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| author | Roger Frank <rfrank@pglaf.org> | 2025-10-15 04:44:10 -0700 |
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PEREZ GALDOS</h2> + <br /> + <br /> + <h1><b>BAILÉN</b></h1> + <br /> + <br /> + <h4>EPISODIOS NACIONALES</h4> + <h4>PRIMERA SERIE</h4> + <br /> + <br /> + <hr style='width: 65%;' /> + <h2>INDICE</h2> + <table border="0"> + <tr align="center"> + <td width="30%"><a href='#I'><b>I</b></a><br /> + <a href='#II'><b>II</b></a><br /> + <a href='#III'><b>III</b></a><br /> + <a href='#IV'><b>IV</b></a><br /> + <a href='#V'><b>V</b></a><br /> + <a href='#VI'><b>VI</b></a><br /> + <a href='#VII'><b>VII</b></a><br /> + <a href='#VIII'><b>VIII</b></a><br /> + <a href='#IX'><b>IX</b></a><br /> + <a href='#X'><b>X</b></a><br /> + <a href='#XI'><b>XI</b></a><br /> + <a href='#XII'><b>XII</b></a><br /> + </td> + <td width="30%"><a href='#XIII'><b>XIII</b></a><br /> + <a href='#XIV'><b>XIV</b></a><br /> + <a href='#XV'><b>XV</b></a><br /> + <a href='#XVI'><b>XVI</b></a><br /> + <a href='#XVII'><b>XVII</b></a><br /> + <a href='#XVIII'><b>XVIII</b></a><br /> + <a href='#XIX'><b>XIX</b></a><br /> + <a href='#XX'><b>XX</b></a><br /> + <a href='#XXI'><b>XXI</b></a><br /> + <a href='#XXII'><b>XXII</b></a><br /> + <a href='#XXIII'><b>XXIII</b></a><br /> + <a href='#XXIV'><b>XXIV</b></a><br /> + </td> + <td width="30%"><a href='#XXV'><b>XXV</b></a><br /> + <a href='#XXVI'><b>XXVI</b></a><br /> + <a href='#XXVII'><b>XXVII</b></a><br /> + <a href='#XXVIII'><b>XXVIII</b></a><br /> + <a href='#XXIX'><b>XXIX</b></a><br /> + <a href='#XXX'><b>XXX</b></a><br /> + <a href='#XXXI'><b>XXXI</b></a><br /> + <a href='#XXXII'><b>XXXII</b></a><br /> + <a href='#XXXIII'><b>XXXIII</b></a><br /> + <a href='#XXXIV'><b>XXXIV</b></a><br /> + <a href='#TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS'><b>TRADUCCIONES DE DIVERSAS + OBRAS</b></a><br /> + </td> + </tr> + </table> + <hr style='width: 65%;' /> + <!-- Page 2 --> + <h2>BAILÉN</h2> + <!-- Page 5 --> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="I" name='I'></a> + <h2>I</h2> + <br /> + + <p>—Me hacen ustedes reír con su sencilla ignorancia respecto al hombre + más grande y más poderoso que ha existido en el mundo. ¡Si + sabré yo quién es Napoleón!, yo que le he visto, que le he + hablado, que le he servido, que tengo aquí en el brazo derecho la señal + de las herraduras de su caballo, cuando.... Fué en la batalla de Austerlitz: + él subía a todo escape la loma de Pratzen, después de haber + mandado destruir a cañonazos el hielo de los pantanos donde perecieron + ahogados más de cuatro mil rusos. Yo, que estaba en el 17.º de + línea, de la división de Vandamme, yacía en tierra gravemente + herido en la cabeza. De veras creí que había llegado mi última + hora. Pues, como digo, al pasar él con todo su Estado Mayor y la + infantería de la Guardia, las patas de su caballo me magullaron el brazo en + tales términos, que todavía me duele. Sin embargo, tan grande era + nuestro entusiasmo en aquel célebre día, que incorporándome como + pude, grité: «¡Viva el Emperador!»</p> + <p>Así hablaba un hombre para mi desconocido,<!-- Page 6 --> + como de cuarenta años, no malcarado, antes bien con rasgos y expresión + de cierta hermosura marchita, aunque no destruída por las pasiones o los + vicios; alto de cuerpo, de mirada viva y sonrisa entre melancólica y + truhanesca, como la de persona muy corrida en las cosas del mundo, y especialmente en + las luchas de ese vivir al par holgazán y trabajoso a que conducen la sobra de + imaginación y la falta de dineros; persona de ademanes francos y desenvueltos, + de hablar facilísimo, lo mismo en las bromas que en las veras; individuo cuya + personalidad tenía complemento en el desaliño casi elegante de su + traje, más viejo que nuevo, y no menos descosido que roto, aunque todo esto se + echaba poco de ver, gracias a la disimuladora aguja, que había corregido + así las rozaduras del chupetín como la ortografía de las + medias.</p> + <p>Éstas eran, si mal no recuerdo, negras, y el pantalón de color de + clavo pasado. Llevaba corto el pelo, con dos mechoncitos sobre ambas sienes, sin + polvo alguno, como no fuera el del camino; su casaca obscura, y de un corte no muy + usual entre nosotros; su chaleco ombliguero, forma un poco extranjera también, + y su corbata, informemente escarolada, le hacían pasar como nacido fuera de + España aunque era español. Mas por otra circunstancia distinta de las + singularidades de su vestir, causaba sorpresa la tal persona, y éste es un + capitalísimo punto que no debe pasarse en silencio. Aquel hombre tenía + bigote. Esto fué, ¿a qué negarlo?, lo que más que otra + cosa alguna<!-- Page 7 --> + llamó mi atención cuando le vi inclinado sobre la mesa, comiendo + ávidamente en descomunal escudilla unas al modo de sopas, puches o no + sé qué endemoniado manjar, mientras amenizaba la cena contando entre + cucharada y cucharada las proezas de Napoleón I. Dos personas, ambas de edad + avanzada y de distinto sexo, componían su auditorio: el varón, que + desde luego me pareció un viejo militar retirado del servicio, oía con + fruncido ceño y taciturnamente los encomios del invasor de España; pero + la señora anciana, más despabilada y locuaz que su consorte, contestaba + al panegirista con cierto desenfado tan chistoso como impertinente.</p> + <p>—Por Dios, Sr. de Santorcaz—decía la vieja—, no grite + usted ni hable tales cosas donde le puedan oír. Mi marido y yo, que ya le + conocemos de antes, no nos espantamos de sus extravagancias; pero, ¡ay!, la + vecindad de esta casa es muy entremetida, muy enredadora, y no se ocupa más + que de chismes y trampantojos. Como que ayer las niñas de la bordadora en + fino, que vive en el cuarto número 8, llegaron pasito a pasito a nuestra + puerta para oír lo que usted decía cuando nos contaba con desaforados + gritos lo que pasó allá en las Austrias en la batalla de Pirrinclum, o + no sé qué..., pues esos enrevesados nombres no se han hecho para mi + lengua.... Esta mañana, cuando usted entró de la calle, la comadre del + número 3 y la mujer del lañador, dijeron: «Ahí va el + pícaro <i>flamasón</i> que está en casa del Gran Capitán. + Apuesto a que es espía de <!-- Page 8 -->la <i>canalla</i>, para ver lo que se + dice en esta casa y contarlo a sus mercedes.» El mejor día nos van a dar + que sentir, porque como dice usted esas cosas, y tiene esos modos, y hace ascos de la + comida cuando tiene azafrán, y siempre saca lo que ha visto en las tierras de + allá, le traen entre ojos, y sabe Dios.... ¡Como aquí + están tan rabiosos con lo del día 2!...</p> + <p>—Ya se aplacarán los humos de esta buena gente—dijo Santorcaz, + apartando de sí escudilla y cuchara—. Cuando se organicen bien los + cuerpos de ejército y venga el Emperador en persona a dirigir la guerra, + España no podrá menos de someterse; y esto, que es la pura verdad, lo + digo aquí para entre los tres, de modo que no lo oigan nuestras camisas.</p> + <p>—España no se somete, no, señor, no se + somete—exclamó de improviso el anciano, quebrantando el voto de su antes + silenciosa prudencia, y levantándose de la silla para expresar con frases y + gestos más desembarazados los sentimientos de su alma patriota—. + España no se somete, Sr. D. Luis de Santorcaz, porque aquí no somos + como esos cobardes prusianos y austriacos de que usted nos habla. España + echará a los franceses, aunque los manden todos los Emperadores nacidos y por + nacer; porque si Francia tiene a Napoleón, España tiene a Santiago, que + es, además de general, un santo del Cielo. ¿Cree usted que no entiendo + de batallas? Pues sí: soy perro viejo, y callos tengo en los oídos de + tanto oír el redoblar de los tambores y los tiros de cañón.</p> + <p>—No te sofoques, Santiago—dijo apacible<!-- Page 9 -->mente la + anciana—, que ya andas en los tres duros y medio, y aunque yo creo como + tú que España no bajará la cabeza, no es cosa de que te + dé el reuma en la cara por lo que hable este mala cabeza de Santorcaz.</p> + <p>—Pues lo digo y lo repito—añadió el viejo + soldado—. ¡Venir hablándome a mí de cuerpos de + ejército, y de brigadas de caballería, y de cuadros...!</p> + <p>—¿En qué batallas se ha encontrado + usted?—preguntó con sonrisa burlona Santorcaz.</p> + <p>—¡Que en qué batallas me encontré!—exclamó + D. Santiago Fernández, cuadrándose ante su interpelante y + mirándole con el desprecio propio de los grandes genios que tienen puesta en + duda su superioridad—. ¿Pues no sabe todo el mundo que fuí + asistente del señor marqués de Sarriá el año 1762, cuando + aquella famosa campaña de Portugal, la más terrible y hábil y + estratégica que ha habido en el mundo, así como también digo que + después de Alejandro el Macedonio no ha nacido otro marqués de + Sarriá?... ¡Qué cosas tiene este caballerito! ¡Preguntar en + qué acciones me encontré! Aquélla fué una gran + campaña, sí, señor: entramos en Portugal, y aunque al poco + tiempo tuvimos que volvernos, porque el inglés se nos puso por delante, se + dieron unas batallas..., ¡qué batallitas, mi Dios! Yo era asistente del + Sr. Marqués, y todas las mañanas le hacía los rizos y le + empolvaba la peluca, de tal modo, que la cabeza de nuestro General parecía un + sol. Él me decía: «Santiago, ten cuidado de que los rizos vayan + parejos, y que uno de otro <!-- Page 10 -->no discrepen ni el canto de un duro, + porque no hay nada que aterre tanto al enemigo como la conveniencia y buen parecer de + nuestras personas.» ¡Y cuánto le querían los soldados! Como + que en toda aquella guerra apenas murieron tres o cuatro.</p> + <p>Santorcaz, al oír esto, se desternillaba de risa, haciendo subir de punto + con sus irreverentes manifestaciones el enfado de D. Santiago Fernández, el + cual, dando una fuerte puñada en la mesa, continuó así:</p> + <p>—¿Qué valen todos los generales de hoy, ni los emperadores + todos, comparados con el marqués de Sarriá? El marqués de + Sarriá era partidario de la táctica prusiana, que consiste en estarse + quieto esperando a que venga el enemigo muy desaforadamente, con lo cual éste + se cansa pronto y se le remata luego en un dos por tres. En la primera batalla que + dimos con los aldeanos portugueses, todos echaron a correr en cuanto nos vieron, y el + General mandó a la caballería que se apoderara de un hato de carneros, + lo cual se verificó sin efusión de sangre.</p> + <p>—No, no ha habido en el mundo batallas como ésas, Sr. D. + Santiago—dijo Santorcaz, moderando su risa—; y si usted me las cuenta + todas, confesaré que las que yo he visto son juegos de chicos. Y como desde + aquella fecha ha conservado usted los hábitos de campaña, y gusta tanto + de conversar sobre el tema de la guerra, los vecinos le llaman el Gran + Capitán.</p> + <p>—Ese es un mote, y a mi no me gustan mo<!-- Page 11 -->tes—dijo + D.ª Gregoria, que así se llamaba la mujer del valiente expedicionario de + Portugal—. Cuando nos mudamos aquí, y dieron los vecinos en llamarte + Gran Capitán, bien te dije que alzaras la mano y regalaras un bofetón + al primero que en tus propias barbas te dijera tal insolencia; pero tú, con tu + santa pachorra, en vez de llenarte de coraje, se te caía la baba siempre que + los chicos te saludaban con el apodo, y ahora Gran Capitán eres y Gran + Capitán serás por los siglos de los siglos.</p> + <p>—Yo no me paro en pequeñeces—dijo don Santiago + Fernández—, y aunque tolero un apodo honroso, no consiento que nadie se + burle de mí. A fe, a fe que cuando uno ha servido en las milicias del Rey por + espacio de veinte años; cuando uno ha estado en la campaña de Portugal; + cuando uno ha tenido también el honor de encontrarse en la expedición + de Argel que mandó el Sr. D. Alejandro O'Reilly en 1774; cuando después + de tan gloriosas jornadas se le han podrido a uno las nalgas sentado en la + portería de la oficina del Detall y Cuenta y Razón del arma de + Artillería, viendo entrar y salir a los señores oficiales, y + haciéndoles un recadito hoy y otro mañana, bien se puede alzar la + cabeza y tener una opinión sobre cosas militares.</p> + <p>—Eso mismo digo yo—indicó D.ª Gregoria—. Bien saben + todos que tú no eres ningún rana, y que has escupido en corro con + guardias de Corps y valonas, y con generales de aquellos que había antes, tan + valientes, que sólo con mirar al enemigo le hacían correr.</p> + <p>—<!-- Page 12 -->Y no se trate—prosiguió el Gran + Capitán—de embobarnos con cuentos de brujas como los que desembucha el + Sr. de Santorcaz. A las niñas del lañador y a D.ª Melchora, la que + borda en fino, les puede trastornar el seso este caballero contándoles esas + batallas fabulosas de prusianos y rusos, con lo de que si el Emperador fué por + aquí o vino por allí. Hombres como yo no se tragan bolas tan terribles, + ni ha estado uno veinte años mordiendo el cartucho y peinando los rizos del + Sr. Marqués de Sarriá, para dar crédito a tales novelas de + caballerías. Conque ¿cómo fué + aquello?—añadió en tono de mofa y sentándose junto a + Santorcaz—. Dijo usted que cuatro mil franceses atacaron a la bayoneta a diez + mil rusos, y les hicieron caer en un pantano, donde se ahogó la mitad. Pues + ¡y lo de que rompieron el hielo a cañonazos para que se hundieran los + enemigos que estaban encima!... ¡Bonito modo de hacer la guerra! Pero, hombre + de Dios, si andaban por sobre el hielo se resbalarían y ... pobres nalgas del + Emperador..., digo, de los tres Emperadores, pues ahí dice usted que eran tres + nada menos. ¿Sabes, Gregoria, que es aprovechada la familia?</p> + <p>El Gran Capitán hizo reír a su digna esposa con estos chistes, hijos + de su inexperta fatuidad, y ambos celebraron recíprocamente sus + ocurrencias.</p> + <p>—Si es novela de caballerías lo que he contado—dijo + Santorcaz—, pronto lo hemos de ver en España, porque pasan de cien mil + los Esplandianes que andan desparramados por <!-- Page 13 -->ahí esperando que + su amo y señor les mande empezar la función.</p> + <p>—¡Los asesinos de Madrid!—exclamó el Gran Capitán, + inflamándose en patriótico ardor—. ¿Y cree usted que les + tenemos miedo? ¡Santa María de la Cabeza! Ya veo que están + fortificando el Retiro, y que no permiten que vuele una mosca alrededor de sus + señorías; pero ya hablaremos. Esto es ahora porque estamos sin tropa; + pero ¿sabe usted lo que se va a formar en Andalucía? Un + ejército. ¿Y en Valencia? Otro ejército. Y en Galicia y en + Castilla, otro y otro ejército. ¿Cuántos españoles hay en + España, Sr. de Santorcaz? Pues ponga usted en el tablero tantos soldados como + hombres somos aquí, y veremos. ¿A que no sabe usted lo que me ha dicho + hoy el portero de la Secretaría de la Guerra? Pues me ha dicho que mi pueblo + ha declarado la guerra á Napoleón, ¿Qué tal?</p> + <p>—¿Cuál es el pueblo de usted?</p> + <p>—Valdesogo de Abajo. Y no es cualquier cosa, pues bien se pueden juntar + allí hasta cien hombres como castillos, no como esos rusos de alfeñique + de que usted habla, sino tan feroces, que despacharán un regimiento + francés como quien sorbe un huevo.</p> + <p>—Pues una mujer que ha venido hoy de la sierra—dijo D.ª + Gregoria—me ha contado que también mi pueblo va a declarar la guerra a + ese ladrón de caminos; sí, Sr. de Santorcaz, mi pueblo, Navalagamella. + Y allí no se andarán con juegos, sino al bulto derechitos. Si esos + pueblos que usted nombra, las Austrias y <!-- Page 14 -->las Prusias, fueran como + Navalagamella, la <i>canalla</i> no los hubiera vencido, y se conoce que todos los + austriacos y prusiacos son gente de mucha facha y nada más.</p> + <p>—No se dice prusiacos, sino prusianos—indicó + enfáticamente a su esposa el Gran Capitán.</p> + <p>—Bien, hombre: los rusos y los prusos, lo mismo da. Lo que digo es que si + Valdesogo de Abajo y Navalagamella, que son dos pueblos como dos lentejas comparados + con la grandeza de todo el reino, se ponen en ese pie, los demás lugares y + ciudades harán lo mismo, y entonces, áteme esa mosca el Sr. de + Santorcaz. No, no quedará un francés para contarlo, y la que hicieron + aquí a primeros del mes, la pagarán muy cara. ¿Hase visto alguna + vez bribonada semejante? ¡Fusilar en cuadrilla a tantos pobrecitos, sin + perdonar a sacerdotes ancianos, a inocentes doncellas y a infelices muchachos como el + que está en esa cama! ¡Ay! Usted no vió aquello, Sr. de + Santorcaz, porque llegó a Madrid tres días después; ¡pero + si usted lo hubiera visto! Por esta calle del Barquillo pasaron esas fieras, y como + les arrojaron algunos ladrillos desde los andamios de la casa que se está + fabricando en la esquina, mataron a una pobre mujer que pasaba con un niño en + brazos. Al ver esto, todas las vecinas de la casa que estábamos en los + balcones, empezamos a tirarles cuanto teníamos. Una les echaba una cazuela de + agua hirviendo, otra la sartén con el aceite frito; yo cogí el puchero + que había empezado a cocer, y sin pensarlo dije: «Allá va»; + <!-- Page 15 -->y aunque aquel día nos quedamos sin comer, no me pesó, + no, señor. Después, entre Juanita la lañadora, las niñas + de al lado y yo, cogimos una cómoda, y echándola a la calle aplastamos + a dos. Querían subir a matarnos; pero ¡quía! Todo facha, nada más + que facha. Más de cuarenta mujeres nos apostamos en la escalera, unas con + tenedores, otras con tenacillas, estas con asadores, aquella con un berbiquí, + estotra con una vara de apalear lana. Si llegan a subir, les hacemos pedazos. Mi + marido tomó aquella lanza vieja que tiene allí desde las tan famosas + campañas, y poniéndose delante de nosotras en la escalera, nos + arengó y dispuso cómo nos habíamos de colocar. ¡Ah, si + llegan a subir esos perros! Yo era la más vieja de todas, y la más + valiente, aunque me esté mal el decirlo. Mi marido quería salir a la + calle al frente de todas nosotras; pero le convencimos de que esto era una locura. + Con su carga de setenta a la espalda, él hubiera partido de un lanzazo a + cuantos mamelucos encontrara en la calle. ¡Ay, qué día! Cuando + nos retiramos cada una a nuestro cuarto, en toda la casa no se oía más + que «¡Viva el Gran Capitán!»</p> + <p>—¡Qué día!—exclamó melancólicamente + Fernández, disimulando el legítimo orgullo que el recuerdo de sus + proezas le causaba—. A eso de las ocho de la mañana vi salir de la + oficina al capitán D. Luis Daoiz. El día anterior me había + mandado por unas botas a la zapatería de la calle del Lobo, y desde + allí se las llevé a su casa de la calle de la Ternera, + <!-- Page 16 -->y cuando volví después de hacer el mandado, viendo que + había cumplido con la puntualidad y el esmero que son peculiares en mí, + me dió dos reales, que guardo en este pañuelo como memoria de hombre + tan valiente.</p> + <p>Diciendo esto, trajo un pañuelo, y desdoblando una de las puntas + despaciosamente, y como si se tratara de la más venerable y santa reliquia, + sacó una moneda de plata que puso ante la vista de Santorcaz, sin permitirle + que la tocara.</p> + <p>—Esto me dió—dijo, enjugando con el mismísimo sagrado + pañuelo las lágrimas que de improviso corrieron de sus ojos—; + esto me dió con sus propias manos aquel que vivirá en la memoria de los + españoles mientras haya españoles en el mundo, Yo estaba barriendo la + oficina cuando entró D. Pedro Velarde buscándole, y le dije: «Mi + capitán, hace un rato que salió con D. Jacinto Ruiz.» + Después, don Pedro entró y estuvo disputando con el coronel; al cabo de + un cuarto de hora volvió a pasar por delante de mi. ¡Quién me + había de decir...!</p> + <p>El Gran Capitán no pudo continuar, porque la pena ahogaba su voz; D.ª + Gregoria se llevó también la punta del delantal a los ojos, y + Santorcaz, más serio y grave que antes, respetaba el dolor de sus dos + amigos.</p> + <p>—Me han asegurado—dijo, después de una pausa—que ese D. + Pedro Velarde iba a comer todos los días en casa de Murat. ¿Es que + simpatizaba con los franceses?</p> + <p>—No, no; y quien lo dijere miente—excla<!-- Page 17 -->mó D. + Santiago, dejando caer de plano sobre la mesa sus dos pesadísimas + manos—. Don Pedro Velarde pasaba por un oficial muy entendido en el arma, y + como fué de los que el Rey envió a Somosierra a recibir al + <i>melenudo</i>, éste le trató, supo conocer sus buenas dotes, y quiso + atraérselo. ¡Bonito genio tenía D. Pedro Velarde para andarse con + mieles! Le convidaban a comer, obsequiábanle mucho; pero bien sabían + todos que si nuestro capitán pisaba las alfombras de aquel palacio, era + «para conocer más de cerca a la canalla», como él mismo + decía.</p> + <p>—Él y sus compañeros de Monteleón—dijo + Santorcaz—demostraron un valor tanto más admirable cuanto que es + completamente inútil. Aquí están ciegos y locos. Creen que es + posible luchar ventajosamente contra las tropas más aguerridas del mundo, sin + otros elementos que un ejército escaso, mal instruído, y esas nubes de + paisanos que quieren armarse en todos los pueblos. La obstinación + ridícula de esta gente hará que sean más dolorosos los + sacrificios, y el número de víctimas mucho más grande, sin que + puedan vanagloriarse al morir de haber comprado con su sangre la independencia de la + patria. España sucumbirá, como han sucumbido Austria y Prusia, naciones + poderosas, que contaban con buenos ejércitos y reyes muy valientes.</p> + <p>—¡Esos países no tienen vergüenza!—gritó con + furor D. Santiago Fernández, levantándose otra vez de su + asiento—. En Austria y Prusia habrá lo que usted quiera; pero no hay un + Valdesogo de Abajo ni un Navalagamella. <!-- Page 18 -->Discretísimo lector: + no te rías de esta presuntuosa afirmación del Gran Capitán, + porque bajo su aparente simpleza encierra una profunda verdad histórica.</p> + <p>Santorcaz soltó de nuevo la risa al ver el acaloramiento de + Fernández, cuyas patrióticas opiniones apoyó de nuevo su esposa, + hablando así:</p> + <p>—Aquí somos de otra manera, Sr. de Santorcaz. Usted, viviendo por + allá tanto tiempo, se ha hecho ya muy extranjero y no comprende cómo se + toman aquí las cosas.</p> + <p>—Por lo mismo que he estado fuera tantos años, tengo motivos para + saber lo que digo. He servido algunos años en el ejército + francés; conozco lo que es Napoleón para la guerra, y lo que son + capaces de hacer sus soldados y sus generales. Cien mil de aquéllos han + entrado en España al mando de los jefes más queridos del Emperador. + ¿Saben ustedes quién es Lefebvre? Pues es el vencedor de Dantzig. + ¿Saben ustedes quién es Pedro Dupont de l'Etang? Pues es el + héroe de Friedland. ¿Conocen ustedes al duque de Istria? Pues es quien + principalmente decidió la victoria de Rívoli. ¿Y qué me + dicen de Joaquín Murat? Pues es el gran soldado de las Pirámides, y el + que mandó la caballería en Marengo....</p> + <p>—No, no le nombre usted—dijo D.ª Gregoria—, porque si todos + los demás son como ese de <i>las melenas</i>, buena gavilla de perdidos ha + metido Napoleón en España.</p> + <p>—Sr. de Santorcaz—añadió con grave comedimiento el Gran + Capitán—, ya sabe usted <!-- Page 19 -->que un hombre como yo, testigo + de cien combates, no se traga ruedas de molino, y todas esas heroicidades del general + Pitos y del general Flautas las vamos a ver de manifiesto ahora, sí, + señor. Y supongo que usted habrá venido para ponerse de parte de ellos, + pues quien tanto les alaba y admira es natural que les ayude.</p> + <p>—No—replicó Santorcaz—; yo he vuelto a España para + un asunto de intereses, y dentro de unos días partiré para Andalucía. + Cuando arregle mi negocio, me volveré a Francia.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="II" name='II'></a> + <h2>II</h2> + <br /> + + <p>—¡Qué mal hombre es usted!—exclamo Dª + Gregoria—. Y su pobre padre y toda la familia llorando su ausencia, y muertos + de pena sin poder traer al buen camino a este calaverilla que durante quince + años y desde aquella famosa aventura.... Pero + chitón—añadió, volviendo la cara hacia mí—: + me parece que el chico se ha despertado y nos está oyendo.</p> + <p>Los tres me miraron, y yo observé claramente cuanto me rodeaba, pudiendo + apreciarlo todo sin mezcla de vagas imágenes ni mentirosas visiones. + Hallábame en una cama, de cuyo durísimo colchón daban fe las + mortificaciones de mis huesos y la instintiva tendencia de mi cuerpo a arrojarse + fuera de ella, mien<!-- Page 20 -->tras uno de mis brazos, fuertemente vendado, se + negaba a prestarme apoyo, tan inmóvil y rígido como si no me + perteneciera. Asimismo rodeaba mi cabeza complicado turbante de trapos que + olían a ungüentos y vinagre, y mi débil y extenuado cuerpo + sentía por aquí y por allí terribles picazones. El lecho en que + yacía tan incómodamente ocupaba el rincón del cuarto, el cual + era de ordinarias dimensiones, con blancos muros y suelo de ladrillos, mal cubiertos + por una vieja y acribillada estera de esparto. Láminas de santos, a quienes el + artista grabador había dado nuevo martirio en sus impíos troqueles, + adornaban la desnuda pared, en uno de cuyos testeros ostentaba su temerosa longitud + la lanza del Gran Capitán. En el centro de la pieza hallábase la mesa, + que sostenía un candil de cuatro mecheros, y junto a ella, sentados en sendas + sillas de cuero, que lastimosamente gemían al menor movimiento, estaban los + tres personajes cuya conversación hirió mis oídos cuando + volví de un largo paroxismo.</p> + <p>Todos fijaron en mí la atención, y D.ª Gregoria, + acercándose maternalmente a mi cama, me habló así:</p> + <p>—¿Estás despierto, niño? ¿Ves y entiendes? + ¿Puedes hablar? Pobrecito, ya se te ha quitado la terrible calentura, y el + Santo Ángel de tu Guarda ha conseguido del Padre Eterno que te otorgue el + seguir viviendo. ¿Cómo estás? ¿Ves a los que estamos + aquí? ¿Nos conoces? ¿Entiendes lo que decimos? Debes de estar + bien, porque ya no dices desatinos, ni quieres <!-- Page 21 -->echarte de la cama, ni + nos insultas, ni dices que nos vas a matar, ni llamas a D. Celestino ni a la D.ª + Inés, que te traían trastornado el juicio. Estás bien, ya + estás fuera de peligro, y vivirás, pobre niño; pero ¿has + perdido la razón, o Dios quiere que te veamos en tu ser natural, sano y + cuerdo, tal y como estabas antes de que aquellos caribes...?</p> + <p>—Y, en verdad, no sé cómo ha escapado el infeliz—dijo + Fernández a Santorcaz—. Tres balazos tenía en su cuerpecito: uno + en la cabeza, el cual no es más que una rozadura; otro en el brazo izquierdo, + que no le dejará manco, y el tercero en un costado, y en parte sensible, tanto + que si no le hubieran sacado la bala, no le veríamos ahora tan + despiertillo.</p> + <p>Instáronme todos para que hablase, mostrándoles que mi razón, + como mi cuerpo, se había repuesto de la tremenda crisis. También + acudió con cariñosa solicitud a darme alimento la ejemplar D.ª + Gregoria, y tomado aquél ávidamente por mí me sentí muy + bien. ¿Había resucitado o había nacido en aquella noche?</p> + <p>—Ahora, chiquillo, estáte tranquilo—continuó D.ª + Gregoria, sentándose a mi lado—. ¡Cuánto se va a alegrar el + Sr. Juan de Dios cuando te vea!</p> + <p>—¡Cómo!—exclamé con la mayor sorpresa—. + ¿Juan de Dios vive aquí? ¿Pues en dónde estoy? ¿Y + ustedes quiénes son? ¿Qué ha sido de Inés?</p> + <p>—¡Otra vez Inés! Este joven no está todavía + bueno. Dejémonos de Ineses, y a descansar. <!-- Page 22 -->Santorcaz se + llegó a mi, y mostrándome algún interés, me dijo:</p> + <p>—¡Pobrecito! ¡Conque te fusilaron! El Gran Duque de Berg es + hombre terrible y sabe sentar la mano. Dicen que mataste mas de veinte franceses. Ya + me contarás tus hazañas, picarón. Y di, ¿tienes + ánimos de volver a hacer de las tuyas? Me parece que no..., porque + habrás visto que esa gente gasta unas bromas un poco pesadas.</p> + <p>Dicho esto, Santorcaz, tomando su capa, se marchó.</p> + <p>Mi sorpresa y estupor al verme allí, tornado nuevamente y de improviso, + según mi entender, a la vida, en presencia de personas desconocidas, y + volviendo sin cesar al pasado mi pensamiento, recién salido de una sombra + profunda; las impresiones de mi alma, a quien el repentino despertar, después + de un largo entumecimiento, había dado cierta actividad ansiosa, fueron causa de que + no pudiera estar tranquilo, como me rogaban el Gran Capitán y su mujer. + Hacíales mil preguntas con la curiosidad del que, volviendo al mundo + después de un siglo de muerte real, deseara conocer en un instante cuanto ha + pasado en el planeta durante su ausencia. A todo contestaban que me estuviese quieto + y sin cuidarme de nada, para que no me repitiesen los accesos de fiebre; pero no pude + conseguirlo, y si descansé un poco, procurando poner a un lado mis terribles + recuerdos y apartar de la vista las siniestras figuras que se habían hecho + compañeras inseparables de mi espíritu, poco des + <!-- Page 23 -->pués, cuando, ya avanzada la noche, llegó Juan de Dios, + me sentí tan vivamente inquieto al verle, que a no impedírmelo mi + debilidad, habría saltado del lecho para correr hacia él, arrastrado + por un odio terrible y una curiosidad más fuerte aún que el odio. El + antiguo mancebo de D. Mauro Requejo hallábase tan demacrado, tan excesivamente + amarillo y mustio, como si hubiera vivido diez años de penas en el transcurso + de algunos días. Sus ojos encendidos conservaban huellas de recientes + lágrimas, y su desmadejado cuerpo se movía con pesadez, como si le + fatigara su propio peso. Arrojóse en una silla junto a mi cama, y cuando los + dos ancianos se retiraban a su aposento, me habló así:</p> + <p>—Gabriel, ¿ya estás bueno? ¿Has recobrado el juicio? + ¿Entiendes lo que se te dice?</p> + <p>—¿Dónde está Inés?—le pregunté con + ansiedad.</p> + <p>—¡Oh, desgraciado de mí!—exclamó, ocultando el + rostro entre las manos—. Tú estás enfermo todavía, y si te + doy la noticia ...¿Que dónde está Inés? Espántate, + Gabriel, porque no lo sé. Yo estoy loco, yo estoy imbécil. Llevo quince + días de dolores que a nada son comparables. Las lágrimas que he + derramado podrían agujerear una peña. Ahora mismo..., ¿de + dónde crees que vengo? Pues vengo de la bóveda de San Ginés, + adonde voy todas las noches a mortificarme el cuerpo con disciplinazos, por ver si + Dios se apiada de mí y me devuelve lo que me quitó, sin duda en castigo + de mis grandes pecados.</p> + <p><!-- Page 24 -->Después de enjugar sus lágrimas y sonarse con + estrépito, prosiguió:</p> + <p>—Yo saqué a Inés de la huerta del Príncipe Pío. + ¡Ay!, si no te salvaste también tú, fué porque no pude, + que bien lo intenté, te juro que lo intenté. Inés se + desmayó, y no pudiendo traerla aquí, por ser esto muy lejos, Lobo me + indujo a llevarla a casa de unas que él llamaba honradísimas + señoras, donde permanecería hasta tanto que fuera posible traerla + aquí para casarme con ella.... ¡Oh, infame legista, miserable enredador, + tramposo y falsario! Inés me abofeteó, Gabriel, al verse en aquella + casa, y me clavó en las mejillas sus deditos. No puedes formarte idea de las + palabras tiernas que le dije para que se calmara; pero nada podía consolarla + de que no os hubierais salvado también tú y el buen sacerdote. En vano + le dije que sería mi mujer; en vano le dije que la adoraba con + profundísimo amor; también le mostré mi dinero, + prometiéndole gastar una buena parte en huir para siempre de Madrid y de + España, si así lo deseaba. ¡Infeliz de mí! A estas irrecusables + pruebas de mi cariño sólo contestaba llamándome bestia y + ordenándome que de su presencia me quitara.... A cada momento te llamaba, y + luego se deshacía en lágrimas, y quería después arrojarse + fuera de la casa para volver a la Montaña. A pesar de esto yo era feliz, + porque la tenía en mis brazos, apartábale de la frente los desordenados + cabellos, y con mi pañuelo limpiaba sus lágrimas divinas, con las + cuales se refrescarían, si las bebieran, los condenados del Infierno.... El + <!-- Page 25 -->pérfido Lobo no se apartaba de allí, y desde luego me + parecieron sospechosos el esmero y solicitud con que la atendía. Inés + no cesaba un momento de gemir, y tanto a mi compañero como a mí nos + mostraba repugnancia, ordenándonos que la dejáramos sola, porque no + quería vernos, y que la matáramos, porque no quería vivir. Su + desesperación llegó a tal punto, que no la podíamos contener, y + se nos escapaba de entre los brazos, diciendo que pues no le era posible salvaros la + vida, quería daros a entrambos sepultura. Por último, a fuerza de + ruegos logramos calmarla un poco, prometiéndole yo acudir al lugar del + suplicio a cumplir tan triste obligación. Cuando esto le dije, me miró + con tanta ternura, y después me lo ordenó de un modo tan persuasivo, + tan elocuente, que no vacilé un instante en hacer lo prometido, y salí + dejándola al cuidado de Lobo. ¡Nunca tal hiciera, y maldito sea el + instante en que me separé de aquel tesoro de mi vida, de aquel imán de + mi espíritu! Gabriel, corrí a la Moncloa, me acerqué a los + grupos en que eran reconocidos los cadáveres, y anduve de un lado para otro + esperando encontrarte entre aquellos que, abandonados hasta en tan triste + ocasión, no tenían quien formara a su alrededor concierto de llantos y + exclamaciones.... Al fin encontré al sacerdote; pero tú no estabas a su + lado, pues unas mujeres compasivas, habiendo notado que vivías, te + habían llevado a un paraje próximo para prodigarte algunos cuidados. + Grande fué mi alegría cuando te vi abrir los ojos, cuando te oí + pronunciar frases <!-- Page 26 -->obscuras, y observé que tus heridas no + parecían de mucha gravedad; así es que en cuanto dimos sepultura a tu + buen amigo, me ocupé de los medios de traerte a mi casa. Rogué a las + pobres mujeres que te cuidaran un momento más, mientras yo volvía con + una camilla, y al salir de la huerta me regocijaba con la idea de participar a + Inés que estabas vivo. «¡Cuánto se alegrará la + pobrecita!», decía para mí, y yo me alegraba también, + porque había comprendido por sus palabras que aquella flor de Jericó te + apreciaba bastante, ¿no es verdad? ¡Ay!, Gabriel, tú hubieras + sido nuestro criado, tú nos hubieras servido fielmente, ¿no es + verdad?... Pues bien, hijo: como te iba diciendo, corrí desalado a comunicarle + la feliz nueva de tu salvación, y cuando entré en la casa donde la + había dejado, Inés ya no estaba allí. Aquellas señoras + desconocidas dijéronme que Lobo se había llevado a Inés, y como + yo les manifestara mi extrañeza, mi indignación, llamáronme + estúpido y me arrojaron de su casa. Volé a la de ese miserable + ladrón; mas no le pude ver ni en todo aquel día ni en los siguientes. + Figúrate mi desesperación, mi agonía, mi locura; yo no sé + cómo no entregué el alma a Dios en aquellos días, porque + además de mi gran pena, me consumía una fuerte calentura, a + consecuencia de la herida de esta mano, pues bien viste que perdí dedo y medio + en la calle de San José.... ¿Crees que me curaba? Ni por pienso. + Después que el boticario de la Palma Alta me vendó la mano no + volví a acordarme de tal cosa, y no digo yo dedo <!-- Page 27 -->y medio, sino + los cinco de cada mano me hubiera yo arrancado con los dientes, con tal de hallar a + mi idolatrada Inés, ¡a aquella rosa temprana, a aquel jazmín de + Alejandría!... Durante este tiempo no me olvidé de ti, pues el mismo + día 3 te hice conducir a esta casa, que es la mía, en la cual has permanecido + hasta hoy, y donde, gracias a los cuidados de tan buena gente, has recobrado la + salud.</p> + <p>—¿Pero Lobo ha desaparecido también?—pregunté con + afán—. Si no ha desaparecido, bien puede obligársele a decir + qué ha hecho de Inés.</p> + <p>—Al cabo de diez días le encontré al fin en su casa. + ¿Sabes tú lo que me dijo el muy embustero? Pues verás. + Después de reírse de mí, llamándome bobo y mentecato, me + dijo que no pensara en volver a ver a Inés, porque la había entregado a + sus padres. «¿Pues acaso Inés tiene padres?», le dije. Y + él me contestó: «Sí, y son personas de las principales de + España, por lo cual he creído de mi deber entregarles la infeliz + jovenzuela, desde tanto tiempo condenada a vivir fuera de su rango y entre personas + de inferior condición.» Me quedé atónito; pero al punto + comprendí que esto era invención de aquel inicuo tramposo, embaucador, + y en mi cólera le dije las más atroces insolencias que han salido de + estos labios. ¿No crees tú como yo que lo de entregarla a sus + desconocidos padres es pura fábula de Lobo para ocultar así su crimen? + Gabriel, ¿no te estremeces de espanto como yo? ¿Dónde + estará Inés? ¿Dónde la tendrá ese monstruo? + ¿Qué <!-- Page 28 -->habrá hecho de ella? ¡Ay! Yo la he + buscado sin cesar por todo Madrid; he pasado noches enteras junto a la casa de la + calle de la Sal examinando quién entraba y quién salía; he dado + dinero a los criados, aguadores, lavanderas, a los escribientes del licenciado, a + cuantas personas visitaban la casa; pero nadie me ha sabido dar razón, nadie, + nadie. ¿Es esto para desesperarse? ¿Es esto para morirse de pena? + ¡Trabajar tanto, cavilar tanto para sacarla del poder de sus tíos; + cometer grandes pecados y exponer uno su alma a las horribles penas del Infierno para + ver desvanecida como el humo aquella esperanza encantadora, aquella soñada + dicha y suprema felicidad!... ¿Será castigo de Dios por mis culpas, + Gabriel? ¿Lo crees tú así? ¿Apruebas lo que estoy + haciendo ahora, que es rezar mucho y pedir a Dios que me perdone o que me devuelva mi + Inesita, aunque no me perdone? ¿Crees tú que concurriendo a la + bóveda de San Ginés con gran constancia y devoción podré + alcanzar de Dios alguna misericordia? ¡Ay! Si las lágrimas que he + derramado hubiesen caído todas en el corazón de ese infame Lobo, + habríanle atravesado de parte a parte haciendo el efecto de un puñal. + ¿Dónde está Inés? ¿Qué es de ella? + ¿Vive o muere? Gabriel, tú tienes ingenio, y Dios ha querido que + recobres tu preciosa vida para que desbarates los inicuos planes de ese monstruo + abominable y devuelvas a la niña su anhelada libertad, así como a + mí la paz del alma, que he perdido quizás para siempre.</p> + <p>Así habló el afligido hortera, y oyéndole no + <!-- Page 29 -->pude menos de compadecerle por los tormentos de su alma, tan + apasionada como inocente. No se cansó de hablar hasta muy avanzada la noche, + siempre sobre el mismo tema y con iguales demostraciones dolorosas. Al fin su voz se + perdió para mí en el vacío de un silencio profundo, porque me + quedé dormido, cediendo mi atención y curiosidad a la fatiga y flaqueza + de ánimo que me consumían aún.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="III" name='III'></a> + <h2>III</h2> + <br /> + + <p>Al día siguiente, la primera persona que vieron mis ojos fué + D.ª Gregoria, a quien ya había empezado a tomar cariño, pues tan + propio de la caridad es inspirarlo en poco tiempo. La mujer del Gran Capitán + limpiaba la sala, procurando mover los trastos lentamente para no hacer ruido, cuando + desperté, y al punto lo dejó todo para correr a mi lado.</p> + <p>—Esa cara está respirando salud—me dijo—. Veremos lo que + dice hoy D. Pedro Nolasco cuando te vea.</p> + <p>—¿Y quién es ese D. Pedro Nolasco?—pregunté, + sospechando fuera algún médico afamado de la vecindad.</p> + <p>—¿Quién ha de ser, hijo? El albéitar, que vive en el + cuarto número 14. Aquí no gastamos médico porque es bocado de + príncipes. Y cuando Fernández padece del reuma, le ve D. Pedro Nolasco, + que es un gran doctor. A él <!-- Page 30 -->debes la vida, chiquillo, y + él te sacó del costado la bala; que si no a estas horas estarías + en el otro mundo.</p> + <p>Oído esto, hícele varias preguntas acerca de su condición y + la calidad de la casa, a las que satisfizo bondadosamente, diciendo que su esposo era + portero en una oficina del ramo de la Guerra, y que con su sueldo y lo que el Sr. + Juan de Dios les daba por su modesto pupilaje pasaban la vida pobres y contentos.</p> + <p>—Esta no es casa de huéspedes, porque nosotros no queremos + barullo—añadió—; pero hace mucho tiempo que conocemos al + Sr. de Arróiz y por eso le tenemos aquí. Este Sr. de Santorcaz que has + visto anoche, y que no ha de tardar en venir, es un joven a quien conocimos en + Alcalá, cuando estábamos allí establecidos y él dejaba + sus estudios en aquella célebre Universidad para correr la tuna. Ha sido muy + calavera, y sus padres no le han vuelto a ver desde que se marchó a Francia + hace quince años huyendo de una persecución muy merecida <i>por mor</i> + de sus barrabasadas y viciosas costumbres. ¡Desgraciado joven! Allá + fué soldado, y cuando nos cuenta sus trabajos y penalidades, nos quedamos como + si oyéramos leer la novela <i>El asombro de la Francia, Marta la + Romarantina</i>, aunque Santiago dice que todo lo que cuenta es mentira. A pesar de + su mala cabeza, nosotros apreciamos a este tarambana de Santorcaz, y él no nos + quiere mal; así es que cuando se aparece por España, siempre viene a + parar a nuestra casa, donde le damos hospitalidad por bien poco dinero. + <!-- Page 31 -->¡Ay!, sí, por bien poco dinero; verdad que si le + pidiéramos mucho, el infeliz no podría dárnoslo, porque no lo + tiene. Y no es porque haya nacido de las hierbas del campo, pues a un buen solar de + tierra de Salamanca pertenece su familia; sólo que como no es + primogénito..., su padre se empeñó en dedicarle a la Iglesia y + el pobre chico no tenía afición de misacantano....</p> + <p>Estábamos D.ª Gregoria y yo enfrascados en este coloquio, que no + dejaba de interesarme, cuando volviendo de su oficina D. Santiago Fernández, + quitóse gravemente el pesado uniforme, que su consorte colgó en la + percha, no lejos de la amenazadora lanza, y se dispuso a comer.</p> + <p>—Grandes noticias te traigo, mujer—dijo con retozona sonrisa, sentado + ya en el sillón de cuero y con ambas manos posadas en las respectivas + rodillas, mientras con lento compás movía el cuerpo—. Te vas a + poner más contenta....</p> + <p>—No puede ser sino que el Gran Duque ha reventado ya de los cólicos + que padecía.</p> + <p>-No, no es eso, mujer. ¿Quién te dijo que Navalagamella le + había declarado la guerra a la <i>canalla</i>? No es Navalagamella + sólo, mujer: es Asturias, León, Galicia, Valencia, Toledo, Burgos, + Valladolid, y se cree que también Sevilla, Badajoz, Granada y Cádiz. En + la oficina lo han dicho; y si vieras cómo están todos bailando de + contento.... Oficial conozco que no ha dormido en toda la noche esperando el correo; + ¡y si supieras, mujer...! A ti te lo puedo decir, <!-- Page 32 -->y no importa + que lo oiga este chico. Oye, oíd los dos: muchos oficiales se han fugado, sin + que en los cuarteles ni en sus casas se sepa dónde están. Y + dirás tú: «¿Pues dónde están?» Yo lo + sé, sí señora, yo lo sé: han ido a unirse a los + ejércitos españoles que se están formando ... ¿A que no + sabes dónde se están formando? Pues yo lo sé, sí, + señora, yo lo sé: uno se está formando en Valladolid, y lo + mandará D. Gregorio de la Cuesta; otro en Asturias y Galicia, que corre a + cargo de Blake..., y el tercero.... Esta es la más gorda de todas: ¿te + la digo?</p> + <p>—Hombre, sí, dila: no nos dejes a media miel.</p> + <p>—Pues se dice por ahí que las tropas de Andalucía se + sublevarán, sí, señor, se sublevarán. ¡Pues no han + de sublevarse!... Si en cuanto uno dé la voz empieza a desfilar nuestra gente + y ni un ranchero español quedará a las órdenes de Murat ni de la + Junta.</p> + <p>—Veo que lo van a pasar mal, Santiago. Pero siento golpes en la puerta. Son + los vecinos que vienen a saber noticias.... Pase usted, Sr. D. Roque; pasen ustedes, + niñas; adelante, Sr. de Cuervatón.</p> + <p>Abrió D.ª Gregoria la puerta, y penetraron en ordenada falange como + una docena de personas de uno y otro sexo, y de diferentes edades y fachas, las + cuales personas eran los vecinos más adictos al Gran Capitán, y + además entusiastas creyentes de sus noticias, por lo cual acudían todas + las mañanas cuando aquél regresaba de la oficina, con el anhelo de + saciar en la fuente más pura y cristalina la ardo<!-- Page 33 -->rosa + curiosidad que entonces devoraba a los habitantes de Madrid. ¿Debo detenerme + en enumerar a tan dignas personas? ¿Para qué, si el lector no necesita + conocer al lañador, ni al talabartero, ni tampoco a D. Roque, el arruinado + comerciante, ni al Sr. de Cuervatón, ni menos a las niñas de la + bordadora en fino? Dejémosles envueltos en el velo de su discreto + incógnito, y oigamos a Fernández, que desbordándose de su propio + ser, a causa de la exorbitante hinchazón de su orgulloso júbilo, iba + contando lo que oyera, sin dejar de aderezar sus relatos con la sal y pimienta de la + hipérbole.</p> + <p>—Pues en Andalucía—dijo—, en Andalucía..., ya + saben ustedes dónde está Andalucía; como si dijéramos en + Cádiz..., pues. Dicen que la Junta de Sevilla ha armado un gran + ejército con las tropas que estaban en San Roque. ¿Saben ustedes lo que + es San Roque? Pues es como si dijéramos...; supongan ustedes que aquí + está Gibraltar, pues aquí cerquita está San Roque.</p> + <p>—Este D. Santiago lo sabe todo.</p> + <p>—Ya, como quien ha visto tantas tierras y ha estado en tantas batallas.</p> + <p>—En San Roque están las mejores tropas de España, tanto en + infantería como en artillería y caballos; de modo que si se forma ese + ejército, y viene sobre Madrid ...¡Jesús!</p> + <p>—¡Jesús!—repitió un coro de diez voces.</p> + <p>—¿Usted cree que vendrá sobre Madrid?—preguntó + uno de los concurrentes.</p> + <p>—Eso es lo que no puedo asegurar—repuso <!-- Page 34 -->con + énfasis el Gran Capitán—. Pero a lo que yo entiendo, y + según la experiencia que adquirí en aquellas terribles guerras, me + atrevo a decir que el ejército de Andalucía viene sobre Madrid, y si + hace lo mismo el de D. Gregorio de la Cuesta, juzguen ustedes el susto que + pasarán los franceses. Hay que guardar el secreto: mucho cuidado, + señores, y ustedes, niñas, guárdense muy bien de ir contando + estas cosas cuando vayan a la costura, porque puede llegar a oídos del Gran + Duque de Berg.... Yo creo que pasará lo siguiente: el ejército de + Andalucía vendrá a la Mancha; los franceses irán a batirlos, + dejando libre a Madrid, donde entrará D. Gregorio de la Cuesta, el cual, si + sigue después hacia el Mediodía, les picará la retaguardia por + Tarancón; y como al mismo tiempo los de allí le harán retroceder + hacía el Tajo, viéndose los franceses atacados por un lado y otro, por + fuerza tendrán que caer al río, donde se ahogarán.</p> + <p>—¡Cuánto sabe este hombre! Es un asombro que de esa manera + pueda anunciar los movimientos del enemigo. Y no hay duda: así tiene que + suceder.</p> + <p>—Y como la sublevación es general—añadió + Fernández—, no podrán acudir a todos lados. Además, no + pueden contar con un solo soldado español que les ayude, porque todos + desertan; de modo que si Napoleón quiere continuar la guerra en España, + ya puede mandar gente.</p> + <p>—Y como de los que vienen, la mitad mueren de borrachera....</p> + <p>—<!-- Page 35 -->El mismo Murat está padeciendo unos cólicos, + que se lo llevarán al otro mundo.</p> + <p>—¡Quía!, si lo que tiene es una enfermedad vergonzosa.</p> + <p>—Así pagará las que ha hecho. ¿Pues qué puede + ser eso sino castigo de Dios por su barbarie y crueldad?</p> + <p>—No es eso, señora; es que, según dicen, es aficionado a la + bebida.</p> + <p>—¡Menudas <i>turcas</i> habrá tomado desde que está + aquí! ¿Y se marchará, o no se marchará?</p> + <p>—Yo creo que sí—dijo Fernández—. Tengo entendido + que está muy disgustado porque Napoleón no le quiere hacer rey de + España.</p> + <p>—¡Angelito!, pues no pide poco que digamos.</p> + <p>—Y como parece que mandan de rey al que lo es de Nápoles, un D. + José, al cual, según dicen, también le gusta aquello....</p> + <p>—Se conoce que es afición de familia.</p> + <p>—Lo que debiera hacer el Sr. Fernández—dijo el + lañador—es irse a cualquiera de esos ejércitos, donde sin duda se + había de lucir, y quién sabe si nos le harían general de la + noche a la mañana.</p> + <p>—Yo no sirvo para nada—contestó el Gran Capitán—. + Yo tuve mi época, y ahora que trabajen otros como trabajamos los de entonces. + ¡Aquellas sí que eran guerras, señores! Esto de ahora es una + bobada, y si no, ya verán ustedes cómo en menos que canta un gallo se + acaba todo.</p> + <p>—Pero lo del ejército de Andalucía, ¿es + <!-- Page 36 -->cierto, o es puro barrunto de usted? Sepámoslo de una vez.</p> + <p>—Es cierto, señores. Me parece que Santiago Fernández tiene + motivos para saber lo que hace un ejército y lo que deja de hacer. Cuando + empiecen nuestros generales a decir «Por aquí te doy», ya les + tendré a ustedes al tanto de todo, día por día.</p> + <p>A este punto llegaba, cuando entró Santorcaz, y no bien le vieron las + honradas personas que formaban el auditorio del buen Fernández, empezaron a + desfilar de muy mal talante, porque la presencia del citado <i>flamasón</i> + era harto desagradable a todos los habitantes de la casa.</p> + <p>—Grandes noticias, grandes noticias traigo, Sr. D. Gonzalo Fernández + de Córdova—exclamó desde la puerta—. Aguárdense + todos, si quieren saber la verdad pura. ¿Pero se van estas niñas? + ¿Por qué me tienen miedo? ¿Y usted, D. Roque, no quiere + escuchar?... Vayan noramala, pues, y ustedes se lo pierden, por que no saben lo que + ocurre.... La lanza, señor Fernández, tome usted al punto la lanza, y + prepárese al combate, porque se acerca lo tremendo, y ahora verá + quiénes son buenos patriotas y quiénes no lo son.</p> + <p>—No tomemos a broma estas graves cosas, Sr. D. Luis—dijo algo amoscado + el que podremos llamar vencedor de Ceriñola—, ni nos escandalice a la + vecindad con sus aspavientos.</p> + <p>—¿A que no sabe usted lo que yo sé?—añadió + Santorcaz—. ¿A que no sabe usted que el general Dupont, que estaba en + Toledo, ha recibido orden de marchar a Andalucía, y <!-- Page 37 -->que Moncey + sale mañana de aquí para Valencia, y que Lefebvre, que está en + Pamplona, irá pronto sobre la capital de Aragón; que Duhesme se + extenderá por Cataluña, y que Bessières baja hacia Valladolid a + toda prisa con las divisiones de Lasalle y de Merle?</p> + <p>—¡Cómo se conoce que usted escupe en corro con la canalla! + ¿Y cómo están sus mercedes del estómago? ¿Se han + hecho al fin al vino de España? Y el Gran Duque de Berg, ¿cómo + anda de sus calenturas? ¿Hay mieditis? Porque yo tengo para mi que si a esos + señores se les caen los calzones es porque, como dijo el otro, al que mal + vive, el miedo le sigue. Yo, en verdad, no sabía lo que usted acaba de decir; + pero allá en la oficina oí decir otras cosillas que no sé si + sonarán bien en las orejas de la canalla. ¿Por qué no va mi Sr. + D. Luis a contárselas, a ver si con el gusto se les quita el destemple?</p> + <p>—¿Qué noticias son ésas?</p> + <p>—Nada, poca cosa. Cuando el francés las sepa, verá usted + qué contento se pone.... Que en todas las ciudades se han nombrado o se van a + nombrar Juntas, las cuales no harán caso de lo que se mande en Bayona, sino + que....</p> + <p>—Pero si Fernando VII no es ya rey de España, porque ha cedido sus + derechos al Emperador, lo mismo que Carlos IV. ¿Qué son esas Juntas + más que cuadrillas de insurgentes?</p> + <p>—Sí..., pues que las quiten; es cosa fácil. ¡Demonios de + Juntas! Y las muy simples están formando unos ejércitos..., cosa de + juego, señor de Santorcaz; cuatro gatos que estaban ahí en el Campo de + San Roque con unos cuan<!-- Page 38 -->tos cañoncillos.... Y también + han dado en armarse los paisanos, lo mismo en Castilla que en Cataluña, + así en Valencia como en Andalucía.... Pero eso no vale nada; son + hombres de alfeñique y alcorza, y no digo yo con balas, con saliva les + destruirán los franceses.</p> + <p>—¿Y todo lo que sabe usted se reduce a que la Junta de Sevilla + está formando un ejército con las tropas de San Roque, que manda + Castaños, y las de Granada, que están a las órdenes de Reding? + Pues eso lo sabe todo Madrid.</p> + <p>—Mira, Fernández—dijo oficiosamente doña + Gregoria—, haces mal en revelar lo que sabes por tan buen conducto, porque yo + no soy lerda para conocer que lo que hace nuestro ejército no debe decirse. Y + si no, pongo por caso: si tú, que estás enterado de todo, a causa de tu + gran tino para la guerra, descubres lo que hace el ejército de + Andalucía y llega a oídos del francés, puede aprovecharse de la + noticia, y entonces....</p> + <p>—¡Qué ha de aprovecharse, mujer, ni qué entiendes + tú de estas cosas! Al contrario, yo quiero que el Sr. de Santorcaz vaya con el + cuento. Y también en Castilla....</p> + <p>—Otro ejército, sí, compuesto de Guardias de Corps, + acostumbrados a hacer la guerra en los palacios, de estudiantes, de paletos y + contrabandistas—dijo Santorcaz, dando tregua a las bromas y hablando con + completa seriedad—. Es una desgracia para nosotros el tener que confesar que no + podemos batirnos con los franceses. ¿Qué importa que se armen multitud + de paisanos, si esas turbas indisciplina<!-- Page 39 -->das, antes que ayuda, + serán elemento de ruina para el escaso ejército español? + ¿Qué obstáculo pueden ofrecer a los que han sometido la Europa + entera estos infelices alucinados, a quienes engaña su ignorancia? + ¿Tienen idea de lo que significan la previsión, la táctica, el + genio de un jefe experto, para decidir la victoria? Es triste cosa haber llegado a + tal extremo por las torpezas de nuestros reyes; pero una vez aquí, no hay + más remedio que someterse a lo que la Providencia ha querido hacer de + nosotros. España no puede resistir la invasión, porque si la resistiera + haría un milagro, una sobrenatural hazaña nunca vista. Condenada a ser + de Napoleón y a ver sentado en su trono a un rey de la familia imperial, lo + más cuerdo es resignarse a ésta con la conciencia de haberla + merecido.</p> + <p>—¡Que España será francesa, que España + será de Napoleón!—exclamó el Gran Capitán, + encendido en violenta ira—. Sr. de Santorcaz, usted es un insolente, usted es + un deslenguado, usted no tiene respeto a mis canas. Ya, ¿qué se puede + esperar de un trapisondista calavera, como usted, que abandonó a su familia + por irse a <i>extranjis</i> a aprender malas mañas? ¡Decir que + España ha de ser francesa! Salga usted de mi casa, y no ponga más los + pies en ella. ¿Qué te parece, Gregoria? Mujer, ¿te estás + con esa calma y no bufas de cólera como yo?</p> + <p>Y levantándose de su asiento, indicó a Santorcaz con majestuoso + gesto la puerta de la sala; mas como D. Luis no tuviera humor de + <!-- Page 40 -->marcharse, porque todos los días se repetía la misma + escena sin resultado alguno, preparábase a comer tranquilamente, dejando que + se desvaneciera, como efectivamente se desvaneció, sin efusión de + sangre, la ira de su honrado amigo. Durante la comida gruñó un poco D. + Santiago; pero la prudencia y discreción de su esposa evitaron un choque que + pudo haber tenido calamitosas consecuencias.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="IV" name='IV'></a> + <h2>IV</h2> + <br /> + + <p>Lo que he contado pasaba el 20 de mayo, si no me engaña la memoria. Poco a + poco fuí avanzando en mi convalecencia, y en pocos días me hallé + ya con fuerzas suficientes para levantarme y dar algunos paseos por los grandes + corredores de la casa, pues la vivienda del Gran Capitán tenía como + único desahogo el largo pasillo, en cuya pared se abrían hasta veinte + puertas numeradas, albergues de otras tantas familias. Peor que mi cuerpo se hallaba + mi alma, llena de turbaciones, de sobresaltos y congojas, tan apenada por terribles + recuerdos como por angustiosas presunciones, de tal modo, que mi pensamiento + corría de lo pasado a lo futuro alternativamente, buscando en vano un poco de + paz.</p> + <p>La muerte del cura de Aranjuez, sin dejar de formar en mi alma un gran + vacío, me era menos sensible de lo que a primera vista pu<!-- Page 41 -->diera + parecer, porque conceptuándola yo como tránsito que había + llevado un nuevo santo a las falanges del Paraíso, consideré a mi amigo + en su verdadero lugar, y no tan lejos de nosotros que pudiera desampararnos si le + invocábamos.</p> + <p>En cuanto a Inés, no dudaba que existía en poder de alguien que la + protegiera por encargo de los parientes de su madre; y aunque para esta creencia no + tenía más dato que la relación del alucinado Juan de Dios, yo me + confirmaba cada vez más en ella, fundándome en antecedentes que omito + por ser de mis lectores conocidos, y en la sórdida avaricia del licenciado + Lobo, carácter muy abonado para apoderarse de la joven y entregarla, mediante + una buena recompensa, a quien deseaba poseerla.</p> + <p>Todo mi afán consistía en restablecerme completamente para poder + salir a la calle; y cuando lo conseguí, tuve el gusto de darme a conocer a + todos mis amigos como un verdadero resucitado, o alma del otro mundo que vuelve con + forma corporal a cobrar deudas atrasadas.</p> + <p>No tendrán ustedes idea del aspecto que ofrecía entonces Madrid si + no les digo que la gente toda andaba azorada y aturdida, a veces llena de miedo, a + veces haciendo esfuerzos para disimular su alegría. El odio a los franceses no + era odio: era un fanatismo de que no he conocido después ningún + ejemplo; un sentimiento que ocupaba los corazones por entero sin dejar hueco para + otro alguno; de modo que el amar a los semejantes, el amarse <!-- Page 42 -->a + sí mismo, y hasta me atrevo a decir el amar a Dios, se adaptaban y + sometían como fenómenos secundarios al gran aborrecimiento que + inspiraban los verdugos del pueblo de Madrid.</p> + <p>A éstos se les veía solos en todos los sitios: su presencia + hacía detener o apresurar a los transeúntes; y era tan extraordinario este + desvío, que hasta parecían ellos mismos afectados de profundo pesar, y + se les observaba taciturnos y foscos, sintiendo que el suelo les quemaba las plantas + de los pies. Habían llenado de trincheras y baterías el Retiro, y para + ver en todo su orgullo y presunción a los invasores, no había + más que dirigir el paseo hacia Oriente, y se les encontraba en grandes grupos + alrededor de las cantinas, o paseando por la carretera de Aragón. + Ningún español se encaminaba hacia allí, a no ser los granujas, + que, entonces como ahora, gustaban de meter las narices en todas partes. Llevado de + mi curiosidad, me acerqué al Retiro, y también recorrí otros + sitios hacia el Mediodía, igualmente ocupados como posiciones ventajosas.</p> + <p>En el interior de Madrid las tiendas estaban desiertas, pues todas las personas + que se juntaban para pedir o comunicar noticias se reunían en parajes ocultos, + siendo de notar que ya entonces comenzaban a dar sus primeras señales de vida + las sociedades secretas, aunque yo no vi ninguna, y digo esto sólo con + referencia a vagos rumores. Como el afán por tener noticias relativas al + levantamiento de las provincias era una fiebre de que no estaban + <!-- Page 43 -->exentos ni los niños, ni los ancianos, ni las mujeres, cuando + se sabía que D. Fulano de Tal había recibido una carta de + Andalucía, de Galicia o de Cataluña, la casa se llenaba de amigos, y + hasta los desconocidos se permitían invadirla ruidosamente para no esperar a + que se les contara el gran suceso. Sacábanse copias de las cartas que hablaban + de la Junta de Sevilla y de la sublevación de las tropas de San Roque, y + aquellas copias circulaban con una rapidez que envidiaría la moderna Prensa + periódica.</p> + <p>Todos los días y a todas horas se hablaba de los oficiales que + habían huído de Madrid para unirse a los ejércitos de Cuesta o + de Blake, y cuando se tropezaba con un militar o con algún joven paisano de + buen porte y bríos, no se le hacia otra pregunta que ésta: + «¿Usted cuándo se va?» Las familias de las víctimas + se habían olvidado ya de rezar por los muertos, y pensaban en equipar a los + vivos. Escaseaban los jornaleros y menestrales, porque de los barrios bajos + partían diariamente muchos hombres a engrosar las partidas de Toledo y la + Mancha; y a pesar de los brutales bandos del General francés, ni faltaban + armas en las casas, ni los fugitivos partían con las manos vacías.</p> + <p>Los invasores, que vigilaban el odio de la capital con la suspicacia medrosa del + que ha padecido sus terribles efectos, no permitían, siendo tan grande su + número y fuerza, que se manifestara lo que los madrileños pensaban y + sentían; pero aun así, ¡cuántos cantares, cuan + <!-- Page 44 -->tas jácaras, romances y décimas brotaron de improviso + de la vena popular, ya amenazando con rencor, ya zahiriendo con picantes chistes a + los que nadie conocía sino por el injurioso nombre de <i>la canalla</i>!</p> + <p>En el fondo de aquella grande agitación, y entre tantos recelos, + había un secreto júbilo, pues como un día y otro llegaban + noticias de nuevos levantamientos, todos consideraban a los franceses como puestos en + el vergonzoso trance de retirarse. Aquel júbilo, aquella confianza, aquella fe + ciega en la superioridad de las heterogéneas y discordes fuerzas populares, + aquel esperar siempre, aquel no creer en la derrota, aquel <i>no importa</i> con que + curaban el descalabro, fueron causa de la definitiva victoria en tan larga guerra, y + bien puede decirse que la estrategia, la fuerza y la táctica, que son cosas + humanas, no pueden ni podrán nunca nada contra el entusiasmo, que es + divino.</p> + <p>Como era natural, las noticias, del levantamiento se exageraban locamente, y el + delirio popular veía miles de hombres donde no había sino centenares. + Cuando las noticias venían de Bayona, eran objeto de sistemático + desprecio, y las disposiciones del palacio de Marras, así como la convocatoria + de irrisorias Cortes en la ciudad del Adour, y el pleito homenaje por algunos grandes + tributado a Bonaparte, daban pábulo a sátiras sangrientas. Cuando + alguno decía que vendría de rey a Madrid el hermano de Napoleón, + daba pie para las más ingeniosas improvisaciones del género + epigramático.</p> + <p><!-- Page 45 -->Todas las tertulias, que entonces eran muchas, pues la sociedad no + se desparramaba aún por los cafés, eran, digámoslo así, + verdaderos clubs donde latía sorda y terrible la conspiración nacional. + Se conspiraba con el deseo, con las noticias, con las sospechas, con las + hipérboles, con las sátiras, con verdades y mentiras, con el llanto + tributado a los muertos y las oraciones por el triunfo de los vivos.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="V" name='V'></a> + <h2>V</h2> + <br /> + + <p>Tal era Madrid a fines de mayo de 1808, antes de que sonaran los primeros + cañonazos de Cabezón y los primeros tiros del Bruch. Dicho esto se me + permitirá que hable un poco de mi persona, pues atendiendo a que la desgracia + halla siempre eco en toda persona discreta y sensible, creo que no soy saco de paja a + los ojos de mis lectores, y que algún interés les inspiran los penosos + trances de mi borrascosa existencia. Necesito, además, explicar por qué + causas emprendí mi viaje a Andalucía entre mayo y junio; y si de buenas + a primeras me presentara camino de Despeñaperros en compañía del + desconocido Santorcaz, ustedes no acertarían a explicarse ni los + móviles de jornada tan peligrosa, ni mi repentino acomodamiento con aquel + hombre singular.</p> + <p>Es, pues, el caso que, no satisfecho con las noticias que acerca de Inés me + dió Juan de <!-- Page 46 -->Dios, traté de averiguar la verdad y tuve + la feliz ocurrencia, mejor dicho, la inspiración, de presentarme en casa de la + Marquesa, a quien no hallé; mas quiso la Divina Providencia que un criado, + conocido mío desde la famosa noche de la representación, me saliera al + encuentro, y después de mostrarse muy obsequioso, satisficiera mi curiosidad + sobre aquel punto. Según me dijo, el mismo día 3 de mayo se + presentó allí un hombre de antiparras verdes, el cual conducía + dentro de una litera a cierta joven llorosa y al parecer enferma. No encontrando a la + señora, preguntó por su hermano, con el cual hubo de conferenciar + más de dos horas. Despidióse al cabo, dejando a la madamita en la + casa.</p> + <p>El hermano de la Sra. Marquesa, que no era otro que aquel festivo + diplomático a quien conocimos en octubre de 1807, partió el día + 4 para Córdoba a unirse con su hermana y sobrina, y, ¡cosa + rara!—me dijo aquel curioso servidor—, se llevó consigo a la + jovenzuela.</p> + <p>—¿De suerte que ahora están todos en Córdoba?—le + pregunté.</p> + <p>—Sí, y según noticias, no piensan venir hasta que no se acaben + estas cosas. Eso de la señorita que trajeron en la litera ha dado mucho que + hablar a la servidumbre, y dice mi mujer..., pero más vale callar. El hombre + aquél de las antiparras verdes había estado ya algunos días + aquí, y unas veces la Sra. Condesa, otras su tía, le recibían. + Mal hombre parece.</p> + <p>—¿Y la joven no hizo resistencia cuando quisieron + llevársela?</p> + <p>—<!-- Page 47 -->Si parecía muerta, ¿qué resistencia + podía hacer? Como que tuvimos que cargarla entre dos para ponerla en el + coche....</p> + <p>Ignoro si esto que oí y puntualmente refiero llamará la + atención de mis lectores; pero lo que sí les ha de causar sorpresa, + ¡qué digo sorpresa!, asombro grandísimo, es el saber que me + atreví a desafiar las iras del licenciado Lobo, del mismo Lobo de marras, no + vacilando en arriesgarlo todo por esclarecer lo que tan hondamente me inquietaba. No + queriendo aparecer ni aun en sombra por la aborrecida calle de la Sal, + busquéle allá por la Alcaldía de Casa y Corte, donde con toda + seguridad pensaba encontrarle, y al punto que me vió.... No, no es + verosímil, no lo van ustedes a creer. ¿Necesitaré jurarlo? Pues + lo juro: juro que es la pura verdad. Pues bien: al pronto que me vió, + echóme los brazos al cuello, demostrando gran interés por mi persona, y + no sólo me pidió nuevas acerca de mi salud, sino que me rogó le + contase algunos pormenores de mi fusilamiento y para él milagrosa + resurrección.</p> + <p>Quedéme atónito, aunque no tranquilo, presumiendo que tan desusadas + blanduras serían obra de su refinada astucia y preparación de + algún nuevo golpe contra mí; pero cuando le pregunté por el + estado en que se hallaba el proceso célebre, respondióme que ya no se + pensaba en tal cosa, porque como los franceses eran amigos del Príncipe de la + Paz, no convenía molestar a los servidores y amigos de éste.</p> + <p>—No quiero—añadió—que Su Alteza el + <!-- Page 48 -->Gran Duque se amosque. Aquello fué una broma, y de haberte + prendido, al punto hubieras sido puesto en libertad. Pero di, picarón..., + ¿conque tú eras galán de D.ª Inés? Cuéntame + todo: ¿dónde la conociste? ¡Ah, bien comprendía Requejo + que guardaba un tesoro en su casa! Yo lo sabía todo..., ¿y tú?; + sospecho que también, perillán. Pero no sabías que a fines del + mes de abril se acordó en consejo de familia recoger e identificar a esa + jovencita para darle la posición que le corresponde. Como yo estaba al tanto + de todo, y además tenía el honor de conocer a la Sra. Marquesa, + comprometíme a entregarla, haciéndoles creer que había grandes + dificultades para arrancarla del poder de los parientes de su supuesta madre. Hijo, + es preciso hacer algo por la vida: considera que es uno un pobre, con mujer, nueve + hijos, dos suegras y tres cuñadas; dos suegras, sí señor, la + madre y la abuela de mi mujer, y si uno no se da maña para mantener a este + familión.... La verdad es que a todos les di cordelejo: a D. Mauro, al + papanatas de Juan de Dios, y a ti mismo, que ahora resucitas para pedirme a + Inés. ¿Pero la amabas tú? Anda, zanguango, cortéjala, a + ver si logras casarte con ella, lo cual, aunque difícil, no es imposible...; + la niña tendrá una dote regular, y quizás pueda heredar el + mayorazgo y título, lo cual será, según el tenor de las + escrituras ...¡Ah, pelafustán! Me parece que tú traes un + proyectillo entre ceja y ceja. ¿Vas a Córdoba? Oye: recuerdo que la + palomita te llamaba con exclamaciones muy tiernas, cuando medio muerta la condu + <!-- Page 49 -->cíamos en la litera mi pasante y yo. ¡Ja, ja, ja! + ¿Sabes de qué me río? De ese ganso de Juan de Dios, que estuvo + aquí el otro día, y poniéndose de rodillas delante de mí, + me dijo: «¡Déme usted a Inés, porque me muero sin ella! + ¡Démela usted hoy y máteme mañana!» Fué una + comedia, Gabriel, y aunque nos reímos mucho, al fin nos cansó tanto, + que tuvimos que echarle a palos de la escribanía.</p> + <p>Atención sostenida presté yo a estas y otras muchas razones del + licenciado Lobo, el cual, para que nada faltara en su inexplicable benignidad y + cortesanía, al tiempo de despedirme díjome que quizás pudiera + proporcionarme algunas lecciones de latín, si me hallaba con ánimos, + puesto que era tan gran humanista, de ganarme el pan con la enseñanza. Dile + las gracias, y tan satisfecho me retiré del resultado de mis investigaciones, + que el mismo día decidí marchar a Córdoba cuando estuviera + restablecido.</p> + <p>¿Me seguirán ustedes, o, fatigados de estas aventuras, + dejarán que marche solo a resolver cuestiones que a nadie interesan más + que al que esto escribe? No; espero que no nos separaremos tan a deshora, y cuando + parece probable que, siguiéndome, asistan ustedes a algún + espectáculo que les haga más llevadero el fastidio de mis personales + narraciones. Vamos, pues, y tengan en cuenta que nos acompaña el Sr. de + Santorcaz, a quien llevan al país andaluz asuntos de familia. Yo le + manifesté que deseaba me llevase como escudero; mas él dijo que no + tenía con qué pagar mis servicios, por<!-- Page 50 -->que su bolsa no + estaba en disposición de atender a gastos de servidumbre, y que harto se + congratularía de llevarme como compañero y amigo. Así + fué, en efecto; y como yo necesitara algunos días más de + restablecimiento, él me esperó, y en uno de los últimos + días de mayo o de los primeros de junio, luego que me despedí de mis + obsequiosos protectores, correspondiéndoles como pude, y de Juan de Dios, a + quien oculté el objeto de mi expedición, nos pusimos en marcha.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="VI" name='VI'></a> + <h2>VI</h2> + <br /> + + <p>Como Santorcaz era pobre, y yo más pobre todavía, nuestro viaje + fué tan irregular, cual los que en antiguas novelas vemos descritos. No + adoptamos sistemáticamente ninguna de las clases de incómodos + vehículos conocidos en nuestra España; en varias ocasiones anduvimos en + galera, otras en macho, si nos franqueaban sus caballerías los arrieros que + tornaban a la Mancha de vacío, y las más veces a pie. Hacíamos + noche en las posadas y ventas del camino, donde Santorcaz lucía su prodigiosa + habilidad en el no gastar, logrando siempre que se le sirviese bien. Para estas y + otras picardías, mi compañero se hacía pasar por un insigne + personaje, mandándome que le llamase Excelencia y que me descubriese ante + él siempre que nos mirara el mesonero. Yo lo <!-- Page 51 -->cumplía + puntualmente; y con tal artificio, más de una vez, además de no + cobrarnos nada, salían a despedirnos humildemente, rogándonos que les + dispensáramos el mal servicio.</p> + <p>Más allá de Noblejas y Villarrubia de Santiago, y cuando + después de una larga jornada sesteábamos, apartados del camino, junto a + la ermita del <i>Santo Niño</i>, se nos agregó un mozo que nos dijo + llevaba el mismo camino que nosotros y que desde entonces fué nuestro + inseparable compañero. Tenía como veinte años, llamábase + Andresillo Marijuán, y aunque era natural de Aragón, iba a servir de + mozo de mulas a un pueblo de Andalucía, en casa de la condesa de Rumblar, su + ama y señora, pues en las fincas que ésta poseía en tierra de + Almunia de Doña Godina había nacido aquel mancebo. Al punto su genio + franco y alegre simpatizó con el mío y nos hicimos muy amigos. + Santorcaz nos trataba con superioridad, aunque sin tiranía. Cuando al llegar a + una posada, cabalgando él en perverso macho y nosotros a pie, íbamos a + tenerle el estribo y después a quitarle las espuelas, deshaciéndonos en + cumplidos y cortesías, teníamos que apretar los dientes para no soltar + la risa. Marijuán, que mejor que yo sabía fingir, era el encargado de + ordenar al ventero que le diese al amo lo mejor de la despensa, porque Su Excelencia, + que iba de Regente a Sevilla, era hombre terrible y castigaba con fiereza a los + posaderos que no le servían bien.</p> + <p>Así atravesamos la Mancha, triste y solitario país, donde el sol + está en su reino y el <!-- Page 52 -->hombre parece obra exclusiva del sol y + del polvo; país entre todos famoso desde que el mundo entero hase acostumbrado + a suponer la inmensidad de sus llanuras recorrida por el caballo de D. Quijote. En + opinión general es la Mancha la más fea y la menos pintoresca de todas + las tierras conocidas, y el viajero que viene hoy de la costa de Levante o de + Andalucía, se aburre junto al ventanillo del vagón, anhelando que se + acabe pronto aquella desnuda estepa, que como inmóvil y estancado mar de + tierra, no ofrece a sus ojos accidente, ni sorpresa, ni variedad, ni recreo alguno. + Ésto es lo cierto: la Mancha, si alguna belleza tiene, es la belleza de su + conjunto, su propia desnudez y monotonía, que, si no distraen ni suspenden la + imaginación, la dejan libre, dándole espacio y luz donde se precipite + sin tropiezo alguno. La grandeza del pensamiento de D. Quijote no se comprende sino + en la grandeza de la Mancha. En un país montuoso, fresco, verde, poblado de + agradables sombras, con lindas casas, huertos floridos, luz templada y ambiente + espeso, D. Quijote no hubiera podido existir y habría muerto en flor, tras la + primera salida, sin asombrar al mundo con las grandes hazañas de la + segunda.</p> + <p>Don Quijote necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y que, sin + embargo, todo él es camino; aquella tierra sin direcciones, pues por ella se + va a todas partes, sin ir determinadamente a ninguna; tierras surcadas por las + veredas del acaso, de la aventura, y donde todo cuanto pase ha de pareer cobra + <!-- Page 53 -->de la casualidad o de los genios de la fábula; necesitaba de + aquel sol que derrite los sesos y hace a los cuerdos locos; aquel campo sin fin donde + se levanta el polvo de imaginarias batallas, produciendo, al transparentar de la luz, + visiones de ejércitos de gigantes, de torres, de castillos; necesitaba aquella + escasez de ciudades que hace más rara y extraordinaria la presencia de un + hombre o de un animal; necesitaba aquel silencio cuando hay calma, y aquel desaforado + rugir de los vientos cuando hay tempestad; calma y ruido que son igualmente tristes y + extienden su tristeza a todo lo que pasa, de modo que si se encuentra un ser humano + en aquellas soledades, al punto se le tiene por un desgraciado, un afligido, un + menesteroso, un agraviado que anda buscando quien le ampare contra los opresores y + tiranos; necesitaba, repito, aquella total ausencia de obras humanas que representen + el positivismo, el sentido práctico, cortapisas de la imaginación, que + la detendrían en su insensato vuelo; necesitaba, en fin, que el hombre no + pusiera en aquellos campos más muestras de su industria y de su ciencia que + los patriarcales molinos de viento, a los cuales sólo el lenguaje + faltaría para ser colosos, inquietos y furibundos, que desde lejos llaman y + espantan al viajero con sus gestos amenazadores.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="VII" name='VII'></a> + <h2><!-- Page 54 -->VII</h2> + <br /> + + <p>Así es la Mancha. Al atravesarla no podía menos de acordarme de D. + Quijote, cuya lectura estaba fresca en mi imaginación. Durante nuestras + jornadas nos aburríamos bastante, menos cuando Santorcaz nos contaba + algún extraordinario suceso de los que en lejanos países había + presenciado. Una vez nos dejó con la boca abierta contándonos la fiesta + de la coronación de Bonaparte, con todos sus pelos y señales, y otra + vez nos puso los cabellos de punta refiriendo la más famosa batalla de las + muchas en que se había encontrado. Cuando lo contaba íbamos caballeros en + sendos machos que nos facilitaron por poco dinero unos arrieros de Villarta, y no + estoy seguro de si habíamos traspasado ya el término de Puerto + Lápiche o íbamos a entrar en él. Lo que sí recuerdo es + que por huir del calor emprendimos nuestra jornada mucho antes de la salida del sol, + y que la noche estaba brumosa, el cielo encapotado y sombrío, la tierra + húmeda a consecuencia del fuerte temporal de agua que descargara el día + anterior.</p> + <p>Debo indicar el paisaje que teníamos delante, porque no menos que la + pintoresca relación de Santorcaz, contribuyó aquél a impresionar + mis sentidos. El camino seguía en línea recta ante nosotros; a la + izquierda elevábanse unos cerros cuyas suaves ondulaciones se perdían + <!-- Page 55 -->en el horizonte formando dilatadas curvas; en el fondo y muy lejos se + alcanzaba a ver una colina más alta, en cuya falda parecían + distinguirse las casas de un pueblo; a la derecha el suelo se extendía + completamente llano, y en su inmensa costra la tarda corriente de un arroyo y el agua + de la lluvia formaban multitud de pequeños charcos, cuyas superficies, + iluminadas por la luna, ofrecían a la vista la engañosa perspectiva de + una gran ciénaga o pantano. He hablado de la luna, y debo añadir que + aquel astro, desfigurador de las cosas de la tierra, prestaba imponente solemnidad al + desnudo y solitario paisaje, esclareciéndolo o dejándolo a obscuras + alternativamente, según que daban paso o no a sus pálidos rayos los + boquetes, desgarrones y acribilladuras de las nubes.</p> + <p>Santorcaz, después de un rato de silencio y meditación, contuvo su + cabalgadura, paróse en mitad del camino, y contemplando con cierto + arrobamiento el horizonte lejano, las colinas de la izquierda y los charcos de la + derecha, habló así:</p> + <p>—Estoy asombrado, porque nunca he visto dos cosas que tanto se parezcan como + este país a otro muy distante donde me encontraba hace tres años a esta + misma hora, en la madrugada del 2 de diciembre. ¿Es mi imaginación la + que me reproduce las formas de aquel célebre lugar, o por arte milagroso nos + encontramos en él? Gabriel, ¿no hay enfrente y hacia la derecha unos + grandes pantanos? ¿No se ven a la izquierda unos cerros que ter + <!-- Page 56 -->minan en lo alto con un pequeño bosque? ¿No se eleva + delante una colina en cuya falda blanquea un pueblecillo? Y aquellas torres que + distingo al otro lado de dicha colina, ¿no son las del castillo de + Austerlitz?</p> + <p>Marijuán y yo nos reímos, diciéndole que se le quitaran de la + cabeza tales cosas, y que si bien lo de los charcos era cierto, por allí no + había ningún castillo de Terlin ni nada parecido. Pero él, + poniendo al paso la cabalgadura y mandándonos que le siguiéramos uno a + cada lado, continuó hablando así:</p> + <p>—Muchachos, no puedo olvidar aquella célebre jornada, que llamamos de + los Tres Emperadores, y que es sin duda la más sangrienta, la más + gloriosa, la más hábil con que ha ilustrado su nombre el gran tirano, + ese hombre casi divino, a quien ahora puedo nombrar a boca llena, porque no nos oyen + más que el cielo y la tierra. Os contaré, muchachos, para que + sepáis lo que es el hacha de la guerra en manos de ese leñador de + Europa. Yo me hallaba en París sin recursos, después de haber sido + sucesivamente maestro de latín, pintor de muestras, corista en Ventadour, + espadachín, servidor de los emigrados de Coblentza, postillón de + diligencias, carbonero y cajista de imprenta, cuando senté plaza en el + ejército de Boulogne, destinado a dar un golpe de mano contra Inglaterra.... + Cuando el Emperador nos trasladó de improviso, sin revelar su pensamiento, al + centro de Europa, estábamos un tanto amoscados, porque las violentas marchas + nos mortificaban mucho, y como éramos <!-- Page 57 -->unos zopencos, no + comprendíamos los grandes planes de nuestro jefe. Pero después de la + capitulación de Ulm, nos creíamos los primeros soldados del mundo, y al + hablar de los prusianos y de los rusos, nos reíamos de ellos, + juzgándoles hasta indignos de nuestras balas. Cuando pasamos el Inn, ya + presumíamos que se preparaban grandes cosas; al internarnos en la Moravia, + después de la acción de Hollabrünn, comprendimos que el + ejército ruso-austriaco nos iba a presentar batalla formal. Lo que no estaba + reservado a nuestras cabezas era el discurrir si tomaríamos la ofensiva o si + operaríamos a la defensiva. Pero la gran cabeza, aquella que tiene un + mechón en la frente y el rayo en el entrecejo, lo iba a decidir bien + pronto.</p> + <p>A este punto llegaba, cuando el camino por que marchábamos torció + hacia la derecha, describiendo una gran vuelta, de modo que formaba ángulo + recto con su primitiva dirección. Santorcaz, nuevamente alucinado con aquello + que parecía para él extraordinaria coincidencia, prosiguió + así:</p> + <p>—¿Pero no es éste el camino de Olmutz? Gabriel, o esto es + aquello mismo, o se le parece como una gota a otra gota. Mira, ahora tenemos enfrente + los pantanos de Satzchan y a nuestra izquierda la colina de Pratzen. Mira hacia + allá. ¿No se oye ruido de tambores? ¿No se ven algunas luces? + Pues allí están los rusos y los austriacos. ¿Sabes cuál + es su intención? Pues quieren cortarnos el camino de Viena, para lo cual + tendrán que bajar de la colina de Pratzen y situarse entre nuestra derecha y + los <!-- Page 58 -->pantanos. ¡Mira si son estúpidos! Eso precisamente + es lo que quiere el Emperador, y todo lo dispone de modo que parezca que nos + retiramos hacia Viena. Figúrate que aquí está nuestro + ejército, compuesto de setenta mil hombres, cuyo inmenso frente ocupan todas + las colinas de la izquierda, el camino y parte de la llanura que hay a la derecha. El + Emperador, después de llenarse las narices de tabaco, sale a media noche a + recorrer el campo y observar los movimientos del enemigo. ¿Veis?; por + allí va. ¿No se oyen las pisadas de su caballo y los gritos de + entusiasmo con que le saludan los soldados? ¿No se ve el resplandor de las + hogueras que encienden a su paso? ¿Pero ustedes no ven todo esto? ¡Bah! + Es ilusión mía; pero de tal modo aviva mis recuerdos la similitud del + paisaje, que me parece ver y oír lo que estoy contando.... Pero + querréis saber cómo fué que vencimos a los rusos y a los + austriacos, y os lo voy a referir. Al amanecer, ¡oh, chiquillos!, los rusos + bajaban maquinalmente por aquella alta colina de enfrente, con objeto de venir hacia + nuestra derecha para cortarnos el camino. No olvidéis que aquí delante + tenemos un arroyo que viene serpenteando de izquierda a derecha hasta perderse en los + pantanos. El Emperador manda que la derecha pase el arroyo, y verificado esto, los + rusos la atacan. El centro, mandado por Soult, y la izquierda por Lannes, ansiaba + entrar en fuego; pero el Emperador contenía el ardor de aquellos generales, + para aguardar a que los rusos acabasen de cometer el desatino de bajar de + <!-- Page 59 -->las alturas de Pratzen para meterse en la madre del arroyo de + Golbasch. Os explicaré bien. Allá, en lontananza y al pie de la loma, + están las aldeas de Telnitz y Sokolnitz....</p> + <p>—Si aquí no hay tales aldeas, señor—interrumpió + Marijuán, indócil a la mixtificación.</p> + <p>—Necio, ¿querrás callar?—continuó el + francmasón—. Yo sé lo que me digo, y es que todo el afán + de Napoleón, después que vió bajar a los rusos, consistía + en tomar aquellas aldeas para apoderarse luego de la loma que tenemos enfrente. + ¿No le veis? Pues bien: los generales Soult y Lannes partieron al galope para + dirigir las operaciones del centro y de la izquierda. Yo pertenecía al centro, + y estaba en el 17.º de línea y a las órdenes de Vandamme. + Avanzamos hacia el arroyo: ¿veis?, fuimos por aquí a toda prisa.</p> + <p>-Si aquí no hay tal arroyo—dijo Marijuán, riendo—. Usted + si que tiene la cabeza llena de arroyos y aldeas, y derechas e izquierdas.</p> + <p>—Llegamos a la aldea de Telnitz y allí comenzó el + ataque—continuó imperturbablemente Santorcaz—. En la loma quedaban + todavía veintisiete batallones de infantería rusa y austriaca, mandados + en persona por los dos Emperadores y por el General en Jefe ruso Kutusof.¡Ah, + muchachos, si hubierais visto aquello! Mirad hacia enfrente, pues desde aquí + se distingue muy bien la posición que respectivamente teníamos: ellos + encima, nosotros debajo.... Al principio nos acribillaban; pero Soult nos + mandó subir a todo trance, y subimos desafiando la lluvia de balas. Para ayu + <!-- Page 60 -->darnos, el general Thiebault, de la división de Saint-Hilaire, + refuerza nuestra derecha con doce piezas de artillería, que, bien disparadas, + hacen grandes claros en las filas contrarias. Éstas tienen al fin que + retroceder al otro lado de la loma. ¿Veis aquel repecho que hay a la + izquierda? Pues allí fué el 17.º de línea. Piquemos + nuestras cabalgaduras, y nos hallaremos en el mismo sitio. Estúpidos, + ¿no os entusiasmáis con estas cosas? Mira, Gabriel, ya estamos + subiendo: ésta es la loma que veíamos desde lejos; este repecho que + miráis a la izquierda es el repecho de Estari-Winobradi, adonde el general + Vandamme nos condujo. ¿Pero creéis que era cosa de juego? El repecho + estaba defendido por numerosas tropas rusas y una formidable artillería. La + cosa era peliaguda; pero cuando los generales dicen «Adelante, siempre + adelante», no es posible resistir, y aunque del 17.º de línea no + quedamos más que la tercera parte para contarlo, ayudados por el 24.º de + ligeros tomamos al fin el repecho, apoderándonos de la artillería. Los + rusos se desbandaron por el otro lado de la loma, dirigiéndose hacia aquel + caserío que a lo lejos clarea, a la luz de la luna, y que no es otro que el + castillo de Austerliz.</p> + <p>Marijuán reventaba de hilaridad. Yo a mi vez no pude menos de hacer alguna + observación al narrador, diciéndole:</p> + <p>—Señor de Santorcaz, allá no se ve ningún castillo, + como no sea que se le antoje fortaleza la cabaña de algún pastor de + ovejas, únicos rusos que andan por estos lugares.</p> + <p>—<!-- Page 61 -->Tú si que no sabes lo que te + dices—prosiguió Santorcaz, deteniendo su macho en medio del + camino—. Os seguiré contando. Mientras los del centro hacíamos lo + que habéis oído, allá por la izquierda, en esa tierra llana que + tenemos a este lado, la caballería cargaba portentosamente al mando de Lannes + y Murat. Francamente, rapaces, de esto poco os puedo hablar, porque caí + herido: por un buen rato se me pusieron telarañas ante los ojos, y mis + oídos no percibían sino un vago zumbido. Pero ahí, hacia la derecha, se + remataba a los rusos y austriacos del modo más admirable. ¿No veis los + pantanos de Satzchan? A lo lejos brilla su engañosa superficie; están + helados, y los rusos, impelidos por Soult, se precipitan sobre ellos. En el acto, el + Emperador manda que la artillería de la Guardia dispare algunos cañonazos + sobre el hielo para que se hunda, y entre los desmenuzados cristales caen al agua dos + mil rusos con sus cañones, caballos, pertrechos, armas, municiones y carros, + precipitándose confusamente, sin que sus compañeros les prestaran + socorro, porque no pensaban más que en huir, y huyendo se ahogaban, y + quedándose morían barridos por la metralla francesa. ¡Qué + espantoso desastre para aquella pobre gente, y qué gran victoria para + nosotros! Estábamos locos de entusiasmo. ¡Pero qué veo! Gabriel, + y tú, Marijuán, ¿no os entusiasmáis? Sois unos + gaznápiros. Aquello fué prodigioso. Sólo entramos en fuego + cuarenta mil hombres, y merced a las hábiles disposiciones del gran tirano, + derrotamos a noventa <!-- Page 62 -->mil aliados, matándoles o ahogando quince + mil, cogiendo veinte mil prisioneros y ciento veinte cañones. ¿No + había motivo para que nos volviéramos locos con nuestro jefe? + ¡Ah, muchachos, si hubierais estado allí cuando recorrió el campo + de batalla mandando recoger los heridos! Creo que hasta los muertos se levantaban + para gritar «¡Viva el Emperador!», y cuando a la noche siguiente + encendimos una gran hoguera en este mismo sitio donde ahora estamos, y vino él + a situarse allí enfrente para recibir al Emperador de Austria, parecía + un dios rodeado de aureola de fuego y teniendo al alcance de su mano los rayos con + que destruía tronos y reyes, imperios y coronas.</p> + <p>Marijuán y yo nos reíamos; pero pronto nos fué forzoso + disimular nuestra hilaridad, porque habiendo preguntado el joven aragonés con + mucha sorna que cuál fué la ventaja sacada de tal lucha, Santorcaz se + amoscó, y amenazando castigarnos si no nos entusiasmábamos como + él, nos dijo:</p> + <p>—Mentecatos, podencos, ¿acaso la paz y Tratado de Presburgo es paja? + Prusia quedó aliada de Francia, perdiendo Austria el apoyo de su hermana. + Austria abandonó a Francia el Estado de Venecia y cedió el Tirol a + Baviera, reconociendo al mismo tiempo la soberanía de los electores de + Baviera, Wurtemberg y Baden, después de pagar a Francia cuarenta millones de + indemnización de guerra. Al mismo tiempo, pedazos de alcornoque, por el + Tratado de Schöenbrunn, Francia cedió a Prusia el Hannover, Prusia a Baviera + el marquesado de <!-- Page 63 -->Anspach y a Francia el principado de + Neufchâtel y el ducado de Cleves.</p> + <p>Marijuán y yo volvimos a mirarnos y nos volvimos a reír, lo cual, + advertido por Santorcaz, fué causa de que éste nos sacudiera un par de + latigazos que, a ser repetidos, nos habrían obligado a defendernos, haciendo + allí mismo un segundo Austerlitz. Más bien estábamos para burlas + que para veras, y Marijuán especialmente no dejaba pasar coyuntura en que + pudiera zaherir a nuestro compañero. Como acertáramos a encontrar un + rebaño de ovejas y cabras, dijo el aragonés:</p> + <p>—Apartémonos aquí junto al charco para ver de derrotar a estos + austriacos y rusiacos, que vienen mandados por el tío Parranclof, emperador + del Zurrón y rey de los guarros, y subamos a la loma de la Panza para + quitarles la artillería y hacerles meter en el castillo.</p> + <p>Yo en tanto, acordándome de D. Quijote, contemplaba el cielo, en cuyo + sombrío fondo las pardas y desgarradas nubes, tan pronto negras como radiantes + de luz, dibujaban mil figuras de colosal tamaño, con esa expresión que, + sin dejar de ser cercana a la caricatura, tiene no sé qué sello de + solemne y pavorosa grandeza. Fuera por efecto de lo que acababa de oír, fuera + simplemente que mi fantasía se hallase por sí dispuesta a la + alucinación, que siempre produce un bello espectáculo en la solitaria y + muda noche, lo cierto es que vi en aquellas irregulares manchas del cielo veloces + escuadrones que corrían de Norte a Sur, y en su revuelta masa las cabezas de + los caballos y <!-- Page 64 -->sus poderosos pechos, pasando unos delante de otros, + ya negros, ya blancos, como disputándose el mayor avance de la carrera. Las + recortaduras, varias hasta lo infinito, de las nubes hacían visajes de + distintas formas: vi colosales sombreros o morriones con plumas, penachos, bandas, + picos, testuces, colas, crines, garzotas; aquí y allí se alzaban manos + con sables y fusiles, banderas con águilas, picas, lanzas, que corrían + sin cesar; y al fin, en medio de toda esa baraúnda, se me figuró que + aquellas mil formas se deshacían, y que las nubes se conglomeraban para formar + un inmenso sombrero apuntado de dos candiles, bajo el cual los difuminados + resplandores de la luna como que bosquejaban una cara redonda y hundida entre altas + solapas, desde las cuales se extendía un largo brazo negro, señalando + con insistente fijeza el horizonte.</p> + <p>Yo contemplaba esto, preguntándome si la terrible imagen estaba realmente + ante mis ojos, o dentro de ellos, cuando Santorcaz exclamó de improviso:</p> + <p>—¡Miradle, miradle allí! ¿Le veis? + ¡Estúpidos! ¡Y queréis luchar con este rayo de la guerra, + con este enviado de Dios que viene a transformar a los pueblos!</p> + <p>—¡Sí, allí lo veo!—exclamó Marijuán, + riendo a carcajadas—. Es D. Quijote de la Mancha que viene en su caballo, y + tras él Sancho Panza en burro. Déjenlo venir, que ahora le aguarda la + gran paliza.</p> + <p>Las nubes se movieron, y todo se tornó en caricatura.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="VIII" name='VIII'></a> + <h2><!-- Page 65 -->VIII</h2> + <br /> + + <p>El sol no tardó en salir, aclarando el país y haciendo ver que no + estábamos en Moravia, como vamos de Brunn a Olmutz, sino en la Mancha, + célebre tierra española.</p> + <p>El pueblo donde paramos a eso de las ocho de la mañana era Villarta; y + dejando allí nuestros machos, tomamos unas galeras que en nueve horas nos + hicieron recorrer las cinco leguas que hay desde aquel pueblo a Manzanares: + ¡tal era la rapidez de los vehículos en aquellos felices tiempos! Cuando + entrábamos en esta villa al caer de la tarde, distinguimos a lo lejos una gran + polvareda, levantada al parecer por la marcha de un ejército, y dejando los + perezosos carros, entramos a pie en el pueblo para llegar más pronto, y saber + qué tropas eran aquéllas y adónde iban.</p> + <p>Allí supimos que eran las del general Ligier-Belair, que iba en auxilio del + destacamento de Santa Cruz de Mudela, sorprendido y derrotado el día anterior + por los habitantes de esta villa. En la de Manzanares reinaba gran inquietud; y una + vez que los franceses desaparecieron, ocupábanse todos en armarse para acudir + a socorrer a los de Valdepeñas, punto donde se creía próximo un + reñido combate. Dormimos en Manzanares, y al siguiente día, no + encontrando ni cabalgaduras ni carro alguno, partimos a pie para la venta de la Conso + <!-- Page 66 -->lación, donde nos detuvimos a oír las estupendas nuevas + que allí se referían.</p> + <p>Transitaban constantemente por el camino paisanos armados con escopetas y + garrotes, todos muy decididos, y según la muchedumbre de gente que hacia + Valdepeñas acudía, en Manzanares y en los pueblos vecinos de Membrilla + y la Solana no debían de quedar más que las mujeres y los niños, + porque hasta los inútiles viejos acudían a la guerra. Por + último, resolvimos asistir nosotros también al espectáculo que + se preparaba en la vecina villa, y poniéndonos en marcha, pronto recorrimos + las dos leguas de camino llano. Mucho antes de llegar divisamos una gran columna de + humo que el viento difundía en el cielo. La villa de Valdepeñas + ardía por los cuatro costados.</p> + <p>Apretando el paso, oímos ya cerca del pueblo prolongado rumor de voces, + algunos tiros de fusil, pero no descargas de artillería. Bien pronto nos + fué imposible seguir por el arrecife, porque la retaguardia francesa nos lo + impedía, y siguiendo el ejemplo de los demás paisanos, nos apartamos + del camino, corriendo por entre viñas y sembrados, sin poder acercarnos a la + villa. En esto vimos que la caballería francesa se retiraba del pueblo, + ocupando el llano que hay a la izquierda, y al mismo tiempo el incendio tomaba tales + proporciones, que Valdepeñas parecía un inmenso horno. Los gritos, los + quejidos, las imprecaciones que salían de aquel infierno llenaban de espanto + el ánimo más esforzado.</p> + <p><!-- Page 67 -->Al punto comprendimos que el interior del pueblo se + defendía heroicamente y que el plan de los franceses consistía en + apoderarse de los extremos, incendiando todas las casas que no pudiera ocupar. De vez + en cuando, un estruendo espantoso indicaba que alguno de los endebles edificios de + adobes había venido al suelo, y el polvo se confundía en los aires con + el humo. Los escombros sofocaban momentáneamente el fuego; pero éste + surgía con más fuerza, cundiendo a las casas inmediatas. Al fin + pareció que todo iba a cesar, y, según dijeron los que estaban cerca, + habían salido del pueblo algunos hombres a conferenciar con el General + francés. Mucho tiempo debieron de durar las conferencias, porque no vimos que + éstos se retiraran ni que concluyese el ruido y algazara en el interior; pero + al cabo de largo rato un movimiento general de la multitud nos indicó que algo + importante ocurría. En efecto; los franceses, replegando sus caballos en la + calzada, retrocedían hacia Manzanares.</p> + <p>Cuando entramos en Valdepeñas, el espectáculo de la población + era horroroso. Parece increíble que los hombres tengan en sus manos + instrumentos capaces de destruir en pocas horas las obras de la paciencia, de la + laboriosidad, del interés, fuerzas acumuladas por el brazo trabajador de los + años y los siglos. La calle Real, la más grande de aquella villa, y + como si dijéramos la columna vertebral que sirve a las otras de engaste y + punto de partida, estaba materialmente cubierta de jinetes franceses y de caballos. + Aunque la mayor parte <!-- Page 68 -->eran cadáveres, había muchos + gravemente heridos que pugnaban por levantarse; pero clavándose de nuevo en + las agudas puntas del suelo, volvían a caer. Sabido es que bajo las arenas que + artificiosamente cubrían el pavimento de la vía, el suelo estaba + erizado de clavos y picos de hierro, de tal modo que la caballería iba + tropezando y cayendo conforme entraba para no levantarse más.</p> + <p>A la calle se habían arrojado cuantos objetos mortíferos se creyeron + convenientes para hostilizar a los dragones, y aun después del combate + surcaban la arena turbios arroyos de agua hirviendo, que, mezclada con la sangre, + producía sofocante y horrible vapor. En algunas ventanas vimos + cadáveres que pendían con medio cuerpo fuera, apretando aún en + sus crispados dedos la hoz o el trabuco. En el interior de las casas que no eran + presa de las llamas, el espectáculo era más lastimoso, porque no + sólo los hombres, sino las mujeres y niños, aparecían cosidos a + bayonetazos en las cuevas, y si se trataba de entrar en alguna casa, por dar auxilio + a los heridos que lo habían menester, era preciso salir a toda prisa, + abandonándoles a su desgraciada suerte, porque el fuego, no saciado con + devorar la habitación cercana, penetraba en aquélla con furia + irresistible.</p> + <p>En resumen: franceses y españoles se habían destrozado unos a otros + con implacable saña; pero al fin aquéllos creyeron prudente retirarse, + como lo hicieron, no parando hasta Madridejos. Cuando Santorcaz, Marijuán y yo + <!-- Page 69 -->seguimos nuestra marcha para hacer noche en Santa Cruz de Mudela, el + espíritu de los valerosos paisanos de Valdepeñas no había + decaído, y tratando de reparar los estragos de aquella sangrienta jornada, + parecían capaces de repetirla al siguiente día.</p> + <p>De lejos y al caer de la tarde distinguíamos la columna de humo cubriendo + el cielo de vagabundas y sombrías ráfagas, y el aragonés y yo no + pudimos menos de maldecir en voz alta y expresivamente al tirano invasor de + España. Contra lo que esperábamos, Santorcaz no nos contestó una + palabra, y seguía su camino profundamente pensativo.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="IX" name='IX'></a> + <h2>IX</h2> + <br /> + + <p>Al pasar la tierra, me reconocí completamente sano de mi anterior + enfermedad. La influencia sin duda de aquel hermoso país, el vivo sol, el + viaje, el ejercicio, equilibraron al punto las fuerzas de mi cuerpo, y respiraba con + desahogo, andaba con soltura, sin sentir malestar alguno en mis heridas. Todo rastro + de dolor o debilidad desapareció, y me encontré más fuerte que + nunca. Nada de particular hallamos durante nuestro tránsito por las nuevas + poblaciones, a no ser la inquietud alarmante y los preparativos de defensa. En La + Carolina y en Santa Elena escaseaban mucho los hombres, porque la mayor parte + habían <!-- Page 70 -->ido a incorporarse a la legión formada por D. + Pedro Agustín de Echevarri, partida cuya base fueron los valerosos + contrabandistas del país. Quedaba, no obstante, en los desfiladeros de + Despeñaperros bastante gente para detener todos o la mayor parte de los + correos, y en varios puntos, apostadas las mujeres o los chiquillos en lo escabroso + de aquellas angosturas, avisaban la proximidad del convoy para que luego cayeran + sobre él los hombres. También advertimos gran abandono en los primeros + campos de pan que se ofrecieron a nuestra vista, y en algunos sitios las mujeres se + ocupaban en segar a toda prisa los trigos todavía lejos de sazón. Cerca + de Guarromán vimos grandes sementeras quemadas, señal de que + había comenzado allí su oficio la horrible tea del invasor.</p> + <p>Hasta entonces no había ocurrido ninguna colisión sangrienta entre + imperiales y andaluces. Éstos, al ver que de improviso, por entre los romeros + y lentiscos de la sierra, desfilaban aquellos soldados de la fábula, tan + hermosos y al mismo tiempo tan justamente engreídos de su valor, no volvieron + de su asombro sino cuando los vieron desaparecer camino de Córdoba, y + sólo entonces, sintiendo requemadas sus mejillas por generosa vergüenza, + cayeron en la cuenta de que el suelo patrio no debía ser hollado por + extranjeras botas. Los franceses encontraron el país tranquilo, y creyeron + llegar felizmente a Cádiz; pero bajo las herraduras de sus caballos iba + naciendo la hierba de la insurrección. Aquellos corceles no eran + <!-- Page 71 -->como el de Atila, que imprimía sello de muerte a la tierra, + sino que, por el contrario, sus pisadas, como un toque de rebato, iban despertando a + los hombres y convocándoles detrás de sí.</p> + <p>Llegamos por último a Bailén, y explicaré por qué nos + detuvimos en esta villa algunos días. Allí residía el ama de + Marijuán, quien al presentarse a ella nos rogó que le + acompañásemos, y esta apreciable señora, que era doña + María Castro de Oro de Afán de Ribera, condesa de Rumblar, nos + recibió con tanto agasajo, nos ponderó de tal modo la ruindad de las + posadas y ventas de la villa, que no tuvimos por conveniente hacernos de rogar y + aceptamos la hospitalidad que se nos ofrecía. La casa era grandísima y + no faltaba hueco para nosotros, ni tampoco excelente comida y bebida de lo más + selecto de Montilla y Aguilar.</p> + <p>—A estas horas—nos dijo la Condesa—los franceses deben haber + empeñado una acción con el ejército de paisanos que dicen + salió de Córdoba para defender el paso del puente de Alcolea. Si ganan + los españoles, los franceses retrocederán hacia Andújar, y como + han de estar muy rabiosos, cometerán mil atrocidades en el camino. No conviene + que salgan ustedes de aquí, a no ser que tengan intención, como mi + hijo, de incorporarse al ejército que se está formando en Utrera.</p> + <p>No eran necesarias tantas razones para convencernos. Nos quedamos, pues, en la + ilustre casa; y ahora, señores míos, con todo reposo voy a contaros + puntualmente lo que recuerdo <!-- Page 72 -->de aquella mansión y de sus + esclarecidos habitantes, destinados a figurar bastante en la historia que voy + refiriendo.</p> + <p>El palacio de Rumblar era un caserón del siglo pasado, de feísimo + aspecto en su exterior, pero con todas las comodidades interiores que alcanzaban los + tiempos. Las altas paredes de ladrillo; las rejas enmohecidas y rematadas en cruces; + los dos escudos de piedra obscura que ocupaban las enjutas de la puerta, cuyo marco + apainelado y con vuelta de cordel parecía remontarse a fecha más + antigua que el resto de la casa; las dos ventanas angreladas junto a un mirador + moderno; el farol sostenido por pesada armadura de hierro dulce, en cuyo centro se + retorcían algunas letras iniciales y una corona dibujadas con las vueltas del + lingote; las guarniciones jalbegadas alrededor de los huecos; los pequeños + vidrios, las celosías, y la diversidad y variedad de aberturas practicadas en + el muro, según las exigencias del interior, le asemejaban a todas las antiguas + mansiones de nuestros grandes, bastante desprendidos siempre para gastar en la + fábrica de los conventos el gusto y el dinero que exigían las fachadas + de sus palacios. Por dentro resplandecía el blanco aseo de las casas de + Andalucía. Tenía gran sala baja, capilla, patio con flores, + habitaciones con zócalo de azulejos amarillos y verdes; puertas de pino, + lustradas y chapeadas; gran número de arcones, muchas obras de talla, cuadros + viejos y nuevos, algunas jaulas de pájaros, finísimas esteras, y, sobre + todo, una tranquilidad, un reposo y plácido silencio <!-- Page 73 -->que + convidaban a residir largo tiempo en aquella mansión.</p> + <p>Hablemos ahora de la familia de Afán de Ribera, o Perafán de Ribera, + que en esto no están acordes los cronistas. Ocupará el primer lugar en + esta enumeración reverente la señora Condesa viuda D.ª + María Castro de Oro de Afán, etc., aragonesa de nacimiento, la cual era + de lo más severo, venerando y solemne que ha existido en el mundo. + Parecía mayor de cincuenta años, y era alta, gruesa, arrogante, + varonil, usaba para leer sus libros devotos o las cuentas de la casa, unos grandes + espejuelos engastados en gruesa armazón de plata, y vestía + constantemente de negro, con traje que a las mil maravillas a su cara y figura + convenía. Aquélla y ésta eran de las que tienen el privilegio de + no ser nunca olvidadas, pues su curva nariz, sus cabellos entrecanos, su barba echada + hacia afuera, y la despejada y correcta superficie de su hermosa frente, + hacían de ella un tipo cual no he visto otro. Era la imagen del respeto + antiguo, conservada para educar a las presentes generaciones.</p> + <p>Tendrá el segundo lugar su hijo, joven de veinte años, niño + aún por sus hábitos, su lenguaje, sus juegos y su escasa ciencia. Era + el único varón, y, por tanto, el mayorazgo de aquella noble casa, cuyo + origen, como el del majestuoso Guadalquivir, se remontaba a las fragosidades de la + Sierra de Cazorla, donde los primeros Afán de Ribera hicieron no sé + qué hazañas durante la conquista de Jaén. El joven D. Diego + Hipólito Félix de Cantalicio <!-- Page 74 -->había sido educado + conforme a sus altos destinos en el mundo, bajo la dirección de un ayo, de que + después hablaremos, y aunque era voluntarioso y propenso a sacudir el + cascarón de la niñez, arrastrando por el polvo de la travesura juvenil + el purpúreo manto de la primogenitura, su madre le tenía metido en un + puño, como suele decirse, y ejercía sobre él todos los rigores + de su carácter. Verdad es que el muchacho, con su instinto y buen ingenio, + había descubierto un medio habilísimo para atacar la severidad materna; + y era que cuando su ayo o la Condesa no le hacían el gusto en alguna cosa, + poníase los puños en los ojos, comenzaba a regar con pueriles + lágrimas los veinte años de su cuerpo, y exclamaba: + «Señora madre, yo me quiero meter fraile.» Estas palabras, esta + resolución del muchachuelo, que de ser llevada adelante troncharía + implacablemente el frondoso árbol mayorazguil, difundía el pánico por + todos los ámbitos de la casa. Procuraban todos aplacarle, y la madre + decía: «No seas loco, hijo mío. Vaya, puedes montarte a caballo + en la viga del patio, y te permito que le pongas al gato las cáscaras de nuez + en sus cuatro patitas.»</p> + <p>A estos dos personajes seguirán forzosamente las dos hijas de la Marquesa: + dos pimpollos, dos flores de Andalucía, lindas, modestas, pequeñas, + frescas, sonrosadas, alegres, sin pretensiones, a pesar de su nobleza, rezadoras de + noche y cantadoras por la mañana; dos avecillas que encantaban la vista con el + aleteo de su inocente frivolidad y de cierta ingenua co + <!-- Page 75 -->quetería, de ellas mismas ignorada. Eran pequeñas como + el resedá; pero como el resedá tenían la seducción de un + aroma que se anuncia desde lejos, pues al sentirles los pasos se alegraba uno, y su + proximidad era aspirada con delicia. Asunción y Presentación eran dos + angelitos con quienes se deseaba jugar para verles reír, y para reírse + uno mismo del grave gesto con que enmascaraban sus lindas facciones cuando su madre + les mandaba estar serias. La de menor edad era destinada al claustro, y mientras + acariciaba D.ª María la grandiosa idea de ponerla en las Huelgas de + Burgos, se acordó que tomara las lecciones necesarias para ser doctora, por lo + cual el ayo de su hermano había empezado a enseñarle la primera + declinación latina, que aprendió en un periquete, encontrando aquello + muy bonito. La primera, esto es, Asunción, no tenía necesidad de + aprender nada, porque era destinada al matrimonio.</p> + <p>Y, por último, no quiero dejar en la obscuridad al ayo del joven D. Diego. + Llamábanle comúnmente D. Paco, y era un varón de gran sencillez + y moderación en sus costumbres, aunque algo pedante. Estaba él + convencido de que sabía latín, y citaba a veces los autores más + célebres, aplicándoles lo que estos desgraciados no pensaron nunca en + decir. ¡A tales imputaciones calumniosas está expuesta la celebridad! + También se preciaba D. Paco de enseñar a sus discípulos + acertadamente la historia antigua y moderna, aunque sabemos por documentos de + autenticidad incontestable, que <!-- Page 76 -->en sus explicaciones nunca + pasó más acá del arca de Noé. Era, sí, muy fuerte + en la vida de Alejandro el Grande, y podemos asegurar que poseía en + altísimo grado un arte que no a todos los mortales es dado cultivar con + regular acierto. Don Paco era un gran pendolista, que pudiera competir con esos + colosos de la Caligrafía: Torío el Sublime y Palomares el Divino, y + hasta con el moderno Iturzaeta; habilidad que en parte había transmitido a su + discípulo, pues las planas del heredero de Rumblar llenaban de + admiración al señor Obispo de Guadix cuando iba a pasar unos + días en la casa. Además, D. Paco era un hombre excelente, y temblaba de + miedo delante de la Condesa cuando ésta le achacaba las faltas del + niño. Vestía de negro, siempre en traje ceremonioso, aunque no nuevo, + usando asimismo peluca blanca, rematada en descomunal bolsa. A los forasteros + huéspedes nos trataba con mucha dulzura; porque «la + hospitalidad—decía—fué don particular de los pueblos + antiguos, y debe ser practicada por los presentes para enseñanza de los + venideros».</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="X" name='X'></a> + <h2>X</h2> + <br /> + + <p>El patrimonio de aquella casa era bueno, aunque muy inferior al de otras familias + de Andalucía y de Castilla; pero contaba la Condesa con que sería de + los primeros de España <!-- Page 77 -->luego que su hijo heredara el mayorazgo + de unos parientes por línea colateral, que carecían de sucesión + directa. Para facilitar esto, D.ª María concibió un proyecto + gigantesco, del cual dependía, como el lector verá, la perpetuidad de + aquella casa y solar ilustre por el largo discurso de los siglos; trató de + casar a su hijo con una hembra de la familia de aquellos sus parientes, a la + sazón poseedores del mayorazgo, y residentes en Córdoba, aunque su + habitual morada era Madrid. No era obstáculo para esto la niñez, + más bien moral que física, de D. Diego, pues siendo entonces costumbre + emparentar lo más pronto posible a los mayorazgos, los casaban fresquitos y + antes que tuvieran tiempo de asomar las narices por las rendijas de la puerta del + mundo, donde, al decir de D. Paco, no había sino perdición y desvanecimiento + para la juventud, porque las dulzuras de la copa de los placeres duraban breves + instantes, mientras que sus amargas heces trascendían por luengos + años.</p> + <p>Pero alguien hubo de producir trastorno en los planes sabiamente trazados por + D.ª María y sus ilustres primas; desconcertólos Napoleón, + Emperador de los franceses, al poner sus ojos en esta joya del continente y al + invadirla. La guerra, aquella santa guerra de que no nos muestra otro ejemplo la + Historia en tiempos cercanos, obligó a suspender este como otros proyectos, y + D.ª María, aragonesa y muy patriota, hubo de llamar a D. Diego, y desde + lo alto de su sitial le aterró con estas palabras, confiadas después a + mi discreción por D. Paco:</p> + <p>—<!-- Page 78 -->Hijo mío, mucho te quiero. Tu muerte no sólo + nos mataría de pena, sino que aniquilaría nuestra casa y linaje. Eres + mi único varón, eres el alma de esta casa, y, sin embargo, es preciso + que vayas a la guerra. Sangre valerosa corre por tus venas, y estoy bien segura de + que a pesar de tus pocos años dejarás en buen lugar el nombre que + llevas. Todos los jóvenes se deben a su rey y a su patria en estos terribles + días en que un miserable extranjero se atreve a conquistar a España. + Hijo mío, mucho te amo; pero prefiero verte muerto en los campos de batalla y + pisoteado por los caballos franceses a que se diga que el hijo del conde de Rumblar + no disparó un tiro en defensa de su patria. Los hijos de todas las familias + nobles de Andalucía se han alistado ya en el ejército de + Castaños; tú irás también, con una escolta de criados, + que armaré y mantendré a mis expensas mientras dure la guerra.</p> + <p>Al decir esto, la marmórea cara de D.ª María no se + inmutó; pero Asunción y Presentación lloraron a moco y baba. El + joven palpitó de entusiasmo al tomar parte en un juego que no conocía, + y que, visto de lejos, es muy bonito.</p> + <p>Nosotros llegamos precisamente cuando se estaban haciendo los preparativos y el + equipo de guerra del mayorazgo. Todos trabajaban en aquella casa, y no eran las menos + atareadas las hermanitas del Sr. Conde, porque a más de la delicadísima + ropa blanca que con sus propias manos y bajo la inspección de su madre + aparejaron, poniéndola con mucho orden <!-- Page 79 -->en las gruperas, se + ocupaban a toda prisa en arreglar unos muy lindos escapularios, no sólo para + él, sino para todos los de la comitiva.</p> + <p>No sé qué aquellos preparativos tenían de semejante con los + que se hacen para mandar a un chico al colegio; verdad es que nada hay tan + instructivo y despabilador como un campamento, y por eso decía D. Paco que la + guerra es maestra del ingenio y domeñadora de las impetuosidades + juveniles.</p> + <p>Marijuán fué destinado a acompañar al señorito. Con + él y otros criados formóse una legioncilla de cinco hombres; mas + sabedora doña María de que otros jóvenes de familias ricas de + Baeza, Bujalance y Andújar habían llevado hasta diez, mandó que + se aumentara aquel número, fijándose al instante en Santorcaz y en + mí. Se nos ofrecía una peseta diaria, además de lo que cayera si + volvíamos con vida y salud. Mi compañero y yo nos miramos, consultando + con elocuente silencio el aspecto de nuestras respectivas fachas. Hallábamonos + ambos muy derrotados; y con aquella escrutadora penetración que da la carencia + de posibles, cada cual conoció la escualidez y vanidad de la bolsa del otro. + Santorcaz opinó que yo debía aceptar el enganche, y yo fuí del + mismo dictamen respecto a mi amigo; D.ª María ofreció equiparnos, + mudando nuestras ropas por otras nuevas y mejores, y además + comprometíase a mantener por algún tiempo a los que ya comenzaban a + tener dudas acerca del pan que comerían al llegar a Córdoba. No + vacilamos, y henos convertidos en soldados de caba<!-- Page 80 -->llería, + prontos a incorporarnos al reducido, pero brillante ejército de San Roque. + Comprendí que aquél era mi destino, y que para el fin que a + Córdoba me llevaba, más me convenía penetrar en esta ciudad como + soldado obscuro que como desalmado y andrajoso vagabundo. Santorcaz se decidió + después de meditarlo mucho, dando paseos en la habitación donde se nos + había albergado. Una vez resuelto a ello, pareció muy alegre y le + oí pronunciar algunas palabras que me demostraron la agitación de su + alma por causas para mí desconocidas entonces. Luego expuso a D.ª + María que no partiría de Bailén hasta no recibir unas cartas que + esperaba de Córdoba y de Madrid, relativas a sus intereses, a lo cual + accedió la señora, diciéndole que permaneciese en la casa hasta + cuando quisiera, con la condición de incorporarse después a la escolta + de D. Diego si ésta salía antes.</p> + <p>No tardó mucho el día de la partida. El joven mayorazgo estaba + vestido del modo siguiente: una ancha faja de seda color de amaranto le + ceñía el cuerpo; sus calzones de ante se ataban bajo la rodilla, y + sobre las medias de seda llevaba gruesas botas de cordobán con espuelas de + plata. El marsellés de paño pardo fino con adornos rojos y azules daba + singular elegancia a su cuerpo, así como el ladeado sombrero portugués, + con moña de felpa negra y cordón de oro. Guarnecía su cintura + sobre el fajín lo que llamaban charpa, y era un ancho cinturón de cuero + con diversos compartimientos ocupados por dos pistolas, un puñal y un + <!-- Page 81 -->cuchillo de monte, de modo que llevaba el niño en los lomos un + completo arsenal, propio para hacer frente a todas las circunstancias + imaginables.</p> + <p>Ocupábanse la madre y las hijas en arreglar los últimos pormenores + del vestido, ésta cosiendo el postrer botón, aquélla poniendo un + alfiler a la cinta del sombrero, la otra calzando la espuela al mozo, cuando D.ª + María dijo con la viveza propia del que recuerda de improviso la cosa mas + importante:</p> + <p>—Falta lo principal: falta la espada.</p> + <p>Al punto las miradas de todos fijáronse con cierto respeto en un venerable + armario de añejo roble que en el testero principal de la habitación + desde largos años existía. Acercóse a él la Sra. Condesa, + y abriéndolo, sacó una espada larguísima, con su vaina y + tahalí, las tres piezas muy marcadas con el sello de honrosa antigüedad. + Desenvainó el acero la propia D.ª María con gesto majestuoso, + aunque sin ninguna afectación de brío varonil, y luego que lo hubo + contemplado un instante, volvió a meterlo en la vaina, entregándolo + después a su hijo. Era una hermosa hoja toledana de cuatro mesas y de una vara + y seis pulgadas de largo. En la cazoleta o taza cabía holgadamente un azumbre, + y sus gavilanes nielados de oro, lo mismo que el arriaz, daban aspecto + artístico y lujoso a la empuñadura. Tenía en las dos fachadas + del puño el escudo de los Rumblares, y en el pomo una cabeza con la empresa + del armero toledado Sebastián Hernández. En la hoja, algo + roñosa, se podía de<!-- Page 82 -->letrear, aunque con trabajo, la + inscripción grabada en uno de sus lados: <i>Pro Fide et Patria, Pro Christo et + Patria, Pro Aris et Focis, Inter Arma silent Leges</i>.</p> + <p>Colgóse al cinto esta poderosa ilustre tizona el joven D. Diego, para cuyas + manos era peso exorbitante; mas él, orgulloso de llevarlo, hizo un gesto poco + favorable a los propósitos del invasor de España, y se preparó a + salir. Prorrumpieron en copioso llanto Asunción y Presentación, lo cual + dió al traste con la forzada entereza del Condesito, destinado a ser el terror + de la Francia, y pasando de los pucheros a los hipidos, y de los hipidos a una + violenta explosión de lágrimas, atronó la casa por espacio de un + cuarto de hora. Ni por esas perdió D.ª María su serenidad, + hablando a su hijo de asuntos extraños a la guerra.</p> + <p>—Lo primero que has de hacer cuando llegues a Córdoba es visitar a + mis primas y entregarles estas cartas. Mira, aquí van las señas de su + palacio. Harto sentimos que no pueda celebrarse la boda concertada; pero Dios lo + quiere así, y la patria es lo primero. Algún día será. Di + a esas señoras que si vuelven pronto a Madrid, no les perdono que pasen sin + detenerse algunos días en ésta su casa.</p> + <p>Luego, tomando distinto tono, habló así:</p> + <p>—<i>Hijo mío, cuidado con lo que haces. Observa la mejor conducta: + mira que vas a combatir al enemigo y a defender la Religión, la Patria, el + Estado y el Rey. Si cobarde vuelves la espalda, no vuelvas jamás a mi casa, ni + te acuerdes nunca de tu madre, ni cuentes ya con su tierno cariño.... + <!-- Page 83 -->Su indignación, su aborrecimiento eterno: he aquí la + recompensa que te aguarda</i>.</p> + <p>He subrayado estas palabras porque son puntualmente históricas: constan en + papeles impresos de aquel tiempo, que puedo mostrar al que verlos desee. La mujer que + los pronunciara (pues no fué D.ª María, y el atribuirlo a + ésta es de mi exclusiva responsabilidad) añadió lo siguiente, + dirigiéndose a otras madres que despedían a sus hijos en las puertas + del pueblo:</p> + <p>—<i>Compañeras, si en las batallas llegan a morir todos los hombres, + triunfaremos nosotras<a id="FNanchor_1" name='FNanchor_1'></a><a + href='#Footnote_1'><sup>[1]</sup></a></i>.</p> + <p>Salimos de la casa, tomando cada cual la cabalgadura que se le había + destinado, juntamente con un sable y dos pistolas. El bagaje se repartió entre + todos. Un criado antiguo se había encargado del dinero, otro llevaba las ropas del + señorito; Marijuán llenaba sus alforjas con abundantes provisiones, y + en mi grupera pusimos varios encargos y las cartas que D. Diego debía entregar + en Córdoba. Cuando yo las acomodaba en mi equipaje, pude ver de soslayo los + sobres, y me quedé frío de sorpresa y casi diré de terror: + leí los nombres de Amaranta, de la Marquesa su tía y del señor + diplomático.</p> + <p>Santorcaz, que aún no había recibido lo que aguardaba, se + quedó, prometiendo juntarse con nosotros al día siguiente o a los dos + días. Yo lo vi muy pensativo y tétrico, las manos a la + <!-- Page 84 -->espalda, paseando por el portal de la casa cuando salíamos de + ella. Hasta fuera de la villa fué en nuestra compañía D. Paco, + el cual recordaba a su discípulo las máximas de Alejandro sobre la + guerra, recomendándole una y otra vez que las pusiera en práctica al + pelear contra los franceses, y que cuidase de sostener siempre el orden oblicuo, + disponiendo una segunda línea para asegurar las espaldas y los flancos, + «porque a esto—decía—debió el gran Macedonio que + siempre quedaran victoriosas sus difalangarquías y + tetrafalangarquías».</p> + <p>Con tan sabía máxima, que el heredero de Rumblar juró cumplir + al pie de la letra, despidióse D. Paco, y seguimos nuestra marcha muy + contentos. No tomamos el camino real desde Bailén a Córdoba por no + tropezar con la retaguardia del general Dupont, o con los muchos destacamentos que + había dejado en todos los pueblos, y en vez de las diez y ocho leguas y media + de que consta aquella vía, tuvimos que andar unas veinticuatro, pues en + nuestro rodeo fuimos a Menjíbar; desde allí, por Torre Jimeno, + siguiendo un detestable camino de herradura, pasamos a Martos, y de Martos, por + Alcaudete y Baena, fuimos a buscar en Castro del Río la margen derecha del + Guadajoz, que nos condujo a las inmediaciones da Córdoba.</p> + <p>Al salir de Bailén supimos la derrota de los paisanos y soldados de + regimientos provinciales en el puente de Alcolea, y en Alcaudete nos dieron otra + terrible noticia, referente a la entrada de los franceses en Córdoba y al sa + <!-- Page 85 -->queo de aquella hermosa ciudad. Esto y el encuentro de algunos + dispersos de la partida de Echevarri nos inclinó a tomar el camino de + Écija; pero el día 16 supimos que los franceses habían evacuado + a Córdoba; y adoptando nuestro primitivo itinerario, divisamos en la + mañana del 18 un inmenso caserío blanco, que destacaba sobre el verde azul de + la lejana sierra infinidad de torres, minaretes, espadañas y cimborrios.</p> + <br /> + <br /> + <b>Nota a pie de página:</b> + <p><a id="Footnote_1" name='Footnote_1'></a> <a href='#FNanchor_1'>[1]</a> Esto + pasó en Mérida en 23 de junio. <a id="XI" name='XI'></a></p> + <h2>XI</h2> + <br /> + + <p>Córdoba, la ciudad de Abdherranmán; la Meca de Occidente, la que + fué maestra del género humano, la vieja andaluza, que aún se + engalana con algunos restos de su antigua grandeza; todavía hermosa, a pesar + de los siglos guerreros que han pasado por ella; ya sin Zahara, sin academias, sin + pensiles, sin aquellas doscientas mil casas de que hablan los cronistas + árabes; sin califa, sin sabios, pero orgullosa aún de su + mezquita-catedral, la de las ochocientas columnas; triste y religiosa, habiendo + substituído el bullicio de sus bazares con el culto de sus sesenta iglesias y + sus cuarenta conventos; siempre poética y no menos rica en la decadencia + cristiana que en el apogeo musulmán; ciudad que hasta en los más + pequeños accidentes lleva el sello de los siglos; tortuosa, arrugada, + defendiéndose de la luz como si quisiera ocultar su vejez; escondida en + <!-- Page 86 -->sus interiores, donde guarda innumerables maravillas, y siempre + asustada al paso del transeúnte; protectora de los enamorados, para quienes ha hecho + sus mil rejas y ha obscurecido sus calles; devota y coqueta a la vez, porque cubre + con sus joyas las imágenes sagradas, y se engalana y perfuma aún con + los jazmines de sus patios.... Tal era la ciudad que había estado entregada + por tres días a la brutal codicia de los soldados de Dupont. Este desgraciado + caudillo, que desde entonces comenzó a sentir la indecisión y el + aturdimiento que le acompañaron hasta capitular, temeroso de ser sorprendido + allí por las tropas de Castaños, se retiró el 16 de junio, + dirigiéndose a Andújar, desde donde pidió refuerzos a + Madrid.</p> + <p>El 18 entramos nosotros en la ciudad saqueada, aún llena de mortal espanto. + Aún no había sido lavada la sangre que manchaba sus calles, ni + sabían exactamente los cordobeses a ciencia cierta el dinero y cantidad de + alhajas que les habían robado. Antes que en contar lo que les quedaba pensaron + en armarse, y si antes habían ido a la lucha los campesinos, siguiendo a los + regimientos provinciales y las milicias urbanas, después del saqueo todas las + clases de la sociedad se apercibieron para lo que más que la guerra era un + ciego plan de exterminio, pues no se decía <i>vamos a la guerra</i>, sino a + <i>matar franceses</i>.</p> + <p>Desde que entré en la desgraciada ciudad, a la emoción producida por + el espectáculo del reciente desastre se agregaba la que yo sentía por + asuntos de mi propia cuenta, y por la su<!-- Page 87 -->puesta proximidad a quien era + el faro de mi vida. Así es que luego que el Conde y los de la comitiva nos + arreglamos en una de las mejores posadas, salí con objeto de buscar la casa de + la Sra. Amaranta y de su tía, lo cual érame sumamente fácil, por + haber visto los sobrescritos de las cartas que traíamos para aquellas personas. Las + doce serían cuando llegué a la calle de la Espartería, donde era + la residencia de la tía de Amaranta. En lo sucesivo, y para evitar + confusiones, ya que no puedo nombrarla con su verdadero nombre, usaré el + título convencional de marquesa de Leiva.</p> + <p>Cuando di los primeros aldabonazos en la puerta, parecíame que golpeaba en + mi propio corazón. ¿Estaría allí Inés? + ¿Estaría allí, ya olvidada de que antes existiera en el mundo un + chico llamado Gabriel, arcabuceado por los franceses? Y si estaba y de improviso me + veía, ¿no era posible que se me presentara deslumbrada por los + esplendores de su nueva posición, y que a la palidez de la primera sorpresa + sucediera en su rostro el rubor de haberme amado? ¿Se acercaba el momento de + que yo cayese de la inconmensurable altura de mi fatuidad amorosa, encontrando una + sonrisa de desdén y la mano de un criado que me pusiera en la calle? + ¿Por ventura el trance que me esperaba era hermano gemelo de aquella otra gran + caída ocurrida en El Escorial, cuando por el favor de Amaranta soñaba + con los primeros puestos de la nación? ¿Bajaría mi alma desde + príncipe a lacayo, como poco antes bajó mi ambición?</p> + <p><!-- Page 88 -->Abrióme la puerta un criado conocido, a quien rogué + me llevase a presencia de mi antigua ama la Sra. Condesa. Mientras + atravesábamos el patio, buscaba afanosamente algún objeto que me + indicase la proximidad de Inés. Como olfatea el perro el rastro de su amo, + así aspiraba yo las emanaciones de la casa buscando el aire que había + sido aliento de aquella naturaleza querida. No oí su voz, ni sentí sus + pasos, ni ví cosa alguna que tuviera las huellas de su mano. A mí se me + antojaba que en cualquier objeto podía notar un sello especial que indicara + pertenecerle. Pero en nada de lo que vieron mis ojos encontré la huella + indefinible que debía tener todo aquello en que Inés pusiera los suyos. + Esto se comprende y no se explica. El corazón es el único adivino, y el + mío me dijo que Inés no estaba allí.</p> + <p>El patio era fresco y risueño, como todos los de las buenas casas de + Andalucía. Entre los jazmines reales, que abrazándose a una columna + ostentaban sus mil florecillas llenas del perfume más grato a los enamorados; + entre los naranjos de la China, graciosas miniaturas del naranjo común; entre + los rosales de la tierra y esos claveles indígenas, cuya imperial hermosura no + ha logrado eclipsar ninguna de las elegantes flores modernas; entre los tiestos de + reseda, de mejorana, de albahaca y de sándalo, saltaban los chorros de una + fuente habladora, con cuyo monólogo se concertaba el canto de algunos + pájaros prisioneros en doradas jaulas. El pavimento era de mármol y los + zócalos de azulejos; sobre éstos, y cubriendo gran + <!-- Page 89 -->parte de la pared, había cuadros al óleo de aquella escuela + andaluza que ha llevado a los lienzos el tono caliente de la tierra, la esplendidez + de la inflamada atmósfera y la agraciada melancolía de los + semblantes.</p> + <p>Afortunadamente para mí, Amaranta se dignó recibirme. Estaba en una + sala baja, fresca y obscura, y cuando yo entré se ocupaba en armar unas flores + de altar. ¿Se había entregado a la devoción? Vestía + completamente de blanco, y a la exigencia de la moda se unía el rigor de la + estación para que aquel ligero traje fuera nada más que lo + absolutamente necesario para cubrir su hermoso cuerpo. Entonces, entre las miradas de + fuera y el pudor interno no se ponía tan gran baluarte de telas como se pone + hoy.</p> + <p>Abrumadoramente hermosa estaba, y sus ojos negros, que eran, como otra vez he + dicho, los primeros ojos del mundo, es decir, los Bonapartes de la mirada humana, + conquistaban al punto todo aquello a que dirigían su pupila. Sentí en + su presencia mucha cortedad, gran turbación; sentíme sin ideas y sin + palabra.</p> + <p>—¿Qué vienes a buscar aquí?—me dijo.</p> + <p>—Señora, he venido a Córdoba para afiliarme en el + ejército del general Castaños, y sabiendo que Su Excelencia y + apreciable familia estaban en esta población, he querido visitar a mi antigua + y querida ama.</p> + <p>—Eres tan hipócrita como intrigantuelo y trapisondista—repuso + entre severa y amable. —¿Conque me tienes ley? ¿Por qué te + portaste tan mal conmigo?</p> + <p>—<!-- Page 90 -->Señora—exclamé, haciendo aspavientos de + respeto—. ¡Yo portarme mal! ¡Si no podré olvidar nunca lo + bien que estaba al servicio de Su Excelencia!</p> + <p>—¿Quieres ser otra vez mi criado?—me preguntó.</p> + <p>Esta proposición cayó sobre mí como un rayo. Pensé en + Inés, en el repentino engrandecimiento de la que había juzgado + compañera de mi existencia, y al considerarme criado de aquella casa, + temblé de indignación.</p> + <p>—No, señora, no quiero servir más. Soy soldado + —repuse—. Sin embargo, estoy a las órdenes de Vuecencia para lo + que guste mandarme.</p> + <p>—¿Conque soldado? ¿Y vas a la guerra? Dentro de un mes + serás general—dijo con punzante ironía.</p> + <p>—No aspiro a tanto. Quiero servir a mi país y nada más. Con + tal de que mañana pueda decir: «Contribuí a echar de + España a la canalla», quedaré satisfecho.</p> + <p>—¿Y crees que España podrá echar fuera a la canalla? + ¡Ah!, yo no participo de la ilusión de esta buena gente. + ¿Qué pasó el día 9 en el puente de Alcolea? Aquellos + pobres paisanos a quienes no se puede negar el valor, huyeron ante las tropas + disciplinadas del general Dupont. En Córdoba tampoco se les opuso resistencia, + y ¡qué horror, Dios mío! ¡Qué tres días de + angustia! Todos creíamos que los franceses entrarían con bandera de + paz, porque la gente de Echevarri abandonó la ciudad, y los de aquí no + trataban de hacer resistencia. Llegaron los <!-- Page 91 -->franceses a la Puerta + Nueva, y mientras las autoridades hablaban con ellos para darles entrada, de una casa + cercana salieron algunos tiros. Furiosos los enemigos, después de derribar a + cañonazos la puerta, desparramáronse por las calles de Córdoba, + asesinando a cuantos se encontraban al paso y metiéndose en las casas para + coger cuanto había. No puedes figurarte lo que era aquello. Mudos de espanto y + ansiedad estábamos todos aquí, atento el oído a los rumores de + la calle, cuando sentimos que las puertas caían a golpes, y penetraba aquella + soldadesca bestial, diciendo que se les entregasen todos los objetos de valor. El + miedo nos impidió andar en contestaciones con ellos, y al punto les dimos + alhajas, dinero, plata de mesa y cuanto había, deseando que se lo llevasen + todo de una vez para no escuchar sus insultos. Mas luego bajaron a la bodega, + sedientos de vino; no contentos con echar fuera las cubas pequeñas, + bebían en las llaves de las pipas grandes, y dejándolas luego abiertas, + corría el Montilla de setenta y cinco años, inundando las cuevas. Uno + de aquellos salvajes pereció ahogado en vino. Pero al fin se fueron de casa + sin cometer atrocidades de otra clase y nos vimos libres de semejante chusma. En + otras partes los horrores no pueden contarse. Robaron todo el dinero de la + Administración, toda la plata de los conventos, los vasos sagrados, los + cálices, las custodias, las alhajas de las imágenes; penetraron + también en los conventos de frailes, muchos de los cuales murieron asesinados; + convirtieron <!-- Page 92 -->en lupanar la iglesia de Fuensanta, y por tres + días Córdoba no fué una ciudad, fué un infierno, porque + todos los demonios, todas las maldades, sacrilegios y abominaciones cayeron sobre + ella. Por las calles se les encontraba borrachos, llenos de inmundicia y + revolcándose en el lodo, engullendo vorazmente la comida que sacaban a viva + fuerza de las casas. Los generales franceses, avergonzados de tanta bajeza, + querían someterlos a palos; pero fué preciso emplear mucho rigor, y + algunos hubieron de ser fusilados para que entraran en razón los demás. + Por último, saliendo de Córdoba para Andújar, esos cafres nos + han dejado en paz por algún tiempo. ¡Qué espantoso estado el de + España! Y lo peor es que sucumbirá. ¡Qué días + terribles nos aguardan! Quisiera yo tener las ilusiones de esta gente, y creer, que + como ellos creen, que con unas cuantas batallas ganadas por nosotros..., y por cierto + que no sé cómo será eso de ganar batallas, sin ejército, + ni generales, ni dinero, ni nada..., que con unas cuantas batallas se va a concluir + todo felizmente. Hay quien sueña con ir a Francia, después de echar a + los franceses, y traerse a Napoleón con un grillete al pie. ¡Dios quiera + que no perezcamos todos! ¡Dios nos dé valor para resistir la tormenta + que se nos viene encima!... Aquí vivimos sin saber a qué santo + encomendarnos. Casi no nos tratamos con nadie, y si tememos que Francia nos tome por + exaltadas patriotas, más nos duele que los vecinos nos crean afrancesadas. + Quisiéramos estar bien con todos y que ni unos ni otros nos + <!-- Page 93 -->molestaran.... Pero qué sé yo...; creo + difícil.... ¿Y en Madrid qué tal se vive?</p> + <p>—¿Piensa Usía volver a la Corte?</p> + <p>—¡Oh!, sí.... Pensamos marcharnos pronto, porque nos llama un + asunto en que está interesada toda la familia. A ser por mí, ya + estaríamos allá. No puedo vivir en Córdoba, y menos en el estado + actual de la guerra. Esto no es vivir. Si en Madrid no hubiese tranquilidad, nos + iríamos a Bayona con toda la familia.</p> + <p>—¿Y ninguna de las personas de esta casa fué maltratada por la + soldadesca francesa?—pregunté, deseando saber qué personas + había en la casa.</p> + <p>—Ninguna; sólo mi tío el Marqués tuvo una + contusión en la cabeza; pero recibióla al esconderse debajo de una + cama, y lo hizo con tanto ímpetu, que se dió un golpe muy fuerte contra + el suelo. Un amigo de casa, que nos visita todos los días, D. José + María de Malespina, también recibió un ligero rasguño en + la mano derecha al ocultarse detrás de un armario.</p> + <p>—¿Y las señoras? Oí decir que una sobrinita de la Sra. + Marquesa ... o sobrinita de Su Excelencia, no estoy bien seguro, había venido + de Madrid con objeto de acompañarlas.</p> + <p>—No—contestó Amaranta, mirando al suelo.</p> + <p>—Pues entonces lo confundo yo con otra cosa. Paréceme que en Madrid + lo oí decir al señor licenciado Lobo, aquel famoso escribano...; pero + no, seguramente se equivocó.</p> + <p>—<!-- Page 94 -->¿Conoces tú al Sr. de Lobo?—me + preguntó con inquietud.</p> + <p>—Ya lo creo; somos muy amigos. Le conocí cuando yo servía en + casa de D. Mauro Requejo..., y por cierto que el señor licenciado y yo tuvimos + una cuestión con motivo de cierta jovencita..., una infeliz, señora, + una desgraciada chiquilla, huérfana de padre y madre.</p> + <p>—A ver, cuéntame eso.</p> + <p>—Pues los Sres. de Requejo, que eran dos puerco-espines martirizaban a la + damisela. Yo tenía lástima de ella y quise sacarla de allí..., + pero me fusilaron los franceses.</p> + <p>—¡Te fusilaron!</p> + <p>—Sí, señora, y el Sr. de Lobo...; pues..., lo cierto + fué que la niña desapareció.</p> + <p>—Ya.... Cuéntamelo todo.</p> + <p>Con el mayor afán, con el interés más grande que durante mi + vida he sentido por cosa alguna, empezaba yo a contar a la Condesa lo que + sabía, cuando la entrada de dos personas me interrumpió.</p> + <p>Eran el diplomático y D. José María de Malespina, + aquél por tantos títulos famoso, aunque retirado, coronel de + Artillería, de quien hablé cuando lo de Trafalgar. El primero me + reconoció y tuvo la bondad de dirigirme algunas bromas.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XII" name='XII'></a> + <h2><!-- Page 95 -->XII</h2> + <br /> + + <p>—Sobrina—dijo el Marqués—, pronto tendremos aquí + las tropas de Castaños. ¿Sabes lo que ahora le decía al Sr. de + Malespina? Pues le decía que si la Junta de Sevilla me comisionara para entrar + en negociaciones con los franceses, tal vez lograría poner fin a esta + desastrosa guerra.</p> + <p>—¿Qué negociaciones ni qué ocho cuartos? —dijo + con desprecio Malespina—. ¡Oh! ¡Si la Junta de Sevilla siguiera el + plan que imaginé estos días. Mientras no demos a la artillería + el lugar que le corresponde no es posible alcanzar ventaja alguna. Mis recientes + estudios sobre cyclodiatomía y capóltica me han hecho descubrir + importantes principios que ahora debieran llevarse a la práctica.</p> + <p>—Reniego de la ciencia que inventa medios de + destrucción—declaró con gesto elocuente el Marqués—. + Por las vías diplomáticas pudieran las naciones resolver todas sus + querellas. ¡La guerra! ¿De qué sirve la guerra? ¿Vale la + pena de que perezcan miles de seres humanos por una cuestión que podría + arreglarse con un pedazo de papel y una pluma mojada en tinta, puesta en manos de + alguna persona que yo me sé?</p> + <p>—Hombre de Dios, sin la guerra, ¿qué sería del mundo? Y + sobre todo, ¿qué sería del mundo sin la artillería? + Montecúculi dice que las <!-- Page 96 -->batallas «dan y quitan las + coronas, concluyen las guerras e inmortalizan al vencedor».</p> + <p>—¡Sangre y luto y desolación! Pero no disputemos sobre el + volcán, amigo. La guerra es un mal, y existe hoy entre nosotros. Lo que + conviene es buscar alianzas en Europa. Por eso, desde que llegué a + Andalucía, sugerí a la Junta Suprema la idea de pedir auxilio a + Inglaterra. ¡Magnífico pensamiento, que ni a Saavedra ni al P. Gil se + les había ocurrido.</p> + <p>—¡Y usted se atribuye la invención!—dijo con sorna + Malespina—. Pero, hombre de Dios, si los asturianos fueron los primeros que en + tal cosa pensaron, y desde el 30 de mayo salieron de Gijón mis + queridísimos amigos D. Andrés Ángel de la Vega y el vizconde de + Matarrosa, hijo del conde de Toreno ...¡Bah, bah!... Estos diplomáticos + han perdido la chaveta. Nada, amigo mío: yo le dije al P. Gil que cuidara de + aumentar la artillería, adoptando los adelantos que yo quiero introducir en el + arma. Pues qué, ¿cree usted que Napoleón no tiene noticia de + ellos? Yo he descubierto que antes de invadir a España mandó una + Comisión secreta para que averiguara si estaba yo aquí. Como entonces + mi familia hizo correr la voz de que yo había pasado a América, + Napoleón dijo: «Pues no hay cuidado ninguno», y ordenó la + invasión. Ya, ya me conoce de antiguo.</p> + <p>—¡Qué vanaglorioso es usted!—dijo el diplomático, + superando en fatuidad a su amigo—. Eso lo dice usted por obligarme a hablar, + por obligarme a que revele.... No: es secreto de Estado, del cual quizás + depende la paz de <!-- Page 97 -->España y de Europa; no saldrá de mis + labios, ni soy hombre que cede fácilmente a las sugestiones de la imprudente + amistad.</p> + <p>—Todo eso es pura farsa. Sepamos de una vez esos secretos.</p> + <p>—¡Farsa!—exclamó con enojo el diplomático—. + Pero ya comprendo el juego. Lo mismo hace mi sobrina cuando quiere obligarme a que + revele los secretos de Estado. No: callaré, callaré, aunque usted me + insulte, aunque usted aparente dudar de mi veracidad para que la indignación + me haga romper el silencio. ¡Pues qué!, si yo dijera que un elevado + personaje, el más poderoso que hoy existe en el mundo, se decidió al + fin a transigir conmigo, después de una enemistad que data de la paz de + Luneville; si yo dijera que los preliminares de negociación que entablé + para evitar a España los horrores de la guerra comenzaban a dar resultado, + cuando algunos hombres pérfidos, ¡ah!..., si yo dijera esto.... Pero no: + mi sobrina me mira como para incitarme a seguir hablando, y usted, Sr. de Malespina, + me mira también.... Mas no: punto en boca, y cesen las impertinentes preguntas + que en vano amenazan el inexpugnable alcázar de mi discreción.</p> + <p>—Todo eso es pura fábula—afirmó D. José + María con desenfado—. Aborrezco la falsedad y la jactancia, pues soy + hombre que se dejaría matar antes que decir una palabra contraria a la + rigurosa verdad. Por tanto, basta de fingidas diplomacias y de tratados que no han + existido sino en la cabeza de usted. En estos momentos seamos soldados, y dejemos a + un lado <!-- Page 98 -->los protocolos. Veremos si ahora, cuando en Bayona se sepa + que yo sigo en España y que no pienso partir a las Américas, se retiran + los franceses de nuestro país, porque..., francamente..., Napoleón me + conoce.</p> + <p>—¡Hombre, eso es demasiado fuerte!—exclamó el + diplomático, soltando la risa—. Conque Napoleón....</p> + <p>—No extraño esas risas—dijo muy amoscado el artillero—. + ¿Qué ha de hacer quien no conoce el peligro personal? + ¿Qué ha de hacer un hombre que cuando entraron los franceses a saquear + esta casa, se escondió debajo de la cama?</p> + <p>—Yo ...—contestó con turbación el + Marqués—si penetré en aquel apartado sitio, bien saben todos la + causa, que no fué miedo ni mucho menos. En aquel instante me ocupaba + mentalmente en buscar los términos más propios de un arreglo y + transacción con aquella gente, y como el ruido no me dejaba pensar, + busqué la soledad de aquel lugar recogido y pacífico, donde sin estorbo + pudiera entregarme a mis cavilaciones. Lo incomprensible es que un militar viejo como + usted buscase asilo detrás de un armario mientras los franceses insultaban a + las señoras.</p> + <p>—Nada, lo que he dicho siempre—repuso Malespina—. Es + inútil esperar que los profanos hagan nunca justicia a las combinaciones de la + ciencia. Todo lo ven bajo el aspecto vulgar, y lanzan al público las + acusaciones más irreverentes. Hombre de Dios, ¿necesitaré decir + que, convencido desde el principio de la <!-- Page 99 -->imposibilidad de establecer + en el patio un campo atrincherado, tuve que retirarme a esta sala, y apoyar mi centro + de retaguardia en aquel armario, para operar con el ala derecha? Viendo que se + acercaban con ímpetu formidable los franceses, hice un movimiento envolvente + sobre mi ala izquierda, y me metí tras el armario, dirigiendo el raso de + metales de la terrible arma de fuego que llevaba en mi bolsillo hacia el marco de la + puerta, para que la trayectoria fuese directamente al patio. El enemigo, al ver mi + actitud, retrocedió lleno de espanto, y he aquí cómo sin + efusión de sangre se les obligó a la retirada.</p> + <p>Amaranta no podía contener la risa oyendo la disputa entre los dos vejetes. + Antes de que ésta concluyera, entró la de Leiva y dijo:</p> + <p>—Acaba de llegar la <i>Gaceta Ministerial de Sevilla</i>. Creo que hoy trae + la noticia de que ha muerto Napoleón.</p> + <p>—¡Jesús! ¿Qué dice usted?</p> + <p>—¿Dónde está, dónde está esa + <i>Gaceta</i>?</p> + <p>Al punto corrieron el Marqués y D. José María a la + habitación inmediata. La Marquesa, que no había parado mientes en mi + persona aunque le hice reverencias muy profundas, acercóse a su sobrina, y + mostrándole un medallón que en la mano traía, le dijo:</p> + <p>¿Te gusta? ¿No es verdad que está parecido? El pintor ha + hecho un hermoso retrato.</p> + <p>—Está muy bonito y se parece mucho—dijo mi antigua + señora—. Veremos qué le parece a ese barbilindo cuando lo + vea.</p> + <p>—Es extraño que no haya llegado ya. Su <!-- Page 100 -->madre me + decía que para el 12 pasaría por aquí.</p> + <p>El diplomático y Malespina aparecieron de nuevo, trayendo cada cual una + hoja de papel impreso.</p> + <p>—Efectivamente, aquí está en letras de molde—dijo con + grandes aspavientos el diplomático, preparándose a leer—. Oigan + ustedes: «Madrid, 6 de junio. El descontento de las tropas enemigas parece + general, y corre muy válida la voz de que en Bayona hay insurrección, y + de que el Emperador está oculto, añadiendo algunos que + herido.»</p> + <p>—Hombre, eso es importantísimo—dijo Malespina—, aunque no + me coge de nuevo, porque ya tenía noticias detalladas de este suceso.</p> + <p>—¿Que los franceses se sublevan contra Bonaparte?—dijo la + Marquesa—. Dios les habrá tocado el corazón.</p> + <p>—Pero oigan ustedes estotra noticia—añadió el + artillero—: «Toledo, 4. Dícese que cerca de Gallur los franceses + han sido derrotados por Palafox, dejando en el campo de batalla 12.000 muertos y un + número infinito de heridos. Los españoles les tomaron 48 cañones + y 12 águilas.»</p> + <p>—¡Hombre, magnífica victoria!—exclamó el + diplomático—. ¿Pero qué dice aquí? ¡Oh, + ésta sí que es gorda!: «Reus, 8 de junio. Aquí se habla de + la muerte de Josef Napoleón, de los varios partidos que dividen la Francia y + de la sublevación del Rosellón. Si estas noticias salen ciertas, + podemos asegurar que llegó <!-- Page 101 -->ya el día de la venganza y + de la libertad de España.»</p> + <p>—Vienen muy satisfactorios estos dos números de la + <i>Gaceta</i>—dijo Amaranta.</p> + <p>—Ya sabía yo todo eso—afirmó con aplomo el + Marqués—. ¡Pero qué veo, santos cielos! Este sí que + es notición. Oigan todos, oiga usted, Sr. D. José María: + «Valencia, 10 de junio. El ejército de Duhesme ha sido derrotado. Corren + voces de que el castillo de Figueras está en nuestro poder; se repite la + noticia del levantamiento del Rosellón y de la indignación con que ha + visto toda la Francia la conducta de su Emperador con la España.»</p> + <p>Los sueltos que oí leer en aquella ocasión pueden verse en la + <i>Gaceta Ministerial de Sevilla</i>, periódico oficial de la Junta Suprema. + En sus breves columnas se insertaban diariamente despachos y noticias que + remitían de todas partes.... Dictábalas el entusiasmo y las devoraba la + credulidad, y como nadie las discutía, el efecto era inmenso. Según la + <i>Gaceta Ministerial</i>, todos los días era derrotado un ejército + francés, y todos los días ocurría en Francia una + insurrección para destronar al azotador de Europa. ¡Ah!, entonces + corrían unas bolas, junto a las cuales son flor de cantueso las equivocaciones + del moderno telégrafo.</p> + <p>—Oigan ustedes—indicó la de Leiva, que había tomado el + periódico de manos del Marqués—; ésta sí que es + noticia extraordinaria. Y no digan ustedes que la sabían, porque hasta ahora + no se ha hablado en España ni en el mundo de semejante cosa. Atención: + «Cá<!-- Page 102 -->diz, 14. Corre muy válida la voz de que la + Francia está dividida en tres partidos: borbónico, republicano y + bonapartista.» También dice que han desembarcado en Rosas 11.000 hombres + con armas, que vienen de Mallorca.</p> + <p>—¡Tres partidos!—gritó el Marqués + diplomático, mirando a D. José María.</p> + <p>—¡Tres partidos! Ya lo sabía.</p> + <p>—¡Y yo también!... Pero corro a comunicar esta nueva a nuestros + amigos—dijo el Marqués, levantándose.</p> + <p>—Aguarda—le insinuó su hermana—. No olvides que esta + tarde tienes que pasar por allí.</p> + <p>—¡Otra vez! Si no hay quien la haga salir. Le he prometido, le he + rogado, le he amenazado, le he dicho mil finezas y ternuras, y nada, no quiere salir. + ¿Por qué no vais vosotras?</p> + <p>—Sí, esta tarde iremos—afirmó detenidamente la + Marquesa—. Es preciso que salga, porque sin ella no podemos volver a + Madrid.</p> + <p>—¡Oh!, picarón..., ya sabemos el secreto—dijo Malespina, + dirigiéndose con maliciosa expresión al Marqués—. Ayer me + hablaron del caso en varias tertulias.... Ya sabía yo que había usted + sido un terrible seductor.... ¿Pero ahora salimos con eso?</p> + <p>—Amigo, es preciso reparar de algún modo los extravíos de una + borrascosa juventud. Ya sabe usted que hasta hace quince años me llamaban el + <i>azote de las familias</i>. Pero ya pasaron aquellos tiempos, y ahora....</p> + <p>—¿De modo que no vas esta tarde?</p> + <p>—<!-- Page 103 -->Francamente—dijo el Marqués—, en estos + días me gusta salir a la calle lo menos posible. Suele haber tumultos..., + ¡la gente anda tan excitada!... ¡Qué susto me llevé la otra + tarde en el barrio de San Lorenzo!..., y como a causa de la gota no puedo + correr....</p> + <p>—Y como en la calle no se encuentran camas para esconderse debajo de + ellas.... Vamos, vamos, Marqués, y leeremos a los amigos estas estupendas + novedades.</p> + <p>Salieron la Artillería y la Diplomacia, y como la Marquesa había salido de + la habitación un momento antes, quedamos solos otra vez Amaranta y yo.</p> + <p>—Sigue contando—me dijo—. Y ese señor tendero con quien + servías, ¿ha venido contigo a Córdoba?</p> + <p>—No, señora: yo no he vuelto más a su casa. Salí de + Madrid acompañando al Sr. de Santorcaz.</p> + <p>—¡Santorcaz!—exclamó la dama, poniéndose encarnada + y después pálida como una difunta. ¿Quién? + ¿Quién has dicho?</p> + <p>—Don Luis de Santorcaz, señora; un caballero castellano que ha venido + ahora de Francia.</p> + <p>Amaranta parecía sentir una emoción profunda. Para disimularse + levantó fingiendo buscar algo, dió media vuelta, sentóse de + nuevo, después se puso la mano sobre los ojos, y finalmente, rompió una + flor de trapo que tenía entre sus manos.</p> + <p>—¿Qué estabas diciendo, que no te oí...?</p> + <p>Que el Sr. de Santorcaz....</p> + <p>—<!-- Page 104 -->Deja a ese hombre..., no hables de lo que no me interesa. + ¿Conque antes decías que los tenderos de la calle de la Sal + martirizaban a la chiquilla...?</p> + <p>—Sí, señora, mucho. Me desgarraba el + corazón—contesté sin cuidarme de disimular los sentimientos de mi + alma.</p> + <p>—Era natural que te interesaras por la desgracia.</p> + <p>—Es que yo había conocido a Inés antes de que a tal casa + fuera. Habíala conocido cuando estaba con su tío, el buen D. Celestino + del Malvar. Nos conocíamos los dos, señora, y como ella era tan buena, + y yo también..., porque yo era muy bueno.... En fin, señora, yo no + puedo ocultar a Usía la verdad.</p> + <p>—Dímela de una vez.</p> + <p>Dejándome llevar de la impetuosa pena que pugnaba por desbordarse en mi + afligido pecho, y olvidando toda la consideración, todo tacto, toda prudencia, + con el acento de la verdad y de un dolor inmenso, dije lo siguiente, sin + reflexión ni cálculo alguno:</p> + <p>—Señora, Inés y yo éramos novios.... Yo la quiero, yo + la adoro...; ella también....</p> + <p>Levantóse Amaranta rápidamente, y en su semblante observé + señales de repentina cólera. Mandándome callar, después + de decirme que era un desvergonzado y un truhán, agitó con inquieta + mano una campanilla.</p> + <p>¡Altos cielos, por qué no os hundisteis sobre mí! Entró + un criado, y Amaranta le mandó que me pusiera al instante en la puerta de la + calle.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XIII" name='XIII'></a> + <h2><!-- Page 105 -->XIII</h2> + <br /> + + <p>El criado, cumplidor de la ignominiosa orden, era un segundo mayordomo llamado + Román, que desde su niñez servía en la casa. Desde que le + conocí en El Escorial, aquel hombre me había inspirado inexplicable + antipatía, y digo esto y además le nombro, para que mis lectores le + tengan presente, por si figurase después un poco en los peregrinos sucesos de + esta historia.</p> + <p>¿Será preciso que hable de mis tormentos morales en los días + siguientes a aquel suceso? ¡Dios mío! Aburriré a mis lectores, + abusando de la gentil cortesía que les movió a fijar sus ojos en estas + relaciones. No: más vale que devore en silencio mis penas y les hable de otros + asuntos, que así alcanzaré la doble ventaja de proporcionarles + útil entretenimiento, y de calmar mis pesares, adormeciéndoles con el + beleño de patriótico entusiasmo.</p> + <p>En Córdoba reinaba gran impaciencia por la tardanza del ejército de + Castaños. Entonces, como ahora y como siempre, los profanos en el arte de la + guerra arreglaban fácilmente las cuestiones más arduas, charlando en + cafés y en tertulias, y para ellos era muy fácil, como lo es hoy, + organizar ejércitos, ganar batallas, sitiar plazas y coger prisionero a medio + mundo. A los profanos se unían los bullangueros y voceadores, que entonces, + ¡Santo Dios!, pu<!-- Page 106 -->lulaban tanto como en nuestros felices + días, y entre aquéllos y éstos y el torpe vulgo armaban tal + algazara, que no sé cómo las Juntas y los Generales podían + resistirla.</p> + <p>Principió el chaparrón de comentarios sobre la lentitud con que + Castaños organizaba sus tropas: unos aseguraban que tenía miedo; otros, + que estaba decidido a dar la batalla, pero que, seguro de perderla, tenía + tomadas sus medidas para retirarse a Cádiz y huir a las Américas con lo + más granado de sus tropas; otros en fin, se atrevieron a más, y + pronunciaron la palabra <i>traidor</i>. Esta palabra no era entonces palabra, era un + puñal: víctimas de ella fueron Solano en Cádiz, Perales en + Madrid, Filangieri en Galicia, Cevallos en Valladolid, Ordóñez en + Palencia, El conde del Águila en Sevilla, Trujillo en Granada, Torre del + Fresno en Badajoz, el barón de Albalat en Valencia. Inútil era decir a + los impacientes de Córdoba que un ejército no se instruye, arma y + equipa en cuatro días: nada de esto entendían. Aunque al través + del tiempo nos parezca lo contrario, entonces se chillaba mucho, y también + había quien tomara muy a pechos los asuntos de la guerra sólo por el simple + placer de meter ruido, y también por hacerse de notar. Todos los días + oíamos decir: «Mañana viene el ejército», o + «Ya ha salido de Utrera, ya está en Carmona....» Pero pasaban los + días y el ejército no venía.</p> + <p>En tanto, en Córdoba no cesaban los trabajos. Si no tienen ustedes idea de + lo que es el delirio la guerra, entérense de aquello. En <!-- Page 107 -->los + tiempos actuales, si hay guerra, las señoras, llevadas de sus humanitarios + sentimientos, se ocupan en hacer hilas. ¡Ay!, entonces las señoras + tenían alma para ocuparse en fundir cañones. ¡Cuando tal era el + espíritu de las mujeres, cómo estarían los hombres! + ¡Hilas! Allí nadie pensaba en tales morondangas.</p> + <p>Los voluntarios y cuerpos francos se uniformaban según el gusto + indumentario de cada uno, y aquí de la imaginación de las hembras de la + familia para galonar marselleses, para emplumar sombreros y guarnecer charpas y + polainas. Se hicieron muchos uniformes; pero no bastaban para equipar los dos + regimientos, uno de caballería y otro de infantería, que + organizó la Junta de Córdoba. Sin embargo, este inconveniente se + obvió disponiendo que con cada prenda de vestir se cubriesen dos: el uno + llevaba los calzones, casaca y sombrero, y el otro el pantalón, chaqueta y + gorra de cuartel. El correaje también servía para dos: uno llevaba la + bayoneta en la cartuchera y el otro en el porta-bayoneta, y no alcanzando las + cartucheras y cananas, se suplían con saquillos de lienzo. Más adelante, + cuando tenga el gusto de describiros en su conjunto el ejército de + Andalucía, daré completa idea de su abigarrada conformación y + aspecto. Francamente, señores, era aquél un ejército que causaba + risa.</p> + <p>Durante los días que aguardamos la llegada de Castaños para + incorporarnos a él (y necesariamente tengo que volver a hablar de mí), + yo hacía una vida vagabunda y holgazana. Como el servicio del joven D. Diego + no exigía <!-- Page 108 -->más que presentarme en la posada a la hora + de comer, pasaba el día y parte de la noche discurriendo por aquellas + tortuosas calles, que convidan al transeúnte a perderse en ellas, + entregándose al azar, a lo aventurero, a lo desconocido, sin saber + adónde se va ni de dónde se viene. Por ser la soledad mi mayor gusto, + rechazaba la compañía de mis camaradas, buscando errante y solo + aquellos lugares donde más pronto me perdía.</p> + <p>El único sitio adonde iba deliberadamente todos los días era la casa + de Amaranta, y pasaba largas horas contemplando su puerta, fijos los ojos en las + desnudas paredes, como si quisiese leer en ellas alguna mal escrita página de + mi destino. Sus cerradas ventanas, sus espesas celosías, no daban paso a + ninguna esperanza. Sin embargo, aquella fachada era tan elocuente, que no + podía dejar de mirarla. Al apartarme de allí, el viejo muro con su + puerta, sus ventanas, sus aleros y sus miradores, quedaba tan presente en mi + imaginación como si fuese una fisonomía. ¡Cara funesta, que nunca + tuvo una sonrisa para mí! Los criados de la casa, a quienes impacientemente + preguntaba por Inés, no sabían o no querían darme noticia + alguna.</p> + <p>Pero un día, precisamente el 1.º de julio, cambió + repentinamente la situación de mi espíritu. Atiendan ustedes, que esto + es de suma importancia. Por fin, tras larga espera, llegó el ejército + del general Castaños, y al anochecer debía partir para el Carpio. Entre + los paisanos armados que se juntaron con Echevarri <!-- Page 109 -->existía un + grupo compuesto de contrabandistas de Sierra Morena, de Villamanrique y de Pozo + Alcón, con los cuales fraternizaron bien pronto, formando amistosa cuadrilla, + los licenciados de Málaga, batallón que se formó con alguna + gente condenada por faltas, y que la Junta tuvo a bien indultar. Estos caballeros, + para cuya domesticación emplearon grandes rigores los jefes militares, + tuvieron una reyerta en Córdoba con los suizos de Reding. Fué + cuestión de vino, prontamente aplacada, pero que, sin embargo, alarmó + el barrio de Santa Marina durante media hora, produciendo sustos, algunas corridas, + tal cual desmayo de sensibles mujeres, las que, al oír los dos o tres tiros + disparados en la colisión, creyeron que los franceses estaban otra vez sobre + Córdoba, y así lo gritaban corriendo desordenadamente por las calles. + La parte mayor de la ciudad no se enteró de este suceso, que insignificante en + las páginas de la historia patria, fué para mí de trascendencia + suma, y más digno de mención que si hubiese derribado añejos + tronos y alterado la geografía del Continente. Así, los granos de arena + pesan a veces como montañas en el destino de un ser humano, y lo que es gota + de agua en el cauce de la generalidad, es río impetuoso en el de uno solo, o + viceversa, según lo que nosotros llamamos antojos de allá arriba, y no + es sino concierto sublime, que no podemos comprender, como no puede una hormiga + tragarse el Sol.</p> + <p>Pues bien: algunas horas antes de la que señalaron para la partida + salí a la calle, im<!-- Page 110 -->pulsado por un sentimiento de amor hacia + los laberintos de aquella ciudad que en sus repliegues escondidos había dado + un asilo a mi tristeza. Sentía salir de Córdoba como siente el + ermitaño dejar su cueva. Habíame acostumbrado a pasear mi aburrimiento + y soledad por aquellos callejones, a quienes en cierto modo había hecho + confidentes de mi pesar; hallaba tantas perspectivas amigas en un recodo, en una + torre, en un ajimez, en una encrucijada, en un poste, en una reja, en una piedra + corroída por el tiempo, en un zócalo garabateado por los chicos, que no + pude menos de salir a dar el último adiós a todas aquellas mudas + compañías de mi tristeza. Aquel día estaba más triste que + nunca.</p> + <p>Era de tarde: pasé por una plazuela irregular y solitaria, de esas que son + la desesperación de los arquitectos modernos: a un lado muros de ladrillo, en + los cuales, por la disposición de este material, se ha querido imitar una + decoración greco-romana, con jambas, dentículas, capiteles, metopas y + triglifos; a otro una pared sin puertas ni ventanas; luego un descomunal + portalón, una esquina cargada de escudos, un farol, un santo, torres medio + caídas y machones que se van a caer, una plazuela, en fin, de esas que nos + salen al paso cuando visitamos cualquier vieja metrópoli, tal como Toledo, + Granada, Valladolid, León, etc. Al atravesarla sentí el ruido que cerca + producía la citada reyerta entre los licenciados y los suizos; oíase + lejana algazara, y al extremo de largo callejón vi algunas mujeres que + <!-- Page 111 -->corrían gritando. Esto despertó mi curiosidad y + marché hacia allí; pero no había dado dos pasos, cuando me + detuve asombrado y estremecido, porque en el fondo de la plazuela, y en el + ángulo que ésta formaba con una calle, vi una mano que me hacia + señas; sí, una mano blanca que me llamaba.</p> + <p>Dirigíme allá, y en unos cuantos segundos se disipó la + ilusión. Me reí de mi torpeza al observar que en el ángulo + mencionado había una imagen de la Virgen, de esas que la devoción de + los españoles ha puesto en las antiguas calles. La Virgen tenía una + corona de hierro, en cuyos picos debió de haberse enredado una cometa de + algún chico de la vecindad, pues un jirón de papel, todavía + suspendido junto al cuerpo de la sagrada estatua, a impulsos del viento se + movía. El papelejo fué lo que a mí me pareció un brazo + que se movía y una mano que me llamaba. Tal alucinación en pleno + día era señal de mi estupidez, por lo cual, burlándome de + mí propio, seguí mi camino.</p> + <p>Pasando bajo la imagen, contemplaba el jirón de la cometa, cuando me detuve + de nuevo, porque un objeto rozó mi cara, produciéndome escalofrío. El + jirón de papel se había desprendido de la imagen, cayendo sobre mi. + ¡Vean ustedes lo que es el estado del ánimo! Aquel hecho insignificante, + tan insignificante como el aplastar un grano de arena con nuestro pie, me hizo + detener el paso, me hizo temblar, me hizo mirar a todos lados, puso en mis labios + esta pregunta, que me dirigí lleno de <!-- Page 112 -->confusión: + «Pero, Gabriel, ¿te has vuelto bobo, o lo has sido toda tu + vida?»</p> + <p>Seguí andando hacia la acera de enfrente, cuando de nuevo me detuve, me + quedé helado, absorto, estupefacto, porque detrás de mi había + sonado claramente mi nombre. ¿Quién me llamaba? Volvime y nada vi. La + plazuela estaba enteramente desierta y muda: sólo a lo lejos se oían + apenas algunas voces del altercado, que de ningún modo podían + confundirse con la que a mi espalda había dicho «Gabriel.»</p> + <p>Al volverme, mis ojos se fijaron en una puerta: era la puerta de una iglesia. + Abiertas de par en par las hojas de madera chapeada, se veía el cancel de + mugriento cuero, con dos puertecillas laterales. Una vieja, al salir, puso en + movimiento las mohosas bisagras, y al ruido de la herrumbre, un sonido lastimero + llegó a mis oídos, modulando aquella voz que a mí me había + parecido mi nombre. Esta vez no me reí, sino que entré decididamente en + la iglesia. Vi muchos santos pintados o de escultura, y, ¡cosa singular!, + parecióme que todas las imágenes sonreían apaciblemente. La + iglesia era modesta, blanca, obscura. En los lustrosos bancos se sentaban algunas + señoras de edad. Las luces del altar, al reflejarse en los oropeles de un + luengo cortinón rojo que servía de dosel a la Virgen, brillaban + estrellas tembladoras de aquella dulce obscuridad, indicando adónde + debían dirigirse los piadosos ojos. Al poco rato de estar allí, + parecióme aquel interior menos obscuro y comencé a ver distintamente + todos los objetos. En el fondo de la igle<!-- Page 113 -->sia, frente al altar, + había una gran reja que se alzaba desde el suelo al techo; tras esta reja + percibíanse vagas claridades movibles y un murmullo sordo, de cuyo conjunto se + destacaba de rato en rato una tos o una sílaba que repetían los ecos de + la bóveda. Acercándome a la reja, pude fácilmente distinguir + tras ella bultos blancos y negros, entre los cuales algunos desfilaron pausadamente y + sin ruido hacia una puerta que se abría en el ángulo del fondo, y otros + permanecían inmóviles y de rodillas. Eran las monjas.</p> + <p>Contemplando la tranquilidad de aquellas santas mujeres, su apacible recogimiento, + la vaguedad aparente de sus formas corpóreas, aquel silencio de sus pasos que + les asemejaba a simples creaciones de la luz en el fondo de la cámara obscura; + contemplando aquella calma de sus rezos, que nadie oía, sentí envidia + de los que sumergen su vida en la dulce sombra de un claustro. Yo no apartaba mis + ojos del coro, observando indiscretamente los movimientos de las buenas Madres, y + mientras mayor era mi atención, con más claridad se me iban presentando + los distintos objetos de aquel recinto, y vi poco a poco los sillones, el facistol, + el órgano, los cuadros. Tan lentamente salían de la obscuridad los + perfiles de estos objetos, que mi propia imaginación podía creerse + autora de aquel espectáculo.</p> + <p>El día iba descendiendo, y la iglesia se obscurecía por grados; pero + una de las Madres, tirando de unas cuerdas, descorrió la cortina negra de la + alta ventana del coro, y entonces <!-- Page 114 -->entró la luz crepuscular, + dando a todo su verdadera forma. Retiráronse algunas monjas; yo sentí + el tenue chocar de las medallas de sus rosarios cuando levantaban la rodilla, y luego + besos. Era fácil contar el número de las que salían por el + número de los suaves estallidos que resonaban en aquel espacio, porque todas + al salir besaban los pies de un Cristo colgado junto a la puerta. A esto + atendía yo, cuando de las figuras que aún quedaban de rodillas en el + centro del coro se levantó una, dirigiéndose a la reja y al mismo lugar + en que yo estaba. Mi impresión al verla, al ver su cara, al ver sus ojos que + me miraban, fué tan viva, tan aterradora, que hube de quedar petrificado, la + sangre helada, la vida en suspenso, hecho una estatua de plomo. Lo que estaba viendo, + ¿qué era? ¿Era una aberración, un delirio, una imagen del + sueño, un juguete fantástico, obra de los ángeles traviesos para + burlarse de los que con sus mundanas tristezas van a profanar la casa de Dios? La + miré fijamente, atónito ante aquel enigma, ante aquel misterio; pero la + visión no duró más que algunos segundos, porque la monja, + llamada por otra, se apartó de la reja, y salió rápidamente del + coro sin besar el pie del Santo Cristo.</p> + <p>Al hallarme solo, reuní todos, absolutamente todos los rayos de mi + razón, y juntándolos, los dirigí a la confusa y negra obscuridad + de aquel fenómeno. Quise desvanecer el celaje que envolvía mi + inteligencia haciéndome estúpido, y me pregunté si lo que + acababa de presenciar era reproducción de aquella burla de + <!-- Page 115 -->mis sentidos que poco antes me había hecho ver una mano en un + pedazo de papel y oír mi nombre en el chirrido de una puerta. Me di golpes en + la cabeza; busqué un sitio más solitario, donde, serenándome, + pudiera poner en claro cuestión tan ardua, y sin saber cómo, di conmigo + en el fondo de una capilla. En un cuadro que se ofreció de improviso a mis + ojos vi una falange de ángeles, mil encantadoras criaturas de esas que sin + más naturaleza corporal que una cabeza y dos alas, han creado los artistas + para regocijar los asuntos de la pintura mística. Atrajeron mi atención + aquellos seres juguetones y enredadores: todos se reían con infantiles + carcajadas, y entremezclándose volaban, rasgando nubes, esparciendo flores con + el batir de sus alas de pollo, y dándose de coscorrones al chocar unas con + otras las rubias cabecitas. Por momentos me parecía que avanzaba sobre + mí la bandada de rostros voladores, y luego retrocedían haciendo con + alegre algazara movimientos de miedo, para esconderse después tras una nube, y + hacerme desde allí guiños con sus ojuelos, y encantadoras muecas con + sus bocas.</p> + <p>A tal situación habían llegado mis sentidos, cuando el + sacristán, agitando un grueso manojo de llaves con cencerril estruendo, me + hizo salir de la iglesia, pues yo era la única persona que en ella quedaba. + Salí; la luz de la calle pareció devolverme el sentido común, + que, según mi propia opinión, había perdido. El tumulto de que + poco antes hablé, continuaba más reciamente, y algunas personas + <!-- Page 116 -->atravesaron a toda prisa la plazuela. Entre éstas vi un + hombre, un caballero que azorado y con miedo corría, volviendo la vista + atrás, deteniéndose a cada dos pasos, y vacilando luego sobre + qué dirección tomaría. Fijóse en mi, y al punto, + llamándome por mi nombre, se me acercó con muestras de alegría + por haberme encontrado. Era el diplomático.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XIV" name='XIV'></a> + <h2>XIV</h2> + <br /> + + <p>—Gabriel—me dijo con voz temblorosa y sin dejar de mirar hacia el + sitio del tumulto—, vas a hacerme un favor.... ¡Los franceses! + ¡Están ahí los franceses! Sí..., yo he visto pasar por + esas calles las gorras de pelo de a dos varas de alto.... Bien lo decía yo.... + ¡Mi sobrinita y mi hermana tienen unas cosas...! A ellas solas se les ocurre + mandarme con esta comisión, sin reparar que la pierna gotosa no me deja + correr. Pero no doy un paso más..., me retiro a casa...; tú te + encargarás de llevarlas flores, la carta y el recado.... ¿No + oíste un tiro? Me parece que vienen por ese lado. ¡Jesús, esto es + atroz! Si viene una bala perdida.... Adiós, me voy; toma, chiquillo, + encárgate tú de esto. Es muy fácil. Ahí está el + convento. Mira, en aquel callejón está la puerta del torno. Entras, + preguntas por la Srta. Inés, la novicia..., pues. Dices que vas de parte de la + Sra. Marquesa de Leiva. ¿Lo olvidarás?... ¡Dios mío! + ¡Esas <!-- Page 117 -->mujeres que pasan corriendo!... Sin duda los muy + tunantes intentan deshonrarlas. Me voy.... Toma, entra tú en el locutorio. + ¡Para qué vendría yo a estos malditos barrios! Toma el ramo de + flores contrahechas..., toma la carta, que darás a la Srta. Inés...; le + dices que la Sra. Marquesa está enojada con ella, y que es preciso que a salir + del convento se decida. Insiste mucho en esto, ¿eh?; dile que nos vamos para + Madrid, y que en la Corte del nuevo rey José I.... ¡Demonio, eso que ha + sonado es un tiro de obús!... Me parece que ha caído una granada en el + techo de esa casa.</p> + <p>—¿Una granada? Lo menos cincuenta van disparadas ya—dije yo, + atizando el fuego de su miedo para que se marchara pronto y me dejase tan sublime + comisión.</p> + <p>—Conque, chiquillo—continuó, temblando como un azogado—, + ¿lo harás bien? Si te dan contestación la llevas a casa. Ve + pronto. Yo me escaparé corriendo por esta calle donde no se siente ruido...; + adiós.</p> + <p>Desapareció el diplomático, llevado por su miedo, y al punto + entré en la portería del convento con febril alegría, y di + fuertes porrazos en el torno. Una voz regañona me contestó.</p> + <p>—<i>Deo gratias</i>—dije—. Vengo de parte de mi ama, la Sra. + Marquesa de Leiva, a traer un recado a la Srta. Inés.</p> + <p>La portera me dijo que esperara en el locutorio, y al poco rato de estar + allí corrióse la cortina de éste y vi dos monjas. No sé + cómo pude mantenerme en pie. Una de ellas era Inés.</p> + <p>No me cabía duda, era ella misma: en su <!-- Page 118 -->semblante, + adelgazado y pálido, habían impreso terribles huellas los sesenta + días de incesantes pesares transcurridos desde el 2 de mayo; pero la + reconocí, a pesar de la escasísima luz del locutorio, y la hubiera + reconocido en la obscuridad de las entrañas de la tierra. Parecióme que + al verme cerró los ojos, y que asíó las rejas con sus dos manos para + sostenerse. Cuando me dirigió la primera pregunta, temblaba su voz de tal + modo, que era imposible entender sus palabras. Sin poder decir una sola, incapaz de + discurso y de movimiento, permanecí yo breve rato con la cara apoyada en la + reja.</p> + <p>La monja que la acompañaba me obligó por fin a romper el + silencio.</p> + <p>—La Sra. Marquesa me ha dado este ramo de flores y esta carta—dije, + introduciendo ambas cosas para que las tomara Inés.</p> + <p>—¡Ah, el ramo para el Santo Niño de la + Enfermería!—dijo la monja vieja—. La señora Condesa no se + olvida de nosotras.</p> + <p>—También me ha dado un recado de palabra para la Srta. + Inés—continué—, y es que se prepare a salir del convento + para partir con ella a Madrid dentro de algunos días.</p> + <p>—¡Oh!—exclamó la vieja—. La Sra. Condesa y la Sra. + Marquesa hacen mal en contrariar la decidida vocación de esta niña. + ¡Por qué ese empeño de llevarla a Madrid, cuando ella quiere + dejar las maldades y abominaciones del siglo! La pobrecita no quiere cuentas con + nadie más que con su prometido Esposo, que es Nuestro Señor + Jesucristo.</p> + <p>—<!-- Page 119 -->Madre Transverberación—dijo Inés con + voz más entera—, el chocolate y los bollos que han hecho sus mercedes + ayer para la señora Condesa, ¿dónde están? ¿Los ha + traído su merced?</p> + <p>—No por cierto.</p> + <p>—¡Si tuviera su merced la bondad de ir a buscarlos para que los lleve + este mozo...!</p> + <p>—Bien pudo usted haberlos traído—replicó gruñendo + la vieja.</p> + <p>—Si la Sra. Condesa no lo recibe esta tarde, se enojará mucho, y me + será difícil convencerla de que no quiero dejar nunca más esta + santa morada.</p> + <p>—Voy por él..., ¡qué niñas éstas!</p> + <p>Dejónos solos la Madre Transverberación, y entonces hablé + así:</p> + <p>—Inés mía, estoy vivo, he resucitado. Salí vivo de + aquel montón de muertos, donde perdimos para siempre a nuestro buen amigo don + Celestino. Al verme vivo y sin ti, pensé que Dios me había devuelto la + vida para castigarme; pero ahora que te encuentro, alabo a Dios porque veo que no + una, sino dos veces, me ha dado la vida.</p> + <p>—¿Debo salir de aquí? ¿Debo hacer lo que me mandan esas + señoras?—me preguntó Inés con impaciencia, porque + temía la vuelta de la Madre Transverberación.</p> + <p>—Si, Inés, sal de aquí. Haz lo que te mandan esas + señoras. ¿Qué dicen en esa carta?</p> + <p>—Toma, léela—dijo, alargándola al través de la + reja.</p> + <p>A la escasa luz del locutorio pude leer la <!-- Page 120 -->carta, que + decía, entre otras cosas relativas al ramo y al chocolate, lo siguiente: + «Esperamos que cesará tu obstinación en profesar. Nos oponemos + resueltamente a ello, y no queremos que tu ingreso en el seno de esta familia sea + señal de aniquilamiento de nuestra casa. Ya te dijimos que habíamos + determinado casarte con un joven de alto linaje, proyecto en el cual estriba la + felicidad, grandeza y lustre de la familia a que perteneces. Todo está + concertado, y aunque se aplace por motivo de la guerra, al fin tiene que ser; de modo + que si persistes en profesar, nos llenarás de dolor. ¿No anhelas + servirnos de consuelo en nuestra soledad? ¿No correspondes al mucho amor que + te profesamos? ¿No deseas ocupar el puesto que te pertenece en nuestro + corazón y en nuestra casa? Mi sobrina y yo iremos a convencerte, y en tanto + disponemos el viaje a Madrid, adonde nos acompañarás, porque tu + presencia es indispensable a las diligencias de tu legitimación.»</p> + <p>—Sí, saldré—dijo Inés cuando acabó de leer + la carta—. Ya no quiero estar más aquí.</p> + <p>—¿Pues qué, estabas decidida a profesar?</p> + <p>—Sí, muy decidida. No tenía yo más consuelo que la idea + de encerrarme aquí para siempre. Cuando me trajeron a Córdoba..., + ¡qué días y qué viaje!, yo no sabía lo que era de + mí. Me encerraron en este convento..., luego vinieron esas señoras a + decirme que era su sobrina..., me besaron..., lloraron mucho las dos...; luego + dijeron que me iban a casar, y cuando les contesté: «Pues ya que me han + <!-- Page 121 -->puesto aquí, aquí he de quedarme toda la vida», + ambas se afligieron mucho.... Me visitan con frecuencia, acompañadas de un + señor de edad, que me hace mil caricias y asegura quererme mucho; pero nunca + he cedido a sus ruegos para salir.</p> + <p>—¿Y ahora?</p> + <p>—Las paredes del convento se me caen encima, y anhelo salir.</p> + <p>—¡Pero te van a casar!—exclamé indignado—. Te + quieren casar, y no se hunde el mundo.</p> + <p>Entonces se rió, creo que por primera vez desde mucho tiempo, y aquella + espontánea alegría me pareció expresión de una renaciente + vida. Inés salía del seno del claustro como yo del montón de + muertos de la Moncloa, y al contestar con una sonrisa a mis amorosas quejas, sacaba + del sepulcro de la Orden el pie que tan impremeditadamente había metido dentro. + Viéndola reír, reíme yo también, y al punto, olvidando la + situación, nos hablamos con la confianza de aquellos tiempos en que de + nuestras penas hacíamos una sola.</p> + <p>—¡Ay, chiquilla! Ahora que eres archiduquesa y archipámpana, + ¿no tienes vergüenza de quererme?</p> + <p>—¿Pero qué quieren hacer de mí?—preguntó, + poniéndose triste otra vez.</p> + <p>—Mira, princesa, haz lo que te mandan esas señoras: obedécelas + en todo. Ya habrás conocido el parentesco que tienes con ellas. Dios te ha + puesto en sus manos; acepta lo que Dios te da, y Él arreglará lo + demás.</p> + <p>—<!-- Page 122 -->Saldré del convento—afirmó + ella—. ¡Ay! No se asustarán poco las Madres cuando me lo oigan + decir. Pero ya Dios no quiere que yo sea monja.</p> + <p>—No lo serás, no; y cuando yo vuelva de la guerra....</p> + <p>—¿Pero vas tú a la guerra? Chiquillo, ¿quién te + ha metido a ti en guerras?</p> + <p>—¿Pues qué he de hacer? ¿Quieres que toda la vida sea + criado? Escucha, Inés, lo que me pasó hace días en casa de la + Sra. Condesa. Fuí a visitarla, y habiendo cometido la indiscreción de + decirle que te quería, se enfureció de tal modo, que me hizo poner en + la puerta de la calle.</p> + <p>Inés cruzó las manos, dejándolas caer luego con desaliento + sobre su falda, mientras elevaba sus ojos al cielo, sin decir nada.</p> + <p>—¡No soy más que un criado, Inés!—exclamé, + agarrándome con fuerza a la reja y sacudiéndola, como si quisiera + hacerla pedazos—; no soy más que un miserable chico de las calles, + indigno de ser mirado por personas de tu categoría. Después que nos + separamos, mira qué distantes estamos uno de otro. Pero no creas que lo + siento; me gusta verte donde estar debes.</p> + <p>—¿Y tú?—me preguntó con perplejidad.</p> + <p>—Yo haré lo que deba, Inesilla. Sal de este convento, ve con esas + señoras y espérame tranquila, con la segundad de que iré a + buscarte. Si para entonces no has variado..., si te encuentro la misma....</p> + <p>Contestóme al instante pasando su dedo ín<!-- Page 123 -->dice por + uno de los huecos de la reja. Yo se lo besé, se lo mordí tan sin + pensarlo, que ella no pudo contener un ligero grito, a punto que la Madre + Transverberación regresaba con el chocolate y los bollos.</p> + <p>—¿Qué es eso, niña?—preguntó la vieja, + asombrada de oírla chillar.</p> + <p>—Nada, Madre Transverberación. Esta reja tiene unos picos.... Al + mover la mano me lastimé un dedo—dijo Inés, chupándose la + coyuntura del dedo índice y sacudiéndolo después para fingir el + dolor del supuesto rasguño.</p> + <p>—Aquí están el chocolate y los + bollos—añadió la monja—. Vaya, ya es tiempo de que se + marche ese mocito, porque obscurece y no es ésta hora de tener abierto el + locutorio.</p> + <p>—Rabiando estoy por marcharme—repliqué—. Vengan + acá esos bollos y ese chocolate, que la Sra. Marquesa estará con el + alma en un hilo aguardando tan buenas cosas. ¿Y qué le digo a su merced + en contestación al recado que tuve el honor de traer?</p> + <p>—Que está muy bien—contestó Inés, apretando su + cara contra la reja.—Que haré lo que me mandan, y que cuando quieran + venir por mí, estoy dispuesta a salir del convento.</p> + <p>—¿Cómo es eso, niña?—gruñó alarmada + la monja—. ¡Que quiere usted salir! ¡Qué pensará su + futuro Esposo Jesucristo si llega a sus oídos lo que usted ha dicho! Y tiene + que saberlo forzosamente, porque Él está en todas partes y todo lo oye. + Nada, nada—añadió, arrimando su hocico a la verja—. Rapaz, + a la Sra. Marquesa dirá usted que la niña per<!-- Page 124 -->siste en + su ejemplar vocación, y que si quieren verla enfadada y bufando de rabia, que + le hablen del siglo y sus tentaciones.</p> + <p>Inés prorrumpió en una carcajada tan natural, tan graciosa, tan + fresca, tan jovial, que hasta las paredes del convento parecían regocijarse + con tan alegre música.</p> + <p>—¿Qué risas tan mundanas son ésas?—dijo la Madre + Transverberación—. Es la primera vez que se ríe usted de ese modo + en esta casa. ¿Qué pasa para tanta alegría?... Adentro, + niña, adentro; daremos parte de este inaudito desenfado a la Madre + Abadesa.</p> + <p>Cerróse el locutorio y salí a la calle. Sentíame con nueva + vida, con centuplicadas fuerzas en mi espíritu y en mi cuerpo; sentíame + capaz de todo, de la abnegación, de la lucha, hasta del heroísmo, + porque la presencia y las palabras de Inés habían abierto desconocidos + horizontes, inmensos espacios delante de mí.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XV" name='XV'></a> + <h2>XV</h2> + <br /> + + <p>Antes de llegar a la posada, fuerte ruido de tambores y cornetas me anunció + la salida del ejército. Corrí a buscar mis armas y mi caballo, y antes + de que se notara mi falta, ya estaba en fila con el señorito conde de Rumblar, + Marijuán y los demás de la partida. Era ya de noche cuando salimos, y + el pueblo todo tomó parte en aquella espontánea fiesta de + <!-- Page 125 -->nuestra despedida: millares de luces se encendieron a nuestro paso + en balcones y puertas; ninguna mujer dejó de saludarnos desde la reja, ya sin + galán, y todos los chicos engendrados por aquella fecunda generación + salieron delante de los tambores, acompañándonos hasta más + allá de la Puerta Nueva.</p> + <p>Anduvimos toda la noche, y al día siguiente, al salir del Carpio, nos + desviamos del camino real de Andalucía, tomando a la derecha en + dirección a Bujalance. Durante esta primera jornada encontramos a Santorcaz, + que había salido de Bailén para incorporarse a su cuadrilla, y a todos + nos dió mucho gusto el verle.</p> + <p>—Aquí traigo varios regalitos que le manda a usted su señora + mamá—dijo a mi amo, entregándole unos paquetes—. La + señora estaba desazonada por no haber tenido noticias de usted, y me + encargó que le cuidase bien. ¿Hizo el Sr. Conde las visitas que + D.ª María le encargó?</p> + <p>—Puntualmente—contestó mi amo—. Y usted, ¿por + qué no ha venido antes?</p> + <p>—¡Qué demonio! Con estas cosas ni tenemos posta ni quien lleve + una carta. Sin embargo, yo recibí las que esperaba, y aquí estoy al + fin, deseando, como los demás, que tropecemos con los franceses.</p> + <p>Desde entonces fué Santorcaz el principal personaje de la cuadrilla + después del amo, lugar que supo conquistarse con la desenvoltura subyugadora + de su conversación. Ponía él todo suesmero en agradar a D. + Diego, cosa fácil <!-- Page 126 -->de conseguir, y siempre fijo al lado de + éste, cautivó prontamente el ánimo del buen chico, ya + contándole hazañas y extraordinarios hechos, ya sugiriéndole con + su fértil imaginación ideas y conceptos propios para enloquecer a un + joven de chispa, pero muy atrasado en su desarrollo intelectual.</p> + <p>Y a todas estas, señores míos, ni una palabra os he dicho de aquel + ejército, ni de su extraña composición; pero atended ahora, que + lejos de ser tarde, es ésta la coyuntura propicia de hacerlo, según el + refrán que dice: «Cada cosa en su tiempo, y los nabos en + Adviento.»</p> + <p>La base del ejército de Andalucía estaba en las tropas del campo de + San Roque, mandadas por Castaños, y en las que después trajo don + Teodoro Reding de Granada. Componíase de lo más selecto de nuestra + infantería de línea, con algunos caballos y muy buena + artillería, no excediendo su número de trece a catorce mil hombres. + Agregáronse algunos regimientos provinciales y los paisanos que + espontáneamente o por disposición de las Juntas se engancharon en las + principales ciudades de Andalucía. Difícil es conocer la cifra exacta a + que se elevaron las fuerzas de paisanos armados; pero seguramente eran muchos, porque + la convocatoria había llamado a todos los mozos de diez y seis a cuarenta y + cinco años, solteros, casados y viudos sin hijos, de cinco pies menos una + pulgada, medidos descalzos. Además de los notoriamente inútiles, como + cojos, mancos, ciegos, etc., eran exceptuados los que <!-- Page 127 -->tenían + su mujer encinta o ejercían cargos públicos, así como a los ordenados + de Epístola; pero no había excepción por razón de cosecha o + labores del campo. Los únicos rechazados de las filas, sin tener aquellos + reparos, eran los <i>negros, mulatos, carniceros, verdugos</i> y <i>pregoneros</i>. + Con paisanos, pues, creó Sevilla cinco batallones y dos regimientos de + caballería; Cádiz mandó el batallón de tiradores que + llevaba su nombre, y las ciudades y villas de Utrera, Jerez, Osuna, Carmona, + Jaén, Montoro y Cabra enviaron cuerpos de infantería y + caballería de número irregular.</p> + <p>Esto aumentó el ejército; pero aún debía crecer un + poco más aquél, que empezó enano y debía ser gigante + terrible, si no por su tamaño, por su fuerza. Los militares españoles + que el Gobierno de Madrid incorporaba a las divisiones de Moncey, de Vedel o de + Lefebvre iban huyendo de sus traidoras filas en cuanto se les presentaba + ocasión para ello, de tal modo, que al verificar sus marchas aquellos + ejércitos por parajes montuosos o quebrados, veían que los + españoles se les escapaban por entre los dedos, como suele decirse. Los + desertores acudían a engrosar las tropas del ejército de Blake, del de + Cuesta o del de Castaños; y a Carmona y a Córdoba llegaron muchos, + escapados de las filas de Moncey, así como casi todos los que hacían la + campaña de Portugal con Junot. Aquellos oficiales y soldados, al romper la + disciplina literal que los sujetaba a la Francia invasora para acudir al llamamiento + de la disciplina moral de su patria oprimida, hacían el <!-- Page 128 -->viaje + disfrazados, traspasaban a pie las altas montañas y los ardientes llanos, + hasta encontrar un núcleo de fuerza española. Daba lástima + verles llegar rotos, descalzos y hambrientos, aunque su gozo por hallarse al fin en + tierra no invadida les hacía olvidar todas las penas. Con estos desertores, + entre quienes había guardias de Corps, valones, ingenieros y artilleros, + aumentó un poco nuestro ejército.</p> + <p>Pero aún creció algo más. La Junta de Sevilla había indultado + el 15 de mayo a todos los contrabandistas y a los penados que no lo fueran por los + delitos de homicidio, alevosía o lesa majestad humana o divina, y esto trajo + una partida, que si no era la mejor tropa del mundo por sus costumbres, en cambio no + temía combatir, y fuertemente disciplinada, dió al ejército + excelentes soldados. Ibros, lugar célebre en los fastos del contrabando; + Jandulilla, Campillo de Arenas, y otras localidades, entregadas más tarde al + sable de la Guardia civil y de los Carabineros, enviaron respetables escuadrones, con + la particularidad de que por venir armados hasta los dientes, y ser todos unos + caballeros de muy buen temple, que sabían dónde echaban la boca del + trabuco, se les reputó como auxiliares muy eficaces del ejército. + Cuerpos reglamentados españoles, con algunos suizos y valones; regimientos de + línea, que eran la flor de la tropa española; regimientos provinciales, + que ignoraban la guerra, pero que se disponían a aprenderla; honrados + paisanos, en su mayor parte muy duchos en el arte de la caza, y por lo general + tiraban ad<!-- Page 129 -->mirablemente; y, por último, contrabandistas, + granujas, vagabundos de la sierra, chulillos de Córdoba, holgazanes + convertidos en guerreros al calor de aquel fuego patriótico que inflamaba el + país; perdidos y merodeadores, que ponían al servicio de la causa + nacional sus malas artes; lo bueno y lo malo, lo noble y lo innoble que el + país tenía, desde su general más hábil hasta el + último pelaire del Potro de Córdoba, paisano y colega de los que + mantearon a Sancho: tales eran los elementos del ejército andaluz.</p> + <p>Se formó de lo que existía: entraron a componer aquel gran amasijo + la flor y la escoria de la nación; nada quedó escondido, porque la + fermentación lo sacó todo a la superficie, y el cráter de + nuestra venganza esputaba lo mismo el puro fuego que las pestilentes lavas. Removido + el seno de la patria, echó fuera cuanto habían engendrado en él + los gloriosos y los degenerados siglos, y no alcanzando a defenderse con un solo + brazo, trabajó con el derecho y el izquierdo, blandiendo con aquél la + espada histórica y con éste la navaja.</p> + <p>En cuanto a uniformes y trajes, habíalos de todas las formas conocidas. Es + prodigioso cómo se equipó aquel ejército de paisanos en diez y + seis días. La Administración actual, con todos sus recursos, es un + sastre de portal comparada con aquel confeccionador que puso en movimiento millones + de agujas en dos semanas. En cierto estado que la Historia no ha creído digno + de sus páginas, pero que existe aún, aunque en el olvido, se consigna + el número de <!-- Page 130 -->piezas de vestuario que hicieron gratuitamente + las monjas y señoras de Sevilla. Dice así:</p> + <p>«Por las Comunidades y señoras de distinción se han hecho + 3.335 camisas, 1.768 pantalones y 167 casacas de soldado; 1.001 camisas, 312 + pantalones y 700 chalecos de sargento; 374 botines de paño, 149 sacos de + caballería, 16 mochilas y 1.684 escarapelas.» Las señoras de + Alcolea, las de Carmona, Lora del Río y otros pueblos figuran en la cuenta con + cifras parecidas.</p> + <p>Esta diversidad de manos en la hechura de vestimenta indica que la voz + <i>uniforme</i>, en lo tocante a voluntarios, era una vana palabra. Al lado de las + casacas blancas con solapa negra, carmesí o azul, que vestían la mayor + parte de los regimientos de línea; al lado de las levitas azules con bandolera + que vestían valones y suizos, veíamos los chaquetones de paño + pardo con que se cubría la gente colecticia. Entre los altos morriones de la + artillería y las gorras de los granaderos, llamaban la atención + nuestros blancos sombreros portugueses, y las gorras de cuartel, y los tocados de + innumerables clases con que cubrían sus chollas los tiradores y voluntarios de + los pueblos. Como antes he dicho, aquel ejército hacía reír.</p> + <p>¿Y el dinero para la guerra? Causa risa ver cómo se da hoy de + calabazas un ministro de Hacienda para <i>arbitrar</i>, con destino a otra guerra, + unos cuantos millones que nadie quiere darle si no hipoteca hasta el último + pingajo de la nación. Aprended, generaciones egoístas. Leed las listas + de donativos hechos por los <!-- Page 131 -->gremios, por los comerciantes, por los + nobles y hasta por los mendigos. ¡Aquel sí era llover de dinero, y + reunirlo a montones, sin que ni un realito de vellón se escapase por entre los + agujeros del cesto administrativo! En la lista de donaciones hay una partida + conmovedora que dice así: «La Sra. Condesa viuda de Montelirios ha + entregado su <i>toaleta</i> de plata, manifestando el sentimiento de que sus medios + no alcancen tanto como su voluntad.»</p> + <p>¿Habrá hoy quien dé su <i>toaleta</i>?...</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XVI" name='XVI'></a> + <h2>XVI</h2> + <br /> + + <p>Nuestra marcha por Cañete de las Torres en dirección al río + Salado era un verdadero paseo triunfal, mejor dicho, casi no parecía que + marchábamos, porque la gente de los pueblos, incluso mujeres, ancianos y + chicuelos, nos seguían a un lado y otro del camino, improvisando fiestas y + bailes en todas las paradas. Cuando el ejército se detenía, + eclipsábanse en apariencia todos los males de la patria, porque la tropa, + recobrando el buen humor, convertía el campamento en una feria. Yo no + sé de dónde salían tantas guitarras; no pude comprender de + qué estaban hechos aquellos cuerpos, tan incansables en el baile como en el + ejercicio, ni de qué metal durísimo eran las gargantas, para ser tan + constantes en el gritar y cantar.</p> + <p><!-- Page 132 -->Como durante la primera semana del mes de julio no nos faltaron + víveres abundantes, lo pasábamos perfectamente; y como tampoco + tropezamos con los franceses, establecidos, aunque muy inquietos, al otro lado del + río, a todos, especialmente a los inexpertos, nos parecía la guerra una + ocupación dulcísima. Sobre todo, el condesito de Rumblar no + cabía en su pellejo de puro alborozado; y como con el roce de tanta y tan + diversa gente se iba despabilando por extremo, llegó a adquirir un + desembarazo, un dominio de su propia persona que antes no tenía. Santorcaz, + como dije, había logrado en poco tiempo gran ascendiente sobre D. Diego, de + tal modo, que cuanto nuestro mozalbete ponía por obra, lo consultaba con + aquél. Marijuán, en cambio, hacía buenas migas con un servidor + de ustedes, y siempre juntos en las marchas y en los descansos, nos contábamos + nuestras cosas, compadeciéndonos y consolándonos mutuamente. Nosotros + dos solos, y sin dar parte a nadie, nos comimos el divino chocolate y los bollos de + la Madre Transverberación.</p> + <p>Todo el ejército tenía gran impaciencia por venir a las manos con la + <i>canalla</i>. Como existen en todo campamento, además del supremo consejo + que se celebra en la tienda del General, tantos consejillos como grupos de soldados + se escalonan aquí y allá, en la cantina o en campo raso, para echar una + caña o tirar un par de cartas, nosotros siempre estábamos dilucidando + en corros más o menos grandes la eterna cuestión de nuestro encuentro + con los <!-- Page 133 -->franceses. ¡Cuántas veces, reunidos junto a un + tambor, donde había un jarro de vino, dispusimos el paso del río, el + ataque del enemigo en su posición de Andújar, u otras hazañas de + la misma harina!</p> + <p>Un día, hallándonos en Porcuna, y después que se nos + unió el ejército de Reding, resolvimos, tras de ardiente + discusión, que los generales estaban atolondrados y sin saber qué plan + adoptarían. El conde de Rumblar dijo que iba a escribir a su maestro D. Paco, + para que le dijera qué operaciones convenían más; pero como + todos se rieran de esta ocurrencia, nuestro generalito se amoscó y fué + a que le consolara con sus adulaciones interminables el lugarteniente Santorcaz.</p> + <p>Por último, tras largo consejo celebrado por los generales, se dijo que + iban a ser distribuídas las divisiones para tomar la ofensiva inmediatamente. + Aquél día, que fué, si no recuerdo mal, el 12 o el 13 de julio, + vi por primera vez al general Castaños, cuando nos pasó revista. + Parecía tener cincuenta años, y por cierto que me causó sorpresa + su rostro, pues yo me lo figuraba con semblante fiero y ceñudo, según a + mi entender debía tenerlo todo general en jefe puesto al frente de tan + valientes tropas. Muy al contrario, la cara del general Castaños no causaba + espanto a nadie, aunque sí respeto, pues los chascarrillos y las ingeniosas + ocurrencias que le eran propias las guardaba para las intimidades de su tienda. + Montaba airosamente a caballo, y en sus modales y apostura había aquella + gracia cortés y <!-- Page 134 -->urbana que tan común ha sido a + nuestros Césares y Pompeyos. Es preciso confesar que a caballo y en las + paradas hemos tenido grandes figuras. Esto no es decir que Castaños fuera + simplemente un general de parada, pues en 1808, y antes de inmortalizar su nombre, + tenía muy buenos antecedentes militares, aunque había hecho su carrera + con rapidez grande, si no desusada en aquellos tiempos. A los doce años de + edad obtuvo el mando de una compañía; a los veintiocho le hicieron + teniente coronel, y a los treinta y tres, coronel. Si en su juventud no + asistió a ninguna campaña, en 1794, y cuando contaba treinta y ocho + años y poseía la faja de mariscal de campo, estuvo en la del + Rosellón a las órdenes del general Caro, y allí le hirieron + gravemente en el lado izquierdo del cuello. Cuentan que la ligera inclinación + de su cabeza hacia aquel lado provenía de la tal herida.</p> + <p>Voy a decir de qué manera nos distribuyeron. La primera división la + mandaba Reding; la segunda, Coupigny, y la tercera, Jones; la reserva estaba a las + órdenes de D. Juan de la Peña, y mandaban destacamentos sueltos, de mil + hombres poco más o menos, en calidad de tropas volantes para mortificar al + enemigo, D. Juan de la Cruz, el marqués de Valdecañas y D. Pedro + Echevarri, que después fué uno de los más famosos polizontes de + la reacción. Trescientos escopeteros, que habían salido Dios sabe de + dónde, eran capitaneados por el presbítero D. Ramón de Argote. + ¿No es verdad que hubiera estado mejor diciendo misa?</p> + <p><!-- Page 135 -->A caballo éramos tres mil, fuerza no muy grande si se + considera que íbamos a operar en país entrellano y contra jinetes muy + aguerridos; pero, en cambio, nuestra artillería era de primer orden. + Teníamos veinticuatro piezas, servidas por el Real Cuerpo, con lo más + florido de aquella oficialidad a quien estaba reservado la mayor gloria de la guerra, + desde el 2 de mayo hasta la batalla de Vitoria.</p> + <p>Nosotros nos extendíamos por la izquierda del Guadalquivir, ocupando los + pueblos de Porcuna y Lopera; y alargando una de nuestras alas por el camino de + Arjonilla, observábamos la orilla derecha, mientras la otra ala se + extendía hacia Higuera de Arjona buscando a Menjíbar. Ocupaba el + francés a Andújar con las fuerzas que primitivamente trajo a la tierra + andaluza, y que habían vencido en el puente de Alcolea y saqueado a + Córdoba. La división de Vedel, fuerte de diez mil hombres, + hallábase en Bailén, y la pequeña división de + Ligier-Belair, el mismo general que vimos batirse con los vecinos de + Valdepeñas en los primeros días de junio, estaba en Menjíbar + guardando el paso del río. Andújar, Bailén, Menjíbar. Del + primero al segundo punto corría la carretera general de Andalucía, + desde Bailén a Menjíbar el camino que iba a Jaén, y desde + Menjíbar a Andújar el río. Conserven ustedes en la memoria la + disposición de este triángulo para comprender la importancia de los + movimientos de ambos ejércitos.</p> + <p>Cualquiera que fuese el pensamiento de nuestros generales, lo cierto es que la + primera <!-- Page 136 -->división recibió orden inmediata de ponerse en + marcha, mientras Castaños con la tercera y la reserva se dirigía hacia + el puente de Marmolejo para pasarlo y atacar a Dupont en Andújar. Ya he dicho + que mandaba D. Teodoro Reding la primera división; lo que aún no ha + sido escrito por la Historia ni dicho por mí es que yo formaba parte de ella, + porque toda la caballería voluntaria había sido incorporada, mejor + dicho, fundida en los batallones del ejército, que apenas contaban con la + mitad del contingente. A mi amo y a los que le seguían nos tocó formar + en las filas del regimiento de Farnesio, mientras que los lanceros de Sevilla fueron + casi todos incorporados al regimiento de España.</p> + <p>El día 13 nos separamos de nuestros compañeros y tomamos el camino, mejor + dicho, las veredas y trochas que conducen a Menjíbar. No llegábamos a + seis mil; pero éramos buena gente, aunque me esté mal el decirlo. El + regimiento de guardias valones, los suizos, el de la Corona, el de Irlanda, el de + Jaén, los granaderos provinciales, los fusileros de Carmona, la + caballería de Farnesio y las seis bocas de fuego que mandaba D. Antonio de la + Cruz, eran piezas respetables, orgullosas de sí mismas. Teníamos por + General a un hombre impetuoso, de más arrojo que prudencia; mediano + táctico, pero incansable en las marchas. Nuestro Jefe de Estado Mayor, D. + Francisco Javier Abadía, era un militar muy entendido, quizás de los + mejores que entonces tenía el ejército español, y el coronel + puesto al frente <!-- Page 137 -->de la artillería pasaba por un oficial de + mucho entendimiento en su arma. Nosotros le llamábamos el <i>sainetero</i>, + por ser hijo de D. Ramón de la Cruz.</p> + <p>Adelante, pues al llegar a Menjíbar, encontramos la población muy + alborotada porque un destacamento francés, enviado a Jaén en busca de + víveres, después de saquear horriblemente esta ciudad, había + retrocedido a su cuartel general, asolando a su paso la comarca. De Jaén se + contaban atrocidades que apenas son creíbles en militares de un país + europeo. Dijéronnos que mujeres y niños habían sido + inhumanamente degollados, y que igual muerte padecieron dentro de sus mismos + hospitales varios frailes agustinos y dominicos enfermos. La consternación de + aquellos pueblos era excesiva, y al aproximarse las tropas, acudían en tropel + a nuestro encuentro, derramando lágrimas de ira, suplicándonos que no + dejáramos vivo un francés, y pidiendo los viejos aún fuertes y + los rapaces de doce años que se les dejase marchar entre las filas para + ayudarnos. Según nos decían después del saqueo, en los + caseríos inmediatos al tránsito, Almenara, Fuente del Rey, + Grañena y otros, no habían dejado ni un grano de trigo, ni un azumbre + de vino, ni un puñado de paja. Hasta las medicinas de las boticas y de los + hospitales de Jaén fueron robadas, y al propio tiempo, ni un carro ni una mula + quedaron en todos aquellos contornos.</p> + <p>Muchas familias expoliadas habían acudido a Menjíbar. En la plaza + del pueblo dos frailes <!-- Page 138 -->escapados a las carnicerías de + Jaén, predicaban el exterminio de los franceses. Al ver la indignación + de aquella infeliz gente robada y vejada, al ver las mujeres que acudían + frenéticas y rabiosas pidiéndonos que vengáramos a sus inocentes + hijos, degollados sin piedad en la cuna, comprendí las crueldades de que por + su parte empezaban a ser víctimas los franceses cuando se rezagaban.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XVII" name='XVII'></a> + <h2>XVII</h2> + <br /> + + <p>Antes de decidirse a pasar el río, nuestro General mandó una + pequeña fuerza en reconocimiento de la situación de las tropas de + Coupigny. Algunos jinetes de Farnesio tomaron parte en esta expedición, y + Marijuán, que fué en ella, nos contó a su regreso, en la tarde + del 15, que habían encontrado la división del Marqués hacia + Villanueva de la Reina, donde le entregaron los pliegos de Reding. Desde el + campamento de Coupigny se había visto una gran polvareda en la orilla derecha, + y parecía que la división de Vedel marchaba desde Bailén a + Andújar, para reforzar a Dupont, que ya había trabado la lucha con + Castaños. La gente venida de Arjonilla aseguraba haber oído fuerte + cañoneo hacia la parte de los Visos.</p> + <p>—A estas horas—decía Marijuán—, o ellos o los de + Castaños han de estar derrotados.</p> + <p>—¿Y qué esperaba el Marqués en Villanue + <!-- Page 139 -->va de la Reina?—preguntó Santorcaz con aquella + suficiencia estratégica que le hiciera tan digno de admiración a los + ojos del joven D. Diego.</p> + <p>—Allí se estaba tan quieto—repuso Marijuán—. + Parece que está de acuerdo con nuestro General para operar en + combinación y atacar juntos a Bailén.</p> + <p>—¿Pero qué estrategia es ésa, ni a qué conduce + atacar a Bailén?—dijo Santorcaz, atrayendo en su alrededor un + círculo de soldados—. ¿No dices que la división Vedel + salió de Bailén y está ya sobre Andújar?</p> + <p>—Sí; así lo decían en Villanueva.</p> + <p>—Pues si no hay enemigos en Bailén, ¿qué es eso de + atacar a Bailén? Se tratará de ocuparlo para luego avanzar por el + arrecife y embestir a Dupont y a Vedel por la espalda, mientras Castaños, + Jones y Peña lo atacan de frente.</p> + <p>—Eso, eso será—dijimos todos—. De ese modo les cogeremos + entre dos fuegos, y no escapará ni una patena de las que robaron en + Córdoba.</p> + <p>—Pero si ése es el plan, ya debía estar puesto en + ejecución. Si se están batiendo en Andújar, a estas horas + deberíamos estar nosotros cayendo sobre la retaguardia francesa; mientras que + si nos ponemos en marcha esta noche y llegamos mañana, sabe Dios....</p> + <p>Al anochecer se nos ordenó marchar río arriba, lo cual no + comprendimos ni poco ni mucho hasta que algunos compañeros, que eran del + país y conocían el terreno, nos dije<!-- Page 140 -->ron que + íbamos buscando el vado del Rincón para pasar al otro lado. Por la + noche, algunas fuerzas de infantería y dos piezas pasaron por junto a la + barca, mientras el grueso del ejército con la caballería nos + disponíamos a hacerlo media legua más arriba. Antes de amanecer + sentimos algunos tiros del otro lado, y diósenos orden de hacer el menor ruido + posible y de no encender lumbre. La noche era calurosa; habíamos comido poco y + mal el día anterior, y con esto y el no dormir no estábamos del mejor humor; + pero la guerra tiene mil contrariedades, y ojalá fueran todas como + aquélla. Entramos al fin en el río, cuyo frescor agradecieron mucho + nuestros cuerpos, secos e irritados por el calor y el polvo, y algún tiempo + después, cuando comenzaban a iluminar el horizonte los primeros vislumbres de + la aurora, ya éramos dueños de la orilla derecha. El Mayor General + Abadía, que había dirigido el paso, nos mandó replegarnos a un + sitio bajo, donde casi toda la fuerza podía permanecer oculta, y allí + aguardamos más de media hora. No se veían los enemigos por + ningún lado; pero allá lejos, hacia la barca, continuaba cada vez + más vivo el tiroteo de fusil.</p> + <p>El terreno es por allí bastante quebrado, abundando los matojos, y entre + éstos designaron un camino de trocha por donde avanzó la + infantería, mientras a los de a caballo se nos mandó caminar por + terreno más alto. Habíamos tomado tan al pie de la letra la orden de no + hacer ruido, que avanzamos despacio y silenciosamente con el alma en suspenso, los + <!-- Page 141 -->ojos atentamente fijos en el último término del + terreno hacia la izquierda, punto donde se había trabado la acción. + Vimos al fin a los franceses tiroteándose con nuestros compañeros, con + aquellos que habían pasado la barca durante la noche, y luchaban en un campo + bajo, salpicado de espesos matorrales.</p> + <p>En una loma, y como a dos tiros de fusil de aquel sitio, brillaba inmóvil e + imponente una cosa que desde el primer momento atrajo nuestras miradas, + infundiéndonos algún recelo. Era un escuadrón de coraceros, la + mejor caballería del ejército de Dupont. Todos los jinetes contemplamos + el resplandor de las bruñidas corazas, en cuyos petos el sol naciente + producía plateados reflejos; y después de mirar aquello sin decir nada, + nos miramos unos a otros, como si nos contáramos. Ni una voz se oía en + nuestras filas; a todos se nos había cambiado el color, y temblábamos, + aunque cada cual hiciera esfuerzos para disimularlo. El único rumor que + turbaba el profundo silencio de nuestro regimiento, donde hasta los caballos + parecían contener el aliento y explorar el campo con atónitos ojos, era + un ligero y casi imperceptible son metálico producido por las estrellas de las + espuelas. Aquel temblor de piernas es un accidente que la caballería observa + siempre en el comienzo de toda batalla.</p> + <p>El combate, principiado en guerrillas, arreciaba desde que empezó la + infantería a desplegar un frente compacto de consideración. Pero casi + toda la tropa española se mantenía en reserva, esperando a saber + fijamente si los fran<!-- Page 142 -->ceses ocultaban una gran fuerza en la carretera + de Bailén. Mientras el frente español aumentaba sus tiros, resistiendo + a las innumerables guerrillas francesas que al abrigo de sus posiciones medio + atrincheradas hacían fuego mortífero, la artillería continuaba a + retaguardia, y la caballería, asimismo fuera de acción, recibió + orden de ocupar un cerro a mano derecha. Fijos allí, no quitábamos los + ojos de la tremenda fila de corazas que resplandecían en la loma de enfrente, + quietas y confiadas en su valor y pesadumbre. Aquella fuerza era muy superior a la + nuestra por su organización y marcialidad; pero nosotros teníamos sobre + ella, además de la ventaja numérica, que no era de gran valor, dada + nuestra impericia, la siguiente ventaja moral: puestos ellos en la vertiente anterior + de una loma, todo su poder y su número se presentaban a nuestra vista; no + había más coraceros que aquéllos, y podíamos contarlos + uno por uno. Nosotros, en cambio, estábamos sabiamente colocados por el Mayor + General en otra altura parecida; pero sólo una quinta parte del regimiento + ocupaba la parte culminante de la loma, mientras que todo lo demás se + extendía en la vertiente posterior, permaneciendo oculto a la vista del + enemigo; de modo que si nosotros les contábamos perfectamente a ellos, los + franceses, engañados por la apariencia, se reirían de los cuarenta + jinetes sin uniforme, enseñoreados del cerro con aire de perdonavidas.</p> + <p>Nosotros teníamos sobre ellos la ventaja de <!-- Page 143 -->lo + desconocido, que es el genio tutelar de las batallas, de eso que no se ve y que en el + momento apurado y crítico sale inopinadamente de lo hondo de un camino, del + respaldo de una loma, de la espesura de un bosque; combatiente de última hora + que la tierra echa de su seno, y se presenta fresco, sin heridas ni cansancio, a + decidir la victoria.</p> + <p>Nuestras filas habían desalojado a los franceses de sus posiciones. Les + vimos replegarse en desorden, y entonces cesó la inmovilidad de los coraceros. + Los resplandecientes petos despedían reflejos múltiples, y + ordenadamente descendieron de la colina en perfecta fila. Relincharon sus caballos, y + los nuestros relincharon también, aceptando el reto. Pero entonces + ocurrió uno de esos cambios de escena tan frecuentes en la guerra, y cuyo + artificio, si cae en buenas manos, basta a decidir la victoria. Arrojadas nuestras + filas sobre las guerrillas enemigas, clareado el terreno y puestas en juego algunas + piezas de artillería, vióse que los franceses vacilaban, + agrupándose y retrocediendo como si buscaran nuevas posiciones. Se nos + dió orden de avanzar bajando, y una vez en llano, convertirnos sobre nuestro + flanco, para formar un largo frente de batalla. La infantería francesa estaba + delante de nosotros, resguardada por sus coraceros; pero éstos, observando + nuestro movimiento y reconociendo al instante su indudable inferioridad, invadieron + precipitadamente la carretera. La retirada era cierta. Se nos formó en + columnas, dándonos orden de cargar, y el regimiento se puso + <!-- Page 144 -->rápidamente al galope. Parecía que la misma tierra, + sacudiéndose bajo las herraduras de nuestros caballos, hacia adelante nos + lanzaba. A aquellos primeros pasos tras un ideal de gloria acompañaron voces + de guerra mezcladas con piadosas invocaciones.</p> + <p>—¡Madre nuestra, santa Virgen de Araceli, ven con nosotros!</p> + <p>—¡Viva España, Fernando VII y la Virgen de la Fuensanta!</p> + <p>Ya nadie pensaba en tener miedo; muy lejos de esto, todos los de mi fila + rabiábamos por no estar en las de vanguardia, en aquellas filas dichosas que + acometían a sablazos a los franceses de a pie, ya pronunciados en completa + dispersión. Tal era nuestro furor bélico en aquella fácil + victoria, que D. Diego, Marijuán y yo, no encontrando a derecha e izquierda + francés alguno, hacíamos grande estrago con nuestros sables en los + arbustos del camino, diciendo: «Perros, canallas, ya sabréis cómo + las gastamos los españoles.»</p> + <p>La gloria de cargar sobre la infantería francesa perteneció tan + sólo a las primeras filas, aunque no les duró mucho el regocijo, porque + los enemigos, convencidos ya de que no tenían fuerza bastante para hacernos + frente, tomaban a toda prisa el camino de Bailén. Una vez posesionados del + camino, seguimos adelante; pero los caballos franceses corrían a todo escape, + y la infantería se puso en salvo por las veredas, dispersándose a un + lado y otro de la carretera. Sobre las diez nos detuvimos, y, puestas en orden las + columnas, avanzamos <!-- Page 145 -->despacio, porque recelábamos de ser + atacados por una división entera. Entretanto, nuestras pérdidas + habían sido nulas en la caballería, y escasas, aunque sensibles, en la + infantería, qué perdió un capitán del regimiento de la + Reina y bastantes soldados.</p> + <p>Después de haber perdido de vista a los enemigos, continuamos la marcha + hacia Bailén, si bien con mucha cautela, pues había la + presunción de que los franceses, reforzados con gran número de tropas, + caballos y artillería, se nos presentarían de nuevo en mitad del + camino, sorprendiéndonos en nuestra triunfal carrera. Así fué, + en efecto. A eso del mediodía nuestras columnas avanzadas recibieron el fuego + de los imperiales, que rehechos con un destacamento que de Linares había + llegado, trataban de ganar lo perdido.</p> + <p>Furiosos por el reciente desastre, acometieron briosamente a nuestra vanguardia. + Tomamos posiciones, y las tropas ligeras, ayudadas de un enjambre de paisanos, se + diseminaron por las escabrosidades próximas, desde cuyos matorrales + mortificaban a los franceses con fuego menudo. La caballería, entretanto, + continuaba muy lejos de la acción, y aunque nuestro deseo hubiera sido que a + lo más recio se nos enviara para desahogar nuestro enardecido pecho, Dios + quiso por fortuna que no llegase esta ocasión, pues la escaramuza + terminó de improviso, cesaron los tiros, y vimos con sorpresa que los + franceses, como poseídos de súbito pavor, retrocedían a la + desbandada hacia Bailén, recogiendo precipitadamente sus heridos.</p> + <p><!-- Page 146 -->¿Qué ocurría? Según después + supimos, Francia había tenido una pérdida funesta, la de su general Gobert, el + cual cayó mortalmente herido por una de esas balas de guerrero invisible, que + salían de entre las malezas para taladrar el corazón del Imperio. Aquel + valiente militar murió pocas horas después en Guarromán. + Dueños nosotros del campo, y sin enemigos a la vista, parecía natural + que fuéramos sobre Bailén; pero el ejército volvió hacia + Menjíbar para repasar el río, movimiento que no fué por nosotros + comprendido. Muy orgullosos estábamos, y especialmente los inexpertos paisanos + no cabíamos en el pellejo.</p> + <p>—¡Hoy es día del Carmen!—exclamó don Diego—. + ¡Viva la Virgen del Carmen, y mueran los franceses!</p> + <p>Ruidosas exclamaciones alegraron y conmovieron nuestras filas. Era el 16 de julio; + en este día la Iglesia celebra, además de la advocación del + Carmen, el Triunfo de la Santa Cruz, fiesta conmemorativa de la gran batalla de las + Navas de Tolosa, ganada contra los infieles por castellanos, aragoneses y navarros, + en aquellos mismos sitios donde nosotros nos batíamos con Francia, y en el + mismo 16 del mes de julio. Habían pasado quinientos noventa y seis + años. La coincidencia del lugar y la fecha nos inflamaba más, y + añadido a nuestro patriotismo una profunda fe religiosa, nos creímos + héroes, aunque hasta entonces no habíamos tenido ocasión de + probarlo.</p> + <p>Antes de cruzar el río, descansamos para <!-- Page 147 -->llevar algo a la + boca. ¡Oh, qué desengaño! Estábamos muertos de hambre y + cansancio, y se nos dijo que no había más que un tercio de + ración. Pero como buenos chicos que éramos nos conformamos, supliendo + los dos tercios restantes con la substancia moral del entusiasmo.</p> + <p>—Pero, Sr. de Santorcaz—pregunté a mi compañero, cuando, + con el agua al estribo, vadeábamos el Guadalquivir—, ¿nos quiere + usted decir por qué no se nos ha llevado adelante? ¿Por qué + después de esta victoria desandamos lo andado?</p> + <p>—¡Zopenco!—me contestó—. Esto no ha sido más + que una fiestecilla de pólvora, y todavía no ha empezado lo bueno. + ¿Crees que no hay más franceses que esos cuatro gatos de Ligier-Belair? + ¿Qué sabes tú si a estas horas Vedel, que a Andújar + fué en auxilio de Dupont, habrá regresado a Bailén? Ahora, o yo + me engaño mucho, o vamos en busca del marqués de Coupigny para + reunirnos y emprender juntos un nuevo ataque. ¿Estás al tanto de lo que + digo? ¿Ves cómo no en vano ha mordido uno el cebo en Hollabrün, en + Austerlitz y en Jena?</p> + <p>Efectivamente, la intención de nuestro General era reunirse con Coupigny; + pero esto no se verificó hasta la noche del 17 al 18.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XVIII" name='XVIII'></a> + <h2><!-- Page 148 -->XVIII</h2> + <br /> + + <p>Se nos acampó en un alto a espaldas de Menjíbar, y supimos con gusto + que aquella noche no haríamos movimiento alguno. Nuestro gozo, como nuestra + fatiga, necesitaba descanso; necesitábamos dar desahogo al efervescente + júbilo, no sólo renovando en la memoria todos los incidentes de la + acción de aquel día, sino también refiriendo cuanto cada uno + hizo y cuanto dejó de hacer para que la batalla fuese completamente ganada. + Los suizos y los soldados de línea no estaban tan engreídos como + nosotros los paisanos, que creíamos haber asistido a la más grande y + gloriosa acción de los modernos tiempos. Mirábamos con desdén a + los que quedaron de reserva, y al contarles lo que pasó, hacíamos subir + a cifras fabulosas el número de franceses segados por nuestros cortadores + sables en la refriega.</p> + <p>Largas horas pasamos sobre el campo saboreando los deliciosos recuerdos de tanta + gloria, que como dejos de un manjar muy rico nos renovaban el placer del vencimiento. + La noche era como de verano y como de Andalucía, serena, caliente, con un + cielo inmenso y una atmósfera clara, donde algo sonoro fluctúa, cuya + forma visible buscamos en vano en derredor nuestro. Tendidos sobre la caldeada tierra + a orillas del río, cuyas frescas emanaciones buscábamos con anhelo, + entreteníamos <!-- Page 149 -->las horas hablando, cantando o haciendo + eruditas disertaciones sobre la campaña tan felizmente emprendida. En un grupo + se jugaba a las cartas, en otro se decía un romance de héroes o de + santos, en este algunos cantaores echaban al vuelo las más románticas + endechas de la tierra, pues desde entonces era romántica Andalucía; en + aquel se narraban cuentos de brujas, y en algunos, finalmente, se dormía sin + inquietud por el día venidero.</p> + <p>Nuestro D. Diego, siempre al arrimo de Santorcaz; Marijuán, yo y algunos + más formábamos un grupo bastante animado, en el cual no cesó el + ruido hasta muy alta la noche. Después de cantar, no escasearon los cuentos, + acertijos y adivinanzas, y, por último, la conversación recayó + en tema de mujeres.</p> + <p>—Yo—dijo D. Diego con su natural ingenuidad—me voy a casar. A + todos les convido a mi boda. «¿Y quién es la novia?», + dirán ustedes. Pues sepan que no la he visto. Mi señora madre lo ha + arreglado todo con otras dos señoras de Córdoba, y, según me han + dicho, es más bonita que el Sol, aunque ahora da en la manía de no + salir del convento.</p> + <p>—Será para cuando acabe la guerra, porque ahora no está el + horno para bollos—dijo Marijuán—. Yo también voy a casarme + con una muchacha de Almunia, que tiene siete parras, media casa y burro y medio de + hijuela. También será cuando acabe la campaña, y a todos les + convido a mi boda. ¿Y tú, Gabriel, no piensas casarte?</p> + <p>—Pues yo, para no ser menos—contesté—, + <!-- Page 150 -->digo que cuando termine la guerra me casaré también. + «¿Y con quién?», diréis. Pues me caso con una + condesa.</p> + <p>—¡Con una condesa!</p> + <p>—Sí, señores, con una condesa que posee todas estas tierras + que estamos viendo y otras más allá, y tiene dos escudos con ocho lobos + sobre plata y catorce calderos, con media cabeza de moro y un letrero que + dice....</p> + <p>—<i>Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar</i>—dijo + Marijuán, interrumpiéndome—. ¿Pues no dice que se casa con + una condesa? Será con alguna duquesa del estropajo. Pero dí, ¿en + qué alcázares reales está tu novia?</p> + <p>—Este es un bobalicón que no sabe lo que se + habla—observó D. Diego—. ¡Lucida condesa será ella! + Pues, como os decía, muchachos, mi novia está muy desazonada esperando + a que se acabe la guerra para casarse conmigo. Así me lo han dicho, y lo creo. + Apuesto que estáis rabiando por saber quién es y cómo se llama; + pero eso no lo he de mentar, porque mi señora madre y D. Paco me dijeron que + si hablaba de esto antes de llegar la ocasión, me castigarían no + dejándome montar en el potro. ¡Qué guapa es, señores! Sus + ojos son dos luceros, como aquel grande y muy claro que está sobre el tejado + de esa casa; su boca se compone de dos hojas de rosa; sus dientes hacen que todas las + perlas echen a correr de envidia; sus mejillas son claveles abiertos, y cuando llora, + sus lágrimas son diamantes. Yo no la he visto más que en figura; porque + han de saber ustedes que cuando fuí a visitar a sus tías en Cór + <!-- Page 151 -->doba, me dieron un medalloncito con el retrato de la que ha de ser + mi mujer, el cual retrato, por temor a que se me perdiera, lo he dado a guardar al + Sr. de Santorcaz.</p> + <p>—Eso se parece—dijo uno de los oyentes—la historia de la + princesa Laureola, por quien vinieron de la Meca los tres reyes moros, y dice el + cuento que tenía los ojos de azabache ardiendo, la boca de flor de granado, y + las orejas de caracolitos del mar. ¿Lo sabes tú?</p> + <p>—Eso está en el romance de la <i>Reina mora</i>, bruto. + ¿Qué tiene eso que ver con la princesa Laureola?</p> + <p>—Yo sé el romance de la <i>Reina mora</i>—gritó D. + Diego, batiendo palmas—. ¿Lo echo?</p> + <p>—Venga.</p> + <p>—No: el del <i>Barandal del cielo</i>, que es más bonito y habla de + la Virgen—añadió el Condesito, gozoso de poder lucir sus + habilidades—. Me lo enseñó mi hermana Presentación, que + sabe veintisiete y los dijo todos arreo delante del Sr. Obispo de Guadix, cuando Su + Ilustrísima paró en casa el mes pasado.</p> + <p>Y sin esperar a que le rogasen, el mayorazguito de Rumblar, con sonsonete de + escuela, voz agridulce y afeminados gestos, dió principio a la siguiente + retahila:</p> + <span style='margin-left: 1em;'>Por el barandal del cielo</span><br /> + se pasea una doncella<br /> + blanca, rubia y encarnada,<br /> + que alumbra como una estrella,<br /> + San Juan le dice a Jesús:<br /> + «¿Quién es aquella doncella?»<br /> + «Nuestra Madre, buen San Juan,<br /> + nuestra Madre linda y bella»;<br /> + la Virgen no viene sola:<br /> + <!-- Page 152 --> + ángeles vienen con ella;<br /> + no viene vestida de oro,<br /> + ni de plata, ni de seda:<br /> + viene vestida de grana....<br /> + .............................................<br /> + + <p>Y como al concluir fuera acogida esta relación con una salva de aplausos, + animóse el recitador y nos endilgó otra, no menos famosa, que + empezaba:</p> + <span style='margin-left: 1em;'>Allá arriba, en aquel alto,</span><br /> + hay una fuente muy clara,<br /> + donde se lava la Virgen<br /> + sus santos pechos y cara....<br /> + .............................................<br /> + + <p>—¡Basta de romances!—exclamó de improviso Santorcaz, + asustándonos a todos con su interrupción—. Eso es cosa de + chiquillos, y no de hombres formales. ¿No sabe usted más que eso?</p> + <p>—Sé muchos más—dijo tímidamente el joven—. + Don Paco me ha enseñado muchos, y me los hace aprender de memoria para que los + diga en las tertulias.</p> + <p>—¿Y nada más le ha enseñado a usted ese Sr. D. Paco, a + quien desde el primer momento tuve y diputé por un gran zopenco?</p> + <p>—También me ha enseñado Historia, sí, señor. Y + sé lo de nuestro padre Adán y aquello de Alejandro cuando fué a + dar batallas a los persas, como ahora vamos nosotros a dárselas a los + franceses.</p> + <p>—¿Y nada más?</p> + <p>—¡Toma!, también latín; pero mi señora ma + <!-- Page 153 -->dre mandó que no me atarugasen la cabeza de latín, + puesto que no era necesario; y por último, D. Paco dijo que con saber un + poquito de <i>Musa musæ</i> bastaba.</p> + <p>—¿Y qué libros ha leído usted?</p> + <p>—Nada más que la <i>Guía de Pecadores</i>, donde está + aquello del Infierno. Es libro muy feo, y mi señora madre no me dejaba leer + más que lo del Infierno, que da mucho espanto y sueña uno con ello. + Pero mi señora madre tiene otros libros en el cofre, y cuando iba a misa, yo, + con mucha cautela, los sacaba para leerlos. Uno se titula <i>La farfulla, o la + cómica convertida</i>, novela escrita por un fraile de mínimos, y otra, + <i>Princesa, ramera y mártir, Santa Afra</i>. Ambos libros son muy bonitos, y + traen un aquel de amores y besos, que me daba mucho gusto ouando a escondidas los + leía yo.</p> + <p>Santorcaz sonreía. Después de una pausa, dijo con cierta + petulancia:</p> + <p>—¿De modo que no ha leído usted la <i>Enciclopedia</i>?</p> + <p>—¿Qué es eso?</p> + <p>—La <i>Cincopedia</i>—gritó uno—. ¡Eh!, + ¿sabes tú adónde cae la <i>Cincopedia</i>?</p> + <p>Esta palabra, que adquirió fortuna aquella noche, fué pasando de + boca en boca, y más de cien la repitieron entre zumbas y chacota.</p> + <p>—Veo que sois unos animales—dijo Santorcaz, un poco avispado—. + De todos modos, Sr. D. Diego, la educación que usted ha recibido no puede ser + más deplorable en un joven mayorazgo, que por lo mismo que ha de + <!-- Page 154 -->sobresalir entre los demás en la sociedad, debe cultivar su + entendimiento.</p> + <p>—A ver, amigo—indicó Rumblar—, hábleme usted de + esas cosas, que me gustan. Todo lo que usted me decía anteayer, cuando + íbamos de camino por aquí, me tenía encantado, y le juro que si + no estuviera en vísperas de casarme y fuera preciso seguir con ayo, le + diría a mi señora madre que me le pusiera a usted en lugar de D. Paco, + el cual bien se me alcanza que no me ha enseñado más que gansadas y + tonterías.</p> + <p>—Pues repito que un joven destinado a ocupar tan alta posición en el + mundo debe saber algo más que el romance del <i>Barandal del cielo</i>. Verdad + es que, o mucho me equivoco, o todo eso de los mayorazgos se lo llevará la + trampa, y tarde o temprano se pondrán las cosas de manera que cada cual sea + hijo de sus obras.</p> + <p>—Así debe ser—añadió Marijuán—. ¿No + somos todos hijos de Dios?</p> + <p>—Vengan acá y respondan—dijo Santorcaz, excitando la curiosidad + de sus oyentes—. ¿No les parece que el mundo está muy mal + arreglado?</p> + <p>Abriéronse varias bocas con estupefacción, y no se oyó + ninguna respuesta.</p> + <p>—Pues yo, que no he leído ningún libro—afirmó al + fin uno de los circunstantes—, digo que Dios tiene que volver a hacer el mundo, + porque eso de que se lo lleve todo el que primero salió del vientre de la + madre, y los demás se queden bailando el pelao, no está bien. + <!-- Page 155 -->Mi hermano el mayor, sólo porque le dió la gana de + nacer antes que yo, tiene tres dehesas y dos casas; y los demás..., uno hubo + de meterse fraile, otro se fué al Perú, otro está muerto de + hambre en un hospital de Sevilla, y yo, señores, tuve que meterme en el + contrabando para que no se me helara el cielo de la boca.</p> + <p>—Oye, tú, Marijuán—dijo otro—, ¿sabes lo + que contaban en Sevilla? Pues que la Junta se iba a poner de compinche con las otras + Juntas para ver de quitar muchas cosas malas que hay en el gobierno de España, + lo cual podemos hacer nosotros <i>sin necesidad de que vengan los franceses a + enseñárnoslo</i>.<a id="FNanchor_2" name='FNanchor_2'></a><a + href='#Footnote_2'><sup>[2]</sup></a></p> + <p>—Así ha de ser—observó Santorcaz—. Me han dicho + que en Sevilla hay sociedades secretas.</p> + <p>—¿Qué es eso?</p> + <p>—Ya sé—replicó uno—. Tiene razón don Luis. + En Sevilla hay lo que llaman <i>flamasones</i>, hombres malos que se juntan de noche + para hacer maleficios y brujerías.</p> + <p>—¿Qué estás diciendo? No hay tales maleficios. Mi amo + iba también a esas Juntas, y cuando su mujer se lo echaba en cara, + respondía que los que allí iban entraban al modo de filósofos y + no hacían mal a nadie.</p> + <p>—Pues en Madrid las sociedades secretas están todavía en la + infancia—añadió Santorcaz—. En Francia las hay a miles, y + todo el mundo se inscribe en ellas.</p> + <p>—<!-- Page 156 -->Pues si voy a Madrid—dijo con énfasis el + mayorazguito—, lo primero que haré será meterme en una de esas + sociedades, donde sin duda se han de aprender muy buenas cosas. ¿No es verdad, + D. Luis? Yo no tengo nada de torpe: me lo conozco, sí, señores. + ¿Creerá usted, Sr. Santorcaz, que eso que usted ha dicho de los + mayorazgos se me había ocurrido a mí muchas veces cuando jugaba en el + patio de casa con las gallinas? Pero ya que me enseña usted lo que ignoro, + contésteme a una duda: ¿por qué tenemos nosotros en nuestras + casas tantos papelotes llenos de garabatos, y por qué usamos esos escudos con + sapos y culebras? El de mi casa tiene cuatro lagartos y un tablero de ajedrez con dos + calderitos muy monos.</p> + <p>—Si esos signos representan algo—repuso Santorcaz—, es referente + al primero que los usó, a sus hazañas, si las hizo, o a sus + privilegios, si los tuvo; pero hoy, amiguito, tales pinturas no valen de nada, y + dentro de algunos años, los que las posean sin dinero, serán unos + pobres pelagatos, a quienes nadie se arrimará, así como todo aquel que + haya hecho una fortuna con su trabajo o descuelle por su talento, será + bienquisto en el mundo, aunque no tenga ni un adarme de lagartija en su escudo.</p> + <p>—¿De modo—preguntó el mozalbete—que yo seré + un pelagatos si llego a perder mi patrimonio o soy un bruto? Esto sí que es + bueno.</p> + <p>—Nada, nada—dijo uno—. Fuera mayo<!-- Page 157 -->razgos, y que + todos los hermanos varones y hembras entren a heredar por partes iguales.</p> + <p>—Eso no puede ser—observó Marijuán—, porque + entonces no habría las grandes casas que dan lustre al reino.</p> + <p>—Eso no puede ser—afirmó un tercero—. Pues qué, + ¿el Rey iba a ser tan tonto que quitara los mayorazgos? Nada, nada; los + dejará siempre por la cuenta que le tiene.</p> + <p>—Es que si el Rey no quiere quitarlos, no faltará quien los + quite—añadió Santorcaz.</p> + <p>Todos se rieron al oír sostener la idea de que existe alguna voluntad + superior a la voluntad del Rey.</p> + <p>—¿Cómo puede ser eso? Si el Rey no quiere ... ¿Hay + quien esté por cima del Rey? El Rey manda en todas partes, y digan lo que + quieran, no hay más que su sacra real voluntad. ¡Muchachos, viva + Fernando VII!</p> + <p>—Pero vengan acá, zopencos—dijo Santorcaz—. ¿Dicen + ustedes que nadie manda más que el Rey?</p> + <p>—Nadie más.</p> + <p>—Y si todos los españoles dijeran a una voz: «¿Queremos + esto, señor Rey; nos da la gana de hacer esto», ¿qué + haría el Rey?</p> + <p>Abriéronse de nuevo todas las bocas, y nadie supo contestar.</p> + <br /> + <br /> + <b>Nota a pie de página</b> + <p><a id="Footnote_2" name='Footnote_2'></a> <a href='#FNanchor_2'>[2]</a> Palabras + textuales de la Junta Suprema de Sevilla.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XIX" name='XIX'></a> + <h2><!-- Page 158 -->XIX</h2> + <br /> + + <p>—Gaznápiros, animales, si estáis probando lo que + digo—añadió con energía D. Luis—. Lo que pasa en + España, ¿qué es? Es que el reino ha tenido voluntad de hacer una + cosa y la está haciendo, contra el parecer del Rey y del Emperador. Hace tres + meses había en Aranjuez un mal Ministro, sostenido por un Rey bobo, y + dijisteis: «No queremos ese Ministro ni ese Rey», y Godoy se fué y + Carlos abdicó. Después Fernando VII puso sus tropas en manos de + Napoleón, y las autoridades todas, así como los generales y los jefes + de la guarnición, recibieron orden de doblar la cabeza ante Joaquín + Murat; pero los madrileños dijeron: «No nos da la gana de obedecer al + Rey, ni a los Infantes, ni al Consejo, ni a la Junta, ni a Murat», y + acuchillaron a los franceses en el Parque y en las calles. ¿Qué pasa + después? El nuevo y el viejo Rey van a Bayona, donde les aguarda el tirano del + mundo. Fernando le dice: «La Corona de España me pertenece a mí; + pero yo se la regalo a usted, Sr. Bonaparte». Y Carlos dice: «La Coronita + no es de mi hijo, sino mía; pero para acabar disputas, yo se la regalo a + usted, Sr. Napoleón, porque aquello está muy revuelto y usted solo lo + podrá arreglar». Y Napoleón coge la Corona y se la da a su + hermano, mientras volviéndose a ustedes les dice: «Españoles, + conozco vuestros <!-- Page 159 -->males y voy a remediarlos.» Pero ustedes se + encabritan con aquello, y contestan: «No, camarada, aquí no entra usted. + Si tenemos sarna, nosotros nos la rascaremos: no hay más Rey de España + que Fernando VII.» Fernando se dirige entonces a los españoles y les + dice que obedezcan a Napoleón; pero entretanto, muchachos, un señor que + se titula alcalde de un pueblo de doscientos vecinos escribe un papelucho diciendo + que se armen todos contra los franceses: este papelucho va de pueblo en pueblo, y + como si fuera una mecha que prende fuego a varias minas esparcidas aquí y + allí, a su paso se va levantando la nación desde Madrid hasta Cádiz. + Por el Norte pasa lo propio, y los pueblos grandes, lo mismo que los pequeños, + forman sus Juntas, que dicen: «No; si aquí no manda nadie más que + nosotros. Si no reconocemos las abdicaciones, ni admitiremos de Rey a ese D. + José, ni nos da la gana de obedecer al Emperador, porque los españoles + mandamos en nuestra casa, y si los reyes se han hecho para gobernarnos, a nosotros no + nos han parido nuestras madres para que ellos nos lleven y nos traigan como si + fuéramos manadas de carneros ...» ¿Estamos? ¿Lo + comprendéis? Pues esto, ni más ni menos, es lo que está pasando + aquí. Y ahora contéstenme los alcornoques que me oyen: + ¿quién manda, quién dispone las cosas, quién hace y + deshace, el Rey o el reino?</p> + <p>El estupor que produjeron estas palabras reveladoras en el atento concurso, + compuesto de muchachos rudos e ignorantes, pero de <!-- Page 160 -->gran viveza de + imaginación, fué tan extraordinario, que por un corto rato no se + oyó la más insignificante voz, señal cierta de que las ideas + vertidas por Santorcaz, entrando de improviso en los obscuros cacúmenes de sus + oyentes, habían armado allí gran zipizape y polvareda, + dejándoles aturdidos, confusos y sin palabra. El primero que rompió el + silencio fué Rumblar, diciendo:</p> + <p>—Todo eso está muy bien dicho. ¿Creeréis que hace + días me ocurrió una idea parecida cuando estaba cazando moscas y + poniéndoles rabos en cierta parte, para que al volar hicieran reír a + mis dos hermanas, que estaban rezando? Sólo que yo no sabía cómo + decir aquello que pensaba.</p> + <p>—Si, señores, ¡vivan las Juntas!—exclamó uno, + levantándose—. Yo me sé de memoria aquel papel que echó a + la calle la de Córdoba, diciendo.... Óiganme: «¡Cordobeses: + los reinos de Andalucía se ven acometidos por los asesinos del Norte; vuestra + patria va a ser oprimida bajo el yugo de un tirano; vosotros mismos seréis + arrancados de vuestros hogares y de vuestras casas. Cuarenta argollas está + labrando el lascivo Murat para conduciros al Norte como a los animales más + inmundos.... ¡Soldados, gemid de rabia y furor!... Doce millones de hombres os + están mirando y envidiando vuestra gloria, y aun la Francia misma ansia por + vuestros triunfos.»</p> + <p>Ruidosos aplausos y gritos acogieron esta proclama, fielmente recitada con + dramáticos gestos por el muchacho.</p> + <p>—<!-- Page 161 -->Pues sí los españoles—continuó + luego Santorcaz—pueden hacer lo que están haciendo, ¿no pueden + también decir el día de mañana: «Vamos, no queremos que + haya más Inquisición ni más vinculaciones...?», pongo por + caso.... O que digan: «En lugar de mil conventos, que haya tan sólo la + mitad, con lo cual basta y sobra», o «No me da la gana de que haya + diezmos ...»</p> + <p>—Eso sí que estaría bueno—dijo Marijuán—. + Pero si todos los españoles van a hacer eso, y cada uno empieza a tirar por su + lado diciendo lo que quiere, se armará un laberinto tal que no podrán + entenderse.</p> + <p>—Vaya unos zotes—añadió Santorcaz—. Pero venid + acá: ¿no veis que hay en Sevilla una Junta, que es la que dispone? + ¿No veis que hay otra en Granada, otra en Córdoba y otra en + Málaga, etc.? Pues en lugar de todas esas Juntas pequeñas que gobiernan + en cada pueblo, ¿no puede haber una muy grande que se reuna en Madrid y + acuerde lo que se ha de hacer?</p> + <p>Miráronse los oyentes unos a, otros, y los monosílabos de + aquiescencia y de admiración corrieron de boca en boca, demostrando la + prontitud con que aquellas juveniles inteligencias desplegaban sus alas, aún + entumecidas y vacilantes, para intentar describir los primeros círculos en el espacio + del pensamiento.</p> + <p>Estas conversaciones me enamoran—dijo el condesito de Rumblar—. Me + estaría toda la noche oyendo a este hombre, sin cansarme. Ya, ya voy + aprendiendo muchas cosas que no sabía.</p> + <p><!-- Page 162 -->Así, aquella fantasía encerrada en el capullo de + una educación mezquina, agujeraba con entusiasmo su encierro, porque + había vislumbrado fuera alguna cosa que tenía la fascinación de + lo nuevo. Así, aquel germen de pasión y de inteligencia, guardado en un + huevo, se reconocía con vida, se reconocía con fuerza, y empezaba a dar + picotazos en su cárcel, anhelando respirar fuera de ella otros aires y + calentarse con calores más enérgicos. Así, aquella ceguera + abría sus párpados, gozándose en la desconocida luz.</p> + <p>La conversación terminó en el punto en que la he dejado, porque la + noche estaba muy avanzada y casi todos empezaron a rendirse al sueño, excepto + el mayorazguito, cuyo despabilamiento era casi febril. Largo tiempo continuaron + él y Santorcaz hablando en diálogo animadísimo, como si + discutieran planes y expusieran proyectos de gran trascendencia para los dos. Yo me + aparté del grupo, fingiendo retirarme a dormir; pero con ánimo de + satisfacer una imperiosa exigencia de mi alma, que a veces me pedía soledad y + meditación. Todos los ruidos habían cesado en el campamento: las + guitarras y castañuelas, así como las cajas y las cornetas, estaban + mudas, porque el ejército dormía. Lejos del grupo de mis amigos, + echéme sobre el suelo, aguardando la aurora, sin poder ni querer cerrar los + ojos; y allí me puse a meditar sobre lo que desde mi salida de Madrid + había visto y oído: ¡Cuántas personas nuevas para + mí había encontrado en aquella breve jornada de mi vida! ¡Con + cuánto <!-- Page 163 -->afán, meditando a solas y mirándolas al + lado, preguntaba a los caminantes si tenían alguna noticia de lo que me + reservaba el Destino! De todas aquellas personas, ninguna estaba tan + enérgicamente fija en mi pensamiento como Santorcaz, hombre para mí + incomprensible y sospechoso, y que empezaba a inspirarme secreta antipatía, + sin que acertara a explicarme por qué.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XX" name='XX'></a> + <h2>XX</h2> + <br /> + + <p>Al siguiente día hicimos un movimiento por la orilla izquierda, río + arriba, hasta un punto mucho más alto que Menjíbar. Nada + entendíamos; pero Santorcaz, o por petulancia o porque realmente había + penetrado la intención de Reding, nos dijo:</p> + <p>—Nuestro General sabe lo que se hace, y es hombre que conoce la + filosofía de las marchas.</p> + <p>Después de detenernos a orillas del Guadalimas, parte del ejército + se entretuvo en marchas incomprensibles, y empleando en esto más de un + día, nos encontramos de nuevo sobre Menjíbar al anochecer del 18, punto + al cual había llegado horas antes la división del marqués de + Coupigny. Reunidos ambos ejércitos, no hubo allí más parada que + la precisa para recoger las provisiones de que estábamos tan escasos, y ya muy + de noche emprendimos el camino de Bailén. Éramos catorce mil hom + <!-- Page 164 -->bres. Todo anunciaba que íbamos a tener un encuentro formal + con el ejército francés.</p> + <p>Según nuestras noticias, Dupont continuaba en Andújar, reforzado por + la división de Vedel. ¿Habían trabado acción con nuestro + tercer cuerpo y el de reserva, que, pasando el río por Marmolejo, estaban + situados en la orilla derecha? Nosotros creíamos que sí, a menos que + Castaños no aguardase para atacar enérgicamente a que la primera y + segunda división cayeran sobre la espalda del ejército de Dupont, + bajando desde Bailén. ¿Era éste el objeto que nos guiaba en + nuestra marcha? Parecíanos que sí.</p> + <p>Mientras llegaba el momento del drama, lejos de nosotros y en los flancos del + ejército imperial, mil dramáticas peripecias debían precipitar + la catástrofe, irritando paulatinamente al enemigo. Los cuerpos y columnas de + guerrilleros, mandados por D. Juan de la Cruz, el conde de Valdecañas y el + clérigo Argote, se habían desparramado como enjambre mortífero + por los pueblos y caseríos que dominaba el Cuartel General francés en + las primeras estribaciones de la sierra, al Norte de Andújar. De tal modo + perseguían aquellos ardorosos paisanos a los franceses, y con tanta rapidez se + dispersaban para evitar ser atacados, que a los invasores les era de todo punto + imposible estar tranquilos un solo momento. El poderoso gigante sacudía de una + manotada aquellos moscones venenosos; pero éstos volvían a zumbar en + derredor suyo, le molestaban con sus terribles picaduras, y huían + incólumes, sin te<!-- Page 165 -->mer la espada ni el cañón, + pues estas armas no se han hecho para mosquitos.</p> + <p>No podían los franceses apartarse de su Cuartel General como no fuera en + grandes destacamentos. Frecuentemente iban mil hombres a llenar en la fuente + próxima unas cuantas alcarrazas de agua. Si por acaso salían a merodear + pelotones de poca fuerza, eran despachados por los guerrilleros en menos que canta un + gallo. Antes que consentir que se apoderasen de una panera, la quemaban; las fuentes + eran enturbiadas con lodo y estiércol, para que no pudieran beber; los + molinos, desmontados y enterradas sus piedras para que no molieran un solo grano. + ¡Ay de aquel francés que se rezagara en las marchas de su destacamento! + Sentíase de improviso asido por mil coléricas manos; sentíase + arrastrado por las mujeres, pellizcado por los chicos y acuchillado por los hombres, + hasta que su existencia se apagaba con horrible choque en la fría profundidad + de un pozo. El invasor no encontraba asilo en ninguna parte, y forzosamente encerrado + en los límites del Cuartel General, veía conjurados contra sí + hombres y Naturaleza. Por esto, rabioso y desesperado, anhelaba batirse en + función campal, seguro de su destreza y costumbre de guerrear; y lamentando la + estupefacción del General en Jefe, exclamaba: «Demos una batalla, y, + aunque muera la mitad del ejército, la otra mitad conquistará un charco + en que beber y un puñado de trigo seco que llevar a la boca.»</p> + <p>Habían dejado los franceses en Montoro un <!-- Page 166 -->destacamento de + setenta hombres para custodiar un molino donde fabricaban con dificultad harina + malísima. El alcalde de aquella villa, donde no había quedado ni una sola arma + de fuego, se atreve, sin embargo, a dar cuenta de los setenta franceses, para lo cual + era preciso despachar primero a los veinticinco que a todas horas estaban de guardia + en el puente. Reúne, pues, algunos paisanos decididos, y usando la arma + blanca, ataca con furia a la guardia; los veinticinco son exterminados; + apodérase de sus fusiles la valiente cuadrilla, sorprende el resto del + destacamento en la casa donde se albergaba, hace prisioneros a soldados y jefes, y + les manda a la isla de León. El parte en que se notificó este suceso a + la Junta Suprema decía que todo se hizo con las <i>varas de los harrieros</i> + (conservo la ortografía del original); pero esto ha de ser una + hipérbole andaluza.</p> + <p>Sintiéndose llamado a mas grandes acciones, D. José de la Torre (que + así se nombraba aquel alcaldito) sale al encuentro de un convoy que + venía de Córdoba, y de los cincuenta y nueve franceses que custodiaban + éste, los cincuenta quedan tendidos en el camino, y los nueve restantes corren + a contar a Dupont lo que ha pasado. Entonces Dupont envía mil hombres a + Montoro con encargo de que incendien el pueblo y lleven vivo o muerto al alcalde. + Arde Montoro, y La Torre, conducido vivo, va a ser pasado por las armas; pero un + general francés, a quien poco antes había dado hospitalidad, intercede + por él; es puesto en <!-- Page 167 -->libertad, y aquel <i>petit caporal</i> + de las guerrillas marcha a Sevilla y recibe de la Junta los galones de capitán + de ejército.</p> + <p>Pues bien: lo que pasaba en Montoro ocurría en todos los pueblos de la + carretera de Andalucía, desde Córdoba hasta Santa Elena. El gigante que + incendiaba lugares y destrozaba ejércitos no podía dar un paso sin + encontrar un avispero, y frenético con aquel zumbido, envenenado por los + aguijones, maldecía la hora de la invasión. El águila, devorada + por los insectos, graznaba a orillas del Guadalquivir con hambre y calentura, + afilando sus garras en el tronco de los olivos, con el ansia de que llegara pronto la + ocasión de destrozar alguna cosa.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXI" name='XXI'></a> + <h2>XXI</h2> + <br /> + + <p>Cuando entramos en Bailén, ya muy avanzada la noche, nos sorprendió + mucho el no ver ninguna fuerza francesa a la entrada del pueblo para disputarnos el + paso. ¿Adónde habían ido los franceses? ¿Qué les + pasaba, cuando ni por precaución dejaron allí un par de batallones para + guardar punto tan importante? Pronto salimos de dudas, porque de boca de los + habitantes de Bailén, que salieron en masa a recibirnos, supimos que la + división Vedel había pasado por allí en dirección a La + Carolina.</p> + <p>—Nosotros les hacíamos a ustedes en Linares—dijo D. Paco, que + también salió a nues<!-- Page 168 -->tro encuentro, rebosando de + júbilo—. ¡Oh!, Sr. Conde, niño mío.... + ¿Está por ventura herido Vuestra Excelencia? Vamos un rato a casa, + donde la Sra. Condesa y las niñas están rezando por el buen + éxito de la guerra. ¿No darán un descanso a las tropas?</p> + <p>Nuestro General había determinado salir en seguida para Andújar; + pero como ocupábamos todo el pueblo, pudimos llegarnos a la casa de nuestro + amo, en cuya sala baja se nos dió un tentempié muy confortante.</p> + <p>—Es un milagro que podamos daros estos cuantos panes y estas onzas de + chocolate crudo—nos dijo D. Paco al ofrecernos aquellos + artículos—. Los franceses no han dejado nada. ¡Qué + horroroso saqueo! Y gracias que quedamos con vida. ¡Ay!, la Sra. Condesa + salió a recibirlos con una serenidad que me espantó. Yo temblaba, y + tuve que esconderme en el oratorio, porque delante de ellos hubiera perdido la + dignidad de mi carácter. ¡Qué modo de saquear!...; en una + palabra, la paja de los caballos, las gallinas del corral, los huevos, hasta unos + tomates que tenía yo guardaditos en mi escritorio para hacer un gazpachito..., + todo, todo se lo llevaron. El pueblo está muerto de miseria, y yo sé de + mucha gente que hechó la harina en los muladares para que ellos no se la + llevaran. ¿No lo creéis? ¿Pues y el Sr. Salvador, que + sacó al campo los doscientos pellejos de aceite y ciento de vino que + tenía en su cueva, y destapándolos dejó correr aquel precioso + caldo hasta que todo se lo chupó la tierra? Otros hicieron una grande hoguera + con los <!-- Page 169 -->carros y la paja. Las alhajas de las imágenes y la + plata de las iglesias están todas enterradas, porque esto parece que es lo que + más les abre el ojo a esos señores. Así estaban ellos de + rabiosos cuando vieron que no sacaban de aquí gran cosa. El día 16, + después de haber pasado un gran miedo, gozamos lo indecible cuando les vimos + llegar de la barca de Menjíbar, derrotados y con su General muerto. + ¡Cómo corrían por esas calles, y qué gritos daban, y + qué cosas tan atroces e indecentes echaron por aquellas bocazas! + ¡Así se vengaban los muy perros! ¿Pues qué creéis? + Dieron muerte a muchas personas que no les hacían daño, lo cual creo yo + que no se vió en ninguna de las guerras de Alejandro. Pero también se + les molió de firme. Unos cuantos pasaron por la calle de enfrente hechando + bravatas, y detuviéronse en la puerta de la posada de Gil, donde tenían + encendido el horno para cocer la loza. ¡Ay! Mis francesitos se ponen a decir no + sé qué insolencias obscenas a la mujer de Gil, cuando salen los mozos, + me les agarran, y con morriones y todo..., ¡plaf!..., al horno.... Pero + ahí viene la Sra. Condesa, que estaba en el oratorio con las niñas.</p> + <p>En efecto; vimos desfilar gravemente, cubierta de negro manto, a la señora + de la casa, seguida de los dos tiernos pimpollitos de sus hijas, las cuales + arrojáronse llorando en los brazos de su hermano. Doña María + abrazó a su hijo sin perder ni por un instante su solemne y estirado empaque, + y luego saludónos a todos con mucho afecto, nombrándonos uno + <!-- Page 170 -->por uno. Cuantos componían la cuadrilla estaban presentes, + menos Santorcaz, el cual desde nuestra llegada había pedido con mucha prisa a + D. Paco recado de escribir y puéstose a trazar unas cartas en el despacho de + éste.</p> + <p>La Condesa, después de saludarnos, tomó asiento y dirigió a + D. Diego estas palabras dignas de la Historia:</p> + <p>—Hijo mío, sé todo lo que pasó en la acción del + 16, y nadie me ha dicho que hicieras algo notable. ¿Has tenido miedo?</p> + <p>—¡Miedo!—exclamó el muchacho, riendo—No, + señora. He cumplido con mi deber en las filas, y nada más hasta ahora; + pero su merced no se impaciente, porque aunque no soy más que soldado, espero + lucirme.</p> + <p>—¡Nada más que soldado!—dijo la Condesa—. Tú + no eres soldado, aunque así parezca. Cualquiera que sea el puesto que se + ocupe, cada cual debe obrar conforme a su nombre y a la posición que tiene en + el mundo. ¿Qué se diría de ti, de mí, de esta casa, de tu + difunto padre, si en estas guerras no hicieras algo superior a lo que corresponde a + un simple soldado?</p> + <p>—Señora—repuso el mozo con un desenfado que sorprendió a + su familia—, yo haré lo que pueda, y según lo que haga, + así seré más o menos que los demás. Y ya que hablo de + esto, señora madre, yo quiero seguir en el ejército, yo quiero que su + merced pida al Rey, ¿qué digo al Rey?, a la Junta, una bandolera.</p> + <p>—Tú no estás destinado a ser militar sino en esta + ocasión suprema, en que la patria ne<!-- Page 171 -->cesita de todos sus + hijos, desde el más alto al más bajo.</p> + <p>—Pero, señora madre, no soy nada y quiero ser + algo—insistió el joven, mostrando una energía que nadie hasta + entonces le había conocido.</p> + <p>—¡Que no eres nada!—exclamó la madre, con sorpresa + primero, después con cólera, y mirándonos a todos como para + preguntarnos si su hijo se había vuelto loco durante la campaña.</p> + <p>—Yo no soy nada, no soy más que un papamoscas—repuso el + chico—. ¿De qué me valen esos papeluchos viejos y esos escudos de + armas, si todos se ríen de mi desde que abro la boca, porque no digo más que + necedades?</p> + <p>La Condesa se puso encendida como la grana, y, sin decir palabra, miró a D. + Paco, el cual, confuso, absorto, aterrado, por lo que acababa de oír, + revolvía sus espantados ojos de un lado para otro.</p> + <p>—Este joven—dijo al fin el ayo—parece que ha perdido el juicio. + Señora, cuando vuelva de cumplir sus deberes de caballero en los campos de + batalla, le haremos que se penetre bien de las máximas contenidas en la + historia de Alejandro el Grande.</p> + <p>Doña María, cuya dignidad no podía consentir que semejante + asunto se tratara delante de personas extrañas, hizo callar a D. Paco, y + también impuso silencio a su hijo con gesto aterrador. Asunción y + Presentación, después de registrar los bolsillos de su hermano, + examinaban las polainas, el sombrero y la char<!-- Page 172 -->pa, por ver, + según dijeron, si aquellas prendas estaban agujereadas por alguna bala de + cañón.</p> + <p>Pero el D. Diego, sintiendo sin duda en su cabeza un hervidero de palabras, que + atropelladamente se le ocurrían conforme a la repentina fecundidad de su + entender, no pudo estar callado mucho tiempo, y habló para poner en mayores + cuidados a la Sra. de Rumblar. Estábamos, como he dicho, en una sala baja, + donde la Condesa había hecho traer, para nuestro regalo, un par de zaques, + milagrosamente salvados de la rapacidad francesa. Don Diego, luego que tal + vió, volvióse a nosotros, que permanecíamos respetuosamente + detenidos en la puerta, y con gesto de campechana confianza nos dijo:</p> + <p>—Ea, muchachos, entrad todos aquí ¿Por qué + estáis en la puerta? Vaya, poneos los sombreros, que aquí todos somos + iguales, todos somos compañeros de armas, y lo mismo puede matarme a mí + una bala que a vosotros. Ea, bebamos juntos. ¿Tenéis vergüenza + porque soy noble y mayorazgo, y vosotros unos pobres hambrones? Fuera necedades; que + hoy o mañana las Juntas quitarán todas esas antiguallas, y entonces + cada cual valdrá según lo que tenga y lo que sepa.</p> + <p>Don Paco se puso verde al oír tales despropósitos, y + llevándose la mano al corazón, miró a la Condesa con semblante + dolorido y contristado, como para manifestarle, en la sola elocuencia de una mirada, + que él no había enseñado tales cosas al joven discípulo. + Doña <!-- Page 173 -->María encerraba su enojo en lo más hondo + del pecho, y aunque harto se le conocían la inquietud y la ira en el furtivo + centellear de sus negros ojos, nada dijo que comprometiera su dignidad, y deseando + que su hijo variase de conversación, le preguntó si había hecho + en Córdoba las visitas a la Sra. Marquesa de Leiva y su sobrina.</p> + <p>—Sí, señora—contestó el rapaz—. Las vi: la + Sra. Condesa me dió muchos dulces, y la Marquesa me preguntó si + sabía ayudar a misa. Una y otra me dijeron que la joven con quien está + concertado mi matrimonio se obstina en no salir del convento, asegurando que antes se + casará con Jesucristo que conmigo. ¡Qué ranciedades, + señora madre!—añadió con nuevo arrebato—. Yo quiero + seguir en el ejército, yo quiero ir a Madrid para tratar a la gente que sabe, + y a los filósofos, y leer la <i>Enciclopedia</i>, y ver las sociedades + secretas, si las hay para entonces, y aprender lo que no sé, pues D. Paco no + me ha enseñado más que esa sandez de <i>Por el barandal del + cielo</i>.</p> + <p>El ayo volvió a mirar compungidamente a la Condesa, pintando en sus + húmedos ojos la persuasión de que no había instruído al + mayorazgo en tales iniquidades, y D.ª María reprendió a su hijo + con majestad verdaderamente regia, diciéndole con pausa y aplomo estas amargas + palabras:</p> + <p>—Hijo mío, recordarás que te entregué una espada que + fué de tus abuelos. Honra da al que la ciñe ese acero antiguo; pero + también ella la recibe de las manos de su poseedor, si + <!-- Page 174 -->éste es persona que sabe adquirirla en los campos de batalla. + ¿Deshonrarás tú esa espada que llevó el tatarabuelo de tu + padre en el sitio de Maestrich, cuando medio mundo se llamaba España?</p> + <p>—¡La espada!—exclamó el chico con sorpresa—. Ya no + me acordaba de la dichosa espada. Si ya no la tengo.</p> + <p>—¿Que no la tienes?—preguntó D.ª María ton + estupefacción.</p> + <p>—No, señora. ¡Si no sirve para nada! Cuando dimos el primer + ataque en Menjíbar, saqué yo mi espadita, y a los primeros golpes que + di en unas hierbas observé que no cortaba.</p> + <p>—¡Que no cortaba!</p> + <p>—No, señora. Era una hoja mellada, llena de garabatos, letreros, + sapos por aquí, culebras por allí, y cubierta de moho desde la punta a + la empuñadura. ¿Para qué me servía? Como no tenía + filo, la cambié por un sable nuevo que me dió un sargento.</p> + <p>—¡Y diste la espada, la espada!...—exclamó la Condesa, + levantándose de su asiento.</p> + <p>La señora estaba sublime en su indignación. Parecía la imagen + de la Historia levantándose de su sepulcro a pedir cuentas a la + generación contemporánea.</p> + <p>—Sí, señora: se la di al sargento—añadió + el mozo, sacando de la vaina un sable nuevo, reluciente y de agudísimo + filo—. ¡Si aquello no servía más que de estorbo! Muy + bonita, eso si, toda llena de dibujos de plata y oro; pero, señora madre, si + no cortaba..., si estaba llena de orín.... Vea usted este sable: no tiene + letre<!-- Page 175 -->ro, ni cabecitas, ni garrapatos, ni nada; pero corta que es un + gusto.</p> + <p>Observamos que la Condesa dió un paso hacia su hijo; que su semblante + hermoso y venerable se contrajo, desfigurado por la ira; que extendió sus + brazos; que comenzó a balbucir con locución atropellada, cual si su + indignada lengua no acertara a encontrar una palabra bastante dura, bastante + enérgica para tal situación; la vimos después llevarse ambas + manos a la cabeza, retroceder, vacilar, apoyarse en el hombro de D. Paco, y por + último, reponerse, erguirse, serenarse, mirar a su hijo con desdén, + señalar a la calle, donde de improviso empezaba a oírse fuerte redoblar + de tambores, y decir:</p> + <p>—El ejército se va. Marcha, corre. Cuando se acabe la guerra, + ajustaremos cuentas. Si eres valiente y vuelves vivo, a palmetazos te + enseñaré a respetar tu nombre. Pero si eres cobarde, no vuelvas + acá.</p> + <p>Salimos a toda prisa, y montando en nuestras cabalgaduras, ocupamos las filas. Al + punto se nos unió Santorcaz. Don Paco no quiso salir a despedirnos, porque + estaba traspasado de dolor, al ver—según dijo + después—cómo en una semana se torciera, al soplo de las malas + compañías, el derecho arbolito criado con tanto esmero en el apacible + huerto de sus lecciones.</p> + <p>Las dos señoritas salieron a las ventanas, y nos despedían agitando + los mismos pañuelos con que secaban sus lágrimas. Ninguna de las dos, + ni la destinada al matrimonio, que era, <!-- Page 176 -->por tanto, ignorante, ni la + consagrada al claustro, que era ya medio doctora, habían entendido la + conversación que acabo de referir.</p> + <p>Las pobrecillas veían desaparecer un mundo y nacer otro nuevo sin darse + cuenta de ello.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXII" name='XXII'></a> + <h2>XXII</h2> + <br /> + + <p>Era la madrugada cuando las columnas de vanguardia comenzaron a salir de + Bailén. Mi regimiento debía salir de los últimos, y mientras se + pusieron en movimiento la artillería y los cuerpos de a pie, estuvimos + más de media hora formados a la salida del pueblo, a mano derecha del camino, + esperando la orden de la marcha. Íbamos a Andújar, resueltos a tomar la + ofensiva contra el ejército francés, que al mismo tiempo debía + ser atacado por Castaños, del lado de Marmolejo. ¿Y la división + de Vedel, cuyos movimientos eran la clave de aquel problema estratégico? La + división de Vedel estaba en Andújar el día 16, cuando + ocurrió la acción de Menjíbar, que antes he descrito. Al saber + Dupont la derrota de Ligier-Belair y la muerte de Gobert, dispuso que Vedel marchase + sobre Bailén, con intención de seguirle él al día + siguiente.</p> + <p>Mientras éste iba sobre Andújar, Ligier-Belair, al vernos retirar y + pasar el río, creyó que las tropas de Reding, unidas con las de + Coupigny, intentaban extenderse cautelosa<!-- Page 177 -->mente por la orilla + izquierda, río arriba, tomando el camino de Linares a Guarromán, para + ocupar luego La Carolina y cortar el paso de la sierra. Persuadido de esto, y sin + hacer averiguaciones, emprendió la marcha hacia el Norte, creyendo anticiparse + a lo que creía un rasgo de ingenio estratégico del general Reding. + Llega Vedel a Bailén creyendo encontrarnos, y los franceses que quedaron + allí le dicen: «Quía, los <i>insurgentes</i> han repasado el río + y van por Linares a ocupar el paso de la sierra; pero el general Ligier-Belair, que + ha comprendido el juego, ha marchado en seguida a ocupar La Carolina, de modo que + cuando lleguen los españoles, creyendo haber hecho un movimiento de primer + orden, se lo encontrarán allí.» Vedel oye esto y dice: «Han + ido a cortar el paso de la sierra para impedirnos la retirada y matarnos aquí + de hambre y sed. Pues corramos a La Carolina. Vamos; en marcha.» Manda un + emisario a Dupont, diciéndole: «Sr. General en Jefe, los + <i>insurgentes</i> han ido a cortar el paso de la sierra. Corro a La Carolina; venga + usted tras mí, y acabaremos con ellos.»</p> + <p>Esto pasaba en los días 17 y 18. En tanto, los <i>insurgentes</i>, + replegados a la orilla izquierda, como he dicho, fingíamos un movimiento hacia + Linares; pero en cuanto cerró la noche, los <i>insurgentes</i> caminamos a + marchas forzadas hacia Bailén. Por eso en este pueblo nos decían: + «Por aquí pasó Vedel esta mañana en dirección a La + Carolina, para impedirles a ustedes que cortasen el paso de la sierra. ¿No + ibais hacia Linares?»</p> + <p><!-- Page 178 -->No; nosotros íbamos a Andújar, con objeto de atacar + a Dupont. Por causa de los torpísimos movimientos de los generales franceses, + una gran parte de la fuerza imperial corría hacia la sierra, buscando un + fantasma. Los <i>insurgentes</i>, a quien ellos suponían en marcha hacia La + Carolina, estaban en Bailén, en marcha para Andújar. He aquí la + verdadera y exacta situación de las divisiones españolas y francesas en + la noche del 18 al 19 de julio.</p> + <p>Íbamos a luchar con Dupont, sólo con Dupont. Pero ¿y si Vedel, + conociendo a tiempo su error, retrocedía velozmente para caer de improviso + sobre nuestra espalda durante el combate? Esta funesta probabilidad estaba compensada + con el hecho seguro de que el ejército francés de Andújar + tendría que defenderse al mismo tiempo de nosotros y de la reserva, que le + amenazaba del lado de Poniente. De todos modos, nuestra posición era + arriesgada; por lo cual, deseando Reding cerciorarse de la verdadera distancia a que + se hallaba Vedel, había despachado camino arriba, desde Menjíbar, al + teniente de ingenieros D. José Jiménez, con encargo de averiguarlo.</p> + <p>Este valiente oficial, cuyo nombre no está en la Historia, se + disfrazó de arriero, y en una fatigosa jornada supo desempeñar muy bien + su comisión, volviendo por la noche a decir que Vedel había pasado ya + más allá de La Carolina.</p> + <p>Así andaban las cosas cuando nos preparábamos a salir de + Bailén al amanecer del 19. Pero no lo habíamos previsto todo: no + había<!-- Page 179 -->mos previsto que Dupont, muy receloso de aquella + ilusoria ocupación de la sierra por los insurgentes, había levantado su + campo en la misma noche, y silenciosamente, sofocando los ruidos de su tropa, + abandonaba la funesta y para ellos maldita ciudad de Andújar.</p> + <p>Cerca de la madrugada, nuestros jefes disponían las columnas para la + marcha. Si al comienzo de aquella misma noche, que ya se iba a extinguir, una mirada + humana hubiera podido escudriñar desde la altura de los cielos lo que pasaba + en aquella larga faja de sementeras y olivares que se extiende a la vera de los + montes, entre éstos y el Guadalquivir, habría visto que del obscuro + caserío de Andújar se destacaba cautelosamente, escurriéndose + por detrás de las casas, una hilera de hombres y caballos; que esta hilera se + iba alargando por la carretera en interminable procesión, y serpenteaba con + lento paso, sin ruido y sin luces; habría visto cómo se iba extendiendo + la negra raya, destacándose a ratos sobre la tierra blanquecina, a ratos + confundiéndose con los obscuros olivos, sin dejar de seguir paso a paso, como + si no quisiera ser vista y anhelara apagar en el polvo el ruido de las + cureñas; habría visto que iban delante unos tres mil hombres de + infantería, después un escuadrón de caballos, después + seis cañones, después un número inmenso de carros, tantos, + tantos carros, que ocupaban dos leguas; detrás de los carros nuevos grupos de + infantería y muchos generales; después otros seis cañones, dos + regimientos de coraceros; luego cuatro cañones, y al fin otro + <!-- Page 180 -->grupo de jefes, seguidos de quinientos hombres de a pie. Esta raya + no se detenía en parte alguna, y avanzaba despacio y con precaución, + custodiando sus dos leguas de convoy. Los hombres que la formaban, mudos y + cabizbajos, presagiando sin duda funestos acontecimientos, dirían para + sí: «Llegaremos a La Carolina, donde ya estará Vedel, y batiendo + a los <i>insurgentes</i>, nos abriremos paso por desfiladeros para abandonar esta + tierra maldita, a la cual el Emperador ha tenido la mala ocurrencia de enviarnos.... + ¡Oh! ¡Cuándo os veremos, tierras de la Turenne, del Poitou, de la + Charente, de los Vosgos, del Artois, del Limosin!...»</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXIII" name='XXIII'></a> + <h2>XXIII</h2> + <br /> + + <p>Mientras aguardábamos la salida, nuestras lenguas no estaban ociosas, y, + aunque Marijuán me entretenía por un lado con sus donaires y chuscadas, + por el otro era de tanto interés un diálogo entablado entre Santorcaz y + D. Diego, que a las palabras de éstos dirigí toda mi atención. + No puedo menos de copiarlo íntegro y tal cual lo oí, por si mis + lectores quieren meditar un poco sobre el mismo tema.</p> + <p>—Lo que me indicaba usted hace poco—decía + Santorcaz—acerca de que esa linda joven que se le destina para esposa no quiere + salir del convento, debe tenerle sin cuidado. Esas son gazmoñerías de + las muchachas es<!-- Page 181 -->pañolas, que, engañadas por su + fantasía, se creen enamoradas de Jesucristo, cuando lo que sienten es + verdadera pasión por un ideal mundano.</p> + <p>—Y si no quiere salir, que no salga—respondió el joven—. + ¡Si yo no la he visto, si yo no comprendo por qué razón he podido + pensar en ella una sola vez!</p> + <p>—¿Pero la quiere usted?</p> + <p>—Confesaré a usted lo que me pasa. Cuando mi madre me llamó un + día, y después de darme dos palmetazos porque tenía las manos + manchadas de tinta, me dijo que había determinado casarme, sentí mucha + alegría, y al volver a mi cuarto rompí todas las planas de escritura, + diciendo a D. Paco que yo era un hombre y no me daba la gana de obedecerle. A todas + horas pensaba en mi mujercita y en las delicias del matrimonio. Mi madre + escribía cartas y más cartas para concertar mi boda, y cuando yo le + preguntaba con la mayor curiosidad: «Señora madre, ¿cómo + va eso?», me respondía: «Anda a estudiar, mocoso. Ahora, con la + novelería del casamiento no coges un libro en la mano.» Por fin mi + mamá, a fuerza de cartas, lo arregló todo. Cuando fuí a + Córdoba, creí que me la enseñarían; pero aquellas + señoras dijéronme que la discreta joven no quería salir del + convento, y, por último, me dieron el medallón que usted tiene + guardado. Después la sobrina me regaló unos dulces, y su tía un + pito para que fuera pitando por las calles, y en mi segunda y tercera visita + pasó lo mismo, excepto que no me dieron más pitos. + <!-- Page 182 -->Cuando vi el retrato me gustó tanto la niña, que por + la calle le iba dando besos, y por la noche la acosté conmigo en mi cama. + Estoy prendado de ella; mejor dicho, lo estuve estos días atrás, porque + ya, habiendo discurrido sobre la necedad de prendarme de un retrato, me río de + mí mismo y digo: «¡Si de carne y hueso encontraré tantas, a + qué volverme loco por una pintura!»</p> + <p>—Pues no, Sr. D. Diego—dijo Santorcaz—. Puesto que la Sra. + Condesa le escogió a usted esa esposa, sin duda es un gran partido, y usted + debe insistir en casarse con ella.</p> + <p>—¿Si? Pues vaya usted a sacarla del + convento—añadió Rumblar—. Vamos, que, según me + dijeron, no hay quien le hable de otro esposo que Jesucristo.</p> + <p>—Ya lo he dicho: gazmoñerías de las españolas, por lo + general mujeres nerviosas, muy extremadas en sus pasiones, y dispuestas siempre a + confundir en un mismo sentimiento la voluptuosidad y el misticismo. Cuidado con las + monjitas de quince años, que reniegan del siglo y juran que han de morir de + viejas en el claustro. Yo conocí una joven y linda novicia que tampoco + quería tener más esposo que Jesucristo, y que se ponía furiosa + cuando le hablaban de salir del convento, hasta que un Viernes Santo vió a + cierto joven al través de la verja del coro. A los quince días la + hermosa novicia abrió por la noche una de las rejas del convento y se + arrojó a la calle, donde le esperaba su amante y hoy feliz esposo.</p> + <p>—¡Oh! ¡Bonitísimo suceso!—exclamó con + <!-- Page 183 -->entusiasmo D. Diego—. ¡Cuánto daría porque + a mí me pasase uno semejante!</p> + <p>—¿Ella le ha visto a usted?</p> + <p>—No.</p> + <p>—Pues en cuanto le vea, apuesto a que se apresura a salir por la puerta, sin + exponerse a los peligros de arrojarse por la ventana. Pero ahora que me ocurre, Sr. + D. Diego: si usted, en vez de ser un muchacho apocadito, educado a la antigua y + sencillo como un fraile motilón, fuera un hombre atrevido, arrojado..., + pues..., como somos todos aquellos que no hemos recibido la educación de + Grandes de España; si usted se echara de una vez fuera del cascarón de + huevo en que le ha empollado la ciencia de D. Paco y los mimos de sus hermanitas, + ahora podríamos lanzarnos a una aventura deliciosa.</p> + <p>—¿Cuál, amigo Santorcaz?</p> + <p>—Mire usted. Después de la batalla, y cuando volvamos a + Córdoba, sacar a esa joven del convento.</p> + <p>—¿Cómo?</p> + <p>—Demonio, ¿cómo se hacen las cosas? ¡Si viera usted! Eso + es muy divertido. ¿Ve usted este rasguño que tengo en la mano derecha? + Me lo hice saltando las tapias de un convento. Son cinco los que escalé, por + trapicheos con otras tantas novicias y monjas. ¡Ay, señor D. Diego de mi + alma! El recuerdo de estas y otras cosillas es lo que le alegra a uno, cuando se + siente ya en las puertas de la triste vejez.</p> + <p>—Hombre, eso me parece muy bonito—dijo D. Diego, saltando sobre la + silla—. Pues yo quiero hacer lo mismo, yo quiero rasguñarme + <!-- Page 184 -->saltando tapias de convento. Conque diga usted, ¿qué + hacemos? ¿Nos entramos de rondón en el convento, y cogiendo a la + monjita me la llevo a mi casa? Si; y habrá que pegarle un par de sablazos a + alguien, y romper puertas, y apagar luces. Hombre, ¡magnífico! ¡Si + dije que usted es el hombre de las grandes ideas! ¡Qué cosas tan nuevas + y tan preciosas me dice! Estoy entusiasmado, y me parece que antes de venir al + ejército era yo un zoquete. Cabalmente recuerdo que he pensado alguna vez en + eso que usted me dice ahora...; sí..., allá, cuando iba a misa con mi + madre a las Dominicas.</p> + <p>—Estas cosas, D. Diego, son la vida—añadió + Santorcaz—; son la juventud y la alegría.</p> + <p>—¡Soberbia idea! ¿Conque vamos a buscar a esa jovenzuela, mi + futura esposa? ¡Qué preciosa ocurrencia! Verá ella si yo soy + hombre que se deja burlar por niñerías de novicia. Nada, nada: mi + esposa tiene que ser, quiera o no quiera. Pero oiga usted, ¿y si nos descubren + los alguaciles y nos llevan presos?</p> + <p>—Por eso hay que andar con cuidado; pero en ese mismo cuidado, en las + precauciones que es preciso tomar, consiste el mayor gusto de la empresa. Si no + hubiera obstáculos y peligros, no valía la pena de intentarla.</p> + <p>—Efectivamente; a mí me gustan los peligros, Sr. D. Luis. A mí + me gusta todo aquello que no se sabe adonde va a parar. Siga usted hablandóme + del mismo asunto. ¿Qué precauciones tomaremos?</p> + <p>—¡Oh! Cuando llegue el caso se verá. Yo soy muy corrido en esas + cosas. Ya no estoy <!-- Page 185 -->para fiestas, es verdad, y por cuenta mía + no intentaría aventuras de esta especie; pero son tan grandes las + disposiciones que descubro en usted para ser hombre a la moderna, hombre de ideas + atrevidas y para echar a un lado las ranciedades y rutinas de España, que + volveré a las andadas y entre los dos haremos alguna cosa.</p> + <p>—Pero, hombre, ¿cuándo se dará esa batalla, + cuándo volveremos a Córdoba, para enseñarle yo a mi + señorita cómo se portan los caballeros de ideas modernas, que han + recibido un desaire de las novias de Jesucristo? Pero diga usted, Santorcaz: si + perdemos la batalla, si nos matan....</p> + <p>—Todavía no se ha hecho la bala que ha de matarme a mí. Y + usted, ¿qué presentimientos tiene?</p> + <p>—Creo que tampoco he de morir por ahora. ¡Ay! ¡Si me viera + usted!, tengo un fuego dentro de la cabeza.... Me hierven aquí tantos + pensamientos nuevos, tantas aventuras, tantos proyectos, que se me figura he de vivir + lo necesario para que sepa el mundo que existe un D. Diego Afán de Ribera, + conde de Rumblar.</p> + <p>—¡Bueno, magnífico! Lo mismo era yo cuando niño. Fuí + después a Francia, donde aprendí muchísimas cosas que + aquí ignoraban hasta los sabios. Al volver he encontrado a esta gente un poco + menos atrasada. Parece que hay aquí cierta disposición a las cosas + atrevidas y nuevas. En Madrid se han fundado varias sociedades secretas.</p> + <p>—¿Para asaltar conventos?</p> + <p>—<!-- Page 186 -->No, no son sociedades de enamorados. Si algún + día se ocupan de conventos, será para echar fuera a los frailes y + vender luego los edificios....</p> + <p>—Pues yo no los compraría.</p> + <p>—¿Por qué?</p> + <p>—Porque esas casas son de Dios, y el que se las quite se + condenará.</p> + <p>—¿Qué es eso de condenarse? Me río de vuestras + simplezas. Pues, hijo, adelantado estáis.</p> + <p>—Vivamos en paz con Dios—dijo D. Diego—. Por eso creo que antes + de robar del convento a mi novia, debemos confesar y comulgar, diciéndole al + Señor que nos perdone lo que vamos a hacer, pues no es más que una + broma para divertirnos, sin que nos mueva la intención de ofenderle.</p> + <p>Santorcaz rompió a reír desahogadamente.</p> + <p>—¿Conque usted es de los que encienden una vela a Dios y otra al + Diablo? Robamos a la muchacha, ¿sí o no?</p> + <p>—Sí, y mil veces sí. Ese proyecto me tiene entusiasmado. Y me + marcharé con ella a Madrid; porque yo quiero ir a Madrid. Dicen que + allí suele haber alborotos. ¡Oh!, ¡cuánto deseo ver un + alboroto, un motín, cualquier cosa de esas en que se grita, se corre, se pega! + ¿Ha visto usted alguno?</p> + <p>—Más de mil.</p> + <p>—Eso debe de ser encantador. Me gustaría a mí verme en un + alboroto; me gustaría gritar con los demás, diciendo: + «¡Abajo esto, abajo lo otro!» ¡Ay! ¡Como me + alegraba cuando mi seño<!-- Page 187 -->ra madre reñía a D. + Paco, y éste a los criados, y los criados unos con otros! No pudiendo resistir + el alborozo que esto me causaba, iba al corral, ponía canutillos de + pólvora a los gatos, y encerrándolos en un cuarto con las gallinas, me + moría de risa.</p> + <p>Santorcaz, lejos de reír con esta nueva barrabasada de su discípulo, + fijaba la mirada en el horizonte, completamente abstraído de todo, y meditando + sin duda sobre graves asuntos de su propio interés. No sé cuál + será la opinión que el lector forme de las ideas de aquel hombre; pero + no se les habrá ocultado que sus ingeniosas sugestiones encerraban segundo + intento. El atolondrado rapaz, lanzado a las filas de un ejército sin tener + conocimiento del mundo, con viva imaginación, arrebatado temperamento y + ningún criterio; igualmente fascinado por las ideas buenas y las malas, con + tal que fueran nuevas, pues todas echaban súbita raíz en su feraz + cerebro, acogía con júbilo las lecciones del astuto amigo; y su + lenguaje, su nervioso entusiasmo, sus planes entre abominables e inocentes, todo + anunciaba que don Diego se disponía a cometer en el mundo mil disparates.</p> + <p>Santorcaz, después de permanecer por algunos minutos indiferente a las + preguntas de su discípulo, reanudó la conversación; pero, apenas + comenzada ésta, oímos un tiro, en seguida otro, luego otro y otro.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXIV" name='XXIV'></a> + <h2><!-- Page 188 -->XXIV</h2> + <br /> + + <p>Todos callamos; detuviéronse las columnas que habían comenzado a + marchar, y desde el primero al último soldado prestamos atención al + tiroteo, que sonaba delante de nosotros a la derecha del camino y a bastante + distancia. Corrieron por las filas opiniones contradictorias respecto a la causa del + hecho. Yo me alzaba sobre los estribos, procurando distinguir algo; pero + además de ser la noche obscurísima, las descargas eran tan lejanas, que + no se alcanzaba a ver el fogonazo.</p> + <p>—Nuestras columnas avanzadas—dijo Santorcaz—habrán + encontrado algún destacamento francés que viene a reconocer el + camino.</p> + <p>—Ha cesado el fuego—dije yo—. ¿Echamos a andar? Parece + que dan orden de marcha.</p> + <p>—O yo estoy lelo, o la artillería de la vanguardia ha salido del + camino.</p> + <p>Oyóse otra vez el tiroteo, más vivo aún y más cercano, + y en la vanguardia se operaron varios movimientos, cuyas oscilaciones llegaron hasta + nosotros. Sin duda algo grave pasaba, puesto que el ejército todo se + estremeció desde su cabeza hasta su cola. Un largo rato permanecimos en la + mayor ansiedad, pidiéndonos unos a otros noticias de lo que ocurría; + pero en nuestro regimiento no se sabía nada; todos los generales corrieron + hacia la izquierda <!-- Page 189 -->del camino, y los jefes de los batallones + aguardaban órdenes decisivas del Estado Mayor. Por último, un oficial + que a escape volvía en dirección a la retaguardia, nos sacó de + dudas, confirmando lo que en todo el ejército no era más que + halagüeña sospecha. ¡Los franceses, los franceses venían a + nuestro encuentro! Teníamos enfrente a Dupont con todo su ejército, + cuyas avanzadas principiaban a escaramucear con las nuestras. Cuando nosotros nos + preparábamos a salir para buscarle en Andújar, llegaba él a + Bailén de paso para La Carolina, donde creía encontrarnos. De improviso + unos cuantos tiros les sorprenden a ellos tanto como a nosotros; detienen el paso; + extendemos nosotros la vista con ansiedad y recelo en la obscura noche; todos ponemos + atento el oído, y al fin nos reconocemos, sin vernos, porque el corazón + a unos y otros nos dice: «Ahí están.»</p> + <p>Cuando no quedó duda de que teníamos enfrente al enemigo, el + ejército se sintió al pronto electrizado por cierto religioso + entusiasmo. Vivas y mueras sonaron en las filas; pero al poco rato todo calló. + Los ejércitos tienen momentos de entusiasmo y momentos de meditación: + nosotros meditábamos.</p> + <p>Sin embargo, no tardó en producirse fuertísimo ruido. Los generales + empezaron a señalar posiciones. Todas las tropas que aún + permanecían en las calles del pueblo, salieron más que de prisa, y la + caballería fué sacada de la carretera por el lado derecho. Corrimos un + rato por terreno de ligera pendiente; bajamos después, volvimos a subir, y al + fin se nos <!-- Page 190 -->mandó hacer alto. Nada se veía, ni el + terreno ni el enemigo; únicamente distinguíamos desde nuestra + posición los movimientos de la artillería española, que avanzaba + por la carretera con bastante presteza. Entonces sentimos camino abajo, y como a + distancia de tres cuartos de legua, un nuevo tiroteo que cesó al poco rato, + reproduciéndose después a mayor distancia. Las avanzadas francesas + retrocedían y Dupont tomaba posiciones.</p> + <p>—¿Qué hora es?—nos preguntábamos unos a otros, + anhelando que un rayo de sol alumbrase el terreno en que íbamos a + combatir.</p> + <p>No veíamos nada, a no ser vagas formas del suelo a lo lejos; y las manchas + de olivos nos parecían gigantes, y las lomas de los cerros el perfil de un + gigantesco convoy. Un accidente noté que prestaba extraña tristeza a la + situación: era el canto de los gallos que a lo lejos se oía, anunciando + la aurora. Jamás escuché un sonido que tan profundamente me conmoviera + como aquella voz de los vigilantes del hogar desgañitándose por llamar + al hombre a la guerra.</p> + <p>Nuevamente se nos hizo cambiar de posición, llevándonos más + adelante a espaldas de una batería, y flanqueados por una columna de tropa de + línea. Gran parte de la caballería fué trasladada al lado izquierdo; + pero a mí, con el regimiento de Farnesio, me tocó permanecer en el ala + derecha.</p> + <p>De repente una granada visitó con estruendo nuestro campo, reventando hacia + la izquierda, por donde estaban los generales. Era <!-- Page 191 -->como un saludo de + cortesanía entre dos guerreros que se van a matar; un tanteo de fuerzas, una + bravata echada al aire para explorar el ánimo del contrario. Nuestra + artillería, poco amiga de fanfarronadas, calló. Sin embargo, los + franceses, ansiando tomar la ofensiva, con ánimo de aterrarnos, acometieron a + una columna de la vanguardia que se destacaba para ocupar una altura, y la + lóbrega noche se iluminó con relámpagos, que + interrumpiéndose luego, volvieron a encenderse al poco rato en la misma + dirección.</p> + <p>Por último, aquellas tinieblas en que se habían cruzado los + resplandores de los primeros tiros, comenzaron a disiparse; vislumbramos las + recortaduras de los cerros lejanos, de aquel suave, inmóvil oleaje de tierra, + semejante a un mar de fango, petrificado en el apogeo de sus tempestades; + principiamos a distinguir el ondular de la carretera, blanqueada por su propio polvo, + y las masas negras del ejército, diseminado en columnas y en líneas; + empezamos a ver la azulada masa de los olivares en el fondo y a mano derecha; a la + izquierda las colinas que iban descendiendo hacia el río. Débil y + blanquecina claridad azuló el cielo antes negro. Volviendo atrás + nuestros ojos, vimos la irradiación de la aurora, un resplandor que + surgía detrás de las montañas; y mirándonos + después unos a otros, nos vimos, nos reconocimos, observamos claramente a los + de la segunda fila, a los de la tercera, a los de más allá, y nos + encontramos con las mismas caras del día anterior. La claridad aumentaba + <!-- Page 192 -->por grados; distinguíamos los rastrojos, las hierbas + agostadas, y después las bayonetas de la infantería, las bocas de los + cañones, y a lo lejos las masas enemigas, moviéndose sin cesar de + derecha a izquierda. Volvieron a cantar los gallos. La luz, única cosa que + faltaba para dar la batalla, había llegado, y con la presencia del gran + testigo, todo era completo.</p> + <p>Ya se podía conocer perfectamente todo el campo. Prestad atención y + sabréis cómo era. El centro de la fuerza española ocupaba la + carretera con la espalda hacia Bailén, de allí poco distante; a la + derecha del camino por nuestra parte se alzaban unas pequeñas lomas que a lo + lejos subían lentamente hasta confundirse con los primeros estribos de la + sierra; a la izquierda también había un cerro; pero éste + caía después en la margen del río Guadiel, casi seco en verano, + y que desembocaba en el Guadalquivir, cerca de Espelúy. Ocupaba el centro, a + un lado y otro del camino, poderosa batería de cañones, apoyada por + considerables fuerzas de infantería; a la izquierda estaba Coupigny con los + regimientos de Bujalance, Ciudad Real, Trujillo, Cuenca, Zapadores y la + caballería de España; a la derecha estábamos, además de + la caballería de Farnesio, los tercios de Tejas, los suizos, los valones, el + regimiento de Órdenes, el de Jaén, Irlanda y voluntarios de Utrera. + Mandábanos el Brigadier D. Pedro Grimarest. Los franceses ocupaban la + carretera por la dirección de Andújar y tenían su principal + punto de apoyo en un espeso olivar situado frente a nuestra derecha; por consi + <!-- Page 193 -->guiente, servía de resguardo a su ala izquierda. Asimismo + ocupaban los cerros del lado opuesto con numerosa infantería y un regimiento + de coraceros, y a su espalda tenían el arroyo de Herrumblar, también + seco en verano, que habían pasado. Tal era la situación de los dos + ejércitos, cuando la primera luz nos permitió vernos las caras. Creo + que entrambos nos encontramos respectivamente muy feos.</p> + <p>—¿Qué le parece a usted esta aventura, Sr. D. + Diego?—dijo Santorcaz.</p> + <p>—Estoy entusiasmado—replicó el mozuelo—, y deseo que nos + manden cargar sobre las filas francesas. ¡Y mi señora madre + empeñada en que conservara yo aquella espada vieja sin filo ni punta...!</p> + <p>—¿Está usía sereno?—le preguntó + Marijuán.</p> + <p>—Tan sereno que no me cambiaría por el emperador + Napoleón—repuso el Conde—. Yo sé que no puede pasarme nada, + porque llevo el escapulario de la Virgen de Araceli que me dieron mis hermanitas, con + lo cual dicho se está que me puedo poner delante de un cañón. + ¿Y usted, Sr. de Santorcaz, tiene miedo?</p> + <p>—¿Yo?—repuso D. Luis con cierta tristeza—. Ya sabe usted + que estuve en Hollabrünn, en Austerlitz y en Jena.</p> + <p>—Pues entonces....</p> + <p>—Por lo mismo que presencié tan terribles acciones de guerra, tengo + miedo.</p> + <p>—¡Miedo! Pues fuera de la fila. Aquí no se quiere gente + medrosa.</p> + <p>—<!-- Page 194 -->No hay soldado aguerrido—afirmó + Santorcaz—que no tenga miedo al empezar la batalla, por lo mismo que sabe lo + que es.</p> + <p>Oído esto, casi todos los bisoños que poco antes reíamos a + carcajada tendida, saludándonos con bravatas y dicharachos, conforme a la + guerrera exaltación que nos poseía, callamos, mirándonos unos a + otros, para cerciorarse cada cual de que no era él solo quien tenía + miedo.</p> + <p>—¿Sabéis lo que me ordenó mi señora madre que + hiciera al comenzar la batalla?—indicó Rumblar—. Pues que rezara + un Avemaría con toda devoción. Ha llegado el momento. «Dios te + salve, María ...»</p> + <p>El mayorazguito continuó en voz baja el Avemaría que había + empezado en alta voz, y todos los de nuestra fila le imitaron, como si aquello en vez + de escuadrón fuera un coro de religioso rezo, y lo más extraño + fué que Santorcaz, poniéndose pálido, cerrando los ojos, y + quitándose el sombrero con humilde gesto, dijo también «Santa + María ...»</p> + <p>Aún resonaba en el aire la fervorosa invocación, cuando un estruendo + formidable retumbó en las avanzadas de ambos ejércitos. Las columnas + francesas del ala derecha se desplegaron en línea y rompieron el fuego contra + nuestra izquierda.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXV" name='XXV'></a> + <h2><!-- Page 195 -->XXV</h2> + <br /> + + <p>No poco tiempo se me ha ido en describir la posición de los combatientes, + la configuración del terreno y el principio del ataque; pero no necesito + advertir que todo esto pasó en menos tiempo del empleado por mi tarda pluma en + contarlo. Nuestras fuerzas no estaban convenientemente distribuídas cuando tuvo lugar + la primera embestida de los imperiales. Verificada ésta, no podéis + figuraros qué precipitados movimientos hubo en la tropa española. Las + de retaguardia que aún llenaban la carretera, corrían velozmente a + sostener la izquierda; los cañones ocupaban su puesto; todo era atropellarse y + correr, de tal modo, que por un instante pareció que el primer ataque de los + franceses había producido confusión y pánico en las filas de + Coupigny. En tanto, los de la derecha permanecíamos quietos, y los de a + caballo que ocupábamos parte de la altura, podíamos ver perfectamente + los movimientos del combate.</p> + <p>Tras las primeras descargas de las líneas francesas, éstas se + replegaron, y avanzando la artillería disparó varios tiros a bala rasa. + Ponían ellos en ejecución su táctica propia, consistente en + atacar con mucha energía sobre el punto que juzgaban más débil, + para desconcertar al enemigo desde los primeros momentos. Algo de esto lograron al + principio; pero <!-- Page 196 -->nosotros teníamos excelente + artillería, y disparando también con bala rasa las seis piezas + colocadas en la carretera y a sus flancos, el centro francés se + resintió al instante, y para reforzarle tuvo que replegar su ala derecha, + produciendo esto un pequeño avance en la división de Coupigny. + Entretanto, todos teníamos fija la vista en el otro extremo de la línea + y hacia la carretera, y olvidábamos la espesura del olivar que estaba delante. + De pronto, las columnas ocultas entre los árboles salieron y se desplegaron, + arrojando un diluvio de balas sobre el frente del ala derecha. Desde entonces, el + fuego, corriéndose de un extremo a otro, se hizo general en el frente de ambos + ejércitos. La caballería, brazo de los momentos terribles, no + funcionaba aún y permanecía detrás, quieta y relinchante, + conteniéndose con sus propias riendas.</p> + <p>Pero a pesar de generalizarse la lucha, en aquel primer período de la + batalla todo el interés continuaba, como he dicho, en el ala izquierda. + Atacada por los franceses con valentía pasmosa, nuestros batallones de + línea retrocedieron un momento. Casi parecía que iban a abandonar su + posición al enemigo; pero bien pronto se rehicieron tomando la ofensiva al + amparo de dos bocas de fuego y de la caballería de España, que + cargó a los franceses por el flanco. Vacilaron un tanto los imperiales de + aquella ala, y gran parte de las fuerzas que habían salido del olivar se + transportaron al otro lado. Su artillería hizo grandes estragos en nuestra + gente; mas con tanta <!-- Page 197 -->intrepidez se lanzó ésta sobre + las lomas que ocupaba el enemigo entre el camino y el río Guadiel; con tanta bravura + y desprecio de la vida afrontaron los soldados de línea la mortífera + bala rasa y las cargas de la caballería del general Privé, que llegaron + a dominar tan fuerte posición.</p> + <p>Antes que esto sucediera, ocurrieron mil lances de esos que ponen a cada minuto en + duda el éxito de una batalla. Se clareaban nuestras líneas, + especialmente las formadas con voluntarios; volvían a verse compactas y + formidables, avanzando como una muralla de carne; oscilaban después y + parecían resbalar por la pendiente cuando las patas delanteras de los caballos + de los coraceros principiaban a martillar sobre los pechos de nuestros soldados; + luego éstos rechazaban a los animales con sus haces de bayonetas; caían + para levantarse con frenético ardor o no levantarse nunca, hasta que, por + último, el ala francesa se puso en dispersión, replegándose + hacia la carretera.</p> + <p>Mientras esto pasaba, los de la derecha se sostenían a la defensiva, y el + centro cañoneaba para mantener en respeto al enemigo, porque casi gran parte + de la fuerza había acudido a la izquierda; pero una vez que se oyeron los + gritos de júbilo de los soldados de ésta, posesionados de la altura, + antes en poder de los franceses, y cuando se vió a éstos aglomerarse + sobre su centro, dióse orden de avance a las seis piezas del nuestro, y por un + instante el pánico y desorden del enemigo fueron ex + <!-- Page 198 -->traordinarios. Para concertarse de nuevo y formar otra vez sus + columnas tuvieron que retroceder al otro lado del puente del Herrumblar. + Viéndoles en mal estado, se trató de lanzar toda la caballería + en su persecución; pero varias de sus piezas, desmontadas por nuestras balas, + obstruían el camino, también entorpecido con los espaldones que + habían empezado a formar. El sol esparcía ya sus rayos por el + horizonte. Nuestros cuerpos proyectaban en la tierra y hacia adelante + larguísimas sombras negras. Cada animal, con su jinete, dibujaba en el suelo + una caricatura de hombre y caballo, escueta, enjuta, disparatada, y todo el suelo + estaba lleno de aquellas absurdas legiones de sombras que harían reír a + un chico de escuela.</p> + <p>Os reiréis de verme ocupado en tan triviales observaciones; pero así + era, y no tengo por qué ocultarlo. En aquel momento estábamos en una + corta tregua, aunque la cosa no pareciera próxima a concluir. Hasta entonces + sólo habíamos sido atacados por una parte de las fuerzas enemigas, pues + la división de Barbou, algo rezagada, no estaba aún en el campo + francés. Entretanto, y mientras se tomaban disposiciones para rechazar un + segundo ataque, que no sabíamos si sería por la derecha o por el + centro, retiraban los españoles sus heridos, que no eran pocos; mas no + ciertamente en mi división, la cual estuviera hasta entonces a la defensiva, + tiroteándose ambos frentes a alguna distancia. Mi regimiento permanecía + intacto, reservado sin duda para alguna ocasión solemne.</p> + <p><!-- Page 199 -->Los franceses no tardaron en intentar la adquisición del + puente perdido. Su primer ataque fué débil, pero el segundo + violentísimo. Oíd cómo fué el primero. La + infantería española, desplegándose en guerrillas a un lado y a + otro del camino, les azotaba con espeso tiroteo. Lanzaron ellos sus caballos por el + puente; mas con tan poca fortuna, que tras de una pequeña ventaja obtenida por + el empuje de aquella poderosa fuerza, tuvieron que retirarse; pasada la sorpresa, + nuestros infantes les acribillaron a bayonetazos, dejando un sinnúmero de + jinetes en el suelo y otros precipitados por cima de los pretiles al lecho del + arroyo. No tuvimos tan buena suerte en el segundo ataque, porque renunciando ellos a + poner en movimiento la caballería en lugar angosto, atacaron a la bayoneta con + tanta fiereza, que nuestros regimientos de línea, y aun los valientes valones + y suizos, retrocedieron aterrados. Oí contar en la tarde de aquel mismo + día a un soldado de los tiradores de Utrera, presente en aquel lance, que los + franceses, en su mayor parte militares viejos, cargaron a la bayoneta con furia + sublime, que producía en los nuestros, además del desastre + físico, una gran inferioridad moral. Me dijo que se espantaron, que en un + momento viéronse pequeños, mientras que los franceses se agrandaban, + presentándose como una falange de millones de hombres; que los vivas al + Emperador y los gritos de cólera eran tan furiosamente pronunciados, que + parecían matar también por el solo efecto del sonido, y que, + <!-- Page 200 -->por último, sintiendo los de acá desfallecer su + entusiasmo y al mismo tiempo un repentino, invencible cariño a la vida, + abandonaron aquel puente mezquino, ardientemente disputado por dos naciones, y que al + fin quedó por Francia. El efecto moral de esta pérdida fué muy + notable entre nosotros. Advirtióse claramente en todo el ejército como + un estremecimiento de inquietud que, partiendo de aquel gran corazón compuesto + de diez y ocho mil corazones, se transmitía al tembloroso fusil, asido por la + indecisa mano.</p> + <p>Entonces pude observar cómo se individualiza un ejército, + cómo se hace de tantos uno solo, resumiendo de un modo milagroso los + sentimientos lo mismo que se resume la fuerza; pude observar cómo aquella gran + masa recibe y transmite las impresiones del combate con la presteza y uniformidad de + un solo sistema nervioso; cómo todos los movimientos del organismo + físico, desde la mano del General en Jefe hasta el casco del último + caballo, obedecen a la alegría de un momento, a la pena de otro momento, a las + angustiosas alternativas que en el discurso de pocas horas consiente y dispone Dios, + espectador no indiferente de estas barbaridades de los hombres.</p> + <p>La pérdida del puente sobre el Herrumblar, que al amanecer se había + ganado, hizo que el ala derecha retrocediera buscando mejor posición. Casi + todas las posiciones se variaron. Los generales conocían la inminencia de un + ataque terrible, los soldados viejos la preveían, los bisoños la + sospechábamos, y nuestros ca<!-- Page 201 -->ballos, reculando y + estrechándose unos contra otros, olían en el espacio, digámoslo + así, la proximidad de una gran carnicería.</p> + <p>Eran las seis de la mañana y el calor principiaba a dejarse sentir con + mucha fuerza. Sentíamos ya en las espaldas aquel fuego que más tarde + había de hacernos el efecto de tener por medula espinal una barra de metal + fundido. No habíamos probado cosa alguna desde la noche anterior, y una parte + del ejército ni aun en la noche anterior había comido nada. Pero este + malestar era insignificante comparado con otro que desde la mañana + principió a atormentarnos: la sed, que todo lo destruye, alma y cuerpo, + infundiendo una rabia inútil para la guerra, porque no se sacia matando. Es + verdad que de Bailén salían en bandadas multitud de mujeres con + cántaros de agua para refrescarnos; pero de este socorro apenas podía + participar una pequeña parte de la tropa, porque los que estaban en el frente + no tenían tiempo para ello. Más de una vez aquellas valerosas mujeres + se expusieron al fuego, penetrando en los sitios de mayor peligro, y llevando sus + alcarrazas a los artilleros del centro. En los puntos de mayor peligro, y donde era + preciso estar con el arma en el puño constantemente, nos disputábamos + un chorro de agua con atropellada brutalidad: rompíanse los cántaros al + choque de veinte manos que los querían coger, caía el agua al suelo, y + la tierra, más sedienta aún que los hombres, se la chupaba en un + segundo.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXVI" name='XXVI'></a> + <h2><!-- Page 202 -->XXVI</h2> + <br /> + + <p>¿Por qué sitio pensaban atacarnos los franceses? Conociendo que el + centro era inexpugnable por entonces, siendo el principal objeto de Dupont abrirse + camino hacia Bailén, y considerando peligroso intentarlo por el ala izquierda, + no sólo porque allí la posición de los españoles era + excelente, sino porque les ofrecía un gran peligro la cuenca del Guadiel, + determinaron atacar nuestra ala derecha, esperando abrir en ella un boquete que les + diera paso. Su artillería no cesaba de arrojar bala rasa, protegiendo la + formación de las poderosas columnas que bien pronto debían + hostilizarnos. Al punto se reforzó el ala derecha, se desplegaron en + línea varios batallones, y sin esperar el ataque marcharon hacia el enemigo, + amparados por dos piezas de artillería. El primer momento nos fué + favorable. Pero el olivar vomitó gente y más gente sobre nuestra + infantería. Por un instante confundidas ambas líneas en densa nube de + polvo y humo, no se podía saber cuál llevaba ventaja. Caían los + nuestros sobre los imperiales, y la metralla enemiga les hacía retroceder; + avanzaban ellos, y adquiríamos a nuestra vez momentánea + inferioridad.</p> + <p>Por largo tiempo duró este combate, tanto más cruel, cuanto era + más proporcionado el empuje de una y otra parte, hasta que al fin + <!-- Page 203 -->observamos síntomas de confusión en nuestras filas; + vimos que se quebraban aquellas compactas líneas, que retrocedían sin + orden, que chocaban unos con otros los grupos de soldados. La división se + conmovió toda, y dos batallones de reserva avanzaron para restablecer el + orden. Gritaban los jefes hasta quedarse sin voz, y todos se ponían a la + cabeza de las columnas, conteniendo a los que flaqueaban y excitando con ardorosas + palabras a los más valientes. Los tercios de Tejas y el regimiento de + Órdenes al frente se lanzaron, mientras el concierto se restablecía en + los cuerpos que hasta entonces habían sostenido el fuego. Sobre todo el + regimiento de Órdenes, uno de los más valientes del ejército, se + arrojó sobre el enemigo con una impavidez que a todos nos dejó + conmovidos de entusiasmo. Su coronel, D. Francisco de Paula Soler, parecía dar + fuego a todos los fusiles con la arrebatadora llama de sus ojos; con el gesto de su + mano derecha empuñando la espada, que parecía un rayo; con sus gritos, + que sobresalían entre el granizado tiroteo, sublimando a los soldados.</p> + <p>De tal modo arreciaron la metralla y la fusilería enemiga, que casi toda la + primera fila del valiente regimiento de Órdenes cayó, cual si una + gigantesca hoz la segara. Pero sobre los cuerpos palpitantes de la primera fila + pasó la segunda, continuando el fuego. Como si los tiros franceses + persiguieran con inteligente saña las charreteras, el regimiento vió + desaparecer a muchos de sus oficiales.</p> + <p>Reforzáronse también los enemigos, y des<!-- Page 204 -->plegando + nueva línea con gente de reserva, avanzaron a la bayoneta, pujantes, + aterradores, irresistibles. ¡Momento de incomparable horror! + Figurábaseme ver a dos monstruos que se baten, mordiéndose con rabia, + igualmente fuertes, y que hallan en sus heridas, en vez de cansancio y muerte, nueva + cólera para seguir luchando.</p> + <p>Cuando las bayonetas se cruzaban, el campo ocupado por nuestra infantería + se clareó a trozos; sentimos el crujido de poderosas cureñas, rebotando + en el suelo de hoyo en hoyo al arrastre de las mulas, castigadas sin piedad, los + cañones de a 12 enfilaron el eje de sus ánimas hacia las líneas + enemigas; los botes de metralla penetraron en el bronce; se atacaron con prontitud + febril, y un diluvio de puntas de hierro, hendiendo horizontalmente el aire, contuvo + la marcha del frente francés. A un disparo sucedía otro; la + infantería, rehecha, flanqueaba los cañones, y para completar el acto + de desesperación, un grito resonó en nuestro regimiento. Todos los + caballos patalearon, expresando en su ignoto lenguaje que comprendían la + sublimidad del momento; apretamos con fuerte puño los sables, y medimos la + tierra que se extendía delante de nosotros. La caballería iba a + cargar.</p> + <p>Vimos que a todo escape se nos acercó un General, seguido de gran + número de oficiales. Era el marqués de Coupigny, alto, fuerte, rubio, + colorado de suyo, y en aquella ocasión encendido, como si toda su cara + despidiera fuego. Era Coupigny hombre de pocas pala<!-- Page 205 -->bras; pero + suplía su escasez oratoria con la llama de su mirar, que era por sí una + proclama. Nosotros pusimos atención esperando que nos dijera alguna cosa; pero + el General dispuso con un gesto la dirección del movimiento, y después + nos miró. No necesitamos más.</p> + <p>—¡Viva España! ¡Viva el rey Fernando! ¡Mueran los + franceses!—exclamamos todos; y el escuadrón se puso en movimiento.</p> + <p>Estábamos formados en columna, y nos desplegamos en batalla sobre los + costados, bajando a buen paso, pero sin precipitación, de la altura donde + habíamos estado. Maniobramos luego para tener a nuestro frente el flanco + enemigo; las tropas que por allí atacaban dicho flanco doblaron por cuartas + para darnos paso por los claros; el jefe gritó: «A la carga»; + picamos espuela, y ciegamente caímos sobre el enemigo como repentina + avalancha. Yo, lo mismo que Santorcaz, el mayorazgo y los demás de la partida, + íbamos en la segunda fila. Penetraron impetuosamente los de la primera, + acuchillando sin piedad; los caballos bramaban de furor, sintiéndose heridos a + fuego y a hierro. Algunos caían, dejando morir a sus jinetes, y otros se + arrojaban con más fuerza, destrozando cuanto hallaban bajo sus poderosas + manos. Los de la primera fila hicieron gran destrozo; pero a los de la segunda nos + costó más trabajo, porque avanzando demasiado los delanteros, quedamos + envueltos por la infantería, lo cual atenuaba un poco nuestra superioridad. + Sin embargo, destrozábamos pechos y cráneos sin piedad.</p> + <p><!-- Page 206 -->Yo ví a Rumblar, ciego de ira, luchando cuerpo a cuerpo + con un francés; vi a Santorcaz dando pruebas de tener un puño + formidable para el manejo del sable; usélo con toda la destreza que me era + posible, y lo mismo yo que mis amigos y otros muchos jinetes de mi fila nos + internamos locamente por el grueso de la infantería contraria. Otro + escuadrón daba nueva carga por el mismo flanco, lo cual, observado por + nosotros, nos reanimó. No íbamos mal; pero los franceses eran muchos, + estaban muy hechos a tales embestidas, y sabían defenderse bien de la + pesadumbre de los caballos, así como de los sablazos.</p> + <p>Sin embargo, no retrocedían delante de nosotros. Ya se sabe que siendo el + objeto de la caballería producir un gran sacudimiento y pavor en las filas + enemigas por la violencia del primer choque, cuando éste no da el resultado + apetecido, y se empeñan combates parciales entre los caballos y una numerosa + infantería, los primeros corren gran riesgo de desaparecer, brutales masas, + devoradas en aquel hervidero de agilidad y destreza. Aunque en la carga les causamos + gran daño, no les pusimos en dispersión: los combates parciales se + entablaron pronto, y fué preciso que la caballería de España, a + escape traída del ala izquierda, nos reforzase, para no ser envueltos y + perdidos sin remisión. Hubo un momento en que me vi próximo a la + muerte. A mi lado no había más que dos o tres jinetes, que se hallaban + en trance tan apurado como yo; nos miramos, y comprendiendo que era preciso hacer un + su<!-- Page 207 -->premo esfuerzo, arremetimos a sablazos con bastante fortuna. Con + esto y el pronto auxilio de la carga hecha en el mismo instante por la + caballería de España, salimos del apuro. Revolviendo atrás, + hundí las espuelas, y mi caballo se puso de un salto en la nueva fila. No vi a + mi lado más cara conocida que la de Marijuán. El Conde y Santorcaz + habían desaparecido.</p> + <p>En el mismo instante mi caballo flaqueó de sus cuartos traseros. + Intenté hacerle avanzar, clavándole impíamente las espuelas; el + noble animal, comprendiendo sin duda la inmensidad de su deber y tratando de + sobreponerle a la agudeza de su dolor, dió algunos botes; pero cayó al + fin, escarbando la tierra con furia. El desgraciado había recibido una terrible + herida en el vientre, y falto de palabra para expresar su padecimiento, bramaba, + aspirando con ansia el aire inflamado, sacudía el cuello; parecía dar a + entender que hallando un charco de agua en que remojar la lengua, sus dolores + serían menos vivos, y al fin se abandonó a su suerte, + tendiéndose sobre el campo, indiferente al ruido del cañón y al + toque de degüello.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXVII" name='XXVII'></a> + <h2>XXVII</h2> + <br /> + + <p>Viéndome desmontado, me dirigí a buscar un puesto entre las escoltas de la + artillería o en el servicio de municiones, que se hacía + precipitadamente por los tambores entre los <!-- Page 208 -->carros y las piezas. Al + dar los primeros pasos, advertí el extraordinario decaimiento de mis fuerzas + físicas; no podía tenerme en pie, y el ardor de mi sangre, llegado a su + último extremo, me paralizaba cual si estuviese enfermo. No es propio decir + que hacía calor, porque esta frase, común al verano de todos los + países europeos, es inexpresiva para indicar la espantosa inflamación + de aquella atmósfera de Andalucía en el día infernal que + presenció la batalla de Bailén. El efecto que hacía en nuestros + cuerpos era el de una llamarada que los azotaba por todos lados: la cara se nos + abrasaba como cuando nos asomamos a un horno encendido, y deshechos en sudor, + nuestros cuerpos hervían, descomponiéndose la economía entera, + desde el instante en que fuertes excitaciones del espíritu dejaban de + sostenerla.</p> + <p>Cuando me encontré a pie y a regular distancia del combate, que + seguía con ventaja para los españoles, empecé a sentir vivamente + y de un modo irresistible el aguijón candente de la sed que horadaba mi + lengua, y la corriente de fuego que envolvía mi cuerpo. Esto me daba tal + desesperación, que de prolongarse mucho hubiérame impelido a beber la + sangre de mis propias venas. Por ninguna parte divisaba a la gente del pueblo que + antes trajera cántaros con agua, y al buscar con ansiosa inspiración en + el seco aire una partícula de agua, bebía y respiraba oleadas de polvo + abrasador.</p> + <p>Por un rato perdí toda la exaltación guerrera y el furor + patriótico que antes me dominaban, <!-- Page 209 -->para no pensar más + que en la probabilidad de beber, previendo las delicias de un sorbo de agua, y + anhelando apagar aquellas ascuas pegajosas que en mi boca revolvía. Con este + deseo caminé largo trecho entre las filas de retaguardia del centro: los + soldados de los regimientos que allí se rehacían para salir de nuevo al + frente, clamaban también pidiendo agua. Vimos con alegría que desde el + pueblo venían corriendo algunos hombres con cubos; pero al punto se nos dijo + que aquella agua no era para nosotros: era para otros sedientos cuyas bocas + necesitaban refrescarse antes que las nuestras si el combate había de tener + buen éxito; era para los cañones.</p> + <p>La resistencia enérgica de las dos piezas del ala derecha, combinadas con + las seis de la batería central, y el auxilio de la caballería atacando + por el flanco la línea enemiga, hizo que ésta fuese rechazada, a pesar + de su frente compacto, de su incomparable bravura. Los franceses se retiraron, + dejándose perseguir y desposicionar por la infantería y caballos de + nuestra derecha. Harto se conocía este resultado en los gritos de + alegría, en aquel concierto de injurias con que el vencedor confirma la + catástrofe del vencido, cuando éste vuelve la espalda. El sitio donde + yo estaba se vió despejado por el avance de nuestras tropas, y en casi todos + los jefes que allí había observé tal expresión de gozo, + que sin duda consideraban asegurada la victoria. ¡Oh, momento feliz! Ya se + podía pensar en beber. ¿Pero dónde?</p> + <p>Después del avance de nuestras tropas, que <!-- Page 210 -->no ocuparon + enteramente las posiciones francesas por ofrecer esto algún peligro, los + soldados del regimiento de Órdenes divisaron una noria, en el momento en que + los franceses, que durante la acción habíanla ocupado, se hallaban en + el caso de abandonarla. Vieron todos aquel lugar como un santuario cuya conquista era + el supremo galardón de la victoria, y se arrojaron sobre los defensores del + agua escasa y corrompida que arrojaban unos cuantos arcaduces en un estanquillo. Los + enemigos, que no querían desprenderse de aquel tesoro, lo defendían con + la rabia del sediento. Apenas disparados los primeros tiros, otros muchos franceses, + extenuados de fatiga, y encontrándose ya sin fuerzas para combatir si no les + caía del cielo o les brotaba de la tierra una gota de agua, acudieron a beber, + y viéndola tan reciamente disputada, se unieron a los defensores.</p> + <p>Oí decir: «¡Allí hay agua, allí se están + disputando la noria!», y no necesité más. Lancéme, y + conmigo se lanzaron otros en aquella dirección; tomé del suelo un fusil + que aún apretaba en sus manos un soldado muerto, y corrí con los + demás a todo escape en dirección a la noria. Penetramos en un campo a + medio segar, a trechos cubierto de altos trigos secos, a trechos en rastrojo. La + lucha en la noria se hacía en guerrillas; acerquéme a la que me + pareció más floja, y desprecié la vida, lleno mi espíritu + del frenético afán de conquistar un buche de agua. Aquel imperio, + compuesto de dos mal engranadas ruedas de madera, por las cuales se escurría + un miserable lagrimeo de <!-- Page 211 -->agua turbia, era para nosotros el imperio + del mundo. La hidrofagia, que a veces amilana, a ratos también convierte al + hombre en fiera, llevándole con sublime ardor a desangrarse por no + quemarse.</p> + <p>Los franceses defendían su vaso de agua, y nosotros se lo + disputábamos; pero de improviso sentimos que se duplicaba el calor a nuestras + espaldas. Mirando atrás, vimos que las secas espigas ardían como yesca, + inflamadas por algunos cartuchos caídos por allí, y sus terribles + llamaradas nos freían de lejos la espalda. «O tomar la noria o + morir», pensamos todos. Nos batíamos apoyados contra una hoguera, y la + hambrienta llama, al morder con su diente insaciable en aquel pasto, extendía + alguna de sus lenguas de fuego azotándonos la cara. La desesperación + nos hizo redoblar el esfuerzo, porque nos asábamos, literalmente hablando; y + por último, arrojándonos sobre el enemigo, resueltos a morir, la gota + de agua quedó por España al grito de «¡Viva Fernando + VII!»</p> + <p>Por un momento dejamos de ser soldados, dejamos de ser hombres, para no ser sino + animales. Si cuando sumergimos nuestras bocas en el agua, hubiera venido un solo + francés con un látigo, habríanos azotado, sin que + intentáramos defendernos. Después de emborracharnos en aquel + néctar fangoso, superior al vino de los dioses, nos reconocimos otra vez en la + plenitud de nuestras facultades. ¡Qué Inmensa alegría! + ¡Qué superabundancia de fuerza y de orgullo!</p> + <p><!-- Page 212 -->¿Pero habíamos vencido definitivamente a los + franceses? Cuando se disipó aquella lobreguez moral con que la horrible + sequedad del cuerpo había envuelto el espíritu, nos vimos en + situación muy difícil. Corriendo hacia la noria nos habíamos + apartado de nuestro campo, y adviértase que si el ejército + francés fué rechazado con grandes pérdidas, conservaba + aún sus posiciones. ¿Iba a emprender nuevo ataque, con el último + esfuerzo de la desesperación? Creíamos que sí, y señales + de esto notamos en el campo enemigo que teníamos tan cerca. Al punto corrimos + desbandados hacia el nuestro, que estaba algo lejos, y saltando por junto a los + trigos incendiados, abandonamos la noria, por temor a que fuerzas más + numerosas que las nuestras nos hicieran prisioneros.</p> + <p>Verdad que los franceses, no dando ya ninguna importancia a las acciones + parciales, se ocupaban en organizar el resto y lo mejor de su fuerza para dar un + golpe de mano, última estocada del gigante que se sentía morir. + Corrimos, pues, hacia nuestro campo. Ya cerca de él, pasó + rápidamente por delante de mí un caballo sin jinete, arrogante, + vanaglorioso, con la crin al aire, sano y sin heridas, algo azorado y aturdido. Era + un animal de pura casta cordobesa, lo mismo que el mío. Le seguí, y + apoderándome de sus bridas, cuando volvía, me monté en + él; después de ser por un rato soldado de a pie, tornaba a ser jinete. + Busqué con la vista el escuadrón más próximo, y vi que a + retaguardia del centro se formaba en columna con distancias el de Espa + <!-- Page 213 -->ña. Entré en las primeras filas, a punto que dijeron + junto a mí.</p> + <p>—Los generales franceses harán el último esfuerzo. Dicen que + hay unas tropas que todavía no han entrado en fuego, y son las mejores que + Napoleón ha traído a España.</p> + <p>Efectivamente, el centro se preparaba a una defensa valerosa, y guarnecía + sus baterías, distribuía los regimientos a un lado y otro, agrupando a + retaguardia fuerzas considerables de caballería. Cuando esto pasaba, + sentí un vivo clamor de la naturaleza dentro de mí, sentí + hambre, pero ¡qué hambre!... Francamente, y sin ruborizarme, digo que + tenía más ganas de comer que de batirme. ¿Y qué? + ¿Este miserable hijo de España no había hecho ya bastante por su + Rey y por su patria, para permitir llevarse a la boca un pedazo de pan?</p> + <p>En estas reflexiones, registré primero la grupa de mi cabalgadura + allegadiza, donde no había más que alguna ropa blanca, y después + las pistoleras, donde encontré un mendrugo. ¡Hallazgo incomparable! No + satisfecho, sin embargo, con tan poca ración, llevé mis exploraciones + hasta lo más profundo de aquellos sacos de cuero, y mis dedos sintieron el + contacto de unos papeles. Saquélos, y vi un pequeño envoltorio y tres + cartas, la una cerrada y las otras dos cubiertas, todas con sobrescrito. Leí + el primer sobre que se me vino a la mano, y decía así: «Al Sr. D. + Luis de Santorcaz, en Madrid, calle de ...»</p> + <p>Había montado en el caballo de Santorcaz.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXVIII" name='XXVIII'></a> + <h2><!-- Page 214 -->XXVIII</h2> + <br /> + + <p>Olvidándome al instante de todo, no pensé más que en examinar + bien lo que tenía en las manos. El sobrescrito de la primera carta que + saqué y que estaba abierta, era de letra femenina, que reconocí al + momento. El de la carta cerrada, que sin duda no estaba ya en la estafeta por + detención involuntaria, era de hombre y decía: «Sra. Condesa de + ...(aquí el título de Amaranta), en Córdoba, calle de la + Espartería.» El tercer sobre, también de carta abierta, era de + letra de hombre y dirigido a Santorcaz. Desenvolví en seguida el envoltorio de + papeles, que guardaba un bulto como del tamaño de un duro, y al ver lo que + contenía, una luz vivísima inundó mi alma y sentí + dolorosa punzada en el corazón. Era el retrato de Inés.</p> + <p>Aquella aparición en el campo de batalla, en medio del zumbido de los + cañones y del choque de las armas; la inesperada presencia ante mí de + aquella cara celestial, fielmente reproducida por un buen artista; la sonrisa + iluminada que creí observar sobre la placa, cuando fijé en ella mis + ojos; aquella repentina visita, pues no era otra cosa, de mi fiel amiga, cuando yo + hacía tan vivos esfuerzos para ser digno de ella, me regocijaron de un modo + inexplicable. Para iluminar los rasgos y colores de aquel retrato que sonreía, + valía la pena <!-- Page 215 -->de que saliese el sol, de que existiese el + mundo, de que la serie del tiempo trajera aquel día, aunque deslustrado por + los horrores de una batalla.</p> + <p>Estreché a la Inés de dos pulgadas contra mi corazón y la + guardé en mi pecho, resuelto a no darla, aunque la materialidad del pedazo de + cobre pintado no me pertenecía. Mas era preciso leer aquellos papeles, que + podían esclarecer alguna de mis dudas. Detúvome al principio la + vergüenza de leer cartas ajenas, lo cual es cosa fea; pero consideré que + Santorcaz habría muerto, fundándome en la dispersión de su + caballo abandonado, y además, como la curiosidad me picaba, me escocía, + me quemaba de un modo muy vivo, decidíme a leer la carta abierta, porque el + deseo de hacerlo era más fuerte que todas las consideraciones.</p> + <p>Yo estaba completamente absorto en aquel asunto de interés íntimo; + yo no atendía a la batalla; yo no hacía caso de los cañonazos; + yo no me fijaba en los gritos; yo no apartaba del papel los ojos, aunque + sentía correr por junto a mis oídos el estrepitoso aliento de la lucha. + En aquel instante, entre los veinte mil hombres que, formando dos grandes conjuntos, + se disputaban unas cuantas varas de terreno, yo era quizás el único que + merecía el nombre de individuo. Átomo disgregado momentáneamente + de la masa, se ocupaba de sus propias batallas.</p> + <p>La carta abierta, que llevaba la firma de Amaranta, decía así, + después de las fórmulas de encabezamiento:</p> + <p><!-- Page 216 -->«¿Eres un malvado o un desgraciado? En verdad no + sé qué creer, pues de tu conducta todo puede deducirse. Después + de una ausencia de muchos años, durante los cuales nadie ha logrado traerte al + buen camino, ahora vuelves a España sin más objeto que hostigarme con + pretensiones absurdas a que mi dignidad no me permite acceder. Harto he hecho por + tí, y ahora mismo, cuando me has manifestado tu situación, te he + propuesto un medio decoroso de remediarla. ¿Qué más puedo hacer? + Pero no te satisface lo que en la actualidad y siempre bastaría a calmar la + ambición de un hombre menos degradado que tú; te rebelas contra mis + beneficios, y aspiras a más, amenazándome sin miramiento alguno. A todo + eso contesto diciéndote que desprecio tus amenazas, y que no las temo. No; no + es posible que por la amenaza consiga nadie de mí lo que me impelen a negar mi + dignidad, mi categoría, mi familia y mi nombre. Nunca creí que + aspiraras a tanto, y siempre pensé que te conceptuarías muy feliz con + lo que otras veces has alcanzado de mí, y hoy te ofrezco, haciendo un + verdadero sacrificio, porque el estado del reino ha disminuido nuestras rentas + ...»</p> + <p>Al llegar aquí, el golpe de un peso que cayó, chocando con mi + rodilla, me hizo levantar la vista de la carta. El soldado que formaba junto a + mí, herido mortalmente por una bala perdida, había rodado al suelo. En + aquel intervalo vi hacia el frente, envueltas en espeso humo, las columnas francesas + que venían a atacar el centro. Pero mi ánimo no estaba para fijar la + <!-- Page 217 -->atención en aquello. Pude notar que la caballería + avanzaba un poco, pero después retrocedía y oscilaba de flanco; pero + dejándome llevar por el caballo, con los ojos fijos en el papel, que + sostenía a la altura de las riendas, no puse ni un desperdicio de voluntad en + aquellos movimientos de la máquina en que estaba engranado. La carta + continuaba así:</p> + <p>«...En vano para conmoverme finges gran interés por aquel ser + desgraciado que vino al mundo como testimonio vivo de la funesta alucinación y + del fatal error de su madre. ¿A qué ese sentimiento tardío? + ¿A qué acusarme de su abandono? No, esa niña no existe; te han + engañado los que te han dicho que yo la he recogido. Mal podría + recogerla cuando ya es un hecho evidente que Dios se la llevó de este mundo. + ¿A qué conduce el amenazarme con ella, haciéndola instrumento de + tus malas artes para conmigo? No pienses en esto. Por última vez te aconsejo + que desistas de tus locas pretensiones, y te presentes ante mí con bandera de + paz. ¿Eres un malvado o un desgraciado? Yo sería muy feliz si me + probaras lo segundo, porque uno de mis mayores tormentos consiste en suponer tan + profundamente corrompido el corazón que hace años sólo + existía para amarme ...»</p> + <p>Con esto y la firma de Amaranta terminaba la epístola, cuya lectura, + absorbiendo mi atención, me distraía de la batalla. El fragor de + ésta zumbaba en mis oídos como el rumor del mar, a quien generalmente + no se hace caso desde tierra. ¿Es tal vuestra impertinencia + <!-- Page 218 -->que queréis obligarme a contaros lo que allí pasaba? + Pues oíd. Cuando la tropa francesa de línea retrocedió por + tercera vez, extenuada de hambre, de sed y de cansancio; cuando los soldados que no + habían sido heridos se arrojaban al suelo maldiciendo la guerra, + negándose a batirse, insultando a los oficiales que les llevaran a tan + terrible situación, el General en Jefe reunió la plana mayor, y + expuesto en breve consejo el estado de las cosas, se decidió intentar un + último ataque con los marinos de la guardia imperial, aún intactos, + poniéndose a la cabeza todos los generales.</p> + <p>Por eso cuando, leída la carta, alcé los ojos, vi delante de las + primeras filas de caballería algunas masas de tropa escoltando los seis + cañones de la carretera, cuyo fuego certero y terrible había sido el + nudo gordiano de la batalla. Servidos siempre con destreza y al fin con + exaltación, aquellos seis cañones eran durante unos minutos la pieza de + dos cuartos arrojada por España y Francia, por la usurpación y la + nacionalidad, en un corrillo de veinte mil soldados. ¿Cara o cruz? ¿Las + tomarían los franceses? ¿Se dejarían quitar los españoles + aquellos cañones? ¿Quién podría más, nuestros + valientes y hábiles oficiales de artillería, o los quinientos + marinos?</p> + <p>Yo vi a éstos avanzar por la carretera, y entre el denso humo distinguimos + un hombre puesto al frente del valiente batallón y blandiendo con furia la + espada; un hombre de alta estatura, el rostro desfigurado por la costra de polvo que + amasaban los sudores de la an<!-- Page 219 -->gustia; de uniforme lujoso y destrozado + en la garganta y seno, como si lo hubiera hecho pedazos con las uñas para dar + desahogo al oprimido pecho. Aquella imagen de la desesperación, que tan pronto + señalaba la boca de los cañones como el cielo, indicando a sus soldados + un alto ideal al conducirles a la muerte, era el desgraciado general Dupont, que + había venido a Andalucía seguro de alcanzar el bastón de + Mariscal de Francia. El paseo triunfal de que al partir de Toledo habló, + había tenido aquel tropiezo.</p> + <p>Los repetidos disparos de metralla no detenían a los franceses. Brillaban + los dorados uniformes de los generales puestos al frente, y tras ellos la hilera de + marinos, todos vestidos de azul y con grandes gorras de pelo, avanzaba sin + vacilación. De rato en rato, como si una manotada gigantesca arrebatase la + mitad de la fila, así desaparecían hombres y hombres. Pero en cada + claro asomaba otro soldado azul, y el frente de columna se rehacía al + instante, acercándose imponente y aterrador. Acelerábase su marcha al + hallarse cerca; iban a caer como legión de invencibles demonios sobre las + piezas para clavarlas y degollar sin piedad a los artilleros.</p> + <p>Los que asistían a aquel espectáculo, sin ser actores de él, + estaban mudos de estupor, con el alma y la vida en suspenso, cual si aguardaran el + resultado de la porfía para dejar de existir o seguir existiendo. No obstante, + ¿creerán mis lectores que algo ocupaba mi espíritu más de + lleno que la última peripecia? Pues sí: <!-- Page 220 -->yo + tenía en mi mano la carta cerrada, y la curiosidad por leerla no era + curiosidad; era una sed moral más terrible que la sed física que poco + antes me atormentara. Incapaz de resistirla, sintiendo que todo se eclipsaba ante la + inmensidad del interés despertado en mí por los asuntos de dos o tres + personas que no habían de decidir la suerte del mundo, tomé la carta, + la abrí sin reparar en lo vituperable de esta acción, y al punto la + devoré con los ojos, leyendo lo siguiente:</p> + <p>«Señora Condesa: Vuestra carta me anuncia que nada puedo esperar de + vos por los honrados medios que os he propuesto. No me sorprende, y si en la + última que me dirigisteis, dictada sin duda por vuestro propio corazón, + mostrabais bastante generosidad, en ésta reconozco las ideas de vuestra + tía la señora Marquesa, que en otro tiempo os dijo que antes + quería veros muerta que casada con un hombre inferior a vuestra clase. + Preguntáis que si soy un malvado o un desgraciado, y contesto que ya que os + alcanza la responsabilidad de lo segundo, a vos también os tocará sin + duda la triste gloria de lo primero. Esta será la última que os escriba + el que en algún tiempo no hubiera cambiado por todas las delicias del + Paraíso el gozo de leer una letra de vuestra mano. Quizás por mucho + tiempo no oigáis hablar de mí; quizás disfrutéis la + inefable satisfacción de creer que he muerto; pero en la obscuridad y lejos de + vos, yo me ocuparé de lo que me pertenece. ¿Quién es el + culpable, vos o yo? Cuando supe en Madrid que <!-- Page 221 -->habíais + recogido a nuestra hija después de largo abandono, os prometí + legitimarla por subsiguiente matrimonio, como correspondía a personas + honradas. Primero me contestasteis indecisa, y luego furiosa, rechazando una + proposición que calificabais de absurda, de irreverente, y llamándome + jacobino, francmasón, calavera, perdido, tramposo, con otras injurias que + quisiera oír en tan linda boca. Yo acepto el bofetón de vuestro + orgullo. Lo que no me explico es la desfachatez con que negáis haber recogido + a vuestra hija. ¿Y decís que esto no me importa? Ya veréis si me + importa o no. Yo sé que la habéis recogido; yo sé que + está en un convento; yo sé que su boda con el conde de Rumblar + está concertada; yo sé que para realizarla se han tenido en cuenta + poderosos intereses de ambas familias, que la hacen imprescindible; yo sé que + para llevar a efecto la legitimación se ha consumado una superchería + poco digna de personas como ...»</p> + <p>Una conmoción inmensa, un estrépito indescriptible me obligaron a + apartar de la carta mi atención. Los marinos llegaban a la boca de los + cañones, y un combate terrible, en que parecíamos llevar lo mejor, se + había trabado. Esto era sin duda sublime; esto sacaba de quicio y + conmovía el alma en su fundamento; pero ¿no había algo + más en el mundo? Inés, su madre, su padre, su porvenir, su casamiento, + y yo con mi desmedido y leal amor; yo, preguntándome si podría subir + hasta ella, o si era preciso hacerla descender hasta mí.... ¡Oh! + ésta sí que era batalla; ésta sí que era lucha, + <!-- Page 222 -->señores. Su campo estaba dentro de mí, y sus fuerzas + terribles chocaban dentro del espacio silencioso de mi pensamiento. + ¿Cómo no atender a ella más que a otra alguna? El + corazón, tirano indiscutible, agrandando inconmensurablemente las proporciones + de mi batalla, habíala hecho mayor que aquella de que tal vez dependían + los destinos del mundo.</p> + <p>Yo vi los marinos próximos ya, muy próximos a nuestros + cañones; sentí gritos de júbilo y de victoria pronunciados en + española lengua, y, aunque todo esto me conmovía mucho, la carta no + concluida me quemaba la mano. Decid que yo era un estúpido egoísta; + pero, señores, ¿y la carta, y aquel <i>casamiento imprescindible</i>, y + aquella <i>superchería</i> misteriosa?... ¿Se ganaba la batalla? Creo + que sí, y la faz de Europa variaría sin duda. ¿Pero qué + me importaba el enojo del Imperio, el júbilo de Inglaterra, el estupor de + Rusia, los preparativos de la coalición, el descrédito del Grande + Ejército?</p> + <p>¿Hemos de sobreponer el interés de los conjuntos lanzados a + bárbaras guerras, al interés del inocente individuo que a solas lucha + por el bien y por el amor? ¿Hemos de sobreponer el interés de la + guerra, que destruye, al del amor, que crea y aumenta y embellece lo creado? + Reíos de mí; pero al mismo tiempo pensad en el modo de probarme que un + corazón ocupa menos espacio en la totalidad del universo que los quinientos + diez millones de kilómetros cuadrados de la pelota de tierra en que + habitamos.</p> + <p>Si es egoísmo, confieso mi egoísmo, y declaro a la faz de mi + auditorio que en el punto <!-- Page 223 -->en que se eclipsaba la estrella que por + diez años había iluminado la Europa, volví a fijar los ojos en + la carta para continuar leyendo. Si no quieren ustedes enterarse de ello, no se + enteren; pero es mi deber decir que la carta concluía así:</p> + <p>«...una superchería poco digna de personas como vos. Segura + estáis, y con razón, de que nada puedo contra vos. En efecto; yo + sé que si algo intentara, sería vencido. Pobre, sin recursos, sin + valimiento, ¿qué podría contra la justicia, que sólo + defiende a los poderosos? Pero mi hija me pertenece, y si hoy no está en mi + poder, os aseguro que lo estará mañana. Entretanto guardaos vuestro + dinero.»</p> + <p>No decía más. Pero cuando acabé de leerla, ¡qué + nueva y terrible fase tomaba la refriega entre los marinos y nuestros soldados! + ¡Santo Dios! ¿Perderíase la batalla? Destrozados en el primer + ataque los franceses, lo repetían sacando el último resto de bravura de + sus corazones resecados por el calor, y volvían a la carga resueltos a dejarse + hacer trizas en la boca de los cañones, o tomarlos. Nuestros soldados sacaban + fuerzas de su espíritu, porque en el cuerpo ya no las tenían. Hasta los + artilleros empezaban a desfallecer, y heridos casi todos los primeros de izquierda y + derecha, atacaban los segundos, daban fuego los terceros, y el servicio de municiones + era hecho por paisanos. Los franceses, medio resucitados con la valentía de + los marinos, pudieron habilitar dos piezas, y desde lejos, y tomando por blanco la + masa de nuestra caballería, disparaban bastantes ti<!-- Page 224 -->ros. Su + larga trayectoria, pasando por encima de la batería española, + hería las primeras filas de mi regimiento. Este se encabritó como si + fuera un solo caballo; chocamos unos con otros, y el espectáculo de dos + compañeros muertos sin combatir nos llenó de terror. Al mismo tiempo + oímos decir que escaseaban las municiones de cañón. + ¡Terrible palabra! Si nuestros cañones llegaban a carecer de + pólvora, si en sus almas de bronce se extinguía aquella + indignación artificial, cuyo resoplido conmueve y trastorna el aire, estremece + el suelo y arrasa cuanto encuentra por delante, bien pronto serían tomados por + los valientes marinos, y les aguardaba el morir inutilizados por el denigrante clavo, + fruslería que destruye un gigante, alfiler que mata a Aquiles.</p> + <p>Esta consideración ponía los pelos de punta. + ¿Sucumbiría España? ¿No le reservaba Dios la gloria de + dar el primer golpe en el pedestal del tirano de Europa?... No, no es posible asistir + indiferente al espectáculo de tan sublime esfuerzo, ¡oh patria!; pero te + confieso que yo rabiaba por conocer al autor de aquella tercera carta que + tenía en mi mano, y cuando sin desatender a tu admirable heroísmo + miré la firma y vi el nombre de <i>Román</i>, segundo mayordomo de mi + inolvidable ama; cuando consideré que aquel papel contendría + revelaciones importantes, me dominó de tal modo la curiosidad, que por un + instante desapareciste de mi espíritu, ¡oh hermoso rincón de + tierra, destinado más de una vez a ser equilibrio del mundo! + ¡Adiós, España; adiós, Napoleón; adiós, + <!-- Page 225 -->guerra; adiós, batalla de Bailén! Como borra la + esponja del escolar el problema escrito con tiza en la pizarra, para entregarse al + juego, así se borró todo en mí para no ver más que lo + siguiente:</p> + <p>«Sr. D. Luis de Santorcaz: Voy a decirle lo ocurrido. Todo está + resuelto, y por ahora le dan a usted con la puerta en los hocicos. La Sra. Marquesa + de Leiva, al recoger a la señorita Inés, pensó en el modo de + legitimarla. Advierto a usted que desde que la trataron, ambas la quieren mucho, y se + desviven por decidirla a que salga del convento. Cuando la Sra. Condesa + recibió la carta de usted, en que le proponía la legitimación + por subsiguiente matrimonio, mostróla a su tía, y ésta, furiosa + y fuera de sí, preguntó si quería deshonrarse para siempre + siendo esposa de semejante perdido. Lloró un poco la Condesa, lo cual es + indicio de que aún le queda algo de aquel amor; y por último, + después de muchas reconvenciones, convinieron las dos en no admitirle a usted + en su familia por ningún caso. Ya sabe usted que, según consta en la + fundación de este gran mayorazgo, uno de los principales de España, no + habiendo herederos directos, pasa a los de segundo grado en línea recta, por + lo cual ahora correspondería al primogénito del conde Rumblar. La + actual condesa de Rumblar, enterada de la aparición de una heredera, + anunció a mi ama que entablaría un pleito, y vea usted aquí el + motivo de que en casa se haya trabajado tanto por la legitimación. Por fin, + las dos familias acordaron evitar <!-- Page 226 -->la ruina de un pleito, y se han + puesto de acuerdo sobre esta base: casar a la Srta. Inés con D. Diego de + Rumblar, previa legitimación de aquélla, por lo que llaman + autorización del Rey, con lo cual ambos derechos se funden en uno solo, + evitando cuestiones. En cuanto al punto más difícil, la Sra. Marquesa + lo ha resuelto al fin de un modo ingenioso y seguro. La niña ha entrado al fin + con pie derecho en la familia. No pudiendo legitimar la madre, porque a ello se + oponen las leyes; no pudiendo aceptarse la fórmula del subsiguiente + matrimonio, ni conviniendo tampoco la adopción, por no dar esto derecho a la + herencia del mayorazgo, se acordó lo que voy a decir a usted, y que sin duda + le llenará de admiración. Este sesgo del asunto tiene para la familia + la ventaja de que mi Sra. la Condesa no pasará ningún bochorno. La + Srta. Inés ha sido reconocida por aquel ...»</p> + <p>Un violento golpe arrebató el papel de mis manos. Encabritóse mi + caballo, y al avanzar siguiendo el escuadrón, sentí la estrepitosa risa + de un soldado que decía: «Aquí no se viene a leer cartas.» + Corrimos fuera de la carretera, y todos mis compañeros proferían + exclamaciones de frenética alegría. Vi los cañones + inmóviles y delante una espesa cortina de humo, que al disiparse + permitía distinguir los restos del batallón de marinos. En el frente + francés flotaba una bandera blanca avanzando hacia nuestro frente. La batalla + había concluído.</p> + <p>Nuestros soldados se abrazaban con júbilo. Confundíanse los diversos + regimientos y los <!-- Page 227 -->paisanos advenedizos con la tropa. La gente del + vecino pueblo de Bailén acudía con cántaros y botijos de agua. + Agrupábanse hombres y mujeres junto a los heridos para recogerlos. Los + caballos recorrían orgullosos la carretera, y los generales, confundidos con + la gente de tropa, demostraban su alegría con tanta llaneza como ésta. + Los gritos de «¡Viva España!, ¡Viva Fernando VII!» + parecían sublime concierto que llenaba el espacio, como antes el ruido del + cañón; y el mundo todo se estremecía con el júbilo de + nuestra victoria y con el desastre de la Francia, primera vacilación del + orgulloso Imperio. En tanto, yo recorría el campamento, miraba al suelo, + miraba las manos de todos, las cureñas de los cañones, los charcos de + sangre, los mil rincones del suelo, junto al cuerpo de un herido, y bajo la cabeza + del caballo moribundo. Marijuán se llegó a mí con los brazos + abiertos y gritó:</p> + <p>—Los vencimos, Gabriel. ¡Viva España y los españoles, y + la Virgen del Pilar, a quien se debe todo! Pero ¿qué buscas, que + así miras al suelo?</p> + <p>—Busco un papel que se me ha perdido.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXIX" name='XXIX'></a> + <h2>XXIX</h2> + <br /> + + <p>—Déjate de papeles—me dijo Marijuán—. + ¡Demonios de marinos! ¿Viste cómo atacaban?</p> + <p>—La hacen hija legitima por autorización real.</p> + <p>—<!-- Page 228 -->¿Qué estás diciendo? Ya no queda duda + que hemos vencido a Napoleón, y como éste ha vencido a todo el mundo, + resulta que nosotros hemos vencido al mundo entero. ¿Pero, chico, no te + vuelves loco? Mira cómo alzan los brazos, gritando, aquellos generales que + vienen por el llano. ¡Benditas penas, benditos golpes, bendito calor y bendita + sed, puesto que al fin hemos salido vencedores! ¡Viva España!</p> + <p>—De esa manera—le dije yo, pensando en mis guerras—entra a + disfrutar el mayorazgo, casándose con D. Diego, para evitar un litigio que + arruinaría a las dos familias.</p> + <p>—¿Qué hablas ahí muchacho?—exclamó con + sorpresa—. Ya sabes que los franceses se van a entregar todos. + ¡Qué vergüenza! ¡Que vuelva Napoleón a meterse con los + españoles! Chico, nos vamos a comer el mundo, y digo que la Junta de Sevilla + es una remilgada si no nos manda conquistar a París. ¡Viva + España!</p> + <p>—Y nuestro amo, ¿dónde está?—pregunté + intranquilo—. ¿Qué ha sido del señorito de Rumblar?</p> + <p>—¡Creo que ha muerto!—me contestó lacónicamente + Marijuán, picando espuelas y alejándose de mí.</p> + <p>Tan estupenda noticia dió nueva dirección a mis alborotados + pensamientos. El aspecto de la refriega interior, que me sacudía el alma, + cambió de improviso y por completo. Todo vino abajo, todo se puso de otro + color, y el mundo fué distinto a mis ojos. Ignoro si en aquel momento + sentí la muerte de mi amo, o si, por el contrario, desbordado el corruptor + <!-- Page 229 -->egoísmo en mi alma, acepté con regocijo la + desaparición de quien, interponiéndose entre mi ideal y yo, alteraba a + mis ojos el equilibrio del universo, más que Napoleón el de Europa.... + En medio del delirio de aquella gran victoria, una de las más trascendentales + que han ocurrido en el mundo, yo permanecía mudo y mi caballo me transportaba + de un lado para otro, según su albedrío. En mi derredor la + efervescencia de aquella patriótica alegría, de aquel entusiasmo + febril, causaba estrepitoso oleaje. Allí la persona humana había + desaparecido, fundiéndose en el hermoso conjunto de la sociedad o la + nación, que era sin duda la que conmovía a la tierra con sus gritos de + gozo. El único que se conservaba aislado y podía llamarse hombre era el + egoísta Gabriel, grano de arena no conglomerado con la montaña, y que + rodaba solo, haciendo por su propia cuenta las revoluciones establecidas para la + armonía del mundo.</p> + <p>«Es preciso averiguar si realmente ha muerto Rumblar.... + ¿Entrará al fin Inés en la familia de su madre? ¿La + perderé para siempre? ¿Debo reírme de mi necia y ridícula + aspiración? ¿Un hombre como yo puede subir a tanta altura? ¿La + misteriosa obscuridad de los tiempos venideros ocultará alguna cosa que + destruya este nivel espantoso? ¿Puedo esperar o resignarme desde ahora, + bendiciendo la mano de la Providencia que me arroja en el polvo de donde nunca + debí intentar salir?»</p> + <p>Estas preguntas me hacía, cuando un acontecimiento no previsto vino a + alterar repenti<!-- Page 230 -->namente la situación de las cosas fuera de + mí. Corría el ejército a ocupar sus posiciones; la corneta y el + tambor convocaban a todos los soldados, y gran número de gentes del pueblo, + hombres y mujeres, corrían hacia las calles de Bailén. Nuestros + destacamentos habían divisado las columnas avanzadas del general Vedel, que + venía de Guarromán en auxilio de Dupont, y, a poca distancia ya, un + cañonazo nos anunció la presencia de un nuevo enemigo. ¡Ay! + ¡Si Vedel hubiese llegado un momento antes, poniéndonos entre dos + fuegos! Pero Dios, protector en aquel día de la España oprimida y + saqueada, permitió que Vedel llegase cuando estaba convenida ya la tregua y se + había principiado a negociar la capitulación.</p> + <p>Al instante mandó Reding un oficio al General francés dándole + cuenta de lo ocurrido, y los enemigos se detuvieron más allá de una + ermita que llaman de San Cristóbal, situada a mano izquierda del camino real, + yendo de Bailén a Guarromán. Al poco rato vimos un oficial + francés que llegó al pueblo con un oficio para Reding y otro para + Dupont, y como en el Cuartel General de éste se estaban ya negociando las + bases de la capitulación, nos consideramos seguros de no ser atacados por la + parte alta del camino, a causa de que la acordada suspensión de armas + debía afectar a todas las fuerzas que componían el ejército + imperial de Andalucía.</p> + <p>A pesar de esta confianza, varios regimientos, entre ellos el de Irlanda y el + famosísimo de Órdenes militares, que tanto se había dis + <!-- Page 231 -->tinguido en la batalla, ocuparon el camino frente a las tropas de + Vedel, las cuales iban llegando por momentos y tomando posiciones. Mi regimiento + fué colocado en la entrada oriental del pueblo. Sería poco más + de la una cuando los franceses de Vedel, sin aguardar a que les contestara Dupont, + rompieron el fuego contra Irlanda, sorprendiéndoles con fuerzas considerables. + Gran efervescencia y algazara y tumulto en nuestras filas. Todos querían ir, + no a combatir con los franceses, sino a pasarlos a cuchillo, por violar las leyes de + la guerra. Pero nosotros teníamos, para sojuzgar a los traidores, rehenes + preciosos, cuales eran los restos del ejército de Dupont, que estaban en + nuestro poder, como una víctima maniatada y con la cabeza sobre el tajo. + Durante la confusión que siguió al ataque, algunas tropas acudieron a + cercar el campo francés vencido, y otras corrieron en auxilio de los + regimientos de Irlanda y Órdenes, puestos en gran compromiso.</p> + <p>A pesar de la inferioridad de número y de posición de nuestras + tropas, todo anunciaba que se iba a trabar un combate tan encarnizado como el + primero, y los valerosos paisanos, lo mismo que los soldados de línea, + ardían en generoso anhelo de morir, si era preciso, por rematar con una + épica tarde la mañana gloriosa.</p> + <p>Pero la Providencia, como he dicho, estaba de nuestra parte. Casi juntamente con + los primeros tiros de la embestida de Vedel, sonaron cañonazos lejanos, que al + principio no supimos a qué dirección referir.</p> + <p>—<!-- Page 232 -->¿Qué es eso? ¿Hacen fuego por el + Herrumblar, o es de la gente de Menjíbar?—preguntaban allí.</p> + <p>—Es la división de D. Manuel de la Peña, que viene por la Casa + del Rey—contestó uno que a todo escape venía del primer campo de + batalla.</p> + <p>La tercera división, enviada al amanecer desde Andújar por + Castaños en seguimiento de Dupont, había llegado, y al enemigo se + anunciaba con disparos de pólvora seca. Aterrado con este nuevo refuerzo, que + aniquilaría los restos del ejército si Vedel al armisticio no se + sometía, Dupont dió enérgicas órdenes para que cesara el + fuego de la división recién venida de Guarromán, y el fuego + cesó. Con esto, los nueve mil hombres de Vedel se sometieron de antemano al + pacto que ajustaba su General en Jefe.</p> + <p>Seguimos, sin embargo, sobre las armas, y las entradas de la villa continuaron + custodiadas por numerosas fuerzas, que se relevaban para proporcionarnos algún + descanso. Cuando me tocó dejar la guardia, dirigíme a una de las muchas + casas del pueblo en que curaban heridos, para que me pusieran algo en la mano + izquierda, donde había recibido una contusión que, aunque ligera, me + escocía bastante. Regresaba luego a pie en busca de mi puesto, cuando + sintiendo una mano en mi hombro, miré y tuve el gusto de encontrarme cara a + cara con D. Paco, el maestro y ayo de don Diego.</p> + <p>—¿Qué ha sido del niño? ¿Dónde + está? No <!-- Page 233 -->ha venido por casa—me dijo con tono angustiado + y poniéndose pálido.</p> + <p>—Sr. D. Paco—le contesté—, francamente, no sé + dónde está el Sr. Conde, aunque me parece que debe de estar vivo.</p> + <p>—¡Qué miedo, qué pavor! ¡La santa Virgen de + Araceli, la de Fuensanta, la del Pilar y la del Tremedal todas juntas nos favorezcan! + Las piernas me tiemblan, Gabriel, y si mi señor y discípulo no parece, + yo no me atrevo a decírselo a la señora.</p> + <p>—Ya parecerá; yo le vi poco antes de concluir la batalla. + Andará por cualquier lado.</p> + <p>—Es raro que estando sano y salvo no viniese a casa o mandara un recado. + ¿En dónde hay caballería?</p> + <p>—En San Cristóbal, en donde estaba la batería, en la noria; en + los altos de la derecha, en los del Guadiel, hacia el Herrumblar, en muchas partes. + Ya andará el Sr. D. Diego por ahí.</p> + <p>—Dios lo quiera. Voy, corro a buscarle. Dime tú..., ya no + harán fuego, ¿eh? ¿Habrá peligro en andar por + aquí? Si quisieras acompañarme.... ¡Diantre con el niño, y + si supiera él qué buenas noticias le traigo, cómo se + apresuraría a venir a mi encuentro!</p> + <p>—¿Qué noticias, Sr. D. Francisco? ¿Se pueden + saber?—pregunté, disponiéndome a acompañar al ayo por el + campo de batalla.</p> + <p>—¡Noticias estupendas y que le harán saltar de gozo! Esta + mañana recibió la señora un propio de la marquesa de Leiva, + anunciando que Su Excelencia, con la Condesa, con la se<!-- Page 234 -->ñorita + Inés y el Sr. Marqués, salen de Córdoba para Madrid, adonde les + llama un negocio de mucho interés para las dos familias.</p> + <p>—El camino no está para viajes, señor D. Paco.</p> + <p>—Vienen por Menjíbar, y anuncian que de esta noche a mañana + llegarán a casa, donde piensan detenerse algunos días, no sólo + para tomar descanso, sino para que ambas familias se conozcan y traten, pues son + ramas que van a injertarse, formando un solo árbol frondoso que eche profundas + raíces en el suelo de la nación, y dé sombra a numerosa, ilustre + prole.</p> + <p>—Sí; ya sé que el señorito se casa....</p> + <p>—¡Ay! ¡Dónde estará ese Juan Enreda de D. + Diego!... Sí, se casa. He visto el retrato de la Srta. Inés, que es un + portento de hermosura. Pues sí; la niña no quería salir del + convento, aunque se lo predicaran frailes teatinos; pero yo no sé: algo + pasó allá a principios del mes, o sin duda la joven, al ver el retrato + de don Diego, sintió la flecha del dios ceguezuelo en su corazón. Lo + cierto es que ha pedido salir del convento con gran regocijo de sus parientes, y + ahora marchan todos a Madrid para las diligencias de la legitimación, porque + ya sabes tú que....</p> + <p>—Sí: yo había entendido que esa joven era hija de la Sra. + Condesa.</p> + <p>—¡Calla, deslenguado procaz! ¿Qué has dicho? La Sra. + Condesa, prima de mi señora, ¿había de tener semejantes tapujos? + No hay tal cosa, chiquillo desvergonzado. La señorita Inés es hija de + una dama extranjera que ya <!-- Page 235 -->no existe y que floreció hace + quince años en la Corte, dando que hablar por sus amores con un célebre + caballero de esta ilustre familia. ¿Sabes quién es el padre de D.ª + Inés? Pues no es otro que ese espejo de los diplomáticos, ese + discretísimo hermano de la Sra. Marquesa de Leiva, el cual ha reconocido a la + señorita por hija suya, y ahora se apresura a legitimarla por + autorización real para que entre en posesión del mayorazgo cuando Dios + se sirva llamar a su seno a la Sra. Marquesa de Leiva.</p> + <p>—¡Qué bien lo han compuesto todo!—exclamé, sin + poder contener mi asombro.</p> + <p>—¿Cómo compuesto? Mi señora me ha participado esta + mañana lo que acabo de decir. ¡Ah! Ese sin par diplomático, que + tanta fama tiene en todas las Cortes de Europa, ha dado una prueba de caballerosidad + poniendo su nombre a ese fruto de sus fogosidades juveniles, abandonado hasta hoy, y + que en lo sucesivo descollará cual arbusto lozano en el pensil de la sociedad + española.... ¡Pero ese D. Diego!... ¿En dónde está + D. Diego? Hablemos al General en Jefe..., preguntemos a esos soldados.... Digan + ustedes, héroes de este día, que se anotará en los fastos de la + Historia con piedra blanca, <i>albo notanda lapillo</i>; oigan ustedes: ¿han + visto por casualidad a D. Diego?</p> + <p>Y así iba preguntando a todos, sin que nadie le diese razón.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXX" name='XXX'></a> + <h2><!-- Page 236 -->XXX</h2> + <br /> + + <p>Vino la noche. Los franceses, muertos de fatiga y de hambre en su campamento, + aguardaban con anhelo a que la capitulación estuviese firmada. Los que menos + paciencia tenían eran los suizos afiliados en el ejército imperial, y + así que obscureció, empezaron a pasarse a nuestro campo. Un historiador + francés, queriendo atenuar el desastre de los suyos, ha escrito que la + defección ocurrió durante la batalla: pero esto es falso. Lo peor es + que otro historiador, no francés, sino español, lo ha repetido con + lamentable ligereza, faltando así a su patria y a la verdad, que es superior a + todo.</p> + <p>La capitulación iba despaciosamente, porque los parlamentarios se + habían juntado en Andújar, residencia del General en Jefe, y en + Bailén no teníamos noticia de lo que allí pasaba. Temiendo que + los enemigos intentaran escaparse, nuestros generales tomaron acertadas precauciones, + y la artillería ocupó, mecha encendida, los puestos convenientes. Al + mismo tiempo millares de paisanos, discurriendo por cerros y alturas, hostigaban de + tal modo a los franceses, que no les era posible moverse. Esta vigilancia + permitía descansar a una parte del ejército; y especialmente los + heridos, aunque sólo lo fueran muy levemente, como yo, teníamos + libertad para estar en el pueblo, donde nos ocupábamos en reunir + víveres y lle<!-- Page 237 -->varlos a los del campamento, así como en + acomodar a los heridos graves en las principales casas.</p> + <p>Salía yo de Bailén con un cesto de víveres para unos jefes de + artillería, cuando tropecé con Santorcaz, que volvía seguido de + algunos voluntarios de Utrera y licenciados de Málaga.</p> + <p>—¡Oh, Sr. de Santorcaz!—exclamé con la mayor + sorpresa—. ¿Está usted vivo? Yo le hacía en el otro + barrio.</p> + <p>—No, muchacho, vivo estoy—me respondió—. Dios quiere que + todavía el que está dentro de esta camisa dé mucho que hacer en + el mundo.</p> + <p>—¿Pero tampoco está usted herido?</p> + <p>—Aquí tengo un par de rasguños; pero esto no es nada para un + hombre como yo. Ya sabes que me han hecho sargento. No vine aquí para ganar + charreteras; pero puesto que me las dan, las tomo.</p> + <p>—Grandes hazañas habrá hecho el señor D. Luis.</p> + <p>—Poca cosa. Caí del caballo, y a pie defendíme rabiosamente + contra tres o cuatro franceses. Reventé a uno, descalabré a otro, y me + volví a nuestro campo con un águila que entregué al + marqués de Coupigny. Al recoger de mis manos la bandera, el General, + después de preguntarme si era licenciado de presidio, me dijo: «Es usted + sargento.» ¿Ves? Me han puesto al frente de este pelotón de + buenos muchachos; ¿quieres venirte con nosotros?</p> + <p>Diciendo esto, señaló a los esclarecidos varones que le + seguían, los cuales, o yo me en<!-- Page 238 -->gaño mucho, o eran la + flor y nata de Ibros, Sierra de Cazorla y Despeñaperros, todos gente de + ligerísimas piernas y manos. Dile las gracias por el ofrecimiento, y + seguí mi camino.</p> + <p>—¡Ah! ¿Qué sabe usted de D. Diego?—le + pregunté, volviendo atrás.</p> + <p>—Pues qué—dijo, retrocediendo—, ¿no se sabe + dónde está D. Diego? ¿Ha muerto? ¿Se ha extraviado? Es + preciso averiguarlo. Y di, ¿tú has visto por casualidad mi caballo? + ¿Sabes si alguien lo recogió?</p> + <p>—No sé nada de tal caballo—repliqué, + alejándome.</p> + <p>Avanzada la noche regresé a Bailén, donde me causó sorpresa + ver una triste procesión compuesta de tres mujeres vestidas de negro, a las + cuales seguían hasta media docena de hombres, llevando por delante dos criados + con sendos farolillos para alumbrar el camino. Acerquéme y reconocí a + D.ª María, con sus dos hijas, las tres cubiertas con negros mantones, muy + afligidas y llorosas. Digo mal, porque si las dos muchachas se deshacían en + lágrimas, la Sra. Condesa conservaba seco el rostro, aunque visiblemente + alterado, la mirada fija y valerosa y el andar muy firme. Al instante me + presenté a ella, saludándola con el mayor respeto y ofreciéndole + mi ayuda si, como parecía, iban en busca de D. Diego.</p> + <p>—¿Conque no parece el niño? ¿Cuándo le perdiste + de vista durante la batalla?—me preguntó.</p> + <p>—Señora, desde la gran carga que dimos sobre el ala izquierda de los + franceses dejé de ver a D. Diego.</p> + <p>—<!-- Page 239 -->Yo creí que estuviera entre los heridos; pero no + está. ¿Todos los muertos han sido recogidos del campo de batalla?</p> + <p>—Sí, señora; sólo quedan los desconocidos, los paisanos + que no estaban afiliados a ningún regimiento.</p> + <p>—Vamos a verlo—dijo con un aplomo, con una firmeza que me asombraron, + pues no suponía tanto valor en alma de mujer.</p> + <p>—Yo acompañaré a usía con mucho gusto.</p> + <p>—¿Y qué tal se ha portado mi hijo?—me preguntó + cuando marchábamos juntos.</p> + <p>—Señora, se ha portado como un héroe; se ha portado como quien + es.</p> + <p>—¿Los jefes advirtieron su valor, elogiaron su bizarría, + recordando el linaje de mi hijo?</p> + <p>—Sí, señora; los jefes estaban con la boca abierta + presenciando las hazañas de don Diego—repuse, por halagar el amor propio + de la noble señora, cuyo dolor se atenuaría sabiendo que su + vástago había honrado el nombre de Rumblar.</p> + <p>—¿Y amabais vosotros a mi hijo?</p> + <p>—¡Oh!, sí, señora. ¡D. Diego es tan bueno...! Y + nos trata como si fuéramos todos iguales.</p> + <p>—¡Como si fuerais iguales!—exclamó doña + María con ligeras muestras de enfado.</p> + <p>—No..., vamos al decir ...—indiqué corrigiendo mi + <i>lapsus</i>—. D. Diego es un caballero, y nosotros unos badulaques..., quiero + decir que nos trataba sin tiranía.... ¡Pobre D. Diego! Pero hemos de + encontrarle, señora; D. Diego está sano y salvo. Me lo dice el + corazón.</p> + <p>—Tú eres un buen muchacho. Ayúdanos a <!-- Page 240 -->buscar + a mi hijo y te recompensaré. Si parece, yo te prometo que serás su paje + cuando se case.</p> + <p>—¡Ah, gracias, señora!, muchas gracias—contesté + con viveza.</p> + <p>—Eres modesto. ¿Crees que no mereces este honor? Aunque no lo + merezcas, yo te lo concedo.</p> + <p>Llegamos a un punto en que se distinguía un cuerpo tendido boca abajo sobre + el suelo. Nos estremecimos todos, y Asunción y Presentación se + abrazaron llorando a gritos. La curiosidad luchó un instante en nosotros con + el temor, pues deseábamos acercarnos al cadáver por ver si era D. + Diego, y temíamos llegar a él por si acaso era. Doña + María fué la primera que dió un paso, y la seguimos todos. Aquel + cadáver solitario de un hombre muerto por la patria no había encontrado + todavía ni un pariente, ni un amigo, ni un camarada que se cuidase de + él. No era D. Diego.</p> + <p>La Condesa, después de examinarlo, alzó los ojos al cielo, + cruzó las manos y rezó en voz alta el <i>Padrenuestro</i>, a cuya + oración contestamos todos muy devotamente con <i>El pan nuestro....</i></p> + <p>Seguimos andando, y en otro sitio encontramos algunos cadáveres, que + D.ª María, con heroísmo sobrenatural, examinaba cara a cara hasta + convencerse de que su hijo no estaba allí. Si nos acontecía llegar en + el momento de abrir a alguno la sepultura, todos echábamos un puñado de + tierra en la fosa del patriota, que bien pronto desaparecía en la vasta superficie + del campo, no quedando huella ni <!-- Page 241 -->marca alguna en el suelo, como no + queda noticia del heroísmo individual en la Historia.</p> + <p>Nuestras pesquisas por todo el campamento no dieron resultado alguno. Las dos + hermanitas no podían tenerse en pie, ni cesaban de rezar en castellano y en + latín, recitando con fervorosa declamación cuantas oraciones + sabían. Tales eran la confusión y anonadamiento de D. Paco, que + más de una vez se cayó al suelo. Sólo D.ª María + conservaba una entereza heroica y casi bárbara, que hacía creer en la + superioridad del temple moral de algunos linajes sobre el plebeyo vulgo. No en vano + tenía aquella señora por su línea materna la sangre de + Guzmán el Bueno.</p> + <p>Era muy tarde cuando volvimos a la casa. Mientras reinaba en ella la + desolación, ni una lágrima brotó de los ojos de D.ª + María.</p> + <p>—Si Dios ha querido disponer de la vida de mi hijo—declaró, + sentándose en el clásico sillón de cuero—, + concédame al menos el consuelo de saber que ha muerto con honor.</p> + <p>—Don Diego ha de parecer, señora—dije yo, conmovido—. Si + hubiera muerto, ¿no habríamos encontrado su cuerpo?</p> + <p>Esta razón devolvió a D. Paco su perdida fuerza dialéctica, y + habló así:</p> + <p>—¿Pero no hubo también un pequeño combate allá + donde estaba Vedel? ¡Quién sabe si cogerían prisionero al + niño!</p> + <p>—Los prisioneros fueron devueltos esta tarde por orden de + Dupont—afirmó D.ª María.</p> + <p>—¿Y si el niño estaba herido y le metieron en el hospital + francés?...</p> + <p>—<!-- Page 242 -->Yo he de averiguarlo, + señora—exclamé—. Mañana mismo pediremos un + salvoconducto para ir al campo enemigo. Me parece que allí le + encontraremos.</p> + <p>—Ya sabes que te he prometido una gran recompensa. Si haces lo que dices y + encuentras a mi hijo y le traes—me dijo la de Rumblar—la recompensa + será aún mayor. Dios dispone de todo, y las glorias de la tierra son a + veces trocadas en miseria, en tristeza, en nada, por su mano poderosa. Si mi hijo no + parece, ¿qué soy, qué me queda, qué resta a mi casa y a + mi nombre? Dios habrá decidido que todo perezca, y que las grandezas de ayer + sean hoy ruinas, donde nos ocultemos para llorar. ¿La victoria se había + de alcanzar sin desgracias? Napoleón es vencido en España, y ante la + salvación de nuestro país, ¿qué significa una vida, por + noble que sea? ¿Qué una familia, por grande que sea su lustre?</p> + <p>El enérgico tesón de aquella mujer de acero me llenó de + asombro. Después continuó así:</p> + <p>—Yo creí que éste sería un día de júbilo + en mi casa. Después de la victoria alcanzada, hubiéramos sido muy + felices teniendo aquí a mi hijo, y recibiendo a la prometida esposa que con + mis primas debe de llegar aquí esta noche.... ¿No ha llegado? Cuide + usted, D. Paco, de que nada les falte. ¿Está todo preparado, las camas, + la cena, las habitaciones? Niñas, ¿qué hacéis ahí + mano sobre mano?</p> + <p>Asunción y Presentación lloraron con más fuerza al oírse + nombrar por su madre. Parecióme que ésta también comenzaba a + sentir <!-- Page 243 -->vacilante su varonil espíritu, y que apagándose + la llama de sus ojos, se desmayaban sus enérgicos brazos, cayendo con + desaliento sobre los del sillón. Pero sin duda no quería perder su + dignidad de gran señora delante de nosotros, y mandándonos salir a + todos, a sus hijas, a D. Paco, a los criados y a mí, se quedó sola.</p> + <p>Un rato después sentí ruido de coches y mulas en la calle; luego una + gran algazara en el patio, y al oír esto dióme un gran vuelco el + corazón. Escondido tras uno de los pilares vi descender de los coches y subir + pausadamente a las personas que eran esperadas, y al mirar al diplomático, que + cargaba en sus brazos a una mujer para bajarla del carruaje, reconocí a la + monjita de Córdoba.</p> + <p>Temía yo ser visto de Amaranta; pero como ésta y su tía + habíanse adelantado y estaban ya arriba, me aventuré a seguir al + diplomático, que subió detrás de todos con Inés, + sosteniéndola por la cintura. Delante iban los criados con hachas, + detrás yo solo. Inés se envolvía con un gran manto, chal o + cabriolé que tenía larguísimos flecos en sus orillas. + Subíamos lentamente, ellos delante, yo detrás, y aquellos menudos hilos + de seda, pendientes de la espalda y de la cintura de Inés, flotaban delante de + mis ojos. Como quien llega a la puerta del Cielo y tira del cordón de la + campanilla para que le abran, así cogí yo entre mis dedos uno de + aquellos cordoncitos rojos y tiré suavemente. Inés volvió la + cabeza y me vió.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXI" name='XXXI'></a> + <h2><!-- Page 244 -->XXXI</h2> + <br /> + + <p>Una vez arriba, el ayo informó a los viajeros de lo que ocurría, y + pasando adentro las tres señoras, el diplomático se quedó con + don Paco en el comedor.</p> + <p>—Aquí estamos consternados, Sr. D. Felipe—dijo el ayo—. Y + si mi amo no parece, el mundo habrá perdido en el fragor de horripilante + batalla a un joven que prometía ser gran filósofo y que ya era insigne + calígrafo.</p> + <p>—¡Demonio de contrariedad!—dijo el diplomático, sacando + su caja de tabaco y ofreciendo un polvo al ayo, después de tomarlo + él—. Lo siento.... A nuestra edad nos gusta tener quien nos suceda y + herede nuestras glorias para desparramar su luz por los venideros siglos. Vea usted + la razón por qué me apresuré a reconocer a mi querida hija.... + ¡Ah!, Sr. D. Francisco, yo he tenido una juventud muy borrascosa, como todo el + mundo sabe, y hartas noticias tendrá usted de mis aventuras, pues no + había en las Cortes de Europa dama alguna, casada ni soltera, que no se me + rindiese. Después de todo, es una desgracia haber nacido con tal fuerza de + atracción en la persona, señor D. Francisco; tanto, que + todavía..., pero dejemos esto. Ahora no me ocupo más que del bienestar + de mi idolatrada niña. Y a fe que si es cierto que no existe D. Diego, no por + eso se quedará soltera, pues cartas tengo aquí del + <!-- Page 245 -->príncipe de Lichenstein, del archiduque Carlos Eugenio, del + conde de Schöenbrunn y de otros esclarecidos jóvenes de sangre real + pidiéndomela en matrimonio. Como tengo tantos amigos en las Cortes de Europa, + y en España mismo, pues ... ya he sabido que las principales familias acogidas + en Bayona o residentes en Madrid, se disputan la mano de mi hija. ¿La ha visto + usted, Sr. D. Francisco? ¿Ha observado usted en su cara los rasgos que indican + la noble sangre mía y la de aquella hermosísima cuanto desgraciada + señora extranjera...? ¡Oh!, me enternezco, Sr. D. Francisco.... Pero + hablemos de otra cosa: cuénteme usted cómo ha sido esa batalla. + ¿Conque hemos ganado? ¿Y hay capitulación? De modo que he + llegado a tiempo. ¡Oh!, Sr. D. Francisco, temo que hagan un desatino, si no les + asisto con mis luces, porque los militares son tan legos en esto de tratados.... Yo + traigo un proyectillo, mediante el cual la Rusia ocupará Despeñaperros, + España pasará a guarnecer las orillas del Don y de la Moscowa, y + Prusia....</p> + <p>Cuando me marché, el diplomático continuaba calentando los cascos al + buen preceptor, que le ofreció algunos manjares y vino de Montilla para + reparar sus fuerzas. Al salir de la casa, vi en la puerta de la calle a varios + hombres, no de muy buena facha por cierto, uno de los cuales llegóse a + mí, y tomándome por el brazo, me dijo:</p> + <p>—¿Conoces tú a esa gente que acaba de llegar?</p> + <p>—<!-- Page 246 -->No, Sr. de Santorcaz—repuse—. No sé + qué gente es ésa ni me importa saberlo.</p> + <p>Apartámonos todos de la casa, y por el camino me dijo otra vez D. Luis que + tendría mucho gusto en verme en las filas de su compañía.</p> + <p>Al día siguiente, que era el 20, nos ocupamos Marijuán y yo en + buscar otra vez a nuestro amo. Uniósenos D. Paco, y el General español + escribió un oficio a Dupont, rogándole que nos permitiera hacer + indagaciones en el campamento francés, para ver si se encontraba allí a + D. Diego, herido o muerto. Visitamos el hospital enemigo, y entre los heridos no + había ningún español, lo cual nos desconsoló sobremanera. + Yo no era el que menos se acongojaba con esta contrariedad, aunque sabía el + casamiento de Inés. ¿Qué significaba aquel generoso sentimiento + mío? ¿Era pura bondad, era puro interés por la vida del + semejante, aunque fuese enemigo, o era un sentimiento mixto de benevolencia y + orgullo, en virtud del cual yo, convencido de que Inés no amaba sino a + mí, quería proporcionarme el gozo de ver a D. Diego despreciado por + ella? Francamente, yo no lo sabía, ni lo sé aún.</p> + <p>Cuando recorrimos el campo francés, pudimos observar la terrible + situación de nuestros enemigos. Los carros de heridos ocupaban una + extensión inmensa, y para sepultar sus tres mil muertos, habían abierto + profundas zanjas, donde los iban arrojando en montón, cubriéndoles + luego con la mortaja común de la tierra. Algunos heridos de distinción + estaban en las <!-- Page 247 -->Ventas del Rey; pero la mayor parte, como he dicho, + tenían su hospital a lo largo del camino, y allí los cirujanos no daban + paz a la mano para vendar y amputar, salvando de la muerte a los que podían. + Los soldados sanos sufrían los horrores del hambre, alimentándose muy + mal con caldos de cebada y un pan de avena, que parecía tierra amasada.</p> + <p>Todos anhelaban que se firmase de una vez la capitulación para salir de tan + lastimoso estado; pero la capitulación iba despacio, porque los generales + españoles querían sacar el mejor partido posible de su triunfo. + Según oí decir aquel día, cuando regresamos a Bailén, ya + estaba acordado que se concediese a los franceses el paso de la sierra para regresar + a Madrid, cuando se interceptó un oficio en que el Lugarteniente general del + reino mandaba a Dupont replegarse a la Mancha. Comprendieron entonces los + españoles que conceder a los franceses lo mismo que querían, era muy + desairado para nuestras armas. Pero aún el día 21 los contratantes del + lado francés, generales Chabert y Marescot, y los del lado español, + Castaños y conde de Tilly, no habían llegado a ponerse de acuerdo sobre + las particularidades de la rendición.</p> + <p>También alcanzamos a ver a lo largo del camino la interminable fila de + carros donde los imperiales llevaban todo lo cogido en Córdoba. + ¡Funestas riquezas! Dicen algunos historiadores que si los franceses no + hubieran llevado botín tan valioso, habrían podido salvarse + retirándose por la sierra; pero que el afán de <!-- Page 248 -->no + dejar atrás aquellos quinientos carros llenos de riquezas les puso en el + aprieto de rendirse, con la esperanza de salvar el convoy. Yo no creo hubieran podido + escapar con carros ni sin ellos, porque allí estábamos nosotros para + impedírselo; pero sea lo que quiera, lo cierto es que Napoleón dijo + algún tiempo después a Savary en Tolosa, hablando de aquel desastre tan + funesto al Imperio: «Más hubiera querido saber su muerte que su + deshonra. No me explico tan indigna cobardía sino por el temor de comprometer + lo que había robado<a id="FNanchor_3" name='FNanchor_3'></a><a + href='#Footnote_3'><sup>[3]</sup></a>».</p> + <p>No nos atrevimos a volver a la casa con la mala noticia de que el niño no + parecía, y seguimos visitando todos los contornos, para preguntar a la gente + del campo. Don Paco estaba tan fatigado, que no pudiendo dar un paso más, se + arrojó al suelo; pero al fin pudimos reanimarle, y firmes en nuestra santa + empresa, nos dirigimos al campamento de Vedel, con otro oficio del general Reding. + Mas vino la noche, y los centinelas no nos dejaron pasar, viéndonos por esto + obligados a diferir nuestra expedición para el día siguiente muy temprano. Ni + Marijuán, ni D. Paco, ni yo teníamos esperanza alguna, y + considerábamos al mayorazgo perdido para siempre.</p> + <p>Desde que amaneció corrían voces de que la capitulación + estaba firmada, y más nos lo hacia creer la circunstancia de que varios ofi + <!-- Page 249 -->ciales pasaron frecuentemente de un campo a otro, trayendo y + llevando despachos.</p> + <p>No distábamos mucho de la ermita de San Cristóbal, cuando advertimos + gran movimiento en el ejército de Vedel. Apretando el paso hasta que les + tuvimos muy cerca, observamos que camino abajo venía hacia nosotros un joven + saltando y jugando, con aquella volubilidad y ligereza propia de los chicos al salir + de la escuela. A ratos corría velozmente; luego se detenía, y + acercándose a los matorrales sacaba su sable y la emprendía a + cintarazos con un chaparro o una pita; luego parecía bailar, moviendo brazos y + piernas al compás de su propio canto, y también echaba al aire su + sombrero portugués para recogerlo en la punta del sable.</p> + <p>—¡Qué veo!—exclamó D. Paco con súbita + exaltación—. ¿No es aquel mozalbete el propio D. Diego; no es mi + niño querido, la joya de la casa, la antorcha de los Rumblares?... ¡Eh + ... D. Dieguito, aquí estamos..., venid acá!</p> + <p>En efecto; cuando estuvimos cerca, no nos quedó duda de que el mozuelo + bailarín era D. Diego en persona. Nos vió, y al punto vino corriendo + para abrazarnos a todos con mucha alegría.</p> + <p>—Venid acá, venid a mis brazos, esperanza del + mundo—exclamó D. Paco, loco de contento—. ¡Si supiera usted + cómo está mamá!... ¡Buen susto nos ha dado el + picaroncillo!... ¿Pero qué ha sido eso, niño? ¿Estaba + usía prisionero?</p> + <p>—Me cogieron prisionero junto a la ermita —<!-- Page 250 -->dijo D. + Diego—. ¿Pero estás vivo, Gabriel? ¿Y tú + también, Marijuán? Yo creí que os habían matado en + aquella furiosa carga. ¿Y Santorcaz?... Pero os contaré lo que me + pasó. Después de la carga, y cuando entró la caballería + de España, quedé a retaguardia del regimiento; se me murió el + caballo, y corrí a las filas del regimiento de Irlanda. Cuando vinimos + aquí, nos cogieron prisioneros los franceses, y yo les dije tantas + picardías que quisieron fusilarme.</p> + <p>—¡Qué horror!—exclamó D. Paco—. Pero veo que + es usted un héroe, ¡oh mi niño querido! Creo que la mamá + piensa dirigir una exposición a la Junta para que le den a usted la faja de + capitán general.</p> + <p>—Iban a fusilarme—continuó el rapaz—, cuando un oficial + francés tuvo lástima de mí y me salvó la vida. + Después lleváronme a sus tiendas, donde me dieron vino y....</p> + <p>—Vamos, vamos pronto a casa, y allí contará usted + todo—dijo D. Paco—. ¡Qué alegría! Volemos, + señores. ¡Cuando la Sra. Condesa sepa que le hemos encontrado!... + ¡Ah! ¿No sabe usted que está ahí su novia?... + ¡Qué guapísima es!... La pobre no cesa de llorar la ausencia del + niño, y si no hubiese usted parecido, creo que la tendríamos que + amortajar. Vamos, vamos al punto.</p> + <p>Corrimos todos a Bailén muy contentos. Al llegar al pueblo, uno de nosotros + propuso anticiparse para anunciar a Dª. María la fausta nueva; pero no + permitió D. Paco que nadie sino él en persona se encargase de tan dulce + <!-- Page 251 -->comisión, y con sus piernas vacilantes corrió hasta + entrar en la casa, diciendo con desaforados gritos: «¡Ya pareció, + ya pareció!» Cuando nosotros llegamos con el joven, todos salieron a + recibirle, excepto Amaranta, a quien un fuerte dolor de cabeza retenía en su + cuarto. Era de ver cómo los criados, las hermanitas, y la misma D.ª + María, sin poder contener en los límites de la dignidad su maternal + cariño, le abrazaban y besaban a porfía, y uno le coge, otro le deja, + durante un buen rato le estrujaron sin compasión. Al fin, reuniéndose + todos, incluso los huéspedes, en la sala baja, D. Diego fué + solemnemente presentado a su novia. No puedo olvidar aquella escena que + presencié desde la puerta con otros criados, y voy a referirla.</p> + <br /> + <br /> + <b>Nota a pie de página:</b> + <p><a id="Footnote_3" name='Footnote_3'></a> <a href='#FNanchor_3'>[3]</a> «Je + ne m'explique cette indigne lacheté que par la crainte de compromettre ce que + l'on avait volé» (<i>Mem</i> Duc dé Rovigo, vol. IV.)</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXII" name='XXXII'></a> + <h2>XXXII</h2> + <br /> + + <p>Inés, confusa y ruborosa, no contestó nada, cuando el + diplomático se fué derecho a ella llevando de la mano a D. Diego, y le + dijo:</p> + <p>—Hija mía, aquí tienes al que te destinamos por esposo: mi + sobrino, varón ilustre, a quien veremos general dentro de poco, como siga la + guerra.</p> + <p>—Hijo mío—añadió Dª. María—, + las altas prendas de la que va a ser irremisiblemente tu mujer no necesitan ser + ponderadas en esta ocasión, porque harto las conocemos todos. Ahora, con el + trato, se avivará el inmen<!-- Page 252 -->so cariño que os + profesáis desde hace algunos años, señal evidente de que Dios + tenía ya decidida vuestra unión en sus altos designios.</p> + <p>—Bonito es el retrato—dijo D. Diego, con un desenfado impropio de la + situación—; pero usted, Inés, lo es más todavía. + ¿Y por qué no quería usted salir del maldito convento? Sin duda + las pícaras monjas la retenían a usted por fuerza, esperando que al + profesar les llevara un buen dote. Pero no; yo juro que estaba decidido a sacar de + allí a mi monjita, y ya discurría el modo de saltar por las tapias de + la huerta y romper rejas y celosías para conseguir mi objeto.</p> + <p>Doña María, al escuchar esto, palideció, y luego las + centellas de la ira brillaron en sus ojos. Pero con disimulo habló de otro + asunto, procurando que el noble concurso y discreto senado olvidara las palabras del + incipiente chico.</p> + <p>—Pero cuéntanos de una vez lo que te ha pasado en el campamento + francés—dijo a don Diego.</p> + <p>—Pues quisieron fusilarme—repuso el mayorazgo, + sentándose—. Ya me tenían puesto de rodillas cuando un oficial + mandó suspender la ejecución.</p> + <p>—¿Y por qué te querían asesinar esos cafres?</p> + <p>—Porque les dije mil perrerías. Después, cuando me llevaron a + la tienda, todos se reían de mí. Luego me dieron vino, + obligándome a beberlo, y yo mientras más bebía más + charlaba, diciendo atroces disparates y frases gra<!-- Page 253 -->ciosas, hasta que + me quedé como un cuerpo muerto.</p> + <p>—¿Y no sabes tú—observó D.ª María, + sin poder disimular su indignación—que las personas de buena crianza no + beben sino poquito?</p> + <p>—Es verdad; pero aquel vino tenía un saborcillo que me gustaba, y los + franceses se reían mucho conmigo. Todos iban a verme, llamándome <i>le + petit espagnol</i>.</p> + <p>—Lo cual quiere decir <i>el pequeño español</i>—dijo D. + Paco.</p> + <p>—Pero no debió usted dejarse emborrachar, joven—indicó + el diplomático—. Juro que si eso hubiera pasado conmigo, de un sablazo + descalabro a todos los oficiales de la división de Vedel.</p> + <p>Doña María, profundamente indignada, silenciosa, ceñuda, + parecía una sibila de Miguel Ángel.</p> + <p>—Pero si todos aquellos señores me querían mucho + ...—continuó D. Diego—. Por la tarde, y luego que desperté + de aquel largo sueño, me dijeron que si sabía yo lidiar un toro. Les + dije que sí, y poniéndose muy contentos, me mandaron que diese al punto + una corrida. No quería yo más para divertirme: así es que, + poniendo una silla en lugar de toro, le capeé, le puse banderillas y le + dí muerte con mi sable, pasándole de parte a parte. + ¡Cuánto se rieron aquellos condenados! Hasta el General acudió a + verme.</p> + <p>—Veo que has aprovechado el tiempo en el campamento + francés—dijo la señora madre con tremenda ironía.</p> + <p>—<!-- Page 254 -->Si no querían dejarme venir. Después me + dijeron que les cantase el jaleo, y lo canté de pie sobre una banqueta. + ¡Ave María Purísima! Hasta los soldados se acercaban a la tienda + para oír. Entre los oficiales había dos que no me dejaban de la mano, y + me decían que si me pasaba al ejército francés me + tomarían por ayudante, llevándome a Francia, a París, y de + París a recorrer toda la Europa.</p> + <p>—¡Y no les diste una bofetada!—exclamó D.ª + María, clavando sus dedos en el cuero del sillón.</p> + <p>—¡Quía! Me eché a reír y les dije que ya pensaba + ir a Francia con el Sr. de Santorcaz, que es mi amigo y ha de ser mi maestro cuando + me case.</p> + <p>Esta vez no fué D.ª María la que se estremeció de + sorpresa e indignación: fué la marquesa de Leiva, quien mudando el + color y con absortos ojos miró sucesivamente a su prima, a su primo y al + ayo.</p> + <p>—Pero ¿qué está diciendo el + niño?—preguntó éste mirando a la Condesa—. + ¿Quién dice que es su maestro y su amigo?</p> + <p>—Cualquiera menos usted—contestó con insolencia el + heredero—. ¡Vaya un maestro, que no sabe enseñar sino mentecatadas + y simplezas!</p> + <p>—¡Jesús! Diego, mira lo que hablas ...—dijo D.ª + María, conteniendo con grandes esfuerzos los gestos amenazadores, natural + expresión de su ira.</p> + <p>Don Paco se llevó el pañuelo a los ojos para enjugar una + lágrima. Inés a todo atendía dis<!-- Page 255 -->cretamente y + sin hablar. ¡Ah! Mientras allí la juzgaban indiferente al peligroso + diálogo, ¡qué admirables observaciones, qué exactos + juicios le sugeriría semejante escena! Su talento y alto criterio + dominarían sobre las pasiones, los errores y las querellas de la + histórica familia como el sol inmutable sobre la volteadora tierra.</p> + <p>Asunción y Presentación, que aguardaban coyuntura para dar + expansión al comprimido gozo de sus almas, hubieran querido reír como + su hermano; pero la seriedad de su madre las tenía mudas de terror.</p> + <p>—Esta predisposición de usted—dijo el Marqués—a + visitar las Cortes europeas me indica que se siente el niño con inclinaciones + a la diplomacia. Hija mía—añadió, dirigiéndose a + Inés—, cada vez descubro más eminentes cualidades en el que te + destinamos por esposo, y veo justificado el amor que desde hace tiempo en silencio le + profesas, y que, en tu delicadeza y castidad, procuras disimular hasta el + último instante.</p> + <p>—¡Ah!, se me olvidaba decir—añadió don Diego, + riendo a carcajadas—, que los franceses me han enseñado a decir algunas + palabras en su lengua.</p> + <p>Y levantándose al punto, hizo profundas reverencias ante Inés, + diciéndole:</p> + <p>—<i>Ponchú, madama. ¿Cómo la porta vú?</i></p> + <p>Asunción y Presentación, después de mirarse una a otra, + creyeron que había llegado el momento de reír, y rieron dando desahogo + a sus oprimidos corazones; pero como D.ª María <!-- Page 256 -->no + desplegó sus labios, las dos madamitas tuvieron que ponerse serias otra + vez.</p> + <p>—¡Oh! ¡<i>Très bien</i>!—dijo el + diplomático—. Sr. D. Francisco, su alumno de usted demuestra las luces y + copiosa doctrina de tan erudito maestro.</p> + <p>Hizo D. Paco graciosa reverencia, y su rostro compungido y lloroso se + esclareció con una sonrisa.</p> + <p>Doña María callaba; pero en su pecho rugía la tempestad. Ella + y su prima la de Leiva se miraban de vez en cuando, transmitiéndose una a otra + el fuego de sus iracundos sentimientos.</p> + <p>—Otras muchas palabras sé—continuó el rapaz—, como + <i>Crenom de Dieu, sacrebleu</i>!, exclamaciones que se dicen cuando uno esta + rabioso, en vez de ¡<i>Caracoles! ¡Canastos</i>!</p> + <p>Doña María se levantó de su asiento ... y se volvió a + sentar.</p> + <p>—¡Cómo me querían aquellos demonios de franceses! Uno de + ellos sabía español y hablaba a ratos conmigo. Me dijo que los + españoles eran muy valientes y muy honrados; pero que hacían mal en + defender a Fernando VII, porque este Príncipe es un farsantuelo que + engañó a su padre y ahora está engañando a la + nación y al Emperador.</p> + <p>Doña María se llevó la mano a los ojos.</p> + <p>—Yo le aseguré que los españoles les echaríamos de + España, y él me contestó que parecía probable, porque la + guerra iba tomando mal aspecto; pero que esto sería un mal para nosotros, + porque de venir otra vez Fernando VII, España seguiría con su mal + gobierno y con <!-- Page 257 -->las muchas cosas perversas, injustas y anticuadas que + hay aquí.</p> + <p>—¡Oh! ¿Y no se le ocurrió a usted la contestación + a tan atrevido y antipatriótico aserto?—preguntó con + énfasis el diplomático.</p> + <p>—Yo le dije que aquí pensábamos arreglar todas esas cosas, y + quitar la Santa Inquisición, y los diezmos, y los mayorazgos, como me + decía el Sr. de Santorcaz.</p> + <p>Doña María aferró sus manos a los brazos de la silla como si + quisiera estrujar la madera entre sus dedos.</p> + <p>—Sobre todo los mayorazgos—prosiguió Rumblar—. + También le dije al francés que yo soy mayorazgo, y que después + de casado tendré dos vinculaciones. ¡Como se reía cuando le dije + que era Grande de España! Todos acudían a verme y me volvieron a dar de + beber, y me caí otra vez al suelo, cantando que me las pelaba.</p> + <p>¡Ay! Doña María se llevó las manos a la cabeza; + D.ª María cerró los ojos; D.ª María golpeó el + suelo con su pie derecho; D.ª María semejaba la imponente imagen de la + Tradición aplastando la hidra revolucionaria.</p> + <p>—Esta mañana me preguntaron si yo tenía hermanas guapas. + Díjeles que eran muy bonitas, y ellos me dijeron que vendrían a verlas, + y que si queríamos dárselas para casarse con ellas, puesto que + también serían mayorazgas. Yo les contesté que mayorazgo era el + que había nacido primero.</p> + <p>Y luego, dirigiéndose a sus hermanitas, les dijo:</p> + <p>—<!-- Page 258 -->Os fastidiasteis, chicas, por haber nacido hembras y + después que yo. Una de ustedes se casará con cualquier pelele, y la + otra se meterá en un conventito a rezar por nosotros los pecadores, a no ser + que algún día vea un galán por la reja, y se enamore, y luego se tire + por la ventana a la calle.</p> + <p>Doña María no podía resistir más. Iba a estallar su + furibunda cólera; pero aún era mayor el caudal de su prudencia que el + caudal de su enojo...; se contuvo y cerró otra vez los ojos, ya que no + podía cerrar los oídos.</p> + <p>—Después—siguió el mancebo—me preguntaron si mis + hermanas usaban navaja, si tocaban la guitarra, si iban a los toros y si yo era + familiar de la Inquisición. ¡Cómo se reían aquellos + condenados! Lo gracioso era que no me dejaban salir de allí, y a cada rato me + decían <i>so, so, so</i>.</p> + <p>—<i>Un sot</i>—dijo el diplomático—. Pues sospecho que os + llamaron tonto. ¡Oh iniquidad de la nación francesa! ¡Vea usted, + Sr. D. Paco, lo que es un pueblo carcomido por el jacobinismo!... ¿Y no les + dió usted un par de sablazos?</p> + <p>—¡Si me querían mucho...! Ayer me tuvieron toda la noche + bailando el bolero y la cachucha, en medio de un corrillo donde había + más de cuarenta oficiales.</p> + <p>Asunción y Presentación seguían esperando con ansia la + ocasión de reír; pero ésta no llegaba, y consultando el rostro + de su madre, veíanle cada vez más borrascoso. Las dos estaban muertas + de miedo.</p> + <p><!-- Page 259 -->Don Paco, conociendo que se preparaba un cataclismo, quiso + conjurarlo y dijo a su discípulo:</p> + <p>—Vamos, basta de franceses, D. Diego. Hable usted de otra cosa. Si no fuera + demasiado largo, os mandaría que recitarais aquel capitulo sobre la batalla + del Gránico que os hice aprender de memoria; mas para que tan escogido + concurso, y especialmente este fresco azahar de Andalucía, vuestra prometida; + para que todos, en una palabra, puedan apreciar la buena pronunciación de + usted y su oído cadencioso, échenos cualquiera de esos romances que + sabe..., vamos. Atención, señores.</p> + <p>—El del <i>Barandal del cielo</i>—dijo Asunción, respirando con + alegría.</p> + <p>—El de los <i>Santos pechos</i>—dijo Presentación.</p> + <p>—Vamos, no se haga usted de rogar.</p> + <p>—Pues voy a echarles una canción que me enseñaron los + franceses.</p> + <p>—No, nada de franceses.</p> + <p>—Si es muy bonita, aunque a decir verdad, yo no la entiendo.</p> + <p>Y sin esperar más, púsose en pie D. Diego, y accionando como un + cómico, con voz fuerte y exaltado acento, cantó así:</p> + <i>Allons, enfants de la patrie,<br /> + le jour de gloire est arrivé!<br /> + Contre nous de la tyrannie<br /> + l'étandart sanglant est levé!</i><br /> + + <p>Asunción y Presentación reían como locas y D.ª + María no dijo nada. Ninguno de la familia había entendido una + palabra.</p> + <p>—<!-- Page 260 -->Es bonita la canción—dijo D. Paco—; + pero no la comprendemos.</p> + <p>Entonces el diplomático levantóse ceremoniosa y gravemente, y + tomando un tono de hombre severo habló así:</p> + <p>—¿Sabe usted lo que está cantando? Pues está cantando + la <i>Marsellesa</i>, esa canción impía y sanguinaria, señores; + esa canción que acompañó al suplicio a todos los mártires + de la Revolución, incluso Luis XVI, mi querido amigo..., porque han de saber + ustedes que Luis XVI y yo teníamos muchas bromas y nos echábamos el + brazo por el hombro, paseándonos por Versalles.... ¡La + <i>Marsellesa</i>, señores, la <i>Marsellesa</i>! También + acompañó al cadalso a María Antonieta ... ¡y qué + buena era aquella señora! ¡Cuántas veces la vi marcando + pañuelos en una ventana baja del pequeño Trianon! ¡Cómo me + quería!... En fin, este joven me ha horripilado con la tal tonadilla.... + Señora Condesa, ¿está usted indispuesta? ¿Y tú, + hermana? ¡El caso no es para menos! Hija mía, ¿estás + nerviosa? ¿Te has puesto mala? ¿Te causa miedo esa canción?</p> + <p>Inés le contestó que no tenía pizca de miedo. En tanto, + D.ª María, no pudiendo resistir más, salió del cuarto con + sus hijas. Desconcertóse al punto aquella ilustre reunión, y luego no + quedó en la sala más que la familia de Inés con D. Diego. Al + poco rato tuvo lugar una escena lamentable, y fué que D.ª María, + ciega de furor, y necesitando desahogar aquella tormenta de su espíritu sobre + alguien, descargó su enojo al fin; ¿pero sobre quién?, + dirán <!-- Page 261 -->ustedes.... Sobre las dos inocentes niñas, sobre + los dos angelitos celestiales, Asunción y Presentación. ¿Y todo + por qué? Porque entusiasmadillas con la llegada de su hermano, habían + dejado de hacer no sé qué cosa encomendada a sus tiernas manos. + ¡Pobres pimpollitos! La dignidad impedía a mi señora Condesa + castigar al primogénito delante de la novia y del suegro, y era forzoso que + pagaran el pato las dos niñas desheredadas. Yo las ví llorando como + unas Magdalenas y soplándose las palmas de las manos, escaldadas por aquel + fatídico instrumento de cinco agujeros que pendía de fatal espetera en + el despacho de D. Paco. Las pobrecillas estuvieron a moco y baba todo el + día.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXIII" name='XXXIII'></a> + <h2>XXXIII</h2> + <br /> + + <p>Este libro concluye, queridísimos lectores, a quienes adoro y reverencio; + se acaba, y los notables y jamás vistos sucesos que me acontecieron por el + proyectado matrimonio de Inés y por el encuentro de aquellas dos familias en + el tortuoso y difícil camino de mis amores, serán escritos, por no + caber en este volumen, en otro que pondré a vuestra disposición lo + más pronto posible. Tened, pues, un adarme de paciencia, y mientras aquellas + distinguidas personas se preparan para ponerse en camino hacia Madrid, adonde con + vuestra venía pienso acompañarlas, atended un poco más.</p> + <p><!-- Page 262 -->El mismo día 22 encontré a Santorcaz, puesto ya al + frente de su partidilla, la cual, como he dicho, estaba formada de lo mejorcito del + país. Les digo a ustedes que tropa más escogida que aquélla no + la capitanearon los famosos <i>caballistas</i> José María y Diego + Corrientes.</p> + <p>—¿Va usted ya de marcha?—le pregunté.</p> + <p>—Sí; dispusieron que fuera alguna fuerza de paisanos a guardar el + paso de Despeñaperros, y yo solicité esa comisión, que me agrada + mucho. Allá voy con mi gente. ¿Quieres venir? ¿Has estado en + casa de Rumblar?</p> + <p>—De allá vengo.</p> + <p>—¿Y esa familia que está ahí es la de la novia de D. + Diego?</p> + <p>—Justamente.</p> + <p>—Creo que van todos para Madrid.</p> + <p>—Así parece.</p> + <p>—¿No sabes cuándo?</p> + <p>—Según he oído, pasado mañana. Esperan saber lo de la + capitulación para llevar la noticia.</p> + <p>—¿Conque pasado mañana? Bien.... Adiós. ¿Quieres + venir en mi partida?</p> + <p>—Gracias; adiós.</p> + <p>Les vi partir, y todo el día y toda la noche estuve pensando en aquella + gente.</p> + <p>Yo no vi el triste desfile de los ocho mil soldados de Dupont cuando entregaron + sus armas ante el general Castaños, porque esto tuvo lugar en Andújar. + A pesar de que la primera y segunda división habían sido las vencedoras + de los franceses, la honra de presenciar la rendición fué otorgada a la + tercera y a la de reserva, por una de esas injusticias <!-- Page 263 -->tan comunes + en nuestra tierra, lo mismo en estos días de vergüenza que en aquellos de + gloria. Por delante de nosotros desfilaron las tropas de Vedel, en número de + nueve mil trescientos hombres, y dejando sus armas en pabellón, nos entregaron + muchas águilas y cuarenta cañones.</p> + <p>Les mirábamos y nos parecía imposible que aquéllos fueran los + vencedores de Europa. Después de haber borrado la geografía del + continente para hacer otra nueva, clavando sus banderas donde mejor les + pareció, desbaratando imperios y haciendo con tronos y reyes un juego de + títeres, tropezaban en una piedra del camino de aquella remota + Andalucía, tierra casi olvidada del mundo desde la expulsión del + islamismo. Su caída hizo estremecer de gozosa esperanza a todas las naciones + oprimidas. Ninguna victoria francesa resonó en Europa tanto como aquella + derrota, que fué, sin disputa, el primer traspiés del Imperio. Desde + entonces caminó mucho, pero siempre cojeando. España, armándose + toda y rechazando la invasión con la espada y la tea, con la navaja, con las + uñas y con los dientes, probaría, como dijo un francés, que los + ejércitos sucumben, pero que las naciones son invencibles.</p> + <p>—¡Cuánto siento que no esté aquí el señor + de Santorcaz!—me dijo Marijuán, al ver pasar por delante de nosotros a + aquellos hermosos soldados, medio muertos de fatiga y de vergüenza—. + ¿Te acuerdas de las grandes bolas que nos contaba cuando veníamos por + la Man<!-- Page 264 -->cha y nos refería las batallas ganadas por éstos + contra todo el mundo?</p> + <p>—Lo que nos contaba Santorcaz—respondí—era pura verdad; + pero esto que ahora vemos, amigo Marijuán..., verdad es también.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="XXXIV" name='XXXIV'></a> + <h2>XXXIV</h2> + <br /> + + <p>Considerad ahora lo que pasaba del otro lado de Sierra Morena en aquel mismo mes + de julio. El día 7 había jurado José en Bayona la + Constitución hecha por unos españoles vendidos al extranjero. El + día 9, el mismo José traspasaba la frontera para venir a gobernarnos. + El día 15 ganaba Bessières en los campos de Ríoseco una + sangrienta batalla, y al tener de ella noticia Napoleón, decía lleno de + gozo: «La batalla de Ríoseco pone a mi hermano en el trono de + España, como la de Villaviciosa puso a Felipe V.» Napoleón + partió para París el 21, creyendo que lo de España no + ofrecía cuidado alguno. El 20, un día después de nuestra + batalla, entró José en Madrid, y aunque la recepción glacial que + se le hizo le causara suma aflicción, aún le parecía que el buen + momio de la Corona duraría bastante tiempo.</p> + <p>Pero hacia los días 25, 26 y 27 se esparce por la capital un rumor + misterioso que conmueve de alegría a los españoles y llena de terror a + los franceses: corre la voz de que los paisanos andaluces y algunas tropas de + línea <!-- Page 265 -->han derrotado a Dupont, obligándole a capitular. + Este rumor crece y se extiende; pero nadie quiere creerlo, los españoles por + parecerles demasiado lisonjero, y los franceses por considerarlo demasiado terrible. + El absurdo se propaga y parece confirmarse; pero la Corte de José se + ríe y no da crédito a aquel cuento de viejas. Cuando no queda duda de + que semejante imposible es un hecho real, la Corte, que aún no había + instalado sus bártulos, huye despavorida; las tropas de Moncey, que rechazadas + de Valencia se habían replegado a la Mancha, se unen a las de Madrid, y todos + juntos, soldados, generales y Rey intruso, corren precipitadamente hacia el Norte, + asolando el país por donde pasan. Aquel fantasma de reino napoleónico + se disipaba como el humo de un cañonazo.</p> + <p>Y ahora os he de hablar de cómo la guerra, que parecía + próxima a concluir, se trabó de nuevo con más fuerza; he de + hablaros de aquel infeliz y bondadoso rey José, y de su Corte, y de su + hermano, y del paso de Somosierra con la famosa carga de los lanceros polacos, y del + sitio de Madrid, y de otras muchas curiosísimas cosas; pero todo se ha de + quedar para el libro siguiente, donde estos históricos sucesos han de tener + feliz consorcio con los no menos dramáticos de mi vida, y todo lo mucho y + bueno que ocurrió en el matrimonio de Inés.</p> + <p>Ahora guardaré prudente silencio sobre estos sucesos, pues decidido estoy a + seguir al pie de la letra la reservadísima escuela del diplomático, y + así os digo:</p> + <p><!-- Page 266 -->«No, no me obliguéis, abusando de la dulce amistad, + a que revele estos secretos de que tal vez depende la suerte del mundo. No me + seduzcáis con ruegos y cariñosas sugestiones que en vano atacan el + inexpugnable alcázar de mi discreción.»</p> + <p>A pesar de esto, ¿insistís, importunos amigos? Nada más os + digo por ahora, sino que la familia de Inés salió para Madrid hacia fin + de mes y en los días en que el ejército vencedor marchaba hacia la + capital de España.</p> + <p>Esta circunstancia me permitió ir en la escolta que por el camino + debía custodiar a tan esclarecida familia; así es que formé con + los diez a caballo que galopaban a la zaga de los dos coches. ¡Ay! Por la + portezuela de uno de ellos solía asomarse durante las paradas una linda + cabeza, cuyos ojos se recreaban en la marcial apostura del pequeño + escuadrón.</p> + <p>—Estos valerosos muchachos, hija mía—le decía su + padre—, son los que en los campos de Bailén echaron por tierra con + belicosa furia al coloso de Europa. Veo que les miras mucho, lo cual me prueba tu + entusiasmo por las glorias patrias.</p> + <p>Basta con esto, señores, y no digo más. En vano me hacéis + señas; excitándome a hablar; en vano fingen conocer mentirosos hechos, + para que yo les cuente los verídicos. ¿A qué conduce el + anticipar la relación de lo que no es de este lugar? A los impacientes les + diré que nada ocurrió hasta que llegamos al desfiladero de + Despeñaperros. Lo pasábamos en una noche muy obscura, cuando de pronto + detuviéronse <!-- Page 267 -->los coches, oímos gritos, sonó un + disparo, y algunos hombres de mal aspecto, saltando desde los cercanos matorrales, se + arrojaron al camino. Al instante corrimos sable en mano hacia ellos...; pero basta + ya, y déjenme dormir, pues ni con tenazas me han de sacar una palabra + más.</p> + <p>FIN DE «BAILÉN»</p> + <p>Octubre-noviembre de 1878.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <!-- Page 269 --><!-- Page 268 --> + <a id="TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS" name='TRADUCCIONES_DE_DIVERSAS_OBRAS'></a> + <h2>TRADUCCIONES DE DIVERSAS OBRAS</h2> + <h3>DE</h3> + <h3>Don BENITO PEREZ GALDOS</h3> + <br /> + + <p>EN INGLÉS:</p> + <p><i>Doña Perfecta</i>, a tale of modern Spain. Traducción de + D.P.N.—London, Samuel Tinsley, 1886.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, Gottsberger, 1883.</p> + <p><i>Idem.</i>. New-York, 1884.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de D.P.W. New-York. George Munro, Publisher, 17 a + 27, Vandewater Street, 1883.</p> + <p><i>Gloria.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, William S. Gottsberger, + Publisher. 11 Murray Street, 1882.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de Nathan Wetherell. London, Remigton and Co., 5, + Arundel Street, Strand. W.C., 1879.</p> + <p><i>León Roch.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, William S. + Gottsberqer, Publisher, 11. Murray Street, 1888.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de Clara Bell. New-York. William S. + Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street. 1883.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de Helen W. Lester. Chicago, A.C. Mac-Clurg + and Company, 1892.</p> + <p><!-- Page 270 --><i>Trafalgar.</i> Traducción de Clara Bell. New-York, + William S. Gottsberger, Publisher, 11, Murray Street, 1884.</p> + <p><i>Zaragoza.</i>. Traducción de Minna Carolina Smith. Boston, Little. Brown + and Company, 1899.</p> + <p><i>La batalla de los Arapiles.</i> Traducción de Rollo Ogden. Filadelfia, + J.B. Lippincot Company, 1895.</p> + <br /> + + <p>EN FRANCÉS:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de L. Lugol. París, Giraud, + 1885.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de L. Lugol. París, Hachette.</p> + <p><i>La campaña del Maestrazgo</i> (Le Roman de Soeur Marcela). + Traducción de L. de L***. París, Calmann-Levy, Editeurs, 3, rue + Auber.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de Julien Lugol. París. Librairie des + publications a 50 centimes; 34, rue de la Montagne-Sainte-Geneviève.</p> + <p><i>Idem.</i> Traducción de A. Germond de Lavigne. París, Librairie + Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1884.</p> + <p><i>El amigo Manso.</i> Traducción de Julien Lugol. París, Librairie + Hachette et Cie., 79, Boulevard Saint-Germain, 1888.</p> + <p><i>Misericordia.</i> Traducción de Maurice Bixio. París, Librairie + Hachette. 1900.</p> + <br /> + + <p>EN ALEMÁN:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Dos tomos, traducción de J. Reichell. Dresde y + Leipzig, Pierson's Verlag, 1886.</p> + <p><i>Electra.</i> Traducción de Rodolfo Beer. Wiener Verlag. 1901.</p> + <p><i>Electra.</i> Traducción de Rodolfo Beer, arreglada para la escena + alemana por Ricardo Fellner. Berlín. 1901.</p> + <p><!-- Page 271 --><i>Gloria.</i> Traducción del Dr. Augusto Hartmann. + Berlín, Verlag von L. Schleiermacher, 1880.</p> + <p><i>El amigo Manso</i> (Freund Manso). Traducción de E. von Buddenbrock. + Berlín, Verlag von Karl Siegesmund, 1894.</p> + <p><i>Trafalgar.</i> Traducción de Hans Parlow. Dresde y Leipzig, Verlag von + Karl Reitzner, 1896.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de E. Plücher. Breslau, + Auterhaltungsblatt, 1888.</p> + <br /> + + <p>EN SUECO:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de K.A. Hagberg. Stockolm, + Skoglunuds Förlag.</p> + <p><i>León Roch.</i> Traducción de A.P. de la Cruz Frölich. + Kjöpenhaun (Copenhague). Förlag. Andr. Schous, 1881.</p> + <p><i>Torquemada en la hoguera.</i> (Torquemada paa baalet). Traducción de + Johanne Alleu. Cristiania y Copenhague, Förlag A. Christiansens, 1898.</p> + <br /> + + <p>EN ITALIANO:</p> + <p><i>Nazarín</i> (Sicut-Christus). Traducción de Guido Rubetti y + José León Pagano. Firenze, G. Nerbini.</p> + <p><i>Gloria.</i> Traducción de Italo Argenti. Firenze, R. Bemporad & + Figlio, 1901.</p> + <p><i>Marianela.</i> Traducción de G. de Michelis. Bologna, Tipografía + Pont. Maregiani, vía Volturno. 3, 1880.</p> + <p><i>La Fontana de Oro.</i> Traducción de G. de Michelis. Milán. + Fratelli Treves. 1890.</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de Cunes. Milán. Fratelli + Treves. 1897.</p> + <br /> + + <p><!-- Page 272 -->EN HOLANDÉS:</p> + <p><i>Doña Perfecta.</i> Traducción de M.A. de Goeje Leiden. Brill, + 1883.</p> + <p><i>Electra.</i> Leiden, A.H. Adriani, 1901.</p> + <br /> + + <p>EN PORTUGUÉS:</p> + <p><i>Electra.</i> Traducción de Ramalho Ortigão. Oporto, + Librería Chardron. de Lello & Irmao, editores, 1901.</p> + <br /> + + <p>EN DINAMARQUÉS:</p> + <p><i>Fru Perfecta.</i> Traducción de Gigas. Copenhague, Priors, 1895.</p> + <!-- Page 273 --> +<br> +<br> +<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 14311 ***</div> +</body> +</html> |
