iacute;an los enemigos por
+ ning&uacute;n lado; pero all&aacute; lejos, hacia la barca, continuaba cada vez
+ m&aacute;s vivo el tiroteo de fusil.</p>
+ <p>El terreno es por all&iacute; bastante quebrado, abundando los matojos, y entre
+ &eacute;stos designaron un camino de trocha por donde avanz&oacute; la
+ infanter&iacute;a, mientras a los de a caballo se nos mand&oacute; caminar por
+ terreno m&aacute;s alto. Hab&iacute;amos tomado tan al pie de la letra la orden de no
+ hacer ruido, que avanzamos despacio y silenciosamente con el alma en suspenso, los
+ <!-- Page 141 -->ojos atentamente fijos en el &uacute;ltimo t&eacute;rmino del
+ terreno hacia la izquierda, punto donde se hab&iacute;a trabado la acci&oacute;n.
+ Vimos al fin a los franceses tirote&aacute;ndose con nuestros compa&ntilde;eros, con
+ aquellos que hab&iacute;an pasado la barca durante la noche, y luchaban en un campo
+ bajo, salpicado de espesos matorrales.</p>
+ <p>En una loma, y como a dos tiros de fusil de aquel sitio, brillaba inm&oacute;vil e
+ imponente una cosa que desde el primer momento atrajo nuestras miradas,
+ infundi&eacute;ndonos alg&uacute;n recelo. Era un escuadr&oacute;n de coraceros, la
+ mejor caballer&iacute;a del ej&eacute;rcito de Dupont. Todos los jinetes contemplamos
+ el resplandor de las bru&ntilde;idas corazas, en cuyos petos el sol naciente
+ produc&iacute;a plateados reflejos; y despu&eacute;s de mirar aquello sin decir nada,
+ nos miramos unos a otros, como si nos cont&aacute;ramos. Ni una voz se o&iacute;a en
+ nuestras filas; a todos se nos hab&iacute;a cambiado el color, y tembl&aacute;bamos,
+ aunque cada cual hiciera esfuerzos para disimularlo. El &uacute;nico rumor que
+ turbaba el profundo silencio de nuestro regimiento, donde hasta los caballos
+ parec&iacute;an contener el aliento y explorar el campo con at&oacute;nitos ojos, era
+ un ligero y casi imperceptible son met&aacute;lico producido por las estrellas de las
+ espuelas. Aquel temblor de piernas es un accidente que la caballer&iacute;a observa
+ siempre en el comienzo de toda batalla.</p>
+ <p>El combate, principiado en guerrillas, arreciaba desde que empez&oacute; la
+ infanter&iacute;a a desplegar un frente compacto de consideraci&oacute;n. Pero casi
+ toda la tropa espa&ntilde;ola se manten&iacute;a en reserva, esperando a saber
+ fijamente si los fran<!-- Page 142 -->ceses ocultaban una gran fuerza en la carretera
+ de Bail&eacute;n. Mientras el frente espa&ntilde;ol aumentaba sus tiros, resistiendo
+ a las innumerables guerrillas francesas que al abrigo de sus posiciones medio
+ atrincheradas hac&iacute;an fuego mort&iacute;fero, la artiller&iacute;a continuaba a
+ retaguardia, y la caballer&iacute;a, asimismo fuera de acci&oacute;n, recibi&oacute;
+ orden de ocupar un cerro a mano derecha. Fijos all&iacute;, no quit&aacute;bamos los
+ ojos de la tremenda fila de corazas que resplandec&iacute;an en la loma de enfrente,
+ quietas y confiadas en su valor y pesadumbre. Aquella fuerza era muy superior a la
+ nuestra por su organizaci&oacute;n y marcialidad; pero nosotros ten&iacute;amos sobre
+ ella, adem&aacute;s de la ventaja num&eacute;rica, que no era de gran valor, dada
+ nuestra impericia, la siguiente ventaja moral: puestos ellos en la vertiente anterior
+ de una loma, todo su poder y su n&uacute;mero se presentaban a nuestra vista; no
+ hab&iacute;a m&aacute;s coraceros que aqu&eacute;llos, y pod&iacute;amos contarlos
+ uno por uno. Nosotros, en cambio, est&aacute;bamos sabiamente colocados por el Mayor
+ General en otra altura parecida; pero s&oacute;lo una quinta parte del regimiento
+ ocupaba la parte culminante de la loma, mientras que todo lo dem&aacute;s se
+ extend&iacute;a en la vertiente posterior, permaneciendo oculto a la vista del
+ enemigo; de modo que si nosotros les cont&aacute;bamos perfectamente a ellos, los
+ franceses, enga&ntilde;ados por la apariencia, se reir&iacute;an de los cuarenta
+ jinetes sin uniforme, ense&ntilde;oreados del cerro con aire de perdonavidas.</p>
+ <p>Nosotros ten&iacute;amos sobre ellos la ventaja de <!-- Page 143 -->lo
+ desconocido, que es el genio tutelar de las batallas, de eso que no se ve y que en el
+ momento apurado y cr&iacute;tico sale inopinadamente de lo hondo de un camino, del
+ respaldo de una loma, de la espesura de un bosque; combatiente de &uacute;ltima hora
+ que la tierra echa de su seno, y se presenta fresco, sin heridas ni cansancio, a
+ decidir la victoria.</p>
+ <p>Nuestras filas hab&iacute;an desalojado a los franceses de sus posiciones. Les
+ vimos replegarse en desorden, y entonces ces&oacute; la inmovilidad de los coraceros.
+ Los resplandecientes petos desped&iacute;an reflejos m&uacute;ltiples, y
+ ordenadamente descendieron de la colina en perfecta fila. Relincharon sus caballos, y
+ los nuestros relincharon tambi&eacute;n, aceptando el reto. Pero entonces
+ ocurri&oacute; uno de esos cambios de escena tan frecuentes en la guerra, y cuyo
+ artificio, si cae en buenas manos, basta a decidir la victoria. Arrojadas nuestras
+ filas sobre las guerrillas enemigas, clareado el terreno y puestas en juego algunas
+ piezas de artiller&iacute;a, vi&oacute;se que los franceses vacilaban,
+ agrup&aacute;ndose y retrocediendo como si buscaran nuevas posiciones. Se nos
+ di&oacute; orden de avanzar bajando, y una vez en llano, convertirnos sobre nuestro
+ flanco, para formar un largo frente de batalla. La infanter&iacute;a francesa estaba
+ delante de nosotros, resguardada por sus coraceros; pero &eacute;stos, observando
+ nuestro movimiento y reconociendo al instante su indudable inferioridad, invadieron
+ precipitadamente la carretera. La retirada era cierta. Se nos form&oacute; en
+ columnas, d&aacute;ndonos orden de cargar, y el regimiento se puso
+ <!-- Page 144 -->r&aacute;pidamente al galope. Parec&iacute;a que la misma tierra,
+ sacudi&eacute;ndose bajo las herraduras de nuestros caballos, hacia adelante nos
+ lanzaba. A aquellos primeros pasos tras un ideal de gloria acompa&ntilde;aron voces
+ de guerra mezcladas con piadosas invocaciones.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Madre nuestra, santa Virgen de Araceli, ven con nosotros!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Viva Espa&ntilde;a, Fernando VII y la Virgen de la Fuensanta!</p>
+ <p>Ya nadie pensaba en tener miedo; muy lejos de esto, todos los de mi fila
+ rabi&aacute;bamos por no estar en las de vanguardia, en aquellas filas dichosas que
+ acomet&iacute;an a sablazos a los franceses de a pie, ya pronunciados en completa
+ dispersi&oacute;n. Tal era nuestro furor b&eacute;lico en aquella f&aacute;cil
+ victoria, que D. Diego, Mariju&aacute;n y yo, no encontrando a derecha e izquierda
+ franc&eacute;s alguno, hac&iacute;amos grande estrago con nuestros sables en los
+ arbustos del camino, diciendo: &laquo;Perros, canallas, ya sabr&eacute;is c&oacute;mo
+ las gastamos los espa&ntilde;oles.&raquo;</p>
+ <p>La gloria de cargar sobre la infanter&iacute;a francesa perteneci&oacute; tan
+ s&oacute;lo a las primeras filas, aunque no les dur&oacute; mucho el regocijo, porque
+ los enemigos, convencidos ya de que no ten&iacute;an fuerza bastante para hacernos
+ frente, tomaban a toda prisa el camino de Bail&eacute;n. Una vez posesionados del
+ camino, seguimos adelante; pero los caballos franceses corr&iacute;an a todo escape,
+ y la infanter&iacute;a se puso en salvo por las veredas, dispers&aacute;ndose a un
+ lado y otro de la carretera. Sobre las diez nos detuvimos, y, puestas en orden las
+ columnas, avanzamos <!-- Page 145 -->despacio, porque recel&aacute;bamos de ser
+ atacados por una divisi&oacute;n entera. Entretanto, nuestras p&eacute;rdidas
+ hab&iacute;an sido nulas en la caballer&iacute;a, y escasas, aunque sensibles, en la
+ infanter&iacute;a, qu&eacute; perdi&oacute; un capit&aacute;n del regimiento de la
+ Reina y bastantes soldados.</p>
+ <p>Despu&eacute;s de haber perdido de vista a los enemigos, continuamos la marcha
+ hacia Bail&eacute;n, si bien con mucha cautela, pues hab&iacute;a la
+ presunci&oacute;n de que los franceses, reforzados con gran n&uacute;mero de tropas,
+ caballos y artiller&iacute;a, se nos presentar&iacute;an de nuevo en mitad del
+ camino, sorprendi&eacute;ndonos en nuestra triunfal carrera. As&iacute; fu&eacute;,
+ en efecto. A eso del mediod&iacute;a nuestras columnas avanzadas recibieron el fuego
+ de los imperiales, que rehechos con un destacamento que de Linares hab&iacute;a
+ llegado, trataban de ganar lo perdido.</p>
+ <p>Furiosos por el reciente desastre, acometieron briosamente a nuestra vanguardia.
+ Tomamos posiciones, y las tropas ligeras, ayudadas de un enjambre de paisanos, se
+ diseminaron por las escabrosidades pr&oacute;ximas, desde cuyos matorrales
+ mortificaban a los franceses con fuego menudo. La caballer&iacute;a, entretanto,
+ continuaba muy lejos de la acci&oacute;n, y aunque nuestro deseo hubiera sido que a
+ lo m&aacute;s recio se nos enviara para desahogar nuestro enardecido pecho, Dios
+ quiso por fortuna que no llegase esta ocasi&oacute;n, pues la escaramuza
+ termin&oacute; de improviso, cesaron los tiros, y vimos con sorpresa que los
+ franceses, como pose&iacute;dos de s&uacute;bito pavor, retroced&iacute;an a la
+ desbandada hacia Bail&eacute;n, recogiendo precipitadamente sus heridos.</p>
+ <p><!-- Page 146 -->&iquest;Qu&eacute; ocurr&iacute;a? Seg&uacute;n despu&eacute;s
+ supimos, Francia haba tenido una p&eacute;rdida funesta, la de su general Gobert, el
+ cual cay&oacute; mortalmente herido por una de esas balas de guerrero invisible, que
+ sal&iacute;an de entre las malezas para taladrar el coraz&oacute;n del Imperio. Aquel
+ valiente militar muri&oacute; pocas horas despu&eacute;s en Guarrom&aacute;n.
+ Due&ntilde;os nosotros del campo, y sin enemigos a la vista, parec&iacute;a natural
+ que fu&eacute;ramos sobre Bail&eacute;n; pero el ej&eacute;rcito volvi&oacute; hacia
+ Menj&iacute;bar para repasar el r&iacute;o, movimiento que no fu&eacute; por nosotros
+ comprendido. Muy orgullosos est&aacute;bamos, y especialmente los inexpertos paisanos
+ no cab&iacute;amos en el pellejo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Hoy es d&iacute;a del Carmen!&mdash;exclam&oacute; don Diego&mdash;.
+ &iexcl;Viva la Virgen del Carmen, y mueran los franceses!</p>
+ <p>Ruidosas exclamaciones alegraron y conmovieron nuestras filas. Era el 16 de julio;
+ en este d&iacute;a la Iglesia celebra, adem&aacute;s de la advocaci&oacute;n del
+ Carmen, el Triunfo de la Santa Cruz, fiesta conmemorativa de la gran batalla de las
+ Navas de Tolosa, ganada contra los infieles por castellanos, aragoneses y navarros,
+ en aquellos mismos sitios donde nosotros nos bat&iacute;amos con Francia, y en el
+ mismo 16 del mes de julio. Hab&iacute;an pasado quinientos noventa y seis
+ a&ntilde;os. La coincidencia del lugar y la fecha nos inflamaba m&aacute;s, y
+ a&ntilde;adido a nuestro patriotismo una profunda fe religiosa, nos cre&iacute;mos
+ h&eacute;roes, aunque hasta entonces no hab&iacute;amos tenido ocasi&oacute;n de
+ probarlo.</p>
+ <p>Antes de cruzar el r&iacute;o, descansamos para <!-- Page 147 -->llevar algo a la
+ boca. &iexcl;Oh, qu&eacute; desenga&ntilde;o! Est&aacute;bamos muertos de hambre y
+ cansancio, y se nos dijo que no hab&iacute;a m&aacute;s que un tercio de
+ raci&oacute;n. Pero como buenos chicos que &eacute;ramos nos conformamos, supliendo
+ los dos tercios restantes con la substancia moral del entusiasmo.</p>
+ <p>&mdash;Pero, Sr. de Santorcaz&mdash;pregunt&eacute; a mi compa&ntilde;ero, cuando,
+ con el agua al estribo, vade&aacute;bamos el Guadalquivir&mdash;, &iquest;nos quiere
+ usted decir por qu&eacute; no se nos ha llevado adelante? &iquest;Por qu&eacute;
+ despu&eacute;s de esta victoria desandamos lo andado?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Zopenco!&mdash;me contest&oacute;&mdash;. Esto no ha sido m&aacute;s
+ que una fiestecilla de p&oacute;lvora, y todav&iacute;a no ha empezado lo bueno.
+ &iquest;Crees que no hay m&aacute;s franceses que esos cuatro gatos de Ligier-Belair?
+ &iquest;Qu&eacute; sabes t&uacute; si a estas horas Vedel, que a And&uacute;jar
+ fu&eacute; en auxilio de Dupont, habr&aacute; regresado a Bail&eacute;n? Ahora, o yo
+ me enga&ntilde;o mucho, o vamos en busca del marqu&eacute;s de Coupigny para
+ reunirnos y emprender juntos un nuevo ataque. &iquest;Est&aacute;s al tanto de lo que
+ digo? &iquest;Ves c&oacute;mo no en vano ha mordido uno el cebo en Hollabr&uuml;n, en
+ Austerlitz y en Jena?</p>
+ <p>Efectivamente, la intenci&oacute;n de nuestro General era reunirse con Coupigny;
+ pero esto no se verific&oacute; hasta la noche del 17 al 18.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XVIII" name='XVIII'></a>
+ <h2><!-- Page 148 -->XVIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Se nos acamp&oacute; en un alto a espaldas de Menj&iacute;bar, y supimos con gusto
+ que aquella noche no har&iacute;amos movimiento alguno. Nuestro gozo, como nuestra
+ fatiga, necesitaba descanso; necesit&aacute;bamos dar desahogo al efervescente
+ j&uacute;bilo, no s&oacute;lo renovando en la memoria todos los incidentes de la
+ acci&oacute;n de aquel d&iacute;a, sino tambi&eacute;n refiriendo cuanto cada uno
+ hizo y cuanto dej&oacute; de hacer para que la batalla fuese completamente ganada.
+ Los suizos y los soldados de l&iacute;nea no estaban tan engre&iacute;dos como
+ nosotros los paisanos, que cre&iacute;amos haber asistido a la m&aacute;s grande y
+ gloriosa acci&oacute;n de los modernos tiempos. Mir&aacute;bamos con desd&eacute;n a
+ los que quedaron de reserva, y al contarles lo que pas&oacute;, hac&iacute;amos subir
+ a cifras fabulosas el n&uacute;mero de franceses segados por nuestros cortadores
+ sables en la refriega.</p>
+ <p>Largas horas pasamos sobre el campo saboreando los deliciosos recuerdos de tanta
+ gloria, que como dejos de un manjar muy rico nos renovaban el placer del vencimiento.
+ La noche era como de verano y como de Andaluc&iacute;a, serena, caliente, con un
+ cielo inmenso y una atm&oacute;sfera clara, donde algo sonoro fluct&uacute;a, cuya
+ forma visible buscamos en vano en derredor nuestro. Tendidos sobre la caldeada tierra
+ a orillas del r&iacute;o, cuyas frescas emanaciones busc&aacute;bamos con anhelo,
+ entreten&iacute;amos <!-- Page 149 -->las horas hablando, cantando o haciendo
+ eruditas disertaciones sobre la campa&ntilde;a tan felizmente emprendida. En un grupo
+ se jugaba a las cartas, en otro se dec&iacute;a un romance de h&eacute;roes o de
+ santos, en este algunos cantaores echaban al vuelo las m&aacute;s rom&aacute;nticas
+ endechas de la tierra, pues desde entonces era rom&aacute;ntica Andaluc&iacute;a; en
+ aquel se narraban cuentos de brujas, y en algunos, finalmente, se dorm&iacute;a sin
+ inquietud por el d&iacute;a venidero.</p>
+ <p>Nuestro D. Diego, siempre al arrimo de Santorcaz; Mariju&aacute;n, yo y algunos
+ m&aacute;s form&aacute;bamos un grupo bastante animado, en el cual no ces&oacute; el
+ ruido hasta muy alta la noche. Despu&eacute;s de cantar, no escasearon los cuentos,
+ acertijos y adivinanzas, y, por &uacute;ltimo, la conversaci&oacute;n recay&oacute;
+ en tema de mujeres.</p>
+ <p>&mdash;Yo&mdash;dijo D. Diego con su natural ingenuidad&mdash;me voy a casar. A
+ todos les convido a mi boda. &laquo;&iquest;Y qui&eacute;n es la novia?&raquo;,
+ dir&aacute;n ustedes. Pues sepan que no la he visto. Mi se&ntilde;ora madre lo ha
+ arreglado todo con otras dos se&ntilde;oras de C&oacute;rdoba, y, seg&uacute;n me han
+ dicho, es m&aacute;s bonita que el Sol, aunque ahora da en la man&iacute;a de no
+ salir del convento.</p>
+ <p>&mdash;Ser&aacute; para cuando acabe la guerra, porque ahora no est&aacute; el
+ horno para bollos&mdash;dijo Mariju&aacute;n&mdash;. Yo tambi&eacute;n voy a casarme
+ con una muchacha de Almunia, que tiene siete parras, media casa y burro y medio de
+ hijuela. Tambi&eacute;n ser&aacute; cuando acabe la campa&ntilde;a, y a todos les
+ convido a mi boda. &iquest;Y t&uacute;, Gabriel, no piensas casarte?</p>
+ <p>&mdash;Pues yo, para no ser menos&mdash;contest&eacute;&mdash;,
+ <!-- Page 150 -->digo que cuando termine la guerra me casar&eacute; tambi&eacute;n.
+ &laquo;&iquest;Y con qui&eacute;n?&raquo;, dir&eacute;is. Pues me caso con una
+ condesa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Con una condesa!</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ores, con una condesa que posee todas estas tierras
+ que estamos viendo y otras m&aacute;s all&aacute;, y tiene dos escudos con ocho lobos
+ sobre plata y catorce calderos, con media cabeza de moro y un letrero que
+ dice....</p>
+ <p>&mdash;<i>Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar</i>&mdash;dijo
+ Mariju&aacute;n, interrumpi&eacute;ndome&mdash;. &iquest;Pues no dice que se casa con
+ una condesa? Ser&aacute; con alguna duquesa del estropajo. Pero d&iacute;, &iquest;en
+ qu&eacute; alc&aacute;zares reales est&aacute; tu novia?</p>
+ <p>&mdash;Este es un bobalic&oacute;n que no sabe lo que se
+ habla&mdash;observ&oacute; D. Diego&mdash;. &iexcl;Lucida condesa ser&aacute; ella!
+ Pues, como os dec&iacute;a, muchachos, mi novia est&aacute; muy desazonada esperando
+ a que se acabe la guerra para casarse conmigo. As&iacute; me lo han dicho, y lo creo.
+ Apuesto que est&aacute;is rabiando por saber qui&eacute;n es y c&oacute;mo se llama;
+ pero eso no lo he de mentar, porque mi se&ntilde;ora madre y D. Paco me dijeron que
+ si hablaba de esto antes de llegar la ocasi&oacute;n, me castigar&iacute;an no
+ dej&aacute;ndome montar en el potro. &iexcl;Qu&eacute; guapa es, se&ntilde;ores! Sus
+ ojos son dos luceros, como aquel grande y muy claro que est&aacute; sobre el tejado
+ de esa casa; su boca se compone de dos hojas de rosa; sus dientes hacen que todas las
+ perlas echen a correr de envidia; sus mejillas son claveles abiertos, y cuando llora,
+ sus l&aacute;grimas son diamantes. Yo no la he visto m&aacute;s que en figura; porque
+ han de saber ustedes que cuando fu&iacute; a visitar a sus t&iacute;as en C&oacute;r
+ <!-- Page 151 -->doba, me dieron un medalloncito con el retrato de la que ha de ser
+ mi mujer, el cual retrato, por temor a que se me perdiera, lo he dado a guardar al
+ Sr. de Santorcaz.</p>
+ <p>&mdash;Eso se parece&mdash;dijo uno de los oyentes&mdash;la historia de la
+ princesa Laureola, por quien vinieron de la Meca los tres reyes moros, y dice el
+ cuento que ten&iacute;a los ojos de azabache ardiendo, la boca de flor de granado, y
+ las orejas de caracolitos del mar. &iquest;Lo sabes t&uacute;?</p>
+ <p>&mdash;Eso est&aacute; en el romance de la <i>Reina mora</i>, bruto.
+ &iquest;Qu&eacute; tiene eso que ver con la princesa Laureola?</p>
+ <p>&mdash;Yo s&eacute; el romance de la <i>Reina mora</i>&mdash;grit&oacute; D.
+ Diego, batiendo palmas&mdash;. &iquest;Lo echo?</p>
+ <p>&mdash;Venga.</p>
+ <p>&mdash;No: el del <i>Barandal del cielo</i>, que es m&aacute;s bonito y habla de
+ la Virgen&mdash;a&ntilde;adi&oacute; el Condesito, gozoso de poder lucir sus
+ habilidades&mdash;. Me lo ense&ntilde;&oacute; mi hermana Presentaci&oacute;n, que
+ sabe veintisiete y los dijo todos arreo delante del Sr. Obispo de Guadix, cuando Su
+ Ilustr&iacute;sima par&oacute; en casa el mes pasado.</p>
+ <p>Y sin esperar a que le rogasen, el mayorazguito de Rumblar, con sonsonete de
+ escuela, voz agridulce y afeminados gestos, di&oacute; principio a la siguiente
+ retahila:</p>
+ <span style='margin-left: 1em;'>Por el barandal del cielo</span><br />
+ se pasea una doncella<br />
+ blanca, rubia y encarnada,<br />
+ que alumbra como una estrella,<br />
+ San Juan le dice a Jes&uacute;s:<br />
+ &laquo;&iquest;Qui&eacute;n es aquella doncella?&raquo;<br />
+ &laquo;Nuestra Madre, buen San Juan,<br />
+ nuestra Madre linda y bella&raquo;;<br />
+ la Virgen no viene sola:<br />
+ <!-- Page 152 -->
+ &aacute;ngeles vienen con ella;<br />
+ no viene vestida de oro,<br />
+ ni de plata, ni de seda:<br />
+ viene vestida de grana....<br />
+ .............................................<br />
+
+ <p>Y como al concluir fuera acogida esta relaci&oacute;n con una salva de aplausos,
+ anim&oacute;se el recitador y nos endilg&oacute; otra, no menos famosa, que
+ empezaba:</p>
+ <span style='margin-left: 1em;'>All&aacute; arriba, en aquel alto,</span><br />
+ hay una fuente muy clara,<br />
+ donde se lava la Virgen<br />
+ sus santos pechos y cara....<br />
+ .............................................<br />
+
+ <p>&mdash;&iexcl;Basta de romances!&mdash;exclam&oacute; de improviso Santorcaz,
+ asust&aacute;ndonos a todos con su interrupci&oacute;n&mdash;. Eso es cosa de
+ chiquillos, y no de hombres formales. &iquest;No sabe usted m&aacute;s que eso?</p>
+ <p>&mdash;S&eacute; muchos m&aacute;s&mdash;dijo t&iacute;midamente el joven&mdash;.
+ Don Paco me ha ense&ntilde;ado muchos, y me los hace aprender de memoria para que los
+ diga en las tertulias.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y nada m&aacute;s le ha ense&ntilde;ado a usted ese Sr. D. Paco, a
+ quien desde el primer momento tuve y diput&eacute; por un gran zopenco?</p>
+ <p>&mdash;Tambi&eacute;n me ha ense&ntilde;ado Historia, s&iacute;, se&ntilde;or. Y
+ s&eacute; lo de nuestro padre Ad&aacute;n y aquello de Alejandro cuando fu&eacute; a
+ dar batallas a los persas, como ahora vamos nosotros a d&aacute;rselas a los
+ franceses.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y nada m&aacute;s?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Toma!, tambi&eacute;n lat&iacute;n; pero mi se&ntilde;ora ma
+ <!-- Page 153 -->dre mand&oacute; que no me atarugasen la cabeza de lat&iacute;n,
+ puesto que no era necesario; y por &uacute;ltimo, D. Paco dijo que con saber un
+ poquito de <i>Musa mus&aelig;</i> bastaba.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; libros ha le&iacute;do usted?</p>
+ <p>&mdash;Nada m&aacute;s que la <i>Gu&iacute;a de Pecadores</i>, donde est&aacute;
+ aquello del Infierno. Es libro muy feo, y mi se&ntilde;ora madre no me dejaba leer
+ m&aacute;s que lo del Infierno, que da mucho espanto y sue&ntilde;a uno con ello.
+ Pero mi se&ntilde;ora madre tiene otros libros en el cofre, y cuando iba a misa, yo,
+ con mucha cautela, los sacaba para leerlos. Uno se titula <i>La farfulla, o la
+ c&oacute;mica convertida</i>, novela escrita por un fraile de m&iacute;nimos, y otra,
+ <i>Princesa, ramera y m&aacute;rtir, Santa Afra</i>. Ambos libros son muy bonitos, y
+ traen un aquel de amores y besos, que me daba mucho gusto ouando a escondidas los
+ le&iacute;a yo.</p>
+ <p>Santorcaz sonre&iacute;a. Despu&eacute;s de una pausa, dijo con cierta
+ petulancia:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De modo que no ha le&iacute;do usted la <i>Enciclopedia</i>?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es eso?</p>
+ <p>&mdash;La <i>Cincopedia</i>&mdash;grit&oacute; uno&mdash;. &iexcl;Eh!,
+ &iquest;sabes t&uacute; ad&oacute;nde cae la <i>Cincopedia</i>?</p>
+ <p>Esta palabra, que adquiri&oacute; fortuna aquella noche, fu&eacute; pasando de
+ boca en boca, y m&aacute;s de cien la repitieron entre zumbas y chacota.</p>
+ <p>&mdash;Veo que sois unos animales&mdash;dijo Santorcaz, un poco avispado&mdash;.
+ De todos modos, Sr. D. Diego, la educaci&oacute;n que usted ha recibido no puede ser
+ m&aacute;s deplorable en un joven mayorazgo, que por lo mismo que ha de
+ <!-- Page 154 -->sobresalir entre los dem&aacute;s en la sociedad, debe cultivar su
+ entendimiento.</p>
+ <p>&mdash;A ver, amigo&mdash;indic&oacute; Rumblar&mdash;, h&aacute;bleme usted de
+ esas cosas, que me gustan. Todo lo que usted me dec&iacute;a anteayer, cuando
+ &iacute;bamos de camino por aqu&iacute;, me ten&iacute;a encantado, y le juro que si
+ no estuviera en v&iacute;speras de casarme y fuera preciso seguir con ayo, le
+ dir&iacute;a a mi se&ntilde;ora madre que me le pusiera a usted en lugar de D. Paco,
+ el cual bien se me alcanza que no me ha ense&ntilde;ado m&aacute;s que gansadas y
+ tonter&iacute;as.</p>
+ <p>&mdash;Pues repito que un joven destinado a ocupar tan alta posici&oacute;n en el
+ mundo debe saber algo m&aacute;s que el romance del <i>Barandal del cielo</i>. Verdad
+ es que, o mucho me equivoco, o todo eso de los mayorazgos se lo llevar&aacute; la
+ trampa, y tarde o temprano se pondr&aacute;n las cosas de manera que cada cual sea
+ hijo de sus obras.</p>
+ <p>&mdash;As debe ser&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Mariju&aacute;n&mdash;. &iquest;No
+ somos todos hijos de Dios?</p>
+ <p>&mdash;Vengan ac&aacute; y respondan&mdash;dijo Santorcaz, excitando la curiosidad
+ de sus oyentes&mdash;. &iquest;No les parece que el mundo est&aacute; muy mal
+ arreglado?</p>
+ <p>Abri&eacute;ronse varias bocas con estupefacci&oacute;n, y no se oy&oacute;
+ ninguna respuesta.</p>
+ <p>&mdash;Pues yo, que no he le&iacute;do ning&uacute;n libro&mdash;afirm&oacute; al
+ fin uno de los circunstantes&mdash;, digo que Dios tiene que volver a hacer el mundo,
+ porque eso de que se lo lleve todo el que primero sali&oacute; del vientre de la
+ madre, y los dem&aacute;s se queden bailando el pelao, no est&aacute; bien.
+ <!-- Page 155 -->Mi hermano el mayor, s&oacute;lo porque le di&oacute; la gana de
+ nacer antes que yo, tiene tres dehesas y dos casas; y los dem&aacute;s..., uno hubo
+ de meterse fraile, otro se fu&eacute; al Per&uacute;, otro est&aacute; muerto de
+ hambre en un hospital de Sevilla, y yo, se&ntilde;ores, tuve que meterme en el
+ contrabando para que no se me helara el cielo de la boca.</p>
+ <p>&mdash;Oye, t&uacute;, Mariju&aacute;n&mdash;dijo otro&mdash;, &iquest;sabes lo
+ que contaban en Sevilla? Pues que la Junta se iba a poner de compinche con las otras
+ Juntas para ver de quitar muchas cosas malas que hay en el gobierno de Espa&ntilde;a,
+ lo cual podemos hacer nosotros <i>sin necesidad de que vengan los franceses a
+ ense&ntilde;&aacute;rnoslo</i>.<a id="FNanchor_2" name='FNanchor_2'></a><a
+ href='#Footnote_2'><sup>[2]</sup></a></p>
+ <p>&mdash;As&iacute; ha de ser&mdash;observ&oacute; Santorcaz&mdash;. Me han dicho
+ que en Sevilla hay sociedades secretas.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es eso?</p>
+ <p>&mdash;Ya s&eacute;&mdash;replic&oacute; uno&mdash;. Tiene raz&oacute;n don Luis.
+ En Sevilla hay lo que llaman <i>flamasones</i>, hombres malos que se juntan de noche
+ para hacer maleficios y brujer&iacute;as.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s diciendo? No hay tales maleficios. Mi amo
+ iba tambi&eacute;n a esas Juntas, y cuando su mujer se lo echaba en cara,
+ respond&iacute;a que los que all&iacute; iban entraban al modo de fil&oacute;sofos y
+ no hac&iacute;an mal a nadie.</p>
+ <p>&mdash;Pues en Madrid las sociedades secretas est&aacute;n todav&iacute;a en la
+ infancia&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Santorcaz&mdash;. En Francia las hay a miles, y
+ todo el mundo se inscribe en ellas.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 156 -->Pues si voy a Madrid&mdash;dijo con &eacute;nfasis el
+ mayorazguito&mdash;, lo primero que har&eacute; ser&aacute; meterme en una de esas
+ sociedades, donde sin duda se han de aprender muy buenas cosas. &iquest;No es verdad,
+ D. Luis? Yo no tengo nada de torpe: me lo conozco, s&iacute;, se&ntilde;ores.
+ &iquest;Creer&aacute; usted, Sr. Santorcaz, que eso que usted ha dicho de los
+ mayorazgos se me hab&iacute;a ocurrido a m&iacute; muchas veces cuando jugaba en el
+ patio de casa con las gallinas? Pero ya que me ense&ntilde;a usted lo que ignoro,
+ cont&eacute;steme a una duda: &iquest;por qu&eacute; tenemos nosotros en nuestras
+ casas tantos papelotes llenos de garabatos, y por qu&eacute; usamos esos escudos con
+ sapos y culebras? El de mi casa tiene cuatro lagartos y un tablero de ajedrez con dos
+ calderitos muy monos.</p>
+ <p>&mdash;Si esos signos representan algo&mdash;repuso Santorcaz&mdash;, es referente
+ al primero que los us&oacute;, a sus haza&ntilde;as, si las hizo, o a sus
+ privilegios, si los tuvo; pero hoy, amiguito, tales pinturas no valen de nada, y
+ dentro de algunos a&ntilde;os, los que las posean sin dinero, ser&aacute;n unos
+ pobres pelagatos, a quienes nadie se arrimar&aacute;, as&iacute; como todo aquel que
+ haya hecho una fortuna con su trabajo o descuelle por su talento, ser&aacute;
+ bienquisto en el mundo, aunque no tenga ni un adarme de lagartija en su escudo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;De modo&mdash;pregunt&oacute; el mozalbete&mdash;que yo ser&eacute;
+ un pelagatos si llego a perder mi patrimonio o soy un bruto? Esto s&iacute; que es
+ bueno.</p>
+ <p>&mdash;Nada, nada&mdash;dijo uno&mdash;. Fuera mayo<!-- Page 157 -->razgos, y que
+ todos los hermanos varones y hembras entren a heredar por partes iguales.</p>
+ <p>&mdash;Eso no puede ser&mdash;observ&oacute; Mariju&aacute;n&mdash;, porque
+ entonces no habr&iacute;a las grandes casas que dan lustre al reino.</p>
+ <p>&mdash;Eso no puede ser&mdash;afirm&oacute; un tercero&mdash;. Pues qu&eacute;,
+ &iquest;el Rey iba a ser tan tonto que quitara los mayorazgos? Nada, nada; los
+ dejar&aacute; siempre por la cuenta que le tiene.</p>
+ <p>&mdash;Es que si el Rey no quiere quitarlos, no faltar&aacute; quien los
+ quite&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Santorcaz.</p>
+ <p>Todos se rieron al o&iacute;r sostener la idea de que existe alguna voluntad
+ superior a la voluntad del Rey.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo puede ser eso? Si el Rey no quiere ... &iquest;Hay
+ quien est&eacute; por cima del Rey? El Rey manda en todas partes, y digan lo que
+ quieran, no hay m&aacute;s que su sacra real voluntad. &iexcl;Muchachos, viva
+ Fernando VII!</p>
+ <p>&mdash;Pero vengan ac&aacute;, zopencos&mdash;dijo Santorcaz&mdash;. &iquest;Dicen
+ ustedes que nadie manda m&aacute;s que el Rey?</p>
+ <p>&mdash;Nadie m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Y si todos los espa&ntilde;oles dijeran a una voz: &laquo;&iquest;Queremos
+ esto, se&ntilde;or Rey; nos da la gana de hacer esto&raquo;, &iquest;qu&eacute;
+ har&iacute;a el Rey?</p>
+ <p>Abri&eacute;ronse de nuevo todas las bocas, y nadie supo contestar.</p>
+ <br />
+ <br />
+ <b>Nota a pie de p&aacute;gina</b>
+ <p><a id="Footnote_2" name='Footnote_2'></a> <a href='#FNanchor_2'>[2]</a> Palabras
+ textuales de la Junta Suprema de Sevilla.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XIX" name='XIX'></a>
+ <h2><!-- Page 158 -->XIX</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;Gazn&aacute;piros, animales, si est&aacute;is probando lo que
+ digo&mdash;a&ntilde;adi&oacute; con energ&iacute;a D. Luis&mdash;. Lo que pasa en
+ Espa&ntilde;a, &iquest;qu&eacute; es? Es que el reino ha tenido voluntad de hacer una
+ cosa y la est&aacute; haciendo, contra el parecer del Rey y del Emperador. Hace tres
+ meses hab&iacute;a en Aranjuez un mal Ministro, sostenido por un Rey bobo, y
+ dijisteis: &laquo;No queremos ese Ministro ni ese Rey&raquo;, y Godoy se fu&eacute; y
+ Carlos abdic&oacute;. Despu&eacute;s Fernando VII puso sus tropas en manos de
+ Napole&oacute;n, y las autoridades todas, as&iacute; como los generales y los jefes
+ de la guarnici&oacute;n, recibieron orden de doblar la cabeza ante Joaqu&iacute;n
+ Murat; pero los madrile&ntilde;os dijeron: &laquo;No nos da la gana de obedecer al
+ Rey, ni a los Infantes, ni al Consejo, ni a la Junta, ni a Murat&raquo;, y
+ acuchillaron a los franceses en el Parque y en las calles. &iquest;Qu&eacute; pasa
+ despu&eacute;s? El nuevo y el viejo Rey van a Bayona, donde les aguarda el tirano del
+ mundo. Fernando le dice: &laquo;La Corona de Espa&ntilde;a me pertenece a m&iacute;;
+ pero yo se la regalo a usted, Sr. Bonaparte&raquo;. Y Carlos dice: &laquo;La Coronita
+ no es de mi hijo, sino m&iacute;a; pero para acabar disputas, yo se la regalo a
+ usted, Sr. Napole&oacute;n, porque aquello est&aacute; muy revuelto y usted solo lo
+ podr&aacute; arreglar&raquo;. Y Napole&oacute;n coge la Corona y se la da a su
+ hermano, mientras volvi&eacute;ndose a ustedes les dice: &laquo;Espa&ntilde;oles,
+ conozco vuestros <!-- Page 159 -->males y voy a remediarlos.&raquo; Pero ustedes se
+ encabritan con aquello, y contestan: &laquo;No, camarada, aqu&iacute; no entra usted.
+ Si tenemos sarna, nosotros nos la rascaremos: no hay m&aacute;s Rey de Espa&ntilde;a
+ que Fernando VII.&raquo; Fernando se dirige entonces a los espa&ntilde;oles y les
+ dice que obedezcan a Napole&oacute;n; pero entretanto, muchachos, un se&ntilde;or que
+ se titula alcalde de un pueblo de doscientos vecinos escribe un papelucho diciendo
+ que se armen todos contra los franceses: este papelucho va de pueblo en pueblo, y
+ como si fuera una mecha que prende fuego a varias minas esparcidas aqu&iacute; y
+ all&iacute;, a su paso se va levantando la naci&oacute;n desde Madrid hasta C&aacute;diz.
+ Por el Norte pasa lo propio, y los pueblos grandes, lo mismo que los peque&ntilde;os,
+ forman sus Juntas, que dicen: &laquo;No; si aqu&iacute; no manda nadie m&aacute;s que
+ nosotros. Si no reconocemos las abdicaciones, ni admitiremos de Rey a ese D.
+ Jos&eacute;, ni nos da la gana de obedecer al Emperador, porque los espa&ntilde;oles
+ mandamos en nuestra casa, y si los reyes se han hecho para gobernarnos, a nosotros no
+ nos han parido nuestras madres para que ellos nos lleven y nos traigan como si
+ fu&eacute;ramos manadas de carneros ...&raquo; &iquest;Estamos? &iquest;Lo
+ comprend&eacute;is? Pues esto, ni m&aacute;s ni menos, es lo que est&aacute; pasando
+ aqu&iacute;. Y ahora cont&eacute;stenme los alcornoques que me oyen:
+ &iquest;qui&eacute;n manda, qui&eacute;n dispone las cosas, qui&eacute;n hace y
+ deshace, el Rey o el reino?</p>
+ <p>El estupor que produjeron estas palabras reveladoras en el atento concurso,
+ compuesto de muchachos rudos e ignorantes, pero de <!-- Page 160 -->gran viveza de
+ imaginaci&oacute;n, fu&eacute; tan extraordinario, que por un corto rato no se
+ oy&oacute; la m&aacute;s insignificante voz, se&ntilde;al cierta de que las ideas
+ vertidas por Santorcaz, entrando de improviso en los obscuros cac&uacute;menes de sus
+ oyentes, hab&iacute;an armado all&iacute; gran zipizape y polvareda,
+ dej&aacute;ndoles aturdidos, confusos y sin palabra. El primero que rompi&oacute; el
+ silencio fu&eacute; Rumblar, diciendo:</p>
+ <p>&mdash;Todo eso est&aacute; muy bien dicho. &iquest;Creer&eacute;is que hace
+ d&iacute;as me ocurri&oacute; una idea parecida cuando estaba cazando moscas y
+ poni&eacute;ndoles rabos en cierta parte, para que al volar hicieran re&iacute;r a
+ mis dos hermanas, que estaban rezando? S&oacute;lo que yo no sab&iacute;a c&oacute;mo
+ decir aquello que pensaba.</p>
+ <p>&mdash;Si, se&ntilde;ores, &iexcl;vivan las Juntas!&mdash;exclam&oacute; uno,
+ levant&aacute;ndose&mdash;. Yo me s&eacute; de memoria aquel papel que ech&oacute; a
+ la calle la de C&oacute;rdoba, diciendo.... &Oacute;iganme: &laquo;&iexcl;Cordobeses:
+ los reinos de Andaluc&iacute;a se ven acometidos por los asesinos del Norte; vuestra
+ patria va a ser oprimida bajo el yugo de un tirano; vosotros mismos ser&eacute;is
+ arrancados de vuestros hogares y de vuestras casas. Cuarenta argollas est&aacute;
+ labrando el lascivo Murat para conduciros al Norte como a los animales m&aacute;s
+ inmundos.... &iexcl;Soldados, gemid de rabia y furor!... Doce millones de hombres os
+ est&aacute;n mirando y envidiando vuestra gloria, y aun la Francia misma ansia por
+ vuestros triunfos.&raquo;</p>
+ <p>Ruidosos aplausos y gritos acogieron esta proclama, fielmente recitada con
+ dram&aacute;ticos gestos por el muchacho.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 161 -->Pues s&iacute; los espa&ntilde;oles&mdash;continu&oacute;
+ luego Santorcaz&mdash;pueden hacer lo que est&aacute;n haciendo, &iquest;no pueden
+ tambi&eacute;n decir el d&iacute;a de ma&ntilde;ana: &laquo;Vamos, no queremos que
+ haya m&aacute;s Inquisici&oacute;n ni m&aacute;s vinculaciones...?&raquo;, pongo por
+ caso.... O que digan: &laquo;En lugar de mil conventos, que haya tan s&oacute;lo la
+ mitad, con lo cual basta y sobra&raquo;, o &laquo;No me da la gana de que haya
+ diezmos ...&raquo;</p>
+ <p>&mdash;Eso s&iacute; que estar&iacute;a bueno&mdash;dijo Mariju&aacute;n&mdash;.
+ Pero si todos los espa&ntilde;oles van a hacer eso, y cada uno empieza a tirar por su
+ lado diciendo lo que quiere, se armar&aacute; un laberinto tal que no podr&aacute;n
+ entenderse.</p>
+ <p>&mdash;Vaya unos zotes&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Santorcaz&mdash;. Pero venid
+ ac&aacute;: &iquest;no veis que hay en Sevilla una Junta, que es la que dispone?
+ &iquest;No veis que hay otra en Granada, otra en C&oacute;rdoba y otra en
+ M&aacute;laga, etc.? Pues en lugar de todas esas Juntas peque&ntilde;as que gobiernan
+ en cada pueblo, &iquest;no puede haber una muy grande que se reuna en Madrid y
+ acuerde lo que se ha de hacer?</p>
+ <p>Mir&aacute;ronse los oyentes unos a, otros, y los monos&iacute;labos de
+ aquiescencia y de admiraci&oacute;n corrieron de boca en boca, demostrando la
+ prontitud con que aquellas juveniles inteligencias desplegaban sus alas, a&uacute;n
+ entumecidas y vacilantes, para intentar describir los primeros crculos en el espacio
+ del pensamiento.</p>
+ <p>Estas conversaciones me enamoran&mdash;dijo el condesito de Rumblar&mdash;. Me
+ estar&iacute;a toda la noche oyendo a este hombre, sin cansarme. Ya, ya voy
+ aprendiendo muchas cosas que no sab&iacute;a.</p>
+ <p><!-- Page 162 -->As&iacute;, aquella fantas&iacute;a encerrada en el capullo de
+ una educaci&oacute;n mezquina, agujeraba con entusiasmo su encierro, porque
+ hab&iacute;a vislumbrado fuera alguna cosa que ten&iacute;a la fascinaci&oacute;n de
+ lo nuevo. As&iacute;, aquel germen de pasi&oacute;n y de inteligencia, guardado en un
+ huevo, se reconoc&iacute;a con vida, se reconoca con fuerza, y empezaba a dar
+ picotazos en su c&aacute;rcel, anhelando respirar fuera de ella otros aires y
+ calentarse con calores m&aacute;s en&eacute;rgicos. As&iacute;, aquella ceguera
+ abr&iacute;a sus p&aacute;rpados, goz&aacute;ndose en la desconocida luz.</p>
+ <p>La conversaci&oacute;n termin&oacute; en el punto en que la he dejado, porque la
+ noche estaba muy avanzada y casi todos empezaron a rendirse al sue&ntilde;o, excepto
+ el mayorazguito, cuyo despabilamiento era casi febril. Largo tiempo continuaron
+ &eacute;l y Santorcaz hablando en di&aacute;logo animad&iacute;simo, como si
+ discutieran planes y expusieran proyectos de gran trascendencia para los dos. Yo me
+ apart&eacute; del grupo, fingiendo retirarme a dormir; pero con &aacute;nimo de
+ satisfacer una imperiosa exigencia de mi alma, que a veces me ped&iacute;a soledad y
+ meditaci&oacute;n. Todos los ruidos hab&iacute;an cesado en el campamento: las
+ guitarras y casta&ntilde;uelas, as&iacute; como las cajas y las cornetas, estaban
+ mudas, porque el ej&eacute;rcito dorm&iacute;a. Lejos del grupo de mis amigos,
+ ech&eacute;me sobre el suelo, aguardando la aurora, sin poder ni querer cerrar los
+ ojos; y all&iacute; me puse a meditar sobre lo que desde mi salida de Madrid
+ hab&iacute;a visto y o&iacute;do: &iexcl;Cu&aacute;ntas personas nuevas para
+ m&iacute; hab&iacute;a encontrado en aquella breve jornada de mi vida! &iexcl;Con
+ cu&aacute;nto <!-- Page 163 -->af&aacute;n, meditando a solas y mir&aacute;ndolas al
+ lado, preguntaba a los caminantes si ten&iacute;an alguna noticia de lo que me
+ reservaba el Destino! De todas aquellas personas, ninguna estaba tan
+ en&eacute;rgicamente fija en mi pensamiento como Santorcaz, hombre para m&iacute;
+ incomprensible y sospechoso, y que empezaba a inspirarme secreta antipat&iacute;a,
+ sin que acertara a explicarme por qu&eacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XX" name='XX'></a>
+ <h2>XX</h2>
+ <br />
+
+ <p>Al siguiente d&iacute;a hicimos un movimiento por la orilla izquierda, r&iacute;o
+ arriba, hasta un punto mucho m&aacute;s alto que Menj&iacute;bar. Nada
+ entend&iacute;amos; pero Santorcaz, o por petulancia o porque realmente hab&iacute;a
+ penetrado la intenci&oacute;n de Reding, nos dijo:</p>
+ <p>&mdash;Nuestro General sabe lo que se hace, y es hombre que conoce la
+ filosof&iacute;a de las marchas.</p>
+ <p>Despu&eacute;s de detenernos a orillas del Guadalimas, parte del ej&eacute;rcito
+ se entretuvo en marchas incomprensibles, y empleando en esto m&aacute;s de un
+ d&iacute;a, nos encontramos de nuevo sobre Menj&iacute;bar al anochecer del 18, punto
+ al cual hab&iacute;a llegado horas antes la divisi&oacute;n del marqu&eacute;s de
+ Coupigny. Reunidos ambos ej&eacute;rcitos, no hubo all&iacute; m&aacute;s parada que
+ la precisa para recoger las provisiones de que est&aacute;bamos tan escasos, y ya muy
+ de noche emprendimos el camino de Bail&eacute;n. &Eacute;ramos catorce mil hom
+ <!-- Page 164 -->bres. Todo anunciaba que &iacute;bamos a tener un encuentro formal
+ con el ej&eacute;rcito franc&eacute;s.</p>
+ <p>Seg&uacute;n nuestras noticias, Dupont continuaba en And&uacute;jar, reforzado por
+ la divisi&oacute;n de Vedel. &iquest;Hab&iacute;an trabado acci&oacute;n con nuestro
+ tercer cuerpo y el de reserva, que, pasando el r&iacute;o por Marmolejo, estaban
+ situados en la orilla derecha? Nosotros cre&iacute;amos que s&iacute;, a menos que
+ Casta&ntilde;os no aguardase para atacar en&eacute;rgicamente a que la primera y
+ segunda divisi&oacute;n cayeran sobre la espalda del ej&eacute;rcito de Dupont,
+ bajando desde Bail&eacute;n. &iquest;Era &eacute;ste el objeto que nos guiaba en
+ nuestra marcha? Parec&iacute;anos que s&iacute;.</p>
+ <p>Mientras llegaba el momento del drama, lejos de nosotros y en los flancos del
+ ej&eacute;rcito imperial, mil dram&aacute;ticas peripecias deb&iacute;an precipitar
+ la cat&aacute;strofe, irritando paulatinamente al enemigo. Los cuerpos y columnas de
+ guerrilleros, mandados por D. Juan de la Cruz, el conde de Valdeca&ntilde;as y el
+ cl&eacute;rigo Argote, se hab&iacute;an desparramado como enjambre mort&iacute;fero
+ por los pueblos y caser&iacute;os que dominaba el Cuartel General franc&eacute;s en
+ las primeras estribaciones de la sierra, al Norte de And&uacute;jar. De tal modo
+ persegu&iacute;an aquellos ardorosos paisanos a los franceses, y con tanta rapidez se
+ dispersaban para evitar ser atacados, que a los invasores les era de todo punto
+ imposible estar tranquilos un solo momento. El poderoso gigante sacud&iacute;a de una
+ manotada aquellos moscones venenosos; pero &eacute;stos volv&iacute;an a zumbar en
+ derredor suyo, le molestaban con sus terribles picaduras, y hu&iacute;an
+ inc&oacute;lumes, sin te<!-- Page 165 -->mer la espada ni el ca&ntilde;&oacute;n,
+ pues estas armas no se han hecho para mosquitos.</p>
+ <p>No pod&iacute;an los franceses apartarse de su Cuartel General como no fuera en
+ grandes destacamentos. Frecuentemente iban mil hombres a llenar en la fuente
+ pr&oacute;xima unas cuantas alcarrazas de agua. Si por acaso sal&iacute;an a merodear
+ pelotones de poca fuerza, eran despachados por los guerrilleros en menos que canta un
+ gallo. Antes que consentir que se apoderasen de una panera, la quemaban; las fuentes
+ eran enturbiadas con lodo y esti&eacute;rcol, para que no pudieran beber; los
+ molinos, desmontados y enterradas sus piedras para que no molieran un solo grano.
+ &iexcl;Ay de aquel franc&eacute;s que se rezagara en las marchas de su destacamento!
+ Sent&iacute;ase de improviso asido por mil col&eacute;ricas manos; sent&iacute;ase
+ arrastrado por las mujeres, pellizcado por los chicos y acuchillado por los hombres,
+ hasta que su existencia se apagaba con horrible choque en la fr&iacute;a profundidad
+ de un pozo. El invasor no encontraba asilo en ninguna parte, y forzosamente encerrado
+ en los l&iacute;mites del Cuartel General, ve&iacute;a conjurados contra s&iacute;
+ hombres y Naturaleza. Por esto, rabioso y desesperado, anhelaba batirse en
+ funci&oacute;n campal, seguro de su destreza y costumbre de guerrear; y lamentando la
+ estupefacci&oacute;n del General en Jefe, exclamaba: &laquo;Demos una batalla, y,
+ aunque muera la mitad del ej&eacute;rcito, la otra mitad conquistar&aacute; un charco
+ en que beber y un pu&ntilde;ado de trigo seco que llevar a la boca.&raquo;</p>
+ <p>Hab&iacute;an dejado los franceses en Montoro un <!-- Page 166 -->destacamento de
+ setenta hombres para custodiar un molino donde fabricaban con dificultad harina
+ malsima. El alcalde de aquella villa, donde no hab&iacute;a quedado ni una sola arma
+ de fuego, se atreve, sin embargo, a dar cuenta de los setenta franceses, para lo cual
+ era preciso despachar primero a los veinticinco que a todas horas estaban de guardia
+ en el puente. Re&uacute;ne, pues, algunos paisanos decididos, y usando la arma
+ blanca, ataca con furia a la guardia; los veinticinco son exterminados;
+ apod&eacute;rase de sus fusiles la valiente cuadrilla, sorprende el resto del
+ destacamento en la casa donde se albergaba, hace prisioneros a soldados y jefes, y
+ les manda a la isla de Le&oacute;n. El parte en que se notific&oacute; este suceso a
+ la Junta Suprema dec&iacute;a que todo se hizo con las <i>varas de los harrieros</i>
+ (conservo la ortograf&iacute;a del original); pero esto ha de ser una
+ hip&eacute;rbole andaluza.</p>
+ <p>Sinti&eacute;ndose llamado a mas grandes acciones, D. Jos&eacute; de la Torre (que
+ as&iacute; se nombraba aquel alcaldito) sale al encuentro de un convoy que
+ ven&iacute;a de C&oacute;rdoba, y de los cincuenta y nueve franceses que custodiaban
+ &eacute;ste, los cincuenta quedan tendidos en el camino, y los nueve restantes corren
+ a contar a Dupont lo que ha pasado. Entonces Dupont env&iacute;a mil hombres a
+ Montoro con encargo de que incendien el pueblo y lleven vivo o muerto al alcalde.
+ Arde Montoro, y La Torre, conducido vivo, va a ser pasado por las armas; pero un
+ general franc&eacute;s, a quien poco antes hab&iacute;a dado hospitalidad, intercede
+ por &eacute;l; es puesto en <!-- Page 167 -->libertad, y aquel <i>petit caporal</i>
+ de las guerrillas marcha a Sevilla y recibe de la Junta los galones de capit&aacute;n
+ de ej&eacute;rcito.</p>
+ <p>Pues bien: lo que pasaba en Montoro ocurr&iacute;a en todos los pueblos de la
+ carretera de Andaluc&iacute;a, desde C&oacute;rdoba hasta Santa Elena. El gigante que
+ incendiaba lugares y destrozaba ej&eacute;rcitos no pod&iacute;a dar un paso sin
+ encontrar un avispero, y fren&eacute;tico con aquel zumbido, envenenado por los
+ aguijones, maldec&iacute;a la hora de la invasi&oacute;n. El &aacute;guila, devorada
+ por los insectos, graznaba a orillas del Guadalquivir con hambre y calentura,
+ afilando sus garras en el tronco de los olivos, con el ansia de que llegara pronto la
+ ocasi&oacute;n de destrozar alguna cosa.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXI" name='XXI'></a>
+ <h2>XXI</h2>
+ <br />
+
+ <p>Cuando entramos en Bail&eacute;n, ya muy avanzada la noche, nos sorprendi&oacute;
+ mucho el no ver ninguna fuerza francesa a la entrada del pueblo para disputarnos el
+ paso. &iquest;Ad&oacute;nde hab&iacute;an ido los franceses? &iquest;Qu&eacute; les
+ pasaba, cuando ni por precauci&oacute;n dejaron all&iacute; un par de batallones para
+ guardar punto tan importante? Pronto salimos de dudas, porque de boca de los
+ habitantes de Bail&eacute;n, que salieron en masa a recibirnos, supimos que la
+ divisi&oacute;n Vedel hab&iacute;a pasado por all&iacute; en direcci&oacute;n a La
+ Carolina.</p>
+ <p>&mdash;Nosotros les hac&iacute;amos a ustedes en Linares&mdash;dijo D. Paco, que
+ tambi&eacute;n sali&oacute; a nues<!-- Page 168 -->tro encuentro, rebosando de
+ j&uacute;bilo&mdash;. &iexcl;Oh!, Sr. Conde, ni&ntilde;o m&iacute;o....
+ &iquest;Est&aacute; por ventura herido Vuestra Excelencia? Vamos un rato a casa,
+ donde la Sra. Condesa y las ni&ntilde;as est&aacute;n rezando por el buen
+ &eacute;xito de la guerra. &iquest;No dar&aacute;n un descanso a las tropas?</p>
+ <p>Nuestro General hab&iacute;a determinado salir en seguida para And&uacute;jar;
+ pero como ocup&aacute;bamos todo el pueblo, pudimos llegarnos a la casa de nuestro
+ amo, en cuya sala baja se nos di&oacute; un tentempi&eacute; muy confortante.</p>
+ <p>&mdash;Es un milagro que podamos daros estos cuantos panes y estas onzas de
+ chocolate crudo&mdash;nos dijo D. Paco al ofrecernos aquellos
+ art&iacute;culos&mdash;. Los franceses no han dejado nada. &iexcl;Qu&eacute;
+ horroroso saqueo! Y gracias que quedamos con vida. &iexcl;Ay!, la Sra. Condesa
+ sali&oacute; a recibirlos con una serenidad que me espant&oacute;. Yo temblaba, y
+ tuve que esconderme en el oratorio, porque delante de ellos hubiera perdido la
+ dignidad de mi car&aacute;cter. &iexcl;Qu&eacute; modo de saquear!...; en una
+ palabra, la paja de los caballos, las gallinas del corral, los huevos, hasta unos
+ tomates que ten&iacute;a yo guardaditos en mi escritorio para hacer un gazpachito...,
+ todo, todo se lo llevaron. El pueblo est&aacute; muerto de miseria, y yo s&eacute; de
+ mucha gente que hech&oacute; la harina en los muladares para que ellos no se la
+ llevaran. &iquest;No lo cre&eacute;is? &iquest;Pues y el Sr. Salvador, que
+ sac&oacute; al campo los doscientos pellejos de aceite y ciento de vino que
+ ten&iacute;a en su cueva, y destap&aacute;ndolos dej&oacute; correr aquel precioso
+ caldo hasta que todo se lo chup&oacute; la tierra? Otros hicieron una grande hoguera
+ con los <!-- Page 169 -->carros y la paja. Las alhajas de las im&aacute;genes y la
+ plata de las iglesias est&aacute;n todas enterradas, porque esto parece que es lo que
+ m&aacute;s les abre el ojo a esos se&ntilde;ores. As&iacute; estaban ellos de
+ rabiosos cuando vieron que no sacaban de aqu&iacute; gran cosa. El d&iacute;a 16,
+ despu&eacute;s de haber pasado un gran miedo, gozamos lo indecible cuando les vimos
+ llegar de la barca de Menj&iacute;bar, derrotados y con su General muerto.
+ &iexcl;C&oacute;mo corr&iacute;an por esas calles, y qu&eacute; gritos daban, y
+ qu&eacute; cosas tan atroces e indecentes echaron por aquellas bocazas!
+ &iexcl;As&iacute; se vengaban los muy perros! &iquest;Pues qu&eacute; cre&eacute;is?
+ Dieron muerte a muchas personas que no les hac&iacute;an da&ntilde;o, lo cual creo yo
+ que no se vi&oacute; en ninguna de las guerras de Alejandro. Pero tambi&eacute;n se
+ les moli&oacute; de firme. Unos cuantos pasaron por la calle de enfrente hechando
+ bravatas, y detuvi&eacute;ronse en la puerta de la posada de Gil, donde ten&iacute;an
+ encendido el horno para cocer la loza. &iexcl;Ay! Mis francesitos se ponen a decir no
+ s&eacute; qu&eacute; insolencias obscenas a la mujer de Gil, cuando salen los mozos,
+ me les agarran, y con morriones y todo..., &iexcl;plaf!..., al horno.... Pero
+ ah&iacute; viene la Sra. Condesa, que estaba en el oratorio con las ni&ntilde;as.</p>
+ <p>En efecto; vimos desfilar gravemente, cubierta de negro manto, a la se&ntilde;ora
+ de la casa, seguida de los dos tiernos pimpollitos de sus hijas, las cuales
+ arroj&aacute;ronse llorando en los brazos de su hermano. Do&ntilde;a Mar&iacute;a
+ abraz&oacute; a su hijo sin perder ni por un instante su solemne y estirado empaque,
+ y luego salud&oacute;nos a todos con mucho afecto, nombr&aacute;ndonos uno
+ <!-- Page 170 -->por uno. Cuantos compon&iacute;an la cuadrilla estaban presentes,
+ menos Santorcaz, el cual desde nuestra llegada hab&iacute;a pedido con mucha prisa a
+ D. Paco recado de escribir y pu&eacute;stose a trazar unas cartas en el despacho de
+ &eacute;ste.</p>
+ <p>La Condesa, despu&eacute;s de saludarnos, tom&oacute; asiento y dirigi&oacute; a
+ D. Diego estas palabras dignas de la Historia:</p>
+ <p>&mdash;Hijo m&iacute;o, s&eacute; todo lo que pas&oacute; en la acci&oacute;n del
+ 16, y nadie me ha dicho que hicieras algo notable. &iquest;Has tenido miedo?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Miedo!&mdash;exclam&oacute; el muchacho, riendo&mdash;No,
+ se&ntilde;ora. He cumplido con mi deber en las filas, y nada m&aacute;s hasta ahora;
+ pero su merced no se impaciente, porque aunque no soy m&aacute;s que soldado, espero
+ lucirme.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Nada m&aacute;s que soldado!&mdash;dijo la Condesa&mdash;. T&uacute;
+ no eres soldado, aunque as&iacute; parezca. Cualquiera que sea el puesto que se
+ ocupe, cada cual debe obrar conforme a su nombre y a la posici&oacute;n que tiene en
+ el mundo. &iquest;Qu&eacute; se dir&iacute;a de ti, de m&iacute;, de esta casa, de tu
+ difunto padre, si en estas guerras no hicieras algo superior a lo que corresponde a
+ un simple soldado?</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;ora&mdash;repuso el mozo con un desenfado que sorprendi&oacute; a
+ su familia&mdash;, yo har&eacute; lo que pueda, y seg&uacute;n lo que haga,
+ as&iacute; ser&eacute; m&aacute;s o menos que los dem&aacute;s. Y ya que hablo de
+ esto, se&ntilde;ora madre, yo quiero seguir en el ej&eacute;rcito, yo quiero que su
+ merced pida al Rey, &iquest;qu&eacute; digo al Rey?, a la Junta, una bandolera.</p>
+ <p>&mdash;T&uacute; no est&aacute;s destinado a ser militar sino en esta
+ ocasi&oacute;n suprema, en que la patria ne<!-- Page 171 -->cesita de todos sus
+ hijos, desde el m&aacute;s alto al m&aacute;s bajo.</p>
+ <p>&mdash;Pero, se&ntilde;ora madre, no soy nada y quiero ser
+ algo&mdash;insisti&oacute; el joven, mostrando una energ&iacute;a que nadie hasta
+ entonces le hab&iacute;a conocido.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Que no eres nada!&mdash;exclam&oacute; la madre, con sorpresa
+ primero, despu&eacute;s con c&oacute;lera, y mir&aacute;ndonos a todos como para
+ preguntarnos si su hijo se hab&iacute;a vuelto loco durante la campa&ntilde;a.</p>
+ <p>&mdash;Yo no soy nada, no soy m&aacute;s que un papamoscas&mdash;repuso el
+ chico&mdash;. &iquest;De qu&eacute; me valen esos papeluchos viejos y esos escudos de
+ armas, si todos se ren de mi desde que abro la boca, porque no digo m&aacute;s que
+ necedades?</p>
+ <p>La Condesa se puso encendida como la grana, y, sin decir palabra, mir&oacute; a D.
+ Paco, el cual, confuso, absorto, aterrado, por lo que acababa de o&iacute;r,
+ revolv&iacute;a sus espantados ojos de un lado para otro.</p>
+ <p>&mdash;Este joven&mdash;dijo al fin el ayo&mdash;parece que ha perdido el juicio.
+ Se&ntilde;ora, cuando vuelva de cumplir sus deberes de caballero en los campos de
+ batalla, le haremos que se penetre bien de las m&aacute;ximas contenidas en la
+ historia de Alejandro el Grande.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a, cuya dignidad no pod&iacute;a consentir que semejante
+ asunto se tratara delante de personas extra&ntilde;as, hizo callar a D. Paco, y
+ tambi&eacute;n impuso silencio a su hijo con gesto aterrador. Asunci&oacute;n y
+ Presentaci&oacute;n, despu&eacute;s de registrar los bolsillos de su hermano,
+ examinaban las polainas, el sombrero y la char<!-- Page 172 -->pa, por ver,
+ seg&uacute;n dijeron, si aquellas prendas estaban agujereadas por alguna bala de
+ ca&ntilde;&oacute;n.</p>
+ <p>Pero el D. Diego, sintiendo sin duda en su cabeza un hervidero de palabras, que
+ atropelladamente se le ocurr&iacute;an conforme a la repentina fecundidad de su
+ entender, no pudo estar callado mucho tiempo, y habl&oacute; para poner en mayores
+ cuidados a la Sra. de Rumblar. Est&aacute;bamos, como he dicho, en una sala baja,
+ donde la Condesa hab&iacute;a hecho traer, para nuestro regalo, un par de zaques,
+ milagrosamente salvados de la rapacidad francesa. Don Diego, luego que tal
+ vi&oacute;, volvi&oacute;se a nosotros, que permanec&iacute;amos respetuosamente
+ detenidos en la puerta, y con gesto de campechana confianza nos dijo:</p>
+ <p>&mdash;Ea, muchachos, entrad todos aqu&iacute; &iquest;Por qu&eacute;
+ est&aacute;is en la puerta? Vaya, poneos los sombreros, que aqu&iacute; todos somos
+ iguales, todos somos compa&ntilde;eros de armas, y lo mismo puede matarme a m&iacute;
+ una bala que a vosotros. Ea, bebamos juntos. &iquest;Ten&eacute;is verg&uuml;enza
+ porque soy noble y mayorazgo, y vosotros unos pobres hambrones? Fuera necedades; que
+ hoy o ma&ntilde;ana las Juntas quitar&aacute;n todas esas antiguallas, y entonces
+ cada cual valdr&aacute; seg&uacute;n lo que tenga y lo que sepa.</p>
+ <p>Don Paco se puso verde al o&iacute;r tales desprop&oacute;sitos, y
+ llev&aacute;ndose la mano al coraz&oacute;n, mir&oacute; a la Condesa con semblante
+ dolorido y contristado, como para manifestarle, en la sola elocuencia de una mirada,
+ que &eacute;l no hab&iacute;a ense&ntilde;ado tales cosas al joven disc&iacute;pulo.
+ Do&ntilde;a <!-- Page 173 -->Mar&iacute;a encerraba su enojo en lo m&aacute;s hondo
+ del pecho, y aunque harto se le conoc&iacute;an la inquietud y la ira en el furtivo
+ centellear de sus negros ojos, nada dijo que comprometiera su dignidad, y deseando
+ que su hijo variase de conversaci&oacute;n, le pregunt&oacute; si hab&iacute;a hecho
+ en C&oacute;rdoba las visitas a la Sra. Marquesa de Leiva y su sobrina.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora&mdash;contest&oacute; el rapaz&mdash;. Las vi: la
+ Sra. Condesa me di&oacute; muchos dulces, y la Marquesa me pregunt&oacute; si
+ sab&iacute;a ayudar a misa. Una y otra me dijeron que la joven con quien est&aacute;
+ concertado mi matrimonio se obstina en no salir del convento, asegurando que antes se
+ casar&aacute; con Jesucristo que conmigo. &iexcl;Qu&eacute; ranciedades,
+ se&ntilde;ora madre!&mdash;a&ntilde;adi&oacute; con nuevo arrebato&mdash;. Yo quiero
+ seguir en el ej&eacute;rcito, yo quiero ir a Madrid para tratar a la gente que sabe,
+ y a los fil&oacute;sofos, y leer la <i>Enciclopedia</i>, y ver las sociedades
+ secretas, si las hay para entonces, y aprender lo que no s&eacute;, pues D. Paco no
+ me ha ense&ntilde;ado m&aacute;s que esa sandez de <i>Por el barandal del
+ cielo</i>.</p>
+ <p>El ayo volvi&oacute; a mirar compungidamente a la Condesa, pintando en sus
+ h&uacute;medos ojos la persuasi&oacute;n de que no hab&iacute;a instru&iacute;do al
+ mayorazgo en tales iniquidades, y D.&ordf; Mar&iacute;a reprendi&oacute; a su hijo
+ con majestad verdaderamente regia, dici&eacute;ndole con pausa y aplomo estas amargas
+ palabras:</p>
+ <p>&mdash;Hijo m&iacute;o, recordar&aacute;s que te entregu&eacute; una espada que
+ fu&eacute; de tus abuelos. Honra da al que la ci&ntilde;e ese acero antiguo; pero
+ tambi&eacute;n ella la recibe de las manos de su poseedor, si
+ <!-- Page 174 -->&eacute;ste es persona que sabe adquirirla en los campos de batalla.
+ &iquest;Deshonrar&aacute;s t&uacute; esa espada que llev&oacute; el tatarabuelo de tu
+ padre en el sitio de Maestrich, cuando medio mundo se llamaba Espa&ntilde;a?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;La espada!&mdash;exclam&oacute; el chico con sorpresa&mdash;. Ya no
+ me acordaba de la dichosa espada. Si ya no la tengo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Que no la tienes?&mdash;pregunt&oacute; D.&ordf; Mar&iacute;a ton
+ estupefacci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;ora. &iexcl;Si no sirve para nada! Cuando dimos el primer
+ ataque en Menj&iacute;bar, saqu&eacute; yo mi espadita, y a los primeros golpes que
+ di en unas hierbas observ&eacute; que no cortaba.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Que no cortaba!</p>
+ <p>&mdash;No, se&ntilde;ora. Era una hoja mellada, llena de garabatos, letreros,
+ sapos por aqu&iacute;, culebras por all&iacute;, y cubierta de moho desde la punta a
+ la empu&ntilde;adura. &iquest;Para qu&eacute; me serv&iacute;a? Como no ten&iacute;a
+ filo, la cambi&eacute; por un sable nuevo que me di&oacute; un sargento.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y diste la espada, la espada!...&mdash;exclam&oacute; la Condesa,
+ levant&aacute;ndose de su asiento.</p>
+ <p>La se&ntilde;ora estaba sublime en su indignaci&oacute;n. Parec&iacute;a la imagen
+ de la Historia levant&aacute;ndose de su sepulcro a pedir cuentas a la
+ generaci&oacute;n contempor&aacute;nea.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora: se la di al sargento&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+ el mozo, sacando de la vaina un sable nuevo, reluciente y de agud&iacute;simo
+ filo&mdash;. &iexcl;Si aquello no serv&iacute;a m&aacute;s que de estorbo! Muy
+ bonita, eso si, toda llena de dibujos de plata y oro; pero, se&ntilde;ora madre, si
+ no cortaba..., si estaba llena de or&iacute;n.... Vea usted este sable: no tiene
+ letre<!-- Page 175 -->ro, ni cabecitas, ni garrapatos, ni nada; pero corta que es un
+ gusto.</p>
+ <p>Observamos que la Condesa di&oacute; un paso hacia su hijo; que su semblante
+ hermoso y venerable se contrajo, desfigurado por la ira; que extendi&oacute; sus
+ brazos; que comenz&oacute; a balbucir con locuci&oacute;n atropellada, cual si su
+ indignada lengua no acertara a encontrar una palabra bastante dura, bastante
+ en&eacute;rgica para tal situaci&oacute;n; la vimos despu&eacute;s llevarse ambas
+ manos a la cabeza, retroceder, vacilar, apoyarse en el hombro de D. Paco, y por
+ &uacute;ltimo, reponerse, erguirse, serenarse, mirar a su hijo con desd&eacute;n,
+ se&ntilde;alar a la calle, donde de improviso empezaba a o&iacute;rse fuerte redoblar
+ de tambores, y decir:</p>
+ <p>&mdash;El ej&eacute;rcito se va. Marcha, corre. Cuando se acabe la guerra,
+ ajustaremos cuentas. Si eres valiente y vuelves vivo, a palmetazos te
+ ense&ntilde;ar&eacute; a respetar tu nombre. Pero si eres cobarde, no vuelvas
+ ac&aacute;.</p>
+ <p>Salimos a toda prisa, y montando en nuestras cabalgaduras, ocupamos las filas. Al
+ punto se nos uni&oacute; Santorcaz. Don Paco no quiso salir a despedirnos, porque
+ estaba traspasado de dolor, al ver&mdash;seg&uacute;n dijo
+ despu&eacute;s&mdash;c&oacute;mo en una semana se torciera, al soplo de las malas
+ compa&ntilde;&iacute;as, el derecho arbolito criado con tanto esmero en el apacible
+ huerto de sus lecciones.</p>
+ <p>Las dos se&ntilde;oritas salieron a las ventanas, y nos desped&iacute;an agitando
+ los mismos pa&ntilde;uelos con que secaban sus l&aacute;grimas. Ninguna de las dos,
+ ni la destinada al matrimonio, que era, <!-- Page 176 -->por tanto, ignorante, ni la
+ consagrada al claustro, que era ya medio doctora, hab&iacute;an entendido la
+ conversaci&oacute;n que acabo de referir.</p>
+ <p>Las pobrecillas ve&iacute;an desaparecer un mundo y nacer otro nuevo sin darse
+ cuenta de ello.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXII" name='XXII'></a>
+ <h2>XXII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Era la madrugada cuando las columnas de vanguardia comenzaron a salir de
+ Bail&eacute;n. Mi regimiento deb&iacute;a salir de los &uacute;ltimos, y mientras se
+ pusieron en movimiento la artiller&iacute;a y los cuerpos de a pie, estuvimos
+ m&aacute;s de media hora formados a la salida del pueblo, a mano derecha del camino,
+ esperando la orden de la marcha. &Iacute;bamos a And&uacute;jar, resueltos a tomar la
+ ofensiva contra el ej&eacute;rcito franc&eacute;s, que al mismo tiempo deb&iacute;a
+ ser atacado por Casta&ntilde;os, del lado de Marmolejo. &iquest;Y la divisi&oacute;n
+ de Vedel, cuyos movimientos eran la clave de aquel problema estrat&eacute;gico? La
+ divisi&oacute;n de Vedel estaba en And&uacute;jar el d&iacute;a 16, cuando
+ ocurri&oacute; la acci&oacute;n de Menj&iacute;bar, que antes he descrito. Al saber
+ Dupont la derrota de Ligier-Belair y la muerte de Gobert, dispuso que Vedel marchase
+ sobre Bail&eacute;n, con intenci&oacute;n de seguirle &eacute;l al d&iacute;a
+ siguiente.</p>
+ <p>Mientras &eacute;ste iba sobre And&uacute;jar, Ligier-Belair, al vernos retirar y
+ pasar el r&iacute;o, crey&oacute; que las tropas de Reding, unidas con las de
+ Coupigny, intentaban extenderse cautelosa<!-- Page 177 -->mente por la orilla
+ izquierda, r&iacute;o arriba, tomando el camino de Linares a Guarrom&aacute;n, para
+ ocupar luego La Carolina y cortar el paso de la sierra. Persuadido de esto, y sin
+ hacer averiguaciones, emprendi&oacute; la marcha hacia el Norte, creyendo anticiparse
+ a lo que cre&iacute;a un rasgo de ingenio estrat&eacute;gico del general Reding.
+ Llega Vedel a Bail&eacute;n creyendo encontrarnos, y los franceses que quedaron
+ all&iacute; le dicen: &laquo;Qua, los <i>insurgentes</i> han repasado el r&iacute;o
+ y van por Linares a ocupar el paso de la sierra; pero el general Ligier-Belair, que
+ ha comprendido el juego, ha marchado en seguida a ocupar La Carolina, de modo que
+ cuando lleguen los espa&ntilde;oles, creyendo haber hecho un movimiento de primer
+ orden, se lo encontrar&aacute;n all&iacute;.&raquo; Vedel oye esto y dice: &laquo;Han
+ ido a cortar el paso de la sierra para impedirnos la retirada y matarnos aqu&iacute;
+ de hambre y sed. Pues corramos a La Carolina. Vamos; en marcha.&raquo; Manda un
+ emisario a Dupont, dici&eacute;ndole: &laquo;Sr. General en Jefe, los
+ <i>insurgentes</i> han ido a cortar el paso de la sierra. Corro a La Carolina; venga
+ usted tras m&iacute;, y acabaremos con ellos.&raquo;</p>
+ <p>Esto pasaba en los d&iacute;as 17 y 18. En tanto, los <i>insurgentes</i>,
+ replegados a la orilla izquierda, como he dicho, fing&iacute;amos un movimiento hacia
+ Linares; pero en cuanto cerr&oacute; la noche, los <i>insurgentes</i> caminamos a
+ marchas forzadas hacia Bail&eacute;n. Por eso en este pueblo nos dec&iacute;an:
+ &laquo;Por aqu&iacute; pas&oacute; Vedel esta ma&ntilde;ana en direcci&oacute;n a La
+ Carolina, para impedirles a ustedes que cortasen el paso de la sierra. &iquest;No
+ ibais hacia Linares?&raquo;</p>
+ <p><!-- Page 178 -->No; nosotros &iacute;bamos a And&uacute;jar, con objeto de atacar
+ a Dupont. Por causa de los torp&iacute;simos movimientos de los generales franceses,
+ una gran parte de la fuerza imperial corr&iacute;a hacia la sierra, buscando un
+ fantasma. Los <i>insurgentes</i>, a quien ellos supon&iacute;an en marcha hacia La
+ Carolina, estaban en Bail&eacute;n, en marcha para And&uacute;jar. He aqu&iacute; la
+ verdadera y exacta situaci&oacute;n de las divisiones espa&ntilde;olas y francesas en
+ la noche del 18 al 19 de julio.</p>
+ <p>bamos a luchar con Dupont, s&oacute;lo con Dupont. Pero &iquest;y si Vedel,
+ conociendo a tiempo su error, retroced&iacute;a velozmente para caer de improviso
+ sobre nuestra espalda durante el combate? Esta funesta probabilidad estaba compensada
+ con el hecho seguro de que el ej&eacute;rcito franc&eacute;s de And&uacute;jar
+ tendr&iacute;a que defenderse al mismo tiempo de nosotros y de la reserva, que le
+ amenazaba del lado de Poniente. De todos modos, nuestra posici&oacute;n era
+ arriesgada; por lo cual, deseando Reding cerciorarse de la verdadera distancia a que
+ se hallaba Vedel, hab&iacute;a despachado camino arriba, desde Menj&iacute;bar, al
+ teniente de ingenieros D. Jos&eacute; Jim&eacute;nez, con encargo de averiguarlo.</p>
+ <p>Este valiente oficial, cuyo nombre no est&aacute; en la Historia, se
+ disfraz&oacute; de arriero, y en una fatigosa jornada supo desempe&ntilde;ar muy bien
+ su comisi&oacute;n, volviendo por la noche a decir que Vedel haba pasado ya
+ m&aacute;s all&aacute; de La Carolina.</p>
+ <p>As&iacute; andaban las cosas cuando nos prepar&aacute;bamos a salir de
+ Bail&eacute;n al amanecer del 19. Pero no lo hab&iacute;amos previsto todo: no
+ hab&iacute;a<!-- Page 179 -->mos previsto que Dupont, muy receloso de aquella
+ ilusoria ocupaci&oacute;n de la sierra por los insurgentes, hab&iacute;a levantado su
+ campo en la misma noche, y silenciosamente, sofocando los ruidos de su tropa,
+ abandonaba la funesta y para ellos maldita ciudad de And&uacute;jar.</p>
+ <p>Cerca de la madrugada, nuestros jefes dispon&iacute;an las columnas para la
+ marcha. Si al comienzo de aquella misma noche, que ya se iba a extinguir, una mirada
+ humana hubiera podido escudri&ntilde;ar desde la altura de los cielos lo que pasaba
+ en aquella larga faja de sementeras y olivares que se extiende a la vera de los
+ montes, entre &eacute;stos y el Guadalquivir, habr&iacute;a visto que del obscuro
+ caser&iacute;o de And&uacute;jar se destacaba cautelosamente, escurri&eacute;ndose
+ por detr&aacute;s de las casas, una hilera de hombres y caballos; que esta hilera se
+ iba alargando por la carretera en interminable procesi&oacute;n, y serpenteaba con
+ lento paso, sin ruido y sin luces; habr&iacute;a visto c&oacute;mo se iba extendiendo
+ la negra raya, destac&aacute;ndose a ratos sobre la tierra blanquecina, a ratos
+ confundi&eacute;ndose con los obscuros olivos, sin dejar de seguir paso a paso, como
+ si no quisiera ser vista y anhelara apagar en el polvo el ruido de las
+ cure&ntilde;as; habr&iacute;a visto que iban delante unos tres mil hombres de
+ infanter&iacute;a, despu&eacute;s un escuadr&oacute;n de caballos, despu&eacute;s
+ seis ca&ntilde;ones, despu&eacute;s un n&uacute;mero inmenso de carros, tantos,
+ tantos carros, que ocupaban dos leguas; detr&aacute;s de los carros nuevos grupos de
+ infanter&iacute;a y muchos generales; despu&eacute;s otros seis ca&ntilde;ones, dos
+ regimientos de coraceros; luego cuatro ca&ntilde;ones, y al fin otro
+ <!-- Page 180 -->grupo de jefes, seguidos de quinientos hombres de a pie. Esta raya
+ no se deten&iacute;a en parte alguna, y avanzaba despacio y con precauci&oacute;n,
+ custodiando sus dos leguas de convoy. Los hombres que la formaban, mudos y
+ cabizbajos, presagiando sin duda funestos acontecimientos, dir&iacute;an para
+ s&iacute;: &laquo;Llegaremos a La Carolina, donde ya estar&aacute; Vedel, y batiendo
+ a los <i>insurgentes</i>, nos abriremos paso por desfiladeros para abandonar esta
+ tierra maldita, a la cual el Emperador ha tenido la mala ocurrencia de enviarnos....
+ &iexcl;Oh! &iexcl;Cu&aacute;ndo os veremos, tierras de la Turenne, del Poitou, de la
+ Charente, de los Vosgos, del Artois, del Limosin!...&raquo;</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXIII" name='XXIII'></a>
+ <h2>XXIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Mientras aguard&aacute;bamos la salida, nuestras lenguas no estaban ociosas, y,
+ aunque Mariju&aacute;n me entreten&iacute;a por un lado con sus donaires y chuscadas,
+ por el otro era de tanto inter&eacute;s un di&aacute;logo entablado entre Santorcaz y
+ D. Diego, que a las palabras de &eacute;stos dirig&iacute; toda mi atenci&oacute;n.
+ No puedo menos de copiarlo &iacute;ntegro y tal cual lo o&iacute;, por si mis
+ lectores quieren meditar un poco sobre el mismo tema.</p>
+ <p>&mdash;Lo que me indicaba usted hace poco&mdash;dec&iacute;a
+ Santorcaz&mdash;acerca de que esa linda joven que se le destina para esposa no quiere
+ salir del convento, debe tenerle sin cuidado. Esas son gazmo&ntilde;er&iacute;as de
+ las muchachas es<!-- Page 181 -->pa&ntilde;olas, que, enga&ntilde;adas por su
+ fantas&iacute;a, se creen enamoradas de Jesucristo, cuando lo que sienten es
+ verdadera pasi&oacute;n por un ideal mundano.</p>
+ <p>&mdash;Y si no quiere salir, que no salga&mdash;respondi&oacute; el joven&mdash;.
+ &iexcl;Si yo no la he visto, si yo no comprendo por qu&eacute; raz&oacute;n he podido
+ pensar en ella una sola vez!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero la quiere usted?</p>
+ <p>&mdash;Confesar&eacute; a usted lo que me pasa. Cuando mi madre me llam&oacute; un
+ d&iacute;a, y despu&eacute;s de darme dos palmetazos porque ten&iacute;a las manos
+ manchadas de tinta, me dijo que hab&iacute;a determinado casarme, sent&iacute; mucha
+ alegr&iacute;a, y al volver a mi cuarto romp&iacute; todas las planas de escritura,
+ diciendo a D. Paco que yo era un hombre y no me daba la gana de obedecerle. A todas
+ horas pensaba en mi mujercita y en las delicias del matrimonio. Mi madre
+ escrib&iacute;a cartas y m&aacute;s cartas para concertar mi boda, y cuando yo le
+ preguntaba con la mayor curiosidad: &laquo;Se&ntilde;ora madre, &iquest;c&oacute;mo
+ va eso?&raquo;, me respond&iacute;a: &laquo;Anda a estudiar, mocoso. Ahora, con la
+ noveler&iacute;a del casamiento no coges un libro en la mano.&raquo; Por fin mi
+ mam&aacute;, a fuerza de cartas, lo arregl&oacute; todo. Cuando fu&iacute; a
+ C&oacute;rdoba, cre&iacute; que me la ense&ntilde;ar&iacute;an; pero aquellas
+ se&ntilde;oras dij&eacute;ronme que la discreta joven no quer&iacute;a salir del
+ convento, y, por &uacute;ltimo, me dieron el medall&oacute;n que usted tiene
+ guardado. Despu&eacute;s la sobrina me regal&oacute; unos dulces, y su t&iacute;a un
+ pito para que fuera pitando por las calles, y en mi segunda y tercera visita
+ pas&oacute; lo mismo, excepto que no me dieron m&aacute;s pitos.
+ <!-- Page 182 -->Cuando vi el retrato me gust&oacute; tanto la ni&ntilde;a, que por
+ la calle le iba dando besos, y por la noche la acost&eacute; conmigo en mi cama.
+ Estoy prendado de ella; mejor dicho, lo estuve estos d&iacute;as atr&aacute;s, porque
+ ya, habiendo discurrido sobre la necedad de prendarme de un retrato, me r&iacute;o de
+ m&iacute; mismo y digo: &laquo;&iexcl;Si de carne y hueso encontrar&eacute; tantas, a
+ qu&eacute; volverme loco por una pintura!&raquo;</p>
+ <p>&mdash;Pues no, Sr. D. Diego&mdash;dijo Santorcaz&mdash;. Puesto que la Sra.
+ Condesa le escogi&oacute; a usted esa esposa, sin duda es un gran partido, y usted
+ debe insistir en casarse con ella.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Si? Pues vaya usted a sacarla del
+ convento&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Rumblar&mdash;. Vamos, que, seg&uacute;n me
+ dijeron, no hay quien le hable de otro esposo que Jesucristo.</p>
+ <p>&mdash;Ya lo he dicho: gazmo&ntilde;er&iacute;as de las espa&ntilde;olas, por lo
+ general mujeres nerviosas, muy extremadas en sus pasiones, y dispuestas siempre a
+ confundir en un mismo sentimiento la voluptuosidad y el misticismo. Cuidado con las
+ monjitas de quince a&ntilde;os, que reniegan del siglo y juran que han de morir de
+ viejas en el claustro. Yo conoc&iacute; una joven y linda novicia que tampoco
+ quer&iacute;a tener m&aacute;s esposo que Jesucristo, y que se pon&iacute;a furiosa
+ cuando le hablaban de salir del convento, hasta que un Viernes Santo vi&oacute; a
+ cierto joven al trav&eacute;s de la verja del coro. A los quince d&iacute;as la
+ hermosa novicia abri&oacute; por la noche una de las rejas del convento y se
+ arroj&oacute; a la calle, donde le esperaba su amante y hoy feliz esposo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;Bonit&iacute;simo suceso!&mdash;exclam&oacute; con
+ <!-- Page 183 -->entusiasmo D. Diego&mdash;. &iexcl;Cu&aacute;nto dar&iacute;a porque
+ a m&iacute; me pasase uno semejante!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Ella le ha visto a usted?</p>
+ <p>&mdash;No.</p>
+ <p>&mdash;Pues en cuanto le vea, apuesto a que se apresura a salir por la puerta, sin
+ exponerse a los peligros de arrojarse por la ventana. Pero ahora que me ocurre, Sr.
+ D. Diego: si usted, en vez de ser un muchacho apocadito, educado a la antigua y
+ sencillo como un fraile motil&oacute;n, fuera un hombre atrevido, arrojado...,
+ pues..., como somos todos aquellos que no hemos recibido la educaci&oacute;n de
+ Grandes de Espa&ntilde;a; si usted se echara de una vez fuera del cascar&oacute;n de
+ huevo en que le ha empollado la ciencia de D. Paco y los mimos de sus hermanitas,
+ ahora podr&iacute;amos lanzarnos a una aventura deliciosa.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l, amigo Santorcaz?</p>
+ <p>&mdash;Mire usted. Despu&eacute;s de la batalla, y cuando volvamos a
+ C&oacute;rdoba, sacar a esa joven del convento.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo?</p>
+ <p>&mdash;Demonio, &iquest;c&oacute;mo se hacen las cosas? &iexcl;Si viera usted! Eso
+ es muy divertido. &iquest;Ve usted este rasgu&ntilde;o que tengo en la mano derecha?
+ Me lo hice saltando las tapias de un convento. Son cinco los que escal&eacute;, por
+ trapicheos con otras tantas novicias y monjas. &iexcl;Ay, se&ntilde;or D. Diego de mi
+ alma! El recuerdo de estas y otras cosillas es lo que le alegra a uno, cuando se
+ siente ya en las puertas de la triste vejez.</p>
+ <p>&mdash;Hombre, eso me parece muy bonito&mdash;dijo D. Diego, saltando sobre la
+ silla&mdash;. Pues yo quiero hacer lo mismo, yo quiero rasgu&ntilde;arme
+ <!-- Page 184 -->saltando tapias de convento. Conque diga usted, &iquest;qu&eacute;
+ hacemos? &iquest;Nos entramos de rond&oacute;n en el convento, y cogiendo a la
+ monjita me la llevo a mi casa? Si; y habr&aacute; que pegarle un par de sablazos a
+ alguien, y romper puertas, y apagar luces. Hombre, &iexcl;magn&iacute;fico! &iexcl;Si
+ dije que usted es el hombre de las grandes ideas! &iexcl;Qu&eacute; cosas tan nuevas
+ y tan preciosas me dice! Estoy entusiasmado, y me parece que antes de venir al
+ ej&eacute;rcito era yo un zoquete. Cabalmente recuerdo que he pensado alguna vez en
+ eso que usted me dice ahora...; s&iacute;..., all&aacute;, cuando iba a misa con mi
+ madre a las Dominicas.</p>
+ <p>&mdash;Estas cosas, D. Diego, son la vida&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+ Santorcaz&mdash;; son la juventud y la alegr&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Soberbia idea! &iquest;Conque vamos a buscar a esa jovenzuela, mi
+ futura esposa? &iexcl;Qu&eacute; preciosa ocurrencia! Ver&aacute; ella si yo soy
+ hombre que se deja burlar por ni&ntilde;er&iacute;as de novicia. Nada, nada: mi
+ esposa tiene que ser, quiera o no quiera. Pero oiga usted, &iquest;y si nos descubren
+ los alguaciles y nos llevan presos?</p>
+ <p>&mdash;Por eso hay que andar con cuidado; pero en ese mismo cuidado, en las
+ precauciones que es preciso tomar, consiste el mayor gusto de la empresa. Si no
+ hubiera obst&aacute;culos y peligros, no val&iacute;a la pena de intentarla.</p>
+ <p>&mdash;Efectivamente; a m&iacute; me gustan los peligros, Sr. D. Luis. A m&iacute;
+ me gusta todo aquello que no se sabe adonde va a parar. Siga usted habland&oacute;me
+ del mismo asunto. &iquest;Qu&eacute; precauciones tomaremos?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! Cuando llegue el caso se ver&aacute;. Yo soy muy corrido en esas
+ cosas. Ya no estoy <!-- Page 185 -->para fiestas, es verdad, y por cuenta m&iacute;a
+ no intentar&iacute;a aventuras de esta especie; pero son tan grandes las
+ disposiciones que descubro en usted para ser hombre a la moderna, hombre de ideas
+ atrevidas y para echar a un lado las ranciedades y rutinas de Espa&ntilde;a, que
+ volver&eacute; a las andadas y entre los dos haremos alguna cosa.</p>
+ <p>&mdash;Pero, hombre, &iquest;cu&aacute;ndo se dar&aacute; esa batalla,
+ cu&aacute;ndo volveremos a C&oacute;rdoba, para ense&ntilde;arle yo a mi
+ se&ntilde;orita c&oacute;mo se portan los caballeros de ideas modernas, que han
+ recibido un desaire de las novias de Jesucristo? Pero diga usted, Santorcaz: si
+ perdemos la batalla, si nos matan....</p>
+ <p>&mdash;Todav&iacute;a no se ha hecho la bala que ha de matarme a m&iacute;. Y
+ usted, &iquest;qu&eacute; presentimientos tiene?</p>
+ <p>&mdash;Creo que tampoco he de morir por ahora. &iexcl;Ay! &iexcl;Si me viera
+ usted!, tengo un fuego dentro de la cabeza.... Me hierven aqu&iacute; tantos
+ pensamientos nuevos, tantas aventuras, tantos proyectos, que se me figura he de vivir
+ lo necesario para que sepa el mundo que existe un D. Diego Af&aacute;n de Ribera,
+ conde de Rumblar.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Bueno, magnfico! Lo mismo era yo cuando ni&ntilde;o. Fu&iacute;
+ despu&eacute;s a Francia, donde aprend&iacute; much&iacute;simas cosas que
+ aqu&iacute; ignoraban hasta los sabios. Al volver he encontrado a esta gente un poco
+ menos atrasada. Parece que hay aqu&iacute; cierta disposici&oacute;n a las cosas
+ atrevidas y nuevas. En Madrid se han fundado varias sociedades secretas.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Para asaltar conventos?</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 186 -->No, no son sociedades de enamorados. Si alg&uacute;n
+ d&iacute;a se ocupan de conventos, ser&aacute; para echar fuera a los frailes y
+ vender luego los edificios....</p>
+ <p>&mdash;Pues yo no los comprar&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?</p>
+ <p>&mdash;Porque esas casas son de Dios, y el que se las quite se
+ condenar&aacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es eso de condenarse? Me r&iacute;o de vuestras
+ simplezas. Pues, hijo, adelantado est&aacute;is.</p>
+ <p>&mdash;Vivamos en paz con Dios&mdash;dijo D. Diego&mdash;. Por eso creo que antes
+ de robar del convento a mi novia, debemos confesar y comulgar, dici&eacute;ndole al
+ Se&ntilde;or que nos perdone lo que vamos a hacer, pues no es m&aacute;s que una
+ broma para divertirnos, sin que nos mueva la intenci&oacute;n de ofenderle.</p>
+ <p>Santorcaz rompi&oacute; a re&iacute;r desahogadamente.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Conque usted es de los que encienden una vela a Dios y otra al
+ Diablo? Robamos a la muchacha, &iquest;s&iacute; o no?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, y mil veces s&iacute;. Ese proyecto me tiene entusiasmado. Y me
+ marchar&eacute; con ella a Madrid; porque yo quiero ir a Madrid. Dicen que
+ all&iacute; suele haber alborotos. &iexcl;Oh!, &iexcl;cu&aacute;nto deseo ver un
+ alboroto, un mot&iacute;n, cualquier cosa de esas en que se grita, se corre, se pega!
+ &iquest;Ha visto usted alguno?</p>
+ <p>&mdash;M&aacute;s de mil.</p>
+ <p>&mdash;Eso debe de ser encantador. Me gustar&iacute;a a m&iacute; verme en un
+ alboroto; me gustar&iacute;a gritar con los dem&aacute;s, diciendo:
+ &laquo;&iexcl;Abajo esto, abajo lo otro!&raquo; &iexcl;Ay! &iexcl;Como me
+ alegraba cuando mi se&ntilde;o<!-- Page 187 -->ra madre re&ntilde;&iacute;a a D.
+ Paco, y &eacute;ste a los criados, y los criados unos con otros! No pudiendo resistir
+ el alborozo que esto me causaba, iba al corral, pon&iacute;a canutillos de
+ p&oacute;lvora a los gatos, y encerr&aacute;ndolos en un cuarto con las gallinas, me
+ mor&iacute;a de risa.</p>
+ <p>Santorcaz, lejos de re&iacute;r con esta nueva barrabasada de su disc&iacute;pulo,
+ fijaba la mirada en el horizonte, completamente abstra&iacute;do de todo, y meditando
+ sin duda sobre graves asuntos de su propio inter&eacute;s. No s&eacute; cu&aacute;l
+ ser&aacute; la opini&oacute;n que el lector forme de las ideas de aquel hombre; pero
+ no se les habr&aacute; ocultado que sus ingeniosas sugestiones encerraban segundo
+ intento. El atolondrado rapaz, lanzado a las filas de un ej&eacute;rcito sin tener
+ conocimiento del mundo, con viva imaginaci&oacute;n, arrebatado temperamento y
+ ning&uacute;n criterio; igualmente fascinado por las ideas buenas y las malas, con
+ tal que fueran nuevas, pues todas echaban s&uacute;bita ra&iacute;z en su feraz
+ cerebro, acog&iacute;a con j&uacute;bilo las lecciones del astuto amigo; y su
+ lenguaje, su nervioso entusiasmo, sus planes entre abominables e inocentes, todo
+ anunciaba que don Diego se dispon&iacute;a a cometer en el mundo mil disparates.</p>
+ <p>Santorcaz, despu&eacute;s de permanecer por algunos minutos indiferente a las
+ preguntas de su disc&iacute;pulo, reanud&oacute; la conversaci&oacute;n; pero, apenas
+ comenzada &eacute;sta, o&iacute;mos un tiro, en seguida otro, luego otro y otro.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXIV" name='XXIV'></a>
+ <h2><!-- Page 188 -->XXIV</h2>
+ <br />
+
+ <p>Todos callamos; detuvi&eacute;ronse las columnas que hab&iacute;an comenzado a
+ marchar, y desde el primero al &uacute;ltimo soldado prestamos atenci&oacute;n al
+ tiroteo, que sonaba delante de nosotros a la derecha del camino y a bastante
+ distancia. Corrieron por las filas opiniones contradictorias respecto a la causa del
+ hecho. Yo me alzaba sobre los estribos, procurando distinguir algo; pero
+ adem&aacute;s de ser la noche obscur&iacute;sima, las descargas eran tan lejanas, que
+ no se alcanzaba a ver el fogonazo.</p>
+ <p>&mdash;Nuestras columnas avanzadas&mdash;dijo Santorcaz&mdash;habr&aacute;n
+ encontrado alg&uacute;n destacamento franc&eacute;s que viene a reconocer el
+ camino.</p>
+ <p>&mdash;Ha cesado el fuego&mdash;dije yo&mdash;. &iquest;Echamos a andar? Parece
+ que dan orden de marcha.</p>
+ <p>&mdash;O yo estoy lelo, o la artiller&iacute;a de la vanguardia ha salido del
+ camino.</p>
+ <p>Oy&oacute;se otra vez el tiroteo, m&aacute;s vivo a&uacute;n y m&aacute;s cercano,
+ y en la vanguardia se operaron varios movimientos, cuyas oscilaciones llegaron hasta
+ nosotros. Sin duda algo grave pasaba, puesto que el ej&eacute;rcito todo se
+ estremeci&oacute; desde su cabeza hasta su cola. Un largo rato permanecimos en la
+ mayor ansiedad, pidi&eacute;ndonos unos a otros noticias de lo que ocurr&iacute;a;
+ pero en nuestro regimiento no se sab&iacute;a nada; todos los generales corrieron
+ hacia la izquierda <!-- Page 189 -->del camino, y los jefes de los batallones
+ aguardaban &oacute;rdenes decisivas del Estado Mayor. Por &uacute;ltimo, un oficial
+ que a escape volv&iacute;a en direcci&oacute;n a la retaguardia, nos sac&oacute; de
+ dudas, confirmando lo que en todo el ej&eacute;rcito no era m&aacute;s que
+ halag&uuml;e&ntilde;a sospecha. &iexcl;Los franceses, los franceses ven&iacute;an a
+ nuestro encuentro! Ten&iacute;amos enfrente a Dupont con todo su ej&eacute;rcito,
+ cuyas avanzadas principiaban a escaramucear con las nuestras. Cuando nosotros nos
+ prepar&aacute;bamos a salir para buscarle en And&uacute;jar, llegaba &eacute;l a
+ Bail&eacute;n de paso para La Carolina, donde cre&iacute;a encontrarnos. De improviso
+ unos cuantos tiros les sorprenden a ellos tanto como a nosotros; detienen el paso;
+ extendemos nosotros la vista con ansiedad y recelo en la obscura noche; todos ponemos
+ atento el o&iacute;do, y al fin nos reconocemos, sin vernos, porque el coraz&oacute;n
+ a unos y otros nos dice: &laquo;Ah&iacute; est&aacute;n.&raquo;</p>
+ <p>Cuando no qued&oacute; duda de que ten&iacute;amos enfrente al enemigo, el
+ ej&eacute;rcito se sinti&oacute; al pronto electrizado por cierto religioso
+ entusiasmo. Vivas y mueras sonaron en las filas; pero al poco rato todo call&oacute;.
+ Los ej&eacute;rcitos tienen momentos de entusiasmo y momentos de meditaci&oacute;n:
+ nosotros medit&aacute;bamos.</p>
+ <p>Sin embargo, no tard&oacute; en producirse fuert&iacute;simo ruido. Los generales
+ empezaron a se&ntilde;alar posiciones. Todas las tropas que a&uacute;n
+ permanec&iacute;an en las calles del pueblo, salieron m&aacute;s que de prisa, y la
+ caballer&iacute;a fu&eacute; sacada de la carretera por el lado derecho. Corrimos un
+ rato por terreno de ligera pendiente; bajamos despu&eacute;s, volvimos a subir, y al
+ fin se nos <!-- Page 190 -->mand&oacute; hacer alto. Nada se ve&iacute;a, ni el
+ terreno ni el enemigo; &uacute;nicamente distingu&iacute;amos desde nuestra
+ posici&oacute;n los movimientos de la artiller&iacute;a espa&ntilde;ola, que avanzaba
+ por la carretera con bastante presteza. Entonces sentimos camino abajo, y como a
+ distancia de tres cuartos de legua, un nuevo tiroteo que ces&oacute; al poco rato,
+ reproduci&eacute;ndose despu&eacute;s a mayor distancia. Las avanzadas francesas
+ retroced&iacute;an y Dupont tomaba posiciones.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hora es?&mdash;nos pregunt&aacute;bamos unos a otros,
+ anhelando que un rayo de sol alumbrase el terreno en que &iacute;bamos a
+ combatir.</p>
+ <p>No ve&iacute;amos nada, a no ser vagas formas del suelo a lo lejos; y las manchas
+ de olivos nos parec&iacute;an gigantes, y las lomas de los cerros el perfil de un
+ gigantesco convoy. Un accidente not&eacute; que prestaba extra&ntilde;a tristeza a la
+ situaci&oacute;n: era el canto de los gallos que a lo lejos se o&iacute;a, anunciando
+ la aurora. Jam&aacute;s escuch&eacute; un sonido que tan profundamente me conmoviera
+ como aquella voz de los vigilantes del hogar desga&ntilde;it&aacute;ndose por llamar
+ al hombre a la guerra.</p>
+ <p>Nuevamente se nos hizo cambiar de posici&oacute;n, llev&aacute;ndonos m&aacute;s
+ adelante a espaldas de una bater&iacute;a, y flanqueados por una columna de tropa de
+ l&iacute;nea. Gran parte de la caballer&iacute;a fu trasladada al lado izquierdo;
+ pero a m&iacute;, con el regimiento de Farnesio, me toc&oacute; permanecer en el ala
+ derecha.</p>
+ <p>De repente una granada visit&oacute; con estruendo nuestro campo, reventando hacia
+ la izquierda, por donde estaban los generales. Era <!-- Page 191 -->como un saludo de
+ cortesan&iacute;a entre dos guerreros que se van a matar; un tanteo de fuerzas, una
+ bravata echada al aire para explorar el &aacute;nimo del contrario. Nuestra
+ artiller&iacute;a, poco amiga de fanfarronadas, call&oacute;. Sin embargo, los
+ franceses, ansiando tomar la ofensiva, con &aacute;nimo de aterrarnos, acometieron a
+ una columna de la vanguardia que se destacaba para ocupar una altura, y la
+ l&oacute;brega noche se ilumin&oacute; con rel&aacute;mpagos, que
+ interrumpi&eacute;ndose luego, volvieron a encenderse al poco rato en la misma
+ direcci&oacute;n.</p>
+ <p>Por &uacute;ltimo, aquellas tinieblas en que se hab&iacute;an cruzado los
+ resplandores de los primeros tiros, comenzaron a disiparse; vislumbramos las
+ recortaduras de los cerros lejanos, de aquel suave, inm&oacute;vil oleaje de tierra,
+ semejante a un mar de fango, petrificado en el apogeo de sus tempestades;
+ principiamos a distinguir el ondular de la carretera, blanqueada por su propio polvo,
+ y las masas negras del ej&eacute;rcito, diseminado en columnas y en l&iacute;neas;
+ empezamos a ver la azulada masa de los olivares en el fondo y a mano derecha; a la
+ izquierda las colinas que iban descendiendo hacia el r&iacute;o. D&eacute;bil y
+ blanquecina claridad azul&oacute; el cielo antes negro. Volviendo atr&aacute;s
+ nuestros ojos, vimos la irradiaci&oacute;n de la aurora, un resplandor que
+ surg&iacute;a detr&aacute;s de las monta&ntilde;as; y mir&aacute;ndonos
+ despu&eacute;s unos a otros, nos vimos, nos reconocimos, observamos claramente a los
+ de la segunda fila, a los de la tercera, a los de m&aacute;s all&aacute;, y nos
+ encontramos con las mismas caras del da anterior. La claridad aumentaba
+ <!-- Page 192 -->por grados; distingu&iacute;amos los rastrojos, las hierbas
+ agostadas, y despu&eacute;s las bayonetas de la infanter&iacute;a, las bocas de los
+ ca&ntilde;ones, y a lo lejos las masas enemigas, movi&eacute;ndose sin cesar de
+ derecha a izquierda. Volvieron a cantar los gallos. La luz, &uacute;nica cosa que
+ faltaba para dar la batalla, hab&iacute;a llegado, y con la presencia del gran
+ testigo, todo era completo.</p>
+ <p>Ya se pod&iacute;a conocer perfectamente todo el campo. Prestad atenci&oacute;n y
+ sabr&eacute;is c&oacute;mo era. El centro de la fuerza espa&ntilde;ola ocupaba la
+ carretera con la espalda hacia Bail&eacute;n, de all&iacute; poco distante; a la
+ derecha del camino por nuestra parte se alzaban unas peque&ntilde;as lomas que a lo
+ lejos sub&iacute;an lentamente hasta confundirse con los primeros estribos de la
+ sierra; a la izquierda tambi&eacute;n hab&iacute;a un cerro; pero &eacute;ste
+ ca&iacute;a despu&eacute;s en la margen del r&iacute;o Guadiel, casi seco en verano,
+ y que desembocaba en el Guadalquivir, cerca de Espel&uacute;y. Ocupaba el centro, a
+ un lado y otro del camino, poderosa bater&iacute;a de ca&ntilde;ones, apoyada por
+ considerables fuerzas de infanter&iacute;a; a la izquierda estaba Coupigny con los
+ regimientos de Bujalance, Ciudad Real, Trujillo, Cuenca, Zapadores y la
+ caballer&iacute;a de Espa&ntilde;a; a la derecha est&aacute;bamos, adem&aacute;s de
+ la caballer&iacute;a de Farnesio, los tercios de Tejas, los suizos, los valones, el
+ regimiento de &Oacute;rdenes, el de Ja&eacute;n, Irlanda y voluntarios de Utrera.
+ Mand&aacute;banos el Brigadier D. Pedro Grimarest. Los franceses ocupaban la
+ carretera por la direcci&oacute;n de And&uacute;jar y ten&iacute;an su principal
+ punto de apoyo en un espeso olivar situado frente a nuestra derecha; por consi
+ <!-- Page 193 -->guiente, serv&iacute;a de resguardo a su ala izquierda. Asimismo
+ ocupaban los cerros del lado opuesto con numerosa infanter&iacute;a y un regimiento
+ de coraceros, y a su espalda ten&iacute;an el arroyo de Herrumblar, tambi&eacute;n
+ seco en verano, que hab&iacute;an pasado. Tal era la situaci&oacute;n de los dos
+ ej&eacute;rcitos, cuando la primera luz nos permiti&oacute; vernos las caras. Creo
+ que entrambos nos encontramos respectivamente muy feos.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; le parece a usted esta aventura, Sr. D.
+ Diego?&mdash;dijo Santorcaz.</p>
+ <p>&mdash;Estoy entusiasmado&mdash;replic&oacute; el mozuelo&mdash;, y deseo que nos
+ manden cargar sobre las filas francesas. &iexcl;Y mi se&ntilde;ora madre
+ empe&ntilde;ada en que conservara yo aquella espada vieja sin filo ni punta...!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Est&aacute; us&iacute;a sereno?&mdash;le pregunt&oacute;
+ Mariju&aacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Tan sereno que no me cambiar&iacute;a por el emperador
+ Napole&oacute;n&mdash;repuso el Conde&mdash;. Yo s&eacute; que no puede pasarme nada,
+ porque llevo el escapulario de la Virgen de Araceli que me dieron mis hermanitas, con
+ lo cual dicho se est&aacute; que me puedo poner delante de un ca&ntilde;&oacute;n.
+ &iquest;Y usted, Sr. de Santorcaz, tiene miedo?</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Yo?&mdash;repuso D. Luis con cierta tristeza&mdash;. Ya sabe usted
+ que estuve en Hollabr&uuml;nn, en Austerlitz y en Jena.</p>
+ <p>&mdash;Pues entonces....</p>
+ <p>&mdash;Por lo mismo que presenci&eacute; tan terribles acciones de guerra, tengo
+ miedo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Miedo! Pues fuera de la fila. Aqu&iacute; no se quiere gente
+ medrosa.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 194 -->No hay soldado aguerrido&mdash;afirm&oacute;
+ Santorcaz&mdash;que no tenga miedo al empezar la batalla, por lo mismo que sabe lo
+ que es.</p>
+ <p>O&iacute;do esto, casi todos los biso&ntilde;os que poco antes re&iacute;amos a
+ carcajada tendida, salud&aacute;ndonos con bravatas y dicharachos, conforme a la
+ guerrera exaltaci&oacute;n que nos pose&iacute;a, callamos, mir&aacute;ndonos unos a
+ otros, para cerciorarse cada cual de que no era &eacute;l solo quien ten&iacute;a
+ miedo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Sab&eacute;is lo que me orden&oacute; mi se&ntilde;ora madre que
+ hiciera al comenzar la batalla?&mdash;indic&oacute; Rumblar&mdash;. Pues que rezara
+ un Avemar&iacute;a con toda devoci&oacute;n. Ha llegado el momento. &laquo;Dios te
+ salve, Mar&iacute;a ...&raquo;</p>
+ <p>El mayorazguito continu&oacute; en voz baja el Avemar&iacute;a que hab&iacute;a
+ empezado en alta voz, y todos los de nuestra fila le imitaron, como si aquello en vez
+ de escuadr&oacute;n fuera un coro de religioso rezo, y lo m&aacute;s extra&ntilde;o
+ fu&eacute; que Santorcaz, poni&eacute;ndose p&aacute;lido, cerrando los ojos, y
+ quit&aacute;ndose el sombrero con humilde gesto, dijo tambi&eacute;n &laquo;Santa
+ Mar&iacute;a ...&raquo;</p>
+ <p>A&uacute;n resonaba en el aire la fervorosa invocaci&oacute;n, cuando un estruendo
+ formidable retumb&oacute; en las avanzadas de ambos ej&eacute;rcitos. Las columnas
+ francesas del ala derecha se desplegaron en l&iacute;nea y rompieron el fuego contra
+ nuestra izquierda.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXV" name='XXV'></a>
+ <h2><!-- Page 195 -->XXV</h2>
+ <br />
+
+ <p>No poco tiempo se me ha ido en describir la posici&oacute;n de los combatientes,
+ la configuraci&oacute;n del terreno y el principio del ataque; pero no necesito
+ advertir que todo esto pas&oacute; en menos tiempo del empleado por mi tarda pluma en
+ contarlo. Nuestras fuerzas no estaban convenientemente distribudas cuando tuvo lugar
+ la primera embestida de los imperiales. Verificada &eacute;sta, no pod&eacute;is
+ figuraros qu&eacute; precipitados movimientos hubo en la tropa espa&ntilde;ola. Las
+ de retaguardia que a&uacute;n llenaban la carretera, corr&iacute;an velozmente a
+ sostener la izquierda; los ca&ntilde;ones ocupaban su puesto; todo era atropellarse y
+ correr, de tal modo, que por un instante pareci&oacute; que el primer ataque de los
+ franceses hab&iacute;a producido confusi&oacute;n y p&aacute;nico en las filas de
+ Coupigny. En tanto, los de la derecha permanec&iacute;amos quietos, y los de a
+ caballo que ocup&aacute;bamos parte de la altura, pod&iacute;amos ver perfectamente
+ los movimientos del combate.</p>
+ <p>Tras las primeras descargas de las l&iacute;neas francesas, &eacute;stas se
+ replegaron, y avanzando la artiller&iacute;a dispar&oacute; varios tiros a bala rasa.
+ Pon&iacute;an ellos en ejecuci&oacute;n su t&aacute;ctica propia, consistente en
+ atacar con mucha energ&iacute;a sobre el punto que juzgaban m&aacute;s d&eacute;bil,
+ para desconcertar al enemigo desde los primeros momentos. Algo de esto lograron al
+ principio; pero <!-- Page 196 -->nosotros ten&iacute;amos excelente
+ artiller&iacute;a, y disparando tambi&eacute;n con bala rasa las seis piezas
+ colocadas en la carretera y a sus flancos, el centro franc&eacute;s se
+ resinti&oacute; al instante, y para reforzarle tuvo que replegar su ala derecha,
+ produciendo esto un peque&ntilde;o avance en la divisi&oacute;n de Coupigny.
+ Entretanto, todos ten&iacute;amos fija la vista en el otro extremo de la l&iacute;nea
+ y hacia la carretera, y olvid&aacute;bamos la espesura del olivar que estaba delante.
+ De pronto, las columnas ocultas entre los &aacute;rboles salieron y se desplegaron,
+ arrojando un diluvio de balas sobre el frente del ala derecha. Desde entonces, el
+ fuego, corri&eacute;ndose de un extremo a otro, se hizo general en el frente de ambos
+ ej&eacute;rcitos. La caballer&iacute;a, brazo de los momentos terribles, no
+ funcionaba a&uacute;n y permanec&iacute;a detr&aacute;s, quieta y relinchante,
+ conteni&eacute;ndose con sus propias riendas.</p>
+ <p>Pero a pesar de generalizarse la lucha, en aquel primer per&iacute;odo de la
+ batalla todo el inter&eacute;s continuaba, como he dicho, en el ala izquierda.
+ Atacada por los franceses con valent&iacute;a pasmosa, nuestros batallones de
+ l&iacute;nea retrocedieron un momento. Casi parec&iacute;a que iban a abandonar su
+ posici&oacute;n al enemigo; pero bien pronto se rehicieron tomando la ofensiva al
+ amparo de dos bocas de fuego y de la caballer&iacute;a de Espa&ntilde;a, que
+ carg&oacute; a los franceses por el flanco. Vacilaron un tanto los imperiales de
+ aquella ala, y gran parte de las fuerzas que hab&iacute;an salido del olivar se
+ transportaron al otro lado. Su artiller&iacute;a hizo grandes estragos en nuestra
+ gente; mas con tanta <!-- Page 197 -->intrepidez se lanz&oacute; &eacute;sta sobre
+ las lomas que ocupaba el enemigo entre el camino y el ro Guadiel; con tanta bravura
+ y desprecio de la vida afrontaron los soldados de l&iacute;nea la mort&iacute;fera
+ bala rasa y las cargas de la caballer&iacute;a del general Priv&eacute;, que llegaron
+ a dominar tan fuerte posici&oacute;n.</p>
+ <p>Antes que esto sucediera, ocurrieron mil lances de esos que ponen a cada minuto en
+ duda el &eacute;xito de una batalla. Se clareaban nuestras l&iacute;neas,
+ especialmente las formadas con voluntarios; volv&iacute;an a verse compactas y
+ formidables, avanzando como una muralla de carne; oscilaban despu&eacute;s y
+ parec&iacute;an resbalar por la pendiente cuando las patas delanteras de los caballos
+ de los coraceros principiaban a martillar sobre los pechos de nuestros soldados;
+ luego &eacute;stos rechazaban a los animales con sus haces de bayonetas; ca&iacute;an
+ para levantarse con fren&eacute;tico ardor o no levantarse nunca, hasta que, por
+ &uacute;ltimo, el ala francesa se puso en dispersi&oacute;n, repleg&aacute;ndose
+ hacia la carretera.</p>
+ <p>Mientras esto pasaba, los de la derecha se sosten&iacute;an a la defensiva, y el
+ centro ca&ntilde;oneaba para mantener en respeto al enemigo, porque casi gran parte
+ de la fuerza hab&iacute;a acudido a la izquierda; pero una vez que se oyeron los
+ gritos de j&uacute;bilo de los soldados de &eacute;sta, posesionados de la altura,
+ antes en poder de los franceses, y cuando se vi&oacute; a &eacute;stos aglomerarse
+ sobre su centro, di&oacute;se orden de avance a las seis piezas del nuestro, y por un
+ instante el p&aacute;nico y desorden del enemigo fueron ex
+ <!-- Page 198 -->traordinarios. Para concertarse de nuevo y formar otra vez sus
+ columnas tuvieron que retroceder al otro lado del puente del Herrumblar.
+ Vi&eacute;ndoles en mal estado, se trat&oacute; de lanzar toda la caballer&iacute;a
+ en su persecuci&oacute;n; pero varias de sus piezas, desmontadas por nuestras balas,
+ obstru&iacute;an el camino, tambi&eacute;n entorpecido con los espaldones que
+ hab&iacute;an empezado a formar. El sol esparc&iacute;a ya sus rayos por el
+ horizonte. Nuestros cuerpos proyectaban en la tierra y hacia adelante
+ largu&iacute;simas sombras negras. Cada animal, con su jinete, dibujaba en el suelo
+ una caricatura de hombre y caballo, escueta, enjuta, disparatada, y todo el suelo
+ estaba lleno de aquellas absurdas legiones de sombras que har&iacute;an re&iacute;r a
+ un chico de escuela.</p>
+ <p>Os reir&eacute;is de verme ocupado en tan triviales observaciones; pero as&iacute;
+ era, y no tengo por qu&eacute; ocultarlo. En aquel momento est&aacute;bamos en una
+ corta tregua, aunque la cosa no pareciera pr&oacute;xima a concluir. Hasta entonces
+ s&oacute;lo hab&iacute;amos sido atacados por una parte de las fuerzas enemigas, pues
+ la divisi&oacute;n de Barbou, algo rezagada, no estaba a&uacute;n en el campo
+ franc&eacute;s. Entretanto, y mientras se tomaban disposiciones para rechazar un
+ segundo ataque, que no sab&iacute;amos si ser&iacute;a por la derecha o por el
+ centro, retiraban los espa&ntilde;oles sus heridos, que no eran pocos; mas no
+ ciertamente en mi divisi&oacute;n, la cual estuviera hasta entonces a la defensiva,
+ tirote&aacute;ndose ambos frentes a alguna distancia. Mi regimiento permanec&iacute;a
+ intacto, reservado sin duda para alguna ocasi&oacute;n solemne.</p>
+ <p><!-- Page 199 -->Los franceses no tardaron en intentar la adquisici&oacute;n del
+ puente perdido. Su primer ataque fu&eacute; d&eacute;bil, pero el segundo
+ violent&iacute;simo. O&iacute;d c&oacute;mo fu&eacute; el primero. La
+ infanter&iacute;a espa&ntilde;ola, despleg&aacute;ndose en guerrillas a un lado y a
+ otro del camino, les azotaba con espeso tiroteo. Lanzaron ellos sus caballos por el
+ puente; mas con tan poca fortuna, que tras de una peque&ntilde;a ventaja obtenida por
+ el empuje de aquella poderosa fuerza, tuvieron que retirarse; pasada la sorpresa,
+ nuestros infantes les acribillaron a bayonetazos, dejando un sinn&uacute;mero de
+ jinetes en el suelo y otros precipitados por cima de los pretiles al lecho del
+ arroyo. No tuvimos tan buena suerte en el segundo ataque, porque renunciando ellos a
+ poner en movimiento la caballer&iacute;a en lugar angosto, atacaron a la bayoneta con
+ tanta fiereza, que nuestros regimientos de l&iacute;nea, y aun los valientes valones
+ y suizos, retrocedieron aterrados. O&iacute; contar en la tarde de aquel mismo
+ d&iacute;a a un soldado de los tiradores de Utrera, presente en aquel lance, que los
+ franceses, en su mayor parte militares viejos, cargaron a la bayoneta con furia
+ sublime, que produc&iacute;a en los nuestros, adem&aacute;s del desastre
+ f&iacute;sico, una gran inferioridad moral. Me dijo que se espantaron, que en un
+ momento vi&eacute;ronse peque&ntilde;os, mientras que los franceses se agrandaban,
+ present&aacute;ndose como una falange de millones de hombres; que los vivas al
+ Emperador y los gritos de c&oacute;lera eran tan furiosamente pronunciados, que
+ parec&iacute;an matar tambi&eacute;n por el solo efecto del sonido, y que,
+ <!-- Page 200 -->por &uacute;ltimo, sintiendo los de ac&aacute; desfallecer su
+ entusiasmo y al mismo tiempo un repentino, invencible cari&ntilde;o a la vida,
+ abandonaron aquel puente mezquino, ardientemente disputado por dos naciones, y que al
+ fin qued&oacute; por Francia. El efecto moral de esta p&eacute;rdida fu&eacute; muy
+ notable entre nosotros. Advirti&oacute;se claramente en todo el ej&eacute;rcito como
+ un estremecimiento de inquietud que, partiendo de aquel gran coraz&oacute;n compuesto
+ de diez y ocho mil corazones, se transmit&iacute;a al tembloroso fusil, asido por la
+ indecisa mano.</p>
+ <p>Entonces pude observar c&oacute;mo se individualiza un ej&eacute;rcito,
+ c&oacute;mo se hace de tantos uno solo, resumiendo de un modo milagroso los
+ sentimientos lo mismo que se resume la fuerza; pude observar c&oacute;mo aquella gran
+ masa recibe y transmite las impresiones del combate con la presteza y uniformidad de
+ un solo sistema nervioso; c&oacute;mo todos los movimientos del organismo
+ f&iacute;sico, desde la mano del General en Jefe hasta el casco del &uacute;ltimo
+ caballo, obedecen a la alegr&iacute;a de un momento, a la pena de otro momento, a las
+ angustiosas alternativas que en el discurso de pocas horas consiente y dispone Dios,
+ espectador no indiferente de estas barbaridades de los hombres.</p>
+ <p>La p&eacute;rdida del puente sobre el Herrumblar, que al amanecer se hab&iacute;a
+ ganado, hizo que el ala derecha retrocediera buscando mejor posici&oacute;n. Casi
+ todas las posiciones se variaron. Los generales conoc&iacute;an la inminencia de un
+ ataque terrible, los soldados viejos la preve&iacute;an, los biso&ntilde;os la
+ sospech&aacute;bamos, y nuestros ca<!-- Page 201 -->ballos, reculando y
+ estrech&aacute;ndose unos contra otros, ol&iacute;an en el espacio, dig&aacute;moslo
+ as&iacute;, la proximidad de una gran carnicer&iacute;a.</p>
+ <p>Eran las seis de la ma&ntilde;ana y el calor principiaba a dejarse sentir con
+ mucha fuerza. Sent&iacute;amos ya en las espaldas aquel fuego que m&aacute;s tarde
+ hab&iacute;a de hacernos el efecto de tener por medula espinal una barra de metal
+ fundido. No hab&iacute;amos probado cosa alguna desde la noche anterior, y una parte
+ del ej&eacute;rcito ni aun en la noche anterior hab&iacute;a comido nada. Pero este
+ malestar era insignificante comparado con otro que desde la ma&ntilde;ana
+ principi&oacute; a atormentarnos: la sed, que todo lo destruye, alma y cuerpo,
+ infundiendo una rabia in&uacute;til para la guerra, porque no se sacia matando. Es
+ verdad que de Bail&eacute;n sal&iacute;an en bandadas multitud de mujeres con
+ c&aacute;ntaros de agua para refrescarnos; pero de este socorro apenas pod&iacute;a
+ participar una peque&ntilde;a parte de la tropa, porque los que estaban en el frente
+ no ten&iacute;an tiempo para ello. M&aacute;s de una vez aquellas valerosas mujeres
+ se expusieron al fuego, penetrando en los sitios de mayor peligro, y llevando sus
+ alcarrazas a los artilleros del centro. En los puntos de mayor peligro, y donde era
+ preciso estar con el arma en el pu&ntilde;o constantemente, nos disput&aacute;bamos
+ un chorro de agua con atropellada brutalidad: romp&iacute;anse los c&aacute;ntaros al
+ choque de veinte manos que los quer&iacute;an coger, ca&iacute;a el agua al suelo, y
+ la tierra, m&aacute;s sedienta a&uacute;n que los hombres, se la chupaba en un
+ segundo.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXVI" name='XXVI'></a>
+ <h2><!-- Page 202 -->XXVI</h2>
+ <br />
+
+ <p>&iquest;Por qu&eacute; sitio pensaban atacarnos los franceses? Conociendo que el
+ centro era inexpugnable por entonces, siendo el principal objeto de Dupont abrirse
+ camino hacia Bail&eacute;n, y considerando peligroso intentarlo por el ala izquierda,
+ no s&oacute;lo porque all&iacute; la posici&oacute;n de los espa&ntilde;oles era
+ excelente, sino porque les ofrec&iacute;a un gran peligro la cuenca del Guadiel,
+ determinaron atacar nuestra ala derecha, esperando abrir en ella un boquete que les
+ diera paso. Su artiller&iacute;a no cesaba de arrojar bala rasa, protegiendo la
+ formaci&oacute;n de las poderosas columnas que bien pronto deb&iacute;an
+ hostilizarnos. Al punto se reforz&oacute; el ala derecha, se desplegaron en
+ l&iacute;nea varios batallones, y sin esperar el ataque marcharon hacia el enemigo,
+ amparados por dos piezas de artiller&iacute;a. El primer momento nos fu&eacute;
+ favorable. Pero el olivar vomit&oacute; gente y m&aacute;s gente sobre nuestra
+ infanter&iacute;a. Por un instante confundidas ambas l&iacute;neas en densa nube de
+ polvo y humo, no se pod&iacute;a saber cu&aacute;l llevaba ventaja. Ca&iacute;an los
+ nuestros sobre los imperiales, y la metralla enemiga les hac&iacute;a retroceder;
+ avanzaban ellos, y adquir&iacute;amos a nuestra vez moment&aacute;nea
+ inferioridad.</p>
+ <p>Por largo tiempo dur&oacute; este combate, tanto m&aacute;s cruel, cuanto era
+ m&aacute;s proporcionado el empuje de una y otra parte, hasta que al fin
+ <!-- Page 203 -->observamos s&iacute;ntomas de confusi&oacute;n en nuestras filas;
+ vimos que se quebraban aquellas compactas l&iacute;neas, que retroced&iacute;an sin
+ orden, que chocaban unos con otros los grupos de soldados. La divisi&oacute;n se
+ conmovi&oacute; toda, y dos batallones de reserva avanzaron para restablecer el
+ orden. Gritaban los jefes hasta quedarse sin voz, y todos se pon&iacute;an a la
+ cabeza de las columnas, conteniendo a los que flaqueaban y excitando con ardorosas
+ palabras a los m&aacute;s valientes. Los tercios de Tejas y el regimiento de
+ &Oacute;rdenes al frente se lanzaron, mientras el concierto se restablec&iacute;a en
+ los cuerpos que hasta entonces hab&iacute;an sostenido el fuego. Sobre todo el
+ regimiento de &Oacute;rdenes, uno de los m&aacute;s valientes del ej&eacute;rcito, se
+ arroj&oacute; sobre el enemigo con una impavidez que a todos nos dej&oacute;
+ conmovidos de entusiasmo. Su coronel, D. Francisco de Paula Soler, parec&iacute;a dar
+ fuego a todos los fusiles con la arrebatadora llama de sus ojos; con el gesto de su
+ mano derecha empu&ntilde;ando la espada, que parec&iacute;a un rayo; con sus gritos,
+ que sobresal&iacute;an entre el granizado tiroteo, sublimando a los soldados.</p>
+ <p>De tal modo arreciaron la metralla y la fusiler&iacute;a enemiga, que casi toda la
+ primera fila del valiente regimiento de &Oacute;rdenes cay&oacute;, cual si una
+ gigantesca hoz la segara. Pero sobre los cuerpos palpitantes de la primera fila
+ pas&oacute; la segunda, continuando el fuego. Como si los tiros franceses
+ persiguieran con inteligente sa&ntilde;a las charreteras, el regimiento vi&oacute;
+ desaparecer a muchos de sus oficiales.</p>
+ <p>Reforz&aacute;ronse tambi&eacute;n los enemigos, y des<!-- Page 204 -->plegando
+ nueva l&iacute;nea con gente de reserva, avanzaron a la bayoneta, pujantes,
+ aterradores, irresistibles. &iexcl;Momento de incomparable horror!
+ Figur&aacute;baseme ver a dos monstruos que se baten, mordi&eacute;ndose con rabia,
+ igualmente fuertes, y que hallan en sus heridas, en vez de cansancio y muerte, nueva
+ c&oacute;lera para seguir luchando.</p>
+ <p>Cuando las bayonetas se cruzaban, el campo ocupado por nuestra infanter&iacute;a
+ se clare&oacute; a trozos; sentimos el crujido de poderosas cure&ntilde;as, rebotando
+ en el suelo de hoyo en hoyo al arrastre de las mulas, castigadas sin piedad, los
+ ca&ntilde;ones de a 12 enfilaron el eje de sus &aacute;nimas hacia las l&iacute;neas
+ enemigas; los botes de metralla penetraron en el bronce; se atacaron con prontitud
+ febril, y un diluvio de puntas de hierro, hendiendo horizontalmente el aire, contuvo
+ la marcha del frente franc&eacute;s. A un disparo suced&iacute;a otro; la
+ infanter&iacute;a, rehecha, flanqueaba los ca&ntilde;ones, y para completar el acto
+ de desesperaci&oacute;n, un grito reson&oacute; en nuestro regimiento. Todos los
+ caballos patalearon, expresando en su ignoto lenguaje que comprend&iacute;an la
+ sublimidad del momento; apretamos con fuerte pu&ntilde;o los sables, y medimos la
+ tierra que se extend&iacute;a delante de nosotros. La caballer&iacute;a iba a
+ cargar.</p>
+ <p>Vimos que a todo escape se nos acerc&oacute; un General, seguido de gran
+ n&uacute;mero de oficiales. Era el marqu&eacute;s de Coupigny, alto, fuerte, rubio,
+ colorado de suyo, y en aquella ocasi&oacute;n encendido, como si toda su cara
+ despidiera fuego. Era Coupigny hombre de pocas pala<!-- Page 205 -->bras; pero
+ supl&iacute;a su escasez oratoria con la llama de su mirar, que era por s&iacute; una
+ proclama. Nosotros pusimos atenci&oacute;n esperando que nos dijera alguna cosa; pero
+ el General dispuso con un gesto la direcci&oacute;n del movimiento, y despu&eacute;s
+ nos mir&oacute;. No necesitamos m&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Viva Espa&ntilde;a! &iexcl;Viva el rey Fernando! &iexcl;Mueran los
+ franceses!&mdash;exclamamos todos; y el escuadr&oacute;n se puso en movimiento.</p>
+ <p>Est&aacute;bamos formados en columna, y nos desplegamos en batalla sobre los
+ costados, bajando a buen paso, pero sin precipitaci&oacute;n, de la altura donde
+ hab&iacute;amos estado. Maniobramos luego para tener a nuestro frente el flanco
+ enemigo; las tropas que por all&iacute; atacaban dicho flanco doblaron por cuartas
+ para darnos paso por los claros; el jefe grit&oacute;: &laquo;A la carga&raquo;;
+ picamos espuela, y ciegamente ca&iacute;mos sobre el enemigo como repentina
+ avalancha. Yo, lo mismo que Santorcaz, el mayorazgo y los dem&aacute;s de la partida,
+ &iacute;bamos en la segunda fila. Penetraron impetuosamente los de la primera,
+ acuchillando sin piedad; los caballos bramaban de furor, sinti&eacute;ndose heridos a
+ fuego y a hierro. Algunos ca&iacute;an, dejando morir a sus jinetes, y otros se
+ arrojaban con m&aacute;s fuerza, destrozando cuanto hallaban bajo sus poderosas
+ manos. Los de la primera fila hicieron gran destrozo; pero a los de la segunda nos
+ cost&oacute; m&aacute;s trabajo, porque avanzando demasiado los delanteros, quedamos
+ envueltos por la infanter&iacute;a, lo cual atenuaba un poco nuestra superioridad.
+ Sin embargo, destroz&aacute;bamos pechos y cr&aacute;neos sin piedad.</p>
+ <p><!-- Page 206 -->Yo v&iacute; a Rumblar, ciego de ira, luchando cuerpo a cuerpo
+ con un franc&eacute;s; vi a Santorcaz dando pruebas de tener un pu&ntilde;o
+ formidable para el manejo del sable; us&eacute;lo con toda la destreza que me era
+ posible, y lo mismo yo que mis amigos y otros muchos jinetes de mi fila nos
+ internamos locamente por el grueso de la infanter&iacute;a contraria. Otro
+ escuadr&oacute;n daba nueva carga por el mismo flanco, lo cual, observado por
+ nosotros, nos reanim&oacute;. No &iacute;bamos mal; pero los franceses eran muchos,
+ estaban muy hechos a tales embestidas, y sab&iacute;an defenderse bien de la
+ pesadumbre de los caballos, as&iacute; como de los sablazos.</p>
+ <p>Sin embargo, no retroced&iacute;an delante de nosotros. Ya se sabe que siendo el
+ objeto de la caballer&iacute;a producir un gran sacudimiento y pavor en las filas
+ enemigas por la violencia del primer choque, cuando &eacute;ste no da el resultado
+ apetecido, y se empe&ntilde;an combates parciales entre los caballos y una numerosa
+ infanter&iacute;a, los primeros corren gran riesgo de desaparecer, brutales masas,
+ devoradas en aquel hervidero de agilidad y destreza. Aunque en la carga les causamos
+ gran da&ntilde;o, no les pusimos en dispersi&oacute;n: los combates parciales se
+ entablaron pronto, y fu&eacute; preciso que la caballer&iacute;a de Espa&ntilde;a, a
+ escape tra&iacute;da del ala izquierda, nos reforzase, para no ser envueltos y
+ perdidos sin remisi&oacute;n. Hubo un momento en que me vi pr&oacute;ximo a la
+ muerte. A mi lado no hab&iacute;a m&aacute;s que dos o tres jinetes, que se hallaban
+ en trance tan apurado como yo; nos miramos, y comprendiendo que era preciso hacer un
+ su<!-- Page 207 -->premo esfuerzo, arremetimos a sablazos con bastante fortuna. Con
+ esto y el pronto auxilio de la carga hecha en el mismo instante por la
+ caballer&iacute;a de Espa&ntilde;a, salimos del apuro. Revolviendo atr&aacute;s,
+ hund&iacute; las espuelas, y mi caballo se puso de un salto en la nueva fila. No vi a
+ mi lado m&aacute;s cara conocida que la de Mariju&aacute;n. El Conde y Santorcaz
+ hab&iacute;an desaparecido.</p>
+ <p>En el mismo instante mi caballo flaque&oacute; de sus cuartos traseros.
+ Intent&eacute; hacerle avanzar, clav&aacute;ndole imp&iacute;amente las espuelas; el
+ noble animal, comprendiendo sin duda la inmensidad de su deber y tratando de
+ sobreponerle a la agudeza de su dolor, di&oacute; algunos botes; pero cay&oacute; al
+ fin, escarbando la tierra con furia. El desgraciado haba recibido una terrible
+ herida en el vientre, y falto de palabra para expresar su padecimiento, bramaba,
+ aspirando con ansia el aire inflamado, sacud&iacute;a el cuello; parec&iacute;a dar a
+ entender que hallando un charco de agua en que remojar la lengua, sus dolores
+ ser&iacute;an menos vivos, y al fin se abandon&oacute; a su suerte,
+ tendi&eacute;ndose sobre el campo, indiferente al ruido del ca&ntilde;&oacute;n y al
+ toque de deg&uuml;ello.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXVII" name='XXVII'></a>
+ <h2>XXVII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Vindome desmontado, me dirig&iacute; a buscar un puesto entre las escoltas de la
+ artiller&iacute;a o en el servicio de municiones, que se hac&iacute;a
+ precipitadamente por los tambores entre los <!-- Page 208 -->carros y las piezas. Al
+ dar los primeros pasos, advert&iacute; el extraordinario decaimiento de mis fuerzas
+ f&iacute;sicas; no pod&iacute;a tenerme en pie, y el ardor de mi sangre, llegado a su
+ &uacute;ltimo extremo, me paralizaba cual si estuviese enfermo. No es propio decir
+ que hac&iacute;a calor, porque esta frase, com&uacute;n al verano de todos los
+ pa&iacute;ses europeos, es inexpresiva para indicar la espantosa inflamaci&oacute;n
+ de aquella atm&oacute;sfera de Andaluc&iacute;a en el d&iacute;a infernal que
+ presenci&oacute; la batalla de Bail&eacute;n. El efecto que hac&iacute;a en nuestros
+ cuerpos era el de una llamarada que los azotaba por todos lados: la cara se nos
+ abrasaba como cuando nos asomamos a un horno encendido, y deshechos en sudor,
+ nuestros cuerpos herv&iacute;an, descomponi&eacute;ndose la econom&iacute;a entera,
+ desde el instante en que fuertes excitaciones del esp&iacute;ritu dejaban de
+ sostenerla.</p>
+ <p>Cuando me encontr&eacute; a pie y a regular distancia del combate, que
+ segu&iacute;a con ventaja para los espa&ntilde;oles, empec&eacute; a sentir vivamente
+ y de un modo irresistible el aguij&oacute;n candente de la sed que horadaba mi
+ lengua, y la corriente de fuego que envolv&iacute;a mi cuerpo. Esto me daba tal
+ desesperaci&oacute;n, que de prolongarse mucho hubi&eacute;rame impelido a beber la
+ sangre de mis propias venas. Por ninguna parte divisaba a la gente del pueblo que
+ antes trajera c&aacute;ntaros con agua, y al buscar con ansiosa inspiraci&oacute;n en
+ el seco aire una part&iacute;cula de agua, beb&iacute;a y respiraba oleadas de polvo
+ abrasador.</p>
+ <p>Por un rato perd&iacute; toda la exaltaci&oacute;n guerrera y el furor
+ patri&oacute;tico que antes me dominaban, <!-- Page 209 -->para no pensar m&aacute;s
+ que en la probabilidad de beber, previendo las delicias de un sorbo de agua, y
+ anhelando apagar aquellas ascuas pegajosas que en mi boca revolv&iacute;a. Con este
+ deseo camin&eacute; largo trecho entre las filas de retaguardia del centro: los
+ soldados de los regimientos que all&iacute; se rehac&iacute;an para salir de nuevo al
+ frente, clamaban tambi&eacute;n pidiendo agua. Vimos con alegr&iacute;a que desde el
+ pueblo ven&iacute;an corriendo algunos hombres con cubos; pero al punto se nos dijo
+ que aquella agua no era para nosotros: era para otros sedientos cuyas bocas
+ necesitaban refrescarse antes que las nuestras si el combate hab&iacute;a de tener
+ buen &eacute;xito; era para los ca&ntilde;ones.</p>
+ <p>La resistencia en&eacute;rgica de las dos piezas del ala derecha, combinadas con
+ las seis de la bater&iacute;a central, y el auxilio de la caballer&iacute;a atacando
+ por el flanco la l&iacute;nea enemiga, hizo que &eacute;sta fuese rechazada, a pesar
+ de su frente compacto, de su incomparable bravura. Los franceses se retiraron,
+ dej&aacute;ndose perseguir y desposicionar por la infanter&iacute;a y caballos de
+ nuestra derecha. Harto se conoc&iacute;a este resultado en los gritos de
+ alegr&iacute;a, en aquel concierto de injurias con que el vencedor confirma la
+ cat&aacute;strofe del vencido, cuando &eacute;ste vuelve la espalda. El sitio donde
+ yo estaba se vi&oacute; despejado por el avance de nuestras tropas, y en casi todos
+ los jefes que all&iacute; hab&iacute;a observ&eacute; tal expresi&oacute;n de gozo,
+ que sin duda consideraban asegurada la victoria. &iexcl;Oh, momento feliz! Ya se
+ pod&iacute;a pensar en beber. &iquest;Pero d&oacute;nde?</p>
+ <p>Despu&eacute;s del avance de nuestras tropas, que <!-- Page 210 -->no ocuparon
+ enteramente las posiciones francesas por ofrecer esto alg&uacute;n peligro, los
+ soldados del regimiento de &Oacute;rdenes divisaron una noria, en el momento en que
+ los franceses, que durante la acci&oacute;n hab&iacute;anla ocupado, se hallaban en
+ el caso de abandonarla. Vieron todos aquel lugar como un santuario cuya conquista era
+ el supremo galard&oacute;n de la victoria, y se arrojaron sobre los defensores del
+ agua escasa y corrompida que arrojaban unos cuantos arcaduces en un estanquillo. Los
+ enemigos, que no quer&iacute;an desprenderse de aquel tesoro, lo defend&iacute;an con
+ la rabia del sediento. Apenas disparados los primeros tiros, otros muchos franceses,
+ extenuados de fatiga, y encontr&aacute;ndose ya sin fuerzas para combatir si no les
+ ca&iacute;a del cielo o les brotaba de la tierra una gota de agua, acudieron a beber,
+ y vi&eacute;ndola tan reciamente disputada, se unieron a los defensores.</p>
+ <p>O&iacute; decir: &laquo;&iexcl;All&iacute; hay agua, all&iacute; se est&aacute;n
+ disputando la noria!&raquo;, y no necesit&eacute; m&aacute;s. Lanc&eacute;me, y
+ conmigo se lanzaron otros en aquella direcci&oacute;n; tom&eacute; del suelo un fusil
+ que a&uacute;n apretaba en sus manos un soldado muerto, y corr&iacute; con los
+ dem&aacute;s a todo escape en direcci&oacute;n a la noria. Penetramos en un campo a
+ medio segar, a trechos cubierto de altos trigos secos, a trechos en rastrojo. La
+ lucha en la noria se hac&iacute;a en guerrillas; acerqu&eacute;me a la que me
+ pareci&oacute; m&aacute;s floja, y despreci&eacute; la vida, lleno mi esp&iacute;ritu
+ del fren&eacute;tico af&aacute;n de conquistar un buche de agua. Aquel imperio,
+ compuesto de dos mal engranadas ruedas de madera, por las cuales se escurr&iacute;a
+ un miserable lagrimeo de <!-- Page 211 -->agua turbia, era para nosotros el imperio
+ del mundo. La hidrofagia, que a veces amilana, a ratos tambi&eacute;n convierte al
+ hombre en fiera, llev&aacute;ndole con sublime ardor a desangrarse por no
+ quemarse.</p>
+ <p>Los franceses defend&iacute;an su vaso de agua, y nosotros se lo
+ disput&aacute;bamos; pero de improviso sentimos que se duplicaba el calor a nuestras
+ espaldas. Mirando atr&aacute;s, vimos que las secas espigas ard&iacute;an como yesca,
+ inflamadas por algunos cartuchos ca&iacute;dos por all&iacute;, y sus terribles
+ llamaradas nos fre&iacute;an de lejos la espalda. &laquo;O tomar la noria o
+ morir&raquo;, pensamos todos. Nos bat&iacute;amos apoyados contra una hoguera, y la
+ hambrienta llama, al morder con su diente insaciable en aquel pasto, extend&iacute;a
+ alguna de sus lenguas de fuego azot&aacute;ndonos la cara. La desesperaci&oacute;n
+ nos hizo redoblar el esfuerzo, porque nos as&aacute;bamos, literalmente hablando; y
+ por &uacute;ltimo, arroj&aacute;ndonos sobre el enemigo, resueltos a morir, la gota
+ de agua qued&oacute; por Espa&ntilde;a al grito de &laquo;&iexcl;Viva Fernando
+ VII!&raquo;</p>
+ <p>Por un momento dejamos de ser soldados, dejamos de ser hombres, para no ser sino
+ animales. Si cuando sumergimos nuestras bocas en el agua, hubiera venido un solo
+ franc&eacute;s con un l&aacute;tigo, habr&iacute;anos azotado, sin que
+ intent&aacute;ramos defendernos. Despu&eacute;s de emborracharnos en aquel
+ n&eacute;ctar fangoso, superior al vino de los dioses, nos reconocimos otra vez en la
+ plenitud de nuestras facultades. &iexcl;Qu&eacute; Inmensa alegr&iacute;a!
+ &iexcl;Qu&eacute; superabundancia de fuerza y de orgullo!</p>
+ <p><!-- Page 212 -->&iquest;Pero hab&iacute;amos vencido definitivamente a los
+ franceses? Cuando se disip&oacute; aquella lobreguez moral con que la horrible
+ sequedad del cuerpo hab&iacute;a envuelto el esp&iacute;ritu, nos vimos en
+ situaci&oacute;n muy dif&iacute;cil. Corriendo hacia la noria nos hab&iacute;amos
+ apartado de nuestro campo, y advi&eacute;rtase que si el ej&eacute;rcito
+ franc&eacute;s fu&eacute; rechazado con grandes p&eacute;rdidas, conservaba
+ a&uacute;n sus posiciones. &iquest;Iba a emprender nuevo ataque, con el &uacute;ltimo
+ esfuerzo de la desesperaci&oacute;n? Cre&iacute;amos que s&iacute;, y se&ntilde;ales
+ de esto notamos en el campo enemigo que ten&iacute;amos tan cerca. Al punto corrimos
+ desbandados hacia el nuestro, que estaba algo lejos, y saltando por junto a los
+ trigos incendiados, abandonamos la noria, por temor a que fuerzas m&aacute;s
+ numerosas que las nuestras nos hicieran prisioneros.</p>
+ <p>Verdad que los franceses, no dando ya ninguna importancia a las acciones
+ parciales, se ocupaban en organizar el resto y lo mejor de su fuerza para dar un
+ golpe de mano, &uacute;ltima estocada del gigante que se sent&iacute;a morir.
+ Corrimos, pues, hacia nuestro campo. Ya cerca de &eacute;l, pas&oacute;
+ r&aacute;pidamente por delante de m&iacute; un caballo sin jinete, arrogante,
+ vanaglorioso, con la crin al aire, sano y sin heridas, algo azorado y aturdido. Era
+ un animal de pura casta cordobesa, lo mismo que el m&iacute;o. Le segu&iacute;, y
+ apoder&aacute;ndome de sus bridas, cuando volv&iacute;a, me mont&eacute; en
+ &eacute;l; despu&eacute;s de ser por un rato soldado de a pie, tornaba a ser jinete.
+ Busqu&eacute; con la vista el escuadr&oacute;n m&aacute;s pr&oacute;ximo, y vi que a
+ retaguardia del centro se formaba en columna con distancias el de Espa
+ <!-- Page 213 -->&ntilde;a. Entr&eacute; en las primeras filas, a punto que dijeron
+ junto a m&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;Los generales franceses har&aacute;n el &uacute;ltimo esfuerzo. Dicen que
+ hay unas tropas que todav&iacute;a no han entrado en fuego, y son las mejores que
+ Napole&oacute;n ha tra&iacute;do a Espa&ntilde;a.</p>
+ <p>Efectivamente, el centro se preparaba a una defensa valerosa, y guarnec&iacute;a
+ sus bater&iacute;as, distribu&iacute;a los regimientos a un lado y otro, agrupando a
+ retaguardia fuerzas considerables de caballer&iacute;a. Cuando esto pasaba,
+ sent&iacute; un vivo clamor de la naturaleza dentro de m&iacute;, sent&iacute;
+ hambre, pero &iexcl;qu&eacute; hambre!... Francamente, y sin ruborizarme, digo que
+ ten&iacute;a m&aacute;s ganas de comer que de batirme. &iquest;Y qu&eacute;?
+ &iquest;Este miserable hijo de Espa&ntilde;a no hab&iacute;a hecho ya bastante por su
+ Rey y por su patria, para permitir llevarse a la boca un pedazo de pan?</p>
+ <p>En estas reflexiones, registr&eacute; primero la grupa de mi cabalgadura
+ allegadiza, donde no hab&iacute;a m&aacute;s que alguna ropa blanca, y despu&eacute;s
+ las pistoleras, donde encontr&eacute; un mendrugo. &iexcl;Hallazgo incomparable! No
+ satisfecho, sin embargo, con tan poca raci&oacute;n, llev&eacute; mis exploraciones
+ hasta lo m&aacute;s profundo de aquellos sacos de cuero, y mis dedos sintieron el
+ contacto de unos papeles. Saqu&eacute;los, y vi un peque&ntilde;o envoltorio y tres
+ cartas, la una cerrada y las otras dos cubiertas, todas con sobrescrito. Le&iacute;
+ el primer sobre que se me vino a la mano, y dec&iacute;a as&iacute;: &laquo;Al Sr. D.
+ Luis de Santorcaz, en Madrid, calle de ...&raquo;</p>
+ <p>Hab&iacute;a montado en el caballo de Santorcaz.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXVIII" name='XXVIII'></a>
+ <h2><!-- Page 214 -->XXVIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Olvid&aacute;ndome al instante de todo, no pens&eacute; m&aacute;s que en examinar
+ bien lo que ten&iacute;a en las manos. El sobrescrito de la primera carta que
+ saqu&eacute; y que estaba abierta, era de letra femenina, que reconoc&iacute; al
+ momento. El de la carta cerrada, que sin duda no estaba ya en la estafeta por
+ detenci&oacute;n involuntaria, era de hombre y dec&iacute;a: &laquo;Sra. Condesa de
+ ...(aqu&iacute; el t&iacute;tulo de Amaranta), en C&oacute;rdoba, calle de la
+ Esparter&iacute;a.&raquo; El tercer sobre, tambi&eacute;n de carta abierta, era de
+ letra de hombre y dirigido a Santorcaz. Desenvolv&iacute; en seguida el envoltorio de
+ papeles, que guardaba un bulto como del tama&ntilde;o de un duro, y al ver lo que
+ conten&iacute;a, una luz viv&iacute;sima inund&oacute; mi alma y sent&iacute;
+ dolorosa punzada en el coraz&oacute;n. Era el retrato de In&eacute;s.</p>
+ <p>Aquella aparici&oacute;n en el campo de batalla, en medio del zumbido de los
+ ca&ntilde;ones y del choque de las armas; la inesperada presencia ante m&iacute; de
+ aquella cara celestial, fielmente reproducida por un buen artista; la sonrisa
+ iluminada que cre&iacute; observar sobre la placa, cuando fij&eacute; en ella mis
+ ojos; aquella repentina visita, pues no era otra cosa, de mi fiel amiga, cuando yo
+ hac&iacute;a tan vivos esfuerzos para ser digno de ella, me regocijaron de un modo
+ inexplicable. Para iluminar los rasgos y colores de aquel retrato que sonre&iacute;a,
+ val&iacute;a la pena <!-- Page 215 -->de que saliese el sol, de que existiese el
+ mundo, de que la serie del tiempo trajera aquel d&iacute;a, aunque deslustrado por
+ los horrores de una batalla.</p>
+ <p>Estrech&eacute; a la In&eacute;s de dos pulgadas contra mi coraz&oacute;n y la
+ guard&eacute; en mi pecho, resuelto a no darla, aunque la materialidad del pedazo de
+ cobre pintado no me pertenec&iacute;a. Mas era preciso leer aquellos papeles, que
+ pod&iacute;an esclarecer alguna de mis dudas. Det&uacute;vome al principio la
+ verg&uuml;enza de leer cartas ajenas, lo cual es cosa fea; pero consider&eacute; que
+ Santorcaz habr&iacute;a muerto, fund&aacute;ndome en la dispersi&oacute;n de su
+ caballo abandonado, y adem&aacute;s, como la curiosidad me picaba, me escoc&iacute;a,
+ me quemaba de un modo muy vivo, decid&iacute;me a leer la carta abierta, porque el
+ deseo de hacerlo era m&aacute;s fuerte que todas las consideraciones.</p>
+ <p>Yo estaba completamente absorto en aquel asunto de inter&eacute;s &iacute;ntimo;
+ yo no atend&iacute;a a la batalla; yo no hac&iacute;a caso de los ca&ntilde;onazos;
+ yo no me fijaba en los gritos; yo no apartaba del papel los ojos, aunque
+ sent&iacute;a correr por junto a mis o&iacute;dos el estrepitoso aliento de la lucha.
+ En aquel instante, entre los veinte mil hombres que, formando dos grandes conjuntos,
+ se disputaban unas cuantas varas de terreno, yo era quiz&aacute;s el &uacute;nico que
+ merec&iacute;a el nombre de individuo. &Aacute;tomo disgregado moment&aacute;neamente
+ de la masa, se ocupaba de sus propias batallas.</p>
+ <p>La carta abierta, que llevaba la firma de Amaranta, dec&iacute;a as&iacute;,
+ despu&eacute;s de las f&oacute;rmulas de encabezamiento:</p>
+ <p><!-- Page 216 -->&laquo;&iquest;Eres un malvado o un desgraciado? En verdad no
+ s&eacute; qu&eacute; creer, pues de tu conducta todo puede deducirse. Despu&eacute;s
+ de una ausencia de muchos a&ntilde;os, durante los cuales nadie ha logrado traerte al
+ buen camino, ahora vuelves a Espa&ntilde;a sin m&aacute;s objeto que hostigarme con
+ pretensiones absurdas a que mi dignidad no me permite acceder. Harto he hecho por
+ t&iacute;, y ahora mismo, cuando me has manifestado tu situaci&oacute;n, te he
+ propuesto un medio decoroso de remediarla. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s puedo hacer?
+ Pero no te satisface lo que en la actualidad y siempre bastar&iacute;a a calmar la
+ ambici&oacute;n de un hombre menos degradado que t&uacute;; te rebelas contra mis
+ beneficios, y aspiras a m&aacute;s, amenaz&aacute;ndome sin miramiento alguno. A todo
+ eso contesto dici&eacute;ndote que desprecio tus amenazas, y que no las temo. No; no
+ es posible que por la amenaza consiga nadie de m&iacute; lo que me impelen a negar mi
+ dignidad, mi categor&iacute;a, mi familia y mi nombre. Nunca cre&iacute; que
+ aspiraras a tanto, y siempre pens&eacute; que te conceptuar&iacute;as muy feliz con
+ lo que otras veces has alcanzado de m&iacute;, y hoy te ofrezco, haciendo un
+ verdadero sacrificio, porque el estado del reino ha disminuido nuestras rentas
+ ...&raquo;</p>
+ <p>Al llegar aqu&iacute;, el golpe de un peso que cay&oacute;, chocando con mi
+ rodilla, me hizo levantar la vista de la carta. El soldado que formaba junto a
+ m&iacute;, herido mortalmente por una bala perdida, hab&iacute;a rodado al suelo. En
+ aquel intervalo vi hacia el frente, envueltas en espeso humo, las columnas francesas
+ que ven&iacute;an a atacar el centro. Pero mi &aacute;nimo no estaba para fijar la
+ <!-- Page 217 -->atenci&oacute;n en aquello. Pude notar que la caballer&iacute;a
+ avanzaba un poco, pero despu&eacute;s retroced&iacute;a y oscilaba de flanco; pero
+ dej&aacute;ndome llevar por el caballo, con los ojos fijos en el papel, que
+ sosten&iacute;a a la altura de las riendas, no puse ni un desperdicio de voluntad en
+ aquellos movimientos de la m&aacute;quina en que estaba engranado. La carta
+ continuaba as&iacute;:</p>
+ <p>&laquo;...En vano para conmoverme finges gran inter&eacute;s por aquel ser
+ desgraciado que vino al mundo como testimonio vivo de la funesta alucinaci&oacute;n y
+ del fatal error de su madre. &iquest;A qu&eacute; ese sentimiento tard&iacute;o?
+ &iquest;A qu&eacute; acusarme de su abandono? No, esa ni&ntilde;a no existe; te han
+ enga&ntilde;ado los que te han dicho que yo la he recogido. Mal podr&iacute;a
+ recogerla cuando ya es un hecho evidente que Dios se la llev&oacute; de este mundo.
+ &iquest;A qu&eacute; conduce el amenazarme con ella, haci&eacute;ndola instrumento de
+ tus malas artes para conmigo? No pienses en esto. Por &uacute;ltima vez te aconsejo
+ que desistas de tus locas pretensiones, y te presentes ante m&iacute; con bandera de
+ paz. &iquest;Eres un malvado o un desgraciado? Yo ser&iacute;a muy feliz si me
+ probaras lo segundo, porque uno de mis mayores tormentos consiste en suponer tan
+ profundamente corrompido el coraz&oacute;n que hace a&ntilde;os s&oacute;lo
+ exist&iacute;a para amarme ...&raquo;</p>
+ <p>Con esto y la firma de Amaranta terminaba la ep&iacute;stola, cuya lectura,
+ absorbiendo mi atenci&oacute;n, me distra&iacute;a de la batalla. El fragor de
+ &eacute;sta zumbaba en mis o&iacute;dos como el rumor del mar, a quien generalmente
+ no se hace caso desde tierra. &iquest;Es tal vuestra impertinencia
+ <!-- Page 218 -->que quer&eacute;is obligarme a contaros lo que all&iacute; pasaba?
+ Pues o&iacute;d. Cuando la tropa francesa de l&iacute;nea retrocedi&oacute; por
+ tercera vez, extenuada de hambre, de sed y de cansancio; cuando los soldados que no
+ hab&iacute;an sido heridos se arrojaban al suelo maldiciendo la guerra,
+ neg&aacute;ndose a batirse, insultando a los oficiales que les llevaran a tan
+ terrible situaci&oacute;n, el General en Jefe reuni&oacute; la plana mayor, y
+ expuesto en breve consejo el estado de las cosas, se decidi&oacute; intentar un
+ &uacute;ltimo ataque con los marinos de la guardia imperial, a&uacute;n intactos,
+ poni&eacute;ndose a la cabeza todos los generales.</p>
+ <p>Por eso cuando, le&iacute;da la carta, alc&eacute; los ojos, vi delante de las
+ primeras filas de caballer&iacute;a algunas masas de tropa escoltando los seis
+ ca&ntilde;ones de la carretera, cuyo fuego certero y terrible hab&iacute;a sido el
+ nudo gordiano de la batalla. Servidos siempre con destreza y al fin con
+ exaltaci&oacute;n, aquellos seis ca&ntilde;ones eran durante unos minutos la pieza de
+ dos cuartos arrojada por Espa&ntilde;a y Francia, por la usurpaci&oacute;n y la
+ nacionalidad, en un corrillo de veinte mil soldados. &iquest;Cara o cruz? &iquest;Las
+ tomar&iacute;an los franceses? &iquest;Se dejar&iacute;an quitar los espa&ntilde;oles
+ aquellos ca&ntilde;ones? &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a m&aacute;s, nuestros
+ valientes y h&aacute;biles oficiales de artiller&iacute;a, o los quinientos
+ marinos?</p>
+ <p>Yo vi a &eacute;stos avanzar por la carretera, y entre el denso humo distinguimos
+ un hombre puesto al frente del valiente batall&oacute;n y blandiendo con furia la
+ espada; un hombre de alta estatura, el rostro desfigurado por la costra de polvo que
+ amasaban los sudores de la an<!-- Page 219 -->gustia; de uniforme lujoso y destrozado
+ en la garganta y seno, como si lo hubiera hecho pedazos con las u&ntilde;as para dar
+ desahogo al oprimido pecho. Aquella imagen de la desesperaci&oacute;n, que tan pronto
+ se&ntilde;alaba la boca de los ca&ntilde;ones como el cielo, indicando a sus soldados
+ un alto ideal al conducirles a la muerte, era el desgraciado general Dupont, que
+ hab&iacute;a venido a Andaluc&iacute;a seguro de alcanzar el bast&oacute;n de
+ Mariscal de Francia. El paseo triunfal de que al partir de Toledo habl&oacute;,
+ hab&iacute;a tenido aquel tropiezo.</p>
+ <p>Los repetidos disparos de metralla no deten&iacute;an a los franceses. Brillaban
+ los dorados uniformes de los generales puestos al frente, y tras ellos la hilera de
+ marinos, todos vestidos de azul y con grandes gorras de pelo, avanzaba sin
+ vacilaci&oacute;n. De rato en rato, como si una manotada gigantesca arrebatase la
+ mitad de la fila, as&iacute; desaparec&iacute;an hombres y hombres. Pero en cada
+ claro asomaba otro soldado azul, y el frente de columna se rehac&iacute;a al
+ instante, acerc&aacute;ndose imponente y aterrador. Aceler&aacute;base su marcha al
+ hallarse cerca; iban a caer como legi&oacute;n de invencibles demonios sobre las
+ piezas para clavarlas y degollar sin piedad a los artilleros.</p>
+ <p>Los que asist&iacute;an a aquel espect&aacute;culo, sin ser actores de &eacute;l,
+ estaban mudos de estupor, con el alma y la vida en suspenso, cual si aguardaran el
+ resultado de la porf&iacute;a para dejar de existir o seguir existiendo. No obstante,
+ &iquest;creer&aacute;n mis lectores que algo ocupaba mi esp&iacute;ritu m&aacute;s de
+ lleno que la &uacute;ltima peripecia? Pues s&iacute;: <!-- Page 220 -->yo
+ ten&iacute;a en mi mano la carta cerrada, y la curiosidad por leerla no era
+ curiosidad; era una sed moral m&aacute;s terrible que la sed f&iacute;sica que poco
+ antes me atormentara. Incapaz de resistirla, sintiendo que todo se eclipsaba ante la
+ inmensidad del inter&eacute;s despertado en m&iacute; por los asuntos de dos o tres
+ personas que no hab&iacute;an de decidir la suerte del mundo, tom&eacute; la carta,
+ la abr&iacute; sin reparar en lo vituperable de esta acci&oacute;n, y al punto la
+ devor&eacute; con los ojos, leyendo lo siguiente:</p>
+ <p>&laquo;Se&ntilde;ora Condesa: Vuestra carta me anuncia que nada puedo esperar de
+ vos por los honrados medios que os he propuesto. No me sorprende, y si en la
+ &uacute;ltima que me dirigisteis, dictada sin duda por vuestro propio coraz&oacute;n,
+ mostrabais bastante generosidad, en &eacute;sta reconozco las ideas de vuestra
+ t&iacute;a la se&ntilde;ora Marquesa, que en otro tiempo os dijo que antes
+ quer&iacute;a veros muerta que casada con un hombre inferior a vuestra clase.
+ Pregunt&aacute;is que si soy un malvado o un desgraciado, y contesto que ya que os
+ alcanza la responsabilidad de lo segundo, a vos tambi&eacute;n os tocar&aacute; sin
+ duda la triste gloria de lo primero. Esta ser&aacute; la &uacute;ltima que os escriba
+ el que en alg&uacute;n tiempo no hubiera cambiado por todas las delicias del
+ Para&iacute;so el gozo de leer una letra de vuestra mano. Quiz&aacute;s por mucho
+ tiempo no oig&aacute;is hablar de m&iacute;; quiz&aacute;s disfrut&eacute;is la
+ inefable satisfacci&oacute;n de creer que he muerto; pero en la obscuridad y lejos de
+ vos, yo me ocupar&eacute; de lo que me pertenece. &iquest;Qui&eacute;n es el
+ culpable, vos o yo? Cuando supe en Madrid que <!-- Page 221 -->hab&iacute;ais
+ recogido a nuestra hija despu&eacute;s de largo abandono, os promet&iacute;
+ legitimarla por subsiguiente matrimonio, como correspond&iacute;a a personas
+ honradas. Primero me contestasteis indecisa, y luego furiosa, rechazando una
+ proposici&oacute;n que calificabais de absurda, de irreverente, y llam&aacute;ndome
+ jacobino, francmas&oacute;n, calavera, perdido, tramposo, con otras injurias que
+ quisiera o&iacute;r en tan linda boca. Yo acepto el bofet&oacute;n de vuestro
+ orgullo. Lo que no me explico es la desfachatez con que neg&aacute;is haber recogido
+ a vuestra hija. &iquest;Y dec&iacute;s que esto no me importa? Ya ver&eacute;is si me
+ importa o no. Yo s&eacute; que la hab&eacute;is recogido; yo s&eacute; que
+ est&aacute; en un convento; yo s&eacute; que su boda con el conde de Rumblar
+ est&aacute; concertada; yo s&eacute; que para realizarla se han tenido en cuenta
+ poderosos intereses de ambas familias, que la hacen imprescindible; yo s&eacute; que
+ para llevar a efecto la legitimaci&oacute;n se ha consumado una supercher&iacute;a
+ poco digna de personas como ...&raquo;</p>
+ <p>Una conmoci&oacute;n inmensa, un estr&eacute;pito indescriptible me obligaron a
+ apartar de la carta mi atenci&oacute;n. Los marinos llegaban a la boca de los
+ ca&ntilde;ones, y un combate terrible, en que parec&iacute;amos llevar lo mejor, se
+ hab&iacute;a trabado. Esto era sin duda sublime; esto sacaba de quicio y
+ conmov&iacute;a el alma en su fundamento; pero &iquest;no hab&iacute;a algo
+ m&aacute;s en el mundo? In&eacute;s, su madre, su padre, su porvenir, su casamiento,
+ y yo con mi desmedido y leal amor; yo, pregunt&aacute;ndome si podr&iacute;a subir
+ hasta ella, o si era preciso hacerla descender hasta m&iacute;.... &iexcl;Oh!
+ &eacute;sta s&iacute; que era batalla; &eacute;sta s&iacute; que era lucha,
+ <!-- Page 222 -->se&ntilde;ores. Su campo estaba dentro de m&iacute;, y sus fuerzas
+ terribles chocaban dentro del espacio silencioso de mi pensamiento.
+ &iquest;C&oacute;mo no atender a ella m&aacute;s que a otra alguna? El
+ coraz&oacute;n, tirano indiscutible, agrandando inconmensurablemente las proporciones
+ de mi batalla, hab&iacute;ala hecho mayor que aquella de que tal vez depend&iacute;an
+ los destinos del mundo.</p>
+ <p>Yo vi los marinos pr&oacute;ximos ya, muy pr&oacute;ximos a nuestros
+ ca&ntilde;ones; sent&iacute; gritos de j&uacute;bilo y de victoria pronunciados en
+ espa&ntilde;ola lengua, y, aunque todo esto me conmov&iacute;a mucho, la carta no
+ concluida me quemaba la mano. Decid que yo era un est&uacute;pido ego&iacute;sta;
+ pero, se&ntilde;ores, &iquest;y la carta, y aquel <i>casamiento imprescindible</i>, y
+ aquella <i>supercher&iacute;a</i> misteriosa?... &iquest;Se ganaba la batalla? Creo
+ que s&iacute;, y la faz de Europa variar&iacute;a sin duda. &iquest;Pero qu&eacute;
+ me importaba el enojo del Imperio, el j&uacute;bilo de Inglaterra, el estupor de
+ Rusia, los preparativos de la coalici&oacute;n, el descr&eacute;dito del Grande
+ Ej&eacute;rcito?</p>
+ <p>&iquest;Hemos de sobreponer el inter&eacute;s de los conjuntos lanzados a
+ b&aacute;rbaras guerras, al inter&eacute;s del inocente individuo que a solas lucha
+ por el bien y por el amor? &iquest;Hemos de sobreponer el inter&eacute;s de la
+ guerra, que destruye, al del amor, que crea y aumenta y embellece lo creado?
+ Re&iacute;os de m&iacute;; pero al mismo tiempo pensad en el modo de probarme que un
+ coraz&oacute;n ocupa menos espacio en la totalidad del universo que los quinientos
+ diez millones de kil&oacute;metros cuadrados de la pelota de tierra en que
+ habitamos.</p>
+ <p>Si es ego&iacute;smo, confieso mi ego&iacute;smo, y declaro a la faz de mi
+ auditorio que en el punto <!-- Page 223 -->en que se eclipsaba la estrella que por
+ diez a&ntilde;os hab&iacute;a iluminado la Europa, volv&iacute; a fijar los ojos en
+ la carta para continuar leyendo. Si no quieren ustedes enterarse de ello, no se
+ enteren; pero es mi deber decir que la carta conclu&iacute;a as&iacute;:</p>
+ <p>&laquo;...una supercher&iacute;a poco digna de personas como vos. Segura
+ est&aacute;is, y con raz&oacute;n, de que nada puedo contra vos. En efecto; yo
+ s&eacute; que si algo intentara, ser&iacute;a vencido. Pobre, sin recursos, sin
+ valimiento, &iquest;qu&eacute; podr&iacute;a contra la justicia, que s&oacute;lo
+ defiende a los poderosos? Pero mi hija me pertenece, y si hoy no est&aacute; en mi
+ poder, os aseguro que lo estar&aacute; ma&ntilde;ana. Entretanto guardaos vuestro
+ dinero.&raquo;</p>
+ <p>No dec&iacute;a m&aacute;s. Pero cuando acab&eacute; de leerla, &iexcl;qu&eacute;
+ nueva y terrible fase tomaba la refriega entre los marinos y nuestros soldados!
+ &iexcl;Santo Dios! &iquest;Perder&iacute;ase la batalla? Destrozados en el primer
+ ataque los franceses, lo repet&iacute;an sacando el &uacute;ltimo resto de bravura de
+ sus corazones resecados por el calor, y volv&iacute;an a la carga resueltos a dejarse
+ hacer trizas en la boca de los ca&ntilde;ones, o tomarlos. Nuestros soldados sacaban
+ fuerzas de su esp&iacute;ritu, porque en el cuerpo ya no las ten&iacute;an. Hasta los
+ artilleros empezaban a desfallecer, y heridos casi todos los primeros de izquierda y
+ derecha, atacaban los segundos, daban fuego los terceros, y el servicio de municiones
+ era hecho por paisanos. Los franceses, medio resucitados con la valent&iacute;a de
+ los marinos, pudieron habilitar dos piezas, y desde lejos, y tomando por blanco la
+ masa de nuestra caballer&iacute;a, disparaban bastantes ti<!-- Page 224 -->ros. Su
+ larga trayectoria, pasando por encima de la bater&iacute;a espa&ntilde;ola,
+ her&iacute;a las primeras filas de mi regimiento. Este se encabrit&oacute; como si
+ fuera un solo caballo; chocamos unos con otros, y el espect&aacute;culo de dos
+ compa&ntilde;eros muertos sin combatir nos llen&oacute; de terror. Al mismo tiempo
+ o&iacute;mos decir que escaseaban las municiones de ca&ntilde;&oacute;n.
+ &iexcl;Terrible palabra! Si nuestros ca&ntilde;ones llegaban a carecer de
+ p&oacute;lvora, si en sus almas de bronce se extingu&iacute;a aquella
+ indignaci&oacute;n artificial, cuyo resoplido conmueve y trastorna el aire, estremece
+ el suelo y arrasa cuanto encuentra por delante, bien pronto ser&iacute;an tomados por
+ los valientes marinos, y les aguardaba el morir inutilizados por el denigrante clavo,
+ frusler&iacute;a que destruye un gigante, alfiler que mata a Aquiles.</p>
+ <p>Esta consideraci&oacute;n pon&iacute;a los pelos de punta.
+ &iquest;Sucumbir&iacute;a Espa&ntilde;a? &iquest;No le reservaba Dios la gloria de
+ dar el primer golpe en el pedestal del tirano de Europa?... No, no es posible asistir
+ indiferente al espect&aacute;culo de tan sublime esfuerzo, &iexcl;oh patria!; pero te
+ confieso que yo rabiaba por conocer al autor de aquella tercera carta que
+ ten&iacute;a en mi mano, y cuando sin desatender a tu admirable hero&iacute;smo
+ mir&eacute; la firma y vi el nombre de <i>Rom&aacute;n</i>, segundo mayordomo de mi
+ inolvidable ama; cuando consider&eacute; que aquel papel contendr&iacute;a
+ revelaciones importantes, me domin&oacute; de tal modo la curiosidad, que por un
+ instante desapareciste de mi esp&iacute;ritu, &iexcl;oh hermoso rinc&oacute;n de
+ tierra, destinado m&aacute;s de una vez a ser equilibrio del mundo!
+ &iexcl;Adi&oacute;s, Espa&ntilde;a; adi&oacute;s, Napole&oacute;n; adi&oacute;s,
+ <!-- Page 225 -->guerra; adi&oacute;s, batalla de Bail&eacute;n! Como borra la
+ esponja del escolar el problema escrito con tiza en la pizarra, para entregarse al
+ juego, as&iacute; se borr&oacute; todo en m&iacute; para no ver m&aacute;s que lo
+ siguiente:</p>
+ <p>&laquo;Sr. D. Luis de Santorcaz: Voy a decirle lo ocurrido. Todo est&aacute;
+ resuelto, y por ahora le dan a usted con la puerta en los hocicos. La Sra. Marquesa
+ de Leiva, al recoger a la se&ntilde;orita In&eacute;s, pens&oacute; en el modo de
+ legitimarla. Advierto a usted que desde que la trataron, ambas la quieren mucho, y se
+ desviven por decidirla a que salga del convento. Cuando la Sra. Condesa
+ recibi&oacute; la carta de usted, en que le propon&iacute;a la legitimaci&oacute;n
+ por subsiguiente matrimonio, mostr&oacute;la a su t&iacute;a, y &eacute;sta, furiosa
+ y fuera de s&iacute;, pregunt&oacute; si quer&iacute;a deshonrarse para siempre
+ siendo esposa de semejante perdido. Llor&oacute; un poco la Condesa, lo cual es
+ indicio de que a&uacute;n le queda algo de aquel amor; y por &uacute;ltimo,
+ despu&eacute;s de muchas reconvenciones, convinieron las dos en no admitirle a usted
+ en su familia por ning&uacute;n caso. Ya sabe usted que, seg&uacute;n consta en la
+ fundaci&oacute;n de este gran mayorazgo, uno de los principales de Espa&ntilde;a, no
+ habiendo herederos directos, pasa a los de segundo grado en l&iacute;nea recta, por
+ lo cual ahora corresponder&iacute;a al primog&eacute;nito del conde Rumblar. La
+ actual condesa de Rumblar, enterada de la aparici&oacute;n de una heredera,
+ anunci&oacute; a mi ama que entablar&iacute;a un pleito, y vea usted aqu&iacute; el
+ motivo de que en casa se haya trabajado tanto por la legitimaci&oacute;n. Por fin,
+ las dos familias acordaron evitar <!-- Page 226 -->la ruina de un pleito, y se han
+ puesto de acuerdo sobre esta base: casar a la Srta. In&eacute;s con D. Diego de
+ Rumblar, previa legitimaci&oacute;n de aqu&eacute;lla, por lo que llaman
+ autorizaci&oacute;n del Rey, con lo cual ambos derechos se funden en uno solo,
+ evitando cuestiones. En cuanto al punto m&aacute;s dif&iacute;cil, la Sra. Marquesa
+ lo ha resuelto al fin de un modo ingenioso y seguro. La ni&ntilde;a ha entrado al fin
+ con pie derecho en la familia. No pudiendo legitimar la madre, porque a ello se
+ oponen las leyes; no pudiendo aceptarse la f&oacute;rmula del subsiguiente
+ matrimonio, ni conviniendo tampoco la adopci&oacute;n, por no dar esto derecho a la
+ herencia del mayorazgo, se acord&oacute; lo que voy a decir a usted, y que sin duda
+ le llenar&aacute; de admiraci&oacute;n. Este sesgo del asunto tiene para la familia
+ la ventaja de que mi Sra. la Condesa no pasar&aacute; ning&uacute;n bochorno. La
+ Srta. In&eacute;s ha sido reconocida por aquel ...&raquo;</p>
+ <p>Un violento golpe arrebat&oacute; el papel de mis manos. Encabrit&oacute;se mi
+ caballo, y al avanzar siguiendo el escuadr&oacute;n, sent&iacute; la estrepitosa risa
+ de un soldado que dec&iacute;a: &laquo;Aqu&iacute; no se viene a leer cartas.&raquo;
+ Corrimos fuera de la carretera, y todos mis compa&ntilde;eros profer&iacute;an
+ exclamaciones de fren&eacute;tica alegr&iacute;a. Vi los ca&ntilde;ones
+ inm&oacute;viles y delante una espesa cortina de humo, que al disiparse
+ permit&iacute;a distinguir los restos del batall&oacute;n de marinos. En el frente
+ franc&eacute;s flotaba una bandera blanca avanzando hacia nuestro frente. La batalla
+ hab&iacute;a conclu&iacute;do.</p>
+ <p>Nuestros soldados se abrazaban con j&uacute;bilo. Confund&iacute;anse los diversos
+ regimientos y los <!-- Page 227 -->paisanos advenedizos con la tropa. La gente del
+ vecino pueblo de Bail&eacute;n acud&iacute;a con c&aacute;ntaros y botijos de agua.
+ Agrup&aacute;banse hombres y mujeres junto a los heridos para recogerlos. Los
+ caballos recorr&iacute;an orgullosos la carretera, y los generales, confundidos con
+ la gente de tropa, demostraban su alegr&iacute;a con tanta llaneza como &eacute;sta.
+ Los gritos de &laquo;&iexcl;Viva Espa&ntilde;a!, &iexcl;Viva Fernando VII!&raquo;
+ parec&iacute;an sublime concierto que llenaba el espacio, como antes el ruido del
+ ca&ntilde;&oacute;n; y el mundo todo se estremec&iacute;a con el j&uacute;bilo de
+ nuestra victoria y con el desastre de la Francia, primera vacilaci&oacute;n del
+ orgulloso Imperio. En tanto, yo recorr&iacute;a el campamento, miraba al suelo,
+ miraba las manos de todos, las cure&ntilde;as de los ca&ntilde;ones, los charcos de
+ sangre, los mil rincones del suelo, junto al cuerpo de un herido, y bajo la cabeza
+ del caballo moribundo. Mariju&aacute;n se lleg&oacute; a m&iacute; con los brazos
+ abiertos y grit&oacute;:</p>
+ <p>&mdash;Los vencimos, Gabriel. &iexcl;Viva Espa&ntilde;a y los espa&ntilde;oles, y
+ la Virgen del Pilar, a quien se debe todo! Pero &iquest;qu&eacute; buscas, que
+ as&iacute; miras al suelo?</p>
+ <p>&mdash;Busco un papel que se me ha perdido.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXIX" name='XXIX'></a>
+ <h2>XXIX</h2>
+ <br />
+
+ <p>&mdash;D&eacute;jate de papeles&mdash;me dijo Mariju&aacute;n&mdash;.
+ &iexcl;Demonios de marinos! &iquest;Viste c&oacute;mo atacaban?</p>
+ <p>&mdash;La hacen hija legitima por autorizaci&oacute;n real.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 228 -->&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s diciendo? Ya no queda duda
+ que hemos vencido a Napole&oacute;n, y como &eacute;ste ha vencido a todo el mundo,
+ resulta que nosotros hemos vencido al mundo entero. &iquest;Pero, chico, no te
+ vuelves loco? Mira c&oacute;mo alzan los brazos, gritando, aquellos generales que
+ vienen por el llano. &iexcl;Benditas penas, benditos golpes, bendito calor y bendita
+ sed, puesto que al fin hemos salido vencedores! &iexcl;Viva Espa&ntilde;a!</p>
+ <p>&mdash;De esa manera&mdash;le dije yo, pensando en mis guerras&mdash;entra a
+ disfrutar el mayorazgo, cas&aacute;ndose con D. Diego, para evitar un litigio que
+ arruinar&iacute;a a las dos familias.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hablas ah&iacute; muchacho?&mdash;exclam&oacute; con
+ sorpresa&mdash;. Ya sabes que los franceses se van a entregar todos.
+ &iexcl;Qu&eacute; verg&uuml;enza! &iexcl;Que vuelva Napole&oacute;n a meterse con los
+ espa&ntilde;oles! Chico, nos vamos a comer el mundo, y digo que la Junta de Sevilla
+ es una remilgada si no nos manda conquistar a Par&iacute;s. &iexcl;Viva
+ Espa&ntilde;a!</p>
+ <p>&mdash;Y nuestro amo, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;?&mdash;pregunt&eacute;
+ intranquilo&mdash;. &iquest;Qu&eacute; ha sido del se&ntilde;orito de Rumblar?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Creo que ha muerto!&mdash;me contest&oacute; lac&oacute;nicamente
+ Mariju&aacute;n, picando espuelas y alej&aacute;ndose de m&iacute;.</p>
+ <p>Tan estupenda noticia di&oacute; nueva direcci&oacute;n a mis alborotados
+ pensamientos. El aspecto de la refriega interior, que me sacud&iacute;a el alma,
+ cambi&oacute; de improviso y por completo. Todo vino abajo, todo se puso de otro
+ color, y el mundo fu&eacute; distinto a mis ojos. Ignoro si en aquel momento
+ sent&iacute; la muerte de mi amo, o si, por el contrario, desbordado el corruptor
+ <!-- Page 229 -->ego&iacute;smo en mi alma, acept&eacute; con regocijo la
+ desaparici&oacute;n de quien, interponi&eacute;ndose entre mi ideal y yo, alteraba a
+ mis ojos el equilibrio del universo, m&aacute;s que Napole&oacute;n el de Europa....
+ En medio del delirio de aquella gran victoria, una de las m&aacute;s trascendentales
+ que han ocurrido en el mundo, yo permanec&iacute;a mudo y mi caballo me transportaba
+ de un lado para otro, seg&uacute;n su albedr&iacute;o. En mi derredor la
+ efervescencia de aquella patri&oacute;tica alegr&iacute;a, de aquel entusiasmo
+ febril, causaba estrepitoso oleaje. All&iacute; la persona humana hab&iacute;a
+ desaparecido, fundi&eacute;ndose en el hermoso conjunto de la sociedad o la
+ naci&oacute;n, que era sin duda la que conmov&iacute;a a la tierra con sus gritos de
+ gozo. El &uacute;nico que se conservaba aislado y pod&iacute;a llamarse hombre era el
+ ego&iacute;sta Gabriel, grano de arena no conglomerado con la monta&ntilde;a, y que
+ rodaba solo, haciendo por su propia cuenta las revoluciones establecidas para la
+ armon&iacute;a del mundo.</p>
+ <p>&laquo;Es preciso averiguar si realmente ha muerto Rumblar....
+ &iquest;Entrar&aacute; al fin In&eacute;s en la familia de su madre? &iquest;La
+ perder&eacute; para siempre? &iquest;Debo re&iacute;rme de mi necia y rid&iacute;cula
+ aspiraci&oacute;n? &iquest;Un hombre como yo puede subir a tanta altura? &iquest;La
+ misteriosa obscuridad de los tiempos venideros ocultar&aacute; alguna cosa que
+ destruya este nivel espantoso? &iquest;Puedo esperar o resignarme desde ahora,
+ bendiciendo la mano de la Providencia que me arroja en el polvo de donde nunca
+ deb&iacute; intentar salir?&raquo;</p>
+ <p>Estas preguntas me hac&iacute;a, cuando un acontecimiento no previsto vino a
+ alterar repenti<!-- Page 230 -->namente la situaci&oacute;n de las cosas fuera de
+ m&iacute;. Corr&iacute;a el ej&eacute;rcito a ocupar sus posiciones; la corneta y el
+ tambor convocaban a todos los soldados, y gran n&uacute;mero de gentes del pueblo,
+ hombres y mujeres, corr&iacute;an hacia las calles de Bail&eacute;n. Nuestros
+ destacamentos hab&iacute;an divisado las columnas avanzadas del general Vedel, que
+ ven&iacute;a de Guarrom&aacute;n en auxilio de Dupont, y, a poca distancia ya, un
+ ca&ntilde;onazo nos anunci&oacute; la presencia de un nuevo enemigo. &iexcl;Ay!
+ &iexcl;Si Vedel hubiese llegado un momento antes, poni&eacute;ndonos entre dos
+ fuegos! Pero Dios, protector en aquel d&iacute;a de la Espa&ntilde;a oprimida y
+ saqueada, permiti&oacute; que Vedel llegase cuando estaba convenida ya la tregua y se
+ hab&iacute;a principiado a negociar la capitulaci&oacute;n.</p>
+ <p>Al instante mand&oacute; Reding un oficio al General franc&eacute;s d&aacute;ndole
+ cuenta de lo ocurrido, y los enemigos se detuvieron m&aacute;s all&aacute; de una
+ ermita que llaman de San Crist&oacute;bal, situada a mano izquierda del camino real,
+ yendo de Bail&eacute;n a Guarrom&aacute;n. Al poco rato vimos un oficial
+ franc&eacute;s que lleg&oacute; al pueblo con un oficio para Reding y otro para
+ Dupont, y como en el Cuartel General de &eacute;ste se estaban ya negociando las
+ bases de la capitulaci&oacute;n, nos consideramos seguros de no ser atacados por la
+ parte alta del camino, a causa de que la acordada suspensi&oacute;n de armas
+ deb&iacute;a afectar a todas las fuerzas que compon&iacute;an el ej&eacute;rcito
+ imperial de Andaluc&iacute;a.</p>
+ <p>A pesar de esta confianza, varios regimientos, entre ellos el de Irlanda y el
+ famos&iacute;simo de &Oacute;rdenes militares, que tanto se hab&iacute;a dis
+ <!-- Page 231 -->tinguido en la batalla, ocuparon el camino frente a las tropas de
+ Vedel, las cuales iban llegando por momentos y tomando posiciones. Mi regimiento
+ fu&eacute; colocado en la entrada oriental del pueblo. Ser&iacute;a poco m&aacute;s
+ de la una cuando los franceses de Vedel, sin aguardar a que les contestara Dupont,
+ rompieron el fuego contra Irlanda, sorprendi&eacute;ndoles con fuerzas considerables.
+ Gran efervescencia y algazara y tumulto en nuestras filas. Todos quer&iacute;an ir,
+ no a combatir con los franceses, sino a pasarlos a cuchillo, por violar las leyes de
+ la guerra. Pero nosotros ten&iacute;amos, para sojuzgar a los traidores, rehenes
+ preciosos, cuales eran los restos del ej&eacute;rcito de Dupont, que estaban en
+ nuestro poder, como una v&iacute;ctima maniatada y con la cabeza sobre el tajo.
+ Durante la confusi&oacute;n que sigui&oacute; al ataque, algunas tropas acudieron a
+ cercar el campo franc&eacute;s vencido, y otras corrieron en auxilio de los
+ regimientos de Irlanda y &Oacute;rdenes, puestos en gran compromiso.</p>
+ <p>A pesar de la inferioridad de n&uacute;mero y de posici&oacute;n de nuestras
+ tropas, todo anunciaba que se iba a trabar un combate tan encarnizado como el
+ primero, y los valerosos paisanos, lo mismo que los soldados de l&iacute;nea,
+ ard&iacute;an en generoso anhelo de morir, si era preciso, por rematar con una
+ &eacute;pica tarde la ma&ntilde;ana gloriosa.</p>
+ <p>Pero la Providencia, como he dicho, estaba de nuestra parte. Casi juntamente con
+ los primeros tiros de la embestida de Vedel, sonaron ca&ntilde;onazos lejanos, que al
+ principio no supimos a qu&eacute; direcci&oacute;n referir.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 232 -->&iquest;Qu&eacute; es eso? &iquest;Hacen fuego por el
+ Herrumblar, o es de la gente de Menj&iacute;bar?&mdash;preguntaban all&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;Es la divisi&oacute;n de D. Manuel de la Pe&ntilde;a, que viene por la Casa
+ del Rey&mdash;contest&oacute; uno que a todo escape ven&iacute;a del primer campo de
+ batalla.</p>
+ <p>La tercera divisi&oacute;n, enviada al amanecer desde And&uacute;jar por
+ Casta&ntilde;os en seguimiento de Dupont, hab&iacute;a llegado, y al enemigo se
+ anunciaba con disparos de p&oacute;lvora seca. Aterrado con este nuevo refuerzo, que
+ aniquilar&iacute;a los restos del ej&eacute;rcito si Vedel al armisticio no se
+ somet&iacute;a, Dupont di&oacute; en&eacute;rgicas &oacute;rdenes para que cesara el
+ fuego de la divisi&oacute;n reci&eacute;n venida de Guarrom&aacute;n, y el fuego
+ ces&oacute;. Con esto, los nueve mil hombres de Vedel se sometieron de antemano al
+ pacto que ajustaba su General en Jefe.</p>
+ <p>Seguimos, sin embargo, sobre las armas, y las entradas de la villa continuaron
+ custodiadas por numerosas fuerzas, que se relevaban para proporcionarnos alg&uacute;n
+ descanso. Cuando me toc&oacute; dejar la guardia, dirig&iacute;me a una de las muchas
+ casas del pueblo en que curaban heridos, para que me pusieran algo en la mano
+ izquierda, donde hab&iacute;a recibido una contusi&oacute;n que, aunque ligera, me
+ escoc&iacute;a bastante. Regresaba luego a pie en busca de mi puesto, cuando
+ sintiendo una mano en mi hombro, mir&eacute; y tuve el gusto de encontrarme cara a
+ cara con D. Paco, el maestro y ayo de don Diego.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha sido del ni&ntilde;o? &iquest;D&oacute;nde
+ est&aacute;? No <!-- Page 233 -->ha venido por casa&mdash;me dijo con tono angustiado
+ y poni&eacute;ndose p&aacute;lido.</p>
+ <p>&mdash;Sr. D. Paco&mdash;le contest&eacute;&mdash;, francamente, no s&eacute;
+ d&oacute;nde est&aacute; el Sr. Conde, aunque me parece que debe de estar vivo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; miedo, qu&eacute; pavor! &iexcl;La santa Virgen de
+ Araceli, la de Fuensanta, la del Pilar y la del Tremedal todas juntas nos favorezcan!
+ Las piernas me tiemblan, Gabriel, y si mi se&ntilde;or y disc&iacute;pulo no parece,
+ yo no me atrevo a dec&iacute;rselo a la se&ntilde;ora.</p>
+ <p>&mdash;Ya parecer&aacute;; yo le vi poco antes de concluir la batalla.
+ Andar&aacute; por cualquier lado.</p>
+ <p>&mdash;Es raro que estando sano y salvo no viniese a casa o mandara un recado.
+ &iquest;En d&oacute;nde hay caballer&iacute;a?</p>
+ <p>&mdash;En San Crist&oacute;bal, en donde estaba la bater&iacute;a, en la noria; en
+ los altos de la derecha, en los del Guadiel, hacia el Herrumblar, en muchas partes.
+ Ya andar&aacute; el Sr. D. Diego por ah&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;Dios lo quiera. Voy, corro a buscarle. Dime t&uacute;..., ya no
+ har&aacute;n fuego, &iquest;eh? &iquest;Habr&aacute; peligro en andar por
+ aqu&iacute;? Si quisieras acompa&ntilde;arme.... &iexcl;Diantre con el ni&ntilde;o, y
+ si supiera &eacute;l qu&eacute; buenas noticias le traigo, c&oacute;mo se
+ apresurar&iacute;a a venir a mi encuentro!</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; noticias, Sr. D. Francisco? &iquest;Se pueden
+ saber?&mdash;pregunt&eacute;, disponi&eacute;ndome a acompa&ntilde;ar al ayo por el
+ campo de batalla.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Noticias estupendas y que le har&aacute;n saltar de gozo! Esta
+ ma&ntilde;ana recibi&oacute; la se&ntilde;ora un propio de la marquesa de Leiva,
+ anunciando que Su Excelencia, con la Condesa, con la se<!-- Page 234 -->&ntilde;orita
+ In&eacute;s y el Sr. Marqu&eacute;s, salen de C&oacute;rdoba para Madrid, adonde les
+ llama un negocio de mucho inter&eacute;s para las dos familias.</p>
+ <p>&mdash;El camino no est&aacute; para viajes, se&ntilde;or D. Paco.</p>
+ <p>&mdash;Vienen por Menj&iacute;bar, y anuncian que de esta noche a ma&ntilde;ana
+ llegar&aacute;n a casa, donde piensan detenerse algunos d&iacute;as, no s&oacute;lo
+ para tomar descanso, sino para que ambas familias se conozcan y traten, pues son
+ ramas que van a injertarse, formando un solo &aacute;rbol frondoso que eche profundas
+ ra&iacute;ces en el suelo de la naci&oacute;n, y d&eacute; sombra a numerosa, ilustre
+ prole.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; ya s&eacute; que el se&ntilde;orito se casa....</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ay! &iexcl;D&oacute;nde estar&aacute; ese Juan Enreda de D.
+ Diego!... S&iacute;, se casa. He visto el retrato de la Srta. In&eacute;s, que es un
+ portento de hermosura. Pues s&iacute;; la ni&ntilde;a no quer&iacute;a salir del
+ convento, aunque se lo predicaran frailes teatinos; pero yo no s&eacute;: algo
+ pas&oacute; all&aacute; a principios del mes, o sin duda la joven, al ver el retrato
+ de don Diego, sinti&oacute; la flecha del dios ceguezuelo en su coraz&oacute;n. Lo
+ cierto es que ha pedido salir del convento con gran regocijo de sus parientes, y
+ ahora marchan todos a Madrid para las diligencias de la legitimaci&oacute;n, porque
+ ya sabes t&uacute; que....</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;: yo hab&iacute;a entendido que esa joven era hija de la Sra.
+ Condesa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Calla, deslenguado procaz! &iquest;Qu&eacute; has dicho? La Sra.
+ Condesa, prima de mi se&ntilde;ora, &iquest;hab&iacute;a de tener semejantes tapujos?
+ No hay tal cosa, chiquillo desvergonzado. La se&ntilde;orita In&eacute;s es hija de
+ una dama extranjera que ya <!-- Page 235 -->no existe y que floreci&oacute; hace
+ quince a&ntilde;os en la Corte, dando que hablar por sus amores con un c&eacute;lebre
+ caballero de esta ilustre familia. &iquest;Sabes qui&eacute;n es el padre de D.&ordf;
+ In&eacute;s? Pues no es otro que ese espejo de los diplom&aacute;ticos, ese
+ discret&iacute;simo hermano de la Sra. Marquesa de Leiva, el cual ha reconocido a la
+ se&ntilde;orita por hija suya, y ahora se apresura a legitimarla por
+ autorizaci&oacute;n real para que entre en posesi&oacute;n del mayorazgo cuando Dios
+ se sirva llamar a su seno a la Sra. Marquesa de Leiva.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; bien lo han compuesto todo!&mdash;exclam&eacute;, sin
+ poder contener mi asombro.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo compuesto? Mi se&ntilde;ora me ha participado esta
+ ma&ntilde;ana lo que acabo de decir. &iexcl;Ah! Ese sin par diplom&aacute;tico, que
+ tanta fama tiene en todas las Cortes de Europa, ha dado una prueba de caballerosidad
+ poniendo su nombre a ese fruto de sus fogosidades juveniles, abandonado hasta hoy, y
+ que en lo sucesivo descollar&aacute; cual arbusto lozano en el pensil de la sociedad
+ espa&ntilde;ola.... &iexcl;Pero ese D. Diego!... &iquest;En d&oacute;nde est&aacute;
+ D. Diego? Hablemos al General en Jefe..., preguntemos a esos soldados.... Digan
+ ustedes, h&eacute;roes de este d&iacute;a, que se anotar&aacute; en los fastos de la
+ Historia con piedra blanca, <i>albo notanda lapillo</i>; oigan ustedes: &iquest;han
+ visto por casualidad a D. Diego?</p>
+ <p>Y as&iacute; iba preguntando a todos, sin que nadie le diese raz&oacute;n.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXX" name='XXX'></a>
+ <h2><!-- Page 236 -->XXX</h2>
+ <br />
+
+ <p>Vino la noche. Los franceses, muertos de fatiga y de hambre en su campamento,
+ aguardaban con anhelo a que la capitulaci&oacute;n estuviese firmada. Los que menos
+ paciencia ten&iacute;an eran los suizos afiliados en el ej&eacute;rcito imperial, y
+ as&iacute; que obscureci&oacute;, empezaron a pasarse a nuestro campo. Un historiador
+ franc&eacute;s, queriendo atenuar el desastre de los suyos, ha escrito que la
+ defecci&oacute;n ocurri&oacute; durante la batalla: pero esto es falso. Lo peor es
+ que otro historiador, no franc&eacute;s, sino espa&ntilde;ol, lo ha repetido con
+ lamentable ligereza, faltando as&iacute; a su patria y a la verdad, que es superior a
+ todo.</p>
+ <p>La capitulaci&oacute;n iba despaciosamente, porque los parlamentarios se
+ hab&iacute;an juntado en And&uacute;jar, residencia del General en Jefe, y en
+ Bail&eacute;n no ten&iacute;amos noticia de lo que all&iacute; pasaba. Temiendo que
+ los enemigos intentaran escaparse, nuestros generales tomaron acertadas precauciones,
+ y la artiller&iacute;a ocup&oacute;, mecha encendida, los puestos convenientes. Al
+ mismo tiempo millares de paisanos, discurriendo por cerros y alturas, hostigaban de
+ tal modo a los franceses, que no les era posible moverse. Esta vigilancia
+ permit&iacute;a descansar a una parte del ej&eacute;rcito; y especialmente los
+ heridos, aunque s&oacute;lo lo fueran muy levemente, como yo, ten&iacute;amos
+ libertad para estar en el pueblo, donde nos ocup&aacute;bamos en reunir
+ v&iacute;veres y lle<!-- Page 237 -->varlos a los del campamento, as&iacute; como en
+ acomodar a los heridos graves en las principales casas.</p>
+ <p>Sal&iacute;a yo de Bail&eacute;n con un cesto de v&iacute;veres para unos jefes de
+ artiller&iacute;a, cuando tropec&eacute; con Santorcaz, que volv&iacute;a seguido de
+ algunos voluntarios de Utrera y licenciados de M&aacute;laga.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh, Sr. de Santorcaz!&mdash;exclam&eacute; con la mayor
+ sorpresa&mdash;. &iquest;Est&aacute; usted vivo? Yo le hac&iacute;a en el otro
+ barrio.</p>
+ <p>&mdash;No, muchacho, vivo estoy&mdash;me respondi&oacute;&mdash;. Dios quiere que
+ todav&iacute;a el que est&aacute; dentro de esta camisa d&eacute; mucho que hacer en
+ el mundo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero tampoco est&aacute; usted herido?</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; tengo un par de rasgu&ntilde;os; pero esto no es nada para un
+ hombre como yo. Ya sabes que me han hecho sargento. No vine aqu&iacute; para ganar
+ charreteras; pero puesto que me las dan, las tomo.</p>
+ <p>&mdash;Grandes haza&ntilde;as habr&aacute; hecho el se&ntilde;or D. Luis.</p>
+ <p>&mdash;Poca cosa. Ca&iacute; del caballo, y a pie defend&iacute;me rabiosamente
+ contra tres o cuatro franceses. Revent&eacute; a uno, descalabr&eacute; a otro, y me
+ volv&iacute; a nuestro campo con un &aacute;guila que entregu&eacute; al
+ marqu&eacute;s de Coupigny. Al recoger de mis manos la bandera, el General,
+ despu&eacute;s de preguntarme si era licenciado de presidio, me dijo: &laquo;Es usted
+ sargento.&raquo; &iquest;Ves? Me han puesto al frente de este pelot&oacute;n de
+ buenos muchachos; &iquest;quieres venirte con nosotros?</p>
+ <p>Diciendo esto, se&ntilde;al&oacute; a los esclarecidos varones que le
+ segu&iacute;an, los cuales, o yo me en<!-- Page 238 -->ga&ntilde;o mucho, o eran la
+ flor y nata de Ibros, Sierra de Cazorla y Despe&ntilde;aperros, todos gente de
+ liger&iacute;simas piernas y manos. Dile las gracias por el ofrecimiento, y
+ segu&iacute; mi camino.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;Qu&eacute; sabe usted de D. Diego?&mdash;le
+ pregunt&eacute;, volviendo atr&aacute;s.</p>
+ <p>&mdash;Pues qu&eacute;&mdash;dijo, retrocediendo&mdash;, &iquest;no se sabe
+ d&oacute;nde est&aacute; D. Diego? &iquest;Ha muerto? &iquest;Se ha extraviado? Es
+ preciso averiguarlo. Y di, &iquest;t&uacute; has visto por casualidad mi caballo?
+ &iquest;Sabes si alguien lo recogi&oacute;?</p>
+ <p>&mdash;No s&eacute; nada de tal caballo&mdash;repliqu&eacute;,
+ alej&aacute;ndome.</p>
+ <p>Avanzada la noche regres&eacute; a Bail&eacute;n, donde me caus&oacute; sorpresa
+ ver una triste procesi&oacute;n compuesta de tres mujeres vestidas de negro, a las
+ cuales segu&iacute;an hasta media docena de hombres, llevando por delante dos criados
+ con sendos farolillos para alumbrar el camino. Acerqu&eacute;me y reconoc&iacute; a
+ D.&ordf; Mar&iacute;a, con sus dos hijas, las tres cubiertas con negros mantones, muy
+ afligidas y llorosas. Digo mal, porque si las dos muchachas se deshac&iacute;an en
+ l&aacute;grimas, la Sra. Condesa conservaba seco el rostro, aunque visiblemente
+ alterado, la mirada fija y valerosa y el andar muy firme. Al instante me
+ present&eacute; a ella, salud&aacute;ndola con el mayor respeto y ofreci&eacute;ndole
+ mi ayuda si, como parec&iacute;a, iban en busca de D. Diego.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Conque no parece el ni&ntilde;o? &iquest;Cu&aacute;ndo le perdiste
+ de vista durante la batalla?&mdash;me pregunt&oacute;.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;ora, desde la gran carga que dimos sobre el ala izquierda de los
+ franceses dej&eacute; de ver a D. Diego.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 239 -->Yo cre&iacute; que estuviera entre los heridos; pero no
+ est&aacute;. &iquest;Todos los muertos han sido recogidos del campo de batalla?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora; s&oacute;lo quedan los desconocidos, los paisanos
+ que no estaban afiliados a ning&uacute;n regimiento.</p>
+ <p>&mdash;Vamos a verlo&mdash;dijo con un aplomo, con una firmeza que me asombraron,
+ pues no supon&iacute;a tanto valor en alma de mujer.</p>
+ <p>&mdash;Yo acompa&ntilde;ar&eacute; a us&iacute;a con mucho gusto.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; tal se ha portado mi hijo?&mdash;me pregunt&oacute;
+ cuando march&aacute;bamos juntos.</p>
+ <p>&mdash;Se&ntilde;ora, se ha portado como un h&eacute;roe; se ha portado como quien
+ es.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Los jefes advirtieron su valor, elogiaron su bizarr&iacute;a,
+ recordando el linaje de mi hijo?</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora; los jefes estaban con la boca abierta
+ presenciando las haza&ntilde;as de don Diego&mdash;repuse, por halagar el amor propio
+ de la noble se&ntilde;ora, cuyo dolor se atenuar&iacute;a sabiendo que su
+ v&aacute;stago hab&iacute;a honrado el nombre de Rumblar.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y amabais vosotros a mi hijo?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh!, s&iacute;, se&ntilde;ora. &iexcl;D. Diego es tan bueno...! Y
+ nos trata como si fu&eacute;ramos todos iguales.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Como si fuerais iguales!&mdash;exclam&oacute; do&ntilde;a
+ Mar&iacute;a con ligeras muestras de enfado.</p>
+ <p>&mdash;No..., vamos al decir ...&mdash;indiqu&eacute; corrigiendo mi
+ <i>lapsus</i>&mdash;. D. Diego es un caballero, y nosotros unos badulaques..., quiero
+ decir que nos trataba sin tiran&iacute;a.... &iexcl;Pobre D. Diego! Pero hemos de
+ encontrarle, se&ntilde;ora; D. Diego est&aacute; sano y salvo. Me lo dice el
+ coraz&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;T&uacute; eres un buen muchacho. Ay&uacute;danos a <!-- Page 240 -->buscar
+ a mi hijo y te recompensar&eacute;. Si parece, yo te prometo que ser&aacute;s su paje
+ cuando se case.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah, gracias, se&ntilde;ora!, muchas gracias&mdash;contest&eacute;
+ con viveza.</p>
+ <p>&mdash;Eres modesto. &iquest;Crees que no mereces este honor? Aunque no lo
+ merezcas, yo te lo concedo.</p>
+ <p>Llegamos a un punto en que se distingu&iacute;a un cuerpo tendido boca abajo sobre
+ el suelo. Nos estremecimos todos, y Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n se
+ abrazaron llorando a gritos. La curiosidad luch&oacute; un instante en nosotros con
+ el temor, pues dese&aacute;bamos acercarnos al cad&aacute;ver por ver si era D.
+ Diego, y tem&iacute;amos llegar a &eacute;l por si acaso era. Do&ntilde;a
+ Mar&iacute;a fu&eacute; la primera que di&oacute; un paso, y la seguimos todos. Aquel
+ cad&aacute;ver solitario de un hombre muerto por la patria no hab&iacute;a encontrado
+ todav&iacute;a ni un pariente, ni un amigo, ni un camarada que se cuidase de
+ &eacute;l. No era D. Diego.</p>
+ <p>La Condesa, despu&eacute;s de examinarlo, alz&oacute; los ojos al cielo,
+ cruz&oacute; las manos y rez&oacute; en voz alta el <i>Padrenuestro</i>, a cuya
+ oraci&oacute;n contestamos todos muy devotamente con <i>El pan nuestro....</i></p>
+ <p>Seguimos andando, y en otro sitio encontramos algunos cad&aacute;veres, que
+ D.&ordf; Mar&iacute;a, con hero&iacute;smo sobrenatural, examinaba cara a cara hasta
+ convencerse de que su hijo no estaba all&iacute;. Si nos acontec&iacute;a llegar en
+ el momento de abrir a alguno la sepultura, todos ech&aacute;bamos un pu&ntilde;ado de
+ tierra en la fosa del patriota, que bien pronto desapareca en la vasta superficie
+ del campo, no quedando huella ni <!-- Page 241 -->marca alguna en el suelo, como no
+ queda noticia del hero&iacute;smo individual en la Historia.</p>
+ <p>Nuestras pesquisas por todo el campamento no dieron resultado alguno. Las dos
+ hermanitas no pod&iacute;an tenerse en pie, ni cesaban de rezar en castellano y en
+ lat&iacute;n, recitando con fervorosa declamaci&oacute;n cuantas oraciones
+ sab&iacute;an. Tales eran la confusi&oacute;n y anonadamiento de D. Paco, que
+ m&aacute;s de una vez se cay&oacute; al suelo. S&oacute;lo D.&ordf; Mar&iacute;a
+ conservaba una entereza heroica y casi b&aacute;rbara, que hac&iacute;a creer en la
+ superioridad del temple moral de algunos linajes sobre el plebeyo vulgo. No en vano
+ ten&iacute;a aquella se&ntilde;ora por su l&iacute;nea materna la sangre de
+ Guzm&aacute;n el Bueno.</p>
+ <p>Era muy tarde cuando volvimos a la casa. Mientras reinaba en ella la
+ desolaci&oacute;n, ni una l&aacute;grima brot&oacute; de los ojos de D.&ordf;
+ Mar&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;Si Dios ha querido disponer de la vida de mi hijo&mdash;declar&oacute;,
+ sent&aacute;ndose en el cl&aacute;sico sill&oacute;n de cuero&mdash;,
+ conc&eacute;dame al menos el consuelo de saber que ha muerto con honor.</p>
+ <p>&mdash;Don Diego ha de parecer, se&ntilde;ora&mdash;dije yo, conmovido&mdash;. Si
+ hubiera muerto, &iquest;no habr&iacute;amos encontrado su cuerpo?</p>
+ <p>Esta raz&oacute;n devolvi&oacute; a D. Paco su perdida fuerza dial&eacute;ctica, y
+ habl&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Pero no hubo tambi&eacute;n un peque&ntilde;o combate all&aacute;
+ donde estaba Vedel? &iexcl;Qui&eacute;n sabe si coger&iacute;an prisionero al
+ ni&ntilde;o!</p>
+ <p>&mdash;Los prisioneros fueron devueltos esta tarde por orden de
+ Dupont&mdash;afirm&oacute; D.&ordf; Mar&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y si el ni&ntilde;o estaba herido y le metieron en el hospital
+ franc&eacute;s?...</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 242 -->Yo he de averiguarlo,
+ se&ntilde;ora&mdash;exclam&eacute;&mdash;. Ma&ntilde;ana mismo pediremos un
+ salvoconducto para ir al campo enemigo. Me parece que all&iacute; le
+ encontraremos.</p>
+ <p>&mdash;Ya sabes que te he prometido una gran recompensa. Si haces lo que dices y
+ encuentras a mi hijo y le traes&mdash;me dijo la de Rumblar&mdash;la recompensa
+ ser&aacute; a&uacute;n mayor. Dios dispone de todo, y las glorias de la tierra son a
+ veces trocadas en miseria, en tristeza, en nada, por su mano poderosa. Si mi hijo no
+ parece, &iquest;qu&eacute; soy, qu&eacute; me queda, qu&eacute; resta a mi casa y a
+ mi nombre? Dios habr&aacute; decidido que todo perezca, y que las grandezas de ayer
+ sean hoy ruinas, donde nos ocultemos para llorar. &iquest;La victoria se hab&iacute;a
+ de alcanzar sin desgracias? Napole&oacute;n es vencido en Espa&ntilde;a, y ante la
+ salvaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s, &iquest;qu&eacute; significa una vida, por
+ noble que sea? &iquest;Qu&eacute; una familia, por grande que sea su lustre?</p>
+ <p>El en&eacute;rgico tes&oacute;n de aquella mujer de acero me llen&oacute; de
+ asombro. Despu&eacute;s continu&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;Yo cre&iacute; que &eacute;ste ser&iacute;a un d&iacute;a de j&uacute;bilo
+ en mi casa. Despu&eacute;s de la victoria alcanzada, hubi&eacute;ramos sido muy
+ felices teniendo aqu&iacute; a mi hijo, y recibiendo a la prometida esposa que con
+ mis primas debe de llegar aqu&iacute; esta noche.... &iquest;No ha llegado? Cuide
+ usted, D. Paco, de que nada les falte. &iquest;Est&aacute; todo preparado, las camas,
+ la cena, las habitaciones? Ni&ntilde;as, &iquest;qu&eacute; hac&eacute;is ah&iacute;
+ mano sobre mano?</p>
+ <p>Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n lloraron con m&aacute;s fuerza al orse
+ nombrar por su madre. Pareci&oacute;me que &eacute;sta tambi&eacute;n comenzaba a
+ sentir <!-- Page 243 -->vacilante su varonil esp&iacute;ritu, y que apag&aacute;ndose
+ la llama de sus ojos, se desmayaban sus en&eacute;rgicos brazos, cayendo con
+ desaliento sobre los del sill&oacute;n. Pero sin duda no quer&iacute;a perder su
+ dignidad de gran se&ntilde;ora delante de nosotros, y mand&aacute;ndonos salir a
+ todos, a sus hijas, a D. Paco, a los criados y a m&iacute;, se qued&oacute; sola.</p>
+ <p>Un rato despu&eacute;s sent&iacute; ruido de coches y mulas en la calle; luego una
+ gran algazara en el patio, y al o&iacute;r esto di&oacute;me un gran vuelco el
+ coraz&oacute;n. Escondido tras uno de los pilares vi descender de los coches y subir
+ pausadamente a las personas que eran esperadas, y al mirar al diplom&aacute;tico, que
+ cargaba en sus brazos a una mujer para bajarla del carruaje, reconoc&iacute; a la
+ monjita de C&oacute;rdoba.</p>
+ <p>Tem&iacute;a yo ser visto de Amaranta; pero como &eacute;sta y su t&iacute;a
+ hab&iacute;anse adelantado y estaban ya arriba, me aventur&eacute; a seguir al
+ diplom&aacute;tico, que subi&oacute; detr&aacute;s de todos con In&eacute;s,
+ sosteni&eacute;ndola por la cintura. Delante iban los criados con hachas,
+ detr&aacute;s yo solo. In&eacute;s se envolv&iacute;a con un gran manto, chal o
+ cabriol&eacute; que ten&iacute;a largu&iacute;simos flecos en sus orillas.
+ Sub&iacute;amos lentamente, ellos delante, yo detr&aacute;s, y aquellos menudos hilos
+ de seda, pendientes de la espalda y de la cintura de In&eacute;s, flotaban delante de
+ mis ojos. Como quien llega a la puerta del Cielo y tira del cord&oacute;n de la
+ campanilla para que le abran, as&iacute; cog&iacute; yo entre mis dedos uno de
+ aquellos cordoncitos rojos y tir&eacute; suavemente. In&eacute;s volvi&oacute; la
+ cabeza y me vi&oacute;.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXXI" name='XXXI'></a>
+ <h2><!-- Page 244 -->XXXI</h2>
+ <br />
+
+ <p>Una vez arriba, el ayo inform&oacute; a los viajeros de lo que ocurr&iacute;a, y
+ pasando adentro las tres se&ntilde;oras, el diplom&aacute;tico se qued&oacute; con
+ don Paco en el comedor.</p>
+ <p>&mdash;Aqu&iacute; estamos consternados, Sr. D. Felipe&mdash;dijo el ayo&mdash;. Y
+ si mi amo no parece, el mundo habr&aacute; perdido en el fragor de horripilante
+ batalla a un joven que promet&iacute;a ser gran fil&oacute;sofo y que ya era insigne
+ cal&iacute;grafo.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Demonio de contrariedad!&mdash;dijo el diplom&aacute;tico, sacando
+ su caja de tabaco y ofreciendo un polvo al ayo, despu&eacute;s de tomarlo
+ &eacute;l&mdash;. Lo siento.... A nuestra edad nos gusta tener quien nos suceda y
+ herede nuestras glorias para desparramar su luz por los venideros siglos. Vea usted
+ la raz&oacute;n por qu&eacute; me apresur&eacute; a reconocer a mi querida hija....
+ &iexcl;Ah!, Sr. D. Francisco, yo he tenido una juventud muy borrascosa, como todo el
+ mundo sabe, y hartas noticias tendr&aacute; usted de mis aventuras, pues no
+ hab&iacute;a en las Cortes de Europa dama alguna, casada ni soltera, que no se me
+ rindiese. Despu&eacute;s de todo, es una desgracia haber nacido con tal fuerza de
+ atracci&oacute;n en la persona, se&ntilde;or D. Francisco; tanto, que
+ todav&iacute;a..., pero dejemos esto. Ahora no me ocupo m&aacute;s que del bienestar
+ de mi idolatrada ni&ntilde;a. Y a fe que si es cierto que no existe D. Diego, no por
+ eso se quedar&aacute; soltera, pues cartas tengo aqu&iacute; del
+ <!-- Page 245 -->pr&iacute;ncipe de Lichenstein, del archiduque Carlos Eugenio, del
+ conde de Sch&ouml;enbrunn y de otros esclarecidos j&oacute;venes de sangre real
+ pidi&eacute;ndomela en matrimonio. Como tengo tantos amigos en las Cortes de Europa,
+ y en Espa&ntilde;a mismo, pues ... ya he sabido que las principales familias acogidas
+ en Bayona o residentes en Madrid, se disputan la mano de mi hija. &iquest;La ha visto
+ usted, Sr. D. Francisco? &iquest;Ha observado usted en su cara los rasgos que indican
+ la noble sangre m&iacute;a y la de aquella hermos&iacute;sima cuanto desgraciada
+ se&ntilde;ora extranjera...? &iexcl;Oh!, me enternezco, Sr. D. Francisco.... Pero
+ hablemos de otra cosa: cu&eacute;nteme usted c&oacute;mo ha sido esa batalla.
+ &iquest;Conque hemos ganado? &iquest;Y hay capitulaci&oacute;n? De modo que he
+ llegado a tiempo. &iexcl;Oh!, Sr. D. Francisco, temo que hagan un desatino, si no les
+ asisto con mis luces, porque los militares son tan legos en esto de tratados.... Yo
+ traigo un proyectillo, mediante el cual la Rusia ocupar&aacute; Despe&ntilde;aperros,
+ Espa&ntilde;a pasar&aacute; a guarnecer las orillas del Don y de la Moscowa, y
+ Prusia....</p>
+ <p>Cuando me march&eacute;, el diplom&aacute;tico continuaba calentando los cascos al
+ buen preceptor, que le ofreci&oacute; algunos manjares y vino de Montilla para
+ reparar sus fuerzas. Al salir de la casa, vi en la puerta de la calle a varios
+ hombres, no de muy buena facha por cierto, uno de los cuales lleg&oacute;se a
+ m&iacute;, y tom&aacute;ndome por el brazo, me dijo:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Conoces t&uacute; a esa gente que acaba de llegar?</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 246 -->No, Sr. de Santorcaz&mdash;repuse&mdash;. No s&eacute;
+ qu&eacute; gente es &eacute;sa ni me importa saberlo.</p>
+ <p>Apart&aacute;monos todos de la casa, y por el camino me dijo otra vez D. Luis que
+ tendr&iacute;a mucho gusto en verme en las filas de su compa&ntilde;&iacute;a.</p>
+ <p>Al d&iacute;a siguiente, que era el 20, nos ocupamos Mariju&aacute;n y yo en
+ buscar otra vez a nuestro amo. Uni&oacute;senos D. Paco, y el General espa&ntilde;ol
+ escribi&oacute; un oficio a Dupont, rog&aacute;ndole que nos permitiera hacer
+ indagaciones en el campamento franc&eacute;s, para ver si se encontraba all&iacute; a
+ D. Diego, herido o muerto. Visitamos el hospital enemigo, y entre los heridos no
+ hab&iacute;a ning&uacute;n espa&ntilde;ol, lo cual nos desconsol&oacute; sobremanera.
+ Yo no era el que menos se acongojaba con esta contrariedad, aunque sab&iacute;a el
+ casamiento de In&eacute;s. &iquest;Qu&eacute; significaba aquel generoso sentimiento
+ m&iacute;o? &iquest;Era pura bondad, era puro inter&eacute;s por la vida del
+ semejante, aunque fuese enemigo, o era un sentimiento mixto de benevolencia y
+ orgullo, en virtud del cual yo, convencido de que In&eacute;s no amaba sino a
+ m&iacute;, quer&iacute;a proporcionarme el gozo de ver a D. Diego despreciado por
+ ella? Francamente, yo no lo sab&iacute;a, ni lo s&eacute; a&uacute;n.</p>
+ <p>Cuando recorrimos el campo franc&eacute;s, pudimos observar la terrible
+ situaci&oacute;n de nuestros enemigos. Los carros de heridos ocupaban una
+ extensi&oacute;n inmensa, y para sepultar sus tres mil muertos, hab&iacute;an abierto
+ profundas zanjas, donde los iban arrojando en mont&oacute;n, cubri&eacute;ndoles
+ luego con la mortaja com&uacute;n de la tierra. Algunos heridos de distinci&oacute;n
+ estaban en las <!-- Page 247 -->Ventas del Rey; pero la mayor parte, como he dicho,
+ ten&iacute;an su hospital a lo largo del camino, y all&iacute; los cirujanos no daban
+ paz a la mano para vendar y amputar, salvando de la muerte a los que pod&iacute;an.
+ Los soldados sanos sufr&iacute;an los horrores del hambre, aliment&aacute;ndose muy
+ mal con caldos de cebada y un pan de avena, que parec&iacute;a tierra amasada.</p>
+ <p>Todos anhelaban que se firmase de una vez la capitulaci&oacute;n para salir de tan
+ lastimoso estado; pero la capitulaci&oacute;n iba despacio, porque los generales
+ espa&ntilde;oles quer&iacute;an sacar el mejor partido posible de su triunfo.
+ Seg&uacute;n o&iacute; decir aquel d&iacute;a, cuando regresamos a Bail&eacute;n, ya
+ estaba acordado que se concediese a los franceses el paso de la sierra para regresar
+ a Madrid, cuando se intercept&oacute; un oficio en que el Lugarteniente general del
+ reino mandaba a Dupont replegarse a la Mancha. Comprendieron entonces los
+ espa&ntilde;oles que conceder a los franceses lo mismo que quer&iacute;an, era muy
+ desairado para nuestras armas. Pero a&uacute;n el d&iacute;a 21 los contratantes del
+ lado franc&eacute;s, generales Chabert y Marescot, y los del lado espa&ntilde;ol,
+ Casta&ntilde;os y conde de Tilly, no hab&iacute;an llegado a ponerse de acuerdo sobre
+ las particularidades de la rendici&oacute;n.</p>
+ <p>Tambi&eacute;n alcanzamos a ver a lo largo del camino la interminable fila de
+ carros donde los imperiales llevaban todo lo cogido en C&oacute;rdoba.
+ &iexcl;Funestas riquezas! Dicen algunos historiadores que si los franceses no
+ hubieran llevado bot&iacute;n tan valioso, habr&iacute;an podido salvarse
+ retir&aacute;ndose por la sierra; pero que el af&aacute;n de <!-- Page 248 -->no
+ dejar atr&aacute;s aquellos quinientos carros llenos de riquezas les puso en el
+ aprieto de rendirse, con la esperanza de salvar el convoy. Yo no creo hubieran podido
+ escapar con carros ni sin ellos, porque all&iacute; est&aacute;bamos nosotros para
+ imped&iacute;rselo; pero sea lo que quiera, lo cierto es que Napole&oacute;n dijo
+ alg&uacute;n tiempo despu&eacute;s a Savary en Tolosa, hablando de aquel desastre tan
+ funesto al Imperio: &laquo;M&aacute;s hubiera querido saber su muerte que su
+ deshonra. No me explico tan indigna cobard&iacute;a sino por el temor de comprometer
+ lo que hab&iacute;a robado<a id="FNanchor_3" name='FNanchor_3'></a><a
+ href='#Footnote_3'><sup>[3]</sup></a>&raquo;.</p>
+ <p>No nos atrevimos a volver a la casa con la mala noticia de que el ni&ntilde;o no
+ parec&iacute;a, y seguimos visitando todos los contornos, para preguntar a la gente
+ del campo. Don Paco estaba tan fatigado, que no pudiendo dar un paso m&aacute;s, se
+ arroj&oacute; al suelo; pero al fin pudimos reanimarle, y firmes en nuestra santa
+ empresa, nos dirigimos al campamento de Vedel, con otro oficio del general Reding.
+ Mas vino la noche, y los centinelas no nos dejaron pasar, vi&eacute;ndonos por esto
+ obligados a diferir nuestra expedici&oacute;n para el da siguiente muy temprano. Ni
+ Mariju&aacute;n, ni D. Paco, ni yo ten&iacute;amos esperanza alguna, y
+ consider&aacute;bamos al mayorazgo perdido para siempre.</p>
+ <p>Desde que amaneci&oacute; corr&iacute;an voces de que la capitulaci&oacute;n
+ estaba firmada, y m&aacute;s nos lo hacia creer la circunstancia de que varios ofi
+ <!-- Page 249 -->ciales pasaron frecuentemente de un campo a otro, trayendo y
+ llevando despachos.</p>
+ <p>No dist&aacute;bamos mucho de la ermita de San Crist&oacute;bal, cuando advertimos
+ gran movimiento en el ej&eacute;rcito de Vedel. Apretando el paso hasta que les
+ tuvimos muy cerca, observamos que camino abajo ven&iacute;a hacia nosotros un joven
+ saltando y jugando, con aquella volubilidad y ligereza propia de los chicos al salir
+ de la escuela. A ratos corr&iacute;a velozmente; luego se deten&iacute;a, y
+ acerc&aacute;ndose a los matorrales sacaba su sable y la emprend&iacute;a a
+ cintarazos con un chaparro o una pita; luego parec&iacute;a bailar, moviendo brazos y
+ piernas al comp&aacute;s de su propio canto, y tambi&eacute;n echaba al aire su
+ sombrero portugu&eacute;s para recogerlo en la punta del sable.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; veo!&mdash;exclam&oacute; D. Paco con s&uacute;bita
+ exaltaci&oacute;n&mdash;. &iquest;No es aquel mozalbete el propio D. Diego; no es mi
+ ni&ntilde;o querido, la joya de la casa, la antorcha de los Rumblares?... &iexcl;Eh
+ ... D. Dieguito, aqu&iacute; estamos..., venid ac&aacute;!</p>
+ <p>En efecto; cuando estuvimos cerca, no nos qued&oacute; duda de que el mozuelo
+ bailar&iacute;n era D. Diego en persona. Nos vi&oacute;, y al punto vino corriendo
+ para abrazarnos a todos con mucha alegr&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;Venid ac&aacute;, venid a mis brazos, esperanza del
+ mundo&mdash;exclam&oacute; D. Paco, loco de contento&mdash;. &iexcl;Si supiera usted
+ c&oacute;mo est&aacute; mam&aacute;!... &iexcl;Buen susto nos ha dado el
+ picaroncillo!... &iquest;Pero qu&eacute; ha sido eso, ni&ntilde;o? &iquest;Estaba
+ us&iacute;a prisionero?</p>
+ <p>&mdash;Me cogieron prisionero junto a la ermita &mdash;<!-- Page 250 -->dijo D.
+ Diego&mdash;. &iquest;Pero est&aacute;s vivo, Gabriel? &iquest;Y t&uacute;
+ tambi&eacute;n, Mariju&aacute;n? Yo cre&iacute; que os hab&iacute;an matado en
+ aquella furiosa carga. &iquest;Y Santorcaz?... Pero os contar&eacute; lo que me
+ pas&oacute;. Despu&eacute;s de la carga, y cuando entr&oacute; la caballer&iacute;a
+ de Espa&ntilde;a, qued&eacute; a retaguardia del regimiento; se me muri&oacute; el
+ caballo, y corr&iacute; a las filas del regimiento de Irlanda. Cuando vinimos
+ aqu&iacute;, nos cogieron prisioneros los franceses, y yo les dije tantas
+ picard&iacute;as que quisieron fusilarme.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; horror!&mdash;exclam&oacute; D. Paco&mdash;. Pero veo que
+ es usted un h&eacute;roe, &iexcl;oh mi ni&ntilde;o querido! Creo que la mam&aacute;
+ piensa dirigir una exposici&oacute;n a la Junta para que le den a usted la faja de
+ capit&aacute;n general.</p>
+ <p>&mdash;Iban a fusilarme&mdash;continu&oacute; el rapaz&mdash;, cuando un oficial
+ franc&eacute;s tuvo l&aacute;stima de m&iacute; y me salv&oacute; la vida.
+ Despu&eacute;s llev&aacute;ronme a sus tiendas, donde me dieron vino y....</p>
+ <p>&mdash;Vamos, vamos pronto a casa, y all&iacute; contar&aacute; usted
+ todo&mdash;dijo D. Paco&mdash;. &iexcl;Qu&eacute; alegr&iacute;a! Volemos,
+ se&ntilde;ores. &iexcl;Cuando la Sra. Condesa sepa que le hemos encontrado!...
+ &iexcl;Ah! &iquest;No sabe usted que est&aacute; ah&iacute; su novia?...
+ &iexcl;Qu&eacute; guap&iacute;sima es!... La pobre no cesa de llorar la ausencia del
+ ni&ntilde;o, y si no hubiese usted parecido, creo que la tendr&iacute;amos que
+ amortajar. Vamos, vamos al punto.</p>
+ <p>Corrimos todos a Bail&eacute;n muy contentos. Al llegar al pueblo, uno de nosotros
+ propuso anticiparse para anunciar a D&ordf;. Mar&iacute;a la fausta nueva; pero no
+ permiti&oacute; D. Paco que nadie sino &eacute;l en persona se encargase de tan dulce
+ <!-- Page 251 -->comisi&oacute;n, y con sus piernas vacilantes corri&oacute; hasta
+ entrar en la casa, diciendo con desaforados gritos: &laquo;&iexcl;Ya pareci&oacute;,
+ ya pareci&oacute;!&raquo; Cuando nosotros llegamos con el joven, todos salieron a
+ recibirle, excepto Amaranta, a quien un fuerte dolor de cabeza reten&iacute;a en su
+ cuarto. Era de ver c&oacute;mo los criados, las hermanitas, y la misma D.&ordf;
+ Mar&iacute;a, sin poder contener en los l&iacute;mites de la dignidad su maternal
+ cari&ntilde;o, le abrazaban y besaban a porf&iacute;a, y uno le coge, otro le deja,
+ durante un buen rato le estrujaron sin compasi&oacute;n. Al fin, reuni&eacute;ndose
+ todos, incluso los hu&eacute;spedes, en la sala baja, D. Diego fu&eacute;
+ solemnemente presentado a su novia. No puedo olvidar aquella escena que
+ presenci&eacute; desde la puerta con otros criados, y voy a referirla.</p>
+ <br />
+ <br />
+ <b>Nota a pie de p&aacute;gina:</b>
+ <p><a id="Footnote_3" name='Footnote_3'></a> <a href='#FNanchor_3'>[3]</a> &laquo;Je
+ ne m'explique cette indigne lachet&eacute; que par la crainte de compromettre ce que
+ l'on avait vol&eacute;&raquo; (<i>Mem</i> Duc d&eacute; Rovigo, vol. IV.)</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXXII" name='XXXII'></a>
+ <h2>XXXII</h2>
+ <br />
+
+ <p>In&eacute;s, confusa y ruborosa, no contest&oacute; nada, cuando el
+ diplom&aacute;tico se fu&eacute; derecho a ella llevando de la mano a D. Diego, y le
+ dijo:</p>
+ <p>&mdash;Hija m&iacute;a, aqu&iacute; tienes al que te destinamos por esposo: mi
+ sobrino, var&oacute;n ilustre, a quien veremos general dentro de poco, como siga la
+ guerra.</p>
+ <p>&mdash;Hijo m&iacute;o&mdash;a&ntilde;adi&oacute; D&ordf;. Mar&iacute;a&mdash;,
+ las altas prendas de la que va a ser irremisiblemente tu mujer no necesitan ser
+ ponderadas en esta ocasi&oacute;n, porque harto las conocemos todos. Ahora, con el
+ trato, se avivar&aacute; el inmen<!-- Page 252 -->so cari&ntilde;o que os
+ profes&aacute;is desde hace algunos a&ntilde;os, se&ntilde;al evidente de que Dios
+ ten&iacute;a ya decidida vuestra uni&oacute;n en sus altos designios.</p>
+ <p>&mdash;Bonito es el retrato&mdash;dijo D. Diego, con un desenfado impropio de la
+ situaci&oacute;n&mdash;; pero usted, In&eacute;s, lo es m&aacute;s todav&iacute;a.
+ &iquest;Y por qu&eacute; no quer&iacute;a usted salir del maldito convento? Sin duda
+ las p&iacute;caras monjas la reten&iacute;an a usted por fuerza, esperando que al
+ profesar les llevara un buen dote. Pero no; yo juro que estaba decidido a sacar de
+ all&iacute; a mi monjita, y ya discurr&iacute;a el modo de saltar por las tapias de
+ la huerta y romper rejas y celos&iacute;as para conseguir mi objeto.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a, al escuchar esto, palideci&oacute;, y luego las
+ centellas de la ira brillaron en sus ojos. Pero con disimulo habl&oacute; de otro
+ asunto, procurando que el noble concurso y discreto senado olvidara las palabras del
+ incipiente chico.</p>
+ <p>&mdash;Pero cu&eacute;ntanos de una vez lo que te ha pasado en el campamento
+ franc&eacute;s&mdash;dijo a don Diego.</p>
+ <p>&mdash;Pues quisieron fusilarme&mdash;repuso el mayorazgo,
+ sent&aacute;ndose&mdash;. Ya me ten&iacute;an puesto de rodillas cuando un oficial
+ mand&oacute; suspender la ejecuci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; te quer&iacute;an asesinar esos cafres?</p>
+ <p>&mdash;Porque les dije mil perrer&iacute;as. Despu&eacute;s, cuando me llevaron a
+ la tienda, todos se re&iacute;an de m&iacute;. Luego me dieron vino,
+ oblig&aacute;ndome a beberlo, y yo mientras m&aacute;s beb&iacute;a m&aacute;s
+ charlaba, diciendo atroces disparates y frases gra<!-- Page 253 -->ciosas, hasta que
+ me qued&eacute; como un cuerpo muerto.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y no sabes t&uacute;&mdash;observ&oacute; D.&ordf; Mar&iacute;a,
+ sin poder disimular su indignaci&oacute;n&mdash;que las personas de buena crianza no
+ beben sino poquito?</p>
+ <p>&mdash;Es verdad; pero aquel vino ten&iacute;a un saborcillo que me gustaba, y los
+ franceses se re&iacute;an mucho conmigo. Todos iban a verme, llam&aacute;ndome <i>le
+ petit espagnol</i>.</p>
+ <p>&mdash;Lo cual quiere decir <i>el peque&ntilde;o espa&ntilde;ol</i>&mdash;dijo D.
+ Paco.</p>
+ <p>&mdash;Pero no debi&oacute; usted dejarse emborrachar, joven&mdash;indic&oacute;
+ el diplom&aacute;tico&mdash;. Juro que si eso hubiera pasado conmigo, de un sablazo
+ descalabro a todos los oficiales de la divisi&oacute;n de Vedel.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a, profundamente indignada, silenciosa, ce&ntilde;uda,
+ parec&iacute;a una sibila de Miguel &Aacute;ngel.</p>
+ <p>&mdash;Pero si todos aquellos se&ntilde;ores me quer&iacute;an mucho
+ ...&mdash;continu&oacute; D. Diego&mdash;. Por la tarde, y luego que despert&eacute;
+ de aquel largo sue&ntilde;o, me dijeron que si sab&iacute;a yo lidiar un toro. Les
+ dije que s&iacute;, y poni&eacute;ndose muy contentos, me mandaron que diese al punto
+ una corrida. No quer&iacute;a yo m&aacute;s para divertirme: as&iacute; es que,
+ poniendo una silla en lugar de toro, le cape&eacute;, le puse banderillas y le
+ d&iacute; muerte con mi sable, pas&aacute;ndole de parte a parte.
+ &iexcl;Cu&aacute;nto se rieron aquellos condenados! Hasta el General acudi&oacute; a
+ verme.</p>
+ <p>&mdash;Veo que has aprovechado el tiempo en el campamento
+ franc&eacute;s&mdash;dijo la se&ntilde;ora madre con tremenda iron&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 254 -->Si no quer&iacute;an dejarme venir. Despu&eacute;s me
+ dijeron que les cantase el jaleo, y lo cant&eacute; de pie sobre una banqueta.
+ &iexcl;Ave Mar&iacute;a Pur&iacute;sima! Hasta los soldados se acercaban a la tienda
+ para o&iacute;r. Entre los oficiales hab&iacute;a dos que no me dejaban de la mano, y
+ me dec&iacute;an que si me pasaba al ej&eacute;rcito franc&eacute;s me
+ tomar&iacute;an por ayudante, llev&aacute;ndome a Francia, a Par&iacute;s, y de
+ Par&iacute;s a recorrer toda la Europa.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Y no les diste una bofetada!&mdash;exclam&oacute; D.&ordf;
+ Mar&iacute;a, clavando sus dedos en el cuero del sill&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Qu&iacute;a! Me ech&eacute; a re&iacute;r y les dije que ya pensaba
+ ir a Francia con el Sr. de Santorcaz, que es mi amigo y ha de ser mi maestro cuando
+ me case.</p>
+ <p>Esta vez no fu&eacute; D.&ordf; Mar&iacute;a la que se estremeci&oacute; de
+ sorpresa e indignaci&oacute;n: fu&eacute; la marquesa de Leiva, quien mudando el
+ color y con absortos ojos mir&oacute; sucesivamente a su prima, a su primo y al
+ ayo.</p>
+ <p>&mdash;Pero &iquest;qu&eacute; est&aacute; diciendo el
+ ni&ntilde;o?&mdash;pregunt&oacute; &eacute;ste mirando a la Condesa&mdash;.
+ &iquest;Qui&eacute;n dice que es su maestro y su amigo?</p>
+ <p>&mdash;Cualquiera menos usted&mdash;contest&oacute; con insolencia el
+ heredero&mdash;. &iexcl;Vaya un maestro, que no sabe ense&ntilde;ar sino mentecatadas
+ y simplezas!</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s! Diego, mira lo que hablas ...&mdash;dijo D.&ordf;
+ Mar&iacute;a, conteniendo con grandes esfuerzos los gestos amenazadores, natural
+ expresi&oacute;n de su ira.</p>
+ <p>Don Paco se llev&oacute; el pa&ntilde;uelo a los ojos para enjugar una
+ l&aacute;grima. In&eacute;s a todo atend&iacute;a dis<!-- Page 255 -->cretamente y
+ sin hablar. &iexcl;Ah! Mientras all&iacute; la juzgaban indiferente al peligroso
+ di&aacute;logo, &iexcl;qu&eacute; admirables observaciones, qu&eacute; exactos
+ juicios le sugerir&iacute;a semejante escena! Su talento y alto criterio
+ dominar&iacute;an sobre las pasiones, los errores y las querellas de la
+ hist&oacute;rica familia como el sol inmutable sobre la volteadora tierra.</p>
+ <p>Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n, que aguardaban coyuntura para dar
+ expansi&oacute;n al comprimido gozo de sus almas, hubieran querido re&iacute;r como
+ su hermano; pero la seriedad de su madre las ten&iacute;a mudas de terror.</p>
+ <p>&mdash;Esta predisposici&oacute;n de usted&mdash;dijo el Marqu&eacute;s&mdash;a
+ visitar las Cortes europeas me indica que se siente el ni&ntilde;o con inclinaciones
+ a la diplomacia. Hija m&iacute;a&mdash;a&ntilde;adi&oacute;, dirigi&eacute;ndose a
+ In&eacute;s&mdash;, cada vez descubro m&aacute;s eminentes cualidades en el que te
+ destinamos por esposo, y veo justificado el amor que desde hace tiempo en silencio le
+ profesas, y que, en tu delicadeza y castidad, procuras disimular hasta el
+ &uacute;ltimo instante.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Ah!, se me olvidaba decir&mdash;a&ntilde;adi&oacute; don Diego,
+ riendo a carcajadas&mdash;, que los franceses me han ense&ntilde;ado a decir algunas
+ palabras en su lengua.</p>
+ <p>Y levant&aacute;ndose al punto, hizo profundas reverencias ante In&eacute;s,
+ dici&eacute;ndole:</p>
+ <p>&mdash;<i>Ponch&uacute;, madama. &iquest;C&oacute;mo la porta v&uacute;?</i></p>
+ <p>Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n, despu&eacute;s de mirarse una a otra,
+ creyeron que hab&iacute;a llegado el momento de re&iacute;r, y rieron dando desahogo
+ a sus oprimidos corazones; pero como D.&ordf; Mar&iacute;a <!-- Page 256 -->no
+ despleg&oacute; sus labios, las dos madamitas tuvieron que ponerse serias otra
+ vez.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;<i>Tr&egrave;s bien</i>!&mdash;dijo el
+ diplom&aacute;tico&mdash;. Sr. D. Francisco, su alumno de usted demuestra las luces y
+ copiosa doctrina de tan erudito maestro.</p>
+ <p>Hizo D. Paco graciosa reverencia, y su rostro compungido y lloroso se
+ esclareci&oacute; con una sonrisa.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a callaba; pero en su pecho rug&iacute;a la tempestad. Ella
+ y su prima la de Leiva se miraban de vez en cuando, transmiti&eacute;ndose una a otra
+ el fuego de sus iracundos sentimientos.</p>
+ <p>&mdash;Otras muchas palabras s&eacute;&mdash;continu&oacute; el rapaz&mdash;, como
+ <i>Crenom de Dieu, sacrebleu</i>!, exclamaciones que se dicen cuando uno esta
+ rabioso, en vez de &iexcl;<i>Caracoles! &iexcl;Canastos</i>!</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a se levant&oacute; de su asiento ... y se volvi&oacute; a
+ sentar.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo me quer&iacute;an aquellos demonios de franceses! Uno de
+ ellos sab&iacute;a espa&ntilde;ol y hablaba a ratos conmigo. Me dijo que los
+ espa&ntilde;oles eran muy valientes y muy honrados; pero que hac&iacute;an mal en
+ defender a Fernando VII, porque este Pr&iacute;ncipe es un farsantuelo que
+ enga&ntilde;&oacute; a su padre y ahora est&aacute; enga&ntilde;ando a la
+ naci&oacute;n y al Emperador.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a se llev&oacute; la mano a los ojos.</p>
+ <p>&mdash;Yo le asegur&eacute; que los espa&ntilde;oles les echar&iacute;amos de
+ Espa&ntilde;a, y &eacute;l me contest&oacute; que parec&iacute;a probable, porque la
+ guerra iba tomando mal aspecto; pero que esto ser&iacute;a un mal para nosotros,
+ porque de venir otra vez Fernando VII, Espa&ntilde;a seguir&iacute;a con su mal
+ gobierno y con <!-- Page 257 -->las muchas cosas perversas, injustas y anticuadas que
+ hay aqu&iacute;.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Oh! &iquest;Y no se le ocurri&oacute; a usted la contestaci&oacute;n
+ a tan atrevido y antipatri&oacute;tico aserto?&mdash;pregunt&oacute; con
+ &eacute;nfasis el diplom&aacute;tico.</p>
+ <p>&mdash;Yo le dije que aqu&iacute; pens&aacute;bamos arreglar todas esas cosas, y
+ quitar la Santa Inquisici&oacute;n, y los diezmos, y los mayorazgos, como me
+ dec&iacute;a el Sr. de Santorcaz.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a aferr&oacute; sus manos a los brazos de la silla como si
+ quisiera estrujar la madera entre sus dedos.</p>
+ <p>&mdash;Sobre todo los mayorazgos&mdash;prosigui&oacute; Rumblar&mdash;.
+ Tambi&eacute;n le dije al franc&eacute;s que yo soy mayorazgo, y que despu&eacute;s
+ de casado tendr&eacute; dos vinculaciones. &iexcl;Como se re&iacute;a cuando le dije
+ que era Grande de Espa&ntilde;a! Todos acud&iacute;an a verme y me volvieron a dar de
+ beber, y me ca&iacute; otra vez al suelo, cantando que me las pelaba.</p>
+ <p>&iexcl;Ay! Do&ntilde;a Mar&iacute;a se llev&oacute; las manos a la cabeza;
+ D.&ordf; Mar&iacute;a cerr&oacute; los ojos; D.&ordf; Mar&iacute;a golpe&oacute; el
+ suelo con su pie derecho; D.&ordf; Mar&iacute;a semejaba la imponente imagen de la
+ Tradici&oacute;n aplastando la hidra revolucionaria.</p>
+ <p>&mdash;Esta ma&ntilde;ana me preguntaron si yo ten&iacute;a hermanas guapas.
+ D&iacute;jeles que eran muy bonitas, y ellos me dijeron que vendr&iacute;an a verlas,
+ y que si quer&iacute;amos d&aacute;rselas para casarse con ellas, puesto que
+ tambi&eacute;n ser&iacute;an mayorazgas. Yo les contest&eacute; que mayorazgo era el
+ que haba nacido primero.</p>
+ <p>Y luego, dirigi&eacute;ndose a sus hermanitas, les dijo:</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 258 -->Os fastidiasteis, chicas, por haber nacido hembras y
+ despu&eacute;s que yo. Una de ustedes se casar&aacute; con cualquier pelele, y la
+ otra se meter&aacute; en un conventito a rezar por nosotros los pecadores, a no ser
+ que alg&uacute;n da vea un gal&aacute;n por la reja, y se enamore, y luego se tire
+ por la ventana a la calle.</p>
+ <p>Do&ntilde;a Mar&iacute;a no pod&iacute;a resistir m&aacute;s. Iba a estallar su
+ furibunda c&oacute;lera; pero a&uacute;n era mayor el caudal de su prudencia que el
+ caudal de su enojo...; se contuvo y cerr&oacute; otra vez los ojos, ya que no
+ pod&iacute;a cerrar los o&iacute;dos.</p>
+ <p>&mdash;Despu&eacute;s&mdash;sigui&oacute; el mancebo&mdash;me preguntaron si mis
+ hermanas usaban navaja, si tocaban la guitarra, si iban a los toros y si yo era
+ familiar de la Inquisici&oacute;n. &iexcl;C&oacute;mo se re&iacute;an aquellos
+ condenados! Lo gracioso era que no me dejaban salir de all&iacute;, y a cada rato me
+ dec&iacute;an <i>so, so, so</i>.</p>
+ <p>&mdash;<i>Un sot</i>&mdash;dijo el diplom&aacute;tico&mdash;. Pues sospecho que os
+ llamaron tonto. &iexcl;Oh iniquidad de la naci&oacute;n francesa! &iexcl;Vea usted,
+ Sr. D. Paco, lo que es un pueblo carcomido por el jacobinismo!... &iquest;Y no les
+ di&oacute; usted un par de sablazos?</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Si me quer&iacute;an mucho...! Ayer me tuvieron toda la noche
+ bailando el bolero y la cachucha, en medio de un corrillo donde hab&iacute;a
+ m&aacute;s de cuarenta oficiales.</p>
+ <p>Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n segu&iacute;an esperando con ansia la
+ ocasi&oacute;n de re&iacute;r; pero &eacute;sta no llegaba, y consultando el rostro
+ de su madre, ve&iacute;anle cada vez m&aacute;s borrascoso. Las dos estaban muertas
+ de miedo.</p>
+ <p><!-- Page 259 -->Don Paco, conociendo que se preparaba un cataclismo, quiso
+ conjurarlo y dijo a su disc&iacute;pulo:</p>
+ <p>&mdash;Vamos, basta de franceses, D. Diego. Hable usted de otra cosa. Si no fuera
+ demasiado largo, os mandar&iacute;a que recitarais aquel capitulo sobre la batalla
+ del Gr&aacute;nico que os hice aprender de memoria; mas para que tan escogido
+ concurso, y especialmente este fresco azahar de Andaluc&iacute;a, vuestra prometida;
+ para que todos, en una palabra, puedan apreciar la buena pronunciaci&oacute;n de
+ usted y su o&iacute;do cadencioso, &eacute;chenos cualquiera de esos romances que
+ sabe..., vamos. Atenci&oacute;n, se&ntilde;ores.</p>
+ <p>&mdash;El del <i>Barandal del cielo</i>&mdash;dijo Asunci&oacute;n, respirando con
+ alegr&iacute;a.</p>
+ <p>&mdash;El de los <i>Santos pechos</i>&mdash;dijo Presentaci&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Vamos, no se haga usted de rogar.</p>
+ <p>&mdash;Pues voy a echarles una canci&oacute;n que me ense&ntilde;aron los
+ franceses.</p>
+ <p>&mdash;No, nada de franceses.</p>
+ <p>&mdash;Si es muy bonita, aunque a decir verdad, yo no la entiendo.</p>
+ <p>Y sin esperar m&aacute;s, p&uacute;sose en pie D. Diego, y accionando como un
+ c&oacute;mico, con voz fuerte y exaltado acento, cant&oacute; as&iacute;:</p>
+ <i>Allons, enfants de la patrie,<br />
+ le jour de gloire est arriv&eacute;!<br />
+ Contre nous de la tyrannie<br />
+ l'&eacute;tandart sanglant est lev&eacute;!</i><br />
+
+ <p>Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n re&iacute;an como locas y D.&ordf;
+ Mar&iacute;a no dijo nada. Ninguno de la familia hab&iacute;a entendido una
+ palabra.</p>
+ <p>&mdash;<!-- Page 260 -->Es bonita la canci&oacute;n&mdash;dijo D. Paco&mdash;;
+ pero no la comprendemos.</p>
+ <p>Entonces el diplom&aacute;tico levant&oacute;se ceremoniosa y gravemente, y
+ tomando un tono de hombre severo habl&oacute; as&iacute;:</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Sabe usted lo que est&aacute; cantando? Pues est&aacute; cantando
+ la <i>Marsellesa</i>, esa canci&oacute;n imp&iacute;a y sanguinaria, se&ntilde;ores;
+ esa canci&oacute;n que acompa&ntilde;&oacute; al suplicio a todos los m&aacute;rtires
+ de la Revoluci&oacute;n, incluso Luis XVI, mi querido amigo..., porque han de saber
+ ustedes que Luis XVI y yo ten&iacute;amos muchas bromas y nos ech&aacute;bamos el
+ brazo por el hombro, pase&aacute;ndonos por Versalles.... &iexcl;La
+ <i>Marsellesa</i>, se&ntilde;ores, la <i>Marsellesa</i>! Tambi&eacute;n
+ acompa&ntilde;&oacute; al cadalso a Mar&iacute;a Antonieta ... &iexcl;y qu&eacute;
+ buena era aquella se&ntilde;ora! &iexcl;Cu&aacute;ntas veces la vi marcando
+ pa&ntilde;uelos en una ventana baja del peque&ntilde;o Trianon! &iexcl;C&oacute;mo me
+ quer&iacute;a!... En fin, este joven me ha horripilado con la tal tonadilla....
+ Se&ntilde;ora Condesa, &iquest;est&aacute; usted indispuesta? &iquest;Y t&uacute;,
+ hermana? &iexcl;El caso no es para menos! Hija m&iacute;a, &iquest;est&aacute;s
+ nerviosa? &iquest;Te has puesto mala? &iquest;Te causa miedo esa canci&oacute;n?</p>
+ <p>In&eacute;s le contest&oacute; que no ten&iacute;a pizca de miedo. En tanto,
+ D.&ordf; Mar&iacute;a, no pudiendo resistir m&aacute;s, sali&oacute; del cuarto con
+ sus hijas. Desconcert&oacute;se al punto aquella ilustre reuni&oacute;n, y luego no
+ qued&oacute; en la sala m&aacute;s que la familia de In&eacute;s con D. Diego. Al
+ poco rato tuvo lugar una escena lamentable, y fu&eacute; que D.&ordf; Mar&iacute;a,
+ ciega de furor, y necesitando desahogar aquella tormenta de su esp&iacute;ritu sobre
+ alguien, descarg&oacute; su enojo al fin; &iquest;pero sobre qui&eacute;n?,
+ dir&aacute;n <!-- Page 261 -->ustedes.... Sobre las dos inocentes ni&ntilde;as, sobre
+ los dos angelitos celestiales, Asunci&oacute;n y Presentaci&oacute;n. &iquest;Y todo
+ por qu&eacute;? Porque entusiasmadillas con la llegada de su hermano, hab&iacute;an
+ dejado de hacer no s&eacute; qu&eacute; cosa encomendada a sus tiernas manos.
+ &iexcl;Pobres pimpollitos! La dignidad imped&iacute;a a mi se&ntilde;ora Condesa
+ castigar al primog&eacute;nito delante de la novia y del suegro, y era forzoso que
+ pagaran el pato las dos ni&ntilde;as desheredadas. Yo las v&iacute; llorando como
+ unas Magdalenas y sopl&aacute;ndose las palmas de las manos, escaldadas por aquel
+ fat&iacute;dico instrumento de cinco agujeros que pend&iacute;a de fatal espetera en
+ el despacho de D. Paco. Las pobrecillas estuvieron a moco y baba todo el
+ d&iacute;a.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXXIII" name='XXXIII'></a>
+ <h2>XXXIII</h2>
+ <br />
+
+ <p>Este libro concluye, querid&iacute;simos lectores, a quienes adoro y reverencio;
+ se acaba, y los notables y jam&aacute;s vistos sucesos que me acontecieron por el
+ proyectado matrimonio de In&eacute;s y por el encuentro de aquellas dos familias en
+ el tortuoso y dif&iacute;cil camino de mis amores, ser&aacute;n escritos, por no
+ caber en este volumen, en otro que pondr&eacute; a vuestra disposici&oacute;n lo
+ m&aacute;s pronto posible. Tened, pues, un adarme de paciencia, y mientras aquellas
+ distinguidas personas se preparan para ponerse en camino hacia Madrid, adonde con
+ vuestra ven&iacute;a pienso acompa&ntilde;arlas, atended un poco m&aacute;s.</p>
+ <p><!-- Page 262 -->El mismo d&iacute;a 22 encontr&eacute; a Santorcaz, puesto ya al
+ frente de su partidilla, la cual, como he dicho, estaba formada de lo mejorcito del
+ pa&iacute;s. Les digo a ustedes que tropa m&aacute;s escogida que aqu&eacute;lla no
+ la capitanearon los famosos <i>caballistas</i> Jos&eacute; Mar&iacute;a y Diego
+ Corrientes.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Va usted ya de marcha?&mdash;le pregunt&eacute;.</p>
+ <p>&mdash;S&iacute;; dispusieron que fuera alguna fuerza de paisanos a guardar el
+ paso de Despe&ntilde;aperros, y yo solicit&eacute; esa comisi&oacute;n, que me agrada
+ mucho. All&aacute; voy con mi gente. &iquest;Quieres venir? &iquest;Has estado en
+ casa de Rumblar?</p>
+ <p>&mdash;De all&aacute; vengo.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Y esa familia que est&aacute; ah&iacute; es la de la novia de D.
+ Diego?</p>
+ <p>&mdash;Justamente.</p>
+ <p>&mdash;Creo que van todos para Madrid.</p>
+ <p>&mdash;As&iacute; parece.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;No sabes cu&aacute;ndo?</p>
+ <p>&mdash;Seg&uacute;n he o&iacute;do, pasado ma&ntilde;ana. Esperan saber lo de la
+ capitulaci&oacute;n para llevar la noticia.</p>
+ <p>&mdash;&iquest;Conque pasado ma&ntilde;ana? Bien.... Adi&oacute;s. &iquest;Quieres
+ venir en mi partida?</p>
+ <p>&mdash;Gracias; adi&oacute;s.</p>
+ <p>Les vi partir, y todo el d&iacute;a y toda la noche estuve pensando en aquella
+ gente.</p>
+ <p>Yo no vi el triste desfile de los ocho mil soldados de Dupont cuando entregaron
+ sus armas ante el general Casta&ntilde;os, porque esto tuvo lugar en And&uacute;jar.
+ A pesar de que la primera y segunda divisi&oacute;n hab&iacute;an sido las vencedoras
+ de los franceses, la honra de presenciar la rendici&oacute;n fu&eacute; otorgada a la
+ tercera y a la de reserva, por una de esas injusticias <!-- Page 263 -->tan comunes
+ en nuestra tierra, lo mismo en estos d&iacute;as de verg&uuml;enza que en aquellos de
+ gloria. Por delante de nosotros desfilaron las tropas de Vedel, en n&uacute;mero de
+ nueve mil trescientos hombres, y dejando sus armas en pabell&oacute;n, nos entregaron
+ muchas &aacute;guilas y cuarenta ca&ntilde;ones.</p>
+ <p>Les mir&aacute;bamos y nos parec&iacute;a imposible que aqu&eacute;llos fueran los
+ vencedores de Europa. Despu&eacute;s de haber borrado la geograf&iacute;a del
+ continente para hacer otra nueva, clavando sus banderas donde mejor les
+ pareci&oacute;, desbaratando imperios y haciendo con tronos y reyes un juego de
+ t&iacute;teres, tropezaban en una piedra del camino de aquella remota
+ Andaluc&iacute;a, tierra casi olvidada del mundo desde la expulsi&oacute;n del
+ islamismo. Su ca&iacute;da hizo estremecer de gozosa esperanza a todas las naciones
+ oprimidas. Ninguna victoria francesa reson&oacute; en Europa tanto como aquella
+ derrota, que fu&eacute;, sin disputa, el primer traspi&eacute;s del Imperio. Desde
+ entonces camin&oacute; mucho, pero siempre cojeando. Espa&ntilde;a, arm&aacute;ndose
+ toda y rechazando la invasi&oacute;n con la espada y la tea, con la navaja, con las
+ u&ntilde;as y con los dientes, probar&iacute;a, como dijo un franc&eacute;s, que los
+ ej&eacute;rcitos sucumben, pero que las naciones son invencibles.</p>
+ <p>&mdash;&iexcl;Cu&aacute;nto siento que no est&eacute; aqu&iacute; el se&ntilde;or
+ de Santorcaz!&mdash;me dijo Mariju&aacute;n, al ver pasar por delante de nosotros a
+ aquellos hermosos soldados, medio muertos de fatiga y de verg&uuml;enza&mdash;.
+ &iquest;Te acuerdas de las grandes bolas que nos contaba cuando ven&iacute;amos por
+ la Man<!-- Page 264 -->cha y nos refer&iacute;a las batallas ganadas por &eacute;stos
+ contra todo el mundo?</p>
+ <p>&mdash;Lo que nos contaba Santorcaz&mdash;respond&iacute;&mdash;era pura verdad;
+ pero esto que ahora vemos, amigo Mariju&aacute;n..., verdad es tambi&eacute;n.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <a id="XXXIV" name='XXXIV'></a>
+ <h2>XXXIV</h2>
+ <br />
+
+ <p>Considerad ahora lo que pasaba del otro lado de Sierra Morena en aquel mismo mes
+ de julio. El d&iacute;a 7 hab&iacute;a jurado Jos&eacute; en Bayona la
+ Constituci&oacute;n hecha por unos espa&ntilde;oles vendidos al extranjero. El
+ d&iacute;a 9, el mismo Jos&eacute; traspasaba la frontera para venir a gobernarnos.
+ El d&iacute;a 15 ganaba Bessi&egrave;res en los campos de R&iacute;oseco una
+ sangrienta batalla, y al tener de ella noticia Napole&oacute;n, dec&iacute;a lleno de
+ gozo: &laquo;La batalla de R&iacute;oseco pone a mi hermano en el trono de
+ Espa&ntilde;a, como la de Villaviciosa puso a Felipe V.&raquo; Napole&oacute;n
+ parti&oacute; para Par&iacute;s el 21, creyendo que lo de Espa&ntilde;a no
+ ofrec&iacute;a cuidado alguno. El 20, un d&iacute;a despu&eacute;s de nuestra
+ batalla, entr&oacute; Jos&eacute; en Madrid, y aunque la recepci&oacute;n glacial que
+ se le hizo le causara suma aflicci&oacute;n, a&uacute;n le parec&iacute;a que el buen
+ momio de la Corona durar&iacute;a bastante tiempo.</p>
+ <p>Pero hacia los d&iacute;as 25, 26 y 27 se esparce por la capital un rumor
+ misterioso que conmueve de alegr&iacute;a a los espa&ntilde;oles y llena de terror a
+ los franceses: corre la voz de que los paisanos andaluces y algunas tropas de
+ l&iacute;nea <!-- Page 265 -->han derrotado a Dupont, oblig&aacute;ndole a capitular.
+ Este rumor crece y se extiende; pero nadie quiere creerlo, los espa&ntilde;oles por
+ parecerles demasiado lisonjero, y los franceses por considerarlo demasiado terrible.
+ El absurdo se propaga y parece confirmarse; pero la Corte de Jos&eacute; se
+ r&iacute;e y no da cr&eacute;dito a aquel cuento de viejas. Cuando no queda duda de
+ que semejante imposible es un hecho real, la Corte, que a&uacute;n no hab&iacute;a
+ instalado sus b&aacute;rtulos, huye despavorida; las tropas de Moncey, que rechazadas
+ de Valencia se hab&iacute;an replegado a la Mancha, se unen a las de Madrid, y todos
+ juntos, soldados, generales y Rey intruso, corren precipitadamente hacia el Norte,
+ asolando el pa&iacute;s por donde pasan. Aquel fantasma de reino napole&oacute;nico
+ se disipaba como el humo de un ca&ntilde;onazo.</p>
+ <p>Y ahora os he de hablar de c&oacute;mo la guerra, que parec&iacute;a
+ pr&oacute;xima a concluir, se trab&oacute; de nuevo con m&aacute;s fuerza; he de
+ hablaros de aquel infeliz y bondadoso rey Jos&eacute;, y de su Corte, y de su
+ hermano, y del paso de Somosierra con la famosa carga de los lanceros polacos, y del
+ sitio de Madrid, y de otras muchas curios&iacute;simas cosas; pero todo se ha de
+ quedar para el libro siguiente, donde estos hist&oacute;ricos sucesos han de tener
+ feliz consorcio con los no menos dram&aacute;ticos de mi vida, y todo lo mucho y
+ bueno que ocurri&oacute; en el matrimonio de In&eacute;s.</p>
+ <p>Ahora guardar&eacute; prudente silencio sobre estos sucesos, pues decidido estoy a
+ seguir al pie de la letra la reservad&iacute;sima escuela del diplom&aacute;tico, y
+ as&iacute; os digo:</p>
+ <p><!-- Page 266 -->&laquo;No, no me obligu&eacute;is, abusando de la dulce amistad,
+ a que revele estos secretos de que tal vez depende la suerte del mundo. No me
+ seduzc&aacute;is con ruegos y cari&ntilde;osas sugestiones que en vano atacan el
+ inexpugnable alc&aacute;zar de mi discreci&oacute;n.&raquo;</p>
+ <p>A pesar de esto, &iquest;insist&iacute;s, importunos amigos? Nada m&aacute;s os
+ digo por ahora, sino que la familia de In&eacute;s sali&oacute; para Madrid hacia fin
+ de mes y en los d&iacute;as en que el ej&eacute;rcito vencedor marchaba hacia la
+ capital de Espa&ntilde;a.</p>
+ <p>Esta circunstancia me permiti&oacute; ir en la escolta que por el camino
+ deb&iacute;a custodiar a tan esclarecida familia; as&iacute; es que form&eacute; con
+ los diez a caballo que galopaban a la zaga de los dos coches. &iexcl;Ay! Por la
+ portezuela de uno de ellos sol&iacute;a asomarse durante las paradas una linda
+ cabeza, cuyos ojos se recreaban en la marcial apostura del peque&ntilde;o
+ escuadr&oacute;n.</p>
+ <p>&mdash;Estos valerosos muchachos, hija m&iacute;a&mdash;le dec&iacute;a su
+ padre&mdash;, son los que en los campos de Bail&eacute;n echaron por tierra con
+ belicosa furia al coloso de Europa. Veo que les miras mucho, lo cual me prueba tu
+ entusiasmo por las glorias patrias.</p>
+ <p>Basta con esto, se&ntilde;ores, y no digo m&aacute;s. En vano me hac&eacute;is
+ se&ntilde;as; excit&aacute;ndome a hablar; en vano fingen conocer mentirosos hechos,
+ para que yo les cuente los ver&iacute;dicos. &iquest;A qu&eacute; conduce el
+ anticipar la relaci&oacute;n de lo que no es de este lugar? A los impacientes les
+ dir&eacute; que nada ocurri&oacute; hasta que llegamos al desfiladero de
+ Despe&ntilde;aperros. Lo pas&aacute;bamos en una noche muy obscura, cuando de pronto
+ detuvi&eacute;ronse <!-- Page 267 -->los coches, o&iacute;mos gritos, son&oacute; un
+ disparo, y algunos hombres de mal aspecto, saltando desde los cercanos matorrales, se
+ arrojaron al camino. Al instante corrimos sable en mano hacia ellos...; pero basta
+ ya, y d&eacute;jenme dormir, pues ni con tenazas me han de sacar una palabra
+ m&aacute;s.</p>
+ <p>FIN DE &laquo;BAIL&Eacute;N&raquo;</p>
+ <p>Octubre-noviembre de 1878.</p>
+ <hr style='width: 65%;' />
+ <!-- Page 269 --><!-- Page 268 -->
+ <a id="TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS" name='TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS'></a>
+ <h2>TRADUCCIONES DE DIVERSAS OBRAS</h2>
+ <h3>DE</h3>
+ <h3>Don BENITO PEREZ GALDOS</h3>
+ <br />
+
+ <p>EN INGL&Eacute;S:</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta</i>, a tale of modern Spain. Traducci&oacute;n de
+ D.P.N.&mdash;London, Samuel Tinsley, 1886.</p>
+ <p><i>Idem.</i> Traducci&oacute;n de Clara Bell. New-York, Gottsberger, 1883.</p>
+ <p><i>Idem.</i>. New-York, 1884.</p>
+ <p><i>Idem.</i> Traducci&oacute;n de D.P.W. New-York. George Munro, Publisher, 17 a
+ 27, Vandewater Street, 1883.</p>
+ <p><i>Gloria.</i> Traducci&oacute;n de Clara Bell. New-York, William S. Gottsberger,
+ Publisher. 11 Murray Street, 1882.</p>
+ <p><i>Idem.</i> Traducci&oacute;n de Nathan Wetherell. London, Remigton and Co., 5,
+ Arundel Street, Strand. W.C., 1879.</p>
+ <p><i>Le&oacute;n Roch.</i> Traducci&oacute;n de Clara Bell. New-York, William S.
+ Gottsberqer, Publisher, 11. Murray Street, 1888.</p>
+ <p><i>Marianela.</i> Traducci&oacute;n de Clara Bell. New-York. William S.
+ Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street. 1883.</p>
+ <p><i>Marianela.</i> Traducci&oacute;n de Helen W. Lester. Chicago, A.C. Mac-Clurg
+ and Company, 1892.</p>
+ <p><!-- Page 270 --><i>Trafalgar.</i> Traducci&oacute;n de Clara Bell. New-York,
+ William S. Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street, 1884.</p>
+ <p><i>Zaragoza.</i>. Traducci&oacute;n de Minna Carolina Smith. Boston, Little. Brown
+ and Company, 1899.</p>
+ <p><i>La batalla de los Arapiles.</i> Traducci&oacute;n de Rollo Ogden. Filadelfia,
+ J.B. Lippincot Company, 1895.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN FRANC&Eacute;S:</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta.</i> Traducci&oacute;n de L. Lugol. Par&iacute;s, Giraud,
+ 1885.</p>
+ <p><i>Idem.</i> Traducci&oacute;n de L. Lugol. Par&iacute;s, Hachette.</p>
+ <p><i>La campa&ntilde;a del Maestrazgo</i> (Le Roman de Soeur Marcela).
+ Traducci&oacute;n de L. de L***. Par&iacute;s, Calmann-Levy, Editeurs, 3, rue
+ Auber.</p>
+ <p><i>Marianela.</i> Traducci&oacute;n de Julien Lugol. Par&iacute;s. Librairie des
+ publications a 50 centimes; 34, rue de la Montagne-Sainte-Genevi&egrave;ve.</p>
+ <p><i>Idem.</i> Traducci&oacute;n de A. Germond de Lavigne. Par&iacute;s, Librairie
+ Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1884.</p>
+ <p><i>El amigo Manso.</i> Traducci&oacute;n de Julien Lugol. Par&iacute;s, Librairie
+ Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1888.</p>
+ <p><i>Misericordia.</i> Traducci&oacute;n de Maurice Bixio. Par&iacute;s, Librairie
+ Hachette. 1900.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN ALEM&Aacute;N:</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta.</i> Dos tomos, traducci&oacute;n de J. Reichell. Dresde y
+ Leipzig, Pierson's Verlag, 1886.</p>
+ <p><i>Electra.</i> Traducci&oacute;n de Rodolfo Beer. Wiener Verlag. 1901.</p>
+ <p><i>Electra.</i> Traducci&oacute;n de Rodolfo Beer, arreglada para la escena
+ alemana por Ricardo Fellner. Berl&iacute;n. 1901.</p>
+ <p><!-- Page 271 --><i>Gloria.</i> Traducci&oacute;n del Dr. Augusto Hartmann.
+ Berl&iacute;n, Verlag von L. Schleiermacher, 1880.</p>
+ <p><i>El amigo Manso</i> (Freund Manso). Traducci&oacute;n de E. von Buddenbrock.
+ Berl&iacute;n, Verlag von Karl Siegesmund, 1894.</p>
+ <p><i>Trafalgar.</i> Traducci&oacute;n de Hans Parlow. Dresde y Leipzig, Verlag von
+ Karl Reitzner, 1896.</p>
+ <p><i>Marianela.</i> Traducci&oacute;n de E. Pl&uuml;cher. Breslau,
+ Auterhaltungsblatt, 1888.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN SUECO:</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta.</i> Traducci&oacute;n de K.A. Hagberg. Stockolm,
+ Skoglunuds F&ouml;rlag.</p>
+ <p><i>Le&oacute;n Roch.</i> Traducci&oacute;n de A.P. de la Cruz Fr&ouml;lich.
+ Kj&ouml;penhaun (Copenhague). F&ouml;rlag. Andr. Schous, 1881.</p>
+ <p><i>Torquemada en la hoguera.</i> (Torquemada paa baalet). Traducci&oacute;n de
+ Johanne Alleu. Cristiania y Copenhague, F&ouml;rlag A. Christiansens, 1898.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN ITALIANO:</p>
+ <p><i>Nazar&iacute;n</i> (Sicut-Christus). Traducci&oacute;n de Guido Rubetti y
+ Jos&eacute; Le&oacute;n Pagano. Firenze, G. Nerbini.</p>
+ <p><i>Gloria.</i> Traducci&oacute;n de Italo Argenti. Firenze, R. Bemporad &amp;
+ Figlio, 1901.</p>
+ <p><i>Marianela.</i> Traducci&oacute;n de G. de Michelis. Bologna, Tipograf&iacute;a
+ Pont. Maregiani, va Volturno. 3, 1880.</p>
+ <p><i>La Fontana de Oro.</i> Traducci&oacute;n de G. de Michelis. Mil&aacute;n.
+ Fratelli Treves. 1890.</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta.</i> Traducci&oacute;n de Cunes. Mil&aacute;n. Fratelli
+ Treves. 1897.</p>
+ <br />
+
+ <p><!-- Page 272 -->EN HOLAND&Eacute;S:</p>
+ <p><i>Do&ntilde;a Perfecta.</i> Traducci&oacute;n de M.A. de Goeje Leiden. Brill,
+ 1883.</p>
+ <p><i>Electra.</i> Leiden, A.H. Adriani, 1901.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN PORTUGU&Eacute;S:</p>
+ <p><i>Electra.</i> Traducci&oacute;n de Ramalho Ortig&atilde;o. Oporto,
+ Librer&iacute;a Chardron. de Lello &amp; Irmao, editores, 1901.</p>
+ <br />
+
+ <p>EN DINAMARQU&Eacute;S:</p>
+ <p><i>Fru Perfecta.</i> Traducci&oacute;n de Gigas. Copenhague, Priors, 1895.</p>
+ <!-- Page 273 -->
+<br>
+<br>
+<hr class="full" noshade>
+<p>***END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK BAILN***</p>
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+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
+Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
+freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
+this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
+the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
+keeping this work in the same format with its attached full Project
+Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
+
+1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
+what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
+a constant state of change. If you are outside the United States, check
+the laws of your country in addition to the terms of this agreement
+before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
+creating derivative works based on this work or any other Project
+Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning
+the copyright status of any work in any country outside the United
+States.
+
+1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
+
+1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate
+access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
+whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
+phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
+Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
+copied or distributed:
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
+from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
+posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
+and distributed to anyone in the United States without paying any fees
+or charges. If you are redistributing or providing access to a work
+with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
+work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
+Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
+1.E.9.
+
+1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
+with the permission of the copyright holder, your use and distribution
+must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
+terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
+to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
+permission of the copyright holder found at the beginning of this work.
+
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+License terms from this work, or any files containing a part of this
+work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
+
+1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
+electronic work, or any part of this electronic work, without
+prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
+active links or immediate access to the full terms of the Project
+Gutenberg-tm License.
+
+1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
+compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
+word processing or hypertext form. However, if you provide access to or
+distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
+"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
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+you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
+copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
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+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
+performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
+unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
+
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+that
+
+- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
+ the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
+ you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
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+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
+ Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
+ must be paid within 60 days following each date on which you
+ prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
+ address specified in Section 4, "Information about donations to
+ the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
+
+- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
+ does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
+ License. You must require such a user to return or
+ destroy all copies of the works possessed in a physical medium
+ and discontinue all use of and all access to other copies of
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+
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+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
+
+- You comply with all other terms of this agreement for free
+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
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+1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
+electronic work or group of works on different terms than are set
+forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
+both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
+Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
+Foundation as set forth in Section 3 below.
+
+1.F.
+
+1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
+effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
+public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
+collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
+works, and the medium on which they may be stored, may contain
+"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
+corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
+property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
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+opportunities to fix the problem.
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+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
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+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
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+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
+providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.gutenberg.org/fundraising/pglaf.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://www.gutenberg.org/about/contact
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://www.gutenberg.org/fundraising/pglaf
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit:
+https://www.gutenberg.org/fundraising/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+Each eBook is in a subdirectory of the same number as the eBook's
+eBook number, often in several formats including plain vanilla ASCII,
+compressed (zipped), HTML and others.
+
+Corrected EDITIONS of our eBooks replace the old file and take over
+the old filename and etext number. The replaced older file is renamed.
+VERSIONS based on separate sources are treated as new eBooks receiving
+new filenames and etext numbers.
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
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+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
+
+EBooks posted prior to November 2003, with eBook numbers BELOW #10000,
+are filed in directories based on their release date. If you want to
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+ 98, 97, 96, 95, 94, 93, 92, 92, 91 or 90)
+
+EBooks posted since November 2003, with etext numbers OVER #10000, are
+filed in a different way. The year of a release date is no longer part
+of the directory path. The path is based on the etext number (which is
+identical to the filename). The path to the file is made up of single
+digits corresponding to all but the last digit in the filename. For
+example an eBook of filename 10234 would be found at:
+
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+
+or filename 24689 would be found at:
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+
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+*** END: FULL LICENSE ***
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