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| author | Roger Frank <rfrank@pglaf.org> | 2025-10-15 04:44:10 -0700 |
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Yo, que estaba en el 17.º de línea, de la división +de Vandamme, yacía en tierra gravemente herido en la cabeza. De veras +creí que había llegado mi última hora. Pues, como digo, al pasar él +con todo su Estado Mayor y la infantería de la Guardia, las patas de +su caballo me magullaron el brazo en tales términos, que todavía me +duele. Sin embargo, tan grande era nuestro entusiasmo en aquel célebre +día, que incorporándome como pude, grité: «¡Viva el Emperador!» + +Así hablaba un hombre para mi desconocido, como de cuarenta años, no +malcarado, antes bien con rasgos y expresión de cierta hermosura +marchita, aunque no destruída por las pasiones o los vicios; alto de +cuerpo, de mirada viva y sonrisa entre melancólica y truhanesca, como +la de persona muy corrida en las cosas del mundo, y especialmente en +las luchas de ese vivir al par holgazán y trabajoso a que conducen la +sobra de imaginación y la falta de dineros; persona de ademanes +francos y desenvueltos, de hablar facilísimo, lo mismo en las bromas +que en las veras; individuo cuya personalidad tenía complemento en el +desaliño casi elegante de su traje, más viejo que nuevo, y no menos +descosido que roto, aunque todo esto se echaba poco de ver, gracias a +la disimuladora aguja, que había corregido así las rozaduras del +chupetín como la ortografía de las medias. + +Éstas eran, si mal no recuerdo, negras, y el pantalón de color de +clavo pasado. Llevaba corto el pelo, con dos mechoncitos sobre ambas +sienes, sin polvo alguno, como no fuera el del camino; su casaca +obscura, y de un corte no muy usual entre nosotros; su chaleco +ombliguero, forma un poco extranjera también, y su corbata, +informemente escarolada, le hacían pasar como nacido fuera de España +aunque era español. Mas por otra circunstancia distinta de las +singularidades de su vestir, causaba sorpresa la tal persona, y éste +es un capitalísimo punto que no debe pasarse en silencio. Aquel hombre +tenía bigote. Esto fué, ¿a qué negarlo?, lo que más que otra cosa +alguna llamó mi atención cuando le vi inclinado sobre la mesa, +comiendo ávidamente en descomunal escudilla unas al modo de sopas, +puches o no sé qué endemoniado manjar, mientras amenizaba la cena +contando entre cucharada y cucharada las proezas de Napoleón I. Dos +personas, ambas de edad avanzada y de distinto sexo, componían su +auditorio: el varón, que desde luego me pareció un viejo militar +retirado del servicio, oía con fruncido ceño y taciturnamente los +encomios del invasor de España; pero la señora anciana, más +despabilada y locuaz que su consorte, contestaba al panegirista con +cierto desenfado tan chistoso como impertinente. + +--Por Dios, Sr. de Santorcaz--decía la vieja--, no grite usted ni +hable tales cosas donde le puedan oír. Mi marido y yo, que ya le +conocemos de antes, no nos espantamos de sus extravagancias; pero, +¡ay!, la vecindad de esta casa es muy entremetida, muy enredadora, y +no se ocupa más que de chismes y trampantojos. Como que ayer las niñas +de la bordadora en fino, que vive en el cuarto número 8, llegaron +pasito a pasito a nuestra puerta para oír lo que usted decía cuando +nos contaba con desaforados gritos lo que pasó allá en las Austrias en +la batalla de Pirrinclum, o no sé qué..., pues esos enrevesados +nombres no se han hecho para mi lengua... Esta mañana, cuando usted +entró de la calle, la comadre del número 3 y la mujer del lañador, +dijeron: «Ahí va el pícaro _flamasón_ que está en casa del Gran +Capitán. Apuesto a que es espía de la _canalla_, para ver lo que se +dice en esta casa y contarlo a sus mercedes.» El mejor día nos van a +dar que sentir, porque como dice usted esas cosas, y tiene esos modos, +y hace ascos de la comida cuando tiene azafrán, y siempre saca lo que +ha visto en las tierras de allá, le traen entre ojos, y sabe Dios... +¡Como aquí están tan rabiosos con lo del día 2!... + +--Ya se aplacarán los humos de esta buena gente--dijo Santorcaz, +apartando de sí escudilla y cuchara--. Cuando se organicen bien los +cuerpos de ejército y venga el Emperador en persona a dirigir la +guerra, España no podrá menos de someterse; y esto, que es la pura +verdad, lo digo aquí para entre los tres, de modo que no lo oigan +nuestras camisas. + +--España no se somete, no, señor, no se somete--exclamó de improviso +el anciano, quebrantando el voto de su antes silenciosa prudencia, y +levantándose de la silla para expresar con frases y gestos más +desembarazados los sentimientos de su alma patriota--. España no se +somete, Sr. D. Luis de Santorcaz, porque aquí no somos como esos +cobardes prusianos y austriacos de que usted nos habla. España echará +a los franceses, aunque los manden todos los Emperadores nacidos y por +nacer; porque si Francia tiene a Napoleón, España tiene a Santiago, +que es, además de general, un santo del Cielo. ¿Cree usted que no +entiendo de batallas? Pues sí: soy perro viejo, y callos tengo en los +oídos de tanto oír el redoblar de los tambores y los tiros de cañón. + +--No te sofoques, Santiago--dijo apaciblemente la anciana--, que ya +andas en los tres duros y medio, y aunque yo creo como tú que España +no bajará la cabeza, no es cosa de que te dé el reuma en la cara por +lo que hable este mala cabeza de Santorcaz. + +--Pues lo digo y lo repito--añadió el viejo soldado--. ¡Venir +hablándome a mí de cuerpos de ejército, y de brigadas de caballería, y +de cuadros...! + +--¿En qué batallas se ha encontrado usted?--preguntó con sonrisa +burlona Santorcaz. + +--¡Que en qué batallas me encontré!--exclamó D. Santiago Fernández, +cuadrándose ante su interpelante y mirándole con el desprecio propio +de los grandes genios que tienen puesta en duda su superioridad--. +¿Pues no sabe todo el mundo que fuí asistente del señor marqués de +Sarriá el año 1762, cuando aquella famosa campaña de Portugal, la más +terrible y hábil y estratégica que ha habido en el mundo, así como +también digo que después de Alejandro el Macedonio no ha nacido otro +marqués de Sarriá?... ¡Qué cosas tiene este caballerito! ¡Preguntar en +qué acciones me encontré! Aquélla fué una gran campaña, sí, señor: +entramos en Portugal, y aunque al poco tiempo tuvimos que volvernos, +porque el inglés se nos puso por delante, se dieron unas batallas..., +¡qué batallitas, mi Dios! Yo era asistente del Sr. Marqués, y todas +las mañanas le hacía los rizos y le empolvaba la peluca, de tal modo, +que la cabeza de nuestro General parecía un sol. Él me decía: +«Santiago, ten cuidado de que los rizos vayan parejos, y que uno de +otro no discrepen ni el canto de un duro, porque no hay nada que +aterre tanto al enemigo como la conveniencia y buen parecer de +nuestras personas.» ¡Y cuánto le querían los soldados! Como que en +toda aquella guerra apenas murieron tres o cuatro. + +Santorcaz, al oír esto, se desternillaba de risa, haciendo subir de +punto con sus irreverentes manifestaciones el enfado de D. Santiago +Fernández, el cual, dando una fuerte puñada en la mesa, continuó así: + +--¿Qué valen todos los generales de hoy, ni los emperadores todos, +comparados con el marqués de Sarriá? El marqués de Sarriá era +partidario de la táctica prusiana, que consiste en estarse quieto +esperando a que venga el enemigo muy desaforadamente, con lo cual éste +se cansa pronto y se le remata luego en un dos por tres. En la primera +batalla que dimos con los aldeanos portugueses, todos echaron a correr +en cuanto nos vieron, y el General mandó a la caballería que se +apoderara de un hato de carneros, lo cual se verificó sin efusión de +sangre. + +--No, no ha habido en el mundo batallas como ésas, Sr. D. +Santiago--dijo Santorcaz, moderando su risa--; y si usted me las +cuenta todas, confesaré que las que yo he visto son juegos de chicos. +Y como desde aquella fecha ha conservado usted los hábitos de campaña, +y gusta tanto de conversar sobre el tema de la guerra, los vecinos le +llaman el Gran Capitán. + +--Ese es un mote, y a mi no me gustan motes--dijo D.ª Gregoria, que +así se llamaba la mujer del valiente expedicionario de Portugal--. +Cuando nos mudamos aquí, y dieron los vecinos en llamarte Gran +Capitán, bien te dije que alzaras la mano y regalaras un bofetón al +primero que en tus propias barbas te dijera tal insolencia; pero tú, +con tu santa pachorra, en vez de llenarte de coraje, se te caía la +baba siempre que los chicos te saludaban con el apodo, y ahora Gran +Capitán eres y Gran Capitán serás por los siglos de los siglos. + +--Yo no me paro en pequeñeces--dijo don Santiago Fernández--, y aunque +tolero un apodo honroso, no consiento que nadie se burle de mí. A fe, +a fe que cuando uno ha servido en las milicias del Rey por espacio de +veinte años; cuando uno ha estado en la campaña de Portugal; cuando +uno ha tenido también el honor de encontrarse en la expedición de +Argel que mandó el Sr. D. Alejandro O'Reilly en 1774; cuando después +de tan gloriosas jornadas se le han podrido a uno las nalgas sentado +en la portería de la oficina del Detall y Cuenta y Razón del arma de +Artillería, viendo entrar y salir a los señores oficiales, y +haciéndoles un recadito hoy y otro mañana, bien se puede alzar la +cabeza y tener una opinión sobre cosas militares. + +--Eso mismo digo yo--indicó D.ª Gregoria--. Bien saben todos que tú no +eres ningún rana, y que has escupido en corro con guardias de Corps y +valonas, y con generales de aquellos que había antes, tan valientes, +que sólo con mirar al enemigo le hacían correr. + +--Y no se trate--prosiguió el Gran Capitán--de embobarnos con cuentos +de brujas como los que desembucha el Sr. de Santorcaz. A las niñas del +lañador y a D.ª Melchora, la que borda en fino, les puede trastornar +el seso este caballero contándoles esas batallas fabulosas de +prusianos y rusos, con lo de que si el Emperador fué por aquí o vino +por allí. Hombres como yo no se tragan bolas tan terribles, ni ha +estado uno veinte años mordiendo el cartucho y peinando los rizos del +Sr. Marqués de Sarriá, para dar crédito a tales novelas de +caballerías. Conque ¿cómo fué aquello?--añadió en tono de mofa y +sentándose junto a Santorcaz--. Dijo usted que cuatro mil franceses +atacaron a la bayoneta a diez mil rusos, y les hicieron caer en un +pantano, donde se ahogó la mitad. Pues ¡y lo de que rompieron el hielo +a cañonazos para que se hundieran los enemigos que estaban encima!... +¡Bonito modo de hacer la guerra! Pero, hombre de Dios, si andaban por +sobre el hielo se resbalarían y... pobres nalgas del Emperador..., +digo, de los tres Emperadores, pues ahí dice usted que eran tres nada +menos. ¿Sabes, Gregoria, que es aprovechada la familia? + +El Gran Capitán hizo reír a su digna esposa con estos chistes, hijos +de su inexperta fatuidad, y ambos celebraron recíprocamente sus +ocurrencias. + +--Si es novela de caballerías lo que he contado--dijo Santorcaz--, +pronto lo hemos de ver en España, porque pasan de cien mil los +Esplandianes que andan desparramados por ahí esperando que su amo y +señor les mande empezar la función. + +--¡Los asesinos de Madrid!--exclamó el Gran Capitán, inflamándose en +patriótico ardor--. ¿Y cree usted que les tenemos miedo? ¡Santa María +de la Cabeza! Ya veo que están fortificando el Retiro, y que no +permiten que vuele una mosca alrededor de sus señorías; pero ya +hablaremos. Esto es ahora porque estamos sin tropa; pero ¿sabe usted +lo que se va a formar en Andalucía? Un ejército. ¿Y en Valencia? Otro +ejército. Y en Galicia y en Castilla, otro y otro ejército. ¿Cuántos +españoles hay en España, Sr. de Santorcaz? Pues ponga usted en el +tablero tantos soldados como hombres somos aquí, y veremos. ¿A que no +sabe usted lo que me ha dicho hoy el portero de la Secretaría de la +Guerra? Pues me ha dicho que mi pueblo ha declarado la guerra á +Napoleón, ¿Qué tal? + +--¿Cuál es el pueblo de usted? + +--Valdesogo de Abajo. Y no es cualquier cosa, pues bien se pueden +juntar allí hasta cien hombres como castillos, no como esos rusos de +alfeñique de que usted habla, sino tan feroces, que despacharán un +regimiento francés como quien sorbe un huevo. + +--Pues una mujer que ha venido hoy de la sierra--dijo D.ª Gregoria--me +ha contado que también mi pueblo va a declarar la guerra a ese ladrón +de caminos; sí, Sr. de Santorcaz, mi pueblo, Navalagamella. Y allí no +se andarán con juegos, sino al bulto derechitos. Si esos pueblos que +usted nombra, las Austrias y las Prusias, fueran como Navalagamella, +la _canalla_ no los hubiera vencido, y se conoce que todos los +austriacos y prusiacos son gente de mucha facha y nada más. + +--No se dice prusiacos, sino prusianos--indicó enfáticamente a su +esposa el Gran Capitán. + +--Bien, hombre: los rusos y los prusos, lo mismo da. Lo que digo es +que si Valdesogo de Abajo y Navalagamella, que son dos pueblos como +dos lentejas comparados con la grandeza de todo el reino, se ponen en +ese pie, los demás lugares y ciudades harán lo mismo, y entonces, +áteme esa mosca el Sr. de Santorcaz. No, no quedará un francés para +contarlo, y la que hicieron aquí a primeros del mes, la pagarán muy +cara. ¿Hase visto alguna vez bribonada semejante? ¡Fusilar en +cuadrilla a tantos pobrecitos, sin perdonar a sacerdotes ancianos, a +inocentes doncellas y a infelices muchachos como el que está en esa +cama! ¡Ay! Usted no vió aquello, Sr. de Santorcaz, porque llegó a +Madrid tres días después; ¡pero si usted lo hubiera visto! Por esta +calle del Barquillo pasaron esas fieras, y como les arrojaron algunos +ladrillos desde los andamios de la casa que se está fabricando en la +esquina, mataron a una pobre mujer que pasaba con un niño en brazos. +Al ver esto, todas las vecinas de la casa que estábamos en los +balcones, empezamos a tirarles cuanto teníamos. Una les echaba una +cazuela de agua hirviendo, otra la sartén con el aceite frito; yo cogí +el puchero que había empezado a cocer, y sin pensarlo dije: «Allá va»; +y aunque aquel día nos quedamos sin comer, no me pesó, no, señor. +Después, entre Juanita la lañadora, las niñas de al lado y yo, +cogimos una cómoda, y echándola a la calle aplastamos a dos. Querían +subir a matarnos; pero ¡quía! Todo facha, nada más que facha. Más de +cuarenta mujeres nos apostamos en la escalera, unas con tenedores, +otras con tenacillas, estas con asadores, aquella con un berbiquí, +estotra con una vara de apalear lana. Si llegan a subir, les hacemos +pedazos. Mi marido tomó aquella lanza vieja que tiene allí desde las +tan famosas campañas, y poniéndose delante de nosotras en la escalera, +nos arengó y dispuso cómo nos habíamos de colocar. ¡Ah, si llegan a +subir esos perros! Yo era la más vieja de todas, y la más valiente, +aunque me esté mal el decirlo. Mi marido quería salir a la calle al +frente de todas nosotras; pero le convencimos de que esto era una +locura. Con su carga de setenta a la espalda, él hubiera partido de un +lanzazo a cuantos mamelucos encontrara en la calle. ¡Ay, qué día! +Cuando nos retiramos cada una a nuestro cuarto, en toda la casa no se +oía más que «¡Viva el Gran Capitán!» + +--¡Qué día!--exclamó melancólicamente Fernández, disimulando el +legítimo orgullo que el recuerdo de sus proezas le causaba--. A eso de +las ocho de la mañana vi salir de la oficina al capitán D. Luis Daoiz. +El día anterior me había mandado por unas botas a la zapatería de la +calle del Lobo, y desde allí se las llevé a su casa de la calle de la +Ternera, y cuando volví después de hacer el mandado, viendo que había +cumplido con la puntualidad y el esmero que son peculiares en mí, me +dió dos reales, que guardo en este pañuelo como memoria de hombre tan +valiente. + +Diciendo esto, trajo un pañuelo, y desdoblando una de las puntas +despaciosamente, y como si se tratara de la más venerable y santa +reliquia, sacó una moneda de plata que puso ante la vista de +Santorcaz, sin permitirle que la tocara. + +--Esto me dió--dijo, enjugando con el mismísimo sagrado pañuelo las +lágrimas que de improviso corrieron de sus ojos--; esto me dió con sus +propias manos aquel que vivirá en la memoria de los españoles mientras +haya españoles en el mundo, Yo estaba barriendo la oficina cuando +entró D. Pedro Velarde buscándole, y le dije: «Mi capitán, hace un +rato que salió con D. Jacinto Ruiz.» Después, don Pedro entró y estuvo +disputando con el coronel; al cabo de un cuarto de hora volvió a pasar +por delante de mi. ¡Quién me había de decir...! + +El Gran Capitán no pudo continuar, porque la pena ahogaba su voz; D.ª +Gregoria se llevó también la punta del delantal a los ojos, y +Santorcaz, más serio y grave que antes, respetaba el dolor de sus dos +amigos. + +--Me han asegurado--dijo, después de una pausa--que ese D. Pedro +Velarde iba a comer todos los días en casa de Murat. ¿Es que +simpatizaba con los franceses? + +--No, no; y quien lo dijere miente--exclamó D. Santiago, dejando caer +de plano sobre la mesa sus dos pesadísimas manos--. Don Pedro Velarde +pasaba por un oficial muy entendido en el arma, y como fué de los que +el Rey envió a Somosierra a recibir al _melenudo_, éste le trató, supo +conocer sus buenas dotes, y quiso atraérselo. ¡Bonito genio tenía D. +Pedro Velarde para andarse con mieles! Le convidaban a comer, +obsequiábanle mucho; pero bien sabían todos que si nuestro capitán +pisaba las alfombras de aquel palacio, era «para conocer más de cerca +a la canalla», como él mismo decía. + +--Él y sus compañeros de Monteleón--dijo Santorcaz--demostraron un +valor tanto más admirable cuanto que es completamente inútil. Aquí +están ciegos y locos. Creen que es posible luchar ventajosamente +contra las tropas más aguerridas del mundo, sin otros elementos que un +ejército escaso, mal instruído, y esas nubes de paisanos que quieren +armarse en todos los pueblos. La obstinación ridícula de esta gente +hará que sean más dolorosos los sacrificios, y el número de víctimas +mucho más grande, sin que puedan vanagloriarse al morir de haber +comprado con su sangre la independencia de la patria. España +sucumbirá, como han sucumbido Austria y Prusia, naciones poderosas, +que contaban con buenos ejércitos y reyes muy valientes. + +--¡Esos países no tienen vergüenza!--gritó con furor D. Santiago +Fernández, levantándose otra vez de su asiento--. En Austria y Prusia +habrá lo que usted quiera; pero no hay un Valdesogo de Abajo ni un +Navalagamella. Discretísimo lector: no te rías de esta presuntuosa +afirmación del Gran Capitán, porque bajo su aparente simpleza +encierra una profunda verdad histórica. + +Santorcaz soltó de nuevo la risa al ver el acaloramiento de Fernández, +cuyas patrióticas opiniones apoyó de nuevo su esposa, hablando así: + +--Aquí somos de otra manera, Sr. de Santorcaz. Usted, viviendo por +allá tanto tiempo, se ha hecho ya muy extranjero y no comprende cómo +se toman aquí las cosas. + +--Por lo mismo que he estado fuera tantos años, tengo motivos para +saber lo que digo. He servido algunos años en el ejército francés; +conozco lo que es Napoleón para la guerra, y lo que son capaces de +hacer sus soldados y sus generales. Cien mil de aquéllos han entrado +en España al mando de los jefes más queridos del Emperador. ¿Saben +ustedes quién es Lefebvre? Pues es el vencedor de Dantzig. ¿Saben +ustedes quién es Pedro Dupont de l'Etang? Pues es el héroe de +Friedland. ¿Conocen ustedes al duque de Istria? Pues es quien +principalmente decidió la victoria de Rívoli. ¿Y qué me dicen de +Joaquín Murat? Pues es el gran soldado de las Pirámides, y el que +mandó la caballería en Marengo... + +--No, no le nombre usted--dijo D.ª Gregoria--, porque si todos los +demás son como ese de _las melenas_, buena gavilla de perdidos ha +metido Napoleón en España. + +--Sr. de Santorcaz--añadió con grave comedimiento el Gran Capitán--, +ya sabe usted que un hombre como yo, testigo de cien combates, no se +traga ruedas de molino, y todas esas heroicidades del general Pitos y +del general Flautas las vamos a ver de manifiesto ahora, sí, señor. Y +supongo que usted habrá venido para ponerse de parte de ellos, pues +quien tanto les alaba y admira es natural que les ayude. + +--No--replicó Santorcaz--; yo he vuelto a España para un asunto de +intereses, y dentro de unos días partiré para Andalucía. Cuando +arregle mi negocio, me volveré a Francia. + + + + +II + + +--¡Qué mal hombre es usted!--exclamo Dª Gregoria--. Y su pobre padre y +toda la familia llorando su ausencia, y muertos de pena sin poder +traer al buen camino a este calaverilla que durante quince años y +desde aquella famosa aventura... Pero chitón--añadió, volviendo la +cara hacia mí--: me parece que el chico se ha despertado y nos está +oyendo. + +Los tres me miraron, y yo observé claramente cuanto me rodeaba, +pudiendo apreciarlo todo sin mezcla de vagas imágenes ni mentirosas +visiones. Hallábame en una cama, de cuyo durísimo colchón daban fe las +mortificaciones de mis huesos y la instintiva tendencia de mi cuerpo +a arrojarse fuera de ella, mientras uno de mis brazos, fuertemente +vendado, se negaba a prestarme apoyo, tan inmóvil y rígido como si no +me perteneciera. Asimismo rodeaba mi cabeza complicado turbante de +trapos que olían a ungüentos y vinagre, y mi débil y extenuado cuerpo +sentía por aquí y por allí terribles picazones. El lecho en que yacía +tan incómodamente ocupaba el rincón del cuarto, el cual era de +ordinarias dimensiones, con blancos muros y suelo de ladrillos, mal +cubiertos por una vieja y acribillada estera de esparto. Láminas de +santos, a quienes el artista grabador había dado nuevo martirio en sus +impíos troqueles, adornaban la desnuda pared, en uno de cuyos testeros +ostentaba su temerosa longitud la lanza del Gran Capitán. En el centro +de la pieza hallábase la mesa, que sostenía un candil de cuatro +mecheros, y junto a ella, sentados en sendas sillas de cuero, que +lastimosamente gemían al menor movimiento, estaban los tres personajes +cuya conversación hirió mis oídos cuando volví de un largo paroxismo. + +Todos fijaron en mí la atención, y D.ª Gregoria, acercándose +maternalmente a mi cama, me habló así: + +--¿Estás despierto, niño? ¿Ves y entiendes? ¿Puedes hablar? Pobrecito, +ya se te ha quitado la terrible calentura, y el Santo Ángel de tu +Guarda ha conseguido del Padre Eterno que te otorgue el seguir +viviendo. ¿Cómo estás? ¿Ves a los que estamos aquí? ¿Nos conoces? +¿Entiendes lo que decimos? Debes de estar bien, porque ya no dices +desatinos, ni quieres echarte de la cama, ni nos insultas, ni dices +que nos vas a matar, ni llamas a D. Celestino ni a la D.ª Inés, que te +traían trastornado el juicio. Estás bien, ya estás fuera de peligro, y +vivirás, pobre niño; pero ¿has perdido la razón, o Dios quiere que te +veamos en tu ser natural, sano y cuerdo, tal y como estabas antes de +que aquellos caribes...? + +--Y, en verdad, no sé cómo ha escapado el infeliz--dijo Fernández a +Santorcaz--. Tres balazos tenía en su cuerpecito: uno en la cabeza, el +cual no es más que una rozadura; otro en el brazo izquierdo, que no le +dejará manco, y el tercero en un costado, y en parte sensible, tanto +que si no le hubieran sacado la bala, no le veríamos ahora tan +despiertillo. + +Instáronme todos para que hablase, mostrándoles que mi razón, como mi +cuerpo, se había repuesto de la tremenda crisis. También acudió con +cariñosa solicitud a darme alimento la ejemplar D.ª Gregoria, y tomado +aquél ávidamente por mí me sentí muy bien. ¿Había resucitado o había +nacido en aquella noche? + +--Ahora, chiquillo, estáte tranquilo--continuó D.ª Gregoria, +sentándose a mi lado--. ¡Cuánto se va a alegrar el Sr. Juan de Dios +cuando te vea! + +--¡Cómo!--exclamé con la mayor sorpresa--. ¿Juan de Dios vive aquí? +¿Pues en dónde estoy? ¿Y ustedes quiénes son? ¿Qué ha sido de Inés? + +--¡Otra vez Inés! Este joven no está todavía bueno. Dejémonos de +Ineses, y a descansar. Santorcaz se llegó a mi, y mostrándome algún +interés, me dijo: + +--¡Pobrecito! ¡Conque te fusilaron! El Gran Duque de Berg es hombre +terrible y sabe sentar la mano. Dicen que mataste mas de veinte +franceses. Ya me contarás tus hazañas, picarón. Y di, ¿tienes ánimos +de volver a hacer de las tuyas? Me parece que no..., porque habrás +visto que esa gente gasta unas bromas un poco pesadas. + +Dicho esto, Santorcaz, tomando su capa, se marchó. + +Mi sorpresa y estupor al verme allí, tornado nuevamente y de +improviso, según mi entender, a la vida, en presencia de personas +desconocidas, y volviendo sin cesar al pasado mi pensamiento, recién +salido de una sombra profunda; las impresiones de mi alma, a quien el +repentino despertar, después de un largo entumecimiento, había dado +cierta actividad ansiosa, fueron causa de que no pudiera estar +tranquilo, como me rogaban el Gran Capitán y su mujer. Hacíales mil +preguntas con la curiosidad del que, volviendo al mundo después de un +siglo de muerte real, deseara conocer en un instante cuanto ha pasado +en el planeta durante su ausencia. A todo contestaban que me estuviese +quieto y sin cuidarme de nada, para que no me repitiesen los accesos +de fiebre; pero no pude conseguirlo, y si descansé un poco, procurando +poner a un lado mis terribles recuerdos y apartar de la vista las +siniestras figuras que se habían hecho compañeras inseparables de mi +espíritu, poco después, cuando, ya avanzada la noche, llegó Juan de +Dios, me sentí tan vivamente inquieto al verle, que a no impedírmelo +mi debilidad, habría saltado del lecho para correr hacia él, +arrastrado por un odio terrible y una curiosidad más fuerte aún que el +odio. El antiguo mancebo de D. Mauro Requejo hallábase tan demacrado, +tan excesivamente amarillo y mustio, como si hubiera vivido diez años +de penas en el transcurso de algunos días. Sus ojos encendidos +conservaban huellas de recientes lágrimas, y su desmadejado cuerpo se +movía con pesadez, como si le fatigara su propio peso. Arrojóse en una +silla junto a mi cama, y cuando los dos ancianos se retiraban a su +aposento, me habló así: + +--Gabriel, ¿ya estás bueno? ¿Has recobrado el juicio? ¿Entiendes lo +que se te dice? + +--¿Dónde está Inés?--le pregunté con ansiedad. + +--¡Oh, desgraciado de mí!--exclamó, ocultando el rostro entre las +manos--. Tú estás enfermo todavía, y si te doy la noticia... ¿Que +dónde está Inés? Espántate, Gabriel, porque no lo sé. Yo estoy loco, +yo estoy imbécil. Llevo quince días de dolores que a nada son +comparables. Las lágrimas que he derramado podrían agujerear una peña. +Ahora mismo..., ¿de dónde crees que vengo? Pues vengo de la bóveda de +San Ginés, adonde voy todas las noches a mortificarme el cuerpo con +disciplinazos, por ver si Dios se apiada de mí y me devuelve lo que me +quitó, sin duda en castigo de mis grandes pecados. + +Después de enjugar sus lágrimas y sonarse con estrépito, prosiguió: + +--Yo saqué a Inés de la huerta del Príncipe Pío. ¡Ay!, si no te +salvaste también tú, fué porque no pude, que bien lo intenté, te juro +que lo intenté. Inés se desmayó, y no pudiendo traerla aquí, por ser +esto muy lejos, Lobo me indujo a llevarla a casa de unas que él +llamaba honradísimas señoras, donde permanecería hasta tanto que fuera +posible traerla aquí para casarme con ella... ¡Oh, infame legista, +miserable enredador, tramposo y falsario! Inés me abofeteó, Gabriel, +al verse en aquella casa, y me clavó en las mejillas sus deditos. No +puedes formarte idea de las palabras tiernas que le dije para que se +calmara; pero nada podía consolarla de que no os hubierais salvado +también tú y el buen sacerdote. En vano le dije que sería mi mujer; en +vano le dije que la adoraba con profundísimo amor; también le mostré +mi dinero, prometiéndole gastar una buena parte en huir para siempre +de Madrid y de España, si así lo deseaba. ¡Infeliz de mí! A estas +irrecusables pruebas de mi cariño sólo contestaba llamándome bestia y +ordenándome que de su presencia me quitara... A cada momento te +llamaba, y luego se deshacía en lágrimas, y quería después arrojarse +fuera de la casa para volver a la Montaña. A pesar de esto yo era +feliz, porque la tenía en mis brazos, apartábale de la frente los +desordenados cabellos, y con mi pañuelo limpiaba sus lágrimas divinas, +con las cuales se refrescarían, si las bebieran, los condenados del +Infierno... El pérfido Lobo no se apartaba de allí, y desde luego me +parecieron sospechosos el esmero y solicitud con que la atendía. Inés +no cesaba un momento de gemir, y tanto a mi compañero como a mí nos +mostraba repugnancia, ordenándonos que la dejáramos sola, porque no +quería vernos, y que la matáramos, porque no quería vivir. Su +desesperación llegó a tal punto, que no la podíamos contener, y se nos +escapaba de entre los brazos, diciendo que pues no le era posible +salvaros la vida, quería daros a entrambos sepultura. Por último, a +fuerza de ruegos logramos calmarla un poco, prometiéndole yo acudir al +lugar del suplicio a cumplir tan triste obligación. Cuando esto le +dije, me miró con tanta ternura, y después me lo ordenó de un modo tan +persuasivo, tan elocuente, que no vacilé un instante en hacer lo +prometido, y salí dejándola al cuidado de Lobo. ¡Nunca tal hiciera, y +maldito sea el instante en que me separé de aquel tesoro de mi vida, +de aquel imán de mi espíritu! Gabriel, corrí a la Moncloa, me acerqué +a los grupos en que eran reconocidos los cadáveres, y anduve de un +lado para otro esperando encontrarte entre aquellos que, abandonados +hasta en tan triste ocasión, no tenían quien formara a su alrededor +concierto de llantos y exclamaciones... Al fin encontré al sacerdote; +pero tú no estabas a su lado, pues unas mujeres compasivas, habiendo +notado que vivías, te habían llevado a un paraje próximo para +prodigarte algunos cuidados. Grande fué mi alegría cuando te vi abrir +los ojos, cuando te oí pronunciar frases obscuras, y observé que tus +heridas no parecían de mucha gravedad; así es que en cuanto dimos +sepultura a tu buen amigo, me ocupé de los medios de traerte a mi +casa. Rogué a las pobres mujeres que te cuidaran un momento más, +mientras yo volvía con una camilla, y al salir de la huerta me +regocijaba con la idea de participar a Inés que estabas vivo. «¡Cuánto +se alegrará la pobrecita!», decía para mí, y yo me alegraba también, +porque había comprendido por sus palabras que aquella flor de Jericó +te apreciaba bastante, ¿no es verdad? ¡Ay!, Gabriel, tú hubieras sido +nuestro criado, tú nos hubieras servido fielmente, ¿no es verdad?... +Pues bien, hijo: como te iba diciendo, corrí desalado a comunicarle la +feliz nueva de tu salvación, y cuando entré en la casa donde la había +dejado, Inés ya no estaba allí. Aquellas señoras desconocidas +dijéronme que Lobo se había llevado a Inés, y como yo les manifestara +mi extrañeza, mi indignación, llamáronme estúpido y me arrojaron de su +casa. Volé a la de ese miserable ladrón; mas no le pude ver ni en todo +aquel día ni en los siguientes. Figúrate mi desesperación, mi agonía, +mi locura; yo no sé cómo no entregué el alma a Dios en aquellos días, +porque además de mi gran pena, me consumía una fuerte calentura, a +consecuencia de la herida de esta mano, pues bien viste que perdí dedo +y medio en la calle de San José... ¿Crees que me curaba? Ni por +pienso. Después que el boticario de la Palma Alta me vendó la mano no +volví a acordarme de tal cosa, y no digo yo dedo y medio, sino los +cinco de cada mano me hubiera yo arrancado con los dientes, con tal de +hallar a mi idolatrada Inés, ¡a aquella rosa temprana, a aquel jazmín +de Alejandría!... Durante este tiempo no me olvidé de ti, pues el +mismo día 3 te hice conducir a esta casa, que es la mía, en la cual +has permanecido hasta hoy, y donde, gracias a los cuidados de tan +buena gente, has recobrado la salud. + +--¿Pero Lobo ha desaparecido también?--pregunté con afán--. Si no ha +desaparecido, bien puede obligársele a decir qué ha hecho de Inés. + +--Al cabo de diez días le encontré al fin en su casa. ¿Sabes tú lo que +me dijo el muy embustero? Pues verás. Después de reírse de mí, +llamándome bobo y mentecato, me dijo que no pensara en volver a ver a +Inés, porque la había entregado a sus padres. «¿Pues acaso Inés tiene +padres?», le dije. Y él me contestó: «Sí, y son personas de las +principales de España, por lo cual he creído de mi deber entregarles +la infeliz jovenzuela, desde tanto tiempo condenada a vivir fuera de +su rango y entre personas de inferior condición.» Me quedé atónito; +pero al punto comprendí que esto era invención de aquel inicuo +tramposo, embaucador, y en mi cólera le dije las más atroces +insolencias que han salido de estos labios. ¿No crees tú como yo que +lo de entregarla a sus desconocidos padres es pura fábula de Lobo para +ocultar así su crimen? Gabriel, ¿no te estremeces de espanto como yo? +¿Dónde estará Inés? ¿Dónde la tendrá ese monstruo? ¿Qué habrá hecho de +ella? ¡Ay! Yo la he buscado sin cesar por todo Madrid; he pasado +noches enteras junto a la casa de la calle de la Sal examinando quién +entraba y quién salía; he dado dinero a los criados, aguadores, +lavanderas, a los escribientes del licenciado, a cuantas personas +visitaban la casa; pero nadie me ha sabido dar razón, nadie, nadie. +¿Es esto para desesperarse? ¿Es esto para morirse de pena? ¡Trabajar +tanto, cavilar tanto para sacarla del poder de sus tíos; cometer +grandes pecados y exponer uno su alma a las horribles penas del +Infierno para ver desvanecida como el humo aquella esperanza +encantadora, aquella soñada dicha y suprema felicidad!... ¿Será +castigo de Dios por mis culpas, Gabriel? ¿Lo crees tú así? ¿Apruebas +lo que estoy haciendo ahora, que es rezar mucho y pedir a Dios que me +perdone o que me devuelva mi Inesita, aunque no me perdone? ¿Crees tú +que concurriendo a la bóveda de San Ginés con gran constancia y +devoción podré alcanzar de Dios alguna misericordia? ¡Ay! Si las +lágrimas que he derramado hubiesen caído todas en el corazón de ese +infame Lobo, habríanle atravesado de parte a parte haciendo el efecto +de un puñal. ¿Dónde está Inés? ¿Qué es de ella? ¿Vive o muere? +Gabriel, tú tienes ingenio, y Dios ha querido que recobres tu preciosa +vida para que desbarates los inicuos planes de ese monstruo abominable +y devuelvas a la niña su anhelada libertad, así como a mí la paz del +alma, que he perdido quizás para siempre. + +Así habló el afligido hortera, y oyéndole no pude menos de +compadecerle por los tormentos de su alma, tan apasionada como +inocente. No se cansó de hablar hasta muy avanzada la noche, siempre +sobre el mismo tema y con iguales demostraciones dolorosas. Al fin su +voz se perdió para mí en el vacío de un silencio profundo, porque me +quedé dormido, cediendo mi atención y curiosidad a la fatiga y +flaqueza de ánimo que me consumían aún. + + + + +III + + +Al día siguiente, la primera persona que vieron mis ojos fué D.ª +Gregoria, a quien ya había empezado a tomar cariño, pues tan propio de +la caridad es inspirarlo en poco tiempo. La mujer del Gran Capitán +limpiaba la sala, procurando mover los trastos lentamente para no +hacer ruido, cuando desperté, y al punto lo dejó todo para correr a mi +lado. + +--Esa cara está respirando salud--me dijo--. Veremos lo que dice hoy +D. Pedro Nolasco cuando te vea. + +--¿Y quién es ese D. Pedro Nolasco?--pregunté, sospechando fuera algún +médico afamado de la vecindad. + +--¿Quién ha de ser, hijo? El albéitar, que vive en el cuarto número +14. Aquí no gastamos médico porque es bocado de príncipes. Y cuando +Fernández padece del reuma, le ve D. Pedro Nolasco, que es un gran +doctor. A él debes la vida, chiquillo, y él te sacó del costado la +bala; que si no a estas horas estarías en el otro mundo. + +Oído esto, hícele varias preguntas acerca de su condición y la calidad +de la casa, a las que satisfizo bondadosamente, diciendo que su esposo +era portero en una oficina del ramo de la Guerra, y que con su sueldo +y lo que el Sr. Juan de Dios les daba por su modesto pupilaje pasaban +la vida pobres y contentos. + +--Esta no es casa de huéspedes, porque nosotros no queremos +barullo--añadió--; pero hace mucho tiempo que conocemos al Sr. de +Arróiz y por eso le tenemos aquí. Este Sr. de Santorcaz que has visto +anoche, y que no ha de tardar en venir, es un joven a quien conocimos +en Alcalá, cuando estábamos allí establecidos y él dejaba sus estudios +en aquella célebre Universidad para correr la tuna. Ha sido muy +calavera, y sus padres no le han vuelto a ver desde que se marchó a +Francia hace quince años huyendo de una persecución muy merecida _por +mor_ de sus barrabasadas y viciosas costumbres. ¡Desgraciado joven! +Allá fué soldado, y cuando nos cuenta sus trabajos y penalidades, nos +quedamos como si oyéramos leer la novela _El asombro de la Francia, +Marta la Romarantina_, aunque Santiago dice que todo lo que cuenta es +mentira. A pesar de su mala cabeza, nosotros apreciamos a este +tarambana de Santorcaz, y él no nos quiere mal; así es que cuando se +aparece por España, siempre viene a parar a nuestra casa, donde le +damos hospitalidad por bien poco dinero. ¡Ay!, sí, por bien poco +dinero; verdad que si le pidiéramos mucho, el infeliz no podría +dárnoslo, porque no lo tiene. Y no es porque haya nacido de las +hierbas del campo, pues a un buen solar de tierra de Salamanca +pertenece su familia; sólo que como no es primogénito..., su padre se +empeñó en dedicarle a la Iglesia y el pobre chico no tenía afición de +misacantano... + +Estábamos D.ª Gregoria y yo enfrascados en este coloquio, que no +dejaba de interesarme, cuando volviendo de su oficina D. Santiago +Fernández, quitóse gravemente el pesado uniforme, que su consorte +colgó en la percha, no lejos de la amenazadora lanza, y se dispuso a +comer. + +--Grandes noticias te traigo, mujer--dijo con retozona sonrisa, +sentado ya en el sillón de cuero y con ambas manos posadas en las +respectivas rodillas, mientras con lento compás movía el cuerpo--. Te +vas a poner más contenta... + +--No puede ser sino que el Gran Duque ha reventado ya de los cólicos +que padecía. + +-No, no es eso, mujer. ¿Quién te dijo que Navalagamella le había +declarado la guerra a la _canalla_? No es Navalagamella sólo, mujer: +es Asturias, León, Galicia, Valencia, Toledo, Burgos, Valladolid, y se +cree que también Sevilla, Badajoz, Granada y Cádiz. En la oficina lo +han dicho; y si vieras cómo están todos bailando de contento... +Oficial conozco que no ha dormido en toda la noche esperando el +correo; ¡y si supieras, mujer...! A ti te lo puedo decir, y no importa +que lo oiga este chico. Oye, oíd los dos: muchos oficiales se han +fugado, sin que en los cuarteles ni en sus casas se sepa dónde están. +Y dirás tú: «¿Pues dónde están?» Yo lo sé, sí señora, yo lo sé: han +ido a unirse a los ejércitos españoles que se están formando... ¿A +que no sabes dónde se están formando? Pues yo lo sé, sí, señora, yo lo +sé: uno se está formando en Valladolid, y lo mandará D. Gregorio de la +Cuesta; otro en Asturias y Galicia, que corre a cargo de Blake..., y +el tercero... Esta es la más gorda de todas: ¿te la digo? + +--Hombre, sí, dila: no nos dejes a media miel. + +--Pues se dice por ahí que las tropas de Andalucía se sublevarán, sí, +señor, se sublevarán. ¡Pues no han de sublevarse!... Si en cuanto uno +dé la voz empieza a desfilar nuestra gente y ni un ranchero español +quedará a las órdenes de Murat ni de la Junta. + +--Veo que lo van a pasar mal, Santiago. Pero siento golpes en la +puerta. Son los vecinos que vienen a saber noticias... Pase usted, +Sr. D. Roque; pasen ustedes, niñas; adelante, Sr. de Cuervatón. + +Abrió D.ª Gregoria la puerta, y penetraron en ordenada falange como +una docena de personas de uno y otro sexo, y de diferentes edades y +fachas, las cuales personas eran los vecinos más adictos al Gran +Capitán, y además entusiastas creyentes de sus noticias, por lo cual +acudían todas las mañanas cuando aquél regresaba de la oficina, con el +anhelo de saciar en la fuente más pura y cristalina la ardorosa +curiosidad que entonces devoraba a los habitantes de Madrid. ¿Debo +detenerme en enumerar a tan dignas personas? ¿Para qué, si el lector +no necesita conocer al lañador, ni al talabartero, ni tampoco a D. +Roque, el arruinado comerciante, ni al Sr. de Cuervatón, ni menos a +las niñas de la bordadora en fino? Dejémosles envueltos en el velo de +su discreto incógnito, y oigamos a Fernández, que desbordándose de su +propio ser, a causa de la exorbitante hinchazón de su orgulloso +júbilo, iba contando lo que oyera, sin dejar de aderezar sus relatos +con la sal y pimienta de la hipérbole. + +--Pues en Andalucía--dijo--, en Andalucía..., ya saben ustedes dónde +está Andalucía; como si dijéramos en Cádiz..., pues. Dicen que la +Junta de Sevilla ha armado un gran ejército con las tropas que estaban +en San Roque. ¿Saben ustedes lo que es San Roque? Pues es como si +dijéramos...; supongan ustedes que aquí está Gibraltar, pues aquí +cerquita está San Roque. + +--Este D. Santiago lo sabe todo. + +--Ya, como quien ha visto tantas tierras y ha estado en tantas +batallas. + +--En San Roque están las mejores tropas de España, tanto en infantería +como en artillería y caballos; de modo que si se forma ese ejército, y +viene sobre Madrid... ¡Jesús! + +--¡Jesús!--repitió un coro de diez voces. + +--¿Usted cree que vendrá sobre Madrid?--preguntó uno de los +concurrentes. + +--Eso es lo que no puedo asegurar--repuso con énfasis el Gran +Capitán--. Pero a lo que yo entiendo, y según la experiencia que +adquirí en aquellas terribles guerras, me atrevo a decir que el +ejército de Andalucía viene sobre Madrid, y si hace lo mismo el de D. +Gregorio de la Cuesta, juzguen ustedes el susto que pasarán los +franceses. Hay que guardar el secreto: mucho cuidado, señores, y +ustedes, niñas, guárdense muy bien de ir contando estas cosas cuando +vayan a la costura, porque puede llegar a oídos del Gran Duque de +Berg... Yo creo que pasará lo siguiente: el ejército de Andalucía +vendrá a la Mancha; los franceses irán a batirlos, dejando libre a +Madrid, donde entrará D. Gregorio de la Cuesta, el cual, si sigue +después hacia el Mediodía, les picará la retaguardia por Tarancón; y +como al mismo tiempo los de allí le harán retroceder hacía el Tajo, +viéndose los franceses atacados por un lado y otro, por fuerza tendrán +que caer al río, donde se ahogarán. + +--¡Cuánto sabe este hombre! Es un asombro que de esa manera pueda +anunciar los movimientos del enemigo. Y no hay duda: así tiene que +suceder. + +--Y como la sublevación es general--añadió Fernández--, no podrán +acudir a todos lados. Además, no pueden contar con un solo soldado +español que les ayude, porque todos desertan; de modo que si Napoleón +quiere continuar la guerra en España, ya puede mandar gente. + +--Y como de los que vienen, la mitad mueren de borrachera... + +--El mismo Murat está padeciendo unos cólicos, que se lo llevarán al +otro mundo. + +--¡Quía!, si lo que tiene es una enfermedad vergonzosa. + +--Así pagará las que ha hecho. ¿Pues qué puede ser eso sino castigo de +Dios por su barbarie y crueldad? + +--No es eso, señora; es que, según dicen, es aficionado a la bebida. + +--¡Menudas _turcas_ habrá tomado desde que está aquí! ¿Y se marchará, +o no se marchará? + +--Yo creo que sí--dijo Fernández--. Tengo entendido que está muy +disgustado porque Napoleón no le quiere hacer rey de España. + +--¡Angelito!, pues no pide poco que digamos. + +--Y como parece que mandan de rey al que lo es de Nápoles, un D. José, +al cual, según dicen, también le gusta aquello... + +--Se conoce que es afición de familia. + +--Lo que debiera hacer el Sr. Fernández--dijo el lañador--es irse a +cualquiera de esos ejércitos, donde sin duda se había de lucir, y +quién sabe si nos le harían general de la noche a la mañana. + +--Yo no sirvo para nada--contestó el Gran Capitán--. Yo tuve mi época, +y ahora que trabajen otros como trabajamos los de entonces. ¡Aquellas +sí que eran guerras, señores! Esto de ahora es una bobada, y si no, ya +verán ustedes cómo en menos que canta un gallo se acaba todo. + +--Pero lo del ejército de Andalucía, ¿es cierto, o es puro barrunto de +usted? Sepámoslo de una vez. + +--Es cierto, señores. Me parece que Santiago Fernández tiene motivos +para saber lo que hace un ejército y lo que deja de hacer. Cuando +empiecen nuestros generales a decir «Por aquí te doy», ya les tendré a +ustedes al tanto de todo, día por día. + +A este punto llegaba, cuando entró Santorcaz, y no bien le vieron las +honradas personas que formaban el auditorio del buen Fernández, +empezaron a desfilar de muy mal talante, porque la presencia del +citado _flamasón_ era harto desagradable a todos los habitantes de la +casa. + +--Grandes noticias, grandes noticias traigo, Sr. D. Gonzalo Fernández +de Córdova--exclamó desde la puerta--. Aguárdense todos, si quieren +saber la verdad pura. ¿Pero se van estas niñas? ¿Por qué me tienen +miedo? ¿Y usted, D. Roque, no quiere escuchar?... Vayan noramala, +pues, y ustedes se lo pierden, por que no saben lo que ocurre... La +lanza, señor Fernández, tome usted al punto la lanza, y prepárese al +combate, porque se acerca lo tremendo, y ahora verá quiénes son buenos +patriotas y quiénes no lo son. + +--No tomemos a broma estas graves cosas, Sr. D. Luis--dijo algo +amoscado el que podremos llamar vencedor de Ceriñola--, ni nos +escandalice a la vecindad con sus aspavientos. + +--¿A que no sabe usted lo que yo sé?--añadió Santorcaz--. ¿A que no +sabe usted que el general Dupont, que estaba en Toledo, ha recibido +orden de marchar a Andalucía, y que Moncey sale mañana de aquí para +Valencia, y que Lefebvre, que está en Pamplona, irá pronto sobre la +capital de Aragón; que Duhesme se extenderá por Cataluña, y que +Bessières baja hacia Valladolid a toda prisa con las divisiones de +Lasalle y de Merle? + +--¡Cómo se conoce que usted escupe en corro con la canalla! ¿Y cómo +están sus mercedes del estómago? ¿Se han hecho al fin al vino de +España? Y el Gran Duque de Berg, ¿cómo anda de sus calenturas? ¿Hay +mieditis? Porque yo tengo para mi que si a esos señores se les caen +los calzones es porque, como dijo el otro, al que mal vive, el miedo +le sigue. Yo, en verdad, no sabía lo que usted acaba de decir; pero +allá en la oficina oí decir otras cosillas que no sé si sonarán bien +en las orejas de la canalla. ¿Por qué no va mi Sr. D. Luis a +contárselas, a ver si con el gusto se les quita el destemple? + +--¿Qué noticias son ésas? + +--Nada, poca cosa. Cuando el francés las sepa, verá usted qué contento +se pone... Que en todas las ciudades se han nombrado o se van a +nombrar Juntas, las cuales no harán caso de lo que se mande en Bayona, +sino que... + +--Pero si Fernando VII no es ya rey de España, porque ha cedido sus +derechos al Emperador, lo mismo que Carlos IV. ¿Qué son esas Juntas +más que cuadrillas de insurgentes? + +--Sí..., pues que las quiten; es cosa fácil. ¡Demonios de Juntas! Y +las muy simples están formando unos ejércitos..., cosa de juego, señor +de Santorcaz; cuatro gatos que estaban ahí en el Campo de San Roque +con unos cuantos cañoncillos... Y también han dado en armarse los +paisanos, lo mismo en Castilla que en Cataluña, así en Valencia como +en Andalucía... Pero eso no vale nada; son hombres de alfeñique y +alcorza, y no digo yo con balas, con saliva les destruirán los +franceses. + +--¿Y todo lo que sabe usted se reduce a que la Junta de Sevilla está +formando un ejército con las tropas de San Roque, que manda Castaños, +y las de Granada, que están a las órdenes de Reding? Pues eso lo sabe +todo Madrid. + +--Mira, Fernández--dijo oficiosamente doña Gregoria--, haces mal en +revelar lo que sabes por tan buen conducto, porque yo no soy lerda +para conocer que lo que hace nuestro ejército no debe decirse. Y si +no, pongo por caso: si tú, que estás enterado de todo, a causa de tu +gran tino para la guerra, descubres lo que hace el ejército de +Andalucía y llega a oídos del francés, puede aprovecharse de la +noticia, y entonces... + +--¡Qué ha de aprovecharse, mujer, ni qué entiendes tú de estas cosas! +Al contrario, yo quiero que el Sr. de Santorcaz vaya con el cuento. Y +también en Castilla... + +--Otro ejército, sí, compuesto de Guardias de Corps, acostumbrados a +hacer la guerra en los palacios, de estudiantes, de paletos y +contrabandistas--dijo Santorcaz, dando tregua a las bromas y hablando +con completa seriedad--. Es una desgracia para nosotros el tener que +confesar que no podemos batirnos con los franceses. ¿Qué importa que +se armen multitud de paisanos, si esas turbas indisciplinadas, antes +que ayuda, serán elemento de ruina para el escaso ejército español? +¿Qué obstáculo pueden ofrecer a los que han sometido la Europa entera +estos infelices alucinados, a quienes engaña su ignorancia? ¿Tienen +idea de lo que significan la previsión, la táctica, el genio de un +jefe experto, para decidir la victoria? Es triste cosa haber llegado a +tal extremo por las torpezas de nuestros reyes; pero una vez aquí, no +hay más remedio que someterse a lo que la Providencia ha querido hacer +de nosotros. España no puede resistir la invasión, porque si la +resistiera haría un milagro, una sobrenatural hazaña nunca vista. +Condenada a ser de Napoleón y a ver sentado en su trono a un rey de la +familia imperial, lo más cuerdo es resignarse a ésta con la conciencia +de haberla merecido. + +--¡Que España será francesa, que España será de Napoleón!--exclamó el +Gran Capitán, encendido en violenta ira--. Sr. de Santorcaz, usted es +un insolente, usted es un deslenguado, usted no tiene respeto a mis +canas. Ya, ¿qué se puede esperar de un trapisondista calavera, como +usted, que abandonó a su familia por irse a _extranjis_ a aprender +malas mañas? ¡Decir que España ha de ser francesa! Salga usted de mi +casa, y no ponga más los pies en ella. ¿Qué te parece, Gregoria? +Mujer, ¿te estás con esa calma y no bufas de cólera como yo? + +Y levantándose de su asiento, indicó a Santorcaz con majestuoso gesto +la puerta de la sala; mas como D. Luis no tuviera humor de marcharse, +porque todos los días se repetía la misma escena sin resultado alguno, +preparábase a comer tranquilamente, dejando que se desvaneciera, como +efectivamente se desvaneció, sin efusión de sangre, la ira de su +honrado amigo. Durante la comida gruñó un poco D. Santiago; pero la +prudencia y discreción de su esposa evitaron un choque que pudo haber +tenido calamitosas consecuencias. + + + + +IV + + +Lo que he contado pasaba el 20 de mayo, si no me engaña la memoria. +Poco a poco fuí avanzando en mi convalecencia, y en pocos días me +hallé ya con fuerzas suficientes para levantarme y dar algunos paseos +por los grandes corredores de la casa, pues la vivienda del Gran +Capitán tenía como único desahogo el largo pasillo, en cuya pared se +abrían hasta veinte puertas numeradas, albergues de otras tantas +familias. Peor que mi cuerpo se hallaba mi alma, llena de turbaciones, +de sobresaltos y congojas, tan apenada por terribles recuerdos como +por angustiosas presunciones, de tal modo, que mi pensamiento corría +de lo pasado a lo futuro alternativamente, buscando en vano un poco de +paz. + +La muerte del cura de Aranjuez, sin dejar de formar en mi alma un gran +vacío, me era menos sensible de lo que a primera vista pudiera +parecer, porque conceptuándola yo como tránsito que había llevado un +nuevo santo a las falanges del Paraíso, consideré a mi amigo en su +verdadero lugar, y no tan lejos de nosotros que pudiera desampararnos +si le invocábamos. + +En cuanto a Inés, no dudaba que existía en poder de alguien que la +protegiera por encargo de los parientes de su madre; y aunque para +esta creencia no tenía más dato que la relación del alucinado Juan de +Dios, yo me confirmaba cada vez más en ella, fundándome en +antecedentes que omito por ser de mis lectores conocidos, y en la +sórdida avaricia del licenciado Lobo, carácter muy abonado para +apoderarse de la joven y entregarla, mediante una buena recompensa, a +quien deseaba poseerla. + +Todo mi afán consistía en restablecerme completamente para poder salir +a la calle; y cuando lo conseguí, tuve el gusto de darme a conocer a +todos mis amigos como un verdadero resucitado, o alma del otro mundo +que vuelve con forma corporal a cobrar deudas atrasadas. + +No tendrán ustedes idea del aspecto que ofrecía entonces Madrid si no +les digo que la gente toda andaba azorada y aturdida, a veces llena de +miedo, a veces haciendo esfuerzos para disimular su alegría. El odio a +los franceses no era odio: era un fanatismo de que no he conocido +después ningún ejemplo; un sentimiento que ocupaba los corazones por +entero sin dejar hueco para otro alguno; de modo que el amar a los +semejantes, el amarse a sí mismo, y hasta me atrevo a decir el amar a +Dios, se adaptaban y sometían como fenómenos secundarios al gran +aborrecimiento que inspiraban los verdugos del pueblo de Madrid. + +A éstos se les veía solos en todos los sitios: su presencia hacía +detener o apresurar a los transeúntes; y era tan extraordinario este +desvío, que hasta parecían ellos mismos afectados de profundo pesar, y +se les observaba taciturnos y foscos, sintiendo que el suelo les +quemaba las plantas de los pies. Habían llenado de trincheras y +baterías el Retiro, y para ver en todo su orgullo y presunción a los +invasores, no había más que dirigir el paseo hacia Oriente, y se les +encontraba en grandes grupos alrededor de las cantinas, o paseando por +la carretera de Aragón. Ningún español se encaminaba hacia allí, a no +ser los granujas, que, entonces como ahora, gustaban de meter las +narices en todas partes. Llevado de mi curiosidad, me acerqué al +Retiro, y también recorrí otros sitios hacia el Mediodía, igualmente +ocupados como posiciones ventajosas. + +En el interior de Madrid las tiendas estaban desiertas, pues todas las +personas que se juntaban para pedir o comunicar noticias se reunían en +parajes ocultos, siendo de notar que ya entonces comenzaban a dar sus +primeras señales de vida las sociedades secretas, aunque yo no vi +ninguna, y digo esto sólo con referencia a vagos rumores. Como el afán +por tener noticias relativas al levantamiento de las provincias era +una fiebre de que no estaban exentos ni los niños, ni los ancianos, ni +las mujeres, cuando se sabía que D. Fulano de Tal había recibido una +carta de Andalucía, de Galicia o de Cataluña, la casa se llenaba de +amigos, y hasta los desconocidos se permitían invadirla ruidosamente +para no esperar a que se les contara el gran suceso. Sacábanse copias +de las cartas que hablaban de la Junta de Sevilla y de la sublevación +de las tropas de San Roque, y aquellas copias circulaban con una +rapidez que envidiaría la moderna Prensa periódica. + +Todos los días y a todas horas se hablaba de los oficiales que habían +huído de Madrid para unirse a los ejércitos de Cuesta o de Blake, y +cuando se tropezaba con un militar o con algún joven paisano de buen +porte y bríos, no se le hacia otra pregunta que ésta: «¿Usted cuándo +se va?» Las familias de las víctimas se habían olvidado ya de rezar +por los muertos, y pensaban en equipar a los vivos. Escaseaban los +jornaleros y menestrales, porque de los barrios bajos partían +diariamente muchos hombres a engrosar las partidas de Toledo y la +Mancha; y a pesar de los brutales bandos del General francés, ni +faltaban armas en las casas, ni los fugitivos partían con las manos +vacías. + +Los invasores, que vigilaban el odio de la capital con la suspicacia +medrosa del que ha padecido sus terribles efectos, no permitían, +siendo tan grande su número y fuerza, que se manifestara lo que los +madrileños pensaban y sentían; pero aun así, ¡cuántos cantares, +cuantas jácaras, romances y décimas brotaron de improviso de la vena +popular, ya amenazando con rencor, ya zahiriendo con picantes chistes +a los que nadie conocía sino por el injurioso nombre de _la canalla_! + +En el fondo de aquella grande agitación, y entre tantos recelos, había +un secreto júbilo, pues como un día y otro llegaban noticias de nuevos +levantamientos, todos consideraban a los franceses como puestos en el +vergonzoso trance de retirarse. Aquel júbilo, aquella confianza, +aquella fe ciega en la superioridad de las heterogéneas y discordes +fuerzas populares, aquel esperar siempre, aquel no creer en la +derrota, aquel _no importa_ con que curaban el descalabro, fueron +causa de la definitiva victoria en tan larga guerra, y bien puede +decirse que la estrategia, la fuerza y la táctica, que son cosas +humanas, no pueden ni podrán nunca nada contra el entusiasmo, que es +divino. + +Como era natural, las noticias, del levantamiento se exageraban +locamente, y el delirio popular veía miles de hombres donde no había +sino centenares. Cuando las noticias venían de Bayona, eran objeto de +sistemático desprecio, y las disposiciones del palacio de Marras, así +como la convocatoria de irrisorias Cortes en la ciudad del Adour, y el +pleito homenaje por algunos grandes tributado a Bonaparte, daban +pábulo a sátiras sangrientas. Cuando alguno decía que vendría de rey a +Madrid el hermano de Napoleón, daba pie para las más ingeniosas +improvisaciones del género epigramático. + +Todas las tertulias, que entonces eran muchas, pues la sociedad no se +desparramaba aún por los cafés, eran, digámoslo así, verdaderos clubs +donde latía sorda y terrible la conspiración nacional. Se conspiraba +con el deseo, con las noticias, con las sospechas, con las hipérboles, +con las sátiras, con verdades y mentiras, con el llanto tributado a +los muertos y las oraciones por el triunfo de los vivos. + + + + +V + + +Tal era Madrid a fines de mayo de 1808, antes de que sonaran los +primeros cañonazos de Cabezón y los primeros tiros del Bruch. Dicho +esto se me permitirá que hable un poco de mi persona, pues atendiendo +a que la desgracia halla siempre eco en toda persona discreta y +sensible, creo que no soy saco de paja a los ojos de mis lectores, y +que algún interés les inspiran los penosos trances de mi borrascosa +existencia. Necesito, además, explicar por qué causas emprendí mi +viaje a Andalucía entre mayo y junio; y si de buenas a primeras me +presentara camino de Despeñaperros en compañía del desconocido +Santorcaz, ustedes no acertarían a explicarse ni los móviles de +jornada tan peligrosa, ni mi repentino acomodamiento con aquel hombre +singular. + +Es, pues, el caso que, no satisfecho con las noticias que acerca de +Inés me dió Juan de Dios, traté de averiguar la verdad y tuve la feliz +ocurrencia, mejor dicho, la inspiración, de presentarme en casa de la +Marquesa, a quien no hallé; mas quiso la Divina Providencia que un +criado, conocido mío desde la famosa noche de la representación, me +saliera al encuentro, y después de mostrarse muy obsequioso, +satisficiera mi curiosidad sobre aquel punto. Según me dijo, el mismo +día 3 de mayo se presentó allí un hombre de antiparras verdes, el cual +conducía dentro de una litera a cierta joven llorosa y al parecer +enferma. No encontrando a la señora, preguntó por su hermano, con el +cual hubo de conferenciar más de dos horas. Despidióse al cabo, +dejando a la madamita en la casa. + +El hermano de la Sra. Marquesa, que no era otro que aquel festivo +diplomático a quien conocimos en octubre de 1807, partió el día 4 para +Córdoba a unirse con su hermana y sobrina, y, ¡cosa rara!--me dijo +aquel curioso servidor--, se llevó consigo a la jovenzuela. + +--¿De suerte que ahora están todos en Córdoba?--le pregunté. + +--Sí, y según noticias, no piensan venir hasta que no se acaben estas +cosas. Eso de la señorita que trajeron en la litera ha dado mucho que +hablar a la servidumbre, y dice mi mujer..., pero más vale callar. El +hombre aquél de las antiparras verdes había estado ya algunos días +aquí, y unas veces la Sra. Condesa, otras su tía, le recibían. Mal +hombre parece. + +--¿Y la joven no hizo resistencia cuando quisieron llevársela? + +--Si parecía muerta, ¿qué resistencia podía hacer? Como que tuvimos +que cargarla entre dos para ponerla en el coche... + +Ignoro si esto que oí y puntualmente refiero llamará la atención de +mis lectores; pero lo que sí les ha de causar sorpresa, ¡qué digo +sorpresa!, asombro grandísimo, es el saber que me atreví a desafiar +las iras del licenciado Lobo, del mismo Lobo de marras, no vacilando +en arriesgarlo todo por esclarecer lo que tan hondamente me +inquietaba. No queriendo aparecer ni aun en sombra por la aborrecida +calle de la Sal, busquéle allá por la Alcaldía de Casa y Corte, donde +con toda seguridad pensaba encontrarle, y al punto que me vió... No, +no es verosímil, no lo van ustedes a creer. ¿Necesitaré jurarlo? Pues +lo juro: juro que es la pura verdad. Pues bien: al pronto que me vió, +echóme los brazos al cuello, demostrando gran interés por mi persona, +y no sólo me pidió nuevas acerca de mi salud, sino que me rogó le +contase algunos pormenores de mi fusilamiento y para él milagrosa +resurrección. + +Quedéme atónito, aunque no tranquilo, presumiendo que tan desusadas +blanduras serían obra de su refinada astucia y preparación de algún +nuevo golpe contra mí; pero cuando le pregunté por el estado en que se +hallaba el proceso célebre, respondióme que ya no se pensaba en tal +cosa, porque como los franceses eran amigos del Príncipe de la Paz, no +convenía molestar a los servidores y amigos de éste. + +--No quiero--añadió--que Su Alteza el Gran Duque se amosque. Aquello +fué una broma, y de haberte prendido, al punto hubieras sido puesto en +libertad. Pero di, picarón..., ¿conque tú eras galán de D.ª Inés? +Cuéntame todo: ¿dónde la conociste? ¡Ah, bien comprendía Requejo que +guardaba un tesoro en su casa! Yo lo sabía todo..., ¿y tú?; sospecho +que también, perillán. Pero no sabías que a fines del mes de abril se +acordó en consejo de familia recoger e identificar a esa jovencita +para darle la posición que le corresponde. Como yo estaba al tanto de +todo, y además tenía el honor de conocer a la Sra. Marquesa, +comprometíme a entregarla, haciéndoles creer que había grandes +dificultades para arrancarla del poder de los parientes de su supuesta +madre. Hijo, es preciso hacer algo por la vida: considera que es uno +un pobre, con mujer, nueve hijos, dos suegras y tres cuñadas; dos +suegras, sí señor, la madre y la abuela de mi mujer, y si uno no se da +maña para mantener a este familión... La verdad es que a todos les di +cordelejo: a D. Mauro, al papanatas de Juan de Dios, y a ti mismo, que +ahora resucitas para pedirme a Inés. ¿Pero la amabas tú? Anda, +zanguango, cortéjala, a ver si logras casarte con ella, lo cual, +aunque difícil, no es imposible...; la niña tendrá una dote regular, y +quizás pueda heredar el mayorazgo y título, lo cual será, según el +tenor de las escrituras... ¡Ah, pelafustán! Me parece que tú traes un +proyectillo entre ceja y ceja. ¿Vas a Córdoba? Oye: recuerdo que la +palomita te llamaba con exclamaciones muy tiernas, cuando medio muerta +la conducíamos en la litera mi pasante y yo. ¡Ja, ja, ja! ¿Sabes de +qué me río? De ese ganso de Juan de Dios, que estuvo aquí el otro +día, y poniéndose de rodillas delante de mí, me dijo: «¡Déme usted a +Inés, porque me muero sin ella! ¡Démela usted hoy y máteme mañana!» +Fué una comedia, Gabriel, y aunque nos reímos mucho, al fin nos cansó +tanto, que tuvimos que echarle a palos de la escribanía. + +Atención sostenida presté yo a estas y otras muchas razones del +licenciado Lobo, el cual, para que nada faltara en su inexplicable +benignidad y cortesanía, al tiempo de despedirme díjome que quizás +pudiera proporcionarme algunas lecciones de latín, si me hallaba con +ánimos, puesto que era tan gran humanista, de ganarme el pan con la +enseñanza. Dile las gracias, y tan satisfecho me retiré del resultado +de mis investigaciones, que el mismo día decidí marchar a Córdoba +cuando estuviera restablecido. + +¿Me seguirán ustedes, o, fatigados de estas aventuras, dejarán que +marche solo a resolver cuestiones que a nadie interesan más que al que +esto escribe? No; espero que no nos separaremos tan a deshora, y +cuando parece probable que, siguiéndome, asistan ustedes a algún +espectáculo que les haga más llevadero el fastidio de mis personales +narraciones. Vamos, pues, y tengan en cuenta que nos acompaña el Sr. +de Santorcaz, a quien llevan al país andaluz asuntos de familia. Yo le +manifesté que deseaba me llevase como escudero; mas él dijo que no +tenía con qué pagar mis servicios, porque su bolsa no estaba en +disposición de atender a gastos de servidumbre, y que harto se +congratularía de llevarme como compañero y amigo. Así fué, en efecto; +y como yo necesitara algunos días más de restablecimiento, él me +esperó, y en uno de los últimos días de mayo o de los primeros de +junio, luego que me despedí de mis obsequiosos protectores, +correspondiéndoles como pude, y de Juan de Dios, a quien oculté el +objeto de mi expedición, nos pusimos en marcha. + + + + +VI + + +Como Santorcaz era pobre, y yo más pobre todavía, nuestro viaje fué +tan irregular, cual los que en antiguas novelas vemos descritos. No +adoptamos sistemáticamente ninguna de las clases de incómodos +vehículos conocidos en nuestra España; en varias ocasiones anduvimos +en galera, otras en macho, si nos franqueaban sus caballerías los +arrieros que tornaban a la Mancha de vacío, y las más veces a pie. +Hacíamos noche en las posadas y ventas del camino, donde Santorcaz +lucía su prodigiosa habilidad en el no gastar, logrando siempre que se +le sirviese bien. Para estas y otras picardías, mi compañero se hacía +pasar por un insigne personaje, mandándome que le llamase Excelencia y +que me descubriese ante él siempre que nos mirara el mesonero. Yo lo +cumplía puntualmente; y con tal artificio, más de una vez, además de +no cobrarnos nada, salían a despedirnos humildemente, rogándonos que +les dispensáramos el mal servicio. + +Más allá de Noblejas y Villarrubia de Santiago, y cuando después de +una larga jornada sesteábamos, apartados del camino, junto a la ermita +del _Santo Niño_, se nos agregó un mozo que nos dijo llevaba el mismo +camino que nosotros y que desde entonces fué nuestro inseparable +compañero. Tenía como veinte años, llamábase Andresillo Marijuán, y +aunque era natural de Aragón, iba a servir de mozo de mulas a un +pueblo de Andalucía, en casa de la condesa de Rumblar, su ama y +señora, pues en las fincas que ésta poseía en tierra de Almunia de +Doña Godina había nacido aquel mancebo. Al punto su genio franco y +alegre simpatizó con el mío y nos hicimos muy amigos. Santorcaz nos +trataba con superioridad, aunque sin tiranía. Cuando al llegar a una +posada, cabalgando él en perverso macho y nosotros a pie, íbamos a +tenerle el estribo y después a quitarle las espuelas, deshaciéndonos +en cumplidos y cortesías, teníamos que apretar los dientes para no +soltar la risa. Marijuán, que mejor que yo sabía fingir, era el +encargado de ordenar al ventero que le diese al amo lo mejor de la +despensa, porque Su Excelencia, que iba de Regente a Sevilla, era +hombre terrible y castigaba con fiereza a los posaderos que no le +servían bien. + +Así atravesamos la Mancha, triste y solitario país, donde el sol está +en su reino y el hombre parece obra exclusiva del sol y del polvo; +país entre todos famoso desde que el mundo entero hase acostumbrado a +suponer la inmensidad de sus llanuras recorrida por el caballo de D. +Quijote. En opinión general es la Mancha la más fea y la menos +pintoresca de todas las tierras conocidas, y el viajero que viene hoy +de la costa de Levante o de Andalucía, se aburre junto al ventanillo +del vagón, anhelando que se acabe pronto aquella desnuda estepa, que +como inmóvil y estancado mar de tierra, no ofrece a sus ojos +accidente, ni sorpresa, ni variedad, ni recreo alguno. Ésto es lo +cierto: la Mancha, si alguna belleza tiene, es la belleza de su +conjunto, su propia desnudez y monotonía, que, si no distraen ni +suspenden la imaginación, la dejan libre, dándole espacio y luz donde +se precipite sin tropiezo alguno. La grandeza del pensamiento de D. +Quijote no se comprende sino en la grandeza de la Mancha. En un país +montuoso, fresco, verde, poblado de agradables sombras, con lindas +casas, huertos floridos, luz templada y ambiente espeso, D. Quijote no +hubiera podido existir y habría muerto en flor, tras la primera +salida, sin asombrar al mundo con las grandes hazañas de la segunda. + +Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y +que, sin embargo, todo él es camino; aquella tierra sin direcciones, +pues por ella se va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna; +tierras surcadas por las veredas del acaso, de la aventura, y donde +todo cuanto pase ha de pareer cobra de la casualidad o de los genios +de la fábula; necesitaba de aquel sol que derrite los sesos y hace a +los cuerdos locos; aquel campo sin fin donde se levanta el polvo de +imaginarias batallas, produciendo, al transparentar de la luz, +visiones de ejércitos de gigantes, de torres, de castillos; necesitaba +aquella escasez de ciudades que hace más rara y extraordinaria la +presencia de un hombre o de un animal; necesitaba aquel silencio +cuando hay calma, y aquel desaforado rugir de los vientos cuando hay +tempestad; calma y ruido que son igualmente tristes y extienden su +tristeza a todo lo que pasa, de modo que si se encuentra un ser humano +en aquellas soledades, al punto se le tiene por un desgraciado, un +afligido, un menesteroso, un agraviado que anda buscando quien le +ampare contra los opresores y tiranos; necesitaba, repito, aquella +total ausencia de obras humanas que representen el positivismo, el +sentido práctico, cortapisas de la imaginación, que la detendrían en +su insensato vuelo; necesitaba, en fin, que el hombre no pusiera en +aquellos campos más muestras de su industria y de su ciencia que los +patriarcales molinos de viento, a los cuales sólo el lenguaje faltaría +para ser colosos, inquietos y furibundos, que desde lejos llaman y +espantan al viajero con sus gestos amenazadores. + + + + +VII + + +Así es la Mancha. Al atravesarla no podía menos de acordarme de D. +Quijote, cuya lectura estaba fresca en mi imaginación. Durante +nuestras jornadas nos aburríamos bastante, menos cuando Santorcaz nos +contaba algún extraordinario suceso de los que en lejanos países había +presenciado. Una vez nos dejó con la boca abierta contándonos la +fiesta de la coronación de Bonaparte, con todos sus pelos y señales, y +otra vez nos puso los cabellos de punta refiriendo la más famosa +batalla de las muchas en que se había encontrado. Cuando lo contaba +íbamos caballeros en sendos machos que nos facilitaron por poco dinero +unos arrieros de Villarta, y no estoy seguro de si habíamos traspasado +ya el término de Puerto Lápiche o íbamos a entrar en él. Lo que sí +recuerdo es que por huir del calor emprendimos nuestra jornada mucho +antes de la salida del sol, y que la noche estaba brumosa, el cielo +encapotado y sombrío, la tierra húmeda a consecuencia del fuerte +temporal de agua que descargara el día anterior. + +Debo indicar el paisaje que teníamos delante, porque no menos que la +pintoresca relación de Santorcaz, contribuyó aquél a impresionar mis +sentidos. El camino seguía en línea recta ante nosotros; a la +izquierda elevábanse unos cerros cuyas suaves ondulaciones se perdían +en el horizonte formando dilatadas curvas; en el fondo y muy lejos se +alcanzaba a ver una colina más alta, en cuya falda parecían +distinguirse las casas de un pueblo; a la derecha el suelo se extendía +completamente llano, y en su inmensa costra la tarda corriente de un +arroyo y el agua de la lluvia formaban multitud de pequeños charcos, +cuyas superficies, iluminadas por la luna, ofrecían a la vista la +engañosa perspectiva de una gran ciénaga o pantano. He hablado de la +luna, y debo añadir que aquel astro, desfigurador de las cosas de la +tierra, prestaba imponente solemnidad al desnudo y solitario paisaje, +esclareciéndolo o dejándolo a obscuras alternativamente, según que +daban paso o no a sus pálidos rayos los boquetes, desgarrones y +acribilladuras de las nubes. + +Santorcaz, después de un rato de silencio y meditación, contuvo su +cabalgadura, paróse en mitad del camino, y contemplando con cierto +arrobamiento el horizonte lejano, las colinas de la izquierda y los +charcos de la derecha, habló así: + +--Estoy asombrado, porque nunca he visto dos cosas que tanto se +parezcan como este país a otro muy distante donde me encontraba hace +tres años a esta misma hora, en la madrugada del 2 de diciembre. ¿Es +mi imaginación la que me reproduce las formas de aquel célebre lugar, +o por arte milagroso nos encontramos en él? Gabriel, ¿no hay enfrente +y hacia la derecha unos grandes pantanos? ¿No se ven a la izquierda +unos cerros que terminan en lo alto con un pequeño bosque? ¿No se +eleva delante una colina en cuya falda blanquea un pueblecillo? Y +aquellas torres que distingo al otro lado de dicha colina, ¿no son las +del castillo de Austerlitz? + +Marijuán y yo nos reímos, diciéndole que se le quitaran de la cabeza +tales cosas, y que si bien lo de los charcos era cierto, por allí no +había ningún castillo de Terlin ni nada parecido. Pero él, poniendo +al paso la cabalgadura y mandándonos que le siguiéramos uno a cada +lado, continuó hablando así: + +--Muchachos, no puedo olvidar aquella célebre jornada, que llamamos de +los Tres Emperadores, y que es sin duda la más sangrienta, la más +gloriosa, la más hábil con que ha ilustrado su nombre el gran tirano, +ese hombre casi divino, a quien ahora puedo nombrar a boca llena, +porque no nos oyen más que el cielo y la tierra. Os contaré, +muchachos, para que sepáis lo que es el hacha de la guerra en manos de +ese leñador de Europa. Yo me hallaba en París sin recursos, después de +haber sido sucesivamente maestro de latín, pintor de muestras, corista +en Ventadour, espadachín, servidor de los emigrados de Coblentza, +postillón de diligencias, carbonero y cajista de imprenta, cuando +senté plaza en el ejército de Boulogne, destinado a dar un golpe de +mano contra Inglaterra... Cuando el Emperador nos trasladó de +improviso, sin revelar su pensamiento, al centro de Europa, estábamos +un tanto amoscados, porque las violentas marchas nos mortificaban +mucho, y como éramos unos zopencos, no comprendíamos los grandes +planes de nuestro jefe. Pero después de la capitulación de Ulm, nos +creíamos los primeros soldados del mundo, y al hablar de los prusianos +y de los rusos, nos reíamos de ellos, juzgándoles hasta indignos de +nuestras balas. Cuando pasamos el Inn, ya presumíamos que se +preparaban grandes cosas; al internarnos en la Moravia, después de la +acción de Hollabrünn, comprendimos que el ejército ruso-austriaco nos +iba a presentar batalla formal. Lo que no estaba reservado a nuestras +cabezas era el discurrir si tomaríamos la ofensiva o si operaríamos a +la defensiva. Pero la gran cabeza, aquella que tiene un mechón en la +frente y el rayo en el entrecejo, lo iba a decidir bien pronto. + +A este punto llegaba, cuando el camino por que marchábamos torció +hacia la derecha, describiendo una gran vuelta, de modo que formaba +ángulo recto con su primitiva dirección. Santorcaz, nuevamente +alucinado con aquello que parecía para él extraordinaria coincidencia, +prosiguió así: + +--¿Pero no es éste el camino de Olmutz? Gabriel, o esto es aquello +mismo, o se le parece como una gota a otra gota. Mira, ahora tenemos +enfrente los pantanos de Satzchan y a nuestra izquierda la colina de +Pratzen. Mira hacia allá. ¿No se oye ruido de tambores? ¿No se ven +algunas luces? Pues allí están los rusos y los austriacos. ¿Sabes cuál +es su intención? Pues quieren cortarnos el camino de Viena, para lo +cual tendrán que bajar de la colina de Pratzen y situarse entre +nuestra derecha y los pantanos. ¡Mira si son estúpidos! Eso +precisamente es lo que quiere el Emperador, y todo lo dispone de modo +que parezca que nos retiramos hacia Viena. Figúrate que aquí está +nuestro ejército, compuesto de setenta mil hombres, cuyo inmenso +frente ocupan todas las colinas de la izquierda, el camino y parte de +la llanura que hay a la derecha. El Emperador, después de llenarse las +narices de tabaco, sale a media noche a recorrer el campo y observar +los movimientos del enemigo. ¿Veis?; por allí va. ¿No se oyen las +pisadas de su caballo y los gritos de entusiasmo con que le saludan +los soldados? ¿No se ve el resplandor de las hogueras que encienden a +su paso? ¿Pero ustedes no ven todo esto? ¡Bah! Es ilusión mía; pero de +tal modo aviva mis recuerdos la similitud del paisaje, que me parece +ver y oír lo que estoy contando... Pero querréis saber cómo fué que +vencimos a los rusos y a los austriacos, y os lo voy a referir. Al +amanecer, ¡oh, chiquillos!, los rusos bajaban maquinalmente por +aquella alta colina de enfrente, con objeto de venir hacia nuestra +derecha para cortarnos el camino. No olvidéis que aquí delante tenemos +un arroyo que viene serpenteando de izquierda a derecha hasta perderse +en los pantanos. El Emperador manda que la derecha pase el arroyo, y +verificado esto, los rusos la atacan. El centro, mandado por Soult, y +la izquierda por Lannes, ansiaba entrar en fuego; pero el Emperador +contenía el ardor de aquellos generales, para aguardar a que los rusos +acabasen de cometer el desatino de bajar de las alturas de Pratzen +para meterse en la madre del arroyo de Golbasch. Os explicaré bien. +Allá, en lontananza y al pie de la loma, están las aldeas de Telnitz y +Sokolnitz... + +--Si aquí no hay tales aldeas, señor--interrumpió Marijuán, indócil a +la mixtificación. + +--Necio, ¿querrás callar?--continuó el francmasón--. Yo sé lo que me +digo, y es que todo el afán de Napoleón, después que vió bajar a los +rusos, consistía en tomar aquellas aldeas para apoderarse luego de la +loma que tenemos enfrente. ¿No le veis? Pues bien: los generales Soult +y Lannes partieron al galope para dirigir las operaciones del centro y +de la izquierda. Yo pertenecía al centro, y estaba en el 17.º de línea +y a las órdenes de Vandamme. Avanzamos hacia el arroyo: ¿veis?, fuimos +por aquí a toda prisa. + +-Si aquí no hay tal arroyo--dijo Marijuán, riendo--. Usted si que +tiene la cabeza llena de arroyos y aldeas, y derechas e izquierdas. + +--Llegamos a la aldea de Telnitz y allí comenzó el ataque--continuó +imperturbablemente Santorcaz--. En la loma quedaban todavía +veintisiete batallones de infantería rusa y austriaca, mandados en +persona por los dos Emperadores y por el General en Jefe ruso +Kutusof.¡Ah, muchachos, si hubierais visto aquello! Mirad hacia +enfrente, pues desde aquí se distingue muy bien la posición que +respectivamente teníamos: ellos encima, nosotros debajo... Al +principio nos acribillaban; pero Soult nos mandó subir a todo trance, +y subimos desafiando la lluvia de balas. Para ayudarnos, el general +Thiebault, de la división de Saint-Hilaire, refuerza nuestra derecha +con doce piezas de artillería, que, bien disparadas, hacen grandes +claros en las filas contrarias. Éstas tienen al fin que retroceder al +otro lado de la loma. ¿Veis aquel repecho que hay a la izquierda? Pues +allí fué el 17.º de línea. Piquemos nuestras cabalgaduras, y nos +hallaremos en el mismo sitio. Estúpidos, ¿no os entusiasmáis con estas +cosas? Mira, Gabriel, ya estamos subiendo: ésta es la loma que veíamos +desde lejos; este repecho que miráis a la izquierda es el repecho de +Estari-Winobradi, adonde el general Vandamme nos condujo. ¿Pero creéis +que era cosa de juego? El repecho estaba defendido por numerosas +tropas rusas y una formidable artillería. La cosa era peliaguda; pero +cuando los generales dicen «Adelante, siempre adelante», no es posible +resistir, y aunque del 17.º de línea no quedamos más que la tercera +parte para contarlo, ayudados por el 24.º de ligeros tomamos al fin el +repecho, apoderándonos de la artillería. Los rusos se desbandaron por +el otro lado de la loma, dirigiéndose hacia aquel caserío que a lo +lejos clarea, a la luz de la luna, y que no es otro que el castillo de +Austerliz. + +Marijuán reventaba de hilaridad. Yo a mi vez no pude menos de hacer +alguna observación al narrador, diciéndole: + +--Señor de Santorcaz, allá no se ve ningún castillo, como no sea que +se le antoje fortaleza la cabaña de algún pastor de ovejas, únicos +rusos que andan por estos lugares. + +--Tú si que no sabes lo que te dices--prosiguió Santorcaz, deteniendo +su macho en medio del camino--. Os seguiré contando. Mientras los del +centro hacíamos lo que habéis oído, allá por la izquierda, en esa +tierra llana que tenemos a este lado, la caballería cargaba +portentosamente al mando de Lannes y Murat. Francamente, rapaces, de +esto poco os puedo hablar, porque caí herido: por un buen rato se me +pusieron telarañas ante los ojos, y mis oídos no percibían sino un +vago zumbido. Pero ahí, hacia la derecha, se remataba a los rusos y +austriacos del modo más admirable. ¿No veis los pantanos de Satzchan? +A lo lejos brilla su engañosa superficie; están helados, y los rusos, +impelidos por Soult, se precipitan sobre ellos. En el acto, el +Emperador manda que la artillería de la Guardia dispare algunos +cañonazos sobre el hielo para que se hunda, y entre los desmenuzados +cristales caen al agua dos mil rusos con sus cañones, caballos, +pertrechos, armas, municiones y carros, precipitándose confusamente, +sin que sus compañeros les prestaran socorro, porque no pensaban más +que en huir, y huyendo se ahogaban, y quedándose morían barridos por +la metralla francesa. ¡Qué espantoso desastre para aquella pobre +gente, y qué gran victoria para nosotros! Estábamos locos de +entusiasmo. ¡Pero qué veo! Gabriel, y tú, Marijuán, ¿no os +entusiasmáis? Sois unos gaznápiros. Aquello fué prodigioso. Sólo +entramos en fuego cuarenta mil hombres, y merced a las hábiles +disposiciones del gran tirano, derrotamos a noventa mil aliados, +matándoles o ahogando quince mil, cogiendo veinte mil prisioneros y +ciento veinte cañones. ¿No había motivo para que nos volviéramos +locos con nuestro jefe? ¡Ah, muchachos, si hubierais estado allí +cuando recorrió el campo de batalla mandando recoger los heridos! Creo +que hasta los muertos se levantaban para gritar «¡Viva el Emperador!», +y cuando a la noche siguiente encendimos una gran hoguera en este +mismo sitio donde ahora estamos, y vino él a situarse allí enfrente +para recibir al Emperador de Austria, parecía un dios rodeado de +aureola de fuego y teniendo al alcance de su mano los rayos con que +destruía tronos y reyes, imperios y coronas. + +Marijuán y yo nos reíamos; pero pronto nos fué forzoso disimular +nuestra hilaridad, porque habiendo preguntado el joven aragonés con +mucha sorna que cuál fué la ventaja sacada de tal lucha, Santorcaz se +amoscó, y amenazando castigarnos si no nos entusiasmábamos como él, +nos dijo: + +--Mentecatos, podencos, ¿acaso la paz y Tratado de Presburgo es paja? +Prusia quedó aliada de Francia, perdiendo Austria el apoyo de su +hermana. Austria abandonó a Francia el Estado de Venecia y cedió el +Tirol a Baviera, reconociendo al mismo tiempo la soberanía de los +electores de Baviera, Wurtemberg y Baden, después de pagar a Francia +cuarenta millones de indemnización de guerra. Al mismo tiempo, pedazos +de alcornoque, por el Tratado de Schöenbrunn, Francia cedió a Prusia +el Hannover, Prusia a Baviera el marquesado de Anspach y a Francia el +principado de Neufchâtel y el ducado de Cleves. + +Marijuán y yo volvimos a mirarnos y nos volvimos a reír, lo cual, +advertido por Santorcaz, fué causa de que éste nos sacudiera un par de +latigazos que, a ser repetidos, nos habrían obligado a defendernos, +haciendo allí mismo un segundo Austerlitz. Más bien estábamos para +burlas que para veras, y Marijuán especialmente no dejaba pasar +coyuntura en que pudiera zaherir a nuestro compañero. Como acertáramos +a encontrar un rebaño de ovejas y cabras, dijo el aragonés: + +--Apartémonos aquí junto al charco para ver de derrotar a estos +austriacos y rusiacos, que vienen mandados por el tío Parranclof, +emperador del Zurrón y rey de los guarros, y subamos a la loma de la +Panza para quitarles la artillería y hacerles meter en el castillo. + +Yo en tanto, acordándome de D. Quijote, contemplaba el cielo, en cuyo +sombrío fondo las pardas y desgarradas nubes, tan pronto negras como +radiantes de luz, dibujaban mil figuras de colosal tamaño, con esa +expresión que, sin dejar de ser cercana a la caricatura, tiene no sé +qué sello de solemne y pavorosa grandeza. Fuera por efecto de lo que +acababa de oír, fuera simplemente que mi fantasía se hallase por sí +dispuesta a la alucinación, que siempre produce un bello espectáculo +en la solitaria y muda noche, lo cierto es que vi en aquellas +irregulares manchas del cielo veloces escuadrones que corrían de Norte +a Sur, y en su revuelta masa las cabezas de los caballos y sus +poderosos pechos, pasando unos delante de otros, ya negros, ya +blancos, como disputándose el mayor avance de la carrera. Las +recortaduras, varias hasta lo infinito, de las nubes hacían visajes de +distintas formas: vi colosales sombreros o morriones con plumas, +penachos, bandas, picos, testuces, colas, crines, garzotas; aquí y +allí se alzaban manos con sables y fusiles, banderas con águilas, +picas, lanzas, que corrían sin cesar; y al fin, en medio de toda esa +baraúnda, se me figuró que aquellas mil formas se deshacían, y que las +nubes se conglomeraban para formar un inmenso sombrero apuntado de dos +candiles, bajo el cual los difuminados resplandores de la luna como +que bosquejaban una cara redonda y hundida entre altas solapas, desde +las cuales se extendía un largo brazo negro, señalando con insistente +fijeza el horizonte. + +Yo contemplaba esto, preguntándome si la terrible imagen estaba +realmente ante mis ojos, o dentro de ellos, cuando Santorcaz exclamó +de improviso: + +--¡Miradle, miradle allí! ¿Le veis? ¡Estúpidos! ¡Y queréis luchar con +este rayo de la guerra, con este enviado de Dios que viene a +transformar a los pueblos! + +--¡Sí, allí lo veo!--exclamó Marijuán, riendo a carcajadas--. Es D. +Quijote de la Mancha que viene en su caballo, y tras él Sancho Panza +en burro. Déjenlo venir, que ahora le aguarda la gran paliza. + +Las nubes se movieron, y todo se tornó en caricatura. + + + + +VIII + + +El sol no tardó en salir, aclarando el país y haciendo ver que no +estábamos en Moravia, como vamos de Brunn a Olmutz, sino en la Mancha, +célebre tierra española. + +El pueblo donde paramos a eso de las ocho de la mañana era Villarta; y +dejando allí nuestros machos, tomamos unas galeras que en nueve horas +nos hicieron recorrer las cinco leguas que hay desde aquel pueblo a +Manzanares: ¡tal era la rapidez de los vehículos en aquellos felices +tiempos! Cuando entrábamos en esta villa al caer de la tarde, +distinguimos a lo lejos una gran polvareda, levantada al parecer por +la marcha de un ejército, y dejando los perezosos carros, entramos a +pie en el pueblo para llegar más pronto, y saber qué tropas eran +aquéllas y adónde iban. + +Allí supimos que eran las del general Ligier-Belair, que iba en +auxilio del destacamento de Santa Cruz de Mudela, sorprendido y +derrotado el día anterior por los habitantes de esta villa. En la de +Manzanares reinaba gran inquietud; y una vez que los franceses +desaparecieron, ocupábanse todos en armarse para acudir a socorrer a +los de Valdepeñas, punto donde se creía próximo un reñido combate. +Dormimos en Manzanares, y al siguiente día, no encontrando ni +cabalgaduras ni carro alguno, partimos a pie para la venta de la +Consolación, donde nos detuvimos a oír las estupendas nuevas que allí +se referían. + +Transitaban constantemente por el camino paisanos armados con +escopetas y garrotes, todos muy decididos, y según la muchedumbre de +gente que hacia Valdepeñas acudía, en Manzanares y en los pueblos +vecinos de Membrilla y la Solana no debían de quedar más que las +mujeres y los niños, porque hasta los inútiles viejos acudían a la +guerra. Por último, resolvimos asistir nosotros también al espectáculo +que se preparaba en la vecina villa, y poniéndonos en marcha, pronto +recorrimos las dos leguas de camino llano. Mucho antes de llegar +divisamos una gran columna de humo que el viento difundía en el cielo. +La villa de Valdepeñas ardía por los cuatro costados. + +Apretando el paso, oímos ya cerca del pueblo prolongado rumor de +voces, algunos tiros de fusil, pero no descargas de artillería. Bien +pronto nos fué imposible seguir por el arrecife, porque la retaguardia +francesa nos lo impedía, y siguiendo el ejemplo de los demás paisanos, +nos apartamos del camino, corriendo por entre viñas y sembrados, sin +poder acercarnos a la villa. En esto vimos que la caballería francesa +se retiraba del pueblo, ocupando el llano que hay a la izquierda, y al +mismo tiempo el incendio tomaba tales proporciones, que Valdepeñas +parecía un inmenso horno. Los gritos, los quejidos, las imprecaciones +que salían de aquel infierno llenaban de espanto el ánimo más +esforzado. + +Al punto comprendimos que el interior del pueblo se defendía +heroicamente y que el plan de los franceses consistía en apoderarse de +los extremos, incendiando todas las casas que no pudiera ocupar. De +vez en cuando, un estruendo espantoso indicaba que alguno de los +endebles edificios de adobes había venido al suelo, y el polvo se +confundía en los aires con el humo. Los escombros sofocaban +momentáneamente el fuego; pero éste surgía con más fuerza, cundiendo a +las casas inmediatas. Al fin pareció que todo iba a cesar, y, según +dijeron los que estaban cerca, habían salido del pueblo algunos +hombres a conferenciar con el General francés. Mucho tiempo debieron +de durar las conferencias, porque no vimos que éstos se retiraran ni +que concluyese el ruido y algazara en el interior; pero al cabo de +largo rato un movimiento general de la multitud nos indicó que algo +importante ocurría. En efecto; los franceses, replegando sus caballos +en la calzada, retrocedían hacia Manzanares. + +Cuando entramos en Valdepeñas, el espectáculo de la población era +horroroso. Parece increíble que los hombres tengan en sus manos +instrumentos capaces de destruir en pocas horas las obras de la +paciencia, de la laboriosidad, del interés, fuerzas acumuladas por el +brazo trabajador de los años y los siglos. La calle Real, la más +grande de aquella villa, y como si dijéramos la columna vertebral que +sirve a las otras de engaste y punto de partida, estaba materialmente +cubierta de jinetes franceses y de caballos. Aunque la mayor parte +eran cadáveres, había muchos gravemente heridos que pugnaban por +levantarse; pero clavándose de nuevo en las agudas puntas del suelo, +volvían a caer. Sabido es que bajo las arenas que artificiosamente +cubrían el pavimento de la vía, el suelo estaba erizado de clavos y +picos de hierro, de tal modo que la caballería iba tropezando y +cayendo conforme entraba para no levantarse más. + +A la calle se habían arrojado cuantos objetos mortíferos se creyeron +convenientes para hostilizar a los dragones, y aun después del combate +surcaban la arena turbios arroyos de agua hirviendo, que, mezclada con +la sangre, producía sofocante y horrible vapor. En algunas ventanas +vimos cadáveres que pendían con medio cuerpo fuera, apretando aún en +sus crispados dedos la hoz o el trabuco. En el interior de las casas +que no eran presa de las llamas, el espectáculo era más lastimoso, +porque no sólo los hombres, sino las mujeres y niños, aparecían +cosidos a bayonetazos en las cuevas, y si se trataba de entrar en +alguna casa, por dar auxilio a los heridos que lo habían menester, era +preciso salir a toda prisa, abandonándoles a su desgraciada suerte, +porque el fuego, no saciado con devorar la habitación cercana, +penetraba en aquélla con furia irresistible. + +En resumen: franceses y españoles se habían destrozado unos a otros +con implacable saña; pero al fin aquéllos creyeron prudente retirarse, +como lo hicieron, no parando hasta Madridejos. Cuando Santorcaz, +Marijuán y yo seguimos nuestra marcha para hacer noche en Santa Cruz +de Mudela, el espíritu de los valerosos paisanos de Valdepeñas no +había decaído, y tratando de reparar los estragos de aquella +sangrienta jornada, parecían capaces de repetirla al siguiente día. + +De lejos y al caer de la tarde distinguíamos la columna de humo +cubriendo el cielo de vagabundas y sombrías ráfagas, y el aragonés y +yo no pudimos menos de maldecir en voz alta y expresivamente al tirano +invasor de España. Contra lo que esperábamos, Santorcaz no nos +contestó una palabra, y seguía su camino profundamente pensativo. + + + + +IX + + +Al pasar la tierra, me reconocí completamente sano de mi anterior +enfermedad. La influencia sin duda de aquel hermoso país, el vivo sol, +el viaje, el ejercicio, equilibraron al punto las fuerzas de mi +cuerpo, y respiraba con desahogo, andaba con soltura, sin sentir +malestar alguno en mis heridas. Todo rastro de dolor o debilidad +desapareció, y me encontré más fuerte que nunca. Nada de particular +hallamos durante nuestro tránsito por las nuevas poblaciones, a no ser +la inquietud alarmante y los preparativos de defensa. En La Carolina y +en Santa Elena escaseaban mucho los hombres, porque la mayor parte +habían ido a incorporarse a la legión formada por D. Pedro Agustín de +Echevarri, partida cuya base fueron los valerosos contrabandistas del +país. Quedaba, no obstante, en los desfiladeros de Despeñaperros +bastante gente para detener todos o la mayor parte de los correos, y +en varios puntos, apostadas las mujeres o los chiquillos en lo +escabroso de aquellas angosturas, avisaban la proximidad del convoy +para que luego cayeran sobre él los hombres. También advertimos gran +abandono en los primeros campos de pan que se ofrecieron a nuestra +vista, y en algunos sitios las mujeres se ocupaban en segar a toda +prisa los trigos todavía lejos de sazón. Cerca de Guarromán vimos +grandes sementeras quemadas, señal de que había comenzado allí su +oficio la horrible tea del invasor. + +Hasta entonces no había ocurrido ninguna colisión sangrienta entre +imperiales y andaluces. Éstos, al ver que de improviso, por entre los +romeros y lentiscos de la sierra, desfilaban aquellos soldados de la +fábula, tan hermosos y al mismo tiempo tan justamente engreídos de su +valor, no volvieron de su asombro sino cuando los vieron desaparecer +camino de Córdoba, y sólo entonces, sintiendo requemadas sus mejillas +por generosa vergüenza, cayeron en la cuenta de que el suelo patrio no +debía ser hollado por extranjeras botas. Los franceses encontraron el +país tranquilo, y creyeron llegar felizmente a Cádiz; pero bajo las +herraduras de sus caballos iba naciendo la hierba de la insurrección. +Aquellos corceles no eran como el de Atila, que imprimía sello de +muerte a la tierra, sino que, por el contrario, sus pisadas, como un +toque de rebato, iban despertando a los hombres y convocándoles detrás +de sí. + +Llegamos por último a Bailén, y explicaré por qué nos detuvimos en +esta villa algunos días. Allí residía el ama de Marijuán, quien al +presentarse a ella nos rogó que le acompañásemos, y esta apreciable +señora, que era doña María Castro de Oro de Afán de Ribera, condesa de +Rumblar, nos recibió con tanto agasajo, nos ponderó de tal modo la +ruindad de las posadas y ventas de la villa, que no tuvimos por +conveniente hacernos de rogar y aceptamos la hospitalidad que se nos +ofrecía. La casa era grandísima y no faltaba hueco para nosotros, ni +tampoco excelente comida y bebida de lo más selecto de Montilla y +Aguilar. + +--A estas horas--nos dijo la Condesa--los franceses deben haber +empeñado una acción con el ejército de paisanos que dicen salió de +Córdoba para defender el paso del puente de Alcolea. Si ganan los +españoles, los franceses retrocederán hacia Andújar, y como han de +estar muy rabiosos, cometerán mil atrocidades en el camino. No +conviene que salgan ustedes de aquí, a no ser que tengan intención, +como mi hijo, de incorporarse al ejército que se está formando en +Utrera. + +No eran necesarias tantas razones para convencernos. Nos quedamos, +pues, en la ilustre casa; y ahora, señores míos, con todo reposo voy a +contaros puntualmente lo que recuerdo de aquella mansión y de sus +esclarecidos habitantes, destinados a figurar bastante en la historia +que voy refiriendo. + +El palacio de Rumblar era un caserón del siglo pasado, de feísimo +aspecto en su exterior, pero con todas las comodidades interiores que +alcanzaban los tiempos. Las altas paredes de ladrillo; las rejas +enmohecidas y rematadas en cruces; los dos escudos de piedra obscura +que ocupaban las enjutas de la puerta, cuyo marco apainelado y con +vuelta de cordel parecía remontarse a fecha más antigua que el resto +de la casa; las dos ventanas angreladas junto a un mirador moderno; el +farol sostenido por pesada armadura de hierro dulce, en cuyo centro se +retorcían algunas letras iniciales y una corona dibujadas con las +vueltas del lingote; las guarniciones jalbegadas alrededor de los +huecos; los pequeños vidrios, las celosías, y la diversidad y variedad +de aberturas practicadas en el muro, según las exigencias del +interior, le asemejaban a todas las antiguas mansiones de nuestros +grandes, bastante desprendidos siempre para gastar en la fábrica de +los conventos el gusto y el dinero que exigían las fachadas de sus +palacios. Por dentro resplandecía el blanco aseo de las casas de +Andalucía. Tenía gran sala baja, capilla, patio con flores, +habitaciones con zócalo de azulejos amarillos y verdes; puertas de +pino, lustradas y chapeadas; gran número de arcones, muchas obras de +talla, cuadros viejos y nuevos, algunas jaulas de pájaros, finísimas +esteras, y, sobre todo, una tranquilidad, un reposo y plácido silencio +que convidaban a residir largo tiempo en aquella mansión. + +Hablemos ahora de la familia de Afán de Ribera, o Perafán de Ribera, +que en esto no están acordes los cronistas. Ocupará el primer lugar en +esta enumeración reverente la señora Condesa viuda D.ª María Castro de +Oro de Afán, etc., aragonesa de nacimiento, la cual era de lo más +severo, venerando y solemne que ha existido en el mundo. Parecía mayor +de cincuenta años, y era alta, gruesa, arrogante, varonil, usaba para +leer sus libros devotos o las cuentas de la casa, unos grandes +espejuelos engastados en gruesa armazón de plata, y vestía +constantemente de negro, con traje que a las mil maravillas a su cara +y figura convenía. Aquélla y ésta eran de las que tienen el privilegio +de no ser nunca olvidadas, pues su curva nariz, sus cabellos +entrecanos, su barba echada hacia afuera, y la despejada y correcta +superficie de su hermosa frente, hacían de ella un tipo cual no he +visto otro. Era la imagen del respeto antiguo, conservada para educar +a las presentes generaciones. + +Tendrá el segundo lugar su hijo, joven de veinte años, niño aún por +sus hábitos, su lenguaje, sus juegos y su escasa ciencia. Era el único +varón, y, por tanto, el mayorazgo de aquella noble casa, cuyo origen, +como el del majestuoso Guadalquivir, se remontaba a las fragosidades +de la Sierra de Cazorla, donde los primeros Afán de Ribera hicieron no +sé qué hazañas durante la conquista de Jaén. El joven D. Diego +Hipólito Félix de Cantalicio había sido educado conforme a sus altos +destinos en el mundo, bajo la dirección de un ayo, de que después +hablaremos, y aunque era voluntarioso y propenso a sacudir el +cascarón de la niñez, arrastrando por el polvo de la travesura juvenil +el purpúreo manto de la primogenitura, su madre le tenía metido en un +puño, como suele decirse, y ejercía sobre él todos los rigores de su +carácter. Verdad es que el muchacho, con su instinto y buen ingenio, +había descubierto un medio habilísimo para atacar la severidad +materna; y era que cuando su ayo o la Condesa no le hacían el gusto en +alguna cosa, poníase los puños en los ojos, comenzaba a regar con +pueriles lágrimas los veinte años de su cuerpo, y exclamaba: «Señora +madre, yo me quiero meter fraile.» Estas palabras, esta resolución del +muchachuelo, que de ser llevada adelante troncharía implacablemente el +frondoso árbol mayorazguil, difundía el pánico por todos los ámbitos +de la casa. Procuraban todos aplacarle, y la madre decía: «No seas +loco, hijo mío. Vaya, puedes montarte a caballo en la viga del patio, +y te permito que le pongas al gato las cáscaras de nuez en sus cuatro +patitas.» + +A estos dos personajes seguirán forzosamente las dos hijas de la +Marquesa: dos pimpollos, dos flores de Andalucía, lindas, modestas, +pequeñas, frescas, sonrosadas, alegres, sin pretensiones, a pesar de +su nobleza, rezadoras de noche y cantadoras por la mañana; dos +avecillas que encantaban la vista con el aleteo de su inocente +frivolidad y de cierta ingenua coquetería, de ellas mismas ignorada. +Eran pequeñas como el resedá; pero como el resedá tenían la seducción +de un aroma que se anuncia desde lejos, pues al sentirles los pasos se +alegraba uno, y su proximidad era aspirada con delicia. Asunción y +Presentación eran dos angelitos con quienes se deseaba jugar para +verles reír, y para reírse uno mismo del grave gesto con que +enmascaraban sus lindas facciones cuando su madre les mandaba estar +serias. La de menor edad era destinada al claustro, y mientras +acariciaba D.ª María la grandiosa idea de ponerla en las Huelgas de +Burgos, se acordó que tomara las lecciones necesarias para ser +doctora, por lo cual el ayo de su hermano había empezado a enseñarle +la primera declinación latina, que aprendió en un periquete, +encontrando aquello muy bonito. La primera, esto es, Asunción, no +tenía necesidad de aprender nada, porque era destinada al matrimonio. + +Y, por último, no quiero dejar en la obscuridad al ayo del joven D. +Diego. Llamábanle comúnmente D. Paco, y era un varón de gran sencillez +y moderación en sus costumbres, aunque algo pedante. Estaba él +convencido de que sabía latín, y citaba a veces los autores más +célebres, aplicándoles lo que estos desgraciados no pensaron nunca en +decir. ¡A tales imputaciones calumniosas está expuesta la celebridad! +También se preciaba D. Paco de enseñar a sus discípulos acertadamente +la historia antigua y moderna, aunque sabemos por documentos de +autenticidad incontestable, que en sus explicaciones nunca pasó más +acá del arca de Noé. Era, sí, muy fuerte en la vida de Alejandro el +Grande, y podemos asegurar que poseía en altísimo grado un arte que no +a todos los mortales es dado cultivar con regular acierto. Don Paco +era un gran pendolista, que pudiera competir con esos colosos de la +Caligrafía: Torío el Sublime y Palomares el Divino, y hasta con el +moderno Iturzaeta; habilidad que en parte había transmitido a su +discípulo, pues las planas del heredero de Rumblar llenaban de admiración +al señor Obispo de Guadix cuando iba a pasar unos días en la casa. +Además, D. Paco era un hombre excelente, y temblaba de miedo delante de +la Condesa cuando ésta le achacaba las faltas del niño. Vestía de negro, +siempre en traje ceremonioso, aunque no nuevo, usando asimismo peluca +blanca, rematada en descomunal bolsa. A los forasteros huéspedes nos +trataba con mucha dulzura; porque «la hospitalidad--decía--fué don +particular de los pueblos antiguos, y debe ser practicada por los +presentes para enseñanza de los venideros». + + + + +X + + +El patrimonio de aquella casa era bueno, aunque muy inferior al de +otras familias de Andalucía y de Castilla; pero contaba la Condesa con +que sería de los primeros de España luego que su hijo heredara el +mayorazgo de unos parientes por línea colateral, que carecían de +sucesión directa. Para facilitar esto, D.ª María concibió un proyecto +gigantesco, del cual dependía, como el lector verá, la perpetuidad de +aquella casa y solar ilustre por el largo discurso de los siglos; +trató de casar a su hijo con una hembra de la familia de aquellos sus +parientes, a la sazón poseedores del mayorazgo, y residentes en +Córdoba, aunque su habitual morada era Madrid. No era obstáculo para +esto la niñez, más bien moral que física, de D. Diego, pues siendo +entonces costumbre emparentar lo más pronto posible a los mayorazgos, +los casaban fresquitos y antes que tuvieran tiempo de asomar las +narices por las rendijas de la puerta del mundo, donde, al decir de D. +Paco, no había sino perdición y desvanecimiento para la juventud, +porque las dulzuras de la copa de los placeres duraban breves +instantes, mientras que sus amargas heces trascendían por luengos +años. + +Pero alguien hubo de producir trastorno en los planes sabiamente +trazados por D.ª María y sus ilustres primas; desconcertólos Napoleón, +Emperador de los franceses, al poner sus ojos en esta joya del +continente y al invadirla. La guerra, aquella santa guerra de que no +nos muestra otro ejemplo la Historia en tiempos cercanos, obligó a +suspender este como otros proyectos, y D.ª María, aragonesa y muy +patriota, hubo de llamar a D. Diego, y desde lo alto de su sitial le +aterró con estas palabras, confiadas después a mi discreción por D. +Paco: + +--Hijo mío, mucho te quiero. Tu muerte no sólo nos mataría de pena, +sino que aniquilaría nuestra casa y linaje. Eres mi único varón, eres +el alma de esta casa, y, sin embargo, es preciso que vayas a la +guerra. Sangre valerosa corre por tus venas, y estoy bien segura de +que a pesar de tus pocos años dejarás en buen lugar el nombre que +llevas. Todos los jóvenes se deben a su rey y a su patria en estos +terribles días en que un miserable extranjero se atreve a conquistar a +España. Hijo mío, mucho te amo; pero prefiero verte muerto en los +campos de batalla y pisoteado por los caballos franceses a que se diga +que el hijo del conde de Rumblar no disparó un tiro en defensa de su +patria. Los hijos de todas las familias nobles de Andalucía se han +alistado ya en el ejército de Castaños; tú irás también, con una +escolta de criados, que armaré y mantendré a mis expensas mientras +dure la guerra. + +Al decir esto, la marmórea cara de D.ª María no se inmutó; pero +Asunción y Presentación lloraron a moco y baba. El joven palpitó de +entusiasmo al tomar parte en un juego que no conocía, y que, visto de +lejos, es muy bonito. + +Nosotros llegamos precisamente cuando se estaban haciendo los +preparativos y el equipo de guerra del mayorazgo. Todos trabajaban en +aquella casa, y no eran las menos atareadas las hermanitas del Sr. +Conde, porque a más de la delicadísima ropa blanca que con sus propias +manos y bajo la inspección de su madre aparejaron, poniéndola con +mucho orden en las gruperas, se ocupaban a toda prisa en arreglar unos +muy lindos escapularios, no sólo para él, sino para todos los de la +comitiva. + +No sé qué aquellos preparativos tenían de semejante con los que se +hacen para mandar a un chico al colegio; verdad es que nada hay tan +instructivo y despabilador como un campamento, y por eso decía D. Paco +que la guerra es maestra del ingenio y domeñadora de las +impetuosidades juveniles. + +Marijuán fué destinado a acompañar al señorito. Con él y otros criados +formóse una legioncilla de cinco hombres; mas sabedora doña María de +que otros jóvenes de familias ricas de Baeza, Bujalance y Andújar +habían llevado hasta diez, mandó que se aumentara aquel número, +fijándose al instante en Santorcaz y en mí. Se nos ofrecía una peseta +diaria, además de lo que cayera si volvíamos con vida y salud. Mi +compañero y yo nos miramos, consultando con elocuente silencio el +aspecto de nuestras respectivas fachas. Hallábamonos ambos muy +derrotados; y con aquella escrutadora penetración que da la carencia +de posibles, cada cual conoció la escualidez y vanidad de la bolsa del +otro. Santorcaz opinó que yo debía aceptar el enganche, y yo fuí del +mismo dictamen respecto a mi amigo; D.ª María ofreció equiparnos, +mudando nuestras ropas por otras nuevas y mejores, y además +comprometíase a mantener por algún tiempo a los que ya comenzaban a +tener dudas acerca del pan que comerían al llegar a Córdoba. No +vacilamos, y henos convertidos en soldados de caballería, prontos a +incorporarnos al reducido, pero brillante ejército de San Roque. +Comprendí que aquél era mi destino, y que para el fin que a Córdoba me +llevaba, más me convenía penetrar en esta ciudad como soldado obscuro +que como desalmado y andrajoso vagabundo. Santorcaz se decidió después +de meditarlo mucho, dando paseos en la habitación donde se nos había +albergado. Una vez resuelto a ello, pareció muy alegre y le oí +pronunciar algunas palabras que me demostraron la agitación de su alma +por causas para mí desconocidas entonces. Luego expuso a D.ª María que +no partiría de Bailén hasta no recibir unas cartas que esperaba de +Córdoba y de Madrid, relativas a sus intereses, a lo cual accedió la +señora, diciéndole que permaneciese en la casa hasta cuando quisiera, +con la condición de incorporarse después a la escolta de D. Diego si +ésta salía antes. + +No tardó mucho el día de la partida. El joven mayorazgo estaba vestido +del modo siguiente: una ancha faja de seda color de amaranto le ceñía +el cuerpo; sus calzones de ante se ataban bajo la rodilla, y sobre las +medias de seda llevaba gruesas botas de cordobán con espuelas de +plata. El marsellés de paño pardo fino con adornos rojos y azules daba +singular elegancia a su cuerpo, así como el ladeado sombrero +portugués, con moña de felpa negra y cordón de oro. Guarnecía su +cintura sobre el fajín lo que llamaban charpa, y era un ancho cinturón +de cuero con diversos compartimientos ocupados por dos pistolas, un +puñal y un cuchillo de monte, de modo que llevaba el niño en los lomos +un completo arsenal, propio para hacer frente a todas las +circunstancias imaginables. + +Ocupábanse la madre y las hijas en arreglar los últimos pormenores +del vestido, ésta cosiendo el postrer botón, aquélla poniendo un +alfiler a la cinta del sombrero, la otra calzando la espuela al mozo, +cuando D.ª María dijo con la viveza propia del que recuerda de +improviso la cosa mas importante: + +--Falta lo principal: falta la espada. + +Al punto las miradas de todos fijáronse con cierto respeto en un +venerable armario de añejo roble que en el testero principal de la +habitación desde largos años existía. Acercóse a él la Sra. Condesa, y +abriéndolo, sacó una espada larguísima, con su vaina y tahalí, las +tres piezas muy marcadas con el sello de honrosa antigüedad. +Desenvainó el acero la propia D.ª María con gesto majestuoso, aunque +sin ninguna afectación de brío varonil, y luego que lo hubo +contemplado un instante, volvió a meterlo en la vaina, entregándolo +después a su hijo. Era una hermosa hoja toledana de cuatro mesas y de +una vara y seis pulgadas de largo. En la cazoleta o taza cabía +holgadamente un azumbre, y sus gavilanes nielados de oro, lo mismo que +el arriaz, daban aspecto artístico y lujoso a la empuñadura. Tenía en +las dos fachadas del puño el escudo de los Rumblares, y en el pomo una +cabeza con la empresa del armero toledado Sebastián Hernández. En la +hoja, algo roñosa, se podía deletrear, aunque con trabajo, la +inscripción grabada en uno de sus lados: _Pro Fide et Patria, Pro +Christo et Patria, Pro Aris et Focis, Inter Arma silent Leges_. + +Colgóse al cinto esta poderosa ilustre tizona el joven D. Diego, para +cuyas manos era peso exorbitante; mas él, orgulloso de llevarlo, hizo +un gesto poco favorable a los propósitos del invasor de España, y se +preparó a salir. Prorrumpieron en copioso llanto Asunción y +Presentación, lo cual dió al traste con la forzada entereza del +Condesito, destinado a ser el terror de la Francia, y pasando de los +pucheros a los hipidos, y de los hipidos a una violenta explosión de +lágrimas, atronó la casa por espacio de un cuarto de hora. Ni por esas +perdió D.ª María su serenidad, hablando a su hijo de asuntos extraños +a la guerra. + +--Lo primero que has de hacer cuando llegues a Córdoba es visitar a +mis primas y entregarles estas cartas. Mira, aquí van las señas de su +palacio. Harto sentimos que no pueda celebrarse la boda concertada; +pero Dios lo quiere así, y la patria es lo primero. Algún día será. Di +a esas señoras que si vuelven pronto a Madrid, no les perdono que +pasen sin detenerse algunos días en ésta su casa. + +Luego, tomando distinto tono, habló así: + +--_Hijo mío, cuidado con lo que haces. Observa la mejor conducta: mira +que vas a combatir al enemigo y a defender la Religión, la Patria, el +Estado y el Rey. Si cobarde vuelves la espalda, no vuelvas jamás a mi +casa, ni te acuerdes nunca de tu madre, ni cuentes ya con su tierno +cariño... Su indignación, su aborrecimiento eterno: he aquí la +recompensa que te aguarda_. + +He subrayado estas palabras porque son puntualmente históricas: +constan en papeles impresos de aquel tiempo, que puedo mostrar al que +verlos desee. La mujer que los pronunciara (pues no fué D.ª María, y +el atribuirlo a ésta es de mi exclusiva responsabilidad) añadió lo +siguiente, dirigiéndose a otras madres que despedían a sus hijos en +las puertas del pueblo: + +--_Compañeras, si en las batallas llegan a morir todos los hombres, +triunfaremos nosotras_.[1] + +Salimos de la casa, tomando cada cual la cabalgadura que se le había +destinado, juntamente con un sable y dos pistolas. El bagaje se +repartió entre todos. Un criado antiguo se había encargado del dinero, +otro llevaba las ropas del señorito; Marijuán llenaba sus alforjas con +abundantes provisiones, y en mi grupera pusimos varios encargos y las +cartas que D. Diego debía entregar en Córdoba. Cuando yo las acomodaba +en mi equipaje, pude ver de soslayo los sobres, y me quedé frío de +sorpresa y casi diré de terror: leí los nombres de Amaranta, de la +Marquesa su tía y del señor diplomático. + +Santorcaz, que aún no había recibido lo que aguardaba, se quedó, +prometiendo juntarse con nosotros al día siguiente o a los dos días. +Yo lo vi muy pensativo y tétrico, las manos a la espalda, paseando por +el portal de la casa cuando salíamos de ella. Hasta fuera de la villa +fué en nuestra compañía D. Paco, el cual recordaba a su discípulo las +máximas de Alejandro sobre la guerra, recomendándole una y otra vez +que las pusiera en práctica al pelear contra los franceses, y que +cuidase de sostener siempre el orden oblicuo, disponiendo una segunda +línea para asegurar las espaldas y los flancos, «porque a +esto--decía--debió el gran Macedonio que siempre quedaran victoriosas +sus difalangarquías y tetrafalangarquías». + +Con tan sabía máxima, que el heredero de Rumblar juró cumplir al pie +de la letra, despidióse D. Paco, y seguimos nuestra marcha muy +contentos. No tomamos el camino real desde Bailén a Córdoba por no +tropezar con la retaguardia del general Dupont, o con los muchos +destacamentos que había dejado en todos los pueblos, y en vez de las +diez y ocho leguas y media de que consta aquella vía, tuvimos que +andar unas veinticuatro, pues en nuestro rodeo fuimos a Menjíbar; +desde allí, por Torre Jimeno, siguiendo un detestable camino de +herradura, pasamos a Martos, y de Martos, por Alcaudete y Baena, +fuimos a buscar en Castro del Río la margen derecha del Guadajoz, que +nos condujo a las inmediaciones da Córdoba. + +Al salir de Bailén supimos la derrota de los paisanos y soldados de +regimientos provinciales en el puente de Alcolea, y en Alcaudete nos +dieron otra terrible noticia, referente a la entrada de los franceses +en Córdoba y al saqueo de aquella hermosa ciudad. Esto y el encuentro +de algunos dispersos de la partida de Echevarri nos inclinó a tomar el +camino de Écija; pero el día 16 supimos que los franceses habían +evacuado a Córdoba; y adoptando nuestro primitivo itinerario, +divisamos en la mañana del 18 un inmenso caserío blanco, que destacaba +sobre el verde azul de la lejana sierra infinidad de torres, +minaretes, espadañas y cimborrios. + + +#Nota a pie de página:# + +[1] Esto pasó en Mérida en 23 de junio. + + + + +XI + + +Córdoba, la ciudad de Abdherranmán; la Meca de Occidente, la que fué +maestra del género humano, la vieja andaluza, que aún se engalana con +algunos restos de su antigua grandeza; todavía hermosa, a pesar de los +siglos guerreros que han pasado por ella; ya sin Zahara, sin +academias, sin pensiles, sin aquellas doscientas mil casas de que +hablan los cronistas árabes; sin califa, sin sabios, pero orgullosa +aún de su mezquita-catedral, la de las ochocientas columnas; triste y +religiosa, habiendo substituído el bullicio de sus bazares con el +culto de sus sesenta iglesias y sus cuarenta conventos; siempre +poética y no menos rica en la decadencia cristiana que en el apogeo +musulmán; ciudad que hasta en los más pequeños accidentes lleva el +sello de los siglos; tortuosa, arrugada, defendiéndose de la luz como +si quisiera ocultar su vejez; escondida en sus interiores, donde +guarda innumerables maravillas, y siempre asustada al paso del +transeúnte; protectora de los enamorados, para quienes ha hecho sus +mil rejas y ha obscurecido sus calles; devota y coqueta a la vez, +porque cubre con sus joyas las imágenes sagradas, y se engalana y +perfuma aún con los jazmines de sus patios... Tal era la ciudad que +había estado entregada por tres días a la brutal codicia de los +soldados de Dupont. Este desgraciado caudillo, que desde entonces +comenzó a sentir la indecisión y el aturdimiento que le acompañaron +hasta capitular, temeroso de ser sorprendido allí por las tropas de +Castaños, se retiró el 16 de junio, dirigiéndose a Andújar, desde +donde pidió refuerzos a Madrid. + +El 18 entramos nosotros en la ciudad saqueada, aún llena de mortal +espanto. Aún no había sido lavada la sangre que manchaba sus calles, +ni sabían exactamente los cordobeses a ciencia cierta el dinero y +cantidad de alhajas que les habían robado. Antes que en contar lo que +les quedaba pensaron en armarse, y si antes habían ido a la lucha los +campesinos, siguiendo a los regimientos provinciales y las milicias +urbanas, después del saqueo todas las clases de la sociedad se +apercibieron para lo que más que la guerra era un ciego plan de +exterminio, pues no se decía _vamos a la guerra_, sino a _matar +franceses_. + +Desde que entré en la desgraciada ciudad, a la emoción producida por +el espectáculo del reciente desastre se agregaba la que yo sentía por +asuntos de mi propia cuenta, y por la supuesta proximidad a quien era +el faro de mi vida. Así es que luego que el Conde y los de la comitiva +nos arreglamos en una de las mejores posadas, salí con objeto de +buscar la casa de la Sra. Amaranta y de su tía, lo cual érame +sumamente fácil, por haber visto los sobrescritos de las cartas que +traíamos para aquellas personas. Las doce serían cuando llegué a la +calle de la Espartería, donde era la residencia de la tía de Amaranta. +En lo sucesivo, y para evitar confusiones, ya que no puedo nombrarla +con su verdadero nombre, usaré el título convencional de marquesa de +Leiva. + +Cuando di los primeros aldabonazos en la puerta, parecíame que +golpeaba en mi propio corazón. ¿Estaría allí Inés? ¿Estaría allí, ya +olvidada de que antes existiera en el mundo un chico llamado Gabriel, +arcabuceado por los franceses? Y si estaba y de improviso me veía, ¿no +era posible que se me presentara deslumbrada por los esplendores de su +nueva posición, y que a la palidez de la primera sorpresa sucediera en +su rostro el rubor de haberme amado? ¿Se acercaba el momento de que yo +cayese de la inconmensurable altura de mi fatuidad amorosa, +encontrando una sonrisa de desdén y la mano de un criado que me +pusiera en la calle? ¿Por ventura el trance que me esperaba era +hermano gemelo de aquella otra gran caída ocurrida en El Escorial, +cuando por el favor de Amaranta soñaba con los primeros puestos de la +nación? ¿Bajaría mi alma desde príncipe a lacayo, como poco antes bajó +mi ambición? + +Abrióme la puerta un criado conocido, a quien rogué me llevase a +presencia de mi antigua ama la Sra. Condesa. Mientras atravesábamos el +patio, buscaba afanosamente algún objeto que me indicase la proximidad +de Inés. Como olfatea el perro el rastro de su amo, así aspiraba yo +las emanaciones de la casa buscando el aire que había sido aliento de +aquella naturaleza querida. No oí su voz, ni sentí sus pasos, ni ví +cosa alguna que tuviera las huellas de su mano. A mí se me antojaba +que en cualquier objeto podía notar un sello especial que indicara +pertenecerle. Pero en nada de lo que vieron mis ojos encontré la +huella indefinible que debía tener todo aquello en que Inés pusiera +los suyos. Esto se comprende y no se explica. El corazón es el único +adivino, y el mío me dijo que Inés no estaba allí. + +El patio era fresco y risueño, como todos los de las buenas casas de +Andalucía. Entre los jazmines reales, que abrazándose a una columna +ostentaban sus mil florecillas llenas del perfume más grato a los +enamorados; entre los naranjos de la China, graciosas miniaturas del +naranjo común; entre los rosales de la tierra y esos claveles +indígenas, cuya imperial hermosura no ha logrado eclipsar ninguna de +las elegantes flores modernas; entre los tiestos de reseda, de +mejorana, de albahaca y de sándalo, saltaban los chorros de una fuente +habladora, con cuyo monólogo se concertaba el canto de algunos pájaros +prisioneros en doradas jaulas. El pavimento era de mármol y los +zócalos de azulejos; sobre éstos, y cubriendo gran parte de la pared, +había cuadros al óleo de aquella escuela andaluza que ha llevado a los +lienzos el tono caliente de la tierra, la esplendidez de la inflamada +atmósfera y la agraciada melancolía de los semblantes. + +Afortunadamente para mí, Amaranta se dignó recibirme. Estaba en una +sala baja, fresca y obscura, y cuando yo entré se ocupaba en armar +unas flores de altar. ¿Se había entregado a la devoción? Vestía +completamente de blanco, y a la exigencia de la moda se unía el rigor +de la estación para que aquel ligero traje fuera nada más que lo +absolutamente necesario para cubrir su hermoso cuerpo. Entonces, entre +las miradas de fuera y el pudor interno no se ponía tan gran baluarte +de telas como se pone hoy. + +Abrumadoramente hermosa estaba, y sus ojos negros, que eran, como otra +vez he dicho, los primeros ojos del mundo, es decir, los Bonapartes de +la mirada humana, conquistaban al punto todo aquello a que dirigían su +pupila. Sentí en su presencia mucha cortedad, gran turbación; sentíme +sin ideas y sin palabra. + +--¿Qué vienes a buscar aquí?--me dijo. + +--Señora, he venido a Córdoba para afiliarme en el ejército del +general Castaños, y sabiendo que Su Excelencia y apreciable familia +estaban en esta población, he querido visitar a mi antigua y querida +ama. + +--Eres tan hipócrita como intrigantuelo y trapisondista--repuso entre +severa y amable. + +--¿Conque me tienes ley? ¿Por qué te portaste tan mal +conmigo? + +--Señora--exclamé, haciendo aspavientos de respeto--. ¡Yo portarme +mal! ¡Si no podré olvidar nunca lo bien que estaba al servicio de Su +Excelencia! + +--¿Quieres ser otra vez mi criado?--me preguntó. + +Esta proposición cayó sobre mí como un rayo. Pensé en Inés, en el +repentino engrandecimiento de la que había juzgado compañera de mi +existencia, y al considerarme criado de aquella casa, temblé de +indignación. + +--No, señora, no quiero servir más. Soy soldado--repuse--. Sin +embargo, estoy a las órdenes de Vuecencia para lo que guste mandarme. + +--¿Conque soldado? ¿Y vas a la guerra? Dentro de un mes serás +general--dijo con punzante ironía. + +--No aspiro a tanto. Quiero servir a mi país y nada más. Con tal de +que mañana pueda decir: «Contribuí a echar de España a la canalla», +quedaré satisfecho. + +--¿Y crees que España podrá echar fuera a la canalla? ¡Ah!, yo no +participo de la ilusión de esta buena gente. ¿Qué pasó el día 9 en el +puente de Alcolea? Aquellos pobres paisanos a quienes no se puede +negar el valor, huyeron ante las tropas disciplinadas del general +Dupont. En Córdoba tampoco se les opuso resistencia, y ¡qué horror, +Dios mío! ¡Qué tres días de angustia! Todos creíamos que los franceses +entrarían con bandera de paz, porque la gente de Echevarri abandonó la +ciudad, y los de aquí no trataban de hacer resistencia. Llegaron los +franceses a la Puerta Nueva, y mientras las autoridades hablaban con +ellos para darles entrada, de una casa cercana salieron algunos tiros. +Furiosos los enemigos, después de derribar a cañonazos la puerta, +desparramáronse por las calles de Córdoba, asesinando a cuantos se +encontraban al paso y metiéndose en las casas para coger cuanto había. +No puedes figurarte lo que era aquello. Mudos de espanto y ansiedad +estábamos todos aquí, atento el oído a los rumores de la calle, cuando +sentimos que las puertas caían a golpes, y penetraba aquella +soldadesca bestial, diciendo que se les entregasen todos los objetos +de valor. El miedo nos impidió andar en contestaciones con ellos, y al +punto les dimos alhajas, dinero, plata de mesa y cuanto había, +deseando que se lo llevasen todo de una vez para no escuchar sus +insultos. Mas luego bajaron a la bodega, sedientos de vino; no +contentos con echar fuera las cubas pequeñas, bebían en las llaves de +las pipas grandes, y dejándolas luego abiertas, corría el Montilla de +setenta y cinco años, inundando las cuevas. Uno de aquellos salvajes +pereció ahogado en vino. Pero al fin se fueron de casa sin cometer +atrocidades de otra clase y nos vimos libres de semejante chusma. En +otras partes los horrores no pueden contarse. Robaron todo el dinero +de la Administración, toda la plata de los conventos, los vasos +sagrados, los cálices, las custodias, las alhajas de las imágenes; +penetraron también en los conventos de frailes, muchos de los cuales +murieron asesinados; convirtieron en lupanar la iglesia de Fuensanta, +y por tres días Córdoba no fué una ciudad, fué un infierno, porque +todos los demonios, todas las maldades, sacrilegios y abominaciones +cayeron sobre ella. Por las calles se les encontraba borrachos, llenos +de inmundicia y revolcándose en el lodo, engullendo vorazmente la +comida que sacaban a viva fuerza de las casas. Los generales +franceses, avergonzados de tanta bajeza, querían someterlos a palos; +pero fué preciso emplear mucho rigor, y algunos hubieron de ser +fusilados para que entraran en razón los demás. Por último, saliendo +de Córdoba para Andújar, esos cafres nos han dejado en paz por algún +tiempo. ¡Qué espantoso estado el de España! Y lo peor es que +sucumbirá. ¡Qué días terribles nos aguardan! Quisiera yo tener las +ilusiones de esta gente, y creer, que como ellos creen, que con unas +cuantas batallas ganadas por nosotros..., y por cierto que no sé cómo +será eso de ganar batallas, sin ejército, ni generales, ni dinero, ni +nada..., que con unas cuantas batallas se va a concluir todo +felizmente. Hay quien sueña con ir a Francia, después de echar a los +franceses, y traerse a Napoleón con un grillete al pie. ¡Dios quiera +que no perezcamos todos! ¡Dios nos dé valor para resistir la tormenta +que se nos viene encima!... Aquí vivimos sin saber a qué santo +encomendarnos. Casi no nos tratamos con nadie, y si tememos que +Francia nos tome por exaltadas patriotas, más nos duele que los +vecinos nos crean afrancesadas. Quisiéramos estar bien con todos y que +ni unos ni otros nos molestaran... Pero qué sé yo...; creo +difícil... ¿Y en Madrid qué tal se vive? + +--¿Piensa Usía volver a la Corte? + +--¡Oh!, sí... Pensamos marcharnos pronto, porque nos llama un asunto +en que está interesada toda la familia. A ser por mí, ya estaríamos +allá. No puedo vivir en Córdoba, y menos en el estado actual de la +guerra. Esto no es vivir. Si en Madrid no hubiese tranquilidad, nos +iríamos a Bayona con toda la familia. + +--¿Y ninguna de las personas de esta casa fué maltratada por la +soldadesca francesa?--pregunté, deseando saber qué personas había en +la casa. + +--Ninguna; sólo mi tío el Marqués tuvo una contusión en la cabeza; +pero recibióla al esconderse debajo de una cama, y lo hizo con tanto +ímpetu, que se dió un golpe muy fuerte contra el suelo. Un amigo de +casa, que nos visita todos los días, D. José María de Malespina, +también recibió un ligero rasguño en la mano derecha al ocultarse +detrás de un armario. + +--¿Y las señoras? Oí decir que una sobrinita de la Sra. Marquesa... o +sobrinita de Su Excelencia, no estoy bien seguro, había venido de +Madrid con objeto de acompañarlas. + +--No--contestó Amaranta, mirando al suelo. + +--Pues entonces lo confundo yo con otra cosa. Paréceme que en Madrid +lo oí decir al señor licenciado Lobo, aquel famoso escribano...; pero +no, seguramente se equivocó. + +--¿Conoces tú al Sr. de Lobo?--me preguntó con inquietud. + +--Ya lo creo; somos muy amigos. Le conocí cuando yo servía en casa de +D. Mauro Requejo..., y por cierto que el señor licenciado y yo tuvimos +una cuestión con motivo de cierta jovencita..., una infeliz, señora, +una desgraciada chiquilla, huérfana de padre y madre. + +--A ver, cuéntame eso. + +--Pues los Sres. de Requejo, que eran dos puerco-espines martirizaban +a la damisela. Yo tenía lástima de ella y quise sacarla de allí..., +pero me fusilaron los franceses. + +--¡Te fusilaron! + +--Sí, señora, y el Sr. de Lobo...; pues..., lo cierto fué que la niña +desapareció. + +--Ya... Cuéntamelo todo. + +Con el mayor afán, con el interés más grande que durante mi vida he +sentido por cosa alguna, empezaba yo a contar a la Condesa lo que +sabía, cuando la entrada de dos personas me interrumpió. + +Eran el diplomático y D. José María de Malespina, aquél por tantos +títulos famoso, aunque retirado, coronel de Artillería, de quien hablé +cuando lo de Trafalgar. El primero me reconoció y tuvo la bondad de +dirigirme algunas bromas. + + + + +XII + + +--Sobrina--dijo el Marqués--, pronto tendremos aquí las tropas de +Castaños. ¿Sabes lo que ahora le decía al Sr. de Malespina? Pues le +decía que si la Junta de Sevilla me comisionara para entrar en +negociaciones con los franceses, tal vez lograría poner fin a esta +desastrosa guerra. + +--¿Qué negociaciones ni qué ocho cuartos?--dijo con desprecio +Malespina--. ¡Oh! ¡Si la Junta de Sevilla siguiera el plan que imaginé +estos días. Mientras no demos a la artillería el lugar que le +corresponde no es posible alcanzar ventaja alguna. Mis recientes +estudios sobre cyclodiatomía y capóltica me han hecho descubrir +importantes principios que ahora debieran llevarse a la práctica. + +--Reniego de la ciencia que inventa medios de destrucción--declaró con +gesto elocuente el Marqués--. Por las vías diplomáticas pudieran las +naciones resolver todas sus querellas. ¡La guerra! ¿De qué sirve la +guerra? ¿Vale la pena de que perezcan miles de seres humanos por una +cuestión que podría arreglarse con un pedazo de papel y una pluma +mojada en tinta, puesta en manos de alguna persona que yo me sé? + +--Hombre de Dios, sin la guerra, ¿qué sería del mundo? Y sobre todo, +¿qué sería del mundo sin la artillería? Montecúculi dice que las +batallas «dan y quitan las coronas, concluyen las guerras e +inmortalizan al vencedor». + +--¡Sangre y luto y desolación! Pero no disputemos sobre el volcán, +amigo. La guerra es un mal, y existe hoy entre nosotros. Lo que +conviene es buscar alianzas en Europa. Por eso, desde que llegué a +Andalucía, sugerí a la Junta Suprema la idea de pedir auxilio a +Inglaterra. ¡Magnífico pensamiento, que ni a Saavedra ni al P. Gil se +les había ocurrido. + +--¡Y usted se atribuye la invención!--dijo con sorna Malespina--. +Pero, hombre de Dios, si los asturianos fueron los primeros que en tal +cosa pensaron, y desde el 30 de mayo salieron de Gijón mis +queridísimos amigos D. Andrés Ángel de la Vega y el vizconde de +Matarrosa, hijo del conde de Toreno... ¡Bah, bah!... Estos +diplomáticos han perdido la chaveta. Nada, amigo mío: yo le dije al P. +Gil que cuidara de aumentar la artillería, adoptando los adelantos que +yo quiero introducir en el arma. Pues qué, ¿cree usted que Napoleón no +tiene noticia de ellos? Yo he descubierto que antes de invadir a +España mandó una Comisión secreta para que averiguara si estaba yo +aquí. Como entonces mi familia hizo correr la voz de que yo había +pasado a América, Napoleón dijo: «Pues no hay cuidado ninguno», y +ordenó la invasión. Ya, ya me conoce de antiguo. + +--¡Qué vanaglorioso es usted!--dijo el diplomático, superando en +fatuidad a su amigo--. Eso lo dice usted por obligarme a hablar, por +obligarme a que revele... No: es secreto de Estado, del cual quizás +depende la paz de España y de Europa; no saldrá de mis labios, ni soy +hombre que cede fácilmente a las sugestiones de la imprudente +amistad. + +--Todo eso es pura farsa. Sepamos de una vez esos secretos. + +--¡Farsa!--exclamó con enojo el diplomático--. Pero ya comprendo el +juego. Lo mismo hace mi sobrina cuando quiere obligarme a que revele +los secretos de Estado. No: callaré, callaré, aunque usted me insulte, +aunque usted aparente dudar de mi veracidad para que la indignación me +haga romper el silencio. ¡Pues qué!, si yo dijera que un elevado +personaje, el más poderoso que hoy existe en el mundo, se decidió al +fin a transigir conmigo, después de una enemistad que data de la paz +de Luneville; si yo dijera que los preliminares de negociación que +entablé para evitar a España los horrores de la guerra comenzaban a +dar resultado, cuando algunos hombres pérfidos, ¡ah!..., si yo dijera +esto... Pero no: mi sobrina me mira como para incitarme a seguir +hablando, y usted, Sr. de Malespina, me mira también... Mas no: punto +en boca, y cesen las impertinentes preguntas que en vano amenazan el +inexpugnable alcázar de mi discreción. + +--Todo eso es pura fábula--afirmó D. José María con desenfado--. +Aborrezco la falsedad y la jactancia, pues soy hombre que se dejaría +matar antes que decir una palabra contraria a la rigurosa verdad. Por +tanto, basta de fingidas diplomacias y de tratados que no han existido +sino en la cabeza de usted. En estos momentos seamos soldados, y +dejemos a un lado los protocolos. Veremos si ahora, cuando en Bayona +se sepa que yo sigo en España y que no pienso partir a las Américas, +se retiran los franceses de nuestro país, porque..., francamente..., +Napoleón me conoce. + +--¡Hombre, eso es demasiado fuerte!--exclamó el diplomático, soltando +la risa--. Conque Napoleón... + +--No extraño esas risas--dijo muy amoscado el artillero--. ¿Qué ha de +hacer quien no conoce el peligro personal? ¿Qué ha de hacer un hombre +que cuando entraron los franceses a saquear esta casa, se escondió +debajo de la cama? + +--Yo...--contestó con turbación el Marqués--si penetré en aquel +apartado sitio, bien saben todos la causa, que no fué miedo ni mucho +menos. En aquel instante me ocupaba mentalmente en buscar los términos +más propios de un arreglo y transacción con aquella gente, y como el +ruido no me dejaba pensar, busqué la soledad de aquel lugar recogido y +pacífico, donde sin estorbo pudiera entregarme a mis cavilaciones. Lo +incomprensible es que un militar viejo como usted buscase asilo detrás +de un armario mientras los franceses insultaban a las señoras. + +--Nada, lo que he dicho siempre--repuso Malespina--. Es inútil esperar +que los profanos hagan nunca justicia a las combinaciones de la +ciencia. Todo lo ven bajo el aspecto vulgar, y lanzan al público las +acusaciones más irreverentes. Hombre de Dios, ¿necesitaré decir que, +convencido desde el principio de la imposibilidad de establecer en el +patio un campo atrincherado, tuve que retirarme a esta sala, y apoyar +mi centro de retaguardia en aquel armario, para operar con el ala +derecha? Viendo que se acercaban con ímpetu formidable los franceses, +hice un movimiento envolvente sobre mi ala izquierda, y me metí tras +el armario, dirigiendo el raso de metales de la terrible arma de fuego +que llevaba en mi bolsillo hacia el marco de la puerta, para que la +trayectoria fuese directamente al patio. El enemigo, al ver mi +actitud, retrocedió lleno de espanto, y he aquí cómo sin efusión de +sangre se les obligó a la retirada. + +Amaranta no podía contener la risa oyendo la disputa entre los dos +vejetes. Antes de que ésta concluyera, entró la de Leiva y dijo: + +--Acaba de llegar la _Gaceta Ministerial de Sevilla_. Creo que hoy +trae la noticia de que ha muerto Napoleón. + +--¡Jesús! ¿Qué dice usted? + +--¿Dónde está, dónde está esa _Gaceta_? + +Al punto corrieron el Marqués y D. José María a la habitación +inmediata. La Marquesa, que no había parado mientes en mi persona +aunque le hice reverencias muy profundas, acercóse a su sobrina, y +mostrándole un medallón que en la mano traía, le dijo: + +¿Te gusta? ¿No es verdad que está parecido? El pintor ha hecho un +hermoso retrato. + +--Está muy bonito y se parece mucho--dijo mi antigua señora--. Veremos +qué le parece a ese barbilindo cuando lo vea. + +--Es extraño que no haya llegado ya. Su madre me decía que para el 12 +pasaría por aquí. + +El diplomático y Malespina aparecieron de nuevo, trayendo cada cual +una hoja de papel impreso. + +--Efectivamente, aquí está en letras de molde--dijo con grandes +aspavientos el diplomático, preparándose a leer--. Oigan ustedes: +«Madrid, 6 de junio. El descontento de las tropas enemigas parece +general, y corre muy válida la voz de que en Bayona hay insurrección, +y de que el Emperador está oculto, añadiendo algunos que herido.» + +--Hombre, eso es importantísimo--dijo Malespina--, aunque no me coge +de nuevo, porque ya tenía noticias detalladas de este suceso. + +--¿Que los franceses se sublevan contra Bonaparte?--dijo la +Marquesa--. Dios les habrá tocado el corazón. + +--Pero oigan ustedes estotra noticia--añadió el artillero--: «Toledo, +4. Dícese que cerca de Gallur los franceses han sido derrotados por +Palafox, dejando en el campo de batalla 12.000 muertos y un número +infinito de heridos. Los españoles les tomaron 48 cañones y 12 +águilas.» + +--¡Hombre, magnífica victoria!--exclamó el diplomático--. ¿Pero qué +dice aquí? ¡Oh, ésta sí que es gorda!: «Reus, 8 de junio. Aquí se +habla de la muerte de Josef Napoleón, de los varios partidos que +dividen la Francia y de la sublevación del Rosellón. Si estas noticias +salen ciertas, podemos asegurar que llegó ya el día de la venganza y +de la libertad de España.» + +--Vienen muy satisfactorios estos dos números de la _Gaceta_--dijo +Amaranta. + +--Ya sabía yo todo eso--afirmó con aplomo el Marqués--. ¡Pero qué veo, +santos cielos! Este sí que es notición. Oigan todos, oiga usted, Sr. +D. José María: «Valencia, 10 de junio. El ejército de Duhesme ha sido +derrotado. Corren voces de que el castillo de Figueras está en nuestro +poder; se repite la noticia del levantamiento del Rosellón y de la +indignación con que ha visto toda la Francia la conducta de su +Emperador con la España.» + +Los sueltos que oí leer en aquella ocasión pueden verse en la _Gaceta +Ministerial de Sevilla_, periódico oficial de la Junta Suprema. En sus +breves columnas se insertaban diariamente despachos y noticias que +remitían de todas partes... Dictábalas el entusiasmo y las devoraba +la credulidad, y como nadie las discutía, el efecto era inmenso. Según +la _Gaceta Ministerial_, todos los días era derrotado un ejército +francés, y todos los días ocurría en Francia una insurrección para +destronar al azotador de Europa. ¡Ah!, entonces corrían unas bolas, +junto a las cuales son flor de cantueso las equivocaciones del moderno +telégrafo. + +--Oigan ustedes--indicó la de Leiva, que había tomado el periódico de +manos del Marqués--; ésta sí que es noticia extraordinaria. Y no digan +ustedes que la sabían, porque hasta ahora no se ha hablado en España +ni en el mundo de semejante cosa. Atención: «Cádiz, 14. Corre muy +válida la voz de que la Francia está dividida en tres partidos: +borbónico, republicano y bonapartista.» También dice que han +desembarcado en Rosas 11.000 hombres con armas, que vienen de +Mallorca. + +--¡Tres partidos!--gritó el Marqués diplomático, mirando a D. José +María. + +--¡Tres partidos! Ya lo sabía. + +--¡Y yo también!... Pero corro a comunicar esta nueva a nuestros +amigos--dijo el Marqués, levantándose. + +--Aguarda--le insinuó su hermana--. No olvides que esta tarde tienes +que pasar por allí. + +--¡Otra vez! Si no hay quien la haga salir. Le he prometido, le he +rogado, le he amenazado, le he dicho mil finezas y ternuras, y nada, +no quiere salir. ¿Por qué no vais vosotras? + +--Sí, esta tarde iremos--afirmó detenidamente la Marquesa--. Es +preciso que salga, porque sin ella no podemos volver a Madrid. + +--¡Oh!, picarón..., ya sabemos el secreto--dijo Malespina, +dirigiéndose con maliciosa expresión al Marqués--. Ayer me hablaron +del caso en varias tertulias... Ya sabía yo que había usted sido un +terrible seductor... ¿Pero ahora salimos con eso? + +--Amigo, es preciso reparar de algún modo los extravíos de una +borrascosa juventud. Ya sabe usted que hasta hace quince años me +llamaban el _azote de las familias_. Pero ya pasaron aquellos tiempos, +y ahora... + +--¿De modo que no vas esta tarde? + +--Francamente--dijo el Marqués--, en estos días me gusta salir a la +calle lo menos posible. Suele haber tumultos..., ¡la gente anda tan +excitada!... ¡Qué susto me llevé la otra tarde en el barrio de San +Lorenzo!..., y como a causa de la gota no puedo correr... + +--Y como en la calle no se encuentran camas para esconderse debajo de +ellas... Vamos, vamos, Marqués, y leeremos a los amigos estas +estupendas novedades. + +Salieron la Artillería y la Diplomacia, y como la Marquesa había +salido de la habitación un momento antes, quedamos solos otra vez +Amaranta y yo. + +--Sigue contando--me dijo--. Y ese señor tendero con quien servías, +¿ha venido contigo a Córdoba? + +--No, señora: yo no he vuelto más a su casa. Salí de Madrid +acompañando al Sr. de Santorcaz. + +--¡Santorcaz!--exclamó la dama, poniéndose encarnada y después pálida +como una difunta. ¿Quién? ¿Quién has dicho? + +--Don Luis de Santorcaz, señora; un caballero castellano que ha venido +ahora de Francia. + +Amaranta parecía sentir una emoción profunda. Para disimularse +levantó fingiendo buscar algo, dió media vuelta, sentóse de nuevo, +después se puso la mano sobre los ojos, y finalmente, rompió una flor +de trapo que tenía entre sus manos. + +--¿Qué estabas diciendo, que no te oí...? + +Que el Sr. de Santorcaz... + +--Deja a ese hombre..., no hables de lo que no me interesa. ¿Conque +antes decías que los tenderos de la calle de la Sal martirizaban a la +chiquilla...? + +--Sí, señora, mucho. Me desgarraba el corazón--contesté sin cuidarme +de disimular los sentimientos de mi alma. + +--Era natural que te interesaras por la desgracia. + +--Es que yo había conocido a Inés antes de que a tal casa fuera. +Habíala conocido cuando estaba con su tío, el buen D. Celestino del +Malvar. Nos conocíamos los dos, señora, y como ella era tan buena, y +yo también..., porque yo era muy bueno... En fin, señora, yo no puedo +ocultar a Usía la verdad. + +--Dímela de una vez. + +Dejándome llevar de la impetuosa pena que pugnaba por desbordarse en +mi afligido pecho, y olvidando toda la consideración, todo tacto, toda +prudencia, con el acento de la verdad y de un dolor inmenso, dije lo +siguiente, sin reflexión ni cálculo alguno: + +--Señora, Inés y yo éramos novios... Yo la quiero, yo la adoro...; +ella también... + +Levantóse Amaranta rápidamente, y en su semblante observé señales de +repentina cólera. Mandándome callar, después de decirme que era un +desvergonzado y un truhán, agitó con inquieta mano una campanilla. + +¡Altos cielos, por qué no os hundisteis sobre mí! Entró un criado, y +Amaranta le mandó que me pusiera al instante en la puerta de la calle. + + + + +XIII + + +El criado, cumplidor de la ignominiosa orden, era un segundo mayordomo +llamado Román, que desde su niñez servía en la casa. Desde que le +conocí en El Escorial, aquel hombre me había inspirado inexplicable +antipatía, y digo esto y además le nombro, para que mis lectores le +tengan presente, por si figurase después un poco en los peregrinos +sucesos de esta historia. + +¿Será preciso que hable de mis tormentos morales en los días +siguientes a aquel suceso? ¡Dios mío! Aburriré a mis lectores, +abusando de la gentil cortesía que les movió a fijar sus ojos en estas +relaciones. No: más vale que devore en silencio mis penas y les hable +de otros asuntos, que así alcanzaré la doble ventaja de +proporcionarles útil entretenimiento, y de calmar mis pesares, +adormeciéndoles con el beleño de patriótico entusiasmo. + +En Córdoba reinaba gran impaciencia por la tardanza del ejército de +Castaños. Entonces, como ahora y como siempre, los profanos en el +arte de la guerra arreglaban fácilmente las cuestiones más arduas, +charlando en cafés y en tertulias, y para ellos era muy fácil, como lo +es hoy, organizar ejércitos, ganar batallas, sitiar plazas y coger +prisionero a medio mundo. A los profanos se unían los bullangueros y +voceadores, que entonces, ¡Santo Dios!, pululaban tanto como en +nuestros felices días, y entre aquéllos y éstos y el torpe vulgo +armaban tal algazara, que no sé cómo las Juntas y los Generales podían +resistirla. + +Principió el chaparrón de comentarios sobre la lentitud con que +Castaños organizaba sus tropas: unos aseguraban que tenía miedo; +otros, que estaba decidido a dar la batalla, pero que, seguro de +perderla, tenía tomadas sus medidas para retirarse a Cádiz y huir a +las Américas con lo más granado de sus tropas; otros en fin, se +atrevieron a más, y pronunciaron la palabra _traidor_. Esta palabra no +era entonces palabra, era un puñal: víctimas de ella fueron Solano en +Cádiz, Perales en Madrid, Filangieri en Galicia, Cevallos en +Valladolid, Ordóñez en Palencia, El conde del Águila en Sevilla, +Trujillo en Granada, Torre del Fresno en Badajoz, el barón de Albalat +en Valencia. Inútil era decir a los impacientes de Córdoba que un +ejército no se instruye, arma y equipa en cuatro días: nada de esto +entendían. Aunque al través del tiempo nos parezca lo contrario, +entonces se chillaba mucho, y también había quien tomara muy a pechos +los asuntos de la guerra sólo por el simple placer de meter ruido, y +también por hacerse de notar. Todos los días oíamos decir: «Mañana +viene el ejército», o «Ya ha salido de Utrera, ya está en Carmona...» +Pero pasaban los días y el ejército no venía. + +En tanto, en Córdoba no cesaban los trabajos. Si no tienen ustedes +idea de lo que es el delirio la guerra, entérense de aquello. En los +tiempos actuales, si hay guerra, las señoras, llevadas de sus +humanitarios sentimientos, se ocupan en hacer hilas. ¡Ay!, entonces +las señoras tenían alma para ocuparse en fundir cañones. ¡Cuando tal +era el espíritu de las mujeres, cómo estarían los hombres! ¡Hilas! +Allí nadie pensaba en tales morondangas. + +Los voluntarios y cuerpos francos se uniformaban según el gusto +indumentario de cada uno, y aquí de la imaginación de las hembras de +la familia para galonar marselleses, para emplumar sombreros y +guarnecer charpas y polainas. Se hicieron muchos uniformes; pero no +bastaban para equipar los dos regimientos, uno de caballería y otro de +infantería, que organizó la Junta de Córdoba. Sin embargo, este +inconveniente se obvió disponiendo que con cada prenda de vestir se +cubriesen dos: el uno llevaba los calzones, casaca y sombrero, y el +otro el pantalón, chaqueta y gorra de cuartel. El correaje también +servía para dos: uno llevaba la bayoneta en la cartuchera y el otro en +el porta-bayoneta, y no alcanzando las cartucheras y cananas, se +suplían con saquillos de lienzo. Más adelante, cuando tenga el gusto +de describiros en su conjunto el ejército de Andalucía, daré completa +idea de su abigarrada conformación y aspecto. Francamente, señores, +era aquél un ejército que causaba risa. + +Durante los días que aguardamos la llegada de Castaños para +incorporarnos a él (y necesariamente tengo que volver a hablar de mí), +yo hacía una vida vagabunda y holgazana. Como el servicio del joven D. +Diego no exigía más que presentarme en la posada a la hora de comer, +pasaba el día y parte de la noche discurriendo por aquellas tortuosas +calles, que convidan al transeúnte a perderse en ellas, entregándose +al azar, a lo aventurero, a lo desconocido, sin saber adónde se va ni +de dónde se viene. Por ser la soledad mi mayor gusto, rechazaba la +compañía de mis camaradas, buscando errante y solo aquellos lugares +donde más pronto me perdía. + +El único sitio adonde iba deliberadamente todos los días era la casa +de Amaranta, y pasaba largas horas contemplando su puerta, fijos los +ojos en las desnudas paredes, como si quisiese leer en ellas alguna +mal escrita página de mi destino. Sus cerradas ventanas, sus espesas +celosías, no daban paso a ninguna esperanza. Sin embargo, aquella +fachada era tan elocuente, que no podía dejar de mirarla. Al apartarme +de allí, el viejo muro con su puerta, sus ventanas, sus aleros y sus +miradores, quedaba tan presente en mi imaginación como si fuese una +fisonomía. ¡Cara funesta, que nunca tuvo una sonrisa para mí! Los +criados de la casa, a quienes impacientemente preguntaba por Inés, no +sabían o no querían darme noticia alguna. + +Pero un día, precisamente el 1.º de julio, cambió repentinamente la +situación de mi espíritu. Atiendan ustedes, que esto es de suma +importancia. Por fin, tras larga espera, llegó el ejército del general +Castaños, y al anochecer debía partir para el Carpio. Entre los +paisanos armados que se juntaron con Echevarri existía un grupo +compuesto de contrabandistas de Sierra Morena, de Villamanrique y de +Pozo Alcón, con los cuales fraternizaron bien pronto, formando +amistosa cuadrilla, los licenciados de Málaga, batallón que se formó +con alguna gente condenada por faltas, y que la Junta tuvo a bien +indultar. Estos caballeros, para cuya domesticación emplearon grandes +rigores los jefes militares, tuvieron una reyerta en Córdoba con los +suizos de Reding. Fué cuestión de vino, prontamente aplacada, pero +que, sin embargo, alarmó el barrio de Santa Marina durante media hora, +produciendo sustos, algunas corridas, tal cual desmayo de sensibles +mujeres, las que, al oír los dos o tres tiros disparados en la +colisión, creyeron que los franceses estaban otra vez sobre Córdoba, y +así lo gritaban corriendo desordenadamente por las calles. La parte +mayor de la ciudad no se enteró de este suceso, que insignificante en +las páginas de la historia patria, fué para mí de trascendencia suma, +y más digno de mención que si hubiese derribado añejos tronos y +alterado la geografía del Continente. Así, los granos de arena pesan a +veces como montañas en el destino de un ser humano, y lo que es gota +de agua en el cauce de la generalidad, es río impetuoso en el de uno +solo, o viceversa, según lo que nosotros llamamos antojos de allá +arriba, y no es sino concierto sublime, que no podemos comprender, +como no puede una hormiga tragarse el Sol. + +Pues bien: algunas horas antes de la que señalaron para la partida +salí a la calle, impulsado por un sentimiento de amor hacia los +laberintos de aquella ciudad que en sus repliegues escondidos había +dado un asilo a mi tristeza. Sentía salir de Córdoba como siente el +ermitaño dejar su cueva. Habíame acostumbrado a pasear mi aburrimiento +y soledad por aquellos callejones, a quienes en cierto modo había +hecho confidentes de mi pesar; hallaba tantas perspectivas amigas en +un recodo, en una torre, en un ajimez, en una encrucijada, en un +poste, en una reja, en una piedra corroída por el tiempo, en un zócalo +garabateado por los chicos, que no pude menos de salir a dar el último +adiós a todas aquellas mudas compañías de mi tristeza. Aquel día +estaba más triste que nunca. + +Era de tarde: pasé por una plazuela irregular y solitaria, de esas que +son la desesperación de los arquitectos modernos: a un lado muros de +ladrillo, en los cuales, por la disposición de este material, se ha +querido imitar una decoración greco-romana, con jambas, dentículas, +capiteles, metopas y triglifos; a otro una pared sin puertas ni +ventanas; luego un descomunal portalón, una esquina cargada de +escudos, un farol, un santo, torres medio caídas y machones que se van +a caer, una plazuela, en fin, de esas que nos salen al paso cuando +visitamos cualquier vieja metrópoli, tal como Toledo, Granada, +Valladolid, León, etc. Al atravesarla sentí el ruido que cerca +producía la citada reyerta entre los licenciados y los suizos; oíase +lejana algazara, y al extremo de largo callejón vi algunas mujeres que +corrían gritando. Esto despertó mi curiosidad y marché hacia allí; +pero no había dado dos pasos, cuando me detuve asombrado y +estremecido, porque en el fondo de la plazuela, y en el ángulo que +ésta formaba con una calle, vi una mano que me hacia señas; sí, una +mano blanca que me llamaba. + +Dirigíme allá, y en unos cuantos segundos se disipó la ilusión. Me +reí de mi torpeza al observar que en el ángulo mencionado había una +imagen de la Virgen, de esas que la devoción de los españoles ha +puesto en las antiguas calles. La Virgen tenía una corona de hierro, +en cuyos picos debió de haberse enredado una cometa de algún chico de +la vecindad, pues un jirón de papel, todavía suspendido junto al +cuerpo de la sagrada estatua, a impulsos del viento se movía. El +papelejo fué lo que a mí me pareció un brazo que se movía y una mano +que me llamaba. Tal alucinación en pleno día era señal de mi +estupidez, por lo cual, burlándome de mí propio, seguí mi camino. + +Pasando bajo la imagen, contemplaba el jirón de la cometa, cuando me +detuve de nuevo, porque un objeto rozó mi cara, produciéndome +escalofrío. El jirón de papel se había desprendido de la imagen, +cayendo sobre mi. ¡Vean ustedes lo que es el estado del ánimo! Aquel +hecho insignificante, tan insignificante como el aplastar un grano de +arena con nuestro pie, me hizo detener el paso, me hizo temblar, me +hizo mirar a todos lados, puso en mis labios esta pregunta, que me +dirigí lleno de confusión: «Pero, Gabriel, ¿te has vuelto bobo, o lo +has sido toda tu vida?» + +Seguí andando hacia la acera de enfrente, cuando de nuevo me detuve, +me quedé helado, absorto, estupefacto, porque detrás de mi había +sonado claramente mi nombre. ¿Quién me llamaba? Volvime y nada vi. La +plazuela estaba enteramente desierta y muda: sólo a lo lejos se oían +apenas algunas voces del altercado, que de ningún modo podían +confundirse con la que a mi espalda había dicho «Gabriel.» + +Al volverme, mis ojos se fijaron en una puerta: era la puerta de una +iglesia. Abiertas de par en par las hojas de madera chapeada, se veía +el cancel de mugriento cuero, con dos puertecillas laterales. Una +vieja, al salir, puso en movimiento las mohosas bisagras, y al ruido +de la herrumbre, un sonido lastimero llegó a mis oídos, modulando +aquella voz que a mí me había parecido mi nombre. Esta vez no me reí, +sino que entré decididamente en la iglesia. Vi muchos santos pintados +o de escultura, y, ¡cosa singular!, parecióme que todas las imágenes +sonreían apaciblemente. La iglesia era modesta, blanca, obscura. En +los lustrosos bancos se sentaban algunas señoras de edad. Las luces +del altar, al reflejarse en los oropeles de un luengo cortinón rojo +que servía de dosel a la Virgen, brillaban estrellas tembladoras de +aquella dulce obscuridad, indicando adónde debían dirigirse los +piadosos ojos. Al poco rato de estar allí, parecióme aquel interior +menos obscuro y comencé a ver distintamente todos los objetos. En el +fondo de la iglesia, frente al altar, había una gran reja que se +alzaba desde el suelo al techo; tras esta reja percibíanse vagas +claridades movibles y un murmullo sordo, de cuyo conjunto se destacaba +de rato en rato una tos o una sílaba que repetían los ecos de la +bóveda. Acercándome a la reja, pude fácilmente distinguir tras ella +bultos blancos y negros, entre los cuales algunos desfilaron +pausadamente y sin ruido hacia una puerta que se abría en el ángulo +del fondo, y otros permanecían inmóviles y de rodillas. Eran las +monjas. + +Contemplando la tranquilidad de aquellas santas mujeres, su apacible +recogimiento, la vaguedad aparente de sus formas corpóreas, aquel +silencio de sus pasos que les asemejaba a simples creaciones de la luz +en el fondo de la cámara obscura; contemplando aquella calma de sus +rezos, que nadie oía, sentí envidia de los que sumergen su vida en la +dulce sombra de un claustro. Yo no apartaba mis ojos del coro, +observando indiscretamente los movimientos de las buenas Madres, y +mientras mayor era mi atención, con más claridad se me iban +presentando los distintos objetos de aquel recinto, y vi poco a poco +los sillones, el facistol, el órgano, los cuadros. Tan lentamente +salían de la obscuridad los perfiles de estos objetos, que mi propia +imaginación podía creerse autora de aquel espectáculo. + +El día iba descendiendo, y la iglesia se obscurecía por grados; pero +una de las Madres, tirando de unas cuerdas, descorrió la cortina negra +de la alta ventana del coro, y entonces entró la luz crepuscular, +dando a todo su verdadera forma. Retiráronse algunas monjas; yo sentí +el tenue chocar de las medallas de sus rosarios cuando levantaban la +rodilla, y luego besos. Era fácil contar el número de las que salían +por el número de los suaves estallidos que resonaban en aquel espacio, +porque todas al salir besaban los pies de un Cristo colgado junto a +la puerta. A esto atendía yo, cuando de las figuras que aún quedaban +de rodillas en el centro del coro se levantó una, dirigiéndose a la +reja y al mismo lugar en que yo estaba. Mi impresión al verla, al ver +su cara, al ver sus ojos que me miraban, fué tan viva, tan aterradora, +que hube de quedar petrificado, la sangre helada, la vida en suspenso, +hecho una estatua de plomo. Lo que estaba viendo, ¿qué era? ¿Era una +aberración, un delirio, una imagen del sueño, un juguete fantástico, +obra de los ángeles traviesos para burlarse de los que con sus +mundanas tristezas van a profanar la casa de Dios? La miré fijamente, +atónito ante aquel enigma, ante aquel misterio; pero la visión no duró +más que algunos segundos, porque la monja, llamada por otra, se apartó +de la reja, y salió rápidamente del coro sin besar el pie del Santo +Cristo. + +Al hallarme solo, reuní todos, absolutamente todos los rayos de mi +razón, y juntándolos, los dirigí a la confusa y negra obscuridad de +aquel fenómeno. Quise desvanecer el celaje que envolvía mi +inteligencia haciéndome estúpido, y me pregunté si lo que acababa de +presenciar era reproducción de aquella burla de mis sentidos que poco +antes me había hecho ver una mano en un pedazo de papel y oír mi +nombre en el chirrido de una puerta. Me di golpes en la cabeza; busqué +un sitio más solitario, donde, serenándome, pudiera poner en claro +cuestión tan ardua, y sin saber cómo, di conmigo en el fondo de una +capilla. En un cuadro que se ofreció de improviso a mis ojos vi una +falange de ángeles, mil encantadoras criaturas de esas que sin más +naturaleza corporal que una cabeza y dos alas, han creado los artistas +para regocijar los asuntos de la pintura mística. Atrajeron mi +atención aquellos seres juguetones y enredadores: todos se reían con +infantiles carcajadas, y entremezclándose volaban, rasgando nubes, +esparciendo flores con el batir de sus alas de pollo, y dándose de +coscorrones al chocar unas con otras las rubias cabecitas. Por +momentos me parecía que avanzaba sobre mí la bandada de rostros +voladores, y luego retrocedían haciendo con alegre algazara +movimientos de miedo, para esconderse después tras una nube, y hacerme +desde allí guiños con sus ojuelos, y encantadoras muecas con sus +bocas. + +A tal situación habían llegado mis sentidos, cuando el sacristán, +agitando un grueso manojo de llaves con cencerril estruendo, me hizo +salir de la iglesia, pues yo era la única persona que en ella quedaba. +Salí; la luz de la calle pareció devolverme el sentido común, que, +según mi propia opinión, había perdido. El tumulto de que poco antes +hablé, continuaba más reciamente, y algunas personas atravesaron a +toda prisa la plazuela. Entre éstas vi un hombre, un caballero que +azorado y con miedo corría, volviendo la vista atrás, deteniéndose a +cada dos pasos, y vacilando luego sobre qué dirección tomaría. Fijóse +en mi, y al punto, llamándome por mi nombre, se me acercó con muestras +de alegría por haberme encontrado. Era el diplomático. + + + + +XIV + + +--Gabriel--me dijo con voz temblorosa y sin dejar de mirar hacia el +sitio del tumulto--, vas a hacerme un favor... ¡Los franceses! ¡Están +ahí los franceses! Sí..., yo he visto pasar por esas calles las gorras +de pelo de a dos varas de alto... Bien lo decía yo... ¡Mi sobrinita +y mi hermana tienen unas cosas...! A ellas solas se les ocurre +mandarme con esta comisión, sin reparar que la pierna gotosa no me +deja correr. Pero no doy un paso más..., me retiro a casa...; tú te +encargarás de llevarlas flores, la carta y el recado... ¿No oíste un +tiro? Me parece que vienen por ese lado. ¡Jesús, esto es atroz! Si +viene una bala perdida... Adiós, me voy; toma, chiquillo, encárgate +tú de esto. Es muy fácil. Ahí está el convento. Mira, en aquel +callejón está la puerta del torno. Entras, preguntas por la Srta. +Inés, la novicia..., pues. Dices que vas de parte de la Sra. Marquesa +de Leiva. ¿Lo olvidarás?... ¡Dios mío! ¡Esas mujeres que pasan +corriendo!... Sin duda los muy tunantes intentan deshonrarlas. Me +voy... Toma, entra tú en el locutorio. ¡Para qué vendría yo a estos +malditos barrios! Toma el ramo de flores contrahechas..., toma la +carta, que darás a la Srta. Inés...; le dices que la Sra. Marquesa +está enojada con ella, y que es preciso que a salir del convento se +decida. Insiste mucho en esto, ¿eh?; dile que nos vamos para Madrid, y +que en la Corte del nuevo rey José I... ¡Demonio, eso que ha sonado +es un tiro de obús!... Me parece que ha caído una granada en el techo +de esa casa. + +--¿Una granada? Lo menos cincuenta van disparadas ya--dije yo, +atizando el fuego de su miedo para que se marchara pronto y me dejase +tan sublime comisión. + +--Conque, chiquillo--continuó, temblando como un azogado--, ¿lo harás +bien? Si te dan contestación la llevas a casa. Ve pronto. Yo me +escaparé corriendo por esta calle donde no se siente ruido...; adiós. + +Desapareció el diplomático, llevado por su miedo, y al punto entré en +la portería del convento con febril alegría, y di fuertes porrazos en +el torno. Una voz regañona me contestó. + +--_Deo gratias_--dije--. Vengo de parte de mi ama, la Sra. Marquesa de +Leiva, a traer un recado a la Srta. Inés. + +La portera me dijo que esperara en el locutorio, y al poco rato de +estar allí corrióse la cortina de éste y vi dos monjas. No sé cómo +pude mantenerme en pie. Una de ellas era Inés. + +No me cabía duda, era ella misma: en su semblante, adelgazado y +pálido, habían impreso terribles huellas los sesenta días de +incesantes pesares transcurridos desde el 2 de mayo; pero la reconocí, +a pesar de la escasísima luz del locutorio, y la hubiera reconocido +en la obscuridad de las entrañas de la tierra. Parecióme que al verme +cerró los ojos, y que asió las rejas con sus dos manos para +sostenerse. Cuando me dirigió la primera pregunta, temblaba su voz de +tal modo, que era imposible entender sus palabras. Sin poder decir una +sola, incapaz de discurso y de movimiento, permanecí yo breve rato con +la cara apoyada en la reja. + +La monja que la acompañaba me obligó por fin a romper el silencio. + +--La Sra. Marquesa me ha dado este ramo de flores y esta carta--dije, +introduciendo ambas cosas para que las tomara Inés. + +--¡Ah, el ramo para el Santo Niño de la Enfermería!--dijo la monja +vieja--. La señora Condesa no se olvida de nosotras. + +--También me ha dado un recado de palabra para la Srta. +Inés--continué--, y es que se prepare a salir del convento para partir +con ella a Madrid dentro de algunos días. + +--¡Oh!--exclamó la vieja--. La Sra. Condesa y la Sra. Marquesa hacen +mal en contrariar la decidida vocación de esta niña. ¡Por qué ese +empeño de llevarla a Madrid, cuando ella quiere dejar las maldades y +abominaciones del siglo! La pobrecita no quiere cuentas con nadie más +que con su prometido Esposo, que es Nuestro Señor Jesucristo. + +--Madre Transverberación--dijo Inés con voz más entera--, el chocolate +y los bollos que han hecho sus mercedes ayer para la señora Condesa, +¿dónde están? ¿Los ha traído su merced? + +--No por cierto. + +--¡Si tuviera su merced la bondad de ir a buscarlos para que los lleve +este mozo...! + +--Bien pudo usted haberlos traído--replicó gruñendo la vieja. + +--Si la Sra. Condesa no lo recibe esta tarde, se enojará mucho, y me +será difícil convencerla de que no quiero dejar nunca más esta santa +morada. + +--Voy por él..., ¡qué niñas éstas! + +Dejónos solos la Madre Transverberación, y entonces hablé así: + +--Inés mía, estoy vivo, he resucitado. Salí vivo de aquel montón de +muertos, donde perdimos para siempre a nuestro buen amigo don +Celestino. Al verme vivo y sin ti, pensé que Dios me había devuelto la +vida para castigarme; pero ahora que te encuentro, alabo a Dios porque +veo que no una, sino dos veces, me ha dado la vida. + +--¿Debo salir de aquí? ¿Debo hacer lo que me mandan esas señoras?--me +preguntó Inés con impaciencia, porque temía la vuelta de la Madre +Transverberación. + +--Si, Inés, sal de aquí. Haz lo que te mandan esas señoras. ¿Qué dicen +en esa carta? + +--Toma, léela--dijo, alargándola al través de la reja. + +A la escasa luz del locutorio pude leer la carta, que decía, entre +otras cosas relativas al ramo y al chocolate, lo siguiente: «Esperamos +que cesará tu obstinación en profesar. Nos oponemos resueltamente a +ello, y no queremos que tu ingreso en el seno de esta familia sea +señal de aniquilamiento de nuestra casa. Ya te dijimos que habíamos +determinado casarte con un joven de alto linaje, proyecto en el cual +estriba la felicidad, grandeza y lustre de la familia a que +perteneces. Todo está concertado, y aunque se aplace por motivo de la +guerra, al fin tiene que ser; de modo que si persistes en profesar, +nos llenarás de dolor. ¿No anhelas servirnos de consuelo en nuestra +soledad? ¿No correspondes al mucho amor que te profesamos? ¿No deseas +ocupar el puesto que te pertenece en nuestro corazón y en nuestra +casa? Mi sobrina y yo iremos a convencerte, y en tanto disponemos el +viaje a Madrid, adonde nos acompañarás, porque tu presencia es +indispensable a las diligencias de tu legitimación.» + +--Sí, saldré--dijo Inés cuando acabó de leer la carta--. Ya no quiero +estar más aquí. + +--¿Pues qué, estabas decidida a profesar? + +--Sí, muy decidida. No tenía yo más consuelo que la idea de encerrarme +aquí para siempre. Cuando me trajeron a Córdoba..., ¡qué días y qué +viaje!, yo no sabía lo que era de mí. Me encerraron en este +convento..., luego vinieron esas señoras a decirme que era su +sobrina..., me besaron..., lloraron mucho las dos...; luego dijeron +que me iban a casar, y cuando les contesté: «Pues ya que me han puesto +aquí, aquí he de quedarme toda la vida», ambas se afligieron mucho... +Me visitan con frecuencia, acompañadas de un señor de edad, que me +hace mil caricias y asegura quererme mucho; pero nunca he cedido a sus +ruegos para salir. + +--¿Y ahora? + +--Las paredes del convento se me caen encima, y anhelo salir. + +--¡Pero te van a casar!--exclamé indignado--. Te quieren casar, y no +se hunde el mundo. + +Entonces se rió, creo que por primera vez desde mucho tiempo, y +aquella espontánea alegría me pareció expresión de una renaciente +vida. Inés salía del seno del claustro como yo del montón de muertos +de la Moncloa, y al contestar con una sonrisa a mis amorosas quejas, +sacaba del sepulcro de la Orden el pie que tan impremeditadamente +había metido dentro. Viéndola reír, reíme yo también, y al punto, +olvidando la situación, nos hablamos con la confianza de aquellos +tiempos en que de nuestras penas hacíamos una sola. + +--¡Ay, chiquilla! Ahora que eres archiduquesa y archipámpana, ¿no +tienes vergüenza de quererme? + +--¿Pero qué quieren hacer de mí?--preguntó, poniéndose triste otra +vez. + +--Mira, princesa, haz lo que te mandan esas señoras: obedécelas en +todo. Ya habrás conocido el parentesco que tienes con ellas. Dios te +ha puesto en sus manos; acepta lo que Dios te da, y Él arreglará lo +demás. + +--Saldré del convento--afirmó ella--. ¡Ay! No se asustarán poco las +Madres cuando me lo oigan decir. Pero ya Dios no quiere que yo sea +monja. + +--No lo serás, no; y cuando yo vuelva de la guerra... + +--¿Pero vas tú a la guerra? Chiquillo, ¿quién te ha metido a ti en +guerras? + +--¿Pues qué he de hacer? ¿Quieres que toda la vida sea criado? +Escucha, Inés, lo que me pasó hace días en casa de la Sra. Condesa. +Fuí a visitarla, y habiendo cometido la indiscreción de decirle que te +quería, se enfureció de tal modo, que me hizo poner en la puerta de la +calle. + +Inés cruzó las manos, dejándolas caer luego con desaliento sobre su +falda, mientras elevaba sus ojos al cielo, sin decir nada. + +--¡No soy más que un criado, Inés!--exclamé, agarrándome con fuerza a +la reja y sacudiéndola, como si quisiera hacerla pedazos--; no soy más +que un miserable chico de las calles, indigno de ser mirado por +personas de tu categoría. Después que nos separamos, mira qué +distantes estamos uno de otro. Pero no creas que lo siento; me gusta +verte donde estar debes. + +--¿Y tú?--me preguntó con perplejidad. + +--Yo haré lo que deba, Inesilla. Sal de este convento, ve con esas +señoras y espérame tranquila, con la segundad de que iré a buscarte. +Si para entonces no has variado..., si te encuentro la misma... + +Contestóme al instante pasando su dedo índice por uno de los huecos de +la reja. Yo se lo besé, se lo mordí tan sin pensarlo, que ella no pudo +contener un ligero grito, a punto que la Madre Transverberación +regresaba con el chocolate y los bollos. + +--¿Qué es eso, niña?--preguntó la vieja, asombrada de oírla chillar. + +--Nada, Madre Transverberación. Esta reja tiene unos picos... Al +mover la mano me lastimé un dedo--dijo Inés, chupándose la coyuntura +del dedo índice y sacudiéndolo después para fingir el dolor del +supuesto rasguño. + +--Aquí están el chocolate y los bollos--añadió la monja--. Vaya, ya es +tiempo de que se marche ese mocito, porque obscurece y no es ésta hora +de tener abierto el locutorio. + +--Rabiando estoy por marcharme--repliqué--. Vengan acá esos bollos y +ese chocolate, que la Sra. Marquesa estará con el alma en un hilo +aguardando tan buenas cosas. ¿Y qué le digo a su merced en +contestación al recado que tuve el honor de traer? + +--Que está muy bien--contestó Inés, apretando su cara contra la +reja.--Que haré lo que me mandan, y que cuando quieran venir por mí, +estoy dispuesta a salir del convento. + +--¿Cómo es eso, niña?--gruñó alarmada la monja--. ¡Que quiere usted +salir! ¡Qué pensará su futuro Esposo Jesucristo si llega a sus oídos +lo que usted ha dicho! Y tiene que saberlo forzosamente, porque Él +está en todas partes y todo lo oye. Nada, nada--añadió, arrimando su +hocico a la verja--. Rapaz, a la Sra. Marquesa dirá usted que la niña +persiste en su ejemplar vocación, y que si quieren verla enfadada y +bufando de rabia, que le hablen del siglo y sus tentaciones. + +Inés prorrumpió en una carcajada tan natural, tan graciosa, tan +fresca, tan jovial, que hasta las paredes del convento parecían +regocijarse con tan alegre música. + +--¿Qué risas tan mundanas son ésas?--dijo la Madre Transverberación--. +Es la primera vez que se ríe usted de ese modo en esta casa. ¿Qué pasa +para tanta alegría?... Adentro, niña, adentro; daremos parte de este +inaudito desenfado a la Madre Abadesa. + +Cerróse el locutorio y salí a la calle. Sentíame con nueva vida, con +centuplicadas fuerzas en mi espíritu y en mi cuerpo; sentíame capaz de +todo, de la abnegación, de la lucha, hasta del heroísmo, porque la +presencia y las palabras de Inés habían abierto desconocidos +horizontes, inmensos espacios delante de mí. + + + + +XV + + +Antes de llegar a la posada, fuerte ruido de tambores y cornetas me +anunció la salida del ejército. Corrí a buscar mis armas y mi +caballo, y antes de que se notara mi falta, ya estaba en fila con el +señorito conde de Rumblar, Marijuán y los demás de la partida. Era ya +de noche cuando salimos, y el pueblo todo tomó parte en aquella +espontánea fiesta de nuestra despedida: millares de luces se +encendieron a nuestro paso en balcones y puertas; ninguna mujer dejó +de saludarnos desde la reja, ya sin galán, y todos los chicos +engendrados por aquella fecunda generación salieron delante de los +tambores, acompañándonos hasta más allá de la Puerta Nueva. + +Anduvimos toda la noche, y al día siguiente, al salir del Carpio, nos +desviamos del camino real de Andalucía, tomando a la derecha en +dirección a Bujalance. Durante esta primera jornada encontramos a +Santorcaz, que había salido de Bailén para incorporarse a su +cuadrilla, y a todos nos dió mucho gusto el verle. + +--Aquí traigo varios regalitos que le manda a usted su señora +mamá--dijo a mi amo, entregándole unos paquetes--. La señora estaba +desazonada por no haber tenido noticias de usted, y me encargó que le +cuidase bien. ¿Hizo el Sr. Conde las visitas que D.ª María le encargó? + +--Puntualmente--contestó mi amo--. Y usted, ¿por qué no ha venido +antes? + +--¡Qué demonio! Con estas cosas ni tenemos posta ni quien lleve una +carta. Sin embargo, yo recibí las que esperaba, y aquí estoy al fin, +deseando, como los demás, que tropecemos con los franceses. + +Desde entonces fué Santorcaz el principal personaje de la cuadrilla +después del amo, lugar que supo conquistarse con la desenvoltura +subyugadora de su conversación. Ponía él todo suesmero en agradar a D. +Diego, cosa fácil de conseguir, y siempre fijo al lado de éste, +cautivó prontamente el ánimo del buen chico, ya contándole hazañas y +extraordinarios hechos, ya sugiriéndole con su fértil imaginación +ideas y conceptos propios para enloquecer a un joven de chispa, pero +muy atrasado en su desarrollo intelectual. + +Y a todas estas, señores míos, ni una palabra os he dicho de aquel +ejército, ni de su extraña composición; pero atended ahora, que lejos +de ser tarde, es ésta la coyuntura propicia de hacerlo, según el +refrán que dice: «Cada cosa en su tiempo, y los nabos en Adviento.» + +La base del ejército de Andalucía estaba en las tropas del campo de +San Roque, mandadas por Castaños, y en las que después trajo don +Teodoro Reding de Granada. Componíase de lo más selecto de nuestra +infantería de línea, con algunos caballos y muy buena artillería, no +excediendo su número de trece a catorce mil hombres. Agregáronse +algunos regimientos provinciales y los paisanos que espontáneamente o +por disposición de las Juntas se engancharon en las principales +ciudades de Andalucía. Difícil es conocer la cifra exacta a que se +elevaron las fuerzas de paisanos armados; pero seguramente eran +muchos, porque la convocatoria había llamado a todos los mozos de diez +y seis a cuarenta y cinco años, solteros, casados y viudos sin hijos, +de cinco pies menos una pulgada, medidos descalzos. Además de los +notoriamente inútiles, como cojos, mancos, ciegos, etc., eran +exceptuados los que tenían su mujer encinta o ejercían cargos +públicos, así como a los ordenados de Epístola; pero no había +excepción por razón de cosecha o labores del campo. Los únicos +rechazados de las filas, sin tener aquellos reparos, eran los _negros, +mulatos, carniceros, verdugos_ y _pregoneros_. Con paisanos, pues, +creó Sevilla cinco batallones y dos regimientos de caballería; Cádiz +mandó el batallón de tiradores que llevaba su nombre, y las ciudades y +villas de Utrera, Jerez, Osuna, Carmona, Jaén, Montoro y Cabra +enviaron cuerpos de infantería y caballería de número irregular. + +Esto aumentó el ejército; pero aún debía crecer un poco más aquél, que +empezó enano y debía ser gigante terrible, si no por su tamaño, por su +fuerza. Los militares españoles que el Gobierno de Madrid incorporaba +a las divisiones de Moncey, de Vedel o de Lefebvre iban huyendo de sus +traidoras filas en cuanto se les presentaba ocasión para ello, de tal +modo, que al verificar sus marchas aquellos ejércitos por parajes +montuosos o quebrados, veían que los españoles se les escapaban por +entre los dedos, como suele decirse. Los desertores acudían a engrosar +las tropas del ejército de Blake, del de Cuesta o del de Castaños; y a +Carmona y a Córdoba llegaron muchos, escapados de las filas de Moncey, +así como casi todos los que hacían la campaña de Portugal con Junot. +Aquellos oficiales y soldados, al romper la disciplina literal que los +sujetaba a la Francia invasora para acudir al llamamiento de la +disciplina moral de su patria oprimida, hacían el viaje disfrazados, +traspasaban a pie las altas montañas y los ardientes llanos, hasta +encontrar un núcleo de fuerza española. Daba lástima verles llegar +rotos, descalzos y hambrientos, aunque su gozo por hallarse al fin en +tierra no invadida les hacía olvidar todas las penas. Con estos +desertores, entre quienes había guardias de Corps, valones, +ingenieros y artilleros, aumentó un poco nuestro ejército. + +Pero aún creció algo más. La Junta de Sevilla había indultado el 15 de +mayo a todos los contrabandistas y a los penados que no lo fueran por +los delitos de homicidio, alevosía o lesa majestad humana o divina, y +esto trajo una partida, que si no era la mejor tropa del mundo por sus +costumbres, en cambio no temía combatir, y fuertemente disciplinada, +dió al ejército excelentes soldados. Ibros, lugar célebre en los +fastos del contrabando; Jandulilla, Campillo de Arenas, y otras +localidades, entregadas más tarde al sable de la Guardia civil y de +los Carabineros, enviaron respetables escuadrones, con la +particularidad de que por venir armados hasta los dientes, y ser todos +unos caballeros de muy buen temple, que sabían dónde echaban la boca +del trabuco, se les reputó como auxiliares muy eficaces del ejército. +Cuerpos reglamentados españoles, con algunos suizos y valones; +regimientos de línea, que eran la flor de la tropa española; +regimientos provinciales, que ignoraban la guerra, pero que se +disponían a aprenderla; honrados paisanos, en su mayor parte muy +duchos en el arte de la caza, y por lo general tiraban admirablemente; +y, por último, contrabandistas, granujas, vagabundos de la sierra, +chulillos de Córdoba, holgazanes convertidos en guerreros al calor de +aquel fuego patriótico que inflamaba el país; perdidos y merodeadores, +que ponían al servicio de la causa nacional sus malas artes; lo bueno +y lo malo, lo noble y lo innoble que el país tenía, desde su general +más hábil hasta el último pelaire del Potro de Córdoba, paisano y +colega de los que mantearon a Sancho: tales eran los elementos del +ejército andaluz. + +Se formó de lo que existía: entraron a componer aquel gran amasijo la +flor y la escoria de la nación; nada quedó escondido, porque la +fermentación lo sacó todo a la superficie, y el cráter de nuestra +venganza esputaba lo mismo el puro fuego que las pestilentes lavas. +Removido el seno de la patria, echó fuera cuanto habían engendrado en +él los gloriosos y los degenerados siglos, y no alcanzando a +defenderse con un solo brazo, trabajó con el derecho y el izquierdo, +blandiendo con aquél la espada histórica y con éste la navaja. + +En cuanto a uniformes y trajes, habíalos de todas las formas +conocidas. Es prodigioso cómo se equipó aquel ejército de paisanos en +diez y seis días. La Administración actual, con todos sus recursos, es +un sastre de portal comparada con aquel confeccionador que puso en +movimiento millones de agujas en dos semanas. En cierto estado que la +Historia no ha creído digno de sus páginas, pero que existe aún, +aunque en el olvido, se consigna el número de piezas de vestuario que +hicieron gratuitamente las monjas y señoras de Sevilla. Dice así: + +«Por las Comunidades y señoras de distinción se han hecho 3.335 +camisas, 1.768 pantalones y 167 casacas de soldado; 1.001 camisas, 312 +pantalones y 700 chalecos de sargento; 374 botines de paño, 149 sacos +de caballería, 16 mochilas y 1.684 escarapelas.» Las señoras de +Alcolea, las de Carmona, Lora del Río y otros pueblos figuran en la +cuenta con cifras parecidas. + +Esta diversidad de manos en la hechura de vestimenta indica que la voz +_uniforme_, en lo tocante a voluntarios, era una vana palabra. Al lado +de las casacas blancas con solapa negra, carmesí o azul, que vestían +la mayor parte de los regimientos de línea; al lado de las levitas +azules con bandolera que vestían valones y suizos, veíamos los +chaquetones de paño pardo con que se cubría la gente colecticia. Entre +los altos morriones de la artillería y las gorras de los granaderos, +llamaban la atención nuestros blancos sombreros portugueses, y las +gorras de cuartel, y los tocados de innumerables clases con que +cubrían sus chollas los tiradores y voluntarios de los pueblos. Como +antes he dicho, aquel ejército hacía reír. + +¿Y el dinero para la guerra? Causa risa ver cómo se da hoy de +calabazas un ministro de Hacienda para _arbitrar_, con destino a otra +guerra, unos cuantos millones que nadie quiere darle si no hipoteca +hasta el último pingajo de la nación. Aprended, generaciones egoístas. +Leed las listas de donativos hechos por los gremios, por los +comerciantes, por los nobles y hasta por los mendigos. ¡Aquel sí era +llover de dinero, y reunirlo a montones, sin que ni un realito de +vellón se escapase por entre los agujeros del cesto administrativo! En +la lista de donaciones hay una partida conmovedora que dice así: «La +Sra. Condesa viuda de Montelirios ha entregado su _toaleta_ de plata, +manifestando el sentimiento de que sus medios no alcancen tanto como +su voluntad.» + +¿Habrá hoy quien dé su _toaleta_?... + + + + +XVI + + +Nuestra marcha por Cañete de las Torres en dirección al río Salado era +un verdadero paseo triunfal, mejor dicho, casi no parecía que +marchábamos, porque la gente de los pueblos, incluso mujeres, ancianos +y chicuelos, nos seguían a un lado y otro del camino, improvisando +fiestas y bailes en todas las paradas. Cuando el ejército se detenía, +eclipsábanse en apariencia todos los males de la patria, porque la +tropa, recobrando el buen humor, convertía el campamento en una feria. +Yo no sé de dónde salían tantas guitarras; no pude comprender de qué +estaban hechos aquellos cuerpos, tan incansables en el baile como en +el ejercicio, ni de qué metal durísimo eran las gargantas, para ser +tan constantes en el gritar y cantar. + +Como durante la primera semana del mes de julio no nos faltaron +víveres abundantes, lo pasábamos perfectamente; y como tampoco +tropezamos con los franceses, establecidos, aunque muy inquietos, al +otro lado del río, a todos, especialmente a los inexpertos, nos +parecía la guerra una ocupación dulcísima. Sobre todo, el condesito de +Rumblar no cabía en su pellejo de puro alborozado; y como con el roce +de tanta y tan diversa gente se iba despabilando por extremo, llegó a +adquirir un desembarazo, un dominio de su propia persona que antes no +tenía. Santorcaz, como dije, había logrado en poco tiempo gran +ascendiente sobre D. Diego, de tal modo, que cuanto nuestro mozalbete +ponía por obra, lo consultaba con aquél. Marijuán, en cambio, hacía +buenas migas con un servidor de ustedes, y siempre juntos en las +marchas y en los descansos, nos contábamos nuestras cosas, +compadeciéndonos y consolándonos mutuamente. Nosotros dos solos, y sin +dar parte a nadie, nos comimos el divino chocolate y los bollos de la +Madre Transverberación. + +Todo el ejército tenía gran impaciencia por venir a las manos con la +_canalla_. Como existen en todo campamento, además del supremo consejo +que se celebra en la tienda del General, tantos consejillos como +grupos de soldados se escalonan aquí y allá, en la cantina o en campo +raso, para echar una caña o tirar un par de cartas, nosotros siempre +estábamos dilucidando en corros más o menos grandes la eterna cuestión +de nuestro encuentro con los franceses. ¡Cuántas veces, reunidos junto +a un tambor, donde había un jarro de vino, dispusimos el paso del río, +el ataque del enemigo en su posición de Andújar, u otras hazañas de la +misma harina! + +Un día, hallándonos en Porcuna, y después que se nos unió el ejército +de Reding, resolvimos, tras de ardiente discusión, que los generales +estaban atolondrados y sin saber qué plan adoptarían. El conde de +Rumblar dijo que iba a escribir a su maestro D. Paco, para que le +dijera qué operaciones convenían más; pero como todos se rieran de +esta ocurrencia, nuestro generalito se amoscó y fué a que le consolara +con sus adulaciones interminables el lugarteniente Santorcaz. + +Por último, tras largo consejo celebrado por los generales, se dijo +que iban a ser distribuídas las divisiones para tomar la ofensiva +inmediatamente. Aquél día, que fué, si no recuerdo mal, el 12 o el 13 +de julio, vi por primera vez al general Castaños, cuando nos pasó +revista. Parecía tener cincuenta años, y por cierto que me causó +sorpresa su rostro, pues yo me lo figuraba con semblante fiero y +ceñudo, según a mi entender debía tenerlo todo general en jefe puesto +al frente de tan valientes tropas. Muy al contrario, la cara del +general Castaños no causaba espanto a nadie, aunque sí respeto, pues +los chascarrillos y las ingeniosas ocurrencias que le eran propias las +guardaba para las intimidades de su tienda. Montaba airosamente a +caballo, y en sus modales y apostura había aquella gracia cortés y +urbana que tan común ha sido a nuestros Césares y Pompeyos. Es preciso +confesar que a caballo y en las paradas hemos tenido grandes figuras. +Esto no es decir que Castaños fuera simplemente un general de parada, +pues en 1808, y antes de inmortalizar su nombre, tenía muy buenos +antecedentes militares, aunque había hecho su carrera con rapidez +grande, si no desusada en aquellos tiempos. A los doce años de edad +obtuvo el mando de una compañía; a los veintiocho le hicieron teniente +coronel, y a los treinta y tres, coronel. Si en su juventud no asistió +a ninguna campaña, en 1794, y cuando contaba treinta y ocho años y +poseía la faja de mariscal de campo, estuvo en la del Rosellón a las +órdenes del general Caro, y allí le hirieron gravemente en el lado +izquierdo del cuello. Cuentan que la ligera inclinación de su cabeza +hacia aquel lado provenía de la tal herida. + +Voy a decir de qué manera nos distribuyeron. La primera división la +mandaba Reding; la segunda, Coupigny, y la tercera, Jones; la reserva +estaba a las órdenes de D. Juan de la Peña, y mandaban destacamentos +sueltos, de mil hombres poco más o menos, en calidad de tropas +volantes para mortificar al enemigo, D. Juan de la Cruz, el marqués de +Valdecañas y D. Pedro Echevarri, que después fué uno de los más +famosos polizontes de la reacción. Trescientos escopeteros, que habían +salido Dios sabe de dónde, eran capitaneados por el presbítero D. +Ramón de Argote. ¿No es verdad que hubiera estado mejor diciendo misa? + +A caballo éramos tres mil, fuerza no muy grande si se considera que +íbamos a operar en país entrellano y contra jinetes muy aguerridos; +pero, en cambio, nuestra artillería era de primer orden. Teníamos +veinticuatro piezas, servidas por el Real Cuerpo, con lo más florido +de aquella oficialidad a quien estaba reservado la mayor gloria de la +guerra, desde el 2 de mayo hasta la batalla de Vitoria. + +Nosotros nos extendíamos por la izquierda del Guadalquivir, ocupando +los pueblos de Porcuna y Lopera; y alargando una de nuestras alas por +el camino de Arjonilla, observábamos la orilla derecha, mientras la +otra ala se extendía hacia Higuera de Arjona buscando a Menjíbar. +Ocupaba el francés a Andújar con las fuerzas que primitivamente trajo +a la tierra andaluza, y que habían vencido en el puente de Alcolea y +saqueado a Córdoba. La división de Vedel, fuerte de diez mil hombres, +hallábase en Bailén, y la pequeña división de Ligier-Belair, el mismo +general que vimos batirse con los vecinos de Valdepeñas en los +primeros días de junio, estaba en Menjíbar guardando el paso del río. +Andújar, Bailén, Menjíbar. Del primero al segundo punto corría la +carretera general de Andalucía, desde Bailén a Menjíbar el camino que +iba a Jaén, y desde Menjíbar a Andújar el río. Conserven ustedes en la +memoria la disposición de este triángulo para comprender la +importancia de los movimientos de ambos ejércitos. + +Cualquiera que fuese el pensamiento de nuestros generales, lo cierto +es que la primera división recibió orden inmediata de ponerse en +marcha, mientras Castaños con la tercera y la reserva se dirigía hacia +el puente de Marmolejo para pasarlo y atacar a Dupont en Andújar. Ya +he dicho que mandaba D. Teodoro Reding la primera división; lo que aún +no ha sido escrito por la Historia ni dicho por mí es que yo formaba +parte de ella, porque toda la caballería voluntaria había sido +incorporada, mejor dicho, fundida en los batallones del ejército, que +apenas contaban con la mitad del contingente. A mi amo y a los que le +seguían nos tocó formar en las filas del regimiento de Farnesio, +mientras que los lanceros de Sevilla fueron casi todos incorporados al +regimiento de España. + +El día 13 nos separamos de nuestros compañeros y tomamos el camino, +mejor dicho, las veredas y trochas que conducen a Menjíbar. No +llegábamos a seis mil; pero éramos buena gente, aunque me esté mal el +decirlo. El regimiento de guardias valones, los suizos, el de la +Corona, el de Irlanda, el de Jaén, los granaderos provinciales, los +fusileros de Carmona, la caballería de Farnesio y las seis bocas de +fuego que mandaba D. Antonio de la Cruz, eran piezas respetables, +orgullosas de sí mismas. Teníamos por General a un hombre impetuoso, +de más arrojo que prudencia; mediano táctico, pero incansable en las +marchas. Nuestro Jefe de Estado Mayor, D. Francisco Javier Abadía, era +un militar muy entendido, quizás de los mejores que entonces tenía el +ejército español, y el coronel puesto al frente de la artillería +pasaba por un oficial de mucho entendimiento en su arma. Nosotros le +llamábamos el _sainetero_, por ser hijo de D. Ramón de la Cruz. + +Adelante, pues al llegar a Menjíbar, encontramos la población muy +alborotada porque un destacamento francés, enviado a Jaén en busca de +víveres, después de saquear horriblemente esta ciudad, había +retrocedido a su cuartel general, asolando a su paso la comarca. De +Jaén se contaban atrocidades que apenas son creíbles en militares de +un país europeo. Dijéronnos que mujeres y niños habían sido +inhumanamente degollados, y que igual muerte padecieron dentro de sus +mismos hospitales varios frailes agustinos y dominicos enfermos. La +consternación de aquellos pueblos era excesiva, y al aproximarse las +tropas, acudían en tropel a nuestro encuentro, derramando lágrimas de +ira, suplicándonos que no dejáramos vivo un francés, y pidiendo los +viejos aún fuertes y los rapaces de doce años que se les dejase +marchar entre las filas para ayudarnos. Según nos decían después del +saqueo, en los caseríos inmediatos al tránsito, Almenara, Fuente del +Rey, Grañena y otros, no habían dejado ni un grano de trigo, ni un +azumbre de vino, ni un puñado de paja. Hasta las medicinas de las +boticas y de los hospitales de Jaén fueron robadas, y al propio +tiempo, ni un carro ni una mula quedaron en todos aquellos contornos. + +Muchas familias expoliadas habían acudido a Menjíbar. En la plaza del +pueblo dos frailes escapados a las carnicerías de Jaén, predicaban el +exterminio de los franceses. Al ver la indignación de aquella infeliz +gente robada y vejada, al ver las mujeres que acudían frenéticas y +rabiosas pidiéndonos que vengáramos a sus inocentes hijos, degollados +sin piedad en la cuna, comprendí las crueldades de que por su parte +empezaban a ser víctimas los franceses cuando se rezagaban. + + + + +XVII + + +Antes de decidirse a pasar el río, nuestro General mandó una pequeña +fuerza en reconocimiento de la situación de las tropas de Coupigny. +Algunos jinetes de Farnesio tomaron parte en esta expedición, y +Marijuán, que fué en ella, nos contó a su regreso, en la tarde del 15, +que habían encontrado la división del Marqués hacia Villanueva de la +Reina, donde le entregaron los pliegos de Reding. Desde el campamento +de Coupigny se había visto una gran polvareda en la orilla derecha, y +parecía que la división de Vedel marchaba desde Bailén a Andújar, para +reforzar a Dupont, que ya había trabado la lucha con Castaños. La +gente venida de Arjonilla aseguraba haber oído fuerte cañoneo hacia la +parte de los Visos. + +--A estas horas--decía Marijuán--, o ellos o los de Castaños han de +estar derrotados. + +--¿Y qué esperaba el Marqués en Villanueva de la Reina?--preguntó +Santorcaz con aquella suficiencia estratégica que le hiciera tan digno +de admiración a los ojos del joven D. Diego. + +--Allí se estaba tan quieto--repuso Marijuán--. Parece que está de +acuerdo con nuestro General para operar en combinación y atacar +juntos a Bailén. + +--¿Pero qué estrategia es ésa, ni a qué conduce atacar a Bailén?--dijo +Santorcaz, atrayendo en su alrededor un círculo de soldados--. ¿No +dices que la división Vedel salió de Bailén y está ya sobre Andújar? + +--Sí; así lo decían en Villanueva. + +--Pues si no hay enemigos en Bailén, ¿qué es eso de atacar a Bailén? +Se tratará de ocuparlo para luego avanzar por el arrecife y embestir a +Dupont y a Vedel por la espalda, mientras Castaños, Jones y Peña lo +atacan de frente. + +--Eso, eso será--dijimos todos--. De ese modo les cogeremos entre dos +fuegos, y no escapará ni una patena de las que robaron en Córdoba. + +--Pero si ése es el plan, ya debía estar puesto en ejecución. Si se +están batiendo en Andújar, a estas horas deberíamos estar nosotros +cayendo sobre la retaguardia francesa; mientras que si nos ponemos en +marcha esta noche y llegamos mañana, sabe Dios... + +Al anochecer se nos ordenó marchar río arriba, lo cual no comprendimos +ni poco ni mucho hasta que algunos compañeros, que eran del país y +conocían el terreno, nos dijeron que íbamos buscando el vado del +Rincón para pasar al otro lado. Por la noche, algunas fuerzas de +infantería y dos piezas pasaron por junto a la barca, mientras el +grueso del ejército con la caballería nos disponíamos a hacerlo media +legua más arriba. Antes de amanecer sentimos algunos tiros del otro +lado, y diósenos orden de hacer el menor ruido posible y de no +encender lumbre. La noche era calurosa; habíamos comido poco y mal el +día anterior, y con esto y el no dormir no estábamos del mejor humor; +pero la guerra tiene mil contrariedades, y ojalá fueran todas como +aquélla. Entramos al fin en el río, cuyo frescor agradecieron mucho +nuestros cuerpos, secos e irritados por el calor y el polvo, y algún +tiempo después, cuando comenzaban a iluminar el horizonte los primeros +vislumbres de la aurora, ya éramos dueños de la orilla derecha. El +Mayor General Abadía, que había dirigido el paso, nos mandó +replegarnos a un sitio bajo, donde casi toda la fuerza podía +permanecer oculta, y allí aguardamos más de media hora. No se veían +los enemigos por ningún lado; pero allá lejos, hacia la barca, +continuaba cada vez más vivo el tiroteo de fusil. + +El terreno es por allí bastante quebrado, abundando los matojos, y +entre éstos designaron un camino de trocha por donde avanzó la +infantería, mientras a los de a caballo se nos mandó caminar por +terreno más alto. Habíamos tomado tan al pie de la letra la orden de +no hacer ruido, que avanzamos despacio y silenciosamente con el alma +en suspenso, los ojos atentamente fijos en el último término del +terreno hacia la izquierda, punto donde se había trabado la acción. +Vimos al fin a los franceses tiroteándose con nuestros compañeros, con +aquellos que habían pasado la barca durante la noche, y luchaban en un +campo bajo, salpicado de espesos matorrales. + +En una loma, y como a dos tiros de fusil de aquel sitio, brillaba +inmóvil e imponente una cosa que desde el primer momento atrajo +nuestras miradas, infundiéndonos algún recelo. Era un escuadrón de +coraceros, la mejor caballería del ejército de Dupont. Todos los +jinetes contemplamos el resplandor de las bruñidas corazas, en cuyos +petos el sol naciente producía plateados reflejos; y después de mirar +aquello sin decir nada, nos miramos unos a otros, como si nos +contáramos. Ni una voz se oía en nuestras filas; a todos se nos había +cambiado el color, y temblábamos, aunque cada cual hiciera esfuerzos +para disimularlo. El único rumor que turbaba el profundo silencio de +nuestro regimiento, donde hasta los caballos parecían contener el +aliento y explorar el campo con atónitos ojos, era un ligero y casi +imperceptible son metálico producido por las estrellas de las +espuelas. Aquel temblor de piernas es un accidente que la caballería +observa siempre en el comienzo de toda batalla. + +El combate, principiado en guerrillas, arreciaba desde que empezó la +infantería a desplegar un frente compacto de consideración. Pero casi +toda la tropa española se mantenía en reserva, esperando a saber +fijamente si los franceses ocultaban una gran fuerza en la carretera +de Bailén. Mientras el frente español aumentaba sus tiros, +resistiendo a las innumerables guerrillas francesas que al abrigo de +sus posiciones medio atrincheradas hacían fuego mortífero, la +artillería continuaba a retaguardia, y la caballería, asimismo fuera +de acción, recibió orden de ocupar un cerro a mano derecha. Fijos +allí, no quitábamos los ojos de la tremenda fila de corazas que +resplandecían en la loma de enfrente, quietas y confiadas en su valor +y pesadumbre. Aquella fuerza era muy superior a la nuestra por su +organización y marcialidad; pero nosotros teníamos sobre ella, además +de la ventaja numérica, que no era de gran valor, dada nuestra +impericia, la siguiente ventaja moral: puestos ellos en la vertiente +anterior de una loma, todo su poder y su número se presentaban a +nuestra vista; no había más coraceros que aquéllos, y podíamos +contarlos uno por uno. Nosotros, en cambio, estábamos sabiamente +colocados por el Mayor General en otra altura parecida; pero sólo una +quinta parte del regimiento ocupaba la parte culminante de la loma, +mientras que todo lo demás se extendía en la vertiente posterior, +permaneciendo oculto a la vista del enemigo; de modo que si nosotros +les contábamos perfectamente a ellos, los franceses, engañados por la +apariencia, se reirían de los cuarenta jinetes sin uniforme, +enseñoreados del cerro con aire de perdonavidas. + +Nosotros teníamos sobre ellos la ventaja de lo desconocido, que es el +genio tutelar de las batallas, de eso que no se ve y que en el momento +apurado y crítico sale inopinadamente de lo hondo de un camino, del +respaldo de una loma, de la espesura de un bosque; combatiente de +última hora que la tierra echa de su seno, y se presenta fresco, sin +heridas ni cansancio, a decidir la victoria. + +Nuestras filas habían desalojado a los franceses de sus posiciones. +Les vimos replegarse en desorden, y entonces cesó la inmovilidad de +los coraceros. Los resplandecientes petos despedían reflejos +múltiples, y ordenadamente descendieron de la colina en perfecta fila. +Relincharon sus caballos, y los nuestros relincharon también, +aceptando el reto. Pero entonces ocurrió uno de esos cambios de escena +tan frecuentes en la guerra, y cuyo artificio, si cae en buenas manos, +basta a decidir la victoria. Arrojadas nuestras filas sobre las +guerrillas enemigas, clareado el terreno y puestas en juego algunas +piezas de artillería, vióse que los franceses vacilaban, agrupándose y +retrocediendo como si buscaran nuevas posiciones. Se nos dió orden de +avanzar bajando, y una vez en llano, convertirnos sobre nuestro +flanco, para formar un largo frente de batalla. La infantería francesa +estaba delante de nosotros, resguardada por sus coraceros; pero éstos, +observando nuestro movimiento y reconociendo al instante su indudable +inferioridad, invadieron precipitadamente la carretera. La retirada +era cierta. Se nos formó en columnas, dándonos orden de cargar, y el +regimiento se puso rápidamente al galope. Parecía que la misma tierra, +sacudiéndose bajo las herraduras de nuestros caballos, hacia adelante +nos lanzaba. A aquellos primeros pasos tras un ideal de gloria +acompañaron voces de guerra mezcladas con piadosas invocaciones. + +--¡Madre nuestra, santa Virgen de Araceli, ven con nosotros! + +--¡Viva España, Fernando VII y la Virgen de la Fuensanta! + +Ya nadie pensaba en tener miedo; muy lejos de esto, todos los de mi +fila rabiábamos por no estar en las de vanguardia, en aquellas filas +dichosas que acometían a sablazos a los franceses de a pie, ya +pronunciados en completa dispersión. Tal era nuestro furor bélico en +aquella fácil victoria, que D. Diego, Marijuán y yo, no encontrando a +derecha e izquierda francés alguno, hacíamos grande estrago con +nuestros sables en los arbustos del camino, diciendo: «Perros, +canallas, ya sabréis cómo las gastamos los españoles.» + +La gloria de cargar sobre la infantería francesa perteneció tan sólo a +las primeras filas, aunque no les duró mucho el regocijo, porque los +enemigos, convencidos ya de que no tenían fuerza bastante para +hacernos frente, tomaban a toda prisa el camino de Bailén. Una vez +posesionados del camino, seguimos adelante; pero los caballos +franceses corrían a todo escape, y la infantería se puso en salvo por +las veredas, dispersándose a un lado y otro de la carretera. Sobre las +diez nos detuvimos, y, puestas en orden las columnas, avanzamos +despacio, porque recelábamos de ser atacados por una división entera. +Entretanto, nuestras pérdidas habían sido nulas en la caballería, y +escasas, aunque sensibles, en la infantería, qué perdió un capitán del +regimiento de la Reina y bastantes soldados. + +Después de haber perdido de vista a los enemigos, continuamos la +marcha hacia Bailén, si bien con mucha cautela, pues había la +presunción de que los franceses, reforzados con gran número de tropas, +caballos y artillería, se nos presentarían de nuevo en mitad del +camino, sorprendiéndonos en nuestra triunfal carrera. Así fué, en +efecto. A eso del mediodía nuestras columnas avanzadas recibieron el +fuego de los imperiales, que rehechos con un destacamento que de +Linares había llegado, trataban de ganar lo perdido. + +Furiosos por el reciente desastre, acometieron briosamente a nuestra +vanguardia. Tomamos posiciones, y las tropas ligeras, ayudadas de un +enjambre de paisanos, se diseminaron por las escabrosidades próximas, +desde cuyos matorrales mortificaban a los franceses con fuego menudo. +La caballería, entretanto, continuaba muy lejos de la acción, y aunque +nuestro deseo hubiera sido que a lo más recio se nos enviara para +desahogar nuestro enardecido pecho, Dios quiso por fortuna que no +llegase esta ocasión, pues la escaramuza terminó de improviso, cesaron +los tiros, y vimos con sorpresa que los franceses, como poseídos de +súbito pavor, retrocedían a la desbandada hacia Bailén, recogiendo +precipitadamente sus heridos. + +¿Qué ocurría? Según después supimos, Francia había tenido una pérdida +funesta, la de su general Gobert, el cual cayó mortalmente herido por +una de esas balas de guerrero invisible, que salían de entre las +malezas para taladrar el corazón del Imperio. Aquel valiente militar +murió pocas horas después en Guarromán. Dueños nosotros del campo, y +sin enemigos a la vista, parecía natural que fuéramos sobre Bailén; +pero el ejército volvió hacia Menjíbar para repasar el río, movimiento +que no fué por nosotros comprendido. Muy orgullosos estábamos, y +especialmente los inexpertos paisanos no cabíamos en el pellejo. + +--¡Hoy es día del Carmen!--exclamó don Diego--. ¡Viva la Virgen del +Carmen, y mueran los franceses! + +Ruidosas exclamaciones alegraron y conmovieron nuestras filas. Era el +16 de julio; en este día la Iglesia celebra, además de la advocación +del Carmen, el Triunfo de la Santa Cruz, fiesta conmemorativa de la +gran batalla de las Navas de Tolosa, ganada contra los infieles por +castellanos, aragoneses y navarros, en aquellos mismos sitios donde +nosotros nos batíamos con Francia, y en el mismo 16 del mes de julio. +Habían pasado quinientos noventa y seis años. La coincidencia del +lugar y la fecha nos inflamaba más, y añadido a nuestro patriotismo +una profunda fe religiosa, nos creímos héroes, aunque hasta entonces +no habíamos tenido ocasión de probarlo. + +Antes de cruzar el río, descansamos para llevar algo a la boca. ¡Oh, +qué desengaño! Estábamos muertos de hambre y cansancio, y se nos dijo +que no había más que un tercio de ración. Pero como buenos chicos que +éramos nos conformamos, supliendo los dos tercios restantes con la +substancia moral del entusiasmo. + +--Pero, Sr. de Santorcaz--pregunté a mi compañero, cuando, con el agua +al estribo, vadeábamos el Guadalquivir--, ¿nos quiere usted decir por +qué no se nos ha llevado adelante? ¿Por qué después de esta victoria +desandamos lo andado? + +--¡Zopenco!--me contestó--. Esto no ha sido más que una fiestecilla de +pólvora, y todavía no ha empezado lo bueno. ¿Crees que no hay más +franceses que esos cuatro gatos de Ligier-Belair? ¿Qué sabes tú si a +estas horas Vedel, que a Andújar fué en auxilio de Dupont, habrá +regresado a Bailén? Ahora, o yo me engaño mucho, o vamos en busca del +marqués de Coupigny para reunirnos y emprender juntos un nuevo ataque. +¿Estás al tanto de lo que digo? ¿Ves cómo no en vano ha mordido uno el +cebo en Hollabrün, en Austerlitz y en Jena? + +Efectivamente, la intención de nuestro General era reunirse con +Coupigny; pero esto no se verificó hasta la noche del 17 al 18. + + + + +XVIII + + +Se nos acampó en un alto a espaldas de Menjíbar, y supimos con gusto +que aquella noche no haríamos movimiento alguno. Nuestro gozo, como +nuestra fatiga, necesitaba descanso; necesitábamos dar desahogo al +efervescente júbilo, no sólo renovando en la memoria todos los +incidentes de la acción de aquel día, sino también refiriendo cuanto +cada uno hizo y cuanto dejó de hacer para que la batalla fuese +completamente ganada. Los suizos y los soldados de línea no estaban +tan engreídos como nosotros los paisanos, que creíamos haber asistido +a la más grande y gloriosa acción de los modernos tiempos. Mirábamos +con desdén a los que quedaron de reserva, y al contarles lo que pasó, +hacíamos subir a cifras fabulosas el número de franceses segados por +nuestros cortadores sables en la refriega. + +Largas horas pasamos sobre el campo saboreando los deliciosos +recuerdos de tanta gloria, que como dejos de un manjar muy rico nos +renovaban el placer del vencimiento. La noche era como de verano y +como de Andalucía, serena, caliente, con un cielo inmenso y una +atmósfera clara, donde algo sonoro fluctúa, cuya forma visible +buscamos en vano en derredor nuestro. Tendidos sobre la caldeada +tierra a orillas del río, cuyas frescas emanaciones buscábamos con +anhelo, entreteníamos las horas hablando, cantando o haciendo eruditas +disertaciones sobre la campaña tan felizmente emprendida. En un grupo +se jugaba a las cartas, en otro se decía un romance de héroes o de +santos, en este algunos cantaores echaban al vuelo las más románticas +endechas de la tierra, pues desde entonces era romántica Andalucía; en +aquel se narraban cuentos de brujas, y en algunos, finalmente, se +dormía sin inquietud por el día venidero. + +Nuestro D. Diego, siempre al arrimo de Santorcaz; Marijuán, yo y +algunos más formábamos un grupo bastante animado, en el cual no cesó +el ruido hasta muy alta la noche. Después de cantar, no escasearon los +cuentos, acertijos y adivinanzas, y, por último, la conversación +recayó en tema de mujeres. + +--Yo--dijo D. Diego con su natural ingenuidad--me voy a casar. A todos +les convido a mi boda. «¿Y quién es la novia?», dirán ustedes. Pues +sepan que no la he visto. Mi señora madre lo ha arreglado todo con +otras dos señoras de Córdoba, y, según me han dicho, es más bonita que +el Sol, aunque ahora da en la manía de no salir del convento. + +--Será para cuando acabe la guerra, porque ahora no está el horno para +bollos--dijo Marijuán--. Yo también voy a casarme con una muchacha de +Almunia, que tiene siete parras, media casa y burro y medio de +hijuela. También será cuando acabe la campaña, y a todos les convido a +mi boda. ¿Y tú, Gabriel, no piensas casarte? + +--Pues yo, para no ser menos--contesté--, digo que cuando termine la +guerra me casaré también. «¿Y con quién?», diréis. Pues me caso con +una condesa. + +--¡Con una condesa! + +--Sí, señores, con una condesa que posee todas estas tierras que +estamos viendo y otras más allá, y tiene dos escudos con ocho lobos +sobre plata y catorce calderos, con media cabeza de moro y un letrero +que dice... + +--_Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar_--dijo Marijuán, +interrumpiéndome--. ¿Pues no dice que se casa con una condesa? Será +con alguna duquesa del estropajo. Pero dí, ¿en qué alcázares reales +está tu novia? + +--Este es un bobalicón que no sabe lo que se habla--observó D. +Diego--. ¡Lucida condesa será ella! Pues, como os decía, muchachos, mi +novia está muy desazonada esperando a que se acabe la guerra para +casarse conmigo. Así me lo han dicho, y lo creo. Apuesto que estáis +rabiando por saber quién es y cómo se llama; pero eso no lo he de +mentar, porque mi señora madre y D. Paco me dijeron que si hablaba de +esto antes de llegar la ocasión, me castigarían no dejándome montar en +el potro. ¡Qué guapa es, señores! Sus ojos son dos luceros, como aquel +grande y muy claro que está sobre el tejado de esa casa; su boca se +compone de dos hojas de rosa; sus dientes hacen que todas las perlas +echen a correr de envidia; sus mejillas son claveles abiertos, y +cuando llora, sus lágrimas son diamantes. Yo no la he visto más que en +figura; porque han de saber ustedes que cuando fuí a visitar a sus +tías en Córdoba, me dieron un medalloncito con el retrato de la que ha +de ser mi mujer, el cual retrato, por temor a que se me perdiera, lo +he dado a guardar al Sr. de Santorcaz. + +--Eso se parece--dijo uno de los oyentes--la historia de la princesa +Laureola, por quien vinieron de la Meca los tres reyes moros, y dice +el cuento que tenía los ojos de azabache ardiendo, la boca de flor de +granado, y las orejas de caracolitos del mar. ¿Lo sabes tú? + +--Eso está en el romance de la _Reina mora_, bruto. ¿Qué tiene eso que +ver con la princesa Laureola? + +--Yo sé el romance de la _Reina mora_--gritó D. Diego, batiendo +palmas--. ¿Lo echo? + +--Venga. + +--No: el del _Barandal del cielo_, que es más bonito y habla de la +Virgen--añadió el Condesito, gozoso de poder lucir sus habilidades--. +Me lo enseñó mi hermana Presentación, que sabe veintisiete y los dijo +todos arreo delante del Sr. Obispo de Guadix, cuando Su Ilustrísima +paró en casa el mes pasado. + +Y sin esperar a que le rogasen, el mayorazguito de Rumblar, con +sonsonete de escuela, voz agridulce y afeminados gestos, dió principio +a la siguiente retahila: + + Por el barandal del cielo + se pasea una doncella + blanca, rubia y encarnada, + que alumbra como una estrella, + San Juan le dice a Jesús: + «¿Quién es aquella doncella?» + «Nuestra Madre, buen San Juan, + nuestra Madre linda y bella»; + la Virgen no viene sola: + ángeles vienen con ella; + no viene vestida de oro, + ni de plata, ni de seda: + viene vestida de grana.... + .......................... + +Y como al concluir fuera acogida esta relación con una salva de +aplausos, animóse el recitador y nos endilgó otra, no menos famosa, +que empezaba: + + Allá arriba, en aquel alto, + hay una fuente muy clara, + donde se lava la Virgen + sus santos pechos y cara.... + ............................ + +--¡Basta de romances!--exclamó de improviso Santorcaz, asustándonos a +todos con su interrupción--. Eso es cosa de chiquillos, y no de +hombres formales. ¿No sabe usted más que eso? + +--Sé muchos más--dijo tímidamente el joven--. Don Paco me ha enseñado +muchos, y me los hace aprender de memoria para que los diga en las +tertulias. + +--¿Y nada más le ha enseñado a usted ese Sr. D. Paco, a quien desde +el primer momento tuve y diputé por un gran zopenco? + +--También me ha enseñado Historia, sí, señor. Y sé lo de nuestro padre +Adán y aquello de Alejandro cuando fué a dar batallas a los persas, +como ahora vamos nosotros a dárselas a los franceses. + +--¿Y nada más? + +--¡Toma!, también latín; pero mi señora madre mandó que no me +atarugasen la cabeza de latín, puesto que no era necesario; y por +último, D. Paco dijo que con saber un poquito de _Musa musæ_ bastaba. + +--¿Y qué libros ha leído usted? + +--Nada más que la _Guía de Pecadores_, donde está aquello del +Infierno. Es libro muy feo, y mi señora madre no me dejaba leer más +que lo del Infierno, que da mucho espanto y sueña uno con ello. Pero +mi señora madre tiene otros libros en el cofre, y cuando iba a misa, +yo, con mucha cautela, los sacaba para leerlos. Uno se titula _La +farfulla, o la cómica convertida_, novela escrita por un fraile de +mínimos, y otra, _Princesa, ramera y mártir, Santa Afra_. Ambos libros +son muy bonitos, y traen un aquel de amores y besos, que me daba mucho +gusto ouando a escondidas los leía yo. + +Santorcaz sonreía. Después de una pausa, dijo con cierta petulancia: + +--¿De modo que no ha leído usted la _Enciclopedia_? + +--¿Qué es eso? + +--La _Cincopedia_--gritó uno--. ¡Eh!, ¿sabes tú adónde cae la +_Cincopedia_? + +Esta palabra, que adquirió fortuna aquella noche, fué pasando de boca +en boca, y más de cien la repitieron entre zumbas y chacota. + +--Veo que sois unos animales--dijo Santorcaz, un poco avispado--. De +todos modos, Sr. D. Diego, la educación que usted ha recibido no puede +ser más deplorable en un joven mayorazgo, que por lo mismo que ha de +sobresalir entre los demás en la sociedad, debe cultivar su +entendimiento. + +--A ver, amigo--indicó Rumblar--, hábleme usted de esas cosas, que me +gustan. Todo lo que usted me decía anteayer, cuando íbamos de camino +por aquí, me tenía encantado, y le juro que si no estuviera en +vísperas de casarme y fuera preciso seguir con ayo, le diría a mi +señora madre que me le pusiera a usted en lugar de D. Paco, el cual +bien se me alcanza que no me ha enseñado más que gansadas y tonterías. + +--Pues repito que un joven destinado a ocupar tan alta posición en el +mundo debe saber algo más que el romance del _Barandal del cielo_. +Verdad es que, o mucho me equivoco, o todo eso de los mayorazgos se lo +llevará la trampa, y tarde o temprano se pondrán las cosas de manera +que cada cual sea hijo de sus obras. + +--Así debe ser--añadió Marijuán--. ¿No somos todos hijos de Dios? + +--Vengan acá y respondan--dijo Santorcaz, excitando la curiosidad de +sus oyentes--. ¿No les parece que el mundo está muy mal arreglado? + +Abriéronse varias bocas con estupefacción, y no se oyó ninguna +respuesta. + +--Pues yo, que no he leído ningún libro--afirmó al fin uno de los +circunstantes--, digo que Dios tiene que volver a hacer el mundo, +porque eso de que se lo lleve todo el que primero salió del vientre de +la madre, y los demás se queden bailando el pelao, no está bien. Mi +hermano el mayor, sólo porque le dió la gana de nacer antes que yo, +tiene tres dehesas y dos casas; y los demás..., uno hubo de meterse +fraile, otro se fué al Perú, otro está muerto de hambre en un hospital +de Sevilla, y yo, señores, tuve que meterme en el contrabando para que +no se me helara el cielo de la boca. + +--Oye, tú, Marijuán--dijo otro--, ¿sabes lo que contaban en Sevilla? +Pues que la Junta se iba a poner de compinche con las otras Juntas +para ver de quitar muchas cosas malas que hay en el gobierno de +España, lo cual podemos hacer nosotros _sin necesidad de que vengan +los franceses a enseñárnoslo_.[2] + +--Así ha de ser--observó Santorcaz--. Me han dicho que en Sevilla hay +sociedades secretas. + +--¿Qué es eso? + +--Ya sé--replicó uno--. Tiene razón don Luis. En Sevilla hay lo que +llaman _flamasones_, hombres malos que se juntan de noche para hacer +maleficios y brujerías. + +--¿Qué estás diciendo? No hay tales maleficios. Mi amo iba también a +esas Juntas, y cuando su mujer se lo echaba en cara, respondía que los +que allí iban entraban al modo de filósofos y no hacían mal a nadie. + +--Pues en Madrid las sociedades secretas están todavía en la +infancia--añadió Santorcaz--. En Francia las hay a miles, y todo el +mundo se inscribe en ellas. + +--Pues si voy a Madrid--dijo con énfasis el mayorazguito--, lo primero +que haré será meterme en una de esas sociedades, donde sin duda se han +de aprender muy buenas cosas. ¿No es verdad, D. Luis? Yo no tengo nada +de torpe: me lo conozco, sí, señores. ¿Creerá usted, Sr. Santorcaz, +que eso que usted ha dicho de los mayorazgos se me había ocurrido a mí +muchas veces cuando jugaba en el patio de casa con las gallinas? Pero +ya que me enseña usted lo que ignoro, contésteme a una duda: ¿por qué +tenemos nosotros en nuestras casas tantos papelotes llenos de +garabatos, y por qué usamos esos escudos con sapos y culebras? El de +mi casa tiene cuatro lagartos y un tablero de ajedrez con dos +calderitos muy monos. + +--Si esos signos representan algo--repuso Santorcaz--, es referente al +primero que los usó, a sus hazañas, si las hizo, o a sus privilegios, +si los tuvo; pero hoy, amiguito, tales pinturas no valen de nada, y +dentro de algunos años, los que las posean sin dinero, serán unos +pobres pelagatos, a quienes nadie se arrimará, así como todo aquel que +haya hecho una fortuna con su trabajo o descuelle por su talento, será +bienquisto en el mundo, aunque no tenga ni un adarme de lagartija en +su escudo. + +--¿De modo--preguntó el mozalbete--que yo seré un pelagatos si llego a +perder mi patrimonio o soy un bruto? Esto sí que es bueno. + +--Nada, nada--dijo uno--. Fuera mayorazgos, y que todos los hermanos +varones y hembras entren a heredar por partes iguales. + +--Eso no puede ser--observó Marijuán--, porque entonces no habría las +grandes casas que dan lustre al reino. + +--Eso no puede ser--afirmó un tercero--. Pues qué, ¿el Rey iba a ser +tan tonto que quitara los mayorazgos? Nada, nada; los dejará siempre +por la cuenta que le tiene. + +--Es que si el Rey no quiere quitarlos, no faltará quien los +quite--añadió Santorcaz. + +Todos se rieron al oír sostener la idea de que existe alguna voluntad +superior a la voluntad del Rey. + +--¿Cómo puede ser eso? Si el Rey no quiere... ¿Hay quien esté por +cima del Rey? El Rey manda en todas partes, y digan lo que quieran, no +hay más que su sacra real voluntad. ¡Muchachos, viva Fernando VII! + +--Pero vengan acá, zopencos--dijo Santorcaz--. ¿Dicen ustedes que +nadie manda más que el Rey? + +--Nadie más. + +--Y si todos los españoles dijeran a una voz: «¿Queremos esto, señor +Rey; nos da la gana de hacer esto», ¿qué haría el Rey? + +Abriéronse de nuevo todas las bocas, y nadie supo contestar. + + +#Nota a pie de página:# + +[2] Palabras textuales de la Junta Suprema de Sevilla. + + + + +XIX + + +--Gaznápiros, animales, si estáis probando lo que digo--añadió con +energía D. Luis--. Lo que pasa en España, ¿qué es? Es que el reino ha +tenido voluntad de hacer una cosa y la está haciendo, contra el +parecer del Rey y del Emperador. Hace tres meses había en Aranjuez un +mal Ministro, sostenido por un Rey bobo, y dijisteis: «No queremos ese +Ministro ni ese Rey», y Godoy se fué y Carlos abdicó. Después Fernando +VII puso sus tropas en manos de Napoleón, y las autoridades todas, así +como los generales y los jefes de la guarnición, recibieron orden de +doblar la cabeza ante Joaquín Murat; pero los madrileños dijeron: «No +nos da la gana de obedecer al Rey, ni a los Infantes, ni al Consejo, +ni a la Junta, ni a Murat», y acuchillaron a los franceses en el +Parque y en las calles. ¿Qué pasa después? El nuevo y el viejo Rey van +a Bayona, donde les aguarda el tirano del mundo. Fernando le dice: «La +Corona de España me pertenece a mí; pero yo se la regalo a usted, Sr. +Bonaparte». Y Carlos dice: «La Coronita no es de mi hijo, sino mía; +pero para acabar disputas, yo se la regalo a usted, Sr. Napoleón, +porque aquello está muy revuelto y usted solo lo podrá arreglar». Y +Napoleón coge la Corona y se la da a su hermano, mientras volviéndose +a ustedes les dice: «Españoles, conozco vuestros males y voy a +remediarlos.» Pero ustedes se encabritan con aquello, y contestan: +«No, camarada, aquí no entra usted. Si tenemos sarna, nosotros nos la +rascaremos: no hay más Rey de España que Fernando VII.» Fernando se +dirige entonces a los españoles y les dice que obedezcan a Napoleón; +pero entretanto, muchachos, un señor que se titula alcalde de un +pueblo de doscientos vecinos escribe un papelucho diciendo que se +armen todos contra los franceses: este papelucho va de pueblo en +pueblo, y como si fuera una mecha que prende fuego a varias minas +esparcidas aquí y allí, a su paso se va levantando la nación desde +Madrid hasta Cádiz. Por el Norte pasa lo propio, y los pueblos +grandes, lo mismo que los pequeños, forman sus Juntas, que dicen: «No; +si aquí no manda nadie más que nosotros. Si no reconocemos las +abdicaciones, ni admitiremos de Rey a ese D. José, ni nos da la gana +de obedecer al Emperador, porque los españoles mandamos en nuestra +casa, y si los reyes se han hecho para gobernarnos, a nosotros no nos +han parido nuestras madres para que ellos nos lleven y nos traigan +como si fuéramos manadas de carneros...» ¿Estamos? ¿Lo comprendéis? +Pues esto, ni más ni menos, es lo que está pasando aquí. Y ahora +contéstenme los alcornoques que me oyen: ¿quién manda, quién dispone +las cosas, quién hace y deshace, el Rey o el reino? + +El estupor que produjeron estas palabras reveladoras en el atento +concurso, compuesto de muchachos rudos e ignorantes, pero de gran +viveza de imaginación, fué tan extraordinario, que por un corto rato +no se oyó la más insignificante voz, señal cierta de que las ideas +vertidas por Santorcaz, entrando de improviso en los obscuros +cacúmenes de sus oyentes, habían armado allí gran zipizape y +polvareda, dejándoles aturdidos, confusos y sin palabra. El primero +que rompió el silencio fué Rumblar, diciendo: + +--Todo eso está muy bien dicho. ¿Creeréis que hace días me ocurrió una +idea parecida cuando estaba cazando moscas y poniéndoles rabos en +cierta parte, para que al volar hicieran reír a mis dos hermanas, que +estaban rezando? Sólo que yo no sabía cómo decir aquello que pensaba. + +--Si, señores, ¡vivan las Juntas!--exclamó uno, levantándose--. Yo me +sé de memoria aquel papel que echó a la calle la de Córdoba, +diciendo... Óiganme: «¡Cordobeses: los reinos de Andalucía se ven +acometidos por los asesinos del Norte; vuestra patria va a ser +oprimida bajo el yugo de un tirano; vosotros mismos seréis arrancados +de vuestros hogares y de vuestras casas. Cuarenta argollas está +labrando el lascivo Murat para conduciros al Norte como a los animales +más inmundos... ¡Soldados, gemid de rabia y furor!... Doce millones +de hombres os están mirando y envidiando vuestra gloria, y aun la +Francia misma ansia por vuestros triunfos.» + +Ruidosos aplausos y gritos acogieron esta proclama, fielmente recitada +con dramáticos gestos por el muchacho. + +--Pues sí los españoles--continuó luego Santorcaz--pueden hacer lo que +están haciendo, ¿no pueden también decir el día de mañana: «Vamos, no +queremos que haya más Inquisición ni más vinculaciones...?», pongo por +caso... O que digan: «En lugar de mil conventos, que haya tan sólo la +mitad, con lo cual basta y sobra», o «No me da la gana de que haya +diezmos...» + +--Eso sí que estaría bueno--dijo Marijuán--. Pero si todos los +españoles van a hacer eso, y cada uno empieza a tirar por su lado +diciendo lo que quiere, se armará un laberinto tal que no podrán +entenderse. + +--Vaya unos zotes--añadió Santorcaz--. Pero venid acá: ¿no veis que +hay en Sevilla una Junta, que es la que dispone? ¿No veis que hay otra +en Granada, otra en Córdoba y otra en Málaga, etc.? Pues en lugar de +todas esas Juntas pequeñas que gobiernan en cada pueblo, ¿no puede +haber una muy grande que se reuna en Madrid y acuerde lo que se ha de +hacer? + +Miráronse los oyentes unos a, otros, y los monosílabos de aquiescencia +y de admiración corrieron de boca en boca, demostrando la prontitud +con que aquellas juveniles inteligencias desplegaban sus alas, aún +entumecidas y vacilantes, para intentar describir los primeros +círculos en el espacio del pensamiento. + +Estas conversaciones me enamoran--dijo el condesito de Rumblar--. Me +estaría toda la noche oyendo a este hombre, sin cansarme. Ya, ya voy +aprendiendo muchas cosas que no sabía. + +Así, aquella fantasía encerrada en el capullo de una educación +mezquina, agujeraba con entusiasmo su encierro, porque había +vislumbrado fuera alguna cosa que tenía la fascinación de lo nuevo. +Así, aquel germen de pasión y de inteligencia, guardado en un huevo, +se reconocía con vida, se reconocía con fuerza, y empezaba a dar +picotazos en su cárcel, anhelando respirar fuera de ella otros aires y +calentarse con calores más enérgicos. Así, aquella ceguera abría sus +párpados, gozándose en la desconocida luz. + +La conversación terminó en el punto en que la he dejado, porque la +noche estaba muy avanzada y casi todos empezaron a rendirse al sueño, +excepto el mayorazguito, cuyo despabilamiento era casi febril. Largo +tiempo continuaron él y Santorcaz hablando en diálogo animadísimo, +como si discutieran planes y expusieran proyectos de gran +trascendencia para los dos. Yo me aparté del grupo, fingiendo +retirarme a dormir; pero con ánimo de satisfacer una imperiosa +exigencia de mi alma, que a veces me pedía soledad y meditación. Todos +los ruidos habían cesado en el campamento: las guitarras y +castañuelas, así como las cajas y las cornetas, estaban mudas, porque +el ejército dormía. Lejos del grupo de mis amigos, echéme sobre el +suelo, aguardando la aurora, sin poder ni querer cerrar los ojos; y +allí me puse a meditar sobre lo que desde mi salida de Madrid había +visto y oído: ¡Cuántas personas nuevas para mí había encontrado en +aquella breve jornada de mi vida! ¡Con cuánto afán, meditando a solas +y mirándolas al lado, preguntaba a los caminantes si tenían alguna +noticia de lo que me reservaba el Destino! De todas aquellas personas, +ninguna estaba tan enérgicamente fija en mi pensamiento como +Santorcaz, hombre para mí incomprensible y sospechoso, y que empezaba +a inspirarme secreta antipatía, sin que acertara a explicarme por qué. + + + + +XX + + +Al siguiente día hicimos un movimiento por la orilla izquierda, río +arriba, hasta un punto mucho más alto que Menjíbar. Nada entendíamos; +pero Santorcaz, o por petulancia o porque realmente había penetrado la +intención de Reding, nos dijo: + +--Nuestro General sabe lo que se hace, y es hombre que conoce la +filosofía de las marchas. + +Después de detenernos a orillas del Guadalimas, parte del ejército se +entretuvo en marchas incomprensibles, y empleando en esto más de un +día, nos encontramos de nuevo sobre Menjíbar al anochecer del 18, +punto al cual había llegado horas antes la división del marqués de +Coupigny. Reunidos ambos ejércitos, no hubo allí más parada que la +precisa para recoger las provisiones de que estábamos tan escasos, y +ya muy de noche emprendimos el camino de Bailén. Éramos catorce mil +hombres. Todo anunciaba que íbamos a tener un encuentro formal con el +ejército francés. + +Según nuestras noticias, Dupont continuaba en Andújar, reforzado por +la división de Vedel. ¿Habían trabado acción con nuestro tercer cuerpo +y el de reserva, que, pasando el río por Marmolejo, estaban situados +en la orilla derecha? Nosotros creíamos que sí, a menos que Castaños +no aguardase para atacar enérgicamente a que la primera y segunda +división cayeran sobre la espalda del ejército de Dupont, bajando +desde Bailén. ¿Era éste el objeto que nos guiaba en nuestra marcha? +Parecíanos que sí. + +Mientras llegaba el momento del drama, lejos de nosotros y en los +flancos del ejército imperial, mil dramáticas peripecias debían +precipitar la catástrofe, irritando paulatinamente al enemigo. Los +cuerpos y columnas de guerrilleros, mandados por D. Juan de la Cruz, +el conde de Valdecañas y el clérigo Argote, se habían desparramado +como enjambre mortífero por los pueblos y caseríos que dominaba el +Cuartel General francés en las primeras estribaciones de la sierra, al +Norte de Andújar. De tal modo perseguían aquellos ardorosos paisanos a +los franceses, y con tanta rapidez se dispersaban para evitar ser +atacados, que a los invasores les era de todo punto imposible estar +tranquilos un solo momento. El poderoso gigante sacudía de una +manotada aquellos moscones venenosos; pero éstos volvían a zumbar en +derredor suyo, le molestaban con sus terribles picaduras, y huían +incólumes, sin temer la espada ni el cañón, pues estas armas no se han +hecho para mosquitos. + +No podían los franceses apartarse de su Cuartel General como no fuera +en grandes destacamentos. Frecuentemente iban mil hombres a llenar en +la fuente próxima unas cuantas alcarrazas de agua. Si por acaso salían +a merodear pelotones de poca fuerza, eran despachados por los +guerrilleros en menos que canta un gallo. Antes que consentir que se +apoderasen de una panera, la quemaban; las fuentes eran enturbiadas +con lodo y estiércol, para que no pudieran beber; los molinos, +desmontados y enterradas sus piedras para que no molieran un solo +grano. ¡Ay de aquel francés que se rezagara en las marchas de su +destacamento! Sentíase de improviso asido por mil coléricas manos; +sentíase arrastrado por las mujeres, pellizcado por los chicos y +acuchillado por los hombres, hasta que su existencia se apagaba con +horrible choque en la fría profundidad de un pozo. El invasor no +encontraba asilo en ninguna parte, y forzosamente encerrado en los +límites del Cuartel General, veía conjurados contra sí hombres y +Naturaleza. Por esto, rabioso y desesperado, anhelaba batirse en +función campal, seguro de su destreza y costumbre de guerrear; y +lamentando la estupefacción del General en Jefe, exclamaba: «Demos una +batalla, y, aunque muera la mitad del ejército, la otra mitad +conquistará un charco en que beber y un puñado de trigo seco que +llevar a la boca.» + +Habían dejado los franceses en Montoro un destacamento de setenta +hombres para custodiar un molino donde fabricaban con dificultad +harina malísima. El alcalde de aquella villa, donde no había quedado +ni una sola arma de fuego, se atreve, sin embargo, a dar cuenta de los +setenta franceses, para lo cual era preciso despachar primero a los +veinticinco que a todas horas estaban de guardia en el puente. Reúne, +pues, algunos paisanos decididos, y usando la arma blanca, ataca con +furia a la guardia; los veinticinco son exterminados; apodérase de sus +fusiles la valiente cuadrilla, sorprende el resto del destacamento en +la casa donde se albergaba, hace prisioneros a soldados y jefes, y les +manda a la isla de León. El parte en que se notificó este suceso a la +Junta Suprema decía que todo se hizo con las _varas de los harrieros_ +(conservo la ortografía del original); pero esto ha de ser una +hipérbole andaluza. + +Sintiéndose llamado a mas grandes acciones, D. José de la Torre (que +así se nombraba aquel alcaldito) sale al encuentro de un convoy que +venía de Córdoba, y de los cincuenta y nueve franceses que custodiaban +éste, los cincuenta quedan tendidos en el camino, y los nueve +restantes corren a contar a Dupont lo que ha pasado. Entonces Dupont +envía mil hombres a Montoro con encargo de que incendien el pueblo y +lleven vivo o muerto al alcalde. Arde Montoro, y La Torre, conducido +vivo, va a ser pasado por las armas; pero un general francés, a quien +poco antes había dado hospitalidad, intercede por él; es puesto en +libertad, y aquel _petit caporal_ de las guerrillas marcha a Sevilla y +recibe de la Junta los galones de capitán de ejército. + +Pues bien: lo que pasaba en Montoro ocurría en todos los pueblos de la +carretera de Andalucía, desde Córdoba hasta Santa Elena. El gigante +que incendiaba lugares y destrozaba ejércitos no podía dar un paso sin +encontrar un avispero, y frenético con aquel zumbido, envenenado por +los aguijones, maldecía la hora de la invasión. El águila, devorada +por los insectos, graznaba a orillas del Guadalquivir con hambre y +calentura, afilando sus garras en el tronco de los olivos, con el +ansia de que llegara pronto la ocasión de destrozar alguna cosa. + + + + +XXI + + +Cuando entramos en Bailén, ya muy avanzada la noche, nos sorprendió +mucho el no ver ninguna fuerza francesa a la entrada del pueblo para +disputarnos el paso. ¿Adónde habían ido los franceses? ¿Qué les +pasaba, cuando ni por precaución dejaron allí un par de batallones +para guardar punto tan importante? Pronto salimos de dudas, porque de +boca de los habitantes de Bailén, que salieron en masa a recibirnos, +supimos que la división Vedel había pasado por allí en dirección a La +Carolina. + +--Nosotros les hacíamos a ustedes en Linares--dijo D. Paco, que +también salió a nuestro encuentro, rebosando de júbilo--. ¡Oh!, Sr. +Conde, niño mío... ¿Está por ventura herido Vuestra Excelencia? Vamos +un rato a casa, donde la Sra. Condesa y las niñas están rezando por el +buen éxito de la guerra. ¿No darán un descanso a las tropas? + +Nuestro General había determinado salir en seguida para Andújar; pero +como ocupábamos todo el pueblo, pudimos llegarnos a la casa de +nuestro amo, en cuya sala baja se nos dió un tentempié muy +confortante. + +--Es un milagro que podamos daros estos cuantos panes y estas onzas de +chocolate crudo--nos dijo D. Paco al ofrecernos aquellos artículos--. +Los franceses no han dejado nada. ¡Qué horroroso saqueo! Y gracias que +quedamos con vida. ¡Ay!, la Sra. Condesa salió a recibirlos con una +serenidad que me espantó. Yo temblaba, y tuve que esconderme en el +oratorio, porque delante de ellos hubiera perdido la dignidad de mi +carácter. ¡Qué modo de saquear!...; en una palabra, la paja de los +caballos, las gallinas del corral, los huevos, hasta unos tomates que +tenía yo guardaditos en mi escritorio para hacer un gazpachito..., +todo, todo se lo llevaron. El pueblo está muerto de miseria, y yo sé +de mucha gente que hechó la harina en los muladares para que ellos no +se la llevaran. ¿No lo creéis? ¿Pues y el Sr. Salvador, que sacó al +campo los doscientos pellejos de aceite y ciento de vino que tenía en +su cueva, y destapándolos dejó correr aquel precioso caldo hasta que +todo se lo chupó la tierra? Otros hicieron una grande hoguera con los +carros y la paja. Las alhajas de las imágenes y la plata de las +iglesias están todas enterradas, porque esto parece que es lo que más +les abre el ojo a esos señores. Así estaban ellos de rabiosos cuando +vieron que no sacaban de aquí gran cosa. El día 16, después de haber +pasado un gran miedo, gozamos lo indecible cuando les vimos llegar de +la barca de Menjíbar, derrotados y con su General muerto. ¡Cómo +corrían por esas calles, y qué gritos daban, y qué cosas tan atroces +e indecentes echaron por aquellas bocazas! ¡Así se vengaban los muy +perros! ¿Pues qué creéis? Dieron muerte a muchas personas que no les +hacían daño, lo cual creo yo que no se vió en ninguna de las guerras +de Alejandro. Pero también se les molió de firme. Unos cuantos pasaron +por la calle de enfrente hechando bravatas, y detuviéronse en la +puerta de la posada de Gil, donde tenían encendido el horno para cocer +la loza. ¡Ay! Mis francesitos se ponen a decir no sé qué insolencias +obscenas a la mujer de Gil, cuando salen los mozos, me les agarran, y +con morriones y todo..., ¡plaf!..., al horno... Pero ahí viene la +Sra. Condesa, que estaba en el oratorio con las niñas. + +En efecto; vimos desfilar gravemente, cubierta de negro manto, a la +señora de la casa, seguida de los dos tiernos pimpollitos de sus +hijas, las cuales arrojáronse llorando en los brazos de su hermano. +Doña María abrazó a su hijo sin perder ni por un instante su solemne y +estirado empaque, y luego saludónos a todos con mucho afecto, +nombrándonos uno por uno. Cuantos componían la cuadrilla estaban +presentes, menos Santorcaz, el cual desde nuestra llegada había pedido +con mucha prisa a D. Paco recado de escribir y puéstose a trazar unas +cartas en el despacho de éste. + +La Condesa, después de saludarnos, tomó asiento y dirigió a D. Diego +estas palabras dignas de la Historia: + +--Hijo mío, sé todo lo que pasó en la acción del 16, y nadie me ha +dicho que hicieras algo notable. ¿Has tenido miedo? + +--¡Miedo!--exclamó el muchacho, riendo--No, señora. He cumplido con mi +deber en las filas, y nada más hasta ahora; pero su merced no se +impaciente, porque aunque no soy más que soldado, espero lucirme. + +--¡Nada más que soldado!--dijo la Condesa--. Tú no eres soldado, +aunque así parezca. Cualquiera que sea el puesto que se ocupe, cada +cual debe obrar conforme a su nombre y a la posición que tiene en el +mundo. ¿Qué se diría de ti, de mí, de esta casa, de tu difunto padre, +si en estas guerras no hicieras algo superior a lo que corresponde a +un simple soldado? + +--Señora--repuso el mozo con un desenfado que sorprendió a su +familia--, yo haré lo que pueda, y según lo que haga, así seré más o +menos que los demás. Y ya que hablo de esto, señora madre, yo quiero +seguir en el ejército, yo quiero que su merced pida al Rey, ¿qué digo +al Rey?, a la Junta, una bandolera. + +--Tú no estás destinado a ser militar sino en esta ocasión suprema, en +que la patria necesita de todos sus hijos, desde el más alto al más +bajo. + +--Pero, señora madre, no soy nada y quiero ser algo--insistió el +joven, mostrando una energía que nadie hasta entonces le había +conocido. + +--¡Que no eres nada!--exclamó la madre, con sorpresa primero, después +con cólera, y mirándonos a todos como para preguntarnos si su hijo se +había vuelto loco durante la campaña. + +--Yo no soy nada, no soy más que un papamoscas--repuso el chico--. ¿De +qué me valen esos papeluchos viejos y esos escudos de armas, si todos +se ríen de mi desde que abro la boca, porque no digo más que +necedades? + +La Condesa se puso encendida como la grana, y, sin decir palabra, miró +a D. Paco, el cual, confuso, absorto, aterrado, por lo que acababa de +oír, revolvía sus espantados ojos de un lado para otro. + +--Este joven--dijo al fin el ayo--parece que ha perdido el juicio. +Señora, cuando vuelva de cumplir sus deberes de caballero en los +campos de batalla, le haremos que se penetre bien de las máximas +contenidas en la historia de Alejandro el Grande. + +Doña María, cuya dignidad no podía consentir que semejante asunto se +tratara delante de personas extrañas, hizo callar a D. Paco, y también +impuso silencio a su hijo con gesto aterrador. Asunción y +Presentación, después de registrar los bolsillos de su hermano, +examinaban las polainas, el sombrero y la charpa, por ver, según +dijeron, si aquellas prendas estaban agujereadas por alguna bala de +cañón. + +Pero el D. Diego, sintiendo sin duda en su cabeza un hervidero de +palabras, que atropelladamente se le ocurrían conforme a la repentina +fecundidad de su entender, no pudo estar callado mucho tiempo, y habló +para poner en mayores cuidados a la Sra. de Rumblar. Estábamos, como +he dicho, en una sala baja, donde la Condesa había hecho traer, para +nuestro regalo, un par de zaques, milagrosamente salvados de la +rapacidad francesa. Don Diego, luego que tal vió, volvióse a nosotros, +que permanecíamos respetuosamente detenidos en la puerta, y con gesto +de campechana confianza nos dijo: + +--Ea, muchachos, entrad todos aquí ¿Por qué estáis en la puerta? Vaya, +poneos los sombreros, que aquí todos somos iguales, todos somos +compañeros de armas, y lo mismo puede matarme a mí una bala que a +vosotros. Ea, bebamos juntos. ¿Tenéis vergüenza porque soy noble y +mayorazgo, y vosotros unos pobres hambrones? Fuera necedades; que hoy +o mañana las Juntas quitarán todas esas antiguallas, y entonces cada +cual valdrá según lo que tenga y lo que sepa. + +Don Paco se puso verde al oír tales despropósitos, y llevándose la +mano al corazón, miró a la Condesa con semblante dolorido y +contristado, como para manifestarle, en la sola elocuencia de una +mirada, que él no había enseñado tales cosas al joven discípulo. Doña +María encerraba su enojo en lo más hondo del pecho, y aunque harto se +le conocían la inquietud y la ira en el furtivo centellear de sus +negros ojos, nada dijo que comprometiera su dignidad, y deseando que +su hijo variase de conversación, le preguntó si había hecho en Córdoba +las visitas a la Sra. Marquesa de Leiva y su sobrina. + +--Sí, señora--contestó el rapaz--. Las vi: la Sra. Condesa me dió +muchos dulces, y la Marquesa me preguntó si sabía ayudar a misa. Una y +otra me dijeron que la joven con quien está concertado mi matrimonio +se obstina en no salir del convento, asegurando que antes se casará +con Jesucristo que conmigo. ¡Qué ranciedades, señora madre!--añadió +con nuevo arrebato--. Yo quiero seguir en el ejército, yo quiero ir a +Madrid para tratar a la gente que sabe, y a los filósofos, y leer la +_Enciclopedia_, y ver las sociedades secretas, si las hay para +entonces, y aprender lo que no sé, pues D. Paco no me ha enseñado más +que esa sandez de _Por el barandal del cielo_. + +El ayo volvió a mirar compungidamente a la Condesa, pintando en sus +húmedos ojos la persuasión de que no había instruído al mayorazgo en +tales iniquidades, y D.ª María reprendió a su hijo con majestad +verdaderamente regia, diciéndole con pausa y aplomo estas amargas +palabras: + +--Hijo mío, recordarás que te entregué una espada que fué de tus +abuelos. Honra da al que la ciñe ese acero antiguo; pero también ella +la recibe de las manos de su poseedor, si éste es persona que sabe +adquirirla en los campos de batalla. ¿Deshonrarás tú esa espada que +llevó el tatarabuelo de tu padre en el sitio de Maestrich, cuando +medio mundo se llamaba España? + +--¡La espada!--exclamó el chico con sorpresa--. Ya no me acordaba de +la dichosa espada. Si ya no la tengo. + +--¿Que no la tienes?--preguntó D.ª María ton estupefacción. + +--No, señora. ¡Si no sirve para nada! Cuando dimos el primer ataque en +Menjíbar, saqué yo mi espadita, y a los primeros golpes que di en unas +hierbas observé que no cortaba. + +--¡Que no cortaba! + +--No, señora. Era una hoja mellada, llena de garabatos, letreros, +sapos por aquí, culebras por allí, y cubierta de moho desde la punta a +la empuñadura. ¿Para qué me servía? Como no tenía filo, la cambié por +un sable nuevo que me dió un sargento. + +--¡Y diste la espada, la espada!...--exclamó la Condesa, levantándose +de su asiento. + +La señora estaba sublime en su indignación. Parecía la imagen de la +Historia levantándose de su sepulcro a pedir cuentas a la generación +contemporánea. + +--Sí, señora: se la di al sargento--añadió el mozo, sacando de la +vaina un sable nuevo, reluciente y de agudísimo filo--. ¡Si aquello no +servía más que de estorbo! Muy bonita, eso si, toda llena de dibujos +de plata y oro; pero, señora madre, si no cortaba..., si estaba llena +de orín... Vea usted este sable: no tiene letrero, ni cabecitas, ni +garrapatos, ni nada; pero corta que es un gusto. + +Observamos que la Condesa dió un paso hacia su hijo; que su semblante +hermoso y venerable se contrajo, desfigurado por la ira; que extendió +sus brazos; que comenzó a balbucir con locución atropellada, cual si +su indignada lengua no acertara a encontrar una palabra bastante dura, +bastante enérgica para tal situación; la vimos después llevarse ambas +manos a la cabeza, retroceder, vacilar, apoyarse en el hombro de D. +Paco, y por último, reponerse, erguirse, serenarse, mirar a su hijo +con desdén, señalar a la calle, donde de improviso empezaba a oírse +fuerte redoblar de tambores, y decir: + +--El ejército se va. Marcha, corre. Cuando se acabe la guerra, +ajustaremos cuentas. Si eres valiente y vuelves vivo, a palmetazos te +enseñaré a respetar tu nombre. Pero si eres cobarde, no vuelvas acá. + +Salimos a toda prisa, y montando en nuestras cabalgaduras, ocupamos +las filas. Al punto se nos unió Santorcaz. Don Paco no quiso salir a +despedirnos, porque estaba traspasado de dolor, al ver--según dijo +después--cómo en una semana se torciera, al soplo de las malas +compañías, el derecho arbolito criado con tanto esmero en el apacible +huerto de sus lecciones. + +Las dos señoritas salieron a las ventanas, y nos despedían agitando +los mismos pañuelos con que secaban sus lágrimas. Ninguna de las dos, +ni la destinada al matrimonio, que era, por tanto, ignorante, ni la +consagrada al claustro, que era ya medio doctora, habían entendido la +conversación que acabo de referir. + +Las pobrecillas veían desaparecer un mundo y nacer otro nuevo sin +darse cuenta de ello. + + + + +XXII + + +Era la madrugada cuando las columnas de vanguardia comenzaron a salir +de Bailén. Mi regimiento debía salir de los últimos, y mientras se +pusieron en movimiento la artillería y los cuerpos de a pie, estuvimos +más de media hora formados a la salida del pueblo, a mano derecha del +camino, esperando la orden de la marcha. Íbamos a Andújar, resueltos a +tomar la ofensiva contra el ejército francés, que al mismo tiempo +debía ser atacado por Castaños, del lado de Marmolejo. ¿Y la división +de Vedel, cuyos movimientos eran la clave de aquel problema +estratégico? La división de Vedel estaba en Andújar el día 16, cuando +ocurrió la acción de Menjíbar, que antes he descrito. Al saber Dupont +la derrota de Ligier-Belair y la muerte de Gobert, dispuso que Vedel +marchase sobre Bailén, con intención de seguirle él al día siguiente. + +Mientras éste iba sobre Andújar, Ligier-Belair, al vernos retirar y +pasar el río, creyó que las tropas de Reding, unidas con las de +Coupigny, intentaban extenderse cautelosamente por la orilla +izquierda, río arriba, tomando el camino de Linares a Guarromán, para +ocupar luego La Carolina y cortar el paso de la sierra. Persuadido de +esto, y sin hacer averiguaciones, emprendió la marcha hacia el Norte, +creyendo anticiparse a lo que creía un rasgo de ingenio estratégico +del general Reding. Llega Vedel a Bailén creyendo encontrarnos, y los +franceses que quedaron allí le dicen: «Quía, los _insurgentes_ han +repasado el río y van por Linares a ocupar el paso de la sierra; pero +el general Ligier-Belair, que ha comprendido el juego, ha marchado en +seguida a ocupar La Carolina, de modo que cuando lleguen los +españoles, creyendo haber hecho un movimiento de primer orden, se lo +encontrarán allí.» Vedel oye esto y dice: «Han ido a cortar el paso de +la sierra para impedirnos la retirada y matarnos aquí de hambre y sed. +Pues corramos a La Carolina. Vamos; en marcha.» Manda un emisario a +Dupont, diciéndole: «Sr. General en Jefe, los _insurgentes_ han ido a +cortar el paso de la sierra. Corro a La Carolina; venga usted tras mí, +y acabaremos con ellos.» + +Esto pasaba en los días 17 y 18. En tanto, los _insurgentes_, +replegados a la orilla izquierda, como he dicho, fingíamos un +movimiento hacia Linares; pero en cuanto cerró la noche, los +_insurgentes_ caminamos a marchas forzadas hacia Bailén. Por eso en +este pueblo nos decían: «Por aquí pasó Vedel esta mañana en dirección +a La Carolina, para impedirles a ustedes que cortasen el paso de la +sierra. ¿No ibais hacia Linares?» + +No; nosotros íbamos a Andújar, con objeto de atacar a Dupont. Por +causa de los torpísimos movimientos de los generales franceses, una +gran parte de la fuerza imperial corría hacia la sierra, buscando un +fantasma. Los _insurgentes_, a quien ellos suponían en marcha hacia La +Carolina, estaban en Bailén, en marcha para Andújar. He aquí la +verdadera y exacta situación de las divisiones españolas y francesas +en la noche del 18 al 19 de julio. + +Íbamos a luchar con Dupont, sólo con Dupont. Pero ¿y si Vedel, +conociendo a tiempo su error, retrocedía velozmente para caer de +improviso sobre nuestra espalda durante el combate? Esta funesta +probabilidad estaba compensada con el hecho seguro de que el ejército +francés de Andújar tendría que defenderse al mismo tiempo de nosotros +y de la reserva, que le amenazaba del lado de Poniente. De todos +modos, nuestra posición era arriesgada; por lo cual, deseando Reding +cerciorarse de la verdadera distancia a que se hallaba Vedel, había +despachado camino arriba, desde Menjíbar, al teniente de ingenieros D. +José Jiménez, con encargo de averiguarlo. + +Este valiente oficial, cuyo nombre no está en la Historia, se disfrazó +de arriero, y en una fatigosa jornada supo desempeñar muy bien su +comisión, volviendo por la noche a decir que Vedel había pasado ya más +allá de La Carolina. + +Así andaban las cosas cuando nos preparábamos a salir de Bailén al +amanecer del 19. Pero no lo habíamos previsto todo: no habíamos +previsto que Dupont, muy receloso de aquella ilusoria ocupación de la +sierra por los insurgentes, había levantado su campo en la misma +noche, y silenciosamente, sofocando los ruidos de su tropa, abandonaba +la funesta y para ellos maldita ciudad de Andújar. + +Cerca de la madrugada, nuestros jefes disponían las columnas para la +marcha. Si al comienzo de aquella misma noche, que ya se iba a +extinguir, una mirada humana hubiera podido escudriñar desde la altura +de los cielos lo que pasaba en aquella larga faja de sementeras y +olivares que se extiende a la vera de los montes, entre éstos y el +Guadalquivir, habría visto que del obscuro caserío de Andújar se +destacaba cautelosamente, escurriéndose por detrás de las casas, una +hilera de hombres y caballos; que esta hilera se iba alargando por la +carretera en interminable procesión, y serpenteaba con lento paso, sin +ruido y sin luces; habría visto cómo se iba extendiendo la negra raya, +destacándose a ratos sobre la tierra blanquecina, a ratos +confundiéndose con los obscuros olivos, sin dejar de seguir paso a +paso, como si no quisiera ser vista y anhelara apagar en el polvo el +ruido de las cureñas; habría visto que iban delante unos tres mil +hombres de infantería, después un escuadrón de caballos, después seis +cañones, después un número inmenso de carros, tantos, tantos carros, +que ocupaban dos leguas; detrás de los carros nuevos grupos de +infantería y muchos generales; después otros seis cañones, dos +regimientos de coraceros; luego cuatro cañones, y al fin otro grupo de +jefes, seguidos de quinientos hombres de a pie. Esta raya no se +detenía en parte alguna, y avanzaba despacio y con precaución, +custodiando sus dos leguas de convoy. Los hombres que la formaban, +mudos y cabizbajos, presagiando sin duda funestos acontecimientos, +dirían para sí: «Llegaremos a La Carolina, donde ya estará Vedel, y +batiendo a los _insurgentes_, nos abriremos paso por desfiladeros para +abandonar esta tierra maldita, a la cual el Emperador ha tenido la +mala ocurrencia de enviarnos... ¡Oh! ¡Cuándo os veremos, tierras de +la Turenne, del Poitou, de la Charente, de los Vosgos, del Artois, del +Limosin!...» + + + + +XXIII + + +Mientras aguardábamos la salida, nuestras lenguas no estaban ociosas, +y, aunque Marijuán me entretenía por un lado con sus donaires y +chuscadas, por el otro era de tanto interés un diálogo entablado entre +Santorcaz y D. Diego, que a las palabras de éstos dirigí toda mi +atención. No puedo menos de copiarlo íntegro y tal cual lo oí, por si +mis lectores quieren meditar un poco sobre el mismo tema. + +--Lo que me indicaba usted hace poco--decía Santorcaz--acerca de que +esa linda joven que se le destina para esposa no quiere salir del +convento, debe tenerle sin cuidado. Esas son gazmoñerías de las +muchachas españolas, que, engañadas por su fantasía, se creen +enamoradas de Jesucristo, cuando lo que sienten es verdadera pasión +por un ideal mundano. + +--Y si no quiere salir, que no salga--respondió el joven--. ¡Si yo no +la he visto, si yo no comprendo por qué razón he podido pensar en ella +una sola vez! + +--¿Pero la quiere usted? + +--Confesaré a usted lo que me pasa. Cuando mi madre me llamó un día, y +después de darme dos palmetazos porque tenía las manos manchadas de +tinta, me dijo que había determinado casarme, sentí mucha alegría, y +al volver a mi cuarto rompí todas las planas de escritura, diciendo a +D. Paco que yo era un hombre y no me daba la gana de obedecerle. A +todas horas pensaba en mi mujercita y en las delicias del matrimonio. +Mi madre escribía cartas y más cartas para concertar mi boda, y cuando +yo le preguntaba con la mayor curiosidad: «Señora madre, ¿cómo va +eso?», me respondía: «Anda a estudiar, mocoso. Ahora, con la novelería +del casamiento no coges un libro en la mano.» Por fin mi mamá, a +fuerza de cartas, lo arregló todo. Cuando fuí a Córdoba, creí que me +la enseñarían; pero aquellas señoras dijéronme que la discreta joven +no quería salir del convento, y, por último, me dieron el medallón que +usted tiene guardado. Después la sobrina me regaló unos dulces, y su +tía un pito para que fuera pitando por las calles, y en mi segunda y +tercera visita pasó lo mismo, excepto que no me dieron más pitos. +Cuando vi el retrato me gustó tanto la niña, que por la calle le iba +dando besos, y por la noche la acosté conmigo en mi cama. Estoy +prendado de ella; mejor dicho, lo estuve estos días atrás, porque ya, +habiendo discurrido sobre la necedad de prendarme de un retrato, me +río de mí mismo y digo: «¡Si de carne y hueso encontraré tantas, a qué +volverme loco por una pintura!» + +--Pues no, Sr. D. Diego--dijo Santorcaz--. Puesto que la Sra. Condesa +le escogió a usted esa esposa, sin duda es un gran partido, y usted +debe insistir en casarse con ella. + +--¿Si? Pues vaya usted a sacarla del convento--añadió Rumblar--. +Vamos, que, según me dijeron, no hay quien le hable de otro esposo que +Jesucristo. + +--Ya lo he dicho: gazmoñerías de las españolas, por lo general mujeres +nerviosas, muy extremadas en sus pasiones, y dispuestas siempre a +confundir en un mismo sentimiento la voluptuosidad y el misticismo. +Cuidado con las monjitas de quince años, que reniegan del siglo y +juran que han de morir de viejas en el claustro. Yo conocí una joven y +linda novicia que tampoco quería tener más esposo que Jesucristo, y +que se ponía furiosa cuando le hablaban de salir del convento, hasta +que un Viernes Santo vió a cierto joven al través de la verja del +coro. A los quince días la hermosa novicia abrió por la noche una de +las rejas del convento y se arrojó a la calle, donde le esperaba su +amante y hoy feliz esposo. + +--¡Oh! ¡Bonitísimo suceso!--exclamó con entusiasmo D. Diego--. ¡Cuánto +daría porque a mí me pasase uno semejante! + +--¿Ella le ha visto a usted? + +--No. + +--Pues en cuanto le vea, apuesto a que se apresura a salir por la +puerta, sin exponerse a los peligros de arrojarse por la ventana. Pero +ahora que me ocurre, Sr. D. Diego: si usted, en vez de ser un muchacho +apocadito, educado a la antigua y sencillo como un fraile motilón, +fuera un hombre atrevido, arrojado..., pues..., como somos todos +aquellos que no hemos recibido la educación de Grandes de España; si +usted se echara de una vez fuera del cascarón de huevo en que le ha +empollado la ciencia de D. Paco y los mimos de sus hermanitas, ahora +podríamos lanzarnos a una aventura deliciosa. + +--¿Cuál, amigo Santorcaz? + +--Mire usted. Después de la batalla, y cuando volvamos a Córdoba, +sacar a esa joven del convento. + +--¿Cómo? + +--Demonio, ¿cómo se hacen las cosas? ¡Si viera usted! Eso es muy +divertido. ¿Ve usted este rasguño que tengo en la mano derecha? Me lo +hice saltando las tapias de un convento. Son cinco los que escalé, por +trapicheos con otras tantas novicias y monjas. ¡Ay, señor D. Diego de +mi alma! El recuerdo de estas y otras cosillas es lo que le alegra a +uno, cuando se siente ya en las puertas de la triste vejez. + +--Hombre, eso me parece muy bonito--dijo D. Diego, saltando sobre la +silla--. Pues yo quiero hacer lo mismo, yo quiero rasguñarme saltando +tapias de convento. Conque diga usted, ¿qué hacemos? ¿Nos entramos de +rondón en el convento, y cogiendo a la monjita me la llevo a mi casa? +Si; y habrá que pegarle un par de sablazos a alguien, y romper +puertas, y apagar luces. Hombre, ¡magnífico! ¡Si dije que usted es el +hombre de las grandes ideas! ¡Qué cosas tan nuevas y tan preciosas me +dice! Estoy entusiasmado, y me parece que antes de venir al ejército +era yo un zoquete. Cabalmente recuerdo que he pensado alguna vez en +eso que usted me dice ahora...; sí..., allá, cuando iba a misa con mi +madre a las Dominicas. + +--Estas cosas, D. Diego, son la vida--añadió Santorcaz--; son la +juventud y la alegría. + +--¡Soberbia idea! ¿Conque vamos a buscar a esa jovenzuela, mi futura +esposa? ¡Qué preciosa ocurrencia! Verá ella si yo soy hombre que se +deja burlar por niñerías de novicia. Nada, nada: mi esposa tiene que +ser, quiera o no quiera. Pero oiga usted, ¿y si nos descubren los +alguaciles y nos llevan presos? + +--Por eso hay que andar con cuidado; pero en ese mismo cuidado, en las +precauciones que es preciso tomar, consiste el mayor gusto de la +empresa. Si no hubiera obstáculos y peligros, no valía la pena de +intentarla. + +--Efectivamente; a mí me gustan los peligros, Sr. D. Luis. A mí me +gusta todo aquello que no se sabe adonde va a parar. Siga usted +hablandóme del mismo asunto. ¿Qué precauciones tomaremos? + +--¡Oh! Cuando llegue el caso se verá. Yo soy muy corrido en esas +cosas. Ya no estoy para fiestas, es verdad, y por cuenta mía no +intentaría aventuras de esta especie; pero son tan grandes las +disposiciones que descubro en usted para ser hombre a la moderna, +hombre de ideas atrevidas y para echar a un lado las ranciedades y +rutinas de España, que volveré a las andadas y entre los dos haremos +alguna cosa. + +--Pero, hombre, ¿cuándo se dará esa batalla, cuándo volveremos a +Córdoba, para enseñarle yo a mi señorita cómo se portan los caballeros +de ideas modernas, que han recibido un desaire de las novias de +Jesucristo? Pero diga usted, Santorcaz: si perdemos la batalla, si nos +matan... + +--Todavía no se ha hecho la bala que ha de matarme a mí. Y usted, ¿qué +presentimientos tiene? + +--Creo que tampoco he de morir por ahora. ¡Ay! ¡Si me viera usted!, +tengo un fuego dentro de la cabeza... Me hierven aquí tantos +pensamientos nuevos, tantas aventuras, tantos proyectos, que se me +figura he de vivir lo necesario para que sepa el mundo que existe un +D. Diego Afán de Ribera, conde de Rumblar. + +--¡Bueno, magnífico! Lo mismo era yo cuando niño. Fuí después a +Francia, donde aprendí muchísimas cosas que aquí ignoraban hasta los +sabios. Al volver he encontrado a esta gente un poco menos atrasada. +Parece que hay aquí cierta disposición a las cosas atrevidas y nuevas. +En Madrid se han fundado varias sociedades secretas. + +--¿Para asaltar conventos? + +--No, no son sociedades de enamorados. Si algún día se ocupan de +conventos, será para echar fuera a los frailes y vender luego los +edificios... + +--Pues yo no los compraría. + +--¿Por qué? + +--Porque esas casas son de Dios, y el que se las quite se condenará. + +--¿Qué es eso de condenarse? Me río de vuestras simplezas. Pues, hijo, +adelantado estáis. + +--Vivamos en paz con Dios--dijo D. Diego--. Por eso creo que antes de +robar del convento a mi novia, debemos confesar y comulgar, diciéndole +al Señor que nos perdone lo que vamos a hacer, pues no es más que una +broma para divertirnos, sin que nos mueva la intención de ofenderle. + +Santorcaz rompió a reír desahogadamente. + +--¿Conque usted es de los que encienden una vela a Dios y otra al +Diablo? Robamos a la muchacha, ¿sí o no? + +--Sí, y mil veces sí. Ese proyecto me tiene entusiasmado. Y me +marcharé con ella a Madrid; porque yo quiero ir a Madrid. Dicen que +allí suele haber alborotos. ¡Oh!, ¡cuánto deseo ver un alboroto, un +motín, cualquier cosa de esas en que se grita, se corre, se pega! ¿Ha +visto usted alguno? + +--Más de mil. + +--Eso debe de ser encantador. Me gustaría a mí verme en un alboroto; +me gustaría gritar con los demás, diciendo: «¡Abajo esto, abajo lo +otro!» ¡Ay! ¡Como me alegraba cuando mi señora madre reñía a D. Paco, +y éste a los criados, y los criados unos con otros! No pudiendo +resistir el alborozo que esto me causaba, iba al corral, ponía +canutillos de pólvora a los gatos, y encerrándolos en un cuarto con +las gallinas, me moría de risa. + +Santorcaz, lejos de reír con esta nueva barrabasada de su discípulo, +fijaba la mirada en el horizonte, completamente abstraído de todo, y +meditando sin duda sobre graves asuntos de su propio interés. No sé +cuál será la opinión que el lector forme de las ideas de aquel hombre; +pero no se les habrá ocultado que sus ingeniosas sugestiones +encerraban segundo intento. El atolondrado rapaz, lanzado a las filas +de un ejército sin tener conocimiento del mundo, con viva imaginación, +arrebatado temperamento y ningún criterio; igualmente fascinado por +las ideas buenas y las malas, con tal que fueran nuevas, pues todas +echaban súbita raíz en su feraz cerebro, acogía con júbilo las +lecciones del astuto amigo; y su lenguaje, su nervioso entusiasmo, sus +planes entre abominables e inocentes, todo anunciaba que don Diego se +disponía a cometer en el mundo mil disparates. + +Santorcaz, después de permanecer por algunos minutos indiferente a las +preguntas de su discípulo, reanudó la conversación; pero, apenas +comenzada ésta, oímos un tiro, en seguida otro, luego otro y otro. + + + + +XXIV + + +Todos callamos; detuviéronse las columnas que habían comenzado a +marchar, y desde el primero al último soldado prestamos atención al +tiroteo, que sonaba delante de nosotros a la derecha del camino y a +bastante distancia. Corrieron por las filas opiniones contradictorias +respecto a la causa del hecho. Yo me alzaba sobre los estribos, +procurando distinguir algo; pero además de ser la noche obscurísima, +las descargas eran tan lejanas, que no se alcanzaba a ver el fogonazo. + +--Nuestras columnas avanzadas--dijo Santorcaz--habrán encontrado algún +destacamento francés que viene a reconocer el camino. + +--Ha cesado el fuego--dije yo--. ¿Echamos a andar? Parece que dan +orden de marcha. + +--O yo estoy lelo, o la artillería de la vanguardia ha salido del +camino. + +Oyóse otra vez el tiroteo, más vivo aún y más cercano, y en la +vanguardia se operaron varios movimientos, cuyas oscilaciones llegaron +hasta nosotros. Sin duda algo grave pasaba, puesto que el ejército +todo se estremeció desde su cabeza hasta su cola. Un largo rato +permanecimos en la mayor ansiedad, pidiéndonos unos a otros noticias +de lo que ocurría; pero en nuestro regimiento no se sabía nada; todos +los generales corrieron hacia la izquierda del camino, y los jefes de +los batallones aguardaban órdenes decisivas del Estado Mayor. Por +último, un oficial que a escape volvía en dirección a la retaguardia, +nos sacó de dudas, confirmando lo que en todo el ejército no era más +que halagüeña sospecha. ¡Los franceses, los franceses venían a nuestro +encuentro! Teníamos enfrente a Dupont con todo su ejército, cuyas +avanzadas principiaban a escaramucear con las nuestras. Cuando +nosotros nos preparábamos a salir para buscarle en Andújar, llegaba él +a Bailén de paso para La Carolina, donde creía encontrarnos. De +improviso unos cuantos tiros les sorprenden a ellos tanto como a +nosotros; detienen el paso; extendemos nosotros la vista con ansiedad +y recelo en la obscura noche; todos ponemos atento el oído, y al fin +nos reconocemos, sin vernos, porque el corazón a unos y otros nos +dice: «Ahí están.» + +Cuando no quedó duda de que teníamos enfrente al enemigo, el ejército +se sintió al pronto electrizado por cierto religioso entusiasmo. Vivas +y mueras sonaron en las filas; pero al poco rato todo calló. Los +ejércitos tienen momentos de entusiasmo y momentos de meditación: +nosotros meditábamos. + +Sin embargo, no tardó en producirse fuertísimo ruido. Los generales +empezaron a señalar posiciones. Todas las tropas que aún permanecían +en las calles del pueblo, salieron más que de prisa, y la caballería +fué sacada de la carretera por el lado derecho. Corrimos un rato por +terreno de ligera pendiente; bajamos después, volvimos a subir, y al +fin se nos mandó hacer alto. Nada se veía, ni el terreno ni el +enemigo; únicamente distinguíamos desde nuestra posición los +movimientos de la artillería española, que avanzaba por la carretera +con bastante presteza. Entonces sentimos camino abajo, y como a +distancia de tres cuartos de legua, un nuevo tiroteo que cesó al poco +rato, reproduciéndose después a mayor distancia. Las avanzadas +francesas retrocedían y Dupont tomaba posiciones. + +--¿Qué hora es?--nos preguntábamos unos a otros, anhelando que un rayo +de sol alumbrase el terreno en que íbamos a combatir. + +No veíamos nada, a no ser vagas formas del suelo a lo lejos; y las +manchas de olivos nos parecían gigantes, y las lomas de los cerros el +perfil de un gigantesco convoy. Un accidente noté que prestaba extraña +tristeza a la situación: era el canto de los gallos que a lo lejos se +oía, anunciando la aurora. Jamás escuché un sonido que tan +profundamente me conmoviera como aquella voz de los vigilantes del +hogar desgañitándose por llamar al hombre a la guerra. + +Nuevamente se nos hizo cambiar de posición, llevándonos más adelante a +espaldas de una batería, y flanqueados por una columna de tropa de +línea. Gran parte de la caballería fué trasladada al lado izquierdo; +pero a mí, con el regimiento de Farnesio, me tocó permanecer en el ala +derecha. + +De repente una granada visitó con estruendo nuestro campo, reventando +hacia la izquierda, por donde estaban los generales. Era como un +saludo de cortesanía entre dos guerreros que se van a matar; un tanteo +de fuerzas, una bravata echada al aire para explorar el ánimo del +contrario. Nuestra artillería, poco amiga de fanfarronadas, calló. Sin +embargo, los franceses, ansiando tomar la ofensiva, con ánimo de +aterrarnos, acometieron a una columna de la vanguardia que se +destacaba para ocupar una altura, y la lóbrega noche se iluminó con +relámpagos, que interrumpiéndose luego, volvieron a encenderse al +poco rato en la misma dirección. + +Por último, aquellas tinieblas en que se habían cruzado los +resplandores de los primeros tiros, comenzaron a disiparse; +vislumbramos las recortaduras de los cerros lejanos, de aquel suave, +inmóvil oleaje de tierra, semejante a un mar de fango, petrificado en +el apogeo de sus tempestades; principiamos a distinguir el ondular de +la carretera, blanqueada por su propio polvo, y las masas negras del +ejército, diseminado en columnas y en líneas; empezamos a ver la +azulada masa de los olivares en el fondo y a mano derecha; a la +izquierda las colinas que iban descendiendo hacia el río. Débil y +blanquecina claridad azuló el cielo antes negro. Volviendo atrás +nuestros ojos, vimos la irradiación de la aurora, un resplandor que +surgía detrás de las montañas; y mirándonos después unos a otros, nos +vimos, nos reconocimos, observamos claramente a los de la segunda +fila, a los de la tercera, a los de más allá, y nos encontramos con +las mismas caras del día anterior. La claridad aumentaba por grados; +distinguíamos los rastrojos, las hierbas agostadas, y después las +bayonetas de la infantería, las bocas de los cañones, y a lo lejos las +masas enemigas, moviéndose sin cesar de derecha a izquierda. Volvieron +a cantar los gallos. La luz, única cosa que faltaba para dar la +batalla, había llegado, y con la presencia del gran testigo, todo era +completo. + +Ya se podía conocer perfectamente todo el campo. Prestad atención y +sabréis cómo era. El centro de la fuerza española ocupaba la carretera +con la espalda hacia Bailén, de allí poco distante; a la derecha del +camino por nuestra parte se alzaban unas pequeñas lomas que a lo lejos +subían lentamente hasta confundirse con los primeros estribos de la +sierra; a la izquierda también había un cerro; pero éste caía después +en la margen del río Guadiel, casi seco en verano, y que desembocaba +en el Guadalquivir, cerca de Espelúy. Ocupaba el centro, a un lado y +otro del camino, poderosa batería de cañones, apoyada por +considerables fuerzas de infantería; a la izquierda estaba Coupigny +con los regimientos de Bujalance, Ciudad Real, Trujillo, Cuenca, +Zapadores y la caballería de España; a la derecha estábamos, además de +la caballería de Farnesio, los tercios de Tejas, los suizos, los +valones, el regimiento de Órdenes, el de Jaén, Irlanda y voluntarios +de Utrera. Mandábanos el Brigadier D. Pedro Grimarest. Los franceses +ocupaban la carretera por la dirección de Andújar y tenían su +principal punto de apoyo en un espeso olivar situado frente a nuestra +derecha; por consiguiente, servía de resguardo a su ala izquierda. +Asimismo ocupaban los cerros del lado opuesto con numerosa infantería +y un regimiento de coraceros, y a su espalda tenían el arroyo de +Herrumblar, también seco en verano, que habían pasado. Tal era la +situación de los dos ejércitos, cuando la primera luz nos permitió +vernos las caras. Creo que entrambos nos encontramos respectivamente +muy feos. + +--¿Qué le parece a usted esta aventura, Sr. D. Diego?--dijo +Santorcaz. + +--Estoy entusiasmado--replicó el mozuelo--, y deseo que nos manden +cargar sobre las filas francesas. ¡Y mi señora madre empeñada en que +conservara yo aquella espada vieja sin filo ni punta...! + +--¿Está usía sereno?--le preguntó Marijuán. + +--Tan sereno que no me cambiaría por el emperador Napoleón--repuso el +Conde--. Yo sé que no puede pasarme nada, porque llevo el escapulario +de la Virgen de Araceli que me dieron mis hermanitas, con lo cual +dicho se está que me puedo poner delante de un cañón. ¿Y usted, Sr. de +Santorcaz, tiene miedo? + +--¿Yo?--repuso D. Luis con cierta tristeza--. Ya sabe usted que estuve +en Hollabrünn, en Austerlitz y en Jena. + +--Pues entonces... + +--Por lo mismo que presencié tan terribles acciones de guerra, tengo +miedo. + +--¡Miedo! Pues fuera de la fila. Aquí no se quiere gente medrosa. + +--No hay soldado aguerrido--afirmó Santorcaz--que no tenga miedo al +empezar la batalla, por lo mismo que sabe lo que es. + +Oído esto, casi todos los bisoños que poco antes reíamos a carcajada +tendida, saludándonos con bravatas y dicharachos, conforme a la +guerrera exaltación que nos poseía, callamos, mirándonos unos a otros, +para cerciorarse cada cual de que no era él solo quien tenía miedo. + +--¿Sabéis lo que me ordenó mi señora madre que hiciera al comenzar la +batalla?--indicó Rumblar--. Pues que rezara un Avemaría con toda +devoción. Ha llegado el momento. «Dios te salve, María...» + +El mayorazguito continuó en voz baja el Avemaría que había empezado en +alta voz, y todos los de nuestra fila le imitaron, como si aquello en +vez de escuadrón fuera un coro de religioso rezo, y lo más extraño fué +que Santorcaz, poniéndose pálido, cerrando los ojos, y quitándose el +sombrero con humilde gesto, dijo también «Santa María...» + +Aún resonaba en el aire la fervorosa invocación, cuando un estruendo +formidable retumbó en las avanzadas de ambos ejércitos. Las columnas +francesas del ala derecha se desplegaron en línea y rompieron el fuego +contra nuestra izquierda. + + + + +XXV + + +No poco tiempo se me ha ido en describir la posición de los +combatientes, la configuración del terreno y el principio del ataque; +pero no necesito advertir que todo esto pasó en menos tiempo del +empleado por mi tarda pluma en contarlo. Nuestras fuerzas no estaban +convenientemente distribuidas cuando tuvo lugar la primera embestida +de los imperiales. Verificada ésta, no podéis figuraros qué +precipitados movimientos hubo en la tropa española. Las de retaguardia +que aún llenaban la carretera, corrían velozmente a sostener la +izquierda; los cañones ocupaban su puesto; todo era atropellarse y +correr, de tal modo, que por un instante pareció que el primer ataque +de los franceses había producido confusión y pánico en las filas de +Coupigny. En tanto, los de la derecha permanecíamos quietos, y los de +a caballo que ocupábamos parte de la altura, podíamos ver +perfectamente los movimientos del combate. + +Tras las primeras descargas de las líneas francesas, éstas se +replegaron, y avanzando la artillería disparó varios tiros a bala +rasa. Ponían ellos en ejecución su táctica propia, consistente en +atacar con mucha energía sobre el punto que juzgaban más débil, para +desconcertar al enemigo desde los primeros momentos. Algo de esto +lograron al principio; pero nosotros teníamos excelente artillería, y +disparando también con bala rasa las seis piezas colocadas en la +carretera y a sus flancos, el centro francés se resintió al instante, +y para reforzarle tuvo que replegar su ala derecha, produciendo esto +un pequeño avance en la división de Coupigny. Entretanto, todos +teníamos fija la vista en el otro extremo de la línea y hacia la +carretera, y olvidábamos la espesura del olivar que estaba delante. De +pronto, las columnas ocultas entre los árboles salieron y se +desplegaron, arrojando un diluvio de balas sobre el frente del ala +derecha. Desde entonces, el fuego, corriéndose de un extremo a otro, +se hizo general en el frente de ambos ejércitos. La caballería, brazo +de los momentos terribles, no funcionaba aún y permanecía detrás, +quieta y relinchante, conteniéndose con sus propias riendas. + +Pero a pesar de generalizarse la lucha, en aquel primer período de la +batalla todo el interés continuaba, como he dicho, en el ala +izquierda. Atacada por los franceses con valentía pasmosa, nuestros +batallones de línea retrocedieron un momento. Casi parecía que iban a +abandonar su posición al enemigo; pero bien pronto se rehicieron +tomando la ofensiva al amparo de dos bocas de fuego y de la caballería +de España, que cargó a los franceses por el flanco. Vacilaron un tanto +los imperiales de aquella ala, y gran parte de las fuerzas que habían +salido del olivar se transportaron al otro lado. Su artillería hizo +grandes estragos en nuestra gente; mas con tanta intrepidez se lanzó +ésta sobre las lomas que ocupaba el enemigo entre el camino y el río +Guadiel; con tanta bravura y desprecio de la vida afrontaron los +soldados de línea la mortífera bala rasa y las cargas de la caballería +del general Privé, que llegaron a dominar tan fuerte posición. + +Antes que esto sucediera, ocurrieron mil lances de esos que ponen a +cada minuto en duda el éxito de una batalla. Se clareaban nuestras +líneas, especialmente las formadas con voluntarios; volvían a verse +compactas y formidables, avanzando como una muralla de carne; +oscilaban después y parecían resbalar por la pendiente cuando las +patas delanteras de los caballos de los coraceros principiaban a +martillar sobre los pechos de nuestros soldados; luego éstos +rechazaban a los animales con sus haces de bayonetas; caían para +levantarse con frenético ardor o no levantarse nunca, hasta que, por +último, el ala francesa se puso en dispersión, replegándose hacia la +carretera. + +Mientras esto pasaba, los de la derecha se sostenían a la defensiva, y +el centro cañoneaba para mantener en respeto al enemigo, porque casi +gran parte de la fuerza había acudido a la izquierda; pero una vez que +se oyeron los gritos de júbilo de los soldados de ésta, posesionados +de la altura, antes en poder de los franceses, y cuando se vió a éstos +aglomerarse sobre su centro, dióse orden de avance a las seis piezas +del nuestro, y por un instante el pánico y desorden del enemigo fueron +extraordinarios. Para concertarse de nuevo y formar otra vez sus +columnas tuvieron que retroceder al otro lado del puente del +Herrumblar. Viéndoles en mal estado, se trató de lanzar toda la +caballería en su persecución; pero varias de sus piezas, desmontadas +por nuestras balas, obstruían el camino, también entorpecido con los +espaldones que habían empezado a formar. El sol esparcía ya sus rayos +por el horizonte. Nuestros cuerpos proyectaban en la tierra y hacia +adelante larguísimas sombras negras. Cada animal, con su jinete, +dibujaba en el suelo una caricatura de hombre y caballo, escueta, +enjuta, disparatada, y todo el suelo estaba lleno de aquellas absurdas +legiones de sombras que harían reír a un chico de escuela. + +Os reiréis de verme ocupado en tan triviales observaciones; pero así +era, y no tengo por qué ocultarlo. En aquel momento estábamos en una +corta tregua, aunque la cosa no pareciera próxima a concluir. Hasta +entonces sólo habíamos sido atacados por una parte de las fuerzas +enemigas, pues la división de Barbou, algo rezagada, no estaba aún en +el campo francés. Entretanto, y mientras se tomaban disposiciones para +rechazar un segundo ataque, que no sabíamos si sería por la derecha o +por el centro, retiraban los españoles sus heridos, que no eran pocos; +mas no ciertamente en mi división, la cual estuviera hasta entonces a +la defensiva, tiroteándose ambos frentes a alguna distancia. Mi +regimiento permanecía intacto, reservado sin duda para alguna ocasión +solemne. + +Los franceses no tardaron en intentar la adquisición del puente +perdido. Su primer ataque fué débil, pero el segundo violentísimo. Oíd +cómo fué el primero. La infantería española, desplegándose en +guerrillas a un lado y a otro del camino, les azotaba con espeso +tiroteo. Lanzaron ellos sus caballos por el puente; mas con tan poca +fortuna, que tras de una pequeña ventaja obtenida por el empuje de +aquella poderosa fuerza, tuvieron que retirarse; pasada la sorpresa, +nuestros infantes les acribillaron a bayonetazos, dejando un +sinnúmero de jinetes en el suelo y otros precipitados por cima de los +pretiles al lecho del arroyo. No tuvimos tan buena suerte en el +segundo ataque, porque renunciando ellos a poner en movimiento la +caballería en lugar angosto, atacaron a la bayoneta con tanta fiereza, +que nuestros regimientos de línea, y aun los valientes valones y +suizos, retrocedieron aterrados. Oí contar en la tarde de aquel mismo +día a un soldado de los tiradores de Utrera, presente en aquel lance, +que los franceses, en su mayor parte militares viejos, cargaron a la +bayoneta con furia sublime, que producía en los nuestros, además del +desastre físico, una gran inferioridad moral. Me dijo que se +espantaron, que en un momento viéronse pequeños, mientras que los +franceses se agrandaban, presentándose como una falange de millones de +hombres; que los vivas al Emperador y los gritos de cólera eran tan +furiosamente pronunciados, que parecían matar también por el solo +efecto del sonido, y que, por último, sintiendo los de acá desfallecer +su entusiasmo y al mismo tiempo un repentino, invencible cariño a la +vida, abandonaron aquel puente mezquino, ardientemente disputado por +dos naciones, y que al fin quedó por Francia. El efecto moral de esta +pérdida fué muy notable entre nosotros. Advirtióse claramente en todo +el ejército como un estremecimiento de inquietud que, partiendo de +aquel gran corazón compuesto de diez y ocho mil corazones, se +transmitía al tembloroso fusil, asido por la indecisa mano. + +Entonces pude observar cómo se individualiza un ejército, cómo se hace +de tantos uno solo, resumiendo de un modo milagroso los sentimientos +lo mismo que se resume la fuerza; pude observar cómo aquella gran masa +recibe y transmite las impresiones del combate con la presteza y +uniformidad de un solo sistema nervioso; cómo todos los movimientos +del organismo físico, desde la mano del General en Jefe hasta el casco +del último caballo, obedecen a la alegría de un momento, a la pena de +otro momento, a las angustiosas alternativas que en el discurso de +pocas horas consiente y dispone Dios, espectador no indiferente de +estas barbaridades de los hombres. + +La pérdida del puente sobre el Herrumblar, que al amanecer se había +ganado, hizo que el ala derecha retrocediera buscando mejor posición. +Casi todas las posiciones se variaron. Los generales conocían la +inminencia de un ataque terrible, los soldados viejos la preveían, los +bisoños la sospechábamos, y nuestros caballos, reculando y +estrechándose unos contra otros, olían en el espacio, digámoslo así, +la proximidad de una gran carnicería. + +Eran las seis de la mañana y el calor principiaba a dejarse sentir con +mucha fuerza. Sentíamos ya en las espaldas aquel fuego que más tarde +había de hacernos el efecto de tener por medula espinal una barra de +metal fundido. No habíamos probado cosa alguna desde la noche +anterior, y una parte del ejército ni aun en la noche anterior había +comido nada. Pero este malestar era insignificante comparado con otro +que desde la mañana principió a atormentarnos: la sed, que todo lo +destruye, alma y cuerpo, infundiendo una rabia inútil para la guerra, +porque no se sacia matando. Es verdad que de Bailén salían en bandadas +multitud de mujeres con cántaros de agua para refrescarnos; pero de +este socorro apenas podía participar una pequeña parte de la tropa, +porque los que estaban en el frente no tenían tiempo para ello. Más de +una vez aquellas valerosas mujeres se expusieron al fuego, penetrando +en los sitios de mayor peligro, y llevando sus alcarrazas a los +artilleros del centro. En los puntos de mayor peligro, y donde era +preciso estar con el arma en el puño constantemente, nos disputábamos +un chorro de agua con atropellada brutalidad: rompíanse los cántaros +al choque de veinte manos que los querían coger, caía el agua al +suelo, y la tierra, más sedienta aún que los hombres, se la chupaba en +un segundo. + + + + +XXVI + + +¿Por qué sitio pensaban atacarnos los franceses? Conociendo que el +centro era inexpugnable por entonces, siendo el principal objeto de +Dupont abrirse camino hacia Bailén, y considerando peligroso +intentarlo por el ala izquierda, no sólo porque allí la posición de +los españoles era excelente, sino porque les ofrecía un gran peligro +la cuenca del Guadiel, determinaron atacar nuestra ala derecha, +esperando abrir en ella un boquete que les diera paso. Su artillería +no cesaba de arrojar bala rasa, protegiendo la formación de las +poderosas columnas que bien pronto debían hostilizarnos. Al punto se +reforzó el ala derecha, se desplegaron en línea varios batallones, y +sin esperar el ataque marcharon hacia el enemigo, amparados por dos +piezas de artillería. El primer momento nos fué favorable. Pero el +olivar vomitó gente y más gente sobre nuestra infantería. Por un +instante confundidas ambas líneas en densa nube de polvo y humo, no se +podía saber cuál llevaba ventaja. Caían los nuestros sobre los +imperiales, y la metralla enemiga les hacía retroceder; avanzaban +ellos, y adquiríamos a nuestra vez momentánea inferioridad. + +Por largo tiempo duró este combate, tanto más cruel, cuanto era más +proporcionado el empuje de una y otra parte, hasta que al fin +observamos síntomas de confusión en nuestras filas; vimos que se +quebraban aquellas compactas líneas, que retrocedían sin orden, que +chocaban unos con otros los grupos de soldados. La división se +conmovió toda, y dos batallones de reserva avanzaron para restablecer +el orden. Gritaban los jefes hasta quedarse sin voz, y todos se ponían +a la cabeza de las columnas, conteniendo a los que flaqueaban y +excitando con ardorosas palabras a los más valientes. Los tercios de +Tejas y el regimiento de Órdenes al frente se lanzaron, mientras el +concierto se restablecía en los cuerpos que hasta entonces habían +sostenido el fuego. Sobre todo el regimiento de Órdenes, uno de los +más valientes del ejército, se arrojó sobre el enemigo con una +impavidez que a todos nos dejó conmovidos de entusiasmo. Su coronel, +D. Francisco de Paula Soler, parecía dar fuego a todos los fusiles con +la arrebatadora llama de sus ojos; con el gesto de su mano derecha +empuñando la espada, que parecía un rayo; con sus gritos, que +sobresalían entre el granizado tiroteo, sublimando a los soldados. + +De tal modo arreciaron la metralla y la fusilería enemiga, que casi +toda la primera fila del valiente regimiento de Órdenes cayó, cual si +una gigantesca hoz la segara. Pero sobre los cuerpos palpitantes de la +primera fila pasó la segunda, continuando el fuego. Como si los tiros +franceses persiguieran con inteligente saña las charreteras, el +regimiento vió desaparecer a muchos de sus oficiales. + +Reforzáronse también los enemigos, y desplegando nueva línea con gente +de reserva, avanzaron a la bayoneta, pujantes, aterradores, +irresistibles. ¡Momento de incomparable horror! Figurábaseme ver a dos +monstruos que se baten, mordiéndose con rabia, igualmente fuertes, y +que hallan en sus heridas, en vez de cansancio y muerte, nueva cólera +para seguir luchando. + +Cuando las bayonetas se cruzaban, el campo ocupado por nuestra +infantería se clareó a trozos; sentimos el crujido de poderosas +cureñas, rebotando en el suelo de hoyo en hoyo al arrastre de las +mulas, castigadas sin piedad, los cañones de a 12 enfilaron el eje de +sus ánimas hacia las líneas enemigas; los botes de metralla penetraron +en el bronce; se atacaron con prontitud febril, y un diluvio de puntas +de hierro, hendiendo horizontalmente el aire, contuvo la marcha del +frente francés. A un disparo sucedía otro; la infantería, rehecha, +flanqueaba los cañones, y para completar el acto de desesperación, un +grito resonó en nuestro regimiento. Todos los caballos patalearon, +expresando en su ignoto lenguaje que comprendían la sublimidad del +momento; apretamos con fuerte puño los sables, y medimos la tierra que +se extendía delante de nosotros. La caballería iba a cargar. + +Vimos que a todo escape se nos acercó un General, seguido de gran +número de oficiales. Era el marqués de Coupigny, alto, fuerte, rubio, +colorado de suyo, y en aquella ocasión encendido, como si toda su cara +despidiera fuego. Era Coupigny hombre de pocas palabras; pero suplía +su escasez oratoria con la llama de su mirar, que era por sí una +proclama. Nosotros pusimos atención esperando que nos dijera alguna +cosa; pero el General dispuso con un gesto la dirección del +movimiento, y después nos miró. No necesitamos más. + +--¡Viva España! ¡Viva el rey Fernando! ¡Mueran los +franceses!--exclamamos todos; y el escuadrón se puso en movimiento. + +Estábamos formados en columna, y nos desplegamos en batalla sobre los +costados, bajando a buen paso, pero sin precipitación, de la altura +donde habíamos estado. Maniobramos luego para tener a nuestro frente +el flanco enemigo; las tropas que por allí atacaban dicho flanco +doblaron por cuartas para darnos paso por los claros; el jefe gritó: +«A la carga»; picamos espuela, y ciegamente caímos sobre el enemigo +como repentina avalancha. Yo, lo mismo que Santorcaz, el mayorazgo y +los demás de la partida, íbamos en la segunda fila. Penetraron +impetuosamente los de la primera, acuchillando sin piedad; los +caballos bramaban de furor, sintiéndose heridos a fuego y a hierro. +Algunos caían, dejando morir a sus jinetes, y otros se arrojaban con +más fuerza, destrozando cuanto hallaban bajo sus poderosas manos. Los +de la primera fila hicieron gran destrozo; pero a los de la segunda +nos costó más trabajo, porque avanzando demasiado los delanteros, +quedamos envueltos por la infantería, lo cual atenuaba un poco nuestra +superioridad. Sin embargo, destrozábamos pechos y cráneos sin piedad. + +Yo ví a Rumblar, ciego de ira, luchando cuerpo a cuerpo con un +francés; vi a Santorcaz dando pruebas de tener un puño formidable para +el manejo del sable; usélo con toda la destreza que me era posible, y +lo mismo yo que mis amigos y otros muchos jinetes de mi fila nos +internamos locamente por el grueso de la infantería contraria. Otro +escuadrón daba nueva carga por el mismo flanco, lo cual, observado por +nosotros, nos reanimó. No íbamos mal; pero los franceses eran muchos, +estaban muy hechos a tales embestidas, y sabían defenderse bien de la +pesadumbre de los caballos, así como de los sablazos. + +Sin embargo, no retrocedían delante de nosotros. Ya se sabe que siendo +el objeto de la caballería producir un gran sacudimiento y pavor en +las filas enemigas por la violencia del primer choque, cuando éste no +da el resultado apetecido, y se empeñan combates parciales entre los +caballos y una numerosa infantería, los primeros corren gran riesgo de +desaparecer, brutales masas, devoradas en aquel hervidero de agilidad +y destreza. Aunque en la carga les causamos gran daño, no les pusimos +en dispersión: los combates parciales se entablaron pronto, y fué +preciso que la caballería de España, a escape traída del ala +izquierda, nos reforzase, para no ser envueltos y perdidos sin +remisión. Hubo un momento en que me vi próximo a la muerte. A mi lado +no había más que dos o tres jinetes, que se hallaban en trance tan +apurado como yo; nos miramos, y comprendiendo que era preciso hacer un +supremo esfuerzo, arremetimos a sablazos con bastante fortuna. Con +esto y el pronto auxilio de la carga hecha en el mismo instante por la +caballería de España, salimos del apuro. Revolviendo atrás, hundí las +espuelas, y mi caballo se puso de un salto en la nueva fila. No vi a +mi lado más cara conocida que la de Marijuán. El Conde y Santorcaz +habían desaparecido. + +En el mismo instante mi caballo flaqueó de sus cuartos traseros. +Intenté hacerle avanzar, clavándole impíamente las espuelas; el noble +animal, comprendiendo sin duda la inmensidad de su deber y tratando de +sobreponerle a la agudeza de su dolor, dió algunos botes; pero cayó al +fin, escarbando la tierra con furia. El desgraciado había recibido una +terrible herida en el vientre, y falto de palabra para expresar su +padecimiento, bramaba, aspirando con ansia el aire inflamado, sacudía +el cuello; parecía dar a entender que hallando un charco de agua en +que remojar la lengua, sus dolores serían menos vivos, y al fin se +abandonó a su suerte, tendiéndose sobre el campo, indiferente al ruido +del cañón y al toque de degüello. + + + + +XXVII + + +Viéndome desmontado, me dirigí a buscar un puesto entre las escoltas +de la artillería o en el servicio de municiones, que se hacía +precipitadamente por los tambores entre los carros y las piezas. Al +dar los primeros pasos, advertí el extraordinario decaimiento de mis +fuerzas físicas; no podía tenerme en pie, y el ardor de mi sangre, +llegado a su último extremo, me paralizaba cual si estuviese enfermo. +No es propio decir que hacía calor, porque esta frase, común al verano +de todos los países europeos, es inexpresiva para indicar la espantosa +inflamación de aquella atmósfera de Andalucía en el día infernal que +presenció la batalla de Bailén. El efecto que hacía en nuestros +cuerpos era el de una llamarada que los azotaba por todos lados: la +cara se nos abrasaba como cuando nos asomamos a un horno encendido, y +deshechos en sudor, nuestros cuerpos hervían, descomponiéndose la +economía entera, desde el instante en que fuertes excitaciones del +espíritu dejaban de sostenerla. + +Cuando me encontré a pie y a regular distancia del combate, que seguía +con ventaja para los españoles, empecé a sentir vivamente y de un modo +irresistible el aguijón candente de la sed que horadaba mi lengua, y +la corriente de fuego que envolvía mi cuerpo. Esto me daba tal +desesperación, que de prolongarse mucho hubiérame impelido a beber la +sangre de mis propias venas. Por ninguna parte divisaba a la gente del +pueblo que antes trajera cántaros con agua, y al buscar con ansiosa +inspiración en el seco aire una partícula de agua, bebía y respiraba +oleadas de polvo abrasador. + +Por un rato perdí toda la exaltación guerrera y el furor patriótico +que antes me dominaban, para no pensar más que en la probabilidad de +beber, previendo las delicias de un sorbo de agua, y anhelando apagar +aquellas ascuas pegajosas que en mi boca revolvía. Con este deseo +caminé largo trecho entre las filas de retaguardia del centro: los +soldados de los regimientos que allí se rehacían para salir de nuevo +al frente, clamaban también pidiendo agua. Vimos con alegría que desde +el pueblo venían corriendo algunos hombres con cubos; pero al punto se +nos dijo que aquella agua no era para nosotros: era para otros +sedientos cuyas bocas necesitaban refrescarse antes que las nuestras +si el combate había de tener buen éxito; era para los cañones. + +La resistencia enérgica de las dos piezas del ala derecha, combinadas +con las seis de la batería central, y el auxilio de la caballería +atacando por el flanco la línea enemiga, hizo que ésta fuese +rechazada, a pesar de su frente compacto, de su incomparable bravura. +Los franceses se retiraron, dejándose perseguir y desposicionar por la +infantería y caballos de nuestra derecha. Harto se conocía este +resultado en los gritos de alegría, en aquel concierto de injurias con +que el vencedor confirma la catástrofe del vencido, cuando éste vuelve +la espalda. El sitio donde yo estaba se vió despejado por el avance de +nuestras tropas, y en casi todos los jefes que allí había observé tal +expresión de gozo, que sin duda consideraban asegurada la victoria. +¡Oh, momento feliz! Ya se podía pensar en beber. ¿Pero dónde? + +Después del avance de nuestras tropas, que no ocuparon enteramente las +posiciones francesas por ofrecer esto algún peligro, los soldados del +regimiento de Órdenes divisaron una noria, en el momento en que los +franceses, que durante la acción habíanla ocupado, se hallaban en el +caso de abandonarla. Vieron todos aquel lugar como un santuario cuya +conquista era el supremo galardón de la victoria, y se arrojaron sobre +los defensores del agua escasa y corrompida que arrojaban unos +cuantos arcaduces en un estanquillo. Los enemigos, que no querían +desprenderse de aquel tesoro, lo defendían con la rabia del sediento. +Apenas disparados los primeros tiros, otros muchos franceses, +extenuados de fatiga, y encontrándose ya sin fuerzas para combatir si +no les caía del cielo o les brotaba de la tierra una gota de agua, +acudieron a beber, y viéndola tan reciamente disputada, se unieron a +los defensores. + +Oí decir: «¡Allí hay agua, allí se están disputando la noria!», y no +necesité más. Lancéme, y conmigo se lanzaron otros en aquella +dirección; tomé del suelo un fusil que aún apretaba en sus manos un +soldado muerto, y corrí con los demás a todo escape en dirección a la +noria. Penetramos en un campo a medio segar, a trechos cubierto de +altos trigos secos, a trechos en rastrojo. La lucha en la noria se +hacía en guerrillas; acerquéme a la que me pareció más floja, y +desprecié la vida, lleno mi espíritu del frenético afán de conquistar +un buche de agua. Aquel imperio, compuesto de dos mal engranadas +ruedas de madera, por las cuales se escurría un miserable lagrimeo de +agua turbia, era para nosotros el imperio del mundo. La hidrofagia, +que a veces amilana, a ratos también convierte al hombre en fiera, +llevándole con sublime ardor a desangrarse por no quemarse. + +Los franceses defendían su vaso de agua, y nosotros se lo +disputábamos; pero de improviso sentimos que se duplicaba el calor a +nuestras espaldas. Mirando atrás, vimos que las secas espigas ardían +como yesca, inflamadas por algunos cartuchos caídos por allí, y sus +terribles llamaradas nos freían de lejos la espalda. «O tomar la noria +o morir», pensamos todos. Nos batíamos apoyados contra una hoguera, y +la hambrienta llama, al morder con su diente insaciable en aquel +pasto, extendía alguna de sus lenguas de fuego azotándonos la cara. La +desesperación nos hizo redoblar el esfuerzo, porque nos asábamos, +literalmente hablando; y por último, arrojándonos sobre el enemigo, +resueltos a morir, la gota de agua quedó por España al grito de «¡Viva +Fernando VII!» + +Por un momento dejamos de ser soldados, dejamos de ser hombres, para +no ser sino animales. Si cuando sumergimos nuestras bocas en el agua, +hubiera venido un solo francés con un látigo, habríanos azotado, sin +que intentáramos defendernos. Después de emborracharnos en aquel +néctar fangoso, superior al vino de los dioses, nos reconocimos otra +vez en la plenitud de nuestras facultades. ¡Qué Inmensa alegría! ¡Qué +superabundancia de fuerza y de orgullo! + +¿Pero habíamos vencido definitivamente a los franceses? Cuando se +disipó aquella lobreguez moral con que la horrible sequedad del cuerpo +había envuelto el espíritu, nos vimos en situación muy difícil. +Corriendo hacia la noria nos habíamos apartado de nuestro campo, y +adviértase que si el ejército francés fué rechazado con grandes +pérdidas, conservaba aún sus posiciones. ¿Iba a emprender nuevo +ataque, con el último esfuerzo de la desesperación? Creíamos que sí, +y señales de esto notamos en el campo enemigo que teníamos tan cerca. +Al punto corrimos desbandados hacia el nuestro, que estaba algo lejos, +y saltando por junto a los trigos incendiados, abandonamos la noria, +por temor a que fuerzas más numerosas que las nuestras nos hicieran +prisioneros. + +Verdad que los franceses, no dando ya ninguna importancia a las +acciones parciales, se ocupaban en organizar el resto y lo mejor de su +fuerza para dar un golpe de mano, última estocada del gigante que se +sentía morir. Corrimos, pues, hacia nuestro campo. Ya cerca de él, +pasó rápidamente por delante de mí un caballo sin jinete, arrogante, +vanaglorioso, con la crin al aire, sano y sin heridas, algo azorado y +aturdido. Era un animal de pura casta cordobesa, lo mismo que el mío. +Le seguí, y apoderándome de sus bridas, cuando volvía, me monté en él; +después de ser por un rato soldado de a pie, tornaba a ser jinete. +Busqué con la vista el escuadrón más próximo, y vi que a retaguardia +del centro se formaba en columna con distancias el de España. Entré en +las primeras filas, a punto que dijeron junto a mí. + +--Los generales franceses harán el último esfuerzo. Dicen que hay unas +tropas que todavía no han entrado en fuego, y son las mejores que +Napoleón ha traído a España. + +Efectivamente, el centro se preparaba a una defensa valerosa, y +guarnecía sus baterías, distribuía los regimientos a un lado y otro, +agrupando a retaguardia fuerzas considerables de caballería. Cuando +esto pasaba, sentí un vivo clamor de la naturaleza dentro de mí, sentí +hambre, pero ¡qué hambre!... Francamente, y sin ruborizarme, digo que +tenía más ganas de comer que de batirme. ¿Y qué? ¿Este miserable hijo +de España no había hecho ya bastante por su Rey y por su patria, para +permitir llevarse a la boca un pedazo de pan? + +En estas reflexiones, registré primero la grupa de mi cabalgadura +allegadiza, donde no había más que alguna ropa blanca, y después las +pistoleras, donde encontré un mendrugo. ¡Hallazgo incomparable! No +satisfecho, sin embargo, con tan poca ración, llevé mis exploraciones +hasta lo más profundo de aquellos sacos de cuero, y mis dedos +sintieron el contacto de unos papeles. Saquélos, y vi un pequeño +envoltorio y tres cartas, la una cerrada y las otras dos cubiertas, +todas con sobrescrito. Leí el primer sobre que se me vino a la mano, y +decía así: «Al Sr. D. Luis de Santorcaz, en Madrid, calle de...» + +Había montado en el caballo de Santorcaz. + + + + +XXVIII + + +Olvidándome al instante de todo, no pensé más que en examinar bien lo +que tenía en las manos. El sobrescrito de la primera carta que saqué +y que estaba abierta, era de letra femenina, que reconocí al momento. +El de la carta cerrada, que sin duda no estaba ya en la estafeta por +detención involuntaria, era de hombre y decía: «Sra. Condesa de... +(aquí el título de Amaranta), en Córdoba, calle de la Espartería.» +El tercer sobre, también de carta abierta, era de letra de hombre y +dirigido a Santorcaz. Desenvolví en seguida el envoltorio de papeles, +que guardaba un bulto como del tamaño de un duro, y al ver lo que +contenía, una luz vivísima inundó mi alma y sentí dolorosa punzada en +el corazón. Era el retrato de Inés. + +Aquella aparición en el campo de batalla, en medio del zumbido de los +cañones y del choque de las armas; la inesperada presencia ante mí de +aquella cara celestial, fielmente reproducida por un buen artista; la +sonrisa iluminada que creí observar sobre la placa, cuando fijé en +ella mis ojos; aquella repentina visita, pues no era otra cosa, de mi +fiel amiga, cuando yo hacía tan vivos esfuerzos para ser digno de +ella, me regocijaron de un modo inexplicable. Para iluminar los rasgos +y colores de aquel retrato que sonreía, valía la pena de que saliese +el sol, de que existiese el mundo, de que la serie del tiempo trajera +aquel día, aunque deslustrado por los horrores de una batalla. + +Estreché a la Inés de dos pulgadas contra mi corazón y la guardé en mi +pecho, resuelto a no darla, aunque la materialidad del pedazo de cobre +pintado no me pertenecía. Mas era preciso leer aquellos papeles, que +podían esclarecer alguna de mis dudas. Detúvome al principio la +vergüenza de leer cartas ajenas, lo cual es cosa fea; pero consideré +que Santorcaz habría muerto, fundándome en la dispersión de su caballo +abandonado, y además, como la curiosidad me picaba, me escocía, me +quemaba de un modo muy vivo, decidíme a leer la carta abierta, porque +el deseo de hacerlo era más fuerte que todas las consideraciones. + +Yo estaba completamente absorto en aquel asunto de interés íntimo; yo +no atendía a la batalla; yo no hacía caso de los cañonazos; yo no me +fijaba en los gritos; yo no apartaba del papel los ojos, aunque sentía +correr por junto a mis oídos el estrepitoso aliento de la lucha. En +aquel instante, entre los veinte mil hombres que, formando dos grandes +conjuntos, se disputaban unas cuantas varas de terreno, yo era quizás +el único que merecía el nombre de individuo. Átomo disgregado +momentáneamente de la masa, se ocupaba de sus propias batallas. + +La carta abierta, que llevaba la firma de Amaranta, decía así, después +de las fórmulas de encabezamiento: + +«¿Eres un malvado o un desgraciado? En verdad no sé qué creer, pues de +tu conducta todo puede deducirse. Después de una ausencia de muchos +años, durante los cuales nadie ha logrado traerte al buen camino, +ahora vuelves a España sin más objeto que hostigarme con pretensiones +absurdas a que mi dignidad no me permite acceder. Harto he hecho por +tí, y ahora mismo, cuando me has manifestado tu situación, te he +propuesto un medio decoroso de remediarla. ¿Qué más puedo hacer? Pero +no te satisface lo que en la actualidad y siempre bastaría a calmar la +ambición de un hombre menos degradado que tú; te rebelas contra mis +beneficios, y aspiras a más, amenazándome sin miramiento alguno. A +todo eso contesto diciéndote que desprecio tus amenazas, y que no las +temo. No; no es posible que por la amenaza consiga nadie de mí lo que +me impelen a negar mi dignidad, mi categoría, mi familia y mi nombre. +Nunca creí que aspiraras a tanto, y siempre pensé que te conceptuarías +muy feliz con lo que otras veces has alcanzado de mí, y hoy te +ofrezco, haciendo un verdadero sacrificio, porque el estado del reino +ha disminuido nuestras rentas...» + +Al llegar aquí, el golpe de un peso que cayó, chocando con mi rodilla, +me hizo levantar la vista de la carta. El soldado que formaba junto a +mí, herido mortalmente por una bala perdida, había rodado al suelo. En +aquel intervalo vi hacia el frente, envueltas en espeso humo, las +columnas francesas que venían a atacar el centro. Pero mi ánimo no +estaba para fijar la atención en aquello. Pude notar que la caballería +avanzaba un poco, pero después retrocedía y oscilaba de flanco; pero +dejándome llevar por el caballo, con los ojos fijos en el papel, que +sostenía a la altura de las riendas, no puse ni un desperdicio de +voluntad en aquellos movimientos de la máquina en que estaba +engranado. La carta continuaba así: + +«...En vano para conmoverme finges gran interés por aquel ser +desgraciado que vino al mundo como testimonio vivo de la funesta +alucinación y del fatal error de su madre. ¿A qué ese sentimiento +tardío? ¿A qué acusarme de su abandono? No, esa niña no existe; te han +engañado los que te han dicho que yo la he recogido. Mal podría +recogerla cuando ya es un hecho evidente que Dios se la llevó de este +mundo. ¿A qué conduce el amenazarme con ella, haciéndola instrumento +de tus malas artes para conmigo? No pienses en esto. Por última vez te +aconsejo que desistas de tus locas pretensiones, y te presentes ante +mí con bandera de paz. ¿Eres un malvado o un desgraciado? Yo sería muy +feliz si me probaras lo segundo, porque uno de mis mayores tormentos +consiste en suponer tan profundamente corrompido el corazón que hace +años sólo existía para amarme...» + +Con esto y la firma de Amaranta terminaba la epístola, cuya lectura, +absorbiendo mi atención, me distraía de la batalla. El fragor de ésta +zumbaba en mis oídos como el rumor del mar, a quien generalmente no se +hace caso desde tierra. ¿Es tal vuestra impertinencia que queréis +obligarme a contaros lo que allí pasaba? Pues oíd. Cuando la tropa +francesa de línea retrocedió por tercera vez, extenuada de hambre, de +sed y de cansancio; cuando los soldados que no habían sido heridos se +arrojaban al suelo maldiciendo la guerra, negándose a batirse, +insultando a los oficiales que les llevaran a tan terrible situación, +el General en Jefe reunió la plana mayor, y expuesto en breve consejo +el estado de las cosas, se decidió intentar un último ataque con los +marinos de la guardia imperial, aún intactos, poniéndose a la cabeza +todos los generales. + +Por eso cuando, leída la carta, alcé los ojos, vi delante de las +primeras filas de caballería algunas masas de tropa escoltando los +seis cañones de la carretera, cuyo fuego certero y terrible había sido +el nudo gordiano de la batalla. Servidos siempre con destreza y al fin +con exaltación, aquellos seis cañones eran durante unos minutos la +pieza de dos cuartos arrojada por España y Francia, por la usurpación +y la nacionalidad, en un corrillo de veinte mil soldados. ¿Cara o +cruz? ¿Las tomarían los franceses? ¿Se dejarían quitar los españoles +aquellos cañones? ¿Quién podría más, nuestros valientes y hábiles +oficiales de artillería, o los quinientos marinos? + +Yo vi a éstos avanzar por la carretera, y entre el denso humo +distinguimos un hombre puesto al frente del valiente batallón y +blandiendo con furia la espada; un hombre de alta estatura, el rostro +desfigurado por la costra de polvo que amasaban los sudores de la +angustia; de uniforme lujoso y destrozado en la garganta y seno, como +si lo hubiera hecho pedazos con las uñas para dar desahogo al oprimido +pecho. Aquella imagen de la desesperación, que tan pronto señalaba la +boca de los cañones como el cielo, indicando a sus soldados un alto +ideal al conducirles a la muerte, era el desgraciado general Dupont, +que había venido a Andalucía seguro de alcanzar el bastón de Mariscal +de Francia. El paseo triunfal de que al partir de Toledo habló, había +tenido aquel tropiezo. + +Los repetidos disparos de metralla no detenían a los franceses. +Brillaban los dorados uniformes de los generales puestos al frente, y +tras ellos la hilera de marinos, todos vestidos de azul y con grandes +gorras de pelo, avanzaba sin vacilación. De rato en rato, como si una +manotada gigantesca arrebatase la mitad de la fila, así desaparecían +hombres y hombres. Pero en cada claro asomaba otro soldado azul, y el +frente de columna se rehacía al instante, acercándose imponente y +aterrador. Acelerábase su marcha al hallarse cerca; iban a caer como +legión de invencibles demonios sobre las piezas para clavarlas y +degollar sin piedad a los artilleros. + +Los que asistían a aquel espectáculo, sin ser actores de él, estaban +mudos de estupor, con el alma y la vida en suspenso, cual si +aguardaran el resultado de la porfía para dejar de existir o seguir +existiendo. No obstante, ¿creerán mis lectores que algo ocupaba mi +espíritu más de lleno que la última peripecia? Pues sí: yo tenía en mi +mano la carta cerrada, y la curiosidad por leerla no era curiosidad; +era una sed moral más terrible que la sed física que poco antes me +atormentara. Incapaz de resistirla, sintiendo que todo se eclipsaba +ante la inmensidad del interés despertado en mí por los asuntos de dos +o tres personas que no habían de decidir la suerte del mundo, tomé la +carta, la abrí sin reparar en lo vituperable de esta acción, y al +punto la devoré con los ojos, leyendo lo siguiente: + +«Señora Condesa: Vuestra carta me anuncia que nada puedo esperar de +vos por los honrados medios que os he propuesto. No me sorprende, y si +en la última que me dirigisteis, dictada sin duda por vuestro propio +corazón, mostrabais bastante generosidad, en ésta reconozco las ideas +de vuestra tía la señora Marquesa, que en otro tiempo os dijo que +antes quería veros muerta que casada con un hombre inferior a vuestra +clase. Preguntáis que si soy un malvado o un desgraciado, y contesto +que ya que os alcanza la responsabilidad de lo segundo, a vos también +os tocará sin duda la triste gloria de lo primero. Esta será la última +que os escriba el que en algún tiempo no hubiera cambiado por todas +las delicias del Paraíso el gozo de leer una letra de vuestra mano. +Quizás por mucho tiempo no oigáis hablar de mí; quizás disfrutéis la +inefable satisfacción de creer que he muerto; pero en la obscuridad y +lejos de vos, yo me ocuparé de lo que me pertenece. ¿Quién es el +culpable, vos o yo? Cuando supe en Madrid que habíais recogido a +nuestra hija después de largo abandono, os prometí legitimarla por +subsiguiente matrimonio, como correspondía a personas honradas. +Primero me contestasteis indecisa, y luego furiosa, rechazando una +proposición que calificabais de absurda, de irreverente, y llamándome +jacobino, francmasón, calavera, perdido, tramposo, con otras injurias +que quisiera oír en tan linda boca. Yo acepto el bofetón de vuestro +orgullo. Lo que no me explico es la desfachatez con que negáis haber +recogido a vuestra hija. ¿Y decís que esto no me importa? Ya veréis +si me importa o no. Yo sé que la habéis recogido; yo sé que está en un +convento; yo sé que su boda con el conde de Rumblar está concertada; +yo sé que para realizarla se han tenido en cuenta poderosos intereses +de ambas familias, que la hacen imprescindible; yo sé que para llevar +a efecto la legitimación se ha consumado una superchería poco digna de +personas como...» + +Una conmoción inmensa, un estrépito indescriptible me obligaron a +apartar de la carta mi atención. Los marinos llegaban a la boca de los +cañones, y un combate terrible, en que parecíamos llevar lo mejor, se +había trabado. Esto era sin duda sublime; esto sacaba de quicio y +conmovía el alma en su fundamento; pero ¿no había algo más en el +mundo? Inés, su madre, su padre, su porvenir, su casamiento, y yo con +mi desmedido y leal amor; yo, preguntándome si podría subir hasta +ella, o si era preciso hacerla descender hasta mí... ¡Oh! ésta sí que +era batalla; ésta sí que era lucha, señores. Su campo estaba dentro de +mí, y sus fuerzas terribles chocaban dentro del espacio silencioso de +mi pensamiento. ¿Cómo no atender a ella más que a otra alguna? El +corazón, tirano indiscutible, agrandando inconmensurablemente las +proporciones de mi batalla, habíala hecho mayor que aquella de que tal +vez dependían los destinos del mundo. + +Yo vi los marinos próximos ya, muy próximos a nuestros cañones; sentí +gritos de júbilo y de victoria pronunciados en española lengua, y, +aunque todo esto me conmovía mucho, la carta no concluida me quemaba +la mano. Decid que yo era un estúpido egoísta; pero, señores, ¿y la +carta, y aquel _casamiento imprescindible_, y aquella _superchería_ +misteriosa?... ¿Se ganaba la batalla? Creo que sí, y la faz de Europa +variaría sin duda. ¿Pero qué me importaba el enojo del Imperio, el +júbilo de Inglaterra, el estupor de Rusia, los preparativos de la +coalición, el descrédito del Grande Ejército? + +¿Hemos de sobreponer el interés de los conjuntos lanzados a bárbaras +guerras, al interés del inocente individuo que a solas lucha por el +bien y por el amor? ¿Hemos de sobreponer el interés de la guerra, que +destruye, al del amor, que crea y aumenta y embellece lo creado? Reíos +de mí; pero al mismo tiempo pensad en el modo de probarme que un +corazón ocupa menos espacio en la totalidad del universo que los +quinientos diez millones de kilómetros cuadrados de la pelota de +tierra en que habitamos. + +Si es egoísmo, confieso mi egoísmo, y declaro a la faz de mi auditorio +que en el punto en que se eclipsaba la estrella que por diez años +había iluminado la Europa, volví a fijar los ojos en la carta para +continuar leyendo. Si no quieren ustedes enterarse de ello, no se +enteren; pero es mi deber decir que la carta concluía así: + +«...una superchería poco digna de personas como vos. Segura estáis, y +con razón, de que nada puedo contra vos. En efecto; yo sé que si algo +intentara, sería vencido. Pobre, sin recursos, sin valimiento, ¿qué +podría contra la justicia, que sólo defiende a los poderosos? Pero mi +hija me pertenece, y si hoy no está en mi poder, os aseguro que lo +estará mañana. Entretanto guardaos vuestro dinero.» + +No decía más. Pero cuando acabé de leerla, ¡qué nueva y terrible fase +tomaba la refriega entre los marinos y nuestros soldados! ¡Santo Dios! +¿Perderíase la batalla? Destrozados en el primer ataque los franceses, +lo repetían sacando el último resto de bravura de sus corazones +resecados por el calor, y volvían a la carga resueltos a dejarse hacer +trizas en la boca de los cañones, o tomarlos. Nuestros soldados +sacaban fuerzas de su espíritu, porque en el cuerpo ya no las tenían. +Hasta los artilleros empezaban a desfallecer, y heridos casi todos los +primeros de izquierda y derecha, atacaban los segundos, daban fuego +los terceros, y el servicio de municiones era hecho por paisanos. Los +franceses, medio resucitados con la valentía de los marinos, pudieron +habilitar dos piezas, y desde lejos, y tomando por blanco la masa de +nuestra caballería, disparaban bastantes tiros. Su larga trayectoria, +pasando por encima de la batería española, hería las primeras filas de +mi regimiento. Este se encabritó como si fuera un solo caballo; +chocamos unos con otros, y el espectáculo de dos compañeros muertos +sin combatir nos llenó de terror. Al mismo tiempo oímos decir que +escaseaban las municiones de cañón. ¡Terrible palabra! Si nuestros +cañones llegaban a carecer de pólvora, si en sus almas de bronce se +extinguía aquella indignación artificial, cuyo resoplido conmueve y +trastorna el aire, estremece el suelo y arrasa cuanto encuentra por +delante, bien pronto serían tomados por los valientes marinos, y les +aguardaba el morir inutilizados por el denigrante clavo, fruslería que +destruye un gigante, alfiler que mata a Aquiles. + +Esta consideración ponía los pelos de punta. ¿Sucumbiría España? ¿No +le reservaba Dios la gloria de dar el primer golpe en el pedestal del +tirano de Europa?... No, no es posible asistir indiferente al +espectáculo de tan sublime esfuerzo, ¡oh patria!; pero te confieso que +yo rabiaba por conocer al autor de aquella tercera carta que tenía en +mi mano, y cuando sin desatender a tu admirable heroísmo miré la firma +y vi el nombre de _Román_, segundo mayordomo de mi inolvidable ama; +cuando consideré que aquel papel contendría revelaciones importantes, +me dominó de tal modo la curiosidad, que por un instante desapareciste +de mi espíritu, ¡oh hermoso rincón de tierra, destinado más de una vez +a ser equilibrio del mundo! ¡Adiós, España; adiós, Napoleón; adiós, +guerra; adiós, batalla de Bailén! Como borra la esponja del escolar el +problema escrito con tiza en la pizarra, para entregarse al juego, así +se borró todo en mí para no ver más que lo siguiente: + +«Sr. D. Luis de Santorcaz: Voy a decirle lo ocurrido. Todo está +resuelto, y por ahora le dan a usted con la puerta en los hocicos. La +Sra. Marquesa de Leiva, al recoger a la señorita Inés, pensó en el +modo de legitimarla. Advierto a usted que desde que la trataron, ambas +la quieren mucho, y se desviven por decidirla a que salga del +convento. Cuando la Sra. Condesa recibió la carta de usted, en que le +proponía la legitimación por subsiguiente matrimonio, mostróla a su +tía, y ésta, furiosa y fuera de sí, preguntó si quería deshonrarse +para siempre siendo esposa de semejante perdido. Lloró un poco la +Condesa, lo cual es indicio de que aún le queda algo de aquel amor; y +por último, después de muchas reconvenciones, convinieron las dos en +no admitirle a usted en su familia por ningún caso. Ya sabe usted que, +según consta en la fundación de este gran mayorazgo, uno de los +principales de España, no habiendo herederos directos, pasa a los de +segundo grado en línea recta, por lo cual ahora correspondería al +primogénito del conde Rumblar. La actual condesa de Rumblar, enterada +de la aparición de una heredera, anunció a mi ama que entablaría un +pleito, y vea usted aquí el motivo de que en casa se haya trabajado +tanto por la legitimación. Por fin, las dos familias acordaron evitar +la ruina de un pleito, y se han puesto de acuerdo sobre esta base: +casar a la Srta. Inés con D. Diego de Rumblar, previa legitimación de +aquélla, por lo que llaman autorización del Rey, con lo cual ambos +derechos se funden en uno solo, evitando cuestiones. En cuanto al +punto más difícil, la Sra. Marquesa lo ha resuelto al fin de un modo +ingenioso y seguro. La niña ha entrado al fin con pie derecho en la +familia. No pudiendo legitimar la madre, porque a ello se oponen las +leyes; no pudiendo aceptarse la fórmula del subsiguiente matrimonio, +ni conviniendo tampoco la adopción, por no dar esto derecho a la +herencia del mayorazgo, se acordó lo que voy a decir a usted, y que +sin duda le llenará de admiración. Este sesgo del asunto tiene para la +familia la ventaja de que mi Sra. la Condesa no pasará ningún +bochorno. La Srta. Inés ha sido reconocida por aquel...» + +Un violento golpe arrebató el papel de mis manos. Encabritóse mi +caballo, y al avanzar siguiendo el escuadrón, sentí la estrepitosa +risa de un soldado que decía: «Aquí no se viene a leer cartas.» +Corrimos fuera de la carretera, y todos mis compañeros proferían +exclamaciones de frenética alegría. Vi los cañones inmóviles y delante +una espesa cortina de humo, que al disiparse permitía distinguir los +restos del batallón de marinos. En el frente francés flotaba una +bandera blanca avanzando hacia nuestro frente. La batalla había +concluído. + +Nuestros soldados se abrazaban con júbilo. Confundíanse los diversos +regimientos y los paisanos advenedizos con la tropa. La gente del +vecino pueblo de Bailén acudía con cántaros y botijos de agua. +Agrupábanse hombres y mujeres junto a los heridos para recogerlos. Los +caballos recorrían orgullosos la carretera, y los generales, +confundidos con la gente de tropa, demostraban su alegría con tanta +llaneza como ésta. Los gritos de «¡Viva España!, ¡Viva Fernando VII!» +parecían sublime concierto que llenaba el espacio, como antes el ruido +del cañón; y el mundo todo se estremecía con el júbilo de nuestra +victoria y con el desastre de la Francia, primera vacilación del +orgulloso Imperio. En tanto, yo recorría el campamento, miraba al +suelo, miraba las manos de todos, las cureñas de los cañones, los +charcos de sangre, los mil rincones del suelo, junto al cuerpo de un +herido, y bajo la cabeza del caballo moribundo. Marijuán se llegó a mí +con los brazos abiertos y gritó: + +--Los vencimos, Gabriel. ¡Viva España y los españoles, y la Virgen del +Pilar, a quien se debe todo! Pero ¿qué buscas, que así miras al suelo? + +--Busco un papel que se me ha perdido. + + + + +XXIX + + +--Déjate de papeles--me dijo Marijuán--. ¡Demonios de marinos! ¿Viste +cómo atacaban? + +--La hacen hija legitima por autorización real. + +--¿Qué estás diciendo? Ya no queda duda que hemos vencido a Napoleón, +y como éste ha vencido a todo el mundo, resulta que nosotros hemos +vencido al mundo entero. ¿Pero, chico, no te vuelves loco? Mira cómo +alzan los brazos, gritando, aquellos generales que vienen por el +llano. ¡Benditas penas, benditos golpes, bendito calor y bendita sed, +puesto que al fin hemos salido vencedores! ¡Viva España! + +--De esa manera--le dije yo, pensando en mis guerras--entra a +disfrutar el mayorazgo, casándose con D. Diego, para evitar un litigio +que arruinaría a las dos familias. + +--¿Qué hablas ahí muchacho?--exclamó con sorpresa--. Ya sabes que los +franceses se van a entregar todos. ¡Qué vergüenza! ¡Que vuelva +Napoleón a meterse con los españoles! Chico, nos vamos a comer el +mundo, y digo que la Junta de Sevilla es una remilgada si no nos manda +conquistar a París. ¡Viva España! + +--Y nuestro amo, ¿dónde está?--pregunté intranquilo--. ¿Qué ha sido +del señorito de Rumblar? + +--¡Creo que ha muerto!--me contestó lacónicamente Marijuán, picando +espuelas y alejándose de mí. + +Tan estupenda noticia dió nueva dirección a mis alborotados +pensamientos. El aspecto de la refriega interior, que me sacudía el +alma, cambió de improviso y por completo. Todo vino abajo, todo se +puso de otro color, y el mundo fué distinto a mis ojos. Ignoro si en +aquel momento sentí la muerte de mi amo, o si, por el contrario, +desbordado el corruptor egoísmo en mi alma, acepté con regocijo la +desaparición de quien, interponiéndose entre mi ideal y yo, alteraba a +mis ojos el equilibrio del universo, más que Napoleón el de Europa... +En medio del delirio de aquella gran victoria, una de las más +trascendentales que han ocurrido en el mundo, yo permanecía mudo y mi +caballo me transportaba de un lado para otro, según su albedrío. En mi +derredor la efervescencia de aquella patriótica alegría, de aquel +entusiasmo febril, causaba estrepitoso oleaje. Allí la persona humana +había desaparecido, fundiéndose en el hermoso conjunto de la sociedad +o la nación, que era sin duda la que conmovía a la tierra con sus +gritos de gozo. El único que se conservaba aislado y podía llamarse +hombre era el egoísta Gabriel, grano de arena no conglomerado con la +montaña, y que rodaba solo, haciendo por su propia cuenta las +revoluciones establecidas para la armonía del mundo. + +«Es preciso averiguar si realmente ha muerto Rumblar... ¿Entrará al +fin Inés en la familia de su madre? ¿La perderé para siempre? ¿Debo +reírme de mi necia y ridícula aspiración? ¿Un hombre como yo puede +subir a tanta altura? ¿La misteriosa obscuridad de los tiempos +venideros ocultará alguna cosa que destruya este nivel espantoso? +¿Puedo esperar o resignarme desde ahora, bendiciendo la mano de la +Providencia que me arroja en el polvo de donde nunca debí intentar +salir?» + +Estas preguntas me hacía, cuando un acontecimiento no previsto vino a +alterar repentinamente la situación de las cosas fuera de mí. Corría +el ejército a ocupar sus posiciones; la corneta y el tambor convocaban +a todos los soldados, y gran número de gentes del pueblo, hombres y +mujeres, corrían hacia las calles de Bailén. Nuestros destacamentos +habían divisado las columnas avanzadas del general Vedel, que venía de +Guarromán en auxilio de Dupont, y, a poca distancia ya, un cañonazo +nos anunció la presencia de un nuevo enemigo. ¡Ay! ¡Si Vedel hubiese +llegado un momento antes, poniéndonos entre dos fuegos! Pero Dios, +protector en aquel día de la España oprimida y saqueada, permitió que +Vedel llegase cuando estaba convenida ya la tregua y se había +principiado a negociar la capitulación. + +Al instante mandó Reding un oficio al General francés dándole cuenta +de lo ocurrido, y los enemigos se detuvieron más allá de una ermita +que llaman de San Cristóbal, situada a mano izquierda del camino real, +yendo de Bailén a Guarromán. Al poco rato vimos un oficial francés que +llegó al pueblo con un oficio para Reding y otro para Dupont, y como +en el Cuartel General de éste se estaban ya negociando las bases de la +capitulación, nos consideramos seguros de no ser atacados por la parte +alta del camino, a causa de que la acordada suspensión de armas debía +afectar a todas las fuerzas que componían el ejército imperial de +Andalucía. + +A pesar de esta confianza, varios regimientos, entre ellos el de +Irlanda y el famosísimo de Órdenes militares, que tanto se había +distinguido en la batalla, ocuparon el camino frente a las tropas de +Vedel, las cuales iban llegando por momentos y tomando posiciones. Mi +regimiento fué colocado en la entrada oriental del pueblo. Sería poco +más de la una cuando los franceses de Vedel, sin aguardar a que les +contestara Dupont, rompieron el fuego contra Irlanda, sorprendiéndoles +con fuerzas considerables. Gran efervescencia y algazara y tumulto en +nuestras filas. Todos querían ir, no a combatir con los franceses, +sino a pasarlos a cuchillo, por violar las leyes de la guerra. Pero +nosotros teníamos, para sojuzgar a los traidores, rehenes preciosos, +cuales eran los restos del ejército de Dupont, que estaban en nuestro +poder, como una víctima maniatada y con la cabeza sobre el tajo. +Durante la confusión que siguió al ataque, algunas tropas acudieron a +cercar el campo francés vencido, y otras corrieron en auxilio de los +regimientos de Irlanda y Órdenes, puestos en gran compromiso. + +A pesar de la inferioridad de número y de posición de nuestras tropas, +todo anunciaba que se iba a trabar un combate tan encarnizado como el +primero, y los valerosos paisanos, lo mismo que los soldados de línea, +ardían en generoso anhelo de morir, si era preciso, por rematar con +una épica tarde la mañana gloriosa. + +Pero la Providencia, como he dicho, estaba de nuestra parte. Casi +juntamente con los primeros tiros de la embestida de Vedel, sonaron +cañonazos lejanos, que al principio no supimos a qué dirección +referir. + +--¿Qué es eso? ¿Hacen fuego por el Herrumblar, o es de la gente de +Menjíbar?--preguntaban allí. + +--Es la división de D. Manuel de la Peña, que viene por la Casa del +Rey--contestó uno que a todo escape venía del primer campo de batalla. + +La tercera división, enviada al amanecer desde Andújar por Castaños +en seguimiento de Dupont, había llegado, y al enemigo se anunciaba con +disparos de pólvora seca. Aterrado con este nuevo refuerzo, que +aniquilaría los restos del ejército si Vedel al armisticio no se +sometía, Dupont dió enérgicas órdenes para que cesara el fuego de la +división recién venida de Guarromán, y el fuego cesó. Con esto, los +nueve mil hombres de Vedel se sometieron de antemano al pacto que +ajustaba su General en Jefe. + +Seguimos, sin embargo, sobre las armas, y las entradas de la villa +continuaron custodiadas por numerosas fuerzas, que se relevaban para +proporcionarnos algún descanso. Cuando me tocó dejar la guardia, +dirigíme a una de las muchas casas del pueblo en que curaban heridos, +para que me pusieran algo en la mano izquierda, donde había recibido +una contusión que, aunque ligera, me escocía bastante. Regresaba luego +a pie en busca de mi puesto, cuando sintiendo una mano en mi hombro, +miré y tuve el gusto de encontrarme cara a cara con D. Paco, el +maestro y ayo de don Diego. + +--¿Qué ha sido del niño? ¿Dónde está? No ha venido por casa--me dijo +con tono angustiado y poniéndose pálido. + +--Sr. D. Paco--le contesté--, francamente, no sé dónde está el Sr. +Conde, aunque me parece que debe de estar vivo. + +--¡Qué miedo, qué pavor! ¡La santa Virgen de Araceli, la de +Fuensanta, la del Pilar y la del Tremedal todas juntas nos favorezcan! +Las piernas me tiemblan, Gabriel, y si mi señor y discípulo no parece, +yo no me atrevo a decírselo a la señora. + +--Ya parecerá; yo le vi poco antes de concluir la batalla. Andará por +cualquier lado. + +--Es raro que estando sano y salvo no viniese a casa o mandara un +recado. ¿En dónde hay caballería? + +--En San Cristóbal, en donde estaba la batería, en la noria; en los +altos de la derecha, en los del Guadiel, hacia el Herrumblar, en +muchas partes. Ya andará el Sr. D. Diego por ahí. + +--Dios lo quiera. Voy, corro a buscarle. Dime tú..., ya no harán +fuego, ¿eh? ¿Habrá peligro en andar por aquí? Si quisieras +acompañarme... ¡Diantre con el niño, y si supiera él qué buenas +noticias le traigo, cómo se apresuraría a venir a mi encuentro! + +--¿Qué noticias, Sr. D. Francisco? ¿Se pueden saber?--pregunté, +disponiéndome a acompañar al ayo por el campo de batalla. + +--¡Noticias estupendas y que le harán saltar de gozo! Esta mañana +recibió la señora un propio de la marquesa de Leiva, anunciando que Su +Excelencia, con la Condesa, con la señorita Inés y el Sr. Marqués, +salen de Córdoba para Madrid, adonde les llama un negocio de mucho +interés para las dos familias. + +--El camino no está para viajes, señor D. Paco. + +--Vienen por Menjíbar, y anuncian que de esta noche a mañana llegarán +a casa, donde piensan detenerse algunos días, no sólo para tomar +descanso, sino para que ambas familias se conozcan y traten, pues son +ramas que van a injertarse, formando un solo árbol frondoso que eche +profundas raíces en el suelo de la nación, y dé sombra a numerosa, +ilustre prole. + +--Sí; ya sé que el señorito se casa... + +--¡Ay! ¡Dónde estará ese Juan Enreda de D. Diego!... Sí, se casa. He +visto el retrato de la Srta. Inés, que es un portento de hermosura. +Pues sí; la niña no quería salir del convento, aunque se lo predicaran +frailes teatinos; pero yo no sé: algo pasó allá a principios del mes, +o sin duda la joven, al ver el retrato de don Diego, sintió la flecha +del dios ceguezuelo en su corazón. Lo cierto es que ha pedido salir +del convento con gran regocijo de sus parientes, y ahora marchan todos +a Madrid para las diligencias de la legitimación, porque ya sabes tú +que... + +--Sí: yo había entendido que esa joven era hija de la Sra. Condesa. + +--¡Calla, deslenguado procaz! ¿Qué has dicho? La Sra. Condesa, prima +de mi señora, ¿había de tener semejantes tapujos? No hay tal cosa, +chiquillo desvergonzado. La señorita Inés es hija de una dama +extranjera que ya no existe y que floreció hace quince años en la +Corte, dando que hablar por sus amores con un célebre caballero de +esta ilustre familia. ¿Sabes quién es el padre de D.ª Inés? Pues no es +otro que ese espejo de los diplomáticos, ese discretísimo hermano de +la Sra. Marquesa de Leiva, el cual ha reconocido a la señorita por +hija suya, y ahora se apresura a legitimarla por autorización real +para que entre en posesión del mayorazgo cuando Dios se sirva llamar a +su seno a la Sra. Marquesa de Leiva. + +--¡Qué bien lo han compuesto todo!--exclamé, sin poder contener mi +asombro. + +--¿Cómo compuesto? Mi señora me ha participado esta mañana lo que +acabo de decir. ¡Ah! Ese sin par diplomático, que tanta fama tiene en +todas las Cortes de Europa, ha dado una prueba de caballerosidad +poniendo su nombre a ese fruto de sus fogosidades juveniles, +abandonado hasta hoy, y que en lo sucesivo descollará cual arbusto +lozano en el pensil de la sociedad española... ¡Pero ese D. Diego!... +¿En dónde está D. Diego? Hablemos al General en Jefe..., preguntemos a +esos soldados... Digan ustedes, héroes de este día, que se anotará en +los fastos de la Historia con piedra blanca, _albo notanda lapillo_; +oigan ustedes: ¿han visto por casualidad a D. Diego? + +Y así iba preguntando a todos, sin que nadie le diese razón. + + + + +XXX + + +Vino la noche. Los franceses, muertos de fatiga y de hambre en su +campamento, aguardaban con anhelo a que la capitulación estuviese +firmada. Los que menos paciencia tenían eran los suizos afiliados en +el ejército imperial, y así que obscureció, empezaron a pasarse a +nuestro campo. Un historiador francés, queriendo atenuar el desastre +de los suyos, ha escrito que la defección ocurrió durante la batalla: +pero esto es falso. Lo peor es que otro historiador, no francés, sino +español, lo ha repetido con lamentable ligereza, faltando así a su +patria y a la verdad, que es superior a todo. + +La capitulación iba despaciosamente, porque los parlamentarios se +habían juntado en Andújar, residencia del General en Jefe, y en Bailén +no teníamos noticia de lo que allí pasaba. Temiendo que los enemigos +intentaran escaparse, nuestros generales tomaron acertadas +precauciones, y la artillería ocupó, mecha encendida, los puestos +convenientes. Al mismo tiempo millares de paisanos, discurriendo por +cerros y alturas, hostigaban de tal modo a los franceses, que no les +era posible moverse. Esta vigilancia permitía descansar a una parte +del ejército; y especialmente los heridos, aunque sólo lo fueran muy +levemente, como yo, teníamos libertad para estar en el pueblo, donde +nos ocupábamos en reunir víveres y llevarlos a los del campamento, así +como en acomodar a los heridos graves en las principales casas. + +Salía yo de Bailén con un cesto de víveres para unos jefes de +artillería, cuando tropecé con Santorcaz, que volvía seguido de +algunos voluntarios de Utrera y licenciados de Málaga. + +--¡Oh, Sr. de Santorcaz!--exclamé con la mayor sorpresa--. ¿Está usted +vivo? Yo le hacía en el otro barrio. + +--No, muchacho, vivo estoy--me respondió--. Dios quiere que todavía el +que está dentro de esta camisa dé mucho que hacer en el mundo. + +--¿Pero tampoco está usted herido? + +--Aquí tengo un par de rasguños; pero esto no es nada para un hombre +como yo. Ya sabes que me han hecho sargento. No vine aquí para ganar +charreteras; pero puesto que me las dan, las tomo. + +--Grandes hazañas habrá hecho el señor D. Luis. + +--Poca cosa. Caí del caballo, y a pie defendíme rabiosamente contra +tres o cuatro franceses. Reventé a uno, descalabré a otro, y me volví +a nuestro campo con un águila que entregué al marqués de Coupigny. Al +recoger de mis manos la bandera, el General, después de preguntarme si +era licenciado de presidio, me dijo: «Es usted sargento.» ¿Ves? Me han +puesto al frente de este pelotón de buenos muchachos; ¿quieres venirte +con nosotros? + +Diciendo esto, señaló a los esclarecidos varones que le seguían, los +cuales, o yo me engaño mucho, o eran la flor y nata de Ibros, Sierra +de Cazorla y Despeñaperros, todos gente de ligerísimas piernas y +manos. Dile las gracias por el ofrecimiento, y seguí mi camino. + +--¡Ah! ¿Qué sabe usted de D. Diego?--le pregunté, volviendo atrás. + +--Pues qué--dijo, retrocediendo--, ¿no se sabe dónde está D. Diego? +¿Ha muerto? ¿Se ha extraviado? Es preciso averiguarlo. Y di, ¿tú has +visto por casualidad mi caballo? ¿Sabes si alguien lo recogió? + +--No sé nada de tal caballo--repliqué, alejándome. + +Avanzada la noche regresé a Bailén, donde me causó sorpresa ver una +triste procesión compuesta de tres mujeres vestidas de negro, a las +cuales seguían hasta media docena de hombres, llevando por delante dos +criados con sendos farolillos para alumbrar el camino. Acerquéme y +reconocí a D.ª María, con sus dos hijas, las tres cubiertas con negros +mantones, muy afligidas y llorosas. Digo mal, porque si las dos +muchachas se deshacían en lágrimas, la Sra. Condesa conservaba seco el +rostro, aunque visiblemente alterado, la mirada fija y valerosa y el +andar muy firme. Al instante me presenté a ella, saludándola con el +mayor respeto y ofreciéndole mi ayuda si, como parecía, iban en busca +de D. Diego. + +--¿Conque no parece el niño? ¿Cuándo le perdiste de vista durante la +batalla?--me preguntó. + +--Señora, desde la gran carga que dimos sobre el ala izquierda de los +franceses dejé de ver a D. Diego. + +--Yo creí que estuviera entre los heridos; pero no está. ¿Todos los +muertos han sido recogidos del campo de batalla? + +--Sí, señora; sólo quedan los desconocidos, los paisanos que no +estaban afiliados a ningún regimiento. + +--Vamos a verlo--dijo con un aplomo, con una firmeza que me +asombraron, pues no suponía tanto valor en alma de mujer. + +--Yo acompañaré a usía con mucho gusto. + +--¿Y qué tal se ha portado mi hijo?--me preguntó cuando marchábamos +juntos. + +--Señora, se ha portado como un héroe; se ha portado como quien es. + +--¿Los jefes advirtieron su valor, elogiaron su bizarría, recordando +el linaje de mi hijo? + +--Sí, señora; los jefes estaban con la boca abierta presenciando las +hazañas de don Diego--repuse, por halagar el amor propio de la noble +señora, cuyo dolor se atenuaría sabiendo que su vástago había honrado +el nombre de Rumblar. + +--¿Y amabais vosotros a mi hijo? + +--¡Oh!, sí, señora. ¡D. Diego es tan bueno...! Y nos trata como si +fuéramos todos iguales. + +--¡Como si fuerais iguales!--exclamó doña María con ligeras muestras +de enfado. + +--No..., vamos al decir...--indiqué corrigiendo mi _lapsus_--. D. +Diego es un caballero, y nosotros unos badulaques..., quiero decir que +nos trataba sin tiranía... ¡Pobre D. Diego! Pero hemos de +encontrarle, señora; D. Diego está sano y salvo. Me lo dice el +corazón. + +--Tú eres un buen muchacho. Ayúdanos a buscar a mi hijo y te +recompensaré. Si parece, yo te prometo que serás su paje cuando se +case. + +--¡Ah, gracias, señora!, muchas gracias--contesté con viveza. + +--Eres modesto. ¿Crees que no mereces este honor? Aunque no lo +merezcas, yo te lo concedo. + +Llegamos a un punto en que se distinguía un cuerpo tendido boca abajo +sobre el suelo. Nos estremecimos todos, y Asunción y Presentación se +abrazaron llorando a gritos. La curiosidad luchó un instante en +nosotros con el temor, pues deseábamos acercarnos al cadáver por ver +si era D. Diego, y temíamos llegar a él por si acaso era. Doña María +fué la primera que dió un paso, y la seguimos todos. Aquel cadáver +solitario de un hombre muerto por la patria no había encontrado +todavía ni un pariente, ni un amigo, ni un camarada que se cuidase de +él. No era D. Diego. + +La Condesa, después de examinarlo, alzó los ojos al cielo, cruzó las +manos y rezó en voz alta el _Padrenuestro_, a cuya oración contestamos +todos muy devotamente con _El pan nuestro..._ + +Seguimos andando, y en otro sitio encontramos algunos cadáveres, que +D.ª María, con heroísmo sobrenatural, examinaba cara a cara hasta +convencerse de que su hijo no estaba allí. Si nos acontecía llegar en +el momento de abrir a alguno la sepultura, todos echábamos un puñado +de tierra en la fosa del patriota, que bien pronto desaparecía en la +vasta superficie del campo, no quedando huella ni marca alguna en el +suelo, como no queda noticia del heroísmo individual en la Historia. + +Nuestras pesquisas por todo el campamento no dieron resultado alguno. +Las dos hermanitas no podían tenerse en pie, ni cesaban de rezar en +castellano y en latín, recitando con fervorosa declamación cuantas +oraciones sabían. Tales eran la confusión y anonadamiento de D. Paco, +que más de una vez se cayó al suelo. Sólo D.ª María conservaba una +entereza heroica y casi bárbara, que hacía creer en la superioridad +del temple moral de algunos linajes sobre el plebeyo vulgo. No en vano +tenía aquella señora por su línea materna la sangre de Guzmán el +Bueno. + +Era muy tarde cuando volvimos a la casa. Mientras reinaba en ella la +desolación, ni una lágrima brotó de los ojos de D.ª María. + +--Si Dios ha querido disponer de la vida de mi hijo--declaró, +sentándose en el clásico sillón de cuero--, concédame al menos el +consuelo de saber que ha muerto con honor. + +--Don Diego ha de parecer, señora--dije yo, conmovido--. Si hubiera +muerto, ¿no habríamos encontrado su cuerpo? + +Esta razón devolvió a D. Paco su perdida fuerza dialéctica, y habló +así: + +--¿Pero no hubo también un pequeño combate allá donde estaba Vedel? +¡Quién sabe si cogerían prisionero al niño! + +--Los prisioneros fueron devueltos esta tarde por orden de +Dupont--afirmó D.ª María. + +--¿Y si el niño estaba herido y le metieron en el hospital francés?... + +--Yo he de averiguarlo, señora--exclamé--. Mañana mismo pediremos un +salvoconducto para ir al campo enemigo. Me parece que allí le +encontraremos. + +--Ya sabes que te he prometido una gran recompensa. Si haces lo que +dices y encuentras a mi hijo y le traes--me dijo la de Rumblar--la +recompensa será aún mayor. Dios dispone de todo, y las glorias de la +tierra son a veces trocadas en miseria, en tristeza, en nada, por su +mano poderosa. Si mi hijo no parece, ¿qué soy, qué me queda, qué resta +a mi casa y a mi nombre? Dios habrá decidido que todo perezca, y que +las grandezas de ayer sean hoy ruinas, donde nos ocultemos para +llorar. ¿La victoria se había de alcanzar sin desgracias? Napoleón es +vencido en España, y ante la salvación de nuestro país, ¿qué significa +una vida, por noble que sea? ¿Qué una familia, por grande que sea su +lustre? + +El enérgico tesón de aquella mujer de acero me llenó de asombro. +Después continuó así: + +--Yo creí que éste sería un día de júbilo en mi casa. Después de la +victoria alcanzada, hubiéramos sido muy felices teniendo aquí a mi +hijo, y recibiendo a la prometida esposa que con mis primas debe de +llegar aquí esta noche... ¿No ha llegado? Cuide usted, D. Paco, de +que nada les falte. ¿Está todo preparado, las camas, la cena, las +habitaciones? Niñas, ¿qué hacéis ahí mano sobre mano? + +Asunción y Presentación lloraron con más fuerza al oírse nombrar por +su madre. Parecióme que ésta también comenzaba a sentir vacilante su +varonil espíritu, y que apagándose la llama de sus ojos, se desmayaban +sus enérgicos brazos, cayendo con desaliento sobre los del sillón. +Pero sin duda no quería perder su dignidad de gran señora delante de +nosotros, y mandándonos salir a todos, a sus hijas, a D. Paco, a los +criados y a mí, se quedó sola. + +Un rato después sentí ruido de coches y mulas en la calle; luego una +gran algazara en el patio, y al oír esto dióme un gran vuelco el +corazón. Escondido tras uno de los pilares vi descender de los coches +y subir pausadamente a las personas que eran esperadas, y al mirar al +diplomático, que cargaba en sus brazos a una mujer para bajarla del +carruaje, reconocí a la monjita de Córdoba. + +Temía yo ser visto de Amaranta; pero como ésta y su tía habíanse +adelantado y estaban ya arriba, me aventuré a seguir al diplomático, +que subió detrás de todos con Inés, sosteniéndola por la cintura. +Delante iban los criados con hachas, detrás yo solo. Inés se envolvía +con un gran manto, chal o cabriolé que tenía larguísimos flecos en sus +orillas. Subíamos lentamente, ellos delante, yo detrás, y aquellos +menudos hilos de seda, pendientes de la espalda y de la cintura de +Inés, flotaban delante de mis ojos. Como quien llega a la puerta del +Cielo y tira del cordón de la campanilla para que le abran, así cogí +yo entre mis dedos uno de aquellos cordoncitos rojos y tiré +suavemente. Inés volvió la cabeza y me vió. + + + + +XXXI + + +Una vez arriba, el ayo informó a los viajeros de lo que ocurría, y +pasando adentro las tres señoras, el diplomático se quedó con don Paco +en el comedor. + +--Aquí estamos consternados, Sr. D. Felipe--dijo el ayo--. Y si mi amo +no parece, el mundo habrá perdido en el fragor de horripilante batalla +a un joven que prometía ser gran filósofo y que ya era insigne +calígrafo. + +--¡Demonio de contrariedad!--dijo el diplomático, sacando su caja de +tabaco y ofreciendo un polvo al ayo, después de tomarlo él--. Lo +siento... A nuestra edad nos gusta tener quien nos suceda y herede +nuestras glorias para desparramar su luz por los venideros siglos. Vea +usted la razón por qué me apresuré a reconocer a mi querida hija... +¡Ah!, Sr. D. Francisco, yo he tenido una juventud muy borrascosa, como +todo el mundo sabe, y hartas noticias tendrá usted de mis aventuras, +pues no había en las Cortes de Europa dama alguna, casada ni soltera, +que no se me rindiese. Después de todo, es una desgracia haber nacido +con tal fuerza de atracción en la persona, señor D. Francisco; tanto, +que todavía..., pero dejemos esto. Ahora no me ocupo más que del +bienestar de mi idolatrada niña. Y a fe que si es cierto que no existe +D. Diego, no por eso se quedará soltera, pues cartas tengo aquí del +príncipe de Lichenstein, del archiduque Carlos Eugenio, del conde de +Schöenbrunn y de otros esclarecidos jóvenes de sangre real +pidiéndomela en matrimonio. Como tengo tantos amigos en las Cortes de +Europa, y en España mismo, pues... ya he sabido que las principales +familias acogidas en Bayona o residentes en Madrid, se disputan la +mano de mi hija. ¿La ha visto usted, Sr. D. Francisco? ¿Ha observado +usted en su cara los rasgos que indican la noble sangre mía y la de +aquella hermosísima cuanto desgraciada señora extranjera...? ¡Oh!, me +enternezco, Sr. D. Francisco... Pero hablemos de otra cosa: cuénteme +usted cómo ha sido esa batalla. ¿Conque hemos ganado? ¿Y hay +capitulación? De modo que he llegado a tiempo. ¡Oh!, Sr. D. Francisco, +temo que hagan un desatino, si no les asisto con mis luces, porque los +militares son tan legos en esto de tratados... Yo traigo un +proyectillo, mediante el cual la Rusia ocupará Despeñaperros, España +pasará a guarnecer las orillas del Don y de la Moscowa, y Prusia... + +Cuando me marché, el diplomático continuaba calentando los cascos al +buen preceptor, que le ofreció algunos manjares y vino de Montilla +para reparar sus fuerzas. Al salir de la casa, vi en la puerta de la +calle a varios hombres, no de muy buena facha por cierto, uno de los +cuales llegóse a mí, y tomándome por el brazo, me dijo: + +--¿Conoces tú a esa gente que acaba de llegar? + +--No, Sr. de Santorcaz--repuse--. No sé qué gente es ésa ni me importa +saberlo. + +Apartámonos todos de la casa, y por el camino me dijo otra vez D. Luis +que tendría mucho gusto en verme en las filas de su compañía. + +Al día siguiente, que era el 20, nos ocupamos Marijuán y yo en buscar +otra vez a nuestro amo. Uniósenos D. Paco, y el General español +escribió un oficio a Dupont, rogándole que nos permitiera hacer +indagaciones en el campamento francés, para ver si se encontraba allí +a D. Diego, herido o muerto. Visitamos el hospital enemigo, y entre +los heridos no había ningún español, lo cual nos desconsoló +sobremanera. Yo no era el que menos se acongojaba con esta +contrariedad, aunque sabía el casamiento de Inés. ¿Qué significaba +aquel generoso sentimiento mío? ¿Era pura bondad, era puro interés por +la vida del semejante, aunque fuese enemigo, o era un sentimiento +mixto de benevolencia y orgullo, en virtud del cual yo, convencido de +que Inés no amaba sino a mí, quería proporcionarme el gozo de ver a D. +Diego despreciado por ella? Francamente, yo no lo sabía, ni lo sé aún. + +Cuando recorrimos el campo francés, pudimos observar la terrible +situación de nuestros enemigos. Los carros de heridos ocupaban una +extensión inmensa, y para sepultar sus tres mil muertos, habían +abierto profundas zanjas, donde los iban arrojando en montón, +cubriéndoles luego con la mortaja común de la tierra. Algunos heridos +de distinción estaban en las Ventas del Rey; pero la mayor parte, como +he dicho, tenían su hospital a lo largo del camino, y allí los +cirujanos no daban paz a la mano para vendar y amputar, salvando de la +muerte a los que podían. Los soldados sanos sufrían los horrores del +hambre, alimentándose muy mal con caldos de cebada y un pan de avena, +que parecía tierra amasada. + +Todos anhelaban que se firmase de una vez la capitulación para salir +de tan lastimoso estado; pero la capitulación iba despacio, porque +los generales españoles querían sacar el mejor partido posible de su +triunfo. Según oí decir aquel día, cuando regresamos a Bailén, ya +estaba acordado que se concediese a los franceses el paso de la sierra +para regresar a Madrid, cuando se interceptó un oficio en que el +Lugarteniente general del reino mandaba a Dupont replegarse a la +Mancha. Comprendieron entonces los españoles que conceder a los +franceses lo mismo que querían, era muy desairado para nuestras armas. +Pero aún el día 21 los contratantes del lado francés, generales +Chabert y Marescot, y los del lado español, Castaños y conde de Tilly, +no habían llegado a ponerse de acuerdo sobre las particularidades de +la rendición. + +También alcanzamos a ver a lo largo del camino la interminable fila de +carros donde los imperiales llevaban todo lo cogido en Córdoba. +¡Funestas riquezas! Dicen algunos historiadores que si los franceses +no hubieran llevado botín tan valioso, habrían podido salvarse +retirándose por la sierra; pero que el afán de no dejar atrás aquellos +quinientos carros llenos de riquezas les puso en el aprieto de +rendirse, con la esperanza de salvar el convoy. Yo no creo hubieran +podido escapar con carros ni sin ellos, porque allí estábamos nosotros +para impedírselo; pero sea lo que quiera, lo cierto es que Napoleón +dijo algún tiempo después a Savary en Tolosa, hablando de aquel +desastre tan funesto al Imperio: «Más hubiera querido saber su muerte +que su deshonra. No me explico tan indigna cobardía sino por el temor +de comprometer lo que había robado[3]». + +No nos atrevimos a volver a la casa con la mala noticia de que el niño +no parecía, y seguimos visitando todos los contornos, para preguntar a +la gente del campo. Don Paco estaba tan fatigado, que no pudiendo dar +un paso más, se arrojó al suelo; pero al fin pudimos reanimarle, y +firmes en nuestra santa empresa, nos dirigimos al campamento de Vedel, +con otro oficio del general Reding. Mas vino la noche, y los +centinelas no nos dejaron pasar, viéndonos por esto obligados a +diferir nuestra expedición para el día siguiente muy temprano. Ni +Marijuán, ni D. Paco, ni yo teníamos esperanza alguna, y +considerábamos al mayorazgo perdido para siempre. + +Desde que amaneció corrían voces de que la capitulación estaba +firmada, y más nos lo hacia creer la circunstancia de que varios +oficiales pasaron frecuentemente de un campo a otro, trayendo y +llevando despachos. + +No distábamos mucho de la ermita de San Cristóbal, cuando advertimos +gran movimiento en el ejército de Vedel. Apretando el paso hasta que +les tuvimos muy cerca, observamos que camino abajo venía hacia +nosotros un joven saltando y jugando, con aquella volubilidad y +ligereza propia de los chicos al salir de la escuela. A ratos corría +velozmente; luego se detenía, y acercándose a los matorrales sacaba su +sable y la emprendía a cintarazos con un chaparro o una pita; luego +parecía bailar, moviendo brazos y piernas al compás de su propio +canto, y también echaba al aire su sombrero portugués para recogerlo +en la punta del sable. + +--¡Qué veo!--exclamó D. Paco con súbita exaltación--. ¿No es aquel +mozalbete el propio D. Diego; no es mi niño querido, la joya de la +casa, la antorcha de los Rumblares?... ¡Eh... D. Dieguito, aquí +estamos..., venid acá! + +En efecto; cuando estuvimos cerca, no nos quedó duda de que el mozuelo +bailarín era D. Diego en persona. Nos vió, y al punto vino corriendo +para abrazarnos a todos con mucha alegría. + +--Venid acá, venid a mis brazos, esperanza del mundo--exclamó D. Paco, +loco de contento--. ¡Si supiera usted cómo está mamá!... ¡Buen susto +nos ha dado el picaroncillo!... ¿Pero qué ha sido eso, niño? ¿Estaba +usía prisionero? + +--Me cogieron prisionero junto a la ermita--dijo D. Diego--. ¿Pero +estás vivo, Gabriel? ¿Y tú también, Marijuán? Yo creí que os habían +matado en aquella furiosa carga. ¿Y Santorcaz?... Pero os contaré lo +que me pasó. Después de la carga, y cuando entró la caballería de +España, quedé a retaguardia del regimiento; se me murió el caballo, y +corrí a las filas del regimiento de Irlanda. Cuando vinimos aquí, nos +cogieron prisioneros los franceses, y yo les dije tantas picardías que +quisieron fusilarme. + +--¡Qué horror!--exclamó D. Paco--. Pero veo que es usted un héroe, +¡oh mi niño querido! Creo que la mamá piensa dirigir una exposición a +la Junta para que le den a usted la faja de capitán general. + +--Iban a fusilarme--continuó el rapaz--, cuando un oficial francés +tuvo lástima de mí y me salvó la vida. Después lleváronme a sus +tiendas, donde me dieron vino y... + +--Vamos, vamos pronto a casa, y allí contará usted todo--dijo D. +Paco--. ¡Qué alegría! Volemos, señores. ¡Cuando la Sra. Condesa sepa +que le hemos encontrado!... ¡Ah! ¿No sabe usted que está ahí su +novia?... ¡Qué guapísima es!... La pobre no cesa de llorar la ausencia +del niño, y si no hubiese usted parecido, creo que la tendríamos que +amortajar. Vamos, vamos al punto. + +Corrimos todos a Bailén muy contentos. Al llegar al pueblo, uno de +nosotros propuso anticiparse para anunciar a Dª. María la fausta +nueva; pero no permitió D. Paco que nadie sino él en persona se +encargase de tan dulce comisión, y con sus piernas vacilantes corrió +hasta entrar en la casa, diciendo con desaforados gritos: «¡Ya +pareció, ya pareció!» Cuando nosotros llegamos con el joven, todos +salieron a recibirle, excepto Amaranta, a quien un fuerte dolor de +cabeza retenía en su cuarto. Era de ver cómo los criados, las +hermanitas, y la misma D.ª María, sin poder contener en los límites de +la dignidad su maternal cariño, le abrazaban y besaban a porfía, y uno +le coge, otro le deja, durante un buen rato le estrujaron sin +compasión. Al fin, reuniéndose todos, incluso los huéspedes, en la +sala baja, D. Diego fué solemnemente presentado a su novia. No puedo +olvidar aquella escena que presencié desde la puerta con otros +criados, y voy a referirla. + + +#Nota a pie de página:# + +[3] «Je ne m'explique cette indigne lacheté que par la crainte de +compromettre ce que l'on avait volé» (_Mem_ Duc dé Rovigo, vol. IV.) + + + + +XXXII + + +Inés, confusa y ruborosa, no contestó nada, cuando el diplomático se +fué derecho a ella llevando de la mano a D. Diego, y le dijo: + +--Hija mía, aquí tienes al que te destinamos por esposo: mi sobrino, +varón ilustre, a quien veremos general dentro de poco, como siga la +guerra. + +--Hijo mío--añadió Dª. María--, las altas prendas de la que va a ser +irremisiblemente tu mujer no necesitan ser ponderadas en esta ocasión, +porque harto las conocemos todos. Ahora, con el trato, se avivará el +inmenso cariño que os profesáis desde hace algunos años, señal +evidente de que Dios tenía ya decidida vuestra unión en sus altos +designios. + +--Bonito es el retrato--dijo D. Diego, con un desenfado impropio de la +situación--; pero usted, Inés, lo es más todavía. ¿Y por qué no quería +usted salir del maldito convento? Sin duda las pícaras monjas la +retenían a usted por fuerza, esperando que al profesar les llevara un +buen dote. Pero no; yo juro que estaba decidido a sacar de allí a mi +monjita, y ya discurría el modo de saltar por las tapias de la huerta +y romper rejas y celosías para conseguir mi objeto. + +Doña María, al escuchar esto, palideció, y luego las centellas de la +ira brillaron en sus ojos. Pero con disimulo habló de otro asunto, +procurando que el noble concurso y discreto senado olvidara las +palabras del incipiente chico. + +--Pero cuéntanos de una vez lo que te ha pasado en el campamento +francés--dijo a don Diego. + +--Pues quisieron fusilarme--repuso el mayorazgo, sentándose--. Ya me +tenían puesto de rodillas cuando un oficial mandó suspender la +ejecución. + +--¿Y por qué te querían asesinar esos cafres? + +--Porque les dije mil perrerías. Después, cuando me llevaron a la +tienda, todos se reían de mí. Luego me dieron vino, obligándome a +beberlo, y yo mientras más bebía más charlaba, diciendo atroces +disparates y frases graciosas, hasta que me quedé como un cuerpo +muerto. + +--¿Y no sabes tú--observó D.ª María, sin poder disimular su +indignación--que las personas de buena crianza no beben sino poquito? + +--Es verdad; pero aquel vino tenía un saborcillo que me gustaba, y los +franceses se reían mucho conmigo. Todos iban a verme, llamándome _le +petit espagnol_. + +--Lo cual quiere decir _el pequeño español_--dijo D. Paco. + +--Pero no debió usted dejarse emborrachar, joven--indicó el +diplomático--. Juro que si eso hubiera pasado conmigo, de un sablazo +descalabro a todos los oficiales de la división de Vedel. + +Doña María, profundamente indignada, silenciosa, ceñuda, parecía una +sibila de Miguel Ángel. + +--Pero si todos aquellos señores me querían mucho...--continuó D. +Diego--. Por la tarde, y luego que desperté de aquel largo sueño, me +dijeron que si sabía yo lidiar un toro. Les dije que sí, y poniéndose +muy contentos, me mandaron que diese al punto una corrida. No quería +yo más para divertirme: así es que, poniendo una silla en lugar de +toro, le capeé, le puse banderillas y le dí muerte con mi sable, +pasándole de parte a parte. ¡Cuánto se rieron aquellos condenados! +Hasta el General acudió a verme. + +--Veo que has aprovechado el tiempo en el campamento francés--dijo la +señora madre con tremenda ironía. + +--Si no querían dejarme venir. Después me dijeron que les cantase el +jaleo, y lo canté de pie sobre una banqueta. ¡Ave María Purísima! +Hasta los soldados se acercaban a la tienda para oír. Entre los +oficiales había dos que no me dejaban de la mano, y me decían que si +me pasaba al ejército francés me tomarían por ayudante, llevándome a +Francia, a París, y de París a recorrer toda la Europa. + +--¡Y no les diste una bofetada!--exclamó D.ª María, clavando sus dedos +en el cuero del sillón. + +--¡Quía! Me eché a reír y les dije que ya pensaba ir a Francia con el +Sr. de Santorcaz, que es mi amigo y ha de ser mi maestro cuando me +case. + +Esta vez no fué D.ª María la que se estremeció de sorpresa e +indignación: fué la marquesa de Leiva, quien mudando el color y con +absortos ojos miró sucesivamente a su prima, a su primo y al ayo. + +--Pero ¿qué está diciendo el niño?--preguntó éste mirando a la +Condesa--. ¿Quién dice que es su maestro y su amigo? + +--Cualquiera menos usted--contestó con insolencia el heredero--. ¡Vaya +un maestro, que no sabe enseñar sino mentecatadas y simplezas! + +--¡Jesús! Diego, mira lo que hablas...--dijo D.ª María, conteniendo +con grandes esfuerzos los gestos amenazadores, natural expresión de su +ira. + +Don Paco se llevó el pañuelo a los ojos para enjugar una lágrima. Inés +a todo atendía discretamente y sin hablar. ¡Ah! Mientras allí la +juzgaban indiferente al peligroso diálogo, ¡qué admirables +observaciones, qué exactos juicios le sugeriría semejante escena! Su +talento y alto criterio dominarían sobre las pasiones, los errores y +las querellas de la histórica familia como el sol inmutable sobre la +volteadora tierra. + +Asunción y Presentación, que aguardaban coyuntura para dar expansión +al comprimido gozo de sus almas, hubieran querido reír como su +hermano; pero la seriedad de su madre las tenía mudas de terror. + +--Esta predisposición de usted--dijo el Marqués--a visitar las Cortes +europeas me indica que se siente el niño con inclinaciones a la +diplomacia. Hija mía--añadió, dirigiéndose a Inés--, cada vez descubro +más eminentes cualidades en el que te destinamos por esposo, y veo +justificado el amor que desde hace tiempo en silencio le profesas, y +que, en tu delicadeza y castidad, procuras disimular hasta el último +instante. + +--¡Ah!, se me olvidaba decir--añadió don Diego, riendo a carcajadas--, +que los franceses me han enseñado a decir algunas palabras en su +lengua. + +Y levantándose al punto, hizo profundas reverencias ante Inés, +diciéndole: + +--_Ponchú, madama. ¿Cómo la porta vú?_ + +Asunción y Presentación, después de mirarse una a otra, creyeron que +había llegado el momento de reír, y rieron dando desahogo a sus +oprimidos corazones; pero como D.ª María no desplegó sus labios, las +dos madamitas tuvieron que ponerse serias otra vez. + +--¡Oh! ¡_Très bien_!--dijo el diplomático--. Sr. D. Francisco, su +alumno de usted demuestra las luces y copiosa doctrina de tan erudito +maestro. + +Hizo D. Paco graciosa reverencia, y su rostro compungido y lloroso se +esclareció con una sonrisa. + +Doña María callaba; pero en su pecho rugía la tempestad. Ella y su +prima la de Leiva se miraban de vez en cuando, transmitiéndose una a +otra el fuego de sus iracundos sentimientos. + +--Otras muchas palabras sé--continuó el rapaz--, como _Crenom de Dieu, +sacrebleu!_, exclamaciones que se dicen cuando uno esta rabioso, en +vez de ¡_Caracoles! ¡Canastos_! + +Doña María se levantó de su asiento... y se volvió a sentar. + +--¡Cómo me querían aquellos demonios de franceses! Uno de ellos sabía +español y hablaba a ratos conmigo. Me dijo que los españoles eran muy +valientes y muy honrados; pero que hacían mal en defender a Fernando +VII, porque este Príncipe es un farsantuelo que engañó a su padre y +ahora está engañando a la nación y al Emperador. + +Doña María se llevó la mano a los ojos. + +--Yo le aseguré que los españoles les echaríamos de España, y él me +contestó que parecía probable, porque la guerra iba tomando mal +aspecto; pero que esto sería un mal para nosotros, porque de venir +otra vez Fernando VII, España seguiría con su mal gobierno y con las +muchas cosas perversas, injustas y anticuadas que hay aquí. + +--¡Oh! ¿Y no se le ocurrió a usted la contestación a tan atrevido y +antipatriótico aserto?--preguntó con énfasis el diplomático. + +--Yo le dije que aquí pensábamos arreglar todas esas cosas, y quitar +la Santa Inquisición, y los diezmos, y los mayorazgos, como me decía +el Sr. de Santorcaz. + +Doña María aferró sus manos a los brazos de la silla como si quisiera +estrujar la madera entre sus dedos. + +--Sobre todo los mayorazgos--prosiguió Rumblar--. También le dije al +francés que yo soy mayorazgo, y que después de casado tendré dos +vinculaciones. ¡Como se reía cuando le dije que era Grande de España! +Todos acudían a verme y me volvieron a dar de beber, y me caí otra vez +al suelo, cantando que me las pelaba. + +¡Ay! Doña María se llevó las manos a la cabeza; D.ª María cerró los +ojos; D.ª María golpeó el suelo con su pie derecho; D.ª María semejaba +la imponente imagen de la Tradición aplastando la hidra +revolucionaria. + +--Esta mañana me preguntaron si yo tenía hermanas guapas. Díjeles que +eran muy bonitas, y ellos me dijeron que vendrían a verlas, y que si +queríamos dárselas para casarse con ellas, puesto que también serían +mayorazgas. Yo les contesté que mayorazgo era el que había nacido +primero. + +Y luego, dirigiéndose a sus hermanitas, les dijo: + +--Os fastidiasteis, chicas, por haber nacido hembras y después que yo. +Una de ustedes se casará con cualquier pelele, y la otra se meterá en +un conventito a rezar por nosotros los pecadores, a no ser que algún +día vea un galán por la reja, y se enamore, y luego se tire por la +ventana a la calle. + +Doña María no podía resistir más. Iba a estallar su furibunda cólera; +pero aún era mayor el caudal de su prudencia que el caudal de su +enojo...; se contuvo y cerró otra vez los ojos, ya que no podía cerrar +los oídos. + +--Después--siguió el mancebo--me preguntaron si mis hermanas usaban +navaja, si tocaban la guitarra, si iban a los toros y si yo era +familiar de la Inquisición. ¡Cómo se reían aquellos condenados! Lo +gracioso era que no me dejaban salir de allí, y a cada rato me decían +_so, so, so_. + +--_Un sot_--dijo el diplomático--. Pues sospecho que os llamaron +tonto. ¡Oh iniquidad de la nación francesa! ¡Vea usted, Sr. D. Paco, +lo que es un pueblo carcomido por el jacobinismo!... ¿Y no les dió +usted un par de sablazos? + +--¡Si me querían mucho...! Ayer me tuvieron toda la noche bailando el +bolero y la cachucha, en medio de un corrillo donde había más de +cuarenta oficiales. + +Asunción y Presentación seguían esperando con ansia la ocasión de +reír; pero ésta no llegaba, y consultando el rostro de su madre, +veíanle cada vez más borrascoso. Las dos estaban muertas de miedo. + +Don Paco, conociendo que se preparaba un cataclismo, quiso conjurarlo +y dijo a su discípulo: + +--Vamos, basta de franceses, D. Diego. Hable usted de otra cosa. Si no +fuera demasiado largo, os mandaría que recitarais aquel capitulo sobre +la batalla del Gránico que os hice aprender de memoria; mas para que +tan escogido concurso, y especialmente este fresco azahar de +Andalucía, vuestra prometida; para que todos, en una palabra, puedan +apreciar la buena pronunciación de usted y su oído cadencioso, échenos +cualquiera de esos romances que sabe..., vamos. Atención, señores. + +--El del _Barandal del cielo_--dijo Asunción, respirando con alegría. + +--El de los _Santos pechos_--dijo Presentación. + +--Vamos, no se haga usted de rogar. + +--Pues voy a echarles una canción que me enseñaron los franceses. + +--No, nada de franceses. + +--Si es muy bonita, aunque a decir verdad, yo no la entiendo. + +Y sin esperar más, púsose en pie D. Diego, y accionando como un +cómico, con voz fuerte y exaltado acento, cantó así: + + _Allons, enfants de la patrie, + le jour de gloire est arrivé! + Contre nous de la tyrannie + l'étandart sanglant est levé!_ + + +Asunción y Presentación reían como locas y D.ª María no dijo nada. +Ninguno de la familia había entendido una palabra. + +--Es bonita la canción--dijo D. Paco--; pero no la comprendemos. + +Entonces el diplomático levantóse ceremoniosa y gravemente, y tomando +un tono de hombre severo habló así: + +--¿Sabe usted lo que está cantando? Pues está cantando la +_Marsellesa_, esa canción impía y sanguinaria, señores; esa canción +que acompañó al suplicio a todos los mártires de la Revolución, +incluso Luis XVI, mi querido amigo..., porque han de saber ustedes que +Luis XVI y yo teníamos muchas bromas y nos echábamos el brazo por el +hombro, paseándonos por Versalles... ¡La _Marsellesa_, señores, la +_Marsellesa_! También acompañó al cadalso a María Antonieta... ¡y qué +buena era aquella señora! ¡Cuántas veces la vi marcando pañuelos en +una ventana baja del pequeño Trianon! ¡Cómo me quería!... En fin, este +joven me ha horripilado con la tal tonadilla... Señora Condesa, ¿está +usted indispuesta? ¿Y tú, hermana? ¡El caso no es para menos! Hija +mía, ¿estás nerviosa? ¿Te has puesto mala? ¿Te causa miedo esa +canción? + +Inés le contestó que no tenía pizca de miedo. En tanto, D.ª María, no +pudiendo resistir más, salió del cuarto con sus hijas. Desconcertóse +al punto aquella ilustre reunión, y luego no quedó en la sala más que +la familia de Inés con D. Diego. Al poco rato tuvo lugar una escena +lamentable, y fué que D.ª María, ciega de furor, y necesitando +desahogar aquella tormenta de su espíritu sobre alguien, descargó su +enojo al fin; ¿pero sobre quién?, dirán ustedes... Sobre las dos +inocentes niñas, sobre los dos angelitos celestiales, Asunción y +Presentación. ¿Y todo por qué? Porque entusiasmadillas con la llegada +de su hermano, habían dejado de hacer no sé qué cosa encomendada a sus +tiernas manos. ¡Pobres pimpollitos! La dignidad impedía a mi señora +Condesa castigar al primogénito delante de la novia y del suegro, y +era forzoso que pagaran el pato las dos niñas desheredadas. Yo las ví +llorando como unas Magdalenas y soplándose las palmas de las manos, +escaldadas por aquel fatídico instrumento de cinco agujeros que pendía +de fatal espetera en el despacho de D. Paco. Las pobrecillas +estuvieron a moco y baba todo el día. + + + + +XXXIII + + +Este libro concluye, queridísimos lectores, a quienes adoro y +reverencio; se acaba, y los notables y jamás vistos sucesos que me +acontecieron por el proyectado matrimonio de Inés y por el encuentro +de aquellas dos familias en el tortuoso y difícil camino de mis +amores, serán escritos, por no caber en este volumen, en otro que +pondré a vuestra disposición lo más pronto posible. Tened, pues, un +adarme de paciencia, y mientras aquellas distinguidas personas se +preparan para ponerse en camino hacia Madrid, adonde con vuestra venía +pienso acompañarlas, atended un poco más. + +El mismo día 22 encontré a Santorcaz, puesto ya al frente de su +partidilla, la cual, como he dicho, estaba formada de lo mejorcito del +país. Les digo a ustedes que tropa más escogida que aquélla no la +capitanearon los famosos _caballistas_ José María y Diego Corrientes. + +--¿Va usted ya de marcha?--le pregunté. + +--Sí; dispusieron que fuera alguna fuerza de paisanos a guardar el +paso de Despeñaperros, y yo solicité esa comisión, que me agrada +mucho. Allá voy con mi gente. ¿Quieres venir? ¿Has estado en casa de +Rumblar? + +--De allá vengo. + +--¿Y esa familia que está ahí es la de la novia de D. Diego? + +--Justamente. + +--Creo que van todos para Madrid. + +--Así parece. + +--¿No sabes cuándo? + +--Según he oído, pasado mañana. Esperan saber lo de la capitulación +para llevar la noticia. + +--¿Conque pasado mañana? Bien... Adiós. ¿Quieres venir en mi partida? + +--Gracias; adiós. + +Les vi partir, y todo el día y toda la noche estuve pensando en +aquella gente. + +Yo no vi el triste desfile de los ocho mil soldados de Dupont cuando +entregaron sus armas ante el general Castaños, porque esto tuvo lugar +en Andújar. A pesar de que la primera y segunda división habían sido +las vencedoras de los franceses, la honra de presenciar la rendición +fué otorgada a la tercera y a la de reserva, por una de esas +injusticias tan comunes en nuestra tierra, lo mismo en estos días de +vergüenza que en aquellos de gloria. Por delante de nosotros +desfilaron las tropas de Vedel, en número de nueve mil trescientos +hombres, y dejando sus armas en pabellón, nos entregaron muchas +águilas y cuarenta cañones. + +Les mirábamos y nos parecía imposible que aquéllos fueran los +vencedores de Europa. Después de haber borrado la geografía del +continente para hacer otra nueva, clavando sus banderas donde mejor +les pareció, desbaratando imperios y haciendo con tronos y reyes un +juego de títeres, tropezaban en una piedra del camino de aquella +remota Andalucía, tierra casi olvidada del mundo desde la expulsión +del islamismo. Su caída hizo estremecer de gozosa esperanza a todas +las naciones oprimidas. Ninguna victoria francesa resonó en Europa +tanto como aquella derrota, que fué, sin disputa, el primer traspiés +del Imperio. Desde entonces caminó mucho, pero siempre cojeando. +España, armándose toda y rechazando la invasión con la espada y la +tea, con la navaja, con las uñas y con los dientes, probaría, como +dijo un francés, que los ejércitos sucumben, pero que las naciones son +invencibles. + +--¡Cuánto siento que no esté aquí el señor de Santorcaz!--me dijo +Marijuán, al ver pasar por delante de nosotros a aquellos hermosos +soldados, medio muertos de fatiga y de vergüenza--. ¿Te acuerdas de +las grandes bolas que nos contaba cuando veníamos por la Mancha y nos +refería las batallas ganadas por éstos contra todo el mundo? + +--Lo que nos contaba Santorcaz--respondí--era pura verdad; pero esto +que ahora vemos, amigo Marijuán..., verdad es también. + + + + +XXXIV + + +Considerad ahora lo que pasaba del otro lado de Sierra Morena en aquel +mismo mes de julio. El día 7 había jurado José en Bayona la +Constitución hecha por unos españoles vendidos al extranjero. El día +9, el mismo José traspasaba la frontera para venir a gobernarnos. El +día 15 ganaba Bessières en los campos de Ríoseco una sangrienta +batalla, y al tener de ella noticia Napoleón, decía lleno de gozo: «La +batalla de Ríoseco pone a mi hermano en el trono de España, como la de +Villaviciosa puso a Felipe V.» Napoleón partió para París el 21, +creyendo que lo de España no ofrecía cuidado alguno. El 20, un día +después de nuestra batalla, entró José en Madrid, y aunque la +recepción glacial que se le hizo le causara suma aflicción, aún le +parecía que el buen momio de la Corona duraría bastante tiempo. + +Pero hacia los días 25, 26 y 27 se esparce por la capital un rumor +misterioso que conmueve de alegría a los españoles y llena de terror a +los franceses: corre la voz de que los paisanos andaluces y algunas +tropas de línea han derrotado a Dupont, obligándole a capitular. Este +rumor crece y se extiende; pero nadie quiere creerlo, los españoles +por parecerles demasiado lisonjero, y los franceses por considerarlo +demasiado terrible. El absurdo se propaga y parece confirmarse; pero +la Corte de José se ríe y no da crédito a aquel cuento de viejas. +Cuando no queda duda de que semejante imposible es un hecho real, la +Corte, que aún no había instalado sus bártulos, huye despavorida; las +tropas de Moncey, que rechazadas de Valencia se habían replegado a la +Mancha, se unen a las de Madrid, y todos juntos, soldados, generales y +Rey intruso, corren precipitadamente hacia el Norte, asolando el país +por donde pasan. Aquel fantasma de reino napoleónico se disipaba como +el humo de un cañonazo. + +Y ahora os he de hablar de cómo la guerra, que parecía próxima a +concluir, se trabó de nuevo con más fuerza; he de hablaros de aquel +infeliz y bondadoso rey José, y de su Corte, y de su hermano, y del +paso de Somosierra con la famosa carga de los lanceros polacos, y del +sitio de Madrid, y de otras muchas curiosísimas cosas; pero todo se ha +de quedar para el libro siguiente, donde estos históricos sucesos han +de tener feliz consorcio con los no menos dramáticos de mi vida, y +todo lo mucho y bueno que ocurrió en el matrimonio de Inés. + +Ahora guardaré prudente silencio sobre estos sucesos, pues decidido +estoy a seguir al pie de la letra la reservadísima escuela del +diplomático, y así os digo: + +«No, no me obliguéis, abusando de la dulce amistad, a que revele estos +secretos de que tal vez depende la suerte del mundo. No me seduzcáis +con ruegos y cariñosas sugestiones que en vano atacan el inexpugnable +alcázar de mi discreción.» + +A pesar de esto, ¿insistís, importunos amigos? Nada más os digo por +ahora, sino que la familia de Inés salió para Madrid hacia fin de mes +y en los días en que el ejército vencedor marchaba hacia la capital de +España. + +Esta circunstancia me permitió ir en la escolta que por el camino +debía custodiar a tan esclarecida familia; así es que formé con los +diez a caballo que galopaban a la zaga de los dos coches. ¡Ay! Por la +portezuela de uno de ellos solía asomarse durante las paradas una +linda cabeza, cuyos ojos se recreaban en la marcial apostura del +pequeño escuadrón. + +--Estos valerosos muchachos, hija mía--le decía su padre--, son los +que en los campos de Bailén echaron por tierra con belicosa furia al +coloso de Europa. Veo que les miras mucho, lo cual me prueba tu +entusiasmo por las glorias patrias. + +Basta con esto, señores, y no digo más. En vano me hacéis señas; +excitándome a hablar; en vano fingen conocer mentirosos hechos, para +que yo les cuente los verídicos. ¿A qué conduce el anticipar la +relación de lo que no es de este lugar? A los impacientes les diré que +nada ocurrió hasta que llegamos al desfiladero de Despeñaperros. Lo +pasábamos en una noche muy obscura, cuando de pronto detuviéronse los +coches, oímos gritos, sonó un disparo, y algunos hombres de mal +aspecto, saltando desde los cercanos matorrales, se arrojaron al +camino. Al instante corrimos sable en mano hacia ellos...; pero basta +ya, y déjenme dormir, pues ni con tenazas me han de sacar una palabra +más. + +FIN DE «BAILÉN» + +Octubre-noviembre de 1878. + + + + +TRADUCCIONES DE DIVERSAS OBRAS + +DE + +Don BENITO PEREZ GALDOS + + +EN INGLÉS: + +_Doña Perfecta_, a tale of modern Spain. Traducción de D.P.N.--London, +Samuel Tinsley, 1886. + +_Idem._ Traducción de Clara Bell. New-York, Gottsberger, 1883. + +_Idem._. New-York, 1884. + +_Idem._ Traducción de D.P.W. New-York. George Munro, Publisher, 17 a +27, Vandewater Street, 1883. + +_Gloria._ Traducción de Clara Bell. New-York, William S. Gottsberger, +Publisher. 11 Murray Street, 1882. + +_Idem._ Traducción de Nathan Wetherell. London, Remigton and Co., 5, +Arundel Street, Strand. W.C., 1879. + +_León Roch._ Traducción de Clara Bell. New-York, William S. +Gottsberqer, Publisher, 11. Murray Street, 1888. + +_Marianela._ Traducción de Clara Bell. New-York. William S. +Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street. 1883. + +_Marianela._ Traducción de Helen W. Lester. Chicago, A.C. Mac-Clurg +and Company, 1892. + +_Trafalgar._ Traducción de Clara Bell. New-York, William S. +Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street, 1884. + +_Zaragoza._. Traducción de Minna Carolina Smith. Boston, Little. Brown +and Company, 1899. + +_La batalla de los Arapiles._ Traducción de Rollo Ogden. Filadelfia, +J.B. Lippincot Company, 1895. + + +EN FRANCÉS: + +_Doña Perfecta._ Traducción de L. Lugol. París, Giraud, 1885. + +_Idem._ Traducción de L. Lugol. París, Hachette. + +_La campaña del Maestrazgo_ (Le Roman de Soeur Marcela). Traducción de +L. de L***. París, Calmann-Levy, Editeurs, 3, rue Auber. + +_Marianela._ Traducción de Julien Lugol. París. Librairie des +publications a 50 centimes; 34, rue de la Montagne-Sainte-Geneviève. + +_Idem._ Traducción de A. Germond de Lavigne. París, Librairie Hachette +et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1884. + +_El amigo Manso._ Traducción de Julien Lugol. París, Librairie +Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1888. + +_Misericordia._ Traducción de Maurice Bixio. París, Librairie +Hachette. 1900. + + +EN ALEMÁN: + +_Doña Perfecta._ Dos tomos, traducción de J. Reichell. Dresde y +Leipzig, Pierson's Verlag, 1886. + +_Electra._ Traducción de Rodolfo Beer. Wiener Verlag. 1901. + +_Electra._ Traducción de Rodolfo Beer, arreglada para la escena +alemana por Ricardo Fellner. Berlín. 1901. + +_Gloria._ Traducción del Dr. Augusto Hartmann. Berlín, Verlag von L. +Schleiermacher, 1880. + +_El amigo Manso_ (Freund Manso). Traducción de E. von Buddenbrock. +Berlín, Verlag von Karl Siegesmund, 1894. + +_Trafalgar._ Traducción de Hans Parlow. Dresde y Leipzig, Verlag von +Karl Reitzner, 1896. + +_Marianela._ Traducción de E. Plücher. Breslau, Auterhaltungsblatt, +1888. + + +EN SUECO: + +_Doña Perfecta._ Traducción de K.A. Hagberg. Stockolm, Skoglunuds +Förlag. + +_León Roch._ Traducción de A.P. de la Cruz Frölich. Kjöpenhaun +(Copenhague). Förlag. Andr. Schous, 1881. + +_Torquemada en la hoguera._ (Torquemada paa baalet). Traducción de +Johanne Alleu. Cristiania y Copenhague, Förlag A. Christiansens, 1898. + + +EN ITALIANO: + +_Nazarín_ (Sicut-Christus). Traducción de Guido Rubetti y José León +Pagano. Firenze, G. Nerbini. + +_Gloria._ Traducción de Italo Argenti. Firenze, R. Bemporad & Figlio, +1901. + +_Marianela._ Traducción de G. de Michelis. Bologna, Tipografía Pont. +Maregiani, vía Volturno. 3, 1880. + +_La Fontana de Oro._ Traducción de G. de Michelis. Milán. Fratelli +Treves. 1890. + +_Doña Perfecta._ Traducción de Cunes. Milán. Fratelli Treves. 1897. + + +EN HOLANDÉS: + +_Doña Perfecta._ Traducción de M.A. de Goeje Leiden. Brill, 1883. + +_Electra._ Leiden, A.H. Adriani, 1901. + + +EN PORTUGUÉS: + +_Electra._ Traducción de Ramalho Ortigão. Oporto, Librería Chardron. +de Lello & Irmao, editores, 1901. + + +EN DINAMARQUÉS: + +_Fru Perfecta._ Traducción de Gigas. Copenhague, Priors, 1895. + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 14311 *** diff --git a/14311-h/14311-h.htm b/14311-h/14311-h.htm new file mode 100644 index 0000000..1a862ac --- /dev/null +++ b/14311-h/14311-h.htm @@ -0,0 +1,6300 @@ +<!DOCTYPE HTML PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.01 Transitional//EN"> +<html> +<head> +<meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8"> +<title>eBook para el Proyecto Gutemberg, Bailén, por Benito Pérez Galdós</title> + <style type="text/css"> +/*<![CDATA[ XML blockout */ +<!-- + P { margin-top: .75em; + text-align: justify; + margin-bottom: .75em; + } + H1,H2,H3,H4,H5,H6 { + text-align: center; /* all headings centered */ + } + HR { width: 33%; + margin-top: 1em; + margin-bottom: 1em; + } +a {text-decoration: none;} + + BODY{margin-left: 10%; + margin-right: 10%; + } + .linenum {position: absolute; top: auto; left: 4%;} /* poetry number */ + .note {margin-left: 2em; margin-right: 2em; margin-bottom: 1em;} /* footnote */ + .blkquot {margin-left: 4em; margin-right: 4em;} /* block indent */ + .pagenum {position: absolute; left: 92%; font-size: smaller; text-align: right;} /* page numbers */ + .sidenote {width: 20%; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em; padding-left: 1em; font-size: smaller; float: right; clear: right;} + + .poem {margin-left:10%; margin-right:10%; text-align: left;} + .poem br {display: none;} + .poem .stanza {margin: 1em 0em 1em 0em;} + .poem span {display: block; margin: 0; padding-left: 3em; text-indent: -3em;} + .poem span.i2 {display: block; margin-left: 2em;} + .poem span.i4 {display: block; margin-left: 4em;} + .poem .caesura {vertical-align: -200%;} + hr.full { width: 100%; + height: 5px; } + a:link {color:#0000ff; + text-decoration:none} + link {color:#0000ff; + text-decoration:none} + a:visited {color:#0000ff; + text-decoration:none} + a:hover {color:#ff0000} + pre {font-size: 8pt;} + // --> + /* XML end ]]>*/ + </style> +</head> +<body> +<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 14311 ***</div> +<h1>The Project Gutenberg eBook, Bailén, by Benito Pérez Galdos</h1> +<hr class="full" noshade> +<br> +<br> +<br> + + <h2><!-- Page 1 -->B. PEREZ GALDOS</h2> + <br /> + <br /> + <h1><b>BAILÉN</b></h1> + <br /> + <br /> + <h4>EPISODIOS NACIONALES</h4> + <h4>PRIMERA SERIE</h4> + <br /> + <br /> + <hr style='width: 65%;' /> + <h2>INDICE</h2> + <table border="0"> + <tr align="center"> + <td width="30%"><a href='#I'><b>I</b></a><br /> + <a href='#II'><b>II</b></a><br /> + <a href='#III'><b>III</b></a><br /> + <a href='#IV'><b>IV</b></a><br /> + <a href='#V'><b>V</b></a><br /> + <a href='#VI'><b>VI</b></a><br /> + <a href='#VII'><b>VII</b></a><br /> + <a href='#VIII'><b>VIII</b></a><br /> + <a href='#IX'><b>IX</b></a><br /> + <a href='#X'><b>X</b></a><br /> + <a href='#XI'><b>XI</b></a><br /> + <a href='#XII'><b>XII</b></a><br /> + </td> + <td width="30%"><a href='#XIII'><b>XIII</b></a><br /> + <a href='#XIV'><b>XIV</b></a><br /> + <a href='#XV'><b>XV</b></a><br /> + <a href='#XVI'><b>XVI</b></a><br /> + <a href='#XVII'><b>XVII</b></a><br /> + <a href='#XVIII'><b>XVIII</b></a><br /> + <a href='#XIX'><b>XIX</b></a><br /> + <a href='#XX'><b>XX</b></a><br /> + <a href='#XXI'><b>XXI</b></a><br /> + <a href='#XXII'><b>XXII</b></a><br /> + <a href='#XXIII'><b>XXIII</b></a><br /> + <a href='#XXIV'><b>XXIV</b></a><br /> + </td> + <td width="30%"><a href='#XXV'><b>XXV</b></a><br /> + <a href='#XXVI'><b>XXVI</b></a><br /> + <a href='#XXVII'><b>XXVII</b></a><br /> + <a href='#XXVIII'><b>XXVIII</b></a><br /> + <a href='#XXIX'><b>XXIX</b></a><br /> + <a href='#XXX'><b>XXX</b></a><br /> + <a href='#XXXI'><b>XXXI</b></a><br /> + <a href='#XXXII'><b>XXXII</b></a><br /> + <a href='#XXXIII'><b>XXXIII</b></a><br /> + <a href='#XXXIV'><b>XXXIV</b></a><br /> + <a href='#TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS'><b>TRADUCCIONES DE DIVERSAS + OBRAS</b></a><br /> + </td> + </tr> + </table> + <hr style='width: 65%;' /> + <!-- Page 2 --> + <h2>BAILÉN</h2> + <!-- Page 5 --> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="I" name='I'></a> + <h2>I</h2> + <br /> + + <p>—Me hacen ustedes reír con su sencilla ignorancia respecto al hombre + más grande y más poderoso que ha existido en el mundo. ¡Si + sabré yo quién es Napoleón!, yo que le he visto, que le he + hablado, que le he servido, que tengo aquí en el brazo derecho la señal + de las herraduras de su caballo, cuando.... Fué en la batalla de Austerlitz: + él subía a todo escape la loma de Pratzen, después de haber + mandado destruir a cañonazos el hielo de los pantanos donde perecieron + ahogados más de cuatro mil rusos. Yo, que estaba en el 17.º de + línea, de la división de Vandamme, yacía en tierra gravemente + herido en la cabeza. De veras creí que había llegado mi última + hora. Pues, como digo, al pasar él con todo su Estado Mayor y la + infantería de la Guardia, las patas de su caballo me magullaron el brazo en + tales términos, que todavía me duele. Sin embargo, tan grande era + nuestro entusiasmo en aquel célebre día, que incorporándome como + pude, grité: «¡Viva el Emperador!»</p> + <p>Así hablaba un hombre para mi desconocido,<!-- Page 6 --> + como de cuarenta años, no malcarado, antes bien con rasgos y expresión + de cierta hermosura marchita, aunque no destruída por las pasiones o los + vicios; alto de cuerpo, de mirada viva y sonrisa entre melancólica y + truhanesca, como la de persona muy corrida en las cosas del mundo, y especialmente en + las luchas de ese vivir al par holgazán y trabajoso a que conducen la sobra de + imaginación y la falta de dineros; persona de ademanes francos y desenvueltos, + de hablar facilísimo, lo mismo en las bromas que en las veras; individuo cuya + personalidad tenía complemento en el desaliño casi elegante de su + traje, más viejo que nuevo, y no menos descosido que roto, aunque todo esto se + echaba poco de ver, gracias a la disimuladora aguja, que había corregido + así las rozaduras del chupetín como la ortografía de las + medias.</p> + <p>Éstas eran, si mal no recuerdo, negras, y el pantalón de color de + clavo pasado. Llevaba corto el pelo, con dos mechoncitos sobre ambas sienes, sin + polvo alguno, como no fuera el del camino; su casaca obscura, y de un corte no muy + usual entre nosotros; su chaleco ombliguero, forma un poco extranjera también, + y su corbata, informemente escarolada, le hacían pasar como nacido fuera de + España aunque era español. Mas por otra circunstancia distinta de las + singularidades de su vestir, causaba sorpresa la tal persona, y éste es un + capitalísimo punto que no debe pasarse en silencio. Aquel hombre tenía + bigote. Esto fué, ¿a qué negarlo?, lo que más que otra + cosa alguna<!-- Page 7 --> + llamó mi atención cuando le vi inclinado sobre la mesa, comiendo + ávidamente en descomunal escudilla unas al modo de sopas, puches o no + sé qué endemoniado manjar, mientras amenizaba la cena contando entre + cucharada y cucharada las proezas de Napoleón I. Dos personas, ambas de edad + avanzada y de distinto sexo, componían su auditorio: el varón, que + desde luego me pareció un viejo militar retirado del servicio, oía con + fruncido ceño y taciturnamente los encomios del invasor de España; pero + la señora anciana, más despabilada y locuaz que su consorte, contestaba + al panegirista con cierto desenfado tan chistoso como impertinente.</p> + <p>—Por Dios, Sr. de Santorcaz—decía la vieja—, no grite + usted ni hable tales cosas donde le puedan oír. Mi marido y yo, que ya le + conocemos de antes, no nos espantamos de sus extravagancias; pero, ¡ay!, la + vecindad de esta casa es muy entremetida, muy enredadora, y no se ocupa más + que de chismes y trampantojos. Como que ayer las niñas de la bordadora en + fino, que vive en el cuarto número 8, llegaron pasito a pasito a nuestra + puerta para oír lo que usted decía cuando nos contaba con desaforados + gritos lo que pasó allá en las Austrias en la batalla de Pirrinclum, o + no sé qué..., pues esos enrevesados nombres no se han hecho para mi + lengua.... Esta mañana, cuando usted entró de la calle, la comadre del + número 3 y la mujer del lañador, dijeron: «Ahí va el + pícaro <i>flamasón</i> que está en casa del Gran Capitán. + Apuesto a que es espía de <!-- Page 8 -->la <i>canalla</i>, para ver lo que se + dice en esta casa y contarlo a sus mercedes.» El mejor día nos van a dar + que sentir, porque como dice usted esas cosas, y tiene esos modos, y hace ascos de la + comida cuando tiene azafrán, y siempre saca lo que ha visto en las tierras de + allá, le traen entre ojos, y sabe Dios.... ¡Como aquí + están tan rabiosos con lo del día 2!...</p> + <p>—Ya se aplacarán los humos de esta buena gente—dijo Santorcaz, + apartando de sí escudilla y cuchara—. Cuando se organicen bien los + cuerpos de ejército y venga el Emperador en persona a dirigir la guerra, + España no podrá menos de someterse; y esto, que es la pura verdad, lo + digo aquí para entre los tres, de modo que no lo oigan nuestras camisas.</p> + <p>—España no se somete, no, señor, no se + somete—exclamó de improviso el anciano, quebrantando el voto de su antes + silenciosa prudencia, y levantándose de la silla para expresar con frases y + gestos más desembarazados los sentimientos de su alma patriota—. + España no se somete, Sr. D. Luis de Santorcaz, porque aquí no somos + como esos cobardes prusianos y austriacos de que usted nos habla. España + echará a los franceses, aunque los manden todos los Emperadores nacidos y por + nacer; porque si Francia tiene a Napoleón, España tiene a Santiago, que + es, además de general, un santo del Cielo. ¿Cree usted que no entiendo + de batallas? Pues sí: soy perro viejo, y callos tengo en los oídos de + tanto oír el redoblar de los tambores y los tiros de cañón.</p> + <p>—No te sofoques, Santiago—dijo apacible<!-- Page 9 -->mente la + anciana—, que ya andas en los tres duros y medio, y aunque yo creo como + tú que España no bajará la cabeza, no es cosa de que te + dé el reuma en la cara por lo que hable este mala cabeza de Santorcaz.</p> + <p>—Pues lo digo y lo repito—añadió el viejo + soldado—. ¡Venir hablándome a mí de cuerpos de + ejército, y de brigadas de caballería, y de cuadros...!</p> + <p>—¿En qué batallas se ha encontrado + usted?—preguntó con sonrisa burlona Santorcaz.</p> + <p>—¡Que en qué batallas me encontré!—exclamó + D. Santiago Fernández, cuadrándose ante su interpelante y + mirándole con el desprecio propio de los grandes genios que tienen puesta en + duda su superioridad—. ¿Pues no sabe todo el mundo que fuí + asistente del señor marqués de Sarriá el año 1762, cuando + aquella famosa campaña de Portugal, la más terrible y hábil y + estratégica que ha habido en el mundo, así como también digo que + después de Alejandro el Macedonio no ha nacido otro marqués de + Sarriá?... ¡Qué cosas tiene este caballerito! ¡Preguntar en + qué acciones me encontré! Aquélla fué una gran + campaña, sí, señor: entramos en Portugal, y aunque al poco + tiempo tuvimos que volvernos, porque el inglés se nos puso por delante, se + dieron unas batallas..., ¡qué batallitas, mi Dios! Yo era asistente del + Sr. Marqués, y todas las mañanas le hacía los rizos y le + empolvaba la peluca, de tal modo, que la cabeza de nuestro General parecía un + sol. Él me decía: «Santiago, ten cuidado de que los rizos vayan + parejos, y que uno de otro <!-- Page 10 -->no discrepen ni el canto de un duro, + porque no hay nada que aterre tanto al enemigo como la conveniencia y buen parecer de + nuestras personas.» ¡Y cuánto le querían los soldados! Como + que en toda aquella guerra apenas murieron tres o cuatro.</p> + <p>Santorcaz, al oír esto, se desternillaba de risa, haciendo subir de punto + con sus irreverentes manifestaciones el enfado de D. Santiago Fernández, el + cual, dando una fuerte puñada en la mesa, continuó así:</p> + <p>—¿Qué valen todos los generales de hoy, ni los emperadores + todos, comparados con el marqués de Sarriá? El marqués de + Sarriá era partidario de la táctica prusiana, que consiste en estarse + quieto esperando a que venga el enemigo muy desaforadamente, con lo cual éste + se cansa pronto y se le remata luego en un dos por tres. En la primera batalla que + dimos con los aldeanos portugueses, todos echaron a correr en cuanto nos vieron, y el + General mandó a la caballería que se apoderara de un hato de carneros, + lo cual se verificó sin efusión de sangre.</p> + <p>—No, no ha habido en el mundo batallas como ésas, Sr. D. + Santiago—dijo Santorcaz, moderando su risa—; y si usted me las cuenta + todas, confesaré que las que yo he visto son juegos de chicos. Y como desde + aquella fecha ha conservado usted los hábitos de campaña, y gusta tanto + de conversar sobre el tema de la guerra, los vecinos le llaman el Gran + Capitán.</p> + <p>—Ese es un mote, y a mi no me gustan mo<!-- Page 11 -->tes—dijo + D.ª Gregoria, que así se llamaba la mujer del valiente expedicionario de + Portugal—. Cuando nos mudamos aquí, y dieron los vecinos en llamarte + Gran Capitán, bien te dije que alzaras la mano y regalaras un bofetón + al primero que en tus propias barbas te dijera tal insolencia; pero tú, con tu + santa pachorra, en vez de llenarte de coraje, se te caía la baba siempre que + los chicos te saludaban con el apodo, y ahora Gran Capitán eres y Gran + Capitán serás por los siglos de los siglos.</p> + <p>—Yo no me paro en pequeñeces—dijo don Santiago + Fernández—, y aunque tolero un apodo honroso, no consiento que nadie se + burle de mí. A fe, a fe que cuando uno ha servido en las milicias del Rey por + espacio de veinte años; cuando uno ha estado en la campaña de Portugal; + cuando uno ha tenido también el honor de encontrarse en la expedición + de Argel que mandó el Sr. D. Alejandro O'Reilly en 1774; cuando después + de tan gloriosas jornadas se le han podrido a uno las nalgas sentado en la + portería de la oficina del Detall y Cuenta y Razón del arma de + Artillería, viendo entrar y salir a los señores oficiales, y + haciéndoles un recadito hoy y otro mañana, bien se puede alzar la + cabeza y tener una opinión sobre cosas militares.</p> + <p>—Eso mismo digo yo—indicó D.ª Gregoria—. Bien saben + todos que tú no eres ningún rana, y que has escupido en corro con + guardias de Corps y valonas, y con generales de aquellos que había antes, tan + valientes, que sólo con mirar al enemigo le hacían correr.</p> + <p>—<!-- Page 12 -->Y no se trate—prosiguió el Gran + Capitán—de embobarnos con cuentos de brujas como los que desembucha el + Sr. de Santorcaz. A las niñas del lañador y a D.ª Melchora, la que + borda en fino, les puede trastornar el seso este caballero contándoles esas + batallas fabulosas de prusianos y rusos, con lo de que si el Emperador fué por + aquí o vino por allí. Hombres como yo no se tragan bolas tan terribles, + ni ha estado uno veinte años mordiendo el cartucho y peinando los rizos del + Sr. Marqués de Sarriá, para dar crédito a tales novelas de + caballerías. Conque ¿cómo fué + aquello?—añadió en tono de mofa y sentándose junto a + Santorcaz—. Dijo usted que cuatro mil franceses atacaron a la bayoneta a diez + mil rusos, y les hicieron caer en un pantano, donde se ahogó la mitad. Pues + ¡y lo de que rompieron el hielo a cañonazos para que se hundieran los + enemigos que estaban encima!... ¡Bonito modo de hacer la guerra! Pero, hombre + de Dios, si andaban por sobre el hielo se resbalarían y ... pobres nalgas del + Emperador..., digo, de los tres Emperadores, pues ahí dice usted que eran tres + nada menos. ¿Sabes, Gregoria, que es aprovechada la familia?</p> + <p>El Gran Capitán hizo reír a su digna esposa con estos chistes, hijos + de su inexperta fatuidad, y ambos celebraron recíprocamente sus + ocurrencias.</p> + <p>—Si es novela de caballerías lo que he contado—dijo + Santorcaz—, pronto lo hemos de ver en España, porque pasan de cien mil + los Esplandianes que andan desparramados por <!-- Page 13 -->ahí esperando que + su amo y señor les mande empezar la función.</p> + <p>—¡Los asesinos de Madrid!—exclamó el Gran Capitán, + inflamándose en patriótico ardor—. ¿Y cree usted que les + tenemos miedo? ¡Santa María de la Cabeza! Ya veo que están + fortificando el Retiro, y que no permiten que vuele una mosca alrededor de sus + señorías; pero ya hablaremos. Esto es ahora porque estamos sin tropa; + pero ¿sabe usted lo que se va a formar en Andalucía? Un + ejército. ¿Y en Valencia? Otro ejército. Y en Galicia y en + Castilla, otro y otro ejército. ¿Cuántos españoles hay en + España, Sr. de Santorcaz? Pues ponga usted en el tablero tantos soldados como + hombres somos aquí, y veremos. ¿A que no sabe usted lo que me ha dicho + hoy el portero de la Secretaría de la Guerra? Pues me ha dicho que mi pueblo + ha declarado la guerra á Napoleón, ¿Qué tal?</p> + <p>—¿Cuál es el pueblo de usted?</p> + <p>—Valdesogo de Abajo. Y no es cualquier cosa, pues bien se pueden juntar + allí hasta cien hombres como castillos, no como esos rusos de alfeñique + de que usted habla, sino tan feroces, que despacharán un regimiento + francés como quien sorbe un huevo.</p> + <p>—Pues una mujer que ha venido hoy de la sierra—dijo D.ª + Gregoria—me ha contado que también mi pueblo va a declarar la guerra a + ese ladrón de caminos; sí, Sr. de Santorcaz, mi pueblo, Navalagamella. + Y allí no se andarán con juegos, sino al bulto derechitos. Si esos + pueblos que usted nombra, las Austrias y <!-- Page 14 -->las Prusias, fueran como + Navalagamella, la <i>canalla</i> no los hubiera vencido, y se conoce que todos los + austriacos y prusiacos son gente de mucha facha y nada más.</p> + <p>—No se dice prusiacos, sino prusianos—indicó + enfáticamente a su esposa el Gran Capitán.</p> + <p>—Bien, hombre: los rusos y los prusos, lo mismo da. Lo que digo es que si + Valdesogo de Abajo y Navalagamella, que son dos pueblos como dos lentejas comparados + con la grandeza de todo el reino, se ponen en ese pie, los demás lugares y + ciudades harán lo mismo, y entonces, áteme esa mosca el Sr. de + Santorcaz. No, no quedará un francés para contarlo, y la que hicieron + aquí a primeros del mes, la pagarán muy cara. ¿Hase visto alguna + vez bribonada semejante? ¡Fusilar en cuadrilla a tantos pobrecitos, sin + perdonar a sacerdotes ancianos, a inocentes doncellas y a infelices muchachos como el + que está en esa cama! ¡Ay! Usted no vió aquello, Sr. de + Santorcaz, porque llegó a Madrid tres días después; ¡pero + si usted lo hubiera visto! Por esta calle del Barquillo pasaron esas fieras, y como + les arrojaron algunos ladrillos desde los andamios de la casa que se está + fabricando en la esquina, mataron a una pobre mujer que pasaba con un niño en + brazos. Al ver esto, todas las vecinas de la casa que estábamos en los + balcones, empezamos a tirarles cuanto teníamos. Una les echaba una cazuela de + agua hirviendo, otra la sartén con el aceite frito; yo cogí el puchero + que había empezado a cocer, y sin pensarlo dije: «Allá va»; + <!-- Page 15 -->y aunque aquel día nos quedamos sin comer, no me pesó, + no, señor. Después, entre Juanita la lañadora, las niñas + de al lado y yo, cogimos una cómoda, y echándola a la calle aplastamos + a dos. Querían subir a matarnos; pero ¡quía! Todo facha, nada más + que facha. Más de cuarenta mujeres nos apostamos en la escalera, unas con + tenedores, otras con tenacillas, estas con asadores, aquella con un berbiquí, + estotra con una vara de apalear lana. Si llegan a subir, les hacemos pedazos. Mi + marido tomó aquella lanza vieja que tiene allí desde las tan famosas + campañas, y poniéndose delante de nosotras en la escalera, nos + arengó y dispuso cómo nos habíamos de colocar. ¡Ah, si + llegan a subir esos perros! Yo era la más vieja de todas, y la más + valiente, aunque me esté mal el decirlo. Mi marido quería salir a la + calle al frente de todas nosotras; pero le convencimos de que esto era una locura. + Con su carga de setenta a la espalda, él hubiera partido de un lanzazo a + cuantos mamelucos encontrara en la calle. ¡Ay, qué día! Cuando + nos retiramos cada una a nuestro cuarto, en toda la casa no se oía más + que «¡Viva el Gran Capitán!»</p> + <p>—¡Qué día!—exclamó melancólicamente + Fernández, disimulando el legítimo orgullo que el recuerdo de sus + proezas le causaba—. A eso de las ocho de la mañana vi salir de la + oficina al capitán D. Luis Daoiz. El día anterior me había + mandado por unas botas a la zapatería de la calle del Lobo, y desde + allí se las llevé a su casa de la calle de la Ternera, + <!-- Page 16 -->y cuando volví después de hacer el mandado, viendo que + había cumplido con la puntualidad y el esmero que son peculiares en mí, + me dió dos reales, que guardo en este pañuelo como memoria de hombre + tan valiente.</p> + <p>Diciendo esto, trajo un pañuelo, y desdoblando una de las puntas + despaciosamente, y como si se tratara de la más venerable y santa reliquia, + sacó una moneda de plata que puso ante la vista de Santorcaz, sin permitirle + que la tocara.</p> + <p>—Esto me dió—dijo, enjugando con el mismísimo sagrado + pañuelo las lágrimas que de improviso corrieron de sus ojos—; + esto me dió con sus propias manos aquel que vivirá en la memoria de los + españoles mientras haya españoles en el mundo, Yo estaba barriendo la + oficina cuando entró D. Pedro Velarde buscándole, y le dije: «Mi + capitán, hace un rato que salió con D. Jacinto Ruiz.» + Después, don Pedro entró y estuvo disputando con el coronel; al cabo de + un cuarto de hora volvió a pasar por delante de mi. ¡Quién me + había de decir...!</p> + <p>El Gran Capitán no pudo continuar, porque la pena ahogaba su voz; D.ª + Gregoria se llevó también la punta del delantal a los ojos, y + Santorcaz, más serio y grave que antes, respetaba el dolor de sus dos + amigos.</p> + <p>—Me han asegurado—dijo, después de una pausa—que ese D. + Pedro Velarde iba a comer todos los días en casa de Murat. ¿Es que + simpatizaba con los franceses?</p> + <p>—No, no; y quien lo dijere miente—excla<!-- Page 17 -->mó D. + Santiago, dejando caer de plano sobre la mesa sus dos pesadísimas + manos—. Don Pedro Velarde pasaba por un oficial muy entendido en el arma, y + como fué de los que el Rey envió a Somosierra a recibir al + <i>melenudo</i>, éste le trató, supo conocer sus buenas dotes, y quiso + atraérselo. ¡Bonito genio tenía D. Pedro Velarde para andarse con + mieles! Le convidaban a comer, obsequiábanle mucho; pero bien sabían + todos que si nuestro capitán pisaba las alfombras de aquel palacio, era + «para conocer más de cerca a la canalla», como él mismo + decía.</p> + <p>—Él y sus compañeros de Monteleón—dijo + Santorcaz—demostraron un valor tanto más admirable cuanto que es + completamente inútil. Aquí están ciegos y locos. Creen que es + posible luchar ventajosamente contra las tropas más aguerridas del mundo, sin + otros elementos que un ejército escaso, mal instruído, y esas nubes de + paisanos que quieren armarse en todos los pueblos. La obstinación + ridícula de esta gente hará que sean más dolorosos los + sacrificios, y el número de víctimas mucho más grande, sin que + puedan vanagloriarse al morir de haber comprado con su sangre la independencia de la + patria. España sucumbirá, como han sucumbido Austria y Prusia, naciones + poderosas, que contaban con buenos ejércitos y reyes muy valientes.</p> + <p>—¡Esos países no tienen vergüenza!—gritó con + furor D. Santiago Fernández, levantándose otra vez de su + asiento—. En Austria y Prusia habrá lo que usted quiera; pero no hay un + Valdesogo de Abajo ni un Navalagamella. <!-- Page 18 -->Discretísimo lector: + no te rías de esta presuntuosa afirmación del Gran Capitán, + porque bajo su aparente simpleza encierra una profunda verdad histórica.</p> + <p>Santorcaz soltó de nuevo la risa al ver el acaloramiento de + Fernández, cuyas patrióticas opiniones apoyó de nuevo su esposa, + hablando así:</p> + <p>—Aquí somos de otra manera, Sr. de Santorcaz. Usted, viviendo por + allá tanto tiempo, se ha hecho ya muy extranjero y no comprende cómo se + toman aquí las cosas.</p> + <p>—Por lo mismo que he estado fuera tantos años, tengo motivos para + saber lo que digo. He servido algunos años en el ejército + francés; conozco lo que es Napoleón para la guerra, y lo que son + capaces de hacer sus soldados y sus generales. Cien mil de aquéllos han + entrado en España al mando de los jefes más queridos del Emperador. + ¿Saben ustedes quién es Lefebvre? Pues es el vencedor de Dantzig. + ¿Saben ustedes quién es Pedro Dupont de l'Etang? Pues es el + héroe de Friedland. ¿Conocen ustedes al duque de Istria? Pues es quien + principalmente decidió la victoria de Rívoli. ¿Y qué me + dicen de Joaquín Murat? Pues es el gran soldado de las Pirámides, y el + que mandó la caballería en Marengo....</p> + <p>—No, no le nombre usted—dijo D.ª Gregoria—, porque si todos + los demás son como ese de <i>las melenas</i>, buena gavilla de perdidos ha + metido Napoleón en España.</p> + <p>—Sr. de Santorcaz—añadió con grave comedimiento el Gran + Capitán—, ya sabe usted <!-- Page 19 -->que un hombre como yo, testigo + de cien combates, no se traga ruedas de molino, y todas esas heroicidades del general + Pitos y del general Flautas las vamos a ver de manifiesto ahora, sí, + señor. Y supongo que usted habrá venido para ponerse de parte de ellos, + pues quien tanto les alaba y admira es natural que les ayude.</p> + <p>—No—replicó Santorcaz—; yo he vuelto a España para + un asunto de intereses, y dentro de unos días partiré para Andalucía. + Cuando arregle mi negocio, me volveré a Francia.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="II" name='II'></a> + <h2>II</h2> + <br /> + + <p>—¡Qué mal hombre es usted!—exclamo Dª + Gregoria—. Y su pobre padre y toda la familia llorando su ausencia, y muertos + de pena sin poder traer al buen camino a este calaverilla que durante quince + años y desde aquella famosa aventura.... Pero + chitón—añadió, volviendo la cara hacia mí—: + me parece que el chico se ha despertado y nos está oyendo.</p> + <p>Los tres me miraron, y yo observé claramente cuanto me rodeaba, pudiendo + apreciarlo todo sin mezcla de vagas imágenes ni mentirosas visiones. + Hallábame en una cama, de cuyo durísimo colchón daban fe las + mortificaciones de mis huesos y la instintiva tendencia de mi cuerpo a arrojarse + fuera de ella, mien<!-- Page 20 -->tras uno de mis brazos, fuertemente vendado, se + negaba a prestarme apoyo, tan inmóvil y rígido como si no me + perteneciera. Asimismo rodeaba mi cabeza complicado turbante de trapos que + olían a ungüentos y vinagre, y mi débil y extenuado cuerpo + sentía por aquí y por allí terribles picazones. El lecho en que + yacía tan incómodamente ocupaba el rincón del cuarto, el cual + era de ordinarias dimensiones, con blancos muros y suelo de ladrillos, mal cubiertos + por una vieja y acribillada estera de esparto. Láminas de santos, a quienes el + artista grabador había dado nuevo martirio en sus impíos troqueles, + adornaban la desnuda pared, en uno de cuyos testeros ostentaba su temerosa longitud + la lanza del Gran Capitán. En el centro de la pieza hallábase la mesa, + que sostenía un candil de cuatro mecheros, y junto a ella, sentados en sendas + sillas de cuero, que lastimosamente gemían al menor movimiento, estaban los + tres personajes cuya conversación hirió mis oídos cuando + volví de un largo paroxismo.</p> + <p>Todos fijaron en mí la atención, y D.ª Gregoria, + acercándose maternalmente a mi cama, me habló así:</p> + <p>—¿Estás despierto, niño? ¿Ves y entiendes? + ¿Puedes hablar? Pobrecito, ya se te ha quitado la terrible calentura, y el + Santo Ángel de tu Guarda ha conseguido del Padre Eterno que te otorgue el + seguir viviendo. ¿Cómo estás? ¿Ves a los que estamos + aquí? ¿Nos conoces? ¿Entiendes lo que decimos? Debes de estar + bien, porque ya no dices desatinos, ni quieres <!-- Page 21 -->echarte de la cama, ni + nos insultas, ni dices que nos vas a matar, ni llamas a D. Celestino ni a la D.ª + Inés, que te traían trastornado el juicio. Estás bien, ya + estás fuera de peligro, y vivirás, pobre niño; pero ¿has + perdido la razón, o Dios quiere que te veamos en tu ser natural, sano y + cuerdo, tal y como estabas antes de que aquellos caribes...?</p> + <p>—Y, en verdad, no sé cómo ha escapado el infeliz—dijo + Fernández a Santorcaz—. Tres balazos tenía en su cuerpecito: uno + en la cabeza, el cual no es más que una rozadura; otro en el brazo izquierdo, + que no le dejará manco, y el tercero en un costado, y en parte sensible, tanto + que si no le hubieran sacado la bala, no le veríamos ahora tan + despiertillo.</p> + <p>Instáronme todos para que hablase, mostrándoles que mi razón, + como mi cuerpo, se había repuesto de la tremenda crisis. También + acudió con cariñosa solicitud a darme alimento la ejemplar D.ª + Gregoria, y tomado aquél ávidamente por mí me sentí muy + bien. ¿Había resucitado o había nacido en aquella noche?</p> + <p>—Ahora, chiquillo, estáte tranquilo—continuó D.ª + Gregoria, sentándose a mi lado—. ¡Cuánto se va a alegrar el + Sr. Juan de Dios cuando te vea!</p> + <p>—¡Cómo!—exclamé con la mayor sorpresa—. + ¿Juan de Dios vive aquí? ¿Pues en dónde estoy? ¿Y + ustedes quiénes son? ¿Qué ha sido de Inés?</p> + <p>—¡Otra vez Inés! Este joven no está todavía + bueno. Dejémonos de Ineses, y a descansar. <!-- Page 22 -->Santorcaz se + llegó a mi, y mostrándome algún interés, me dijo:</p> + <p>—¡Pobrecito! ¡Conque te fusilaron! El Gran Duque de Berg es + hombre terrible y sabe sentar la mano. Dicen que mataste mas de veinte franceses. Ya + me contarás tus hazañas, picarón. Y di, ¿tienes + ánimos de volver a hacer de las tuyas? Me parece que no..., porque + habrás visto que esa gente gasta unas bromas un poco pesadas.</p> + <p>Dicho esto, Santorcaz, tomando su capa, se marchó.</p> + <p>Mi sorpresa y estupor al verme allí, tornado nuevamente y de improviso, + según mi entender, a la vida, en presencia de personas desconocidas, y + volviendo sin cesar al pasado mi pensamiento, recién salido de una sombra + profunda; las impresiones de mi alma, a quien el repentino despertar, después + de un largo entumecimiento, había dado cierta actividad ansiosa, fueron causa de que + no pudiera estar tranquilo, como me rogaban el Gran Capitán y su mujer. + Hacíales mil preguntas con la curiosidad del que, volviendo al mundo + después de un siglo de muerte real, deseara conocer en un instante cuanto ha + pasado en el planeta durante su ausencia. A todo contestaban que me estuviese quieto + y sin cuidarme de nada, para que no me repitiesen los accesos de fiebre; pero no pude + conseguirlo, y si descansé un poco, procurando poner a un lado mis terribles + recuerdos y apartar de la vista las siniestras figuras que se habían hecho + compañeras inseparables de mi espíritu, poco des + <!-- Page 23 -->pués, cuando, ya avanzada la noche, llegó Juan de Dios, + me sentí tan vivamente inquieto al verle, que a no impedírmelo mi + debilidad, habría saltado del lecho para correr hacia él, arrastrado + por un odio terrible y una curiosidad más fuerte aún que el odio. El + antiguo mancebo de D. Mauro Requejo hallábase tan demacrado, tan excesivamente + amarillo y mustio, como si hubiera vivido diez años de penas en el transcurso + de algunos días. Sus ojos encendidos conservaban huellas de recientes + lágrimas, y su desmadejado cuerpo se movía con pesadez, como si le + fatigara su propio peso. Arrojóse en una silla junto a mi cama, y cuando los + dos ancianos se retiraban a su aposento, me habló así:</p> + <p>—Gabriel, ¿ya estás bueno? ¿Has recobrado el juicio? + ¿Entiendes lo que se te dice?</p> + <p>—¿Dónde está Inés?—le pregunté con + ansiedad.</p> + <p>—¡Oh, desgraciado de mí!—exclamó, ocultando el + rostro entre las manos—. Tú estás enfermo todavía, y si te + doy la noticia ...¿Que dónde está Inés? Espántate, + Gabriel, porque no lo sé. Yo estoy loco, yo estoy imbécil. Llevo quince + días de dolores que a nada son comparables. Las lágrimas que he + derramado podrían agujerear una peña. Ahora mismo..., ¿de + dónde crees que vengo? Pues vengo de la bóveda de San Ginés, + adonde voy todas las noches a mortificarme el cuerpo con disciplinazos, por ver si + Dios se apiada de mí y me devuelve lo que me quitó, sin duda en castigo + de mis grandes pecados.</p> + <p><!-- Page 24 -->Después de enjugar sus lágrimas y sonarse con + estrépito, prosiguió:</p> + <p>—Yo saqué a Inés de la huerta del Príncipe Pío. + ¡Ay!, si no te salvaste también tú, fué porque no pude, + que bien lo intenté, te juro que lo intenté. Inés se + desmayó, y no pudiendo traerla aquí, por ser esto muy lejos, Lobo me + indujo a llevarla a casa de unas que él llamaba honradísimas + señoras, donde permanecería hasta tanto que fuera posible traerla + aquí para casarme con ella.... ¡Oh, infame legista, miserable enredador, + tramposo y falsario! Inés me abofeteó, Gabriel, al verse en aquella + casa, y me clavó en las mejillas sus deditos. No puedes formarte idea de las + palabras tiernas que le dije para que se calmara; pero nada podía consolarla + de que no os hubierais salvado también tú y el buen sacerdote. En vano + le dije que sería mi mujer; en vano le dije que la adoraba con + profundísimo amor; también le mostré mi dinero, + prometiéndole gastar una buena parte en huir para siempre de Madrid y de + España, si así lo deseaba. ¡Infeliz de mí! A estas irrecusables + pruebas de mi cariño sólo contestaba llamándome bestia y + ordenándome que de su presencia me quitara.... A cada momento te llamaba, y + luego se deshacía en lágrimas, y quería después arrojarse + fuera de la casa para volver a la Montaña. A pesar de esto yo era feliz, + porque la tenía en mis brazos, apartábale de la frente los desordenados + cabellos, y con mi pañuelo limpiaba sus lágrimas divinas, con las + cuales se refrescarían, si las bebieran, los condenados del Infierno.... El + <!-- Page 25 -->pérfido Lobo no se apartaba de allí, y desde luego me + parecieron sospechosos el esmero y solicitud con que la atendía. Inés + no cesaba un momento de gemir, y tanto a mi compañero como a mí nos + mostraba repugnancia, ordenándonos que la dejáramos sola, porque no + quería vernos, y que la matáramos, porque no quería vivir. Su + desesperación llegó a tal punto, que no la podíamos contener, y + se nos escapaba de entre los brazos, diciendo que pues no le era posible salvaros la + vida, quería daros a entrambos sepultura. Por último, a fuerza de + ruegos logramos calmarla un poco, prometiéndole yo acudir al lugar del + suplicio a cumplir tan triste obligación. Cuando esto le dije, me miró + con tanta ternura, y después me lo ordenó de un modo tan persuasivo, + tan elocuente, que no vacilé un instante en hacer lo prometido, y salí + dejándola al cuidado de Lobo. ¡Nunca tal hiciera, y maldito sea el + instante en que me separé de aquel tesoro de mi vida, de aquel imán de + mi espíritu! Gabriel, corrí a la Moncloa, me acerqué a los + grupos en que eran reconocidos los cadáveres, y anduve de un lado para otro + esperando encontrarte entre aquellos que, abandonados hasta en tan triste + ocasión, no tenían quien formara a su alrededor concierto de llantos y + exclamaciones.... Al fin encontré al sacerdote; pero tú no estabas a su + lado, pues unas mujeres compasivas, habiendo notado que vivías, te + habían llevado a un paraje próximo para prodigarte algunos cuidados. + Grande fué mi alegría cuando te vi abrir los ojos, cuando te oí + pronunciar frases <!-- Page 26 -->obscuras, y observé que tus heridas no + parecían de mucha gravedad; así es que en cuanto dimos sepultura a tu + buen amigo, me ocupé de los medios de traerte a mi casa. Rogué a las + pobres mujeres que te cuidaran un momento más, mientras yo volvía con + una camilla, y al salir de la huerta me regocijaba con la idea de participar a + Inés que estabas vivo. «¡Cuánto se alegrará la + pobrecita!», decía para mí, y yo me alegraba también, + porque había comprendido por sus palabras que aquella flor de Jericó te + apreciaba bastante, ¿no es verdad? ¡Ay!, Gabriel, tú hubieras + sido nuestro criado, tú nos hubieras servido fielmente, ¿no es + verdad?... Pues bien, hijo: como te iba diciendo, corrí desalado a comunicarle + la feliz nueva de tu salvación, y cuando entré en la casa donde la + había dejado, Inés ya no estaba allí. Aquellas señoras + desconocidas dijéronme que Lobo se había llevado a Inés, y como + yo les manifestara mi extrañeza, mi indignación, llamáronme + estúpido y me arrojaron de su casa. Volé a la de ese miserable + ladrón; mas no le pude ver ni en todo aquel día ni en los siguientes. + Figúrate mi desesperación, mi agonía, mi locura; yo no sé + cómo no entregué el alma a Dios en aquellos días, porque + además de mi gran pena, me consumía una fuerte calentura, a + consecuencia de la herida de esta mano, pues bien viste que perdí dedo y medio + en la calle de San José.... ¿Crees que me curaba? Ni por pienso. + Después que el boticario de la Palma Alta me vendó la mano no + volví a acordarme de tal cosa, y no digo yo dedo <!-- Page 27 -->y medio, sino + los cinco de cada mano me hubiera yo arrancado con los dientes, con tal de hallar a + mi idolatrada Inés, ¡a aquella rosa temprana, a aquel jazmín de + Alejandría!... Durante este tiempo no me olvidé de ti, pues el mismo + día 3 te hice conducir a esta casa, que es la mía, en la cual has permanecido + hasta hoy, y donde, gracias a los cuidados de tan buena gente, has recobrado la + salud.</p> + <p>—¿Pero Lobo ha desaparecido también?—pregunté con + afán—. Si no ha desaparecido, bien puede obligársele a decir + qué ha hecho de Inés.</p> + <p>—Al cabo de diez días le encontré al fin en su casa. + ¿Sabes tú lo que me dijo el muy embustero? Pues verás. + Después de reírse de mí, llamándome bobo y mentecato, me + dijo que no pensara en volver a ver a Inés, porque la había entregado a + sus padres. «¿Pues acaso Inés tiene padres?», le dije. Y + él me contestó: «Sí, y son personas de las principales de + España, por lo cual he creído de mi deber entregarles la infeliz + jovenzuela, desde tanto tiempo condenada a vivir fuera de su rango y entre personas + de inferior condición.» Me quedé atónito; pero al punto + comprendí que esto era invención de aquel inicuo tramposo, embaucador, + y en mi cólera le dije las más atroces insolencias que han salido de + estos labios. ¿No crees tú como yo que lo de entregarla a sus + desconocidos padres es pura fábula de Lobo para ocultar así su crimen? + Gabriel, ¿no te estremeces de espanto como yo? ¿Dónde + estará Inés? ¿Dónde la tendrá ese monstruo? + ¿Qué <!-- Page 28 -->habrá hecho de ella? ¡Ay! Yo la he + buscado sin cesar por todo Madrid; he pasado noches enteras junto a la casa de la + calle de la Sal examinando quién entraba y quién salía; he dado + dinero a los criados, aguadores, lavanderas, a los escribientes del licenciado, a + cuantas personas visitaban la casa; pero nadie me ha sabido dar razón, nadie, + nadie. ¿Es esto para desesperarse? ¿Es esto para morirse de pena? + ¡Trabajar tanto, cavilar tanto para sacarla del poder de sus tíos; + cometer grandes pecados y exponer uno su alma a las horribles penas del Infierno para + ver desvanecida como el humo aquella esperanza encantadora, aquella soñada + dicha y suprema felicidad!... ¿Será castigo de Dios por mis culpas, + Gabriel? ¿Lo crees tú así? ¿Apruebas lo que estoy + haciendo ahora, que es rezar mucho y pedir a Dios que me perdone o que me devuelva mi + Inesita, aunque no me perdone? ¿Crees tú que concurriendo a la + bóveda de San Ginés con gran constancia y devoción podré + alcanzar de Dios alguna misericordia? ¡Ay! Si las lágrimas que he + derramado hubiesen caído todas en el corazón de ese infame Lobo, + habríanle atravesado de parte a parte haciendo el efecto de un puñal. + ¿Dónde está Inés? ¿Qué es de ella? + ¿Vive o muere? Gabriel, tú tienes ingenio, y Dios ha querido que + recobres tu preciosa vida para que desbarates los inicuos planes de ese monstruo + abominable y devuelvas a la niña su anhelada libertad, así como a + mí la paz del alma, que he perdido quizás para siempre.</p> + <p>Así habló el afligido hortera, y oyéndole no + <!-- Page 29 -->pude menos de compadecerle por los tormentos de su alma, tan + apasionada como inocente. No se cansó de hablar hasta muy avanzada la noche, + siempre sobre el mismo tema y con iguales demostraciones dolorosas. Al fin su voz se + perdió para mí en el vacío de un silencio profundo, porque me + quedé dormido, cediendo mi atención y curiosidad a la fatiga y flaqueza + de ánimo que me consumían aún.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="III" name='III'></a> + <h2>III</h2> + <br /> + + <p>Al día siguiente, la primera persona que vieron mis ojos fué + D.ª Gregoria, a quien ya había empezado a tomar cariño, pues tan + propio de la caridad es inspirarlo en poco tiempo. La mujer del Gran Capitán + limpiaba la sala, procurando mover los trastos lentamente para no hacer ruido, cuando + desperté, y al punto lo dejó todo para correr a mi lado.</p> + <p>—Esa cara está respirando salud—me dijo—. Veremos lo que + dice hoy D. Pedro Nolasco cuando te vea.</p> + <p>—¿Y quién es ese D. Pedro Nolasco?—pregunté, + sospechando fuera algún médico afamado de la vecindad.</p> + <p>—¿Quién ha de ser, hijo? El albéitar, que vive en el + cuarto número 14. Aquí no gastamos médico porque es bocado de + príncipes. Y cuando Fernández padece del reuma, le ve D. Pedro Nolasco, + que es un gran doctor. A él <!-- Page 30 -->debes la vida, chiquillo, y + él te sacó del costado la bala; que si no a estas horas estarías + en el otro mundo.</p> + <p>Oído esto, hícele varias preguntas acerca de su condición y + la calidad de la casa, a las que satisfizo bondadosamente, diciendo que su esposo era + portero en una oficina del ramo de la Guerra, y que con su sueldo y lo que el Sr. + Juan de Dios les daba por su modesto pupilaje pasaban la vida pobres y contentos.</p> + <p>—Esta no es casa de huéspedes, porque nosotros no queremos + barullo—añadió—; pero hace mucho tiempo que conocemos al + Sr. de Arróiz y por eso le tenemos aquí. Este Sr. de Santorcaz que has + visto anoche, y que no ha de tardar en venir, es un joven a quien conocimos en + Alcalá, cuando estábamos allí establecidos y él dejaba + sus estudios en aquella célebre Universidad para correr la tuna. Ha sido muy + calavera, y sus padres no le han vuelto a ver desde que se marchó a Francia + hace quince años huyendo de una persecución muy merecida <i>por mor</i> + de sus barrabasadas y viciosas costumbres. ¡Desgraciado joven! Allá + fué soldado, y cuando nos cuenta sus trabajos y penalidades, nos quedamos como + si oyéramos leer la novela <i>El asombro de la Francia, Marta la + Romarantina</i>, aunque Santiago dice que todo lo que cuenta es mentira. A pesar de + su mala cabeza, nosotros apreciamos a este tarambana de Santorcaz, y él no nos + quiere mal; así es que cuando se aparece por España, siempre viene a + parar a nuestra casa, donde le damos hospitalidad por bien poco dinero. + <!-- Page 31 -->¡Ay!, sí, por bien poco dinero; verdad que si le + pidiéramos mucho, el infeliz no podría dárnoslo, porque no lo + tiene. Y no es porque haya nacido de las hierbas del campo, pues a un buen solar de + tierra de Salamanca pertenece su familia; sólo que como no es + primogénito..., su padre se empeñó en dedicarle a la Iglesia y + el pobre chico no tenía afición de misacantano....</p> + <p>Estábamos D.ª Gregoria y yo enfrascados en este coloquio, que no + dejaba de interesarme, cuando volviendo de su oficina D. Santiago Fernández, + quitóse gravemente el pesado uniforme, que su consorte colgó en la + percha, no lejos de la amenazadora lanza, y se dispuso a comer.</p> + <p>—Grandes noticias te traigo, mujer—dijo con retozona sonrisa, sentado + ya en el sillón de cuero y con ambas manos posadas en las respectivas + rodillas, mientras con lento compás movía el cuerpo—. Te vas a + poner más contenta....</p> + <p>—No puede ser sino que el Gran Duque ha reventado ya de los cólicos + que padecía.</p> + <p>-No, no es eso, mujer. ¿Quién te dijo que Navalagamella le + había declarado la guerra a la <i>canalla</i>? No es Navalagamella + sólo, mujer: es Asturias, León, Galicia, Valencia, Toledo, Burgos, + Valladolid, y se cree que también Sevilla, Badajoz, Granada y Cádiz. En + la oficina lo han dicho; y si vieras cómo están todos bailando de + contento.... Oficial conozco que no ha dormido en toda la noche esperando el correo; + ¡y si supieras, mujer...! A ti te lo puedo decir, <!-- Page 32 -->y no importa + que lo oiga este chico. Oye, oíd los dos: muchos oficiales se han fugado, sin + que en los cuarteles ni en sus casas se sepa dónde están. Y + dirás tú: «¿Pues dónde están?» Yo lo + sé, sí señora, yo lo sé: han ido a unirse a los + ejércitos españoles que se están formando ... ¿A que no + sabes dónde se están formando? Pues yo lo sé, sí, + señora, yo lo sé: uno se está formando en Valladolid, y lo + mandará D. Gregorio de la Cuesta; otro en Asturias y Galicia, que corre a + cargo de Blake..., y el tercero.... Esta es la más gorda de todas: ¿te + la digo?</p> + <p>—Hombre, sí, dila: no nos dejes a media miel.</p> + <p>—Pues se dice por ahí que las tropas de Andalucía se + sublevarán, sí, señor, se sublevarán. ¡Pues no han + de sublevarse!... Si en cuanto uno dé la voz empieza a desfilar nuestra gente + y ni un ranchero español quedará a las órdenes de Murat ni de la + Junta.</p> + <p>—Veo que lo van a pasar mal, Santiago. Pero siento golpes en la puerta. Son + los vecinos que vienen a saber noticias.... Pase usted, Sr. D. Roque; pasen ustedes, + niñas; adelante, Sr. de Cuervatón.</p> + <p>Abrió D.ª Gregoria la puerta, y penetraron en ordenada falange como + una docena de personas de uno y otro sexo, y de diferentes edades y fachas, las + cuales personas eran los vecinos más adictos al Gran Capitán, y + además entusiastas creyentes de sus noticias, por lo cual acudían todas + las mañanas cuando aquél regresaba de la oficina, con el anhelo de + saciar en la fuente más pura y cristalina la ardo<!-- Page 33 -->rosa + curiosidad que entonces devoraba a los habitantes de Madrid. ¿Debo detenerme + en enumerar a tan dignas personas? ¿Para qué, si el lector no necesita + conocer al lañador, ni al talabartero, ni tampoco a D. Roque, el arruinado + comerciante, ni al Sr. de Cuervatón, ni menos a las niñas de la + bordadora en fino? Dejémosles envueltos en el velo de su discreto + incógnito, y oigamos a Fernández, que desbordándose de su propio + ser, a causa de la exorbitante hinchazón de su orgulloso júbilo, iba + contando lo que oyera, sin dejar de aderezar sus relatos con la sal y pimienta de la + hipérbole.</p> + <p>—Pues en Andalucía—dijo—, en Andalucía..., ya + saben ustedes dónde está Andalucía; como si dijéramos en + Cádiz..., pues. Dicen que la Junta de Sevilla ha armado un gran + ejército con las tropas que estaban en San Roque. ¿Saben ustedes lo que + es San Roque? Pues es como si dijéramos...; supongan ustedes que aquí + está Gibraltar, pues aquí cerquita está San Roque.</p> + <p>—Este D. Santiago lo sabe todo.</p> + <p>—Ya, como quien ha visto tantas tierras y ha estado en tantas batallas.</p> + <p>—En San Roque están las mejores tropas de España, tanto en + infantería como en artillería y caballos; de modo que si se forma ese + ejército, y viene sobre Madrid ...¡Jesús!</p> + <p>—¡Jesús!—repitió un coro de diez voces.</p> + <p>—¿Usted cree que vendrá sobre Madrid?—preguntó + uno de los concurrentes.</p> + <p>—Eso es lo que no puedo asegurar—repuso <!-- Page 34 -->con + énfasis el Gran Capitán—. Pero a lo que yo entiendo, y + según la experiencia que adquirí en aquellas terribles guerras, me + atrevo a decir que el ejército de Andalucía viene sobre Madrid, y si + hace lo mismo el de D. Gregorio de la Cuesta, juzguen ustedes el susto que + pasarán los franceses. Hay que guardar el secreto: mucho cuidado, + señores, y ustedes, niñas, guárdense muy bien de ir contando + estas cosas cuando vayan a la costura, porque puede llegar a oídos del Gran + Duque de Berg.... Yo creo que pasará lo siguiente: el ejército de + Andalucía vendrá a la Mancha; los franceses irán a batirlos, + dejando libre a Madrid, donde entrará D. Gregorio de la Cuesta, el cual, si + sigue después hacia el Mediodía, les picará la retaguardia por + Tarancón; y como al mismo tiempo los de allí le harán retroceder + hacía el Tajo, viéndose los franceses atacados por un lado y otro, por + fuerza tendrán que caer al río, donde se ahogarán.</p> + <p>—¡Cuánto sabe este hombre! Es un asombro que de esa manera + pueda anunciar los movimientos del enemigo. Y no hay duda: así tiene que + suceder.</p> + <p>—Y como la sublevación es general—añadió + Fernández—, no podrán acudir a todos lados. Además, no + pueden contar con un solo soldado español que les ayude, porque todos + desertan; de modo que si Napoleón quiere continuar la guerra en España, + ya puede mandar gente.</p> + <p>—Y como de los que vienen, la mitad mueren de borrachera....</p> + <p>—<!-- Page 35 -->El mismo Murat está padeciendo unos cólicos, + que se lo llevarán al otro mundo.</p> + <p>—¡Quía!, si lo que tiene es una enfermedad vergonzosa.</p> + <p>—Así pagará las que ha hecho. ¿Pues qué puede + ser eso sino castigo de Dios por su barbarie y crueldad?</p> + <p>—No es eso, señora; es que, según dicen, es aficionado a la + bebida.</p> + <p>—¡Menudas <i>turcas</i> habrá tomado desde que está + aquí! ¿Y se marchará, o no se marchará?</p> + <p>—Yo creo que sí—dijo Fernández—. Tengo entendido + que está muy disgustado porque Napoleón no le quiere hacer rey de + España.</p> + <p>—¡Angelito!, pues no pide poco que digamos.</p> + <p>—Y como parece que mandan de rey al que lo es de Nápoles, un D. + José, al cual, según dicen, también le gusta aquello....</p> + <p>—Se conoce que es afición de familia.</p> + <p>—Lo que debiera hacer el Sr. Fernández—dijo el + lañador—es irse a cualquiera de esos ejércitos, donde sin duda se + había de lucir, y quién sabe si nos le harían general de la + noche a la mañana.</p> + <p>—Yo no sirvo para nada—contestó el Gran Capitán—. + Yo tuve mi época, y ahora que trabajen otros como trabajamos los de entonces. + ¡Aquellas sí que eran guerras, señores! Esto de ahora es una + bobada, y si no, ya verán ustedes cómo en menos que canta un gallo se + acaba todo.</p> + <p>—Pero lo del ejército de Andalucía, ¿es + <!-- Page 36 -->cierto, o es puro barrunto de usted? Sepámoslo de una vez.</p> + <p>—Es cierto, señores. Me parece que Santiago Fernández tiene + motivos para saber lo que hace un ejército y lo que deja de hacer. Cuando + empiecen nuestros generales a decir «Por aquí te doy», ya les + tendré a ustedes al tanto de todo, día por día.</p> + <p>A este punto llegaba, cuando entró Santorcaz, y no bien le vieron las + honradas personas que formaban el auditorio del buen Fernández, empezaron a + desfilar de muy mal talante, porque la presencia del citado <i>flamasón</i> + era harto desagradable a todos los habitantes de la casa.</p> + <p>—Grandes noticias, grandes noticias traigo, Sr. D. Gonzalo Fernández + de Córdova—exclamó desde la puerta—. Aguárdense + todos, si quieren saber la verdad pura. ¿Pero se van estas niñas? + ¿Por qué me tienen miedo? ¿Y usted, D. Roque, no quiere + escuchar?... Vayan noramala, pues, y ustedes se lo pierden, por que no saben lo que + ocurre.... La lanza, señor Fernández, tome usted al punto la lanza, y + prepárese al combate, porque se acerca lo tremendo, y ahora verá + quiénes son buenos patriotas y quiénes no lo son.</p> + <p>—No tomemos a broma estas graves cosas, Sr. D. Luis—dijo algo amoscado + el que podremos llamar vencedor de Ceriñola—, ni nos escandalice a la + vecindad con sus aspavientos.</p> + <p>—¿A que no sabe usted lo que yo sé?—añadió + Santorcaz—. ¿A que no sabe usted que el general Dupont, que estaba en + Toledo, ha recibido orden de marchar a Andalucía, y <!-- Page 37 -->que Moncey + sale mañana de aquí para Valencia, y que Lefebvre, que está en + Pamplona, irá pronto sobre la capital de Aragón; que Duhesme se + extenderá por Cataluña, y que Bessières baja hacia Valladolid a + toda prisa con las divisiones de Lasalle y de Merle?</p> + <p>—¡Cómo se conoce que usted escupe en corro con la canalla! + ¿Y cómo están sus mercedes del estómago? ¿Se han + hecho al fin al vino de España? Y el Gran Duque de Berg, ¿cómo + anda de sus calenturas? ¿Hay mieditis? Porque yo tengo para mi que si a esos + señores se les caen los calzones es porque, como dijo el otro, al que mal + vive, el miedo le sigue. Yo, en verdad, no sabía lo que usted acaba de decir; + pero allá en la oficina oí decir otras cosillas que no sé si + sonarán bien en las orejas de la canalla. ¿Por qué no va mi Sr. + D. Luis a contárselas, a ver si con el gusto se les quita el destemple?</p> + <p>—¿Qué noticias son ésas?</p> + <p>—Nada, poca cosa. Cuando el francés las sepa, verá usted + qué contento se pone.... Que en todas las ciudades se han nombrado o se van a + nombrar Juntas, las cuales no harán caso de lo que se mande en Bayona, sino + que....</p> + <p>—Pero si Fernando VII no es ya rey de España, porque ha cedido sus + derechos al Emperador, lo mismo que Carlos IV. ¿Qué son esas Juntas + más que cuadrillas de insurgentes?</p> + <p>—Sí..., pues que las quiten; es cosa fácil. ¡Demonios de + Juntas! Y las muy simples están formando unos ejércitos..., cosa de + juego, señor de Santorcaz; cuatro gatos que estaban ahí en el Campo de + San Roque con unos cuan<!-- Page 38 -->tos cañoncillos.... Y también + han dado en armarse los paisanos, lo mismo en Castilla que en Cataluña, + así en Valencia como en Andalucía.... Pero eso no vale nada; son + hombres de alfeñique y alcorza, y no digo yo con balas, con saliva les + destruirán los franceses.</p> + <p>—¿Y todo lo que sabe usted se reduce a que la Junta de Sevilla + está formando un ejército con las tropas de San Roque, que manda + Castaños, y las de Granada, que están a las órdenes de Reding? + Pues eso lo sabe todo Madrid.</p> + <p>—Mira, Fernández—dijo oficiosamente doña + Gregoria—, haces mal en revelar lo que sabes por tan buen conducto, porque yo + no soy lerda para conocer que lo que hace nuestro ejército no debe decirse. Y + si no, pongo por caso: si tú, que estás enterado de todo, a causa de tu + gran tino para la guerra, descubres lo que hace el ejército de + Andalucía y llega a oídos del francés, puede aprovecharse de la + noticia, y entonces....</p> + <p>—¡Qué ha de aprovecharse, mujer, ni qué entiendes + tú de estas cosas! Al contrario, yo quiero que el Sr. de Santorcaz vaya con el + cuento. Y también en Castilla....</p> + <p>—Otro ejército, sí, compuesto de Guardias de Corps, + acostumbrados a hacer la guerra en los palacios, de estudiantes, de paletos y + contrabandistas—dijo Santorcaz, dando tregua a las bromas y hablando con + completa seriedad—. Es una desgracia para nosotros el tener que confesar que no + podemos batirnos con los franceses. ¿Qué importa que se armen multitud + de paisanos, si esas turbas indisciplina<!-- Page 39 -->das, antes que ayuda, + serán elemento de ruina para el escaso ejército español? + ¿Qué obstáculo pueden ofrecer a los que han sometido la Europa + entera estos infelices alucinados, a quienes engaña su ignorancia? + ¿Tienen idea de lo que significan la previsión, la táctica, el + genio de un jefe experto, para decidir la victoria? Es triste cosa haber llegado a + tal extremo por las torpezas de nuestros reyes; pero una vez aquí, no hay + más remedio que someterse a lo que la Providencia ha querido hacer de + nosotros. España no puede resistir la invasión, porque si la resistiera + haría un milagro, una sobrenatural hazaña nunca vista. Condenada a ser + de Napoleón y a ver sentado en su trono a un rey de la familia imperial, lo + más cuerdo es resignarse a ésta con la conciencia de haberla + merecido.</p> + <p>—¡Que España será francesa, que España + será de Napoleón!—exclamó el Gran Capitán, + encendido en violenta ira—. Sr. de Santorcaz, usted es un insolente, usted es + un deslenguado, usted no tiene respeto a mis canas. Ya, ¿qué se puede + esperar de un trapisondista calavera, como usted, que abandonó a su familia + por irse a <i>extranjis</i> a aprender malas mañas? ¡Decir que + España ha de ser francesa! Salga usted de mi casa, y no ponga más los + pies en ella. ¿Qué te parece, Gregoria? Mujer, ¿te estás + con esa calma y no bufas de cólera como yo?</p> + <p>Y levantándose de su asiento, indicó a Santorcaz con majestuoso + gesto la puerta de la sala; mas como D. Luis no tuviera humor de + <!-- Page 40 -->marcharse, porque todos los días se repetía la misma + escena sin resultado alguno, preparábase a comer tranquilamente, dejando que + se desvaneciera, como efectivamente se desvaneció, sin efusión de + sangre, la ira de su honrado amigo. Durante la comida gruñó un poco D. + Santiago; pero la prudencia y discreción de su esposa evitaron un choque que + pudo haber tenido calamitosas consecuencias.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="IV" name='IV'></a> + <h2>IV</h2> + <br /> + + <p>Lo que he contado pasaba el 20 de mayo, si no me engaña la memoria. Poco a + poco fuí avanzando en mi convalecencia, y en pocos días me hallé + ya con fuerzas suficientes para levantarme y dar algunos paseos por los grandes + corredores de la casa, pues la vivienda del Gran Capitán tenía como + único desahogo el largo pasillo, en cuya pared se abrían hasta veinte + puertas numeradas, albergues de otras tantas familias. Peor que mi cuerpo se hallaba + mi alma, llena de turbaciones, de sobresaltos y congojas, tan apenada por terribles + recuerdos como por angustiosas presunciones, de tal modo, que mi pensamiento + corría de lo pasado a lo futuro alternativamente, buscando en vano un poco de + paz.</p> + <p>La muerte del cura de Aranjuez, sin dejar de formar en mi alma un gran + vacío, me era menos sensible de lo que a primera vista pu<!-- Page 41 -->diera + parecer, porque conceptuándola yo como tránsito que había + llevado un nuevo santo a las falanges del Paraíso, consideré a mi amigo + en su verdadero lugar, y no tan lejos de nosotros que pudiera desampararnos si le + invocábamos.</p> + <p>En cuanto a Inés, no dudaba que existía en poder de alguien que la + protegiera por encargo de los parientes de su madre; y aunque para esta creencia no + tenía más dato que la relación del alucinado Juan de Dios, yo me + confirmaba cada vez más en ella, fundándome en antecedentes que omito + por ser de mis lectores conocidos, y en la sórdida avaricia del licenciado + Lobo, carácter muy abonado para apoderarse de la joven y entregarla, mediante + una buena recompensa, a quien deseaba poseerla.</p> + <p>Todo mi afán consistía en restablecerme completamente para poder + salir a la calle; y cuando lo conseguí, tuve el gusto de darme a conocer a + todos mis amigos como un verdadero resucitado, o alma del otro mundo que vuelve con + forma corporal a cobrar deudas atrasadas.</p> + <p>No tendrán ustedes idea del aspecto que ofrecía entonces Madrid si + no les digo que la gente toda andaba azorada y aturdida, a veces llena de miedo, a + veces haciendo esfuerzos para disimular su alegría. El odio a los franceses no + era odio: era un fanatismo de que no he conocido después ningún + ejemplo; un sentimiento que ocupaba los corazones por entero sin dejar hueco para + otro alguno; de modo que el amar a los semejantes, el amarse <!-- Page 42 -->a + sí mismo, y hasta me atrevo a decir el amar a Dios, se adaptaban y + sometían como fenómenos secundarios al gran aborrecimiento que + inspiraban los verdugos del pueblo de Madrid.</p> + <p>A éstos se les veía solos en todos los sitios: su presencia + hacía detener o apresurar a los transeúntes; y era tan extraordinario este + desvío, que hasta parecían ellos mismos afectados de profundo pesar, y + se les observaba taciturnos y foscos, sintiendo que el suelo les quemaba las plantas + de los pies. Habían llenado de trincheras y baterías el Retiro, y para + ver en todo su orgullo y presunción a los invasores, no había + más que dirigir el paseo hacia Oriente, y se les encontraba en grandes grupos + alrededor de las cantinas, o paseando por la carretera de Aragón. + Ningún español se encaminaba hacia allí, a no ser los granujas, + que, entonces como ahora, gustaban de meter las narices en todas partes. Llevado de + mi curiosidad, me acerqué al Retiro, y también recorrí otros + sitios hacia el Mediodía, igualmente ocupados como posiciones ventajosas.</p> + <p>En el interior de Madrid las tiendas estaban desiertas, pues todas las personas + que se juntaban para pedir o comunicar noticias se reunían en parajes ocultos, + siendo de notar que ya entonces comenzaban a dar sus primeras señales de vida + las sociedades secretas, aunque yo no vi ninguna, y digo esto sólo con + referencia a vagos rumores. Como el afán por tener noticias relativas al + levantamiento de las provincias era una fiebre de que no estaban + <!-- Page 43 -->exentos ni los niños, ni los ancianos, ni las mujeres, cuando + se sabía que D. Fulano de Tal había recibido una carta de + Andalucía, de Galicia o de Cataluña, la casa se llenaba de amigos, y + hasta los desconocidos se permitían invadirla ruidosamente para no esperar a + que se les contara el gran suceso. Sacábanse copias de las cartas que hablaban + de la Junta de Sevilla y de la sublevación de las tropas de San Roque, y + aquellas copias circulaban con una rapidez que envidiaría la moderna Prensa + periódica.</p> + <p>Todos los días y a todas horas se hablaba de los oficiales que + habían huído de Madrid para unirse a los ejércitos de Cuesta o + de Blake, y cuando se tropezaba con un militar o con algún joven paisano de + buen porte y bríos, no se le hacia otra pregunta que ésta: + «¿Usted cuándo se va?» Las familias de las víctimas + se habían olvidado ya de rezar por los muertos, y pensaban en equipar a los + vivos. Escaseaban los jornaleros y menestrales, porque de los barrios bajos + partían diariamente muchos hombres a engrosar las partidas de Toledo y la + Mancha; y a pesar de los brutales bandos del General francés, ni faltaban + armas en las casas, ni los fugitivos partían con las manos vacías.</p> + <p>Los invasores, que vigilaban el odio de la capital con la suspicacia medrosa del + que ha padecido sus terribles efectos, no permitían, siendo tan grande su + número y fuerza, que se manifestara lo que los madrileños pensaban y + sentían; pero aun así, ¡cuántos cantares, cuan + <!-- Page 44 -->tas jácaras, romances y décimas brotaron de improviso + de la vena popular, ya amenazando con rencor, ya zahiriendo con picantes chistes a + los que nadie conocía sino por el injurioso nombre de <i>la canalla</i>!</p> + <p>En el fondo de aquella grande agitación, y entre tantos recelos, + había un secreto júbilo, pues como un día y otro llegaban + noticias de nuevos levantamientos, todos consideraban a los franceses como puestos en + el vergonzoso trance de retirarse. Aquel júbilo, aquella confianza, aquella fe + ciega en la superioridad de las heterogéneas y discordes fuerzas populares, + aquel esperar siempre, aquel no creer en la derrota, aquel <i>no importa</i> con que + curaban el descalabro, fueron causa de la definitiva victoria en tan larga guerra, y + bien puede decirse que la estrategia, la fuerza y la táctica, que son cosas + humanas, no pueden ni podrán nunca nada contra el entusiasmo, que es + divino.</p> + <p>Como era natural, las noticias, del levantamiento se exageraban locamente, y el + delirio popular veía miles de hombres donde no había sino centenares. + Cuando las noticias venían de Bayona, eran objeto de sistemático + desprecio, y las disposiciones del palacio de Marras, así como la convocatoria + de irrisorias Cortes en la ciudad del Adour, y el pleito homenaje por algunos grandes + tributado a Bonaparte, daban pábulo a sátiras sangrientas. Cuando + alguno decía que vendría de rey a Madrid el hermano de Napoleón, + daba pie para las más ingeniosas improvisaciones del género + epigramático.</p> + <p><!-- Page 45 -->Todas las tertulias, que entonces eran muchas, pues la sociedad no + se desparramaba aún por los cafés, eran, digámoslo así, + verdaderos clubs donde latía sorda y terrible la conspiración nacional. + Se conspiraba con el deseo, con las noticias, con las sospechas, con las + hipérboles, con las sátiras, con verdades y mentiras, con el llanto + tributado a los muertos y las oraciones por el triunfo de los vivos.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="V" name='V'></a> + <h2>V</h2> + <br /> + + <p>Tal era Madrid a fines de mayo de 1808, antes de que sonaran los primeros + cañonazos de Cabezón y los primeros tiros del Bruch. Dicho esto se me + permitirá que hable un poco de mi persona, pues atendiendo a que la desgracia + halla siempre eco en toda persona discreta y sensible, creo que no soy saco de paja a + los ojos de mis lectores, y que algún interés les inspiran los penosos + trances de mi borrascosa existencia. Necesito, además, explicar por qué + causas emprendí mi viaje a Andalucía entre mayo y junio; y si de buenas + a primeras me presentara camino de Despeñaperros en compañía del + desconocido Santorcaz, ustedes no acertarían a explicarse ni los + móviles de jornada tan peligrosa, ni mi repentino acomodamiento con aquel + hombre singular.</p> + <p>Es, pues, el caso que, no satisfecho con las noticias que acerca de Inés me + dió Juan de <!-- Page 46 -->Dios, traté de averiguar la verdad y tuve + la feliz ocurrencia, mejor dicho, la inspiración, de presentarme en casa de la + Marquesa, a quien no hallé; mas quiso la Divina Providencia que un criado, + conocido mío desde la famosa noche de la representación, me saliera al + encuentro, y después de mostrarse muy obsequioso, satisficiera mi curiosidad + sobre aquel punto. Según me dijo, el mismo día 3 de mayo se + presentó allí un hombre de antiparras verdes, el cual conducía + dentro de una litera a cierta joven llorosa y al parecer enferma. No encontrando a la + señora, preguntó por su hermano, con el cual hubo de conferenciar + más de dos horas. Despidióse al cabo, dejando a la madamita en la + casa.</p> + <p>El hermano de la Sra. Marquesa, que no era otro que aquel festivo + diplomático a quien conocimos en octubre de 1807, partió el día + 4 para Córdoba a unirse con su hermana y sobrina, y, ¡cosa + rara!—me dijo aquel curioso servidor—, se llevó consigo a la + jovenzuela.</p> + <p>—¿De suerte que ahora están todos en Córdoba?—le + pregunté.</p> + <p>—Sí, y según noticias, no piensan venir hasta que no se acaben + estas cosas. Eso de la señorita que trajeron en la litera ha dado mucho que + hablar a la servidumbre, y dice mi mujer..., pero más vale callar. El hombre + aquél de las antiparras verdes había estado ya algunos días + aquí, y unas veces la Sra. Condesa, otras su tía, le recibían. + Mal hombre parece.</p> + <p>—¿Y la joven no hizo resistencia cuando quisieron + llevársela?</p> + <p>—<!-- Page 47 -->Si parecía muerta, ¿qué resistencia + podía hacer? Como que tuvimos que cargarla entre dos para ponerla en el + coche....</p> + <p>Ignoro si esto que oí y puntualmente refiero llamará la + atención de mis lectores; pero lo que sí les ha de causar sorpresa, + ¡qué digo sorpresa!, asombro grandísimo, es el saber que me + atreví a desafiar las iras del licenciado Lobo, del mismo Lobo de marras, no + vacilando en arriesgarlo todo por esclarecer lo que tan hondamente me inquietaba. No + queriendo aparecer ni aun en sombra por la aborrecida calle de la Sal, + busquéle allá por la Alcaldía de Casa y Corte, donde con toda + seguridad pensaba encontrarle, y al punto que me vió.... No, no es + verosímil, no lo van ustedes a creer. ¿Necesitaré jurarlo? Pues + lo juro: juro que es la pura verdad. Pues bien: al pronto que me vió, + echóme los brazos al cuello, demostrando gran interés por mi persona, y + no sólo me pidió nuevas acerca de mi salud, sino que me rogó le + contase algunos pormenores de mi fusilamiento y para él milagrosa + resurrección.</p> + <p>Quedéme atónito, aunque no tranquilo, presumiendo que tan desusadas + blanduras serían obra de su refinada astucia y preparación de + algún nuevo golpe contra mí; pero cuando le pregunté por el + estado en que se hallaba el proceso célebre, respondióme que ya no se + pensaba en tal cosa, porque como los franceses eran amigos del Príncipe de la + Paz, no convenía molestar a los servidores y amigos de éste.</p> + <p>—No quiero—añadió—que Su Alteza el + <!-- Page 48 -->Gran Duque se amosque. Aquello fué una broma, y de haberte + prendido, al punto hubieras sido puesto en libertad. Pero di, picarón..., + ¿conque tú eras galán de D.ª Inés? Cuéntame + todo: ¿dónde la conociste? ¡Ah, bien comprendía Requejo + que guardaba un tesoro en su casa! Yo lo sabía todo..., ¿y tú?; + sospecho que también, perillán. Pero no sabías que a fines del + mes de abril se acordó en consejo de familia recoger e identificar a esa + jovencita para darle la posición que le corresponde. Como yo estaba al tanto + de todo, y además tenía el honor de conocer a la Sra. Marquesa, + comprometíme a entregarla, haciéndoles creer que había grandes + dificultades para arrancarla del poder de los parientes de su supuesta madre. Hijo, + es preciso hacer algo por la vida: considera que es uno un pobre, con mujer, nueve + hijos, dos suegras y tres cuñadas; dos suegras, sí señor, la + madre y la abuela de mi mujer, y si uno no se da maña para mantener a este + familión.... La verdad es que a todos les di cordelejo: a D. Mauro, al + papanatas de Juan de Dios, y a ti mismo, que ahora resucitas para pedirme a + Inés. ¿Pero la amabas tú? Anda, zanguango, cortéjala, a + ver si logras casarte con ella, lo cual, aunque difícil, no es imposible...; + la niña tendrá una dote regular, y quizás pueda heredar el + mayorazgo y título, lo cual será, según el tenor de las + escrituras ...¡Ah, pelafustán! Me parece que tú traes un + proyectillo entre ceja y ceja. ¿Vas a Córdoba? Oye: recuerdo que la + palomita te llamaba con exclamaciones muy tiernas, cuando medio muerta la condu + <!-- Page 49 -->cíamos en la litera mi pasante y yo. ¡Ja, ja, ja! + ¿Sabes de qué me río? De ese ganso de Juan de Dios, que estuvo + aquí el otro día, y poniéndose de rodillas delante de mí, + me dijo: «¡Déme usted a Inés, porque me muero sin ella! + ¡Démela usted hoy y máteme mañana!» Fué una + comedia, Gabriel, y aunque nos reímos mucho, al fin nos cansó tanto, + que tuvimos que echarle a palos de la escribanía.</p> + <p>Atención sostenida presté yo a estas y otras muchas razones del + licenciado Lobo, el cual, para que nada faltara en su inexplicable benignidad y + cortesanía, al tiempo de despedirme díjome que quizás pudiera + proporcionarme algunas lecciones de latín, si me hallaba con ánimos, + puesto que era tan gran humanista, de ganarme el pan con la enseñanza. Dile + las gracias, y tan satisfecho me retiré del resultado de mis investigaciones, + que el mismo día decidí marchar a Córdoba cuando estuviera + restablecido.</p> + <p>¿Me seguirán ustedes, o, fatigados de estas aventuras, + dejarán que marche solo a resolver cuestiones que a nadie interesan más + que al que esto escribe? No; espero que no nos separaremos tan a deshora, y cuando + parece probable que, siguiéndome, asistan ustedes a algún + espectáculo que les haga más llevadero el fastidio de mis personales + narraciones. Vamos, pues, y tengan en cuenta que nos acompaña el Sr. de + Santorcaz, a quien llevan al país andaluz asuntos de familia. Yo le + manifesté que deseaba me llevase como escudero; mas él dijo que no + tenía con qué pagar mis servicios, por<!-- Page 50 -->que su bolsa no + estaba en disposición de atender a gastos de servidumbre, y que harto se + congratularía de llevarme como compañero y amigo. Así + fué, en efecto; y como yo necesitara algunos días más de + restablecimiento, él me esperó, y en uno de los últimos + días de mayo o de los primeros de junio, luego que me despedí de mis + obsequiosos protectores, correspondiéndoles como pude, y de Juan de Dios, a + quien oculté el objeto de mi expedición, nos pusimos en marcha.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="VI" name='VI'></a> + <h2>VI</h2> + <br /> + + <p>Como Santorcaz era pobre, y yo más pobre todavía, nuestro viaje + fué tan irregular, cual los que en antiguas novelas vemos descritos. No + adoptamos sistemáticamente ninguna de las clases de incómodos + vehículos conocidos en nuestra España; en varias ocasiones anduvimos en + galera, otras en macho, si nos franqueaban sus caballerías los arrieros que + tornaban a la Mancha de vacío, y las más veces a pie. Hacíamos + noche en las posadas y ventas del camino, donde Santorcaz lucía su prodigiosa + habilidad en el no gastar, logrando siempre que se le sirviese bien. Para estas y + otras picardías, mi compañero se hacía pasar por un insigne + personaje, mandándome que le llamase Excelencia y que me descubriese ante + él siempre que nos mirara el mesonero. Yo lo <!-- Page 51 -->cumplía + puntualmente; y con tal artificio, más de una vez, además de no + cobrarnos nada, salían a despedirnos humildemente, rogándonos que les + dispensáramos el mal servicio.</p> + <p>Más allá de Noblejas y Villarrubia de Santiago, y cuando + después de una larga jornada sesteábamos, apartados del camino, junto a + la ermita del <i>Santo Niño</i>, se nos agregó un mozo que nos dijo + llevaba el mismo camino que nosotros y que desde entonces fué nuestro + inseparable compañero. Tenía como veinte años, llamábase + Andresillo Marijuán, y aunque era natural de Aragón, iba a servir de + mozo de mulas a un pueblo de Andalucía, en casa de la condesa de Rumblar, su + ama y señora, pues en las fincas que ésta poseía en tierra de + Almunia de Doña Godina había nacido aquel mancebo. Al punto su genio + franco y alegre simpatizó con el mío y nos hicimos muy amigos. + Santorcaz nos trataba con superioridad, aunque sin tiranía. Cuando al llegar a + una posada, cabalgando él en perverso macho y nosotros a pie, íbamos a + tenerle el estribo y después a quitarle las espuelas, deshaciéndonos en + cumplidos y cortesías, teníamos que apretar los dientes para no soltar + la risa. Marijuán, que mejor que yo sabía fingir, era el encargado de + ordenar al ventero que le diese al amo lo mejor de la despensa, porque Su Excelencia, + que iba de Regente a Sevilla, era hombre terrible y castigaba con fiereza a los + posaderos que no le servían bien.</p> + <p>Así atravesamos la Mancha, triste y solitario país, donde el sol + está en su reino y el <!-- Page 52 -->hombre parece obra exclusiva del sol y + del polvo; país entre todos famoso desde que el mundo entero hase acostumbrado + a suponer la inmensidad de sus llanuras recorrida por el caballo de D. Quijote. En + opinión general es la Mancha la más fea y la menos pintoresca de todas + las tierras conocidas, y el viajero que viene hoy de la costa de Levante o de + Andalucía, se aburre junto al ventanillo del vagón, anhelando que se + acabe pronto aquella desnuda estepa, que como inmóvil y estancado mar de + tierra, no ofrece a sus ojos accidente, ni sorpresa, ni variedad, ni recreo alguno. + Ésto es lo cierto: la Mancha, si alguna belleza tiene, es la belleza de su + conjunto, su propia desnudez y monotonía, que, si no distraen ni suspenden la + imaginación, la dejan libre, dándole espacio y luz donde se precipite + sin tropiezo alguno. La grandeza del pensamiento de D. Quijote no se comprende sino + en la grandeza de la Mancha. En un país montuoso, fresco, verde, poblado de + agradables sombras, con lindas casas, huertos floridos, luz templada y ambiente + espeso, D. Quijote no hubiera podido existir y habría muerto en flor, tras la + primera salida, sin asombrar al mundo con las grandes hazañas de la + segunda.</p> + <p>Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y que, sin + embargo, todo él es camino; aquella tierra sin direcciones, pues por ella se + va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna; tierras surcadas por las + veredas del acaso, de la aventura, y donde todo cuanto pase ha de pareer cobra + <!-- Page 53 -->de la casualidad o de los genios de la fábula; necesitaba de + aquel sol que derrite los sesos y hace a los cuerdos locos; aquel campo sin fin donde + se levanta el polvo de imaginarias batallas, produciendo, al transparentar de la luz, + visiones de ejércitos de gigantes, de torres, de castillos; necesitaba aquella + escasez de ciudades que hace más rara y extraordinaria la presencia de un + hombre o de un animal; necesitaba aquel silencio cuando hay calma, y aquel desaforado + rugir de los vientos cuando hay tempestad; calma y ruido que son igualmente tristes y + extienden su tristeza a todo lo que pasa, de modo que si se encuentra un ser humano + en aquellas soledades, al punto se le tiene por un desgraciado, un afligido, un + menesteroso, un agraviado que anda buscando quien le ampare contra los opresores y + tiranos; necesitaba, repito, aquella total ausencia de obras humanas que representen + el positivismo, el sentido práctico, cortapisas de la imaginación, que + la detendrían en su insensato vuelo; necesitaba, en fin, que el hombre no + pusiera en aquellos campos más muestras de su industria y de su ciencia que + los patriarcales molinos de viento, a los cuales sólo el lenguaje + faltaría para ser colosos, inquietos y furibundos, que desde lejos llaman y + espantan al viajero con sus gestos amenazadores.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="VII" name='VII'></a> + <h2><!-- Page 54 -->VII</h2> + <br /> + + <p>Así es la Mancha. Al atravesarla no podía menos de acordarme de D. + Quijote, cuya lectura estaba fresca en mi imaginación. Durante nuestras + jornadas nos aburríamos bastante, menos cuando Santorcaz nos contaba + algún extraordinario suceso de los que en lejanos países había + presenciado. Una vez nos dejó con la boca abierta contándonos la fiesta + de la coronación de Bonaparte, con todos sus pelos y señales, y otra + vez nos puso los cabellos de punta refiriendo la más famosa batalla de las + muchas en que se había encontrado. Cuando lo contaba íbamos caballeros en + sendos machos que nos facilitaron por poco dinero unos arrieros de Villarta, y no + estoy seguro de si habíamos traspasado ya el término de Puerto + Lápiche o íbamos a entrar en él. Lo que sí recuerdo es + que por huir del calor emprendimos nuestra jornada mucho antes de la salida del sol, + y que la noche estaba brumosa, el cielo encapotado y sombrío, la tierra + húmeda a consecuencia del fuerte temporal de agua que descargara el día + anterior.</p> + <p>Debo indicar el paisaje que teníamos delante, porque no menos que la + pintoresca relación de Santorcaz, contribuyó aquél a impresionar + mis sentidos. El camino seguía en línea recta ante nosotros; a la + izquierda elevábanse unos cerros cuyas suaves ondulaciones se perdían + <!-- Page 55 -->en el horizonte formando dilatadas curvas; en el fondo y muy lejos se + alcanzaba a ver una colina más alta, en cuya falda parecían + distinguirse las casas de un pueblo; a la derecha el suelo se extendía + completamente llano, y en su inmensa costra la tarda corriente de un arroyo y el agua + de la lluvia formaban multitud de pequeños charcos, cuyas superficies, + iluminadas por la luna, ofrecían a la vista la engañosa perspectiva de + una gran ciénaga o pantano. He hablado de la luna, y debo añadir que + aquel astro, desfigurador de las cosas de la tierra, prestaba imponente solemnidad al + desnudo y solitario paisaje, esclareciéndolo o dejándolo a obscuras + alternativamente, según que daban paso o no a sus pálidos rayos los + boquetes, desgarrones y acribilladuras de las nubes.</p> + <p>Santorcaz, después de un rato de silencio y meditación, contuvo su + cabalgadura, paróse en mitad del camino, y contemplando con cierto + arrobamiento el horizonte lejano, las colinas de la izquierda y los charcos de la + derecha, habló así:</p> + <p>—Estoy asombrado, porque nunca he visto dos cosas que tanto se parezcan como + este país a otro muy distante donde me encontraba hace tres años a esta + misma hora, en la madrugada del 2 de diciembre. ¿Es mi imaginación la + que me reproduce las formas de aquel célebre lugar, o por arte milagroso nos + encontramos en él? Gabriel, ¿no hay enfrente y hacia la derecha unos + grandes pantanos? ¿No se ven a la izquierda unos cerros que ter + <!-- Page 56 -->minan en lo alto con un pequeño bosque? ¿No se eleva + delante una colina en cuya falda blanquea un pueblecillo? Y aquellas torres que + distingo al otro lado de dicha colina, ¿no son las del castillo de + Austerlitz?</p> + <p>Marijuán y yo nos reímos, diciéndole que se le quitaran de la + cabeza tales cosas, y que si bien lo de los charcos era cierto, por allí no + había ningún castillo de Terlin ni nada parecido. Pero él, + poniendo al paso la cabalgadura y mandándonos que le siguiéramos uno a + cada lado, continuó hablando así:</p> + <p>—Muchachos, no puedo olvidar aquella célebre jornada, que llamamos de + los Tres Emperadores, y que es sin duda la más sangrienta, la más + gloriosa, la más hábil con que ha ilustrado su nombre el gran tirano, + ese hombre casi divino, a quien ahora puedo nombrar a boca llena, porque no nos oyen + más que el cielo y la tierra. Os contaré, muchachos, para que + sepáis lo que es el hacha de la guerra en manos de ese leñador de + Europa. Yo me hallaba en París sin recursos, después de haber sido + sucesivamente maestro de latín, pintor de muestras, corista en Ventadour, + espadachín, servidor de los emigrados de Coblentza, postillón de + diligencias, carbonero y cajista de imprenta, cuando senté plaza en el + ejército de Boulogne, destinado a dar un golpe de mano contra Inglaterra.... + Cuando el Emperador nos trasladó de improviso, sin revelar su pensamiento, al + centro de Europa, estábamos un tanto amoscados, porque las violentas marchas + nos mortificaban mucho, y como éramos <!-- Page 57 -->unos zopencos, no + comprendíamos los grandes planes de nuestro jefe. Pero después de la + capitulación de Ulm, nos creíamos los primeros soldados del mundo, y al + hablar de los prusianos y de los rusos, nos reíamos de ellos, + juzgándoles hasta indignos de nuestras balas. Cuando pasamos el Inn, ya + presumíamos que se preparaban grandes cosas; al internarnos en la Moravia, + después de la acción de Hollabrünn, comprendimos que el + ejército ruso-austriaco nos iba a presentar batalla formal. Lo que no estaba + reservado a nuestras cabezas era el discurrir si tomaríamos la ofensiva o si + operaríamos a la defensiva. Pero la gran cabeza, aquella que tiene un + mechón en la frente y el rayo en el entrecejo, lo iba a decidir bien + pronto.</p> + <p>A este punto llegaba, cuando el camino por que marchábamos torció + hacia la derecha, describiendo una gran vuelta, de modo que formaba ángulo + recto con su primitiva dirección. Santorcaz, nuevamente alucinado con aquello + que parecía para él extraordinaria coincidencia, prosiguió + así:</p> + <p>—¿Pero no es éste el camino de Olmutz? Gabriel, o esto es + aquello mismo, o se le parece como una gota a otra gota. Mira, ahora tenemos enfrente + los pantanos de Satzchan y a nuestra izquierda la colina de Pratzen. Mira hacia + allá. ¿No se oye ruido de tambores? ¿No se ven algunas luces? + Pues allí están los rusos y los austriacos. ¿Sabes cuál + es su intención? Pues quieren cortarnos el camino de Viena, para lo cual + tendrán que bajar de la colina de Pratzen y situarse entre nuestra derecha y + los <!-- Page 58 -->pantanos. ¡Mira si son estúpidos! Eso precisamente + es lo que quiere el Emperador, y todo lo dispone de modo que parezca que nos + retiramos hacia Viena. Figúrate que aquí está nuestro + ejército, compuesto de setenta mil hombres, cuyo inmenso frente ocupan todas + las colinas de la izquierda, el camino y parte de la llanura que hay a la derecha. El + Emperador, después de llenarse las narices de tabaco, sale a media noche a + recorrer el campo y observar los movimientos del enemigo. ¿Veis?; por + allí va. ¿No se oyen las pisadas de su caballo y los gritos de + entusiasmo con que le saludan los soldados? ¿No se ve el resplandor de las + hogueras que encienden a su paso? ¿Pero ustedes no ven todo esto? ¡Bah! + Es ilusión mía; pero de tal modo aviva mis recuerdos la similitud del + paisaje, que me parece ver y oír lo que estoy contando.... Pero + querréis saber cómo fué que vencimos a los rusos y a los + austriacos, y os lo voy a referir. Al amanecer, ¡oh, chiquillos!, los rusos + bajaban maquinalmente por aquella alta colina de enfrente, con objeto de venir hacia + nuestra derecha para cortarnos el camino. No olvidéis que aquí delante + tenemos un arroyo que viene serpenteando de izquierda a derecha hasta perderse en los + pantanos. El Emperador manda que la derecha pase el arroyo, y verificado esto, los + rusos la atacan. El centro, mandado por Soult, y la izquierda por Lannes, ansiaba + entrar en fuego; pero el Emperador contenía el ardor de aquellos generales, + para aguardar a que los rusos acabasen de cometer el desatino de bajar de + <!-- Page 59 -->las alturas de Pratzen para meterse en la madre del arroyo de + Golbasch. Os explicaré bien. Allá, en lontananza y al pie de la loma, + están las aldeas de Telnitz y Sokolnitz....</p> + <p>—Si aquí no hay tales aldeas, señor—interrumpió + Marijuán, indócil a la mixtificación.</p> + <p>—Necio, ¿querrás callar?—continuó el + francmasón—. Yo sé lo que me digo, y es que todo el afán + de Napoleón, después que vió bajar a los rusos, consistía + en tomar aquellas aldeas para apoderarse luego de la loma que tenemos enfrente. + ¿No le veis? Pues bien: los generales Soult y Lannes partieron al galope para + dirigir las operaciones del centro y de la izquierda. Yo pertenecía al centro, + y estaba en el 17.º de línea y a las órdenes de Vandamme. + Avanzamos hacia el arroyo: ¿veis?, fuimos por aquí a toda prisa.</p> + <p>-Si aquí no hay tal arroyo—dijo Marijuán, riendo—. Usted + si que tiene la cabeza llena de arroyos y aldeas, y derechas e izquierdas.</p> + <p>—Llegamos a la aldea de Telnitz y allí comenzó el + ataque—continuó imperturbablemente Santorcaz—. En la loma quedaban + todavía veintisiete batallones de infantería rusa y austriaca, mandados + en persona por los dos Emperadores y por el General en Jefe ruso Kutusof.¡Ah, + muchachos, si hubierais visto aquello! Mirad hacia enfrente, pues desde aquí + se distingue muy bien la posición que respectivamente teníamos: ellos + encima, nosotros debajo.... Al principio nos acribillaban; pero Soult nos + mandó subir a todo trance, y subimos desafiando la lluvia de balas. Para ayu + <!-- Page 60 -->darnos, el general Thiebault, de la división de Saint-Hilaire, + refuerza nuestra derecha con doce piezas de artillería, que, bien disparadas, + hacen grandes claros en las filas contrarias. Éstas tienen al fin que + retroceder al otro lado de la loma. ¿Veis aquel repecho que hay a la + izquierda? Pues allí fué el 17.º de línea. Piquemos + nuestras cabalgaduras, y nos hallaremos en el mismo sitio. Estúpidos, + ¿no os entusiasmáis con estas cosas? Mira, Gabriel, ya estamos + subiendo: ésta es la loma que veíamos desde lejos; este repecho que + miráis a la izquierda es el repecho de Estari-Winobradi, adonde el general + Vandamme nos condujo. ¿Pero creéis que era cosa de juego? El repecho + estaba defendido por numerosas tropas rusas y una formidable artillería. La + cosa era peliaguda; pero cuando los generales dicen «Adelante, siempre + adelante», no es posible resistir, y aunque del 17.º de línea no + quedamos más que la tercera parte para contarlo, ayudados por el 24.º de + ligeros tomamos al fin el repecho, apoderándonos de la artillería. Los + rusos se desbandaron por el otro lado de la loma, dirigiéndose hacia aquel + caserío que a lo lejos clarea, a la luz de la luna, y que no es otro que el + castillo de Austerliz.</p> + <p>Marijuán reventaba de hilaridad. Yo a mi vez no pude menos de hacer alguna + observación al narrador, diciéndole:</p> + <p>—Señor de Santorcaz, allá no se ve ningún castillo, + como no sea que se le antoje fortaleza la cabaña de algún pastor de + ovejas, únicos rusos que andan por estos lugares.</p> + <p>—<!-- Page 61 -->Tú si que no sabes lo que te + dices—prosiguió Santorcaz, deteniendo su macho en medio del + camino—. Os seguiré contando. Mientras los del centro hacíamos lo + que habéis oído, allá por la izquierda, en esa tierra llana que + tenemos a este lado, la caballería cargaba portentosamente al mando de Lannes + y Murat. Francamente, rapaces, de esto poco os puedo hablar, porque caí + herido: por un buen rato se me pusieron telarañas ante los ojos, y mis + oídos no percibían sino un vago zumbido. Pero ahí, hacia la derecha, se + remataba a los rusos y austriacos del modo más admirable. ¿No veis los + pantanos de Satzchan? A lo lejos brilla su engañosa superficie; están + helados, y los rusos, impelidos por Soult, se precipitan sobre ellos. En el acto, el + Emperador manda que la artillería de la Guardia dispare algunos cañonazos + sobre el hielo para que se hunda, y entre los desmenuzados cristales caen al agua dos + mil rusos con sus cañones, caballos, pertrechos, armas, municiones y carros, + precipitándose confusamente, sin que sus compañeros les prestaran + socorro, porque no pensaban más que en huir, y huyendo se ahogaban, y + quedándose morían barridos por la metralla francesa. ¡Qué + espantoso desastre para aquella pobre gente, y qué gran victoria para + nosotros! Estábamos locos de entusiasmo. ¡Pero qué veo! Gabriel, + y tú, Marijuán, ¿no os entusiasmáis? Sois unos + gaznápiros. Aquello fué prodigioso. Sólo entramos en fuego + cuarenta mil hombres, y merced a las hábiles disposiciones del gran tirano, + derrotamos a noventa <!-- Page 62 -->mil aliados, matándoles o ahogando quince + mil, cogiendo veinte mil prisioneros y ciento veinte cañones. ¿No + había motivo para que nos volviéramos locos con nuestro jefe? + ¡Ah, muchachos, si hubierais estado allí cuando recorrió el campo + de batalla mandando recoger los heridos! Creo que hasta los muertos se levantaban + para gritar «¡Viva el Emperador!», y cuando a la noche siguiente + encendimos una gran hoguera en este mismo sitio donde ahora estamos, y vino él + a situarse allí enfrente para recibir al Emperador de Austria, parecía + un dios rodeado de aureola de fuego y teniendo al alcance de su mano los rayos con + que destruía tronos y reyes, imperios y coronas.</p> + <p>Marijuán y yo nos reíamos; pero pronto nos fué forzoso + disimular nuestra hilaridad, porque habiendo preguntado el joven aragonés con + mucha sorna que cuál fué la ventaja sacada de tal lucha, Santorcaz se + amoscó, y amenazando castigarnos si no nos entusiasmábamos como + él, nos dijo:</p> + <p>—Mentecatos, podencos, ¿acaso la paz y Tratado de Presburgo es paja? + Prusia quedó aliada de Francia, perdiendo Austria el apoyo de su hermana. + Austria abandonó a Francia el Estado de Venecia y cedió el Tirol a + Baviera, reconociendo al mismo tiempo la soberanía de los electores de + Baviera, Wurtemberg y Baden, después de pagar a Francia cuarenta millones de + indemnización de guerra. Al mismo tiempo, pedazos de alcornoque, por el + Tratado de Schöenbrunn, Francia cedió a Prusia el Hannover, Prusia a Baviera + el marquesado de <!-- Page 63 -->Anspach y a Francia el principado de + Neufchâtel y el ducado de Cleves.</p> + <p>Marijuán y yo volvimos a mirarnos y nos volvimos a reír, lo cual, + advertido por Santorcaz, fué causa de que éste nos sacudiera un par de + latigazos que, a ser repetidos, nos habrían obligado a defendernos, haciendo + allí mismo un segundo Austerlitz. Más bien estábamos para burlas + que para veras, y Marijuán especialmente no dejaba pasar coyuntura en que + pudiera zaherir a nuestro compañero. Como acertáramos a encontrar un + rebaño de ovejas y cabras, dijo el aragonés:</p> + <p>—Apartémonos aquí junto al charco para ver de derrotar a estos + austriacos y rusiacos, que vienen mandados por el tío Parranclof, emperador + del Zurrón y rey de los guarros, y subamos a la loma de la Panza para + quitarles la artillería y hacerles meter en el castillo.</p> + <p>Yo en tanto, acordándome de D. Quijote, contemplaba el cielo, en cuyo + sombrío fondo las pardas y desgarradas nubes, tan pronto negras como radiantes + de luz, dibujaban mil figuras de colosal tamaño, con esa expresión que, + sin dejar de ser cercana a la caricatura, tiene no sé qué sello de + solemne y pavorosa grandeza. Fuera por efecto de lo que acababa de oír, fuera + simplemente que mi fantasía se hallase por sí dispuesta a la + alucinación, que siempre produce un bello espectáculo en la solitaria y + muda noche, lo cierto es que vi en aquellas irregulares manchas del cielo veloces + escuadrones que corrían de Norte a Sur, y en su revuelta masa las cabezas de + los caballos y <!-- Page 64 -->sus poderosos pechos, pasando unos delante de otros, + ya negros, ya blancos, como disputándose el mayor avance de la carrera. Las + recortaduras, varias hasta lo infinito, de las nubes hacían visajes de + distintas formas: vi colosales sombreros o morriones con plumas, penachos, bandas, + picos, testuces, colas, crines, garzotas; aquí y allí se alzaban manos + con sables y fusiles, banderas con águilas, picas, lanzas, que corrían + sin cesar; y al fin, en medio de toda esa baraúnda, se me figuró que + aquellas mil formas se deshacían, y que las nubes se conglomeraban para formar + un inmenso sombrero apuntado de dos candiles, bajo el cual los difuminados + resplandores de la luna como que bosquejaban una cara redonda y hundida entre altas + solapas, desde las cuales se extendía un largo brazo negro, señalando + con insistente fijeza el horizonte.</p> + <p>Yo contemplaba esto, preguntándome si la terrible imagen estaba realmente + ante mis ojos, o dentro de ellos, cuando Santorcaz exclamó de improviso:</p> + <p>—¡Miradle, miradle allí! ¿Le veis? + ¡Estúpidos! ¡Y queréis luchar con este rayo de la guerra, + con este enviado de Dios que viene a transformar a los pueblos!</p> + <p>—¡Sí, allí lo veo!—exclamó Marijuán, + riendo a carcajadas—. Es D. Quijote de la Mancha que viene en su caballo, y + tras él Sancho Panza en burro. Déjenlo venir, que ahora le aguarda la + gran paliza.</p> + <p>Las nubes se movieron, y todo se tornó en caricatura.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="VIII" name='VIII'></a> + <h2><!-- Page 65 -->VIII</h2> + <br /> + + <p>El sol no tardó en salir, aclarando el país y haciendo ver que no + estábamos en Moravia, como vamos de Brunn a Olmutz, sino en la Mancha, + célebre tierra española.</p> + <p>El pueblo donde paramos a eso de las ocho de la mañana era Villarta; y + dejando allí nuestros machos, tomamos unas galeras que en nueve horas nos + hicieron recorrer las cinco leguas que hay desde aquel pueblo a Manzanares: + ¡tal era la rapidez de los vehículos en aquellos felices tiempos! Cuando + entrábamos en esta villa al caer de la tarde, distinguimos a lo lejos una gran + polvareda, levantada al parecer por la marcha de un ejército, y dejando los + perezosos carros, entramos a pie en el pueblo para llegar más pronto, y saber + qué tropas eran aquéllas y adónde iban.</p> + <p>Allí supimos que eran las del general Ligier-Belair, que iba en auxilio del + destacamento de Santa Cruz de Mudela, sorprendido y derrotado el día anterior + por los habitantes de esta villa. En la de Manzanares reinaba gran inquietud; y una + vez que los franceses desaparecieron, ocupábanse todos en armarse para acudir + a socorrer a los de Valdepeñas, punto donde se creía próximo un + reñido combate. Dormimos en Manzanares, y al siguiente día, no + encontrando ni cabalgaduras ni carro alguno, partimos a pie para la venta de la Conso + <!-- Page 66 -->lación, donde nos detuvimos a oír las estupendas nuevas + que allí se referían.</p> + <p>Transitaban constantemente por el camino paisanos armados con escopetas y + garrotes, todos muy decididos, y según la muchedumbre de gente que hacia + Valdepeñas acudía, en Manzanares y en los pueblos vecinos de Membrilla + y la Solana no debían de quedar más que las mujeres y los niños, + porque hasta los inútiles viejos acudían a la guerra. Por + último, resolvimos asistir nosotros también al espectáculo que + se preparaba en la vecina villa, y poniéndonos en marcha, pronto recorrimos + las dos leguas de camino llano. Mucho antes de llegar divisamos una gran columna de + humo que el viento difundía en el cielo. La villa de Valdepeñas + ardía por los cuatro costados.</p> + <p>Apretando el paso, oímos ya cerca del pueblo prolongado rumor de voces, + algunos tiros de fusil, pero no descargas de artillería. Bien pronto nos + fué imposible seguir por el arrecife, porque la retaguardia francesa nos lo + impedía, y siguiendo el ejemplo de los demás paisanos, nos apartamos + del camino, corriendo por entre viñas y sembrados, sin poder acercarnos a la + villa. En esto vimos que la caballería francesa se retiraba del pueblo, + ocupando el llano que hay a la izquierda, y al mismo tiempo el incendio tomaba tales + proporciones, que Valdepeñas parecía un inmenso horno. Los gritos, los + quejidos, las imprecaciones que salían de aquel infierno llenaban de espanto + el ánimo más esforzado.</p> + <p><!-- Page 67 -->Al punto comprendimos que el interior del pueblo se + defendía heroicamente y que el plan de los franceses consistía en + apoderarse de los extremos, incendiando todas las casas que no pudiera ocupar. De vez + en cuando, un estruendo espantoso indicaba que alguno de los endebles edificios de + adobes había venido al suelo, y el polvo se confundía en los aires con + el humo. Los escombros sofocaban momentáneamente el fuego; pero éste + surgía con más fuerza, cundiendo a las casas inmediatas. Al fin + pareció que todo iba a cesar, y, según dijeron los que estaban cerca, + habían salido del pueblo algunos hombres a conferenciar con el General + francés. Mucho tiempo debieron de durar las conferencias, porque no vimos que + éstos se retiraran ni que concluyese el ruido y algazara en el interior; pero + al cabo de largo rato un movimiento general de la multitud nos indicó que algo + importante ocurría. En efecto; los franceses, replegando sus caballos en la + calzada, retrocedían hacia Manzanares.</p> + <p>Cuando entramos en Valdepeñas, el espectáculo de la población + era horroroso. Parece increíble que los hombres tengan en sus manos + instrumentos capaces de destruir en pocas horas las obras de la paciencia, de la + laboriosidad, del interés, fuerzas acumuladas por el brazo trabajador de los + años y los siglos. La calle Real, la más grande de aquella villa, y + como si dijéramos la columna vertebral que sirve a las otras de engaste y + punto de partida, estaba materialmente cubierta de jinetes franceses y de caballos. + Aunque la mayor parte <!-- Page 68 -->eran cadáveres, había muchos + gravemente heridos que pugnaban por levantarse; pero clavándose de nuevo en + las agudas puntas del suelo, volvían a caer. Sabido es que bajo las arenas que + artificiosamente cubrían el pavimento de la vía, el suelo estaba + erizado de clavos y picos de hierro, de tal modo que la caballería iba + tropezando y cayendo conforme entraba para no levantarse más.</p> + <p>A la calle se habían arrojado cuantos objetos mortíferos se creyeron + convenientes para hostilizar a los dragones, y aun después del combate + surcaban la arena turbios arroyos de agua hirviendo, que, mezclada con la sangre, + producía sofocante y horrible vapor. En algunas ventanas vimos + cadáveres que pendían con medio cuerpo fuera, apretando aún en + sus crispados dedos la hoz o el trabuco. En el interior de las casas que no eran + presa de las llamas, el espectáculo era más lastimoso, porque no + sólo los hombres, sino las mujeres y niños, aparecían cosidos a + bayonetazos en las cuevas, y si se trataba de entrar en alguna casa, por dar auxilio + a los heridos que lo habían menester, era preciso salir a toda prisa, + abandonándoles a su desgraciada suerte, porque el fuego, no saciado con + devorar la habitación cercana, penetraba en aquélla con furia + irresistible.</p> + <p>En resumen: franceses y españoles se habían destrozado unos a otros + con implacable saña; pero al fin aquéllos creyeron prudente retirarse, + como lo hicieron, no parando hasta Madridejos. Cuando Santorcaz, Marijuán y yo + <!-- Page 69 -->seguimos nuestra marcha para hacer noche en Santa Cruz de Mudela, el + espíritu de los valerosos paisanos de Valdepeñas no había + decaído, y tratando de reparar los estragos de aquella sangrienta jornada, + parecían capaces de repetirla al siguiente día.</p> + <p>De lejos y al caer de la tarde distinguíamos la columna de humo cubriendo + el cielo de vagabundas y sombrías ráfagas, y el aragonés y yo no + pudimos menos de maldecir en voz alta y expresivamente al tirano invasor de + España. Contra lo que esperábamos, Santorcaz no nos contestó una + palabra, y seguía su camino profundamente pensativo.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="IX" name='IX'></a> + <h2>IX</h2> + <br /> + + <p>Al pasar la tierra, me reconocí completamente sano de mi anterior + enfermedad. La influencia sin duda de aquel hermoso país, el vivo sol, el + viaje, el ejercicio, equilibraron al punto las fuerzas de mi cuerpo, y respiraba con + desahogo, andaba con soltura, sin sentir malestar alguno en mis heridas. Todo rastro + de dolor o debilidad desapareció, y me encontré más fuerte que + nunca. Nada de particular hallamos durante nuestro tránsito por las nuevas + poblaciones, a no ser la inquietud alarmante y los preparativos de defensa. En La + Carolina y en Santa Elena escaseaban mucho los hombres, porque la mayor parte + habían <!-- Page 70 -->ido a incorporarse a la legión formada por D. + Pedro Agustín de Echevarri, partida cuya base fueron los valerosos + contrabandistas del país. Quedaba, no obstante, en los desfiladeros de + Despeñaperros bastante gente para detener todos o la mayor parte de los + correos, y en varios puntos, apostadas las mujeres o los chiquillos en lo escabroso + de aquellas angosturas, avisaban la proximidad del convoy para que luego cayeran + sobre él los hombres. También advertimos gran abandono en los primeros + campos de pan que se ofrecieron a nuestra vista, y en algunos sitios las mujeres se + ocupaban en segar a toda prisa los trigos todavía lejos de sazón. Cerca + de Guarromán vimos grandes sementeras quemadas, señal de que + había comenzado allí su oficio la horrible tea del invasor.</p> + <p>Hasta entonces no había ocurrido ninguna colisión sangrienta entre + imperiales y andaluces. Éstos, al ver que de improviso, por entre los romeros + y lentiscos de la sierra, desfilaban aquellos soldados de la fábula, tan + hermosos y al mismo tiempo tan justamente engreídos de su valor, no volvieron + de su asombro sino cuando los vieron desaparecer camino de Córdoba, y + sólo entonces, sintiendo requemadas sus mejillas por generosa vergüenza, + cayeron en la cuenta de que el suelo patrio no debía ser hollado por + extranjeras botas. Los franceses encontraron el país tranquilo, y creyeron + llegar felizmente a Cádiz; pero bajo las herraduras de sus caballos iba + naciendo la hierba de la insurrección. Aquellos corceles no eran + <!-- Page 71 -->como el de Atila, que imprimía sello de muerte a la tierra, + sino que, por el contrario, sus pisadas, como un toque de rebato, iban despertando a + los hombres y convocándoles detrás de sí.</p> + <p>Llegamos por último a Bailén, y explicaré por qué nos + detuvimos en esta villa algunos días. Allí residía el ama de + Marijuán, quien al presentarse a ella nos rogó que le + acompañásemos, y esta apreciable señora, que era doña + María Castro de Oro de Afán de Ribera, condesa de Rumblar, nos + recibió con tanto agasajo, nos ponderó de tal modo la ruindad de las + posadas y ventas de la villa, que no tuvimos por conveniente hacernos de rogar y + aceptamos la hospitalidad que se nos ofrecía. La casa era grandísima y + no faltaba hueco para nosotros, ni tampoco excelente comida y bebida de lo más + selecto de Montilla y Aguilar.</p> + <p>—A estas horas—nos dijo la Condesa—los franceses deben haber + empeñado una acción con el ejército de paisanos que dicen + salió de Córdoba para defender el paso del puente de Alcolea. Si ganan + los españoles, los franceses retrocederán hacia Andújar, y como + han de estar muy rabiosos, cometerán mil atrocidades en el camino. No conviene + que salgan ustedes de aquí, a no ser que tengan intención, como mi + hijo, de incorporarse al ejército que se está formando en Utrera.</p> + <p>No eran necesarias tantas razones para convencernos. Nos quedamos, pues, en la + ilustre casa; y ahora, señores míos, con todo reposo voy a contaros + puntualmente lo que recuerdo <!-- Page 72 -->de aquella mansión y de sus + esclarecidos habitantes, destinados a figurar bastante en la historia que voy + refiriendo.</p> + <p>El palacio de Rumblar era un caserón del siglo pasado, de feísimo + aspecto en su exterior, pero con todas las comodidades interiores que alcanzaban los + tiempos. Las altas paredes de ladrillo; las rejas enmohecidas y rematadas en cruces; + los dos escudos de piedra obscura que ocupaban las enjutas de la puerta, cuyo marco + apainelado y con vuelta de cordel parecía remontarse a fecha más + antigua que el resto de la casa; las dos ventanas angreladas junto a un mirador + moderno; el farol sostenido por pesada armadura de hierro dulce, en cuyo centro se + retorcían algunas letras iniciales y una corona dibujadas con las vueltas del + lingote; las guarniciones jalbegadas alrededor de los huecos; los pequeños + vidrios, las celosías, y la diversidad y variedad de aberturas practicadas en + el muro, según las exigencias del interior, le asemejaban a todas las antiguas + mansiones de nuestros grandes, bastante desprendidos siempre para gastar en la + fábrica de los conventos el gusto y el dinero que exigían las fachadas + de sus palacios. Por dentro resplandecía el blanco aseo de las casas de + Andalucía. Tenía gran sala baja, capilla, patio con flores, + habitaciones con zócalo de azulejos amarillos y verdes; puertas de pino, + lustradas y chapeadas; gran número de arcones, muchas obras de talla, cuadros + viejos y nuevos, algunas jaulas de pájaros, finísimas esteras, y, sobre + todo, una tranquilidad, un reposo y plácido silencio <!-- Page 73 -->que + convidaban a residir largo tiempo en aquella mansión.</p> + <p>Hablemos ahora de la familia de Afán de Ribera, o Perafán de Ribera, + que en esto no están acordes los cronistas. Ocupará el primer lugar en + esta enumeración reverente la señora Condesa viuda D.ª + María Castro de Oro de Afán, etc., aragonesa de nacimiento, la cual era + de lo más severo, venerando y solemne que ha existido en el mundo. + Parecía mayor de cincuenta años, y era alta, gruesa, arrogante, + varonil, usaba para leer sus libros devotos o las cuentas de la casa, unos grandes + espejuelos engastados en gruesa armazón de plata, y vestía + constantemente de negro, con traje que a las mil maravillas a su cara y figura + convenía. Aquélla y ésta eran de las que tienen el privilegio de + no ser nunca olvidadas, pues su curva nariz, sus cabellos entrecanos, su barba echada + hacia afuera, y la despejada y correcta superficie de su hermosa frente, + hacían de ella un tipo cual no he visto otro. Era la imagen del respeto + antiguo, conservada para educar a las presentes generaciones.</p> + <p>Tendrá el segundo lugar su hijo, joven de veinte años, niño + aún por sus hábitos, su lenguaje, sus juegos y su escasa ciencia. Era + el único varón, y, por tanto, el mayorazgo de aquella noble casa, cuyo + origen, como el del majestuoso Guadalquivir, se remontaba a las fragosidades de la + Sierra de Cazorla, donde los primeros Afán de Ribera hicieron no sé + qué hazañas durante la conquista de Jaén. El joven D. Diego + Hipólito Félix de Cantalicio <!-- Page 74 -->había sido educado + conforme a sus altos destinos en el mundo, bajo la dirección de un ayo, de que + después hablaremos, y aunque era voluntarioso y propenso a sacudir el + cascarón de la niñez, arrastrando por el polvo de la travesura juvenil + el purpúreo manto de la primogenitura, su madre le tenía metido en un + puño, como suele decirse, y ejercía sobre él todos los rigores + de su carácter. Verdad es que el muchacho, con su instinto y buen ingenio, + había descubierto un medio habilísimo para atacar la severidad materna; + y era que cuando su ayo o la Condesa no le hacían el gusto en alguna cosa, + poníase los puños en los ojos, comenzaba a regar con pueriles + lágrimas los veinte años de su cuerpo, y exclamaba: + «Señora madre, yo me quiero meter fraile.» Estas palabras, esta + resolución del muchachuelo, que de ser llevada adelante troncharía + implacablemente el frondoso árbol mayorazguil, difundía el pánico por + todos los ámbitos de la casa. Procuraban todos aplacarle, y la madre + decía: «No seas loco, hijo mío. Vaya, puedes montarte a caballo + en la viga del patio, y te permito que le pongas al gato las cáscaras de nuez + en sus cuatro patitas.»</p> + <p>A estos dos personajes seguirán forzosamente las dos hijas de la Marquesa: + dos pimpollos, dos flores de Andalucía, lindas, modestas, pequeñas, + frescas, sonrosadas, alegres, sin pretensiones, a pesar de su nobleza, rezadoras de + noche y cantadoras por la mañana; dos avecillas que encantaban la vista con el + aleteo de su inocente frivolidad y de cierta ingenua co + <!-- Page 75 -->quetería, de ellas mismas ignorada. Eran pequeñas como + el resedá; pero como el resedá tenían la seducción de un + aroma que se anuncia desde lejos, pues al sentirles los pasos se alegraba uno, y su + proximidad era aspirada con delicia. Asunción y Presentación eran dos + angelitos con quienes se deseaba jugar para verles reír, y para reírse + uno mismo del grave gesto con que enmascaraban sus lindas facciones cuando su madre + les mandaba estar serias. La de menor edad era destinada al claustro, y mientras + acariciaba D.ª María la grandiosa idea de ponerla en las Huelgas de + Burgos, se acordó que tomara las lecciones necesarias para ser doctora, por lo + cual el ayo de su hermano había empezado a enseñarle la primera + declinación latina, que aprendió en un periquete, encontrando aquello + muy bonito. La primera, esto es, Asunción, no tenía necesidad de + aprender nada, porque era destinada al matrimonio.</p> + <p>Y, por último, no quiero dejar en la obscuridad al ayo del joven D. Diego. + Llamábanle comúnmente D. Paco, y era un varón de gran sencillez + y moderación en sus costumbres, aunque algo pedante. Estaba él + convencido de que sabía latín, y citaba a veces los autores más + célebres, aplicándoles lo que estos desgraciados no pensaron nunca en + decir. ¡A tales imputaciones calumniosas está expuesta la celebridad! + También se preciaba D. Paco de enseñar a sus discípulos + acertadamente la historia antigua y moderna, aunque sabemos por documentos de + autenticidad incontestable, que <!-- Page 76 -->en sus explicaciones nunca + pasó más acá del arca de Noé. Era, sí, muy fuerte + en la vida de Alejandro el Grande, y podemos asegurar que poseía en + altísimo grado un arte que no a todos los mortales es dado cultivar con + regular acierto. Don Paco era un gran pendolista, que pudiera competir con esos + colosos de la Caligrafía: Torío el Sublime y Palomares el Divino, y + hasta con el moderno Iturzaeta; habilidad que en parte había transmitido a su + discípulo, pues las planas del heredero de Rumblar llenaban de + admiración al señor Obispo de Guadix cuando iba a pasar unos + días en la casa. Además, D. Paco era un hombre excelente, y temblaba de + miedo delante de la Condesa cuando ésta le achacaba las faltas del + niño. Vestía de negro, siempre en traje ceremonioso, aunque no nuevo, + usando asimismo peluca blanca, rematada en descomunal bolsa. A los forasteros + huéspedes nos trataba con mucha dulzura; porque «la + hospitalidad—decía—fué don particular de los pueblos + antiguos, y debe ser practicada por los presentes para enseñanza de los + venideros».</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="X" name='X'></a> + <h2>X</h2> + <br /> + + <p>El patrimonio de aquella casa era bueno, aunque muy inferior al de otras familias + de Andalucía y de Castilla; pero contaba la Condesa con que sería de + los primeros de España <!-- Page 77 -->luego que su hijo heredara el mayorazgo + de unos parientes por línea colateral, que carecían de sucesión + directa. Para facilitar esto, D.ª María concibió un proyecto + gigantesco, del cual dependía, como el lector verá, la perpetuidad de + aquella casa y solar ilustre por el largo discurso de los siglos; trató de + casar a su hijo con una hembra de la familia de aquellos sus parientes, a la + sazón poseedores del mayorazgo, y residentes en Córdoba, aunque su + habitual morada era Madrid. No era obstáculo para esto la niñez, + más bien moral que física, de D. Diego, pues siendo entonces costumbre + emparentar lo más pronto posible a los mayorazgos, los casaban fresquitos y + antes que tuvieran tiempo de asomar las narices por las rendijas de la puerta del + mundo, donde, al decir de D. Paco, no había sino perdición y desvanecimiento + para la juventud, porque las dulzuras de la copa de los placeres duraban breves + instantes, mientras que sus amargas heces trascendían por luengos + años.</p> + <p>Pero alguien hubo de producir trastorno en los planes sabiamente trazados por + D.ª María y sus ilustres primas; desconcertólos Napoleón, + Emperador de los franceses, al poner sus ojos en esta joya del continente y al + invadirla. La guerra, aquella santa guerra de que no nos muestra otro ejemplo la + Historia en tiempos cercanos, obligó a suspender este como otros proyectos, y + D.ª María, aragonesa y muy patriota, hubo de llamar a D. Diego, y desde + lo alto de su sitial le aterró con estas palabras, confiadas después a + mi discreción por D. Paco:</p> + <p>—<!-- Page 78 -->Hijo mío, mucho te quiero. Tu muerte no sólo + nos mataría de pena, sino que aniquilaría nuestra casa y linaje. Eres + mi único varón, eres el alma de esta casa, y, sin embargo, es preciso + que vayas a la guerra. Sangre valerosa corre por tus venas, y estoy bien segura de + que a pesar de tus pocos años dejarás en buen lugar el nombre que + llevas. Todos los jóvenes se deben a su rey y a su patria en estos terribles + días en que un miserable extranjero se atreve a conquistar a España. + Hijo mío, mucho te amo; pero prefiero verte muerto en los campos de batalla y + pisoteado por los caballos franceses a que se diga que el hijo del conde de Rumblar + no disparó un tiro en defensa de su patria. Los hijos de todas las familias + nobles de Andalucía se han alistado ya en el ejército de + Castaños; tú irás también, con una escolta de criados, + que armaré y mantendré a mis expensas mientras dure la guerra.</p> + <p>Al decir esto, la marmórea cara de D.ª María no se + inmutó; pero Asunción y Presentación lloraron a moco y baba. El + joven palpitó de entusiasmo al tomar parte en un juego que no conocía, + y que, visto de lejos, es muy bonito.</p> + <p>Nosotros llegamos precisamente cuando se estaban haciendo los preparativos y el + equipo de guerra del mayorazgo. Todos trabajaban en aquella casa, y no eran las menos + atareadas las hermanitas del Sr. Conde, porque a más de la delicadísima + ropa blanca que con sus propias manos y bajo la inspección de su madre + aparejaron, poniéndola con mucho orden <!-- Page 79 -->en las gruperas, se + ocupaban a toda prisa en arreglar unos muy lindos escapularios, no sólo para + él, sino para todos los de la comitiva.</p> + <p>No sé qué aquellos preparativos tenían de semejante con los + que se hacen para mandar a un chico al colegio; verdad es que nada hay tan + instructivo y despabilador como un campamento, y por eso decía D. Paco que la + guerra es maestra del ingenio y domeñadora de las impetuosidades + juveniles.</p> + <p>Marijuán fué destinado a acompañar al señorito. Con + él y otros criados formóse una legioncilla de cinco hombres; mas + sabedora doña María de que otros jóvenes de familias ricas de + Baeza, Bujalance y Andújar habían llevado hasta diez, mandó que + se aumentara aquel número, fijándose al instante en Santorcaz y en + mí. Se nos ofrecía una peseta diaria, además de lo que cayera si + volvíamos con vida y salud. Mi compañero y yo nos miramos, consultando + con elocuente silencio el aspecto de nuestras respectivas fachas. Hallábamonos + ambos muy derrotados; y con aquella escrutadora penetración que da la carencia + de posibles, cada cual conoció la escualidez y vanidad de la bolsa del otro. + Santorcaz opinó que yo debía aceptar el enganche, y yo fuí del + mismo dictamen respecto a mi amigo; D.ª María ofreció equiparnos, + mudando nuestras ropas por otras nuevas y mejores, y además + comprometíase a mantener por algún tiempo a los que ya comenzaban a + tener dudas acerca del pan que comerían al llegar a Córdoba. No + vacilamos, y henos convertidos en soldados de caba<!-- Page 80 -->llería, + prontos a incorporarnos al reducido, pero brillante ejército de San Roque. + Comprendí que aquél era mi destino, y que para el fin que a + Córdoba me llevaba, más me convenía penetrar en esta ciudad como + soldado obscuro que como desalmado y andrajoso vagabundo. Santorcaz se decidió + después de meditarlo mucho, dando paseos en la habitación donde se nos + había albergado. Una vez resuelto a ello, pareció muy alegre y le + oí pronunciar algunas palabras que me demostraron la agitación de su + alma por causas para mí desconocidas entonces. Luego expuso a D.ª + María que no partiría de Bailén hasta no recibir unas cartas que + esperaba de Córdoba y de Madrid, relativas a sus intereses, a lo cual + accedió la señora, diciéndole que permaneciese en la casa hasta + cuando quisiera, con la condición de incorporarse después a la escolta + de D. Diego si ésta salía antes.</p> + <p>No tardó mucho el día de la partida. El joven mayorazgo estaba + vestido del modo siguiente: una ancha faja de seda color de amaranto le + ceñía el cuerpo; sus calzones de ante se ataban bajo la rodilla, y + sobre las medias de seda llevaba gruesas botas de cordobán con espuelas de + plata. El marsellés de paño pardo fino con adornos rojos y azules daba + singular elegancia a su cuerpo, así como el ladeado sombrero portugués, + con moña de felpa negra y cordón de oro. Guarnecía su cintura + sobre el fajín lo que llamaban charpa, y era un ancho cinturón de cuero + con diversos compartimientos ocupados por dos pistolas, un puñal y un + <!-- Page 81 -->cuchillo de monte, de modo que llevaba el niño en los lomos un + completo arsenal, propio para hacer frente a todas las circunstancias + imaginables.</p> + <p>Ocupábanse la madre y las hijas en arreglar los últimos pormenores + del vestido, ésta cosiendo el postrer botón, aquélla poniendo un + alfiler a la cinta del sombrero, la otra calzando la espuela al mozo, cuando D.ª + María dijo con la viveza propia del que recuerda de improviso la cosa mas + importante:</p> + <p>—Falta lo principal: falta la espada.</p> + <p>Al punto las miradas de todos fijáronse con cierto respeto en un venerable + armario de añejo roble que en el testero principal de la habitación + desde largos años existía. Acercóse a él la Sra. Condesa, + y abriéndolo, sacó una espada larguísima, con su vaina y + tahalí, las tres piezas muy marcadas con el sello de honrosa antigüedad. + Desenvainó el acero la propia D.ª María con gesto majestuoso, + aunque sin ninguna afectación de brío varonil, y luego que lo hubo + contemplado un instante, volvió a meterlo en la vaina, entregándolo + después a su hijo. Era una hermosa hoja toledana de cuatro mesas y de una vara + y seis pulgadas de largo. En la cazoleta o taza cabía holgadamente un azumbre, + y sus gavilanes nielados de oro, lo mismo que el arriaz, daban aspecto + artístico y lujoso a la empuñadura. Tenía en las dos fachadas + del puño el escudo de los Rumblares, y en el pomo una cabeza con la empresa + del armero toledado Sebastián Hernández. En la hoja, algo + roñosa, se podía de<!-- Page 82 -->letrear, aunque con trabajo, la + inscripción grabada en uno de sus lados: <i>Pro Fide et Patria, Pro Christo et + Patria, Pro Aris et Focis, Inter Arma silent Leges</i>.</p> + <p>Colgóse al cinto esta poderosa ilustre tizona el joven D. Diego, para cuyas + manos era peso exorbitante; mas él, orgulloso de llevarlo, hizo un gesto poco + favorable a los propósitos del invasor de España, y se preparó a + salir. Prorrumpieron en copioso llanto Asunción y Presentación, lo cual + dió al traste con la forzada entereza del Condesito, destinado a ser el terror + de la Francia, y pasando de los pucheros a los hipidos, y de los hipidos a una + violenta explosión de lágrimas, atronó la casa por espacio de un + cuarto de hora. Ni por esas perdió D.ª María su serenidad, + hablando a su hijo de asuntos extraños a la guerra.</p> + <p>—Lo primero que has de hacer cuando llegues a Córdoba es visitar a + mis primas y entregarles estas cartas. Mira, aquí van las señas de su + palacio. Harto sentimos que no pueda celebrarse la boda concertada; pero Dios lo + quiere así, y la patria es lo primero. Algún día será. Di + a esas señoras que si vuelven pronto a Madrid, no les perdono que pasen sin + detenerse algunos días en ésta su casa.</p> + <p>Luego, tomando distinto tono, habló así:</p> + <p>—<i>Hijo mío, cuidado con lo que haces. Observa la mejor conducta: + mira que vas a combatir al enemigo y a defender la Religión, la Patria, el + Estado y el Rey. Si cobarde vuelves la espalda, no vuelvas jamás a mi casa, ni + te acuerdes nunca de tu madre, ni cuentes ya con su tierno cariño.... + <!-- Page 83 -->Su indignación, su aborrecimiento eterno: he aquí la + recompensa que te aguarda</i>.</p> + <p>He subrayado estas palabras porque son puntualmente históricas: constan en + papeles impresos de aquel tiempo, que puedo mostrar al que verlos desee. La mujer que + los pronunciara (pues no fué D.ª María, y el atribuirlo a + ésta es de mi exclusiva responsabilidad) añadió lo siguiente, + dirigiéndose a otras madres que despedían a sus hijos en las puertas + del pueblo:</p> + <p>—<i>Compañeras, si en las batallas llegan a morir todos los hombres, + triunfaremos nosotras<a id="FNanchor_1" name='FNanchor_1'></a><a + href='#Footnote_1'><sup>[1]</sup></a></i>.</p> + <p>Salimos de la casa, tomando cada cual la cabalgadura que se le había + destinado, juntamente con un sable y dos pistolas. El bagaje se repartió entre + todos. Un criado antiguo se había encargado del dinero, otro llevaba las ropas del + señorito; Marijuán llenaba sus alforjas con abundantes provisiones, y + en mi grupera pusimos varios encargos y las cartas que D. Diego debía entregar + en Córdoba. Cuando yo las acomodaba en mi equipaje, pude ver de soslayo los + sobres, y me quedé frío de sorpresa y casi diré de terror: + leí los nombres de Amaranta, de la Marquesa su tía y del señor + diplomático.</p> + <p>Santorcaz, que aún no había recibido lo que aguardaba, se + quedó, prometiendo juntarse con nosotros al día siguiente o a los dos + días. Yo lo vi muy pensativo y tétrico, las manos a la + <!-- Page 84 -->espalda, paseando por el portal de la casa cuando salíamos de + ella. Hasta fuera de la villa fué en nuestra compañía D. Paco, + el cual recordaba a su discípulo las máximas de Alejandro sobre la + guerra, recomendándole una y otra vez que las pusiera en práctica al + pelear contra los franceses, y que cuidase de sostener siempre el orden oblicuo, + disponiendo una segunda línea para asegurar las espaldas y los flancos, + «porque a esto—decía—debió el gran Macedonio que + siempre quedaran victoriosas sus difalangarquías y + tetrafalangarquías».</p> + <p>Con tan sabía máxima, que el heredero de Rumblar juró cumplir + al pie de la letra, despidióse D. Paco, y seguimos nuestra marcha muy + contentos. No tomamos el camino real desde Bailén a Córdoba por no + tropezar con la retaguardia del general Dupont, o con los muchos destacamentos que + había dejado en todos los pueblos, y en vez de las diez y ocho leguas y media + de que consta aquella vía, tuvimos que andar unas veinticuatro, pues en + nuestro rodeo fuimos a Menjíbar; desde allí, por Torre Jimeno, + siguiendo un detestable camino de herradura, pasamos a Martos, y de Martos, por + Alcaudete y Baena, fuimos a buscar en Castro del Río la margen derecha del + Guadajoz, que nos condujo a las inmediaciones da Córdoba.</p> + <p>Al salir de Bailén supimos la derrota de los paisanos y soldados de + regimientos provinciales en el puente de Alcolea, y en Alcaudete nos dieron otra + terrible noticia, referente a la entrada de los franceses en Córdoba y al sa + <!-- Page 85 -->queo de aquella hermosa ciudad. Esto y el encuentro de algunos + dispersos de la partida de Echevarri nos inclinó a tomar el camino de + Écija; pero el día 16 supimos que los franceses habían evacuado + a Córdoba; y adoptando nuestro primitivo itinerario, divisamos en la + mañana del 18 un inmenso caserío blanco, que destacaba sobre el verde azul de + la lejana sierra infinidad de torres, minaretes, espadañas y cimborrios.</p> + <br /> + <br /> + <b>Nota a pie de página:</b> + <p><a id="Footnote_1" name='Footnote_1'></a> <a href='#FNanchor_1'>[1]</a> Esto + pasó en Mérida en 23 de junio. <a id="XI" name='XI'></a></p> + <h2>XI</h2> + <br /> + + <p>Córdoba, la ciudad de Abdherranmán; la Meca de Occidente, la que + fué maestra del género humano, la vieja andaluza, que aún se + engalana con algunos restos de su antigua grandeza; todavía hermosa, a pesar + de los siglos guerreros que han pasado por ella; ya sin Zahara, sin academias, sin + pensiles, sin aquellas doscientas mil casas de que hablan los cronistas + árabes; sin califa, sin sabios, pero orgullosa aún de su + mezquita-catedral, la de las ochocientas columnas; triste y religiosa, habiendo + substituído el bullicio de sus bazares con el culto de sus sesenta iglesias y + sus cuarenta conventos; siempre poética y no menos rica en la decadencia + cristiana que en el apogeo musulmán; ciudad que hasta en los más + pequeños accidentes lleva el sello de los siglos; tortuosa, arrugada, + defendiéndose de la luz como si quisiera ocultar su vejez; escondida en + <!-- Page 86 -->sus interiores, donde guarda innumerables maravillas, y siempre + asustada al paso del transeúnte; protectora de los enamorados, para quienes ha hecho + sus mil rejas y ha obscurecido sus calles; devota y coqueta a la vez, porque cubre + con sus joyas las imágenes sagradas, y se engalana y perfuma aún con + los jazmines de sus patios.... Tal era la ciudad que había estado entregada + por tres días a la brutal codicia de los soldados de Dupont. Este desgraciado + caudillo, que desde entonces comenzó a sentir la indecisión y el + aturdimiento que le acompañaron hasta capitular, temeroso de ser sorprendido + allí por las tropas de Castaños, se retiró el 16 de junio, + dirigiéndose a Andújar, desde donde pidió refuerzos a + Madrid.</p> + <p>El 18 entramos nosotros en la ciudad saqueada, aún llena de mortal espanto. + Aún no había sido lavada la sangre que manchaba sus calles, ni + sabían exactamente los cordobeses a ciencia cierta el dinero y cantidad de + alhajas que les habían robado. Antes que en contar lo que les quedaba pensaron + en armarse, y si antes habían ido a la lucha los campesinos, siguiendo a los + regimientos provinciales y las milicias urbanas, después del saqueo todas las + clases de la sociedad se apercibieron para lo que más que la guerra era un + ciego plan de exterminio, pues no se decía <i>vamos a la guerra</i>, sino a + <i>matar franceses</i>.</p> + <p>Desde que entré en la desgraciada ciudad, a la emoción producida por + el espectáculo del reciente desastre se agregaba la que yo sentía por + asuntos de mi propia cuenta, y por la su<!-- Page 87 -->puesta proximidad a quien era + el faro de mi vida. Así es que luego que el Conde y los de la comitiva nos + arreglamos en una de las mejores posadas, salí con objeto de buscar la casa de + la Sra. Amaranta y de su tía, lo cual érame sumamente fácil, por + haber visto los sobrescritos de las cartas que traíamos para aquellas personas. Las + doce serían cuando llegué a la calle de la Espartería, donde era + la residencia de la tía de Amaranta. En lo sucesivo, y para evitar + confusiones, ya que no puedo nombrarla con su verdadero nombre, usaré el + título convencional de marquesa de Leiva.</p> + <p>Cuando di los primeros aldabonazos en la puerta, parecíame que golpeaba en + mi propio corazón. ¿Estaría allí Inés? + ¿Estaría allí, ya olvidada de que antes existiera en el mundo un + chico llamado Gabriel, arcabuceado por los franceses? Y si estaba y de improviso me + veía, ¿no era posible que se me presentara deslumbrada por los + esplendores de su nueva posición, y que a la palidez de la primera sorpresa + sucediera en su rostro el rubor de haberme amado? ¿Se acercaba el momento de + que yo cayese de la inconmensurable altura de mi fatuidad amorosa, encontrando una + sonrisa de desdén y la mano de un criado que me pusiera en la calle? + ¿Por ventura el trance que me esperaba era hermano gemelo de aquella otra gran + caída ocurrida en El Escorial, cuando por el favor de Amaranta soñaba + con los primeros puestos de la nación? ¿Bajaría mi alma desde + príncipe a lacayo, como poco antes bajó mi ambición?</p> + <p><!-- Page 88 -->Abrióme la puerta un criado conocido, a quien rogué + me llevase a presencia de mi antigua ama la Sra. Condesa. Mientras + atravesábamos el patio, buscaba afanosamente algún objeto que me + indicase la proximidad de Inés. Como olfatea el perro el rastro de su amo, + así aspiraba yo las emanaciones de la casa buscando el aire que había + sido aliento de aquella naturaleza querida. No oí su voz, ni sentí sus + pasos, ni ví cosa alguna que tuviera las huellas de su mano. A mí se me + antojaba que en cualquier objeto podía notar un sello especial que indicara + pertenecerle. Pero en nada de lo que vieron mis ojos encontré la huella + indefinible que debía tener todo aquello en que Inés pusiera los suyos. + Esto se comprende y no se explica. El corazón es el único adivino, y el + mío me dijo que Inés no estaba allí.</p> + <p>El patio era fresco y risueño, como todos los de las buenas casas de + Andalucía. Entre los jazmines reales, que abrazándose a una columna + ostentaban sus mil florecillas llenas del perfume más grato a los enamorados; + entre los naranjos de la China, graciosas miniaturas del naranjo común; entre + los rosales de la tierra y esos claveles indígenas, cuya imperial hermosura no + ha logrado eclipsar ninguna de las elegantes flores modernas; entre los tiestos de + reseda, de mejorana, de albahaca y de sándalo, saltaban los chorros de una + fuente habladora, con cuyo monólogo se concertaba el canto de algunos + pájaros prisioneros en doradas jaulas. El pavimento era de mármol y los + zócalos de azulejos; sobre éstos, y cubriendo gran + <!-- Page 89 -->parte de la pared, había cuadros al óleo de aquella escuela + andaluza que ha llevado a los lienzos el tono caliente de la tierra, la esplendidez + de la inflamada atmósfera y la agraciada melancolía de los + semblantes.</p> + <p>Afortunadamente para mí, Amaranta se dignó recibirme. Estaba en una + sala baja, fresca y obscura, y cuando yo entré se ocupaba en armar unas flores + de altar. ¿Se había entregado a la devoción? Vestía + completamente de blanco, y a la exigencia de la moda se unía el rigor de la + estación para que aquel ligero traje fuera nada más que lo + absolutamente necesario para cubrir su hermoso cuerpo. Entonces, entre las miradas de + fuera y el pudor interno no se ponía tan gran baluarte de telas como se pone + hoy.</p> + <p>Abrumadoramente hermosa estaba, y sus ojos negros, que eran, como otra vez he + dicho, los primeros ojos del mundo, es decir, los Bonapartes de la mirada humana, + conquistaban al punto todo aquello a que dirigían su pupila. Sentí en + su presencia mucha cortedad, gran turbación; sentíme sin ideas y sin + palabra.</p> + <p>—¿Qué vienes a buscar aquí?—me dijo.</p> + <p>—Señora, he venido a Córdoba para afiliarme en el + ejército del general Castaños, y sabiendo que Su Excelencia y + apreciable familia estaban en esta población, he querido visitar a mi antigua + y querida ama.</p> + <p>—Eres tan hipócrita como intrigantuelo y trapisondista—repuso + entre severa y amable. —¿Conque me tienes ley? ¿Por qué te + portaste tan mal conmigo?</p> + <p>—<!-- Page 90 -->Señora—exclamé, haciendo aspavientos de + respeto—. ¡Yo portarme mal! ¡Si no podré olvidar nunca lo + bien que estaba al servicio de Su Excelencia!</p> + <p>—¿Quieres ser otra vez mi criado?—me preguntó.</p> + <p>Esta proposición cayó sobre mí como un rayo. Pensé en + Inés, en el repentino engrandecimiento de la que había juzgado + compañera de mi existencia, y al considerarme criado de aquella casa, + temblé de indignación.</p> + <p>—No, señora, no quiero servir más. Soy soldado + —repuse—. Sin embargo, estoy a las órdenes de Vuecencia para lo + que guste mandarme.</p> + <p>—¿Conque soldado? ¿Y vas a la guerra? Dentro de un mes + serás general—dijo con punzante ironía.</p> + <p>—No aspiro a tanto. Quiero servir a mi país y nada más. Con + tal de que mañana pueda decir: «Contribuí a echar de + España a la canalla», quedaré satisfecho.</p> + <p>—¿Y crees que España podrá echar fuera a la canalla? + ¡Ah!, yo no participo de la ilusión de esta buena gente. + ¿Qué pasó el día 9 en el puente de Alcolea? Aquellos + pobres paisanos a quienes no se puede negar el valor, huyeron ante las tropas + disciplinadas del general Dupont. En Córdoba tampoco se les opuso resistencia, + y ¡qué horror, Dios mío! ¡Qué tres días de + angustia! Todos creíamos que los franceses entrarían con bandera de + paz, porque la gente de Echevarri abandonó la ciudad, y los de aquí no + trataban de hacer resistencia. Llegaron los <!-- Page 91 -->franceses a la Puerta + Nueva, y mientras las autoridades hablaban con ellos para darles entrada, de una casa + cercana salieron algunos tiros. Furiosos los enemigos, después de derribar a + cañonazos la puerta, desparramáronse por las calles de Córdoba, + asesinando a cuantos se encontraban al paso y metiéndose en las casas para + coger cuanto había. No puedes figurarte lo que era aquello. Mudos de espanto y + ansiedad estábamos todos aquí, atento el oído a los rumores de + la calle, cuando sentimos que las puertas caían a golpes, y penetraba aquella + soldadesca bestial, diciendo que se les entregasen todos los objetos de valor. El + miedo nos impidió andar en contestaciones con ellos, y al punto les dimos + alhajas, dinero, plata de mesa y cuanto había, deseando que se lo llevasen + todo de una vez para no escuchar sus insultos. Mas luego bajaron a la bodega, + sedientos de vino; no contentos con echar fuera las cubas pequeñas, + bebían en las llaves de las pipas grandes, y dejándolas luego abiertas, + corría el Montilla de setenta y cinco años, inundando las cuevas. Uno + de aquellos salvajes pereció ahogado en vino. Pero al fin se fueron de casa + sin cometer atrocidades de otra clase y nos vimos libres de semejante chusma. En + otras partes los horrores no pueden contarse. Robaron todo el dinero de la + Administración, toda la plata de los conventos, los vasos sagrados, los + cálices, las custodias, las alhajas de las imágenes; penetraron + también en los conventos de frailes, muchos de los cuales murieron asesinados; + convirtieron <!-- Page 92 -->en lupanar la iglesia de Fuensanta, y por tres + días Córdoba no fué una ciudad, fué un infierno, porque + todos los demonios, todas las maldades, sacrilegios y abominaciones cayeron sobre + ella. Por las calles se les encontraba borrachos, llenos de inmundicia y + revolcándose en el lodo, engullendo vorazmente la comida que sacaban a viva + fuerza de las casas. Los generales franceses, avergonzados de tanta bajeza, + querían someterlos a palos; pero fué preciso emplear mucho rigor, y + algunos hubieron de ser fusilados para que entraran en razón los demás. + Por último, saliendo de Córdoba para Andújar, esos cafres nos + han dejado en paz por algún tiempo. ¡Qué espantoso estado el de + España! Y lo peor es que sucumbirá. ¡Qué días + terribles nos aguardan! Quisiera yo tener las ilusiones de esta gente, y creer, que + como ellos creen, que con unas cuantas batallas ganadas por nosotros..., y por cierto + que no sé cómo será eso de ganar batallas, sin ejército, + ni generales, ni dinero, ni nada..., que con unas cuantas batallas se va a concluir + todo felizmente. Hay quien sueña con ir a Francia, después de echar a + los franceses, y traerse a Napoleón con un grillete al pie. ¡Dios quiera + que no perezcamos todos! ¡Dios nos dé valor para resistir la tormenta + que se nos viene encima!... Aquí vivimos sin saber a qué santo + encomendarnos. Casi no nos tratamos con nadie, y si tememos que Francia nos tome por + exaltadas patriotas, más nos duele que los vecinos nos crean afrancesadas. + Quisiéramos estar bien con todos y que ni unos ni otros nos + <!-- Page 93 -->molestaran.... Pero qué sé yo...; creo + difícil.... ¿Y en Madrid qué tal se vive?</p> + <p>—¿Piensa Usía volver a la Corte?</p> + <p>—¡Oh!, sí.... Pensamos marcharnos pronto, porque nos llama un + asunto en que está interesada toda la familia. A ser por mí, ya + estaríamos allá. No puedo vivir en Córdoba, y menos en el estado + actual de la guerra. Esto no es vivir. Si en Madrid no hubiese tranquilidad, nos + iríamos a Bayona con toda la familia.</p> + <p>—¿Y ninguna de las personas de esta casa fué maltratada por la + soldadesca francesa?—pregunté, deseando saber qué personas + había en la casa.</p> + <p>—Ninguna; sólo mi tío el Marqués tuvo una + contusión en la cabeza; pero recibióla al esconderse debajo de una + cama, y lo hizo con tanto ímpetu, que se dió un golpe muy fuerte contra + el suelo. Un amigo de casa, que nos visita todos los días, D. José + María de Malespina, también recibió un ligero rasguño en + la mano derecha al ocultarse detrás de un armario.</p> + <p>—¿Y las señoras? Oí decir que una sobrinita de la Sra. + Marquesa ... o sobrinita de Su Excelencia, no estoy bien seguro, había venido + de Madrid con objeto de acompañarlas.</p> + <p>—No—contestó Amaranta, mirando al suelo.</p> + <p>—Pues entonces lo confundo yo con otra cosa. Paréceme que en Madrid + lo oí decir al señor licenciado Lobo, aquel famoso escribano...; pero + no, seguramente se equivocó.</p> + <p>—<!-- Page 94 -->¿Conoces tú al Sr. de Lobo?—me + preguntó con inquietud.</p> + <p>—Ya lo creo; somos muy amigos. Le conocí cuando yo servía en + casa de D. Mauro Requejo..., y por cierto que el señor licenciado y yo tuvimos + una cuestión con motivo de cierta jovencita..., una infeliz, señora, + una desgraciada chiquilla, huérfana de padre y madre.</p> + <p>—A ver, cuéntame eso.</p> + <p>—Pues los Sres. de Requejo, que eran dos puerco-espines martirizaban a la + damisela. Yo tenía lástima de ella y quise sacarla de allí..., + pero me fusilaron los franceses.</p> + <p>—¡Te fusilaron!</p> + <p>—Sí, señora, y el Sr. de Lobo...; pues..., lo cierto + fué que la niña desapareció.</p> + <p>—Ya.... Cuéntamelo todo.</p> + <p>Con el mayor afán, con el interés más grande que durante mi + vida he sentido por cosa alguna, empezaba yo a contar a la Condesa lo que + sabía, cuando la entrada de dos personas me interrumpió.</p> + <p>Eran el diplomático y D. José María de Malespina, + aquél por tantos títulos famoso, aunque retirado, coronel de + Artillería, de quien hablé cuando lo de Trafalgar. El primero me + reconoció y tuvo la bondad de dirigirme algunas bromas.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XII" name='XII'></a> + <h2><!-- Page 95 -->XII</h2> + <br /> + + <p>—Sobrina—dijo el Marqués—, pronto tendremos aquí + las tropas de Castaños. ¿Sabes lo que ahora le decía al Sr. de + Malespina? Pues le decía que si la Junta de Sevilla me comisionara para entrar + en negociaciones con los franceses, tal vez lograría poner fin a esta + desastrosa guerra.</p> + <p>—¿Qué negociaciones ni qué ocho cuartos? —dijo + con desprecio Malespina—. ¡Oh! ¡Si la Junta de Sevilla siguiera el + plan que imaginé estos días. Mientras no demos a la artillería + el lugar que le corresponde no es posible alcanzar ventaja alguna. Mis recientes + estudios sobre cyclodiatomía y capóltica me han hecho descubrir + importantes principios que ahora debieran llevarse a la práctica.</p> + <p>—Reniego de la ciencia que inventa medios de + destrucción—declaró con gesto elocuente el Marqués—. + Por las vías diplomáticas pudieran las naciones resolver todas sus + querellas. ¡La guerra! ¿De qué sirve la guerra? ¿Vale la + pena de que perezcan miles de seres humanos por una cuestión que podría + arreglarse con un pedazo de papel y una pluma mojada en tinta, puesta en manos de + alguna persona que yo me sé?</p> + <p>—Hombre de Dios, sin la guerra, ¿qué sería del mundo? Y + sobre todo, ¿qué sería del mundo sin la artillería? + Montecúculi dice que las <!-- Page 96 -->batallas «dan y quitan las + coronas, concluyen las guerras e inmortalizan al vencedor».</p> + <p>—¡Sangre y luto y desolación! Pero no disputemos sobre el + volcán, amigo. La guerra es un mal, y existe hoy entre nosotros. Lo que + conviene es buscar alianzas en Europa. Por eso, desde que llegué a + Andalucía, sugerí a la Junta Suprema la idea de pedir auxilio a + Inglaterra. ¡Magnífico pensamiento, que ni a Saavedra ni al P. Gil se + les había ocurrido.</p> + <p>—¡Y usted se atribuye la invención!—dijo con sorna + Malespina—. Pero, hombre de Dios, si los asturianos fueron los primeros que en + tal cosa pensaron, y desde el 30 de mayo salieron de Gijón mis + queridísimos amigos D. Andrés Ángel de la Vega y el vizconde de + Matarrosa, hijo del conde de Toreno ...¡Bah, bah!... Estos diplomáticos + han perdido la chaveta. Nada, amigo mío: yo le dije al P. Gil que cuidara de + aumentar la artillería, adoptando los adelantos que yo quiero introducir en el + arma. Pues qué, ¿cree usted que Napoleón no tiene noticia de + ellos? Yo he descubierto que antes de invadir a España mandó una + Comisión secreta para que averiguara si estaba yo aquí. Como entonces + mi familia hizo correr la voz de que yo había pasado a América, + Napoleón dijo: «Pues no hay cuidado ninguno», y ordenó la + invasión. Ya, ya me conoce de antiguo.</p> + <p>—¡Qué vanaglorioso es usted!—dijo el diplomático, + superando en fatuidad a su amigo—. Eso lo dice usted por obligarme a hablar, + por obligarme a que revele.... No: es secreto de Estado, del cual quizás + depende la paz de <!-- Page 97 -->España y de Europa; no saldrá de mis + labios, ni soy hombre que cede fácilmente a las sugestiones de la imprudente + amistad.</p> + <p>—Todo eso es pura farsa. Sepamos de una vez esos secretos.</p> + <p>—¡Farsa!—exclamó con enojo el diplomático—. + Pero ya comprendo el juego. Lo mismo hace mi sobrina cuando quiere obligarme a que + revele los secretos de Estado. No: callaré, callaré, aunque usted me + insulte, aunque usted aparente dudar de mi veracidad para que la indignación + me haga romper el silencio. ¡Pues qué!, si yo dijera que un elevado + personaje, el más poderoso que hoy existe en el mundo, se decidió al + fin a transigir conmigo, después de una enemistad que data de la paz de + Luneville; si yo dijera que los preliminares de negociación que entablé + para evitar a España los horrores de la guerra comenzaban a dar resultado, + cuando algunos hombres pérfidos, ¡ah!..., si yo dijera esto.... Pero no: + mi sobrina me mira como para incitarme a seguir hablando, y usted, Sr. de Malespina, + me mira también.... Mas no: punto en boca, y cesen las impertinentes preguntas + que en vano amenazan el inexpugnable alcázar de mi discreción.</p> + <p>—Todo eso es pura fábula—afirmó D. José + María con desenfado—. Aborrezco la falsedad y la jactancia, pues soy + hombre que se dejaría matar antes que decir una palabra contraria a la + rigurosa verdad. Por tanto, basta de fingidas diplomacias y de tratados que no han + existido sino en la cabeza de usted. En estos momentos seamos soldados, y dejemos a + un lado <!-- Page 98 -->los protocolos. Veremos si ahora, cuando en Bayona se sepa + que yo sigo en España y que no pienso partir a las Américas, se retiran + los franceses de nuestro país, porque..., francamente..., Napoleón me + conoce.</p> + <p>—¡Hombre, eso es demasiado fuerte!—exclamó el + diplomático, soltando la risa—. Conque Napoleón....</p> + <p>—No extraño esas risas—dijo muy amoscado el artillero—. + ¿Qué ha de hacer quien no conoce el peligro personal? + ¿Qué ha de hacer un hombre que cuando entraron los franceses a saquear + esta casa, se escondió debajo de la cama?</p> + <p>—Yo ...—contestó con turbación el + Marqués—si penetré en aquel apartado sitio, bien saben todos la + causa, que no fué miedo ni mucho menos. En aquel instante me ocupaba + mentalmente en buscar los términos más propios de un arreglo y + transacción con aquella gente, y como el ruido no me dejaba pensar, + busqué la soledad de aquel lugar recogido y pacífico, donde sin estorbo + pudiera entregarme a mis cavilaciones. Lo incomprensible es que un militar viejo como + usted buscase asilo detrás de un armario mientras los franceses insultaban a + las señoras.</p> + <p>—Nada, lo que he dicho siempre—repuso Malespina—. Es + inútil esperar que los profanos hagan nunca justicia a las combinaciones de la + ciencia. Todo lo ven bajo el aspecto vulgar, y lanzan al público las + acusaciones más irreverentes. Hombre de Dios, ¿necesitaré decir + que, convencido desde el principio de la <!-- Page 99 -->imposibilidad de establecer + en el patio un campo atrincherado, tuve que retirarme a esta sala, y apoyar mi centro + de retaguardia en aquel armario, para operar con el ala derecha? Viendo que se + acercaban con ímpetu formidable los franceses, hice un movimiento envolvente + sobre mi ala izquierda, y me metí tras el armario, dirigiendo el raso de + metales de la terrible arma de fuego que llevaba en mi bolsillo hacia el marco de la + puerta, para que la trayectoria fuese directamente al patio. El enemigo, al ver mi + actitud, retrocedió lleno de espanto, y he aquí cómo sin + efusión de sangre se les obligó a la retirada.</p> + <p>Amaranta no podía contener la risa oyendo la disputa entre los dos vejetes. + Antes de que ésta concluyera, entró la de Leiva y dijo:</p> + <p>—Acaba de llegar la <i>Gaceta Ministerial de Sevilla</i>. Creo que hoy trae + la noticia de que ha muerto Napoleón.</p> + <p>—¡Jesús! ¿Qué dice usted?</p> + <p>—¿Dónde está, dónde está esa + <i>Gaceta</i>?</p> + <p>Al punto corrieron el Marqués y D. José María a la + habitación inmediata. La Marquesa, que no había parado mientes en mi + persona aunque le hice reverencias muy profundas, acercóse a su sobrina, y + mostrándole un medallón que en la mano traía, le dijo:</p> + <p>¿Te gusta? ¿No es verdad que está parecido? El pintor ha + hecho un hermoso retrato.</p> + <p>—Está muy bonito y se parece mucho—dijo mi antigua + señora—. Veremos qué le parece a ese barbilindo cuando lo + vea.</p> + <p>—Es extraño que no haya llegado ya. Su <!-- Page 100 -->madre me + decía que para el 12 pasaría por aquí.</p> + <p>El diplomático y Malespina aparecieron de nuevo, trayendo cada cual una + hoja de papel impreso.</p> + <p>—Efectivamente, aquí está en letras de molde—dijo con + grandes aspavientos el diplomático, preparándose a leer—. Oigan + ustedes: «Madrid, 6 de junio. El descontento de las tropas enemigas parece + general, y corre muy válida la voz de que en Bayona hay insurrección, y + de que el Emperador está oculto, añadiendo algunos que + herido.»</p> + <p>—Hombre, eso es importantísimo—dijo Malespina—, aunque no + me coge de nuevo, porque ya tenía noticias detalladas de este suceso.</p> + <p>—¿Que los franceses se sublevan contra Bonaparte?—dijo la + Marquesa—. Dios les habrá tocado el corazón.</p> + <p>—Pero oigan ustedes estotra noticia—añadió el + artillero—: «Toledo, 4. Dícese que cerca de Gallur los franceses + han sido derrotados por Palafox, dejando en el campo de batalla 12.000 muertos y un + número infinito de heridos. Los españoles les tomaron 48 cañones + y 12 águilas.»</p> + <p>—¡Hombre, magnífica victoria!—exclamó el + diplomático—. ¿Pero qué dice aquí? ¡Oh, + ésta sí que es gorda!: «Reus, 8 de junio. Aquí se habla de + la muerte de Josef Napoleón, de los varios partidos que dividen la Francia y + de la sublevación del Rosellón. Si estas noticias salen ciertas, + podemos asegurar que llegó <!-- Page 101 -->ya el día de la venganza y + de la libertad de España.»</p> + <p>—Vienen muy satisfactorios estos dos números de la + <i>Gaceta</i>—dijo Amaranta.</p> + <p>—Ya sabía yo todo eso—afirmó con aplomo el + Marqués—. ¡Pero qué veo, santos cielos! Este sí que + es notición. Oigan todos, oiga usted, Sr. D. José María: + «Valencia, 10 de junio. El ejército de Duhesme ha sido derrotado. Corren + voces de que el castillo de Figueras está en nuestro poder; se repite la + noticia del levantamiento del Rosellón y de la indignación con que ha + visto toda la Francia la conducta de su Emperador con la España.»</p> + <p>Los sueltos que oí leer en aquella ocasión pueden verse en la + <i>Gaceta Ministerial de Sevilla</i>, periódico oficial de la Junta Suprema. + En sus breves columnas se insertaban diariamente despachos y noticias que + remitían de todas partes.... Dictábalas el entusiasmo y las devoraba la + credulidad, y como nadie las discutía, el efecto era inmenso. Según la + <i>Gaceta Ministerial</i>, todos los días era derrotado un ejército + francés, y todos los días ocurría en Francia una + insurrección para destronar al azotador de Europa. ¡Ah!, entonces + corrían unas bolas, junto a las cuales son flor de cantueso las equivocaciones + del moderno telégrafo.</p> + <p>—Oigan ustedes—indicó la de Leiva, que había tomado el + periódico de manos del Marqués—; ésta sí que es + noticia extraordinaria. Y no digan ustedes que la sabían, porque hasta ahora + no se ha hablado en España ni en el mundo de semejante cosa. Atención: + «Cá<!-- Page 102 -->diz, 14. Corre muy válida la voz de que la + Francia está dividida en tres partidos: borbónico, republicano y + bonapartista.» También dice que han desembarcado en Rosas 11.000 hombres + con armas, que vienen de Mallorca.</p> + <p>—¡Tres partidos!—gritó el Marqués + diplomático, mirando a D. José María.</p> + <p>—¡Tres partidos! Ya lo sabía.</p> + <p>—¡Y yo también!... Pero corro a comunicar esta nueva a nuestros + amigos—dijo el Marqués, levantándose.</p> + <p>—Aguarda—le insinuó su hermana—. No olvides que esta + tarde tienes que pasar por allí.</p> + <p>—¡Otra vez! Si no hay quien la haga salir. Le he prometido, le he + rogado, le he amenazado, le he dicho mil finezas y ternuras, y nada, no quiere salir. + ¿Por qué no vais vosotras?</p> + <p>—Sí, esta tarde iremos—afirmó detenidamente la + Marquesa—. Es preciso que salga, porque sin ella no podemos volver a + Madrid.</p> + <p>—¡Oh!, picarón..., ya sabemos el secreto—dijo Malespina, + dirigiéndose con maliciosa expresión al Marqués—. Ayer me + hablaron del caso en varias tertulias.... Ya sabía yo que había usted + sido un terrible seductor.... ¿Pero ahora salimos con eso?</p> + <p>—Amigo, es preciso reparar de algún modo los extravíos de una + borrascosa juventud. Ya sabe usted que hasta hace quince años me llamaban el + <i>azote de las familias</i>. Pero ya pasaron aquellos tiempos, y ahora....</p> + <p>—¿De modo que no vas esta tarde?</p> + <p>—<!-- Page 103 -->Francamente—dijo el Marqués—, en estos + días me gusta salir a la calle lo menos posible. Suele haber tumultos..., + ¡la gente anda tan excitada!... ¡Qué susto me llevé la otra + tarde en el barrio de San Lorenzo!..., y como a causa de la gota no puedo + correr....</p> + <p>—Y como en la calle no se encuentran camas para esconderse debajo de + ellas.... Vamos, vamos, Marqués, y leeremos a los amigos estas estupendas + novedades.</p> + <p>Salieron la Artillería y la Diplomacia, y como la Marquesa había salido de + la habitación un momento antes, quedamos solos otra vez Amaranta y yo.</p> + <p>—Sigue contando—me dijo—. Y ese señor tendero con quien + servías, ¿ha venido contigo a Córdoba?</p> + <p>—No, señora: yo no he vuelto más a su casa. Salí de + Madrid acompañando al Sr. de Santorcaz.</p> + <p>—¡Santorcaz!—exclamó la dama, poniéndose encarnada + y después pálida como una difunta. ¿Quién? + ¿Quién has dicho?</p> + <p>—Don Luis de Santorcaz, señora; un caballero castellano que ha venido + ahora de Francia.</p> + <p>Amaranta parecía sentir una emoción profunda. Para disimularse + levantó fingiendo buscar algo, dió media vuelta, sentóse de + nuevo, después se puso la mano sobre los ojos, y finalmente, rompió una + flor de trapo que tenía entre sus manos.</p> + <p>—¿Qué estabas diciendo, que no te oí...?</p> + <p>Que el Sr. de Santorcaz....</p> + <p>—<!-- Page 104 -->Deja a ese hombre..., no hables de lo que no me interesa. + ¿Conque antes decías que los tenderos de la calle de la Sal + martirizaban a la chiquilla...?</p> + <p>—Sí, señora, mucho. Me desgarraba el + corazón—contesté sin cuidarme de disimular los sentimientos de mi + alma.</p> + <p>—Era natural que te interesaras por la desgracia.</p> + <p>—Es que yo había conocido a Inés antes de que a tal casa + fuera. Habíala conocido cuando estaba con su tío, el buen D. Celestino + del Malvar. Nos conocíamos los dos, señora, y como ella era tan buena, + y yo también..., porque yo era muy bueno.... En fin, señora, yo no + puedo ocultar a Usía la verdad.</p> + <p>—Dímela de una vez.</p> + <p>Dejándome llevar de la impetuosa pena que pugnaba por desbordarse en mi + afligido pecho, y olvidando toda la consideración, todo tacto, toda prudencia, + con el acento de la verdad y de un dolor inmenso, dije lo siguiente, sin + reflexión ni cálculo alguno:</p> + <p>—Señora, Inés y yo éramos novios.... Yo la quiero, yo + la adoro...; ella también....</p> + <p>Levantóse Amaranta rápidamente, y en su semblante observé + señales de repentina cólera. Mandándome callar, después + de decirme que era un desvergonzado y un truhán, agitó con inquieta + mano una campanilla.</p> + <p>¡Altos cielos, por qué no os hundisteis sobre mí! Entró + un criado, y Amaranta le mandó que me pusiera al instante en la puerta de la + calle.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XIII" name='XIII'></a> + <h2><!-- Page 105 -->XIII</h2> + <br /> + + <p>El criado, cumplidor de la ignominiosa orden, era un segundo mayordomo llamado + Román, que desde su niñez servía en la casa. Desde que le + conocí en El Escorial, aquel hombre me había inspirado inexplicable + antipatía, y digo esto y además le nombro, para que mis lectores le + tengan presente, por si figurase después un poco en los peregrinos sucesos de + esta historia.</p> + <p>¿Será preciso que hable de mis tormentos morales en los días + siguientes a aquel suceso? ¡Dios mío! Aburriré a mis lectores, + abusando de la gentil cortesía que les movió a fijar sus ojos en estas + relaciones. No: más vale que devore en silencio mis penas y les hable de otros + asuntos, que así alcanzaré la doble ventaja de proporcionarles + útil entretenimiento, y de calmar mis pesares, adormeciéndoles con el + beleño de patriótico entusiasmo.</p> + <p>En Córdoba reinaba gran impaciencia por la tardanza del ejército de + Castaños. Entonces, como ahora y como siempre, los profanos en el arte de la + guerra arreglaban fácilmente las cuestiones más arduas, charlando en + cafés y en tertulias, y para ellos era muy fácil, como lo es hoy, + organizar ejércitos, ganar batallas, sitiar plazas y coger prisionero a medio + mundo. A los profanos se unían los bullangueros y voceadores, que entonces, + ¡Santo Dios!, pu<!-- Page 106 -->lulaban tanto como en nuestros felices + días, y entre aquéllos y éstos y el torpe vulgo armaban tal + algazara, que no sé cómo las Juntas y los Generales podían + resistirla.</p> + <p>Principió el chaparrón de comentarios sobre la lentitud con que + Castaños organizaba sus tropas: unos aseguraban que tenía miedo; otros, + que estaba decidido a dar la batalla, pero que, seguro de perderla, tenía + tomadas sus medidas para retirarse a Cádiz y huir a las Américas con lo + más granado de sus tropas; otros en fin, se atrevieron a más, y + pronunciaron la palabra <i>traidor</i>. Esta palabra no era entonces palabra, era un + puñal: víctimas de ella fueron Solano en Cádiz, Perales en + Madrid, Filangieri en Galicia, Cevallos en Valladolid, Ordóñez en + Palencia, El conde del Águila en Sevilla, Trujillo en Granada, Torre del + Fresno en Badajoz, el barón de Albalat en Valencia. Inútil era decir a + los impacientes de Córdoba que un ejército no se instruye, arma y + equipa en cuatro días: nada de esto entendían. Aunque al través + del tiempo nos parezca lo contrario, entonces se chillaba mucho, y también + había quien tomara muy a pechos los asuntos de la guerra sólo por el simple + placer de meter ruido, y también por hacerse de notar. Todos los días + oíamos decir: «Mañana viene el ejército», o + «Ya ha salido de Utrera, ya está en Carmona....» Pero pasaban los + días y el ejército no venía.</p> + <p>En tanto, en Córdoba no cesaban los trabajos. Si no tienen ustedes idea de + lo que es el delirio la guerra, entérense de aquello. En <!-- Page 107 -->los + tiempos actuales, si hay guerra, las señoras, llevadas de sus humanitarios + sentimientos, se ocupan en hacer hilas. ¡Ay!, entonces las señoras + tenían alma para ocuparse en fundir cañones. ¡Cuando tal era el + espíritu de las mujeres, cómo estarían los hombres! + ¡Hilas! Allí nadie pensaba en tales morondangas.</p> + <p>Los voluntarios y cuerpos francos se uniformaban según el gusto + indumentario de cada uno, y aquí de la imaginación de las hembras de la + familia para galonar marselleses, para emplumar sombreros y guarnecer charpas y + polainas. Se hicieron muchos uniformes; pero no bastaban para equipar los dos + regimientos, uno de caballería y otro de infantería, que + organizó la Junta de Córdoba. Sin embargo, este inconveniente se + obvió disponiendo que con cada prenda de vestir se cubriesen dos: el uno + llevaba los calzones, casaca y sombrero, y el otro el pantalón, chaqueta y + gorra de cuartel. El correaje también servía para dos: uno llevaba la + bayoneta en la cartuchera y el otro en el porta-bayoneta, y no alcanzando las + cartucheras y cananas, se suplían con saquillos de lienzo. Más adelante, + cuando tenga el gusto de describiros en su conjunto el ejército de + Andalucía, daré completa idea de su abigarrada conformación y + aspecto. Francamente, señores, era aquél un ejército que causaba + risa.</p> + <p>Durante los días que aguardamos la llegada de Castaños para + incorporarnos a él (y necesariamente tengo que volver a hablar de mí), + yo hacía una vida vagabunda y holgazana. Como el servicio del joven D. Diego + no exigía <!-- Page 108 -->más que presentarme en la posada a la hora + de comer, pasaba el día y parte de la noche discurriendo por aquellas + tortuosas calles, que convidan al transeúnte a perderse en ellas, + entregándose al azar, a lo aventurero, a lo desconocido, sin saber + adónde se va ni de dónde se viene. Por ser la soledad mi mayor gusto, + rechazaba la compañía de mis camaradas, buscando errante y solo + aquellos lugares donde más pronto me perdía.</p> + <p>El único sitio adonde iba deliberadamente todos los días era la casa + de Amaranta, y pasaba largas horas contemplando su puerta, fijos los ojos en las + desnudas paredes, como si quisiese leer en ellas alguna mal escrita página de + mi destino. Sus cerradas ventanas, sus espesas celosías, no daban paso a + ninguna esperanza. Sin embargo, aquella fachada era tan elocuente, que no + podía dejar de mirarla. Al apartarme de allí, el viejo muro con su + puerta, sus ventanas, sus aleros y sus miradores, quedaba tan presente en mi + imaginación como si fuese una fisonomía. ¡Cara funesta, que nunca + tuvo una sonrisa para mí! Los criados de la casa, a quienes impacientemente + preguntaba por Inés, no sabían o no querían darme noticia + alguna.</p> + <p>Pero un día, precisamente el 1.º de julio, cambió + repentinamente la situación de mi espíritu. Atiendan ustedes, que esto + es de suma importancia. Por fin, tras larga espera, llegó el ejército + del general Castaños, y al anochecer debía partir para el Carpio. Entre + los paisanos armados que se juntaron con Echevarri <!-- Page 109 -->existía un + grupo compuesto de contrabandistas de Sierra Morena, de Villamanrique y de Pozo + Alcón, con los cuales fraternizaron bien pronto, formando amistosa cuadrilla, + los licenciados de Málaga, batallón que se formó con alguna + gente condenada por faltas, y que la Junta tuvo a bien indultar. Estos caballeros, + para cuya domesticación emplearon grandes rigores los jefes militares, + tuvieron una reyerta en Córdoba con los suizos de Reding. Fué + cuestión de vino, prontamente aplacada, pero que, sin embargo, alarmó + el barrio de Santa Marina durante media hora, produciendo sustos, algunas corridas, + tal cual desmayo de sensibles mujeres, las que, al oír los dos o tres tiros + disparados en la colisión, creyeron que los franceses estaban otra vez sobre + Córdoba, y así lo gritaban corriendo desordenadamente por las calles. + La parte mayor de la ciudad no se enteró de este suceso, que insignificante en + las páginas de la historia patria, fué para mí de trascendencia + suma, y más digno de mención que si hubiese derribado añejos + tronos y alterado la geografía del Continente. Así, los granos de arena + pesan a veces como montañas en el destino de un ser humano, y lo que es gota + de agua en el cauce de la generalidad, es río impetuoso en el de uno solo, o + viceversa, según lo que nosotros llamamos antojos de allá arriba, y no + es sino concierto sublime, que no podemos comprender, como no puede una hormiga + tragarse el Sol.</p> + <p>Pues bien: algunas horas antes de la que señalaron para la partida + salí a la calle, im<!-- Page 110 -->pulsado por un sentimiento de amor hacia + los laberintos de aquella ciudad que en sus repliegues escondidos había dado + un asilo a mi tristeza. Sentía salir de Córdoba como siente el + ermitaño dejar su cueva. Habíame acostumbrado a pasear mi aburrimiento + y soledad por aquellos callejones, a quienes en cierto modo había hecho + confidentes de mi pesar; hallaba tantas perspectivas amigas en un recodo, en una + torre, en un ajimez, en una encrucijada, en un poste, en una reja, en una piedra + corroída por el tiempo, en un zócalo garabateado por los chicos, que no + pude menos de salir a dar el último adiós a todas aquellas mudas + compañías de mi tristeza. Aquel día estaba más triste que + nunca.</p> + <p>Era de tarde: pasé por una plazuela irregular y solitaria, de esas que son + la desesperación de los arquitectos modernos: a un lado muros de ladrillo, en + los cuales, por la disposición de este material, se ha querido imitar una + decoración greco-romana, con jambas, dentículas, capiteles, metopas y + triglifos; a otro una pared sin puertas ni ventanas; luego un descomunal + portalón, una esquina cargada de escudos, un farol, un santo, torres medio + caídas y machones que se van a caer, una plazuela, en fin, de esas que nos + salen al paso cuando visitamos cualquier vieja metrópoli, tal como Toledo, + Granada, Valladolid, León, etc. Al atravesarla sentí el ruido que cerca + producía la citada reyerta entre los licenciados y los suizos; oíase + lejana algazara, y al extremo de largo callejón vi algunas mujeres que + <!-- Page 111 -->corrían gritando. Esto despertó mi curiosidad y + marché hacia allí; pero no había dado dos pasos, cuando me + detuve asombrado y estremecido, porque en el fondo de la plazuela, y en el + ángulo que ésta formaba con una calle, vi una mano que me hacia + señas; sí, una mano blanca que me llamaba.</p> + <p>Dirigíme allá, y en unos cuantos segundos se disipó la + ilusión. Me reí de mi torpeza al observar que en el ángulo + mencionado había una imagen de la Virgen, de esas que la devoción de + los españoles ha puesto en las antiguas calles. La Virgen tenía una + corona de hierro, en cuyos picos debió de haberse enredado una cometa de + algún chico de la vecindad, pues un jirón de papel, todavía + suspendido junto al cuerpo de la sagrada estatua, a impulsos del viento se + movía. El papelejo fué lo que a mí me pareció un brazo + que se movía y una mano que me llamaba. Tal alucinación en pleno + día era señal de mi estupidez, por lo cual, burlándome de + mí propio, seguí mi camino.</p> + <p>Pasando bajo la imagen, contemplaba el jirón de la cometa, cuando me detuve + de nuevo, porque un objeto rozó mi cara, produciéndome escalofrío. El + jirón de papel se había desprendido de la imagen, cayendo sobre mi. + ¡Vean ustedes lo que es el estado del ánimo! Aquel hecho insignificante, + tan insignificante como el aplastar un grano de arena con nuestro pie, me hizo + detener el paso, me hizo temblar, me hizo mirar a todos lados, puso en mis labios + esta pregunta, que me dirigí lleno de <!-- Page 112 -->confusión: + «Pero, Gabriel, ¿te has vuelto bobo, o lo has sido toda tu + vida?»</p> + <p>Seguí andando hacia la acera de enfrente, cuando de nuevo me detuve, me + quedé helado, absorto, estupefacto, porque detrás de mi había + sonado claramente mi nombre. ¿Quién me llamaba? Volvime y nada vi. La + plazuela estaba enteramente desierta y muda: sólo a lo lejos se oían + apenas algunas voces del altercado, que de ningún modo podían + confundirse con la que a mi espalda había dicho «Gabriel.»</p> + <p>Al volverme, mis ojos se fijaron en una puerta: era la puerta de una iglesia. + Abiertas de par en par las hojas de madera chapeada, se veía el cancel de + mugriento cuero, con dos puertecillas laterales. Una vieja, al salir, puso en + movimiento las mohosas bisagras, y al ruido de la herrumbre, un sonido lastimero + llegó a mis oídos, modulando aquella voz que a mí me había + parecido mi nombre. Esta vez no me reí, sino que entré decididamente en + la iglesia. Vi muchos santos pintados o de escultura, y, ¡cosa singular!, + parecióme que todas las imágenes sonreían apaciblemente. La + iglesia era modesta, blanca, obscura. En los lustrosos bancos se sentaban algunas + señoras de edad. Las luces del altar, al reflejarse en los oropeles de un + luengo cortinón rojo que servía de dosel a la Virgen, brillaban + estrellas tembladoras de aquella dulce obscuridad, indicando adónde + debían dirigirse los piadosos ojos. Al poco rato de estar allí, + parecióme aquel interior menos obscuro y comencé a ver distintamente + todos los objetos. En el fondo de la igle<!-- Page 113 -->sia, frente al altar, + había una gran reja que se alzaba desde el suelo al techo; tras esta reja + percibíanse vagas claridades movibles y un murmullo sordo, de cuyo conjunto se + destacaba de rato en rato una tos o una sílaba que repetían los ecos de + la bóveda. Acercándome a la reja, pude fácilmente distinguir + tras ella bultos blancos y negros, entre los cuales algunos desfilaron pausadamente y + sin ruido hacia una puerta que se abría en el ángulo del fondo, y otros + permanecían inmóviles y de rodillas. Eran las monjas.</p> + <p>Contemplando la tranquilidad de aquellas santas mujeres, su apacible recogimiento, + la vaguedad aparente de sus formas corpóreas, aquel silencio de sus pasos que + les asemejaba a simples creaciones de la luz en el fondo de la cámara obscura; + contemplando aquella calma de sus rezos, que nadie oía, sentí envidia + de los que sumergen su vida en la dulce sombra de un claustro. Yo no apartaba mis + ojos del coro, observando indiscretamente los movimientos de las buenas Madres, y + mientras mayor era mi atención, con más claridad se me iban presentando + los distintos objetos de aquel recinto, y vi poco a poco los sillones, el facistol, + el órgano, los cuadros. Tan lentamente salían de la obscuridad los + perfiles de estos objetos, que mi propia imaginación podía creerse + autora de aquel espectáculo.</p> + <p>El día iba descendiendo, y la iglesia se obscurecía por grados; pero + una de las Madres, tirando de unas cuerdas, descorrió la cortina negra de la + alta ventana del coro, y entonces <!-- Page 114 -->entró la luz crepuscular, + dando a todo su verdadera forma. Retiráronse algunas monjas; yo sentí + el tenue chocar de las medallas de sus rosarios cuando levantaban la rodilla, y luego + besos. Era fácil contar el número de las que salían por el + número de los suaves estallidos que resonaban en aquel espacio, porque todas + al salir besaban los pies de un Cristo colgado junto a la puerta. A esto + atendía yo, cuando de las figuras que aún quedaban de rodillas en el + centro del coro se levantó una, dirigiéndose a la reja y al mismo lugar + en que yo estaba. Mi impresión al verla, al ver su cara, al ver sus ojos que + me miraban, fué tan viva, tan aterradora, que hube de quedar petrificado, la + sangre helada, la vida en suspenso, hecho una estatua de plomo. Lo que estaba viendo, + ¿qué era? ¿Era una aberración, un delirio, una imagen del + sueño, un juguete fantástico, obra de los ángeles traviesos para + burlarse de los que con sus mundanas tristezas van a profanar la casa de Dios? La + miré fijamente, atónito ante aquel enigma, ante aquel misterio; pero la + visión no duró más que algunos segundos, porque la monja, + llamada por otra, se apartó de la reja, y salió rápidamente del + coro sin besar el pie del Santo Cristo.</p> + <p>Al hallarme solo, reuní todos, absolutamente todos los rayos de mi + razón, y juntándolos, los dirigí a la confusa y negra obscuridad + de aquel fenómeno. Quise desvanecer el celaje que envolvía mi + inteligencia haciéndome estúpido, y me pregunté si lo que + acababa de presenciar era reproducción de aquella burla de + <!-- Page 115 -->mis sentidos que poco antes me había hecho ver una mano en un + pedazo de papel y oír mi nombre en el chirrido de una puerta. Me di golpes en + la cabeza; busqué un sitio más solitario, donde, serenándome, + pudiera poner en claro cuestión tan ardua, y sin saber cómo, di conmigo + en el fondo de una capilla. En un cuadro que se ofreció de improviso a mis + ojos vi una falange de ángeles, mil encantadoras criaturas de esas que sin + más naturaleza corporal que una cabeza y dos alas, han creado los artistas + para regocijar los asuntos de la pintura mística. Atrajeron mi atención + aquellos seres juguetones y enredadores: todos se reían con infantiles + carcajadas, y entremezclándose volaban, rasgando nubes, esparciendo flores con + el batir de sus alas de pollo, y dándose de coscorrones al chocar unas con + otras las rubias cabecitas. Por momentos me parecía que avanzaba sobre + mí la bandada de rostros voladores, y luego retrocedían haciendo con + alegre algazara movimientos de miedo, para esconderse después tras una nube, y + hacerme desde allí guiños con sus ojuelos, y encantadoras muecas con + sus bocas.</p> + <p>A tal situación habían llegado mis sentidos, cuando el + sacristán, agitando un grueso manojo de llaves con cencerril estruendo, me + hizo salir de la iglesia, pues yo era la única persona que en ella quedaba. + Salí; la luz de la calle pareció devolverme el sentido común, + que, según mi propia opinión, había perdido. El tumulto de que + poco antes hablé, continuaba más reciamente, y algunas personas + <!-- Page 116 -->atravesaron a toda prisa la plazuela. Entre éstas vi un + hombre, un caballero que azorado y con miedo corría, volviendo la vista + atrás, deteniéndose a cada dos pasos, y vacilando luego sobre + qué dirección tomaría. Fijóse en mi, y al punto, + llamándome por mi nombre, se me acercó con muestras de alegría + por haberme encontrado. Era el diplomático.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XIV" name='XIV'></a> + <h2>XIV</h2> + <br /> + + <p>—Gabriel—me dijo con voz temblorosa y sin dejar de mirar hacia el + sitio del tumulto—, vas a hacerme un favor.... ¡Los franceses! + ¡Están ahí los franceses! Sí..., yo he visto pasar por + esas calles las gorras de pelo de a dos varas de alto.... Bien lo decía yo.... + ¡Mi sobrinita y mi hermana tienen unas cosas...! A ellas solas se les ocurre + mandarme con esta comisión, sin reparar que la pierna gotosa no me deja + correr. Pero no doy un paso más..., me retiro a casa...; tú te + encargarás de llevarlas flores, la carta y el recado.... ¿No + oíste un tiro? Me parece que vienen por ese lado. ¡Jesús, esto es + atroz! Si viene una bala perdida.... Adiós, me voy; toma, chiquillo, + encárgate tú de esto. Es muy fácil. Ahí está el + convento. Mira, en aquel callejón está la puerta del torno. Entras, + preguntas por la Srta. Inés, la novicia..., pues. Dices que vas de parte de la + Sra. Marquesa de Leiva. ¿Lo olvidarás?... ¡Dios mío! + ¡Esas <!-- Page 117 -->mujeres que pasan corriendo!... Sin duda los muy + tunantes intentan deshonrarlas. Me voy.... Toma, entra tú en el locutorio. + ¡Para qué vendría yo a estos malditos barrios! Toma el ramo de + flores contrahechas..., toma la carta, que darás a la Srta. Inés...; le + dices que la Sra. Marquesa está enojada con ella, y que es preciso que a salir + del convento se decida. Insiste mucho en esto, ¿eh?; dile que nos vamos para + Madrid, y que en la Corte del nuevo rey José I.... ¡Demonio, eso que ha + sonado es un tiro de obús!... Me parece que ha caído una granada en el + techo de esa casa.</p> + <p>—¿Una granada? Lo menos cincuenta van disparadas ya—dije yo, + atizando el fuego de su miedo para que se marchara pronto y me dejase tan sublime + comisión.</p> + <p>—Conque, chiquillo—continuó, temblando como un azogado—, + ¿lo harás bien? Si te dan contestación la llevas a casa. Ve + pronto. Yo me escaparé corriendo por esta calle donde no se siente ruido...; + adiós.</p> + <p>Desapareció el diplomático, llevado por su miedo, y al punto + entré en la portería del convento con febril alegría, y di + fuertes porrazos en el torno. Una voz regañona me contestó.</p> + <p>—<i>Deo gratias</i>—dije—. Vengo de parte de mi ama, la Sra. + Marquesa de Leiva, a traer un recado a la Srta. Inés.</p> + <p>La portera me dijo que esperara en el locutorio, y al poco rato de estar + allí corrióse la cortina de éste y vi dos monjas. No sé + cómo pude mantenerme en pie. Una de ellas era Inés.</p> + <p>No me cabía duda, era ella misma: en su <!-- Page 118 -->semblante, + adelgazado y pálido, habían impreso terribles huellas los sesenta + días de incesantes pesares transcurridos desde el 2 de mayo; pero la + reconocí, a pesar de la escasísima luz del locutorio, y la hubiera + reconocido en la obscuridad de las entrañas de la tierra. Parecióme que + al verme cerró los ojos, y que asíó las rejas con sus dos manos para + sostenerse. Cuando me dirigió la primera pregunta, temblaba su voz de tal + modo, que era imposible entender sus palabras. Sin poder decir una sola, incapaz de + discurso y de movimiento, permanecí yo breve rato con la cara apoyada en la + reja.</p> + <p>La monja que la acompañaba me obligó por fin a romper el + silencio.</p> + <p>—La Sra. Marquesa me ha dado este ramo de flores y esta carta—dije, + introduciendo ambas cosas para que las tomara Inés.</p> + <p>—¡Ah, el ramo para el Santo Niño de la + Enfermería!—dijo la monja vieja—. La señora Condesa no se + olvida de nosotras.</p> + <p>—También me ha dado un recado de palabra para la Srta. + Inés—continué—, y es que se prepare a salir del convento + para partir con ella a Madrid dentro de algunos días.</p> + <p>—¡Oh!—exclamó la vieja—. La Sra. Condesa y la Sra. + Marquesa hacen mal en contrariar la decidida vocación de esta niña. + ¡Por qué ese empeño de llevarla a Madrid, cuando ella quiere + dejar las maldades y abominaciones del siglo! La pobrecita no quiere cuentas con + nadie más que con su prometido Esposo, que es Nuestro Señor + Jesucristo.</p> + <p>—<!-- Page 119 -->Madre Transverberación—dijo Inés con + voz más entera—, el chocolate y los bollos que han hecho sus mercedes + ayer para la señora Condesa, ¿dónde están? ¿Los ha + traído su merced?</p> + <p>—No por cierto.</p> + <p>—¡Si tuviera su merced la bondad de ir a buscarlos para que los lleve + este mozo...!</p> + <p>—Bien pudo usted haberlos traído—replicó gruñendo + la vieja.</p> + <p>—Si la Sra. Condesa no lo recibe esta tarde, se enojará mucho, y me + será difícil convencerla de que no quiero dejar nunca más esta + santa morada.</p> + <p>—Voy por él..., ¡qué niñas éstas!</p> + <p>Dejónos solos la Madre Transverberación, y entonces hablé + así:</p> + <p>—Inés mía, estoy vivo, he resucitado. Salí vivo de + aquel montón de muertos, donde perdimos para siempre a nuestro buen amigo don + Celestino. Al verme vivo y sin ti, pensé que Dios me había devuelto la + vida para castigarme; pero ahora que te encuentro, alabo a Dios porque veo que no + una, sino dos veces, me ha dado la vida.</p> + <p>—¿Debo salir de aquí? ¿Debo hacer lo que me mandan esas + señoras?—me preguntó Inés con impaciencia, porque + temía la vuelta de la Madre Transverberación.</p> + <p>—Si, Inés, sal de aquí. Haz lo que te mandan esas + señoras. ¿Qué dicen en esa carta?</p> + <p>—Toma, léela—dijo, alargándola al través de la + reja.</p> + <p>A la escasa luz del locutorio pude leer la <!-- Page 120 -->carta, que + decía, entre otras cosas relativas al ramo y al chocolate, lo siguiente: + «Esperamos que cesará tu obstinación en profesar. Nos oponemos + resueltamente a ello, y no queremos que tu ingreso en el seno de esta familia sea + señal de aniquilamiento de nuestra casa. Ya te dijimos que habíamos + determinado casarte con un joven de alto linaje, proyecto en el cual estriba la + felicidad, grandeza y lustre de la familia a que perteneces. Todo está + concertado, y aunque se aplace por motivo de la guerra, al fin tiene que ser; de modo + que si persistes en profesar, nos llenarás de dolor. ¿No anhelas + servirnos de consuelo en nuestra soledad? ¿No correspondes al mucho amor que + te profesamos? ¿No deseas ocupar el puesto que te pertenece en nuestro + corazón y en nuestra casa? Mi sobrina y yo iremos a convencerte, y en tanto + disponemos el viaje a Madrid, adonde nos acompañarás, porque tu + presencia es indispensable a las diligencias de tu legitimación.»</p> + <p>—Sí, saldré—dijo Inés cuando acabó de leer + la carta—. Ya no quiero estar más aquí.</p> + <p>—¿Pues qué, estabas decidida a profesar?</p> + <p>—Sí, muy decidida. No tenía yo más consuelo que la idea + de encerrarme aquí para siempre. Cuando me trajeron a Córdoba..., + ¡qué días y qué viaje!, yo no sabía lo que era de + mí. Me encerraron en este convento..., luego vinieron esas señoras a + decirme que era su sobrina..., me besaron..., lloraron mucho las dos...; luego + dijeron que me iban a casar, y cuando les contesté: «Pues ya que me han + <!-- Page 121 -->puesto aquí, aquí he de quedarme toda la vida», + ambas se afligieron mucho.... Me visitan con frecuencia, acompañadas de un + señor de edad, que me hace mil caricias y asegura quererme mucho; pero nunca + he cedido a sus ruegos para salir.</p> + <p>—¿Y ahora?</p> + <p>—Las paredes del convento se me caen encima, y anhelo salir.</p> + <p>—¡Pero te van a casar!—exclamé indignado—. Te + quieren casar, y no se hunde el mundo.</p> + <p>Entonces se rió, creo que por primera vez desde mucho tiempo, y aquella + espontánea alegría me pareció expresión de una renaciente + vida. Inés salía del seno del claustro como yo del montón de + muertos de la Moncloa, y al contestar con una sonrisa a mis amorosas quejas, sacaba + del sepulcro de la Orden el pie que tan impremeditadamente había metido dentro. + Viéndola reír, reíme yo también, y al punto, olvidando la + situación, nos hablamos con la confianza de aquellos tiempos en que de + nuestras penas hacíamos una sola.</p> + <p>—¡Ay, chiquilla! Ahora que eres archiduquesa y archipámpana, + ¿no tienes vergüenza de quererme?</p> + <p>—¿Pero qué quieren hacer de mí?—preguntó, + poniéndose triste otra vez.</p> + <p>—Mira, princesa, haz lo que te mandan esas señoras: obedécelas + en todo. Ya habrás conocido el parentesco que tienes con ellas. Dios te ha + puesto en sus manos; acepta lo que Dios te da, y Él arreglará lo + demás.</p> + <p>—<!-- Page 122 -->Saldré del convento—afirmó + ella—. ¡Ay! No se asustarán poco las Madres cuando me lo oigan + decir. Pero ya Dios no quiere que yo sea monja.</p> + <p>—No lo serás, no; y cuando yo vuelva de la guerra....</p> + <p>—¿Pero vas tú a la guerra? Chiquillo, ¿quién te + ha metido a ti en guerras?</p> + <p>—¿Pues qué he de hacer? ¿Quieres que toda la vida sea + criado? Escucha, Inés, lo que me pasó hace días en casa de la + Sra. Condesa. Fuí a visitarla, y habiendo cometido la indiscreción de + decirle que te quería, se enfureció de tal modo, que me hizo poner en + la puerta de la calle.</p> + <p>Inés cruzó las manos, dejándolas caer luego con desaliento + sobre su falda, mientras elevaba sus ojos al cielo, sin decir nada.</p> + <p>—¡No soy más que un criado, Inés!—exclamé, + agarrándome con fuerza a la reja y sacudiéndola, como si quisiera + hacerla pedazos—; no soy más que un miserable chico de las calles, + indigno de ser mirado por personas de tu categoría. Después que nos + separamos, mira qué distantes estamos uno de otro. Pero no creas que lo + siento; me gusta verte donde estar debes.</p> + <p>—¿Y tú?—me preguntó con perplejidad.</p> + <p>—Yo haré lo que deba, Inesilla. Sal de este convento, ve con esas + señoras y espérame tranquila, con la segundad de que iré a + buscarte. Si para entonces no has variado..., si te encuentro la misma....</p> + <p>Contestóme al instante pasando su dedo ín<!-- Page 123 -->dice por + uno de los huecos de la reja. Yo se lo besé, se lo mordí tan sin + pensarlo, que ella no pudo contener un ligero grito, a punto que la Madre + Transverberación regresaba con el chocolate y los bollos.</p> + <p>—¿Qué es eso, niña?—preguntó la vieja, + asombrada de oírla chillar.</p> + <p>—Nada, Madre Transverberación. Esta reja tiene unos picos.... Al + mover la mano me lastimé un dedo—dijo Inés, chupándose la + coyuntura del dedo índice y sacudiéndolo después para fingir el + dolor del supuesto rasguño.</p> + <p>—Aquí están el chocolate y los + bollos—añadió la monja—. Vaya, ya es tiempo de que se + marche ese mocito, porque obscurece y no es ésta hora de tener abierto el + locutorio.</p> + <p>—Rabiando estoy por marcharme—repliqué—. Vengan + acá esos bollos y ese chocolate, que la Sra. Marquesa estará con el + alma en un hilo aguardando tan buenas cosas. ¿Y qué le digo a su merced + en contestación al recado que tuve el honor de traer?</p> + <p>—Que está muy bien—contestó Inés, apretando su + cara contra la reja.—Que haré lo que me mandan, y que cuando quieran + venir por mí, estoy dispuesta a salir del convento.</p> + <p>—¿Cómo es eso, niña?—gruñó alarmada + la monja—. ¡Que quiere usted salir! ¡Qué pensará su + futuro Esposo Jesucristo si llega a sus oídos lo que usted ha dicho! Y tiene + que saberlo forzosamente, porque Él está en todas partes y todo lo oye. + Nada, nada—añadió, arrimando su hocico a la verja—. Rapaz, + a la Sra. Marquesa dirá usted que la niña per<!-- Page 124 -->siste en + su ejemplar vocación, y que si quieren verla enfadada y bufando de rabia, que + le hablen del siglo y sus tentaciones.</p> + <p>Inés prorrumpió en una carcajada tan natural, tan graciosa, tan + fresca, tan jovial, que hasta las paredes del convento parecían regocijarse + con tan alegre música.</p> + <p>—¿Qué risas tan mundanas son ésas?—dijo la Madre + Transverberación—. Es la primera vez que se ríe usted de ese modo + en esta casa. ¿Qué pasa para tanta alegría?... Adentro, + niña, adentro; daremos parte de este inaudito desenfado a la Madre + Abadesa.</p> + <p>Cerróse el locutorio y salí a la calle. Sentíame con nueva + vida, con centuplicadas fuerzas en mi espíritu y en mi cuerpo; sentíame + capaz de todo, de la abnegación, de la lucha, hasta del heroísmo, + porque la presencia y las palabras de Inés habían abierto desconocidos + horizontes, inmensos espacios delante de mí.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XV" name='XV'></a> + <h2>XV</h2> + <br /> + + <p>Antes de llegar a la posada, fuerte ruido de tambores y cornetas me anunció + la salida del ejército. Corrí a buscar mis armas y mi caballo, y antes + de que se notara mi falta, ya estaba en fila con el señorito conde de Rumblar, + Marijuán y los demás de la partida. Era ya de noche cuando salimos, y + el pueblo todo tomó parte en aquella espontánea fiesta de + <!-- Page 125 -->nuestra despedida: millares de luces se encendieron a nuestro paso + en balcones y puertas; ninguna mujer dejó de saludarnos desde la reja, ya sin + galán, y todos los chicos engendrados por aquella fecunda generación + salieron delante de los tambores, acompañándonos hasta más + allá de la Puerta Nueva.</p> + <p>Anduvimos toda la noche, y al día siguiente, al salir del Carpio, nos + desviamos del camino real de Andalucía, tomando a la derecha en + dirección a Bujalance. Durante esta primera jornada encontramos a Santorcaz, + que había salido de Bailén para incorporarse a su cuadrilla, y a todos + nos dió mucho gusto el verle.</p> + <p>—Aquí traigo varios regalitos que le manda a usted su señora + mamá—dijo a mi amo, entregándole unos paquetes—. La + señora estaba desazonada por no haber tenido noticias de usted, y me + encargó que le cuidase bien. ¿Hizo el Sr. Conde las visitas que + D.ª María le encargó?</p> + <p>—Puntualmente—contestó mi amo—. Y usted, ¿por + qué no ha venido antes?</p> + <p>—¡Qué demonio! Con estas cosas ni tenemos posta ni quien lleve + una carta. Sin embargo, yo recibí las que esperaba, y aquí estoy al + fin, deseando, como los demás, que tropecemos con los franceses.</p> + <p>Desde entonces fué Santorcaz el principal personaje de la cuadrilla + después del amo, lugar que supo conquistarse con la desenvoltura subyugadora + de su conversación. Ponía él todo suesmero en agradar a D. + Diego, cosa fácil <!-- Page 126 -->de conseguir, y siempre fijo al lado de + éste, cautivó prontamente el ánimo del buen chico, ya + contándole hazañas y extraordinarios hechos, ya sugiriéndole con + su fértil imaginación ideas y conceptos propios para enloquecer a un + joven de chispa, pero muy atrasado en su desarrollo intelectual.</p> + <p>Y a todas estas, señores míos, ni una palabra os he dicho de aquel + ejército, ni de su extraña composición; pero atended ahora, que + lejos de ser tarde, es ésta la coyuntura propicia de hacerlo, según el + refrán que dice: «Cada cosa en su tiempo, y los nabos en + Adviento.»</p> + <p>La base del ejército de Andalucía estaba en las tropas del campo de + San Roque, mandadas por Castaños, y en las que después trajo don + Teodoro Reding de Granada. Componíase de lo más selecto de nuestra + infantería de línea, con algunos caballos y muy buena + artillería, no excediendo su número de trece a catorce mil hombres. + Agregáronse algunos regimientos provinciales y los paisanos que + espontáneamente o por disposición de las Juntas se engancharon en las + principales ciudades de Andalucía. Difícil es conocer la cifra exacta a + que se elevaron las fuerzas de paisanos armados; pero seguramente eran muchos, porque + la convocatoria había llamado a todos los mozos de diez y seis a cuarenta y + cinco años, solteros, casados y viudos sin hijos, de cinco pies menos una + pulgada, medidos descalzos. Además de los notoriamente inútiles, como + cojos, mancos, ciegos, etc., eran exceptuados los que <!-- Page 127 -->tenían + su mujer encinta o ejercían cargos públicos, así como a los ordenados + de Epístola; pero no había excepción por razón de cosecha o + labores del campo. Los únicos rechazados de las filas, sin tener aquellos + reparos, eran los <i>negros, mulatos, carniceros, verdugos</i> y <i>pregoneros</i>. + Con paisanos, pues, creó Sevilla cinco batallones y dos regimientos de + caballería; Cádiz mandó el batallón de tiradores que + llevaba su nombre, y las ciudades y villas de Utrera, Jerez, Osuna, Carmona, + Jaén, Montoro y Cabra enviaron cuerpos de infantería y + caballería de número irregular.</p> + <p>Esto aumentó el ejército; pero aún debía crecer un + poco más aquél, que empezó enano y debía ser gigante + terrible, si no por su tamaño, por su fuerza. Los militares españoles + que el Gobierno de Madrid incorporaba a las divisiones de Moncey, de Vedel o de + Lefebvre iban huyendo de sus traidoras filas en cuanto se les presentaba + ocasión para ello, de tal modo, que al verificar sus marchas aquellos + ejércitos por parajes montuosos o quebrados, veían que los + españoles se les escapaban por entre los dedos, como suele decirse. Los + desertores acudían a engrosar las tropas del ejército de Blake, del de + Cuesta o del de Castaños; y a Carmona y a Córdoba llegaron muchos, + escapados de las filas de Moncey, así como casi todos los que hacían la + campaña de Portugal con Junot. Aquellos oficiales y soldados, al romper la + disciplina literal que los sujetaba a la Francia invasora para acudir al llamamiento + de la disciplina moral de su patria oprimida, hacían el <!-- Page 128 -->viaje + disfrazados, traspasaban a pie las altas montañas y los ardientes llanos, + hasta encontrar un núcleo de fuerza española. Daba lástima + verles llegar rotos, descalzos y hambrientos, aunque su gozo por hallarse al fin en + tierra no invadida les hacía olvidar todas las penas. Con estos desertores, + entre quienes había guardias de Corps, valones, ingenieros y artilleros, + aumentó un poco nuestro ejército.</p> + <p>Pero aún creció algo más. La Junta de Sevilla había indultado + el 15 de mayo a todos los contrabandistas y a los penados que no lo fueran por los + delitos de homicidio, alevosía o lesa majestad humana o divina, y esto trajo + una partida, que si no era la mejor tropa del mundo por sus costumbres, en cambio no + temía combatir, y fuertemente disciplinada, dió al ejército + excelentes soldados. Ibros, lugar célebre en los fastos del contrabando; + Jandulilla, Campillo de Arenas, y otras localidades, entregadas más tarde al + sable de la Guardia civil y de los Carabineros, enviaron respetables escuadrones, con + la particularidad de que por venir armados hasta los dientes, y ser todos unos + caballeros de muy buen temple, que sabían dónde echaban la boca del + trabuco, se les reputó como auxiliares muy eficaces del ejército. + Cuerpos reglamentados españoles, con algunos suizos y valones; regimientos de + línea, que eran la flor de la tropa española; regimientos provinciales, + que ignoraban la guerra, pero que se disponían a aprenderla; honrados + paisanos, en su mayor parte muy duchos en el arte de la caza, y por lo general + tiraban ad<!-- Page 129 -->mirablemente; y, por último, contrabandistas, + granujas, vagabundos de la sierra, chulillos de Córdoba, holgazanes + convertidos en guerreros al calor de aquel fuego patriótico que inflamaba el + país; perdidos y merodeadores, que ponían al servicio de la causa + nacional sus malas artes; lo bueno y lo malo, lo noble y lo innoble que el + país tenía, desde su general más hábil hasta el + último pelaire del Potro de Córdoba, paisano y colega de los que + mantearon a Sancho: tales eran los elementos del ejército andaluz.</p> + <p>Se formó de lo que existía: entraron a componer aquel gran amasijo + la flor y la escoria de la nación; nada quedó escondido, porque la + fermentación lo sacó todo a la superficie, y el cráter de + nuestra venganza esputaba lo mismo el puro fuego que las pestilentes lavas. Removido + el seno de la patria, echó fuera cuanto habían engendrado en él + los gloriosos y los degenerados siglos, y no alcanzando a defenderse con un solo + brazo, trabajó con el derecho y el izquierdo, blandiendo con aquél la + espada histórica y con éste la navaja.</p> + <p>En cuanto a uniformes y trajes, habíalos de todas las formas conocidas. Es + prodigioso cómo se equipó aquel ejército de paisanos en diez y + seis días. La Administración actual, con todos sus recursos, es un + sastre de portal comparada con aquel confeccionador que puso en movimiento millones + de agujas en dos semanas. En cierto estado que la Historia no ha creído digno + de sus páginas, pero que existe aún, aunque en el olvido, se consigna + el número de <!-- Page 130 -->piezas de vestuario que hicieron gratuitamente + las monjas y señoras de Sevilla. Dice así:</p> + <p>«Por las Comunidades y señoras de distinción se han hecho + 3.335 camisas, 1.768 pantalones y 167 casacas de soldado; 1.001 camisas, 312 + pantalones y 700 chalecos de sargento; 374 botines de paño, 149 sacos de + caballería, 16 mochilas y 1.684 escarapelas.» Las señoras de + Alcolea, las de Carmona, Lora del Río y otros pueblos figuran en la cuenta con + cifras parecidas.</p> + <p>Esta diversidad de manos en la hechura de vestimenta indica que la voz + <i>uniforme</i>, en lo tocante a voluntarios, era una vana palabra. Al lado de las + casacas blancas con solapa negra, carmesí o azul, que vestían la mayor + parte de los regimientos de línea; al lado de las levitas azules con bandolera + que vestían valones y suizos, veíamos los chaquetones de paño + pardo con que se cubría la gente colecticia. Entre los altos morriones de la + artillería y las gorras de los granaderos, llamaban la atención + nuestros blancos sombreros portugueses, y las gorras de cuartel, y los tocados de + innumerables clases con que cubrían sus chollas los tiradores y voluntarios de + los pueblos. Como antes he dicho, aquel ejército hacía reír.</p> + <p>¿Y el dinero para la guerra? Causa risa ver cómo se da hoy de + calabazas un ministro de Hacienda para <i>arbitrar</i>, con destino a otra guerra, + unos cuantos millones que nadie quiere darle si no hipoteca hasta el último + pingajo de la nación. Aprended, generaciones egoístas. Leed las listas + de donativos hechos por los <!-- Page 131 -->gremios, por los comerciantes, por los + nobles y hasta por los mendigos. ¡Aquel sí era llover de dinero, y + reunirlo a montones, sin que ni un realito de vellón se escapase por entre los + agujeros del cesto administrativo! En la lista de donaciones hay una partida + conmovedora que dice así: «La Sra. Condesa viuda de Montelirios ha + entregado su <i>toaleta</i> de plata, manifestando el sentimiento de que sus medios + no alcancen tanto como su voluntad.»</p> + <p>¿Habrá hoy quien dé su <i>toaleta</i>?...</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XVI" name='XVI'></a> + <h2>XVI</h2> + <br /> + + <p>Nuestra marcha por Cañete de las Torres en dirección al río + Salado era un verdadero paseo triunfal, mejor dicho, casi no parecía que + marchábamos, porque la gente de los pueblos, incluso mujeres, ancianos y + chicuelos, nos seguían a un lado y otro del camino, improvisando fiestas y + bailes en todas las paradas. Cuando el ejército se detenía, + eclipsábanse en apariencia todos los males de la patria, porque la tropa, + recobrando el buen humor, convertía el campamento en una feria. Yo no + sé de dónde salían tantas guitarras; no pude comprender de + qué estaban hechos aquellos cuerpos, tan incansables en el baile como en el + ejercicio, ni de qué metal durísimo eran las gargantas, para ser tan + constantes en el gritar y cantar.</p> + <p><!-- Page 132 -->Como durante la primera semana del mes de julio no nos faltaron + víveres abundantes, lo pasábamos perfectamente; y como tampoco + tropezamos con los franceses, establecidos, aunque muy inquietos, al otro lado del + río, a todos, especialmente a los inexpertos, nos parecía la guerra una + ocupación dulcísima. Sobre todo, el condesito de Rumblar no + cabía en su pellejo de puro alborozado; y como con el roce de tanta y tan + diversa gente se iba despabilando por extremo, llegó a adquirir un + desembarazo, un dominio de su propia persona que antes no tenía. Santorcaz, + como dije, había logrado en poco tiempo gran ascendiente sobre D. Diego, de + tal modo, que cuanto nuestro mozalbete ponía por obra, lo consultaba con + aquél. Marijuán, en cambio, hacía buenas migas con un servidor + de ustedes, y siempre juntos en las marchas y en los descansos, nos contábamos + nuestras cosas, compadeciéndonos y consolándonos mutuamente. Nosotros + dos solos, y sin dar parte a nadie, nos comimos el divino chocolate y los bollos de + la Madre Transverberación.</p> + <p>Todo el ejército tenía gran impaciencia por venir a las manos con la + <i>canalla</i>. Como existen en todo campamento, además del supremo consejo + que se celebra en la tienda del General, tantos consejillos como grupos de soldados + se escalonan aquí y allá, en la cantina o en campo raso, para echar una + caña o tirar un par de cartas, nosotros siempre estábamos dilucidando + en corros más o menos grandes la eterna cuestión de nuestro encuentro + con los <!-- Page 133 -->franceses. ¡Cuántas veces, reunidos junto a un + tambor, donde había un jarro de vino, dispusimos el paso del río, el + ataque del enemigo en su posición de Andújar, u otras hazañas de + la misma harina!</p> + <p>Un día, hallándonos en Porcuna, y después que se nos + unió el ejército de Reding, resolvimos, tras de ardiente + discusión, que los generales estaban atolondrados y sin saber qué plan + adoptarían. El conde de Rumblar dijo que iba a escribir a su maestro D. Paco, + para que le dijera qué operaciones convenían más; pero como + todos se rieran de esta ocurrencia, nuestro generalito se amoscó y fué + a que le consolara con sus adulaciones interminables el lugarteniente Santorcaz.</p> + <p>Por último, tras largo consejo celebrado por los generales, se dijo que + iban a ser distribuídas las divisiones para tomar la ofensiva inmediatamente. + Aquél día, que fué, si no recuerdo mal, el 12 o el 13 de julio, + vi por primera vez al general Castaños, cuando nos pasó revista. + Parecía tener cincuenta años, y por cierto que me causó sorpresa + su rostro, pues yo me lo figuraba con semblante fiero y ceñudo, según a + mi entender debía tenerlo todo general en jefe puesto al frente de tan + valientes tropas. Muy al contrario, la cara del general Castaños no causaba + espanto a nadie, aunque sí respeto, pues los chascarrillos y las ingeniosas + ocurrencias que le eran propias las guardaba para las intimidades de su tienda. + Montaba airosamente a caballo, y en sus modales y apostura había aquella + gracia cortés y <!-- Page 134 -->urbana que tan común ha sido a + nuestros Césares y Pompeyos. Es preciso confesar que a caballo y en las + paradas hemos tenido grandes figuras. Esto no es decir que Castaños fuera + simplemente un general de parada, pues en 1808, y antes de inmortalizar su nombre, + tenía muy buenos antecedentes militares, aunque había hecho su carrera + con rapidez grande, si no desusada en aquellos tiempos. A los doce años de + edad obtuvo el mando de una compañía; a los veintiocho le hicieron + teniente coronel, y a los treinta y tres, coronel. Si en su juventud no + asistió a ninguna campaña, en 1794, y cuando contaba treinta y ocho + años y poseía la faja de mariscal de campo, estuvo en la del + Rosellón a las órdenes del general Caro, y allí le hirieron + gravemente en el lado izquierdo del cuello. Cuentan que la ligera inclinación + de su cabeza hacia aquel lado provenía de la tal herida.</p> + <p>Voy a decir de qué manera nos distribuyeron. La primera división la + mandaba Reding; la segunda, Coupigny, y la tercera, Jones; la reserva estaba a las + órdenes de D. Juan de la Peña, y mandaban destacamentos sueltos, de mil + hombres poco más o menos, en calidad de tropas volantes para mortificar al + enemigo, D. Juan de la Cruz, el marqués de Valdecañas y D. Pedro + Echevarri, que después fué uno de los más famosos polizontes de + la reacción. Trescientos escopeteros, que habían salido Dios sabe de + dónde, eran capitaneados por el presbítero D. Ramón de Argote. + ¿No es verdad que hubiera estado mejor diciendo misa?</p> + <p><!-- Page 135 -->A caballo éramos tres mil, fuerza no muy grande si se + considera que íbamos a operar en país entrellano y contra jinetes muy + aguerridos; pero, en cambio, nuestra artillería era de primer orden. + Teníamos veinticuatro piezas, servidas por el Real Cuerpo, con lo más + florido de aquella oficialidad a quien estaba reservado la mayor gloria de la guerra, + desde el 2 de mayo hasta la batalla de Vitoria.</p> + <p>Nosotros nos extendíamos por la izquierda del Guadalquivir, ocupando los + pueblos de Porcuna y Lopera; y alargando una de nuestras alas por el camino de + Arjonilla, observábamos la orilla derecha, mientras la otra ala se + extendía hacia Higuera de Arjona buscando a Menjíbar. Ocupaba el + francés a Andújar con las fuerzas que primitivamente trajo a la tierra + andaluza, y que habían vencido en el puente de Alcolea y saqueado a + Córdoba. La división de Vedel, fuerte de diez mil hombres, + hallábase en Bailén, y la pequeña división de + Ligier-Belair, el mismo general que vimos batirse con los vecinos de + Valdepeñas en los primeros días de junio, estaba en Menjíbar + guardando el paso del río. Andújar, Bailén, Menjíbar. Del + primero al segundo punto corría la carretera general de Andalucía, + desde Bailén a Menjíbar el camino que iba a Jaén, y desde + Menjíbar a Andújar el río. Conserven ustedes en la memoria la + disposición de este triángulo para comprender la importancia de los + movimientos de ambos ejércitos.</p> + <p>Cualquiera que fuese el pensamiento de nuestros generales, lo cierto es que la + primera <!-- Page 136 -->división recibió orden inmediata de ponerse en + marcha, mientras Castaños con la tercera y la reserva se dirigía hacia + el puente de Marmolejo para pasarlo y atacar a Dupont en Andújar. Ya he dicho + que mandaba D. Teodoro Reding la primera división; lo que aún no ha + sido escrito por la Historia ni dicho por mí es que yo formaba parte de ella, + porque toda la caballería voluntaria había sido incorporada, mejor + dicho, fundida en los batallones del ejército, que apenas contaban con la + mitad del contingente. A mi amo y a los que le seguían nos tocó formar + en las filas del regimiento de Farnesio, mientras que los lanceros de Sevilla fueron + casi todos incorporados al regimiento de España.</p> + <p>El día 13 nos separamos de nuestros compañeros y tomamos el camino, mejor + dicho, las veredas y trochas que conducen a Menjíbar. No llegábamos a + seis mil; pero éramos buena gente, aunque me esté mal el decirlo. El + regimiento de guardias valones, los suizos, el de la Corona, el de Irlanda, el de + Jaén, los granaderos provinciales, los fusileros de Carmona, la + caballería de Farnesio y las seis bocas de fuego que mandaba D. Antonio de la + Cruz, eran piezas respetables, orgullosas de sí mismas. Teníamos por + General a un hombre impetuoso, de más arrojo que prudencia; mediano + táctico, pero incansable en las marchas. Nuestro Jefe de Estado Mayor, D. + Francisco Javier Abadía, era un militar muy entendido, quizás de los + mejores que entonces tenía el ejército español, y el coronel + puesto al frente <!-- Page 137 -->de la artillería pasaba por un oficial de + mucho entendimiento en su arma. Nosotros le llamábamos el <i>sainetero</i>, + por ser hijo de D. Ramón de la Cruz.</p> + <p>Adelante, pues al llegar a Menjíbar, encontramos la población muy + alborotada porque un destacamento francés, enviado a Jaén en busca de + víveres, después de saquear horriblemente esta ciudad, había + retrocedido a su cuartel general, asolando a su paso la comarca. De Jaén se + contaban atrocidades que apenas son creíbles en militares de un país + europeo. Dijéronnos que mujeres y niños habían sido + inhumanamente degollados, y que igual muerte padecieron dentro de sus mismos + hospitales varios frailes agustinos y dominicos enfermos. La consternación de + aquellos pueblos era excesiva, y al aproximarse las tropas, acudían en tropel + a nuestro encuentro, derramando lágrimas de ira, suplicándonos que no + dejáramos vivo un francés, y pidiendo los viejos aún fuertes y + los rapaces de doce años que se les dejase marchar entre las filas para + ayudarnos. Según nos decían después del saqueo, en los + caseríos inmediatos al tránsito, Almenara, Fuente del Rey, + Grañena y otros, no habían dejado ni un grano de trigo, ni un azumbre + de vino, ni un puñado de paja. Hasta las medicinas de las boticas y de los + hospitales de Jaén fueron robadas, y al propio tiempo, ni un carro ni una mula + quedaron en todos aquellos contornos.</p> + <p>Muchas familias expoliadas habían acudido a Menjíbar. En la plaza + del pueblo dos frailes <!-- Page 138 -->escapados a las carnicerías de + Jaén, predicaban el exterminio de los franceses. Al ver la indignación + de aquella infeliz gente robada y vejada, al ver las mujeres que acudían + frenéticas y rabiosas pidiéndonos que vengáramos a sus inocentes + hijos, degollados sin piedad en la cuna, comprendí las crueldades de que por + su parte empezaban a ser víctimas los franceses cuando se rezagaban.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XVII" name='XVII'></a> + <h2>XVII</h2> + <br /> + + <p>Antes de decidirse a pasar el río, nuestro General mandó una + pequeña fuerza en reconocimiento de la situación de las tropas de + Coupigny. Algunos jinetes de Farnesio tomaron parte en esta expedición, y + Marijuán, que fué en ella, nos contó a su regreso, en la tarde + del 15, que habían encontrado la división del Marqués hacia + Villanueva de la Reina, donde le entregaron los pliegos de Reding. Desde el + campamento de Coupigny se había visto una gran polvareda en la orilla derecha, + y parecía que la división de Vedel marchaba desde Bailén a + Andújar, para reforzar a Dupont, que ya había trabado la lucha con + Castaños. La gente venida de Arjonilla aseguraba haber oído fuerte + cañoneo hacia la parte de los Visos.</p> + <p>—A estas horas—decía Marijuán—, o ellos o los de + Castaños han de estar derrotados.</p> + <p>—¿Y qué esperaba el Marqués en Villanue + <!-- Page 139 -->va de la Reina?—preguntó Santorcaz con aquella + suficiencia estratégica que le hiciera tan digno de admiración a los + ojos del joven D. Diego.</p> + <p>—Allí se estaba tan quieto—repuso Marijuán—. + Parece que está de acuerdo con nuestro General para operar en + combinación y atacar juntos a Bailén.</p> + <p>—¿Pero qué estrategia es ésa, ni a qué conduce + atacar a Bailén?—dijo Santorcaz, atrayendo en su alrededor un + círculo de soldados—. ¿No dices que la división Vedel + salió de Bailén y está ya sobre Andújar?</p> + <p>—Sí; así lo decían en Villanueva.</p> + <p>—Pues si no hay enemigos en Bailén, ¿qué es eso de + atacar a Bailén? Se tratará de ocuparlo para luego avanzar por el + arrecife y embestir a Dupont y a Vedel por la espalda, mientras Castaños, + Jones y Peña lo atacan de frente.</p> + <p>—Eso, eso será—dijimos todos—. De ese modo les cogeremos + entre dos fuegos, y no escapará ni una patena de las que robaron en + Córdoba.</p> + <p>—Pero si ése es el plan, ya debía estar puesto en + ejecución. Si se están batiendo en Andújar, a estas horas + deberíamos estar nosotros cayendo sobre la retaguardia francesa; mientras que + si nos ponemos en marcha esta noche y llegamos mañana, sabe Dios....</p> + <p>Al anochecer se nos ordenó marchar río arriba, lo cual no + comprendimos ni poco ni mucho hasta que algunos compañeros, que eran del + país y conocían el terreno, nos dije<!-- Page 140 -->ron que + íbamos buscando el vado del Rincón para pasar al otro lado. Por la + noche, algunas fuerzas de infantería y dos piezas pasaron por junto a la + barca, mientras el grueso del ejército con la caballería nos + disponíamos a hacerlo media legua más arriba. Antes de amanecer + sentimos algunos tiros del otro lado, y diósenos orden de hacer el menor ruido + posible y de no encender lumbre. La noche era calurosa; habíamos comido poco y + mal el día anterior, y con esto y el no dormir no estábamos del mejor humor; + pero la guerra tiene mil contrariedades, y ojalá fueran todas como + aquélla. Entramos al fin en el río, cuyo frescor agradecieron mucho + nuestros cuerpos, secos e irritados por el calor y el polvo, y algún tiempo + después, cuando comenzaban a iluminar el horizonte los primeros vislumbres de + la aurora, ya éramos dueños de la orilla derecha. El Mayor General + Abadía, que había dirigido el paso, nos mandó replegarnos a un + sitio bajo, donde casi toda la fuerza podía permanecer oculta, y allí + aguardamos más de media hora. No se veían los enemigos por + ningún lado; pero allá lejos, hacia la barca, continuaba cada vez + más vivo el tiroteo de fusil.</p> + <p>El terreno es por allí bastante quebrado, abundando los matojos, y entre + éstos designaron un camino de trocha por donde avanzó la + infantería, mientras a los de a caballo se nos mandó caminar por + terreno más alto. Habíamos tomado tan al pie de la letra la orden de no + hacer ruido, que avanzamos despacio y silenciosamente con el alma en suspenso, los + <!-- Page 141 -->ojos atentamente fijos en el último término del + terreno hacia la izquierda, punto donde se había trabado la acción. + Vimos al fin a los franceses tiroteándose con nuestros compañeros, con + aquellos que habían pasado la barca durante la noche, y luchaban en un campo + bajo, salpicado de espesos matorrales.</p> + <p>En una loma, y como a dos tiros de fusil de aquel sitio, brillaba inmóvil e + imponente una cosa que desde el primer momento atrajo nuestras miradas, + infundiéndonos algún recelo. Era un escuadrón de coraceros, la + mejor caballería del ejército de Dupont. Todos los jinetes contemplamos + el resplandor de las bruñidas corazas, en cuyos petos el sol naciente + producía plateados reflejos; y después de mirar aquello sin decir nada, + nos miramos unos a otros, como si nos contáramos. Ni una voz se oía en + nuestras filas; a todos se nos había cambiado el color, y temblábamos, + aunque cada cual hiciera esfuerzos para disimularlo. El único rumor que + turbaba el profundo silencio de nuestro regimiento, donde hasta los caballos + parecían contener el aliento y explorar el campo con atónitos ojos, era + un ligero y casi imperceptible son metálico producido por las estrellas de las + espuelas. Aquel temblor de piernas es un accidente que la caballería observa + siempre en el comienzo de toda batalla.</p> + <p>El combate, principiado en guerrillas, arreciaba desde que empezó la + infantería a desplegar un frente compacto de consideración. Pero casi + toda la tropa española se mantenía en reserva, esperando a saber + fijamente si los fran<!-- Page 142 -->ceses ocultaban una gran fuerza en la carretera + de Bailén. Mientras el frente español aumentaba sus tiros, resistiendo + a las innumerables guerrillas francesas que al abrigo de sus posiciones medio + atrincheradas hacían fuego mortífero, la artillería continuaba a + retaguardia, y la caballería, asimismo fuera de acción, recibió + orden de ocupar un cerro a mano derecha. Fijos allí, no quitábamos los + ojos de la tremenda fila de corazas que resplandecían en la loma de enfrente, + quietas y confiadas en su valor y pesadumbre. Aquella fuerza era muy superior a la + nuestra por su organización y marcialidad; pero nosotros teníamos sobre + ella, además de la ventaja numérica, que no era de gran valor, dada + nuestra impericia, la siguiente ventaja moral: puestos ellos en la vertiente anterior + de una loma, todo su poder y su número se presentaban a nuestra vista; no + había más coraceros que aquéllos, y podíamos contarlos + uno por uno. Nosotros, en cambio, estábamos sabiamente colocados por el Mayor + General en otra altura parecida; pero sólo una quinta parte del regimiento + ocupaba la parte culminante de la loma, mientras que todo lo demás se + extendía en la vertiente posterior, permaneciendo oculto a la vista del + enemigo; de modo que si nosotros les contábamos perfectamente a ellos, los + franceses, engañados por la apariencia, se reirían de los cuarenta + jinetes sin uniforme, enseñoreados del cerro con aire de perdonavidas.</p> + <p>Nosotros teníamos sobre ellos la ventaja de <!-- Page 143 -->lo + desconocido, que es el genio tutelar de las batallas, de eso que no se ve y que en el + momento apurado y crítico sale inopinadamente de lo hondo de un camino, del + respaldo de una loma, de la espesura de un bosque; combatiente de última hora + que la tierra echa de su seno, y se presenta fresco, sin heridas ni cansancio, a + decidir la victoria.</p> + <p>Nuestras filas habían desalojado a los franceses de sus posiciones. Les + vimos replegarse en desorden, y entonces cesó la inmovilidad de los coraceros. + Los resplandecientes petos despedían reflejos múltiples, y + ordenadamente descendieron de la colina en perfecta fila. Relincharon sus caballos, y + los nuestros relincharon también, aceptando el reto. Pero entonces + ocurrió uno de esos cambios de escena tan frecuentes en la guerra, y cuyo + artificio, si cae en buenas manos, basta a decidir la victoria. Arrojadas nuestras + filas sobre las guerrillas enemigas, clareado el terreno y puestas en juego algunas + piezas de artillería, vióse que los franceses vacilaban, + agrupándose y retrocediendo como si buscaran nuevas posiciones. Se nos + dió orden de avanzar bajando, y una vez en llano, convertirnos sobre nuestro + flanco, para formar un largo frente de batalla. La infantería francesa estaba + delante de nosotros, resguardada por sus coraceros; pero éstos, observando + nuestro movimiento y reconociendo al instante su indudable inferioridad, invadieron + precipitadamente la carretera. La retirada era cierta. Se nos formó en + columnas, dándonos orden de cargar, y el regimiento se puso + <!-- Page 144 -->rápidamente al galope. Parecía que la misma tierra, + sacudiéndose bajo las herraduras de nuestros caballos, hacia adelante nos + lanzaba. A aquellos primeros pasos tras un ideal de gloria acompañaron voces + de guerra mezcladas con piadosas invocaciones.</p> + <p>—¡Madre nuestra, santa Virgen de Araceli, ven con nosotros!</p> + <p>—¡Viva España, Fernando VII y la Virgen de la Fuensanta!</p> + <p>Ya nadie pensaba en tener miedo; muy lejos de esto, todos los de mi fila + rabiábamos por no estar en las de vanguardia, en aquellas filas dichosas que + acometían a sablazos a los franceses de a pie, ya pronunciados en completa + dispersión. Tal era nuestro furor bélico en aquella fácil + victoria, que D. Diego, Marijuán y yo, no encontrando a derecha e izquierda + francés alguno, hacíamos grande estrago con nuestros sables en los + arbustos del camino, diciendo: «Perros, canallas, ya sabréis cómo + las gastamos los españoles.»</p> + <p>La gloria de cargar sobre la infantería francesa perteneció tan + sólo a las primeras filas, aunque no les duró mucho el regocijo, porque + los enemigos, convencidos ya de que no tenían fuerza bastante para hacernos + frente, tomaban a toda prisa el camino de Bailén. Una vez posesionados del + camino, seguimos adelante; pero los caballos franceses corrían a todo escape, + y la infantería se puso en salvo por las veredas, dispersándose a un + lado y otro de la carretera. Sobre las diez nos detuvimos, y, puestas en orden las + columnas, avanzamos <!-- Page 145 -->despacio, porque recelábamos de ser + atacados por una división entera. Entretanto, nuestras pérdidas + habían sido nulas en la caballería, y escasas, aunque sensibles, en la + infantería, qué perdió un capitán del regimiento de la + Reina y bastantes soldados.</p> + <p>Después de haber perdido de vista a los enemigos, continuamos la marcha + hacia Bailén, si bien con mucha cautela, pues había la + presunción de que los franceses, reforzados con gran número de tropas, + caballos y artillería, se nos presentarían de nuevo en mitad del + camino, sorprendiéndonos en nuestra triunfal carrera. Así fué, + en efecto. A eso del mediodía nuestras columnas avanzadas recibieron el fuego + de los imperiales, que rehechos con un destacamento que de Linares había + llegado, trataban de ganar lo perdido.</p> + <p>Furiosos por el reciente desastre, acometieron briosamente a nuestra vanguardia. + Tomamos posiciones, y las tropas ligeras, ayudadas de un enjambre de paisanos, se + diseminaron por las escabrosidades próximas, desde cuyos matorrales + mortificaban a los franceses con fuego menudo. La caballería, entretanto, + continuaba muy lejos de la acción, y aunque nuestro deseo hubiera sido que a + lo más recio se nos enviara para desahogar nuestro enardecido pecho, Dios + quiso por fortuna que no llegase esta ocasión, pues la escaramuza + terminó de improviso, cesaron los tiros, y vimos con sorpresa que los + franceses, como poseídos de súbito pavor, retrocedían a la + desbandada hacia Bailén, recogiendo precipitadamente sus heridos.</p> + <p><!-- Page 146 -->¿Qué ocurría? Según después + supimos, Francia había tenido una pérdida funesta, la de su general Gobert, el + cual cayó mortalmente herido por una de esas balas de guerrero invisible, que + salían de entre las malezas para taladrar el corazón del Imperio. Aquel + valiente militar murió pocas horas después en Guarromán. + Dueños nosotros del campo, y sin enemigos a la vista, parecía natural + que fuéramos sobre Bailén; pero el ejército volvió hacia + Menjíbar para repasar el río, movimiento que no fué por nosotros + comprendido. Muy orgullosos estábamos, y especialmente los inexpertos paisanos + no cabíamos en el pellejo.</p> + <p>—¡Hoy es día del Carmen!—exclamó don Diego—. + ¡Viva la Virgen del Carmen, y mueran los franceses!</p> + <p>Ruidosas exclamaciones alegraron y conmovieron nuestras filas. Era el 16 de julio; + en este día la Iglesia celebra, además de la advocación del + Carmen, el Triunfo de la Santa Cruz, fiesta conmemorativa de la gran batalla de las + Navas de Tolosa, ganada contra los infieles por castellanos, aragoneses y navarros, + en aquellos mismos sitios donde nosotros nos batíamos con Francia, y en el + mismo 16 del mes de julio. Habían pasado quinientos noventa y seis + años. La coincidencia del lugar y la fecha nos inflamaba más, y + añadido a nuestro patriotismo una profunda fe religiosa, nos creímos + héroes, aunque hasta entonces no habíamos tenido ocasión de + probarlo.</p> + <p>Antes de cruzar el río, descansamos para <!-- Page 147 -->llevar algo a la + boca. ¡Oh, qué desengaño! Estábamos muertos de hambre y + cansancio, y se nos dijo que no había más que un tercio de + ración. Pero como buenos chicos que éramos nos conformamos, supliendo + los dos tercios restantes con la substancia moral del entusiasmo.</p> + <p>—Pero, Sr. de Santorcaz—pregunté a mi compañero, cuando, + con el agua al estribo, vadeábamos el Guadalquivir—, ¿nos quiere + usted decir por qué no se nos ha llevado adelante? ¿Por qué + después de esta victoria desandamos lo andado?</p> + <p>—¡Zopenco!—me contestó—. Esto no ha sido más + que una fiestecilla de pólvora, y todavía no ha empezado lo bueno. + ¿Crees que no hay más franceses que esos cuatro gatos de Ligier-Belair? + ¿Qué sabes tú si a estas horas Vedel, que a Andújar + fué en auxilio de Dupont, habrá regresado a Bailén? Ahora, o yo + me engaño mucho, o vamos en busca del marqués de Coupigny para + reunirnos y emprender juntos un nuevo ataque. ¿Estás al tanto de lo que + digo? ¿Ves cómo no en vano ha mordido uno el cebo en Hollabrün, en + Austerlitz y en Jena?</p> + <p>Efectivamente, la intención de nuestro General era reunirse con Coupigny; + pero esto no se verificó hasta la noche del 17 al 18.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XVIII" name='XVIII'></a> + <h2><!-- Page 148 -->XVIII</h2> + <br /> + + <p>Se nos acampó en un alto a espaldas de Menjíbar, y supimos con gusto + que aquella noche no haríamos movimiento alguno. Nuestro gozo, como nuestra + fatiga, necesitaba descanso; necesitábamos dar desahogo al efervescente + júbilo, no sólo renovando en la memoria todos los incidentes de la + acción de aquel día, sino también refiriendo cuanto cada uno + hizo y cuanto dejó de hacer para que la batalla fuese completamente ganada. + Los suizos y los soldados de línea no estaban tan engreídos como + nosotros los paisanos, que creíamos haber asistido a la más grande y + gloriosa acción de los modernos tiempos. Mirábamos con desdén a + los que quedaron de reserva, y al contarles lo que pasó, hacíamos subir + a cifras fabulosas el número de franceses segados por nuestros cortadores + sables en la refriega.</p> + <p>Largas horas pasamos sobre el campo saboreando los deliciosos recuerdos de tanta + gloria, que como dejos de un manjar muy rico nos renovaban el placer del vencimiento. + La noche era como de verano y como de Andalucía, serena, caliente, con un + cielo inmenso y una atmósfera clara, donde algo sonoro fluctúa, cuya + forma visible buscamos en vano en derredor nuestro. Tendidos sobre la caldeada tierra + a orillas del río, cuyas frescas emanaciones buscábamos con anhelo, + entreteníamos <!-- Page 149 -->las horas hablando, cantando o haciendo + eruditas disertaciones sobre la campaña tan felizmente emprendida. En un grupo + se jugaba a las cartas, en otro se decía un romance de héroes o de + santos, en este algunos cantaores echaban al vuelo las más románticas + endechas de la tierra, pues desde entonces era romántica Andalucía; en + aquel se narraban cuentos de brujas, y en algunos, finalmente, se dormía sin + inquietud por el día venidero.</p> + <p>Nuestro D. Diego, siempre al arrimo de Santorcaz; Marijuán, yo y algunos + más formábamos un grupo bastante animado, en el cual no cesó el + ruido hasta muy alta la noche. Después de cantar, no escasearon los cuentos, + acertijos y adivinanzas, y, por último, la conversación recayó + en tema de mujeres.</p> + <p>—Yo—dijo D. Diego con su natural ingenuidad—me voy a casar. A + todos les convido a mi boda. «¿Y quién es la novia?», + dirán ustedes. Pues sepan que no la he visto. Mi señora madre lo ha + arreglado todo con otras dos señoras de Córdoba, y, según me han + dicho, es más bonita que el Sol, aunque ahora da en la manía de no + salir del convento.</p> + <p>—Será para cuando acabe la guerra, porque ahora no está el + horno para bollos—dijo Marijuán—. Yo también voy a casarme + con una muchacha de Almunia, que tiene siete parras, media casa y burro y medio de + hijuela. También será cuando acabe la campaña, y a todos les + convido a mi boda. ¿Y tú, Gabriel, no piensas casarte?</p> + <p>—Pues yo, para no ser menos—contesté—, + <!-- Page 150 -->digo que cuando termine la guerra me casaré también. + «¿Y con quién?», diréis. Pues me caso con una + condesa.</p> + <p>—¡Con una condesa!</p> + <p>—Sí, señores, con una condesa que posee todas estas tierras + que estamos viendo y otras más allá, y tiene dos escudos con ocho lobos + sobre plata y catorce calderos, con media cabeza de moro y un letrero que + dice....</p> + <p>—<i>Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar</i>—dijo + Marijuán, interrumpiéndome—. ¿Pues no dice que se casa con + una condesa? Será con alguna duquesa del estropajo. Pero dí, ¿en + qué alcázares reales está tu novia?</p> + <p>—Este es un bobalicón que no sabe lo que se + habla—observó D. Diego—. ¡Lucida condesa será ella! + Pues, como os decía, muchachos, mi novia está muy desazonada esperando + a que se acabe la guerra para casarse conmigo. Así me lo han dicho, y lo creo. + Apuesto que estáis rabiando por saber quién es y cómo se llama; + pero eso no lo he de mentar, porque mi señora madre y D. Paco me dijeron que + si hablaba de esto antes de llegar la ocasión, me castigarían no + dejándome montar en el potro. ¡Qué guapa es, señores! Sus + ojos son dos luceros, como aquel grande y muy claro que está sobre el tejado + de esa casa; su boca se compone de dos hojas de rosa; sus dientes hacen que todas las + perlas echen a correr de envidia; sus mejillas son claveles abiertos, y cuando llora, + sus lágrimas son diamantes. Yo no la he visto más que en figura; porque + han de saber ustedes que cuando fuí a visitar a sus tías en Cór + <!-- Page 151 -->doba, me dieron un medalloncito con el retrato de la que ha de ser + mi mujer, el cual retrato, por temor a que se me perdiera, lo he dado a guardar al + Sr. de Santorcaz.</p> + <p>—Eso se parece—dijo uno de los oyentes—la historia de la + princesa Laureola, por quien vinieron de la Meca los tres reyes moros, y dice el + cuento que tenía los ojos de azabache ardiendo, la boca de flor de granado, y + las orejas de caracolitos del mar. ¿Lo sabes tú?</p> + <p>—Eso está en el romance de la <i>Reina mora</i>, bruto. + ¿Qué tiene eso que ver con la princesa Laureola?</p> + <p>—Yo sé el romance de la <i>Reina mora</i>—gritó D. + Diego, batiendo palmas—. ¿Lo echo?</p> + <p>—Venga.</p> + <p>—No: el del <i>Barandal del cielo</i>, que es más bonito y habla de + la Virgen—añadió el Condesito, gozoso de poder lucir sus + habilidades—. Me lo enseñó mi hermana Presentación, que + sabe veintisiete y los dijo todos arreo delante del Sr. Obispo de Guadix, cuando Su + Ilustrísima paró en casa el mes pasado.</p> + <p>Y sin esperar a que le rogasen, el mayorazguito de Rumblar, con sonsonete de + escuela, voz agridulce y afeminados gestos, dió principio a la siguiente + retahila:</p> + <span style='margin-left: 1em;'>Por el barandal del cielo</span><br /> + se pasea una doncella<br /> + blanca, rubia y encarnada,<br /> + que alumbra como una estrella,<br /> + San Juan le dice a Jesús:<br /> + «¿Quién es aquella doncella?»<br /> + «Nuestra Madre, buen San Juan,<br /> + nuestra Madre linda y bella»;<br /> + la Virgen no viene sola:<br /> + <!-- Page 152 --> + ángeles vienen con ella;<br /> + no viene vestida de oro,<br /> + ni de plata, ni de seda:<br /> + viene vestida de grana....<br /> + .............................................<br /> + + <p>Y como al concluir fuera acogida esta relación con una salva de aplausos, + animóse el recitador y nos endilgó otra, no menos famosa, que + empezaba:</p> + <span style='margin-left: 1em;'>Allá arriba, en aquel alto,</span><br /> + hay una fuente muy clara,<br /> + donde se lava la Virgen<br /> + sus santos pechos y cara....<br /> + .............................................<br /> + + <p>—¡Basta de romances!—exclamó de improviso Santorcaz, + asustándonos a todos con su interrupción—. Eso es cosa de + chiquillos, y no de hombres formales. ¿No sabe usted más que eso?</p> + <p>—Sé muchos más—dijo tímidamente el joven—. + Don Paco me ha enseñado muchos, y me los hace aprender de memoria para que los + diga en las tertulias.</p> + <p>—¿Y nada más le ha enseñado a usted ese Sr. D. Paco, a + quien desde el primer momento tuve y diputé por un gran zopenco?</p> + <p>—También me ha enseñado Historia, sí, señor. Y + sé lo de nuestro padre Adán y aquello de Alejandro cuando fué a + dar batallas a los persas, como ahora vamos nosotros a dárselas a los + franceses.</p> + <p>—¿Y nada más?</p> + <p>—¡Toma!, también latín; pero mi señora ma + <!-- Page 153 -->dre mandó que no me atarugasen la cabeza de latín, + puesto que no era necesario; y por último, D. Paco dijo que con saber un + poquito de <i>Musa musæ</i> bastaba.</p> + <p>—¿Y qué libros ha leído usted?</p> + <p>—Nada más que la <i>Guía de Pecadores</i>, donde está + aquello del Infierno. Es libro muy feo, y mi señora madre no me dejaba leer + más que lo del Infierno, que da mucho espanto y sueña uno con ello. + Pero mi señora madre tiene otros libros en el cofre, y cuando iba a misa, yo, + con mucha cautela, los sacaba para leerlos. Uno se titula <i>La farfulla, o la + cómica convertida</i>, novela escrita por un fraile de mínimos, y otra, + <i>Princesa, ramera y mártir, Santa Afra</i>. Ambos libros son muy bonitos, y + traen un aquel de amores y besos, que me daba mucho gusto ouando a escondidas los + leía yo.</p> + <p>Santorcaz sonreía. Después de una pausa, dijo con cierta + petulancia:</p> + <p>—¿De modo que no ha leído usted la <i>Enciclopedia</i>?</p> + <p>—¿Qué es eso?</p> + <p>—La <i>Cincopedia</i>—gritó uno—. ¡Eh!, + ¿sabes tú adónde cae la <i>Cincopedia</i>?</p> + <p>Esta palabra, que adquirió fortuna aquella noche, fué pasando de + boca en boca, y más de cien la repitieron entre zumbas y chacota.</p> + <p>—Veo que sois unos animales—dijo Santorcaz, un poco avispado—. + De todos modos, Sr. D. Diego, la educación que usted ha recibido no puede ser + más deplorable en un joven mayorazgo, que por lo mismo que ha de + <!-- Page 154 -->sobresalir entre los demás en la sociedad, debe cultivar su + entendimiento.</p> + <p>—A ver, amigo—indicó Rumblar—, hábleme usted de + esas cosas, que me gustan. Todo lo que usted me decía anteayer, cuando + íbamos de camino por aquí, me tenía encantado, y le juro que si + no estuviera en vísperas de casarme y fuera preciso seguir con ayo, le + diría a mi señora madre que me le pusiera a usted en lugar de D. Paco, + el cual bien se me alcanza que no me ha enseñado más que gansadas y + tonterías.</p> + <p>—Pues repito que un joven destinado a ocupar tan alta posición en el + mundo debe saber algo más que el romance del <i>Barandal del cielo</i>. Verdad + es que, o mucho me equivoco, o todo eso de los mayorazgos se lo llevará la + trampa, y tarde o temprano se pondrán las cosas de manera que cada cual sea + hijo de sus obras.</p> + <p>—Así debe ser—añadió Marijuán—. ¿No + somos todos hijos de Dios?</p> + <p>—Vengan acá y respondan—dijo Santorcaz, excitando la curiosidad + de sus oyentes—. ¿No les parece que el mundo está muy mal + arreglado?</p> + <p>Abriéronse varias bocas con estupefacción, y no se oyó + ninguna respuesta.</p> + <p>—Pues yo, que no he leído ningún libro—afirmó al + fin uno de los circunstantes—, digo que Dios tiene que volver a hacer el mundo, + porque eso de que se lo lleve todo el que primero salió del vientre de la + madre, y los demás se queden bailando el pelao, no está bien. + <!-- Page 155 -->Mi hermano el mayor, sólo porque le dió la gana de + nacer antes que yo, tiene tres dehesas y dos casas; y los demás..., uno hubo + de meterse fraile, otro se fué al Perú, otro está muerto de + hambre en un hospital de Sevilla, y yo, señores, tuve que meterme en el + contrabando para que no se me helara el cielo de la boca.</p> + <p>—Oye, tú, Marijuán—dijo otro—, ¿sabes lo + que contaban en Sevilla? Pues que la Junta se iba a poner de compinche con las otras + Juntas para ver de quitar muchas cosas malas que hay en el gobierno de España, + lo cual podemos hacer nosotros <i>sin necesidad de que vengan los franceses a + enseñárnoslo</i>.<a id="FNanchor_2" name='FNanchor_2'></a><a + href='#Footnote_2'><sup>[2]</sup></a></p> + <p>—Así ha de ser—observó Santorcaz—. Me han dicho + que en Sevilla hay sociedades secretas.</p> + <p>—¿Qué es eso?</p> + <p>—Ya sé—replicó uno—. Tiene razón don Luis. + En Sevilla hay lo que llaman <i>flamasones</i>, hombres malos que se juntan de noche + para hacer maleficios y brujerías.</p> + <p>—¿Qué estás diciendo? No hay tales maleficios. Mi amo + iba también a esas Juntas, y cuando su mujer se lo echaba en cara, + respondía que los que allí iban entraban al modo de filósofos y + no hacían mal a nadie.</p> + <p>—Pues en Madrid las sociedades secretas están todavía en la + infancia—añadió Santorcaz—. En Francia las hay a miles, y + todo el mundo se inscribe en ellas.</p> + <p>—<!-- Page 156 -->Pues si voy a Madrid—dijo con énfasis el + mayorazguito—, lo primero que haré será meterme en una de esas + sociedades, donde sin duda se han de aprender muy buenas cosas. ¿No es verdad, + D. Luis? Yo no tengo nada de torpe: me lo conozco, sí, señores. + ¿Creerá usted, Sr. Santorcaz, que eso que usted ha dicho de los + mayorazgos se me había ocurrido a mí muchas veces cuando jugaba en el + patio de casa con las gallinas? Pero ya que me enseña usted lo que ignoro, + contésteme a una duda: ¿por qué tenemos nosotros en nuestras + casas tantos papelotes llenos de garabatos, y por qué usamos esos escudos con + sapos y culebras? El de mi casa tiene cuatro lagartos y un tablero de ajedrez con dos + calderitos muy monos.</p> + <p>—Si esos signos representan algo—repuso Santorcaz—, es referente + al primero que los usó, a sus hazañas, si las hizo, o a sus + privilegios, si los tuvo; pero hoy, amiguito, tales pinturas no valen de nada, y + dentro de algunos años, los que las posean sin dinero, serán unos + pobres pelagatos, a quienes nadie se arrimará, así como todo aquel que + haya hecho una fortuna con su trabajo o descuelle por su talento, será + bienquisto en el mundo, aunque no tenga ni un adarme de lagartija en su escudo.</p> + <p>—¿De modo—preguntó el mozalbete—que yo seré + un pelagatos si llego a perder mi patrimonio o soy un bruto? Esto sí que es + bueno.</p> + <p>—Nada, nada—dijo uno—. Fuera mayo<!-- Page 157 -->razgos, y que + todos los hermanos varones y hembras entren a heredar por partes iguales.</p> + <p>—Eso no puede ser—observó Marijuán—, porque + entonces no habría las grandes casas que dan lustre al reino.</p> + <p>—Eso no puede ser—afirmó un tercero—. Pues qué, + ¿el Rey iba a ser tan tonto que quitara los mayorazgos? Nada, nada; los + dejará siempre por la cuenta que le tiene.</p> + <p>—Es que si el Rey no quiere quitarlos, no faltará quien los + quite—añadió Santorcaz.</p> + <p>Todos se rieron al oír sostener la idea de que existe alguna voluntad + superior a la voluntad del Rey.</p> + <p>—¿Cómo puede ser eso? Si el Rey no quiere ... ¿Hay + quien esté por cima del Rey? El Rey manda en todas partes, y digan lo que + quieran, no hay más que su sacra real voluntad. ¡Muchachos, viva + Fernando VII!</p> + <p>—Pero vengan acá, zopencos—dijo Santorcaz—. ¿Dicen + ustedes que nadie manda más que el Rey?</p> + <p>—Nadie más.</p> + <p>—Y si todos los españoles dijeran a una voz: «¿Queremos + esto, señor Rey; nos da la gana de hacer esto», ¿qué + haría el Rey?</p> + <p>Abriéronse de nuevo todas las bocas, y nadie supo contestar.</p> + <br /> + <br /> + <b>Nota a pie de página</b> + <p><a id="Footnote_2" name='Footnote_2'></a> <a href='#FNanchor_2'>[2]</a> Palabras + textuales de la Junta Suprema de Sevilla.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XIX" name='XIX'></a> + <h2><!-- Page 158 -->XIX</h2> + <br /> + + <p>—Gaznápiros, animales, si estáis probando lo que + digo—añadió con energía D. Luis—. Lo que pasa en + España, ¿qué es? Es que el reino ha tenido voluntad de hacer una + cosa y la está haciendo, contra el parecer del Rey y del Emperador. Hace tres + meses había en Aranjuez un mal Ministro, sostenido por un Rey bobo, y + dijisteis: «No queremos ese Ministro ni ese Rey», y Godoy se fué y + Carlos abdicó. Después Fernando VII puso sus tropas en manos de + Napoleón, y las autoridades todas, así como los generales y los jefes + de la guarnición, recibieron orden de doblar la cabeza ante Joaquín + Murat; pero los madrileños dijeron: «No nos da la gana de obedecer al + Rey, ni a los Infantes, ni al Consejo, ni a la Junta, ni a Murat», y + acuchillaron a los franceses en el Parque y en las calles. ¿Qué pasa + después? El nuevo y el viejo Rey van a Bayona, donde les aguarda el tirano del + mundo. Fernando le dice: «La Corona de España me pertenece a mí; + pero yo se la regalo a usted, Sr. Bonaparte». Y Carlos dice: «La Coronita + no es de mi hijo, sino mía; pero para acabar disputas, yo se la regalo a + usted, Sr. Napoleón, porque aquello está muy revuelto y usted solo lo + podrá arreglar». Y Napoleón coge la Corona y se la da a su + hermano, mientras volviéndose a ustedes les dice: «Españoles, + conozco vuestros <!-- Page 159 -->males y voy a remediarlos.» Pero ustedes se + encabritan con aquello, y contestan: «No, camarada, aquí no entra usted. + Si tenemos sarna, nosotros nos la rascaremos: no hay más Rey de España + que Fernando VII.» Fernando se dirige entonces a los españoles y les + dice que obedezcan a Napoleón; pero entretanto, muchachos, un señor que + se titula alcalde de un pueblo de doscientos vecinos escribe un papelucho diciendo + que se armen todos contra los franceses: este papelucho va de pueblo en pueblo, y + como si fuera una mecha que prende fuego a varias minas esparcidas aquí y + allí, a su paso se va levantando la nación desde Madrid hasta Cádiz. + Por el Norte pasa lo propio, y los pueblos grandes, lo mismo que los pequeños, + forman sus Juntas, que dicen: «No; si aquí no manda nadie más que + nosotros. Si no reconocemos las abdicaciones, ni admitiremos de Rey a ese D. + José, ni nos da la gana de obedecer al Emperador, porque los españoles + mandamos en nuestra casa, y si los reyes se han hecho para gobernarnos, a nosotros no + nos han parido nuestras madres para que ellos nos lleven y nos traigan como si + fuéramos manadas de carneros ...» ¿Estamos? ¿Lo + comprendéis? Pues esto, ni más ni menos, es lo que está pasando + aquí. Y ahora contéstenme los alcornoques que me oyen: + ¿quién manda, quién dispone las cosas, quién hace y + deshace, el Rey o el reino?</p> + <p>El estupor que produjeron estas palabras reveladoras en el atento concurso, + compuesto de muchachos rudos e ignorantes, pero de <!-- Page 160 -->gran viveza de + imaginación, fué tan extraordinario, que por un corto rato no se + oyó la más insignificante voz, señal cierta de que las ideas + vertidas por Santorcaz, entrando de improviso en los obscuros cacúmenes de sus + oyentes, habían armado allí gran zipizape y polvareda, + dejándoles aturdidos, confusos y sin palabra. El primero que rompió el + silencio fué Rumblar, diciendo:</p> + <p>—Todo eso está muy bien dicho. ¿Creeréis que hace + días me ocurrió una idea parecida cuando estaba cazando moscas y + poniéndoles rabos en cierta parte, para que al volar hicieran reír a + mis dos hermanas, que estaban rezando? Sólo que yo no sabía cómo + decir aquello que pensaba.</p> + <p>—Si, señores, ¡vivan las Juntas!—exclamó uno, + levantándose—. Yo me sé de memoria aquel papel que echó a + la calle la de Córdoba, diciendo.... Óiganme: «¡Cordobeses: + los reinos de Andalucía se ven acometidos por los asesinos del Norte; vuestra + patria va a ser oprimida bajo el yugo de un tirano; vosotros mismos seréis + arrancados de vuestros hogares y de vuestras casas. Cuarenta argollas está + labrando el lascivo Murat para conduciros al Norte como a los animales más + inmundos.... ¡Soldados, gemid de rabia y furor!... Doce millones de hombres os + están mirando y envidiando vuestra gloria, y aun la Francia misma ansia por + vuestros triunfos.»</p> + <p>Ruidosos aplausos y gritos acogieron esta proclama, fielmente recitada con + dramáticos gestos por el muchacho.</p> + <p>—<!-- Page 161 -->Pues sí los españoles—continuó + luego Santorcaz—pueden hacer lo que están haciendo, ¿no pueden + también decir el día de mañana: «Vamos, no queremos que + haya más Inquisición ni más vinculaciones...?», pongo por + caso.... O que digan: «En lugar de mil conventos, que haya tan sólo la + mitad, con lo cual basta y sobra», o «No me da la gana de que haya + diezmos ...»</p> + <p>—Eso sí que estaría bueno—dijo Marijuán—. + Pero si todos los españoles van a hacer eso, y cada uno empieza a tirar por su + lado diciendo lo que quiere, se armará un laberinto tal que no podrán + entenderse.</p> + <p>—Vaya unos zotes—añadió Santorcaz—. Pero venid + acá: ¿no veis que hay en Sevilla una Junta, que es la que dispone? + ¿No veis que hay otra en Granada, otra en Córdoba y otra en + Málaga, etc.? Pues en lugar de todas esas Juntas pequeñas que gobiernan + en cada pueblo, ¿no puede haber una muy grande que se reuna en Madrid y + acuerde lo que se ha de hacer?</p> + <p>Miráronse los oyentes unos a, otros, y los monosílabos de + aquiescencia y de admiración corrieron de boca en boca, demostrando la + prontitud con que aquellas juveniles inteligencias desplegaban sus alas, aún + entumecidas y vacilantes, para intentar describir los primeros círculos en el espacio + del pensamiento.</p> + <p>Estas conversaciones me enamoran—dijo el condesito de Rumblar—. Me + estaría toda la noche oyendo a este hombre, sin cansarme. Ya, ya voy + aprendiendo muchas cosas que no sabía.</p> + <p><!-- Page 162 -->Así, aquella fantasía encerrada en el capullo de + una educación mezquina, agujeraba con entusiasmo su encierro, porque + había vislumbrado fuera alguna cosa que tenía la fascinación de + lo nuevo. Así, aquel germen de pasión y de inteligencia, guardado en un + huevo, se reconocía con vida, se reconocía con fuerza, y empezaba a dar + picotazos en su cárcel, anhelando respirar fuera de ella otros aires y + calentarse con calores más enérgicos. Así, aquella ceguera + abría sus párpados, gozándose en la desconocida luz.</p> + <p>La conversación terminó en el punto en que la he dejado, porque la + noche estaba muy avanzada y casi todos empezaron a rendirse al sueño, excepto + el mayorazguito, cuyo despabilamiento era casi febril. Largo tiempo continuaron + él y Santorcaz hablando en diálogo animadísimo, como si + discutieran planes y expusieran proyectos de gran trascendencia para los dos. Yo me + aparté del grupo, fingiendo retirarme a dormir; pero con ánimo de + satisfacer una imperiosa exigencia de mi alma, que a veces me pedía soledad y + meditación. Todos los ruidos habían cesado en el campamento: las + guitarras y castañuelas, así como las cajas y las cornetas, estaban + mudas, porque el ejército dormía. Lejos del grupo de mis amigos, + echéme sobre el suelo, aguardando la aurora, sin poder ni querer cerrar los + ojos; y allí me puse a meditar sobre lo que desde mi salida de Madrid + había visto y oído: ¡Cuántas personas nuevas para + mí había encontrado en aquella breve jornada de mi vida! ¡Con + cuánto <!-- Page 163 -->afán, meditando a solas y mirándolas al + lado, preguntaba a los caminantes si tenían alguna noticia de lo que me + reservaba el Destino! De todas aquellas personas, ninguna estaba tan + enérgicamente fija en mi pensamiento como Santorcaz, hombre para mí + incomprensible y sospechoso, y que empezaba a inspirarme secreta antipatía, + sin que acertara a explicarme por qué.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XX" name='XX'></a> + <h2>XX</h2> + <br /> + + <p>Al siguiente día hicimos un movimiento por la orilla izquierda, río + arriba, hasta un punto mucho más alto que Menjíbar. Nada + entendíamos; pero Santorcaz, o por petulancia o porque realmente había + penetrado la intención de Reding, nos dijo:</p> + <p>—Nuestro General sabe lo que se hace, y es hombre que conoce la + filosofía de las marchas.</p> + <p>Después de detenernos a orillas del Guadalimas, parte del ejército + se entretuvo en marchas incomprensibles, y empleando en esto más de un + día, nos encontramos de nuevo sobre Menjíbar al anochecer del 18, punto + al cual había llegado horas antes la división del marqués de + Coupigny. Reunidos ambos ejércitos, no hubo allí más parada que + la precisa para recoger las provisiones de que estábamos tan escasos, y ya muy + de noche emprendimos el camino de Bailén. Éramos catorce mil hom + <!-- Page 164 -->bres. Todo anunciaba que íbamos a tener un encuentro formal + con el ejército francés.</p> + <p>Según nuestras noticias, Dupont continuaba en Andújar, reforzado por + la división de Vedel. ¿Habían trabado acción con nuestro + tercer cuerpo y el de reserva, que, pasando el río por Marmolejo, estaban + situados en la orilla derecha? Nosotros creíamos que sí, a menos que + Castaños no aguardase para atacar enérgicamente a que la primera y + segunda división cayeran sobre la espalda del ejército de Dupont, + bajando desde Bailén. ¿Era éste el objeto que nos guiaba en + nuestra marcha? Parecíanos que sí.</p> + <p>Mientras llegaba el momento del drama, lejos de nosotros y en los flancos del + ejército imperial, mil dramáticas peripecias debían precipitar + la catástrofe, irritando paulatinamente al enemigo. Los cuerpos y columnas de + guerrilleros, mandados por D. Juan de la Cruz, el conde de Valdecañas y el + clérigo Argote, se habían desparramado como enjambre mortífero + por los pueblos y caseríos que dominaba el Cuartel General francés en + las primeras estribaciones de la sierra, al Norte de Andújar. De tal modo + perseguían aquellos ardorosos paisanos a los franceses, y con tanta rapidez se + dispersaban para evitar ser atacados, que a los invasores les era de todo punto + imposible estar tranquilos un solo momento. El poderoso gigante sacudía de una + manotada aquellos moscones venenosos; pero éstos volvían a zumbar en + derredor suyo, le molestaban con sus terribles picaduras, y huían + incólumes, sin te<!-- Page 165 -->mer la espada ni el cañón, + pues estas armas no se han hecho para mosquitos.</p> + <p>No podían los franceses apartarse de su Cuartel General como no fuera en + grandes destacamentos. Frecuentemente iban mil hombres a llenar en la fuente + próxima unas cuantas alcarrazas de agua. Si por acaso salían a merodear + pelotones de poca fuerza, eran despachados por los guerrilleros en menos que canta un + gallo. Antes que consentir que se apoderasen de una panera, la quemaban; las fuentes + eran enturbiadas con lodo y estiércol, para que no pudieran beber; los + molinos, desmontados y enterradas sus piedras para que no molieran un solo grano. + ¡Ay de aquel francés que se rezagara en las marchas de su destacamento! + Sentíase de improviso asido por mil coléricas manos; sentíase + arrastrado por las mujeres, pellizcado por los chicos y acuchillado por los hombres, + hasta que su existencia se apagaba con horrible choque en la fría profundidad + de un pozo. El invasor no encontraba asilo en ninguna parte, y forzosamente encerrado + en los límites del Cuartel General, veía conjurados contra sí + hombres y Naturaleza. Por esto, rabioso y desesperado, anhelaba batirse en + función campal, seguro de su destreza y costumbre de guerrear; y lamentando la + estupefacción del General en Jefe, exclamaba: «Demos una batalla, y, + aunque muera la mitad del ejército, la otra mitad conquistará un charco + en que beber y un puñado de trigo seco que llevar a la boca.»</p> + <p>Habían dejado los franceses en Montoro un <!-- Page 166 -->destacamento de + setenta hombres para custodiar un molino donde fabricaban con dificultad harina + malísima. El alcalde de aquella villa, donde no había quedado ni una sola arma + de fuego, se atreve, sin embargo, a dar cuenta de los setenta franceses, para lo cual + era preciso despachar primero a los veinticinco que a todas horas estaban de guardia + en el puente. Reúne, pues, algunos paisanos decididos, y usando la arma + blanca, ataca con furia a la guardia; los veinticinco son exterminados; + apodérase de sus fusiles la valiente cuadrilla, sorprende el resto del + destacamento en la casa donde se albergaba, hace prisioneros a soldados y jefes, y + les manda a la isla de León. El parte en que se notificó este suceso a + la Junta Suprema decía que todo se hizo con las <i>varas de los harrieros</i> + (conservo la ortografía del original); pero esto ha de ser una + hipérbole andaluza.</p> + <p>Sintiéndose llamado a mas grandes acciones, D. José de la Torre (que + así se nombraba aquel alcaldito) sale al encuentro de un convoy que + venía de Córdoba, y de los cincuenta y nueve franceses que custodiaban + éste, los cincuenta quedan tendidos en el camino, y los nueve restantes corren + a contar a Dupont lo que ha pasado. Entonces Dupont envía mil hombres a + Montoro con encargo de que incendien el pueblo y lleven vivo o muerto al alcalde. + Arde Montoro, y La Torre, conducido vivo, va a ser pasado por las armas; pero un + general francés, a quien poco antes había dado hospitalidad, intercede + por él; es puesto en <!-- Page 167 -->libertad, y aquel <i>petit caporal</i> + de las guerrillas marcha a Sevilla y recibe de la Junta los galones de capitán + de ejército.</p> + <p>Pues bien: lo que pasaba en Montoro ocurría en todos los pueblos de la + carretera de Andalucía, desde Córdoba hasta Santa Elena. El gigante que + incendiaba lugares y destrozaba ejércitos no podía dar un paso sin + encontrar un avispero, y frenético con aquel zumbido, envenenado por los + aguijones, maldecía la hora de la invasión. El águila, devorada + por los insectos, graznaba a orillas del Guadalquivir con hambre y calentura, + afilando sus garras en el tronco de los olivos, con el ansia de que llegara pronto la + ocasión de destrozar alguna cosa.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXI" name='XXI'></a> + <h2>XXI</h2> + <br /> + + <p>Cuando entramos en Bailén, ya muy avanzada la noche, nos sorprendió + mucho el no ver ninguna fuerza francesa a la entrada del pueblo para disputarnos el + paso. ¿Adónde habían ido los franceses? ¿Qué les + pasaba, cuando ni por precaución dejaron allí un par de batallones para + guardar punto tan importante? Pronto salimos de dudas, porque de boca de los + habitantes de Bailén, que salieron en masa a recibirnos, supimos que la + división Vedel había pasado por allí en dirección a La + Carolina.</p> + <p>—Nosotros les hacíamos a ustedes en Linares—dijo D. Paco, que + también salió a nues<!-- Page 168 -->tro encuentro, rebosando de + júbilo—. ¡Oh!, Sr. Conde, niño mío.... + ¿Está por ventura herido Vuestra Excelencia? Vamos un rato a casa, + donde la Sra. Condesa y las niñas están rezando por el buen + éxito de la guerra. ¿No darán un descanso a las tropas?</p> + <p>Nuestro General había determinado salir en seguida para Andújar; + pero como ocupábamos todo el pueblo, pudimos llegarnos a la casa de nuestro + amo, en cuya sala baja se nos dió un tentempié muy confortante.</p> + <p>—Es un milagro que podamos daros estos cuantos panes y estas onzas de + chocolate crudo—nos dijo D. Paco al ofrecernos aquellos + artículos—. Los franceses no han dejado nada. ¡Qué + horroroso saqueo! Y gracias que quedamos con vida. ¡Ay!, la Sra. Condesa + salió a recibirlos con una serenidad que me espantó. Yo temblaba, y + tuve que esconderme en el oratorio, porque delante de ellos hubiera perdido la + dignidad de mi carácter. ¡Qué modo de saquear!...; en una + palabra, la paja de los caballos, las gallinas del corral, los huevos, hasta unos + tomates que tenía yo guardaditos en mi escritorio para hacer un gazpachito..., + todo, todo se lo llevaron. El pueblo está muerto de miseria, y yo sé de + mucha gente que hechó la harina en los muladares para que ellos no se la + llevaran. ¿No lo creéis? ¿Pues y el Sr. Salvador, que + sacó al campo los doscientos pellejos de aceite y ciento de vino que + tenía en su cueva, y destapándolos dejó correr aquel precioso + caldo hasta que todo se lo chupó la tierra? Otros hicieron una grande hoguera + con los <!-- Page 169 -->carros y la paja. Las alhajas de las imágenes y la + plata de las iglesias están todas enterradas, porque esto parece que es lo que + más les abre el ojo a esos señores. Así estaban ellos de + rabiosos cuando vieron que no sacaban de aquí gran cosa. El día 16, + después de haber pasado un gran miedo, gozamos lo indecible cuando les vimos + llegar de la barca de Menjíbar, derrotados y con su General muerto. + ¡Cómo corrían por esas calles, y qué gritos daban, y + qué cosas tan atroces e indecentes echaron por aquellas bocazas! + ¡Así se vengaban los muy perros! ¿Pues qué creéis? + Dieron muerte a muchas personas que no les hacían daño, lo cual creo yo + que no se vió en ninguna de las guerras de Alejandro. Pero también se + les molió de firme. Unos cuantos pasaron por la calle de enfrente hechando + bravatas, y detuviéronse en la puerta de la posada de Gil, donde tenían + encendido el horno para cocer la loza. ¡Ay! Mis francesitos se ponen a decir no + sé qué insolencias obscenas a la mujer de Gil, cuando salen los mozos, + me les agarran, y con morriones y todo..., ¡plaf!..., al horno.... Pero + ahí viene la Sra. Condesa, que estaba en el oratorio con las niñas.</p> + <p>En efecto; vimos desfilar gravemente, cubierta de negro manto, a la señora + de la casa, seguida de los dos tiernos pimpollitos de sus hijas, las cuales + arrojáronse llorando en los brazos de su hermano. Doña María + abrazó a su hijo sin perder ni por un instante su solemne y estirado empaque, + y luego saludónos a todos con mucho afecto, nombrándonos uno + <!-- Page 170 -->por uno. Cuantos componían la cuadrilla estaban presentes, + menos Santorcaz, el cual desde nuestra llegada había pedido con mucha prisa a + D. Paco recado de escribir y puéstose a trazar unas cartas en el despacho de + éste.</p> + <p>La Condesa, después de saludarnos, tomó asiento y dirigió a + D. Diego estas palabras dignas de la Historia:</p> + <p>—Hijo mío, sé todo lo que pasó en la acción del + 16, y nadie me ha dicho que hicieras algo notable. ¿Has tenido miedo?</p> + <p>—¡Miedo!—exclamó el muchacho, riendo—No, + señora. He cumplido con mi deber en las filas, y nada más hasta ahora; + pero su merced no se impaciente, porque aunque no soy más que soldado, espero + lucirme.</p> + <p>—¡Nada más que soldado!—dijo la Condesa—. Tú + no eres soldado, aunque así parezca. Cualquiera que sea el puesto que se + ocupe, cada cual debe obrar conforme a su nombre y a la posición que tiene en + el mundo. ¿Qué se diría de ti, de mí, de esta casa, de tu + difunto padre, si en estas guerras no hicieras algo superior a lo que corresponde a + un simple soldado?</p> + <p>—Señora—repuso el mozo con un desenfado que sorprendió a + su familia—, yo haré lo que pueda, y según lo que haga, + así seré más o menos que los demás. Y ya que hablo de + esto, señora madre, yo quiero seguir en el ejército, yo quiero que su + merced pida al Rey, ¿qué digo al Rey?, a la Junta, una bandolera.</p> + <p>—Tú no estás destinado a ser militar sino en esta + ocasión suprema, en que la patria ne<!-- Page 171 -->cesita de todos sus + hijos, desde el más alto al más bajo.</p> + <p>—Pero, señora madre, no soy nada y quiero ser + algo—insistió el joven, mostrando una energía que nadie hasta + entonces le había conocido.</p> + <p>—¡Que no eres nada!—exclamó la madre, con sorpresa + primero, después con cólera, y mirándonos a todos como para + preguntarnos si su hijo se había vuelto loco durante la campaña.</p> + <p>—Yo no soy nada, no soy más que un papamoscas—repuso el + chico—. ¿De qué me valen esos papeluchos viejos y esos escudos de + armas, si todos se ríen de mi desde que abro la boca, porque no digo más que + necedades?</p> + <p>La Condesa se puso encendida como la grana, y, sin decir palabra, miró a D. + Paco, el cual, confuso, absorto, aterrado, por lo que acababa de oír, + revolvía sus espantados ojos de un lado para otro.</p> + <p>—Este joven—dijo al fin el ayo—parece que ha perdido el juicio. + Señora, cuando vuelva de cumplir sus deberes de caballero en los campos de + batalla, le haremos que se penetre bien de las máximas contenidas en la + historia de Alejandro el Grande.</p> + <p>Doña María, cuya dignidad no podía consentir que semejante + asunto se tratara delante de personas extrañas, hizo callar a D. Paco, y + también impuso silencio a su hijo con gesto aterrador. Asunción y + Presentación, después de registrar los bolsillos de su hermano, + examinaban las polainas, el sombrero y la char<!-- Page 172 -->pa, por ver, + según dijeron, si aquellas prendas estaban agujereadas por alguna bala de + cañón.</p> + <p>Pero el D. Diego, sintiendo sin duda en su cabeza un hervidero de palabras, que + atropelladamente se le ocurrían conforme a la repentina fecundidad de su + entender, no pudo estar callado mucho tiempo, y habló para poner en mayores + cuidados a la Sra. de Rumblar. Estábamos, como he dicho, en una sala baja, + donde la Condesa había hecho traer, para nuestro regalo, un par de zaques, + milagrosamente salvados de la rapacidad francesa. Don Diego, luego que tal + vió, volvióse a nosotros, que permanecíamos respetuosamente + detenidos en la puerta, y con gesto de campechana confianza nos dijo:</p> + <p>—Ea, muchachos, entrad todos aquí ¿Por qué + estáis en la puerta? Vaya, poneos los sombreros, que aquí todos somos + iguales, todos somos compañeros de armas, y lo mismo puede matarme a mí + una bala que a vosotros. Ea, bebamos juntos. ¿Tenéis vergüenza + porque soy noble y mayorazgo, y vosotros unos pobres hambrones? Fuera necedades; que + hoy o mañana las Juntas quitarán todas esas antiguallas, y entonces + cada cual valdrá según lo que tenga y lo que sepa.</p> + <p>Don Paco se puso verde al oír tales despropósitos, y + llevándose la mano al corazón, miró a la Condesa con semblante + dolorido y contristado, como para manifestarle, en la sola elocuencia de una mirada, + que él no había enseñado tales cosas al joven discípulo. + Doña <!-- Page 173 -->María encerraba su enojo en lo más hondo + del pecho, y aunque harto se le conocían la inquietud y la ira en el furtivo + centellear de sus negros ojos, nada dijo que comprometiera su dignidad, y deseando + que su hijo variase de conversación, le preguntó si había hecho + en Córdoba las visitas a la Sra. Marquesa de Leiva y su sobrina.</p> + <p>—Sí, señora—contestó el rapaz—. Las vi: la + Sra. Condesa me dió muchos dulces, y la Marquesa me preguntó si + sabía ayudar a misa. Una y otra me dijeron que la joven con quien está + concertado mi matrimonio se obstina en no salir del convento, asegurando que antes se + casará con Jesucristo que conmigo. ¡Qué ranciedades, + señora madre!—añadió con nuevo arrebato—. Yo quiero + seguir en el ejército, yo quiero ir a Madrid para tratar a la gente que sabe, + y a los filósofos, y leer la <i>Enciclopedia</i>, y ver las sociedades + secretas, si las hay para entonces, y aprender lo que no sé, pues D. Paco no + me ha enseñado más que esa sandez de <i>Por el barandal del + cielo</i>.</p> + <p>El ayo volvió a mirar compungidamente a la Condesa, pintando en sus + húmedos ojos la persuasión de que no había instruído al + mayorazgo en tales iniquidades, y D.ª María reprendió a su hijo + con majestad verdaderamente regia, diciéndole con pausa y aplomo estas amargas + palabras:</p> + <p>—Hijo mío, recordarás que te entregué una espada que + fué de tus abuelos. Honra da al que la ciñe ese acero antiguo; pero + también ella la recibe de las manos de su poseedor, si + <!-- Page 174 -->éste es persona que sabe adquirirla en los campos de batalla. + ¿Deshonrarás tú esa espada que llevó el tatarabuelo de tu + padre en el sitio de Maestrich, cuando medio mundo se llamaba España?</p> + <p>—¡La espada!—exclamó el chico con sorpresa—. Ya no + me acordaba de la dichosa espada. Si ya no la tengo.</p> + <p>—¿Que no la tienes?—preguntó D.ª María ton + estupefacción.</p> + <p>—No, señora. ¡Si no sirve para nada! Cuando dimos el primer + ataque en Menjíbar, saqué yo mi espadita, y a los primeros golpes que + di en unas hierbas observé que no cortaba.</p> + <p>—¡Que no cortaba!</p> + <p>—No, señora. Era una hoja mellada, llena de garabatos, letreros, + sapos por aquí, culebras por allí, y cubierta de moho desde la punta a + la empuñadura. ¿Para qué me servía? Como no tenía + filo, la cambié por un sable nuevo que me dió un sargento.</p> + <p>—¡Y diste la espada, la espada!...—exclamó la Condesa, + levantándose de su asiento.</p> + <p>La señora estaba sublime en su indignación. Parecía la imagen + de la Historia levantándose de su sepulcro a pedir cuentas a la + generación contemporánea.</p> + <p>—Sí, señora: se la di al sargento—añadió + el mozo, sacando de la vaina un sable nuevo, reluciente y de agudísimo + filo—. ¡Si aquello no servía más que de estorbo! Muy + bonita, eso si, toda llena de dibujos de plata y oro; pero, señora madre, si + no cortaba..., si estaba llena de orín.... Vea usted este sable: no tiene + letre<!-- Page 175 -->ro, ni cabecitas, ni garrapatos, ni nada; pero corta que es un + gusto.</p> + <p>Observamos que la Condesa dió un paso hacia su hijo; que su semblante + hermoso y venerable se contrajo, desfigurado por la ira; que extendió sus + brazos; que comenzó a balbucir con locución atropellada, cual si su + indignada lengua no acertara a encontrar una palabra bastante dura, bastante + enérgica para tal situación; la vimos después llevarse ambas + manos a la cabeza, retroceder, vacilar, apoyarse en el hombro de D. Paco, y por + último, reponerse, erguirse, serenarse, mirar a su hijo con desdén, + señalar a la calle, donde de improviso empezaba a oírse fuerte redoblar + de tambores, y decir:</p> + <p>—El ejército se va. Marcha, corre. Cuando se acabe la guerra, + ajustaremos cuentas. Si eres valiente y vuelves vivo, a palmetazos te + enseñaré a respetar tu nombre. Pero si eres cobarde, no vuelvas + acá.</p> + <p>Salimos a toda prisa, y montando en nuestras cabalgaduras, ocupamos las filas. Al + punto se nos unió Santorcaz. Don Paco no quiso salir a despedirnos, porque + estaba traspasado de dolor, al ver—según dijo + después—cómo en una semana se torciera, al soplo de las malas + compañías, el derecho arbolito criado con tanto esmero en el apacible + huerto de sus lecciones.</p> + <p>Las dos señoritas salieron a las ventanas, y nos despedían agitando + los mismos pañuelos con que secaban sus lágrimas. Ninguna de las dos, + ni la destinada al matrimonio, que era, <!-- Page 176 -->por tanto, ignorante, ni la + consagrada al claustro, que era ya medio doctora, habían entendido la + conversación que acabo de referir.</p> + <p>Las pobrecillas veían desaparecer un mundo y nacer otro nuevo sin darse + cuenta de ello.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXII" name='XXII'></a> + <h2>XXII</h2> + <br /> + + <p>Era la madrugada cuando las columnas de vanguardia comenzaron a salir de + Bailén. Mi regimiento debía salir de los últimos, y mientras se + pusieron en movimiento la artillería y los cuerpos de a pie, estuvimos + más de media hora formados a la salida del pueblo, a mano derecha del camino, + esperando la orden de la marcha. Íbamos a Andújar, resueltos a tomar la + ofensiva contra el ejército francés, que al mismo tiempo debía + ser atacado por Castaños, del lado de Marmolejo. ¿Y la división + de Vedel, cuyos movimientos eran la clave de aquel problema estratégico? La + división de Vedel estaba en Andújar el día 16, cuando + ocurrió la acción de Menjíbar, que antes he descrito. Al saber + Dupont la derrota de Ligier-Belair y la muerte de Gobert, dispuso que Vedel marchase + sobre Bailén, con intención de seguirle él al día + siguiente.</p> + <p>Mientras éste iba sobre Andújar, Ligier-Belair, al vernos retirar y + pasar el río, creyó que las tropas de Reding, unidas con las de + Coupigny, intentaban extenderse cautelosa<!-- Page 177 -->mente por la orilla + izquierda, río arriba, tomando el camino de Linares a Guarromán, para + ocupar luego La Carolina y cortar el paso de la sierra. Persuadido de esto, y sin + hacer averiguaciones, emprendió la marcha hacia el Norte, creyendo anticiparse + a lo que creía un rasgo de ingenio estratégico del general Reding. + Llega Vedel a Bailén creyendo encontrarnos, y los franceses que quedaron + allí le dicen: «Quía, los <i>insurgentes</i> han repasado el río + y van por Linares a ocupar el paso de la sierra; pero el general Ligier-Belair, que + ha comprendido el juego, ha marchado en seguida a ocupar La Carolina, de modo que + cuando lleguen los españoles, creyendo haber hecho un movimiento de primer + orden, se lo encontrarán allí.» Vedel oye esto y dice: «Han + ido a cortar el paso de la sierra para impedirnos la retirada y matarnos aquí + de hambre y sed. Pues corramos a La Carolina. Vamos; en marcha.» Manda un + emisario a Dupont, diciéndole: «Sr. General en Jefe, los + <i>insurgentes</i> han ido a cortar el paso de la sierra. Corro a La Carolina; venga + usted tras mí, y acabaremos con ellos.»</p> + <p>Esto pasaba en los días 17 y 18. En tanto, los <i>insurgentes</i>, + replegados a la orilla izquierda, como he dicho, fingíamos un movimiento hacia + Linares; pero en cuanto cerró la noche, los <i>insurgentes</i> caminamos a + marchas forzadas hacia Bailén. Por eso en este pueblo nos decían: + «Por aquí pasó Vedel esta mañana en dirección a La + Carolina, para impedirles a ustedes que cortasen el paso de la sierra. ¿No + ibais hacia Linares?»</p> + <p><!-- Page 178 -->No; nosotros íbamos a Andújar, con objeto de atacar + a Dupont. Por causa de los torpísimos movimientos de los generales franceses, + una gran parte de la fuerza imperial corría hacia la sierra, buscando un + fantasma. Los <i>insurgentes</i>, a quien ellos suponían en marcha hacia La + Carolina, estaban en Bailén, en marcha para Andújar. He aquí la + verdadera y exacta situación de las divisiones españolas y francesas en + la noche del 18 al 19 de julio.</p> + <p>Íbamos a luchar con Dupont, sólo con Dupont. Pero ¿y si Vedel, + conociendo a tiempo su error, retrocedía velozmente para caer de improviso + sobre nuestra espalda durante el combate? Esta funesta probabilidad estaba compensada + con el hecho seguro de que el ejército francés de Andújar + tendría que defenderse al mismo tiempo de nosotros y de la reserva, que le + amenazaba del lado de Poniente. De todos modos, nuestra posición era + arriesgada; por lo cual, deseando Reding cerciorarse de la verdadera distancia a que + se hallaba Vedel, había despachado camino arriba, desde Menjíbar, al + teniente de ingenieros D. José Jiménez, con encargo de averiguarlo.</p> + <p>Este valiente oficial, cuyo nombre no está en la Historia, se + disfrazó de arriero, y en una fatigosa jornada supo desempeñar muy bien + su comisión, volviendo por la noche a decir que Vedel había pasado ya + más allá de La Carolina.</p> + <p>Así andaban las cosas cuando nos preparábamos a salir de + Bailén al amanecer del 19. Pero no lo habíamos previsto todo: no + había<!-- Page 179 -->mos previsto que Dupont, muy receloso de aquella + ilusoria ocupación de la sierra por los insurgentes, había levantado su + campo en la misma noche, y silenciosamente, sofocando los ruidos de su tropa, + abandonaba la funesta y para ellos maldita ciudad de Andújar.</p> + <p>Cerca de la madrugada, nuestros jefes disponían las columnas para la + marcha. Si al comienzo de aquella misma noche, que ya se iba a extinguir, una mirada + humana hubiera podido escudriñar desde la altura de los cielos lo que pasaba + en aquella larga faja de sementeras y olivares que se extiende a la vera de los + montes, entre éstos y el Guadalquivir, habría visto que del obscuro + caserío de Andújar se destacaba cautelosamente, escurriéndose + por detrás de las casas, una hilera de hombres y caballos; que esta hilera se + iba alargando por la carretera en interminable procesión, y serpenteaba con + lento paso, sin ruido y sin luces; habría visto cómo se iba extendiendo + la negra raya, destacándose a ratos sobre la tierra blanquecina, a ratos + confundiéndose con los obscuros olivos, sin dejar de seguir paso a paso, como + si no quisiera ser vista y anhelara apagar en el polvo el ruido de las + cureñas; habría visto que iban delante unos tres mil hombres de + infantería, después un escuadrón de caballos, después + seis cañones, después un número inmenso de carros, tantos, + tantos carros, que ocupaban dos leguas; detrás de los carros nuevos grupos de + infantería y muchos generales; después otros seis cañones, dos + regimientos de coraceros; luego cuatro cañones, y al fin otro + <!-- Page 180 -->grupo de jefes, seguidos de quinientos hombres de a pie. Esta raya + no se detenía en parte alguna, y avanzaba despacio y con precaución, + custodiando sus dos leguas de convoy. Los hombres que la formaban, mudos y + cabizbajos, presagiando sin duda funestos acontecimientos, dirían para + sí: «Llegaremos a La Carolina, donde ya estará Vedel, y batiendo + a los <i>insurgentes</i>, nos abriremos paso por desfiladeros para abandonar esta + tierra maldita, a la cual el Emperador ha tenido la mala ocurrencia de enviarnos.... + ¡Oh! ¡Cuándo os veremos, tierras de la Turenne, del Poitou, de la + Charente, de los Vosgos, del Artois, del Limosin!...»</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXIII" name='XXIII'></a> + <h2>XXIII</h2> + <br /> + + <p>Mientras aguardábamos la salida, nuestras lenguas no estaban ociosas, y, + aunque Marijuán me entretenía por un lado con sus donaires y chuscadas, + por el otro era de tanto interés un diálogo entablado entre Santorcaz y + D. Diego, que a las palabras de éstos dirigí toda mi atención. + No puedo menos de copiarlo íntegro y tal cual lo oí, por si mis + lectores quieren meditar un poco sobre el mismo tema.</p> + <p>—Lo que me indicaba usted hace poco—decía + Santorcaz—acerca de que esa linda joven que se le destina para esposa no quiere + salir del convento, debe tenerle sin cuidado. Esas son gazmoñerías de + las muchachas es<!-- Page 181 -->pañolas, que, engañadas por su + fantasía, se creen enamoradas de Jesucristo, cuando lo que sienten es + verdadera pasión por un ideal mundano.</p> + <p>—Y si no quiere salir, que no salga—respondió el joven—. + ¡Si yo no la he visto, si yo no comprendo por qué razón he podido + pensar en ella una sola vez!</p> + <p>—¿Pero la quiere usted?</p> + <p>—Confesaré a usted lo que me pasa. Cuando mi madre me llamó un + día, y después de darme dos palmetazos porque tenía las manos + manchadas de tinta, me dijo que había determinado casarme, sentí mucha + alegría, y al volver a mi cuarto rompí todas las planas de escritura, + diciendo a D. Paco que yo era un hombre y no me daba la gana de obedecerle. A todas + horas pensaba en mi mujercita y en las delicias del matrimonio. Mi madre + escribía cartas y más cartas para concertar mi boda, y cuando yo le + preguntaba con la mayor curiosidad: «Señora madre, ¿cómo + va eso?», me respondía: «Anda a estudiar, mocoso. Ahora, con la + novelería del casamiento no coges un libro en la mano.» Por fin mi + mamá, a fuerza de cartas, lo arregló todo. Cuando fuí a + Córdoba, creí que me la enseñarían; pero aquellas + señoras dijéronme que la discreta joven no quería salir del + convento, y, por último, me dieron el medallón que usted tiene + guardado. Después la sobrina me regaló unos dulces, y su tía un + pito para que fuera pitando por las calles, y en mi segunda y tercera visita + pasó lo mismo, excepto que no me dieron más pitos. + <!-- Page 182 -->Cuando vi el retrato me gustó tanto la niña, que por + la calle le iba dando besos, y por la noche la acosté conmigo en mi cama. + Estoy prendado de ella; mejor dicho, lo estuve estos días atrás, porque + ya, habiendo discurrido sobre la necedad de prendarme de un retrato, me río de + mí mismo y digo: «¡Si de carne y hueso encontraré tantas, a + qué volverme loco por una pintura!»</p> + <p>—Pues no, Sr. D. Diego—dijo Santorcaz—. Puesto que la Sra. + Condesa le escogió a usted esa esposa, sin duda es un gran partido, y usted + debe insistir en casarse con ella.</p> + <p>—¿Si? Pues vaya usted a sacarla del + convento—añadió Rumblar—. Vamos, que, según me + dijeron, no hay quien le hable de otro esposo que Jesucristo.</p> + <p>—Ya lo he dicho: gazmoñerías de las españolas, por lo + general mujeres nerviosas, muy extremadas en sus pasiones, y dispuestas siempre a + confundir en un mismo sentimiento la voluptuosidad y el misticismo. Cuidado con las + monjitas de quince años, que reniegan del siglo y juran que han de morir de + viejas en el claustro. Yo conocí una joven y linda novicia que tampoco + quería tener más esposo que Jesucristo, y que se ponía furiosa + cuando le hablaban de salir del convento, hasta que un Viernes Santo vió a + cierto joven al través de la verja del coro. A los quince días la + hermosa novicia abrió por la noche una de las rejas del convento y se + arrojó a la calle, donde le esperaba su amante y hoy feliz esposo.</p> + <p>—¡Oh! ¡Bonitísimo suceso!—exclamó con + <!-- Page 183 -->entusiasmo D. Diego—. ¡Cuánto daría porque + a mí me pasase uno semejante!</p> + <p>—¿Ella le ha visto a usted?</p> + <p>—No.</p> + <p>—Pues en cuanto le vea, apuesto a que se apresura a salir por la puerta, sin + exponerse a los peligros de arrojarse por la ventana. Pero ahora que me ocurre, Sr. + D. Diego: si usted, en vez de ser un muchacho apocadito, educado a la antigua y + sencillo como un fraile motilón, fuera un hombre atrevido, arrojado..., + pues..., como somos todos aquellos que no hemos recibido la educación de + Grandes de España; si usted se echara de una vez fuera del cascarón de + huevo en que le ha empollado la ciencia de D. Paco y los mimos de sus hermanitas, + ahora podríamos lanzarnos a una aventura deliciosa.</p> + <p>—¿Cuál, amigo Santorcaz?</p> + <p>—Mire usted. Después de la batalla, y cuando volvamos a + Córdoba, sacar a esa joven del convento.</p> + <p>—¿Cómo?</p> + <p>—Demonio, ¿cómo se hacen las cosas? ¡Si viera usted! Eso + es muy divertido. ¿Ve usted este rasguño que tengo en la mano derecha? + Me lo hice saltando las tapias de un convento. Son cinco los que escalé, por + trapicheos con otras tantas novicias y monjas. ¡Ay, señor D. Diego de mi + alma! El recuerdo de estas y otras cosillas es lo que le alegra a uno, cuando se + siente ya en las puertas de la triste vejez.</p> + <p>—Hombre, eso me parece muy bonito—dijo D. Diego, saltando sobre la + silla—. Pues yo quiero hacer lo mismo, yo quiero rasguñarme + <!-- Page 184 -->saltando tapias de convento. Conque diga usted, ¿qué + hacemos? ¿Nos entramos de rondón en el convento, y cogiendo a la + monjita me la llevo a mi casa? Si; y habrá que pegarle un par de sablazos a + alguien, y romper puertas, y apagar luces. Hombre, ¡magnífico! ¡Si + dije que usted es el hombre de las grandes ideas! ¡Qué cosas tan nuevas + y tan preciosas me dice! Estoy entusiasmado, y me parece que antes de venir al + ejército era yo un zoquete. Cabalmente recuerdo que he pensado alguna vez en + eso que usted me dice ahora...; sí..., allá, cuando iba a misa con mi + madre a las Dominicas.</p> + <p>—Estas cosas, D. Diego, son la vida—añadió + Santorcaz—; son la juventud y la alegría.</p> + <p>—¡Soberbia idea! ¿Conque vamos a buscar a esa jovenzuela, mi + futura esposa? ¡Qué preciosa ocurrencia! Verá ella si yo soy + hombre que se deja burlar por niñerías de novicia. Nada, nada: mi + esposa tiene que ser, quiera o no quiera. Pero oiga usted, ¿y si nos descubren + los alguaciles y nos llevan presos?</p> + <p>—Por eso hay que andar con cuidado; pero en ese mismo cuidado, en las + precauciones que es preciso tomar, consiste el mayor gusto de la empresa. Si no + hubiera obstáculos y peligros, no valía la pena de intentarla.</p> + <p>—Efectivamente; a mí me gustan los peligros, Sr. D. Luis. A mí + me gusta todo aquello que no se sabe adonde va a parar. Siga usted hablandóme + del mismo asunto. ¿Qué precauciones tomaremos?</p> + <p>—¡Oh! Cuando llegue el caso se verá. Yo soy muy corrido en esas + cosas. Ya no estoy <!-- Page 185 -->para fiestas, es verdad, y por cuenta mía + no intentaría aventuras de esta especie; pero son tan grandes las + disposiciones que descubro en usted para ser hombre a la moderna, hombre de ideas + atrevidas y para echar a un lado las ranciedades y rutinas de España, que + volveré a las andadas y entre los dos haremos alguna cosa.</p> + <p>—Pero, hombre, ¿cuándo se dará esa batalla, + cuándo volveremos a Córdoba, para enseñarle yo a mi + señorita cómo se portan los caballeros de ideas modernas, que han + recibido un desaire de las novias de Jesucristo? Pero diga usted, Santorcaz: si + perdemos la batalla, si nos matan....</p> + <p>—Todavía no se ha hecho la bala que ha de matarme a mí. Y + usted, ¿qué presentimientos tiene?</p> + <p>—Creo que tampoco he de morir por ahora. ¡Ay! ¡Si me viera + usted!, tengo un fuego dentro de la cabeza.... Me hierven aquí tantos + pensamientos nuevos, tantas aventuras, tantos proyectos, que se me figura he de vivir + lo necesario para que sepa el mundo que existe un D. Diego Afán de Ribera, + conde de Rumblar.</p> + <p>—¡Bueno, magnífico! Lo mismo era yo cuando niño. Fuí + después a Francia, donde aprendí muchísimas cosas que + aquí ignoraban hasta los sabios. Al volver he encontrado a esta gente un poco + menos atrasada. Parece que hay aquí cierta disposición a las cosas + atrevidas y nuevas. En Madrid se han fundado varias sociedades secretas.</p> + <p>—¿Para asaltar conventos?</p> + <p>—<!-- Page 186 -->No, no son sociedades de enamorados. Si algún + día se ocupan de conventos, será para echar fuera a los frailes y + vender luego los edificios....</p> + <p>—Pues yo no los compraría.</p> + <p>—¿Por qué?</p> + <p>—Porque esas casas son de Dios, y el que se las quite se + condenará.</p> + <p>—¿Qué es eso de condenarse? Me río de vuestras + simplezas. Pues, hijo, adelantado estáis.</p> + <p>—Vivamos en paz con Dios—dijo D. Diego—. Por eso creo que antes + de robar del convento a mi novia, debemos confesar y comulgar, diciéndole al + Señor que nos perdone lo que vamos a hacer, pues no es más que una + broma para divertirnos, sin que nos mueva la intención de ofenderle.</p> + <p>Santorcaz rompió a reír desahogadamente.</p> + <p>—¿Conque usted es de los que encienden una vela a Dios y otra al + Diablo? Robamos a la muchacha, ¿sí o no?</p> + <p>—Sí, y mil veces sí. Ese proyecto me tiene entusiasmado. Y me + marcharé con ella a Madrid; porque yo quiero ir a Madrid. Dicen que + allí suele haber alborotos. ¡Oh!, ¡cuánto deseo ver un + alboroto, un motín, cualquier cosa de esas en que se grita, se corre, se pega! + ¿Ha visto usted alguno?</p> + <p>—Más de mil.</p> + <p>—Eso debe de ser encantador. Me gustaría a mí verme en un + alboroto; me gustaría gritar con los demás, diciendo: + «¡Abajo esto, abajo lo otro!» ¡Ay! ¡Como me + alegraba cuando mi seño<!-- Page 187 -->ra madre reñía a D. + Paco, y éste a los criados, y los criados unos con otros! No pudiendo resistir + el alborozo que esto me causaba, iba al corral, ponía canutillos de + pólvora a los gatos, y encerrándolos en un cuarto con las gallinas, me + moría de risa.</p> + <p>Santorcaz, lejos de reír con esta nueva barrabasada de su discípulo, + fijaba la mirada en el horizonte, completamente abstraído de todo, y meditando + sin duda sobre graves asuntos de su propio interés. No sé cuál + será la opinión que el lector forme de las ideas de aquel hombre; pero + no se les habrá ocultado que sus ingeniosas sugestiones encerraban segundo + intento. El atolondrado rapaz, lanzado a las filas de un ejército sin tener + conocimiento del mundo, con viva imaginación, arrebatado temperamento y + ningún criterio; igualmente fascinado por las ideas buenas y las malas, con + tal que fueran nuevas, pues todas echaban súbita raíz en su feraz + cerebro, acogía con júbilo las lecciones del astuto amigo; y su + lenguaje, su nervioso entusiasmo, sus planes entre abominables e inocentes, todo + anunciaba que don Diego se disponía a cometer en el mundo mil disparates.</p> + <p>Santorcaz, después de permanecer por algunos minutos indiferente a las + preguntas de su discípulo, reanudó la conversación; pero, apenas + comenzada ésta, oímos un tiro, en seguida otro, luego otro y otro.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXIV" name='XXIV'></a> + <h2><!-- Page 188 -->XXIV</h2> + <br /> + + <p>Todos callamos; detuviéronse las columnas que habían comenzado a + marchar, y desde el primero al último soldado prestamos atención al + tiroteo, que sonaba delante de nosotros a la derecha del camino y a bastante + distancia. Corrieron por las filas opiniones contradictorias respecto a la causa del + hecho. Yo me alzaba sobre los estribos, procurando distinguir algo; pero + además de ser la noche obscurísima, las descargas eran tan lejanas, que + no se alcanzaba a ver el fogonazo.</p> + <p>—Nuestras columnas avanzadas—dijo Santorcaz—habrán + encontrado algún destacamento francés que viene a reconocer el + camino.</p> + <p>—Ha cesado el fuego—dije yo—. ¿Echamos a andar? Parece + que dan orden de marcha.</p> + <p>—O yo estoy lelo, o la artillería de la vanguardia ha salido del + camino.</p> + <p>Oyóse otra vez el tiroteo, más vivo aún y más cercano, + y en la vanguardia se operaron varios movimientos, cuyas oscilaciones llegaron hasta + nosotros. Sin duda algo grave pasaba, puesto que el ejército todo se + estremeció desde su cabeza hasta su cola. Un largo rato permanecimos en la + mayor ansiedad, pidiéndonos unos a otros noticias de lo que ocurría; + pero en nuestro regimiento no se sabía nada; todos los generales corrieron + hacia la izquierda <!-- Page 189 -->del camino, y los jefes de los batallones + aguardaban órdenes decisivas del Estado Mayor. Por último, un oficial + que a escape volvía en dirección a la retaguardia, nos sacó de + dudas, confirmando lo que en todo el ejército no era más que + halagüeña sospecha. ¡Los franceses, los franceses venían a + nuestro encuentro! Teníamos enfrente a Dupont con todo su ejército, + cuyas avanzadas principiaban a escaramucear con las nuestras. Cuando nosotros nos + preparábamos a salir para buscarle en Andújar, llegaba él a + Bailén de paso para La Carolina, donde creía encontrarnos. De improviso + unos cuantos tiros les sorprenden a ellos tanto como a nosotros; detienen el paso; + extendemos nosotros la vista con ansiedad y recelo en la obscura noche; todos ponemos + atento el oído, y al fin nos reconocemos, sin vernos, porque el corazón + a unos y otros nos dice: «Ahí están.»</p> + <p>Cuando no quedó duda de que teníamos enfrente al enemigo, el + ejército se sintió al pronto electrizado por cierto religioso + entusiasmo. Vivas y mueras sonaron en las filas; pero al poco rato todo calló. + Los ejércitos tienen momentos de entusiasmo y momentos de meditación: + nosotros meditábamos.</p> + <p>Sin embargo, no tardó en producirse fuertísimo ruido. Los generales + empezaron a señalar posiciones. Todas las tropas que aún + permanecían en las calles del pueblo, salieron más que de prisa, y la + caballería fué sacada de la carretera por el lado derecho. Corrimos un + rato por terreno de ligera pendiente; bajamos después, volvimos a subir, y al + fin se nos <!-- Page 190 -->mandó hacer alto. Nada se veía, ni el + terreno ni el enemigo; únicamente distinguíamos desde nuestra + posición los movimientos de la artillería española, que avanzaba + por la carretera con bastante presteza. Entonces sentimos camino abajo, y como a + distancia de tres cuartos de legua, un nuevo tiroteo que cesó al poco rato, + reproduciéndose después a mayor distancia. Las avanzadas francesas + retrocedían y Dupont tomaba posiciones.</p> + <p>—¿Qué hora es?—nos preguntábamos unos a otros, + anhelando que un rayo de sol alumbrase el terreno en que íbamos a + combatir.</p> + <p>No veíamos nada, a no ser vagas formas del suelo a lo lejos; y las manchas + de olivos nos parecían gigantes, y las lomas de los cerros el perfil de un + gigantesco convoy. Un accidente noté que prestaba extraña tristeza a la + situación: era el canto de los gallos que a lo lejos se oía, anunciando + la aurora. Jamás escuché un sonido que tan profundamente me conmoviera + como aquella voz de los vigilantes del hogar desgañitándose por llamar + al hombre a la guerra.</p> + <p>Nuevamente se nos hizo cambiar de posición, llevándonos más + adelante a espaldas de una batería, y flanqueados por una columna de tropa de + línea. Gran parte de la caballería fué trasladada al lado izquierdo; + pero a mí, con el regimiento de Farnesio, me tocó permanecer en el ala + derecha.</p> + <p>De repente una granada visitó con estruendo nuestro campo, reventando hacia + la izquierda, por donde estaban los generales. Era <!-- Page 191 -->como un saludo de + cortesanía entre dos guerreros que se van a matar; un tanteo de fuerzas, una + bravata echada al aire para explorar el ánimo del contrario. Nuestra + artillería, poco amiga de fanfarronadas, calló. Sin embargo, los + franceses, ansiando tomar la ofensiva, con ánimo de aterrarnos, acometieron a + una columna de la vanguardia que se destacaba para ocupar una altura, y la + lóbrega noche se iluminó con relámpagos, que + interrumpiéndose luego, volvieron a encenderse al poco rato en la misma + dirección.</p> + <p>Por último, aquellas tinieblas en que se habían cruzado los + resplandores de los primeros tiros, comenzaron a disiparse; vislumbramos las + recortaduras de los cerros lejanos, de aquel suave, inmóvil oleaje de tierra, + semejante a un mar de fango, petrificado en el apogeo de sus tempestades; + principiamos a distinguir el ondular de la carretera, blanqueada por su propio polvo, + y las masas negras del ejército, diseminado en columnas y en líneas; + empezamos a ver la azulada masa de los olivares en el fondo y a mano derecha; a la + izquierda las colinas que iban descendiendo hacia el río. Débil y + blanquecina claridad azuló el cielo antes negro. Volviendo atrás + nuestros ojos, vimos la irradiación de la aurora, un resplandor que + surgía detrás de las montañas; y mirándonos + después unos a otros, nos vimos, nos reconocimos, observamos claramente a los + de la segunda fila, a los de la tercera, a los de más allá, y nos + encontramos con las mismas caras del día anterior. La claridad aumentaba + <!-- Page 192 -->por grados; distinguíamos los rastrojos, las hierbas + agostadas, y después las bayonetas de la infantería, las bocas de los + cañones, y a lo lejos las masas enemigas, moviéndose sin cesar de + derecha a izquierda. Volvieron a cantar los gallos. La luz, única cosa que + faltaba para dar la batalla, había llegado, y con la presencia del gran + testigo, todo era completo.</p> + <p>Ya se podía conocer perfectamente todo el campo. Prestad atención y + sabréis cómo era. El centro de la fuerza española ocupaba la + carretera con la espalda hacia Bailén, de allí poco distante; a la + derecha del camino por nuestra parte se alzaban unas pequeñas lomas que a lo + lejos subían lentamente hasta confundirse con los primeros estribos de la + sierra; a la izquierda también había un cerro; pero éste + caía después en la margen del río Guadiel, casi seco en verano, + y que desembocaba en el Guadalquivir, cerca de Espelúy. Ocupaba el centro, a + un lado y otro del camino, poderosa batería de cañones, apoyada por + considerables fuerzas de infantería; a la izquierda estaba Coupigny con los + regimientos de Bujalance, Ciudad Real, Trujillo, Cuenca, Zapadores y la + caballería de España; a la derecha estábamos, además de + la caballería de Farnesio, los tercios de Tejas, los suizos, los valones, el + regimiento de Órdenes, el de Jaén, Irlanda y voluntarios de Utrera. + Mandábanos el Brigadier D. Pedro Grimarest. Los franceses ocupaban la + carretera por la dirección de Andújar y tenían su principal + punto de apoyo en un espeso olivar situado frente a nuestra derecha; por consi + <!-- Page 193 -->guiente, servía de resguardo a su ala izquierda. Asimismo + ocupaban los cerros del lado opuesto con numerosa infantería y un regimiento + de coraceros, y a su espalda tenían el arroyo de Herrumblar, también + seco en verano, que habían pasado. Tal era la situación de los dos + ejércitos, cuando la primera luz nos permitió vernos las caras. Creo + que entrambos nos encontramos respectivamente muy feos.</p> + <p>—¿Qué le parece a usted esta aventura, Sr. D. + Diego?—dijo Santorcaz.</p> + <p>—Estoy entusiasmado—replicó el mozuelo—, y deseo que nos + manden cargar sobre las filas francesas. ¡Y mi señora madre + empeñada en que conservara yo aquella espada vieja sin filo ni punta...!</p> + <p>—¿Está usía sereno?—le preguntó + Marijuán.</p> + <p>—Tan sereno que no me cambiaría por el emperador + Napoleón—repuso el Conde—. Yo sé que no puede pasarme nada, + porque llevo el escapulario de la Virgen de Araceli que me dieron mis hermanitas, con + lo cual dicho se está que me puedo poner delante de un cañón. + ¿Y usted, Sr. de Santorcaz, tiene miedo?</p> + <p>—¿Yo?—repuso D. Luis con cierta tristeza—. Ya sabe usted + que estuve en Hollabrünn, en Austerlitz y en Jena.</p> + <p>—Pues entonces....</p> + <p>—Por lo mismo que presencié tan terribles acciones de guerra, tengo + miedo.</p> + <p>—¡Miedo! Pues fuera de la fila. Aquí no se quiere gente + medrosa.</p> + <p>—<!-- Page 194 -->No hay soldado aguerrido—afirmó + Santorcaz—que no tenga miedo al empezar la batalla, por lo mismo que sabe lo + que es.</p> + <p>Oído esto, casi todos los bisoños que poco antes reíamos a + carcajada tendida, saludándonos con bravatas y dicharachos, conforme a la + guerrera exaltación que nos poseía, callamos, mirándonos unos a + otros, para cerciorarse cada cual de que no era él solo quien tenía + miedo.</p> + <p>—¿Sabéis lo que me ordenó mi señora madre que + hiciera al comenzar la batalla?—indicó Rumblar—. Pues que rezara + un Avemaría con toda devoción. Ha llegado el momento. «Dios te + salve, María ...»</p> + <p>El mayorazguito continuó en voz baja el Avemaría que había + empezado en alta voz, y todos los de nuestra fila le imitaron, como si aquello en vez + de escuadrón fuera un coro de religioso rezo, y lo más extraño + fué que Santorcaz, poniéndose pálido, cerrando los ojos, y + quitándose el sombrero con humilde gesto, dijo también «Santa + María ...»</p> + <p>Aún resonaba en el aire la fervorosa invocación, cuando un estruendo + formidable retumbó en las avanzadas de ambos ejércitos. Las columnas + francesas del ala derecha se desplegaron en línea y rompieron el fuego contra + nuestra izquierda.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXV" name='XXV'></a> + <h2><!-- Page 195 -->XXV</h2> + <br /> + + <p>No poco tiempo se me ha ido en describir la posición de los combatientes, + la configuración del terreno y el principio del ataque; pero no necesito + advertir que todo esto pasó en menos tiempo del empleado por mi tarda pluma en + contarlo. Nuestras fuerzas no estaban convenientemente distribuídas cuando tuvo lugar + la primera embestida de los imperiales. Verificada ésta, no podéis + figuraros qué precipitados movimientos hubo en la tropa española. Las + de retaguardia que aún llenaban la carretera, corrían velozmente a + sostener la izquierda; los cañones ocupaban su puesto; todo era atropellarse y + correr, de tal modo, que por un instante pareció que el primer ataque de los + franceses había producido confusión y pánico en las filas de + Coupigny. En tanto, los de la derecha permanecíamos quietos, y los de a + caballo que ocupábamos parte de la altura, podíamos ver perfectamente + los movimientos del combate.</p> + <p>Tras las primeras descargas de las líneas francesas, éstas se + replegaron, y avanzando la artillería disparó varios tiros a bala rasa. + Ponían ellos en ejecución su táctica propia, consistente en + atacar con mucha energía sobre el punto que juzgaban más débil, + para desconcertar al enemigo desde los primeros momentos. Algo de esto lograron al + principio; pero <!-- Page 196 -->nosotros teníamos excelente + artillería, y disparando también con bala rasa las seis piezas + colocadas en la carretera y a sus flancos, el centro francés se + resintió al instante, y para reforzarle tuvo que replegar su ala derecha, + produciendo esto un pequeño avance en la división de Coupigny. + Entretanto, todos teníamos fija la vista en el otro extremo de la línea + y hacia la carretera, y olvidábamos la espesura del olivar que estaba delante. + De pronto, las columnas ocultas entre los árboles salieron y se desplegaron, + arrojando un diluvio de balas sobre el frente del ala derecha. Desde entonces, el + fuego, corriéndose de un extremo a otro, se hizo general en el frente de ambos + ejércitos. La caballería, brazo de los momentos terribles, no + funcionaba aún y permanecía detrás, quieta y relinchante, + conteniéndose con sus propias riendas.</p> + <p>Pero a pesar de generalizarse la lucha, en aquel primer período de la + batalla todo el interés continuaba, como he dicho, en el ala izquierda. + Atacada por los franceses con valentía pasmosa, nuestros batallones de + línea retrocedieron un momento. Casi parecía que iban a abandonar su + posición al enemigo; pero bien pronto se rehicieron tomando la ofensiva al + amparo de dos bocas de fuego y de la caballería de España, que + cargó a los franceses por el flanco. Vacilaron un tanto los imperiales de + aquella ala, y gran parte de las fuerzas que habían salido del olivar se + transportaron al otro lado. Su artillería hizo grandes estragos en nuestra + gente; mas con tanta <!-- Page 197 -->intrepidez se lanzó ésta sobre + las lomas que ocupaba el enemigo entre el camino y el río Guadiel; con tanta bravura + y desprecio de la vida afrontaron los soldados de línea la mortífera + bala rasa y las cargas de la caballería del general Privé, que llegaron + a dominar tan fuerte posición.</p> + <p>Antes que esto sucediera, ocurrieron mil lances de esos que ponen a cada minuto en + duda el éxito de una batalla. Se clareaban nuestras líneas, + especialmente las formadas con voluntarios; volvían a verse compactas y + formidables, avanzando como una muralla de carne; oscilaban después y + parecían resbalar por la pendiente cuando las patas delanteras de los caballos + de los coraceros principiaban a martillar sobre los pechos de nuestros soldados; + luego éstos rechazaban a los animales con sus haces de bayonetas; caían + para levantarse con frenético ardor o no levantarse nunca, hasta que, por + último, el ala francesa se puso en dispersión, replegándose + hacia la carretera.</p> + <p>Mientras esto pasaba, los de la derecha se sostenían a la defensiva, y el + centro cañoneaba para mantener en respeto al enemigo, porque casi gran parte + de la fuerza había acudido a la izquierda; pero una vez que se oyeron los + gritos de júbilo de los soldados de ésta, posesionados de la altura, + antes en poder de los franceses, y cuando se vió a éstos aglomerarse + sobre su centro, dióse orden de avance a las seis piezas del nuestro, y por un + instante el pánico y desorden del enemigo fueron ex + <!-- Page 198 -->traordinarios. Para concertarse de nuevo y formar otra vez sus + columnas tuvieron que retroceder al otro lado del puente del Herrumblar. + Viéndoles en mal estado, se trató de lanzar toda la caballería + en su persecución; pero varias de sus piezas, desmontadas por nuestras balas, + obstruían el camino, también entorpecido con los espaldones que + habían empezado a formar. El sol esparcía ya sus rayos por el + horizonte. Nuestros cuerpos proyectaban en la tierra y hacia adelante + larguísimas sombras negras. Cada animal, con su jinete, dibujaba en el suelo + una caricatura de hombre y caballo, escueta, enjuta, disparatada, y todo el suelo + estaba lleno de aquellas absurdas legiones de sombras que harían reír a + un chico de escuela.</p> + <p>Os reiréis de verme ocupado en tan triviales observaciones; pero así + era, y no tengo por qué ocultarlo. En aquel momento estábamos en una + corta tregua, aunque la cosa no pareciera próxima a concluir. Hasta entonces + sólo habíamos sido atacados por una parte de las fuerzas enemigas, pues + la división de Barbou, algo rezagada, no estaba aún en el campo + francés. Entretanto, y mientras se tomaban disposiciones para rechazar un + segundo ataque, que no sabíamos si sería por la derecha o por el + centro, retiraban los españoles sus heridos, que no eran pocos; mas no + ciertamente en mi división, la cual estuviera hasta entonces a la defensiva, + tiroteándose ambos frentes a alguna distancia. Mi regimiento permanecía + intacto, reservado sin duda para alguna ocasión solemne.</p> + <p><!-- Page 199 -->Los franceses no tardaron en intentar la adquisición del + puente perdido. Su primer ataque fué débil, pero el segundo + violentísimo. Oíd cómo fué el primero. La + infantería española, desplegándose en guerrillas a un lado y a + otro del camino, les azotaba con espeso tiroteo. Lanzaron ellos sus caballos por el + puente; mas con tan poca fortuna, que tras de una pequeña ventaja obtenida por + el empuje de aquella poderosa fuerza, tuvieron que retirarse; pasada la sorpresa, + nuestros infantes les acribillaron a bayonetazos, dejando un sinnúmero de + jinetes en el suelo y otros precipitados por cima de los pretiles al lecho del + arroyo. No tuvimos tan buena suerte en el segundo ataque, porque renunciando ellos a + poner en movimiento la caballería en lugar angosto, atacaron a la bayoneta con + tanta fiereza, que nuestros regimientos de línea, y aun los valientes valones + y suizos, retrocedieron aterrados. Oí contar en la tarde de aquel mismo + día a un soldado de los tiradores de Utrera, presente en aquel lance, que los + franceses, en su mayor parte militares viejos, cargaron a la bayoneta con furia + sublime, que producía en los nuestros, además del desastre + físico, una gran inferioridad moral. Me dijo que se espantaron, que en un + momento viéronse pequeños, mientras que los franceses se agrandaban, + presentándose como una falange de millones de hombres; que los vivas al + Emperador y los gritos de cólera eran tan furiosamente pronunciados, que + parecían matar también por el solo efecto del sonido, y que, + <!-- Page 200 -->por último, sintiendo los de acá desfallecer su + entusiasmo y al mismo tiempo un repentino, invencible cariño a la vida, + abandonaron aquel puente mezquino, ardientemente disputado por dos naciones, y que al + fin quedó por Francia. El efecto moral de esta pérdida fué muy + notable entre nosotros. Advirtióse claramente en todo el ejército como + un estremecimiento de inquietud que, partiendo de aquel gran corazón compuesto + de diez y ocho mil corazones, se transmitía al tembloroso fusil, asido por la + indecisa mano.</p> + <p>Entonces pude observar cómo se individualiza un ejército, + cómo se hace de tantos uno solo, resumiendo de un modo milagroso los + sentimientos lo mismo que se resume la fuerza; pude observar cómo aquella gran + masa recibe y transmite las impresiones del combate con la presteza y uniformidad de + un solo sistema nervioso; cómo todos los movimientos del organismo + físico, desde la mano del General en Jefe hasta el casco del último + caballo, obedecen a la alegría de un momento, a la pena de otro momento, a las + angustiosas alternativas que en el discurso de pocas horas consiente y dispone Dios, + espectador no indiferente de estas barbaridades de los hombres.</p> + <p>La pérdida del puente sobre el Herrumblar, que al amanecer se había + ganado, hizo que el ala derecha retrocediera buscando mejor posición. Casi + todas las posiciones se variaron. Los generales conocían la inminencia de un + ataque terrible, los soldados viejos la preveían, los bisoños la + sospechábamos, y nuestros ca<!-- Page 201 -->ballos, reculando y + estrechándose unos contra otros, olían en el espacio, digámoslo + así, la proximidad de una gran carnicería.</p> + <p>Eran las seis de la mañana y el calor principiaba a dejarse sentir con + mucha fuerza. Sentíamos ya en las espaldas aquel fuego que más tarde + había de hacernos el efecto de tener por medula espinal una barra de metal + fundido. No habíamos probado cosa alguna desde la noche anterior, y una parte + del ejército ni aun en la noche anterior había comido nada. Pero este + malestar era insignificante comparado con otro que desde la mañana + principió a atormentarnos: la sed, que todo lo destruye, alma y cuerpo, + infundiendo una rabia inútil para la guerra, porque no se sacia matando. Es + verdad que de Bailén salían en bandadas multitud de mujeres con + cántaros de agua para refrescarnos; pero de este socorro apenas podía + participar una pequeña parte de la tropa, porque los que estaban en el frente + no tenían tiempo para ello. Más de una vez aquellas valerosas mujeres + se expusieron al fuego, penetrando en los sitios de mayor peligro, y llevando sus + alcarrazas a los artilleros del centro. En los puntos de mayor peligro, y donde era + preciso estar con el arma en el puño constantemente, nos disputábamos + un chorro de agua con atropellada brutalidad: rompíanse los cántaros al + choque de veinte manos que los querían coger, caía el agua al suelo, y + la tierra, más sedienta aún que los hombres, se la chupaba en un + segundo.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXVI" name='XXVI'></a> + <h2><!-- Page 202 -->XXVI</h2> + <br /> + + <p>¿Por qué sitio pensaban atacarnos los franceses? Conociendo que el + centro era inexpugnable por entonces, siendo el principal objeto de Dupont abrirse + camino hacia Bailén, y considerando peligroso intentarlo por el ala izquierda, + no sólo porque allí la posición de los españoles era + excelente, sino porque les ofrecía un gran peligro la cuenca del Guadiel, + determinaron atacar nuestra ala derecha, esperando abrir en ella un boquete que les + diera paso. Su artillería no cesaba de arrojar bala rasa, protegiendo la + formación de las poderosas columnas que bien pronto debían + hostilizarnos. Al punto se reforzó el ala derecha, se desplegaron en + línea varios batallones, y sin esperar el ataque marcharon hacia el enemigo, + amparados por dos piezas de artillería. El primer momento nos fué + favorable. Pero el olivar vomitó gente y más gente sobre nuestra + infantería. Por un instante confundidas ambas líneas en densa nube de + polvo y humo, no se podía saber cuál llevaba ventaja. Caían los + nuestros sobre los imperiales, y la metralla enemiga les hacía retroceder; + avanzaban ellos, y adquiríamos a nuestra vez momentánea + inferioridad.</p> + <p>Por largo tiempo duró este combate, tanto más cruel, cuanto era + más proporcionado el empuje de una y otra parte, hasta que al fin + <!-- Page 203 -->observamos síntomas de confusión en nuestras filas; + vimos que se quebraban aquellas compactas líneas, que retrocedían sin + orden, que chocaban unos con otros los grupos de soldados. La división se + conmovió toda, y dos batallones de reserva avanzaron para restablecer el + orden. Gritaban los jefes hasta quedarse sin voz, y todos se ponían a la + cabeza de las columnas, conteniendo a los que flaqueaban y excitando con ardorosas + palabras a los más valientes. Los tercios de Tejas y el regimiento de + Órdenes al frente se lanzaron, mientras el concierto se restablecía en + los cuerpos que hasta entonces habían sostenido el fuego. Sobre todo el + regimiento de Órdenes, uno de los más valientes del ejército, se + arrojó sobre el enemigo con una impavidez que a todos nos dejó + conmovidos de entusiasmo. Su coronel, D. Francisco de Paula Soler, parecía dar + fuego a todos los fusiles con la arrebatadora llama de sus ojos; con el gesto de su + mano derecha empuñando la espada, que parecía un rayo; con sus gritos, + que sobresalían entre el granizado tiroteo, sublimando a los soldados.</p> + <p>De tal modo arreciaron la metralla y la fusilería enemiga, que casi toda la + primera fila del valiente regimiento de Órdenes cayó, cual si una + gigantesca hoz la segara. Pero sobre los cuerpos palpitantes de la primera fila + pasó la segunda, continuando el fuego. Como si los tiros franceses + persiguieran con inteligente saña las charreteras, el regimiento vió + desaparecer a muchos de sus oficiales.</p> + <p>Reforzáronse también los enemigos, y des<!-- Page 204 -->plegando + nueva línea con gente de reserva, avanzaron a la bayoneta, pujantes, + aterradores, irresistibles. ¡Momento de incomparable horror! + Figurábaseme ver a dos monstruos que se baten, mordiéndose con rabia, + igualmente fuertes, y que hallan en sus heridas, en vez de cansancio y muerte, nueva + cólera para seguir luchando.</p> + <p>Cuando las bayonetas se cruzaban, el campo ocupado por nuestra infantería + se clareó a trozos; sentimos el crujido de poderosas cureñas, rebotando + en el suelo de hoyo en hoyo al arrastre de las mulas, castigadas sin piedad, los + cañones de a 12 enfilaron el eje de sus ánimas hacia las líneas + enemigas; los botes de metralla penetraron en el bronce; se atacaron con prontitud + febril, y un diluvio de puntas de hierro, hendiendo horizontalmente el aire, contuvo + la marcha del frente francés. A un disparo sucedía otro; la + infantería, rehecha, flanqueaba los cañones, y para completar el acto + de desesperación, un grito resonó en nuestro regimiento. Todos los + caballos patalearon, expresando en su ignoto lenguaje que comprendían la + sublimidad del momento; apretamos con fuerte puño los sables, y medimos la + tierra que se extendía delante de nosotros. La caballería iba a + cargar.</p> + <p>Vimos que a todo escape se nos acercó un General, seguido de gran + número de oficiales. Era el marqués de Coupigny, alto, fuerte, rubio, + colorado de suyo, y en aquella ocasión encendido, como si toda su cara + despidiera fuego. Era Coupigny hombre de pocas pala<!-- Page 205 -->bras; pero + suplía su escasez oratoria con la llama de su mirar, que era por sí una + proclama. Nosotros pusimos atención esperando que nos dijera alguna cosa; pero + el General dispuso con un gesto la dirección del movimiento, y después + nos miró. No necesitamos más.</p> + <p>—¡Viva España! ¡Viva el rey Fernando! ¡Mueran los + franceses!—exclamamos todos; y el escuadrón se puso en movimiento.</p> + <p>Estábamos formados en columna, y nos desplegamos en batalla sobre los + costados, bajando a buen paso, pero sin precipitación, de la altura donde + habíamos estado. Maniobramos luego para tener a nuestro frente el flanco + enemigo; las tropas que por allí atacaban dicho flanco doblaron por cuartas + para darnos paso por los claros; el jefe gritó: «A la carga»; + picamos espuela, y ciegamente caímos sobre el enemigo como repentina + avalancha. Yo, lo mismo que Santorcaz, el mayorazgo y los demás de la partida, + íbamos en la segunda fila. Penetraron impetuosamente los de la primera, + acuchillando sin piedad; los caballos bramaban de furor, sintiéndose heridos a + fuego y a hierro. Algunos caían, dejando morir a sus jinetes, y otros se + arrojaban con más fuerza, destrozando cuanto hallaban bajo sus poderosas + manos. Los de la primera fila hicieron gran destrozo; pero a los de la segunda nos + costó más trabajo, porque avanzando demasiado los delanteros, quedamos + envueltos por la infantería, lo cual atenuaba un poco nuestra superioridad. + Sin embargo, destrozábamos pechos y cráneos sin piedad.</p> + <p><!-- Page 206 -->Yo ví a Rumblar, ciego de ira, luchando cuerpo a cuerpo + con un francés; vi a Santorcaz dando pruebas de tener un puño + formidable para el manejo del sable; usélo con toda la destreza que me era + posible, y lo mismo yo que mis amigos y otros muchos jinetes de mi fila nos + internamos locamente por el grueso de la infantería contraria. Otro + escuadrón daba nueva carga por el mismo flanco, lo cual, observado por + nosotros, nos reanimó. No íbamos mal; pero los franceses eran muchos, + estaban muy hechos a tales embestidas, y sabían defenderse bien de la + pesadumbre de los caballos, así como de los sablazos.</p> + <p>Sin embargo, no retrocedían delante de nosotros. Ya se sabe que siendo el + objeto de la caballería producir un gran sacudimiento y pavor en las filas + enemigas por la violencia del primer choque, cuando éste no da el resultado + apetecido, y se empeñan combates parciales entre los caballos y una numerosa + infantería, los primeros corren gran riesgo de desaparecer, brutales masas, + devoradas en aquel hervidero de agilidad y destreza. Aunque en la carga les causamos + gran daño, no les pusimos en dispersión: los combates parciales se + entablaron pronto, y fué preciso que la caballería de España, a + escape traída del ala izquierda, nos reforzase, para no ser envueltos y + perdidos sin remisión. Hubo un momento en que me vi próximo a la + muerte. A mi lado no había más que dos o tres jinetes, que se hallaban + en trance tan apurado como yo; nos miramos, y comprendiendo que era preciso hacer un + su<!-- Page 207 -->premo esfuerzo, arremetimos a sablazos con bastante fortuna. Con + esto y el pronto auxilio de la carga hecha en el mismo instante por la + caballería de España, salimos del apuro. Revolviendo atrás, + hundí las espuelas, y mi caballo se puso de un salto en la nueva fila. No vi a + mi lado más cara conocida que la de Marijuán. El Conde y Santorcaz + habían desaparecido.</p> + <p>En el mismo instante mi caballo flaqueó de sus cuartos traseros. + Intenté hacerle avanzar, clavándole impíamente las espuelas; el + noble animal, comprendiendo sin duda la inmensidad de su deber y tratando de + sobreponerle a la agudeza de su dolor, dió algunos botes; pero cayó al + fin, escarbando la tierra con furia. El desgraciado había recibido una terrible + herida en el vientre, y falto de palabra para expresar su padecimiento, bramaba, + aspirando con ansia el aire inflamado, sacudía el cuello; parecía dar a + entender que hallando un charco de agua en que remojar la lengua, sus dolores + serían menos vivos, y al fin se abandonó a su suerte, + tendiéndose sobre el campo, indiferente al ruido del cañón y al + toque de degüello.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXVII" name='XXVII'></a> + <h2>XXVII</h2> + <br /> + + <p>Viéndome desmontado, me dirigí a buscar un puesto entre las escoltas de la + artillería o en el servicio de municiones, que se hacía + precipitadamente por los tambores entre los <!-- Page 208 -->carros y las piezas. Al + dar los primeros pasos, advertí el extraordinario decaimiento de mis fuerzas + físicas; no podía tenerme en pie, y el ardor de mi sangre, llegado a su + último extremo, me paralizaba cual si estuviese enfermo. No es propio decir + que hacía calor, porque esta frase, común al verano de todos los + países europeos, es inexpresiva para indicar la espantosa inflamación + de aquella atmósfera de Andalucía en el día infernal que + presenció la batalla de Bailén. El efecto que hacía en nuestros + cuerpos era el de una llamarada que los azotaba por todos lados: la cara se nos + abrasaba como cuando nos asomamos a un horno encendido, y deshechos en sudor, + nuestros cuerpos hervían, descomponiéndose la economía entera, + desde el instante en que fuertes excitaciones del espíritu dejaban de + sostenerla.</p> + <p>Cuando me encontré a pie y a regular distancia del combate, que + seguía con ventaja para los españoles, empecé a sentir vivamente + y de un modo irresistible el aguijón candente de la sed que horadaba mi + lengua, y la corriente de fuego que envolvía mi cuerpo. Esto me daba tal + desesperación, que de prolongarse mucho hubiérame impelido a beber la + sangre de mis propias venas. Por ninguna parte divisaba a la gente del pueblo que + antes trajera cántaros con agua, y al buscar con ansiosa inspiración en + el seco aire una partícula de agua, bebía y respiraba oleadas de polvo + abrasador.</p> + <p>Por un rato perdí toda la exaltación guerrera y el furor + patriótico que antes me dominaban, <!-- Page 209 -->para no pensar más + que en la probabilidad de beber, previendo las delicias de un sorbo de agua, y + anhelando apagar aquellas ascuas pegajosas que en mi boca revolvía. Con este + deseo caminé largo trecho entre las filas de retaguardia del centro: los + soldados de los regimientos que allí se rehacían para salir de nuevo al + frente, clamaban también pidiendo agua. Vimos con alegría que desde el + pueblo venían corriendo algunos hombres con cubos; pero al punto se nos dijo + que aquella agua no era para nosotros: era para otros sedientos cuyas bocas + necesitaban refrescarse antes que las nuestras si el combate había de tener + buen éxito; era para los cañones.</p> + <p>La resistencia enérgica de las dos piezas del ala derecha, combinadas con + las seis de la batería central, y el auxilio de la caballería atacando + por el flanco la línea enemiga, hizo que ésta fuese rechazada, a pesar + de su frente compacto, de su incomparable bravura. Los franceses se retiraron, + dejándose perseguir y desposicionar por la infantería y caballos de + nuestra derecha. Harto se conocía este resultado en los gritos de + alegría, en aquel concierto de injurias con que el vencedor confirma la + catástrofe del vencido, cuando éste vuelve la espalda. El sitio donde + yo estaba se vió despejado por el avance de nuestras tropas, y en casi todos + los jefes que allí había observé tal expresión de gozo, + que sin duda consideraban asegurada la victoria. ¡Oh, momento feliz! Ya se + podía pensar en beber. ¿Pero dónde?</p> + <p>Después del avance de nuestras tropas, que <!-- Page 210 -->no ocuparon + enteramente las posiciones francesas por ofrecer esto algún peligro, los + soldados del regimiento de Órdenes divisaron una noria, en el momento en que + los franceses, que durante la acción habíanla ocupado, se hallaban en + el caso de abandonarla. Vieron todos aquel lugar como un santuario cuya conquista era + el supremo galardón de la victoria, y se arrojaron sobre los defensores del + agua escasa y corrompida que arrojaban unos cuantos arcaduces en un estanquillo. Los + enemigos, que no querían desprenderse de aquel tesoro, lo defendían con + la rabia del sediento. Apenas disparados los primeros tiros, otros muchos franceses, + extenuados de fatiga, y encontrándose ya sin fuerzas para combatir si no les + caía del cielo o les brotaba de la tierra una gota de agua, acudieron a beber, + y viéndola tan reciamente disputada, se unieron a los defensores.</p> + <p>Oí decir: «¡Allí hay agua, allí se están + disputando la noria!», y no necesité más. Lancéme, y + conmigo se lanzaron otros en aquella dirección; tomé del suelo un fusil + que aún apretaba en sus manos un soldado muerto, y corrí con los + demás a todo escape en dirección a la noria. Penetramos en un campo a + medio segar, a trechos cubierto de altos trigos secos, a trechos en rastrojo. La + lucha en la noria se hacía en guerrillas; acerquéme a la que me + pareció más floja, y desprecié la vida, lleno mi espíritu + del frenético afán de conquistar un buche de agua. Aquel imperio, + compuesto de dos mal engranadas ruedas de madera, por las cuales se escurría + un miserable lagrimeo de <!-- Page 211 -->agua turbia, era para nosotros el imperio + del mundo. La hidrofagia, que a veces amilana, a ratos también convierte al + hombre en fiera, llevándole con sublime ardor a desangrarse por no + quemarse.</p> + <p>Los franceses defendían su vaso de agua, y nosotros se lo + disputábamos; pero de improviso sentimos que se duplicaba el calor a nuestras + espaldas. Mirando atrás, vimos que las secas espigas ardían como yesca, + inflamadas por algunos cartuchos caídos por allí, y sus terribles + llamaradas nos freían de lejos la espalda. «O tomar la noria o + morir», pensamos todos. Nos batíamos apoyados contra una hoguera, y la + hambrienta llama, al morder con su diente insaciable en aquel pasto, extendía + alguna de sus lenguas de fuego azotándonos la cara. La desesperación + nos hizo redoblar el esfuerzo, porque nos asábamos, literalmente hablando; y + por último, arrojándonos sobre el enemigo, resueltos a morir, la gota + de agua quedó por España al grito de «¡Viva Fernando + VII!»</p> + <p>Por un momento dejamos de ser soldados, dejamos de ser hombres, para no ser sino + animales. Si cuando sumergimos nuestras bocas en el agua, hubiera venido un solo + francés con un látigo, habríanos azotado, sin que + intentáramos defendernos. Después de emborracharnos en aquel + néctar fangoso, superior al vino de los dioses, nos reconocimos otra vez en la + plenitud de nuestras facultades. ¡Qué Inmensa alegría! + ¡Qué superabundancia de fuerza y de orgullo!</p> + <p><!-- Page 212 -->¿Pero habíamos vencido definitivamente a los + franceses? Cuando se disipó aquella lobreguez moral con que la horrible + sequedad del cuerpo había envuelto el espíritu, nos vimos en + situación muy difícil. Corriendo hacia la noria nos habíamos + apartado de nuestro campo, y adviértase que si el ejército + francés fué rechazado con grandes pérdidas, conservaba + aún sus posiciones. ¿Iba a emprender nuevo ataque, con el último + esfuerzo de la desesperación? Creíamos que sí, y señales + de esto notamos en el campo enemigo que teníamos tan cerca. Al punto corrimos + desbandados hacia el nuestro, que estaba algo lejos, y saltando por junto a los + trigos incendiados, abandonamos la noria, por temor a que fuerzas más + numerosas que las nuestras nos hicieran prisioneros.</p> + <p>Verdad que los franceses, no dando ya ninguna importancia a las acciones + parciales, se ocupaban en organizar el resto y lo mejor de su fuerza para dar un + golpe de mano, última estocada del gigante que se sentía morir. + Corrimos, pues, hacia nuestro campo. Ya cerca de él, pasó + rápidamente por delante de mí un caballo sin jinete, arrogante, + vanaglorioso, con la crin al aire, sano y sin heridas, algo azorado y aturdido. Era + un animal de pura casta cordobesa, lo mismo que el mío. Le seguí, y + apoderándome de sus bridas, cuando volvía, me monté en + él; después de ser por un rato soldado de a pie, tornaba a ser jinete. + Busqué con la vista el escuadrón más próximo, y vi que a + retaguardia del centro se formaba en columna con distancias el de Espa + <!-- Page 213 -->ña. Entré en las primeras filas, a punto que dijeron + junto a mí.</p> + <p>—Los generales franceses harán el último esfuerzo. Dicen que + hay unas tropas que todavía no han entrado en fuego, y son las mejores que + Napoleón ha traído a España.</p> + <p>Efectivamente, el centro se preparaba a una defensa valerosa, y guarnecía + sus baterías, distribuía los regimientos a un lado y otro, agrupando a + retaguardia fuerzas considerables de caballería. Cuando esto pasaba, + sentí un vivo clamor de la naturaleza dentro de mí, sentí + hambre, pero ¡qué hambre!... Francamente, y sin ruborizarme, digo que + tenía más ganas de comer que de batirme. ¿Y qué? + ¿Este miserable hijo de España no había hecho ya bastante por su + Rey y por su patria, para permitir llevarse a la boca un pedazo de pan?</p> + <p>En estas reflexiones, registré primero la grupa de mi cabalgadura + allegadiza, donde no había más que alguna ropa blanca, y después + las pistoleras, donde encontré un mendrugo. ¡Hallazgo incomparable! No + satisfecho, sin embargo, con tan poca ración, llevé mis exploraciones + hasta lo más profundo de aquellos sacos de cuero, y mis dedos sintieron el + contacto de unos papeles. Saquélos, y vi un pequeño envoltorio y tres + cartas, la una cerrada y las otras dos cubiertas, todas con sobrescrito. Leí + el primer sobre que se me vino a la mano, y decía así: «Al Sr. D. + Luis de Santorcaz, en Madrid, calle de ...»</p> + <p>Había montado en el caballo de Santorcaz.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXVIII" name='XXVIII'></a> + <h2><!-- Page 214 -->XXVIII</h2> + <br /> + + <p>Olvidándome al instante de todo, no pensé más que en examinar + bien lo que tenía en las manos. El sobrescrito de la primera carta que + saqué y que estaba abierta, era de letra femenina, que reconocí al + momento. El de la carta cerrada, que sin duda no estaba ya en la estafeta por + detención involuntaria, era de hombre y decía: «Sra. Condesa de + ...(aquí el título de Amaranta), en Córdoba, calle de la + Espartería.» El tercer sobre, también de carta abierta, era de + letra de hombre y dirigido a Santorcaz. Desenvolví en seguida el envoltorio de + papeles, que guardaba un bulto como del tamaño de un duro, y al ver lo que + contenía, una luz vivísima inundó mi alma y sentí + dolorosa punzada en el corazón. Era el retrato de Inés.</p> + <p>Aquella aparición en el campo de batalla, en medio del zumbido de los + cañones y del choque de las armas; la inesperada presencia ante mí de + aquella cara celestial, fielmente reproducida por un buen artista; la sonrisa + iluminada que creí observar sobre la placa, cuando fijé en ella mis + ojos; aquella repentina visita, pues no era otra cosa, de mi fiel amiga, cuando yo + hacía tan vivos esfuerzos para ser digno de ella, me regocijaron de un modo + inexplicable. Para iluminar los rasgos y colores de aquel retrato que sonreía, + valía la pena <!-- Page 215 -->de que saliese el sol, de que existiese el + mundo, de que la serie del tiempo trajera aquel día, aunque deslustrado por + los horrores de una batalla.</p> + <p>Estreché a la Inés de dos pulgadas contra mi corazón y la + guardé en mi pecho, resuelto a no darla, aunque la materialidad del pedazo de + cobre pintado no me pertenecía. Mas era preciso leer aquellos papeles, que + podían esclarecer alguna de mis dudas. Detúvome al principio la + vergüenza de leer cartas ajenas, lo cual es cosa fea; pero consideré que + Santorcaz habría muerto, fundándome en la dispersión de su + caballo abandonado, y además, como la curiosidad me picaba, me escocía, + me quemaba de un modo muy vivo, decidíme a leer la carta abierta, porque el + deseo de hacerlo era más fuerte que todas las consideraciones.</p> + <p>Yo estaba completamente absorto en aquel asunto de interés íntimo; + yo no atendía a la batalla; yo no hacía caso de los cañonazos; + yo no me fijaba en los gritos; yo no apartaba del papel los ojos, aunque + sentía correr por junto a mis oídos el estrepitoso aliento de la lucha. + En aquel instante, entre los veinte mil hombres que, formando dos grandes conjuntos, + se disputaban unas cuantas varas de terreno, yo era quizás el único que + merecía el nombre de individuo. Átomo disgregado momentáneamente + de la masa, se ocupaba de sus propias batallas.</p> + <p>La carta abierta, que llevaba la firma de Amaranta, decía así, + después de las fórmulas de encabezamiento:</p> + <p><!-- Page 216 -->«¿Eres un malvado o un desgraciado? En verdad no + sé qué creer, pues de tu conducta todo puede deducirse. Después + de una ausencia de muchos años, durante los cuales nadie ha logrado traerte al + buen camino, ahora vuelves a España sin más objeto que hostigarme con + pretensiones absurdas a que mi dignidad no me permite acceder. Harto he hecho por + tí, y ahora mismo, cuando me has manifestado tu situación, te he + propuesto un medio decoroso de remediarla. ¿Qué más puedo hacer? + Pero no te satisface lo que en la actualidad y siempre bastaría a calmar la + ambición de un hombre menos degradado que tú; te rebelas contra mis + beneficios, y aspiras a más, amenazándome sin miramiento alguno. A todo + eso contesto diciéndote que desprecio tus amenazas, y que no las temo. No; no + es posible que por la amenaza consiga nadie de mí lo que me impelen a negar mi + dignidad, mi categoría, mi familia y mi nombre. Nunca creí que + aspiraras a tanto, y siempre pensé que te conceptuarías muy feliz con + lo que otras veces has alcanzado de mí, y hoy te ofrezco, haciendo un + verdadero sacrificio, porque el estado del reino ha disminuido nuestras rentas + ...»</p> + <p>Al llegar aquí, el golpe de un peso que cayó, chocando con mi + rodilla, me hizo levantar la vista de la carta. El soldado que formaba junto a + mí, herido mortalmente por una bala perdida, había rodado al suelo. En + aquel intervalo vi hacia el frente, envueltas en espeso humo, las columnas francesas + que venían a atacar el centro. Pero mi ánimo no estaba para fijar la + <!-- Page 217 -->atención en aquello. Pude notar que la caballería + avanzaba un poco, pero después retrocedía y oscilaba de flanco; pero + dejándome llevar por el caballo, con los ojos fijos en el papel, que + sostenía a la altura de las riendas, no puse ni un desperdicio de voluntad en + aquellos movimientos de la máquina en que estaba engranado. La carta + continuaba así:</p> + <p>«...En vano para conmoverme finges gran interés por aquel ser + desgraciado que vino al mundo como testimonio vivo de la funesta alucinación y + del fatal error de su madre. ¿A qué ese sentimiento tardío? + ¿A qué acusarme de su abandono? No, esa niña no existe; te han + engañado los que te han dicho que yo la he recogido. Mal podría + recogerla cuando ya es un hecho evidente que Dios se la llevó de este mundo. + ¿A qué conduce el amenazarme con ella, haciéndola instrumento de + tus malas artes para conmigo? No pienses en esto. Por última vez te aconsejo + que desistas de tus locas pretensiones, y te presentes ante mí con bandera de + paz. ¿Eres un malvado o un desgraciado? Yo sería muy feliz si me + probaras lo segundo, porque uno de mis mayores tormentos consiste en suponer tan + profundamente corrompido el corazón que hace años sólo + existía para amarme ...»</p> + <p>Con esto y la firma de Amaranta terminaba la epístola, cuya lectura, + absorbiendo mi atención, me distraía de la batalla. El fragor de + ésta zumbaba en mis oídos como el rumor del mar, a quien generalmente + no se hace caso desde tierra. ¿Es tal vuestra impertinencia + <!-- Page 218 -->que queréis obligarme a contaros lo que allí pasaba? + Pues oíd. Cuando la tropa francesa de línea retrocedió por + tercera vez, extenuada de hambre, de sed y de cansancio; cuando los soldados que no + habían sido heridos se arrojaban al suelo maldiciendo la guerra, + negándose a batirse, insultando a los oficiales que les llevaran a tan + terrible situación, el General en Jefe reunió la plana mayor, y + expuesto en breve consejo el estado de las cosas, se decidió intentar un + último ataque con los marinos de la guardia imperial, aún intactos, + poniéndose a la cabeza todos los generales.</p> + <p>Por eso cuando, leída la carta, alcé los ojos, vi delante de las + primeras filas de caballería algunas masas de tropa escoltando los seis + cañones de la carretera, cuyo fuego certero y terrible había sido el + nudo gordiano de la batalla. Servidos siempre con destreza y al fin con + exaltación, aquellos seis cañones eran durante unos minutos la pieza de + dos cuartos arrojada por España y Francia, por la usurpación y la + nacionalidad, en un corrillo de veinte mil soldados. ¿Cara o cruz? ¿Las + tomarían los franceses? ¿Se dejarían quitar los españoles + aquellos cañones? ¿Quién podría más, nuestros + valientes y hábiles oficiales de artillería, o los quinientos + marinos?</p> + <p>Yo vi a éstos avanzar por la carretera, y entre el denso humo distinguimos + un hombre puesto al frente del valiente batallón y blandiendo con furia la + espada; un hombre de alta estatura, el rostro desfigurado por la costra de polvo que + amasaban los sudores de la an<!-- Page 219 -->gustia; de uniforme lujoso y destrozado + en la garganta y seno, como si lo hubiera hecho pedazos con las uñas para dar + desahogo al oprimido pecho. Aquella imagen de la desesperación, que tan pronto + señalaba la boca de los cañones como el cielo, indicando a sus soldados + un alto ideal al conducirles a la muerte, era el desgraciado general Dupont, que + había venido a Andalucía seguro de alcanzar el bastón de + Mariscal de Francia. El paseo triunfal de que al partir de Toledo habló, + había tenido aquel tropiezo.</p> + <p>Los repetidos disparos de metralla no detenían a los franceses. Brillaban + los dorados uniformes de los generales puestos al frente, y tras ellos la hilera de + marinos, todos vestidos de azul y con grandes gorras de pelo, avanzaba sin + vacilación. De rato en rato, como si una manotada gigantesca arrebatase la + mitad de la fila, así desaparecían hombres y hombres. Pero en cada + claro asomaba otro soldado azul, y el frente de columna se rehacía al + instante, acercándose imponente y aterrador. Acelerábase su marcha al + hallarse cerca; iban a caer como legión de invencibles demonios sobre las + piezas para clavarlas y degollar sin piedad a los artilleros.</p> + <p>Los que asistían a aquel espectáculo, sin ser actores de él, + estaban mudos de estupor, con el alma y la vida en suspenso, cual si aguardaran el + resultado de la porfía para dejar de existir o seguir existiendo. No obstante, + ¿creerán mis lectores que algo ocupaba mi espíritu más de + lleno que la última peripecia? Pues sí: <!-- Page 220 -->yo + tenía en mi mano la carta cerrada, y la curiosidad por leerla no era + curiosidad; era una sed moral más terrible que la sed física que poco + antes me atormentara. Incapaz de resistirla, sintiendo que todo se eclipsaba ante la + inmensidad del interés despertado en mí por los asuntos de dos o tres + personas que no habían de decidir la suerte del mundo, tomé la carta, + la abrí sin reparar en lo vituperable de esta acción, y al punto la + devoré con los ojos, leyendo lo siguiente:</p> + <p>«Señora Condesa: Vuestra carta me anuncia que nada puedo esperar de + vos por los honrados medios que os he propuesto. No me sorprende, y si en la + última que me dirigisteis, dictada sin duda por vuestro propio corazón, + mostrabais bastante generosidad, en ésta reconozco las ideas de vuestra + tía la señora Marquesa, que en otro tiempo os dijo que antes + quería veros muerta que casada con un hombre inferior a vuestra clase. + Preguntáis que si soy un malvado o un desgraciado, y contesto que ya que os + alcanza la responsabilidad de lo segundo, a vos también os tocará sin + duda la triste gloria de lo primero. Esta será la última que os escriba + el que en algún tiempo no hubiera cambiado por todas las delicias del + Paraíso el gozo de leer una letra de vuestra mano. Quizás por mucho + tiempo no oigáis hablar de mí; quizás disfrutéis la + inefable satisfacción de creer que he muerto; pero en la obscuridad y lejos de + vos, yo me ocuparé de lo que me pertenece. ¿Quién es el + culpable, vos o yo? Cuando supe en Madrid que <!-- Page 221 -->habíais + recogido a nuestra hija después de largo abandono, os prometí + legitimarla por subsiguiente matrimonio, como correspondía a personas + honradas. Primero me contestasteis indecisa, y luego furiosa, rechazando una + proposición que calificabais de absurda, de irreverente, y llamándome + jacobino, francmasón, calavera, perdido, tramposo, con otras injurias que + quisiera oír en tan linda boca. Yo acepto el bofetón de vuestro + orgullo. Lo que no me explico es la desfachatez con que negáis haber recogido + a vuestra hija. ¿Y decís que esto no me importa? Ya veréis si me + importa o no. Yo sé que la habéis recogido; yo sé que + está en un convento; yo sé que su boda con el conde de Rumblar + está concertada; yo sé que para realizarla se han tenido en cuenta + poderosos intereses de ambas familias, que la hacen imprescindible; yo sé que + para llevar a efecto la legitimación se ha consumado una superchería + poco digna de personas como ...»</p> + <p>Una conmoción inmensa, un estrépito indescriptible me obligaron a + apartar de la carta mi atención. Los marinos llegaban a la boca de los + cañones, y un combate terrible, en que parecíamos llevar lo mejor, se + había trabado. Esto era sin duda sublime; esto sacaba de quicio y + conmovía el alma en su fundamento; pero ¿no había algo + más en el mundo? Inés, su madre, su padre, su porvenir, su casamiento, + y yo con mi desmedido y leal amor; yo, preguntándome si podría subir + hasta ella, o si era preciso hacerla descender hasta mí.... ¡Oh! + ésta sí que era batalla; ésta sí que era lucha, + <!-- Page 222 -->señores. Su campo estaba dentro de mí, y sus fuerzas + terribles chocaban dentro del espacio silencioso de mi pensamiento. + ¿Cómo no atender a ella más que a otra alguna? El + corazón, tirano indiscutible, agrandando inconmensurablemente las proporciones + de mi batalla, habíala hecho mayor que aquella de que tal vez dependían + los destinos del mundo.</p> + <p>Yo vi los marinos próximos ya, muy próximos a nuestros + cañones; sentí gritos de júbilo y de victoria pronunciados en + española lengua, y, aunque todo esto me conmovía mucho, la carta no + concluida me quemaba la mano. Decid que yo era un estúpido egoísta; + pero, señores, ¿y la carta, y aquel <i>casamiento imprescindible</i>, y + aquella <i>superchería</i> misteriosa?... ¿Se ganaba la batalla? Creo + que sí, y la faz de Europa variaría sin duda. ¿Pero qué + me importaba el enojo del Imperio, el júbilo de Inglaterra, el estupor de + Rusia, los preparativos de la coalición, el descrédito del Grande + Ejército?</p> + <p>¿Hemos de sobreponer el interés de los conjuntos lanzados a + bárbaras guerras, al interés del inocente individuo que a solas lucha + por el bien y por el amor? ¿Hemos de sobreponer el interés de la + guerra, que destruye, al del amor, que crea y aumenta y embellece lo creado? + Reíos de mí; pero al mismo tiempo pensad en el modo de probarme que un + corazón ocupa menos espacio en la totalidad del universo que los quinientos + diez millones de kilómetros cuadrados de la pelota de tierra en que + habitamos.</p> + <p>Si es egoísmo, confieso mi egoísmo, y declaro a la faz de mi + auditorio que en el punto <!-- Page 223 -->en que se eclipsaba la estrella que por + diez años había iluminado la Europa, volví a fijar los ojos en + la carta para continuar leyendo. Si no quieren ustedes enterarse de ello, no se + enteren; pero es mi deber decir que la carta concluía así:</p> + <p>«...una superchería poco digna de personas como vos. Segura + estáis, y con razón, de que nada puedo contra vos. En efecto; yo + sé que si algo intentara, sería vencido. Pobre, sin recursos, sin + valimiento, ¿qué podría contra la justicia, que sólo + defiende a los poderosos? Pero mi hija me pertenece, y si hoy no está en mi + poder, os aseguro que lo estará mañana. Entretanto guardaos vuestro + dinero.»</p> + <p>No decía más. Pero cuando acabé de leerla, ¡qué + nueva y terrible fase tomaba la refriega entre los marinos y nuestros soldados! + ¡Santo Dios! ¿Perderíase la batalla? Destrozados en el primer + ataque los franceses, lo repetían sacando el último resto de bravura de + sus corazones resecados por el calor, y volvían a la carga resueltos a dejarse + hacer trizas en la boca de los cañones, o tomarlos. Nuestros soldados sacaban + fuerzas de su espíritu, porque en el cuerpo ya no las tenían. Hasta los + artilleros empezaban a desfallecer, y heridos casi todos los primeros de izquierda y + derecha, atacaban los segundos, daban fuego los terceros, y el servicio de municiones + era hecho por paisanos. Los franceses, medio resucitados con la valentía de + los marinos, pudieron habilitar dos piezas, y desde lejos, y tomando por blanco la + masa de nuestra caballería, disparaban bastantes ti<!-- Page 224 -->ros. Su + larga trayectoria, pasando por encima de la batería española, + hería las primeras filas de mi regimiento. Este se encabritó como si + fuera un solo caballo; chocamos unos con otros, y el espectáculo de dos + compañeros muertos sin combatir nos llenó de terror. Al mismo tiempo + oímos decir que escaseaban las municiones de cañón. + ¡Terrible palabra! Si nuestros cañones llegaban a carecer de + pólvora, si en sus almas de bronce se extinguía aquella + indignación artificial, cuyo resoplido conmueve y trastorna el aire, estremece + el suelo y arrasa cuanto encuentra por delante, bien pronto serían tomados por + los valientes marinos, y les aguardaba el morir inutilizados por el denigrante clavo, + fruslería que destruye un gigante, alfiler que mata a Aquiles.</p> + <p>Esta consideración ponía los pelos de punta. + ¿Sucumbiría España? ¿No le reservaba Dios la gloria de + dar el primer golpe en el pedestal del tirano de Europa?... No, no es posible asistir + indiferente al espectáculo de tan sublime esfuerzo, ¡oh patria!; pero te + confieso que yo rabiaba por conocer al autor de aquella tercera carta que + tenía en mi mano, y cuando sin desatender a tu admirable heroísmo + miré la firma y vi el nombre de <i>Román</i>, segundo mayordomo de mi + inolvidable ama; cuando consideré que aquel papel contendría + revelaciones importantes, me dominó de tal modo la curiosidad, que por un + instante desapareciste de mi espíritu, ¡oh hermoso rincón de + tierra, destinado más de una vez a ser equilibrio del mundo! + ¡Adiós, España; adiós, Napoleón; adiós, + <!-- Page 225 -->guerra; adiós, batalla de Bailén! Como borra la + esponja del escolar el problema escrito con tiza en la pizarra, para entregarse al + juego, así se borró todo en mí para no ver más que lo + siguiente:</p> + <p>«Sr. D. Luis de Santorcaz: Voy a decirle lo ocurrido. Todo está + resuelto, y por ahora le dan a usted con la puerta en los hocicos. La Sra. Marquesa + de Leiva, al recoger a la señorita Inés, pensó en el modo de + legitimarla. Advierto a usted que desde que la trataron, ambas la quieren mucho, y se + desviven por decidirla a que salga del convento. Cuando la Sra. Condesa + recibió la carta de usted, en que le proponía la legitimación + por subsiguiente matrimonio, mostróla a su tía, y ésta, furiosa + y fuera de sí, preguntó si quería deshonrarse para siempre + siendo esposa de semejante perdido. Lloró un poco la Condesa, lo cual es + indicio de que aún le queda algo de aquel amor; y por último, + después de muchas reconvenciones, convinieron las dos en no admitirle a usted + en su familia por ningún caso. Ya sabe usted que, según consta en la + fundación de este gran mayorazgo, uno de los principales de España, no + habiendo herederos directos, pasa a los de segundo grado en línea recta, por + lo cual ahora correspondería al primogénito del conde Rumblar. La + actual condesa de Rumblar, enterada de la aparición de una heredera, + anunció a mi ama que entablaría un pleito, y vea usted aquí el + motivo de que en casa se haya trabajado tanto por la legitimación. Por fin, + las dos familias acordaron evitar <!-- Page 226 -->la ruina de un pleito, y se han + puesto de acuerdo sobre esta base: casar a la Srta. Inés con D. Diego de + Rumblar, previa legitimación de aquélla, por lo que llaman + autorización del Rey, con lo cual ambos derechos se funden en uno solo, + evitando cuestiones. En cuanto al punto más difícil, la Sra. Marquesa + lo ha resuelto al fin de un modo ingenioso y seguro. La niña ha entrado al fin + con pie derecho en la familia. No pudiendo legitimar la madre, porque a ello se + oponen las leyes; no pudiendo aceptarse la fórmula del subsiguiente + matrimonio, ni conviniendo tampoco la adopción, por no dar esto derecho a la + herencia del mayorazgo, se acordó lo que voy a decir a usted, y que sin duda + le llenará de admiración. Este sesgo del asunto tiene para la familia + la ventaja de que mi Sra. la Condesa no pasará ningún bochorno. La + Srta. Inés ha sido reconocida por aquel ...»</p> + <p>Un violento golpe arrebató el papel de mis manos. Encabritóse mi + caballo, y al avanzar siguiendo el escuadrón, sentí la estrepitosa risa + de un soldado que decía: «Aquí no se viene a leer cartas.» + Corrimos fuera de la carretera, y todos mis compañeros proferían + exclamaciones de frenética alegría. Vi los cañones + inmóviles y delante una espesa cortina de humo, que al disiparse + permitía distinguir los restos del batallón de marinos. En el frente + francés flotaba una bandera blanca avanzando hacia nuestro frente. La batalla + había concluído.</p> + <p>Nuestros soldados se abrazaban con júbilo. Confundíanse los diversos + regimientos y los <!-- Page 227 -->paisanos advenedizos con la tropa. La gente del + vecino pueblo de Bailén acudía con cántaros y botijos de agua. + Agrupábanse hombres y mujeres junto a los heridos para recogerlos. Los + caballos recorrían orgullosos la carretera, y los generales, confundidos con + la gente de tropa, demostraban su alegría con tanta llaneza como ésta. + Los gritos de «¡Viva España!, ¡Viva Fernando VII!» + parecían sublime concierto que llenaba el espacio, como antes el ruido del + cañón; y el mundo todo se estremecía con el júbilo de + nuestra victoria y con el desastre de la Francia, primera vacilación del + orgulloso Imperio. En tanto, yo recorría el campamento, miraba al suelo, + miraba las manos de todos, las cureñas de los cañones, los charcos de + sangre, los mil rincones del suelo, junto al cuerpo de un herido, y bajo la cabeza + del caballo moribundo. Marijuán se llegó a mí con los brazos + abiertos y gritó:</p> + <p>—Los vencimos, Gabriel. ¡Viva España y los españoles, y + la Virgen del Pilar, a quien se debe todo! Pero ¿qué buscas, que + así miras al suelo?</p> + <p>—Busco un papel que se me ha perdido.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXIX" name='XXIX'></a> + <h2>XXIX</h2> + <br /> + + <p>—Déjate de papeles—me dijo Marijuán—. + ¡Demonios de marinos! ¿Viste cómo atacaban?</p> + <p>—La hacen hija legitima por autorización real.</p> + <p>—<!-- Page 228 -->¿Qué estás diciendo? Ya no queda duda + que hemos vencido a Napoleón, y como éste ha vencido a todo el mundo, + resulta que nosotros hemos vencido al mundo entero. ¿Pero, chico, no te + vuelves loco? Mira cómo alzan los brazos, gritando, aquellos generales que + vienen por el llano. ¡Benditas penas, benditos golpes, bendito calor y bendita + sed, puesto que al fin hemos salido vencedores! ¡Viva España!</p> + <p>—De esa manera—le dije yo, pensando en mis guerras—entra a + disfrutar el mayorazgo, casándose con D. Diego, para evitar un litigio que + arruinaría a las dos familias.</p> + <p>—¿Qué hablas ahí muchacho?—exclamó con + sorpresa—. Ya sabes que los franceses se van a entregar todos. + ¡Qué vergüenza! ¡Que vuelva Napoleón a meterse con los + españoles! Chico, nos vamos a comer el mundo, y digo que la Junta de Sevilla + es una remilgada si no nos manda conquistar a París. ¡Viva + España!</p> + <p>—Y nuestro amo, ¿dónde está?—pregunté + intranquilo—. ¿Qué ha sido del señorito de Rumblar?</p> + <p>—¡Creo que ha muerto!—me contestó lacónicamente + Marijuán, picando espuelas y alejándose de mí.</p> + <p>Tan estupenda noticia dió nueva dirección a mis alborotados + pensamientos. El aspecto de la refriega interior, que me sacudía el alma, + cambió de improviso y por completo. Todo vino abajo, todo se puso de otro + color, y el mundo fué distinto a mis ojos. Ignoro si en aquel momento + sentí la muerte de mi amo, o si, por el contrario, desbordado el corruptor + <!-- Page 229 -->egoísmo en mi alma, acepté con regocijo la + desaparición de quien, interponiéndose entre mi ideal y yo, alteraba a + mis ojos el equilibrio del universo, más que Napoleón el de Europa.... + En medio del delirio de aquella gran victoria, una de las más trascendentales + que han ocurrido en el mundo, yo permanecía mudo y mi caballo me transportaba + de un lado para otro, según su albedrío. En mi derredor la + efervescencia de aquella patriótica alegría, de aquel entusiasmo + febril, causaba estrepitoso oleaje. Allí la persona humana había + desaparecido, fundiéndose en el hermoso conjunto de la sociedad o la + nación, que era sin duda la que conmovía a la tierra con sus gritos de + gozo. El único que se conservaba aislado y podía llamarse hombre era el + egoísta Gabriel, grano de arena no conglomerado con la montaña, y que + rodaba solo, haciendo por su propia cuenta las revoluciones establecidas para la + armonía del mundo.</p> + <p>«Es preciso averiguar si realmente ha muerto Rumblar.... + ¿Entrará al fin Inés en la familia de su madre? ¿La + perderé para siempre? ¿Debo reírme de mi necia y ridícula + aspiración? ¿Un hombre como yo puede subir a tanta altura? ¿La + misteriosa obscuridad de los tiempos venideros ocultará alguna cosa que + destruya este nivel espantoso? ¿Puedo esperar o resignarme desde ahora, + bendiciendo la mano de la Providencia que me arroja en el polvo de donde nunca + debí intentar salir?»</p> + <p>Estas preguntas me hacía, cuando un acontecimiento no previsto vino a + alterar repenti<!-- Page 230 -->namente la situación de las cosas fuera de + mí. Corría el ejército a ocupar sus posiciones; la corneta y el + tambor convocaban a todos los soldados, y gran número de gentes del pueblo, + hombres y mujeres, corrían hacia las calles de Bailén. Nuestros + destacamentos habían divisado las columnas avanzadas del general Vedel, que + venía de Guarromán en auxilio de Dupont, y, a poca distancia ya, un + cañonazo nos anunció la presencia de un nuevo enemigo. ¡Ay! + ¡Si Vedel hubiese llegado un momento antes, poniéndonos entre dos + fuegos! Pero Dios, protector en aquel día de la España oprimida y + saqueada, permitió que Vedel llegase cuando estaba convenida ya la tregua y se + había principiado a negociar la capitulación.</p> + <p>Al instante mandó Reding un oficio al General francés dándole + cuenta de lo ocurrido, y los enemigos se detuvieron más allá de una + ermita que llaman de San Cristóbal, situada a mano izquierda del camino real, + yendo de Bailén a Guarromán. Al poco rato vimos un oficial + francés que llegó al pueblo con un oficio para Reding y otro para + Dupont, y como en el Cuartel General de éste se estaban ya negociando las + bases de la capitulación, nos consideramos seguros de no ser atacados por la + parte alta del camino, a causa de que la acordada suspensión de armas + debía afectar a todas las fuerzas que componían el ejército + imperial de Andalucía.</p> + <p>A pesar de esta confianza, varios regimientos, entre ellos el de Irlanda y el + famosísimo de Órdenes militares, que tanto se había dis + <!-- Page 231 -->tinguido en la batalla, ocuparon el camino frente a las tropas de + Vedel, las cuales iban llegando por momentos y tomando posiciones. Mi regimiento + fué colocado en la entrada oriental del pueblo. Sería poco más + de la una cuando los franceses de Vedel, sin aguardar a que les contestara Dupont, + rompieron el fuego contra Irlanda, sorprendiéndoles con fuerzas considerables. + Gran efervescencia y algazara y tumulto en nuestras filas. Todos querían ir, + no a combatir con los franceses, sino a pasarlos a cuchillo, por violar las leyes de + la guerra. Pero nosotros teníamos, para sojuzgar a los traidores, rehenes + preciosos, cuales eran los restos del ejército de Dupont, que estaban en + nuestro poder, como una víctima maniatada y con la cabeza sobre el tajo. + Durante la confusión que siguió al ataque, algunas tropas acudieron a + cercar el campo francés vencido, y otras corrieron en auxilio de los + regimientos de Irlanda y Órdenes, puestos en gran compromiso.</p> + <p>A pesar de la inferioridad de número y de posición de nuestras + tropas, todo anunciaba que se iba a trabar un combate tan encarnizado como el + primero, y los valerosos paisanos, lo mismo que los soldados de línea, + ardían en generoso anhelo de morir, si era preciso, por rematar con una + épica tarde la mañana gloriosa.</p> + <p>Pero la Providencia, como he dicho, estaba de nuestra parte. Casi juntamente con + los primeros tiros de la embestida de Vedel, sonaron cañonazos lejanos, que al + principio no supimos a qué dirección referir.</p> + <p>—<!-- Page 232 -->¿Qué es eso? ¿Hacen fuego por el + Herrumblar, o es de la gente de Menjíbar?—preguntaban allí.</p> + <p>—Es la división de D. Manuel de la Peña, que viene por la Casa + del Rey—contestó uno que a todo escape venía del primer campo de + batalla.</p> + <p>La tercera división, enviada al amanecer desde Andújar por + Castaños en seguimiento de Dupont, había llegado, y al enemigo se + anunciaba con disparos de pólvora seca. Aterrado con este nuevo refuerzo, que + aniquilaría los restos del ejército si Vedel al armisticio no se + sometía, Dupont dió enérgicas órdenes para que cesara el + fuego de la división recién venida de Guarromán, y el fuego + cesó. Con esto, los nueve mil hombres de Vedel se sometieron de antemano al + pacto que ajustaba su General en Jefe.</p> + <p>Seguimos, sin embargo, sobre las armas, y las entradas de la villa continuaron + custodiadas por numerosas fuerzas, que se relevaban para proporcionarnos algún + descanso. Cuando me tocó dejar la guardia, dirigíme a una de las muchas + casas del pueblo en que curaban heridos, para que me pusieran algo en la mano + izquierda, donde había recibido una contusión que, aunque ligera, me + escocía bastante. Regresaba luego a pie en busca de mi puesto, cuando + sintiendo una mano en mi hombro, miré y tuve el gusto de encontrarme cara a + cara con D. Paco, el maestro y ayo de don Diego.</p> + <p>—¿Qué ha sido del niño? ¿Dónde + está? No <!-- Page 233 -->ha venido por casa—me dijo con tono angustiado + y poniéndose pálido.</p> + <p>—Sr. D. Paco—le contesté—, francamente, no sé + dónde está el Sr. Conde, aunque me parece que debe de estar vivo.</p> + <p>—¡Qué miedo, qué pavor! ¡La santa Virgen de + Araceli, la de Fuensanta, la del Pilar y la del Tremedal todas juntas nos favorezcan! + Las piernas me tiemblan, Gabriel, y si mi señor y discípulo no parece, + yo no me atrevo a decírselo a la señora.</p> + <p>—Ya parecerá; yo le vi poco antes de concluir la batalla. + Andará por cualquier lado.</p> + <p>—Es raro que estando sano y salvo no viniese a casa o mandara un recado. + ¿En dónde hay caballería?</p> + <p>—En San Cristóbal, en donde estaba la batería, en la noria; en + los altos de la derecha, en los del Guadiel, hacia el Herrumblar, en muchas partes. + Ya andará el Sr. D. Diego por ahí.</p> + <p>—Dios lo quiera. Voy, corro a buscarle. Dime tú..., ya no + harán fuego, ¿eh? ¿Habrá peligro en andar por + aquí? Si quisieras acompañarme.... ¡Diantre con el niño, y + si supiera él qué buenas noticias le traigo, cómo se + apresuraría a venir a mi encuentro!</p> + <p>—¿Qué noticias, Sr. D. Francisco? ¿Se pueden + saber?—pregunté, disponiéndome a acompañar al ayo por el + campo de batalla.</p> + <p>—¡Noticias estupendas y que le harán saltar de gozo! Esta + mañana recibió la señora un propio de la marquesa de Leiva, + anunciando que Su Excelencia, con la Condesa, con la se<!-- Page 234 -->ñorita + Inés y el Sr. Marqués, salen de Córdoba para Madrid, adonde les + llama un negocio de mucho interés para las dos familias.</p> + <p>—El camino no está para viajes, señor D. Paco.</p> + <p>—Vienen por Menjíbar, y anuncian que de esta noche a mañana + llegarán a casa, donde piensan detenerse algunos días, no sólo + para tomar descanso, sino para que ambas familias se conozcan y traten, pues son + ramas que van a injertarse, formando un solo árbol frondoso que eche profundas + raíces en el suelo de la nación, y dé sombra a numerosa, ilustre + prole.</p> + <p>—Sí; ya sé que el señorito se casa....</p> + <p>—¡Ay! ¡Dónde estará ese Juan Enreda de D. + Diego!... Sí, se casa. He visto el retrato de la Srta. Inés, que es un + portento de hermosura. Pues sí; la niña no quería salir del + convento, aunque se lo predicaran frailes teatinos; pero yo no sé: algo + pasó allá a principios del mes, o sin duda la joven, al ver el retrato + de don Diego, sintió la flecha del dios ceguezuelo en su corazón. Lo + cierto es que ha pedido salir del convento con gran regocijo de sus parientes, y + ahora marchan todos a Madrid para las diligencias de la legitimación, porque + ya sabes tú que....</p> + <p>—Sí: yo había entendido que esa joven era hija de la Sra. + Condesa.</p> + <p>—¡Calla, deslenguado procaz! ¿Qué has dicho? La Sra. + Condesa, prima de mi señora, ¿había de tener semejantes tapujos? + No hay tal cosa, chiquillo desvergonzado. La señorita Inés es hija de + una dama extranjera que ya <!-- Page 235 -->no existe y que floreció hace + quince años en la Corte, dando que hablar por sus amores con un célebre + caballero de esta ilustre familia. ¿Sabes quién es el padre de D.ª + Inés? Pues no es otro que ese espejo de los diplomáticos, ese + discretísimo hermano de la Sra. Marquesa de Leiva, el cual ha reconocido a la + señorita por hija suya, y ahora se apresura a legitimarla por + autorización real para que entre en posesión del mayorazgo cuando Dios + se sirva llamar a su seno a la Sra. Marquesa de Leiva.</p> + <p>—¡Qué bien lo han compuesto todo!—exclamé, sin + poder contener mi asombro.</p> + <p>—¿Cómo compuesto? Mi señora me ha participado esta + mañana lo que acabo de decir. ¡Ah! Ese sin par diplomático, que + tanta fama tiene en todas las Cortes de Europa, ha dado una prueba de caballerosidad + poniendo su nombre a ese fruto de sus fogosidades juveniles, abandonado hasta hoy, y + que en lo sucesivo descollará cual arbusto lozano en el pensil de la sociedad + española.... ¡Pero ese D. Diego!... ¿En dónde está + D. Diego? Hablemos al General en Jefe..., preguntemos a esos soldados.... Digan + ustedes, héroes de este día, que se anotará en los fastos de la + Historia con piedra blanca, <i>albo notanda lapillo</i>; oigan ustedes: ¿han + visto por casualidad a D. Diego?</p> + <p>Y así iba preguntando a todos, sin que nadie le diese razón.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXX" name='XXX'></a> + <h2><!-- Page 236 -->XXX</h2> + <br /> + + <p>Vino la noche. Los franceses, muertos de fatiga y de hambre en su campamento, + aguardaban con anhelo a que la capitulación estuviese firmada. Los que menos + paciencia tenían eran los suizos afiliados en el ejército imperial, y + así que obscureció, empezaron a pasarse a nuestro campo. Un historiador + francés, queriendo atenuar el desastre de los suyos, ha escrito que la + defección ocurrió durante la batalla: pero esto es falso. Lo peor es + que otro historiador, no francés, sino español, lo ha repetido con + lamentable ligereza, faltando así a su patria y a la verdad, que es superior a + todo.</p> + <p>La capitulación iba despaciosamente, porque los parlamentarios se + habían juntado en Andújar, residencia del General en Jefe, y en + Bailén no teníamos noticia de lo que allí pasaba. Temiendo que + los enemigos intentaran escaparse, nuestros generales tomaron acertadas precauciones, + y la artillería ocupó, mecha encendida, los puestos convenientes. Al + mismo tiempo millares de paisanos, discurriendo por cerros y alturas, hostigaban de + tal modo a los franceses, que no les era posible moverse. Esta vigilancia + permitía descansar a una parte del ejército; y especialmente los + heridos, aunque sólo lo fueran muy levemente, como yo, teníamos + libertad para estar en el pueblo, donde nos ocupábamos en reunir + víveres y lle<!-- Page 237 -->varlos a los del campamento, así como en + acomodar a los heridos graves en las principales casas.</p> + <p>Salía yo de Bailén con un cesto de víveres para unos jefes de + artillería, cuando tropecé con Santorcaz, que volvía seguido de + algunos voluntarios de Utrera y licenciados de Málaga.</p> + <p>—¡Oh, Sr. de Santorcaz!—exclamé con la mayor + sorpresa—. ¿Está usted vivo? Yo le hacía en el otro + barrio.</p> + <p>—No, muchacho, vivo estoy—me respondió—. Dios quiere que + todavía el que está dentro de esta camisa dé mucho que hacer en + el mundo.</p> + <p>—¿Pero tampoco está usted herido?</p> + <p>—Aquí tengo un par de rasguños; pero esto no es nada para un + hombre como yo. Ya sabes que me han hecho sargento. No vine aquí para ganar + charreteras; pero puesto que me las dan, las tomo.</p> + <p>—Grandes hazañas habrá hecho el señor D. Luis.</p> + <p>—Poca cosa. Caí del caballo, y a pie defendíme rabiosamente + contra tres o cuatro franceses. Reventé a uno, descalabré a otro, y me + volví a nuestro campo con un águila que entregué al + marqués de Coupigny. Al recoger de mis manos la bandera, el General, + después de preguntarme si era licenciado de presidio, me dijo: «Es usted + sargento.» ¿Ves? Me han puesto al frente de este pelotón de + buenos muchachos; ¿quieres venirte con nosotros?</p> + <p>Diciendo esto, señaló a los esclarecidos varones que le + seguían, los cuales, o yo me en<!-- Page 238 -->gaño mucho, o eran la + flor y nata de Ibros, Sierra de Cazorla y Despeñaperros, todos gente de + ligerísimas piernas y manos. Dile las gracias por el ofrecimiento, y + seguí mi camino.</p> + <p>—¡Ah! ¿Qué sabe usted de D. Diego?—le + pregunté, volviendo atrás.</p> + <p>—Pues qué—dijo, retrocediendo—, ¿no se sabe + dónde está D. Diego? ¿Ha muerto? ¿Se ha extraviado? Es + preciso averiguarlo. Y di, ¿tú has visto por casualidad mi caballo? + ¿Sabes si alguien lo recogió?</p> + <p>—No sé nada de tal caballo—repliqué, + alejándome.</p> + <p>Avanzada la noche regresé a Bailén, donde me causó sorpresa + ver una triste procesión compuesta de tres mujeres vestidas de negro, a las + cuales seguían hasta media docena de hombres, llevando por delante dos criados + con sendos farolillos para alumbrar el camino. Acerquéme y reconocí a + D.ª María, con sus dos hijas, las tres cubiertas con negros mantones, muy + afligidas y llorosas. Digo mal, porque si las dos muchachas se deshacían en + lágrimas, la Sra. Condesa conservaba seco el rostro, aunque visiblemente + alterado, la mirada fija y valerosa y el andar muy firme. Al instante me + presenté a ella, saludándola con el mayor respeto y ofreciéndole + mi ayuda si, como parecía, iban en busca de D. Diego.</p> + <p>—¿Conque no parece el niño? ¿Cuándo le perdiste + de vista durante la batalla?—me preguntó.</p> + <p>—Señora, desde la gran carga que dimos sobre el ala izquierda de los + franceses dejé de ver a D. Diego.</p> + <p>—<!-- Page 239 -->Yo creí que estuviera entre los heridos; pero no + está. ¿Todos los muertos han sido recogidos del campo de batalla?</p> + <p>—Sí, señora; sólo quedan los desconocidos, los paisanos + que no estaban afiliados a ningún regimiento.</p> + <p>—Vamos a verlo—dijo con un aplomo, con una firmeza que me asombraron, + pues no suponía tanto valor en alma de mujer.</p> + <p>—Yo acompañaré a usía con mucho gusto.</p> + <p>—¿Y qué tal se ha portado mi hijo?—me preguntó + cuando marchábamos juntos.</p> + <p>—Señora, se ha portado como un héroe; se ha portado como quien + es.</p> + <p>—¿Los jefes advirtieron su valor, elogiaron su bizarría, + recordando el linaje de mi hijo?</p> + <p>—Sí, señora; los jefes estaban con la boca abierta + presenciando las hazañas de don Diego—repuse, por halagar el amor propio + de la noble señora, cuyo dolor se atenuaría sabiendo que su + vástago había honrado el nombre de Rumblar.</p> + <p>—¿Y amabais vosotros a mi hijo?</p> + <p>—¡Oh!, sí, señora. ¡D. Diego es tan bueno...! Y + nos trata como si fuéramos todos iguales.</p> + <p>—¡Como si fuerais iguales!—exclamó doña + María con ligeras muestras de enfado.</p> + <p>—No..., vamos al decir ...—indiqué corrigiendo mi + <i>lapsus</i>—. D. Diego es un caballero, y nosotros unos badulaques..., quiero + decir que nos trataba sin tiranía.... ¡Pobre D. Diego! Pero hemos de + encontrarle, señora; D. Diego está sano y salvo. Me lo dice el + corazón.</p> + <p>—Tú eres un buen muchacho. Ayúdanos a <!-- Page 240 -->buscar + a mi hijo y te recompensaré. Si parece, yo te prometo que serás su paje + cuando se case.</p> + <p>—¡Ah, gracias, señora!, muchas gracias—contesté + con viveza.</p> + <p>—Eres modesto. ¿Crees que no mereces este honor? Aunque no lo + merezcas, yo te lo concedo.</p> + <p>Llegamos a un punto en que se distinguía un cuerpo tendido boca abajo sobre + el suelo. Nos estremecimos todos, y Asunción y Presentación se + abrazaron llorando a gritos. La curiosidad luchó un instante en nosotros con + el temor, pues deseábamos acercarnos al cadáver por ver si era D. + Diego, y temíamos llegar a él por si acaso era. Doña + María fué la primera que dió un paso, y la seguimos todos. Aquel + cadáver solitario de un hombre muerto por la patria no había encontrado + todavía ni un pariente, ni un amigo, ni un camarada que se cuidase de + él. No era D. Diego.</p> + <p>La Condesa, después de examinarlo, alzó los ojos al cielo, + cruzó las manos y rezó en voz alta el <i>Padrenuestro</i>, a cuya + oración contestamos todos muy devotamente con <i>El pan nuestro....</i></p> + <p>Seguimos andando, y en otro sitio encontramos algunos cadáveres, que + D.ª María, con heroísmo sobrenatural, examinaba cara a cara hasta + convencerse de que su hijo no estaba allí. Si nos acontecía llegar en + el momento de abrir a alguno la sepultura, todos echábamos un puñado de + tierra en la fosa del patriota, que bien pronto desaparecía en la vasta superficie + del campo, no quedando huella ni <!-- Page 241 -->marca alguna en el suelo, como no + queda noticia del heroísmo individual en la Historia.</p> + <p>Nuestras pesquisas por todo el campamento no dieron resultado alguno. Las dos + hermanitas no podían tenerse en pie, ni cesaban de rezar en castellano y en + latín, recitando con fervorosa declamación cuantas oraciones + sabían. Tales eran la confusión y anonadamiento de D. Paco, que + más de una vez se cayó al suelo. Sólo D.ª María + conservaba una entereza heroica y casi bárbara, que hacía creer en la + superioridad del temple moral de algunos linajes sobre el plebeyo vulgo. No en vano + tenía aquella señora por su línea materna la sangre de + Guzmán el Bueno.</p> + <p>Era muy tarde cuando volvimos a la casa. Mientras reinaba en ella la + desolación, ni una lágrima brotó de los ojos de D.ª + María.</p> + <p>—Si Dios ha querido disponer de la vida de mi hijo—declaró, + sentándose en el clásico sillón de cuero—, + concédame al menos el consuelo de saber que ha muerto con honor.</p> + <p>—Don Diego ha de parecer, señora—dije yo, conmovido—. Si + hubiera muerto, ¿no habríamos encontrado su cuerpo?</p> + <p>Esta razón devolvió a D. Paco su perdida fuerza dialéctica, y + habló así:</p> + <p>—¿Pero no hubo también un pequeño combate allá + donde estaba Vedel? ¡Quién sabe si cogerían prisionero al + niño!</p> + <p>—Los prisioneros fueron devueltos esta tarde por orden de + Dupont—afirmó D.ª María.</p> + <p>—¿Y si el niño estaba herido y le metieron en el hospital + francés?...</p> + <p>—<!-- Page 242 -->Yo he de averiguarlo, + señora—exclamé—. Mañana mismo pediremos un + salvoconducto para ir al campo enemigo. Me parece que allí le + encontraremos.</p> + <p>—Ya sabes que te he prometido una gran recompensa. Si haces lo que dices y + encuentras a mi hijo y le traes—me dijo la de Rumblar—la recompensa + será aún mayor. Dios dispone de todo, y las glorias de la tierra son a + veces trocadas en miseria, en tristeza, en nada, por su mano poderosa. Si mi hijo no + parece, ¿qué soy, qué me queda, qué resta a mi casa y a + mi nombre? Dios habrá decidido que todo perezca, y que las grandezas de ayer + sean hoy ruinas, donde nos ocultemos para llorar. ¿La victoria se había + de alcanzar sin desgracias? Napoleón es vencido en España, y ante la + salvación de nuestro país, ¿qué significa una vida, por + noble que sea? ¿Qué una familia, por grande que sea su lustre?</p> + <p>El enérgico tesón de aquella mujer de acero me llenó de + asombro. Después continuó así:</p> + <p>—Yo creí que éste sería un día de júbilo + en mi casa. Después de la victoria alcanzada, hubiéramos sido muy + felices teniendo aquí a mi hijo, y recibiendo a la prometida esposa que con + mis primas debe de llegar aquí esta noche.... ¿No ha llegado? Cuide + usted, D. Paco, de que nada les falte. ¿Está todo preparado, las camas, + la cena, las habitaciones? Niñas, ¿qué hacéis ahí + mano sobre mano?</p> + <p>Asunción y Presentación lloraron con más fuerza al oírse + nombrar por su madre. Parecióme que ésta también comenzaba a + sentir <!-- Page 243 -->vacilante su varonil espíritu, y que apagándose + la llama de sus ojos, se desmayaban sus enérgicos brazos, cayendo con + desaliento sobre los del sillón. Pero sin duda no quería perder su + dignidad de gran señora delante de nosotros, y mandándonos salir a + todos, a sus hijas, a D. Paco, a los criados y a mí, se quedó sola.</p> + <p>Un rato después sentí ruido de coches y mulas en la calle; luego una + gran algazara en el patio, y al oír esto dióme un gran vuelco el + corazón. Escondido tras uno de los pilares vi descender de los coches y subir + pausadamente a las personas que eran esperadas, y al mirar al diplomático, que + cargaba en sus brazos a una mujer para bajarla del carruaje, reconocí a la + monjita de Córdoba.</p> + <p>Temía yo ser visto de Amaranta; pero como ésta y su tía + habíanse adelantado y estaban ya arriba, me aventuré a seguir al + diplomático, que subió detrás de todos con Inés, + sosteniéndola por la cintura. Delante iban los criados con hachas, + detrás yo solo. Inés se envolvía con un gran manto, chal o + cabriolé que tenía larguísimos flecos en sus orillas. + Subíamos lentamente, ellos delante, yo detrás, y aquellos menudos hilos + de seda, pendientes de la espalda y de la cintura de Inés, flotaban delante de + mis ojos. Como quien llega a la puerta del Cielo y tira del cordón de la + campanilla para que le abran, así cogí yo entre mis dedos uno de + aquellos cordoncitos rojos y tiré suavemente. Inés volvió la + cabeza y me vió.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXI" name='XXXI'></a> + <h2><!-- Page 244 -->XXXI</h2> + <br /> + + <p>Una vez arriba, el ayo informó a los viajeros de lo que ocurría, y + pasando adentro las tres señoras, el diplomático se quedó con + don Paco en el comedor.</p> + <p>—Aquí estamos consternados, Sr. D. Felipe—dijo el ayo—. Y + si mi amo no parece, el mundo habrá perdido en el fragor de horripilante + batalla a un joven que prometía ser gran filósofo y que ya era insigne + calígrafo.</p> + <p>—¡Demonio de contrariedad!—dijo el diplomático, sacando + su caja de tabaco y ofreciendo un polvo al ayo, después de tomarlo + él—. Lo siento.... A nuestra edad nos gusta tener quien nos suceda y + herede nuestras glorias para desparramar su luz por los venideros siglos. Vea usted + la razón por qué me apresuré a reconocer a mi querida hija.... + ¡Ah!, Sr. D. Francisco, yo he tenido una juventud muy borrascosa, como todo el + mundo sabe, y hartas noticias tendrá usted de mis aventuras, pues no + había en las Cortes de Europa dama alguna, casada ni soltera, que no se me + rindiese. Después de todo, es una desgracia haber nacido con tal fuerza de + atracción en la persona, señor D. Francisco; tanto, que + todavía..., pero dejemos esto. Ahora no me ocupo más que del bienestar + de mi idolatrada niña. Y a fe que si es cierto que no existe D. Diego, no por + eso se quedará soltera, pues cartas tengo aquí del + <!-- Page 245 -->príncipe de Lichenstein, del archiduque Carlos Eugenio, del + conde de Schöenbrunn y de otros esclarecidos jóvenes de sangre real + pidiéndomela en matrimonio. Como tengo tantos amigos en las Cortes de Europa, + y en España mismo, pues ... ya he sabido que las principales familias acogidas + en Bayona o residentes en Madrid, se disputan la mano de mi hija. ¿La ha visto + usted, Sr. D. Francisco? ¿Ha observado usted en su cara los rasgos que indican + la noble sangre mía y la de aquella hermosísima cuanto desgraciada + señora extranjera...? ¡Oh!, me enternezco, Sr. D. Francisco.... Pero + hablemos de otra cosa: cuénteme usted cómo ha sido esa batalla. + ¿Conque hemos ganado? ¿Y hay capitulación? De modo que he + llegado a tiempo. ¡Oh!, Sr. D. Francisco, temo que hagan un desatino, si no les + asisto con mis luces, porque los militares son tan legos en esto de tratados.... Yo + traigo un proyectillo, mediante el cual la Rusia ocupará Despeñaperros, + España pasará a guarnecer las orillas del Don y de la Moscowa, y + Prusia....</p> + <p>Cuando me marché, el diplomático continuaba calentando los cascos al + buen preceptor, que le ofreció algunos manjares y vino de Montilla para + reparar sus fuerzas. Al salir de la casa, vi en la puerta de la calle a varios + hombres, no de muy buena facha por cierto, uno de los cuales llegóse a + mí, y tomándome por el brazo, me dijo:</p> + <p>—¿Conoces tú a esa gente que acaba de llegar?</p> + <p>—<!-- Page 246 -->No, Sr. de Santorcaz—repuse—. No sé + qué gente es ésa ni me importa saberlo.</p> + <p>Apartámonos todos de la casa, y por el camino me dijo otra vez D. Luis que + tendría mucho gusto en verme en las filas de su compañía.</p> + <p>Al día siguiente, que era el 20, nos ocupamos Marijuán y yo en + buscar otra vez a nuestro amo. Uniósenos D. Paco, y el General español + escribió un oficio a Dupont, rogándole que nos permitiera hacer + indagaciones en el campamento francés, para ver si se encontraba allí a + D. Diego, herido o muerto. Visitamos el hospital enemigo, y entre los heridos no + había ningún español, lo cual nos desconsoló sobremanera. + Yo no era el que menos se acongojaba con esta contrariedad, aunque sabía el + casamiento de Inés. ¿Qué significaba aquel generoso sentimiento + mío? ¿Era pura bondad, era puro interés por la vida del + semejante, aunque fuese enemigo, o era un sentimiento mixto de benevolencia y + orgullo, en virtud del cual yo, convencido de que Inés no amaba sino a + mí, quería proporcionarme el gozo de ver a D. Diego despreciado por + ella? Francamente, yo no lo sabía, ni lo sé aún.</p> + <p>Cuando recorrimos el campo francés, pudimos observar la terrible + situación de nuestros enemigos. Los carros de heridos ocupaban una + extensión inmensa, y para sepultar sus tres mil muertos, habían abierto + profundas zanjas, donde los iban arrojando en montón, cubriéndoles + luego con la mortaja común de la tierra. Algunos heridos de distinción + estaban en las <!-- Page 247 -->Ventas del Rey; pero la mayor parte, como he dicho, + tenían su hospital a lo largo del camino, y allí los cirujanos no daban + paz a la mano para vendar y amputar, salvando de la muerte a los que podían. + Los soldados sanos sufrían los horrores del hambre, alimentándose muy + mal con caldos de cebada y un pan de avena, que parecía tierra amasada.</p> + <p>Todos anhelaban que se firmase de una vez la capitulación para salir de tan + lastimoso estado; pero la capitulación iba despacio, porque los generales + españoles querían sacar el mejor partido posible de su triunfo. + Según oí decir aquel día, cuando regresamos a Bailén, ya + estaba acordado que se concediese a los franceses el paso de la sierra para regresar + a Madrid, cuando se interceptó un oficio en que el Lugarteniente general del + reino mandaba a Dupont replegarse a la Mancha. Comprendieron entonces los + españoles que conceder a los franceses lo mismo que querían, era muy + desairado para nuestras armas. Pero aún el día 21 los contratantes del + lado francés, generales Chabert y Marescot, y los del lado español, + Castaños y conde de Tilly, no habían llegado a ponerse de acuerdo sobre + las particularidades de la rendición.</p> + <p>También alcanzamos a ver a lo largo del camino la interminable fila de + carros donde los imperiales llevaban todo lo cogido en Córdoba. + ¡Funestas riquezas! Dicen algunos historiadores que si los franceses no + hubieran llevado botín tan valioso, habrían podido salvarse + retirándose por la sierra; pero que el afán de <!-- Page 248 -->no + dejar atrás aquellos quinientos carros llenos de riquezas les puso en el + aprieto de rendirse, con la esperanza de salvar el convoy. Yo no creo hubieran podido + escapar con carros ni sin ellos, porque allí estábamos nosotros para + impedírselo; pero sea lo que quiera, lo cierto es que Napoleón dijo + algún tiempo después a Savary en Tolosa, hablando de aquel desastre tan + funesto al Imperio: «Más hubiera querido saber su muerte que su + deshonra. No me explico tan indigna cobardía sino por el temor de comprometer + lo que había robado<a id="FNanchor_3" name='FNanchor_3'></a><a + href='#Footnote_3'><sup>[3]</sup></a>».</p> + <p>No nos atrevimos a volver a la casa con la mala noticia de que el niño no + parecía, y seguimos visitando todos los contornos, para preguntar a la gente + del campo. Don Paco estaba tan fatigado, que no pudiendo dar un paso más, se + arrojó al suelo; pero al fin pudimos reanimarle, y firmes en nuestra santa + empresa, nos dirigimos al campamento de Vedel, con otro oficio del general Reding. + Mas vino la noche, y los centinelas no nos dejaron pasar, viéndonos por esto + obligados a diferir nuestra expedición para el día siguiente muy temprano. Ni + Marijuán, ni D. Paco, ni yo teníamos esperanza alguna, y + considerábamos al mayorazgo perdido para siempre.</p> + <p>Desde que amaneció corrían voces de que la capitulación + estaba firmada, y más nos lo hacia creer la circunstancia de que varios ofi + <!-- Page 249 -->ciales pasaron frecuentemente de un campo a otro, trayendo y + llevando despachos.</p> + <p>No distábamos mucho de la ermita de San Cristóbal, cuando advertimos + gran movimiento en el ejército de Vedel. Apretando el paso hasta que les + tuvimos muy cerca, observamos que camino abajo venía hacia nosotros un joven + saltando y jugando, con aquella volubilidad y ligereza propia de los chicos al salir + de la escuela. A ratos corría velozmente; luego se detenía, y + acercándose a los matorrales sacaba su sable y la emprendía a + cintarazos con un chaparro o una pita; luego parecía bailar, moviendo brazos y + piernas al compás de su propio canto, y también echaba al aire su + sombrero portugués para recogerlo en la punta del sable.</p> + <p>—¡Qué veo!—exclamó D. Paco con súbita + exaltación—. ¿No es aquel mozalbete el propio D. Diego; no es mi + niño querido, la joya de la casa, la antorcha de los Rumblares?... ¡Eh + ... D. Dieguito, aquí estamos..., venid acá!</p> + <p>En efecto; cuando estuvimos cerca, no nos quedó duda de que el mozuelo + bailarín era D. Diego en persona. Nos vió, y al punto vino corriendo + para abrazarnos a todos con mucha alegría.</p> + <p>—Venid acá, venid a mis brazos, esperanza del + mundo—exclamó D. Paco, loco de contento—. ¡Si supiera usted + cómo está mamá!... ¡Buen susto nos ha dado el + picaroncillo!... ¿Pero qué ha sido eso, niño? ¿Estaba + usía prisionero?</p> + <p>—Me cogieron prisionero junto a la ermita —<!-- Page 250 -->dijo D. + Diego—. ¿Pero estás vivo, Gabriel? ¿Y tú + también, Marijuán? Yo creí que os habían matado en + aquella furiosa carga. ¿Y Santorcaz?... Pero os contaré lo que me + pasó. Después de la carga, y cuando entró la caballería + de España, quedé a retaguardia del regimiento; se me murió el + caballo, y corrí a las filas del regimiento de Irlanda. Cuando vinimos + aquí, nos cogieron prisioneros los franceses, y yo les dije tantas + picardías que quisieron fusilarme.</p> + <p>—¡Qué horror!—exclamó D. Paco—. Pero veo que + es usted un héroe, ¡oh mi niño querido! Creo que la mamá + piensa dirigir una exposición a la Junta para que le den a usted la faja de + capitán general.</p> + <p>—Iban a fusilarme—continuó el rapaz—, cuando un oficial + francés tuvo lástima de mí y me salvó la vida. + Después lleváronme a sus tiendas, donde me dieron vino y....</p> + <p>—Vamos, vamos pronto a casa, y allí contará usted + todo—dijo D. Paco—. ¡Qué alegría! Volemos, + señores. ¡Cuando la Sra. Condesa sepa que le hemos encontrado!... + ¡Ah! ¿No sabe usted que está ahí su novia?... + ¡Qué guapísima es!... La pobre no cesa de llorar la ausencia del + niño, y si no hubiese usted parecido, creo que la tendríamos que + amortajar. Vamos, vamos al punto.</p> + <p>Corrimos todos a Bailén muy contentos. Al llegar al pueblo, uno de nosotros + propuso anticiparse para anunciar a Dª. María la fausta nueva; pero no + permitió D. Paco que nadie sino él en persona se encargase de tan dulce + <!-- Page 251 -->comisión, y con sus piernas vacilantes corrió hasta + entrar en la casa, diciendo con desaforados gritos: «¡Ya pareció, + ya pareció!» Cuando nosotros llegamos con el joven, todos salieron a + recibirle, excepto Amaranta, a quien un fuerte dolor de cabeza retenía en su + cuarto. Era de ver cómo los criados, las hermanitas, y la misma D.ª + María, sin poder contener en los límites de la dignidad su maternal + cariño, le abrazaban y besaban a porfía, y uno le coge, otro le deja, + durante un buen rato le estrujaron sin compasión. Al fin, reuniéndose + todos, incluso los huéspedes, en la sala baja, D. Diego fué + solemnemente presentado a su novia. No puedo olvidar aquella escena que + presencié desde la puerta con otros criados, y voy a referirla.</p> + <br /> + <br /> + <b>Nota a pie de página:</b> + <p><a id="Footnote_3" name='Footnote_3'></a> <a href='#FNanchor_3'>[3]</a> «Je + ne m'explique cette indigne lacheté que par la crainte de compromettre ce que + l'on avait volé» (<i>Mem</i> Duc dé Rovigo, vol. IV.)</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXII" name='XXXII'></a> + <h2>XXXII</h2> + <br /> + + <p>Inés, confusa y ruborosa, no contestó nada, cuando el + diplomático se fué derecho a ella llevando de la mano a D. Diego, y le + dijo:</p> + <p>—Hija mía, aquí tienes al que te destinamos por esposo: mi + sobrino, varón ilustre, a quien veremos general dentro de poco, como siga la + guerra.</p> + <p>—Hijo mío—añadió Dª. María—, + las altas prendas de la que va a ser irremisiblemente tu mujer no necesitan ser + ponderadas en esta ocasión, porque harto las conocemos todos. Ahora, con el + trato, se avivará el inmen<!-- Page 252 -->so cariño que os + profesáis desde hace algunos años, señal evidente de que Dios + tenía ya decidida vuestra unión en sus altos designios.</p> + <p>—Bonito es el retrato—dijo D. Diego, con un desenfado impropio de la + situación—; pero usted, Inés, lo es más todavía. + ¿Y por qué no quería usted salir del maldito convento? Sin duda + las pícaras monjas la retenían a usted por fuerza, esperando que al + profesar les llevara un buen dote. Pero no; yo juro que estaba decidido a sacar de + allí a mi monjita, y ya discurría el modo de saltar por las tapias de + la huerta y romper rejas y celosías para conseguir mi objeto.</p> + <p>Doña María, al escuchar esto, palideció, y luego las + centellas de la ira brillaron en sus ojos. Pero con disimulo habló de otro + asunto, procurando que el noble concurso y discreto senado olvidara las palabras del + incipiente chico.</p> + <p>—Pero cuéntanos de una vez lo que te ha pasado en el campamento + francés—dijo a don Diego.</p> + <p>—Pues quisieron fusilarme—repuso el mayorazgo, + sentándose—. Ya me tenían puesto de rodillas cuando un oficial + mandó suspender la ejecución.</p> + <p>—¿Y por qué te querían asesinar esos cafres?</p> + <p>—Porque les dije mil perrerías. Después, cuando me llevaron a + la tienda, todos se reían de mí. Luego me dieron vino, + obligándome a beberlo, y yo mientras más bebía más + charlaba, diciendo atroces disparates y frases gra<!-- Page 253 -->ciosas, hasta que + me quedé como un cuerpo muerto.</p> + <p>—¿Y no sabes tú—observó D.ª María, + sin poder disimular su indignación—que las personas de buena crianza no + beben sino poquito?</p> + <p>—Es verdad; pero aquel vino tenía un saborcillo que me gustaba, y los + franceses se reían mucho conmigo. Todos iban a verme, llamándome <i>le + petit espagnol</i>.</p> + <p>—Lo cual quiere decir <i>el pequeño español</i>—dijo D. + Paco.</p> + <p>—Pero no debió usted dejarse emborrachar, joven—indicó + el diplomático—. Juro que si eso hubiera pasado conmigo, de un sablazo + descalabro a todos los oficiales de la división de Vedel.</p> + <p>Doña María, profundamente indignada, silenciosa, ceñuda, + parecía una sibila de Miguel Ángel.</p> + <p>—Pero si todos aquellos señores me querían mucho + ...—continuó D. Diego—. Por la tarde, y luego que desperté + de aquel largo sueño, me dijeron que si sabía yo lidiar un toro. Les + dije que sí, y poniéndose muy contentos, me mandaron que diese al punto + una corrida. No quería yo más para divertirme: así es que, + poniendo una silla en lugar de toro, le capeé, le puse banderillas y le + dí muerte con mi sable, pasándole de parte a parte. + ¡Cuánto se rieron aquellos condenados! Hasta el General acudió a + verme.</p> + <p>—Veo que has aprovechado el tiempo en el campamento + francés—dijo la señora madre con tremenda ironía.</p> + <p>—<!-- Page 254 -->Si no querían dejarme venir. Después me + dijeron que les cantase el jaleo, y lo canté de pie sobre una banqueta. + ¡Ave María Purísima! Hasta los soldados se acercaban a la tienda + para oír. Entre los oficiales había dos que no me dejaban de la mano, y + me decían que si me pasaba al ejército francés me + tomarían por ayudante, llevándome a Francia, a París, y de + París a recorrer toda la Europa.</p> + <p>—¡Y no les diste una bofetada!—exclamó D.ª + María, clavando sus dedos en el cuero del sillón.</p> + <p>—¡Quía! Me eché a reír y les dije que ya pensaba + ir a Francia con el Sr. de Santorcaz, que es mi amigo y ha de ser mi maestro cuando + me case.</p> + <p>Esta vez no fué D.ª María la que se estremeció de + sorpresa e indignación: fué la marquesa de Leiva, quien mudando el + color y con absortos ojos miró sucesivamente a su prima, a su primo y al + ayo.</p> + <p>—Pero ¿qué está diciendo el + niño?—preguntó éste mirando a la Condesa—. + ¿Quién dice que es su maestro y su amigo?</p> + <p>—Cualquiera menos usted—contestó con insolencia el + heredero—. ¡Vaya un maestro, que no sabe enseñar sino mentecatadas + y simplezas!</p> + <p>—¡Jesús! Diego, mira lo que hablas ...—dijo D.ª + María, conteniendo con grandes esfuerzos los gestos amenazadores, natural + expresión de su ira.</p> + <p>Don Paco se llevó el pañuelo a los ojos para enjugar una + lágrima. Inés a todo atendía dis<!-- Page 255 -->cretamente y + sin hablar. ¡Ah! Mientras allí la juzgaban indiferente al peligroso + diálogo, ¡qué admirables observaciones, qué exactos + juicios le sugeriría semejante escena! Su talento y alto criterio + dominarían sobre las pasiones, los errores y las querellas de la + histórica familia como el sol inmutable sobre la volteadora tierra.</p> + <p>Asunción y Presentación, que aguardaban coyuntura para dar + expansión al comprimido gozo de sus almas, hubieran querido reír como + su hermano; pero la seriedad de su madre las tenía mudas de terror.</p> + <p>—Esta predisposición de usted—dijo el Marqués—a + visitar las Cortes europeas me indica que se siente el niño con inclinaciones + a la diplomacia. Hija mía—añadió, dirigiéndose a + Inés—, cada vez descubro más eminentes cualidades en el que te + destinamos por esposo, y veo justificado el amor que desde hace tiempo en silencio le + profesas, y que, en tu delicadeza y castidad, procuras disimular hasta el + último instante.</p> + <p>—¡Ah!, se me olvidaba decir—añadió don Diego, + riendo a carcajadas—, que los franceses me han enseñado a decir algunas + palabras en su lengua.</p> + <p>Y levantándose al punto, hizo profundas reverencias ante Inés, + diciéndole:</p> + <p>—<i>Ponchú, madama. ¿Cómo la porta vú?</i></p> + <p>Asunción y Presentación, después de mirarse una a otra, + creyeron que había llegado el momento de reír, y rieron dando desahogo + a sus oprimidos corazones; pero como D.ª María <!-- Page 256 -->no + desplegó sus labios, las dos madamitas tuvieron que ponerse serias otra + vez.</p> + <p>—¡Oh! ¡<i>Très bien</i>!—dijo el + diplomático—. Sr. D. Francisco, su alumno de usted demuestra las luces y + copiosa doctrina de tan erudito maestro.</p> + <p>Hizo D. Paco graciosa reverencia, y su rostro compungido y lloroso se + esclareció con una sonrisa.</p> + <p>Doña María callaba; pero en su pecho rugía la tempestad. Ella + y su prima la de Leiva se miraban de vez en cuando, transmitiéndose una a otra + el fuego de sus iracundos sentimientos.</p> + <p>—Otras muchas palabras sé—continuó el rapaz—, como + <i>Crenom de Dieu, sacrebleu</i>!, exclamaciones que se dicen cuando uno esta + rabioso, en vez de ¡<i>Caracoles! ¡Canastos</i>!</p> + <p>Doña María se levantó de su asiento ... y se volvió a + sentar.</p> + <p>—¡Cómo me querían aquellos demonios de franceses! Uno de + ellos sabía español y hablaba a ratos conmigo. Me dijo que los + españoles eran muy valientes y muy honrados; pero que hacían mal en + defender a Fernando VII, porque este Príncipe es un farsantuelo que + engañó a su padre y ahora está engañando a la + nación y al Emperador.</p> + <p>Doña María se llevó la mano a los ojos.</p> + <p>—Yo le aseguré que los españoles les echaríamos de + España, y él me contestó que parecía probable, porque la + guerra iba tomando mal aspecto; pero que esto sería un mal para nosotros, + porque de venir otra vez Fernando VII, España seguiría con su mal + gobierno y con <!-- Page 257 -->las muchas cosas perversas, injustas y anticuadas que + hay aquí.</p> + <p>—¡Oh! ¿Y no se le ocurrió a usted la contestación + a tan atrevido y antipatriótico aserto?—preguntó con + énfasis el diplomático.</p> + <p>—Yo le dije que aquí pensábamos arreglar todas esas cosas, y + quitar la Santa Inquisición, y los diezmos, y los mayorazgos, como me + decía el Sr. de Santorcaz.</p> + <p>Doña María aferró sus manos a los brazos de la silla como si + quisiera estrujar la madera entre sus dedos.</p> + <p>—Sobre todo los mayorazgos—prosiguió Rumblar—. + También le dije al francés que yo soy mayorazgo, y que después + de casado tendré dos vinculaciones. ¡Como se reía cuando le dije + que era Grande de España! Todos acudían a verme y me volvieron a dar de + beber, y me caí otra vez al suelo, cantando que me las pelaba.</p> + <p>¡Ay! Doña María se llevó las manos a la cabeza; + D.ª María cerró los ojos; D.ª María golpeó el + suelo con su pie derecho; D.ª María semejaba la imponente imagen de la + Tradición aplastando la hidra revolucionaria.</p> + <p>—Esta mañana me preguntaron si yo tenía hermanas guapas. + Díjeles que eran muy bonitas, y ellos me dijeron que vendrían a verlas, + y que si queríamos dárselas para casarse con ellas, puesto que + también serían mayorazgas. Yo les contesté que mayorazgo era el + que había nacido primero.</p> + <p>Y luego, dirigiéndose a sus hermanitas, les dijo:</p> + <p>—<!-- Page 258 -->Os fastidiasteis, chicas, por haber nacido hembras y + después que yo. Una de ustedes se casará con cualquier pelele, y la + otra se meterá en un conventito a rezar por nosotros los pecadores, a no ser + que algún día vea un galán por la reja, y se enamore, y luego se tire + por la ventana a la calle.</p> + <p>Doña María no podía resistir más. Iba a estallar su + furibunda cólera; pero aún era mayor el caudal de su prudencia que el + caudal de su enojo...; se contuvo y cerró otra vez los ojos, ya que no + podía cerrar los oídos.</p> + <p>—Después—siguió el mancebo—me preguntaron si mis + hermanas usaban navaja, si tocaban la guitarra, si iban a los toros y si yo era + familiar de la Inquisición. ¡Cómo se reían aquellos + condenados! Lo gracioso era que no me dejaban salir de allí, y a cada rato me + decían <i>so, so, so</i>.</p> + <p>—<i>Un sot</i>—dijo el diplomático—. Pues sospecho que os + llamaron tonto. ¡Oh iniquidad de la nación francesa! ¡Vea usted, + Sr. D. Paco, lo que es un pueblo carcomido por el jacobinismo!... ¿Y no les + dió usted un par de sablazos?</p> + <p>—¡Si me querían mucho...! Ayer me tuvieron toda la noche + bailando el bolero y la cachucha, en medio de un corrillo donde había + más de cuarenta oficiales.</p> + <p>Asunción y Presentación seguían esperando con ansia la + ocasión de reír; pero ésta no llegaba, y consultando el rostro + de su madre, veíanle cada vez más borrascoso. Las dos estaban muertas + de miedo.</p> + <p><!-- Page 259 -->Don Paco, conociendo que se preparaba un cataclismo, quiso + conjurarlo y dijo a su discípulo:</p> + <p>—Vamos, basta de franceses, D. Diego. Hable usted de otra cosa. Si no fuera + demasiado largo, os mandaría que recitarais aquel capitulo sobre la batalla + del Gránico que os hice aprender de memoria; mas para que tan escogido + concurso, y especialmente este fresco azahar de Andalucía, vuestra prometida; + para que todos, en una palabra, puedan apreciar la buena pronunciación de + usted y su oído cadencioso, échenos cualquiera de esos romances que + sabe..., vamos. Atención, señores.</p> + <p>—El del <i>Barandal del cielo</i>—dijo Asunción, respirando con + alegría.</p> + <p>—El de los <i>Santos pechos</i>—dijo Presentación.</p> + <p>—Vamos, no se haga usted de rogar.</p> + <p>—Pues voy a echarles una canción que me enseñaron los + franceses.</p> + <p>—No, nada de franceses.</p> + <p>—Si es muy bonita, aunque a decir verdad, yo no la entiendo.</p> + <p>Y sin esperar más, púsose en pie D. Diego, y accionando como un + cómico, con voz fuerte y exaltado acento, cantó así:</p> + <i>Allons, enfants de la patrie,<br /> + le jour de gloire est arrivé!<br /> + Contre nous de la tyrannie<br /> + l'étandart sanglant est levé!</i><br /> + + <p>Asunción y Presentación reían como locas y D.ª + María no dijo nada. Ninguno de la familia había entendido una + palabra.</p> + <p>—<!-- Page 260 -->Es bonita la canción—dijo D. Paco—; + pero no la comprendemos.</p> + <p>Entonces el diplomático levantóse ceremoniosa y gravemente, y + tomando un tono de hombre severo habló así:</p> + <p>—¿Sabe usted lo que está cantando? Pues está cantando + la <i>Marsellesa</i>, esa canción impía y sanguinaria, señores; + esa canción que acompañó al suplicio a todos los mártires + de la Revolución, incluso Luis XVI, mi querido amigo..., porque han de saber + ustedes que Luis XVI y yo teníamos muchas bromas y nos echábamos el + brazo por el hombro, paseándonos por Versalles.... ¡La + <i>Marsellesa</i>, señores, la <i>Marsellesa</i>! También + acompañó al cadalso a María Antonieta ... ¡y qué + buena era aquella señora! ¡Cuántas veces la vi marcando + pañuelos en una ventana baja del pequeño Trianon! ¡Cómo me + quería!... En fin, este joven me ha horripilado con la tal tonadilla.... + Señora Condesa, ¿está usted indispuesta? ¿Y tú, + hermana? ¡El caso no es para menos! Hija mía, ¿estás + nerviosa? ¿Te has puesto mala? ¿Te causa miedo esa canción?</p> + <p>Inés le contestó que no tenía pizca de miedo. En tanto, + D.ª María, no pudiendo resistir más, salió del cuarto con + sus hijas. Desconcertóse al punto aquella ilustre reunión, y luego no + quedó en la sala más que la familia de Inés con D. Diego. Al + poco rato tuvo lugar una escena lamentable, y fué que D.ª María, + ciega de furor, y necesitando desahogar aquella tormenta de su espíritu sobre + alguien, descargó su enojo al fin; ¿pero sobre quién?, + dirán <!-- Page 261 -->ustedes.... Sobre las dos inocentes niñas, sobre + los dos angelitos celestiales, Asunción y Presentación. ¿Y todo + por qué? Porque entusiasmadillas con la llegada de su hermano, habían + dejado de hacer no sé qué cosa encomendada a sus tiernas manos. + ¡Pobres pimpollitos! La dignidad impedía a mi señora Condesa + castigar al primogénito delante de la novia y del suegro, y era forzoso que + pagaran el pato las dos niñas desheredadas. Yo las ví llorando como + unas Magdalenas y soplándose las palmas de las manos, escaldadas por aquel + fatídico instrumento de cinco agujeros que pendía de fatal espetera en + el despacho de D. Paco. Las pobrecillas estuvieron a moco y baba todo el + día.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXIII" name='XXXIII'></a> + <h2>XXXIII</h2> + <br /> + + <p>Este libro concluye, queridísimos lectores, a quienes adoro y reverencio; + se acaba, y los notables y jamás vistos sucesos que me acontecieron por el + proyectado matrimonio de Inés y por el encuentro de aquellas dos familias en + el tortuoso y difícil camino de mis amores, serán escritos, por no + caber en este volumen, en otro que pondré a vuestra disposición lo + más pronto posible. Tened, pues, un adarme de paciencia, y mientras aquellas + distinguidas personas se preparan para ponerse en camino hacia Madrid, adonde con + vuestra venía pienso acompañarlas, atended un poco más.</p> + <p><!-- Page 262 -->El mismo día 22 encontré a Santorcaz, puesto ya al + frente de su partidilla, la cual, como he dicho, estaba formada de lo mejorcito del + país. Les digo a ustedes que tropa más escogida que aquélla no + la capitanearon los famosos <i>caballistas</i> José María y Diego + Corrientes.</p> + <p>—¿Va usted ya de marcha?—le pregunté.</p> + <p>—Sí; dispusieron que fuera alguna fuerza de paisanos a guardar el + paso de Despeñaperros, y yo solicité esa comisión, que me agrada + mucho. Allá voy con mi gente. ¿Quieres venir? ¿Has estado en + casa de Rumblar?</p> + <p>—De allá vengo.</p> + <p>—¿Y esa familia que está ahí es la de la novia de D. + Diego?</p> + <p>—Justamente.</p> + <p>—Creo que van todos para Madrid.</p> + <p>—Así parece.</p> + <p>—¿No sabes cuándo?</p> + <p>—Según he oído, pasado mañana. Esperan saber lo de la + capitulación para llevar la noticia.</p> + <p>—¿Conque pasado mañana? Bien.... Adiós. ¿Quieres + venir en mi partida?</p> + <p>—Gracias; adiós.</p> + <p>Les vi partir, y todo el día y toda la noche estuve pensando en aquella + gente.</p> + <p>Yo no vi el triste desfile de los ocho mil soldados de Dupont cuando entregaron + sus armas ante el general Castaños, porque esto tuvo lugar en Andújar. + A pesar de que la primera y segunda división habían sido las vencedoras + de los franceses, la honra de presenciar la rendición fué otorgada a la + tercera y a la de reserva, por una de esas injusticias <!-- Page 263 -->tan comunes + en nuestra tierra, lo mismo en estos días de vergüenza que en aquellos de + gloria. Por delante de nosotros desfilaron las tropas de Vedel, en número de + nueve mil trescientos hombres, y dejando sus armas en pabellón, nos entregaron + muchas águilas y cuarenta cañones.</p> + <p>Les mirábamos y nos parecía imposible que aquéllos fueran los + vencedores de Europa. Después de haber borrado la geografía del + continente para hacer otra nueva, clavando sus banderas donde mejor les + pareció, desbaratando imperios y haciendo con tronos y reyes un juego de + títeres, tropezaban en una piedra del camino de aquella remota + Andalucía, tierra casi olvidada del mundo desde la expulsión del + islamismo. Su caída hizo estremecer de gozosa esperanza a todas las naciones + oprimidas. Ninguna victoria francesa resonó en Europa tanto como aquella + derrota, que fué, sin disputa, el primer traspiés del Imperio. Desde + entonces caminó mucho, pero siempre cojeando. España, armándose + toda y rechazando la invasión con la espada y la tea, con la navaja, con las + uñas y con los dientes, probaría, como dijo un francés, que los + ejércitos sucumben, pero que las naciones son invencibles.</p> + <p>—¡Cuánto siento que no esté aquí el señor + de Santorcaz!—me dijo Marijuán, al ver pasar por delante de nosotros a + aquellos hermosos soldados, medio muertos de fatiga y de vergüenza—. + ¿Te acuerdas de las grandes bolas que nos contaba cuando veníamos por + la Man<!-- Page 264 -->cha y nos refería las batallas ganadas por éstos + contra todo el mundo?</p> + <p>—Lo que nos contaba Santorcaz—respondí—era pura verdad; + pero esto que ahora vemos, amigo Marijuán..., verdad es también.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXIV" name='XXXIV'></a> + <h2>XXXIV</h2> + <br /> + + <p>Considerad ahora lo que pasaba del otro lado de Sierra Morena en aquel mismo mes + de julio. El día 7 había jurado José en Bayona la + Constitución hecha por unos españoles vendidos al extranjero. El + día 9, el mismo José traspasaba la frontera para venir a gobernarnos. + El día 15 ganaba Bessières en los campos de Ríoseco una + sangrienta batalla, y al tener de ella noticia Napoleón, decía lleno de + gozo: «La batalla de Ríoseco pone a mi hermano en el trono de + España, como la de Villaviciosa puso a Felipe V.» Napoleón + partió para París el 21, creyendo que lo de España no + ofrecía cuidado alguno. El 20, un día después de nuestra + batalla, entró José en Madrid, y aunque la recepción glacial que + se le hizo le causara suma aflicción, aún le parecía que el buen + momio de la Corona duraría bastante tiempo.</p> + <p>Pero hacia los días 25, 26 y 27 se esparce por la capital un rumor + misterioso que conmueve de alegría a los españoles y llena de terror a + los franceses: corre la voz de que los paisanos andaluces y algunas tropas de + línea <!-- Page 265 -->han derrotado a Dupont, obligándole a capitular. + Este rumor crece y se extiende; pero nadie quiere creerlo, los españoles por + parecerles demasiado lisonjero, y los franceses por considerarlo demasiado terrible. + El absurdo se propaga y parece confirmarse; pero la Corte de José se + ríe y no da crédito a aquel cuento de viejas. Cuando no queda duda de + que semejante imposible es un hecho real, la Corte, que aún no había + instalado sus bártulos, huye despavorida; las tropas de Moncey, que rechazadas + de Valencia se habían replegado a la Mancha, se unen a las de Madrid, y todos + juntos, soldados, generales y Rey intruso, corren precipitadamente hacia el Norte, + asolando el país por donde pasan. Aquel fantasma de reino napoleónico + se disipaba como el humo de un cañonazo.</p> + <p>Y ahora os he de hablar de cómo la guerra, que parecía + próxima a concluir, se trabó de nuevo con más fuerza; he de + hablaros de aquel infeliz y bondadoso rey José, y de su Corte, y de su + hermano, y del paso de Somosierra con la famosa carga de los lanceros polacos, y del + sitio de Madrid, y de otras muchas curiosísimas cosas; pero todo se ha de + quedar para el libro siguiente, donde estos históricos sucesos han de tener + feliz consorcio con los no menos dramáticos de mi vida, y todo lo mucho y + bueno que ocurrió en el matrimonio de Inés.</p> + <p>Ahora guardaré prudente silencio sobre estos sucesos, pues decidido estoy a + seguir al pie de la letra la reservadísima escuela del diplomático, y + así os digo:</p> + <p><!-- Page 266 -->«No, no me obliguéis, abusando de la dulce amistad, + a que revele estos secretos de que tal vez depende la suerte del mundo. No me + seduzcáis con ruegos y cariñosas sugestiones que en vano atacan el + inexpugnable alcázar de mi discreción.»</p> + <p>A pesar de esto, ¿insistís, importunos amigos? Nada más os + digo por ahora, sino que la familia de Inés salió para Madrid hacia fin + de mes y en los días en que el ejército vencedor marchaba hacia la + capital de España.</p> + <p>Esta circunstancia me permitió ir en la escolta que por el camino + debía custodiar a tan esclarecida familia; así es que formé con + los diez a caballo que galopaban a la zaga de los dos coches. ¡Ay! Por la + portezuela de uno de ellos solía asomarse durante las paradas una linda + cabeza, cuyos ojos se recreaban en la marcial apostura del pequeño + escuadrón.</p> + <p>—Estos valerosos muchachos, hija mía—le decía su + padre—, son los que en los campos de Bailén echaron por tierra con + belicosa furia al coloso de Europa. Veo que les miras mucho, lo cual me prueba tu + entusiasmo por las glorias patrias.</p> + <p>Basta con esto, señores, y no digo más. En vano me hacéis + señas; excitándome a hablar; en vano fingen conocer mentirosos hechos, + para que yo les cuente los verídicos. ¿A qué conduce el + anticipar la relación de lo que no es de este lugar? A los impacientes les + diré que nada ocurrió hasta que llegamos al desfiladero de + Despeñaperros. Lo pasábamos en una noche muy obscura, cuando de pronto + detuviéronse <!-- Page 267 -->los coches, oímos gritos, sonó un + disparo, y algunos hombres de mal aspecto, saltando desde los cercanos matorrales, se + arrojaron al camino. Al instante corrimos sable en mano hacia ellos...; pero basta + ya, y déjenme dormir, pues ni con tenazas me han de sacar una palabra + más.</p> + <p>FIN DE «BAILÉN»</p> + <p>Octubre-noviembre de 1878.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <!-- Page 269 --><!-- Page 268 --> + <a id="TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS" name='TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS'></a> + <h2>TRADUCCIONES DE DIVERSAS OBRAS</h2> + <h3>DE</h3> + <h3>Don BENITO PEREZ GALDOS</h3> + <br /> + + <p>EN INGLÉS:</p> + <p><i>Doña Perfecta</i>, a tale of modern Spain. Traducción de + D.P.N.—London, Samuel Tinsley, 1886.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, Gottsberger, 1883.</p> + <p><i>Idem.</i>. New-York, 1884.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de D.P.W. New-York. George Munro, Publisher, 17 a + 27, Vandewater Street, 1883.</p> + <p><i>Gloria.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, William S. Gottsberger, + Publisher. 11 Murray Street, 1882.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de Nathan Wetherell. London, Remigton and Co., 5, + Arundel Street, Strand. W.C., 1879.</p> + <p><i>León Roch.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, William S. + Gottsberqer, Publisher, 11. Murray Street, 1888.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de Clara Bell. New-York. William S. + Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street. 1883.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de Helen W. Lester. Chicago, A.C. Mac-Clurg + and Company, 1892.</p> + <p><!-- Page 270 --><i>Trafalgar.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, + William S. Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street, 1884.</p> + <p><i>Zaragoza.</i>. Traducción de Minna Carolina Smith. Boston, Little. Brown + and Company, 1899.</p> + <p><i>La batalla de los Arapiles.</i> Traducción de Rollo Ogden. Filadelfia, + J.B. Lippincot Company, 1895.</p> + <br /> + + <p>EN FRANCÉS:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de L. Lugol. París, Giraud, + 1885.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de L. Lugol. París, Hachette.</p> + <p><i>La campaña del Maestrazgo</i> (Le Roman de Soeur Marcela). + Traducción de L. de L***. París, Calmann-Levy, Editeurs, 3, rue + Auber.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de Julien Lugol. París. Librairie des + publications a 50 centimes; 34, rue de la Montagne-Sainte-Geneviève.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de A. Germond de Lavigne. París, Librairie + Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1884.</p> + <p><i>El amigo Manso.</i> Traducción de Julien Lugol. París, Librairie + Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1888.</p> + <p><i>Misericordia.</i> Traducción de Maurice Bixio. París, Librairie + Hachette. 1900.</p> + <br /> + + <p>EN ALEMÁN:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Dos tomos, traducción de J. Reichell. Dresde y + Leipzig, Pierson's Verlag, 1886.</p> + <p><i>Electra.</i> Traducción de Rodolfo Beer. Wiener Verlag. 1901.</p> + <p><i>Electra.</i> Traducción de Rodolfo Beer, arreglada para la escena + alemana por Ricardo Fellner. Berlín. 1901.</p> + <p><!-- Page 271 --><i>Gloria.</i> Traducción del Dr. Augusto Hartmann. + Berlín, Verlag von L. Schleiermacher, 1880.</p> + <p><i>El amigo Manso</i> (Freund Manso). Traducción de E. von Buddenbrock. + Berlín, Verlag von Karl Siegesmund, 1894.</p> + <p><i>Trafalgar.</i> Traducción de Hans Parlow. Dresde y Leipzig, Verlag von + Karl Reitzner, 1896.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de E. Plücher. Breslau, + Auterhaltungsblatt, 1888.</p> + <br /> + + <p>EN SUECO:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de K.A. Hagberg. Stockolm, + Skoglunuds Förlag.</p> + <p><i>León Roch.</i> Traducción de A.P. de la Cruz Frölich. + Kjöpenhaun (Copenhague). Förlag. Andr. Schous, 1881.</p> + <p><i>Torquemada en la hoguera.</i> (Torquemada paa baalet). Traducción de + Johanne Alleu. Cristiania y Copenhague, Förlag A. Christiansens, 1898.</p> + <br /> + + <p>EN ITALIANO:</p> + <p><i>Nazarín</i> (Sicut-Christus). Traducción de Guido Rubetti y + José León Pagano. Firenze, G. Nerbini.</p> + <p><i>Gloria.</i> Traducción de Italo Argenti. Firenze, R. Bemporad & + Figlio, 1901.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de G. de Michelis. Bologna, Tipografía + Pont. Maregiani, vía Volturno. 3, 1880.</p> + <p><i>La Fontana de Oro.</i> Traducción de G. de Michelis. Milán. + Fratelli Treves. 1890.</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de Cunes. Milán. Fratelli + Treves. 1897.</p> + <br /> + + <p><!-- Page 272 -->EN HOLANDÉS:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de M.A. de Goeje Leiden. Brill, + 1883.</p> + <p><i>Electra.</i> Leiden, A.H. Adriani, 1901.</p> + <br /> + + <p>EN PORTUGUÉS:</p> + <p><i>Electra.</i> Traducción de Ramalho Ortigão. Oporto, + Librería Chardron. de Lello & Irmao, editores, 1901.</p> + <br /> + + <p>EN DINAMARQUÉS:</p> + <p><i>Fru Perfecta.</i> Traducción de Gigas. Copenhague, Priors, 1895.</p> + <!-- Page 273 --> +<br> +<br> +<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 14311 ***</div> +</body> +</html> diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6312041 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This eBook, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. 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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + + + + +Title: Bailn + +Author: Benito Prez Galdos + +Release Date: December 9, 2004 [eBook #14311] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + + +***START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK BAILN*** + + +E-text prepared by Miranda van de Heijning and the Project Gutenberg +Online Distributed Proofreading Team + + + +BAILN + +Episodios Nacionales + +Primera Serie + +B. PEREZ GALDOS + + + + + + + +I + + +--Me hacen ustedes rer con su sencilla ignorancia respecto al hombre +ms grande y ms poderoso que ha existido en el mundo. Si sabr yo +quin es Napolen!, yo que le he visto, que le he hablado, que le he +servido, que tengo aqu en el brazo derecho la seal de las herraduras +de su caballo, cuando... Fu en la batalla de Austerlitz: l suba a +todo escape la loma de Pratzen, despus de haber mandado destruir a +caonazos el hielo de los pantanos donde perecieron ahogados ms de +cuatro mil rusos. Yo, que estaba en el 17. de lnea, de la divisin +de Vandamme, yaca en tierra gravemente herido en la cabeza. De veras +cre que haba llegado mi ltima hora. Pues, como digo, al pasar l +con todo su Estado Mayor y la infantera de la Guardia, las patas de +su caballo me magullaron el brazo en tales trminos, que todava me +duele. Sin embargo, tan grande era nuestro entusiasmo en aquel clebre +da, que incorporndome como pude, grit: Viva el Emperador! + +As hablaba un hombre para mi desconocido, como de cuarenta aos, no +malcarado, antes bien con rasgos y expresin de cierta hermosura +marchita, aunque no destruda por las pasiones o los vicios; alto de +cuerpo, de mirada viva y sonrisa entre melanclica y truhanesca, como +la de persona muy corrida en las cosas del mundo, y especialmente en +las luchas de ese vivir al par holgazn y trabajoso a que conducen la +sobra de imaginacin y la falta de dineros; persona de ademanes +francos y desenvueltos, de hablar facilsimo, lo mismo en las bromas +que en las veras; individuo cuya personalidad tena complemento en el +desalio casi elegante de su traje, ms viejo que nuevo, y no menos +descosido que roto, aunque todo esto se echaba poco de ver, gracias a +la disimuladora aguja, que haba corregido as las rozaduras del +chupetn como la ortografa de las medias. + +stas eran, si mal no recuerdo, negras, y el pantaln de color de +clavo pasado. Llevaba corto el pelo, con dos mechoncitos sobre ambas +sienes, sin polvo alguno, como no fuera el del camino; su casaca +obscura, y de un corte no muy usual entre nosotros; su chaleco +ombliguero, forma un poco extranjera tambin, y su corbata, +informemente escarolada, le hacan pasar como nacido fuera de Espaa +aunque era espaol. Mas por otra circunstancia distinta de las +singularidades de su vestir, causaba sorpresa la tal persona, y ste +es un capitalsimo punto que no debe pasarse en silencio. Aquel hombre +tena bigote. Esto fu, a qu negarlo?, lo que ms que otra cosa +alguna llam mi atencin cuando le vi inclinado sobre la mesa, +comiendo vidamente en descomunal escudilla unas al modo de sopas, +puches o no s qu endemoniado manjar, mientras amenizaba la cena +contando entre cucharada y cucharada las proezas de Napolen I. Dos +personas, ambas de edad avanzada y de distinto sexo, componan su +auditorio: el varn, que desde luego me pareci un viejo militar +retirado del servicio, oa con fruncido ceo y taciturnamente los +encomios del invasor de Espaa; pero la seora anciana, ms +despabilada y locuaz que su consorte, contestaba al panegirista con +cierto desenfado tan chistoso como impertinente. + +--Por Dios, Sr. de Santorcaz--deca la vieja--, no grite usted ni +hable tales cosas donde le puedan or. Mi marido y yo, que ya le +conocemos de antes, no nos espantamos de sus extravagancias; pero, +ay!, la vecindad de esta casa es muy entremetida, muy enredadora, y +no se ocupa ms que de chismes y trampantojos. Como que ayer las nias +de la bordadora en fino, que vive en el cuarto nmero 8, llegaron +pasito a pasito a nuestra puerta para or lo que usted deca cuando +nos contaba con desaforados gritos lo que pas all en las Austrias en +la batalla de Pirrinclum, o no s qu..., pues esos enrevesados +nombres no se han hecho para mi lengua... Esta maana, cuando usted +entr de la calle, la comadre del nmero 3 y la mujer del laador, +dijeron: Ah va el pcaro _flamasn_ que est en casa del Gran +Capitn. Apuesto a que es espa de la _canalla_, para ver lo que se +dice en esta casa y contarlo a sus mercedes. El mejor da nos van a +dar que sentir, porque como dice usted esas cosas, y tiene esos modos, +y hace ascos de la comida cuando tiene azafrn, y siempre saca lo que +ha visto en las tierras de all, le traen entre ojos, y sabe Dios... +Como aqu estn tan rabiosos con lo del da 2!... + +--Ya se aplacarn los humos de esta buena gente--dijo Santorcaz, +apartando de s escudilla y cuchara--. Cuando se organicen bien los +cuerpos de ejrcito y venga el Emperador en persona a dirigir la +guerra, Espaa no podr menos de someterse; y esto, que es la pura +verdad, lo digo aqu para entre los tres, de modo que no lo oigan +nuestras camisas. + +--Espaa no se somete, no, seor, no se somete--exclam de improviso +el anciano, quebrantando el voto de su antes silenciosa prudencia, y +levantndose de la silla para expresar con frases y gestos ms +desembarazados los sentimientos de su alma patriota--. Espaa no se +somete, Sr. D. Luis de Santorcaz, porque aqu no somos como esos +cobardes prusianos y austriacos de que usted nos habla. Espaa echar +a los franceses, aunque los manden todos los Emperadores nacidos y por +nacer; porque si Francia tiene a Napolen, Espaa tiene a Santiago, +que es, adems de general, un santo del Cielo. Cree usted que no +entiendo de batallas? Pues s: soy perro viejo, y callos tengo en los +odos de tanto or el redoblar de los tambores y los tiros de can. + +--No te sofoques, Santiago--dijo apaciblemente la anciana--, que ya +andas en los tres duros y medio, y aunque yo creo como t que Espaa +no bajar la cabeza, no es cosa de que te d el reuma en la cara por +lo que hable este mala cabeza de Santorcaz. + +--Pues lo digo y lo repito--aadi el viejo soldado--. Venir +hablndome a m de cuerpos de ejrcito, y de brigadas de caballera, y +de cuadros...! + +--En qu batallas se ha encontrado usted?--pregunt con sonrisa +burlona Santorcaz. + +--Que en qu batallas me encontr!--exclam D. Santiago Fernndez, +cuadrndose ante su interpelante y mirndole con el desprecio propio +de los grandes genios que tienen puesta en duda su superioridad--. +Pues no sabe todo el mundo que fu asistente del seor marqus de +Sarri el ao 1762, cuando aquella famosa campaa de Portugal, la ms +terrible y hbil y estratgica que ha habido en el mundo, as como +tambin digo que despus de Alejandro el Macedonio no ha nacido otro +marqus de Sarri?... Qu cosas tiene este caballerito! Preguntar en +qu acciones me encontr! Aqulla fu una gran campaa, s, seor: +entramos en Portugal, y aunque al poco tiempo tuvimos que volvernos, +porque el ingls se nos puso por delante, se dieron unas batallas..., +qu batallitas, mi Dios! Yo era asistente del Sr. Marqus, y todas +las maanas le haca los rizos y le empolvaba la peluca, de tal modo, +que la cabeza de nuestro General pareca un sol. l me deca: +Santiago, ten cuidado de que los rizos vayan parejos, y que uno de +otro no discrepen ni el canto de un duro, porque no hay nada que +aterre tanto al enemigo como la conveniencia y buen parecer de +nuestras personas. Y cunto le queran los soldados! Como que en +toda aquella guerra apenas murieron tres o cuatro. + +Santorcaz, al or esto, se desternillaba de risa, haciendo subir de +punto con sus irreverentes manifestaciones el enfado de D. Santiago +Fernndez, el cual, dando una fuerte puada en la mesa, continu as: + +--Qu valen todos los generales de hoy, ni los emperadores todos, +comparados con el marqus de Sarri? El marqus de Sarri era +partidario de la tctica prusiana, que consiste en estarse quieto +esperando a que venga el enemigo muy desaforadamente, con lo cual ste +se cansa pronto y se le remata luego en un dos por tres. En la primera +batalla que dimos con los aldeanos portugueses, todos echaron a correr +en cuanto nos vieron, y el General mand a la caballera que se +apoderara de un hato de carneros, lo cual se verific sin efusin de +sangre. + +--No, no ha habido en el mundo batallas como sas, Sr. D. +Santiago--dijo Santorcaz, moderando su risa--; y si usted me las +cuenta todas, confesar que las que yo he visto son juegos de chicos. +Y como desde aquella fecha ha conservado usted los hbitos de campaa, +y gusta tanto de conversar sobre el tema de la guerra, los vecinos le +llaman el Gran Capitn. + +--Ese es un mote, y a mi no me gustan motes--dijo D. Gregoria, que +as se llamaba la mujer del valiente expedicionario de Portugal--. +Cuando nos mudamos aqu, y dieron los vecinos en llamarte Gran +Capitn, bien te dije que alzaras la mano y regalaras un bofetn al +primero que en tus propias barbas te dijera tal insolencia; pero t, +con tu santa pachorra, en vez de llenarte de coraje, se te caa la +baba siempre que los chicos te saludaban con el apodo, y ahora Gran +Capitn eres y Gran Capitn sers por los siglos de los siglos. + +--Yo no me paro en pequeeces--dijo don Santiago Fernndez--, y aunque +tolero un apodo honroso, no consiento que nadie se burle de m. A fe, +a fe que cuando uno ha servido en las milicias del Rey por espacio de +veinte aos; cuando uno ha estado en la campaa de Portugal; cuando +uno ha tenido tambin el honor de encontrarse en la expedicin de +Argel que mand el Sr. D. Alejandro O'Reilly en 1774; cuando despus +de tan gloriosas jornadas se le han podrido a uno las nalgas sentado +en la portera de la oficina del Detall y Cuenta y Razn del arma de +Artillera, viendo entrar y salir a los seores oficiales, y +hacindoles un recadito hoy y otro maana, bien se puede alzar la +cabeza y tener una opinin sobre cosas militares. + +--Eso mismo digo yo--indic D. Gregoria--. Bien saben todos que t no +eres ningn rana, y que has escupido en corro con guardias de Corps y +valonas, y con generales de aquellos que haba antes, tan valientes, +que slo con mirar al enemigo le hacan correr. + +--Y no se trate--prosigui el Gran Capitn--de embobarnos con cuentos +de brujas como los que desembucha el Sr. de Santorcaz. A las nias del +laador y a D. Melchora, la que borda en fino, les puede trastornar +el seso este caballero contndoles esas batallas fabulosas de +prusianos y rusos, con lo de que si el Emperador fu por aqu o vino +por all. Hombres como yo no se tragan bolas tan terribles, ni ha +estado uno veinte aos mordiendo el cartucho y peinando los rizos del +Sr. Marqus de Sarri, para dar crdito a tales novelas de +caballeras. Conque cmo fu aquello?--aadi en tono de mofa y +sentndose junto a Santorcaz--. Dijo usted que cuatro mil franceses +atacaron a la bayoneta a diez mil rusos, y les hicieron caer en un +pantano, donde se ahog la mitad. Pues y lo de que rompieron el hielo +a caonazos para que se hundieran los enemigos que estaban encima!... +Bonito modo de hacer la guerra! Pero, hombre de Dios, si andaban por +sobre el hielo se resbalaran y... pobres nalgas del Emperador..., +digo, de los tres Emperadores, pues ah dice usted que eran tres nada +menos. Sabes, Gregoria, que es aprovechada la familia? + +El Gran Capitn hizo rer a su digna esposa con estos chistes, hijos +de su inexperta fatuidad, y ambos celebraron recprocamente sus +ocurrencias. + +--Si es novela de caballeras lo que he contado--dijo Santorcaz--, +pronto lo hemos de ver en Espaa, porque pasan de cien mil los +Esplandianes que andan desparramados por ah esperando que su amo y +seor les mande empezar la funcin. + +--Los asesinos de Madrid!--exclam el Gran Capitn, inflamndose en +patritico ardor--. Y cree usted que les tenemos miedo? Santa Mara +de la Cabeza! Ya veo que estn fortificando el Retiro, y que no +permiten que vuele una mosca alrededor de sus seoras; pero ya +hablaremos. Esto es ahora porque estamos sin tropa; pero sabe usted +lo que se va a formar en Andaluca? Un ejrcito. Y en Valencia? Otro +ejrcito. Y en Galicia y en Castilla, otro y otro ejrcito. Cuntos +espaoles hay en Espaa, Sr. de Santorcaz? Pues ponga usted en el +tablero tantos soldados como hombres somos aqu, y veremos. A que no +sabe usted lo que me ha dicho hoy el portero de la Secretara de la +Guerra? Pues me ha dicho que mi pueblo ha declarado la guerra +Napolen, Qu tal? + +--Cul es el pueblo de usted? + +--Valdesogo de Abajo. Y no es cualquier cosa, pues bien se pueden +juntar all hasta cien hombres como castillos, no como esos rusos de +alfeique de que usted habla, sino tan feroces, que despacharn un +regimiento francs como quien sorbe un huevo. + +--Pues una mujer que ha venido hoy de la sierra--dijo D. Gregoria--me +ha contado que tambin mi pueblo va a declarar la guerra a ese ladrn +de caminos; s, Sr. de Santorcaz, mi pueblo, Navalagamella. Y all no +se andarn con juegos, sino al bulto derechitos. Si esos pueblos que +usted nombra, las Austrias y las Prusias, fueran como Navalagamella, +la _canalla_ no los hubiera vencido, y se conoce que todos los +austriacos y prusiacos son gente de mucha facha y nada ms. + +--No se dice prusiacos, sino prusianos--indic enfticamente a su +esposa el Gran Capitn. + +--Bien, hombre: los rusos y los prusos, lo mismo da. Lo que digo es +que si Valdesogo de Abajo y Navalagamella, que son dos pueblos como +dos lentejas comparados con la grandeza de todo el reino, se ponen en +ese pie, los dems lugares y ciudades harn lo mismo, y entonces, +teme esa mosca el Sr. de Santorcaz. No, no quedar un francs para +contarlo, y la que hicieron aqu a primeros del mes, la pagarn muy +cara. Hase visto alguna vez bribonada semejante? Fusilar en +cuadrilla a tantos pobrecitos, sin perdonar a sacerdotes ancianos, a +inocentes doncellas y a infelices muchachos como el que est en esa +cama! Ay! Usted no vi aquello, Sr. de Santorcaz, porque lleg a +Madrid tres das despus; pero si usted lo hubiera visto! Por esta +calle del Barquillo pasaron esas fieras, y como les arrojaron algunos +ladrillos desde los andamios de la casa que se est fabricando en la +esquina, mataron a una pobre mujer que pasaba con un nio en brazos. +Al ver esto, todas las vecinas de la casa que estbamos en los +balcones, empezamos a tirarles cuanto tenamos. Una les echaba una +cazuela de agua hirviendo, otra la sartn con el aceite frito; yo cog +el puchero que haba empezado a cocer, y sin pensarlo dije: All va; +y aunque aquel da nos quedamos sin comer, no me pes, no, seor. +Despus, entre Juanita la laadora, las nias de al lado y yo, +cogimos una cmoda, y echndola a la calle aplastamos a dos. Queran +subir a matarnos; pero qua! Todo facha, nada ms que facha. Ms de +cuarenta mujeres nos apostamos en la escalera, unas con tenedores, +otras con tenacillas, estas con asadores, aquella con un berbiqu, +estotra con una vara de apalear lana. Si llegan a subir, les hacemos +pedazos. Mi marido tom aquella lanza vieja que tiene all desde las +tan famosas campaas, y ponindose delante de nosotras en la escalera, +nos areng y dispuso cmo nos habamos de colocar. Ah, si llegan a +subir esos perros! Yo era la ms vieja de todas, y la ms valiente, +aunque me est mal el decirlo. Mi marido quera salir a la calle al +frente de todas nosotras; pero le convencimos de que esto era una +locura. Con su carga de setenta a la espalda, l hubiera partido de un +lanzazo a cuantos mamelucos encontrara en la calle. Ay, qu da! +Cuando nos retiramos cada una a nuestro cuarto, en toda la casa no se +oa ms que Viva el Gran Capitn! + +--Qu da!--exclam melanclicamente Fernndez, disimulando el +legtimo orgullo que el recuerdo de sus proezas le causaba--. A eso de +las ocho de la maana vi salir de la oficina al capitn D. Luis Daoiz. +El da anterior me haba mandado por unas botas a la zapatera de la +calle del Lobo, y desde all se las llev a su casa de la calle de la +Ternera, y cuando volv despus de hacer el mandado, viendo que haba +cumplido con la puntualidad y el esmero que son peculiares en m, me +di dos reales, que guardo en este pauelo como memoria de hombre tan +valiente. + +Diciendo esto, trajo un pauelo, y desdoblando una de las puntas +despaciosamente, y como si se tratara de la ms venerable y santa +reliquia, sac una moneda de plata que puso ante la vista de +Santorcaz, sin permitirle que la tocara. + +--Esto me di--dijo, enjugando con el mismsimo sagrado pauelo las +lgrimas que de improviso corrieron de sus ojos--; esto me di con sus +propias manos aquel que vivir en la memoria de los espaoles mientras +haya espaoles en el mundo, Yo estaba barriendo la oficina cuando +entr D. Pedro Velarde buscndole, y le dije: Mi capitn, hace un +rato que sali con D. Jacinto Ruiz. Despus, don Pedro entr y estuvo +disputando con el coronel; al cabo de un cuarto de hora volvi a pasar +por delante de mi. Quin me haba de decir...! + +El Gran Capitn no pudo continuar, porque la pena ahogaba su voz; D. +Gregoria se llev tambin la punta del delantal a los ojos, y +Santorcaz, ms serio y grave que antes, respetaba el dolor de sus dos +amigos. + +--Me han asegurado--dijo, despus de una pausa--que ese D. Pedro +Velarde iba a comer todos los das en casa de Murat. Es que +simpatizaba con los franceses? + +--No, no; y quien lo dijere miente--exclam D. Santiago, dejando caer +de plano sobre la mesa sus dos pesadsimas manos--. Don Pedro Velarde +pasaba por un oficial muy entendido en el arma, y como fu de los que +el Rey envi a Somosierra a recibir al _melenudo_, ste le trat, supo +conocer sus buenas dotes, y quiso atrarselo. Bonito genio tena D. +Pedro Velarde para andarse con mieles! Le convidaban a comer, +obsequibanle mucho; pero bien saban todos que si nuestro capitn +pisaba las alfombras de aquel palacio, era para conocer ms de cerca +a la canalla, como l mismo deca. + +--l y sus compaeros de Montelen--dijo Santorcaz--demostraron un +valor tanto ms admirable cuanto que es completamente intil. Aqu +estn ciegos y locos. Creen que es posible luchar ventajosamente +contra las tropas ms aguerridas del mundo, sin otros elementos que un +ejrcito escaso, mal instrudo, y esas nubes de paisanos que quieren +armarse en todos los pueblos. La obstinacin ridcula de esta gente +har que sean ms dolorosos los sacrificios, y el nmero de vctimas +mucho ms grande, sin que puedan vanagloriarse al morir de haber +comprado con su sangre la independencia de la patria. Espaa +sucumbir, como han sucumbido Austria y Prusia, naciones poderosas, +que contaban con buenos ejrcitos y reyes muy valientes. + +--Esos pases no tienen vergenza!--grit con furor D. Santiago +Fernndez, levantndose otra vez de su asiento--. En Austria y Prusia +habr lo que usted quiera; pero no hay un Valdesogo de Abajo ni un +Navalagamella. Discretsimo lector: no te ras de esta presuntuosa +afirmacin del Gran Capitn, porque bajo su aparente simpleza +encierra una profunda verdad histrica. + +Santorcaz solt de nuevo la risa al ver el acaloramiento de Fernndez, +cuyas patriticas opiniones apoy de nuevo su esposa, hablando as: + +--Aqu somos de otra manera, Sr. de Santorcaz. Usted, viviendo por +all tanto tiempo, se ha hecho ya muy extranjero y no comprende cmo +se toman aqu las cosas. + +--Por lo mismo que he estado fuera tantos aos, tengo motivos para +saber lo que digo. He servido algunos aos en el ejrcito francs; +conozco lo que es Napolen para la guerra, y lo que son capaces de +hacer sus soldados y sus generales. Cien mil de aqullos han entrado +en Espaa al mando de los jefes ms queridos del Emperador. Saben +ustedes quin es Lefebvre? Pues es el vencedor de Dantzig. Saben +ustedes quin es Pedro Dupont de l'Etang? Pues es el hroe de +Friedland. Conocen ustedes al duque de Istria? Pues es quien +principalmente decidi la victoria de Rvoli. Y qu me dicen de +Joaqun Murat? Pues es el gran soldado de las Pirmides, y el que +mand la caballera en Marengo... + +--No, no le nombre usted--dijo D. Gregoria--, porque si todos los +dems son como ese de _las melenas_, buena gavilla de perdidos ha +metido Napolen en Espaa. + +--Sr. de Santorcaz--aadi con grave comedimiento el Gran Capitn--, +ya sabe usted que un hombre como yo, testigo de cien combates, no se +traga ruedas de molino, y todas esas heroicidades del general Pitos y +del general Flautas las vamos a ver de manifiesto ahora, s, seor. Y +supongo que usted habr venido para ponerse de parte de ellos, pues +quien tanto les alaba y admira es natural que les ayude. + +--No--replic Santorcaz--; yo he vuelto a Espaa para un asunto de +intereses, y dentro de unos das partir para Andaluca. Cuando +arregle mi negocio, me volver a Francia. + + + + +II + + +--Qu mal hombre es usted!--exclamo D Gregoria--. Y su pobre padre y +toda la familia llorando su ausencia, y muertos de pena sin poder +traer al buen camino a este calaverilla que durante quince aos y +desde aquella famosa aventura... Pero chitn--aadi, volviendo la +cara hacia m--: me parece que el chico se ha despertado y nos est +oyendo. + +Los tres me miraron, y yo observ claramente cuanto me rodeaba, +pudiendo apreciarlo todo sin mezcla de vagas imgenes ni mentirosas +visiones. Hallbame en una cama, de cuyo dursimo colchn daban fe las +mortificaciones de mis huesos y la instintiva tendencia de mi cuerpo +a arrojarse fuera de ella, mientras uno de mis brazos, fuertemente +vendado, se negaba a prestarme apoyo, tan inmvil y rgido como si no +me perteneciera. Asimismo rodeaba mi cabeza complicado turbante de +trapos que olan a ungentos y vinagre, y mi dbil y extenuado cuerpo +senta por aqu y por all terribles picazones. El lecho en que yaca +tan incmodamente ocupaba el rincn del cuarto, el cual era de +ordinarias dimensiones, con blancos muros y suelo de ladrillos, mal +cubiertos por una vieja y acribillada estera de esparto. Lminas de +santos, a quienes el artista grabador haba dado nuevo martirio en sus +impos troqueles, adornaban la desnuda pared, en uno de cuyos testeros +ostentaba su temerosa longitud la lanza del Gran Capitn. En el centro +de la pieza hallbase la mesa, que sostena un candil de cuatro +mecheros, y junto a ella, sentados en sendas sillas de cuero, que +lastimosamente geman al menor movimiento, estaban los tres personajes +cuya conversacin hiri mis odos cuando volv de un largo paroxismo. + +Todos fijaron en m la atencin, y D. Gregoria, acercndose +maternalmente a mi cama, me habl as: + +--Ests despierto, nio? Ves y entiendes? Puedes hablar? Pobrecito, +ya se te ha quitado la terrible calentura, y el Santo ngel de tu +Guarda ha conseguido del Padre Eterno que te otorgue el seguir +viviendo. Cmo ests? Ves a los que estamos aqu? Nos conoces? +Entiendes lo que decimos? Debes de estar bien, porque ya no dices +desatinos, ni quieres echarte de la cama, ni nos insultas, ni dices +que nos vas a matar, ni llamas a D. Celestino ni a la D. Ins, que te +traan trastornado el juicio. Ests bien, ya ests fuera de peligro, y +vivirs, pobre nio; pero has perdido la razn, o Dios quiere que te +veamos en tu ser natural, sano y cuerdo, tal y como estabas antes de +que aquellos caribes...? + +--Y, en verdad, no s cmo ha escapado el infeliz--dijo Fernndez a +Santorcaz--. Tres balazos tena en su cuerpecito: uno en la cabeza, el +cual no es ms que una rozadura; otro en el brazo izquierdo, que no le +dejar manco, y el tercero en un costado, y en parte sensible, tanto +que si no le hubieran sacado la bala, no le veramos ahora tan +despiertillo. + +Instronme todos para que hablase, mostrndoles que mi razn, como mi +cuerpo, se haba repuesto de la tremenda crisis. Tambin acudi con +cariosa solicitud a darme alimento la ejemplar D. Gregoria, y tomado +aqul vidamente por m me sent muy bien. Haba resucitado o haba +nacido en aquella noche? + +--Ahora, chiquillo, estte tranquilo--continu D. Gregoria, +sentndose a mi lado--. Cunto se va a alegrar el Sr. Juan de Dios +cuando te vea! + +--Cmo!--exclam con la mayor sorpresa--. Juan de Dios vive aqu? +Pues en dnde estoy? Y ustedes quines son? Qu ha sido de Ins? + +--Otra vez Ins! Este joven no est todava bueno. Dejmonos de +Ineses, y a descansar. Santorcaz se lleg a mi, y mostrndome algn +inters, me dijo: + +--Pobrecito! Conque te fusilaron! El Gran Duque de Berg es hombre +terrible y sabe sentar la mano. Dicen que mataste mas de veinte +franceses. Ya me contars tus hazaas, picarn. Y di, tienes nimos +de volver a hacer de las tuyas? Me parece que no..., porque habrs +visto que esa gente gasta unas bromas un poco pesadas. + +Dicho esto, Santorcaz, tomando su capa, se march. + +Mi sorpresa y estupor al verme all, tornado nuevamente y de +improviso, segn mi entender, a la vida, en presencia de personas +desconocidas, y volviendo sin cesar al pasado mi pensamiento, recin +salido de una sombra profunda; las impresiones de mi alma, a quien el +repentino despertar, despus de un largo entumecimiento, haba dado +cierta actividad ansiosa, fueron causa de que no pudiera estar +tranquilo, como me rogaban el Gran Capitn y su mujer. Hacales mil +preguntas con la curiosidad del que, volviendo al mundo despus de un +siglo de muerte real, deseara conocer en un instante cuanto ha pasado +en el planeta durante su ausencia. A todo contestaban que me estuviese +quieto y sin cuidarme de nada, para que no me repitiesen los accesos +de fiebre; pero no pude conseguirlo, y si descans un poco, procurando +poner a un lado mis terribles recuerdos y apartar de la vista las +siniestras figuras que se haban hecho compaeras inseparables de mi +espritu, poco despus, cuando, ya avanzada la noche, lleg Juan de +Dios, me sent tan vivamente inquieto al verle, que a no impedrmelo +mi debilidad, habra saltado del lecho para correr hacia l, +arrastrado por un odio terrible y una curiosidad ms fuerte an que el +odio. El antiguo mancebo de D. Mauro Requejo hallbase tan demacrado, +tan excesivamente amarillo y mustio, como si hubiera vivido diez aos +de penas en el transcurso de algunos das. Sus ojos encendidos +conservaban huellas de recientes lgrimas, y su desmadejado cuerpo se +mova con pesadez, como si le fatigara su propio peso. Arrojse en una +silla junto a mi cama, y cuando los dos ancianos se retiraban a su +aposento, me habl as: + +--Gabriel, ya ests bueno? Has recobrado el juicio? Entiendes lo +que se te dice? + +--Dnde est Ins?--le pregunt con ansiedad. + +--Oh, desgraciado de m!--exclam, ocultando el rostro entre las +manos--. T ests enfermo todava, y si te doy la noticia... Que +dnde est Ins? Espntate, Gabriel, porque no lo s. Yo estoy loco, +yo estoy imbcil. Llevo quince das de dolores que a nada son +comparables. Las lgrimas que he derramado podran agujerear una pea. +Ahora mismo..., de dnde crees que vengo? Pues vengo de la bveda de +San Gins, adonde voy todas las noches a mortificarme el cuerpo con +disciplinazos, por ver si Dios se apiada de m y me devuelve lo que me +quit, sin duda en castigo de mis grandes pecados. + +Despus de enjugar sus lgrimas y sonarse con estrpito, prosigui: + +--Yo saqu a Ins de la huerta del Prncipe Po. Ay!, si no te +salvaste tambin t, fu porque no pude, que bien lo intent, te juro +que lo intent. Ins se desmay, y no pudiendo traerla aqu, por ser +esto muy lejos, Lobo me indujo a llevarla a casa de unas que l +llamaba honradsimas seoras, donde permanecera hasta tanto que fuera +posible traerla aqu para casarme con ella... Oh, infame legista, +miserable enredador, tramposo y falsario! Ins me abofete, Gabriel, +al verse en aquella casa, y me clav en las mejillas sus deditos. No +puedes formarte idea de las palabras tiernas que le dije para que se +calmara; pero nada poda consolarla de que no os hubierais salvado +tambin t y el buen sacerdote. En vano le dije que sera mi mujer; en +vano le dije que la adoraba con profundsimo amor; tambin le mostr +mi dinero, prometindole gastar una buena parte en huir para siempre +de Madrid y de Espaa, si as lo deseaba. Infeliz de m! A estas +irrecusables pruebas de mi cario slo contestaba llamndome bestia y +ordenndome que de su presencia me quitara... A cada momento te +llamaba, y luego se deshaca en lgrimas, y quera despus arrojarse +fuera de la casa para volver a la Montaa. A pesar de esto yo era +feliz, porque la tena en mis brazos, apartbale de la frente los +desordenados cabellos, y con mi pauelo limpiaba sus lgrimas divinas, +con las cuales se refrescaran, si las bebieran, los condenados del +Infierno... El prfido Lobo no se apartaba de all, y desde luego me +parecieron sospechosos el esmero y solicitud con que la atenda. Ins +no cesaba un momento de gemir, y tanto a mi compaero como a m nos +mostraba repugnancia, ordenndonos que la dejramos sola, porque no +quera vernos, y que la matramos, porque no quera vivir. Su +desesperacin lleg a tal punto, que no la podamos contener, y se nos +escapaba de entre los brazos, diciendo que pues no le era posible +salvaros la vida, quera daros a entrambos sepultura. Por ltimo, a +fuerza de ruegos logramos calmarla un poco, prometindole yo acudir al +lugar del suplicio a cumplir tan triste obligacin. Cuando esto le +dije, me mir con tanta ternura, y despus me lo orden de un modo tan +persuasivo, tan elocuente, que no vacil un instante en hacer lo +prometido, y sal dejndola al cuidado de Lobo. Nunca tal hiciera, y +maldito sea el instante en que me separ de aquel tesoro de mi vida, +de aquel imn de mi espritu! Gabriel, corr a la Moncloa, me acerqu +a los grupos en que eran reconocidos los cadveres, y anduve de un +lado para otro esperando encontrarte entre aquellos que, abandonados +hasta en tan triste ocasin, no tenan quien formara a su alrededor +concierto de llantos y exclamaciones... Al fin encontr al sacerdote; +pero t no estabas a su lado, pues unas mujeres compasivas, habiendo +notado que vivas, te haban llevado a un paraje prximo para +prodigarte algunos cuidados. Grande fu mi alegra cuando te vi abrir +los ojos, cuando te o pronunciar frases obscuras, y observ que tus +heridas no parecan de mucha gravedad; as es que en cuanto dimos +sepultura a tu buen amigo, me ocup de los medios de traerte a mi +casa. Rogu a las pobres mujeres que te cuidaran un momento ms, +mientras yo volva con una camilla, y al salir de la huerta me +regocijaba con la idea de participar a Ins que estabas vivo. Cunto +se alegrar la pobrecita!, deca para m, y yo me alegraba tambin, +porque haba comprendido por sus palabras que aquella flor de Jeric +te apreciaba bastante, no es verdad? Ay!, Gabriel, t hubieras sido +nuestro criado, t nos hubieras servido fielmente, no es verdad?... +Pues bien, hijo: como te iba diciendo, corr desalado a comunicarle la +feliz nueva de tu salvacin, y cuando entr en la casa donde la haba +dejado, Ins ya no estaba all. Aquellas seoras desconocidas +dijronme que Lobo se haba llevado a Ins, y como yo les manifestara +mi extraeza, mi indignacin, llamronme estpido y me arrojaron de su +casa. Vol a la de ese miserable ladrn; mas no le pude ver ni en todo +aquel da ni en los siguientes. Figrate mi desesperacin, mi agona, +mi locura; yo no s cmo no entregu el alma a Dios en aquellos das, +porque adems de mi gran pena, me consuma una fuerte calentura, a +consecuencia de la herida de esta mano, pues bien viste que perd dedo +y medio en la calle de San Jos... Crees que me curaba? Ni por +pienso. Despus que el boticario de la Palma Alta me vend la mano no +volv a acordarme de tal cosa, y no digo yo dedo y medio, sino los +cinco de cada mano me hubiera yo arrancado con los dientes, con tal de +hallar a mi idolatrada Ins, a aquella rosa temprana, a aquel jazmn +de Alejandra!... Durante este tiempo no me olvid de ti, pues el +mismo da 3 te hice conducir a esta casa, que es la ma, en la cual +has permanecido hasta hoy, y donde, gracias a los cuidados de tan +buena gente, has recobrado la salud. + +--Pero Lobo ha desaparecido tambin?--pregunt con afn--. Si no ha +desaparecido, bien puede obligrsele a decir qu ha hecho de Ins. + +--Al cabo de diez das le encontr al fin en su casa. Sabes t lo que +me dijo el muy embustero? Pues vers. Despus de rerse de m, +llamndome bobo y mentecato, me dijo que no pensara en volver a ver a +Ins, porque la haba entregado a sus padres. Pues acaso Ins tiene +padres?, le dije. Y l me contest: S, y son personas de las +principales de Espaa, por lo cual he credo de mi deber entregarles +la infeliz jovenzuela, desde tanto tiempo condenada a vivir fuera de +su rango y entre personas de inferior condicin. Me qued atnito; +pero al punto comprend que esto era invencin de aquel inicuo +tramposo, embaucador, y en mi clera le dije las ms atroces +insolencias que han salido de estos labios. No crees t como yo que +lo de entregarla a sus desconocidos padres es pura fbula de Lobo para +ocultar as su crimen? Gabriel, no te estremeces de espanto como yo? +Dnde estar Ins? Dnde la tendr ese monstruo? Qu habr hecho de +ella? Ay! Yo la he buscado sin cesar por todo Madrid; he pasado +noches enteras junto a la casa de la calle de la Sal examinando quin +entraba y quin sala; he dado dinero a los criados, aguadores, +lavanderas, a los escribientes del licenciado, a cuantas personas +visitaban la casa; pero nadie me ha sabido dar razn, nadie, nadie. +Es esto para desesperarse? Es esto para morirse de pena? Trabajar +tanto, cavilar tanto para sacarla del poder de sus tos; cometer +grandes pecados y exponer uno su alma a las horribles penas del +Infierno para ver desvanecida como el humo aquella esperanza +encantadora, aquella soada dicha y suprema felicidad!... Ser +castigo de Dios por mis culpas, Gabriel? Lo crees t as? Apruebas +lo que estoy haciendo ahora, que es rezar mucho y pedir a Dios que me +perdone o que me devuelva mi Inesita, aunque no me perdone? Crees t +que concurriendo a la bveda de San Gins con gran constancia y +devocin podr alcanzar de Dios alguna misericordia? Ay! Si las +lgrimas que he derramado hubiesen cado todas en el corazn de ese +infame Lobo, habranle atravesado de parte a parte haciendo el efecto +de un pual. Dnde est Ins? Qu es de ella? Vive o muere? +Gabriel, t tienes ingenio, y Dios ha querido que recobres tu preciosa +vida para que desbarates los inicuos planes de ese monstruo abominable +y devuelvas a la nia su anhelada libertad, as como a m la paz del +alma, que he perdido quizs para siempre. + +As habl el afligido hortera, y oyndole no pude menos de +compadecerle por los tormentos de su alma, tan apasionada como +inocente. No se cans de hablar hasta muy avanzada la noche, siempre +sobre el mismo tema y con iguales demostraciones dolorosas. Al fin su +voz se perdi para m en el vaco de un silencio profundo, porque me +qued dormido, cediendo mi atencin y curiosidad a la fatiga y +flaqueza de nimo que me consuman an. + + + + +III + + +Al da siguiente, la primera persona que vieron mis ojos fu D. +Gregoria, a quien ya haba empezado a tomar cario, pues tan propio de +la caridad es inspirarlo en poco tiempo. La mujer del Gran Capitn +limpiaba la sala, procurando mover los trastos lentamente para no +hacer ruido, cuando despert, y al punto lo dej todo para correr a mi +lado. + +--Esa cara est respirando salud--me dijo--. Veremos lo que dice hoy +D. Pedro Nolasco cuando te vea. + +--Y quin es ese D. Pedro Nolasco?--pregunt, sospechando fuera algn +mdico afamado de la vecindad. + +--Quin ha de ser, hijo? El albitar, que vive en el cuarto nmero +14. Aqu no gastamos mdico porque es bocado de prncipes. Y cuando +Fernndez padece del reuma, le ve D. Pedro Nolasco, que es un gran +doctor. A l debes la vida, chiquillo, y l te sac del costado la +bala; que si no a estas horas estaras en el otro mundo. + +Odo esto, hcele varias preguntas acerca de su condicin y la calidad +de la casa, a las que satisfizo bondadosamente, diciendo que su esposo +era portero en una oficina del ramo de la Guerra, y que con su sueldo +y lo que el Sr. Juan de Dios les daba por su modesto pupilaje pasaban +la vida pobres y contentos. + +--Esta no es casa de huspedes, porque nosotros no queremos +barullo--aadi--; pero hace mucho tiempo que conocemos al Sr. de +Arriz y por eso le tenemos aqu. Este Sr. de Santorcaz que has visto +anoche, y que no ha de tardar en venir, es un joven a quien conocimos +en Alcal, cuando estbamos all establecidos y l dejaba sus estudios +en aquella clebre Universidad para correr la tuna. Ha sido muy +calavera, y sus padres no le han vuelto a ver desde que se march a +Francia hace quince aos huyendo de una persecucin muy merecida _por +mor_ de sus barrabasadas y viciosas costumbres. Desgraciado joven! +All fu soldado, y cuando nos cuenta sus trabajos y penalidades, nos +quedamos como si oyramos leer la novela _El asombro de la Francia, +Marta la Romarantina_, aunque Santiago dice que todo lo que cuenta es +mentira. A pesar de su mala cabeza, nosotros apreciamos a este +tarambana de Santorcaz, y l no nos quiere mal; as es que cuando se +aparece por Espaa, siempre viene a parar a nuestra casa, donde le +damos hospitalidad por bien poco dinero. Ay!, s, por bien poco +dinero; verdad que si le pidiramos mucho, el infeliz no podra +drnoslo, porque no lo tiene. Y no es porque haya nacido de las +hierbas del campo, pues a un buen solar de tierra de Salamanca +pertenece su familia; slo que como no es primognito..., su padre se +empe en dedicarle a la Iglesia y el pobre chico no tena aficin de +misacantano... + +Estbamos D. Gregoria y yo enfrascados en este coloquio, que no +dejaba de interesarme, cuando volviendo de su oficina D. Santiago +Fernndez, quitse gravemente el pesado uniforme, que su consorte +colg en la percha, no lejos de la amenazadora lanza, y se dispuso a +comer. + +--Grandes noticias te traigo, mujer--dijo con retozona sonrisa, +sentado ya en el silln de cuero y con ambas manos posadas en las +respectivas rodillas, mientras con lento comps mova el cuerpo--. Te +vas a poner ms contenta... + +--No puede ser sino que el Gran Duque ha reventado ya de los clicos +que padeca. + +-No, no es eso, mujer. Quin te dijo que Navalagamella le haba +declarado la guerra a la _canalla_? No es Navalagamella slo, mujer: +es Asturias, Len, Galicia, Valencia, Toledo, Burgos, Valladolid, y se +cree que tambin Sevilla, Badajoz, Granada y Cdiz. En la oficina lo +han dicho; y si vieras cmo estn todos bailando de contento... +Oficial conozco que no ha dormido en toda la noche esperando el +correo; y si supieras, mujer...! A ti te lo puedo decir, y no importa +que lo oiga este chico. Oye, od los dos: muchos oficiales se han +fugado, sin que en los cuarteles ni en sus casas se sepa dnde estn. +Y dirs t: Pues dnde estn? Yo lo s, s seora, yo lo s: han +ido a unirse a los ejrcitos espaoles que se estn formando... A +que no sabes dnde se estn formando? Pues yo lo s, s, seora, yo lo +s: uno se est formando en Valladolid, y lo mandar D. Gregorio de la +Cuesta; otro en Asturias y Galicia, que corre a cargo de Blake..., y +el tercero... Esta es la ms gorda de todas: te la digo? + +--Hombre, s, dila: no nos dejes a media miel. + +--Pues se dice por ah que las tropas de Andaluca se sublevarn, s, +seor, se sublevarn. Pues no han de sublevarse!... Si en cuanto uno +d la voz empieza a desfilar nuestra gente y ni un ranchero espaol +quedar a las rdenes de Murat ni de la Junta. + +--Veo que lo van a pasar mal, Santiago. Pero siento golpes en la +puerta. Son los vecinos que vienen a saber noticias... Pase usted, +Sr. D. Roque; pasen ustedes, nias; adelante, Sr. de Cuervatn. + +Abri D. Gregoria la puerta, y penetraron en ordenada falange como +una docena de personas de uno y otro sexo, y de diferentes edades y +fachas, las cuales personas eran los vecinos ms adictos al Gran +Capitn, y adems entusiastas creyentes de sus noticias, por lo cual +acudan todas las maanas cuando aqul regresaba de la oficina, con el +anhelo de saciar en la fuente ms pura y cristalina la ardorosa +curiosidad que entonces devoraba a los habitantes de Madrid. Debo +detenerme en enumerar a tan dignas personas? Para qu, si el lector +no necesita conocer al laador, ni al talabartero, ni tampoco a D. +Roque, el arruinado comerciante, ni al Sr. de Cuervatn, ni menos a +las nias de la bordadora en fino? Dejmosles envueltos en el velo de +su discreto incgnito, y oigamos a Fernndez, que desbordndose de su +propio ser, a causa de la exorbitante hinchazn de su orgulloso +jbilo, iba contando lo que oyera, sin dejar de aderezar sus relatos +con la sal y pimienta de la hiprbole. + +--Pues en Andaluca--dijo--, en Andaluca..., ya saben ustedes dnde +est Andaluca; como si dijramos en Cdiz..., pues. Dicen que la +Junta de Sevilla ha armado un gran ejrcito con las tropas que estaban +en San Roque. Saben ustedes lo que es San Roque? Pues es como si +dijramos...; supongan ustedes que aqu est Gibraltar, pues aqu +cerquita est San Roque. + +--Este D. Santiago lo sabe todo. + +--Ya, como quien ha visto tantas tierras y ha estado en tantas +batallas. + +--En San Roque estn las mejores tropas de Espaa, tanto en infantera +como en artillera y caballos; de modo que si se forma ese ejrcito, y +viene sobre Madrid... Jess! + +--Jess!--repiti un coro de diez voces. + +--Usted cree que vendr sobre Madrid?--pregunt uno de los +concurrentes. + +--Eso es lo que no puedo asegurar--repuso con nfasis el Gran +Capitn--. Pero a lo que yo entiendo, y segn la experiencia que +adquir en aquellas terribles guerras, me atrevo a decir que el +ejrcito de Andaluca viene sobre Madrid, y si hace lo mismo el de D. +Gregorio de la Cuesta, juzguen ustedes el susto que pasarn los +franceses. Hay que guardar el secreto: mucho cuidado, seores, y +ustedes, nias, gurdense muy bien de ir contando estas cosas cuando +vayan a la costura, porque puede llegar a odos del Gran Duque de +Berg... Yo creo que pasar lo siguiente: el ejrcito de Andaluca +vendr a la Mancha; los franceses irn a batirlos, dejando libre a +Madrid, donde entrar D. Gregorio de la Cuesta, el cual, si sigue +despus hacia el Medioda, les picar la retaguardia por Tarancn; y +como al mismo tiempo los de all le harn retroceder haca el Tajo, +vindose los franceses atacados por un lado y otro, por fuerza tendrn +que caer al ro, donde se ahogarn. + +--Cunto sabe este hombre! Es un asombro que de esa manera pueda +anunciar los movimientos del enemigo. Y no hay duda: as tiene que +suceder. + +--Y como la sublevacin es general--aadi Fernndez--, no podrn +acudir a todos lados. Adems, no pueden contar con un solo soldado +espaol que les ayude, porque todos desertan; de modo que si Napolen +quiere continuar la guerra en Espaa, ya puede mandar gente. + +--Y como de los que vienen, la mitad mueren de borrachera... + +--El mismo Murat est padeciendo unos clicos, que se lo llevarn al +otro mundo. + +--Qua!, si lo que tiene es una enfermedad vergonzosa. + +--As pagar las que ha hecho. Pues qu puede ser eso sino castigo de +Dios por su barbarie y crueldad? + +--No es eso, seora; es que, segn dicen, es aficionado a la bebida. + +--Menudas _turcas_ habr tomado desde que est aqu! Y se marchar, +o no se marchar? + +--Yo creo que s--dijo Fernndez--. Tengo entendido que est muy +disgustado porque Napolen no le quiere hacer rey de Espaa. + +--Angelito!, pues no pide poco que digamos. + +--Y como parece que mandan de rey al que lo es de Npoles, un D. Jos, +al cual, segn dicen, tambin le gusta aquello... + +--Se conoce que es aficin de familia. + +--Lo que debiera hacer el Sr. Fernndez--dijo el laador--es irse a +cualquiera de esos ejrcitos, donde sin duda se haba de lucir, y +quin sabe si nos le haran general de la noche a la maana. + +--Yo no sirvo para nada--contest el Gran Capitn--. Yo tuve mi poca, +y ahora que trabajen otros como trabajamos los de entonces. Aquellas +s que eran guerras, seores! Esto de ahora es una bobada, y si no, ya +vern ustedes cmo en menos que canta un gallo se acaba todo. + +--Pero lo del ejrcito de Andaluca, es cierto, o es puro barrunto de +usted? Sepmoslo de una vez. + +--Es cierto, seores. Me parece que Santiago Fernndez tiene motivos +para saber lo que hace un ejrcito y lo que deja de hacer. Cuando +empiecen nuestros generales a decir Por aqu te doy, ya les tendr a +ustedes al tanto de todo, da por da. + +A este punto llegaba, cuando entr Santorcaz, y no bien le vieron las +honradas personas que formaban el auditorio del buen Fernndez, +empezaron a desfilar de muy mal talante, porque la presencia del +citado _flamasn_ era harto desagradable a todos los habitantes de la +casa. + +--Grandes noticias, grandes noticias traigo, Sr. D. Gonzalo Fernndez +de Crdova--exclam desde la puerta--. Agurdense todos, si quieren +saber la verdad pura. Pero se van estas nias? Por qu me tienen +miedo? Y usted, D. Roque, no quiere escuchar?... Vayan noramala, +pues, y ustedes se lo pierden, por que no saben lo que ocurre... La +lanza, seor Fernndez, tome usted al punto la lanza, y preprese al +combate, porque se acerca lo tremendo, y ahora ver quines son buenos +patriotas y quines no lo son. + +--No tomemos a broma estas graves cosas, Sr. D. Luis--dijo algo +amoscado el que podremos llamar vencedor de Ceriola--, ni nos +escandalice a la vecindad con sus aspavientos. + +--A que no sabe usted lo que yo s?--aadi Santorcaz--. A que no +sabe usted que el general Dupont, que estaba en Toledo, ha recibido +orden de marchar a Andaluca, y que Moncey sale maana de aqu para +Valencia, y que Lefebvre, que est en Pamplona, ir pronto sobre la +capital de Aragn; que Duhesme se extender por Catalua, y que +Bessires baja hacia Valladolid a toda prisa con las divisiones de +Lasalle y de Merle? + +--Cmo se conoce que usted escupe en corro con la canalla! Y cmo +estn sus mercedes del estmago? Se han hecho al fin al vino de +Espaa? Y el Gran Duque de Berg, cmo anda de sus calenturas? Hay +mieditis? Porque yo tengo para mi que si a esos seores se les caen +los calzones es porque, como dijo el otro, al que mal vive, el miedo +le sigue. Yo, en verdad, no saba lo que usted acaba de decir; pero +all en la oficina o decir otras cosillas que no s si sonarn bien +en las orejas de la canalla. Por qu no va mi Sr. D. Luis a +contrselas, a ver si con el gusto se les quita el destemple? + +--Qu noticias son sas? + +--Nada, poca cosa. Cuando el francs las sepa, ver usted qu contento +se pone... Que en todas las ciudades se han nombrado o se van a +nombrar Juntas, las cuales no harn caso de lo que se mande en Bayona, +sino que... + +--Pero si Fernando VII no es ya rey de Espaa, porque ha cedido sus +derechos al Emperador, lo mismo que Carlos IV. Qu son esas Juntas +ms que cuadrillas de insurgentes? + +--S..., pues que las quiten; es cosa fcil. Demonios de Juntas! Y +las muy simples estn formando unos ejrcitos..., cosa de juego, seor +de Santorcaz; cuatro gatos que estaban ah en el Campo de San Roque +con unos cuantos caoncillos... Y tambin han dado en armarse los +paisanos, lo mismo en Castilla que en Catalua, as en Valencia como +en Andaluca... Pero eso no vale nada; son hombres de alfeique y +alcorza, y no digo yo con balas, con saliva les destruirn los +franceses. + +--Y todo lo que sabe usted se reduce a que la Junta de Sevilla est +formando un ejrcito con las tropas de San Roque, que manda Castaos, +y las de Granada, que estn a las rdenes de Reding? Pues eso lo sabe +todo Madrid. + +--Mira, Fernndez--dijo oficiosamente doa Gregoria--, haces mal en +revelar lo que sabes por tan buen conducto, porque yo no soy lerda +para conocer que lo que hace nuestro ejrcito no debe decirse. Y si +no, pongo por caso: si t, que ests enterado de todo, a causa de tu +gran tino para la guerra, descubres lo que hace el ejrcito de +Andaluca y llega a odos del francs, puede aprovecharse de la +noticia, y entonces... + +--Qu ha de aprovecharse, mujer, ni qu entiendes t de estas cosas! +Al contrario, yo quiero que el Sr. de Santorcaz vaya con el cuento. Y +tambin en Castilla... + +--Otro ejrcito, s, compuesto de Guardias de Corps, acostumbrados a +hacer la guerra en los palacios, de estudiantes, de paletos y +contrabandistas--dijo Santorcaz, dando tregua a las bromas y hablando +con completa seriedad--. Es una desgracia para nosotros el tener que +confesar que no podemos batirnos con los franceses. Qu importa que +se armen multitud de paisanos, si esas turbas indisciplinadas, antes +que ayuda, sern elemento de ruina para el escaso ejrcito espaol? +Qu obstculo pueden ofrecer a los que han sometido la Europa entera +estos infelices alucinados, a quienes engaa su ignorancia? Tienen +idea de lo que significan la previsin, la tctica, el genio de un +jefe experto, para decidir la victoria? Es triste cosa haber llegado a +tal extremo por las torpezas de nuestros reyes; pero una vez aqu, no +hay ms remedio que someterse a lo que la Providencia ha querido hacer +de nosotros. Espaa no puede resistir la invasin, porque si la +resistiera hara un milagro, una sobrenatural hazaa nunca vista. +Condenada a ser de Napolen y a ver sentado en su trono a un rey de la +familia imperial, lo ms cuerdo es resignarse a sta con la conciencia +de haberla merecido. + +--Que Espaa ser francesa, que Espaa ser de Napolen!--exclam el +Gran Capitn, encendido en violenta ira--. Sr. de Santorcaz, usted es +un insolente, usted es un deslenguado, usted no tiene respeto a mis +canas. Ya, qu se puede esperar de un trapisondista calavera, como +usted, que abandon a su familia por irse a _extranjis_ a aprender +malas maas? Decir que Espaa ha de ser francesa! Salga usted de mi +casa, y no ponga ms los pies en ella. Qu te parece, Gregoria? +Mujer, te ests con esa calma y no bufas de clera como yo? + +Y levantndose de su asiento, indic a Santorcaz con majestuoso gesto +la puerta de la sala; mas como D. Luis no tuviera humor de marcharse, +porque todos los das se repeta la misma escena sin resultado alguno, +preparbase a comer tranquilamente, dejando que se desvaneciera, como +efectivamente se desvaneci, sin efusin de sangre, la ira de su +honrado amigo. Durante la comida gru un poco D. Santiago; pero la +prudencia y discrecin de su esposa evitaron un choque que pudo haber +tenido calamitosas consecuencias. + + + + +IV + + +Lo que he contado pasaba el 20 de mayo, si no me engaa la memoria. +Poco a poco fu avanzando en mi convalecencia, y en pocos das me +hall ya con fuerzas suficientes para levantarme y dar algunos paseos +por los grandes corredores de la casa, pues la vivienda del Gran +Capitn tena como nico desahogo el largo pasillo, en cuya pared se +abran hasta veinte puertas numeradas, albergues de otras tantas +familias. Peor que mi cuerpo se hallaba mi alma, llena de turbaciones, +de sobresaltos y congojas, tan apenada por terribles recuerdos como +por angustiosas presunciones, de tal modo, que mi pensamiento corra +de lo pasado a lo futuro alternativamente, buscando en vano un poco de +paz. + +La muerte del cura de Aranjuez, sin dejar de formar en mi alma un gran +vaco, me era menos sensible de lo que a primera vista pudiera +parecer, porque conceptundola yo como trnsito que haba llevado un +nuevo santo a las falanges del Paraso, consider a mi amigo en su +verdadero lugar, y no tan lejos de nosotros que pudiera desampararnos +si le invocbamos. + +En cuanto a Ins, no dudaba que exista en poder de alguien que la +protegiera por encargo de los parientes de su madre; y aunque para +esta creencia no tena ms dato que la relacin del alucinado Juan de +Dios, yo me confirmaba cada vez ms en ella, fundndome en +antecedentes que omito por ser de mis lectores conocidos, y en la +srdida avaricia del licenciado Lobo, carcter muy abonado para +apoderarse de la joven y entregarla, mediante una buena recompensa, a +quien deseaba poseerla. + +Todo mi afn consista en restablecerme completamente para poder salir +a la calle; y cuando lo consegu, tuve el gusto de darme a conocer a +todos mis amigos como un verdadero resucitado, o alma del otro mundo +que vuelve con forma corporal a cobrar deudas atrasadas. + +No tendrn ustedes idea del aspecto que ofreca entonces Madrid si no +les digo que la gente toda andaba azorada y aturdida, a veces llena de +miedo, a veces haciendo esfuerzos para disimular su alegra. El odio a +los franceses no era odio: era un fanatismo de que no he conocido +despus ningn ejemplo; un sentimiento que ocupaba los corazones por +entero sin dejar hueco para otro alguno; de modo que el amar a los +semejantes, el amarse a s mismo, y hasta me atrevo a decir el amar a +Dios, se adaptaban y sometan como fenmenos secundarios al gran +aborrecimiento que inspiraban los verdugos del pueblo de Madrid. + +A stos se les vea solos en todos los sitios: su presencia haca +detener o apresurar a los transentes; y era tan extraordinario este +desvo, que hasta parecan ellos mismos afectados de profundo pesar, y +se les observaba taciturnos y foscos, sintiendo que el suelo les +quemaba las plantas de los pies. Haban llenado de trincheras y +bateras el Retiro, y para ver en todo su orgullo y presuncin a los +invasores, no haba ms que dirigir el paseo hacia Oriente, y se les +encontraba en grandes grupos alrededor de las cantinas, o paseando por +la carretera de Aragn. Ningn espaol se encaminaba hacia all, a no +ser los granujas, que, entonces como ahora, gustaban de meter las +narices en todas partes. Llevado de mi curiosidad, me acerqu al +Retiro, y tambin recorr otros sitios hacia el Medioda, igualmente +ocupados como posiciones ventajosas. + +En el interior de Madrid las tiendas estaban desiertas, pues todas las +personas que se juntaban para pedir o comunicar noticias se reunan en +parajes ocultos, siendo de notar que ya entonces comenzaban a dar sus +primeras seales de vida las sociedades secretas, aunque yo no vi +ninguna, y digo esto slo con referencia a vagos rumores. Como el afn +por tener noticias relativas al levantamiento de las provincias era +una fiebre de que no estaban exentos ni los nios, ni los ancianos, ni +las mujeres, cuando se saba que D. Fulano de Tal haba recibido una +carta de Andaluca, de Galicia o de Catalua, la casa se llenaba de +amigos, y hasta los desconocidos se permitan invadirla ruidosamente +para no esperar a que se les contara el gran suceso. Sacbanse copias +de las cartas que hablaban de la Junta de Sevilla y de la sublevacin +de las tropas de San Roque, y aquellas copias circulaban con una +rapidez que envidiara la moderna Prensa peridica. + +Todos los das y a todas horas se hablaba de los oficiales que haban +hudo de Madrid para unirse a los ejrcitos de Cuesta o de Blake, y +cuando se tropezaba con un militar o con algn joven paisano de buen +porte y bros, no se le hacia otra pregunta que sta: Usted cundo +se va? Las familias de las vctimas se haban olvidado ya de rezar +por los muertos, y pensaban en equipar a los vivos. Escaseaban los +jornaleros y menestrales, porque de los barrios bajos partan +diariamente muchos hombres a engrosar las partidas de Toledo y la +Mancha; y a pesar de los brutales bandos del General francs, ni +faltaban armas en las casas, ni los fugitivos partan con las manos +vacas. + +Los invasores, que vigilaban el odio de la capital con la suspicacia +medrosa del que ha padecido sus terribles efectos, no permitan, +siendo tan grande su nmero y fuerza, que se manifestara lo que los +madrileos pensaban y sentan; pero aun as, cuntos cantares, +cuantas jcaras, romances y dcimas brotaron de improviso de la vena +popular, ya amenazando con rencor, ya zahiriendo con picantes chistes +a los que nadie conoca sino por el injurioso nombre de _la canalla_! + +En el fondo de aquella grande agitacin, y entre tantos recelos, haba +un secreto jbilo, pues como un da y otro llegaban noticias de nuevos +levantamientos, todos consideraban a los franceses como puestos en el +vergonzoso trance de retirarse. Aquel jbilo, aquella confianza, +aquella fe ciega en la superioridad de las heterogneas y discordes +fuerzas populares, aquel esperar siempre, aquel no creer en la +derrota, aquel _no importa_ con que curaban el descalabro, fueron +causa de la definitiva victoria en tan larga guerra, y bien puede +decirse que la estrategia, la fuerza y la tctica, que son cosas +humanas, no pueden ni podrn nunca nada contra el entusiasmo, que es +divino. + +Como era natural, las noticias, del levantamiento se exageraban +locamente, y el delirio popular vea miles de hombres donde no haba +sino centenares. Cuando las noticias venan de Bayona, eran objeto de +sistemtico desprecio, y las disposiciones del palacio de Marras, as +como la convocatoria de irrisorias Cortes en la ciudad del Adour, y el +pleito homenaje por algunos grandes tributado a Bonaparte, daban +pbulo a stiras sangrientas. Cuando alguno deca que vendra de rey a +Madrid el hermano de Napolen, daba pie para las ms ingeniosas +improvisaciones del gnero epigramtico. + +Todas las tertulias, que entonces eran muchas, pues la sociedad no se +desparramaba an por los cafs, eran, digmoslo as, verdaderos clubs +donde lata sorda y terrible la conspiracin nacional. Se conspiraba +con el deseo, con las noticias, con las sospechas, con las hiprboles, +con las stiras, con verdades y mentiras, con el llanto tributado a +los muertos y las oraciones por el triunfo de los vivos. + + + + +V + + +Tal era Madrid a fines de mayo de 1808, antes de que sonaran los +primeros caonazos de Cabezn y los primeros tiros del Bruch. Dicho +esto se me permitir que hable un poco de mi persona, pues atendiendo +a que la desgracia halla siempre eco en toda persona discreta y +sensible, creo que no soy saco de paja a los ojos de mis lectores, y +que algn inters les inspiran los penosos trances de mi borrascosa +existencia. Necesito, adems, explicar por qu causas emprend mi +viaje a Andaluca entre mayo y junio; y si de buenas a primeras me +presentara camino de Despeaperros en compaa del desconocido +Santorcaz, ustedes no acertaran a explicarse ni los mviles de +jornada tan peligrosa, ni mi repentino acomodamiento con aquel hombre +singular. + +Es, pues, el caso que, no satisfecho con las noticias que acerca de +Ins me di Juan de Dios, trat de averiguar la verdad y tuve la feliz +ocurrencia, mejor dicho, la inspiracin, de presentarme en casa de la +Marquesa, a quien no hall; mas quiso la Divina Providencia que un +criado, conocido mo desde la famosa noche de la representacin, me +saliera al encuentro, y despus de mostrarse muy obsequioso, +satisficiera mi curiosidad sobre aquel punto. Segn me dijo, el mismo +da 3 de mayo se present all un hombre de antiparras verdes, el cual +conduca dentro de una litera a cierta joven llorosa y al parecer +enferma. No encontrando a la seora, pregunt por su hermano, con el +cual hubo de conferenciar ms de dos horas. Despidise al cabo, +dejando a la madamita en la casa. + +El hermano de la Sra. Marquesa, que no era otro que aquel festivo +diplomtico a quien conocimos en octubre de 1807, parti el da 4 para +Crdoba a unirse con su hermana y sobrina, y, cosa rara!--me dijo +aquel curioso servidor--, se llev consigo a la jovenzuela. + +--De suerte que ahora estn todos en Crdoba?--le pregunt. + +--S, y segn noticias, no piensan venir hasta que no se acaben estas +cosas. Eso de la seorita que trajeron en la litera ha dado mucho que +hablar a la servidumbre, y dice mi mujer..., pero ms vale callar. El +hombre aqul de las antiparras verdes haba estado ya algunos das +aqu, y unas veces la Sra. Condesa, otras su ta, le reciban. Mal +hombre parece. + +--Y la joven no hizo resistencia cuando quisieron llevrsela? + +--Si pareca muerta, qu resistencia poda hacer? Como que tuvimos +que cargarla entre dos para ponerla en el coche... + +Ignoro si esto que o y puntualmente refiero llamar la atencin de +mis lectores; pero lo que s les ha de causar sorpresa, qu digo +sorpresa!, asombro grandsimo, es el saber que me atrev a desafiar +las iras del licenciado Lobo, del mismo Lobo de marras, no vacilando +en arriesgarlo todo por esclarecer lo que tan hondamente me +inquietaba. No queriendo aparecer ni aun en sombra por la aborrecida +calle de la Sal, busqule all por la Alcalda de Casa y Corte, donde +con toda seguridad pensaba encontrarle, y al punto que me vi... No, +no es verosmil, no lo van ustedes a creer. Necesitar jurarlo? Pues +lo juro: juro que es la pura verdad. Pues bien: al pronto que me vi, +echme los brazos al cuello, demostrando gran inters por mi persona, +y no slo me pidi nuevas acerca de mi salud, sino que me rog le +contase algunos pormenores de mi fusilamiento y para l milagrosa +resurreccin. + +Quedme atnito, aunque no tranquilo, presumiendo que tan desusadas +blanduras seran obra de su refinada astucia y preparacin de algn +nuevo golpe contra m; pero cuando le pregunt por el estado en que se +hallaba el proceso clebre, respondime que ya no se pensaba en tal +cosa, porque como los franceses eran amigos del Prncipe de la Paz, no +convena molestar a los servidores y amigos de ste. + +--No quiero--aadi--que Su Alteza el Gran Duque se amosque. Aquello +fu una broma, y de haberte prendido, al punto hubieras sido puesto en +libertad. Pero di, picarn..., conque t eras galn de D. Ins? +Cuntame todo: dnde la conociste? Ah, bien comprenda Requejo que +guardaba un tesoro en su casa! Yo lo saba todo..., y t?; sospecho +que tambin, perilln. Pero no sabas que a fines del mes de abril se +acord en consejo de familia recoger e identificar a esa jovencita +para darle la posicin que le corresponde. Como yo estaba al tanto de +todo, y adems tena el honor de conocer a la Sra. Marquesa, +comprometme a entregarla, hacindoles creer que haba grandes +dificultades para arrancarla del poder de los parientes de su supuesta +madre. Hijo, es preciso hacer algo por la vida: considera que es uno +un pobre, con mujer, nueve hijos, dos suegras y tres cuadas; dos +suegras, s seor, la madre y la abuela de mi mujer, y si uno no se da +maa para mantener a este familin... La verdad es que a todos les di +cordelejo: a D. Mauro, al papanatas de Juan de Dios, y a ti mismo, que +ahora resucitas para pedirme a Ins. Pero la amabas t? Anda, +zanguango, cortjala, a ver si logras casarte con ella, lo cual, +aunque difcil, no es imposible...; la nia tendr una dote regular, y +quizs pueda heredar el mayorazgo y ttulo, lo cual ser, segn el +tenor de las escrituras... Ah, pelafustn! Me parece que t traes un +proyectillo entre ceja y ceja. Vas a Crdoba? Oye: recuerdo que la +palomita te llamaba con exclamaciones muy tiernas, cuando medio muerta +la conducamos en la litera mi pasante y yo. Ja, ja, ja! Sabes de +qu me ro? De ese ganso de Juan de Dios, que estuvo aqu el otro +da, y ponindose de rodillas delante de m, me dijo: Dme usted a +Ins, porque me muero sin ella! Dmela usted hoy y mteme maana! +Fu una comedia, Gabriel, y aunque nos remos mucho, al fin nos cans +tanto, que tuvimos que echarle a palos de la escribana. + +Atencin sostenida prest yo a estas y otras muchas razones del +licenciado Lobo, el cual, para que nada faltara en su inexplicable +benignidad y cortesana, al tiempo de despedirme djome que quizs +pudiera proporcionarme algunas lecciones de latn, si me hallaba con +nimos, puesto que era tan gran humanista, de ganarme el pan con la +enseanza. Dile las gracias, y tan satisfecho me retir del resultado +de mis investigaciones, que el mismo da decid marchar a Crdoba +cuando estuviera restablecido. + +Me seguirn ustedes, o, fatigados de estas aventuras, dejarn que +marche solo a resolver cuestiones que a nadie interesan ms que al que +esto escribe? No; espero que no nos separaremos tan a deshora, y +cuando parece probable que, siguindome, asistan ustedes a algn +espectculo que les haga ms llevadero el fastidio de mis personales +narraciones. Vamos, pues, y tengan en cuenta que nos acompaa el Sr. +de Santorcaz, a quien llevan al pas andaluz asuntos de familia. Yo le +manifest que deseaba me llevase como escudero; mas l dijo que no +tena con qu pagar mis servicios, porque su bolsa no estaba en +disposicin de atender a gastos de servidumbre, y que harto se +congratulara de llevarme como compaero y amigo. As fu, en efecto; +y como yo necesitara algunos das ms de restablecimiento, l me +esper, y en uno de los ltimos das de mayo o de los primeros de +junio, luego que me desped de mis obsequiosos protectores, +correspondindoles como pude, y de Juan de Dios, a quien ocult el +objeto de mi expedicin, nos pusimos en marcha. + + + + +VI + + +Como Santorcaz era pobre, y yo ms pobre todava, nuestro viaje fu +tan irregular, cual los que en antiguas novelas vemos descritos. No +adoptamos sistemticamente ninguna de las clases de incmodos +vehculos conocidos en nuestra Espaa; en varias ocasiones anduvimos +en galera, otras en macho, si nos franqueaban sus caballeras los +arrieros que tornaban a la Mancha de vaco, y las ms veces a pie. +Hacamos noche en las posadas y ventas del camino, donde Santorcaz +luca su prodigiosa habilidad en el no gastar, logrando siempre que se +le sirviese bien. Para estas y otras picardas, mi compaero se haca +pasar por un insigne personaje, mandndome que le llamase Excelencia y +que me descubriese ante l siempre que nos mirara el mesonero. Yo lo +cumpla puntualmente; y con tal artificio, ms de una vez, adems de +no cobrarnos nada, salan a despedirnos humildemente, rogndonos que +les dispensramos el mal servicio. + +Ms all de Noblejas y Villarrubia de Santiago, y cuando despus de +una larga jornada sestebamos, apartados del camino, junto a la ermita +del _Santo Nio_, se nos agreg un mozo que nos dijo llevaba el mismo +camino que nosotros y que desde entonces fu nuestro inseparable +compaero. Tena como veinte aos, llambase Andresillo Marijun, y +aunque era natural de Aragn, iba a servir de mozo de mulas a un +pueblo de Andaluca, en casa de la condesa de Rumblar, su ama y +seora, pues en las fincas que sta posea en tierra de Almunia de +Doa Godina haba nacido aquel mancebo. Al punto su genio franco y +alegre simpatiz con el mo y nos hicimos muy amigos. Santorcaz nos +trataba con superioridad, aunque sin tirana. Cuando al llegar a una +posada, cabalgando l en perverso macho y nosotros a pie, bamos a +tenerle el estribo y despus a quitarle las espuelas, deshacindonos +en cumplidos y cortesas, tenamos que apretar los dientes para no +soltar la risa. Marijun, que mejor que yo saba fingir, era el +encargado de ordenar al ventero que le diese al amo lo mejor de la +despensa, porque Su Excelencia, que iba de Regente a Sevilla, era +hombre terrible y castigaba con fiereza a los posaderos que no le +servan bien. + +As atravesamos la Mancha, triste y solitario pas, donde el sol est +en su reino y el hombre parece obra exclusiva del sol y del polvo; +pas entre todos famoso desde que el mundo entero hase acostumbrado a +suponer la inmensidad de sus llanuras recorrida por el caballo de D. +Quijote. En opinin general es la Mancha la ms fea y la menos +pintoresca de todas las tierras conocidas, y el viajero que viene hoy +de la costa de Levante o de Andaluca, se aburre junto al ventanillo +del vagn, anhelando que se acabe pronto aquella desnuda estepa, que +como inmvil y estancado mar de tierra, no ofrece a sus ojos +accidente, ni sorpresa, ni variedad, ni recreo alguno. sto es lo +cierto: la Mancha, si alguna belleza tiene, es la belleza de su +conjunto, su propia desnudez y monotona, que, si no distraen ni +suspenden la imaginacin, la dejan libre, dndole espacio y luz donde +se precipite sin tropiezo alguno. La grandeza del pensamiento de D. +Quijote no se comprende sino en la grandeza de la Mancha. En un pas +montuoso, fresco, verde, poblado de agradables sombras, con lindas +casas, huertos floridos, luz templada y ambiente espeso, D. Quijote no +hubiera podido existir y habra muerto en flor, tras la primera +salida, sin asombrar al mundo con las grandes hazaas de la segunda. + +Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y +que, sin embargo, todo l es camino; aquella tierra sin direcciones, +pues por ella se va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna; +tierras surcadas por las veredas del acaso, de la aventura, y donde +todo cuanto pase ha de pareer cobra de la casualidad o de los genios +de la fbula; necesitaba de aquel sol que derrite los sesos y hace a +los cuerdos locos; aquel campo sin fin donde se levanta el polvo de +imaginarias batallas, produciendo, al transparentar de la luz, +visiones de ejrcitos de gigantes, de torres, de castillos; necesitaba +aquella escasez de ciudades que hace ms rara y extraordinaria la +presencia de un hombre o de un animal; necesitaba aquel silencio +cuando hay calma, y aquel desaforado rugir de los vientos cuando hay +tempestad; calma y ruido que son igualmente tristes y extienden su +tristeza a todo lo que pasa, de modo que si se encuentra un ser humano +en aquellas soledades, al punto se le tiene por un desgraciado, un +afligido, un menesteroso, un agraviado que anda buscando quien le +ampare contra los opresores y tiranos; necesitaba, repito, aquella +total ausencia de obras humanas que representen el positivismo, el +sentido prctico, cortapisas de la imaginacin, que la detendran en +su insensato vuelo; necesitaba, en fin, que el hombre no pusiera en +aquellos campos ms muestras de su industria y de su ciencia que los +patriarcales molinos de viento, a los cuales slo el lenguaje faltara +para ser colosos, inquietos y furibundos, que desde lejos llaman y +espantan al viajero con sus gestos amenazadores. + + + + +VII + + +As es la Mancha. Al atravesarla no poda menos de acordarme de D. +Quijote, cuya lectura estaba fresca en mi imaginacin. Durante +nuestras jornadas nos aburramos bastante, menos cuando Santorcaz nos +contaba algn extraordinario suceso de los que en lejanos pases haba +presenciado. Una vez nos dej con la boca abierta contndonos la +fiesta de la coronacin de Bonaparte, con todos sus pelos y seales, y +otra vez nos puso los cabellos de punta refiriendo la ms famosa +batalla de las muchas en que se haba encontrado. Cuando lo contaba +bamos caballeros en sendos machos que nos facilitaron por poco dinero +unos arrieros de Villarta, y no estoy seguro de si habamos traspasado +ya el trmino de Puerto Lpiche o bamos a entrar en l. Lo que s +recuerdo es que por huir del calor emprendimos nuestra jornada mucho +antes de la salida del sol, y que la noche estaba brumosa, el cielo +encapotado y sombro, la tierra hmeda a consecuencia del fuerte +temporal de agua que descargara el da anterior. + +Debo indicar el paisaje que tenamos delante, porque no menos que la +pintoresca relacin de Santorcaz, contribuy aqul a impresionar mis +sentidos. El camino segua en lnea recta ante nosotros; a la +izquierda elevbanse unos cerros cuyas suaves ondulaciones se perdan +en el horizonte formando dilatadas curvas; en el fondo y muy lejos se +alcanzaba a ver una colina ms alta, en cuya falda parecan +distinguirse las casas de un pueblo; a la derecha el suelo se extenda +completamente llano, y en su inmensa costra la tarda corriente de un +arroyo y el agua de la lluvia formaban multitud de pequeos charcos, +cuyas superficies, iluminadas por la luna, ofrecan a la vista la +engaosa perspectiva de una gran cinaga o pantano. He hablado de la +luna, y debo aadir que aquel astro, desfigurador de las cosas de la +tierra, prestaba imponente solemnidad al desnudo y solitario paisaje, +esclarecindolo o dejndolo a obscuras alternativamente, segn que +daban paso o no a sus plidos rayos los boquetes, desgarrones y +acribilladuras de las nubes. + +Santorcaz, despus de un rato de silencio y meditacin, contuvo su +cabalgadura, parse en mitad del camino, y contemplando con cierto +arrobamiento el horizonte lejano, las colinas de la izquierda y los +charcos de la derecha, habl as: + +--Estoy asombrado, porque nunca he visto dos cosas que tanto se +parezcan como este pas a otro muy distante donde me encontraba hace +tres aos a esta misma hora, en la madrugada del 2 de diciembre. Es +mi imaginacin la que me reproduce las formas de aquel clebre lugar, +o por arte milagroso nos encontramos en l? Gabriel, no hay enfrente +y hacia la derecha unos grandes pantanos? No se ven a la izquierda +unos cerros que terminan en lo alto con un pequeo bosque? No se +eleva delante una colina en cuya falda blanquea un pueblecillo? Y +aquellas torres que distingo al otro lado de dicha colina, no son las +del castillo de Austerlitz? + +Marijun y yo nos remos, dicindole que se le quitaran de la cabeza +tales cosas, y que si bien lo de los charcos era cierto, por all no +haba ningn castillo de Terlin ni nada parecido. Pero l, poniendo +al paso la cabalgadura y mandndonos que le siguiramos uno a cada +lado, continu hablando as: + +--Muchachos, no puedo olvidar aquella clebre jornada, que llamamos de +los Tres Emperadores, y que es sin duda la ms sangrienta, la ms +gloriosa, la ms hbil con que ha ilustrado su nombre el gran tirano, +ese hombre casi divino, a quien ahora puedo nombrar a boca llena, +porque no nos oyen ms que el cielo y la tierra. Os contar, +muchachos, para que sepis lo que es el hacha de la guerra en manos de +ese leador de Europa. Yo me hallaba en Pars sin recursos, despus de +haber sido sucesivamente maestro de latn, pintor de muestras, corista +en Ventadour, espadachn, servidor de los emigrados de Coblentza, +postilln de diligencias, carbonero y cajista de imprenta, cuando +sent plaza en el ejrcito de Boulogne, destinado a dar un golpe de +mano contra Inglaterra... Cuando el Emperador nos traslad de +improviso, sin revelar su pensamiento, al centro de Europa, estbamos +un tanto amoscados, porque las violentas marchas nos mortificaban +mucho, y como ramos unos zopencos, no comprendamos los grandes +planes de nuestro jefe. Pero despus de la capitulacin de Ulm, nos +creamos los primeros soldados del mundo, y al hablar de los prusianos +y de los rusos, nos reamos de ellos, juzgndoles hasta indignos de +nuestras balas. Cuando pasamos el Inn, ya presumamos que se +preparaban grandes cosas; al internarnos en la Moravia, despus de la +accin de Hollabrnn, comprendimos que el ejrcito ruso-austriaco nos +iba a presentar batalla formal. Lo que no estaba reservado a nuestras +cabezas era el discurrir si tomaramos la ofensiva o si operaramos a +la defensiva. Pero la gran cabeza, aquella que tiene un mechn en la +frente y el rayo en el entrecejo, lo iba a decidir bien pronto. + +A este punto llegaba, cuando el camino por que marchbamos torci +hacia la derecha, describiendo una gran vuelta, de modo que formaba +ngulo recto con su primitiva direccin. Santorcaz, nuevamente +alucinado con aquello que pareca para l extraordinaria coincidencia, +prosigui as: + +--Pero no es ste el camino de Olmutz? Gabriel, o esto es aquello +mismo, o se le parece como una gota a otra gota. Mira, ahora tenemos +enfrente los pantanos de Satzchan y a nuestra izquierda la colina de +Pratzen. Mira hacia all. No se oye ruido de tambores? No se ven +algunas luces? Pues all estn los rusos y los austriacos. Sabes cul +es su intencin? Pues quieren cortarnos el camino de Viena, para lo +cual tendrn que bajar de la colina de Pratzen y situarse entre +nuestra derecha y los pantanos. Mira si son estpidos! Eso +precisamente es lo que quiere el Emperador, y todo lo dispone de modo +que parezca que nos retiramos hacia Viena. Figrate que aqu est +nuestro ejrcito, compuesto de setenta mil hombres, cuyo inmenso +frente ocupan todas las colinas de la izquierda, el camino y parte de +la llanura que hay a la derecha. El Emperador, despus de llenarse las +narices de tabaco, sale a media noche a recorrer el campo y observar +los movimientos del enemigo. Veis?; por all va. No se oyen las +pisadas de su caballo y los gritos de entusiasmo con que le saludan +los soldados? No se ve el resplandor de las hogueras que encienden a +su paso? Pero ustedes no ven todo esto? Bah! Es ilusin ma; pero de +tal modo aviva mis recuerdos la similitud del paisaje, que me parece +ver y or lo que estoy contando... Pero querris saber cmo fu que +vencimos a los rusos y a los austriacos, y os lo voy a referir. Al +amanecer, oh, chiquillos!, los rusos bajaban maquinalmente por +aquella alta colina de enfrente, con objeto de venir hacia nuestra +derecha para cortarnos el camino. No olvidis que aqu delante tenemos +un arroyo que viene serpenteando de izquierda a derecha hasta perderse +en los pantanos. El Emperador manda que la derecha pase el arroyo, y +verificado esto, los rusos la atacan. El centro, mandado por Soult, y +la izquierda por Lannes, ansiaba entrar en fuego; pero el Emperador +contena el ardor de aquellos generales, para aguardar a que los rusos +acabasen de cometer el desatino de bajar de las alturas de Pratzen +para meterse en la madre del arroyo de Golbasch. Os explicar bien. +All, en lontananza y al pie de la loma, estn las aldeas de Telnitz y +Sokolnitz... + +--Si aqu no hay tales aldeas, seor--interrumpi Marijun, indcil a +la mixtificacin. + +--Necio, querrs callar?--continu el francmasn--. Yo s lo que me +digo, y es que todo el afn de Napolen, despus que vi bajar a los +rusos, consista en tomar aquellas aldeas para apoderarse luego de la +loma que tenemos enfrente. No le veis? Pues bien: los generales Soult +y Lannes partieron al galope para dirigir las operaciones del centro y +de la izquierda. Yo perteneca al centro, y estaba en el 17. de lnea +y a las rdenes de Vandamme. Avanzamos hacia el arroyo: veis?, fuimos +por aqu a toda prisa. + +-Si aqu no hay tal arroyo--dijo Marijun, riendo--. Usted si que +tiene la cabeza llena de arroyos y aldeas, y derechas e izquierdas. + +--Llegamos a la aldea de Telnitz y all comenz el ataque--continu +imperturbablemente Santorcaz--. En la loma quedaban todava +veintisiete batallones de infantera rusa y austriaca, mandados en +persona por los dos Emperadores y por el General en Jefe ruso +Kutusof.Ah, muchachos, si hubierais visto aquello! Mirad hacia +enfrente, pues desde aqu se distingue muy bien la posicin que +respectivamente tenamos: ellos encima, nosotros debajo... Al +principio nos acribillaban; pero Soult nos mand subir a todo trance, +y subimos desafiando la lluvia de balas. Para ayudarnos, el general +Thiebault, de la divisin de Saint-Hilaire, refuerza nuestra derecha +con doce piezas de artillera, que, bien disparadas, hacen grandes +claros en las filas contrarias. stas tienen al fin que retroceder al +otro lado de la loma. Veis aquel repecho que hay a la izquierda? Pues +all fu el 17. de lnea. Piquemos nuestras cabalgaduras, y nos +hallaremos en el mismo sitio. Estpidos, no os entusiasmis con estas +cosas? Mira, Gabriel, ya estamos subiendo: sta es la loma que veamos +desde lejos; este repecho que miris a la izquierda es el repecho de +Estari-Winobradi, adonde el general Vandamme nos condujo. Pero creis +que era cosa de juego? El repecho estaba defendido por numerosas +tropas rusas y una formidable artillera. La cosa era peliaguda; pero +cuando los generales dicen Adelante, siempre adelante, no es posible +resistir, y aunque del 17. de lnea no quedamos ms que la tercera +parte para contarlo, ayudados por el 24. de ligeros tomamos al fin el +repecho, apoderndonos de la artillera. Los rusos se desbandaron por +el otro lado de la loma, dirigindose hacia aquel casero que a lo +lejos clarea, a la luz de la luna, y que no es otro que el castillo de +Austerliz. + +Marijun reventaba de hilaridad. Yo a mi vez no pude menos de hacer +alguna observacin al narrador, dicindole: + +--Seor de Santorcaz, all no se ve ningn castillo, como no sea que +se le antoje fortaleza la cabaa de algn pastor de ovejas, nicos +rusos que andan por estos lugares. + +--T si que no sabes lo que te dices--prosigui Santorcaz, deteniendo +su macho en medio del camino--. Os seguir contando. Mientras los del +centro hacamos lo que habis odo, all por la izquierda, en esa +tierra llana que tenemos a este lado, la caballera cargaba +portentosamente al mando de Lannes y Murat. Francamente, rapaces, de +esto poco os puedo hablar, porque ca herido: por un buen rato se me +pusieron telaraas ante los ojos, y mis odos no perciban sino un +vago zumbido. Pero ah, hacia la derecha, se remataba a los rusos y +austriacos del modo ms admirable. No veis los pantanos de Satzchan? +A lo lejos brilla su engaosa superficie; estn helados, y los rusos, +impelidos por Soult, se precipitan sobre ellos. En el acto, el +Emperador manda que la artillera de la Guardia dispare algunos +caonazos sobre el hielo para que se hunda, y entre los desmenuzados +cristales caen al agua dos mil rusos con sus caones, caballos, +pertrechos, armas, municiones y carros, precipitndose confusamente, +sin que sus compaeros les prestaran socorro, porque no pensaban ms +que en huir, y huyendo se ahogaban, y quedndose moran barridos por +la metralla francesa. Qu espantoso desastre para aquella pobre +gente, y qu gran victoria para nosotros! Estbamos locos de +entusiasmo. Pero qu veo! Gabriel, y t, Marijun, no os +entusiasmis? Sois unos gaznpiros. Aquello fu prodigioso. Slo +entramos en fuego cuarenta mil hombres, y merced a las hbiles +disposiciones del gran tirano, derrotamos a noventa mil aliados, +matndoles o ahogando quince mil, cogiendo veinte mil prisioneros y +ciento veinte caones. No haba motivo para que nos volviramos +locos con nuestro jefe? Ah, muchachos, si hubierais estado all +cuando recorri el campo de batalla mandando recoger los heridos! Creo +que hasta los muertos se levantaban para gritar Viva el Emperador!, +y cuando a la noche siguiente encendimos una gran hoguera en este +mismo sitio donde ahora estamos, y vino l a situarse all enfrente +para recibir al Emperador de Austria, pareca un dios rodeado de +aureola de fuego y teniendo al alcance de su mano los rayos con que +destrua tronos y reyes, imperios y coronas. + +Marijun y yo nos reamos; pero pronto nos fu forzoso disimular +nuestra hilaridad, porque habiendo preguntado el joven aragons con +mucha sorna que cul fu la ventaja sacada de tal lucha, Santorcaz se +amosc, y amenazando castigarnos si no nos entusiasmbamos como l, +nos dijo: + +--Mentecatos, podencos, acaso la paz y Tratado de Presburgo es paja? +Prusia qued aliada de Francia, perdiendo Austria el apoyo de su +hermana. Austria abandon a Francia el Estado de Venecia y cedi el +Tirol a Baviera, reconociendo al mismo tiempo la soberana de los +electores de Baviera, Wurtemberg y Baden, despus de pagar a Francia +cuarenta millones de indemnizacin de guerra. Al mismo tiempo, pedazos +de alcornoque, por el Tratado de Schenbrunn, Francia cedi a Prusia +el Hannover, Prusia a Baviera el marquesado de Anspach y a Francia el +principado de Neufchtel y el ducado de Cleves. + +Marijun y yo volvimos a mirarnos y nos volvimos a rer, lo cual, +advertido por Santorcaz, fu causa de que ste nos sacudiera un par de +latigazos que, a ser repetidos, nos habran obligado a defendernos, +haciendo all mismo un segundo Austerlitz. Ms bien estbamos para +burlas que para veras, y Marijun especialmente no dejaba pasar +coyuntura en que pudiera zaherir a nuestro compaero. Como acertramos +a encontrar un rebao de ovejas y cabras, dijo el aragons: + +--Apartmonos aqu junto al charco para ver de derrotar a estos +austriacos y rusiacos, que vienen mandados por el to Parranclof, +emperador del Zurrn y rey de los guarros, y subamos a la loma de la +Panza para quitarles la artillera y hacerles meter en el castillo. + +Yo en tanto, acordndome de D. Quijote, contemplaba el cielo, en cuyo +sombro fondo las pardas y desgarradas nubes, tan pronto negras como +radiantes de luz, dibujaban mil figuras de colosal tamao, con esa +expresin que, sin dejar de ser cercana a la caricatura, tiene no s +qu sello de solemne y pavorosa grandeza. Fuera por efecto de lo que +acababa de or, fuera simplemente que mi fantasa se hallase por s +dispuesta a la alucinacin, que siempre produce un bello espectculo +en la solitaria y muda noche, lo cierto es que vi en aquellas +irregulares manchas del cielo veloces escuadrones que corran de Norte +a Sur, y en su revuelta masa las cabezas de los caballos y sus +poderosos pechos, pasando unos delante de otros, ya negros, ya +blancos, como disputndose el mayor avance de la carrera. Las +recortaduras, varias hasta lo infinito, de las nubes hacan visajes de +distintas formas: vi colosales sombreros o morriones con plumas, +penachos, bandas, picos, testuces, colas, crines, garzotas; aqu y +all se alzaban manos con sables y fusiles, banderas con guilas, +picas, lanzas, que corran sin cesar; y al fin, en medio de toda esa +baranda, se me figur que aquellas mil formas se deshacan, y que las +nubes se conglomeraban para formar un inmenso sombrero apuntado de dos +candiles, bajo el cual los difuminados resplandores de la luna como +que bosquejaban una cara redonda y hundida entre altas solapas, desde +las cuales se extenda un largo brazo negro, sealando con insistente +fijeza el horizonte. + +Yo contemplaba esto, preguntndome si la terrible imagen estaba +realmente ante mis ojos, o dentro de ellos, cuando Santorcaz exclam +de improviso: + +--Miradle, miradle all! Le veis? Estpidos! Y queris luchar con +este rayo de la guerra, con este enviado de Dios que viene a +transformar a los pueblos! + +--S, all lo veo!--exclam Marijun, riendo a carcajadas--. Es D. +Quijote de la Mancha que viene en su caballo, y tras l Sancho Panza +en burro. Djenlo venir, que ahora le aguarda la gran paliza. + +Las nubes se movieron, y todo se torn en caricatura. + + + + +VIII + + +El sol no tard en salir, aclarando el pas y haciendo ver que no +estbamos en Moravia, como vamos de Brunn a Olmutz, sino en la Mancha, +clebre tierra espaola. + +El pueblo donde paramos a eso de las ocho de la maana era Villarta; y +dejando all nuestros machos, tomamos unas galeras que en nueve horas +nos hicieron recorrer las cinco leguas que hay desde aquel pueblo a +Manzanares: tal era la rapidez de los vehculos en aquellos felices +tiempos! Cuando entrbamos en esta villa al caer de la tarde, +distinguimos a lo lejos una gran polvareda, levantada al parecer por +la marcha de un ejrcito, y dejando los perezosos carros, entramos a +pie en el pueblo para llegar ms pronto, y saber qu tropas eran +aqullas y adnde iban. + +All supimos que eran las del general Ligier-Belair, que iba en +auxilio del destacamento de Santa Cruz de Mudela, sorprendido y +derrotado el da anterior por los habitantes de esta villa. En la de +Manzanares reinaba gran inquietud; y una vez que los franceses +desaparecieron, ocupbanse todos en armarse para acudir a socorrer a +los de Valdepeas, punto donde se crea prximo un reido combate. +Dormimos en Manzanares, y al siguiente da, no encontrando ni +cabalgaduras ni carro alguno, partimos a pie para la venta de la +Consolacin, donde nos detuvimos a or las estupendas nuevas que all +se referan. + +Transitaban constantemente por el camino paisanos armados con +escopetas y garrotes, todos muy decididos, y segn la muchedumbre de +gente que hacia Valdepeas acuda, en Manzanares y en los pueblos +vecinos de Membrilla y la Solana no deban de quedar ms que las +mujeres y los nios, porque hasta los intiles viejos acudan a la +guerra. Por ltimo, resolvimos asistir nosotros tambin al espectculo +que se preparaba en la vecina villa, y ponindonos en marcha, pronto +recorrimos las dos leguas de camino llano. Mucho antes de llegar +divisamos una gran columna de humo que el viento difunda en el cielo. +La villa de Valdepeas arda por los cuatro costados. + +Apretando el paso, omos ya cerca del pueblo prolongado rumor de +voces, algunos tiros de fusil, pero no descargas de artillera. Bien +pronto nos fu imposible seguir por el arrecife, porque la retaguardia +francesa nos lo impeda, y siguiendo el ejemplo de los dems paisanos, +nos apartamos del camino, corriendo por entre vias y sembrados, sin +poder acercarnos a la villa. En esto vimos que la caballera francesa +se retiraba del pueblo, ocupando el llano que hay a la izquierda, y al +mismo tiempo el incendio tomaba tales proporciones, que Valdepeas +pareca un inmenso horno. Los gritos, los quejidos, las imprecaciones +que salan de aquel infierno llenaban de espanto el nimo ms +esforzado. + +Al punto comprendimos que el interior del pueblo se defenda +heroicamente y que el plan de los franceses consista en apoderarse de +los extremos, incendiando todas las casas que no pudiera ocupar. De +vez en cuando, un estruendo espantoso indicaba que alguno de los +endebles edificios de adobes haba venido al suelo, y el polvo se +confunda en los aires con el humo. Los escombros sofocaban +momentneamente el fuego; pero ste surga con ms fuerza, cundiendo a +las casas inmediatas. Al fin pareci que todo iba a cesar, y, segn +dijeron los que estaban cerca, haban salido del pueblo algunos +hombres a conferenciar con el General francs. Mucho tiempo debieron +de durar las conferencias, porque no vimos que stos se retiraran ni +que concluyese el ruido y algazara en el interior; pero al cabo de +largo rato un movimiento general de la multitud nos indic que algo +importante ocurra. En efecto; los franceses, replegando sus caballos +en la calzada, retrocedan hacia Manzanares. + +Cuando entramos en Valdepeas, el espectculo de la poblacin era +horroroso. Parece increble que los hombres tengan en sus manos +instrumentos capaces de destruir en pocas horas las obras de la +paciencia, de la laboriosidad, del inters, fuerzas acumuladas por el +brazo trabajador de los aos y los siglos. La calle Real, la ms +grande de aquella villa, y como si dijramos la columna vertebral que +sirve a las otras de engaste y punto de partida, estaba materialmente +cubierta de jinetes franceses y de caballos. Aunque la mayor parte +eran cadveres, haba muchos gravemente heridos que pugnaban por +levantarse; pero clavndose de nuevo en las agudas puntas del suelo, +volvan a caer. Sabido es que bajo las arenas que artificiosamente +cubran el pavimento de la va, el suelo estaba erizado de clavos y +picos de hierro, de tal modo que la caballera iba tropezando y +cayendo conforme entraba para no levantarse ms. + +A la calle se haban arrojado cuantos objetos mortferos se creyeron +convenientes para hostilizar a los dragones, y aun despus del combate +surcaban la arena turbios arroyos de agua hirviendo, que, mezclada con +la sangre, produca sofocante y horrible vapor. En algunas ventanas +vimos cadveres que pendan con medio cuerpo fuera, apretando an en +sus crispados dedos la hoz o el trabuco. En el interior de las casas +que no eran presa de las llamas, el espectculo era ms lastimoso, +porque no slo los hombres, sino las mujeres y nios, aparecan +cosidos a bayonetazos en las cuevas, y si se trataba de entrar en +alguna casa, por dar auxilio a los heridos que lo haban menester, era +preciso salir a toda prisa, abandonndoles a su desgraciada suerte, +porque el fuego, no saciado con devorar la habitacin cercana, +penetraba en aqulla con furia irresistible. + +En resumen: franceses y espaoles se haban destrozado unos a otros +con implacable saa; pero al fin aqullos creyeron prudente retirarse, +como lo hicieron, no parando hasta Madridejos. Cuando Santorcaz, +Marijun y yo seguimos nuestra marcha para hacer noche en Santa Cruz +de Mudela, el espritu de los valerosos paisanos de Valdepeas no +haba decado, y tratando de reparar los estragos de aquella +sangrienta jornada, parecan capaces de repetirla al siguiente da. + +De lejos y al caer de la tarde distinguamos la columna de humo +cubriendo el cielo de vagabundas y sombras rfagas, y el aragons y +yo no pudimos menos de maldecir en voz alta y expresivamente al tirano +invasor de Espaa. Contra lo que esperbamos, Santorcaz no nos +contest una palabra, y segua su camino profundamente pensativo. + + + + +IX + + +Al pasar la tierra, me reconoc completamente sano de mi anterior +enfermedad. La influencia sin duda de aquel hermoso pas, el vivo sol, +el viaje, el ejercicio, equilibraron al punto las fuerzas de mi +cuerpo, y respiraba con desahogo, andaba con soltura, sin sentir +malestar alguno en mis heridas. Todo rastro de dolor o debilidad +desapareci, y me encontr ms fuerte que nunca. Nada de particular +hallamos durante nuestro trnsito por las nuevas poblaciones, a no ser +la inquietud alarmante y los preparativos de defensa. En La Carolina y +en Santa Elena escaseaban mucho los hombres, porque la mayor parte +haban ido a incorporarse a la legin formada por D. Pedro Agustn de +Echevarri, partida cuya base fueron los valerosos contrabandistas del +pas. Quedaba, no obstante, en los desfiladeros de Despeaperros +bastante gente para detener todos o la mayor parte de los correos, y +en varios puntos, apostadas las mujeres o los chiquillos en lo +escabroso de aquellas angosturas, avisaban la proximidad del convoy +para que luego cayeran sobre l los hombres. Tambin advertimos gran +abandono en los primeros campos de pan que se ofrecieron a nuestra +vista, y en algunos sitios las mujeres se ocupaban en segar a toda +prisa los trigos todava lejos de sazn. Cerca de Guarromn vimos +grandes sementeras quemadas, seal de que haba comenzado all su +oficio la horrible tea del invasor. + +Hasta entonces no haba ocurrido ninguna colisin sangrienta entre +imperiales y andaluces. stos, al ver que de improviso, por entre los +romeros y lentiscos de la sierra, desfilaban aquellos soldados de la +fbula, tan hermosos y al mismo tiempo tan justamente engredos de su +valor, no volvieron de su asombro sino cuando los vieron desaparecer +camino de Crdoba, y slo entonces, sintiendo requemadas sus mejillas +por generosa vergenza, cayeron en la cuenta de que el suelo patrio no +deba ser hollado por extranjeras botas. Los franceses encontraron el +pas tranquilo, y creyeron llegar felizmente a Cdiz; pero bajo las +herraduras de sus caballos iba naciendo la hierba de la insurreccin. +Aquellos corceles no eran como el de Atila, que imprima sello de +muerte a la tierra, sino que, por el contrario, sus pisadas, como un +toque de rebato, iban despertando a los hombres y convocndoles detrs +de s. + +Llegamos por ltimo a Bailn, y explicar por qu nos detuvimos en +esta villa algunos das. All resida el ama de Marijun, quien al +presentarse a ella nos rog que le acompasemos, y esta apreciable +seora, que era doa Mara Castro de Oro de Afn de Ribera, condesa de +Rumblar, nos recibi con tanto agasajo, nos ponder de tal modo la +ruindad de las posadas y ventas de la villa, que no tuvimos por +conveniente hacernos de rogar y aceptamos la hospitalidad que se nos +ofreca. La casa era grandsima y no faltaba hueco para nosotros, ni +tampoco excelente comida y bebida de lo ms selecto de Montilla y +Aguilar. + +--A estas horas--nos dijo la Condesa--los franceses deben haber +empeado una accin con el ejrcito de paisanos que dicen sali de +Crdoba para defender el paso del puente de Alcolea. Si ganan los +espaoles, los franceses retrocedern hacia Andjar, y como han de +estar muy rabiosos, cometern mil atrocidades en el camino. No +conviene que salgan ustedes de aqu, a no ser que tengan intencin, +como mi hijo, de incorporarse al ejrcito que se est formando en +Utrera. + +No eran necesarias tantas razones para convencernos. Nos quedamos, +pues, en la ilustre casa; y ahora, seores mos, con todo reposo voy a +contaros puntualmente lo que recuerdo de aquella mansin y de sus +esclarecidos habitantes, destinados a figurar bastante en la historia +que voy refiriendo. + +El palacio de Rumblar era un casern del siglo pasado, de fesimo +aspecto en su exterior, pero con todas las comodidades interiores que +alcanzaban los tiempos. Las altas paredes de ladrillo; las rejas +enmohecidas y rematadas en cruces; los dos escudos de piedra obscura +que ocupaban las enjutas de la puerta, cuyo marco apainelado y con +vuelta de cordel pareca remontarse a fecha ms antigua que el resto +de la casa; las dos ventanas angreladas junto a un mirador moderno; el +farol sostenido por pesada armadura de hierro dulce, en cuyo centro se +retorcan algunas letras iniciales y una corona dibujadas con las +vueltas del lingote; las guarniciones jalbegadas alrededor de los +huecos; los pequeos vidrios, las celosas, y la diversidad y variedad +de aberturas practicadas en el muro, segn las exigencias del +interior, le asemejaban a todas las antiguas mansiones de nuestros +grandes, bastante desprendidos siempre para gastar en la fbrica de +los conventos el gusto y el dinero que exigan las fachadas de sus +palacios. Por dentro resplandeca el blanco aseo de las casas de +Andaluca. Tena gran sala baja, capilla, patio con flores, +habitaciones con zcalo de azulejos amarillos y verdes; puertas de +pino, lustradas y chapeadas; gran nmero de arcones, muchas obras de +talla, cuadros viejos y nuevos, algunas jaulas de pjaros, finsimas +esteras, y, sobre todo, una tranquilidad, un reposo y plcido silencio +que convidaban a residir largo tiempo en aquella mansin. + +Hablemos ahora de la familia de Afn de Ribera, o Perafn de Ribera, +que en esto no estn acordes los cronistas. Ocupar el primer lugar en +esta enumeracin reverente la seora Condesa viuda D. Mara Castro de +Oro de Afn, etc., aragonesa de nacimiento, la cual era de lo ms +severo, venerando y solemne que ha existido en el mundo. Pareca mayor +de cincuenta aos, y era alta, gruesa, arrogante, varonil, usaba para +leer sus libros devotos o las cuentas de la casa, unos grandes +espejuelos engastados en gruesa armazn de plata, y vesta +constantemente de negro, con traje que a las mil maravillas a su cara +y figura convena. Aqulla y sta eran de las que tienen el privilegio +de no ser nunca olvidadas, pues su curva nariz, sus cabellos +entrecanos, su barba echada hacia afuera, y la despejada y correcta +superficie de su hermosa frente, hacan de ella un tipo cual no he +visto otro. Era la imagen del respeto antiguo, conservada para educar +a las presentes generaciones. + +Tendr el segundo lugar su hijo, joven de veinte aos, nio an por +sus hbitos, su lenguaje, sus juegos y su escasa ciencia. Era el nico +varn, y, por tanto, el mayorazgo de aquella noble casa, cuyo origen, +como el del majestuoso Guadalquivir, se remontaba a las fragosidades +de la Sierra de Cazorla, donde los primeros Afn de Ribera hicieron no +s qu hazaas durante la conquista de Jan. El joven D. Diego +Hiplito Flix de Cantalicio haba sido educado conforme a sus altos +destinos en el mundo, bajo la direccin de un ayo, de que despus +hablaremos, y aunque era voluntarioso y propenso a sacudir el +cascarn de la niez, arrastrando por el polvo de la travesura juvenil +el purpreo manto de la primogenitura, su madre le tena metido en un +puo, como suele decirse, y ejerca sobre l todos los rigores de su +carcter. Verdad es que el muchacho, con su instinto y buen ingenio, +haba descubierto un medio habilsimo para atacar la severidad +materna; y era que cuando su ayo o la Condesa no le hacan el gusto en +alguna cosa, ponase los puos en los ojos, comenzaba a regar con +pueriles lgrimas los veinte aos de su cuerpo, y exclamaba: Seora +madre, yo me quiero meter fraile. Estas palabras, esta resolucin del +muchachuelo, que de ser llevada adelante tronchara implacablemente el +frondoso rbol mayorazguil, difunda el pnico por todos los mbitos +de la casa. Procuraban todos aplacarle, y la madre deca: No seas +loco, hijo mo. Vaya, puedes montarte a caballo en la viga del patio, +y te permito que le pongas al gato las cscaras de nuez en sus cuatro +patitas. + +A estos dos personajes seguirn forzosamente las dos hijas de la +Marquesa: dos pimpollos, dos flores de Andaluca, lindas, modestas, +pequeas, frescas, sonrosadas, alegres, sin pretensiones, a pesar de +su nobleza, rezadoras de noche y cantadoras por la maana; dos +avecillas que encantaban la vista con el aleteo de su inocente +frivolidad y de cierta ingenua coquetera, de ellas mismas ignorada. +Eran pequeas como el resed; pero como el resed tenan la seduccin +de un aroma que se anuncia desde lejos, pues al sentirles los pasos se +alegraba uno, y su proximidad era aspirada con delicia. Asuncin y +Presentacin eran dos angelitos con quienes se deseaba jugar para +verles rer, y para rerse uno mismo del grave gesto con que +enmascaraban sus lindas facciones cuando su madre les mandaba estar +serias. La de menor edad era destinada al claustro, y mientras +acariciaba D. Mara la grandiosa idea de ponerla en las Huelgas de +Burgos, se acord que tomara las lecciones necesarias para ser +doctora, por lo cual el ayo de su hermano haba empezado a ensearle +la primera declinacin latina, que aprendi en un periquete, +encontrando aquello muy bonito. La primera, esto es, Asuncin, no +tena necesidad de aprender nada, porque era destinada al matrimonio. + +Y, por ltimo, no quiero dejar en la obscuridad al ayo del joven D. +Diego. Llambanle comnmente D. Paco, y era un varn de gran sencillez +y moderacin en sus costumbres, aunque algo pedante. Estaba l +convencido de que saba latn, y citaba a veces los autores ms +clebres, aplicndoles lo que estos desgraciados no pensaron nunca en +decir. A tales imputaciones calumniosas est expuesta la celebridad! +Tambin se preciaba D. Paco de ensear a sus discpulos acertadamente +la historia antigua y moderna, aunque sabemos por documentos de +autenticidad incontestable, que en sus explicaciones nunca pas ms +ac del arca de No. Era, s, muy fuerte en la vida de Alejandro el +Grande, y podemos asegurar que posea en altsimo grado un arte que no +a todos los mortales es dado cultivar con regular acierto. Don Paco +era un gran pendolista, que pudiera competir con esos colosos de la +Caligrafa: Toro el Sublime y Palomares el Divino, y hasta con el +moderno Iturzaeta; habilidad que en parte haba transmitido a su +discpulo, pues las planas del heredero de Rumblar llenaban de admiracin +al seor Obispo de Guadix cuando iba a pasar unos das en la casa. +Adems, D. Paco era un hombre excelente, y temblaba de miedo delante de +la Condesa cuando sta le achacaba las faltas del nio. Vesta de negro, +siempre en traje ceremonioso, aunque no nuevo, usando asimismo peluca +blanca, rematada en descomunal bolsa. A los forasteros huspedes nos +trataba con mucha dulzura; porque la hospitalidad--deca--fu don +particular de los pueblos antiguos, y debe ser practicada por los +presentes para enseanza de los venideros. + + + + +X + + +El patrimonio de aquella casa era bueno, aunque muy inferior al de +otras familias de Andaluca y de Castilla; pero contaba la Condesa con +que sera de los primeros de Espaa luego que su hijo heredara el +mayorazgo de unos parientes por lnea colateral, que carecan de +sucesin directa. Para facilitar esto, D. Mara concibi un proyecto +gigantesco, del cual dependa, como el lector ver, la perpetuidad de +aquella casa y solar ilustre por el largo discurso de los siglos; +trat de casar a su hijo con una hembra de la familia de aquellos sus +parientes, a la sazn poseedores del mayorazgo, y residentes en +Crdoba, aunque su habitual morada era Madrid. No era obstculo para +esto la niez, ms bien moral que fsica, de D. Diego, pues siendo +entonces costumbre emparentar lo ms pronto posible a los mayorazgos, +los casaban fresquitos y antes que tuvieran tiempo de asomar las +narices por las rendijas de la puerta del mundo, donde, al decir de D. +Paco, no haba sino perdicin y desvanecimiento para la juventud, +porque las dulzuras de la copa de los placeres duraban breves +instantes, mientras que sus amargas heces trascendan por luengos +aos. + +Pero alguien hubo de producir trastorno en los planes sabiamente +trazados por D. Mara y sus ilustres primas; desconcertlos Napolen, +Emperador de los franceses, al poner sus ojos en esta joya del +continente y al invadirla. La guerra, aquella santa guerra de que no +nos muestra otro ejemplo la Historia en tiempos cercanos, oblig a +suspender este como otros proyectos, y D. Mara, aragonesa y muy +patriota, hubo de llamar a D. Diego, y desde lo alto de su sitial le +aterr con estas palabras, confiadas despus a mi discrecin por D. +Paco: + +--Hijo mo, mucho te quiero. Tu muerte no slo nos matara de pena, +sino que aniquilara nuestra casa y linaje. Eres mi nico varn, eres +el alma de esta casa, y, sin embargo, es preciso que vayas a la +guerra. Sangre valerosa corre por tus venas, y estoy bien segura de +que a pesar de tus pocos aos dejars en buen lugar el nombre que +llevas. Todos los jvenes se deben a su rey y a su patria en estos +terribles das en que un miserable extranjero se atreve a conquistar a +Espaa. Hijo mo, mucho te amo; pero prefiero verte muerto en los +campos de batalla y pisoteado por los caballos franceses a que se diga +que el hijo del conde de Rumblar no dispar un tiro en defensa de su +patria. Los hijos de todas las familias nobles de Andaluca se han +alistado ya en el ejrcito de Castaos; t irs tambin, con una +escolta de criados, que armar y mantendr a mis expensas mientras +dure la guerra. + +Al decir esto, la marmrea cara de D. Mara no se inmut; pero +Asuncin y Presentacin lloraron a moco y baba. El joven palpit de +entusiasmo al tomar parte en un juego que no conoca, y que, visto de +lejos, es muy bonito. + +Nosotros llegamos precisamente cuando se estaban haciendo los +preparativos y el equipo de guerra del mayorazgo. Todos trabajaban en +aquella casa, y no eran las menos atareadas las hermanitas del Sr. +Conde, porque a ms de la delicadsima ropa blanca que con sus propias +manos y bajo la inspeccin de su madre aparejaron, ponindola con +mucho orden en las gruperas, se ocupaban a toda prisa en arreglar unos +muy lindos escapularios, no slo para l, sino para todos los de la +comitiva. + +No s qu aquellos preparativos tenan de semejante con los que se +hacen para mandar a un chico al colegio; verdad es que nada hay tan +instructivo y despabilador como un campamento, y por eso deca D. Paco +que la guerra es maestra del ingenio y domeadora de las +impetuosidades juveniles. + +Marijun fu destinado a acompaar al seorito. Con l y otros criados +formse una legioncilla de cinco hombres; mas sabedora doa Mara de +que otros jvenes de familias ricas de Baeza, Bujalance y Andjar +haban llevado hasta diez, mand que se aumentara aquel nmero, +fijndose al instante en Santorcaz y en m. Se nos ofreca una peseta +diaria, adems de lo que cayera si volvamos con vida y salud. Mi +compaero y yo nos miramos, consultando con elocuente silencio el +aspecto de nuestras respectivas fachas. Hallbamonos ambos muy +derrotados; y con aquella escrutadora penetracin que da la carencia +de posibles, cada cual conoci la escualidez y vanidad de la bolsa del +otro. Santorcaz opin que yo deba aceptar el enganche, y yo fu del +mismo dictamen respecto a mi amigo; D. Mara ofreci equiparnos, +mudando nuestras ropas por otras nuevas y mejores, y adems +comprometase a mantener por algn tiempo a los que ya comenzaban a +tener dudas acerca del pan que comeran al llegar a Crdoba. No +vacilamos, y henos convertidos en soldados de caballera, prontos a +incorporarnos al reducido, pero brillante ejrcito de San Roque. +Comprend que aqul era mi destino, y que para el fin que a Crdoba me +llevaba, ms me convena penetrar en esta ciudad como soldado obscuro +que como desalmado y andrajoso vagabundo. Santorcaz se decidi despus +de meditarlo mucho, dando paseos en la habitacin donde se nos haba +albergado. Una vez resuelto a ello, pareci muy alegre y le o +pronunciar algunas palabras que me demostraron la agitacin de su alma +por causas para m desconocidas entonces. Luego expuso a D. Mara que +no partira de Bailn hasta no recibir unas cartas que esperaba de +Crdoba y de Madrid, relativas a sus intereses, a lo cual accedi la +seora, dicindole que permaneciese en la casa hasta cuando quisiera, +con la condicin de incorporarse despus a la escolta de D. Diego si +sta sala antes. + +No tard mucho el da de la partida. El joven mayorazgo estaba vestido +del modo siguiente: una ancha faja de seda color de amaranto le cea +el cuerpo; sus calzones de ante se ataban bajo la rodilla, y sobre las +medias de seda llevaba gruesas botas de cordobn con espuelas de +plata. El marsells de pao pardo fino con adornos rojos y azules daba +singular elegancia a su cuerpo, as como el ladeado sombrero +portugus, con moa de felpa negra y cordn de oro. Guarneca su +cintura sobre el fajn lo que llamaban charpa, y era un ancho cinturn +de cuero con diversos compartimientos ocupados por dos pistolas, un +pual y un cuchillo de monte, de modo que llevaba el nio en los lomos +un completo arsenal, propio para hacer frente a todas las +circunstancias imaginables. + +Ocupbanse la madre y las hijas en arreglar los ltimos pormenores +del vestido, sta cosiendo el postrer botn, aqulla poniendo un +alfiler a la cinta del sombrero, la otra calzando la espuela al mozo, +cuando D. Mara dijo con la viveza propia del que recuerda de +improviso la cosa mas importante: + +--Falta lo principal: falta la espada. + +Al punto las miradas de todos fijronse con cierto respeto en un +venerable armario de aejo roble que en el testero principal de la +habitacin desde largos aos exista. Acercse a l la Sra. Condesa, y +abrindolo, sac una espada largusima, con su vaina y tahal, las +tres piezas muy marcadas con el sello de honrosa antigedad. +Desenvain el acero la propia D. Mara con gesto majestuoso, aunque +sin ninguna afectacin de bro varonil, y luego que lo hubo +contemplado un instante, volvi a meterlo en la vaina, entregndolo +despus a su hijo. Era una hermosa hoja toledana de cuatro mesas y de +una vara y seis pulgadas de largo. En la cazoleta o taza caba +holgadamente un azumbre, y sus gavilanes nielados de oro, lo mismo que +el arriaz, daban aspecto artstico y lujoso a la empuadura. Tena en +las dos fachadas del puo el escudo de los Rumblares, y en el pomo una +cabeza con la empresa del armero toledado Sebastin Hernndez. En la +hoja, algo roosa, se poda deletrear, aunque con trabajo, la +inscripcin grabada en uno de sus lados: _Pro Fide et Patria, Pro +Christo et Patria, Pro Aris et Focis, Inter Arma silent Leges_. + +Colgse al cinto esta poderosa ilustre tizona el joven D. Diego, para +cuyas manos era peso exorbitante; mas l, orgulloso de llevarlo, hizo +un gesto poco favorable a los propsitos del invasor de Espaa, y se +prepar a salir. Prorrumpieron en copioso llanto Asuncin y +Presentacin, lo cual di al traste con la forzada entereza del +Condesito, destinado a ser el terror de la Francia, y pasando de los +pucheros a los hipidos, y de los hipidos a una violenta explosin de +lgrimas, atron la casa por espacio de un cuarto de hora. Ni por esas +perdi D. Mara su serenidad, hablando a su hijo de asuntos extraos +a la guerra. + +--Lo primero que has de hacer cuando llegues a Crdoba es visitar a +mis primas y entregarles estas cartas. Mira, aqu van las seas de su +palacio. Harto sentimos que no pueda celebrarse la boda concertada; +pero Dios lo quiere as, y la patria es lo primero. Algn da ser. Di +a esas seoras que si vuelven pronto a Madrid, no les perdono que +pasen sin detenerse algunos das en sta su casa. + +Luego, tomando distinto tono, habl as: + +--_Hijo mo, cuidado con lo que haces. Observa la mejor conducta: mira +que vas a combatir al enemigo y a defender la Religin, la Patria, el +Estado y el Rey. Si cobarde vuelves la espalda, no vuelvas jams a mi +casa, ni te acuerdes nunca de tu madre, ni cuentes ya con su tierno +cario... Su indignacin, su aborrecimiento eterno: he aqu la +recompensa que te aguarda_. + +He subrayado estas palabras porque son puntualmente histricas: +constan en papeles impresos de aquel tiempo, que puedo mostrar al que +verlos desee. La mujer que los pronunciara (pues no fu D. Mara, y +el atribuirlo a sta es de mi exclusiva responsabilidad) aadi lo +siguiente, dirigindose a otras madres que despedan a sus hijos en +las puertas del pueblo: + +--_Compaeras, si en las batallas llegan a morir todos los hombres, +triunfaremos nosotras_.[1] + +Salimos de la casa, tomando cada cual la cabalgadura que se le haba +destinado, juntamente con un sable y dos pistolas. El bagaje se +reparti entre todos. Un criado antiguo se haba encargado del dinero, +otro llevaba las ropas del seorito; Marijun llenaba sus alforjas con +abundantes provisiones, y en mi grupera pusimos varios encargos y las +cartas que D. Diego deba entregar en Crdoba. Cuando yo las acomodaba +en mi equipaje, pude ver de soslayo los sobres, y me qued fro de +sorpresa y casi dir de terror: le los nombres de Amaranta, de la +Marquesa su ta y del seor diplomtico. + +Santorcaz, que an no haba recibido lo que aguardaba, se qued, +prometiendo juntarse con nosotros al da siguiente o a los dos das. +Yo lo vi muy pensativo y ttrico, las manos a la espalda, paseando por +el portal de la casa cuando salamos de ella. Hasta fuera de la villa +fu en nuestra compaa D. Paco, el cual recordaba a su discpulo las +mximas de Alejandro sobre la guerra, recomendndole una y otra vez +que las pusiera en prctica al pelear contra los franceses, y que +cuidase de sostener siempre el orden oblicuo, disponiendo una segunda +lnea para asegurar las espaldas y los flancos, porque a +esto--deca--debi el gran Macedonio que siempre quedaran victoriosas +sus difalangarquas y tetrafalangarquas. + +Con tan saba mxima, que el heredero de Rumblar jur cumplir al pie +de la letra, despidise D. Paco, y seguimos nuestra marcha muy +contentos. No tomamos el camino real desde Bailn a Crdoba por no +tropezar con la retaguardia del general Dupont, o con los muchos +destacamentos que haba dejado en todos los pueblos, y en vez de las +diez y ocho leguas y media de que consta aquella va, tuvimos que +andar unas veinticuatro, pues en nuestro rodeo fuimos a Menjbar; +desde all, por Torre Jimeno, siguiendo un detestable camino de +herradura, pasamos a Martos, y de Martos, por Alcaudete y Baena, +fuimos a buscar en Castro del Ro la margen derecha del Guadajoz, que +nos condujo a las inmediaciones da Crdoba. + +Al salir de Bailn supimos la derrota de los paisanos y soldados de +regimientos provinciales en el puente de Alcolea, y en Alcaudete nos +dieron otra terrible noticia, referente a la entrada de los franceses +en Crdoba y al saqueo de aquella hermosa ciudad. Esto y el encuentro +de algunos dispersos de la partida de Echevarri nos inclin a tomar el +camino de cija; pero el da 16 supimos que los franceses haban +evacuado a Crdoba; y adoptando nuestro primitivo itinerario, +divisamos en la maana del 18 un inmenso casero blanco, que destacaba +sobre el verde azul de la lejana sierra infinidad de torres, +minaretes, espadaas y cimborrios. + + +#Nota a pie de pgina:# + +[1] Esto pas en Mrida en 23 de junio. + + + + +XI + + +Crdoba, la ciudad de Abdherranmn; la Meca de Occidente, la que fu +maestra del gnero humano, la vieja andaluza, que an se engalana con +algunos restos de su antigua grandeza; todava hermosa, a pesar de los +siglos guerreros que han pasado por ella; ya sin Zahara, sin +academias, sin pensiles, sin aquellas doscientas mil casas de que +hablan los cronistas rabes; sin califa, sin sabios, pero orgullosa +an de su mezquita-catedral, la de las ochocientas columnas; triste y +religiosa, habiendo substitudo el bullicio de sus bazares con el +culto de sus sesenta iglesias y sus cuarenta conventos; siempre +potica y no menos rica en la decadencia cristiana que en el apogeo +musulmn; ciudad que hasta en los ms pequeos accidentes lleva el +sello de los siglos; tortuosa, arrugada, defendindose de la luz como +si quisiera ocultar su vejez; escondida en sus interiores, donde +guarda innumerables maravillas, y siempre asustada al paso del +transente; protectora de los enamorados, para quienes ha hecho sus +mil rejas y ha obscurecido sus calles; devota y coqueta a la vez, +porque cubre con sus joyas las imgenes sagradas, y se engalana y +perfuma an con los jazmines de sus patios... Tal era la ciudad que +haba estado entregada por tres das a la brutal codicia de los +soldados de Dupont. Este desgraciado caudillo, que desde entonces +comenz a sentir la indecisin y el aturdimiento que le acompaaron +hasta capitular, temeroso de ser sorprendido all por las tropas de +Castaos, se retir el 16 de junio, dirigindose a Andjar, desde +donde pidi refuerzos a Madrid. + +El 18 entramos nosotros en la ciudad saqueada, an llena de mortal +espanto. An no haba sido lavada la sangre que manchaba sus calles, +ni saban exactamente los cordobeses a ciencia cierta el dinero y +cantidad de alhajas que les haban robado. Antes que en contar lo que +les quedaba pensaron en armarse, y si antes haban ido a la lucha los +campesinos, siguiendo a los regimientos provinciales y las milicias +urbanas, despus del saqueo todas las clases de la sociedad se +apercibieron para lo que ms que la guerra era un ciego plan de +exterminio, pues no se deca _vamos a la guerra_, sino a _matar +franceses_. + +Desde que entr en la desgraciada ciudad, a la emocin producida por +el espectculo del reciente desastre se agregaba la que yo senta por +asuntos de mi propia cuenta, y por la supuesta proximidad a quien era +el faro de mi vida. As es que luego que el Conde y los de la comitiva +nos arreglamos en una de las mejores posadas, sal con objeto de +buscar la casa de la Sra. Amaranta y de su ta, lo cual rame +sumamente fcil, por haber visto los sobrescritos de las cartas que +traamos para aquellas personas. Las doce seran cuando llegu a la +calle de la Espartera, donde era la residencia de la ta de Amaranta. +En lo sucesivo, y para evitar confusiones, ya que no puedo nombrarla +con su verdadero nombre, usar el ttulo convencional de marquesa de +Leiva. + +Cuando di los primeros aldabonazos en la puerta, parecame que +golpeaba en mi propio corazn. Estara all Ins? Estara all, ya +olvidada de que antes existiera en el mundo un chico llamado Gabriel, +arcabuceado por los franceses? Y si estaba y de improviso me vea, no +era posible que se me presentara deslumbrada por los esplendores de su +nueva posicin, y que a la palidez de la primera sorpresa sucediera en +su rostro el rubor de haberme amado? Se acercaba el momento de que yo +cayese de la inconmensurable altura de mi fatuidad amorosa, +encontrando una sonrisa de desdn y la mano de un criado que me +pusiera en la calle? Por ventura el trance que me esperaba era +hermano gemelo de aquella otra gran cada ocurrida en El Escorial, +cuando por el favor de Amaranta soaba con los primeros puestos de la +nacin? Bajara mi alma desde prncipe a lacayo, como poco antes baj +mi ambicin? + +Abrime la puerta un criado conocido, a quien rogu me llevase a +presencia de mi antigua ama la Sra. Condesa. Mientras atravesbamos el +patio, buscaba afanosamente algn objeto que me indicase la proximidad +de Ins. Como olfatea el perro el rastro de su amo, as aspiraba yo +las emanaciones de la casa buscando el aire que haba sido aliento de +aquella naturaleza querida. No o su voz, ni sent sus pasos, ni v +cosa alguna que tuviera las huellas de su mano. A m se me antojaba +que en cualquier objeto poda notar un sello especial que indicara +pertenecerle. Pero en nada de lo que vieron mis ojos encontr la +huella indefinible que deba tener todo aquello en que Ins pusiera +los suyos. Esto se comprende y no se explica. El corazn es el nico +adivino, y el mo me dijo que Ins no estaba all. + +El patio era fresco y risueo, como todos los de las buenas casas de +Andaluca. Entre los jazmines reales, que abrazndose a una columna +ostentaban sus mil florecillas llenas del perfume ms grato a los +enamorados; entre los naranjos de la China, graciosas miniaturas del +naranjo comn; entre los rosales de la tierra y esos claveles +indgenas, cuya imperial hermosura no ha logrado eclipsar ninguna de +las elegantes flores modernas; entre los tiestos de reseda, de +mejorana, de albahaca y de sndalo, saltaban los chorros de una fuente +habladora, con cuyo monlogo se concertaba el canto de algunos pjaros +prisioneros en doradas jaulas. El pavimento era de mrmol y los +zcalos de azulejos; sobre stos, y cubriendo gran parte de la pared, +haba cuadros al leo de aquella escuela andaluza que ha llevado a los +lienzos el tono caliente de la tierra, la esplendidez de la inflamada +atmsfera y la agraciada melancola de los semblantes. + +Afortunadamente para m, Amaranta se dign recibirme. Estaba en una +sala baja, fresca y obscura, y cuando yo entr se ocupaba en armar +unas flores de altar. Se haba entregado a la devocin? Vesta +completamente de blanco, y a la exigencia de la moda se una el rigor +de la estacin para que aquel ligero traje fuera nada ms que lo +absolutamente necesario para cubrir su hermoso cuerpo. Entonces, entre +las miradas de fuera y el pudor interno no se pona tan gran baluarte +de telas como se pone hoy. + +Abrumadoramente hermosa estaba, y sus ojos negros, que eran, como otra +vez he dicho, los primeros ojos del mundo, es decir, los Bonapartes de +la mirada humana, conquistaban al punto todo aquello a que dirigan su +pupila. Sent en su presencia mucha cortedad, gran turbacin; sentme +sin ideas y sin palabra. + +--Qu vienes a buscar aqu?--me dijo. + +--Seora, he venido a Crdoba para afiliarme en el ejrcito del +general Castaos, y sabiendo que Su Excelencia y apreciable familia +estaban en esta poblacin, he querido visitar a mi antigua y querida +ama. + +--Eres tan hipcrita como intrigantuelo y trapisondista--repuso entre +severa y amable. + +--Conque me tienes ley? Por qu te portaste tan mal +conmigo? + +--Seora--exclam, haciendo aspavientos de respeto--. Yo portarme +mal! Si no podr olvidar nunca lo bien que estaba al servicio de Su +Excelencia! + +--Quieres ser otra vez mi criado?--me pregunt. + +Esta proposicin cay sobre m como un rayo. Pens en Ins, en el +repentino engrandecimiento de la que haba juzgado compaera de mi +existencia, y al considerarme criado de aquella casa, tembl de +indignacin. + +--No, seora, no quiero servir ms. Soy soldado--repuse--. Sin +embargo, estoy a las rdenes de Vuecencia para lo que guste mandarme. + +--Conque soldado? Y vas a la guerra? Dentro de un mes sers +general--dijo con punzante irona. + +--No aspiro a tanto. Quiero servir a mi pas y nada ms. Con tal de +que maana pueda decir: Contribu a echar de Espaa a la canalla, +quedar satisfecho. + +--Y crees que Espaa podr echar fuera a la canalla? Ah!, yo no +participo de la ilusin de esta buena gente. Qu pas el da 9 en el +puente de Alcolea? Aquellos pobres paisanos a quienes no se puede +negar el valor, huyeron ante las tropas disciplinadas del general +Dupont. En Crdoba tampoco se les opuso resistencia, y qu horror, +Dios mo! Qu tres das de angustia! Todos creamos que los franceses +entraran con bandera de paz, porque la gente de Echevarri abandon la +ciudad, y los de aqu no trataban de hacer resistencia. Llegaron los +franceses a la Puerta Nueva, y mientras las autoridades hablaban con +ellos para darles entrada, de una casa cercana salieron algunos tiros. +Furiosos los enemigos, despus de derribar a caonazos la puerta, +desparramronse por las calles de Crdoba, asesinando a cuantos se +encontraban al paso y metindose en las casas para coger cuanto haba. +No puedes figurarte lo que era aquello. Mudos de espanto y ansiedad +estbamos todos aqu, atento el odo a los rumores de la calle, cuando +sentimos que las puertas caan a golpes, y penetraba aquella +soldadesca bestial, diciendo que se les entregasen todos los objetos +de valor. El miedo nos impidi andar en contestaciones con ellos, y al +punto les dimos alhajas, dinero, plata de mesa y cuanto haba, +deseando que se lo llevasen todo de una vez para no escuchar sus +insultos. Mas luego bajaron a la bodega, sedientos de vino; no +contentos con echar fuera las cubas pequeas, beban en las llaves de +las pipas grandes, y dejndolas luego abiertas, corra el Montilla de +setenta y cinco aos, inundando las cuevas. Uno de aquellos salvajes +pereci ahogado en vino. Pero al fin se fueron de casa sin cometer +atrocidades de otra clase y nos vimos libres de semejante chusma. En +otras partes los horrores no pueden contarse. Robaron todo el dinero +de la Administracin, toda la plata de los conventos, los vasos +sagrados, los clices, las custodias, las alhajas de las imgenes; +penetraron tambin en los conventos de frailes, muchos de los cuales +murieron asesinados; convirtieron en lupanar la iglesia de Fuensanta, +y por tres das Crdoba no fu una ciudad, fu un infierno, porque +todos los demonios, todas las maldades, sacrilegios y abominaciones +cayeron sobre ella. Por las calles se les encontraba borrachos, llenos +de inmundicia y revolcndose en el lodo, engullendo vorazmente la +comida que sacaban a viva fuerza de las casas. Los generales +franceses, avergonzados de tanta bajeza, queran someterlos a palos; +pero fu preciso emplear mucho rigor, y algunos hubieron de ser +fusilados para que entraran en razn los dems. Por ltimo, saliendo +de Crdoba para Andjar, esos cafres nos han dejado en paz por algn +tiempo. Qu espantoso estado el de Espaa! Y lo peor es que +sucumbir. Qu das terribles nos aguardan! Quisiera yo tener las +ilusiones de esta gente, y creer, que como ellos creen, que con unas +cuantas batallas ganadas por nosotros..., y por cierto que no s cmo +ser eso de ganar batallas, sin ejrcito, ni generales, ni dinero, ni +nada..., que con unas cuantas batallas se va a concluir todo +felizmente. Hay quien suea con ir a Francia, despus de echar a los +franceses, y traerse a Napolen con un grillete al pie. Dios quiera +que no perezcamos todos! Dios nos d valor para resistir la tormenta +que se nos viene encima!... Aqu vivimos sin saber a qu santo +encomendarnos. Casi no nos tratamos con nadie, y si tememos que +Francia nos tome por exaltadas patriotas, ms nos duele que los +vecinos nos crean afrancesadas. Quisiramos estar bien con todos y que +ni unos ni otros nos molestaran... Pero qu s yo...; creo +difcil... Y en Madrid qu tal se vive? + +--Piensa Usa volver a la Corte? + +--Oh!, s... Pensamos marcharnos pronto, porque nos llama un asunto +en que est interesada toda la familia. A ser por m, ya estaramos +all. No puedo vivir en Crdoba, y menos en el estado actual de la +guerra. Esto no es vivir. Si en Madrid no hubiese tranquilidad, nos +iramos a Bayona con toda la familia. + +--Y ninguna de las personas de esta casa fu maltratada por la +soldadesca francesa?--pregunt, deseando saber qu personas haba en +la casa. + +--Ninguna; slo mi to el Marqus tuvo una contusin en la cabeza; +pero recibila al esconderse debajo de una cama, y lo hizo con tanto +mpetu, que se di un golpe muy fuerte contra el suelo. Un amigo de +casa, que nos visita todos los das, D. Jos Mara de Malespina, +tambin recibi un ligero rasguo en la mano derecha al ocultarse +detrs de un armario. + +--Y las seoras? O decir que una sobrinita de la Sra. Marquesa... o +sobrinita de Su Excelencia, no estoy bien seguro, haba venido de +Madrid con objeto de acompaarlas. + +--No--contest Amaranta, mirando al suelo. + +--Pues entonces lo confundo yo con otra cosa. Parceme que en Madrid +lo o decir al seor licenciado Lobo, aquel famoso escribano...; pero +no, seguramente se equivoc. + +--Conoces t al Sr. de Lobo?--me pregunt con inquietud. + +--Ya lo creo; somos muy amigos. Le conoc cuando yo serva en casa de +D. Mauro Requejo..., y por cierto que el seor licenciado y yo tuvimos +una cuestin con motivo de cierta jovencita..., una infeliz, seora, +una desgraciada chiquilla, hurfana de padre y madre. + +--A ver, cuntame eso. + +--Pues los Sres. de Requejo, que eran dos puerco-espines martirizaban +a la damisela. Yo tena lstima de ella y quise sacarla de all..., +pero me fusilaron los franceses. + +--Te fusilaron! + +--S, seora, y el Sr. de Lobo...; pues..., lo cierto fu que la nia +desapareci. + +--Ya... Cuntamelo todo. + +Con el mayor afn, con el inters ms grande que durante mi vida he +sentido por cosa alguna, empezaba yo a contar a la Condesa lo que +saba, cuando la entrada de dos personas me interrumpi. + +Eran el diplomtico y D. Jos Mara de Malespina, aqul por tantos +ttulos famoso, aunque retirado, coronel de Artillera, de quien habl +cuando lo de Trafalgar. El primero me reconoci y tuvo la bondad de +dirigirme algunas bromas. + + + + +XII + + +--Sobrina--dijo el Marqus--, pronto tendremos aqu las tropas de +Castaos. Sabes lo que ahora le deca al Sr. de Malespina? Pues le +deca que si la Junta de Sevilla me comisionara para entrar en +negociaciones con los franceses, tal vez lograra poner fin a esta +desastrosa guerra. + +--Qu negociaciones ni qu ocho cuartos?--dijo con desprecio +Malespina--. Oh! Si la Junta de Sevilla siguiera el plan que imagin +estos das. Mientras no demos a la artillera el lugar que le +corresponde no es posible alcanzar ventaja alguna. Mis recientes +estudios sobre cyclodiatoma y capltica me han hecho descubrir +importantes principios que ahora debieran llevarse a la prctica. + +--Reniego de la ciencia que inventa medios de destruccin--declar con +gesto elocuente el Marqus--. Por las vas diplomticas pudieran las +naciones resolver todas sus querellas. La guerra! De qu sirve la +guerra? Vale la pena de que perezcan miles de seres humanos por una +cuestin que podra arreglarse con un pedazo de papel y una pluma +mojada en tinta, puesta en manos de alguna persona que yo me s? + +--Hombre de Dios, sin la guerra, qu sera del mundo? Y sobre todo, +qu sera del mundo sin la artillera? Montecculi dice que las +batallas dan y quitan las coronas, concluyen las guerras e +inmortalizan al vencedor. + +--Sangre y luto y desolacin! Pero no disputemos sobre el volcn, +amigo. La guerra es un mal, y existe hoy entre nosotros. Lo que +conviene es buscar alianzas en Europa. Por eso, desde que llegu a +Andaluca, suger a la Junta Suprema la idea de pedir auxilio a +Inglaterra. Magnfico pensamiento, que ni a Saavedra ni al P. Gil se +les haba ocurrido. + +--Y usted se atribuye la invencin!--dijo con sorna Malespina--. +Pero, hombre de Dios, si los asturianos fueron los primeros que en tal +cosa pensaron, y desde el 30 de mayo salieron de Gijn mis +queridsimos amigos D. Andrs ngel de la Vega y el vizconde de +Matarrosa, hijo del conde de Toreno... Bah, bah!... Estos +diplomticos han perdido la chaveta. Nada, amigo mo: yo le dije al P. +Gil que cuidara de aumentar la artillera, adoptando los adelantos que +yo quiero introducir en el arma. Pues qu, cree usted que Napolen no +tiene noticia de ellos? Yo he descubierto que antes de invadir a +Espaa mand una Comisin secreta para que averiguara si estaba yo +aqu. Como entonces mi familia hizo correr la voz de que yo haba +pasado a Amrica, Napolen dijo: Pues no hay cuidado ninguno, y +orden la invasin. Ya, ya me conoce de antiguo. + +--Qu vanaglorioso es usted!--dijo el diplomtico, superando en +fatuidad a su amigo--. Eso lo dice usted por obligarme a hablar, por +obligarme a que revele... No: es secreto de Estado, del cual quizs +depende la paz de Espaa y de Europa; no saldr de mis labios, ni soy +hombre que cede fcilmente a las sugestiones de la imprudente +amistad. + +--Todo eso es pura farsa. Sepamos de una vez esos secretos. + +--Farsa!--exclam con enojo el diplomtico--. Pero ya comprendo el +juego. Lo mismo hace mi sobrina cuando quiere obligarme a que revele +los secretos de Estado. No: callar, callar, aunque usted me insulte, +aunque usted aparente dudar de mi veracidad para que la indignacin me +haga romper el silencio. Pues qu!, si yo dijera que un elevado +personaje, el ms poderoso que hoy existe en el mundo, se decidi al +fin a transigir conmigo, despus de una enemistad que data de la paz +de Luneville; si yo dijera que los preliminares de negociacin que +entabl para evitar a Espaa los horrores de la guerra comenzaban a +dar resultado, cuando algunos hombres prfidos, ah!..., si yo dijera +esto... Pero no: mi sobrina me mira como para incitarme a seguir +hablando, y usted, Sr. de Malespina, me mira tambin... Mas no: punto +en boca, y cesen las impertinentes preguntas que en vano amenazan el +inexpugnable alczar de mi discrecin. + +--Todo eso es pura fbula--afirm D. Jos Mara con desenfado--. +Aborrezco la falsedad y la jactancia, pues soy hombre que se dejara +matar antes que decir una palabra contraria a la rigurosa verdad. Por +tanto, basta de fingidas diplomacias y de tratados que no han existido +sino en la cabeza de usted. En estos momentos seamos soldados, y +dejemos a un lado los protocolos. Veremos si ahora, cuando en Bayona +se sepa que yo sigo en Espaa y que no pienso partir a las Amricas, +se retiran los franceses de nuestro pas, porque..., francamente..., +Napolen me conoce. + +--Hombre, eso es demasiado fuerte!--exclam el diplomtico, soltando +la risa--. Conque Napolen... + +--No extrao esas risas--dijo muy amoscado el artillero--. Qu ha de +hacer quien no conoce el peligro personal? Qu ha de hacer un hombre +que cuando entraron los franceses a saquear esta casa, se escondi +debajo de la cama? + +--Yo...--contest con turbacin el Marqus--si penetr en aquel +apartado sitio, bien saben todos la causa, que no fu miedo ni mucho +menos. En aquel instante me ocupaba mentalmente en buscar los trminos +ms propios de un arreglo y transaccin con aquella gente, y como el +ruido no me dejaba pensar, busqu la soledad de aquel lugar recogido y +pacfico, donde sin estorbo pudiera entregarme a mis cavilaciones. Lo +incomprensible es que un militar viejo como usted buscase asilo detrs +de un armario mientras los franceses insultaban a las seoras. + +--Nada, lo que he dicho siempre--repuso Malespina--. Es intil esperar +que los profanos hagan nunca justicia a las combinaciones de la +ciencia. Todo lo ven bajo el aspecto vulgar, y lanzan al pblico las +acusaciones ms irreverentes. Hombre de Dios, necesitar decir que, +convencido desde el principio de la imposibilidad de establecer en el +patio un campo atrincherado, tuve que retirarme a esta sala, y apoyar +mi centro de retaguardia en aquel armario, para operar con el ala +derecha? Viendo que se acercaban con mpetu formidable los franceses, +hice un movimiento envolvente sobre mi ala izquierda, y me met tras +el armario, dirigiendo el raso de metales de la terrible arma de fuego +que llevaba en mi bolsillo hacia el marco de la puerta, para que la +trayectoria fuese directamente al patio. El enemigo, al ver mi +actitud, retrocedi lleno de espanto, y he aqu cmo sin efusin de +sangre se les oblig a la retirada. + +Amaranta no poda contener la risa oyendo la disputa entre los dos +vejetes. Antes de que sta concluyera, entr la de Leiva y dijo: + +--Acaba de llegar la _Gaceta Ministerial de Sevilla_. Creo que hoy +trae la noticia de que ha muerto Napolen. + +--Jess! Qu dice usted? + +--Dnde est, dnde est esa _Gaceta_? + +Al punto corrieron el Marqus y D. Jos Mara a la habitacin +inmediata. La Marquesa, que no haba parado mientes en mi persona +aunque le hice reverencias muy profundas, acercse a su sobrina, y +mostrndole un medalln que en la mano traa, le dijo: + +Te gusta? No es verdad que est parecido? El pintor ha hecho un +hermoso retrato. + +--Est muy bonito y se parece mucho--dijo mi antigua seora--. Veremos +qu le parece a ese barbilindo cuando lo vea. + +--Es extrao que no haya llegado ya. Su madre me deca que para el 12 +pasara por aqu. + +El diplomtico y Malespina aparecieron de nuevo, trayendo cada cual +una hoja de papel impreso. + +--Efectivamente, aqu est en letras de molde--dijo con grandes +aspavientos el diplomtico, preparndose a leer--. Oigan ustedes: +Madrid, 6 de junio. El descontento de las tropas enemigas parece +general, y corre muy vlida la voz de que en Bayona hay insurreccin, +y de que el Emperador est oculto, aadiendo algunos que herido. + +--Hombre, eso es importantsimo--dijo Malespina--, aunque no me coge +de nuevo, porque ya tena noticias detalladas de este suceso. + +--Que los franceses se sublevan contra Bonaparte?--dijo la +Marquesa--. Dios les habr tocado el corazn. + +--Pero oigan ustedes estotra noticia--aadi el artillero--: Toledo, +4. Dcese que cerca de Gallur los franceses han sido derrotados por +Palafox, dejando en el campo de batalla 12.000 muertos y un nmero +infinito de heridos. Los espaoles les tomaron 48 caones y 12 +guilas. + +--Hombre, magnfica victoria!--exclam el diplomtico--. Pero qu +dice aqu? Oh, sta s que es gorda!: Reus, 8 de junio. Aqu se +habla de la muerte de Josef Napolen, de los varios partidos que +dividen la Francia y de la sublevacin del Roselln. Si estas noticias +salen ciertas, podemos asegurar que lleg ya el da de la venganza y +de la libertad de Espaa. + +--Vienen muy satisfactorios estos dos nmeros de la _Gaceta_--dijo +Amaranta. + +--Ya saba yo todo eso--afirm con aplomo el Marqus--. Pero qu veo, +santos cielos! Este s que es noticin. Oigan todos, oiga usted, Sr. +D. Jos Mara: Valencia, 10 de junio. El ejrcito de Duhesme ha sido +derrotado. Corren voces de que el castillo de Figueras est en nuestro +poder; se repite la noticia del levantamiento del Roselln y de la +indignacin con que ha visto toda la Francia la conducta de su +Emperador con la Espaa. + +Los sueltos que o leer en aquella ocasin pueden verse en la _Gaceta +Ministerial de Sevilla_, peridico oficial de la Junta Suprema. En sus +breves columnas se insertaban diariamente despachos y noticias que +remitan de todas partes... Dictbalas el entusiasmo y las devoraba +la credulidad, y como nadie las discuta, el efecto era inmenso. Segn +la _Gaceta Ministerial_, todos los das era derrotado un ejrcito +francs, y todos los das ocurra en Francia una insurreccin para +destronar al azotador de Europa. Ah!, entonces corran unas bolas, +junto a las cuales son flor de cantueso las equivocaciones del moderno +telgrafo. + +--Oigan ustedes--indic la de Leiva, que haba tomado el peridico de +manos del Marqus--; sta s que es noticia extraordinaria. Y no digan +ustedes que la saban, porque hasta ahora no se ha hablado en Espaa +ni en el mundo de semejante cosa. Atencin: Cdiz, 14. Corre muy +vlida la voz de que la Francia est dividida en tres partidos: +borbnico, republicano y bonapartista. Tambin dice que han +desembarcado en Rosas 11.000 hombres con armas, que vienen de +Mallorca. + +--Tres partidos!--grit el Marqus diplomtico, mirando a D. Jos +Mara. + +--Tres partidos! Ya lo saba. + +--Y yo tambin!... Pero corro a comunicar esta nueva a nuestros +amigos--dijo el Marqus, levantndose. + +--Aguarda--le insinu su hermana--. No olvides que esta tarde tienes +que pasar por all. + +--Otra vez! Si no hay quien la haga salir. Le he prometido, le he +rogado, le he amenazado, le he dicho mil finezas y ternuras, y nada, +no quiere salir. Por qu no vais vosotras? + +--S, esta tarde iremos--afirm detenidamente la Marquesa--. Es +preciso que salga, porque sin ella no podemos volver a Madrid. + +--Oh!, picarn..., ya sabemos el secreto--dijo Malespina, +dirigindose con maliciosa expresin al Marqus--. Ayer me hablaron +del caso en varias tertulias... Ya saba yo que haba usted sido un +terrible seductor... Pero ahora salimos con eso? + +--Amigo, es preciso reparar de algn modo los extravos de una +borrascosa juventud. Ya sabe usted que hasta hace quince aos me +llamaban el _azote de las familias_. Pero ya pasaron aquellos tiempos, +y ahora... + +--De modo que no vas esta tarde? + +--Francamente--dijo el Marqus--, en estos das me gusta salir a la +calle lo menos posible. Suele haber tumultos..., la gente anda tan +excitada!... Qu susto me llev la otra tarde en el barrio de San +Lorenzo!..., y como a causa de la gota no puedo correr... + +--Y como en la calle no se encuentran camas para esconderse debajo de +ellas... Vamos, vamos, Marqus, y leeremos a los amigos estas +estupendas novedades. + +Salieron la Artillera y la Diplomacia, y como la Marquesa haba +salido de la habitacin un momento antes, quedamos solos otra vez +Amaranta y yo. + +--Sigue contando--me dijo--. Y ese seor tendero con quien servas, +ha venido contigo a Crdoba? + +--No, seora: yo no he vuelto ms a su casa. Sal de Madrid +acompaando al Sr. de Santorcaz. + +--Santorcaz!--exclam la dama, ponindose encarnada y despus plida +como una difunta. Quin? Quin has dicho? + +--Don Luis de Santorcaz, seora; un caballero castellano que ha venido +ahora de Francia. + +Amaranta pareca sentir una emocin profunda. Para disimularse +levant fingiendo buscar algo, di media vuelta, sentse de nuevo, +despus se puso la mano sobre los ojos, y finalmente, rompi una flor +de trapo que tena entre sus manos. + +--Qu estabas diciendo, que no te o...? + +Que el Sr. de Santorcaz... + +--Deja a ese hombre..., no hables de lo que no me interesa. Conque +antes decas que los tenderos de la calle de la Sal martirizaban a la +chiquilla...? + +--S, seora, mucho. Me desgarraba el corazn--contest sin cuidarme +de disimular los sentimientos de mi alma. + +--Era natural que te interesaras por la desgracia. + +--Es que yo haba conocido a Ins antes de que a tal casa fuera. +Habala conocido cuando estaba con su to, el buen D. Celestino del +Malvar. Nos conocamos los dos, seora, y como ella era tan buena, y +yo tambin..., porque yo era muy bueno... En fin, seora, yo no puedo +ocultar a Usa la verdad. + +--Dmela de una vez. + +Dejndome llevar de la impetuosa pena que pugnaba por desbordarse en +mi afligido pecho, y olvidando toda la consideracin, todo tacto, toda +prudencia, con el acento de la verdad y de un dolor inmenso, dije lo +siguiente, sin reflexin ni clculo alguno: + +--Seora, Ins y yo ramos novios... Yo la quiero, yo la adoro...; +ella tambin... + +Levantse Amaranta rpidamente, y en su semblante observ seales de +repentina clera. Mandndome callar, despus de decirme que era un +desvergonzado y un truhn, agit con inquieta mano una campanilla. + +Altos cielos, por qu no os hundisteis sobre m! Entr un criado, y +Amaranta le mand que me pusiera al instante en la puerta de la calle. + + + + +XIII + + +El criado, cumplidor de la ignominiosa orden, era un segundo mayordomo +llamado Romn, que desde su niez serva en la casa. Desde que le +conoc en El Escorial, aquel hombre me haba inspirado inexplicable +antipata, y digo esto y adems le nombro, para que mis lectores le +tengan presente, por si figurase despus un poco en los peregrinos +sucesos de esta historia. + +Ser preciso que hable de mis tormentos morales en los das +siguientes a aquel suceso? Dios mo! Aburrir a mis lectores, +abusando de la gentil cortesa que les movi a fijar sus ojos en estas +relaciones. No: ms vale que devore en silencio mis penas y les hable +de otros asuntos, que as alcanzar la doble ventaja de +proporcionarles til entretenimiento, y de calmar mis pesares, +adormecindoles con el beleo de patritico entusiasmo. + +En Crdoba reinaba gran impaciencia por la tardanza del ejrcito de +Castaos. Entonces, como ahora y como siempre, los profanos en el +arte de la guerra arreglaban fcilmente las cuestiones ms arduas, +charlando en cafs y en tertulias, y para ellos era muy fcil, como lo +es hoy, organizar ejrcitos, ganar batallas, sitiar plazas y coger +prisionero a medio mundo. A los profanos se unan los bullangueros y +voceadores, que entonces, Santo Dios!, pululaban tanto como en +nuestros felices das, y entre aqullos y stos y el torpe vulgo +armaban tal algazara, que no s cmo las Juntas y los Generales podan +resistirla. + +Principi el chaparrn de comentarios sobre la lentitud con que +Castaos organizaba sus tropas: unos aseguraban que tena miedo; +otros, que estaba decidido a dar la batalla, pero que, seguro de +perderla, tena tomadas sus medidas para retirarse a Cdiz y huir a +las Amricas con lo ms granado de sus tropas; otros en fin, se +atrevieron a ms, y pronunciaron la palabra _traidor_. Esta palabra no +era entonces palabra, era un pual: vctimas de ella fueron Solano en +Cdiz, Perales en Madrid, Filangieri en Galicia, Cevallos en +Valladolid, Ordez en Palencia, El conde del guila en Sevilla, +Trujillo en Granada, Torre del Fresno en Badajoz, el barn de Albalat +en Valencia. Intil era decir a los impacientes de Crdoba que un +ejrcito no se instruye, arma y equipa en cuatro das: nada de esto +entendan. Aunque al travs del tiempo nos parezca lo contrario, +entonces se chillaba mucho, y tambin haba quien tomara muy a pechos +los asuntos de la guerra slo por el simple placer de meter ruido, y +tambin por hacerse de notar. Todos los das oamos decir: Maana +viene el ejrcito, o Ya ha salido de Utrera, ya est en Carmona... +Pero pasaban los das y el ejrcito no vena. + +En tanto, en Crdoba no cesaban los trabajos. Si no tienen ustedes +idea de lo que es el delirio la guerra, entrense de aquello. En los +tiempos actuales, si hay guerra, las seoras, llevadas de sus +humanitarios sentimientos, se ocupan en hacer hilas. Ay!, entonces +las seoras tenan alma para ocuparse en fundir caones. Cuando tal +era el espritu de las mujeres, cmo estaran los hombres! Hilas! +All nadie pensaba en tales morondangas. + +Los voluntarios y cuerpos francos se uniformaban segn el gusto +indumentario de cada uno, y aqu de la imaginacin de las hembras de +la familia para galonar marselleses, para emplumar sombreros y +guarnecer charpas y polainas. Se hicieron muchos uniformes; pero no +bastaban para equipar los dos regimientos, uno de caballera y otro de +infantera, que organiz la Junta de Crdoba. Sin embargo, este +inconveniente se obvi disponiendo que con cada prenda de vestir se +cubriesen dos: el uno llevaba los calzones, casaca y sombrero, y el +otro el pantaln, chaqueta y gorra de cuartel. El correaje tambin +serva para dos: uno llevaba la bayoneta en la cartuchera y el otro en +el porta-bayoneta, y no alcanzando las cartucheras y cananas, se +suplan con saquillos de lienzo. Ms adelante, cuando tenga el gusto +de describiros en su conjunto el ejrcito de Andaluca, dar completa +idea de su abigarrada conformacin y aspecto. Francamente, seores, +era aqul un ejrcito que causaba risa. + +Durante los das que aguardamos la llegada de Castaos para +incorporarnos a l (y necesariamente tengo que volver a hablar de m), +yo haca una vida vagabunda y holgazana. Como el servicio del joven D. +Diego no exiga ms que presentarme en la posada a la hora de comer, +pasaba el da y parte de la noche discurriendo por aquellas tortuosas +calles, que convidan al transente a perderse en ellas, entregndose +al azar, a lo aventurero, a lo desconocido, sin saber adnde se va ni +de dnde se viene. Por ser la soledad mi mayor gusto, rechazaba la +compaa de mis camaradas, buscando errante y solo aquellos lugares +donde ms pronto me perda. + +El nico sitio adonde iba deliberadamente todos los das era la casa +de Amaranta, y pasaba largas horas contemplando su puerta, fijos los +ojos en las desnudas paredes, como si quisiese leer en ellas alguna +mal escrita pgina de mi destino. Sus cerradas ventanas, sus espesas +celosas, no daban paso a ninguna esperanza. Sin embargo, aquella +fachada era tan elocuente, que no poda dejar de mirarla. Al apartarme +de all, el viejo muro con su puerta, sus ventanas, sus aleros y sus +miradores, quedaba tan presente en mi imaginacin como si fuese una +fisonoma. Cara funesta, que nunca tuvo una sonrisa para m! Los +criados de la casa, a quienes impacientemente preguntaba por Ins, no +saban o no queran darme noticia alguna. + +Pero un da, precisamente el 1. de julio, cambi repentinamente la +situacin de mi espritu. Atiendan ustedes, que esto es de suma +importancia. Por fin, tras larga espera, lleg el ejrcito del general +Castaos, y al anochecer deba partir para el Carpio. Entre los +paisanos armados que se juntaron con Echevarri exista un grupo +compuesto de contrabandistas de Sierra Morena, de Villamanrique y de +Pozo Alcn, con los cuales fraternizaron bien pronto, formando +amistosa cuadrilla, los licenciados de Mlaga, batalln que se form +con alguna gente condenada por faltas, y que la Junta tuvo a bien +indultar. Estos caballeros, para cuya domesticacin emplearon grandes +rigores los jefes militares, tuvieron una reyerta en Crdoba con los +suizos de Reding. Fu cuestin de vino, prontamente aplacada, pero +que, sin embargo, alarm el barrio de Santa Marina durante media hora, +produciendo sustos, algunas corridas, tal cual desmayo de sensibles +mujeres, las que, al or los dos o tres tiros disparados en la +colisin, creyeron que los franceses estaban otra vez sobre Crdoba, y +as lo gritaban corriendo desordenadamente por las calles. La parte +mayor de la ciudad no se enter de este suceso, que insignificante en +las pginas de la historia patria, fu para m de trascendencia suma, +y ms digno de mencin que si hubiese derribado aejos tronos y +alterado la geografa del Continente. As, los granos de arena pesan a +veces como montaas en el destino de un ser humano, y lo que es gota +de agua en el cauce de la generalidad, es ro impetuoso en el de uno +solo, o viceversa, segn lo que nosotros llamamos antojos de all +arriba, y no es sino concierto sublime, que no podemos comprender, +como no puede una hormiga tragarse el Sol. + +Pues bien: algunas horas antes de la que sealaron para la partida +sal a la calle, impulsado por un sentimiento de amor hacia los +laberintos de aquella ciudad que en sus repliegues escondidos haba +dado un asilo a mi tristeza. Senta salir de Crdoba como siente el +ermitao dejar su cueva. Habame acostumbrado a pasear mi aburrimiento +y soledad por aquellos callejones, a quienes en cierto modo haba +hecho confidentes de mi pesar; hallaba tantas perspectivas amigas en +un recodo, en una torre, en un ajimez, en una encrucijada, en un +poste, en una reja, en una piedra corroda por el tiempo, en un zcalo +garabateado por los chicos, que no pude menos de salir a dar el ltimo +adis a todas aquellas mudas compaas de mi tristeza. Aquel da +estaba ms triste que nunca. + +Era de tarde: pas por una plazuela irregular y solitaria, de esas que +son la desesperacin de los arquitectos modernos: a un lado muros de +ladrillo, en los cuales, por la disposicin de este material, se ha +querido imitar una decoracin greco-romana, con jambas, dentculas, +capiteles, metopas y triglifos; a otro una pared sin puertas ni +ventanas; luego un descomunal portaln, una esquina cargada de +escudos, un farol, un santo, torres medio cadas y machones que se van +a caer, una plazuela, en fin, de esas que nos salen al paso cuando +visitamos cualquier vieja metrpoli, tal como Toledo, Granada, +Valladolid, Len, etc. Al atravesarla sent el ruido que cerca +produca la citada reyerta entre los licenciados y los suizos; oase +lejana algazara, y al extremo de largo callejn vi algunas mujeres que +corran gritando. Esto despert mi curiosidad y march hacia all; +pero no haba dado dos pasos, cuando me detuve asombrado y +estremecido, porque en el fondo de la plazuela, y en el ngulo que +sta formaba con una calle, vi una mano que me hacia seas; s, una +mano blanca que me llamaba. + +Dirigme all, y en unos cuantos segundos se disip la ilusin. Me +re de mi torpeza al observar que en el ngulo mencionado haba una +imagen de la Virgen, de esas que la devocin de los espaoles ha +puesto en las antiguas calles. La Virgen tena una corona de hierro, +en cuyos picos debi de haberse enredado una cometa de algn chico de +la vecindad, pues un jirn de papel, todava suspendido junto al +cuerpo de la sagrada estatua, a impulsos del viento se mova. El +papelejo fu lo que a m me pareci un brazo que se mova y una mano +que me llamaba. Tal alucinacin en pleno da era seal de mi +estupidez, por lo cual, burlndome de m propio, segu mi camino. + +Pasando bajo la imagen, contemplaba el jirn de la cometa, cuando me +detuve de nuevo, porque un objeto roz mi cara, producindome +escalofro. El jirn de papel se haba desprendido de la imagen, +cayendo sobre mi. Vean ustedes lo que es el estado del nimo! Aquel +hecho insignificante, tan insignificante como el aplastar un grano de +arena con nuestro pie, me hizo detener el paso, me hizo temblar, me +hizo mirar a todos lados, puso en mis labios esta pregunta, que me +dirig lleno de confusin: Pero, Gabriel, te has vuelto bobo, o lo +has sido toda tu vida? + +Segu andando hacia la acera de enfrente, cuando de nuevo me detuve, +me qued helado, absorto, estupefacto, porque detrs de mi haba +sonado claramente mi nombre. Quin me llamaba? Volvime y nada vi. La +plazuela estaba enteramente desierta y muda: slo a lo lejos se oan +apenas algunas voces del altercado, que de ningn modo podan +confundirse con la que a mi espalda haba dicho Gabriel. + +Al volverme, mis ojos se fijaron en una puerta: era la puerta de una +iglesia. Abiertas de par en par las hojas de madera chapeada, se vea +el cancel de mugriento cuero, con dos puertecillas laterales. Una +vieja, al salir, puso en movimiento las mohosas bisagras, y al ruido +de la herrumbre, un sonido lastimero lleg a mis odos, modulando +aquella voz que a m me haba parecido mi nombre. Esta vez no me re, +sino que entr decididamente en la iglesia. Vi muchos santos pintados +o de escultura, y, cosa singular!, parecime que todas las imgenes +sonrean apaciblemente. La iglesia era modesta, blanca, obscura. En +los lustrosos bancos se sentaban algunas seoras de edad. Las luces +del altar, al reflejarse en los oropeles de un luengo cortinn rojo +que serva de dosel a la Virgen, brillaban estrellas tembladoras de +aquella dulce obscuridad, indicando adnde deban dirigirse los +piadosos ojos. Al poco rato de estar all, parecime aquel interior +menos obscuro y comenc a ver distintamente todos los objetos. En el +fondo de la iglesia, frente al altar, haba una gran reja que se +alzaba desde el suelo al techo; tras esta reja percibanse vagas +claridades movibles y un murmullo sordo, de cuyo conjunto se destacaba +de rato en rato una tos o una slaba que repetan los ecos de la +bveda. Acercndome a la reja, pude fcilmente distinguir tras ella +bultos blancos y negros, entre los cuales algunos desfilaron +pausadamente y sin ruido hacia una puerta que se abra en el ngulo +del fondo, y otros permanecan inmviles y de rodillas. Eran las +monjas. + +Contemplando la tranquilidad de aquellas santas mujeres, su apacible +recogimiento, la vaguedad aparente de sus formas corpreas, aquel +silencio de sus pasos que les asemejaba a simples creaciones de la luz +en el fondo de la cmara obscura; contemplando aquella calma de sus +rezos, que nadie oa, sent envidia de los que sumergen su vida en la +dulce sombra de un claustro. Yo no apartaba mis ojos del coro, +observando indiscretamente los movimientos de las buenas Madres, y +mientras mayor era mi atencin, con ms claridad se me iban +presentando los distintos objetos de aquel recinto, y vi poco a poco +los sillones, el facistol, el rgano, los cuadros. Tan lentamente +salan de la obscuridad los perfiles de estos objetos, que mi propia +imaginacin poda creerse autora de aquel espectculo. + +El da iba descendiendo, y la iglesia se obscureca por grados; pero +una de las Madres, tirando de unas cuerdas, descorri la cortina negra +de la alta ventana del coro, y entonces entr la luz crepuscular, +dando a todo su verdadera forma. Retirronse algunas monjas; yo sent +el tenue chocar de las medallas de sus rosarios cuando levantaban la +rodilla, y luego besos. Era fcil contar el nmero de las que salan +por el nmero de los suaves estallidos que resonaban en aquel espacio, +porque todas al salir besaban los pies de un Cristo colgado junto a +la puerta. A esto atenda yo, cuando de las figuras que an quedaban +de rodillas en el centro del coro se levant una, dirigindose a la +reja y al mismo lugar en que yo estaba. Mi impresin al verla, al ver +su cara, al ver sus ojos que me miraban, fu tan viva, tan aterradora, +que hube de quedar petrificado, la sangre helada, la vida en suspenso, +hecho una estatua de plomo. Lo que estaba viendo, qu era? Era una +aberracin, un delirio, una imagen del sueo, un juguete fantstico, +obra de los ngeles traviesos para burlarse de los que con sus +mundanas tristezas van a profanar la casa de Dios? La mir fijamente, +atnito ante aquel enigma, ante aquel misterio; pero la visin no dur +ms que algunos segundos, porque la monja, llamada por otra, se apart +de la reja, y sali rpidamente del coro sin besar el pie del Santo +Cristo. + +Al hallarme solo, reun todos, absolutamente todos los rayos de mi +razn, y juntndolos, los dirig a la confusa y negra obscuridad de +aquel fenmeno. Quise desvanecer el celaje que envolva mi +inteligencia hacindome estpido, y me pregunt si lo que acababa de +presenciar era reproduccin de aquella burla de mis sentidos que poco +antes me haba hecho ver una mano en un pedazo de papel y or mi +nombre en el chirrido de una puerta. Me di golpes en la cabeza; busqu +un sitio ms solitario, donde, serenndome, pudiera poner en claro +cuestin tan ardua, y sin saber cmo, di conmigo en el fondo de una +capilla. En un cuadro que se ofreci de improviso a mis ojos vi una +falange de ngeles, mil encantadoras criaturas de esas que sin ms +naturaleza corporal que una cabeza y dos alas, han creado los artistas +para regocijar los asuntos de la pintura mstica. Atrajeron mi +atencin aquellos seres juguetones y enredadores: todos se rean con +infantiles carcajadas, y entremezclndose volaban, rasgando nubes, +esparciendo flores con el batir de sus alas de pollo, y dndose de +coscorrones al chocar unas con otras las rubias cabecitas. Por +momentos me pareca que avanzaba sobre m la bandada de rostros +voladores, y luego retrocedan haciendo con alegre algazara +movimientos de miedo, para esconderse despus tras una nube, y hacerme +desde all guios con sus ojuelos, y encantadoras muecas con sus +bocas. + +A tal situacin haban llegado mis sentidos, cuando el sacristn, +agitando un grueso manojo de llaves con cencerril estruendo, me hizo +salir de la iglesia, pues yo era la nica persona que en ella quedaba. +Sal; la luz de la calle pareci devolverme el sentido comn, que, +segn mi propia opinin, haba perdido. El tumulto de que poco antes +habl, continuaba ms reciamente, y algunas personas atravesaron a +toda prisa la plazuela. Entre stas vi un hombre, un caballero que +azorado y con miedo corra, volviendo la vista atrs, detenindose a +cada dos pasos, y vacilando luego sobre qu direccin tomara. Fijse +en mi, y al punto, llamndome por mi nombre, se me acerc con muestras +de alegra por haberme encontrado. Era el diplomtico. + + + + +XIV + + +--Gabriel--me dijo con voz temblorosa y sin dejar de mirar hacia el +sitio del tumulto--, vas a hacerme un favor... Los franceses! Estn +ah los franceses! S..., yo he visto pasar por esas calles las gorras +de pelo de a dos varas de alto... Bien lo deca yo... Mi sobrinita +y mi hermana tienen unas cosas...! A ellas solas se les ocurre +mandarme con esta comisin, sin reparar que la pierna gotosa no me +deja correr. Pero no doy un paso ms..., me retiro a casa...; t te +encargars de llevarlas flores, la carta y el recado... No oste un +tiro? Me parece que vienen por ese lado. Jess, esto es atroz! Si +viene una bala perdida... Adis, me voy; toma, chiquillo, encrgate +t de esto. Es muy fcil. Ah est el convento. Mira, en aquel +callejn est la puerta del torno. Entras, preguntas por la Srta. +Ins, la novicia..., pues. Dices que vas de parte de la Sra. Marquesa +de Leiva. Lo olvidars?... Dios mo! Esas mujeres que pasan +corriendo!... Sin duda los muy tunantes intentan deshonrarlas. Me +voy... Toma, entra t en el locutorio. Para qu vendra yo a estos +malditos barrios! Toma el ramo de flores contrahechas..., toma la +carta, que dars a la Srta. Ins...; le dices que la Sra. Marquesa +est enojada con ella, y que es preciso que a salir del convento se +decida. Insiste mucho en esto, eh?; dile que nos vamos para Madrid, y +que en la Corte del nuevo rey Jos I... Demonio, eso que ha sonado +es un tiro de obs!... Me parece que ha cado una granada en el techo +de esa casa. + +--Una granada? Lo menos cincuenta van disparadas ya--dije yo, +atizando el fuego de su miedo para que se marchara pronto y me dejase +tan sublime comisin. + +--Conque, chiquillo--continu, temblando como un azogado--, lo hars +bien? Si te dan contestacin la llevas a casa. Ve pronto. Yo me +escapar corriendo por esta calle donde no se siente ruido...; adis. + +Desapareci el diplomtico, llevado por su miedo, y al punto entr en +la portera del convento con febril alegra, y di fuertes porrazos en +el torno. Una voz regaona me contest. + +--_Deo gratias_--dije--. Vengo de parte de mi ama, la Sra. Marquesa de +Leiva, a traer un recado a la Srta. Ins. + +La portera me dijo que esperara en el locutorio, y al poco rato de +estar all corrise la cortina de ste y vi dos monjas. No s cmo +pude mantenerme en pie. Una de ellas era Ins. + +No me caba duda, era ella misma: en su semblante, adelgazado y +plido, haban impreso terribles huellas los sesenta das de +incesantes pesares transcurridos desde el 2 de mayo; pero la reconoc, +a pesar de la escassima luz del locutorio, y la hubiera reconocido +en la obscuridad de las entraas de la tierra. Parecime que al verme +cerr los ojos, y que asi las rejas con sus dos manos para +sostenerse. Cuando me dirigi la primera pregunta, temblaba su voz de +tal modo, que era imposible entender sus palabras. Sin poder decir una +sola, incapaz de discurso y de movimiento, permanec yo breve rato con +la cara apoyada en la reja. + +La monja que la acompaaba me oblig por fin a romper el silencio. + +--La Sra. Marquesa me ha dado este ramo de flores y esta carta--dije, +introduciendo ambas cosas para que las tomara Ins. + +--Ah, el ramo para el Santo Nio de la Enfermera!--dijo la monja +vieja--. La seora Condesa no se olvida de nosotras. + +--Tambin me ha dado un recado de palabra para la Srta. +Ins--continu--, y es que se prepare a salir del convento para partir +con ella a Madrid dentro de algunos das. + +--Oh!--exclam la vieja--. La Sra. Condesa y la Sra. Marquesa hacen +mal en contrariar la decidida vocacin de esta nia. Por qu ese +empeo de llevarla a Madrid, cuando ella quiere dejar las maldades y +abominaciones del siglo! La pobrecita no quiere cuentas con nadie ms +que con su prometido Esposo, que es Nuestro Seor Jesucristo. + +--Madre Transverberacin--dijo Ins con voz ms entera--, el chocolate +y los bollos que han hecho sus mercedes ayer para la seora Condesa, +dnde estn? Los ha trado su merced? + +--No por cierto. + +--Si tuviera su merced la bondad de ir a buscarlos para que los lleve +este mozo...! + +--Bien pudo usted haberlos trado--replic gruendo la vieja. + +--Si la Sra. Condesa no lo recibe esta tarde, se enojar mucho, y me +ser difcil convencerla de que no quiero dejar nunca ms esta santa +morada. + +--Voy por l..., qu nias stas! + +Dejnos solos la Madre Transverberacin, y entonces habl as: + +--Ins ma, estoy vivo, he resucitado. Sal vivo de aquel montn de +muertos, donde perdimos para siempre a nuestro buen amigo don +Celestino. Al verme vivo y sin ti, pens que Dios me haba devuelto la +vida para castigarme; pero ahora que te encuentro, alabo a Dios porque +veo que no una, sino dos veces, me ha dado la vida. + +--Debo salir de aqu? Debo hacer lo que me mandan esas seoras?--me +pregunt Ins con impaciencia, porque tema la vuelta de la Madre +Transverberacin. + +--Si, Ins, sal de aqu. Haz lo que te mandan esas seoras. Qu dicen +en esa carta? + +--Toma, lela--dijo, alargndola al travs de la reja. + +A la escasa luz del locutorio pude leer la carta, que deca, entre +otras cosas relativas al ramo y al chocolate, lo siguiente: Esperamos +que cesar tu obstinacin en profesar. Nos oponemos resueltamente a +ello, y no queremos que tu ingreso en el seno de esta familia sea +seal de aniquilamiento de nuestra casa. Ya te dijimos que habamos +determinado casarte con un joven de alto linaje, proyecto en el cual +estriba la felicidad, grandeza y lustre de la familia a que +perteneces. Todo est concertado, y aunque se aplace por motivo de la +guerra, al fin tiene que ser; de modo que si persistes en profesar, +nos llenars de dolor. No anhelas servirnos de consuelo en nuestra +soledad? No correspondes al mucho amor que te profesamos? No deseas +ocupar el puesto que te pertenece en nuestro corazn y en nuestra +casa? Mi sobrina y yo iremos a convencerte, y en tanto disponemos el +viaje a Madrid, adonde nos acompaars, porque tu presencia es +indispensable a las diligencias de tu legitimacin. + +--S, saldr--dijo Ins cuando acab de leer la carta--. Ya no quiero +estar ms aqu. + +--Pues qu, estabas decidida a profesar? + +--S, muy decidida. No tena yo ms consuelo que la idea de encerrarme +aqu para siempre. Cuando me trajeron a Crdoba..., qu das y qu +viaje!, yo no saba lo que era de m. Me encerraron en este +convento..., luego vinieron esas seoras a decirme que era su +sobrina..., me besaron..., lloraron mucho las dos...; luego dijeron +que me iban a casar, y cuando les contest: Pues ya que me han puesto +aqu, aqu he de quedarme toda la vida, ambas se afligieron mucho... +Me visitan con frecuencia, acompaadas de un seor de edad, que me +hace mil caricias y asegura quererme mucho; pero nunca he cedido a sus +ruegos para salir. + +--Y ahora? + +--Las paredes del convento se me caen encima, y anhelo salir. + +--Pero te van a casar!--exclam indignado--. Te quieren casar, y no +se hunde el mundo. + +Entonces se ri, creo que por primera vez desde mucho tiempo, y +aquella espontnea alegra me pareci expresin de una renaciente +vida. Ins sala del seno del claustro como yo del montn de muertos +de la Moncloa, y al contestar con una sonrisa a mis amorosas quejas, +sacaba del sepulcro de la Orden el pie que tan impremeditadamente +haba metido dentro. Vindola rer, reme yo tambin, y al punto, +olvidando la situacin, nos hablamos con la confianza de aquellos +tiempos en que de nuestras penas hacamos una sola. + +--Ay, chiquilla! Ahora que eres archiduquesa y archipmpana, no +tienes vergenza de quererme? + +--Pero qu quieren hacer de m?--pregunt, ponindose triste otra +vez. + +--Mira, princesa, haz lo que te mandan esas seoras: obedcelas en +todo. Ya habrs conocido el parentesco que tienes con ellas. Dios te +ha puesto en sus manos; acepta lo que Dios te da, y l arreglar lo +dems. + +--Saldr del convento--afirm ella--. Ay! No se asustarn poco las +Madres cuando me lo oigan decir. Pero ya Dios no quiere que yo sea +monja. + +--No lo sers, no; y cuando yo vuelva de la guerra... + +--Pero vas t a la guerra? Chiquillo, quin te ha metido a ti en +guerras? + +--Pues qu he de hacer? Quieres que toda la vida sea criado? +Escucha, Ins, lo que me pas hace das en casa de la Sra. Condesa. +Fu a visitarla, y habiendo cometido la indiscrecin de decirle que te +quera, se enfureci de tal modo, que me hizo poner en la puerta de la +calle. + +Ins cruz las manos, dejndolas caer luego con desaliento sobre su +falda, mientras elevaba sus ojos al cielo, sin decir nada. + +--No soy ms que un criado, Ins!--exclam, agarrndome con fuerza a +la reja y sacudindola, como si quisiera hacerla pedazos--; no soy ms +que un miserable chico de las calles, indigno de ser mirado por +personas de tu categora. Despus que nos separamos, mira qu +distantes estamos uno de otro. Pero no creas que lo siento; me gusta +verte donde estar debes. + +--Y t?--me pregunt con perplejidad. + +--Yo har lo que deba, Inesilla. Sal de este convento, ve con esas +seoras y esprame tranquila, con la segundad de que ir a buscarte. +Si para entonces no has variado..., si te encuentro la misma... + +Contestme al instante pasando su dedo ndice por uno de los huecos de +la reja. Yo se lo bes, se lo mord tan sin pensarlo, que ella no pudo +contener un ligero grito, a punto que la Madre Transverberacin +regresaba con el chocolate y los bollos. + +--Qu es eso, nia?--pregunt la vieja, asombrada de orla chillar. + +--Nada, Madre Transverberacin. Esta reja tiene unos picos... Al +mover la mano me lastim un dedo--dijo Ins, chupndose la coyuntura +del dedo ndice y sacudindolo despus para fingir el dolor del +supuesto rasguo. + +--Aqu estn el chocolate y los bollos--aadi la monja--. Vaya, ya es +tiempo de que se marche ese mocito, porque obscurece y no es sta hora +de tener abierto el locutorio. + +--Rabiando estoy por marcharme--repliqu--. Vengan ac esos bollos y +ese chocolate, que la Sra. Marquesa estar con el alma en un hilo +aguardando tan buenas cosas. Y qu le digo a su merced en +contestacin al recado que tuve el honor de traer? + +--Que est muy bien--contest Ins, apretando su cara contra la +reja.--Que har lo que me mandan, y que cuando quieran venir por m, +estoy dispuesta a salir del convento. + +--Cmo es eso, nia?--gru alarmada la monja--. Que quiere usted +salir! Qu pensar su futuro Esposo Jesucristo si llega a sus odos +lo que usted ha dicho! Y tiene que saberlo forzosamente, porque l +est en todas partes y todo lo oye. Nada, nada--aadi, arrimando su +hocico a la verja--. Rapaz, a la Sra. Marquesa dir usted que la nia +persiste en su ejemplar vocacin, y que si quieren verla enfadada y +bufando de rabia, que le hablen del siglo y sus tentaciones. + +Ins prorrumpi en una carcajada tan natural, tan graciosa, tan +fresca, tan jovial, que hasta las paredes del convento parecan +regocijarse con tan alegre msica. + +--Qu risas tan mundanas son sas?--dijo la Madre Transverberacin--. +Es la primera vez que se re usted de ese modo en esta casa. Qu pasa +para tanta alegra?... Adentro, nia, adentro; daremos parte de este +inaudito desenfado a la Madre Abadesa. + +Cerrse el locutorio y sal a la calle. Sentame con nueva vida, con +centuplicadas fuerzas en mi espritu y en mi cuerpo; sentame capaz de +todo, de la abnegacin, de la lucha, hasta del herosmo, porque la +presencia y las palabras de Ins haban abierto desconocidos +horizontes, inmensos espacios delante de m. + + + + +XV + + +Antes de llegar a la posada, fuerte ruido de tambores y cornetas me +anunci la salida del ejrcito. Corr a buscar mis armas y mi +caballo, y antes de que se notara mi falta, ya estaba en fila con el +seorito conde de Rumblar, Marijun y los dems de la partida. Era ya +de noche cuando salimos, y el pueblo todo tom parte en aquella +espontnea fiesta de nuestra despedida: millares de luces se +encendieron a nuestro paso en balcones y puertas; ninguna mujer dej +de saludarnos desde la reja, ya sin galn, y todos los chicos +engendrados por aquella fecunda generacin salieron delante de los +tambores, acompandonos hasta ms all de la Puerta Nueva. + +Anduvimos toda la noche, y al da siguiente, al salir del Carpio, nos +desviamos del camino real de Andaluca, tomando a la derecha en +direccin a Bujalance. Durante esta primera jornada encontramos a +Santorcaz, que haba salido de Bailn para incorporarse a su +cuadrilla, y a todos nos di mucho gusto el verle. + +--Aqu traigo varios regalitos que le manda a usted su seora +mam--dijo a mi amo, entregndole unos paquetes--. La seora estaba +desazonada por no haber tenido noticias de usted, y me encarg que le +cuidase bien. Hizo el Sr. Conde las visitas que D. Mara le encarg? + +--Puntualmente--contest mi amo--. Y usted, por qu no ha venido +antes? + +--Qu demonio! Con estas cosas ni tenemos posta ni quien lleve una +carta. Sin embargo, yo recib las que esperaba, y aqu estoy al fin, +deseando, como los dems, que tropecemos con los franceses. + +Desde entonces fu Santorcaz el principal personaje de la cuadrilla +despus del amo, lugar que supo conquistarse con la desenvoltura +subyugadora de su conversacin. Pona l todo suesmero en agradar a D. +Diego, cosa fcil de conseguir, y siempre fijo al lado de ste, +cautiv prontamente el nimo del buen chico, ya contndole hazaas y +extraordinarios hechos, ya sugirindole con su frtil imaginacin +ideas y conceptos propios para enloquecer a un joven de chispa, pero +muy atrasado en su desarrollo intelectual. + +Y a todas estas, seores mos, ni una palabra os he dicho de aquel +ejrcito, ni de su extraa composicin; pero atended ahora, que lejos +de ser tarde, es sta la coyuntura propicia de hacerlo, segn el +refrn que dice: Cada cosa en su tiempo, y los nabos en Adviento. + +La base del ejrcito de Andaluca estaba en las tropas del campo de +San Roque, mandadas por Castaos, y en las que despus trajo don +Teodoro Reding de Granada. Componase de lo ms selecto de nuestra +infantera de lnea, con algunos caballos y muy buena artillera, no +excediendo su nmero de trece a catorce mil hombres. Agregronse +algunos regimientos provinciales y los paisanos que espontneamente o +por disposicin de las Juntas se engancharon en las principales +ciudades de Andaluca. Difcil es conocer la cifra exacta a que se +elevaron las fuerzas de paisanos armados; pero seguramente eran +muchos, porque la convocatoria haba llamado a todos los mozos de diez +y seis a cuarenta y cinco aos, solteros, casados y viudos sin hijos, +de cinco pies menos una pulgada, medidos descalzos. Adems de los +notoriamente intiles, como cojos, mancos, ciegos, etc., eran +exceptuados los que tenan su mujer encinta o ejercan cargos +pblicos, as como a los ordenados de Epstola; pero no haba +excepcin por razn de cosecha o labores del campo. Los nicos +rechazados de las filas, sin tener aquellos reparos, eran los _negros, +mulatos, carniceros, verdugos_ y _pregoneros_. Con paisanos, pues, +cre Sevilla cinco batallones y dos regimientos de caballera; Cdiz +mand el batalln de tiradores que llevaba su nombre, y las ciudades y +villas de Utrera, Jerez, Osuna, Carmona, Jan, Montoro y Cabra +enviaron cuerpos de infantera y caballera de nmero irregular. + +Esto aument el ejrcito; pero an deba crecer un poco ms aqul, que +empez enano y deba ser gigante terrible, si no por su tamao, por su +fuerza. Los militares espaoles que el Gobierno de Madrid incorporaba +a las divisiones de Moncey, de Vedel o de Lefebvre iban huyendo de sus +traidoras filas en cuanto se les presentaba ocasin para ello, de tal +modo, que al verificar sus marchas aquellos ejrcitos por parajes +montuosos o quebrados, vean que los espaoles se les escapaban por +entre los dedos, como suele decirse. Los desertores acudan a engrosar +las tropas del ejrcito de Blake, del de Cuesta o del de Castaos; y a +Carmona y a Crdoba llegaron muchos, escapados de las filas de Moncey, +as como casi todos los que hacan la campaa de Portugal con Junot. +Aquellos oficiales y soldados, al romper la disciplina literal que los +sujetaba a la Francia invasora para acudir al llamamiento de la +disciplina moral de su patria oprimida, hacan el viaje disfrazados, +traspasaban a pie las altas montaas y los ardientes llanos, hasta +encontrar un ncleo de fuerza espaola. Daba lstima verles llegar +rotos, descalzos y hambrientos, aunque su gozo por hallarse al fin en +tierra no invadida les haca olvidar todas las penas. Con estos +desertores, entre quienes haba guardias de Corps, valones, +ingenieros y artilleros, aument un poco nuestro ejrcito. + +Pero an creci algo ms. La Junta de Sevilla haba indultado el 15 de +mayo a todos los contrabandistas y a los penados que no lo fueran por +los delitos de homicidio, alevosa o lesa majestad humana o divina, y +esto trajo una partida, que si no era la mejor tropa del mundo por sus +costumbres, en cambio no tema combatir, y fuertemente disciplinada, +di al ejrcito excelentes soldados. Ibros, lugar clebre en los +fastos del contrabando; Jandulilla, Campillo de Arenas, y otras +localidades, entregadas ms tarde al sable de la Guardia civil y de +los Carabineros, enviaron respetables escuadrones, con la +particularidad de que por venir armados hasta los dientes, y ser todos +unos caballeros de muy buen temple, que saban dnde echaban la boca +del trabuco, se les reput como auxiliares muy eficaces del ejrcito. +Cuerpos reglamentados espaoles, con algunos suizos y valones; +regimientos de lnea, que eran la flor de la tropa espaola; +regimientos provinciales, que ignoraban la guerra, pero que se +disponan a aprenderla; honrados paisanos, en su mayor parte muy +duchos en el arte de la caza, y por lo general tiraban admirablemente; +y, por ltimo, contrabandistas, granujas, vagabundos de la sierra, +chulillos de Crdoba, holgazanes convertidos en guerreros al calor de +aquel fuego patritico que inflamaba el pas; perdidos y merodeadores, +que ponan al servicio de la causa nacional sus malas artes; lo bueno +y lo malo, lo noble y lo innoble que el pas tena, desde su general +ms hbil hasta el ltimo pelaire del Potro de Crdoba, paisano y +colega de los que mantearon a Sancho: tales eran los elementos del +ejrcito andaluz. + +Se form de lo que exista: entraron a componer aquel gran amasijo la +flor y la escoria de la nacin; nada qued escondido, porque la +fermentacin lo sac todo a la superficie, y el crter de nuestra +venganza esputaba lo mismo el puro fuego que las pestilentes lavas. +Removido el seno de la patria, ech fuera cuanto haban engendrado en +l los gloriosos y los degenerados siglos, y no alcanzando a +defenderse con un solo brazo, trabaj con el derecho y el izquierdo, +blandiendo con aqul la espada histrica y con ste la navaja. + +En cuanto a uniformes y trajes, habalos de todas las formas +conocidas. Es prodigioso cmo se equip aquel ejrcito de paisanos en +diez y seis das. La Administracin actual, con todos sus recursos, es +un sastre de portal comparada con aquel confeccionador que puso en +movimiento millones de agujas en dos semanas. En cierto estado que la +Historia no ha credo digno de sus pginas, pero que existe an, +aunque en el olvido, se consigna el nmero de piezas de vestuario que +hicieron gratuitamente las monjas y seoras de Sevilla. Dice as: + +Por las Comunidades y seoras de distincin se han hecho 3.335 +camisas, 1.768 pantalones y 167 casacas de soldado; 1.001 camisas, 312 +pantalones y 700 chalecos de sargento; 374 botines de pao, 149 sacos +de caballera, 16 mochilas y 1.684 escarapelas. Las seoras de +Alcolea, las de Carmona, Lora del Ro y otros pueblos figuran en la +cuenta con cifras parecidas. + +Esta diversidad de manos en la hechura de vestimenta indica que la voz +_uniforme_, en lo tocante a voluntarios, era una vana palabra. Al lado +de las casacas blancas con solapa negra, carmes o azul, que vestan +la mayor parte de los regimientos de lnea; al lado de las levitas +azules con bandolera que vestan valones y suizos, veamos los +chaquetones de pao pardo con que se cubra la gente colecticia. Entre +los altos morriones de la artillera y las gorras de los granaderos, +llamaban la atencin nuestros blancos sombreros portugueses, y las +gorras de cuartel, y los tocados de innumerables clases con que +cubran sus chollas los tiradores y voluntarios de los pueblos. Como +antes he dicho, aquel ejrcito haca rer. + +Y el dinero para la guerra? Causa risa ver cmo se da hoy de +calabazas un ministro de Hacienda para _arbitrar_, con destino a otra +guerra, unos cuantos millones que nadie quiere darle si no hipoteca +hasta el ltimo pingajo de la nacin. Aprended, generaciones egostas. +Leed las listas de donativos hechos por los gremios, por los +comerciantes, por los nobles y hasta por los mendigos. Aquel s era +llover de dinero, y reunirlo a montones, sin que ni un realito de +velln se escapase por entre los agujeros del cesto administrativo! En +la lista de donaciones hay una partida conmovedora que dice as: La +Sra. Condesa viuda de Montelirios ha entregado su _toaleta_ de plata, +manifestando el sentimiento de que sus medios no alcancen tanto como +su voluntad. + +Habr hoy quien d su _toaleta_?... + + + + +XVI + + +Nuestra marcha por Caete de las Torres en direccin al ro Salado era +un verdadero paseo triunfal, mejor dicho, casi no pareca que +marchbamos, porque la gente de los pueblos, incluso mujeres, ancianos +y chicuelos, nos seguan a un lado y otro del camino, improvisando +fiestas y bailes en todas las paradas. Cuando el ejrcito se detena, +eclipsbanse en apariencia todos los males de la patria, porque la +tropa, recobrando el buen humor, converta el campamento en una feria. +Yo no s de dnde salan tantas guitarras; no pude comprender de qu +estaban hechos aquellos cuerpos, tan incansables en el baile como en +el ejercicio, ni de qu metal dursimo eran las gargantas, para ser +tan constantes en el gritar y cantar. + +Como durante la primera semana del mes de julio no nos faltaron +vveres abundantes, lo pasbamos perfectamente; y como tampoco +tropezamos con los franceses, establecidos, aunque muy inquietos, al +otro lado del ro, a todos, especialmente a los inexpertos, nos +pareca la guerra una ocupacin dulcsima. Sobre todo, el condesito de +Rumblar no caba en su pellejo de puro alborozado; y como con el roce +de tanta y tan diversa gente se iba despabilando por extremo, lleg a +adquirir un desembarazo, un dominio de su propia persona que antes no +tena. Santorcaz, como dije, haba logrado en poco tiempo gran +ascendiente sobre D. Diego, de tal modo, que cuanto nuestro mozalbete +pona por obra, lo consultaba con aqul. Marijun, en cambio, haca +buenas migas con un servidor de ustedes, y siempre juntos en las +marchas y en los descansos, nos contbamos nuestras cosas, +compadecindonos y consolndonos mutuamente. Nosotros dos solos, y sin +dar parte a nadie, nos comimos el divino chocolate y los bollos de la +Madre Transverberacin. + +Todo el ejrcito tena gran impaciencia por venir a las manos con la +_canalla_. Como existen en todo campamento, adems del supremo consejo +que se celebra en la tienda del General, tantos consejillos como +grupos de soldados se escalonan aqu y all, en la cantina o en campo +raso, para echar una caa o tirar un par de cartas, nosotros siempre +estbamos dilucidando en corros ms o menos grandes la eterna cuestin +de nuestro encuentro con los franceses. Cuntas veces, reunidos junto +a un tambor, donde haba un jarro de vino, dispusimos el paso del ro, +el ataque del enemigo en su posicin de Andjar, u otras hazaas de la +misma harina! + +Un da, hallndonos en Porcuna, y despus que se nos uni el ejrcito +de Reding, resolvimos, tras de ardiente discusin, que los generales +estaban atolondrados y sin saber qu plan adoptaran. El conde de +Rumblar dijo que iba a escribir a su maestro D. Paco, para que le +dijera qu operaciones convenan ms; pero como todos se rieran de +esta ocurrencia, nuestro generalito se amosc y fu a que le consolara +con sus adulaciones interminables el lugarteniente Santorcaz. + +Por ltimo, tras largo consejo celebrado por los generales, se dijo +que iban a ser distribudas las divisiones para tomar la ofensiva +inmediatamente. Aqul da, que fu, si no recuerdo mal, el 12 o el 13 +de julio, vi por primera vez al general Castaos, cuando nos pas +revista. Pareca tener cincuenta aos, y por cierto que me caus +sorpresa su rostro, pues yo me lo figuraba con semblante fiero y +ceudo, segn a mi entender deba tenerlo todo general en jefe puesto +al frente de tan valientes tropas. Muy al contrario, la cara del +general Castaos no causaba espanto a nadie, aunque s respeto, pues +los chascarrillos y las ingeniosas ocurrencias que le eran propias las +guardaba para las intimidades de su tienda. Montaba airosamente a +caballo, y en sus modales y apostura haba aquella gracia corts y +urbana que tan comn ha sido a nuestros Csares y Pompeyos. Es preciso +confesar que a caballo y en las paradas hemos tenido grandes figuras. +Esto no es decir que Castaos fuera simplemente un general de parada, +pues en 1808, y antes de inmortalizar su nombre, tena muy buenos +antecedentes militares, aunque haba hecho su carrera con rapidez +grande, si no desusada en aquellos tiempos. A los doce aos de edad +obtuvo el mando de una compaa; a los veintiocho le hicieron teniente +coronel, y a los treinta y tres, coronel. Si en su juventud no asisti +a ninguna campaa, en 1794, y cuando contaba treinta y ocho aos y +posea la faja de mariscal de campo, estuvo en la del Roselln a las +rdenes del general Caro, y all le hirieron gravemente en el lado +izquierdo del cuello. Cuentan que la ligera inclinacin de su cabeza +hacia aquel lado provena de la tal herida. + +Voy a decir de qu manera nos distribuyeron. La primera divisin la +mandaba Reding; la segunda, Coupigny, y la tercera, Jones; la reserva +estaba a las rdenes de D. Juan de la Pea, y mandaban destacamentos +sueltos, de mil hombres poco ms o menos, en calidad de tropas +volantes para mortificar al enemigo, D. Juan de la Cruz, el marqus de +Valdecaas y D. Pedro Echevarri, que despus fu uno de los ms +famosos polizontes de la reaccin. Trescientos escopeteros, que haban +salido Dios sabe de dnde, eran capitaneados por el presbtero D. +Ramn de Argote. No es verdad que hubiera estado mejor diciendo misa? + +A caballo ramos tres mil, fuerza no muy grande si se considera que +bamos a operar en pas entrellano y contra jinetes muy aguerridos; +pero, en cambio, nuestra artillera era de primer orden. Tenamos +veinticuatro piezas, servidas por el Real Cuerpo, con lo ms florido +de aquella oficialidad a quien estaba reservado la mayor gloria de la +guerra, desde el 2 de mayo hasta la batalla de Vitoria. + +Nosotros nos extendamos por la izquierda del Guadalquivir, ocupando +los pueblos de Porcuna y Lopera; y alargando una de nuestras alas por +el camino de Arjonilla, observbamos la orilla derecha, mientras la +otra ala se extenda hacia Higuera de Arjona buscando a Menjbar. +Ocupaba el francs a Andjar con las fuerzas que primitivamente trajo +a la tierra andaluza, y que haban vencido en el puente de Alcolea y +saqueado a Crdoba. La divisin de Vedel, fuerte de diez mil hombres, +hallbase en Bailn, y la pequea divisin de Ligier-Belair, el mismo +general que vimos batirse con los vecinos de Valdepeas en los +primeros das de junio, estaba en Menjbar guardando el paso del ro. +Andjar, Bailn, Menjbar. Del primero al segundo punto corra la +carretera general de Andaluca, desde Bailn a Menjbar el camino que +iba a Jan, y desde Menjbar a Andjar el ro. Conserven ustedes en la +memoria la disposicin de este tringulo para comprender la +importancia de los movimientos de ambos ejrcitos. + +Cualquiera que fuese el pensamiento de nuestros generales, lo cierto +es que la primera divisin recibi orden inmediata de ponerse en +marcha, mientras Castaos con la tercera y la reserva se diriga hacia +el puente de Marmolejo para pasarlo y atacar a Dupont en Andjar. Ya +he dicho que mandaba D. Teodoro Reding la primera divisin; lo que an +no ha sido escrito por la Historia ni dicho por m es que yo formaba +parte de ella, porque toda la caballera voluntaria haba sido +incorporada, mejor dicho, fundida en los batallones del ejrcito, que +apenas contaban con la mitad del contingente. A mi amo y a los que le +seguan nos toc formar en las filas del regimiento de Farnesio, +mientras que los lanceros de Sevilla fueron casi todos incorporados al +regimiento de Espaa. + +El da 13 nos separamos de nuestros compaeros y tomamos el camino, +mejor dicho, las veredas y trochas que conducen a Menjbar. No +llegbamos a seis mil; pero ramos buena gente, aunque me est mal el +decirlo. El regimiento de guardias valones, los suizos, el de la +Corona, el de Irlanda, el de Jan, los granaderos provinciales, los +fusileros de Carmona, la caballera de Farnesio y las seis bocas de +fuego que mandaba D. Antonio de la Cruz, eran piezas respetables, +orgullosas de s mismas. Tenamos por General a un hombre impetuoso, +de ms arrojo que prudencia; mediano tctico, pero incansable en las +marchas. Nuestro Jefe de Estado Mayor, D. Francisco Javier Abada, era +un militar muy entendido, quizs de los mejores que entonces tena el +ejrcito espaol, y el coronel puesto al frente de la artillera +pasaba por un oficial de mucho entendimiento en su arma. Nosotros le +llambamos el _sainetero_, por ser hijo de D. Ramn de la Cruz. + +Adelante, pues al llegar a Menjbar, encontramos la poblacin muy +alborotada porque un destacamento francs, enviado a Jan en busca de +vveres, despus de saquear horriblemente esta ciudad, haba +retrocedido a su cuartel general, asolando a su paso la comarca. De +Jan se contaban atrocidades que apenas son crebles en militares de +un pas europeo. Dijronnos que mujeres y nios haban sido +inhumanamente degollados, y que igual muerte padecieron dentro de sus +mismos hospitales varios frailes agustinos y dominicos enfermos. La +consternacin de aquellos pueblos era excesiva, y al aproximarse las +tropas, acudan en tropel a nuestro encuentro, derramando lgrimas de +ira, suplicndonos que no dejramos vivo un francs, y pidiendo los +viejos an fuertes y los rapaces de doce aos que se les dejase +marchar entre las filas para ayudarnos. Segn nos decan despus del +saqueo, en los caseros inmediatos al trnsito, Almenara, Fuente del +Rey, Graena y otros, no haban dejado ni un grano de trigo, ni un +azumbre de vino, ni un puado de paja. Hasta las medicinas de las +boticas y de los hospitales de Jan fueron robadas, y al propio +tiempo, ni un carro ni una mula quedaron en todos aquellos contornos. + +Muchas familias expoliadas haban acudido a Menjbar. En la plaza del +pueblo dos frailes escapados a las carniceras de Jan, predicaban el +exterminio de los franceses. Al ver la indignacin de aquella infeliz +gente robada y vejada, al ver las mujeres que acudan frenticas y +rabiosas pidindonos que vengramos a sus inocentes hijos, degollados +sin piedad en la cuna, comprend las crueldades de que por su parte +empezaban a ser vctimas los franceses cuando se rezagaban. + + + + +XVII + + +Antes de decidirse a pasar el ro, nuestro General mand una pequea +fuerza en reconocimiento de la situacin de las tropas de Coupigny. +Algunos jinetes de Farnesio tomaron parte en esta expedicin, y +Marijun, que fu en ella, nos cont a su regreso, en la tarde del 15, +que haban encontrado la divisin del Marqus hacia Villanueva de la +Reina, donde le entregaron los pliegos de Reding. Desde el campamento +de Coupigny se haba visto una gran polvareda en la orilla derecha, y +pareca que la divisin de Vedel marchaba desde Bailn a Andjar, para +reforzar a Dupont, que ya haba trabado la lucha con Castaos. La +gente venida de Arjonilla aseguraba haber odo fuerte caoneo hacia la +parte de los Visos. + +--A estas horas--deca Marijun--, o ellos o los de Castaos han de +estar derrotados. + +--Y qu esperaba el Marqus en Villanueva de la Reina?--pregunt +Santorcaz con aquella suficiencia estratgica que le hiciera tan digno +de admiracin a los ojos del joven D. Diego. + +--All se estaba tan quieto--repuso Marijun--. Parece que est de +acuerdo con nuestro General para operar en combinacin y atacar +juntos a Bailn. + +--Pero qu estrategia es sa, ni a qu conduce atacar a Bailn?--dijo +Santorcaz, atrayendo en su alrededor un crculo de soldados--. No +dices que la divisin Vedel sali de Bailn y est ya sobre Andjar? + +--S; as lo decan en Villanueva. + +--Pues si no hay enemigos en Bailn, qu es eso de atacar a Bailn? +Se tratar de ocuparlo para luego avanzar por el arrecife y embestir a +Dupont y a Vedel por la espalda, mientras Castaos, Jones y Pea lo +atacan de frente. + +--Eso, eso ser--dijimos todos--. De ese modo les cogeremos entre dos +fuegos, y no escapar ni una patena de las que robaron en Crdoba. + +--Pero si se es el plan, ya deba estar puesto en ejecucin. Si se +estn batiendo en Andjar, a estas horas deberamos estar nosotros +cayendo sobre la retaguardia francesa; mientras que si nos ponemos en +marcha esta noche y llegamos maana, sabe Dios... + +Al anochecer se nos orden marchar ro arriba, lo cual no comprendimos +ni poco ni mucho hasta que algunos compaeros, que eran del pas y +conocan el terreno, nos dijeron que bamos buscando el vado del +Rincn para pasar al otro lado. Por la noche, algunas fuerzas de +infantera y dos piezas pasaron por junto a la barca, mientras el +grueso del ejrcito con la caballera nos disponamos a hacerlo media +legua ms arriba. Antes de amanecer sentimos algunos tiros del otro +lado, y disenos orden de hacer el menor ruido posible y de no +encender lumbre. La noche era calurosa; habamos comido poco y mal el +da anterior, y con esto y el no dormir no estbamos del mejor humor; +pero la guerra tiene mil contrariedades, y ojal fueran todas como +aqulla. Entramos al fin en el ro, cuyo frescor agradecieron mucho +nuestros cuerpos, secos e irritados por el calor y el polvo, y algn +tiempo despus, cuando comenzaban a iluminar el horizonte los primeros +vislumbres de la aurora, ya ramos dueos de la orilla derecha. El +Mayor General Abada, que haba dirigido el paso, nos mand +replegarnos a un sitio bajo, donde casi toda la fuerza poda +permanecer oculta, y all aguardamos ms de media hora. No se vean +los enemigos por ningn lado; pero all lejos, hacia la barca, +continuaba cada vez ms vivo el tiroteo de fusil. + +El terreno es por all bastante quebrado, abundando los matojos, y +entre stos designaron un camino de trocha por donde avanz la +infantera, mientras a los de a caballo se nos mand caminar por +terreno ms alto. Habamos tomado tan al pie de la letra la orden de +no hacer ruido, que avanzamos despacio y silenciosamente con el alma +en suspenso, los ojos atentamente fijos en el ltimo trmino del +terreno hacia la izquierda, punto donde se haba trabado la accin. +Vimos al fin a los franceses tirotendose con nuestros compaeros, con +aquellos que haban pasado la barca durante la noche, y luchaban en un +campo bajo, salpicado de espesos matorrales. + +En una loma, y como a dos tiros de fusil de aquel sitio, brillaba +inmvil e imponente una cosa que desde el primer momento atrajo +nuestras miradas, infundindonos algn recelo. Era un escuadrn de +coraceros, la mejor caballera del ejrcito de Dupont. Todos los +jinetes contemplamos el resplandor de las bruidas corazas, en cuyos +petos el sol naciente produca plateados reflejos; y despus de mirar +aquello sin decir nada, nos miramos unos a otros, como si nos +contramos. Ni una voz se oa en nuestras filas; a todos se nos haba +cambiado el color, y temblbamos, aunque cada cual hiciera esfuerzos +para disimularlo. El nico rumor que turbaba el profundo silencio de +nuestro regimiento, donde hasta los caballos parecan contener el +aliento y explorar el campo con atnitos ojos, era un ligero y casi +imperceptible son metlico producido por las estrellas de las +espuelas. Aquel temblor de piernas es un accidente que la caballera +observa siempre en el comienzo de toda batalla. + +El combate, principiado en guerrillas, arreciaba desde que empez la +infantera a desplegar un frente compacto de consideracin. Pero casi +toda la tropa espaola se mantena en reserva, esperando a saber +fijamente si los franceses ocultaban una gran fuerza en la carretera +de Bailn. Mientras el frente espaol aumentaba sus tiros, +resistiendo a las innumerables guerrillas francesas que al abrigo de +sus posiciones medio atrincheradas hacan fuego mortfero, la +artillera continuaba a retaguardia, y la caballera, asimismo fuera +de accin, recibi orden de ocupar un cerro a mano derecha. Fijos +all, no quitbamos los ojos de la tremenda fila de corazas que +resplandecan en la loma de enfrente, quietas y confiadas en su valor +y pesadumbre. Aquella fuerza era muy superior a la nuestra por su +organizacin y marcialidad; pero nosotros tenamos sobre ella, adems +de la ventaja numrica, que no era de gran valor, dada nuestra +impericia, la siguiente ventaja moral: puestos ellos en la vertiente +anterior de una loma, todo su poder y su nmero se presentaban a +nuestra vista; no haba ms coraceros que aqullos, y podamos +contarlos uno por uno. Nosotros, en cambio, estbamos sabiamente +colocados por el Mayor General en otra altura parecida; pero slo una +quinta parte del regimiento ocupaba la parte culminante de la loma, +mientras que todo lo dems se extenda en la vertiente posterior, +permaneciendo oculto a la vista del enemigo; de modo que si nosotros +les contbamos perfectamente a ellos, los franceses, engaados por la +apariencia, se reiran de los cuarenta jinetes sin uniforme, +enseoreados del cerro con aire de perdonavidas. + +Nosotros tenamos sobre ellos la ventaja de lo desconocido, que es el +genio tutelar de las batallas, de eso que no se ve y que en el momento +apurado y crtico sale inopinadamente de lo hondo de un camino, del +respaldo de una loma, de la espesura de un bosque; combatiente de +ltima hora que la tierra echa de su seno, y se presenta fresco, sin +heridas ni cansancio, a decidir la victoria. + +Nuestras filas haban desalojado a los franceses de sus posiciones. +Les vimos replegarse en desorden, y entonces ces la inmovilidad de +los coraceros. Los resplandecientes petos despedan reflejos +mltiples, y ordenadamente descendieron de la colina en perfecta fila. +Relincharon sus caballos, y los nuestros relincharon tambin, +aceptando el reto. Pero entonces ocurri uno de esos cambios de escena +tan frecuentes en la guerra, y cuyo artificio, si cae en buenas manos, +basta a decidir la victoria. Arrojadas nuestras filas sobre las +guerrillas enemigas, clareado el terreno y puestas en juego algunas +piezas de artillera, vise que los franceses vacilaban, agrupndose y +retrocediendo como si buscaran nuevas posiciones. Se nos di orden de +avanzar bajando, y una vez en llano, convertirnos sobre nuestro +flanco, para formar un largo frente de batalla. La infantera francesa +estaba delante de nosotros, resguardada por sus coraceros; pero stos, +observando nuestro movimiento y reconociendo al instante su indudable +inferioridad, invadieron precipitadamente la carretera. La retirada +era cierta. Se nos form en columnas, dndonos orden de cargar, y el +regimiento se puso rpidamente al galope. Pareca que la misma tierra, +sacudindose bajo las herraduras de nuestros caballos, hacia adelante +nos lanzaba. A aquellos primeros pasos tras un ideal de gloria +acompaaron voces de guerra mezcladas con piadosas invocaciones. + +--Madre nuestra, santa Virgen de Araceli, ven con nosotros! + +--Viva Espaa, Fernando VII y la Virgen de la Fuensanta! + +Ya nadie pensaba en tener miedo; muy lejos de esto, todos los de mi +fila rabibamos por no estar en las de vanguardia, en aquellas filas +dichosas que acometan a sablazos a los franceses de a pie, ya +pronunciados en completa dispersin. Tal era nuestro furor blico en +aquella fcil victoria, que D. Diego, Marijun y yo, no encontrando a +derecha e izquierda francs alguno, hacamos grande estrago con +nuestros sables en los arbustos del camino, diciendo: Perros, +canallas, ya sabris cmo las gastamos los espaoles. + +La gloria de cargar sobre la infantera francesa perteneci tan slo a +las primeras filas, aunque no les dur mucho el regocijo, porque los +enemigos, convencidos ya de que no tenan fuerza bastante para +hacernos frente, tomaban a toda prisa el camino de Bailn. Una vez +posesionados del camino, seguimos adelante; pero los caballos +franceses corran a todo escape, y la infantera se puso en salvo por +las veredas, dispersndose a un lado y otro de la carretera. Sobre las +diez nos detuvimos, y, puestas en orden las columnas, avanzamos +despacio, porque recelbamos de ser atacados por una divisin entera. +Entretanto, nuestras prdidas haban sido nulas en la caballera, y +escasas, aunque sensibles, en la infantera, qu perdi un capitn del +regimiento de la Reina y bastantes soldados. + +Despus de haber perdido de vista a los enemigos, continuamos la +marcha hacia Bailn, si bien con mucha cautela, pues haba la +presuncin de que los franceses, reforzados con gran nmero de tropas, +caballos y artillera, se nos presentaran de nuevo en mitad del +camino, sorprendindonos en nuestra triunfal carrera. As fu, en +efecto. A eso del medioda nuestras columnas avanzadas recibieron el +fuego de los imperiales, que rehechos con un destacamento que de +Linares haba llegado, trataban de ganar lo perdido. + +Furiosos por el reciente desastre, acometieron briosamente a nuestra +vanguardia. Tomamos posiciones, y las tropas ligeras, ayudadas de un +enjambre de paisanos, se diseminaron por las escabrosidades prximas, +desde cuyos matorrales mortificaban a los franceses con fuego menudo. +La caballera, entretanto, continuaba muy lejos de la accin, y aunque +nuestro deseo hubiera sido que a lo ms recio se nos enviara para +desahogar nuestro enardecido pecho, Dios quiso por fortuna que no +llegase esta ocasin, pues la escaramuza termin de improviso, cesaron +los tiros, y vimos con sorpresa que los franceses, como posedos de +sbito pavor, retrocedan a la desbandada hacia Bailn, recogiendo +precipitadamente sus heridos. + +Qu ocurra? Segn despus supimos, Francia haba tenido una prdida +funesta, la de su general Gobert, el cual cay mortalmente herido por +una de esas balas de guerrero invisible, que salan de entre las +malezas para taladrar el corazn del Imperio. Aquel valiente militar +muri pocas horas despus en Guarromn. Dueos nosotros del campo, y +sin enemigos a la vista, pareca natural que furamos sobre Bailn; +pero el ejrcito volvi hacia Menjbar para repasar el ro, movimiento +que no fu por nosotros comprendido. Muy orgullosos estbamos, y +especialmente los inexpertos paisanos no cabamos en el pellejo. + +--Hoy es da del Carmen!--exclam don Diego--. Viva la Virgen del +Carmen, y mueran los franceses! + +Ruidosas exclamaciones alegraron y conmovieron nuestras filas. Era el +16 de julio; en este da la Iglesia celebra, adems de la advocacin +del Carmen, el Triunfo de la Santa Cruz, fiesta conmemorativa de la +gran batalla de las Navas de Tolosa, ganada contra los infieles por +castellanos, aragoneses y navarros, en aquellos mismos sitios donde +nosotros nos batamos con Francia, y en el mismo 16 del mes de julio. +Haban pasado quinientos noventa y seis aos. La coincidencia del +lugar y la fecha nos inflamaba ms, y aadido a nuestro patriotismo +una profunda fe religiosa, nos cremos hroes, aunque hasta entonces +no habamos tenido ocasin de probarlo. + +Antes de cruzar el ro, descansamos para llevar algo a la boca. Oh, +qu desengao! Estbamos muertos de hambre y cansancio, y se nos dijo +que no haba ms que un tercio de racin. Pero como buenos chicos que +ramos nos conformamos, supliendo los dos tercios restantes con la +substancia moral del entusiasmo. + +--Pero, Sr. de Santorcaz--pregunt a mi compaero, cuando, con el agua +al estribo, vadebamos el Guadalquivir--, nos quiere usted decir por +qu no se nos ha llevado adelante? Por qu despus de esta victoria +desandamos lo andado? + +--Zopenco!--me contest--. Esto no ha sido ms que una fiestecilla de +plvora, y todava no ha empezado lo bueno. Crees que no hay ms +franceses que esos cuatro gatos de Ligier-Belair? Qu sabes t si a +estas horas Vedel, que a Andjar fu en auxilio de Dupont, habr +regresado a Bailn? Ahora, o yo me engao mucho, o vamos en busca del +marqus de Coupigny para reunirnos y emprender juntos un nuevo ataque. +Ests al tanto de lo que digo? Ves cmo no en vano ha mordido uno el +cebo en Hollabrn, en Austerlitz y en Jena? + +Efectivamente, la intencin de nuestro General era reunirse con +Coupigny; pero esto no se verific hasta la noche del 17 al 18. + + + + +XVIII + + +Se nos acamp en un alto a espaldas de Menjbar, y supimos con gusto +que aquella noche no haramos movimiento alguno. Nuestro gozo, como +nuestra fatiga, necesitaba descanso; necesitbamos dar desahogo al +efervescente jbilo, no slo renovando en la memoria todos los +incidentes de la accin de aquel da, sino tambin refiriendo cuanto +cada uno hizo y cuanto dej de hacer para que la batalla fuese +completamente ganada. Los suizos y los soldados de lnea no estaban +tan engredos como nosotros los paisanos, que creamos haber asistido +a la ms grande y gloriosa accin de los modernos tiempos. Mirbamos +con desdn a los que quedaron de reserva, y al contarles lo que pas, +hacamos subir a cifras fabulosas el nmero de franceses segados por +nuestros cortadores sables en la refriega. + +Largas horas pasamos sobre el campo saboreando los deliciosos +recuerdos de tanta gloria, que como dejos de un manjar muy rico nos +renovaban el placer del vencimiento. La noche era como de verano y +como de Andaluca, serena, caliente, con un cielo inmenso y una +atmsfera clara, donde algo sonoro flucta, cuya forma visible +buscamos en vano en derredor nuestro. Tendidos sobre la caldeada +tierra a orillas del ro, cuyas frescas emanaciones buscbamos con +anhelo, entretenamos las horas hablando, cantando o haciendo eruditas +disertaciones sobre la campaa tan felizmente emprendida. En un grupo +se jugaba a las cartas, en otro se deca un romance de hroes o de +santos, en este algunos cantaores echaban al vuelo las ms romnticas +endechas de la tierra, pues desde entonces era romntica Andaluca; en +aquel se narraban cuentos de brujas, y en algunos, finalmente, se +dorma sin inquietud por el da venidero. + +Nuestro D. Diego, siempre al arrimo de Santorcaz; Marijun, yo y +algunos ms formbamos un grupo bastante animado, en el cual no ces +el ruido hasta muy alta la noche. Despus de cantar, no escasearon los +cuentos, acertijos y adivinanzas, y, por ltimo, la conversacin +recay en tema de mujeres. + +--Yo--dijo D. Diego con su natural ingenuidad--me voy a casar. A todos +les convido a mi boda. Y quin es la novia?, dirn ustedes. Pues +sepan que no la he visto. Mi seora madre lo ha arreglado todo con +otras dos seoras de Crdoba, y, segn me han dicho, es ms bonita que +el Sol, aunque ahora da en la mana de no salir del convento. + +--Ser para cuando acabe la guerra, porque ahora no est el horno para +bollos--dijo Marijun--. Yo tambin voy a casarme con una muchacha de +Almunia, que tiene siete parras, media casa y burro y medio de +hijuela. Tambin ser cuando acabe la campaa, y a todos les convido a +mi boda. Y t, Gabriel, no piensas casarte? + +--Pues yo, para no ser menos--contest--, digo que cuando termine la +guerra me casar tambin. Y con quin?, diris. Pues me caso con +una condesa. + +--Con una condesa! + +--S, seores, con una condesa que posee todas estas tierras que +estamos viendo y otras ms all, y tiene dos escudos con ocho lobos +sobre plata y catorce calderos, con media cabeza de moro y un letrero +que dice... + +--_Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar_--dijo Marijun, +interrumpindome--. Pues no dice que se casa con una condesa? Ser +con alguna duquesa del estropajo. Pero d, en qu alczares reales +est tu novia? + +--Este es un bobalicn que no sabe lo que se habla--observ D. +Diego--. Lucida condesa ser ella! Pues, como os deca, muchachos, mi +novia est muy desazonada esperando a que se acabe la guerra para +casarse conmigo. As me lo han dicho, y lo creo. Apuesto que estis +rabiando por saber quin es y cmo se llama; pero eso no lo he de +mentar, porque mi seora madre y D. Paco me dijeron que si hablaba de +esto antes de llegar la ocasin, me castigaran no dejndome montar en +el potro. Qu guapa es, seores! Sus ojos son dos luceros, como aquel +grande y muy claro que est sobre el tejado de esa casa; su boca se +compone de dos hojas de rosa; sus dientes hacen que todas las perlas +echen a correr de envidia; sus mejillas son claveles abiertos, y +cuando llora, sus lgrimas son diamantes. Yo no la he visto ms que en +figura; porque han de saber ustedes que cuando fu a visitar a sus +tas en Crdoba, me dieron un medalloncito con el retrato de la que ha +de ser mi mujer, el cual retrato, por temor a que se me perdiera, lo +he dado a guardar al Sr. de Santorcaz. + +--Eso se parece--dijo uno de los oyentes--la historia de la princesa +Laureola, por quien vinieron de la Meca los tres reyes moros, y dice +el cuento que tena los ojos de azabache ardiendo, la boca de flor de +granado, y las orejas de caracolitos del mar. Lo sabes t? + +--Eso est en el romance de la _Reina mora_, bruto. Qu tiene eso que +ver con la princesa Laureola? + +--Yo s el romance de la _Reina mora_--grit D. Diego, batiendo +palmas--. Lo echo? + +--Venga. + +--No: el del _Barandal del cielo_, que es ms bonito y habla de la +Virgen--aadi el Condesito, gozoso de poder lucir sus habilidades--. +Me lo ense mi hermana Presentacin, que sabe veintisiete y los dijo +todos arreo delante del Sr. Obispo de Guadix, cuando Su Ilustrsima +par en casa el mes pasado. + +Y sin esperar a que le rogasen, el mayorazguito de Rumblar, con +sonsonete de escuela, voz agridulce y afeminados gestos, di principio +a la siguiente retahila: + + Por el barandal del cielo + se pasea una doncella + blanca, rubia y encarnada, + que alumbra como una estrella, + San Juan le dice a Jess: + Quin es aquella doncella? + Nuestra Madre, buen San Juan, + nuestra Madre linda y bella; + la Virgen no viene sola: + ngeles vienen con ella; + no viene vestida de oro, + ni de plata, ni de seda: + viene vestida de grana.... + .......................... + +Y como al concluir fuera acogida esta relacin con una salva de +aplausos, animse el recitador y nos endilg otra, no menos famosa, +que empezaba: + + All arriba, en aquel alto, + hay una fuente muy clara, + donde se lava la Virgen + sus santos pechos y cara.... + ............................ + +--Basta de romances!--exclam de improviso Santorcaz, asustndonos a +todos con su interrupcin--. Eso es cosa de chiquillos, y no de +hombres formales. No sabe usted ms que eso? + +--S muchos ms--dijo tmidamente el joven--. Don Paco me ha enseado +muchos, y me los hace aprender de memoria para que los diga en las +tertulias. + +--Y nada ms le ha enseado a usted ese Sr. D. Paco, a quien desde +el primer momento tuve y diput por un gran zopenco? + +--Tambin me ha enseado Historia, s, seor. Y s lo de nuestro padre +Adn y aquello de Alejandro cuando fu a dar batallas a los persas, +como ahora vamos nosotros a drselas a los franceses. + +--Y nada ms? + +--Toma!, tambin latn; pero mi seora madre mand que no me +atarugasen la cabeza de latn, puesto que no era necesario; y por +ltimo, D. Paco dijo que con saber un poquito de _Musa mus_ bastaba. + +--Y qu libros ha ledo usted? + +--Nada ms que la _Gua de Pecadores_, donde est aquello del +Infierno. Es libro muy feo, y mi seora madre no me dejaba leer ms +que lo del Infierno, que da mucho espanto y suea uno con ello. Pero +mi seora madre tiene otros libros en el cofre, y cuando iba a misa, +yo, con mucha cautela, los sacaba para leerlos. Uno se titula _La +farfulla, o la cmica convertida_, novela escrita por un fraile de +mnimos, y otra, _Princesa, ramera y mrtir, Santa Afra_. Ambos libros +son muy bonitos, y traen un aquel de amores y besos, que me daba mucho +gusto ouando a escondidas los lea yo. + +Santorcaz sonrea. Despus de una pausa, dijo con cierta petulancia: + +--De modo que no ha ledo usted la _Enciclopedia_? + +--Qu es eso? + +--La _Cincopedia_--grit uno--. Eh!, sabes t adnde cae la +_Cincopedia_? + +Esta palabra, que adquiri fortuna aquella noche, fu pasando de boca +en boca, y ms de cien la repitieron entre zumbas y chacota. + +--Veo que sois unos animales--dijo Santorcaz, un poco avispado--. De +todos modos, Sr. D. Diego, la educacin que usted ha recibido no puede +ser ms deplorable en un joven mayorazgo, que por lo mismo que ha de +sobresalir entre los dems en la sociedad, debe cultivar su +entendimiento. + +--A ver, amigo--indic Rumblar--, hbleme usted de esas cosas, que me +gustan. Todo lo que usted me deca anteayer, cuando bamos de camino +por aqu, me tena encantado, y le juro que si no estuviera en +vsperas de casarme y fuera preciso seguir con ayo, le dira a mi +seora madre que me le pusiera a usted en lugar de D. Paco, el cual +bien se me alcanza que no me ha enseado ms que gansadas y tonteras. + +--Pues repito que un joven destinado a ocupar tan alta posicin en el +mundo debe saber algo ms que el romance del _Barandal del cielo_. +Verdad es que, o mucho me equivoco, o todo eso de los mayorazgos se lo +llevar la trampa, y tarde o temprano se pondrn las cosas de manera +que cada cual sea hijo de sus obras. + +--As debe ser--aadi Marijun--. No somos todos hijos de Dios? + +--Vengan ac y respondan--dijo Santorcaz, excitando la curiosidad de +sus oyentes--. No les parece que el mundo est muy mal arreglado? + +Abrironse varias bocas con estupefaccin, y no se oy ninguna +respuesta. + +--Pues yo, que no he ledo ningn libro--afirm al fin uno de los +circunstantes--, digo que Dios tiene que volver a hacer el mundo, +porque eso de que se lo lleve todo el que primero sali del vientre de +la madre, y los dems se queden bailando el pelao, no est bien. Mi +hermano el mayor, slo porque le di la gana de nacer antes que yo, +tiene tres dehesas y dos casas; y los dems..., uno hubo de meterse +fraile, otro se fu al Per, otro est muerto de hambre en un hospital +de Sevilla, y yo, seores, tuve que meterme en el contrabando para que +no se me helara el cielo de la boca. + +--Oye, t, Marijun--dijo otro--, sabes lo que contaban en Sevilla? +Pues que la Junta se iba a poner de compinche con las otras Juntas +para ver de quitar muchas cosas malas que hay en el gobierno de +Espaa, lo cual podemos hacer nosotros _sin necesidad de que vengan +los franceses a ensernoslo_.[2] + +--As ha de ser--observ Santorcaz--. Me han dicho que en Sevilla hay +sociedades secretas. + +--Qu es eso? + +--Ya s--replic uno--. Tiene razn don Luis. En Sevilla hay lo que +llaman _flamasones_, hombres malos que se juntan de noche para hacer +maleficios y brujeras. + +--Qu ests diciendo? No hay tales maleficios. Mi amo iba tambin a +esas Juntas, y cuando su mujer se lo echaba en cara, responda que los +que all iban entraban al modo de filsofos y no hacan mal a nadie. + +--Pues en Madrid las sociedades secretas estn todava en la +infancia--aadi Santorcaz--. En Francia las hay a miles, y todo el +mundo se inscribe en ellas. + +--Pues si voy a Madrid--dijo con nfasis el mayorazguito--, lo primero +que har ser meterme en una de esas sociedades, donde sin duda se han +de aprender muy buenas cosas. No es verdad, D. Luis? Yo no tengo nada +de torpe: me lo conozco, s, seores. Creer usted, Sr. Santorcaz, +que eso que usted ha dicho de los mayorazgos se me haba ocurrido a m +muchas veces cuando jugaba en el patio de casa con las gallinas? Pero +ya que me ensea usted lo que ignoro, contsteme a una duda: por qu +tenemos nosotros en nuestras casas tantos papelotes llenos de +garabatos, y por qu usamos esos escudos con sapos y culebras? El de +mi casa tiene cuatro lagartos y un tablero de ajedrez con dos +calderitos muy monos. + +--Si esos signos representan algo--repuso Santorcaz--, es referente al +primero que los us, a sus hazaas, si las hizo, o a sus privilegios, +si los tuvo; pero hoy, amiguito, tales pinturas no valen de nada, y +dentro de algunos aos, los que las posean sin dinero, sern unos +pobres pelagatos, a quienes nadie se arrimar, as como todo aquel que +haya hecho una fortuna con su trabajo o descuelle por su talento, ser +bienquisto en el mundo, aunque no tenga ni un adarme de lagartija en +su escudo. + +--De modo--pregunt el mozalbete--que yo ser un pelagatos si llego a +perder mi patrimonio o soy un bruto? Esto s que es bueno. + +--Nada, nada--dijo uno--. Fuera mayorazgos, y que todos los hermanos +varones y hembras entren a heredar por partes iguales. + +--Eso no puede ser--observ Marijun--, porque entonces no habra las +grandes casas que dan lustre al reino. + +--Eso no puede ser--afirm un tercero--. Pues qu, el Rey iba a ser +tan tonto que quitara los mayorazgos? Nada, nada; los dejar siempre +por la cuenta que le tiene. + +--Es que si el Rey no quiere quitarlos, no faltar quien los +quite--aadi Santorcaz. + +Todos se rieron al or sostener la idea de que existe alguna voluntad +superior a la voluntad del Rey. + +--Cmo puede ser eso? Si el Rey no quiere... Hay quien est por +cima del Rey? El Rey manda en todas partes, y digan lo que quieran, no +hay ms que su sacra real voluntad. Muchachos, viva Fernando VII! + +--Pero vengan ac, zopencos--dijo Santorcaz--. Dicen ustedes que +nadie manda ms que el Rey? + +--Nadie ms. + +--Y si todos los espaoles dijeran a una voz: Queremos esto, seor +Rey; nos da la gana de hacer esto, qu hara el Rey? + +Abrironse de nuevo todas las bocas, y nadie supo contestar. + + +#Nota a pie de pgina:# + +[2] Palabras textuales de la Junta Suprema de Sevilla. + + + + +XIX + + +--Gaznpiros, animales, si estis probando lo que digo--aadi con +energa D. Luis--. Lo que pasa en Espaa, qu es? Es que el reino ha +tenido voluntad de hacer una cosa y la est haciendo, contra el +parecer del Rey y del Emperador. Hace tres meses haba en Aranjuez un +mal Ministro, sostenido por un Rey bobo, y dijisteis: No queremos ese +Ministro ni ese Rey, y Godoy se fu y Carlos abdic. Despus Fernando +VII puso sus tropas en manos de Napolen, y las autoridades todas, as +como los generales y los jefes de la guarnicin, recibieron orden de +doblar la cabeza ante Joaqun Murat; pero los madrileos dijeron: No +nos da la gana de obedecer al Rey, ni a los Infantes, ni al Consejo, +ni a la Junta, ni a Murat, y acuchillaron a los franceses en el +Parque y en las calles. Qu pasa despus? El nuevo y el viejo Rey van +a Bayona, donde les aguarda el tirano del mundo. Fernando le dice: La +Corona de Espaa me pertenece a m; pero yo se la regalo a usted, Sr. +Bonaparte. Y Carlos dice: La Coronita no es de mi hijo, sino ma; +pero para acabar disputas, yo se la regalo a usted, Sr. Napolen, +porque aquello est muy revuelto y usted solo lo podr arreglar. Y +Napolen coge la Corona y se la da a su hermano, mientras volvindose +a ustedes les dice: Espaoles, conozco vuestros males y voy a +remediarlos. Pero ustedes se encabritan con aquello, y contestan: +No, camarada, aqu no entra usted. Si tenemos sarna, nosotros nos la +rascaremos: no hay ms Rey de Espaa que Fernando VII. Fernando se +dirige entonces a los espaoles y les dice que obedezcan a Napolen; +pero entretanto, muchachos, un seor que se titula alcalde de un +pueblo de doscientos vecinos escribe un papelucho diciendo que se +armen todos contra los franceses: este papelucho va de pueblo en +pueblo, y como si fuera una mecha que prende fuego a varias minas +esparcidas aqu y all, a su paso se va levantando la nacin desde +Madrid hasta Cdiz. Por el Norte pasa lo propio, y los pueblos +grandes, lo mismo que los pequeos, forman sus Juntas, que dicen: No; +si aqu no manda nadie ms que nosotros. Si no reconocemos las +abdicaciones, ni admitiremos de Rey a ese D. Jos, ni nos da la gana +de obedecer al Emperador, porque los espaoles mandamos en nuestra +casa, y si los reyes se han hecho para gobernarnos, a nosotros no nos +han parido nuestras madres para que ellos nos lleven y nos traigan +como si furamos manadas de carneros... Estamos? Lo comprendis? +Pues esto, ni ms ni menos, es lo que est pasando aqu. Y ahora +contstenme los alcornoques que me oyen: quin manda, quin dispone +las cosas, quin hace y deshace, el Rey o el reino? + +El estupor que produjeron estas palabras reveladoras en el atento +concurso, compuesto de muchachos rudos e ignorantes, pero de gran +viveza de imaginacin, fu tan extraordinario, que por un corto rato +no se oy la ms insignificante voz, seal cierta de que las ideas +vertidas por Santorcaz, entrando de improviso en los obscuros +cacmenes de sus oyentes, haban armado all gran zipizape y +polvareda, dejndoles aturdidos, confusos y sin palabra. El primero +que rompi el silencio fu Rumblar, diciendo: + +--Todo eso est muy bien dicho. Creeris que hace das me ocurri una +idea parecida cuando estaba cazando moscas y ponindoles rabos en +cierta parte, para que al volar hicieran rer a mis dos hermanas, que +estaban rezando? Slo que yo no saba cmo decir aquello que pensaba. + +--Si, seores, vivan las Juntas!--exclam uno, levantndose--. Yo me +s de memoria aquel papel que ech a la calle la de Crdoba, +diciendo... iganme: Cordobeses: los reinos de Andaluca se ven +acometidos por los asesinos del Norte; vuestra patria va a ser +oprimida bajo el yugo de un tirano; vosotros mismos seris arrancados +de vuestros hogares y de vuestras casas. Cuarenta argollas est +labrando el lascivo Murat para conduciros al Norte como a los animales +ms inmundos... Soldados, gemid de rabia y furor!... Doce millones +de hombres os estn mirando y envidiando vuestra gloria, y aun la +Francia misma ansia por vuestros triunfos. + +Ruidosos aplausos y gritos acogieron esta proclama, fielmente recitada +con dramticos gestos por el muchacho. + +--Pues s los espaoles--continu luego Santorcaz--pueden hacer lo que +estn haciendo, no pueden tambin decir el da de maana: Vamos, no +queremos que haya ms Inquisicin ni ms vinculaciones...?, pongo por +caso... O que digan: En lugar de mil conventos, que haya tan slo la +mitad, con lo cual basta y sobra, o No me da la gana de que haya +diezmos... + +--Eso s que estara bueno--dijo Marijun--. Pero si todos los +espaoles van a hacer eso, y cada uno empieza a tirar por su lado +diciendo lo que quiere, se armar un laberinto tal que no podrn +entenderse. + +--Vaya unos zotes--aadi Santorcaz--. Pero venid ac: no veis que +hay en Sevilla una Junta, que es la que dispone? No veis que hay otra +en Granada, otra en Crdoba y otra en Mlaga, etc.? Pues en lugar de +todas esas Juntas pequeas que gobiernan en cada pueblo, no puede +haber una muy grande que se reuna en Madrid y acuerde lo que se ha de +hacer? + +Mirronse los oyentes unos a, otros, y los monoslabos de aquiescencia +y de admiracin corrieron de boca en boca, demostrando la prontitud +con que aquellas juveniles inteligencias desplegaban sus alas, an +entumecidas y vacilantes, para intentar describir los primeros +crculos en el espacio del pensamiento. + +Estas conversaciones me enamoran--dijo el condesito de Rumblar--. Me +estara toda la noche oyendo a este hombre, sin cansarme. Ya, ya voy +aprendiendo muchas cosas que no saba. + +As, aquella fantasa encerrada en el capullo de una educacin +mezquina, agujeraba con entusiasmo su encierro, porque haba +vislumbrado fuera alguna cosa que tena la fascinacin de lo nuevo. +As, aquel germen de pasin y de inteligencia, guardado en un huevo, +se reconoca con vida, se reconoca con fuerza, y empezaba a dar +picotazos en su crcel, anhelando respirar fuera de ella otros aires y +calentarse con calores ms enrgicos. As, aquella ceguera abra sus +prpados, gozndose en la desconocida luz. + +La conversacin termin en el punto en que la he dejado, porque la +noche estaba muy avanzada y casi todos empezaron a rendirse al sueo, +excepto el mayorazguito, cuyo despabilamiento era casi febril. Largo +tiempo continuaron l y Santorcaz hablando en dilogo animadsimo, +como si discutieran planes y expusieran proyectos de gran +trascendencia para los dos. Yo me apart del grupo, fingiendo +retirarme a dormir; pero con nimo de satisfacer una imperiosa +exigencia de mi alma, que a veces me peda soledad y meditacin. Todos +los ruidos haban cesado en el campamento: las guitarras y +castauelas, as como las cajas y las cornetas, estaban mudas, porque +el ejrcito dorma. Lejos del grupo de mis amigos, echme sobre el +suelo, aguardando la aurora, sin poder ni querer cerrar los ojos; y +all me puse a meditar sobre lo que desde mi salida de Madrid haba +visto y odo: Cuntas personas nuevas para m haba encontrado en +aquella breve jornada de mi vida! Con cunto afn, meditando a solas +y mirndolas al lado, preguntaba a los caminantes si tenan alguna +noticia de lo que me reservaba el Destino! De todas aquellas personas, +ninguna estaba tan enrgicamente fija en mi pensamiento como +Santorcaz, hombre para m incomprensible y sospechoso, y que empezaba +a inspirarme secreta antipata, sin que acertara a explicarme por qu. + + + + +XX + + +Al siguiente da hicimos un movimiento por la orilla izquierda, ro +arriba, hasta un punto mucho ms alto que Menjbar. Nada entendamos; +pero Santorcaz, o por petulancia o porque realmente haba penetrado la +intencin de Reding, nos dijo: + +--Nuestro General sabe lo que se hace, y es hombre que conoce la +filosofa de las marchas. + +Despus de detenernos a orillas del Guadalimas, parte del ejrcito se +entretuvo en marchas incomprensibles, y empleando en esto ms de un +da, nos encontramos de nuevo sobre Menjbar al anochecer del 18, +punto al cual haba llegado horas antes la divisin del marqus de +Coupigny. Reunidos ambos ejrcitos, no hubo all ms parada que la +precisa para recoger las provisiones de que estbamos tan escasos, y +ya muy de noche emprendimos el camino de Bailn. ramos catorce mil +hombres. Todo anunciaba que bamos a tener un encuentro formal con el +ejrcito francs. + +Segn nuestras noticias, Dupont continuaba en Andjar, reforzado por +la divisin de Vedel. Haban trabado accin con nuestro tercer cuerpo +y el de reserva, que, pasando el ro por Marmolejo, estaban situados +en la orilla derecha? Nosotros creamos que s, a menos que Castaos +no aguardase para atacar enrgicamente a que la primera y segunda +divisin cayeran sobre la espalda del ejrcito de Dupont, bajando +desde Bailn. Era ste el objeto que nos guiaba en nuestra marcha? +Parecanos que s. + +Mientras llegaba el momento del drama, lejos de nosotros y en los +flancos del ejrcito imperial, mil dramticas peripecias deban +precipitar la catstrofe, irritando paulatinamente al enemigo. Los +cuerpos y columnas de guerrilleros, mandados por D. Juan de la Cruz, +el conde de Valdecaas y el clrigo Argote, se haban desparramado +como enjambre mortfero por los pueblos y caseros que dominaba el +Cuartel General francs en las primeras estribaciones de la sierra, al +Norte de Andjar. De tal modo perseguan aquellos ardorosos paisanos a +los franceses, y con tanta rapidez se dispersaban para evitar ser +atacados, que a los invasores les era de todo punto imposible estar +tranquilos un solo momento. El poderoso gigante sacuda de una +manotada aquellos moscones venenosos; pero stos volvan a zumbar en +derredor suyo, le molestaban con sus terribles picaduras, y huan +inclumes, sin temer la espada ni el can, pues estas armas no se han +hecho para mosquitos. + +No podan los franceses apartarse de su Cuartel General como no fuera +en grandes destacamentos. Frecuentemente iban mil hombres a llenar en +la fuente prxima unas cuantas alcarrazas de agua. Si por acaso salan +a merodear pelotones de poca fuerza, eran despachados por los +guerrilleros en menos que canta un gallo. Antes que consentir que se +apoderasen de una panera, la quemaban; las fuentes eran enturbiadas +con lodo y estircol, para que no pudieran beber; los molinos, +desmontados y enterradas sus piedras para que no molieran un solo +grano. Ay de aquel francs que se rezagara en las marchas de su +destacamento! Sentase de improviso asido por mil colricas manos; +sentase arrastrado por las mujeres, pellizcado por los chicos y +acuchillado por los hombres, hasta que su existencia se apagaba con +horrible choque en la fra profundidad de un pozo. El invasor no +encontraba asilo en ninguna parte, y forzosamente encerrado en los +lmites del Cuartel General, vea conjurados contra s hombres y +Naturaleza. Por esto, rabioso y desesperado, anhelaba batirse en +funcin campal, seguro de su destreza y costumbre de guerrear; y +lamentando la estupefaccin del General en Jefe, exclamaba: Demos una +batalla, y, aunque muera la mitad del ejrcito, la otra mitad +conquistar un charco en que beber y un puado de trigo seco que +llevar a la boca. + +Haban dejado los franceses en Montoro un destacamento de setenta +hombres para custodiar un molino donde fabricaban con dificultad +harina malsima. El alcalde de aquella villa, donde no haba quedado +ni una sola arma de fuego, se atreve, sin embargo, a dar cuenta de los +setenta franceses, para lo cual era preciso despachar primero a los +veinticinco que a todas horas estaban de guardia en el puente. Rene, +pues, algunos paisanos decididos, y usando la arma blanca, ataca con +furia a la guardia; los veinticinco son exterminados; apodrase de sus +fusiles la valiente cuadrilla, sorprende el resto del destacamento en +la casa donde se albergaba, hace prisioneros a soldados y jefes, y les +manda a la isla de Len. El parte en que se notific este suceso a la +Junta Suprema deca que todo se hizo con las _varas de los harrieros_ +(conservo la ortografa del original); pero esto ha de ser una +hiprbole andaluza. + +Sintindose llamado a mas grandes acciones, D. Jos de la Torre (que +as se nombraba aquel alcaldito) sale al encuentro de un convoy que +vena de Crdoba, y de los cincuenta y nueve franceses que custodiaban +ste, los cincuenta quedan tendidos en el camino, y los nueve +restantes corren a contar a Dupont lo que ha pasado. Entonces Dupont +enva mil hombres a Montoro con encargo de que incendien el pueblo y +lleven vivo o muerto al alcalde. Arde Montoro, y La Torre, conducido +vivo, va a ser pasado por las armas; pero un general francs, a quien +poco antes haba dado hospitalidad, intercede por l; es puesto en +libertad, y aquel _petit caporal_ de las guerrillas marcha a Sevilla y +recibe de la Junta los galones de capitn de ejrcito. + +Pues bien: lo que pasaba en Montoro ocurra en todos los pueblos de la +carretera de Andaluca, desde Crdoba hasta Santa Elena. El gigante +que incendiaba lugares y destrozaba ejrcitos no poda dar un paso sin +encontrar un avispero, y frentico con aquel zumbido, envenenado por +los aguijones, maldeca la hora de la invasin. El guila, devorada +por los insectos, graznaba a orillas del Guadalquivir con hambre y +calentura, afilando sus garras en el tronco de los olivos, con el +ansia de que llegara pronto la ocasin de destrozar alguna cosa. + + + + +XXI + + +Cuando entramos en Bailn, ya muy avanzada la noche, nos sorprendi +mucho el no ver ninguna fuerza francesa a la entrada del pueblo para +disputarnos el paso. Adnde haban ido los franceses? Qu les +pasaba, cuando ni por precaucin dejaron all un par de batallones +para guardar punto tan importante? Pronto salimos de dudas, porque de +boca de los habitantes de Bailn, que salieron en masa a recibirnos, +supimos que la divisin Vedel haba pasado por all en direccin a La +Carolina. + +--Nosotros les hacamos a ustedes en Linares--dijo D. Paco, que +tambin sali a nuestro encuentro, rebosando de jbilo--. Oh!, Sr. +Conde, nio mo... Est por ventura herido Vuestra Excelencia? Vamos +un rato a casa, donde la Sra. Condesa y las nias estn rezando por el +buen xito de la guerra. No darn un descanso a las tropas? + +Nuestro General haba determinado salir en seguida para Andjar; pero +como ocupbamos todo el pueblo, pudimos llegarnos a la casa de +nuestro amo, en cuya sala baja se nos di un tentempi muy +confortante. + +--Es un milagro que podamos daros estos cuantos panes y estas onzas de +chocolate crudo--nos dijo D. Paco al ofrecernos aquellos artculos--. +Los franceses no han dejado nada. Qu horroroso saqueo! Y gracias que +quedamos con vida. Ay!, la Sra. Condesa sali a recibirlos con una +serenidad que me espant. Yo temblaba, y tuve que esconderme en el +oratorio, porque delante de ellos hubiera perdido la dignidad de mi +carcter. Qu modo de saquear!...; en una palabra, la paja de los +caballos, las gallinas del corral, los huevos, hasta unos tomates que +tena yo guardaditos en mi escritorio para hacer un gazpachito..., +todo, todo se lo llevaron. El pueblo est muerto de miseria, y yo s +de mucha gente que hech la harina en los muladares para que ellos no +se la llevaran. No lo creis? Pues y el Sr. Salvador, que sac al +campo los doscientos pellejos de aceite y ciento de vino que tena en +su cueva, y destapndolos dej correr aquel precioso caldo hasta que +todo se lo chup la tierra? Otros hicieron una grande hoguera con los +carros y la paja. Las alhajas de las imgenes y la plata de las +iglesias estn todas enterradas, porque esto parece que es lo que ms +les abre el ojo a esos seores. As estaban ellos de rabiosos cuando +vieron que no sacaban de aqu gran cosa. El da 16, despus de haber +pasado un gran miedo, gozamos lo indecible cuando les vimos llegar de +la barca de Menjbar, derrotados y con su General muerto. Cmo +corran por esas calles, y qu gritos daban, y qu cosas tan atroces +e indecentes echaron por aquellas bocazas! As se vengaban los muy +perros! Pues qu creis? Dieron muerte a muchas personas que no les +hacan dao, lo cual creo yo que no se vi en ninguna de las guerras +de Alejandro. Pero tambin se les moli de firme. Unos cuantos pasaron +por la calle de enfrente hechando bravatas, y detuvironse en la +puerta de la posada de Gil, donde tenan encendido el horno para cocer +la loza. Ay! Mis francesitos se ponen a decir no s qu insolencias +obscenas a la mujer de Gil, cuando salen los mozos, me les agarran, y +con morriones y todo..., plaf!..., al horno... Pero ah viene la +Sra. Condesa, que estaba en el oratorio con las nias. + +En efecto; vimos desfilar gravemente, cubierta de negro manto, a la +seora de la casa, seguida de los dos tiernos pimpollitos de sus +hijas, las cuales arrojronse llorando en los brazos de su hermano. +Doa Mara abraz a su hijo sin perder ni por un instante su solemne y +estirado empaque, y luego saludnos a todos con mucho afecto, +nombrndonos uno por uno. Cuantos componan la cuadrilla estaban +presentes, menos Santorcaz, el cual desde nuestra llegada haba pedido +con mucha prisa a D. Paco recado de escribir y pustose a trazar unas +cartas en el despacho de ste. + +La Condesa, despus de saludarnos, tom asiento y dirigi a D. Diego +estas palabras dignas de la Historia: + +--Hijo mo, s todo lo que pas en la accin del 16, y nadie me ha +dicho que hicieras algo notable. Has tenido miedo? + +--Miedo!--exclam el muchacho, riendo--No, seora. He cumplido con mi +deber en las filas, y nada ms hasta ahora; pero su merced no se +impaciente, porque aunque no soy ms que soldado, espero lucirme. + +--Nada ms que soldado!--dijo la Condesa--. T no eres soldado, +aunque as parezca. Cualquiera que sea el puesto que se ocupe, cada +cual debe obrar conforme a su nombre y a la posicin que tiene en el +mundo. Qu se dira de ti, de m, de esta casa, de tu difunto padre, +si en estas guerras no hicieras algo superior a lo que corresponde a +un simple soldado? + +--Seora--repuso el mozo con un desenfado que sorprendi a su +familia--, yo har lo que pueda, y segn lo que haga, as ser ms o +menos que los dems. Y ya que hablo de esto, seora madre, yo quiero +seguir en el ejrcito, yo quiero que su merced pida al Rey, qu digo +al Rey?, a la Junta, una bandolera. + +--T no ests destinado a ser militar sino en esta ocasin suprema, en +que la patria necesita de todos sus hijos, desde el ms alto al ms +bajo. + +--Pero, seora madre, no soy nada y quiero ser algo--insisti el +joven, mostrando una energa que nadie hasta entonces le haba +conocido. + +--Que no eres nada!--exclam la madre, con sorpresa primero, despus +con clera, y mirndonos a todos como para preguntarnos si su hijo se +haba vuelto loco durante la campaa. + +--Yo no soy nada, no soy ms que un papamoscas--repuso el chico--. De +qu me valen esos papeluchos viejos y esos escudos de armas, si todos +se ren de mi desde que abro la boca, porque no digo ms que +necedades? + +La Condesa se puso encendida como la grana, y, sin decir palabra, mir +a D. Paco, el cual, confuso, absorto, aterrado, por lo que acababa de +or, revolva sus espantados ojos de un lado para otro. + +--Este joven--dijo al fin el ayo--parece que ha perdido el juicio. +Seora, cuando vuelva de cumplir sus deberes de caballero en los +campos de batalla, le haremos que se penetre bien de las mximas +contenidas en la historia de Alejandro el Grande. + +Doa Mara, cuya dignidad no poda consentir que semejante asunto se +tratara delante de personas extraas, hizo callar a D. Paco, y tambin +impuso silencio a su hijo con gesto aterrador. Asuncin y +Presentacin, despus de registrar los bolsillos de su hermano, +examinaban las polainas, el sombrero y la charpa, por ver, segn +dijeron, si aquellas prendas estaban agujereadas por alguna bala de +can. + +Pero el D. Diego, sintiendo sin duda en su cabeza un hervidero de +palabras, que atropelladamente se le ocurran conforme a la repentina +fecundidad de su entender, no pudo estar callado mucho tiempo, y habl +para poner en mayores cuidados a la Sra. de Rumblar. Estbamos, como +he dicho, en una sala baja, donde la Condesa haba hecho traer, para +nuestro regalo, un par de zaques, milagrosamente salvados de la +rapacidad francesa. Don Diego, luego que tal vi, volvise a nosotros, +que permanecamos respetuosamente detenidos en la puerta, y con gesto +de campechana confianza nos dijo: + +--Ea, muchachos, entrad todos aqu Por qu estis en la puerta? Vaya, +poneos los sombreros, que aqu todos somos iguales, todos somos +compaeros de armas, y lo mismo puede matarme a m una bala que a +vosotros. Ea, bebamos juntos. Tenis vergenza porque soy noble y +mayorazgo, y vosotros unos pobres hambrones? Fuera necedades; que hoy +o maana las Juntas quitarn todas esas antiguallas, y entonces cada +cual valdr segn lo que tenga y lo que sepa. + +Don Paco se puso verde al or tales despropsitos, y llevndose la +mano al corazn, mir a la Condesa con semblante dolorido y +contristado, como para manifestarle, en la sola elocuencia de una +mirada, que l no haba enseado tales cosas al joven discpulo. Doa +Mara encerraba su enojo en lo ms hondo del pecho, y aunque harto se +le conocan la inquietud y la ira en el furtivo centellear de sus +negros ojos, nada dijo que comprometiera su dignidad, y deseando que +su hijo variase de conversacin, le pregunt si haba hecho en Crdoba +las visitas a la Sra. Marquesa de Leiva y su sobrina. + +--S, seora--contest el rapaz--. Las vi: la Sra. Condesa me di +muchos dulces, y la Marquesa me pregunt si saba ayudar a misa. Una y +otra me dijeron que la joven con quien est concertado mi matrimonio +se obstina en no salir del convento, asegurando que antes se casar +con Jesucristo que conmigo. Qu ranciedades, seora madre!--aadi +con nuevo arrebato--. Yo quiero seguir en el ejrcito, yo quiero ir a +Madrid para tratar a la gente que sabe, y a los filsofos, y leer la +_Enciclopedia_, y ver las sociedades secretas, si las hay para +entonces, y aprender lo que no s, pues D. Paco no me ha enseado ms +que esa sandez de _Por el barandal del cielo_. + +El ayo volvi a mirar compungidamente a la Condesa, pintando en sus +hmedos ojos la persuasin de que no haba instrudo al mayorazgo en +tales iniquidades, y D. Mara reprendi a su hijo con majestad +verdaderamente regia, dicindole con pausa y aplomo estas amargas +palabras: + +--Hijo mo, recordars que te entregu una espada que fu de tus +abuelos. Honra da al que la cie ese acero antiguo; pero tambin ella +la recibe de las manos de su poseedor, si ste es persona que sabe +adquirirla en los campos de batalla. Deshonrars t esa espada que +llev el tatarabuelo de tu padre en el sitio de Maestrich, cuando +medio mundo se llamaba Espaa? + +--La espada!--exclam el chico con sorpresa--. Ya no me acordaba de +la dichosa espada. Si ya no la tengo. + +--Que no la tienes?--pregunt D. Mara ton estupefaccin. + +--No, seora. Si no sirve para nada! Cuando dimos el primer ataque en +Menjbar, saqu yo mi espadita, y a los primeros golpes que di en unas +hierbas observ que no cortaba. + +--Que no cortaba! + +--No, seora. Era una hoja mellada, llena de garabatos, letreros, +sapos por aqu, culebras por all, y cubierta de moho desde la punta a +la empuadura. Para qu me serva? Como no tena filo, la cambi por +un sable nuevo que me di un sargento. + +--Y diste la espada, la espada!...--exclam la Condesa, levantndose +de su asiento. + +La seora estaba sublime en su indignacin. Pareca la imagen de la +Historia levantndose de su sepulcro a pedir cuentas a la generacin +contempornea. + +--S, seora: se la di al sargento--aadi el mozo, sacando de la +vaina un sable nuevo, reluciente y de agudsimo filo--. Si aquello no +serva ms que de estorbo! Muy bonita, eso si, toda llena de dibujos +de plata y oro; pero, seora madre, si no cortaba..., si estaba llena +de orn... Vea usted este sable: no tiene letrero, ni cabecitas, ni +garrapatos, ni nada; pero corta que es un gusto. + +Observamos que la Condesa di un paso hacia su hijo; que su semblante +hermoso y venerable se contrajo, desfigurado por la ira; que extendi +sus brazos; que comenz a balbucir con locucin atropellada, cual si +su indignada lengua no acertara a encontrar una palabra bastante dura, +bastante enrgica para tal situacin; la vimos despus llevarse ambas +manos a la cabeza, retroceder, vacilar, apoyarse en el hombro de D. +Paco, y por ltimo, reponerse, erguirse, serenarse, mirar a su hijo +con desdn, sealar a la calle, donde de improviso empezaba a orse +fuerte redoblar de tambores, y decir: + +--El ejrcito se va. Marcha, corre. Cuando se acabe la guerra, +ajustaremos cuentas. Si eres valiente y vuelves vivo, a palmetazos te +ensear a respetar tu nombre. Pero si eres cobarde, no vuelvas ac. + +Salimos a toda prisa, y montando en nuestras cabalgaduras, ocupamos +las filas. Al punto se nos uni Santorcaz. Don Paco no quiso salir a +despedirnos, porque estaba traspasado de dolor, al ver--segn dijo +despus--cmo en una semana se torciera, al soplo de las malas +compaas, el derecho arbolito criado con tanto esmero en el apacible +huerto de sus lecciones. + +Las dos seoritas salieron a las ventanas, y nos despedan agitando +los mismos pauelos con que secaban sus lgrimas. Ninguna de las dos, +ni la destinada al matrimonio, que era, por tanto, ignorante, ni la +consagrada al claustro, que era ya medio doctora, haban entendido la +conversacin que acabo de referir. + +Las pobrecillas vean desaparecer un mundo y nacer otro nuevo sin +darse cuenta de ello. + + + + +XXII + + +Era la madrugada cuando las columnas de vanguardia comenzaron a salir +de Bailn. Mi regimiento deba salir de los ltimos, y mientras se +pusieron en movimiento la artillera y los cuerpos de a pie, estuvimos +ms de media hora formados a la salida del pueblo, a mano derecha del +camino, esperando la orden de la marcha. bamos a Andjar, resueltos a +tomar la ofensiva contra el ejrcito francs, que al mismo tiempo +deba ser atacado por Castaos, del lado de Marmolejo. Y la divisin +de Vedel, cuyos movimientos eran la clave de aquel problema +estratgico? La divisin de Vedel estaba en Andjar el da 16, cuando +ocurri la accin de Menjbar, que antes he descrito. Al saber Dupont +la derrota de Ligier-Belair y la muerte de Gobert, dispuso que Vedel +marchase sobre Bailn, con intencin de seguirle l al da siguiente. + +Mientras ste iba sobre Andjar, Ligier-Belair, al vernos retirar y +pasar el ro, crey que las tropas de Reding, unidas con las de +Coupigny, intentaban extenderse cautelosamente por la orilla +izquierda, ro arriba, tomando el camino de Linares a Guarromn, para +ocupar luego La Carolina y cortar el paso de la sierra. Persuadido de +esto, y sin hacer averiguaciones, emprendi la marcha hacia el Norte, +creyendo anticiparse a lo que crea un rasgo de ingenio estratgico +del general Reding. Llega Vedel a Bailn creyendo encontrarnos, y los +franceses que quedaron all le dicen: Qua, los _insurgentes_ han +repasado el ro y van por Linares a ocupar el paso de la sierra; pero +el general Ligier-Belair, que ha comprendido el juego, ha marchado en +seguida a ocupar La Carolina, de modo que cuando lleguen los +espaoles, creyendo haber hecho un movimiento de primer orden, se lo +encontrarn all. Vedel oye esto y dice: Han ido a cortar el paso de +la sierra para impedirnos la retirada y matarnos aqu de hambre y sed. +Pues corramos a La Carolina. Vamos; en marcha. Manda un emisario a +Dupont, dicindole: Sr. General en Jefe, los _insurgentes_ han ido a +cortar el paso de la sierra. Corro a La Carolina; venga usted tras m, +y acabaremos con ellos. + +Esto pasaba en los das 17 y 18. En tanto, los _insurgentes_, +replegados a la orilla izquierda, como he dicho, fingamos un +movimiento hacia Linares; pero en cuanto cerr la noche, los +_insurgentes_ caminamos a marchas forzadas hacia Bailn. Por eso en +este pueblo nos decan: Por aqu pas Vedel esta maana en direccin +a La Carolina, para impedirles a ustedes que cortasen el paso de la +sierra. No ibais hacia Linares? + +No; nosotros bamos a Andjar, con objeto de atacar a Dupont. Por +causa de los torpsimos movimientos de los generales franceses, una +gran parte de la fuerza imperial corra hacia la sierra, buscando un +fantasma. Los _insurgentes_, a quien ellos suponan en marcha hacia La +Carolina, estaban en Bailn, en marcha para Andjar. He aqu la +verdadera y exacta situacin de las divisiones espaolas y francesas +en la noche del 18 al 19 de julio. + +bamos a luchar con Dupont, slo con Dupont. Pero y si Vedel, +conociendo a tiempo su error, retroceda velozmente para caer de +improviso sobre nuestra espalda durante el combate? Esta funesta +probabilidad estaba compensada con el hecho seguro de que el ejrcito +francs de Andjar tendra que defenderse al mismo tiempo de nosotros +y de la reserva, que le amenazaba del lado de Poniente. De todos +modos, nuestra posicin era arriesgada; por lo cual, deseando Reding +cerciorarse de la verdadera distancia a que se hallaba Vedel, haba +despachado camino arriba, desde Menjbar, al teniente de ingenieros D. +Jos Jimnez, con encargo de averiguarlo. + +Este valiente oficial, cuyo nombre no est en la Historia, se disfraz +de arriero, y en una fatigosa jornada supo desempear muy bien su +comisin, volviendo por la noche a decir que Vedel haba pasado ya ms +all de La Carolina. + +As andaban las cosas cuando nos preparbamos a salir de Bailn al +amanecer del 19. Pero no lo habamos previsto todo: no habamos +previsto que Dupont, muy receloso de aquella ilusoria ocupacin de la +sierra por los insurgentes, haba levantado su campo en la misma +noche, y silenciosamente, sofocando los ruidos de su tropa, abandonaba +la funesta y para ellos maldita ciudad de Andjar. + +Cerca de la madrugada, nuestros jefes disponan las columnas para la +marcha. Si al comienzo de aquella misma noche, que ya se iba a +extinguir, una mirada humana hubiera podido escudriar desde la altura +de los cielos lo que pasaba en aquella larga faja de sementeras y +olivares que se extiende a la vera de los montes, entre stos y el +Guadalquivir, habra visto que del obscuro casero de Andjar se +destacaba cautelosamente, escurrindose por detrs de las casas, una +hilera de hombres y caballos; que esta hilera se iba alargando por la +carretera en interminable procesin, y serpenteaba con lento paso, sin +ruido y sin luces; habra visto cmo se iba extendiendo la negra raya, +destacndose a ratos sobre la tierra blanquecina, a ratos +confundindose con los obscuros olivos, sin dejar de seguir paso a +paso, como si no quisiera ser vista y anhelara apagar en el polvo el +ruido de las cureas; habra visto que iban delante unos tres mil +hombres de infantera, despus un escuadrn de caballos, despus seis +caones, despus un nmero inmenso de carros, tantos, tantos carros, +que ocupaban dos leguas; detrs de los carros nuevos grupos de +infantera y muchos generales; despus otros seis caones, dos +regimientos de coraceros; luego cuatro caones, y al fin otro grupo de +jefes, seguidos de quinientos hombres de a pie. Esta raya no se +detena en parte alguna, y avanzaba despacio y con precaucin, +custodiando sus dos leguas de convoy. Los hombres que la formaban, +mudos y cabizbajos, presagiando sin duda funestos acontecimientos, +diran para s: Llegaremos a La Carolina, donde ya estar Vedel, y +batiendo a los _insurgentes_, nos abriremos paso por desfiladeros para +abandonar esta tierra maldita, a la cual el Emperador ha tenido la +mala ocurrencia de enviarnos... Oh! Cundo os veremos, tierras de +la Turenne, del Poitou, de la Charente, de los Vosgos, del Artois, del +Limosin!... + + + + +XXIII + + +Mientras aguardbamos la salida, nuestras lenguas no estaban ociosas, +y, aunque Marijun me entretena por un lado con sus donaires y +chuscadas, por el otro era de tanto inters un dilogo entablado entre +Santorcaz y D. Diego, que a las palabras de stos dirig toda mi +atencin. No puedo menos de copiarlo ntegro y tal cual lo o, por si +mis lectores quieren meditar un poco sobre el mismo tema. + +--Lo que me indicaba usted hace poco--deca Santorcaz--acerca de que +esa linda joven que se le destina para esposa no quiere salir del +convento, debe tenerle sin cuidado. Esas son gazmoeras de las +muchachas espaolas, que, engaadas por su fantasa, se creen +enamoradas de Jesucristo, cuando lo que sienten es verdadera pasin +por un ideal mundano. + +--Y si no quiere salir, que no salga--respondi el joven--. Si yo no +la he visto, si yo no comprendo por qu razn he podido pensar en ella +una sola vez! + +--Pero la quiere usted? + +--Confesar a usted lo que me pasa. Cuando mi madre me llam un da, y +despus de darme dos palmetazos porque tena las manos manchadas de +tinta, me dijo que haba determinado casarme, sent mucha alegra, y +al volver a mi cuarto romp todas las planas de escritura, diciendo a +D. Paco que yo era un hombre y no me daba la gana de obedecerle. A +todas horas pensaba en mi mujercita y en las delicias del matrimonio. +Mi madre escriba cartas y ms cartas para concertar mi boda, y cuando +yo le preguntaba con la mayor curiosidad: Seora madre, cmo va +eso?, me responda: Anda a estudiar, mocoso. Ahora, con la novelera +del casamiento no coges un libro en la mano. Por fin mi mam, a +fuerza de cartas, lo arregl todo. Cuando fu a Crdoba, cre que me +la ensearan; pero aquellas seoras dijronme que la discreta joven +no quera salir del convento, y, por ltimo, me dieron el medalln que +usted tiene guardado. Despus la sobrina me regal unos dulces, y su +ta un pito para que fuera pitando por las calles, y en mi segunda y +tercera visita pas lo mismo, excepto que no me dieron ms pitos. +Cuando vi el retrato me gust tanto la nia, que por la calle le iba +dando besos, y por la noche la acost conmigo en mi cama. Estoy +prendado de ella; mejor dicho, lo estuve estos das atrs, porque ya, +habiendo discurrido sobre la necedad de prendarme de un retrato, me +ro de m mismo y digo: Si de carne y hueso encontrar tantas, a qu +volverme loco por una pintura! + +--Pues no, Sr. D. Diego--dijo Santorcaz--. Puesto que la Sra. Condesa +le escogi a usted esa esposa, sin duda es un gran partido, y usted +debe insistir en casarse con ella. + +--Si? Pues vaya usted a sacarla del convento--aadi Rumblar--. +Vamos, que, segn me dijeron, no hay quien le hable de otro esposo que +Jesucristo. + +--Ya lo he dicho: gazmoeras de las espaolas, por lo general mujeres +nerviosas, muy extremadas en sus pasiones, y dispuestas siempre a +confundir en un mismo sentimiento la voluptuosidad y el misticismo. +Cuidado con las monjitas de quince aos, que reniegan del siglo y +juran que han de morir de viejas en el claustro. Yo conoc una joven y +linda novicia que tampoco quera tener ms esposo que Jesucristo, y +que se pona furiosa cuando le hablaban de salir del convento, hasta +que un Viernes Santo vi a cierto joven al travs de la verja del +coro. A los quince das la hermosa novicia abri por la noche una de +las rejas del convento y se arroj a la calle, donde le esperaba su +amante y hoy feliz esposo. + +--Oh! Bonitsimo suceso!--exclam con entusiasmo D. Diego--. Cunto +dara porque a m me pasase uno semejante! + +--Ella le ha visto a usted? + +--No. + +--Pues en cuanto le vea, apuesto a que se apresura a salir por la +puerta, sin exponerse a los peligros de arrojarse por la ventana. Pero +ahora que me ocurre, Sr. D. Diego: si usted, en vez de ser un muchacho +apocadito, educado a la antigua y sencillo como un fraile motiln, +fuera un hombre atrevido, arrojado..., pues..., como somos todos +aquellos que no hemos recibido la educacin de Grandes de Espaa; si +usted se echara de una vez fuera del cascarn de huevo en que le ha +empollado la ciencia de D. Paco y los mimos de sus hermanitas, ahora +podramos lanzarnos a una aventura deliciosa. + +--Cul, amigo Santorcaz? + +--Mire usted. Despus de la batalla, y cuando volvamos a Crdoba, +sacar a esa joven del convento. + +--Cmo? + +--Demonio, cmo se hacen las cosas? Si viera usted! Eso es muy +divertido. Ve usted este rasguo que tengo en la mano derecha? Me lo +hice saltando las tapias de un convento. Son cinco los que escal, por +trapicheos con otras tantas novicias y monjas. Ay, seor D. Diego de +mi alma! El recuerdo de estas y otras cosillas es lo que le alegra a +uno, cuando se siente ya en las puertas de la triste vejez. + +--Hombre, eso me parece muy bonito--dijo D. Diego, saltando sobre la +silla--. Pues yo quiero hacer lo mismo, yo quiero rasguarme saltando +tapias de convento. Conque diga usted, qu hacemos? Nos entramos de +rondn en el convento, y cogiendo a la monjita me la llevo a mi casa? +Si; y habr que pegarle un par de sablazos a alguien, y romper +puertas, y apagar luces. Hombre, magnfico! Si dije que usted es el +hombre de las grandes ideas! Qu cosas tan nuevas y tan preciosas me +dice! Estoy entusiasmado, y me parece que antes de venir al ejrcito +era yo un zoquete. Cabalmente recuerdo que he pensado alguna vez en +eso que usted me dice ahora...; s..., all, cuando iba a misa con mi +madre a las Dominicas. + +--Estas cosas, D. Diego, son la vida--aadi Santorcaz--; son la +juventud y la alegra. + +--Soberbia idea! Conque vamos a buscar a esa jovenzuela, mi futura +esposa? Qu preciosa ocurrencia! Ver ella si yo soy hombre que se +deja burlar por nieras de novicia. Nada, nada: mi esposa tiene que +ser, quiera o no quiera. Pero oiga usted, y si nos descubren los +alguaciles y nos llevan presos? + +--Por eso hay que andar con cuidado; pero en ese mismo cuidado, en las +precauciones que es preciso tomar, consiste el mayor gusto de la +empresa. Si no hubiera obstculos y peligros, no vala la pena de +intentarla. + +--Efectivamente; a m me gustan los peligros, Sr. D. Luis. A m me +gusta todo aquello que no se sabe adonde va a parar. Siga usted +hablandme del mismo asunto. Qu precauciones tomaremos? + +--Oh! Cuando llegue el caso se ver. Yo soy muy corrido en esas +cosas. Ya no estoy para fiestas, es verdad, y por cuenta ma no +intentara aventuras de esta especie; pero son tan grandes las +disposiciones que descubro en usted para ser hombre a la moderna, +hombre de ideas atrevidas y para echar a un lado las ranciedades y +rutinas de Espaa, que volver a las andadas y entre los dos haremos +alguna cosa. + +--Pero, hombre, cundo se dar esa batalla, cundo volveremos a +Crdoba, para ensearle yo a mi seorita cmo se portan los caballeros +de ideas modernas, que han recibido un desaire de las novias de +Jesucristo? Pero diga usted, Santorcaz: si perdemos la batalla, si nos +matan... + +--Todava no se ha hecho la bala que ha de matarme a m. Y usted, qu +presentimientos tiene? + +--Creo que tampoco he de morir por ahora. Ay! Si me viera usted!, +tengo un fuego dentro de la cabeza... Me hierven aqu tantos +pensamientos nuevos, tantas aventuras, tantos proyectos, que se me +figura he de vivir lo necesario para que sepa el mundo que existe un +D. Diego Afn de Ribera, conde de Rumblar. + +--Bueno, magnfico! Lo mismo era yo cuando nio. Fu despus a +Francia, donde aprend muchsimas cosas que aqu ignoraban hasta los +sabios. Al volver he encontrado a esta gente un poco menos atrasada. +Parece que hay aqu cierta disposicin a las cosas atrevidas y nuevas. +En Madrid se han fundado varias sociedades secretas. + +--Para asaltar conventos? + +--No, no son sociedades de enamorados. Si algn da se ocupan de +conventos, ser para echar fuera a los frailes y vender luego los +edificios... + +--Pues yo no los comprara. + +--Por qu? + +--Porque esas casas son de Dios, y el que se las quite se condenar. + +--Qu es eso de condenarse? Me ro de vuestras simplezas. Pues, hijo, +adelantado estis. + +--Vivamos en paz con Dios--dijo D. Diego--. Por eso creo que antes de +robar del convento a mi novia, debemos confesar y comulgar, dicindole +al Seor que nos perdone lo que vamos a hacer, pues no es ms que una +broma para divertirnos, sin que nos mueva la intencin de ofenderle. + +Santorcaz rompi a rer desahogadamente. + +--Conque usted es de los que encienden una vela a Dios y otra al +Diablo? Robamos a la muchacha, s o no? + +--S, y mil veces s. Ese proyecto me tiene entusiasmado. Y me +marchar con ella a Madrid; porque yo quiero ir a Madrid. Dicen que +all suele haber alborotos. Oh!, cunto deseo ver un alboroto, un +motn, cualquier cosa de esas en que se grita, se corre, se pega! Ha +visto usted alguno? + +--Ms de mil. + +--Eso debe de ser encantador. Me gustara a m verme en un alboroto; +me gustara gritar con los dems, diciendo: Abajo esto, abajo lo +otro! Ay! Como me alegraba cuando mi seora madre rea a D. Paco, +y ste a los criados, y los criados unos con otros! No pudiendo +resistir el alborozo que esto me causaba, iba al corral, pona +canutillos de plvora a los gatos, y encerrndolos en un cuarto con +las gallinas, me mora de risa. + +Santorcaz, lejos de rer con esta nueva barrabasada de su discpulo, +fijaba la mirada en el horizonte, completamente abstrado de todo, y +meditando sin duda sobre graves asuntos de su propio inters. No s +cul ser la opinin que el lector forme de las ideas de aquel hombre; +pero no se les habr ocultado que sus ingeniosas sugestiones +encerraban segundo intento. El atolondrado rapaz, lanzado a las filas +de un ejrcito sin tener conocimiento del mundo, con viva imaginacin, +arrebatado temperamento y ningn criterio; igualmente fascinado por +las ideas buenas y las malas, con tal que fueran nuevas, pues todas +echaban sbita raz en su feraz cerebro, acoga con jbilo las +lecciones del astuto amigo; y su lenguaje, su nervioso entusiasmo, sus +planes entre abominables e inocentes, todo anunciaba que don Diego se +dispona a cometer en el mundo mil disparates. + +Santorcaz, despus de permanecer por algunos minutos indiferente a las +preguntas de su discpulo, reanud la conversacin; pero, apenas +comenzada sta, omos un tiro, en seguida otro, luego otro y otro. + + + + +XXIV + + +Todos callamos; detuvironse las columnas que haban comenzado a +marchar, y desde el primero al ltimo soldado prestamos atencin al +tiroteo, que sonaba delante de nosotros a la derecha del camino y a +bastante distancia. Corrieron por las filas opiniones contradictorias +respecto a la causa del hecho. Yo me alzaba sobre los estribos, +procurando distinguir algo; pero adems de ser la noche obscursima, +las descargas eran tan lejanas, que no se alcanzaba a ver el fogonazo. + +--Nuestras columnas avanzadas--dijo Santorcaz--habrn encontrado algn +destacamento francs que viene a reconocer el camino. + +--Ha cesado el fuego--dije yo--. Echamos a andar? Parece que dan +orden de marcha. + +--O yo estoy lelo, o la artillera de la vanguardia ha salido del +camino. + +Oyse otra vez el tiroteo, ms vivo an y ms cercano, y en la +vanguardia se operaron varios movimientos, cuyas oscilaciones llegaron +hasta nosotros. Sin duda algo grave pasaba, puesto que el ejrcito +todo se estremeci desde su cabeza hasta su cola. Un largo rato +permanecimos en la mayor ansiedad, pidindonos unos a otros noticias +de lo que ocurra; pero en nuestro regimiento no se saba nada; todos +los generales corrieron hacia la izquierda del camino, y los jefes de +los batallones aguardaban rdenes decisivas del Estado Mayor. Por +ltimo, un oficial que a escape volva en direccin a la retaguardia, +nos sac de dudas, confirmando lo que en todo el ejrcito no era ms +que halagea sospecha. Los franceses, los franceses venan a nuestro +encuentro! Tenamos enfrente a Dupont con todo su ejrcito, cuyas +avanzadas principiaban a escaramucear con las nuestras. Cuando +nosotros nos preparbamos a salir para buscarle en Andjar, llegaba l +a Bailn de paso para La Carolina, donde crea encontrarnos. De +improviso unos cuantos tiros les sorprenden a ellos tanto como a +nosotros; detienen el paso; extendemos nosotros la vista con ansiedad +y recelo en la obscura noche; todos ponemos atento el odo, y al fin +nos reconocemos, sin vernos, porque el corazn a unos y otros nos +dice: Ah estn. + +Cuando no qued duda de que tenamos enfrente al enemigo, el ejrcito +se sinti al pronto electrizado por cierto religioso entusiasmo. Vivas +y mueras sonaron en las filas; pero al poco rato todo call. Los +ejrcitos tienen momentos de entusiasmo y momentos de meditacin: +nosotros meditbamos. + +Sin embargo, no tard en producirse fuertsimo ruido. Los generales +empezaron a sealar posiciones. Todas las tropas que an permanecan +en las calles del pueblo, salieron ms que de prisa, y la caballera +fu sacada de la carretera por el lado derecho. Corrimos un rato por +terreno de ligera pendiente; bajamos despus, volvimos a subir, y al +fin se nos mand hacer alto. Nada se vea, ni el terreno ni el +enemigo; nicamente distinguamos desde nuestra posicin los +movimientos de la artillera espaola, que avanzaba por la carretera +con bastante presteza. Entonces sentimos camino abajo, y como a +distancia de tres cuartos de legua, un nuevo tiroteo que ces al poco +rato, reproducindose despus a mayor distancia. Las avanzadas +francesas retrocedan y Dupont tomaba posiciones. + +--Qu hora es?--nos preguntbamos unos a otros, anhelando que un rayo +de sol alumbrase el terreno en que bamos a combatir. + +No veamos nada, a no ser vagas formas del suelo a lo lejos; y las +manchas de olivos nos parecan gigantes, y las lomas de los cerros el +perfil de un gigantesco convoy. Un accidente not que prestaba extraa +tristeza a la situacin: era el canto de los gallos que a lo lejos se +oa, anunciando la aurora. Jams escuch un sonido que tan +profundamente me conmoviera como aquella voz de los vigilantes del +hogar desgaitndose por llamar al hombre a la guerra. + +Nuevamente se nos hizo cambiar de posicin, llevndonos ms adelante a +espaldas de una batera, y flanqueados por una columna de tropa de +lnea. Gran parte de la caballera fu trasladada al lado izquierdo; +pero a m, con el regimiento de Farnesio, me toc permanecer en el ala +derecha. + +De repente una granada visit con estruendo nuestro campo, reventando +hacia la izquierda, por donde estaban los generales. Era como un +saludo de cortesana entre dos guerreros que se van a matar; un tanteo +de fuerzas, una bravata echada al aire para explorar el nimo del +contrario. Nuestra artillera, poco amiga de fanfarronadas, call. Sin +embargo, los franceses, ansiando tomar la ofensiva, con nimo de +aterrarnos, acometieron a una columna de la vanguardia que se +destacaba para ocupar una altura, y la lbrega noche se ilumin con +relmpagos, que interrumpindose luego, volvieron a encenderse al +poco rato en la misma direccin. + +Por ltimo, aquellas tinieblas en que se haban cruzado los +resplandores de los primeros tiros, comenzaron a disiparse; +vislumbramos las recortaduras de los cerros lejanos, de aquel suave, +inmvil oleaje de tierra, semejante a un mar de fango, petrificado en +el apogeo de sus tempestades; principiamos a distinguir el ondular de +la carretera, blanqueada por su propio polvo, y las masas negras del +ejrcito, diseminado en columnas y en lneas; empezamos a ver la +azulada masa de los olivares en el fondo y a mano derecha; a la +izquierda las colinas que iban descendiendo hacia el ro. Dbil y +blanquecina claridad azul el cielo antes negro. Volviendo atrs +nuestros ojos, vimos la irradiacin de la aurora, un resplandor que +surga detrs de las montaas; y mirndonos despus unos a otros, nos +vimos, nos reconocimos, observamos claramente a los de la segunda +fila, a los de la tercera, a los de ms all, y nos encontramos con +las mismas caras del da anterior. La claridad aumentaba por grados; +distinguamos los rastrojos, las hierbas agostadas, y despus las +bayonetas de la infantera, las bocas de los caones, y a lo lejos las +masas enemigas, movindose sin cesar de derecha a izquierda. Volvieron +a cantar los gallos. La luz, nica cosa que faltaba para dar la +batalla, haba llegado, y con la presencia del gran testigo, todo era +completo. + +Ya se poda conocer perfectamente todo el campo. Prestad atencin y +sabris cmo era. El centro de la fuerza espaola ocupaba la carretera +con la espalda hacia Bailn, de all poco distante; a la derecha del +camino por nuestra parte se alzaban unas pequeas lomas que a lo lejos +suban lentamente hasta confundirse con los primeros estribos de la +sierra; a la izquierda tambin haba un cerro; pero ste caa despus +en la margen del ro Guadiel, casi seco en verano, y que desembocaba +en el Guadalquivir, cerca de Espely. Ocupaba el centro, a un lado y +otro del camino, poderosa batera de caones, apoyada por +considerables fuerzas de infantera; a la izquierda estaba Coupigny +con los regimientos de Bujalance, Ciudad Real, Trujillo, Cuenca, +Zapadores y la caballera de Espaa; a la derecha estbamos, adems de +la caballera de Farnesio, los tercios de Tejas, los suizos, los +valones, el regimiento de rdenes, el de Jan, Irlanda y voluntarios +de Utrera. Mandbanos el Brigadier D. Pedro Grimarest. Los franceses +ocupaban la carretera por la direccin de Andjar y tenan su +principal punto de apoyo en un espeso olivar situado frente a nuestra +derecha; por consiguiente, serva de resguardo a su ala izquierda. +Asimismo ocupaban los cerros del lado opuesto con numerosa infantera +y un regimiento de coraceros, y a su espalda tenan el arroyo de +Herrumblar, tambin seco en verano, que haban pasado. Tal era la +situacin de los dos ejrcitos, cuando la primera luz nos permiti +vernos las caras. Creo que entrambos nos encontramos respectivamente +muy feos. + +--Qu le parece a usted esta aventura, Sr. D. Diego?--dijo +Santorcaz. + +--Estoy entusiasmado--replic el mozuelo--, y deseo que nos manden +cargar sobre las filas francesas. Y mi seora madre empeada en que +conservara yo aquella espada vieja sin filo ni punta...! + +--Est usa sereno?--le pregunt Marijun. + +--Tan sereno que no me cambiara por el emperador Napolen--repuso el +Conde--. Yo s que no puede pasarme nada, porque llevo el escapulario +de la Virgen de Araceli que me dieron mis hermanitas, con lo cual +dicho se est que me puedo poner delante de un can. Y usted, Sr. de +Santorcaz, tiene miedo? + +--Yo?--repuso D. Luis con cierta tristeza--. Ya sabe usted que estuve +en Hollabrnn, en Austerlitz y en Jena. + +--Pues entonces... + +--Por lo mismo que presenci tan terribles acciones de guerra, tengo +miedo. + +--Miedo! Pues fuera de la fila. Aqu no se quiere gente medrosa. + +--No hay soldado aguerrido--afirm Santorcaz--que no tenga miedo al +empezar la batalla, por lo mismo que sabe lo que es. + +Odo esto, casi todos los bisoos que poco antes reamos a carcajada +tendida, saludndonos con bravatas y dicharachos, conforme a la +guerrera exaltacin que nos posea, callamos, mirndonos unos a otros, +para cerciorarse cada cual de que no era l solo quien tena miedo. + +--Sabis lo que me orden mi seora madre que hiciera al comenzar la +batalla?--indic Rumblar--. Pues que rezara un Avemara con toda +devocin. Ha llegado el momento. Dios te salve, Mara... + +El mayorazguito continu en voz baja el Avemara que haba empezado en +alta voz, y todos los de nuestra fila le imitaron, como si aquello en +vez de escuadrn fuera un coro de religioso rezo, y lo ms extrao fu +que Santorcaz, ponindose plido, cerrando los ojos, y quitndose el +sombrero con humilde gesto, dijo tambin Santa Mara... + +An resonaba en el aire la fervorosa invocacin, cuando un estruendo +formidable retumb en las avanzadas de ambos ejrcitos. Las columnas +francesas del ala derecha se desplegaron en lnea y rompieron el fuego +contra nuestra izquierda. + + + + +XXV + + +No poco tiempo se me ha ido en describir la posicin de los +combatientes, la configuracin del terreno y el principio del ataque; +pero no necesito advertir que todo esto pas en menos tiempo del +empleado por mi tarda pluma en contarlo. Nuestras fuerzas no estaban +convenientemente distribuidas cuando tuvo lugar la primera embestida +de los imperiales. Verificada sta, no podis figuraros qu +precipitados movimientos hubo en la tropa espaola. Las de retaguardia +que an llenaban la carretera, corran velozmente a sostener la +izquierda; los caones ocupaban su puesto; todo era atropellarse y +correr, de tal modo, que por un instante pareci que el primer ataque +de los franceses haba producido confusin y pnico en las filas de +Coupigny. En tanto, los de la derecha permanecamos quietos, y los de +a caballo que ocupbamos parte de la altura, podamos ver +perfectamente los movimientos del combate. + +Tras las primeras descargas de las lneas francesas, stas se +replegaron, y avanzando la artillera dispar varios tiros a bala +rasa. Ponan ellos en ejecucin su tctica propia, consistente en +atacar con mucha energa sobre el punto que juzgaban ms dbil, para +desconcertar al enemigo desde los primeros momentos. Algo de esto +lograron al principio; pero nosotros tenamos excelente artillera, y +disparando tambin con bala rasa las seis piezas colocadas en la +carretera y a sus flancos, el centro francs se resinti al instante, +y para reforzarle tuvo que replegar su ala derecha, produciendo esto +un pequeo avance en la divisin de Coupigny. Entretanto, todos +tenamos fija la vista en el otro extremo de la lnea y hacia la +carretera, y olvidbamos la espesura del olivar que estaba delante. De +pronto, las columnas ocultas entre los rboles salieron y se +desplegaron, arrojando un diluvio de balas sobre el frente del ala +derecha. Desde entonces, el fuego, corrindose de un extremo a otro, +se hizo general en el frente de ambos ejrcitos. La caballera, brazo +de los momentos terribles, no funcionaba an y permaneca detrs, +quieta y relinchante, contenindose con sus propias riendas. + +Pero a pesar de generalizarse la lucha, en aquel primer perodo de la +batalla todo el inters continuaba, como he dicho, en el ala +izquierda. Atacada por los franceses con valenta pasmosa, nuestros +batallones de lnea retrocedieron un momento. Casi pareca que iban a +abandonar su posicin al enemigo; pero bien pronto se rehicieron +tomando la ofensiva al amparo de dos bocas de fuego y de la caballera +de Espaa, que carg a los franceses por el flanco. Vacilaron un tanto +los imperiales de aquella ala, y gran parte de las fuerzas que haban +salido del olivar se transportaron al otro lado. Su artillera hizo +grandes estragos en nuestra gente; mas con tanta intrepidez se lanz +sta sobre las lomas que ocupaba el enemigo entre el camino y el ro +Guadiel; con tanta bravura y desprecio de la vida afrontaron los +soldados de lnea la mortfera bala rasa y las cargas de la caballera +del general Priv, que llegaron a dominar tan fuerte posicin. + +Antes que esto sucediera, ocurrieron mil lances de esos que ponen a +cada minuto en duda el xito de una batalla. Se clareaban nuestras +lneas, especialmente las formadas con voluntarios; volvan a verse +compactas y formidables, avanzando como una muralla de carne; +oscilaban despus y parecan resbalar por la pendiente cuando las +patas delanteras de los caballos de los coraceros principiaban a +martillar sobre los pechos de nuestros soldados; luego stos +rechazaban a los animales con sus haces de bayonetas; caan para +levantarse con frentico ardor o no levantarse nunca, hasta que, por +ltimo, el ala francesa se puso en dispersin, replegndose hacia la +carretera. + +Mientras esto pasaba, los de la derecha se sostenan a la defensiva, y +el centro caoneaba para mantener en respeto al enemigo, porque casi +gran parte de la fuerza haba acudido a la izquierda; pero una vez que +se oyeron los gritos de jbilo de los soldados de sta, posesionados +de la altura, antes en poder de los franceses, y cuando se vi a stos +aglomerarse sobre su centro, dise orden de avance a las seis piezas +del nuestro, y por un instante el pnico y desorden del enemigo fueron +extraordinarios. Para concertarse de nuevo y formar otra vez sus +columnas tuvieron que retroceder al otro lado del puente del +Herrumblar. Vindoles en mal estado, se trat de lanzar toda la +caballera en su persecucin; pero varias de sus piezas, desmontadas +por nuestras balas, obstruan el camino, tambin entorpecido con los +espaldones que haban empezado a formar. El sol esparca ya sus rayos +por el horizonte. Nuestros cuerpos proyectaban en la tierra y hacia +adelante largusimas sombras negras. Cada animal, con su jinete, +dibujaba en el suelo una caricatura de hombre y caballo, escueta, +enjuta, disparatada, y todo el suelo estaba lleno de aquellas absurdas +legiones de sombras que haran rer a un chico de escuela. + +Os reiris de verme ocupado en tan triviales observaciones; pero as +era, y no tengo por qu ocultarlo. En aquel momento estbamos en una +corta tregua, aunque la cosa no pareciera prxima a concluir. Hasta +entonces slo habamos sido atacados por una parte de las fuerzas +enemigas, pues la divisin de Barbou, algo rezagada, no estaba an en +el campo francs. Entretanto, y mientras se tomaban disposiciones para +rechazar un segundo ataque, que no sabamos si sera por la derecha o +por el centro, retiraban los espaoles sus heridos, que no eran pocos; +mas no ciertamente en mi divisin, la cual estuviera hasta entonces a +la defensiva, tirotendose ambos frentes a alguna distancia. Mi +regimiento permaneca intacto, reservado sin duda para alguna ocasin +solemne. + +Los franceses no tardaron en intentar la adquisicin del puente +perdido. Su primer ataque fu dbil, pero el segundo violentsimo. Od +cmo fu el primero. La infantera espaola, desplegndose en +guerrillas a un lado y a otro del camino, les azotaba con espeso +tiroteo. Lanzaron ellos sus caballos por el puente; mas con tan poca +fortuna, que tras de una pequea ventaja obtenida por el empuje de +aquella poderosa fuerza, tuvieron que retirarse; pasada la sorpresa, +nuestros infantes les acribillaron a bayonetazos, dejando un +sinnmero de jinetes en el suelo y otros precipitados por cima de los +pretiles al lecho del arroyo. No tuvimos tan buena suerte en el +segundo ataque, porque renunciando ellos a poner en movimiento la +caballera en lugar angosto, atacaron a la bayoneta con tanta fiereza, +que nuestros regimientos de lnea, y aun los valientes valones y +suizos, retrocedieron aterrados. O contar en la tarde de aquel mismo +da a un soldado de los tiradores de Utrera, presente en aquel lance, +que los franceses, en su mayor parte militares viejos, cargaron a la +bayoneta con furia sublime, que produca en los nuestros, adems del +desastre fsico, una gran inferioridad moral. Me dijo que se +espantaron, que en un momento vironse pequeos, mientras que los +franceses se agrandaban, presentndose como una falange de millones de +hombres; que los vivas al Emperador y los gritos de clera eran tan +furiosamente pronunciados, que parecan matar tambin por el solo +efecto del sonido, y que, por ltimo, sintiendo los de ac desfallecer +su entusiasmo y al mismo tiempo un repentino, invencible cario a la +vida, abandonaron aquel puente mezquino, ardientemente disputado por +dos naciones, y que al fin qued por Francia. El efecto moral de esta +prdida fu muy notable entre nosotros. Advirtise claramente en todo +el ejrcito como un estremecimiento de inquietud que, partiendo de +aquel gran corazn compuesto de diez y ocho mil corazones, se +transmita al tembloroso fusil, asido por la indecisa mano. + +Entonces pude observar cmo se individualiza un ejrcito, cmo se hace +de tantos uno solo, resumiendo de un modo milagroso los sentimientos +lo mismo que se resume la fuerza; pude observar cmo aquella gran masa +recibe y transmite las impresiones del combate con la presteza y +uniformidad de un solo sistema nervioso; cmo todos los movimientos +del organismo fsico, desde la mano del General en Jefe hasta el casco +del ltimo caballo, obedecen a la alegra de un momento, a la pena de +otro momento, a las angustiosas alternativas que en el discurso de +pocas horas consiente y dispone Dios, espectador no indiferente de +estas barbaridades de los hombres. + +La prdida del puente sobre el Herrumblar, que al amanecer se haba +ganado, hizo que el ala derecha retrocediera buscando mejor posicin. +Casi todas las posiciones se variaron. Los generales conocan la +inminencia de un ataque terrible, los soldados viejos la prevean, los +bisoos la sospechbamos, y nuestros caballos, reculando y +estrechndose unos contra otros, olan en el espacio, digmoslo as, +la proximidad de una gran carnicera. + +Eran las seis de la maana y el calor principiaba a dejarse sentir con +mucha fuerza. Sentamos ya en las espaldas aquel fuego que ms tarde +haba de hacernos el efecto de tener por medula espinal una barra de +metal fundido. No habamos probado cosa alguna desde la noche +anterior, y una parte del ejrcito ni aun en la noche anterior haba +comido nada. Pero este malestar era insignificante comparado con otro +que desde la maana principi a atormentarnos: la sed, que todo lo +destruye, alma y cuerpo, infundiendo una rabia intil para la guerra, +porque no se sacia matando. Es verdad que de Bailn salan en bandadas +multitud de mujeres con cntaros de agua para refrescarnos; pero de +este socorro apenas poda participar una pequea parte de la tropa, +porque los que estaban en el frente no tenan tiempo para ello. Ms de +una vez aquellas valerosas mujeres se expusieron al fuego, penetrando +en los sitios de mayor peligro, y llevando sus alcarrazas a los +artilleros del centro. En los puntos de mayor peligro, y donde era +preciso estar con el arma en el puo constantemente, nos disputbamos +un chorro de agua con atropellada brutalidad: rompanse los cntaros +al choque de veinte manos que los queran coger, caa el agua al +suelo, y la tierra, ms sedienta an que los hombres, se la chupaba en +un segundo. + + + + +XXVI + + +Por qu sitio pensaban atacarnos los franceses? Conociendo que el +centro era inexpugnable por entonces, siendo el principal objeto de +Dupont abrirse camino hacia Bailn, y considerando peligroso +intentarlo por el ala izquierda, no slo porque all la posicin de +los espaoles era excelente, sino porque les ofreca un gran peligro +la cuenca del Guadiel, determinaron atacar nuestra ala derecha, +esperando abrir en ella un boquete que les diera paso. Su artillera +no cesaba de arrojar bala rasa, protegiendo la formacin de las +poderosas columnas que bien pronto deban hostilizarnos. Al punto se +reforz el ala derecha, se desplegaron en lnea varios batallones, y +sin esperar el ataque marcharon hacia el enemigo, amparados por dos +piezas de artillera. El primer momento nos fu favorable. Pero el +olivar vomit gente y ms gente sobre nuestra infantera. Por un +instante confundidas ambas lneas en densa nube de polvo y humo, no se +poda saber cul llevaba ventaja. Caan los nuestros sobre los +imperiales, y la metralla enemiga les haca retroceder; avanzaban +ellos, y adquiramos a nuestra vez momentnea inferioridad. + +Por largo tiempo dur este combate, tanto ms cruel, cuanto era ms +proporcionado el empuje de una y otra parte, hasta que al fin +observamos sntomas de confusin en nuestras filas; vimos que se +quebraban aquellas compactas lneas, que retrocedan sin orden, que +chocaban unos con otros los grupos de soldados. La divisin se +conmovi toda, y dos batallones de reserva avanzaron para restablecer +el orden. Gritaban los jefes hasta quedarse sin voz, y todos se ponan +a la cabeza de las columnas, conteniendo a los que flaqueaban y +excitando con ardorosas palabras a los ms valientes. Los tercios de +Tejas y el regimiento de rdenes al frente se lanzaron, mientras el +concierto se restableca en los cuerpos que hasta entonces haban +sostenido el fuego. Sobre todo el regimiento de rdenes, uno de los +ms valientes del ejrcito, se arroj sobre el enemigo con una +impavidez que a todos nos dej conmovidos de entusiasmo. Su coronel, +D. Francisco de Paula Soler, pareca dar fuego a todos los fusiles con +la arrebatadora llama de sus ojos; con el gesto de su mano derecha +empuando la espada, que pareca un rayo; con sus gritos, que +sobresalan entre el granizado tiroteo, sublimando a los soldados. + +De tal modo arreciaron la metralla y la fusilera enemiga, que casi +toda la primera fila del valiente regimiento de rdenes cay, cual si +una gigantesca hoz la segara. Pero sobre los cuerpos palpitantes de la +primera fila pas la segunda, continuando el fuego. Como si los tiros +franceses persiguieran con inteligente saa las charreteras, el +regimiento vi desaparecer a muchos de sus oficiales. + +Reforzronse tambin los enemigos, y desplegando nueva lnea con gente +de reserva, avanzaron a la bayoneta, pujantes, aterradores, +irresistibles. Momento de incomparable horror! Figurbaseme ver a dos +monstruos que se baten, mordindose con rabia, igualmente fuertes, y +que hallan en sus heridas, en vez de cansancio y muerte, nueva clera +para seguir luchando. + +Cuando las bayonetas se cruzaban, el campo ocupado por nuestra +infantera se clare a trozos; sentimos el crujido de poderosas +cureas, rebotando en el suelo de hoyo en hoyo al arrastre de las +mulas, castigadas sin piedad, los caones de a 12 enfilaron el eje de +sus nimas hacia las lneas enemigas; los botes de metralla penetraron +en el bronce; se atacaron con prontitud febril, y un diluvio de puntas +de hierro, hendiendo horizontalmente el aire, contuvo la marcha del +frente francs. A un disparo suceda otro; la infantera, rehecha, +flanqueaba los caones, y para completar el acto de desesperacin, un +grito reson en nuestro regimiento. Todos los caballos patalearon, +expresando en su ignoto lenguaje que comprendan la sublimidad del +momento; apretamos con fuerte puo los sables, y medimos la tierra que +se extenda delante de nosotros. La caballera iba a cargar. + +Vimos que a todo escape se nos acerc un General, seguido de gran +nmero de oficiales. Era el marqus de Coupigny, alto, fuerte, rubio, +colorado de suyo, y en aquella ocasin encendido, como si toda su cara +despidiera fuego. Era Coupigny hombre de pocas palabras; pero supla +su escasez oratoria con la llama de su mirar, que era por s una +proclama. Nosotros pusimos atencin esperando que nos dijera alguna +cosa; pero el General dispuso con un gesto la direccin del +movimiento, y despus nos mir. No necesitamos ms. + +--Viva Espaa! Viva el rey Fernando! Mueran los +franceses!--exclamamos todos; y el escuadrn se puso en movimiento. + +Estbamos formados en columna, y nos desplegamos en batalla sobre los +costados, bajando a buen paso, pero sin precipitacin, de la altura +donde habamos estado. Maniobramos luego para tener a nuestro frente +el flanco enemigo; las tropas que por all atacaban dicho flanco +doblaron por cuartas para darnos paso por los claros; el jefe grit: +A la carga; picamos espuela, y ciegamente camos sobre el enemigo +como repentina avalancha. Yo, lo mismo que Santorcaz, el mayorazgo y +los dems de la partida, bamos en la segunda fila. Penetraron +impetuosamente los de la primera, acuchillando sin piedad; los +caballos bramaban de furor, sintindose heridos a fuego y a hierro. +Algunos caan, dejando morir a sus jinetes, y otros se arrojaban con +ms fuerza, destrozando cuanto hallaban bajo sus poderosas manos. Los +de la primera fila hicieron gran destrozo; pero a los de la segunda +nos cost ms trabajo, porque avanzando demasiado los delanteros, +quedamos envueltos por la infantera, lo cual atenuaba un poco nuestra +superioridad. Sin embargo, destrozbamos pechos y crneos sin piedad. + +Yo v a Rumblar, ciego de ira, luchando cuerpo a cuerpo con un +francs; vi a Santorcaz dando pruebas de tener un puo formidable para +el manejo del sable; uslo con toda la destreza que me era posible, y +lo mismo yo que mis amigos y otros muchos jinetes de mi fila nos +internamos locamente por el grueso de la infantera contraria. Otro +escuadrn daba nueva carga por el mismo flanco, lo cual, observado por +nosotros, nos reanim. No bamos mal; pero los franceses eran muchos, +estaban muy hechos a tales embestidas, y saban defenderse bien de la +pesadumbre de los caballos, as como de los sablazos. + +Sin embargo, no retrocedan delante de nosotros. Ya se sabe que siendo +el objeto de la caballera producir un gran sacudimiento y pavor en +las filas enemigas por la violencia del primer choque, cuando ste no +da el resultado apetecido, y se empean combates parciales entre los +caballos y una numerosa infantera, los primeros corren gran riesgo de +desaparecer, brutales masas, devoradas en aquel hervidero de agilidad +y destreza. Aunque en la carga les causamos gran dao, no les pusimos +en dispersin: los combates parciales se entablaron pronto, y fu +preciso que la caballera de Espaa, a escape trada del ala +izquierda, nos reforzase, para no ser envueltos y perdidos sin +remisin. Hubo un momento en que me vi prximo a la muerte. A mi lado +no haba ms que dos o tres jinetes, que se hallaban en trance tan +apurado como yo; nos miramos, y comprendiendo que era preciso hacer un +supremo esfuerzo, arremetimos a sablazos con bastante fortuna. Con +esto y el pronto auxilio de la carga hecha en el mismo instante por la +caballera de Espaa, salimos del apuro. Revolviendo atrs, hund las +espuelas, y mi caballo se puso de un salto en la nueva fila. No vi a +mi lado ms cara conocida que la de Marijun. El Conde y Santorcaz +haban desaparecido. + +En el mismo instante mi caballo flaque de sus cuartos traseros. +Intent hacerle avanzar, clavndole impamente las espuelas; el noble +animal, comprendiendo sin duda la inmensidad de su deber y tratando de +sobreponerle a la agudeza de su dolor, di algunos botes; pero cay al +fin, escarbando la tierra con furia. El desgraciado haba recibido una +terrible herida en el vientre, y falto de palabra para expresar su +padecimiento, bramaba, aspirando con ansia el aire inflamado, sacuda +el cuello; pareca dar a entender que hallando un charco de agua en +que remojar la lengua, sus dolores seran menos vivos, y al fin se +abandon a su suerte, tendindose sobre el campo, indiferente al ruido +del can y al toque de degello. + + + + +XXVII + + +Vindome desmontado, me dirig a buscar un puesto entre las escoltas +de la artillera o en el servicio de municiones, que se haca +precipitadamente por los tambores entre los carros y las piezas. Al +dar los primeros pasos, advert el extraordinario decaimiento de mis +fuerzas fsicas; no poda tenerme en pie, y el ardor de mi sangre, +llegado a su ltimo extremo, me paralizaba cual si estuviese enfermo. +No es propio decir que haca calor, porque esta frase, comn al verano +de todos los pases europeos, es inexpresiva para indicar la espantosa +inflamacin de aquella atmsfera de Andaluca en el da infernal que +presenci la batalla de Bailn. El efecto que haca en nuestros +cuerpos era el de una llamarada que los azotaba por todos lados: la +cara se nos abrasaba como cuando nos asomamos a un horno encendido, y +deshechos en sudor, nuestros cuerpos hervan, descomponindose la +economa entera, desde el instante en que fuertes excitaciones del +espritu dejaban de sostenerla. + +Cuando me encontr a pie y a regular distancia del combate, que segua +con ventaja para los espaoles, empec a sentir vivamente y de un modo +irresistible el aguijn candente de la sed que horadaba mi lengua, y +la corriente de fuego que envolva mi cuerpo. Esto me daba tal +desesperacin, que de prolongarse mucho hubirame impelido a beber la +sangre de mis propias venas. Por ninguna parte divisaba a la gente del +pueblo que antes trajera cntaros con agua, y al buscar con ansiosa +inspiracin en el seco aire una partcula de agua, beba y respiraba +oleadas de polvo abrasador. + +Por un rato perd toda la exaltacin guerrera y el furor patritico +que antes me dominaban, para no pensar ms que en la probabilidad de +beber, previendo las delicias de un sorbo de agua, y anhelando apagar +aquellas ascuas pegajosas que en mi boca revolva. Con este deseo +camin largo trecho entre las filas de retaguardia del centro: los +soldados de los regimientos que all se rehacan para salir de nuevo +al frente, clamaban tambin pidiendo agua. Vimos con alegra que desde +el pueblo venan corriendo algunos hombres con cubos; pero al punto se +nos dijo que aquella agua no era para nosotros: era para otros +sedientos cuyas bocas necesitaban refrescarse antes que las nuestras +si el combate haba de tener buen xito; era para los caones. + +La resistencia enrgica de las dos piezas del ala derecha, combinadas +con las seis de la batera central, y el auxilio de la caballera +atacando por el flanco la lnea enemiga, hizo que sta fuese +rechazada, a pesar de su frente compacto, de su incomparable bravura. +Los franceses se retiraron, dejndose perseguir y desposicionar por la +infantera y caballos de nuestra derecha. Harto se conoca este +resultado en los gritos de alegra, en aquel concierto de injurias con +que el vencedor confirma la catstrofe del vencido, cuando ste vuelve +la espalda. El sitio donde yo estaba se vi despejado por el avance de +nuestras tropas, y en casi todos los jefes que all haba observ tal +expresin de gozo, que sin duda consideraban asegurada la victoria. +Oh, momento feliz! Ya se poda pensar en beber. Pero dnde? + +Despus del avance de nuestras tropas, que no ocuparon enteramente las +posiciones francesas por ofrecer esto algn peligro, los soldados del +regimiento de rdenes divisaron una noria, en el momento en que los +franceses, que durante la accin habanla ocupado, se hallaban en el +caso de abandonarla. Vieron todos aquel lugar como un santuario cuya +conquista era el supremo galardn de la victoria, y se arrojaron sobre +los defensores del agua escasa y corrompida que arrojaban unos +cuantos arcaduces en un estanquillo. Los enemigos, que no queran +desprenderse de aquel tesoro, lo defendan con la rabia del sediento. +Apenas disparados los primeros tiros, otros muchos franceses, +extenuados de fatiga, y encontrndose ya sin fuerzas para combatir si +no les caa del cielo o les brotaba de la tierra una gota de agua, +acudieron a beber, y vindola tan reciamente disputada, se unieron a +los defensores. + +O decir: All hay agua, all se estn disputando la noria!, y no +necesit ms. Lancme, y conmigo se lanzaron otros en aquella +direccin; tom del suelo un fusil que an apretaba en sus manos un +soldado muerto, y corr con los dems a todo escape en direccin a la +noria. Penetramos en un campo a medio segar, a trechos cubierto de +altos trigos secos, a trechos en rastrojo. La lucha en la noria se +haca en guerrillas; acerqume a la que me pareci ms floja, y +despreci la vida, lleno mi espritu del frentico afn de conquistar +un buche de agua. Aquel imperio, compuesto de dos mal engranadas +ruedas de madera, por las cuales se escurra un miserable lagrimeo de +agua turbia, era para nosotros el imperio del mundo. La hidrofagia, +que a veces amilana, a ratos tambin convierte al hombre en fiera, +llevndole con sublime ardor a desangrarse por no quemarse. + +Los franceses defendan su vaso de agua, y nosotros se lo +disputbamos; pero de improviso sentimos que se duplicaba el calor a +nuestras espaldas. Mirando atrs, vimos que las secas espigas ardan +como yesca, inflamadas por algunos cartuchos cados por all, y sus +terribles llamaradas nos frean de lejos la espalda. O tomar la noria +o morir, pensamos todos. Nos batamos apoyados contra una hoguera, y +la hambrienta llama, al morder con su diente insaciable en aquel +pasto, extenda alguna de sus lenguas de fuego azotndonos la cara. La +desesperacin nos hizo redoblar el esfuerzo, porque nos asbamos, +literalmente hablando; y por ltimo, arrojndonos sobre el enemigo, +resueltos a morir, la gota de agua qued por Espaa al grito de Viva +Fernando VII! + +Por un momento dejamos de ser soldados, dejamos de ser hombres, para +no ser sino animales. Si cuando sumergimos nuestras bocas en el agua, +hubiera venido un solo francs con un ltigo, habranos azotado, sin +que intentramos defendernos. Despus de emborracharnos en aquel +nctar fangoso, superior al vino de los dioses, nos reconocimos otra +vez en la plenitud de nuestras facultades. Qu Inmensa alegra! Qu +superabundancia de fuerza y de orgullo! + +Pero habamos vencido definitivamente a los franceses? Cuando se +disip aquella lobreguez moral con que la horrible sequedad del cuerpo +haba envuelto el espritu, nos vimos en situacin muy difcil. +Corriendo hacia la noria nos habamos apartado de nuestro campo, y +advirtase que si el ejrcito francs fu rechazado con grandes +prdidas, conservaba an sus posiciones. Iba a emprender nuevo +ataque, con el ltimo esfuerzo de la desesperacin? Creamos que s, +y seales de esto notamos en el campo enemigo que tenamos tan cerca. +Al punto corrimos desbandados hacia el nuestro, que estaba algo lejos, +y saltando por junto a los trigos incendiados, abandonamos la noria, +por temor a que fuerzas ms numerosas que las nuestras nos hicieran +prisioneros. + +Verdad que los franceses, no dando ya ninguna importancia a las +acciones parciales, se ocupaban en organizar el resto y lo mejor de su +fuerza para dar un golpe de mano, ltima estocada del gigante que se +senta morir. Corrimos, pues, hacia nuestro campo. Ya cerca de l, +pas rpidamente por delante de m un caballo sin jinete, arrogante, +vanaglorioso, con la crin al aire, sano y sin heridas, algo azorado y +aturdido. Era un animal de pura casta cordobesa, lo mismo que el mo. +Le segu, y apoderndome de sus bridas, cuando volva, me mont en l; +despus de ser por un rato soldado de a pie, tornaba a ser jinete. +Busqu con la vista el escuadrn ms prximo, y vi que a retaguardia +del centro se formaba en columna con distancias el de Espaa. Entr en +las primeras filas, a punto que dijeron junto a m. + +--Los generales franceses harn el ltimo esfuerzo. Dicen que hay unas +tropas que todava no han entrado en fuego, y son las mejores que +Napolen ha trado a Espaa. + +Efectivamente, el centro se preparaba a una defensa valerosa, y +guarneca sus bateras, distribua los regimientos a un lado y otro, +agrupando a retaguardia fuerzas considerables de caballera. Cuando +esto pasaba, sent un vivo clamor de la naturaleza dentro de m, sent +hambre, pero qu hambre!... Francamente, y sin ruborizarme, digo que +tena ms ganas de comer que de batirme. Y qu? Este miserable hijo +de Espaa no haba hecho ya bastante por su Rey y por su patria, para +permitir llevarse a la boca un pedazo de pan? + +En estas reflexiones, registr primero la grupa de mi cabalgadura +allegadiza, donde no haba ms que alguna ropa blanca, y despus las +pistoleras, donde encontr un mendrugo. Hallazgo incomparable! No +satisfecho, sin embargo, con tan poca racin, llev mis exploraciones +hasta lo ms profundo de aquellos sacos de cuero, y mis dedos +sintieron el contacto de unos papeles. Saqulos, y vi un pequeo +envoltorio y tres cartas, la una cerrada y las otras dos cubiertas, +todas con sobrescrito. Le el primer sobre que se me vino a la mano, y +deca as: Al Sr. D. Luis de Santorcaz, en Madrid, calle de... + +Haba montado en el caballo de Santorcaz. + + + + +XXVIII + + +Olvidndome al instante de todo, no pens ms que en examinar bien lo +que tena en las manos. El sobrescrito de la primera carta que saqu +y que estaba abierta, era de letra femenina, que reconoc al momento. +El de la carta cerrada, que sin duda no estaba ya en la estafeta por +detencin involuntaria, era de hombre y deca: Sra. Condesa de... +(aqu el ttulo de Amaranta), en Crdoba, calle de la Espartera. +El tercer sobre, tambin de carta abierta, era de letra de hombre y +dirigido a Santorcaz. Desenvolv en seguida el envoltorio de papeles, +que guardaba un bulto como del tamao de un duro, y al ver lo que +contena, una luz vivsima inund mi alma y sent dolorosa punzada en +el corazn. Era el retrato de Ins. + +Aquella aparicin en el campo de batalla, en medio del zumbido de los +caones y del choque de las armas; la inesperada presencia ante m de +aquella cara celestial, fielmente reproducida por un buen artista; la +sonrisa iluminada que cre observar sobre la placa, cuando fij en +ella mis ojos; aquella repentina visita, pues no era otra cosa, de mi +fiel amiga, cuando yo haca tan vivos esfuerzos para ser digno de +ella, me regocijaron de un modo inexplicable. Para iluminar los rasgos +y colores de aquel retrato que sonrea, vala la pena de que saliese +el sol, de que existiese el mundo, de que la serie del tiempo trajera +aquel da, aunque deslustrado por los horrores de una batalla. + +Estrech a la Ins de dos pulgadas contra mi corazn y la guard en mi +pecho, resuelto a no darla, aunque la materialidad del pedazo de cobre +pintado no me perteneca. Mas era preciso leer aquellos papeles, que +podan esclarecer alguna de mis dudas. Detvome al principio la +vergenza de leer cartas ajenas, lo cual es cosa fea; pero consider +que Santorcaz habra muerto, fundndome en la dispersin de su caballo +abandonado, y adems, como la curiosidad me picaba, me escoca, me +quemaba de un modo muy vivo, decidme a leer la carta abierta, porque +el deseo de hacerlo era ms fuerte que todas las consideraciones. + +Yo estaba completamente absorto en aquel asunto de inters ntimo; yo +no atenda a la batalla; yo no haca caso de los caonazos; yo no me +fijaba en los gritos; yo no apartaba del papel los ojos, aunque senta +correr por junto a mis odos el estrepitoso aliento de la lucha. En +aquel instante, entre los veinte mil hombres que, formando dos grandes +conjuntos, se disputaban unas cuantas varas de terreno, yo era quizs +el nico que mereca el nombre de individuo. tomo disgregado +momentneamente de la masa, se ocupaba de sus propias batallas. + +La carta abierta, que llevaba la firma de Amaranta, deca as, despus +de las frmulas de encabezamiento: + +Eres un malvado o un desgraciado? En verdad no s qu creer, pues de +tu conducta todo puede deducirse. Despus de una ausencia de muchos +aos, durante los cuales nadie ha logrado traerte al buen camino, +ahora vuelves a Espaa sin ms objeto que hostigarme con pretensiones +absurdas a que mi dignidad no me permite acceder. Harto he hecho por +t, y ahora mismo, cuando me has manifestado tu situacin, te he +propuesto un medio decoroso de remediarla. Qu ms puedo hacer? Pero +no te satisface lo que en la actualidad y siempre bastara a calmar la +ambicin de un hombre menos degradado que t; te rebelas contra mis +beneficios, y aspiras a ms, amenazndome sin miramiento alguno. A +todo eso contesto dicindote que desprecio tus amenazas, y que no las +temo. No; no es posible que por la amenaza consiga nadie de m lo que +me impelen a negar mi dignidad, mi categora, mi familia y mi nombre. +Nunca cre que aspiraras a tanto, y siempre pens que te conceptuaras +muy feliz con lo que otras veces has alcanzado de m, y hoy te +ofrezco, haciendo un verdadero sacrificio, porque el estado del reino +ha disminuido nuestras rentas... + +Al llegar aqu, el golpe de un peso que cay, chocando con mi rodilla, +me hizo levantar la vista de la carta. El soldado que formaba junto a +m, herido mortalmente por una bala perdida, haba rodado al suelo. En +aquel intervalo vi hacia el frente, envueltas en espeso humo, las +columnas francesas que venan a atacar el centro. Pero mi nimo no +estaba para fijar la atencin en aquello. Pude notar que la caballera +avanzaba un poco, pero despus retroceda y oscilaba de flanco; pero +dejndome llevar por el caballo, con los ojos fijos en el papel, que +sostena a la altura de las riendas, no puse ni un desperdicio de +voluntad en aquellos movimientos de la mquina en que estaba +engranado. La carta continuaba as: + +...En vano para conmoverme finges gran inters por aquel ser +desgraciado que vino al mundo como testimonio vivo de la funesta +alucinacin y del fatal error de su madre. A qu ese sentimiento +tardo? A qu acusarme de su abandono? No, esa nia no existe; te han +engaado los que te han dicho que yo la he recogido. Mal podra +recogerla cuando ya es un hecho evidente que Dios se la llev de este +mundo. A qu conduce el amenazarme con ella, hacindola instrumento +de tus malas artes para conmigo? No pienses en esto. Por ltima vez te +aconsejo que desistas de tus locas pretensiones, y te presentes ante +m con bandera de paz. Eres un malvado o un desgraciado? Yo sera muy +feliz si me probaras lo segundo, porque uno de mis mayores tormentos +consiste en suponer tan profundamente corrompido el corazn que hace +aos slo exista para amarme... + +Con esto y la firma de Amaranta terminaba la epstola, cuya lectura, +absorbiendo mi atencin, me distraa de la batalla. El fragor de sta +zumbaba en mis odos como el rumor del mar, a quien generalmente no se +hace caso desde tierra. Es tal vuestra impertinencia que queris +obligarme a contaros lo que all pasaba? Pues od. Cuando la tropa +francesa de lnea retrocedi por tercera vez, extenuada de hambre, de +sed y de cansancio; cuando los soldados que no haban sido heridos se +arrojaban al suelo maldiciendo la guerra, negndose a batirse, +insultando a los oficiales que les llevaran a tan terrible situacin, +el General en Jefe reuni la plana mayor, y expuesto en breve consejo +el estado de las cosas, se decidi intentar un ltimo ataque con los +marinos de la guardia imperial, an intactos, ponindose a la cabeza +todos los generales. + +Por eso cuando, leda la carta, alc los ojos, vi delante de las +primeras filas de caballera algunas masas de tropa escoltando los +seis caones de la carretera, cuyo fuego certero y terrible haba sido +el nudo gordiano de la batalla. Servidos siempre con destreza y al fin +con exaltacin, aquellos seis caones eran durante unos minutos la +pieza de dos cuartos arrojada por Espaa y Francia, por la usurpacin +y la nacionalidad, en un corrillo de veinte mil soldados. Cara o +cruz? Las tomaran los franceses? Se dejaran quitar los espaoles +aquellos caones? Quin podra ms, nuestros valientes y hbiles +oficiales de artillera, o los quinientos marinos? + +Yo vi a stos avanzar por la carretera, y entre el denso humo +distinguimos un hombre puesto al frente del valiente batalln y +blandiendo con furia la espada; un hombre de alta estatura, el rostro +desfigurado por la costra de polvo que amasaban los sudores de la +angustia; de uniforme lujoso y destrozado en la garganta y seno, como +si lo hubiera hecho pedazos con las uas para dar desahogo al oprimido +pecho. Aquella imagen de la desesperacin, que tan pronto sealaba la +boca de los caones como el cielo, indicando a sus soldados un alto +ideal al conducirles a la muerte, era el desgraciado general Dupont, +que haba venido a Andaluca seguro de alcanzar el bastn de Mariscal +de Francia. El paseo triunfal de que al partir de Toledo habl, haba +tenido aquel tropiezo. + +Los repetidos disparos de metralla no detenan a los franceses. +Brillaban los dorados uniformes de los generales puestos al frente, y +tras ellos la hilera de marinos, todos vestidos de azul y con grandes +gorras de pelo, avanzaba sin vacilacin. De rato en rato, como si una +manotada gigantesca arrebatase la mitad de la fila, as desaparecan +hombres y hombres. Pero en cada claro asomaba otro soldado azul, y el +frente de columna se rehaca al instante, acercndose imponente y +aterrador. Acelerbase su marcha al hallarse cerca; iban a caer como +legin de invencibles demonios sobre las piezas para clavarlas y +degollar sin piedad a los artilleros. + +Los que asistan a aquel espectculo, sin ser actores de l, estaban +mudos de estupor, con el alma y la vida en suspenso, cual si +aguardaran el resultado de la porfa para dejar de existir o seguir +existiendo. No obstante, creern mis lectores que algo ocupaba mi +espritu ms de lleno que la ltima peripecia? Pues s: yo tena en mi +mano la carta cerrada, y la curiosidad por leerla no era curiosidad; +era una sed moral ms terrible que la sed fsica que poco antes me +atormentara. Incapaz de resistirla, sintiendo que todo se eclipsaba +ante la inmensidad del inters despertado en m por los asuntos de dos +o tres personas que no haban de decidir la suerte del mundo, tom la +carta, la abr sin reparar en lo vituperable de esta accin, y al +punto la devor con los ojos, leyendo lo siguiente: + +Seora Condesa: Vuestra carta me anuncia que nada puedo esperar de +vos por los honrados medios que os he propuesto. No me sorprende, y si +en la ltima que me dirigisteis, dictada sin duda por vuestro propio +corazn, mostrabais bastante generosidad, en sta reconozco las ideas +de vuestra ta la seora Marquesa, que en otro tiempo os dijo que +antes quera veros muerta que casada con un hombre inferior a vuestra +clase. Preguntis que si soy un malvado o un desgraciado, y contesto +que ya que os alcanza la responsabilidad de lo segundo, a vos tambin +os tocar sin duda la triste gloria de lo primero. Esta ser la ltima +que os escriba el que en algn tiempo no hubiera cambiado por todas +las delicias del Paraso el gozo de leer una letra de vuestra mano. +Quizs por mucho tiempo no oigis hablar de m; quizs disfrutis la +inefable satisfaccin de creer que he muerto; pero en la obscuridad y +lejos de vos, yo me ocupar de lo que me pertenece. Quin es el +culpable, vos o yo? Cuando supe en Madrid que habais recogido a +nuestra hija despus de largo abandono, os promet legitimarla por +subsiguiente matrimonio, como corresponda a personas honradas. +Primero me contestasteis indecisa, y luego furiosa, rechazando una +proposicin que calificabais de absurda, de irreverente, y llamndome +jacobino, francmasn, calavera, perdido, tramposo, con otras injurias +que quisiera or en tan linda boca. Yo acepto el bofetn de vuestro +orgullo. Lo que no me explico es la desfachatez con que negis haber +recogido a vuestra hija. Y decs que esto no me importa? Ya veris +si me importa o no. Yo s que la habis recogido; yo s que est en un +convento; yo s que su boda con el conde de Rumblar est concertada; +yo s que para realizarla se han tenido en cuenta poderosos intereses +de ambas familias, que la hacen imprescindible; yo s que para llevar +a efecto la legitimacin se ha consumado una superchera poco digna de +personas como... + +Una conmocin inmensa, un estrpito indescriptible me obligaron a +apartar de la carta mi atencin. Los marinos llegaban a la boca de los +caones, y un combate terrible, en que parecamos llevar lo mejor, se +haba trabado. Esto era sin duda sublime; esto sacaba de quicio y +conmova el alma en su fundamento; pero no haba algo ms en el +mundo? Ins, su madre, su padre, su porvenir, su casamiento, y yo con +mi desmedido y leal amor; yo, preguntndome si podra subir hasta +ella, o si era preciso hacerla descender hasta m... Oh! sta s que +era batalla; sta s que era lucha, seores. Su campo estaba dentro de +m, y sus fuerzas terribles chocaban dentro del espacio silencioso de +mi pensamiento. Cmo no atender a ella ms que a otra alguna? El +corazn, tirano indiscutible, agrandando inconmensurablemente las +proporciones de mi batalla, habala hecho mayor que aquella de que tal +vez dependan los destinos del mundo. + +Yo vi los marinos prximos ya, muy prximos a nuestros caones; sent +gritos de jbilo y de victoria pronunciados en espaola lengua, y, +aunque todo esto me conmova mucho, la carta no concluida me quemaba +la mano. Decid que yo era un estpido egosta; pero, seores, y la +carta, y aquel _casamiento imprescindible_, y aquella _superchera_ +misteriosa?... Se ganaba la batalla? Creo que s, y la faz de Europa +variara sin duda. Pero qu me importaba el enojo del Imperio, el +jbilo de Inglaterra, el estupor de Rusia, los preparativos de la +coalicin, el descrdito del Grande Ejrcito? + +Hemos de sobreponer el inters de los conjuntos lanzados a brbaras +guerras, al inters del inocente individuo que a solas lucha por el +bien y por el amor? Hemos de sobreponer el inters de la guerra, que +destruye, al del amor, que crea y aumenta y embellece lo creado? Reos +de m; pero al mismo tiempo pensad en el modo de probarme que un +corazn ocupa menos espacio en la totalidad del universo que los +quinientos diez millones de kilmetros cuadrados de la pelota de +tierra en que habitamos. + +Si es egosmo, confieso mi egosmo, y declaro a la faz de mi auditorio +que en el punto en que se eclipsaba la estrella que por diez aos +haba iluminado la Europa, volv a fijar los ojos en la carta para +continuar leyendo. Si no quieren ustedes enterarse de ello, no se +enteren; pero es mi deber decir que la carta conclua as: + +...una superchera poco digna de personas como vos. Segura estis, y +con razn, de que nada puedo contra vos. En efecto; yo s que si algo +intentara, sera vencido. Pobre, sin recursos, sin valimiento, qu +podra contra la justicia, que slo defiende a los poderosos? Pero mi +hija me pertenece, y si hoy no est en mi poder, os aseguro que lo +estar maana. Entretanto guardaos vuestro dinero. + +No deca ms. Pero cuando acab de leerla, qu nueva y terrible fase +tomaba la refriega entre los marinos y nuestros soldados! Santo Dios! +Perderase la batalla? Destrozados en el primer ataque los franceses, +lo repetan sacando el ltimo resto de bravura de sus corazones +resecados por el calor, y volvan a la carga resueltos a dejarse hacer +trizas en la boca de los caones, o tomarlos. Nuestros soldados +sacaban fuerzas de su espritu, porque en el cuerpo ya no las tenan. +Hasta los artilleros empezaban a desfallecer, y heridos casi todos los +primeros de izquierda y derecha, atacaban los segundos, daban fuego +los terceros, y el servicio de municiones era hecho por paisanos. Los +franceses, medio resucitados con la valenta de los marinos, pudieron +habilitar dos piezas, y desde lejos, y tomando por blanco la masa de +nuestra caballera, disparaban bastantes tiros. Su larga trayectoria, +pasando por encima de la batera espaola, hera las primeras filas de +mi regimiento. Este se encabrit como si fuera un solo caballo; +chocamos unos con otros, y el espectculo de dos compaeros muertos +sin combatir nos llen de terror. Al mismo tiempo omos decir que +escaseaban las municiones de can. Terrible palabra! Si nuestros +caones llegaban a carecer de plvora, si en sus almas de bronce se +extingua aquella indignacin artificial, cuyo resoplido conmueve y +trastorna el aire, estremece el suelo y arrasa cuanto encuentra por +delante, bien pronto seran tomados por los valientes marinos, y les +aguardaba el morir inutilizados por el denigrante clavo, fruslera que +destruye un gigante, alfiler que mata a Aquiles. + +Esta consideracin pona los pelos de punta. Sucumbira Espaa? No +le reservaba Dios la gloria de dar el primer golpe en el pedestal del +tirano de Europa?... No, no es posible asistir indiferente al +espectculo de tan sublime esfuerzo, oh patria!; pero te confieso que +yo rabiaba por conocer al autor de aquella tercera carta que tena en +mi mano, y cuando sin desatender a tu admirable herosmo mir la firma +y vi el nombre de _Romn_, segundo mayordomo de mi inolvidable ama; +cuando consider que aquel papel contendra revelaciones importantes, +me domin de tal modo la curiosidad, que por un instante desapareciste +de mi espritu, oh hermoso rincn de tierra, destinado ms de una vez +a ser equilibrio del mundo! Adis, Espaa; adis, Napolen; adis, +guerra; adis, batalla de Bailn! Como borra la esponja del escolar el +problema escrito con tiza en la pizarra, para entregarse al juego, as +se borr todo en m para no ver ms que lo siguiente: + +Sr. D. Luis de Santorcaz: Voy a decirle lo ocurrido. Todo est +resuelto, y por ahora le dan a usted con la puerta en los hocicos. La +Sra. Marquesa de Leiva, al recoger a la seorita Ins, pens en el +modo de legitimarla. Advierto a usted que desde que la trataron, ambas +la quieren mucho, y se desviven por decidirla a que salga del +convento. Cuando la Sra. Condesa recibi la carta de usted, en que le +propona la legitimacin por subsiguiente matrimonio, mostrla a su +ta, y sta, furiosa y fuera de s, pregunt si quera deshonrarse +para siempre siendo esposa de semejante perdido. Llor un poco la +Condesa, lo cual es indicio de que an le queda algo de aquel amor; y +por ltimo, despus de muchas reconvenciones, convinieron las dos en +no admitirle a usted en su familia por ningn caso. Ya sabe usted que, +segn consta en la fundacin de este gran mayorazgo, uno de los +principales de Espaa, no habiendo herederos directos, pasa a los de +segundo grado en lnea recta, por lo cual ahora correspondera al +primognito del conde Rumblar. La actual condesa de Rumblar, enterada +de la aparicin de una heredera, anunci a mi ama que entablara un +pleito, y vea usted aqu el motivo de que en casa se haya trabajado +tanto por la legitimacin. Por fin, las dos familias acordaron evitar +la ruina de un pleito, y se han puesto de acuerdo sobre esta base: +casar a la Srta. Ins con D. Diego de Rumblar, previa legitimacin de +aqulla, por lo que llaman autorizacin del Rey, con lo cual ambos +derechos se funden en uno solo, evitando cuestiones. En cuanto al +punto ms difcil, la Sra. Marquesa lo ha resuelto al fin de un modo +ingenioso y seguro. La nia ha entrado al fin con pie derecho en la +familia. No pudiendo legitimar la madre, porque a ello se oponen las +leyes; no pudiendo aceptarse la frmula del subsiguiente matrimonio, +ni conviniendo tampoco la adopcin, por no dar esto derecho a la +herencia del mayorazgo, se acord lo que voy a decir a usted, y que +sin duda le llenar de admiracin. Este sesgo del asunto tiene para la +familia la ventaja de que mi Sra. la Condesa no pasar ningn +bochorno. La Srta. Ins ha sido reconocida por aquel... + +Un violento golpe arrebat el papel de mis manos. Encabritse mi +caballo, y al avanzar siguiendo el escuadrn, sent la estrepitosa +risa de un soldado que deca: Aqu no se viene a leer cartas. +Corrimos fuera de la carretera, y todos mis compaeros proferan +exclamaciones de frentica alegra. Vi los caones inmviles y delante +una espesa cortina de humo, que al disiparse permita distinguir los +restos del batalln de marinos. En el frente francs flotaba una +bandera blanca avanzando hacia nuestro frente. La batalla haba +concludo. + +Nuestros soldados se abrazaban con jbilo. Confundanse los diversos +regimientos y los paisanos advenedizos con la tropa. La gente del +vecino pueblo de Bailn acuda con cntaros y botijos de agua. +Agrupbanse hombres y mujeres junto a los heridos para recogerlos. Los +caballos recorran orgullosos la carretera, y los generales, +confundidos con la gente de tropa, demostraban su alegra con tanta +llaneza como sta. Los gritos de Viva Espaa!, Viva Fernando VII! +parecan sublime concierto que llenaba el espacio, como antes el ruido +del can; y el mundo todo se estremeca con el jbilo de nuestra +victoria y con el desastre de la Francia, primera vacilacin del +orgulloso Imperio. En tanto, yo recorra el campamento, miraba al +suelo, miraba las manos de todos, las cureas de los caones, los +charcos de sangre, los mil rincones del suelo, junto al cuerpo de un +herido, y bajo la cabeza del caballo moribundo. Marijun se lleg a m +con los brazos abiertos y grit: + +--Los vencimos, Gabriel. Viva Espaa y los espaoles, y la Virgen del +Pilar, a quien se debe todo! Pero qu buscas, que as miras al suelo? + +--Busco un papel que se me ha perdido. + + + + +XXIX + + +--Djate de papeles--me dijo Marijun--. Demonios de marinos! Viste +cmo atacaban? + +--La hacen hija legitima por autorizacin real. + +--Qu ests diciendo? Ya no queda duda que hemos vencido a Napolen, +y como ste ha vencido a todo el mundo, resulta que nosotros hemos +vencido al mundo entero. Pero, chico, no te vuelves loco? Mira cmo +alzan los brazos, gritando, aquellos generales que vienen por el +llano. Benditas penas, benditos golpes, bendito calor y bendita sed, +puesto que al fin hemos salido vencedores! Viva Espaa! + +--De esa manera--le dije yo, pensando en mis guerras--entra a +disfrutar el mayorazgo, casndose con D. Diego, para evitar un litigio +que arruinara a las dos familias. + +--Qu hablas ah muchacho?--exclam con sorpresa--. Ya sabes que los +franceses se van a entregar todos. Qu vergenza! Que vuelva +Napolen a meterse con los espaoles! Chico, nos vamos a comer el +mundo, y digo que la Junta de Sevilla es una remilgada si no nos manda +conquistar a Pars. Viva Espaa! + +--Y nuestro amo, dnde est?--pregunt intranquilo--. Qu ha sido +del seorito de Rumblar? + +--Creo que ha muerto!--me contest lacnicamente Marijun, picando +espuelas y alejndose de m. + +Tan estupenda noticia di nueva direccin a mis alborotados +pensamientos. El aspecto de la refriega interior, que me sacuda el +alma, cambi de improviso y por completo. Todo vino abajo, todo se +puso de otro color, y el mundo fu distinto a mis ojos. Ignoro si en +aquel momento sent la muerte de mi amo, o si, por el contrario, +desbordado el corruptor egosmo en mi alma, acept con regocijo la +desaparicin de quien, interponindose entre mi ideal y yo, alteraba a +mis ojos el equilibrio del universo, ms que Napolen el de Europa... +En medio del delirio de aquella gran victoria, una de las ms +trascendentales que han ocurrido en el mundo, yo permaneca mudo y mi +caballo me transportaba de un lado para otro, segn su albedro. En mi +derredor la efervescencia de aquella patritica alegra, de aquel +entusiasmo febril, causaba estrepitoso oleaje. All la persona humana +haba desaparecido, fundindose en el hermoso conjunto de la sociedad +o la nacin, que era sin duda la que conmova a la tierra con sus +gritos de gozo. El nico que se conservaba aislado y poda llamarse +hombre era el egosta Gabriel, grano de arena no conglomerado con la +montaa, y que rodaba solo, haciendo por su propia cuenta las +revoluciones establecidas para la armona del mundo. + +Es preciso averiguar si realmente ha muerto Rumblar... Entrar al +fin Ins en la familia de su madre? La perder para siempre? Debo +rerme de mi necia y ridcula aspiracin? Un hombre como yo puede +subir a tanta altura? La misteriosa obscuridad de los tiempos +venideros ocultar alguna cosa que destruya este nivel espantoso? +Puedo esperar o resignarme desde ahora, bendiciendo la mano de la +Providencia que me arroja en el polvo de donde nunca deb intentar +salir? + +Estas preguntas me haca, cuando un acontecimiento no previsto vino a +alterar repentinamente la situacin de las cosas fuera de m. Corra +el ejrcito a ocupar sus posiciones; la corneta y el tambor convocaban +a todos los soldados, y gran nmero de gentes del pueblo, hombres y +mujeres, corran hacia las calles de Bailn. Nuestros destacamentos +haban divisado las columnas avanzadas del general Vedel, que vena de +Guarromn en auxilio de Dupont, y, a poca distancia ya, un caonazo +nos anunci la presencia de un nuevo enemigo. Ay! Si Vedel hubiese +llegado un momento antes, ponindonos entre dos fuegos! Pero Dios, +protector en aquel da de la Espaa oprimida y saqueada, permiti que +Vedel llegase cuando estaba convenida ya la tregua y se haba +principiado a negociar la capitulacin. + +Al instante mand Reding un oficio al General francs dndole cuenta +de lo ocurrido, y los enemigos se detuvieron ms all de una ermita +que llaman de San Cristbal, situada a mano izquierda del camino real, +yendo de Bailn a Guarromn. Al poco rato vimos un oficial francs que +lleg al pueblo con un oficio para Reding y otro para Dupont, y como +en el Cuartel General de ste se estaban ya negociando las bases de la +capitulacin, nos consideramos seguros de no ser atacados por la parte +alta del camino, a causa de que la acordada suspensin de armas deba +afectar a todas las fuerzas que componan el ejrcito imperial de +Andaluca. + +A pesar de esta confianza, varios regimientos, entre ellos el de +Irlanda y el famossimo de rdenes militares, que tanto se haba +distinguido en la batalla, ocuparon el camino frente a las tropas de +Vedel, las cuales iban llegando por momentos y tomando posiciones. Mi +regimiento fu colocado en la entrada oriental del pueblo. Sera poco +ms de la una cuando los franceses de Vedel, sin aguardar a que les +contestara Dupont, rompieron el fuego contra Irlanda, sorprendindoles +con fuerzas considerables. Gran efervescencia y algazara y tumulto en +nuestras filas. Todos queran ir, no a combatir con los franceses, +sino a pasarlos a cuchillo, por violar las leyes de la guerra. Pero +nosotros tenamos, para sojuzgar a los traidores, rehenes preciosos, +cuales eran los restos del ejrcito de Dupont, que estaban en nuestro +poder, como una vctima maniatada y con la cabeza sobre el tajo. +Durante la confusin que sigui al ataque, algunas tropas acudieron a +cercar el campo francs vencido, y otras corrieron en auxilio de los +regimientos de Irlanda y rdenes, puestos en gran compromiso. + +A pesar de la inferioridad de nmero y de posicin de nuestras tropas, +todo anunciaba que se iba a trabar un combate tan encarnizado como el +primero, y los valerosos paisanos, lo mismo que los soldados de lnea, +ardan en generoso anhelo de morir, si era preciso, por rematar con +una pica tarde la maana gloriosa. + +Pero la Providencia, como he dicho, estaba de nuestra parte. Casi +juntamente con los primeros tiros de la embestida de Vedel, sonaron +caonazos lejanos, que al principio no supimos a qu direccin +referir. + +--Qu es eso? Hacen fuego por el Herrumblar, o es de la gente de +Menjbar?--preguntaban all. + +--Es la divisin de D. Manuel de la Pea, que viene por la Casa del +Rey--contest uno que a todo escape vena del primer campo de batalla. + +La tercera divisin, enviada al amanecer desde Andjar por Castaos +en seguimiento de Dupont, haba llegado, y al enemigo se anunciaba con +disparos de plvora seca. Aterrado con este nuevo refuerzo, que +aniquilara los restos del ejrcito si Vedel al armisticio no se +someta, Dupont di enrgicas rdenes para que cesara el fuego de la +divisin recin venida de Guarromn, y el fuego ces. Con esto, los +nueve mil hombres de Vedel se sometieron de antemano al pacto que +ajustaba su General en Jefe. + +Seguimos, sin embargo, sobre las armas, y las entradas de la villa +continuaron custodiadas por numerosas fuerzas, que se relevaban para +proporcionarnos algn descanso. Cuando me toc dejar la guardia, +dirigme a una de las muchas casas del pueblo en que curaban heridos, +para que me pusieran algo en la mano izquierda, donde haba recibido +una contusin que, aunque ligera, me escoca bastante. Regresaba luego +a pie en busca de mi puesto, cuando sintiendo una mano en mi hombro, +mir y tuve el gusto de encontrarme cara a cara con D. Paco, el +maestro y ayo de don Diego. + +--Qu ha sido del nio? Dnde est? No ha venido por casa--me dijo +con tono angustiado y ponindose plido. + +--Sr. D. Paco--le contest--, francamente, no s dnde est el Sr. +Conde, aunque me parece que debe de estar vivo. + +--Qu miedo, qu pavor! La santa Virgen de Araceli, la de +Fuensanta, la del Pilar y la del Tremedal todas juntas nos favorezcan! +Las piernas me tiemblan, Gabriel, y si mi seor y discpulo no parece, +yo no me atrevo a decrselo a la seora. + +--Ya parecer; yo le vi poco antes de concluir la batalla. Andar por +cualquier lado. + +--Es raro que estando sano y salvo no viniese a casa o mandara un +recado. En dnde hay caballera? + +--En San Cristbal, en donde estaba la batera, en la noria; en los +altos de la derecha, en los del Guadiel, hacia el Herrumblar, en +muchas partes. Ya andar el Sr. D. Diego por ah. + +--Dios lo quiera. Voy, corro a buscarle. Dime t..., ya no harn +fuego, eh? Habr peligro en andar por aqu? Si quisieras +acompaarme... Diantre con el nio, y si supiera l qu buenas +noticias le traigo, cmo se apresurara a venir a mi encuentro! + +--Qu noticias, Sr. D. Francisco? Se pueden saber?--pregunt, +disponindome a acompaar al ayo por el campo de batalla. + +--Noticias estupendas y que le harn saltar de gozo! Esta maana +recibi la seora un propio de la marquesa de Leiva, anunciando que Su +Excelencia, con la Condesa, con la seorita Ins y el Sr. Marqus, +salen de Crdoba para Madrid, adonde les llama un negocio de mucho +inters para las dos familias. + +--El camino no est para viajes, seor D. Paco. + +--Vienen por Menjbar, y anuncian que de esta noche a maana llegarn +a casa, donde piensan detenerse algunos das, no slo para tomar +descanso, sino para que ambas familias se conozcan y traten, pues son +ramas que van a injertarse, formando un solo rbol frondoso que eche +profundas races en el suelo de la nacin, y d sombra a numerosa, +ilustre prole. + +--S; ya s que el seorito se casa... + +--Ay! Dnde estar ese Juan Enreda de D. Diego!... S, se casa. He +visto el retrato de la Srta. Ins, que es un portento de hermosura. +Pues s; la nia no quera salir del convento, aunque se lo predicaran +frailes teatinos; pero yo no s: algo pas all a principios del mes, +o sin duda la joven, al ver el retrato de don Diego, sinti la flecha +del dios ceguezuelo en su corazn. Lo cierto es que ha pedido salir +del convento con gran regocijo de sus parientes, y ahora marchan todos +a Madrid para las diligencias de la legitimacin, porque ya sabes t +que... + +--S: yo haba entendido que esa joven era hija de la Sra. Condesa. + +--Calla, deslenguado procaz! Qu has dicho? La Sra. Condesa, prima +de mi seora, haba de tener semejantes tapujos? No hay tal cosa, +chiquillo desvergonzado. La seorita Ins es hija de una dama +extranjera que ya no existe y que floreci hace quince aos en la +Corte, dando que hablar por sus amores con un clebre caballero de +esta ilustre familia. Sabes quin es el padre de D. Ins? Pues no es +otro que ese espejo de los diplomticos, ese discretsimo hermano de +la Sra. Marquesa de Leiva, el cual ha reconocido a la seorita por +hija suya, y ahora se apresura a legitimarla por autorizacin real +para que entre en posesin del mayorazgo cuando Dios se sirva llamar a +su seno a la Sra. Marquesa de Leiva. + +--Qu bien lo han compuesto todo!--exclam, sin poder contener mi +asombro. + +--Cmo compuesto? Mi seora me ha participado esta maana lo que +acabo de decir. Ah! Ese sin par diplomtico, que tanta fama tiene en +todas las Cortes de Europa, ha dado una prueba de caballerosidad +poniendo su nombre a ese fruto de sus fogosidades juveniles, +abandonado hasta hoy, y que en lo sucesivo descollar cual arbusto +lozano en el pensil de la sociedad espaola... Pero ese D. Diego!... +En dnde est D. Diego? Hablemos al General en Jefe..., preguntemos a +esos soldados... Digan ustedes, hroes de este da, que se anotar en +los fastos de la Historia con piedra blanca, _albo notanda lapillo_; +oigan ustedes: han visto por casualidad a D. Diego? + +Y as iba preguntando a todos, sin que nadie le diese razn. + + + + +XXX + + +Vino la noche. Los franceses, muertos de fatiga y de hambre en su +campamento, aguardaban con anhelo a que la capitulacin estuviese +firmada. Los que menos paciencia tenan eran los suizos afiliados en +el ejrcito imperial, y as que obscureci, empezaron a pasarse a +nuestro campo. Un historiador francs, queriendo atenuar el desastre +de los suyos, ha escrito que la defeccin ocurri durante la batalla: +pero esto es falso. Lo peor es que otro historiador, no francs, sino +espaol, lo ha repetido con lamentable ligereza, faltando as a su +patria y a la verdad, que es superior a todo. + +La capitulacin iba despaciosamente, porque los parlamentarios se +haban juntado en Andjar, residencia del General en Jefe, y en Bailn +no tenamos noticia de lo que all pasaba. Temiendo que los enemigos +intentaran escaparse, nuestros generales tomaron acertadas +precauciones, y la artillera ocup, mecha encendida, los puestos +convenientes. Al mismo tiempo millares de paisanos, discurriendo por +cerros y alturas, hostigaban de tal modo a los franceses, que no les +era posible moverse. Esta vigilancia permita descansar a una parte +del ejrcito; y especialmente los heridos, aunque slo lo fueran muy +levemente, como yo, tenamos libertad para estar en el pueblo, donde +nos ocupbamos en reunir vveres y llevarlos a los del campamento, as +como en acomodar a los heridos graves en las principales casas. + +Sala yo de Bailn con un cesto de vveres para unos jefes de +artillera, cuando tropec con Santorcaz, que volva seguido de +algunos voluntarios de Utrera y licenciados de Mlaga. + +--Oh, Sr. de Santorcaz!--exclam con la mayor sorpresa--. Est usted +vivo? Yo le haca en el otro barrio. + +--No, muchacho, vivo estoy--me respondi--. Dios quiere que todava el +que est dentro de esta camisa d mucho que hacer en el mundo. + +--Pero tampoco est usted herido? + +--Aqu tengo un par de rasguos; pero esto no es nada para un hombre +como yo. Ya sabes que me han hecho sargento. No vine aqu para ganar +charreteras; pero puesto que me las dan, las tomo. + +--Grandes hazaas habr hecho el seor D. Luis. + +--Poca cosa. Ca del caballo, y a pie defendme rabiosamente contra +tres o cuatro franceses. Revent a uno, descalabr a otro, y me volv +a nuestro campo con un guila que entregu al marqus de Coupigny. Al +recoger de mis manos la bandera, el General, despus de preguntarme si +era licenciado de presidio, me dijo: Es usted sargento. Ves? Me han +puesto al frente de este pelotn de buenos muchachos; quieres venirte +con nosotros? + +Diciendo esto, seal a los esclarecidos varones que le seguan, los +cuales, o yo me engao mucho, o eran la flor y nata de Ibros, Sierra +de Cazorla y Despeaperros, todos gente de ligersimas piernas y +manos. Dile las gracias por el ofrecimiento, y segu mi camino. + +--Ah! Qu sabe usted de D. Diego?--le pregunt, volviendo atrs. + +--Pues qu--dijo, retrocediendo--, no se sabe dnde est D. Diego? +Ha muerto? Se ha extraviado? Es preciso averiguarlo. Y di, t has +visto por casualidad mi caballo? Sabes si alguien lo recogi? + +--No s nada de tal caballo--repliqu, alejndome. + +Avanzada la noche regres a Bailn, donde me caus sorpresa ver una +triste procesin compuesta de tres mujeres vestidas de negro, a las +cuales seguan hasta media docena de hombres, llevando por delante dos +criados con sendos farolillos para alumbrar el camino. Acerqume y +reconoc a D. Mara, con sus dos hijas, las tres cubiertas con negros +mantones, muy afligidas y llorosas. Digo mal, porque si las dos +muchachas se deshacan en lgrimas, la Sra. Condesa conservaba seco el +rostro, aunque visiblemente alterado, la mirada fija y valerosa y el +andar muy firme. Al instante me present a ella, saludndola con el +mayor respeto y ofrecindole mi ayuda si, como pareca, iban en busca +de D. Diego. + +--Conque no parece el nio? Cundo le perdiste de vista durante la +batalla?--me pregunt. + +--Seora, desde la gran carga que dimos sobre el ala izquierda de los +franceses dej de ver a D. Diego. + +--Yo cre que estuviera entre los heridos; pero no est. Todos los +muertos han sido recogidos del campo de batalla? + +--S, seora; slo quedan los desconocidos, los paisanos que no +estaban afiliados a ningn regimiento. + +--Vamos a verlo--dijo con un aplomo, con una firmeza que me +asombraron, pues no supona tanto valor en alma de mujer. + +--Yo acompaar a usa con mucho gusto. + +--Y qu tal se ha portado mi hijo?--me pregunt cuando marchbamos +juntos. + +--Seora, se ha portado como un hroe; se ha portado como quien es. + +--Los jefes advirtieron su valor, elogiaron su bizarra, recordando +el linaje de mi hijo? + +--S, seora; los jefes estaban con la boca abierta presenciando las +hazaas de don Diego--repuse, por halagar el amor propio de la noble +seora, cuyo dolor se atenuara sabiendo que su vstago haba honrado +el nombre de Rumblar. + +--Y amabais vosotros a mi hijo? + +--Oh!, s, seora. D. Diego es tan bueno...! Y nos trata como si +furamos todos iguales. + +--Como si fuerais iguales!--exclam doa Mara con ligeras muestras +de enfado. + +--No..., vamos al decir...--indiqu corrigiendo mi _lapsus_--. D. +Diego es un caballero, y nosotros unos badulaques..., quiero decir que +nos trataba sin tirana... Pobre D. Diego! Pero hemos de +encontrarle, seora; D. Diego est sano y salvo. Me lo dice el +corazn. + +--T eres un buen muchacho. Aydanos a buscar a mi hijo y te +recompensar. Si parece, yo te prometo que sers su paje cuando se +case. + +--Ah, gracias, seora!, muchas gracias--contest con viveza. + +--Eres modesto. Crees que no mereces este honor? Aunque no lo +merezcas, yo te lo concedo. + +Llegamos a un punto en que se distingua un cuerpo tendido boca abajo +sobre el suelo. Nos estremecimos todos, y Asuncin y Presentacin se +abrazaron llorando a gritos. La curiosidad luch un instante en +nosotros con el temor, pues desebamos acercarnos al cadver por ver +si era D. Diego, y temamos llegar a l por si acaso era. Doa Mara +fu la primera que di un paso, y la seguimos todos. Aquel cadver +solitario de un hombre muerto por la patria no haba encontrado +todava ni un pariente, ni un amigo, ni un camarada que se cuidase de +l. No era D. Diego. + +La Condesa, despus de examinarlo, alz los ojos al cielo, cruz las +manos y rez en voz alta el _Padrenuestro_, a cuya oracin contestamos +todos muy devotamente con _El pan nuestro..._ + +Seguimos andando, y en otro sitio encontramos algunos cadveres, que +D. Mara, con herosmo sobrenatural, examinaba cara a cara hasta +convencerse de que su hijo no estaba all. Si nos aconteca llegar en +el momento de abrir a alguno la sepultura, todos echbamos un puado +de tierra en la fosa del patriota, que bien pronto desapareca en la +vasta superficie del campo, no quedando huella ni marca alguna en el +suelo, como no queda noticia del herosmo individual en la Historia. + +Nuestras pesquisas por todo el campamento no dieron resultado alguno. +Las dos hermanitas no podan tenerse en pie, ni cesaban de rezar en +castellano y en latn, recitando con fervorosa declamacin cuantas +oraciones saban. Tales eran la confusin y anonadamiento de D. Paco, +que ms de una vez se cay al suelo. Slo D. Mara conservaba una +entereza heroica y casi brbara, que haca creer en la superioridad +del temple moral de algunos linajes sobre el plebeyo vulgo. No en vano +tena aquella seora por su lnea materna la sangre de Guzmn el +Bueno. + +Era muy tarde cuando volvimos a la casa. Mientras reinaba en ella la +desolacin, ni una lgrima brot de los ojos de D. Mara. + +--Si Dios ha querido disponer de la vida de mi hijo--declar, +sentndose en el clsico silln de cuero--, concdame al menos el +consuelo de saber que ha muerto con honor. + +--Don Diego ha de parecer, seora--dije yo, conmovido--. Si hubiera +muerto, no habramos encontrado su cuerpo? + +Esta razn devolvi a D. Paco su perdida fuerza dialctica, y habl +as: + +--Pero no hubo tambin un pequeo combate all donde estaba Vedel? +Quin sabe si cogeran prisionero al nio! + +--Los prisioneros fueron devueltos esta tarde por orden de +Dupont--afirm D. Mara. + +--Y si el nio estaba herido y le metieron en el hospital francs?... + +--Yo he de averiguarlo, seora--exclam--. Maana mismo pediremos un +salvoconducto para ir al campo enemigo. Me parece que all le +encontraremos. + +--Ya sabes que te he prometido una gran recompensa. Si haces lo que +dices y encuentras a mi hijo y le traes--me dijo la de Rumblar--la +recompensa ser an mayor. Dios dispone de todo, y las glorias de la +tierra son a veces trocadas en miseria, en tristeza, en nada, por su +mano poderosa. Si mi hijo no parece, qu soy, qu me queda, qu resta +a mi casa y a mi nombre? Dios habr decidido que todo perezca, y que +las grandezas de ayer sean hoy ruinas, donde nos ocultemos para +llorar. La victoria se haba de alcanzar sin desgracias? Napolen es +vencido en Espaa, y ante la salvacin de nuestro pas, qu significa +una vida, por noble que sea? Qu una familia, por grande que sea su +lustre? + +El enrgico tesn de aquella mujer de acero me llen de asombro. +Despus continu as: + +--Yo cre que ste sera un da de jbilo en mi casa. Despus de la +victoria alcanzada, hubiramos sido muy felices teniendo aqu a mi +hijo, y recibiendo a la prometida esposa que con mis primas debe de +llegar aqu esta noche... No ha llegado? Cuide usted, D. Paco, de +que nada les falte. Est todo preparado, las camas, la cena, las +habitaciones? Nias, qu hacis ah mano sobre mano? + +Asuncin y Presentacin lloraron con ms fuerza al orse nombrar por +su madre. Parecime que sta tambin comenzaba a sentir vacilante su +varonil espritu, y que apagndose la llama de sus ojos, se desmayaban +sus enrgicos brazos, cayendo con desaliento sobre los del silln. +Pero sin duda no quera perder su dignidad de gran seora delante de +nosotros, y mandndonos salir a todos, a sus hijas, a D. Paco, a los +criados y a m, se qued sola. + +Un rato despus sent ruido de coches y mulas en la calle; luego una +gran algazara en el patio, y al or esto dime un gran vuelco el +corazn. Escondido tras uno de los pilares vi descender de los coches +y subir pausadamente a las personas que eran esperadas, y al mirar al +diplomtico, que cargaba en sus brazos a una mujer para bajarla del +carruaje, reconoc a la monjita de Crdoba. + +Tema yo ser visto de Amaranta; pero como sta y su ta habanse +adelantado y estaban ya arriba, me aventur a seguir al diplomtico, +que subi detrs de todos con Ins, sostenindola por la cintura. +Delante iban los criados con hachas, detrs yo solo. Ins se envolva +con un gran manto, chal o cabriol que tena largusimos flecos en sus +orillas. Subamos lentamente, ellos delante, yo detrs, y aquellos +menudos hilos de seda, pendientes de la espalda y de la cintura de +Ins, flotaban delante de mis ojos. Como quien llega a la puerta del +Cielo y tira del cordn de la campanilla para que le abran, as cog +yo entre mis dedos uno de aquellos cordoncitos rojos y tir +suavemente. Ins volvi la cabeza y me vi. + + + + +XXXI + + +Una vez arriba, el ayo inform a los viajeros de lo que ocurra, y +pasando adentro las tres seoras, el diplomtico se qued con don Paco +en el comedor. + +--Aqu estamos consternados, Sr. D. Felipe--dijo el ayo--. Y si mi amo +no parece, el mundo habr perdido en el fragor de horripilante batalla +a un joven que prometa ser gran filsofo y que ya era insigne +calgrafo. + +--Demonio de contrariedad!--dijo el diplomtico, sacando su caja de +tabaco y ofreciendo un polvo al ayo, despus de tomarlo l--. Lo +siento... A nuestra edad nos gusta tener quien nos suceda y herede +nuestras glorias para desparramar su luz por los venideros siglos. Vea +usted la razn por qu me apresur a reconocer a mi querida hija... +Ah!, Sr. D. Francisco, yo he tenido una juventud muy borrascosa, como +todo el mundo sabe, y hartas noticias tendr usted de mis aventuras, +pues no haba en las Cortes de Europa dama alguna, casada ni soltera, +que no se me rindiese. Despus de todo, es una desgracia haber nacido +con tal fuerza de atraccin en la persona, seor D. Francisco; tanto, +que todava..., pero dejemos esto. Ahora no me ocupo ms que del +bienestar de mi idolatrada nia. Y a fe que si es cierto que no existe +D. Diego, no por eso se quedar soltera, pues cartas tengo aqu del +prncipe de Lichenstein, del archiduque Carlos Eugenio, del conde de +Schenbrunn y de otros esclarecidos jvenes de sangre real +pidindomela en matrimonio. Como tengo tantos amigos en las Cortes de +Europa, y en Espaa mismo, pues... ya he sabido que las principales +familias acogidas en Bayona o residentes en Madrid, se disputan la +mano de mi hija. La ha visto usted, Sr. D. Francisco? Ha observado +usted en su cara los rasgos que indican la noble sangre ma y la de +aquella hermossima cuanto desgraciada seora extranjera...? Oh!, me +enternezco, Sr. D. Francisco... Pero hablemos de otra cosa: cunteme +usted cmo ha sido esa batalla. Conque hemos ganado? Y hay +capitulacin? De modo que he llegado a tiempo. Oh!, Sr. D. Francisco, +temo que hagan un desatino, si no les asisto con mis luces, porque los +militares son tan legos en esto de tratados... Yo traigo un +proyectillo, mediante el cual la Rusia ocupar Despeaperros, Espaa +pasar a guarnecer las orillas del Don y de la Moscowa, y Prusia... + +Cuando me march, el diplomtico continuaba calentando los cascos al +buen preceptor, que le ofreci algunos manjares y vino de Montilla +para reparar sus fuerzas. Al salir de la casa, vi en la puerta de la +calle a varios hombres, no de muy buena facha por cierto, uno de los +cuales llegse a m, y tomndome por el brazo, me dijo: + +--Conoces t a esa gente que acaba de llegar? + +--No, Sr. de Santorcaz--repuse--. No s qu gente es sa ni me importa +saberlo. + +Apartmonos todos de la casa, y por el camino me dijo otra vez D. Luis +que tendra mucho gusto en verme en las filas de su compaa. + +Al da siguiente, que era el 20, nos ocupamos Marijun y yo en buscar +otra vez a nuestro amo. Unisenos D. Paco, y el General espaol +escribi un oficio a Dupont, rogndole que nos permitiera hacer +indagaciones en el campamento francs, para ver si se encontraba all +a D. Diego, herido o muerto. Visitamos el hospital enemigo, y entre +los heridos no haba ningn espaol, lo cual nos desconsol +sobremanera. Yo no era el que menos se acongojaba con esta +contrariedad, aunque saba el casamiento de Ins. Qu significaba +aquel generoso sentimiento mo? Era pura bondad, era puro inters por +la vida del semejante, aunque fuese enemigo, o era un sentimiento +mixto de benevolencia y orgullo, en virtud del cual yo, convencido de +que Ins no amaba sino a m, quera proporcionarme el gozo de ver a D. +Diego despreciado por ella? Francamente, yo no lo saba, ni lo s an. + +Cuando recorrimos el campo francs, pudimos observar la terrible +situacin de nuestros enemigos. Los carros de heridos ocupaban una +extensin inmensa, y para sepultar sus tres mil muertos, haban +abierto profundas zanjas, donde los iban arrojando en montn, +cubrindoles luego con la mortaja comn de la tierra. Algunos heridos +de distincin estaban en las Ventas del Rey; pero la mayor parte, como +he dicho, tenan su hospital a lo largo del camino, y all los +cirujanos no daban paz a la mano para vendar y amputar, salvando de la +muerte a los que podan. Los soldados sanos sufran los horrores del +hambre, alimentndose muy mal con caldos de cebada y un pan de avena, +que pareca tierra amasada. + +Todos anhelaban que se firmase de una vez la capitulacin para salir +de tan lastimoso estado; pero la capitulacin iba despacio, porque +los generales espaoles queran sacar el mejor partido posible de su +triunfo. Segn o decir aquel da, cuando regresamos a Bailn, ya +estaba acordado que se concediese a los franceses el paso de la sierra +para regresar a Madrid, cuando se intercept un oficio en que el +Lugarteniente general del reino mandaba a Dupont replegarse a la +Mancha. Comprendieron entonces los espaoles que conceder a los +franceses lo mismo que queran, era muy desairado para nuestras armas. +Pero an el da 21 los contratantes del lado francs, generales +Chabert y Marescot, y los del lado espaol, Castaos y conde de Tilly, +no haban llegado a ponerse de acuerdo sobre las particularidades de +la rendicin. + +Tambin alcanzamos a ver a lo largo del camino la interminable fila de +carros donde los imperiales llevaban todo lo cogido en Crdoba. +Funestas riquezas! Dicen algunos historiadores que si los franceses +no hubieran llevado botn tan valioso, habran podido salvarse +retirndose por la sierra; pero que el afn de no dejar atrs aquellos +quinientos carros llenos de riquezas les puso en el aprieto de +rendirse, con la esperanza de salvar el convoy. Yo no creo hubieran +podido escapar con carros ni sin ellos, porque all estbamos nosotros +para impedrselo; pero sea lo que quiera, lo cierto es que Napolen +dijo algn tiempo despus a Savary en Tolosa, hablando de aquel +desastre tan funesto al Imperio: Ms hubiera querido saber su muerte +que su deshonra. No me explico tan indigna cobarda sino por el temor +de comprometer lo que haba robado[3]. + +No nos atrevimos a volver a la casa con la mala noticia de que el nio +no pareca, y seguimos visitando todos los contornos, para preguntar a +la gente del campo. Don Paco estaba tan fatigado, que no pudiendo dar +un paso ms, se arroj al suelo; pero al fin pudimos reanimarle, y +firmes en nuestra santa empresa, nos dirigimos al campamento de Vedel, +con otro oficio del general Reding. Mas vino la noche, y los +centinelas no nos dejaron pasar, vindonos por esto obligados a +diferir nuestra expedicin para el da siguiente muy temprano. Ni +Marijun, ni D. Paco, ni yo tenamos esperanza alguna, y +considerbamos al mayorazgo perdido para siempre. + +Desde que amaneci corran voces de que la capitulacin estaba +firmada, y ms nos lo hacia creer la circunstancia de que varios +oficiales pasaron frecuentemente de un campo a otro, trayendo y +llevando despachos. + +No distbamos mucho de la ermita de San Cristbal, cuando advertimos +gran movimiento en el ejrcito de Vedel. Apretando el paso hasta que +les tuvimos muy cerca, observamos que camino abajo vena hacia +nosotros un joven saltando y jugando, con aquella volubilidad y +ligereza propia de los chicos al salir de la escuela. A ratos corra +velozmente; luego se detena, y acercndose a los matorrales sacaba su +sable y la emprenda a cintarazos con un chaparro o una pita; luego +pareca bailar, moviendo brazos y piernas al comps de su propio +canto, y tambin echaba al aire su sombrero portugus para recogerlo +en la punta del sable. + +--Qu veo!--exclam D. Paco con sbita exaltacin--. No es aquel +mozalbete el propio D. Diego; no es mi nio querido, la joya de la +casa, la antorcha de los Rumblares?... Eh... D. Dieguito, aqu +estamos..., venid ac! + +En efecto; cuando estuvimos cerca, no nos qued duda de que el mozuelo +bailarn era D. Diego en persona. Nos vi, y al punto vino corriendo +para abrazarnos a todos con mucha alegra. + +--Venid ac, venid a mis brazos, esperanza del mundo--exclam D. Paco, +loco de contento--. Si supiera usted cmo est mam!... Buen susto +nos ha dado el picaroncillo!... Pero qu ha sido eso, nio? Estaba +usa prisionero? + +--Me cogieron prisionero junto a la ermita--dijo D. Diego--. Pero +ests vivo, Gabriel? Y t tambin, Marijun? Yo cre que os haban +matado en aquella furiosa carga. Y Santorcaz?... Pero os contar lo +que me pas. Despus de la carga, y cuando entr la caballera de +Espaa, qued a retaguardia del regimiento; se me muri el caballo, y +corr a las filas del regimiento de Irlanda. Cuando vinimos aqu, nos +cogieron prisioneros los franceses, y yo les dije tantas picardas que +quisieron fusilarme. + +--Qu horror!--exclam D. Paco--. Pero veo que es usted un hroe, +oh mi nio querido! Creo que la mam piensa dirigir una exposicin a +la Junta para que le den a usted la faja de capitn general. + +--Iban a fusilarme--continu el rapaz--, cuando un oficial francs +tuvo lstima de m y me salv la vida. Despus llevronme a sus +tiendas, donde me dieron vino y... + +--Vamos, vamos pronto a casa, y all contar usted todo--dijo D. +Paco--. Qu alegra! Volemos, seores. Cuando la Sra. Condesa sepa +que le hemos encontrado!... Ah! No sabe usted que est ah su +novia?... Qu guapsima es!... La pobre no cesa de llorar la ausencia +del nio, y si no hubiese usted parecido, creo que la tendramos que +amortajar. Vamos, vamos al punto. + +Corrimos todos a Bailn muy contentos. Al llegar al pueblo, uno de +nosotros propuso anticiparse para anunciar a D. Mara la fausta +nueva; pero no permiti D. Paco que nadie sino l en persona se +encargase de tan dulce comisin, y con sus piernas vacilantes corri +hasta entrar en la casa, diciendo con desaforados gritos: Ya +pareci, ya pareci! Cuando nosotros llegamos con el joven, todos +salieron a recibirle, excepto Amaranta, a quien un fuerte dolor de +cabeza retena en su cuarto. Era de ver cmo los criados, las +hermanitas, y la misma D. Mara, sin poder contener en los lmites de +la dignidad su maternal cario, le abrazaban y besaban a porfa, y uno +le coge, otro le deja, durante un buen rato le estrujaron sin +compasin. Al fin, reunindose todos, incluso los huspedes, en la +sala baja, D. Diego fu solemnemente presentado a su novia. No puedo +olvidar aquella escena que presenci desde la puerta con otros +criados, y voy a referirla. + + +#Nota a pie de pgina:# + +[3] Je ne m'explique cette indigne lachet que par la crainte de +compromettre ce que l'on avait vol (_Mem_ Duc d Rovigo, vol. IV.) + + + + +XXXII + + +Ins, confusa y ruborosa, no contest nada, cuando el diplomtico se +fu derecho a ella llevando de la mano a D. Diego, y le dijo: + +--Hija ma, aqu tienes al que te destinamos por esposo: mi sobrino, +varn ilustre, a quien veremos general dentro de poco, como siga la +guerra. + +--Hijo mo--aadi D. Mara--, las altas prendas de la que va a ser +irremisiblemente tu mujer no necesitan ser ponderadas en esta ocasin, +porque harto las conocemos todos. Ahora, con el trato, se avivar el +inmenso cario que os profesis desde hace algunos aos, seal +evidente de que Dios tena ya decidida vuestra unin en sus altos +designios. + +--Bonito es el retrato--dijo D. Diego, con un desenfado impropio de la +situacin--; pero usted, Ins, lo es ms todava. Y por qu no quera +usted salir del maldito convento? Sin duda las pcaras monjas la +retenan a usted por fuerza, esperando que al profesar les llevara un +buen dote. Pero no; yo juro que estaba decidido a sacar de all a mi +monjita, y ya discurra el modo de saltar por las tapias de la huerta +y romper rejas y celosas para conseguir mi objeto. + +Doa Mara, al escuchar esto, palideci, y luego las centellas de la +ira brillaron en sus ojos. Pero con disimulo habl de otro asunto, +procurando que el noble concurso y discreto senado olvidara las +palabras del incipiente chico. + +--Pero cuntanos de una vez lo que te ha pasado en el campamento +francs--dijo a don Diego. + +--Pues quisieron fusilarme--repuso el mayorazgo, sentndose--. Ya me +tenan puesto de rodillas cuando un oficial mand suspender la +ejecucin. + +--Y por qu te queran asesinar esos cafres? + +--Porque les dije mil perreras. Despus, cuando me llevaron a la +tienda, todos se rean de m. Luego me dieron vino, obligndome a +beberlo, y yo mientras ms beba ms charlaba, diciendo atroces +disparates y frases graciosas, hasta que me qued como un cuerpo +muerto. + +--Y no sabes t--observ D. Mara, sin poder disimular su +indignacin--que las personas de buena crianza no beben sino poquito? + +--Es verdad; pero aquel vino tena un saborcillo que me gustaba, y los +franceses se rean mucho conmigo. Todos iban a verme, llamndome _le +petit espagnol_. + +--Lo cual quiere decir _el pequeo espaol_--dijo D. Paco. + +--Pero no debi usted dejarse emborrachar, joven--indic el +diplomtico--. Juro que si eso hubiera pasado conmigo, de un sablazo +descalabro a todos los oficiales de la divisin de Vedel. + +Doa Mara, profundamente indignada, silenciosa, ceuda, pareca una +sibila de Miguel ngel. + +--Pero si todos aquellos seores me queran mucho...--continu D. +Diego--. Por la tarde, y luego que despert de aquel largo sueo, me +dijeron que si saba yo lidiar un toro. Les dije que s, y ponindose +muy contentos, me mandaron que diese al punto una corrida. No quera +yo ms para divertirme: as es que, poniendo una silla en lugar de +toro, le cape, le puse banderillas y le d muerte con mi sable, +pasndole de parte a parte. Cunto se rieron aquellos condenados! +Hasta el General acudi a verme. + +--Veo que has aprovechado el tiempo en el campamento francs--dijo la +seora madre con tremenda irona. + +--Si no queran dejarme venir. Despus me dijeron que les cantase el +jaleo, y lo cant de pie sobre una banqueta. Ave Mara Pursima! +Hasta los soldados se acercaban a la tienda para or. Entre los +oficiales haba dos que no me dejaban de la mano, y me decan que si +me pasaba al ejrcito francs me tomaran por ayudante, llevndome a +Francia, a Pars, y de Pars a recorrer toda la Europa. + +--Y no les diste una bofetada!--exclam D. Mara, clavando sus dedos +en el cuero del silln. + +--Qua! Me ech a rer y les dije que ya pensaba ir a Francia con el +Sr. de Santorcaz, que es mi amigo y ha de ser mi maestro cuando me +case. + +Esta vez no fu D. Mara la que se estremeci de sorpresa e +indignacin: fu la marquesa de Leiva, quien mudando el color y con +absortos ojos mir sucesivamente a su prima, a su primo y al ayo. + +--Pero qu est diciendo el nio?--pregunt ste mirando a la +Condesa--. Quin dice que es su maestro y su amigo? + +--Cualquiera menos usted--contest con insolencia el heredero--. Vaya +un maestro, que no sabe ensear sino mentecatadas y simplezas! + +--Jess! Diego, mira lo que hablas...--dijo D. Mara, conteniendo +con grandes esfuerzos los gestos amenazadores, natural expresin de su +ira. + +Don Paco se llev el pauelo a los ojos para enjugar una lgrima. Ins +a todo atenda discretamente y sin hablar. Ah! Mientras all la +juzgaban indiferente al peligroso dilogo, qu admirables +observaciones, qu exactos juicios le sugerira semejante escena! Su +talento y alto criterio dominaran sobre las pasiones, los errores y +las querellas de la histrica familia como el sol inmutable sobre la +volteadora tierra. + +Asuncin y Presentacin, que aguardaban coyuntura para dar expansin +al comprimido gozo de sus almas, hubieran querido rer como su +hermano; pero la seriedad de su madre las tena mudas de terror. + +--Esta predisposicin de usted--dijo el Marqus--a visitar las Cortes +europeas me indica que se siente el nio con inclinaciones a la +diplomacia. Hija ma--aadi, dirigindose a Ins--, cada vez descubro +ms eminentes cualidades en el que te destinamos por esposo, y veo +justificado el amor que desde hace tiempo en silencio le profesas, y +que, en tu delicadeza y castidad, procuras disimular hasta el ltimo +instante. + +--Ah!, se me olvidaba decir--aadi don Diego, riendo a carcajadas--, +que los franceses me han enseado a decir algunas palabras en su +lengua. + +Y levantndose al punto, hizo profundas reverencias ante Ins, +dicindole: + +--_Ponch, madama. Cmo la porta v?_ + +Asuncin y Presentacin, despus de mirarse una a otra, creyeron que +haba llegado el momento de rer, y rieron dando desahogo a sus +oprimidos corazones; pero como D. Mara no despleg sus labios, las +dos madamitas tuvieron que ponerse serias otra vez. + +--Oh! _Trs bien_!--dijo el diplomtico--. Sr. D. Francisco, su +alumno de usted demuestra las luces y copiosa doctrina de tan erudito +maestro. + +Hizo D. Paco graciosa reverencia, y su rostro compungido y lloroso se +esclareci con una sonrisa. + +Doa Mara callaba; pero en su pecho ruga la tempestad. Ella y su +prima la de Leiva se miraban de vez en cuando, transmitindose una a +otra el fuego de sus iracundos sentimientos. + +--Otras muchas palabras s--continu el rapaz--, como _Crenom de Dieu, +sacrebleu!_, exclamaciones que se dicen cuando uno esta rabioso, en +vez de _Caracoles! Canastos_! + +Doa Mara se levant de su asiento... y se volvi a sentar. + +--Cmo me queran aquellos demonios de franceses! Uno de ellos saba +espaol y hablaba a ratos conmigo. Me dijo que los espaoles eran muy +valientes y muy honrados; pero que hacan mal en defender a Fernando +VII, porque este Prncipe es un farsantuelo que enga a su padre y +ahora est engaando a la nacin y al Emperador. + +Doa Mara se llev la mano a los ojos. + +--Yo le asegur que los espaoles les echaramos de Espaa, y l me +contest que pareca probable, porque la guerra iba tomando mal +aspecto; pero que esto sera un mal para nosotros, porque de venir +otra vez Fernando VII, Espaa seguira con su mal gobierno y con las +muchas cosas perversas, injustas y anticuadas que hay aqu. + +--Oh! Y no se le ocurri a usted la contestacin a tan atrevido y +antipatritico aserto?--pregunt con nfasis el diplomtico. + +--Yo le dije que aqu pensbamos arreglar todas esas cosas, y quitar +la Santa Inquisicin, y los diezmos, y los mayorazgos, como me deca +el Sr. de Santorcaz. + +Doa Mara aferr sus manos a los brazos de la silla como si quisiera +estrujar la madera entre sus dedos. + +--Sobre todo los mayorazgos--prosigui Rumblar--. Tambin le dije al +francs que yo soy mayorazgo, y que despus de casado tendr dos +vinculaciones. Como se rea cuando le dije que era Grande de Espaa! +Todos acudan a verme y me volvieron a dar de beber, y me ca otra vez +al suelo, cantando que me las pelaba. + +Ay! Doa Mara se llev las manos a la cabeza; D. Mara cerr los +ojos; D. Mara golpe el suelo con su pie derecho; D. Mara semejaba +la imponente imagen de la Tradicin aplastando la hidra +revolucionaria. + +--Esta maana me preguntaron si yo tena hermanas guapas. Djeles que +eran muy bonitas, y ellos me dijeron que vendran a verlas, y que si +queramos drselas para casarse con ellas, puesto que tambin seran +mayorazgas. Yo les contest que mayorazgo era el que haba nacido +primero. + +Y luego, dirigindose a sus hermanitas, les dijo: + +--Os fastidiasteis, chicas, por haber nacido hembras y despus que yo. +Una de ustedes se casar con cualquier pelele, y la otra se meter en +un conventito a rezar por nosotros los pecadores, a no ser que algn +da vea un galn por la reja, y se enamore, y luego se tire por la +ventana a la calle. + +Doa Mara no poda resistir ms. Iba a estallar su furibunda clera; +pero an era mayor el caudal de su prudencia que el caudal de su +enojo...; se contuvo y cerr otra vez los ojos, ya que no poda cerrar +los odos. + +--Despus--sigui el mancebo--me preguntaron si mis hermanas usaban +navaja, si tocaban la guitarra, si iban a los toros y si yo era +familiar de la Inquisicin. Cmo se rean aquellos condenados! Lo +gracioso era que no me dejaban salir de all, y a cada rato me decan +_so, so, so_. + +--_Un sot_--dijo el diplomtico--. Pues sospecho que os llamaron +tonto. Oh iniquidad de la nacin francesa! Vea usted, Sr. D. Paco, +lo que es un pueblo carcomido por el jacobinismo!... Y no les di +usted un par de sablazos? + +--Si me queran mucho...! Ayer me tuvieron toda la noche bailando el +bolero y la cachucha, en medio de un corrillo donde haba ms de +cuarenta oficiales. + +Asuncin y Presentacin seguan esperando con ansia la ocasin de +rer; pero sta no llegaba, y consultando el rostro de su madre, +veanle cada vez ms borrascoso. Las dos estaban muertas de miedo. + +Don Paco, conociendo que se preparaba un cataclismo, quiso conjurarlo +y dijo a su discpulo: + +--Vamos, basta de franceses, D. Diego. Hable usted de otra cosa. Si no +fuera demasiado largo, os mandara que recitarais aquel capitulo sobre +la batalla del Grnico que os hice aprender de memoria; mas para que +tan escogido concurso, y especialmente este fresco azahar de +Andaluca, vuestra prometida; para que todos, en una palabra, puedan +apreciar la buena pronunciacin de usted y su odo cadencioso, chenos +cualquiera de esos romances que sabe..., vamos. Atencin, seores. + +--El del _Barandal del cielo_--dijo Asuncin, respirando con alegra. + +--El de los _Santos pechos_--dijo Presentacin. + +--Vamos, no se haga usted de rogar. + +--Pues voy a echarles una cancin que me ensearon los franceses. + +--No, nada de franceses. + +--Si es muy bonita, aunque a decir verdad, yo no la entiendo. + +Y sin esperar ms, psose en pie D. Diego, y accionando como un +cmico, con voz fuerte y exaltado acento, cant as: + + _Allons, enfants de la patrie, + le jour de gloire est arriv! + Contre nous de la tyrannie + l'tandart sanglant est lev!_ + + +Asuncin y Presentacin rean como locas y D. Mara no dijo nada. +Ninguno de la familia haba entendido una palabra. + +--Es bonita la cancin--dijo D. Paco--; pero no la comprendemos. + +Entonces el diplomtico levantse ceremoniosa y gravemente, y tomando +un tono de hombre severo habl as: + +--Sabe usted lo que est cantando? Pues est cantando la +_Marsellesa_, esa cancin impa y sanguinaria, seores; esa cancin +que acompa al suplicio a todos los mrtires de la Revolucin, +incluso Luis XVI, mi querido amigo..., porque han de saber ustedes que +Luis XVI y yo tenamos muchas bromas y nos echbamos el brazo por el +hombro, pasendonos por Versalles... La _Marsellesa_, seores, la +_Marsellesa_! Tambin acompa al cadalso a Mara Antonieta... y qu +buena era aquella seora! Cuntas veces la vi marcando pauelos en +una ventana baja del pequeo Trianon! Cmo me quera!... En fin, este +joven me ha horripilado con la tal tonadilla... Seora Condesa, est +usted indispuesta? Y t, hermana? El caso no es para menos! Hija +ma, ests nerviosa? Te has puesto mala? Te causa miedo esa +cancin? + +Ins le contest que no tena pizca de miedo. En tanto, D. Mara, no +pudiendo resistir ms, sali del cuarto con sus hijas. Desconcertse +al punto aquella ilustre reunin, y luego no qued en la sala ms que +la familia de Ins con D. Diego. Al poco rato tuvo lugar una escena +lamentable, y fu que D. Mara, ciega de furor, y necesitando +desahogar aquella tormenta de su espritu sobre alguien, descarg su +enojo al fin; pero sobre quin?, dirn ustedes... Sobre las dos +inocentes nias, sobre los dos angelitos celestiales, Asuncin y +Presentacin. Y todo por qu? Porque entusiasmadillas con la llegada +de su hermano, haban dejado de hacer no s qu cosa encomendada a sus +tiernas manos. Pobres pimpollitos! La dignidad impeda a mi seora +Condesa castigar al primognito delante de la novia y del suegro, y +era forzoso que pagaran el pato las dos nias desheredadas. Yo las v +llorando como unas Magdalenas y soplndose las palmas de las manos, +escaldadas por aquel fatdico instrumento de cinco agujeros que penda +de fatal espetera en el despacho de D. Paco. Las pobrecillas +estuvieron a moco y baba todo el da. + + + + +XXXIII + + +Este libro concluye, queridsimos lectores, a quienes adoro y +reverencio; se acaba, y los notables y jams vistos sucesos que me +acontecieron por el proyectado matrimonio de Ins y por el encuentro +de aquellas dos familias en el tortuoso y difcil camino de mis +amores, sern escritos, por no caber en este volumen, en otro que +pondr a vuestra disposicin lo ms pronto posible. Tened, pues, un +adarme de paciencia, y mientras aquellas distinguidas personas se +preparan para ponerse en camino hacia Madrid, adonde con vuestra vena +pienso acompaarlas, atended un poco ms. + +El mismo da 22 encontr a Santorcaz, puesto ya al frente de su +partidilla, la cual, como he dicho, estaba formada de lo mejorcito del +pas. Les digo a ustedes que tropa ms escogida que aqulla no la +capitanearon los famosos _caballistas_ Jos Mara y Diego Corrientes. + +--Va usted ya de marcha?--le pregunt. + +--S; dispusieron que fuera alguna fuerza de paisanos a guardar el +paso de Despeaperros, y yo solicit esa comisin, que me agrada +mucho. All voy con mi gente. Quieres venir? Has estado en casa de +Rumblar? + +--De all vengo. + +--Y esa familia que est ah es la de la novia de D. Diego? + +--Justamente. + +--Creo que van todos para Madrid. + +--As parece. + +--No sabes cundo? + +--Segn he odo, pasado maana. Esperan saber lo de la capitulacin +para llevar la noticia. + +--Conque pasado maana? Bien... Adis. Quieres venir en mi partida? + +--Gracias; adis. + +Les vi partir, y todo el da y toda la noche estuve pensando en +aquella gente. + +Yo no vi el triste desfile de los ocho mil soldados de Dupont cuando +entregaron sus armas ante el general Castaos, porque esto tuvo lugar +en Andjar. A pesar de que la primera y segunda divisin haban sido +las vencedoras de los franceses, la honra de presenciar la rendicin +fu otorgada a la tercera y a la de reserva, por una de esas +injusticias tan comunes en nuestra tierra, lo mismo en estos das de +vergenza que en aquellos de gloria. Por delante de nosotros +desfilaron las tropas de Vedel, en nmero de nueve mil trescientos +hombres, y dejando sus armas en pabelln, nos entregaron muchas +guilas y cuarenta caones. + +Les mirbamos y nos pareca imposible que aqullos fueran los +vencedores de Europa. Despus de haber borrado la geografa del +continente para hacer otra nueva, clavando sus banderas donde mejor +les pareci, desbaratando imperios y haciendo con tronos y reyes un +juego de tteres, tropezaban en una piedra del camino de aquella +remota Andaluca, tierra casi olvidada del mundo desde la expulsin +del islamismo. Su cada hizo estremecer de gozosa esperanza a todas +las naciones oprimidas. Ninguna victoria francesa reson en Europa +tanto como aquella derrota, que fu, sin disputa, el primer traspis +del Imperio. Desde entonces camin mucho, pero siempre cojeando. +Espaa, armndose toda y rechazando la invasin con la espada y la +tea, con la navaja, con las uas y con los dientes, probara, como +dijo un francs, que los ejrcitos sucumben, pero que las naciones son +invencibles. + +--Cunto siento que no est aqu el seor de Santorcaz!--me dijo +Marijun, al ver pasar por delante de nosotros a aquellos hermosos +soldados, medio muertos de fatiga y de vergenza--. Te acuerdas de +las grandes bolas que nos contaba cuando venamos por la Mancha y nos +refera las batallas ganadas por stos contra todo el mundo? + +--Lo que nos contaba Santorcaz--respond--era pura verdad; pero esto +que ahora vemos, amigo Marijun..., verdad es tambin. + + + + +XXXIV + + +Considerad ahora lo que pasaba del otro lado de Sierra Morena en aquel +mismo mes de julio. El da 7 haba jurado Jos en Bayona la +Constitucin hecha por unos espaoles vendidos al extranjero. El da +9, el mismo Jos traspasaba la frontera para venir a gobernarnos. El +da 15 ganaba Bessires en los campos de Roseco una sangrienta +batalla, y al tener de ella noticia Napolen, deca lleno de gozo: La +batalla de Roseco pone a mi hermano en el trono de Espaa, como la de +Villaviciosa puso a Felipe V. Napolen parti para Pars el 21, +creyendo que lo de Espaa no ofreca cuidado alguno. El 20, un da +despus de nuestra batalla, entr Jos en Madrid, y aunque la +recepcin glacial que se le hizo le causara suma afliccin, an le +pareca que el buen momio de la Corona durara bastante tiempo. + +Pero hacia los das 25, 26 y 27 se esparce por la capital un rumor +misterioso que conmueve de alegra a los espaoles y llena de terror a +los franceses: corre la voz de que los paisanos andaluces y algunas +tropas de lnea han derrotado a Dupont, obligndole a capitular. Este +rumor crece y se extiende; pero nadie quiere creerlo, los espaoles +por parecerles demasiado lisonjero, y los franceses por considerarlo +demasiado terrible. El absurdo se propaga y parece confirmarse; pero +la Corte de Jos se re y no da crdito a aquel cuento de viejas. +Cuando no queda duda de que semejante imposible es un hecho real, la +Corte, que an no haba instalado sus brtulos, huye despavorida; las +tropas de Moncey, que rechazadas de Valencia se haban replegado a la +Mancha, se unen a las de Madrid, y todos juntos, soldados, generales y +Rey intruso, corren precipitadamente hacia el Norte, asolando el pas +por donde pasan. Aquel fantasma de reino napolenico se disipaba como +el humo de un caonazo. + +Y ahora os he de hablar de cmo la guerra, que pareca prxima a +concluir, se trab de nuevo con ms fuerza; he de hablaros de aquel +infeliz y bondadoso rey Jos, y de su Corte, y de su hermano, y del +paso de Somosierra con la famosa carga de los lanceros polacos, y del +sitio de Madrid, y de otras muchas curiossimas cosas; pero todo se ha +de quedar para el libro siguiente, donde estos histricos sucesos han +de tener feliz consorcio con los no menos dramticos de mi vida, y +todo lo mucho y bueno que ocurri en el matrimonio de Ins. + +Ahora guardar prudente silencio sobre estos sucesos, pues decidido +estoy a seguir al pie de la letra la reservadsima escuela del +diplomtico, y as os digo: + +No, no me obliguis, abusando de la dulce amistad, a que revele estos +secretos de que tal vez depende la suerte del mundo. No me seduzcis +con ruegos y cariosas sugestiones que en vano atacan el inexpugnable +alczar de mi discrecin. + +A pesar de esto, insists, importunos amigos? Nada ms os digo por +ahora, sino que la familia de Ins sali para Madrid hacia fin de mes +y en los das en que el ejrcito vencedor marchaba hacia la capital de +Espaa. + +Esta circunstancia me permiti ir en la escolta que por el camino +deba custodiar a tan esclarecida familia; as es que form con los +diez a caballo que galopaban a la zaga de los dos coches. Ay! Por la +portezuela de uno de ellos sola asomarse durante las paradas una +linda cabeza, cuyos ojos se recreaban en la marcial apostura del +pequeo escuadrn. + +--Estos valerosos muchachos, hija ma--le deca su padre--, son los +que en los campos de Bailn echaron por tierra con belicosa furia al +coloso de Europa. Veo que les miras mucho, lo cual me prueba tu +entusiasmo por las glorias patrias. + +Basta con esto, seores, y no digo ms. En vano me hacis seas; +excitndome a hablar; en vano fingen conocer mentirosos hechos, para +que yo les cuente los verdicos. A qu conduce el anticipar la +relacin de lo que no es de este lugar? A los impacientes les dir que +nada ocurri hasta que llegamos al desfiladero de Despeaperros. Lo +pasbamos en una noche muy obscura, cuando de pronto detuvironse los +coches, omos gritos, son un disparo, y algunos hombres de mal +aspecto, saltando desde los cercanos matorrales, se arrojaron al +camino. Al instante corrimos sable en mano hacia ellos...; pero basta +ya, y djenme dormir, pues ni con tenazas me han de sacar una palabra +ms. + +FIN DE BAILN + +Octubre-noviembre de 1878. + + + + +TRADUCCIONES DE DIVERSAS OBRAS + +DE + +Don BENITO PEREZ GALDOS + + +EN INGLS: + +_Doa Perfecta_, a tale of modern Spain. Traduccin de D.P.N.--London, +Samuel Tinsley, 1886. + +_Idem._ Traduccin de Clara Bell. New-York, Gottsberger, 1883. + +_Idem._. New-York, 1884. + +_Idem._ Traduccin de D.P.W. New-York. George Munro, Publisher, 17 a +27, Vandewater Street, 1883. + +_Gloria._ Traduccin de Clara Bell. New-York, William S. Gottsberger, +Publisher. 11 Murray Street, 1882. + +_Idem._ Traduccin de Nathan Wetherell. London, Remigton and Co., 5, +Arundel Street, Strand. W.C., 1879. + +_Len Roch._ Traduccin de Clara Bell. New-York, William S. +Gottsberqer, Publisher, 11. Murray Street, 1888. + +_Marianela._ Traduccin de Clara Bell. New-York. William S. +Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street. 1883. + +_Marianela._ Traduccin de Helen W. Lester. Chicago, A.C. Mac-Clurg +and Company, 1892. + +_Trafalgar._ Traduccin de Clara Bell. New-York, William S. +Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street, 1884. + +_Zaragoza._. Traduccin de Minna Carolina Smith. Boston, Little. Brown +and Company, 1899. + +_La batalla de los Arapiles._ Traduccin de Rollo Ogden. Filadelfia, +J.B. Lippincot Company, 1895. + + +EN FRANCS: + +_Doa Perfecta._ Traduccin de L. Lugol. Pars, Giraud, 1885. + +_Idem._ Traduccin de L. Lugol. Pars, Hachette. + +_La campaa del Maestrazgo_ (Le Roman de Soeur Marcela). Traduccin de +L. de L***. Pars, Calmann-Levy, Editeurs, 3, rue Auber. + +_Marianela._ Traduccin de Julien Lugol. Pars. Librairie des +publications a 50 centimes; 34, rue de la Montagne-Sainte-Genevive. + +_Idem._ Traduccin de A. Germond de Lavigne. Pars, Librairie Hachette +et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1884. + +_El amigo Manso._ Traduccin de Julien Lugol. Pars, Librairie +Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1888. + +_Misericordia._ Traduccin de Maurice Bixio. Pars, Librairie +Hachette. 1900. + + +EN ALEMN: + +_Doa Perfecta._ Dos tomos, traduccin de J. Reichell. Dresde y +Leipzig, Pierson's Verlag, 1886. + +_Electra._ Traduccin de Rodolfo Beer. Wiener Verlag. 1901. + +_Electra._ Traduccin de Rodolfo Beer, arreglada para la escena +alemana por Ricardo Fellner. Berln. 1901. + +_Gloria._ Traduccin del Dr. Augusto Hartmann. Berln, Verlag von L. +Schleiermacher, 1880. + +_El amigo Manso_ (Freund Manso). Traduccin de E. von Buddenbrock. +Berln, Verlag von Karl Siegesmund, 1894. + +_Trafalgar._ Traduccin de Hans Parlow. Dresde y Leipzig, Verlag von +Karl Reitzner, 1896. + +_Marianela._ Traduccin de E. Plcher. Breslau, Auterhaltungsblatt, +1888. + + +EN SUECO: + +_Doa Perfecta._ Traduccin de K.A. Hagberg. Stockolm, Skoglunuds +Frlag. + +_Len Roch._ Traduccin de A.P. de la Cruz Frlich. Kjpenhaun +(Copenhague). Frlag. Andr. Schous, 1881. + +_Torquemada en la hoguera._ (Torquemada paa baalet). Traduccin de +Johanne Alleu. Cristiania y Copenhague, Frlag A. Christiansens, 1898. + + +EN ITALIANO: + +_Nazarn_ (Sicut-Christus). Traduccin de Guido Rubetti y Jos Len +Pagano. Firenze, G. Nerbini. + +_Gloria._ Traduccin de Italo Argenti. Firenze, R. Bemporad & Figlio, +1901. + +_Marianela._ Traduccin de G. de Michelis. Bologna, Tipografa Pont. +Maregiani, va Volturno. 3, 1880. + +_La Fontana de Oro._ Traduccin de G. de Michelis. Miln. Fratelli +Treves. 1890. + +_Doa Perfecta._ Traduccin de Cunes. Miln. Fratelli Treves. 1897. + + +EN HOLANDS: + +_Doa Perfecta._ Traduccin de M.A. de Goeje Leiden. Brill, 1883. + +_Electra._ Leiden, A.H. Adriani, 1901. + + +EN PORTUGUS: + +_Electra._ Traduccin de Ramalho Ortigo. Oporto, Librera Chardron. +de Lello & Irmao, editores, 1901. + + +EN DINAMARQUS: + +_Fru Perfecta._ Traduccin de Gigas. Copenhague, Priors, 1895. + + + +***END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK BAILN*** + + +******* This file should be named 14311-8.txt or 14311-8.zip ******* + + +This and all associated files of various formats will be found in: +https://www.gutenberg.org/dirs/1/4/3/1/14311 + + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. Special rules, +set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to +copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to +protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project +Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you +charge for the eBooks, unless you receive specific permission. 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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at <a href = "https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a></pre> +<p>Title: Bailn</p> +<p>Author: Benito Prez Galdos</p> +<p>Release Date: December 9, 2004 [eBook #14311]</p> +<p>Language: Spanish</p> +<p>Character set encoding: ISO-8859-1</p> +<p>***START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK BAILN***</p> +<br><br><h3>E-text prepared by Miranda van de Heijning<br> + and the Project Gutenberg Online Distributed Proofreading Team</h3><br><br> +<hr class="full" noshade> +<br> +<br> +<br> + + <h2><!-- Page 1 -->B. PEREZ GALDOS</h2> + <br /> + <br /> + <h1><b>BAILÉN</b></h1> + <br /> + <br /> + <h4>EPISODIOS NACIONALES</h4> + <h4>PRIMERA SERIE</h4> + <br /> + <br /> + <hr style='width: 65%;' /> + <h2>INDICE</h2> + <table border="0"> + <tr align="center"> + <td width="30%"><a href='#I'><b>I</b></a><br /> + <a href='#II'><b>II</b></a><br /> + <a href='#III'><b>III</b></a><br /> + <a href='#IV'><b>IV</b></a><br /> + <a href='#V'><b>V</b></a><br /> + <a href='#VI'><b>VI</b></a><br /> + <a href='#VII'><b>VII</b></a><br /> + <a href='#VIII'><b>VIII</b></a><br /> + <a href='#IX'><b>IX</b></a><br /> + <a href='#X'><b>X</b></a><br /> + <a href='#XI'><b>XI</b></a><br /> + <a href='#XII'><b>XII</b></a><br /> + </td> + <td width="30%"><a href='#XIII'><b>XIII</b></a><br /> + <a href='#XIV'><b>XIV</b></a><br /> + <a href='#XV'><b>XV</b></a><br /> + <a href='#XVI'><b>XVI</b></a><br /> + <a href='#XVII'><b>XVII</b></a><br /> + <a href='#XVIII'><b>XVIII</b></a><br /> + <a href='#XIX'><b>XIX</b></a><br /> + <a href='#XX'><b>XX</b></a><br /> + <a href='#XXI'><b>XXI</b></a><br /> + <a href='#XXII'><b>XXII</b></a><br /> + <a href='#XXIII'><b>XXIII</b></a><br /> + <a href='#XXIV'><b>XXIV</b></a><br /> + </td> + <td width="30%"><a href='#XXV'><b>XXV</b></a><br /> + <a href='#XXVI'><b>XXVI</b></a><br /> + <a href='#XXVII'><b>XXVII</b></a><br /> + <a href='#XXVIII'><b>XXVIII</b></a><br /> + <a href='#XXIX'><b>XXIX</b></a><br /> + <a href='#XXX'><b>XXX</b></a><br /> + <a href='#XXXI'><b>XXXI</b></a><br /> + <a href='#XXXII'><b>XXXII</b></a><br /> + <a href='#XXXIII'><b>XXXIII</b></a><br /> + <a href='#XXXIV'><b>XXXIV</b></a><br /> + <a href='#TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS'><b>TRADUCCIONES DE DIVERSAS + OBRAS</b></a><br /> + </td> + </tr> + </table> + <hr style='width: 65%;' /> + <!-- Page 2 --> + <h2>BAILÉN</h2> + <!-- Page 5 --> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="I" name='I'></a> + <h2>I</h2> + <br /> + + <p>—Me hacen ustedes reír con su sencilla ignorancia respecto al hombre + más grande y más poderoso que ha existido en el mundo. ¡Si + sabré yo quién es Napoleón!, yo que le he visto, que le he + hablado, que le he servido, que tengo aquí en el brazo derecho la señal + de las herraduras de su caballo, cuando.... Fué en la batalla de Austerlitz: + él subía a todo escape la loma de Pratzen, después de haber + mandado destruir a cañonazos el hielo de los pantanos donde perecieron + ahogados más de cuatro mil rusos. Yo, que estaba en el 17.º de + línea, de la división de Vandamme, yacía en tierra gravemente + herido en la cabeza. De veras creí que había llegado mi última + hora. Pues, como digo, al pasar él con todo su Estado Mayor y la + infantería de la Guardia, las patas de su caballo me magullaron el brazo en + tales términos, que todavía me duele. Sin embargo, tan grande era + nuestro entusiasmo en aquel célebre día, que incorporándome como + pude, grité: «¡Viva el Emperador!»</p> + <p>Así hablaba un hombre para mi desconocido,<!-- Page 6 --> + como de cuarenta años, no malcarado, antes bien con rasgos y expresión + de cierta hermosura marchita, aunque no destruída por las pasiones o los + vicios; alto de cuerpo, de mirada viva y sonrisa entre melancólica y + truhanesca, como la de persona muy corrida en las cosas del mundo, y especialmente en + las luchas de ese vivir al par holgazán y trabajoso a que conducen la sobra de + imaginación y la falta de dineros; persona de ademanes francos y desenvueltos, + de hablar facilísimo, lo mismo en las bromas que en las veras; individuo cuya + personalidad tenía complemento en el desaliño casi elegante de su + traje, más viejo que nuevo, y no menos descosido que roto, aunque todo esto se + echaba poco de ver, gracias a la disimuladora aguja, que había corregido + así las rozaduras del chupetín como la ortografía de las + medias.</p> + <p>Éstas eran, si mal no recuerdo, negras, y el pantalón de color de + clavo pasado. Llevaba corto el pelo, con dos mechoncitos sobre ambas sienes, sin + polvo alguno, como no fuera el del camino; su casaca obscura, y de un corte no muy + usual entre nosotros; su chaleco ombliguero, forma un poco extranjera también, + y su corbata, informemente escarolada, le hacían pasar como nacido fuera de + España aunque era español. Mas por otra circunstancia distinta de las + singularidades de su vestir, causaba sorpresa la tal persona, y éste es un + capitalísimo punto que no debe pasarse en silencio. Aquel hombre tenía + bigote. Esto fué, ¿a qué negarlo?, lo que más que otra + cosa alguna<!-- Page 7 --> + llamó mi atención cuando le vi inclinado sobre la mesa, comiendo + ávidamente en descomunal escudilla unas al modo de sopas, puches o no + sé qué endemoniado manjar, mientras amenizaba la cena contando entre + cucharada y cucharada las proezas de Napoleón I. Dos personas, ambas de edad + avanzada y de distinto sexo, componían su auditorio: el varón, que + desde luego me pareció un viejo militar retirado del servicio, oía con + fruncido ceño y taciturnamente los encomios del invasor de España; pero + la señora anciana, más despabilada y locuaz que su consorte, contestaba + al panegirista con cierto desenfado tan chistoso como impertinente.</p> + <p>—Por Dios, Sr. de Santorcaz—decía la vieja—, no grite + usted ni hable tales cosas donde le puedan oír. Mi marido y yo, que ya le + conocemos de antes, no nos espantamos de sus extravagancias; pero, ¡ay!, la + vecindad de esta casa es muy entremetida, muy enredadora, y no se ocupa más + que de chismes y trampantojos. Como que ayer las niñas de la bordadora en + fino, que vive en el cuarto número 8, llegaron pasito a pasito a nuestra + puerta para oír lo que usted decía cuando nos contaba con desaforados + gritos lo que pasó allá en las Austrias en la batalla de Pirrinclum, o + no sé qué..., pues esos enrevesados nombres no se han hecho para mi + lengua.... Esta mañana, cuando usted entró de la calle, la comadre del + número 3 y la mujer del lañador, dijeron: «Ahí va el + pcaro <i>flamasón</i> que está en casa del Gran Capitán. + Apuesto a que es espía de <!-- Page 8 -->la <i>canalla</i>, para ver lo que se + dice en esta casa y contarlo a sus mercedes.» El mejor día nos van a dar + que sentir, porque como dice usted esas cosas, y tiene esos modos, y hace ascos de la + comida cuando tiene azafrán, y siempre saca lo que ha visto en las tierras de + allá, le traen entre ojos, y sabe Dios.... ¡Como aquí + están tan rabiosos con lo del día 2!...</p> + <p>—Ya se aplacarán los humos de esta buena gente—dijo Santorcaz, + apartando de sí escudilla y cuchara—. Cuando se organicen bien los + cuerpos de ejército y venga el Emperador en persona a dirigir la guerra, + España no podrá menos de someterse; y esto, que es la pura verdad, lo + digo aquí para entre los tres, de modo que no lo oigan nuestras camisas.</p> + <p>—España no se somete, no, señor, no se + somete—exclamó de improviso el anciano, quebrantando el voto de su antes + silenciosa prudencia, y levantándose de la silla para expresar con frases y + gestos más desembarazados los sentimientos de su alma patriota—. + España no se somete, Sr. D. Luis de Santorcaz, porque aquí no somos + como esos cobardes prusianos y austriacos de que usted nos habla. España + echará a los franceses, aunque los manden todos los Emperadores nacidos y por + nacer; porque si Francia tiene a Napoleón, España tiene a Santiago, que + es, además de general, un santo del Cielo. ¿Cree usted que no entiendo + de batallas? Pues sí: soy perro viejo, y callos tengo en los oídos de + tanto oír el redoblar de los tambores y los tiros de cañón.</p> + <p>—No te sofoques, Santiago—dijo apacible<!-- Page 9 -->mente la + anciana—, que ya andas en los tres duros y medio, y aunque yo creo como + tú que España no bajará la cabeza, no es cosa de que te + dé el reuma en la cara por lo que hable este mala cabeza de Santorcaz.</p> + <p>—Pues lo digo y lo repito—añadió el viejo + soldado—. ¡Venir hablándome a mí de cuerpos de + ejército, y de brigadas de caballería, y de cuadros...!</p> + <p>—¿En qué batallas se ha encontrado + usted?—preguntó con sonrisa burlona Santorcaz.</p> + <p>—¡Que en qué batallas me encontré!—exclamó + D. Santiago Fernández, cuadrándose ante su interpelante y + mirándole con el desprecio propio de los grandes genios que tienen puesta en + duda su superioridad—. ¿Pues no sabe todo el mundo que fuí + asistente del señor marqués de Sarriá el año 1762, cuando + aquella famosa campaña de Portugal, la más terrible y hábil y + estratégica que ha habido en el mundo, así como también digo que + después de Alejandro el Macedonio no ha nacido otro marqués de + Sarriá?... ¡Qué cosas tiene este caballerito! ¡Preguntar en + qué acciones me encontré! Aquélla fué una gran + campaña, sí, señor: entramos en Portugal, y aunque al poco + tiempo tuvimos que volvernos, porque el inglés se nos puso por delante, se + dieron unas batallas..., ¡qué batallitas, mi Dios! Yo era asistente del + Sr. Marqués, y todas las mañanas le hacía los rizos y le + empolvaba la peluca, de tal modo, que la cabeza de nuestro General parecía un + sol. Él me decía: «Santiago, ten cuidado de que los rizos vayan + parejos, y que uno de otro <!-- Page 10 -->no discrepen ni el canto de un duro, + porque no hay nada que aterre tanto al enemigo como la conveniencia y buen parecer de + nuestras personas.» ¡Y cuánto le querían los soldados! Como + que en toda aquella guerra apenas murieron tres o cuatro.</p> + <p>Santorcaz, al oír esto, se desternillaba de risa, haciendo subir de punto + con sus irreverentes manifestaciones el enfado de D. Santiago Fernández, el + cual, dando una fuerte puñada en la mesa, continuó así:</p> + <p>—¿Qué valen todos los generales de hoy, ni los emperadores + todos, comparados con el marqués de Sarriá? El marqués de + Sarriá era partidario de la táctica prusiana, que consiste en estarse + quieto esperando a que venga el enemigo muy desaforadamente, con lo cual éste + se cansa pronto y se le remata luego en un dos por tres. En la primera batalla que + dimos con los aldeanos portugueses, todos echaron a correr en cuanto nos vieron, y el + General mandó a la caballería que se apoderara de un hato de carneros, + lo cual se verificó sin efusión de sangre.</p> + <p>—No, no ha habido en el mundo batallas como ésas, Sr. D. + Santiago—dijo Santorcaz, moderando su risa—; y si usted me las cuenta + todas, confesaré que las que yo he visto son juegos de chicos. Y como desde + aquella fecha ha conservado usted los hábitos de campaña, y gusta tanto + de conversar sobre el tema de la guerra, los vecinos le llaman el Gran + Capitán.</p> + <p>—Ese es un mote, y a mi no me gustan mo<!-- Page 11 -->tes—dijo + D.ª Gregoria, que así se llamaba la mujer del valiente expedicionario de + Portugal—. Cuando nos mudamos aquí, y dieron los vecinos en llamarte + Gran Capitán, bien te dije que alzaras la mano y regalaras un bofetón + al primero que en tus propias barbas te dijera tal insolencia; pero tú, con tu + santa pachorra, en vez de llenarte de coraje, se te caía la baba siempre que + los chicos te saludaban con el apodo, y ahora Gran Capitán eres y Gran + Capitán serás por los siglos de los siglos.</p> + <p>—Yo no me paro en pequeñeces—dijo don Santiago + Fernández—, y aunque tolero un apodo honroso, no consiento que nadie se + burle de mí. A fe, a fe que cuando uno ha servido en las milicias del Rey por + espacio de veinte años; cuando uno ha estado en la campaña de Portugal; + cuando uno ha tenido también el honor de encontrarse en la expedición + de Argel que mandó el Sr. D. Alejandro O'Reilly en 1774; cuando después + de tan gloriosas jornadas se le han podrido a uno las nalgas sentado en la + portería de la oficina del Detall y Cuenta y Razón del arma de + Artillería, viendo entrar y salir a los señores oficiales, y + haciéndoles un recadito hoy y otro mañana, bien se puede alzar la + cabeza y tener una opinión sobre cosas militares.</p> + <p>—Eso mismo digo yo—indicó D.ª Gregoria—. Bien saben + todos que tú no eres ningún rana, y que has escupido en corro con + guardias de Corps y valonas, y con generales de aquellos que había antes, tan + valientes, que sólo con mirar al enemigo le hacían correr.</p> + <p>—<!-- Page 12 -->Y no se trate—prosiguió el Gran + Capitán—de embobarnos con cuentos de brujas como los que desembucha el + Sr. de Santorcaz. A las niñas del lañador y a D.ª Melchora, la que + borda en fino, les puede trastornar el seso este caballero contándoles esas + batallas fabulosas de prusianos y rusos, con lo de que si el Emperador fué por + aquí o vino por allí. Hombres como yo no se tragan bolas tan terribles, + ni ha estado uno veinte años mordiendo el cartucho y peinando los rizos del + Sr. Marqués de Sarriá, para dar crédito a tales novelas de + caballerías. Conque ¿cómo fué + aquello?—añadió en tono de mofa y sentándose junto a + Santorcaz—. Dijo usted que cuatro mil franceses atacaron a la bayoneta a diez + mil rusos, y les hicieron caer en un pantano, donde se ahogó la mitad. Pues + ¡y lo de que rompieron el hielo a cañonazos para que se hundieran los + enemigos que estaban encima!... ¡Bonito modo de hacer la guerra! Pero, hombre + de Dios, si andaban por sobre el hielo se resbalarían y ... pobres nalgas del + Emperador..., digo, de los tres Emperadores, pues ahí dice usted que eran tres + nada menos. ¿Sabes, Gregoria, que es aprovechada la familia?</p> + <p>El Gran Capitán hizo reír a su digna esposa con estos chistes, hijos + de su inexperta fatuidad, y ambos celebraron recíprocamente sus + ocurrencias.</p> + <p>—Si es novela de caballerías lo que he contado—dijo + Santorcaz—, pronto lo hemos de ver en España, porque pasan de cien mil + los Esplandianes que andan desparramados por <!-- Page 13 -->ahí esperando que + su amo y señor les mande empezar la función.</p> + <p>—¡Los asesinos de Madrid!—exclamó el Gran Capitán, + inflamándose en patriótico ardor—. ¿Y cree usted que les + tenemos miedo? ¡Santa María de la Cabeza! Ya veo que están + fortificando el Retiro, y que no permiten que vuele una mosca alrededor de sus + señorías; pero ya hablaremos. Esto es ahora porque estamos sin tropa; + pero ¿sabe usted lo que se va a formar en Andalucía? Un + ejército. ¿Y en Valencia? Otro ejército. Y en Galicia y en + Castilla, otro y otro ejército. ¿Cuántos españoles hay en + España, Sr. de Santorcaz? Pues ponga usted en el tablero tantos soldados como + hombres somos aquí, y veremos. ¿A que no sabe usted lo que me ha dicho + hoy el portero de la Secretaría de la Guerra? Pues me ha dicho que mi pueblo + ha declarado la guerra á Napoleón, ¿Qué tal?</p> + <p>—¿Cuál es el pueblo de usted?</p> + <p>—Valdesogo de Abajo. Y no es cualquier cosa, pues bien se pueden juntar + allí hasta cien hombres como castillos, no como esos rusos de alfeñique + de que usted habla, sino tan feroces, que despacharán un regimiento + francés como quien sorbe un huevo.</p> + <p>—Pues una mujer que ha venido hoy de la sierra—dijo D.ª + Gregoria—me ha contado que también mi pueblo va a declarar la guerra a + ese ladrón de caminos; sí, Sr. de Santorcaz, mi pueblo, Navalagamella. + Y allí no se andarán con juegos, sino al bulto derechitos. Si esos + pueblos que usted nombra, las Austrias y <!-- Page 14 -->las Prusias, fueran como + Navalagamella, la <i>canalla</i> no los hubiera vencido, y se conoce que todos los + austriacos y prusiacos son gente de mucha facha y nada más.</p> + <p>—No se dice prusiacos, sino prusianos—indicó + enfáticamente a su esposa el Gran Capitán.</p> + <p>—Bien, hombre: los rusos y los prusos, lo mismo da. Lo que digo es que si + Valdesogo de Abajo y Navalagamella, que son dos pueblos como dos lentejas comparados + con la grandeza de todo el reino, se ponen en ese pie, los demás lugares y + ciudades harán lo mismo, y entonces, áteme esa mosca el Sr. de + Santorcaz. No, no quedará un francés para contarlo, y la que hicieron + aquí a primeros del mes, la pagarán muy cara. ¿Hase visto alguna + vez bribonada semejante? ¡Fusilar en cuadrilla a tantos pobrecitos, sin + perdonar a sacerdotes ancianos, a inocentes doncellas y a infelices muchachos como el + que está en esa cama! ¡Ay! Usted no vió aquello, Sr. de + Santorcaz, porque llegó a Madrid tres días después; ¡pero + si usted lo hubiera visto! Por esta calle del Barquillo pasaron esas fieras, y como + les arrojaron algunos ladrillos desde los andamios de la casa que se está + fabricando en la esquina, mataron a una pobre mujer que pasaba con un niño en + brazos. Al ver esto, todas las vecinas de la casa que estábamos en los + balcones, empezamos a tirarles cuanto teníamos. Una les echaba una cazuela de + agua hirviendo, otra la sartén con el aceite frito; yo cogí el puchero + que había empezado a cocer, y sin pensarlo dije: «Allá va»; + <!-- Page 15 -->y aunque aquel día nos quedamos sin comer, no me pesó, + no, señor. Después, entre Juanita la lañadora, las niñas + de al lado y yo, cogimos una cómoda, y echándola a la calle aplastamos + a dos. Querían subir a matarnos; pero ¡qua! Todo facha, nada más + que facha. Más de cuarenta mujeres nos apostamos en la escalera, unas con + tenedores, otras con tenacillas, estas con asadores, aquella con un berbiquí, + estotra con una vara de apalear lana. Si llegan a subir, les hacemos pedazos. Mi + marido tomó aquella lanza vieja que tiene allí desde las tan famosas + campañas, y poniéndose delante de nosotras en la escalera, nos + arengó y dispuso cómo nos habíamos de colocar. ¡Ah, si + llegan a subir esos perros! Yo era la más vieja de todas, y la más + valiente, aunque me esté mal el decirlo. Mi marido quería salir a la + calle al frente de todas nosotras; pero le convencimos de que esto era una locura. + Con su carga de setenta a la espalda, él hubiera partido de un lanzazo a + cuantos mamelucos encontrara en la calle. ¡Ay, qué día! Cuando + nos retiramos cada una a nuestro cuarto, en toda la casa no se oía más + que «¡Viva el Gran Capitán!»</p> + <p>—¡Qué da!—exclamó melancólicamente + Fernández, disimulando el legítimo orgullo que el recuerdo de sus + proezas le causaba—. A eso de las ocho de la mañana vi salir de la + oficina al capitán D. Luis Daoiz. El día anterior me había + mandado por unas botas a la zapatería de la calle del Lobo, y desde + allí se las llevé a su casa de la calle de la Ternera, + <!-- Page 16 -->y cuando volví después de hacer el mandado, viendo que + había cumplido con la puntualidad y el esmero que son peculiares en mí, + me dió dos reales, que guardo en este pañuelo como memoria de hombre + tan valiente.</p> + <p>Diciendo esto, trajo un pañuelo, y desdoblando una de las puntas + despaciosamente, y como si se tratara de la más venerable y santa reliquia, + sacó una moneda de plata que puso ante la vista de Santorcaz, sin permitirle + que la tocara.</p> + <p>—Esto me dió—dijo, enjugando con el mismísimo sagrado + pañuelo las lágrimas que de improviso corrieron de sus ojos—; + esto me dió con sus propias manos aquel que vivirá en la memoria de los + españoles mientras haya españoles en el mundo, Yo estaba barriendo la + oficina cuando entró D. Pedro Velarde buscándole, y le dije: «Mi + capitán, hace un rato que salió con D. Jacinto Ruiz.» + Después, don Pedro entró y estuvo disputando con el coronel; al cabo de + un cuarto de hora volvió a pasar por delante de mi. ¡Quién me + había de decir...!</p> + <p>El Gran Capitán no pudo continuar, porque la pena ahogaba su voz; D.ª + Gregoria se llevó también la punta del delantal a los ojos, y + Santorcaz, más serio y grave que antes, respetaba el dolor de sus dos + amigos.</p> + <p>—Me han asegurado—dijo, después de una pausa—que ese D. + Pedro Velarde iba a comer todos los días en casa de Murat. ¿Es que + simpatizaba con los franceses?</p> + <p>—No, no; y quien lo dijere miente—excla<!-- Page 17 -->mó D. + Santiago, dejando caer de plano sobre la mesa sus dos pesadísimas + manos—. Don Pedro Velarde pasaba por un oficial muy entendido en el arma, y + como fué de los que el Rey envió a Somosierra a recibir al + <i>melenudo</i>, éste le trató, supo conocer sus buenas dotes, y quiso + atraérselo. ¡Bonito genio tenía D. Pedro Velarde para andarse con + mieles! Le convidaban a comer, obsequiábanle mucho; pero bien sabían + todos que si nuestro capitán pisaba las alfombras de aquel palacio, era + «para conocer más de cerca a la canalla», como él mismo + decía.</p> + <p>—Él y sus compañeros de Monteleón—dijo + Santorcaz—demostraron un valor tanto más admirable cuanto que es + completamente inútil. Aquí están ciegos y locos. Creen que es + posible luchar ventajosamente contra las tropas más aguerridas del mundo, sin + otros elementos que un ejército escaso, mal instruído, y esas nubes de + paisanos que quieren armarse en todos los pueblos. La obstinación + ridícula de esta gente hará que sean más dolorosos los + sacrificios, y el número de víctimas mucho más grande, sin que + puedan vanagloriarse al morir de haber comprado con su sangre la independencia de la + patria. España sucumbirá, como han sucumbido Austria y Prusia, naciones + poderosas, que contaban con buenos ejércitos y reyes muy valientes.</p> + <p>—¡Esos países no tienen vergüenza!—gritó con + furor D. Santiago Fernández, levantándose otra vez de su + asiento—. En Austria y Prusia habrá lo que usted quiera; pero no hay un + Valdesogo de Abajo ni un Navalagamella. <!-- Page 18 -->Discretísimo lector: + no te rías de esta presuntuosa afirmación del Gran Capitán, + porque bajo su aparente simpleza encierra una profunda verdad histórica.</p> + <p>Santorcaz soltó de nuevo la risa al ver el acaloramiento de + Fernández, cuyas patrióticas opiniones apoyó de nuevo su esposa, + hablando así:</p> + <p>—Aquí somos de otra manera, Sr. de Santorcaz. Usted, viviendo por + allá tanto tiempo, se ha hecho ya muy extranjero y no comprende cómo se + toman aquí las cosas.</p> + <p>—Por lo mismo que he estado fuera tantos años, tengo motivos para + saber lo que digo. He servido algunos años en el ejército + francés; conozco lo que es Napoleón para la guerra, y lo que son + capaces de hacer sus soldados y sus generales. Cien mil de aquéllos han + entrado en España al mando de los jefes más queridos del Emperador. + ¿Saben ustedes quién es Lefebvre? Pues es el vencedor de Dantzig. + ¿Saben ustedes quién es Pedro Dupont de l'Etang? Pues es el + héroe de Friedland. ¿Conocen ustedes al duque de Istria? Pues es quien + principalmente decidió la victoria de Rívoli. ¿Y qué me + dicen de Joaquín Murat? Pues es el gran soldado de las Pirámides, y el + que mandó la caballería en Marengo....</p> + <p>—No, no le nombre usted—dijo D.ª Gregoria—, porque si todos + los demás son como ese de <i>las melenas</i>, buena gavilla de perdidos ha + metido Napoleón en España.</p> + <p>—Sr. de Santorcaz—añadió con grave comedimiento el Gran + Capitán—, ya sabe usted <!-- Page 19 -->que un hombre como yo, testigo + de cien combates, no se traga ruedas de molino, y todas esas heroicidades del general + Pitos y del general Flautas las vamos a ver de manifiesto ahora, sí, + señor. Y supongo que usted habrá venido para ponerse de parte de ellos, + pues quien tanto les alaba y admira es natural que les ayude.</p> + <p>—No—replicó Santorcaz—; yo he vuelto a España para + un asunto de intereses, y dentro de unos das partiré para Andalucía. + Cuando arregle mi negocio, me volveré a Francia.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="II" name='II'></a> + <h2>II</h2> + <br /> + + <p>—¡Qué mal hombre es usted!—exclamo Dª + Gregoria—. Y su pobre padre y toda la familia llorando su ausencia, y muertos + de pena sin poder traer al buen camino a este calaverilla que durante quince + años y desde aquella famosa aventura.... Pero + chitón—añadió, volviendo la cara hacia mí—: + me parece que el chico se ha despertado y nos está oyendo.</p> + <p>Los tres me miraron, y yo observé claramente cuanto me rodeaba, pudiendo + apreciarlo todo sin mezcla de vagas imágenes ni mentirosas visiones. + Hallábame en una cama, de cuyo durísimo colchón daban fe las + mortificaciones de mis huesos y la instintiva tendencia de mi cuerpo a arrojarse + fuera de ella, mien<!-- Page 20 -->tras uno de mis brazos, fuertemente vendado, se + negaba a prestarme apoyo, tan inmóvil y rígido como si no me + perteneciera. Asimismo rodeaba mi cabeza complicado turbante de trapos que + olían a ungüentos y vinagre, y mi débil y extenuado cuerpo + sentía por aquí y por allí terribles picazones. El lecho en que + yacía tan incómodamente ocupaba el rincón del cuarto, el cual + era de ordinarias dimensiones, con blancos muros y suelo de ladrillos, mal cubiertos + por una vieja y acribillada estera de esparto. Láminas de santos, a quienes el + artista grabador había dado nuevo martirio en sus impíos troqueles, + adornaban la desnuda pared, en uno de cuyos testeros ostentaba su temerosa longitud + la lanza del Gran Capitán. En el centro de la pieza hallábase la mesa, + que sostenía un candil de cuatro mecheros, y junto a ella, sentados en sendas + sillas de cuero, que lastimosamente gemían al menor movimiento, estaban los + tres personajes cuya conversación hirió mis oídos cuando + volví de un largo paroxismo.</p> + <p>Todos fijaron en mí la atención, y D.ª Gregoria, + acercándose maternalmente a mi cama, me habló así:</p> + <p>—¿Estás despierto, niño? ¿Ves y entiendes? + ¿Puedes hablar? Pobrecito, ya se te ha quitado la terrible calentura, y el + Santo Ángel de tu Guarda ha conseguido del Padre Eterno que te otorgue el + seguir viviendo. ¿Cómo estás? ¿Ves a los que estamos + aquí? ¿Nos conoces? ¿Entiendes lo que decimos? Debes de estar + bien, porque ya no dices desatinos, ni quieres <!-- Page 21 -->echarte de la cama, ni + nos insultas, ni dices que nos vas a matar, ni llamas a D. Celestino ni a la D.ª + Inés, que te traían trastornado el juicio. Estás bien, ya + estás fuera de peligro, y vivirás, pobre niño; pero ¿has + perdido la razón, o Dios quiere que te veamos en tu ser natural, sano y + cuerdo, tal y como estabas antes de que aquellos caribes...?</p> + <p>—Y, en verdad, no sé cómo ha escapado el infeliz—dijo + Fernández a Santorcaz—. Tres balazos tenía en su cuerpecito: uno + en la cabeza, el cual no es más que una rozadura; otro en el brazo izquierdo, + que no le dejará manco, y el tercero en un costado, y en parte sensible, tanto + que si no le hubieran sacado la bala, no le veríamos ahora tan + despiertillo.</p> + <p>Instáronme todos para que hablase, mostrándoles que mi razón, + como mi cuerpo, se había repuesto de la tremenda crisis. También + acudió con cariñosa solicitud a darme alimento la ejemplar D.ª + Gregoria, y tomado aquél ávidamente por mí me sentí muy + bien. ¿Había resucitado o había nacido en aquella noche?</p> + <p>—Ahora, chiquillo, estáte tranquilo—continuó D.ª + Gregoria, sentándose a mi lado—. ¡Cuánto se va a alegrar el + Sr. Juan de Dios cuando te vea!</p> + <p>—¡Cómo!—exclamé con la mayor sorpresa—. + ¿Juan de Dios vive aquí? ¿Pues en dónde estoy? ¿Y + ustedes quiénes son? ¿Qué ha sido de Inés?</p> + <p>—¡Otra vez Inés! Este joven no está todavía + bueno. Dejémonos de Ineses, y a descansar. <!-- Page 22 -->Santorcaz se + llegó a mi, y mostrándome algún interés, me dijo:</p> + <p>—¡Pobrecito! ¡Conque te fusilaron! El Gran Duque de Berg es + hombre terrible y sabe sentar la mano. Dicen que mataste mas de veinte franceses. Ya + me contarás tus hazañas, picarón. Y di, ¿tienes + ánimos de volver a hacer de las tuyas? Me parece que no..., porque + habrás visto que esa gente gasta unas bromas un poco pesadas.</p> + <p>Dicho esto, Santorcaz, tomando su capa, se marchó.</p> + <p>Mi sorpresa y estupor al verme allí, tornado nuevamente y de improviso, + según mi entender, a la vida, en presencia de personas desconocidas, y + volviendo sin cesar al pasado mi pensamiento, recién salido de una sombra + profunda; las impresiones de mi alma, a quien el repentino despertar, después + de un largo entumecimiento, haba dado cierta actividad ansiosa, fueron causa de que + no pudiera estar tranquilo, como me rogaban el Gran Capitán y su mujer. + Hacíales mil preguntas con la curiosidad del que, volviendo al mundo + después de un siglo de muerte real, deseara conocer en un instante cuanto ha + pasado en el planeta durante su ausencia. A todo contestaban que me estuviese quieto + y sin cuidarme de nada, para que no me repitiesen los accesos de fiebre; pero no pude + conseguirlo, y si descansé un poco, procurando poner a un lado mis terribles + recuerdos y apartar de la vista las siniestras figuras que se habían hecho + compañeras inseparables de mi espíritu, poco des + <!-- Page 23 -->pués, cuando, ya avanzada la noche, llegó Juan de Dios, + me sentí tan vivamente inquieto al verle, que a no impedírmelo mi + debilidad, habría saltado del lecho para correr hacia él, arrastrado + por un odio terrible y una curiosidad más fuerte aún que el odio. El + antiguo mancebo de D. Mauro Requejo hallábase tan demacrado, tan excesivamente + amarillo y mustio, como si hubiera vivido diez años de penas en el transcurso + de algunos días. Sus ojos encendidos conservaban huellas de recientes + lágrimas, y su desmadejado cuerpo se movía con pesadez, como si le + fatigara su propio peso. Arrojóse en una silla junto a mi cama, y cuando los + dos ancianos se retiraban a su aposento, me habló as:</p> + <p>—Gabriel, ¿ya estás bueno? ¿Has recobrado el juicio? + ¿Entiendes lo que se te dice?</p> + <p>—¿Dónde está Inés?—le pregunté con + ansiedad.</p> + <p>—¡Oh, desgraciado de mí!—exclamó, ocultando el + rostro entre las manos—. Tú estás enfermo todavía, y si te + doy la noticia ...¿Que dónde está Inés? Espántate, + Gabriel, porque no lo sé. Yo estoy loco, yo estoy imbécil. Llevo quince + días de dolores que a nada son comparables. Las lágrimas que he + derramado podrían agujerear una peña. Ahora mismo..., ¿de + dónde crees que vengo? Pues vengo de la bóveda de San Ginés, + adonde voy todas las noches a mortificarme el cuerpo con disciplinazos, por ver si + Dios se apiada de mí y me devuelve lo que me quitó, sin duda en castigo + de mis grandes pecados.</p> + <p><!-- Page 24 -->Después de enjugar sus lágrimas y sonarse con + estrépito, prosiguió:</p> + <p>—Yo saqué a Inés de la huerta del Príncipe Pío. + ¡Ay!, si no te salvaste también tú, fué porque no pude, + que bien lo intenté, te juro que lo intenté. Inés se + desmayó, y no pudiendo traerla aquí, por ser esto muy lejos, Lobo me + indujo a llevarla a casa de unas que él llamaba honradísimas + señoras, donde permanecería hasta tanto que fuera posible traerla + aquí para casarme con ella.... ¡Oh, infame legista, miserable enredador, + tramposo y falsario! Inés me abofeteó, Gabriel, al verse en aquella + casa, y me clavó en las mejillas sus deditos. No puedes formarte idea de las + palabras tiernas que le dije para que se calmara; pero nada podía consolarla + de que no os hubierais salvado también tú y el buen sacerdote. En vano + le dije que sería mi mujer; en vano le dije que la adoraba con + profundísimo amor; también le mostré mi dinero, + prometiéndole gastar una buena parte en huir para siempre de Madrid y de + España, si as lo deseaba. ¡Infeliz de mí! A estas irrecusables + pruebas de mi cariño sólo contestaba llamándome bestia y + ordenándome que de su presencia me quitara.... A cada momento te llamaba, y + luego se deshacía en lágrimas, y quería después arrojarse + fuera de la casa para volver a la Montaña. A pesar de esto yo era feliz, + porque la tenía en mis brazos, apartábale de la frente los desordenados + cabellos, y con mi pañuelo limpiaba sus lágrimas divinas, con las + cuales se refrescarían, si las bebieran, los condenados del Infierno.... El + <!-- Page 25 -->pérfido Lobo no se apartaba de allí, y desde luego me + parecieron sospechosos el esmero y solicitud con que la atendía. Inés + no cesaba un momento de gemir, y tanto a mi compañero como a mí nos + mostraba repugnancia, ordenándonos que la dejáramos sola, porque no + quería vernos, y que la matáramos, porque no quería vivir. Su + desesperación llegó a tal punto, que no la podíamos contener, y + se nos escapaba de entre los brazos, diciendo que pues no le era posible salvaros la + vida, quería daros a entrambos sepultura. Por último, a fuerza de + ruegos logramos calmarla un poco, prometiéndole yo acudir al lugar del + suplicio a cumplir tan triste obligación. Cuando esto le dije, me miró + con tanta ternura, y después me lo ordenó de un modo tan persuasivo, + tan elocuente, que no vacilé un instante en hacer lo prometido, y salí + dejándola al cuidado de Lobo. ¡Nunca tal hiciera, y maldito sea el + instante en que me separé de aquel tesoro de mi vida, de aquel imán de + mi espíritu! Gabriel, corrí a la Moncloa, me acerqué a los + grupos en que eran reconocidos los cadáveres, y anduve de un lado para otro + esperando encontrarte entre aquellos que, abandonados hasta en tan triste + ocasión, no tenían quien formara a su alrededor concierto de llantos y + exclamaciones.... Al fin encontré al sacerdote; pero tú no estabas a su + lado, pues unas mujeres compasivas, habiendo notado que vivías, te + habían llevado a un paraje próximo para prodigarte algunos cuidados. + Grande fué mi alegría cuando te vi abrir los ojos, cuando te oí + pronunciar frases <!-- Page 26 -->obscuras, y observé que tus heridas no + parecían de mucha gravedad; así es que en cuanto dimos sepultura a tu + buen amigo, me ocupé de los medios de traerte a mi casa. Rogué a las + pobres mujeres que te cuidaran un momento más, mientras yo volvía con + una camilla, y al salir de la huerta me regocijaba con la idea de participar a + Inés que estabas vivo. «¡Cuánto se alegrará la + pobrecita!», decía para mí, y yo me alegraba también, + porque había comprendido por sus palabras que aquella flor de Jericó te + apreciaba bastante, ¿no es verdad? ¡Ay!, Gabriel, tú hubieras + sido nuestro criado, tú nos hubieras servido fielmente, ¿no es + verdad?... Pues bien, hijo: como te iba diciendo, corrí desalado a comunicarle + la feliz nueva de tu salvación, y cuando entré en la casa donde la + había dejado, Inés ya no estaba allí. Aquellas señoras + desconocidas dijéronme que Lobo se había llevado a Inés, y como + yo les manifestara mi extrañeza, mi indignación, llamáronme + estúpido y me arrojaron de su casa. Volé a la de ese miserable + ladrón; mas no le pude ver ni en todo aquel día ni en los siguientes. + Figúrate mi desesperación, mi agonía, mi locura; yo no sé + cómo no entregué el alma a Dios en aquellos días, porque + además de mi gran pena, me consumía una fuerte calentura, a + consecuencia de la herida de esta mano, pues bien viste que perdí dedo y medio + en la calle de San José.... ¿Crees que me curaba? Ni por pienso. + Después que el boticario de la Palma Alta me vendó la mano no + volví a acordarme de tal cosa, y no digo yo dedo <!-- Page 27 -->y medio, sino + los cinco de cada mano me hubiera yo arrancado con los dientes, con tal de hallar a + mi idolatrada Inés, ¡a aquella rosa temprana, a aquel jazmín de + Alejandría!... Durante este tiempo no me olvidé de ti, pues el mismo + da 3 te hice conducir a esta casa, que es la mía, en la cual has permanecido + hasta hoy, y donde, gracias a los cuidados de tan buena gente, has recobrado la + salud.</p> + <p>—¿Pero Lobo ha desaparecido también?—pregunté con + afán—. Si no ha desaparecido, bien puede obligársele a decir + qué ha hecho de Inés.</p> + <p>—Al cabo de diez días le encontré al fin en su casa. + ¿Sabes tú lo que me dijo el muy embustero? Pues verás. + Después de reírse de mí, llamándome bobo y mentecato, me + dijo que no pensara en volver a ver a Inés, porque la había entregado a + sus padres. «¿Pues acaso Inés tiene padres?», le dije. Y + él me contestó: «Sí, y son personas de las principales de + España, por lo cual he creído de mi deber entregarles la infeliz + jovenzuela, desde tanto tiempo condenada a vivir fuera de su rango y entre personas + de inferior condición.» Me quedé atónito; pero al punto + comprendí que esto era invención de aquel inicuo tramposo, embaucador, + y en mi cólera le dije las más atroces insolencias que han salido de + estos labios. ¿No crees tú como yo que lo de entregarla a sus + desconocidos padres es pura fábula de Lobo para ocultar así su crimen? + Gabriel, ¿no te estremeces de espanto como yo? ¿Dónde + estará Inés? ¿Dónde la tendrá ese monstruo? + ¿Qué <!-- Page 28 -->habrá hecho de ella? ¡Ay! Yo la he + buscado sin cesar por todo Madrid; he pasado noches enteras junto a la casa de la + calle de la Sal examinando quién entraba y quién salía; he dado + dinero a los criados, aguadores, lavanderas, a los escribientes del licenciado, a + cuantas personas visitaban la casa; pero nadie me ha sabido dar razón, nadie, + nadie. ¿Es esto para desesperarse? ¿Es esto para morirse de pena? + ¡Trabajar tanto, cavilar tanto para sacarla del poder de sus tíos; + cometer grandes pecados y exponer uno su alma a las horribles penas del Infierno para + ver desvanecida como el humo aquella esperanza encantadora, aquella soñada + dicha y suprema felicidad!... ¿Será castigo de Dios por mis culpas, + Gabriel? ¿Lo crees tú así? ¿Apruebas lo que estoy + haciendo ahora, que es rezar mucho y pedir a Dios que me perdone o que me devuelva mi + Inesita, aunque no me perdone? ¿Crees tú que concurriendo a la + bóveda de San Ginés con gran constancia y devoción podré + alcanzar de Dios alguna misericordia? ¡Ay! Si las lágrimas que he + derramado hubiesen caído todas en el corazón de ese infame Lobo, + habríanle atravesado de parte a parte haciendo el efecto de un puñal. + ¿Dónde está Inés? ¿Qué es de ella? + ¿Vive o muere? Gabriel, tú tienes ingenio, y Dios ha querido que + recobres tu preciosa vida para que desbarates los inicuos planes de ese monstruo + abominable y devuelvas a la niña su anhelada libertad, así como a + mí la paz del alma, que he perdido quizás para siempre.</p> + <p>Así habló el afligido hortera, y oyéndole no + <!-- Page 29 -->pude menos de compadecerle por los tormentos de su alma, tan + apasionada como inocente. No se cansó de hablar hasta muy avanzada la noche, + siempre sobre el mismo tema y con iguales demostraciones dolorosas. Al fin su voz se + perdió para mí en el vacío de un silencio profundo, porque me + quedé dormido, cediendo mi atención y curiosidad a la fatiga y flaqueza + de ánimo que me consumían aún.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="III" name='III'></a> + <h2>III</h2> + <br /> + + <p>Al día siguiente, la primera persona que vieron mis ojos fué + D.ª Gregoria, a quien ya había empezado a tomar cariño, pues tan + propio de la caridad es inspirarlo en poco tiempo. La mujer del Gran Capitán + limpiaba la sala, procurando mover los trastos lentamente para no hacer ruido, cuando + desperté, y al punto lo dejó todo para correr a mi lado.</p> + <p>—Esa cara está respirando salud—me dijo—. Veremos lo que + dice hoy D. Pedro Nolasco cuando te vea.</p> + <p>—¿Y quién es ese D. Pedro Nolasco?—pregunté, + sospechando fuera algún médico afamado de la vecindad.</p> + <p>—¿Quién ha de ser, hijo? El albéitar, que vive en el + cuarto número 14. Aquí no gastamos médico porque es bocado de + príncipes. Y cuando Fernández padece del reuma, le ve D. Pedro Nolasco, + que es un gran doctor. A él <!-- Page 30 -->debes la vida, chiquillo, y + él te sacó del costado la bala; que si no a estas horas estarías + en el otro mundo.</p> + <p>Oído esto, hícele varias preguntas acerca de su condición y + la calidad de la casa, a las que satisfizo bondadosamente, diciendo que su esposo era + portero en una oficina del ramo de la Guerra, y que con su sueldo y lo que el Sr. + Juan de Dios les daba por su modesto pupilaje pasaban la vida pobres y contentos.</p> + <p>—Esta no es casa de huéspedes, porque nosotros no queremos + barullo—añadió—; pero hace mucho tiempo que conocemos al + Sr. de Arróiz y por eso le tenemos aquí. Este Sr. de Santorcaz que has + visto anoche, y que no ha de tardar en venir, es un joven a quien conocimos en + Alcalá, cuando estábamos allí establecidos y él dejaba + sus estudios en aquella célebre Universidad para correr la tuna. Ha sido muy + calavera, y sus padres no le han vuelto a ver desde que se marchó a Francia + hace quince años huyendo de una persecución muy merecida <i>por mor</i> + de sus barrabasadas y viciosas costumbres. ¡Desgraciado joven! Allá + fué soldado, y cuando nos cuenta sus trabajos y penalidades, nos quedamos como + si oyéramos leer la novela <i>El asombro de la Francia, Marta la + Romarantina</i>, aunque Santiago dice que todo lo que cuenta es mentira. A pesar de + su mala cabeza, nosotros apreciamos a este tarambana de Santorcaz, y él no nos + quiere mal; así es que cuando se aparece por España, siempre viene a + parar a nuestra casa, donde le damos hospitalidad por bien poco dinero. + <!-- Page 31 -->¡Ay!, sí, por bien poco dinero; verdad que si le + pidiéramos mucho, el infeliz no podría dárnoslo, porque no lo + tiene. Y no es porque haya nacido de las hierbas del campo, pues a un buen solar de + tierra de Salamanca pertenece su familia; sólo que como no es + primogénito..., su padre se empeñó en dedicarle a la Iglesia y + el pobre chico no tenía afición de misacantano....</p> + <p>Estábamos D.ª Gregoria y yo enfrascados en este coloquio, que no + dejaba de interesarme, cuando volviendo de su oficina D. Santiago Fernández, + quitóse gravemente el pesado uniforme, que su consorte colgó en la + percha, no lejos de la amenazadora lanza, y se dispuso a comer.</p> + <p>—Grandes noticias te traigo, mujer—dijo con retozona sonrisa, sentado + ya en el sillón de cuero y con ambas manos posadas en las respectivas + rodillas, mientras con lento compás movía el cuerpo—. Te vas a + poner más contenta....</p> + <p>—No puede ser sino que el Gran Duque ha reventado ya de los cólicos + que padecía.</p> + <p>-No, no es eso, mujer. ¿Quién te dijo que Navalagamella le + había declarado la guerra a la <i>canalla</i>? No es Navalagamella + sólo, mujer: es Asturias, León, Galicia, Valencia, Toledo, Burgos, + Valladolid, y se cree que también Sevilla, Badajoz, Granada y Cádiz. En + la oficina lo han dicho; y si vieras cómo están todos bailando de + contento.... Oficial conozco que no ha dormido en toda la noche esperando el correo; + ¡y si supieras, mujer...! A ti te lo puedo decir, <!-- Page 32 -->y no importa + que lo oiga este chico. Oye, oíd los dos: muchos oficiales se han fugado, sin + que en los cuarteles ni en sus casas se sepa dónde están. Y + dirás tú: «¿Pues dónde están?» Yo lo + sé, sí señora, yo lo sé: han ido a unirse a los + ejércitos españoles que se están formando ... ¿A que no + sabes dónde se están formando? Pues yo lo sé, sí, + señora, yo lo sé: uno se está formando en Valladolid, y lo + mandará D. Gregorio de la Cuesta; otro en Asturias y Galicia, que corre a + cargo de Blake..., y el tercero.... Esta es la más gorda de todas: ¿te + la digo?</p> + <p>—Hombre, sí, dila: no nos dejes a media miel.</p> + <p>—Pues se dice por ahí que las tropas de Andalucía se + sublevarán, sí, señor, se sublevarán. ¡Pues no han + de sublevarse!... Si en cuanto uno dé la voz empieza a desfilar nuestra gente + y ni un ranchero español quedará a las órdenes de Murat ni de la + Junta.</p> + <p>—Veo que lo van a pasar mal, Santiago. Pero siento golpes en la puerta. Son + los vecinos que vienen a saber noticias.... Pase usted, Sr. D. Roque; pasen ustedes, + niñas; adelante, Sr. de Cuervatón.</p> + <p>Abrió D.ª Gregoria la puerta, y penetraron en ordenada falange como + una docena de personas de uno y otro sexo, y de diferentes edades y fachas, las + cuales personas eran los vecinos más adictos al Gran Capitán, y + además entusiastas creyentes de sus noticias, por lo cual acudían todas + las mañanas cuando aquél regresaba de la oficina, con el anhelo de + saciar en la fuente más pura y cristalina la ardo<!-- Page 33 -->rosa + curiosidad que entonces devoraba a los habitantes de Madrid. ¿Debo detenerme + en enumerar a tan dignas personas? ¿Para qué, si el lector no necesita + conocer al lañador, ni al talabartero, ni tampoco a D. Roque, el arruinado + comerciante, ni al Sr. de Cuervatón, ni menos a las niñas de la + bordadora en fino? Dejémosles envueltos en el velo de su discreto + incógnito, y oigamos a Fernández, que desbordándose de su propio + ser, a causa de la exorbitante hinchazón de su orgulloso júbilo, iba + contando lo que oyera, sin dejar de aderezar sus relatos con la sal y pimienta de la + hipérbole.</p> + <p>—Pues en Andalucía—dijo—, en Andalucía..., ya + saben ustedes dónde está Andalucía; como si dijéramos en + Cádiz..., pues. Dicen que la Junta de Sevilla ha armado un gran + ejército con las tropas que estaban en San Roque. ¿Saben ustedes lo que + es San Roque? Pues es como si dijéramos...; supongan ustedes que aquí + está Gibraltar, pues aquí cerquita está San Roque.</p> + <p>—Este D. Santiago lo sabe todo.</p> + <p>—Ya, como quien ha visto tantas tierras y ha estado en tantas batallas.</p> + <p>—En San Roque están las mejores tropas de España, tanto en + infantería como en artillería y caballos; de modo que si se forma ese + ejército, y viene sobre Madrid ...¡Jesús!</p> + <p>—¡Jesús!—repitió un coro de diez voces.</p> + <p>—¿Usted cree que vendrá sobre Madrid?—preguntó + uno de los concurrentes.</p> + <p>—Eso es lo que no puedo asegurar—repuso <!-- Page 34 -->con + énfasis el Gran Capitán—. Pero a lo que yo entiendo, y + según la experiencia que adquirí en aquellas terribles guerras, me + atrevo a decir que el ejército de Andalucía viene sobre Madrid, y si + hace lo mismo el de D. Gregorio de la Cuesta, juzguen ustedes el susto que + pasarán los franceses. Hay que guardar el secreto: mucho cuidado, + señores, y ustedes, niñas, guárdense muy bien de ir contando + estas cosas cuando vayan a la costura, porque puede llegar a oídos del Gran + Duque de Berg.... Yo creo que pasará lo siguiente: el ejército de + Andalucía vendrá a la Mancha; los franceses irán a batirlos, + dejando libre a Madrid, donde entrará D. Gregorio de la Cuesta, el cual, si + sigue después hacia el Mediodía, les picará la retaguardia por + Tarancón; y como al mismo tiempo los de allí le harán retroceder + hacía el Tajo, viéndose los franceses atacados por un lado y otro, por + fuerza tendrán que caer al río, donde se ahogarán.</p> + <p>—¡Cuánto sabe este hombre! Es un asombro que de esa manera + pueda anunciar los movimientos del enemigo. Y no hay duda: así tiene que + suceder.</p> + <p>—Y como la sublevación es general—añadió + Fernández—, no podrán acudir a todos lados. Además, no + pueden contar con un solo soldado español que les ayude, porque todos + desertan; de modo que si Napoleón quiere continuar la guerra en España, + ya puede mandar gente.</p> + <p>—Y como de los que vienen, la mitad mueren de borrachera....</p> + <p>—<!-- Page 35 -->El mismo Murat está padeciendo unos cólicos, + que se lo llevarán al otro mundo.</p> + <p>—¡Qua!, si lo que tiene es una enfermedad vergonzosa.</p> + <p>—Así pagará las que ha hecho. ¿Pues qué puede + ser eso sino castigo de Dios por su barbarie y crueldad?</p> + <p>—No es eso, señora; es que, según dicen, es aficionado a la + bebida.</p> + <p>—¡Menudas <i>turcas</i> habrá tomado desde que está + aquí! ¿Y se marchará, o no se marchará?</p> + <p>—Yo creo que sí—dijo Fernández—. Tengo entendido + que está muy disgustado porque Napoleón no le quiere hacer rey de + España.</p> + <p>—¡Angelito!, pues no pide poco que digamos.</p> + <p>—Y como parece que mandan de rey al que lo es de Nápoles, un D. + José, al cual, según dicen, también le gusta aquello....</p> + <p>—Se conoce que es afición de familia.</p> + <p>—Lo que debiera hacer el Sr. Fernández—dijo el + lañador—es irse a cualquiera de esos ejércitos, donde sin duda se + había de lucir, y quién sabe si nos le harían general de la + noche a la mañana.</p> + <p>—Yo no sirvo para nada—contestó el Gran Capitán—. + Yo tuve mi época, y ahora que trabajen otros como trabajamos los de entonces. + ¡Aquellas sí que eran guerras, señores! Esto de ahora es una + bobada, y si no, ya verán ustedes cómo en menos que canta un gallo se + acaba todo.</p> + <p>—Pero lo del ejército de Andalucía, ¿es + <!-- Page 36 -->cierto, o es puro barrunto de usted? Sepámoslo de una vez.</p> + <p>—Es cierto, señores. Me parece que Santiago Fernández tiene + motivos para saber lo que hace un ejército y lo que deja de hacer. Cuando + empiecen nuestros generales a decir «Por aquí te doy», ya les + tendré a ustedes al tanto de todo, día por día.</p> + <p>A este punto llegaba, cuando entró Santorcaz, y no bien le vieron las + honradas personas que formaban el auditorio del buen Fernández, empezaron a + desfilar de muy mal talante, porque la presencia del citado <i>flamasón</i> + era harto desagradable a todos los habitantes de la casa.</p> + <p>—Grandes noticias, grandes noticias traigo, Sr. D. Gonzalo Fernández + de Córdova—exclamó desde la puerta—. Aguárdense + todos, si quieren saber la verdad pura. ¿Pero se van estas niñas? + ¿Por qué me tienen miedo? ¿Y usted, D. Roque, no quiere + escuchar?... Vayan noramala, pues, y ustedes se lo pierden, por que no saben lo que + ocurre.... La lanza, señor Fernández, tome usted al punto la lanza, y + prepárese al combate, porque se acerca lo tremendo, y ahora verá + quiénes son buenos patriotas y quiénes no lo son.</p> + <p>—No tomemos a broma estas graves cosas, Sr. D. Luis—dijo algo amoscado + el que podremos llamar vencedor de Ceriñola—, ni nos escandalice a la + vecindad con sus aspavientos.</p> + <p>—¿A que no sabe usted lo que yo sé?—añadió + Santorcaz—. ¿A que no sabe usted que el general Dupont, que estaba en + Toledo, ha recibido orden de marchar a Andalucía, y <!-- Page 37 -->que Moncey + sale mañana de aquí para Valencia, y que Lefebvre, que está en + Pamplona, irá pronto sobre la capital de Aragón; que Duhesme se + extenderá por Cataluña, y que Bessières baja hacia Valladolid a + toda prisa con las divisiones de Lasalle y de Merle?</p> + <p>—¡Cómo se conoce que usted escupe en corro con la canalla! + ¿Y cómo están sus mercedes del estómago? ¿Se han + hecho al fin al vino de España? Y el Gran Duque de Berg, ¿cómo + anda de sus calenturas? ¿Hay mieditis? Porque yo tengo para mi que si a esos + señores se les caen los calzones es porque, como dijo el otro, al que mal + vive, el miedo le sigue. Yo, en verdad, no sabía lo que usted acaba de decir; + pero allá en la oficina oí decir otras cosillas que no sé si + sonarán bien en las orejas de la canalla. ¿Por qué no va mi Sr. + D. Luis a contárselas, a ver si con el gusto se les quita el destemple?</p> + <p>—¿Qué noticias son ésas?</p> + <p>—Nada, poca cosa. Cuando el francés las sepa, verá usted + qué contento se pone.... Que en todas las ciudades se han nombrado o se van a + nombrar Juntas, las cuales no harán caso de lo que se mande en Bayona, sino + que....</p> + <p>—Pero si Fernando VII no es ya rey de España, porque ha cedido sus + derechos al Emperador, lo mismo que Carlos IV. ¿Qué son esas Juntas + más que cuadrillas de insurgentes?</p> + <p>—Sí..., pues que las quiten; es cosa fácil. ¡Demonios de + Juntas! Y las muy simples están formando unos ejércitos..., cosa de + juego, señor de Santorcaz; cuatro gatos que estaban ahí en el Campo de + San Roque con unos cuan<!-- Page 38 -->tos cañoncillos.... Y también + han dado en armarse los paisanos, lo mismo en Castilla que en Cataluña, + así en Valencia como en Andalucía.... Pero eso no vale nada; son + hombres de alfeñique y alcorza, y no digo yo con balas, con saliva les + destruirán los franceses.</p> + <p>—¿Y todo lo que sabe usted se reduce a que la Junta de Sevilla + está formando un ejército con las tropas de San Roque, que manda + Castaños, y las de Granada, que están a las órdenes de Reding? + Pues eso lo sabe todo Madrid.</p> + <p>—Mira, Fernández—dijo oficiosamente doña + Gregoria—, haces mal en revelar lo que sabes por tan buen conducto, porque yo + no soy lerda para conocer que lo que hace nuestro ejército no debe decirse. Y + si no, pongo por caso: si tú, que estás enterado de todo, a causa de tu + gran tino para la guerra, descubres lo que hace el ejército de + Andalucía y llega a oídos del francés, puede aprovecharse de la + noticia, y entonces....</p> + <p>—¡Qué ha de aprovecharse, mujer, ni qué entiendes + tú de estas cosas! Al contrario, yo quiero que el Sr. de Santorcaz vaya con el + cuento. Y también en Castilla....</p> + <p>—Otro ejército, sí, compuesto de Guardias de Corps, + acostumbrados a hacer la guerra en los palacios, de estudiantes, de paletos y + contrabandistas—dijo Santorcaz, dando tregua a las bromas y hablando con + completa seriedad—. Es una desgracia para nosotros el tener que confesar que no + podemos batirnos con los franceses. ¿Qué importa que se armen multitud + de paisanos, si esas turbas indisciplina<!-- Page 39 -->das, antes que ayuda, + serán elemento de ruina para el escaso ejército español? + ¿Qué obstáculo pueden ofrecer a los que han sometido la Europa + entera estos infelices alucinados, a quienes engaña su ignorancia? + ¿Tienen idea de lo que significan la previsión, la táctica, el + genio de un jefe experto, para decidir la victoria? Es triste cosa haber llegado a + tal extremo por las torpezas de nuestros reyes; pero una vez aquí, no hay + más remedio que someterse a lo que la Providencia ha querido hacer de + nosotros. España no puede resistir la invasión, porque si la resistiera + haría un milagro, una sobrenatural hazaña nunca vista. Condenada a ser + de Napoleón y a ver sentado en su trono a un rey de la familia imperial, lo + más cuerdo es resignarse a ésta con la conciencia de haberla + merecido.</p> + <p>—¡Que España será francesa, que España + será de Napoleón!—exclamó el Gran Capitán, + encendido en violenta ira—. Sr. de Santorcaz, usted es un insolente, usted es + un deslenguado, usted no tiene respeto a mis canas. Ya, ¿qué se puede + esperar de un trapisondista calavera, como usted, que abandonó a su familia + por irse a <i>extranjis</i> a aprender malas mañas? ¡Decir que + España ha de ser francesa! Salga usted de mi casa, y no ponga más los + pies en ella. ¿Qué te parece, Gregoria? Mujer, ¿te estás + con esa calma y no bufas de cólera como yo?</p> + <p>Y levantándose de su asiento, indicó a Santorcaz con majestuoso + gesto la puerta de la sala; mas como D. Luis no tuviera humor de + <!-- Page 40 -->marcharse, porque todos los días se repetía la misma + escena sin resultado alguno, preparábase a comer tranquilamente, dejando que + se desvaneciera, como efectivamente se desvaneció, sin efusión de + sangre, la ira de su honrado amigo. Durante la comida gruñó un poco D. + Santiago; pero la prudencia y discreción de su esposa evitaron un choque que + pudo haber tenido calamitosas consecuencias.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="IV" name='IV'></a> + <h2>IV</h2> + <br /> + + <p>Lo que he contado pasaba el 20 de mayo, si no me engaña la memoria. Poco a + poco fuí avanzando en mi convalecencia, y en pocos días me hallé + ya con fuerzas suficientes para levantarme y dar algunos paseos por los grandes + corredores de la casa, pues la vivienda del Gran Capitán tenía como + único desahogo el largo pasillo, en cuya pared se abrían hasta veinte + puertas numeradas, albergues de otras tantas familias. Peor que mi cuerpo se hallaba + mi alma, llena de turbaciones, de sobresaltos y congojas, tan apenada por terribles + recuerdos como por angustiosas presunciones, de tal modo, que mi pensamiento + corría de lo pasado a lo futuro alternativamente, buscando en vano un poco de + paz.</p> + <p>La muerte del cura de Aranjuez, sin dejar de formar en mi alma un gran + vacío, me era menos sensible de lo que a primera vista pu<!-- Page 41 -->diera + parecer, porque conceptuándola yo como tránsito que había + llevado un nuevo santo a las falanges del Paraíso, consideré a mi amigo + en su verdadero lugar, y no tan lejos de nosotros que pudiera desampararnos si le + invocábamos.</p> + <p>En cuanto a Inés, no dudaba que existía en poder de alguien que la + protegiera por encargo de los parientes de su madre; y aunque para esta creencia no + tenía más dato que la relación del alucinado Juan de Dios, yo me + confirmaba cada vez más en ella, fundándome en antecedentes que omito + por ser de mis lectores conocidos, y en la sórdida avaricia del licenciado + Lobo, carácter muy abonado para apoderarse de la joven y entregarla, mediante + una buena recompensa, a quien deseaba poseerla.</p> + <p>Todo mi afán consistía en restablecerme completamente para poder + salir a la calle; y cuando lo conseguí, tuve el gusto de darme a conocer a + todos mis amigos como un verdadero resucitado, o alma del otro mundo que vuelve con + forma corporal a cobrar deudas atrasadas.</p> + <p>No tendrán ustedes idea del aspecto que ofrecía entonces Madrid si + no les digo que la gente toda andaba azorada y aturdida, a veces llena de miedo, a + veces haciendo esfuerzos para disimular su alegría. El odio a los franceses no + era odio: era un fanatismo de que no he conocido después ningún + ejemplo; un sentimiento que ocupaba los corazones por entero sin dejar hueco para + otro alguno; de modo que el amar a los semejantes, el amarse <!-- Page 42 -->a + sí mismo, y hasta me atrevo a decir el amar a Dios, se adaptaban y + sometían como fenómenos secundarios al gran aborrecimiento que + inspiraban los verdugos del pueblo de Madrid.</p> + <p>A éstos se les veía solos en todos los sitios: su presencia + hacía detener o apresurar a los transentes; y era tan extraordinario este + desvío, que hasta parecían ellos mismos afectados de profundo pesar, y + se les observaba taciturnos y foscos, sintiendo que el suelo les quemaba las plantas + de los pies. Habían llenado de trincheras y baterías el Retiro, y para + ver en todo su orgullo y presunción a los invasores, no había + más que dirigir el paseo hacia Oriente, y se les encontraba en grandes grupos + alrededor de las cantinas, o paseando por la carretera de Aragón. + Ningún español se encaminaba hacia allí, a no ser los granujas, + que, entonces como ahora, gustaban de meter las narices en todas partes. Llevado de + mi curiosidad, me acerqué al Retiro, y también recorrí otros + sitios hacia el Mediodía, igualmente ocupados como posiciones ventajosas.</p> + <p>En el interior de Madrid las tiendas estaban desiertas, pues todas las personas + que se juntaban para pedir o comunicar noticias se reunían en parajes ocultos, + siendo de notar que ya entonces comenzaban a dar sus primeras señales de vida + las sociedades secretas, aunque yo no vi ninguna, y digo esto sólo con + referencia a vagos rumores. Como el afán por tener noticias relativas al + levantamiento de las provincias era una fiebre de que no estaban + <!-- Page 43 -->exentos ni los niños, ni los ancianos, ni las mujeres, cuando + se sabía que D. Fulano de Tal había recibido una carta de + Andalucía, de Galicia o de Cataluña, la casa se llenaba de amigos, y + hasta los desconocidos se permitían invadirla ruidosamente para no esperar a + que se les contara el gran suceso. Sacábanse copias de las cartas que hablaban + de la Junta de Sevilla y de la sublevación de las tropas de San Roque, y + aquellas copias circulaban con una rapidez que envidiaría la moderna Prensa + periódica.</p> + <p>Todos los días y a todas horas se hablaba de los oficiales que + habían huído de Madrid para unirse a los ejércitos de Cuesta o + de Blake, y cuando se tropezaba con un militar o con algún joven paisano de + buen porte y bríos, no se le hacia otra pregunta que ésta: + «¿Usted cuándo se va?» Las familias de las víctimas + se habían olvidado ya de rezar por los muertos, y pensaban en equipar a los + vivos. Escaseaban los jornaleros y menestrales, porque de los barrios bajos + partían diariamente muchos hombres a engrosar las partidas de Toledo y la + Mancha; y a pesar de los brutales bandos del General francés, ni faltaban + armas en las casas, ni los fugitivos partían con las manos vacías.</p> + <p>Los invasores, que vigilaban el odio de la capital con la suspicacia medrosa del + que ha padecido sus terribles efectos, no permitían, siendo tan grande su + número y fuerza, que se manifestara lo que los madrileños pensaban y + sentían; pero aun así, ¡cuántos cantares, cuan + <!-- Page 44 -->tas jácaras, romances y décimas brotaron de improviso + de la vena popular, ya amenazando con rencor, ya zahiriendo con picantes chistes a + los que nadie conocía sino por el injurioso nombre de <i>la canalla</i>!</p> + <p>En el fondo de aquella grande agitación, y entre tantos recelos, + había un secreto júbilo, pues como un día y otro llegaban + noticias de nuevos levantamientos, todos consideraban a los franceses como puestos en + el vergonzoso trance de retirarse. Aquel júbilo, aquella confianza, aquella fe + ciega en la superioridad de las heterogéneas y discordes fuerzas populares, + aquel esperar siempre, aquel no creer en la derrota, aquel <i>no importa</i> con que + curaban el descalabro, fueron causa de la definitiva victoria en tan larga guerra, y + bien puede decirse que la estrategia, la fuerza y la táctica, que son cosas + humanas, no pueden ni podrán nunca nada contra el entusiasmo, que es + divino.</p> + <p>Como era natural, las noticias, del levantamiento se exageraban locamente, y el + delirio popular veía miles de hombres donde no había sino centenares. + Cuando las noticias venían de Bayona, eran objeto de sistemático + desprecio, y las disposiciones del palacio de Marras, así como la convocatoria + de irrisorias Cortes en la ciudad del Adour, y el pleito homenaje por algunos grandes + tributado a Bonaparte, daban pábulo a sátiras sangrientas. Cuando + alguno decía que vendría de rey a Madrid el hermano de Napoleón, + daba pie para las más ingeniosas improvisaciones del género + epigramático.</p> + <p><!-- Page 45 -->Todas las tertulias, que entonces eran muchas, pues la sociedad no + se desparramaba aún por los cafés, eran, digámoslo así, + verdaderos clubs donde latía sorda y terrible la conspiración nacional. + Se conspiraba con el deseo, con las noticias, con las sospechas, con las + hipérboles, con las sátiras, con verdades y mentiras, con el llanto + tributado a los muertos y las oraciones por el triunfo de los vivos.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="V" name='V'></a> + <h2>V</h2> + <br /> + + <p>Tal era Madrid a fines de mayo de 1808, antes de que sonaran los primeros + cañonazos de Cabezón y los primeros tiros del Bruch. Dicho esto se me + permitirá que hable un poco de mi persona, pues atendiendo a que la desgracia + halla siempre eco en toda persona discreta y sensible, creo que no soy saco de paja a + los ojos de mis lectores, y que algún interés les inspiran los penosos + trances de mi borrascosa existencia. Necesito, además, explicar por qué + causas emprendí mi viaje a Andalucía entre mayo y junio; y si de buenas + a primeras me presentara camino de Despeñaperros en compañía del + desconocido Santorcaz, ustedes no acertarían a explicarse ni los + móviles de jornada tan peligrosa, ni mi repentino acomodamiento con aquel + hombre singular.</p> + <p>Es, pues, el caso que, no satisfecho con las noticias que acerca de Inés me + dió Juan de <!-- Page 46 -->Dios, traté de averiguar la verdad y tuve + la feliz ocurrencia, mejor dicho, la inspiración, de presentarme en casa de la + Marquesa, a quien no hallé; mas quiso la Divina Providencia que un criado, + conocido mío desde la famosa noche de la representación, me saliera al + encuentro, y después de mostrarse muy obsequioso, satisficiera mi curiosidad + sobre aquel punto. Según me dijo, el mismo día 3 de mayo se + presentó allí un hombre de antiparras verdes, el cual conducía + dentro de una litera a cierta joven llorosa y al parecer enferma. No encontrando a la + señora, preguntó por su hermano, con el cual hubo de conferenciar + más de dos horas. Despidióse al cabo, dejando a la madamita en la + casa.</p> + <p>El hermano de la Sra. Marquesa, que no era otro que aquel festivo + diplomático a quien conocimos en octubre de 1807, partió el día + 4 para Córdoba a unirse con su hermana y sobrina, y, ¡cosa + rara!—me dijo aquel curioso servidor—, se llevó consigo a la + jovenzuela.</p> + <p>—¿De suerte que ahora están todos en Córdoba?—le + pregunté.</p> + <p>—Sí, y según noticias, no piensan venir hasta que no se acaben + estas cosas. Eso de la señorita que trajeron en la litera ha dado mucho que + hablar a la servidumbre, y dice mi mujer..., pero más vale callar. El hombre + aquél de las antiparras verdes había estado ya algunos días + aquí, y unas veces la Sra. Condesa, otras su tía, le recibían. + Mal hombre parece.</p> + <p>—¿Y la joven no hizo resistencia cuando quisieron + llevársela?</p> + <p>—<!-- Page 47 -->Si parecía muerta, ¿qué resistencia + podía hacer? Como que tuvimos que cargarla entre dos para ponerla en el + coche....</p> + <p>Ignoro si esto que oí y puntualmente refiero llamará la + atención de mis lectores; pero lo que sí les ha de causar sorpresa, + ¡qué digo sorpresa!, asombro grandísimo, es el saber que me + atreví a desafiar las iras del licenciado Lobo, del mismo Lobo de marras, no + vacilando en arriesgarlo todo por esclarecer lo que tan hondamente me inquietaba. No + queriendo aparecer ni aun en sombra por la aborrecida calle de la Sal, + busquéle allá por la Alcaldía de Casa y Corte, donde con toda + seguridad pensaba encontrarle, y al punto que me vió.... No, no es + verosímil, no lo van ustedes a creer. ¿Necesitaré jurarlo? Pues + lo juro: juro que es la pura verdad. Pues bien: al pronto que me vió, + echóme los brazos al cuello, demostrando gran interés por mi persona, y + no sólo me pidió nuevas acerca de mi salud, sino que me rogó le + contase algunos pormenores de mi fusilamiento y para él milagrosa + resurrección.</p> + <p>Quedéme atónito, aunque no tranquilo, presumiendo que tan desusadas + blanduras serían obra de su refinada astucia y preparación de + algún nuevo golpe contra mí; pero cuando le pregunté por el + estado en que se hallaba el proceso célebre, respondióme que ya no se + pensaba en tal cosa, porque como los franceses eran amigos del Príncipe de la + Paz, no convenía molestar a los servidores y amigos de éste.</p> + <p>—No quiero—añadió—que Su Alteza el + <!-- Page 48 -->Gran Duque se amosque. Aquello fué una broma, y de haberte + prendido, al punto hubieras sido puesto en libertad. Pero di, picarón..., + ¿conque tú eras galán de D.ª Inés? Cuéntame + todo: ¿dónde la conociste? ¡Ah, bien comprendía Requejo + que guardaba un tesoro en su casa! Yo lo sabía todo..., ¿y tú?; + sospecho que también, perillán. Pero no sabías que a fines del + mes de abril se acordó en consejo de familia recoger e identificar a esa + jovencita para darle la posición que le corresponde. Como yo estaba al tanto + de todo, y además tenía el honor de conocer a la Sra. Marquesa, + comprometíme a entregarla, haciéndoles creer que había grandes + dificultades para arrancarla del poder de los parientes de su supuesta madre. Hijo, + es preciso hacer algo por la vida: considera que es uno un pobre, con mujer, nueve + hijos, dos suegras y tres cuñadas; dos suegras, sí señor, la + madre y la abuela de mi mujer, y si uno no se da maña para mantener a este + familión.... La verdad es que a todos les di cordelejo: a D. Mauro, al + papanatas de Juan de Dios, y a ti mismo, que ahora resucitas para pedirme a + Inés. ¿Pero la amabas tú? Anda, zanguango, cortéjala, a + ver si logras casarte con ella, lo cual, aunque difícil, no es imposible...; + la niña tendrá una dote regular, y quizás pueda heredar el + mayorazgo y título, lo cual será, según el tenor de las + escrituras ...¡Ah, pelafustán! Me parece que tú traes un + proyectillo entre ceja y ceja. ¿Vas a Córdoba? Oye: recuerdo que la + palomita te llamaba con exclamaciones muy tiernas, cuando medio muerta la condu + <!-- Page 49 -->cíamos en la litera mi pasante y yo. ¡Ja, ja, ja! + ¿Sabes de qué me río? De ese ganso de Juan de Dios, que estuvo + aquí el otro día, y poniéndose de rodillas delante de mí, + me dijo: «¡Déme usted a Inés, porque me muero sin ella! + ¡Démela usted hoy y máteme mañana!» Fué una + comedia, Gabriel, y aunque nos reímos mucho, al fin nos cansó tanto, + que tuvimos que echarle a palos de la escribanía.</p> + <p>Atención sostenida presté yo a estas y otras muchas razones del + licenciado Lobo, el cual, para que nada faltara en su inexplicable benignidad y + cortesanía, al tiempo de despedirme díjome que quizás pudiera + proporcionarme algunas lecciones de latín, si me hallaba con ánimos, + puesto que era tan gran humanista, de ganarme el pan con la enseñanza. Dile + las gracias, y tan satisfecho me retiré del resultado de mis investigaciones, + que el mismo día decidí marchar a Córdoba cuando estuviera + restablecido.</p> + <p>¿Me seguirán ustedes, o, fatigados de estas aventuras, + dejarán que marche solo a resolver cuestiones que a nadie interesan más + que al que esto escribe? No; espero que no nos separaremos tan a deshora, y cuando + parece probable que, siguiéndome, asistan ustedes a algún + espectáculo que les haga más llevadero el fastidio de mis personales + narraciones. Vamos, pues, y tengan en cuenta que nos acompaña el Sr. de + Santorcaz, a quien llevan al país andaluz asuntos de familia. Yo le + manifesté que deseaba me llevase como escudero; mas él dijo que no + tenía con qué pagar mis servicios, por<!-- Page 50 -->que su bolsa no + estaba en disposición de atender a gastos de servidumbre, y que harto se + congratularía de llevarme como compañero y amigo. Así + fué, en efecto; y como yo necesitara algunos días más de + restablecimiento, él me esperó, y en uno de los últimos + días de mayo o de los primeros de junio, luego que me despedí de mis + obsequiosos protectores, correspondiéndoles como pude, y de Juan de Dios, a + quien oculté el objeto de mi expedición, nos pusimos en marcha.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="VI" name='VI'></a> + <h2>VI</h2> + <br /> + + <p>Como Santorcaz era pobre, y yo más pobre todavía, nuestro viaje + fué tan irregular, cual los que en antiguas novelas vemos descritos. No + adoptamos sistemáticamente ninguna de las clases de incómodos + vehículos conocidos en nuestra España; en varias ocasiones anduvimos en + galera, otras en macho, si nos franqueaban sus caballerías los arrieros que + tornaban a la Mancha de vacío, y las más veces a pie. Hacíamos + noche en las posadas y ventas del camino, donde Santorcaz lucía su prodigiosa + habilidad en el no gastar, logrando siempre que se le sirviese bien. Para estas y + otras picardías, mi compañero se hacía pasar por un insigne + personaje, mandándome que le llamase Excelencia y que me descubriese ante + él siempre que nos mirara el mesonero. Yo lo <!-- Page 51 -->cumplía + puntualmente; y con tal artificio, más de una vez, además de no + cobrarnos nada, salían a despedirnos humildemente, rogándonos que les + dispensáramos el mal servicio.</p> + <p>Más allá de Noblejas y Villarrubia de Santiago, y cuando + después de una larga jornada sesteábamos, apartados del camino, junto a + la ermita del <i>Santo Niño</i>, se nos agregó un mozo que nos dijo + llevaba el mismo camino que nosotros y que desde entonces fué nuestro + inseparable compañero. Tenía como veinte años, llamábase + Andresillo Marijuán, y aunque era natural de Aragón, iba a servir de + mozo de mulas a un pueblo de Andalucía, en casa de la condesa de Rumblar, su + ama y señora, pues en las fincas que ésta poseía en tierra de + Almunia de Doña Godina había nacido aquel mancebo. Al punto su genio + franco y alegre simpatizó con el mío y nos hicimos muy amigos. + Santorcaz nos trataba con superioridad, aunque sin tiranía. Cuando al llegar a + una posada, cabalgando él en perverso macho y nosotros a pie, íbamos a + tenerle el estribo y después a quitarle las espuelas, deshaciéndonos en + cumplidos y cortesías, teníamos que apretar los dientes para no soltar + la risa. Marijuán, que mejor que yo sabía fingir, era el encargado de + ordenar al ventero que le diese al amo lo mejor de la despensa, porque Su Excelencia, + que iba de Regente a Sevilla, era hombre terrible y castigaba con fiereza a los + posaderos que no le servían bien.</p> + <p>Así atravesamos la Mancha, triste y solitario país, donde el sol + está en su reino y el <!-- Page 52 -->hombre parece obra exclusiva del sol y + del polvo; país entre todos famoso desde que el mundo entero hase acostumbrado + a suponer la inmensidad de sus llanuras recorrida por el caballo de D. Quijote. En + opinión general es la Mancha la más fea y la menos pintoresca de todas + las tierras conocidas, y el viajero que viene hoy de la costa de Levante o de + Andalucía, se aburre junto al ventanillo del vagón, anhelando que se + acabe pronto aquella desnuda estepa, que como inmóvil y estancado mar de + tierra, no ofrece a sus ojos accidente, ni sorpresa, ni variedad, ni recreo alguno. + Ésto es lo cierto: la Mancha, si alguna belleza tiene, es la belleza de su + conjunto, su propia desnudez y monotonía, que, si no distraen ni suspenden la + imaginación, la dejan libre, dándole espacio y luz donde se precipite + sin tropiezo alguno. La grandeza del pensamiento de D. Quijote no se comprende sino + en la grandeza de la Mancha. En un país montuoso, fresco, verde, poblado de + agradables sombras, con lindas casas, huertos floridos, luz templada y ambiente + espeso, D. Quijote no hubiera podido existir y habría muerto en flor, tras la + primera salida, sin asombrar al mundo con las grandes hazañas de la + segunda.</p> + <p>Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y que, sin + embargo, todo él es camino; aquella tierra sin direcciones, pues por ella se + va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna; tierras surcadas por las + veredas del acaso, de la aventura, y donde todo cuanto pase ha de pareer cobra + <!-- Page 53 -->de la casualidad o de los genios de la fábula; necesitaba de + aquel sol que derrite los sesos y hace a los cuerdos locos; aquel campo sin fin donde + se levanta el polvo de imaginarias batallas, produciendo, al transparentar de la luz, + visiones de ejércitos de gigantes, de torres, de castillos; necesitaba aquella + escasez de ciudades que hace más rara y extraordinaria la presencia de un + hombre o de un animal; necesitaba aquel silencio cuando hay calma, y aquel desaforado + rugir de los vientos cuando hay tempestad; calma y ruido que son igualmente tristes y + extienden su tristeza a todo lo que pasa, de modo que si se encuentra un ser humano + en aquellas soledades, al punto se le tiene por un desgraciado, un afligido, un + menesteroso, un agraviado que anda buscando quien le ampare contra los opresores y + tiranos; necesitaba, repito, aquella total ausencia de obras humanas que representen + el positivismo, el sentido práctico, cortapisas de la imaginación, que + la detendrían en su insensato vuelo; necesitaba, en fin, que el hombre no + pusiera en aquellos campos más muestras de su industria y de su ciencia que + los patriarcales molinos de viento, a los cuales sólo el lenguaje + faltaría para ser colosos, inquietos y furibundos, que desde lejos llaman y + espantan al viajero con sus gestos amenazadores.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="VII" name='VII'></a> + <h2><!-- Page 54 -->VII</h2> + <br /> + + <p>Así es la Mancha. Al atravesarla no podía menos de acordarme de D. + Quijote, cuya lectura estaba fresca en mi imaginación. Durante nuestras + jornadas nos aburríamos bastante, menos cuando Santorcaz nos contaba + algún extraordinario suceso de los que en lejanos países había + presenciado. Una vez nos dejó con la boca abierta contándonos la fiesta + de la coronación de Bonaparte, con todos sus pelos y señales, y otra + vez nos puso los cabellos de punta refiriendo la más famosa batalla de las + muchas en que se haba encontrado. Cuando lo contaba íbamos caballeros en + sendos machos que nos facilitaron por poco dinero unos arrieros de Villarta, y no + estoy seguro de si habíamos traspasado ya el término de Puerto + Lápiche o íbamos a entrar en él. Lo que sí recuerdo es + que por huir del calor emprendimos nuestra jornada mucho antes de la salida del sol, + y que la noche estaba brumosa, el cielo encapotado y sombrío, la tierra + húmeda a consecuencia del fuerte temporal de agua que descargara el da + anterior.</p> + <p>Debo indicar el paisaje que teníamos delante, porque no menos que la + pintoresca relación de Santorcaz, contribuyó aquél a impresionar + mis sentidos. El camino seguía en línea recta ante nosotros; a la + izquierda elevábanse unos cerros cuyas suaves ondulaciones se perdían + <!-- Page 55 -->en el horizonte formando dilatadas curvas; en el fondo y muy lejos se + alcanzaba a ver una colina más alta, en cuya falda parecían + distinguirse las casas de un pueblo; a la derecha el suelo se extendía + completamente llano, y en su inmensa costra la tarda corriente de un arroyo y el agua + de la lluvia formaban multitud de pequeños charcos, cuyas superficies, + iluminadas por la luna, ofrecían a la vista la engañosa perspectiva de + una gran ciénaga o pantano. He hablado de la luna, y debo añadir que + aquel astro, desfigurador de las cosas de la tierra, prestaba imponente solemnidad al + desnudo y solitario paisaje, esclareciéndolo o dejándolo a obscuras + alternativamente, según que daban paso o no a sus pálidos rayos los + boquetes, desgarrones y acribilladuras de las nubes.</p> + <p>Santorcaz, después de un rato de silencio y meditación, contuvo su + cabalgadura, paróse en mitad del camino, y contemplando con cierto + arrobamiento el horizonte lejano, las colinas de la izquierda y los charcos de la + derecha, habló as:</p> + <p>—Estoy asombrado, porque nunca he visto dos cosas que tanto se parezcan como + este país a otro muy distante donde me encontraba hace tres años a esta + misma hora, en la madrugada del 2 de diciembre. ¿Es mi imaginación la + que me reproduce las formas de aquel célebre lugar, o por arte milagroso nos + encontramos en él? Gabriel, ¿no hay enfrente y hacia la derecha unos + grandes pantanos? ¿No se ven a la izquierda unos cerros que ter + <!-- Page 56 -->minan en lo alto con un pequeño bosque? ¿No se eleva + delante una colina en cuya falda blanquea un pueblecillo? Y aquellas torres que + distingo al otro lado de dicha colina, ¿no son las del castillo de + Austerlitz?</p> + <p>Marijuán y yo nos reímos, diciéndole que se le quitaran de la + cabeza tales cosas, y que si bien lo de los charcos era cierto, por allí no + había ningún castillo de Terlin ni nada parecido. Pero él, + poniendo al paso la cabalgadura y mandándonos que le siguiéramos uno a + cada lado, continuó hablando así:</p> + <p>—Muchachos, no puedo olvidar aquella célebre jornada, que llamamos de + los Tres Emperadores, y que es sin duda la más sangrienta, la más + gloriosa, la más hábil con que ha ilustrado su nombre el gran tirano, + ese hombre casi divino, a quien ahora puedo nombrar a boca llena, porque no nos oyen + más que el cielo y la tierra. Os contaré, muchachos, para que + sepáis lo que es el hacha de la guerra en manos de ese leñador de + Europa. Yo me hallaba en París sin recursos, después de haber sido + sucesivamente maestro de latín, pintor de muestras, corista en Ventadour, + espadachín, servidor de los emigrados de Coblentza, postillón de + diligencias, carbonero y cajista de imprenta, cuando senté plaza en el + ejército de Boulogne, destinado a dar un golpe de mano contra Inglaterra.... + Cuando el Emperador nos trasladó de improviso, sin revelar su pensamiento, al + centro de Europa, estábamos un tanto amoscados, porque las violentas marchas + nos mortificaban mucho, y como éramos <!-- Page 57 -->unos zopencos, no + comprendíamos los grandes planes de nuestro jefe. Pero después de la + capitulación de Ulm, nos creíamos los primeros soldados del mundo, y al + hablar de los prusianos y de los rusos, nos reíamos de ellos, + juzgándoles hasta indignos de nuestras balas. Cuando pasamos el Inn, ya + presumamos que se preparaban grandes cosas; al internarnos en la Moravia, + después de la acción de Hollabrünn, comprendimos que el + ejército ruso-austriaco nos iba a presentar batalla formal. Lo que no estaba + reservado a nuestras cabezas era el discurrir si tomaríamos la ofensiva o si + operaríamos a la defensiva. Pero la gran cabeza, aquella que tiene un + mechón en la frente y el rayo en el entrecejo, lo iba a decidir bien + pronto.</p> + <p>A este punto llegaba, cuando el camino por que marchábamos torció + hacia la derecha, describiendo una gran vuelta, de modo que formaba ángulo + recto con su primitiva dirección. Santorcaz, nuevamente alucinado con aquello + que parecía para él extraordinaria coincidencia, prosiguió + así:</p> + <p>—¿Pero no es éste el camino de Olmutz? Gabriel, o esto es + aquello mismo, o se le parece como una gota a otra gota. Mira, ahora tenemos enfrente + los pantanos de Satzchan y a nuestra izquierda la colina de Pratzen. Mira hacia + allá. ¿No se oye ruido de tambores? ¿No se ven algunas luces? + Pues allí están los rusos y los austriacos. ¿Sabes cuál + es su intención? Pues quieren cortarnos el camino de Viena, para lo cual + tendrán que bajar de la colina de Pratzen y situarse entre nuestra derecha y + los <!-- Page 58 -->pantanos. ¡Mira si son estúpidos! Eso precisamente + es lo que quiere el Emperador, y todo lo dispone de modo que parezca que nos + retiramos hacia Viena. Figúrate que aquí está nuestro + ejército, compuesto de setenta mil hombres, cuyo inmenso frente ocupan todas + las colinas de la izquierda, el camino y parte de la llanura que hay a la derecha. El + Emperador, después de llenarse las narices de tabaco, sale a media noche a + recorrer el campo y observar los movimientos del enemigo. ¿Veis?; por + allí va. ¿No se oyen las pisadas de su caballo y los gritos de + entusiasmo con que le saludan los soldados? ¿No se ve el resplandor de las + hogueras que encienden a su paso? ¿Pero ustedes no ven todo esto? ¡Bah! + Es ilusión mía; pero de tal modo aviva mis recuerdos la similitud del + paisaje, que me parece ver y oír lo que estoy contando.... Pero + querréis saber cómo fué que vencimos a los rusos y a los + austriacos, y os lo voy a referir. Al amanecer, ¡oh, chiquillos!, los rusos + bajaban maquinalmente por aquella alta colina de enfrente, con objeto de venir hacia + nuestra derecha para cortarnos el camino. No olvidéis que aquí delante + tenemos un arroyo que viene serpenteando de izquierda a derecha hasta perderse en los + pantanos. El Emperador manda que la derecha pase el arroyo, y verificado esto, los + rusos la atacan. El centro, mandado por Soult, y la izquierda por Lannes, ansiaba + entrar en fuego; pero el Emperador contenía el ardor de aquellos generales, + para aguardar a que los rusos acabasen de cometer el desatino de bajar de + <!-- Page 59 -->las alturas de Pratzen para meterse en la madre del arroyo de + Golbasch. Os explicaré bien. Allá, en lontananza y al pie de la loma, + están las aldeas de Telnitz y Sokolnitz....</p> + <p>—Si aquí no hay tales aldeas, señor—interrumpió + Marijuán, indócil a la mixtificación.</p> + <p>—Necio, ¿querrás callar?—continuó el + francmasón—. Yo sé lo que me digo, y es que todo el afán + de Napoleón, después que vió bajar a los rusos, consistía + en tomar aquellas aldeas para apoderarse luego de la loma que tenemos enfrente. + ¿No le veis? Pues bien: los generales Soult y Lannes partieron al galope para + dirigir las operaciones del centro y de la izquierda. Yo pertenecía al centro, + y estaba en el 17.º de línea y a las órdenes de Vandamme. + Avanzamos hacia el arroyo: ¿veis?, fuimos por aquí a toda prisa.</p> + <p>-Si aquí no hay tal arroyo—dijo Marijuán, riendo—. Usted + si que tiene la cabeza llena de arroyos y aldeas, y derechas e izquierdas.</p> + <p>—Llegamos a la aldea de Telnitz y allí comenzó el + ataque—continuó imperturbablemente Santorcaz—. En la loma quedaban + todavía veintisiete batallones de infantería rusa y austriaca, mandados + en persona por los dos Emperadores y por el General en Jefe ruso Kutusof.¡Ah, + muchachos, si hubierais visto aquello! Mirad hacia enfrente, pues desde aquí + se distingue muy bien la posición que respectivamente teníamos: ellos + encima, nosotros debajo.... Al principio nos acribillaban; pero Soult nos + mandó subir a todo trance, y subimos desafiando la lluvia de balas. Para ayu + <!-- Page 60 -->darnos, el general Thiebault, de la división de Saint-Hilaire, + refuerza nuestra derecha con doce piezas de artillería, que, bien disparadas, + hacen grandes claros en las filas contrarias. Éstas tienen al fin que + retroceder al otro lado de la loma. ¿Veis aquel repecho que hay a la + izquierda? Pues allí fué el 17.º de línea. Piquemos + nuestras cabalgaduras, y nos hallaremos en el mismo sitio. Estúpidos, + ¿no os entusiasmáis con estas cosas? Mira, Gabriel, ya estamos + subiendo: ésta es la loma que veíamos desde lejos; este repecho que + miráis a la izquierda es el repecho de Estari-Winobradi, adonde el general + Vandamme nos condujo. ¿Pero creéis que era cosa de juego? El repecho + estaba defendido por numerosas tropas rusas y una formidable artillería. La + cosa era peliaguda; pero cuando los generales dicen «Adelante, siempre + adelante», no es posible resistir, y aunque del 17.º de línea no + quedamos más que la tercera parte para contarlo, ayudados por el 24.º de + ligeros tomamos al fin el repecho, apoderándonos de la artillería. Los + rusos se desbandaron por el otro lado de la loma, dirigiéndose hacia aquel + caserío que a lo lejos clarea, a la luz de la luna, y que no es otro que el + castillo de Austerliz.</p> + <p>Marijuán reventaba de hilaridad. Yo a mi vez no pude menos de hacer alguna + observación al narrador, diciéndole:</p> + <p>—Señor de Santorcaz, allá no se ve ningún castillo, + como no sea que se le antoje fortaleza la cabaña de algún pastor de + ovejas, únicos rusos que andan por estos lugares.</p> + <p>—<!-- Page 61 -->Tú si que no sabes lo que te + dices—prosiguió Santorcaz, deteniendo su macho en medio del + camino—. Os seguiré contando. Mientras los del centro hacíamos lo + que habéis oído, allá por la izquierda, en esa tierra llana que + tenemos a este lado, la caballería cargaba portentosamente al mando de Lannes + y Murat. Francamente, rapaces, de esto poco os puedo hablar, porque caí + herido: por un buen rato se me pusieron telarañas ante los ojos, y mis + oídos no percibían sino un vago zumbido. Pero ahí, hacia la derecha, se + remataba a los rusos y austriacos del modo más admirable. ¿No veis los + pantanos de Satzchan? A lo lejos brilla su engañosa superficie; están + helados, y los rusos, impelidos por Soult, se precipitan sobre ellos. En el acto, el + Emperador manda que la artillera de la Guardia dispare algunos cañonazos + sobre el hielo para que se hunda, y entre los desmenuzados cristales caen al agua dos + mil rusos con sus cañones, caballos, pertrechos, armas, municiones y carros, + precipitándose confusamente, sin que sus compañeros les prestaran + socorro, porque no pensaban más que en huir, y huyendo se ahogaban, y + quedándose morían barridos por la metralla francesa. ¡Qué + espantoso desastre para aquella pobre gente, y qué gran victoria para + nosotros! Estábamos locos de entusiasmo. ¡Pero qué veo! Gabriel, + y tú, Marijuán, ¿no os entusiasmáis? Sois unos + gaznápiros. Aquello fué prodigioso. Sólo entramos en fuego + cuarenta mil hombres, y merced a las hábiles disposiciones del gran tirano, + derrotamos a noventa <!-- Page 62 -->mil aliados, matándoles o ahogando quince + mil, cogiendo veinte mil prisioneros y ciento veinte cañones. ¿No + había motivo para que nos volviéramos locos con nuestro jefe? + ¡Ah, muchachos, si hubierais estado allí cuando recorrió el campo + de batalla mandando recoger los heridos! Creo que hasta los muertos se levantaban + para gritar «¡Viva el Emperador!», y cuando a la noche siguiente + encendimos una gran hoguera en este mismo sitio donde ahora estamos, y vino él + a situarse allí enfrente para recibir al Emperador de Austria, parecía + un dios rodeado de aureola de fuego y teniendo al alcance de su mano los rayos con + que destruía tronos y reyes, imperios y coronas.</p> + <p>Marijuán y yo nos reíamos; pero pronto nos fué forzoso + disimular nuestra hilaridad, porque habiendo preguntado el joven aragonés con + mucha sorna que cuál fué la ventaja sacada de tal lucha, Santorcaz se + amoscó, y amenazando castigarnos si no nos entusiasmábamos como + él, nos dijo:</p> + <p>—Mentecatos, podencos, ¿acaso la paz y Tratado de Presburgo es paja? + Prusia quedó aliada de Francia, perdiendo Austria el apoyo de su hermana. + Austria abandonó a Francia el Estado de Venecia y cedió el Tirol a + Baviera, reconociendo al mismo tiempo la soberanía de los electores de + Baviera, Wurtemberg y Baden, después de pagar a Francia cuarenta millones de + indemnización de guerra. Al mismo tiempo, pedazos de alcornoque, por el + Tratado de Schenbrunn, Francia cedió a Prusia el Hannover, Prusia a Baviera + el marquesado de <!-- Page 63 -->Anspach y a Francia el principado de + Neufchâtel y el ducado de Cleves.</p> + <p>Marijuán y yo volvimos a mirarnos y nos volvimos a reír, lo cual, + advertido por Santorcaz, fué causa de que éste nos sacudiera un par de + latigazos que, a ser repetidos, nos habrían obligado a defendernos, haciendo + allí mismo un segundo Austerlitz. Más bien estábamos para burlas + que para veras, y Marijuán especialmente no dejaba pasar coyuntura en que + pudiera zaherir a nuestro compañero. Como acertáramos a encontrar un + rebaño de ovejas y cabras, dijo el aragonés:</p> + <p>—Apartémonos aquí junto al charco para ver de derrotar a estos + austriacos y rusiacos, que vienen mandados por el tío Parranclof, emperador + del Zurrón y rey de los guarros, y subamos a la loma de la Panza para + quitarles la artillería y hacerles meter en el castillo.</p> + <p>Yo en tanto, acordándome de D. Quijote, contemplaba el cielo, en cuyo + sombrío fondo las pardas y desgarradas nubes, tan pronto negras como radiantes + de luz, dibujaban mil figuras de colosal tamaño, con esa expresión que, + sin dejar de ser cercana a la caricatura, tiene no sé qué sello de + solemne y pavorosa grandeza. Fuera por efecto de lo que acababa de oír, fuera + simplemente que mi fantasía se hallase por sí dispuesta a la + alucinación, que siempre produce un bello espectáculo en la solitaria y + muda noche, lo cierto es que vi en aquellas irregulares manchas del cielo veloces + escuadrones que corrían de Norte a Sur, y en su revuelta masa las cabezas de + los caballos y <!-- Page 64 -->sus poderosos pechos, pasando unos delante de otros, + ya negros, ya blancos, como disputándose el mayor avance de la carrera. Las + recortaduras, varias hasta lo infinito, de las nubes hacían visajes de + distintas formas: vi colosales sombreros o morriones con plumas, penachos, bandas, + picos, testuces, colas, crines, garzotas; aquí y allí se alzaban manos + con sables y fusiles, banderas con águilas, picas, lanzas, que corrían + sin cesar; y al fin, en medio de toda esa baraúnda, se me figuró que + aquellas mil formas se deshacían, y que las nubes se conglomeraban para formar + un inmenso sombrero apuntado de dos candiles, bajo el cual los difuminados + resplandores de la luna como que bosquejaban una cara redonda y hundida entre altas + solapas, desde las cuales se extendía un largo brazo negro, señalando + con insistente fijeza el horizonte.</p> + <p>Yo contemplaba esto, preguntándome si la terrible imagen estaba realmente + ante mis ojos, o dentro de ellos, cuando Santorcaz exclamó de improviso:</p> + <p>—¡Miradle, miradle allí! ¿Le veis? + ¡Estúpidos! ¡Y queréis luchar con este rayo de la guerra, + con este enviado de Dios que viene a transformar a los pueblos!</p> + <p>—¡Sí, allí lo veo!—exclamó Marijuán, + riendo a carcajadas—. Es D. Quijote de la Mancha que viene en su caballo, y + tras él Sancho Panza en burro. Déjenlo venir, que ahora le aguarda la + gran paliza.</p> + <p>Las nubes se movieron, y todo se tornó en caricatura.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="VIII" name='VIII'></a> + <h2><!-- Page 65 -->VIII</h2> + <br /> + + <p>El sol no tardó en salir, aclarando el país y haciendo ver que no + estábamos en Moravia, como vamos de Brunn a Olmutz, sino en la Mancha, + célebre tierra española.</p> + <p>El pueblo donde paramos a eso de las ocho de la mañana era Villarta; y + dejando allí nuestros machos, tomamos unas galeras que en nueve horas nos + hicieron recorrer las cinco leguas que hay desde aquel pueblo a Manzanares: + ¡tal era la rapidez de los vehículos en aquellos felices tiempos! Cuando + entrábamos en esta villa al caer de la tarde, distinguimos a lo lejos una gran + polvareda, levantada al parecer por la marcha de un ejército, y dejando los + perezosos carros, entramos a pie en el pueblo para llegar más pronto, y saber + qué tropas eran aquéllas y adónde iban.</p> + <p>Allí supimos que eran las del general Ligier-Belair, que iba en auxilio del + destacamento de Santa Cruz de Mudela, sorprendido y derrotado el día anterior + por los habitantes de esta villa. En la de Manzanares reinaba gran inquietud; y una + vez que los franceses desaparecieron, ocupábanse todos en armarse para acudir + a socorrer a los de Valdepeñas, punto donde se creía próximo un + reñido combate. Dormimos en Manzanares, y al siguiente día, no + encontrando ni cabalgaduras ni carro alguno, partimos a pie para la venta de la Conso + <!-- Page 66 -->lación, donde nos detuvimos a oír las estupendas nuevas + que allí se referían.</p> + <p>Transitaban constantemente por el camino paisanos armados con escopetas y + garrotes, todos muy decididos, y según la muchedumbre de gente que hacia + Valdepeñas acudía, en Manzanares y en los pueblos vecinos de Membrilla + y la Solana no debían de quedar más que las mujeres y los niños, + porque hasta los inútiles viejos acudían a la guerra. Por + último, resolvimos asistir nosotros también al espectáculo que + se preparaba en la vecina villa, y poniéndonos en marcha, pronto recorrimos + las dos leguas de camino llano. Mucho antes de llegar divisamos una gran columna de + humo que el viento difundía en el cielo. La villa de Valdepeñas + ardía por los cuatro costados.</p> + <p>Apretando el paso, oímos ya cerca del pueblo prolongado rumor de voces, + algunos tiros de fusil, pero no descargas de artillería. Bien pronto nos + fué imposible seguir por el arrecife, porque la retaguardia francesa nos lo + impedía, y siguiendo el ejemplo de los demás paisanos, nos apartamos + del camino, corriendo por entre viñas y sembrados, sin poder acercarnos a la + villa. En esto vimos que la caballería francesa se retiraba del pueblo, + ocupando el llano que hay a la izquierda, y al mismo tiempo el incendio tomaba tales + proporciones, que Valdepeñas parecía un inmenso horno. Los gritos, los + quejidos, las imprecaciones que salían de aquel infierno llenaban de espanto + el ánimo más esforzado.</p> + <p><!-- Page 67 -->Al punto comprendimos que el interior del pueblo se + defendía heroicamente y que el plan de los franceses consistía en + apoderarse de los extremos, incendiando todas las casas que no pudiera ocupar. De vez + en cuando, un estruendo espantoso indicaba que alguno de los endebles edificios de + adobes había venido al suelo, y el polvo se confundía en los aires con + el humo. Los escombros sofocaban momentáneamente el fuego; pero éste + surgía con más fuerza, cundiendo a las casas inmediatas. Al fin + pareció que todo iba a cesar, y, según dijeron los que estaban cerca, + habían salido del pueblo algunos hombres a conferenciar con el General + francés. Mucho tiempo debieron de durar las conferencias, porque no vimos que + éstos se retiraran ni que concluyese el ruido y algazara en el interior; pero + al cabo de largo rato un movimiento general de la multitud nos indicó que algo + importante ocurría. En efecto; los franceses, replegando sus caballos en la + calzada, retrocedían hacia Manzanares.</p> + <p>Cuando entramos en Valdepeñas, el espectáculo de la población + era horroroso. Parece increíble que los hombres tengan en sus manos + instrumentos capaces de destruir en pocas horas las obras de la paciencia, de la + laboriosidad, del interés, fuerzas acumuladas por el brazo trabajador de los + años y los siglos. La calle Real, la más grande de aquella villa, y + como si dijéramos la columna vertebral que sirve a las otras de engaste y + punto de partida, estaba materialmente cubierta de jinetes franceses y de caballos. + Aunque la mayor parte <!-- Page 68 -->eran cadáveres, había muchos + gravemente heridos que pugnaban por levantarse; pero clavándose de nuevo en + las agudas puntas del suelo, volvían a caer. Sabido es que bajo las arenas que + artificiosamente cubrían el pavimento de la vía, el suelo estaba + erizado de clavos y picos de hierro, de tal modo que la caballería iba + tropezando y cayendo conforme entraba para no levantarse más.</p> + <p>A la calle se habían arrojado cuantos objetos mortíferos se creyeron + convenientes para hostilizar a los dragones, y aun después del combate + surcaban la arena turbios arroyos de agua hirviendo, que, mezclada con la sangre, + producía sofocante y horrible vapor. En algunas ventanas vimos + cadáveres que pendían con medio cuerpo fuera, apretando aún en + sus crispados dedos la hoz o el trabuco. En el interior de las casas que no eran + presa de las llamas, el espectáculo era más lastimoso, porque no + sólo los hombres, sino las mujeres y niños, aparecían cosidos a + bayonetazos en las cuevas, y si se trataba de entrar en alguna casa, por dar auxilio + a los heridos que lo habían menester, era preciso salir a toda prisa, + abandonándoles a su desgraciada suerte, porque el fuego, no saciado con + devorar la habitación cercana, penetraba en aquélla con furia + irresistible.</p> + <p>En resumen: franceses y españoles se habían destrozado unos a otros + con implacable saña; pero al fin aquéllos creyeron prudente retirarse, + como lo hicieron, no parando hasta Madridejos. Cuando Santorcaz, Marijuán y yo + <!-- Page 69 -->seguimos nuestra marcha para hacer noche en Santa Cruz de Mudela, el + espíritu de los valerosos paisanos de Valdepeñas no haba + decaído, y tratando de reparar los estragos de aquella sangrienta jornada, + parecían capaces de repetirla al siguiente día.</p> + <p>De lejos y al caer de la tarde distinguíamos la columna de humo cubriendo + el cielo de vagabundas y sombrías ráfagas, y el aragonés y yo no + pudimos menos de maldecir en voz alta y expresivamente al tirano invasor de + España. Contra lo que esperábamos, Santorcaz no nos contestó una + palabra, y seguía su camino profundamente pensativo.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="IX" name='IX'></a> + <h2>IX</h2> + <br /> + + <p>Al pasar la tierra, me reconocí completamente sano de mi anterior + enfermedad. La influencia sin duda de aquel hermoso país, el vivo sol, el + viaje, el ejercicio, equilibraron al punto las fuerzas de mi cuerpo, y respiraba con + desahogo, andaba con soltura, sin sentir malestar alguno en mis heridas. Todo rastro + de dolor o debilidad desapareció, y me encontré más fuerte que + nunca. Nada de particular hallamos durante nuestro tránsito por las nuevas + poblaciones, a no ser la inquietud alarmante y los preparativos de defensa. En La + Carolina y en Santa Elena escaseaban mucho los hombres, porque la mayor parte + habían <!-- Page 70 -->ido a incorporarse a la legión formada por D. + Pedro Agustín de Echevarri, partida cuya base fueron los valerosos + contrabandistas del país. Quedaba, no obstante, en los desfiladeros de + Despeñaperros bastante gente para detener todos o la mayor parte de los + correos, y en varios puntos, apostadas las mujeres o los chiquillos en lo escabroso + de aquellas angosturas, avisaban la proximidad del convoy para que luego cayeran + sobre él los hombres. También advertimos gran abandono en los primeros + campos de pan que se ofrecieron a nuestra vista, y en algunos sitios las mujeres se + ocupaban en segar a toda prisa los trigos todavía lejos de sazón. Cerca + de Guarromán vimos grandes sementeras quemadas, señal de que + había comenzado allí su oficio la horrible tea del invasor.</p> + <p>Hasta entonces no haba ocurrido ninguna colisión sangrienta entre + imperiales y andaluces. Éstos, al ver que de improviso, por entre los romeros + y lentiscos de la sierra, desfilaban aquellos soldados de la fábula, tan + hermosos y al mismo tiempo tan justamente engreídos de su valor, no volvieron + de su asombro sino cuando los vieron desaparecer camino de Córdoba, y + sólo entonces, sintiendo requemadas sus mejillas por generosa vergüenza, + cayeron en la cuenta de que el suelo patrio no debía ser hollado por + extranjeras botas. Los franceses encontraron el país tranquilo, y creyeron + llegar felizmente a Cádiz; pero bajo las herraduras de sus caballos iba + naciendo la hierba de la insurrección. Aquellos corceles no eran + <!-- Page 71 -->como el de Atila, que imprimía sello de muerte a la tierra, + sino que, por el contrario, sus pisadas, como un toque de rebato, iban despertando a + los hombres y convocándoles detrás de sí.</p> + <p>Llegamos por último a Bailén, y explicaré por qué nos + detuvimos en esta villa algunos días. Allí residía el ama de + Marijuán, quien al presentarse a ella nos rogó que le + acompañásemos, y esta apreciable señora, que era doña + María Castro de Oro de Afán de Ribera, condesa de Rumblar, nos + recibió con tanto agasajo, nos ponderó de tal modo la ruindad de las + posadas y ventas de la villa, que no tuvimos por conveniente hacernos de rogar y + aceptamos la hospitalidad que se nos ofrecía. La casa era grandísima y + no faltaba hueco para nosotros, ni tampoco excelente comida y bebida de lo más + selecto de Montilla y Aguilar.</p> + <p>—A estas horas—nos dijo la Condesa—los franceses deben haber + empeñado una acción con el ejército de paisanos que dicen + salió de Córdoba para defender el paso del puente de Alcolea. Si ganan + los españoles, los franceses retrocederán hacia Andújar, y como + han de estar muy rabiosos, cometerán mil atrocidades en el camino. No conviene + que salgan ustedes de aquí, a no ser que tengan intención, como mi + hijo, de incorporarse al ejército que se está formando en Utrera.</p> + <p>No eran necesarias tantas razones para convencernos. Nos quedamos, pues, en la + ilustre casa; y ahora, señores míos, con todo reposo voy a contaros + puntualmente lo que recuerdo <!-- Page 72 -->de aquella mansión y de sus + esclarecidos habitantes, destinados a figurar bastante en la historia que voy + refiriendo.</p> + <p>El palacio de Rumblar era un caserón del siglo pasado, de feísimo + aspecto en su exterior, pero con todas las comodidades interiores que alcanzaban los + tiempos. Las altas paredes de ladrillo; las rejas enmohecidas y rematadas en cruces; + los dos escudos de piedra obscura que ocupaban las enjutas de la puerta, cuyo marco + apainelado y con vuelta de cordel parecía remontarse a fecha más + antigua que el resto de la casa; las dos ventanas angreladas junto a un mirador + moderno; el farol sostenido por pesada armadura de hierro dulce, en cuyo centro se + retorcían algunas letras iniciales y una corona dibujadas con las vueltas del + lingote; las guarniciones jalbegadas alrededor de los huecos; los pequeños + vidrios, las celosías, y la diversidad y variedad de aberturas practicadas en + el muro, según las exigencias del interior, le asemejaban a todas las antiguas + mansiones de nuestros grandes, bastante desprendidos siempre para gastar en la + fábrica de los conventos el gusto y el dinero que exigían las fachadas + de sus palacios. Por dentro resplandecía el blanco aseo de las casas de + Andalucía. Tenía gran sala baja, capilla, patio con flores, + habitaciones con zócalo de azulejos amarillos y verdes; puertas de pino, + lustradas y chapeadas; gran número de arcones, muchas obras de talla, cuadros + viejos y nuevos, algunas jaulas de pájaros, finísimas esteras, y, sobre + todo, una tranquilidad, un reposo y plácido silencio <!-- Page 73 -->que + convidaban a residir largo tiempo en aquella mansión.</p> + <p>Hablemos ahora de la familia de Afán de Ribera, o Perafán de Ribera, + que en esto no están acordes los cronistas. Ocupará el primer lugar en + esta enumeración reverente la señora Condesa viuda D.ª + María Castro de Oro de Afán, etc., aragonesa de nacimiento, la cual era + de lo más severo, venerando y solemne que ha existido en el mundo. + Parecía mayor de cincuenta años, y era alta, gruesa, arrogante, + varonil, usaba para leer sus libros devotos o las cuentas de la casa, unos grandes + espejuelos engastados en gruesa armazón de plata, y vestía + constantemente de negro, con traje que a las mil maravillas a su cara y figura + convenía. Aquélla y ésta eran de las que tienen el privilegio de + no ser nunca olvidadas, pues su curva nariz, sus cabellos entrecanos, su barba echada + hacia afuera, y la despejada y correcta superficie de su hermosa frente, + hacían de ella un tipo cual no he visto otro. Era la imagen del respeto + antiguo, conservada para educar a las presentes generaciones.</p> + <p>Tendrá el segundo lugar su hijo, joven de veinte años, niño + aún por sus hábitos, su lenguaje, sus juegos y su escasa ciencia. Era + el único varón, y, por tanto, el mayorazgo de aquella noble casa, cuyo + origen, como el del majestuoso Guadalquivir, se remontaba a las fragosidades de la + Sierra de Cazorla, donde los primeros Afán de Ribera hicieron no sé + qué hazañas durante la conquista de Jaén. El joven D. Diego + Hipólito Félix de Cantalicio <!-- Page 74 -->haba sido educado + conforme a sus altos destinos en el mundo, bajo la dirección de un ayo, de que + después hablaremos, y aunque era voluntarioso y propenso a sacudir el + cascarón de la niñez, arrastrando por el polvo de la travesura juvenil + el purpúreo manto de la primogenitura, su madre le tenía metido en un + puño, como suele decirse, y ejercía sobre él todos los rigores + de su carácter. Verdad es que el muchacho, con su instinto y buen ingenio, + había descubierto un medio habilísimo para atacar la severidad materna; + y era que cuando su ayo o la Condesa no le hacían el gusto en alguna cosa, + poníase los puños en los ojos, comenzaba a regar con pueriles + lágrimas los veinte años de su cuerpo, y exclamaba: + «Señora madre, yo me quiero meter fraile.» Estas palabras, esta + resolución del muchachuelo, que de ser llevada adelante troncharía + implacablemente el frondoso árbol mayorazguil, difunda el pánico por + todos los ámbitos de la casa. Procuraban todos aplacarle, y la madre + decía: «No seas loco, hijo mío. Vaya, puedes montarte a caballo + en la viga del patio, y te permito que le pongas al gato las cáscaras de nuez + en sus cuatro patitas.»</p> + <p>A estos dos personajes seguirán forzosamente las dos hijas de la Marquesa: + dos pimpollos, dos flores de Andalucía, lindas, modestas, pequeñas, + frescas, sonrosadas, alegres, sin pretensiones, a pesar de su nobleza, rezadoras de + noche y cantadoras por la mañana; dos avecillas que encantaban la vista con el + aleteo de su inocente frivolidad y de cierta ingenua co + <!-- Page 75 -->quetería, de ellas mismas ignorada. Eran pequeñas como + el resedá; pero como el resedá tenían la seducción de un + aroma que se anuncia desde lejos, pues al sentirles los pasos se alegraba uno, y su + proximidad era aspirada con delicia. Asunción y Presentación eran dos + angelitos con quienes se deseaba jugar para verles reír, y para reírse + uno mismo del grave gesto con que enmascaraban sus lindas facciones cuando su madre + les mandaba estar serias. La de menor edad era destinada al claustro, y mientras + acariciaba D.ª María la grandiosa idea de ponerla en las Huelgas de + Burgos, se acordó que tomara las lecciones necesarias para ser doctora, por lo + cual el ayo de su hermano había empezado a enseñarle la primera + declinación latina, que aprendió en un periquete, encontrando aquello + muy bonito. La primera, esto es, Asunción, no tenía necesidad de + aprender nada, porque era destinada al matrimonio.</p> + <p>Y, por último, no quiero dejar en la obscuridad al ayo del joven D. Diego. + Llamábanle comúnmente D. Paco, y era un varón de gran sencillez + y moderación en sus costumbres, aunque algo pedante. Estaba él + convencido de que sabía latín, y citaba a veces los autores más + célebres, aplicándoles lo que estos desgraciados no pensaron nunca en + decir. ¡A tales imputaciones calumniosas está expuesta la celebridad! + También se preciaba D. Paco de enseñar a sus discípulos + acertadamente la historia antigua y moderna, aunque sabemos por documentos de + autenticidad incontestable, que <!-- Page 76 -->en sus explicaciones nunca + pasó más acá del arca de Noé. Era, sí, muy fuerte + en la vida de Alejandro el Grande, y podemos asegurar que poseía en + altísimo grado un arte que no a todos los mortales es dado cultivar con + regular acierto. Don Paco era un gran pendolista, que pudiera competir con esos + colosos de la Caligrafía: Torío el Sublime y Palomares el Divino, y + hasta con el moderno Iturzaeta; habilidad que en parte haba transmitido a su + discípulo, pues las planas del heredero de Rumblar llenaban de + admiración al señor Obispo de Guadix cuando iba a pasar unos + días en la casa. Además, D. Paco era un hombre excelente, y temblaba de + miedo delante de la Condesa cuando ésta le achacaba las faltas del + niño. Vestía de negro, siempre en traje ceremonioso, aunque no nuevo, + usando asimismo peluca blanca, rematada en descomunal bolsa. A los forasteros + huéspedes nos trataba con mucha dulzura; porque «la + hospitalidad—decía—fué don particular de los pueblos + antiguos, y debe ser practicada por los presentes para enseñanza de los + venideros».</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="X" name='X'></a> + <h2>X</h2> + <br /> + + <p>El patrimonio de aquella casa era bueno, aunque muy inferior al de otras familias + de Andalucía y de Castilla; pero contaba la Condesa con que sería de + los primeros de España <!-- Page 77 -->luego que su hijo heredara el mayorazgo + de unos parientes por línea colateral, que carecían de sucesión + directa. Para facilitar esto, D.ª María concibió un proyecto + gigantesco, del cual dependía, como el lector verá, la perpetuidad de + aquella casa y solar ilustre por el largo discurso de los siglos; trató de + casar a su hijo con una hembra de la familia de aquellos sus parientes, a la + sazón poseedores del mayorazgo, y residentes en Córdoba, aunque su + habitual morada era Madrid. No era obstáculo para esto la niñez, + más bien moral que física, de D. Diego, pues siendo entonces costumbre + emparentar lo más pronto posible a los mayorazgos, los casaban fresquitos y + antes que tuvieran tiempo de asomar las narices por las rendijas de la puerta del + mundo, donde, al decir de D. Paco, no haba sino perdición y desvanecimiento + para la juventud, porque las dulzuras de la copa de los placeres duraban breves + instantes, mientras que sus amargas heces trascendían por luengos + años.</p> + <p>Pero alguien hubo de producir trastorno en los planes sabiamente trazados por + D.ª María y sus ilustres primas; desconcertólos Napoleón, + Emperador de los franceses, al poner sus ojos en esta joya del continente y al + invadirla. La guerra, aquella santa guerra de que no nos muestra otro ejemplo la + Historia en tiempos cercanos, obligó a suspender este como otros proyectos, y + D.ª María, aragonesa y muy patriota, hubo de llamar a D. Diego, y desde + lo alto de su sitial le aterró con estas palabras, confiadas después a + mi discreción por D. Paco:</p> + <p>—<!-- Page 78 -->Hijo mío, mucho te quiero. Tu muerte no sólo + nos mataría de pena, sino que aniquilaría nuestra casa y linaje. Eres + mi único varón, eres el alma de esta casa, y, sin embargo, es preciso + que vayas a la guerra. Sangre valerosa corre por tus venas, y estoy bien segura de + que a pesar de tus pocos años dejarás en buen lugar el nombre que + llevas. Todos los jóvenes se deben a su rey y a su patria en estos terribles + días en que un miserable extranjero se atreve a conquistar a España. + Hijo mío, mucho te amo; pero prefiero verte muerto en los campos de batalla y + pisoteado por los caballos franceses a que se diga que el hijo del conde de Rumblar + no disparó un tiro en defensa de su patria. Los hijos de todas las familias + nobles de Andalucía se han alistado ya en el ejército de + Castaños; tú irás también, con una escolta de criados, + que armaré y mantendré a mis expensas mientras dure la guerra.</p> + <p>Al decir esto, la marmórea cara de D.ª María no se + inmutó; pero Asunción y Presentación lloraron a moco y baba. El + joven palpitó de entusiasmo al tomar parte en un juego que no conocía, + y que, visto de lejos, es muy bonito.</p> + <p>Nosotros llegamos precisamente cuando se estaban haciendo los preparativos y el + equipo de guerra del mayorazgo. Todos trabajaban en aquella casa, y no eran las menos + atareadas las hermanitas del Sr. Conde, porque a más de la delicadísima + ropa blanca que con sus propias manos y bajo la inspección de su madre + aparejaron, poniéndola con mucho orden <!-- Page 79 -->en las gruperas, se + ocupaban a toda prisa en arreglar unos muy lindos escapularios, no sólo para + él, sino para todos los de la comitiva.</p> + <p>No sé qué aquellos preparativos tenían de semejante con los + que se hacen para mandar a un chico al colegio; verdad es que nada hay tan + instructivo y despabilador como un campamento, y por eso decía D. Paco que la + guerra es maestra del ingenio y domeñadora de las impetuosidades + juveniles.</p> + <p>Marijuán fué destinado a acompañar al señorito. Con + él y otros criados formóse una legioncilla de cinco hombres; mas + sabedora doña María de que otros jóvenes de familias ricas de + Baeza, Bujalance y Andújar habían llevado hasta diez, mandó que + se aumentara aquel número, fijándose al instante en Santorcaz y en + mí. Se nos ofrecía una peseta diaria, además de lo que cayera si + volvíamos con vida y salud. Mi compañero y yo nos miramos, consultando + con elocuente silencio el aspecto de nuestras respectivas fachas. Hallábamonos + ambos muy derrotados; y con aquella escrutadora penetración que da la carencia + de posibles, cada cual conoció la escualidez y vanidad de la bolsa del otro. + Santorcaz opinó que yo debía aceptar el enganche, y yo fuí del + mismo dictamen respecto a mi amigo; D.ª María ofreció equiparnos, + mudando nuestras ropas por otras nuevas y mejores, y además + comprometíase a mantener por algún tiempo a los que ya comenzaban a + tener dudas acerca del pan que comerían al llegar a Córdoba. No + vacilamos, y henos convertidos en soldados de caba<!-- Page 80 -->llería, + prontos a incorporarnos al reducido, pero brillante ejército de San Roque. + Comprendí que aquél era mi destino, y que para el fin que a + Córdoba me llevaba, más me convenía penetrar en esta ciudad como + soldado obscuro que como desalmado y andrajoso vagabundo. Santorcaz se decidió + después de meditarlo mucho, dando paseos en la habitación donde se nos + había albergado. Una vez resuelto a ello, pareció muy alegre y le + oí pronunciar algunas palabras que me demostraron la agitación de su + alma por causas para mí desconocidas entonces. Luego expuso a D.ª + María que no partiría de Bailén hasta no recibir unas cartas que + esperaba de Córdoba y de Madrid, relativas a sus intereses, a lo cual + accedió la señora, diciéndole que permaneciese en la casa hasta + cuando quisiera, con la condición de incorporarse después a la escolta + de D. Diego si ésta salía antes.</p> + <p>No tardó mucho el día de la partida. El joven mayorazgo estaba + vestido del modo siguiente: una ancha faja de seda color de amaranto le + ceñía el cuerpo; sus calzones de ante se ataban bajo la rodilla, y + sobre las medias de seda llevaba gruesas botas de cordobán con espuelas de + plata. El marsellés de paño pardo fino con adornos rojos y azules daba + singular elegancia a su cuerpo, así como el ladeado sombrero portugués, + con moña de felpa negra y cordón de oro. Guarnecía su cintura + sobre el fajín lo que llamaban charpa, y era un ancho cinturón de cuero + con diversos compartimientos ocupados por dos pistolas, un puñal y un + <!-- Page 81 -->cuchillo de monte, de modo que llevaba el niño en los lomos un + completo arsenal, propio para hacer frente a todas las circunstancias + imaginables.</p> + <p>Ocupábanse la madre y las hijas en arreglar los últimos pormenores + del vestido, ésta cosiendo el postrer botón, aquélla poniendo un + alfiler a la cinta del sombrero, la otra calzando la espuela al mozo, cuando D.ª + María dijo con la viveza propia del que recuerda de improviso la cosa mas + importante:</p> + <p>—Falta lo principal: falta la espada.</p> + <p>Al punto las miradas de todos fijáronse con cierto respeto en un venerable + armario de añejo roble que en el testero principal de la habitación + desde largos años existía. Acercóse a él la Sra. Condesa, + y abriéndolo, sacó una espada larguísima, con su vaina y + tahalí, las tres piezas muy marcadas con el sello de honrosa antigüedad. + Desenvainó el acero la propia D.ª María con gesto majestuoso, + aunque sin ninguna afectación de brío varonil, y luego que lo hubo + contemplado un instante, volvió a meterlo en la vaina, entregándolo + después a su hijo. Era una hermosa hoja toledana de cuatro mesas y de una vara + y seis pulgadas de largo. En la cazoleta o taza cabía holgadamente un azumbre, + y sus gavilanes nielados de oro, lo mismo que el arriaz, daban aspecto + artístico y lujoso a la empuñadura. Tenía en las dos fachadas + del puño el escudo de los Rumblares, y en el pomo una cabeza con la empresa + del armero toledado Sebastián Hernández. En la hoja, algo + roñosa, se podía de<!-- Page 82 -->letrear, aunque con trabajo, la + inscripción grabada en uno de sus lados: <i>Pro Fide et Patria, Pro Christo et + Patria, Pro Aris et Focis, Inter Arma silent Leges</i>.</p> + <p>Colgóse al cinto esta poderosa ilustre tizona el joven D. Diego, para cuyas + manos era peso exorbitante; mas él, orgulloso de llevarlo, hizo un gesto poco + favorable a los propósitos del invasor de España, y se preparó a + salir. Prorrumpieron en copioso llanto Asunción y Presentación, lo cual + dió al traste con la forzada entereza del Condesito, destinado a ser el terror + de la Francia, y pasando de los pucheros a los hipidos, y de los hipidos a una + violenta explosión de lágrimas, atronó la casa por espacio de un + cuarto de hora. Ni por esas perdió D.ª María su serenidad, + hablando a su hijo de asuntos extraños a la guerra.</p> + <p>—Lo primero que has de hacer cuando llegues a Córdoba es visitar a + mis primas y entregarles estas cartas. Mira, aquí van las señas de su + palacio. Harto sentimos que no pueda celebrarse la boda concertada; pero Dios lo + quiere así, y la patria es lo primero. Algún día será. Di + a esas señoras que si vuelven pronto a Madrid, no les perdono que pasen sin + detenerse algunos días en ésta su casa.</p> + <p>Luego, tomando distinto tono, habló así:</p> + <p>—<i>Hijo mío, cuidado con lo que haces. Observa la mejor conducta: + mira que vas a combatir al enemigo y a defender la Religión, la Patria, el + Estado y el Rey. Si cobarde vuelves la espalda, no vuelvas jamás a mi casa, ni + te acuerdes nunca de tu madre, ni cuentes ya con su tierno cariño.... + <!-- Page 83 -->Su indignación, su aborrecimiento eterno: he aquí la + recompensa que te aguarda</i>.</p> + <p>He subrayado estas palabras porque son puntualmente históricas: constan en + papeles impresos de aquel tiempo, que puedo mostrar al que verlos desee. La mujer que + los pronunciara (pues no fué D.ª María, y el atribuirlo a + ésta es de mi exclusiva responsabilidad) añadió lo siguiente, + dirigiéndose a otras madres que despedían a sus hijos en las puertas + del pueblo:</p> + <p>—<i>Compañeras, si en las batallas llegan a morir todos los hombres, + triunfaremos nosotras<a id="FNanchor_1" name='FNanchor_1'></a><a + href='#Footnote_1'><sup>[1]</sup></a></i>.</p> + <p>Salimos de la casa, tomando cada cual la cabalgadura que se le había + destinado, juntamente con un sable y dos pistolas. El bagaje se repartió entre + todos. Un criado antiguo se haba encargado del dinero, otro llevaba las ropas del + señorito; Marijuán llenaba sus alforjas con abundantes provisiones, y + en mi grupera pusimos varios encargos y las cartas que D. Diego debía entregar + en Córdoba. Cuando yo las acomodaba en mi equipaje, pude ver de soslayo los + sobres, y me quedé frío de sorpresa y casi diré de terror: + leí los nombres de Amaranta, de la Marquesa su tía y del señor + diplomático.</p> + <p>Santorcaz, que aún no había recibido lo que aguardaba, se + quedó, prometiendo juntarse con nosotros al día siguiente o a los dos + días. Yo lo vi muy pensativo y tétrico, las manos a la + <!-- Page 84 -->espalda, paseando por el portal de la casa cuando salíamos de + ella. Hasta fuera de la villa fué en nuestra compañía D. Paco, + el cual recordaba a su discípulo las máximas de Alejandro sobre la + guerra, recomendándole una y otra vez que las pusiera en práctica al + pelear contra los franceses, y que cuidase de sostener siempre el orden oblicuo, + disponiendo una segunda línea para asegurar las espaldas y los flancos, + «porque a esto—decía—debió el gran Macedonio que + siempre quedaran victoriosas sus difalangarquías y + tetrafalangarquías».</p> + <p>Con tan sabía máxima, que el heredero de Rumblar juró cumplir + al pie de la letra, despidióse D. Paco, y seguimos nuestra marcha muy + contentos. No tomamos el camino real desde Bailén a Córdoba por no + tropezar con la retaguardia del general Dupont, o con los muchos destacamentos que + había dejado en todos los pueblos, y en vez de las diez y ocho leguas y media + de que consta aquella vía, tuvimos que andar unas veinticuatro, pues en + nuestro rodeo fuimos a Menjíbar; desde allí, por Torre Jimeno, + siguiendo un detestable camino de herradura, pasamos a Martos, y de Martos, por + Alcaudete y Baena, fuimos a buscar en Castro del Río la margen derecha del + Guadajoz, que nos condujo a las inmediaciones da Córdoba.</p> + <p>Al salir de Bailén supimos la derrota de los paisanos y soldados de + regimientos provinciales en el puente de Alcolea, y en Alcaudete nos dieron otra + terrible noticia, referente a la entrada de los franceses en Córdoba y al sa + <!-- Page 85 -->queo de aquella hermosa ciudad. Esto y el encuentro de algunos + dispersos de la partida de Echevarri nos inclinó a tomar el camino de + Écija; pero el día 16 supimos que los franceses habían evacuado + a Córdoba; y adoptando nuestro primitivo itinerario, divisamos en la + mañana del 18 un inmenso casero blanco, que destacaba sobre el verde azul de + la lejana sierra infinidad de torres, minaretes, espadañas y cimborrios.</p> + <br /> + <br /> + <b>Nota a pie de página:</b> + <p><a id="Footnote_1" name='Footnote_1'></a> <a href='#FNanchor_1'>[1]</a> Esto + pasó en Mérida en 23 de junio. <a id="XI" name='XI'></a></p> + <h2>XI</h2> + <br /> + + <p>Córdoba, la ciudad de Abdherranmán; la Meca de Occidente, la que + fué maestra del género humano, la vieja andaluza, que aún se + engalana con algunos restos de su antigua grandeza; todavía hermosa, a pesar + de los siglos guerreros que han pasado por ella; ya sin Zahara, sin academias, sin + pensiles, sin aquellas doscientas mil casas de que hablan los cronistas + árabes; sin califa, sin sabios, pero orgullosa aún de su + mezquita-catedral, la de las ochocientas columnas; triste y religiosa, habiendo + substituído el bullicio de sus bazares con el culto de sus sesenta iglesias y + sus cuarenta conventos; siempre poética y no menos rica en la decadencia + cristiana que en el apogeo musulmán; ciudad que hasta en los más + pequeños accidentes lleva el sello de los siglos; tortuosa, arrugada, + defendiéndose de la luz como si quisiera ocultar su vejez; escondida en + <!-- Page 86 -->sus interiores, donde guarda innumerables maravillas, y siempre + asustada al paso del transente; protectora de los enamorados, para quienes ha hecho + sus mil rejas y ha obscurecido sus calles; devota y coqueta a la vez, porque cubre + con sus joyas las imágenes sagradas, y se engalana y perfuma aún con + los jazmines de sus patios.... Tal era la ciudad que había estado entregada + por tres días a la brutal codicia de los soldados de Dupont. Este desgraciado + caudillo, que desde entonces comenzó a sentir la indecisión y el + aturdimiento que le acompañaron hasta capitular, temeroso de ser sorprendido + allí por las tropas de Castaños, se retiró el 16 de junio, + dirigiéndose a Andújar, desde donde pidió refuerzos a + Madrid.</p> + <p>El 18 entramos nosotros en la ciudad saqueada, aún llena de mortal espanto. + Aún no había sido lavada la sangre que manchaba sus calles, ni + sabían exactamente los cordobeses a ciencia cierta el dinero y cantidad de + alhajas que les habían robado. Antes que en contar lo que les quedaba pensaron + en armarse, y si antes habían ido a la lucha los campesinos, siguiendo a los + regimientos provinciales y las milicias urbanas, después del saqueo todas las + clases de la sociedad se apercibieron para lo que más que la guerra era un + ciego plan de exterminio, pues no se decía <i>vamos a la guerra</i>, sino a + <i>matar franceses</i>.</p> + <p>Desde que entré en la desgraciada ciudad, a la emoción producida por + el espectáculo del reciente desastre se agregaba la que yo sentía por + asuntos de mi propia cuenta, y por la su<!-- Page 87 -->puesta proximidad a quien era + el faro de mi vida. Así es que luego que el Conde y los de la comitiva nos + arreglamos en una de las mejores posadas, salí con objeto de buscar la casa de + la Sra. Amaranta y de su tía, lo cual érame sumamente fácil, por + haber visto los sobrescritos de las cartas que traamos para aquellas personas. Las + doce serían cuando llegué a la calle de la Espartería, donde era + la residencia de la tía de Amaranta. En lo sucesivo, y para evitar + confusiones, ya que no puedo nombrarla con su verdadero nombre, usaré el + título convencional de marquesa de Leiva.</p> + <p>Cuando di los primeros aldabonazos en la puerta, parecíame que golpeaba en + mi propio corazón. ¿Estaría allí Inés? + ¿Estaría allí, ya olvidada de que antes existiera en el mundo un + chico llamado Gabriel, arcabuceado por los franceses? Y si estaba y de improviso me + veía, ¿no era posible que se me presentara deslumbrada por los + esplendores de su nueva posición, y que a la palidez de la primera sorpresa + sucediera en su rostro el rubor de haberme amado? ¿Se acercaba el momento de + que yo cayese de la inconmensurable altura de mi fatuidad amorosa, encontrando una + sonrisa de desdén y la mano de un criado que me pusiera en la calle? + ¿Por ventura el trance que me esperaba era hermano gemelo de aquella otra gran + caída ocurrida en El Escorial, cuando por el favor de Amaranta soñaba + con los primeros puestos de la nación? ¿Bajaría mi alma desde + príncipe a lacayo, como poco antes bajó mi ambición?</p> + <p><!-- Page 88 -->Abrióme la puerta un criado conocido, a quien rogué + me llevase a presencia de mi antigua ama la Sra. Condesa. Mientras + atravesábamos el patio, buscaba afanosamente algún objeto que me + indicase la proximidad de Inés. Como olfatea el perro el rastro de su amo, + así aspiraba yo las emanaciones de la casa buscando el aire que había + sido aliento de aquella naturaleza querida. No oí su voz, ni sentí sus + pasos, ni ví cosa alguna que tuviera las huellas de su mano. A mí se me + antojaba que en cualquier objeto podía notar un sello especial que indicara + pertenecerle. Pero en nada de lo que vieron mis ojos encontré la huella + indefinible que debía tener todo aquello en que Inés pusiera los suyos. + Esto se comprende y no se explica. El corazón es el único adivino, y el + mío me dijo que Inés no estaba allí.</p> + <p>El patio era fresco y risueño, como todos los de las buenas casas de + Andalucía. Entre los jazmines reales, que abrazándose a una columna + ostentaban sus mil florecillas llenas del perfume más grato a los enamorados; + entre los naranjos de la China, graciosas miniaturas del naranjo común; entre + los rosales de la tierra y esos claveles indígenas, cuya imperial hermosura no + ha logrado eclipsar ninguna de las elegantes flores modernas; entre los tiestos de + reseda, de mejorana, de albahaca y de sándalo, saltaban los chorros de una + fuente habladora, con cuyo monólogo se concertaba el canto de algunos + pájaros prisioneros en doradas jaulas. El pavimento era de mármol y los + zócalos de azulejos; sobre éstos, y cubriendo gran + <!-- Page 89 -->parte de la pared, haba cuadros al óleo de aquella escuela + andaluza que ha llevado a los lienzos el tono caliente de la tierra, la esplendidez + de la inflamada atmósfera y la agraciada melancolía de los + semblantes.</p> + <p>Afortunadamente para mí, Amaranta se dignó recibirme. Estaba en una + sala baja, fresca y obscura, y cuando yo entré se ocupaba en armar unas flores + de altar. ¿Se había entregado a la devoción? Vestía + completamente de blanco, y a la exigencia de la moda se unía el rigor de la + estación para que aquel ligero traje fuera nada más que lo + absolutamente necesario para cubrir su hermoso cuerpo. Entonces, entre las miradas de + fuera y el pudor interno no se ponía tan gran baluarte de telas como se pone + hoy.</p> + <p>Abrumadoramente hermosa estaba, y sus ojos negros, que eran, como otra vez he + dicho, los primeros ojos del mundo, es decir, los Bonapartes de la mirada humana, + conquistaban al punto todo aquello a que dirigían su pupila. Sentí en + su presencia mucha cortedad, gran turbación; sentíme sin ideas y sin + palabra.</p> + <p>—¿Qué vienes a buscar aquí?—me dijo.</p> + <p>—Señora, he venido a Córdoba para afiliarme en el + ejército del general Castaños, y sabiendo que Su Excelencia y + apreciable familia estaban en esta población, he querido visitar a mi antigua + y querida ama.</p> + <p>—Eres tan hipócrita como intrigantuelo y trapisondista—repuso + entre severa y amable. —¿Conque me tienes ley? ¿Por qué te + portaste tan mal conmigo?</p> + <p>—<!-- Page 90 -->Señora—exclamé, haciendo aspavientos de + respeto—. ¡Yo portarme mal! ¡Si no podré olvidar nunca lo + bien que estaba al servicio de Su Excelencia!</p> + <p>—¿Quieres ser otra vez mi criado?—me preguntó.</p> + <p>Esta proposición cayó sobre mí como un rayo. Pensé en + Inés, en el repentino engrandecimiento de la que había juzgado + compañera de mi existencia, y al considerarme criado de aquella casa, + temblé de indignación.</p> + <p>—No, señora, no quiero servir más. Soy soldado + —repuse—. Sin embargo, estoy a las órdenes de Vuecencia para lo + que guste mandarme.</p> + <p>—¿Conque soldado? ¿Y vas a la guerra? Dentro de un mes + serás general—dijo con punzante ironía.</p> + <p>—No aspiro a tanto. Quiero servir a mi país y nada más. Con + tal de que mañana pueda decir: «Contribuí a echar de + España a la canalla», quedaré satisfecho.</p> + <p>—¿Y crees que España podrá echar fuera a la canalla? + ¡Ah!, yo no participo de la ilusión de esta buena gente. + ¿Qué pasó el día 9 en el puente de Alcolea? Aquellos + pobres paisanos a quienes no se puede negar el valor, huyeron ante las tropas + disciplinadas del general Dupont. En Córdoba tampoco se les opuso resistencia, + y ¡qué horror, Dios mío! ¡Qué tres días de + angustia! Todos creíamos que los franceses entrarían con bandera de + paz, porque la gente de Echevarri abandonó la ciudad, y los de aquí no + trataban de hacer resistencia. Llegaron los <!-- Page 91 -->franceses a la Puerta + Nueva, y mientras las autoridades hablaban con ellos para darles entrada, de una casa + cercana salieron algunos tiros. Furiosos los enemigos, después de derribar a + cañonazos la puerta, desparramáronse por las calles de Córdoba, + asesinando a cuantos se encontraban al paso y metiéndose en las casas para + coger cuanto había. No puedes figurarte lo que era aquello. Mudos de espanto y + ansiedad estábamos todos aquí, atento el oído a los rumores de + la calle, cuando sentimos que las puertas caían a golpes, y penetraba aquella + soldadesca bestial, diciendo que se les entregasen todos los objetos de valor. El + miedo nos impidió andar en contestaciones con ellos, y al punto les dimos + alhajas, dinero, plata de mesa y cuanto había, deseando que se lo llevasen + todo de una vez para no escuchar sus insultos. Mas luego bajaron a la bodega, + sedientos de vino; no contentos con echar fuera las cubas pequeñas, + bebían en las llaves de las pipas grandes, y dejándolas luego abiertas, + corría el Montilla de setenta y cinco años, inundando las cuevas. Uno + de aquellos salvajes pereció ahogado en vino. Pero al fin se fueron de casa + sin cometer atrocidades de otra clase y nos vimos libres de semejante chusma. En + otras partes los horrores no pueden contarse. Robaron todo el dinero de la + Administración, toda la plata de los conventos, los vasos sagrados, los + cálices, las custodias, las alhajas de las imágenes; penetraron + también en los conventos de frailes, muchos de los cuales murieron asesinados; + convirtieron <!-- Page 92 -->en lupanar la iglesia de Fuensanta, y por tres + días Córdoba no fué una ciudad, fué un infierno, porque + todos los demonios, todas las maldades, sacrilegios y abominaciones cayeron sobre + ella. Por las calles se les encontraba borrachos, llenos de inmundicia y + revolcándose en el lodo, engullendo vorazmente la comida que sacaban a viva + fuerza de las casas. Los generales franceses, avergonzados de tanta bajeza, + querían someterlos a palos; pero fué preciso emplear mucho rigor, y + algunos hubieron de ser fusilados para que entraran en razón los demás. + Por último, saliendo de Córdoba para Andújar, esos cafres nos + han dejado en paz por algún tiempo. ¡Qué espantoso estado el de + España! Y lo peor es que sucumbirá. ¡Qué días + terribles nos aguardan! Quisiera yo tener las ilusiones de esta gente, y creer, que + como ellos creen, que con unas cuantas batallas ganadas por nosotros..., y por cierto + que no sé cómo será eso de ganar batallas, sin ejército, + ni generales, ni dinero, ni nada..., que con unas cuantas batallas se va a concluir + todo felizmente. Hay quien sueña con ir a Francia, después de echar a + los franceses, y traerse a Napoleón con un grillete al pie. ¡Dios quiera + que no perezcamos todos! ¡Dios nos dé valor para resistir la tormenta + que se nos viene encima!... Aquí vivimos sin saber a qué santo + encomendarnos. Casi no nos tratamos con nadie, y si tememos que Francia nos tome por + exaltadas patriotas, más nos duele que los vecinos nos crean afrancesadas. + Quisiéramos estar bien con todos y que ni unos ni otros nos + <!-- Page 93 -->molestaran.... Pero qué sé yo...; creo + difícil.... ¿Y en Madrid qué tal se vive?</p> + <p>—¿Piensa Usía volver a la Corte?</p> + <p>—¡Oh!, sí.... Pensamos marcharnos pronto, porque nos llama un + asunto en que está interesada toda la familia. A ser por mí, ya + estaríamos allá. No puedo vivir en Córdoba, y menos en el estado + actual de la guerra. Esto no es vivir. Si en Madrid no hubiese tranquilidad, nos + iríamos a Bayona con toda la familia.</p> + <p>—¿Y ninguna de las personas de esta casa fué maltratada por la + soldadesca francesa?—pregunté, deseando saber qué personas + había en la casa.</p> + <p>—Ninguna; sólo mi tío el Marqués tuvo una + contusión en la cabeza; pero recibióla al esconderse debajo de una + cama, y lo hizo con tanto ímpetu, que se dió un golpe muy fuerte contra + el suelo. Un amigo de casa, que nos visita todos los días, D. José + María de Malespina, también recibió un ligero rasguño en + la mano derecha al ocultarse detrás de un armario.</p> + <p>—¿Y las señoras? Oí decir que una sobrinita de la Sra. + Marquesa ... o sobrinita de Su Excelencia, no estoy bien seguro, había venido + de Madrid con objeto de acompañarlas.</p> + <p>—No—contestó Amaranta, mirando al suelo.</p> + <p>—Pues entonces lo confundo yo con otra cosa. Paréceme que en Madrid + lo oí decir al señor licenciado Lobo, aquel famoso escribano...; pero + no, seguramente se equivocó.</p> + <p>—<!-- Page 94 -->¿Conoces tú al Sr. de Lobo?—me + preguntó con inquietud.</p> + <p>—Ya lo creo; somos muy amigos. Le conocí cuando yo servía en + casa de D. Mauro Requejo..., y por cierto que el señor licenciado y yo tuvimos + una cuestión con motivo de cierta jovencita..., una infeliz, señora, + una desgraciada chiquilla, huérfana de padre y madre.</p> + <p>—A ver, cuéntame eso.</p> + <p>—Pues los Sres. de Requejo, que eran dos puerco-espines martirizaban a la + damisela. Yo tenía lástima de ella y quise sacarla de allí..., + pero me fusilaron los franceses.</p> + <p>—¡Te fusilaron!</p> + <p>—Sí, señora, y el Sr. de Lobo...; pues..., lo cierto + fué que la niña desapareció.</p> + <p>—Ya.... Cuéntamelo todo.</p> + <p>Con el mayor afán, con el interés más grande que durante mi + vida he sentido por cosa alguna, empezaba yo a contar a la Condesa lo que + sabía, cuando la entrada de dos personas me interrumpió.</p> + <p>Eran el diplomático y D. José María de Malespina, + aquél por tantos títulos famoso, aunque retirado, coronel de + Artillería, de quien hablé cuando lo de Trafalgar. El primero me + reconoció y tuvo la bondad de dirigirme algunas bromas.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XII" name='XII'></a> + <h2><!-- Page 95 -->XII</h2> + <br /> + + <p>—Sobrina—dijo el Marqués—, pronto tendremos aquí + las tropas de Castaños. ¿Sabes lo que ahora le decía al Sr. de + Malespina? Pues le decía que si la Junta de Sevilla me comisionara para entrar + en negociaciones con los franceses, tal vez lograría poner fin a esta + desastrosa guerra.</p> + <p>—¿Qué negociaciones ni qué ocho cuartos? —dijo + con desprecio Malespina—. ¡Oh! ¡Si la Junta de Sevilla siguiera el + plan que imaginé estos días. Mientras no demos a la artillería + el lugar que le corresponde no es posible alcanzar ventaja alguna. Mis recientes + estudios sobre cyclodiatomía y capóltica me han hecho descubrir + importantes principios que ahora debieran llevarse a la práctica.</p> + <p>—Reniego de la ciencia que inventa medios de + destrucción—declaró con gesto elocuente el Marqués—. + Por las vías diplomáticas pudieran las naciones resolver todas sus + querellas. ¡La guerra! ¿De qué sirve la guerra? ¿Vale la + pena de que perezcan miles de seres humanos por una cuestión que podría + arreglarse con un pedazo de papel y una pluma mojada en tinta, puesta en manos de + alguna persona que yo me sé?</p> + <p>—Hombre de Dios, sin la guerra, ¿qué sería del mundo? Y + sobre todo, ¿qué sería del mundo sin la artillería? + Montecúculi dice que las <!-- Page 96 -->batallas «dan y quitan las + coronas, concluyen las guerras e inmortalizan al vencedor».</p> + <p>—¡Sangre y luto y desolación! Pero no disputemos sobre el + volcán, amigo. La guerra es un mal, y existe hoy entre nosotros. Lo que + conviene es buscar alianzas en Europa. Por eso, desde que llegué a + Andalucía, sugerí a la Junta Suprema la idea de pedir auxilio a + Inglaterra. ¡Magnífico pensamiento, que ni a Saavedra ni al P. Gil se + les había ocurrido.</p> + <p>—¡Y usted se atribuye la invención!—dijo con sorna + Malespina—. Pero, hombre de Dios, si los asturianos fueron los primeros que en + tal cosa pensaron, y desde el 30 de mayo salieron de Gijón mis + queridísimos amigos D. Andrés Ángel de la Vega y el vizconde de + Matarrosa, hijo del conde de Toreno ...¡Bah, bah!... Estos diplomáticos + han perdido la chaveta. Nada, amigo mío: yo le dije al P. Gil que cuidara de + aumentar la artillería, adoptando los adelantos que yo quiero introducir en el + arma. Pues qué, ¿cree usted que Napoleón no tiene noticia de + ellos? Yo he descubierto que antes de invadir a España mandó una + Comisión secreta para que averiguara si estaba yo aquí. Como entonces + mi familia hizo correr la voz de que yo había pasado a América, + Napoleón dijo: «Pues no hay cuidado ninguno», y ordenó la + invasión. Ya, ya me conoce de antiguo.</p> + <p>—¡Qué vanaglorioso es usted!—dijo el diplomático, + superando en fatuidad a su amigo—. Eso lo dice usted por obligarme a hablar, + por obligarme a que revele.... No: es secreto de Estado, del cual quizás + depende la paz de <!-- Page 97 -->España y de Europa; no saldrá de mis + labios, ni soy hombre que cede fácilmente a las sugestiones de la imprudente + amistad.</p> + <p>—Todo eso es pura farsa. Sepamos de una vez esos secretos.</p> + <p>—¡Farsa!—exclamó con enojo el diplomático—. + Pero ya comprendo el juego. Lo mismo hace mi sobrina cuando quiere obligarme a que + revele los secretos de Estado. No: callaré, callaré, aunque usted me + insulte, aunque usted aparente dudar de mi veracidad para que la indignación + me haga romper el silencio. ¡Pues qué!, si yo dijera que un elevado + personaje, el más poderoso que hoy existe en el mundo, se decidió al + fin a transigir conmigo, después de una enemistad que data de la paz de + Luneville; si yo dijera que los preliminares de negociación que entablé + para evitar a España los horrores de la guerra comenzaban a dar resultado, + cuando algunos hombres pérfidos, ¡ah!..., si yo dijera esto.... Pero no: + mi sobrina me mira como para incitarme a seguir hablando, y usted, Sr. de Malespina, + me mira también.... Mas no: punto en boca, y cesen las impertinentes preguntas + que en vano amenazan el inexpugnable alcázar de mi discreción.</p> + <p>—Todo eso es pura fábula—afirmó D. José + María con desenfado—. Aborrezco la falsedad y la jactancia, pues soy + hombre que se dejaría matar antes que decir una palabra contraria a la + rigurosa verdad. Por tanto, basta de fingidas diplomacias y de tratados que no han + existido sino en la cabeza de usted. En estos momentos seamos soldados, y dejemos a + un lado <!-- Page 98 -->los protocolos. Veremos si ahora, cuando en Bayona se sepa + que yo sigo en España y que no pienso partir a las Américas, se retiran + los franceses de nuestro país, porque..., francamente..., Napoleón me + conoce.</p> + <p>—¡Hombre, eso es demasiado fuerte!—exclamó el + diplomático, soltando la risa—. Conque Napoleón....</p> + <p>—No extraño esas risas—dijo muy amoscado el artillero—. + ¿Qué ha de hacer quien no conoce el peligro personal? + ¿Qué ha de hacer un hombre que cuando entraron los franceses a saquear + esta casa, se escondió debajo de la cama?</p> + <p>—Yo ...—contestó con turbación el + Marqués—si penetré en aquel apartado sitio, bien saben todos la + causa, que no fué miedo ni mucho menos. En aquel instante me ocupaba + mentalmente en buscar los términos más propios de un arreglo y + transacción con aquella gente, y como el ruido no me dejaba pensar, + busqué la soledad de aquel lugar recogido y pacífico, donde sin estorbo + pudiera entregarme a mis cavilaciones. Lo incomprensible es que un militar viejo como + usted buscase asilo detrás de un armario mientras los franceses insultaban a + las señoras.</p> + <p>—Nada, lo que he dicho siempre—repuso Malespina—. Es + inútil esperar que los profanos hagan nunca justicia a las combinaciones de la + ciencia. Todo lo ven bajo el aspecto vulgar, y lanzan al público las + acusaciones más irreverentes. Hombre de Dios, ¿necesitaré decir + que, convencido desde el principio de la <!-- Page 99 -->imposibilidad de establecer + en el patio un campo atrincherado, tuve que retirarme a esta sala, y apoyar mi centro + de retaguardia en aquel armario, para operar con el ala derecha? Viendo que se + acercaban con ímpetu formidable los franceses, hice un movimiento envolvente + sobre mi ala izquierda, y me metí tras el armario, dirigiendo el raso de + metales de la terrible arma de fuego que llevaba en mi bolsillo hacia el marco de la + puerta, para que la trayectoria fuese directamente al patio. El enemigo, al ver mi + actitud, retrocedió lleno de espanto, y he aquí cómo sin + efusión de sangre se les obligó a la retirada.</p> + <p>Amaranta no podía contener la risa oyendo la disputa entre los dos vejetes. + Antes de que ésta concluyera, entró la de Leiva y dijo:</p> + <p>—Acaba de llegar la <i>Gaceta Ministerial de Sevilla</i>. Creo que hoy trae + la noticia de que ha muerto Napoleón.</p> + <p>—¡Jesús! ¿Qué dice usted?</p> + <p>—¿Dónde está, dónde está esa + <i>Gaceta</i>?</p> + <p>Al punto corrieron el Marqués y D. José María a la + habitación inmediata. La Marquesa, que no había parado mientes en mi + persona aunque le hice reverencias muy profundas, acercóse a su sobrina, y + mostrándole un medallón que en la mano traía, le dijo:</p> + <p>¿Te gusta? ¿No es verdad que está parecido? El pintor ha + hecho un hermoso retrato.</p> + <p>—Está muy bonito y se parece mucho—dijo mi antigua + señora—. Veremos qué le parece a ese barbilindo cuando lo + vea.</p> + <p>—Es extraño que no haya llegado ya. Su <!-- Page 100 -->madre me + decía que para el 12 pasaría por aquí.</p> + <p>El diplomático y Malespina aparecieron de nuevo, trayendo cada cual una + hoja de papel impreso.</p> + <p>—Efectivamente, aquí está en letras de molde—dijo con + grandes aspavientos el diplomático, preparándose a leer—. Oigan + ustedes: «Madrid, 6 de junio. El descontento de las tropas enemigas parece + general, y corre muy válida la voz de que en Bayona hay insurrección, y + de que el Emperador está oculto, añadiendo algunos que + herido.»</p> + <p>—Hombre, eso es importantísimo—dijo Malespina—, aunque no + me coge de nuevo, porque ya tenía noticias detalladas de este suceso.</p> + <p>—¿Que los franceses se sublevan contra Bonaparte?—dijo la + Marquesa—. Dios les habrá tocado el corazón.</p> + <p>—Pero oigan ustedes estotra noticia—añadió el + artillero—: «Toledo, 4. Dícese que cerca de Gallur los franceses + han sido derrotados por Palafox, dejando en el campo de batalla 12.000 muertos y un + número infinito de heridos. Los españoles les tomaron 48 cañones + y 12 águilas.»</p> + <p>—¡Hombre, magnífica victoria!—exclamó el + diplomático—. ¿Pero qué dice aquí? ¡Oh, + ésta sí que es gorda!: «Reus, 8 de junio. Aquí se habla de + la muerte de Josef Napoleón, de los varios partidos que dividen la Francia y + de la sublevación del Rosellón. Si estas noticias salen ciertas, + podemos asegurar que llegó <!-- Page 101 -->ya el día de la venganza y + de la libertad de España.»</p> + <p>—Vienen muy satisfactorios estos dos números de la + <i>Gaceta</i>—dijo Amaranta.</p> + <p>—Ya sabía yo todo eso—afirmó con aplomo el + Marqués—. ¡Pero qué veo, santos cielos! Este sí que + es notición. Oigan todos, oiga usted, Sr. D. José María: + «Valencia, 10 de junio. El ejército de Duhesme ha sido derrotado. Corren + voces de que el castillo de Figueras está en nuestro poder; se repite la + noticia del levantamiento del Rosellón y de la indignación con que ha + visto toda la Francia la conducta de su Emperador con la España.»</p> + <p>Los sueltos que oí leer en aquella ocasión pueden verse en la + <i>Gaceta Ministerial de Sevilla</i>, periódico oficial de la Junta Suprema. + En sus breves columnas se insertaban diariamente despachos y noticias que + remitían de todas partes.... Dictábalas el entusiasmo y las devoraba la + credulidad, y como nadie las discutía, el efecto era inmenso. Según la + <i>Gaceta Ministerial</i>, todos los días era derrotado un ejército + francés, y todos los días ocurría en Francia una + insurrección para destronar al azotador de Europa. ¡Ah!, entonces + corrían unas bolas, junto a las cuales son flor de cantueso las equivocaciones + del moderno telégrafo.</p> + <p>—Oigan ustedes—indicó la de Leiva, que había tomado el + periódico de manos del Marqués—; ésta sí que es + noticia extraordinaria. Y no digan ustedes que la sabían, porque hasta ahora + no se ha hablado en España ni en el mundo de semejante cosa. Atención: + «Cá<!-- Page 102 -->diz, 14. Corre muy válida la voz de que la + Francia está dividida en tres partidos: borbónico, republicano y + bonapartista.» También dice que han desembarcado en Rosas 11.000 hombres + con armas, que vienen de Mallorca.</p> + <p>—¡Tres partidos!—gritó el Marqués + diplomático, mirando a D. José María.</p> + <p>—¡Tres partidos! Ya lo sabía.</p> + <p>—¡Y yo también!... Pero corro a comunicar esta nueva a nuestros + amigos—dijo el Marqués, levantándose.</p> + <p>—Aguarda—le insinuó su hermana—. No olvides que esta + tarde tienes que pasar por allí.</p> + <p>—¡Otra vez! Si no hay quien la haga salir. Le he prometido, le he + rogado, le he amenazado, le he dicho mil finezas y ternuras, y nada, no quiere salir. + ¿Por qué no vais vosotras?</p> + <p>—Sí, esta tarde iremos—afirmó detenidamente la + Marquesa—. Es preciso que salga, porque sin ella no podemos volver a + Madrid.</p> + <p>—¡Oh!, picarón..., ya sabemos el secreto—dijo Malespina, + dirigiéndose con maliciosa expresión al Marqués—. Ayer me + hablaron del caso en varias tertulias.... Ya sabía yo que había usted + sido un terrible seductor.... ¿Pero ahora salimos con eso?</p> + <p>—Amigo, es preciso reparar de algún modo los extravíos de una + borrascosa juventud. Ya sabe usted que hasta hace quince años me llamaban el + <i>azote de las familias</i>. Pero ya pasaron aquellos tiempos, y ahora....</p> + <p>—¿De modo que no vas esta tarde?</p> + <p>—<!-- Page 103 -->Francamente—dijo el Marqués—, en estos + días me gusta salir a la calle lo menos posible. Suele haber tumultos..., + ¡la gente anda tan excitada!... ¡Qué susto me llevé la otra + tarde en el barrio de San Lorenzo!..., y como a causa de la gota no puedo + correr....</p> + <p>—Y como en la calle no se encuentran camas para esconderse debajo de + ellas.... Vamos, vamos, Marqués, y leeremos a los amigos estas estupendas + novedades.</p> + <p>Salieron la Artillera y la Diplomacia, y como la Marquesa había salido de + la habitación un momento antes, quedamos solos otra vez Amaranta y yo.</p> + <p>—Sigue contando—me dijo—. Y ese señor tendero con quien + servías, ¿ha venido contigo a Córdoba?</p> + <p>—No, señora: yo no he vuelto más a su casa. Salí de + Madrid acompañando al Sr. de Santorcaz.</p> + <p>—¡Santorcaz!—exclamó la dama, poniéndose encarnada + y después pálida como una difunta. ¿Quién? + ¿Quién has dicho?</p> + <p>—Don Luis de Santorcaz, señora; un caballero castellano que ha venido + ahora de Francia.</p> + <p>Amaranta parecía sentir una emoción profunda. Para disimularse + levantó fingiendo buscar algo, dió media vuelta, sentóse de + nuevo, después se puso la mano sobre los ojos, y finalmente, rompió una + flor de trapo que tenía entre sus manos.</p> + <p>—¿Qué estabas diciendo, que no te oí...?</p> + <p>Que el Sr. de Santorcaz....</p> + <p>—<!-- Page 104 -->Deja a ese hombre..., no hables de lo que no me interesa. + ¿Conque antes decías que los tenderos de la calle de la Sal + martirizaban a la chiquilla...?</p> + <p>—Sí, señora, mucho. Me desgarraba el + corazón—contesté sin cuidarme de disimular los sentimientos de mi + alma.</p> + <p>—Era natural que te interesaras por la desgracia.</p> + <p>—Es que yo había conocido a Inés antes de que a tal casa + fuera. Habíala conocido cuando estaba con su tío, el buen D. Celestino + del Malvar. Nos conocíamos los dos, señora, y como ella era tan buena, + y yo también..., porque yo era muy bueno.... En fin, señora, yo no + puedo ocultar a Usía la verdad.</p> + <p>—Dímela de una vez.</p> + <p>Dejándome llevar de la impetuosa pena que pugnaba por desbordarse en mi + afligido pecho, y olvidando toda la consideración, todo tacto, toda prudencia, + con el acento de la verdad y de un dolor inmenso, dije lo siguiente, sin + reflexión ni cálculo alguno:</p> + <p>—Señora, Inés y yo éramos novios.... Yo la quiero, yo + la adoro...; ella también....</p> + <p>Levantóse Amaranta rápidamente, y en su semblante observé + señales de repentina cólera. Mandándome callar, después + de decirme que era un desvergonzado y un truhán, agitó con inquieta + mano una campanilla.</p> + <p>¡Altos cielos, por qué no os hundisteis sobre mí! Entró + un criado, y Amaranta le mandó que me pusiera al instante en la puerta de la + calle.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XIII" name='XIII'></a> + <h2><!-- Page 105 -->XIII</h2> + <br /> + + <p>El criado, cumplidor de la ignominiosa orden, era un segundo mayordomo llamado + Román, que desde su niñez servía en la casa. Desde que le + conocí en El Escorial, aquel hombre me había inspirado inexplicable + antipatía, y digo esto y además le nombro, para que mis lectores le + tengan presente, por si figurase después un poco en los peregrinos sucesos de + esta historia.</p> + <p>¿Será preciso que hable de mis tormentos morales en los das + siguientes a aquel suceso? ¡Dios mío! Aburriré a mis lectores, + abusando de la gentil cortesía que les movió a fijar sus ojos en estas + relaciones. No: más vale que devore en silencio mis penas y les hable de otros + asuntos, que así alcanzaré la doble ventaja de proporcionarles + útil entretenimiento, y de calmar mis pesares, adormeciéndoles con el + beleño de patriótico entusiasmo.</p> + <p>En Córdoba reinaba gran impaciencia por la tardanza del ejército de + Castaños. Entonces, como ahora y como siempre, los profanos en el arte de la + guerra arreglaban fácilmente las cuestiones más arduas, charlando en + cafés y en tertulias, y para ellos era muy fácil, como lo es hoy, + organizar ejércitos, ganar batallas, sitiar plazas y coger prisionero a medio + mundo. A los profanos se unan los bullangueros y voceadores, que entonces, + ¡Santo Dios!, pu<!-- Page 106 -->lulaban tanto como en nuestros felices + días, y entre aquéllos y éstos y el torpe vulgo armaban tal + algazara, que no sé cómo las Juntas y los Generales podían + resistirla.</p> + <p>Principió el chaparrón de comentarios sobre la lentitud con que + Castaños organizaba sus tropas: unos aseguraban que tenía miedo; otros, + que estaba decidido a dar la batalla, pero que, seguro de perderla, tenía + tomadas sus medidas para retirarse a Cádiz y huir a las Américas con lo + más granado de sus tropas; otros en fin, se atrevieron a más, y + pronunciaron la palabra <i>traidor</i>. Esta palabra no era entonces palabra, era un + puñal: víctimas de ella fueron Solano en Cádiz, Perales en + Madrid, Filangieri en Galicia, Cevallos en Valladolid, Ordóñez en + Palencia, El conde del Águila en Sevilla, Trujillo en Granada, Torre del + Fresno en Badajoz, el barón de Albalat en Valencia. Inútil era decir a + los impacientes de Córdoba que un ejército no se instruye, arma y + equipa en cuatro días: nada de esto entendían. Aunque al través + del tiempo nos parezca lo contrario, entonces se chillaba mucho, y también + haba quien tomara muy a pechos los asuntos de la guerra sólo por el simple + placer de meter ruido, y también por hacerse de notar. Todos los días + oíamos decir: «Mañana viene el ejército», o + «Ya ha salido de Utrera, ya está en Carmona....» Pero pasaban los + días y el ejército no venía.</p> + <p>En tanto, en Córdoba no cesaban los trabajos. Si no tienen ustedes idea de + lo que es el delirio la guerra, entérense de aquello. En <!-- Page 107 -->los + tiempos actuales, si hay guerra, las señoras, llevadas de sus humanitarios + sentimientos, se ocupan en hacer hilas. ¡Ay!, entonces las señoras + tenían alma para ocuparse en fundir cañones. ¡Cuando tal era el + espíritu de las mujeres, cómo estarían los hombres! + ¡Hilas! Allí nadie pensaba en tales morondangas.</p> + <p>Los voluntarios y cuerpos francos se uniformaban según el gusto + indumentario de cada uno, y aquí de la imaginación de las hembras de la + familia para galonar marselleses, para emplumar sombreros y guarnecer charpas y + polainas. Se hicieron muchos uniformes; pero no bastaban para equipar los dos + regimientos, uno de caballería y otro de infantería, que + organizó la Junta de Córdoba. Sin embargo, este inconveniente se + obvió disponiendo que con cada prenda de vestir se cubriesen dos: el uno + llevaba los calzones, casaca y sombrero, y el otro el pantalón, chaqueta y + gorra de cuartel. El correaje también servía para dos: uno llevaba la + bayoneta en la cartuchera y el otro en el porta-bayoneta, y no alcanzando las + cartucheras y cananas, se suplan con saquillos de lienzo. Más adelante, + cuando tenga el gusto de describiros en su conjunto el ejército de + Andalucía, daré completa idea de su abigarrada conformación y + aspecto. Francamente, señores, era aquél un ejército que causaba + risa.</p> + <p>Durante los días que aguardamos la llegada de Castaños para + incorporarnos a él (y necesariamente tengo que volver a hablar de mí), + yo hacía una vida vagabunda y holgazana. Como el servicio del joven D. Diego + no exigía <!-- Page 108 -->más que presentarme en la posada a la hora + de comer, pasaba el día y parte de la noche discurriendo por aquellas + tortuosas calles, que convidan al transeúnte a perderse en ellas, + entregándose al azar, a lo aventurero, a lo desconocido, sin saber + adónde se va ni de dónde se viene. Por ser la soledad mi mayor gusto, + rechazaba la compañía de mis camaradas, buscando errante y solo + aquellos lugares donde más pronto me perda.</p> + <p>El único sitio adonde iba deliberadamente todos los días era la casa + de Amaranta, y pasaba largas horas contemplando su puerta, fijos los ojos en las + desnudas paredes, como si quisiese leer en ellas alguna mal escrita página de + mi destino. Sus cerradas ventanas, sus espesas celosías, no daban paso a + ninguna esperanza. Sin embargo, aquella fachada era tan elocuente, que no + podía dejar de mirarla. Al apartarme de allí, el viejo muro con su + puerta, sus ventanas, sus aleros y sus miradores, quedaba tan presente en mi + imaginación como si fuese una fisonomía. ¡Cara funesta, que nunca + tuvo una sonrisa para mí! Los criados de la casa, a quienes impacientemente + preguntaba por Inés, no sabían o no querían darme noticia + alguna.</p> + <p>Pero un día, precisamente el 1.º de julio, cambió + repentinamente la situación de mi espíritu. Atiendan ustedes, que esto + es de suma importancia. Por fin, tras larga espera, llegó el ejército + del general Castaños, y al anochecer debía partir para el Carpio. Entre + los paisanos armados que se juntaron con Echevarri <!-- Page 109 -->existía un + grupo compuesto de contrabandistas de Sierra Morena, de Villamanrique y de Pozo + Alcón, con los cuales fraternizaron bien pronto, formando amistosa cuadrilla, + los licenciados de Málaga, batallón que se formó con alguna + gente condenada por faltas, y que la Junta tuvo a bien indultar. Estos caballeros, + para cuya domesticación emplearon grandes rigores los jefes militares, + tuvieron una reyerta en Córdoba con los suizos de Reding. Fué + cuestión de vino, prontamente aplacada, pero que, sin embargo, alarmó + el barrio de Santa Marina durante media hora, produciendo sustos, algunas corridas, + tal cual desmayo de sensibles mujeres, las que, al oír los dos o tres tiros + disparados en la colisión, creyeron que los franceses estaban otra vez sobre + Córdoba, y así lo gritaban corriendo desordenadamente por las calles. + La parte mayor de la ciudad no se enteró de este suceso, que insignificante en + las páginas de la historia patria, fué para mí de trascendencia + suma, y más digno de mención que si hubiese derribado añejos + tronos y alterado la geografía del Continente. Así, los granos de arena + pesan a veces como montañas en el destino de un ser humano, y lo que es gota + de agua en el cauce de la generalidad, es ro impetuoso en el de uno solo, o + viceversa, según lo que nosotros llamamos antojos de allá arriba, y no + es sino concierto sublime, que no podemos comprender, como no puede una hormiga + tragarse el Sol.</p> + <p>Pues bien: algunas horas antes de la que señalaron para la partida + salí a la calle, im<!-- Page 110 -->pulsado por un sentimiento de amor hacia + los laberintos de aquella ciudad que en sus repliegues escondidos había dado + un asilo a mi tristeza. Sentía salir de Córdoba como siente el + ermitaño dejar su cueva. Habíame acostumbrado a pasear mi aburrimiento + y soledad por aquellos callejones, a quienes en cierto modo había hecho + confidentes de mi pesar; hallaba tantas perspectivas amigas en un recodo, en una + torre, en un ajimez, en una encrucijada, en un poste, en una reja, en una piedra + corroída por el tiempo, en un zócalo garabateado por los chicos, que no + pude menos de salir a dar el último adiós a todas aquellas mudas + compañías de mi tristeza. Aquel día estaba más triste que + nunca.</p> + <p>Era de tarde: pasé por una plazuela irregular y solitaria, de esas que son + la desesperación de los arquitectos modernos: a un lado muros de ladrillo, en + los cuales, por la disposición de este material, se ha querido imitar una + decoración greco-romana, con jambas, dentículas, capiteles, metopas y + triglifos; a otro una pared sin puertas ni ventanas; luego un descomunal + portalón, una esquina cargada de escudos, un farol, un santo, torres medio + caídas y machones que se van a caer, una plazuela, en fin, de esas que nos + salen al paso cuando visitamos cualquier vieja metrópoli, tal como Toledo, + Granada, Valladolid, León, etc. Al atravesarla sentí el ruido que cerca + producía la citada reyerta entre los licenciados y los suizos; oíase + lejana algazara, y al extremo de largo callejón vi algunas mujeres que + <!-- Page 111 -->corrían gritando. Esto despertó mi curiosidad y + marché hacia allí; pero no había dado dos pasos, cuando me + detuve asombrado y estremecido, porque en el fondo de la plazuela, y en el + ángulo que ésta formaba con una calle, vi una mano que me hacia + señas; sí, una mano blanca que me llamaba.</p> + <p>Dirigíme allá, y en unos cuantos segundos se disipó la + ilusión. Me reí de mi torpeza al observar que en el ángulo + mencionado había una imagen de la Virgen, de esas que la devoción de + los españoles ha puesto en las antiguas calles. La Virgen tenía una + corona de hierro, en cuyos picos debió de haberse enredado una cometa de + algún chico de la vecindad, pues un jirón de papel, todavía + suspendido junto al cuerpo de la sagrada estatua, a impulsos del viento se + movía. El papelejo fué lo que a mí me pareció un brazo + que se movía y una mano que me llamaba. Tal alucinación en pleno + día era señal de mi estupidez, por lo cual, burlándome de + mí propio, seguí mi camino.</p> + <p>Pasando bajo la imagen, contemplaba el jirón de la cometa, cuando me detuve + de nuevo, porque un objeto rozó mi cara, produciéndome escalofro. El + jirón de papel se había desprendido de la imagen, cayendo sobre mi. + ¡Vean ustedes lo que es el estado del ánimo! Aquel hecho insignificante, + tan insignificante como el aplastar un grano de arena con nuestro pie, me hizo + detener el paso, me hizo temblar, me hizo mirar a todos lados, puso en mis labios + esta pregunta, que me dirigí lleno de <!-- Page 112 -->confusión: + «Pero, Gabriel, ¿te has vuelto bobo, o lo has sido toda tu + vida?»</p> + <p>Seguí andando hacia la acera de enfrente, cuando de nuevo me detuve, me + quedé helado, absorto, estupefacto, porque detrás de mi había + sonado claramente mi nombre. ¿Quién me llamaba? Volvime y nada vi. La + plazuela estaba enteramente desierta y muda: sólo a lo lejos se oían + apenas algunas voces del altercado, que de ningún modo podían + confundirse con la que a mi espalda había dicho «Gabriel.»</p> + <p>Al volverme, mis ojos se fijaron en una puerta: era la puerta de una iglesia. + Abiertas de par en par las hojas de madera chapeada, se veía el cancel de + mugriento cuero, con dos puertecillas laterales. Una vieja, al salir, puso en + movimiento las mohosas bisagras, y al ruido de la herrumbre, un sonido lastimero + llegó a mis oídos, modulando aquella voz que a mí me haba + parecido mi nombre. Esta vez no me reí, sino que entré decididamente en + la iglesia. Vi muchos santos pintados o de escultura, y, ¡cosa singular!, + parecióme que todas las imágenes sonreían apaciblemente. La + iglesia era modesta, blanca, obscura. En los lustrosos bancos se sentaban algunas + señoras de edad. Las luces del altar, al reflejarse en los oropeles de un + luengo cortinón rojo que servía de dosel a la Virgen, brillaban + estrellas tembladoras de aquella dulce obscuridad, indicando adónde + debían dirigirse los piadosos ojos. Al poco rato de estar allí, + parecióme aquel interior menos obscuro y comencé a ver distintamente + todos los objetos. En el fondo de la igle<!-- Page 113 -->sia, frente al altar, + había una gran reja que se alzaba desde el suelo al techo; tras esta reja + percibíanse vagas claridades movibles y un murmullo sordo, de cuyo conjunto se + destacaba de rato en rato una tos o una sílaba que repetían los ecos de + la bóveda. Acercándome a la reja, pude fácilmente distinguir + tras ella bultos blancos y negros, entre los cuales algunos desfilaron pausadamente y + sin ruido hacia una puerta que se abría en el ángulo del fondo, y otros + permanecían inmóviles y de rodillas. Eran las monjas.</p> + <p>Contemplando la tranquilidad de aquellas santas mujeres, su apacible recogimiento, + la vaguedad aparente de sus formas corpóreas, aquel silencio de sus pasos que + les asemejaba a simples creaciones de la luz en el fondo de la cámara obscura; + contemplando aquella calma de sus rezos, que nadie oía, sentí envidia + de los que sumergen su vida en la dulce sombra de un claustro. Yo no apartaba mis + ojos del coro, observando indiscretamente los movimientos de las buenas Madres, y + mientras mayor era mi atención, con más claridad se me iban presentando + los distintos objetos de aquel recinto, y vi poco a poco los sillones, el facistol, + el órgano, los cuadros. Tan lentamente salían de la obscuridad los + perfiles de estos objetos, que mi propia imaginación podía creerse + autora de aquel espectáculo.</p> + <p>El día iba descendiendo, y la iglesia se obscurecía por grados; pero + una de las Madres, tirando de unas cuerdas, descorrió la cortina negra de la + alta ventana del coro, y entonces <!-- Page 114 -->entró la luz crepuscular, + dando a todo su verdadera forma. Retiráronse algunas monjas; yo sentí + el tenue chocar de las medallas de sus rosarios cuando levantaban la rodilla, y luego + besos. Era fácil contar el número de las que salían por el + número de los suaves estallidos que resonaban en aquel espacio, porque todas + al salir besaban los pies de un Cristo colgado junto a la puerta. A esto + atendía yo, cuando de las figuras que aún quedaban de rodillas en el + centro del coro se levantó una, dirigiéndose a la reja y al mismo lugar + en que yo estaba. Mi impresión al verla, al ver su cara, al ver sus ojos que + me miraban, fué tan viva, tan aterradora, que hube de quedar petrificado, la + sangre helada, la vida en suspenso, hecho una estatua de plomo. Lo que estaba viendo, + ¿qué era? ¿Era una aberración, un delirio, una imagen del + sueño, un juguete fantástico, obra de los ángeles traviesos para + burlarse de los que con sus mundanas tristezas van a profanar la casa de Dios? La + miré fijamente, atónito ante aquel enigma, ante aquel misterio; pero la + visión no duró más que algunos segundos, porque la monja, + llamada por otra, se apartó de la reja, y salió rápidamente del + coro sin besar el pie del Santo Cristo.</p> + <p>Al hallarme solo, reuní todos, absolutamente todos los rayos de mi + razón, y juntándolos, los dirigí a la confusa y negra obscuridad + de aquel fenómeno. Quise desvanecer el celaje que envolvía mi + inteligencia haciéndome estúpido, y me pregunté si lo que + acababa de presenciar era reproducción de aquella burla de + <!-- Page 115 -->mis sentidos que poco antes me había hecho ver una mano en un + pedazo de papel y oír mi nombre en el chirrido de una puerta. Me di golpes en + la cabeza; busqué un sitio más solitario, donde, serenándome, + pudiera poner en claro cuestión tan ardua, y sin saber cómo, di conmigo + en el fondo de una capilla. En un cuadro que se ofreció de improviso a mis + ojos vi una falange de ángeles, mil encantadoras criaturas de esas que sin + más naturaleza corporal que una cabeza y dos alas, han creado los artistas + para regocijar los asuntos de la pintura mística. Atrajeron mi atención + aquellos seres juguetones y enredadores: todos se reían con infantiles + carcajadas, y entremezclándose volaban, rasgando nubes, esparciendo flores con + el batir de sus alas de pollo, y dándose de coscorrones al chocar unas con + otras las rubias cabecitas. Por momentos me parecía que avanzaba sobre + mí la bandada de rostros voladores, y luego retrocedían haciendo con + alegre algazara movimientos de miedo, para esconderse después tras una nube, y + hacerme desde allí guiños con sus ojuelos, y encantadoras muecas con + sus bocas.</p> + <p>A tal situación habían llegado mis sentidos, cuando el + sacristán, agitando un grueso manojo de llaves con cencerril estruendo, me + hizo salir de la iglesia, pues yo era la única persona que en ella quedaba. + Salí; la luz de la calle pareció devolverme el sentido común, + que, según mi propia opinión, había perdido. El tumulto de que + poco antes hablé, continuaba más reciamente, y algunas personas + <!-- Page 116 -->atravesaron a toda prisa la plazuela. Entre éstas vi un + hombre, un caballero que azorado y con miedo corría, volviendo la vista + atrás, deteniéndose a cada dos pasos, y vacilando luego sobre + qué dirección tomaría. Fijóse en mi, y al punto, + llamándome por mi nombre, se me acercó con muestras de alegría + por haberme encontrado. Era el diplomático.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XIV" name='XIV'></a> + <h2>XIV</h2> + <br /> + + <p>—Gabriel—me dijo con voz temblorosa y sin dejar de mirar hacia el + sitio del tumulto—, vas a hacerme un favor.... ¡Los franceses! + ¡Están ahí los franceses! Sí..., yo he visto pasar por + esas calles las gorras de pelo de a dos varas de alto.... Bien lo decía yo.... + ¡Mi sobrinita y mi hermana tienen unas cosas...! A ellas solas se les ocurre + mandarme con esta comisión, sin reparar que la pierna gotosa no me deja + correr. Pero no doy un paso más..., me retiro a casa...; tú te + encargarás de llevarlas flores, la carta y el recado.... ¿No + oíste un tiro? Me parece que vienen por ese lado. ¡Jesús, esto es + atroz! Si viene una bala perdida.... Adiós, me voy; toma, chiquillo, + encárgate tú de esto. Es muy fácil. Ahí está el + convento. Mira, en aquel callejón está la puerta del torno. Entras, + preguntas por la Srta. Inés, la novicia..., pues. Dices que vas de parte de la + Sra. Marquesa de Leiva. ¿Lo olvidarás?... ¡Dios mío! + ¡Esas <!-- Page 117 -->mujeres que pasan corriendo!... Sin duda los muy + tunantes intentan deshonrarlas. Me voy.... Toma, entra tú en el locutorio. + ¡Para qué vendría yo a estos malditos barrios! Toma el ramo de + flores contrahechas..., toma la carta, que darás a la Srta. Inés...; le + dices que la Sra. Marquesa está enojada con ella, y que es preciso que a salir + del convento se decida. Insiste mucho en esto, ¿eh?; dile que nos vamos para + Madrid, y que en la Corte del nuevo rey José I.... ¡Demonio, eso que ha + sonado es un tiro de obús!... Me parece que ha caído una granada en el + techo de esa casa.</p> + <p>—¿Una granada? Lo menos cincuenta van disparadas ya—dije yo, + atizando el fuego de su miedo para que se marchara pronto y me dejase tan sublime + comisión.</p> + <p>—Conque, chiquillo—continuó, temblando como un azogado—, + ¿lo harás bien? Si te dan contestación la llevas a casa. Ve + pronto. Yo me escaparé corriendo por esta calle donde no se siente ruido...; + adiós.</p> + <p>Desapareció el diplomático, llevado por su miedo, y al punto + entré en la portería del convento con febril alegría, y di + fuertes porrazos en el torno. Una voz regañona me contestó.</p> + <p>—<i>Deo gratias</i>—dije—. Vengo de parte de mi ama, la Sra. + Marquesa de Leiva, a traer un recado a la Srta. Inés.</p> + <p>La portera me dijo que esperara en el locutorio, y al poco rato de estar + allí corrióse la cortina de éste y vi dos monjas. No sé + cómo pude mantenerme en pie. Una de ellas era Inés.</p> + <p>No me cabía duda, era ella misma: en su <!-- Page 118 -->semblante, + adelgazado y pálido, habían impreso terribles huellas los sesenta + días de incesantes pesares transcurridos desde el 2 de mayo; pero la + reconocí, a pesar de la escasísima luz del locutorio, y la hubiera + reconocido en la obscuridad de las entrañas de la tierra. Parecióme que + al verme cerró los ojos, y que asó las rejas con sus dos manos para + sostenerse. Cuando me dirigió la primera pregunta, temblaba su voz de tal + modo, que era imposible entender sus palabras. Sin poder decir una sola, incapaz de + discurso y de movimiento, permanecí yo breve rato con la cara apoyada en la + reja.</p> + <p>La monja que la acompañaba me obligó por fin a romper el + silencio.</p> + <p>—La Sra. Marquesa me ha dado este ramo de flores y esta carta—dije, + introduciendo ambas cosas para que las tomara Inés.</p> + <p>—¡Ah, el ramo para el Santo Niño de la + Enfermería!—dijo la monja vieja—. La señora Condesa no se + olvida de nosotras.</p> + <p>—También me ha dado un recado de palabra para la Srta. + Inés—continué—, y es que se prepare a salir del convento + para partir con ella a Madrid dentro de algunos días.</p> + <p>—¡Oh!—exclamó la vieja—. La Sra. Condesa y la Sra. + Marquesa hacen mal en contrariar la decidida vocación de esta niña. + ¡Por qué ese empeño de llevarla a Madrid, cuando ella quiere + dejar las maldades y abominaciones del siglo! La pobrecita no quiere cuentas con + nadie más que con su prometido Esposo, que es Nuestro Señor + Jesucristo.</p> + <p>—<!-- Page 119 -->Madre Transverberación—dijo Inés con + voz más entera—, el chocolate y los bollos que han hecho sus mercedes + ayer para la señora Condesa, ¿dónde están? ¿Los ha + traído su merced?</p> + <p>—No por cierto.</p> + <p>—¡Si tuviera su merced la bondad de ir a buscarlos para que los lleve + este mozo...!</p> + <p>—Bien pudo usted haberlos traído—replicó gruñendo + la vieja.</p> + <p>—Si la Sra. Condesa no lo recibe esta tarde, se enojará mucho, y me + será difícil convencerla de que no quiero dejar nunca más esta + santa morada.</p> + <p>—Voy por él..., ¡qué niñas éstas!</p> + <p>Dejónos solos la Madre Transverberación, y entonces hablé + así:</p> + <p>—Inés mía, estoy vivo, he resucitado. Salí vivo de + aquel montón de muertos, donde perdimos para siempre a nuestro buen amigo don + Celestino. Al verme vivo y sin ti, pensé que Dios me había devuelto la + vida para castigarme; pero ahora que te encuentro, alabo a Dios porque veo que no + una, sino dos veces, me ha dado la vida.</p> + <p>—¿Debo salir de aquí? ¿Debo hacer lo que me mandan esas + señoras?—me preguntó Inés con impaciencia, porque + temía la vuelta de la Madre Transverberación.</p> + <p>—Si, Inés, sal de aquí. Haz lo que te mandan esas + señoras. ¿Qué dicen en esa carta?</p> + <p>—Toma, léela—dijo, alargándola al través de la + reja.</p> + <p>A la escasa luz del locutorio pude leer la <!-- Page 120 -->carta, que + decía, entre otras cosas relativas al ramo y al chocolate, lo siguiente: + «Esperamos que cesará tu obstinación en profesar. Nos oponemos + resueltamente a ello, y no queremos que tu ingreso en el seno de esta familia sea + señal de aniquilamiento de nuestra casa. Ya te dijimos que habíamos + determinado casarte con un joven de alto linaje, proyecto en el cual estriba la + felicidad, grandeza y lustre de la familia a que perteneces. Todo está + concertado, y aunque se aplace por motivo de la guerra, al fin tiene que ser; de modo + que si persistes en profesar, nos llenarás de dolor. ¿No anhelas + servirnos de consuelo en nuestra soledad? ¿No correspondes al mucho amor que + te profesamos? ¿No deseas ocupar el puesto que te pertenece en nuestro + corazón y en nuestra casa? Mi sobrina y yo iremos a convencerte, y en tanto + disponemos el viaje a Madrid, adonde nos acompañarás, porque tu + presencia es indispensable a las diligencias de tu legitimación.»</p> + <p>—Sí, saldré—dijo Inés cuando acabó de leer + la carta—. Ya no quiero estar más aquí.</p> + <p>—¿Pues qué, estabas decidida a profesar?</p> + <p>—Sí, muy decidida. No tenía yo más consuelo que la idea + de encerrarme aquí para siempre. Cuando me trajeron a Córdoba..., + ¡qué días y qué viaje!, yo no sabía lo que era de + mí. Me encerraron en este convento..., luego vinieron esas señoras a + decirme que era su sobrina..., me besaron..., lloraron mucho las dos...; luego + dijeron que me iban a casar, y cuando les contesté: «Pues ya que me han + <!-- Page 121 -->puesto aquí, aquí he de quedarme toda la vida», + ambas se afligieron mucho.... Me visitan con frecuencia, acompañadas de un + señor de edad, que me hace mil caricias y asegura quererme mucho; pero nunca + he cedido a sus ruegos para salir.</p> + <p>—¿Y ahora?</p> + <p>—Las paredes del convento se me caen encima, y anhelo salir.</p> + <p>—¡Pero te van a casar!—exclamé indignado—. Te + quieren casar, y no se hunde el mundo.</p> + <p>Entonces se rió, creo que por primera vez desde mucho tiempo, y aquella + espontánea alegría me pareció expresión de una renaciente + vida. Inés salía del seno del claustro como yo del montón de + muertos de la Moncloa, y al contestar con una sonrisa a mis amorosas quejas, sacaba + del sepulcro de la Orden el pie que tan impremeditadamente haba metido dentro. + Viéndola reír, reíme yo también, y al punto, olvidando la + situación, nos hablamos con la confianza de aquellos tiempos en que de + nuestras penas hacíamos una sola.</p> + <p>—¡Ay, chiquilla! Ahora que eres archiduquesa y archipámpana, + ¿no tienes vergüenza de quererme?</p> + <p>—¿Pero qué quieren hacer de mí?—preguntó, + poniéndose triste otra vez.</p> + <p>—Mira, princesa, haz lo que te mandan esas señoras: obedécelas + en todo. Ya habrás conocido el parentesco que tienes con ellas. Dios te ha + puesto en sus manos; acepta lo que Dios te da, y Él arreglará lo + demás.</p> + <p>—<!-- Page 122 -->Saldré del convento—afirmó + ella—. ¡Ay! No se asustarán poco las Madres cuando me lo oigan + decir. Pero ya Dios no quiere que yo sea monja.</p> + <p>—No lo serás, no; y cuando yo vuelva de la guerra....</p> + <p>—¿Pero vas tú a la guerra? Chiquillo, ¿quién te + ha metido a ti en guerras?</p> + <p>—¿Pues qué he de hacer? ¿Quieres que toda la vida sea + criado? Escucha, Inés, lo que me pasó hace días en casa de la + Sra. Condesa. Fuí a visitarla, y habiendo cometido la indiscreción de + decirle que te quería, se enfureció de tal modo, que me hizo poner en + la puerta de la calle.</p> + <p>Inés cruzó las manos, dejándolas caer luego con desaliento + sobre su falda, mientras elevaba sus ojos al cielo, sin decir nada.</p> + <p>—¡No soy más que un criado, Inés!—exclamé, + agarrándome con fuerza a la reja y sacudiéndola, como si quisiera + hacerla pedazos—; no soy más que un miserable chico de las calles, + indigno de ser mirado por personas de tu categoría. Después que nos + separamos, mira qué distantes estamos uno de otro. Pero no creas que lo + siento; me gusta verte donde estar debes.</p> + <p>—¿Y tú?—me preguntó con perplejidad.</p> + <p>—Yo haré lo que deba, Inesilla. Sal de este convento, ve con esas + señoras y espérame tranquila, con la segundad de que iré a + buscarte. Si para entonces no has variado..., si te encuentro la misma....</p> + <p>Contestóme al instante pasando su dedo ín<!-- Page 123 -->dice por + uno de los huecos de la reja. Yo se lo besé, se lo mordí tan sin + pensarlo, que ella no pudo contener un ligero grito, a punto que la Madre + Transverberación regresaba con el chocolate y los bollos.</p> + <p>—¿Qué es eso, niña?—preguntó la vieja, + asombrada de orla chillar.</p> + <p>—Nada, Madre Transverberación. Esta reja tiene unos picos.... Al + mover la mano me lastimé un dedo—dijo Inés, chupándose la + coyuntura del dedo índice y sacudiéndolo después para fingir el + dolor del supuesto rasguño.</p> + <p>—Aquí están el chocolate y los + bollos—añadió la monja—. Vaya, ya es tiempo de que se + marche ese mocito, porque obscurece y no es ésta hora de tener abierto el + locutorio.</p> + <p>—Rabiando estoy por marcharme—repliqué—. Vengan + acá esos bollos y ese chocolate, que la Sra. Marquesa estará con el + alma en un hilo aguardando tan buenas cosas. ¿Y qué le digo a su merced + en contestación al recado que tuve el honor de traer?</p> + <p>—Que está muy bien—contestó Inés, apretando su + cara contra la reja.—Que haré lo que me mandan, y que cuando quieran + venir por mí, estoy dispuesta a salir del convento.</p> + <p>—¿Cómo es eso, niña?—gruñó alarmada + la monja—. ¡Que quiere usted salir! ¡Qué pensará su + futuro Esposo Jesucristo si llega a sus oídos lo que usted ha dicho! Y tiene + que saberlo forzosamente, porque Él está en todas partes y todo lo oye. + Nada, nada—añadió, arrimando su hocico a la verja—. Rapaz, + a la Sra. Marquesa dirá usted que la niña per<!-- Page 124 -->siste en + su ejemplar vocación, y que si quieren verla enfadada y bufando de rabia, que + le hablen del siglo y sus tentaciones.</p> + <p>Inés prorrumpió en una carcajada tan natural, tan graciosa, tan + fresca, tan jovial, que hasta las paredes del convento parecían regocijarse + con tan alegre música.</p> + <p>—¿Qué risas tan mundanas son ésas?—dijo la Madre + Transverberación—. Es la primera vez que se ríe usted de ese modo + en esta casa. ¿Qué pasa para tanta alegría?... Adentro, + niña, adentro; daremos parte de este inaudito desenfado a la Madre + Abadesa.</p> + <p>Cerróse el locutorio y salí a la calle. Sentíame con nueva + vida, con centuplicadas fuerzas en mi espíritu y en mi cuerpo; sentíame + capaz de todo, de la abnegación, de la lucha, hasta del heroísmo, + porque la presencia y las palabras de Inés habían abierto desconocidos + horizontes, inmensos espacios delante de mí.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XV" name='XV'></a> + <h2>XV</h2> + <br /> + + <p>Antes de llegar a la posada, fuerte ruido de tambores y cornetas me anunció + la salida del ejército. Corrí a buscar mis armas y mi caballo, y antes + de que se notara mi falta, ya estaba en fila con el señorito conde de Rumblar, + Marijuán y los demás de la partida. Era ya de noche cuando salimos, y + el pueblo todo tomó parte en aquella espontánea fiesta de + <!-- Page 125 -->nuestra despedida: millares de luces se encendieron a nuestro paso + en balcones y puertas; ninguna mujer dejó de saludarnos desde la reja, ya sin + galán, y todos los chicos engendrados por aquella fecunda generación + salieron delante de los tambores, acompañándonos hasta más + allá de la Puerta Nueva.</p> + <p>Anduvimos toda la noche, y al día siguiente, al salir del Carpio, nos + desviamos del camino real de Andalucía, tomando a la derecha en + dirección a Bujalance. Durante esta primera jornada encontramos a Santorcaz, + que había salido de Bailén para incorporarse a su cuadrilla, y a todos + nos dió mucho gusto el verle.</p> + <p>—Aquí traigo varios regalitos que le manda a usted su señora + mamá—dijo a mi amo, entregándole unos paquetes—. La + señora estaba desazonada por no haber tenido noticias de usted, y me + encargó que le cuidase bien. ¿Hizo el Sr. Conde las visitas que + D.ª María le encargó?</p> + <p>—Puntualmente—contestó mi amo—. Y usted, ¿por + qué no ha venido antes?</p> + <p>—¡Qué demonio! Con estas cosas ni tenemos posta ni quien lleve + una carta. Sin embargo, yo recibí las que esperaba, y aquí estoy al + fin, deseando, como los demás, que tropecemos con los franceses.</p> + <p>Desde entonces fué Santorcaz el principal personaje de la cuadrilla + después del amo, lugar que supo conquistarse con la desenvoltura subyugadora + de su conversación. Ponía él todo suesmero en agradar a D. + Diego, cosa fácil <!-- Page 126 -->de conseguir, y siempre fijo al lado de + éste, cautivó prontamente el ánimo del buen chico, ya + contándole hazañas y extraordinarios hechos, ya sugiriéndole con + su fértil imaginación ideas y conceptos propios para enloquecer a un + joven de chispa, pero muy atrasado en su desarrollo intelectual.</p> + <p>Y a todas estas, señores míos, ni una palabra os he dicho de aquel + ejército, ni de su extraña composición; pero atended ahora, que + lejos de ser tarde, es ésta la coyuntura propicia de hacerlo, según el + refrán que dice: «Cada cosa en su tiempo, y los nabos en + Adviento.»</p> + <p>La base del ejército de Andalucía estaba en las tropas del campo de + San Roque, mandadas por Castaños, y en las que después trajo don + Teodoro Reding de Granada. Componíase de lo más selecto de nuestra + infantería de línea, con algunos caballos y muy buena + artillería, no excediendo su número de trece a catorce mil hombres. + Agregáronse algunos regimientos provinciales y los paisanos que + espontáneamente o por disposición de las Juntas se engancharon en las + principales ciudades de Andalucía. Difícil es conocer la cifra exacta a + que se elevaron las fuerzas de paisanos armados; pero seguramente eran muchos, porque + la convocatoria había llamado a todos los mozos de diez y seis a cuarenta y + cinco años, solteros, casados y viudos sin hijos, de cinco pies menos una + pulgada, medidos descalzos. Además de los notoriamente inútiles, como + cojos, mancos, ciegos, etc., eran exceptuados los que <!-- Page 127 -->tenían + su mujer encinta o ejercían cargos públicos, as como a los ordenados + de Epístola; pero no haba excepción por razón de cosecha o + labores del campo. Los únicos rechazados de las filas, sin tener aquellos + reparos, eran los <i>negros, mulatos, carniceros, verdugos</i> y <i>pregoneros</i>. + Con paisanos, pues, creó Sevilla cinco batallones y dos regimientos de + caballería; Cádiz mandó el batallón de tiradores que + llevaba su nombre, y las ciudades y villas de Utrera, Jerez, Osuna, Carmona, + Jaén, Montoro y Cabra enviaron cuerpos de infantería y + caballería de número irregular.</p> + <p>Esto aumentó el ejército; pero aún debía crecer un + poco más aquél, que empezó enano y debía ser gigante + terrible, si no por su tamaño, por su fuerza. Los militares españoles + que el Gobierno de Madrid incorporaba a las divisiones de Moncey, de Vedel o de + Lefebvre iban huyendo de sus traidoras filas en cuanto se les presentaba + ocasión para ello, de tal modo, que al verificar sus marchas aquellos + ejércitos por parajes montuosos o quebrados, veían que los + españoles se les escapaban por entre los dedos, como suele decirse. Los + desertores acudían a engrosar las tropas del ejército de Blake, del de + Cuesta o del de Castaños; y a Carmona y a Córdoba llegaron muchos, + escapados de las filas de Moncey, así como casi todos los que hacían la + campaña de Portugal con Junot. Aquellos oficiales y soldados, al romper la + disciplina literal que los sujetaba a la Francia invasora para acudir al llamamiento + de la disciplina moral de su patria oprimida, hacían el <!-- Page 128 -->viaje + disfrazados, traspasaban a pie las altas montañas y los ardientes llanos, + hasta encontrar un núcleo de fuerza española. Daba lástima + verles llegar rotos, descalzos y hambrientos, aunque su gozo por hallarse al fin en + tierra no invadida les hacía olvidar todas las penas. Con estos desertores, + entre quienes haba guardias de Corps, valones, ingenieros y artilleros, + aumentó un poco nuestro ejército.</p> + <p>Pero aún creció algo más. La Junta de Sevilla haba indultado + el 15 de mayo a todos los contrabandistas y a los penados que no lo fueran por los + delitos de homicidio, alevosía o lesa majestad humana o divina, y esto trajo + una partida, que si no era la mejor tropa del mundo por sus costumbres, en cambio no + temía combatir, y fuertemente disciplinada, dió al ejército + excelentes soldados. Ibros, lugar célebre en los fastos del contrabando; + Jandulilla, Campillo de Arenas, y otras localidades, entregadas más tarde al + sable de la Guardia civil y de los Carabineros, enviaron respetables escuadrones, con + la particularidad de que por venir armados hasta los dientes, y ser todos unos + caballeros de muy buen temple, que sabían dónde echaban la boca del + trabuco, se les reputó como auxiliares muy eficaces del ejército. + Cuerpos reglamentados españoles, con algunos suizos y valones; regimientos de + línea, que eran la flor de la tropa española; regimientos provinciales, + que ignoraban la guerra, pero que se disponían a aprenderla; honrados + paisanos, en su mayor parte muy duchos en el arte de la caza, y por lo general + tiraban ad<!-- Page 129 -->mirablemente; y, por último, contrabandistas, + granujas, vagabundos de la sierra, chulillos de Córdoba, holgazanes + convertidos en guerreros al calor de aquel fuego patriótico que inflamaba el + país; perdidos y merodeadores, que ponían al servicio de la causa + nacional sus malas artes; lo bueno y lo malo, lo noble y lo innoble que el + país tenía, desde su general más hábil hasta el + último pelaire del Potro de Córdoba, paisano y colega de los que + mantearon a Sancho: tales eran los elementos del ejército andaluz.</p> + <p>Se formó de lo que existía: entraron a componer aquel gran amasijo + la flor y la escoria de la nación; nada quedó escondido, porque la + fermentación lo sacó todo a la superficie, y el cráter de + nuestra venganza esputaba lo mismo el puro fuego que las pestilentes lavas. Removido + el seno de la patria, echó fuera cuanto habían engendrado en él + los gloriosos y los degenerados siglos, y no alcanzando a defenderse con un solo + brazo, trabajó con el derecho y el izquierdo, blandiendo con aquél la + espada histórica y con éste la navaja.</p> + <p>En cuanto a uniformes y trajes, habíalos de todas las formas conocidas. Es + prodigioso cómo se equipó aquel ejército de paisanos en diez y + seis días. La Administración actual, con todos sus recursos, es un + sastre de portal comparada con aquel confeccionador que puso en movimiento millones + de agujas en dos semanas. En cierto estado que la Historia no ha creído digno + de sus páginas, pero que existe aún, aunque en el olvido, se consigna + el número de <!-- Page 130 -->piezas de vestuario que hicieron gratuitamente + las monjas y señoras de Sevilla. Dice así:</p> + <p>«Por las Comunidades y señoras de distinción se han hecho + 3.335 camisas, 1.768 pantalones y 167 casacas de soldado; 1.001 camisas, 312 + pantalones y 700 chalecos de sargento; 374 botines de paño, 149 sacos de + caballería, 16 mochilas y 1.684 escarapelas.» Las señoras de + Alcolea, las de Carmona, Lora del Río y otros pueblos figuran en la cuenta con + cifras parecidas.</p> + <p>Esta diversidad de manos en la hechura de vestimenta indica que la voz + <i>uniforme</i>, en lo tocante a voluntarios, era una vana palabra. Al lado de las + casacas blancas con solapa negra, carmesí o azul, que vestían la mayor + parte de los regimientos de línea; al lado de las levitas azules con bandolera + que vestían valones y suizos, veíamos los chaquetones de paño + pardo con que se cubría la gente colecticia. Entre los altos morriones de la + artillería y las gorras de los granaderos, llamaban la atención + nuestros blancos sombreros portugueses, y las gorras de cuartel, y los tocados de + innumerables clases con que cubrían sus chollas los tiradores y voluntarios de + los pueblos. Como antes he dicho, aquel ejército hacía reír.</p> + <p>¿Y el dinero para la guerra? Causa risa ver cómo se da hoy de + calabazas un ministro de Hacienda para <i>arbitrar</i>, con destino a otra guerra, + unos cuantos millones que nadie quiere darle si no hipoteca hasta el último + pingajo de la nación. Aprended, generaciones egoístas. Leed las listas + de donativos hechos por los <!-- Page 131 -->gremios, por los comerciantes, por los + nobles y hasta por los mendigos. ¡Aquel sí era llover de dinero, y + reunirlo a montones, sin que ni un realito de vellón se escapase por entre los + agujeros del cesto administrativo! En la lista de donaciones hay una partida + conmovedora que dice así: «La Sra. Condesa viuda de Montelirios ha + entregado su <i>toaleta</i> de plata, manifestando el sentimiento de que sus medios + no alcancen tanto como su voluntad.»</p> + <p>¿Habrá hoy quien dé su <i>toaleta</i>?...</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XVI" name='XVI'></a> + <h2>XVI</h2> + <br /> + + <p>Nuestra marcha por Cañete de las Torres en dirección al río + Salado era un verdadero paseo triunfal, mejor dicho, casi no parecía que + marchábamos, porque la gente de los pueblos, incluso mujeres, ancianos y + chicuelos, nos seguían a un lado y otro del camino, improvisando fiestas y + bailes en todas las paradas. Cuando el ejército se detenía, + eclipsábanse en apariencia todos los males de la patria, porque la tropa, + recobrando el buen humor, convertía el campamento en una feria. Yo no + sé de dónde salían tantas guitarras; no pude comprender de + qué estaban hechos aquellos cuerpos, tan incansables en el baile como en el + ejercicio, ni de qué metal durísimo eran las gargantas, para ser tan + constantes en el gritar y cantar.</p> + <p><!-- Page 132 -->Como durante la primera semana del mes de julio no nos faltaron + víveres abundantes, lo pasábamos perfectamente; y como tampoco + tropezamos con los franceses, establecidos, aunque muy inquietos, al otro lado del + río, a todos, especialmente a los inexpertos, nos parecía la guerra una + ocupación dulcísima. Sobre todo, el condesito de Rumblar no + cabía en su pellejo de puro alborozado; y como con el roce de tanta y tan + diversa gente se iba despabilando por extremo, llegó a adquirir un + desembarazo, un dominio de su propia persona que antes no tenía. Santorcaz, + como dije, había logrado en poco tiempo gran ascendiente sobre D. Diego, de + tal modo, que cuanto nuestro mozalbete ponía por obra, lo consultaba con + aquél. Marijuán, en cambio, hacía buenas migas con un servidor + de ustedes, y siempre juntos en las marchas y en los descansos, nos contábamos + nuestras cosas, compadeciéndonos y consolándonos mutuamente. Nosotros + dos solos, y sin dar parte a nadie, nos comimos el divino chocolate y los bollos de + la Madre Transverberación.</p> + <p>Todo el ejército tenía gran impaciencia por venir a las manos con la + <i>canalla</i>. Como existen en todo campamento, además del supremo consejo + que se celebra en la tienda del General, tantos consejillos como grupos de soldados + se escalonan aquí y allá, en la cantina o en campo raso, para echar una + caña o tirar un par de cartas, nosotros siempre estábamos dilucidando + en corros más o menos grandes la eterna cuestión de nuestro encuentro + con los <!-- Page 133 -->franceses. ¡Cuántas veces, reunidos junto a un + tambor, donde había un jarro de vino, dispusimos el paso del río, el + ataque del enemigo en su posición de Andújar, u otras hazañas de + la misma harina!</p> + <p>Un día, hallándonos en Porcuna, y después que se nos + unió el ejército de Reding, resolvimos, tras de ardiente + discusión, que los generales estaban atolondrados y sin saber qué plan + adoptarían. El conde de Rumblar dijo que iba a escribir a su maestro D. Paco, + para que le dijera qué operaciones convenían más; pero como + todos se rieran de esta ocurrencia, nuestro generalito se amoscó y fué + a que le consolara con sus adulaciones interminables el lugarteniente Santorcaz.</p> + <p>Por último, tras largo consejo celebrado por los generales, se dijo que + iban a ser distribuídas las divisiones para tomar la ofensiva inmediatamente. + Aquél día, que fué, si no recuerdo mal, el 12 o el 13 de julio, + vi por primera vez al general Castaños, cuando nos pasó revista. + Parecía tener cincuenta años, y por cierto que me causó sorpresa + su rostro, pues yo me lo figuraba con semblante fiero y ceñudo, según a + mi entender debía tenerlo todo general en jefe puesto al frente de tan + valientes tropas. Muy al contrario, la cara del general Castaños no causaba + espanto a nadie, aunque sí respeto, pues los chascarrillos y las ingeniosas + ocurrencias que le eran propias las guardaba para las intimidades de su tienda. + Montaba airosamente a caballo, y en sus modales y apostura había aquella + gracia cortés y <!-- Page 134 -->urbana que tan común ha sido a + nuestros Césares y Pompeyos. Es preciso confesar que a caballo y en las + paradas hemos tenido grandes figuras. Esto no es decir que Castaños fuera + simplemente un general de parada, pues en 1808, y antes de inmortalizar su nombre, + tenía muy buenos antecedentes militares, aunque había hecho su carrera + con rapidez grande, si no desusada en aquellos tiempos. A los doce años de + edad obtuvo el mando de una compañía; a los veintiocho le hicieron + teniente coronel, y a los treinta y tres, coronel. Si en su juventud no + asistió a ninguna campaña, en 1794, y cuando contaba treinta y ocho + años y poseía la faja de mariscal de campo, estuvo en la del + Rosellón a las órdenes del general Caro, y allí le hirieron + gravemente en el lado izquierdo del cuello. Cuentan que la ligera inclinación + de su cabeza hacia aquel lado provenía de la tal herida.</p> + <p>Voy a decir de qué manera nos distribuyeron. La primera división la + mandaba Reding; la segunda, Coupigny, y la tercera, Jones; la reserva estaba a las + órdenes de D. Juan de la Peña, y mandaban destacamentos sueltos, de mil + hombres poco más o menos, en calidad de tropas volantes para mortificar al + enemigo, D. Juan de la Cruz, el marqués de Valdecañas y D. Pedro + Echevarri, que después fué uno de los más famosos polizontes de + la reacción. Trescientos escopeteros, que habían salido Dios sabe de + dónde, eran capitaneados por el presbítero D. Ramón de Argote. + ¿No es verdad que hubiera estado mejor diciendo misa?</p> + <p><!-- Page 135 -->A caballo éramos tres mil, fuerza no muy grande si se + considera que íbamos a operar en país entrellano y contra jinetes muy + aguerridos; pero, en cambio, nuestra artillería era de primer orden. + Teníamos veinticuatro piezas, servidas por el Real Cuerpo, con lo más + florido de aquella oficialidad a quien estaba reservado la mayor gloria de la guerra, + desde el 2 de mayo hasta la batalla de Vitoria.</p> + <p>Nosotros nos extendíamos por la izquierda del Guadalquivir, ocupando los + pueblos de Porcuna y Lopera; y alargando una de nuestras alas por el camino de + Arjonilla, observábamos la orilla derecha, mientras la otra ala se + extendía hacia Higuera de Arjona buscando a Menjíbar. Ocupaba el + francés a Andújar con las fuerzas que primitivamente trajo a la tierra + andaluza, y que habían vencido en el puente de Alcolea y saqueado a + Córdoba. La división de Vedel, fuerte de diez mil hombres, + hallábase en Bailén, y la pequeña división de + Ligier-Belair, el mismo general que vimos batirse con los vecinos de + Valdepeñas en los primeros días de junio, estaba en Menjíbar + guardando el paso del río. Andújar, Bailén, Menjíbar. Del + primero al segundo punto corría la carretera general de Andalucía, + desde Bailén a Menjíbar el camino que iba a Jaén, y desde + Menjíbar a Andújar el río. Conserven ustedes en la memoria la + disposición de este triángulo para comprender la importancia de los + movimientos de ambos ejércitos.</p> + <p>Cualquiera que fuese el pensamiento de nuestros generales, lo cierto es que la + primera <!-- Page 136 -->división recibió orden inmediata de ponerse en + marcha, mientras Castaños con la tercera y la reserva se dirigía hacia + el puente de Marmolejo para pasarlo y atacar a Dupont en Andújar. Ya he dicho + que mandaba D. Teodoro Reding la primera división; lo que aún no ha + sido escrito por la Historia ni dicho por mí es que yo formaba parte de ella, + porque toda la caballería voluntaria había sido incorporada, mejor + dicho, fundida en los batallones del ejército, que apenas contaban con la + mitad del contingente. A mi amo y a los que le seguían nos tocó formar + en las filas del regimiento de Farnesio, mientras que los lanceros de Sevilla fueron + casi todos incorporados al regimiento de España.</p> + <p>El da 13 nos separamos de nuestros compañeros y tomamos el camino, mejor + dicho, las veredas y trochas que conducen a Menjíbar. No llegábamos a + seis mil; pero éramos buena gente, aunque me esté mal el decirlo. El + regimiento de guardias valones, los suizos, el de la Corona, el de Irlanda, el de + Jaén, los granaderos provinciales, los fusileros de Carmona, la + caballería de Farnesio y las seis bocas de fuego que mandaba D. Antonio de la + Cruz, eran piezas respetables, orgullosas de sí mismas. Teníamos por + General a un hombre impetuoso, de más arrojo que prudencia; mediano + táctico, pero incansable en las marchas. Nuestro Jefe de Estado Mayor, D. + Francisco Javier Abadía, era un militar muy entendido, quizás de los + mejores que entonces tenía el ejército español, y el coronel + puesto al frente <!-- Page 137 -->de la artillería pasaba por un oficial de + mucho entendimiento en su arma. Nosotros le llamábamos el <i>sainetero</i>, + por ser hijo de D. Ramón de la Cruz.</p> + <p>Adelante, pues al llegar a Menjíbar, encontramos la población muy + alborotada porque un destacamento francés, enviado a Jaén en busca de + víveres, después de saquear horriblemente esta ciudad, había + retrocedido a su cuartel general, asolando a su paso la comarca. De Jaén se + contaban atrocidades que apenas son creíbles en militares de un país + europeo. Dijéronnos que mujeres y niños habían sido + inhumanamente degollados, y que igual muerte padecieron dentro de sus mismos + hospitales varios frailes agustinos y dominicos enfermos. La consternación de + aquellos pueblos era excesiva, y al aproximarse las tropas, acudían en tropel + a nuestro encuentro, derramando lágrimas de ira, suplicándonos que no + dejáramos vivo un francés, y pidiendo los viejos aún fuertes y + los rapaces de doce años que se les dejase marchar entre las filas para + ayudarnos. Según nos decían después del saqueo, en los + caseríos inmediatos al tránsito, Almenara, Fuente del Rey, + Grañena y otros, no habían dejado ni un grano de trigo, ni un azumbre + de vino, ni un puñado de paja. Hasta las medicinas de las boticas y de los + hospitales de Jaén fueron robadas, y al propio tiempo, ni un carro ni una mula + quedaron en todos aquellos contornos.</p> + <p>Muchas familias expoliadas habían acudido a Menjíbar. En la plaza + del pueblo dos frailes <!-- Page 138 -->escapados a las carnicerías de + Jaén, predicaban el exterminio de los franceses. Al ver la indignación + de aquella infeliz gente robada y vejada, al ver las mujeres que acudían + frenéticas y rabiosas pidiéndonos que vengáramos a sus inocentes + hijos, degollados sin piedad en la cuna, comprendí las crueldades de que por + su parte empezaban a ser víctimas los franceses cuando se rezagaban.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XVII" name='XVII'></a> + <h2>XVII</h2> + <br /> + + <p>Antes de decidirse a pasar el río, nuestro General mandó una + pequeña fuerza en reconocimiento de la situación de las tropas de + Coupigny. Algunos jinetes de Farnesio tomaron parte en esta expedición, y + Marijuán, que fué en ella, nos contó a su regreso, en la tarde + del 15, que habían encontrado la división del Marqués hacia + Villanueva de la Reina, donde le entregaron los pliegos de Reding. Desde el + campamento de Coupigny se había visto una gran polvareda en la orilla derecha, + y parecía que la división de Vedel marchaba desde Bailén a + Andújar, para reforzar a Dupont, que ya había trabado la lucha con + Castaños. La gente venida de Arjonilla aseguraba haber oído fuerte + cañoneo hacia la parte de los Visos.</p> + <p>—A estas horas—decía Marijuán—, o ellos o los de + Castaños han de estar derrotados.</p> + <p>—¿Y qué esperaba el Marqués en Villanue + <!-- Page 139 -->va de la Reina?—preguntó Santorcaz con aquella + suficiencia estratégica que le hiciera tan digno de admiración a los + ojos del joven D. Diego.</p> + <p>—Allí se estaba tan quieto—repuso Marijuán—. + Parece que está de acuerdo con nuestro General para operar en + combinación y atacar juntos a Bailén.</p> + <p>—¿Pero qué estrategia es ésa, ni a qué conduce + atacar a Bailén?—dijo Santorcaz, atrayendo en su alrededor un + círculo de soldados—. ¿No dices que la división Vedel + salió de Bailén y está ya sobre Andújar?</p> + <p>—Sí; así lo decían en Villanueva.</p> + <p>—Pues si no hay enemigos en Bailén, ¿qué es eso de + atacar a Bailén? Se tratará de ocuparlo para luego avanzar por el + arrecife y embestir a Dupont y a Vedel por la espalda, mientras Castaños, + Jones y Peña lo atacan de frente.</p> + <p>—Eso, eso será—dijimos todos—. De ese modo les cogeremos + entre dos fuegos, y no escapará ni una patena de las que robaron en + Córdoba.</p> + <p>—Pero si ése es el plan, ya debía estar puesto en + ejecución. Si se están batiendo en Andújar, a estas horas + deberíamos estar nosotros cayendo sobre la retaguardia francesa; mientras que + si nos ponemos en marcha esta noche y llegamos mañana, sabe Dios....</p> + <p>Al anochecer se nos ordenó marchar río arriba, lo cual no + comprendimos ni poco ni mucho hasta que algunos compañeros, que eran del + país y conocían el terreno, nos dije<!-- Page 140 -->ron que + íbamos buscando el vado del Rincón para pasar al otro lado. Por la + noche, algunas fuerzas de infantería y dos piezas pasaron por junto a la + barca, mientras el grueso del ejército con la caballería nos + disponíamos a hacerlo media legua más arriba. Antes de amanecer + sentimos algunos tiros del otro lado, y diósenos orden de hacer el menor ruido + posible y de no encender lumbre. La noche era calurosa; habíamos comido poco y + mal el da anterior, y con esto y el no dormir no estábamos del mejor humor; + pero la guerra tiene mil contrariedades, y ojalá fueran todas como + aquélla. Entramos al fin en el río, cuyo frescor agradecieron mucho + nuestros cuerpos, secos e irritados por el calor y el polvo, y algún tiempo + después, cuando comenzaban a iluminar el horizonte los primeros vislumbres de + la aurora, ya éramos dueños de la orilla derecha. El Mayor General + Abadía, que había dirigido el paso, nos mandó replegarnos a un + sitio bajo, donde casi toda la fuerza podía permanecer oculta, y allí + aguardamos más de media hora. No se veían los enemigos por + ningún lado; pero allá lejos, hacia la barca, continuaba cada vez + más vivo el tiroteo de fusil.</p> + <p>El terreno es por allí bastante quebrado, abundando los matojos, y entre + éstos designaron un camino de trocha por donde avanzó la + infantería, mientras a los de a caballo se nos mandó caminar por + terreno más alto. Habíamos tomado tan al pie de la letra la orden de no + hacer ruido, que avanzamos despacio y silenciosamente con el alma en suspenso, los + <!-- Page 141 -->ojos atentamente fijos en el último término del + terreno hacia la izquierda, punto donde se había trabado la acción. + Vimos al fin a los franceses tiroteándose con nuestros compañeros, con + aquellos que habían pasado la barca durante la noche, y luchaban en un campo + bajo, salpicado de espesos matorrales.</p> + <p>En una loma, y como a dos tiros de fusil de aquel sitio, brillaba inmóvil e + imponente una cosa que desde el primer momento atrajo nuestras miradas, + infundiéndonos algún recelo. Era un escuadrón de coraceros, la + mejor caballería del ejército de Dupont. Todos los jinetes contemplamos + el resplandor de las bruñidas corazas, en cuyos petos el sol naciente + producía plateados reflejos; y después de mirar aquello sin decir nada, + nos miramos unos a otros, como si nos contáramos. Ni una voz se oía en + nuestras filas; a todos se nos había cambiado el color, y temblábamos, + aunque cada cual hiciera esfuerzos para disimularlo. El único rumor que + turbaba el profundo silencio de nuestro regimiento, donde hasta los caballos + parecían contener el aliento y explorar el campo con atónitos ojos, era + un ligero y casi imperceptible son metálico producido por las estrellas de las + espuelas. Aquel temblor de piernas es un accidente que la caballería observa + siempre en el comienzo de toda batalla.</p> + <p>El combate, principiado en guerrillas, arreciaba desde que empezó la + infantería a desplegar un frente compacto de consideración. Pero casi + toda la tropa española se mantenía en reserva, esperando a saber + fijamente si los fran<!-- Page 142 -->ceses ocultaban una gran fuerza en la carretera + de Bailén. Mientras el frente español aumentaba sus tiros, resistiendo + a las innumerables guerrillas francesas que al abrigo de sus posiciones medio + atrincheradas hacían fuego mortífero, la artillería continuaba a + retaguardia, y la caballería, asimismo fuera de acción, recibió + orden de ocupar un cerro a mano derecha. Fijos allí, no quitábamos los + ojos de la tremenda fila de corazas que resplandecían en la loma de enfrente, + quietas y confiadas en su valor y pesadumbre. Aquella fuerza era muy superior a la + nuestra por su organización y marcialidad; pero nosotros teníamos sobre + ella, además de la ventaja numérica, que no era de gran valor, dada + nuestra impericia, la siguiente ventaja moral: puestos ellos en la vertiente anterior + de una loma, todo su poder y su número se presentaban a nuestra vista; no + había más coraceros que aquéllos, y podíamos contarlos + uno por uno. Nosotros, en cambio, estábamos sabiamente colocados por el Mayor + General en otra altura parecida; pero sólo una quinta parte del regimiento + ocupaba la parte culminante de la loma, mientras que todo lo demás se + extendía en la vertiente posterior, permaneciendo oculto a la vista del + enemigo; de modo que si nosotros les contábamos perfectamente a ellos, los + franceses, engañados por la apariencia, se reirían de los cuarenta + jinetes sin uniforme, enseñoreados del cerro con aire de perdonavidas.</p> + <p>Nosotros teníamos sobre ellos la ventaja de <!-- Page 143 -->lo + desconocido, que es el genio tutelar de las batallas, de eso que no se ve y que en el + momento apurado y crítico sale inopinadamente de lo hondo de un camino, del + respaldo de una loma, de la espesura de un bosque; combatiente de última hora + que la tierra echa de su seno, y se presenta fresco, sin heridas ni cansancio, a + decidir la victoria.</p> + <p>Nuestras filas habían desalojado a los franceses de sus posiciones. Les + vimos replegarse en desorden, y entonces cesó la inmovilidad de los coraceros. + Los resplandecientes petos despedían reflejos múltiples, y + ordenadamente descendieron de la colina en perfecta fila. Relincharon sus caballos, y + los nuestros relincharon también, aceptando el reto. Pero entonces + ocurrió uno de esos cambios de escena tan frecuentes en la guerra, y cuyo + artificio, si cae en buenas manos, basta a decidir la victoria. Arrojadas nuestras + filas sobre las guerrillas enemigas, clareado el terreno y puestas en juego algunas + piezas de artillería, vióse que los franceses vacilaban, + agrupándose y retrocediendo como si buscaran nuevas posiciones. Se nos + dió orden de avanzar bajando, y una vez en llano, convertirnos sobre nuestro + flanco, para formar un largo frente de batalla. La infantería francesa estaba + delante de nosotros, resguardada por sus coraceros; pero éstos, observando + nuestro movimiento y reconociendo al instante su indudable inferioridad, invadieron + precipitadamente la carretera. La retirada era cierta. Se nos formó en + columnas, dándonos orden de cargar, y el regimiento se puso + <!-- Page 144 -->rápidamente al galope. Parecía que la misma tierra, + sacudiéndose bajo las herraduras de nuestros caballos, hacia adelante nos + lanzaba. A aquellos primeros pasos tras un ideal de gloria acompañaron voces + de guerra mezcladas con piadosas invocaciones.</p> + <p>—¡Madre nuestra, santa Virgen de Araceli, ven con nosotros!</p> + <p>—¡Viva España, Fernando VII y la Virgen de la Fuensanta!</p> + <p>Ya nadie pensaba en tener miedo; muy lejos de esto, todos los de mi fila + rabiábamos por no estar en las de vanguardia, en aquellas filas dichosas que + acometían a sablazos a los franceses de a pie, ya pronunciados en completa + dispersión. Tal era nuestro furor bélico en aquella fácil + victoria, que D. Diego, Marijuán y yo, no encontrando a derecha e izquierda + francés alguno, hacíamos grande estrago con nuestros sables en los + arbustos del camino, diciendo: «Perros, canallas, ya sabréis cómo + las gastamos los españoles.»</p> + <p>La gloria de cargar sobre la infantería francesa perteneció tan + sólo a las primeras filas, aunque no les duró mucho el regocijo, porque + los enemigos, convencidos ya de que no tenían fuerza bastante para hacernos + frente, tomaban a toda prisa el camino de Bailén. Una vez posesionados del + camino, seguimos adelante; pero los caballos franceses corrían a todo escape, + y la infantería se puso en salvo por las veredas, dispersándose a un + lado y otro de la carretera. Sobre las diez nos detuvimos, y, puestas en orden las + columnas, avanzamos <!-- Page 145 -->despacio, porque recelábamos de ser + atacados por una división entera. Entretanto, nuestras pérdidas + habían sido nulas en la caballería, y escasas, aunque sensibles, en la + infantería, qué perdió un capitán del regimiento de la + Reina y bastantes soldados.</p> + <p>Después de haber perdido de vista a los enemigos, continuamos la marcha + hacia Bailén, si bien con mucha cautela, pues había la + presunción de que los franceses, reforzados con gran número de tropas, + caballos y artillería, se nos presentarían de nuevo en mitad del + camino, sorprendiéndonos en nuestra triunfal carrera. Así fué, + en efecto. A eso del mediodía nuestras columnas avanzadas recibieron el fuego + de los imperiales, que rehechos con un destacamento que de Linares había + llegado, trataban de ganar lo perdido.</p> + <p>Furiosos por el reciente desastre, acometieron briosamente a nuestra vanguardia. + Tomamos posiciones, y las tropas ligeras, ayudadas de un enjambre de paisanos, se + diseminaron por las escabrosidades próximas, desde cuyos matorrales + mortificaban a los franceses con fuego menudo. La caballería, entretanto, + continuaba muy lejos de la acción, y aunque nuestro deseo hubiera sido que a + lo más recio se nos enviara para desahogar nuestro enardecido pecho, Dios + quiso por fortuna que no llegase esta ocasión, pues la escaramuza + terminó de improviso, cesaron los tiros, y vimos con sorpresa que los + franceses, como poseídos de súbito pavor, retrocedían a la + desbandada hacia Bailén, recogiendo precipitadamente sus heridos.</p> + <p><!-- Page 146 -->¿Qué ocurría? Según después + supimos, Francia haba tenido una pérdida funesta, la de su general Gobert, el + cual cayó mortalmente herido por una de esas balas de guerrero invisible, que + salían de entre las malezas para taladrar el corazón del Imperio. Aquel + valiente militar murió pocas horas después en Guarromán. + Dueños nosotros del campo, y sin enemigos a la vista, parecía natural + que fuéramos sobre Bailén; pero el ejército volvió hacia + Menjíbar para repasar el río, movimiento que no fué por nosotros + comprendido. Muy orgullosos estábamos, y especialmente los inexpertos paisanos + no cabíamos en el pellejo.</p> + <p>—¡Hoy es día del Carmen!—exclamó don Diego—. + ¡Viva la Virgen del Carmen, y mueran los franceses!</p> + <p>Ruidosas exclamaciones alegraron y conmovieron nuestras filas. Era el 16 de julio; + en este día la Iglesia celebra, además de la advocación del + Carmen, el Triunfo de la Santa Cruz, fiesta conmemorativa de la gran batalla de las + Navas de Tolosa, ganada contra los infieles por castellanos, aragoneses y navarros, + en aquellos mismos sitios donde nosotros nos batíamos con Francia, y en el + mismo 16 del mes de julio. Habían pasado quinientos noventa y seis + años. La coincidencia del lugar y la fecha nos inflamaba más, y + añadido a nuestro patriotismo una profunda fe religiosa, nos creímos + héroes, aunque hasta entonces no habíamos tenido ocasión de + probarlo.</p> + <p>Antes de cruzar el río, descansamos para <!-- Page 147 -->llevar algo a la + boca. ¡Oh, qué desengaño! Estábamos muertos de hambre y + cansancio, y se nos dijo que no había más que un tercio de + ración. Pero como buenos chicos que éramos nos conformamos, supliendo + los dos tercios restantes con la substancia moral del entusiasmo.</p> + <p>—Pero, Sr. de Santorcaz—pregunté a mi compañero, cuando, + con el agua al estribo, vadeábamos el Guadalquivir—, ¿nos quiere + usted decir por qué no se nos ha llevado adelante? ¿Por qué + después de esta victoria desandamos lo andado?</p> + <p>—¡Zopenco!—me contestó—. Esto no ha sido más + que una fiestecilla de pólvora, y todavía no ha empezado lo bueno. + ¿Crees que no hay más franceses que esos cuatro gatos de Ligier-Belair? + ¿Qué sabes tú si a estas horas Vedel, que a Andújar + fué en auxilio de Dupont, habrá regresado a Bailén? Ahora, o yo + me engaño mucho, o vamos en busca del marqués de Coupigny para + reunirnos y emprender juntos un nuevo ataque. ¿Estás al tanto de lo que + digo? ¿Ves cómo no en vano ha mordido uno el cebo en Hollabrün, en + Austerlitz y en Jena?</p> + <p>Efectivamente, la intención de nuestro General era reunirse con Coupigny; + pero esto no se verificó hasta la noche del 17 al 18.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XVIII" name='XVIII'></a> + <h2><!-- Page 148 -->XVIII</h2> + <br /> + + <p>Se nos acampó en un alto a espaldas de Menjíbar, y supimos con gusto + que aquella noche no haríamos movimiento alguno. Nuestro gozo, como nuestra + fatiga, necesitaba descanso; necesitábamos dar desahogo al efervescente + júbilo, no sólo renovando en la memoria todos los incidentes de la + acción de aquel día, sino también refiriendo cuanto cada uno + hizo y cuanto dejó de hacer para que la batalla fuese completamente ganada. + Los suizos y los soldados de línea no estaban tan engreídos como + nosotros los paisanos, que creíamos haber asistido a la más grande y + gloriosa acción de los modernos tiempos. Mirábamos con desdén a + los que quedaron de reserva, y al contarles lo que pasó, hacíamos subir + a cifras fabulosas el número de franceses segados por nuestros cortadores + sables en la refriega.</p> + <p>Largas horas pasamos sobre el campo saboreando los deliciosos recuerdos de tanta + gloria, que como dejos de un manjar muy rico nos renovaban el placer del vencimiento. + La noche era como de verano y como de Andalucía, serena, caliente, con un + cielo inmenso y una atmósfera clara, donde algo sonoro fluctúa, cuya + forma visible buscamos en vano en derredor nuestro. Tendidos sobre la caldeada tierra + a orillas del río, cuyas frescas emanaciones buscábamos con anhelo, + entreteníamos <!-- Page 149 -->las horas hablando, cantando o haciendo + eruditas disertaciones sobre la campaña tan felizmente emprendida. En un grupo + se jugaba a las cartas, en otro se decía un romance de héroes o de + santos, en este algunos cantaores echaban al vuelo las más románticas + endechas de la tierra, pues desde entonces era romántica Andalucía; en + aquel se narraban cuentos de brujas, y en algunos, finalmente, se dormía sin + inquietud por el día venidero.</p> + <p>Nuestro D. Diego, siempre al arrimo de Santorcaz; Marijuán, yo y algunos + más formábamos un grupo bastante animado, en el cual no cesó el + ruido hasta muy alta la noche. Después de cantar, no escasearon los cuentos, + acertijos y adivinanzas, y, por último, la conversación recayó + en tema de mujeres.</p> + <p>—Yo—dijo D. Diego con su natural ingenuidad—me voy a casar. A + todos les convido a mi boda. «¿Y quién es la novia?», + dirán ustedes. Pues sepan que no la he visto. Mi señora madre lo ha + arreglado todo con otras dos señoras de Córdoba, y, según me han + dicho, es más bonita que el Sol, aunque ahora da en la manía de no + salir del convento.</p> + <p>—Será para cuando acabe la guerra, porque ahora no está el + horno para bollos—dijo Marijuán—. Yo también voy a casarme + con una muchacha de Almunia, que tiene siete parras, media casa y burro y medio de + hijuela. También será cuando acabe la campaña, y a todos les + convido a mi boda. ¿Y tú, Gabriel, no piensas casarte?</p> + <p>—Pues yo, para no ser menos—contesté—, + <!-- Page 150 -->digo que cuando termine la guerra me casaré también. + «¿Y con quién?», diréis. Pues me caso con una + condesa.</p> + <p>—¡Con una condesa!</p> + <p>—Sí, señores, con una condesa que posee todas estas tierras + que estamos viendo y otras más allá, y tiene dos escudos con ocho lobos + sobre plata y catorce calderos, con media cabeza de moro y un letrero que + dice....</p> + <p>—<i>Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar</i>—dijo + Marijuán, interrumpiéndome—. ¿Pues no dice que se casa con + una condesa? Será con alguna duquesa del estropajo. Pero dí, ¿en + qué alcázares reales está tu novia?</p> + <p>—Este es un bobalicón que no sabe lo que se + habla—observó D. Diego—. ¡Lucida condesa será ella! + Pues, como os decía, muchachos, mi novia está muy desazonada esperando + a que se acabe la guerra para casarse conmigo. Así me lo han dicho, y lo creo. + Apuesto que estáis rabiando por saber quién es y cómo se llama; + pero eso no lo he de mentar, porque mi señora madre y D. Paco me dijeron que + si hablaba de esto antes de llegar la ocasión, me castigarían no + dejándome montar en el potro. ¡Qué guapa es, señores! Sus + ojos son dos luceros, como aquel grande y muy claro que está sobre el tejado + de esa casa; su boca se compone de dos hojas de rosa; sus dientes hacen que todas las + perlas echen a correr de envidia; sus mejillas son claveles abiertos, y cuando llora, + sus lágrimas son diamantes. Yo no la he visto más que en figura; porque + han de saber ustedes que cuando fuí a visitar a sus tías en Cór + <!-- Page 151 -->doba, me dieron un medalloncito con el retrato de la que ha de ser + mi mujer, el cual retrato, por temor a que se me perdiera, lo he dado a guardar al + Sr. de Santorcaz.</p> + <p>—Eso se parece—dijo uno de los oyentes—la historia de la + princesa Laureola, por quien vinieron de la Meca los tres reyes moros, y dice el + cuento que tenía los ojos de azabache ardiendo, la boca de flor de granado, y + las orejas de caracolitos del mar. ¿Lo sabes tú?</p> + <p>—Eso está en el romance de la <i>Reina mora</i>, bruto. + ¿Qué tiene eso que ver con la princesa Laureola?</p> + <p>—Yo sé el romance de la <i>Reina mora</i>—gritó D. + Diego, batiendo palmas—. ¿Lo echo?</p> + <p>—Venga.</p> + <p>—No: el del <i>Barandal del cielo</i>, que es más bonito y habla de + la Virgen—añadió el Condesito, gozoso de poder lucir sus + habilidades—. Me lo enseñó mi hermana Presentación, que + sabe veintisiete y los dijo todos arreo delante del Sr. Obispo de Guadix, cuando Su + Ilustrísima paró en casa el mes pasado.</p> + <p>Y sin esperar a que le rogasen, el mayorazguito de Rumblar, con sonsonete de + escuela, voz agridulce y afeminados gestos, dió principio a la siguiente + retahila:</p> + <span style='margin-left: 1em;'>Por el barandal del cielo</span><br /> + se pasea una doncella<br /> + blanca, rubia y encarnada,<br /> + que alumbra como una estrella,<br /> + San Juan le dice a Jesús:<br /> + «¿Quién es aquella doncella?»<br /> + «Nuestra Madre, buen San Juan,<br /> + nuestra Madre linda y bella»;<br /> + la Virgen no viene sola:<br /> + <!-- Page 152 --> + ángeles vienen con ella;<br /> + no viene vestida de oro,<br /> + ni de plata, ni de seda:<br /> + viene vestida de grana....<br /> + .............................................<br /> + + <p>Y como al concluir fuera acogida esta relación con una salva de aplausos, + animóse el recitador y nos endilgó otra, no menos famosa, que + empezaba:</p> + <span style='margin-left: 1em;'>Allá arriba, en aquel alto,</span><br /> + hay una fuente muy clara,<br /> + donde se lava la Virgen<br /> + sus santos pechos y cara....<br /> + .............................................<br /> + + <p>—¡Basta de romances!—exclamó de improviso Santorcaz, + asustándonos a todos con su interrupción—. Eso es cosa de + chiquillos, y no de hombres formales. ¿No sabe usted más que eso?</p> + <p>—Sé muchos más—dijo tímidamente el joven—. + Don Paco me ha enseñado muchos, y me los hace aprender de memoria para que los + diga en las tertulias.</p> + <p>—¿Y nada más le ha enseñado a usted ese Sr. D. Paco, a + quien desde el primer momento tuve y diputé por un gran zopenco?</p> + <p>—También me ha enseñado Historia, sí, señor. Y + sé lo de nuestro padre Adán y aquello de Alejandro cuando fué a + dar batallas a los persas, como ahora vamos nosotros a dárselas a los + franceses.</p> + <p>—¿Y nada más?</p> + <p>—¡Toma!, también latín; pero mi señora ma + <!-- Page 153 -->dre mandó que no me atarugasen la cabeza de latín, + puesto que no era necesario; y por último, D. Paco dijo que con saber un + poquito de <i>Musa musæ</i> bastaba.</p> + <p>—¿Y qué libros ha leído usted?</p> + <p>—Nada más que la <i>Guía de Pecadores</i>, donde está + aquello del Infierno. Es libro muy feo, y mi señora madre no me dejaba leer + más que lo del Infierno, que da mucho espanto y sueña uno con ello. + Pero mi señora madre tiene otros libros en el cofre, y cuando iba a misa, yo, + con mucha cautela, los sacaba para leerlos. Uno se titula <i>La farfulla, o la + cómica convertida</i>, novela escrita por un fraile de mínimos, y otra, + <i>Princesa, ramera y mártir, Santa Afra</i>. Ambos libros son muy bonitos, y + traen un aquel de amores y besos, que me daba mucho gusto ouando a escondidas los + leía yo.</p> + <p>Santorcaz sonreía. Después de una pausa, dijo con cierta + petulancia:</p> + <p>—¿De modo que no ha leído usted la <i>Enciclopedia</i>?</p> + <p>—¿Qué es eso?</p> + <p>—La <i>Cincopedia</i>—gritó uno—. ¡Eh!, + ¿sabes tú adónde cae la <i>Cincopedia</i>?</p> + <p>Esta palabra, que adquirió fortuna aquella noche, fué pasando de + boca en boca, y más de cien la repitieron entre zumbas y chacota.</p> + <p>—Veo que sois unos animales—dijo Santorcaz, un poco avispado—. + De todos modos, Sr. D. Diego, la educación que usted ha recibido no puede ser + más deplorable en un joven mayorazgo, que por lo mismo que ha de + <!-- Page 154 -->sobresalir entre los demás en la sociedad, debe cultivar su + entendimiento.</p> + <p>—A ver, amigo—indicó Rumblar—, hábleme usted de + esas cosas, que me gustan. Todo lo que usted me decía anteayer, cuando + íbamos de camino por aquí, me tenía encantado, y le juro que si + no estuviera en vísperas de casarme y fuera preciso seguir con ayo, le + diría a mi señora madre que me le pusiera a usted en lugar de D. Paco, + el cual bien se me alcanza que no me ha enseñado más que gansadas y + tonterías.</p> + <p>—Pues repito que un joven destinado a ocupar tan alta posición en el + mundo debe saber algo más que el romance del <i>Barandal del cielo</i>. Verdad + es que, o mucho me equivoco, o todo eso de los mayorazgos se lo llevará la + trampa, y tarde o temprano se pondrán las cosas de manera que cada cual sea + hijo de sus obras.</p> + <p>—As debe ser—añadió Marijuán—. ¿No + somos todos hijos de Dios?</p> + <p>—Vengan acá y respondan—dijo Santorcaz, excitando la curiosidad + de sus oyentes—. ¿No les parece que el mundo está muy mal + arreglado?</p> + <p>Abriéronse varias bocas con estupefacción, y no se oyó + ninguna respuesta.</p> + <p>—Pues yo, que no he leído ningún libro—afirmó al + fin uno de los circunstantes—, digo que Dios tiene que volver a hacer el mundo, + porque eso de que se lo lleve todo el que primero salió del vientre de la + madre, y los demás se queden bailando el pelao, no está bien. + <!-- Page 155 -->Mi hermano el mayor, sólo porque le dió la gana de + nacer antes que yo, tiene tres dehesas y dos casas; y los demás..., uno hubo + de meterse fraile, otro se fué al Perú, otro está muerto de + hambre en un hospital de Sevilla, y yo, señores, tuve que meterme en el + contrabando para que no se me helara el cielo de la boca.</p> + <p>—Oye, tú, Marijuán—dijo otro—, ¿sabes lo + que contaban en Sevilla? Pues que la Junta se iba a poner de compinche con las otras + Juntas para ver de quitar muchas cosas malas que hay en el gobierno de España, + lo cual podemos hacer nosotros <i>sin necesidad de que vengan los franceses a + enseñárnoslo</i>.<a id="FNanchor_2" name='FNanchor_2'></a><a + href='#Footnote_2'><sup>[2]</sup></a></p> + <p>—Así ha de ser—observó Santorcaz—. Me han dicho + que en Sevilla hay sociedades secretas.</p> + <p>—¿Qué es eso?</p> + <p>—Ya sé—replicó uno—. Tiene razón don Luis. + En Sevilla hay lo que llaman <i>flamasones</i>, hombres malos que se juntan de noche + para hacer maleficios y brujerías.</p> + <p>—¿Qué estás diciendo? No hay tales maleficios. Mi amo + iba también a esas Juntas, y cuando su mujer se lo echaba en cara, + respondía que los que allí iban entraban al modo de filósofos y + no hacían mal a nadie.</p> + <p>—Pues en Madrid las sociedades secretas están todavía en la + infancia—añadió Santorcaz—. En Francia las hay a miles, y + todo el mundo se inscribe en ellas.</p> + <p>—<!-- Page 156 -->Pues si voy a Madrid—dijo con énfasis el + mayorazguito—, lo primero que haré será meterme en una de esas + sociedades, donde sin duda se han de aprender muy buenas cosas. ¿No es verdad, + D. Luis? Yo no tengo nada de torpe: me lo conozco, sí, señores. + ¿Creerá usted, Sr. Santorcaz, que eso que usted ha dicho de los + mayorazgos se me había ocurrido a mí muchas veces cuando jugaba en el + patio de casa con las gallinas? Pero ya que me enseña usted lo que ignoro, + contésteme a una duda: ¿por qué tenemos nosotros en nuestras + casas tantos papelotes llenos de garabatos, y por qué usamos esos escudos con + sapos y culebras? El de mi casa tiene cuatro lagartos y un tablero de ajedrez con dos + calderitos muy monos.</p> + <p>—Si esos signos representan algo—repuso Santorcaz—, es referente + al primero que los usó, a sus hazañas, si las hizo, o a sus + privilegios, si los tuvo; pero hoy, amiguito, tales pinturas no valen de nada, y + dentro de algunos años, los que las posean sin dinero, serán unos + pobres pelagatos, a quienes nadie se arrimará, así como todo aquel que + haya hecho una fortuna con su trabajo o descuelle por su talento, será + bienquisto en el mundo, aunque no tenga ni un adarme de lagartija en su escudo.</p> + <p>—¿De modo—preguntó el mozalbete—que yo seré + un pelagatos si llego a perder mi patrimonio o soy un bruto? Esto sí que es + bueno.</p> + <p>—Nada, nada—dijo uno—. Fuera mayo<!-- Page 157 -->razgos, y que + todos los hermanos varones y hembras entren a heredar por partes iguales.</p> + <p>—Eso no puede ser—observó Marijuán—, porque + entonces no habría las grandes casas que dan lustre al reino.</p> + <p>—Eso no puede ser—afirmó un tercero—. Pues qué, + ¿el Rey iba a ser tan tonto que quitara los mayorazgos? Nada, nada; los + dejará siempre por la cuenta que le tiene.</p> + <p>—Es que si el Rey no quiere quitarlos, no faltará quien los + quite—añadió Santorcaz.</p> + <p>Todos se rieron al oír sostener la idea de que existe alguna voluntad + superior a la voluntad del Rey.</p> + <p>—¿Cómo puede ser eso? Si el Rey no quiere ... ¿Hay + quien esté por cima del Rey? El Rey manda en todas partes, y digan lo que + quieran, no hay más que su sacra real voluntad. ¡Muchachos, viva + Fernando VII!</p> + <p>—Pero vengan acá, zopencos—dijo Santorcaz—. ¿Dicen + ustedes que nadie manda más que el Rey?</p> + <p>—Nadie más.</p> + <p>—Y si todos los españoles dijeran a una voz: «¿Queremos + esto, señor Rey; nos da la gana de hacer esto», ¿qué + haría el Rey?</p> + <p>Abriéronse de nuevo todas las bocas, y nadie supo contestar.</p> + <br /> + <br /> + <b>Nota a pie de página</b> + <p><a id="Footnote_2" name='Footnote_2'></a> <a href='#FNanchor_2'>[2]</a> Palabras + textuales de la Junta Suprema de Sevilla.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XIX" name='XIX'></a> + <h2><!-- Page 158 -->XIX</h2> + <br /> + + <p>—Gaznápiros, animales, si estáis probando lo que + digo—añadió con energía D. Luis—. Lo que pasa en + España, ¿qué es? Es que el reino ha tenido voluntad de hacer una + cosa y la está haciendo, contra el parecer del Rey y del Emperador. Hace tres + meses había en Aranjuez un mal Ministro, sostenido por un Rey bobo, y + dijisteis: «No queremos ese Ministro ni ese Rey», y Godoy se fué y + Carlos abdicó. Después Fernando VII puso sus tropas en manos de + Napoleón, y las autoridades todas, así como los generales y los jefes + de la guarnición, recibieron orden de doblar la cabeza ante Joaquín + Murat; pero los madrileños dijeron: «No nos da la gana de obedecer al + Rey, ni a los Infantes, ni al Consejo, ni a la Junta, ni a Murat», y + acuchillaron a los franceses en el Parque y en las calles. ¿Qué pasa + después? El nuevo y el viejo Rey van a Bayona, donde les aguarda el tirano del + mundo. Fernando le dice: «La Corona de España me pertenece a mí; + pero yo se la regalo a usted, Sr. Bonaparte». Y Carlos dice: «La Coronita + no es de mi hijo, sino mía; pero para acabar disputas, yo se la regalo a + usted, Sr. Napoleón, porque aquello está muy revuelto y usted solo lo + podrá arreglar». Y Napoleón coge la Corona y se la da a su + hermano, mientras volviéndose a ustedes les dice: «Españoles, + conozco vuestros <!-- Page 159 -->males y voy a remediarlos.» Pero ustedes se + encabritan con aquello, y contestan: «No, camarada, aquí no entra usted. + Si tenemos sarna, nosotros nos la rascaremos: no hay más Rey de España + que Fernando VII.» Fernando se dirige entonces a los españoles y les + dice que obedezcan a Napoleón; pero entretanto, muchachos, un señor que + se titula alcalde de un pueblo de doscientos vecinos escribe un papelucho diciendo + que se armen todos contra los franceses: este papelucho va de pueblo en pueblo, y + como si fuera una mecha que prende fuego a varias minas esparcidas aquí y + allí, a su paso se va levantando la nación desde Madrid hasta Cádiz. + Por el Norte pasa lo propio, y los pueblos grandes, lo mismo que los pequeños, + forman sus Juntas, que dicen: «No; si aquí no manda nadie más que + nosotros. Si no reconocemos las abdicaciones, ni admitiremos de Rey a ese D. + José, ni nos da la gana de obedecer al Emperador, porque los españoles + mandamos en nuestra casa, y si los reyes se han hecho para gobernarnos, a nosotros no + nos han parido nuestras madres para que ellos nos lleven y nos traigan como si + fuéramos manadas de carneros ...» ¿Estamos? ¿Lo + comprendéis? Pues esto, ni más ni menos, es lo que está pasando + aquí. Y ahora contéstenme los alcornoques que me oyen: + ¿quién manda, quién dispone las cosas, quién hace y + deshace, el Rey o el reino?</p> + <p>El estupor que produjeron estas palabras reveladoras en el atento concurso, + compuesto de muchachos rudos e ignorantes, pero de <!-- Page 160 -->gran viveza de + imaginación, fué tan extraordinario, que por un corto rato no se + oyó la más insignificante voz, señal cierta de que las ideas + vertidas por Santorcaz, entrando de improviso en los obscuros cacúmenes de sus + oyentes, habían armado allí gran zipizape y polvareda, + dejándoles aturdidos, confusos y sin palabra. El primero que rompió el + silencio fué Rumblar, diciendo:</p> + <p>—Todo eso está muy bien dicho. ¿Creeréis que hace + días me ocurrió una idea parecida cuando estaba cazando moscas y + poniéndoles rabos en cierta parte, para que al volar hicieran reír a + mis dos hermanas, que estaban rezando? Sólo que yo no sabía cómo + decir aquello que pensaba.</p> + <p>—Si, señores, ¡vivan las Juntas!—exclamó uno, + levantándose—. Yo me sé de memoria aquel papel que echó a + la calle la de Córdoba, diciendo.... Óiganme: «¡Cordobeses: + los reinos de Andalucía se ven acometidos por los asesinos del Norte; vuestra + patria va a ser oprimida bajo el yugo de un tirano; vosotros mismos seréis + arrancados de vuestros hogares y de vuestras casas. Cuarenta argollas está + labrando el lascivo Murat para conduciros al Norte como a los animales más + inmundos.... ¡Soldados, gemid de rabia y furor!... Doce millones de hombres os + están mirando y envidiando vuestra gloria, y aun la Francia misma ansia por + vuestros triunfos.»</p> + <p>Ruidosos aplausos y gritos acogieron esta proclama, fielmente recitada con + dramáticos gestos por el muchacho.</p> + <p>—<!-- Page 161 -->Pues sí los españoles—continuó + luego Santorcaz—pueden hacer lo que están haciendo, ¿no pueden + también decir el día de mañana: «Vamos, no queremos que + haya más Inquisición ni más vinculaciones...?», pongo por + caso.... O que digan: «En lugar de mil conventos, que haya tan sólo la + mitad, con lo cual basta y sobra», o «No me da la gana de que haya + diezmos ...»</p> + <p>—Eso sí que estaría bueno—dijo Marijuán—. + Pero si todos los españoles van a hacer eso, y cada uno empieza a tirar por su + lado diciendo lo que quiere, se armará un laberinto tal que no podrán + entenderse.</p> + <p>—Vaya unos zotes—añadió Santorcaz—. Pero venid + acá: ¿no veis que hay en Sevilla una Junta, que es la que dispone? + ¿No veis que hay otra en Granada, otra en Córdoba y otra en + Málaga, etc.? Pues en lugar de todas esas Juntas pequeñas que gobiernan + en cada pueblo, ¿no puede haber una muy grande que se reuna en Madrid y + acuerde lo que se ha de hacer?</p> + <p>Miráronse los oyentes unos a, otros, y los monosílabos de + aquiescencia y de admiración corrieron de boca en boca, demostrando la + prontitud con que aquellas juveniles inteligencias desplegaban sus alas, aún + entumecidas y vacilantes, para intentar describir los primeros crculos en el espacio + del pensamiento.</p> + <p>Estas conversaciones me enamoran—dijo el condesito de Rumblar—. Me + estaría toda la noche oyendo a este hombre, sin cansarme. Ya, ya voy + aprendiendo muchas cosas que no sabía.</p> + <p><!-- Page 162 -->Así, aquella fantasía encerrada en el capullo de + una educación mezquina, agujeraba con entusiasmo su encierro, porque + había vislumbrado fuera alguna cosa que tenía la fascinación de + lo nuevo. Así, aquel germen de pasión y de inteligencia, guardado en un + huevo, se reconocía con vida, se reconoca con fuerza, y empezaba a dar + picotazos en su cárcel, anhelando respirar fuera de ella otros aires y + calentarse con calores más enérgicos. Así, aquella ceguera + abría sus párpados, gozándose en la desconocida luz.</p> + <p>La conversación terminó en el punto en que la he dejado, porque la + noche estaba muy avanzada y casi todos empezaron a rendirse al sueño, excepto + el mayorazguito, cuyo despabilamiento era casi febril. Largo tiempo continuaron + él y Santorcaz hablando en diálogo animadísimo, como si + discutieran planes y expusieran proyectos de gran trascendencia para los dos. Yo me + aparté del grupo, fingiendo retirarme a dormir; pero con ánimo de + satisfacer una imperiosa exigencia de mi alma, que a veces me pedía soledad y + meditación. Todos los ruidos habían cesado en el campamento: las + guitarras y castañuelas, así como las cajas y las cornetas, estaban + mudas, porque el ejército dormía. Lejos del grupo de mis amigos, + echéme sobre el suelo, aguardando la aurora, sin poder ni querer cerrar los + ojos; y allí me puse a meditar sobre lo que desde mi salida de Madrid + había visto y oído: ¡Cuántas personas nuevas para + mí había encontrado en aquella breve jornada de mi vida! ¡Con + cuánto <!-- Page 163 -->afán, meditando a solas y mirándolas al + lado, preguntaba a los caminantes si tenían alguna noticia de lo que me + reservaba el Destino! De todas aquellas personas, ninguna estaba tan + enérgicamente fija en mi pensamiento como Santorcaz, hombre para mí + incomprensible y sospechoso, y que empezaba a inspirarme secreta antipatía, + sin que acertara a explicarme por qué.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XX" name='XX'></a> + <h2>XX</h2> + <br /> + + <p>Al siguiente día hicimos un movimiento por la orilla izquierda, río + arriba, hasta un punto mucho más alto que Menjíbar. Nada + entendíamos; pero Santorcaz, o por petulancia o porque realmente había + penetrado la intención de Reding, nos dijo:</p> + <p>—Nuestro General sabe lo que se hace, y es hombre que conoce la + filosofía de las marchas.</p> + <p>Después de detenernos a orillas del Guadalimas, parte del ejército + se entretuvo en marchas incomprensibles, y empleando en esto más de un + día, nos encontramos de nuevo sobre Menjíbar al anochecer del 18, punto + al cual había llegado horas antes la división del marqués de + Coupigny. Reunidos ambos ejércitos, no hubo allí más parada que + la precisa para recoger las provisiones de que estábamos tan escasos, y ya muy + de noche emprendimos el camino de Bailén. Éramos catorce mil hom + <!-- Page 164 -->bres. Todo anunciaba que íbamos a tener un encuentro formal + con el ejército francés.</p> + <p>Según nuestras noticias, Dupont continuaba en Andújar, reforzado por + la división de Vedel. ¿Habían trabado acción con nuestro + tercer cuerpo y el de reserva, que, pasando el río por Marmolejo, estaban + situados en la orilla derecha? Nosotros creíamos que sí, a menos que + Castaños no aguardase para atacar enérgicamente a que la primera y + segunda división cayeran sobre la espalda del ejército de Dupont, + bajando desde Bailén. ¿Era éste el objeto que nos guiaba en + nuestra marcha? Parecíanos que sí.</p> + <p>Mientras llegaba el momento del drama, lejos de nosotros y en los flancos del + ejército imperial, mil dramáticas peripecias debían precipitar + la catástrofe, irritando paulatinamente al enemigo. Los cuerpos y columnas de + guerrilleros, mandados por D. Juan de la Cruz, el conde de Valdecañas y el + clérigo Argote, se habían desparramado como enjambre mortífero + por los pueblos y caseríos que dominaba el Cuartel General francés en + las primeras estribaciones de la sierra, al Norte de Andújar. De tal modo + perseguían aquellos ardorosos paisanos a los franceses, y con tanta rapidez se + dispersaban para evitar ser atacados, que a los invasores les era de todo punto + imposible estar tranquilos un solo momento. El poderoso gigante sacudía de una + manotada aquellos moscones venenosos; pero éstos volvían a zumbar en + derredor suyo, le molestaban con sus terribles picaduras, y huían + incólumes, sin te<!-- Page 165 -->mer la espada ni el cañón, + pues estas armas no se han hecho para mosquitos.</p> + <p>No podían los franceses apartarse de su Cuartel General como no fuera en + grandes destacamentos. Frecuentemente iban mil hombres a llenar en la fuente + próxima unas cuantas alcarrazas de agua. Si por acaso salían a merodear + pelotones de poca fuerza, eran despachados por los guerrilleros en menos que canta un + gallo. Antes que consentir que se apoderasen de una panera, la quemaban; las fuentes + eran enturbiadas con lodo y estiércol, para que no pudieran beber; los + molinos, desmontados y enterradas sus piedras para que no molieran un solo grano. + ¡Ay de aquel francés que se rezagara en las marchas de su destacamento! + Sentíase de improviso asido por mil coléricas manos; sentíase + arrastrado por las mujeres, pellizcado por los chicos y acuchillado por los hombres, + hasta que su existencia se apagaba con horrible choque en la fría profundidad + de un pozo. El invasor no encontraba asilo en ninguna parte, y forzosamente encerrado + en los límites del Cuartel General, veía conjurados contra sí + hombres y Naturaleza. Por esto, rabioso y desesperado, anhelaba batirse en + función campal, seguro de su destreza y costumbre de guerrear; y lamentando la + estupefacción del General en Jefe, exclamaba: «Demos una batalla, y, + aunque muera la mitad del ejército, la otra mitad conquistará un charco + en que beber y un puñado de trigo seco que llevar a la boca.»</p> + <p>Habían dejado los franceses en Montoro un <!-- Page 166 -->destacamento de + setenta hombres para custodiar un molino donde fabricaban con dificultad harina + malsima. El alcalde de aquella villa, donde no había quedado ni una sola arma + de fuego, se atreve, sin embargo, a dar cuenta de los setenta franceses, para lo cual + era preciso despachar primero a los veinticinco que a todas horas estaban de guardia + en el puente. Reúne, pues, algunos paisanos decididos, y usando la arma + blanca, ataca con furia a la guardia; los veinticinco son exterminados; + apodérase de sus fusiles la valiente cuadrilla, sorprende el resto del + destacamento en la casa donde se albergaba, hace prisioneros a soldados y jefes, y + les manda a la isla de León. El parte en que se notificó este suceso a + la Junta Suprema decía que todo se hizo con las <i>varas de los harrieros</i> + (conservo la ortografía del original); pero esto ha de ser una + hipérbole andaluza.</p> + <p>Sintiéndose llamado a mas grandes acciones, D. José de la Torre (que + así se nombraba aquel alcaldito) sale al encuentro de un convoy que + venía de Córdoba, y de los cincuenta y nueve franceses que custodiaban + éste, los cincuenta quedan tendidos en el camino, y los nueve restantes corren + a contar a Dupont lo que ha pasado. Entonces Dupont envía mil hombres a + Montoro con encargo de que incendien el pueblo y lleven vivo o muerto al alcalde. + Arde Montoro, y La Torre, conducido vivo, va a ser pasado por las armas; pero un + general francés, a quien poco antes había dado hospitalidad, intercede + por él; es puesto en <!-- Page 167 -->libertad, y aquel <i>petit caporal</i> + de las guerrillas marcha a Sevilla y recibe de la Junta los galones de capitán + de ejército.</p> + <p>Pues bien: lo que pasaba en Montoro ocurría en todos los pueblos de la + carretera de Andalucía, desde Córdoba hasta Santa Elena. El gigante que + incendiaba lugares y destrozaba ejércitos no podía dar un paso sin + encontrar un avispero, y frenético con aquel zumbido, envenenado por los + aguijones, maldecía la hora de la invasión. El águila, devorada + por los insectos, graznaba a orillas del Guadalquivir con hambre y calentura, + afilando sus garras en el tronco de los olivos, con el ansia de que llegara pronto la + ocasión de destrozar alguna cosa.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXI" name='XXI'></a> + <h2>XXI</h2> + <br /> + + <p>Cuando entramos en Bailén, ya muy avanzada la noche, nos sorprendió + mucho el no ver ninguna fuerza francesa a la entrada del pueblo para disputarnos el + paso. ¿Adónde habían ido los franceses? ¿Qué les + pasaba, cuando ni por precaución dejaron allí un par de batallones para + guardar punto tan importante? Pronto salimos de dudas, porque de boca de los + habitantes de Bailén, que salieron en masa a recibirnos, supimos que la + división Vedel había pasado por allí en dirección a La + Carolina.</p> + <p>—Nosotros les hacíamos a ustedes en Linares—dijo D. Paco, que + también salió a nues<!-- Page 168 -->tro encuentro, rebosando de + júbilo—. ¡Oh!, Sr. Conde, niño mío.... + ¿Está por ventura herido Vuestra Excelencia? Vamos un rato a casa, + donde la Sra. Condesa y las niñas están rezando por el buen + éxito de la guerra. ¿No darán un descanso a las tropas?</p> + <p>Nuestro General había determinado salir en seguida para Andújar; + pero como ocupábamos todo el pueblo, pudimos llegarnos a la casa de nuestro + amo, en cuya sala baja se nos dió un tentempié muy confortante.</p> + <p>—Es un milagro que podamos daros estos cuantos panes y estas onzas de + chocolate crudo—nos dijo D. Paco al ofrecernos aquellos + artículos—. Los franceses no han dejado nada. ¡Qué + horroroso saqueo! Y gracias que quedamos con vida. ¡Ay!, la Sra. Condesa + salió a recibirlos con una serenidad que me espantó. Yo temblaba, y + tuve que esconderme en el oratorio, porque delante de ellos hubiera perdido la + dignidad de mi carácter. ¡Qué modo de saquear!...; en una + palabra, la paja de los caballos, las gallinas del corral, los huevos, hasta unos + tomates que tenía yo guardaditos en mi escritorio para hacer un gazpachito..., + todo, todo se lo llevaron. El pueblo está muerto de miseria, y yo sé de + mucha gente que hechó la harina en los muladares para que ellos no se la + llevaran. ¿No lo creéis? ¿Pues y el Sr. Salvador, que + sacó al campo los doscientos pellejos de aceite y ciento de vino que + tenía en su cueva, y destapándolos dejó correr aquel precioso + caldo hasta que todo se lo chupó la tierra? Otros hicieron una grande hoguera + con los <!-- Page 169 -->carros y la paja. Las alhajas de las imágenes y la + plata de las iglesias están todas enterradas, porque esto parece que es lo que + más les abre el ojo a esos señores. Así estaban ellos de + rabiosos cuando vieron que no sacaban de aquí gran cosa. El día 16, + después de haber pasado un gran miedo, gozamos lo indecible cuando les vimos + llegar de la barca de Menjíbar, derrotados y con su General muerto. + ¡Cómo corrían por esas calles, y qué gritos daban, y + qué cosas tan atroces e indecentes echaron por aquellas bocazas! + ¡Así se vengaban los muy perros! ¿Pues qué creéis? + Dieron muerte a muchas personas que no les hacían daño, lo cual creo yo + que no se vió en ninguna de las guerras de Alejandro. Pero también se + les molió de firme. Unos cuantos pasaron por la calle de enfrente hechando + bravatas, y detuviéronse en la puerta de la posada de Gil, donde tenían + encendido el horno para cocer la loza. ¡Ay! Mis francesitos se ponen a decir no + sé qué insolencias obscenas a la mujer de Gil, cuando salen los mozos, + me les agarran, y con morriones y todo..., ¡plaf!..., al horno.... Pero + ahí viene la Sra. Condesa, que estaba en el oratorio con las niñas.</p> + <p>En efecto; vimos desfilar gravemente, cubierta de negro manto, a la señora + de la casa, seguida de los dos tiernos pimpollitos de sus hijas, las cuales + arrojáronse llorando en los brazos de su hermano. Doña María + abrazó a su hijo sin perder ni por un instante su solemne y estirado empaque, + y luego saludónos a todos con mucho afecto, nombrándonos uno + <!-- Page 170 -->por uno. Cuantos componían la cuadrilla estaban presentes, + menos Santorcaz, el cual desde nuestra llegada había pedido con mucha prisa a + D. Paco recado de escribir y puéstose a trazar unas cartas en el despacho de + éste.</p> + <p>La Condesa, después de saludarnos, tomó asiento y dirigió a + D. Diego estas palabras dignas de la Historia:</p> + <p>—Hijo mío, sé todo lo que pasó en la acción del + 16, y nadie me ha dicho que hicieras algo notable. ¿Has tenido miedo?</p> + <p>—¡Miedo!—exclamó el muchacho, riendo—No, + señora. He cumplido con mi deber en las filas, y nada más hasta ahora; + pero su merced no se impaciente, porque aunque no soy más que soldado, espero + lucirme.</p> + <p>—¡Nada más que soldado!—dijo la Condesa—. Tú + no eres soldado, aunque así parezca. Cualquiera que sea el puesto que se + ocupe, cada cual debe obrar conforme a su nombre y a la posición que tiene en + el mundo. ¿Qué se diría de ti, de mí, de esta casa, de tu + difunto padre, si en estas guerras no hicieras algo superior a lo que corresponde a + un simple soldado?</p> + <p>—Señora—repuso el mozo con un desenfado que sorprendió a + su familia—, yo haré lo que pueda, y según lo que haga, + así seré más o menos que los demás. Y ya que hablo de + esto, señora madre, yo quiero seguir en el ejército, yo quiero que su + merced pida al Rey, ¿qué digo al Rey?, a la Junta, una bandolera.</p> + <p>—Tú no estás destinado a ser militar sino en esta + ocasión suprema, en que la patria ne<!-- Page 171 -->cesita de todos sus + hijos, desde el más alto al más bajo.</p> + <p>—Pero, señora madre, no soy nada y quiero ser + algo—insistió el joven, mostrando una energía que nadie hasta + entonces le había conocido.</p> + <p>—¡Que no eres nada!—exclamó la madre, con sorpresa + primero, después con cólera, y mirándonos a todos como para + preguntarnos si su hijo se había vuelto loco durante la campaña.</p> + <p>—Yo no soy nada, no soy más que un papamoscas—repuso el + chico—. ¿De qué me valen esos papeluchos viejos y esos escudos de + armas, si todos se ren de mi desde que abro la boca, porque no digo más que + necedades?</p> + <p>La Condesa se puso encendida como la grana, y, sin decir palabra, miró a D. + Paco, el cual, confuso, absorto, aterrado, por lo que acababa de oír, + revolvía sus espantados ojos de un lado para otro.</p> + <p>—Este joven—dijo al fin el ayo—parece que ha perdido el juicio. + Señora, cuando vuelva de cumplir sus deberes de caballero en los campos de + batalla, le haremos que se penetre bien de las máximas contenidas en la + historia de Alejandro el Grande.</p> + <p>Doña María, cuya dignidad no podía consentir que semejante + asunto se tratara delante de personas extrañas, hizo callar a D. Paco, y + también impuso silencio a su hijo con gesto aterrador. Asunción y + Presentación, después de registrar los bolsillos de su hermano, + examinaban las polainas, el sombrero y la char<!-- Page 172 -->pa, por ver, + según dijeron, si aquellas prendas estaban agujereadas por alguna bala de + cañón.</p> + <p>Pero el D. Diego, sintiendo sin duda en su cabeza un hervidero de palabras, que + atropelladamente se le ocurrían conforme a la repentina fecundidad de su + entender, no pudo estar callado mucho tiempo, y habló para poner en mayores + cuidados a la Sra. de Rumblar. Estábamos, como he dicho, en una sala baja, + donde la Condesa había hecho traer, para nuestro regalo, un par de zaques, + milagrosamente salvados de la rapacidad francesa. Don Diego, luego que tal + vió, volvióse a nosotros, que permanecíamos respetuosamente + detenidos en la puerta, y con gesto de campechana confianza nos dijo:</p> + <p>—Ea, muchachos, entrad todos aquí ¿Por qué + estáis en la puerta? Vaya, poneos los sombreros, que aquí todos somos + iguales, todos somos compañeros de armas, y lo mismo puede matarme a mí + una bala que a vosotros. Ea, bebamos juntos. ¿Tenéis vergüenza + porque soy noble y mayorazgo, y vosotros unos pobres hambrones? Fuera necedades; que + hoy o mañana las Juntas quitarán todas esas antiguallas, y entonces + cada cual valdrá según lo que tenga y lo que sepa.</p> + <p>Don Paco se puso verde al oír tales despropósitos, y + llevándose la mano al corazón, miró a la Condesa con semblante + dolorido y contristado, como para manifestarle, en la sola elocuencia de una mirada, + que él no había enseñado tales cosas al joven discípulo. + Doña <!-- Page 173 -->María encerraba su enojo en lo más hondo + del pecho, y aunque harto se le conocían la inquietud y la ira en el furtivo + centellear de sus negros ojos, nada dijo que comprometiera su dignidad, y deseando + que su hijo variase de conversación, le preguntó si había hecho + en Córdoba las visitas a la Sra. Marquesa de Leiva y su sobrina.</p> + <p>—Sí, señora—contestó el rapaz—. Las vi: la + Sra. Condesa me dió muchos dulces, y la Marquesa me preguntó si + sabía ayudar a misa. Una y otra me dijeron que la joven con quien está + concertado mi matrimonio se obstina en no salir del convento, asegurando que antes se + casará con Jesucristo que conmigo. ¡Qué ranciedades, + señora madre!—añadió con nuevo arrebato—. Yo quiero + seguir en el ejército, yo quiero ir a Madrid para tratar a la gente que sabe, + y a los filósofos, y leer la <i>Enciclopedia</i>, y ver las sociedades + secretas, si las hay para entonces, y aprender lo que no sé, pues D. Paco no + me ha enseñado más que esa sandez de <i>Por el barandal del + cielo</i>.</p> + <p>El ayo volvió a mirar compungidamente a la Condesa, pintando en sus + húmedos ojos la persuasión de que no había instruído al + mayorazgo en tales iniquidades, y D.ª María reprendió a su hijo + con majestad verdaderamente regia, diciéndole con pausa y aplomo estas amargas + palabras:</p> + <p>—Hijo mío, recordarás que te entregué una espada que + fué de tus abuelos. Honra da al que la ciñe ese acero antiguo; pero + también ella la recibe de las manos de su poseedor, si + <!-- Page 174 -->éste es persona que sabe adquirirla en los campos de batalla. + ¿Deshonrarás tú esa espada que llevó el tatarabuelo de tu + padre en el sitio de Maestrich, cuando medio mundo se llamaba España?</p> + <p>—¡La espada!—exclamó el chico con sorpresa—. Ya no + me acordaba de la dichosa espada. Si ya no la tengo.</p> + <p>—¿Que no la tienes?—preguntó D.ª María ton + estupefacción.</p> + <p>—No, señora. ¡Si no sirve para nada! Cuando dimos el primer + ataque en Menjíbar, saqué yo mi espadita, y a los primeros golpes que + di en unas hierbas observé que no cortaba.</p> + <p>—¡Que no cortaba!</p> + <p>—No, señora. Era una hoja mellada, llena de garabatos, letreros, + sapos por aquí, culebras por allí, y cubierta de moho desde la punta a + la empuñadura. ¿Para qué me servía? Como no tenía + filo, la cambié por un sable nuevo que me dió un sargento.</p> + <p>—¡Y diste la espada, la espada!...—exclamó la Condesa, + levantándose de su asiento.</p> + <p>La señora estaba sublime en su indignación. Parecía la imagen + de la Historia levantándose de su sepulcro a pedir cuentas a la + generación contemporánea.</p> + <p>—Sí, señora: se la di al sargento—añadió + el mozo, sacando de la vaina un sable nuevo, reluciente y de agudísimo + filo—. ¡Si aquello no servía más que de estorbo! Muy + bonita, eso si, toda llena de dibujos de plata y oro; pero, señora madre, si + no cortaba..., si estaba llena de orín.... Vea usted este sable: no tiene + letre<!-- Page 175 -->ro, ni cabecitas, ni garrapatos, ni nada; pero corta que es un + gusto.</p> + <p>Observamos que la Condesa dió un paso hacia su hijo; que su semblante + hermoso y venerable se contrajo, desfigurado por la ira; que extendió sus + brazos; que comenzó a balbucir con locución atropellada, cual si su + indignada lengua no acertara a encontrar una palabra bastante dura, bastante + enérgica para tal situación; la vimos después llevarse ambas + manos a la cabeza, retroceder, vacilar, apoyarse en el hombro de D. Paco, y por + último, reponerse, erguirse, serenarse, mirar a su hijo con desdén, + señalar a la calle, donde de improviso empezaba a oírse fuerte redoblar + de tambores, y decir:</p> + <p>—El ejército se va. Marcha, corre. Cuando se acabe la guerra, + ajustaremos cuentas. Si eres valiente y vuelves vivo, a palmetazos te + enseñaré a respetar tu nombre. Pero si eres cobarde, no vuelvas + acá.</p> + <p>Salimos a toda prisa, y montando en nuestras cabalgaduras, ocupamos las filas. Al + punto se nos unió Santorcaz. Don Paco no quiso salir a despedirnos, porque + estaba traspasado de dolor, al ver—según dijo + después—cómo en una semana se torciera, al soplo de las malas + compañías, el derecho arbolito criado con tanto esmero en el apacible + huerto de sus lecciones.</p> + <p>Las dos señoritas salieron a las ventanas, y nos despedían agitando + los mismos pañuelos con que secaban sus lágrimas. Ninguna de las dos, + ni la destinada al matrimonio, que era, <!-- Page 176 -->por tanto, ignorante, ni la + consagrada al claustro, que era ya medio doctora, habían entendido la + conversación que acabo de referir.</p> + <p>Las pobrecillas veían desaparecer un mundo y nacer otro nuevo sin darse + cuenta de ello.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXII" name='XXII'></a> + <h2>XXII</h2> + <br /> + + <p>Era la madrugada cuando las columnas de vanguardia comenzaron a salir de + Bailén. Mi regimiento debía salir de los últimos, y mientras se + pusieron en movimiento la artillería y los cuerpos de a pie, estuvimos + más de media hora formados a la salida del pueblo, a mano derecha del camino, + esperando la orden de la marcha. Íbamos a Andújar, resueltos a tomar la + ofensiva contra el ejército francés, que al mismo tiempo debía + ser atacado por Castaños, del lado de Marmolejo. ¿Y la división + de Vedel, cuyos movimientos eran la clave de aquel problema estratégico? La + división de Vedel estaba en Andújar el día 16, cuando + ocurrió la acción de Menjíbar, que antes he descrito. Al saber + Dupont la derrota de Ligier-Belair y la muerte de Gobert, dispuso que Vedel marchase + sobre Bailén, con intención de seguirle él al día + siguiente.</p> + <p>Mientras éste iba sobre Andújar, Ligier-Belair, al vernos retirar y + pasar el río, creyó que las tropas de Reding, unidas con las de + Coupigny, intentaban extenderse cautelosa<!-- Page 177 -->mente por la orilla + izquierda, río arriba, tomando el camino de Linares a Guarromán, para + ocupar luego La Carolina y cortar el paso de la sierra. Persuadido de esto, y sin + hacer averiguaciones, emprendió la marcha hacia el Norte, creyendo anticiparse + a lo que creía un rasgo de ingenio estratégico del general Reding. + Llega Vedel a Bailén creyendo encontrarnos, y los franceses que quedaron + allí le dicen: «Qua, los <i>insurgentes</i> han repasado el río + y van por Linares a ocupar el paso de la sierra; pero el general Ligier-Belair, que + ha comprendido el juego, ha marchado en seguida a ocupar La Carolina, de modo que + cuando lleguen los españoles, creyendo haber hecho un movimiento de primer + orden, se lo encontrarán allí.» Vedel oye esto y dice: «Han + ido a cortar el paso de la sierra para impedirnos la retirada y matarnos aquí + de hambre y sed. Pues corramos a La Carolina. Vamos; en marcha.» Manda un + emisario a Dupont, diciéndole: «Sr. General en Jefe, los + <i>insurgentes</i> han ido a cortar el paso de la sierra. Corro a La Carolina; venga + usted tras mí, y acabaremos con ellos.»</p> + <p>Esto pasaba en los días 17 y 18. En tanto, los <i>insurgentes</i>, + replegados a la orilla izquierda, como he dicho, fingíamos un movimiento hacia + Linares; pero en cuanto cerró la noche, los <i>insurgentes</i> caminamos a + marchas forzadas hacia Bailén. Por eso en este pueblo nos decían: + «Por aquí pasó Vedel esta mañana en dirección a La + Carolina, para impedirles a ustedes que cortasen el paso de la sierra. ¿No + ibais hacia Linares?»</p> + <p><!-- Page 178 -->No; nosotros íbamos a Andújar, con objeto de atacar + a Dupont. Por causa de los torpísimos movimientos de los generales franceses, + una gran parte de la fuerza imperial corría hacia la sierra, buscando un + fantasma. Los <i>insurgentes</i>, a quien ellos suponían en marcha hacia La + Carolina, estaban en Bailén, en marcha para Andújar. He aquí la + verdadera y exacta situación de las divisiones españolas y francesas en + la noche del 18 al 19 de julio.</p> + <p>bamos a luchar con Dupont, sólo con Dupont. Pero ¿y si Vedel, + conociendo a tiempo su error, retrocedía velozmente para caer de improviso + sobre nuestra espalda durante el combate? Esta funesta probabilidad estaba compensada + con el hecho seguro de que el ejército francés de Andújar + tendría que defenderse al mismo tiempo de nosotros y de la reserva, que le + amenazaba del lado de Poniente. De todos modos, nuestra posición era + arriesgada; por lo cual, deseando Reding cerciorarse de la verdadera distancia a que + se hallaba Vedel, había despachado camino arriba, desde Menjíbar, al + teniente de ingenieros D. José Jiménez, con encargo de averiguarlo.</p> + <p>Este valiente oficial, cuyo nombre no está en la Historia, se + disfrazó de arriero, y en una fatigosa jornada supo desempeñar muy bien + su comisión, volviendo por la noche a decir que Vedel haba pasado ya + más allá de La Carolina.</p> + <p>Así andaban las cosas cuando nos preparábamos a salir de + Bailén al amanecer del 19. Pero no lo habíamos previsto todo: no + había<!-- Page 179 -->mos previsto que Dupont, muy receloso de aquella + ilusoria ocupación de la sierra por los insurgentes, había levantado su + campo en la misma noche, y silenciosamente, sofocando los ruidos de su tropa, + abandonaba la funesta y para ellos maldita ciudad de Andújar.</p> + <p>Cerca de la madrugada, nuestros jefes disponían las columnas para la + marcha. Si al comienzo de aquella misma noche, que ya se iba a extinguir, una mirada + humana hubiera podido escudriñar desde la altura de los cielos lo que pasaba + en aquella larga faja de sementeras y olivares que se extiende a la vera de los + montes, entre éstos y el Guadalquivir, habría visto que del obscuro + caserío de Andújar se destacaba cautelosamente, escurriéndose + por detrás de las casas, una hilera de hombres y caballos; que esta hilera se + iba alargando por la carretera en interminable procesión, y serpenteaba con + lento paso, sin ruido y sin luces; habría visto cómo se iba extendiendo + la negra raya, destacándose a ratos sobre la tierra blanquecina, a ratos + confundiéndose con los obscuros olivos, sin dejar de seguir paso a paso, como + si no quisiera ser vista y anhelara apagar en el polvo el ruido de las + cureñas; habría visto que iban delante unos tres mil hombres de + infantería, después un escuadrón de caballos, después + seis cañones, después un número inmenso de carros, tantos, + tantos carros, que ocupaban dos leguas; detrás de los carros nuevos grupos de + infantería y muchos generales; después otros seis cañones, dos + regimientos de coraceros; luego cuatro cañones, y al fin otro + <!-- Page 180 -->grupo de jefes, seguidos de quinientos hombres de a pie. Esta raya + no se detenía en parte alguna, y avanzaba despacio y con precaución, + custodiando sus dos leguas de convoy. Los hombres que la formaban, mudos y + cabizbajos, presagiando sin duda funestos acontecimientos, dirían para + sí: «Llegaremos a La Carolina, donde ya estará Vedel, y batiendo + a los <i>insurgentes</i>, nos abriremos paso por desfiladeros para abandonar esta + tierra maldita, a la cual el Emperador ha tenido la mala ocurrencia de enviarnos.... + ¡Oh! ¡Cuándo os veremos, tierras de la Turenne, del Poitou, de la + Charente, de los Vosgos, del Artois, del Limosin!...»</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXIII" name='XXIII'></a> + <h2>XXIII</h2> + <br /> + + <p>Mientras aguardábamos la salida, nuestras lenguas no estaban ociosas, y, + aunque Marijuán me entretenía por un lado con sus donaires y chuscadas, + por el otro era de tanto interés un diálogo entablado entre Santorcaz y + D. Diego, que a las palabras de éstos dirigí toda mi atención. + No puedo menos de copiarlo íntegro y tal cual lo oí, por si mis + lectores quieren meditar un poco sobre el mismo tema.</p> + <p>—Lo que me indicaba usted hace poco—decía + Santorcaz—acerca de que esa linda joven que se le destina para esposa no quiere + salir del convento, debe tenerle sin cuidado. Esas son gazmoñerías de + las muchachas es<!-- Page 181 -->pañolas, que, engañadas por su + fantasía, se creen enamoradas de Jesucristo, cuando lo que sienten es + verdadera pasión por un ideal mundano.</p> + <p>—Y si no quiere salir, que no salga—respondió el joven—. + ¡Si yo no la he visto, si yo no comprendo por qué razón he podido + pensar en ella una sola vez!</p> + <p>—¿Pero la quiere usted?</p> + <p>—Confesaré a usted lo que me pasa. Cuando mi madre me llamó un + día, y después de darme dos palmetazos porque tenía las manos + manchadas de tinta, me dijo que había determinado casarme, sentí mucha + alegría, y al volver a mi cuarto rompí todas las planas de escritura, + diciendo a D. Paco que yo era un hombre y no me daba la gana de obedecerle. A todas + horas pensaba en mi mujercita y en las delicias del matrimonio. Mi madre + escribía cartas y más cartas para concertar mi boda, y cuando yo le + preguntaba con la mayor curiosidad: «Señora madre, ¿cómo + va eso?», me respondía: «Anda a estudiar, mocoso. Ahora, con la + novelería del casamiento no coges un libro en la mano.» Por fin mi + mamá, a fuerza de cartas, lo arregló todo. Cuando fuí a + Córdoba, creí que me la enseñarían; pero aquellas + señoras dijéronme que la discreta joven no quería salir del + convento, y, por último, me dieron el medallón que usted tiene + guardado. Después la sobrina me regaló unos dulces, y su tía un + pito para que fuera pitando por las calles, y en mi segunda y tercera visita + pasó lo mismo, excepto que no me dieron más pitos. + <!-- Page 182 -->Cuando vi el retrato me gustó tanto la niña, que por + la calle le iba dando besos, y por la noche la acosté conmigo en mi cama. + Estoy prendado de ella; mejor dicho, lo estuve estos días atrás, porque + ya, habiendo discurrido sobre la necedad de prendarme de un retrato, me río de + mí mismo y digo: «¡Si de carne y hueso encontraré tantas, a + qué volverme loco por una pintura!»</p> + <p>—Pues no, Sr. D. Diego—dijo Santorcaz—. Puesto que la Sra. + Condesa le escogió a usted esa esposa, sin duda es un gran partido, y usted + debe insistir en casarse con ella.</p> + <p>—¿Si? Pues vaya usted a sacarla del + convento—añadió Rumblar—. Vamos, que, según me + dijeron, no hay quien le hable de otro esposo que Jesucristo.</p> + <p>—Ya lo he dicho: gazmoñerías de las españolas, por lo + general mujeres nerviosas, muy extremadas en sus pasiones, y dispuestas siempre a + confundir en un mismo sentimiento la voluptuosidad y el misticismo. Cuidado con las + monjitas de quince años, que reniegan del siglo y juran que han de morir de + viejas en el claustro. Yo conocí una joven y linda novicia que tampoco + quería tener más esposo que Jesucristo, y que se ponía furiosa + cuando le hablaban de salir del convento, hasta que un Viernes Santo vió a + cierto joven al través de la verja del coro. A los quince días la + hermosa novicia abrió por la noche una de las rejas del convento y se + arrojó a la calle, donde le esperaba su amante y hoy feliz esposo.</p> + <p>—¡Oh! ¡Bonitísimo suceso!—exclamó con + <!-- Page 183 -->entusiasmo D. Diego—. ¡Cuánto daría porque + a mí me pasase uno semejante!</p> + <p>—¿Ella le ha visto a usted?</p> + <p>—No.</p> + <p>—Pues en cuanto le vea, apuesto a que se apresura a salir por la puerta, sin + exponerse a los peligros de arrojarse por la ventana. Pero ahora que me ocurre, Sr. + D. Diego: si usted, en vez de ser un muchacho apocadito, educado a la antigua y + sencillo como un fraile motilón, fuera un hombre atrevido, arrojado..., + pues..., como somos todos aquellos que no hemos recibido la educación de + Grandes de España; si usted se echara de una vez fuera del cascarón de + huevo en que le ha empollado la ciencia de D. Paco y los mimos de sus hermanitas, + ahora podríamos lanzarnos a una aventura deliciosa.</p> + <p>—¿Cuál, amigo Santorcaz?</p> + <p>—Mire usted. Después de la batalla, y cuando volvamos a + Córdoba, sacar a esa joven del convento.</p> + <p>—¿Cómo?</p> + <p>—Demonio, ¿cómo se hacen las cosas? ¡Si viera usted! Eso + es muy divertido. ¿Ve usted este rasguño que tengo en la mano derecha? + Me lo hice saltando las tapias de un convento. Son cinco los que escalé, por + trapicheos con otras tantas novicias y monjas. ¡Ay, señor D. Diego de mi + alma! El recuerdo de estas y otras cosillas es lo que le alegra a uno, cuando se + siente ya en las puertas de la triste vejez.</p> + <p>—Hombre, eso me parece muy bonito—dijo D. Diego, saltando sobre la + silla—. Pues yo quiero hacer lo mismo, yo quiero rasguñarme + <!-- Page 184 -->saltando tapias de convento. Conque diga usted, ¿qué + hacemos? ¿Nos entramos de rondón en el convento, y cogiendo a la + monjita me la llevo a mi casa? Si; y habrá que pegarle un par de sablazos a + alguien, y romper puertas, y apagar luces. Hombre, ¡magnífico! ¡Si + dije que usted es el hombre de las grandes ideas! ¡Qué cosas tan nuevas + y tan preciosas me dice! Estoy entusiasmado, y me parece que antes de venir al + ejército era yo un zoquete. Cabalmente recuerdo que he pensado alguna vez en + eso que usted me dice ahora...; sí..., allá, cuando iba a misa con mi + madre a las Dominicas.</p> + <p>—Estas cosas, D. Diego, son la vida—añadió + Santorcaz—; son la juventud y la alegría.</p> + <p>—¡Soberbia idea! ¿Conque vamos a buscar a esa jovenzuela, mi + futura esposa? ¡Qué preciosa ocurrencia! Verá ella si yo soy + hombre que se deja burlar por niñerías de novicia. Nada, nada: mi + esposa tiene que ser, quiera o no quiera. Pero oiga usted, ¿y si nos descubren + los alguaciles y nos llevan presos?</p> + <p>—Por eso hay que andar con cuidado; pero en ese mismo cuidado, en las + precauciones que es preciso tomar, consiste el mayor gusto de la empresa. Si no + hubiera obstáculos y peligros, no valía la pena de intentarla.</p> + <p>—Efectivamente; a mí me gustan los peligros, Sr. D. Luis. A mí + me gusta todo aquello que no se sabe adonde va a parar. Siga usted hablandóme + del mismo asunto. ¿Qué precauciones tomaremos?</p> + <p>—¡Oh! Cuando llegue el caso se verá. Yo soy muy corrido en esas + cosas. Ya no estoy <!-- Page 185 -->para fiestas, es verdad, y por cuenta mía + no intentaría aventuras de esta especie; pero son tan grandes las + disposiciones que descubro en usted para ser hombre a la moderna, hombre de ideas + atrevidas y para echar a un lado las ranciedades y rutinas de España, que + volveré a las andadas y entre los dos haremos alguna cosa.</p> + <p>—Pero, hombre, ¿cuándo se dará esa batalla, + cuándo volveremos a Córdoba, para enseñarle yo a mi + señorita cómo se portan los caballeros de ideas modernas, que han + recibido un desaire de las novias de Jesucristo? Pero diga usted, Santorcaz: si + perdemos la batalla, si nos matan....</p> + <p>—Todavía no se ha hecho la bala que ha de matarme a mí. Y + usted, ¿qué presentimientos tiene?</p> + <p>—Creo que tampoco he de morir por ahora. ¡Ay! ¡Si me viera + usted!, tengo un fuego dentro de la cabeza.... Me hierven aquí tantos + pensamientos nuevos, tantas aventuras, tantos proyectos, que se me figura he de vivir + lo necesario para que sepa el mundo que existe un D. Diego Afán de Ribera, + conde de Rumblar.</p> + <p>—¡Bueno, magnfico! Lo mismo era yo cuando niño. Fuí + después a Francia, donde aprendí muchísimas cosas que + aquí ignoraban hasta los sabios. Al volver he encontrado a esta gente un poco + menos atrasada. Parece que hay aquí cierta disposición a las cosas + atrevidas y nuevas. En Madrid se han fundado varias sociedades secretas.</p> + <p>—¿Para asaltar conventos?</p> + <p>—<!-- Page 186 -->No, no son sociedades de enamorados. Si algún + día se ocupan de conventos, será para echar fuera a los frailes y + vender luego los edificios....</p> + <p>—Pues yo no los compraría.</p> + <p>—¿Por qué?</p> + <p>—Porque esas casas son de Dios, y el que se las quite se + condenará.</p> + <p>—¿Qué es eso de condenarse? Me río de vuestras + simplezas. Pues, hijo, adelantado estáis.</p> + <p>—Vivamos en paz con Dios—dijo D. Diego—. Por eso creo que antes + de robar del convento a mi novia, debemos confesar y comulgar, diciéndole al + Señor que nos perdone lo que vamos a hacer, pues no es más que una + broma para divertirnos, sin que nos mueva la intención de ofenderle.</p> + <p>Santorcaz rompió a reír desahogadamente.</p> + <p>—¿Conque usted es de los que encienden una vela a Dios y otra al + Diablo? Robamos a la muchacha, ¿sí o no?</p> + <p>—Sí, y mil veces sí. Ese proyecto me tiene entusiasmado. Y me + marcharé con ella a Madrid; porque yo quiero ir a Madrid. Dicen que + allí suele haber alborotos. ¡Oh!, ¡cuánto deseo ver un + alboroto, un motín, cualquier cosa de esas en que se grita, se corre, se pega! + ¿Ha visto usted alguno?</p> + <p>—Más de mil.</p> + <p>—Eso debe de ser encantador. Me gustaría a mí verme en un + alboroto; me gustaría gritar con los demás, diciendo: + «¡Abajo esto, abajo lo otro!» ¡Ay! ¡Como me + alegraba cuando mi seño<!-- Page 187 -->ra madre reñía a D. + Paco, y éste a los criados, y los criados unos con otros! No pudiendo resistir + el alborozo que esto me causaba, iba al corral, ponía canutillos de + pólvora a los gatos, y encerrándolos en un cuarto con las gallinas, me + moría de risa.</p> + <p>Santorcaz, lejos de reír con esta nueva barrabasada de su discípulo, + fijaba la mirada en el horizonte, completamente abstraído de todo, y meditando + sin duda sobre graves asuntos de su propio interés. No sé cuál + será la opinión que el lector forme de las ideas de aquel hombre; pero + no se les habrá ocultado que sus ingeniosas sugestiones encerraban segundo + intento. El atolondrado rapaz, lanzado a las filas de un ejército sin tener + conocimiento del mundo, con viva imaginación, arrebatado temperamento y + ningún criterio; igualmente fascinado por las ideas buenas y las malas, con + tal que fueran nuevas, pues todas echaban súbita raíz en su feraz + cerebro, acogía con júbilo las lecciones del astuto amigo; y su + lenguaje, su nervioso entusiasmo, sus planes entre abominables e inocentes, todo + anunciaba que don Diego se disponía a cometer en el mundo mil disparates.</p> + <p>Santorcaz, después de permanecer por algunos minutos indiferente a las + preguntas de su discípulo, reanudó la conversación; pero, apenas + comenzada ésta, oímos un tiro, en seguida otro, luego otro y otro.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXIV" name='XXIV'></a> + <h2><!-- Page 188 -->XXIV</h2> + <br /> + + <p>Todos callamos; detuviéronse las columnas que habían comenzado a + marchar, y desde el primero al último soldado prestamos atención al + tiroteo, que sonaba delante de nosotros a la derecha del camino y a bastante + distancia. Corrieron por las filas opiniones contradictorias respecto a la causa del + hecho. Yo me alzaba sobre los estribos, procurando distinguir algo; pero + además de ser la noche obscurísima, las descargas eran tan lejanas, que + no se alcanzaba a ver el fogonazo.</p> + <p>—Nuestras columnas avanzadas—dijo Santorcaz—habrán + encontrado algún destacamento francés que viene a reconocer el + camino.</p> + <p>—Ha cesado el fuego—dije yo—. ¿Echamos a andar? Parece + que dan orden de marcha.</p> + <p>—O yo estoy lelo, o la artillería de la vanguardia ha salido del + camino.</p> + <p>Oyóse otra vez el tiroteo, más vivo aún y más cercano, + y en la vanguardia se operaron varios movimientos, cuyas oscilaciones llegaron hasta + nosotros. Sin duda algo grave pasaba, puesto que el ejército todo se + estremeció desde su cabeza hasta su cola. Un largo rato permanecimos en la + mayor ansiedad, pidiéndonos unos a otros noticias de lo que ocurría; + pero en nuestro regimiento no se sabía nada; todos los generales corrieron + hacia la izquierda <!-- Page 189 -->del camino, y los jefes de los batallones + aguardaban órdenes decisivas del Estado Mayor. Por último, un oficial + que a escape volvía en dirección a la retaguardia, nos sacó de + dudas, confirmando lo que en todo el ejército no era más que + halagüeña sospecha. ¡Los franceses, los franceses venían a + nuestro encuentro! Teníamos enfrente a Dupont con todo su ejército, + cuyas avanzadas principiaban a escaramucear con las nuestras. Cuando nosotros nos + preparábamos a salir para buscarle en Andújar, llegaba él a + Bailén de paso para La Carolina, donde creía encontrarnos. De improviso + unos cuantos tiros les sorprenden a ellos tanto como a nosotros; detienen el paso; + extendemos nosotros la vista con ansiedad y recelo en la obscura noche; todos ponemos + atento el oído, y al fin nos reconocemos, sin vernos, porque el corazón + a unos y otros nos dice: «Ahí están.»</p> + <p>Cuando no quedó duda de que teníamos enfrente al enemigo, el + ejército se sintió al pronto electrizado por cierto religioso + entusiasmo. Vivas y mueras sonaron en las filas; pero al poco rato todo calló. + Los ejércitos tienen momentos de entusiasmo y momentos de meditación: + nosotros meditábamos.</p> + <p>Sin embargo, no tardó en producirse fuertísimo ruido. Los generales + empezaron a señalar posiciones. Todas las tropas que aún + permanecían en las calles del pueblo, salieron más que de prisa, y la + caballería fué sacada de la carretera por el lado derecho. Corrimos un + rato por terreno de ligera pendiente; bajamos después, volvimos a subir, y al + fin se nos <!-- Page 190 -->mandó hacer alto. Nada se veía, ni el + terreno ni el enemigo; únicamente distinguíamos desde nuestra + posición los movimientos de la artillería española, que avanzaba + por la carretera con bastante presteza. Entonces sentimos camino abajo, y como a + distancia de tres cuartos de legua, un nuevo tiroteo que cesó al poco rato, + reproduciéndose después a mayor distancia. Las avanzadas francesas + retrocedían y Dupont tomaba posiciones.</p> + <p>—¿Qué hora es?—nos preguntábamos unos a otros, + anhelando que un rayo de sol alumbrase el terreno en que íbamos a + combatir.</p> + <p>No veíamos nada, a no ser vagas formas del suelo a lo lejos; y las manchas + de olivos nos parecían gigantes, y las lomas de los cerros el perfil de un + gigantesco convoy. Un accidente noté que prestaba extraña tristeza a la + situación: era el canto de los gallos que a lo lejos se oía, anunciando + la aurora. Jamás escuché un sonido que tan profundamente me conmoviera + como aquella voz de los vigilantes del hogar desgañitándose por llamar + al hombre a la guerra.</p> + <p>Nuevamente se nos hizo cambiar de posición, llevándonos más + adelante a espaldas de una batería, y flanqueados por una columna de tropa de + línea. Gran parte de la caballería fu trasladada al lado izquierdo; + pero a mí, con el regimiento de Farnesio, me tocó permanecer en el ala + derecha.</p> + <p>De repente una granada visitó con estruendo nuestro campo, reventando hacia + la izquierda, por donde estaban los generales. Era <!-- Page 191 -->como un saludo de + cortesanía entre dos guerreros que se van a matar; un tanteo de fuerzas, una + bravata echada al aire para explorar el ánimo del contrario. Nuestra + artillería, poco amiga de fanfarronadas, calló. Sin embargo, los + franceses, ansiando tomar la ofensiva, con ánimo de aterrarnos, acometieron a + una columna de la vanguardia que se destacaba para ocupar una altura, y la + lóbrega noche se iluminó con relámpagos, que + interrumpiéndose luego, volvieron a encenderse al poco rato en la misma + dirección.</p> + <p>Por último, aquellas tinieblas en que se habían cruzado los + resplandores de los primeros tiros, comenzaron a disiparse; vislumbramos las + recortaduras de los cerros lejanos, de aquel suave, inmóvil oleaje de tierra, + semejante a un mar de fango, petrificado en el apogeo de sus tempestades; + principiamos a distinguir el ondular de la carretera, blanqueada por su propio polvo, + y las masas negras del ejército, diseminado en columnas y en líneas; + empezamos a ver la azulada masa de los olivares en el fondo y a mano derecha; a la + izquierda las colinas que iban descendiendo hacia el río. Débil y + blanquecina claridad azuló el cielo antes negro. Volviendo atrás + nuestros ojos, vimos la irradiación de la aurora, un resplandor que + surgía detrás de las montañas; y mirándonos + después unos a otros, nos vimos, nos reconocimos, observamos claramente a los + de la segunda fila, a los de la tercera, a los de más allá, y nos + encontramos con las mismas caras del da anterior. La claridad aumentaba + <!-- Page 192 -->por grados; distinguíamos los rastrojos, las hierbas + agostadas, y después las bayonetas de la infantería, las bocas de los + cañones, y a lo lejos las masas enemigas, moviéndose sin cesar de + derecha a izquierda. Volvieron a cantar los gallos. La luz, única cosa que + faltaba para dar la batalla, había llegado, y con la presencia del gran + testigo, todo era completo.</p> + <p>Ya se podía conocer perfectamente todo el campo. Prestad atención y + sabréis cómo era. El centro de la fuerza española ocupaba la + carretera con la espalda hacia Bailén, de allí poco distante; a la + derecha del camino por nuestra parte se alzaban unas pequeñas lomas que a lo + lejos subían lentamente hasta confundirse con los primeros estribos de la + sierra; a la izquierda también había un cerro; pero éste + caía después en la margen del río Guadiel, casi seco en verano, + y que desembocaba en el Guadalquivir, cerca de Espelúy. Ocupaba el centro, a + un lado y otro del camino, poderosa batería de cañones, apoyada por + considerables fuerzas de infantería; a la izquierda estaba Coupigny con los + regimientos de Bujalance, Ciudad Real, Trujillo, Cuenca, Zapadores y la + caballería de España; a la derecha estábamos, además de + la caballería de Farnesio, los tercios de Tejas, los suizos, los valones, el + regimiento de Órdenes, el de Jaén, Irlanda y voluntarios de Utrera. + Mandábanos el Brigadier D. Pedro Grimarest. Los franceses ocupaban la + carretera por la dirección de Andújar y tenían su principal + punto de apoyo en un espeso olivar situado frente a nuestra derecha; por consi + <!-- Page 193 -->guiente, servía de resguardo a su ala izquierda. Asimismo + ocupaban los cerros del lado opuesto con numerosa infantería y un regimiento + de coraceros, y a su espalda tenían el arroyo de Herrumblar, también + seco en verano, que habían pasado. Tal era la situación de los dos + ejércitos, cuando la primera luz nos permitió vernos las caras. Creo + que entrambos nos encontramos respectivamente muy feos.</p> + <p>—¿Qué le parece a usted esta aventura, Sr. D. + Diego?—dijo Santorcaz.</p> + <p>—Estoy entusiasmado—replicó el mozuelo—, y deseo que nos + manden cargar sobre las filas francesas. ¡Y mi señora madre + empeñada en que conservara yo aquella espada vieja sin filo ni punta...!</p> + <p>—¿Está usía sereno?—le preguntó + Marijuán.</p> + <p>—Tan sereno que no me cambiaría por el emperador + Napoleón—repuso el Conde—. Yo sé que no puede pasarme nada, + porque llevo el escapulario de la Virgen de Araceli que me dieron mis hermanitas, con + lo cual dicho se está que me puedo poner delante de un cañón. + ¿Y usted, Sr. de Santorcaz, tiene miedo?</p> + <p>—¿Yo?—repuso D. Luis con cierta tristeza—. Ya sabe usted + que estuve en Hollabrünn, en Austerlitz y en Jena.</p> + <p>—Pues entonces....</p> + <p>—Por lo mismo que presencié tan terribles acciones de guerra, tengo + miedo.</p> + <p>—¡Miedo! Pues fuera de la fila. Aquí no se quiere gente + medrosa.</p> + <p>—<!-- Page 194 -->No hay soldado aguerrido—afirmó + Santorcaz—que no tenga miedo al empezar la batalla, por lo mismo que sabe lo + que es.</p> + <p>Oído esto, casi todos los bisoños que poco antes reíamos a + carcajada tendida, saludándonos con bravatas y dicharachos, conforme a la + guerrera exaltación que nos poseía, callamos, mirándonos unos a + otros, para cerciorarse cada cual de que no era él solo quien tenía + miedo.</p> + <p>—¿Sabéis lo que me ordenó mi señora madre que + hiciera al comenzar la batalla?—indicó Rumblar—. Pues que rezara + un Avemaría con toda devoción. Ha llegado el momento. «Dios te + salve, María ...»</p> + <p>El mayorazguito continuó en voz baja el Avemaría que había + empezado en alta voz, y todos los de nuestra fila le imitaron, como si aquello en vez + de escuadrón fuera un coro de religioso rezo, y lo más extraño + fué que Santorcaz, poniéndose pálido, cerrando los ojos, y + quitándose el sombrero con humilde gesto, dijo también «Santa + María ...»</p> + <p>Aún resonaba en el aire la fervorosa invocación, cuando un estruendo + formidable retumbó en las avanzadas de ambos ejércitos. Las columnas + francesas del ala derecha se desplegaron en línea y rompieron el fuego contra + nuestra izquierda.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXV" name='XXV'></a> + <h2><!-- Page 195 -->XXV</h2> + <br /> + + <p>No poco tiempo se me ha ido en describir la posición de los combatientes, + la configuración del terreno y el principio del ataque; pero no necesito + advertir que todo esto pasó en menos tiempo del empleado por mi tarda pluma en + contarlo. Nuestras fuerzas no estaban convenientemente distribudas cuando tuvo lugar + la primera embestida de los imperiales. Verificada ésta, no podéis + figuraros qué precipitados movimientos hubo en la tropa española. Las + de retaguardia que aún llenaban la carretera, corrían velozmente a + sostener la izquierda; los cañones ocupaban su puesto; todo era atropellarse y + correr, de tal modo, que por un instante pareció que el primer ataque de los + franceses había producido confusión y pánico en las filas de + Coupigny. En tanto, los de la derecha permanecíamos quietos, y los de a + caballo que ocupábamos parte de la altura, podíamos ver perfectamente + los movimientos del combate.</p> + <p>Tras las primeras descargas de las líneas francesas, éstas se + replegaron, y avanzando la artillería disparó varios tiros a bala rasa. + Ponían ellos en ejecución su táctica propia, consistente en + atacar con mucha energía sobre el punto que juzgaban más débil, + para desconcertar al enemigo desde los primeros momentos. Algo de esto lograron al + principio; pero <!-- Page 196 -->nosotros teníamos excelente + artillería, y disparando también con bala rasa las seis piezas + colocadas en la carretera y a sus flancos, el centro francés se + resintió al instante, y para reforzarle tuvo que replegar su ala derecha, + produciendo esto un pequeño avance en la división de Coupigny. + Entretanto, todos teníamos fija la vista en el otro extremo de la línea + y hacia la carretera, y olvidábamos la espesura del olivar que estaba delante. + De pronto, las columnas ocultas entre los árboles salieron y se desplegaron, + arrojando un diluvio de balas sobre el frente del ala derecha. Desde entonces, el + fuego, corriéndose de un extremo a otro, se hizo general en el frente de ambos + ejércitos. La caballería, brazo de los momentos terribles, no + funcionaba aún y permanecía detrás, quieta y relinchante, + conteniéndose con sus propias riendas.</p> + <p>Pero a pesar de generalizarse la lucha, en aquel primer período de la + batalla todo el interés continuaba, como he dicho, en el ala izquierda. + Atacada por los franceses con valentía pasmosa, nuestros batallones de + línea retrocedieron un momento. Casi parecía que iban a abandonar su + posición al enemigo; pero bien pronto se rehicieron tomando la ofensiva al + amparo de dos bocas de fuego y de la caballería de España, que + cargó a los franceses por el flanco. Vacilaron un tanto los imperiales de + aquella ala, y gran parte de las fuerzas que habían salido del olivar se + transportaron al otro lado. Su artillería hizo grandes estragos en nuestra + gente; mas con tanta <!-- Page 197 -->intrepidez se lanzó ésta sobre + las lomas que ocupaba el enemigo entre el camino y el ro Guadiel; con tanta bravura + y desprecio de la vida afrontaron los soldados de línea la mortífera + bala rasa y las cargas de la caballería del general Privé, que llegaron + a dominar tan fuerte posición.</p> + <p>Antes que esto sucediera, ocurrieron mil lances de esos que ponen a cada minuto en + duda el éxito de una batalla. Se clareaban nuestras líneas, + especialmente las formadas con voluntarios; volvían a verse compactas y + formidables, avanzando como una muralla de carne; oscilaban después y + parecían resbalar por la pendiente cuando las patas delanteras de los caballos + de los coraceros principiaban a martillar sobre los pechos de nuestros soldados; + luego éstos rechazaban a los animales con sus haces de bayonetas; caían + para levantarse con frenético ardor o no levantarse nunca, hasta que, por + último, el ala francesa se puso en dispersión, replegándose + hacia la carretera.</p> + <p>Mientras esto pasaba, los de la derecha se sostenían a la defensiva, y el + centro cañoneaba para mantener en respeto al enemigo, porque casi gran parte + de la fuerza había acudido a la izquierda; pero una vez que se oyeron los + gritos de júbilo de los soldados de ésta, posesionados de la altura, + antes en poder de los franceses, y cuando se vió a éstos aglomerarse + sobre su centro, dióse orden de avance a las seis piezas del nuestro, y por un + instante el pánico y desorden del enemigo fueron ex + <!-- Page 198 -->traordinarios. Para concertarse de nuevo y formar otra vez sus + columnas tuvieron que retroceder al otro lado del puente del Herrumblar. + Viéndoles en mal estado, se trató de lanzar toda la caballería + en su persecución; pero varias de sus piezas, desmontadas por nuestras balas, + obstruían el camino, también entorpecido con los espaldones que + habían empezado a formar. El sol esparcía ya sus rayos por el + horizonte. Nuestros cuerpos proyectaban en la tierra y hacia adelante + larguísimas sombras negras. Cada animal, con su jinete, dibujaba en el suelo + una caricatura de hombre y caballo, escueta, enjuta, disparatada, y todo el suelo + estaba lleno de aquellas absurdas legiones de sombras que harían reír a + un chico de escuela.</p> + <p>Os reiréis de verme ocupado en tan triviales observaciones; pero así + era, y no tengo por qué ocultarlo. En aquel momento estábamos en una + corta tregua, aunque la cosa no pareciera próxima a concluir. Hasta entonces + sólo habíamos sido atacados por una parte de las fuerzas enemigas, pues + la división de Barbou, algo rezagada, no estaba aún en el campo + francés. Entretanto, y mientras se tomaban disposiciones para rechazar un + segundo ataque, que no sabíamos si sería por la derecha o por el + centro, retiraban los españoles sus heridos, que no eran pocos; mas no + ciertamente en mi división, la cual estuviera hasta entonces a la defensiva, + tiroteándose ambos frentes a alguna distancia. Mi regimiento permanecía + intacto, reservado sin duda para alguna ocasión solemne.</p> + <p><!-- Page 199 -->Los franceses no tardaron en intentar la adquisición del + puente perdido. Su primer ataque fué débil, pero el segundo + violentísimo. Oíd cómo fué el primero. La + infantería española, desplegándose en guerrillas a un lado y a + otro del camino, les azotaba con espeso tiroteo. Lanzaron ellos sus caballos por el + puente; mas con tan poca fortuna, que tras de una pequeña ventaja obtenida por + el empuje de aquella poderosa fuerza, tuvieron que retirarse; pasada la sorpresa, + nuestros infantes les acribillaron a bayonetazos, dejando un sinnúmero de + jinetes en el suelo y otros precipitados por cima de los pretiles al lecho del + arroyo. No tuvimos tan buena suerte en el segundo ataque, porque renunciando ellos a + poner en movimiento la caballería en lugar angosto, atacaron a la bayoneta con + tanta fiereza, que nuestros regimientos de línea, y aun los valientes valones + y suizos, retrocedieron aterrados. Oí contar en la tarde de aquel mismo + día a un soldado de los tiradores de Utrera, presente en aquel lance, que los + franceses, en su mayor parte militares viejos, cargaron a la bayoneta con furia + sublime, que producía en los nuestros, además del desastre + físico, una gran inferioridad moral. Me dijo que se espantaron, que en un + momento viéronse pequeños, mientras que los franceses se agrandaban, + presentándose como una falange de millones de hombres; que los vivas al + Emperador y los gritos de cólera eran tan furiosamente pronunciados, que + parecían matar también por el solo efecto del sonido, y que, + <!-- Page 200 -->por último, sintiendo los de acá desfallecer su + entusiasmo y al mismo tiempo un repentino, invencible cariño a la vida, + abandonaron aquel puente mezquino, ardientemente disputado por dos naciones, y que al + fin quedó por Francia. El efecto moral de esta pérdida fué muy + notable entre nosotros. Advirtióse claramente en todo el ejército como + un estremecimiento de inquietud que, partiendo de aquel gran corazón compuesto + de diez y ocho mil corazones, se transmitía al tembloroso fusil, asido por la + indecisa mano.</p> + <p>Entonces pude observar cómo se individualiza un ejército, + cómo se hace de tantos uno solo, resumiendo de un modo milagroso los + sentimientos lo mismo que se resume la fuerza; pude observar cómo aquella gran + masa recibe y transmite las impresiones del combate con la presteza y uniformidad de + un solo sistema nervioso; cómo todos los movimientos del organismo + físico, desde la mano del General en Jefe hasta el casco del último + caballo, obedecen a la alegría de un momento, a la pena de otro momento, a las + angustiosas alternativas que en el discurso de pocas horas consiente y dispone Dios, + espectador no indiferente de estas barbaridades de los hombres.</p> + <p>La pérdida del puente sobre el Herrumblar, que al amanecer se había + ganado, hizo que el ala derecha retrocediera buscando mejor posición. Casi + todas las posiciones se variaron. Los generales conocían la inminencia de un + ataque terrible, los soldados viejos la preveían, los bisoños la + sospechábamos, y nuestros ca<!-- Page 201 -->ballos, reculando y + estrechándose unos contra otros, olían en el espacio, digámoslo + así, la proximidad de una gran carnicería.</p> + <p>Eran las seis de la mañana y el calor principiaba a dejarse sentir con + mucha fuerza. Sentíamos ya en las espaldas aquel fuego que más tarde + había de hacernos el efecto de tener por medula espinal una barra de metal + fundido. No habíamos probado cosa alguna desde la noche anterior, y una parte + del ejército ni aun en la noche anterior había comido nada. Pero este + malestar era insignificante comparado con otro que desde la mañana + principió a atormentarnos: la sed, que todo lo destruye, alma y cuerpo, + infundiendo una rabia inútil para la guerra, porque no se sacia matando. Es + verdad que de Bailén salían en bandadas multitud de mujeres con + cántaros de agua para refrescarnos; pero de este socorro apenas podía + participar una pequeña parte de la tropa, porque los que estaban en el frente + no tenían tiempo para ello. Más de una vez aquellas valerosas mujeres + se expusieron al fuego, penetrando en los sitios de mayor peligro, y llevando sus + alcarrazas a los artilleros del centro. En los puntos de mayor peligro, y donde era + preciso estar con el arma en el puño constantemente, nos disputábamos + un chorro de agua con atropellada brutalidad: rompíanse los cántaros al + choque de veinte manos que los querían coger, caía el agua al suelo, y + la tierra, más sedienta aún que los hombres, se la chupaba en un + segundo.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXVI" name='XXVI'></a> + <h2><!-- Page 202 -->XXVI</h2> + <br /> + + <p>¿Por qué sitio pensaban atacarnos los franceses? Conociendo que el + centro era inexpugnable por entonces, siendo el principal objeto de Dupont abrirse + camino hacia Bailén, y considerando peligroso intentarlo por el ala izquierda, + no sólo porque allí la posición de los españoles era + excelente, sino porque les ofrecía un gran peligro la cuenca del Guadiel, + determinaron atacar nuestra ala derecha, esperando abrir en ella un boquete que les + diera paso. Su artillería no cesaba de arrojar bala rasa, protegiendo la + formación de las poderosas columnas que bien pronto debían + hostilizarnos. Al punto se reforzó el ala derecha, se desplegaron en + línea varios batallones, y sin esperar el ataque marcharon hacia el enemigo, + amparados por dos piezas de artillería. El primer momento nos fué + favorable. Pero el olivar vomitó gente y más gente sobre nuestra + infantería. Por un instante confundidas ambas líneas en densa nube de + polvo y humo, no se podía saber cuál llevaba ventaja. Caían los + nuestros sobre los imperiales, y la metralla enemiga les hacía retroceder; + avanzaban ellos, y adquiríamos a nuestra vez momentánea + inferioridad.</p> + <p>Por largo tiempo duró este combate, tanto más cruel, cuanto era + más proporcionado el empuje de una y otra parte, hasta que al fin + <!-- Page 203 -->observamos síntomas de confusión en nuestras filas; + vimos que se quebraban aquellas compactas líneas, que retrocedían sin + orden, que chocaban unos con otros los grupos de soldados. La división se + conmovió toda, y dos batallones de reserva avanzaron para restablecer el + orden. Gritaban los jefes hasta quedarse sin voz, y todos se ponían a la + cabeza de las columnas, conteniendo a los que flaqueaban y excitando con ardorosas + palabras a los más valientes. Los tercios de Tejas y el regimiento de + Órdenes al frente se lanzaron, mientras el concierto se restablecía en + los cuerpos que hasta entonces habían sostenido el fuego. Sobre todo el + regimiento de Órdenes, uno de los más valientes del ejército, se + arrojó sobre el enemigo con una impavidez que a todos nos dejó + conmovidos de entusiasmo. Su coronel, D. Francisco de Paula Soler, parecía dar + fuego a todos los fusiles con la arrebatadora llama de sus ojos; con el gesto de su + mano derecha empuñando la espada, que parecía un rayo; con sus gritos, + que sobresalían entre el granizado tiroteo, sublimando a los soldados.</p> + <p>De tal modo arreciaron la metralla y la fusilería enemiga, que casi toda la + primera fila del valiente regimiento de Órdenes cayó, cual si una + gigantesca hoz la segara. Pero sobre los cuerpos palpitantes de la primera fila + pasó la segunda, continuando el fuego. Como si los tiros franceses + persiguieran con inteligente saña las charreteras, el regimiento vió + desaparecer a muchos de sus oficiales.</p> + <p>Reforzáronse también los enemigos, y des<!-- Page 204 -->plegando + nueva línea con gente de reserva, avanzaron a la bayoneta, pujantes, + aterradores, irresistibles. ¡Momento de incomparable horror! + Figurábaseme ver a dos monstruos que se baten, mordiéndose con rabia, + igualmente fuertes, y que hallan en sus heridas, en vez de cansancio y muerte, nueva + cólera para seguir luchando.</p> + <p>Cuando las bayonetas se cruzaban, el campo ocupado por nuestra infantería + se clareó a trozos; sentimos el crujido de poderosas cureñas, rebotando + en el suelo de hoyo en hoyo al arrastre de las mulas, castigadas sin piedad, los + cañones de a 12 enfilaron el eje de sus ánimas hacia las líneas + enemigas; los botes de metralla penetraron en el bronce; se atacaron con prontitud + febril, y un diluvio de puntas de hierro, hendiendo horizontalmente el aire, contuvo + la marcha del frente francés. A un disparo sucedía otro; la + infantería, rehecha, flanqueaba los cañones, y para completar el acto + de desesperación, un grito resonó en nuestro regimiento. Todos los + caballos patalearon, expresando en su ignoto lenguaje que comprendían la + sublimidad del momento; apretamos con fuerte puño los sables, y medimos la + tierra que se extendía delante de nosotros. La caballería iba a + cargar.</p> + <p>Vimos que a todo escape se nos acercó un General, seguido de gran + número de oficiales. Era el marqués de Coupigny, alto, fuerte, rubio, + colorado de suyo, y en aquella ocasión encendido, como si toda su cara + despidiera fuego. Era Coupigny hombre de pocas pala<!-- Page 205 -->bras; pero + suplía su escasez oratoria con la llama de su mirar, que era por sí una + proclama. Nosotros pusimos atención esperando que nos dijera alguna cosa; pero + el General dispuso con un gesto la dirección del movimiento, y después + nos miró. No necesitamos más.</p> + <p>—¡Viva España! ¡Viva el rey Fernando! ¡Mueran los + franceses!—exclamamos todos; y el escuadrón se puso en movimiento.</p> + <p>Estábamos formados en columna, y nos desplegamos en batalla sobre los + costados, bajando a buen paso, pero sin precipitación, de la altura donde + habíamos estado. Maniobramos luego para tener a nuestro frente el flanco + enemigo; las tropas que por allí atacaban dicho flanco doblaron por cuartas + para darnos paso por los claros; el jefe gritó: «A la carga»; + picamos espuela, y ciegamente caímos sobre el enemigo como repentina + avalancha. Yo, lo mismo que Santorcaz, el mayorazgo y los demás de la partida, + íbamos en la segunda fila. Penetraron impetuosamente los de la primera, + acuchillando sin piedad; los caballos bramaban de furor, sintiéndose heridos a + fuego y a hierro. Algunos caían, dejando morir a sus jinetes, y otros se + arrojaban con más fuerza, destrozando cuanto hallaban bajo sus poderosas + manos. Los de la primera fila hicieron gran destrozo; pero a los de la segunda nos + costó más trabajo, porque avanzando demasiado los delanteros, quedamos + envueltos por la infantería, lo cual atenuaba un poco nuestra superioridad. + Sin embargo, destrozábamos pechos y cráneos sin piedad.</p> + <p><!-- Page 206 -->Yo ví a Rumblar, ciego de ira, luchando cuerpo a cuerpo + con un francés; vi a Santorcaz dando pruebas de tener un puño + formidable para el manejo del sable; usélo con toda la destreza que me era + posible, y lo mismo yo que mis amigos y otros muchos jinetes de mi fila nos + internamos locamente por el grueso de la infantería contraria. Otro + escuadrón daba nueva carga por el mismo flanco, lo cual, observado por + nosotros, nos reanimó. No íbamos mal; pero los franceses eran muchos, + estaban muy hechos a tales embestidas, y sabían defenderse bien de la + pesadumbre de los caballos, así como de los sablazos.</p> + <p>Sin embargo, no retrocedían delante de nosotros. Ya se sabe que siendo el + objeto de la caballería producir un gran sacudimiento y pavor en las filas + enemigas por la violencia del primer choque, cuando éste no da el resultado + apetecido, y se empeñan combates parciales entre los caballos y una numerosa + infantería, los primeros corren gran riesgo de desaparecer, brutales masas, + devoradas en aquel hervidero de agilidad y destreza. Aunque en la carga les causamos + gran daño, no les pusimos en dispersión: los combates parciales se + entablaron pronto, y fué preciso que la caballería de España, a + escape traída del ala izquierda, nos reforzase, para no ser envueltos y + perdidos sin remisión. Hubo un momento en que me vi próximo a la + muerte. A mi lado no había más que dos o tres jinetes, que se hallaban + en trance tan apurado como yo; nos miramos, y comprendiendo que era preciso hacer un + su<!-- Page 207 -->premo esfuerzo, arremetimos a sablazos con bastante fortuna. Con + esto y el pronto auxilio de la carga hecha en el mismo instante por la + caballería de España, salimos del apuro. Revolviendo atrás, + hundí las espuelas, y mi caballo se puso de un salto en la nueva fila. No vi a + mi lado más cara conocida que la de Marijuán. El Conde y Santorcaz + habían desaparecido.</p> + <p>En el mismo instante mi caballo flaqueó de sus cuartos traseros. + Intenté hacerle avanzar, clavándole impíamente las espuelas; el + noble animal, comprendiendo sin duda la inmensidad de su deber y tratando de + sobreponerle a la agudeza de su dolor, dió algunos botes; pero cayó al + fin, escarbando la tierra con furia. El desgraciado haba recibido una terrible + herida en el vientre, y falto de palabra para expresar su padecimiento, bramaba, + aspirando con ansia el aire inflamado, sacudía el cuello; parecía dar a + entender que hallando un charco de agua en que remojar la lengua, sus dolores + serían menos vivos, y al fin se abandonó a su suerte, + tendiéndose sobre el campo, indiferente al ruido del cañón y al + toque de degüello.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXVII" name='XXVII'></a> + <h2>XXVII</h2> + <br /> + + <p>Vindome desmontado, me dirigí a buscar un puesto entre las escoltas de la + artillería o en el servicio de municiones, que se hacía + precipitadamente por los tambores entre los <!-- Page 208 -->carros y las piezas. Al + dar los primeros pasos, advertí el extraordinario decaimiento de mis fuerzas + físicas; no podía tenerme en pie, y el ardor de mi sangre, llegado a su + último extremo, me paralizaba cual si estuviese enfermo. No es propio decir + que hacía calor, porque esta frase, común al verano de todos los + países europeos, es inexpresiva para indicar la espantosa inflamación + de aquella atmósfera de Andalucía en el día infernal que + presenció la batalla de Bailén. El efecto que hacía en nuestros + cuerpos era el de una llamarada que los azotaba por todos lados: la cara se nos + abrasaba como cuando nos asomamos a un horno encendido, y deshechos en sudor, + nuestros cuerpos hervían, descomponiéndose la economía entera, + desde el instante en que fuertes excitaciones del espíritu dejaban de + sostenerla.</p> + <p>Cuando me encontré a pie y a regular distancia del combate, que + seguía con ventaja para los españoles, empecé a sentir vivamente + y de un modo irresistible el aguijón candente de la sed que horadaba mi + lengua, y la corriente de fuego que envolvía mi cuerpo. Esto me daba tal + desesperación, que de prolongarse mucho hubiérame impelido a beber la + sangre de mis propias venas. Por ninguna parte divisaba a la gente del pueblo que + antes trajera cántaros con agua, y al buscar con ansiosa inspiración en + el seco aire una partícula de agua, bebía y respiraba oleadas de polvo + abrasador.</p> + <p>Por un rato perdí toda la exaltación guerrera y el furor + patriótico que antes me dominaban, <!-- Page 209 -->para no pensar más + que en la probabilidad de beber, previendo las delicias de un sorbo de agua, y + anhelando apagar aquellas ascuas pegajosas que en mi boca revolvía. Con este + deseo caminé largo trecho entre las filas de retaguardia del centro: los + soldados de los regimientos que allí se rehacían para salir de nuevo al + frente, clamaban también pidiendo agua. Vimos con alegría que desde el + pueblo venían corriendo algunos hombres con cubos; pero al punto se nos dijo + que aquella agua no era para nosotros: era para otros sedientos cuyas bocas + necesitaban refrescarse antes que las nuestras si el combate había de tener + buen éxito; era para los cañones.</p> + <p>La resistencia enérgica de las dos piezas del ala derecha, combinadas con + las seis de la batería central, y el auxilio de la caballería atacando + por el flanco la línea enemiga, hizo que ésta fuese rechazada, a pesar + de su frente compacto, de su incomparable bravura. Los franceses se retiraron, + dejándose perseguir y desposicionar por la infantería y caballos de + nuestra derecha. Harto se conocía este resultado en los gritos de + alegría, en aquel concierto de injurias con que el vencedor confirma la + catástrofe del vencido, cuando éste vuelve la espalda. El sitio donde + yo estaba se vió despejado por el avance de nuestras tropas, y en casi todos + los jefes que allí había observé tal expresión de gozo, + que sin duda consideraban asegurada la victoria. ¡Oh, momento feliz! Ya se + podía pensar en beber. ¿Pero dónde?</p> + <p>Después del avance de nuestras tropas, que <!-- Page 210 -->no ocuparon + enteramente las posiciones francesas por ofrecer esto algún peligro, los + soldados del regimiento de Órdenes divisaron una noria, en el momento en que + los franceses, que durante la acción habíanla ocupado, se hallaban en + el caso de abandonarla. Vieron todos aquel lugar como un santuario cuya conquista era + el supremo galardón de la victoria, y se arrojaron sobre los defensores del + agua escasa y corrompida que arrojaban unos cuantos arcaduces en un estanquillo. Los + enemigos, que no querían desprenderse de aquel tesoro, lo defendían con + la rabia del sediento. Apenas disparados los primeros tiros, otros muchos franceses, + extenuados de fatiga, y encontrándose ya sin fuerzas para combatir si no les + caía del cielo o les brotaba de la tierra una gota de agua, acudieron a beber, + y viéndola tan reciamente disputada, se unieron a los defensores.</p> + <p>Oí decir: «¡Allí hay agua, allí se están + disputando la noria!», y no necesité más. Lancéme, y + conmigo se lanzaron otros en aquella dirección; tomé del suelo un fusil + que aún apretaba en sus manos un soldado muerto, y corrí con los + demás a todo escape en dirección a la noria. Penetramos en un campo a + medio segar, a trechos cubierto de altos trigos secos, a trechos en rastrojo. La + lucha en la noria se hacía en guerrillas; acerquéme a la que me + pareció más floja, y desprecié la vida, lleno mi espíritu + del frenético afán de conquistar un buche de agua. Aquel imperio, + compuesto de dos mal engranadas ruedas de madera, por las cuales se escurría + un miserable lagrimeo de <!-- Page 211 -->agua turbia, era para nosotros el imperio + del mundo. La hidrofagia, que a veces amilana, a ratos también convierte al + hombre en fiera, llevándole con sublime ardor a desangrarse por no + quemarse.</p> + <p>Los franceses defendían su vaso de agua, y nosotros se lo + disputábamos; pero de improviso sentimos que se duplicaba el calor a nuestras + espaldas. Mirando atrás, vimos que las secas espigas ardían como yesca, + inflamadas por algunos cartuchos caídos por allí, y sus terribles + llamaradas nos freían de lejos la espalda. «O tomar la noria o + morir», pensamos todos. Nos batíamos apoyados contra una hoguera, y la + hambrienta llama, al morder con su diente insaciable en aquel pasto, extendía + alguna de sus lenguas de fuego azotándonos la cara. La desesperación + nos hizo redoblar el esfuerzo, porque nos asábamos, literalmente hablando; y + por último, arrojándonos sobre el enemigo, resueltos a morir, la gota + de agua quedó por España al grito de «¡Viva Fernando + VII!»</p> + <p>Por un momento dejamos de ser soldados, dejamos de ser hombres, para no ser sino + animales. Si cuando sumergimos nuestras bocas en el agua, hubiera venido un solo + francés con un látigo, habríanos azotado, sin que + intentáramos defendernos. Después de emborracharnos en aquel + néctar fangoso, superior al vino de los dioses, nos reconocimos otra vez en la + plenitud de nuestras facultades. ¡Qué Inmensa alegría! + ¡Qué superabundancia de fuerza y de orgullo!</p> + <p><!-- Page 212 -->¿Pero habíamos vencido definitivamente a los + franceses? Cuando se disipó aquella lobreguez moral con que la horrible + sequedad del cuerpo había envuelto el espíritu, nos vimos en + situación muy difícil. Corriendo hacia la noria nos habíamos + apartado de nuestro campo, y adviértase que si el ejército + francés fué rechazado con grandes pérdidas, conservaba + aún sus posiciones. ¿Iba a emprender nuevo ataque, con el último + esfuerzo de la desesperación? Creíamos que sí, y señales + de esto notamos en el campo enemigo que teníamos tan cerca. Al punto corrimos + desbandados hacia el nuestro, que estaba algo lejos, y saltando por junto a los + trigos incendiados, abandonamos la noria, por temor a que fuerzas más + numerosas que las nuestras nos hicieran prisioneros.</p> + <p>Verdad que los franceses, no dando ya ninguna importancia a las acciones + parciales, se ocupaban en organizar el resto y lo mejor de su fuerza para dar un + golpe de mano, última estocada del gigante que se sentía morir. + Corrimos, pues, hacia nuestro campo. Ya cerca de él, pasó + rápidamente por delante de mí un caballo sin jinete, arrogante, + vanaglorioso, con la crin al aire, sano y sin heridas, algo azorado y aturdido. Era + un animal de pura casta cordobesa, lo mismo que el mío. Le seguí, y + apoderándome de sus bridas, cuando volvía, me monté en + él; después de ser por un rato soldado de a pie, tornaba a ser jinete. + Busqué con la vista el escuadrón más próximo, y vi que a + retaguardia del centro se formaba en columna con distancias el de Espa + <!-- Page 213 -->ña. Entré en las primeras filas, a punto que dijeron + junto a mí.</p> + <p>—Los generales franceses harán el último esfuerzo. Dicen que + hay unas tropas que todavía no han entrado en fuego, y son las mejores que + Napoleón ha traído a España.</p> + <p>Efectivamente, el centro se preparaba a una defensa valerosa, y guarnecía + sus baterías, distribuía los regimientos a un lado y otro, agrupando a + retaguardia fuerzas considerables de caballería. Cuando esto pasaba, + sentí un vivo clamor de la naturaleza dentro de mí, sentí + hambre, pero ¡qué hambre!... Francamente, y sin ruborizarme, digo que + tenía más ganas de comer que de batirme. ¿Y qué? + ¿Este miserable hijo de España no había hecho ya bastante por su + Rey y por su patria, para permitir llevarse a la boca un pedazo de pan?</p> + <p>En estas reflexiones, registré primero la grupa de mi cabalgadura + allegadiza, donde no había más que alguna ropa blanca, y después + las pistoleras, donde encontré un mendrugo. ¡Hallazgo incomparable! No + satisfecho, sin embargo, con tan poca ración, llevé mis exploraciones + hasta lo más profundo de aquellos sacos de cuero, y mis dedos sintieron el + contacto de unos papeles. Saquélos, y vi un pequeño envoltorio y tres + cartas, la una cerrada y las otras dos cubiertas, todas con sobrescrito. Leí + el primer sobre que se me vino a la mano, y decía así: «Al Sr. D. + Luis de Santorcaz, en Madrid, calle de ...»</p> + <p>Había montado en el caballo de Santorcaz.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXVIII" name='XXVIII'></a> + <h2><!-- Page 214 -->XXVIII</h2> + <br /> + + <p>Olvidándome al instante de todo, no pensé más que en examinar + bien lo que tenía en las manos. El sobrescrito de la primera carta que + saqué y que estaba abierta, era de letra femenina, que reconocí al + momento. El de la carta cerrada, que sin duda no estaba ya en la estafeta por + detención involuntaria, era de hombre y decía: «Sra. Condesa de + ...(aquí el título de Amaranta), en Córdoba, calle de la + Espartería.» El tercer sobre, también de carta abierta, era de + letra de hombre y dirigido a Santorcaz. Desenvolví en seguida el envoltorio de + papeles, que guardaba un bulto como del tamaño de un duro, y al ver lo que + contenía, una luz vivísima inundó mi alma y sentí + dolorosa punzada en el corazón. Era el retrato de Inés.</p> + <p>Aquella aparición en el campo de batalla, en medio del zumbido de los + cañones y del choque de las armas; la inesperada presencia ante mí de + aquella cara celestial, fielmente reproducida por un buen artista; la sonrisa + iluminada que creí observar sobre la placa, cuando fijé en ella mis + ojos; aquella repentina visita, pues no era otra cosa, de mi fiel amiga, cuando yo + hacía tan vivos esfuerzos para ser digno de ella, me regocijaron de un modo + inexplicable. Para iluminar los rasgos y colores de aquel retrato que sonreía, + valía la pena <!-- Page 215 -->de que saliese el sol, de que existiese el + mundo, de que la serie del tiempo trajera aquel día, aunque deslustrado por + los horrores de una batalla.</p> + <p>Estreché a la Inés de dos pulgadas contra mi corazón y la + guardé en mi pecho, resuelto a no darla, aunque la materialidad del pedazo de + cobre pintado no me pertenecía. Mas era preciso leer aquellos papeles, que + podían esclarecer alguna de mis dudas. Detúvome al principio la + vergüenza de leer cartas ajenas, lo cual es cosa fea; pero consideré que + Santorcaz habría muerto, fundándome en la dispersión de su + caballo abandonado, y además, como la curiosidad me picaba, me escocía, + me quemaba de un modo muy vivo, decidíme a leer la carta abierta, porque el + deseo de hacerlo era más fuerte que todas las consideraciones.</p> + <p>Yo estaba completamente absorto en aquel asunto de interés íntimo; + yo no atendía a la batalla; yo no hacía caso de los cañonazos; + yo no me fijaba en los gritos; yo no apartaba del papel los ojos, aunque + sentía correr por junto a mis oídos el estrepitoso aliento de la lucha. + En aquel instante, entre los veinte mil hombres que, formando dos grandes conjuntos, + se disputaban unas cuantas varas de terreno, yo era quizás el único que + merecía el nombre de individuo. Átomo disgregado momentáneamente + de la masa, se ocupaba de sus propias batallas.</p> + <p>La carta abierta, que llevaba la firma de Amaranta, decía así, + después de las fórmulas de encabezamiento:</p> + <p><!-- Page 216 -->«¿Eres un malvado o un desgraciado? En verdad no + sé qué creer, pues de tu conducta todo puede deducirse. Después + de una ausencia de muchos años, durante los cuales nadie ha logrado traerte al + buen camino, ahora vuelves a España sin más objeto que hostigarme con + pretensiones absurdas a que mi dignidad no me permite acceder. Harto he hecho por + tí, y ahora mismo, cuando me has manifestado tu situación, te he + propuesto un medio decoroso de remediarla. ¿Qué más puedo hacer? + Pero no te satisface lo que en la actualidad y siempre bastaría a calmar la + ambición de un hombre menos degradado que tú; te rebelas contra mis + beneficios, y aspiras a más, amenazándome sin miramiento alguno. A todo + eso contesto diciéndote que desprecio tus amenazas, y que no las temo. No; no + es posible que por la amenaza consiga nadie de mí lo que me impelen a negar mi + dignidad, mi categoría, mi familia y mi nombre. Nunca creí que + aspiraras a tanto, y siempre pensé que te conceptuarías muy feliz con + lo que otras veces has alcanzado de mí, y hoy te ofrezco, haciendo un + verdadero sacrificio, porque el estado del reino ha disminuido nuestras rentas + ...»</p> + <p>Al llegar aquí, el golpe de un peso que cayó, chocando con mi + rodilla, me hizo levantar la vista de la carta. El soldado que formaba junto a + mí, herido mortalmente por una bala perdida, había rodado al suelo. En + aquel intervalo vi hacia el frente, envueltas en espeso humo, las columnas francesas + que venían a atacar el centro. Pero mi ánimo no estaba para fijar la + <!-- Page 217 -->atención en aquello. Pude notar que la caballería + avanzaba un poco, pero después retrocedía y oscilaba de flanco; pero + dejándome llevar por el caballo, con los ojos fijos en el papel, que + sostenía a la altura de las riendas, no puse ni un desperdicio de voluntad en + aquellos movimientos de la máquina en que estaba engranado. La carta + continuaba así:</p> + <p>«...En vano para conmoverme finges gran interés por aquel ser + desgraciado que vino al mundo como testimonio vivo de la funesta alucinación y + del fatal error de su madre. ¿A qué ese sentimiento tardío? + ¿A qué acusarme de su abandono? No, esa niña no existe; te han + engañado los que te han dicho que yo la he recogido. Mal podría + recogerla cuando ya es un hecho evidente que Dios se la llevó de este mundo. + ¿A qué conduce el amenazarme con ella, haciéndola instrumento de + tus malas artes para conmigo? No pienses en esto. Por última vez te aconsejo + que desistas de tus locas pretensiones, y te presentes ante mí con bandera de + paz. ¿Eres un malvado o un desgraciado? Yo sería muy feliz si me + probaras lo segundo, porque uno de mis mayores tormentos consiste en suponer tan + profundamente corrompido el corazón que hace años sólo + existía para amarme ...»</p> + <p>Con esto y la firma de Amaranta terminaba la epístola, cuya lectura, + absorbiendo mi atención, me distraía de la batalla. El fragor de + ésta zumbaba en mis oídos como el rumor del mar, a quien generalmente + no se hace caso desde tierra. ¿Es tal vuestra impertinencia + <!-- Page 218 -->que queréis obligarme a contaros lo que allí pasaba? + Pues oíd. Cuando la tropa francesa de línea retrocedió por + tercera vez, extenuada de hambre, de sed y de cansancio; cuando los soldados que no + habían sido heridos se arrojaban al suelo maldiciendo la guerra, + negándose a batirse, insultando a los oficiales que les llevaran a tan + terrible situación, el General en Jefe reunió la plana mayor, y + expuesto en breve consejo el estado de las cosas, se decidió intentar un + último ataque con los marinos de la guardia imperial, aún intactos, + poniéndose a la cabeza todos los generales.</p> + <p>Por eso cuando, leída la carta, alcé los ojos, vi delante de las + primeras filas de caballería algunas masas de tropa escoltando los seis + cañones de la carretera, cuyo fuego certero y terrible había sido el + nudo gordiano de la batalla. Servidos siempre con destreza y al fin con + exaltación, aquellos seis cañones eran durante unos minutos la pieza de + dos cuartos arrojada por España y Francia, por la usurpación y la + nacionalidad, en un corrillo de veinte mil soldados. ¿Cara o cruz? ¿Las + tomarían los franceses? ¿Se dejarían quitar los españoles + aquellos cañones? ¿Quién podría más, nuestros + valientes y hábiles oficiales de artillería, o los quinientos + marinos?</p> + <p>Yo vi a éstos avanzar por la carretera, y entre el denso humo distinguimos + un hombre puesto al frente del valiente batallón y blandiendo con furia la + espada; un hombre de alta estatura, el rostro desfigurado por la costra de polvo que + amasaban los sudores de la an<!-- Page 219 -->gustia; de uniforme lujoso y destrozado + en la garganta y seno, como si lo hubiera hecho pedazos con las uñas para dar + desahogo al oprimido pecho. Aquella imagen de la desesperación, que tan pronto + señalaba la boca de los cañones como el cielo, indicando a sus soldados + un alto ideal al conducirles a la muerte, era el desgraciado general Dupont, que + había venido a Andalucía seguro de alcanzar el bastón de + Mariscal de Francia. El paseo triunfal de que al partir de Toledo habló, + había tenido aquel tropiezo.</p> + <p>Los repetidos disparos de metralla no detenían a los franceses. Brillaban + los dorados uniformes de los generales puestos al frente, y tras ellos la hilera de + marinos, todos vestidos de azul y con grandes gorras de pelo, avanzaba sin + vacilación. De rato en rato, como si una manotada gigantesca arrebatase la + mitad de la fila, así desaparecían hombres y hombres. Pero en cada + claro asomaba otro soldado azul, y el frente de columna se rehacía al + instante, acercándose imponente y aterrador. Acelerábase su marcha al + hallarse cerca; iban a caer como legión de invencibles demonios sobre las + piezas para clavarlas y degollar sin piedad a los artilleros.</p> + <p>Los que asistían a aquel espectáculo, sin ser actores de él, + estaban mudos de estupor, con el alma y la vida en suspenso, cual si aguardaran el + resultado de la porfía para dejar de existir o seguir existiendo. No obstante, + ¿creerán mis lectores que algo ocupaba mi espíritu más de + lleno que la última peripecia? Pues sí: <!-- Page 220 -->yo + tenía en mi mano la carta cerrada, y la curiosidad por leerla no era + curiosidad; era una sed moral más terrible que la sed física que poco + antes me atormentara. Incapaz de resistirla, sintiendo que todo se eclipsaba ante la + inmensidad del interés despertado en mí por los asuntos de dos o tres + personas que no habían de decidir la suerte del mundo, tomé la carta, + la abrí sin reparar en lo vituperable de esta acción, y al punto la + devoré con los ojos, leyendo lo siguiente:</p> + <p>«Señora Condesa: Vuestra carta me anuncia que nada puedo esperar de + vos por los honrados medios que os he propuesto. No me sorprende, y si en la + última que me dirigisteis, dictada sin duda por vuestro propio corazón, + mostrabais bastante generosidad, en ésta reconozco las ideas de vuestra + tía la señora Marquesa, que en otro tiempo os dijo que antes + quería veros muerta que casada con un hombre inferior a vuestra clase. + Preguntáis que si soy un malvado o un desgraciado, y contesto que ya que os + alcanza la responsabilidad de lo segundo, a vos también os tocará sin + duda la triste gloria de lo primero. Esta será la última que os escriba + el que en algún tiempo no hubiera cambiado por todas las delicias del + Paraíso el gozo de leer una letra de vuestra mano. Quizás por mucho + tiempo no oigáis hablar de mí; quizás disfrutéis la + inefable satisfacción de creer que he muerto; pero en la obscuridad y lejos de + vos, yo me ocuparé de lo que me pertenece. ¿Quién es el + culpable, vos o yo? Cuando supe en Madrid que <!-- Page 221 -->habíais + recogido a nuestra hija después de largo abandono, os prometí + legitimarla por subsiguiente matrimonio, como correspondía a personas + honradas. Primero me contestasteis indecisa, y luego furiosa, rechazando una + proposición que calificabais de absurda, de irreverente, y llamándome + jacobino, francmasón, calavera, perdido, tramposo, con otras injurias que + quisiera oír en tan linda boca. Yo acepto el bofetón de vuestro + orgullo. Lo que no me explico es la desfachatez con que negáis haber recogido + a vuestra hija. ¿Y decís que esto no me importa? Ya veréis si me + importa o no. Yo sé que la habéis recogido; yo sé que + está en un convento; yo sé que su boda con el conde de Rumblar + está concertada; yo sé que para realizarla se han tenido en cuenta + poderosos intereses de ambas familias, que la hacen imprescindible; yo sé que + para llevar a efecto la legitimación se ha consumado una superchería + poco digna de personas como ...»</p> + <p>Una conmoción inmensa, un estrépito indescriptible me obligaron a + apartar de la carta mi atención. Los marinos llegaban a la boca de los + cañones, y un combate terrible, en que parecíamos llevar lo mejor, se + había trabado. Esto era sin duda sublime; esto sacaba de quicio y + conmovía el alma en su fundamento; pero ¿no había algo + más en el mundo? Inés, su madre, su padre, su porvenir, su casamiento, + y yo con mi desmedido y leal amor; yo, preguntándome si podría subir + hasta ella, o si era preciso hacerla descender hasta mí.... ¡Oh! + ésta sí que era batalla; ésta sí que era lucha, + <!-- Page 222 -->señores. Su campo estaba dentro de mí, y sus fuerzas + terribles chocaban dentro del espacio silencioso de mi pensamiento. + ¿Cómo no atender a ella más que a otra alguna? El + corazón, tirano indiscutible, agrandando inconmensurablemente las proporciones + de mi batalla, habíala hecho mayor que aquella de que tal vez dependían + los destinos del mundo.</p> + <p>Yo vi los marinos próximos ya, muy próximos a nuestros + cañones; sentí gritos de júbilo y de victoria pronunciados en + española lengua, y, aunque todo esto me conmovía mucho, la carta no + concluida me quemaba la mano. Decid que yo era un estúpido egoísta; + pero, señores, ¿y la carta, y aquel <i>casamiento imprescindible</i>, y + aquella <i>superchería</i> misteriosa?... ¿Se ganaba la batalla? Creo + que sí, y la faz de Europa variaría sin duda. ¿Pero qué + me importaba el enojo del Imperio, el júbilo de Inglaterra, el estupor de + Rusia, los preparativos de la coalición, el descrédito del Grande + Ejército?</p> + <p>¿Hemos de sobreponer el interés de los conjuntos lanzados a + bárbaras guerras, al interés del inocente individuo que a solas lucha + por el bien y por el amor? ¿Hemos de sobreponer el interés de la + guerra, que destruye, al del amor, que crea y aumenta y embellece lo creado? + Reíos de mí; pero al mismo tiempo pensad en el modo de probarme que un + corazón ocupa menos espacio en la totalidad del universo que los quinientos + diez millones de kilómetros cuadrados de la pelota de tierra en que + habitamos.</p> + <p>Si es egoísmo, confieso mi egoísmo, y declaro a la faz de mi + auditorio que en el punto <!-- Page 223 -->en que se eclipsaba la estrella que por + diez años había iluminado la Europa, volví a fijar los ojos en + la carta para continuar leyendo. Si no quieren ustedes enterarse de ello, no se + enteren; pero es mi deber decir que la carta concluía así:</p> + <p>«...una superchería poco digna de personas como vos. Segura + estáis, y con razón, de que nada puedo contra vos. En efecto; yo + sé que si algo intentara, sería vencido. Pobre, sin recursos, sin + valimiento, ¿qué podría contra la justicia, que sólo + defiende a los poderosos? Pero mi hija me pertenece, y si hoy no está en mi + poder, os aseguro que lo estará mañana. Entretanto guardaos vuestro + dinero.»</p> + <p>No decía más. Pero cuando acabé de leerla, ¡qué + nueva y terrible fase tomaba la refriega entre los marinos y nuestros soldados! + ¡Santo Dios! ¿Perderíase la batalla? Destrozados en el primer + ataque los franceses, lo repetían sacando el último resto de bravura de + sus corazones resecados por el calor, y volvían a la carga resueltos a dejarse + hacer trizas en la boca de los cañones, o tomarlos. Nuestros soldados sacaban + fuerzas de su espíritu, porque en el cuerpo ya no las tenían. Hasta los + artilleros empezaban a desfallecer, y heridos casi todos los primeros de izquierda y + derecha, atacaban los segundos, daban fuego los terceros, y el servicio de municiones + era hecho por paisanos. Los franceses, medio resucitados con la valentía de + los marinos, pudieron habilitar dos piezas, y desde lejos, y tomando por blanco la + masa de nuestra caballería, disparaban bastantes ti<!-- Page 224 -->ros. Su + larga trayectoria, pasando por encima de la batería española, + hería las primeras filas de mi regimiento. Este se encabritó como si + fuera un solo caballo; chocamos unos con otros, y el espectáculo de dos + compañeros muertos sin combatir nos llenó de terror. Al mismo tiempo + oímos decir que escaseaban las municiones de cañón. + ¡Terrible palabra! Si nuestros cañones llegaban a carecer de + pólvora, si en sus almas de bronce se extinguía aquella + indignación artificial, cuyo resoplido conmueve y trastorna el aire, estremece + el suelo y arrasa cuanto encuentra por delante, bien pronto serían tomados por + los valientes marinos, y les aguardaba el morir inutilizados por el denigrante clavo, + fruslería que destruye un gigante, alfiler que mata a Aquiles.</p> + <p>Esta consideración ponía los pelos de punta. + ¿Sucumbiría España? ¿No le reservaba Dios la gloria de + dar el primer golpe en el pedestal del tirano de Europa?... No, no es posible asistir + indiferente al espectáculo de tan sublime esfuerzo, ¡oh patria!; pero te + confieso que yo rabiaba por conocer al autor de aquella tercera carta que + tenía en mi mano, y cuando sin desatender a tu admirable heroísmo + miré la firma y vi el nombre de <i>Román</i>, segundo mayordomo de mi + inolvidable ama; cuando consideré que aquel papel contendría + revelaciones importantes, me dominó de tal modo la curiosidad, que por un + instante desapareciste de mi espíritu, ¡oh hermoso rincón de + tierra, destinado más de una vez a ser equilibrio del mundo! + ¡Adiós, España; adiós, Napoleón; adiós, + <!-- Page 225 -->guerra; adiós, batalla de Bailén! Como borra la + esponja del escolar el problema escrito con tiza en la pizarra, para entregarse al + juego, así se borró todo en mí para no ver más que lo + siguiente:</p> + <p>«Sr. D. Luis de Santorcaz: Voy a decirle lo ocurrido. Todo está + resuelto, y por ahora le dan a usted con la puerta en los hocicos. La Sra. Marquesa + de Leiva, al recoger a la señorita Inés, pensó en el modo de + legitimarla. Advierto a usted que desde que la trataron, ambas la quieren mucho, y se + desviven por decidirla a que salga del convento. Cuando la Sra. Condesa + recibió la carta de usted, en que le proponía la legitimación + por subsiguiente matrimonio, mostróla a su tía, y ésta, furiosa + y fuera de sí, preguntó si quería deshonrarse para siempre + siendo esposa de semejante perdido. Lloró un poco la Condesa, lo cual es + indicio de que aún le queda algo de aquel amor; y por último, + después de muchas reconvenciones, convinieron las dos en no admitirle a usted + en su familia por ningún caso. Ya sabe usted que, según consta en la + fundación de este gran mayorazgo, uno de los principales de España, no + habiendo herederos directos, pasa a los de segundo grado en línea recta, por + lo cual ahora correspondería al primogénito del conde Rumblar. La + actual condesa de Rumblar, enterada de la aparición de una heredera, + anunció a mi ama que entablaría un pleito, y vea usted aquí el + motivo de que en casa se haya trabajado tanto por la legitimación. Por fin, + las dos familias acordaron evitar <!-- Page 226 -->la ruina de un pleito, y se han + puesto de acuerdo sobre esta base: casar a la Srta. Inés con D. Diego de + Rumblar, previa legitimación de aquélla, por lo que llaman + autorización del Rey, con lo cual ambos derechos se funden en uno solo, + evitando cuestiones. En cuanto al punto más difícil, la Sra. Marquesa + lo ha resuelto al fin de un modo ingenioso y seguro. La niña ha entrado al fin + con pie derecho en la familia. No pudiendo legitimar la madre, porque a ello se + oponen las leyes; no pudiendo aceptarse la fórmula del subsiguiente + matrimonio, ni conviniendo tampoco la adopción, por no dar esto derecho a la + herencia del mayorazgo, se acordó lo que voy a decir a usted, y que sin duda + le llenará de admiración. Este sesgo del asunto tiene para la familia + la ventaja de que mi Sra. la Condesa no pasará ningún bochorno. La + Srta. Inés ha sido reconocida por aquel ...»</p> + <p>Un violento golpe arrebató el papel de mis manos. Encabritóse mi + caballo, y al avanzar siguiendo el escuadrón, sentí la estrepitosa risa + de un soldado que decía: «Aquí no se viene a leer cartas.» + Corrimos fuera de la carretera, y todos mis compañeros proferían + exclamaciones de frenética alegría. Vi los cañones + inmóviles y delante una espesa cortina de humo, que al disiparse + permitía distinguir los restos del batallón de marinos. En el frente + francés flotaba una bandera blanca avanzando hacia nuestro frente. La batalla + había concluído.</p> + <p>Nuestros soldados se abrazaban con júbilo. Confundíanse los diversos + regimientos y los <!-- Page 227 -->paisanos advenedizos con la tropa. La gente del + vecino pueblo de Bailén acudía con cántaros y botijos de agua. + Agrupábanse hombres y mujeres junto a los heridos para recogerlos. Los + caballos recorrían orgullosos la carretera, y los generales, confundidos con + la gente de tropa, demostraban su alegría con tanta llaneza como ésta. + Los gritos de «¡Viva España!, ¡Viva Fernando VII!» + parecían sublime concierto que llenaba el espacio, como antes el ruido del + cañón; y el mundo todo se estremecía con el júbilo de + nuestra victoria y con el desastre de la Francia, primera vacilación del + orgulloso Imperio. En tanto, yo recorría el campamento, miraba al suelo, + miraba las manos de todos, las cureñas de los cañones, los charcos de + sangre, los mil rincones del suelo, junto al cuerpo de un herido, y bajo la cabeza + del caballo moribundo. Marijuán se llegó a mí con los brazos + abiertos y gritó:</p> + <p>—Los vencimos, Gabriel. ¡Viva España y los españoles, y + la Virgen del Pilar, a quien se debe todo! Pero ¿qué buscas, que + así miras al suelo?</p> + <p>—Busco un papel que se me ha perdido.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXIX" name='XXIX'></a> + <h2>XXIX</h2> + <br /> + + <p>—Déjate de papeles—me dijo Marijuán—. + ¡Demonios de marinos! ¿Viste cómo atacaban?</p> + <p>—La hacen hija legitima por autorización real.</p> + <p>—<!-- Page 228 -->¿Qué estás diciendo? Ya no queda duda + que hemos vencido a Napoleón, y como éste ha vencido a todo el mundo, + resulta que nosotros hemos vencido al mundo entero. ¿Pero, chico, no te + vuelves loco? Mira cómo alzan los brazos, gritando, aquellos generales que + vienen por el llano. ¡Benditas penas, benditos golpes, bendito calor y bendita + sed, puesto que al fin hemos salido vencedores! ¡Viva España!</p> + <p>—De esa manera—le dije yo, pensando en mis guerras—entra a + disfrutar el mayorazgo, casándose con D. Diego, para evitar un litigio que + arruinaría a las dos familias.</p> + <p>—¿Qué hablas ahí muchacho?—exclamó con + sorpresa—. Ya sabes que los franceses se van a entregar todos. + ¡Qué vergüenza! ¡Que vuelva Napoleón a meterse con los + españoles! Chico, nos vamos a comer el mundo, y digo que la Junta de Sevilla + es una remilgada si no nos manda conquistar a París. ¡Viva + España!</p> + <p>—Y nuestro amo, ¿dónde está?—pregunté + intranquilo—. ¿Qué ha sido del señorito de Rumblar?</p> + <p>—¡Creo que ha muerto!—me contestó lacónicamente + Marijuán, picando espuelas y alejándose de mí.</p> + <p>Tan estupenda noticia dió nueva dirección a mis alborotados + pensamientos. El aspecto de la refriega interior, que me sacudía el alma, + cambió de improviso y por completo. Todo vino abajo, todo se puso de otro + color, y el mundo fué distinto a mis ojos. Ignoro si en aquel momento + sentí la muerte de mi amo, o si, por el contrario, desbordado el corruptor + <!-- Page 229 -->egoísmo en mi alma, acepté con regocijo la + desaparición de quien, interponiéndose entre mi ideal y yo, alteraba a + mis ojos el equilibrio del universo, más que Napoleón el de Europa.... + En medio del delirio de aquella gran victoria, una de las más trascendentales + que han ocurrido en el mundo, yo permanecía mudo y mi caballo me transportaba + de un lado para otro, según su albedrío. En mi derredor la + efervescencia de aquella patriótica alegría, de aquel entusiasmo + febril, causaba estrepitoso oleaje. Allí la persona humana había + desaparecido, fundiéndose en el hermoso conjunto de la sociedad o la + nación, que era sin duda la que conmovía a la tierra con sus gritos de + gozo. El único que se conservaba aislado y podía llamarse hombre era el + egoísta Gabriel, grano de arena no conglomerado con la montaña, y que + rodaba solo, haciendo por su propia cuenta las revoluciones establecidas para la + armonía del mundo.</p> + <p>«Es preciso averiguar si realmente ha muerto Rumblar.... + ¿Entrará al fin Inés en la familia de su madre? ¿La + perderé para siempre? ¿Debo reírme de mi necia y ridícula + aspiración? ¿Un hombre como yo puede subir a tanta altura? ¿La + misteriosa obscuridad de los tiempos venideros ocultará alguna cosa que + destruya este nivel espantoso? ¿Puedo esperar o resignarme desde ahora, + bendiciendo la mano de la Providencia que me arroja en el polvo de donde nunca + debí intentar salir?»</p> + <p>Estas preguntas me hacía, cuando un acontecimiento no previsto vino a + alterar repenti<!-- Page 230 -->namente la situación de las cosas fuera de + mí. Corría el ejército a ocupar sus posiciones; la corneta y el + tambor convocaban a todos los soldados, y gran número de gentes del pueblo, + hombres y mujeres, corrían hacia las calles de Bailén. Nuestros + destacamentos habían divisado las columnas avanzadas del general Vedel, que + venía de Guarromán en auxilio de Dupont, y, a poca distancia ya, un + cañonazo nos anunció la presencia de un nuevo enemigo. ¡Ay! + ¡Si Vedel hubiese llegado un momento antes, poniéndonos entre dos + fuegos! Pero Dios, protector en aquel día de la España oprimida y + saqueada, permitió que Vedel llegase cuando estaba convenida ya la tregua y se + había principiado a negociar la capitulación.</p> + <p>Al instante mandó Reding un oficio al General francés dándole + cuenta de lo ocurrido, y los enemigos se detuvieron más allá de una + ermita que llaman de San Cristóbal, situada a mano izquierda del camino real, + yendo de Bailén a Guarromán. Al poco rato vimos un oficial + francés que llegó al pueblo con un oficio para Reding y otro para + Dupont, y como en el Cuartel General de éste se estaban ya negociando las + bases de la capitulación, nos consideramos seguros de no ser atacados por la + parte alta del camino, a causa de que la acordada suspensión de armas + debía afectar a todas las fuerzas que componían el ejército + imperial de Andalucía.</p> + <p>A pesar de esta confianza, varios regimientos, entre ellos el de Irlanda y el + famosísimo de Órdenes militares, que tanto se había dis + <!-- Page 231 -->tinguido en la batalla, ocuparon el camino frente a las tropas de + Vedel, las cuales iban llegando por momentos y tomando posiciones. Mi regimiento + fué colocado en la entrada oriental del pueblo. Sería poco más + de la una cuando los franceses de Vedel, sin aguardar a que les contestara Dupont, + rompieron el fuego contra Irlanda, sorprendiéndoles con fuerzas considerables. + Gran efervescencia y algazara y tumulto en nuestras filas. Todos querían ir, + no a combatir con los franceses, sino a pasarlos a cuchillo, por violar las leyes de + la guerra. Pero nosotros teníamos, para sojuzgar a los traidores, rehenes + preciosos, cuales eran los restos del ejército de Dupont, que estaban en + nuestro poder, como una víctima maniatada y con la cabeza sobre el tajo. + Durante la confusión que siguió al ataque, algunas tropas acudieron a + cercar el campo francés vencido, y otras corrieron en auxilio de los + regimientos de Irlanda y Órdenes, puestos en gran compromiso.</p> + <p>A pesar de la inferioridad de número y de posición de nuestras + tropas, todo anunciaba que se iba a trabar un combate tan encarnizado como el + primero, y los valerosos paisanos, lo mismo que los soldados de línea, + ardían en generoso anhelo de morir, si era preciso, por rematar con una + épica tarde la mañana gloriosa.</p> + <p>Pero la Providencia, como he dicho, estaba de nuestra parte. Casi juntamente con + los primeros tiros de la embestida de Vedel, sonaron cañonazos lejanos, que al + principio no supimos a qué dirección referir.</p> + <p>—<!-- Page 232 -->¿Qué es eso? ¿Hacen fuego por el + Herrumblar, o es de la gente de Menjíbar?—preguntaban allí.</p> + <p>—Es la división de D. Manuel de la Peña, que viene por la Casa + del Rey—contestó uno que a todo escape venía del primer campo de + batalla.</p> + <p>La tercera división, enviada al amanecer desde Andújar por + Castaños en seguimiento de Dupont, había llegado, y al enemigo se + anunciaba con disparos de pólvora seca. Aterrado con este nuevo refuerzo, que + aniquilaría los restos del ejército si Vedel al armisticio no se + sometía, Dupont dió enérgicas órdenes para que cesara el + fuego de la división recién venida de Guarromán, y el fuego + cesó. Con esto, los nueve mil hombres de Vedel se sometieron de antemano al + pacto que ajustaba su General en Jefe.</p> + <p>Seguimos, sin embargo, sobre las armas, y las entradas de la villa continuaron + custodiadas por numerosas fuerzas, que se relevaban para proporcionarnos algún + descanso. Cuando me tocó dejar la guardia, dirigíme a una de las muchas + casas del pueblo en que curaban heridos, para que me pusieran algo en la mano + izquierda, donde había recibido una contusión que, aunque ligera, me + escocía bastante. Regresaba luego a pie en busca de mi puesto, cuando + sintiendo una mano en mi hombro, miré y tuve el gusto de encontrarme cara a + cara con D. Paco, el maestro y ayo de don Diego.</p> + <p>—¿Qué ha sido del niño? ¿Dónde + está? No <!-- Page 233 -->ha venido por casa—me dijo con tono angustiado + y poniéndose pálido.</p> + <p>—Sr. D. Paco—le contesté—, francamente, no sé + dónde está el Sr. Conde, aunque me parece que debe de estar vivo.</p> + <p>—¡Qué miedo, qué pavor! ¡La santa Virgen de + Araceli, la de Fuensanta, la del Pilar y la del Tremedal todas juntas nos favorezcan! + Las piernas me tiemblan, Gabriel, y si mi señor y discípulo no parece, + yo no me atrevo a decírselo a la señora.</p> + <p>—Ya parecerá; yo le vi poco antes de concluir la batalla. + Andará por cualquier lado.</p> + <p>—Es raro que estando sano y salvo no viniese a casa o mandara un recado. + ¿En dónde hay caballería?</p> + <p>—En San Cristóbal, en donde estaba la batería, en la noria; en + los altos de la derecha, en los del Guadiel, hacia el Herrumblar, en muchas partes. + Ya andará el Sr. D. Diego por ahí.</p> + <p>—Dios lo quiera. Voy, corro a buscarle. Dime tú..., ya no + harán fuego, ¿eh? ¿Habrá peligro en andar por + aquí? Si quisieras acompañarme.... ¡Diantre con el niño, y + si supiera él qué buenas noticias le traigo, cómo se + apresuraría a venir a mi encuentro!</p> + <p>—¿Qué noticias, Sr. D. Francisco? ¿Se pueden + saber?—pregunté, disponiéndome a acompañar al ayo por el + campo de batalla.</p> + <p>—¡Noticias estupendas y que le harán saltar de gozo! Esta + mañana recibió la señora un propio de la marquesa de Leiva, + anunciando que Su Excelencia, con la Condesa, con la se<!-- Page 234 -->ñorita + Inés y el Sr. Marqués, salen de Córdoba para Madrid, adonde les + llama un negocio de mucho interés para las dos familias.</p> + <p>—El camino no está para viajes, señor D. Paco.</p> + <p>—Vienen por Menjíbar, y anuncian que de esta noche a mañana + llegarán a casa, donde piensan detenerse algunos días, no sólo + para tomar descanso, sino para que ambas familias se conozcan y traten, pues son + ramas que van a injertarse, formando un solo árbol frondoso que eche profundas + raíces en el suelo de la nación, y dé sombra a numerosa, ilustre + prole.</p> + <p>—Sí; ya sé que el señorito se casa....</p> + <p>—¡Ay! ¡Dónde estará ese Juan Enreda de D. + Diego!... Sí, se casa. He visto el retrato de la Srta. Inés, que es un + portento de hermosura. Pues sí; la niña no quería salir del + convento, aunque se lo predicaran frailes teatinos; pero yo no sé: algo + pasó allá a principios del mes, o sin duda la joven, al ver el retrato + de don Diego, sintió la flecha del dios ceguezuelo en su corazón. Lo + cierto es que ha pedido salir del convento con gran regocijo de sus parientes, y + ahora marchan todos a Madrid para las diligencias de la legitimación, porque + ya sabes tú que....</p> + <p>—Sí: yo había entendido que esa joven era hija de la Sra. + Condesa.</p> + <p>—¡Calla, deslenguado procaz! ¿Qué has dicho? La Sra. + Condesa, prima de mi señora, ¿había de tener semejantes tapujos? + No hay tal cosa, chiquillo desvergonzado. La señorita Inés es hija de + una dama extranjera que ya <!-- Page 235 -->no existe y que floreció hace + quince años en la Corte, dando que hablar por sus amores con un célebre + caballero de esta ilustre familia. ¿Sabes quién es el padre de D.ª + Inés? Pues no es otro que ese espejo de los diplomáticos, ese + discretísimo hermano de la Sra. Marquesa de Leiva, el cual ha reconocido a la + señorita por hija suya, y ahora se apresura a legitimarla por + autorización real para que entre en posesión del mayorazgo cuando Dios + se sirva llamar a su seno a la Sra. Marquesa de Leiva.</p> + <p>—¡Qué bien lo han compuesto todo!—exclamé, sin + poder contener mi asombro.</p> + <p>—¿Cómo compuesto? Mi señora me ha participado esta + mañana lo que acabo de decir. ¡Ah! Ese sin par diplomático, que + tanta fama tiene en todas las Cortes de Europa, ha dado una prueba de caballerosidad + poniendo su nombre a ese fruto de sus fogosidades juveniles, abandonado hasta hoy, y + que en lo sucesivo descollará cual arbusto lozano en el pensil de la sociedad + española.... ¡Pero ese D. Diego!... ¿En dónde está + D. Diego? Hablemos al General en Jefe..., preguntemos a esos soldados.... Digan + ustedes, héroes de este día, que se anotará en los fastos de la + Historia con piedra blanca, <i>albo notanda lapillo</i>; oigan ustedes: ¿han + visto por casualidad a D. Diego?</p> + <p>Y así iba preguntando a todos, sin que nadie le diese razón.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXX" name='XXX'></a> + <h2><!-- Page 236 -->XXX</h2> + <br /> + + <p>Vino la noche. Los franceses, muertos de fatiga y de hambre en su campamento, + aguardaban con anhelo a que la capitulación estuviese firmada. Los que menos + paciencia tenían eran los suizos afiliados en el ejército imperial, y + así que obscureció, empezaron a pasarse a nuestro campo. Un historiador + francés, queriendo atenuar el desastre de los suyos, ha escrito que la + defección ocurrió durante la batalla: pero esto es falso. Lo peor es + que otro historiador, no francés, sino español, lo ha repetido con + lamentable ligereza, faltando así a su patria y a la verdad, que es superior a + todo.</p> + <p>La capitulación iba despaciosamente, porque los parlamentarios se + habían juntado en Andújar, residencia del General en Jefe, y en + Bailén no teníamos noticia de lo que allí pasaba. Temiendo que + los enemigos intentaran escaparse, nuestros generales tomaron acertadas precauciones, + y la artillería ocupó, mecha encendida, los puestos convenientes. Al + mismo tiempo millares de paisanos, discurriendo por cerros y alturas, hostigaban de + tal modo a los franceses, que no les era posible moverse. Esta vigilancia + permitía descansar a una parte del ejército; y especialmente los + heridos, aunque sólo lo fueran muy levemente, como yo, teníamos + libertad para estar en el pueblo, donde nos ocupábamos en reunir + víveres y lle<!-- Page 237 -->varlos a los del campamento, así como en + acomodar a los heridos graves en las principales casas.</p> + <p>Salía yo de Bailén con un cesto de víveres para unos jefes de + artillería, cuando tropecé con Santorcaz, que volvía seguido de + algunos voluntarios de Utrera y licenciados de Málaga.</p> + <p>—¡Oh, Sr. de Santorcaz!—exclamé con la mayor + sorpresa—. ¿Está usted vivo? Yo le hacía en el otro + barrio.</p> + <p>—No, muchacho, vivo estoy—me respondió—. Dios quiere que + todavía el que está dentro de esta camisa dé mucho que hacer en + el mundo.</p> + <p>—¿Pero tampoco está usted herido?</p> + <p>—Aquí tengo un par de rasguños; pero esto no es nada para un + hombre como yo. Ya sabes que me han hecho sargento. No vine aquí para ganar + charreteras; pero puesto que me las dan, las tomo.</p> + <p>—Grandes hazañas habrá hecho el señor D. Luis.</p> + <p>—Poca cosa. Caí del caballo, y a pie defendíme rabiosamente + contra tres o cuatro franceses. Reventé a uno, descalabré a otro, y me + volví a nuestro campo con un águila que entregué al + marqués de Coupigny. Al recoger de mis manos la bandera, el General, + después de preguntarme si era licenciado de presidio, me dijo: «Es usted + sargento.» ¿Ves? Me han puesto al frente de este pelotón de + buenos muchachos; ¿quieres venirte con nosotros?</p> + <p>Diciendo esto, señaló a los esclarecidos varones que le + seguían, los cuales, o yo me en<!-- Page 238 -->gaño mucho, o eran la + flor y nata de Ibros, Sierra de Cazorla y Despeñaperros, todos gente de + ligerísimas piernas y manos. Dile las gracias por el ofrecimiento, y + seguí mi camino.</p> + <p>—¡Ah! ¿Qué sabe usted de D. Diego?—le + pregunté, volviendo atrás.</p> + <p>—Pues qué—dijo, retrocediendo—, ¿no se sabe + dónde está D. Diego? ¿Ha muerto? ¿Se ha extraviado? Es + preciso averiguarlo. Y di, ¿tú has visto por casualidad mi caballo? + ¿Sabes si alguien lo recogió?</p> + <p>—No sé nada de tal caballo—repliqué, + alejándome.</p> + <p>Avanzada la noche regresé a Bailén, donde me causó sorpresa + ver una triste procesión compuesta de tres mujeres vestidas de negro, a las + cuales seguían hasta media docena de hombres, llevando por delante dos criados + con sendos farolillos para alumbrar el camino. Acerquéme y reconocí a + D.ª María, con sus dos hijas, las tres cubiertas con negros mantones, muy + afligidas y llorosas. Digo mal, porque si las dos muchachas se deshacían en + lágrimas, la Sra. Condesa conservaba seco el rostro, aunque visiblemente + alterado, la mirada fija y valerosa y el andar muy firme. Al instante me + presenté a ella, saludándola con el mayor respeto y ofreciéndole + mi ayuda si, como parecía, iban en busca de D. Diego.</p> + <p>—¿Conque no parece el niño? ¿Cuándo le perdiste + de vista durante la batalla?—me preguntó.</p> + <p>—Señora, desde la gran carga que dimos sobre el ala izquierda de los + franceses dejé de ver a D. Diego.</p> + <p>—<!-- Page 239 -->Yo creí que estuviera entre los heridos; pero no + está. ¿Todos los muertos han sido recogidos del campo de batalla?</p> + <p>—Sí, señora; sólo quedan los desconocidos, los paisanos + que no estaban afiliados a ningún regimiento.</p> + <p>—Vamos a verlo—dijo con un aplomo, con una firmeza que me asombraron, + pues no suponía tanto valor en alma de mujer.</p> + <p>—Yo acompañaré a usía con mucho gusto.</p> + <p>—¿Y qué tal se ha portado mi hijo?—me preguntó + cuando marchábamos juntos.</p> + <p>—Señora, se ha portado como un héroe; se ha portado como quien + es.</p> + <p>—¿Los jefes advirtieron su valor, elogiaron su bizarría, + recordando el linaje de mi hijo?</p> + <p>—Sí, señora; los jefes estaban con la boca abierta + presenciando las hazañas de don Diego—repuse, por halagar el amor propio + de la noble señora, cuyo dolor se atenuaría sabiendo que su + vástago había honrado el nombre de Rumblar.</p> + <p>—¿Y amabais vosotros a mi hijo?</p> + <p>—¡Oh!, sí, señora. ¡D. Diego es tan bueno...! Y + nos trata como si fuéramos todos iguales.</p> + <p>—¡Como si fuerais iguales!—exclamó doña + María con ligeras muestras de enfado.</p> + <p>—No..., vamos al decir ...—indiqué corrigiendo mi + <i>lapsus</i>—. D. Diego es un caballero, y nosotros unos badulaques..., quiero + decir que nos trataba sin tiranía.... ¡Pobre D. Diego! Pero hemos de + encontrarle, señora; D. Diego está sano y salvo. Me lo dice el + corazón.</p> + <p>—Tú eres un buen muchacho. Ayúdanos a <!-- Page 240 -->buscar + a mi hijo y te recompensaré. Si parece, yo te prometo que serás su paje + cuando se case.</p> + <p>—¡Ah, gracias, señora!, muchas gracias—contesté + con viveza.</p> + <p>—Eres modesto. ¿Crees que no mereces este honor? Aunque no lo + merezcas, yo te lo concedo.</p> + <p>Llegamos a un punto en que se distinguía un cuerpo tendido boca abajo sobre + el suelo. Nos estremecimos todos, y Asunción y Presentación se + abrazaron llorando a gritos. La curiosidad luchó un instante en nosotros con + el temor, pues deseábamos acercarnos al cadáver por ver si era D. + Diego, y temíamos llegar a él por si acaso era. Doña + María fué la primera que dió un paso, y la seguimos todos. Aquel + cadáver solitario de un hombre muerto por la patria no había encontrado + todavía ni un pariente, ni un amigo, ni un camarada que se cuidase de + él. No era D. Diego.</p> + <p>La Condesa, después de examinarlo, alzó los ojos al cielo, + cruzó las manos y rezó en voz alta el <i>Padrenuestro</i>, a cuya + oración contestamos todos muy devotamente con <i>El pan nuestro....</i></p> + <p>Seguimos andando, y en otro sitio encontramos algunos cadáveres, que + D.ª María, con heroísmo sobrenatural, examinaba cara a cara hasta + convencerse de que su hijo no estaba allí. Si nos acontecía llegar en + el momento de abrir a alguno la sepultura, todos echábamos un puñado de + tierra en la fosa del patriota, que bien pronto desapareca en la vasta superficie + del campo, no quedando huella ni <!-- Page 241 -->marca alguna en el suelo, como no + queda noticia del heroísmo individual en la Historia.</p> + <p>Nuestras pesquisas por todo el campamento no dieron resultado alguno. Las dos + hermanitas no podían tenerse en pie, ni cesaban de rezar en castellano y en + latín, recitando con fervorosa declamación cuantas oraciones + sabían. Tales eran la confusión y anonadamiento de D. Paco, que + más de una vez se cayó al suelo. Sólo D.ª María + conservaba una entereza heroica y casi bárbara, que hacía creer en la + superioridad del temple moral de algunos linajes sobre el plebeyo vulgo. No en vano + tenía aquella señora por su línea materna la sangre de + Guzmán el Bueno.</p> + <p>Era muy tarde cuando volvimos a la casa. Mientras reinaba en ella la + desolación, ni una lágrima brotó de los ojos de D.ª + María.</p> + <p>—Si Dios ha querido disponer de la vida de mi hijo—declaró, + sentándose en el clásico sillón de cuero—, + concédame al menos el consuelo de saber que ha muerto con honor.</p> + <p>—Don Diego ha de parecer, señora—dije yo, conmovido—. Si + hubiera muerto, ¿no habríamos encontrado su cuerpo?</p> + <p>Esta razón devolvió a D. Paco su perdida fuerza dialéctica, y + habló así:</p> + <p>—¿Pero no hubo también un pequeño combate allá + donde estaba Vedel? ¡Quién sabe si cogerían prisionero al + niño!</p> + <p>—Los prisioneros fueron devueltos esta tarde por orden de + Dupont—afirmó D.ª María.</p> + <p>—¿Y si el niño estaba herido y le metieron en el hospital + francés?...</p> + <p>—<!-- Page 242 -->Yo he de averiguarlo, + señora—exclamé—. Mañana mismo pediremos un + salvoconducto para ir al campo enemigo. Me parece que allí le + encontraremos.</p> + <p>—Ya sabes que te he prometido una gran recompensa. Si haces lo que dices y + encuentras a mi hijo y le traes—me dijo la de Rumblar—la recompensa + será aún mayor. Dios dispone de todo, y las glorias de la tierra son a + veces trocadas en miseria, en tristeza, en nada, por su mano poderosa. Si mi hijo no + parece, ¿qué soy, qué me queda, qué resta a mi casa y a + mi nombre? Dios habrá decidido que todo perezca, y que las grandezas de ayer + sean hoy ruinas, donde nos ocultemos para llorar. ¿La victoria se había + de alcanzar sin desgracias? Napoleón es vencido en España, y ante la + salvación de nuestro país, ¿qué significa una vida, por + noble que sea? ¿Qué una familia, por grande que sea su lustre?</p> + <p>El enérgico tesón de aquella mujer de acero me llenó de + asombro. Después continuó así:</p> + <p>—Yo creí que éste sería un día de júbilo + en mi casa. Después de la victoria alcanzada, hubiéramos sido muy + felices teniendo aquí a mi hijo, y recibiendo a la prometida esposa que con + mis primas debe de llegar aquí esta noche.... ¿No ha llegado? Cuide + usted, D. Paco, de que nada les falte. ¿Está todo preparado, las camas, + la cena, las habitaciones? Niñas, ¿qué hacéis ahí + mano sobre mano?</p> + <p>Asunción y Presentación lloraron con más fuerza al orse + nombrar por su madre. Parecióme que ésta también comenzaba a + sentir <!-- Page 243 -->vacilante su varonil espíritu, y que apagándose + la llama de sus ojos, se desmayaban sus enérgicos brazos, cayendo con + desaliento sobre los del sillón. Pero sin duda no quería perder su + dignidad de gran señora delante de nosotros, y mandándonos salir a + todos, a sus hijas, a D. Paco, a los criados y a mí, se quedó sola.</p> + <p>Un rato después sentí ruido de coches y mulas en la calle; luego una + gran algazara en el patio, y al oír esto dióme un gran vuelco el + corazón. Escondido tras uno de los pilares vi descender de los coches y subir + pausadamente a las personas que eran esperadas, y al mirar al diplomático, que + cargaba en sus brazos a una mujer para bajarla del carruaje, reconocí a la + monjita de Córdoba.</p> + <p>Temía yo ser visto de Amaranta; pero como ésta y su tía + habíanse adelantado y estaban ya arriba, me aventuré a seguir al + diplomático, que subió detrás de todos con Inés, + sosteniéndola por la cintura. Delante iban los criados con hachas, + detrás yo solo. Inés se envolvía con un gran manto, chal o + cabriolé que tenía larguísimos flecos en sus orillas. + Subíamos lentamente, ellos delante, yo detrás, y aquellos menudos hilos + de seda, pendientes de la espalda y de la cintura de Inés, flotaban delante de + mis ojos. Como quien llega a la puerta del Cielo y tira del cordón de la + campanilla para que le abran, así cogí yo entre mis dedos uno de + aquellos cordoncitos rojos y tiré suavemente. Inés volvió la + cabeza y me vió.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXI" name='XXXI'></a> + <h2><!-- Page 244 -->XXXI</h2> + <br /> + + <p>Una vez arriba, el ayo informó a los viajeros de lo que ocurría, y + pasando adentro las tres señoras, el diplomático se quedó con + don Paco en el comedor.</p> + <p>—Aquí estamos consternados, Sr. D. Felipe—dijo el ayo—. Y + si mi amo no parece, el mundo habrá perdido en el fragor de horripilante + batalla a un joven que prometía ser gran filósofo y que ya era insigne + calígrafo.</p> + <p>—¡Demonio de contrariedad!—dijo el diplomático, sacando + su caja de tabaco y ofreciendo un polvo al ayo, después de tomarlo + él—. Lo siento.... A nuestra edad nos gusta tener quien nos suceda y + herede nuestras glorias para desparramar su luz por los venideros siglos. Vea usted + la razón por qué me apresuré a reconocer a mi querida hija.... + ¡Ah!, Sr. D. Francisco, yo he tenido una juventud muy borrascosa, como todo el + mundo sabe, y hartas noticias tendrá usted de mis aventuras, pues no + había en las Cortes de Europa dama alguna, casada ni soltera, que no se me + rindiese. Después de todo, es una desgracia haber nacido con tal fuerza de + atracción en la persona, señor D. Francisco; tanto, que + todavía..., pero dejemos esto. Ahora no me ocupo más que del bienestar + de mi idolatrada niña. Y a fe que si es cierto que no existe D. Diego, no por + eso se quedará soltera, pues cartas tengo aquí del + <!-- Page 245 -->príncipe de Lichenstein, del archiduque Carlos Eugenio, del + conde de Schöenbrunn y de otros esclarecidos jóvenes de sangre real + pidiéndomela en matrimonio. Como tengo tantos amigos en las Cortes de Europa, + y en España mismo, pues ... ya he sabido que las principales familias acogidas + en Bayona o residentes en Madrid, se disputan la mano de mi hija. ¿La ha visto + usted, Sr. D. Francisco? ¿Ha observado usted en su cara los rasgos que indican + la noble sangre mía y la de aquella hermosísima cuanto desgraciada + señora extranjera...? ¡Oh!, me enternezco, Sr. D. Francisco.... Pero + hablemos de otra cosa: cuénteme usted cómo ha sido esa batalla. + ¿Conque hemos ganado? ¿Y hay capitulación? De modo que he + llegado a tiempo. ¡Oh!, Sr. D. Francisco, temo que hagan un desatino, si no les + asisto con mis luces, porque los militares son tan legos en esto de tratados.... Yo + traigo un proyectillo, mediante el cual la Rusia ocupará Despeñaperros, + España pasará a guarnecer las orillas del Don y de la Moscowa, y + Prusia....</p> + <p>Cuando me marché, el diplomático continuaba calentando los cascos al + buen preceptor, que le ofreció algunos manjares y vino de Montilla para + reparar sus fuerzas. Al salir de la casa, vi en la puerta de la calle a varios + hombres, no de muy buena facha por cierto, uno de los cuales llegóse a + mí, y tomándome por el brazo, me dijo:</p> + <p>—¿Conoces tú a esa gente que acaba de llegar?</p> + <p>—<!-- Page 246 -->No, Sr. de Santorcaz—repuse—. No sé + qué gente es ésa ni me importa saberlo.</p> + <p>Apartámonos todos de la casa, y por el camino me dijo otra vez D. Luis que + tendría mucho gusto en verme en las filas de su compañía.</p> + <p>Al día siguiente, que era el 20, nos ocupamos Marijuán y yo en + buscar otra vez a nuestro amo. Uniósenos D. Paco, y el General español + escribió un oficio a Dupont, rogándole que nos permitiera hacer + indagaciones en el campamento francés, para ver si se encontraba allí a + D. Diego, herido o muerto. Visitamos el hospital enemigo, y entre los heridos no + había ningún español, lo cual nos desconsoló sobremanera. + Yo no era el que menos se acongojaba con esta contrariedad, aunque sabía el + casamiento de Inés. ¿Qué significaba aquel generoso sentimiento + mío? ¿Era pura bondad, era puro interés por la vida del + semejante, aunque fuese enemigo, o era un sentimiento mixto de benevolencia y + orgullo, en virtud del cual yo, convencido de que Inés no amaba sino a + mí, quería proporcionarme el gozo de ver a D. Diego despreciado por + ella? Francamente, yo no lo sabía, ni lo sé aún.</p> + <p>Cuando recorrimos el campo francés, pudimos observar la terrible + situación de nuestros enemigos. Los carros de heridos ocupaban una + extensión inmensa, y para sepultar sus tres mil muertos, habían abierto + profundas zanjas, donde los iban arrojando en montón, cubriéndoles + luego con la mortaja común de la tierra. Algunos heridos de distinción + estaban en las <!-- Page 247 -->Ventas del Rey; pero la mayor parte, como he dicho, + tenían su hospital a lo largo del camino, y allí los cirujanos no daban + paz a la mano para vendar y amputar, salvando de la muerte a los que podían. + Los soldados sanos sufrían los horrores del hambre, alimentándose muy + mal con caldos de cebada y un pan de avena, que parecía tierra amasada.</p> + <p>Todos anhelaban que se firmase de una vez la capitulación para salir de tan + lastimoso estado; pero la capitulación iba despacio, porque los generales + españoles querían sacar el mejor partido posible de su triunfo. + Según oí decir aquel día, cuando regresamos a Bailén, ya + estaba acordado que se concediese a los franceses el paso de la sierra para regresar + a Madrid, cuando se interceptó un oficio en que el Lugarteniente general del + reino mandaba a Dupont replegarse a la Mancha. Comprendieron entonces los + españoles que conceder a los franceses lo mismo que querían, era muy + desairado para nuestras armas. Pero aún el día 21 los contratantes del + lado francés, generales Chabert y Marescot, y los del lado español, + Castaños y conde de Tilly, no habían llegado a ponerse de acuerdo sobre + las particularidades de la rendición.</p> + <p>También alcanzamos a ver a lo largo del camino la interminable fila de + carros donde los imperiales llevaban todo lo cogido en Córdoba. + ¡Funestas riquezas! Dicen algunos historiadores que si los franceses no + hubieran llevado botín tan valioso, habrían podido salvarse + retirándose por la sierra; pero que el afán de <!-- Page 248 -->no + dejar atrás aquellos quinientos carros llenos de riquezas les puso en el + aprieto de rendirse, con la esperanza de salvar el convoy. Yo no creo hubieran podido + escapar con carros ni sin ellos, porque allí estábamos nosotros para + impedírselo; pero sea lo que quiera, lo cierto es que Napoleón dijo + algún tiempo después a Savary en Tolosa, hablando de aquel desastre tan + funesto al Imperio: «Más hubiera querido saber su muerte que su + deshonra. No me explico tan indigna cobardía sino por el temor de comprometer + lo que había robado<a id="FNanchor_3" name='FNanchor_3'></a><a + href='#Footnote_3'><sup>[3]</sup></a>».</p> + <p>No nos atrevimos a volver a la casa con la mala noticia de que el niño no + parecía, y seguimos visitando todos los contornos, para preguntar a la gente + del campo. Don Paco estaba tan fatigado, que no pudiendo dar un paso más, se + arrojó al suelo; pero al fin pudimos reanimarle, y firmes en nuestra santa + empresa, nos dirigimos al campamento de Vedel, con otro oficio del general Reding. + Mas vino la noche, y los centinelas no nos dejaron pasar, viéndonos por esto + obligados a diferir nuestra expedición para el da siguiente muy temprano. Ni + Marijuán, ni D. Paco, ni yo teníamos esperanza alguna, y + considerábamos al mayorazgo perdido para siempre.</p> + <p>Desde que amaneció corrían voces de que la capitulación + estaba firmada, y más nos lo hacia creer la circunstancia de que varios ofi + <!-- Page 249 -->ciales pasaron frecuentemente de un campo a otro, trayendo y + llevando despachos.</p> + <p>No distábamos mucho de la ermita de San Cristóbal, cuando advertimos + gran movimiento en el ejército de Vedel. Apretando el paso hasta que les + tuvimos muy cerca, observamos que camino abajo venía hacia nosotros un joven + saltando y jugando, con aquella volubilidad y ligereza propia de los chicos al salir + de la escuela. A ratos corría velozmente; luego se detenía, y + acercándose a los matorrales sacaba su sable y la emprendía a + cintarazos con un chaparro o una pita; luego parecía bailar, moviendo brazos y + piernas al compás de su propio canto, y también echaba al aire su + sombrero portugués para recogerlo en la punta del sable.</p> + <p>—¡Qué veo!—exclamó D. Paco con súbita + exaltación—. ¿No es aquel mozalbete el propio D. Diego; no es mi + niño querido, la joya de la casa, la antorcha de los Rumblares?... ¡Eh + ... D. Dieguito, aquí estamos..., venid acá!</p> + <p>En efecto; cuando estuvimos cerca, no nos quedó duda de que el mozuelo + bailarín era D. Diego en persona. Nos vió, y al punto vino corriendo + para abrazarnos a todos con mucha alegría.</p> + <p>—Venid acá, venid a mis brazos, esperanza del + mundo—exclamó D. Paco, loco de contento—. ¡Si supiera usted + cómo está mamá!... ¡Buen susto nos ha dado el + picaroncillo!... ¿Pero qué ha sido eso, niño? ¿Estaba + usía prisionero?</p> + <p>—Me cogieron prisionero junto a la ermita —<!-- Page 250 -->dijo D. + Diego—. ¿Pero estás vivo, Gabriel? ¿Y tú + también, Marijuán? Yo creí que os habían matado en + aquella furiosa carga. ¿Y Santorcaz?... Pero os contaré lo que me + pasó. Después de la carga, y cuando entró la caballería + de España, quedé a retaguardia del regimiento; se me murió el + caballo, y corrí a las filas del regimiento de Irlanda. Cuando vinimos + aquí, nos cogieron prisioneros los franceses, y yo les dije tantas + picardías que quisieron fusilarme.</p> + <p>—¡Qué horror!—exclamó D. Paco—. Pero veo que + es usted un héroe, ¡oh mi niño querido! Creo que la mamá + piensa dirigir una exposición a la Junta para que le den a usted la faja de + capitán general.</p> + <p>—Iban a fusilarme—continuó el rapaz—, cuando un oficial + francés tuvo lástima de mí y me salvó la vida. + Después lleváronme a sus tiendas, donde me dieron vino y....</p> + <p>—Vamos, vamos pronto a casa, y allí contará usted + todo—dijo D. Paco—. ¡Qué alegría! Volemos, + señores. ¡Cuando la Sra. Condesa sepa que le hemos encontrado!... + ¡Ah! ¿No sabe usted que está ahí su novia?... + ¡Qué guapísima es!... La pobre no cesa de llorar la ausencia del + niño, y si no hubiese usted parecido, creo que la tendríamos que + amortajar. Vamos, vamos al punto.</p> + <p>Corrimos todos a Bailén muy contentos. Al llegar al pueblo, uno de nosotros + propuso anticiparse para anunciar a Dª. María la fausta nueva; pero no + permitió D. Paco que nadie sino él en persona se encargase de tan dulce + <!-- Page 251 -->comisión, y con sus piernas vacilantes corrió hasta + entrar en la casa, diciendo con desaforados gritos: «¡Ya pareció, + ya pareció!» Cuando nosotros llegamos con el joven, todos salieron a + recibirle, excepto Amaranta, a quien un fuerte dolor de cabeza retenía en su + cuarto. Era de ver cómo los criados, las hermanitas, y la misma D.ª + María, sin poder contener en los límites de la dignidad su maternal + cariño, le abrazaban y besaban a porfía, y uno le coge, otro le deja, + durante un buen rato le estrujaron sin compasión. Al fin, reuniéndose + todos, incluso los huéspedes, en la sala baja, D. Diego fué + solemnemente presentado a su novia. No puedo olvidar aquella escena que + presencié desde la puerta con otros criados, y voy a referirla.</p> + <br /> + <br /> + <b>Nota a pie de página:</b> + <p><a id="Footnote_3" name='Footnote_3'></a> <a href='#FNanchor_3'>[3]</a> «Je + ne m'explique cette indigne lacheté que par la crainte de compromettre ce que + l'on avait volé» (<i>Mem</i> Duc dé Rovigo, vol. IV.)</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXII" name='XXXII'></a> + <h2>XXXII</h2> + <br /> + + <p>Inés, confusa y ruborosa, no contestó nada, cuando el + diplomático se fué derecho a ella llevando de la mano a D. Diego, y le + dijo:</p> + <p>—Hija mía, aquí tienes al que te destinamos por esposo: mi + sobrino, varón ilustre, a quien veremos general dentro de poco, como siga la + guerra.</p> + <p>—Hijo mío—añadió Dª. María—, + las altas prendas de la que va a ser irremisiblemente tu mujer no necesitan ser + ponderadas en esta ocasión, porque harto las conocemos todos. Ahora, con el + trato, se avivará el inmen<!-- Page 252 -->so cariño que os + profesáis desde hace algunos años, señal evidente de que Dios + tenía ya decidida vuestra unión en sus altos designios.</p> + <p>—Bonito es el retrato—dijo D. Diego, con un desenfado impropio de la + situación—; pero usted, Inés, lo es más todavía. + ¿Y por qué no quería usted salir del maldito convento? Sin duda + las pícaras monjas la retenían a usted por fuerza, esperando que al + profesar les llevara un buen dote. Pero no; yo juro que estaba decidido a sacar de + allí a mi monjita, y ya discurría el modo de saltar por las tapias de + la huerta y romper rejas y celosías para conseguir mi objeto.</p> + <p>Doña María, al escuchar esto, palideció, y luego las + centellas de la ira brillaron en sus ojos. Pero con disimulo habló de otro + asunto, procurando que el noble concurso y discreto senado olvidara las palabras del + incipiente chico.</p> + <p>—Pero cuéntanos de una vez lo que te ha pasado en el campamento + francés—dijo a don Diego.</p> + <p>—Pues quisieron fusilarme—repuso el mayorazgo, + sentándose—. Ya me tenían puesto de rodillas cuando un oficial + mandó suspender la ejecución.</p> + <p>—¿Y por qué te querían asesinar esos cafres?</p> + <p>—Porque les dije mil perrerías. Después, cuando me llevaron a + la tienda, todos se reían de mí. Luego me dieron vino, + obligándome a beberlo, y yo mientras más bebía más + charlaba, diciendo atroces disparates y frases gra<!-- Page 253 -->ciosas, hasta que + me quedé como un cuerpo muerto.</p> + <p>—¿Y no sabes tú—observó D.ª María, + sin poder disimular su indignación—que las personas de buena crianza no + beben sino poquito?</p> + <p>—Es verdad; pero aquel vino tenía un saborcillo que me gustaba, y los + franceses se reían mucho conmigo. Todos iban a verme, llamándome <i>le + petit espagnol</i>.</p> + <p>—Lo cual quiere decir <i>el pequeño español</i>—dijo D. + Paco.</p> + <p>—Pero no debió usted dejarse emborrachar, joven—indicó + el diplomático—. Juro que si eso hubiera pasado conmigo, de un sablazo + descalabro a todos los oficiales de la división de Vedel.</p> + <p>Doña María, profundamente indignada, silenciosa, ceñuda, + parecía una sibila de Miguel Ángel.</p> + <p>—Pero si todos aquellos señores me querían mucho + ...—continuó D. Diego—. Por la tarde, y luego que desperté + de aquel largo sueño, me dijeron que si sabía yo lidiar un toro. Les + dije que sí, y poniéndose muy contentos, me mandaron que diese al punto + una corrida. No quería yo más para divertirme: así es que, + poniendo una silla en lugar de toro, le capeé, le puse banderillas y le + dí muerte con mi sable, pasándole de parte a parte. + ¡Cuánto se rieron aquellos condenados! Hasta el General acudió a + verme.</p> + <p>—Veo que has aprovechado el tiempo en el campamento + francés—dijo la señora madre con tremenda ironía.</p> + <p>—<!-- Page 254 -->Si no querían dejarme venir. Después me + dijeron que les cantase el jaleo, y lo canté de pie sobre una banqueta. + ¡Ave María Purísima! Hasta los soldados se acercaban a la tienda + para oír. Entre los oficiales había dos que no me dejaban de la mano, y + me decían que si me pasaba al ejército francés me + tomarían por ayudante, llevándome a Francia, a París, y de + París a recorrer toda la Europa.</p> + <p>—¡Y no les diste una bofetada!—exclamó D.ª + María, clavando sus dedos en el cuero del sillón.</p> + <p>—¡Quía! Me eché a reír y les dije que ya pensaba + ir a Francia con el Sr. de Santorcaz, que es mi amigo y ha de ser mi maestro cuando + me case.</p> + <p>Esta vez no fué D.ª María la que se estremeció de + sorpresa e indignación: fué la marquesa de Leiva, quien mudando el + color y con absortos ojos miró sucesivamente a su prima, a su primo y al + ayo.</p> + <p>—Pero ¿qué está diciendo el + niño?—preguntó éste mirando a la Condesa—. + ¿Quién dice que es su maestro y su amigo?</p> + <p>—Cualquiera menos usted—contestó con insolencia el + heredero—. ¡Vaya un maestro, que no sabe enseñar sino mentecatadas + y simplezas!</p> + <p>—¡Jesús! Diego, mira lo que hablas ...—dijo D.ª + María, conteniendo con grandes esfuerzos los gestos amenazadores, natural + expresión de su ira.</p> + <p>Don Paco se llevó el pañuelo a los ojos para enjugar una + lágrima. Inés a todo atendía dis<!-- Page 255 -->cretamente y + sin hablar. ¡Ah! Mientras allí la juzgaban indiferente al peligroso + diálogo, ¡qué admirables observaciones, qué exactos + juicios le sugeriría semejante escena! Su talento y alto criterio + dominarían sobre las pasiones, los errores y las querellas de la + histórica familia como el sol inmutable sobre la volteadora tierra.</p> + <p>Asunción y Presentación, que aguardaban coyuntura para dar + expansión al comprimido gozo de sus almas, hubieran querido reír como + su hermano; pero la seriedad de su madre las tenía mudas de terror.</p> + <p>—Esta predisposición de usted—dijo el Marqués—a + visitar las Cortes europeas me indica que se siente el niño con inclinaciones + a la diplomacia. Hija mía—añadió, dirigiéndose a + Inés—, cada vez descubro más eminentes cualidades en el que te + destinamos por esposo, y veo justificado el amor que desde hace tiempo en silencio le + profesas, y que, en tu delicadeza y castidad, procuras disimular hasta el + último instante.</p> + <p>—¡Ah!, se me olvidaba decir—añadió don Diego, + riendo a carcajadas—, que los franceses me han enseñado a decir algunas + palabras en su lengua.</p> + <p>Y levantándose al punto, hizo profundas reverencias ante Inés, + diciéndole:</p> + <p>—<i>Ponchú, madama. ¿Cómo la porta vú?</i></p> + <p>Asunción y Presentación, después de mirarse una a otra, + creyeron que había llegado el momento de reír, y rieron dando desahogo + a sus oprimidos corazones; pero como D.ª María <!-- Page 256 -->no + desplegó sus labios, las dos madamitas tuvieron que ponerse serias otra + vez.</p> + <p>—¡Oh! ¡<i>Très bien</i>!—dijo el + diplomático—. Sr. D. Francisco, su alumno de usted demuestra las luces y + copiosa doctrina de tan erudito maestro.</p> + <p>Hizo D. Paco graciosa reverencia, y su rostro compungido y lloroso se + esclareció con una sonrisa.</p> + <p>Doña María callaba; pero en su pecho rugía la tempestad. Ella + y su prima la de Leiva se miraban de vez en cuando, transmitiéndose una a otra + el fuego de sus iracundos sentimientos.</p> + <p>—Otras muchas palabras sé—continuó el rapaz—, como + <i>Crenom de Dieu, sacrebleu</i>!, exclamaciones que se dicen cuando uno esta + rabioso, en vez de ¡<i>Caracoles! ¡Canastos</i>!</p> + <p>Doña María se levantó de su asiento ... y se volvió a + sentar.</p> + <p>—¡Cómo me querían aquellos demonios de franceses! Uno de + ellos sabía español y hablaba a ratos conmigo. Me dijo que los + españoles eran muy valientes y muy honrados; pero que hacían mal en + defender a Fernando VII, porque este Príncipe es un farsantuelo que + engañó a su padre y ahora está engañando a la + nación y al Emperador.</p> + <p>Doña María se llevó la mano a los ojos.</p> + <p>—Yo le aseguré que los españoles les echaríamos de + España, y él me contestó que parecía probable, porque la + guerra iba tomando mal aspecto; pero que esto sería un mal para nosotros, + porque de venir otra vez Fernando VII, España seguiría con su mal + gobierno y con <!-- Page 257 -->las muchas cosas perversas, injustas y anticuadas que + hay aquí.</p> + <p>—¡Oh! ¿Y no se le ocurrió a usted la contestación + a tan atrevido y antipatriótico aserto?—preguntó con + énfasis el diplomático.</p> + <p>—Yo le dije que aquí pensábamos arreglar todas esas cosas, y + quitar la Santa Inquisición, y los diezmos, y los mayorazgos, como me + decía el Sr. de Santorcaz.</p> + <p>Doña María aferró sus manos a los brazos de la silla como si + quisiera estrujar la madera entre sus dedos.</p> + <p>—Sobre todo los mayorazgos—prosiguió Rumblar—. + También le dije al francés que yo soy mayorazgo, y que después + de casado tendré dos vinculaciones. ¡Como se reía cuando le dije + que era Grande de España! Todos acudían a verme y me volvieron a dar de + beber, y me caí otra vez al suelo, cantando que me las pelaba.</p> + <p>¡Ay! Doña María se llevó las manos a la cabeza; + D.ª María cerró los ojos; D.ª María golpeó el + suelo con su pie derecho; D.ª María semejaba la imponente imagen de la + Tradición aplastando la hidra revolucionaria.</p> + <p>—Esta mañana me preguntaron si yo tenía hermanas guapas. + Díjeles que eran muy bonitas, y ellos me dijeron que vendrían a verlas, + y que si queríamos dárselas para casarse con ellas, puesto que + también serían mayorazgas. Yo les contesté que mayorazgo era el + que haba nacido primero.</p> + <p>Y luego, dirigiéndose a sus hermanitas, les dijo:</p> + <p>—<!-- Page 258 -->Os fastidiasteis, chicas, por haber nacido hembras y + después que yo. Una de ustedes se casará con cualquier pelele, y la + otra se meterá en un conventito a rezar por nosotros los pecadores, a no ser + que algún da vea un galán por la reja, y se enamore, y luego se tire + por la ventana a la calle.</p> + <p>Doña María no podía resistir más. Iba a estallar su + furibunda cólera; pero aún era mayor el caudal de su prudencia que el + caudal de su enojo...; se contuvo y cerró otra vez los ojos, ya que no + podía cerrar los oídos.</p> + <p>—Después—siguió el mancebo—me preguntaron si mis + hermanas usaban navaja, si tocaban la guitarra, si iban a los toros y si yo era + familiar de la Inquisición. ¡Cómo se reían aquellos + condenados! Lo gracioso era que no me dejaban salir de allí, y a cada rato me + decían <i>so, so, so</i>.</p> + <p>—<i>Un sot</i>—dijo el diplomático—. Pues sospecho que os + llamaron tonto. ¡Oh iniquidad de la nación francesa! ¡Vea usted, + Sr. D. Paco, lo que es un pueblo carcomido por el jacobinismo!... ¿Y no les + dió usted un par de sablazos?</p> + <p>—¡Si me querían mucho...! Ayer me tuvieron toda la noche + bailando el bolero y la cachucha, en medio de un corrillo donde había + más de cuarenta oficiales.</p> + <p>Asunción y Presentación seguían esperando con ansia la + ocasión de reír; pero ésta no llegaba, y consultando el rostro + de su madre, veíanle cada vez más borrascoso. Las dos estaban muertas + de miedo.</p> + <p><!-- Page 259 -->Don Paco, conociendo que se preparaba un cataclismo, quiso + conjurarlo y dijo a su discípulo:</p> + <p>—Vamos, basta de franceses, D. Diego. Hable usted de otra cosa. Si no fuera + demasiado largo, os mandaría que recitarais aquel capitulo sobre la batalla + del Gránico que os hice aprender de memoria; mas para que tan escogido + concurso, y especialmente este fresco azahar de Andalucía, vuestra prometida; + para que todos, en una palabra, puedan apreciar la buena pronunciación de + usted y su oído cadencioso, échenos cualquiera de esos romances que + sabe..., vamos. Atención, señores.</p> + <p>—El del <i>Barandal del cielo</i>—dijo Asunción, respirando con + alegría.</p> + <p>—El de los <i>Santos pechos</i>—dijo Presentación.</p> + <p>—Vamos, no se haga usted de rogar.</p> + <p>—Pues voy a echarles una canción que me enseñaron los + franceses.</p> + <p>—No, nada de franceses.</p> + <p>—Si es muy bonita, aunque a decir verdad, yo no la entiendo.</p> + <p>Y sin esperar más, púsose en pie D. Diego, y accionando como un + cómico, con voz fuerte y exaltado acento, cantó así:</p> + <i>Allons, enfants de la patrie,<br /> + le jour de gloire est arrivé!<br /> + Contre nous de la tyrannie<br /> + l'étandart sanglant est levé!</i><br /> + + <p>Asunción y Presentación reían como locas y D.ª + María no dijo nada. Ninguno de la familia había entendido una + palabra.</p> + <p>—<!-- Page 260 -->Es bonita la canción—dijo D. Paco—; + pero no la comprendemos.</p> + <p>Entonces el diplomático levantóse ceremoniosa y gravemente, y + tomando un tono de hombre severo habló así:</p> + <p>—¿Sabe usted lo que está cantando? Pues está cantando + la <i>Marsellesa</i>, esa canción impía y sanguinaria, señores; + esa canción que acompañó al suplicio a todos los mártires + de la Revolución, incluso Luis XVI, mi querido amigo..., porque han de saber + ustedes que Luis XVI y yo teníamos muchas bromas y nos echábamos el + brazo por el hombro, paseándonos por Versalles.... ¡La + <i>Marsellesa</i>, señores, la <i>Marsellesa</i>! También + acompañó al cadalso a María Antonieta ... ¡y qué + buena era aquella señora! ¡Cuántas veces la vi marcando + pañuelos en una ventana baja del pequeño Trianon! ¡Cómo me + quería!... En fin, este joven me ha horripilado con la tal tonadilla.... + Señora Condesa, ¿está usted indispuesta? ¿Y tú, + hermana? ¡El caso no es para menos! Hija mía, ¿estás + nerviosa? ¿Te has puesto mala? ¿Te causa miedo esa canción?</p> + <p>Inés le contestó que no tenía pizca de miedo. En tanto, + D.ª María, no pudiendo resistir más, salió del cuarto con + sus hijas. Desconcertóse al punto aquella ilustre reunión, y luego no + quedó en la sala más que la familia de Inés con D. Diego. Al + poco rato tuvo lugar una escena lamentable, y fué que D.ª María, + ciega de furor, y necesitando desahogar aquella tormenta de su espíritu sobre + alguien, descargó su enojo al fin; ¿pero sobre quién?, + dirán <!-- Page 261 -->ustedes.... Sobre las dos inocentes niñas, sobre + los dos angelitos celestiales, Asunción y Presentación. ¿Y todo + por qué? Porque entusiasmadillas con la llegada de su hermano, habían + dejado de hacer no sé qué cosa encomendada a sus tiernas manos. + ¡Pobres pimpollitos! La dignidad impedía a mi señora Condesa + castigar al primogénito delante de la novia y del suegro, y era forzoso que + pagaran el pato las dos niñas desheredadas. Yo las ví llorando como + unas Magdalenas y soplándose las palmas de las manos, escaldadas por aquel + fatídico instrumento de cinco agujeros que pendía de fatal espetera en + el despacho de D. Paco. Las pobrecillas estuvieron a moco y baba todo el + día.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXIII" name='XXXIII'></a> + <h2>XXXIII</h2> + <br /> + + <p>Este libro concluye, queridísimos lectores, a quienes adoro y reverencio; + se acaba, y los notables y jamás vistos sucesos que me acontecieron por el + proyectado matrimonio de Inés y por el encuentro de aquellas dos familias en + el tortuoso y difícil camino de mis amores, serán escritos, por no + caber en este volumen, en otro que pondré a vuestra disposición lo + más pronto posible. Tened, pues, un adarme de paciencia, y mientras aquellas + distinguidas personas se preparan para ponerse en camino hacia Madrid, adonde con + vuestra venía pienso acompañarlas, atended un poco más.</p> + <p><!-- Page 262 -->El mismo día 22 encontré a Santorcaz, puesto ya al + frente de su partidilla, la cual, como he dicho, estaba formada de lo mejorcito del + país. Les digo a ustedes que tropa más escogida que aquélla no + la capitanearon los famosos <i>caballistas</i> José María y Diego + Corrientes.</p> + <p>—¿Va usted ya de marcha?—le pregunté.</p> + <p>—Sí; dispusieron que fuera alguna fuerza de paisanos a guardar el + paso de Despeñaperros, y yo solicité esa comisión, que me agrada + mucho. Allá voy con mi gente. ¿Quieres venir? ¿Has estado en + casa de Rumblar?</p> + <p>—De allá vengo.</p> + <p>—¿Y esa familia que está ahí es la de la novia de D. + Diego?</p> + <p>—Justamente.</p> + <p>—Creo que van todos para Madrid.</p> + <p>—Así parece.</p> + <p>—¿No sabes cuándo?</p> + <p>—Según he oído, pasado mañana. Esperan saber lo de la + capitulación para llevar la noticia.</p> + <p>—¿Conque pasado mañana? Bien.... Adiós. ¿Quieres + venir en mi partida?</p> + <p>—Gracias; adiós.</p> + <p>Les vi partir, y todo el día y toda la noche estuve pensando en aquella + gente.</p> + <p>Yo no vi el triste desfile de los ocho mil soldados de Dupont cuando entregaron + sus armas ante el general Castaños, porque esto tuvo lugar en Andújar. + A pesar de que la primera y segunda división habían sido las vencedoras + de los franceses, la honra de presenciar la rendición fué otorgada a la + tercera y a la de reserva, por una de esas injusticias <!-- Page 263 -->tan comunes + en nuestra tierra, lo mismo en estos días de vergüenza que en aquellos de + gloria. Por delante de nosotros desfilaron las tropas de Vedel, en número de + nueve mil trescientos hombres, y dejando sus armas en pabellón, nos entregaron + muchas águilas y cuarenta cañones.</p> + <p>Les mirábamos y nos parecía imposible que aquéllos fueran los + vencedores de Europa. Después de haber borrado la geografía del + continente para hacer otra nueva, clavando sus banderas donde mejor les + pareció, desbaratando imperios y haciendo con tronos y reyes un juego de + títeres, tropezaban en una piedra del camino de aquella remota + Andalucía, tierra casi olvidada del mundo desde la expulsión del + islamismo. Su caída hizo estremecer de gozosa esperanza a todas las naciones + oprimidas. Ninguna victoria francesa resonó en Europa tanto como aquella + derrota, que fué, sin disputa, el primer traspiés del Imperio. Desde + entonces caminó mucho, pero siempre cojeando. España, armándose + toda y rechazando la invasión con la espada y la tea, con la navaja, con las + uñas y con los dientes, probaría, como dijo un francés, que los + ejércitos sucumben, pero que las naciones son invencibles.</p> + <p>—¡Cuánto siento que no esté aquí el señor + de Santorcaz!—me dijo Marijuán, al ver pasar por delante de nosotros a + aquellos hermosos soldados, medio muertos de fatiga y de vergüenza—. + ¿Te acuerdas de las grandes bolas que nos contaba cuando veníamos por + la Man<!-- Page 264 -->cha y nos refería las batallas ganadas por éstos + contra todo el mundo?</p> + <p>—Lo que nos contaba Santorcaz—respondí—era pura verdad; + pero esto que ahora vemos, amigo Marijuán..., verdad es también.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXIV" name='XXXIV'></a> + <h2>XXXIV</h2> + <br /> + + <p>Considerad ahora lo que pasaba del otro lado de Sierra Morena en aquel mismo mes + de julio. El día 7 había jurado José en Bayona la + Constitución hecha por unos españoles vendidos al extranjero. El + día 9, el mismo José traspasaba la frontera para venir a gobernarnos. + El día 15 ganaba Bessières en los campos de Ríoseco una + sangrienta batalla, y al tener de ella noticia Napoleón, decía lleno de + gozo: «La batalla de Ríoseco pone a mi hermano en el trono de + España, como la de Villaviciosa puso a Felipe V.» Napoleón + partió para París el 21, creyendo que lo de España no + ofrecía cuidado alguno. El 20, un día después de nuestra + batalla, entró José en Madrid, y aunque la recepción glacial que + se le hizo le causara suma aflicción, aún le parecía que el buen + momio de la Corona duraría bastante tiempo.</p> + <p>Pero hacia los días 25, 26 y 27 se esparce por la capital un rumor + misterioso que conmueve de alegría a los españoles y llena de terror a + los franceses: corre la voz de que los paisanos andaluces y algunas tropas de + línea <!-- Page 265 -->han derrotado a Dupont, obligándole a capitular. + Este rumor crece y se extiende; pero nadie quiere creerlo, los españoles por + parecerles demasiado lisonjero, y los franceses por considerarlo demasiado terrible. + El absurdo se propaga y parece confirmarse; pero la Corte de José se + ríe y no da crédito a aquel cuento de viejas. Cuando no queda duda de + que semejante imposible es un hecho real, la Corte, que aún no había + instalado sus bártulos, huye despavorida; las tropas de Moncey, que rechazadas + de Valencia se habían replegado a la Mancha, se unen a las de Madrid, y todos + juntos, soldados, generales y Rey intruso, corren precipitadamente hacia el Norte, + asolando el país por donde pasan. Aquel fantasma de reino napoleónico + se disipaba como el humo de un cañonazo.</p> + <p>Y ahora os he de hablar de cómo la guerra, que parecía + próxima a concluir, se trabó de nuevo con más fuerza; he de + hablaros de aquel infeliz y bondadoso rey José, y de su Corte, y de su + hermano, y del paso de Somosierra con la famosa carga de los lanceros polacos, y del + sitio de Madrid, y de otras muchas curiosísimas cosas; pero todo se ha de + quedar para el libro siguiente, donde estos históricos sucesos han de tener + feliz consorcio con los no menos dramáticos de mi vida, y todo lo mucho y + bueno que ocurrió en el matrimonio de Inés.</p> + <p>Ahora guardaré prudente silencio sobre estos sucesos, pues decidido estoy a + seguir al pie de la letra la reservadísima escuela del diplomático, y + así os digo:</p> + <p><!-- Page 266 -->«No, no me obliguéis, abusando de la dulce amistad, + a que revele estos secretos de que tal vez depende la suerte del mundo. No me + seduzcáis con ruegos y cariñosas sugestiones que en vano atacan el + inexpugnable alcázar de mi discreción.»</p> + <p>A pesar de esto, ¿insistís, importunos amigos? Nada más os + digo por ahora, sino que la familia de Inés salió para Madrid hacia fin + de mes y en los días en que el ejército vencedor marchaba hacia la + capital de España.</p> + <p>Esta circunstancia me permitió ir en la escolta que por el camino + debía custodiar a tan esclarecida familia; así es que formé con + los diez a caballo que galopaban a la zaga de los dos coches. ¡Ay! Por la + portezuela de uno de ellos solía asomarse durante las paradas una linda + cabeza, cuyos ojos se recreaban en la marcial apostura del pequeño + escuadrón.</p> + <p>—Estos valerosos muchachos, hija mía—le decía su + padre—, son los que en los campos de Bailén echaron por tierra con + belicosa furia al coloso de Europa. Veo que les miras mucho, lo cual me prueba tu + entusiasmo por las glorias patrias.</p> + <p>Basta con esto, señores, y no digo más. En vano me hacéis + señas; excitándome a hablar; en vano fingen conocer mentirosos hechos, + para que yo les cuente los verídicos. ¿A qué conduce el + anticipar la relación de lo que no es de este lugar? A los impacientes les + diré que nada ocurrió hasta que llegamos al desfiladero de + Despeñaperros. Lo pasábamos en una noche muy obscura, cuando de pronto + detuviéronse <!-- Page 267 -->los coches, oímos gritos, sonó un + disparo, y algunos hombres de mal aspecto, saltando desde los cercanos matorrales, se + arrojaron al camino. Al instante corrimos sable en mano hacia ellos...; pero basta + ya, y déjenme dormir, pues ni con tenazas me han de sacar una palabra + más.</p> + <p>FIN DE «BAILÉN»</p> + <p>Octubre-noviembre de 1878.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <!-- Page 269 --><!-- Page 268 --> + <a id="TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS" name='TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS'></a> + <h2>TRADUCCIONES DE DIVERSAS OBRAS</h2> + <h3>DE</h3> + <h3>Don BENITO PEREZ GALDOS</h3> + <br /> + + <p>EN INGLÉS:</p> + <p><i>Doña Perfecta</i>, a tale of modern Spain. Traducción de + D.P.N.—London, Samuel Tinsley, 1886.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, Gottsberger, 1883.</p> + <p><i>Idem.</i>. New-York, 1884.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de D.P.W. New-York. George Munro, Publisher, 17 a + 27, Vandewater Street, 1883.</p> + <p><i>Gloria.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, William S. Gottsberger, + Publisher. 11 Murray Street, 1882.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de Nathan Wetherell. London, Remigton and Co., 5, + Arundel Street, Strand. W.C., 1879.</p> + <p><i>León Roch.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, William S. + Gottsberqer, Publisher, 11. Murray Street, 1888.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de Clara Bell. New-York. William S. + Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street. 1883.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de Helen W. Lester. Chicago, A.C. Mac-Clurg + and Company, 1892.</p> + <p><!-- Page 270 --><i>Trafalgar.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, + William S. Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street, 1884.</p> + <p><i>Zaragoza.</i>. Traducción de Minna Carolina Smith. Boston, Little. Brown + and Company, 1899.</p> + <p><i>La batalla de los Arapiles.</i> Traducción de Rollo Ogden. Filadelfia, + J.B. Lippincot Company, 1895.</p> + <br /> + + <p>EN FRANCÉS:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de L. Lugol. París, Giraud, + 1885.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de L. Lugol. París, Hachette.</p> + <p><i>La campaña del Maestrazgo</i> (Le Roman de Soeur Marcela). + Traducción de L. de L***. París, Calmann-Levy, Editeurs, 3, rue + Auber.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de Julien Lugol. París. Librairie des + publications a 50 centimes; 34, rue de la Montagne-Sainte-Geneviève.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de A. Germond de Lavigne. París, Librairie + Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1884.</p> + <p><i>El amigo Manso.</i> Traducción de Julien Lugol. París, Librairie + Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1888.</p> + <p><i>Misericordia.</i> Traducción de Maurice Bixio. París, Librairie + Hachette. 1900.</p> + <br /> + + <p>EN ALEMÁN:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Dos tomos, traducción de J. Reichell. Dresde y + Leipzig, Pierson's Verlag, 1886.</p> + <p><i>Electra.</i> Traducción de Rodolfo Beer. Wiener Verlag. 1901.</p> + <p><i>Electra.</i> Traducción de Rodolfo Beer, arreglada para la escena + alemana por Ricardo Fellner. Berlín. 1901.</p> + <p><!-- Page 271 --><i>Gloria.</i> Traducción del Dr. Augusto Hartmann. + Berlín, Verlag von L. Schleiermacher, 1880.</p> + <p><i>El amigo Manso</i> (Freund Manso). Traducción de E. von Buddenbrock. + Berlín, Verlag von Karl Siegesmund, 1894.</p> + <p><i>Trafalgar.</i> Traducción de Hans Parlow. Dresde y Leipzig, Verlag von + Karl Reitzner, 1896.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de E. Plücher. Breslau, + Auterhaltungsblatt, 1888.</p> + <br /> + + <p>EN SUECO:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de K.A. Hagberg. Stockolm, + Skoglunuds Förlag.</p> + <p><i>León Roch.</i> Traducción de A.P. de la Cruz Frölich. + Kjöpenhaun (Copenhague). Förlag. Andr. Schous, 1881.</p> + <p><i>Torquemada en la hoguera.</i> (Torquemada paa baalet). Traducción de + Johanne Alleu. Cristiania y Copenhague, Förlag A. Christiansens, 1898.</p> + <br /> + + <p>EN ITALIANO:</p> + <p><i>Nazarín</i> (Sicut-Christus). Traducción de Guido Rubetti y + José León Pagano. Firenze, G. Nerbini.</p> + <p><i>Gloria.</i> Traducción de Italo Argenti. Firenze, R. Bemporad & + Figlio, 1901.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de G. de Michelis. Bologna, Tipografía + Pont. Maregiani, va Volturno. 3, 1880.</p> + <p><i>La Fontana de Oro.</i> Traducción de G. de Michelis. Milán. + Fratelli Treves. 1890.</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de Cunes. Milán. Fratelli + Treves. 1897.</p> + <br /> + + <p><!-- Page 272 -->EN HOLANDÉS:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de M.A. de Goeje Leiden. Brill, + 1883.</p> + <p><i>Electra.</i> Leiden, A.H. Adriani, 1901.</p> + <br /> + + <p>EN PORTUGUÉS:</p> + <p><i>Electra.</i> Traducción de Ramalho Ortigão. Oporto, + Librería Chardron. de Lello & Irmao, editores, 1901.</p> + <br /> + + <p>EN DINAMARQUÉS:</p> + <p><i>Fru Perfecta.</i> Traducción de Gigas. Copenhague, Priors, 1895.</p> + <!-- Page 273 --> +<br> +<br> +<hr class="full" noshade> +<p>***END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK BAILN***</p> +<p>******* This file should be named 14311-h.txt or 14311-h.zip *******</p> +<p>This and all associated files of various formats will be found in:<br /> +<a href="https://www.gutenberg.org/dirs/1/4/3/1/14311">https://www.gutenberg.org/1/4/3/1/14311</a></p> +<p>Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed.</p> + +<p>Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. Special rules, +set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to +copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to +protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. 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Redistribution is +subject to the trademark license, especially commercial +redistribution.</p> + + + +<pre> +*** START: FULL LICENSE *** + +THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE +PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK + +To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free +distribution of electronic works, by using or distributing this work +(or any other work associated in any way with the phrase "Project +Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project +Gutenberg-tm License (available with this file or online at +<a href="https://gutenberg.org/license">https://gutenberg.org/license)</a>. + + +Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm +electronic works + +1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm +electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to +and accept all the terms of this license and intellectual property +(trademark/copyright) agreement. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at https://www.gutenberg.org/fundraising/pglaf. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact +information can be found at the Foundation's web site and official +page at https://www.gutenberg.org/about/contact + +For additional contact information: + Dr. Gregory B. Newby + Chief Executive and Director + gbnewby@pglaf.org + +Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation + +Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide +spread public support and donations to carry out its mission of +increasing the number of public domain and licensed works that can be +freely distributed in machine readable form accessible by the widest +array of equipment including outdated equipment. Many small donations +($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt +status with the IRS. + +The Foundation is committed to complying with the laws regulating +charities and charitable donations in all 50 states of the United +States. 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