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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 11070 ***
+
+LA FONTANA DE ORO
+
+B. PÉREZ GALDÓS
+
+
+[Illustration: ARS-NATURA-VERITAS]
+
+
+
+
+
+MADRID 1921
+
+
+
+Los hechos históricos ó novelescos contados en este libro, se refieren á
+uno de los periodos de turbación política y social más graves é
+interesantes en la gran época de reorganización, que principió en 1812 y
+no parece próxima á terminar todavía. Mucho después de escrito este
+libro, pues sólo sus últimas páginas son posteriores á la Revolución de
+Septiembre, me ha parecido de alguna oportunidad en los días que
+atravesamos, por la relación que pudiera encontrarse entre muchos
+sucesos aquí referidos y algo de lo que aquí pasa; relación nacida, sin
+duda, de la semejanza que la crisis actual tiene con el memorable
+período de 1820-23. Esta es la principal de las razones que me han
+inducido á publicarlo.
+
+
+B.P.G.
+
+
+Diciembre de 1870.
+
+
+
+ÍNDICE
+
+
+
+ I.--La carrera de San Jerónimo en 1821.
+ II.--El club patriótico
+ III.--Un lance patriótico y sus consecuencias
+ IV.--Coletilla
+ V.--La compañera de Coletilla
+ VI.--El sobrino de Coletilla
+ VII.--La voz interior
+ VIII.--Hoy llega
+ IX.--Los primeros pasos
+ X.--La primera batalla
+ XI.--La tragedia de _Los Gracos_
+ XII.--La batalla de Platerías
+ XIII.--No llega el esperado.--Llegada de un importuno
+ XIV.--La determinación
+ XV.--Las tres ruinas
+ XVI.--El siglo décimoctavo
+ XVII.--El sueño del liberal
+ XVIII.--Diálogo entre ayer y hoy
+ XIX.--El abate
+ XX.--Bozmediano
+ XXI.--¡Libre!
+ XXII.--El _vía-crucis_ de Lázaro
+ XXIII.--La Inquisición
+ XXIV.--_Rosa mística_
+ XXV.--_Virgo prudentísima_
+ XXVI.--Los disidentes de _La Fontana_
+ XXVII.--Se queda sola
+ XXVIII.--El ridículo
+ XXIX.--Las horas fatales
+ XXX.--_Virgo fidelis_
+ XXXI.--La reunión misteriosa
+ XXXII.--_La Fontanilla_
+ XXXIII.--Las arpías se ponen tristes
+ XXXIV.--El complot.--Triunfo de Lázaro
+ XXXV.--El bonete del Nuncio
+ XXXVI.--Aclaraciones
+ XXXVII.--El _vía-crucis_ de Clara
+XXXVIII.--Continuación del _vía-crucis_
+ XXXIX.--Un momento de calma
+ XL.--El gran atentado
+ XLI.--Fernando el Deseado
+ XLII.--_Virgo potens_
+ XLIII.--Conclusión
+
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO PRIMERO
+
+
+
+#La Carrera de San Jerónimo en 1821#.
+
+
+Durante los seis inolvidables años que mediaron entre 1814 y 1820, la
+villa de Madrid presenció muchos festejos oficiales con motivo de
+ciertos sucesos declarados _faustos_ en la _Gaceta_ de entonces. Se
+alzaban arcos de triunfo, se tendían colgaduras de damasco, salían á la
+calle las comunidades y cofradías con sus pendones al frente, y en todas
+las esquinas se ponían escudos y tarjetones, donde el poeta Arriaza
+estampaba sus pobres versos de circunstancias. En aquellas fiestas, el
+pueblo no se manifestaba sino como un convidado mas, añadido á la lista
+de alcaldes, funcionarios, gentiles-hombres, frailes y generales; no era
+otra cosa que un espectador, cuyas pasivas funciones estaban previstas y
+señaladas en los artículos del programa, y desempeñaba como tal el papel
+que la etiqueta le prescribía.
+
+Las cosas pasaron de distinta manera en el período del 20 al 23, en que
+ocurrieron los sucesos que aquí referimos. Entonces la ceremonia no
+existía, el pueblo se manifestaba diariamente sin previa designación de
+puestos impresa en la _Gaceta;_ y sin necesidad de arcos, ni oriflamas,
+ni banderas, ni escudos, ponía en movimiento á la villa entera; hacía de
+sus calles un gran teatro de inmenso regocijo ó ruidosa locura; turbaba
+con un solo grito la calma de aquel que se llamó el _Deseado_ por una
+burla de la historia, y solía agruparse con sordo rumor junto á las
+puertas de Palacio, de la casa de Villa ó de la iglesia de Doña María
+de Aragón, donde las Cortes estaban.
+
+Años de muchos lances fueron aquellos para la destartalada, sucia,
+incómoda, desapacible y obscura villa! Sin embargo, no era ya Madrid
+aquel lugarón fastuoso del tiempo de los reyes tudescos; sus gloriosas
+jornadas del 2 de Mayo y del 3 de Diciembre, su iniciativa en los
+asuntos políticos, la enaltecían, sobremanera. Era, además, el foro de
+la legislación constituyente de aquella época, y la cátedra en que la
+juventud más brillante de España ejercía con elocuencia la enseñanza del
+nuevo derecho.
+
+A pesar de todos estos honores, la villa y corte tenía un aspecto muy
+desagradable. Mari-Blanca continuaba en la Puerta del Sol como la más
+concreta expresión artística de la cultura matritense. Inmutable en su
+grosero pedestal, la estatua, que en anteriores siglos había asistido al
+tumulto de Oropesa y al motín de Esquilache, presidía ahora el
+espectáculo de la actividad revolucionaria de este buen pueblo, que
+siempre convergía á aquel sitio en sus ovaciones y en sus trastornos.
+
+Si fuera posible trasladar al lector á las gradas de San Felipe,
+capitolio de la chismografía política y social, ó sentarle en el húmedo
+escaño de la fuente de Mari-Blanca, punto de reunión de un público más
+plebeyo, comprendería cuan distinto de lo que hoy vemos era lo que veían
+nuestros abuelos hace medio siglo. De fijo llamaría su atención que una
+gran parte de los ociosos, que en aquel sitio se reúnen desde que
+existe, lo abandonaban á la caída de la tarde para dirigirse á la
+Carrera de San Jerónimo ó á otra de las calles inmediatas. Aquel público
+iba á los clubs, á las reuniones patrióticas, á _La Fontana de Oro_, al
+_Grande Oriente_, á _Lorencini_, á la _Cruz de Malta_. En los grupos
+sobresalían algunas personas que, por su ademán solemne, su mirada
+protectora, parecían ser tenidos en grande estima por los demás.
+Aparentaban querer imponer silencio á la multitud; otras veces,
+extendiendo los brazos en cruz, volvíanse atrás como quien pide
+atención: todo esto hecho con una oficiosa gravedad que indicaba influjo
+muy grande ó presunción no pequeña.
+
+La mayor porte se dirigía á la Carrera. Es porque allí estaba el club
+más concurrido, el más agitado, el más popular de los clubs: _La Fontana
+Se Oro_. Ya entraremos también en el café revolucionario. Antes
+crucemos, desde el Buen Suceso á los Italianos, esta alegre y animada
+Carrera de los Padres Jerónimos, que era entonces lo que es hoy y lo
+que será siempre: la calle más concurrida de la capital.
+
+Pero hoy, cuando veis que la mayor parte de la calle está formada por
+viviendas particulares, no podéis comprender lo que era entonces una vía
+pública ocupada casi totalmente por los tristes paredones de tres ó
+cuatro conventos. Imposible es comprender hoy la obscuridad que
+proyectaban sobre la entrada de la Carrera el ancho paredón del
+Monasterio de la Victoria por un lado, y la sucia y corroída tapia del
+Buen Suceso por otro. Más allá formaban en línea de batalla las monjas
+de Pinto; por encima de la tapia, que servía de prolongación al
+convento, se veían las copas de los cipreses plantados junto á las
+tumbas. Enfrente campeaba la ermita de los Italianos, no menos ridícula
+entonces que hoy, y más abajo, en lo más rápido del declive, el Espíritu
+Santo, que después fué Congreso de los Diputados.
+
+Las casas de los grandes alternaban con los conventos. En lo más bajo de
+la calle se veía la vasta fachada del palacio de Medinaceli, con su
+ancho escudo, sus innumerables ventanas, su jardín á un lado y su
+fundación piadosa á otro; enfrente los Valmedianos, los Pignatellis y
+Gonzagas; más acá los Pandos y Macedas, y, finalmente, la casa de Híjar,
+que hasta hace poco ostentaba en su puerta la cadena histórica,
+distintivo de la hospitalidad ofrecida á un monarca. Quedaba para catas
+particulares, para tiendas y sitios públicos la tercera parte de la
+calle: esto es lo que describiremos con más detención, porque es
+importante dar á conocer el gran escenario donde tendrán lugar algunos
+importantes hechos de esta historia.
+
+Entrando por la Puerta del Sol, y pasado el convento de la Victoria, se
+hallaba un gran pórtico, entrada de una antiquísima casa que, á pesar de
+su escudo decorativo, grabado en la clave del balcón, era en aquel
+tiempo una casa de vecindad en que vivían hasta media docena de honradas
+familias. Su noble origen era indudable; pero fué adquirida no sabemos
+cómo por la comunidad vecina, que la alquiló para atender á sus
+necesidades. En dicho portal, bastante espacioso para que entraran por
+él las enormes carrozas de su primitivo señor, tenía su establecimiento
+un memorialista, secretario de certificaciones y misivas; y en el mismo
+portal, un poco más adentro, estaban los almacenes de quincalla de un
+hermano de dicho memorialista, que había venido de Ocafia á la Corte
+para _hacer carrera_ en el comercio. Constaba su tienda de tres
+menguados cajoncillos, en que había algunos paquetes de peines, unas
+cuantas cajas de obleas, juguetes de chicos y un gran manojo de rosarios
+con cruces y medallones de estaño.
+
+La parte de la izquierda, y especialmente el rincón contiguo á la
+puerta, era un lugar en que el público ejercía un incontestable derecho
+de servidumbre. Era un centro urinario: la secreción pública había
+trocado aquel rincón en foco de inmundicia, y especialmente por las
+noches la ofrenda líquida aumentaba de tal modo, que el escribiente y su
+hermano hacían propósito firme de abandonar el local. En vano se
+amonestaba al público con terribles pragmáticas de policía urbana,
+promulgadas por la autorizada voz del memorialista. El público no
+renunciaba por esto á su costumbre, y de seguro lo habrían pasado mal
+los dos hermanos si hubieran tratado de impedir por la fuerza la
+libertad mingitoria, autorizada por un derecho consuetudinario que,
+según la feliz expresión de un parroquiano de aquel sitio, radicaba en
+la naturaleza del hombre y en la hospitalidad forzosa del vecindario.
+
+Enfrente de este portal clásico había una puertecilla, y por los dos
+yelmos de Mambrino, labrados en finísimo metal del Alcaraz y
+suspendidos á un lado y otro, se venía en conocimiento de que aquello
+era una barbería. Por mucho de notable que tuviera el exterior de este
+establecimiento, con su puerta verde, sus cortinas blancas, su redoma de
+sanguijuelas, su cartel de letras rojas, adornado con dos viñetas dignas
+de Maella, que representaban la una un individuo en el momento de ser
+afeitado, y la otra una dama á quien sangraban en un pie, mucho más
+notable era su interior. Tres mozos, capitaneados por el maestro
+Calleja, rapaban semanalmente las barbas de un centenar de liberales de
+los más recalcitrantes. Allí se discutía, se hablaba del Rey, de las
+Cortes, del Congreso de Verona, de la _Santa Alianza_. Oiríais allí la
+peroración contundente del oficial primero y más antiguo, mozo que se
+decía pariente de Poilier, el mártir de la libertad. Al compás de la
+navaja se recitaban versos amenizados con agudezas políticas; y las
+voces _camarilla, coletilla, trágala, Elio, la Bisbal, Vinuesa_,
+formaban el fondo de la conversación. Pero lo más notable de la barbería
+más notable de Madrid, era su dueño, Gaspar Calleja (se había quitado el
+Don después de 1820), héroe de la revolución, y uno de los mayores
+enemigos que tuvo Fernando el año 14. Así lo decía él.
+
+Más lejos estaba la tienda de géneros de unos irlandeses establecidos
+aquí desde el siglo pasado. Vendían, juntamente con el raso y el
+organdí, encajes flamencos y catalanes, alepín para chalecos, ante para
+pantalones, corbatas de color de las llamadas _guirindolas_, y
+_carrikes_ de cuatro cuellos, que estaban entonces en moda. El patrón
+era un irlandés gordo y suculento, de cara encendida, lustrosa y redonda
+como un queso de Flandes. Tenía fama de ser un servilón de á folio,
+pero, si esto era cierto, las circunstancias constitucionales del país,
+y especialmente de la Carrera de San Jerónimo, le obligaban á
+disimularlo. Fundábanse los que tan feo vicio imputaban al irlandés, en
+que cuando pasaba por la calle la Majestad de Fernando ó Amalia, la
+Alteza de _mi tío el doctor_ ó de don Carlos, el buen comerciante dejaba
+apresuradamente su vara y su escritorio para correr á la puerta,
+asomándose con ansiedad y mirando la real comitiva con muestras de
+ternura y adhesión. Pero esto pasaba, y el irlandés volvía á su habitual
+tarea, haciendo todas las protestas que sus amigos le exigían.
+
+Cerca de la tienda del irlandés se abría la puerta de una librería, en
+cuyo mezquino escaparate se mostraban abierto por su primera hoja
+algunos libros, tales como la _Historia de España_, por Duchesne; las
+novelas de Voltaire, traducidas por autor anónimo; _Las noches_ de
+Young; el _Viajador sensible_, y la novela de _Arturo y Arabella_, que
+gozaba de gran popularidad en aquella época. Algunas obras de Montiano,
+Porcell, Arriaza, Olavide, Feijóo, un tratado del lenguaje de las flores
+y la _Guía del comadrón_, completaban el repertorio.
+
+Al lado, y como formando juego con este templo literario, estaba una
+tienda de perfumería y de bisutería con algunos objetos de caza, de
+tocador y de encina, que todo esto formaban comercio común en aquellos
+días. Por entre los botes de pomadas y cosméticos; por entre las cajas
+de alfileres y juguetes, se descubría el perfil arqueológico de una
+vieja que era ama, dependiente y aun fabricante de algunas drogas. Más
+allá había otra tienda obscura, estrecha y casi subterránea en que se
+vendían papel, tinta y cosas de escritorio, amén de algún braguero ú
+otro aparato ortopédico de singular forma. En la puerta pendía colgado
+de una espetera un manojo de plumas de ganso, y en lo más profundo y más
+lóbrego de la tienda lucían como los ojos de un lechuzo en el recinto de
+una caverna, los dos espejuelos resplandecientes de don Anatalio Mas,
+gran jefe de aquel gran comercio.
+
+Enfrente había una tienda de comestibles; pero de comestibles
+aristocráticos. Existía allí un horno célebre, que asaba por Navidades
+más de cuatrocientos pavos de distintos calibres. Las empanadas de
+perdices y de liebres no tenía rival; sus pasteles eran celebérrimos,
+y nada igualaba á los lechoncillos asados que salían de aquel gran
+laboratorio. En días de convite, de cumpleaños ó de boda, no encargar
+los principales platos á casa de _Perico el Mahonés_ (así le
+llamaban), hubiera sido indisculpable desacato. Al por menor se
+vendían en la tienda: rosquillas, bizcochos, galletas de Inglaterra y
+mantecadas de Astorga.
+
+No lejos de esta tienda se hallaban las sedas, los hilos, los algodones,
+las lanas, las madejas y cintas de doña Ambrosia (antes de 1820 la
+llamaban la tía Ambrosia), respetable matrona, comerciante en hilado: el
+exterior de su tienda parecía la boca escénica de un teatro de aldea.
+Por aquí colgaba á guisa de pendón, una pieza de lanilla encarnada; por
+allí un ceñidor de majo; más allá ostentaba una madeja sus innumerables
+hilos blancos, semejando los pistilos de gigantesca flor; de lo alto
+pendía algún camisolín, infantiles trajes de mameluco, cenefas de
+percal, sartas de pañuelos, refajos y colgaduras. Encima de todo esto,
+una larga tabla en figura de media, pintada de negro, fija en la muralla
+y perpendicular á ella, servía de muestra principal. En el interior todo
+era armonía y buen gusto; en el trípode del centro tenían poderoso
+cimiento las caderas de doña Ambrosia, y más arriba se ostentaba el
+pecho ciclópeo y corpulento busto de la misma. Era española rancia,
+manchega y natural de Quintanar de la Orden, por más señas; señora de
+muy nobles y cristianos sentimientos. Respecto á sus ideas políticas,
+cosa esencial entonces, baste decir que quedó resuelto después de
+grandes controversias en toda la calle, que era una servilona de lo más
+exagerado.
+
+Estas tiendas, con sus respectivos muestrarios y sus tenderos
+respectivos, constituían la decoración de la calle; había además una
+decoración movible y pintoresca, formada por el gentío que en todas
+direcciones cruzaba, como hoy, por aquél sitio. Entonces los trajes eran
+singularísimos. ¿Quién podría describir hoy la oscilación de aquellos
+puntiagudos faldones de casaca? ¿Y aquellos sombreros de felpa con el
+ala retorcida y la copa aguda como pilón de azúcar? ¿Se comprenden hoy
+los tremendos sellos de reloj, pesados como badajos de campana, que iban
+marcando con impertinente retintín el paso del individuo? Pues ¿y las
+botas á la _farolé_ y las mangas de jamón, que serían el último grado de
+la ridiculez, si no existieran los tupés hiperbólicos, que asimilaban
+perfectamente la cabeza de un cristiano á la de un guacamayo?
+
+El gremio cocheril exhibía allí también sus más característicos
+individuos. Lo menos veinte veces al día pasaban por esta calle las
+carrozas de los grandes que en las inmediaciones vivían. Estas carrozas,
+que ya se han sumergido en los obscuros abismos del no ser, se componían
+de una especie de navío de línea, colocado sobre una armazón de hierro;
+esta armazón se movía con la pausada y solemne revolución de cuatro
+ruedas, que no tenían velocidad más que para recoger el fango del piso y
+arrojarlo sobre la gente de á pie. El vehículo era un inmenso cajón: los
+de los días gordos estaban adornados con placas de carey. Por lo común
+las paredes de los ordinarios eran de nogal bruñido, ó de caoba, con
+finísimas incrustaciones de marfil ó metal blanco. En lo profundo de
+aquel antro se veía el nobilísimo perfil de algún prócer esclarecido, ó
+de alguna vieja esclarecidamente fea. Detrás de esta máquina, clavados
+en pie sobre una tabla, y asidos á pesadas borlas, iban dos grandes
+levitones que, en unión de dos enormes sombreros, servían para
+patentizar la presencia de dos graves lacayos, figuras simbólicas de la
+etiqueta, sin alma, sin movimientos y sin vida. En la proa se elevaba el
+cochero, que en pesadez y gordura tenía por únicos rivales á las mulas,
+aunque éstas solían ser más racionales que él.
+
+Rodaba por otro lado el vehículo público, tartana calesa ó galera, el
+carromato tirado por una reata de bestias escuálidas; y entre todo esto
+el esportillero con su carga, el mozo con sus cuerdas, el aguador con su
+cuba, el prendero con su saco y una pila de seis ó siete sombreros en la
+cabeza, el ciego con su guitarra y el chispero con su sartén.
+
+Mientras nos detenemos en esta descripción, los grupos avanzan hacia la
+mitad de la calle y desaparecen por una puerta estrecha, entrada á un
+local, que no debe de ser pequeño, pues tiene capacidad para tanta
+gente. Aquélla es la célebre _Fontana de Oro, café y fonda_, según el
+cartel que hay sobre la puerta; es el centro de reunión de la juventud
+ardiente, bulliciosa, inquieta por la impaciencia y la inspiración,
+ansiosa de estimular las pasiones del pueblo y de oír su aplauso
+irreflexivo. Allí se había constituido un club, el más célebre é
+influyente de aquella época. Sus oradores, entonces neófitos exaltados
+de un nuevo culto, han dirigido en lo sucesivo la política del país;
+muchos de ellos viven hoy, y no son por cierto tan amantes del bello
+principio que entonces predicaban.
+
+Pero no tenemos que considerar lo que muchos de aquellos jóvenes fueron
+en años posteriores. Nuestra historia no pasa más acá de 1821. Entonces
+una democracia nacida en los trastornos de la revolución y alzamiento
+nacional, fundaba el moderno criterio político, que en cincuenta años se
+ha ido difícilmente elaborando. Grandes delirios bastardearon un tanto
+los nobles esfuerzos de aquella juventud, que tomó sobre sí la gran
+tarea de formar y educar la opinión que hasta entonces no existía. Los
+clubs, que comenzaron siendo cátedras elocuentes y palestra de la
+discusión científica, salieron del círculo de sus funciones propias
+aspirando á dirigir los negocios públicos, á amonestar á los gobiernos é
+imponerse á la nación. En este terreno fué fácil que las personalidades
+sucedieran á los principios, que se despertaran las ambiciones, y lo que
+es peor, que la venalidad, cáncer de la política, corrompiera los
+caracteres. Los verdaderos patriotas lucharon mucho tiempo contra esta
+invasión. El absolutismo, disfrazado con la máscara de la más abominable
+demagogia, socavó los clubs, los dominó y vendiólos al fin. Es que la
+juventud de 1820, llena de fe y de valor, fué demasiado crédula ó
+demasiado generosa. O no conoció la falacia de sus supuestos amigos, ó
+conociéndola, creyó posible vencerles con armas nobles, con la
+persuasión y la propaganda.
+
+Una sociedad decrépita, pero conservando aún esa tenacidad
+incontrastable que distingue á algunos viejos, sostenía encarnizada
+guerra con una sociedad lozana y vigorosa llamada á la posesión del
+porvenir. En este libro asistiremos á algunos de sus encuentros.
+
+Sigamos nuestra narración. Los curiosos se paraban ante la _Fontana_;
+salían los tenderos á las puertas; el barbero Calleja, que se hacía
+llamar _ciudadano Calleja_, estaba también en su puerta pasando una
+navaja, y contemplando el club y á sus parroquianos con una mirada
+presuntuosa, que quería decir: "si yo fuera allá...."
+
+Algunas personas se acercaron á la barbería formando corro alrededor del
+maestro. Uno llegó muy presuroso, y preguntó:
+
+"¿Qué hay? ¿Ocurre algo?"
+
+Era el recién venido uno de esos individuos de edad indefinible, de esos
+que parecen viejos ó jóvenes, según la fuerza de la luz ó la expresión
+que dan al semblante.
+
+Su estatura era pequeña, y tenía la cabeza casi inmediatamente adherida
+al tronco, sin más cuello que el necesario para no ser enteramente
+jorobado. El abdomen le abultaba bastante, y generalmente cruzaba las
+manos sobre él con movimiento de cariñosa conservación. Sus ojos eran
+medio cerrados y pequeños, pero muy vivos, formando armoniosa simetría
+con sus labios delgados, largos y elásticos, que en los momentos más
+ardorosos de la conversación avanzaban formando un tubo acústico que
+daba á su voz intensidad extraordinaria. A pesar de su traje seglar,
+había en este personaje no sé qué de frailuno. Su cabeza parecía hecha
+pura la redondez del cerquillo, y ancho gabán que envolvía su cuerpo,
+más que gabán, parecía un hábito. Tenía la voz muy destemplada y acre;
+pero sus movimientos eran sumamente expresivos y vehementes.
+
+Para concluir, diremos que este hombre se llamaba Gil de nombre y
+Carrascosa de apellido; educáronle los frailes agustinos de Móstoles, y
+ya estaba dispuesto para profesar, cuando se marchó del convento,
+dejando á los Padres con tres palmos de boca abierta. A fines de siglo
+logró, por amistades palaciegas, que le hicieran abate; mas en 1812
+perdió el beneficio, y depuso el capisayo. Desde entonces fué ardiente
+liberal hasta la vuelta de Fernando, en que sus relaciones con el
+favorito Alagón le proporcionaron un destino de covachuelista con diez
+mil reales. Entonces era absolutista decidido; pero la Jura de la
+Constitución por Fernando en 1820 le hizo variar de opiniones hasta el
+punto de llegar á alistarse en la sociedad de los _Comuneros_ y formar
+pandilla con los más exaltados. Cuando tengamos ocasión de penetrar en
+la vida privada de Carrascosa, sabremos algunos detalles de cierta
+aventura con una beldad quintañona de la calle de la Gorguera, y
+sabremos también los malos ratos que con este motivo le hizo pasar
+cierto estudiantillo, poeta clásico, autor de la nunca bien ponderada
+tragedia de los Gracos.
+
+"¿Pues no ha de ocurrir?--dijo Calleja.--Hoy tenemos sesión
+extraordinaria en la _Fontana_. Se trata de pedir al Rey que nombre un
+Ministerio exaltado, porque el que está no nos gusta. Tendremos discurso
+de Alcalá Galiano.
+
+--Aquel andaluz feo...
+
+--Si, ese mismo. El que el mes pasado dijo: _No haya perdón ni tregua
+para los enemigos de la libertad. ¿Qué quieren esos espíritus obscuros,
+esos...?_ Y por aquí seguía con un pico de oro....
+
+--Ya les dará que hacer--observó Carrascosa--¡Qué elocuencia! ¡Qué
+talento el de ese muchacho!
+
+--Pues yo, señor don Gil--manifestó Calleja,--respetando la opinión de
+usted, para mi tan competente, diré...."
+
+Y aquí tosió dos veces, emitió un par de gruñidos por vía de proemio,
+y continuó:
+
+"Diré que, aunque admiro como el que más las dotes del joven Alcalá
+Galiano, prefiero á Romero Alpuente, porque es más expresivo, más
+fuerte, más ... pues. Dice todas las cosas con un arranque ... por
+ejemplo, aquello de ¡_al que quiera hierro, hierro_! y aquello de ¡_no
+buscan los tiranos su apoyo en la vara de la justicia; búscanle en los
+maderos del cadalso, en el hombro deshonrado del verdugo_! Si le digo á
+usted que es un....
+
+--Pues yo--contestó el ex abate,--aunque admiro también á Romero
+Alpuente, prefiero á Alcalá Galiano, porque es más exacto, más
+razonador....
+
+--Se engaña usted, amigo Carrascosa. No me compare usted á ese hombre
+con el mío; que todos los oradores de España no llegan al zancajo de
+Romero Alpuente. Pues ¿y aquel pasaje de los _abajos_? Cuando decía:
+¡_Abajo los privilegios, abajo lo superfluo, abajo ese lujo que llaman
+rey..._! ¡Ah! Si es mucha boca aquella."
+
+Calleja repetía estos trozos de discurso con mucho énfasis y afectación.
+Recordaba la mitad de lo que oía, y al llegar la ocasión comenzaba á
+desembuchar aquel arsenal oratorio, mezclándolo todo y haciendo de
+distintos fragmentos una homilía substancial y disparatada. Se nos
+olvidaba decir que este ciudadano Calleja era un hombre muy corpulento y
+obeso; pero aunque parecía hecho expresamente por la Naturaleza para
+patentizar los puntos de semejanza que puede haber entre un ser humano y
+un toro, su voz era tan clueca, fallida y aternerada, que daba risa
+oírle declamar los retazos de discursos que aprendía en la _Fontana_.
+
+Pues no estamos conformes--contestó Carrascosa, accionando con mucho
+aplomo,--porque ¿qué tiene que ver esa elocuencia con la de Alcalá, el
+cual es hombre que, cuando dice "allá voy", le levanta á uno los pies
+del suelo?
+
+--Es verdad--dijo, terciando en el debate, uno de los circunstantes, que
+debía de ser torero, á juzgar por su traje y la trenza que en el cogote
+tenía;--es verdad. Cuando Alcalá embiste á los tiranos y se empieza á
+calentar.... Pues no fué mal puyazo el que le metió el otro día á la
+Inquisición. Pero, sobre todo, lo que más me gusta es cuando empieza
+bajito y después va subiendo, subiendo la voz.... Les digo á ustedes que
+es el espada de los _oraores_.
+
+--Señores--afirmó Calleja,--repito que todos esos son unos muñecos al
+lado de Romero Alpuente. ¡Cómo puso á los frailes hace dos noches! ¿A
+que no saben ustedes lo que les dijo? ¿A que no saben...? Ni al mismo
+demonio se le ocurre.... Pues los llamó.... _¡sepulcros blanqueados!_...
+Miren qué mollera de hombre....
+
+--No se empeñe usted, Calleja--refunfuñó el ex covachuelista con alguna
+impertinencia.
+
+--Pero venga usted acá, señor don Gil--dijo Calleja, haciendo todo lo
+posible por engrosar la voz.--¡Si sabré yo quién es Alcalá Galiano y los
+puntillos que calzan todos ellos! ¡A mí con esas! Yo, que les calo á
+todos desde que les veo, y no tengo más que oírles decir _castañas_ para
+saber de qué palo están hechos....
+
+--Creo, señor don Gaspar, que está usted muy equivocado, y no sé por qué
+se cree usted tan competente,--indicó Carrascosa en tono muy grave.
+
+--¿Pues no he de serlo? ¡Yo, que paso las noches oyéndoles á todos, no
+saber lo que son! Vamos, que algunos que se tienen por muy buenos, no
+son más que ingenios de ración y equitación.
+
+--Es verdad también que Romero Alpuente no es ningún rana--dijo otro de
+los presentes.
+
+--¿Cómo rana?--exclamó, animándose, Calleja.--¡Que le sobra talento por
+los tejados!... Y á usted, señor Carrascosa, ¿quién le ha dicho que yo
+no soy competente? ¿Quién es usted para saberlo?
+
+--¿Que quién soy? ¿Y usted qué entiende de discursos?
+
+--Vamos, señor don Gil, no apure usted mi paciencia. Le digo á usted que
+le tengo por un ignorante lleno de presunción.
+
+--Respete usted, señor Calleja--exclamó don Gil un poco
+conmovido;--respete usted á los que por sus estudios están en el caso
+de... Yo... yo soy graduado en cánones en la Complutense.
+
+--Cánones, ya. Eso es cosa de latín. ¿Qué tiene que ver eso con la
+política? No se meta usted en esas cuestiones, que no son para cabezas
+ramplonas y de cuatro suelas.
+
+--Usted es el que no debe meterse en ellas--exclamó Carrascosa sin
+poderse contener;--y el tiempo que le dejan libre las barbas de sus
+parroquianos, debe emplearlo en arreglar su casa.
+
+--Oiga usted, señor pedante complutense, canonista, teatino, ó lo que
+sea, váyase á mondar patatas al convento de Móstoles, donde estará más
+en su lugar que aquí.
+
+--Caballero--dijo Carrascosa, poniéndose de color de un tomate y mirando
+á todos lados para pedir auxilio, porque aunque tenía al barbero por lo
+que era, por un solemne gallina, no se atreva con aquel corpachón de
+ocho pies.
+
+--Y ahora que recuerdo--añadió con desdén el rapista,--no me ha pagado
+usted las sanguijuelas que llevó para esa señora de la cal é de la
+Gorguera, hermana del tambor mayor de la Guardia Real.
+
+--¿También me llama usted estafador? Mejor haría el ciudadano Calleja
+en acordarse de los diez y nueve reales que le prestó mi primo, el
+que tiene la pollería en la calle Mayor; reales que le ha pagado como
+mi abuela.
+
+--Vamos, que tú y el pollero sois los dos del mismo estambre.
+
+--Sí, y acuérdese de la guitarrilla que le robó á Perico Sardina el día
+de la merienda en Migas Calientes.
+
+--¿La guitarrilla, eh? ¿Dice usted que yo le robé una guitarrilla?
+Vamos, no me venga usted á mí con indirectas...--contestó el barbero,
+queriendo parecer sereno.
+
+--Véngase usted aquí con pamplinas: si no le conoceremos, señor
+_Callejón angosto_.
+
+--Anda, que te quedaste con la colecta el día de San Antón. ¡Catorce
+pesos! Pero entonces eras realista y andabas al rabo de Otolaza para
+que te hiciera limpia-polvos de alguna cocina. Entonces dabas vivas
+al Rey absoluto, y en la estudiantina del Carnaval le ofreciste un
+ramillete en el Prado. Anda, aprende conmigo, que, aunque barbero, he
+sido siempre liberal, sí, señores. Liberal aunque barbero; que yo no soy
+cualquier vende-humos, sino un ciudadano honrado y liberal como
+cualquiera. Pero miren á estos realistones: ahora han cambiado de
+casaca. Después que con sus delaciones tenían las cárceles atarugadas de
+gente; se agarran á la Constitución, y ya están en campaña como toro en
+plaza, dando vivas á la libertad.
+
+--Señor Calleja, usted es un insolente.
+
+--¡Servilón!
+
+Esta voz era el mayor de los insultos en aquella época, Cuando se
+pronunciaba, no había remedio: era preciso reñir.
+
+Ya el arma ingeniosa, que la industria ha creado para el mejoramiento y
+cultivo de las barbas de la mitad del género humano se alzaba en la
+mano del iracundo barbero; ya el agudo filo resplandecía en lo alto,
+próximo á caer sobre el indefenso cráneo del que fué lego, abate y
+covachuelista, cuando otra mano providencial atajó el golpe tremendo
+que iba á partir en dos tajadas á todo un graduado en cánones de la
+Complutense. Esta mano protectora era la mano robusta de la mujer de
+Calleja, la cual, desconcertada y trémula al ver desde el rincón de su
+tienda la actitud terriblemente agresiva de su esposo, dejó con rapidez
+la labor, echó en tierra al chicuelo, que en uno de sus monumentales
+pechos se alimentaba, y arreglándose lo mejor que pudo el mal
+encubierto seno, corrió á la puerta y libró al pobre Carrascosa de una
+muerte segura.
+
+Las tres figuras permanecieron algunos segundos formando un bello grupo.
+Calleja con el brazo alzado y el rostro encendido; su esposa, que era
+tan gigantesca como él, le sostenía el brazo; el pobre Gil, mudo y
+petrificado de espanto. Doña Teresa Burguillos, que así se llamaba la
+dama, era de formas colosales y bastas; pero tenía en aquellos momentos
+cierta majestad en su actitud, la cual recordada á Minerva en el momento
+de detener la mano de Aquiles, pronta á desnudar el terrible acero
+clásico. El Agamenón de la Covachuela ofrecía un aspecto poco académico
+en verdad.
+
+"Ciudadano Calleja--dijo aquella señora en tono muy reposado,--no
+emplees tus armas contra ese pelón, que se pudre á todo podrir:
+guárdalas para los tiranos."
+
+Calleja cerró, pues, la navaja, y la guardó para los tiranos.
+
+Don Gil se apartó de allí, llevado por algunos amigos, que quisieron
+impedir una catástrofe; y poco después, el grupo que allí se había
+formado quedaba disuelto.
+
+La amazona cerró la puerta, y dentro continuó su perorata interrumpida.
+No queremos referir las muchas cosas buenas que dijo, mientras el
+muchacho se apoderaba otra vez del pecho, que tan bruscamente había
+perdido. Basto decir, para que se comprenda lo que valía doña Teresa
+Burguillos, que sabía leer, aunque con muchas dificultades, hallándose
+expuesta á entender las cosas al revés; que á fuerza de mascullones
+podía enterarse de algunos discursos escritos, reteniéndolos en la
+memoria; que alentada por la barberil elocuencia y liberalesca conducta
+de su esposo, se había hecho una gran política, y que era muy entusiasta
+de Riego y de Quiroga, aunque más que los _hombres de sable_ le gustaban
+los _hombres de palabra_, llegando hasta decir que no conocía caballero
+más galantemente discreto que _Paco_ (así mismo) Martínez de La Rosa. Es
+casi seguro que manifestó deseos de tener delante al _bárbaro Elio_ para
+clavarle sus tijeras en el corazón. Penetremos ahora en la _Fontana_.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO II
+
+
+
+#El club patriótico#.
+
+
+En la _Fontana_ es preciso demarcar dos recintos, dos hemisferios: el
+correspondiente al café, y el correspondiente á la política. En el
+primer recinto había unas cuantas mesas destinadas al servicio. Más al
+fondo, y formando un ángulo, estaba el local en que se celebraban las
+sesiones. Al principio el orador se ponía en pie sobre una mesa, y
+hablaba; después el dueño del café se vió en la necesidad de construir
+una tribuna. El gentío que allí concurría era tan considerable, que fué
+preciso arreglar el local, poniendo bancos _ad hoc_; después, á
+consecuencia de los altercados que este club tuvo con el _Grande
+Oriente_, se demarcaron las filiaciones políticas; los exaltados se
+encasillaron en la _Fontana_, y expulsaron á los que no lo eran. Por
+último, se determinó que las sesiones fueran secretas, y entonces se
+trasladó el club al piso principal. Los que abajo hacían el gasto
+tomando café ó chocolate, sentían en los momentos agitados de la
+polémica un estruendo espantoso en las regiones superiores, de tal modo,
+que algunos, temiendo que se les viniera encima el techo con toda la
+mole patriótica que sustentaba, tomaron las de Villadiego, abandonando
+la costumbre inveterada de concurrir al café.
+
+Una de las cuestiones que más preocupaban al dueño fué la manera de
+armonizar lo mejor posible el patriotismo y el negocio, las sesiones del
+club y las visitas de los parroquianos. Dirigió conciliadoras
+amonestaciones para que no hicieran ruido pero esto parece que fué
+interpretado como un primer conato de servilismo, y aumentó el ruido, y
+se fueron los parroquianos.
+
+En la época á que nuestra historia se refiere, las sesiones estaban
+todavía en la planta baja. Aquéllos fueron los buenos días de la
+_Fontana_. Cada bebedor de café formaba parte del público.
+
+Entre los numerosos defectos de aquel local, no se contaba el de ser
+excesivamente espacioso: era, por el contrario, estrecho, irregular,
+bajo, casi subterráneo. Las gruesas vigas que sostenían el techo no
+guardaban simetría. Para formar el café fué preciso derribar algunos
+tabiques, dejando en pie aquellas vigas; y una vez obtenido el espacio
+suficiente, se pensó en decorarlo con arte.
+
+Los artistas escogidos para esto eran los más hábiles pintores de
+muestra de la Villa. Tendieron su mirada de águila por las estrechas
+paredes, las gruesas columnas y el pesado techo del local, y unánimes
+convinieron en que lo principal era poner unos capiteles á aquellas
+columnas. Improvisaron unas volutas, que parecían tener por modelo las
+morcillas extremeñas, y las clavaron, pintándolas después de amarillo.
+Se pensó después en una cenefa que hiciera el papel de friso en todo lo
+largo del salón; mas como ninguno de los artistas sabía tallar
+bajo-relieves, ni se conocían las maravillas del cartón-piedra, se
+convino en que lo mejor sería comprar un listón de papel pintado en los
+almacenes de un marsellés recientemente establecido en la calle de
+Majaderitos. Así se hizo, y un día después la cenefa, engrudada por los
+mozos del café, fué puesta en su sitio. Representaba unos cráneos de
+macho cabrío, de cuyos cuernos pendían cintas de flores que iban á
+enredarse simétricamente en varios tirsos adornados con manojos de
+frutas, formando todo un conjunto anaecreóntico-fúnebre de muy mal
+efecto. Las columnas fueron pintadas de blanco con ráfagas de rosa y
+verde, destinadas á hacer creer que eran de jaspe. En los dos testeros
+próximos á la entrada, se colocaron espejos como de á vara; pero no
+enterizos, sino formados por dos trozos de cristal unidos por una barra
+de hojalata. Estos espejos fueron cubiertos con un velo verde para
+impedir el uso de los derechos de domicilio que allí pretendían tener
+todas las moscas de la calle. A cada lado de estos espejos se colocó un
+quinqué, sostenido por una peana anaecreóntico, donde se
+apoyaba el receptáculo; y éste recibía diariamente de las entrañas de
+una alcuza, que detrás del mostrador había, la substancia necesaria para
+arder macilento, humeante, triste y hediondo hasta más de media noche,
+hora en que su luz, cansada de alumbrar, vacilaba á un lado y otro como
+quien dice _no_, y se extinguía, dejando que salvaran la patria á
+obscuras los apóstoles de la libertad.
+
+El humo de estos quinqués, el humo de los cigarros, el humo del café
+habían causado considerable deterioro en el dorado de los espejos, en el
+amarillo de los capiteles, en los jaspes y en el friso clásico. Solo por
+tradición se sabía la figura y color de las pinturas del techo, debidas
+al pincel del peor de los discípulos de Maella.
+
+Los muebles eran muy modestos; reducíanse á unas mesas de palo, pintadas
+de color castaño simulando caoba en la parte inferior, y embadurnadas de
+blanco para imitar mármol en la parte superior, y á medio centenar de
+banquillos de ajusticiado, cubiertos con cojines de hule, cuya crin, por
+innumerables agujeros, se salía con mucho gusto de su encierro.
+
+El mostrador era ancho, estaba colocado sobre un escalón, y en su
+fachada tenía un medallón donde las iniciales del amo se entrelazaban en
+confuso jeroglífico. Detrás de este catafalco asomaba la imperturbable
+imagen del cafetero, y á un lado y otro de éste, dos estantes donde se
+encerraban hasta cuatro docenas de botellas. Al través de la mitad de
+estos cristales se veían también bollos, libras de chocolate y algunas
+naranjas; y decimos la mitad de los cristales, porque la otra mitad no
+existía, siendo sustituida por pedazos de papel escrito, perfectamente
+pegados con obleas encarnadas. Por encima de las botellas, por encima
+del estante, por encima de los hombros del amo, se veía saltar un gato
+enorme, que pasaba la mayor parte del día acurrucado en un rincón,
+durmiendo el sueño de la felicidad y de la hartura. Era un gato
+prudente, que jamás interrumpía la discusión, ni se permitía maullar ni
+derribar ninguna botella en los momentos críticos. Este gato se llamaba
+Robespierre.
+
+En el local que hemos descrito se reunía la ardiente juventud de 1820.
+¿De dónde habían salido aquellos jóvenes? Unos salieron de las
+Constituyentes del año 12, esfuerzo de pocos, que acabó iluminando á
+muchos. Otros se educaron en los seis años de opresión posteriores á la
+vuelta de Fernando. Algunos brotaron en el trastorno del año 20, más
+fecundo tal vez que el del 12. ¿Qué fué de ellos? Unos vagaron
+proscriptos en tierra extranjera durante los diez años de Calomarde;
+otros perecieron en los aciagos días que siguieron á la triste victoria
+de los cien mil nietos de San Luis. Entre los que lograron vivir más que
+el inicuo Fernando, algunos defendieron el mismo principio con igual
+entereza; otros, creyendo sustentarle, tropezaron con las exigencias de
+una generación nueva. Encontráronse con que la generación posterior
+avanzaba más que ellos, y no quisieron seguirla.
+
+Al crearse el club, no tuvo más objeto que discutir en principio las
+cuestiones políticas; pero poco á poco aquel noble palenque, abierto
+para esclarecer la inteligencia del pueblo, se bastardeó. Quisieron los
+fontanistas tener influencia directa en el gobierno. Pedían solemnemente
+la destitución de un ministro, el nombramiento de una autoridad.
+Demarcaron los dos partidos _moderado y exaltado_, estableciendo una
+barrera entre ambos. Pero aún descendieron más. Como en la _Fontana_ se
+agitaban las pasiones del pueblo, el Gobierno permitía sus excesos para
+amedrentar al Rey, que era su enemigo. El Rey, entre tanto, fomentaba
+secretamente el ardor de la _Fontana_, porque veía en él un peligro para
+la libertad. La tradición nos ha enseñado que Fernando corrompió á
+alguno de los oradores é introdujo allí ciertos malvados que fraguaban
+motines y disturbios con objeto de desacreditar el sistema
+constitucional. Pero los ministros, que descubrían esta astucia de
+Fernando, cerraban la _Fontana_, y entonces ésta se irritaba contra el
+Gobierno y trataba de derribarlo. Fomentaba el Rey el escándalo por
+medio de agentes disfrazados; ayudaba el club á los ministros; éstos le
+herían; vengábase aquél, y giraban todos en un círculo de intrigas, sin
+que los crédulos patriotas que allí formaban la opinión conociesen la
+oculta transcendencia de sus cuestiones.
+
+Pero oigamos á Calleja que pide á voz en cuello que comience la sesión.
+Dos elementos de desorden minaban la _Fontana_: la ignorancia y la
+perfidia. En el primero ocupaba un lugar de preferencia el barbero
+Calleja. Este patriota capitaneaba una turba de aplaudidores semejantes
+á él, y la tal cuadrilla alborotaba de tal modo cuando subía á la
+tribuna un orador que no era de su gusto, que se pensó seriamente en
+prohibirle la entrada.
+
+En la noche á que nos referimos, nuestro hombre daba con sus pesadas
+manos tales palmadas, que sonaban como golpes de batán y los demás
+metían ruido dando porrazos en el suelo con los bastones. En vano pedían
+silencio y moderación los del interior, personas entre las cuales había
+diputados, militares de alta graduación, oradores famosos. Los
+bullangueros no callaron hasta que subió á la tribuna Alcalá Galiano.
+
+Era éste un joven de estatura más que regular, erguido, delgado, de
+cabeza grande y modales desenvueltos y francos. Tenía el rostro
+bastante grosero, y la cabeza poblada de encrespados cabellos. Su boca
+era grande, y muy toscos los labios; pero en el conjunto de la fisonomía
+había una clara expresión de noble atrevimiento, y en su mirada profunda
+la penetración y el fuego de los ingenios de la antigua raza.
+
+Comenzó á hablar relatando un suceso de la sesión anterior, que había
+dado ocasión á que salieran de la _Fontana_ Garelli, Toreno y Martínez
+de la Rosa. Indicó las diferencias de principios que en lo sucesivo
+habían de separar á los moderados de los exaltados, y pintó la situación
+del Gobierno con exactitud y delicadeza. Pero cuando con más robusta voz
+y elocuencia más vigorosa hacía un cuadro de las pasadas desdichas de la
+nación, ocurrió un incidente que le obligó á interrumpir su discurso.
+Era que se oía en la calle fuerte ruido de voces, el cual creció
+formando gran algazara. Muchísimos se levantaron y salieron. El
+auditorio empezó á disminuir, y al fin disminuyó de tal modo, que el
+orador no tuvo más remedio que callarse.
+
+Cortado y colérico estaba el andaluz cuando bajó de la tribuna. [Nota 1:
+El mismo Alcalá Galiano refiere con mucha franqueza este suceso en sus
+anotaciones á _Historia de España_, por Durham.] El tumulto aumentaba
+fuera, y por fin no quedaron en el café sino cinco ó seis personas.
+Estas querían satisfacer la curiosidad, y acompañadas del mismo Galiano,
+salieron también.
+
+En diez minutos la _Fontana_ se quedó sin gente, y el rumor exterior
+pasaba, se oía cada vez más lejano, porque andaba á buen paso la oleada
+de pueblo que lo producía. Todas las señales eran de que había comenzado
+una de aquellas asonadas tan frecuentes entonces.
+
+Era ya tarde: los quinqués habían llegado al tercer período de su
+reverberación dificultosa, es decir, estaban en los instantes
+precursores de su completo aniquilamiento, y las mechas despedían humo
+más hediondo y abundante. Uno de los mozos se había marchado á dormir;
+otro roncaba junto á la puerta, y el tercero había salido con los
+parroquianos. A lo lejos se oía un eco de voces siniestras, las voces
+del tumulto popular, que rodaba por la villa agitándola toda.
+
+El cafetero continuaba inmóvil en su trípode. Dos luminosos puntos de
+claridad verdosa brillaban detrás de él. Era Robespierre que se acercaba
+á su amo, y saltando por encima de sus hombros, se ponía delante para
+recibir una caricia. El hombre del café le pasó la mano afectuosamente
+por el lomo, y el animal, agradecido, alzó el rabo, arqueó el espinazo,
+se lamió los bigotes, y después de estirarse muy á la sabor, se volvió á
+su rincón, donde se agazapó de nuevo.
+
+Frente por frente al mostrador, y en el más obscuro sitio del café,
+principió á destacarse una figura humana, invisible hasta entonces. Esta
+persona salía de la sombra, y avanzando lentamente hacia el mostrador,
+entraba en el foco de la escasa luz que aclaraba el recinto, siendo
+posible entonces observar las formas de aquel silencioso y extraño
+personaje.
+
+Era un hombre de edad avanzada; pero en vez de la decrepitud propia de
+sus años, mostraba entereza, vigor y energía. Su cara era huesosa,
+irregular, sumamente abultada en la parte superior; la frente tenía una
+exagerada convexidad, mientras la boca y los carrillos quedaban
+reducidos á muy mezquinas proporciones. A esto contribuía la falta
+absoluta de dientes, que, habiendo hecho de la boca una concavidad
+vacía, determinaba en sus labios y en sus mejillas depresiones profundas
+que hacían resaltar más la angulosa armazón de sus quijadas. En su
+cuello, los tendones, huesos y nervios formaban como una serie de piezas
+articuladas, cuyo movimiento mecánico se observaba muy bien, á pesar de
+la piel que las cubría. Los ojos eran grandes y revelaban haber sido
+hermosos. Por extraño fenómeno, mientras los cabellos habían
+emblanquecido enteramente, las cejas conservaban el color de la
+juventud, y estaban formadas de pelos muy fuertes, rígidos y erizados.
+Su nariz corva y fina debió también haber sido muy hermosa, aunque al
+fin por la fuerza de los años, se había afilado y encorvado más, hasta
+el punto de ser enteramente igual al pico de un ave de rapiña. Alrededor
+de su boca, que no era más que una hendidura, y encima de sus quijadas,
+que no eran otra cosa que un armazón, crecía un vello tenaz, los fuertes
+retoños blancos de su barba que, afeitada semanalmente en cuarenta años,
+despuntaban rígidos y brillantes como alambres de plata. Hacían más
+singular el aspecto de esta cara dos enormes orejas extendidas,
+colgantes y transparentes. La amplitud dé estos pabellones
+cartilaginosos correspondía á la extrema delicadeza timpánica del
+individuo, la cual, en vez de disminuir, parecía aumentar con la edad.
+Su mirada era como la mirada de los pájaros nocturnos, intensa, luminosa
+y más siniestra por el contraste obscuro de sus grandes cejas, por la
+elasticidad y sutileza de sus párpados sombríos, que en la obscuridad
+se dilataban mostrando dos pupilas muy claras. Estas, además de ver
+mucho, parecía que iluminaban lo que veían. Esta mirada anunciaba la
+vitalidad de su espíritu, sostenido á pesar del deterioro del cuerpo, el
+cual era inclinado hacia adelante, delgado y de poca talla. Sus manos
+eran muy flacas, pudiéndose contar en ellas las venas y los nervios; los
+dedos parecían, por lo angulosos y puntiagudos, garras de pájaro rapaz.
+
+La piel de la frente era amarilla y arrugada como las hojas de un
+incunable; y mientras hablaba, esta piel se movía rápidamente y se
+replegaba sobre las cejas formando una serie de círculos concéntricos
+alrededor de los ojos, que remataban en semejanza con un lechuzo. Vestía
+de negro, y en la cabeza llevaba una gorrilla de terciopelo.
+
+Cuando este hombre estuvo cerca del mostrador, levantóse el cafetero con
+recelo, se fué á la puerta de la calle y escuchó atentamente algún
+tiempo; volvió, se asomó á un ventanillo que daba al patio, y después
+repitió la misma operación en una puerta que daba á la escalera. De los
+tres mozos del café, uno solo estaba allí, roncando sobre un banco: el
+amo le despertó y le despidió. Atrancada bien la puerta, volvió aquel á
+su trípode, y estableciéndose en ella, miró al del gorro, como si
+esperara de él una gran cosa.
+
+¡Buena la han armado!--dijo en voz alta, seguro de no ser escuchado por
+voces extrañas--¡Otro alboroto esta noche! Y dicen que la Guardia Real
+prepara un gran tumulto. Usted, D. Elías, debe saberlo.
+
+--Deje usted andar, amigo; deje usted andar, que ya llegarán,--dijo el
+flaco con voz sonora y profunda.
+
+Y metiendo la mano en el bolsillo, sacó un pequeño envoltorio que, por
+el sonido que produjo al ser puesto sobre la mesa, indicaba contener
+dinero. El cafetero miró con singular expresión de cariño el envoltorio,
+mientras el viejo lo desenvolvió con mucha cachaza, y sacando unas onzas
+que dentro había, comenzó á contar.
+
+Al ruido de las monedas, Robespierre abrió los ojos; y viendo que no era
+cosa que le interesaba, los volvió á cerrar, quedándose otra vez
+dormido. El viejo contó diez medias onzas, y se las dió al del café.
+
+--Vamos, señor D. Elías--dijo éste descontento.--¿Qué hago yo con
+cinco onzas?
+
+--Por cinco onzas se vende la diosa misma de la libertad,--replicó Elías
+sin mirar al cafetero.
+
+--Quite usted allá: aquí hay patriotas que no dirán "viva el Rey" por
+todo el oro del mundo.
+
+--Si: es mucha entereza la de esos señores--exclamó Elías con un acento
+de ironía que debía de ser el acento habitual de su palabra.
+
+--Vaya usted á ofrecer dinero á Alcalá Galiano y á Moreno Guerra....
+
+--Esos alborotan allá, en las Cortes; de esos no se trata. Tratamos de
+los que alborotan aquí.
+
+--Pues le aseguro á usted, señor don Elías de mi alma, que con lo que me
+ha dado, no tengo ni para la correa del zapato del orador más malo de
+este club.
+
+--Le digo á usted que basta con eso. El señor no está para gastos.
+
+--¡Y que tacaño se vuelve el Absoluto! Mala landre le mate, si con estas
+miserias logra derribar la Constitución.
+
+--Deje usted andar, que ya se arreglará esto--contestó el viejo dando un
+suspiro. Y al darlo cerró la boca de tal modo, que parecía que la
+mandíbula inferior se le quedaba incrustada dentro de la superior.
+
+--Pero, don Elías de mis pecados, ¿qué quiere usted que haga yo con
+cinco onzas...? ¿Qué le pareció aquel sargentón que habló anoche? Dicen
+que es un bruto; pero lo cierto es que hace ruido y nos sirve bien, pues
+me cuesta un ojo de la cara cada párrafo de aquéllos que sublevan la
+multitud y ponen al pueblo encendido... ¡Y hay otros tan reacios, don
+Elías...! Anteanoche subió á la tribuna uno que suele venir ahí con el
+barbero Calleja: ¡qué voz de becerro tenía! Empezó á hablar de la
+Convención, y dijo que era preciso cortar las cabezas de adormidera. Le
+aplaudieron mucho, y yo confieso que fué una gran cosa, aunque, á decir
+verdad, no le entendí más que si hubiera hablado en judío. Cuando acabó
+la sesión, quise picarle para que hablara segunda vez; pero no sé si
+caló mis intenciones; lo cierto es que dijo que me iba á cortar el
+pescuezo, añadiendo que no me descuidara. ¡Qué susto me llevé! ¡Y esto
+se me paga tan mal! Aquel discurso que pronunció anoche á última hora el
+estudiantillo valenciano, me costó dos raciones de carne estofada y dos
+botellas de vino ¡Ay! Si llegaran á saber estos manejos Alcalá Galiano y
+Flórez Estrada ... le digo á usted que me voy á reír de gusto.
+
+--Esas son las cabezas de adormidera que es preciso cortar--exclamó el
+viejo, guiñando el ojo y haciendo con la mano derecha, movida
+horizontalmente, la señal de quien corta alguna cosa.
+
+--Pues fuera una lástima, porque son buenos chicos. Yo, francamente se
+lo digo á usted, aunque soy en lo íntimo de mi corazón partidario
+amantísimo de mi Rey absoluto, cuando oigo á esos muchachos, y
+especialmente cuando veo á Alcalá Galiano subir á la tribuna, y empieza
+á echar flores por aquella boca, y después culebras, me da un
+escarabajeo tan grande, que me baila el corazón y me dan ganas de
+abrazarle.
+
+--Déjalos que griten: eso precisamente es lo que se busca. Mira el motín
+de esta noche: á ellos se les debe. Con muchos así, pronto estallará la
+cuerda. Eso es lo que quiere el Rey. ¡Oh! Ya verás qué pronto se
+despedazarán unos á otros.
+
+--¿Pero qué hago yo con cinco onzas?--volvió á decir el dueño del café.
+
+--Ya lo he dicho El Rey no está para despilfarros, y para levantar de
+cascos á está gente no es preciso mucho dinero.
+
+--¿Que no? Pregúnteselo usted á aquel lego exclaustrado que escribe _El
+Azote_; ya me tiene comidas tres onzas de las que usted me trajo la
+semana pasada. ¿Pues y aquel oficialito que pronunció hace días aquel
+fuerte discurso en que dijo: _Calendas Cartagos_...?
+
+--_Delenda est Carthago_, querrá usted decir.
+
+--Eso es: _dilenda ó calenda_, lo mismo da--dijo el del café.--¡Pues ese
+oficialito tiene unas tragaderas! Me comió dos empanadas de conejo como
+dos ruedas de molino. Y sobre todo, con decirle á usted que para
+conseguir que Andresillo Corcho saliera por esas calles gritando, como
+usted vió muy bien el domingo, tuve que pagarle todas sus deudas, que
+eran ocho meses al casero, y qué sé yo cuántos piquillos sueltos á los
+amigos... Y luego no gana uno para sustos, don Elías. Vuelvo á repetirle
+á usted que si los liberales de copete descubren estas socaliñas, no me
+dejarán un hueso en su lugar.
+
+--Mucha cautela, ten mucha cautela: nada de papeles escritos, no me
+dirijas cartas, no fíes al papel ni una idea sobre este punto,--le dijo
+Elías con severidad.
+
+--Y dígame usted--continuó el del café, bajando la voz como si
+temiera ser oído por Robespierre;--dígame usted, ¿cuándo se alza la
+Guardia Real?
+
+--No sé--dijo Elías, encogiéndose de hombros.
+
+--Dicen que la _Santa Alianza_ ha escrito al Rey.
+
+Elías debía ser hombre prudentísimo, porque contestó "no sé" á secas
+como á la primera pregunta.
+
+Entonces se oyó otra vez, aunque muy lejano, el mismo ruido de voces,
+que hizo salir del club á toda la concurrencia.
+
+"Creo que piensan allanar la casa de Toreno.
+
+--Bien: me alegro--dijo el viejo con siniestra satisfacción.--Veo que
+empiezan á devorarse unos á otros. No podía suceder otra cosa. ¡Oh! Yo
+entiendo á esta canalla. ¿Y qué había de suceder? ¿España podrá estar
+mucho tiempo en manos de una gavilla de pensadores desesperados? Si esto
+durara, yo dudaría de la Providencia, que arregla á las naciones como da
+aliento á los individuos, España está sin Rey, que es estar sin gloria,
+sin vida y sin honor. ¿Había, por ventura, Constitución cuando España
+fué el primer país del mundo? Eso de hacer el pueblo las leyes es lo más
+monstruoso que cabe. ¿Cuándo se ha visto que el que ha de ser mandado
+haga las leyes? ¿Sería justo que nuestros criados nos mandaran? Aquí no
+hay Rey ni Dios esto se acabará; yo te jure que se acabará."
+
+Al decir esto, el viejo abría los ojos y apretaba los puños con furor.
+El del café no pudo resistir al encanto de tanta elocuencia, levantóse
+de su trípode y le abrazó. Al alargar sus manos con entusiasmo, una
+botella cayó y fué rodando hasta dar un golpe á Robespierre, el cual,
+despertando súbitamente, dió un atroz maullido y fué á buscar regiones
+más tranquilas en lo alto del armario de los bizcochos.
+
+Elías sacó de su bolsillo una pequeña faja negra, que le servía de
+tapabocas, se la envolvió al cuello y se dispuso á salir. El cafetero,
+con su oficiosidad acostumbrada en presencia de aquel personaje, se
+dirigió á abrirle la puerta. Ya principiaba á despuntar el día. El viejo
+realista salió sin saludar á su amigo y tomó la dirección de su casa.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO III
+
+
+
+#Un lance patriótico y sus consecuencias#.
+
+
+Don Elías cruzaba la Carrera de San Jerónimo, cuando vió que hacia él
+venían unos cuantos hombres que reían y gritaban dando vivas á la
+Constitución y á Riego. Trató de evitar el encuentro, y tomó la otra
+acera; pero ellos pasaron también, y uno le detuvo.
+
+Eran cinco individuos, y de ellos tres, por lo menos, estaban
+completamente embriagados. Nuestro ya conocido Calleja les mandaba.
+Componíase la cuadrilla de un chalán del barrio de Gilimón y un matutero
+del Salitre, un caballero particular conocido en Madrid por sus trampas
+y gran prestigio en la plazuela de la Cebada, y finalmente, un mocetón
+alto, flaco y negro, que tenía fama de guerrillero, y del cual se
+contaban maravillas en las campañas de 1809 y después en los sucesos del
+20. El sello de sus hazañas marcaba siniestramente su rostro en un
+chirlo, que le cogía desde la frente hasta el carrillo, cegándole un ojo
+y abollándole media nariz.
+
+Los cinco detuvieran al anciano.
+
+"¡Mátale, mátale!--dijo con aguardentosa voz el matutero, pinchando con
+la varita que llevaba en la mano el pecho de Elías.
+
+--No, déjale, Perico. ¿De qué vale espachurrar á este bicho?
+
+--Si es Coletilla--exclamó él del chirlo reconociéndole.--Coletilla,
+el amigo de Vinuesa, el que anda por los clubs para contarle al Rey
+lo que pasa.
+
+--¡Que cante el _Trágula!_--dijo el chalán, que estaba envuelto desde el
+pescuezo á la rabadilla en un ceñidor encarnado, por entre cuyo pliegues
+asomaba el puño de uno de aquellos célebres alfileres de Albacete que
+tanto dan que hacer á la justicia.
+
+--Tres Pesetas, coge por ese brazo al señorito."
+
+Tres Pesetas puso su mano sobre el gorro de Elías y se lo tiró al suelo,
+dejando al aire la pelada calva del anciano. Carcajada sonora acogió
+este movimiento.
+
+"¡Miren que orejazas de mochuelo!--añadió el guerrillero, tirándole de
+la derecha hasta inclinarle la cabeza sobre el hombro.
+
+--_Pos_ no tiene mala cabeza _é pelailla pa_ jugar á los trucos--dijo el
+matutero, dándole un papirotazo en mitad del cráneo."
+
+El realista estaba lívido de cólera: apretaba los puños en convulsión
+nerviosa, y en sus ojos brillaron lágrimas de despecho. En esto Calleja,
+que parecía tener gran autoridad entre aquella gente, se agarró al brazo
+de Elías, y exclamó, riendo con la desenfrenada hilaridad de la
+embriaguez:
+
+"Ven, bravucón, ven con nosotros. Ciudadanos--prosiguió, volviéndose á
+los otros:--éste es el gran Coletilla, el mismo Coletilla. Seremos
+amigos. Nos va á presentar al Rey constitucional para que nos haga...."
+
+--¡_Menistros_!--gritó el matutero enarbolando su vara.
+
+--Ciudadanos, ¡viva el Rey absoluto, viva Coletilla!
+
+--Vamos á _jaserle_ comunero de la gran _comuniá_--dijo el
+matutero.--Primera prueba. ¡Que salte!
+
+--¡Que salte!
+
+--¡Que salte!
+
+Y uno de ellos tomó de la mano á Elías como para hacerle saltar,
+mientras otro, empujándole con violencia, le hizo caer al suelo.
+
+"_Zegunda_ prueba--chilló Tres Pesetas:--toma esta espada, pincha á uno
+de nosotros."
+
+Y sacando un sable le dió de plano tan fuerte golpe, que le obligó á
+caer en opuesto sentido.
+
+"Dí '¡viva la constitución!'
+
+--¿Pues no lo ha _é ezir?_ Y si no, yo tengo aquí unas
+_explicaeras_...--vociferó el matutero, sacando su navaja.
+
+--Este tunante fué el que delató al cojo de Málaga--dijo el caballero
+particular.
+
+--Y el amigo de Vinuesa.
+
+--Señores, éste no es más que Coletilla, el gran Coletilla--afirmó
+Calleja con mucha gravedad."
+
+La ferocidad se pintaba en los ojos del matutero y del chalán. El de la
+cicatriz cogió por el cuello á Elías, y con su mano vigorosa le apretó
+contra el suelo.
+
+"Suéltalo, Chaleco; déjalo tendido."
+
+Es de advertir que el matutero era conocido entre los de su calaña por
+el extravagante nombre de Chaleco.
+
+"Déjamelo á mi--exclamó el chalán.--_Tríncalo por el piscuezo; quío_ ver
+lo que tienen esos realistas dentro del buche."
+
+Muy mal parado estaba el infeliz Elías; y ya se encomendaba á Dios con
+toda su alma, cuando la inesperada llegada de un nuevo personaje puso
+tregua á la cólera de sus enemigos, salvándole de una muerte segura.
+
+Era un militar alto, joven, bien parecido y persona de noble casa sin
+duda, porque, á pesar de su juventud, llevaba charreteras de una alta
+graduación. Traía largo capote azul, y uno de aquellos antiguos y
+pesados sables, capaces de cercenar de un tajo la cabeza de cualquier
+enemigo. Al verle que se interponía en defensa del anciano, los otros se
+apartaron con cierto respeto, y ninguno se atrevió á insistir.
+
+"Vamos, señores, dejen ustedes en paz á ese pobre viejo, que no les hace
+ningún daño--dijo el militar.
+
+--Si es Coletilla, el mismo Coletilla.
+
+--Pero sois cinco contra él, y él es un pobre señor indefenso.
+
+--Eso mismo decía yo--exclamó Calleja, con la misma risa de borracho.
+
+--_Poz_ que diga '¡viva el Rey constitucional!'
+
+--Lo dirá cuando se vea libre de vosotros. Yo respondo de que es un buen
+liberal y hombre de bien.
+
+--¡Si es un servilón!--exclamó Chaleco.
+
+¿Y qué queréis hacer con él?--preguntó el militar.
+
+--Poca cosa--dijo Tres Pesetas, que era el más atrevido.--No más que
+abrirle un tragaluz en la barriga _pa_ que salgan á misa las _asaúras_.
+
+--Vamos, marchaos á vuestras casas--dijo el militar con mucha
+entereza:--yo le defiendo.
+
+--¿Usía?
+
+--Sí, yo. Marchaos, yo respondo de él.
+
+--Pues sino _ize_ ¡viva la...!
+
+--Dí '¡viva la Constitución!'--exclamaron todos á la vez, menos Calleja,
+que se estaba riendo como un idiota.
+
+--Vamos--manifestó el militar, dirigiéndose á Elías: dígalo usted, es
+cosa que cuesta poco, y además hoy debe decirlo todo buen español.
+
+--¡Que lo diga!
+
+--¡Que lo _iga_ pronto!"
+
+El militar persistía en que dijera aquellas palabras, como un medio de
+verse libre; pero Elías continuaba en silencio.
+
+"Vamos padrito, pronto--dijo el matutero.
+
+--¡No!--exclamó Elías con profunda voz y trémulo de indignación."
+
+Entonces Tres Pesetas alzó la vara sobre el viejo; los demás se
+dispusieron á acometerle, y fué preciso que el militar empleara todas
+sus fuerzas y todo su prestigio para impedir un mal desenlace.
+
+"Diga usted ¡viva la Constitución!"
+
+--¡No!--repitió Elías. Y como si recibiera inspiración del cielo, en un
+arrebato de supremo valor exclamó:
+
+"¡Muera!"
+
+Los cuatro desalmados rugieron con ira; pero el militar parecía resuelto
+á defender á Elías hasta el último trance.
+
+"Apartaos--dijo.--Este hombre está loco. ¿No conocéis que está loco?
+
+--Que retire esas palabras--dijo riendo siempre Calleja, que aun en la
+embriaguez blasonaba de usar con propiedad las formulas parlamentarias.
+
+--¿Qué _rítire_ ni _ritire_?
+
+--Si, está loco--dijo Chaleco;--y si no está loco, está bo ... bo
+... borracho.
+
+--¡Eso es ... eso ... borracho!--gritó Calleja, que al fin había
+necesitado apoyarse en la pared para no caer en tierra."
+
+Algunos vecinos se habían asomado; algunos transeúntes trabaron
+conversación con el venerable Tres Pesetas, y ya sea que un ebrio se
+distrae fácilmente, ya que les impusiera temor la actitud firme del
+militar, lo cierto es que los cuatro amigos de Calleja dejaron en paz á
+Elías, el cual, ayudado de su protector, se levantó como pudo y se puso
+el gorro que casi había perdido la forma bajo los pies del matutero. El
+militar, al detener con un vigoroso esfuerzo el movimiento agresivo de
+Chaleco contra Elías, se rozó la mano izquierda con la extremidad
+puntiaguda de la empuñadura de la navaja que el mozo llevaba en la faja.
+Esta rozadura le levantó un poco la piel y le hizo derramar alguna
+sangre. El militar se envolvió la mano en un pañuelo, y con la derecha
+tomó el brazo del viejo. Este se hallaba magullado, roto y en un estado
+de desfallecimiento tal, que no podía andar sino á pasos cortos y
+vacilando á cada momento.
+
+El militar le sostuvo con fuerza, y andando con él muy lentamente, le
+preguntó dónde estaba su casa para llevarle á ella. Elías, sin
+contestarle, le encaminó haciéndole señas por la calle de Alcalá,
+dirigiéndose á la del Barquillo para tomar al fin la de Válgame Dios,
+donde aquel buen hombre vivía.
+
+El joven militar era sin duda poco amante del silencio, y de carácter
+alegre y comunicativo, porque por el camino comenzó á hablar con
+singular volubilidad, pareciendo que el obstinado mutismo del viejo
+estimulaba más su prolija locuacidad.
+
+No podemos transcribir los términos precisos en que habló éste, que
+desde ahora es nuestro amigo, y nos acompañará en todo el tránsito de
+esta dilatada historia; pero conociendo su carácter como lo
+conocemos, es seguro que no será aventurado poner en boca suya éstas
+ó parecidas palabras:
+
+"Hay que deplorar, amigo mío, en esta imperfecta vida humana, que las
+cosas mejores y más bellas tienen siempre un lado malo; fatal obscuridad
+que proyecta en breve parte de su esfera lo más resplandeciente y
+luminoso. Las instituciones más justas y buenas, ideadas por el hombre
+para producir efectos de bien común, ofrecen en los primeros tiempos de
+práctica extraños resultados, que hacen dudar á los de poca fe de la
+bondad y justicia de ellas. Los hombres mismos que fabrican un objeto de
+sutil mecanismo, vacilan en los primeros momentos del uso, y no aciertan
+á regular su compás y reposado movimiento. La libertad política,
+aplicación al gobierno del más bello de los atributos del hombre, es el
+ideal de los Estados. ¡Pero qué penosos son los primeros días de
+práctica! ¡Como nos aturde y desespera el primer ensayo de esta máquina!
+
+"El mayor inconveniente es la impaciencia. Hay que tener perseverancia y
+fe, esperar á que la libertad dé sus frutos y no condenarla desde el
+primer día. ¿No sería loco el que plantando un árbol le arrancara
+desesperado al ver que no echaba raíces, crecía y daba flores y frutos
+al primer día?"
+
+Es probable que el militar no empleara estos mismos términos; pero es
+seguro que las ideas eran las mismas. Lo cierto es que al concluir
+esperó á ver si su peroración producía algún efecto en el viejo; pero
+éste sumamente abstraído, daba muestras de no atender á sus palabras y
+de hacer en su interior otras consideraciones no menos transcendentales
+y profundas.
+
+"Es de deplorar--continuó el militar reforzando su elocuencia con un
+poco de mímica,--es de deplorar que los primeros derechos concedidos por
+la libertad sean mal empleados por algunos hombres. El hábito de la
+libertad es uno de los más difíciles de adquirir y tenemos que sufrir
+los desaciertos de los que por su natural rudeza tardan más en adquirir
+este hábito. Pero no desconfiemos por eso, amigo. Usted, que es sin duda
+buen liberal, y yo, que lo soy muy mucho, sabremos esperar. No
+maldigamos al sol porque en los primeros momentos de la mañana produce
+molestia en nuestros ojos, cuando salen bruscamente de la obscuridad y
+del sueño."
+
+Paróse por segunda vez el joven para tomar aliento y ver si la fisonomía
+del anciano daba señales de aprobación; pero no observó en aquel rostro
+singular otra cosa que abstracción y melancolía.
+
+"Esos que le han detenido á usted--continuó el militar,--no son
+liberales. O son agentes ocultos del absolutismo, ó ignorantes soeces
+sin razón ni conciencia. O libertinos sin instrucción, ó alborotadores
+asalariados. ¿Será preciso quitarles la libertad y no devolvérsela hasta
+que reciban educación ó castigo? Entonces, ¿habrá libertad para unos, y
+para otros no? Ha de haberla para todos, ó quitársela á todos. ¿Y es
+justo renunciar á los beneficios de un sistema por el mal uso que
+algunos pocos hacen de él? No: más vale que tengan libertad ciento que
+no la comprenden, que la pierda uno solo que conoce su valor. Los males
+que con ella pudieron ocasionar los ignorantes son inferiores al inmenso
+bien que un solo hombre ilustrado puede hacer con ella. No privemos de
+la libertad á un discreto por quitársela á cien imprudentes."
+
+El joven se paró por tercera vez por dos razones: primera, porque no
+tenía más que decir (insistimos en que no empleó las mismas palabras); y
+segunda, porque el viejo, al llegar á su calle, se detuvo en una puerta,
+y dijo: "Aquí." El viejo había concluido, y el militar iba á dejar á su
+nuevo amigo; pero notó que estaba éste cada vez más desfallecido y
+corría peligro de no poder subir si le abandonaba. El locuaz y discreto
+joven entró, pues, en la casa sosteniendo al realista, que apenas podía
+dar un paso.
+
+La mansión de Elías se ostentaba en la mitad de la calle de Válgame
+Dios, donde hacía veces de palacio. Colocada entre dos casas _á la
+malicia_, aparecía allí con proporciones gigantescas, sin que por eso
+tuviera más que dos pisos altos, de los cuales el superior gozaba la
+singular preeminencia de ser habitado por nuestro héroe.
+
+La fachada era mezquina, fea. El cuarto bajo servía de oficina á las
+ruidosas ocupaciones de un machacador de hierro, que surtía de sartenes,
+asadores y herraduras á todo el barrio del Barquillo. Los balcones del
+principal eran fiel remedo de los jardines colgantes de Babilonia,
+porque había en ellos muchos tiestos con flores, muchas matas que
+estaban en camino de ser árboles, juntamente con tres jaulas de
+codornices y dos reclamos, que por la noche daban armonía á toda la
+calle. En medio de esta selva y de estos gorjeos se veía una muestra de
+_Prestamista sobre alhajas_.
+
+El portal era angosto y muy largo. Para llegar á la escalera, que estaba
+en lo profundo, se corrían mil peligros á causa de las sinuosidades del
+terreno, en el cual los hoyos, llenos de inmundicia, alternaban con
+puntiagudos guijarros, alzados media cuarta. La escalera era angosta, y
+sus paredes, blanqueadas en tiempo de Felipe V, cuando menos, se
+hallaban en el presente siglo cubiertas de una venerable rapa de mugre,
+excepto en la faja ó zona por donde rozaban los codos de los que subían,
+la cual tenía singular pulimento. En uno de los tramos había, no un
+candil, sino el sitio de un candil manifestado en una gran chorrera de
+aceite hacia abajo, una gran chorrera de humo hacia arriba, y en la
+convergencia de ambas manchas un clavo ennegrecido.
+
+Llegaron al segundo, y el militar llamó. Sin duda, alguna persona
+esperaba con impaciencia, porque la puerta se abrió al momento. Abrióla
+una joven como de diez y ocho años de edad, que al ver el aspecto
+abatido del viejo, y sobre todo al ver que un desconocido le
+acompañaba, cosa sin duda muy rara en él, dejó escapar una exclamación
+de temor y sorpresa.
+
+"¿Qué hay? ¿Qué le ha pasado á usted?" dijo cerrando la puerta, después
+que los dos estaban en el pasillo.
+
+E inmediatamente marchó delante y abrió la puerta de una sala, donde
+entraron los tres. El anciano no habló palabra, y se dejó raer en un
+sillón con muestras de dolor.
+
+"¿Pero está usted herido? ¿A ver? Nada--dijo la joven examinando con
+mucha solicitud á Elías y tomándole la mano.
+
+No ha sido nada--dijo el militar, que se había descubierto
+respetuosamente,--no ha sido nada: pasaba hace un momento por la calle,
+y cinco hombres soeces que le encontraron quisieron que cantara no sé
+qué cosa, y el señor, que no estaba para cantos, se negó."
+
+La joven miró al militar con expresión de estupor. Parecía no comprender
+nada de lo que éste había dicho.
+
+"Eran unos borrachos que quisieron hacerle daño; pero pasé yo
+felizmente... No se asuste usted: no tiene nada."
+
+Elías pareció un poco repuesto; apartó con despego á la joven, y su
+semblante principió á serenarse.
+
+"¡Ay! qué miedo he tenido esta noche--dijo la joven.--Esperándole hora
+tras hora y sin parecer.... Luego esos alborotos en la calle.... A media
+noche pasaron por ahí unos hombres gritando. Pascuala y yo nos
+escondimos allí dentro, y nos sentamos en un rincón temblando de miedo.
+¡Cómo gritaban! Después sentimos muchos golpes ... decían que iban á
+matar á uno. Nosotras nos pusimos á llorar: Pascuala se desmayó; pero yo
+procuré animarme, y juntas empezamos á rezar de rodillas delante de la
+Virgen que está allí dentro. Después se fué alejando el ruido; sentimos
+unos quejidos en la calle. ¡Ay! no lo quiero recordar. Todavía no se me
+ha quitado el susto."
+
+El militar oyó con interés estas palabras; pero sin dejar de oirlas
+dirigió su atención á reconocer el sitio en que se hallaba y á examinar
+el aspecto de la amable persona que en él vivía.
+
+La casa era modesta; pero la sencillez y el aseo revelaban en ella un
+bienestar pacífico.
+
+La joven llamó su atención más que la casa. Clara (que así se llamaba,)
+representaba más de diez y ocho años y menos de veintidós. Sin embargo,
+estamos seguros de que no tenía más que diez y siete. Su estatura era
+más bien alta que baja, y su talle, su busto, su cuerpo todo tenían las
+formas gallardas y las bellas proporciones que han sido siempre
+patrimonio de las hijas de las dos Castillas. El color de su rostro,
+propiamente castellano también, era muy pálido, no con esa palidez
+intensa y calenturienta de las andaluzas sino con la marmórea y fresca
+blancura de las hijas de Alcalá, Segovia y Madrid. En los ojos negros y
+grandes había puesto todos sus signos de expresión la tristeza. Su nariz
+era delgada y correcta, aunque demasiado pequeña; su frente pequeña
+también, pero de un corte muy bello; su boca muy hermosa y embellecida
+más por la graciosa forma de la barba y la garganta, cuya voluptuosidad
+y redondez contribuía á hacer de su semblante uno de los más
+encantadores palmos de cara que se había ofrecido á las miradas del
+militar desconocido, el cual (digámoslo de paso) era hombre corrido en
+asuntos femeninos.
+
+El peinado de Clara podía rigurosamente ser tachado de provinciano,
+porque se alzaba en un moño de tres tramos sobre la corona. Este modo de
+peinarse era ya desusado en la corte; pero la belleza suele generalmente
+triunfar de la moda, y Clara estaba muy bien con su trenza piramidal. El
+traje era de los que usaba entonces la clase no acomodada, pero tampoco
+pobre, es decir, un guardapiés de tela clara con pintas de flores,
+mangas estrechas hasta el puño, talle un poco alto y el corte del cuello
+cuadrado y adornado de múltiples encajes.
+
+La investigación del militar duró mucho menos de lo que hemos empleado
+en describir la figura. Durante algunos segundos estuvieron los tres
+personajes inmóviles el uno frente al otro sin decir palabra, hasta que
+el viejo, como continuando una peroración interior, exclamó con un
+repentino acceso de ira y lanzando de sus ojos rápidamente iluminados
+una mirada feroz.
+
+"¡Infames, perros! Quisiera tener en mi mano un arma terrible que en un
+momento acabara con todos esos miserables. ¡Ah! Pero ellos no tienen la
+culpa. Tienen la culpa los otros, los sabios, los declamadores, los que
+les educan, esos malvados charlatanes que profanan el don de la palabra
+en los infames conciliábulos de las Cortes. Tienen la culpa los
+revolucionarios, rebeldes á su Rey, blasfemos de su Dios, escarnio del
+linaje humano. ¡Oh, Dios de justicia! ¿No veré yo el día de la
+venganza?"
+
+El militar estaba atónito y algo corrido. Parecíale que aquello era una
+réplica indirecta á su expresiva disertación del camino; y aunque se le
+ocurrió contestarla, vió en el rostro de Elías una expresión de
+contumacia y ferocidad que le intimidó. Su atención estaba en parte
+reconcentrada en la compañera del realista. Clara miraba al viejo con la
+indiferencia propia de la costumbre, y al mismo tiempo miraba á su
+protector como si se avergonzara de la extrañeza que le causaban las
+palabras del viejo.
+
+El militar, poco cuidadoso al fin de las imprecaciones del realista,
+comenzó á sentir interés hacia aquella pobrecilla, que, sin saber por
+qué, le inspiró mucha lástima desde el principio.
+
+Pero llegó un momento en que el joven sintió su situación embarazosa.
+Elías continuaba en voz baja su soliloquio sin cuidarse de él; era
+preciso marcharse; y eso de marcharse sin satisfacer un poco la
+curiosidad y hablar otro poco con la joven, no le gustaba. Miró á Elías
+con insistencia y se acercó á él; pero éste no daba muestras de fijar en
+el otro la atención, ni tenía gratitud, ni afecto, ni cortesía, ni era,
+al parecer, cortado por el común patrón de los demás hombres. Al fin,
+viéndole tan abstraído, resolvió tomar pretexto de la protección que le
+había dispensado para hacer hablar á la muchacha.
+
+--No tema usted nada--le dijo en voz baja, apartándose hacia la
+ventana.--No ha recibido golpe ninguno. Está aterrado por lo sorpresa y
+la ira; pero se calmará.
+
+--Sí, se calmará ... un poco.
+
+--Y se pondrá contento.
+
+--Contento, no.
+
+--Cuidado: por usted no estará triste.
+
+Esto, que podía pasar por una galantería, no hizo efecto ninguno en
+Clara. Volvióse para mirar á Elías, que continuaba en la misma postura,
+gesticulando á solas. De tiempo en tiempo profería sus adjetivos
+predilectos "¡Malvados, perros!"
+
+El militar arriesgó entonces la pregunta, y bajando más la voz, y
+apartándose hasta llegar al hueco de la ventana, dijo:
+
+"Tal vez será indiscreción la pregunta que voy á hacerle á usted;
+pero me disculpa el gran interés que por ese caballero me he tomado,
+y el deseo de servirle bien en lo que pueda. ¿Este señor está en su
+cabal juicio?"
+
+Clara miró al militar con expresión de gran asombro; y como si la
+pregunta fuera una revelación, contestó:
+
+--"¿Loco?..." Y después de una pausa, añadió encogiéndose de
+hombros: "No sé."
+
+La curiosidad del militar creció.
+
+--No lo tome usted á agravio; pero su conducta, sus palabras en aquella
+pendencia, lo sombrío de su aspecto, lo que ahora acaba de decir, me
+hacen creer que padece una enajenación.
+
+Clara miraba al joven con expresión que tenía algo de afirmativa.
+
+--Yo no sé--dijo al fin.--El pobrecito padece mucho. Yo también padezco
+de verle. No está nunca alegre: á veces creo que se me va á morir en un
+arrebato de ira. Pasa las noches leyendo libros, escribiendo cartas, y á
+veces habla consigo mismo como ahora. A Pascuala y á mí nos da mucho
+miedo: la sentimos levantarse y pasear precipitadamente, dando vueltas
+en este cuarto. De día sale temprano, y está fuera toda la noche.
+
+El militar sintió aumentarse la compasión que Clara le inspiró desde el
+principio, porque le parecía que aquella infeliz era una mártir, que
+sufría resignada los atropellos de un loco.
+
+--Pero usted--dijo con el mayor interés, ¿no es víctima de sus
+bruscos ademanes? ¿No la maltrata á usted? Entonces sería cosa de
+declararle rematado.
+
+--¿A mí? No--dijo Clara;--no me ha maltratado nunca.
+
+Parecerá extraño que Clara, sin conocer al militar, le hiciera
+declaraciones que parecen de íntima confianza; pero esto, que en
+circunstancias ordinarias sería raro, en este caso no lo era. Clara
+había vivido siempre en compañía de aquel viejo: era huérfana, no tenía
+parientes ni amigas, no salía nunca, no se comunicaba con nadie, se
+consumía en el desierto de aquella casa, sin otra cosa que algunos
+recuerdos y algunas esperanzas que luego conoceremos. Su carácter era
+extremadamente sencillo: un incidente imprevisto le ponía delante á un
+hombre cortés y generoso que para satisfacer su curiosidad empleaba
+hábiles recursos de conversación, y ella le dijo lo que quería saber; se
+lo dijo obedeciendo á una poderosa necesidad de desahogo, hija de su
+aislamiento y melancolía.
+
+El curioso no se atrevía á continuar investigando: ya iba á despedirle
+mal de su grado, cuando Clara vió que tenía una mano ensangrentada, y
+exclamó sobrecogida:
+
+--¡Está usted herido!
+
+--No es nada: un rasguño.
+
+--Pero sale mucha sangre. ¡Jesús! tiene usted la mano destrozada.
+
+--¡Oh! no es nada.... Con un poco de agua....
+
+--Voy al momento.
+
+Clara se marchó muy á prisa y volvió á poco rato, entrando en la
+habitación inmediata: traía una jofaina, que puso sobre la mesa, y llamó
+al militar, que no tardó en acercarse.
+
+--¿Y tiene familia?--dijo éste tocando el agua con la mano para ver si
+estaba muy fría.
+
+--¿Familia?--contestó Clara con su naturalidad acostumbrada.--No: me
+quería mucho. Yo deseo tanto que se le quiten de la cabeza esas
+manías.... Antes era muy bueno para mí, y estaba muy alegre.... Yo era
+muy niña entonces.
+
+--Antes era muy bueno. ¿Y ahora no lo es?
+
+--Sí; pero ahora.... Como tiene tantas cosas en qué pensar....
+
+--¿Y desde cuando ha variado?
+
+--Hace mucho tiempo, cuando hubo muchos alborotos y dijeron que iban á
+matar á ... ¿al Rey?... no sé á quién. Pero antes de eso, ya estaba casi
+siempre alterado. Cuando yo era muy niña ... No ... entonces salíamos
+los domingos á paseo, y me llevaba á Chamartín y comíamos en el campo
+con Pascuala.
+
+--¿Y ahora no sale usted nunca de aquí?
+
+--Nunca--dijo Clara, como si aquella soledad en que vivía fuera la cosa
+más natural del mundo.
+
+El militar se interesaba cada vez más por la persona que tan
+repentinamente había conocido. Cada vez sospechaba más que aquella
+infeliz era víctima de las brutalidades del fanático. Desde el sitio en
+que se hallaba, veía al viejo sentado en un sillón y entregado á su mudo
+frenesí. Mirando después á Clara, cuya gracia sencilla y melancólica
+franqueza formaban contraste con el terrible realista, se aumentó su
+confusión, su curiosidad y sus temores.
+
+--¿Y usted no sale para distraerse, para ver y reponerse de estar aquí
+encerrada tanto tiempo?--le dijo casi conmovido.
+
+--¿Yo?... ¿para qué salgo? Me pongo triste cuando salgo. No veo la calle
+sino cuando voy á las Góngoras los domingos muy temprano; pero al verme
+fuera, me parece que estoy más sola que aquí.
+
+--¿Y él no tiene empeño en que usted se divierta, en que pase
+agradablemente la vida?--dijo el militar casi asustado de su curiosidad
+y mirando de soslayo á Elías para ver si atendía á su conversación.
+
+--¿El? Pero yo no quiero divertirme ... porque ... ¿qué voy yo hacer
+fuera de aquí? El dice que debo estar siempre en la casa.
+
+--¿Pero usted no trata á nadie, no ve á nadie?
+
+--A Pascuala, que me quiere mucho.
+
+Ya el militar tenía ganas de saber quién era aquella Pascuala.
+
+--¿Y esa Pascuala es amiga de usted?
+
+--Es la criada.
+
+--Ya... ¿Y no tiene usted más amiga? A la edad de usted es natural y
+conveniente la amistad de las jóvenes, y, sobre todo, no se puede vivir
+de esa manera. Es preciso....
+
+--Yo estoy bien así. El dice que no debo conocer á nadie.
+
+--¿Y la obliga á usted á llevar esta vida tan triste?
+
+--No me obliga. Yo, si quisiera, podría salir. El no está nunca aquí.
+Pero yo ... Dios me libre ... ¿A dónde había de ir?
+
+El militar no sabía qué pensar. ¿Qué relaciones existían entre aquel
+monomaníaco y aquella joven? ¿Sería su padre, su marido?...--No--decía
+para sí.--Es repugnante sospechar que puedan existir los vínculos del
+matrimonio entre los dos.
+
+--No extrañe usted mis preguntas--dijo, continuando con
+ansiedad;--pero me interesan mucho ustedes dos. ¿Y á él nadie le
+visita, nadie viene á verle?
+
+--Conoce mucho á unas señoras, que llaman las señoras de Porreño. Son
+nobles y fueron muy ricas.
+
+--¿Y vienen aquí?
+
+--Muy pocas veces. Él las quiere mucho.
+
+--Y esas, que presumo serán personas de buenos sentimientos, ¿no le
+tienen á usted cariño, no la quieren?
+
+--¿A mí? Una vez me dijeron que yo parecía ser una buena muchacha.
+
+-¿Y nada más? ¿No le han dicho más?
+
+--¡Ah! son muy buenas. El dice que son muy buenas. Una de ellas dicen
+que es santa.
+
+Estas declaraciones eran hechas por Clara con una ingenuidad tan
+espontánea, que conmovía al que pudiera oirlas. Para que el lector, que
+aún no conoce la infinita bondad de este carácter, no estrañe la
+franqueza leal y la sublime indiscreción de la pobre Clara, añadiremos
+que durante años enteros esta desgraciada no veía más persona que don
+Elías, Pascuala, y á veces, muy de tarde en tarde, las tres melancólicas
+efigies de las señoras de Porreño. Su vida era un silencio prolongado y
+un hastío lento. Tan solo pudieron reanimarla y darle alguna felicidad
+los cuarenta días que, seis meses antes de estos sucesos, había pasado
+en Ateca, pueblo de Aragón, á donde Elías la mandó para que disfrutara
+del campo. Más adelante veremos por qué tomó Elías esta determinación, y
+lo que resultó del viaje de Clara.
+
+--Pero es posible--continuó el militar, olvidado de que Elías estaba
+cerca--¿es posible que pase usted la vida de esta manera, sin más
+compañía que la de ese hombre? ¿Y no ha salido usted nunca de aquí, no
+ha ido al campo?
+
+--Sí; estuve unos días fuera, hace seis meses.
+
+--¿En dónde?
+
+--En Ateca. El me mandó. Me puse mala, y fuí allá á restablecerme.
+Estuve en su pueblo.
+
+--Ya.--dijo el militar, contento de haber encontrado un motivo, aunque
+pequeño, para suponer que aquel hombre no era enteramente feroz.
+
+--¿Y lo pasó usted bien?
+
+--¡Ah! sí: me alegré mucho de estar allí.
+
+--¿Y no quiera usted volver?
+
+--¡Oh! sí,--exclamó Clara, sin poder contener una exclamación expansiva.
+
+--Usted no debe estar aquí; usted tiene el corazón más bondadoso que
+puede existir. ¿Para qué, sino para la sociedad, puede haber creado Dios
+un conjunto de gracias y méritos semejante? ¡A cuántos podría usted
+hacer felices! ¿No ha pensado en esto? Piense usted en esto.
+
+Clara no pareció hacer caso de la galantería. Quedó en silencio y
+con los ojos bajos, tal vez ocupada en _pensar en aquello_, como el
+joven le aconsejó. ¿Quién sabe cuáles serían sus reflexiones en
+aquellos momentos?
+
+El curioso esperaba una contestación, cuando Elías, mirando hacía la
+habitación en que hablaban, exclamó:
+
+"¡Clara, Clara!"
+
+El militar se dirigió rápidamente hacia él, y disimulando su
+turbación, le dijo:
+
+"Caballero, no he querido marcharme hasta estar seguro de su mejoría.
+Aquí le contaba á esta niña el caso, y le hacía una relación de la
+imprudencia de aquellos hombres. Ya le veo á usted tranquilo y fuerte, y
+me retiro, diciéndole que puede disponer de mí para cuanto yo pueda
+serle útil.
+
+--Gracias--contestó secamente Elías.--Clara, acompaña á este caballero.
+
+Era preciso retirarse; ya no había pretexto alguno para permanecer allí.
+Su mano estaba perfectamente vendada, y su protegido le había indicado
+la puerta. El impresionable joven no sabía que hacer para no salir. Miró
+á Clara para ver si leía en sus ojos el deseo de que no se marchara;
+pero ella manifestaba la mayor indiferencia, y hasta se había adelantado
+á abrir la puerta.
+
+No había mas remedio. El militar tendió una mano al realista, que alargó
+dos dedos fríos y huesosos, y salió de la sala; al llegar á la puerta,
+quiso entablar de nuevo la conversación; pero la reverencia que le hizo
+la joven acabó de desesperarle. Salió, y se paró fuera otra vez.
+
+--No olvide usted lo que le he dicho. Usted no puede vivir de esta
+manara--dijo, bajando el primer escalón.--Es preciso que usted...
+
+--¡Clara, Clara!--exclamó el fanático desde dentro con voz fuerte."
+
+Clara cerró la puerta, y el militar se quedó cortado y aturdido en la
+escalera. Su primer intento fué llamar otra vez, llamar hasta que ella
+saliera; pero reflexionó en lo imprudente de semejante conducta. Bajó
+con lentitud.--¿Qué misterio hay en esta casa?--decía para sí.--Al
+hallarse en la calle, sintió mas viva su curiosidad, y la compasión
+hacia la joven era mas intensa.--¿Es su hija, es su mujer, es su
+sobrina, es su protegida?--exclamó.--¡Oh! No es posible renunciar á
+saber los secretos de esta casa. ¿Cómo renunciar á oírlos de la boca de
+Clara, que los contaba con tanta ingenuidad?
+
+Anduvo un buen trecho por la calle, y se paró, miró á la casa. Ella
+misma no me recibirá--dijo:--esto ha sido una casualidad. Y si vuelvo
+¿con qué pretexto?... ¡Cuánto debe padecer esa infeliz! Tiene cara de
+sufrir mucho ... en compañía de esa fiera, sin ver á nadie ni hablar
+con nadie....
+
+Maquinalmente se dirigió otra vez á la casa, y continuando su
+soliloquio, decía:--Tal vez la riña por haber hablado conmigo; tal vez,
+aparentando distracción, oyó cuanto me dijo, se habrá ofendido y la
+maltratará.
+
+Entró, subió, procurando no ser sentido. Llegó á la puerta y se detuvo.
+Su mano tornó maquinalmente el cordón de la campanilla. Si hubiera
+sentido el menor rumor de disputa; si hubiera sentido la voz agria del
+viejo, habría llamado con todas sus fuerzas. Pero nada sintió; aplicó el
+oído. Un silencio sepulcral reinaba en la casa. De repente sintió una
+voz de mujer que cantaba, sintió pasar una persona rápidamente por el
+pasillo en que estaba la puerta; sintió el ruido del traje, rozando con
+las paredes al correr, y sintió la voz, la voz que, al pasar tan cerca,
+resonó con timbre delicado y expresivo. Era Clara, que cantaba y corría.
+¿Era acaso feliz? Nuevo misterio.
+
+El curioso se sintió más confundido: soltó el cordón, y paso á paso, y
+muy quedito, bajó mirando á todos lados con cautela como un ladrón.
+Salió á la calle: marchó resuelto á alejarse: llegó á la esquina, se
+paró, miró á la casa, y al fin, tomando una resolución, emprendió su
+camino en dirección á su casa, donde le dejaremos por ahora preocupado y
+aturdido; para volver á ocuparnos de los amigos de la calle de Válgame
+Dios, cuya vida y caracteres necesitan historia y explicación.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV
+
+
+
+#Coletilla.#
+
+
+El hombre extraño, que conocemos con el nombre de Elías, nació allá en
+el año 1762 en el pueblo de Ateca, lugar aragonés que se encuentra como
+vamos de Sigüenza á Calatayud. Fueron sus felices padres Esteban Orejón
+y Valdemorillo y Nicolasa Paredes: él, labrador honrado; ella, hija
+única del vinculero más rico del vecino pueblo de Cariñena. A los nueve
+meses justos de matrimonio nació un tierno vástago que, por las
+circunstancias que á la preñez y al parto acompañaron, á grandes empresas
+y notables prodigios estaba destinado. Es el caso que doña Nicolasa tuvo
+allá por el quinto mes un sueño extraordinario, en el cual vió que el
+fruto de su vientre, ya crecido y entrado en años, era arrebatado al
+cielo en un carro de fuego; más tarde la buena señora daba en soñar
+todas las noches que su hijo era consejero del Despacho, padre
+provincial, venticuatro, racionero, deán y hasta obispo, rey, emperador
+ó, cuando menos, papa ó archipapa.
+
+Llegó al fin el alumbramiento, y encomendándose á Dios y á cierto
+comadrón que había en Ateca, hombre de gran ingenio, dió á luz un niño,
+el cual no entró en el mundo con señales de elegido entre los elegidos,
+sino tan flaco, enteco y encanijado, que no parecía sino que su madre,
+distraída en aquel perpetuo soñar de coronas y tiaras, había apartado su
+organismo de la nutrición del muchachejo.
+
+Pero aunque éste nació como cualquier hijo del hombre, no por eso
+dejaron de verificarse al exterior algunos prodigios. Observóse en el
+cielo de Ateca la conjunción nunca vista de las siete Cabrillas con
+Mercurio; la luna apareció en figura de anillo, y al fin salió por el
+horizonte un cometa que se paseó por la bóveda del cielo como Pedro por
+su casa. El boticario del pueblo, que se daba á observar los astros,
+entendía algo de judiciaria y tenía sus pelos de nigromante, vió todas
+aquellas cosas celestiales aparecidas en el cielo de Ateca, y dijo con
+gran solemnidad que eran señales de que aquel niño sería pasmo y gloria
+del universo mundo. La conjunción significaba que dos naciones se
+unirían contra él; el cometa que él los vencería á todos, y el anillo de
+la luna á cualquiera se le alcanzaba que era signo de la inmortalidad.
+
+"Porque--decía don Pablo (que así se llamaba el boticario)--á mi no se
+me escapa nada en esto de círculos celestiales; y cosa que yo barrunto,
+ello ha de ser verdad, como esto es chocolate."
+
+Efectivamente: chocolate, y del mejor de Torroba, era el que durante los
+solemnes augurios tomaba, merced á la gratitud generosa de los Orejones.
+
+En el bautismo hubo un holgorio que déjelo usted estar. Hubo en gran
+abundancia vino aragonés, grandes ensaimadas, bollos de á cuarta,
+hogazas de á media vara, gran pierna de carnero, pimientos riojanos y
+unos bizcochos como el puño, fabricados por las monjas del Carmen
+Descalzo de Daroca. El más obsequiado era don Pablo á causa de sus
+augurios, que él consideraba dignos de grabarse en bronces y pintarse en
+tablas. Entusiasmado por la generosidad con que pagaban sus trabajos
+astronómicos, compuso una décima en que llamaba á los Orejones
+_protectores de la ciencia_.
+
+El niño crecía. Inútil es decir que durante su infancia parecían
+adquirir fundamento las esperanzas de sus padres. ¡Qué precocidad! Todo
+lo que el niño hacía era prodigioso nunca visto ni oído. Abría la boca
+para articular una sílaba: ya había dicho una sentencia. ¿Pedía la teta?
+Aquello era, según la opinión del astrólogo, un incomprensible aforismo.
+Pasaban dos, cuatro y seis años, y con la edad crecía la fama del joven
+Orejoncito.
+
+¿Sabe usted lo que he visto, señora Nicolasa?--decía el farmacéutico
+un día con cierto tono de misterio que asustó á la buena mujer.
+
+--¿Qué hay, señor don Pablo Bragas?
+
+--Que Elisico estaba ayer jugando con unas gallinas, y les pegaba á los
+pollos con una caña, que á ser manejada por más fuertes manos, no les
+dejara con vida. "Muchacho, le dije: ¿por qué castigas á esos
+animalejos?" "Porque son pollos, contestó, y los quiero matar."--"¿Y qué
+te han hecho, verduguillo."--"Les estoy mandando que digan _pío_, y no
+quieren." Vea, usted, señora doña Nicolasa, vea usted. Esto está fuera
+de lo común, por la sentencia y el gran tuétano que encierra: _Quia
+pulii sunt_. Lo mismo dijo el Dialéctico cuando zurraba á los
+jansenistas: _Quia, heretici sunt!_
+
+Doña Nicolasa Paredes, dicho sea en honor de la verdad, no comprendía
+muy bien el _tuétano_ que encerraban las palabras de su hijo; pero
+agradecida á las cariñosas profecías de don Pablo Bragas, tendió un
+mantel y puso delante del amigo una taza de sopas en caldo gordo, que
+darían rabia á un teatino.
+
+Elías creció mas, y siguiendo la discreta opinión de un lector del
+convento de dominicos de Tarazona, que fué á predicar á Ateca el día de
+la Patrona del pueblo, le mandaron á estudiar humanidades con los padres
+de dicho convento. Ya tenía doce años; allí creció su reputación, y á
+poco fué tan gran latino, que ni Polibio, ni Eusebio, ni Casiodoro se le
+igualaran.
+
+Tenía quince años cuando se celebró un consejo de familia para resolver
+si se le mandaba al Seminario de Tudela ó á la Universidad de Alcalá;
+pero al fin fueron tantas y de tanto peso las razonas de don Pablo
+Bragas en favor de la Complutense, que se adoptó su dictamen. El
+prodigio de la Naturaleza fué puesto sobre un macho, en compañía da unas
+alforjas que encerraban algunas, tortas y dos azumbres de vino, y
+después de algunos lloriqueos de doña Nicolás y de algunos dísticos que
+ensartó el de los astros, Elías partió en dirección de la patria del
+inmortal Cervantes, adonde llegó en cuatro días: de viaje.
+
+Entonces doña Nicolasa tuvo una hija. Ningún trastorno sufrió la
+Naturaleza en su nacimiento.
+
+Elías estudió en Alcalá cánones y teología. Durante sus estudios, en
+que mostró grande aplicación, los maestros no cesaron de poner en las
+mismas nubes al que tanto honraba la ilustre estirpe de los Orejones.
+Unos esperaban en él un Luis Vives, otros un Escobar, cuál un Sánchez,
+cuál un Vázquez ó un Arias Montano. Y efectivamente, el joven era
+aplicado. Pasábase las noches en vela, devorando á Eusebio, á Cavalario
+y á Grotius. Atarugábase con enormes raciones diarias del libro _De
+locis teologices,_ y cuando iba á clase descollaba entre todos.
+Entonces principiaron á marcarse los rasgos fundamentales de su
+carácter, el cual consistía en orgullo muy grande, unido á gran
+sequedad de trato y á rigidez de maneras, por lo cual sus compañeros no
+le tenían ningún cariño.
+
+Pero su reputación de sabio era general. Fué á su pueblo, y al entrar en
+él lo primero que vió fué la venerable efigie de don Pablo Bragas, que
+le saludó con un pomposo arqueo de cintura. Junto á él estaban el
+alcalde, el cura y lo más notable de Ateca, incluso el herrador. Bragas
+sacó un papel del bolsillo y leyó un discurso, mitad en latín y mitad en
+castellano, que aplaudieron todos menos el obsequiado. En la casa le
+esperaban la señora Nicolasa, que se estaba poniendo vieja, y Orejón
+_senior,_ que se conservaba muy fuerte. Su pequeña hermana era ya una
+muchacha; pero la pobre más fama tenía de traviesa que de sabía. Hubo
+una pequeña fiestecilla de confianza con abundancia de bollos, de los
+cuales la mitad (sea dicho en honor de la imparcialidad) fueron
+consumidos por don Pablo Bragas.
+
+ En el pueblo continuó Elías consagrado al estudio. Su sequedad aumentó,
+ y se determinó más su orgullo; pero los padres no notaban tal cosa, y
+ estaban amartelados con el joven. Si alguna vez los ofendía
+ momentáneamente la rigidez de su trato, contentábanse luego con oír de
+ boca de Bragas un panegírico, cuyo epílogo era siempre tazón de
+ chocolate ó magra de gran calibre.
+
+Elías tenía treinta años cuando marchó á la Corte. No sabemos si él, al
+tomar esta determinación, soñó con adquirir la gloria que los astros,
+por boca de un sabio, habían anunciado. El, sin duda, tenía dispuesto
+algún plan. Al llegar á Madrid trabó relaciones muy íntimas con los
+Padres del convento de Trinitarios, que eran sabios como unos templos.
+Hizo asimismo estrechas relaciones con un señor de la nobleza
+perteneciente á la casa ilustre de los Porreños y Venegas, marqueses de
+la Jarandilla; y tomó tal afición á esta familia, que la sirvió
+fielmente en la prosperidad, y fué su mayordomo, aun después de la ruina
+de la casa, acontecida al fin de la guerra. Al estallar ésta en 1808,
+Elías dejó sus costumbres sedentarias, sus Pandectas, su Digesto y sus
+Dacretales, para militar en las filas de Echevarri y el Empecinado;
+hizo con el primero toda la campaña de Navarra, y organizó una porción
+de somatenes en Castilla al pasar Napoleón de vuelta de Madrid.
+
+Concluida la guerra, pasó por su pueblo: su padre había muerto; su
+hermana era ya mujer y se había casado con un pariente labrador; su
+madre estaba tullida y enferma. Bragas había perdido su buen humor y su
+afición á los astros; pero no su amor á Elisico, ni el convencimiento
+profundo de que _dos naciones se unirían contra él, y que él las
+vencería á las dos_.
+
+En Ateca supo el incremento que tomaba el partido constitucional y el
+entusiasmo con que en toda la Península era mirada la Asamblea de Cádiz.
+Advirtamos que Elías detestaba de muerte á los constitucionales. Aquel
+hombre, que desde que tuvo uso de razón no vivió sino con la
+inteligencia, ni en su juventud experimentó los naturales sentimientos
+de amistad y afecto, estaba á los cuarenta años enardecido con una
+fuerte y violentísima pasión. Esta pasión era el amor al despotismo, el
+odio á toda tolerancia, á toda libertad; era un realista furibundo,
+atroz, y su fanatismo llegaba hasta hacerle capaz de la mayor
+abnegación, del sacrificio, del martirio. Su carácter era apasionado por
+naturaleza, aunque los asiduos estudios le habían comprimido y
+desfigurado. Pero al llegar á aquella época, en que era imposible á todo
+español apartar la vista del gran problema que se trataba de resolver,
+la escondida vehemencia de sentimientos de Elías se manifestó, y no en
+forma de amor, ni de avaricia, ni de ambición: se manifestó en forma de
+pasión política, de adhesión frenética á un sistema y odio profundo al
+contrario.
+
+Como consecuencia de esta evolución de su carácter, se desarrollaron en
+él una fuerza de voluntad y una energía tales, que le hubieran llevado á
+los más grandes hechos, á tener ocasión para ello. Su inteligencia, que
+era muy perspicaz y cultivada del modo que hemos dicho, prestaba más
+fuerza á aquel sentimiento exagerado; y el consorcio extraño de sus
+facultades intelectuales con su gran pasión, unido á su trato indomable,
+hacía de él uno de esos seres monstruosos, que la observación
+superficial califica ligeramente de este modo: un loco.
+
+Hundido el sistema constitucional en 1814, Elías fué feliz; pero no por
+eso vivió tranquilo, porque comenzó á tomar parte en la vida activa de
+la política, que es en todas ocasiones una vida poco agradable. Trabó
+amistad con el duque de Alagón, individuo de la odiosa camarilla;
+entraba en los conciliábulos de Palacio, y se _honró_ con la amistad de
+aquel príncipe que deshonró á su patria. Entonces tomaba parte en los
+sordos manejos de aquella corte infame.
+
+Pero vino el año 20, y nuestro personaje entró en el período de rabia
+crónica, de desorden moral y frenética tenacidad en que le hemos
+conocido. Ya sabemos poco más ó menos cómo vivía: su actividad había
+redoblado, y conspiraba con una constancia de que no se ha visto
+ejemplo. En relaciones secretas con la corte, procuraba organizar una
+reacción, y todos los medios se adoptaban si conducían al fin deseado.
+Iba á los clubs, atizaba alborotos, frecuentaba las reuniones de
+realistas y aun de los liberales. Todo lo averiguaba y lo aprovechaba
+todo. Pero ya sonaban públicamente algunas acusaciones contra él; ya se
+decía que había pertenecido á la camarilla: ya se le indicaba como
+conspirador, y más de una vez se vió amenazado por gentes que pretendían
+conocerle ó le conocían en efecto.
+
+Todos los que le conocían de vista en los círculos patrióticos le
+llamaban _Coletilla_, apodo elaborado en la barbería de Calleja, algunos
+días después del famoso aditamento que puso el Rey al discurso de la
+Corona. Aquel apéndice literario, que tan mal efecto produjo, era
+designado en el pueblo con la palabra _Coletilla_. La idea de que Elías
+era amigo del Rey, unió en la mente del pueblo la persona del fanático y
+aquella palabra: los nombres que el pueblo graba en la frente de un
+individuo con su sello de fuego, no se borran nunca. Así es que Elías se
+llamaba así, para todo el mundo.
+
+Sus pocos amigos únicamente se cuidaban bien de nombrarle así.
+
+Concluiremos consagrando un recuerdo á uno de los principales héroes de
+este capítulo. Nuestro amigo don Pablo Bragas murió en Ateca á los
+noventa y un años de edad, de calenturas gástricas, debidas al doble
+efecto de un hartazgo de salpicón y de un constipado que cogió
+examinando la conjunción de Arcturus con Marte en una noche de Enero.
+
+Desde entonces la astronomía está en Ateca en lastimosa decadencia.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO V
+
+
+
+#La compañera de Coletilla#.
+
+
+En Diciembre de 1808 militaba Elías, como hemos dicho, en una partida
+que había levantado en Segovia el Empecinado. Tuvieron varios
+encuentros con los franceses, hasta que Soult, que salió en persecución
+de Moore, encontró á los guerrilleros y les hizo retroceder hacia
+Valladolid; de allí siguieron avanzando hacia el Norte y llegaron hasta
+Astorga. Elías se quedó en Sahagún con unos cuantos hombres, dispuestos
+á organizar allí una partida considerable que hostilizara á Ney en su
+salida de Galicia.
+
+En Sahagún había un coronel segoviano que, habiéndose casado allí, vivía
+retirado del servicio militar. Era hombre de elevado carácter, de mucho
+corazón y de bien cultivada inteligencia; había sido muy rico, pero
+deparóle el cielo ó el infierno una esposa que ni de encargo hubiera
+salido tan díscola, intratable y antojadiza. El pobre militar hacía
+cuanto era imaginable para dominar el carácter de aquel basilisco, en
+quien parecían haberse reunido todas las malas cualidades que la
+naturaleza suele emplear en la elaboración de las mujeres. Empezó por
+hacerse excesivamente devota, y tal era su mojigatería, que abandonaba á
+su marido y su casa para pasarse todo el santo día entre monjas, padres
+graves, cofrades, penitentes, sin ocuparse más que de rosarios,
+escapularios, letanías, horas, antífona y cabildeos. Vivía entre el
+confesonario, el locutorio, la celda y la sacristía, hecha un santo de
+palo, con el cuello torcido, la mirada en el suelo, avinagrado el gesto,
+y la voz siempre clueca y comprimida.
+
+En los pocos momentos que pasaba en su casa era intratable. En todo
+cuanto decía su pobre marido encontraba ella pensamientos pecaminosos;
+todas las acciones de él eran mundanas: le quemaba los libros, le sacaba
+el dinero para obras pías, le llenaba la casa de padres misioneros,
+teatinos y premostratenses; y en cuanto se hablaba do conciencia y de
+pecados, empezaba á mentar los de todo el mundo, sacando á la
+publicidad de una tertulia frailuna la vida y milagros del vecindario,
+para condenarla como escandalosa y corruptora de las buenas costumbres.
+En tocando á este punto le daban arrebatos de santa cólera, y entonces
+no se la podía aguantar.
+
+Pero de repente la insoportable beata se volvió del revés; el fondo de
+su carácter era una volubilidad extremada. Cambiando repentinamente,
+adoptó un género de vida muy mundano: se salía de capa y se andaba por
+esos mundos dando zancajos con el pretexto de que tenía una fuerte
+afección moral y necesitaba distracción. Acompañábala algún militar
+joven ó algún abate verde. Su marido, viendo que era imposible detenerla
+en casa, tuvo que consentir en aquella vida voladera; que si bien le
+costaba una parte de su fortuna, le libraba por algún tiempo de las
+impertinencias de aquel demonio.
+
+La tercera metamorfosis de doña Clara fué peor. Le dió por ponerse
+enferma, y entonces no había malestar, ni dolencia, ni afección crónica,
+ni ataque agudo que no viniera á afligir su cuerpo. Agotó todos los
+ungüentos, específicos y tisanas; puso sobre un pie á todos los
+boticarios, curanderos, médicos y protomédicos, y visitó todos los baños
+minerales de España, desde Ledesma á Paracuellos, desde Lanjarón á
+Fitero. Lo único que parecía aliviarla era el circunstanciado relato de
+sus males que hacía á todos los teatinos, franciscanos, mínimos y
+premostratenses, con quienes volvió á entibiar místicas relaciones.
+
+Chacón, su pobre esposo, cogía el cielo con las manos, y aun llegó á
+aplicarle el eficaz cauterio de unos cuantos palos, que no produjeron
+otro efecto que recrudecer la feroz impertinencia de aquel enemigo.
+
+Al mismo tiempo la fortuna del matrimonio tocaba á su término, y el
+desventurado marido temblaba al considerar qué sería en lo porvenir de
+su pobre hija, entonces de cinco años de edad. La devota, la enferma
+había tenido, antes de ser enferma y devota, una niña que se llamaba
+Clara, como ella, único fruto de aquel malaventurado matrimonio.
+
+Doña Clara se curó cuando lo tuvo por conveniente, y se entregó de nuevo
+á las cosas de la Iglesia, tomándolo tan á pechos que no había día en
+que no se mortificase con disciplinazos, que se oían desde la calle.
+Estábase de rodillas y en cruz una hora seguida; cuando empezaba á
+contar los éxtasis que _le daban_ y las visiones que _tenía,_ era el
+cuento de las cabras de Sancho. El esposo pedía á Dios que le librara
+de aquel infierno vivo. Doña Clara no amaba á su hija ni á su esposo, y
+éste que la había amado mucho, concluyó por aborrecerla.
+
+Al fin _la Chacona_ (así la llamaban en el pueblo) dejó otra vez la
+vida devota, y de la noche á la mañana se marchó á Portugal á _tomar
+aires_. Felizmente Dios la iluminó, y de Portugal se fué al Brasil
+con unos misioneros. No se supo más de ella. El pundonoroso y leal
+esposo respiró: estaba libre, pero pobre, enteramente pobre sin otra
+cosa que un sueldo mezquino; tranquilo en cuanto á lo presente, pero
+inquieto siempre que pensaba en aquella niña infeliz que iba á quedar
+en la miseria.
+
+En la mitad de Diciembre de 1808 todo el pueblo de Sahagún salió al
+camino real lleno de curiosidad. El emperador Napoleón I pasaba por allí
+para dirigirse á Astorga en persecución de los ingleses. Llegó al
+pueblo, descansó dos horas, y siguió su camino, seguido de una gran
+parte del ejército que ocupaba á España. Cuando los franceses, guiados
+por Napoleón, estuvieron lejos, Sahagún se atumultuó; tomaron las armas
+todos los jóvenes, y mandados por Elías y el cura de Carrión, se
+disponían á pelear con unos regimientos franceses, que al día siguiente
+habían de pasar por allí para unirse al cuerpo del ejército.
+
+Aquella tarde Chacón abrazaba y besaba tiernamente á su hija, que, al
+ver llorar á su padre, lloraba también sin saber porqué. El coronel
+tenía un proyecto, el único que podía darle alguna esperanza de asegurar
+en lo futuro el bienestar de Clara. Había resuelto entrar en campaña,
+avanzar en su carrera y seguir á la nación en aquella crisis, seguro de
+que le pagaría sus servicios. Escribió al Empecinado pidiéndole órdenes,
+y éste le contestó que se pusiera al frente de los 500 hombres de
+Sahagún, y procurase batir á los regimientos franceses que iban á unirse
+con Napoleón en Astorga. El bravo militar, aclamado jefe de la partida
+que Elías y el cura de Carrión organizaron, salió aquella noche, dejando
+á su hija en poder de dos antiguas criadas. Situáronse á un cuarto de
+legua del pueblo, y al amanecer del siguiente día se vieron brillar á lo
+lejos las bayonetas de los franceses. La guerrilla les hostilizó con
+fuegos esparcidos: al principio, los franceses vacilaron con la
+sorpresa; mas repuestos un poco, atacaron á los nuestros. El combate fué
+encarnizado. Elías y Chacón se miraron con angustia. "¡Son tres veces
+mas que nosotros!--dijo Chacón;--pero _no importa_: ¡adelante!"
+
+Retrocedieron hasta la entrada del pueblo: allí la lucha fué horrible.
+Desde las ventanas, desde las esquinas disparaban los paisanos contra
+el enemigo, cuyas filas se diezmaban. El coronel mandaba á los suyos con
+un denuedo sin ejemplo. A la partida unióse al fin el resto del pueblo.
+Un esfuerzo más, y los franceses eran vencidos. Este esfuerzo se hizo:
+costó muchas vidas; pero los franceses, no queriendo perder más gente,
+emprendieron la retirada hacia Valencia de Don Juan.
+
+El pueblo todo les siguió, con Chacón á la cabeza; pero aún no había
+andado éste veinte pasos, cuando fué herido por una bala: dió un grito y
+cayó bañado en su sangre. Las mujeres le rodearon, llorando todas al
+verle herido; él dijo algunas palabras, volvieron los suyos, y entre
+cuatro le llevaron á su casa. Antes de llegar á ella ya estaba muerto.
+
+Reinaba en el pueblo la consternación, porque habían perecido muchos
+hijos y muchos maridos; las madres y las esposas gritaban por las calles
+con amargos y dolorosos lamentos. Delante de la puerta de la casa de
+Chacón había un grupo de mujeres silenciosas que contemplaban el cadáver
+del coronel, teñido en sangre, con la frente partida y destrozado el
+pecho. Algunos niños, en quienes podía más la curiosidad que el miedo,
+se habían acercado hasta tocarle los dedos, las espuelas y el cinturón.
+Nadie hablaba en aquella escena, y sólo la pobre Clarita, consternada al
+ver que todos la miraban llorando, comenzó á llamar con fuertes voces á
+su padre, cuya muerte no comprendía.
+
+--Qué niña es ésta?--preguntó Elías.
+
+--Es su hija,--contestó una mujer que la tenía abrazada.
+
+--¿Y no tiene madre?--
+
+--No, señor,--
+
+--¿Y qué vamos á hacer de ella?--dijo Elías mirando al cura de Carrión y
+á los demás cabecillas del tumulto.
+
+Todos se encogieron de hombros y besaron á Clara.
+
+--Nosotros nos quedaremos con ella,--dijeron las dos mujeres que habían
+servido al coronel cuando era rico.
+
+--No--dijo Elías:--yo la recojo. Me la llevaré conmigo, la educaré.--
+
+Las mujeres aquellas eran muy pobres. Gran cariño les inspiraba Clarita;
+pero al tenerla á su lado la condenaban á ser pobre como ellas para toda
+la vida. Consideraban á don Elías como persona de posición y carácter, y
+no dudaron, por lo tanto, en dejarle la niña.
+
+Permaneció, sin embargo, en Sahagún hasta 1812, época en que el
+realista dejó las armas y se retiró á Madrid. Entonces le acompañó
+Clara, que no pudo separarse de sus pobres amigas sin llorar mucho, ni
+pudo acostumbrarse tampoco á mirar cara á cara á su protector, porque le
+daba mucho miedo.
+
+Grande fué su tristeza cuando al despertar en un hermoso día de Mayo se
+encontró entre las obscuras paredes de la casa que conocemos en la calle
+de Válgame Dios; y esta tristeza aumentó cuando la llevaron al
+convento-colegio de ciertas hermanas de una Orden famosa, que enseñaban
+á las niñas del barrio lo poquito que sabían. Tenía la escuela todo lo
+sombrío del convento, sin tener su claustro melancólico y su dulce paz.
+Dirigíanla unas cuantas viejas, entre quienes descollaba por su
+displicencia, fealdad y decrepitud una tal madre Angustias, que usaba
+una caña muy larga para castigar á las niñas, y unas antiparras verdes,
+que más que para verlas mejor, le servían para que las pobrecillas no
+conocieran cuándo las miraba.
+
+Las niñas se levantaban muy temprano, y rezaban; almorzaban unas sopas
+de ajos, en que solía nadar tal cual garbanzo de la víspera, y después
+pasaban al estudio, que era ejercicio de lectura, en el cual desempeñaba
+el principal papel la caña de doña Angustias. Trazaban luego, por
+espacio de dos horas, sendos garabatos en un papel rayado; y después de
+contestar de memoria á las preguntas de un catecismo, cosían tres horas
+largas, hasta que llegaba la del juego. El recreo tenía lugar en un
+patio obscuro y hediondo, cuya vegetación consistía en un pobre clavel
+amarillento y tísico que crecía en un puchero inservible, erigido en
+tiesto de flores. Las niñas jugaban un rato en aquella pocilga, hasta
+que la madre Angustias sonaba desde su cuarto una siniestra campanilla,
+que reunía en torno á su caña á los tristes ángeles del muladar.
+
+Después de comer llevaba el rosario la madre Brígida, por no poder
+hacerlo la madre Angustias, á causa del asma que la afligía,
+entrecortándole la voz. Aquel rosario era interminable, porque detrás de
+sus infinitos paternóster venían las letanías, llagas, misterios,
+jaculatorias, oraciones, gozos y endechas místicas. La noche las
+sorprendía en aquel devoto ejercicio, y era muy común que alguna de las
+chiquillas, rendida bajo el peso moral de tan monótono y cansado rezo,
+bostezara tres veces y se durmiera al fin benditamente. Parapetada
+detrás de sus antiparras, la madre Angustias observaba los bostezos y
+acariciaba su caña dictatorial sin decir palabra á la culpable,
+esperando á que se durmiera, y entonces ¡ira de Dios! le sacudía un
+cañazo, seguido de una retahila de insinuaciones coléricas. Las otras
+niñas, que no esperaban más que un motivo de distracción y
+entretenimiento, al ver la triste figura que hacía su compañera al
+despertar bruscamente, soltaban la risa, se interrumpía el rezo, gruñía
+la madre Brígida, cacareaba la madre Angustias, y llovían los cañazos á
+diestra y siniestra. Al anochecer continuaban las lecciones y el
+catecismo. La madre Angustias les decía: "Ahora el ca ... ca ...
+tecismo. Madre Brí ... Brí ... Brígida, la que no lo sepa, al ca ... ca
+... caramanchón."
+
+Y se marchaba á acostar, porque padecía de ciertos ahoguillos, y tenía
+que ponerse todas las noches paños calientes en el estómago.
+
+Clarita y otras niñas de la escuela creían á pie juntillas que la madre
+Angustias no tenía ojos, y que todas sus facultades ópticas residían en
+aquellos dos temibles vidrios verdes, engastados en una armazón rancia y
+enmohecida; y acontecía que para imitarla cortaban dos redondeles de
+papel verde del forro del catecismo y se lo pegaban con saliva en los
+ojos, con lo cual se morían de risa. Como no podían ver gota con
+aquellos parches, sorprendiólas un día la madre Petronila, que era un
+vinagre, y después de darles muchos coscorrones, las condenó á no comer
+ni jugar aquel día, ¡Qué horas pasaron las pobres!
+
+Otra vez se hallaban todas en el patio, y ocurriósele á un pajarito muy
+flaco meterse allí por el tejado y posarse, después de chocar en los
+muros, en el entristecido clavel. ¡Qué algazara se armó! Aquél fué el
+mayor acontecimiento del año. Con pañuelos, con mantos, con cuanto
+hallaron á mano, le persiguieron hasta cogerle; atáronle un hilo en una
+de las patas, y Clara le guardó muy bien en un cajoncillo donde tenía la
+costura. A escondidas le echaban de comer por las noches; pero el
+animalito enflaquecía y se ponía más triste cada vez. Una noche, en el
+momento en que el rezo iba á principiar, Clara tenía abierto el
+costurero, y fingiendo arreglar dentro de él alguna cosa, se ocupaba en
+abrirle la boca al pajarito y meterle á la fuerza unas migajas de pan
+que había guardado en el bolsillo, cuando de repente alzó el vuelo el
+animal, revoloteó por la habitación con el hilo atado en la pata, y fué
+á pararse ¿dónde creeréis? en la misma cabeza de doña Angustias, que al
+verse profanada de aquel modo, tomó tal cólera, que el asma le ahogó la
+voz y estuvo gesticulando en silencio diez minutos, roja como un tomate.
+Clara se quedó yerta de miedo.
+
+"Cla ... Cla ... Cla ... rita--exclamó la madre Angustias ciega de
+furor.--¡Niña mal ... mal criada! ¡Qué desaca ... ca ... cato es éste?
+Esta noche al ca ... ca ... caramanchón."
+
+Clara fué condenada aquella noche á dormir en el caramanchón, última
+pena que sólo se aplicaba muy de tarde en tarde á los más negros y
+raros delitos. Doña Angustias continuó en su cacareo hasta que vió
+cumplida la terrible orden; y á la hora en que acostumbraban á
+recogerse, Clara fué llevada al presidio, que era un desván obscuro,
+fétido y pavoroso. La pobrecilla no cabía en sí de miedo al verse sola
+en aquel tugurio, entre mil objetos cuya forma no podía apreciar,
+tendida en un miserable jergón y expuesta al aire colado, que por una
+ventanilla entraba. En su desvelo, sintió las pisadas de los ratones
+que en aquellos climas vivían; pisadas que en sus oídos resonaban como
+si fueran producidas por los pies de un ejército de gigantes. Se
+encogió, se envolvió toda en su manta, escondiendo los pies, las manos
+y la cabeza; pero las ratas corrían por encima, y saltaban, iban y
+venían con una algarabía espantosa. También contribuyó á aumentar el
+pavor de la niña una disputa que en el tejado vecino se trabó entre dos
+gatos bullangueros que lanzaban maullidos lúgubres y desentonados. La
+pobre no pudo dormir, y el día la encontró hecha un ovillo, empapada en
+sudor frío y temblando de miedo.
+
+Entre estos sucesos extraordinarios y la diaria tarea del estudio y la
+costura, aterrada siempre por la fascinación terrible de los espejuelos
+de la madre Angustias, pasó Clara cuatro años, hasta que, cumplidos los
+once, vino Elías por ella y se la llevó á su casa.
+
+El realista no sabía al principio qué hacer de aquella niña: ocurrióle
+hacerla monja; pero impulsado por un repentino egoísmo, resolvió
+conservarla á su lado. Era solo: su casa necesitaba una mujer. ¿Quién
+mejor que Clara? Su inteligencia no estaba bien cultivada, pues no sabía
+sino leer, escribir y hacer algunas cuentas; pero, en cambio, cosía muy
+bien y entendía de toda clase de labores.
+
+La hija de la Chacona creció en casa de Coletilla, y fué mujer. Creció
+sin juegos, sin amables compañeras, sin alegrías, sin esas saludables y
+útiles expansiones que conducen felizmente de la niñez á la juventud.
+Elías no la trataba mal, pero tampoco era muy cariñoso son ella.
+
+Los domingos la solía llevar á la Florida ó á la Virgen del Puerto; una
+vez la llevó al teatro, y Clara creyó que era verdad lo que estaban
+representando. Los paseos dominicales cesaron cuando Elías tuvo
+ocupaciones y preocupaciones que le apartaban de su casa: entonces ella
+se limitó á oír misa muy de mañana en las monjas de Góngora, y en esta
+expedición lo acompañaba, una criada alcarreña llamada Pascuala, que
+Coletilla había tomado á su servicio.
+
+Este encierro perpetuo hubiera agriado y pervertido tal vez otro
+carácter menos dulce y bondadoso que el de Clara, la cual llegó á creer
+que aquella vida era cosa muy natural, y que no debía aspirar á otra
+cosa; así es que vivía tranquila, melancólicamente feliz, y á veces
+alegre. Y, sin embargo, semanas enteras pasaban sin que una persona
+extraña penetrara en la casa del fanático. Parecía que toda la sociedad
+quería huir de aquella jaula en que estaba encerrado su mayor enemigo.
+
+Sólo una excepción existía en aquel aislamiento normal. Ya hemos dicho
+que don Elías fué amigo y servidor de una antigua é ilustre casa.
+Después de la ruina de los Porreños y Venegas, sólo quedaron tres
+individuos, tres dueñas venerables que conservaron relaciones amistosas
+con el realista. Muy de tarde en tarde iban á visitarle. Tenían un trato
+seco; eran intolerantes, rígidas, orgullosas. Nunca hablaban á Clara
+sino con palabras solemnes, que daban tristeza y abatían el ánimo. No
+podían prescindir de la etiqueta, ni aun delante de una pobre muchacha y
+eran tan ceremoniosas y tiesas, que Clara les llegó á tomar antipatía,
+porque siempre que iban á la casa dejaban allí una sombra de tristeza
+que duraba mucho tiempo en el alma de la huérfana.
+
+En los últimos años, Coletilla entraba, como hemos dicho, en el período
+álgido de su frenesí político; la cólera era su estado normal, y era
+cosa imposible que en su fanáticas obsesiones pudiera aquella alma
+irascible tener cariños y finezas para la pobre compañera que tanto las
+necesitaba. Por el contrario, mostrábase muy duro con ella; se estaba
+sin hablarle semanas enteras; otras veces la reprendía con acrimonia y
+sin motivo: la llamaba frívola y casquivana. Un día, al ver que la
+desventurada se había peinado con menos sencillez que de ordinario, y se
+había vestido, reformando un poco su natural elegancia con el poderoso
+instinto de la moda, que las mujeres más apartadas del mundo poseen, la
+riñó, repitiéndole muchas veces esta frase que le costó lágrimas á la
+infeliz: "Clara, te has echado á perder." Otras veces le daba al viejo
+por vigilarla, y le prohibía asomarse al balcón y abrir la puerta, es
+decir, la abandonaba ó la martirizaba, según el estado de aquel espíritu
+perturbador y cruel.
+
+Clara se puso mala; se iba agostando con lentitud como el clavel que
+crecía difícilmente en el patio de la escuela. Su melancolía creció, se
+puso descolorida y extenuada, y llegó á hacer temer graves peligros
+para su salud. Coletilla no pudo permanecer indiferente á la enfermedad
+de su protegida, y trajo un médico el cual expresó su dictamen muy
+brevemente, diciendo: "Si usted no manda á esta chica al campo se muere
+antes de un mes."
+
+El realista pensó que la muerte de aquella muchacha sería un
+contratiempo. Recordó que su hermana vivía en Ateca con su familia, y
+formó su plan.
+
+Escribió dos letras y algunos días después Clara entraba en el pueblo
+con el corazón rebosando de alegría.
+
+Benéfica reacción se verificó en su salud, y su espíritu, tanto tiempo
+abatido por el fastidio y el encierro, se reanimó con el pleno goce de
+la Naturaleza y el trato de personas alegres que la atendían y la
+amaban. Aquellos días fueron una segunda vida para la desdichada mártir,
+porque se regeneró materialmente, adquiriendo lozanía, frescura y vigor:
+sus ojos, acostumbrados á la obscuridad de cuatro paredes, recorrían ya
+un largo horizonte: sus pasos la llevaban á grandes distancias: su voz
+era escuchada por amigas joviales y francas, por jóvenes sencillos, por
+viejos cariñosos; su alegría era comprendida y compartida por otros; sus
+inocentes deseos satisfechos; conocía la amistad, la vida familiar, la
+confianza; gozaba de un cielo hermoso, de un aire puro, de un bienestar
+sobrio y tranquilo, de felices y no monótonos días, de sosegadas y
+apacibles noches.
+
+Pero durante la permanencia de Clara en Ateca pasaron cosas que
+influyeron poderosamente en el resto de su vida. Vamos á referirlas,
+porque de ellas se deriva casi toda esta historia; y por tan importantes
+y graves, las dejamos para el capítulo siguiente, donde las verá el
+lector, si está decidido á no abandonarnos.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI
+
+
+
+#El sobrino de Coletilla.#
+
+
+Marta, la hermana de Elías, había quedado viuda con un hijo llamado
+Lázaro, que después de estudiar Humanidades en Tudela, pasó á la
+Universidad de Zaragoza. Era éste un mozo como de veintitrés á
+veinticinco años, de agradable presencia, de ingenio muy precoz, de
+imaginación viva, de palabra fácil y difusa, muy impresionable y
+vehemente, y de recto y noble corazón.
+
+Las nuevas ideas, que entonces conmovían profundamente el corazón de la
+juventud, habían hallado en el joven Lázaro un creyente decidido. Era
+uno de los que, brotados en el tumulto de un aula de Filosofía militaban
+con pasión generosa en las filas de los propagadores políticos, entonces
+tan necesarios.
+
+Sucedió que los estudiantes zaragozanos trabaron una pendencia con los
+socios de cierto club político; el asunto tomó proporciones, intervino
+la autoridad universitaria, y Lázaro se vió obligado á salir de
+Zaragoza, perdiendo curso. Esto pasaba en los días en que, destituido
+Riego del mando de capitán general de Aragón, hubo en aquella ciudad
+tumultos y manifestaciones, que el Gobierno quiso reprimir. Lázaro, que
+estaba á punto de concluir la carrera, conoció la gravedad de su
+situación y el disgusto que tendrían su madre y su abuelo, á quienes
+amaba mucho. Quiso reclamar, pero fué inútil, y tuvo que retirarse á su
+pueblo, triste, avergonzado y lleno de dudas y temores.
+
+Pero al entrar en su casa, agitado por la zozobra y los remordimientos,
+vió en compañía de su madre á una persona desconocida que desde el
+primer momento le produjo una secreta impresión de alegría,
+imponiéndole, sin saber por qué, consuelo y esperanza. Confesó lo que le
+pasaba, sin disminuir la gravedad del caso, por lo cual don Fermín, su
+abuelo paterno, se puso serio y quiso enfadarse, y su madre lloró un
+poco. Pero la persona desconocida, que parecía estar allí para alegrar
+la casa, disipó la cólera del primero y secó las lágrimas de la
+segunda, mientras Lázaro, con la cabeza baja y humedecidos los ojos,
+permanecía inmóvil delante de sus jueces y de su defensor sin decir
+palabra, aunque á la verdad no era preciso, porque la joven le defendía
+muy bien sin desplegar gran elocuencia, ni emplear otros recursos que su
+claro y natural sentido, su acrisolado y generoso sentimiento.
+
+El pobre Lázaro estaba tan turbado, que se le figuraba que aquella
+persona era una aparición, un ser enviado del cielo para ampararle en
+aquellos apurados momentos. Esperaba verla desaparecer al concluir su
+misión, y la miraba con ese estupor silencioso que causa lo
+sobrenatural y desconocido. No tenía antecedentes de aquella joven, ni
+había sospechado que existiera y se encontrara allí. Pero la imagen no
+se desvanecía, y, por el contrario, continuaba viéndola adornada con
+todos los encantos físicos y morales que pueden poseer los ángeles de
+este mundo.
+
+No se habló más del asunto. Lázaro fué perdonado, pero no salió de sus
+confusiones. Explicáronle quién era Clara y por qué estaba allí; más no
+por eso pudo dominar el estudiante la respetuosa y fuerte sorpresa que
+le había producido.
+
+Estuvo encogido y como asombrado todo el día, y temblóle la voz cuando
+quiso hablar con ella, y se calló al fin por temor de decir mil
+disparates. Al día siguiente despertó con una alegría exaltada, á la que
+sucedía bruscamente una tristeza sin igual. Su aturdimiento tomaba fases
+muy diversas tan pronto se veía atacado de un apetito insaciable de
+verbosidad que no podía contener; tan pronto hacía esfuerzos inauditos
+para pronunciar una palabra, sin llegar á conseguirlo. Era un
+polaticómano ferviente, y en Zaragoza se había distinguido por sus
+elocuentes arengas en los clubs, que le habían dado mucha celebridad; en
+sus conversaciones privadas se expresaba también con mucho entusiasmo y
+corrección pero esta vez de todo hablaba menos de política. Parecía que
+no existían ya para él ni la revolución francesa, ni el _Emilio_, de
+Rousseau, ni las _Carta de Talleyrand_, ni el Diccionario, de Voltaire.
+Se había olvidado de todo esto, y sólo pensaba en la fórmula más
+expresiva y exacta para decirle á Clara que la había visto en sueños
+aquella noche. Recurrió al sistema de las circunlocuciones, pensó
+después en decirlo á secas y sin ambajes, acordóse de que las alegorías
+se habían inventado para aquel caso, y probó todos los medios sin lograr
+con ninguno su objeto.
+
+Pasaron dos ó tres días sin que hallara un modo de ser explícito.
+Cuando estaba solo, sí; entonces hablaba, hablaba consigo mismo, y aun
+parecías entablar misteriosos diálogos con aquel hermoso espíritu, que
+encontraba siempre en todas partes, acompañándole en sus soledades é
+insomnios; espíritu lleno de luz y con formas de mujer, que brotaba del
+seno mismo de la noche para mirarle inmóvil, callado y sereno. Delante
+de esta sombra era Lázaro muy elocuente, y siempre acertaba á expresar
+lo que sentía; y sentía tanto el pobre, que á veces le daba uno de esos
+accesos vehementes, en que el organismo se conmueve todo, quebrantado y
+oprimido por la enorme expansión del espíritu. Salía de la casa por no
+hallarse bien en ella, y volvía á entrar por no hallarse bien fuera. Por
+fin, había logrado formular un diálogo con Clara. La primera vez que
+pudo hablar con ella un cuarto de hora seguido, se mostró muy enojado.
+¿Enojado? ¿Porqué? Después empezó á darle las gracias. ¿Las gracias?
+¿Por qué? Después le pidió perdón. ¿Perdón? ¿De qué? Y acto continuo le
+dijo que se iba á volver loco. ¿Loco?... Su andar era errante. Se
+dirigía á todas partes, y no llegaba á ninguna; se hallaba siempre donde
+no quería estar. Pero á pesar de estas evoluciones de ciego, acontecía
+que si Clara iba á alguna parte, ¡qué casualidad! encontraba en ella á
+Lázaro que la esperaba.
+
+El alma de la muchacha no estaba sujeta á estas extrañas perturbaciones.
+Siempre sensible y feliz en su serenidad inocente, se dejaba llevar por
+la corriente de una vida sin agitación ni contratiempos. En su sitio
+propio, para dar paz al ánimo y descanso á la fantasía, vivía sin
+sentirlo digámoslo así; y si alguna vez la entristecía algún
+pensamiento, era el pensamiento de volver á la calle de Válgame Dios. La
+amistad, casi desconocida por ella, fué entonces causa de que adquiriera
+esa sutil delicadeza, que caracteriza los afectos femeninos, y esa
+fluidez de ingenio que tanto los embellece y adorna.
+
+Había en el pueblo otra joven de la misma edad é idéntico carácter,
+llamada Ana, hija de un rico labrador. Ana y Clara se hicieron íntimas
+amigas en pocos días de trato. Ibanse todas las tardes á una huerta
+perteneciente al padre de Ana, y allí, entretenidas con sus labores, se
+pasaban conversando largas horas. En esta comunicación de las dos
+jóvenes, Clara se desarrollaba moralmente con una rapidez desconocida.
+Para quien había pasado su juventud en compañía de un viejo excéntrico é
+insociable, aquellas franquezas inocentes y el cambio simultáneo de
+pensamientos, comunicados sin disimulo y en toda su hermosa sencillez
+natural, realizaron en el alma de la huérfana una revelación de sí
+misma, que fijó y fortaleció más su bello carácter.
+
+Cuando las dos amigas iban á la huerta, la maldita casualidad hacía que
+Lázaro pasara por la entrada precisamente en el mismo momento en que
+ellas llegaban. La conversación empezaba todas las tardes á las cuatro,
+y duraba basta el anochecer. Ni un solo día en todo el tiempo que pasó
+Clara en Ateca dejaron de ir á la huerta las dos muchachas, y ni un solo
+día dejó Lázaro de encontrarlas allí por casualidad. En aquellas
+conversaciones, que eran cada vez más íntimas, se notaba algunas veces
+que, por efecto de los accidentes del diálogo escénico, Ana callaba ó
+hablaba aparte en voz baja, mientras el bueno del estudiante y la picara
+Clara charlaban muy quedito y muy juntos el uno del otro. La cara,
+angustiosa á veces, á veces pálida, ya animada, ya triste, del joven,
+anunciaba que el tema del coloquio era muy interesante, ¿Qué decían? De
+pronto unas largas pausas, en que uno y otro se quedaban mirando á la
+tierra un buen rato, permitían á Ana alguna alusión ingeniosa, cuya
+gracia alababa y reía ella sola. Clara y Lázaro parecía que no estaban
+para risa. Callaban, hasta que un monosílabo aquí, un gesto allá,
+volvían á estimular de nuevo la conversación. A veces él se ponía á
+meditar como recapacitando lo que iba á decir; y él, que tan buena
+memoria tenía, se encontraba con que se le habían olvidado (¡otra
+casualidad!) los admirables trozos de elocuencia que tenía preparados.
+¿Hablaban del pasado, del presente, del porvenir? ¿Trazaban un plan,
+planteaban un proyecto? Es probable que nada de esto fuera objeto de
+aquellos íntimos debates: no hacían sus voces otra cosa que expresar mil
+inquietudes interiores, pintar ciertas turbaciones del espíritu,
+formular preguntas intensamente apasionadas, cuyas réplicas aumentaban
+la pasión; confesar secretos, cuya profundidad crecía al ser confesados;
+hacer juramentos, manifestar ciertas dudas, cuya resolución daba origen
+á otras mil dudas; pedir explicaciones de misterios, que engendran
+misterios sin fin; explicar lo inexplicable, medir lo infinito, agotar
+lo inagotable.
+
+A veces interrumpía Ana estas comunicaciones impenetrables, diciendo:
+
+--Pero, mujer, ¿no ves cómo va ese bordado? ¿En qué estás pensando?--
+
+En efecto; Clara, que estaba bordando sobre cañamazo, con lanas de
+colores, una cabecita de ángel rodeada por una guirnalda de flores, le
+había hecho los ojos de estambre rojo y los labios con estambre negro;
+las flores tenían todos los colores tan trastornados, que no se sabía lo
+que aquello era. Al oír la observación de su amiga, Clara se puso del
+color de los ojos del ángel.
+
+Veinte y treinta días se pasan muy pronto cuando hay citas cuotidianas
+en una huerta, diálogos anhelantes, dudas no resueltas, preguntas mal
+contestadas y angelitos bordados con los labios negros. Así es que llegó
+un día en que Lázaro se puso á jurar por todos los santos del cielo que
+no permitía que Clara se fuera de allí. Se ponía fastidioso al tocar
+este punto; repetía la misma cosa infinitas veces, y á lo mejor empezaba
+á relatar un sueño que había tenido la noche anterior, del cual sueño se
+desprendía la imposibilidad absoluta de que él y Clara se pudieran
+separar. Ella se ponía muy pensativa y no decía palabra en media hora;
+los pobres chicos miraban al cielo alternativamente, como si en el cielo
+se hallara escrita la solución de aquel problema.
+
+Se separaban. Clara depositaba sus amarguras en el seno de su amiga Ana.
+Lázaro confiaba á las profundidades de la noche el gran vértigo que
+sentía dentro de sí; no dormía, porque una serie interminable y
+rapidísima de razonamientos confusos, mezclados con imágenes vagamente
+percibidas, le sostenían en vigilia invencible y dolorosa. El día volvía
+á darles esperanza, la tarde venía á unirlos, el anochecer volvía á
+entristecerlos. Así se acercaba el día funesto.
+
+Cuando se teme de ese modo la llegada de un día que nos ha de traer algo
+malo, la imaginación tiene como una extraordinaria fuerza de odio, con
+la cual personifica ese día que se detesta; la imaginación ve acercarse
+este día, y lo ve en figura de no sé qué monstruo amenazador que avanza
+con la mano alzada y la mirada llena de ira. Hay días en que el sol no
+debiera salir.
+
+Pero el designado para la vuelta de Clara á Madrid el sol, ¡qué
+crueldad! salió. Sus primeros rayos llevaron la desolación al alma de
+los dos jóvenes, amenazados de una separación. Parece que cuando se
+verifica una separación de esa clase, cuando se disuelve y destruye esa
+unidad misteriosa y fundamental de la vida humana, unidad constituida
+por la totalidad complementaria de dos individuos, parece, decimos, que
+debía ocurrir un cataclismo en la Naturaleza; pero eso que llamamos
+comúnmente los elementos, es ciego é insensible. Se hunde un continente
+y se chocan dos océanos por la más insignificante de esas causas
+mecánicas que nacen en el centro de la materia; pero nada sucede, nada
+se mueve en la inerte y ciega máquina del mundo, cuando se altera el
+grande, el inmenso equilibrio de los corazones.
+
+Aquella mañana sintió Lázaro un dolor desconocido. Avanzaba el día: el
+estudiante fué á casa de Ana y la encontró llorando; se asustó de verla
+llorar; volvió á su casa, quiso entrar en el cuarto donde Clara hacía
+los preparativos de su viaje, pero se tuvo miedo á si mismo. La vió
+salir después pálida y con los ojos cansados de llorar. Al ver que se
+despedía de su madre y de su abuelo, Lázaro corrió fuera por temor de
+que intentara también despedirse de él. Salió y anduvo á prisa mucho
+tiempo; salió del pueblo y se internó en el camino, lejos, muy lejos del
+pueblo. De pronto sintió el ruido da la diligencia, que se acercaba. El
+joven se detuvo, retrocedió; la diligencia pasó rápidamente. Allí iba la
+huérfana desolada, con el rostro oculto entre las manos. Las demás
+personas que iban con ella se reían de verla así. Lázaro la nombró, la
+llamó dando un fuerte grito, y sin darse cuenta de ello corrió tras el
+coche larguísimo trecho, hasta que el cansancio le obligó á detenerse.
+La diligencia desapareció.
+
+Regresó al pueblo ya entrada la noche: al pasar por la huerta notó que
+unos pájaros que acostumbraban dormir allí formaban diabólica algazara
+con sus cantos disparatados y su inquieto aleteo. Apresuró el paso para
+no oír aquello y entró en su casa. Su madre y su abuelo estaban muy
+pensativos y melancólicos; ni les habló ni le hablaron. Quedóse solo; se
+encerró y quiso leer un libro; quiso dormir, y quiso arrancarse de la
+mente una como corona de hierro inflamado que se la quemaba y oprimía;
+pero era imposible. Aquello era una irradiación, que, á ser visible,
+hubiera parecido una aureola. En su fiebre se quedó aletargado, y en su
+letargo le pareció que de su cabeza brotaban llamas vivísimas que no
+podía sofocar, y que sus sesos hervían como un metal derretido.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII
+
+
+
+#La voz interior#.
+
+
+Aquel muchacho era sumamente impresionable, nervioso, de temperamento
+ideal, dispuesto á vivir siempre de lo imaginario. Nadie le igualaba en
+forjar incidentes venideros, enlazándolos para hacer con ellos una vida
+muy dramática y muy interesante; trabajaba involuntariamente con el
+pensamiento en la elaboración de estas acciones futuras; y siempre tenía
+ante la imaginación aquella gran perspectiva de hechos en que
+desempeñaba la principal parte una sola figura, él solo, Lázaro. Esta
+visión perpetua, fenómeno propio de la juventud, tenía en él
+proporciones extraordinarias; su fantasía tenía una poderosa fuerza
+conceptiva, y puede asegurarse que esta gran facultad era para él un
+enemigo implacable, un demonio atormentador.
+
+Con este carácter, fácil era que brotaran en él todas las grandes
+pasiones expansivas, y que crecieran hasta llevarle á la exaltación. En
+épocas como aquella, la política, el proselitismo, el espíritu de secta
+engendraba grandes pasiones. El heroísmo cívico, la abnegación y esa
+tenacidad catoniana que brillan en algunos personajes de todas las
+revoluciones, la venalidad solapada, la traición, la sanguinaria
+crueldad y el encono vengativo que se han visto en otros, provienen de
+la pasión política. Lázaro tuvo esta pasión: sintió en sí el ardor del
+patriotismo, creyóse llamado á ser apóstol de las nuevas ideas, y con
+ardiente fe y noble sentimiento las abrazó.
+
+¿Pero existen estas resoluciones inquebrantables sin mezcla de egoísmo?
+Egoísmo sublime, pero egoísmo al fin. Lázaro tenía ambición. ¿Pero qué
+clase de ambición? Esa que no se dirige sino al enaltecimiento moral del
+individuo, que sólo aspira á un premio muy sencillo, á la simple
+gratitud. Pero la gratitud de la humanidad ó de un pueblo es la cosa de
+más valor que hay en la tierra. El que es digno de ella la tendrá,
+porque un hombre puede ser ingrato; pero un pueblo en la serie de la
+historia, jamás. En una vida cabe el error; pero en las cien
+generaciones de un pueblo, que se analizan unas á otras, no cabe el
+error, y el que ha merecido esa gratitud la tiene sin remedio, aunque
+sea tarde.
+
+Lázaro aspiraba á la gloria; quería satisfacer una vanidad: cada hombre
+tiene su vanidad. La del joven aragonés consistía en cumplir una gran
+misión, en realizar alguna empresa gigantesca. Cuál era esta misión, es
+cosa que no sabía á punto fijo. Los jóvenes como aquél no gustan de
+concretar las cosas porque temen la realidad; creen demasiado en la
+predestinación, y engañados por la brillantez del sueño, piensan que los
+sucesos han de venir á buscarlos, en vez de buscar ellos á los sucesos.
+
+Después que se retiró de Zaragoza y fué á Ateca, una figura iba
+perpetuamente unida á la suya en aquellas escenas futuras. ¡Insensato!
+¿Qué piensas hacer de ella? Una reina. ¿De dónde? Será simplemente la
+mujer de un gran hombre. Menos tal vez: la mujer de un hombre obscuro...
+Concluía por concretar el objeto de todas sus quimeras á un retiro
+pacífico, á un matrimonio feliz.
+
+Pero era preciso meditar, trazar un plan, ver la manera más fácil de
+unirse á ella.
+
+Clara era huérfana, él pobre. He aquí dos contratiempos ocurridos desde
+el principio. ¡Ah! Pero él trabajaría; sería activo, ingenioso, astuto.
+Bien sabía él que tenía talento. ¿Pero debía ser un simple agricultor?
+No: eso era poco para él. Debía ir á Madrid, hacerse oír, buscar un
+nombre, un puesto. Esto sería cosa muy fácil para quien tenía tales
+aptitudes. ¿No era seguro que al llegar Lázaro á la corte, centro
+entonces, como ahora, de la actividad intelectual del país, adquiriría
+nombre, posición, fortuna? Sin duda. Ya debían conocerle de oídas por
+sus discursos pronunciados en Zaragoza. En aquel tiempo los jóvenes se
+abrían paso fácilmente entre la multitud decrépita; aquellos que, con
+todo el vigor de la fe y toda la fuerza de la edad primera, emprendían
+la propagación de las nuevas ideas, se imponía infaliblemente,
+adquiriendo una alta y envidiada posición social. El se creía superior,
+¿á qué negarlo? En la profundidad de su conciencia sentía una voz que
+sin cesar decía: "Yo valgo. Es preciso buscar los sucesos antes que
+ellos vengan á buscarnos. Animo, pues."
+
+Estos pensamientos eran los que ocupaban la mente de Lázaro en los días
+que siguieron á la partida de Clara. Cuando su determinación se hizo
+firme, vió con entusiasmo que su inteligencia adquirió más vigor y su
+pecho más osadía. Parecíale que su voz era capaz de emitir los más
+profundos, los más calurosos, los más verdaderos acentos en defensa de
+los nobles principios de la época; le parecía que nada igualaba á su
+facilidad de expresión, á su lógica terrible, á su frase pintoresca y
+expresiva. En lo más callado de la noche, cuando en parajes solitarios
+se entregaba á sus meditaciones, se oía, se estaba oyendo. Una voz
+elocuente resonaba dentro de él, y mudo y reconcentrado asistía á las
+maravillas é internas manifestaciones de su propio genio. Era auditorio
+de sí mismo, y le parecía que jamás había tenido el verbo humano frases
+más bellas, lógica más segura, entonación más vigorosa. Se aplaudía; le
+parecía que en torno suyo multitud infinita de sombras aglomeradas le
+aplaudían también; que resonaba un intenso palmoteo, cuyo fragor llenaba
+toda la tierra.
+
+De vuelta á su casa dormía, y durante el sueño continuaba resonando en
+su cerebro la misma voz que hacía estremecer miles de corazones; que
+llevaba el entusiasmo ó el espanto á ejércitos enteros de ciudadanos; y
+entonces se le figuraba que dentro de su ser había una misteriosa
+entidad sonora, un espíritu locuaz, que sostenía constantemente allá en
+su profundo núcleo la más brillante y enérgica peroración.
+
+Lázaro tenía el genio de la elocuencia. El lo conocía: estaba seguro
+de ello. Cada día que pasaba sin que un gran auditorio le escuchara,
+le parecía que se perdían en el vacío y en el silencio de un desierto
+aquellas voces admirables que sentía dentro de sí. No había tiempo
+que perder.
+
+Dijo á su abuelo que se iba á Madrid. El pobre viejo se puso á llorar, y
+dijo entre sollozos y babas que aquella resolución era muy grave y
+convenía meditarla.
+
+--¿Y qué vas tú á hacer allá?--decía después, queriendo aparecer
+incomodado: ¡Tienes una letra tan mala!...
+
+Estaba entonces en Ateca un tal don Gil Carrascosa (el mismo personaje á
+quien vimos disputar con cierto barbero en el primer capítulo de esta
+historia), el cual tenía amistad con Coletilla. El abuelo consultó con
+el ex-abate la resolución de Lázaro, y éste opinó que se debía escribir
+al tío. El viejo tomó la pluma y con vacilante mano trazó esta carta,
+que recibió el realista pocos días después.
+
+"Querido y respetable señor: Lazarillo, mi nieto y sobrino de vuesa
+merced, quiere ir á Madrid. Se le ha puesto en la cabeza que ahí podrá
+hacer fortuna: dice que no puede estar en el pueblo. Y, en efecto,
+querido señor, esto está malo. La cosecha de este año no nos da ni la
+simiente, y el pobre chico tiene más afición á los libros que al arado.
+Le diré á vuesa merced, respetable señor, que Lázaro es un mozo muy
+despierto: sabe muchos libros de memoria, y ha leído cuatro veces de la
+cruz á la fecha un tomo que le llaman _Los grandes hombres de Plutarco_,
+el cual me ha asegurado no ser cosa de herejía; que si lo fuera no lo
+había de leer en mis días. Entiende de leyes, y á veces se pone á
+escribir y llena unos cuadernos de cosas muy buenas, aunque yo no las
+entiendo. Es buen cristiano y muy respetuoso y cortés con todo el mundo.
+No ocultaré sus defectos, respetable señor; y por lo mismo que le
+quiero, diré á vuesa merced cuál es su gran defecto, para ver si con su
+talento y su gran sabiduría lo puede corregir. Es el caso que
+difícilmente podrá hacer cosa buena en la Corte, porque tiene muy mala
+letra y no le luce lo que sabe. Siento mucho tener que revelar esta
+flaqueza suya; pero antes que nada es mi conciencia, y por todo el oro
+del mundo no ocultaría sus defectos. Creo, sin embargo, que con un buen
+maestro, como los hay en la Corte, podrá corregirse si se aplica. De
+este modo llegará, andando el tiempo, á ser apto para desempeñar una
+plaza de dos mil reales en alguna covachuela, como mi señor abuelo, que
+en paz descanse. Yo deseo que haga fortuna, porque le quiero con toda mi
+alma; y así, deseo que vuesa merced, con su gran tino y universal
+sabiduría, me informe si será posible sacar algo de provecho de este
+muchacho, diciéndome al mismo tiempo si puedo contar con su protección.
+Hágalo vuesa merced, por Dios, que es el único hijo de su hermana, y
+nosotros, que estamos pobres, no podemos hacerle feliz."
+
+
+_Su respetuoso y reverente servidor_.
+
+#FERMÍN...#
+
+
+Pasaron tres meses sin que don Elías contestara. Al fin contestó,
+advirtiendo que esperara un poco, que avisaría si podía venir ó no. Un
+mes después escribió de nuevo llamando á Lázaro á su lado, y
+añadiendo que de su comportamiento y disposiciones dependía el que
+hiciera fortuna.
+
+Lázaro no cabía en sí de gozo. Quiso partir el mismo día; pero los
+ruegos de su madre y de su abuelo le obligaron á aguardar dos más.
+
+El joven estudiante sabía, por las tradiciones de la familia, que su tío
+era hombre muy sabio, y se le había antojado que había de ser un gran
+liberal. No comprendía que un hombre muy sabio dejara de ser muy amante
+de la libertad.
+
+La carta de Coletilla fué recibida en los primeros días de Septiembre de
+1821, en que ocurren los primeros acontecimientos que hemos referido.
+Poco después de la lamentable escena de la barbería y de la entrada del
+militar en la casa de Clara, ocurrió el viaje de Lázaro á Madrid. Clara
+no lo supo antes del día en que debía llegar.
+
+Ahora podemos seguir naturalmente el curso de los sucesos de esta
+puntual historia. Dejaremos á Lázaro preparándose á partir. Su madre y
+su abuelo le despiden llorando, el alcalde le abraza diciendo que ya ve
+en él nada menos que un secretario del Despacho; el cura le da dos
+bollos maimones para el camino y le echa un sermón fastidioso. El
+estudiante sube á la galera, y con más ilusiones que dineros toma el
+camino de la Corte.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII
+
+
+
+#Hoy llega#.
+
+
+Tres días después de la aventura descrita en el capítulo segundo, estaba
+Clara muy de mañana encerrada en el cuarto que le servía de habitación.
+El fanático le había dicho pocas horas antes que esperaba á su sobrino,
+y que era preciso acomodarle allí hasta que se mudaran todos á una nueva
+casa que pensaba tomar.
+
+Clara se quedó absorta al oír esta noticia, y no pudo contestar palabra,
+porque la sorpresa le embargaba la voz. Cuando quedó sola se encerró en
+su cuarto.
+
+Era éste pequeño é irregular: estaba en lo más interior de la casa, y
+tenía una ventana estrecha, con vidrios de dudosa transparencia, que
+daba á un patio, de esos que por lo profundos y estrechos parecen
+verdaderos pozos. Enfrente y á los lados se abrían tres filas de
+ventanas mezquinas, respiraderos de otras tantas celdas, donde se
+albergaban familias bulliciosas. El cuarto de Clara tenía el usufructo
+de un rayo de luz desde las once á las once y media, hora en que pasaba
+á iluminar las regiones tropicales del tercer piso. Aquel rayo de luz no
+traía nunca colores, ni paisaje, ni horizonte, ni alegría.
+
+El patio era un recinto populoso, el centro de un enjambre humano. A
+ciertas horas asomaban por aquellos agujeros otras tantas cabezas: esto
+sucedía en los grandes acontecimientos, cuando la herrera del piso bajo
+y la planchadora del cuarto resolvían al aire libre alguna cuestión de
+honor, ó cuando la manola del tercero y la zurcidora de enfrente
+entablaban pleito sobre la propiedad de la ropa tendida.
+
+Por lo demás, allí reinaba siempre una paz octaviana, y era cosa de ver
+la amable franqueza con que la esterera pedía prestada una sartén á la
+vecina de la izquierda, y la confianza íntima con que dialogaban en el
+quinto el soldado y la mujer del zapatero. Enlazaban unas ventanas con
+otras, á guisa de circuitos telegráficos, varias cuerdas de donde
+colgaban algunas despilfarradas camisas, y de vez en cuando tal cual
+lonja de tasajo, sobre el cual descendía en el silencio de la noche una
+caña con anzuelo, manejada por las hábiles manos del estudiante del
+sotabanco.
+
+La vidriera del cuarto de Clara no se abría nunca. Elías la había
+clavado por dentro desde que ocupó la casa.
+
+Si la perspectiva del patio era desapacible, el interior de la
+habitación tenía indudablemente cierto encanto, no porque en él hubiera
+cosas bellas, sino por la sencillez y modestia que allí reinaba, y el
+cuidadoso aseo y esmero, única elegancia de los pobres. Veíase, en
+primer término, una voluminosa cómoda, compuesta de seis enormes gavetas
+con sus labores de talla junto á las cerraduras, y algunas
+incrustaciones un poco carcomidas; encima un mueble decorativo bastante
+viejo, que representaba una figura de Parca con una de las manos alzada
+en actitud de sostener algo; pero en lugar del reloj que en otro tiempo
+cargaba, sostenía en tiempo de Clara una caja forrada en papeles de
+color, la cual debía guardar utensilios de labor femenina. En lugar de
+la redoma de cristal, tapaba todo esto un pedazo de gasa, sujeto con
+cintas azules á las piernas de la diosa, la cual ostentaba en su
+profano pecho un escapulario de la Virgen del Carmen.
+
+Una mesa de tocador, tres sillas de viejo nogal, pesadas y lustrosas,
+un cojincillo erizado de agujas y alfileres, banqueta y cama de caoba
+de muy voluminosa arquitectura, cubierta con manta palentina,
+completaban el ajuar.
+
+Clara estaba delante de su espejo, y se ocupaba en enredarse en la
+coronilla una gruesa trenza de pelo negro, recientemente tejida y
+terminada en la punta con un atadijo del mismo pelo y un lazo encarnado.
+Dos órdenes de pequeños rizos; guedejas sutiles, retorcidas con
+negligencia, le adornaban la frente, y de las sienes blancas, cuya piel
+transparentaba ligeramente la raya azulada de alguna vena, le caían dos
+airosos mechones.
+
+No hay actitud más propia para apreciar debidamente las formas
+académicas de una mujer, que esa que toma cuando alza las manos y se
+enrolla una trenza en la cabeza, dejando ver el busto, el talle, el
+cuello en toda su redondez. Tiéndense los músculos del pecho, se
+contornea la espalda, y el ángulo del codo y las suaves curvas del
+hombro describen en su dilatación graciosas líneas que dan armoniosa
+expresión escultural á toda la figura.
+
+Concluida la operación del peinado, Clara echó una mirada de deseo y
+desconfianza á la última gaveta de la enorme cómoda en donde tenía su
+ropa. Es que allí existía, guardado con singular esmero, un traje que
+Elías le había comprado algunos años antes, cuando era menos adusto y
+gruñón. Este traje, que era lo más lujoso y bello que la huérfana
+poseía, tenía la forma y los colores más en moda en aquella época:
+cuerpo de terciopelo negro con prolijos dibujos de pasamanería, y
+guardapiés de seda pajizo, adornado con una gran franja, como de á
+tercia, de encaje negro. Dudaba si sacarlo ó no: quería ponérselo, y
+temía ponérselo; quería lucir aquel día su mejor vestido, y temió al
+mismo tiempo estar demasiado guapa con él. ¿Por qué? Y se detenía
+pensativa y triste, sin atreverse á sacar á la luz pública aquel tesoro
+tanto tiempo escondido. ¿Por qué? Porque Elías se había puesto tan
+fastidioso (así decía ella), estaba tan maniático y la reñía tanto sin
+motivo... ¡qué singularidad! La semana anterior estaba cosiendo y
+arreglando la cenefa del vestido que se había roto, cuando entró aquel
+hombre, y bruscamente le dijo:
+
+--¿Qué haces ahí...? Siempre pensando en componerte. ¿Para qué te ocupas
+en esas fruslerías?
+
+Ella, la verdad sea dicha, aunque tenía una razonable contestación
+que dar á aquella pregunta, no se atrevió; y doblando tristemente su
+obra, fué á sepultarla en la cómoda. Elías no se ablandó por esta
+prueba de sumisión, y en tono más agrio y severo le dijo al verla
+tirar de la gaveta:
+
+--Cuando digo que te has echado á perder....
+
+Pero no fué esto lo peor que escuchó la pobrecilla mientras, llena de
+vergüenza, devolvía á la tumba aquel despojo que había querido profanar
+sacándolo de tan venerable asilo. No fué esto lo peor que oyó, porque el
+viejo, bajando la voz y como si hablara consigo mismo, dijo:
+
+--Al fin tendré que tomar una determinación contigo.
+
+¡Jesús, santos y santas del cielo! ¡Qué determinación será esa!... ¡Si
+querrá también el viejo encerrarla á ella en la misma gaveta como una
+prenda sin uso!...
+
+Aquello de la determinación la tuvo preocupada muchos días. En vano
+trató de sondear el ánimo del viejo. ¡Ay! Pero si ella no sabía sondear
+ánimos de nadie... El único medio de que se hubiera valido para
+averiguarlo era preguntárselo sencillamente, y á esto no se atrevía.
+
+Aún hubo más. Por la triste calle de Válgame Dios solía pasar una
+ramilletera, que en su cesta llevaba algunos manojos de claveles, dos
+decenas de rosas y muchas, muchísimas violetas. Clara observaba al
+través de los cristales el paso de aquellos frescos colores que le
+atraían el alma, de aquellos suaves aromas que anhelaba aspirar desde el
+balcón. Un día se decidió á comprar unas flores, y mandó á Pascuala por
+ellas. Clara las tomó, las besó mil veces, les puso agua, las acarició,
+se las puso en el seno, en la cabeza, y no pudo menos de mirarse al
+espejo con aquel atavío; las volvió á poner en el agua, y, por último,
+las dejó quietas en un búcaro, que tuvo la imprudencia de colocar donde
+Coletilla ponía su bastón y su sombrero cuando llegaba de la calle. ¡Oh!
+Sin duda él, al entrar, se había de poner alegre viendo las flores. Las
+flores le gustarían mucho. ¡Qué sorpresa tendría!... Esto pensaba ella.
+Decididamente era una tonta.
+
+El fanático llegó y se acercó á la mesa; pero al poner en ella su
+sombrero, chocó éste con el vaso, que cayó al suelo, soltando las flores
+y vertiendo el agua en las mismas piernas del realista.
+
+El hombre montó en cólera, y mirando con furor á la huérfana, que estaba
+temblando, gritó:
+
+--¿Qué flores son estas? ¿Quién te ha mandado comprar estas flores?
+Clara, ¿qué devaneos son estos? ¡Coqueta! No hay ya remedio. Te has
+echado á perder. ¿También quieres llenarme de flores la casa?
+
+Clara quiso contestarle; pero aunque hizo todo lo posible, no le
+contestó nada. Elías pisoteó las flores con furia.
+
+--Estoy resuelto á tomar la determinación.
+
+Otra vez la determinación, ¿Qué determinación sería aquella? pensaba
+Clara en el colmo de su confusión y de su miedo. Después, retirada á su
+cuarto, pensó en lo mismo, y decía para sí: "¿Querrá matarme?"
+
+Aquella noche no pudo dormir. A eso de las doce sintió que Elías se
+paseaba en su cuarto con más agitación que de ordinario. Hasta lo
+pareció oír algunas palabras, que no debían ser cosa buena. Levantóse
+Clara muy quedito movida de la curiosidad, y poco á poco se acercó con
+mucha cautela á la puerta del cuarto de Elías, y miró por el agujero de
+la llave. Elías gesticulaba marchando: de pronto se paró, se acercó á
+una gaveta y sacó un cuchillo muy grande, muy grande y muy afilado,
+resplandeciente y fino. Le estuvo mirando á la luz, examinándolo bien, y
+después lo volvió á guardar. Clara, al ver esto, estuvo á punto de
+desmayarse. Retiróse á su cuarto y se acostó temblando, arropándose
+bien. Desde la noche que pasó en el camaranchón de doña Angustias en
+compañía de los ratones, no había tenido un miedo igual. A la madrugada
+se adormeció un poco; pero en su sueño se le presentaban multitud de
+cuchillos como el que había visto, y á veces uno solo, pero tan grande,
+que bastara por sí á cercenar cincuenta cabezas á la vez. Arropábase más
+á cada momento, creyendo en los extravíos del sueño que el cuchillo, á
+pesar de su puntiaguda forma y de su brillante filo, no podía penetrar
+las sábanas.
+
+Al día siguiente se serenó, y después se reía de haber temido que Elías
+podría matarla.
+
+Poro, sin embargo, no se atrevía á ponerse el traje. Aquella bella
+prenda pecaminosa había de dormir el sueño de la eternidad en lo más
+hondo de la cómoda, donde seria pasto de gusanos.
+
+Clara no había podido determinar en su entendimiento lo que para ella
+podía resultar de la venida de Lázaro. En su grande alegría no veía en
+aquello más que un suceso muy feliz, sin detenerse á considerar los
+sucesos que posteriormente se podían derivar de aquella llegada. Algunas
+ideas vagas acompañaron tan sólo aquel sentimiento expansivo y
+desinteresado. El sería un joven de posición. ¿Cómo no? Sin discurrir en
+el medio, Clara pensó en un cambio de suerte. Sin saber cómo, se unían
+en su entendimiento y confusión indisoluble la idea de la llegada de
+Lázaro y la idea de emanciparse un poco de la fastidiosa (no calificaba
+de otra manera) tutela de don Elías. A su mente vino la idea del
+matrimonio. Vino, sí, varias veces; pero casi no era idea aquello: era
+una percepción confusa, una esperanza tímida y como recelosa. Por
+último, ya llegó á pensar, á pensar verdaderamente en esto. Una
+percepción confusa, dijimos, sí: esta percepción la ocupaba
+constantemente. Lázaro iba á ser su marido. Clara también sabía ver los
+días futuros, y veía á su marido junto á ella en un lugar que no era
+aquél, en una casa que no era aquélla, en otros sitios, en otra tierra.
+Y en otro mundo, ¿por qué no? Esto hubiera sido lo más acertado...
+
+Aquel día estaba muy alegre, reía por la menor causa, se ruborizaba sin
+motivo, estaba inquieta y sin sosiego, quedábase pensativa un largo
+rato, y después parecía hablar consigo misma.
+
+Las nueve serían cuando Pascuala volvió de la calle, y entró en el
+cuarto de Clara.
+
+Era Pascuala una mujer que formaba á su lado el contraste más violento
+que puede existir entre dos ejemplares de la familia humana. Era una
+moza vigorosa y hombruna, apacentada en los campos alcarreños, alta de
+pecho, ancha de caderas, de mejillas rojas, boca grande, nariz chica,
+frente estrecha, pelo recogido en un gran moño, color encendido, pesadas
+manos, ojos grandes y negros.
+
+Acercóse á la joven, y misteriosamente le dijo:
+
+--¿Sabe usted lo que me ha _pasao?_
+
+--¿Qué?--dijo Ciara alarmada.
+
+--Que he visto al _melitarito_ del otro día, el que estuvo aquí cuando
+el señor vino malo.
+
+-¿Y qué?
+
+--¿Qué? Nada, sino que me ha _asustao_, porque me dijo que quería entrar,
+y como estamos solas, pensé que me pasaría algo ... porque como
+es una así tan guapetona.... Y no tiene una mala cara.... Ya ve usted.
+
+--¡Ah! ¿El oficial aquél del otro día?... ¿Y dices que se quería
+meter aquí?
+
+--Sí; y después me preguntó por usted.
+
+--¿Por mí? ¿Y qué le dijiste?
+
+--Que estaba _güena._ Después dijo que si estaba aquí _el viejo._ Ya ve
+usted qué poco respeto. ¡El viejo! ¡Qué irreverencia! Yo le dije que no.
+El me dijo que quería entrar á hablar conmigo... Pero vamos ... ya soy
+muy maliciosa, y yo me malicio....
+
+--¿Qué?
+
+--A mí no me engañan así con palabritas. Como es una tan guapetona....
+
+--No tengas cuidado--dijo Clara riendo.--Es que está enamorado de ti y
+quiere casarse contigo. Si lo sabe el tabernero....
+
+--¿Mi Pascual? No lo sabrá... Si llegara á saber mi Pascual que hay un
+señorito que dice chicoleos á Pascuala....
+
+Advirtamos que esta fregona tenía por novio á un Pascual que había
+fundado nada menos que una taberna en la calle del Humilladero. Aquellas
+relaciones honestas y nobles parecían muy encaminadas al matrimonio; y
+como ella era _así tan guapetona_, habría probabilidades de que aquel
+par de Pascuales se unieran ante la Iglesia para dar hijos al mundo y
+agua al vino.
+
+--Pues como Pascual lo llegue á saber....
+
+--Pero yo soy muy picara ... y se me ha puesto en la cabeza... ¿Sabe
+usted lo que se me ha puesto en la cabeza?
+
+-¿Qué?
+
+--Que él no quiere entrar aquí por mí, sino por usted.
+
+--¿Por mí? No seas tonta--replicó Clara, riendo con la mayor
+naturalidad.
+
+--¿Le dejo entrar?
+
+--No, cuidado. Por Dios, no hagas tal. No vuelvas á hablarle más. ¿A qué
+tiene que venir aquí ese caballero?
+
+--Yo me malicio ... aunque una sea así tan guapetona.... Yo me malicio
+que á mí no me quiere _pa_ maldita de Dios la cosa ... porque al fin,
+siempre una es criada y él un caballero.... Pues parece persona muy
+principal. Digo... ¿Le dejo entrar?
+
+--¡Jesús, Pascuala, no lo vuelvas á decir!--exclamó seriamente
+Clara.--¿Pero á qué quiere entrar aquí ese caballero?
+
+--Toma, á verla á usted.
+
+--¿Y para qué quiere verme á mí?
+
+--Toma, para verla.
+
+--¡Qué ocurrencia!--murmuró pensativa.
+
+En esto se sintió un campanillazo. Abrieron y entró Coletilla.
+
+Las dos muchachas seguían su coloquio cuando sintieron en la calle rumor
+de voces agitadas, algunos gritos y pasos precipitados. Asomáronse los
+tres, y vieron que discurrían varios grupos por la calle. Los chisperos
+más famosos del barrio dejaban sus hierros y salían en busca de
+aventuras. Coletilla lanzó una mirada de rencoroso desdén sobre los
+transeúntes, y cerrando con estrépito el balcón, dijo;
+
+--¡Otra asonada!
+
+Las dos muchachas temblaron acordándose del miedo que tuvieron pocas
+noches antes.
+
+--¡Ay, cuándo se acabarán estas cosas!--observó Clara.
+
+--¡Pronto!--dijo con sequedad el viejo, sentándose y tomando una carta
+que había sobre la mesa.
+
+La leyó; después tomó su capa y su sombrero, y dijo á las chicas:
+
+--Voy á salir; tengo que hacer: no volveré en toda la tarde. Mi sobrino
+llegará esta noche á eso de las ocho: yo no vendré hasta las diez lo más
+temprano. Que me espere aquí.
+
+Y embozándose en su capa, miró un triste reloj, que contaba con
+tristísimo compás la vida en el testero de la sala.
+
+--No abráis á nadie: cuidado, cuidado con la puerta. Echad todos
+los cerrojos. Cuando venga mi sobrino, dadle algo que comer y que
+me aguarde.
+
+--¿Pero cómo va usted á salir con esos alborotos?--dijo Clara con
+temor.--No nos deje usted solas: tenemos mucho miedo.
+
+--¡A mí ¿Qué me han de hacer á mí? ¡Ay de ellos!--murmuró con ahogado
+furor.--Tened cuidado con la puerta os repito.
+
+Y después, como hablando consigo mismo, dijo en voz baja:
+
+--Sí es preciso tomar una determinación ... buena determinación.
+
+Clara pudo oírlo, y pensó en la cómoda, en el traje, en las flores, en
+el cuchillo y en la determinación, en aquella maldita determinación que
+no conocía. Pero aun esto, que la tuvo cabizbaja y melancólica un buen
+rato, no fué bastante para quitarle la felicidad que aquel día rebosaba
+en su alma.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX
+
+
+
+#Los primeros pasos#.
+
+
+Los grupos de la calle crecían. La población toda presentaba ese aspecto
+extraño y desordenado que no es tumulto popular, pero sí lo que le
+precede. Era el 18 de Septiembre de 1821. La mayor parte de los
+habitantes de Madrid estaban en la calle. El ansioso ¿qué hay? salía de
+todas las bocas. En tales ocasiones basta que se paren dos para que en
+seguida se vayan adhiriendo otros hasta formar un espeso grupo. Entonces
+todos los que vemos nos parecen _malas caras_. El accidente más curioso
+en tales días es el que ofrece la llegada de la persona que se supone
+enterada de lo que va á haber. Rodéanle: el _enterado_ se hace de rogar,
+principia á hablar en lenguaje simbólico para aumentar la curiosidad,
+sienta por base que sin la más profunda discreción y la promesa de
+guardar el secreto, no puede decir lo que sabe. Todos le juran por lo
+más sagrado que guardarán el secreto, y, por fin, el hombre empieza á
+contar la cosa con mucha obscuridad; excitado por los oyentes, se decide
+á ser claro, y les encaja tres ó cuatro bolas de tente-tieso, que los
+otros se tragan con avidez, desbandándose en seguida para ir á vomitarla
+en otros grupos: tan indigestos son esta clase de secretos.
+
+La tarde á que nos referimos era casualmente cierto lo que nuestro amigo
+Calleja, _enterado_ oficial de la _Fontana_, contaba en uno de los
+grupos formados en la Carrera.
+
+--Pues qué, ¿no saben ustedes?--decía bajando la voz y haciendo unos
+gestos dignos del único espartano que, escapado en las Termópilas, llevó
+á Atenas la noticia de aquella catástrofe memorable.--¿No saben ustedes?
+Pues no hay más sino que mañana habrá procesión cívica en honor de
+Riego, cuyo retrato será paseado por todas las calles de la Corte.
+
+--Bien, bien--dijo uno de los oyentes.--¿Íbamos á consentir que se
+maltratara al héroe de las Cabezas, al fundador de las libertades
+de España?
+
+--Pues lo grave es que el Gobierno está decidido á que no haya
+procesión. Pero es cosa decidida. La _Fontana_ lo ha resuelto y se hará:
+ya está preparado el retrato. Y por cierto que es una linda obra: está
+representado de uniforme, y con el libro de la Constitución en la mano.
+¡Gran retrato! Como que lo hizo mi primo, el que pintó la muestra del
+café _Vicentini_.
+
+--¿Y el Gobierno prohibe la fiesta?
+
+--Sí: no le gustan esas cosas. Pero habrá procesión ó no somos
+españoles. El Gobierno la prohibe.
+
+En efecto: en aquel momento las esquinas recibían un emplasto oficial,
+en que se leía el bando prohibiendo la fiesta preparada por los clubs
+para el siguiente día. La tropa estaba sobre las armas.
+
+--Y esta noche tenemos gran sesión en la _Fontana_.
+
+--Mira, Perico, guárdame un buen sitio esta noche--dijo un joven que
+formaba parte del grupo;--guárdame un puesto, que tengo que ir esta noche
+á primera hora al parador del _Agujero_ á recibir unos amigos que vienen
+de Zaragoza.
+
+Y después añadió con misterio, dirigiéndose á otros dos ó tres que
+parecían amigos suyos:
+
+--Buenos chicos aquellos chicos de Zaragoza, de que os he hablado. Esta
+noche llegan. Son del club republicano de allá. Buenos chicos.
+
+El grupo se disolvió; al mismo tiempo, la siniestra figura de
+Tres Pesetas cruzaba por la calle, unida á la no menos desapacible de
+Chaleco.
+
+Del grupo salieron tres jóvenes de los que hablaron anteriormente. Eran
+tres mancebos como de veinticinco años. No podemos llamarles lechuguinos
+netos; pero tampoco podía decirse de ellos que carecían de toda
+distinción y elegancia. Eran amigos íntimos, que compartían sus fatigas
+y sus goces, las fatigas de la pobreza estudiantil y loa goces del aura
+popular, conquistada con artículos de periódicos y discursos en el club.
+
+El uno era un joven de familia distinguida, segundón, á quien habían
+mandado á estudiar Cánones y sagrada Teología en Salamanca, con el
+objeto de que fuera sacerdote y disfrutara unas pingües capellanías que
+habían pertenecido á un su tío, chantre de la catedral de Calahorra.
+Capellán te vean mis ojos, que obispo como tenerlo en el puño. En
+efecto: Javier, que así se llamaba el muchacho, hubiera sido obispo,
+porque su familia tenía gran influencia. Pero el chico, que no amaba los
+hábitos y se sentía impresionado por las nuevas ideas, hizo su hatillo,
+y falto de dineros, aunque no de osadía, se puso en camino, y se plantó
+en Madrid el mismo bendito año de 1820. Vagó por las calles solo; pero
+pronto tuvo bastantes amigos; escribió á su abuelita, que le concedió un
+medio perdón y algunos cuartos (pocos, porque la familia, aunque la más
+noble del territorio leonés, se hallaba en situación muy precaria);
+marchó después á Zaragoza, donde vivió algunos meses, figurando mucho en
+los clubs democráticos, y volvió después á la Corte, no muy bien comido
+ni bebido, pero alegre en demasía. Escribía en _El Universal_ furibundos
+artículos, y contento con su poquito de gloria, iba pasando la vida,
+pobre, aunque bien quisto. Cautivaba á todos por la amabilidad de su
+carácter y lo generoso de sus sentimientos. En política profesaba
+opiniones muy radicales, y pertenecía á la fracción llamada entonces
+_exaltada_.
+
+En la misma militaba el segundo de estos tres amigos que describimos, el
+cual era andaluz, de veintrés años, delgado, pequeño y flexible. En
+Ecija, su patria, pasaba el tiempo escribiendo verbos á Marica, á
+Ramona, á Paca, á la fuente, á la luna y á todo. Pero todo causa, y la
+poesía á secas no es de lo que más entretiene: un día se encontró
+aburrido y pensó salir del pueblo. Pasó por allí á la sazón el ejército
+de Riego, y aquellas tropas excitaron su curiosidad.
+
+Preguntó; le dijeron que eran los soldados de la libertad, y esto resonó
+en sus oídos con cierta agradable armonía. "Me voy con ellos", dijo á
+sus padres. Estos eran muy pobres, y contestaron: "Hijo, vete con Dios,
+y que El te haga bueno y feliz; pórtate bien, y no te olvides de
+nosotros."
+
+El poeta siguió el ejército, llorando sus padres, y aun es fama que
+lloraron á escondidas tres de las chicas más guapas de Ecija. Al llegar
+á Madrid, el joven volvió á ser poeta, y entonces hacía versos al Rey
+cuando abría las Cortes, á Amalia, á Riego, á Alcalá Galiano, á Quiroga,
+á Argüelles. En su vida cortesana, este poeta, que, como después
+veremos, pertenecía á la escuela clásica en todo su vigor, pasó algunos
+clásicos apurillos; mas después, escribiendo en casa de un abogado,
+desempeñando funciones modestas en el periódico _El Censor_, vivía
+siempre alegre, siempre poeta, siempre clásico, apreciado de sus amigos,
+con alguna fama de calavera, pero también con opinión de joven listo y
+de buen fondo.
+
+La fisonomía del tercero no era tan agradable ni predisponía tanto su
+favor como la de los anteriores. Sin embargo, tenía fama de buen chico;
+y en cuanto á opiniones políticas, no podía echársele en cara la
+tibieza, porque era frenético republicano. Algunos mal intencionados
+decían que en el fondo era realista, y que sólo por cálculo hacía alarde
+de aquel radicalismo intransigente. Pero aún no tenemos motivo para
+aceptar esta aseveración, que es quizá una calumnia. Llamábanle el
+Doctrino, porque había estudiado primeras letras en el colegio de San
+Ildefonso. No podía negarse que había en su carácter cierta astucia
+disimulada, y en sus modales alguna afectación bastante notoria. Era
+hijo natural de un vidriero, que le reconoció al morir, dejándole
+pequeña fortuna; pero los albaceas testamentarios, á quienes el difunto
+dió amplios poderes, hicieron un inventario, del cual resultaba que el
+vidriero no había dejado en el mundo cosa alguna de valor. El Doctrino
+les pedía dinero, y ellos le solían decir: "Tome usted para un
+semestre." Y le daban una onza.
+
+Pero sus amigos le ayudaban á vivir, le mantenían y le compraban algún
+levitón de pana. Era notorio (y aun llegó á tratarse seriamente del
+asunto) que poco antes de la época en que esta historia comienza, el
+Doctrino gastaba más dinero que de costumbre; y cuando sus amigos le
+preguntaban el origen de aquel caudal, respondía evasivamente y mudaba
+de conversación.
+
+Estos tres jóvenes eran inseparables, sin que alteraran la paz las
+desventuras pasajeras del uno, ni las ganancias fortuitas del otro. La
+onza semestral del Doctrino perecía en _Lorencini_ ó en la _Fontana_ en
+dos días de café, chocolate y jerez; pero después Javier escribía un
+artículo tremendo sobre la soberanía nacional para comprarle unas botas
+al poeta clásico, y el mismo Doctrino sacaba de un misterioso bolsillo
+un doblón de á cinco para atender á las necesidades amorosas de Javier,
+que tenía pendiente cierta cuestión con la hija de un coronel de
+caballería, hombre atroz y fiero como un cosaco.
+
+Estos tres jóvenes vagaron juntos por las calles, acercándose á los
+grupos, preguntando á todos, contando noticias fraguadas por la fecunda
+imaginación del poeta, hasta que, llegada la noche, se dirigieron al
+parador del _Agujero_, sito en la calle de Fúcar, á esperar á unos
+amigos de Javier, que llegaban aquella misma noche de Zaragoza.
+
+Ni en la arquitectura antigua ni en la moderna se ha conocido un
+monumento que justificara mejor su nombre que el parador del _Agujero_
+en la calle de Fúcar. Este nombre, creado por la imaginación popular,
+había llegado á ser oficial y á verse escrito con enormes y torcidas
+letras de negro humo sobre la pared blanquecina de la fachada. Un
+portalón ancho, pero no muy alto, la daba entrada; y esta puerta, cuyo
+dintel consistía en una inmensa viga horizontal, algo encorvada por el
+peso de los pisos principales, era la entrada de un largo y obscuro
+callejón que daba al destartalado patio. Este patio estaba rodeado por
+pesados corredores de madera, en los cuales se veían algunas puertas
+numeradas.
+
+En lo alto residía el establecimiento patronil de _La
+Riojana,_antonomasia imperecedera que se conservó por tres generaciones.
+Allí se servía á los viajeros, recién descoyuntados y molidos por el
+suave movimiento de las galeras, algún pedazo de atún con cebolla, algún
+capón, si era Navidad ó por San Isidro, callos á discreción, lonjas
+escasas de queso manchego, perdiz manida, con valdepeñas y pardillo.
+Esta comida frugal, servida en estrechos recintos y no muy limpios
+manteles, era la primera estación que corría el viajero para entrar
+después en el _vía crucis_ de las posadas y albergues de la villa.
+
+Dos veces al día un ruido áspero y creciente aumentaba la normal
+algarabía del barrio. Se oían las campanillas, el chasquido del látigo y
+un estrépito de ruedas que de bache en bache, de guijarro en guijarro
+iban saltando. La máquina llegaba frente al portal, y aquí era donde se
+probaba la habilidad náutico-cocheril del mayoral: la máquina daba una
+vuelta, los machos entraban en el portalón, y tras ellos el vehículo,
+siendo entonces el ruido tan formidable, que la casa parecía venirse al
+suelo. El navío daba fondo en el patio, los brutos eran desenganchados,
+el mayoral bajaba de lo alto de su trono, y los viajeros, que aún se
+mantenían con la cabeza inclinada, y muy agachados, resabio de cuando
+atravesaron el portal, notaban al fin que no tenían el techo en la
+corona, se admiraban de verse con vida, y descendían también.
+
+Aquí, si había parientes esperando, empezaban los abrazos, los besos,
+las felicitaciones. Era propinado con algún real mal contado el cochero,
+y cada cual se iba por su camino, siendo costumbre tomar allí mismo, en
+los aposentos de la Riojana, un preámbulo estomacal para poder subir la
+calle de Atocha, que era entonces algo más inaccesible que ahora.
+
+Esta vez, cuando la nave hizo su parada definitiva en el patio, hubo una
+aclamación general. El Doctrino abrazó á sus amigos.
+
+--¡Javier!
+
+--¡Lázaro!
+
+Y se abrazaron con efusión. Después de los monosílabos de alegría y
+sorpresa, el segundo dijo al primero:
+
+--¿Tú en Madrid? ... al fin! ¿Vienes de Ateca?
+
+--Sí.
+
+--Bien. No podías llegar más á tiempo. ¿Y los amigos de Zaragoza? ¿Pero
+de dónde vienes? ... ¿Y el club ... y nuestro club? ...
+
+--Ya sabes que nos lo disolvieron. Hace seis meses que estoy en Ateca.
+
+--¿Y estarás mucho aquí?
+
+--Siempre!
+
+--Bien. Aquí la juventud, la vida. Y si he de decirte la verdad ...
+hacemos falta.--Sí ... ¿oh?
+
+--Señores, aquí tenéis á mi amigo, al grande orador del club de
+Zaragoza, mi amigo y compañero.
+
+Los demás jóvenes, tanto viajeros como visitadores, rodearon al
+aragonés.
+
+Expliquemos. Cuando Javier estuvo en Zaragoza, trabó amistad muy íntima
+con Lázaro. En el club propagaron ambos las ideas democráticas
+(democracia de 1820)que entonces cundieron rápidamente por aquella noble
+ciudad. Privadamente estos dos jóvenes, afines por carácter y
+temperamento, se miraban como hermanos, tenían una misma bolsa, comían
+en un mismo plato, y confundían en un común sentimiento sus pesares y
+alegrías. Desde la salida de Lázaro para su pueblo no se habían visto.
+
+--Cuánto me alegro de que vengas acá!--dijo Javier, abrazándole otra
+vez.--Hacen falta jóvenes como tú. La juventud de ayer se va
+corrompiendo: unos se enervan, otros retroceden y algunos se venden por
+falta de fe.
+
+--Señores, vamos á _Vicentini_--dijo el Doctrino, llevándose á
+sus amigos.
+
+--¿Qué _Vicentini_? A _La Cruz de Malta_. Allí hay muchos aragoneses,
+todos son aragoneses.
+
+--Este no viene sino á la _Fontana_--dijo Javier, señalando á su amigo.
+
+--Viva la _Fontana_, el rey de los clubs!
+
+--Y el club de los reyes--dijo uno que se escurrió como si hubiera dicho
+una imprudencia.
+
+--¿Quién ha dicho eso?--exclamó el Doctrino furioso.
+
+--No hagas caso: es uno de los que creen esas calumnias--indicó
+Javier.--Vamos, señores: esta noche hay gran sesión en la _Fontana_.
+
+--Mañana me llevarás allá--dijo Lázaro á su amigo con empeño.
+
+--¿Cómo mañana? Esta noche misma, ahora mismo. ¿Vas á perder la más
+importante sesión que se ha visto ni verá?
+
+--¿Pero cómo puedo ir esta noche? Si acabo de llegar. Tengo que ir á
+casa de mi tío.
+
+--¿Tienes aquí un tío? ¿Es liberal?
+
+--Presumo que sí: no le conozco.
+
+--¿Y ahora vas allá?
+
+--Naturalmente.
+
+--¡Qué disparate! Déjate ahora de tíos. Vente á la _Fontana_. Son las
+ocho: ya va á empezar. A la salida irás á tu casa.
+
+--Hombre ... eso no me parece bien--dijo Lázaro suspenso.
+
+--¿Pero cómo vas á perder esta sesión? Habla Alcalá Galiano, Romero
+Alpuente, Flórez Estrada, Garelli y Moreno Guerra. No habrá otra sesión
+como ésta. ¿Qué más da que vayas á tu casa ahora ó á las doce? Tu tío
+creerá que no ha llegado la diligencia.
+
+--Hombre, no. Estoy cansado. Me esperan tal vez en su casa.
+
+--No seas tonto. Vente á la _Fontana_. No hay más remedio sino que vas.
+¿Dónde vive tu tío?
+
+--Calle de Válgame Dios.
+
+--¡Jesús, qué lejos! No vayas allá ahora.
+
+Lázaro tenía un vivo deseo de llegar pronto á casa de su tío: ya se
+comprenderá por qué. Pero le era humanamente imposible, porque su
+cariñoso amigo le llevaba casi por fuerza al club. Además, las razones
+con que disculpaba aquella determinación tenían también algún peso en su
+mente. Aquel recibimiento caluroso, la noticia de aquella gran sesión de
+la célebre _Fontana_, estimularon el entusiasmo á que siempre propendía
+su carácter, y se dejó llevar.
+
+Quién sabe si había algo de providencial en aquella extemporánea visita
+á la _Fontana_. Sería cosa de ver que sin sacudir el polvo del camino
+(esto pensaba él) le acogieran con aplauso en el club más ilustre y
+célebre de la monarquía. Tal vez le conocían ya de oídas por sus
+brillantes discursos de Zaragoza. ¿Cómo tal vez? Sin duda le conocían
+ya. A estos pensamientos se mezclaba el orgullo de que á oídos de Clara
+llegara al día siguiente su nombre llevado por la fama. Una apoteosis se
+le presentaba confusamente ante la vista. ¿Por qué no? Sin duda aquello
+era providencial.
+
+Así es que la resistencia que al principio opuso fué disminuyendo á
+medida que se acercaba á la _Fontana_. No le tengáis por loco todavía.
+
+Llegaron. La puerta estaba obstruida por un inmenso gentío. Pero el
+Doctrino con los suyos, y Javier con Lázaro y el poeta, tuvieron medio
+de entrar por un patio interior. La sesión era muy agitada. Un orador
+acusaba al Gobierno de la destitución de Riego. Contó lo que había
+pasado en Zaragoza, y acusó á los habitantes de esta ciudad por no haber
+defendido á su General.
+
+--Poner la mano--decía--en un héroe como Riego, es la mayor de las
+profanaciones. ¿Y qué ha hecho Zaragoza? ¡Oh! la ciudad en que tal cosa
+ha pasado permaneció muda y permitió que su Capitán General fuera
+destituido; dejó que un vil esbirro manchara la sagrada investidura de
+la autoridad, despojando de ella á Riego. _(Grandes aplausos.)_ Se ha
+dado el pretexto de que Riego fomentaba el desorden en todo Aragón. Esto
+no es cierto: es una mentira fraguada en esos obscuros conciliábulos de
+cierto palacio que no quiero nombrar. _(Rumores y risas.)_ Se le manda
+de cuartel á Lérida como un sospechoso, y se entrega el mando al jefe
+político. ¿Quién es ese jefe político? Siempre fué enemigo de la
+libertad. Todos le conocéis: es un enemigo encubierto de la libertad.
+¡Abajo los disfraces! _(Aplausos.)_ Lo que se quiere bien lo conocéis:
+es ir apartando poco á poco de los cargos públicos á los buenos
+liberales, para poner en ellos á esos hipócritas que se llaman nuestros
+amigos, y nos detestan en el fondo de sus corazones corrompidos. _(¡Sí!
+¡sí! ¡sí!)_ ¿Qué se pretende? ¿A dónde nos conducen? ¿Qué va á resultar
+de esto? ¡Ay de la libertad que hemos conquistado! Mucha atención,
+ciudadanos. No os descuidéis. Estad alerta, ó si no, ¡ay de la libertad!
+_(Bien, bien.)_
+
+Pero lo repito, señores: ¡de quien tengo más quejas es del pueblo de
+Zaragoza, de ese pueblo que yo creí el más grande de la tierra y que no
+lo es!... ¡No, no lo es! _(Rumores.)_ ¿Por qué permitió que Riego fuera
+destituido? ¿Por qué le dejó marchar? ¿Y es ésta la ciudad de 1808? No,
+yo diré á esa ciudad: no te conozco, Zaragoza. Tú no eres Zaragoza. Ya
+no sabes levantarte como un solo aragonés. Has dejado atropellar á
+Riego. ¡Tú nos salvaste en otro tiempo; pero hoy, Zaragoza, nos has
+perdido! _(Grandes y continuados aplausos.)_
+
+Un joven se levantó (era aragonés).
+
+--Protesto--dijo con la mayor energía--contra las acusaciones lanzadas á
+mi patria, á la noble capital de Aragón, por ese señor, cuyo nombre no
+sé ... ni quiero saberlo. _(Una voz dice: Alcalá Galiano.)_ Mi patria
+no ha olvidado su honor. ¿Qué queréis que hiciera contra lo mandado en
+un decreto del Gobierno constitucional?...
+
+--Desobedecerlo--gritaron varias voces.
+
+--Señores, dejadme continuar.
+
+--¡Que siga, que siga!
+
+--Protesto en nombre de mis paisanos, y afirmo que es Zaragoza el pueblo
+de España que más ha hecho en todos tiempos por la libertad. ¿No se le
+acusa de ser un foco de exaltación republicana? ¿No se ha dicho que de
+allí salen las ideas más disolventes, que allí se elabora una
+conspiración para sostener la República?
+
+--Hechos quiero y no palabras--dijo el primer orador.
+
+--Pues hechos tendréis. ¿No sabéis que existe en Zaragoza un club, cuya
+influencia y prestigio alcanzan á todo Aragón? Ese club, llamado
+_democrático,_ ha sido en dos años la más entusiasta y eficaz asamblea
+de la nación. Lo que allí se ha predicado bien lo sabéis. Las voces
+elocuentes que allí han resonado bien autorizadas son. La propaganda que
+allí se ha hecho ha llegado hasta aquí. _(Rumores.)_
+
+--No sabemos lo que es ese club. Siempre nos hablan ustedes los
+aragoneses del club de Zaragoza, y aun hoy no sabemos lo que es eso.
+¿Qué es eso? Mucho discurso democrático, pero ningún acierto para hacer
+propaganda y formar un partido. Pero en último resultado, ¿cuáles son
+las teorías de ese club tan decantado? Yo desconfío de él. ¿Quién habla
+de ese club? Conozcamos á sus hombres. Creo que la mayor parte de los
+que estamos aquí reunidos miran á esa insignificante reunión con el
+desdén que merece. _(Voces y algazara.)_
+
+Muchos aragoneses se levantaron apostrofando al orador. Lázaro escuchaba
+todo, inmutándose por grados. Sus amigos le decían en voz baja que
+defendiese al club de Zaragoza. De repente un aragonés se levantó en
+medio de la sala, y señalando al sitio donde se hallaba Lázaro con los
+demás llegados aquella noche, dijo:
+
+--Presentes están algunos señores que han pertenecido á ese club.
+
+Todos miraron á aquel sitio.
+
+--Bien--dijo el orador.--Si están ahí esos señores, que hablen, que nos
+digan lo que es ese club y qué ha hecho. Queremos oírles: que hablen.
+
+--¡Aquí está el orador más notable del club democrático de
+Zaragoza!--dijo en voz muy alta Javier, señalando á su amigo.
+
+--¡Sí, sí!--dijeron todos los aragoneses que había en el recinto,
+reconociendo á su compatriota.--Defiéndanos usted, defiéndanos.
+
+Todas las miradas se fijaron en Lázaro. ¡Cosa singular! En aquel momento
+una súbita transformación se verificó en el ánimo del joven. Se sintió
+turbado, se esforzó en saludar, quiso decir algo y no pudo. Pero le
+impelían hacia la tribuna, y no había remedio. Si no hablaba, ¿qué
+dirían de él? Lázaro había brillado en Zaragoza por su elocuencia; había
+aprendido á dominar la multitud, á sobreponerse á ella, á manejarla á su
+antojo. Pero en aquella ocasión se encontraba novicio, se desconocía,
+tenía miedo.
+
+--¡Que hable, que hable!
+
+--Abrid paso--exclamó uno de los diputados más notables de las Cortes
+de entonces.
+
+Lázaro tuvo una inspiración. El recuerdo de su joven y amable amiga le
+fortalecía; y á la manera de aquellos caballeros antiguos, que invocaban
+el auxilio soberano de su dama antes de entrar en combate, procuró
+evocar todas las imágenes de gloria y felicidad que le habían dado
+estímulo. Ensanchado el pecho con esto, subió á la tribuna. Desde arriba
+miró aquella multitud de cabezas apiñadas, y recibió de un golpe las
+miradas curiosas de tantos ojos.
+
+Aquello le pareció un abismo. Su rostro, encendido por la turbación, se
+puso bruscamente muy pálido. Hubiera querido hablar con los ojos
+cerrados. Aquellos diputados, aquellos escritores, aquellos políticos
+eminentes que veía en torno suyo, le daban miedo. Pero él tenía mucho
+corazón, y logró dominarse un poco. ¿Pero cómo iba á empezar? ¿Qué iba á
+decir? En un supremo esfuerzo de inteligencia recogió sus ideas, formuló
+mentalmente una oración, miró al auditorio... El auditorio le miró á él,
+y observó que estaba pálido como un cadáver. Lázaro tosió; el auditorio
+tosió también. La primera palabra se hacía esperar mucho; por fin el
+orador tomó aliento, y desafiando aquel abismo de curiosidad que se
+abría ante él, comenzó á hablar.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO X
+
+
+
+#La primera batalla#.
+
+
+Lázaro era un poco retórico en la augusta cátedra del club democrático
+de Zaragoza. Parece que allí tenían buena acogida ciertas fórmulas del
+decir que nuestro joven había aprendido con su maestro de Humanidades de
+Tudela, varón docto de la escuela pura de Luzán. El joven tenía, sin
+embargo, el instinto de la elocuencia tribunicia, seca, rotunda,
+incisiva, desnuda. La _Fontana_, por desgracia en aquella ocasión, era
+enemiga declarada de la retórica, y más enemiga aún de las frases
+hechas, de los lugares comunes y de esos preámbulos oficiosos,
+neciamente corteses y en extremo fastidiosos de la oratoria académica.
+
+Lázaro tuvo la mala tentación (porque tentación del demonio fué sin
+duda) de empezar con aquella de _su pequeñez en presencia de tantos
+grandes hombres_, y lo _escogido é ilustrado del auditorio_, siguiendo
+después lo de su _confusión_ y su _necesidad de indulgencia_, sus
+_escasas fuerzas_, etc., etc. El exordio fué largo: otra desventura.
+Algunas voces dijeron: "Al grano, al grano."
+
+Pero á Lázaro le fué un poco difícil dar con el grano, lo cual no es de
+extrañar, porque no estaba preparado, ni había vuelto aún de la
+sorpresa. En vano hizo una sinécdoque de las más expresivas; en vano
+quiso dominar al público con cuatro litotes y dos ó tres metonimias: no
+era aquel su camino. Dijo algunas generalidades que á él le parecían muy
+nuevas, pero que en realidad eran viejísimas, y concluyó un párrafo con
+dos ó tres sentencias plutarquianas, que á él le parecían encajar como
+de molde, pero que no produjeron sensación ninguna. El esperaba un
+aplauso: nadie aplaudió.
+
+Lázaro estaba acostumbrado á oír aplausos desde el principio: esto le
+daba estímulo. La frialdad que notaba en el auditorio en aquella
+ocasión, le desanimó. Quiso pensar en esto, y casi estuvo á punto de no
+saber qué decir. Y, sin embargo, él tenía fijos en la imaginación
+algunos magníficos pensamientos; pero ¡cosa singular! no los podía
+decir. Le parecía verlos escritos delante; pero por un misterio, natural
+en aquellos momentos, no encontraba la forma oratoria para expresarlos.
+¡Qué contrariedad! Poco á poco hasta la voz se le enronqueció. Sin duda
+había en el espíritu de nuestro amigo una influencia maligna. Hablaba
+con frialdad unas veces; notábalo él mismo, y al querer corregirlo,
+gritaba demasiado. Las ideas le faltaban, las imágenes se le
+desvanecían, las palabras se le atropellaban en la boca.
+
+¡Ah! ¿Dónde estaban aquellas peroraciones internas, llenas de vida, de
+vehemencia, persuasivas como una voz divina? ¿Dónde aquella lógica
+terrible que en la profundidad de sus deliquios oratorios hervía en su
+cerebro, el cual parecía pequeño para tantas ideas? ¿Dónde estaban los
+pensamientos sublimes, la facundia descriptiva, la facultad pintoresca,
+la sentencia concisa y profunda? Sí: él sentía bullir todo eso allá
+dentro; dentro de aquel Lázaro solitario y apasionado que hablaba á la
+Naturaleza en el silencio de la noche, que hablaba á la Sociedad en lo
+profundo de un sueño. Las ideas, las formas, el lenguaje, todo lo tenía,
+todo lo sentía dentro de sí; pero no podía, no podía de ningún modo
+expresarlo.
+
+En todo orador hay dos entidades: el orador, propiamente dicho, y el
+hombre. Cuando el primero se dirige á la multitud, el segundo queda
+atrás, dentro, mejor dicho, hablando también. Dos peroraciones
+simultáneas son producidas por un mismo cerebro. Una es verbal y sonora:
+dejémosla al público. Otra es profunda y muda: examinémosla. Lázaro
+describía, apostrofaba, rebatía, exponía, declamaba. Interiormente, la
+otra voz parecía decir esto: "¡Qué mal lo estoy haciendo! ¡No me
+aplauden! ¿Qué debo decir ahora?... ¿Trataré éste punto?... No lo
+trato.... ¿Y aquella idea que antes me ocurrió?... ¡Se me ha
+escapado!..." Y al mismo tiempo no interrumpía su oración; continuaba
+defendiendo el club de Zaragoza, explanaba un sistema democrático, y
+hacía además una breve historia de la República. Pero la voz de dentro
+seguía de este modo: "No sé qué hacer... ¿Por qué no me aplauden?... No
+me conozco... Yo tenía tantos argumentos... ¿Dónde están?... ¡Ah! Voy á
+emitir esta gran idea... Ya la he dicho.... No ha hecho efecto...
+Procuraré ser esmerado en la frase... Esta oración va bien... ¿Como la
+terminaré?... ¡Qué apuro!... No doy con el adjetivo... ¡Demonio de
+adjetivo!... ¡Ahí terminaré con un apostrofe ... allá va.... No ha hecho
+efecto ... no me aplauden."
+
+Así hablaba el alma atribulada de Lázaro, mientras con los medios
+exteriores se dirigía al auditorio en un discurso, confuso, tortuoso,
+desigual y falto de lógica.
+
+Empezaron las toses. Dicen los oradores que al oír las toses en las
+pausas de sus discursos, se les hiela la sangre. Lázaro las oyó
+repetidas y comunicadas á todo el auditorio, y resonaron en su corazón
+como siniestros ecos. El tosió también. ¡Ah! la tos le concedió cuatro
+segundos de descanso: hizo un esfuerzo desesperado, tomó algunas ideas
+en aquel depósito que tenía en la mente, se apoderó de ellas con
+firmeza, y prosiguió hablando:
+
+"Allá va eso, decía la lengua interior; allá van ... las expondré de este
+modo ... no mejor de este otro ... no ... mejor del otro ... de
+cualquier modo ... ¡Oh! hay allí uno que se está riendo... Y otro que
+cuchichea. Pero qué tos les ha entrado... No les gusta lo que digo ahora
+... ni esto tampoco ... ánimo. Concluiré este párrafo con una cita...
+allá va... ¡Ah! tampoco ha hecho efecto..."
+
+Compréndase bien que estas frases que nadie oye y el discurso que oyen
+todos, guardan perfecto paralelismo.
+
+¡Ah, qué misterios hay en la inteligencia humana, y qué fenómenos tan
+extraños en sus relaciones con la palabra humana!
+
+¿Por qué fracasó el discurso del aragonés? ¿Fracasó por la reunión
+diabólica de mil accidentes, ajenos á la naturaleza de su notable
+ingenio y de su fácil palabra? ¿De quién fué la culpa, de él ó del
+público? Aquí hay otro gran misterio. El público y el orador tienden á
+fascinarse mutuamente. El primero mira y oye: no sabemos lo que es más
+terrible, si la mirada ó el oído. Las miles de pupilas dan vértigo. La
+atención de tanta gente dirigida á una sola voz confunde y anonada. El
+orador, por su parte, ve y oye: ve la serenidad anhelante ó desdeñosa, y
+oye toser. Por eso Lázaro hubiera deseado en algunos momentos de aquella
+noche ser sordo y ciego. Pero el orador tiene sobre el público una
+ventaja; tiene un arma, además de la palabra: el gesto. El también
+fascina, él también lleva en sus ojos aquel vértigo que confunde y
+anonada; él generalmente mira hacia abajo para ver al público; puede
+mover sus brazos y su cabeza cuando el público está como atado de pies y
+manos, inmóvil y viviendo sólo de atención.
+
+Aquella noche fatal, Lázaro y el público no se fascinaron mutuamente, no
+se impusieron el uno al otro, no se comunicaron. Ni Lázaro persuadió al
+público, ni este aplaudió al orador. Un público no persuadido y un
+orador no aplaudido se rechazan, se repelen con energía. "Es preciso
+que calles," hay que decir á éste. "Es preciso que te marches," hay que
+decir á aquél.
+
+El joven aragonés había tenido la peor de las tentaciones: la tentación
+de ser largo y difuso. Un segundo más de lo regular basta á concluir la
+paciencia de un auditorio y á trocar su interés en hastío. Lázaro vió
+pasar este segundo sin notarlo. Indudablemente no se comprendieron el
+uno al otro. ¿Se despreciaron mutuamente? ¿Se temieron mutuamente? Tal
+vez empezaron por temerse; pero es lo cierto que acabaron por
+despreciarse.
+
+Lo singular es que si se hubiera preguntado á cualquiera particularmente
+su opinión sobre el discurso, habría dado tal vez una opinión no
+desfavorable; pero la opinión de un público no es la suma de las
+opiniones de los individuos que lo forman, no; en la opinión colectiva
+de aquél hay algo fatal, algo no comprendido en las leyes del sentido
+humano. Decididamente, Lázaro fracasaba.
+
+Veinte veces se le ocurrió que era preciso concluir. ¿Pero cómo? No se
+atrevía. Iba á concluir mal. ¡Qué horror! Y para terminar mal, valía más
+no terminar, seguir hablando, siempre, siempre, siempre. Buscaba el
+final y no podía encontrarlo. ¡Y el final es tan importante! Podía
+rehabilitarse en un momento de inspiración. ¡Oh! la idea de concluir
+sin un aplauso le daba horror. Por eso temía el final y lo evitaba.
+Pero era preciso acabar: á las toses siguieron los bostezos, á los
+cuchicheos los murmullos. Buscaba sin cesar el remate; daba vueltas
+alrededor del asunto, procurando una salida airosa; pero no encontraba
+escapatoria; la palabra se deslizaba de su boca, y afluía continua, sin
+solución, infinita.
+
+"Es preciso concluir," decía la voz interior. "¿Concluir? No hallo el
+fin, y el fin ha de ser bueno ... ¡Dios mío, ampárame! Resumiré ...
+recapitularé ... pero ya no me acuerdo de lo que he dicho ... ¿Pediré
+perdón al auditorio?... No: eso es rebajarme...." Al fin le ocurrió la
+oración final, y la empezó; pero al llegar al final, otra oración se
+enlazó con ella, y con ésta otra, y otra, y otra. Su discurso era una
+oscilación sin término; pero el público se impacientaba. Ni un minuto
+más: se apoderó del último período, resucito á que fuera el último.
+Pronunció al fin el postrer substantivo; y después, alzando la voz,
+emitió con graduación los tres adjetivos que le acompañaban para darle
+fuerza y calló.
+
+La postrera palabra de aquel malhadado discurso vibró en el espacio,
+sola, seca, triste, con fúnebre resonancia. Ni un aplauso ni una
+exclamación satisfactoria la recogió. Su voz había caído en el abismo
+sin producir un eco. Parecíale que no había hablado, que su discurso
+había sido una de aquellas mudas, aunque elocuentes, manifestaciones
+internas de su genio oratorio. Estaba en un desierto; rodeábale una
+noche. ¿Qué había dicho? Nada. Y había hablado mucho. Aquello fué como
+si diera golpes en el vacío, como si hiriera en una sombra creyéndola
+cuerpo humano, como si hubiera encendido un sol en un mundo de ciegos.
+Bajó con el alma atribulada, oprimido el corazón, ardiente y turbada la
+cabeza, bañado el rostro en sudor frío.
+
+En vano Javier quiso rehabilitarle dando algunas palmadas tardías. El
+público, animal implacable, le mandó callar. Lázaro tuvo la presencia de
+espíritu suficiente para contemplar cara á cara aquellas cien bocas que
+bostezaban. Robespierre se desesperaba en el mostrador con suprema
+expresión de fastidio.
+
+--Lo he hecho muy mal--dijo tristemente el orador al oído de su amigo.
+
+--Ya lo harás mejor otro día. Eres un gran hombre; pero no has tocado en
+el _quid_. Con una lección mía estarás al corriente. Otro va á hablar:
+atiende ahora.
+
+--No: yo me voy á casa de mi tío. No puedo estar aquí más tiempo. Me
+ahogo.
+
+--Espera á ver lo que éste va á decir.
+
+Un segundo orador subió á la tribuna á disipar el fastidio que la
+peroración de Lázaro había causado. Mientras la multitud celebraba con
+aplausos maquinales las frases de su orador favorito, el otro se iba
+sumergiendo lentamente en profunda melancolía. Nada es más terrible que
+estos momentos de desencanto en que el alma yace atormentada por los
+dolores de la caída: el tormento de esta situación consiste en cierta
+ridiculez que rodea todos los recuerdos de las pasadas ilusiones. Todas
+las frases de íntimo elogio, de profundo orgullo con que antes se regaló
+la imaginación, resuenan con eco de burla en la pobre alma abatida,
+llena de vergüenza.
+
+"Pero es preciso intentar una rehabilitación--decía Lázaro para sí.--¿Y
+cómo? Todos murmuran de mí, y si mañana se ofrece hablar de mi discurso,
+dirán todos que fué detestable, malísimo. Correrá de boca en boca,
+llegará á oídos de todas las personas que me interesan. Ella lo sabrá,
+se reirá tal vez de mí. Todos se reirán ahora."
+
+Lo más particular es que desde que bajó de la tribuna empezaron á
+ocurrirle grandes pensamientos, magníficos recursos de elocuencia,
+soberbios golpes de efecto, citas oportunísimas; y estaba seguro de que
+diciendo aquello, arrancaría grandes aplausos. Pero ya era tarde: estaba
+allí mudo y perplejo, cubierto su espíritu de una nube sombría.
+
+Entre tanto, el nuevo orador divagaba á sus anchas por el campo de la
+historia y de la política, y, por último, expuso la necesidad de la
+manifestación preparada para el siguiente día. Todos se levantaron
+unánimes, gritando: "¡Sí!" Todos prometieron concurrir, y tres ó cuatro,
+encargados del ceremonial, dieron cuenta del arreglo de la procesión, se
+fijó la hora, se designó el punto de reunión. Los _bravos_ sucedieron á
+los aplausos, y los aplausos á los _bravos_, y al fin la sesión terminó.
+
+Los socios comenzaron á salir; pero aquella fracción ignorante y
+turbulenta, que ocupaba siempre uno de los rincones del café, no creyó
+conveniente salir sin decir algo. Calleja subió á una silla y gritó,
+dirigiéndose á los suyos.
+
+--¡Señores, serenata á Morillo!
+
+La idea fué acogida con estrépito. Morillo era el Capitán general de
+Castilla la Nueva. Enemigo do asonadas tumultuosas, había tomado sus
+medidas para impedir la procesión. Una parte del pueblo se agolpó junto
+á su casa en la noche del 17, atronando toda la calle con espantosa
+cencerrada.
+
+--¡Serenata á Morillo!--dijo Calleja saliendo de la _Fontana_ y
+reuniendo toda la gente dispuesta para el caso que por allí pasaba.
+
+No sabemos por donde vino; pero allí estaba Tres Pesetas. Nuestros tres
+amigos y Lázaro salieron de los últimos y se acercaron por curiosidad al
+grupo que Calleja había formado.
+
+Entre tanto, el barbero pasó en dos zancajos á la otra acera, y se
+acercó á la puerta de su casa. Su mujer salió á encontrarle.
+
+--Ciudadano, ¿has hablado?--le dijo.
+
+--No, ciudadanita mía. No puede ser esta noche; pero lo que es mañana, ó
+hablo, ó me corto la lengua. Ya tengo estudiado el principio, y no se me
+olvidará una letra. Cuando hable, me los como.
+
+--Estoy por no dejarte entrar--le contestó gravemente su mujer.--Si yo
+llevara calzones, ya me habían de oír. Así y todo, si me pusiera á ello,
+los volvía locos ... Si yo tuviera calzones, andaba por esos _clubes_ á
+qué quieres boca. Porque tengo más verdades aquí en el buche....
+
+--Ya verás mañana á la noche si hablo ó no. Es que cuando voy á empezar
+me hace unas cosquillas la lengua ... y me trabo. Pero no tengas cuidado
+que los voy á dejar aturrullados.
+
+--¡Serenata á Morillo!--dijeron cien voces.--Señores--exclamó uno de los
+mas célebres oradores de la _Fontana_--váyase cada uno á su casa, que
+estos desórdenes nos van á desacreditar. Cada uno en paz á su casa; nada
+de gritos.
+
+Estos discretos consejos fueron saludados con murmullo prolongado de
+reprobación.
+
+--¿Quién es ese servilón?--dijo una voz aguardentosa, que no era otra
+que la del sin par Chaleco.
+
+--A casa de Morillo--repitió Calleja.--Mujer, tráeme el almirez.
+
+El gentío aumentaba con nuevas remesas enviadas de la plazuela de la
+Cebada y del barrio del Salitre. Los socios de la _Fontana_ se habían
+marchado, cerróse el club y sólo quedaron en la calle los tres amigos y
+Lázaro, que se despedía para ir en casa de su tío.
+
+--Espera un instante para ver lo que sale de aquí--le dijo Javier
+deteniéndole.
+
+A la sazón una persona daba fuertes golpes á la puerta de Calleja.
+
+--¿Qué hay?--dijo éste acercándose é interrumpiendo una patriótica y
+barberil alocución que había comenzado.
+
+--Que vaya usted en seguida á sangrar á don Liborio que está muy malito.
+
+--Demonio de enfermo: mañana le sangraré.
+
+--No puede esperar: vaya usted pronto--exclamó el criado.
+
+--Señores, ¿qué hago?--preguntó el barbero á sus amigos.
+
+--No vayas, Calleja: que se sangre él solo. Esta no es noche de
+sangrías. ¡A casa de Morillo!
+
+--Señores ... yo quisiera cumplir ... porque ya ven ustedes ... mi
+profesión. La ciencia es lo primero.
+
+--No vayas, Calleja.
+
+--Señores, volveré en seguida. A ver--añadió abriendo la puerta de su
+casa,--ciudadana, tráeme las lancetas.
+
+La ciudadana salió muy afligida, y le dijo:
+
+--A ver cómo le ponemos una ayuda á Joaquinito, que está muy malo. ¡Si
+vieras qué vomitona le ha dado! ¿Se la pongo de malvas?
+
+--Póngasela de demonios cocidos, hermana--exclamó Tres Pesetas
+furibundo.
+
+--Poco á poco, señores--contestó Calleja.--¿De malvas ó de aceite?
+Déjenme ustedes ver cómo se arregla eso; porque para mí ... ¿por qué lo
+he de negar? la ciencia es lo primero.
+
+Lázaro insistía en dejar á sus tres amigos: tan aburrido y
+melancólico estaba.
+
+--Espera, hombre--le decía Javier deteniéndole aún. Espera á ver lo que
+hacen estos bárbaros.
+
+--¡Qué es eso de bárbaros!--exclamaron con furia los que más cerca
+estaban, volviéndose hacia los amigos con tanto interés, que hasta el
+mismo Calleja dejó la ciencia por salir en defensa de la
+Corporación.--¿Qué es eso de bárbaros, caballeriles?
+
+--¿Quiénes son esos pelandingues?--dijo uno.
+
+--Este es el aragonés que nos rezó el rosario esta noche. ¡Qué modo
+de hablar!
+
+--Si parecía un sermón de Viernes Santo....
+
+--El diablo me lleve si no les acaricio las muelas á esos
+catacaldos--dijo Tres Pesetas, dispuesto á hacer lo que decía.
+
+Javier, el Doctrino, el poeta clásico, vieron una tempestad sobre sus
+cabezas; pero el poeta clásico, que era el mismo enemigo, no se acobardó
+y tuvo el antojo de llamar _rapista_ al grandioso Calleja. La chispa
+saltó, y la lucha era inminente; pero tan desigual, que los cuatro mozos
+no quisieron arriesgarse á ella, volvieron las espaldas y apretaron á
+correr, unidos siempre, dirigiéndose á la calle de la Victoria. Muchos
+de los contrarios les siguieron dando voces y arrojándoles piedras; pero
+los fugitivos andaban muy ligeros y lograron refugiarse en la calle de
+la Gorguera, metiéndose en el portal de la casa en que uno de ellos
+vivía. Cerraron cuidadosamente por dentro. Un enorme canto, lanzado por
+las robustas manos de Tres Pesetas, chocó en la puerta tan fuertemente,
+que si hubiera cogido á alguno le hace añicos. Felizmente los jóvenes
+estaban seguros, y los de fuera, al ver que la presa se les había
+escapado, retrocedieron, marchándose todos á dar una armoniosa
+cencerrada al Capitán general de Madrid.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI
+
+
+
+#La tragedia de los Gracos.#
+
+
+Luego que sintieron alejarse á sus perseguidores, los amigos subieron.
+Allí vivía el poeta clásico.
+
+--¿Tienes que cenar?--le preguntó el Doctrino.
+
+--Un magnífico festín--contestó el poeta.--Un cuarterón de queso
+manchego y una botella de Cariñena. Mandaremos por unos buñuelos á la
+taberna de la esquina.
+
+Lázaro tenía un hambre espantosa. Desde las nueve de la mañana no había
+probado cosa ninguna, y el cansancio del camino, los esfuerzos mentales
+y la gran fatiga moral de aquella noche le habían rendido hasta el punto
+de que no podía tenerse. Subió con los demás, sin fuerzas para emprender
+á aquella hora el viaje á casa de su tío. La comitiva, guiada por el
+poeta clásico, se internó en la escalera.
+
+No hay viaje al polo Norte que ofrezca más peligros que una escalera
+angosta de casa madrileña cuando la obscuridad más completa reina en
+ella. Comenzáis dando tumbos aquí y allí; de repente tropezáis con la
+pared: chocáis con una puerta, y el ruido alarma á la vecindad. Dais con
+el sombrero en un candil que, aunque extinguido por falta de aceite,
+tiene lo bastante para poneros como nuevos. Y todo esto es llevadero
+cuando no se encuentra al truhán que baja ó al galán que sube, cuando no
+sentís el retintín de la ganzúa que intenta abrir una puerta, cuando no
+resbaláis en las substancias depositadas por los gatos sobre los
+escalones, cuando no tropezáis con la amorosa conjunción de dos
+estrellas que pelan la pava en el último tramo.
+
+Por fin la expedición llegó á las regiones boreales de la casa, á la
+elevada zona en que el poeta había hecho su nido. Tocaron, y abierta la
+puerta, nuestros amigos se encontraron frente á frente de una mujer que,
+con soñolientos ojos y rostro avinagrado, alzaba la mano sosteniendo un
+candil, próximo á imitar la sabía conducta de los de la escalera. Este
+candil comunicó su luz á otro mejor acondicionado que había en el cuarto
+donde entraron los cuatro jóvenes. La dama echó el cerrojo á la puerta
+de la escalera, y dando las buenas noches con entonación de un responso,
+se fué. No había andado cuatro pasos cuando volvió, y arrebujándose bien
+en su manto, con honestos y recatados ademanes, dijo:
+
+--Por Dios, don Ramón, no hagan ustedes ruido, que está alborotada la
+vecindad con la algarabía que se arma aquí todas las noches. Porque, ya
+ve usted ... Una es comidilla de las gentes de abajo. La encajera ha ido
+diciendo que esto era una taberna, y que no se podía vivir en esta casa.
+Ya ven ustedes ... como una es mujer de opinión....
+
+La señora que tan celosa se mostraba de la opinión de su casa era doña
+Leoncia Iturriabeytia, vizcaína, como es fácil conocer por su apellido;
+patrona de aquel establecimiento, mujer de bien, como de cuarenta años
+mal contados, de buen aspecto, robustas formas, alta estatura cara
+redonda y carácter bonachón y más que sencillo.
+
+--Señora, déjenos usted en paz--le contestó Javier.--Si viniera don Gil
+con nosotros, no se incomodaría usted.
+
+--Vaya, ya empieza usted con sus bromas, don Javier.
+
+--¿Y cuándo se casa usted doña Leoncia?
+
+--¿Yo casarme? ¿Yo?--dijo doña Leoncia con mal disimulada satisfacción.
+
+--Pues sepa usted que se lleva un buen mozo. Don Gil es hombre que hará
+carrera ... está en buena edad....
+
+Una carcajada de los otros dos y una sonrisa forzada de la patrona
+acogieron aquellas palabras. La vizcaína tenía un pretendiente, y éste
+era don Gil Carrascosa, aquel individuo que fué lego, abate
+covachuelista y cuanto hay que ser. Corrían por la vecindad rumores
+alarmantes respecto á la existencia de cierta buena concordia, parecida
+á la familiaridad, entre el poeta clásico y doña Leoncia, la vizcaína.
+No penetremos en lo sagrado de estos clásicos y patroniles secretos.
+
+Doña Leoncia notó la presencia de un desconocido, y quiso darse tono. Se
+puso seria, y reprendió á los estudiantes por su poca formalidad.
+Después hizo un pomposo ademán, algunas cortesías, y se marchó.
+
+--Adiós Ariadna, Antígone, Sofonisba, Penélope--dijo cuando la vió fuera
+el poeta, que gustaba mucho de aplicarle aquellos nombres heroicos.
+
+Poco después de esta despedida se sintieron ronquidos muy broncos y
+prolongados. Era Ariadna, Antígone, Sofonisba, Penélope, que dormía en
+el interior. ¡Cuán felices son las semidiosas!
+
+Javier y el Doctrino tomaron en competencia posesión de la cama. Lázaro
+se acomodó lo mejor que pudo en una silla de tres pies y medio, y el
+poeta continuó en pie haciendo los honores del sotabanco. Del cajón de
+la cómoda sacó un pedazo de queso envuelto en un papel, que se había
+hecho transparente. Un cuchillo, una botella y un plato, en que había
+panecillo y medio, salieron de otro rincón, y el festín fué preparado en
+la mesa, para lo cual se hizo preciso apartar á un lado dos tragedias en
+verso heroico, un retrato de mujer roído de ratones, un ejemplar de la
+Constitución, un tintero de cuerno y una babucha, dentro de la cual
+había unas tijeras, una caja de obleas y medio tomo del teatro de
+Crebillon.
+
+El cuarto aquel era curioso. La cama se ostentaba lo más horizontal que
+le era posible sobre dos banquillos, cuyas tablas sostenían un jergón de
+tan tortuosa superficie, que el durmiente rodaba en él de cima en cima
+antes de poder conciliar el sueño. Una estera de esparto, finísima en
+los tiempos de Carlos III, cubría las dos terceras partes del piso,
+siendo inútiles todos los esfuerzos de doña Leoncia para estirarla hasta
+cubrir lo que faltaba. Inmenso baúl alternaba con la cama, y á juzgar
+por lo corroído del cuero y la suciedad acumulada entre él y la pared,
+los ratones habían tomado por su cuenta la empresa de colonizar aquel
+recinto. Adornaban las paredes algunos cuadros: el más notable era un
+trabajo de pluma hecho por el tío del cuñado del abuelo de la vizcaína,
+que había sido insigne calígrafo, y toda la lámina estaba llena de
+rasgos, líneas, letras raras, rúbricas y floreos de pluma, trabajo
+ilegible por ser tan excelente. Por otro lado pendía de la pared un
+cuadrito de marco ex-dorado, que encerraba las habilidades juveniles de
+la abuela de doña Leoncia, bordadora de lo más fino. Al lado de estos
+monumentos de familia estaban un par de figurines del Directorio y una
+Virgen del Pilar, simplemente pegada en la pared con cuatro obleas.
+
+Ramón echaba vino en un vaso que iba corriendo de mano en mano; el queso
+fué distribuido, y el pan desapareció en poco tiempo. Lázaro no se
+mostraba parco en comer, porque la verdad era que tenía buen apetito y
+se sentía desfallecer por momentos.
+
+--Vamos, Ramoncillo--dijo el Doctrino--léenos un poco de esa tragedia
+para llorar, que llamas _Petra_.
+
+--¿Qué Petra ni Petra?--replicó el poeta.--No seas bárbaro: _Fedra_
+querrás decir.--Lo mismo me da Fedra que Pancrasia.
+
+--Ya he dejado ese asunto ... eso no es nuevo. Ahora lo que conviene es
+un asunto patriótico.--Eso me gusta.
+
+--Al fin me decidí por los gracos.... Amigos, qué hombres eran aquellos!
+
+--A ver--dijo el Doctrino.--Léenos algo de esos grajos. Debe ser
+cosa graciosa.
+
+--Pero ven acá, loco--dijo Javier:--¿por qué no haces una tragedia de
+cosas del día en que salgan hombres como éstos de ahora?
+
+--No seas tonto--dijo el poeta riendo con la mayor buena fe:--ahora no
+hay héroes.
+
+--Majadero, ¿pues cómo llamas á Churruca, á Alvarez y á Daoiz?
+
+--Sí; pero eso son héroes de casaca.
+
+Ramón tenía talento y facultades de poeta; pero había nacido en una
+época funesta para las letras. El frío clasicismo agostaba en flor los
+ingenios, que educados en la retórica francesa, y siguiendo los
+principios del prosaico Montiano, del rígido Luzán, del insoportable
+Hermosilla, no atinaban á utilizar los elementos poéticos que en aquel
+tiempo nuestra sociedad les ofrecía.
+
+El pueblo, alimentador de los teatros, no comprendía el alto ditirambo
+de griegos y romanos; y al mismo tiempo, ningún poeta acercaba á poner
+héroes españoles en la escena. Nasarre en tanto llamaba bárbaro á
+Calderón, y _La vida es sueño_ no era más que delirio. Aquella
+restauración clásica fué fecunda para la comedia, porque produjo á
+Moratín hijo. Pero el drama, la fábula patética que retrata las grandes
+conmociones del alma, y pinta los más visibles caracteres de la
+sociedad, no existía entonces.
+
+Se hacían algunas tragedias, obras pálidas y sin vida, porque no eran
+animadas por la inspiración nacional, ni nuestro pueblo vivía en ellas,
+ni nuestros héroes tampoco. "Ya sabemos lo que son esos héroes tiesos,
+acartonados, de las tragedias clásicas: siempre los mismos. No se
+concibe el amor á la libertad sin _Bruto_, ni el odio al imperio sin
+_Cinna_. ¿Cómo puede haber pasión sin Fedra, y fatalidad sin _Edipo_, y
+parricidio sin _Orestes_ y rebelión sin _Prometeo_, y amor á la
+independencia sin _Persas_? En tiempo de nuestro amigo Ramón, los
+jóvenes creían esto; y había algunas personas graves que encontraban á
+Crebillon más inspirado que Lope, y Rotrou más grande que Moreto."
+
+El poeta de que hablamos escribió su correspondiente _Alceste_, con
+algún acto de un _Bellerofonte_ y varias escenas de tragedia bíblica,
+también de cajón entonces. Tuvo una inspiración después, y quiso dejar
+tan trillado camino. Ideó un _Subieski_, un _Solimán,_ un _Arnoldo de
+Brescia_, y, por último, un _Padilla_; pero no bien había escrito
+algunos versos, retrocedió por miedo á la antigüedad, y se fijó en los
+_Gracos._ Dió principio á la obra, y la remató poco antes de las escenas
+que estamos refiriendo.
+
+Ya le tenemos sentado sobre la mesa, con el manuscrito en la mano y
+alumbrado por el candilejo. El Doctrino y Javier se disputaban la causa
+con nuevo furor, y Lázaro, que estaba sentado en la silla, había cedido
+al cansancio, y apoyado en la misma cama, esperaba la primera escena de
+los Gracos.
+
+Javier tosió, y leyó las listas de los personajes de la tragedia,
+seguida de la retahila de tribunos, lictores, centuriones, patricios,
+pueblo, esclavos. Después relató la decoración, que era la plaza
+pública, sitio de confidencias, de citas, de discursos, de secretos, de
+escándalos, de juicios, de todo. Luego empezó el acto. Salía el _tribuno
+primero,_ y le decía al _tribuno segundo_ si había visto á Cayo; el
+tribuno segundo le contestaba al _tribuno primero_ que no; pero después
+venía el _tribuno tercero_ y decía á los dos anteriores que Cayo estaba
+en casa del sacerdote Ennio Sofronio, y que después vendría á confiarles
+sus planes en la plaza pública. Estos se van, y saliendo el _hombre del
+pueblo primero_, le dice al _hombre del pueblo segundo_ que el pan está
+caro, y que los pobres se están comiendo los codos de hambre, lo cual
+exaspera al _hombre del pueblo tercero_, que jura por Neptuno y el hijo
+de Maya que aquello no ha de quedar así. Cada uno se va por donde ha
+venido, y sale después Cornelia, que se pregunta por qué estará tan
+agitado; triste Cayo; dice que rehusó las _viandas ricas de opulenta
+mesa_, para irse á vagar silencioso y abstraído por la margen que baña
+_del lento Tíber la corriente undosa_. Pero pronto viene á sacarla de
+dudas el mismo Cayo en persona, que, alarmado por unas palabras que le
+dijo el _tribuno tercero_ allá entre bastidores, viene á dar con su
+madre y le manda que escuche y tiemble, con cuyo mandato Cornelia se
+hace toda oídos y se pone á temblar como un azogado. Cayo le dice que los
+dioses le ayudarán en su empresa, con lo cual la otra se tranquiliza y
+se le quita el tembloreo. También dice que antes de faltar á su
+propósito se tragará el Averno á la tierra; beberá el ciervo _(de
+capital ramaje)_ la mar salobre, y se criará la carpa en las crestas
+del más alto cerro de Trinacria. Después de estos desahogos, cae el
+telón, y cada uno se va por donde ha venido.
+
+Pero ya cuando Cayo hacía estos juramentos, cerró los ojos el Doctrino,
+poco preocupado de que el Averno se tragara á Italia, y comenzó á roncar
+suavemente como un dios holgazán. El poeta no notó este incidente, y
+entró en el acto segundo; pero al llegar al delicado punto en que
+Cornelia le refiere á su confidente el sueño que ha tenido, empezó
+Javier á hacer lo mismo, y se durmió también. Y allá, cuando el poeta se
+internaba en los laberintos del acto tercero; cuando el senador Rufo
+Pompilio se le sube á las barbas al senador Sexto Lucio Flaco (el cual,
+sea dicho de paso, no miraba con malos ojos á la matrona Cornelia,
+aunque era dueña un poco madura); cuando todo esto pasaba, Lázaro, que
+había resistido por cortesía, no pudo más, y acomodándose en la silla y
+en el borde de la cama, dió algunas cabezadas, y se durmió también
+olímpicamente, comenzando á soñar dormido, que era cuando menos soñaba.
+
+El poeta concluyó el tercer acto, en que había un motín; y antes de
+empezar la lectura del cuarto, miró en torno suyo y vió aquella escena
+de desolación. "Dormidos. Oh dioses!" exclamó, penetrado aún del
+espíritu clásico.
+
+Pero era natural. ¿Quién soporta una tragedia con plaza pública,
+verdadero almacén de endecasílabos? ¿Quién soporta una tan grande ración
+de clasicismo á aquellas horas, después de oír veinte discursos, después
+de haber cenado?
+
+Aún faltaba algo. El candilejo, que sin duda era también poco amante de
+lo clásico y estaba empalagado de tanto endecasílabo, no quiso alumbrar
+más tiempo la plaza pública, y se apagó. Ramón cerró á obscuras su
+manuscrito; comprendió que lo mejor que podía hacer era imitar á sus
+amigos; bajó de la mesa, tomó la capa, se envolvió en ella, y tendióse
+de largo sobre el bendito suelo. Poco después estaba tan profundamente
+dormido como los demás. Así terminó la tragedia de los Gracos. Nos ha
+sido imposible averiguar si al fin el senador Bufo Pompilio dió al
+senador Sexto Lucio Flaco el bofetón que deseaba.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII
+
+
+
+#La batalla de Platerías#.
+
+
+El sol y doña Leoncia aparecieron con igual esplendor y hermosura en las
+primeras horas del siguiente día. La patrona, dejando las ociosas lanas,
+dió principio á su tocado, que era algo complicado, porque consistía en
+una restauración concienzuda de todos los deterioros que en su persona
+hacían lentamente los años.
+
+Después de dar al viento la poca abundante cabellera, comenzaba á tejer
+un moño, que, á no recibir el refuerzo de unos hinchados cojinillos, no
+sería más grande que un huevo. Pasaba inmediatamente á adobarse el
+rostro, operación verificada tan hábil y discretamente, que no conociera
+la _verdad de su mentira_ ni el mismo don Gil, que era la persona que
+más se acercaba á ella durante el día. A veces solía usar cierto
+pincelito; pero esto no era más que en los días clásicos, y no hacemos
+alto en ello por ahora. En estas ocupaciones estaba, mal ceñidas las
+faldas, sin corsé y descubiertas con negligente desnudez las dos
+terceras partes de su voluminoso seno, cuando una persona entró en la
+casa, y acercándose al cuarto de la diosa, dió un par de golpecitos en
+la puerta.
+
+--¿Quién?--dijo alarmada la vizcaína.
+
+--Yo.
+
+--Por Dios, Carrascosa, no entre usted, que estoy....
+
+Pero Carrascosa empujó la puerta, y la hubiera abierto á no impedírselo
+por dentro la asustadiza y honesta dama, que dejó el afeite y se ciñó el
+vestido rápidamente para acudir á defender la plaza.
+
+--Leoncia, Leoncia, mira que soy yo, tu Gil.
+
+--Don Gil, don Gil, no sea usted pesado. Siempre viene usted cuando
+está una arreglándose. Espere usted. Pase á la cocina, que tengo
+que hablarle.
+
+--Yo también tengo que hablarte,--dijo Carrascosa, aplicando el ojo á la
+cerradura por probar si veía algo.
+
+Doña Leoncia no tardó en arreglarse: se ciñó el corsé, se puso las
+últimas horquillas, se aplicó dos ó tres alfileres al pecho, se echó un
+mantón sobre los hombros, y pasó á la cocina.
+
+--Sabes que vengo muy incomodado--le dijo don Gil, mientras la dama, que
+se había acercado al hornillo, se esforzaba en encender con pajuela unos
+carbones;--sabes que estoy muy incomodado, Leoncia, con lo que dice la
+gente, y vengo á que me saques de dudas; porque, en fin, tengo esto
+atravesado en el gaznate y no lo puedo pasar.
+
+--¿Qué? ¿á ver? ... ¿á ver que majaderías traes hoy?--Nada, sino que la
+gente da en decir que tú ...--Aquí el ex-covachuelista se detuvo, como
+si efectivamente se le atragantara una cosa en las fauces.--¿Qué yo? ...
+¿á ver? ¿qué?--dijo la patrona, soplando los carbones.
+
+--Que tú ... quiero decir ... que ese jovencito que hace versos y vive
+en ese gabinete, está muy fino contigo, y te está cortejando ... Me dijo
+la frutera que ayer te vió salir con él de paseo, y....
+
+--No me vengas acá con majaderías--dijo doña Leoncia, alzando en su
+derecha mano una badila de cobre que en aquellos momentos le servía: lo
+que hay es que como una es mujer de opinión, ha de estar todo el mundo
+ocupándose de una para decir lo que se le antoja. ¡Vaya, don Gil! ¿Y
+usted se anda en chismes con la frutera? ¡Buena está ella! No me vuelva
+usted acá con enredos. Lo que hay es que no puede una mover un pie sin
+que venga toda la vecindad á decir por qué sí y por qué no.
+
+--Cepos quedos--dijo Carrascosa,--que yo no dudo de que seas una mujer
+muy principal; pero debe evitarse que la gente ande diciendo cosas ...
+porque....
+
+--No me hables de eso, Gil: Gil, no me hables de eso dijo fingiéndose
+incomodada doña Leoncia;--que todos los hombres son unos engañosos, y
+está una muy escarmentada ... no ... digo ... muy.... Le han dicho á una
+lo que son los hombres ... Y si no, miren al prestamista de abajo que
+todos los días desayuna á su mujer con cincuenta palos.
+
+--¡Oh, Leoncia de mis pecados! Y piensas que yo no te he de tratar como
+una dócil ovejuela que eres ... Mira, no seas tonta: puesto que nos
+hemos de arreglar y es preciso mantener la opinión, bueno sería que
+echaras de tu casa á ese mozalbete, y que se fuera con sus versos á
+otra parte.
+
+--Pues digo que no. Si hablan, que hablen; si _injurian_, que
+_enjurien_. Yo soy mujer de opinión.
+
+--Jesús, Leoncia: ¿y no me haces ese gusto?
+
+Doña Leoncia empezó á reír con mucha gana; y el buen Carrascosa, que no
+estaba dispuesto aquel día á ponerse serio, se serenó y concluyó por
+reírse también.
+
+--Mira que esta tarde voy con doña Patronila y la Juliana á merendar á
+Chamartín. Doña Ramona vendrá también, y si tú vienes, cantarás aquellas
+seguidillas que sabes.
+
+--Yo no estoy para seguidillas. Lo que me carga es que vaya ese don
+Ramoncito, que me tiene ya hasta aquí. Mira, mira, Leoncia: si lo echas,
+estaré cantando seguidillas cuatro días seguidos. ¡Ah! No me acordaba:
+¿sabes que estamos arreglando una procesión en las Maravillas? Ya te
+proporcionaré un balcón para que la veas. Va á estar muy lucida, y salen
+más de veinticinco santos y todas las cofradías de Madrid.
+
+--Mira, Gil, no te andes con procesiones, que es cosa que no me gusta.
+¿Con que vienes á Chamartín?
+
+--Sí: bueno es que nos vayamos allá, porque hoy hay jarana en Madrid, y
+se me antoja que habrá tiros por esas calles.
+
+--¡Jesús; y Santa Librada! ¡Otra jarana!--dijo la vizcaína con el rostro
+descompuesto y mudado de color.--Pero ¿qué hay?
+
+--Ahí es nada. Que esos locos de la _Fontana_ van á pasear el retrato de
+Riego con música y todo. La autoridad ha prohibido esa procesión, y
+ellos dicen que la habrá. Veremos quien gana. Ya anda la gente por ahí
+alborotada y pronto hemos de ver el tumulto.
+
+En efecto, el ruido no se hizo esperar: un gentío inmenso ocupaba la
+vecina plazuela de Santa Ana, y hasta la tranquila mansión de doña
+Leoncia llegó el rumor de las voces. La criada, que venía de comprar,
+entró dando gritos de terror y diciendo que había sentido unos
+grandes cañonazos. A los gritos de la gallega despertaron los tres
+amigos y Lázaro.
+
+--¿Qué hay?--dijo Javier.--¿Qué algazara es esa?
+
+--¿Qué ha de ser sino la procesión?--dijo el Doctrino.
+
+Lázaro se levantó dolorido, porque con la molesta posición que en el
+sueño tomó, parecía que se le había roto el espinazo. Abrieron el balcón
+y miraron. Doña Leoncia entró en el cuarto del poeta dando alaridos y
+manoteando.
+
+--¡Jesús!, ¡Jesús! ¡No abran ustedes el balcón, que se nos va á meter
+aquí alguna bomba! ¿No oyen ustedes los cañonazos? ¡Jesús, que disparos
+tan fuertes!
+
+--Señora, usted está soñando con los cañonazos.
+
+--No te alarmes, Artemisa, Electra....
+
+--¡Cierren ese balcón!
+
+Los cuatro jóvenes eran muy curiosos para contentarse con mirar desde
+el balcón. Bajaron á la calle con mucha prisa para unirse al gentío,
+aunque Lázaro pensaba dejar aquello y marcharse inmediatamente á casa
+de su tío, recogiendo de antemano su mezquino equipaje en el parador
+del Agujero.
+
+--¿Quién es ese joven?--dijo don Gil á la patrona luego que los cuatro
+habían bajado.
+
+--No sé quién es: le trajeron anoche.
+
+Carrascosa creyó reconocer en aquel joven al sobrino de su amigo, á
+quien había tratado en Ateca; y queriendo cerciorarse, porque sin duda
+le interesaba, bajó tras ellos. Los cuatro jóvenes se mezclaron al
+gentío: no se podía dar un paso. La procesión estaba organizada, y
+pronto iba á emprender la marcha para salir á la calle de Atocha. Gran
+confusión reinaba en la multitud, y eran vanos los esfuerzos de dos ó
+tres personas para poner en filas ordenadas al pueblo y dirigirle.
+
+Lázaro trató de marchar á donde debía; pero tuvo una tentación, que le
+hizo detener meditabundo y preocupado. Al ver aquella multitud, su
+imaginación, abatida y exánime desde la singular escena del café, volvió
+á remontarse tomando su acostumbrado vuelo. Allí estaba reunido un
+pueblo, dispuesto á una gran manifestación. Confuso y como asustado de
+su empresa, la muchedumbre vacilaba, no tenía fijeza ni determinación:
+sin duda allí faltaba algo. Lázaro quiso dominarse rechazando la
+tentación. Se alejó del pueblo y volvió á acercarse á él.
+"Sí--pensaba,--aquí falta algo: falta una voz."
+
+Había llegado aquel momento supremo de las agitaciones populares en que
+las turbas se paran silenciosas, alterados los miles de corazones por un
+solo y profundo temor, trastornadas las mil cabezas con una sola duda.
+Falta que una voz sola diga lo que todos sienten. En estos momentos
+solemnes es cuando vemos un cuerpo elevarse sobre miles de cuerpos y una
+mano temblorosa extenderse sobre tantas cabezas. Una voz expresa lo que
+en tantos cerebros pugna para adquirir formas orales; esa voz dice lo
+que una multitud no puede decir; porque la multitud que obra como un
+solo cuerpo con decisión y seguridad, no tiene otra voz que el rumor
+salvaje compuesto de infinitos y desiguales sonidos.
+
+Cuando aquel hombre ha hablado, la multitud ha dicho lo que tenía que
+decir; la multitud se conoce, ha podido recoger y unificar sus fuerzas,
+ha adquirido lo que no tenía: conciencia y unidad. Ya no es un conjunto
+inorgánico de fuerzas ciegas: es un cuerpo inteligente cuya actividad
+tiende á un objeto fijo, bueno ó malo, pero al cual se encamina con
+decisión y conocimiento.
+
+Esto pensaba Lázaro. ¿Podría él ser ese medio de expresión? ¿Sería el
+Verbo revelador de aquel cuerpo ciego é inconsciente? ¿Hablaría ó no
+hablaría? La masa en tanto se arremolinaba y se extendía por la plazuela
+del Ángel. Lázaro la siguió como fascinado; después se apartó con miedo
+de ella y de sí mismo. Pero no podía resolverse á retirarse. ¿Hablaría ó
+no? Le oirían de seguro. ¿Como no, si había de decir cosas tan bellas?
+El estaba seguro de que las diría. Las palabras que había de decir
+estaban escritas con letras de fuego en el espacio.
+
+Ya el retrato avanzaba llevado por cuatro socios de la _Fontana_. Sonaba
+la música, el gentío rodeaba el lienzo, y todos se movían sin adelantar,
+oscilaban sin extenderse, se revolvían confundiéndose. Sin duda faltaba
+algo. Lázaro se mezcló en el torbellino. Sus ojos brillaban con
+extraordinario resplandor; su inquietud era una convulsión, su agitación
+una fiebre, su mirada un rayo. Cruzábanle por la mente extrañas y
+sublimes formas de elocuencia; latíale el corazón con rapidez
+desenfrenada; las sienes le quemaban, y sentía en su garganta una
+vibración sonora, que no necesitaba más que un poco de aire para ser voz
+elocuente y robusta.
+
+Vió que alzaban el retrato, que la turba se arremolinaba en circuitos
+sin fin, y vió agitarse en el aire multitud de pañuelos blancos que
+salían de aquel torbellino como una espuma.
+
+La comitiva desordenada siguió por la calle de Atocha y penetró en la
+Plaza Mayor. Allí se difundió un poco. Pero después trató de atravesar
+el arco de la calle de la Amargura para entrar en Platerías. El gran
+monstruo midió de una mirada el volumen de sus miembros multiplicados y
+la anchura del arco por donde había de pasar. El camello iba á pasar por
+el ojo de la aguja. Hubo un movimiento convulsivo de codos, y los
+abdómenes se deprimieron, giraban los cuerpos, y algunos sombreros
+saltaron á impulsos de las repercusiones y choques de tantas cabezas.
+Algunas voces trataron de pronunciar una orden para vencer aquella
+dificultad, problema de obstetricia sin duda.
+
+--Delante el retrato. Dejen pasar el retrato--decían. Era imposible; la
+gente se agolpaba de tal modo, que el retrato no podía pasar. Al fin,
+tras largos esfuerzos, el retrato pasó por el arco. Detrás seguía con
+la mayor confusión la gran masa de gente. La multitud que llenaba la
+plaza se había parado y esperaba. El retrato y sus corifeos
+desembocaron en la calle Mayor; pero al llegar allí, una sorpresa sin
+igual detuvo la procesión. Dos filas de soldados formaban en las
+Platerías, llegando más allá de la plazuela de la Villa. Las picas de
+un escuadrón de lanceros brillaban á lo lejos, y delante de esta tropa
+estaba, el Capitán General de Madrid, á caballo, esperando con grande
+aplomo y entereza. Este hombre avanzó seguido de dos ó tres, y
+señalando con el sable, intimó la orden de retirada á los del retrato.
+Hubo una rápida consulta de miradas entre éstos. Una autoridad civil se
+acercó también, y con los mejores ademanes dijo que se fuera cada cual
+á su casa y renunciaran á aquella manifestación, porque el Gobierno
+estaba resuelto á que no dieran un paso más. El aspecto de la tropa
+impresionó vivamente á los del retrato; además, éstos contaban con la
+ayuda del regimiento de Sagunto, y el regimiento de Sagunto estaba
+encerrado y perfectamente custodiado en su cuartel.
+
+Trataron, sin embargo, de pasar adelante, y dijeron que aquella
+manifestación era puramente moral; que no trataban de producir ningún
+trastorno, ni era agresiva su actitud, ni tenían más objeto que
+tributar un homenaje de admiración al héroe que había dado la libertad
+á su patria.
+
+"¡Cada uno á su casa! Atrás el retrato", dijo resueltamente Morillo.
+
+La defensa era imposible. La procesión no tenía armas.
+
+La supuesta debilidad del Gobierno se había trocado en inquebrantable
+firmeza. Algunos empezaron á desertar, desfilando por la calle de
+Milaneses y la plazuela de San Miguel. El retrato descansaba en tierra y
+se movía adelante y atrás, poco seguro en manos de sus portadores. Estos
+hablaron: pero todo fué inútil: la gente empezó á retroceder, algunos á
+gritar, y hubo también quien quiso oponer resistencia á la tropa.
+
+Entre tanto el gentío que ocupaba la plaza permanecía inmóvil. ¿Quién
+era aquél que entre tanta gente se elevaba, y agitando las manos,
+profería voces que la muchedumbre aplaudía? El orador hablaba bien, sin
+duda: grandes aclamaciones acogían sus palabras; pero los continuos
+empellones, los gritos de los pisoteados y estrujados no permitían á
+aquél expresarse con desahogo.
+
+Algunos pedían silencio; pero el silencio en toda la plaza era
+imposible. A lo mejor, los que en el arco discutían con la autoridad,
+retrocedieron al ver que la tropa resistía. La confusión entonces llegó
+á su término. El orador continuó su filípica; pero la continuó excitando
+al pueblo á que no cediera en su empeño de verificar la manifestación.
+Estaba lívido, anhelante, y cada palabra suya era como un latigazo que
+estimulaba á la muchedumbre á seguir adelante.
+
+En tanto las tropas avanzaban despejando la plaza, y algunos eran tan
+osados, que delante de los caballos oponían resistencia y vociferaban
+apostrofando á Morillo y á su gente.
+
+--¡A esos que gritan!--dijo el que mandaba el piquete. Arremolinóse el
+gentío. Muchos corrieron á escape. Otros dieron vueltas, arrastrados
+por la oleada, ó permanecieron turbados sin saber qué partido tomar.
+Lázaro calló.
+
+--¿Quién gritaba?--dijo el capitán,--A los que gritan. Prender á los
+que gritan.
+
+Lázaro quiso huir; pero el brazo vigoroso de un soldado le detuvo
+fuertemente.
+
+--Prender á los que gritan. Este es el predicador. ¡A ese!
+
+Lázaro pasó de una mano fuerte á otra fortísima. Apenas se daba cuenta
+de que le habían prendido. Creyó que le soltarían en seguida, é intentó
+desasirse, aunque inútilmente.
+
+-¡Atrás, atrás! ¡Fuera de la plaza!--continuaba el capitán.
+
+Y era bien obedecido, porque el gentío se desbandaba á toda prisa. La
+procesión fracasó. El retrato quedó hecho trizas en medio de la plaza;
+la tropa tomó todas las entradas.
+
+¿Qué fué de Lázaro? Un cuarto de hora después entraba, honrosamente
+custodiado, por las puertas de la cárcel de Villa, y era introducido
+también honrosamente en un tristísimo, obscuro y sucio calabozo.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII
+
+
+
+#No llega el esperado.--Llegada de un importuno.#
+
+
+De todos los procedimientos que el espíritu emplea para atormentarse á
+sí mismo, el más terrible es esperar. Contra esto no hay remedio.
+Parece que ha de ser fácil resolverse á no esperar, apartar la
+imaginación de la cosa esperada, y vivir sólo en un punto de la vida, en
+un momento del tiempo, sin esa dolorosa aspiración á lo venidero que
+desquicia el ser, sacándole de su centro.
+
+Cuando se espera lo que ha de llegar las horas son siglos; cuando se
+espera lo que debió llegar, las horas vuelan como segundos. Clara estaba
+á la hora de las diez con el alma suspensa, trémula y atenta, llena de
+inquietud y zozobra. Pasa de las diez, y el viajero no viene; el reloj
+vuela de las once á las doce, y de las doce á la una. Pascuala tenía
+mucho miedo, porque el ruido de gentes que en la calle se sentía
+aumentaba á cada hora. Las dos estaban sentadas en el cuarto interior, y
+no decían cosa ninguna, ni la criada contaba aquellos cuentos de las
+ninfas y el dragoncillo, que había aprendido en su pueblo, ni la
+huérfana se reía con la franca expansión y natural sencillez de su
+carácter. Ambas estaban muy silenciosas: se miraban con ansiedad cuando
+algún ruido se sentía en la escalera; y al cerciorarse de que no era lo
+que aguardaban, caían la una en su abatimiento indiferente, la otra en
+su calmosa, melancólica y disimulada agitación.
+
+Clara, á la madrugada, entró en el período de las conjeturas; forma con
+que el espíritu se da todos los tormentos imaginables. ¿Qué le había
+pasado? ¿Volcaría el coche? ¿le habrían salido ladrones con aquellos
+tremendos trabucos que pintan en las estampas? ¿Habría desistido del
+viaje? ¿Tendría tal vez amores con alguna muchacha del pueblo? ¿Le
+detendría alguna partida de realistas? Todo le ocurría menos lo cierto.
+En estos momentos fácil es tranquilizarse teniendo un poco de serenidad;
+pero nadie la tiene, y una ceguera profunda sustituye á la normal
+lucidez del entendimiento. Basta razonar en calma y decir: "¿No ha
+venido? Se habrá detenido casualmente. Mañana vendrá." Pero en vez de
+hacer este lógico razonamiento, lo que generalmente se piensa es esto:
+"¿No ha venido? Pues se ha muerto: le mataron."
+
+Luego la noche contribuye á este tormento; la noche, que á todo da
+formas horribles, lo mismo á las cosas materiales que á las visiones
+internas. Clara, que no había podido ni podía dormir, no cesaba de
+percibir informes, bultos, sangre, obscuridad, repentinamente opuesta á
+una gran luz que alumbra horrores. Da calentura esa situación.
+Impaciencia febril se apodera de la sangre que se agita y circula, como
+si la rapidez de su marcha acelerase la llegada de lo que se espera.
+Esta contrariedad de nuestro deseo es más terrible, porque es lenta, sin
+límites. Delante no se ve sino la eternidad. No vienen á la mente las
+modificaciones que puede traer el próximo día. Aquella noche y aquella
+soledad parece que no han de tener fin.
+
+Las primeras luces del día no hicieron, sin embargo, otra cosa que
+aumentar su tristeza. ¡Ayer! ¡Desde ayer le había estado esperando!
+Deseaba salir fuera y correr, preguntando á todos por el desventurado
+joven. Abrió el balcón, miró á la calle, creyendo que iba á verle pasar,
+y examinó á todos los transeúntes. Entonces le llamó la atención una
+persona que, fija en la esquina, la miraba con tenacidad. Segura de que
+no era él volvió la cara, y no se cuidó más de aquella persona.
+
+Cerró el balcón, porque sentía fatiga y mucha necesidad irresistible de
+dormir. Fué á su cuarto, y sentada en una silla, recostó la cabeza sobre
+la cama. Pero en vez de dormir empezó á cavilar con tanto desvarío y
+agitación como durante la noche. Elías tampoco había vuelto. ¿Qué sería
+de él? ¡Oh, qué luz! Tal vez le había encontrado y estarían juntos en
+alguna parte.
+
+En esto entró Pascuala que venía de la calle. La alcarreña se acercó á
+Clara, adornando la redonda y vasta fachada de su cara con
+impertinente sonrisa.
+
+--¿Sabe usted lo que ha _pasao_?
+
+--¿Qué? ¿qué hay?--dijo Clara con interés.
+
+--Que aquel caballerito del otro día ... pues ... el señor militar ...
+me paró en la esquina.
+
+--¿Y á mí qué me importa eso?
+
+--Que dice que viene acá.
+
+--¡Jesús, acá! ¿Y á qué viene acá? Estamos solas.
+
+--Pues es un caballero muy cumplido.
+
+--¿Si? Pues no me he fijado.
+
+--¿No le vió usted el otro día aquí ... cuando el señor vino malo?
+
+--Sí: parecía una buena persona. ¿Pero á qué quiere volver aquí?
+
+--Usted bien se lo malicia. ¡Ah, qué picarona es usted! En aquel momento
+sonaron en el bolsillo de Pascuala las pesetas que el militar le había
+dado. Después se sintieron pasos en la escalera y sonó muy débilmente la
+campanilla.
+
+--Es él--dijo la alcarreña.
+
+Y antes que Clara pudiera impedírselo, la moza corrió, abrió la puerta,
+y el militar, que ya conocemos, entró en el pasillo, se descubrió con
+respeto y se acercó á Clara.
+
+--¿A quién buscaba usted?--dijo Clara.--No está: ha salido.
+
+--Sí está, no ha salido,--contestó el militar con aplomo.
+
+--¿Quién? ¿Pero á quién buscaba usted?
+
+--Fácil es comprender que no busco á ese viejo, cuyo trato aleja en vez
+de atraer á las personas.
+
+--¿Pero qué quiere decir? ¿á qué viene usted?--le preguntó Clara con
+ligera expresión de alarma.--Estoy sola, váyase usted.
+
+--Por lo mismo no me voy.
+
+--Si usted no se va, llamaré, gritaré,--dijo Clara, resuelta sin duda á
+hacer lo que decía.
+
+--Entonces reñiremos,--afirmó el militar con sonrisa de amistosa
+franqueza, que desarmó en parte el enojo de Clara.
+
+--¡Por Dios, que va á llegar! ¿Pero quién es usted? ¿A qué viene usted
+aquí? ¿Quién le ha dado licencia para entrar? Usted es el que vino el
+otro día con él. Ya le reconozco; pero no entiendo á qué viene hoy.
+¡Pascuala, Pascuala!
+
+--No me mire usted como enemigo. Mi entrada ha sido singular; pero no
+soy un ladrón ni un asesino. Vengo como amigo: traigo paz y amistad. No
+tenga usted miedo, Clara. Vengo como amigo. Ya nos conocemos de un solo
+día, cuando vine aquí sosteniendo á ese pobre señor.
+
+--¡Oh! y ahora puede venir--dijo Clara alarmada. Márchese usted, por
+Dios. Yo no le conozco, ni me importa todo eso que me ha dicho. Si
+él llega....
+
+--Lo que menos me importa es ese viejo--contestó el militar.--Antes me
+interesaba un poco. Creí que era de usted pariente, su esposo tal vez.
+Pero después he sabido que es un tiranuelo que vive para martiriza á una
+pobre huérfana, que se muere da melancolía encerrada aquí. No puedo
+ver con indiferencia que una persona tan guapa, tan amable, tan digna de
+ser feliz, pase la vida en poder de esa fiera.
+
+--¡Oh! Pues yo estoy bien así. Le agradezco á usted su bondad--contestó
+Clara;--pero no es necesaria. Váyase usted, por Dios.
+
+--No me iré, no--dijo el militar, exaltándose un poco. Hace algunos días
+que me preocupa la idea de los martirios que usted debe sufrir. Siento
+un deseo muy grande de libertarla á usted de ese maniático, y creo que
+realizaré este propósito. He pasado por ahí cien veces al día y me ha
+dado horror el aspecto sombrío de esta casa, sepulcro en vida de tan
+bella criatura. Usted se reirá de mí, lo comprendo. Le parecerá extraño
+este interés que tomo por una persona á quien sólo he visto una vez;
+pero de este misterio no hay que hablar ahora. Lo que importa es que
+usted se decida á hacer lo que yo le aconseje. Sepa usted que he jurado
+no permitir que muera aquí de hastío y soledad. Estoy seguro de que
+usted, que con tanta sencillez me comunicó la única vez que nos vimos
+parte de sus desventuras, tendrá hoy la confianza que necesito, sabrá
+apreciar la nobleza de mis propósitos y no se opondrá á que se realicen.
+
+Clara no sabía qué contestar. Estaba confundida al ver el generoso y
+fraternal interés que tenía por ella una persona á quien había visto tan
+poco. Esto hubiera llenado de orgullo á otra mujer; pero Clara era muy
+modesta, y ante aquella manifestación afectuosa no tuvo más que gratitud
+y vergüenza. Nunca creyó merecer aquello.
+
+--Yo lo agradezco mucho, señor--dijo;--pero....
+
+La verdad es que no podía decirle que era feliz y que deseaba continuar
+aquel género de vida. Era cierto lo que el militar decía. Era imposible
+vivir en compañía de aquella fiera. ¿Pero acaso no esperaba su salvación
+de otra persona? Esta idea la indujo á rechazar con más energía las
+ofertas que aquél le hacía.
+
+--Usted no conoce á la persona con quien vive--continuó el
+militar.--Usted no le conoce, yo sí: ya me he informado de su carácter y
+de sus ideas. No sólo es un hombre extravagante é intratable, sino un
+fanático sin corazón, un hombre feroz, de perversos instintos y cálculos
+terribles. No: usted no puede seguir más tiempo en manos de ese hombre,
+que no es su pariente, ni su amigo: que se llama su protector, para
+hacer de usted una víctima de su orgullo brutal.
+
+Clara comprendió, por la vehemencia con que el joven hablaba, que era
+cierto su interés, y conoció también que la pintura que del viejo hacía
+no era exagerada. El desconocido obraba con la mayor nobleza, sinceridad
+y buena fe. Era uno de esos caracteres inclinados á las aventuras
+difíciles y que implicaban la salvación peligrosa de los que sufrían. Su
+espíritu caballeresco, su corazón inclinado al bien, hallaron en aquel
+suceso un motivo de ocupación, y dedicó toda su actividad á la
+realización del más generoso propósito. Además, un sentimiento bastante
+enérgico de simpatía hacia aquella pobre huérfana, le impulsaba á
+proceder con tanta diligencia. Más adelante conoceremos el nombre y los
+hechos de este noble, caballero.
+
+--Pero no esté usted más tiempo aquí--dijo Clara.--¿Cómo quiere usted
+convencerme de que se interesa por mí, si precisamente estando aquí me
+prueba lo contrario? Si él viene y le encuentra en la casa....
+
+--No dirá nada. Ese hombre es tan miserable, que no le importa ni la
+felicidad ni el honor de usted: todo lo mirará con indiferencia. A usted
+no le queda más amparo que yo.
+
+La huérfana, al oír estas palabras sintió un frío en el alma. El momento
+en que eran dichas hacía que parecieran una gran verdad. Su único,
+legítimo y verdadero amigo no vendría. Ya no le quedaba más amparo que
+el de un advenedizo.
+
+--Nada más que yo; pero es bastante--continuó el joven con afectada
+voz.--Siga usted el plan que yo le marque: no haga usted caso de ese
+viejo. Yo seré para usted todo lo que puede ser un hombre de corazón y
+honradez. Tenga usted en mí la confianza que se tiene en lo que nos ha
+de salvar.... Y ahora, Clara, me voy. Pero no tardaré en volver á dar
+mis órdenes á la pobre prisionera, cuya felicidad pende de mí. ¡Qué
+orgullo siento en esto! Yo estaré siempre alerta. Si le ocurre á usted
+una nueva desventura, no necesita avisarme. Yo me hallaré aquí para
+socorrerla y animarla. No le queda á usted más amparo que yo. Piénselo
+usted bien. Adiós.
+
+La decisión de aquel hombre desconocido, insinuado tan novelescamente en
+los secretos de la casa, era muy firme. Se había propuesto emprender una
+aventura generosa, á que le inclinaban al mismo tiempo un sentimiento de
+simpatía, y el deseo inveterado en él, de hacer bien.
+
+Si había un poco de egoísmo en él, después lo veremos. Ya se marchaba,
+cuando Pascuala salió de la cocina asustada, y dijo:
+
+--¡El amo!
+
+--No abras--dijo Clara temerosa.--Espera: escóndase usted.
+
+Pero Elías, que tenía llave, no necesitaba que le abrieran para entrar.
+
+--No importa--dijo el militar, que trataba de serenar á Clara.
+
+Coletilla abrió y entró. Venía cabizbajo y abstraído. Dió algunos pasos
+por el corredor sin ver al intruso; mas al llegar al extremo, notó aquel
+bulto, alzó la cabeza, y vió al joven, que se inclinaba ante él con
+mucho respeto.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV
+
+
+
+#La determinación.#
+
+
+--¿Qué busca usted? ¿quién es usted? ¿qué hace usted aquí?
+
+--¿No me conoce usted? Soy el que hace unos días le trajo á usted muy
+mal parado á su casa, y venía á ver si estaba usted ya completamente
+restablecido.
+
+--Si, señor; estoy bueno--contestó bruscamente, y entrando en la sala, á
+donde le siguió el joven:--¿no se ofrece nada más?
+
+--Nada más, y me retiro: acabo de llegar--dijo con afectada naturalidad
+el militar.--Me retiro repitiéndole que me intereso mucho por su salud.
+
+--Bien: ya me lo dijo usted el otro día,--respondió Coletilla dirigiendo
+miradas recelosas á Clara y á Pascuala.
+
+--¿Y no me manda usted nada?
+
+--Nada más sino que me deje usted en paz. ¿No va usted á la procesión?
+Está muy lucida.
+
+--No estoy para procesiones.
+
+--¿Le gusta á usted saber lo que pasa en las casas de los
+realistas?--añadió el anciano con el acento amargo y receloso propio de
+su carácter.--Aquí no se conspira. Y si yo conspirara, lo haría de modo
+que no vinieran á sorprenderme los lechuguinos de la Milicia Nacional.
+
+Clara estaba temblando. La parecía que el militar, ofendido por aquel
+insulto, iba á desenvainar el tremendo sable que llevaba en la cintura y
+á descargarlo sobre la cabeza del realista. Pero aquel sonrió
+desdeñosamente y dijo:
+
+--Amigo, veo que me juzga usted mal. Puede estar seguro de que no me
+ocuparé en delatarle. ¿Qué daño puede hacer usted?
+
+--¿Yo?... Daño....--respondió el fanático con una mueca feroz, que en él
+equivalía á la sonrisa.
+
+--Poco será el que usted haga y por poco tiempo. Eso se lo juro á usted.
+Con que voy á hacerle el favor de marcharme. Adiós.
+
+Dirigióse á la salida, no sin tratar de expresar á Clara con una mirada
+lo que antes le había dicho con muchas palabras, es decir, que confiara
+en él y esperara. Hubiera querido verse acompañado de la joven hasta la
+puerta; pero la infeliz no se atrevió. Cuando el militar estuvo fuera,
+Coletilla se volvió á Clara, y con irritados ademanes, le dijo:
+
+--¿Hace mucho que entró aquí ese hombre?
+
+--No, señor: un momento antes de usted llegar--respondió
+temblando Clara.
+
+--¿Y por qué le habéis abierto? ¿No dije que no abrierais á nadie?
+
+--Venía á preguntar por usted.
+
+--¿Por mí? Ya...--contestó Elías con furia.--Algún espía del
+Gobierno. Pero ya me figuro la verdad. Este es algún mozalbete que te
+hace la corte.
+
+--¿A mí? No, señor. Si no le conozco, no le he visto nunca, dijo Clara
+temblando.
+
+--Pues yo le he visto rondando esta calle. Sí, señora, le he visto. No
+me lo niegues. ¡Tú tienes tratos con él, tú le has hablado, tú le has
+dado cita aquí!...
+
+Clara no había visto nunca á Elías tan encolerizado contra ella. Las
+inculpaciones que le hacía ofendieron tanto su inocencia, que en aquel
+momento sintió lo que nunca había sentido: una secreta aversión hacia
+aquel hombre.
+
+--Yo he sido un padre para ti, Clara; pero tú no has sabido apreciar
+mi protección--continuó Coletilla con encono.--Tú eres una ingrata,
+una mujer sin juicio; abusas de la libertad que te doy, abusas de mi
+alejamiento de la casa. Pero yo juro que te enmendarás. Es preciso que
+hoy mismo tome la determinación que había pensado. Si, hoy mismo.
+Ahora mismo.
+
+--Le digo á usted que no sé quien es ese hombre; que hoy ha entrado
+aquí á preguntar por usted. Yo no sé quién es ni me he ocupado nunca de
+semejante persona.
+
+--Hipócrita, ¿piensas que creo en tu aire de mosquita muerta? Fíese
+usted de las niñas apocaditas. Pero tus travesuras se concluirán,
+Clara. Ya no comprometerás otra vez mi reposo como hoy. Yo estoy
+siempre fuera, y no quiero que durante mi ausencia se convierta esta
+casa en un infame garito.
+
+Clara no podía creer aquellas palabras. Ya sabemos que era poco ducha en
+contestar cuando el terrible anciano la reprendía. Y esta vez su honor
+ofendido no encontró tampoco las palabras que en aquella situación
+convenían. Negó y lloró tan sólo, argumento que el realista tomó como la
+última expresión de la hipocresía y el engaño.
+
+--Prepárate, Clara, á salir de aquí. No mereces los sacrificios que he
+hecho por ti. A ver si ahora compras florecitas y arreglas cintajos para
+coquetear en la ventana. Vas á vivir de aquí en adelante en compañía de
+unas personas cuya protección no mereces tampoco. Pero éstas son tan
+caritativas, que te admitirán por consideraciones á mí. Prepárate. Esta
+tarde mismo voy á llevarte á casa de esas señoras, y allí vivirás. Ellas
+te enseñarán á ser mujer de bien, y allí veremos si vuelves á tus
+locuras, veremos si te apartas del buen camino. Vivirás con ellas; las
+ayudarás y servirás en sus labores, y te enseñarán lo que no puedes
+aprender en mi casa, sola y sin guía.
+
+--¡Las señoras de Porreño!--pensó Clara con horror, aquéllas tan erguidas
+y finchadas, que le daban miedo siempre que le hablaban, dejándole una
+impresión de tristeza que no podía borrar en muchos días.
+
+--Estas ideas del día--continuó Elías como hablando solo,--pervierten
+hasta á las muchachas más recatadas. ¡Estas ideas del día, esta lepra
+social!... ¡se difunde sin saber cómo!... ¡penetra en todas partes!
+¡Quién lo había de decir!... Ya se ve... sola en esta casa... Irás,
+Clara, en casa de esas señoras. Ten presente que no lo mereces, porque
+ellas son personas muy principales y virtuosas, libres del contagio del
+día. Haz cuenta que entras en un santuario.
+
+No había remedio. La fatal determinación, que, sin conocerla, había
+asustado tanto á la huérfana, estaba irremisiblemente tomada. Clara se
+iba á vivir con aquellas misteriosas señoras, en cuya casa, según
+Coletilla decía, no habían penetrado las ideas del día. Hacía tiempo que
+él tenía este deseo para vivir más á sus anchas; pero nunca se hubiera
+atrevido á proponerlo á las tres venerables matronas, si éstas, con una
+generosidad que él no se cansaba de admirar, no se lo hubieran indicado.
+Era ya cosa resuelta; así es que Coletilla, al ocurrir la escena que
+hemos referido, no quiso retardar ni un momento la determinación, y
+partió á casa de sus amigas á darles aviso, dejando á Clara entregada al
+dolor más profundo.
+
+Digamos algo de las relaciones que anteriormente había tenido Elías con
+aquellas tres nobilísimas damas.
+
+A fines del siglo era Elías mayordomo mayor de la casa de los Porreños y
+Venegas. La ruina de esta histórica casa data de aquella misma época.
+Don Baltasar Porreño, Marqués de Porreño, que había sido Consejero
+íntimo de Carlos IV, entabló un pleito con un pariente suyo,
+descendiente de los Marqueses de Vedia. Este pleito duró diez años, y en
+él perdió Porreño casi toda su fortuna, contrayendo deudas espantosas.
+Después tuvo la desdicha de sostener á Godoy en la conspiración de
+Aranjuez, y caído Carlos IV, el Príncipe heredero no perdonó medio de
+hacerle daño. Su hermano don Carlos Porreño cometió el despropósito de
+afrancesarse durante la guerra, y la protección de Junot y de Víctor no
+sirvieron sino para que fuera después condenado á perpetua proscripción.
+
+Aquella casa ilustre y poderosa llegó al extremo de la ruina con la
+muerte del Marqués; los acreedores embargaron sin respetar los preclaros
+timbres de la familia, y después de liquidadas las cuentas é
+inventariados los bienes muebles é inmuebles, no les quedó á los
+herederos sino una miseria. A la vuelta de Francia, Fernando olvidó que
+el Marqués de Porreño había sido su enemigo en la conspiración de
+Aranjuez, y concedió una pensión á su hermana. El hijo varón del Marqués
+había muerto en el viaje, navegando hacia América, y de la casa antigua
+y poderosa no quedaron más que tres señoras, á saber: la hermana y la
+hija del Marqués de Porreño, y la hija de su hermano don Carlos, que
+siguió á Napoleón, y murió, según se decía, en Praga, al volver de la
+campaña de Rusia.
+
+Después del triste fin de la casa, Elías siguió fiel á sus antiguos
+amos. Al volver de la guerra, se presentó á aquellos tres gloriosos
+vestigios y les ofreció de nuevo sus servicios; pero las tres damas no
+tenían ya bienes que administrar. De su caudalosa fortuna no les restaba
+sino unas tierras de pan llevar en el término de Colmenarejo, y unos
+viñedos de muy poco valor junto á Hiendelaencina. La administración se
+reducía á tomar las cuentas cada trimestre á dos colonos que cultivaban
+aquellas heredades. Pero las señoras de Porreño, después de su
+decadencia, miraban á Elías como un buen amigo, le trataban de igual á
+igual (¡lo que puede la decadencia!), aunque el antiguo mayordomo no
+traspasaba nunca, ni en sus conversaciones, el límite respetuoso que
+separa á un _hijo de zafios labradores_ (frase suya) de tres damas
+pertenecientes á la más esclarecida nobleza.
+
+Ellas no eran niñas. La hermana del Marqués, llamada doña María de la
+Paz Jesús, pasaba un poquito más allá de los cincuenta, aunque se
+conservaba muy bien. Su sobrina (hija mayor del mismo don Baltasar), que
+se llamaba Salomé, estaba haciendo constantemente intrincados cálculos
+para ver de qué manera, sumando sus años, podían resultar cuarenta tan
+sólo. La tercera, llamada doña Paulita (nunca se pudo quitar este
+diminutivo), hija de don Carlos, el afrancesado, tenía treinta y dos,
+cumplidos el día de la Encarnación. Esta doña Paulita era una santa.
+
+Vivían humildemente, casi pobremente; pero con mucho arreglo. Varias
+veces habían propuesto á Elías que se llevase á Clara á vivir con ellas,
+por la razón de que sola en su casa, la muchacha se había de contaminar
+necesariamente con las ideas del siglo. Coletilla no accedió al
+principio por respeto; pero al fin acogió la idea, y ya hemos visto como
+se preparó á realizarla. Además, doña María de la Paz Jesús, que era
+mujer de gran iniciativa, había concebido el proyecto de un arreglo
+doméstico muy conveniente para Elías y para ellas. Este proyecto
+consistía en que Elías tomara el piso segundo de aquella casa, el cual
+ellas tenían como depósito de los muebles de la grandiosa casa antigua,
+de que no habían querido desprenderse. El mayordomo aplazó para más
+adelante este arreglo.
+
+--Señoras, al fin traigo esa chica--dijo Coletilla, presentándose á las
+de Porreño.
+
+--Bien, amigo--exclamó Salomé;--tráigala usted en seguida, esta
+misma tarde.
+
+--Pero, señoras--continuó,--esa muchacha tiene muy mala cabeza. Es
+preciso que ustedes empleen en ella una severidad muy grande. De otro
+modo es imposible sacar partido.
+
+--¿Pero qué ha hecho?--exclamó doña Paulita, la santa.
+
+Elías contó la aparición del militar en su casa; contó los antecedentes
+peligrosos de Clara, su deseo de parecer bien, la compra de las flores,
+las composiciones del vestido, y las tres damas comenzaron á hacer
+aspavientos. Salomé entonó un sermón, y doña Paulita se hizo cuatro
+cruces desde la frente al estómago y desde un hombro á otro.
+
+--Descuide usted, amigo, que ya la enmendaremos dijo María de la
+Paz Jesús.
+
+--Bien se comprende esa desenvoltura ... las muchachas del día--dijo
+Salomé quitándose los espejuelos,--son todas así. Y ya ... como esa
+Clarita no tiene mala cara ... si ... una carilla así ... desvergonzada
+y graciosilla ... pues ... aquello no es hermosura.
+
+--Pero, don Elías, ¿es cierto eso de que ha hablado con
+hombres?--exclamó Paz con una solemnidad arquiepiscopal, que era en ella
+muy frecuente.--¿Pero qué basilisco es ese? ... Mas no importa. Ya la
+enmendaremos nosotras. Ya la enseñaremos á portarse como una mujer de
+bien.... ¡Ay! la honestidad está por los suelos. ¡Qué siglo!
+
+--¡Ahí!--exclamó doña Paulita, después de concluir en voz baja un Padre
+nuestro;--estas ideas del día ... ¡Jesús, qué sociedad! Pero todo se
+enmienda; y los más pecadores son los que más pronto salen de su error.
+Tráigala usted, don Elías, que yo confío en que esa desdichada entrará
+por el buen camino, y será una santa tal vez. ¿No lo fué María la
+Egipciaca?
+
+Elías manifestó con repetidos movimientos de cabeza que estaba conforme
+con estas apreciaciones. Salió de la casa, y una hora después volvió
+acompañado de Clara.
+
+Para hacer comprender lo que Clara encontró de terrible en la
+determinación del realista, conviene describir prolijamente la casa y
+sus extraordinarios habitantes.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV
+
+
+
+#Las tres ruinas.#
+
+
+Las tres señoras de Porreño y Venegas vivían en una humilde casa de la
+calle de Belén: esta casa constaba de dos pisos altos, y aunque vieja no
+tenía mal aspecto, gracias á una reciente revocación. No había en la
+puerta escudo alguno, ni empresa heráldica, ni portero con galones en
+el zaguán, ni en el patio cuadra de alazanes, ni cochera con carroza
+nacarada, ni ostentosa litera. Pero si en el exterior ni en la entrada
+no se encontraba cosa alguna que revelase el altísimo origen de sus
+habitadores, en el interior, por el contrario, había mil objetos que
+inspiraban á la vez curiosidad y respeto.
+
+Es el caso que en la ruina de la familia, en aquella profana liquidación
+y en aquel bochornoso embargo que sucedió á la muerte del Marqués, pudo
+salvarse una parte de los muebles de la antigua casa (que estaba en la
+calle del Sacramento), y fueron transportados á la nueva y triste
+habitación, acomodándolos allí como mejor fué posible. Estos muebles
+ocupaban las dos terceras partes de la casa y casi todo el piso segundo,
+que también era de ellas. Les fué imposible entregar á la deshonra de
+una almoneda aquellos monumentos hereditarios, testigos de tantas
+grandezas y desventuras tantas.
+
+En el pasillo ó antesala, que era bastante espacioso, habían puesto un
+pesado armario de roble ennegrecido, con columnas salomónicas, gruesas
+chapas de metal blanco en las cerraduras y bisagras, y en lo alto un
+óvalo con el escudo de la casa de Porreño y Venegas, el cual escudo
+consistía en seis bandas rojas en la parte superior, y en la inferior
+tres veneros relucientes sobre plata y verde, además de una cabeza de
+sarraceno, circuído todo con una cadena y un lema que decía: _En la
+Puente de Lebrija peresci con Lope Díaz._ (No nos detendremos en la
+explicación de este sapientísimo lema, que aludía sin duda á la muerte
+del primer Porreño en alguna de las expediciones de Alfonso VIII en
+Andalucía.)
+
+Las paredes de la misma antesala estaban todas cubiertas con los
+retratos de quince generaciones de Porreños, que formaban la histórica
+galería de familia. Por un lado se veía á un antiguo prócer del tiempo
+del Rey nuestro señor don Felipe III, con la cara escuálida, largo y
+atusado bigote, barba puntiaguda, gorguera de tres filas de canjilones,
+vestido negro con sendos golpes de pasamanería, cruz de Calatrava,
+espada de rica empuñadura, escarcela y cadena de la Orden teutónica; á
+su lado una dama de talle estirado y rígido, traje acuchillado; gran
+faldellín bordado de plata y oro, y también enorme gorguera, cuyos
+blancos y simétricos pliegues rodeaban el rostro como una aureola de
+encaje. Por otro lado, descollaban las pelucas blancas, las enfocas
+bordadas y las camisas de chorrera; allí una dama con un perrito que
+enderezaba airosamente el rabo; acullá una vieja con un peinado de dos
+ó tres pisos, fortaleza de moños, plumas y arracadas; en fin, la galería
+era un museo de trajes y tocados, desde los más sencillos y airosos
+basta los más complicados y extravagantes.
+
+Algunos de estos venerandos cuadros estaban agujereados en la cara;
+otros habían perdido el color, y todos estaban sucios, corroídos y
+cubiertos con ese polvo clásico que tanto aman los anticuarios. En las
+habitaciones donde dormían, comían y trabajaban las tres damas, apenas
+era posible andar á causa de los muebles seculares con que estaban
+ocupadas. En la alcoba había una cama de matrimonio, que no parecía sino
+una catedral. Cuatro voluminosas columnas sostenían el techo, del cual
+pendían cortinas de damasco, cuyos colores primitivos se habían resuelto
+en un gris claro con abundantes rozaduras y algún disimulado y
+vergonzante remiendo; en otro cuarto se veían dos papeleras de talla con
+innumerables divisiones, adornadas de pequeñas figuras decorativas é
+incrustaciones de marfil y carey. Sobre una de ellas había un San
+Antonio muy viejo y carcomido, con un vestido flamante y una vara de
+flores de reciente hechura. Frente á esto, y en unos que fueron vistosos
+marcos de palo-santo, se veían ciertos dibujos chinescos, regalo que
+hizo al sexto Porreño (1548) su primo el príncipe de Antillano, que fué
+con los portugueses á la India. Al lado de esto se hallaban unos vasos
+mejicanos con estrambóticas pinturas y enrevesados signos, que no
+parecían sino cosa de herejía. Según tradición, conservada en la
+familia, estos vasos, traídos del Perú por el séptimo Porreño, almirante
+y consejero del rey (1603), fueron mirados al principio con gran recelo
+por la devota esposa de aquel señor, que creyendo fuesen cosa diabólica
+y hecha por las artes del demonio, como indicaban aquellos cabalísticos
+y no comprendidos signos, resolvió echarlos al fuego; y si no lo hizo
+fué porque se opuso el octavo Porreño (1832), el mismo que fué después
+consejero de Indias y gran sumiller del señor rey don Felipe IV. Junto á
+la cama campeaba un sillón de vaqueta chaveteado, testigo mudo del
+pasado de tres siglos. Sobre aquel cuero perdurable se habían sentado
+los gregüescos acairelados de un gentil hombre de la casa del Emperador;
+recibió tal vez las gentiles posaderas de algún padre provincial, amigo
+de la casa; quizás sostuvo los flacos muslos de algún familiar del Santo
+Oficio en los buenos tiempos de Carlos II, y, por último había sido
+honroso pedestal de aquellas humanidades que llevan un rabo en el
+occipucio y aparecían constantemente aforradas en la chupa y ensartadas
+en el espadín.
+
+No lejos de este monumento se encontraban dos ó tres arcones, de esos
+que tienen cerraduras semejantes á las de las puertas de una fortaleza,
+y eran verdaderas fortalezas, donde se depositaban los patacones, y
+donde se sepultaba la vajilla, la plata de familia, las alhajas y joyas
+de gran precio; pero ya no habla, en sus antros ningún tesoro, á no ser
+dos ó tres docenas de pesos que dentro de un calcetín guardaba doña Paz
+para los gastos de la casa. Encima de estos muebles se veían roperos sin
+ropa, jaulas sin pájaros, y arrinconado en la pared, un biombo de cuatro
+dobleces, mueble que, entre los demás, tenía no sé qué de alborozado y
+juvenil. Eran sus dibujos del gusto francos que la dinastía había traído
+á España; y en los cinco lienzos que lo formaban, había amanerados
+grupos de pastoras discretas y pastores con peluca al estilo de Watteau,
+género que hoy ha pasado á los abanicos.
+
+También existe (y si mal no recordamos estaba en la sala) un reloj de la
+misma época con su correspondiente fauno dorado; pero este reloj, que en
+los buenos tiempos de los Porreños había sido una maravilla de
+precisión, estaba parado y marcaba las doce de la noche del 31 de
+Diciembre de 1800, último año del siglo pasado, en que se paró para no
+volver á andar más, lo cual no dejaba de ser significativo en semejante
+casa. Desde dicha noche se detuvo, y no hubo medio de hacerle andar un
+segundo más. El reloj, como sus amas, no quiso entrar en este siglo.
+
+Un lienzo místico de pura escuela toledana ocupaba el centro de la sala
+al lado del décimo cuarto Porreño (padre feliz de doña Paz), pintado por
+Vanlóo. Este gran cuadro representaba, si no nos engaña la memoria, el
+triunfo del Rosario, y era un agregado de pequeñas composiciones
+dispuestas en elipse, un cada una de las cuales estaba un retrato de un
+fraile dominico, principiando por _Vicenzius_ y acabando por
+_Hyacinthus_. En el centro estaba la Virgen con Santo Domingo,
+arrodillado; y no tenía más defecto sino que en el sitio donde el pintor
+había puesto la cabeza del santo, puso la humedad un agujero muy profano
+y feo. Pero á pesar de esto, el lienzo era el _Sancta Sanctorum_ de la
+casa, y representaba los sentimientos y creencias da todos los Porreños,
+desde el que pereció en Andalucía con Lope Díaz, hasta las tres ruinosas
+damas, que en la época de nuestra historia quedaban para muestra de lo
+que son las glorias mundanas.
+
+En el cuarto de la devota ... (lo describimos de oídas, porque ningún
+mortal masculino pudo jamás entrar en él) había una Santa Librada,
+imagen de quien era especial devoto y fiel ahijado el tercer Porreño
+(1465). Con los años se le había roto la cabeza; pero doña Paulita tuvo
+buen cuidado de pegársela con un enorme pedazo de cera, si bien quedó la
+santa tan cuellitorcida, que daba lástima. Junto á la cama (pudoroso y
+casto mueble que nombramos con respeto) estaba el reclinatorio, al cual
+no se acercaban ni sus tías. Sobre él se erguía un hermoso Cristo de
+marfil, desfigurado por un faldellín de raso blanco, bordado de
+lentejuelas, y una cinta anchísima y un amplio lazo que de los pies le
+colgaba. El reclinatorio era una bella obra de talla del siglo XVI; pero
+un carpintero del XIX le había añadido para componerlo varios listones
+de pino, dignos de un barril de aceitunas. El cojín donde las rodillas
+de la santa se clavaban por espacio de cuatro horas todas las noches era
+tan viejo, que su origen se perdía en la obscuridad de los tiempos; su
+color era indefinible: la lana se salía á prisa por sus grandes roturas.
+
+Todas estas reliquias, recuerdo de pasadas glorias, de instituciones, de
+personas, de días pasados, tenían un aspecto respetable y solemne. Al
+entrar en aquella casa y ver aquellos objetos deteriorados por el
+tiempo, bellos aún en su miseria, el visitador se sentía sobrecogido de
+estupor y veneración. Pero las reliquias, las ruinas que más impresión
+producían, eran las tres damas nobles y deterioradas que allí vivían, y
+que en el momento de nuestra historia, correspondiente á este capítulo,
+estaban sentadas en la sala, puestas en fila. María de la Paz, la más
+vieja, en el centro; las otras dos á los lados. Una de ellas tenía en la
+mano un libro de horas, otra cosía, la tercera bordaba con hilo de plata
+un pequeño roponcillo de seda, que sin duda se destinaba á abrigar las
+carnes de algún santo de palo. Las tres, colocadas con simetría,
+silenciosas y tranquilamente ensimismadas en su oración ó su trabajo,
+ofrecían un cuadro sombrío, glacial, lúgubre. Describiremos los
+principales rasgos de esta trinidad ilustre.
+
+María de la Paz (quitémosla el doña, porque supimos casualmente que le
+agradaba verse despojada de aquel tratamiento), hermana menor del
+Marqués de Porreño, era una mujer de esas que pueden hacer creer que
+tienen cuarenta años, teniendo realmente más de cincuenta. Era alta,
+gruesa y robusta, de cara redonda y pecho abultado, que se hacia más
+ostensible por el singular empeño de ceñirse á la altura usada en tiempo
+de María Luisa. Su rostro, perfectamente esferoidal, descansaba sin más
+intermedio sobre el busto; y su pelo, negro aún por una condescendencia
+de los años, y partido en dos zonas sobre la frente, le tapaba entrambas
+orejas, recogiéndose atrás. Su nariz era pequeña y amoratada; su boca
+más pequeña aún y tan redonda, que parecía un botón encarnado; los ojos
+no muy grandes, la barba prominente, los dientes agudos, y uno de ellos
+le asomaba siempre cuando más cerrados tenía los labios. De la
+extremidad visible de sus orejas pendían dos enormes herretes de
+filigrana, que parecían dos pesos destinados á mantener en equilibrio
+aquella cabeza. En el siniestro lado tenía una grande y muy negra
+verruga, que asemejaba un exvoto puesto en el altar de su cara por la
+piedad de un católico. El cuerpo formaba gran armonía con el rostro; y
+en sus manos pequeñas, coloradas y gordas, resplandecían muchos anillos,
+en los que los brillantes habían sido hábilmente trocados por piedras
+falsas. Echemos un velo sobre estas lástimas.
+
+Salomé era un tipo enteramente contrario. Así como la figura de Paz no
+tenía nada de aristocrático, la de ésta era de esas que la rutina ó la
+moda califican, cuando son bellas, de aristocráticas. Era alta y flaca,
+flaca como un espectro. Su rostro amarillo había sido en tiempo de
+Carlos IV un óvalo muy bello; después era una cosa oblonga que medía una
+cuarta desde la raíz del pelo á la barba; su cutis, que había sido
+finísimo jaspe, era ya papel de un título de ejecutoria, y los años
+estaban trazados en él con arrugas tan rasgueadas que parecían la
+complicada rúbrica de un escribano. No se sabe cuántos años habían
+firmado sobre aquel rostro. Las cejas arqueadas y grandes eran
+delicadísimas: en otro tiempo tuvieron suave ondulación; pero ya se
+recogían, se dilataban y contraían como dos culebras. Debajo se abrían
+sus grandes ojos, cuyos párpados ennegrecidos, cálidos, venenosos y casi
+transparentes, se abatían como dos compuertas cuando Salomé quería
+expresar su desdén, que era cosa muy común. La nariz era afilada y tan
+flaca y huesosa, que los espejuelos, que solía usar, se le resbalaban
+por falta de cosa blanda en que agarrarse, viéndose la señora en la
+precisión de sujetárselos atrás con una cinta. Y, por último, para que
+esta efigie fuera más singular, adornaban airosamente su labio superior
+unos vellos negros que habían sido agraciado bozo y eran ya un bigotillo
+barbiponiente, con el cual formaban simetría dos ó tres pelos
+arraigados bajo la barba, apéndices de una longitud y lozanía que
+envidiara cualquier moscovita.
+
+El despecho crónico había dado á este rostro un mohín repulsivo y una
+siniestra contracción que se avenía muy bien con las formas de la
+figura y su atavío. Desaparecían los cabellos bajo un tocado de
+tristísimo aspecto, y el cuello, que fué comparado al del cisne por un
+poeta quejumbrón del tiempo de Comella, era ya delgado, sinuoso y
+escueto. Marcábanse en él los huesos, los tendones y las venas,
+formando como un manojo de cuerdas; y cuando hablaba alterándose un
+poco, aquellas mal cubiertas piezas anatómicas se movían y aguaban como
+las varas de un telar. Debajo de toda esta máquina se extendía en
+angosta superficie el seno de la dama, cuyas formas al exterior no
+podría apreciar en la época de nuestra historia el más experimentado
+geómetra, y más abajo la otra máquina de su talle y cuerpo, inaccesible
+también á la inducción; máquina que á fuerza de ataques nerviosos había
+llegado á la más completa morosidad. Cubríala un luengo traje negro.
+Entre los pliegues de un vastísimo pañuelo del mismo color, se
+destacaban dos manos blancas, finísimas, de un contorno y suavidad
+admirables. Pero no eran las manos la única cosa bella que se advertía
+en aquella ruina, no: tenía otra cosa mil veces más bella que las
+manos, y eran los dientes, que, salvados del general desastre, se
+conservaban hermosísimos, con perfecta regularidad, esmalte brillante é
+intachable forma. Oh, los dientes de aquella señora eran divinos: sólo
+ellos recordaban el antiguo esplendor; y cuando aquel vestigio se
+sonreía (cosa muy rara); cuando dejaba ver, contrastando con lo
+desapacible del rostro, las dos filas de dientes de incomparable
+hermosura, parecía que la belleza, la felicidad y la juventud se
+asomaban á su boca, ó que una luz aclaraba aquel rostro apagado.
+
+Doña Paulita (nunca pudo quitarse ni el _doña_ ni el diminutivo) no se
+parecía en nada ni á su tía ni á su prima. Era una santa, una santita.
+Sus ademanes estaban en armonía con su carácter, de tal modo, que verla
+y sentir ganas de rezarle un Padrenuestro era una misma cosa. Miraba
+constantemente al suelo, y su voz tenía un timbre nasal é impertinente
+como el de un monaguillo constipado. Cuando hablaba, cosa frecuente, lo
+hacía en ese tono que generalmente se llama de carretilla, como dicen
+los chicos la lección; en el tono en que se recitan las letanías y los
+gozos. Examinando atentamente su figura, se observaba que la expresión
+mística que en toda ella resplandecía, era más bien debida á un hábito
+de contracciones y movimientos, que á natural y congénita forma. No se
+crea por eso que era hipócrita, no: era una verdadera santa, una santa
+por convicción y por fervor.
+
+Tenía el rostro compungido y desapacible, pálido y ojeroso, áspera y
+morena la tez, con el circuito de los ojos como si acabara de llorar;
+las cejas muy negras y pobladas; la boca un poco grande y con cierta
+gracia innata, casi desfigurada por el mohín compungido de sus labios,
+hechos á la modulación silenciosa de palabras santas.
+
+El que fuera digno de gozar el singular privilegio de ser mirado por
+ella, habría advertido en sus ojos la inalterable fijeza, la expresión
+glacial, que son el primer distintivo de los ojos de un santo de palo.
+Pero había momentos, y de esto sólo el autor de este libro puede ser
+testigo; había momentos, decimos, en que las pupilas de la santa
+irradiaban una luz y un calor extraordinarios. Y es que, sin duda, el
+alma abrasada en amor divino se manifiesta siempre de un modo misterioso
+y con síntomas que el observador superficial no puede apreciar.
+
+Su vestido era recatado y monjil, no siendo posible certificar que bajo
+sus tocas hubiera algo parecido á una cabellera, aunque nos atrevemos á
+asegurar que la tenía, y muy hermosa. Su estatura no pasaba de mediana,
+y á pesar de la modestia, poca elegancia, y ninguna presunción con que
+vestía, era indudable que un mundano topógrafo, llamado á medir las
+formas de aquella santa, no se hubiera encontrado con tanta falta de
+datos como en presencia de su ilustre prima la acartonada Marta Salomé.
+
+Conocida esta trinidad ilustre, conviene recordar algunos antecedentes
+históricos. Allá por los años de 1790, los Porreños eran muy ricos,
+tenían gran boato y gozaban de mucha preponderancia en la Corte.
+Entonces Paz tenía diez y nueve años, y era tan fresca, robusta y
+coloradota, que un poeta de aquel tiempo la comparó á Juno. Decían sus
+primas por lo bajo que era muy orgullosa, y su padre el decimocuarto
+de los Porreños, aseguraba que no había príncipe ni duque que fuera
+digno de aquella flor. Estuvo arreglado su casamiento con un joven de
+la ilustre casa de Gaytán de Ayala; pero aconteció que el tal no gustó
+de Juno, y la boda fué un sueño. Es imposible pintar el dolor que tuvo
+la infeliz cuando María Luisa, hallándose una noche en casa de la
+duquesa de Chinchón, se permitió hacer, con su acostumbrada malicia,
+algunas apreciaciones un poco picantes sobre la gordura y redondez de
+nuestra diosa.
+
+Esto no fué, sin embargo, obstáculo para que, pasados cuatro meses, se
+ajustaran las bodas de Paz con un caballero irlandés que estaba en la
+embajada inglesa. Pero el diablo, que no duerme, hizo que ocurrieran á
+última hora algunas dificultades: el decimocuarto Parreño era cristiano
+muy viejo y muy temeroso de Dios; y cierto fraile de la Merced, que
+frecuentaba la casa y tomaba allí el chocolate todas las noches, dió en
+probar, con la autoridad de San Anselmo y Orígenes, que aquel
+caballerito irlandés era hereje y poco menos que judío. Alarmóse la
+susceptible conciencia del Marqués, y después de echarle un sermón
+consolatorio á Paz, ésta se quedó sin marido, con la triste
+circunstancia de que se ponía cada vez más gorda, y ni bajándose el
+talle podía disimular aquel mal. Por último, en Diciembre de 1795, Paz
+se casó con un pariente viejo y fastidioso, que cometió el singular
+despropósito de morirse á los siete días de casado, dejando á su mujer
+más gruesa, pero no en cinta. Por la rama femenina los Porreños se
+quedaron sin sucesión, lo cual hacía que el viejo Marqués, en sus
+accesos de melancolía, se pusiera á llorar como un niño, presagiando el
+triste fin y acabamiento de su gloriosa casa.
+
+Entonces murió el viejo: heredóle su hijo don Baltasar, padre de Salomé;
+y con ésta, cuya belleza era notable, había formado el padre proyectos
+matrimoniales que remediaran la ruina que ya le amenazaba. El pleito
+comenzaba á aparecer formidable, siniestro, terrible, como un monstruo
+de múltiples miembros; habíase apoderado de la casa, la estrechaba, la
+devoraba, la consumía. Un pleito es un incendio; pero más terrible,
+porque es más lento. La casa ilustre comenzaba á desmoronarse: era
+inútil que le quisieran poner un puntal aquí, otro allá; la casa se
+venía al suelo, porque el monstruo terrible no cesaba en su actividad
+destructora. Lo único que logró don Baltasar fué disimular su ruina.
+Nadie creía que aquella casa poderosa estaba devorada por los
+acreedores. Sólo Elías Orejón, que gozaba sin sueldo de las
+preeminencias de intendente, lo sabía. Don Baltasar fundaba su esperanza
+en Salomé, cuyo peinado de canastillo había seguramente gustado mucho al
+joven Duque de X..., que buscaba esposa en la tertulia de la citada
+Duquesa de Chinchón.
+
+Salomé era entonces una Sílfide. Ninguna le igualaba en esbeltez y
+delicadeza: vestía con suma gracia y sencillez, y bailaba el minueto da
+una manera tan sutil y ligera, que aparecía del modo menos terrestre
+que es posible en la figura humana.
+
+El Duque se enamoró de ella como un loco: hizo que uno de los más
+enfadosos poetas de aquel tiempo escribieran unas estrofas amatorias,
+que el joven apasionado deslizó suavemente en la mano de Salomé á la
+salida de un baile. Sentimos no tener á mano estas estrofas, porque son
+un documento notable y digno de ser conocido. En prosa neta contestó la
+joven; pero no fué menos expresivo su estilo. Hicieron amistades; de las
+amistades pasaron al galanteo, y del galanteo al proyecto de boda. Don
+Baltasar creyó en el afianzamiento de su casa; pero se llevó un terrible
+chasco. De repente los Duques de X ... se opusieron al casamiento de su
+hijo; Salomé estuvo siete días en cama con dolor de muelas; su padre oyó
+con sumisión la homilía que el fraile le espetó por vía de consuelo, y
+Elías Orejón le leyó en seguida unas terribles cuentas, que le hicieron
+el efecto de un tósigo.
+
+La joven empezó entonces á enflaquecer. Por un amigo de la casa hemos
+sabido que antes que el peinado de canastillo impresionara tan
+enérgicamente al joven Duque, había indicios para creer que á Salomé no
+le era del todo indiferente un teniente de húsares del Rey, que medía la
+calle del Sacramento lo menos cien veces al día. Es también seguro que
+Salomé pasaba muchas noches llorando, y que en aquel asunto
+intervinieron el fraile y el Marqués. El teniente fué mandado al Perú, y
+no se supo nada más de él.
+
+Es imposible expresar lo que sufrió la pobre alma de la joven Porreño
+con el terrible golpe del rompimiento de la boda. Ella esperaba no sé
+qué de aquel enlace. ¡Misterios femeninos! Lloró por el teniente y rabió
+por el Duquesito. Desde aquellos días principió á advertirse en ella la
+modificación que la llevó al estado en que la conocemos. La displicencia
+atrabiliaria, el desdén amargo, la impasibilidad indiferente aparecieron
+entonces, y se apoderaron por último, de su espíritu por completo. Llegó
+con los años á ser la persona más desapacible y de trato más fastidioso
+que pudiera concebirse, ella que había tenido un carácter tan flexible,
+un trato tan amable, una manera de insinuarse tan suave y halagüeña.
+
+No así doña Paulita, que siempre había encontrado consuelos en la
+religión. Desde niña había sido reputada como un ángel; no hacía más que
+rezar y cantar á estilo de coro, remedando lo que oía en las Carboneras.
+Los domingos decía misa en un pequeño altar, que ella misma había
+formado, y también predicaba desde lo alto de una mesa con gran regodeo
+de toda la servidumbre, que acudía para oírla desde los cuatro polos de
+la casa. Ya más grandecita, manifestaba un vehemente horror á los saraos
+y á los teatros; lo único que pudo agradarla un poco fué una función de
+toros, á que la llevó su padre, gran aficionado. Solamente iba doña
+Paulita al teatro cuando se representaba algún auto en la Cruz por
+fiestas de Corpus, pero siempre iba con permiso de su confesor.
+
+Entrada en los diez y ocho años, oyó con horror las proposiciones del
+decimoquinto Porreño, su tío, para que se casara.
+
+--Yo--dijo,--ó seré hija de Jesucristo, ó viviré en mi casa, ausente del
+mundo, buscando en ella un baluarte contra el demonio.
+
+--Bien, hija mía: si es éste tu gusto--dijo el tío,--sea. Creció con los
+años su devoción, pero no hipócrita, sino devoción verdadera, legítimo
+fervor cristiano. Tenía grandes visiones, y en llegando la Cuaresma se
+disciplinaba, y decían los criados que en las altas horas de la noche
+sentían los azotes que se daba. En la época de la decadencia, cuando
+vivían en la calle de Belén, visitaba todos los días á las vecinas
+monjas de Góngora, conversando con ellas largas horas. Con ellas
+consultaba sus visiones y contravisiones, relatando sus deliquios y
+arrebatos de amor divino. Otros días llegaba muy apurada para contarles
+cómo había sentido unas terribles tentaciones, y que bebiendo vinagre se
+le habían quitado.
+
+Así pasaba los días en sabroso comercio con lo desconocido, lo mismo en
+la época de su apogeo que en la de su decadencia.
+
+Estos tres ángeles caídos llevaban una vida monótona y triste. Su casa
+era la casa del fastidio. Parecía que las tres se fastidiaban de las
+tres, y cada una de las demás.
+
+Nos hemos olvidado de otro importante inquilino. Era un delicado
+ejemplar de la raza canina, un perrito que representaba en la casa el
+elemento irracional. Mas en este ser no se veían nunca la inquietud y
+alborozo propios de su edad y de su raza; antes, por el contrario, era
+tan melancólico como sus amas. En los tiempos do prosperidad había en
+la casa muchos perros: dos falderos, un pachón y seis ó siete lebreles,
+que acompañaban al decimocuarto Porreño cuando iba á cazar á su dehesa
+de Sanchidrián.... Con la ruina de la casa desaparecieron los canes:
+unos por muerte, otros porque el destino, implacable con la familia,
+alejó de ella á sus más leales amigos. Mas en su decadencia, las tres
+damas no podían pasarse sin perro: y es fama que un día, viniendo doña
+Paz de visitar á sus amigas las Carboneras, al pasar por la Puerta del
+Sol, vió á un hombre que vendía unos falderillos de pocos días.
+Acercóse con emoción y cierta vergüenza, pagó uno con ocho cuartos y se
+lo llevó bajo el manto.
+
+Instalado el perro en la casa, Salomé le puso nombre, y recordando las
+lucubraciones mitológicas y pastoriles de los poetas que en el tiempo
+de la Chinchón la obsequiaban con sus versos, le puso el nombre clásico
+de Batilo.
+
+Este desventurado ser se hallaba en el momento de nuestra descripción
+echado á los pies de María de la Paz, semejando en su actitud á los
+perros ó cachorrillos que duermen el sueño del mármol inerte á los pies
+de la estatua yacente de un sepulcro.
+
+Las de Porreño se levantaban á las siete de la mañana, tomaban un
+chocolate del más barato, y se iban á las Góngoras. Oían tres misas y
+parte de una cuarta. Si era domingo confesaban, y después volvían á
+casa, quedándose generalmente doña Paulita en el locutorio á hablar de
+las llagas de San Francisco. A la una comían (no tenían criada) una olla
+decente _con menos de vaca que de carnero_, y algunos platos
+condimentados por el instinto (no educación) culinario de María de la
+Paz, que consideraba como la última de las humillaciones la de entrar en
+la cocina. Después hacían labor. Una vez al año visitaban á cierta
+condesa vieja que las conservaba alguna amistad á pesar de la desgracia.
+Llegada la noche, rezaban _á trío_ por espacio de dos horas, y después
+se acostaban. Al sumergirse en aquellas camas arquitectónicas,
+verdaderos monumentos de otros tiempos, los tres vestigios de la familia
+insigne de Porreño, vivos exóticamente en nuestros días, parecía que se
+hastiaban del mundo de hoy y se volvían á su siglo.
+
+Concluyamos: la más inalterable armonía reinaba aparentemente entre
+ellas. Parecían no tener más que un pensamiento y una voluntad. La
+unción de Paulita se comunicaba á las otras dos, y la misantropía amarga
+de Salomé se repetía igualmente en las demás. La alegría, el dolor, las
+alteraciones de la pasión y del sentimiento no se conocían en aquella
+región del fastidio. La unidad de aquella trinidad era un misterio. En
+los momentos normales de la vida las tres no eran más que una: lo
+antiguo manifestado en un triángulo equilátero; el hastío representado
+en tres modos distintos, pero uno en esencia.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI
+
+
+
+#El siglo décimoctavo.#
+
+
+Estas eran las veneradas matronas con quienes iba á vivir nuestra pobre
+amiga Clara; y en la posición en que las hemos descrito se hallaban
+cuando Elías, trayendo de la mano á su ahijada, entró en la sala, y se
+paró ante las tres damas, haciendo una profunda reverencia. Las tres
+dirigieron á un tiempo los más impertinentes rayos de sus miradas sobre
+el semblante de la infeliz muchacha, que estaba con los ojos bajos, el
+alma oprimida y sin poder pronunciar una palabra.
+
+--¿Es ésta la niña que usted nos ha encargado, señor don Elías?--dijo
+María de la Paz Jesús.
+
+--Sí señora, ya que son usías tan buenas que quieren admitirla aquí. Yo
+espero que ella será agradecida á tanto honor, y sabrá corresponder á él
+con su buena conducta.
+
+--Pero, es preciso corregirse, niña--dijo Paz;--y si es verdad lo que el
+señor Elías nos ha dicho de usted ... y verdad debe ser cuando él lo
+dice.... Siéntese usted.
+
+Los dos visitantes se sentaron en dos taburetes, magníficas joyas del
+siglo decimoséptimo.
+
+--Si es verdad--dijo Salomé con desdén y cierta fatuidad:--es preciso
+que usted se corrija. Esta casa, niña, impone al que la habita, deberes
+muy sagrados. Nosotras no consentimos el menor escándalo, y cuando
+protegemos (recalcó la palabra _protegemos_) á una persona, principiamos
+por enseñarle lo que debe á sus protectores.
+
+--Estas ideas del día--añadió Paz,--lo invaden todo, niña. No extraño
+que le haya alcanzado á usted su influencia pestilencial. Ya no hay
+religión: los hombres corren desenfrenados á su ruina; y si Dios no se
+apiada, se acabará el mundo. Pero en alguna parte se conservan los
+sentimientos de honradez y pudor. Haga usted cuenta, niña, que ha dejado
+un mundo de cieno para entrar en otro más perfecto. Dios ha iluminado á
+su buen protector para que la ponga entre nosotras, que la libraremos de
+la influencia infernal de las ideas del día.
+
+Y siguió disertando sobre las ideas del día con argumentos tan fuertes
+y tal vehemencia de estilo, que Clara sintió picada su curiosidad; alzó
+los ojos y se puso á mirar con asombro la efigie porreñana, de cuya boca
+salía elocuencia tan terrible.
+
+--¡Usías son tan buenas!... son las únicas personas que pueden ofrecer
+algún consuelo entre las borrascas del día--dijo Coletilla con voz menos
+áspera que de ordinario, pues sólo era afable tratándose de las
+Porreñas.--Usías le harán comprender lo que han sido y lo que son
+todavía, porque aunque esto se ha desquiciado, aún quedan personas de
+aquel tiempo tan grandes y nobles como entonces. Clara, haz cuenta que
+habitas con las más dignas y elevadas señoras de la grandeza española,
+que, al par de la virtud, atesoran todas aquellas prendas del alma que
+distinguen á ciertas personas del bajo vulgo á que nosotros
+pertenecemos.
+
+María de la Paz Jesús se irguió con toda la gallardía de que era capaz;
+respiró y miró á un lado y otro con majestad perfectamente regia. Salomé
+miró con angustiosa calma las colgaduras remendadas y raídas, los
+muebles desvencijados y rotos. Doña Paulita dió un suspiro místico, y
+continuó en silencio.
+
+Coletilla, cuando emitió tan gran pensamiento, se levantó y se fué,
+después de saludar á las damas y hablar algo en voz baja con la más
+vieja de las tres. Clara le miró partir, y aquel hombre, que le había
+inspirado tanto miedo, que había sido siempre un tirano para ella, le
+pareció un ángel tutelar que la abandonaba en tales momentos. Sintió
+impulsos de correr á abrazarle para salir con él; le miró en silencio, y
+cuando se hubo marchado observó á las tres viejas con terror, y dos
+lágrimas de desconsuelo y angustia corrieron por sus mejillas.
+
+--No llores, niña--dijo Salomé:--esos sentimientos que manifiestas por
+tu bienhechor son saludables; pero ¿de qué valen esas lágrimas tardías,
+después de haber abusado de su bondad, poniendo en peligro la dignidad
+de su casa?
+
+--¡Yo, señora!--exclamó Clara con asombro.
+
+--Sí, usted--afirmó doña Paz;--pero la juventud está desmoralizada: no
+me admira. Esperamos, sin embargo, que usted se corrija. Ya se ve ...
+con estas ideas del día, ¡qué había usted de hacer!
+
+--Es preciso perdonar--dijo doña Paulita con una voz agridulce y
+atiplada, que parecía salir de lo profundo de un cepillo de iglesia.
+
+--Sí, perdonar; pero corregirse también--indicó Salomé con el aplomo de
+un legislador.--Si no, á dónde iríamos á parar; porque el perdón sin
+corrección produce peores efectos que el no perdonar.
+
+--Ese es un punto--contestó la devota--difícil de resolver, y que ha de
+llevarnos á sostener una herejía. El perdón es bueno _en si_ y _por sí_,
+como me lo probó el Padre Antonio el otro día.
+
+--Pero, hermana, ¿de qué sirve perdonar si el malo no se corrige y sigue
+siendo malo?--dijo Salomé interesándose en aquella controversia, que
+alteró la soporífera armonía de la trinidad por algunos minutos.
+
+--El perdón basta por sí para producir la gracia eficaz en el
+perdonado--contestó la devota;--y si es así, que el perdonado se corrige
+con la gracia tan sólo, luego la corrección del perdonador es ineficaz
+para el perdonado.
+
+Olvidábamos decir que doña Paulita sabía un poco de latín, y que en la
+época de la decadencia se había dedicado á leer el _Florilegio sagrado_
+y el _Thesaurum breve Patrum ac sententiarum_. Aquel argumento lo había
+leído la noche antes, y por eso lo tenía tan á la mano.
+
+La controversia concluyó, y María de la Paz, más dada al sermón que á la
+doctrina teológica, prosiguió arengando á Clara, que, sentada como un
+reo en el banquillo, estaba aterrada en presencia de tan severos jueces.
+
+--La opinión de la mujer--decía la matrona,--es cristal finísimo que se
+empaña al menor soplo. Aquélla que no se guarda á sí misma, no es
+guardada; y mujeres hemos visto muy honestas que por no cuidar de su
+nombre le han visto manchado sin motivo. La opinión es lo primero:
+cuidad de vuestra fama, porque cuando se habla de una mujer, nada le
+queda ya, y su misma inocencia no la consuela.
+
+Estas doctrinas sobre la opinión eran de la cosecha del fraile de la
+Merced, que _in illo tempore_ frecuentaba la casa. A Paz se le quedaron
+presentes sus argumentaciones, y en lo sucesivo no perdonaba ocasión de
+sacarlas á cuento, creyendo que hablaba por su boca la misma sabiduría.
+La devota manifestó con un _sin embargo_ que no estaba conforme con
+aquella doctrina; pero el sermón, turbado por este pequeño incidente,
+continuó después por mucho rato.
+
+--Y si no, dígame usted, niña--dijo Paz:--¿qué objeto tiene la mujer al
+dar oídos á las palabras de los hombres, que son los que el demonio
+elige para que propaguen estas ideas del día? ¿Usted á qué aspira en la
+tierra? Por su nacimiento, por su educación, no puede aspirar á ocupar
+un puesto en el mundo que la haga capaz de hacer bien á los inferiores.
+O si no, vamos á ver: trataré de averiguar cuáles son sus pensamientos
+sobre ciertas cosas, niña. ¿Qué espera usted, á qué aspira usted y de
+qué modo piensa conducirse en el mundo?
+
+Clara no sabía qué contestar á esta pregunta.
+
+--Vamos, conteste usted--dijo Salomé con un tonillo que indicaba grandes
+deseos de oír un disparate.
+
+--Diga, hermana--exclamó con la nariz la devota.
+
+--Yo ...--contestó Clara después de una pausa larga en que trató
+de dominar su turbación ...--Yo ... les diré á ustedes ... soy ...
+una mujer.
+
+Paz hizo con la cabeza un signo de asentimiento, y miró á sus
+sobrinas de un modo que indicaba el profundo acierto que había en la
+respuesta de Clara.
+
+--Vamos, niña, ¿qué piensa usted hacer en el mundo? ¿Cómo cuenta usted
+vivir en lo sucesivo? ¿De qué modo? A ver--repitió Salomé con vehementes
+ganas de que Clara no acertara con la respuesta.
+
+--Yo ...--contestó Clara,--lo que deseo es vivir ... pues.
+
+Paz inclinó de nuevo la majestuosa cabeza en señal de aprobación.
+
+--¿Y nada más?
+
+--Ser buena y....
+
+--¿Y qué?--insistió Salomé, amostazada por el juicio y discreción que
+había mostrado la examinada en las cuestiones anteriores--¿Y qué más?
+¿No se le ha ocurrido á usted alguna cosa para lo porvenir? ¿No ha
+esperado usted verse en otra posición, en otro estado del que hoy tiene?
+
+Clara continuaba no comprendiendo.
+
+--Pues queremos decir--añadió Paz,--que si á usted no le ha ocurrido ser
+feliz de algún modo; figurarse que podía ser útil al mismo tiempo ...
+pues ... porque las jóvenes del día tienen ciertos pensamientos sobre la
+vida y la sociedad que conviene examinar en usted.
+
+--¿De qué manera--dijo Salomé--cree usted que debe vivir una mujer en
+el mundo? ¿Cómo espera usted vivir en la sociedad para servirla y
+serle útil?
+
+--¡Ah! sí--dijo Clara bruscamente, como si un rayo de luz repentina
+hubiera iluminado su entendimiento, sugiriéndole una idea que agradara á
+aquellas señoras.
+
+--¿A ver cómo?
+
+--Veamos.
+
+Clara tenía un sentido natural muy grande. Evocólo todo, y pensó en lo
+que á ella le parecía ser los destinos de la mujer. Comprendió que si no
+hubiera matrimonio se acabaría el mundo, y recordó haber pensado varias
+veces que una mujer casándose sería lo que deben ser las mujeres. Con
+esta dosis de lógica se aventuró á dar una respuesta á sus jueces,
+segura de que las tres habían de quedar muy satisfechas y complacidas.
+
+--A ver, niña, diga usted de una vez.
+
+--¿Qué debe hacer la mujer en la sociedad para servirla y serle útil?
+
+--Casarse--dijo Clara con la mayor sencillez; y en el momento que
+pronunció esta palabra, se aterró de lo que había dicho y se puso
+como la grana.
+
+El lector habrá visto, si ha asistido á algún sermón gerundiano, que á
+veces el predicador, no sabiendo qué medios emplear para conmover al
+femenino auditorio, alza los brazos, pone en blanco los ojos, y con
+tremenda voz nombra al demonio, diciendo que á todas se las va á llevar
+en las alforjas al Infierno; habrá visto cómo cunde el pánico entre las
+devotas: una llora, otra grita, ésta, se desmaya, aquélla principia á
+hacerse cruces, y la iglesia toda resuena con las voces alarmantes, el
+pataleo de los histéricos, el rumor de los suspiros y el retintín de las
+cuentas del rosario. ¿El lector ha visto esto? Pues el efecto producido
+en las tres damas por la respuesta de Clara fué enteramente igual al que
+producen los apostrofes de un predicador endemoniado en el tímido y
+dueñuesco auditorio de un novenario.
+
+--¡Qué horror!--exclamó Paz juntando las manos.
+
+--¡Jesús! ¡Jesús!--dijo Salomé tapándose los oídos.
+
+--_Et ne nos inducas_--profirió la devota alzando los ojos al cielo.
+
+Hubo un momento de confusión. Las tres se miraron con asombro. Doña
+Paulita se replegó, doña Paz tambaleó en su asiento, y aun es fama que
+el amarillo rostro de Salomé se tiñó de una leve púrpura, para lo cual
+fué preciso sin duda que toda la sangre de su cuerpo se repartiera entre
+sus dos mejillas. Hasta se asegura que Batilo, el más taciturno de los
+perros conocidos, participó de la opinión general: se alzó sobre sus
+patas, alargó el hocico y ladró.
+
+Pasados los primeros momentos de confusión, Paz recobró aliento, y dijo
+con voz entrecortada por la cólera:
+
+--Niña, esas ideas no me llaman la atención. Ya la conocíamos á usted de
+oídas. Ahora me explico su conducta.... Ya se ve ... ¡Oh! es preciso una
+educación fuerte.
+
+--Pero, señoras ... yo ... ¿qué he dicho? ... yo--balbució Clara muy
+turbada.--Una mujer ... si se casa.... ¿Pero casarse es ofender á Dios?
+
+--No, señora, no--contestó la matrona:--el matrimonio es cosa muy
+principal; sin matrimonio no habría mundo. Pero lo que extrañamos es ver
+á una mozuela de diez y siete años pensando sólo en casarse.
+
+Pero si yo no he pensado....
+
+--No me interrumpa usted, niña ... ¡pensando en casarse!... ¿Qué locuras
+no hará quien á esa edad no piensa mas que en el matrimonio? Así se
+comprende que sea usted tan amiga de los hombres ... que los busque.
+
+--Señora, yo no he buscado á ningún hombre--dijo la muchacha con
+angustia.
+
+--Todo lo sabemos; peso se equivoca usted si piensa que aquí vamos á
+tolerar sus trapicheos.
+
+El corazón de Clara se llenó de amargura al oír aquellas palabras; no se
+pudo contener, y rompió á llorar.
+
+Las tres manifestaban horrible crueldad en martirizarla. No podemos
+explicarnos esto. ¿Era tal vez efecto de la reconcentración y sequedad
+de espíritu producidas por la falta de trato con las gentes, por falta
+de amor y de los goces de la vida? Sin duda las tres momias no podían
+sufrir en calma que hubiera en alguna persona aspiraciones á la
+felicidad.
+
+Doña Paulita, que ya tenía la palabra en la nariz para reprender á
+Clara, se conmovió al verla ulcerar, y la tranquilizó diciéndole:
+
+--La Magdalena pecó y fué perdonada. Lo que ahora le falta á usted es un
+sincero arrepentimiento.
+
+--¿Pero de qué me he de arrepentir?--dijo Clara sollozando.
+
+--¡Jesús! ¡qué tono tan del día y tan ... liberal!--exclamó Salomé,
+creyendo decir una gracia.
+
+--El orgullo que usted ha manifestado en esa pregunta no tiene
+disculpa--dijo Paz con desdén.
+
+--Cuando dicen las personas mayores que usted ha faltado...--añadió la
+otra,--ellas sabrán por qué lo dicen, y usted no tiene que hacer más que
+conformarse y callar.
+
+--Pero ¡ay! yo no sé en qué he podido faltar.
+
+--Cuando á usted se lo dicen, sus razones habrá para ello.
+
+--Pero si tengo la conciencia tranquila.
+
+--Más tranquila queda no replicando cuando los superiores dicen una
+cosa.
+
+--La autoridad, niña--exclamó Paz,--la autoridad es necesaria... Ya nos
+ha mostrado usted suficientemente la influencia fatal que en usted han
+producido las ideas del día. El orgullo satánico, al rebelarse contra
+los superiores; el contradecir... Esto es insoportable. De este modo
+camina la sociedad á su ruina. Pero nosotras le traeremos á usted al
+buen camino.
+
+--Por de pronto--dijo Salomé,--cuidado cómo se asoma usted á la ventana.
+
+--Queda terminantemente prohibido que se acerque usted á un balcón ó
+ventana; que abra usted la puerta de la escalera.
+
+--Y que hable usted cuando no le pregunten.
+
+--Se ha de levantar usted á las cuatro de la mañana, que la pereza es
+madre de todos los vicios.
+
+--Yo me levanto á la misma hora, hermana--dijo la devota,--Yo le
+proporcionaré á usted ocasiones á esa hora de entretener el
+entendimiento en cosas santas.
+
+--A ver sí de aquí en adelante tiene cuidado de no decir esos terribles
+despropósitos que ahora ha dicho.
+
+--No volverá--dijo en un arrebato de amor al prójimo doña Paulita--Yo sé
+que no volverá: yo confío en que será buena y obediente. Otros peores se
+hicieron santos.
+
+--Cuidado cómo habla con nadie que venga á esta casa. Trabajará usted
+en cuanto se le mande--continuó Paz, añadiendo un artículo á aquel
+código fatal.
+
+--Pero no por, exceso--indicó oficiosamente doña Paulita, que el trabajo
+es bueno para ahuyentar las ocasiones de pecar; pero con exceso es malo.
+
+--No será con exceso. Además es preciso que procure desechar de su
+mente todas las cosas que ha pensado hasta aquí. ¡Cuidado con las ideas
+del día que trae usted á este santuario de los buenos principios! No se
+acuerde usted de lo pasado; y ahora que está usted encomendada á
+nuestra tutela _para toda la vida_, no debe pensar sino en portarse
+bien. Nosotras, ya que usted ha tenido la desgracia de perder á sus
+padres, procuraremos dirigirla y enmendarla, siendo la autoridad que
+tanto necesita.
+
+La huérfana bajo los ojos y cayó en profundo abatimiento. ¡Para toda la
+vida! Hubiera querido morirse en aquel instante. No miró á las tres
+arpías, ni les contestó. Su terror era tan grande que se lo secaron las
+lágrimas, y quedó en este estado de perplejidad dolorosa que sigue á las
+grandes crisis del alma.
+
+Dejémosla en su encierro para acudir á Lázaro, que gime en una prisión
+de otra clase.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII
+
+
+
+#El sueño del liberal#.
+
+
+Cuando Lázaro vió cerrarse la puerta de su prisión y sintió perderse en
+la galería los pasos de su carcelero, miró en torno suyo, y se halló
+rodeado de la más profunda obscuridad. Luz entraba por una reja que en
+lo alto de la pared había; pero él, viniendo de la calle, estaba
+deslumbrado y no veía más que tinieblas. Por un momento le fué difícil
+darse cuenta de su situación. Aquello le parecía un sueño. ¿Su viaje á
+Madrid había sido cosa real ó visión percibida en aquel calabozo?
+
+Los pensamientos que en desorden y confusamente se agolparon en la mente
+del joven, no son para referidos. El primer sentimiento que en él se
+manifestó, fué una gran compasión de si mismo, que emanaba de la
+ridiculez con que los hechos anteriores le presentaban á sus propios
+ojos. El había creído que cada paso dado en la Corte sería un paso dado
+hacia su futuro engrandecimiento é inmortalidad. El club patriótico más
+célebre de España le había abierto sus puertas, ofreciéndole una
+tribuna, un pedestal: la fortuna parecía haberle allanado todos los
+caminos, y después... Pero no podía acusar á la fortuna. Esta le había
+dado ocasión, sitio, auditorio; había puesto á su servicio un trastorno
+popular; había dispuesto tolo para él un inmenso grupo de oyentes
+trastornado y dispuestos á hacer la apoteosis del primer advenedizo. La
+fortuna había organizado para él una manifestación popular, pronta á
+improvisar un héroe en cada calle. La fortuna no debía ser acusada: él
+tenía la culpa, él, que había nacido para una vida obscura tal vez para
+ser un buen artesano, un buen labrador, y nada más. Y aquel saber
+presuntuoso, aquellos conatos de pueril elocuencia, aquella vanidad
+prematura de grande hombre, eran quizás tan sólo fenómenos nacidos de
+esa serie de fantasmagorías que acompaña siempre á la juventud hasta
+dejarla á las puertas de la virilidad.
+
+Después de pensar estas cosas, se fijó en su conversación. Estaba preso.
+Le formarían causa por alterador del orden público. ¿Qué sería de él?
+Además había cometido una gran falta en no visitar inmediatamente á su
+tío. ¿Qué pensaría Clara?
+
+Al verse sumergido en una especie de sepulcro, su imaginación principió
+á divagar. Estaba débil y muy fatigado. En cuarenta y ocho horas había
+dormido apenas cinco; además la falta de alimento le extenuaba. Cediendo
+al cansancio empezó á dormitar; mas no durmió con ese sueño que da
+reposo al cuerpo y al espíritu, porque su excitación le impedía un
+descanso profundo. Dormía con el letargo doloroso ó indeciso que
+representa todas las visiones de la vigilia anterior de un modo
+incoherente y monstruoso.
+
+En su sueño creía escuchar lamentos que resonaban en las bóvedas de la
+Cárcel. La antigua Cárcel de Villa era un mal buhardillón, dividido en
+celdas, donde los presos no tenían comodidad ni estaban seguros. La
+prisión no tenía aquel horror majestuoso con que los poetas nos han
+pintado todos los calabozos. Pero á Lázaro antojábasele un sombrío
+edificio, gigantesco sepulcro de vivos, de altísimas y negras paredes,
+de gruesos é inaccesibles torreones, con un gran foso lleno de aguas
+cenagosas y verdes, con largas filas de mazmorras, de las cuales la más
+lóbrega y subterránea era la suya. Se le figuraba estar á muchos pies
+bajo tierra; creía que aquella reja daba á algún conducto misterioso, y
+que detrás de los muros habría una presa de agua. En su sueño creyó
+sentir el ruido de un torrente: el agua entraba con lentitud; enormes
+ratas corrían buscando entre los pies del preso refugio contra el
+naufragio. Todo se le representaba según las siniestras relaciones de
+las cárceles de la Inquisición que había leído en sus libros.
+
+Después le parecía que los muros se apartaban: se encontraban en el
+interior de una gran sala, cuyas paredes estaban tendidas de negro; en
+el fondo había una mesa con un crucifijo y dos velas amarillas, y
+sentados alrededor de esta mesa cinco hombres de espantosa mirada, cinco
+inquisidores vestidos con la siniestra librea del Santo Oficio. Aquellos
+hombres le hacían preguntas á que no podía contestar. Después se
+acercaban á él cuatro sayones, le desnudaban, le ataban á la rueda de
+una máquina horrible, la movían, rechinaban los ejes, crujían sus
+huesos. El lanzaba gritos de dolor, es decir, ponía en ejercicio sus
+órganos vocales: pero el sonido no se oía.
+
+Después la decoración y las figuras cambiaban; se le representaban dos
+filas de hombres cubiertos con capuchón negro y agujereado en la cara
+en el lugar de los ojos. Por el fondo venían los mismos que le
+interrogaron, y uno de ellos traía enarbolado el mismo Santo Cristo
+que presidió al tormento. Cantaban con voz lúgubre una salmodia que
+parecía salir de lo más profundo de la tierra, y avanzaban todos, él
+también, en pausada procesión. Gentío inmenso le contemplaba impasible
+y frió: un fraile, también impasible, iba á su lado, pronunciando á su
+oído palabras santas que él no pudo comprender. Le hablaba de la otra
+vida y del alma.
+
+Después le pareció que la comitiva se detenía. Frente á frente vió una
+claridad extraña, como toda claridad que brilla durante el día. Aquella
+claridad se convirtió en llama, que brotaba de un montón de leña. La
+llama crecía, crecía hasta llegar á una altura enorme; crujían los
+leños, saltaban chispas; una columna de humo negro subía hasta tocar el
+cielo. Después algunos hombres feroces, vestidos también con diabólico
+uniforme, le ataban fuertemente de pies y manos, le acercaban á la
+hoguera, le echaban en ella. En un momento de súbito é indescriptible
+horror sintió arder rechinando sus cabellos, consumidos en un segundo;
+sus ropas en otro segundo. Rechinó tenuemente el vello de toda su piel:
+hirvió su carne con el chirrido intenso y discorde de todo cuerpo húmedo
+que cae en el fuego. Respira fuego, bebió fuego, se convirtió en fuego
+sensible y animado con los dolores de su propia combustión. Quiso
+gritar: la llama no conduce el sonido. Quiso huir: no tenía movimiento,
+no tenía cuerpo, no era más que una mecha. Quiso orar: no tenía
+pensamiento; no era ya más que una pavesa, una masa de ceniza. El viento
+le desmoronaba: se sentía difundirse en el espacio ardiente, se quemaba
+ya quemado. No era más que humo: se consideraba subiendo en espiral
+renegrida, y siempre quemándose, siempre quemándose y consumiéndose;
+difundido ya, aniquilado, evaporado, acabado... hasta que al fin
+despertó, cubierto todo con el sudor de la agonía.
+
+Despertó, porque un ruido de voces resonaba á su lado. La puerta de la
+prisión se había abierto. Era la caída de la tarde. Un carcelero, que
+traía una linterna, alumbraba y guiaba á otro hombre que venía á visitar
+al preso. Este hombre era Coletilla.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII
+
+
+
+#Diálogo entre ayer y hoy#.
+
+
+Elías se paró delante de su sobrino. Este balbució algunas palabras, le
+saludo de un modo incoherente, y le dijo al fin, después de comenzar
+muchas frases, que estaba seguro de tener delante á su buen tío; pero al
+ver que éste no le daba contestación ni desarrugaba el ceño, se calló,
+quedándose cabizbajo y lleno de vergüenza.
+
+Por último, el realista habló.
+
+--No debiera venir á verte, ni acordarme de ti. Mereces lo que te pasa.
+No tengo lástima de tu miseria, y vengo á conocerte, nada más que á
+conocerte.
+
+--Señor, yo...
+
+Lázaro no encontraba, la fórmula de una explicación. Coletilla sabía por
+el abate don Gil lo que había sucedido á su sobrino.
+
+--Sé por qué te han puesto aquí. Un amigo que siguió tus pasos esta
+mañana me lo ha contado todo. Has levantado la voz en medio de una turba
+de charlatanes, y te han cogido preso. La justicia te ha puesto donde
+debieran estar todos los charlatanes.
+
+Lázaro estaba cada vez más confuso. Aquellas palabras, dichas cuando,
+más que reprensiones, necesitaba consuelo, concluyeron de abatirle.
+Representósele el carácter de su tío como el más áspero é inflexible que
+existía en la Naturaleza.
+
+--Me contaron tu hazaña--continuó el viejo con su habitual entonación
+cavernosa,--y cuando supe que el delincuente era hijo de mi hermana, la
+indignación y la vergüenza se apoderaron violentamente de mí. No creí
+que fueras perturbador del orden público. Si tal cosa hubiera sabido, te
+habrías quedado en el pueblo. Después he averiguado más. Sé que
+llegaste, y en vez de ir á mi casa fuistes con unos badulaques al café
+de la _Fontana_, donde te hicieron hablar y hablaste ... y por cierto
+que lo hiciste muy mal. Todos se han reído de ti. Estuviste después
+alborotando toda la noche con los que apedrearon la casa de Merilleu.
+
+--¡Ah! no, señor; yo no.
+
+--De cualquiera manera que sea, tu conducta es imperdonable. Pero dime:
+¿desde cuándo te has metido á orador? No sabía yo que en Ateca hubiera
+tanta elocuencia. Te habrán aplaudido los segadores en las eras, y te
+has creído por eso un Demóstenes.
+
+El fanático reía con tan maligno acento de sarcasmo, que á Lázaro le
+parecía tener delante un grotesco demonio. Cada palabra abría en el
+corazón del pobre prisionero una nueva herida, y le abatía y
+avergonzaba más.
+
+--Pero no extraño tus desvaríos--continuó Elías:--el desorden cunde por
+todas partes. ¿Qué mucho que estos pedantuelos de aldea tengan tales
+humos, cuando los sabios de la ciudad ofenden el sentido común con sus
+ridículos debates? Sin duda algún garito de Zaragoza ha sido el primer
+teatro de tu petulancia.
+
+La imaginación de Lázaro midió rápidamente el abismo que en ideas y
+sentimientos le separaba de su tío. Pero se sentía dominado por él, y no
+podía contradecirle.
+
+--Aquí--continuó el fanático con su espantosa burla, aquí puedes hablar á
+tus anchas: nadie te molestará. Lo que puede ocurrir es que te crean
+loco y te lleven á un manicomio. Allí debiera estar media España. Pero
+no, ¿que digo media España? una pequeña parte, porque casi todos los
+españoles conservamos el juicio. Sólo una porción de hombres mezquinos,
+mezquinos de juicio, de carácter, de todo, manifiestan con su conducta
+todo el extravío de que es capaz nuestra naturaleza. Pero esto
+concluirá; yo te juro que concluirá, ó es preciso creer que no hay Dios
+en el cielo, perder la fe y renegar del mundo y del alma. Mira,
+Lázaro--continuó con tono vehemente y apretándole el brazo con tanta
+fuerza, que le hizo retroceder inmutado y perplejo;--Lázaro, si tu eres
+de esos, olvida que por tus venas corre mi sangre, olvida que soy
+hermano de la que te dió el ser. Un abismo nos separa; no hay
+reconciliación posible. Es preciso que nos odiemos de muerte. Huye de
+mí; para mí no eres prójimo. Hay cosas que están por encima de los
+vínculos de la familia. La vida no se reconcilia con la muerte, ni la
+luz con la obscuridad. Adiós.
+
+Iba á salir; pero Lázaro, trémulo de asombro, le detuvo, y le dijo con
+mucha turbación:
+
+--Pero, señor, no me abandone usted, hábleme usted. Yo quiero que
+pensemos de la misma manera.
+
+A pesar de todo, el anciano le inspiraba respeto y veneración; y al ver
+que reprochaba sus ideas, sintió ese impulso de subordinación tan
+natural en un joven da temperamento impresionable.
+
+--Si eres de esos--continuó Elías,--vuelve á tu pueblo y no hables de
+mí; no digas que me has visto; no creas que existo; y es verdad: para ti
+he muerto.
+
+--Pero deje usted que me explique...
+
+--¿Qué vas á decir?
+
+--Yo pienso ... usted comprenderá que yo tengo mis ideas ... he leído y
+tengo convicciones, sí, señor; estoy profundamente convencido....
+
+--Tú, pobre niño, ¿qué puedes saber?... ¿qué convicciones puedes tener?
+No sabes otra cosa más que las falsedades leídas en cuatro libros que
+debieran arder en llamas alimentadas con los huesos de sus autores.
+
+A cada palabra se hundía más Lázaro.
+
+--¿Será posible--dijo con desconsuelo,--que usted me pueda arrancar mis
+creencias, que yo he alimentado con tanto cariño y que me dan la vida?
+No, no podrá usted: y si al fin, con la fuerza de su talento, pudiera
+conseguirlo, yo le ruego que no lo haga y me abandone. Que nos separe
+ese abismo que usted dice: y si yo estoy en el error... Pero no lo
+estoy, yo sé que no lo estoy...
+
+--Iluso, fanático, vano ... porque sólo vanidad es eso, vanidad de
+Satán--dijo Elías con severidad; y después añadió con más fuerza:--Pero
+yo te sacaré de esa miseria.
+
+Estas palabras fueron pronunciadas con tan profundo acento de
+convicción, que el sobrino no pudo contestarlas, y se hundió más.
+
+--¿Qué intentas hacer? ¿Qué esperas? ¿Piensas que esto va á continuar
+así por mucho tiempo? Te equivocas, que España está á punto de reconocer
+su error. Mira cómo rebulle por todas partes. El odio á la Constitución
+late en todos los corazones honrados. Pronto verás al Rey recobrar sus
+sagrados privilegios, que sólo Dios con la muerte puede quitarle.
+
+--¡Oh, señor! ¿Y lo que este pueblo ha conquistado con tanta sangre,
+será perdido por el orgullo de un solo hombre? Si así fuera, yo
+renegaría de nuestro linaje; y si España se dejara ultrajar de ese modo,
+sería digna de mejor suerte.
+
+--¡Digna de mejor suerte,--dijo Elías con la más horrible expresión de
+que era capaz su rostro abominable; digna de aniquilarse y desaparecer de
+la tierra si no lo hiciera.
+
+--No, no lo puedo creer aunque usted me lo diga. Cuando yo no crea en
+la libertad, no creeré en nada, y seré el más despreciable de los
+hombres. Yo creo en la libertad que está en mi naturaleza, para que la
+manifieste en los actos particulares de mi vida. Yo, ciudadano de esta
+nación, tengo derecho á hacer las leyes que han de regirme; tengo
+derecho á reunirme con mis hermanos para elegir un legislador.
+
+--Para darte leyes y obligarte á cumplirlas existe un hombre sagrado,
+ungido por Dios.
+
+--No: yo y mis hermanos le ungimos. Es Rey porque nosotros queremos. Es
+sagrado para mí si cumple el pacto solemne que ha hecho con todos y cada
+uno. Si no, no. Pero lo cumplirá, lo ha jurado.
+
+--Hay juramentos--contestó sobriamente Coletilla,--cuyo cumplimiento es
+un crimen.
+
+Lázaro sintió frío en el corazón. El aplomo con que aquellas palabras
+fueron pronunciadas le anonadó más, y le hundió más.
+
+--Y todos esos héroes--se atrevió á decir el preso después de
+meditar.--todos esos héroes, santificados por la Historia, que viven en
+el recuerdo de los buenos y serán siempre orgullo del género humano;
+todos esos que han vivido por la libertad, que han muerto por ella,
+mártires deshonrados en su último día por la mano del verdugo, pero
+enaltecidos después por la humanidad... ¿no quiere usted que yo les ame?
+Y les venero; mi pequeñez no me permite imitarlos; pero por tener
+ocasión de parecerme á ellos, diera toda mi vida, lo confieso. ¡Oh! si
+la libertad no fuera la cosa más buena, sería la cosa más bella con la
+memoria de tantos héroes.
+
+--¿Y esos son tus héroes? ¿Eso es lo que admiras? dijo Elías.
+
+--¿Pues á quién he de admirar? ¿á quién he de admirar? ¿A los tiranos?
+¿A Nerón, matando á Séneca; á Felipe II, asesinando á Egmont y á Lanuza;
+á Luis XV, descoyuntando á Damiens?
+
+--Era preciso enseñar á los franceses que no debía haber otro Ravaillac.
+
+--Pues la lección no hizo efecto, porque hace treinta años que un Rey
+murió en un patíbulo.
+
+--¡Esos son tus semidioses, esos!--exclamó Elías con furia.
+
+--No: mis semidioses no son el exterminio, el terror ni el asesinato.
+Lamento los desvaríos de todos; mas no extraño que, al huir da las
+violencias de un extremo, se toque en las violencias de otro, pagando
+los crímenes de siglos enteros con el crimen de un día.
+
+--No me hables más--dijo Coletilla con voz reposada y lúgubre:--ya sé
+que eres de _esos_, de _esos_ á quienes no tengo palabras bastante duras
+con que calificar. Tu Dios es un ciego espíritu de libertinaje; la norma
+de tu conducta es el escándalo. Dime, insensato, ¿cuál es tu fin? ¿Qué
+ves tú en ese porvenir? Supón que fueras un hombre notable entre los de
+tu calaña, el más ciego de los ciegos, el más loco de los locos: ¿qué
+harías, cuál sería tu aspiración?
+
+--Yo no tengo aspiraciones bastardas; no quiero medrar á la sombra de un
+tirano que pague la adulación con dinero; yo no aspiro más que á la
+gratitud del género humano, á la gloria.
+
+--¿Gloria por ese camino? La gloria no se consigue sino por el camino de
+la lealtad, sirviendo á Dios y al Rey. No hay más gloria que la que Dios
+da en su Paraíso, de la cual es simulacro é imperfecto remedo el culto
+que da en los altares el linaje humano á los escogidos de Dios. Además,
+la gloria en la tierra consiste en ser súbdito sumiso y obediente, no en
+vociferar por calles y plazuelas. De esa gloria que tú has soñado no
+pueden salir héroes, sino charlatanes y bandoleros. La gloria consiste
+en cumplir el deber.
+
+--Pues yo cumplo mi deber tratando de emancipar á mis hermanos de una
+odiosa tiranía, diciéndoles y probándoles que son libres, iguales ante
+Dios y ante la ley.
+
+--El primero de los deberes es obedecer lo que la ley te mande.
+
+--¿Ciegamente?
+
+--Ciegamente.
+
+--Yo obedezco la ley que es tal ley, la que han hecho los que pueden
+hacerla, elegidos por mí y mis hermanos, elegidos por todos.
+
+--A ti no te toca examinar la ley, sino obedecerla.
+
+--¿Y si me mandan una infamia?
+
+--No te la mandarán.
+
+--¿Y si me la mandan?
+
+--Te digo que no te la mandarán. Y si acaso Dios permitiera que tu Rey
+te mandara alguna cosa contraria á la justicia, hazla, que Dios le
+castigará á él y te premiará á ti en la otra vida. Serás mártir. ¿Qué
+mayor gloria? El martirio del deber es grande y sublime.
+
+Lázaro se hundió más.
+
+--Observa--continuó Elías,--el espectáculo de esa nación. Unos cuantos
+desalmados le dan leyes en nombre de un principio absurdo, contrario á
+la Naturaleza. Sólo al Rey ha dado Dios soberanía. ¡Qué desorden! ¡El
+Rey obligado por una turba de soldados rebeldes á jurar aquel Código
+abominable! Lo juró; pero en el fondo de su alma lo detesta. No podía
+ser de otra manera. Está prisionero, prisionero de sus vasallos que
+juegan con él. El Rey se ve obligado á representar la más horrible
+farsa. Jamás la dignidad real ha descendido tanto. Pero él se librará de
+esta horrible tutela, porque Europa, si es preciso, se coaligará para
+salvar á España. Ya España ha salvado á Europa.
+
+--No, no puedo creer--contestó Lázaro,--semejante iniquidad. Esta
+invasión sería más odiosa que la de 1808, y también mejor castigada.
+
+--No lo creas: el Rey será restituido á su trono. Además, España no se
+levantará; y si lo hace, será en favor de la intervención. ¿No ves
+cómo manifiesta su voluntad? ¿No ves las facciones que aparecen por
+todas partes? Todas las provincias se arman para proclamar al Soberano
+absoluto, y aún no han aparecido las principales facciones. España se
+alzará contra ese absurdo sistema, y Fernando volverá á ser nuestro
+Rey amado.
+
+--¿Será posible?--dijo Lázaro con desaliento; y entonces se hundió más.
+
+--Tan posible, que no pasará mucho tiempo sin que lo veas. Ahora se va á
+conocer el temple de las almas. Todos esos charlatanes que te han
+llenado la cabeza de desatinos huirán avergonzados, yendo á esconder su
+ignominia en tierra extranjera. Entonces se cubrirán de gloria los
+hombres de corazón recto; los leales y patriotas lucharán contra una
+plebe desenfrenada; lucharán por el derecho, por Dios y por el Rey;
+vivirán eternamente en la memoria de todos, y sus nombres serán en lo
+venidero un emblema de justicia y de honradez. Estos son los héroes,
+Lázaro; éstos.
+
+Lázaro se acabó de hundir. Las palabras de su tío le impresionaban de
+tal modo, que no tuvo aliento más que para decir tímidamente:
+
+--¿Esos nada más?
+
+--Nada más. La gloria es muy divina para que pueda coronar otra cosa que
+la justicia y el deber. No esperes nada fuera de esto. El torbellino de
+esa turba ciega te arrastra: ve con él. No te digo más. Camina á la
+deshonra y la muerte. Adiós. Algún día te acordarás de mí.
+
+--No--exclamó Lázaro deteniéndole:--yo quiero que usted me aconseje y
+me guíe.... Yo ... aunque tengo bastante fuerza de convicciones....
+
+--¿Fuerza de convicciones?--dijo el fanático, deteniéndose y mirando á
+su sobrino con desprecio.
+
+--Sí--contestó éste,--y no puedo perderlas, no quiero perderlas.
+
+--Bien: sigue por ese camino. Lejos de mí no esperes otra cosa que
+deshonra, obscuridad. Yo te abandono á tu suerte. Hágame la cuenta de
+que no te conozco. Te pondrán tal vez en libertad, irás con ellos, serás
+vencido, y entonces ... ó huirás con ignominia, ó te entregarás á la
+venganza de tus enemigos, que no tendrán perdón para ti, y harán bien.
+
+--¿Pero usted me abandona?
+
+--Sí: ya te he conocido. Vine sólo por conocerte. Ya sé quién eres. En
+mi casa te espero; pero no vayas á ella sino convertido.
+
+--¡Ah, imposible! No iré.
+
+--Pues adiós--dijo Elías con decisión.
+
+--Adiós--repitió Lázaro con angustia.
+
+Coletilla salió. El joven no se atrevió á detenerle. No creyó que se
+marchaba hasta que le vió fuera, y sintió que el carcelero cerraba la
+puerta. Entonces tuvo impulsos de llamarle; gritó; no fué oído; lloró
+lágrimas de desesperación; golpeó violentamente con sus manos la puerta
+y el cerrojo, y al fin, cediendo á la fatiga y al trastorno mental, cayó
+de nuevo en aquel letargo extraviado y doloroso de que le sacara
+momentos antes la llegada de su tío.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX
+
+
+
+#El abate#.
+
+
+Al día siguiente, la casa de las tres ruinas contenía en su estrecha
+capacidad seis personas: las tres Porreñas, Clara y dos visitas.
+
+Clara y la devota estaban encerradas en la habitación interior,
+destinada á las prácticas ascéticas. La santa, concluida la oración
+mental, se había sentado en un taburete, y poniendo un gran libro sobre
+sus rodillas, leía con la cabeza inclinada á un lado, arqueadas las
+cejas, bajos los párpados, y cruzadas las manos en ademán muy humilde.
+Clara estaba á su lado, y como no debía llegar, en su flaca naturaleza,
+á aquel alto grado de perfección, cosía como una pecadora, como una
+infeliz mujer no acrisolada por las inflamaciones de amor divino. La
+devota no se permitió otra expansión que referir á su compañero los
+gozos y visiones que aquella noche había tenido. Después empezó un
+examen de doctrina, y le hizo varias preguntas morales y teológicas, á
+que contestó Clara con sencillez, guiándose por lo poco que sabía
+positivamente y por lo que su buen sentido le sugería. Pero es el caso
+que á doña Paulita siempre le parecían mal las respuestas de su
+discípula. La reprendía, le explicaba con escolásticos giros y frases
+nada comunes, y, por último, la llamaba ignorante y hereje, causándole
+gran turbación y susto.
+
+De repente interrumpe sus lecturas y sus reprimendas, y exclama:
+
+--¡Ah! se me olvidaba una parte de mi rezo. Ya se ve, me he distraído
+con los errores de usted, hija. Es preciso que usted piense de otro modo
+y deseche esas ideas.... Pero digo que me olvidé de rezar ... por....
+--¿Qué ha olvidado usted?--le dijo Clara.--Me olvidé de rezar dos _Padre
+nuestros_ por el sobrino de nuestro buen amigo don Elías.
+
+--Jesús; ¿Qué le ha pasado? ¿Qué es de él?--exclamó vivamente Clara sin
+poderse contener.
+
+--No se asuste, hermana, que no ha muerto--contestó fríamente la devota.
+
+--¿Pues qué le ha pasado?--continuó Clara, que se había puesto pálida y
+temblorosa.
+
+--Que está preso en la cárcel, y bien merecido.--¿Pues qué ha hecho?
+
+--Alborotar por esas calles y hablar en los clubs una serie de cosas tan
+pérfidas ó infernales, que horroriza el recordarlas. Anoche nos contó
+don Elías todo lo que ese desalmado joven ha hecho, y pasé un mal rato.
+
+Clara estuvo un momento sin poder articular palabra. La repentina
+noticia la turbó tanto, que no se atrevió á preguntar más.
+
+--Hermana--prosiguió la devota,--¡qué muchachos los del dial! ¡Qué
+horrible corrupción! Ese joven debe ser un monstruo. Pero ¡ay! debemos
+tener compasión con los delincuentes que yerran. No es que crea yo,
+como Orígenes, que hasta el diablo se ha de salvar. Pero debemos
+compadecer y amar á los pecadores, aunque éstos sean de los más
+empedernidos y rebeldes.
+
+--¿Pero qué ha hecho?--repitió Clara, haciendo un gran esfuerzo para
+disimular su turbación.
+
+--No lo sé punto por punto; pero son cosas tan horribles.... Ha hecho lo
+que otros tantos desvergonzados que andan por ahí. Esta sociedad está
+perdida. A ver, hermana, si aprende usted pronto eso que le he dicho
+sobre la gracia eficaz.
+
+--¿Pero está preso?--añadió Clara con más miedo.--Preso, sí, y no lo
+soltarán tan pronto. Pero está usted inmutada ... Ya, le tiene
+compasión, y es natural. La compasión á los semejantes es una de las
+virtudes que más recomienda Tertuliano. Usted está pálida, hermana.
+Pero, ya: es efecto de la compasión. Voy á rezar. Y dejando el libro,
+tomó el rosario y rezó. Clara bajó la cabeza y siguió cosiendo. Era tal
+su congoja, que no daba un punto á derechas; picóse los dedos muchas
+veces, y la costura salió tan mal que pronto fué preciso desbaratarla y
+coserla de nuevo.
+
+Dejémoslas y acudamos á las visitas. En la sala estaban María de la Paz,
+Salomé, y delante de ellas, en pie y respetuosamente, Elías Orejón y el
+ex-abate don Gil Carrascosa.
+
+Nada hemos hablado hasta ahora de la amistad de este singular personaje
+con las venerables viejas. Carrascosa, en su calidad de abate
+entrometido, frecuentaba la casa de Porreño, lo mismo que otras de la
+más elevada jerarquía. Aún hemos oído contar á personas de toda
+veracidad que el intruso y audaz hombrecillo había tenido una parte
+principal en las misteriosas relaciones de Salomé con aquel joven
+militar, á quien enviaron al Perú después del rompimiento de la dama con
+el imberbe duque de X....
+
+Carrascosa era hombre de mucha travesura y socaliña, sutil como el aire,
+capaz de urdir en el seno de las familias las más hábiles marañas; iba y
+venía sigilosamente su color de preparar fiestas, de arreglar
+procesiones, y era, en resumen, un pícaro tercero. Así le llamamos por
+no darle otro nombre un poco soez, que alguien le aplicó oportunamente y
+conservó entre muchos con justicia.
+
+La amistad de las tres viejas se interrumpió con la desgracia, y sólo de
+vez en cuando las visitaba, recordándoles los tiempos pasados con una
+elocuencia y un calor que no agradaban á doña Paz. Últimamente, sus
+visitas eran más frecuentes y mucho más afectuosas sus demostraciones
+de amistad. El día en que los encontramos aquí había ido con Elías; y
+por algo extraordinario iba sin duda, porque su vestido era el más
+escogido y su cara estaba más lavada que de costumbre. Los puntiagudos
+faldones de la mejor de sus tres casacas se balanceaban al compás de las
+piernas en la parte posterior del cuerpo; el tupé había recibido doble
+ración de pomada, y la corbata, aumentada con nuevos pliegues, formaba
+un blanco follaje, una pechuga escarolada debajo de la barba. Cuando el
+abate se ponía este traje, había pronunciado ya la _última ratio_ de su
+peculiar elegancia.
+
+Coletilla se despedía ya después de haber saludado á las damas. No venía
+sino á ratificar un tratado que últimamente ajustó con Paz. Ya sabemos
+que las señoras tenían el segundo piso de la casa simplemente ocupado
+con los muebles de familia de que no habían querido deshacerse. Este
+piso era muy pequeño y abuhardillado, comunicándose con el principal por
+una escalera interior.
+
+Las damas habían propuesto á Elías que se fuese á vivir á aquel sitio,
+comiendo con ellas en calidad de huésped, y al buen viejo le vino este
+arreglo como de molde, porque le producía un ahorro, y además le ponía
+en estrecho contacto con sus antiguas amas, que tenía siempre en tanto
+aprecio. Economía, comodidad, seguridad: estas tres ventajas vió en la
+proposición, y aceptó. Aquel día vino á darles la respuesta definitiva:
+sobre el precio no hubo disputas.
+
+Cuando Coletilla se marchó el abate se preparó á tomar la palabra: hizo
+mil muecas, sacando á la superficie de su cara todo su repertorio de
+sonrisas. No seremos indiscretos en decir, anticipándonos á la
+declaración expresa del mismo don Gil, que iba á invitar á las tres
+damas para una fiesta religiosa. También nos atrevemos á indicar, con
+todas las reservas imaginables, que aquello no era más que un pretexto
+que ocultaba otros fines.
+
+Cuando rompió á hablar, lo primero que hizo fué preguntar por doña
+Paulita, y también por Clara, empleando algunas discretas reticencias.
+Después dijo:
+
+--Pues yo venía á decir á ustedes si quieren honrar con su presencia la
+función que la Hermandad de la Pasión y Muerte celebra mañana en la
+iglesia de Maravillas. Yo soy el secretario de la Cofradía, y gracias á
+mí se ha arreglado la fiesta. Yo les aseguro á ustedes que será de lo
+más lucido que se ha visto en la Corte.
+
+--No será nunca como la que hicimos el año 98 en las Niñas de Loreto,
+cuando se trasladó la Virgen de los Dolores del oratorio del
+Olivar--dijo Salomé.
+
+--No fué el 98, sino el 3; que me acuerdo cómo si hubiera sido
+ayer--dijo Paz.
+
+--Te digo que fué el 98--insistió la otra.
+
+--Estoy segura que fué el año 3--dijo Paz,--cuando el primo vino de la
+guerra de Francia.
+
+--Que el 98, Paz--afirmó Salomé,--el 98. Hace ya veinticinco años.
+
+--Jesús, mujer: te aseguro que fué el año 3; me acuerdo bien. Yo tenía
+entonces ... quince años.
+
+--Señoras, no hace al caso la fecha--dijo Carrascosa, cortando aquella
+peligrosa cuestión.
+
+Y después continuó:
+
+--Gracias al petitorio que yo dirijo, se han reducido dos mil y pico de
+reales. Tenemos misa con orquesta de capilla, y nos predica el padre
+Lorenzo de Soto, que es un orador que vale un Perú.
+
+--¡Oh! no me le nombre usted--dijo Salomé, apartando la cara y
+poniéndole delante de ella la mano abierta á guisa de pantalla:--es un
+clérigo pervertido, contaminado con las ideas del día. Después que los
+liberales le hicieron Provisor da Astorga, está en poder del demonio.
+Hube de caerme muerta cuando el día de la fiesta de la Virgen de la
+_Leche y Buen Parto_ le oí decir en San Luis que era preciso
+reconciliarnos con los que habían trastornado á nuestra patria. ¿Cómo
+puede haber llegado á ese extremo de perversión una persona ten docta
+como el padre Lorenzo de Soto?
+
+--Señora, yo tengo para mí que es un gran predicador--dijo
+Carrascosa.--El año 12 fué, como ustedes saben, Diputado en aquellas
+Cortes; el 14 firmó la exposición de los _persas_.¡Noble carácter!
+Después, la amistad del Rey le ha elevado á puestos muy altos; y para
+probar su mérito, baste decir que él fué quien descubrió la
+conspiración de Porlier. Después del 20 se ha hecho enemigo de la
+Constitución, lo cual es digno de alabanza, porque de otro modo hubiera
+perdido su prebenda. Pero nada de esto hace al caso, sino que predica
+mañana, y que esta tarde tenemos Completas, en que cantan los tiples de
+Avila y el padre Melchor, franciscano de Segovia. Mañana oficiará el
+reverendo obispo do Mechoacán, y por la tarde habrá procesión, á que
+asistirá la Cofradía del Paso, la del Santo Sudario, y también irán los
+niños del Hospicio.
+
+--¡Ay, don Gil!--exclamó con acento de profundísimo desconsuelo María de
+la Paz,--¿Cómo se atreven á sacar los santos á la calle con estas
+cosas? Más querrán ellos estarse en sus casas que no salir á ver todas
+las iniquidades que cometen los hombres.
+
+--Puedo asegurar á usted--dijo el abate con sonrisa diabólicamente
+irónica--que no se han quejado, ni se quejarán por el paseo. Lo mejor de
+la procesión es la comitiva que tenemos organizada. Irán catorce
+vírgenes vestidas de blanco, con coronas de rosas, velos, escapularios,
+y cirios en las manos.
+
+--Esas comitivas--dijo con muy mal humor María de la Paz--no me hacen
+gracia. ¡Es una cosa tan mundana! Allí van los hombres sólo por ver á
+las muchachas; y las muchachas que hacen de vírgenes, van sólo á que las
+vean, y en lo menos que piensan es en los santos y en Dios. Esas son
+cosas de Francia, señor don Gil. Antes no se usaban aquí semejantes
+inmoralidades, y día vendrá en que se acaben costumbres tan
+escandalosas.
+
+El timbre nasal de la voz de doña Paulita, que se hallaba en la
+habitación inmediata, resonó en la tala, trayendo la opinión de la
+santa, que no por estar rezando dejaba de prestar atención á cuanto en
+la sala se decía.
+
+--¡Ah!--exclamó, alzando la voz para poder ser oída por don Gil--no me
+nombren esas procesiones de vírgenes mundanas. ¡Qué vírgenes serán esas
+que salen con coronas de rosas y cirios en las manos! Una vez vi eso, y
+me entró tal grima, que tuve que confesarme en seguida de la cólera que
+me había dado. No me nombren eso. ¡Qué escándalo, Dios mío! ¡A dónde
+iremos á parar así!
+
+--Pues, señoras--manifestó don Gil, respirando fuerte, como si con el
+aliento adquiriera la fuerza que contra tantos y tales enemigos
+necesitaba:--yo, señoras, respetando la opinión de ustedes, encuentro
+que esas procesiones son muy patéticas, muy expresivas, muy religiosas.
+De todos modos, ya la procesión está arreglada, y hay que llevarla
+acabo. Hemos estado buscando jóvenes, y ya hemos encontrado algunas;
+pero aún nos faltan cinco. La fiesta es mañana: y si no encontramos hoy
+esas que faltan, se va á deslucir la función. ¡Qué contratiempo! No
+saben ustedes cuánto he trabajado para buscarlas. Son muy guapas las
+que tengo ya.
+
+--Señor don Gil, por Dios--chilló Salomé en el tono de una honesta dama
+que reprende el atrevimiento de su galán.
+
+--Señoras, ¿qué tiene eso de particular? Si Dios las ha hecho guapas,
+¿qué vamos nosotros á hacer? Pero ¡ay! me faltan cinco. Por eso he
+venido aquí. Y se detuvo como cortado.
+
+--¡Ha venido usted aquí!--exclamó Paz abriendo mucho los ojos.
+
+--¡Ha venido usted aquí!--murmuró Salomé con súbito cambio de color.
+
+Las dos ruinas se miraron Aquella mirada fugaz fué terrible. Un
+observador oculto é inteligente hubiera advertido tal vez que en aquel
+mutuo rayo por una y otra lanzado, se examinaron, se despreciaron,
+cambiando como una expresión de rencor que cada una lanzó para la otra.
+Pero Carrascosa, aunque era buen observador, no pudo advertir al breve
+resplandor de aquella mirada fugaz como un relámpago, los dos abismos
+que, abierto el uno frente al otro, se contemplaron un instante,
+mostrándose todo su horror. No se crea por esto que tía y sobrina no se
+querían bien, no: se amaban, si cabe expresarlo así; se amaban como
+pueden amarse dos personas que se fastidian juntas. Sigamos.
+
+Un profundo y lejano suspiro anunció la admiración de doña Paulita.
+
+--Sí, he venido aquí á ver si ustedes consienten ...--continuó el abate.
+
+El retablo que en la persona de Paz hacía veces de rostro, se puso de
+color de remolacha, y los ojos de Salomé miraron al cielo, no sabemos si
+por un movimiento natural ó por una calculada combinación de ademanes.
+
+--Eso no tiene nada de particular, señoras, nada de particular; al
+contrario....
+
+--¡Señor don Gil!--dijo Salomé con una cosa parecida al rubor.
+
+--¡Señor don Gil!--exclamó Paz con toda la majestad de su carácter
+reunida en un solo gesto.
+
+El que había sido abate y covachuelista comprendió que le habían
+entendido mal.
+
+--Voy á rectificar--exclamó.
+
+--A rectificar, como dicen en las Cortes--indicó Salomé en un arrebato
+de amabilidad repentina é inexplicable que no pudo contener; amabilidad
+rarísima en ella y que era sin duda signo de una gran agitación.
+
+El buen humor de la segunda ruina era siniestro.
+
+--Quiero decir--continuó el abate, después de toser dos ó tres
+veces--que venía á ver si consentían ustedes en que esa joven ... esa
+joven que ustedes protegen....
+
+A Salomé le entró una tos convulsiva, no sabemos si originada por una
+causa física ó por la necesidad de disimular y no ofrecer á la
+contemplación de don Gil las arrugas triangulares y el color cárdeno
+que aparecieron en su cara al oír aquella proposición. María de la Paz
+se restregó un ojo como si le escociera. Oyóse la voz de doña Paulita
+que rezaba un latinajo incomprensible.
+
+--Esa joven--continuó Carrascosa,--que se llama ... ya no me acuerdo de
+su nombre. Pues ... esa que es tan guapita y tan modesta. De seguro no
+habrá en la procesión ninguna que la iguale.
+
+--¡Señor don Gil!--exclamó María de la Paz Jesús con explosión de cólera
+repentina.--¿Cómo se ha figurado usted que yo podía consentir en
+semejante cosa? Ya le he dicho á usted que esas comitivas me parecen muy
+indecentes, y si esa niña quisiera prestarse á ser escándalo de la
+Corte, no entraría más en esta casa. Por parte suya, no dudo que
+consintiera, porque es tan aficionada á coquetear por ahí, que si la
+dejaran había de estar todo el día en la calle detrás de los hombres.
+Pero no ... no me hable usted de eso.
+
+--Yo sospechaba desde el principio á dónde iba usted á parar, señor
+Carrascosa: pero quise aguardar á que se explicase--dijo Salomé con
+mucho desdén.
+
+--Señoras, veo que son ustedes inflexibles. Conozco mucho la noble
+entereza del carácter de ustedes y el tesón de sus principios para
+insistir más sobre este punto.
+
+En aquel momento doña Paulita, que, sin salir de la habitación interior,
+no perdía sílaba de lo que allí se decía, tomó parte en la conversación,
+variando de sitio para que la oyeran mejor.
+
+--¡Oh, Dios mío¡--dijo.--No consentiré yo tal cosa. ¡Hasta las personas
+más perfectas caen alguna vez! ¡Hasta de los hombres más de bien y de
+mejor conducta se vale el demonio para sus perversos fines! ¡Quién diría
+que usted, señor don Gil Carrascosa, había de ser instrumento de
+perdición para esta pobre muchacha!
+
+--¡Yo, señora mía!
+
+--No: ya sé que es sin querer, que á veces Dios permite que una persona
+buena sea, sin saberlo, causa de la perdición de otra. No le echo á
+usted la culpa. Pero esta pobre niña tiene quien vele por ella. No
+caerá otra vez; que gracias á un buen ángel ha salido ya del abismo la
+pobrecita, y se ha salvado. Ya está hecho lo principal; de modo que
+ahora, con una vida ejemplar consagrada enteramente á la oración, su
+alma se purificará por completo. No temas, niña--añadió, volviéndose
+del lado en que estaba Clara;--no temas, que no volverás á caer, y si
+saliste del pantano del mundo, ha sido para continuar pura y sin
+mancha lejos de él. Y no desconfíes de ella--prosiguió mirando á la
+sala y dirigiéndose á las dos esfinges: no desconfíes de ella, porque
+es muy buena.
+
+Salomé movió la cabeza en señal de duda.
+
+--Es muy buena, muy buena compañera mía--continuó la devota--Aunque el
+mundo trató de corromperla, ella tiene muy buen fondo, y el alma está
+santa: lo he conocido. Perderá la corteza de las viles pasiones que el
+mundo le ha enseñado. Estoy tan interesada en su salvación, que quiero
+unirme á ella para toda la vida y salvarla conmigo. ¡Os aseguro que así
+será! Amadla vosotras, que Dios manda amar á los pecadores, sobre todo
+cuando están arrepentidos. ¿No es verdad que estás arrepentida, hermana?
+
+No se oyó ninguna respuesta. Clara contestó sin duda que sí con un
+movimiento de cabeza. El sermón de la devota dejó un eco en la sala.
+
+--Señoras: para concluir, me permitiré una observación--dijo don
+Gil.--Yo no veo un escándalo en que la señora doña Clarita salga en la
+procesión de las vírgenes. Al contrario, bueno es que ostente la
+hermosura, que es obra de Dios; y la mujer que se esconde y no sale,
+impide que se admire una obra de Dios, cual es la hermosura. Esa joven
+es un ejemplar prodigioso de las hechuras de Dios, y haciendo que todos
+la vean es como se publican las alabanzas del autor de tantas
+maravillas.
+
+--Señor don Gil--objetó María de la Paz haciendo esfuerzos para aparecer
+serena:--no creía yo que fuese usted tan libertino. Vamos, nosotras
+teníamos de usted otra idea; creíamos que....
+
+--Yo soy, señora, un hombre como los demás. Admiro las obras bellas de
+la Naturaleza, y una mujer hermosa es....
+
+--Por Dios, señor de Carrascosa: en verdad tiene usted unas cosas
+...--dijo Salomé pasando la mano por el fragmento de cabellera que entre
+su apergaminada frente y su tocado aparecía.
+
+--¡Jesús! repórtese por Dios--dijo desde dentro la devota. Me horrorizan
+sus palabras.
+
+Algo más duró el importante diálogo; pero don Gil, viendo que no sacaba
+partido de las tres pécoras, varió de asunto, aunque con poca fortuna,
+porque sus amigas le mostraron mucho despego durante toda la visita. Al
+fin determinó marcharse; se levantó, hizo mil cortesías, les reiteró su
+respeto y admiración, prometió volver pronto, y se fué.
+
+Al llegar á la calle miró á todos los lados como buscando á alguno, y
+al poco rato salió del portal de una casa inmediata el joven militar que
+hemos conocido desde el principio de esta historia.
+
+-¿Qué hay?--preguntó á Carrascosa con mucho interés.
+
+-Nada, no quieren. Esas viejas son unos demonios contestó riendo de
+muy buena gana el abate.--Me parece que por ese camino no
+conseguiremos nada.
+
+-¡Diantre de viejas!
+
+-No la sacamos de esa casa si no ahorcamos á las tres arpías de los tres
+balcones, y á Coletilla del tejado.
+
+-Estoy decidido ya á lo que te dije ayer. Si no la puedo sacar, me cuelo
+yo dentro.
+
+-¡Hombre, qué empeño! ... Eso ya pica en historia. Vámonos de aquí,
+que si Coletilla nos ve, de seguro cae de su burro; vámonos y hablemos
+del asunto.
+
+-Eres lo más inútil ... Verás si yo la saco.
+
+-Quisiera verlo--contestó Gil; y los dos se alejaron en dirección á
+Santa Bárbara.
+
+-Ya tú has olvidado tus antiguas mafias, diablo de abate; ya no sirves
+para el caso. A ver cómo puedo yo entrar ahí; discurre un medio, un
+ardid cualquiera: ¿para qué te sirve esa travesura? á ver.
+
+-Hay un medio magnífico--contestó Carrascosa.
+
+-Pues explícate pronto.
+
+-Voy á explicarlo.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XX
+
+
+
+#Bozmediano#.
+
+
+Antes de dar á conocer en toda su extensión el coloquio de estos
+personajes, conviene dar noticias de uno de ellos, ya harto conocido por
+el lector. El militar que en el segundo capítulo de esta historia vimos
+prestando auxilio á Coletilla y después introduciéndose furtivamente en
+su casa, se llamaba don Claudio Bozmediano y Coello. Ya era tiempo de
+decir su nombre. Tenía treinta y dos años, y servía en el ejército con
+el grado de comandante. Su padre fué uno de los venerables legisladores
+de Cádiz. Hombre de talento, de notoria probidad, de elevada cuna y
+agradable presencia, había sido siempre muy amado de sus compatriotas. A
+la vuelta del Rey fué perseguido como todos, y tuvo que emigrar. Pero
+restablecido el sistema constitucional, el viejo Bozmediano volvió á
+España y ocupó uno de los más elevados puestos en la política.
+
+(Con el nombre de Bozmediano conoceremos en esta historia al hijo de
+aquel varón ilustre, cuyo verdadero nombre no podemos usar en nuestro
+relato por ser un personaje contemporáneo de memoria muy reciente.)
+
+Bozmediano, padre, era liberal de corazón. Trataba al Rey, y es seguro
+que hizo todo cuanto cabe en fuerza humana para dirigir por camino recto
+la torcida voluntad de aquel soberano falaz y perverso. Era rico, y
+jamás le movió el interés en asuntos políticos. El amor á su hijo y el
+patriotismo eran dos sentimientos profundos que, enlazados y
+confundidos, ocupaban todo su corazón.
+
+Bozmediano, hijo, que es el que más conocemos, era un joven de
+excelentes prendas; pero tenía un defecto que la edad disculpaba. Era
+tan aficionado á las muchachas, que el galantearlas entretenía la
+mayor parte de su vida, robando tal vez á la patria grandes servicios.
+No era un libertino: las quería con toda la buena fe que el naciente
+siglo XIX permitía; y aunque él aseguraba no haber encontrado la suya,
+entreteníase con las demás esperando. Pero al fin, ó la había
+encontrado, ó había hallado una que de fijo le entretendría más que
+las otras.
+
+Después que conoció á Clara, había perdido el reposo. No sólo la joven
+aquélla, por sus cualidades y encantos personales, le interesaba
+mucho, sino que en su vida había encontrado un misterio, para él
+interesantísimo, por ofrecerle lo que siempre buscaba con más afán:
+una aventura.
+
+La aventura se presentaba singularmente dramática, excitando al mismo
+tiempo el amor y la curiosidad de Claudio. La soledad de aquella
+huérfana que vivía en compañía de un viejo excéntrico, la tristeza y
+necesidad de desahogo que en ella había notado, eran causas bastantes
+para estimular un espíritu menos impresionable y caballeresco. Su
+intento, su gran aspiración, era descifrar el misterio de aquella casa,
+y después salvar la encantadora y desdichada muchacha de la odiosa tutela
+de su guardián.
+
+--Hay varios medios de entrar en la casa--decía Carrascosa tomando el
+brazo del militar:--paro hay uno que es excelente. Esas viejas tienen
+un arrendatario que ahora debe venir á pagarles sus rentas, lo poco que
+tienen. Lo sé por Elías. Estamos al aviso, le compramos, le hacemos
+escribir una carta diciendo que está enfermo y que envía á su hijo con
+el dinero; usted se disfrazará de labriego, entra en la casa, y una vez
+allí, ¡cataplum! le ha dado un desmayo, un accidente terrible. No tienen
+más remedio que dejarlo en la casa ... le meterán en un desván, y
+durante la noche, cuando ellas duerman, se apoderará de la chica, y ...
+á la calle.
+
+--Calla, imbécil: eso no puede ser. No sé en qué comedia he visto eso,
+que es muy bonito en el teatro; pero en la vida.... Yo quiero entrar en
+mi traje habitual, con mi nombre ... pero es preciso un pretexto, porque
+supongo que esas viejas serán la misma desconfianza.
+
+--Armarán un escándalo y será tal el vocerío que se oirá en Jetafe. Es
+preciso ir con tiento.
+
+--Pero, hombre--dijo Bozmediano, que no tenía noticia de que
+semejantes tipos existieran en el mundo,--¿qué gente es esa?... ¿Cuál
+es su carácter, su vida, sus hábitos, qué hacen y por qué está ahí esa
+pobre muchacha?
+
+--Dichoso usted que no conoce á esas diablas de Porreño. Son los pájaros
+más raros que hay en el mundo. Cuando tengo mal humor voy á reírme con
+ellas, oyéndolas disparatar. Fueron ricas, pero han venido á menos; creo
+que el día menos pensado se comerán unas á otras.
+
+--¿Y en qué se ocupan?
+
+En nada, mejor dicho, en rezar. Una de ellas es santa, y le aseguro á
+usted que cuando se pone á hablar de sus santidades es cosa de morirse
+de risa. ¡Y qué impertinentes son! Cuando les propuse lo de la
+procesión, con objeto de sacar de allí á Clarita, se pusieron hechas
+unos grifos. Ya me figuré yo que no consentirían; y en verdad, amigo,
+que el proyecto que acaba de fracasar era atrevidillo.
+
+--¿Y cómo ha venido aquí esa Clarita?
+
+--Yo no sé: cosas de Elías.
+
+--Hombre, hábleme usted de ese Elías. El día en que le conocí por
+primera vez me parecía lo más raro del mundo. Ya había yo oído hablar de
+Coletilla.
+
+--Elías es un loco rematado, es realista; pero con un fanatismo que le
+llevará hasta el martirio.
+
+--¿Y quiere á esa joven?
+
+--No sé: yo lo dudo. Coletilla no ama más que al Rey, mejor dicho, al
+Príncipe real.
+
+--Pues bien: á ver como me introduces en esa madriguera.
+
+--Es preciso entrar de _ocultis_--dijo con la más maliciosa
+sonrisa el abate.
+
+--Y qué sacamos de eso?--contestó en el colmo de la confusión
+Bozmediano.--Entro, por ejemplo, de noche: si alguna me ve, me creerá
+ladrón, chillara, y entonces ... ¡bonita aventura! Además, Clara no está
+prevenida, no tiene relaciones conmigo. ¿Qué voy yo á hacer allí? Yo
+quiero introducirme sin que se sospeche nada, entablar amistad con ella.
+
+--Tengo una idea--exclamó Gil golpeándose la frente.
+
+--¿A ver?
+
+--Usted va á entrar en un momento en que Clarita esté sola.
+
+--¿Sola? Pues esos demonios, si salen alguna vez, ¿la dejarán allí?
+
+--Sí.
+
+--¿Y cuándo salen?
+
+--Yo me encargo de averiguarlo y de arreglar eso.
+
+--Explícate mejor.
+
+--Lo primero que usted debe hacer, señor don Claudio es escribir una
+carta á la niña. Yo también me encargo de eso.
+
+--Bien: ellas salen; probablemente la dejarán encerrada, ¿Cómo entro yo?
+¿Voy á estar descerrajando puertas?
+
+--No, señor: usted entrará cómodamente y sin ruido.
+
+--A ver como es eso, diablo de abate.
+
+--¿Recuerda usted aquel vestido de abate que yo tenía allá por los
+años 10 y 12?
+
+--¿Qué he de recordar yo?--dijo Claudio, picado y curioso.
+
+--Calma, amiguito--contestó don Gil, poniéndole la mano en el
+pecho:--¿recuerda usted mi gorro y mis calcetas, un primor de costura
+y de corte?
+
+--¿Y qué tiene eso que ver con la...?
+
+--Vamos allá. Pues ese traje, ese gorro, esas calcetas, me las hicieron
+doña Nicolasa y doña Bibiana Remolinos, personas eminentes en el arte de
+coser, á quienes tendré el gusto hoy mismo de presentar á usted.
+
+--¿Pero qué jerga es esa? ¿Qué demonios tiene eso que ver con lo que
+te pregunto?
+
+--Usted no cae en la cuenta--contestó el socarrón del abate,--porque no
+sabe que esas dos señoras viven en la misma buhardilla en que hace diez
+años vivió la hija del herrero, Josefita Pandero, de quien anduvo tan
+enamorado el conde de Valdés de la Plata: es decir, en el número 6 de
+la calle de Belén. Yo anduve en el asunto.
+
+--Ya recuerdo haberte oído contar algo de eso. ¿Pero qué tengo yo que
+ver con Josefita Pandero ni con esas señoras Remolino...?
+
+--Usted no comprende lo que quiero decir, porque no recuerda que el
+conde de Valdés de la Plata, no pudiendo sonsacarle la niña al herrero,
+que la guardaba como si no fuera mujer, alquiló la casa inmediata, y no
+paró hasta abrir una comunicación que le permitió profanar el hogar de
+aquel testarudo Vulcano.
+
+--Ya....
+
+--Pues ... mis amigas las costureras viven en el número 6, donde vivió
+la hija del herrero, y mis amigas las Porreños viven en el 4, donde
+vivió el conde de Valdés de la Plata; y en resumen, si una puerta,
+hábilmente hecha, permitió á un caballero pasar del 4 al 6, también
+abrirá paso del 6 al 4 untándoles las uñas á esas costurerillas, que,
+dicho sea da paso y en honor de la verdad, tienen para el pespunte unas
+manos que son una gloria.
+
+--Ya comprendo. ¿Y esa puerta existe?
+
+--¡Pues no ha de existir! Yo la he visto, yo respondo de todo: me
+encargo de averiguar cuándo salen las arpías, de llevar la cartita y de
+facilitar el paso....
+
+--No es mala idea--dijo el militar--y, sobre todo, mala ó buena, yo la
+he de llevar á cabo. ¿Y qué haremos para que esa lechuza de Coletilla no
+nos estorbe?
+
+--Coletilla no nos estorbará. De lo menos que él se ocupa es de la
+muchacha, cuyo porvenir no le importa un comino. El no se ocupa más
+que de....
+
+--¿De conspirar, eh?
+
+--Pues ya. Amigo don Claudio, Elías es hombre fuerte y tiene amistades
+muy altas. Puede mucho, y así con su humildad y su melancolía es persona
+que maneja los títeres. Le digo á usted que se va á armar una....
+
+--¿Con que conspiran? Si conspiran los realistas, es seguro que tú
+estarás con ellos, ¿no?
+
+--Hombre, yo ...--contestó Gil maliciosamente--yo soy hombre de orden, y
+nada más. Si ando con Elías y me trato con los suyos, es sólo por
+enterarme de sus manejos, pues....
+
+--Siempre el mismo truhán redomado: nadie como tú ha sabido navegar á
+todos los vientos.
+
+--Ya sabe usted, señor don Claudio--contestó Carrascosa--que me acusaron
+de realista y me quitaron mi destino. ¿Yo qué iba á hacer? ¿Iba á
+morirme de hambre?
+
+Las ideas no dan de comer, amigo. Usted, que es rico, puede ser
+liberal. Yo soy muy pobre para permitirme ese lujo.
+
+--¡Solemne tunante!
+
+--Lo que hago es estar al cabo de todo. ¿Quiere usted que acabe de ser
+franco? Usted es buen amigo y buen caballero. Voy á ser franco. Pues
+sepa usted que esto se lo va á llevar la trampa. Esto se viene al suelo,
+y no tardará mucho. Se lo digo yo y bien puede creerme. Dice usted que
+soy un solemne tunante. Bien: pues yo le digo á usted que es un tonto
+rematado. Usted es de los que creen que esto va á seguir, y que va á
+haber libertad, y Constitución, y todas esas majaderías. ¡Qué chasco se
+van á llevar! Le repito que esto se lo lleva Barrabás, y si no,
+acuérdese de mí.
+
+--¿Ya empiezan las facciones, eh? Pues es cierto que les darán que
+hacer, porque los liberales no se maman el dedo, amigo Carrascosa.
+
+--¡Ah!--contestó el otro, riendo como un diablillo.--¿Que no se maman el
+dedo? Ya verá usted lo que va á salir de aquí. Usted, Bozmediano,
+arrímese á buen árbol.... Mire que se lo aconseja quien sabe lo que son
+estas cosas.... Pero volvamos al otro asunto. En lo concerniente á
+Clarita, voy á darle á usted un dato muy importante.
+
+--A ver.
+
+--Este Elías tenía un sobrino en Ateca. Clara estuvo allá hace unos
+meses. El sobrino es joven, decidorcillo, medio galanteador....
+¿Necesito decir más?
+
+--Vamos, ya pareció aquello--dijo Bozmediano con mucho interés.--Apuesto
+á que es su novio.
+
+--Pues ganará usted. Yo estuve en Ateca en aquellos días, y supe que los
+dos chicos se querían. Me parece que se quieren todavía.
+
+--¡Hola, hola! ¿esas tenemos?--dijo Bozmediano amostazado--¿Y cómo hasta
+ahora no me habías dado esa noticia?
+
+--Porque hasta hoy no había sabido que ese chico llegó y está en Madrid.
+
+--¿En Madrid?
+
+--Sí; pero se las compuso de tal modo, que llegar aquí y ser metido en
+la cárcel, fué todo uno.
+
+--¿Pues qué hizo?
+
+--Es muy aficionado á la política. Allá en Zaragoza hablaba mucho en
+los clubs. El chico estaba envanecido; llegó á Madrid; sus amigotes
+le llevaron á la _Fontana_; habló; á la mañana siguiente se mezcló
+en el tumulto de la procesión del retrato de Riego: chilló en la
+calle, alborotó, vino la policía, le echó mano y le llevó á la
+cárcel, donde está.
+
+--¿Y su tío no procura sacarlo?
+
+--Usted no conoce á esa fiera. Su tío, al saber que el muchacho era
+exaltado y que la echaba de orador, se puso hecho un veneno, fué á la
+cárcel, le riñó de lo lindo, y ha roto con él, diciéndole que mientras
+tenga aquellas ideas no parezca por su casa.
+
+--Ese hombre es lo más excéntrico ...
+
+--Sí, señor. Pero la pobre muchacha está seguramente pasando las
+mayores amarguras, y tendrá el corazón tamañito al ver lo que le pasa á
+su pobre amigo.
+
+Bozmediano permaneció meditabundo algunos instantes. Después dijo con
+mucha calma:
+
+--Ya sé lo que tengo que hacer.
+
+--¿Qué va usted á hacer?
+
+--Todo lo posible para que pongan en libertad á ese joven. Estoy seguro
+de que lo conseguiré.
+
+--¡Hombre, pues es usted lo más raro! ... No se comprende dijo sonriendo
+y con asombro don Gil.--¿Con que está usted haciendo el amor á la
+chica, y le va á poner en libertad al novio? Si digo yo que usted es
+tonto, don Claudio.
+
+--No tengo duda alguna: le pongo en libertad. Veremos cómo ella lo toma.
+Haremos que sepa que yo le he puesto en libertad, yo.
+
+--Buena la va usted á hacer. Estos entes caballerescos son
+incomprensibles. Ese muchacho será un estorbo más para nuestro plan,
+para el escalamiento y ...
+
+--No importa: allá veremos. Sobre lo demás, lo dicho, dicho ... La
+carta, alejamiento de las arpías, la puerta del desván....
+
+--Todo presto, todo arreglado. No hay más que hablar. Dios se la
+depare buena.
+
+Después de estas palabras se separaron. El ex-abate, al partir, se reía
+con muy buenas ganas del joven militar, á quien quería servir llevado de
+miras ulteriores, esperando un ventajoso arrimo en aquella situación
+política. El otro se dirigió á su casa, pensando á la vez en la
+repugnante astucia de don Gil y en los peligros de su aventura.
+
+El ardid amoroso que pensaba emplear Bozmediano era cosa muy común á
+principios del presente siglo, en que se conservaba aún la rigidez de
+los principios domésticos que habían hecho en tiempos anteriores una
+fortaleza de cada hogar.
+
+En el siglo XVII, cuando nuestra nacionalidad vigorosa, original y
+profundamente característica, no había recibido influjo extranjero, los
+españoles se componían de otro modo: iban á su objeto por medios más
+violentos, más decididos, más románticos, que indicaban antes la pasión
+que la intriga; más bien la resuelta actitud del valor que el ingenioso
+intento de la astucia. Aquél fué el siglo de los raptos del convento,
+de las escaladas por el jardín, de las fugas, de los atropellos, de los
+sublimes atrevimientos. Entonces hubo un galán, según dicen (el Conde
+da Villamediana), que quemó su casa sólo por el placer de sacar en
+brazos á una dama.
+
+La irrupción de costumbres francesas, verificada con la venida de la
+dinastía nueva á principios del siglo XVIII, modificó ésta como otras
+cosas. La sociedad que se imponía á la nuestra era menos grande, menos
+valerosa, menos apasionada; pero más culta, más refinada, más hipócrita.
+Con ella vinieron los abates, y vino la literatura clásica, fría,
+ceremoniosa, falsa, hipócrita también. La poesía pastoril, último grado
+de la hipocresía literaria, tuvo un renacimiento funesto en el siglo
+pasado. Al compás de los madrigales, los abates hacían el amor
+callandito en los salones. Los amantes, que componían versos de casto é
+insípido pastorileo, no podían entrar en las casas como aquéllos á
+quienes encubría su dignidad, y entraban disfrazados ó empleando los más
+extravagantes y rebuscados medios.
+
+Con la sociedad nueva vino la moda nueva. Esta trajo las pelucas
+blancas, los peinados complicados é hiperbólicos; y con el artificio
+de estos peinados se creó el peluquero de las damas, hombre gracioso
+que entraba en todos los tocadores, y era tercero en toda
+intriguilla de amor.
+
+Ningún siglo ha visto, como el décimoctavo, la astucia sirviendo al
+amor. Veíase á los amantes arrostrando la ridiculez de situaciones muy
+raras para poder hablar con sus damas. La casa era invadida; pero no
+como la invadían nuestros caballeros del siglo anterior, espada en mano,
+batiéndose con una turba de criados y dos docenas de alguaciles, sino
+astuta y solapadamente, engañando á las familias, abusando de la
+confianza ó encubriéndose con un disfraz ingenioso y á veces grosero.
+
+En 1821 estos procedimientos estaban aún en boga, y Bozmediano era
+maestro consumado en el asunto. Conocía el resorte de los barberos, de
+las terceras, de los abates, siendo muy diestro en el uso de disfraces,
+engaños y supercherías amables, como entonces se llamaba á estas cosas.
+Si no pudo emplearlos en la aventura que le vemos emprender, á causa de
+las singulares, costumbres de las tres señoras, no fué culpa suya; y
+sólo á los obstáculos y dificultades que presentaba el terreno, se
+debió, como él decía, que empleara medios un poco más violentos.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXI
+
+
+
+#¡Libre!#
+
+
+Ante todo, Bozmediano, guiado por un sentimiento fácil de comprender,
+resolvió firmemente hacer cuanto en su mano estuviera para poner en
+libertad al pobre Lázaro. Servir al que podía considerar como su rival,
+le parecía un acto que podía asegurarle la benevolencia de Clara; y esta
+benevolencia, bien y astutamente dirigida, podía convertirse en amor. No
+procedía éste como los amantes vulgares, en quienes la pasión no es más
+que un egoísmo un poco espiritualizado. En Bozmediano los movimientos de
+delicadeza y generosidad eran espontáneos y vehementes.
+
+No le fué difícil conseguir lo que apetecía. El secretario del jefe
+político, informado por la policía, le dijo que el preso era un
+agitador, pagado por los amigos de la reacción; pero Claudio lo disculpó
+cuanto pudo, diciendo que era un joven sin experiencia ni juicio; y al
+fin, después de muchos empeños y recomendaciones, se dió la orden para
+ponerle en libertad.
+
+Bozmediano se dirigió á la Cárcel de Villa. Lázaro, después de la visita
+de su tío, había caído en lúgubre abatimiento. Aquella fiebre angustiosa
+que llenaba la imaginación de alucinaciones terribles, haciéndole sufrir
+tan grandes tormentos, había degenerado en lento marasmo, en un letargo
+moral que le embrutecía. Su inteligencia, tan viva y brillante en otras
+ocasiones, estaba adormecida; y recostado en un rincón, con la vista
+fija en el ángulo opuesto, sus ojos buscaban la obscuridad como único
+descanso. El descuido, el abandono, la atonía y un sopor estúpido se
+pintaban en su actitud.
+
+Cuando le notificaron que estaba libre, tardó mucho en adquirir la
+completa noción de aquel cambio. Rehaciéndose un poco, creyó que á su
+tío debía semejante favor, con lo cual la persona de Elías ganó
+momentáneamente su afecto. Pero al salir encontró á Bozmediano que le
+saludó con mucha cortesía, repitiéndole que estaba libre y podía
+retirarse á su casa.
+
+Sintióse conmovido ante la generosidad desinteresada de aquella persona;
+pero pronto empezaron las dudas y la confusión. ¿Quién era aquel joven?
+¿Le había favorecido por generosidad ó por miras ocultas? No le conocía.
+¿Por dónde sabía su nombre y que estaba preso?
+
+Lázaro no pensó mucho en esto. Hablaron al salir, y le pareció que
+Bozmediano era bueno y honrado, dispuesto á la amistad y á las buenas
+acciones. Cuando marchaban juntos por la calle de Atocha, el aragonés
+escuchaba las palabras de su desconocido favorecedor con la tranquila
+atención de la inferioridad; admiraba sus maneras, su entendimiento, su
+fisonomía, su modo de expresarse, y en aquel momento le pareció el más
+cumplido caballero que había visto. Comprendió también que era un joven
+distinguido, rico é influyente, y su admiración tuvo mucho de respeto.
+
+--¿Pero á qué circunstancias debo este gran favor que usted me ha
+hecho?--decía Lázaro.--Quiero saber cómo podré pagar....
+
+Claudio, que quería eludir el verdadero motivo de aquel acto, divagó,
+dando á Lázaro una porción de señas que aumentaron su confusión: le
+habló de don Elías, de su pueblo, del club de Zaragoza, de la _Fontana_.
+
+--En fin--dijo, decidido á salir del atolladero:--no quiero llevarme el
+mérito de una acción que no debe usted agradecerme. Cada cosa en su
+lugar. Yo le he puesto á usted en libertad, pero no he sido más que un
+intermediario.
+
+Lázaro comenzó á ver obscura la situación. Paráronse, y se miraron. La
+sonrisa que en aquel momento se dibujó en los labios de Claudio, le
+pareció al otro cosa de muy mal agüero, y empezó á bajar á su
+favorecedor del alto pedestal en que le había puesto.
+
+--Sí--continuó el militar:--no es á mí á quien debe usted este favor; es
+á una persona que debe de querer á usted mucho, según las apariencias.
+
+Lázaro iba á pronunciar el nombre de Clara; pero se contuvo, porque
+multitud de pensamientos que se le agolparon á la imaginación, le
+hicieron detener un buen rato fija la vista en el militar. Aquel tropel
+de pensamientos fué una serie de rapidísimas nociones que se borraban
+unas á otras, sucediéndose con precipitado vértigo. Ella le conocía, le
+había visto; Bozmediano era una agradable persona: éste le había puesto
+en libertad; ella se lo rogó tal vez; ella le tenía lástima; él quiso
+complacerla. ¿A qué precio? ¿Con qué fin? ¿Desde cuando?...
+
+Por fin el aragonés se atrevió á preguntar quién era la persona á quién
+debía su libertad.
+
+--Vamos--dijo Bozmediano con cierta vocecilla impertinente.--Bien sabe
+usted lo que quiero decir. No es necesario pronunciar fu nombre. Es
+natural que se haga usted el desentendido. Como halaga tanto su amor
+propio el ser querido por persona de tanto mérito.... No sea usted
+ingrato, joven, que ella no lo merece.
+
+--No sé lo que quiere usted decir--manifestó Lázaro en el tono de un
+examinado desaplicado que se hace repetir la pregunta por retardar la
+contestación que no sabe.
+
+Bozmediano habló más; pero vino á decir lo mismo. A Lázaro le parecía un
+agravio inferido á Clara el publicar su afecto, el depositar tan honesta
+y delicada confidencia en el conocimiento de un intruso, sí, porque
+Bozmediano era un intruso, que se había metido á darle libertad sin que
+nadie se lo pidiese.
+
+--Bien sabe usted á quien aludo--dijo Claudio, dándole una palmada en el
+hombro con llaneza y confianza;--pero como usted está tan orgulloso con
+ser novio de esa joven, se da usted ese tono.
+
+--¡Oh! no--replicó el sobrino de Coletilla avergonzado.--La verdad es
+que no sé quién es esa persona que usted dice.
+
+Bozmediano estrechó la mano del joven aragonés y le hizo muchos
+ofrecimientos y protestas de amistad. El otro estaba tan aturdido, que
+lo contestó mal y con poca cortesía.
+
+--Sé dónde usted vive--dijo Claudio retirándose:--nos veremos. Y si no
+en la _Fontana_, á donde voy con frecuencia.
+
+Y se separó. Cuando estuvo á alguna distancia, Lázaro sintió impulsos de
+correr hacia él para darle las gracias con mayor respeto; pero en él
+luchaban el orgullo y los celos. Le dejó marchar sin decir nada.
+
+Bozmediano iba diciendo entre sí con mucha satisfacción:
+
+--Muy vulgar, muy vulgar....
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXII
+
+
+
+#El "vía crucis" de Lázaro#.
+
+
+Lázaro continuó andando sin dirección fija. Su brusca y misteriosa
+salida de la cárcel, el conocimiento de Bozmediano y el aturdimiento
+producido por sus palabras, le impidieron por algún tiempo darse clara
+cuenta de su difícil y rarísima situación. Pero cuando se vió solo y
+anduvo un buen rato, empezó á comprender que no tenía á donde ir, ni á
+quién dirigirse, ni con quién vivir. Las palabras dichas por el viejo no
+le dejaban duda respecto á su carácter. Era un realista fanático, un
+ciego amante de la tiranía. Con los ojos encendidos de cólera y el habla
+venenosa y fuerte, le había dicho que no fuera á su casa mientras no
+cambiara de ideas, ¿Qué hacer? Era imposible vivir con aquel hombre
+misántropo y cruel, melancólico y feroz como un fanático musulmán. ¡Cuán
+contrarias las ideas de uno y otro! ¿Qué podía hacer? ¿Fingir y ser
+hipócrita? ¿Aparentar un amor á la tiranía que le parecía criminal? "No:
+eso no puede ser", pensaba Lázaro. Además, en la agitación actual de los
+partidos, fingir semejantes ideas era peor que profesarlas. El viejo no
+podía admitirle en su casa. Entonces, ¿qué determinación debía tomar?
+¿Adónde iba? ¿Volvería á Ateca? ¿Y Clara?
+
+Al acordarse de su infortunada compañera, los pensamientos del joven
+tomaron otro sesgo. La idea de los pesares de aquella infeliz, condenada
+á vivir con un ser tan antipático, principió á atormentarle. Era preciso
+ir allá y ver lo que pasaba en la casa. ¿Pero cómo, si era imposible
+visitar á su tío?
+
+¿Iba ó no iba? La necesidad le apremiaba. Estaba solo, agobiado de
+extenuación, hambriento y desnudo. Doce cuartos era toda su fortuna;
+porque en el camino había perdido un doblón, y los gastos de viaje
+consumieron el otro. Entre tanto se acercaba la noche y no tenía dónde
+dormir. Si acudía á casa de sus amigos, temía no encontrarlos tan
+benévolos como la noche anterior. Además, eran pobres, tan pobres como
+él, y no podían darle agasajo.
+
+Era preciso ir. También se le ocurrió tomar el camino de su pueblo y
+volverse allá. Conocía un arriero en el parador, que le llevaría de
+fiado. Pero ¿y Clara?
+
+Estos eran sus pensamientos cuando acertó á pasar por la _Fontana_.
+Sintió gran algazara, paróse maquinalmente y tuvo intenciones de entrar.
+"No--dijo dominándose--no entraré." Y al mismo tiempo dió un paso hacia
+la puerta.
+
+Sin embargo, atracción fatal le arrastraba hacia aquel recinto, abismo
+de sus primeras y más bellas ilusiones.
+
+Los sonidos que allí dentro se oían retumbaban en su cerebro como ecos
+infernales de singular fascinación.
+
+Retrocedió, volvió á avanzar, se consultó, discutió mentalmente, y al
+fin, uniéndose la curiosidad á su instintivo deseo de entrar, no dudó
+más y entró.
+
+Estaban en una discusión muy acaloraba. Por todas partes se alzaban
+voces, lo mismo en la región turbulenta del público que en la del club.
+El que estaba en la tribuna logró dominar el ruido y pudo hacerse oír;
+pero bien pronto los gritos ahogaron de nuevo su voz. Trataba de la
+vergonzosa derrota que habían sufrido los exaltados ante la autoridad de
+Morillo, y algunos habían llevado esta cuestión á un terreno personal.
+Celosos del decoro de la sociedad y del buen nombre del partido, algunos
+oradores denunciaban _á los infames que, disfrazados con el nombre de
+liberales, iban á corromper á aquella asamblea, á hacer vergonzosos
+tratos en nombre del Rey, á comprar la elocuencia exaltada y á promover
+alborotos que no tenían otro objeto que desprestigiar el liberalismo y
+dar armas á la reacción._
+
+--¡Lobos--decía el orador--disfrazados de cordero, que vienen aquí
+fingiendo un amor á la libertad que no tienen! ¡Ofrecen oro á los
+oradores en pago de un discurso que exalte los ánimos de la multitud
+ignorante!
+
+--Sí: esos infames--decía otro orador--son los que preparan las asonadas
+y los que apedrean las casas de los Ministros. El objeto de esta
+asociación es sostener una cátedra permanente de las buenas ideas,
+dirigir los sufragios; pero nunca patrocinar el libertinaje, ni el
+escándalo, ni la anarquía.
+
+--No--gritó otro orador, en quien se fijaban las miradas de todos, y que
+se levantó lleno de ira á protestar contra las palabras anteriores.--No:
+aquí no hay traidores. Los que tal hacen no pertenecen á la raza de los
+humanos: no creo en ellos, y si los hay, que se digan sus nombres.
+Sepamos quiénes son; conozcámonos.
+
+--¡Que se digan los nombres!--repitieron cien voces.
+
+--Es preciso--decía el primer orador--purificar esta noble asamblea.
+Merced á los infames que la han corrompido, corren por la corte
+injuriosas calificaciones de nosotros y de nuestro club. ¡Que esos
+infames salgan de aquí!
+
+--¡Que se digan sus nombres!--respondió la multitud con un rugido.
+
+--No--decía otro:--esa especie de hombres no existe.
+
+--Sí existe--exclamó exasperado el primero.--Frecuentan este sitio
+personas que vienen á pagar con el oro del rey el frenesí oratorio que
+enloquece al pueblo.
+
+--¡Quién! ¡Quién!
+
+--¿Quién de nosotros--continuó el orador--no conoce al llamado Coletilla?
+Es un realista fanático, un malvado agente de la _casa grande_. ¿No le
+conocéis? Este hombre es una culebra que se desliza entre nosotros para
+corromper á los oradores jóvenes. Yo sé que muchos han recibido dinero
+en cambio de discursos muy calurosos. Las asonadas absurdas que vemos
+todos los días, ¿á qué se deben? No lo dudéis: ¡abrid los ojos, ciegos!
+Se deben al oro de Fernando de Borbón, al oro repartido por ese hombre
+insidioso, por ese Coletilla.
+
+--¿Quiénes son los venales? Sepámoslo.
+
+--Desconfiad de los autores de asonadas.
+
+--Ese es algún amigo del Gobierno--exclamó señalando al orador un
+individuo que estaba en la parte del público.
+
+--¿Amigo del Gobierno?--dijo el orador indignado.--¿Por qué? ¿Porque amo
+la libertad sin licencia, la petición sin escándalo? Vosotros amáis la
+anarquía y cedéis á la venalidad. Me dirijo á los aragoneses, que este
+sitio se distinguen por su lenguaje procaz y su amor á los alborotos.
+
+--¿Qué se atreve usted á decir?--exclamó Núñez levantándose como una
+furia y apostrofando al primer orador.
+
+--¡Qué injuria dirige usted á mis amigos, á mi!
+
+--Sí, señores--gritó el otro:--desconfiad de los aragoneses. Un aragonés
+agitó las turbas el día de la procesión del retrato.
+
+Algunos miraron á Lázaro que, mudo y helado, presenciaba aquella escena.
+
+--Y no lo dudéis--continuó el orador.--El que habló en aquella ocasión
+era un vil instrumento de los agentes del Rey.
+
+--¡Es éste! ¡Aquí está!--exclamó uno, señalando á Lázaro á la atención
+de toda la asamblea.
+
+--Sí: el sobrino de Coletilla.
+
+--¡Sobrino de Coletilla! ¡Sobrino de Coletilla!--repitieron
+muchas voces.
+
+Tumulto espantoso resonó en todo el ámbito. Todos se levantaron y
+miraron á Lázaro.
+
+--¡El que habló la otra noche excitando á la rebelión!
+
+--¡Alborotador de la Plaza Mayor!
+
+--¡El sobrino de Coletilla!
+
+Estas últimas palabras eran el mayor padrón de deshonra. Núñez se
+levantó á defender á su amigo; pero no pudo: su voz no fué escuchada.
+Muchos que temían verse acusados, en cuanto vieron el aluvión que sobre
+Lázaro caía, descargaron sobre él toda su ira.
+
+--¿Cuánto te dieron por los gritos del día de la procesión,
+prendita?--exclamó desde el rincón el augusto Calleja.
+
+--¡Afuera con él!
+
+--¡Fuera los traidores, fuera!
+
+--¡A la calle, á la calle!
+
+Lázaro trató en aquel momento supremo de desesperación de reunir todo su
+aplomo para hablar, para defenderse, para gritar, para decir á todos que
+era inocente, que era un infeliz, un pobre diablo, el último de los
+seres. No le escuchaban. No podía hablar, ni para defenderse, ni para
+despreciarlos: se doblegó bajo el peso insoportable de tanta mirada y de
+tanta cólera. La multitud redobló su furia al ver el estupor y la
+postración de su víctima, y tras las palabras vinieron los movimientos:
+le mandaron salir, le empujaron hacia la puerta, le echaron. El círculo
+en que le tenían se estrechaba cada vez más; el desdichado joven vió
+cien manos sobre su cuerpo; se sintió cogido, como si una culebra se le
+enroscara echándole fuertes nudos y apretándole en sus robustos anillos.
+El vocerío, el calor, la angustia, la vergüenza, le aturdieron hasta el
+punto de hacerle perder la claridad del conocimiento. Sintióse arrastrar
+sin ver quién le arrastraba; fuerzas descomunales tiraban de sus puños,
+le golpeaban la espalda, le impelían hacia fuera, sintió abrirse la
+puerta con estrépito, sintió que su cuerpo recibía una fuerte sacudida,
+sintióse arrojado y libre de aquellos brazos terribles; cayó al suelo.
+El ruido continuaba en torno suyo, formado principalmente de carcajadas
+infernales; pero al fin el ruido se alejó poco á poco: el infeliz
+comenzó á experimentar el dolor de la caída y el frío de la tierra.
+Estaba en la calle.
+
+Permaneció en el suelo algunos minutos sin darse clara cuenta de aquél
+hecho, y el sudor que le cubría su rostro le produjo una impresión
+glacial. Entonces adquirió conocimiento exacto de su situación, y vió
+que estaba en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, inclinada la
+frente, caído y revuelto el cabello. El sombrero rodaba á su lado, su
+ropa estaba desgarrada y sentía un dolor agudísimo en el codo izquierdo,
+duramente estropeado en la caída. El ruido de la _Fontana_ resonaba como
+enjambre lejano: á los gritos se unían las palmadas, y una voz agitada y
+sonora se elevaba á ratos sobre aquella tempestad de entusiasmo.
+
+Lázaro vió en torno suyo á tres pilletes que le contemplaban con burla,
+y uno de ellos atisbaba una ocasión oportuna para quitarle el sombrero.
+Los transeúntes principiaron á formar corro, y alguno llegó á inclinarse
+con curiosidad para ver si el caído estaba difunto ó simplemente
+desmayado. Levantóse, porque aquella curiosidad impertinente le
+molestaba tanto como el rumor que de la _Fontana_ salía, y se alejó de
+allí, dirigiéndose á la Puerta del Sol. Los gateras le seguían,
+acompañados de algunos más; los serenos le dirigían de lleno la luz de
+sus linternas, y los transeúntes se paraban mirándole alejarse, seguros
+de que no era difunto ni estaba desmayado, sino simplemente borracho.
+
+Subió la calle de la Montera, y preguntó por la calle de Válgame Dios,
+porque había resuelto dirigirse á Casa de su tío. Ya no dudaba: su
+determinación era fija, y en aquel angustioso trance, la casa del
+fanático, en cuya puerta había de dejar sus creencias, sus sentimientos,
+le pareció un refugio de paz.
+
+Después de todo, los pocos días pasados en Madrid habían sido continuado
+martirio, y la idea de la apostasía que en casa del realista se le
+obligaba á hacer, no le molestaba tanto. Estaba herido de muerte en la
+imaginación, es decir, flaqueaba por su parte más poderosa. Ya no era
+aquel joven ardiente que se creía destinado á grandes fines; era un
+pobre desheredado sin vigor de espíritu, sin esperanza y sin ideas. No
+sabía lo que pensaba, no podía medir la inmensidad del trastorno que su
+pariente le exigía, no estaba resuelto sino á echarse en brazos del
+primero que fuera capaz de consolarle.
+
+Llegó por fin, después de preguntar mucho, á la calle de Válgame Dios.
+Vió el número de la casa, miró á las ventanas del segundo piso y había
+luz en las habitaciones. Sin duda estaba allí Clara cansada de
+esperarle, desconfiada de verle otra vez. Entró en el zaguán y subió la
+escalera tan agitado y palpitante, que al llegar á la puerta se detuvo
+porque apenas podía respirar. Después de algunos segundos, en que trató
+de reponerse, alargó la mano, tomó el cordón de la campanilla y tiró muy
+suavemente, porque le parecía que iba á incomodar á su tío y á alarmar á
+Clara si tocaba más de lo necesario para hacer constar en el interior la
+presencia de un forastero. Pero la suavidad con que tiró su mano
+temblorosa fué tal, que la campanilla no sonó. Quiso hacerlo con más
+energía, y como estaba tan nervioso, tiró tanto que la campana atronó la
+casa. Lázaro se asustó, creyendo que Elías iba á salir hecho una furia,
+clamando contra el que así alborotaba. Largo rato pasó sin que nadie
+abriera; pero al fin distinguió alguna claridad al través del
+ventanillo; sintió pasos; una mano descorría la tabla, abrióse el
+agujero y aparecieron dos ojos.
+
+No eran los de Clara.
+
+--¿Quién?--dijo desde dentro la voz de Pascuala.
+
+Lázaro preguntó por su tío.
+
+--Sí pero no está.
+
+--¿Vendrá pronto? Soy su sobrino.
+
+Pascuala abrió la puerta y Lázaro dió un paso hacia adentro sorprendido
+de no oír la voz de Clara.
+
+--No vendrá ni pronto ni tarde, porque se ha _mudao_--contestó la
+alcarreña.
+
+--¿Cómo?
+
+--Como que se ha _mudao_ hoy mismo. Yo estoy aquí todavía, porque quedan
+algunas cosillas y el ropero grande, y estoy aquí _pa_ cuidarlo; pero
+mañana me voy.
+
+--¿Y á dónde se ha mudado?
+
+--Aquí cerca, en la calle de Belén, en casa de unas señoras que llaman
+de Porreño, que le han _cedío_ el cuarto segundo _pa_ que viva solo.
+
+--¿Y Clara?--preguntó Lázaro con mucha ansiedad.
+
+--Ésa hace ocho días que está allá viviendo con las señoras. El amo la
+puso allí porque se _enfaó_ con ella.
+
+--A ver, á ver, ¿qué es lo que dices?
+
+--¡Ah! ¿Pero usted es sobrino del amo?
+
+--Sí.
+
+--Usted es aragonés. Dígame: ¿conoce por casualidad en Cariñena á
+Ventura Palomino, hermano de Jusepe Palomino, que casó con Colasa
+Sanahuja?
+
+--No--contestó Lázaro impaciente:--no soy de Cariñena.
+
+--¿Y sabe usted si ha _parío_ la mujer de Antón Telares, hermano de
+mi novio Pascual, con quien me voy á casar la semana que entra, si
+Dios me ayuda?
+
+--No sé, hermana; no conozco á esa gente. Pero diga usted, ¿por qué ha
+ido Ciara á vivir con esas señoras?
+
+--¡Ah!--dijo la alcarreña riendo con mucha gana:--no me acordaba de que
+era usted su novio. El amo la mandó allá, porque decía que no la podía
+aguantar ... pues ... le diré á usted ... el amo es así, un poco ...
+Decía que era una niña como las del día, que era muy sardesca ... Pero
+ella es muy buena, y no sé cómo la pobre no se ha _podrío_ de tristeza
+en esta casa.
+
+--¿Y salió con gusto de aquí?
+
+--A la verdad, caballero ... el amo tiene un genio, así ... vaya. Las
+dos nos quedábamos muertas de miedo siempre que le veíamos entrar. No
+nos hablaba nunca, y de noche, después de acostarnos, le sentíamos dando
+unas patadas.
+
+--¿Y por qué la mandó á casa de esas señoras?
+
+--Vea usted, yo le voy á decir la verdad porque es de la casa. Había un
+_melitarito_ que se metió un día en casa, porque vino acompañando al
+amo, que fué _herío_ en la calle. Después pasaba todos los días por ahí,
+y siempre que me encontraba en la calle me paraba _pa_ preguntarme por
+doña Clarita. ¡Ay! un día me vió mi Pascual hablando con él, y por poco
+... mi Pascual tiene un genio del demonio, y cuando se _enfaa_ ... usted
+no supo cómo le pegó de cachetines al carnicero de ahí enfrente ...
+Luego, como es una así ... tan guapetona.
+
+--Siga lo que iba contando: después sabremos lo que hace el señor
+Pascual--dijo Lázaro, impaciente por las digresiones de la criada.
+
+--Pues decía que el _melitarito_, ofreciéndome dinero, quería
+colarse aquí.
+
+--¿Y entró?...
+
+--Espere usted y seguiré contando. No pasaba de la esquina, y el amo le
+alcanzó á ver algunas veces. Porque el amo, aunque parece que no ve
+nada, lo _oserva_ todo.
+
+--Y ella, ¿qué decía?
+
+--Espere usted ... El me decía que quería entrar.
+
+--¿Y qué decía él de ella?
+
+--Que era muy guapa para estar aquí encerrada sin ver el mundo; que era
+una lástima que una mujer así viviera en compañía de un viejo tan feo y
+tan ... Decía: "yo la sacaré de aquí."
+
+--¿Y ella sabía que él decía eso?
+
+--Sí: él mismo se lo dijo.
+
+--Luego estuvo aquí--exclamó Lázaro con mucha ansiedad.
+
+--Espere usted.
+
+--Y ella, ¿qué decía de él?
+
+--Que era una persona amable y de muy buen trato; que era buen sujeto y
+caballero muy cumplido. Un día se nos metió aquí. ¡Jesús, qué susto!
+
+--Y ella, ¿qué hizo?
+
+--Le dijo que se fuera.
+
+--¿Y se fué?
+
+--Ca: aquí estuvo hablando mil cosas.
+
+--Y ella, ¿qué le decía?
+
+--Que se fuera, porque la iba á comprometer; que si era verdad que se
+interesaba por ella, se marchara al momento, no dando lugar á que le
+vieran allí.
+
+--Y él, ¿qué dijo?--preguntó Lázaro, que no cabía en sí de zozobra.
+
+--Mil cosas, mil monerías. Lo cierto es que el amo entró y le vió. Se
+enfadó mucho, nos riñó mucho.
+
+--Y á él, ¿qué le dijo?
+
+--Nada. A nosotras nos estuvo riñiendo todo el día. Después le dijo á
+doña Clarita que era una loca; que ya estaba _cansao_ de sus coqueterías
+... cosas del viejo, porque ella, la pobre ... por fin le dijo que la
+iba á mandar á casa de esas tres viejas para que la corrigieran y la
+enseñaran á buen vivir.
+
+--Pero ¿por qué causa mi tío la llama loca? ¿Qué ha hecho?
+
+--_Naa_; pero el amo dice que las ideas del día ...
+
+--¿Y qué más le dijo?--preguntó Lázaro, que no se cansaba nunca de las
+terribles respuestas de aquel fatal interrogatorio.
+
+--Que debía aplicarse á la oración y á una vida santa.
+
+--¿Y ese militar no la ha vuelto á ver más?
+
+--Estos días le he visto rondando por la calle de Belén, y yo ... me
+figuro....--¿A ver? ¿Qué se figura usted?
+
+--Me figuro ... El _melitarito_ es muy pillo ... apuesto á que se ha
+colado allá.
+
+--¿Y usted no conoce á esas tres señoras?--dijo Lázaro, tratando de
+disimular la mala impresión que la anterior respuesta le había
+producido.
+
+--No: el amo decía que son buenas, y que una es santa.
+
+--¿Dónde viven?
+
+--En la calle de Bebén, núm. 4. Su tío vive en la misma casa. Ya las
+conocerá usted.
+
+-Diga usted--preguntó Lázaro, después de una pausa, en que dudó si
+marcharse ó prolongar más aquel coloquio doloroso;--diga usted, ¿ese
+militar es un joven alto, con bigotes negros? ...
+
+--Sí: un poquito más alto que usted; tiene una voz muy clara y anda con
+mucha gracia, y se ríe con mucha gracia.
+
+--¿No sabe usted cómo se llama?
+
+--No, señor: lo iba á averiguar; pero como mi Pascual es tan celoso,
+tuve miedo. ¡Ah, qué hombre! Cuando se _enfaa_ ...
+
+Lázaro estuvo un momento silencioso contemplando la bárbara efigie de
+aquella mujer, oráculo de su desventura. Después se hizo repetir las
+señas de la nueva casa, y salió.
+
+Ya la determinación de ir allí era inquebrantable, y antes hubiera
+muerto que dejar de hacerlo. La curiosidad, los celos, la necesidad de
+encontrar una solución á aquella serie precipitada de dudas, le
+impulsaban hacia la nueva casa. ¿Y la abjuración exigida? Casi no
+pensaba ya en tal cosa. Sin duda alguna podía asegurar que el militar,
+de quien le habló Pascuala, era el mismo que le acababa de poner en
+libertad. ¡Nuevo y doloroso misterio! Hubiera dado muchos días de vida
+por saber todo con claridad, y al mismo tiempo se horrorizaba al pensar
+que iba á saberlo. La idea de la deslealtad de Clara, de su deshonra,
+era demasiado grande en su horror, y no le cabía en la cabeza. Lo que
+más le confundía era la extraña rapidez, la fatal impaciencia con que
+se precipitaban sobre él tantas contrariedades, tantas amarguras, que
+no le daban tiempo para buscar aliento y esperanza en su inteligencia y
+en su corazón.
+
+Entró en la casa, y subió lentamente la escalera de la casa del siglo
+décimoctavo. No pudo prescindir de una sensación de respeto hacia
+aquellas tres damas, desconocidas todavía para él, que le parecían tres
+perfectos modelos de virtud. Tocó, y le abrió una de ellas. La
+decoración le afectó un poco: los retratos históricos de la antesala le
+miraron todos con sus ojos apolillados. Lázaro tuvo miedo. Precedido por
+Paz, atravesó por entre aquellas sombras que la débil luz del pasillo
+hacía más misteriosas, y entró en la sala.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIII
+
+
+
+#La Inquisición.#
+
+
+Cuando Coletilla, después de instalado en el piso segundo, manifestó á
+las señoras la probabilidad de que su sobrino fuese á vivir con él,
+Salomé se quedó un poco pensativa; pero María de la Paz dijo que no
+había inconveniente, supuesto que el joven, bajo la vigilancia y tutela
+de su tío, habría de tener el comedimiento y la dignidad que aquella
+casa imponía á sus habitantes.
+
+Lázaro, precedido por María de la Paz, entró en la sala. Lo primero que
+vieron sus ojos fué á Clara, que estaba sentada junto á la devota y
+cosía con la cabeza baja, sin atreverse á mirar á nadie. Vió su
+turbación y su empeño en disimularla. Después miró á todos lados y vió á
+su tío, respetuosamente sentado al lado de Salomé, cuyos reales estaban
+plantados al extremo oriental de María de la Paz. Lázaro les vió á todos
+inmóviles, como figuras de palo: todos le miraban, excepto Clara, la
+cual insistía en acercar tanto los ojos á su labor, que era difícil
+comprender cómo no se sacaba los ojos con la aguja.
+
+Elías miró á Lázaro con asombro. Paz con asombro, Salomé con asombro,
+todos con asombro, y él mismo llegó á creer que era un fantasma evocado,
+el temeroso espectro del sobrino de Coletilla. Salomé le indicó una
+silla con el dedo en que tenía las sortijas, y Paz le dijo con el
+registro de voz más desdeñoso y augusto:
+
+--Siéntese usted, caballerito.
+
+Cuando el joven dijo "gracias, señora," su voz resonó débil y dolorida,
+anunciando tanto sufrimiento y postración, que Clara no pudo menos de
+alzar los ojos y mirarle con súbita impresión de interés. Le encontró
+muy pálido y abatido; comprendió lo que el infeliz había pasado en
+aquellos días, y necesitó todo el esfuerzo de que su alma valerosa era
+capaz para no echarse á llorar como una tonta en presencia de aquellas
+tres rígidas damas y del furibundo Coletilla.
+
+--Ya estas señoras saben lo que has hecho al llegar á Madrid--dijo Elías
+á su sobrino con mucha severidad. Paz y Salomé fruncieron el ceño para
+que nadie pudiera poner en duda su indignación. Lázaro no contestó,
+porque estaba muerto de vergüenza, y en aquel momento las dos damas le
+parecían las dos personificaciones más perfectas de la justicia humana.
+
+--¿Recuerdas lo que te dije cuando fuí á verte á la cárcel?
+
+--Sí, señor: no lo he olvidado.
+
+--Ahora vivo aquí, en casa de estas señoras que nos han ofrecido á mí y
+á Clara un asilo.
+
+--Sólo por usted, señor don Elías--dijo Salomé.
+
+--Ya lo sé; sólo por mí--contestó el viejo.--Pero yo--continuó
+dirigiéndose á Lázaro,--si te llamé estando en la otra casa, ahora no me
+atrevo á darte hospitalidad porque....
+
+--Señor don Elías--dijo Paz,--de lo de arriba puede usted disponer á su
+antojo. Ya sabe usted lo que hemos convenido. Sólo lo hacemos por usted.
+
+--Yo no puedo--prosiguió Elías, haciendo una gran reverencia,--yo no
+puedo decir á este muchacho que se quede en esta casa. Su conducta ha
+sido tan escandalosa, que no me atrevo....
+
+--No hay falta, por grande que sea, que no pueda corregirse--dijo
+Salomé, mirando con sublime protección al desdichado Lázaro, á quien
+parecieron aquellas palabras el colmo de la generosidad.
+
+--Efectivamente--dijo Paz en tono de enfática indulgencia.--Hay faltas
+tan enormes, que por su misma enormidad necesitan indulgencia. Mi
+opinión es que este caballerito debe quedarse con usted, señor don
+Elías, porque si no, ¿qué va á ser de él?
+
+Elías manifestó comprender.
+
+--¿Qué va á ser de él si continúa abandonado y sin guía?--prosiguió la
+dama.--Por lo que ha pasado podemos colegir lo que pasará. Sin el amparo
+de una persona tan virtuosa y magnánima como usted, ¿qué será de este
+caballerito, en quien han germinado las semillas de todas las malas
+ideas del día?
+
+--Yo creo que aún es tiempo, porque, aunque ha brotado la cizaña en esa
+tierra malignamente fecunda, con un buen sistema de educación podrá ser
+arrancada de raíz esa mala hierba, y aun expurgar y purificar la mala
+tierra--dijo Salomé, que, desde el tiempo en que los poetas le dedicaban
+madrigales, había conservado gran afición á las alegorías.
+
+--¿Qué te parece, Paula?--dijo Paz, que creía á veces que en aquella
+casa no podía emitirse palabra ni consejo de ningún valor, sin ser
+refrenado por el _exequatur_ ortodoxo de la devota.
+
+--Ella, que es una santa, dirá lo que se ha de hacer--exclamó Elías.
+
+Mientras todos le pedían su opinión, la devota contemplaba el rostro del
+estudiante, como si quisiera leer en él su delito. Expresión de lástima
+afectuosa y aun de admiración ingenua brillaba en los ojos de doña
+Paulita, que en aquel momento parecía manifestarse naturalmente. Pero en
+cuanto advirtió que le pedían un consejo, recordó su misión, arqueó las
+cejas, y dió al viento la metálica voz con estas palabras:
+
+--¡Oh! ¿Qué hay que consultar sobre este punto? ¿Quién dice si se debe
+perdonar al que ha faltado? ¿Quién hay tan poco cristiano que haga
+semejante pregunta? ¡Perdonar! ¿Qué es grave la culpa? Mejor: Por lo
+mismo necesita perdón y olvido. Y si fuera más delincuente más pronto la
+perdonaría.
+
+Paz y Salomé miraron á la par á don Elías para complacerse en leer en
+sus ojos la admiración que había de causarle tanta sabiduría.
+
+--¿Cómo me consultan ustedes eso?--continuó Paulita.--Digan dónde hay
+pecadores para perdonarlos á todos. ¿Y os priváis de la alegría de
+perdonar? No sólo digo á todos que le perdonen, sino también que le amen
+como si nunca hubiera pecado. Acordaos del hijo pródigo. Hoy es día de
+júbilo en esta casa, porque ha vuelto el delincuente, ha vuelto el que
+se creía perdido para siempre. Voy á dar gracias á Dios por haberme
+proporcionado el favor inefable de recibir en mi casa un delincuente
+cargado de culpas, de poderle decir: "levántate y no vuelvas á pecar."
+
+Era fácil conocer en la mirada de la santa que hablaba en aquel momento
+con profunda verdad y gran convicción. El pecador se sintió conmovido de
+gratitud. Clara no hubiera hablado con tanta elocuencia; pero de seguro
+pensaba y decía interiormente cosas parecidas.
+
+La devota se sonrió al concluir su homilía, acontecimiento rarísimo que
+hubiera sorprendido á todos, si la preocupación de aquellos momentos
+les hubiera permitido repararlo. El joven vió aquella sonrisa en la
+boca de la que juzgaba santa (y lo era), y le pareció la cosa más
+natural del mundo. Se sintió aligerado de un gran peso, respiró
+tranquilo ante aquella profesión de bondad é indulgencia, y creyó
+asistir al juicio supremo.
+
+--Visto el admirable dictamen de esta santa--dijo Elías, porque es una
+santa, Lázaro, entiéndelo bien, te quedarás conmigo; pero en
+expectativa, en entredicho.
+
+--No admito entredicho: perdón definitivo--dijo la devota.
+
+--Bien: perdonado, pero sujeto á vigilancia. A pesar de la actitud
+severa de las dos damas y de su tío, Lázaro experimentó cierto descanso
+moral en aquella casa. Advirtió á Clara silenciosa y apartada: no alzaba
+los ojos, no decía palabra.
+
+Lázaro, siempre que miraba hacia aquel sitio, encontraba los ojos negros
+de la devota fijos en él con tenaz atención.
+
+La escena se hallaba dispuesta de este modo: Paz y Salomé estaban
+sentadas en la actitud ceremoniosa que les era habitual. A la derecha
+tenían á Elías, y Lázaro se hallaba frente á ellas en la postura de un
+reo. Detrás de las dos viejas, Clara y la devota formaban otro grupo
+junto á un pequeño velador que sostenía la lámpara, cuya débil luz
+iluminaba aquel cuadro. El resplandor daba de lleno en el rostro del
+joven: en la sombra quedaban Clara y la devota, y los ojos negros,
+profundamente negros de ésta, brillaban en el fondo sombrío de la sala
+con vivacidad felina. Las dos viejas, que volvían la espalda al segundo
+grupo, no veían nada; pero Lázaro, que estaba de frente, notaba la
+expresión atentamente curiosa y fascinadora de aquellos dos ojos, y se
+preguntaba qué podía haber en su fisonomía y en su persona que pudiera
+excitar la curiosidad infatigable de aquella señora.
+
+Elías entre tanto no hubiera creído que aquel concilio ecuménico era
+decoroso, sin hacer un pomposo elogio de las virtudes de los tres
+venerandos restos de la ilustre familia de los Porreños.
+
+--En verdad, señoras--dijo,--que no sé cómo agradecer tantas bondades.
+No sé á qué debo yo, persona de tan humilde origen, el que usías me
+traten con tanta benevolencia y me colmen de favores. ¿Qué he hecho?
+¿Quién soy? ¡Ah! Usías son la bondad y nobleza misma. ¡Cómo se conocen
+la alteza del origen y la excelencia de la sangre! ¡Ah! ¡Usías se han
+puesto de ser redentoras de todos los que en torno mío me abruman á
+penas, amargando mi vida! ¿Y qué sería de esa pobre niña sin el amparo
+de usías, cuando las ideas del día han echado en su corazón tan
+perniciosas raíces?
+
+La devota dejó de mirar al recién venido y dijo:
+
+--No me la riñan más, que bastante ha padecido. Lázaro advirtió que
+Clara se estremecía, poniéndose roja como una amapola.
+
+--No me la riñan más, que bastante la han reñido--añadió compungidamente
+la devota.--Yo respondo de ella. Yo sé que tiene buen fondo, aunque al
+exterior aparezcan los defectos de las pestilenciales ideas del siglo.
+Yo sé que tiene buen fondo: ¿qué importan las faltas más graves, cuando
+van seguidas del arrepentimiento?
+
+Lázaro advirtió que Clara hizo un movimiento, como si tratara de
+contradecir aquellas palabras; pero en su ceguera no supo ver, no supo
+apreciar que en aquel instante el alma de su amiga pasaba por el más
+duro trance de dolor y paciencia de que es capaz la naturaleza humana.
+
+--Yo sé que se corregirá--continuó la devota.--¡No se ha de corregir!
+Grandes pecadoras ha sido santas. Animo, amiga mía. Con la vista fija en
+Dios, ¿qué se puede temer? Yo sé cómo se curan los males del espíritu, y
+mi amiga Clara aparece ya bajo la benéfica influencia de una reacción
+feliz. Perdonémosla también; yo respondo de que se corregirá.
+
+A Lázaro le llenaron de confusión estas palabras. ¿Qué había hecho
+Clara? Estuvo casi dispuesto á levantarse, acercarse á ella y decirle en
+alta voz: "Clara, ¿qué has hecho?" La miró y la vió llorar; miró á
+todos, buscando en aquellas caras de pergamino la solución de tan gran
+misterio; pero ninguna le reveló la culpa de la muchacha, ni aun la cara
+de la devota, que, después del sermón, volvió á fijar en él, desde el
+fondo sombrío de la sala, el intenso rayo de su mirada escrutadora y
+ansiosa, suficiente á turbar á otro menos tímido.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIV
+
+
+
+#Rosa mística.#
+
+
+--Hoy no he rezado nada--decía la devota á Clara al día siguiente de la
+entrada de Lázaro en casa de las Porreñas.
+
+Estaban sentadas las dos en el sitio de costumbre. Doña Paulita tenía en
+la mano nada menos que á San Juan Crisóstomo. Clara bordaba en un
+pequeño telar. Su cara expresaba la más calmosa y profunda melancolía.
+En cambio la otra parecía muy inquieta, contra su costumbre.
+
+El observador hubiera visto moverse sus labios, deletreando en silencio
+la lectura mística, mientras dirigía con súbita mirada los ojos hacia la
+puerta, los tornaba en derredor, miraba á Clara sin fijeza, y, por
+último, se quedaba con la vista fija en el espacio, como cuando nos
+abandonamos á la contemplación de lo que no está junto á nosotros ni
+donde estamos nosotros. A veces parecía prestar atención á algo que
+pasaba fuera del cuarto; salía, se paraba en la puerta poniéndose en
+escucha, volvía á entrar, se sentaba de nuevo, cogía el libro santo,
+leía un poco, pasaba con la vista hojas enteras, miraba á Clara,
+murmuraba un rezo, cerraba el _in folio_, lo volvía á abrir, y así
+sucesivamente. Sin duda su espíritu vagaba sobre San Juan Crisóstomo,
+sin penetrar, como de costumbre, en las entrañas de la teología.
+
+--Clara--dijo después de meditar un momento,--Clara, ¿sabes que me
+parece que el cuarto donde se ha puesto al sobrino del señor don Elías
+es un poco estrecho?
+
+--¿Estrecho?--dijo Clara, afectando indiferencia.--No: para un
+hombre solo....
+
+--¡Ah!--exclamó la devota.--¡Cómo se pervierte la juventud del día!
+Porque un joven como ese, que parece tener buenos instintos ... ¿No?
+
+--Sí--contestó la otra sin levantar la cabeza.
+
+--¿Usted no le conocía antes?
+
+Clara, que quería guardar la más absoluta reserva, se decidió á decir
+una mentira. Se avergonzaba de una denegación; pero en aquellas
+circunstancias y en aquella casa, la verdad no sólo la avergonzaba, sino
+que le daba miedo. Así es que dijo:
+
+--¿Yo? No....
+
+--Es una lástima que se perviertan jóvenes así. ¡Ah! Pero no faltarán
+buenas almas que oren por ellos y les ayuden á salir de la miseria. ¿No?
+
+--Es verdad--contestó Clara.
+
+--Y cuando se tiene buen fondo como ese joven, es cosa fácil. ¡Ah! Pero
+usted me dijo que estuvo en el pueblo de donde es ese joven, ¿No estaba
+él allí entonces?
+
+Clara, que no tenía costumbre de mentir, se vió muy apurada con aquella
+pregunta; pero evocando toda la poca malignidad de su carácter, se
+dominó y mintió otra vez diciendo:
+
+--No, no estaba.
+
+--Y allí, ¿qué decían de él?--preguntó la devota, abriendo á San Juan
+Crisóstomo.
+
+--¿Qué decían?--contestó la huérfana, mirando la labor lo más de cerca
+que le era posible.--Decían que era un joven muy leal, muy generoso, muy
+bueno y de mucho talento.
+
+--Sí, ya se conoce que es un joven de buenas prendas--dijo la de
+Porreño, abriendo á San Juan Crisóstomo.--¿Y tiene padres?
+
+--Tiene á su madre--contestó Clara, bajándose para recoger una cosa que
+no se le había caído;--su madre, que es una cariñosa mujer, muy santa y
+muy buena.
+
+--Pues ya ... Bien se conoce que así había de ser--afirmó Paula,
+hojeando al santo.--Me figuro que será una mujer excelente.
+
+--Así es.
+
+--Bien merece ese joven que se le proteja. Cuando el alma es buena ...
+¿Quien no pecará alguna vez?
+
+Al decir esto arqueó las cejas, miró el libro, hizo todos los esfuerzos
+imaginables para leer medio renglón, y después de emplear cinco minutos
+en tan importante tarea, volvió á hablar diciendo:
+
+--¿No tiene ninguna hermana?
+
+--No, señora.
+
+--¡Oh!--exclamó Paulita, dejando definitivamente á San Juan
+Crisóstomo;--me olvidaba de mi rezo. Hermana, con la conversación de
+usted me he distraído. Vamos á rezar.
+
+Pero en lugar de tomar el libro de oraciones, tomó un libro de Santa
+Teresa, y lo abrió maquinalmente. Clara tomó el rosario, mientras la
+devota empezó la salmodia con la vista fija en el libro y equivocándose
+á cada momento. En lugar de decir un _Padre nuestro_ decía una _Salve_,
+y se trastornó de tal modo el rezo, que al cabo de un momento se
+encontraron perdidas en un laberinto sin saber en qué parte del rosario
+se hallaban.
+
+--¡Ah, qué cabeza la mía!-dijo la santa deteniéndose;--pero ¡ay! con la
+conversación de usted me he distraído. Sigamos.
+
+Pero en vez de pronunciar el _Pater noster_ fundamental, que es lo que
+procedía para empezar de nuevo, clavó los ojos en el libro, y
+maquinalmente leyó:
+
+--De dos maneras de amor quiero yo ahora tratar: uno es espiritual,
+porque ninguna cosa parece le toca la sensualidad ni la ternura de
+nuestra naturaleza; otro es espiritual, y que junta con él nuestra
+sensualidad y flaqueza ...--Qué distracción!-observó después.
+
+Y apartó el libro con desdén, miró al techo y se estuvo quieta un buen
+rato, sin dar señales de vivir en este mundo, permaneciendo tanto
+tiempo inmóvil y con tal profundidad extasiada, que Clara se alarmó, y
+tuvo al fin que decidirse á tirarle de la manga, con lo cual la devota
+bajó del cielo.
+
+--¡Ay, hermana!--dijo vivamente.--Usted no sabe rezar el rosario; déme
+acá.
+
+Y le quitó á Clara el rosario de las manos, lo tomó y empezó á contar
+las cuentas una por una con tanta escrupulosidad, que empleó lo menos
+diez minutos en tan difícil operación. Después rezó una Salve, á la que
+contestó Clara con un _Pater noster_: las dos se miraron. Clara tembló,
+porque creía que la devota la iba á reprender duramente, como de
+costumbre, por su equivocación, pero ¿cuál fué su asombro al ver que la
+santa desplegó suavemente los labios, se sonrió con una expansión
+inefable, que nadie, absolutamente nadie, había observado jamás en
+aquella casa, y acabó por reír con franqueza y desahogo, cosa fenomenal
+y nunca vista en tan ejemplar mujer?
+
+Pero Clara, aunque se sorprendió mucho, no dió importancia al hecho. La
+otra se sonrojó ligeramente, y tomando de nuevo el libro de Santa
+Teresa, dijo:
+
+--Voy á ver si encuentro un pasaje que hay aquí recomendando la
+penitencia. Hojeó el libro, y leyó.
+
+--_Sostenedme con flores y acompañadme con manzanas, porque desfallezco
+de mal de amores_. ¡Oh, qué lenguaje tan divino es éste para mi
+propósito! ¿Cómo, esposa santa, mataos la suavidad? Porque, según he
+sabido algunas veces, es tan excesiva, que deshace el alma de manera que
+no parece ya la hay para vivir y pedir flores.--No, no es esto; á ver
+esto otro--dijo hojeando más:--Es, pues, esta oración una centellica que
+comienza el Señor á encender en el alma del verdadero amor suyo, y
+quiere que el alma vaya entendiendo qué cosa es este amor con
+regalo.--Vamos, tampoco es esto. No he de encontrar hoy el pasaje.
+Sigamos, hermana, en nuestro rezo.
+
+Empezó formalmente el rosario. Paula dijo un _Dios te salve_ el número
+de veces necesario; pero al llegar al sitio del _Padre nuestro_, siguió
+diciendo _Dios te salve_ hasta treinta veces, con tanta prisa, que no
+esperaba á que la otra concluyera su _Santa María._ Clara contestaba
+también muy á prisa para no quedarse atrás: así es que, por último,
+apresurándose una y otra, resultaba que aquello parecía una apuesta de
+velocidad en la pronunciación. Llegaron al fin sin aliento y muy
+cansadas. Paulita tuvo necesidad de respirar el aire libre, abrió el
+balcón y miró á la calle; hecho inusitado, cuya gravedad no comprendió
+Clara tampoco.
+
+--¡Ay, que he abierto el balcón!--exclamó, comprendiendo la atrocidad
+que había cometido.--¡He abierto el balcón!
+
+Y lo cerró con sobresalto, como una monja que hubiera sorprendido
+abierta la reja del locutorio.
+
+--Hermana--dijo después,--¿sabe usted que he decidido no ayunar mañana?
+
+--Hará usted bien: es usted una santa; pero no ayune usted tanto,
+señora: eso no es bueno.
+
+--Tienes razón, Clarita, y yo creo que esto que tengo es causado por el
+excesivo celo. Bien me decía el padre Silvestre que la piedad en demasía
+es perjudicial, porque mata el cuerpo, sin el cual el alma no puede
+tener fortaleza.
+
+--Pero, ¿qué tiene usted?--preguntó Clara un poco alarmada.
+
+--No estoy buena--dijo la mujer mística restregándose entrambos ojos,
+como si los tuviera doloridos por la vigilia ó cansados de
+mirar.--Siento un calor aquí dentro ... y una agitación ... Pero es del
+ayuno, hermana; es del ayuno.
+
+--Pues debe usted moderarse. Descanse unos días.
+
+--Sí, lo haré, y esta semana no rezaré oración doble, como hasta aquí, y
+suprimiré horas por la noche.
+
+--Ya lo creo. ¿No es bastante rezar una vez? Si es usted una
+perfecta santa.
+
+--¿No le parece á usted que es bastante una vez?--preguntó Paula con
+mucha, ansiedad.
+
+--Sí; y debe usted tratar de reponerse.
+
+--¿Cómo ha dicho usted, Clarita? ¿Reponerme? Veo que sabe usted dar muy
+buenos consejos.
+
+--Reponerse, sí ... Distraerse un poco.... Salir....
+
+--¡Salir!--exclamó la mística tan asustada, que Clara se arrepintió del
+consejo--¡Salir! y ¿á dónde?
+
+--Pues ... quiero decir ... que usted debe procurar ... pues.... Cuando
+se está mucho tiempo encerrada en la casa, la salud se quebranta ... así
+es que ... siempre es bueno ... salir un poco....
+
+--¡Clara!--dijo doña Paulita con la expresión de estupor y gravedad del
+que hace un gran descubrimiento.--¿Sabe usted que su consejo es muy
+sabio? No creí yo ... Es verdad. Eso ¿por qué ha de ser malo? Yo siento
+ahora que tengo necesidad de ... salir, de andar, de respirar.... Sí,
+es preciso.
+
+Estaba inmutada. Parecía que en su espíritu y en su organismo se
+verificaba una crisis muy transcendental. Toda ella se dilataba, como si
+aquel día hubiera perdido de una vez la fuerza de concentración, la
+ligadura interna que la comprimía desde el nacer. No podemos explicarnos
+todavía nada de lo que por ella pasaba.
+
+--Debe usted cuidarse, debe usted vivir--dijo Clara.
+
+--Sí: debo cuidarme, debo vivir--repitió Paula en el tono de
+estupefacción que emplea el que oye por vez primera la solución concisa
+de un problema en que ha estado trabajando infructuosamente toda la
+vida.--¡Debo vivir!
+
+En aquel momento sus ojos miraban en derredor, asombrados, asustados,
+con melancolía y vaguedad, como el que no ha visto nunca un horizonte y
+lo ve por primera vez.
+
+Pero de repente la dama se levantó agitada, se dirigió á su
+reclinatorio, se arrodilló, abrió el libro de horas, inclinó el rostro
+hacia él, ocultándolo entre las manos, y allí quedó sumergida en
+profunda y concentrada meditación. Reposaba sin duda en el seno de Dios,
+que tenía reservado á su santa el goce inefable de vagorosos y
+celestiales deliquios.
+
+Durante el éxtasis, ¿quién podrá saber lo que pasó en aquella cabeza?
+Dios tan solo.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXV
+
+
+
+#Virgo prudentísima.#
+
+
+Visitemos á los dos huéspedes del cuarto segundo en la noche siguiente á
+la de su instalación. Prodigioso esfuerzo del genio doméstico de María
+de la Paz Jesús había podido acomodar dos camas en la habitación alta.
+
+Lázaro acababa de acostarse en la suya, tratando de reparar las fuerzas
+perdidas; su tío velaba sentado en el sillón de vaqueta que junto á la
+cama tenía, y se ocupaba en hojear unos papeles, leyendo á ratos y
+escribiendo un poco algunas veces.
+
+De repente el viejo se volvía; miraba á su sobrino, que no podía
+librarse de cierto temor cuando veía, dirigidos hacia él aquellos dos
+ojos de lechuzo. Parecía querer hablar al joven de alguna cosa
+importante, y no atreverse por no tener confianza en su discreción.
+Después de la llegada de Lázaro á la casa, tío y sobrino no habían
+hablado nada de política. El fanático creyó que su protegido no era
+capaz de tener entereza y tesón para sostenerse en sus creencias. En
+tanto, el exaltado liberal tuvo tanto que pensar en otras cosas, que
+relegó á segundo término aquella cuestión, y se acordaba poco de la
+apostasía que su tío le había exigido.
+
+Lázaro cedía á la fatiga, se dormía lentamente, cuando el viejo dijo con
+voz fuerte:
+
+--Lázaro, ¿duermes?
+
+--¿Qué?--contestó el muchacho, despertando sobresaltado.
+
+--Voy á preguntarte una cosa. ¿Conoces en Zaragoza á un liberal que se
+llamaba Bernabé del Arco?
+
+--Sí, señor--contestó Lázaro, que conocía y apreciaba mucho á aquella
+persona, orador y escritor de nota.
+
+--Era de los exaltados, ¿eh?--indicó el fanático con mordaz ironía.
+
+--Sí, señor: es de los que sostienen las ideas más avanzadas--contestó
+el sobrino, temeroso de pronunciar una palabra que ofendiera á su tío.
+
+--Es ... no: era, debes decir, porque pasó á mejor vida.
+
+--Cómo, ¿ha muerto?
+
+--Le han matado--dijo Elías con glacial indiferencia.--Mira la suerte
+que aguarda á los locos, depravados, ilusos y perversos. ¿Ves? ¡Así
+castiga el pueblo á los que le engañan! ¡Oh! Así deberían perecer los
+habladores.
+
+El sobrino se calló; volvió el tío á su lectura, y no había pasado un
+cuarto de hora, cuando se dirigió de nuevo al lecho del joven que,
+vencido por el sueño, dormía ya profundamente, y gritó:
+
+--¡Despierta, Lázaro!
+
+Y despertó dando un salto, aterrado y convulso, como debemos despertar
+el último día, cuando suene la trompeta del Juicio. Aquel viejo le había
+de quitar también los únicos momentos de reposo que sus desventuras le
+permitían.
+
+--¿Conoces aquí á un jovencito que se llama Alfonso Núñez, y á otro que
+se llama Roberto, conocido generalmente por el Doctrino?
+
+--Sí, señor--contestó Lázaro atemorizado, por creer que también le iba
+á participar la muerte de sus dos amigos.
+
+--Buenos chicos, ¿eh?--dijo Elías, riéndose como deben reír los brujos
+en el aquelarre.
+
+El sobrino no contestó, contentándose con encomendar mentalmente á Dios
+á su buen amigo Alfonso Núñez.
+
+--¡Tengo un plan!...--añadió el fanático con cierta satisfacción de sí
+mismo,--plan soberbio. Si supieras, Lázaro. Pero tú eres muy tonto y no
+puedes comprender esto. Son buenos chicos esos que te he dicho, ¿no? Así
+... muy exaltados, muy amigos de embaucar al pueblo y pronunciar
+discursos ... pues, así como tú.
+
+Lázaro su asustó más y comprendió menos.
+
+--Esos chicos valen mucho. ¡Si supieras qué útiles son! Amantes de la
+libertad, habladores, impetuosos, entusiastas. ¡Ah! No temo yo á éstos
+... Lo harán bien. ¡Plan magnífico!
+
+Después, como si se arrepintiera de haber dicho demasiado, apartó la
+vista de su sobrino, murmuró algunas voces incoherentes, y volvió á
+hojear sus papelotes, escribiendo algo y gruñendo siempre, sin dejar de
+gesticular como si hablara con alguien.
+
+Lázaro miró un buen rato la lívida faz del viejo realista, que,
+iluminada de lleno por la luz, ofrecía fantástico é infernal aspecto.
+Las orejas se le transparentaban, los ojos parecían dos ascuas, y el
+cráneo le lucía como un espejo convexo. Los singulares objetos que le
+rodeaban, ó los que cubrían las paredes de la habitación, aumentaban el
+terror del estudiante. Aquel sillín de vaqueta, testigo mudo del paso de
+cien generaciones; aquellos cuadros viejos; los muebles de talla,
+exornados con figuras grotescas y de rarísima forma, daban á la
+decoración el aspecto do uno de esos destartalados laboratorios en que
+un alquimista se consumía devorado por la ciencia y las telarañas.
+
+Después de cerrar los ojos, entregado por fin al sueño, el joven Lázaro
+continuó viendo á su tío con los objetos que le rodeaban.
+Representáronsele además las siniestras figuras de las señoras de
+Porreño; y en su soñar disparatado, lo parecía que aquellas tres figuras
+crecían, crecían hasta tocar las nubes y ocupaban todo el espacio:
+Salomé como una columna que sustentaba el cielo; Paz, como nube
+gigantesca que unía el Oriente con el Ocaso. Después le parecía que
+menguaban, que disminuían hasta ser tamañitas: Paz como una nuez, Salomé
+como un piñón, Paula como una lenteja. Oía la frailuna voz de la devota;
+veía extraños y complicados resplandores, partidos de la lámpara del
+viejo; veía la rojiza diafanidad de sus orejas como dos lonjas de carne
+incandescente; veía la enormidad de su calva iluminada como un planeta;
+y por último, todos estos confusos y desfigurados objetos se desviaban,
+dejando todo el fondo obscuro de las visiones para la imagen de Clara
+que, no desfigurada, sino en exacto retrato, se le representaba, alzando
+la vista de una labor interrumpida para mirarle. En tanto le parecía
+escuchar siempre una voz subterránea que clamaba: "Lázaro, ¿duermes?
+Despierta, Lázaro."
+
+A la madrugada su sueño fué más profundo. Despertó á las ocho, y en los
+primeros momentos tuvo que recoger sus ideas y meditar un poco para
+saber dónde estaba y qué cosas le habían sucedido. Su tío había salido.
+Levantóse y se vistió. No sabía qué hora era; pero el hambre le hizo
+comprender que era hora de almorzar. Abrió la puerta, dirigiendo una
+mirada á lo largo del pasillo y á lo profundo de la escalera, y el
+primer objeto que encontraron sus ojos fué la figura de doña Paulita que
+subía lentamente.
+
+--¿Ha descansado usted?--le preguntó con voz menos nasal é impertinente
+que de ordinario.
+
+--Sí, señora: muchas gracias.
+
+--¿No le falta á usted algo?
+
+--Nada, señora.
+
+--Pero querrá usted comer alguna cosa. Aquí acostumbramos desayunarnos á
+las siete. Es lo mejor. Pero son las ocho; mi tía es muy rigorista, y ha
+dicho que, puesto que usted no estuvo á las siete en la mesa, no puede
+almorzar. Esto es una disciplina necesaria. Bien sabe usted que sin
+disciplina no puede haber orden. Ahora no puede usted tomar cosa alguna
+hasta las dos de la tarde.
+
+--Señora, no importa: yo ...--dijo Lázaro, que era cortés, aunque estaba
+muerto de hambre en aquel momento.
+
+--Pero no tema usted--continuó la devota, bajando la voz y mirando á
+todos lados.--Yo conozco que está usted desfallecido, y es preciso darle
+de comer. No salga usted de su cuarto.
+
+Dicho esto, bajó muy ligera, procurando no ser vista. El joven sintió
+más encendida su gratitud hacia aquella señora, que ya había hablado en
+su defensa la noche anterior.
+
+Al poco rato volvió la devota trayendo un desayuno que, aunque escaso,
+bastó para reponer al hambriento.
+
+--Mi hermana no lo llevará á mal--dijo;--pero no se lo diga usted. Yo
+hago esto por usted, porque comprendo que en un cuerpo débil no tiene
+fuerzas el espíritu.
+
+--Señora, no sé cómo pagarle tantos favores--contestó el mancebo
+sin mirarla.
+
+A las siete de aquella mañana, mientras Lázaro dormía rendido de
+cansancio, se suscitó una gran cuestión en el comedor, sobre si sería
+conveniente y disciplinario llamarle para almorzar. María de la Paz
+decía que no; Salomé dudaba, y la santa opinaba que sí. Las razones de
+la primera eran: que puesto que prefería el sueño á la comida, era
+preciso hacerle el gusto, con lo cual se iría acostumbrando á la
+disciplina. En vano quiso oponerse Paulita con gran copia de razones
+teológicas y morales, fundadas en el principio de _mens sana in corpore
+sano_: todo fué inútil. Sus palabras, oídas con respeto, no produjeron
+efecto. Elías decidió la cuestión, diciendo que su sobrino, además de
+liberal, era holgazán, y que había de renunciar á hacer de él nada
+bueno. Todos callaron y comieron. Clara no era admitida á la mesa común.
+
+Volvamos arriba. Lázaro se comía la ración con gran apetito. La dama le
+hacía mil preguntas, y él le contestaba procurando ser lo más cortés que
+el hambre le permitiera. Las preguntas eran de esta clase:
+
+--¿Creyó usted que no almorzaría hoy?
+
+--¡Ah, señora! no....
+
+--Porque yo no me olvidaba de que usted estaba sin comer.
+
+--Yo le doy á usted las gracias.
+
+--Pero usted no se lo figuraba--decía Paulita, ansiosa de apurar aquella
+cuestión hasta el fin.
+
+--No, señora; de ningún modo ... yo ... sí.... Pero ... ya.
+
+--Y su tío se opuso á que almorzara.
+
+--¡Ah! mi tío--dijo Lázaro, dejando de comer,--es un.... No: es un
+excelente hombre.
+
+--¡Oh, sí--dijo la devota mirando al cielo,--es un hombre
+ejemplar, un santo.
+
+--Si, sí: un santo.
+
+Lázaro, nuevo en aquella casa, no había tenido ocasión de penetrar el
+carácter de la persona que tenía delante en el momento de su desayuno.
+Por este motivo nada le llamó la atención; por eso no supo que nunca sus
+bellos ojos habían tenido un resplandor tan vivo, ni que jamás voz de
+monja alguna entonó salmodias con tan melodioso timbre como el de la voz
+de Paula al decir: "¿Usted creyó que no almorzaría hoy?" En ella, sin
+embargo, había gran naturalidad; y no es aventurado afirmar que en
+ningún tiempo se cruzaron sus manos blancas y finas con menos
+afectación, á diferencia de aquellos crispamientos de dedos que usaba
+tanto para acompañar y adornar sus peroraciones.
+
+--Aquí no será permitido que le hagan á usted daño alguno--dijo en el
+tono de quien hace una importante revelación.--No tema usted. Si ha
+cometido alguna falta...
+
+--¿Falta?--dijo el joven con tristeza.
+
+--¿Pues no decían que era usted un gran pecador?
+
+--¡Yo un gran pecador, señora!
+
+--No será tanto como dicen...--continuó doña Paulita, con una sonrisa
+tan mundana, que no parecía puesta en boca de una santa.
+
+---No--replicó el joven con efusión;--no es tanto como dicen, es verdad.
+Y si he de decirlo todo....
+
+--Acabe usted--dijo la otra con mucho interés.
+
+--Yo no sé qué falta he cometido--añadió Lázaro con melancolía.--Pero
+sí, faltas he cometido, no lo puedo negar....
+
+--¿A ver, á ver, qué faltas?--preguntó con mucha ansiedad la
+favorita de Dios.
+
+--Le diré á usted...--repuso él, preparándose á confesar.
+
+--Comprendo: algún extravío de joven. La juventud está llena de
+peligros, y los jóvenes, si se les deja solos....
+
+--Es verdad.
+
+--Cuénteme usted. Yo quiero que usted se corrija. Tal vez la falta es
+mucho menos grave de lo que usted mismo piensa. Tal vez no pasa de ser
+una ligereza trivial dijo con más ansiedad é interés Paula.--Dígame
+usted; yo le daré consejos.... Cuénteme usted.
+
+Lázaro permaneció pensativo un instante, y ya abría la boca para
+formular una contestación ó una excusa, cuando Elías se presentó en la
+puerta. La devota se turbó un poco; pero un momento le bastó para
+reponerse. El realista se quedó muy sorprendido al ver á la dama y al
+observar los restos del almuerzo, mientras su sobrino se avergonzaba de
+haberlo probado.
+
+--Pase usted, señor don Elías--exclamó ella con su unción
+acostumbrada;--pase usted: aquí estoy suplicando por amor de Dios á su
+sobrino que no le dé más disgustos. ¡Oh! Pero él se va arrepintiendo ya
+de los errores de su juventud. ¿Qué extraño es que la juventud peque,
+entregada á sí misma, sola por espinosos caminos? Le estoy recomendando
+la moderación, la cortesía, la prudencia. Pero veo que usted se admira
+de que le haya traído de comer. ¡Ah! confieso mi falta. Pero no he
+podido resistir los impulsos de la compasión. He sido débil; no he
+nacido para el rigor, y confieso que no tengo carácter, como debiera,
+para sostener la rigidez de la disciplina. Si he cometido una falta,
+perdóneme usted.
+
+Elías estuvo un rato sin saber qué contestar; pero tenía muy alta idea
+de la cristiandad de aquella señora para vacilar en probar cuanto hacía.
+Aquel acto le pareció una sublime prueba de caridad.
+
+--¡Señora, qué buena es usted!--dijo.
+
+--No es bondad, es debilidad. Conozco que hice mal.
+
+--¡Señora, usted es una santa! Aunque él no merece lo que usted ha
+hecho, esto sirve para hacer resaltar más las virtudes de usted.
+
+--¡Oh!--exclamó la elegida del Señor,--confieso que mi deber era
+seguir el dictamen de usted; pero no he podido resistir á un poderoso
+impulso de indulgencia. ¡Oh! si siempre pudiera una salir victoriosa
+de sí misma....
+
+--Mira, aprende--dijo Elías, volviéndose hacia Lázaro;--mira á esa
+santa; aprenda lo que es nobleza, generosidad, virtud.
+
+--No--dijo ella bajando los ojos.--Que no tome por modelo á esta
+pecadora.
+
+--Aprende, Lázaro--exclamó con exaltación el fanático.--Aquí tienes á la
+misma virtud.
+
+La santa hizo una gran reverencia y se marchó, dejando solos al tío y
+al sobrino.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVI
+
+
+
+#Los disidentes de la Fontana#.
+
+
+Aquella mañana no ocurrió más incidente que el que hemos descrito.
+Lázaro subió y bajó varias veces furtivamente y con pasos de ladrón,
+tratando de ver á Clara; pero le fué imposible. Esperaba verla en la
+comida; mas también, como el día anterior, se frustraron sus deseos.
+
+Pusiéronse á las dos los manteles, y cada cual ocupó su sitio. La mesa
+era para doce cubiertos: ocupó un extremo María de la Paz, teniendo á su
+derecha á Salomé y á su izquierda á Elías, mientras la devota estaba
+erigida á la derecha de su prima. Al joven le pusieron enfrente, á
+tanta distancia del grupo principal, que para alcanzar su ración tenía
+que descoyuntarse los brazos. Sirvióse primero una sopa que, por lo
+flaca y aguda, parecía de Seminario; después siguió un macilento cocido,
+del cual tocaron á Lázaro hasta tres docenas de garbanzos, una hoja de
+col y media patata; después se repartieron unas seis onzas de carne que,
+en honor do la verdad, no era tan mala como escasa, y, por último, unas
+uvas tan arrugadas y amarillas, que era fácil creer en la existencia de
+un estrecho parentesco entre aquellas nobles frutas y la piel del rostro
+de Salomé. Terminó con esto el festín, durante el cual reinó en el
+comedor un silencio de refectorio, excepto cuando Elías dijo que tanta
+esplendidez le parecía dispendiosa, y elogió la sobriedad como
+fundamento de todas las virtudes.
+
+Después se rezó un poco, y las señoras se retiraron. María de la Paz
+había adquirido en el período de la decadencia el hábito de dormir la
+siesta, y ya durante los últimos _Agnus Dei_ del rezo estaba haciendo
+cortesías con los ojos cerrados. Lázaro subió con el mayor desconsuelo,
+por no haber logrado tampoco aquella vez el objeto de su constante afán.
+Aventuróse á bajar sin ser visto de su tío, recorrió lleno de zozobra y
+ansiedad el pasillo; pero nada consiguió. Todo estaba cerrado y en
+silencio, y sin duda los habitantes de la casa estaban sumergidos en el
+agradable sopor de la siesta ó en el letargo espiritual de la
+contemplación religiosa. Solamente Batilo, el melancólico perro, que
+había perdido los hábitos de su raza y no sabía ni ladrar, estaba
+paseando su hastío por el comedor, rasguñando de vez en cuando la puerta
+de un armario, donde probablemente yacían los exiguos despojos de la
+carne servida en la mesa aquella tarde.
+
+Subió Lázaro desesperado, pero al ver á su tío medio dormido en un
+sillón, no pudo resistir á la influencia letal que en todos sus
+habitantes ejercía aquella región del fastidio; preparóse también á
+dormir, y se tendió en su cama. No habían pasado diez minutos, cuando
+sintió fuertes campanillazos en el piso de abajo, y después la voz de
+Salomé unida á otras voces de hombre, entre las cuales creyó reconocer
+alguna. Levantóse y se asomó á la escalera.
+
+Eran cuatro personas que le buscaban, y la dama las dirigía al piso alto
+con muy mal humor. El joven reconoció entre aquéllos á su amigo Alfonso
+y al Doctrino. Estos y otros dos, que Lázaro no había visto nunca,
+subieron. Coletilla les había sentido en su sueño de lechuzo, y
+despertando súbitamente se adelantó hacia la puerta.
+
+--¡Hola, ustedes!...--exclamó de repente; pero mudando de tono en un
+instante brevísimo, dijo con afectada frialdad ó indiferencia:--¿Qué se
+les ofrecía á ustedes?
+
+Como Lázaro estaba puesto de espaldas á su tío, no vió que éste; puso el
+dedo en la boca é hizo una imperceptible seña al Doctrino. Después dijo
+haciendo un esfuerzo para aparecer complaciente:
+
+--Ya comprendo: ustedes venían en busca de mi sobrino.
+
+El joven estudiante tembló al pensar cuánto irritaría á su protector
+verla en compañía de aquellos exaltados.
+
+--¿Por mi?--preguntó, estrechando la mano de su amigo.
+
+--Sí--contestó el Doctrino, que comprendía lo que debía hacer.
+
+--Sí: veníamos por ti--dijo Alfonso.--Tenemos una reunión esta tarde, y
+queremos que vengas á ella. Es la reunión de los disidentes de la
+_Fontana_.
+
+Lázaro creyó que su tío se iba á poner hecho una furia al oír hablar de
+las reuniones de fontanistas. Pero contra lo que esperaba, le vió tan
+sereno como si oyera hablar de un concilio ecuménico. Tampoco tuvo la
+suficiente perspicacia ni la suficiente memoria para hacerse cargo de
+que podía haber alguna relación entre las preguntas que el fanático le
+había hecho la noche anterior, y la visita de aquellos amigos.
+
+--Sí, que vaya; ve--dijo Elías.
+
+La confusión de Lázaro aumentó; pero antes que saliera de su estupor,
+Alfonso le tomó del brazo, le condujo á la escalera, y poco después
+estaban en la calle.
+
+Los otros dos jóvenes, nos son hasta ahora desconocidos, si bien es
+probable que les hayamos visto en el departamento bullicioso de la
+_Fontana_, precisamente en la noche fatal en que Lázaro fué arrojado del
+club. El uno de ellos, nacido en Algodonales, era de los contertulios
+más asiduos del barbero Calleja; y no es aventurado afirmar que
+intervino en la cuasi-trágica escena que en el primer capítulo
+referimos. Se llamaba Francisco Aldama, y por ser andaluz y bastante
+aficionado al trato de los lidiadoras de toros, se le llamaba Curro
+Aldama, ó el Curro. Doña Teresa Burguillos, feliz consorte del barbero,
+era un poco torpe para la pronunciación de los nombres propios, y solía
+llamar _Aldaba_ al amigo y comilitón de su esposo. Era Curro Aldama ó
+Aldaba exaltado fontanista, de crasa ignorancia, y con aquella osadía
+que acompaña siempre á los necios. Se la echaba de gran patriota, y no
+sonaba cencerro en Madrid sin que él tomara parte en la danza.
+
+El otro era de muy diversa condición y figura. Sus aficiones literarias
+le habían hecho amigo del poeta clásico que hemos conocido habitando en
+el olimpo de doña Leoncia, la semidiosa de la calle de la Gorguera. Allí
+conoció á Alfonso Núñez, con quien trabó amistad; v bien pronto, aunque
+las musas le fueron propicias (se estrenó en la cruz, con buen éxito, un
+sainete pastoril suyo, titulado _Anfriso y Cenobio_), dejó las musas por
+la política, escribió en _El Universal_ y en _El Labriego_, charló en
+los clubs, y se decidió por el partido exaltado.
+
+Tenía mucho ingenio, dotes de orador y periodista, pero muy poca
+instrucción y una ligereza invencible. Frecuentaba la tienda de Calleja
+y el club de la _Cruz de Malta;_ pero últimamente se aseguraba que
+pertenecía á la tenebrosa sociedad de los _Comuneros_, aunque él lo
+negaba. Lo cierto es que en la _Fontana_ sospechaban de él, no sabemos
+si con fundamento. Se decía que era de los alborotadores pagados por la
+reacción; hasta que una noche, viendo que se le miraba con desconfianza,
+y aun se le hicieron alusiones picantes, desertó para no volver. Este
+era Cabanillas, joven de educación y talento, á quien no se podía ver
+sin repugnancia alternando con hombres desalmados como Tres Pesetas,
+Chaleco y el Matutero, que hemos tenido el gusto de conocer al principio
+de esta puntual narración.
+
+--Chico--decía Núñez,--¿sabes que hemos reñido con los de la _Fontana_?
+El lance de la otra noche nos ha obligado á romper con esa canalla.
+Estamos agraviados: también á nosotros nos han querido acusar como á ti;
+pero hemos alzado el vuelo y estamos fuera. Vamos á formar otro club.
+
+--Me calumniaron--exclamó Lázaro:--yo no sé qué demonio me tentó á mí
+para hablar aquella noche.
+
+--Si son unos mentecatos. Nada: allí se han figurado que no hay más
+liberales que ellos--afirmó Núñez;--y á los que defendemos la libertad
+verdadera y completa, nos llaman exaltados, alborotadores, y dicen que
+estamos vendidos.
+
+--Ya les arreglaremos las cuentas--dijo el Doctrino.
+
+--Pues oye--continuó Alfonso,--nosotros vamos á fundar otro club, el
+verdadero club revolucionario. A esos necios de la _Fontana_ les ha dado
+ahora por predicar el orden. ¡Qué orden ni qué ocho cuartos! Nosotros
+predicaremos la violencia, porque sin violencia no hay revolución; sin
+extirpar los obstáculos y arrancarlos de raíz, no se puede transformar
+este pueblo. Nosotros vamos á predicar la democracia; vamos á proclamar
+la soberanía suprema, absoluta del pueblo, á combatir el trono y á
+señalar los que en la gran purificación que se prepara deben ser
+arrancados de raíz, exterminados y concluidos. Tu vendrás á nuestro
+club, ¿no es verdad?
+
+--Veremos--contestó Lázaro muy preocupado.
+
+--Nuestra idea--continuó Alfonso,--es combatir á esos republicanos
+tibios que van á las Cortes y á los clubs para sermonear sobre el orden
+y la moderación. Exterminio á esa canalla, á esos hipócritas.
+
+--Sí--dijo el Curro,--porque si uno se deja dominar por esos tibios, se
+queda uno atrás; y no están los tiempos para quedarse uno atrás. Mucho
+tino, que el que ahora no saca algo....
+
+Con esta conversación llegaron á la calle de la Gorguera y á la casa de
+doña Leoncia; subieron al cuarto del poeta, que era el punto designado
+para las reuniones preparatorias del naciente club. Conoceremos el
+cuarto del poeta con el nombre de _La Fontanilla_, calificación oficial
+con que le designaron aquellos jóvenes.
+
+Acomodáronse como pudieron en las tres sillas y en la cama del poeta,
+mientras éste se hallaba en el interior de la casa, al lado de doña
+Leoncia, poco atento á la política. El Curro se sentó junto á la mesa y
+mostró desde el principio gran deferencia hacia una botella que allí
+había, puesta sin duda por la previsora mano del poeta clásico.
+
+--Vamos á ver--dijo Alfonso desde la presidencia, que era la cama:--á
+ver qué hacemos con esos liberales que nos calumnian y dicen que somos
+ebrios y agentes ocultos de la reacción.
+
+--Combatirles con razones--observó Lázaro;--demostrar que no somos
+agentes de la reacción. ¿Pero en qué se diferencian sus ideas de las
+nuestras? ¿No son ellos liberales? ¿No aman la Constitución?
+
+--Pero la aman á medias--dijo el Doctrino,--porque no aman el verdadero
+sacerdocio de la revolución, que es destruir.
+
+--Ya se ha destruido bastante--indicó Lázaro:--hagamos lo posible por
+llevar aunque no sea más que una piedra cada uno al gran edificio que se
+ha de levantar.
+
+--Nada de eso: sin destruir es inútil pensar en edificar. Debemos
+señalar al pueblo cuáles son sus enemigos, sus enemigos de siempre--dijo
+el Doctrino.
+
+--Pues eso es lo que yo decía--afirmó Aldama, decidiéndose, después de
+grandes vacilaciones, á probar el contenido de la botella.
+
+--Digo lo mismo--repitió Cabanillas.--Hoy estamos peor que antes: no hay
+otra diferencia sino algunas palabras más en nuestras bocas. Los
+ministros hablan de libertad, los diputados hablan de libertad, los de
+los clubs hablan de libertad; pero la libertad no se ve, no existe: es
+una farsa. Digo, señores, que prefiero á esta farsa los frailes de antes
+y el rey absoluto de antes.
+
+--¿Pues eso qué duda tiene?--dijo Núñez.--No hemos conquistado más que
+unas cuantas fórmulas. ¿Y de eso quién tiene la culpa sino los
+liberales, que nos hablan del orden y vuelta con el orden?...
+
+--¡Eso mismo decía yo!--exclamó el Curro, probando de nuevo la botella,
+que sin duda le había gustado.
+
+--Enseñar al pueblo á pedir justicia; y si no se la dan, á hacerse
+justicia por sí mismo es lo que conviene--dijo el Doctrino.
+
+--¡Cuánto han hablado esos hipócritas del hecho del cura de Tamajón,
+acusando al pueblo de que se hacía justicia por sí solo! ¿Pues qué había
+de hacer el pueblo, si veía que el Gobierno permitía la conspiración
+constante del Palacio real, y encarcelaba á los buenos liberales porque
+cantaban el _Trágala?_
+
+--Es claro: lo que quieren es engañar al pueblo, infundirle miedo con su
+orden, y siempre con su orden....
+
+--Mientras vivan ciertos hombres--dijo el Doctrino sombríamente,--nada
+adelantaremos. No conviene ahora decir quiénes son esos hombres que
+deban desaparecer; pero á su tiempo se nombrarán.
+
+El Doctrino tenía algo de lúgubre, hablaba poco, y siempre con una
+lentitud melancólica que anunciaba en él pensamientos ocultos y un frío
+y siniestro cálculo que no quería dejar traslucir.
+
+--Eso mismo digo yo--repitió Aldama, que estaba resuelto á no desairar
+la botella mientras tuviera dentro alguna cosa.
+
+--Pues lo primero, señores--dijo Alfonso,--es constituirnos de cualquier
+modo que sea. Veremos si se encuentra un buen local donde podamos
+reunimos en mayor número.
+
+--Nos reuniremos al aire libre si es preciso. Lo que nos importa es
+buscar gente, y de eso yo respondo. Pasado mañana nos congregaremos
+aquí, y yo traeré dos ó tres amigos, que es como si trajera medio
+Madrid. ¡Verán ustedes qué mozos!
+
+--Pues bien, hasta pasado mañana, tú vendrás, Lázaro--dijo Alfonso.--Yo
+mismo iré á buscarte. Quiero que no te desanimes ni te aburras. El
+porvenir es para nosotros, chico. Hay que hacerse lugar, porque esto
+está perdido. Las ideas van en baja, y fuerza es que la juventud sea lo
+que debe ser: la iniciadora y la reveladora de los grandes principios.
+
+--Vendré--dijo Lázaro con poca determinación. Levantáronse Alfonso y
+Cabanillas, y se despidieron.
+
+Lázaro hizo lo mismo, y los tres se marcharon. El Doctrino y el Curro
+quedaban allí. No es aventurado conjeturar que, al quedarse solos, la
+botella, á que tanta afición había mostrado Aldama, estaba
+completamente vacía.
+
+Cuando se vieron solos y sintieron bajar la escalera á los otros, el de
+la botella dijo:
+
+--¿Cuánto te ha dado ayer el tío Coletilla?
+
+--Mira--dijo el otro sacando cuatro onzas y algunos doblones de un
+bolsillo grasiento.
+
+--¡Ah, marrajo!--exclamó Aldama, mirando con brillantes y ávidos ojos el
+oro:--dame siquiera una. Debo cuatro meses de casa y más de seis duros
+de prestado.
+
+--Poco á poco: no hay que despilfarrar el tesoro del Rey--dijo el
+Doctrino, guardándose majestuosamente en el bolsillo el erario
+revolucionario.
+
+--Vamos, Doctrinillo, dámela. Ya sabes que tengo apalabrado á Perico
+Tinieblas, el del Portillo de Gilimón, que es hombre pintado para estas
+cosas. Y lo que es en la Plaza de la Cebada, no hay chalán que no sea
+capaz de comerse al Gobierno á una orden mía.
+
+--No: las cosas han da ir en regla. No puedo pagar sino á su tiempo:
+tengo esa orden. Pero no tengas cuidado, que cuando esta asamblea
+principie á dar frutos...
+
+--Dime: ¿y Alfonso Núñez, está en autos?...
+
+--No, no sospecha nada. Es un inocente y un visionario. Es de los que se
+dejan matar por las ideas. Estos son los hombres que nos hacen falta:
+muchachos de talento y de buena fe que hablen al pueblo y le llenen de
+agitación.
+
+--¿Y ese otro bobalicón que hemos ido á buscar hoy?
+
+--Ese es chico listo también, pero de una inocencia angelical. Tenemos
+muchos de éstos que son los que han de hacer la mejor parte sin costar
+nada. Cabanillas vale; pero ese no es tan barato: está el pobre muy mal,
+y hay que favorecerle. Ayer le encontré llorando en la casa; me dió
+mucha lástima. El trabaja con repugnancia en nuestro asunto; pero no
+tiene otro remedio, porque está sin un cuarto.
+
+--Pues mira que yo estoy también....
+
+--Verás qué bien va á salir esto--dijo el Doctrino bajando la voz.--Y
+para entonces ya podemos contar con fondos. Los tiempos están malos,
+Carrillo; y si uno no se agarra á los buenos faldones...
+
+--Eso mismo digo yo. Pero ¿me das ó no esa oncilla?
+
+--Espérate á pasado mañana. Tengo orden de no repartir todavía.
+
+El Curro y el Doctrino bajaron después de haberse despedido desde la
+puerta y á gritos del poeta clásico.
+
+La _Fontana de Oro_ sirvió al Rey y á la reacción más que los frailes y
+los facciosos, porque en ella había un cáncer que en vano trataban de
+cortar algunos hombres prudentes, expulsando á quien no era culpable. El
+cáncer de la venalidad continuó corrompiendo aquella asamblea, que no
+tenía un rival, sino una sucursal en la _Fontanilla_.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVII
+
+
+
+#Se queda sola#.
+
+
+Cuando Lázaro volvió á su casa, tembló en presencia de Coletilla. Pero
+bien pronto su terror se trocó en sorpresa al ver que, lejos de
+mostrarse indignado el viejo por haberle visto en compañía de los
+frenéticos de la _Fontana_, estaba un poco menos adusto que de
+ordinario, y hasta llegó á manifestar cierta benevolencia, que era en él
+cosa muy rara.
+
+Aquella noche y á la mañana siguiente volvió Lázaro á intentar la
+difícil empresa de ver á Clara. Era cosa imposible, porque el sistema de
+clausura empleado en la joven por sus tres carceleras, por aquel Cerbero
+femenino de tres cabezas y tres cuerpos, era inexorable. Clara vivía
+peor que un cenobita, peor que esos prisioneros de que hablan las
+historias antiguas, sepultados en vida, cuerpos vivos para el dolor y
+los horrores de la soledad. ¡Dios tenga piedad de esta infeliz!
+
+Pero si Lázaro no podía verla, el abate Carrascosa pudo aquel día, con
+permiso de la devota, entrar á enterarse de la salud de _su señora doña
+Clarita_; y al hallarse con ella, sacó un papel del bolsillo, y
+haciéndole señas de que callase, se lo dió á la joven furtivamente. Sin
+decirle una palabra, salió.
+
+Clara se puso como la grana; su primer pensamiento fué romper la carta;
+pero le ocurrió que podía ser de Lázaro. Tal vez el pobre muchacho se
+había decidido á escribirle, no pudiendo verla, y se valió del abate,
+que era sin duda su amigo. Guardó en el seno la carta, y esperó.
+
+La devota no tardó en venir, y se sentó junto á ella.
+
+--¿No sabe usted--dijo--que vamos esta tarde á la procesión del
+Divino Pastor?
+
+--¿Sí?--contestó Clara maquinalmente.
+
+--Sí; pero usted no va. Han resuelto que se quede usted aquí, porque las
+jóvenes que están en penitencia no deben salir nunca de casa. ¿No piensa
+usted lo mismo?
+
+--Lo mismo--dijo Clara, temblando por miedo de que le conocieran en el
+semblante que tenía una carta escondida.
+
+--Vamos al balcón do una amiga nuestra, desde donde se ve todo
+perfectamente. Estará muy vistoso. De San Antón salen tres imágenes, y
+dicen que es también muy probable que salga el Cristo de las Llagas de
+la capilla de Santa María del Arco. Todo esto pasa por la calle de San
+Mateo, á donde vamos nosotras.
+
+No dijo más. Ya estaba arreglada para salir. Su vestido era el de las
+grandes solemnidades, el mismo de otras veces; pero ¡cosa singular! su
+toca estaba plegada en la frente con cierta presunción de monja novicia,
+presunción que no carecía de gracia. Su mantón, cuyo velo impenetrable
+le cubría otras veces completamente el rostro, aparecía ahora echado
+hacia atrás con una franqueza que el rígido dominico de la antigua casa
+de los Porreños habría calificado de desenvoltura.
+
+Si Clara hubiera estado menos preocupada en aquel momento y tenido un
+carácter más observador, sin duda se habría de admirar al ver á doña
+Paulita afectada de distracciones intermitentes; habría notado que se
+sonreía con frecuencia, moviéndose sin cesar; que después se ponía muy
+triste, permaneciendo quieta y como abstraída; que luego le daba una
+especie de acceso de despecho, crispaba los nervios y cerraba los ojos,
+erguía el cuello y parecía atenta á ruidos lejanos, no escuchados de
+otro alguno. Aún hay más: si Clara no hubiera tenido el rostro tan
+inclinado sobre la costura como de ordinario, habría reparado que la
+devota se levantó, y acercándose á un pequeño espejo de cristal de roca
+(obra admirable del siglo XVII, adquirido en Venecia por el undécimo
+Porreño), se estuvo mirando por espacio de tres minutos con singular
+atención. Hay pruebas irrecusables de que jamás en ningún tiempo había
+reflejado la histórica superficie de aquel espejo la faz de la dama.
+También sabemos que aquella no era la primera vez que se miraba; que la
+noche anterior y el día anterior se había mirado también, observándose,
+sobre todo por la noche, con gusto y calma. Es indudable que medio
+cerró los ojos para verse no sabemos con qué grado de luz, y que
+recogió después los labios, mostrando á la curiosidad insaciable del
+cristal lisonjero las dos blancas y nacaradas filas de sus hermosos
+dientes. Este fenómeno nos ha obligado á trabajar mucho para descifrar
+ciertos misterios, cuyo conocimiento es necesario para la continuación
+de esta historia.
+
+En el otro cuarto, María de la Paz y Salomé habían exhumado de las
+profanas gavetas unas vetustas vestiduras de seda valenciana, que habían
+sido en mejores tiempos elegante ornato de sus personas. Suspendieron en
+sus cabezas sobre solidísimas peinetas la mantilla negra de pesados
+encajes, y Paz abrió una pequeña caja de cartón en figura de ataúd, que
+aun conservaba el perfume fiambre de las guanterías de 1790, y de esta
+caja sacó un abanico de doscientas varillas que, al desplegarse como la
+cola de un pavo real, hacía más ruido que una perdigonada. Salomé se
+colgó en la muñeca de la mano izquierda un ridículo, donde puso, además
+de sus espejuelos, un frasquito de esencia y otras baratijas.
+
+--¿Y dejamos aquí á ese joven?--dijo Paz, mirando á su hermana
+con estupor.
+
+--¿Cómo? No es posible--contestó la del ridículo con espanto.--Si queda
+Clarita en casa....
+
+--¡Qué horror! Hay que llevar con nosotras á ese joven....--Pero
+¿qué dirán?...
+
+En esto entró la devota. Elías andaba por allí cerca.
+
+--¡Qué dirán si llevamos con nosotras á ese joven!...--continuó Paz.
+
+--¿A ese joven? ...--repitió Paulita.
+
+--Sí: ¿qué dirán? ¡Jesús!--exclamó Salomé.
+
+--Nada dirán--manifestó la devota, mirando para otro lado.--Es un
+servidor, un caballero que nos acompaña. Y, sobre todo, el mal está en
+las intenciones, no en las apariencias. ¿Qué pueden decir? Nosotras,
+es verdad que no necesitamos caballeros; pero no es indecoroso que
+ese joven nos acompañe. ¡Oh! No atendamos tanto á las preocupaciones
+del mundo.
+
+--Pero si á ese joven le conocen por libertino--dijo Paz--y le ven con
+nosotras....
+
+Ante este argumento vaciló un momento la mujer mística, y casi no supo
+qué contestar. Pero no era persona que se dejaba vencer fácilmente en
+una disputa, y tomando fuerzas, prosiguió:
+
+--¡Oh fragilidad de las cosas mundanas!...No temamos al qué dirán. Sobre
+todo, yo no creo que ese hombre sea un libertino. (Elías había entrado,
+y escuchaba con mucha atención á la devota.) Tiene buen corazón, y si ha
+cometido algún error es por falta de experiencia y de guía. Pero yo le
+he comprendido bien, y sé que se enmendará, si ya no se ha enmendado, y
+está derramando lágrimas ocultamente por sus yerros pasados. Que venga.
+
+Elías no la dejó concluir. Arrebatado de entusiasmo, alzó los
+brazos y gritó:
+
+--¡Lázaro, Lázaro!
+
+Antes que Lázaro llegara, el realista se lanzó fuera, y le trajo ó, más
+bien, le arrastró.
+
+--Arrodíllate ahí--le dijo con voz fuerte, presentándolo ante la
+devota.--Arrodíllate delante de esa santa. Ha dicho que tienes
+buen corazón.
+
+Lázaro estaba perplejo, las dos viejas absortas, la devota satisfecha y
+Elías entusiasmado. Que quieras, que no, el joven tuvo que hincarse.
+
+--Híncate, hombre, híncate--dijo el tío.--Ahora bésale la mano.
+
+Lázaro, que sin darse cuenta obedecía las órdenes violentas de su tío,
+besó respetuosamente la mano de la santa, y la tuvo estrechada un
+momento entre las suyas.
+
+--Prostérnate ante la virtud--decía Elías;--tú, pecador indigno de ser
+perdonado. Ha dicho que tenías buen corazón. No, señoras: no lo tiene.
+
+Doña Paulita hizo esfuerzos heroicos para aparecer con cierta dignidad
+arquiepiscopal en el momento en que Lázaro le besaba la mano,
+arrodillado ante ella; pero su decoro de santa fué vencido por lo mucho
+que empezaba á tener de mujer. Cuando sintió los labios del joven
+posados sobre la piel de su mano, tembló toda, se puso pálida y roja con
+intermitencias casi instantáneas, y una corriente de calor ardientísimo
+y una ráfaga de frío nervioso circularon alternativamente por su santo
+cuerpo, no acostumbrado al contacto de labios humanos.
+
+Después de una pausa, principió á recobrar su aplomo y dijo:
+
+--¡Qué locura! ¡Santa yo! Levántese usted, caballerito (no se atrevió á
+decir _joven_.) No he dicho más sino que confío en que tendrá buen
+juicio y se enmendará.
+
+--¿Pues no ha dicho que te perdona las faltas que has cometido? ¡Qué
+virtud! ¡Qué heroísmo cristiano!--exclamó Elías.--¿No te anonadas? Pero,
+hombre, levántate: ¿qué haces ahí de rodillas?
+
+El joven se levantó, mientras Paz ponía fin á esta vehemente y
+conmovedora escena, diciendo fríamente y con desdén: "Vámonos".
+
+--Prepárate á acompañar á estas señoras--dijo Coletilla.
+
+Al estudiante le contrarió mucho este mandato. El había oído decir en la
+mesa aquella mañana que Clara no iría á la procesión, y había formado
+sus proyectos para verla aquel día. La obligación de acompañar á las
+tres señoras le pareció la mayor desgracia que podía ocurrirle aquel
+día. ¿Pero cómo era posible resistir á las órdenes de aquel tirano?
+Lleno de despecho tomó su sombrero y bajó con las tres ilustres ruinas,
+que se llevaron una de las llaves de la casa, dejando á Clara la
+consigna de no salir del cuarto. Elías, que quedaba también en la casa,
+tenía la otra llave.
+
+No hacía cinco minutos que las Porreñas navegaban hacia la calle de
+San Mateo, cuando llegó el abate Carrascosa muy presuroso y tocó á
+la puerta.
+
+Elías bajó á abrirle.
+
+--Venga usted, amigo; venga usted al momento--le dijo con agitación.
+
+--¿Pero á donde, hombre, á donde? Está la casa sola. No puedo salir.
+
+--¿Que no puede usted salir?-dijo el abate asombrado.--Pues buena la hace
+usted si no sale al momento y viene conmigo á donde yo le lleve.
+
+--¿Pues qué hay, Carrascosa?
+
+--Venga usted, y hablaremos por el camino.
+
+--Hombre, la casa....
+
+--Qué casa ni qué ocho cuartos. Cierre usted y vámonos.
+
+--Queda aquí esa muchacha.
+
+--Pues déjela usted encerrada y venga, porque esto no es cosa para
+andarse con peros....
+
+--¿Pero qué hay? Sepámoslo.
+
+--Hay que si usted no viene ahora mismo conmigo á la _Fontanilla_ ... ya
+sabe usted ... el club de esos muchachuelos.... Si usted no viene
+conmigo, va á haber un conflicto.
+
+--¿Pero qué es ello, hombre?
+
+El abate no había inventado de antemano la mentira que necesitaba
+emplear para salir de la casa de Elías: así es que se vió aturdido por
+un momento; pero su astucia frailesca no le faltó.
+
+--Pues parece que esos chicos están alborotados, y dicen que usted
+les ha engañado: que usted no tiene poderes de ... de aquella
+persona; que usted....
+
+--¿Que no tengo poderes?--dijo Elías.--Cuidado con los niños.
+¡Liberalitos al fin!
+
+--Y parece que quieren armar un alboroto esta noche--dijo Carrascosa,
+seguro ya de la mentira que había de encajarle.
+
+--¡Esta noche!--exclamó Elías, llevándose las manos á la cabeza. ¡Esos
+chicos están locos! Lo van á echar todo á perder.... Pero quién les ha
+dicho que esta noche. ¡Vaya con los niños! Pero voy allá al momento.
+
+--Venga usted, porque si tarda....
+
+--Voy, voy al momento. Cerraré la puerta y me llevaré la llave. No
+importa. Las señoras tienen otra.
+
+--Vamos.
+
+El abate había conseguido su objeto, que era alejar á Coletilla de la
+casa aquella tarde, para que Clara se quedase sola. En tanto las
+esfinges se acercaban al término de su viaje, y Lázaro las seguía,
+revolviendo en su mente el plan que en un momento de colérica
+inspiración había concebido. Consistía este plan en dejar á las tres
+ruinas en medio de la calle, cuando ellas estuvieran más distraídas con
+la procesión, y volver atrás. Pero esto tenía sus inconvenientes. ¿Cómo
+entraba en la casa? ¿Rompiendo la puerta? ¿Y su tío que estaba dentro?
+Terrible era aquella situación. ¡Vivir con ella y no verla! Oir que
+continuamente imputaban á aquella infeliz faltas y crímenes inauditos, y
+no poder acercarse á ella y preguntarle. "¿Qué has hecho?".
+
+Las tres Porreñas marchaban acompasada y pomposamente, sin proferir una
+palabra. Así llegaron á la casa desde donde habían de ver pasar la
+procesión, que era la casa de un clérigo llamado don Silvestre
+Entrambasaguas y de su hermana doña Petronila Entrambasaguas.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVIII
+
+
+
+#El ridículo.#
+
+
+Era don Silvestre un clérigo carilleno, bien cebado, grasiento, avaro,
+de carácter jovial, algo tonto, mal teólogo y predicador tan campanudo
+como hueco. Su hermana era una dueña quintañona, gruesa y muy pequeña,
+con la nariz del tamaño de una almendra y del color de un tomate,
+abultadísimo el pecho, y el talle y las caderas tan voluminosas que le
+daban el aspecto de un barril. Las tres ruinas aristocráticas no
+hubieran nunca descendido en sus buenos tiempos á tratarse con aquel par
+de personas de baja extracción (porque eran hijos de un tocinero de
+Almendralejo, y él cuidó cerdos en las dehesas de Badajoz hasta que
+entró en el Seminario); pero en los tiempos de decadencia podían
+visitarse y tratarse, aunque siempre con cierto decoro, y estableciendo
+tácitamente la diferencia de las antiguas jerarquías. Se habían conocido
+en el locutorio de las Góngoras, en cuyo convento existía una monja
+perteneciente al linaje de los Entrambasaguas. La amistad de las
+Porreñas y don Silvestre y su hermana llevaba ya cuatro años de mutuas
+cortesías, de mutuas fórmulas urbanas y de confianzas decorosas.
+
+Tomaron asiento las tres, y enteraron á sus amigos de quién era aquel
+joven que _decorosamente_ las acompañaba. María de la Paz, en su afán de
+decirlo todo, expuso, con su lucidez acostumbrada, que aquel caballerito
+había estado en el camino de la perdición á causa de las malas
+compañías; pero añadió que ellas le protegían, y esperaban lograr
+traerlo al buen camino.
+
+--¿De dónde eres, muchacho?--dijo el padre, que era muy brusco, muy
+francote, y trataba de _tú_ á todo el mundo.
+
+--De Ateca, en Aragón.
+
+--¿Ateca? ¡Buena tierra! ¡Buenos torreznos! ¡Buena fruta!... ¿Y no
+estudias, hombre, no estudias?
+
+--Sí, señor: estudio para abogado.
+
+--¡Bueno está eso!--dijo el clérigo con risa brutal. ¡Abogado! ¿De qué
+sirve eso? ¿Por qué no estudias Teología y Cánones?
+
+--Algo de eso estudié en Zaragoza.
+
+--¡Zaragoza! ¡Buena tierra! Buen carnero, buen lomo; pero no como en mi
+tierra, en Extremadura ... porque yo soy extremeño. Dime, ¿por qué no
+has estudiado para cura?
+
+--Porque no tengo vocación para esa carrera.
+
+Doña Paz hizo un gesto de sorpresa y reprobación, como si el joven
+hubiera dicho una gran irreverencia. Después, acumulando en su rostro
+todos los rasgos de desdén y acritud de su gran repertorio, dijo:
+
+--¡Ah! señor don Silvestre, con mucha razón le sorprenden á usted los
+despropósitos de este joven; pero no tiene usted en cuenta que ha
+vivido hasta hace poco en el más lamentable extravío. Ya se corregirá;
+hay una persona que ha tomado á cargo su educación, y creemos que
+logrará el intento.
+
+--¡Que no tenía vocación!--exclamó Entrambasaguas con voz de
+trueno:--eso es una irreverencia.
+
+El estudiante bajó los ojos aturdido ó indignado. Después miró como
+único consuelo á la devota, por ver si, como otras veces, salía á
+defenderle; pero la devota, que miraba también con atención
+contemplativa, pensaba en otra cosa que en defenderlo.
+
+--Mi señora doña Paulita--dijo el clérigo dirigiéndose á la _rosa
+mística,_--¿sabe usted que he leído el libro _De albigensium
+erroribus_, y estoy conforme con lo que dice el Padre Paravicino, que
+_pietas in pietate contra ecclesia nulla contemnere pios?_ ¿Qué le
+parece á usted esta opinión? Porque _a doemonio numquam salus
+inveniatur_. Vamos, diga usted que es gran teóloga.
+
+Paulita no contestó; y otro menos bruto que el Padre Silvestre
+hubiera comprendido que aquella extemporánea consulta teológica la
+contrariaba mucho en tal momento. El instinto femenino se sublevó
+allí contra toda la unción consuetudinaria de la santa. No contestó,
+y ¡cosa singular! la que siempre se había ruborizado cuando en
+presencia de los curas le hablaban de cosas mundanas, se ruborizaba
+ahora porque la hablaban de Teología.
+
+--Yo no sé ... yo no entiendo ... yo no he leído ese libro--contestó al
+fin, viendo que el majadero de Entrambasaguas repitió su pregunta,
+adornada con dos ó tres festones más de latín.
+
+--¿Pues no me lo recomendó usted aquel día que hablamos en el
+locutorio de las monjas con el obispo de Calahorra, cuando dijo usted
+aquello de San Dionisio Areopagita, que empieza ...? ¿A ver cómo
+empieza? ¿No se acuerda?
+
+--Yo no--dijo la devota, muy colorada y muy inquieta, por no hallar
+pretexto para mudar de conversación.
+
+--¿Pero no me recomendó usted ese libro _De albigensium erroribus?_ Si
+me dijo usted que era lo mejor que se había escrito ...--insistió el
+majagranzas del clérigo.
+
+Un rumor popular y el áspero tañido de los fagotes vinieron á sacar de
+apuros á nuestra amiga anunciando la procesión. Se dispuso ocupar
+inmediatamente los dos balcones: en uno se colocó el clérigo con María
+de la Paz y Salomé; en otro se colocó la gorda, doña Paulita y Lázaro.
+Un enorme tiesto, donde crecía con extraordinaria lozanía una adelfa,
+estorbaba la comodidad de estas tres personas. La gorda estaba en medio,
+y era imposible acomodarse con holgura á causa de doña Petronila y de la
+adelfa. Pero al fin, después de mil cumplimientos, la devota se encontró
+en medio, teniendo á la derecha á Lázaro y á la hermana del clérigo á la
+izquierda.
+
+La procesión empezó á desfilar. El clérigo hablaba por los seis, y
+hablaba tan fuerte, que los transeúntes se quedaban mirando á los
+balcones. Algunos de los curiosos notaron en el rostro de doña Paulita
+una muy grande agitación, y el autor de este libro, que era uno de los
+que pasaban, notó con sorpresa (porqué conocía de oídas su carácter) que
+entre la frente de la dama y los cabellos del joven, no había otra cosa
+que algunas hojas y una flor de la adelfa criada en el balcón. Lázaro no
+atendía al gentío ni á los santos ni á nada. El despecho por encontrarse
+allí mal de su grado le ocupaba todo.
+
+En el otro balcón hacía don Silvestre detallado relato de las cofradías,
+pendones, estandartes, imágenes y corporaciones que iban desfilando.
+Salomé ostentaba en su muñeca el ridículo, que caía sobre el antepecho
+del balcón, ofreciendo al asombro del numeroso público los vivos colores
+de sus mostacillas azules y de sus lentejuelas doradas. Era el tal
+ridículo primorosa obra, en cuya elaboración tomaron parte las delicadas
+manos de su dueña; obra del siglo pasado y del año 94, en que la dama lo
+lució en los paseos de la Florida los días de invierno, con gran
+aceptación de la juventud de entonces. Salomé profesaba mucho cariño á
+aquella prenda, porque le parecía que al ceñirla á su muñeca llevaba
+consigo un amuleto de perpetua juventud.
+
+--Se te va á caer--le dijo su tía, viendo cómo se balanceaba la prenda
+sobre el antepecho del balcón.
+
+--No se cae--dijo Salomé, que gustaba mucho de lucir en las grandes
+solemnidades aquel mueble hereditario, y creía que desde la calle hacía
+un efecto magnífico.
+
+La ordenada turba de monagos, clérigos, cofrades, archicofrades y
+penitentes seguía desfilando. La gorda y su hermano se hacían lenguas
+cada vez que pasaba un estandarte, una cruz. El codo de Lázaro tocaba el
+codo de la devota, y ésta tenía cruzadas las manos, y la cabeza
+inclinada á un lado, porque sin duda le halagaba el suave roce de las
+adelfas. Después se pasó la mano por los ojos como si se apartara un
+velo imaginario.
+
+Cuando la procesión estaba en su lleno, digámoslo así, un grito
+resonó en el balcón inmediato. ¡Oh dolor! El ridículo de Salomé había
+caído á la calle.
+
+--¡Y está en él la llave de la casal--dijo Paz con terror.
+
+Lázaro no necesitó oír más; su determinación fué rapidísima. Se quitó
+del balcón, y dijo vivamente:
+
+--Voy á buscarlo.
+
+El ridículo cayó sobre las cabezas de los transeúntes; pasó de mano en
+mano, y fué arrastrado por la multitud do tal modo, que un momento
+después de caído estaba á gran distancia. Lázaro, que vió esto, bajó
+rápidamente, llegó á la calle y atravesó, con mucho trabajo, por entre
+la multitud. Su determinación era decisiva.
+
+--¡Qué feliz coincidencial--decía para sí.--Allí está la llave: la tomo,
+corro á la casa, abro; el viejo debe estar arriba durmiendo la siesta:
+entro, la veo, la hablo, la digo ... qué sé yo lo que le voy á decir ...
+y me vuelvo á escape. Si las viejas sospechan, inventaré cualquier
+mentira. No hay más remedio.
+
+Al fin llegó jadeando y con mucha fatiga al extraviado ridículo. Lo
+tenía una mujer que lo estaba registrando, y viendo, que no contenía
+cosa de valor, no parecía mostrar gran empeño en conservarlo. Lázaro lo
+tomó. El oleaje del gentío le había llevado á gran distancia de la casa
+de Entrambasaguas. Desde el balcón no podían verle. No dudó más, y echó
+á correr por una de las calles transversales hacia la casa.
+
+La ansiedad propia de la situación y la marcha precipitada le agitaron
+de tal modo, que tuvo que detenerse para respirar. Por fin la vería sin
+duda. Llegó á la casa, entró, subió la escalera; pero antes de
+resolverse á abrir se detuvo, y necesitó apoyarse en la pared, porque la
+agitación le había quitado las fuerzas. Pensó que ella se asustaría al
+verle entrar tan descompuesto, al sentir abrir la puerta. Por fin, con
+la mayor cautela, puso la llave en la cerradura, le dió vueltas y abrió
+muy quedo. Entró, volvió á cerrar y dió algunos pasos. Era ya tarde: la
+casa estaba obscura; no veía nada. Anduvo á tientas un rato. Al fin
+distinguió los objetos, y siguió por el pasillo.
+
+Silencio sepulcral reinaba en la casa. "Sin duda don Elías duerme
+arriba"--pensó, y siguió andando hasta acercarse á la puerta del cuarto
+donde Clara debía estar. "Para que no se asuste" pensó Lázaro, trémulo
+de emoción, como quien va á cometer un crimen,--lo mejor será
+acercarme á la puerta y llamarla muy quedito. "Así no se asustará."
+Avanzó más, llegó á la puerta, y tomando aliento para pronunciar las
+dos sílabas de aquel nombre que amaba tanto, se paró, y con voz baja y
+conmovida dijo: "Clara."
+
+Pero en el instante mismo en que pronunció esta palabra, se estremeció
+de sorpresa y terror. Un frío intenso circuló por todo su cuerpo; toda
+la sangre se le agolpó al corazón, que latía con violencia
+desenfrenada, y quedó inmóvil como estatua junto á la puerta. En el
+momento de pronunciar el nombre de Clara, había sentido dentro de la
+habitación una voz de hombre, una voz de mujer y pasos precipitados.
+Pronto veremos lo que hizo.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIX
+
+
+
+#Las horas fatales.#
+
+
+A las cuatro de aquella tarde, cuando, después de salir las tres damas,
+Clara se encontró sola, quiso satisfacer su curiosidad leyendo la carta
+que le había dado el abate; pero observó que Elías andaba por el
+pasillo: tuvo miedo, y la guardó. Media hora después, habiendo Coletilla
+salido con Carrascosa, se quedó sola, enteramente sola y encerrada.
+Entonces abrió la carta. Era sin duda de Lázaro, y casi sabía punto por
+punto lo que había de decir. Pero su sorpresa fué grande cuando miró la
+firma y vió: _Claudio_.
+
+--¡Claudio! ¿quién es Claudio?--exclamó con la mayor confusión.
+
+La carta decía así:
+
+"Ya te he devuelto, amiga mía, á ese joven prisionero á quien tanto
+quieres. Yo le he sacado de la cárcel, donde el infeliz estaba á punto
+de morirse de hambre y de frío; le he sacado tan solo porque es tu
+amigo. Ya sabes que tú y yo somos también verdaderos amigos. Ese joven
+parece que te quiere bien; pero no como yo, que te idolatro; y tan
+desventurado soy ausente de ti, que hoy voy á intentar verte y hablarte
+entrando por una casa vecina. No te llame la atención: estoy decidido.
+Por mí han salido esas tres viejas; por mí ha salido Elías; por sí ha
+salido Lázaro. Estás sola y encerrada; encerrada para todos menos para
+mí, que te veré esta tarde. No tengas miedo: sólo quiero verte y
+hablarte. Te lo asegura, te lo promete el que te adora.--_Claudio_."
+
+--¡Claudio!--dijo Clara doblando la carta:--¿quién es este hombre?
+¡Y quiere entrar aquí! ¡Jesús, qué miedo! ¿Qué debo hacer? ¿Cerrar
+las puertas?
+
+Clara empezó á temblar de miedo; no podía tomar resolución ninguna. Por
+fin evocó todo su valor: se dirigió á la puerta que daba al pasillo, y
+le echó el cerrojo; después corrió á la puerta que comunicaba con la
+habitación inmediata con intento de cerrarla también; pero ya era tarde,
+porque Bozmediano entró muy tranquilo en el cuarto.
+
+--¡Jesús!--exclamó Clara, retrocediendo con espanto. Váyase usted, por
+Dios. ¡Qué atrevimiento! Pero no pudo seguir, y se echó á llorar.
+
+--¡Váyase usted.... Si vienen.... Por Dios, señor caballero (no se
+acordaba del nombre). Váyase usted.... Usted es muy bueno y me dejará
+sola. Si vienen ahora, ¿qué van á decir?
+
+--No vendrán: tranquilízate--dijo Bozmediano algo contrariado por aquel
+recibimiento.--Somos ya verdaderamente amigos. Hoy vengo á hablarte, á
+verte. Ya sabes que me he declarado tu protector.
+
+En el sistema amatorio de Bozmediano estaba el tutear á las muchachas á
+la tercera entrevista.
+
+--Yo no quiero que usted me proteja. Si estoy muy bien aquí--afirmó
+Clara con angustia.
+
+--¿Bien aquí?--dijo el militar, cerrando los puños. ¿Bien aquí? Como que
+voy á ahorcar á esas tres arpías que te están martirizando. Cuando
+pienso que un viejo fanático y tres mujeres ridículas están hoy en el
+mundo sólo para mortificarte y asesinar lentamente á la más noble y
+amable criatura que ha nacido.
+
+--Si á mí no me atormentan--dijo Clara, cuya atroz inquietud se
+manifestaba en un llanto entrecortado, que acobardó por un momento al
+galán aventurero.--Váyase usted, por Dios, yo se lo ruego, se lo pido
+por Dios y todos los santos.
+
+--¿Irme sin ti? Eso no puede ser.
+
+--Jamás consentiré yo en salir con usted--exclamó la joven con
+resolución.--Váyase usted, señor caballero (otra vez no se podía acordar
+del nombre): usted es muy bueno, yo lo sé. Pero si tarda un momento más
+en marcharse, le odiaré toda mi vida. Váyase usted, por piedad.
+
+--Y si me voy, ¿qué va á ser de ti, pobrecilla?--dijo Bozmediano con
+melancolía.--Si yo te abandono, ¿qué va á ser de ti en poder de estos
+cuatro demonios? ¿Cómo he de consentir el crimen espantoso de este
+encierro, de esta soledad, de este marasmo, de esta tortura lenta que te
+aplican esas infames? No, Clara: tú me conoces muy bien en las pocas
+veces que me has tratado para saber que yo no puedo consentir tal cosa.
+Si yo te abandono, pasará un día y otro día sin que nadie se atreva á
+hacer cosa alguna para salvarte. Ese joven, á quien yo he sacado de la
+cárcel, tiene una imaginación disparatada; pero no resolución ni ánimo
+para sacarte de penas. Esta es la verdad: no esperes nada de quien nada
+puede ni nada sabe hacer por ti. Créeme: no tienes más esperanza que yo.
+Y por mi parte, seguro estoy de que no te opondrás á mi resolución, que
+no tiene más objeto que tu felicidad.
+
+--Pero si yo no quiero que haga usted mi felicidad dijo Clara más
+inquieta.
+
+--Pues entonces, ¿quién la va á hacer? Huérfana, sola en el mundo,
+rodeada de enemigos y de malvados, sin que haya nadie que se interese
+por ti....
+
+--¡Oh!--dijo la huérfana vivamente, creyendo encontrar un gran
+argumento:--sí, sí tengo quien se interese.
+
+--No, no lo creas, no. Ese joven no hará nada: le conozco, conozco su
+carácter. La prueba es que vive aquí hace días, que sabe tus
+sufrimientos y nada ha hecho por aliviarlos. ¿Ha intentado algo? No: yo
+sé que no. No se atreve.
+
+--¿Que no se atreve? Sí, sí ... Pero váyase usted, por Dios. Si
+vienen ... No se detenga usted un momento más; yo se lo ruego. Me va
+usted á perder.
+
+--Clara, Lázaro no hará nada por ti. Su imaginación está embebida en la
+política. No esperes nada de él.
+
+--Sí, sí espero: me salvará. Estoy segura de ello--dijo
+dolorosamente la joven.
+
+--¿Por dónde lo sabes?
+
+--El mismo me lo ha dicho.
+
+--¿El? No puede ser. Yo dudo que haya podido verte, según me han dicho.
+
+--Pero me verá, me salvará. Yo no necesito de usted.
+
+--Sí necesitas de mí. Tengo esa vanagloria, única recompensa del grande
+amor que te tengo--dijo Bozmediano con expresión clarísima de verdad.
+
+--Pero si yo no le quiero á usted ni le puedo querer. No le he visto más
+que dos veces, y eso sin mi licencia.
+
+--Ese poco tiempo ha bastado para que te quiera yo.
+
+--Yo se lo agradezco á usted; pero cuando se vaya dijo la huérfana.--¡Qué
+modo tan raro tiene usted de favorecerme, asustándome de esta manera y
+comprometiéndome! ¡Ah! Váyase usted, por Dios. Van á llegar y le van á
+ver aquí. ¡Jesús, qué hombre!
+
+--No vendrán. La procesión es larga.
+
+--¿Pero si viene él?
+
+--¿Quién es él?
+
+--El viejo.
+
+--Ese primero muere que venir.
+
+-¿Pero si le ve á usted la vecindad? Y, sobre todo, aunque no le vean
+... Yo no quiero que esté usted más tiempo aquí; no le quiero ver.
+
+Clara estaba tan consternada y era tan resuelta su actitud, que
+Bozmediano empezó á dudar del éxito de su aventura, y estuvo un
+rato indeciso.
+
+--Clara--prosiguió sentándose con familiaridad,--tu no me conoces. No
+sabes de lo que yo soy capaz. Yo soy capaz hasta de sofocar mis
+sentimientos haciendo por tu felicidad el sacrificio de la mía. Tú no me
+conoces, ni aciertas á juzgarme, ni ves en esta empresa que acometo otra
+cosa que una intención dañada y vil. Si viera junto á ti á alguna
+persona capaz de sacarte de esta miseria, no me opondría á que me
+dijeras, como me has dicho, que no me quieres ver. Yo dejaría entonces á
+otro el orgullo de quererte y hacerte feliz; pero esto no es posible. Tu
+situación es tan desesperada, que quiero salvarte á pasar tuyo,
+arrostrando hasta tu ingratitud, que es lo que más temo. Si me ves aquí,
+es porque nadie existe en esta casa que pueda ampararte.
+
+--Bien: yo lo agradezco, señor caballero; pero déjeme usted. ¡Ay! Si
+Lázaro sabe que ha estado usted aquí....
+
+--Si lo sabe, nada le importa. El no piensa más que en política; ni en
+aquella cabeza hay la discreción y la astucia que tú necesitas para
+salir de aquí. En aquel corazón no caben más que las desenfrenadas y
+vulgares pasiones del pueblo, capaces tal vez de un hecho notable, pero
+inútiles para consolar á un ser débil y delicado.
+
+--Sí, él me salvará: yo lo sé--repitió Clara un poco menos asustada y
+más triste.--No, no lo esperes.
+
+--Sí, lo espero. ¿Por qué no lo he de esperar? ¿Por qué me dice usted
+eso? ¿Qué sabe usted lo que él puede hacer por mi?
+
+--¿Pero es posible que le quieras tanto?--dijo Bozmediano, que no creía
+encontrar tanta firmeza.
+
+--Sí, le quiero. Pero usted, ¿á qué me pregunta esas cosas?
+
+--Lo pregunto por saberlo--dijo con mucha calma el militar.--Ahora
+repito que tú no sospechas de qué acciones soy yo capaz. ¿Creerás que es
+posible, si me pruebas que le quieres tanto, que yo le comprenda en esta
+protección generosa que te consagro, y me interese por los dos tanto
+como ahora me intereso por ti? Pero falta una condición para esto. Dudo
+mucho que él te quiera como tú mereces, y si es como yo sospecho, le
+creeré un hombre indigno y le apartaré de ti cuanto pueda. Le saqué de
+la cárcel para probarte que procedo en estas cosas, como en todo, con
+buena fe y caballerosidad. Cuando te vi por primera vez, y comprendí lo
+que era tu vida, la poca esperanza de tu porvenir y la bondad de tu
+corazón, me dió tanta lástima, que ... no sé ... casi te amé desde aquel
+momento como ahora. Para mí fué entonces el amor tan poco egoísta, que
+no entraba para nada mi persona en las cavilaciones que día y noche
+ocupaban mi imaginación. Después supe que existía, un joven á quien tú
+querías mucho; supe que este joven estaba preso y le puse en libertad
+por ti y para ti. Nunca tuve intención de apartaros á los dos; al
+contrario, mi deseo era uniros si él lo merecía. Pues bien: yo me he
+convencido de que él no merece tal cosa y es indigno de ti. Clara no
+supo qué contestar á estas palabras. Y á la verdad que no era fácil
+conocer si tan elocuente expansión de bondad y afecto era verdadera ó
+simplemente un ardid galante de los que también usan los seductores.
+
+--Sí; pero entre tanto--dijo la muchacha,--usted me compromete; usted me
+pierde para siempre. Si viene alguno de la casa y lo ve, ó descubre que
+ha entrado aquí....
+
+--Nadie lo puede descubrir.... ¿Pero es cierto, Clara que quieres
+tanto á ese muchacho?--dijo Bozmediano, queriendo imprimir á sus
+palabras cierto tono de jovialidad, que estaba muy lejos de tener en
+aquel momento.
+
+El joven galanteador había errado el tiro; el aventurero de amor creyó
+que había deslumbrado á Clara con la conversación de sus dos primeras
+visitas. "Y era que tenía muy alta idea de sus propias dotes personales
+para dudar de que una muchacha sencilla, educada por un fanático, y sin
+conocer otras pasiones que las vulgares inclinaciones de aldea, pudiera
+resistir á ellas. Creyó asimismo que el hecho de poner en libertad al
+que podía considerar como rival, influiría mucho en el ánimo de la
+huérfana. El había empleado otras veces con mucho éxito procedimientos
+parecidos. Además, Lázaro le había parecido algo brusco, poco amable,
+poco digno de ser amado, poco interesante."
+
+--Sí--contestó Clara,--le quiero. Se lo juro á usted, que dice que me
+tiene amistad.--¿Y le quiere usted mucho?--Mucho. Vaya, ahora se puede
+usted marchar. El militar se quedó muy pensativo. Vióse un poco ridículo
+en aquella situación; pero siempre triunfaba de su amor propio la bondad
+de su corazón. En aquel momento pensaba en renunciar por completo á todo
+y tratar por cualquier medio de contribuir á la felicidad de los dos
+muchachos.
+
+--¿Pero no se marcha usted?--dijo Clara, volviendo á su inquietud.
+
+--Sí, me marcho ya. Pero ... no--añadió con determinación,--no puedo
+consentir que te quedes en este sepulcro. Me parece que si te dejo aquí
+no he de verte más. Pero ese hombre, ese exaltado, ¿en qué piensa? ¿qué
+hace? ¿cómo tiene alma para verte en poder de esas arpías, y no pegar
+fuego á esta casa maldita?
+
+--El me quiere--dijo Clara, resuelta á decir todo lo que pudiera
+determinarle á marcharse.
+
+--No: te dejará morir de hastío en esta cárcel. Lo sé; conozco bien
+á ese loco.
+
+--¡Oh! se interesa por mí: estoy segura de ello.--¿Nada más que eso? ¡Se
+interesa!--Padece mucho al verme así--exclamó Clara con dolor.
+
+--¡Oh! Las tres pécoras de esta casa me la han de pagar. ¿Pero es cierto
+que te mortifican?
+
+--¡Oh! me consumo--dijo Clara sin poder contener una triste franqueza.
+
+--¡Malditas! ¿Pero ese hombre, qué hace?
+
+--Hará mucho, hará lo que pueda. Es pobre....
+
+--¡Pobre!--dijo él muy pensativo.--¿Y qué esperas de una persona que
+sólo podrá hacerte más infeliz? ¡Oh, juro que si ese joven no te
+corresponde, me la ha de pagar! Bozmediano se levantó. En aquel momento
+la palidez de Clara aumentó súbitamente, porque creyó que sentía abrir
+la puerta de la escalera; pero Claudio la tranquilizó diciéndole que se
+equivocaba.
+
+--No temas nada--dijo prestando atención;--nadie puede venir.
+
+--¿Pero á qué está usted aquí más tiempo?--dijo ella, repuesta del
+susto.--¿No le he dicho ya lo que quería saber?
+
+--Sí, y me voy. Ahora sí, me voy; pero es para volver.
+
+--¿Otra vez?
+
+--Sí: insisto en creer que no hay para ti más esperanza que yo. El
+marcharme ahora no quiere decir que te abandone, no. Me voy para
+ocuparme de ustedes; yo me enteraré de lo que vale ese muchacho. Si no
+es digno de ti....
+
+En este momento una voz apagada, trémula y conmovida pronunció
+distintamente en el corredor la palabra "Clara".
+
+La joven se quedó petrificada de espanto, y la mirada que dirigió á
+Bozmediano hizo comprender á éste cuánto la había comprometido. El galán
+creyó que el mejor partido que podía tomar era marcharse muy quedo,
+seguro de que la persona que había dicho "Clara", con voz que no
+conoció, no podía haberle sentido. Hizo señas á la huérfana de que
+callara, y se dirigió rápidamente, y con mucha cautela, á la puerta por
+donde había entrado. La joven no se movía, y sólo en sus facciones se
+podía conocer su gran turbación.
+
+Bozmediano salió. La voz dijo más fuertemente: "Clara, Clara, abre."
+Era la voz de Lázaro. El sintió desde fuera que había un hombre en
+el cuarto; sintió sus pasos al huir. Después oyó en lo más interior
+de la casa ruido como de un mueble que cae, y corrió allá frenético
+de indignación y sobresalto. Entró en el comedor, luego en un
+pequeño pasillo que daba á un patio, subió la escalera que conducía
+al piso segundo y á la buhardilla; pero al llegar arriba, ya
+Bozmediano había desaparecido, y sólo pudo ver un bulto que se
+ocultaba, cerrando vivamente una puerta desconocida. También le
+pareció ver la figura diabólica del abate en el momento brevísimo en
+que la puerta estuvo abierta.
+
+--¡Bandidos!--gritó con voz terrible. Nunca, había sentido impresión tan
+fuerte. Trató de derribar aquella puerta misteriosa; pero manos muy
+fuertes lo impedían de la otra parte. Bajó como un loco, volvió al
+comedor, entró en la alcoba de la devota por donde mismo había entrado
+Bozmediano, y pasó al cuarto donde estaba Clara. Encontróla temblando,
+con los ojos llenos de lágrimas.
+
+Cuando le vió entrar, la infeliz dijo, casi sin poder articular
+las palabras:
+
+--¡Ah! Lázaro, Lázaro, oye ... te diré ... espera. Pero la voz se le
+anudó en la garganta, y no pudo hacer otra cosa que llorar como un niño.
+
+--¿Qué me vas á decir? Calla--exclamó Lázaro con voz colérica.--Calla, y
+no hables más delante de gentes. ¿Aquí quién estaba...? ¡Ese militar...!
+¿Pero es cierto lo que dicen...? Yo no lo había querido creer,
+aunque lo creían todos. Clara, Clara, ¿qué ha sido de ti, qué has hecho?
+¡Yo no lo quería creer! Si todos los santos del Cielo me lo hubieran
+jurado hace un mes, les hubiera dicho que mentían. Pero ya lo he visto,
+ya lo he visto.
+
+La huérfana lloraba como si fuera culpable ... Por fin pudo decir:
+
+--Por Dios, escúchame. Yo te contaré.--¿Qué me vas á contar?--dijo él
+más colérico.--Pero si voy á matar á ese hombre ... ¡Oh! Clara--añadió
+transformando su ira en intenso dolor.--¿Cómo has podido tú ...? Yo estoy
+loco, sin duda. Lo que he visto es una locura.
+
+--No ... yo te explicaré--le dijo ella recobrando su valor.--Ese hombre,
+yo no lo conozco ... Un día entró en casa ... me dijo....
+
+--No me hables, no me mires ... Todo lo he sabido. ¿Por qué mi tío te
+puso en esta casa? ¿Qué hiciste allá? ¿Por qué estas señoras te tienen
+encerrada y sin ver á nadie? ¿Qué has hecho? No te puedes disculpar, no.
+Soy un necio si hago caso de las disculpas que me vas á dar. Bastantes
+pruebas he tenido. ¡Y fuí tan ciego que nada quise creer! ... Nada más
+debo decirte ... ¿Por qué te he conocido? Mía es la culpa; no tengo
+derecho para acusarte. Eres libre. Adiós.
+
+Y salió muy á prisa sin esperar respuesta. Salió como un demente, y dió
+muchas vueltas por la casa sin saber á dónde iba. Si en aquel momento
+se le hubiera presentado su tío, reprendiéndole con su impertinencia
+acostumbrada, Lázaro le hubiera atropellado, le hubiera maltratado,
+hiriéndole tal vez. Al fin llegó á la puerta, trató de recobrar su
+serenidad, abrió y bajó. Una vez en la calle, sintió el corazón tan
+oprimido, que le fué imposible dejar de llorar.
+
+Pero no le faltó calma hasta el punto de olvidar que las viejas le
+esperaban, y que su ausencia podía aumentar la gravedad de aquella
+aventura. Dirigióse á la calle de San Mateo, procurando por el camino
+dominar su agitación y disimular todo lo posible. Después de atravesar
+varias calles sin acertar con lo que buscaba, llegó á la casa de los
+Entrambasaguas. Felizmente aun duraba la procesión. Entró en la casa,
+subió y halló á Salomé en extremo impaciente, mientras María de la Paz
+se hallaba en un estado de irascibilidad terrible.
+
+--Ha tardado usted más de una hora: ¿dónde ha ido usted?--exclamó
+mirando al joven con recelo.
+
+--Señora ... señora ...--dijo Lázaro balbuciente,--no he podido ... Se
+ha agolpado la gente en la calle ... y me he encontrado entre la
+multitud sin poder volver. Después una mujer cogió el ridículo y echó á
+correr por esas calles. Ya se ve: tuve que seguir tras ella, y casi no
+la alcanzo.
+
+--Vamos, caballerito ... Si ha estado despejada la calle desde
+hace una hora.
+
+Salomé se apoderó de la prenda que creía perdida, y registró á ver si
+faltaba algo.
+
+--Sin duda se ha ido á perorar á algún club--dijo cuando vió que nada
+faltaba y que lo era imposible reprender á Lázaro por otro motivo.
+
+--¡Hombre, hombre!--dijo Entrambasaguas:--¿también tú charlas en los
+_clubes_? Eso es una iniquidad: mira que te condenas.
+
+La devota no dijo nada: pudo su admirable instinto, que recientemente
+había adquirido extraordinaria fuerza, comprender que á Lázaro le había
+pasado algo durante su ausencia. No llegó á sospechar lo que fué, ni
+dónde fué; pero pensó mucho en aquello, mientras las últimas figuras de
+la procesión desfilaren por la calle.
+
+--¡Ay! vámonos, que es tarde--exclamó María de la Paz.
+
+--¿Ya se van ustedes?--dijo el clérigo, que no veía la hora de que se
+marcharan, porque desde la cocina llegaban á sus narices los olores de
+la olla de carnero que le estaban preparando.
+
+--Mi señor don Silvestre--dijo Paz,--no podemos detenernos, porque
+ahora no somos libres. Nos hemos echado encima una carga muy pesada: la
+tutela y educación de una joven que nos dará muchos disgustos.
+
+--¿Qué es eso?
+
+--Es una joven desamparada--continuó Paz,--que estaba en casa de un
+amigo nuestro, soltero grave, el cual no podía sufrir sus
+travesuras. Parece que ella es algo levantada de cascos; y viendo
+que no la podía sujetar, nos la entregó para que la corrigiéramos
+... Todo por amor de Dios.
+
+--¿Y les da á ustedes disgustos?--preguntó con oficiosidad la hermana de
+don Silvestre Entrambasaguas.
+
+--Todavía--contestó Paz,--la verdad sea dicha, no se ha portado mal;
+pero yo nunca me equivoco, y cuando á mí se me fija una persona aquí ...
+(y señaló la frente) y aquélla me parece que es una buena pieza.
+
+Lázaro oyó esta apología de su infeliz amiga con toda la atención de que
+era capaz. Pero no se agitó más de lo que estaba, porque era imposible.
+
+--¿Qué tienes, Paula? dijo Paz á la devota, que estaba muy pálida y con
+muestras muy claras de no encontrarse bien.
+
+En efecto: todos la miraron, y notaron en ella las señales de un
+malestar creciente. Tenía los ojos encendidos y el aliento penoso.
+
+--Nada--dijo la devota, queriendo animarse.
+
+--Sin duda se ha constipado en el balcón.
+
+--Sí: corre esta tarde un airecillo, que ya, ya ...--indicó el
+clérigo;--pero váyase usted á su casa, y abrigándose bien....
+
+--Eso no será nada--dijo doña Petronila Entrambasaguas, que estaba muy
+impaciente, porque ciertos olores, venidos en mensaje de la cocina, le
+anunciaban que el carnero se estaba quemando á toda prisa.
+
+Las damas se dirigieron á la puerta. El clérigo se dió un golpe en la
+frente como quien recuerda una cosa importante, y dijo á doña Paulita:
+
+--¡Ah! señora mía, si tuviera usted la bondad de hacerme un favor....
+
+--¿Qué, señor don Silvestre?
+
+--Que se dignara usted repasar un sermón que he escrito y voy á predicar
+en San Antonio el 17 de Enero. Usted que es gran teóloga, y muchas veces
+me ha dado su opinión sobre otros grandes sermones míos, deseo que vea
+ahora éste.
+
+--Yo no entiendo de eso--replicó la santa con repugnancia.
+
+--Sí entiende--dijo Paz complacida.
+
+--¡Qué modestia!--exclamó Entrambasaguas.--La santidad unida al talento.
+Pero yo sé, aunque usted quiera ocultarlo, que es una gran teóloga. Si á
+veces la he estado oyendo con la boca abierta, como si oyera á todos los
+Padres de la Iglesia....
+
+--Deje usted eso--murmuró la devota con visible disgusto.--Yo no
+entiendo de esas cosas.
+
+--Es sobre el tema de la tentación quinta de San Antón. Bien sabe
+usted aquello, cuando el demonio se le presentó en figura de ... de
+muchacha, pues....
+
+Y corrió presuroso á su gaveta, cogió un legajo y se lo entregó á doña
+Paulita, que lo tomó del peor humor del mundo. Cayósele de la mano,
+recogiólo con presteza el predicador, y se lo volvió á dar diciéndole:
+
+--¿Pero está usted mala de veras? Veo que no puede usted tenerse en pie.
+Le tengo dicho que es bueno hasta cierto punto el ayuno, y nada más ...
+y usted siempre en sus trece....
+
+--Esta niña, con sus ayunos y sus penitencias...--dijo María de la Paz.
+
+--¿Quiere usted una taza de caldo?--preguntó el clérigo; y se
+interrumpió antes de concluir, porque su hermana, con tanta presteza
+como disimulo, le tiró del manteo, indicándole la indiscreción de la
+oferta que acababa de hacer.
+
+--Gracias, no es preciso: esto no es nada.
+
+--Recójase usted temprano--dijo la gorda.--No le conviene á usted tomar
+ahora caldo ni cosa ninguna. A casa. Y poniéndole la mano en la frente,
+continuó:--Tiene usted mucha fiebre: á casa pronto.
+
+La comitiva salió. El clérigo cogió el velón en sus robustas manos, y
+alumbró la escalera. Cuando ya estaban abajo, Entrambasaguas gritó
+desde arriba:
+
+--Fíjese usted, señora doña Paula, en aquel pasaje que
+dice: "Cuando en diluvio de soles con corpulenta, corpórea efigie al
+mundo vino...." Por aquello de _corpus corporum in corpore uno_....
+Fíjese usted bien en este pasaje, que tengo algunas dudas
+sobre si....
+
+Doña Paulita no contestó ni miró siquiera al ramplón Gerundiano.
+Salieran á la calle, y Lázaro estaba tan enfrascado en sus pensamientos,
+que empezó á andar, dejando atrás á las dos señoras.
+
+--¡Eh! caballerito--dijo Salomé, que estaba muy biliosa aquella
+tarde,--¿qué manera de portarse es esa? ¿Nos deja solas en medio
+de la calle?
+
+--¡Oh! qué caballero tan cumplido hemos traído--dijo Paz, cuyo
+temperamento sanguíneo tenía aquella tarde, sin causa conocida, una
+irritabilidad inusitada.
+
+Lázaro retrocedió y moderó el pago
+
+--Y bien podría usted--añadió la dama,--portarse mejor delante de las
+personas extrañas. Ni siquiera ha saludado usted á aquellas ... gentes
+(Paz usaba esta denominación general y vaga, para designar á todas las
+personas que por su progenie estaban en escalón más bajo que ella en la
+jerarquía social.) ¡Qué dirán de nosotras! ¡Ah! Paulita, no puede andar.
+Vamos, don Lázaro, dé usted el brazo á mi sobrina. Apóyate en don
+Lázaro, Paula, que estás muy mala. ¡Ah! Triste cosa es llevar por
+acompañante á un caballerito como éste.
+
+El aragonés balbuceó algunas excusas, y dió el brazo á doña Paulita.
+Andando, sintió que la devota pesaba en su brazo como si fuera de plomo.
+Iba muy arrebujada, en su mantón y caminaba con dificultad.
+
+--Va usted muy á prisa--dijo, pesando más fuertemente en el brazo
+del joven.
+
+Lázaro moderó el paso.--Ande usted un poco más--dijo después,
+aligerándose de peso, hasta el punto de que él se sintió arrastrado.
+
+Lázaro avivó el paso.
+
+--¡Qué noche tan clara!--exclamó ella deteniéndose y mirando al cielo.
+
+Lázaro se detuvo y miró al cielo. Las otras dos marchaban detrás á
+alguna distancia.
+
+--Nunca he visto una noche así. Nunca he visto las estrellas brillar
+de ese modo, ni moverse así ... con esa vibración que parece que
+están hablando.
+
+--¡Hablando!--dijo Lázaro muy sorprendido del símil de la santa.
+
+--¿Usted extraña eso?--dijo ella, mirándole con tal fijeza é intensidad,
+que el mancebo creyó que dos estrellas habían bajado á esconderse en los
+ojos de Paulita.
+
+--Sí: ¿no le parece á usted...?
+
+--Señora, yo las veo; pero....--Pues á mí me parece que las oigo.
+
+En esto se cayó al suelo, desprendido de las manos de la dama, el
+manuscrito de Silvestre Entrambasaguas.
+
+--Señora--dijo el joven, inclinándose para recogerlo, observe usted que
+se ha caído este sermón.
+
+--Déjelo usted--exclamó ella con mucha viveza; y tirándole del brazo
+para impedirle que recogiera el manuscrito, avivó después el paso.
+
+--No hay duda--dijo Lázaro para sí.--Esta mujer tiene mucha fiebre; ya
+empieza á delirar.
+
+Y entonces la mujer mística andaba tan á prisa, que bien pronto
+alcanzaron á las dos ruinas mayores. Mas pronto hubo de moderarse su
+ímpetu, y tan despacio iba, que tardó mucho para avanzar veinte pasos.
+Cada vez pesaba más la teóloga en el brazo del estudiante: al llegar á
+la casa, la enferma no podía ya dar un paso, y Lázaro le rodeó con su
+brazo la cintura para impedir que cayera. Erale imposible subir, porque
+la dama se inclinaba á uno y otro lado sin poderse tener. En tanto, el
+joven observaba que tenía demudado el semblante, cerrados los ojos,
+flojos y caídos los brazos; hizo un esfuerzo heroico, la cogió en sus
+brazos y la subió. La cabeza de la enferma descansó sobre sus hombros, y
+Lázaro notó que el contacto de su frente le quemaba el cuello.
+
+--Tiene mucha fiebre--dijo depositándola en el pasillo, porque Paz no le
+permitió que llegara á la alcoba. Entráronla en su cuarto las otras dos,
+bastante alarmadas con tan repentina desazón; pero pronto volvieron más
+tranquilas, y se fueron al comedor á cenar un salpicón que habían dejado
+preparado.
+
+Reinaba en la casa profundo silencio. Lázaro subió la escalera interior
+para irse á su cuarto; y al subir no pudo menos de detenerse, porque
+sintió una voz que le hería el corazón. Era la voz de Clara, que
+preguntaba ó contestaba no sabemos qué cosa á la devota. El joven
+apresuró el paso para huir de aquella voz que no quería oír más.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXX
+
+
+
+#Virgo fidelis#.
+
+
+Lázaro no encontró arriba á su tío. Estaba el infeliz mancebo sumamente
+impresionado por el incidente ocurrido, y no cabía en sí de cólera, de
+amargura, de sobresalto. Imposible le era tranquilizarse, tanto más,
+cuanto que tenía siempre ante la imaginación la figura de Clara, de
+rodillas, con los ojos llenos de lágrimas y los brazos cruzados. Dábale
+compasión y después ira, sucediéndose tan atropelladamente estos dos
+sentimientos, que creyó sentir como una ebullición en el pecho y un
+vértigo en la cabeza. A los arrebatos del encono sucedía el abatimiento
+del desengaño, ignorando al mismo tiempo si amaba aún á aquella infeliz
+ó si la despreciaba.
+
+Pasaron las horas; la noche avanzó, y él continuaba en la agitación. No
+pensaba acostarse, ni sentía sueño, ni necesidad de reposo; antes al
+contrario, los impulsos de su naturaleza eran hacia la zozobra, la
+inquietud, el movimiento. Silencio lúgubre, no interrumpido por ruido
+alguno, reinaba en la casa. Parecía que todos dormían: él tan sólo
+velaba sin duda; y saliendo al corredor, donde le causaba algún alivio
+el aire fresco de la noche, se paseó allí mucho tiempo. Dieron las
+nueve, las diez, las once. Al fin se detuvo, aturdido por su propio
+vaivén: apoyóse en el antepecho, y ocultando entre las manos su cabeza,
+estuvo de este modo un largo rato devorando su agonía. De pronto creyó
+sentir rumor extraño, alzó la cabeza, y en el fondo del corredor creyó
+ver una figura humana que avanzaba. El corazón le latió con tal
+violencia, que creyó que el pecho se le rompía. La forma aquella, que
+sin duda era de mujer, avanzó, destacándose en la obscuridad. Venía
+cubierto de una cosa enteramente blanca, que la hacía más fantástica, y
+el reflejo de la luna parecía despedir de sí cierta luz misteriosa.
+Cuando estuvo cerca, Lázaro la reconoció: era la devota cuyo semblante
+traía las señales del insomnio y la fiebre.
+
+--¡Lázaro!--dijo con voz muy débil y muy conmovida.
+
+--Señora--contestó con mucha sorpresa.--¿Usted aquí á estas horas? ...
+con esa fiebre ... ¿No está usted enferma?
+
+--¿Yo? ...--murmuró ella con una especie de extravío;--¿yo? ... no ...
+yo estoy buena. Estoy mejor.
+
+--Creí que estaría usted durmiendo. Le conviene el reposo.
+
+--Yo--contestó ella con una singular entonación que alarmó á
+Lázaro,--yo ... yo no duermo, yo no puedo dormir. Hace muchas noches
+que no cierro los ojos.
+
+--¿Pues qué tiene usted?--preguntó Lázaro mirándola con mucha
+atención.--Usted no está buena. Usted es una santa: pero la santidad con
+exceso es perjudicial, señora.
+
+--Yo no soy santa--dijo la dama:--soy una pecadora.
+
+--No diga usted eso, por Dios. Usted es una santa, ¡qué felicidad!
+¡Tener tranquila la conciencia! Dirigir todo su amor al que no engaña,
+ni es falso, ni desleal: á Dios.... Esta es la mayor de las felicidades.
+
+--Hable usted bajo--dijo la devota.
+
+--Y luego--continuó él,--estar libre de odios, de rencores, de
+desengaños....
+
+--Más bajo--indicó la dama, y su voz parecía un suspiro.
+
+--Estar libre de rencores--prosiguió Lázaro en voz muy baja:--¡amar sin
+recelo, sin temor; despreciar el mundo, las traiciones, las asechanzas;
+hallar regocijo en las persecuciones, y sacar consuelo hasta de las
+desventuras!... ¡Oh, qué feliz es usted...!
+
+Después de una pausa, la voz de la mujer mística resonó como un eco
+lejano para decir:
+
+--No, amigo mío: yo no soy feliz; soy muy desgraciada.
+
+Sólo estando muy cerca de ella, como estaba el sobrino de Coletilla en
+aquel momento, era posible oír aquellas palabras.
+
+--¡Soy muy desgraciada!--repitió con un rumor débil, sordo, apagado,
+como esos murmullos de rezo que turban en las horas de tranquilidad el
+profundo silencio de las catedrales.
+
+--¿Qué mayor consuelo--dijo Lázaro,--que vivir con el espíritu en
+regiones de paz, donde no hay infamias ni perfidias? Elevarse con
+exaltación y amor, disfrutar con toda pureza de las dulzuras de una
+comunicación con Dios, y vivir orando, confiada en el pago de tanto
+amor, en la gratitud infalible del objeto amado. ¡Oh, qué felicidad!
+
+El joven aragonés tenía tan ocupado el ánimo con sus propias amarguras,
+que no atendió; con la observación y la curiosidad que el caso exigía, á
+las raras señales de alteración física y moral que otro menos abstraído
+hubiera visto en la santa y edificante faz de doña Paulita.
+
+--¡Vivir en la oración!--continuó.--¡Vivir orando con los ojos del alma
+fijos en el eterno y leal amor! ¡Repetir incesantemente su nombre y sus
+alabanzas! ¡Eso si es felicidad!
+
+--No--dijo del mismo modo la mujer perfecta;--yo no rezo, yo no
+puedo rezar.
+
+--¡Ay!--exclamó él.--Eso lo dice usted porque en su modestia le parece
+que aún no es bastante perfecta. Si usted conociese la miseria de otros,
+comprendería á qué inmensa altura se halla sobre los demás.
+
+La devota bajó los ojos, y con gran melancolía y tierna voz dijo:
+
+--¿Y qué miseria hay mayor que la mía?
+
+--Es usted demasiado buena. Todo el mundo sabe muy bien que usted es
+una santa, una verdadera santa.
+
+--¿Quiere usted que le haga una confesión?--dijo Paula, mirándole como
+se mira á un confesor.--Pues yo también lo creí; yo también creí que era
+una santa; pero ya no lo creo.
+
+--¡Ah!--exclamó Lázaro:--yo no necesito que nadie me diga lo que usted
+es para saberlo. Yo mismo lo he comprendido. Cuando una criatura tan
+perfecta ha descendido hasta mí para defenderme y disculpar mis faltas,
+es indudable que no es como los demás. Yo me veía acosado por todas
+partes, me trataban todos aquí con acritud ó menosprecio. Usted sola
+alzó la voz, y la ha alzado varias veces después en favor mío, para
+decir que no era yo tan malo como creían. ¿cree usted que yo he
+olvidado, que podría, olvidar eso? No, señora. Yo seré todo lo que
+quieran; pero no soy ingrato. Yo tendré siempre grabadas en mi memoria
+las palabras que usted ha pronunciado en defensa mía. Usted es una
+santa: yo lo diré á todo el mundo.
+
+--¡Oh!--dijo la devota con la misma plañidera voz: nunca creí que fuera
+usted tan malo como decían. En la cara conozco yo esas cosas. No me
+equivoco nunca, y estoy casi segura de que le han calumniado, de que
+quieren agobiarle y confundirlo con acusaciones impertinentes.
+
+--¿Eso pensó usted de mí?
+
+--Sí: segura estoy--contestó ella,--de que su corazón es bueno y recto;
+que si alguna falta ha cometido, fué por ligereza y falta de previsión.
+Creo también que no le aman á usted como se merece.
+
+--Señora, ¿qué ha dicho usted?--preguntó el estudiante
+vivamente.--Eso me parte el corazón porque es una verdad en que estaba
+yo pensando ahora.
+
+--Sí: no le aman á usted como se merece--repitió Paulita.--Su tío es
+demasiado duro.
+
+Un observador despreocupado hubiera advertido que la santa se acercó
+unas pulgadas más á Lázaro, el cual, impresionado por la verdad que oyó
+de boca de aquel oráculo, estuvo á punto de abrazarla, y lo hubiera
+hecho á no impedírselo el respeto que la jerarquía y decoro evangélico
+de la teóloga la infundían.
+
+--Su tío de usted, el señor don Elías--continuó la mujer
+mística,--observo que trata á su sobrino con demasiado rigor.
+
+--Y otros también--dijo Lázaro, volviendo el rostro.
+
+--¿Y cómo quieren que sea buena una persona que no es amada?--dijo con
+admirable misticismo la dama. Cuando un ser recibe ingratitudes y
+desprecios, sus sentimientos se agrían, se esteriliza la fuente del bien
+y del amor que hay en todo pecho humano.--Cuando un ser no es amado, ha
+de ser malo por precisión.
+
+--¡Qué discreción, qué discreción, señora!--exclamó el joven con
+entusiasmo.--Ya fué usted mi consuelo otras veces. La consideraba á
+usted santa; pero ahora veo que su sabiduría iguala á su virtud, y á su
+lado me encuentro tan pequeño, que me da vergüenza.
+
+--Sí: una persona á quien se trata con tanta dureza no puede ser
+buena--dijo Paula.--El amor hace prodigios; hace de los hombres incultos
+y malos, hombres mansos y buenos; hace de los melancólicos y descreídos,
+seres felices, creyentes y cariñosos.
+
+--¡Qué ciencia la de usted! Esa es la ciencia que sólo pertenece á la
+santidad. ¡Dichosa quien puede ver las miserias de la tierra desde
+tan grande altura, y puede juzgar serenamente de todo! Usted sí que
+conoce el mundo.
+
+--No, Lázaro: yo no sé lo que es el mundo.
+
+-¡Oh! Entonces es usted más feliz todavía.
+
+--Yo--dijo la mujer perfecta, después de una pausa en que miró al cielo
+fijamente como quien lee alguna cosa,--yo pasé mi niñez en la austera
+casa de mis tíos, recibiendo de personas devotas la más ejemplar
+educación. Desde que tuve uso de razón aprendí á orar; mis primeras
+palabras fueron el rezo. Los primeros años de mi vida pasaron en un
+convento, donde me vi rodeada de Madres santas y cariñosas que me
+enseñaron el camino de la perfección. Mi juventud fué pasando de este
+modo en ocupaciones devotas. Hace quince años que estoy rezando sin
+cesar, y casi sin notario. He vivido en Dios desde la cuna: no sé lo que
+soy, no sé si he vivido.
+
+--¡Dios mío, qué ángel es usted!--dijo Lázaro.--¡Qué perfección! Yo la
+admiro á usted y la venero, señora.
+
+--No soy digna de veneración, sino de lástima--contestó con mucha
+amargura.
+
+Y dió un suspiro profundísimo que parecía sacar al espacio los misterios
+encerrados en el _Sancta sanctorum_ de su pecho.
+
+--¡Digna de lástima!--exclamó el aragonés sorprendido.--¿Pues qué puede
+usted apetecer? ¿Qué la preocupa? Algún escrúpulo de conciencia, el
+deseo de mayor perfección. Yo sí que soy desgraciado; yo, señora, no
+debiera estar en el mundo.
+
+--¿Pero qué tiene usted?--preguntó Paula con mucho interés.--Dígamelo
+usted todo. ¿No dice usted que le he consolado otras veces? Ahora le
+consolaré si me descubre una nueva desventura. Cuénteme usted.
+
+--Mis desdichas no son para contadas. Además, usted es demasiado
+buena para oirlas. Se horrorizará usted y se turbaría la paz serena
+de su espíritu.
+
+--¡Oh! no: cuénteme usted. Tal vez alguna falta muy grave. No importa;
+cuéntemela usted, que yo se la perdono antes de saberla.
+
+--Falta mía no es.
+
+--¿Falta de otro? ¿A ver?--dijo la mística con ansiosa curiosidad.
+
+--Deje usted para mí todas esas amarguras, señora. Eso es para mí;
+es un triste patrimonio de que solo puede disfrutar mi corazón,
+hecho para eso.
+
+--¿Qué es, Lázaro?... ¡Ah! Todo lo comprendo: su tío de usted es muy
+cruel. No le quiere á usted. Mas no hay que apurarse por eso, amigo mío.
+No todos le tratarán á usted con el mismo rigor. Alguien le amará.
+
+--No, no me importa--manifestó Lázaro, cuyas penas se recrudecieron en
+aquel momento;--No me importa que me traten con desdén, que me
+aborrezcan todos, que me detesten. Yo no he nacido para otra cosa.
+
+--Está usted muy agitado. ¿Y delante de mí se desespera usted de ese
+modo?--dijo la devota con suave acento do reprensión.
+
+--Perdóneme usted, señora; no sé lo que digo. Usted es demasiado buena,
+y no comprende estas cosas. Usted no conoce el mundo. Usted no conoce
+cuanta iniquidad, cuanta perfidia, cuánto desengaño, cuánto cinismo hay
+en él. Usted no conoce más que lo bueno, no conoce más que á Dios.
+
+--Esa desesperación que usted manifiesta, Lázaro, no es nada buena. Eso
+le llevará á usted al infortunio y á la muerte.
+
+--Quiere usted, con su inmensa bondad, aplicarme á mí los consuelos de
+la religión: eso no es para mí, no lo merezco.
+
+--Usted lo merece todo, consuelo, amistad, amor. Yo sé lo que merece, y,
+por lo tanto, lo tendrá. Sentimientos como los de usted no han de estar
+olvidados tanto tiempo.
+
+--¡Bendita sea usted mil veces! Pero se equivoca, eso no es para mí.
+
+--Usted merece amor y todo lo que el corazón puede dar. Usted se llama
+desventurado, y su agitación, Lázaro, no tiene fundamento alguno. Hay
+males peores, males que nacen de repente en el corazón y crecen con
+tanta rapidez, que no dan esperanza de remedio. Todo lo que á la persona
+rodea entonces, todo lo que está dentro y fuera de sí, se vuelve en su
+daño. La vida es un peso insoportable: le molesta lo presente, le da
+hastío lo pasado y terror lo porvenir.
+
+La devota hablaba con voz muy baja, y con grave y tristísimo son. La
+noche había obscurecido, y los ojos de Paulita, que siempre en momentos
+dados habían tenido brillo extraordinario, resplandecían aquella noche
+como dos ascuas fosforescentes, cuya luz hacían más penetrante y
+siniestra la obscuridad de sus párpados, ennegrecidos por el insomnio,
+la fiebre y la excitación moral de que estaba poseída.
+
+--¡Ay de aquellos que no se han conocido, que se han engañado á sí
+mismos y han dejado torcerse á la naturaleza y falsificarse el carácter
+sin reparar en ello! Esos, cuando lo callado hable, cuando lo oculto
+salga, cuando lo disfrazado se descubra, serán víctimas de los más
+espantosos sufrimientos. Se sentirán nacer de nuevo en edad avanzada;
+notarán que han vivido muchos años sin sentido; notarán que el nuevo ser
+originado por una tardía transformación se desarrolla intolerante,
+orgulloso, pidiendo todo lo que le pertenece, lo que es suyo, lo que una
+vida ficticia y engañosa no le ha sabido dar; pidiendo sentimientos que
+el viejo ser, el ser inerte, indiferente y frío, no ha conocido. ¡Qué
+luchas tan terribles resultan de este despertar tardío! ¡Oh, esto es
+espantoso!
+
+Tenemos datos para creer que la devota no dijo esto con las mismas
+palabras empleadas en nuestro escrito. Pero si el lector lo encuentra
+inverosímil, si no le parece propio de la boca en que lo hemos puesto,
+considérelo dicho por el autor, que es lo mismo. Ella dijo algo parecido
+á esto, siendo el mismo pensamiento, aunque distintas las frases.
+
+Indudablemente estas confesiones de la devota son, como habrá el lector
+comprendido, bastante obscuras, y no dan todavía ninguna luz acerca de
+la crisis que indudablemente agitaba aquel purísimo y perfecto espíritu.
+Lo cierto es que una gran transformación se verificaba en su carácter.
+Lázaro, la verdad sea dicha, no entendió muy bien las solemnes y como
+sibilíticas palabras que oyó de los trémulos labios de la santa: y él
+atribuyó la obscuridad de tal explicación á la influencia de las
+lecturas místicas en la manera de expresarse aquella señora y á los
+hábitos de un estilo más discreto que claro, como acontece generalmente
+en las personas absorbidas por la contemplación. Así es que se limitó á
+contestar:--Sí, señora; es espantoso.
+
+--¡Qué terrible es el amor en sus exigencias!--dijo la santa,--sobre
+todo cuando se cree ofendido, cuando pide el pago de una gran deuda que
+con él se ha contraído, cuando no transige ni espera, sino que se
+presenta exigiéndolo todo de una vez.
+
+--¡Sí: qué terrible es esto!--contestó Lázaro.--¡Feliz es usted, que no
+lo conoce más que de oídas!
+
+--¿De oídas?--dijo ella.--Sí--añadió después de una breve pausa,--he
+oído lo que dicen los amantes; pero la mayor parte de ellos encuentran
+en los accidentes del mundo mil medios para poder conservar la vida en
+la lucha terrible. Sólo algunos, según dicen, por circunstancias
+especiales de carácter y posición, tienen el triste privilegio de morir
+irremisiblemente sin victoria y sin defensa.
+
+--¡Oh, cómo lee en mi corazón!--pensó el estudiante muy conmovido, y sin
+comprender la profundidad psicológica de aquellas palabras, ni su
+aplicación y significado en aquel momento.
+
+--Usted no comprende esas cosas, Lázaro.--¿Que no?--dijo éste.--¿Que no?
+Desgraciadamente las comprendo. Para usted, sí; para usted, que es una
+criatura perfecta, una escogida de Dios, están veladas estas dolorosas
+miserias. Usted no ve estos horrores. ¡Dichosa ceguera la de aquellos
+cuyos ojos cerró Dios al venir al mundo!
+
+--Es verdad ... no lo sé ...--dijo Paula con una ironía tan marcada, que
+fué preciso todo el extravío de Lázaro para no notarlo.--No lo sé, no
+entiendo de eso. Soy una tonta devota.
+
+Estas últimas palabras, dichas con cierto despecho fueron bastantes á
+fijar la atención del interlocutor. Este no contestó ni preguntó más
+sobre el asunto que trataban; acercóse á la dama, que se había apartado
+de él retrocediendo, y notó que lloraba. ¡Oh confusión de confusiones!
+
+--Pero ¿qué tiene usted, señora?--le dijo.--Nada, nada, nada--contestó
+con una graduación descendente. El último _nada_ sólo lo oyeron los
+labios con que fué pronunciado.
+
+--¡Usted está enferma y ha salido usted de su cuarto á esta hora! Eso no
+es bueno, señora. Se va usted á poner peor.
+
+--Es verdad, estoy enferma--dijo ella acercándose.¡enferma para
+siempre!
+
+--¡Enferma para siempre! Usted padece, y es, sin duda, por efecto de su
+excesiva devoción. Usted aspira al cielo: ¿á qué otra cosa podía aspirar
+un alma tan bella?
+
+--Sí--dijo Paula con voz muy triste:--no quiero más que reposar en paz.
+
+--¡Qué bella es la muerte!--dijo Lázaro patéticamente:--sólo ella nos
+puede consolar. Por mi parte, señora, le digo á usted con franqueza que
+quisiera morirme en estos momentos.
+
+--¡Morir!-exclamó la devota con repentino arrebato de interés, y
+acercándose más, mucho más al joven.--¡Morir, no! Usted debe vivir.
+Quién sabe lo que Dios le tiene á usted reservado en el mundo.
+
+--¿A mí?
+
+--Sí: tal vez días de felicidad al lado de personas que le amen. ¡Oh,
+cuántos seres existirán tal vez que se crean felices sólo con que usted
+lo sea! Yo sé que los habrá.
+
+--¡Qué buena es usted, señora!--repitió Lázaro.--Para mí no puede haber
+nada de eso. O no merezco otra cosa, ó estoy maldito de Dios.
+
+--¡Ay! no diga usted tales cosas--exclamó ella, juntando las manos.
+
+--Perdóneme usted, señora: no sé lo que me digo. A pesar de todo, usted
+me consuela, y hallo en su presencia no sé que grata expansión. No
+podré nunca olvidar que sólo usted se atrevió á defenderme cuando todos
+me acusaban.
+
+Al decir esto, Lázaro no pudo menos de advertir que la santa dejó caer
+pesadamente los brazos, y miró al cielo. Su rostro, de color suavemente
+moreno y sin ningún matiz rojo en las mejillas, estaba en aquellos
+momentos pálido y sombreado por la proyección de sus cabellos, cuya
+magnitud, belleza y negrura no era comparable sino á la intensidad
+tenebrosa de sus ojos negros que, después de la metamorfosis, habían
+adquirido una expresión desconocida. No sabemos si fué efecto de la
+casualidad ó si lo hizo de intento; pero es lo cierto que, contra su
+costumbre, tenía simplemente la cabeza cubierta con un pañuelo, y que
+durante el diálogo sus magníficos cabellos, tesoro disimulado por el
+misticismo, se desataron y cayeron gradualmente por la espalda. Nunca
+había visto Lázaro una cabellera igual: parecía en la obscuridad de la
+noche una toca negra que descendía hasta la cintura. Mientras hablaba,
+la santa solía apartarse á un lado y otro de la frente las dos ramas
+principales de aquel encanto, que nació en aquella noche en el calor de
+una confidencia apenas intentada. Lázaro, que observó largo rato á la
+dama, notó que lloraba, y que, apartándose de él lentamente, se apoyó en
+la pared con muestras de gran postración y abatimiento.
+
+--Pero usted llora--dijo, arrepentido de haber hablado tanto y
+deteniéndola;--usted está muy agobiada. ¿Por qué no ha reposado usted?
+
+--Yo no puedo reposar, yo no puedo dormir--murmuró la devota con voz más
+bronca y grave que de ordinario.
+
+--¿Por qué salió usted á estas horas estando así?
+
+--Me ahogaba, y he tenido que salir á respirar el aire.
+
+--Pero usted llora. Por Dios, ¿qué tiene Usted?
+
+La enferma no contestó.
+
+--¿Está usted muy enferma, muy enferma?--continuó Lázaro.
+
+--Sí--dijo ella de un modo imperceptible.
+
+--¿Hace mucho?--Hace poco.
+
+--Señora, retírese usted, yo se lo suplico. Sus manos parecen de fuego,
+su frente quema.
+
+Lázaro le tomó las manos, y notó en ellas un calor excesivo; se atrevió
+á ponerle la mano en la frente, y creyó tocar un cuerpo inflamado. Al
+mismo tiempo la santa temblaba, como si su cuerpo recibiera la impresión
+del hielo.
+
+--Usted tiene frío, tiene convulsiones--dijo;--retírese usted.
+
+Ella continuaba en la misma actitud; cerró los ojos como quien siente
+un pesado sueño, é inclinó la cabeza, buscando apoyo. Lázaro tuvo
+miedo; estuvo por llamar; la asió por un brazo, y dispuesto á hacerla
+retirar, le dijo:
+
+--Vamos, señora, es muy tarde. Usted no se encuentra bien aquí. Vamos,
+¿quiere usted que se llame á algún médico?
+
+--No--dijo ella, abriendo los ojos y mirándole con cierta ironía.--No:
+¿para qué un médico?
+
+--Su salud es muy preciosa--dijo Lázaro, por cuya cabeza pasó
+rápidamente una sospecha.--Consérvela usted bien; será siempre mi mayor
+alegría saber que usted está buena y disfrutando de la salud necesaria
+para hacer el bien. No me voy de aquí sin la seguridad de que queda
+usted enteramente buena.
+
+--¡Marcharse usted!--exclamó ella con un repentino movimiento que la
+animó.--Sí, marcharme.
+
+--¡Usted se va!--continuó con otro movimiento que tenía algo de salto y
+poniendo siniestro brillo en sus ojos.
+
+--Sí, naturalmente.
+
+Al oír esto, la devota, con instantánea fuerza, le asió con su mano
+convulsa el brazo, y estrechándole violentamente, dijo:
+
+--No, ¡no se irá usted!
+
+En el mismo momento en que esto decía, se sintió que abrían la puerta de
+la calle. Era Elías que entraba; se le sentía subir. Venía alumbrado por
+una linterna, y como de costumbre, hablando solo.
+
+--Retírese usted--dijo con viveza la mística.--¿Y usted se queda aquí?
+
+--Retírese usted á su cuarto. Que no le vea levantado. Échese usted en
+la cama. Finja que duerme.--¿Pero usted? ...
+
+--Vamos. Entre usted en su cuarto. Que ya llega ... Pronto.
+
+Lázaro se retiró, empujado por ella precipitadamente. Entró corriendo en
+su cuarto antes que Coletilla llegara, y arrojándose en el lecho, fingió
+que dormía. El fanático entró poco después y se acostó murmurando.
+Cuando apagó la luz, Lázaro se incorporó en su lecho con mucha cautela,
+y asomándose por una ventana que daba al corredor, miró hacia afuera.
+Aún estaba allí la dama con el rostro vuelto hacia la ventana. Lázaro se
+volvió á acostar, y pasado un cuarto de hora en que caviló cuanto puede
+cavilar cabeza humana, se asomó de nuevo y vió la misma figura blanca,
+inmóvil en el mismo sitio y con los dos terribles ojos negros fijos en
+la ventana. Aquello le acabó de confundir. Pasó mucho tiempo mirando
+cada cinco minutos, y siempre veía la misma figura, hasta que al fin ya
+no miró más porque le daba miedo.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXI
+
+
+
+#La reunión misteriosa.#
+
+
+Al anochecer del siguiente día salió Lázaro de su casa. Había pasado
+toda la mañana averiguando dónde vivía Bozmediano, y en las pocas horas
+que permaneció en la casa de las tres nobilísimas damas, oyó decir que
+doña Paulita estaba muy mala, y que Clara no estaba buena. Salomé se le
+presentó varias veces, más impertinente que de costumbre, para
+recordarle que la tarde anterior no había saludado á Entrambasaguas; y
+María de la Paz Jesús hizo todo lo posible por encontrar pretextos para
+reprenderle, lo que su admirable instinto de inquisidora logró
+repetidas veces.
+
+Lázaro salió, y ya entrada la noche penetraba en los solitarios barrios
+de la Flor Baja, donde está la habitación de los Bozmedianos.
+
+Entró en el portal y preguntó por don Claudio. El portero, que era
+hombre de mal genio con los humildes, le contestó con muy desagradable
+talante que no estaba.
+
+Lázaro se quedó parado un buen rato, mirando al portero, como si le
+pareciera inverosímil la declaración de aquella sibila con gabán
+galonado. Este creyó que no lo había dicho bastante claro, y
+repitió:--¡No está!
+
+Pero el joven tenía mucho interés en ver á Bozmediano aquella noche; así
+es que no se dió por satisfecho y preguntó:
+
+--¿Cuándo vendrá?
+
+El otro creyó que esta pregunta, hecha por un joven que no parecía ser
+de la primera nobleza, que no había venido en coche, que no era militar
+ni tenía botas á la _farolé_ era una pregunta muy inconveniente y falta
+de sentido común. Se sonrió con aire de superioridad, y metiéndose las
+manos en los bolsillos, dijo:
+
+--¿Cómo quiere usted que sepa yo cuándo viene? Vendrá ... cuando venga.
+
+--Es que tengo precisión de verle esta misma noche. ¿A qué hora
+suele venir?
+
+--No tiene hora fija--dijo el portero volviendo la espalda y
+dirigiéndose á la portería.
+
+Después volvió y dijo:
+
+--Si usted quiere dejarle algún recado....
+
+--No--replicó Lázaro;--necesito verle yo mismo.
+
+--Pues mañana temprano ...--dijo el criado en un tono que era fácil de
+traducir por "váyase usted."
+
+Lázaro comprendió que era imposible sacar más partido de aquel
+cancerbero, y salió; pero tenía vivos deseos de ver á Bozmediano aquella
+misma noche. Parecíale que cada hora que pasaba después del fatal
+momento en que le vió desaparecer por la buhardilla, añadía nueva
+intensidad á su agravio. Para él era Bozmediano entonces el ser más
+odioso y repugnante que había nacido. Creíale inspirado tan sólo por las
+ideas más bajas y groseras, y veía en él un cobarde seductor incapaz de
+nada generoso ni bueno. Se contemplaba como superior, muy superior á
+aquel hombre insidioso, y creía que sólo con verle el criminal conocería
+toda su bajeza. A veces le daban arrebatos de súbita cólera, tan fuerte
+y violenta, que al tener al militar ante sí, se lanzarla sobre él
+dispuesto á arrancarle por cualquier medio la vida. Con estos
+sentimientos, el estudiante decidió no apartarse de la casa para esperar
+á que entrara, si estaba fuera, ó cogerle al salir, si estaba dentro.
+Pasó á la acera de enfrente y empezó á pasearse, resuelto á no abandonar
+su puesto en toda la noche, esperando con la inquebrantable paciencia
+que da el deseo de venganza.
+
+Las diez serían cuando Lázaro vió que salían de la casa tres personas.
+Acercóse con disimulo, y vió que una de ellas era Claudio. Apoyado en su
+brazo, y andando con lentitud, iba un anciano, que juzgó sería su padre.
+La otra persona era un militar; los tres hablaban con calor. Lázaro les
+siguió á alguna distancia, comprendiendo que no era aquélla la mejor
+ocasión para hablar á Bozmediano; pero se decidió á seguirles hasta ver
+dónde paraban. Anduvieron varias calles, y al fin llegaron á la plazuela
+de Afligidos; se detuvieron ante una puerta enorme, de las que en aquel
+antiquísimo sitio dan entrada á las vetustas casas del siglo XVII, y
+Bozmediano, el joven, tocó. No tardaron en abrirles, y entraron. Lázaro,
+que les observaba desde lejos, notó que parecían recatarse, procurando
+no ser vistos. El militar entró el último, después de mirar á todos los
+rincones de la plazuela. Bien pronto se vió luz en una de las ventanas
+de la casa, pero una mano cerró las maderas y no se vió más claridad.
+
+Sin saber por qué, la imaginación del estudiante no pudo menos de
+atribuir á la entrada de aquellas personas en tal casa cierto misterio:
+se acercó, miró el número, y cuando se alejaba, dispuesto ya á
+retirarse, vió que venían otras dos personas embozadas hasta los ojos.
+Pasó junto á ellas Lázaro, fingiendo que seguía su camino, y
+refugiándose tras la esquina de la calle de las Negras, observó que
+tocaron, que les abrieron sin tardanza, y que entraron. Tal vez será
+casualidad--pensó el joven;--pero algo tiene de extraño la reunión de
+aquellas personas en el mismo sitio.
+
+No pasaron diez minutos, cuando Lázaro vió aparecer, viniendo del
+portillo de San Bernardino, á otros tres personajes, igualmente
+embozados; observó que se detenían para ver si les miraban, y por
+último, después de tocar, entraron en la casa. "Ya van ocho", dijo para
+sí, y esperó á ver si venía otra remesa.
+
+Poco después uno solo, que desembocó por la calle de Osuna y marchando
+muy á prisa. Detrás de éste aparecieron dos, que no necesitaron tocar,
+y, por último, llegaron uno tras otro cinco más, que entraron
+sucesivamente y separados.
+
+--Sin duda hay aquí algo--dijo Lázaro.--Han entrado diez y seis. Es un
+club secreto, una conspiración, tal vez una logia de masones. A las once
+se retiró viendo que hacía una hora que no entraba nadie; peto se retiró
+resuelto á volver la noche siguiente para observar si aquello se
+repetía. Era evidente para él que allí se verificaba una reunión de
+personas graves, sin duda con algún fin político. Odiaba de muerte á
+Bozmediano, y este sentimiento le llevó á sentar el principio de que lo
+que allí se trataba no podía ser cosa buena.
+
+Retiróse á la calle de Válgame Dios, muy pesaroso por no haber podido
+tener con su enemigo la terrible entrevista que él se había imaginado.
+
+No es descriptible la ira que de María de la Paz se había apoderado con
+motivo de la tardanza del joven. Baste decir, para dar una idea de la
+irascibilidad de la dama á quien los poetas del tiempo de Cadalso
+compararon con Juno, que se levantó, no diremos que en paños menores,
+pero sí menos pomposamente vestida, cubierta y ataviada que de
+ordinario, para decir al caballerito que si se figuraba que aquella casa
+era suya (de él), y que si tenía propósito de pasar la noche, mientras
+ella viviera, en los clubs y en los garitos de Madrid. Añadió que estaba
+cerciorada de que su conducta (la de Lázaro) no cambiaría nunca, y que
+era preciso desistir del empeño de hacer entrar un rayo de luz en tan
+obscura y desorganizada cabeza. Dijo asimismo que sólo á un exceso de su
+caritativa bondad (de ella), debía (él) el gran favor de ser admitido en
+aquella santa casa, aunque presagiaba que no estaría mucho tiempo más en
+ella á causa de sus maldades y abominables calaveradas ... que
+deshonraban aquella santa casa. Y siempre con la santa casa. Así se lo
+dijo, y siempre con voz muy alta. El joven le contestó muy quedo:
+
+--Señora, he tenido que hacer....
+
+Pero ella no le dejó concluir, y dando gritos exclamó:
+
+--No alce usted la voz, caballerito. ¿A qué grita usted de ese modo?
+Está mi sobrina muy mala, y viene usted á incomodarla. Si no ha venido
+aquí más que para incomodar....
+
+--¿Que está muy mala doña Paulita?--dijo en voz casi imperceptible
+el muchacho.
+
+--Sí, señor; y usted, con esas voces, no la deja reposar.
+
+--Pero si yo no he alzado la voz....
+
+--Calle usted, señor don Lázaro, calle usted, y no me desmienta.
+
+En esta disputa estaban cuando Salomé apareció, diciendo:
+
+--¡Por Dios, que está Paula con el recargo, y con este ruido se va
+á agravar!
+
+--Este caballerito da unos gritos ...--dijo Paz, alzando mucho la
+voz.--¿Ves? Ha venido á las doce. ¿Qué te parece, Salomé? Habrá estado
+en algún club de gente perdida. ¡Bonita alhaja hemos metido en casa! ¿Y
+dice usted, caballerito, que ha tenido que hacer?
+
+--Sí, señora: he tenido cierto negocio--contestó Lázaro un poco
+amostazado con las impertinencias de las dos viejas....
+
+--¡Buenos negocios serán esos!--indicó Salomé.--Pero á ver si baja la
+voz, que mi prima no puede sufrir esos gritos. Apenas entró usted ... yo
+no sé cómo pudo sentirle. Lo cierto es que le sintió entrar, le conoció
+en los pasos, despertó con mucho sobresalto, y cuando escuchó su voz se
+incorporó en el lecho con mucha agitación, manifestando que le molestaba
+mucho su voz. Con que calle usted, y procure no hacer ruido con esos
+taconazos.... Vamos, ya puede usted retirarse....
+
+--Señoras, buenas noches.
+
+Aun no había dado un paso, cuando Clara apareció muy alterada, diciendo:
+
+--Señoras, vengan ustedes, que se quiere salir de la cama ... No la
+puedo sujetar. En cuanto sintió esta conversación, se levantó muy á
+prisa, diciendo que venía acá.
+
+--¡Ah! Vamos á ver--dijo Paz, entrando en la habitación.
+
+--Empieza á delirar--dijo Salomé, entrando también con Clara.
+
+Lázaro subió pensando en aquel nuevo misterio de la mujer santa.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXII
+
+
+
+#La Fontanilla.#
+
+
+No encontró á su tío, que aquel día no había parecido por la casa. Si
+hemos de verle nosotros, tenemos que dirigirnos al naciente club de
+_La Fontanilla_, donde el buen realista conversaba muy calurosamente
+con el Doctrino y con el otro joven llamado Aldama, de quien ya
+tenemos noticia.
+
+Indiquemos la variación que había ocurrido en aquella casa. El poeta
+había volado. Por fin consiguió Carrascosa el objeto de sus afanes; la
+vizcaína se decidió á echar al poeta con todo su bagaje de Gracos, musas
+y ninfas clásicas. Pudo mucho en la conciencia de la jamona la opinión
+del vecindario, que se mostraba cada vez más explícito en cuanto á las
+supuestas relaciones entre la semidiosa y su cantor. Conjeturas podrían
+hacerse sobre la desaparición del joven, y hay indicios para creer que
+pocas horas antes de la partida estuvo la patrona hablando muy por lo
+bajo con su huésped.
+
+Ausente el poeta y desocupado el parnasillo, don Gil trajo de la calle
+de las Urosas el baúl, que contenía sus tres casacas, su peluca del
+tiempo de Esquilache, sus cuatro camisas con chorrera, su capa y su
+espadín enmohecido, y se instaló donde había estado el autor de _Los
+Gracos_. Colgó en la pared un cuadro de familia que representaba las
+postrimerías del hombre en diabólicas y extravagantes alegorías, y allí
+quedó, huésped de su adorada. Creemos oportuno advertir que la causa de
+la afición de don Gil á la vizcaína era que él tenía conocimiento, por
+papeles que tuvo ocasión de ver mientras fué covachuelista, de un
+derecho á ciertas tierras y casas de labor en Oñate, el cual había
+recaído en aquella doña Leoncia sin que ella misma lo supiera. El abate
+pensaba realizar un buen negocio, ya haciéndose por cualquier medio
+poseedor del derecho, ya pleiteando por cuenta de ella, con esperanza de
+sacar un buen bocado. Su hambre era tanta como su ingenio, razón por la
+cual había probabilidad de que saliera adelante con su empresa.
+Dejémosle allá dedicado á la ardua tarea de conquistar á la semidiosa, y
+asistamos á la sesión de _La Fontanilla_.
+
+El Doctrino decía á Coletilla:
+
+--Mucho me temo que eso no salga bien: yo cuento con gente decidida;
+pero el golpe es demasiado terrible, amigo don Elías, y temo que se
+alborote la opinión pública.
+
+--Si ya la opinión pública se ha presentado contra ellos; si les señala
+con execración--observó Elías con mucha vehemencia.--Parece que no
+conoce usted al pueblo. ¿No ve usted cómo están _La Fontana, Lorencini,
+La Cruz de Malta_ y _Los Comuneros_? ¿No ve usted cómo los liberales
+exaltados truenan contra los que llaman tibios, es decir, contra los que
+apoyan al Gobierno y forman la mayoría llamada _sensata_ en las Cortes?
+Pues bien: el pueblo está furioso contra esos tibios; ya usted sabe cómo
+se ha logrado encender esa ira. El pueblo está pidiendo su destrucción,
+porque cree que es el mejor medio de conseguir la libertad. Cumplamos la
+voluntad del pueblo.
+
+Indescriptibles son el sarcasmo y la diabólica malicia con que Coletilla
+pronunciaba estas palabras. Ya comprenderá el lector la marcha que
+llevaban los planes de aquel viejo demonio del absolutismo. El caminaba
+seguro hacia su fin: la paciencia, la constancia, la reflexión madura,
+la astuta discreción le guiaba; era hombre hábil y con facultad
+portentosa para idear y poner en práctica proyectos como el que le vemos
+desarrollar ahora.
+
+--Bien--contestó el Doctrino:--yo convengo en que es preciso hacer eso
+que usted dice, y ver el modo de que el pueblo bajo satisfaga su
+sangriento deseo. El no sabe lo que quiere ni por qué le quiere. Ha
+adquirido por distintos medios esas ideas, y es preciso llevarle á su
+realización. Pero me parece que aún no es tiempo, señor don Elías. Los
+hombres señalados para víctimas conservan aún mucho prestigio. El pueblo
+no les quiere, es cierto, porque al pueblo se le ha extraviado y se le
+ha engañado; pero tienen apoyo en la clase media y en una parte de la
+aristocracia. Creo que no ha llegado aún el golpe de mano que usted
+viene preparando.
+
+--¡Qué niño es usted!--dijo el realista;--¿qué importa que esa gente
+tenga algún prestigio? ¿Y no significa nada el apoyo de aquella persona
+tan alta ... de aquél que todo lo puede? ...
+
+--Del Rey, dígalo usted de una vez.
+
+--Ya sabe usted cual es el pensamiento del Rey. Ante el público, ante la
+Europa, esos hombres son sus amigos: algunos son sus ministros, otros
+son sus consejeros de Estado, otros los diputados que apoyan sus
+decretos en las Cortes. Aparentemente el Rey les ama; pero en realidad
+les odia, les detesta. Por ellos se entroniza el sistema constitucional;
+ellos dan fuerza al liberalismo. Ya veis cómo para acabar con el
+liberalismo, hay que acabar con ellos.
+
+Esto lo dijo con una resolución tan cínica y tan descarada veracidad,
+que el mismo Doctrino, que era un infame, sintió cierta repugnancia.
+
+--Pues bien--continuó Coletilla:--toda la execración del atentado caerá
+sobre los liberales exaltados, que son los que lo perpetran; el golpe va
+á herir directamente al liberalismo. Se verá que el liberalismo se mata
+á sí mismo; que los más exaltados de sus secuaces devoran á los más
+prudentes. ¿Qué ha de hacer la Patria aterrada en presencia de este
+horror? Renegar del liberalismo, facilitar el santo propósito del Rey de
+restablecer el antiguo sistema. El golpe está muy bien preparado: una
+parte de los liberales arde en deseo de aniquilar á la otra parte. El
+suicidio del liberalismo es inminente. Favorezcámoslo, impulsémoslo. Tal
+vez mañana será tarde; tal vez, si nos detenemos, puede verificarse una
+reconciliación, y entonces....
+
+--Reconciliación no: eso es imposible--dijo el Doctrino preocupado.--Los
+exaltados de la _Fontana_ y de los otros clubs han llegado ya á un
+estado de intransigencia tal.... Al pueblo se le ha predicado mucha
+doctrina de intolerancia y de exterminio para que se detenga en su
+aspiración. No hay remedio: esos que se oponen en las Cortes y en los
+clubs á las exageraciones de la libertad, van á ser atropellados por
+ella. No es posible reconciliación; por lo mismo creo que debe y puede
+esperarse un poco á ver si esos hombres pierden de una vez la poca
+popularidad que les queda.
+
+--Esas cosas se han de hacer con decisión; si no, no se hacen--dijo
+Elías.--Veo que usted no ha nacido para los golpes de circunstancias. Yo
+creo que esta semana debe verificarse el desenlace de mi plan, y lo
+tendrá, aunque usted no quiera ayudarme.
+
+--Ayudarle á usted, eso sí. Hemos hecho un pacto: usted es el que ha de
+mandar. Aunque disintamos en un punto, no por eso nos separaremos. Yo
+obedezco, y la responsabilidad del éxito cae sobre mí. Pero en la
+desgracia, usted no me ha de abandonar: así lo hemos pactado.
+
+--Eso no: respecto á lo que he dicho á usted, no hay que insistir.
+Tendrá lo que desea, más aún.
+
+--Pues no espero más que las órdenes de usted.
+
+--Es indudable--dijo Elías, después de una pausa, que ellos se han
+propuesto marchar de acuerdo y destruir las pequeñas diferencias que
+entre ellos había. Martínez de la Rosa y Toreno se dan la mano con el
+ministro Feliú y con el mismo Argüelles.
+
+--¿Y qué?
+
+--Que eso es lo que conviene á nuestro plan.
+
+--Excepto Argüelles, todos son muy odiados del pueblo, y no creo que
+exista hombre alguno á quien más aborrezcan los exaltados que el
+ministro Feliú.
+
+--Pues bien--dijo Coletilla:--yo estoy seguro, segurísimo de que esos
+que he nombrado, y además Valdés, Álava, García Herreros, el poeta
+Quintana, el consejero de Estado Bozmediano y otros, se reúnen, no sé
+si de día ó de noche, con todos los ministros y algunos generales. Sin
+duda tienen algún proyecto entre manos, algún complot, quién sabe si
+contra el Rey.
+
+--¿Y no sabe usted dónde se reúnen?
+
+--No lo sé; estoy rabiando por averiguarlo. Figúrese usted qué ocasión.
+Precisamente son los que ... Le diré á usted cómo he sabido que esos
+pájaros se reúnen algunas noches, no sé si todas las noches. Hace
+algunos días estaba Feliú en el cuarto del Rey. No había consejo; estaba
+el conde de T. contando chascarrillos. El Rey se reía mucho, y el
+ministro también para que no le acusaran de irreverente. Después Su
+Majestad dijo que quería ver el decreto de la beneficencia que Feliú
+tenía preparado, porque estaba delante el obispo de León, y el Rey
+quería mostrárselo. Sacó del bolsillo su excelencia el manuscrito, y al
+mismo tiempo se le cayó un papel muy pequeño, sobre el cual Su Majestad,
+que es más ladino que Merlín, puso inmediatamente el pie. El ministro
+notó la caída del papel, pero no se dió por entendido. Leyó su decreto,
+dijo el prelado que no le gustaba, y el Rey que estaba complacidísimo.
+Grande era su curiosidad por saber si aquel papel decía algo
+interesante, y apresuró la despedida del ministro. Quedóse solo y me
+llamó; juntos leímos el papel, que decía: _A las diez; van por fin,
+Argüelles y Calatrava. No falte usted_.
+
+Esto nos aumentó la curiosidad. Mandamos á las diez á una persona que
+fuera á espiar la salida del ministro de su casa para observar dónde
+iba. Pero Feliú no salió; tampoco salieron de la suyas Argüelles ni
+Calatrava, y fué que el maldito, como notó que Su Majestad había puesto
+el pie sobre el papel, quiso desorientarle y no fué á la cita, avisando
+á tiempo á Argüelles y á Calatrava para que no fueran tampoco.
+
+--¿Y después no ha tratado usted de averiguar?
+
+--Sí: á la noche siguiente, fué una persona á casa de Feliú á preguntar
+por él, y le dijeron que no estaba. Quedóse por aquellos alrededores;
+pero no le vió entrar ni salir en toda la noche. Yo sospechaba que
+Toreno, Martínez de la Rosa, Valdés, Alavá y Bozmediano entraban en
+aquel cotarro, y después de las diez mandé á sus casas personas que
+preguntaran por ellos con cualquier pretexto: ninguno estaba. He sabido
+que Quintana, que va al Príncipe con frecuencia, ha salido antes de las
+diez; he sabido que Bozmediano y su hijo, que asistían á la tertulia del
+marqués de las Amarillas, se marchaban á eso de las diez los tres
+juntos. Esto se ha repetido varias noches.
+
+--¿Y no se les sigue para saber dónde van?
+
+--Sí; y se ha observado que cada uno entra en su casa: esto lo hacen
+para desorientar al que los sigue. Algunas noches se les ha visto
+dirigirse á otros sitios; pero nunca se ha notado que todos vayan á uno
+mismo. Pero ya lo averiguaremos, descuide usted.
+
+--Pues si esa reunión es cierta--dijo el Doctrino,--es un _complot_ sin
+duda: ¡qué ocasión!
+
+--¡Y quería usted dejarla pasar! Es preciso que esa gente aparezca á los
+ojos del pueblo como urdiendo un plan de golpe de Estado contra la
+Constitución. El pueblo es fácil de engañar.
+
+--El pueblo creerá eso y todo lo que sea preciso.
+
+--Vamos, ¿y qué ha hecho usted esta mañana?--preguntó Coletilla.--¿Ha
+hablado usted á los de _Lorencini_?
+
+--Estamos de acuerdo.
+
+--Y los _Comuneros_ ¿se deciden á marchar con ustedes?
+
+--Ya vió usted lo que dijo el otro día el jefe de los exaltados allí.
+Estamos convenidos.
+
+--Bien--dijo Elías.
+
+--Grandes turbas de gente obedecen ciegamente nuestro mandato. Eso bueno
+tienen las ideas exaltadas: que es muy fácil llevar al pueblo al terreno
+de los hechos, incitándole con ellas. El pueblo se deja llevar, y le
+gusta que le lleven.
+
+--¡Bendita la nación!--dijo Elías con una mirada igual á la del demonio
+cuando tentó á Jesús;--bendita la nación que tiene un pueblo tan
+impresionable y dócil, porque si bien puede extraviarse, puede también
+servir de instrumento para volver al buen camino, y luego con un sistema
+de represión el pueblo no volverá á ser impresionado por nadie.
+
+Apenas había pronunciado Coletilla estos terribles aforismos,
+cuando se sintió ruido en la escalera. Eran algunos jóvenes socios
+del club naciente.
+
+--Escóndase usted ahí--dijo el Doctrino á Coletilla. Estos no le
+han de ver.
+
+Escondióse el realista en una alcoba inmediata, y entraron Alfonso
+Núñez, Cabanillas y otro que hasta hoy no conocemos, y era Juan Pinilla,
+gran orador de los _Comuneros_, apóstol de las ideas más disolventes y
+extravagantes. Estaba ya en autos con el Doctrino; ambos servían á
+Coletilla mediante respetables sumas y la promesa, solemnemente
+asegurada, de un destino en las Intendencias de Cuba ó Filipinas. Otros
+muchos entraban en el infame complot, y entre ellos una gran parte sin
+interés, guiados sólo por patriotismo mal entendido, por la ignorancia ó
+la ambición. Estos eran los más desdichados.
+
+--¿Qué hay?--dijo Núñez.--¿Te has convencido ya de que esto no puede
+retardarse? Mañana será tarde. He tenido ocasión de ver cómo están los
+ánimos perfectamente preparados para nuestro objeto. Los ministros,
+los diputados de la fracción _sensata_, son detestados: la tempestad
+ruge sobre sus cabezas. Hay que hacerla estallar. Salvamos la
+libertad, ¿sí ó no?
+
+--La salvamos--dijo el Doctrino.--Cuando contamos nuestras filas y vemos
+que la mayoría de España está con nosotros, ¿no hemos de tener
+confianza?
+
+--Eso mismo digo yo--manifestó Aldama, que en presencia de Coletilla no
+hablaba nunca; pero sabía recobrar, cuando él no estaba, el uso de su
+muletilla.
+
+--¿No ha venido Lázaro?--preguntó el Doctrino á Alfonso.
+
+--No estaba en su casa. Tal vez venga más tarde.
+
+--Esta noche vendrá Jorge Bessieres, el gran republicano francés--dijo
+Juan Pinilla, comunero y republicano.
+
+Era Pinilla un hombre de gran talla, casi tan corpulento como el barbero
+Calleja, pero de más claridad en la mollera. Abogado sin pleitos, más
+por la violencia é informalidad de su carácter, que por falta de
+talento; era gran terrorista, y su mayor afán era desempeñar el papel de
+acusador el día en que la Junta de salud pública decretara el exterminio
+de una gran porción de ciudadanos, empezando por el Rey. Fernando estaba
+ya sentenciado en los papeles de Pinilla, con otros menos dignos que él
+de la guillotina. Poco después de este furibundo demagogo, otro
+personaje entró en escena.
+
+--¿Quién será?--dijo el Doctrino sintiendo los pasos.--Apuesto á que es
+el mismo Lobo en persona.
+
+Un hombre alto, flaco y vestido de negro entró en la habitación. Era don
+Julián Lobo, célebre republicano que después fué faccioso y uno de los
+más sanguinarios chacales del absolutismo. No es fácil decir si en la
+época en que lo presentamos era verdadero demagogo ó simplemente un
+absolutista disfrazado, como otros muchos. Lo cierto es que hacía alarde
+de las más exageradas opiniones, y sus discursos, pronunciados en
+_Lorencini_, eran elocuentes y fanáticos. Conspiró mucho con los
+liberales exaltados contra el gobierno Feliú, y después contra el
+gobierno de Martínez de la Rosa. Hay quien asegura que tomó parte en las
+primeras facciones con Misas y el Trapense, y es indudable que al fin de
+los tres años constitucionales se presentó descaradamente con una
+partida en Moncayo, donde hizo estragos. Entronizado de nuevo el
+absolutismo, se ordenó de mayores (ya lo era de menores antes de 1821);
+obtuvo el arcedianato de Ciudad-Rodrigo con asiento en el coro de
+Salamanca, y lo disfrutó muchos años.
+
+--Señores--dijo con mucha solemnidad--albricias: la _Fontana_ es
+nuestra.
+
+--¿Qué hay? Cuente usted--dijeron todos con gran interés.
+
+--Que nos han dejado libre el campo. Los últimos que quedaban del
+partido _tibio_ se han marchado, viendo que la opinión se va tras
+nosotros. Anoche le han dado una silba horrible. Han acordado marcharse
+todos, y el amo del café, Grippini, ha venido á decirme que si queremos
+continuar nosotros las sesiones....
+
+--¿Pues no hemos de continuar? Esta noche misma--dijo Alfonso con
+entusiasmo.
+
+--Bien por la _Fontana_. La _Fontana_ es nuestra--gritó el Doctrino.
+
+--Lo mismo ha pasado en _Lorencini_. Se han marchado esos señores con su
+_orden_ y su _cordura_.
+
+--El campo en nuestro. Convocar á la gente para esta noche.
+
+--¡Todo el mundo á la _Fontanal_!
+
+--A la _Fontana_, á las diez.
+
+En la sesión preparatoria de la _Fontanilla_ no ocurrió nada de notable.
+Los principales cabecillas del complot se dieron cita para una
+conferencia secreta que tendría lugar aquella noche en el salón interior
+de la _Fontana_, á las nueve, y se despidieron para retirarse, quedando
+allí Aldama y el Doctrino. Cuando se vieron solos, llamaron á Elías que
+apareció con cara de júbilo, la cual en aquel hombre era la cara más
+diabólica y repulsiva del mundo.
+
+--¿Qué le parece á usted?--dijo el Doctrino.
+
+--Bien, bien.
+
+--Vamos á echar un trago--añadió el joven, tomando de manos de Aldama
+una botella que éste habla sacado, no sabemos de dónde, al desaparecer
+los compañeros.
+
+--Yo no bebo, no--dijo Elías tomando la botella y echando vino en el
+vaso de los otros dos.--Yo no bebo.
+
+--Esta noche en la _fontana._ ¿Va usted?
+
+--Sí, iré... pues no--respondió Coletilla con mucha ironía.--Yo también
+soy liberal.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXIII
+
+
+
+#Las arpías se ponen tristes#.
+
+
+Mucho le asombró á Lázaro lo que pasó en la casa de la calle de Belén el
+día después de su excursión á la plazuela de Afligidos, que fué el día
+mismo de la sesión que hemos referido. Serían las tres de la tarde
+cuando entró su tío; las dos arpías se abalanzaron hacia él, y con la
+hiel propia de sus caracteres emponzoñados, le dijeron, disputándose á
+cuál hablaba primero:
+
+--¡Ah, señor don Elías: no sabe usted lo incomodadas que nos tiene este
+mozalbete! ¿No sabe usted á qué hora entró anoche? ¿Lo creerá usted? ¡A
+las doce!... ¡Qué escándalo! ¡En una casa como ésta, en una casa de
+paz, de decoro, de virtudes! A las doce entró este caballerito, que sin
+duda pasó la noche en alguno de esos _clubes_, como dicen, alborotando y
+aprendiendo todas esas herejías que andan ahora por ahí. ¿Qué le parece
+á usted? ¿Pero no se irrita usted, señor don Elías? Y lo peor es que
+entró haciendo un ruido con esos taconazos ... y dando unas voces....
+Porque como está Paulita tan mala, es el caso que se alteró con el ruido
+y quiso salirse de la cama. ¡Ay qué hombre! Crea usted que ya nos tiene
+consumidas su sobrinito, señor don Elías, y es preciso que tome usted
+una determinación, porque esta casa ... ya ve usted ... esta casa....
+
+Todo lo dijo casi en su totalidad Paz, aunque á Salomé pertenecieron
+algunas palabras. Pero viendo las dos que la filípica no hacía efecto
+ninguno en Coletilla (y esto era lo que asombraba á Lázaro), tomó la
+palabra Salomé sola para decir:
+
+--¿Y no sabe usted que este ... joven es de los más mal educados que he
+visto? Pues el otro día estuvimos en casa de don Silvestre
+Entrambasaguas, y se portó tan groseramente que nos dió vergüenza de ir
+en su compañía. Luego por la calle andaba con unas carreras... En fin,
+si usted no se decide á sacarlo de los _clubes_....
+
+(Advertimos, para que el lector no extrañe la singularidad de este
+plural, que la dama, para explicarla, aseguraba que no decía _clubs_,
+por lo mismo que no decía _candils ni fusils_, en lo cual no andaba del
+todo descaminada.)
+
+Lázaro sintió impulsos de agarrar por el moño á uno y otro basilisco, y
+dar allí un ejemplo del vejamen que podía sufrir la aristocracia
+histórica en la ilustre familia de los Porreños, pero su indignación se
+calmó al observar que su tío, lejos de escuchar con ira aquellas
+acusaciones, se sonrió, y pasándole la mano por el hombro casi
+cariñosamente, si es permitido usar esta palabra, dijo:
+
+No se incomoden ustedes por tan poca cosa. Si llegó tarde, fué sin duda
+porque tuvo alguna ocupación: eso no tiene nada de particular. Lázaro se
+porta bien: yo se lo aseguro á ustedes.
+
+--¡Jesús, señor don Elías!--exclamó Salomé como si oyera una
+obscenidad.--¡Jesús, señor don Elías: yo esperaba de usted algún
+miramiento para con nosotras!
+
+--Pero, señoras, digo tan sólo que si mi sobrino llegó tarde, fué porque
+tuvo algo que hacer.
+
+--No esperaba yo de usted semejantes palabras--indicó Paz, poniendo
+los ojos, la boca y la nariz en la misma disposición compungida que si
+fuera á llorar.
+
+--No sé en qué podemos nosotras haber faltado--observó Salomé,
+poniéndose verde y haciendo también un gran esfuerzo para hacer creer
+que si no lloraba era por no faltar á las conveniencias sociales.--No sé
+en qué podemos nosotras haber faltado para que usted nos diga eso.
+--Como está una en desgracia...--murmuró Paz bajando la cara para que se
+creyera que devoraba una humillación.
+
+--Pero, señoras--dijo Coletilla con mucha seriedad,--yo no he agraviado
+á ustedes; he disculpado á mi sobrino solamente....
+
+--Como está una en desgracia...--añadió la dama continuando la queja
+interrumpida,--ya no se nos guardan ciertas consideraciones, y se nos
+desmiente cuando afirmamos una cosa.
+
+--¡Yo, señoras mías!--balbució Elías.--En otro tiempo--dijo Salomé,
+respirando fuerte y acumulando en la mirada todo el desdén de su
+carácter,--en otro tiempo no pasaba así. Cada persona se mantenía en su
+lugar, y el que estaba obligado á acatarnos, no llegaba nunca hasta
+nosotros sino con el mayor respeto y cortesía. Hoy todo ha cambiado.
+
+--¡Hoy todo ha cambiado! ¡Cómo ha de ser!--exclamó Paz, que después de
+incalculables esfuerzos consiguió su objeto, el cual consistía en que
+una lagrimita rodara por sus mejillas atomatadas.
+
+--Adiós, señor don Elías--dijo Salomé, hecha un veneno porque el
+realista no se arrodilló á sus plantas como esperaba.
+
+--Adiós, señor don Elías--repitió Paz, viendo que su lagrimita no
+ablandaba el duro corazón del antiguo mayordomo.
+
+--Pero vengan ustedes acá, señoras.... Las dos volvieron rápidamente.
+
+--Yo estoy confuso; no sé por qué toman ustedes ese tono. No sé en qué
+puedo haberlas ofendido. ¿Qué he dicho?
+
+--Ha dicho usted lo que no quiero recordar--dijo Paz, limpiándose la
+consabida.
+
+--Ha dicho usted que su sobrino se enmendará. ¡Oh! no puedo creer que
+usted...--exclamó Salomé.--Adiós, señor don Elías.--Adiós, señor don
+Elías. Se fueron. El fanático volvió pronto de su estupor, y después,
+dando poca importancia á aquel asunto, se dirigió á su sobrino y dijo:
+
+--Vamos, Lázaro: esta noche se reúnen tus amigos en la _Fontana_. Hay
+gran sesión: no faltes. Yo no me opongo á que cada cual manifieste sus
+opiniones; tú tienes las tuyas: yo las respeto. Sé que tienes talento y
+quiero que te conozcan. Ve á la _Fontana_, ve esta noche.
+
+Lázaro se quedó absorto, y apenas creía que lo dijera aquello el hombre
+intransigente que tantas recriminaciones le había hecho por sus ideas
+liberales; pero acostumbrado ya á las cosas raras é inverosímiles, no se
+preocupó mucho.
+
+Llegó la hora de comer, y la santa ceremonia del pan de cada día fué tan
+silenciosa, que aquella casa parecía de duelo. Baste decir que á Salomé
+se le olvidó pasarle los garbanzos á Lázaro, y que este, por no dar
+lugar á un nuevo conflicto, ni los pidió ni los tomó. Tampoco en la
+ración del realista estuvo muy pródiga doña Paz, pues se le olvidó
+ponerle carne, en lo cual aquel grande hombre, que sólo vivía de
+espíritu, no hizo alto. La otra vieja hizo cuanto en ser humano cabe
+para dar á entender que no tenía apetito; pero de todos los medios que
+se conocen para probar tal cosa, dejó de emplear el mejor, que es no
+comer. A tanto no llegaron sus esfuerzos. Paz dió algunos suspiros entre
+bocado y bocado. El único suceso importante que turbó la calma de
+aquella comida melancólica y callada, fué una ligera disputa suscitada
+entre las dos arpías, porque Salomé decía que el estofado se quemó por
+culpa de Paz, y ésta aseguraba lo contrario. Al concluir, Elías dió
+tregua á sus meditaciones para preguntar:
+
+--Pero ¿no está mejor doña Paulita? ¡Bah! supongo que no será nada.
+
+Salomé se apresuró á llevar á la boca una uva, que tenía entre sus
+delicados dedos, para poder decir:
+
+--¿Que no será nada? Crea usted que está bastante grave.
+
+Al decir esto, los movimientos de la delgada piel y los huesos angulosos
+de su gaznate indicaron que la uva había pasado.
+
+--¿Pero es cosa de gravedad?--dijo Elías.
+
+--¿Qué, tanto le interesa á usted?--preguntó con mucha hinchazón María
+de la Paz, que sentía renacer en sí todas las fuerzas de su antigua
+habilidosa elocuencia de salón.
+
+--¿Pues no me ha de interesar?--dijo Elías sintiendo herido su amor
+propio de mayordomo.--Pero voy, si ustedes me permiten, á verla.
+
+--No puede usted ahora, porque está durmiendo.
+
+--La va usted á molestar.
+
+Las dos se sonrieron satisfechas de la humillación que creían arrojar
+sobre Elías, retirándole momentáneamente su confianza.
+
+--Pues si no puede ser, me retiro.
+
+--Vaya usted con Dios.
+
+--Si se ofrece algo, señoras ...--dijo el realista.
+
+Y contra lo que ellas esperaban, el realista se marchó, dejándolas muy
+contrariadas.
+
+--¡Ay!--exclamó Salomé,--¿será posible?
+
+--¿Qué?--dijo Paz alarmada.
+
+--Que las ideas del día hayan también....
+
+--¿Será posible?...
+
+--¡También él!...
+
+El ámbito del comedor resonó con la vibración de dos suspiros que eran
+dos poemas. Pero ningún suceso grave resultó de aquel singular estado de
+sus caracteres, á no ser que quiera considerarse como tal el gran
+puntapié que se llevó el perrito Batilo sin motivo serio que lo
+explicara.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXIV
+
+
+
+#El complot.--Triunfo de Lázaro.#
+
+
+Lázaro no pudo tampoco aquel día encontrar á Bozmediano. Su deseo de
+hablarle, de pedirle cuenta de su infamia, de demostrarle la lealtad de
+su conducta y de castigarle sin lástima ninguna, aumentaba á cada hora.
+Buscóle con afán, porque ciertos agravios dan una paciencia y una
+tenacidad que las más grandes empresas inspiran rara vez al hombre.
+
+En la casa le decían constantemente que no estaba; paseaba de largo á
+largo la calle sin verle aparecer; llegó la noche, y á eso de las diez
+vió salir á las mismas tres personas de la noche anterior. Eran ellos.
+Bozmediano, padre é hijo, y el otro militar salieron por una puerta que
+se abría á un callejón obscuro, y se encaminaron á la plazuela de
+Afligidos, dando un gran rodeo. Apostóse el joven Otra vez detrás de
+la esquina de la calle de las Negras, y les vió entrar en la propia
+casa. Al poco rato entró otra persona, después tres, después dos; en
+fin, los mismos de la noche anterior. Reflexionando entonces Lázaro que
+su grande objeto, hablar y confundir á Bozmediano, no lo podía
+conseguir, viendo entrar desconocidos en una casa desconocida, se
+retiró, dirigiéndose á la _Fontana_ para asistir á la gran sesión de
+que su tío le había hablado.
+
+Desde el anochecer estaban en el café de la Carrera de San Jerónimo el
+Doctrino, Pinilla, Aldama y otros dos individuos de los que más trato
+tenían con el bolsillo del intendente revolucionario Elías Orejón.
+
+--No hay otro medio mejor que el que Coletilla nos ha propuesto--decía
+el Doctrino.--Indudablemente ese zorro tiene talento.
+
+--Pero es preciso tomar antes buenas medidas--indicó Pinilla--porque
+esos golpes, si salen mal, son terribles.... Escojamos buena gente, y
+que todos nos sigan y vayan al mismo objeto sin decir nada hasta no
+estar sobre ellos. Que sólo sepan la verdad del objeto treinta ó
+cuarenta hombres probados.
+
+--Eso ha de ser así: yo respondo de ello.--Ellos también parece que ven
+venir la lucha y se preparan para la defensa. Hoy lo dijo Toreno en las
+Cortes--observó Pinilla.--Pero les va á ser difícil escapar. El pueblo
+está irritado contra ellos; el pueblo quiere libertad, y ha de
+atropellar á los que intentan no permitirle llegar hasta el fin.
+
+--La gran dificultad consiste en no poderles coger reunidos en un solo
+punto. Lo bueno sería invadir el Congreso; pero el de la casa grande no
+quiere tal cosa. Hay que ir cazándoles guarida por guarida, y esto hace
+más difícil y complicado el asunto... Pero concretemos. En resumen, ¿qué
+es lo que se debe hacer?
+
+--La cuestión es muy sencilla--dijo el Doctrino, echándose atrás el
+sombrero y bajando la voz.--Todo se reduce á lo siguiente: Hay un
+partido, unos cuantos hombres que se llaman liberales sensatos, que
+predican el orden y el respeto á las leyes. Todo esto es muy bueno. Pero
+el pueblo ha cobrado gran odio á esa gente, que es, según cree el Rey,
+el apoyo de la Constitución. El pueblo ha llegado tras largas
+sugestiones á desear vivamente, con razón ó sin ella, la ... desaparición
+de esos hombres. Bien: conduzcamos al pueblo al logro de su deseo. El
+pueblo lo quiere, cúmplase la voluntad nacional. Después de estas
+irrisorias y diabólicas palabras, el Doctrino se detuvo para leer el
+efecto de su exposición en las caras de los oyentes.
+
+--Bien--continuó:--hay veinte ó treinta hombres señalados ya en la
+opinión como víctimas.
+
+--¿Cómo víctimas?--interrumpió Pinilla.
+
+--Sí, ha de haber un atropello. Hasta dónde llegará este atropello, es
+lo que no puedo decir á ustedes. Ya sabemos lo que es este pueblo.
+
+--¿Pero ese atropello parará en una matanza?--preguntó uno de los dos
+desconocidos.
+
+--Eso es lo que no sé. Atropello ha de haber. Las personas que lo han de
+sufrir están aquí apuntadas en mi cartera. No son sólo los ministros.
+
+--Y después, ¿qué pasará?--dijo el otro.--Verificado el hecho (y supongo
+que llegue al último extremo, á un sacrificio horrible), ¿qué tendremos?
+Se apoderará del poder el partido exaltado; tendremos un período de
+dictadura, de terror y represalias espantosas. ¿A donde iremos á parar?
+A la anarquía más horrible.
+
+--No importa--dijo el Doctrino.--El Rey cuenta con eso, y lo desea. De
+esa anarquía ha de salir triunfante un absolutismo, que es su objeto. Y
+lo conseguirá; eso es indudable.--¿Y contra quiénes se dirige el motín?
+
+--Contra muchos: ya conocéis quiénes son. Los políticos que se llaman de
+talla, los que guían la marcha de las Cortes, los influyentes. No se
+olvidará al presuntuoso Argüelles ni al célebre, más que célebre,
+Calatrava.
+
+--Hombre, sentiría que se escapara el bueno del consejero Bozmediano,
+que tuvo la desfachatez de decir en las Cortes que si el Gobierno no
+tenía á raya á los exaltados, peligraba la libertad y la Patria.
+
+--¿Cómo se había de escapar ese pez? Ese es de los primeros. Pues si es
+el que inspira al Gobierno... ¿Quién clama todos los días porque se
+cierren los clubs? El. ¿Quién es el autor de aquellos decretos sobre
+imprenta? El. ¿Quién indujo al Gobierno á la destitución de Riego? El.
+
+--¡Pues no digo nada de su hijito el señor don Claudio Bozmediano, que
+al principio era socio de la _Fontanal_ dijo uno de los desconocidos.
+
+--¡Oh!--exclamó vivamente el señor Pinilla, como si sintiera una herida
+en el corazón.--¿Ese perro habla de escapar? Le odio, le detesto, no le
+tendría compasión aunque le viera asado en parrillas. Sólo por acabar
+con ese condenado, entraría yo en la conspiración.
+
+--¿Pues que te ha pasado con él?--le preguntaron.
+
+--¿Qué me ha pasado?--dijo Pinilla, lívido de cólera. Hace algún tiempo
+iba ese señor á _Lorencini_. Una noche hablaba yo en contra del
+absolutismo y de los frailes: todos me aplaudían, y él también. Después
+dije no sé qué cosa contra los militares: el calló; pero al concluir mi
+discurso, vino á hablar conmigo y me expresó con algunas palabras su
+disgusto. Yo no esperé más: hacía tiempo que me cargaba aquel hombre, le
+tenía ojeriza sin saber por qué; le dije que me importaba poco su
+opinión. Me contestó, le contesté yo más fuerte, hasta que al fin, de
+palabra en palabra, le dije cierta cosa, sabida de todo el mundo,
+respecto á su madre, que fué muy levantada de cascos. El no esperó más,
+y de repente ... no lo puedo contar, porque se me sube toda la sangre al
+rostro. El puso su pesada mano en mi cara, y la imprimió con tal fuerza,
+que desde entonces la siento siempre aquí ... aquí ... quemándome como
+un hierro candente. Reñimos: él es mucho más fuerte que yo, y me venció.
+Después nos desafiamos, y me hirió; he vuelto á tener otro altercado con
+él, y me volvió á ... En fin, le odio de muerte. Uno de los dos tiene
+que destruir al otro: no hay remedio.
+
+--Pues no escapará, ni su padre tampoco.
+
+--Lo mismo digo yo--exclamó Aldama, que estaba muy pesaroso porque el
+amo del café no le había querido fiar una botella de Málaga.
+
+--Chitón, que viene alguien. ¿Quién es? ¡Ah! Lázaro Lázaro entró y
+saludó á su amigo.
+
+--Buenas noches, buena pieza--le dijo el Doctrino.--Ya estamos otra vez
+en la _Fontana_; ya somos dueños del club, de nuestro club; ya se fué
+aquella horda de necios. Esta noche hablará usted y será aplaudido.
+Sabrán apreciar lo que usted vale.
+
+--¡Ah! yo no hablo más--replicó Lázaro con cierta amargura, porque se
+había llegado á convencer de que no había nacido para la tribuna.
+
+--Mire usted--dijo Pinilla al Doctrino, continuando la conversación
+interrumpida,--ese Bozmediano es además un hombre inmoral, de detestable
+conducta; un libertino, como lo fué su padre, escándalo de la corte de
+Carlos III.
+
+Lázaro prestó mucha atención.
+
+--No se ocupa más que en seducir muchachas. ¡Cuántas familias son hoy
+desgraciadas á causa de sus hazañas! ¡Oh! los bandidos de esta clase
+deben ser quitados de entre los hombres.
+
+--Hablan ustedes de una persona que me ocupa mucho en estos
+momentos--dijo Lázaro.--¿Usted le conoce? ¿Usted sabe cuáles son los
+hábitos de ese malvado?
+
+--¿Pues no lo he de saber?--manifestó Pinilla.
+
+--Yo le he buscado ayer--dijo Lázaro;--le he buscado hoy sin poderle
+encontrar, porque tengo que ajustar ciertas cuentas con él. Yo le
+encontraré aunque tenga que andar toda la tierra.
+
+--Cuidado, joven, que ese maldecido maneja bien las armas. Tiene una
+mano admirable.
+
+--No me importa: ya nos arreglaremos.
+
+--¿Y le ha buscado usted?
+
+--Si: no le he podido encontrar; es decir, sí le he encontrado, le he
+visto; pero no en disposición de hablar con él. Iba con dos más, al
+parecer á una reunión secreta, á que concurrían otros hombres, que
+aparecían sucesivamente y entraban en una casa.
+
+--¿Dónde?--preguntó con vivo interés el Doctrino.
+
+--En una plazuela; según después he averiguado, se llama de Afligidos.
+
+--¿En la plazuela de Afligidos?--dijo el otro con asombro.--Es en la
+casa de Álava... ¿Y eran muchos? ¿A qué hora?
+
+Lázaro contó detenidamente todo lo que habla visto en la citada plazuela
+dos noches seguidas y á la misma hora.
+
+--No necesito más--dijo el Doctrino al oído de Pinilla.
+
+Esto pasaba en una pequeña sala interior de la _Fontana_, donde el amo
+tenía algunos centenares de botellas vacías, y dos ó tres barriles,
+vacíos también, con gran sentimiento, de Curro Aldama. Cuando Lázaro
+concluyó su relato, se sintió el ruido de aplausos y las voces
+entusiastas que resonaban en el recinto del café. Hablaba con mucha
+elocuencia Alfonso Núñez. Más de doscientos jóvenes exaltados, lleno el
+espíritu de pasión expansiva, le aplaudían con entusiasmo. El joven
+orador comunicaba su indiscreta fe á aquella masa de juventud inocente y
+soñadora, cuando cuatro infames, á dos pasos de allí, preparaban un
+sangriento desastre. Estas iniquidades, proyectadas por pocos y llevadas
+á cabo por muchos con la sencillez propia de las turbas engañadas, son
+muy frecuentes en las revoluciones. El gentío obra á veces obedeciendo á
+una sola de sus voces, cualesquiera que sea: se mueve todo á impulso de
+uno solo de sus miembros por una solidaridad fatal.
+
+La _Fontana_ estaba aquella noche elocuente, ciega, grande en su
+desvarío. Iba á perpetrar un crimen sin conocerlo. Su elocuencia era la
+justificación prematura de un hecho sangriento; y para el que conocía su
+próxima realización, las galas de aquella oratoria juvenil eran
+espantosas y sombrías.
+
+Lázaro entró en el café: aún no se atrevió, aunque tema la persuasión de
+ser recibido con benevolencia, á presentarse en el centro del club. Se
+quedó en un rincón, dispuesto á ser simple espectador; pero algunos
+pidieron que hablara; Alfonso le empujó hacia la tribuna; el mismo dueño
+del café se lo suplicó con insistencia, y la mayor parte de la juventud,
+que formaba el público, le aplaudió, tributándole una ovación
+anticipada. No pudo eximirse: se resolvió á hablar, subió á la tribuna y
+empezó. Felizmente no le aconteció aquella vez lo que en la desgraciada
+noche de su llegada; no perdió la serenidad al encararse con las mil
+cabezas del público y ver abierto ante sí el abismo de tanta atención,
+expresada en tantos ojos. Sin dificultad ninguna encontró el asunto de
+su discurso, y desde las primeras frases vió desarrollarse ante su
+imaginación en serie muy clara todas las ideas que habían de constituir
+la disertación. A cada palabra sentía presentarse la siguiente; pero sin
+atropellarse, con la calma de la verdadera inspiración que afluye al
+espíritu y no se precipita. La elocuencia muda de sus horas de silencio
+y soledad, salía por primera vez á su boca, sorprendiéndole á él mismo,
+que se oía con tanto gozo como podía oírle el público. Aquellas páginas
+no escritas, aquellas oraciones no emitidas por voz humana, salían á sus
+labios con tanta facilidad que parecían aprendidas de memoria desde
+largo tiempo. Sin darse cuenta de ello, dejó de ser retórico aquella
+vez. Su instinto de orador se alejó de aquel peligro, y expresándose á
+veces con demasiada sencillez, no ocurrió tampoco en el desaliño ni la
+vulgaridad. La espontánea brillantez de sus medios oratorios, la
+profunda entonación de verdad y sentimiento que daba á sus afirmaciones,
+la habilidad con que sabía explotar la pasión y la fantasía del
+auditorio, le ayudaron en aquella empresa, en la cual su ingenio
+apareció en altísimo lugar, grande, espontáneo, robusto de ideas y
+formas, como realmente era.
+
+--¿Cómo queréis que haya libertad--decía,--si unos cuantos se erigen en
+sacerdotes exclusivos de ella, cuando ese gran sacerdocio á todos nos
+corresponde y no es patrimonio de ninguna clase? Pasó el monopolio de la
+riqueza, de la ilustración, del predominio y de la influencia, ¿Hemos de
+consentir ahora el monopolio de las ideas? _(Grandes aplausos.)_ Por
+este camino vamos á tener aquí una cosa parecida á las castas del
+Oriente. _(Risas.)_ Entre los millones de ciudadanos que pertenecen á la
+sagrada comunión del liberalismo, vemos surgir una casta privilegiada,
+que se cree única conservadora del orden, única cumplidora de las leyes,
+única apta para dirigir la opinión. ¿Hemos de consentir esto? ¿Hemos de
+ser siempre esclavos? ¿Esclavos ayer del despotismo de uno, esclavos hoy
+del orgullo de ciento? Mil veces peor es este absolutismo que el que
+hemos sacudido. Prefiero ver al tirano desenmascarado y franco,
+mostrando su torva, sanguinaria faz de demonio; prefiero la insolencia
+desnuda de un bárbaro abominable, abortado por el infierno, á la
+hipócrita crueldad, al despotismo encubierto y disfrazado de estos
+hombres que nos mandan y nos dirigen escudados con el nombre de
+liberales, haciendo leyes á su antojo, para después obligarnos con el
+respeto á la ley; seduciéndonos con el nombre de libertad para después
+ametrallarnos en nombre del orden; llamándose representantes de todos
+nosotros para después insultarnos en las Cortes llamándonos bandidos.
+_(Aplausos.)_ No puede durar mucho tiempo el imperio de la injusticia.
+Felizmente aún no han puesto mordazas en todas nuestras bocas; aún no
+han atado todas nuestras manos; aún podemos alzar un brazo para
+señalarles; aún tenemos alientos en nuestros pechos para poder decir:
+"ese." Están entre nosotros, les conocemos. Esta gran revolución no ha
+llegado á su augusto apogeo, no ha llegado al punto supremo de justicia:
+ha sido hasta ahora un paso tan sólo, el primer paso. ¿Nos detendremos
+con timidez asustados de nuestra propia obra? No: estamos en un
+intermedio horrible: la mitad de este camino de abrojos es el mayor de
+los peligros. Detenerse en esta mitad es caer, es peor que volver atrás,
+es peor que no haber empezado. Hay que optar entre los dos extremos: ó
+seguir adelante, ó maldecir la hora en que hemos nacido. _(Grandes y
+estrepitosos aplausos.)_
+
+Lázaro notó, mientras pronunciaba estos párrafos, que entre las mil
+figuras del auditorio, y allá en lo obscuro de un rincón, había una cara
+en cuyos ojos brillaban el entusiasmo y la ansiedad. Las manos flacas y
+huesosas de aquel personaje aplaudían, resonando como dos piedras
+cóncavas. Le miraba sin cesar mientras hablaba, y á no encontrarse el
+orador muy poseído de su asunto y muy fuerte en su posición respecto al
+auditorio, se hubiera turbado sin remedio, dando al traste con el
+discurso. La persona que así le miraba y le aplaudía era su tío. Aquello
+era incomprensible, y el joven hubiera pensado mucho en semejante cosa,
+si las cariñosas y ardientes manifestaciones de que fué objeto no le
+distrajeran mucho tiempo después de concluido su discurso.
+
+Otro habló después de él, y al fin, después de tantos discursos, el
+público empezó á desfilar. Alfonso y Cabanillas se fueron á la calle,
+llevados por los grandes grupos en que se descompuso aquella masa de
+gente. Agitada fué aquella noche en todo Madrid, y es positivo que la
+autoridad, ordinariamente bastante descuidada y débil, tomó algunas
+precauciones. En la _Fontana_ quedaban á la madrugada el Doctrino,
+Pinilla, Lobo, Lázaro y otros.
+
+--¡Bien lo ha hecho usted!--le decía el Doctrino á Lázaro.--Yo me lo
+esperaba. Esta noche nuestro partido adquiere con la palabra de
+usted una fuerza terrible. Don Elías, puede usted estar orgulloso de
+su sobrino.
+
+--Sí que lo estoy--dijo Coletilla sonriéndose como acostumbran hacerlo
+los chacales y las zorras, á quienes ha puesto la Naturaleza una
+contracción diabólica en el rostro.--Sí que lo estoy: no creí yo que
+fuera este chico tan listo, que, á saberlo, ya hubiera yo hecho lo
+posible para que....
+
+Lázaro comenzó á ver obscuro en aquella intrusión de su tío en las
+sesiones de los exaltados. Cruzó por su imaginación una sospecha
+horrible. Cuando se marchó á la casa iba recordando la acusación que en
+la noche de su expulsión le habían dirigido en aquel mismo sitio;
+recordó el diálogo que con su tío había tenido en la cárcel; recordó
+todas sus palabras, expresión del más ciego fanatismo; y cuanto más
+meditaba y recordaba, menos podía explicarse que su tío permitiera el
+ser llamado _gran liberal_. Aunque algunas sospechas vagas le
+atormentaron, no vió el gran abismo en todo su horror y profundidad; no
+presagió el movimiento á que había dado impulso con su palabra, ni
+comprendió el ardid tenebroso, la colisión sangrienta que de las cabezas
+aturdidas de la _Fontana_ y de las voluntades agitadas de algunos
+jóvenes, hacía su arma mas terrible.
+
+Pero al llegar á la casa esperaba á Lázaro una sorpresa que había de
+hacerle olvidar su discurso, á su tío y á la _Fontana_. Al entrar, ya
+cercano el día, encontró á doña Paz muy alborotada, á Salomé rondando la
+casa con luz, y á las dos tan coléricas y destempladas, que no pudo
+menos de reír á pesar del estado de su espíritu.
+
+--¡Gracias á Dios que viene usted! Estamos solas--le dijo temblando la
+más vieja.
+
+--¿Qué hay, señoras?
+
+--Tememos que alguien se entre por esos tejados.
+
+--¿Cómo, quién se va á atrever?
+
+--¿No sabe usted lo que ha pasado, caballerito?--dijo Paz.--Esa
+Clarita.... ¡Qué horror, qué perversión!...
+
+--¿Para cuándo es el patíbulo?--exclamó Salomé.--¡Un hombre, un hombre
+ha entrado aquí por esa niña, un seductor! ¡Y nosotras tan ciegas que la
+recogimos!
+
+--¡Ay, mi Dios! ¡qué horrible atentado!
+
+--¿Y cuándo entró ese hombre?--preguntó, comprendiendo que habían
+descubierto la entrada de Bozmediano.
+
+--El domingo, aquella tarde que estuvimos en la procesión.
+
+--Y ella, ¿dónde está?--preguntó el joven, creyendo que había llegado el
+momento de aclarar aquel asunto.
+
+--¡Qué horror! ¿Y usted pregunta dónde está? ¡La hemos arrojado, la
+hemos echado!--dijo Paz, con expresión de venganzasatisfecha.--¿Habíamos
+de consentir aquí semejante monstruo?
+
+--¡Qué degradación! ¡Y en esta casa!--exclamó Salomé, poniéndose
+ambas manos sobre la cara.--Señor, ¿qué expiación es esta? ¿Qué
+pecado hemos cometido?
+
+--¿Y dónde está?
+
+--¿Que dónde está? ¿Qué sé yo? La hemos arrojado.
+
+--¿Pero dónde ha ido?
+
+--¿Qué sé yo? Vaya á la calle, que es donde siempre ha debido estar.
+¡Oh! Ella se habrá ido muy contenta por ahí.
+
+--Si esa gente ha nacido por la calle--dijo Salomé, con un gesto de
+repugnancia.--¡Qué ignominia!
+
+--¿Pero ustedes la han arrojado así...? ¿Dónde ha de ir la
+pobrecilla?--preguntó Lázaro, que, á pesar de su agravio, no podía ver
+con calma que se injuriara y se maltratara de aquel modo á un ser
+desvalido.
+
+--¿Qué sé yo dónde ha ido? ¡Al infierno!--dijo María de la Paz riendo.
+
+--Señor, ¿es posible que haya tanta infamia en el mundo? ¡Oh! Las ideas
+del día ...--murmuró Salomé, alzando las manos al cielo en actitud
+declamatoria.
+
+Antes de decir lo que hizo Lázaro al encontrarse con tan estupenda
+novedad, contemos lo que pasó aquella noche en la vivienda de las tres
+damas. Coletilla había salido diciendo que no volvería hasta dentro de
+tres días, por tener que ocuparse fuera de cierto asunto; y ellas
+estaban comentando esta rara determinación, cuando aconteció un suceso
+que dió por resultado la expulsión definitiva de la huérfana.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXV
+
+
+
+#El bonete del Nuncio.#
+
+
+La sastrería clerical fué industria muy socorrida y floreciente en el
+siglo pasado. Había muchos clérigos, y además gran cosecha de abates,
+gente toda que vestía con primor y coquetería. Los que á tal industria
+se dedicaban obtuvieron pingües ganancias, y esto fué causa de que se
+dedicaran á explotarla muchos menestrales de ambos sexos, educados al
+principio en la sastrería profana. En el presente siglo la industria en
+cuestión estaba muy decaída, no sabemos si porque había menos clérigos ó
+porque había más sastres. En el quinto piso de la casa de Tócame Roque,
+situada en la calle de Belén, tenían su nido dos hermanas, sastras de
+ropas sagradas, que habían venido muy á menos. En sus mocedades habían
+cosido muchos manteos y sobrepellices para los canónigos de Toledo y
+para los clérigos de la corte; pero en la época de nuestra historia, por
+razones sociales que no es oportuno consignar, sólo consagraban su
+mísera existencia á remendar las verdinegras hopalandas de algún
+escolapio ó de algún teniente cura pobre y andrajoso. Hacían de peras á
+higos un bonete para un capellán de Palacio ó para el señor fiscal de la
+Rota, y nada más. Eran muy pobres, pero soportaban con paciencia la
+desgracia sin exhalar una queja. Sólo una de ellas decía de cuando en
+cuando con un suspiro, mientras revolvía los escasos trapos negros de su
+santa industria: "Ya no hay religión."
+
+No tenían otro amigo que el abate don Gil Carrascosa, que, según ha
+llegado á nuestra noticia, tuvo en sus tiempos ciertos dimes y diretes
+con una de ellas. El las visitaba, les proporcionaba algún trabajo y
+solía darles algún rato de tertulia, contándoles las cosas de Madrid.
+Pero si las de Remolinos (que así se llamaban) no tenían más que un
+amigo, en cambio tenían un enemigo implacable, sanguinario, feroz. Este
+enemigo era otra sastra, que vivía pared por medio, y que, por la
+natural divergencia de opiniones entre los que se dedican á una misma
+industria, les había declarado guerra á muerte. Para martirizarla,
+además de sus improperios y apodos, tenía un gato, que creemos nacido
+expresamente para entrarse en el cuarto de las dos hermanas y hacer allí
+cuantas inconveniencias puede hacer el gato de un enemigo. Tenía además
+la doña Rosalía un amante _del comercio_, que la visitaba todas las
+noches, en compañía de una guitarra; y era este amante un ser creado de
+encargo por el infierno para cantar y tocar toda la noche en aquella
+casa y no dejar dormir á las dos sastras de ropas sagradas.
+
+Doña Rosalía tenía más trabajo que sus vecinas las de Remolinos (ó las
+_Remolinas_, como generalmente las llamaban), y además hacía cuanto
+puede hacer una mujer envidiosa para quitarles á sus rivales el poco
+que tenían. Aconteció que un paje de la Nunciatura, feligrés antiguo
+de doña Rosalía, y muy admirador de su buen color, se atrevió á
+aspirar á no sabemos que honestas confianzas; picóse la dama, picóse
+más el paje, y al día siguiente, al traer el bonete del Nuncio para
+que le echaran un zurcido, en vez de dárselo á doña Rosalía se lo
+entregó á las dos hermanas.
+
+Cuando doña Rosalía supo que el bonete de la Nunciatura estaba en manos
+de sus rivales, le pareció que había recibido la más grande ofensa:
+rompió relaciones con la Curia romana, dijo mil improperios al paje,
+encargó á su gato ciertas sucias comisiones cerca de las dos vecinas
+(comisiones que el animal cumplió con gran puntualidad), se acercó á la
+puerta de las dos infelices, y les dijo mil cosas estupendas, que
+hicieron proferir á la más vieja de las dos en su lamentación
+acostumbrada: "Ya no hay religión."
+
+Pero Rosalía buscaba una venganza terrible. ¿Cómo? Mucho le asombró ver
+entrar al abate con un militar desconocido. La casa estaba dispuesta de
+tal modo, que acercándose á la puerta se oía cuanto en los cuartos
+inmediatos se hablaba. Todos sabemos los fines de la visita de
+Bozmediano á las de Remolinos. Doña Rosalía lo adivinó también, cuando,
+poniéndose en acecho, le vió pasar á la casa inmediata por una puerta
+condenada que daba al desván antiguo. Se calló y esperó. Comprendió la
+taimada que allí había aventura amorosa, y en esto supo hallar un medio
+feliz para su venganza. Vió entrar y salir á Bozmediano, y calculando
+que aquella entrada fraudulenta se repetiría, esperó á que se repitiera,
+para ir inmediatamente, y mientras el joven estuviera dentro, á la casa
+contigua á denunciar el hecho. El joven sería sorprendido, habría un
+gran escándalo, se harían averiguaciones, ella declararía por dónde
+habría entrado, y cátate á las Remolinas camino de la cárcel en castigo
+de su complicidad en aquel delito de escalamiento y abuso de confianza.
+
+Esperó un día, dos, tres, hasta que viendo que la escena no se repetía,
+resolvió en su alto criterio denunciar el hecho de una vez á la familia
+interesada, no sea que, retardándolo, pudiera ser puesto en duda.
+
+Pensado y hecho. Púsose un mantón, bajó, entró en casa de las Porreñas,
+tocó, le abrieron, y se encaró con la faz majestuosa de María de la Paz
+Jesús, que de muy mal talante le preguntó:
+
+--¿Qué quiere usted?
+
+--Venía á ver al amo de esta casa para decirle una cosa,--dijo
+Rosalía entrando.
+
+--¡Qué irreverencia!--pensó María de la Paz, viéndola entrar de
+rondón.--Salomé, una luz.
+
+Anochecía, y con la obscuridad no podía la dama ver claramente el rostro
+de la que la visitaba. Salomé trajo un quinqué á la sala, donde las dos
+se personaron.
+
+--¿Qué se le ofrece á usted?--preguntó Paz, midiendo con una mirada el
+cuerpo de doña Rosalía.
+
+--¿Quién es el amo de esta casa?
+
+--Yo soy--dijo Paz un poco alarmada con el misterio que parecía envolver
+aquella inesperada visita.
+
+--Pues vengo á decirla á usted ... ¿usted no sabe lo que pasa?
+
+--¿Qué pasa?--dijo Salomé, creyendo que se hundía el techo.
+
+--No se asuste usted, señora, porque al fin y al cabo, sabiéndolo, se
+puede evitar que vuelva á suceder.
+
+--¡Por Dios, explíqueme usted, señora!--dijo Paz, en el tono de la
+impaciencia y la superioridad.
+
+--Pues han de saber ustedes--dijo con misterio doña Rosalía,--que esta
+casa... Pues ... les diré á ustedes: yo vivo en la casa de al lado en el
+cuarto piso, y soy sastra, con perdón de ustedes, y coso toda la ropa de
+casa del señor Nuncio del Papa, y la del Patriarca de las Indias; coso á
+todo el arzobispado de Toledo, y á veces coso á la capilla de Palacio.
+
+Esta relación de las altas jerarquías que servía la aguja de doña
+Rosalía, le dió cierta importancia á los ojos de María de la Paz Jesús.
+
+--Yo vivo allá arriba y he visto... ¿Pero ustedes no han caído en ello?
+
+--¿En qué?
+
+--En ese hombre que ha entrado aquí.
+
+--¿Qué hombre? ¿qué dice?--exclamaron á una las dos ruinas en el tono
+del que siente estallar un volcán.
+
+--Pues yo venía á avisárselo á ustedes para que evitaran que otra vez
+pasara. Es el caso que en la buhardilla de la casa en que yo vivo hay
+una puertecilla que da á la buhardilla de esta casa.
+
+La cara que pusieron las Porreñas no cabe en ninguna descripción.
+
+--Sí--continuó la sastra--y un joven militar se metió una tarde por esa
+puerta de que hablo; se metió aquí... Yo me malicié, cuando le vi, que
+habla aquí alguna jovencita.
+
+--Pero señora--dijo Paz, poniéndose en pie--¿está usted segura de lo que
+dice? ¡Un hombre ha entrado aquí ... aquí, en esta casa!
+
+--Sí, señora: yo lo he observado. Se coló por el cuarto de unas vecinas
+... amigas mías. Yo lo he visto.
+
+--¿Cuándo? preguntó Salomé tomando aliento, porque ya el aliento
+le faltaba.
+
+--El domingo por la tarde.
+
+--¿A qué hora?
+
+--A eso de las cinco.
+
+--¡Cuando estábamos en la procesión! ¡Qué escándalo! Esa niña
+desvergonzada ... esa muchachuela.... Bien me lo sospechaba yo--dijo
+Paz, con las manos puestas en la cabeza y paseándose por la sala
+como una loca.
+
+--¡Ay! no sirvo para estas cosas... ¡Yo me descompongo!--balbució
+Salomé, inclinándose sobre el sofá con muestras de experimentar
+un vahído.
+
+--Pero, señoras, no se alarmen ustedes--dijo doña Rosalía, queriendo
+calmar á las dos damas.--¿Tienen ustedes alguna hija?
+
+--No, señora: nosotras no tenemos ninguna, hija--contestó con mucho
+enfado María de la Paz:--es una mozuela, una loca que admitimos aquí por
+compasión, esperando que se corrigiera; pero ... ya me lo sospechaba yo.
+¡Qué alhaja! ¿Ves lo que yo decía? Dios mío, ¿para qué admitimos aquí á
+semejante mujerzuela?
+
+--Señora--manifestó Salomé, oprimiéndose el estómago y rehaciéndose de
+su vahído.--Cuente usted, aclare usted eso. ¡Ay! Es demasiado horrible.
+Nosotras no estamos acostumbradas á esas cosas, y tales hechos nos
+confunden; yo, sobre todo, no puedo soportar....
+
+--Pues no lo duden ustedes. El joven se coló en la casa el domingo por
+la tarde, y estuvo aquí como una hora. Averígüenlo ustedes y verán cómo
+es cierto.
+
+--Si parece increíble--dijo Paz, sentándose otra vez. Esta casa, esta
+honrada casa ... ¿Y cómo existe esa puerta? ¿Cómo es posible...?
+
+--Existe de muy antiguo, sólo que estaba condenada. Si ustedes quieren
+verla pueden subir á la buhardilla, y examinando bien, la encontrarán.
+
+--Pero él, ese monstruo, ¿por dónde pudo llegar?
+
+--La tal puerta--continuó doña Rosalía--da al cuarto de unas costureras
+amigas mías. Las pobrecillas no cosen más que á sacristanes y curas de
+aldea¡ y cosen mal. Ellas quieren darse tono, y dicen que cosen á la
+catedral de Segovia; pero es mentira. No las crean ustedes.
+
+--Y él, ¿entró por ese cuarto?
+
+--Sí: es un militar, alto, buen mozo.
+
+--¡Jesús, qué horror! Yo no puedo oír esto--exclamó Salomé,
+estirándose, con muestras de un segundo ataque. Les dió dinero á esas
+mujeres--continuó doña Rosalía--porque ellas están muy pobres: no ganan
+nada. Como lo hacen tan mal ... No cosen más que al teniente cura de
+San Martín.
+
+--Es preciso tomar una determinación, Paz; una determinación
+pronta--dijo Salomé volviendo en sí.--Porque si no, la honra de la casa
+está comprometida.--Señora--añadió, volviéndose á doña Rosalía--no
+extrañe usted esta congoja; no estamos acostumbradas á golpes de esta
+clase. Nosotras, por nuestro nacimiento, nuestra educación y nuestra
+religiosidad, hemos estado siempre por encima de todas esas miserias.
+¡Ay! nosotras hemos tenido la culpa por nuestra excesiva caridad.
+Figúrese usted que acogimos sin recelo á una víbora en nuestra casa,
+aunque teníamos malos informes de su conducta; la acogimos creyendo que
+se enmendaría. ¡Pero ya ve usted qué almas tan perversas! ¡Qué sociedad!
+¡Qué siglo! Bien me lo figuraba yo, á pesar de lo que decía mi sobrina,
+que es una santa, y se empeñaba, guiada por su buen corazón, en que esa
+muchacha se iba á corregir. ¿Cómo puede corregirse un monstruo
+semejante? ¡Qué deshonra, qué vilipendio! ¡Ay! yo no sirvo para estos
+casos; me confundo, me descompongo y no puedo tomar ninguna
+determinación.
+
+--Sí, hay que tomar una determinación--afirmó con mucho encono María de
+la Paz.--Si no, ¿qué va á ser de la honra de nuestra casa? Hay que poner
+inmediatamente á la puerta de la calle á esa mozuela, sin consultar á
+don Elías. El ha de aprobarlo; y sobre todo, aunque no lo apruebe. ¿Pues
+no se ha atrevido á decirnos esta mañana que su sobrino se enmendará?
+¡Si está una viendo unos horrores! ... ¡Qué siglo, qué costumbres!
+¡Hasta él...!
+
+--Haz lo que quieras, Paz--dijo Salomé, afectando mansedumbre y cierta
+postración, que ella creía sentaba muy bien en su nervioso
+cuerpo.--Haz lo que quieras, sin reparar en lo que pueda opinar ese
+señor mayordomo, que él nada tiene que mandar aquí. Despide á esa
+muchacha; que se vaya con las de su calaña. ¡Oh! No quiero recordar lo
+que esta señora ha contado.
+
+Hasta el perro, que no ladraba; el melancólico Batilo, estaba
+consternado. Habíase plantado frente á doña Rosalía, y miraba, con la
+atención de un can preocupado, el buen color de la costurera que había
+traído la desolación á aquella casa.
+
+--Señora--dijo Paz con un poco de cortesía,--le agradecemos á usted el
+aviso que nos ha dado, mostrando, como es natural, su celo é interés por
+la honra de nuestra casa. Cuando despidamos á esa muchacha, nos
+mudaremos de aquí. ¡Ay, y yo que le había tomado cariño á este santo
+retiro! Aquí vivíamos tranquilamente y en paz, no con la comodidad que
+en nuestra antigua casa; pero, en fin, tranquilas y ... Señora, usted
+nos ha librado de la deshonra, porque ¿qué hubiera sido de nosotras,
+solas aquí y expuestas á las asechanzas alevosas de ese militar? ¡Oh! no
+lo quiero pensar.
+
+--Es un militar joven, alto, buen mozo, y parece ser persona muy
+distinguida.
+
+--¡Joven, buen mozo y de buen porte!--dijo Salomé disponiendo su cuerpo
+para el tercer paroxismo.
+
+--¡Joven, buen mozo y de buen porte!--exclamó Paz en el colmo de la
+indignación.--¿Es esto creíble? ¡Qué circunstancias tan agravantes!
+
+--¡No siga usted, por Dios!--dijo Salomé ya medio desmayada.
+
+--No siga usted, que mi sobrina es muy impresionable y no puede oír
+ciertas cosas. Estamos acostumbradas....
+
+Doña Rosalía se levantó para marcharse, porque creía haber cumplido
+satisfactoriamente su misión. Entonces pasó una cosa singular: cuando
+la sastra se acercaba á la puerta, Batilo, el perro misántropo, que en
+aquella mansión había olvidado los hábitos propios de su raza, corrió
+tras ella, se agitó convulsivamente como quien hace un gran esfuerzo, y
+ladró, ladró como un mastín ante un salteador; persiguió á la mujer
+dando agudos aullidos, y hasta llegó á pillarle entre sus inofensivos
+dientes el traje y el mantón. Paz se alarmó y Salomé se tapó los
+oídos, como si oyera el aullido, de un chacal. Defendieron entre las
+dos á doña Rosalía de la agresión inesperada del animal; fuese la
+sastra, y las dos arpías se miraron cara á cara, comunicándose
+mutuamente su respectiva bilis.
+
+Es indispensable apuntar que en su afán de llegar pronto á donde estaba
+Clara, se aturdieron, sin poder tomar la puerta, y al fin chocaron una
+con otra con gran confusión.
+
+--Mujer, que me echas al suelo--dijo una.
+
+--Mujer, qué cosas tienes--gruñó la otra.
+
+Entraron en el cuarto donde estaba acostada la devota ... Esta reposaba
+tranquilamente, pero no dormía; tenía clavados los ojos en el techo con
+muestras de meditación profunda. Sentada junto á la cama estaba Clara,
+que hacía de enfermera y acompañante de la santa. Cuando las dos
+Porreñas entraron, Clara les conoció en las caras que se preparaba una
+escena terrible. Asustóse mucho, y se acercó más al lecho, como buscando
+un refugio al lado de la sagrada persona de doña Paulita.
+
+--¡Niña!--dijo Paz con la lengua turbada y muy alterado el rostro.--Ya
+sabemos todas las infamias de usted. Merece usted ir á la cárcel por
+comprometer la honra de una casa como ésta. Si no temiera rebajar mi
+dignidad....
+
+--Señoras--murmuró Clara temblando,--¿pues yo qué he hecho?
+
+--¿Pues yo qué hecho?--dijo, remedándola con gesto grotesco,
+Salomé.--Miren la hipócrita, ¡qué monstruo, Dios mío! Paula, no te
+asustes--añadió, acercándose á la cama;--no nos des un nuevo disgusto.
+Ya sabemos qué clase de persona hemos recibido en nuestra casa.
+
+--Todo se ha descubierto, niña--continuó Paz--Ya no nos engañará usted
+más con su cara de mosquita muerta. Pero ¡qué atrevimiento, qué
+iniquidad! Debiera usted morirse de vergüenza.
+
+--Señora, yo no sé de qué habla usted--dijo Clara, perdiendo por
+completo la serenidad.
+
+--¡Insolente! Y aún se atreve á disimular, después de tanta
+desvergüenza. ¿Cree usted que está tratando con personas como usted?
+¡Miren la necia! tan necia como perversa. Ahora mismo va usted á salir
+de esta casa.
+
+El primer sentimiento de Clara al oír esto, fué una repentina alegría.
+¡Salir de allí! Ya había perdido esa esperanza. Pero la situación
+aquélla no era para alegrarse. Pronto lo conoció, y esperó resignada el
+fin de su sentencia.
+
+--Dile, dile la causa--indicó Salomé, afectando gran respeto al
+procedimiento.
+
+--La causa bien la sabe ella--dijo Paz;--pero no puedo contener la
+cólera. De veras digo que si no fuera porque soy persona ... ¡qué
+horror! La causa es ... no te asustes, Paula; la causa es que mientras
+nosotras salimos de casa á alguna visita, se entra aquí un hombre por
+los tejados; sí: un militar, buen mozo, alto, persona ... ¿cómo dijo? de
+buen porte ... pero no te asustes, Paulita: esto hay que aceptarlo con
+resignación.
+
+Si no temiera asustar á su prima, que estaba enferma, á Salomé le
+hubiera dado un cuarto conato de vahído. Pero se contentó con mirar á la
+devota con ojos muy aterrados. La santa no hizo más que mirar á Clara
+con cierta perplejidad; y contra lo que sus parientes esperaban, no citó
+ningún texto latino, ni predicó ningún sermón sobre la inconveniencia é
+irreligiosidad de que entraran por los tejados los militares buenos
+mozos, altos y de buen porte. Clara, á pesar de su inocencia, se quedó
+aterrada como una culpable.
+
+--¿Se atreve usted á negarlo?--dijo Paz, dando algunos pasos hacia ella
+con el resplandor de la ira en los ojos.
+
+--Yo ... no--dijo Clara, retrocediendo con espanto.--Sí ... sí lo
+niego.--Después añadió, haciendo un esfuerzo por calmarse y calmar á su
+juez:--Óigame usted, señora: yo le contaré la verdad; le diré lo que ha
+sido. Yo soy inocente; yo no he permitido....
+
+--¡Jesús, Jesús! Yo no sirvo para estas cosas--clamó Salomé volviendo el
+rostro.--No puedo, no puedo oír esto.
+
+--¿Que usted no ha permitido...? ¿Todavía tiene atrevimiento para
+negarlo?
+
+--Yo ... yo no niego--contestó la huérfana muy consternada.--Pero yo,
+¿qué culpa tengo de que ese hombre...?
+
+--¿También le quiere usted disculpar á él? Esto nos faltaba que ver. No
+puede haber perdón para tanta alevosía. ¡Pagar de este modo el asilo que
+le hemos dado sin merecerlo! Pero bien dije yo que de usted no podíamos
+sacar cosa buena.
+
+--Señoras--dijo Clara deshaciéndose en lágrimas,--yo les juro á ustedes
+por Dios y por todos los santos, que por mí no ha entrado ningún hombre;
+que yo no soy culpable de todo eso que ustedes dicen. Yo se lo juro por
+Dios y por la Virgen.
+
+--¡Insolente! Aún se atreve á disculparse.
+
+--En verdad, esto es más de lo que puede sufrir mi débil
+constitución--dijo la otra arpía.--Paulita, no te asustes: procura tomar
+esto con indiferencia, que puedes agravarte.
+
+--¡Dios mío! ¿Cómo lo he de decir?--exclamó Clara con la mayor
+amargura.--¿Qué haré, qué diré para que me crean? ¿A quién me volveré?
+Yo no quiero vivir así. No tengo padres, ni hermanos, ni amigos, ni
+nadie que me defienda y me proteja. Señora, yo se lo juro á usted. No me
+diga otra vez esas cosas que me ha dicho, porque yo no las merezco.
+
+--Vamos, prepárese usted á marcharse al momento--dijo Paz con crueldad
+espantosa.
+
+--¡Marcharme! Sí, me marcharé. Yo no quiero molestarlas á ustedes; pero
+¡ay! esas cosas que han dicho de mí... Yo no he deshonrado la casa, yo
+no he deshonrado á nadie. Pero yo soy muy desgraciada; soy huérfana,
+pobre y sola; y como no tengo á nadie que me proteja, por eso nadie me
+guarda consideración y todos me tratan con desprecio. Yo no merezco eso;
+yo no he hecho nada de eso que usted dice; yo soy inocente.
+
+--No sé cómo me contengo--dijo Paz.--Ni un instante más. Se marcha usted
+de aquí, y vaya donde quiera. Yo sé que usted se alegra. Usted no desea
+otra cosa que andar sola por esas calles; usted ha nacido para la calle.
+Vamos, pronto. Y nada me importa que don Elías se oponga ó no. Lo
+aprobará. El sabe que interesarse por tan despreciable criatura es cosa
+inútil. Váyase usted pronto.
+
+--Señora--dijo Clara, poniéndose de rodillas junto al lecho y
+estrechándole las manos á la devota. Señora, usted me defenderá; usted
+que es tan buena, que es una santa; usted que ya me defendió otra vez.
+¿No es verdad que usted sabe que yo soy inocente? Dígalo usted: me están
+calumniando. ¿Qué va á ser de mí si usted no me defiende?
+
+La devota no había hablado palabra: continuaba como distraída y ajena á
+todo aquello. Cuando sintió las manos de la que había sido, aunque por
+poco tiempo, su compañera y amiga, volvió hacia ella la cara cubierta de
+palidez, y expresando cierta atonía, la miró, y con voz tenue y como
+indiferente, dijo: "¿Yo?" Calló en seguida. Salomé separó á Clara con un
+ademán desdeñoso del lecho de su prima, diciendo:
+
+--Nuestra paciencia nos va á perder. Cuidado, Paz, que somos demasiado
+condescendientes. ¿Cómo es que está todavía aquí esta mujer?
+
+--Al momento á la calle. Vamos, pronto--dijo Paz. Recoja usted sus
+bártulos, y al momento. Haga usted un lío de su ropa.
+
+--Señora, por Dios, no me eche usted así--dijo Clara, poniéndose de
+rodillas y cruzando las manos.--A estas horas ... sola ... yo no conozco
+á nadie ... ¿Qué va á ser de mí? ¿A dónde voy? Espere usted, por la
+Virgen Santísima, á que venga don Elías, que, siendo huérfana, me
+recogió.... El no me abandonará de este modo ... Estoy segura.
+
+--Nada, nada. ¿Aun espera usted engañarle otra vez? Salga usted al
+momento de nuestra casa.
+
+--Pero, señoras--continuó Clara,--¿adonde voy? Sola, de noche ... yo
+tengo miedo ... yo tengo mucho miedo ... yo no conozco á nadie....
+
+--¿Que no conoce á nadie? ¿Y tiene valor para decir...?--exclamó Salomé,
+apartando el rostro y persignándose con sus afilados dedos.--¿Pues y el
+caballero joven, alto, buen mozo?
+
+--Señora, espere usted, por Dios, á que venga mi protector: yo se lo
+ruego por la gloria de su madre.
+
+La idea de que viniera Coletilla é impidiera la expulsión de la
+huérfana, puso á Salomé en grave peligro de que le diera el
+quinto ataque.
+
+--¡Qué agonía!--dijo sentándose.--Francamente, nuestra excesiva
+benevolencia nos trae á estos extremos.
+
+--No tarde usted un instante--dijo Paz con la satisfacción de la
+venganza.--Márchese usted inmediatamente.
+
+La desventurada huérfana se dirigió otra vez, como última esperanza, á
+la santa, que reposaba en su lecho con la inmovilidad y la pesadez de la
+estatua yacente de un sepulcro. Clara tomó una de sus manos que colgaba
+fuera de las ropas y la besó con efusión, regándola con sus lágrimas;
+llanto de la inocencia provocado por la crueldad de aquellos verdugos.
+
+--Señora, otra vez se lo pido--exclamó con voz apenas inteligible;--no
+me abandone usted, usted es una santa. No permita que me echen así ... á
+estas horas ... yo tengo miedo. No me abandone usted.
+
+La mujer mística retiró lentamente su mano y la escondió entre las
+sábanas. Volvió el rostro, miró á la víctima, y sin inmutarse, dijo con
+la misma voz helada: "¿Yo?"
+
+--No se puede resistir tal insolencia--afirmó Paz asiendo á Clara por un
+brazo y apartándolo violentamente de la cama.
+
+--Si usted no se marcha ahora mismo de aquí, llamo á un alguacil
+para que le haga entender sus deberes.--Ya Salomé se había acercado
+á la cómoda donde Clara guardaba su escaso ajuar, y recogía todo
+formando un lío.
+
+--No tengas cuidado, Paz--decía entre tanto;--yo estoy registrando su
+ropa, no sea que se lleve alguna cosa. No se lleva nada.
+
+--¡Señoras de mi alma!--dijo Clara en el colmo de la desesperación.--No
+me echen así: yo no he cometido falta ninguna; yo no he hecho lo que
+ustedes dicen; yo soy inocente. Que lo diga esa señora que es una santa
+y me conoce. Yo estoy segura de que lo dirá.
+
+La devota volvió á moverse, y con la voz que atribuyen á los espectros
+evocados, repitió otra vez: "¿Yo?".
+
+--No me echen ustedes--continuó Clara sin saber ya á quien suplicar.--Yo
+no lo merezco. ¿A dónde puedo ir á estas horas sola? No conozco á nadie.
+Tengo miedo ... me voy á perder.
+
+--Vamos, aquí tiene usted su ropa--dijo Salomé poniéndole el lío
+en la mano.
+
+--No, no lo puedo creer. Ustedes no serán tan inhumanas. Esperarán á
+mañana; esperarán á que venga él.
+
+--Ha dicho que no vendrá hasta dentro de tres días. ¿Cree usted que él
+no se ocupa de otra cosa que de proteger mozuelas como usted?
+
+Diciendo esto, Paz tomaba por un brazo á Clara y la llevaba con grande
+esfuerzo hacia la puerta. La pobre huérfana tenía sin duda mucha fuerza
+de espíritu cuando no cayó allí mismo sin sentido; y sin duda era
+también harto angelical y delicada, cuando no contestó con injurias á
+las injurias de la cuménide aristocrática, baldón de los Porreños. Aun
+creía la infeliz que sus ruegos podían ablandar á aquellos dos
+energúmenos de corazón empedernido por el hastío, la insociabilidad y la
+amargura de una vida claustral. Aun les suplicó: otra vez se volvió á
+arrodillar delante de María de la Paz, y le tomó las manos, aquellas
+manos nacidas sin duda para un puñal. La vieja la retiró con violencia;
+su brazo se alzó; y á pesar de la dignidad que procuraba imprimir
+siempre á su carácter, á pesar de la nobleza de su raza, á que parecía
+deber igualarse en la nobleza de sus sentimientos, maltrató á una
+huérfana infeliz á quien antes había calumniado. La vieja ridícula,
+presuntuosa, devota, expresión humana de la mayor necedad que pueda
+unirse al mayor orgullo, puso su mano en el rostro de la doncella
+abandonada y débil, que ofendía sin duda, con su juventud y su sencillez
+el amor propio de aquellos demonios de impertinencia.
+
+--¡Ay, ay, ay! Paz, por Dios, no te arriesgues--dijo Salomé chillando
+con horror, como si la inofensiva Clara tuviera un puñal en la
+mano.--Déjala, déjala.
+
+--¡La mataría!--dijo Paz apretando los puños y ahogada por la cólera.
+
+Salomé puso sobre los hombros de Clara el mantón, que al entrar en la
+casa había traído. Después extendió sus brazos de esqueleto y la empujó
+hacia la puerta con tal violencia, que la desdichada huérfana estuvo á
+punto de caer al suelo. En tanto decía:
+
+--No sirvo para estas cosas. Me descompongo. Váyase usted pronto, niña.
+No dé lugar á que la tratemos con rigor.
+
+Clara salió; fué arrojada por los brazos robustos de la vieja Paz, y por
+los brazos entecos y nerviosos de la vieja Salomé. Aún es probable que
+ésta, al darle el último empuje, crispó sus dedos de gavilán, haciendo
+presa con sus uñas en un brazo de la víctima. La puerta se cerró con
+gran estrépito, y las voces destempladas de los dos demonios sonaron por
+mucho tiempo en el interior. La huérfana bajó con el corazón oprimido;
+no tenía fuerzas ni voz; casi no tenía conocimiento claro de su
+situación. Bajó y se encontró en la calle; sola en la calle, sola en el
+mundo, sin asilo, el cielo encima, desolación en derredor, ni un rostro
+conocido, ¿A dónde iba? En el portal sintió ruido y volvió la cara: era
+el perro melancólico que la seguía. El pobre animal había salido de la
+casa por primera vez, y parecía decidido á no volver á entrar, pues
+saltaba y chillaba con un gozo, una travesura y un aire de expansión
+desconocidos en él.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXVI
+
+
+
+#Aclaraciones#.
+
+
+Al oír Lázaro de boca de las dos esfinges la noticia de la expulsión de
+su antigua amiga, sintió deseos de coger por el moño á entrambas
+nobilísimas damas y darles allí el castigo de su crueldad. A pesar de su
+agravio, y de que no conocía las razones que habían tenido para echarla
+á la calle, un gran interés por aquella infeliz se despertó en su
+corazón. Indudablemente, á él le tocaba ampararla en aquel trance,
+apartarla del vicio á que su soledad podía conducirla, socorrerla, en
+fin, porque habla sido su amiga, le había amado, y en tales casos es de
+corazones generosos y buenos olvidar las injurias y pagarlas con nobles
+acciones. Viendo que no le daban razón de su paradero, bajó y salió
+dispuesto á buscarla. Pero ¿dónde, dónde la iba á encontrar? Clara no
+conocía á nadie en Madrid. Sí: conocía á Bozmediano. Esta idea enfrió
+repentinamente la generosidad del joven. "Tal vez--pensaba--se marchó,
+porque Bozmediano la indujo á ello; tal vez ya la tenía consigo." Esto
+avivó los celos y el rencor del estudiante, que resolvió no descansar
+hasta descubrir el misterio de aquella salida y pedir cuentas á Claudio
+de su grande traición.
+
+Con esta idea se dirigió á casa de éste, dispuesto á dar un escándalo en
+la casa si no le permitían verle. Lo probable, según él, era que Clara
+estuviera allí. Los celos le cegaban al pensar que aquella joven, que
+algunos meses antes se le había aparecido con todo el encanto de la
+sencillez y de la gracia, de la virtud doliente y de la tranquilidad
+doméstica, había cedido á las sugestiones de un libertino sin
+conciencia. Era preciso no dejar sin castigo aquella infamia. "Aún me
+interesa mucho--decía;--aún la quiero mucho para que perdone yo esta
+injuria, que me parece hecha á una persona mía; injuria que cae sobre
+mí, que iba á ser...."
+
+Llegó á la casa de Bozmediano y esperó, paseando en la calle, á que
+avanzara el día. Cuando sintió las ocho, entró y preguntó al portero.
+Este, que ya le conocía de verle allí los días anteriores, no le puso
+tan mala cara como antes, porque recordó cierto diálogo que con su amo
+había tenido á propósito de aquella visita. Le había dicho que un joven
+vino á preguntar por él sesenta veces seguidas. Al amo picóle la
+curiosidad, y quiso saber las señas; dióselas el portero con mucha
+exactitud, y sospechando Bozmediano que podía ser Lázaro, advirtió al
+doméstico que si volvía estando él allí, le introdujera inmediatamente.
+Claudio sospechaba á qué podía venir el joven, y lejos de rehuir la
+visita, la deseaba.
+
+Pero el portero, á pesar de lo terminante de la orden, creyó que era un
+desacato recibir á aquella hora á un joven que no era militar, ni venía
+en coche, ni traía botas á la _farolé_. Hízole esperar un buen rato, y
+por fin le introdujo, después de avisar para que despertaran al
+señorito. Este tardó un cuarto de hora en salir de su cuarto.
+
+--Ya debe usted suponer á lo que vengo--dijo Lázaro sin
+saludarle:--usted me conoce, usted me dió la libertad. Yo creía que
+desde entonces podía haber entre nosotros la amistad que á mí me imponía
+la gratitud; pero usted no ha querido; usted ha seducido y deshonrado á
+una pobre muchacha, á quien considero yo como mi hermana. Si usted me
+sacó de la cárcel para hacer más grande la injuria que he recibido, hizo
+usted bien, por mi parte, porque estoy libre para pedirle cuenta de su
+acción, que es la acción más infame que puede cometer un hombre.
+
+--Yo no cometo acciones infames. No le dejo pronunciar una palabra más
+sin que antes se apresure á desdecirse. Sí, usted se desdirá. Todo eso
+es una calumnia. Yo no he seducido ni he deshonrado á joven alguna.
+Usted está ciego de furor y extraviado por la pasión. Le han engañado á
+usted, y solo por saber que está usted engañado, tolero las palabras que
+he oído. Pero me será muy fácil sacarle á usted de su error.
+
+--Eso es lo que quiero--dijo Lázaro.--Si usted me convenciera de lo
+contrario ... Pero no podrá usted convencerme. Yo le he visto á
+usted, le he visto salir como un ladrón de la casa en que Clara
+estaba recogida. Usted ha entrado allí por ella, ha entrado llamado
+tal vez por ella.
+
+--¡Oh, no!--exclamó Claudio, interrumpiéndole.--Siéntese usted; hablemos
+con calma. No anticipe usted juicios temerarios. Yo los voy á
+desvanecer.
+
+--Hable usted. No habrá palabras, no habrá nada que pueda desvanecer el
+juicio que se forma al ver á un hombre que penetra á hurtadillas en la
+casa en que una joven está sola, y mucho más cuando estos juicios están
+formados después de antecedentes muy claros. Yo no he venido aquí á que
+usted me explique nada. No tengo duda, sino certidumbre, de la infamia
+que usted ha cometido. He venido tan sólo á tener el placer de decirle
+á usted que es un mal caballero y un hombre corrompido; á sufrir las
+consecuencias de esta acusación, porque yo no temo á adversario
+ninguno, por temible y fuerte que sea, cuando me creo obligado á vengar
+un agravio.
+
+--Pues yo, que jamás he tratado de evadirme de las consecuencias de un
+asunto semejante--dijo Bozmediano con mucha energía;--yo, que no me dejo
+castigar de nadie, ni he permitido que jamás hombre alguno pronuncie
+contra mí una voz injuriosa, una reticencia, una alusión cualquiera, voy
+ahora á explicarme con usted en esta cuestión, esperando que se convenza
+y retire todo eso que ha dicho usted al entrar aquí. Todo lo comprendo,
+es natural: por lo mismo lo olvido hasta ver si, después de lo que yo
+digo, insiste usted en repetirlo.
+
+--Hable usted: yo lo deseo.
+
+--Yo no he visto á Clara más que tres veces--continuó Bozmediano.--Ella
+no sabe ni cómo me llamo, ni quién soy. Me ha visto poco, y le soy tan
+indiferente, que puedo asegurar que ocupo en su corazón el mismo lugar
+que una persona desconocida. Un día encontré á ese malhadado viejo
+fanático en la calle: le llevé á su casa, y vi á Clara por primera vez.
+Me habló; y con la sencillez propia de su carácter y la franqueza que da
+la necesidad de expansión y trato, me contó algunas cosas de aquella
+casa. No le negaré á usted que desde entonces me interesó muchísimo; que
+pensé en que nada podía satisfacerme tanto como sacarla de la prisión,
+darle alegría y librarla de la tutela de aquel hombre sombrío, capaz de
+poner triste á la misma felicidad.
+
+Bozmediano contó después la segunda entrevista con Clara, recordando
+hasta algunas palabras de sus diálogos con ella. El otro joven oía con
+mucha atención aquel relato, hecho con toda la veracidad posible.
+
+--Yo seré franco, y no ocultaré á usted mis sentimientos, mis primeras
+intenciones--continuó--para que pueda usted juzgarme mejor. Al
+principio vi en Clara el objeto de una aventura; y á pesar de que me
+inspiraba mucha lástima y un verdadero interés, no podía menos de
+proceder con cierta ligereza en la formación de mis planes. No lo
+negaré: yo no pretendo desfigurar los hechos; esta confesión es igual á
+la que haría un moribundo ante un sacerdote. Pero ó las circunstancias
+ó ella torcieron mi plan primitivo. Ella tiene un carácter angelical.
+Llena de bondad y sencillez, es capaz de vencer las sugestiones de todo
+hombre que no sea un vil ó un libertino. Le confieso á usted que, por
+último, fué tal la fuerza que en mí tomó el primer sentimiento
+afectuoso y compasivo que me había inspirado, que concluí por amarla.
+No puedo negar que, á pesar de haberme infundido este amor verdadero,
+yo persistía en mi propósito de sacarla de allí violentamente, de
+llevármela como una cosa mía. No consideraba esto como un agravio, y
+hubiera matado á cualquiera que, interpuesto entre ella y yo, me la
+hubiera quitado. Yo supe--no me lo dijo ella--que existía una persona á
+quien quería mucho. Esto me desconcertó. Supe que estaba usted en la
+cárcel, y no vacilé un momento. Comprendí que si ella le quería á usted
+verdaderamente, la mejor acción que en mí cabía era ponerle á usted en
+libertad, devolvérsele. ¡Qué complicación! De este modo pensaba yo
+ganar en su concepto. No se asombre usted: yo me he creído siempre
+práctico en estas cuestiones; y dado el carácter de Clara, es seguro
+que más le amaría á usted cuanto más durara su prisión. Pero yo no
+contaba con otros muchos tesoros de bondad de aquel carácter. Usted
+vivía con ella, y la vigilancia, la crueldad de tres señoras ridículas y
+de un viejo extravagante impedían que la viera, que la socorriera,
+librándola de tantos martirios. Usted vivía allí, y no le hablaba, no
+le consolaba, no aparentaba quererla. "He aquí mi ocasión--dije
+yo.--Lázaro aparece á sus ojos como un ingrato: ¿no será posible que
+ella le desprecie? Su situación en aquella casa fúnebre, la tristeza en
+que vive y se consume, ¿no serán causa de que desee libertad, vida,
+afectos, todo lo que allí no tiene, ni puede, ni sabe darle ese joven
+indiferente, ocupado por la pasión política? Confiese usted que la
+situación era la más á propósito para que yo aspirara á merecer de ella
+algo más que gratitud. Resolví sacarla de allí, llevármela. Fui tan
+ciego, que no preví su resistencia, su fidelidad, su grande afecto al
+primer amigo; afecto más fuerte que todos los martirios y todas las
+privaciones. Dispuse entrar en la casa cuando estuviera sola, y entré
+por donde usted sabe. Ella, al verme, se asustó tanto, que casi me
+arrepentí de haber dado aquel paso. Me suplicó que saliera, me lo pidió
+de rodillas; yo le dije que no esperara nada, que usted no podría ni
+sabría salvarla del poder de aquella gente cruel. Nada, no me oyó. Su
+propósito era inquebrantable. Conocí que su fidelidad era la más grande
+de sus virtudes; y creyendo que era imposible arrancarle la primera
+imagen, la imagen que nada puede borrar, desistí de mi intento. Ella no
+quería escucharme; se desesperaba al comprender cuánto podía
+comprometerla mi entrada en la casa; me pedía llorando que la dejara
+entregada á su tristeza, á su soledad. Confieso que nunca me he visto
+tan pequeño como entonces, en presencia de aquella criatura débil,
+incorruptible, no sólo á las promesas del amor de un joven, sino aun al
+soborno de la libertad, de la posición, de la felicidad. Al marcharme,
+sentí que alguien entraba en la casa. No sé quién era; yo huí por no
+comprometerla; huí aterrado por la idea de que, á pesar de mis
+precauciones, alguien de la casa había descubierto mi entrada."
+
+--Era yo--dijo Lázaro:--yo le vi salir á usted por la buhardilla.
+
+--Lo que he referido á usted--afirmó Bozmediano solemnemente, es la pura
+verdad. No he omitido nada que me pudiera honrar, ni nada tampoco que me
+pudiera deprimir ó ponerme en ridículo. Es la pura verdad; se lo juro á
+usted por la salvación de mi madre, cuyo retrato está allí, y siempre me
+parece que me está mirando.
+
+Claudio señaló un retrato que había en la habitación; y al hacer su
+juramento, tenían sus palabras tal entonación de sinceridad, que Lázaro
+no pudo contestar lo que un momento antes pensaba.
+
+--Sin embargo--dijo Lázaro, que creía que aquella declaración no podía
+satisfacerle,--yo quiero que usted me dé alguna prueba positiva. Usted
+comprenderá que en estos asuntos no basta, no puede bastar la palabra.
+
+--¿Que no puede bastar la palabra? No basta, es cierto, para espíritus
+preocupados. Hay ciertas cosas que no se pueden certificar de otro modo.
+A veces la afirmación de una persona es suficiente para llevar al ánimo
+de otra la convicción más profunda. No puedo creer que usted, si hace á
+Clara la acusación que á mí me ha hecho; si ella, con la serenidad de la
+inocencia, le contesta á usted la verdad, no puedo figurarme de ningún
+modo que usted no la crea. Háblele usted; rompa el silencio de aquella
+casa; véala usted un momento; oiga su voz, y si ante las declaraciones
+que ella le haga persiste usted en creerla culpable, no es digno, lo
+digo cien veces, no es digno de mirarla.
+
+Lázaro no pudo resistir á la gran fuerza de estas palabras. Era
+imposible, según él pensó, que la ficción y la astucia dé un hombre
+pudieran llegar á ocultar la verdad de aquel modo. Bozmediano no mentía.
+
+--¡Oh, calle usted!--dijo Lázaro sin poderse contener: ó es usted el
+histrión más perfecto, ó dice la verdad. Yo, que jamás he mentido, que
+no sé ni puedo fingir, siento una fuerte inclinación á creer lo que
+usted me ha dicho. Pero tiene el corazón unas susceptibilidades y
+escrúpulos de que la razón y la palabra no pueden librarle.
+
+--Veamos á Clara--dijo Claudio con resolución.--¿Dónde?
+
+--En casa de esos demonios. Si es posible, acogotaremos á las tres
+viejas.--Clara no está allí ya. La han despedido.
+
+--¿Y por qué? ¿Dónde está?
+
+--No lo sé--dijo Lázaro tristemente.
+
+--Pero, ¿á dónde ha ido?
+
+--Esa es mi duda, mi angustia. ¿A dónde puede haber ido? No conoce á
+nadie. Encontrándose sola en la calle, ¿dónde estará? Yo creí...
+francamente, creí que estuviera aquí.
+
+--¡Aquí!
+
+--Yo pensé que usted la había inducido á salir; que había venido en
+busca de usted, á quien conocía.
+
+--¿Y aún cree usted que está aquí?--preguntó Bozmediano sonriendo.
+
+--Ahora... no afirmo nada ... dudo.
+
+--Y si le pruebo á usted que no está aquí ni ha venido, ¿qué
+creerá usted?
+
+--Aun así no será posible arrancar la última raíz de mi recelo; aún no
+lograré la evidencia que necesito; evidencia que nada ni nadie me
+podrá dar.
+
+--La adquirirá usted por su propio sentimiento. Hay cosas que se crean
+por revelación, que nada ni nadie puede destruir. Hay cosas de que no se
+puede dudar, porque su evidencia está encarnada en nuestro ser, y dudar
+de ellas es algo semejante á la muerte. Vamos á buscarla.
+
+--¿Dónde?
+
+--Vamos á buscarla. Por lo mismo que no conoce á nadie, es más fácil
+encontrarla. Estoy seguro de que la encontraremos.
+
+--Recorreremos todas las calles, preguntaremos á la policía, nos
+informaremos de todo el mundo--dijo Lázaro.
+
+--Si, sí; haremos todo eso.
+
+--Iremos á los hospitales, á los asilos; entraremos, si es preciso, en
+todas las casas.
+
+--Sí.
+
+--Iremos á la antigua casa; preguntaremos á la portera, á los vecinos,
+al tendero más próximo.
+
+--Eso es. Diga usted, ¿no había en aquella casa una criada?
+
+--Sí, había una. No sé su nombre.
+
+-¿Dónde estará? Si la encontramos, tal vez nos dé alguna luz. Puede ser
+que se haya dirigido á ella. Recuerdo que esa criada me dijo que iba á
+casarse con un tabernero, y que tendría una tienda. Si esa mujer tiene
+casa abierta y Clara sabía dónde está esa casa, es seguro, casi seguro
+que habrá ido allá.
+
+--Efectivamente--dijo Lázaro.--Vamos á ver si averiguamos dónde está
+esa mujer.
+
+Salieron y se encaminaron á la calle de Válgame Dios. Preguntaron á la
+portera de la antigua casa si se había alquilado de nuevo el cuarto
+segundo. Dijo la portera que no. Preguntáronle el nombre de la criada y
+si sabía su paradero.
+
+--Se llama Pascuala--contestó:--está casada con un tabernero llamado
+Pascual; pero no sé dónde viven. El tabernero de la calle del Barquillo
+debe saberlo, porque es compadre suyo.
+
+Este hombre les dijo que los Pascuales vivían en la calle del
+Humilladero, y los dos jóvenes se dirigieron inmediatamente allá.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXVII
+
+
+
+#El "vía-crucis" de Clara.#
+
+
+Mucho horror inspiraba á la huérfana la casa de las de Porreño, aunque
+no tenía otra. Así es que su primer impulso al verse en la calle fué
+huir, correr sin saber á dónde iba, para no ver más tan odiosos sitios.
+Anduvo corto trecho, dobló la esquina y se paró. Entonces comprendió
+mejor que antes lo terrible de su situación. Al ver que no podía
+dirigirse á ninguna parte, porque á nadie conocía, le ocurrió esperar
+cerca de la casa á que entraran Elías ó su sobrino. Pero el primero
+había dicho que no volvería hasta dentro de tres días, y el segundo, que
+sospechaba tan mal de ella, sería capaz de confirmarse en su creencia al
+verla arrojada de la casa por las señoras. Ella necesitaba, sin embargo,
+ver á Lázaro y contarle todo. Si él daba crédito á su explicación, ¿qué
+harían los dos, tan desamparado el uno como el otro? Decidió, sin
+embargo, esperarle allí, apoyada en la esquina; pero le daba tanto
+miedo... Parecíale que iba á salir por la reja cercana una gran mano
+negra, que la cogería llevándosela dentro: ¡qué horror! De repente
+sintió al extremo de la calle fuerte ruido de voces. Eran unos hombres
+que venían borrachos profiriendo horribles juramentos, atropellando y
+riendo desenfrenadamente como una turba de demonios regocijados. La
+joven sintió tal sobresalto, que no pudo permanecer allí un instante más
+y echó á correr con mucha ligereza. Los hombres corrían también, y ella
+se figuraba que le tocaban la espalda, y creía sentir junto á sus
+propios oídos las infernales palabras de ellos. Corrió mucho por toda la
+calle del Barquillo, seguida del perro misántropo, y al fin, fatigada y
+sin aliento, se detuvo: las risas resonaban muy lejos ... ya no la
+seguían ... respiró porque no podía dar un paso. Después siguió andando
+lentamente; no se atrevía á volver, porque las risas habían cesado y se
+oían terribles imprecaciones. Algunas piedras, lanzadas por mano
+vigorosa, cayeron junto á ella. Batilo se volvió lleno de despecho y
+ladró como nunca había ladrado, con verdadera elocuencia canina.
+
+Después de esto, avivó Clara el paso y llegó á la calle de Alcalá. Miró
+á derecha é izquierda, sin saber qué camino tomar. Subió hacia la Puerta
+de Sol; pero no había llegado á San José cuando vió que por la calle
+abajo venía gente, muchísima gente: ella no había visto nunca tanta
+gente reunida. La calle le parecía tan grande, que no conocía distancia
+alguna á que referirla, pues para ella las casas hacían horizonte, y
+aquella gente que venía se le representaba como un mar agitado
+sordamente, y avanzando, avanzando como si quisiera tragarla. Sin
+deliberar volvió atrás y bajó hacia el Prado. El gentío bajaba también:
+sordo rumor resonaba en la calle. La muchedumbre traía algunas luces, y
+de cuando en cuando una voz pronunciaba muy alto un _viva_,
+contestándole otra tremenda y múltiple voz. La gente bajaba, y Clara
+bajaba delante. Aquello le dió más miedo que los borrachos; pero cuando
+se encaró con la Cibeles, cuando vió aquella gran figura blanca en un
+carro tirado por dos monstruos blancos, se detuvo aterrada. Había visto
+alguna vez la Cibeles; pero la oscuridad de la noche, la soledad y el
+estado de excitación y dolencia en que se encontraba su espíritu, hacían
+que todos los objetos fueran para ella objetos de temor, todos con
+extrañas y fantásticas formas. Los leones de mármol le parecía que iban
+corriendo con velocísima carrera, galopando sin moverse de allí. La
+pobre miró atrás, y vió que la gente avanzaba siempre, haciendo más
+ruido: no quiso ver más aquello, y tomando hacia la derecha, entró en el
+Prado. Este sitio le pareció tan grande, que creía no llegar nunca al
+fin. Jamás había visto una llanura igual, campo de tristeza, de
+ilimitada extensión; los árboles de derecha é izquierda se le antojaban
+fantasmas negros que estaban allí con los brazos abiertos; brazos
+enormes con manos horribles de largos y retorcidos dedos. Anduvo mucho,
+hasta que al fin vió delante de sí una cosa blanca, una como figura de
+hombre, de un hombre muy alto, y sobre todo muy blanco. Se fué acercando
+poco á poco, porque aquella figura se le representaba marchando con
+pasos enormes. Era el Neptuno de la fuente, que en medio de la
+obscuridad proyectada por los árboles se le figuraba como otro fantasma.
+La infeliz tenía muy extraviados los sentidos á causa del terrible
+trastorno de su espíritu. Torció á la derecha, por evitar que llegara
+hasta ella aquel figurón blanco, y encontró enfrente la Carrera de San
+Jerónimo. Empezó á subir; pero estaba tan fatigada, que la pendiente de
+la calle le parecía inaccesible. Subió, pero con mucha lentitud, porque
+apenas podía andar: en la parte correspondiente á los Italianos creía
+ella ver la cumbre de una montaña; y cuando medía con la vista aquella
+eminencia, pensaba que en toda la noche no iba á llegar arriba.
+
+No pudo avanzar más, y se sentó en el hueco de una puerta. Sentía gran
+postración en todos sus miembros, y además un frío intenso que,
+creciendo por grados, llegó á producirle una convulsión dolorosa.
+Arropóse lo mejor que pudo, y pensó en el medio de volver á la casa para
+esperar á Lázaro en la puerta. Entonces le ocurrió súbitamente la idea
+de dirigirse á casa de Pascuala. Ella recordaba muy bien el nombre de la
+calle donde vivía el tabernero con quien la criada se había casado.
+Sabía que la taberna estaba en la calle del Humilladero; pero ¿cómo iba
+á la tal calle? Resolvió preguntar á algún transeúnte, y si daba con la
+casa, allí pasaría la noche, aplazando todo lo demás para el siguiente
+día. Segura estaba de que Pascuala la recibiría con los brazos abiertos.
+Pero ¿dónde estaba la calle? Instintivamente oró á la Virgen, pidiéndole
+que estuviera cerca de la calle del Humilladero. Pero la Virgen no la
+oyó, porque la calle estaba muy lejos. Resuelta á preguntar, se levantó;
+vió venir á un hombre, pero no se atrevió á detenerle; pasó otro,
+algunos más, y Clara no preguntó á ninguno. Tenía miedo de aproximarse á
+ellos. Por último, se acercó una mujer, la joven la detuvo y
+respetuosamente la hizo su pregunta.
+
+--¿La calle del Humilladero?--dijo la mujer, que era una vieja arrugada
+y con voz gangosa.
+
+--Sí, señora.
+
+--¿Le parece á usted que está bien detener á las personas honradas de
+este modo?--contestó la vieja muy incomodada.--Ya sé lo que quieren
+estas bribonas cuando detienen á una; que no van sino á meterle la mano
+en los bolsillos cuando está una más descuidada, contestando: "Váyase
+noramala la muy piojosa, y si no llamo á un alguacil."
+
+Antes que concluyera la vieja, se apartó Clara, y fué tal su angustia al
+pensar que todos la tratarían de igual modo, que casi estuvo á punto de
+abandonarse á su desesperación, dejándose morir allí de hambre, de frío
+y de dolor. Pero la desventura infunde valor; recobró algún ánimo y se
+dispuso á seguir preguntando, cuando vió llegar á una mujer andrajosa
+que traía un niño de la mano y otro en brazos. A Clara le pareció que
+aquella mujer debía ser persona muy generosa y compasiva, y que le había
+de responder á su pregunta. Pero antes de ser interpelada, la mujer
+andrajosa habló á Clara en estos términos:
+
+--Una limosna, señora, por amor de Dios, que tengo mi marido en cama, y
+estos dos niñitos no han probado nada en todo el santo día... Siquiera
+un _chavito_.
+
+Después, observando que Clara no tenía aspecto de persona que da
+limosna, sino más bien de mujer desvalida y enferma, se figuró que pedía
+también _chavitos_, y variando de tono, le dijo:
+
+--Oye, chica: ven conmigo y le sacaremos un duro al tío gordo de la
+esquina.--¿Qué?--dijo Clara, confusa ante aquella proposición.
+--¿Apostamos á que no _tan dao_ ni un bendito _chavo_ esta noche? Yo he
+_sacao_ ya un _rial_: mira. Pero hay en aquella tienda un _mardito_
+pañero que es muy caritativo. Ayer le _ije_ que tenía una hija enferma
+en cama, y me dió una peseta. Si _quiés_ que le saquemos más, ven
+conmigo esta noche, chica, y verás. Entramos: tú te haces que te vas
+cayendo, y te pones un pañuelo _atao_ á la cara, y empiezas ó dar unos
+_chillíos_ que partan el corazón. Oye, así: ¡ay! ¡ay! ¡ay!
+
+Y dió unos cuantos quejidos tan lastimeros, que Clara tuvo angustia de
+oírlos. Después siguió:
+
+--Mira, ven; entramos: yo le digo que eres mi hija y que no has comido
+un _bocao_, y que el _méico_ te ha recetado una cosa que cuesta un duro.
+Tú dices que no la _quies_ tomar, y que si saco el duro, compre pan _pa_
+estos niños que se están muriendo. Yo digo que sea el duro _pa_ la
+_meicina_; tú que sea _pa_ los niños, y así ... verás cómo se ablanda...
+y _pué_ que nos dé dos... partiremos: te daré á ti dos _riales,_ y....
+Anda, ven: ponte este pañuelo en la cara.--Señora, yo tengo que hacer,
+no puedo--dijo Clara, que creía no deber darle otra razón menos
+cortés. ¿Sabe usted dónde está la calle del...?
+
+--¡Qué calle de los _dimonios_!--dijo la mujer; y viendo que pasaban
+dos caballeros se acercó á ellos, diciéndole al chico que llevaba de la
+mano:--Muchacho, cojea.
+
+El muchacho cojeó, y se acercaron á los caballeros, repitiendo su
+muletilla. Clara se retiró entonces; anduvo á buen paso, y llegó, por
+último, á la plazuela del Espíritu Santo; subió más, hasta que se
+encontró en la esquina de la calle del Prado, y por allí pensó seguir,
+porque veía en ella bastantes personas, y creía encontrar allí quien la
+informara bien.
+
+Batilo iba delante. Un perro vivaracho y pequeño, descarado, ratonero,
+de éstos que pasean su vanidad por las calles de Madrid, se acercó al
+can melancólico, y le dió una embestida con el hocico. Batilo era muy
+tímido; pero sintiendo herido su amor propio, ladró. El ratonero, que no
+deseaba sino provocación, ladró también, atreviéndose á dar un mordisco
+al pobre faldero. Este te defendió como pudo; y á poco rato vino un
+porrazo que, con terribles aullidos, empezó á perseguir al ratonero.
+Luego vino otro perro, y otro, y otro: en dos segundos se reunieron allí
+doce perros, que armaron espantosa algarabía. Luchaban unos con otros,
+cayendo y levantándose en revuelta confusión, mordiéndose, saltando y
+atropellando entre los movimientos de su horrible contienda á Batilo y
+al ratonero, que, revueltos entre las patas de los contendientes,
+recibían los ultrajes de todos. Al ruido se detuvieron algunas personas;
+el amo de uno de los perros terció en la pelea, y dijo ciertas frases
+injuriosas al amo de otro. Clara, al ver que se reunía tanta gente, y
+que algunos mozos la miraban con atención impertinente, avivó el paso;
+tomó la calle arriba para huir de aquellas miradas. Pero los mozos la
+siguieron, y ella quiso ir más á prisa; ellos también; ella más aún,
+hasta que se decidió á correr, y corrió con toda la velocidad que podía.
+Entonces una mujer gritó desde una puerta con voz chillona y angustiada:
+"¡A esa, á esa, á esa!" Un hombre la detuvo por el brazo; muchas mujeres
+la rodearon, y se formó en un momento un grupo de más de treinta
+personas en torno á ella. La huérfana estaba tan trémula y aterrada, que
+no dijo palabra, ni trató de huir, ni lloró siquiera. Creyó tener en
+derredor un círculo de asesinos.
+
+--¿Qué ha hecho? ¿qué hay?--dijo uno.
+
+--Que ha _robao_ ese lío que lleva bajo el brazo.
+
+--Muchacha, ¿donde has tomado ese lío?--dijo el que la tenía asida.
+
+Clara no contestó
+
+--A la cárcel con ella--dijo uno de los presentes.
+
+--¿Dónde has tomado ese lío, muchacha?
+
+La joven se repuso un poco, y con voz tenue, dijo:
+
+--Es mío.
+
+--¿Qué es suyo?--dijo una de las mujeres.--Si la vi yo correr como una
+_desalación._ Apuesto á que lo cogió en la casa del número 15.
+
+--No, que venía de más abajo--dijo otra.
+
+--Apuesto que es de casa de la _sa_ Nicolasa, la pupilera de ahí
+enfrente--dijo otra mujer.
+
+--Usted miente, señora--dijo un hombre alto, que parecía ser persona del
+toreo, á juzgar por su vestido y el rabicoleto que tenía en la
+nuca.--Usted miente: esta señora no ha salido de casa de la pupilera, ni
+del número 16; venía de más abajo.
+
+--¡Miren ese pelele!--gritó la mujer.--¿_Poz_ no dice que yo miento?
+
+--Usted miente, señora. Esa muchacha no ha _robao naa_, que venía de
+abajo, y corrió porque la venían siguiendo esos lechuguinos. Yo lo he
+_oservao_, y si hay alguno que me desmienta, aquí estoy yo, que soy un
+hombrera _pa_ otro hombre.
+
+--Tanta bulla _pa naa_--dijo, soltando á Clara, el que la tenía asida.
+
+--Pues que si lo ha robado, si no lo ha robado ... Cuando yo digo una
+cosa.... Si estuviera aquí mi Blas, se vería si hay un hombre _pa_ otro
+hombre--murmuró, volviendo la espalda, la promovedora de aquel alboroto.
+
+--Vamos, señores, aquí no se ha _robao naa_--dijo el majo con
+decisión.--Aquí están ustedes de más. Largo el camino.
+
+El público (llamémosle así) encontró muy convincentes las últimas
+razones del hombre de los toros, y aún más las insinuaciones que hizo
+con un tremendo palo de puño de plomo que llevaba en la mano, y empezó
+á desfilar.
+
+---Vamos, prendita, no tenga usted miedo--dijo el hombre del rabicoleto,
+cuando se quedó solo con Clara.--Venga usted conmigo, y no tenga reparo,
+que yo soy un hombre _pa_ otro hombre. ¿Pero se _pué_ saber á dónde iba
+la personita? Yo la llevaré á usted, porque soy un hombre _pa_....
+
+--Voy á la calle del Humilladero.
+
+--Del Humilla ... ¿que?
+
+--Del Humilladero.
+
+--Ya sé ... ¿pero _pa_ qué va usted tan lejos? Si usted se echa á
+andar ahora, llegara allí _pasao_ mañana por la noche. Con que no tenga
+usted prisa....
+
+--Sí, señor, tengo prisa; y aunque esté lejos, he de ir en seguida
+¿Quiere usted hacerme el favor de decirme por dónde debo ir?
+
+--_Miste_: coge usted esta calleja arriba, siempre _pa_ arriba ... pero
+yo la voy á llevar á usted. Aunque, _pa_ decir verdad, más valía que se
+viniera conmigo. ¡Ay! ¡Jesús, qué guapa es usted! _Poz_ no había
+reparado ... Venga usted.
+
+--No puedo detenerme, _señor caballero_--dijo Clara con mucho
+miedo.--Dígame dónde está esa calle, y yo me iré sola.
+
+--¡Sola! ¿Y yo podía ser tan becerro que la iba á dejar ir sola por esas
+calles, esta noche que hay _rivolución_...? Bueno soy yo _pa_ ... Venga
+usted conmigo. Le _igo_ que no lo pasará mal: yo conozco aquí cerca un
+_colmao_ donde hacen unas magras que....
+
+Diciendo esto, el torero tomó á Clara por un brazo y quiso internarla
+por la calle del Lobo.
+
+--Suélteme usted, caballero--dijo Clara desasiéndose:--tengo que hacer;
+por Dios, suélteme usted.
+
+--Pues es lo _mesmo_ que un puerco-espín. ¡Bah! Si es usted muy guapa
+para ser tan picona. Le _igo_ que ... Pero, en fin, yo la acompañaré á
+esa calle.
+
+--No: dígame usted por dónde debo ir. Yo iré sola.
+
+--¿Sola? si hay _rivolución. ¿_Pa_ que le peguen á usted un tiro y me la
+_ejen_ frita en _mitá_ la calle?...
+
+--Yo quiero ir sola--dijo ella separándole.
+
+La compañía y la solicitud impertinente de aquel hombre le inspiraba
+mucha desconfianza. Su intento era huir de él y preguntar á otro. Pero
+aunque avivó mucho el paso, él seguía siempre á su lado diciéndole mil
+cosas. Un incidente feliz (algo feliz había de pasar aquella noche) vino
+á librar á Clara de aquel moscón. Iban por la plazuela de Santa Ana,
+cuando sintieron detrás gritos de mujer. El majo no volvió la cara; pero
+tuvo buen cuidado de embozarse bien en su capa para no ser conocido.
+
+--_Arrastrao, endino_--dijo la mujer, que era alta, gruesa hombruna y
+con voz aterradora y aguardentosa.--Espera, espera, que te voy á sentar
+los cinco en esa cara de documento.
+
+Al decir esto, tiro al majo de la capa, y con mano más pesada que una
+maza de batán, cogió á Clara por un brazo y la detuvo.
+
+--Si no fuera porque está aquí esta señora--dijo el chulo, cuadrándose
+ante la jamona--ahora _mesmo_ te volvía las narices al revés.
+
+--¡_Arrastrao_!--dijo la maja cuadrándose y moviendo la cabeza--¿tengo
+yo cara de cabrona? ¿Te _paece_ que por una cara de escoba como esta voy
+yo á consentir?...
+
+--¡Calla!--exclamó el otro--ó te _ejo_ sin piernas.
+
+--Mira, Juan Mortaja, que voy á sacarle los ojos á esta rabuja si ahora
+_mesmo_ no vienes conmigo. ¿Le parece á usted que á una mujer como yo se
+la...? Juan Mortaja, cuando _igo_ que vamos á tener que....
+
+--No haga usted caso--dijo el torero, dirigiéndose á Clara, que estaba
+sin aliento, oprimida por la mano de la jamona, como la tórtola en las
+garras del gavilán--No haga usted caso, niña, que ésta suele rezarle un
+Padre nuestro á _san cuartillo_.
+
+--_¡Reendino!_--exclamó con trágico furor la maja, soltando á Clara y
+echando rápidamente mano á la cintura, de la cual sacó una navaja, que
+esgrimió con el donaire y la presteza de un matutero.
+
+--¡Saco _e_ demonios!--dijo el otro, enarbolando el palo.
+
+No sabemos cómo concluyó la pendencia, porque hemos de seguir á Clara; y
+ésta, en cuanto se vió libre de la zarpa de la dama de Juan Mortaja, se
+escapó ligeramente, y á buen paso, seguida siempre de Batilo, llegó á la
+plazuela del Ángel. La desventurada no sabía ya qué partido tomar; se
+horrorizaba al pensar que entre los miles de habitantes de este enjambre
+no había uno que le dijera el nombre de la calle donde estaba el único
+asilo que podía acojer á la huérfana abandonada, sola, injuriada, medio
+muerta de miedo y dolor. Creyó que Dios la abandonaba ó que no había
+Dios; que su destino la obligaba á optar entre la inquisición espantosa
+de las dos Porreñas, y aquel abandono, aquel vagar por un desierto,
+repelida por todos ó solicitada por la depravación ó el vicio.
+
+Se decidió á hacer otra tentativa. Detúvose ante un hombre que, con un
+farol y un gancho, revolvía escombros, y le hizo su pregunta.
+
+--¿La calle del Humilladero?--dijo el trapero, incorporándose y
+haciendo con el gancho ciertos movimientos semejantes á los que hace
+con su varilla un director de orquesta.--Esa calle está ... Voy á darle
+á usted una receta para que la encuentre en seguida. Pues eche usted á
+andar ... y vaya mirando con atención los letreros de todas las calles.
+¿Sabe usted leer?
+
+--Sí, señor--dijo Clara.
+
+--Pues cuando usted vea un letrero que diga así: "calle del
+Humilladero", allí _mesmo_ es.
+
+El trapero se quedó muy satisfecho de su apotegma, y volviendo á
+inclinarse, enterró su gancho investigador en el montón de inmundicia
+que delante tenía. Clara se retiró muy angustiada; y principiando á
+perder ya el conocimiento exacto de su desventura, hallábase próxima á
+entrar en ese período de atonía que precede á las grandes enajenaciones.
+Dirigió de nuevo mentales súplicas á Dios y á la Virgen para que la
+sacaran de aquella situación; y aún rezaba, cuando vió llegarse hacia
+ella á una persona que le inspiró mucha confianza. Dió algunos pasos
+hacia aquella persona, que era un clérigo de más que mediana edad, gordo
+y pequeño. Venía con su rosario en la mano y la vista fija en el suelo.
+La huérfana respiró con tranquilidad, porque aquel personaje venerable
+que tenía ante sí debía de ser un santo varón, de esos cuyo fin en la
+tierra es consolar á los afligidos y ayudar á los débiles.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXVIII
+
+
+
+#Continuación del "vía-crucis".#
+
+
+Parecía el clérigo hombre pequeño, á juzgar por su vestido, que era muy
+raído y verdinegro. Era él de edad madura, y á juzgar por su pronunciada
+y redonda panza, parecía hombre que no se daba mala vida. Tenía la cara
+redonda y amoratada, con dos ojillos muy vivos y una nariz que parecía
+haber servido de modelo á la Naturaleza para la creación de las patatas.
+No puede decirse que su fisonomía fuera antipática: sonreía con bondad,
+y, sobre todo, había en sus ojuelos cierta gracia y una volubilidad
+amable. Cuando vió á Clara y oyó la pregunta que ésta le hizo con el
+mayor respeto, guardó el rosario, se ladeó el sombrero (porque era éste
+tan grande, que tapaba con él á cuantos se le ponían delante), y dijo:
+
+--¿La calle del Humilladero? Sí, hija mía, sí: sé dónde está, sí, pero
+es muy lejos. No podrá usted ir sola; su perderá usted, hija mía. Venga
+usted y yo la pondré en camino.
+
+Y volvió atrás. Siguiéronle Batilo y Clara, que creyó al fin haber
+encontrado el hilo del laberinto.
+
+--Pero, hija mía, ¿cómo es que usted va sola? ¡A estas horas ... tan
+sola!--dijo el padre con voz agridulce.
+
+--Tengo que ir á una casa que conozco--repuso Clara por dar alguna
+respuesta.
+
+--¿Pero va usted sola? ¡A estas horas! ... Hija mía, ¿por qué es eso?
+
+--No tengo quien me acompaña. Soy sola.
+
+--¿Que es usted sola? ¡Jesús, María y José! ¡Qué calamidad! ¿Pero no
+tiene usted padres?
+
+--No, señor.
+
+--¿Es usted sola, enteramente sola? ¡Jesús, María y José! Esto no va
+bien, hija mía. ¿Pero no tiene usted ningún pariente? Vamos, irá usted á
+casa de algún pariente.
+
+--No, señor, no. Voy á casa de una mujer que conozco. No conozco á nadie
+más que á ella.
+
+--Vamos, ya conocerá usted á alguna otra persona--dijo el cura parándose
+y fijando en el semblante de Clara sus picarescos ojuelos.--¿De dónde
+viene usted ahora?
+
+--De casa de unas señoras, donde estaba.
+
+--¿Y allí no conoció usted más que á esas señoras?
+
+--No, señor--dijo Clara asustada del giro que tomaban las preguntas
+del clérigo.
+
+--Vamos, juraría yo que ha conocido usted á algún muchachuelo ... Eso no
+tiene nada de particular, hija mía: para eso es la juventud. Eso no
+tiene nada de particular. ¡Bah! no se ponga usted encarnada. Por las
+llagas de Jesucristo, que no me enfado yo por eso ... no.
+
+Al decir esto, el cura se paró otra vez, y volvió á fijar en la huérfana
+sus pequeños y vivaces ojos, acompañando esta mirada con una santa
+sonrisa de astucia, que haría honor á cualquier alumno de Seminario,
+conocedor de la obra de Sánchez, titulada _De Matrimonio_.
+
+--Porque hija mía, el mundo es así--continuó.--Yo, que conozco las
+debilidades de ambos sexos, puedo hablar sobre este punto. Y luego yo
+tengo una práctica tal, que en seguida comprendo. Sobre todo, como usted
+es tan guapita....
+
+Turbóse mucho la joven con aquellas palabras; pero la esperanza de que
+pronto llegarían á la decantada calle del Humilladero, la serenó,
+haciéndole más llevaderas las amabilidades del buen hombre.
+
+--Si, hija mía: yo soy gran admirador de las obras de la Naturaleza, y
+cuando estas obras son bellas, las admiro más. Yo, francamente lo digo,
+no soy gazmoño. Lo cortés no quita lo valiente. Aunque uno sea
+sacerdote ... porque admirar á la Naturaleza no es pecado.
+
+Con estas y otras cosas habían pasado la calle de Atocha y llegado á la
+Plaza Mayor; atravesáronla, dirigiéndose á la plazuela de San Miguel.
+
+--Venga usted, venga usted--dijo, tomando el brazo á Clara, al ver que
+manifestaba cierto recelo de internarse por el arco obscuro que da á la
+plazuela del Conde de Miranda.--Venga usted, que conmigo va segura...
+Pues decía que lo cortés no quita lo valiente... Pero no me ha seguido
+usted contando eso del muchachuelo.
+
+--Si yo no he contado nada--dijo Clara, haciendo un movimiento
+disimulado para desasir su brazo de la mano del cura.
+
+--Sí: algo hay, hija mía; yo lo he conocido. Si eso no tiene nada de
+particular. Ya... ¿hay vergüencilla? Vamos, cuénteme usted, que yo ia
+absuelvo en seguida. A las niñas bonitas se les perdona todo.
+
+Diciendo esto, miró de nuevo á Clara; pero ya no se sonreía: estaba
+serio, y había en su voz cierta agitación que ella no pudo notar.
+
+--Cuidado, no se caiga usted--dijo, extendiendo su brazo por la cintura
+de la huérfana, como si ésta hubiera tropezado.
+
+--¡Ay!--dijo ella más confusa y separándose del cura.--¡Cuándo
+llegaremos á esa calle!... ¿Está muy lejos todavía?
+
+--Sí, hija mía: está lejos, muy lejos. ¿Pero qué prisa tiene usted?
+
+--¡Ah! sí, tengo mucha prisa. Pero no se moleste usted más. Dígame por
+dónde debo ir ... y seguiré sola.
+
+--¡Ah! no acertará usted en toda la noche. Está muy lejos. ¿Pero qué
+prisa tienes, hija mía? Veo que estás muy cansada. ¿No te convendría
+descansar un poquito?
+
+--¡Oh! no, señor; no puedo descansar--dijo Clara, aterrada ante la idea
+de que la llevaran á una sacristía.
+
+--Sí, hija mía: estás muy fatigadita, y yo no tengo corazón para verte
+andar por esas calles á estas horas y con este frío.
+
+--No importa, señor cura: no me puedo detener.
+
+--¡Jesús, María y José! No he visto nunca una muchacha más arisca.
+Yo ... no gusto de gente así, porque me gusta que las niñas sean
+amables y buenas.
+
+En esto entraban en el callejón de Puñonrostro. Paróse el cura y tomó
+una mano á Clara, que se retiró, apartándose de él.
+
+--Hija mía, por Jesús, María y José, te digo que se me parte el corazón
+de verte así sola por esas calles, á estas horas, con este frío... Mira:
+yo tengo un buen brasero arriba.... Porque aquí vivo yo, aquí á espaldas
+de San Justo, que es mi iglesia. Pues si quieres descansar un ratito....
+
+--No, Padre: yo quiero ir á la calle del Humilladero. Dígame usted dónde
+está, ya que no me ha llevado á ella.
+
+--¡Qué Humilladero, ni Humilladero! ya me tienes loco con tu calle. Pues
+no estás poco impertinente--dijo el clérigo con más agitación y mucha
+impaciencia.--Ven, hija mía, y me contarás eso del muchachuelo.
+
+El infame plan se reveló de pronto en el entendimiento de Clara con todo
+su horror y repugnancia.
+
+--Señor--repitió--dígame por dónde voy.
+
+--Sube, sube--dijo él colocado ya en la puerta de su casa.--Sube; no te
+pesará. Si supieras qué bueno soy yo.... Porque lo cortés no quita lo
+valiente. Y mañana te vas á tu Humilladero, ó si no quieres ir....
+
+--Señor, por Dios, dígame por dónde debo ir. Yo me vuelvo loca. ¿Para
+qué me ha traído usted aquí? ¿Y dónde estoy? Puede ser que ahora esté
+más lejos del punto á donde quiero ir.
+
+--Sube, hija mía, sube--dijo el clérigo abriendo la puerta--y hablaremos
+de eso. Yo te diré dónde está esa calle, y mañana podrás....
+
+--No, yo no le quiero ver á usted más. Pero dígame por dónde debo
+dirigirme. ¿Por qué me ha engañado usted?
+
+La joven rompió á llorar como un niño. El cleriguillo había perdido su
+amabilidad; sus ojuelos expresaban el mayor despecho; su labio inferior,
+masa informe y pendiente, le temblaba por la rabia de la contrariedad y
+del desengaño.
+
+--¿Está lejos esa calle, señor? ¿Está lejos?
+
+El cura miró á Clara con desdén, hizo un gesto despreciativo, y
+entró diciendo:
+
+--Sí, chica: está lejos, muy lejos.
+
+Y cerró violentamente con mano colérica la puerta, que produjo fuerte
+estampido.
+
+Algo tranquilizó á Clara el verse libre de aquel malvado; pero al pensar
+que no había podido adquirir noticia alguna de lo que buscaba; al verse
+en aquel callejón estrecho y obscuro, donde no aparecían indicios de
+vivienda humana; al considerar que por un extremo podía aparecer un
+hombre y por el otro extremo otro, avanzando hacia el centro y
+cogiéndola entre los dos, fué tal su pavor, que estuvo á punto de caer
+al suelo sin sentido. También se la figuraba que la enorme muralla de la
+casa del Cordón y la de San justo iban á reunirse, aplastándola en
+medio. Un supremo esfuerzo, una carrera en que el espíritu agitado, más
+bien que el cuerpo, parecía trasladarse, la llevó á la calle del
+Sacramento. Al fin vió una luz que se movía; era un sereno. Aquel
+encuentro la infundió algún valor; acercóse á él, y le repitió su
+pregunta, tantas veces hecha, y nunca contestada. El sereno, de muy mal
+humor, pero con buena intención, le dió la dirección verdadera.
+
+--Baje usted esa cuestecita por detrás del Sacramento; baje usted
+siempre hasta que llegue á la calle de Segovia; en seguida sube usted
+derecha, siempre adelante, hasta encontrar la Morería; entra por ella
+hasta llegar á la calle de don Pedro; después sigue por ésta hasta la
+plazuela de los Carros, y enfrente de la capilla de San Isidro,
+encuentra usted la calle del Humilladero.--Le repitió las señas y le dió
+las buenas noches.
+
+La huérfana se retiró muy agradecida. Al fin encontraba la dirección de
+aquella maldita calle. Tomó por el camino indicado y bajó la cuesta de
+los Consejos. ¡Qué triste y pavoroso lugar! El piso parece que huye bajo
+los pies del transeúnte: tal es la pendiente. A Clara, que estaba
+completamente desfallecida y con la cabeza debilitada, le parecía caerse
+á cada paso, y que el suelo se iba inclinando más cada vez, negándose á
+soportarla. Llegó á creer que nunca terminaba aquel descender
+precipitado, hasta que por fin sus pies pisaron en llano. Estaba en la
+calle de Segovia, y se le figuraba haber caído en un abismo. No era
+posible, pensaba ella, que el sereno le hubiera dicho la verdad. ¿Estaba
+aquel sitio habitado por seres de este mundo? De noche, y en aquella
+lobreguez, parecía la profundidad de un barranco, de esos que escogen
+para sus conventículos los duendes y las brujas. Mirando hacia arriba,
+le parecía que se inclinaban, amenazando caer, las dos masas de
+habitaciones que á un lado y otro de la calle se levantan.
+
+Clara siguió, sin embargo, la dirección que el sereno le había
+indicado: distinguió delante de sí la cuesta escarpada de los Ciegos, y
+pensó que era imposible trepar por allí, intentólo á pesar de todo,
+tropezando con montones de escombros y ruinas: las casas se veían
+arriba suspendidas, al parecer, como nido de buitre en lo alto de la
+eminencia. Ella se sintió sin fuerzas para escalar aquello; no
+distinguía senda alguna, ni había allí nada que indicase el paso de
+seres humanos. No se oía voz alguna, sino de tiempo en tiempo, y
+resonando muy lejos, gritos de mujeres. Los gritos resonaban como si
+una bandada de aves, con palabra humana, se cerniera graznando en lo
+más alto del cielo. De repente oyóse una voz infantil que venía de
+abajo. Era una niña que subía sola, y cantando, por la calle de
+Segovia, dirigiéndose á la Morería. Clara vió con asombro que la niña,
+sin cesar de cantar, subía la cuesta y trepaba, encontrando una vereda
+entre tantos escombros. Se levantó é intentó seguirla. La niña no la
+vió y marchaba delante muy alegre, al parecer. Pero de pronto advirtió
+el ruido de los pasos de la que la seguía; volvióse; vió aquel bulto
+que en medio de la noche andaba tras ella, y lanzándose en súbita
+carrera empezó á gritar: ¡Madre, madre: brujas, brujas!
+
+La huérfana sintió entonces más claros los gritos de las mujeres, y
+llegó también á creer que había brujas por allí. Las mujeres parecía
+como que bajaban, y sus voces confusas y discordantes semejaban el
+altercado frenético de una horda de euménides. Retrocedió Clara y volvió
+á bajar, estando á punto de resbalar y caer algunas veces. Hallóse de
+nuevo en la calle de Segovia, y entonces los gritos femeninos llegaban á
+sus oídos como si la horda de aves con palabra humana hubiera levantado
+el vuelo tornando á las altas regiones.
+
+Empezó á llover: caían gotas muy gruesas, que la imaginación
+calenturienta de la huérfana sentía en el piso como si éste fuera una
+caja sonora. La lluvia aumentaba; las gotas caían con extraordinaria
+rapidez, dejando en las piedras un disco obscuro, semejante á una pieza
+de dos cuartos que, repetidos infinitamente, concluyeron por teñir de
+negro reluciente todas las piedras. Clara se arropó; apoyóse en una gran
+piedra sillar que allí había, y, con el alma agotada ya, miró al cielo
+buscando la luna, una estrella, cualquier cosa que no fuera negra y
+horrible, cualquier cosa que no hubiera visto aquella noche en otra
+parte; pero no vió ni estrella ni luna: tan sólo allá abajo, en la
+dirección del puente y en el horizonte que tras la otra orilla del
+Manzanares se dibuja, vió una lumbre rojiza, esa claridad violenta de
+encendido color, que es en noches tempestuosas como una fiebre del
+cielo. Se le ve arder calenturiento y agitado por súbitas y precipitadas
+exhalaciones, mientras toda su inmensa extensión permanece obscura y
+helada. Aquella luz impresionó la mente de Clara de un modo muy extraño.
+Lejos de infundirle temor, le pareció ver allí alguna cosa interna, más
+profunda que el profundo cielo, que parecía estar abierto por aquel
+punto. Creía ver oleadas de luz, emanadas de un foco incandescente;
+formas humanas, cuerpos sin sombra, que oscilaban con caprichosas
+revoluciones. Parecíale como una falanje de astros humanos, de cielos y
+mundos en forma de seres vivos, que allí se determinaban dentro del
+espacio mismo de una llama sin fin; cada uno engendraba miles, cada mil
+un millón; se alejaban y volvían, se obscurecían tenuamente, y de nuevo
+adquirían el brillo de la más intensa luz.
+
+Cuando apartó la vista de aquella claridad, miró al lado opuesto; miró á
+la calle, en derredor, y no vió nada. Esperó un rato, mirando siempre, y
+tampoco vió nada. Creyó que estaba ciega, y en vano quería, con atención
+afanosa, descubrir algún objeto. La lluvia había crecido de una manera
+espantosa: un torrente bajaba por la Cuesta de los Ciegos y otro por la
+de los Consejos; la calle recogía estas dos vertientes y arrojaba hacia
+el puente un barranco fangoso. Ella continuaba sin ver; sentía que sus
+pies se enterraban en fango; el ruido era horrible. Se le concluyó el
+ánimo; creyó que no le quedaba más recurso que cerrar los ojos, que ya
+no veían, y dejarse morir allí, dejarse arrastrar por aquella agua que
+iba hacia el río con precipitación vertiginosa.
+
+Un relámpago intenso iluminó aquel abismo. Entonces pudo ver á la
+repentina luz las dos masas obscuras de casas que á un lado y otro se
+alzaban. Pero después volvió á quedar sumergida en su profunda ceguera.
+Las rodillas se le doblaban; el agua le habla calado toda la ropa;
+Batilo gruñía como un perro náufrago. A pesar del ruido de la lluvia,
+los gritos de las mujeres se sentían otra vez, discordantes, agudos,
+como confuso chirrido de pájaros nocturnos, resonando encima, allá
+arriba. La enferma fantasía de Clara creyó reconocer en aquellas voces
+un horrible y áspero trío de las Porreñas, que volaban, envueltas en
+espantosas nubes, dando al viento las voces de su impertinencia, de su
+amargo despecho y de su envidia. Hasta le pareció ver á Salomé, que se
+cernía en lo más alto, agitando rápidamente sus luengas vestiduras á
+manera de alas, y mostrando hacia abajo las encorvadas y angulosas
+falanjes de sus dedos, terminados con uñas de lechuza.
+
+La lluvia empezó á disminuir. Ruido de campanillas y ruedas indicó á
+Clara que una galera acababa de pasar la calzada del puente y entraba en
+la calle: esto la animó un poco, porque sentía la voz del arriero, que
+con tremendos palos estimulaba á sus caballerías á subir la cuesta.
+Levantóse la joven dispuesta á hacer la última tentativa preguntando al
+arriero. Llegó la galera, y Clara se adelantó hacia la mitad del camino;
+pero, una de las mulas, que era muy espantadiza, dió un salto y casi
+vuelca la galera. El arriero empezó á proferir votos y juramentos. El
+animal se resistió á dar un paso; pegaba el arriero, coceaba la arisca
+mula, y la otra, queriendo aprovechar tan buena ocasión de reposar su
+fatigado cuerpo, que había hecho la jornada de Navalcarnero en seis
+horas, se hechó al suelo muy sibaríticamente, esperando á que estuviera
+resuelta la pendencia entre su amo y su compañera. La mula quedó casi
+totalmente enterrada en fango, y cuando el arriero vió tal cosa, y que
+la galera se había inclinado de un lado, hincando el eje en el suelo, se
+puso hecho un demonio: llamó en su auxilio á todos los santos del cielo
+y á todos los demonios del infierno, se tiró de los cabellos y hasta
+empezó á darse latigazos de rabia.
+
+Clara, que se creyó causante de aquel desperfecto, tuvo bastante fuerza
+para huir de las iras del carretero, que, á haberla visto, la hubiera
+maltratado; corrió hacia arriba, y no paró hasta la esquina de la
+plazuela de la Paja. Allí encontró otro sereno y le hizo su pregunta.
+
+--Está usted cerca--le dijo éste.--Suba usted esa plazuela; pase usted
+aquel arco que se ve allí, donde está la imagen de la Virgen con el
+farol, y llegará á la plazuela de los Carros. Enfrente está la calle del
+Humilladero.
+
+Clara empezó á creer otra vez que había Dios, y siguió la dirección
+indicada. Al fin estaba cerca, al fin llegaba. La esperanza le dió
+ánimo; pero al acercarse al arco que unía entonces la capilla del Obispo
+con la casa de los Lasos, se avivó su miedo. Se figuraba que aquel arco
+no podía conducir sino á una caverna, y además le parecía que detrás
+estaba una figura corpulenta, que no era otra que María de la Paz Jesús,
+apostada allí para asirla cuando pasara, arrebatándola con una mano
+grande y crispada, para llevársela por los aires.
+
+Pero la esperanza puede mucho. Cerró los ojos, y corriendo velozmente,
+pasó. La plaza de los Carros ya le parecía más habitable y menos triste:
+pasaban algunas personas, se veían no pocas luces. Miró los letreros de
+todas las calles que de allí partían, y al fin, llena de alborozo, leyó
+el nombre de la que buscaba. Entró en ella, y á los pocos pasos vió una
+puerta, á cuyos lados había pintados racimos alegóricos y unas botellas
+que indicaban muy claro que aquello era taberna. "Aquí es", dijo, y se
+acercó. La puerta estaba abierta, y dentro había dos mujeres y un
+hombre. Preguntó si vivía allí un tal Pascual, tabernero, casado con una
+tal Pascuala.
+
+--Aquí no hay _nengún_ Pascual--dijo una de las mujeres.
+
+--¿Sabe usted si es aquí cerca?--preguntó Clara.--¿No hay otra taberna
+en esta calle?
+
+--No, que yo sepa.
+
+Clara volvió á creer que no había Dios.
+
+--¿Qué estás diciendo ahí, _enreaora_?--exclamó el hombre.--Siempre te
+has de meter en lo que no te toca. Sí, señora. Hay otra tienda de vinos
+de un tal Pascual ... sí, señora: ahí en el número 14.
+
+La huérfana dió las gracias, y fué allá, palpitante de agitación y
+alegría. Antes de llegar al número 14, sintió ruidos de guitarras y
+voces de hombres. Al acercarse á la puerta vió á muchos que cantaban y
+bailaban con la exaltación de la embriaguez; y aunque no vió á Pascuala,
+aunque aquella gente le inspiraba mucho recelo, subió el escalón de la
+entrada y presentándose preguntó por su antigua criada.
+
+--_¡Ole ole_!--dijeron dos ó tres de aquellos insignes personajes,
+mientras uno de ellos avanzó hacia la joven, y abrazándola
+estrechamente, la llevó al centro de la taberna.
+
+--¡Viva el buen trapío!
+
+Clara dió un grito de terror al encontrarse en los brazos de aquel
+desalmado, y gritó con todas sus fuerzas:
+
+--¡Pascuala!
+
+--¿Qué? ¿quién es?--dijo una voz de mujer;--¿á ver qué es eso?
+
+Pascuala se presentó y al ver que había allí una mujer y que estaba en
+brazos de su marido, dió á éste en la cara un mojicón, que, á ser más
+fuerte, no le dejara con narices.
+
+--No fuí yo--contestó Pascual:--fué ese _dimomio_ de Chaleco.
+
+--Sí fué él, que la ha traído y la tenía escondida, señora
+Pascuala,--declaró Tres Pesetas con uno de sus frecuentes rasgos
+de malicia.
+
+--¡Doña Clarita!--dijo Pascuala abrazando á Clara con más suavidad que
+su marido y llevándola adentro.
+
+Al encontrarse en el dormitorio de los Pascuales, la sobrina de
+Coletilla, que había agotado todas las fuerzas de su cuerpo y de su
+espíritu en aquella noche, se dejó caer en una silla y perdió el
+conocimiento.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXIX
+
+
+
+#Un momento de calma#.
+
+
+Bozmediano y Lázaro hablaron poco por el camino. Al llegar á la casa de
+Pascual, serían las diez de la mañana, lo primero que vieron fué á
+Pascuala fregando vasos. Preguntáronle si había venido Clara á su casa,
+y ella contestó:
+
+--Anoche, si, señor; después de media noche vino. Pero ya reconozco al
+caballerito sobrino de mi amo, que estuvo allá á preguntarme por su tío.
+
+--¡Gracias á Dios!--exclamó éste.--¡Qué suerte hemos tenido!
+
+--La pobre llegó esta mañana y se desmayó--dijo Pascuala.--Está, muy
+malita; todavía no ha hablado palabra, si no es _pa_ delirar. Vino que
+no se podía tener, toda mojada, temblando de frío, y las lágrimas le
+corrían por la cara abajo.
+
+--¿Dónde está?
+
+--Allí, en mi alcoba y en mi cama. Pascual se quedó en el desván y yo
+en el suelo, al lado de ella. Está muy malita: empezó á dar unas
+manotadas y á decir que venían volando unas ... ¿cómo dijo? "Las tres,
+las tres volando", decía, y así estuvo hasta hace una hora, que calló y
+se quedó dormida.
+
+Los dos jóvenes pasaron adentro, y cuando la tabernera abrió un poco la
+ventana para que entrara alguna luz, pudieron ver acostada en el lecho
+aquella agraciada figura, en cuyo semblante extenuado y pálido se
+pintaban los síntomas de una postración y un malestar muy grandes.
+Dormía, y la violenta posición de su cabeza indicaba que antes del sueño
+la había atormentado uno de esos letargos dolorosos en que el cuerpo
+obedece con bruscos movimientos á todos los delirios de la mente
+enferma. Pascuala cogió entre sus manos la cabeza de la joven y la
+colocó con menos molestia; la entró uno de los brazos, que colgaba fuera
+de las sábanas; arregló éstas y las almohadas, y cerró un poco más la
+ventana, por que no entrara más claridad que la necesaria para no estar
+á obscuras.
+
+--Usted ya no sale de aquí--dijo Bozmediano á Lázaro.
+
+--No--replicó éste, preocupado y contemplando á la enferma tan de cerca,
+que sentía su respiración agitada y difícil como si un pequeño volcán
+existiera entre las sábanas.
+
+--Creo que, al despertar, despertará con el delirio. Usted debe quedarse
+aquí hasta ver en qué para esto--indicó Bozmediano;--yo me marcho. Si me
+ve, creo que mi presencia no será lo que más la tranquilice. Mañana le
+espero á usted en mi casa sin falta: tenemos que hablar.
+
+Lázaro no contestó. Si su susceptible desconfianza no se había extirpado
+completamente, en aquellos momentos no podía pensar en tan delicado
+asunto. Experimentaba emoción muy grande para detenerse en dudas crueles
+y rencores poco generosos, que un alma elevada deja siempre á un lado al
+contemplar los grandes infortunios.
+
+Cuando Claudio se marchó, Lázaro se sentó junto al lecho, y allí estuvo
+mucho tiempo inmóvil mirando á la enferma, estatua que contemplaba otra
+estatua, casi tan pálido como ella, esperando á cada expansión del
+aliento que despertara, observando con la atención moribunda de amante
+la oscilación de aquella vida comprometida en una crisis. Por fin Clara
+se movió, pronunciando algunas voces mal articuladas. El joven pudo
+distinguir claramente: "¡Señora, por Dios!..." Después agitó una de sus
+manos como quien quiere retirar algo, y por fin abrió los ojos. Se
+apartó los cabellos que en desorden le cubrían la cara; tuvo un gran
+rato la mano ante los ojos, y la apartó después. Sus ojos se clavaron en
+la persona que tenía delante, y por mucho tiempo permaneció mirándole,
+cual si no tuviera conocimiento de lo que veía, ó como si su sorpresa
+fuera tal que no pudiera creer lo que estaba viendo. Después extendió el
+brazo lentamente hacia él y le nombró con voz muy débil.
+
+--¿No sabes por qué estoy aquí?--dijo Lázaro conmovido.--Me parece que
+no nos hemos visto desde mi pueblo. Aún no creo que hayas podido estar
+en aquella maldita casa.
+
+--¿En qué casa?--dijo Clara, como afectada de profunda confusión.
+
+--Allí, en casa de esas mujeres--contestó él con tristeza, recordando
+los dolores de aquella vivienda.
+
+--¡Ay!--exclamó Clara.--Yo no quiero volver; quiero morirme aquí antes
+que volver. Estoy en casa de Pascuala, ¿no?
+
+Al decir esto, reconocía el sitio con ansiosa mirada.
+
+--Sí; ya no estás, ya no estamos allí--dijo él, acercándose más.
+
+--No volveré, no me llevarán. ¿No es verdad? Tú no volverás tampoco.
+
+--¡Qué he de volver! Si aquella casa ha sido más terrible para mi que el
+infierno mismo. La detesto, y detesto á los que la habitan. Allí he
+padecido en una sola noche más que en toda mi vida. Ya no vuelvo, no.
+
+Clara pareció escuchar esto con mucha atención; después le estuvo
+mirando fijamente por largo rato con cierto asombro.
+
+--¿Por qué me miras así?--preguntó Lázaro.
+
+La huérfana tardó en responder; pero al fin, con voz lenta y
+cariñosa, dijo:
+
+--¿Hace mucho tiempo que no te he visto?
+
+--No hace tanto. Me viste una tarde: el domingo.
+
+--Sí ... ya me acuerdo. ¡Qué día! ¿Sabes que me echaron porque decían
+que había entrado un hombre en la casa? ¿Sabes? ... ¡Qué malas son!
+
+--¿Y no entró?
+
+--Sí entró, sí ... ¿pero yo qué culpa tenía? Ellas dicen que entró por
+mí. ¡Qué malas son!
+
+--¿Y no entró por ti?
+
+--¿Por mi?--contestó Clara con la voz entrecortada y muy
+débil.--¿Por mi?
+
+Después se detuvo como recordando, y dijo:
+
+--Sí, por mi. El me dijo que iba á sacarme de allí, que quería hacerme
+feliz. Me dió mucho miedo.
+
+Decía todo esto con una vaguedad que indicaba cuán débiles estaban sus
+facultades mentales.
+
+--Me dió mucho miedo--continuó;--aún me parece que le estoy viendo. Al
+principio pensé que me iba á matar; pero ... no me mató. Dijo que me
+quería llevar consigo; que él me quería ver feliz ... Me había escrito
+una carta.
+
+--¿Una carta?--dijo Lázaro vivamente.
+
+--Si; me la dió aquel viejo feo, feo, feo....
+
+--¿Dónde está la carta?
+
+--¿La carta ... la carta...? No sé. Yo la tenía en el bolsillo.
+
+--¿Dónde está tu ropa?
+
+--No sé ... La carta ... ¡Ah!, ya me acuerdo ... la rompí toda, y la
+hice unos pedacitos muy chicos, muy chicos.
+
+--¿Por qué la has roto? ... dijo Lázaro, deplorando no tener aquel
+documento.--¿Y no recuerdas haberme visto á mi aquella tarde?
+
+--Si, sí; sí lo recuerdo--contestó, mostrando que nunca había olvidado
+tal cosa. Entraste muy enfadado. Yo estuve llorando toda la noche.
+Después me dió un mareo en la cabeza ... Yo creí que me iba á morir, y
+me alegré.
+
+La melancólica serenidad que había en estas declaraciones conmovió á
+Lázaro de tal modo, que no se atrevía á preguntar más, porque herir la
+delicadeza de aquel ángel le parecía crueldad sin ejemplo. Aún quiso
+hacer la última pregunta de este modo:
+
+--¿Y qué te dije aquella tarde?
+
+--¿Qué me dijiste? ... Eso sí que se me ha olvidado ... No, ya lo
+recuerdo: me dijiste....
+
+Aquí se detuvo; sin duda le faltó el habla ó el entendimiento. Tenía los
+ojos húmedos, y se apartaba otra vez el cabello que le cubría parte de
+la frente. Lázaro se sintió humillado. Casi le avergonzaba la cruel y
+brusca acusación que su conducta en aquella tarde memorable había hecho
+á la inocencia. No había prescindido aún enteramente de la ley social
+que exige pruebas positivas para la aclaración de ciertos hechos; pero
+aun poseyendo aquella susceptibilidad irreflexiva, no podía resistir á
+la fuerza de persuasión que en las respuestas de la huérfana había. En
+su corazón no cabía, no era posible que cupiera la duda, después de
+oírla; y si la voz de un demonio atormentador resonaba internamente para
+recordarle el deber social de no darse por satisfecho, él parecería como
+que aplazaba para más tarde la investigación de la evidencia en aquel
+asunto, abandonándose por entonces á la efusión consoladora del afecto
+que sentía tan vivo como antes.
+
+--No me expliques más--dijo Lázaro, viéndola llorar.--Veo que aquellos
+demonios tienen la culpa de todo. ¡Maldito sea quien te llevó allá!
+Ellas te han calumniado, estoy seguro de ello. Siempre estaban hablando
+de faltas cometidas, de pecados ... y qué sé yo. Lo mismo decían de mi.
+Las dos aseguraban que yo era un malvado, y que había cometido no sé qué
+crimen. Esto me admiraba, porque yo no había cometido ninguna falta
+grave. Lo mismo juzgué de ti. Tú eras la víctima de su rigor, de su
+suspicacia, de su disciplina, como ellas decían.
+
+--Yo no las quiero ver más--decía Clara;--anoche las estuve viendo toda
+la noche en sueños. Me parecía que doña Salomé estaba revoloteando
+encima de mi, mostrándome sus ojos rencorosos y sus uñas terribles; me
+parecía que doña Paz estaba detrás de la cama, y que de tiempo en tiempo
+sacaba el brazo para abofetearme. Estuve temblando y envuelta en mis
+sábanas para no verlas; pero siempre las veía. ¡Qué feas son!
+
+--Tranquilízate dijo Lázaro, viendo en el tono de su amiga los síntomas
+de un nuevo delirio. Ya no volverás á casa de esas fieras. Yo estoy
+aquí; tú te has creído abandonada, mientras yo existía. No sé si tengo
+la culpa de, esto; si la tengo, descuida, que sabré remediarlo. ¡Y yo
+que no he vivido sino por ti, que te he tenido por guía y por
+inspiración de todos mis actos! Bien te dije, cuando nos conocimos, que
+Dios nos había puesto en camino de encontrarnos para que no nos
+separáramos nunca. Adondequiera que he ido te he llevado siempre en mi
+corazón y en mi cabeza, creyendo por ti y esperando por ti. Desde que
+nos conocimos no hemos cesado de estar juntos, de caminar juntos por la
+senda de la vida, á lo menos en lo que á mí corresponde. Cuando vine á
+Madrid, aunque no nos vimos inmediatamente, no di un paso por estas
+calles que no fuera dado hacia ti. Me prendieron por una ligereza mía,
+que no fué ningún crimen, como decían aquellas mujeres; y si soporté
+aquel contratiempo, si no me suicidé estrellándome la cabeza contra los
+muros de la cárcel, fué porque en la obscuridad me parecía siempre que
+te estaba mirando en un rincón, en pie, con el rostro sereno, como es tu
+costumbre. Yo no he podido, después que te conozco, pensar nada futuro
+sin que á mis ideas acompañara la idea de tu persona como parte de mí
+mismo. No he podido pensar en la adquisición de alguna cosa, de algún
+objeto, de alguna felicidad, sin que pensara en que tú disfrutarías de
+todo eso antes que yo. No he tenido desgracia alguna ni pérdida sin
+figurarme que estabas á mi lado llorando conmigo. Si he aspirado á
+alguna hora feliz, siempre he tenido presente que nuestras dos vidas
+llegarían juntas á esa hora. No he podido concebir que uno de los dos
+existiera solo en el mundo: esto me ha parecido siempre imposible.
+¿Sabes que ahora me parece que fué ayer cuando saliste de mi casa para
+volver aquí? Y lo que ha pasado después yo quiero borrarlo de mis
+recuerdos. Aborrezco estos días como se aborrece una pesadilla. ¿Tú no
+me has dicho también que aborreces aquella casa y aquella gente? Y lo
+creo. No puedo acostumbrarme á la idea de que pensemos de distinta
+manera. Si yo llegara á creer de una manera evidente que no me querías,
+no sé cómo podría vivir; y si aún vivo después de aquella tarde, es
+porque la duda me ha dado vida, duda en que ya no quiero pensar: la he
+tenido como un deber, me la impuse yo mismo; pero ya rechazo esta
+tiranía. Cuando te he visto, me parece que ha retrocedido el tiempo.
+Dudar de ti se me figura un crimen; y si lo he cometido, no te pido
+perdón, porque sé que ya me lo has perdonado.
+
+Durante esta expansiva manifestación, le escuchaba la enferma con una
+especie de trastorno. Al fin lloraba con tan deshecho llanto como si en
+aquel momento y con aquellas lágrimas se desahogaran los dolores de toda
+su vida, desde el incidente del pajarito en casa de la madre Angustias
+hasta la escena de la expulsión en casa de las Porreñas.
+
+El joven no quiso menoscabar con una palabra más la elocuencia de
+aquellas lágrimas. El calor y la pulsación precipitada de la mano de
+Clara, que tenía entre las suyas, le indicaron que la fiebre aumentaba,
+tal vez por la agitación de aquel diálogo, en que él había puesto toda
+su elocuencia, y ella toda su sinceridad.
+
+--Es preciso cuidarte mucho--dijo Lázaro.
+
+--Sí--contestó ella;--quiero vivir.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XL
+
+
+
+#El gran atentado#.
+
+
+Por la tarde llegó un médico enviado por Bozmediano. Vió á la enferma, y
+después de prescribirle mucho reposo, se retiró, dando muy poca
+importancia á aquella crisis, originada de una fuerte agitación moral.
+Durmióse Clara, entrando en un período de calma, de que hasta entonces
+no había disfrutado. En tanto Lázaro, que ardía en deseos de tomar una
+determinación decisiva en su vida, pensaba hablar con su tío aquella
+misma noche, romper con él, separarse de un hombre que era autor de
+todas sus desventuras. Deseaba ver á las dos Porreñas, echarles en cara
+su crueldad y su hipocresía. Si la dignidad de varón no se lo impidiera,
+seguramente su primer acto aquella noche hubiera sido coger por el moño
+á doña Paz y hacerle inclinar la cabeza hasta el suelo.
+
+Lo urgente y decoroso era suspender relaciones con aquel hombre
+fanático, que le parecía más repugnante después que se reunía
+descaradamente con los jóvenes exaltados, y hasta llegaba á darse el
+título de liberal. No le importaba quedar solo y sin apoyo, pobre, más
+pobre que antes. Pero él se encontraba con fuerzas para trabajar;
+trabajaría en una profesión, en un oficio cualquiera. Y si en Madrid no
+podía conseguirlo, se volvería á su pueblo, donde por lo menos tenía
+seguro el pan.
+
+Salió, pues, ya entrada la noche, dejando á Pascuala el encargo de no
+apartarse de Clara; y recordando que su tío había hablado de no volver á
+casa de las Porreñas hasta después de tres días, pensó dirigirse á _La
+Fontana_ ó á casa del abate. Fué á _La Fontana_: entró en el cuarto
+interior, donde se reunían confidencialmente los principales políticos
+del club, y no lo encontró. No había allí otra persona que el señor
+Pinilla, que se paseaba muy agitado con las manos metidas en los
+bolsillos y el sombrero enterrado hasta los ojos.
+
+--¡Hola, amiguito!--dijo al ver á Lázaro.--¿Cómo usted por aquí á
+estas horas?
+
+--Busco á mi tío.
+
+--¡Ah! No le hallará usted. Está en una parte ... Ya sé yo dónde está.
+Está donde entran pocos.
+
+--¿No vendrá esta noche?
+
+--¿Esta noche? ¡Quia! ¿Cómo ha de venir esta noche?
+
+--¿Pues qué hay esta noche?
+
+--Lo gordo--dijo Pinilla con misterio.--Pero, ¡bah!, usted lo sabe mejor
+que yo. Si es su sobrino....
+
+--No, no sé nada--dijo Lázaro sorprendido.
+
+--¿Pero no le han designado á usted su puesto? ¿No le han dicho lo que
+ha de hacer? ¿No trabaja usted como todos en esta gran obra?
+
+--¿Qué obra?
+
+--Esta noche, amigo, esta noche es ella.
+
+-¿Qué? ¿Hay algo? Efectivamente, he notado, al venir, cierta agitación
+en la villa.
+
+--Pues ya verá usted á eso de las diez....
+
+--¿Y no hay sesión esta noche?
+
+--¡Sesión! ¡Brrr!--exclamó Pinilla, haciendo con la boca un
+estrambótico sonido.--Esta no es noche de palabras, es noche de hechos.
+Mucho se ha hablado ya.
+
+Pues no estoy enterado de nada. Ello es que desde anoche no vengo por
+aquí.
+
+--Pues busque usted al Doctrino, que debe estar allá por Lavapiés, y le
+dirá lo que tiene que hacer; porque supongo, amigo, que usted no querrá
+quedarse atrás. ¡Fuera miedo! Yo sé que la primera vez esto es algo
+imponente, sobre todo para el que nunca ha oído tiros. Pero, en fin,
+teniendo ánimo....
+
+--Pero explíqueme usted lo que hay--dijo Lázaro, fingiendo cierta
+complacencia para que el otro no vacilara en contarle todo.
+
+--Hay--dijo Pinilla--que esta noche es el gran golpe, el golpe
+decisivo, el último esfuerzo del liberalismo vergonzante. Es preciso
+arrollar á los _discretos_ que nos cierran el paso. Sí, amigo mío; al
+fin tendremos libertad.
+
+--Vaya--dijo Lázaro, afectando incredulidad para saber más,--algún
+motincillo insignificante....
+
+--¿Motincillo? Algo más--dijo el otro, sentándose y avivando con una
+badila el escaso fuego que en un brasero había.
+
+Robespierre subió sobre sus rodillas de un salto y se acurrucó allí con
+admirable franqueza republicana.
+
+--Pues yo voy también allá--dijo Lázaro, deseando que Pinilla
+desembuchara.
+
+--Vaya usted en busca del Doctrino y le designará su puesto. Yo creo que
+hasta estará mal visto que usted no figure en este asunto, después de
+haber pronunciado el discurso que oímos anoche. ¡Qué discurso, amigo! Es
+usted un gran orador. Si viera usted cuánto gustó: está la gente
+entusiasmada. Hoy he oído á un zapatero de la calle de la Comadre
+repetir de memoria un trozo largo de lo que usted dijo anoche.
+
+--Pero cuénteme usted. ¿Qué habrá?
+
+--Es muy sencillo. Es preciso pasar por encima de los falsos
+liberales que están hoy en el Poder. Es preciso pasar; pues bien:
+esta noche se pasará.
+
+--¿Y de qué manera?
+
+--Estas cosas no se hacen sino de una sola manera. Usted bien lo sabe.
+La revolución necesita estas medidas prontas y decisivas. Se pasa por
+encima de ellos exterminándolos.
+
+--¡Exterminándolos!--dijo Lázaro horrorizado.
+
+--Pues ya. Sólo así se puede arrancar de raíz una mala semilla. Es el
+único medio; convengo en que es terrible, pero es eficaz.
+
+--¿De modo que va á haber aquí una matanza?
+
+--El pueblo está irritado, y con razón. Se derribó la tiranía; se creyó
+que íbamos á tener libertad, y nos han engañado. Cuatro tiranuelos nos
+mandan constitucionalmente, y constitucionalmente nos persiguen como
+antes. Esto no nos satisface; queremos más. Adelante, pues.
+
+--Pero el medio es espantoso. Yo no quiero para mi patria los horrores
+de la Revolución francesa. Después de un Terror no puede venir sino la
+dictadura. Yo no quiero que pase aquí lo que en Francia, donde á causa
+de los excesos de la Revolución, la libertad ha muerto para siempre.
+
+--Eso es música, amigo, música.
+
+--Esa es la verdad. ¿Pero es posible que mis amigos, los individuos de
+ese club, que han predicado el uso de los derechos adquiridos como único
+medio de llegar á la libertad...? No lo puedo creer.
+
+--Amigo--dijo Pinilla, mirándole con mucha sorna,--usted lo dijo; ¿no se
+acuerda usted ya de aquella parte de su discurso en que decía: "¿Nos
+detendremos con timidez, asustados de nuestra propia obra? No. Estamos
+en un intermedio horrible. La mitad de este camino de abrojos es el
+mayor de los peligros. Detenerse en esta mitad es caer; es peor que no
+haber empezado."
+
+--Si--dijo Lázaro confundido;--pero yo no quise decir que se llegara á
+ese fin quitando, puñal en mano, todo obstáculo; yo quiero que se llegue
+á ese fin por los medios legales.
+
+--Sí, usted quiso decir eso; pero la gente lo entendió de otra
+manera, y esta noche va usted á ver cómo se entienden esas cosas.
+Desengáñese usted, amigo: no hay otro camino más que ése; los medios
+legales son pamplinas, créame usted. Esta noche se verá; hay la
+ocasión más propicia ... Figúrese usted que se reúnen todos en un
+sitio. Sí; se reúnen fatalmente, y no es preciso ir marcando con
+sangre las casas de cada uno.
+
+--¿Quién se reúne?--preguntó Lázaro con agitación.
+
+--¡Ellos! Los _prudentes_. Tienen ahora unas reuniones secretas, sin
+duda con objeto de fraguar algún complot para quitarnos la poca libertad
+que tenemos. Por una casualidad se ha descubierto que algunos ministros
+y diputados de los más influyentes de la mayoría se reúnen en una casa
+de la plaza de Afligidos.
+
+--¿Pero es cierto?--dijo Lázaro, procurando disimular su turbación.
+
+--Sí; no sé quién lo ha descubierto. Lo que sé es que se lo dijeron al
+Doctrino, y él fué allá y les vió salir. Después no sé por qué medio se
+ha enterado de quiénes son todos ellos. Allí van Quintana, Martínez de
+la Rosa, Calatrava, Álava, y hasta Alcalá Galiano se ha metido entre
+esa gente.
+
+Lázaro quedó mudo de terror.
+
+--Lo que más me complace--continuó Pinilla--es que cae también el joven
+Bozmediano, que también se ha metido á político, educado por su padre.
+
+--¡Bozmediano!
+
+--Sí; es un hombre tan odioso para mi, que me parece que si no le veo
+ensartado me muero de un berrinche.
+
+--¿Y qué le ha hecho á usted?
+
+--Ahí tuvimos una pendencia en _Lorencini_. Reñimos. Fué por un discurso
+mío; es cuento largo. Este no escapa, ni el padre tampoco, que es el
+orgullo mismo, y fué el que pidió en el Congreso que se cerraran las
+Sociedades secretas. ¡Buenos están los dos! Pero no escapan, eso no.
+Para eso estaré yo allí. A las doce no hay quien me arranque de la
+plazuela de Afligidos.
+
+--¿De modo que van á asesinar á esos hombres, cogiéndolos á todos
+desprevenidos?
+
+--En buen castellano, eso es. El pueblo de Madrid lo hará bien; los
+detesta, y allá irán unas turbas que ya, ya ... ¿Conque al fin no va
+usted á que le designen su puesto?
+
+--Sí--dijo Lázaro para disimular su propósito.--Voy.
+
+--Yo espero aquí un recadillo del amo del café.
+
+--Adiós--dijo Lázaro, saliendo con precipitación.
+
+Su resolución era irrevocable. No podía permitir que se llevara á efecto
+aquel complot infame. Por él, sólo por él, habían tenido noticia de la
+reunión que en aquel sitio celebraban las víctimas indicadas, y á él
+correspondía evitarlo. Corrió hacia la plazuela de Afligidos con objeto
+de llamar en aquella casa misteriosa y prevenirles contra el atentado
+que se preparaba.
+
+Por el camino encontró muchos grupos de gente sospechosa. Iban algunos
+armados de trabucos, ceñida la cabeza con el pañuelo aragonés, cómodo
+tocado de las revoluciones. Su actitud y sus rumores anunciaban la
+agitación que en el pueblo reinaba. Iba á cometerse un gran crimen.
+¿Sabía el pueblo lo que iba á hacer y á qué principio obedecía
+haciéndolo? Lázaro meditaba todas estas cosas por el camino y decía:
+"No, no es esto lo que yo prediqué"; y al mismo tiempo la idea de que el
+violento discurso pronunciado por él la noche anterior hubiera tenido
+una parte de complicidad en la actitud del pueblo, le desesperaba.
+
+Encontraba cada vez más grupos sospechosos, y aun oyó proferir algunos
+_mueras_ lejanos. Al llegar á la calle Ancha vió un grupo más
+numeroso. Pasó cerca sin intención de pararse, cuando uno se adelantó
+hacia él y le detuvo. ¿Quién podía ser sino el pomposo Calleja, el
+barbero insigne de _La Fontana_? Haciendo grandes aspavientos y dando
+al viento su atiplada voz, puso sus pesadas manos sobre los hombros
+del joven, y dijo:
+
+--¡Eh!, muchachos, aquí está el gran hombre, nuestro hombre. Bien decía
+yo que no había de faltar. ¡Eh!, muchachos, aquí lo tenéis.
+
+Todo el grupo rodeó en un momento á Lázaro.--Es el que habló anoche.
+¡Bien por el pico de oro!--dijo uno, agitando su gorra.
+
+--Que venga con nosotros; nombrémosle capitán--dijo Tres Pesetas, que se
+había erigido en alférez y llevaba una cinta amarilla en la manga.
+
+--No; que se ponga ahí, encima de ese barril y nos hable--exclamó otro,
+que por las señas debía ser Matutero, el que atropello á Coletilla,
+según referimos al principio.
+
+--Que hable, que hable--gritó una mujer alta, huesosa, descarnada y
+siniestra, que parecía la imagen misma de la anarquía.--¡Que hable,
+que hable!
+
+--Señores--dijo Calleja alzando el dedo como si quisiera horadar el
+firmamento.--Ya no es tiempo de hablar, es tiempo de obrar. Bien lo dijo
+este señor anoche: "Adelante en el camino; retroceder es la muerte;
+pararse es la infamia." Yo lo hubiera dicho lo mismo; sólo que yo no me
+he decidido á hablar todavía; pero si llego á enfadarme....
+
+--¡Bien, bien!--chillaron muchas voces.
+
+Lázaro sudaba con impaciencia y angustia. No sabía cómo romper aquel
+círculo de atletas que le rodeaba. Dió algunas excusas, empujó por un
+lado, abrió brecha por otro; pero aun así no consiguió verse
+completamente libre, porque el barbero, echándole el brazo por encima y
+hablando en voz baja con la actitud y tono confidencialmente misterioso
+que cuadra á dos grandes hombres al comunicarse una idea que ha de
+salvar al mundo, dijo:
+
+--Yo, señor don Lázaro, tengo todo este barrio por mío. ¿A usted le han
+dado órdenes para que mande aquí? Yo ... francamente, le admiro á usted
+mucho como orador, porque anoche dijo usted cosas que nos pusieron los
+pelos de punta; pero....
+
+--¿Qué quiere usted decir?
+
+--Que yo, señor don Lázaro, soy un hombre que ha salvado la patria
+muchas veces y derramado mucha sangre en defensa de la libertad; y por
+lo mismo, yo ... estoy encargado de este barrio, y me parece que el
+barrio está en buenas manos. Por lo tanto, yo quiero saber si usted
+trae aquí la comisión de encargarse del barrio; porque como usted
+habló anoche y dijo ... pudieran haberle designado un puesto de honor
+... y yo, francamente, aunque no hablo, soy hombre que sabe hacer las
+cosas; y si usted se encargase del barrio, yo protestaría ... porque
+ya ve usted....
+
+--No--dijo el joven tranquilizándole,--no le quitaré á usted el mando de
+este barrio ni de otro ninguno; yo no mando barrios.
+
+--Bien decía yo--repuso el barbero con la mayor satisfacción--que usted
+no me quitaría el mando de mi barrio; pero creía que le habían mandado
+por no tener confianza en mi. Pero ha de saber usted que donde está
+Calleja la libertad está asegurada.
+
+-¡Oh, si! ya lo supongo--dijo Lázaro, procurando quitarse de encima el
+peso de aquel brazo, que le hundía de la manera más despótica.--Quédese
+usted tranquilo.
+
+--¿Va usted á alguna comisión del Doctrino ó de Lobo?
+
+--No; voy á un asunto.
+
+--Esta no es noche de asuntos.
+
+--Buenas noches--dijo Lázaro apartándose.
+
+La venganza que tomarían los exaltados, autores del complot, si sabían
+que por él había fracasado su crimen, sería espantosa; pero ¿qué le
+importaba la venganza? Era preciso evitar el crimen. Importábale poco
+por el momento que estallara el motín con un simple fin político. Lo que
+no podía soportar era que se asesinara á una docena de hombres
+indefensos é inocentes. ¿Cuál era la causa de este atentado? Era una
+horrible invención del absolutismo, que se había valido del partido
+exaltado para realizarla, y había excitado las pasiones del pueblo para
+hacerle instrumento de su execrable objeto. Nada de esto se escondió
+entonces á la natural perspicacia del joven, y pudo muy bien
+confirmarse en su sospecha al recordar algunas palabras de su tío, su
+conducta misteriosa é incomprensible.
+
+Llegó á la plazuela de Afligidos cerca de las once. Si aquella noche
+había reunión, ya todos debían estar dentro. La plaza estaba desierta.
+Acercóse á las calles inmediatas por ver si había gente en acecho, y no
+vió nada. Sólo en la calle de las Negras divisó algunas sombras lejanas,
+un pelotón de gente como de diez personas. También hacia el portillo de
+San Bernardino se movían algunos bultos. Creyó que no había que perder
+tiempo; llegóse á la puerta, y asiendo el aldabón, dió algunos golpes
+con mucha fuerza.
+
+Claudio Bozmediano, que es la persona á quien debemos las noticias y
+datos de que se ha formado este libro, nos ha contado que cuando los
+personajes de la reunión sintieron aquellos aldabonazos tan fuertes, se
+quedaron mudos y petrificados de sorpresa y temor. Todos sabían que
+aquella noche, era noche de motín; pero creían que sería uno de tantos,
+y que con las precauciones tomadas por la autoridad militar, no pasaría
+de ser una manifestación con algunos tiros, dos ó tres heridos y regular
+número de presos. Aguardaron un momento á ver si se repetían, y,
+efectivamente, se repitieron con más fuerza.
+
+--No hay más remedio que bajar á ver quién es.
+
+--Yo bajaré--dijo Bozmediano, hijo.--¿Pero díganme ustedes qué hago si
+es...? ¿Quién podrá ser?
+
+--Esa es la confusión dijo otro.--Sin duda el motín de esta noche tiene
+alguna alta misión que cumplir cerca de nosotros. No lo duden ustedes,
+señores: este motín viene de Palacio, como todos. Nuestra reunión se ha
+descubierto.
+
+--Hay que bajar--dijo Bozmediano al oír que los golpes se repetían con
+más fuerza. Bajaremos tres, los que parezcamos menos comprometidos. ¿Hay
+dos que, como yo, no sean ministros ni diputados?
+
+Otro joven y un viejo se levantaron.
+
+--Nosotros bajaremos. Los demás pueden salir todos á la huerta del
+Príncipe Pío, á la cual se entra por el patio. No hay tiempo que perder.
+Recoger esas notas, y á la huerta.
+
+--Mejor será quemarlas--dijo otro, arrojando al brasero unos papeles,
+que se consumieron muy pronto.
+
+Todos bajaron por una escalera interior, dirigiéndose á la huerta,
+excepto Bozmediano y los otros dos, que, bajando por la escalera
+principal, llegaron á la puerta. Claudio gritó:
+
+--¿Quién va?
+
+--Abra usted--dijo Lázaro.
+
+--¿Quién es? ¿Qué busca usted?
+
+--Busco á don Claudio Bozmediano.
+
+Este creyó reconocer la voz del sobrino de Coletilla, y se figuró que,
+después de tanta alarma, se reduciría todo á un simple asunto personal
+entre los dos. Abrió la puerta y repitió:
+
+--¿Quién es?
+
+--Don Claudio Bozmediano, ¿está aquí?--dijo Lázaro sin
+reconocerle.--Tengo que hablarle de un asunto urgentísimo que no admite
+demora alguna.
+
+--Pase usted, amigo.
+
+El criado que allí tenían trajo una luz. Lázaro entró, y sin más
+preámbulo, conociendo la gravedad de las circunstancias, exclamó
+muy agitado:
+
+-Márchense ustedes de aquí; aún es tiempo.
+
+--¿Qué hay?
+
+--Un complot horrible, el más espantoso atropello. Yo lo sé ... estoy
+seguro. Márchense ustedes inmediatamente, ahora mismo.
+
+-¿Pero quién? ¿Pero quién?--dijeron los otros con mucha cólera.
+
+-Esos ...--contestó el joven,--los exaltados. Hay una maquinación
+infernal en el movimiento de esta noche. Yo lo sé ... he venido á
+prevenirles á ustedes y á impedir este atentado.
+
+Se internaron los tres, dirigiéndose á la huerta, donde los demás
+esperaban.
+
+--Señores, ¿qué hacemos?--dijo Bozmediano.--El motín de esta noche se
+dirige á nosotros. Han amotinado al pueblo para cometer, en nombre de la
+libertad, un horrendo crimen. La bullanga se hace en nombre del partido
+exaltado; pero ¿no presumen ustedes quién es el verdadero autor de este
+movimiento?
+
+--¡El Rey, el Rey!--dijeron con terribles voces todos los que estaban
+allí reunidos.
+
+--Pues es preciso recibir á esos miserables como merecen.
+
+--Lo mejor es huir; no nos hallarán aquí, y punto concluido--dijo otro.
+
+--No; es preciso enseñar al Rey cómo deben ser tratados sus viles
+instrumentos. Basta de contemplaciones. Ya era de esperar esto. Lleno
+está Madrid de agentes que se ingieren en las Sociedades secretas,
+pagan á algunos de los oradores más furibundos para que aticen los
+rencores del pueblo contra la autoridad constitucional. Ya ha llegado el
+instante supremo de su empresa diabólica. Muchos imprudentes les ayudan
+sin saber lo que hacen. Pero hoy es imposible distinguir. Demos un
+escarmiento.
+
+--¿Qué hacemos?
+
+--Ahí á dos pasos está el cuartel--dijo uno de ellos, que era militar de
+alta graduación. Voy á traer dos compañías. Las saco por la Ronda, y con
+gran sigilo las meto aquí en la huerta. Ni un hombre en la calle, ni un
+centinela, nada. Que cuando lleguen esas turbas crean que estamos
+desprevenidos; que intenten allanar la casa; que derriben la puerta.
+
+--¿Y nos marchamos?
+
+--Opino que no. Aquí todo el mundo.
+
+--Pues aquí todo el mundo.
+
+A la media noche, una turba tumultuosa, animada con todas las voces de
+un motín y todos los alaridos de una bacanal, invadía las calles de San
+Bernardino, del Duque de Osuna y del Conde-Duque. Llegó á la plazuela
+de Afligidos y la ocupó casi toda, uniéndose á los que, entrando por el
+Portillo, habían llegado un poco antes. La puerta de la casa de que
+hemos hablado resonó con tremendos hachazos; todo el largo de la tapia
+del Príncipe Pío estaba ocupado por el pueblo, y algunos pelotones de
+gente armada estaban en la Montaña, en la parte contigua á dicha
+puerta. El callejón de la Cara de Dios contenía más de trescientas
+personas; y la algarabía era tan grande, que no se podían distinguir
+claramente las voces pronunciadas por los más exaltados, los _mueras_,
+los _vivas_ con que la multitud trataba de infundirse á sí misma
+animación y bríos. Imposible es referir los vaivenes, las convulsiones,
+los bramidos con que se manifestaba la pasión colectiva del inmenso
+pólipo difundido allí, comprimido con estrechez en aquel recinto. El
+monstruo oprimió con su más fuerte músculo la puerta de la casa. Vino
+ésta por fin al suelo, y diez, quince, veinte personas se precipitaron
+en el portal dando gritos aterradores; pero al llegar al patio, hubo un
+instante de vacilación, de terrible sorpresa. Doble fila de soldados
+apuntaba á la multitud, que, confiada en su fuerza, no pudo resistir un
+movimiento de terror, retrocediendo al ver que se la recibía de aquella
+manera. "Atrás", dijo la voz del jefe. "¡Adelante! ¡Mueran los
+traidores", exclamó otra voz en el portal. En el mismo instante sonó un
+tiro y cayó un soldado. Hizo fuego sin reparo la tropa, y una descarga
+nutrida envió más de veinte proyectiles sobre la muchedumbre. La
+confusión fué entonces espantosa: avanzó la tropa; retrocedieron los
+paisanos, no sin disparar bastantes tiros y agitar las navajas, arma
+para ellos más segura que el trabuco. La gente de la calle sintió el
+retroceso de los del portal, y se replegó, abriéndoles paso. Al mismo
+tiempo un escuadrón de caballería bajaba por la calle del Conde-Duque,
+y un batallón de nacionales avanzaba por la del Portillo, impidiendo la
+salida de los amotinados. Hubo luchas parciales; pero, no obstante, la
+dispersión del pueblo fué completa, desde que los del portal, recibidos
+por una descarga, retrocedieron hacia la plaza. La corrida que cruzó
+por la calle de San Bernardino y la plaza de San Marcial arrastró en su
+rapidez á la mayor parte de las personas acumuladas allí por la
+curiosidad ó la participación en el motín. En vano algunos de los
+llamados jefes trataron de impedir aquella desorganización con
+improvisadas filípicas. La dispersión creció hasta el punto de que sólo
+quedaron en la plazuela Lobo, Perico Ganzúa, Pinilla y el cadáver del
+Doctrino, que, herido mortalmente en el cráneo al entrar en el portal,
+había podido retroceder hasta la plaza, donde cayó. Quince ó veinte le
+rodeaban, dudando si escapar con los demás ó defenderse. Las tropas de
+la casa no habían salido; la caballería avanzaba, y los nacionales
+llegaban ya al palacio de Liria.
+
+--Es una locura; huyamos--gritó Pinilla.
+
+--¿Y qué hacemos con éste?--dijo uno, señalando el cadáver del Doctrino.
+
+--¿Qué hemos de hacer? ¡Bonita reliquia para cargar con ella!
+
+--¿Tiene algún papel en el bolsillo? ¡A ver, quitárselo pronto!
+
+Pinilla le registró cuidadosamente.
+
+--No tiene papeles, pero sí un bolsillo.
+
+--A ver, venga--dijo Lobo.
+
+Pinilla se lo guardó en su cinto; todos corrieron, y la plaza quedó
+desierta hasta que la ocupó la tropa.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XLI
+
+
+
+#Fernando el Deseado.#
+
+
+No hemos examinado aquella agitada sociedad más que en una sola faz. Las
+altas regiones del Poder han permanecido impenetrables para nosotros;
+pero ahora nos toca hacer una excursión hacia los elevados lugares,
+lugares que llamaba el público la _Casa Grande_, para conocer, aunque no
+con la profundidad que el caso exige, la fuente del abominable complot
+anteriormente descrito.
+
+En una sala del pabellón, que forma un martillo en la fachada oriental
+de Palacio, estaba Fernando VII en la misma noche del motín. En aquel
+pequeño despacho no recibía á los ministros; aquélla no era la cámara:
+era la camarilla. Allí habían privado grandemente en épocas anteriores
+el duque de Alagón, Lozano de Torres, Chamorro, Tattischief y otros
+memorables personajes de los seis años que siguieron á la vuelta de
+Valencey. Alguna vez los ministros eran favorecidos con su admisión en
+aquel recinto de perfidias y adulación, y allí las sonrisas de Fernando
+para sus secretarios eran siempre siniestras. Cuando sonreía á un
+liberal, malo. Este axioma cortesano tuvo gran boga del 20 al 23.
+
+Aquella noche estaba con Coletilla, su perro favorito. Sentados junto á
+una mesa el uno frente al otro, tenían delante unos papeles, que sin
+duda eran cosa importante por la atención con que los leían y anotaban y
+por la actitud satisfecha con que el Rey celebraba lo que allí estaba
+escrito. Fernando se permitía algunas agudezas de vez en cuando, porque
+era hombre, como todos saben, que poseía en grado eminente la propensión
+á la burla, que ha sido siempre constantemente adorno del carácter
+borbónico. Coletilla, que no acostumbraba á reírse, reía también, por
+considerar desacato no reproducir en su fisonomía complaciente y esclava
+todas las alteraciones de la regia faz de su amo.
+
+--Señor, esta noche--dijo--es la noche de la redención. ¡Dios quiera en
+su altísima justicia que nuestra empresa llegue á feliz término! Yo así
+lo espero; confío mucho en el valor de los que están encargados del
+negocio. Señor, V.M. recobrará sus divinos atributos, usurpados por una
+turba de habladores sin honor ni nobleza. España va á despertar. ¡Ay de
+aquellos que sean sorprendidos en el error, cuando la patria sacuda su
+letargo, abra los ojos y vea...!
+
+Fernando no contestó: había inclinado la cabeza y parecía muy
+meditabundo. La luz de una lujosa lámpara le iluminaba completamente el
+rostro, aquel rostro execrable que, para mayor desventura nuestra,
+reprodujeron infinidad de artistas, desde Goya hasta Madrazo. Es
+terrible la infinita abundancia de retratos de aquella cara repulsiva
+que nos legó su reinado. España está infestada de efigies de Fernando
+VII, ya en estampa, ya en lienzo. Esa cara no se parece á la de tirano
+alguno, como Fernando no se parece á ningún tirano. Es la suya la más
+antipática de las fisonomías, así como es su carácter el más vil que ha
+podido caber en un ser humano. Estupenda nariz, que sin ser deforme como
+la del conde-duque de Olivares, ni larga como la de Cicerón, ni gruesa
+como la de Quevedo, ni tosca como la de Luis XI, era más fea que todas
+éstas, formaba el más importante rasgo de su rostro, bastante lleno,
+abultado en la parte inferior, y colocado en un cuerpo de buenas
+proporciones. La vanidad austríaca no hubiera puesto su boca prominente
+debajo de la nariz borbónica, símbolo de doblez, con más acierto y
+simetría que como estaba en la cara de Fernando VII. Dos patillas muy
+negras y pequeñas le adornaban los carrillos, y sus pelos, erizados á un
+lado y otro, parecían puestos allí para darle la apariencia de un tigre
+en caso de que su carácter cobarde le permitiera dejar de ser chacal.
+Eran sus ojos grandes y muy negros, adornados con pobladísima ceja que
+los sombreaba, dándoles una apariencia por demás siniestra y hosca.
+
+Respecto á su carácter, ¿qué diremos? Este hombre nos hirió demasiado,
+nos abofeteó demasiado para que podamos olvidarle. Fernando VII fué el
+monstruo más execrable que ha abortado el derecho divino. Como hombre,
+reunía todo lo malo que cabe en nuestra naturaleza; como rey, resumió en
+sí cuanto de flaco y torpe puede caber en la potestad real. La
+revolución de 1812, primera convulsión de esta lucha de cincuenta años,
+que aún dura y tal vez durará muchos más, trató de abatir la tiranía de
+aquel demonio, y en sus dos tentativas no lo consiguió. La revolución
+hubiera abatido á Nerón, á Felipe II, y no abatió á Fernando VII. Es
+porque este hombre no luchó nunca frente á frente con sus enemigos, ni
+les dió campo. No fué nuestro tirano descarado y descubiertamente
+abominable; fué un histrión que hubiera sido ridículo á no tratarse del
+engaño de un pueblo. Nos engañó desde niño, cuando, fraguando una
+conspiración contra un favorito aborrecido, muy superior á Fernando por
+su inteligencia, adquirió una popularidad que pronto pagó España con la
+sangre de sus mejores hijos. Fernando fué mal hijo: conspiró contra su
+padre Carlos IV, cuya imbecilidad no disminuía el valor de su
+benevolencia; conspiró contra el trono que debía heredar más tarde, y
+aun amenazó la vida del que le dió el ser. Después se arrastró á los
+pies de Napoleón como un pordiosero, mientras España entera sostenía por
+él una lucha que asombró al mundo. Al volver del destierro pagó los
+esfuerzos de los que él llamaba sus vasallos con la más fría ingratitud,
+con la más necia arrogancia, con la anulación de todos los derechos
+proclamados por los constituyentes de Cádiz, con el destierro ó la
+muerte de los españoles más esclarecidos; encendió de nuevo las hogueras
+de la Inquisición; se rodeó de hombres soeces, despreciables é
+ignorantes, que influían en los destinos públicos como hubiera podido
+influir Aranda en las decisiones de Carlos III; persiguió la virtud, el
+saber, el valor; dió abrigo á la necedad, á la doblez, á la cobardía,
+las tres fases de su carácter. Restablecido á pesar suyo el sistema
+constitucional, tascó el freno, disimuló como él sabía disimular,
+guardando el veneno de su rabia, devorando su propio despecho,
+encubriendo sus intentos con palabras que nunca pronunció antes sin risa
+ó encono. Lo que es capaz de tramar un ser de éstos, tan hipócritas como
+cobardes, se comprende por lo que tramó Fernando en aquellos tres años
+desde las mil facciones y complots realistas, alimentados por él, hasta
+el complot final de los cien mil hijos de San Luis, que Francia mandó al
+Trocadero. Así recobró lo que en jerga real llamaba él sus derechos,
+inaugurando los diez años de fusilamientos y persecuciones en que la
+figura de Tadeo Calomarde apareció al lado de Fernando, como Caifás al
+lado de Pilato. El pacto sangriento de estos dos monstruos terminó en
+1823, en que Dios arrancó de la tierra el alma del Rey, y entregó su
+cuerpo á los sótanos del Escorial, donde aún creemos que no ha acabado
+de pudrirse.
+
+Pero con este fin no acabaron nuestras desdichas. Fernando VII nos dejó
+una herencia peor que él mismo, si es posible: nos dejó á su hermano y á
+su hija, que encendieron espantosa guerra. Aquel rey que había engañado
+á su padre, á sus maestros, á sus amigos, á sus ministros, á sus
+partidarios, á sus enemigos, á sus cuatro esposas, á sus hermanos, á su
+pueblo, á sus aliados, á todo el mundo, engañó también á la misma
+muerte, que creyó hacernos felices librándonos de semejante diablo. El
+rasgo de miseria y escándalo no ha terminado aún entre nosotros.
+
+Pero no hagamos historia y sigamos nuestro cuento.
+
+--¿Y olvidaréis, señor, lo que me habéis prometido para mi
+sobrinillo?--dijo Elías.--¡Ah!, yo quisiera que V.M. le conociera: es el
+botarate mayor que ha nacido. Anoche habló en _La Fontana_ y les volvió
+locos. Le aplaudían con unas ganas ... Yo también le aplaudí. Con tres
+oradores así nos hubiéramos ahorrado mucho dinero. El pobre ha hecho
+bastante. Sí, señor; mi sobrino lo merece, lo merece....
+
+--Basta que sea tu sobrino, y que tú tengas empeño en darle ese
+destinillo ... Sí; te lo nombro consejero de la Intendencia de
+Filipinas. Hará carrera. A mí me gustan los chicos así ... exaltados....
+
+--Señor--dijo Elías humillando su cabeza hasta tocar con la nariz el
+tapete de la mesa,--yo no sé cómo V.M. no se cansa de protegerme. Yo,
+que jamás oculto la verdad á V.M., me atrevo á decirle respetuosamente
+que mi sobrinillo no merece semejante favor. Es un loco: tiene la cabeza
+llena de desatinos, y creo que jamás será un hombre formal. Si me atreví
+á pedir á V.M. ese favor, fué por los servicios que ha prestado el chico
+á nuestra santa causa, uniéndose á esos admirables, aunque indirectos,
+instrumentos de justicia que esta noche van á salvar la patria.
+
+--Tu sobrino merece el destino, y punto concluido. Aquí tengo el
+decreto--dijo el Rey mostrando uno de los papeles.
+
+Después añadió sonriendo:
+
+--Al fin llegará un día en que promulgue una ley por mi cuenta y riesgo.
+Si viniera Feliú y viera estos decretos hechos y firmados por mi sin
+consultarle....
+
+--Me parece que no los verán Feliú ni otros muchos: de eso
+respondo--dijo Coletilla siniestramente.--Dios permitirá que las sabias
+leyes de un rey justo salgan á luz pública y lleven el orden, la
+obediencia y el respeto al ánimo de todos los españoles. Mañana, señor,
+mañana. Lo primero, señor--prosiguió después de haber mirado al cielo un
+buen rato,--es nombrar los capitanes generales y los regentes de todas
+las Audiencias, gente de confianza que vaya al momento á cumplir las
+leyes perentorias de seguridad pública que les daréis. El Rey hizo con
+la mano ese gesto frecuentísimo que indica la actitud de castigar. Una
+contracción de boca dió la última expresión á aquel gesto admirable.
+
+--Señor--continuó el consejero áulico,--yo me atrevería á recomendar á
+V.M. una cosa; y es que nada sería más funesto que una clemencia, que
+podríamos llamar criminal. Recuerde V.M. lo del año 14. Si ahora, como
+entonces, se contenta V.M. con mandar al Fijo de Ceuta á ciertas
+personas....
+
+Coletilla, aunque observaba siempre en la conversación las fórmulas de
+la etiqueta absolutista, hizo con la mano, fijando el pulgar bajo la
+barba y agitando los demás dedos, un gesto que el Rey entendió
+perfectamente.
+
+--Ya veremos lo que se hace--dijo Fernando, significando con una
+oscilación de su labio que no sería tan blando como en 1814.--Ya son las
+doce--añadió mirando un reloj.--¿Sabes que no se siente por ahí todo el
+ruido que fuera de desear?
+
+--Por aquí no vendrán, señor. Ya saben que está aquí la Guardia Real,
+que no admite bromas.
+
+--Ya la Guardia sabe lo que tiene que hacer: acercarse aquí y no hacer
+manifestaciones en favor de nadie. Después....
+
+--Me parece que siento ruido de voces ... allá ... hacia los Caños--dijo
+Coletilla acercándose al balcón y aplicando el oído con la insidiosa
+cautela de un ratero.
+
+--Sí; pero es hacia San Marcial, hacia allá abajo. Creo que en la plaza
+de Afligidos pasa algo ya--dijo el Rey.
+
+--Sí; allí deben estar ya. Allí es la cosa ... ¿No se horroriza V.M. al
+considerar qué planes inicuos podría fraguar allí esa gente? Tal vez
+algún atentado contra el Trono ó contra la vida de V.M. ¿Quién sabe?
+Todo se puede esperar de liberales.
+
+--Alguna coalición parlamentaria, como dicen. Pensarían presentar alguna
+ley, y se ponían de acuerdo con la mayoría para votarla.
+
+--Para eso, señor, no se reúnen tantas personas de noche, con tales
+precauciones y con el mayor secreto.
+
+--Es que me tienen miedo--dijo el Borbón.--Saben muy bien que yo puedo
+destruir sus planes acá con mi gramática parda, sin andarme en
+constitucionalidades. ¡Oh! Bien me conocen ellos. También me figuro que
+han tenido noticia por algún conducto de mis relaciones con la Santa
+Alianza, ó habrán sabido mi correspondencia con Luis XVIII. Pero con tal
+que lo de esta noche salga bien, poco importa lo demás.
+
+En Palacio cundió la alarma con las noticias que llegaron del tumulto de
+la capital. El Monarca, cuando recibió á sus gentileshombres y al jefe
+de la Guardia, se mostró muy sorprendido, y hasta juró que tendrían los
+amotinados pronto y ejemplar castigo. Volvió á la camarilla y al lado de
+su consejero áulico, que estaba alborozado por haber sentido una
+algazara más fuerte que la anterior.
+
+--Señor--murmuró,--ya, ya ... Por el ruido parece como que vuelven.
+
+--¿Vuelven? dijo el Rey con ansiedad.--¿De dónde?
+
+--De allí. ¡Vuelven! Tal vez trayendo por trofeo....
+
+Mucho tiempo estuvieron los dos escuchando con grande atención y
+ansiedad. Pasaron media hora en silencio, sólo interrumpido por algunas
+frases de Coletilla y algunos monosílabos del Deseado. Al fin sintieron
+el ruido de un coche que paraba á las puertas de Palacio.
+
+--¿Quién será?--dijo el Rey con una gran alteración de semblante y
+pasando á la cámara.
+
+Anunciaron al ministro de la Gobernación. Fernando volvió á la camarilla
+y miró á Elías con una cara en que el consejero leyó despecho y
+desaliento.
+
+--¡El ministro de la Gobernación! ¿No me dijiste que iba también allí?
+
+--Señor--dijo Coletilla, en la actitud de una zorra apaleada,--preciso
+es que haya acontecido algo extraordinario. Feliú también iba allá.
+
+--¡Está aquí!--dijo Fernando, hiriendo fuertemente el suelo con el
+pie.--Todo se ha perdido. Feliú viene; escóndete por ahí cerca. Le
+recibiré aquí mismo. Quiero que oigas lo que dice.
+
+Escondióse Coletilla. El Rey hizo pasar al ministro á la camarilla.
+Venía Feliú muy agitado; pero Fernando estaba sereno, al menos en
+apariencia. Indicó que acababa en aquel momento de tener noticia de una
+borrasca popular, y que la juzgaba de poca importancia.
+
+--Señor--dijo el secretario,--más que un motín producido por el
+descontento del pueblo, parece esto un complot ideado por personas que
+hacen de ese mismo pueblo un instrumento de disolución y anarquía.
+
+--¿Pero quién, pero quién?--dijo Fernando fingiéndose incomodado, y lo
+estaba en realidad, aunque por causa distinta.
+
+--Esos exaltados, enemigos constantes del Gobierno de V.M., porque no
+les permite llevar el uso de los derechos hasta el desenfreno.
+
+--¿Pero qué piden esta noche?
+
+--Han pretendido allanar la casa de Álava; han intentado asesinarle, á
+juzgar por la actitud de las turbas que allí se reunieron. Pero avisado
+oportunamente por un joven que estaba en el secreto de la conspiración,
+dió parte y se colocaron algunas fuerzas dentro de la casa, pudiendo
+evitar un horrible crimen.
+
+--¿Y dónde ha sido eso?
+
+--En la plazuela de Afligidos.
+
+--¿No vivía Álava en la calle de Amaniel?--preguntó el Rey con una
+mirada que estuvo á punto de turbarle.
+
+--Si, señor: allí vivía; pero desde algún tiempo se ha mudado á esta
+otra casa, que es suya también. Por fortuna, las turbas no han podido
+realizar su infame designio. Al separarme yo de mis compañeros, el
+ministro de la Guerra había dado las órdenes necesarias, y el orden
+estaba restablecido completamente.
+
+--Pero no puedo comprender que se amotinara todo un pueblo para
+atropellar á un solo hombre. ¿No sería que en esa casa se reunían muchos
+de los que el pueblo odia? De cualquier modo que sea, es preciso un
+pronto castigo. Espero que no os dejaréis burlar por esa canalla. Caiga
+el peso de la ley sobre ella, y á ver si de una vez se acaban estos
+motines, Feliú, que bien se puede asegurar que desde que tienen libertad
+los españoles no nos acostamos un día tranquilos.
+
+--Señor, los esfuerzos del Gobierno son inútiles para conseguir ese fin.
+Es cosa que desespera y aturde ver cómo nos es imposible tranquilizar á
+ciertas gentes. Por todas partes aparecen partidas de facciosos movidas
+por una parte del clero. Hay todavía muchos espíritus apocados que no
+quieren creer que el interés de V.M. y de la nación consiste en el
+sistema que todos amamos y defendemos. Hay personas tan ciegas, que aún
+no han llegado á comprender que es V.M. el que más ama y el que más
+desea su cumplimiento. Todas las leyes liberales que V.M. sanciona y
+promulga con gran sabiduría, no bastan á convencerles. ¿Qué hacemos
+contra tales gentes?
+
+Fernando estaba ciego de furor al comprender adonde iban dirigidas las
+embozadas alusiones del ministro. Era tan rastrero y cobarde, que, á
+pesar de su ira, habló para fulminar anatemas contra los que aún soñaban
+con la restauración del absolutismo.
+
+--El atentado de esta noche se ha reprimido--dijo el ministro.--¡Quiera
+Dios que podamos impedir los que traten de perpetrar mañana! Es preciso
+buscar en su origen el remedio de este mal. Yo creo que el partido
+exaltado no es el único autor de estos desórdenes.
+
+--¿Pues quién?--preguntó el Rey, que, á pesar de su cobardía, sintió
+en aquel momento herida su dignidad, y se puso muyencendido.--¿Quién,
+Feliú?
+
+--Señor, yo me encargaré de averiguarlo, y propondré á V.M. los medios
+de darles un ejemplar castigo. Se sabe que entre la juventud más
+acalorada se ingieren ciertas personas que jamás tuvieron nota de
+liberales ni mucho menos. Dicen que esas personas trabajan continuamente
+para llevar al pueblo á los excesos que lamentamos. Esas gentes, señor,
+son, á mi modo de ver, los enemigos de V.M. Sobre ellos debemos dirigir
+los ojos de la vigilancia y la mano de la justicia.
+
+--Sí--contestó Fernando con su acostumbrada hipocresía.--Si; hay
+insensatos que juzgan que para mi hay gloria, hay dignidad fuera de la
+Constitución, y estoy dispuesto á castigar á ésos con más rigor que á
+los frenéticos demagogos. Energía, energía es lo que quiero.
+
+--Señor, no tengo palabras con que abominar bastante la conducta de un
+hombre muy conocido en Madrid; uno que ha tenido la osadía de usar,
+profanándolo, el nombre de V.M. para disculpar sus horribles
+maquinaciones. Ese hombre es más criminal que los mayores asesinos, que
+los más rabiosos anarquistas; ese hombre corrompe al pueblo, corrompe á
+la juventud exaltada; frecuenta los clubs ... Pero nada de esto sería
+grave si no se atreviera á tomar en boca un nombre que aman todos los
+españoles como símbolo de paz y libertad. Ese hombre se llama Elías, y
+es conocido por Coletilla en los clubs.
+
+--Pues á ése y á otros como ése es preciso exterminarlos--dijo el Rey,
+usando su palabra favorita.--Esa canalla es la que más daño hace á mis
+intenciones, extraviando la opinión del pueblo.
+
+--Yo respondo, señor, que de esta vez haré todo lo posible para que ese
+hombre no se escape. Ya otras veces se ha procurado prenderle; pero no
+sé cómo consigue evadirse de la Justicia, y pasea después su cinismo por
+todas las calles de Madrid, por todos los clubs. Esta vez no creo que se
+nos escape. Ya daremos con él. Precisamente esta noche, Bozmediano, que
+se hallaba en casa de Álava, me ha dicho que tuvo noticia del complot
+pocas horas antes de haber sido intentado, por un sobrino del mismo
+Coletilla, joven que el infame quiso poner al servicio de sus viles
+propósitos.
+
+--Pues es preciso premiar á ese joven--dijo Fernando, empeñado cada vez
+más en disimular la agitación que le dominaba.
+
+--Si, señor; es un joven de mérito, según me ha dicho Bozmediano, y muy
+buen liberal. Antes de ocurrir este lance me lo había propuesto para una
+plaza de oficial en el Consejo de Estado, y lo he concedido.
+
+--Bien; me gusta que se premie esa clase de servicios.
+
+--Mañana podré traer á V.M. un parte detallado de lo ocurrido esta
+noche. Además, creo que el ministro de la Guerra no tardará, y él
+enterará á V.M. de las precauciones que hemos tomado.
+
+--¿Esta noche?--dijo el Rey con hastío.
+
+--Veo que V.M. quiere descansar. Por esta noche no hay nada que temer.
+Puede V.M. reposar tranquilo.
+
+--Bien; puedes retirarte.
+
+Fuése el ministro, y es de creer que se fué satisfecho por haber dicho
+cosas que sólo en aquellos momentos de irritación y sobresalto se
+hubiera atrevido á decir al Soberano. Feliú era hombre tímido, y es la
+verdad que á su indecisión se debieron muchos de los lamentables sucesos
+ocurridos en aquel trastornado período.
+
+Cuando Fernando se encontró solo abrió una mampara, y Elías, que estaba
+oculto, se presentó. La imagen del consejero áulico daba pavor. Estaba
+lívido; le temblaban los labios, secos por el calor de un aliento que
+sacaba del pecho el fuego de todos sus rencores. Crispaba los puños, y
+aun se hería con ellos en la frente, produciendo el sonido desapacible
+que resulta de la seca vibración de dos huesos que se chocan.
+
+--¿Ves?--le dijo el Rey, encendido de furor y dando en el suelo una
+real patada, que estremeció la sala.--¿Ves lo que ha pasado? ¿Oíste?
+Vuelve á decirme que todo era cosa segura, que confiara en ti, que tú lo
+harías todo. ¡Ah, qué desgraciado soy!--añadió con desaliento.--¡Que no
+encuentre yo un hombre! ¡Un hombre es lo que yo necesito, un hombre!
+
+--Señor--murmuró Elías, alejado del Rey como el perro que ha recibido un
+palo de su amo.--Señor, nos han vendido!... ¡Ese sobrino mío, ese infame
+nos ha vendido!
+
+--No--dijo Fernando con repentino acceso de ira;--tú, con tu imprudente
+conducta, me has comprometido. Ya ves, todo el mundo sabe que eres
+agente mío. ¿No viste cómo con buenas palabras me lo dijo Feliú? ¡Oh, le
+hubiera arrancado la lengua! ¡Tú me has vendido!
+
+--Señor--replicó Coletilla con voz en que había algo de llanto,--señor,
+traspasadme el corazón, pero no digáis que os he vendido. Yo no puedo
+venderos. Abofeteadme; escupidme, señor, antes que decirme tal cosa ...
+Vuestra causa ha sido siempre mi único pensamiento; á ella me he
+dedicado con toda la actividad de que soy capaz. Es que Dios, señor,
+permite ciertas cosas; Dios pone á prueba nuestro temple y nuestro
+valor. No me culpéis á mí, señor; yo os he servido como un perro.
+
+En aquel momento, podemos asegurarlo, Coletilla habría quedado muy
+satisfecho si Fernando hubiera cogido en su cobarde mano la espada
+augusta de sus mayores, atravesándole con ella. Pero Fernando no hizo
+tal cosa. Coletilla sintió todo el menosprecio de su amo, y aquel
+puntapié moral le lastimó más que una puñalada. El fanático realista
+hubiera visto con terror, pero no con asombro, que el Deseado le mandara
+colgar de una almena ó le hiciera apoyar la cabeza sobre el tajo feudal
+para recibir el hachazo del verdugo. Acercóse al Rey, se le arrodilló
+delante, y dijo con gran energía:
+
+--Señor: yo os juro, en nombre de vuestros mayores, que esta derrota
+aparente que hemos sufrido no es más que el preludio de la gran victoria
+que ha de poner remate á nuestra empresa. ¡Yo os lo juro! Despreciad las
+alusiones de Feliú, despreciadlo todo. Seguid; sigamos. Los leales
+existen; sólo falta el primer paso. ¿Tropezamos esta noche? Mañana no
+tropezaremos: os respondo de ello, os lo juro.
+
+Levantóse lentamente; hizo una profunda reverencia, inclinándose lo más
+que pudo, y se dirigió á la puerta, volviendo el rostro varias veces á
+ver si el Rey le miraba. El Rey no le miró. Estaba muy ensimismado; de
+vez en cuando hería el suelo con el pie, ocultando la cabeza entre las
+manos sin decir palabra. Coletilla, desde la puerta, esperó una mirada
+del Deseado; no la consiguió, y fuése, sintiendo, al par de su
+concentrada rabia, dolorosa impresión de agravios y desconsuelo que le
+ponía en el corazón un dolor inaudito.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XLII
+
+
+
+#Virgo potens#.
+
+
+Lázaro quedó dentro de la casa de Álava durante los breves y angustiosos
+momentos que duró la tentativa de lucha entre el pueblo y la tropa.
+Sentían desde allí el rumor popular, y por instantes creyeron que había
+llegado la última hora de todos ellos. El objeto que allí reunía á los
+ilustres personajes era tratar de los medios que podían emplearse para
+impedir las frecuentes conspiraciones de Palacio. Pueden burlarse las
+cábalas de un partido, de dos; pero contra las del Soberano, símbolo de
+legalidad, ¿qué fuerza puede tener un Ministerio? Si hay algo más
+terrible que la anarquía, son las camarillas. Contra esto no hay arma
+eficaz, á no ser el arma de un regicida. No podemos asegurar si en
+aquellas reuniones se trató de poner en práctica el artículo de la
+Constitución; idea que después, con gran escándalo de Europa, se realizó
+en las Cortes de Sevilla del año 23. Pero sí podemos asegurar que
+aquellos hombres se ocuparon, con la aflicción y desaliento que era
+natural, de los rumores de intervención francesa, de las relaciones
+secretas de Fernando con Luis XVIII, y, por último, del ejército de
+observación puesto por el Gobierno francés en la frontera con el
+pretexto de cordón sanitario.
+
+Volvamos á nuestro cuento. Cuando terminó el peligro y se alejó la
+multitud, la mayor parte de las personas permanecieron en la
+huerta, subiendo á la casa tan sólo los tres que habían de figurar
+en el reconocimiento ordenado por la autoridad. Todo se arregló de
+modo que en el parte del capitán general que había de publicarse
+al día siguiente, no figurara la existencia de reunión secreta ni
+cosa parecida.
+
+Al amanecer se fueron todos custodiados por la tropa y con mucho sigilo.
+Lázaro, sin que nadie le custodiara, se fué á la calle del Humilladero.
+Clara, que había tenido noticia del alboroto de aquella noche, estaba en
+la mayor inquietud. A cada ruido que sonaba en la calle se incorporaba
+con grande agitación y sobresalto. Decíale Pascuala mil cosas divertidas
+para distraerla, y á cada momento le contaba las estratagemas que tuvo
+que poner en juego para que su Pascual no se echara á la calle, teniendo
+que encerrarle en la casa y esconderle la escopeta en lo más profundo
+del sótano. El tabernero, que en realidad era un hombre pacífico, viendo
+que le cerraban la puerta y le impedían ir á cubrirse de gloria en las
+calles, se bebió lo mejor de su comercio, y sin hacer alborotos, porque
+también eran pacíficas las monas que cogía, se tendió en el banco y
+empezó á roncar de tal modo, que parecía su voz una burla durmiente del
+ronquido popular que sonaba en las calles.
+
+Esperó Clara toda la noche con mortal inquietud; pasó una hora y otra
+hora, y rezó todas las oraciones que sabía, sin olvidar las que le había
+enseñado doña Paulita. Su buen amigo no volvió hasta la mañana. Cuando
+ella vió que no estaba herido, que no le faltaba ningún brazo, ni media
+cabeza, ni tenía en el pecho ningún tremendo, sangriento agujero, como
+ella había soñado con horror, se quedó tranquila y en extremo contenta.
+
+--¡Si vieras lo que he hecho esta noche!--dijo Lázaro, sentándose
+fatigado y sin aliento junto al lecho.--He salvado la vida á más de
+veinte personas, los hombres más esclarecidos de España. Iban á ser
+villanamente asesinados esta noche.
+
+--¡Jesús!--exclamó Pascuala, llevándose las manos á la cabeza.--¡Qué me
+alegro de que mi Pascual no hubiera salido! Si sale, me lo asesinan.
+
+--Una infernal maquinación estaba preparada para matarlos en un sitio
+en que estaban reunidos. Todo por ese hombre malvado ... ¡Si vieras
+qué tumulto!
+
+--¡Ah, no salgas, por Dios!--dijo Clara.
+
+--Es preciso salir. Sé que tratan de prender á mi tío, que tratan de
+hacerle justicia. Lo merece, es cierto; pero yo que hice cuanto pude
+para impedir la realización de sus inicuos planes, trataré también de
+salvarle á él. Es hermano de mi madre. Si avisándole que tratan de
+prenderle se salva, y no le aviso, mi conducta es criminal. Es un
+infame, con vergüenza lo confieso; pero si no impido su persecución y su
+muerte, tendré remordimientos toda mi vida.
+
+La huérfana no pudo resistir un sentimiento de lástima y piedad hacia
+aquel hombre excéntrico que, sin dejar de ser su tirano, había sido su
+protector y el amparo de su niñez.
+
+--Sí, sí; ve--dijo.--¡Pobre hombre! ¿Qué ha hecho? Pero no vayas tú; ¿no
+podrías mandarle un recado?
+
+--Yo mismo debo ir. Volveré pronto; no temas nada. ¿Qué me puede
+suceder?
+
+--¡Ay, Dios mío! Todavía me parece que siento aquellos gritos de anoche
+... ¿Y si se enfada contigo y te riñe?
+
+--¿Quién?
+
+--¡Él! Ese hombre, que debe estar más rabioso que nunca.
+
+--No me importa. Hoy será la última vez que le vea.
+
+--¿Y si vas á la casa y encuentras á las dos señoras, y doña Salomé te
+dice algo que te ofenda, y te habla de mi diciendo que soy incorregible?
+
+--Si me dice algo que me ofenda, me importará poco; pero si me habla de
+ti, pienso que será la última vez que se atreva á pronunciar tu nombre.
+
+--¿Y si descubren que estoy aquí y vienen las tres á atormentarme
+diciéndome que soy muy mal educada? ¡Oh!, si las veo entrar, me muero.
+
+--No vendrán--indicó Lázaro sonriendo.--Y si vienen, estaré yo aquí.
+
+--Ve entonces--dijo Clara con una melancolía que detuvo al aragonés un
+momento y quebrantó un poco su resolución irrevocable.
+
+--Adiós ... es preciso. Volveré pronto.
+
+No quiso esperar más tiempo; salió y dirigióse á la inquisición de la
+calle de Belén. Las ocho serían cuando entró en casa de las
+nobilísimas damas. Paz y Salomé no estaban allí, porque habían salido
+á buscar casa. Cuando la devota abrió la puerta y vió á Lázaro, su
+sorpresa y su turbación fueron tales, que permaneció buen rato sin
+decirle palabra, mirándole bien, como si creyera que aquella imagen
+era el efecto de una visión.
+
+--¡Ah!--exclamó, cerrando la puerta, una vez que Lázaro estaba
+dentro.--Yo creí que no le vería á usted más.
+
+Sintió el joven un alivio cuando supo que las dos arpías estaban fuera.
+Doña Paulita le inspiraba respeto y gratitud, pues no había oído jamás
+la menor recriminación en su boca, ni Clara le había dicho que tuviera
+queja ninguna de ella. El recuerdo de la escena y diálogos misteriosos
+ocurridos algunas noches antes, le puso muy pensativo. Sin saber por
+qué, cuando se vió solo en aquella casa sombría, en compañía de aquella
+mujer pálida, con la vista extraviada y el rostro enflaquecido por tres
+días de delirio y calentura; cuando notó sus ligeras convulsiones, su
+agitada respiración, su mirada viva, sin saber por qué, lo repetimos,
+tuvo miedo.
+
+--¿Está mi tío?--preguntó.--Tengo que verle.
+
+--No está; desde ayer no parece.
+
+--¡Qué contrariedad! Tengo que verle hoy mismo.
+
+--Tal vez venga á la hora de comer.
+
+--No quisiera esperar; he de verle antes. Además, yo no como aquí; yo no
+vuelvo acá, señora ... Ahora me despido de usted para no volver más.
+
+Doña Paulita se quedó mirando al joven como si oyera de sus labios la
+cosa más inverosímil y más absurda.
+
+--¡Para no volver!--dijo cerrando los ojos.--No, no lo puedo creer; no
+es cierto.
+
+---Sí, señora; es cierto. Yo no puedo estar en esta casa ni un día más.
+Adiós, señora.
+
+--Lázaro--murmuró la devota, asiéndose al brazo derecho del joven como
+un náufrago que encuentra una tabla en momentos desesperados.--¡Usted se
+va ... se va! Y yo me quedo aquí para siempre. ¡Oh!, quiero morirme mil
+veces primero.
+
+El joven estaba confundido. Aterrábale la actitud dolorida de la mujer
+mística, sus labios trémulos y secos, la expresión de su rostro, que
+anunciaba la más grande desesperación.
+
+--Yo soy una muerta, yo no vivo--dijo ella.--Yo no puedo vivir de esta
+manera ... Ya le dije á usted que no era santa, y ¡cuán cierto es! Hace
+tiempo que me he transformado ... Puedo nacer á la verdadera vida, puedo
+salvarme, puedo salvar mi alma, que va á sucumbir si permanezco de este
+modo. Yo espero vivir.... Al ver que usted tardaba, la esperanza comenzó
+á faltarme; pero usted ha venido. ¿No puedo creer que Dios me lo ha
+enviado? Hay cosas que nosotras no podemos decir; pero yo las digo,
+porque me siento destrozada interiormente. Ha llegado para mí el momento
+de dejar una ficción que me mata; yo no sé fingir. Creí que Dios me
+reservaba para una vida ejemplar, de continua devoción y tranquilidad;
+pero Dios se ha burlado de mi, me ha engañado, me ha hecho ver que la
+virtud con que yo estaba tan orgullosa no era otra cosa que una farsa, y
+aquella aparente perfección un desvarío. Yo no había vivido aún, ni me
+había conocido. No puedo estar más aquí; porque esto sería prolongar
+este engaño, que antes fué mi mayor placer y ahora mi mayor martirio.
+
+--Señora--dijo Lázaro, que comprendió al fin toda la profundidad del
+nuevo carácter de la devota, y vió claro en lo que antes era para él un
+misterio.--No se agite usted sin razón. Sea usted libre y no sacrifique
+su felicidad á exigencias de familia. Las dos señoras que viven con
+usted son muy intransigentes.
+
+Quería el joven evadirse, con esta salida, de la contestación enojosa
+que las palabras y la actitud de la santa parecían exigir.
+
+--No me importa su carácter--dijo ésta.--Yo las quiero, son mis
+parientas y compañeras de toda mi vida. Después que yo tome una
+resolución irrevocable, poco me importa lo que ellas puedan decir ó
+hacer. Yo estoy decidida, Lázaro.
+
+Y en vano buscaban sus ojos en el semblante del joven indicios de los
+sentimientos que con tanta ansiedad le pedía. El hacía esfuerzos por
+permanecer inmutable ante aquella santa mujer, agitada por las
+alternativas de un arrebato místico; y no sabiendo qué decir, dió un
+paso hacia la puerta.
+
+--No--dijo la devota, deteniéndole con más fuerza. ¿Marcharse usted? ¡Qué
+idea! ¿Qué va á ser de mi? ¡Sola para siempre! La muerte lenta que me
+espera es peor que si ahora mismo me matara usted ... ¡Y decía que era
+agradecido! Usted es la misma ingratitud. Siempre lo he creído. Hay
+personas que no merecen recibir la más ligera prueba de afecto. Usted es
+uno de ésos. Y, sin embargo, por una fatalidad que nos cuesta tantas
+lágrimas, siempre van dirigidos los más grandes tesoros de amor á las
+personas que menos los merecen.
+
+--No, por Dios; no me llame usted ingrato respondió Lázaro, viendo que
+era ya imposible evadirse á las declaraciones que la teóloga exigía de
+un modo tan apremiante.--Yo no soy ingrato, y menos con usted, que tan
+bondadosa ha sido conmigo.
+
+--Si usted olvidara eso, sería el más infame de los hombres. A pesar de
+todo, siempre creí que no era usted tan malo como decían. Usted será
+bueno; la felicidad hace buenas á las personas. Yo también espero serlo
+... ¡Ah! ¿No sabe usted en qué he pensado? He tenido estos días llena la
+cabeza con unas ideas ... No lo puedo contar. ¿Sabe usted? Pienso que
+estoy destinada á largos días de paz y felicidad, de que disfrutará
+alguien conmigo.
+
+--¿Qué es eso?--preguntó Lázaro, algo tranquilizado por la esperanza de
+que aquella nueva idea apartaría la conversación del fastidioso tema por
+que había empezado.
+
+--Es--continuó la santa con una amabilidad forzada que la hacía más
+lúgubre,--es que yo he pensado que no puede existir perfección mayor que
+la que ofrece la vida doméstica con todos los deberes, todos los goces,
+todos los dolores que en sí lleva la familia. ¡Ay!, meditando sobre esto
+he comprendido la esterilidad de mis rosarios, de mis rezos. ¿Qué estado
+puede igualarse por su dignidad y nobleza al estado de la esposa, de
+cuya solicitud penden tantas felicidades, la vida de tantos seres?
+
+--Efectivamente, señora--dijo Lázaro muy confuso;--eso es cierto. Pero
+las personas que, como usted, se elevan tanto por la meditación y la
+abstracción; que se libran de las flaquezas humanas por su fortaleza,
+son mucho más perfectas.
+
+--¿Perfectas? ¡Qué loco es usted! ¿Y qué ha dicho usted de flaquezas?
+¿Llama usted flaquezas á la verdad de nuestra naturaleza, que se
+manifiestan como Dios las ha criado?
+
+El aturdimiento del joven no tuvo límites.
+
+--Aspirar á hacer la felicidad--continuó ella--de muchos seres por el
+amor y los lazos de la familia, ¿es eso lo que usted llama flaquezas?
+
+--No, señora; eso no.
+
+--¡Oh! Usted se va á asustar de lo que le voy á decir. No lo creerá
+usted; es inconcebible.
+
+Lázaro, que creía ya que doña Paulita Porreño no podía decir nada más
+inconcebible, tembló ante la promesa de nuevas y más extrañas
+confidencias.
+
+--Para realizar la felicidad y la paz con que yo he soñado, no basta el
+amor; es decir, que para evitar mil irregularidades y disgustos es
+necesaria además otra cosa. Cuando en la vida ocurren dificultades, el
+mutuo amor se ve diariamente acibarado. Tiembla el uno por el otro;
+tiemblan los dos por los hijos; la felicidad se ve comprometida á cada
+instante; asusta el día de mañana; se tienen remordimientos de haberse
+unido. Yo he comprendido esto á fuerza de imitación, y también me parece
+que lo he leído en no sé qué libro.
+
+--Es verdad, señora; yo comprendo lo que usted quiere decir--observó
+Lázaro, admirado de tanta sabiduría.
+
+--Pues yo voy á decir á usted una cosa que le sorprenderá mucho,
+Lázaro--dijo Paulita, dirigiendo hacia el joven toda la melancolía y el
+suave interés de su mirada. Voy á decirle á usted una cosa que le
+sorprenderá sobremanera: yo soy rica.
+
+Efectivamente, Lázaro se quedó absorto.
+
+--Sí--continuó ella,--yo soy rica. Usted se maravilla. Conociendo la
+vida que llevamos ... Este es un secreto que sólo confío á quien debo
+confiarlo: á usted, única persona que ... El uso que yo pienso hacer de
+esa riqueza, ya usted lo ha comprendido. Yo no debo hacer declaraciones
+innecesarias. Nosotros nos hemos comprendido, hemos confundido nuestros
+propósitos en uno sólo, ¿no es verdad?
+
+--Sí, señora--dijo Lázaro, por contestar de algún modo á aquella
+profundísima y grave pregunta.
+
+--Yo soy rica. Hace poco hubiera dejado perder mi fortuna sin cuidado
+ninguno. Siempre he despreciado todo eso. Pero hoy no; hoy pienso en ese
+tesoro como un medio de vida. Para mí nada quiero; pero los hombres que
+tienen ambición necesitan todo eso. Lo necesitamos, ¿no es cierto?
+
+Lázaro, después de un momento de angustiosa vacilación, dijo otra vez:
+
+--Si, señora.
+
+--Era yo muy niña--continuó la dama;--había muerto mi tío; reinaba en
+la casa la mayor desolación; nos preparábamos á mudar de habitación; ya
+éramos pobres. Mi tía y mi prima estaban llorando; pero al mismo tiempo
+muy ocupadas en la mudanza y en recoger los pocos muebles que nos
+quedaron después del embargo. En un viejo reclinatorio de nogal había
+hecho yo un altar, donde rezaba mucho. Teníalo cerrado por las noches,
+y al abrirlo por las mañanas, al ver mis santos y mis imágenes, me
+parecía tener allí un pedazo de cielo. Aquel día fué muy triste para
+mí, porque tuve que desclavar mi altar del sitio donde estaba, y muchos
+santos se me rompieron, dejando en el mueble el pedazo por donde
+estaban pegados. En esta operación sentí que cedía bajo mi mano la
+tabla del fondo, y quedaba descubierto un hueco. En este hueco había
+una cajita muy bella de madera labrada. Traté de abrirla y la abrí sin
+esfuerzo: estaba llena de dinero, casi todo en onzas muy antiguas.
+Cerré la caja; ajusté la tabla que cubría el hueco, dejándola
+cuidadosamente como estaba, y me callé. Trajeron el mueble á esta casa,
+y en mi cuarto ha estado hasta hoy. Al principio miré aquello como un
+juguete, como una reliquia. De noche, en el silencio de esta casa, lo
+abría, contemplando con estupor las hermosas monedas que dentro había.
+Varias veces traté de revelarlo; pero me detenía un recelo
+supersticioso. A veces soñaba con fundar algún día una obra piadosa. No
+he tocado nunca aquel dinero, y á pesar de la estrechez con que hemos
+vivido, jamás me atreví á gastar ni un solo doblón. Me parecía que
+debía guardar aquello para otros dias, que yo esperaba sin saber
+por qué. Por instinto lo conservaba intacto, aunque pensaba que jamás
+cambiaría de estado. El tesoro existe en el mismo sitio en que lo
+encontré. Ha llegado el momento de usarlo para las necesidades de
+nuestra vida. Es mío; ¿puedo dudarlo? Pertenecía á alguno de mis
+parientes, que lo depositó allí para tenerlo seguro. A mí me pertenece
+ahora; á mí, que lo encontré. Daré, sin embargo, la mitad á mi prima y
+á mi tía, y si me acusan de no haberlo mostrado antes, les diré que, á
+no haberlo conservado, me sería hoy imposible labrar las felicidades
+que pienso labrar, y dar á mi vida y á la vida de otros la expansión
+que necesitan. Lázaro no quiso agravar la situación, y repitió:
+
+--Sí, señora.
+
+La devota entró en su cuarto y volvió al poco rato con una cajita que
+mostró al joven, diciendo cariñosamente:
+
+--Aquí está. Es mía, es nuestra.
+
+Y al decir esto se acercó á él con la caja, sostenida en las dos manos y
+apoyada en el seno. La caja tocaba al pecho de Lázaro, y éste sentía el
+empuje con tanta fuerza, que, por no caer, tuvo que dar un paso atrás y
+extender los brazos hasta tocar los hombros de la santa.
+
+--Hace usted bien--dijo el aragonés.--¿De qué sirve guardar ese dinero,
+que puede ser útil á usted y á otros?
+
+--Si--contestó Paulita con efusión.--Es nuestro. Ya no sabía Lázaro qué
+partido tomar. Se decidió á concluir de una vez aquella penosa
+situación.
+
+--Señora--dijo,--yo me retiro. Es preciso que me retire....
+
+--Sí--contesta ella,--y yo también. Vamos. Nos iremos juntos.
+
+--¡Usted, señora, usted...!--exclamó Lázaro descompuesto.
+
+--Sí, los dos. Vamos.
+
+--Señora, usted delira. Eso es imposible.
+
+--¡Imposible, imposible! No podemos quedarnos aquí.
+
+--Es preciso que nos separemos, señora. Otra cosa sería una
+inconveniencia y una desgracia tal vez.
+
+--¿Qué dices?--balbuceó la santa con extravío. Su aspecto en aquellos
+momentos infundía temor. Asemejábase á los enfermos atacados de
+epilepsia cuando están á punto de caer en un angustioso paroxismo. Una
+contracción, producida, al parecer, por el hábito de la sonrisa; una
+tensión violenta de los párpados, como quien expresa el último grado del
+asombro; palidez mortal, interrumpida por súbitas inflamaciones de
+rubor; voz semejante á un quejido fatigoso y animada de repente con
+vibración desentonada, eran los caracteres de su dolencia, próxima á
+llegar al período de mayor exacerbación.
+
+--¿Qué dices?--repitió después de una pausa.
+
+--Usted está enferma, muy enferma, señora--dijo Lázaro, que empezó á
+creer que doña Paulita deliraba ó estaba loca.
+
+La mujer mística sonrió de un modo inefable mirando al cielo y
+estrechando contra su pecho la caja del tesoro, como si fuera la persona
+del mismo Lázaro. Después tomó al joven por el brazo, y atrayéndole
+suavemente, dijo:
+
+--Vamos, no entraremos más en este sepulcro.
+
+--Usted no debe salir, no puede salir. ¿Qué dirán esas señoras? Cálmese
+usted, por Dios, y reflexione....
+
+--Vamos.
+
+--¿Adonde hemos de ir? ¡Los dos! ¿No ve usted que eso es imposible?
+¿Para qué? ¿Para qué nos vamos juntos?
+
+Al oír esto, la devota se conmovió de pies á cabeza. Como si toda la
+pasión acumulada y oculta en tantos años brotara en ella de una vez con
+violenta sacudida, exclamó con fuerza:
+
+--¡Necio!, ¿no ves que te adoro?
+
+Lázaro quedó petrificado. La dama había hablado con toda la expresión de
+la verdad humana; se había revelado en un solo esfuerzo y del modo más
+categórico. Aquella violenta confesión la dejó postrada y sin aliento,
+como si con sus palabras exhalara la mitad del alma. Lázaro le dijo con
+mucha vehemencia:
+
+--No lo merezco, señora. Yo soy muy inferior á usted; yo soy un
+miserable, indigno de esa pasión. Pero no puedo estar aquí más. Ahora
+más que nunca es mi deber declarar que soy el más malvado de todos los
+hombres si no me aparto de aquí al instante. Obstáculos terribles que yo
+no puedo ni podré nunca vencer se oponen á que yo manifieste nunca otra
+cosa. Separémonos para siempre; otra cosa es imposible, imposible,
+imposible....
+
+Dijo esto con mucha energía, y se disponía á marcharse. La devota hizo
+un gesto angustioso, cual si quisiera hablar. Parecía que después de lo
+que dijo había quedado muda. Al fin pudo proferir estas palabras:
+
+--Ven ... oye ... vamos....
+
+--¡Jamás, señora, jamás!--exclamó el joven, dirigiéndose hacia la
+puerta.
+
+La devota inclinó la cabeza, agitó los brazos, soltando la caja; se
+doblegó después de vacilar un momento, retrocediendo y avanzando; dió
+un grito y cayó al suelo. Su cuerpo hizo retemblar el piso; las monedas
+se esparcieron en derredor suyo; movió repetidas veces la cabeza,
+afectada, al parecer, de un profundo dolor interno; llevóse ambas manos
+al pecho, crispando los dedos, y al fin quedó quieta, sin más
+movimiento que las expansiones violentas de su pecho, sacudido por una
+respiración fuerte y ruidosa. Acudió Lázaro á levantarla con presteza,
+y en el mismo momento se oyó el ruido de una llave y entraron muy
+tranquilas Salomé y María de la Paz.
+
+Júzgese lo extraño de aquella aparición y de aquella escena: Paulita,
+tendida, con los síntomas de un grave accidente; Lázaro, demudado y
+confuso; gran cantidad de monedas de oro, cosa desconocida en aquella
+casa, derramadas con abandono por el suelo, y las dos arpías en la
+puerta, mirándose como dos espectros.
+
+El primer objeto que atrajo las miradas de Salomé fué el oro esparcido;
+su primer movimiento fué lanzarse sobre él y empezar á recoger las
+monedas, arrodillada en el suelo. Paz miró á Lázaro, se puso lívida de
+miedo; miró á la devota, se llenó de ira, dió algunos pasos, y
+recobrando la majestad de su carácter, preguntó:
+
+--¿Qué es esto?
+
+--Señora--dijo Lázaro, procurando dominar su situación,--un triste
+suceso ... Doña Paulita está muy enferma ... Le ha dado un
+accidente. Estábamos hablando.... ¡qué conflicto! Ahora mismo, ahora
+mismo ha caído.
+
+--¿Pero ese dinero...?--dijo Paz.
+
+--Es suyo.
+
+--¡Suyo!--exclamó la arpía con codicia.
+
+Y volviéndose á Salomé, que recogía el oro, añadió:
+
+--Dámelo, dámelo; yo he de guardar eso.
+
+--Yo lo guardaré.
+
+--¿Pero de dónde ha sacado ella ese dinero?--dijo la otra.
+
+Lo tenía hace mucho tiempo contestó Lázaro, procurando, mientras las
+Porreñas se ocupaban del oro, prestar algún alivio á la pobre enferma.
+
+Paz, de rodillas, recogía monedas; Salomé, de rodillas, recogía también;
+pero la gruesa, con su pesada mano, no igualaba en presteza á la
+nerviosa, que iba más ligera y cogía dos piezas en lo que su tía
+atrapaba una. Salomé parecía una loca. La mano izquierda de Paz, cuando
+recibía de la derecha una nueva onza ó doblón, se cerraba, apretando los
+robustos dedos y aferrándose sobre el oro con la firmeza y el ajuste de
+una máquina. Al fin iban desapareciendo del suelo las áureas piezas.
+Quedaban cuatro, tres, dos; quedaba una. Las manos de entrambas Porreñas
+se lanzaron con presteza brutal sobre la última, y cayeron una sobre
+otra, aplastándose allí mutuamente en repetidos golpes. Las dos ruinas
+se miraron: parece que se querían tragar mutuamente. ¿Cuál de los dos
+caracteres vencería al otro? Paz estaba hinchada de cólera, de orgullo;
+estaba amoratada, apoplética. Salomé estaba amarilla y jadeante de
+rencor, envidia y ansiedad. Sus labios, entreabiertos, mostraban los
+blancos y finísimos dientes, como si quisiera infundir miedo á su rival
+con aquella arma. Las dos estaban de rodillas y apoyadas en las manos, y
+en aquella actitud, semejante en algo á la de las esfinges, las dos
+arpías, revelando con intempestivo vigor sus encontradas pasiones, eran
+como bestias feroces. Después de un rato de silencio, en que todas las
+fuerzas de la envidia humana se midieron de una mirada con todas las
+fuerzas del orgullo, la pantera dijo á la foca:
+
+--¡Esto es mío!
+
+--¡Tuyo! ¿Qué dices, imbécil? Esto es mío: era de mi padre ... Yo sé que
+lo había guardado en alguna parte; pero no sabía yo dónde estaba.
+
+--¡Vanidosa!--dijo Salomé, adelantando un brazo y una pierna.--Tu
+nos has sumergido en la pobreza; tú tenías escondido este dinero.
+¡Qué infamia!
+
+--¡Hipócrita!--exclamó Paz retrocediendo,--quítate de mi presencia.
+Dame ese dinero; no nos robes otra vez. Esto es mío.
+
+--Era de mi padre: yo lo heredo. ¿Qué tienes tú que ver con esto? Dame
+ese dinero.
+
+Paz vió á Salomé cerca de sí. Alzó su brazo derecho y sacudió con
+poderoso empuje la mano contra la cara de su sobrina, dándole un bofetón
+tan fuerte, que ésta cayó al suelo como herida por una maza. Pero se
+irguió sobre sus piernas, vació en el bolsillo las monedas que tenía en
+la mano, se retiró un poco, como los carnívoros cuando van á dar el
+salto, y se abalanzó hacia su tía. Antes que ésta pudiera defenderse,
+los diez dedos puntiagudos y como acerados de su contraria estaban sobre
+su cara, pegados cual si tuvieran un gancho en cada falange. Clavó las
+uñas con frenesí en las carnosas mejillas y tiró después, dejando ocho
+surcos sangrientos en la faz augusta de la vanidosa. Lanzó ésta un grito
+de dolor. Lázaro tuvo que intervenir, y mientras levantaba del suelo á
+Paz, recogió la nerviosa todas las monedas que su rival dejó caer en el
+combate; se envolvió en un manto con presteza convulsa, y apretándose el
+bolsillo, salió corriendo de la sala, tomó la escalera, descendió por
+ella y huyó.
+
+Lázaro no quiso presenciar más tiempo aquella escena. Vomitaba la vieja
+su ira contra él, le decía las mayores injurias, le llamaba cobarde,
+mandándole perseguir á su sobrina. El joven no podía resistir más el
+horror que le inspiraba aquella casa maldita. Miró á la devota, que
+permanecía aún sin movimiento, y afligido por la sin igual desventura de
+mujer tan infeliz, salió de la casa.
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO XLIII
+
+
+
+#Conclusión.#
+
+
+Deseoso Lázaro de ver á su tío aquella mañana, fué á casa del abate
+Carrascosa, y allí encontró otra escena de desolación. Estaba el ex
+abate en su cuarto, sentado en una silla, con los pies sobre la
+traviesa, en tal actitud, que parecía un pájaro posado sobre una rama.
+Apoyaba los codos en las rodillas, sustentando la cabeza con las manos,
+como si quisiera apuntalarla. Su expresión de tristeza era tal, y le
+hacia tan raro, que el joven no pudo menos de preguntarle:
+
+--¿Qué tiene usted, don Gil?
+
+--¡Ay, don Lázaro, qué iniquidad! Se ha marchado. ¿Ve usted qué
+iniquidad? ¡Yo, que la quería tanto! ...
+
+Lázaro comprendió que doña Leoncia, el avecilla vizcaína, había volado.
+
+--¿Pero cómo ha sido eso? ¿Qué motivo...?
+
+--¡Es la más horrible conspiración! ... Ese chisgarabís, ese tunante, el
+poetastro que vivía en ese cuarto, se la ha llevado. ¡Qué horror!
+¡Siempre he aborrecido de muerte á los copleros!
+
+--Consuélese usted, don Gil. Vamos á otra cosa. ¿Sabe usted dónde
+está mi tío?
+
+--Si le digo á usted que no he visto iniquidad semejante--murmuró el
+abate, sin hacer caso de la pregunta. Y tenía una herencia, un
+legadillo.... ¡Maldito catacaldos!
+
+--Esa es la vida, don Gil.... Hay que conformarse.
+
+--Tenía un legadillo.... Yo lo descubrí en la covachuela.
+
+--Conque diga usted: ¿dónde podré encontrar á mi tío?
+
+--Yo ... si he de decir á usted la verdad--prosiguió el abate, abstraído
+por su desgracia,--no lo siento por ella, porque al fin y al cabo ...
+pero tenía un legadillo....
+
+--¿No me responde usted?
+
+--Tenía un legadillo....
+
+--Es imposible sacarle una respuesta.
+
+--Tenía un legadillo....
+
+Comprendió Lázaro que era inútil toda indagación. Salió de la casa,
+dejando al abate en la misma actitud de mochuelo posado, y se fué á la
+calle del Humilladero, donde encontró á Bozmediano, que le esperaba con
+inquietud, y al verle llegar, le dijo:
+
+--Amigo, le persiguen á usted. Es preciso tomar precauciones.
+
+--¿Quién me persigue?
+
+--Fácil es comprender que habrá personas disgustadas por lo que
+hizo usted anoche. Esas personas le persiguen á usted; yo estoy
+seguro de ello.
+
+--Ya comprendo--repuso Lázaro.--¿Pero qué me importa?
+
+--Hay que tomar precauciones, porque si se vengan, será de un modo
+terrible. Mucho cuidado. Ahora han estado en la taberna cuatro personas,
+que creo han traído el encargo de ver cuándo entraba y salía usted. Me
+parece que lo mejor es que se marchen ustedes esta noche misma de
+Madrid. Una vez que estén fuera y lejos....
+
+--¡Qué contrariedad! Pero yo deseo salir. Nos marcharemos.
+
+--Pues entretanto no salga usted á la calle. Yo arreglaré el viaje, y lo
+haré de modo que nadie lo sepa. Sé que le buscan á usted, y los que le
+buscan saben hacer las cosas.
+
+--¿Y cómo han averiguado que estoy aquí?
+
+--Dejemos eso. Hay que partir esta noche ó mañana mismo. Aquí no está
+usted seguro. Mucho cuidado ... Yo volveré, y veremos el modo de salir
+sin peligro. Creo que se conseguirá. Hasta luego.
+
+Retiróse Bozmediano, y Lázaro entró á ver á Clara
+
+--¿Las encontraste?--le preguntó la sobrina de Coletilla con curiosidad
+y cierto temor.
+
+--Sí--contestó él sonriendo al recordar la escena de las monedas, que
+refirió después sin omitir el extraño incidente de doña Paulita.
+
+Oyó Clara con mucho interés este último punto, y después dijo con
+tristeza:
+
+--Ya lo sabía.
+
+--¿Cómo? ¿Ella te ha dicho algo?
+
+--No; pero lo he conocido, me lo habla figurado. Tenía una sospecha ...
+Aquella mujer es muy rara. ¡Si vieras qué miedo me daba cuando se ponía
+á orar, quedándose mucho tiempo quieta é insensible, como si estuviera
+muerta! Se ponía de rodillas, miraba al techo, y así estaba dos ó tres
+horas sin moverse, y hasta parecía que no respiraba. La tocaba yo, y
+nada; la llamaba, y no respondía. Por fin, después de mucho tiempo,
+daba un suspiro y volvía en si.
+
+--¿Y eso le pasaba con frecuencia?
+
+--Si; muchas veces.
+
+--Hay una enfermedad--dijo Lázaro--que llaman la catalepsia, y consiste
+en un paroxismo, durante el cual la persona pierde el movimiento y el
+habla, quedándose como muerta. Dicen que una de las causas que motivan
+esta enfermedad es el misticismo religioso y el hábito de los éxtasis
+y visiones.
+
+--Eso será lo que tiene. ¡Pobre Paulita!
+
+Aquella noche estaban los dos en el mismo cuarto, sentados junto á una
+escasa lumbre. Clara se había levantado completamente restablecida.
+Lázaro revolvía en su imaginación los peregrinos incidentes de los días
+anteriores. Los dos estaban muy tristes; se comunicaban mirándose su
+tristeza, y callaban. Tal vez pensaban en planes para lo futuro; quizás
+ella estaba inquieta por la situación difícil en que uno y otro se
+encontraban. Entonces entró Pascuala y dijo:
+
+--¡Qué miedo! Desde el anochecer están paseándose por delante de la
+puerta unos hombres. Esta tarde vinieron también. ¡Qué fachas! A veces
+se paran á mirar _pa_ dentro, y me temo que si viene Pascual y los ve se
+va á armar una ... ¡porque tiene un genio! ... se creerá que vienen por
+mi ... porque como es una así ... tan guapetona ...
+
+--Cierre usted la puerta.
+
+--Ya cerré.
+
+Clara se quedó pálida como un difunto. Ya le parecía que por ventanas y
+puertas entraba una horda de facinerosos armados de puñales, pistolas,
+cuerdas y otros instrumentos horribles.
+
+--Cierra bien. Apaga esa luz. ¿Si se irán á entrar por esa
+ventana?--dijo señalando un tragaluz por donde el gato, que tanto
+respeto inspiraba al señor de Batilo, entraba con dificultad. Aquel
+tragaluz daba á un patio perteneciente á la misma casa.
+
+Batilo, que sin duda entendió lo del peligro en que los jóvenes se
+hallaban, y quería probar que, aunque misántropo, era un perro
+resuelto á todo, ladró en un tono que quería decir: "Nada hay que
+temer mientras esté yo."
+
+Un poco más tarde, Clara, que miraba con recelo aquel tragaluz
+maldecido, se estremeció con horrible sacudimiento, dió un grito muy
+agudo y sus ojos expresaron el pavor más grande.
+
+--¿Qué tienes, qué hay?--dijo Lázaro con sobresalto. Clara, tal vez
+dominada por el miedo, había creído ver instantáneamente en el tragaluz
+los ojos vivos, la nariz puntiaguda de Elías Orejón, su tirano y
+protector.
+
+--¿Eres tonta?--le dijo Lázaro.--¿No ves que eso es efecto del miedo?
+
+El miró y examinó atentamente: no había nadie. Salieron al patio, que
+estaba lleno de escombros y de leña, y tampoco vieron nada.
+Indudablemente había sido efecto del miedo.
+
+El día siguiente pasó sin ningún suceso notable, y al anochecer llegó
+Bozmediano. Lázaro, desde que le vió entrar, conoció que no estaba
+tranquilo.
+
+--¿Qué hay?
+
+--Mucho peligro. Le acechan á usted. Yo he venido acompañado, por temor
+de tener algún encuentro. Pero no tema usted. He traído bastante gente y
+estamos seguros. Ahora mismo se van á marchar ustedes.
+
+--¿Y saldremos ahora mismo?--dijo Clara con alegría, esperando no ver
+más aquel tragaluz y dejar para siempre á Madrid.
+
+--Sí, ahora mismo. Ya les he preparado un coche para que vayan de aquí á
+Torrejón, donde tengo yo una casa. Allí pueden descansar hasta pasado
+mañana, que pasa por allí una diligencia para Alcalá, y de Alcalá pueden
+dirigirse á Aragón cuando quieran.
+
+--¿Y cuándo llegaremos á Torrejón?
+
+--Antes de que amanezca. Van ustedes en un coche de mi casa y con gente
+de mi confianza. No tienen nada que temer: buenas mulas y buena
+compañía. En Torrejón están ustedes seguros ... Aquí ... no lo creo. Es
+preciso salir de esta casa y de Madrid inmediatamente.
+
+--Pues vamos--dijo Lázaro con resolución.--No perdamos tiempo.
+
+Rápidamente se prepararon uno y otro.
+
+--¿No hay una puerta que dé á otra calle?--preguntó Bozmediano á
+Pascuala.
+
+--Sí, señor; pero hay que pasar por la casa del carbonero, que tiene
+salida á la otra calle.
+
+--Bien; por ahí saldremos. El coche espera en las afueras del portillo
+de Gilimón. Los hombres que yo he traído están en la tienda. Que entren,
+y saldremos todos por esa otra calle.
+
+Pocos momentos después salían todos, incluso el perro de las
+Porreñas, á quien Clara no quiso abandonar. Despidiéronse los
+viajeros de Pascuala, y se dirigieron, acompañados de Bozmediano y
+su gente, al portillo de Gilimón. Muy aprisa, por no dar lugar á que
+algún curioso los descubriera, subieron al coche. El cochero y su
+zagal iban en el pescante; un criado, hombre fuerte, armado de fusil,
+iba dentro con Lázaro y Clara. Despidiólos Bozmediano muy
+cordialmente y un tanto conmovido, y partió el coche por la ronda
+para tomar la carretera de Aragón.
+
+Tantas precauciones no eran inútiles, y es seguro que sin ellas habrían
+tenido los fugitivos un mal encuentro, y quizás alguna desventurada
+aventura que hubiera desviado las cosas del buen camino que llevaban. La
+inquietud de Lázaro y los sustos de Clara no concluyeron hasta más allá
+de Alcalá; y había realmente motivo para ello, porque el jurar de
+Coletilla contra su sobrino era tal (según informes adquiridos por el
+autor), que había jurado quitarle la vida. Pero Dios lo dispuso de otra
+manera, y llevó sanos y contentos á la villa aragonesa á los dos
+principales personajes de esta verídica historia, los cuales, una vez
+descansados del viaje y repuestos del susto, no pensaron más que en
+casarse; acertada idea que á toda persona en aquellas circunstancias se
+le hubiera ocurrido. En ningún apunte de los que el autor ha tenido á la
+vista para su trabajo consta el día en que se casaron; pero está probado
+que no esperaron mucho tiempo, y que tuvieron venturosa sucesión. De
+esto son pruebas evidentes varios mocetones que, años adelante, vieron
+Bozmediano y el autor en un viaje que hicieron á un lugar de Aragón para
+asuntos que no vienen al caso.
+
+Cómo se acomodó Lázaro en su pueblo y qué medios de subsistencia pudo
+allegar, es cosa larga de contar. Baste decir que renunció por completo,
+inducido á ello por su mujer y por sus propios escarmientos, á los
+ruidosos éxitos de Madrid y á las lides políticas. Tuvo el raro talento
+de sofocar su naciente ambición y confinarse en su pueblo, buscando en
+una vida obscura, pacífica, laboriosa y honrada la satisfacción de los
+más legítimos deseos del hombre. Ni él ni su intachable esposa se
+arrepintieron de esto en el transcurso de su larga vida. Así, en tan
+dilatado período, el nombre de nuestro amigo, que había estado en
+candidatura, digámoslo así, para entrar en la celebridad, no figuró en
+la _Guía Oficial_, ni en listas de funcionarios, ni en corporaciones, ni
+en juntas, ni en nada que pudiera hacerle traspasar las fronteras de
+aquel reducido término de Ateca. Con paciencia y trabajo fué
+alimentando la exigua propiedad de sus mayores, y llegó á ser hombre de
+posición desahogada.
+
+Así me lo ha contado Bozmediano, de quien recibí también noticias muy
+interesantes de los demás personajes de esta historia. Especial deseo
+tenía yo de saber algo de Coletilla; y un día que la suerte me deparó
+un buen encuentro con don Claudio y sacamos á colación los sucesos que
+referidos quedan, me vino á las mientes Coletilla, y hablamos
+largamente de él.
+
+--Ya el demonio se lo llevó--me dijo mi amigo.--Parece que aquel hombre
+excéntrico recibió el más horrible castigo que, dado su carácter, podría
+recibir. El Rey le despreció después del triunfo de 1824. Un día se
+empeñaba Elías en ver al Rey; venía de la facción; había luchado por el
+absolutismo como semejante hombre podía luchar por semejante causa.
+Fernando, entre cuyos vicios descollaba la ingratitud, mandó salir
+expresamente al lacayo del último de sus ayudas de cámara con orden
+terminante de apalear á Coletilla dondequiera que le encontrase. Bajó el
+lacayo y vapuleó al realista. Así pagan los tiranuelos. Después de este
+lance, el fanático se puso malo. Dijeron algunos que se había dejado
+morir de hambre; otros que se había vuelto loco; otros, y esto parece lo
+más cierto, que le mató una profunda hipocondría.
+
+--Y las señoras de Porreño, ¿qué fué de ellas?--le pregunté.
+
+--Nada he podido averiguar de doña Salomé contestó.--Creo que ha
+desaparecido de Madrid. Doña María de la Paz Jesús estaba en Segovia,
+donde tenía una casa de huéspedes. Respecto á doña Paulita, sí he tenido
+muchas noticias.
+
+--¡Qué singular pasión la suya!
+
+--Sí; después empezó á padecer ataques muy frecuentes de catalepsia. En
+cuanto á su pasión, hay que reconocer que el recogimiento de su vida y
+la circunstancia de haberse formado un carácter ficticio, influyeron en
+aquella explosión repentina. Habíase educado en la vida devota, y la
+condición mundana de nuestra naturaleza no se reveló en ella en edad
+oportuna á causa de las anomalías de la juventud. Fué una niña hasta los
+treinta años; y creo que hubiera sido una excelente mujer, adornada de
+todas las prendas de lealtad y delicadeza que deben adornar á una
+esposa, si aquella perfección engañosa, hija de una falsa educación, no
+torciera en ella su verdadero carácter. Repitiendo lo que ella decía,
+aunque modificándolo para no proferir una blasfemia, podemos asegurar
+que la Naturaleza, no Dios, se burló de ella.
+
+Poco después de las últimas escenas de esta historia se retiró á un
+convento, y allí tenía opinión de santa, á lo cual contribuyó mucho la
+catalepsia. Creyéronla muerta varias veces, y hasta trataron de
+enterrarla en una ocasión; mas durante las exequias volvió en sí,
+pronunciando un nombre que interpretaron todas las monjas como una señal
+de santidad, pues entendían que repetía las palabras de Jesús: _Lázaro,
+despierta_. Indudablemente era una santa. Ocho teólogos lo probaron con
+ochocientos silogismos. Su vida era ejemplar, su trato tristísimo; oraba
+mucho, y se dormía, se quedaba en éxtasis casi todos los días. Uno de
+estos éxtasis fué tan largo, que las monjas sospecharon que no saldría
+de él. Así fué, en efecto: no volvió en sí. Pero las monjas, por no
+exponerse á un nuevo chasco, esperaron lo más posible, y al fin se
+decidieron á enterrarla, seguras de que estaba bien muerta.
+
+Madrid, 1867-68.
+
+#FIN DE "LA FONTANA DE ORO"#
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's La Fontana de Oro, by Benito Pérez Galdós
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 11070 ***
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+The Project Gutenberg EBook of La Fontana de Oro, by Benito Prez Galds
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: La Fontana de Oro
+
+Author: Benito Prez Galds
+
+Release Date: February 13, 2004 [EBook #11070]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA FONTANA DE ORO ***
+
+
+
+
+Produced by Stan Goodman, Miranda van de Heijning, Paz Barrios and the
+Online Distributed Proofreading Team.
+
+
+
+
+
+LA FONTANA DE ORO
+
+B. PREZ GALDS
+
+
+[Illustration: ARS-NATURA-VERITAS]
+
+
+
+
+
+MADRID 1921
+
+
+
+Los hechos histricos novelescos contados en este libro, se refieren
+uno de los periodos de turbacin poltica y social ms graves
+interesantes en la gran poca de reorganizacin, que principi en 1812 y
+no parece prxima terminar todava. Mucho despus de escrito este
+libro, pues slo sus ltimas pginas son posteriores la Revolucin de
+Septiembre, me ha parecido de alguna oportunidad en los das que
+atravesamos, por la relacin que pudiera encontrarse entre muchos
+sucesos aqu referidos y algo de lo que aqu pasa; relacin nacida, sin
+duda, de la semejanza que la crisis actual tiene con el memorable
+perodo de 1820-23. Esta es la principal de las razones que me han
+inducido publicarlo.
+
+
+B.P.G.
+
+
+Diciembre de 1870.
+
+
+
+NDICE
+
+
+
+ I.--La carrera de San Jernimo en 1821.
+ II.--El club patritico
+ III.--Un lance patritico y sus consecuencias
+ IV.--Coletilla
+ V.--La compaera de Coletilla
+ VI.--El sobrino de Coletilla
+ VII.--La voz interior
+ VIII.--Hoy llega
+ IX.--Los primeros pasos
+ X.--La primera batalla
+ XI.--La tragedia de _Los Gracos_
+ XII.--La batalla de Plateras
+ XIII.--No llega el esperado.--Llegada de un importuno
+ XIV.--La determinacin
+ XV.--Las tres ruinas
+ XVI.--El siglo dcimoctavo
+ XVII.--El sueo del liberal
+ XVIII.--Dilogo entre ayer y hoy
+ XIX.--El abate
+ XX.--Bozmediano
+ XXI.--Libre!
+ XXII.--El _va-crucis_ de Lzaro
+ XXIII.--La Inquisicin
+ XXIV.--_Rosa mstica_
+ XXV.--_Virgo prudentsima_
+ XXVI.--Los disidentes de _La Fontana_
+ XXVII.--Se queda sola
+ XXVIII.--El ridculo
+ XXIX.--Las horas fatales
+ XXX.--_Virgo fidelis_
+ XXXI.--La reunin misteriosa
+ XXXII.--_La Fontanilla_
+ XXXIII.--Las arpas se ponen tristes
+ XXXIV.--El complot.--Triunfo de Lzaro
+ XXXV.--El bonete del Nuncio
+ XXXVI.--Aclaraciones
+ XXXVII.--El _va-crucis_ de Clara
+XXXVIII.--Continuacin del _va-crucis_
+ XXXIX.--Un momento de calma
+ XL.--El gran atentado
+ XLI.--Fernando el Deseado
+ XLII.--_Virgo potens_
+ XLIII.--Conclusin
+
+
+
+
+
+
+CAPTULO PRIMERO
+
+
+
+#La Carrera de San Jernimo en 1821#.
+
+
+Durante los seis inolvidables aos que mediaron entre 1814 y 1820, la
+villa de Madrid presenci muchos festejos oficiales con motivo de
+ciertos sucesos declarados _faustos_ en la _Gaceta_ de entonces. Se
+alzaban arcos de triunfo, se tendan colgaduras de damasco, salan la
+calle las comunidades y cofradas con sus pendones al frente, y en todas
+las esquinas se ponan escudos y tarjetones, donde el poeta Arriaza
+estampaba sus pobres versos de circunstancias. En aquellas fiestas, el
+pueblo no se manifestaba sino como un convidado mas, aadido la lista
+de alcaldes, funcionarios, gentiles-hombres, frailes y generales; no era
+otra cosa que un espectador, cuyas pasivas funciones estaban previstas y
+sealadas en los artculos del programa, y desempeaba como tal el papel
+que la etiqueta le prescriba.
+
+Las cosas pasaron de distinta manera en el perodo del 20 al 23, en que
+ocurrieron los sucesos que aqu referimos. Entonces la ceremonia no
+exista, el pueblo se manifestaba diariamente sin previa designacin de
+puestos impresa en la _Gaceta;_ y sin necesidad de arcos, ni oriflamas,
+ni banderas, ni escudos, pona en movimiento la villa entera; haca de
+sus calles un gran teatro de inmenso regocijo ruidosa locura; turbaba
+con un solo grito la calma de aquel que se llam el _Deseado_ por una
+burla de la historia, y sola agruparse con sordo rumor junto las
+puertas de Palacio, de la casa de Villa de la iglesia de Doa Mara
+de Aragn, donde las Cortes estaban.
+
+Aos de muchos lances fueron aquellos para la destartalada, sucia,
+incmoda, desapacible y obscura villa! Sin embargo, no era ya Madrid
+aquel lugarn fastuoso del tiempo de los reyes tudescos; sus gloriosas
+jornadas del 2 de Mayo y del 3 de Diciembre, su iniciativa en los
+asuntos polticos, la enaltecan, sobremanera. Era, adems, el foro de
+la legislacin constituyente de aquella poca, y la ctedra en que la
+juventud ms brillante de Espaa ejerca con elocuencia la enseanza del
+nuevo derecho.
+
+A pesar de todos estos honores, la villa y corte tena un aspecto muy
+desagradable. Mari-Blanca continuaba en la Puerta del Sol como la ms
+concreta expresin artstica de la cultura matritense. Inmutable en su
+grosero pedestal, la estatua, que en anteriores siglos haba asistido al
+tumulto de Oropesa y al motn de Esquilache, presida ahora el
+espectculo de la actividad revolucionaria de este buen pueblo, que
+siempre converga aquel sitio en sus ovaciones y en sus trastornos.
+
+Si fuera posible trasladar al lector las gradas de San Felipe,
+capitolio de la chismografa poltica y social, sentarle en el hmedo
+escao de la fuente de Mari-Blanca, punto de reunin de un pblico ms
+plebeyo, comprendera cuan distinto de lo que hoy vemos era lo que vean
+nuestros abuelos hace medio siglo. De fijo llamara su atencin que una
+gran parte de los ociosos, que en aquel sitio se renen desde que
+existe, lo abandonaban la cada de la tarde para dirigirse la
+Carrera de San Jernimo otra de las calles inmediatas. Aquel pblico
+iba los clubs, las reuniones patriticas, _La Fontana de Oro_, al
+_Grande Oriente_, _Lorencini_, la _Cruz de Malta_. En los grupos
+sobresalan algunas personas que, por su ademn solemne, su mirada
+protectora, parecan ser tenidos en grande estima por los dems.
+Aparentaban querer imponer silencio la multitud; otras veces,
+extendiendo los brazos en cruz, volvanse atrs como quien pide
+atencin: todo esto hecho con una oficiosa gravedad que indicaba influjo
+muy grande presuncin no pequea.
+
+La mayor porte se diriga la Carrera. Es porque all estaba el club
+ms concurrido, el ms agitado, el ms popular de los clubs: _La Fontana
+Se Oro_. Ya entraremos tambin en el caf revolucionario. Antes
+crucemos, desde el Buen Suceso los Italianos, esta alegre y animada
+Carrera de los Padres Jernimos, que era entonces lo que es hoy y lo
+que ser siempre: la calle ms concurrida de la capital.
+
+Pero hoy, cuando veis que la mayor parte de la calle est formada por
+viviendas particulares, no podis comprender lo que era entonces una va
+pblica ocupada casi totalmente por los tristes paredones de tres
+cuatro conventos. Imposible es comprender hoy la obscuridad que
+proyectaban sobre la entrada de la Carrera el ancho paredn del
+Monasterio de la Victoria por un lado, y la sucia y corroda tapia del
+Buen Suceso por otro. Ms all formaban en lnea de batalla las monjas
+de Pinto; por encima de la tapia, que serva de prolongacin al
+convento, se vean las copas de los cipreses plantados junto las
+tumbas. Enfrente campeaba la ermita de los Italianos, no menos ridcula
+entonces que hoy, y ms abajo, en lo ms rpido del declive, el Espritu
+Santo, que despus fu Congreso de los Diputados.
+
+Las casas de los grandes alternaban con los conventos. En lo ms bajo de
+la calle se vea la vasta fachada del palacio de Medinaceli, con su
+ancho escudo, sus innumerables ventanas, su jardn un lado y su
+fundacin piadosa otro; enfrente los Valmedianos, los Pignatellis y
+Gonzagas; ms ac los Pandos y Macedas, y, finalmente, la casa de Hjar,
+que hasta hace poco ostentaba en su puerta la cadena histrica,
+distintivo de la hospitalidad ofrecida un monarca. Quedaba para catas
+particulares, para tiendas y sitios pblicos la tercera parte de la
+calle: esto es lo que describiremos con ms detencin, porque es
+importante dar conocer el gran escenario donde tendrn lugar algunos
+importantes hechos de esta historia.
+
+Entrando por la Puerta del Sol, y pasado el convento de la Victoria, se
+hallaba un gran prtico, entrada de una antiqusima casa que, pesar de
+su escudo decorativo, grabado en la clave del balcn, era en aquel
+tiempo una casa de vecindad en que vivan hasta media docena de honradas
+familias. Su noble origen era indudable; pero fu adquirida no sabemos
+cmo por la comunidad vecina, que la alquil para atender sus
+necesidades. En dicho portal, bastante espacioso para que entraran por
+l las enormes carrozas de su primitivo seor, tena su establecimiento
+un memorialista, secretario de certificaciones y misivas; y en el mismo
+portal, un poco ms adentro, estaban los almacenes de quincalla de un
+hermano de dicho memorialista, que haba venido de Ocafia la Corte
+para _hacer carrera_ en el comercio. Constaba su tienda de tres
+menguados cajoncillos, en que haba algunos paquetes de peines, unas
+cuantas cajas de obleas, juguetes de chicos y un gran manojo de rosarios
+con cruces y medallones de estao.
+
+La parte de la izquierda, y especialmente el rincn contiguo la
+puerta, era un lugar en que el pblico ejerca un incontestable derecho
+de servidumbre. Era un centro urinario: la secrecin pblica haba
+trocado aquel rincn en foco de inmundicia, y especialmente por las
+noches la ofrenda lquida aumentaba de tal modo, que el escribiente y su
+hermano hacan propsito firme de abandonar el local. En vano se
+amonestaba al pblico con terribles pragmticas de polica urbana,
+promulgadas por la autorizada voz del memorialista. El pblico no
+renunciaba por esto su costumbre, y de seguro lo habran pasado mal
+los dos hermanos si hubieran tratado de impedir por la fuerza la
+libertad mingitoria, autorizada por un derecho consuetudinario que,
+segn la feliz expresin de un parroquiano de aquel sitio, radicaba en
+la naturaleza del hombre y en la hospitalidad forzosa del vecindario.
+
+Enfrente de este portal clsico haba una puertecilla, y por los dos
+yelmos de Mambrino, labrados en finsimo metal del Alcaraz y
+suspendidos un lado y otro, se vena en conocimiento de que aquello
+era una barbera. Por mucho de notable que tuviera el exterior de este
+establecimiento, con su puerta verde, sus cortinas blancas, su redoma de
+sanguijuelas, su cartel de letras rojas, adornado con dos vietas dignas
+de Maella, que representaban la una un individuo en el momento de ser
+afeitado, y la otra una dama quien sangraban en un pie, mucho ms
+notable era su interior. Tres mozos, capitaneados por el maestro
+Calleja, rapaban semanalmente las barbas de un centenar de liberales de
+los ms recalcitrantes. All se discuta, se hablaba del Rey, de las
+Cortes, del Congreso de Verona, de la _Santa Alianza_. Oirais all la
+peroracin contundente del oficial primero y ms antiguo, mozo que se
+deca pariente de Poilier, el mrtir de la libertad. Al comps de la
+navaja se recitaban versos amenizados con agudezas polticas; y las
+voces _camarilla, coletilla, trgala, Elio, la Bisbal, Vinuesa_,
+formaban el fondo de la conversacin. Pero lo ms notable de la barbera
+ms notable de Madrid, era su dueo, Gaspar Calleja (se haba quitado el
+Don despus de 1820), hroe de la revolucin, y uno de los mayores
+enemigos que tuvo Fernando el ao 14. As lo deca l.
+
+Ms lejos estaba la tienda de gneros de unos irlandeses establecidos
+aqu desde el siglo pasado. Vendan, juntamente con el raso y el
+organd, encajes flamencos y catalanes, alepn para chalecos, ante para
+pantalones, corbatas de color de las llamadas _guirindolas_, y
+_carrikes_ de cuatro cuellos, que estaban entonces en moda. El patrn
+era un irlands gordo y suculento, de cara encendida, lustrosa y redonda
+como un queso de Flandes. Tena fama de ser un serviln de folio,
+pero, si esto era cierto, las circunstancias constitucionales del pas,
+y especialmente de la Carrera de San Jernimo, le obligaban
+disimularlo. Fundbanse los que tan feo vicio imputaban al irlands, en
+que cuando pasaba por la calle la Majestad de Fernando Amalia, la
+Alteza de _mi to el doctor_ de don Carlos, el buen comerciante dejaba
+apresuradamente su vara y su escritorio para correr la puerta,
+asomndose con ansiedad y mirando la real comitiva con muestras de
+ternura y adhesin. Pero esto pasaba, y el irlands volva su habitual
+tarea, haciendo todas las protestas que sus amigos le exigan.
+
+Cerca de la tienda del irlands se abra la puerta de una librera, en
+cuyo mezquino escaparate se mostraban abierto por su primera hoja
+algunos libros, tales como la _Historia de Espaa_, por Duchesne; las
+novelas de Voltaire, traducidas por autor annimo; _Las noches_ de
+Young; el _Viajador sensible_, y la novela de _Arturo y Arabella_, que
+gozaba de gran popularidad en aquella poca. Algunas obras de Montiano,
+Porcell, Arriaza, Olavide, Feijo, un tratado del lenguaje de las flores
+y la _Gua del comadrn_, completaban el repertorio.
+
+Al lado, y como formando juego con este templo literario, estaba una
+tienda de perfumera y de bisutera con algunos objetos de caza, de
+tocador y de encina, que todo esto formaban comercio comn en aquellos
+das. Por entre los botes de pomadas y cosmticos; por entre las cajas
+de alfileres y juguetes, se descubra el perfil arqueolgico de una
+vieja que era ama, dependiente y aun fabricante de algunas drogas. Ms
+all haba otra tienda obscura, estrecha y casi subterrnea en que se
+vendan papel, tinta y cosas de escritorio, amn de algn braguero
+otro aparato ortopdico de singular forma. En la puerta penda colgado
+de una espetera un manojo de plumas de ganso, y en lo ms profundo y ms
+lbrego de la tienda lucan como los ojos de un lechuzo en el recinto de
+una caverna, los dos espejuelos resplandecientes de don Anatalio Mas,
+gran jefe de aquel gran comercio.
+
+Enfrente haba una tienda de comestibles; pero de comestibles
+aristocrticos. Exista all un horno clebre, que asaba por Navidades
+ms de cuatrocientos pavos de distintos calibres. Las empanadas de
+perdices y de liebres no tena rival; sus pasteles eran celebrrimos,
+y nada igualaba los lechoncillos asados que salan de aquel gran
+laboratorio. En das de convite, de cumpleaos de boda, no encargar
+los principales platos casa de _Perico el Mahons_ (as le
+llamaban), hubiera sido indisculpable desacato. Al por menor se
+vendan en la tienda: rosquillas, bizcochos, galletas de Inglaterra y
+mantecadas de Astorga.
+
+No lejos de esta tienda se hallaban las sedas, los hilos, los algodones,
+las lanas, las madejas y cintas de doa Ambrosia (antes de 1820 la
+llamaban la ta Ambrosia), respetable matrona, comerciante en hilado: el
+exterior de su tienda pareca la boca escnica de un teatro de aldea.
+Por aqu colgaba guisa de pendn, una pieza de lanilla encarnada; por
+all un ceidor de majo; ms all ostentaba una madeja sus innumerables
+hilos blancos, semejando los pistilos de gigantesca flor; de lo alto
+penda algn camisoln, infantiles trajes de mameluco, cenefas de
+percal, sartas de pauelos, refajos y colgaduras. Encima de todo esto,
+una larga tabla en figura de media, pintada de negro, fija en la muralla
+y perpendicular ella, serva de muestra principal. En el interior todo
+era armona y buen gusto; en el trpode del centro tenan poderoso
+cimiento las caderas de doa Ambrosia, y ms arriba se ostentaba el
+pecho ciclpeo y corpulento busto de la misma. Era espaola rancia,
+manchega y natural de Quintanar de la Orden, por ms seas; seora de
+muy nobles y cristianos sentimientos. Respecto sus ideas polticas,
+cosa esencial entonces, baste decir que qued resuelto despus de
+grandes controversias en toda la calle, que era una servilona de lo ms
+exagerado.
+
+Estas tiendas, con sus respectivos muestrarios y sus tenderos
+respectivos, constituan la decoracin de la calle; haba adems una
+decoracin movible y pintoresca, formada por el gento que en todas
+direcciones cruzaba, como hoy, por aqul sitio. Entonces los trajes eran
+singularsimos. Quin podra describir hoy la oscilacin de aquellos
+puntiagudos faldones de casaca? Y aquellos sombreros de felpa con el
+ala retorcida y la copa aguda como piln de azcar? Se comprenden hoy
+los tremendos sellos de reloj, pesados como badajos de campana, que iban
+marcando con impertinente retintn el paso del individuo? Pues y las
+botas la _farol_ y las mangas de jamn, que seran el ltimo grado de
+la ridiculez, si no existieran los tups hiperblicos, que asimilaban
+perfectamente la cabeza de un cristiano la de un guacamayo?
+
+El gremio cocheril exhiba all tambin sus ms caractersticos
+individuos. Lo menos veinte veces al da pasaban por esta calle las
+carrozas de los grandes que en las inmediaciones vivan. Estas carrozas,
+que ya se han sumergido en los obscuros abismos del no ser, se componan
+de una especie de navo de lnea, colocado sobre una armazn de hierro;
+esta armazn se mova con la pausada y solemne revolucin de cuatro
+ruedas, que no tenan velocidad ms que para recoger el fango del piso y
+arrojarlo sobre la gente de pie. El vehculo era un inmenso cajn: los
+de los das gordos estaban adornados con placas de carey. Por lo comn
+las paredes de los ordinarios eran de nogal bruido, de caoba, con
+finsimas incrustaciones de marfil metal blanco. En lo profundo de
+aquel antro se vea el nobilsimo perfil de algn prcer esclarecido,
+de alguna vieja esclarecidamente fea. Detrs de esta mquina, clavados
+en pie sobre una tabla, y asidos pesadas borlas, iban dos grandes
+levitones que, en unin de dos enormes sombreros, servan para
+patentizar la presencia de dos graves lacayos, figuras simblicas de la
+etiqueta, sin alma, sin movimientos y sin vida. En la proa se elevaba el
+cochero, que en pesadez y gordura tena por nicos rivales las mulas,
+aunque stas solan ser ms racionales que l.
+
+Rodaba por otro lado el vehculo pblico, tartana calesa galera, el
+carromato tirado por una reata de bestias esculidas; y entre todo esto
+el esportillero con su carga, el mozo con sus cuerdas, el aguador con su
+cuba, el prendero con su saco y una pila de seis siete sombreros en la
+cabeza, el ciego con su guitarra y el chispero con su sartn.
+
+Mientras nos detenemos en esta descripcin, los grupos avanzan hacia la
+mitad de la calle y desaparecen por una puerta estrecha, entrada un
+local, que no debe de ser pequeo, pues tiene capacidad para tanta
+gente. Aqulla es la clebre _Fontana de Oro, caf y fonda_, segn el
+cartel que hay sobre la puerta; es el centro de reunin de la juventud
+ardiente, bulliciosa, inquieta por la impaciencia y la inspiracin,
+ansiosa de estimular las pasiones del pueblo y de or su aplauso
+irreflexivo. All se haba constituido un club, el ms clebre
+influyente de aquella poca. Sus oradores, entonces nefitos exaltados
+de un nuevo culto, han dirigido en lo sucesivo la poltica del pas;
+muchos de ellos viven hoy, y no son por cierto tan amantes del bello
+principio que entonces predicaban.
+
+Pero no tenemos que considerar lo que muchos de aquellos jvenes fueron
+en aos posteriores. Nuestra historia no pasa ms ac de 1821. Entonces
+una democracia nacida en los trastornos de la revolucin y alzamiento
+nacional, fundaba el moderno criterio poltico, que en cincuenta aos se
+ha ido difcilmente elaborando. Grandes delirios bastardearon un tanto
+los nobles esfuerzos de aquella juventud, que tom sobre s la gran
+tarea de formar y educar la opinin que hasta entonces no exista. Los
+clubs, que comenzaron siendo ctedras elocuentes y palestra de la
+discusin cientfica, salieron del crculo de sus funciones propias
+aspirando dirigir los negocios pblicos, amonestar los gobiernos
+imponerse la nacin. En este terreno fu fcil que las personalidades
+sucedieran los principios, que se despertaran las ambiciones, y lo que
+es peor, que la venalidad, cncer de la poltica, corrompiera los
+caracteres. Los verdaderos patriotas lucharon mucho tiempo contra esta
+invasin. El absolutismo, disfrazado con la mscara de la ms abominable
+demagogia, socav los clubs, los domin y vendilos al fin. Es que la
+juventud de 1820, llena de fe y de valor, fu demasiado crdula
+demasiado generosa. O no conoci la falacia de sus supuestos amigos,
+conocindola, crey posible vencerles con armas nobles, con la
+persuasin y la propaganda.
+
+Una sociedad decrpita, pero conservando an esa tenacidad
+incontrastable que distingue algunos viejos, sostena encarnizada
+guerra con una sociedad lozana y vigorosa llamada la posesin del
+porvenir. En este libro asistiremos algunos de sus encuentros.
+
+Sigamos nuestra narracin. Los curiosos se paraban ante la _Fontana_;
+salan los tenderos las puertas; el barbero Calleja, que se haca
+llamar _ciudadano Calleja_, estaba tambin en su puerta pasando una
+navaja, y contemplando el club y sus parroquianos con una mirada
+presuntuosa, que quera decir: "si yo fuera all...."
+
+Algunas personas se acercaron la barbera formando corro alrededor del
+maestro. Uno lleg muy presuroso, y pregunt:
+
+"Qu hay? Ocurre algo?"
+
+Era el recin venido uno de esos individuos de edad indefinible, de esos
+que parecen viejos jvenes, segn la fuerza de la luz la expresin
+que dan al semblante.
+
+Su estatura era pequea, y tena la cabeza casi inmediatamente adherida
+al tronco, sin ms cuello que el necesario para no ser enteramente
+jorobado. El abdomen le abultaba bastante, y generalmente cruzaba las
+manos sobre l con movimiento de cariosa conservacin. Sus ojos eran
+medio cerrados y pequeos, pero muy vivos, formando armoniosa simetra
+con sus labios delgados, largos y elsticos, que en los momentos ms
+ardorosos de la conversacin avanzaban formando un tubo acstico que
+daba su voz intensidad extraordinaria. A pesar de su traje seglar,
+haba en este personaje no s qu de frailuno. Su cabeza pareca hecha
+pura la redondez del cerquillo, y ancho gabn que envolva su cuerpo,
+ms que gabn, pareca un hbito. Tena la voz muy destemplada y acre;
+pero sus movimientos eran sumamente expresivos y vehementes.
+
+Para concluir, diremos que este hombre se llamaba Gil de nombre y
+Carrascosa de apellido; educronle los frailes agustinos de Mstoles, y
+ya estaba dispuesto para profesar, cuando se march del convento,
+dejando los Padres con tres palmos de boca abierta. A fines de siglo
+logr, por amistades palaciegas, que le hicieran abate; mas en 1812
+perdi el beneficio, y depuso el capisayo. Desde entonces fu ardiente
+liberal hasta la vuelta de Fernando, en que sus relaciones con el
+favorito Alagn le proporcionaron un destino de covachuelista con diez
+mil reales. Entonces era absolutista decidido; pero la Jura de la
+Constitucin por Fernando en 1820 le hizo variar de opiniones hasta el
+punto de llegar alistarse en la sociedad de los _Comuneros_ y formar
+pandilla con los ms exaltados. Cuando tengamos ocasin de penetrar en
+la vida privada de Carrascosa, sabremos algunos detalles de cierta
+aventura con una beldad quintaona de la calle de la Gorguera, y
+sabremos tambin los malos ratos que con este motivo le hizo pasar
+cierto estudiantillo, poeta clsico, autor de la nunca bien ponderada
+tragedia de los Gracos.
+
+"Pues no ha de ocurrir?--dijo Calleja.--Hoy tenemos sesin
+extraordinaria en la _Fontana_. Se trata de pedir al Rey que nombre un
+Ministerio exaltado, porque el que est no nos gusta. Tendremos discurso
+de Alcal Galiano.
+
+--Aquel andaluz feo...
+
+--Si, ese mismo. El que el mes pasado dijo: _No haya perdn ni tregua
+para los enemigos de la libertad. Qu quieren esos espritus obscuros,
+esos...?_ Y por aqu segua con un pico de oro....
+
+--Ya les dar que hacer--observ Carrascosa--Qu elocuencia! Qu
+talento el de ese muchacho!
+
+--Pues yo, seor don Gil--manifest Calleja,--respetando la opinin de
+usted, para mi tan competente, dir...."
+
+Y aqu tosi dos veces, emiti un par de gruidos por va de proemio,
+y continu:
+
+"Dir que, aunque admiro como el que ms las dotes del joven Alcal
+Galiano, prefiero Romero Alpuente, porque es ms expresivo, ms
+fuerte, ms ... pues. Dice todas las cosas con un arranque ... por
+ejemplo, aquello de _al que quiera hierro, hierro_! y aquello de _no
+buscan los tiranos su apoyo en la vara de la justicia; bscanle en los
+maderos del cadalso, en el hombro deshonrado del verdugo_! Si le digo
+usted que es un....
+
+--Pues yo--contest el ex abate,--aunque admiro tambin Romero
+Alpuente, prefiero Alcal Galiano, porque es ms exacto, ms
+razonador....
+
+--Se engaa usted, amigo Carrascosa. No me compare usted ese hombre
+con el mo; que todos los oradores de Espaa no llegan al zancajo de
+Romero Alpuente. Pues y aquel pasaje de los _abajos_? Cuando deca:
+_Abajo los privilegios, abajo lo superfluo, abajo ese lujo que llaman
+rey..._! Ah! Si es mucha boca aquella."
+
+Calleja repeta estos trozos de discurso con mucho nfasis y afectacin.
+Recordaba la mitad de lo que oa, y al llegar la ocasin comenzaba
+desembuchar aquel arsenal oratorio, mezclndolo todo y haciendo de
+distintos fragmentos una homila substancial y disparatada. Se nos
+olvidaba decir que este ciudadano Calleja era un hombre muy corpulento y
+obeso; pero aunque pareca hecho expresamente por la Naturaleza para
+patentizar los puntos de semejanza que puede haber entre un ser humano y
+un toro, su voz era tan clueca, fallida y aternerada, que daba risa
+orle declamar los retazos de discursos que aprenda en la _Fontana_.
+
+Pues no estamos conformes--contest Carrascosa, accionando con mucho
+aplomo,--porque qu tiene que ver esa elocuencia con la de Alcal, el
+cual es hombre que, cuando dice "all voy", le levanta uno los pies
+del suelo?
+
+--Es verdad--dijo, terciando en el debate, uno de los circunstantes, que
+deba de ser torero, juzgar por su traje y la trenza que en el cogote
+tena;--es verdad. Cuando Alcal embiste los tiranos y se empieza
+calentar.... Pues no fu mal puyazo el que le meti el otro da la
+Inquisicin. Pero, sobre todo, lo que ms me gusta es cuando empieza
+bajito y despus va subiendo, subiendo la voz.... Les digo ustedes que
+es el espada de los _oraores_.
+
+--Seores--afirm Calleja,--repito que todos esos son unos muecos al
+lado de Romero Alpuente. Cmo puso los frailes hace dos noches! A
+que no saben ustedes lo que les dijo? A que no saben...? Ni al mismo
+demonio se le ocurre.... Pues los llam.... _sepulcros blanqueados!_...
+Miren qu mollera de hombre....
+
+--No se empee usted, Calleja--refunfu el ex covachuelista con alguna
+impertinencia.
+
+--Pero venga usted ac, seor don Gil--dijo Calleja, haciendo todo lo
+posible por engrosar la voz.--Si sabr yo quin es Alcal Galiano y los
+puntillos que calzan todos ellos! A m con esas! Yo, que les calo
+todos desde que les veo, y no tengo ms que orles decir _castaas_ para
+saber de qu palo estn hechos....
+
+--Creo, seor don Gaspar, que est usted muy equivocado, y no s por qu
+se cree usted tan competente,--indic Carrascosa en tono muy grave.
+
+--Pues no he de serlo? Yo, que paso las noches oyndoles todos, no
+saber lo que son! Vamos, que algunos que se tienen por muy buenos, no
+son ms que ingenios de racin y equitacin.
+
+--Es verdad tambin que Romero Alpuente no es ningn rana--dijo otro de
+los presentes.
+
+--Cmo rana?--exclam, animndose, Calleja.--Que le sobra talento por
+los tejados!... Y usted, seor Carrascosa, quin le ha dicho que yo
+no soy competente? Quin es usted para saberlo?
+
+--Que quin soy? Y usted qu entiende de discursos?
+
+--Vamos, seor don Gil, no apure usted mi paciencia. Le digo usted que
+le tengo por un ignorante lleno de presuncin.
+
+--Respete usted, seor Calleja--exclam don Gil un poco
+conmovido;--respete usted los que por sus estudios estn en el caso
+de... Yo... yo soy graduado en cnones en la Complutense.
+
+--Cnones, ya. Eso es cosa de latn. Qu tiene que ver eso con la
+poltica? No se meta usted en esas cuestiones, que no son para cabezas
+ramplonas y de cuatro suelas.
+
+--Usted es el que no debe meterse en ellas--exclam Carrascosa sin
+poderse contener;--y el tiempo que le dejan libre las barbas de sus
+parroquianos, debe emplearlo en arreglar su casa.
+
+--Oiga usted, seor pedante complutense, canonista, teatino, lo que
+sea, vyase mondar patatas al convento de Mstoles, donde estar ms
+en su lugar que aqu.
+
+--Caballero--dijo Carrascosa, ponindose de color de un tomate y mirando
+ todos lados para pedir auxilio, porque aunque tena al barbero por lo
+que era, por un solemne gallina, no se atreva con aquel corpachn de
+ocho pies.
+
+--Y ahora que recuerdo--aadi con desdn el rapista,--no me ha pagado
+usted las sanguijuelas que llev para esa seora de la cal de la
+Gorguera, hermana del tambor mayor de la Guardia Real.
+
+--Tambin me llama usted estafador? Mejor hara el ciudadano Calleja
+en acordarse de los diez y nueve reales que le prest mi primo, el
+que tiene la pollera en la calle Mayor; reales que le ha pagado como
+mi abuela.
+
+--Vamos, que t y el pollero sois los dos del mismo estambre.
+
+--S, y acurdese de la guitarrilla que le rob Perico Sardina el da
+de la merienda en Migas Calientes.
+
+--La guitarrilla, eh? Dice usted que yo le rob una guitarrilla?
+Vamos, no me venga usted m con indirectas...--contest el barbero,
+queriendo parecer sereno.
+
+--Vngase usted aqu con pamplinas: si no le conoceremos, seor
+_Callejn angosto_.
+
+--Anda, que te quedaste con la colecta el da de San Antn. Catorce
+pesos! Pero entonces eras realista y andabas al rabo de Otolaza para
+que te hiciera limpia-polvos de alguna cocina. Entonces dabas vivas
+al Rey absoluto, y en la estudiantina del Carnaval le ofreciste un
+ramillete en el Prado. Anda, aprende conmigo, que, aunque barbero, he
+sido siempre liberal, s, seores. Liberal aunque barbero; que yo no soy
+cualquier vende-humos, sino un ciudadano honrado y liberal como
+cualquiera. Pero miren estos realistones: ahora han cambiado de
+casaca. Despus que con sus delaciones tenan las crceles atarugadas de
+gente; se agarran la Constitucin, y ya estn en campaa como toro en
+plaza, dando vivas la libertad.
+
+--Seor Calleja, usted es un insolente.
+
+--Serviln!
+
+Esta voz era el mayor de los insultos en aquella poca, Cuando se
+pronunciaba, no haba remedio: era preciso reir.
+
+Ya el arma ingeniosa, que la industria ha creado para el mejoramiento y
+cultivo de las barbas de la mitad del gnero humano se alzaba en la
+mano del iracundo barbero; ya el agudo filo resplandeca en lo alto,
+prximo caer sobre el indefenso crneo del que fu lego, abate y
+covachuelista, cuando otra mano providencial ataj el golpe tremendo
+que iba partir en dos tajadas todo un graduado en cnones de la
+Complutense. Esta mano protectora era la mano robusta de la mujer de
+Calleja, la cual, desconcertada y trmula al ver desde el rincn de su
+tienda la actitud terriblemente agresiva de su esposo, dej con rapidez
+la labor, ech en tierra al chicuelo, que en uno de sus monumentales
+pechos se alimentaba, y arreglndose lo mejor que pudo el mal
+encubierto seno, corri la puerta y libr al pobre Carrascosa de una
+muerte segura.
+
+Las tres figuras permanecieron algunos segundos formando un bello grupo.
+Calleja con el brazo alzado y el rostro encendido; su esposa, que era
+tan gigantesca como l, le sostena el brazo; el pobre Gil, mudo y
+petrificado de espanto. Doa Teresa Burguillos, que as se llamaba la
+dama, era de formas colosales y bastas; pero tena en aquellos momentos
+cierta majestad en su actitud, la cual recordada Minerva en el momento
+de detener la mano de Aquiles, pronta desnudar el terrible acero
+clsico. El Agamenn de la Covachuela ofreca un aspecto poco acadmico
+en verdad.
+
+"Ciudadano Calleja--dijo aquella seora en tono muy reposado,--no
+emplees tus armas contra ese peln, que se pudre todo podrir:
+gurdalas para los tiranos."
+
+Calleja cerr, pues, la navaja, y la guard para los tiranos.
+
+Don Gil se apart de all, llevado por algunos amigos, que quisieron
+impedir una catstrofe; y poco despus, el grupo que all se haba
+formado quedaba disuelto.
+
+La amazona cerr la puerta, y dentro continu su perorata interrumpida.
+No queremos referir las muchas cosas buenas que dijo, mientras el
+muchacho se apoderaba otra vez del pecho, que tan bruscamente haba
+perdido. Basto decir, para que se comprenda lo que vala doa Teresa
+Burguillos, que saba leer, aunque con muchas dificultades, hallndose
+expuesta entender las cosas al revs; que fuerza de mascullones
+poda enterarse de algunos discursos escritos, retenindolos en la
+memoria; que alentada por la barberil elocuencia y liberalesca conducta
+de su esposo, se haba hecho una gran poltica, y que era muy entusiasta
+de Riego y de Quiroga, aunque ms que los _hombres de sable_ le gustaban
+los _hombres de palabra_, llegando hasta decir que no conoca caballero
+ms galantemente discreto que _Paco_ (as mismo) Martnez de La Rosa. Es
+casi seguro que manifest deseos de tener delante al _brbaro Elio_ para
+clavarle sus tijeras en el corazn. Penetremos ahora en la _Fontana_.
+
+
+
+
+
+CAPTULO II
+
+
+
+#El club patritico#.
+
+
+En la _Fontana_ es preciso demarcar dos recintos, dos hemisferios: el
+correspondiente al caf, y el correspondiente la poltica. En el
+primer recinto haba unas cuantas mesas destinadas al servicio. Ms al
+fondo, y formando un ngulo, estaba el local en que se celebraban las
+sesiones. Al principio el orador se pona en pie sobre una mesa, y
+hablaba; despus el dueo del caf se vi en la necesidad de construir
+una tribuna. El gento que all concurra era tan considerable, que fu
+preciso arreglar el local, poniendo bancos _ad hoc_; despus,
+consecuencia de los altercados que este club tuvo con el _Grande
+Oriente_, se demarcaron las filiaciones polticas; los exaltados se
+encasillaron en la _Fontana_, y expulsaron los que no lo eran. Por
+ltimo, se determin que las sesiones fueran secretas, y entonces se
+traslad el club al piso principal. Los que abajo hacan el gasto
+tomando caf chocolate, sentan en los momentos agitados de la
+polmica un estruendo espantoso en las regiones superiores, de tal modo,
+que algunos, temiendo que se les viniera encima el techo con toda la
+mole patritica que sustentaba, tomaron las de Villadiego, abandonando
+la costumbre inveterada de concurrir al caf.
+
+Una de las cuestiones que ms preocupaban al dueo fu la manera de
+armonizar lo mejor posible el patriotismo y el negocio, las sesiones del
+club y las visitas de los parroquianos. Dirigi conciliadoras
+amonestaciones para que no hicieran ruido pero esto parece que fu
+interpretado como un primer conato de servilismo, y aument el ruido, y
+se fueron los parroquianos.
+
+En la poca que nuestra historia se refiere, las sesiones estaban
+todava en la planta baja. Aqullos fueron los buenos das de la
+_Fontana_. Cada bebedor de caf formaba parte del pblico.
+
+Entre los numerosos defectos de aquel local, no se contaba el de ser
+excesivamente espacioso: era, por el contrario, estrecho, irregular,
+bajo, casi subterrneo. Las gruesas vigas que sostenan el techo no
+guardaban simetra. Para formar el caf fu preciso derribar algunos
+tabiques, dejando en pie aquellas vigas; y una vez obtenido el espacio
+suficiente, se pens en decorarlo con arte.
+
+Los artistas escogidos para esto eran los ms hbiles pintores de
+muestra de la Villa. Tendieron su mirada de guila por las estrechas
+paredes, las gruesas columnas y el pesado techo del local, y unnimes
+convinieron en que lo principal era poner unos capiteles aquellas
+columnas. Improvisaron unas volutas, que parecan tener por modelo las
+morcillas extremeas, y las clavaron, pintndolas despus de amarillo.
+Se pens despus en una cenefa que hiciera el papel de friso en todo lo
+largo del saln; mas como ninguno de los artistas saba tallar
+bajo-relieves, ni se conocan las maravillas del cartn-piedra, se
+convino en que lo mejor sera comprar un listn de papel pintado en los
+almacenes de un marsells recientemente establecido en la calle de
+Majaderitos. As se hizo, y un da despus la cenefa, engrudada por los
+mozos del caf, fu puesta en su sitio. Representaba unos crneos de
+macho cabro, de cuyos cuernos pendan cintas de flores que iban
+enredarse simtricamente en varios tirsos adornados con manojos de
+frutas, formando todo un conjunto anaecrentico-fnebre de muy mal
+efecto. Las columnas fueron pintadas de blanco con rfagas de rosa y
+verde, destinadas hacer creer que eran de jaspe. En los dos testeros
+prximos la entrada, se colocaron espejos como de vara; pero no
+enterizos, sino formados por dos trozos de cristal unidos por una barra
+de hojalata. Estos espejos fueron cubiertos con un velo verde para
+impedir el uso de los derechos de domicilio que all pretendan tener
+todas las moscas de la calle. A cada lado de estos espejos se coloc un
+quinqu, sostenido por una peana anaecrentico, donde se
+apoyaba el receptculo; y ste reciba diariamente de las entraas de
+una alcuza, que detrs del mostrador haba, la substancia necesaria para
+arder macilento, humeante, triste y hediondo hasta ms de media noche,
+hora en que su luz, cansada de alumbrar, vacilaba un lado y otro como
+quien dice _no_, y se extingua, dejando que salvaran la patria
+obscuras los apstoles de la libertad.
+
+El humo de estos quinqus, el humo de los cigarros, el humo del caf
+haban causado considerable deterioro en el dorado de los espejos, en el
+amarillo de los capiteles, en los jaspes y en el friso clsico. Solo por
+tradicin se saba la figura y color de las pinturas del techo, debidas
+al pincel del peor de los discpulos de Maella.
+
+Los muebles eran muy modestos; reducanse unas mesas de palo, pintadas
+de color castao simulando caoba en la parte inferior, y embadurnadas de
+blanco para imitar mrmol en la parte superior, y medio centenar de
+banquillos de ajusticiado, cubiertos con cojines de hule, cuya crin, por
+innumerables agujeros, se sala con mucho gusto de su encierro.
+
+El mostrador era ancho, estaba colocado sobre un escaln, y en su
+fachada tena un medalln donde las iniciales del amo se entrelazaban en
+confuso jeroglfico. Detrs de este catafalco asomaba la imperturbable
+imagen del cafetero, y un lado y otro de ste, dos estantes donde se
+encerraban hasta cuatro docenas de botellas. Al travs de la mitad de
+estos cristales se vean tambin bollos, libras de chocolate y algunas
+naranjas; y decimos la mitad de los cristales, porque la otra mitad no
+exista, siendo sustituida por pedazos de papel escrito, perfectamente
+pegados con obleas encarnadas. Por encima de las botellas, por encima
+del estante, por encima de los hombros del amo, se vea saltar un gato
+enorme, que pasaba la mayor parte del da acurrucado en un rincn,
+durmiendo el sueo de la felicidad y de la hartura. Era un gato
+prudente, que jams interrumpa la discusin, ni se permita maullar ni
+derribar ninguna botella en los momentos crticos. Este gato se llamaba
+Robespierre.
+
+En el local que hemos descrito se reuna la ardiente juventud de 1820.
+De dnde haban salido aquellos jvenes? Unos salieron de las
+Constituyentes del ao 12, esfuerzo de pocos, que acab iluminando
+muchos. Otros se educaron en los seis aos de opresin posteriores la
+vuelta de Fernando. Algunos brotaron en el trastorno del ao 20, ms
+fecundo tal vez que el del 12. Qu fu de ellos? Unos vagaron
+proscriptos en tierra extranjera durante los diez aos de Calomarde;
+otros perecieron en los aciagos das que siguieron la triste victoria
+de los cien mil nietos de San Luis. Entre los que lograron vivir ms que
+el inicuo Fernando, algunos defendieron el mismo principio con igual
+entereza; otros, creyendo sustentarle, tropezaron con las exigencias de
+una generacin nueva. Encontrronse con que la generacin posterior
+avanzaba ms que ellos, y no quisieron seguirla.
+
+Al crearse el club, no tuvo ms objeto que discutir en principio las
+cuestiones polticas; pero poco poco aquel noble palenque, abierto
+para esclarecer la inteligencia del pueblo, se bastarde. Quisieron los
+fontanistas tener influencia directa en el gobierno. Pedan solemnemente
+la destitucin de un ministro, el nombramiento de una autoridad.
+Demarcaron los dos partidos _moderado y exaltado_, estableciendo una
+barrera entre ambos. Pero an descendieron ms. Como en la _Fontana_ se
+agitaban las pasiones del pueblo, el Gobierno permita sus excesos para
+amedrentar al Rey, que era su enemigo. El Rey, entre tanto, fomentaba
+secretamente el ardor de la _Fontana_, porque vea en l un peligro para
+la libertad. La tradicin nos ha enseado que Fernando corrompi
+alguno de los oradores introdujo all ciertos malvados que fraguaban
+motines y disturbios con objeto de desacreditar el sistema
+constitucional. Pero los ministros, que descubran esta astucia de
+Fernando, cerraban la _Fontana_, y entonces sta se irritaba contra el
+Gobierno y trataba de derribarlo. Fomentaba el Rey el escndalo por
+medio de agentes disfrazados; ayudaba el club los ministros; stos le
+heran; vengbase aqul, y giraban todos en un crculo de intrigas, sin
+que los crdulos patriotas que all formaban la opinin conociesen la
+oculta transcendencia de sus cuestiones.
+
+Pero oigamos Calleja que pide voz en cuello que comience la sesin.
+Dos elementos de desorden minaban la _Fontana_: la ignorancia y la
+perfidia. En el primero ocupaba un lugar de preferencia el barbero
+Calleja. Este patriota capitaneaba una turba de aplaudidores semejantes
+ l, y la tal cuadrilla alborotaba de tal modo cuando suba la
+tribuna un orador que no era de su gusto, que se pens seriamente en
+prohibirle la entrada.
+
+En la noche que nos referimos, nuestro hombre daba con sus pesadas
+manos tales palmadas, que sonaban como golpes de batn y los dems
+metan ruido dando porrazos en el suelo con los bastones. En vano pedan
+silencio y moderacin los del interior, personas entre las cuales haba
+diputados, militares de alta graduacin, oradores famosos. Los
+bullangueros no callaron hasta que subi la tribuna Alcal Galiano.
+
+Era ste un joven de estatura ms que regular, erguido, delgado, de
+cabeza grande y modales desenvueltos y francos. Tena el rostro
+bastante grosero, y la cabeza poblada de encrespados cabellos. Su boca
+era grande, y muy toscos los labios; pero en el conjunto de la fisonoma
+haba una clara expresin de noble atrevimiento, y en su mirada profunda
+la penetracin y el fuego de los ingenios de la antigua raza.
+
+Comenz hablar relatando un suceso de la sesin anterior, que haba
+dado ocasin que salieran de la _Fontana_ Garelli, Toreno y Martnez
+de la Rosa. Indic las diferencias de principios que en lo sucesivo
+haban de separar los moderados de los exaltados, y pint la situacin
+del Gobierno con exactitud y delicadeza. Pero cuando con ms robusta voz
+y elocuencia ms vigorosa haca un cuadro de las pasadas desdichas de la
+nacin, ocurri un incidente que le oblig interrumpir su discurso.
+Era que se oa en la calle fuerte ruido de voces, el cual creci
+formando gran algazara. Muchsimos se levantaron y salieron. El
+auditorio empez disminuir, y al fin disminuy de tal modo, que el
+orador no tuvo ms remedio que callarse.
+
+Cortado y colrico estaba el andaluz cuando baj de la tribuna. [Nota 1:
+El mismo Alcal Galiano refiere con mucha franqueza este suceso en sus
+anotaciones _Historia de Espaa_, por Durham.] El tumulto aumentaba
+fuera, y por fin no quedaron en el caf sino cinco seis personas.
+Estas queran satisfacer la curiosidad, y acompaadas del mismo Galiano,
+salieron tambin.
+
+En diez minutos la _Fontana_ se qued sin gente, y el rumor exterior
+pasaba, se oa cada vez ms lejano, porque andaba buen paso la oleada
+de pueblo que lo produca. Todas las seales eran de que haba comenzado
+una de aquellas asonadas tan frecuentes entonces.
+
+Era ya tarde: los quinqus haban llegado al tercer perodo de su
+reverberacin dificultosa, es decir, estaban en los instantes
+precursores de su completo aniquilamiento, y las mechas despedan humo
+ms hediondo y abundante. Uno de los mozos se haba marchado dormir;
+otro roncaba junto la puerta, y el tercero haba salido con los
+parroquianos. A lo lejos se oa un eco de voces siniestras, las voces
+del tumulto popular, que rodaba por la villa agitndola toda.
+
+El cafetero continuaba inmvil en su trpode. Dos luminosos puntos de
+claridad verdosa brillaban detrs de l. Era Robespierre que se acercaba
+ su amo, y saltando por encima de sus hombros, se pona delante para
+recibir una caricia. El hombre del caf le pas la mano afectuosamente
+por el lomo, y el animal, agradecido, alz el rabo, arque el espinazo,
+se lami los bigotes, y despus de estirarse muy la sabor, se volvi
+su rincn, donde se agazap de nuevo.
+
+Frente por frente al mostrador, y en el ms obscuro sitio del caf,
+principi destacarse una figura humana, invisible hasta entonces. Esta
+persona sala de la sombra, y avanzando lentamente hacia el mostrador,
+entraba en el foco de la escasa luz que aclaraba el recinto, siendo
+posible entonces observar las formas de aquel silencioso y extrao
+personaje.
+
+Era un hombre de edad avanzada; pero en vez de la decrepitud propia de
+sus aos, mostraba entereza, vigor y energa. Su cara era huesosa,
+irregular, sumamente abultada en la parte superior; la frente tena una
+exagerada convexidad, mientras la boca y los carrillos quedaban
+reducidos muy mezquinas proporciones. A esto contribua la falta
+absoluta de dientes, que, habiendo hecho de la boca una concavidad
+vaca, determinaba en sus labios y en sus mejillas depresiones profundas
+que hacan resaltar ms la angulosa armazn de sus quijadas. En su
+cuello, los tendones, huesos y nervios formaban como una serie de piezas
+articuladas, cuyo movimiento mecnico se observaba muy bien, pesar de
+la piel que las cubra. Los ojos eran grandes y revelaban haber sido
+hermosos. Por extrao fenmeno, mientras los cabellos haban
+emblanquecido enteramente, las cejas conservaban el color de la
+juventud, y estaban formadas de pelos muy fuertes, rgidos y erizados.
+Su nariz corva y fina debi tambin haber sido muy hermosa, aunque al
+fin por la fuerza de los aos, se haba afilado y encorvado ms, hasta
+el punto de ser enteramente igual al pico de un ave de rapia. Alrededor
+de su boca, que no era ms que una hendidura, y encima de sus quijadas,
+que no eran otra cosa que un armazn, creca un vello tenaz, los fuertes
+retoos blancos de su barba que, afeitada semanalmente en cuarenta aos,
+despuntaban rgidos y brillantes como alambres de plata. Hacan ms
+singular el aspecto de esta cara dos enormes orejas extendidas,
+colgantes y transparentes. La amplitud d estos pabellones
+cartilaginosos corresponda la extrema delicadeza timpnica del
+individuo, la cual, en vez de disminuir, pareca aumentar con la edad.
+Su mirada era como la mirada de los pjaros nocturnos, intensa, luminosa
+y ms siniestra por el contraste obscuro de sus grandes cejas, por la
+elasticidad y sutileza de sus prpados sombros, que en la obscuridad
+se dilataban mostrando dos pupilas muy claras. Estas, adems de ver
+mucho, pareca que iluminaban lo que vean. Esta mirada anunciaba la
+vitalidad de su espritu, sostenido pesar del deterioro del cuerpo, el
+cual era inclinado hacia adelante, delgado y de poca talla. Sus manos
+eran muy flacas, pudindose contar en ellas las venas y los nervios; los
+dedos parecan, por lo angulosos y puntiagudos, garras de pjaro rapaz.
+
+La piel de la frente era amarilla y arrugada como las hojas de un
+incunable; y mientras hablaba, esta piel se mova rpidamente y se
+replegaba sobre las cejas formando una serie de crculos concntricos
+alrededor de los ojos, que remataban en semejanza con un lechuzo. Vesta
+de negro, y en la cabeza llevaba una gorrilla de terciopelo.
+
+Cuando este hombre estuvo cerca del mostrador, levantse el cafetero con
+recelo, se fu la puerta de la calle y escuch atentamente algn
+tiempo; volvi, se asom un ventanillo que daba al patio, y despus
+repiti la misma operacin en una puerta que daba la escalera. De los
+tres mozos del caf, uno solo estaba all, roncando sobre un banco: el
+amo le despert y le despidi. Atrancada bien la puerta, volvi aquel
+su trpode, y establecindose en ella, mir al del gorro, como si
+esperara de l una gran cosa.
+
+Buena la han armado!--dijo en voz alta, seguro de no ser escuchado por
+voces extraas--Otro alboroto esta noche! Y dicen que la Guardia Real
+prepara un gran tumulto. Usted, D. Elas, debe saberlo.
+
+--Deje usted andar, amigo; deje usted andar, que ya llegarn,--dijo el
+flaco con voz sonora y profunda.
+
+Y metiendo la mano en el bolsillo, sac un pequeo envoltorio que, por
+el sonido que produjo al ser puesto sobre la mesa, indicaba contener
+dinero. El cafetero mir con singular expresin de cario el envoltorio,
+mientras el viejo lo desenvolvi con mucha cachaza, y sacando unas onzas
+que dentro haba, comenz contar.
+
+Al ruido de las monedas, Robespierre abri los ojos; y viendo que no era
+cosa que le interesaba, los volvi cerrar, quedndose otra vez
+dormido. El viejo cont diez medias onzas, y se las di al del caf.
+
+--Vamos, seor D. Elas--dijo ste descontento.--Qu hago yo con
+cinco onzas?
+
+--Por cinco onzas se vende la diosa misma de la libertad,--replic Elas
+sin mirar al cafetero.
+
+--Quite usted all: aqu hay patriotas que no dirn "viva el Rey" por
+todo el oro del mundo.
+
+--Si: es mucha entereza la de esos seores--exclam Elas con un acento
+de irona que deba de ser el acento habitual de su palabra.
+
+--Vaya usted ofrecer dinero Alcal Galiano y Moreno Guerra....
+
+--Esos alborotan all, en las Cortes; de esos no se trata. Tratamos de
+los que alborotan aqu.
+
+--Pues le aseguro usted, seor don Elas de mi alma, que con lo que me
+ha dado, no tengo ni para la correa del zapato del orador ms malo de
+este club.
+
+--Le digo usted que basta con eso. El seor no est para gastos.
+
+--Y que tacao se vuelve el Absoluto! Mala landre le mate, si con estas
+miserias logra derribar la Constitucin.
+
+--Deje usted andar, que ya se arreglar esto--contest el viejo dando un
+suspiro. Y al darlo cerr la boca de tal modo, que pareca que la
+mandbula inferior se le quedaba incrustada dentro de la superior.
+
+--Pero, don Elas de mis pecados, qu quiere usted que haga yo con
+cinco onzas...? Qu le pareci aquel sargentn que habl anoche? Dicen
+que es un bruto; pero lo cierto es que hace ruido y nos sirve bien, pues
+me cuesta un ojo de la cara cada prrafo de aqullos que sublevan la
+multitud y ponen al pueblo encendido... Y hay otros tan reacios, don
+Elas...! Anteanoche subi la tribuna uno que suele venir ah con el
+barbero Calleja: qu voz de becerro tena! Empez hablar de la
+Convencin, y dijo que era preciso cortar las cabezas de adormidera. Le
+aplaudieron mucho, y yo confieso que fu una gran cosa, aunque, decir
+verdad, no le entend ms que si hubiera hablado en judo. Cuando acab
+la sesin, quise picarle para que hablara segunda vez; pero no s si
+cal mis intenciones; lo cierto es que dijo que me iba cortar el
+pescuezo, aadiendo que no me descuidara. Qu susto me llev! Y esto
+se me paga tan mal! Aquel discurso que pronunci anoche ltima hora el
+estudiantillo valenciano, me cost dos raciones de carne estofada y dos
+botellas de vino Ay! Si llegaran saber estos manejos Alcal Galiano y
+Flrez Estrada ... le digo usted que me voy rer de gusto.
+
+--Esas son las cabezas de adormidera que es preciso cortar--exclam el
+viejo, guiando el ojo y haciendo con la mano derecha, movida
+horizontalmente, la seal de quien corta alguna cosa.
+
+--Pues fuera una lstima, porque son buenos chicos. Yo, francamente se
+lo digo usted, aunque soy en lo ntimo de mi corazn partidario
+amantsimo de mi Rey absoluto, cuando oigo esos muchachos, y
+especialmente cuando veo Alcal Galiano subir la tribuna, y empieza
+ echar flores por aquella boca, y despus culebras, me da un
+escarabajeo tan grande, que me baila el corazn y me dan ganas de
+abrazarle.
+
+--Djalos que griten: eso precisamente es lo que se busca. Mira el motn
+de esta noche: ellos se les debe. Con muchos as, pronto estallar la
+cuerda. Eso es lo que quiere el Rey. Oh! Ya vers qu pronto se
+despedazarn unos otros.
+
+--Pero qu hago yo con cinco onzas?--volvi decir el dueo del caf.
+
+--Ya lo he dicho El Rey no est para despilfarros, y para levantar de
+cascos est gente no es preciso mucho dinero.
+
+--Que no? Pregnteselo usted aquel lego exclaustrado que escribe _El
+Azote_; ya me tiene comidas tres onzas de las que usted me trajo la
+semana pasada. Pues y aquel oficialito que pronunci hace das aquel
+fuerte discurso en que dijo: _Calendas Cartagos_...?
+
+--_Delenda est Carthago_, querr usted decir.
+
+--Eso es: _dilenda calenda_, lo mismo da--dijo el del caf.--Pues ese
+oficialito tiene unas tragaderas! Me comi dos empanadas de conejo como
+dos ruedas de molino. Y sobre todo, con decirle usted que para
+conseguir que Andresillo Corcho saliera por esas calles gritando, como
+usted vi muy bien el domingo, tuve que pagarle todas sus deudas, que
+eran ocho meses al casero, y qu s yo cuntos piquillos sueltos los
+amigos... Y luego no gana uno para sustos, don Elas. Vuelvo repetirle
+ usted que si los liberales de copete descubren estas socalias, no me
+dejarn un hueso en su lugar.
+
+--Mucha cautela, ten mucha cautela: nada de papeles escritos, no me
+dirijas cartas, no fes al papel ni una idea sobre este punto,--le dijo
+Elas con severidad.
+
+--Y dgame usted--continu el del caf, bajando la voz como si
+temiera ser odo por Robespierre;--dgame usted, cundo se alza la
+Guardia Real?
+
+--No s--dijo Elas, encogindose de hombros.
+
+--Dicen que la _Santa Alianza_ ha escrito al Rey.
+
+Elas deba ser hombre prudentsimo, porque contest "no s" secas
+como la primera pregunta.
+
+Entonces se oy otra vez, aunque muy lejano, el mismo ruido de voces,
+que hizo salir del club toda la concurrencia.
+
+"Creo que piensan allanar la casa de Toreno.
+
+--Bien: me alegro--dijo el viejo con siniestra satisfaccin.--Veo que
+empiezan devorarse unos otros. No poda suceder otra cosa. Oh! Yo
+entiendo esta canalla. Y qu haba de suceder? Espaa podr estar
+mucho tiempo en manos de una gavilla de pensadores desesperados? Si esto
+durara, yo dudara de la Providencia, que arregla las naciones como da
+aliento los individuos, Espaa est sin Rey, que es estar sin gloria,
+sin vida y sin honor. Haba, por ventura, Constitucin cuando Espaa
+fu el primer pas del mundo? Eso de hacer el pueblo las leyes es lo ms
+monstruoso que cabe. Cundo se ha visto que el que ha de ser mandado
+haga las leyes? Sera justo que nuestros criados nos mandaran? Aqu no
+hay Rey ni Dios esto se acabar; yo te jure que se acabar."
+
+Al decir esto, el viejo abra los ojos y apretaba los puos con furor.
+El del caf no pudo resistir al encanto de tanta elocuencia, levantse
+de su trpode y le abraz. Al alargar sus manos con entusiasmo, una
+botella cay y fu rodando hasta dar un golpe Robespierre, el cual,
+despertando sbitamente, di un atroz maullido y fu buscar regiones
+ms tranquilas en lo alto del armario de los bizcochos.
+
+Elas sac de su bolsillo una pequea faja negra, que le serva de
+tapabocas, se la envolvi al cuello y se dispuso salir. El cafetero,
+con su oficiosidad acostumbrada en presencia de aquel personaje, se
+dirigi abrirle la puerta. Ya principiaba despuntar el da. El viejo
+realista sali sin saludar su amigo y tom la direccin de su casa.
+
+
+
+
+
+CAPTULO III
+
+
+
+#Un lance patritico y sus consecuencias#.
+
+
+Don Elas cruzaba la Carrera de San Jernimo, cuando vi que hacia l
+venan unos cuantos hombres que rean y gritaban dando vivas la
+Constitucin y Riego. Trat de evitar el encuentro, y tom la otra
+acera; pero ellos pasaron tambin, y uno le detuvo.
+
+Eran cinco individuos, y de ellos tres, por lo menos, estaban
+completamente embriagados. Nuestro ya conocido Calleja les mandaba.
+Componase la cuadrilla de un chaln del barrio de Gilimn y un matutero
+del Salitre, un caballero particular conocido en Madrid por sus trampas
+y gran prestigio en la plazuela de la Cebada, y finalmente, un mocetn
+alto, flaco y negro, que tena fama de guerrillero, y del cual se
+contaban maravillas en las campaas de 1809 y despus en los sucesos del
+20. El sello de sus hazaas marcaba siniestramente su rostro en un
+chirlo, que le coga desde la frente hasta el carrillo, cegndole un ojo
+y abollndole media nariz.
+
+Los cinco detuvieran al anciano.
+
+"Mtale, mtale!--dijo con aguardentosa voz el matutero, pinchando con
+la varita que llevaba en la mano el pecho de Elas.
+
+--No, djale, Perico. De qu vale espachurrar este bicho?
+
+--Si es Coletilla--exclam l del chirlo reconocindole.--Coletilla,
+el amigo de Vinuesa, el que anda por los clubs para contarle al Rey
+lo que pasa.
+
+--Que cante el _Trgula!_--dijo el chaln, que estaba envuelto desde el
+pescuezo la rabadilla en un ceidor encarnado, por entre cuyo pliegues
+asomaba el puo de uno de aquellos clebres alfileres de Albacete que
+tanto dan que hacer la justicia.
+
+--Tres Pesetas, coge por ese brazo al seorito."
+
+Tres Pesetas puso su mano sobre el gorro de Elas y se lo tir al suelo,
+dejando al aire la pelada calva del anciano. Carcajada sonora acogi
+este movimiento.
+
+"Miren que orejazas de mochuelo!--aadi el guerrillero, tirndole de
+la derecha hasta inclinarle la cabeza sobre el hombro.
+
+--_Pos_ no tiene mala cabeza _ pelailla pa_ jugar los trucos--dijo el
+matutero, dndole un papirotazo en mitad del crneo."
+
+El realista estaba lvido de clera: apretaba los puos en convulsin
+nerviosa, y en sus ojos brillaron lgrimas de despecho. En esto Calleja,
+que pareca tener gran autoridad entre aquella gente, se agarr al brazo
+de Elas, y exclam, riendo con la desenfrenada hilaridad de la
+embriaguez:
+
+"Ven, bravucn, ven con nosotros. Ciudadanos--prosigui, volvindose
+los otros:--ste es el gran Coletilla, el mismo Coletilla. Seremos
+amigos. Nos va presentar al Rey constitucional para que nos haga...."
+
+--_Menistros_!--grit el matutero enarbolando su vara.
+
+--Ciudadanos, viva el Rey absoluto, viva Coletilla!
+
+--Vamos _jaserle_ comunero de la gran _comuni_--dijo el
+matutero.--Primera prueba. Que salte!
+
+--Que salte!
+
+--Que salte!
+
+Y uno de ellos tom de la mano Elas como para hacerle saltar,
+mientras otro, empujndole con violencia, le hizo caer al suelo.
+
+"_Zegunda_ prueba--chill Tres Pesetas:--toma esta espada, pincha uno
+de nosotros."
+
+Y sacando un sable le di de plano tan fuerte golpe, que le oblig
+caer en opuesto sentido.
+
+"D 'viva la constitucin!'
+
+--Pues no lo ha _ ezir?_ Y si no, yo tengo aqu unas
+_explicaeras_...--vocifer el matutero, sacando su navaja.
+
+--Este tunante fu el que delat al cojo de Mlaga--dijo el caballero
+particular.
+
+--Y el amigo de Vinuesa.
+
+--Seores, ste no es ms que Coletilla, el gran Coletilla--afirm
+Calleja con mucha gravedad."
+
+La ferocidad se pintaba en los ojos del matutero y del chaln. El de la
+cicatriz cogi por el cuello Elas, y con su mano vigorosa le apret
+contra el suelo.
+
+"Sultalo, Chaleco; djalo tendido."
+
+Es de advertir que el matutero era conocido entre los de su calaa por
+el extravagante nombre de Chaleco.
+
+"Djamelo mi--exclam el chaln.--_Trncalo por el piscuezo; quo_ ver
+lo que tienen esos realistas dentro del buche."
+
+Muy mal parado estaba el infeliz Elas; y ya se encomendaba Dios con
+toda su alma, cuando la inesperada llegada de un nuevo personaje puso
+tregua la clera de sus enemigos, salvndole de una muerte segura.
+
+Era un militar alto, joven, bien parecido y persona de noble casa sin
+duda, porque, pesar de su juventud, llevaba charreteras de una alta
+graduacin. Traa largo capote azul, y uno de aquellos antiguos y
+pesados sables, capaces de cercenar de un tajo la cabeza de cualquier
+enemigo. Al verle que se interpona en defensa del anciano, los otros se
+apartaron con cierto respeto, y ninguno se atrevi insistir.
+
+"Vamos, seores, dejen ustedes en paz ese pobre viejo, que no les hace
+ningn dao--dijo el militar.
+
+--Si es Coletilla, el mismo Coletilla.
+
+--Pero sois cinco contra l, y l es un pobre seor indefenso.
+
+--Eso mismo deca yo--exclam Calleja, con la misma risa de borracho.
+
+--_Poz_ que diga 'viva el Rey constitucional!'
+
+--Lo dir cuando se vea libre de vosotros. Yo respondo de que es un buen
+liberal y hombre de bien.
+
+--Si es un serviln!--exclam Chaleco.
+
+Y qu queris hacer con l?--pregunt el militar.
+
+--Poca cosa--dijo Tres Pesetas, que era el ms atrevido.--No ms que
+abrirle un tragaluz en la barriga _pa_ que salgan misa las _asaras_.
+
+--Vamos, marchaos vuestras casas--dijo el militar con mucha
+entereza:--yo le defiendo.
+
+--Usa?
+
+--S, yo. Marchaos, yo respondo de l.
+
+--Pues sino _ize_ viva la...!
+
+--D 'viva la Constitucin!'--exclamaron todos la vez, menos Calleja,
+que se estaba riendo como un idiota.
+
+--Vamos--manifest el militar, dirigindose Elas: dgalo usted, es
+cosa que cuesta poco, y adems hoy debe decirlo todo buen espaol.
+
+--Que lo diga!
+
+--Que lo _iga_ pronto!"
+
+El militar persista en que dijera aquellas palabras, como un medio de
+verse libre; pero Elas continuaba en silencio.
+
+"Vamos padrito, pronto--dijo el matutero.
+
+--No!--exclam Elas con profunda voz y trmulo de indignacin."
+
+Entonces Tres Pesetas alz la vara sobre el viejo; los dems se
+dispusieron acometerle, y fu preciso que el militar empleara todas
+sus fuerzas y todo su prestigio para impedir un mal desenlace.
+
+"Diga usted viva la Constitucin!"
+
+--No!--repiti Elas. Y como si recibiera inspiracin del cielo, en un
+arrebato de supremo valor exclam:
+
+"Muera!"
+
+Los cuatro desalmados rugieron con ira; pero el militar pareca resuelto
+ defender Elas hasta el ltimo trance.
+
+"Apartaos--dijo.--Este hombre est loco. No conocis que est loco?
+
+--Que retire esas palabras--dijo riendo siempre Calleja, que aun en la
+embriaguez blasonaba de usar con propiedad las formulas parlamentarias.
+
+--Qu _rtire_ ni _ritire_?
+
+--Si, est loco--dijo Chaleco;--y si no est loco, est bo ... bo
+... borracho.
+
+--Eso es ... eso ... borracho!--grit Calleja, que al fin haba
+necesitado apoyarse en la pared para no caer en tierra."
+
+Algunos vecinos se haban asomado; algunos transentes trabaron
+conversacin con el venerable Tres Pesetas, y ya sea que un ebrio se
+distrae fcilmente, ya que les impusiera temor la actitud firme del
+militar, lo cierto es que los cuatro amigos de Calleja dejaron en paz
+Elas, el cual, ayudado de su protector, se levant como pudo y se puso
+el gorro que casi haba perdido la forma bajo los pies del matutero. El
+militar, al detener con un vigoroso esfuerzo el movimiento agresivo de
+Chaleco contra Elas, se roz la mano izquierda con la extremidad
+puntiaguda de la empuadura de la navaja que el mozo llevaba en la faja.
+Esta rozadura le levant un poco la piel y le hizo derramar alguna
+sangre. El militar se envolvi la mano en un pauelo, y con la derecha
+tom el brazo del viejo. Este se hallaba magullado, roto y en un estado
+de desfallecimiento tal, que no poda andar sino pasos cortos y
+vacilando cada momento.
+
+El militar le sostuvo con fuerza, y andando con l muy lentamente, le
+pregunt dnde estaba su casa para llevarle ella. Elas, sin
+contestarle, le encamin hacindole seas por la calle de Alcal,
+dirigindose la del Barquillo para tomar al fin la de Vlgame Dios,
+donde aquel buen hombre viva.
+
+El joven militar era sin duda poco amante del silencio, y de carcter
+alegre y comunicativo, porque por el camino comenz hablar con
+singular volubilidad, pareciendo que el obstinado mutismo del viejo
+estimulaba ms su prolija locuacidad.
+
+No podemos transcribir los trminos precisos en que habl ste, que
+desde ahora es nuestro amigo, y nos acompaar en todo el trnsito de
+esta dilatada historia; pero conociendo su carcter como lo
+conocemos, es seguro que no ser aventurado poner en boca suya stas
+ parecidas palabras:
+
+"Hay que deplorar, amigo mo, en esta imperfecta vida humana, que las
+cosas mejores y ms bellas tienen siempre un lado malo; fatal obscuridad
+que proyecta en breve parte de su esfera lo ms resplandeciente y
+luminoso. Las instituciones ms justas y buenas, ideadas por el hombre
+para producir efectos de bien comn, ofrecen en los primeros tiempos de
+prctica extraos resultados, que hacen dudar los de poca fe de la
+bondad y justicia de ellas. Los hombres mismos que fabrican un objeto de
+sutil mecanismo, vacilan en los primeros momentos del uso, y no aciertan
+ regular su comps y reposado movimiento. La libertad poltica,
+aplicacin al gobierno del ms bello de los atributos del hombre, es el
+ideal de los Estados. Pero qu penosos son los primeros das de
+prctica! Como nos aturde y desespera el primer ensayo de esta mquina!
+
+"El mayor inconveniente es la impaciencia. Hay que tener perseverancia y
+fe, esperar que la libertad d sus frutos y no condenarla desde el
+primer da. No sera loco el que plantando un rbol le arrancara
+desesperado al ver que no echaba races, creca y daba flores y frutos
+al primer da?"
+
+Es probable que el militar no empleara estos mismos trminos; pero es
+seguro que las ideas eran las mismas. Lo cierto es que al concluir
+esper ver si su peroracin produca algn efecto en el viejo; pero
+ste sumamente abstrado, daba muestras de no atender sus palabras y
+de hacer en su interior otras consideraciones no menos transcendentales
+y profundas.
+
+"Es de deplorar--continu el militar reforzando su elocuencia con un
+poco de mmica,--es de deplorar que los primeros derechos concedidos por
+la libertad sean mal empleados por algunos hombres. El hbito de la
+libertad es uno de los ms difciles de adquirir y tenemos que sufrir
+los desaciertos de los que por su natural rudeza tardan ms en adquirir
+este hbito. Pero no desconfiemos por eso, amigo. Usted, que es sin duda
+buen liberal, y yo, que lo soy muy mucho, sabremos esperar. No
+maldigamos al sol porque en los primeros momentos de la maana produce
+molestia en nuestros ojos, cuando salen bruscamente de la obscuridad y
+del sueo."
+
+Parse por segunda vez el joven para tomar aliento y ver si la fisonoma
+del anciano daba seales de aprobacin; pero no observ en aquel rostro
+singular otra cosa que abstraccin y melancola.
+
+"Esos que le han detenido usted--continu el militar,--no son
+liberales. O son agentes ocultos del absolutismo, ignorantes soeces
+sin razn ni conciencia. O libertinos sin instruccin, alborotadores
+asalariados. Ser preciso quitarles la libertad y no devolvrsela hasta
+que reciban educacin castigo? Entonces, habr libertad para unos, y
+para otros no? Ha de haberla para todos, quitrsela todos. Y es
+justo renunciar los beneficios de un sistema por el mal uso que
+algunos pocos hacen de l? No: ms vale que tengan libertad ciento que
+no la comprenden, que la pierda uno solo que conoce su valor. Los males
+que con ella pudieron ocasionar los ignorantes son inferiores al inmenso
+bien que un solo hombre ilustrado puede hacer con ella. No privemos de
+la libertad un discreto por quitrsela cien imprudentes."
+
+El joven se par por tercera vez por dos razones: primera, porque no
+tena ms que decir (insistimos en que no emple las mismas palabras); y
+segunda, porque el viejo, al llegar su calle, se detuvo en una puerta,
+y dijo: "Aqu." El viejo haba concluido, y el militar iba dejar su
+nuevo amigo; pero not que estaba ste cada vez ms desfallecido y
+corra peligro de no poder subir si le abandonaba. El locuaz y discreto
+joven entr, pues, en la casa sosteniendo al realista, que apenas poda
+dar un paso.
+
+La mansin de Elas se ostentaba en la mitad de la calle de Vlgame
+Dios, donde haca veces de palacio. Colocada entre dos casas _ la
+malicia_, apareca all con proporciones gigantescas, sin que por eso
+tuviera ms que dos pisos altos, de los cuales el superior gozaba la
+singular preeminencia de ser habitado por nuestro hroe.
+
+La fachada era mezquina, fea. El cuarto bajo serva de oficina las
+ruidosas ocupaciones de un machacador de hierro, que surta de sartenes,
+asadores y herraduras todo el barrio del Barquillo. Los balcones del
+principal eran fiel remedo de los jardines colgantes de Babilonia,
+porque haba en ellos muchos tiestos con flores, muchas matas que
+estaban en camino de ser rboles, juntamente con tres jaulas de
+codornices y dos reclamos, que por la noche daban armona toda la
+calle. En medio de esta selva y de estos gorjeos se vea una muestra de
+_Prestamista sobre alhajas_.
+
+El portal era angosto y muy largo. Para llegar la escalera, que estaba
+en lo profundo, se corran mil peligros causa de las sinuosidades del
+terreno, en el cual los hoyos, llenos de inmundicia, alternaban con
+puntiagudos guijarros, alzados media cuarta. La escalera era angosta, y
+sus paredes, blanqueadas en tiempo de Felipe V, cuando menos, se
+hallaban en el presente siglo cubiertas de una venerable rapa de mugre,
+excepto en la faja zona por donde rozaban los codos de los que suban,
+la cual tena singular pulimento. En uno de los tramos haba, no un
+candil, sino el sitio de un candil manifestado en una gran chorrera de
+aceite hacia abajo, una gran chorrera de humo hacia arriba, y en la
+convergencia de ambas manchas un clavo ennegrecido.
+
+Llegaron al segundo, y el militar llam. Sin duda, alguna persona
+esperaba con impaciencia, porque la puerta se abri al momento. Abrila
+una joven como de diez y ocho aos de edad, que al ver el aspecto
+abatido del viejo, y sobre todo al ver que un desconocido le
+acompaaba, cosa sin duda muy rara en l, dej escapar una exclamacin
+de temor y sorpresa.
+
+"Qu hay? Qu le ha pasado usted?" dijo cerrando la puerta, despus
+que los dos estaban en el pasillo.
+
+E inmediatamente march delante y abri la puerta de una sala, donde
+entraron los tres. El anciano no habl palabra, y se dej raer en un
+silln con muestras de dolor.
+
+"Pero est usted herido? A ver? Nada--dijo la joven examinando con
+mucha solicitud Elas y tomndole la mano.
+
+No ha sido nada--dijo el militar, que se haba descubierto
+respetuosamente,--no ha sido nada: pasaba hace un momento por la calle,
+y cinco hombres soeces que le encontraron quisieron que cantara no s
+qu cosa, y el seor, que no estaba para cantos, se neg."
+
+La joven mir al militar con expresin de estupor. Pareca no comprender
+nada de lo que ste haba dicho.
+
+"Eran unos borrachos que quisieron hacerle dao; pero pas yo
+felizmente... No se asuste usted: no tiene nada."
+
+Elas pareci un poco repuesto; apart con despego la joven, y su
+semblante principi serenarse.
+
+"Ay! qu miedo he tenido esta noche--dijo la joven.--Esperndole hora
+tras hora y sin parecer.... Luego esos alborotos en la calle.... A media
+noche pasaron por ah unos hombres gritando. Pascuala y yo nos
+escondimos all dentro, y nos sentamos en un rincn temblando de miedo.
+Cmo gritaban! Despus sentimos muchos golpes ... decan que iban
+matar uno. Nosotras nos pusimos llorar: Pascuala se desmay; pero yo
+procur animarme, y juntas empezamos rezar de rodillas delante de la
+Virgen que est all dentro. Despus se fu alejando el ruido; sentimos
+unos quejidos en la calle. Ay! no lo quiero recordar. Todava no se me
+ha quitado el susto."
+
+El militar oy con inters estas palabras; pero sin dejar de oirlas
+dirigi su atencin reconocer el sitio en que se hallaba y examinar
+el aspecto de la amable persona que en l viva.
+
+La casa era modesta; pero la sencillez y el aseo revelaban en ella un
+bienestar pacfico.
+
+La joven llam su atencin ms que la casa. Clara (que as se llamaba,)
+representaba ms de diez y ocho aos y menos de veintids. Sin embargo,
+estamos seguros de que no tena ms que diez y siete. Su estatura era
+ms bien alta que baja, y su talle, su busto, su cuerpo todo tenan las
+formas gallardas y las bellas proporciones que han sido siempre
+patrimonio de las hijas de las dos Castillas. El color de su rostro,
+propiamente castellano tambin, era muy plido, no con esa palidez
+intensa y calenturienta de las andaluzas sino con la marmrea y fresca
+blancura de las hijas de Alcal, Segovia y Madrid. En los ojos negros y
+grandes haba puesto todos sus signos de expresin la tristeza. Su nariz
+era delgada y correcta, aunque demasiado pequea; su frente pequea
+tambin, pero de un corte muy bello; su boca muy hermosa y embellecida
+ms por la graciosa forma de la barba y la garganta, cuya voluptuosidad
+y redondez contribua hacer de su semblante uno de los ms
+encantadores palmos de cara que se haba ofrecido las miradas del
+militar desconocido, el cual (digmoslo de paso) era hombre corrido en
+asuntos femeninos.
+
+El peinado de Clara poda rigurosamente ser tachado de provinciano,
+porque se alzaba en un moo de tres tramos sobre la corona. Este modo de
+peinarse era ya desusado en la corte; pero la belleza suele generalmente
+triunfar de la moda, y Clara estaba muy bien con su trenza piramidal. El
+traje era de los que usaba entonces la clase no acomodada, pero tampoco
+pobre, es decir, un guardapis de tela clara con pintas de flores,
+mangas estrechas hasta el puo, talle un poco alto y el corte del cuello
+cuadrado y adornado de mltiples encajes.
+
+La investigacin del militar dur mucho menos de lo que hemos empleado
+en describir la figura. Durante algunos segundos estuvieron los tres
+personajes inmviles el uno frente al otro sin decir palabra, hasta que
+el viejo, como continuando una peroracin interior, exclam con un
+repentino acceso de ira y lanzando de sus ojos rpidamente iluminados
+una mirada feroz.
+
+"Infames, perros! Quisiera tener en mi mano un arma terrible que en un
+momento acabara con todos esos miserables. Ah! Pero ellos no tienen la
+culpa. Tienen la culpa los otros, los sabios, los declamadores, los que
+les educan, esos malvados charlatanes que profanan el don de la palabra
+en los infames concilibulos de las Cortes. Tienen la culpa los
+revolucionarios, rebeldes su Rey, blasfemos de su Dios, escarnio del
+linaje humano. Oh, Dios de justicia! No ver yo el da de la
+venganza?"
+
+El militar estaba atnito y algo corrido. Parecale que aquello era una
+rplica indirecta su expresiva disertacin del camino; y aunque se le
+ocurri contestarla, vi en el rostro de Elas una expresin de
+contumacia y ferocidad que le intimid. Su atencin estaba en parte
+reconcentrada en la compaera del realista. Clara miraba al viejo con la
+indiferencia propia de la costumbre, y al mismo tiempo miraba su
+protector como si se avergonzara de la extraeza que le causaban las
+palabras del viejo.
+
+El militar, poco cuidadoso al fin de las imprecaciones del realista,
+comenz sentir inters hacia aquella pobrecilla, que, sin saber por
+qu, le inspir mucha lstima desde el principio.
+
+Pero lleg un momento en que el joven sinti su situacin embarazosa.
+Elas continuaba en voz baja su soliloquio sin cuidarse de l; era
+preciso marcharse; y eso de marcharse sin satisfacer un poco la
+curiosidad y hablar otro poco con la joven, no le gustaba. Mir Elas
+con insistencia y se acerc l; pero ste no daba muestras de fijar en
+el otro la atencin, ni tena gratitud, ni afecto, ni cortesa, ni era,
+al parecer, cortado por el comn patrn de los dems hombres. Al fin,
+vindole tan abstrado, resolvi tomar pretexto de la proteccin que le
+haba dispensado para hacer hablar la muchacha.
+
+--No tema usted nada--le dijo en voz baja, apartndose hacia la
+ventana.--No ha recibido golpe ninguno. Est aterrado por lo sorpresa y
+la ira; pero se calmar.
+
+--S, se calmar ... un poco.
+
+--Y se pondr contento.
+
+--Contento, no.
+
+--Cuidado: por usted no estar triste.
+
+Esto, que poda pasar por una galantera, no hizo efecto ninguno en
+Clara. Volvise para mirar Elas, que continuaba en la misma postura,
+gesticulando solas. De tiempo en tiempo profera sus adjetivos
+predilectos "Malvados, perros!"
+
+El militar arriesg entonces la pregunta, y bajando ms la voz, y
+apartndose hasta llegar al hueco de la ventana, dijo:
+
+"Tal vez ser indiscrecin la pregunta que voy hacerle usted;
+pero me disculpa el gran inters que por ese caballero me he tomado,
+y el deseo de servirle bien en lo que pueda. Este seor est en su
+cabal juicio?"
+
+Clara mir al militar con expresin de gran asombro; y como si la
+pregunta fuera una revelacin, contest:
+
+--"Loco?..." Y despus de una pausa, aadi encogindose de
+hombros: "No s."
+
+La curiosidad del militar creci.
+
+--No lo tome usted agravio; pero su conducta, sus palabras en aquella
+pendencia, lo sombro de su aspecto, lo que ahora acaba de decir, me
+hacen creer que padece una enajenacin.
+
+Clara miraba al joven con expresin que tena algo de afirmativa.
+
+--Yo no s--dijo al fin.--El pobrecito padece mucho. Yo tambin padezco
+de verle. No est nunca alegre: veces creo que se me va morir en un
+arrebato de ira. Pasa las noches leyendo libros, escribiendo cartas, y
+veces habla consigo mismo como ahora. A Pascuala y m nos da mucho
+miedo: la sentimos levantarse y pasear precipitadamente, dando vueltas
+en este cuarto. De da sale temprano, y est fuera toda la noche.
+
+El militar sinti aumentarse la compasin que Clara le inspir desde el
+principio, porque le pareca que aquella infeliz era una mrtir, que
+sufra resignada los atropellos de un loco.
+
+--Pero usted--dijo con el mayor inters, no es vctima de sus
+bruscos ademanes? No la maltrata usted? Entonces sera cosa de
+declararle rematado.
+
+--A m? No--dijo Clara;--no me ha maltratado nunca.
+
+Parecer extrao que Clara, sin conocer al militar, le hiciera
+declaraciones que parecen de ntima confianza; pero esto, que en
+circunstancias ordinarias sera raro, en este caso no lo era. Clara
+haba vivido siempre en compaa de aquel viejo: era hurfana, no tena
+parientes ni amigas, no sala nunca, no se comunicaba con nadie, se
+consuma en el desierto de aquella casa, sin otra cosa que algunos
+recuerdos y algunas esperanzas que luego conoceremos. Su carcter era
+extremadamente sencillo: un incidente imprevisto le pona delante un
+hombre corts y generoso que para satisfacer su curiosidad empleaba
+hbiles recursos de conversacin, y ella le dijo lo que quera saber; se
+lo dijo obedeciendo una poderosa necesidad de desahogo, hija de su
+aislamiento y melancola.
+
+El curioso no se atreva continuar investigando: ya iba despedirle
+mal de su grado, cuando Clara vi que tena una mano ensangrentada, y
+exclam sobrecogida:
+
+--Est usted herido!
+
+--No es nada: un rasguo.
+
+--Pero sale mucha sangre. Jess! tiene usted la mano destrozada.
+
+--Oh! no es nada.... Con un poco de agua....
+
+--Voy al momento.
+
+Clara se march muy prisa y volvi poco rato, entrando en la
+habitacin inmediata: traa una jofaina, que puso sobre la mesa, y llam
+al militar, que no tard en acercarse.
+
+--Y tiene familia?--dijo ste tocando el agua con la mano para ver si
+estaba muy fra.
+
+--Familia?--contest Clara con su naturalidad acostumbrada.--No: me
+quera mucho. Yo deseo tanto que se le quiten de la cabeza esas
+manas.... Antes era muy bueno para m, y estaba muy alegre.... Yo era
+muy nia entonces.
+
+--Antes era muy bueno. Y ahora no lo es?
+
+--S; pero ahora.... Como tiene tantas cosas en qu pensar....
+
+--Y desde cuando ha variado?
+
+--Hace mucho tiempo, cuando hubo muchos alborotos y dijeron que iban
+matar ... al Rey?... no s quin. Pero antes de eso, ya estaba casi
+siempre alterado. Cuando yo era muy nia ... No ... entonces salamos
+los domingos paseo, y me llevaba Chamartn y comamos en el campo
+con Pascuala.
+
+--Y ahora no sale usted nunca de aqu?
+
+--Nunca--dijo Clara, como si aquella soledad en que viva fuera la cosa
+ms natural del mundo.
+
+El militar se interesaba cada vez ms por la persona que tan
+repentinamente haba conocido. Cada vez sospechaba ms que aquella
+infeliz era vctima de las brutalidades del fantico. Desde el sitio en
+que se hallaba, vea al viejo sentado en un silln y entregado su mudo
+frenes. Mirando despus Clara, cuya gracia sencilla y melanclica
+franqueza formaban contraste con el terrible realista, se aument su
+confusin, su curiosidad y sus temores.
+
+--Y usted no sale para distraerse, para ver y reponerse de estar aqu
+encerrada tanto tiempo?--le dijo casi conmovido.
+
+--Yo?... para qu salgo? Me pongo triste cuando salgo. No veo la calle
+sino cuando voy las Gngoras los domingos muy temprano; pero al verme
+fuera, me parece que estoy ms sola que aqu.
+
+--Y l no tiene empeo en que usted se divierta, en que pase
+agradablemente la vida?--dijo el militar casi asustado de su curiosidad
+y mirando de soslayo Elas para ver si atenda su conversacin.
+
+--El? Pero yo no quiero divertirme ... porque ... qu voy yo hacer
+fuera de aqu? El dice que debo estar siempre en la casa.
+
+--Pero usted no trata nadie, no ve nadie?
+
+--A Pascuala, que me quiere mucho.
+
+Ya el militar tena ganas de saber quin era aquella Pascuala.
+
+--Y esa Pascuala es amiga de usted?
+
+--Es la criada.
+
+--Ya... Y no tiene usted ms amiga? A la edad de usted es natural y
+conveniente la amistad de las jvenes, y, sobre todo, no se puede vivir
+de esa manera. Es preciso....
+
+--Yo estoy bien as. El dice que no debo conocer nadie.
+
+--Y la obliga usted llevar esta vida tan triste?
+
+--No me obliga. Yo, si quisiera, podra salir. El no est nunca aqu.
+Pero yo ... Dios me libre ... A dnde haba de ir?
+
+El militar no saba qu pensar. Qu relaciones existan entre aquel
+monomanaco y aquella joven? Sera su padre, su marido?...--No--deca
+para s.--Es repugnante sospechar que puedan existir los vnculos del
+matrimonio entre los dos.
+
+--No extrae usted mis preguntas--dijo, continuando con
+ansiedad;--pero me interesan mucho ustedes dos. Y l nadie le
+visita, nadie viene verle?
+
+--Conoce mucho unas seoras, que llaman las seoras de Porreo. Son
+nobles y fueron muy ricas.
+
+--Y vienen aqu?
+
+--Muy pocas veces. l las quiere mucho.
+
+--Y esas, que presumo sern personas de buenos sentimientos, no le
+tienen usted cario, no la quieren?
+
+--A m? Una vez me dijeron que yo pareca ser una buena muchacha.
+
+-Y nada ms? No le han dicho ms?
+
+--Ah! son muy buenas. El dice que son muy buenas. Una de ellas dicen
+que es santa.
+
+Estas declaraciones eran hechas por Clara con una ingenuidad tan
+espontnea, que conmova al que pudiera oirlas. Para que el lector, que
+an no conoce la infinita bondad de este carcter, no estrae la
+franqueza leal y la sublime indiscrecin de la pobre Clara, aadiremos
+que durante aos enteros esta desgraciada no vea ms persona que don
+Elas, Pascuala, y veces, muy de tarde en tarde, las tres melanclicas
+efigies de las seoras de Porreo. Su vida era un silencio prolongado y
+un hasto lento. Tan solo pudieron reanimarla y darle alguna felicidad
+los cuarenta das que, seis meses antes de estos sucesos, haba pasado
+en Ateca, pueblo de Aragn, donde Elas la mand para que disfrutara
+del campo. Ms adelante veremos por qu tom Elas esta determinacin, y
+lo que result del viaje de Clara.
+
+--Pero es posible--continu el militar, olvidado de que Elas estaba
+cerca--es posible que pase usted la vida de esta manera, sin ms
+compaa que la de ese hombre? Y no ha salido usted nunca de aqu, no
+ha ido al campo?
+
+--S; estuve unos das fuera, hace seis meses.
+
+--En dnde?
+
+--En Ateca. El me mand. Me puse mala, y fu all restablecerme.
+Estuve en su pueblo.
+
+--Ya.--dijo el militar, contento de haber encontrado un motivo, aunque
+pequeo, para suponer que aquel hombre no era enteramente feroz.
+
+--Y lo pas usted bien?
+
+--Ah! s: me alegr mucho de estar all.
+
+--Y no quiera usted volver?
+
+--Oh! s,--exclam Clara, sin poder contener una exclamacin expansiva.
+
+--Usted no debe estar aqu; usted tiene el corazn ms bondadoso que
+puede existir. Para qu, sino para la sociedad, puede haber creado Dios
+un conjunto de gracias y mritos semejante? A cuntos podra usted
+hacer felices! No ha pensado en esto? Piense usted en esto.
+
+Clara no pareci hacer caso de la galantera. Qued en silencio y
+con los ojos bajos, tal vez ocupada en _pensar en aquello_, como el
+joven le aconsej. Quin sabe cules seran sus reflexiones en
+aquellos momentos?
+
+El curioso esperaba una contestacin, cuando Elas, mirando haca la
+habitacin en que hablaban, exclam:
+
+"Clara, Clara!"
+
+El militar se dirigi rpidamente hacia l, y disimulando su
+turbacin, le dijo:
+
+"Caballero, no he querido marcharme hasta estar seguro de su mejora.
+Aqu le contaba esta nia el caso, y le haca una relacin de la
+imprudencia de aquellos hombres. Ya le veo usted tranquilo y fuerte, y
+me retiro, dicindole que puede disponer de m para cuanto yo pueda
+serle til.
+
+--Gracias--contest secamente Elas.--Clara, acompaa este caballero.
+
+Era preciso retirarse; ya no haba pretexto alguno para permanecer all.
+Su mano estaba perfectamente vendada, y su protegido le haba indicado
+la puerta. El impresionable joven no saba que hacer para no salir. Mir
+ Clara para ver si lea en sus ojos el deseo de que no se marchara;
+pero ella manifestaba la mayor indiferencia, y hasta se haba adelantado
+ abrir la puerta.
+
+No haba mas remedio. El militar tendi una mano al realista, que alarg
+dos dedos fros y huesosos, y sali de la sala; al llegar la puerta,
+quiso entablar de nuevo la conversacin; pero la reverencia que le hizo
+la joven acab de desesperarle. Sali, y se par fuera otra vez.
+
+--No olvide usted lo que le he dicho. Usted no puede vivir de esta
+manara--dijo, bajando el primer escaln.--Es preciso que usted...
+
+--Clara, Clara!--exclam el fantico desde dentro con voz fuerte."
+
+Clara cerr la puerta, y el militar se qued cortado y aturdido en la
+escalera. Su primer intento fu llamar otra vez, llamar hasta que ella
+saliera; pero reflexion en lo imprudente de semejante conducta. Baj
+con lentitud.--Qu misterio hay en esta casa?--deca para s.--Al
+hallarse en la calle, sinti mas viva su curiosidad, y la compasin
+hacia la joven era mas intensa.--Es su hija, es su mujer, es su
+sobrina, es su protegida?--exclam.--Oh! No es posible renunciar
+saber los secretos de esta casa. Cmo renunciar orlos de la boca de
+Clara, que los contaba con tanta ingenuidad?
+
+Anduvo un buen trecho por la calle, y se par, mir la casa. Ella
+misma no me recibir--dijo:--esto ha sido una casualidad. Y si vuelvo
+con qu pretexto?... Cunto debe padecer esa infeliz! Tiene cara de
+sufrir mucho ... en compaa de esa fiera, sin ver nadie ni hablar
+con nadie....
+
+Maquinalmente se dirigi otra vez la casa, y continuando su
+soliloquio, deca:--Tal vez la ria por haber hablado conmigo; tal vez,
+aparentando distraccin, oy cuanto me dijo, se habr ofendido y la
+maltratar.
+
+Entr, subi, procurando no ser sentido. Lleg la puerta y se detuvo.
+Su mano torn maquinalmente el cordn de la campanilla. Si hubiera
+sentido el menor rumor de disputa; si hubiera sentido la voz agria del
+viejo, habra llamado con todas sus fuerzas. Pero nada sinti; aplic el
+odo. Un silencio sepulcral reinaba en la casa. De repente sinti una
+voz de mujer que cantaba, sinti pasar una persona rpidamente por el
+pasillo en que estaba la puerta; sinti el ruido del traje, rozando con
+las paredes al correr, y sinti la voz, la voz que, al pasar tan cerca,
+reson con timbre delicado y expresivo. Era Clara, que cantaba y corra.
+Era acaso feliz? Nuevo misterio.
+
+El curioso se sinti ms confundido: solt el cordn, y paso paso, y
+muy quedito, baj mirando todos lados con cautela como un ladrn.
+Sali la calle: march resuelto alejarse: lleg la esquina, se
+par, mir la casa, y al fin, tomando una resolucin, emprendi su
+camino en direccin su casa, donde le dejaremos por ahora preocupado y
+aturdido; para volver ocuparnos de los amigos de la calle de Vlgame
+Dios, cuya vida y caracteres necesitan historia y explicacin.
+
+
+
+
+
+CAPTULO IV
+
+
+
+#Coletilla.#
+
+
+El hombre extrao, que conocemos con el nombre de Elas, naci all en
+el ao 1762 en el pueblo de Ateca, lugar aragons que se encuentra como
+vamos de Sigenza Calatayud. Fueron sus felices padres Esteban Orejn
+y Valdemorillo y Nicolasa Paredes: l, labrador honrado; ella, hija
+nica del vinculero ms rico del vecino pueblo de Cariena. A los nueve
+meses justos de matrimonio naci un tierno vstago que, por las
+circunstancias que la preez y al parto acompaaron, grandes empresas
+y notables prodigios estaba destinado. Es el caso que doa Nicolasa tuvo
+all por el quinto mes un sueo extraordinario, en el cual vi que el
+fruto de su vientre, ya crecido y entrado en aos, era arrebatado al
+cielo en un carro de fuego; ms tarde la buena seora daba en soar
+todas las noches que su hijo era consejero del Despacho, padre
+provincial, venticuatro, racionero, den y hasta obispo, rey, emperador
+, cuando menos, papa archipapa.
+
+Lleg al fin el alumbramiento, y encomendndose Dios y cierto
+comadrn que haba en Ateca, hombre de gran ingenio, di luz un nio,
+el cual no entr en el mundo con seales de elegido entre los elegidos,
+sino tan flaco, enteco y encanijado, que no pareca sino que su madre,
+distrada en aquel perpetuo soar de coronas y tiaras, haba apartado su
+organismo de la nutricin del muchachejo.
+
+Pero aunque ste naci como cualquier hijo del hombre, no por eso
+dejaron de verificarse al exterior algunos prodigios. Observse en el
+cielo de Ateca la conjuncin nunca vista de las siete Cabrillas con
+Mercurio; la luna apareci en figura de anillo, y al fin sali por el
+horizonte un cometa que se pase por la bveda del cielo como Pedro por
+su casa. El boticario del pueblo, que se daba observar los astros,
+entenda algo de judiciaria y tena sus pelos de nigromante, vi todas
+aquellas cosas celestiales aparecidas en el cielo de Ateca, y dijo con
+gran solemnidad que eran seales de que aquel nio sera pasmo y gloria
+del universo mundo. La conjuncin significaba que dos naciones se
+uniran contra l; el cometa que l los vencera todos, y el anillo de
+la luna cualquiera se le alcanzaba que era signo de la inmortalidad.
+
+"Porque--deca don Pablo (que as se llamaba el boticario)-- mi no se
+me escapa nada en esto de crculos celestiales; y cosa que yo barrunto,
+ello ha de ser verdad, como esto es chocolate."
+
+Efectivamente: chocolate, y del mejor de Torroba, era el que durante los
+solemnes augurios tomaba, merced la gratitud generosa de los Orejones.
+
+En el bautismo hubo un holgorio que djelo usted estar. Hubo en gran
+abundancia vino aragons, grandes ensaimadas, bollos de cuarta,
+hogazas de media vara, gran pierna de carnero, pimientos riojanos y
+unos bizcochos como el puo, fabricados por las monjas del Carmen
+Descalzo de Daroca. El ms obsequiado era don Pablo causa de sus
+augurios, que l consideraba dignos de grabarse en bronces y pintarse en
+tablas. Entusiasmado por la generosidad con que pagaban sus trabajos
+astronmicos, compuso una dcima en que llamaba los Orejones
+_protectores de la ciencia_.
+
+El nio creca. Intil es decir que durante su infancia parecan
+adquirir fundamento las esperanzas de sus padres. Qu precocidad! Todo
+lo que el nio haca era prodigioso nunca visto ni odo. Abra la boca
+para articular una slaba: ya haba dicho una sentencia. Peda la teta?
+Aquello era, segn la opinin del astrlogo, un incomprensible aforismo.
+Pasaban dos, cuatro y seis aos, y con la edad creca la fama del joven
+Orejoncito.
+
+Sabe usted lo que he visto, seora Nicolasa?--deca el farmacutico
+un da con cierto tono de misterio que asust la buena mujer.
+
+--Qu hay, seor don Pablo Bragas?
+
+--Que Elisico estaba ayer jugando con unas gallinas, y les pegaba los
+pollos con una caa, que ser manejada por ms fuertes manos, no les
+dejara con vida. "Muchacho, le dije: por qu castigas esos
+animalejos?" "Porque son pollos, contest, y los quiero matar."--"Y qu
+te han hecho, verduguillo."--"Les estoy mandando que digan _po_, y no
+quieren." Vea, usted, seora doa Nicolasa, vea usted. Esto est fuera
+de lo comn, por la sentencia y el gran tutano que encierra: _Quia
+pulii sunt_. Lo mismo dijo el Dialctico cuando zurraba los
+jansenistas: _Quia, heretici sunt!_
+
+Doa Nicolasa Paredes, dicho sea en honor de la verdad, no comprenda
+muy bien el _tutano_ que encerraban las palabras de su hijo; pero
+agradecida las cariosas profecas de don Pablo Bragas, tendi un
+mantel y puso delante del amigo una taza de sopas en caldo gordo, que
+daran rabia un teatino.
+
+Elas creci mas, y siguiendo la discreta opinin de un lector del
+convento de dominicos de Tarazona, que fu predicar Ateca el da de
+la Patrona del pueblo, le mandaron estudiar humanidades con los padres
+de dicho convento. Ya tena doce aos; all creci su reputacin, y
+poco fu tan gran latino, que ni Polibio, ni Eusebio, ni Casiodoro se le
+igualaran.
+
+Tena quince aos cuando se celebr un consejo de familia para resolver
+si se le mandaba al Seminario de Tudela la Universidad de Alcal;
+pero al fin fueron tantas y de tanto peso las razonas de don Pablo
+Bragas en favor de la Complutense, que se adopt su dictamen. El
+prodigio de la Naturaleza fu puesto sobre un macho, en compaa da unas
+alforjas que encerraban algunas, tortas y dos azumbres de vino, y
+despus de algunos lloriqueos de doa Nicols y de algunos dsticos que
+ensart el de los astros, Elas parti en direccin de la patria del
+inmortal Cervantes, adonde lleg en cuatro das: de viaje.
+
+Entonces doa Nicolasa tuvo una hija. Ningn trastorno sufri la
+Naturaleza en su nacimiento.
+
+Elas estudi en Alcal cnones y teologa. Durante sus estudios, en
+que mostr grande aplicacin, los maestros no cesaron de poner en las
+mismas nubes al que tanto honraba la ilustre estirpe de los Orejones.
+Unos esperaban en l un Luis Vives, otros un Escobar, cul un Snchez,
+cul un Vzquez un Arias Montano. Y efectivamente, el joven era
+aplicado. Pasbase las noches en vela, devorando Eusebio, Cavalario
+y Grotius. Atarugbase con enormes raciones diarias del libro _De
+locis teologices,_ y cuando iba clase descollaba entre todos.
+Entonces principiaron marcarse los rasgos fundamentales de su
+carcter, el cual consista en orgullo muy grande, unido gran
+sequedad de trato y rigidez de maneras, por lo cual sus compaeros no
+le tenan ningn cario.
+
+Pero su reputacin de sabio era general. Fu su pueblo, y al entrar en
+l lo primero que vi fu la venerable efigie de don Pablo Bragas, que
+le salud con un pomposo arqueo de cintura. Junto l estaban el
+alcalde, el cura y lo ms notable de Ateca, incluso el herrador. Bragas
+sac un papel del bolsillo y ley un discurso, mitad en latn y mitad en
+castellano, que aplaudieron todos menos el obsequiado. En la casa le
+esperaban la seora Nicolasa, que se estaba poniendo vieja, y Orejn
+_senior,_ que se conservaba muy fuerte. Su pequea hermana era ya una
+muchacha; pero la pobre ms fama tena de traviesa que de saba. Hubo
+una pequea fiestecilla de confianza con abundancia de bollos, de los
+cuales la mitad (sea dicho en honor de la imparcialidad) fueron
+consumidos por don Pablo Bragas.
+
+ En el pueblo continu Elas consagrado al estudio. Su sequedad aument,
+ y se determin ms su orgullo; pero los padres no notaban tal cosa, y
+ estaban amartelados con el joven. Si alguna vez los ofenda
+ momentneamente la rigidez de su trato, contentbanse luego con or de
+ boca de Bragas un panegrico, cuyo eplogo era siempre tazn de
+ chocolate magra de gran calibre.
+
+Elas tena treinta aos cuando march la Corte. No sabemos si l, al
+tomar esta determinacin, so con adquirir la gloria que los astros,
+por boca de un sabio, haban anunciado. El, sin duda, tena dispuesto
+algn plan. Al llegar Madrid trab relaciones muy ntimas con los
+Padres del convento de Trinitarios, que eran sabios como unos templos.
+Hizo asimismo estrechas relaciones con un seor de la nobleza
+perteneciente la casa ilustre de los Porreos y Venegas, marqueses de
+la Jarandilla; y tom tal aficin esta familia, que la sirvi
+fielmente en la prosperidad, y fu su mayordomo, aun despus de la ruina
+de la casa, acontecida al fin de la guerra. Al estallar sta en 1808,
+Elas dej sus costumbres sedentarias, sus Pandectas, su Digesto y sus
+Dacretales, para militar en las filas de Echevarri y el Empecinado;
+hizo con el primero toda la campaa de Navarra, y organiz una porcin
+de somatenes en Castilla al pasar Napolen de vuelta de Madrid.
+
+Concluida la guerra, pas por su pueblo: su padre haba muerto; su
+hermana era ya mujer y se haba casado con un pariente labrador; su
+madre estaba tullida y enferma. Bragas haba perdido su buen humor y su
+aficin los astros; pero no su amor Elisico, ni el convencimiento
+profundo de que _dos naciones se uniran contra l, y que l las
+vencera las dos_.
+
+En Ateca supo el incremento que tomaba el partido constitucional y el
+entusiasmo con que en toda la Pennsula era mirada la Asamblea de Cdiz.
+Advirtamos que Elas detestaba de muerte los constitucionales. Aquel
+hombre, que desde que tuvo uso de razn no vivi sino con la
+inteligencia, ni en su juventud experiment los naturales sentimientos
+de amistad y afecto, estaba los cuarenta aos enardecido con una
+fuerte y violentsima pasin. Esta pasin era el amor al despotismo, el
+odio toda tolerancia, toda libertad; era un realista furibundo,
+atroz, y su fanatismo llegaba hasta hacerle capaz de la mayor
+abnegacin, del sacrificio, del martirio. Su carcter era apasionado por
+naturaleza, aunque los asiduos estudios le haban comprimido y
+desfigurado. Pero al llegar aquella poca, en que era imposible todo
+espaol apartar la vista del gran problema que se trataba de resolver,
+la escondida vehemencia de sentimientos de Elas se manifest, y no en
+forma de amor, ni de avaricia, ni de ambicin: se manifest en forma de
+pasin poltica, de adhesin frentica un sistema y odio profundo al
+contrario.
+
+Como consecuencia de esta evolucin de su carcter, se desarrollaron en
+l una fuerza de voluntad y una energa tales, que le hubieran llevado
+los ms grandes hechos, tener ocasin para ello. Su inteligencia, que
+era muy perspicaz y cultivada del modo que hemos dicho, prestaba ms
+fuerza aquel sentimiento exagerado; y el consorcio extrao de sus
+facultades intelectuales con su gran pasin, unido su trato indomable,
+haca de l uno de esos seres monstruosos, que la observacin
+superficial califica ligeramente de este modo: un loco.
+
+Hundido el sistema constitucional en 1814, Elas fu feliz; pero no por
+eso vivi tranquilo, porque comenz tomar parte en la vida activa de
+la poltica, que es en todas ocasiones una vida poco agradable. Trab
+amistad con el duque de Alagn, individuo de la odiosa camarilla;
+entraba en los concilibulos de Palacio, y se _honr_ con la amistad de
+aquel prncipe que deshonr su patria. Entonces tomaba parte en los
+sordos manejos de aquella corte infame.
+
+Pero vino el ao 20, y nuestro personaje entr en el perodo de rabia
+crnica, de desorden moral y frentica tenacidad en que le hemos
+conocido. Ya sabemos poco ms menos cmo viva: su actividad haba
+redoblado, y conspiraba con una constancia de que no se ha visto
+ejemplo. En relaciones secretas con la corte, procuraba organizar una
+reaccin, y todos los medios se adoptaban si conducan al fin deseado.
+Iba los clubs, atizaba alborotos, frecuentaba las reuniones de
+realistas y aun de los liberales. Todo lo averiguaba y lo aprovechaba
+todo. Pero ya sonaban pblicamente algunas acusaciones contra l; ya se
+deca que haba pertenecido la camarilla: ya se le indicaba como
+conspirador, y ms de una vez se vi amenazado por gentes que pretendan
+conocerle le conocan en efecto.
+
+Todos los que le conocan de vista en los crculos patriticos le
+llamaban _Coletilla_, apodo elaborado en la barbera de Calleja, algunos
+das despus del famoso aditamento que puso el Rey al discurso de la
+Corona. Aquel apndice literario, que tan mal efecto produjo, era
+designado en el pueblo con la palabra _Coletilla_. La idea de que Elas
+era amigo del Rey, uni en la mente del pueblo la persona del fantico y
+aquella palabra: los nombres que el pueblo graba en la frente de un
+individuo con su sello de fuego, no se borran nunca. As es que Elas se
+llamaba as, para todo el mundo.
+
+Sus pocos amigos nicamente se cuidaban bien de nombrarle as.
+
+Concluiremos consagrando un recuerdo uno de los principales hroes de
+este captulo. Nuestro amigo don Pablo Bragas muri en Ateca los
+noventa y un aos de edad, de calenturas gstricas, debidas al doble
+efecto de un hartazgo de salpicn y de un constipado que cogi
+examinando la conjuncin de Arcturus con Marte en una noche de Enero.
+
+Desde entonces la astronoma est en Ateca en lastimosa decadencia.
+
+
+
+
+
+CAPTULO V
+
+
+
+#La compaera de Coletilla#.
+
+
+En Diciembre de 1808 militaba Elas, como hemos dicho, en una partida
+que haba levantado en Segovia el Empecinado. Tuvieron varios
+encuentros con los franceses, hasta que Soult, que sali en persecucin
+de Moore, encontr los guerrilleros y les hizo retroceder hacia
+Valladolid; de all siguieron avanzando hacia el Norte y llegaron hasta
+Astorga. Elas se qued en Sahagn con unos cuantos hombres, dispuestos
+ organizar all una partida considerable que hostilizara Ney en su
+salida de Galicia.
+
+En Sahagn haba un coronel segoviano que, habindose casado all, viva
+retirado del servicio militar. Era hombre de elevado carcter, de mucho
+corazn y de bien cultivada inteligencia; haba sido muy rico, pero
+deparle el cielo el infierno una esposa que ni de encargo hubiera
+salido tan dscola, intratable y antojadiza. El pobre militar haca
+cuanto era imaginable para dominar el carcter de aquel basilisco, en
+quien parecan haberse reunido todas las malas cualidades que la
+naturaleza suele emplear en la elaboracin de las mujeres. Empez por
+hacerse excesivamente devota, y tal era su mojigatera, que abandonaba
+su marido y su casa para pasarse todo el santo da entre monjas, padres
+graves, cofrades, penitentes, sin ocuparse ms que de rosarios,
+escapularios, letanas, horas, antfona y cabildeos. Viva entre el
+confesonario, el locutorio, la celda y la sacrista, hecha un santo de
+palo, con el cuello torcido, la mirada en el suelo, avinagrado el gesto,
+y la voz siempre clueca y comprimida.
+
+En los pocos momentos que pasaba en su casa era intratable. En todo
+cuanto deca su pobre marido encontraba ella pensamientos pecaminosos;
+todas las acciones de l eran mundanas: le quemaba los libros, le sacaba
+el dinero para obras pas, le llenaba la casa de padres misioneros,
+teatinos y premostratenses; y en cuanto se hablaba do conciencia y de
+pecados, empezaba mentar los de todo el mundo, sacando la
+publicidad de una tertulia frailuna la vida y milagros del vecindario,
+para condenarla como escandalosa y corruptora de las buenas costumbres.
+En tocando este punto le daban arrebatos de santa clera, y entonces
+no se la poda aguantar.
+
+Pero de repente la insoportable beata se volvi del revs; el fondo de
+su carcter era una volubilidad extremada. Cambiando repentinamente,
+adopt un gnero de vida muy mundano: se sala de capa y se andaba por
+esos mundos dando zancajos con el pretexto de que tena una fuerte
+afeccin moral y necesitaba distraccin. Acompabala algn militar
+joven algn abate verde. Su marido, viendo que era imposible detenerla
+en casa, tuvo que consentir en aquella vida voladera; que si bien le
+costaba una parte de su fortuna, le libraba por algn tiempo de las
+impertinencias de aquel demonio.
+
+La tercera metamorfosis de doa Clara fu peor. Le di por ponerse
+enferma, y entonces no haba malestar, ni dolencia, ni afeccin crnica,
+ni ataque agudo que no viniera afligir su cuerpo. Agot todos los
+ungentos, especficos y tisanas; puso sobre un pie todos los
+boticarios, curanderos, mdicos y protomdicos, y visit todos los baos
+minerales de Espaa, desde Ledesma Paracuellos, desde Lanjarn
+Fitero. Lo nico que pareca aliviarla era el circunstanciado relato de
+sus males que haca todos los teatinos, franciscanos, mnimos y
+premostratenses, con quienes volvi entibiar msticas relaciones.
+
+Chacn, su pobre esposo, coga el cielo con las manos, y aun lleg
+aplicarle el eficaz cauterio de unos cuantos palos, que no produjeron
+otro efecto que recrudecer la feroz impertinencia de aquel enemigo.
+
+Al mismo tiempo la fortuna del matrimonio tocaba su trmino, y el
+desventurado marido temblaba al considerar qu sera en lo porvenir de
+su pobre hija, entonces de cinco aos de edad. La devota, la enferma
+haba tenido, antes de ser enferma y devota, una nia que se llamaba
+Clara, como ella, nico fruto de aquel malaventurado matrimonio.
+
+Doa Clara se cur cuando lo tuvo por conveniente, y se entreg de nuevo
+ las cosas de la Iglesia, tomndolo tan pechos que no haba da en
+que no se mortificase con disciplinazos, que se oan desde la calle.
+Estbase de rodillas y en cruz una hora seguida; cuando empezaba
+contar los xtasis que _le daban_ y las visiones que _tena,_ era el
+cuento de las cabras de Sancho. El esposo peda Dios que le librara
+de aquel infierno vivo. Doa Clara no amaba su hija ni su esposo, y
+ste que la haba amado mucho, concluy por aborrecerla.
+
+Al fin _la Chacona_ (as la llamaban en el pueblo) dej otra vez la
+vida devota, y de la noche la maana se march Portugal _tomar
+aires_. Felizmente Dios la ilumin, y de Portugal se fu al Brasil
+con unos misioneros. No se supo ms de ella. El pundonoroso y leal
+esposo respir: estaba libre, pero pobre, enteramente pobre sin otra
+cosa que un sueldo mezquino; tranquilo en cuanto lo presente, pero
+inquieto siempre que pensaba en aquella nia infeliz que iba quedar
+en la miseria.
+
+En la mitad de Diciembre de 1808 todo el pueblo de Sahagn sali al
+camino real lleno de curiosidad. El emperador Napolen I pasaba por all
+para dirigirse Astorga en persecucin de los ingleses. Lleg al
+pueblo, descans dos horas, y sigui su camino, seguido de una gran
+parte del ejrcito que ocupaba Espaa. Cuando los franceses, guiados
+por Napolen, estuvieron lejos, Sahagn se atumultu; tomaron las armas
+todos los jvenes, y mandados por Elas y el cura de Carrin, se
+disponan pelear con unos regimientos franceses, que al da siguiente
+haban de pasar por all para unirse al cuerpo del ejrcito.
+
+Aquella tarde Chacn abrazaba y besaba tiernamente su hija, que, al
+ver llorar su padre, lloraba tambin sin saber porqu. El coronel
+tena un proyecto, el nico que poda darle alguna esperanza de asegurar
+en lo futuro el bienestar de Clara. Haba resuelto entrar en campaa,
+avanzar en su carrera y seguir la nacin en aquella crisis, seguro de
+que le pagara sus servicios. Escribi al Empecinado pidindole rdenes,
+y ste le contest que se pusiera al frente de los 500 hombres de
+Sahagn, y procurase batir los regimientos franceses que iban unirse
+con Napolen en Astorga. El bravo militar, aclamado jefe de la partida
+que Elas y el cura de Carrin organizaron, sali aquella noche, dejando
+ su hija en poder de dos antiguas criadas. Situronse un cuarto de
+legua del pueblo, y al amanecer del siguiente da se vieron brillar lo
+lejos las bayonetas de los franceses. La guerrilla les hostiliz con
+fuegos esparcidos: al principio, los franceses vacilaron con la
+sorpresa; mas repuestos un poco, atacaron los nuestros. El combate fu
+encarnizado. Elas y Chacn se miraron con angustia. "Son tres veces
+mas que nosotros!--dijo Chacn;--pero _no importa_: adelante!"
+
+Retrocedieron hasta la entrada del pueblo: all la lucha fu horrible.
+Desde las ventanas, desde las esquinas disparaban los paisanos contra
+el enemigo, cuyas filas se diezmaban. El coronel mandaba los suyos con
+un denuedo sin ejemplo. A la partida unise al fin el resto del pueblo.
+Un esfuerzo ms, y los franceses eran vencidos. Este esfuerzo se hizo:
+cost muchas vidas; pero los franceses, no queriendo perder ms gente,
+emprendieron la retirada hacia Valencia de Don Juan.
+
+El pueblo todo les sigui, con Chacn la cabeza; pero an no haba
+andado ste veinte pasos, cuando fu herido por una bala: di un grito y
+cay baado en su sangre. Las mujeres le rodearon, llorando todas al
+verle herido; l dijo algunas palabras, volvieron los suyos, y entre
+cuatro le llevaron su casa. Antes de llegar ella ya estaba muerto.
+
+Reinaba en el pueblo la consternacin, porque haban perecido muchos
+hijos y muchos maridos; las madres y las esposas gritaban por las calles
+con amargos y dolorosos lamentos. Delante de la puerta de la casa de
+Chacn haba un grupo de mujeres silenciosas que contemplaban el cadver
+del coronel, teido en sangre, con la frente partida y destrozado el
+pecho. Algunos nios, en quienes poda ms la curiosidad que el miedo,
+se haban acercado hasta tocarle los dedos, las espuelas y el cinturn.
+Nadie hablaba en aquella escena, y slo la pobre Clarita, consternada al
+ver que todos la miraban llorando, comenz llamar con fuertes voces
+su padre, cuya muerte no comprenda.
+
+--Qu nia es sta?--pregunt Elas.
+
+--Es su hija,--contest una mujer que la tena abrazada.
+
+--Y no tiene madre?--
+
+--No, seor,--
+
+--Y qu vamos hacer de ella?--dijo Elas mirando al cura de Carrin y
+ los dems cabecillas del tumulto.
+
+Todos se encogieron de hombros y besaron Clara.
+
+--Nosotros nos quedaremos con ella,--dijeron las dos mujeres que haban
+servido al coronel cuando era rico.
+
+--No--dijo Elas:--yo la recojo. Me la llevar conmigo, la educar.--
+
+Las mujeres aquellas eran muy pobres. Gran cario les inspiraba Clarita;
+pero al tenerla su lado la condenaban ser pobre como ellas para toda
+la vida. Consideraban don Elas como persona de posicin y carcter, y
+no dudaron, por lo tanto, en dejarle la nia.
+
+Permaneci, sin embargo, en Sahagn hasta 1812, poca en que el
+realista dej las armas y se retir Madrid. Entonces le acompa
+Clara, que no pudo separarse de sus pobres amigas sin llorar mucho, ni
+pudo acostumbrarse tampoco mirar cara cara su protector, porque le
+daba mucho miedo.
+
+Grande fu su tristeza cuando al despertar en un hermoso da de Mayo se
+encontr entre las obscuras paredes de la casa que conocemos en la calle
+de Vlgame Dios; y esta tristeza aument cuando la llevaron al
+convento-colegio de ciertas hermanas de una Orden famosa, que enseaban
+ las nias del barrio lo poquito que saban. Tena la escuela todo lo
+sombro del convento, sin tener su claustro melanclico y su dulce paz.
+Diriganla unas cuantas viejas, entre quienes descollaba por su
+displicencia, fealdad y decrepitud una tal madre Angustias, que usaba
+una caa muy larga para castigar las nias, y unas antiparras verdes,
+que ms que para verlas mejor, le servan para que las pobrecillas no
+conocieran cundo las miraba.
+
+Las nias se levantaban muy temprano, y rezaban; almorzaban unas sopas
+de ajos, en que sola nadar tal cual garbanzo de la vspera, y despus
+pasaban al estudio, que era ejercicio de lectura, en el cual desempeaba
+el principal papel la caa de doa Angustias. Trazaban luego, por
+espacio de dos horas, sendos garabatos en un papel rayado; y despus de
+contestar de memoria las preguntas de un catecismo, cosan tres horas
+largas, hasta que llegaba la del juego. El recreo tena lugar en un
+patio obscuro y hediondo, cuya vegetacin consista en un pobre clavel
+amarillento y tsico que creca en un puchero inservible, erigido en
+tiesto de flores. Las nias jugaban un rato en aquella pocilga, hasta
+que la madre Angustias sonaba desde su cuarto una siniestra campanilla,
+que reuna en torno su caa los tristes ngeles del muladar.
+
+Despus de comer llevaba el rosario la madre Brgida, por no poder
+hacerlo la madre Angustias, causa del asma que la afliga,
+entrecortndole la voz. Aquel rosario era interminable, porque detrs de
+sus infinitos paternster venan las letanas, llagas, misterios,
+jaculatorias, oraciones, gozos y endechas msticas. La noche las
+sorprenda en aquel devoto ejercicio, y era muy comn que alguna de las
+chiquillas, rendida bajo el peso moral de tan montono y cansado rezo,
+bostezara tres veces y se durmiera al fin benditamente. Parapetada
+detrs de sus antiparras, la madre Angustias observaba los bostezos y
+acariciaba su caa dictatorial sin decir palabra la culpable,
+esperando que se durmiera, y entonces ira de Dios! le sacuda un
+caazo, seguido de una retahila de insinuaciones colricas. Las otras
+nias, que no esperaban ms que un motivo de distraccin y
+entretenimiento, al ver la triste figura que haca su compaera al
+despertar bruscamente, soltaban la risa, se interrumpa el rezo, grua
+la madre Brgida, cacareaba la madre Angustias, y llovan los caazos
+diestra y siniestra. Al anochecer continuaban las lecciones y el
+catecismo. La madre Angustias les deca: "Ahora el ca ... ca ...
+tecismo. Madre Br ... Br ... Brgida, la que no lo sepa, al ca ... ca
+... caramanchn."
+
+Y se marchaba acostar, porque padeca de ciertos ahoguillos, y tena
+que ponerse todas las noches paos calientes en el estmago.
+
+Clarita y otras nias de la escuela crean pie juntillas que la madre
+Angustias no tena ojos, y que todas sus facultades pticas residan en
+aquellos dos temibles vidrios verdes, engastados en una armazn rancia y
+enmohecida; y aconteca que para imitarla cortaban dos redondeles de
+papel verde del forro del catecismo y se lo pegaban con saliva en los
+ojos, con lo cual se moran de risa. Como no podan ver gota con
+aquellos parches, sorprendilas un da la madre Petronila, que era un
+vinagre, y despus de darles muchos coscorrones, las conden no comer
+ni jugar aquel da, Qu horas pasaron las pobres!
+
+Otra vez se hallaban todas en el patio, y ocurrisele un pajarito muy
+flaco meterse all por el tejado y posarse, despus de chocar en los
+muros, en el entristecido clavel. Qu algazara se arm! Aqul fu el
+mayor acontecimiento del ao. Con pauelos, con mantos, con cuanto
+hallaron mano, le persiguieron hasta cogerle; atronle un hilo en una
+de las patas, y Clara le guard muy bien en un cajoncillo donde tena la
+costura. A escondidas le echaban de comer por las noches; pero el
+animalito enflaqueca y se pona ms triste cada vez. Una noche, en el
+momento en que el rezo iba principiar, Clara tena abierto el
+costurero, y fingiendo arreglar dentro de l alguna cosa, se ocupaba en
+abrirle la boca al pajarito y meterle la fuerza unas migajas de pan
+que haba guardado en el bolsillo, cuando de repente alz el vuelo el
+animal, revolote por la habitacin con el hilo atado en la pata, y fu
+ pararse dnde creeris? en la misma cabeza de doa Angustias, que al
+verse profanada de aquel modo, tom tal clera, que el asma le ahog la
+voz y estuvo gesticulando en silencio diez minutos, roja como un tomate.
+Clara se qued yerta de miedo.
+
+"Cla ... Cla ... Cla ... rita--exclam la madre Angustias ciega de
+furor.--Nia mal ... mal criada! Qu desaca ... ca ... cato es ste?
+Esta noche al ca ... ca ... caramanchn."
+
+Clara fu condenada aquella noche dormir en el caramanchn, ltima
+pena que slo se aplicaba muy de tarde en tarde los ms negros y
+raros delitos. Doa Angustias continu en su cacareo hasta que vi
+cumplida la terrible orden; y la hora en que acostumbraban
+recogerse, Clara fu llevada al presidio, que era un desvn obscuro,
+ftido y pavoroso. La pobrecilla no caba en s de miedo al verse sola
+en aquel tugurio, entre mil objetos cuya forma no poda apreciar,
+tendida en un miserable jergn y expuesta al aire colado, que por una
+ventanilla entraba. En su desvelo, sinti las pisadas de los ratones
+que en aquellos climas vivan; pisadas que en sus odos resonaban como
+si fueran producidas por los pies de un ejrcito de gigantes. Se
+encogi, se envolvi toda en su manta, escondiendo los pies, las manos
+y la cabeza; pero las ratas corran por encima, y saltaban, iban y
+venan con una algaraba espantosa. Tambin contribuy aumentar el
+pavor de la nia una disputa que en el tejado vecino se trab entre dos
+gatos bullangueros que lanzaban maullidos lgubres y desentonados. La
+pobre no pudo dormir, y el da la encontr hecha un ovillo, empapada en
+sudor fro y temblando de miedo.
+
+Entre estos sucesos extraordinarios y la diaria tarea del estudio y la
+costura, aterrada siempre por la fascinacin terrible de los espejuelos
+de la madre Angustias, pas Clara cuatro aos, hasta que, cumplidos los
+once, vino Elas por ella y se la llev su casa.
+
+El realista no saba al principio qu hacer de aquella nia: ocurrile
+hacerla monja; pero impulsado por un repentino egosmo, resolvi
+conservarla su lado. Era solo: su casa necesitaba una mujer. Quin
+mejor que Clara? Su inteligencia no estaba bien cultivada, pues no saba
+sino leer, escribir y hacer algunas cuentas; pero, en cambio, cosa muy
+bien y entenda de toda clase de labores.
+
+La hija de la Chacona creci en casa de Coletilla, y fu mujer. Creci
+sin juegos, sin amables compaeras, sin alegras, sin esas saludables y
+tiles expansiones que conducen felizmente de la niez la juventud.
+Elas no la trataba mal, pero tampoco era muy carioso son ella.
+
+Los domingos la sola llevar la Florida la Virgen del Puerto; una
+vez la llev al teatro, y Clara crey que era verdad lo que estaban
+representando. Los paseos dominicales cesaron cuando Elas tuvo
+ocupaciones y preocupaciones que le apartaban de su casa: entonces ella
+se limit or misa muy de maana en las monjas de Gngora, y en esta
+expedicin lo acompaaba, una criada alcarrea llamada Pascuala, que
+Coletilla haba tomado su servicio.
+
+Este encierro perpetuo hubiera agriado y pervertido tal vez otro
+carcter menos dulce y bondadoso que el de Clara, la cual lleg creer
+que aquella vida era cosa muy natural, y que no deba aspirar otra
+cosa; as es que viva tranquila, melanclicamente feliz, y veces
+alegre. Y, sin embargo, semanas enteras pasaban sin que una persona
+extraa penetrara en la casa del fantico. Pareca que toda la sociedad
+quera huir de aquella jaula en que estaba encerrado su mayor enemigo.
+
+Slo una excepcin exista en aquel aislamiento normal. Ya hemos dicho
+que don Elas fu amigo y servidor de una antigua ilustre casa.
+Despus de la ruina de los Porreos y Venegas, slo quedaron tres
+individuos, tres dueas venerables que conservaron relaciones amistosas
+con el realista. Muy de tarde en tarde iban visitarle. Tenan un trato
+seco; eran intolerantes, rgidas, orgullosas. Nunca hablaban Clara
+sino con palabras solemnes, que daban tristeza y abatan el nimo. No
+podan prescindir de la etiqueta, ni aun delante de una pobre muchacha y
+eran tan ceremoniosas y tiesas, que Clara les lleg tomar antipata,
+porque siempre que iban la casa dejaban all una sombra de tristeza
+que duraba mucho tiempo en el alma de la hurfana.
+
+En los ltimos aos, Coletilla entraba, como hemos dicho, en el perodo
+lgido de su frenes poltico; la clera era su estado normal, y era
+cosa imposible que en su fanticas obsesiones pudiera aquella alma
+irascible tener carios y finezas para la pobre compaera que tanto las
+necesitaba. Por el contrario, mostrbase muy duro con ella; se estaba
+sin hablarle semanas enteras; otras veces la reprenda con acrimonia y
+sin motivo: la llamaba frvola y casquivana. Un da, al ver que la
+desventurada se haba peinado con menos sencillez que de ordinario, y se
+haba vestido, reformando un poco su natural elegancia con el poderoso
+instinto de la moda, que las mujeres ms apartadas del mundo poseen, la
+ri, repitindole muchas veces esta frase que le cost lgrimas la
+infeliz: "Clara, te has echado perder." Otras veces le daba al viejo
+por vigilarla, y le prohiba asomarse al balcn y abrir la puerta, es
+decir, la abandonaba la martirizaba, segn el estado de aquel espritu
+perturbador y cruel.
+
+Clara se puso mala; se iba agostando con lentitud como el clavel que
+creca difcilmente en el patio de la escuela. Su melancola creci, se
+puso descolorida y extenuada, y lleg hacer temer graves peligros
+para su salud. Coletilla no pudo permanecer indiferente la enfermedad
+de su protegida, y trajo un mdico el cual expres su dictamen muy
+brevemente, diciendo: "Si usted no manda esta chica al campo se muere
+antes de un mes."
+
+El realista pens que la muerte de aquella muchacha sera un
+contratiempo. Record que su hermana viva en Ateca con su familia, y
+form su plan.
+
+Escribi dos letras y algunos das despus Clara entraba en el pueblo
+con el corazn rebosando de alegra.
+
+Benfica reaccin se verific en su salud, y su espritu, tanto tiempo
+abatido por el fastidio y el encierro, se reanim con el pleno goce de
+la Naturaleza y el trato de personas alegres que la atendan y la
+amaban. Aquellos das fueron una segunda vida para la desdichada mrtir,
+porque se regener materialmente, adquiriendo lozana, frescura y vigor:
+sus ojos, acostumbrados la obscuridad de cuatro paredes, recorran ya
+un largo horizonte: sus pasos la llevaban grandes distancias: su voz
+era escuchada por amigas joviales y francas, por jvenes sencillos, por
+viejos cariosos; su alegra era comprendida y compartida por otros; sus
+inocentes deseos satisfechos; conoca la amistad, la vida familiar, la
+confianza; gozaba de un cielo hermoso, de un aire puro, de un bienestar
+sobrio y tranquilo, de felices y no montonos das, de sosegadas y
+apacibles noches.
+
+Pero durante la permanencia de Clara en Ateca pasaron cosas que
+influyeron poderosamente en el resto de su vida. Vamos referirlas,
+porque de ellas se deriva casi toda esta historia; y por tan importantes
+y graves, las dejamos para el captulo siguiente, donde las ver el
+lector, si est decidido no abandonarnos.
+
+
+
+
+
+CAPTULO VI
+
+
+
+#El sobrino de Coletilla.#
+
+
+Marta, la hermana de Elas, haba quedado viuda con un hijo llamado
+Lzaro, que despus de estudiar Humanidades en Tudela, pas la
+Universidad de Zaragoza. Era ste un mozo como de veintitrs
+veinticinco aos, de agradable presencia, de ingenio muy precoz, de
+imaginacin viva, de palabra fcil y difusa, muy impresionable y
+vehemente, y de recto y noble corazn.
+
+Las nuevas ideas, que entonces conmovan profundamente el corazn de la
+juventud, haban hallado en el joven Lzaro un creyente decidido. Era
+uno de los que, brotados en el tumulto de un aula de Filosofa militaban
+con pasin generosa en las filas de los propagadores polticos, entonces
+tan necesarios.
+
+Sucedi que los estudiantes zaragozanos trabaron una pendencia con los
+socios de cierto club poltico; el asunto tom proporciones, intervino
+la autoridad universitaria, y Lzaro se vi obligado salir de
+Zaragoza, perdiendo curso. Esto pasaba en los das en que, destituido
+Riego del mando de capitn general de Aragn, hubo en aquella ciudad
+tumultos y manifestaciones, que el Gobierno quiso reprimir. Lzaro, que
+estaba punto de concluir la carrera, conoci la gravedad de su
+situacin y el disgusto que tendran su madre y su abuelo, quienes
+amaba mucho. Quiso reclamar, pero fu intil, y tuvo que retirarse su
+pueblo, triste, avergonzado y lleno de dudas y temores.
+
+Pero al entrar en su casa, agitado por la zozobra y los remordimientos,
+vi en compaa de su madre una persona desconocida que desde el
+primer momento le produjo una secreta impresin de alegra,
+imponindole, sin saber por qu, consuelo y esperanza. Confes lo que le
+pasaba, sin disminuir la gravedad del caso, por lo cual don Fermn, su
+abuelo paterno, se puso serio y quiso enfadarse, y su madre llor un
+poco. Pero la persona desconocida, que pareca estar all para alegrar
+la casa, disip la clera del primero y sec las lgrimas de la
+segunda, mientras Lzaro, con la cabeza baja y humedecidos los ojos,
+permaneca inmvil delante de sus jueces y de su defensor sin decir
+palabra, aunque la verdad no era preciso, porque la joven le defenda
+muy bien sin desplegar gran elocuencia, ni emplear otros recursos que su
+claro y natural sentido, su acrisolado y generoso sentimiento.
+
+El pobre Lzaro estaba tan turbado, que se le figuraba que aquella
+persona era una aparicin, un ser enviado del cielo para ampararle en
+aquellos apurados momentos. Esperaba verla desaparecer al concluir su
+misin, y la miraba con ese estupor silencioso que causa lo
+sobrenatural y desconocido. No tena antecedentes de aquella joven, ni
+haba sospechado que existiera y se encontrara all. Pero la imagen no
+se desvaneca, y, por el contrario, continuaba vindola adornada con
+todos los encantos fsicos y morales que pueden poseer los ngeles de
+este mundo.
+
+No se habl ms del asunto. Lzaro fu perdonado, pero no sali de sus
+confusiones. Explicronle quin era Clara y por qu estaba all; ms no
+por eso pudo dominar el estudiante la respetuosa y fuerte sorpresa que
+le haba producido.
+
+Estuvo encogido y como asombrado todo el da, y temblle la voz cuando
+quiso hablar con ella, y se call al fin por temor de decir mil
+disparates. Al da siguiente despert con una alegra exaltada, la que
+suceda bruscamente una tristeza sin igual. Su aturdimiento tomaba fases
+muy diversas tan pronto se vea atacado de un apetito insaciable de
+verbosidad que no poda contener; tan pronto haca esfuerzos inauditos
+para pronunciar una palabra, sin llegar conseguirlo. Era un
+polaticmano ferviente, y en Zaragoza se haba distinguido por sus
+elocuentes arengas en los clubs, que le haban dado mucha celebridad; en
+sus conversaciones privadas se expresaba tambin con mucho entusiasmo y
+correccin pero esta vez de todo hablaba menos de poltica. Pareca que
+no existan ya para l ni la revolucin francesa, ni el _Emilio_, de
+Rousseau, ni las _Carta de Talleyrand_, ni el Diccionario, de Voltaire.
+Se haba olvidado de todo esto, y slo pensaba en la frmula ms
+expresiva y exacta para decirle Clara que la haba visto en sueos
+aquella noche. Recurri al sistema de las circunlocuciones, pens
+despus en decirlo secas y sin ambajes, acordse de que las alegoras
+se haban inventado para aquel caso, y prob todos los medios sin lograr
+con ninguno su objeto.
+
+Pasaron dos tres das sin que hallara un modo de ser explcito.
+Cuando estaba solo, s; entonces hablaba, hablaba consigo mismo, y aun
+parecas entablar misteriosos dilogos con aquel hermoso espritu, que
+encontraba siempre en todas partes, acompandole en sus soledades
+insomnios; espritu lleno de luz y con formas de mujer, que brotaba del
+seno mismo de la noche para mirarle inmvil, callado y sereno. Delante
+de esta sombra era Lzaro muy elocuente, y siempre acertaba expresar
+lo que senta; y senta tanto el pobre, que veces le daba uno de esos
+accesos vehementes, en que el organismo se conmueve todo, quebrantado y
+oprimido por la enorme expansin del espritu. Sala de la casa por no
+hallarse bien en ella, y volva entrar por no hallarse bien fuera. Por
+fin, haba logrado formular un dilogo con Clara. La primera vez que
+pudo hablar con ella un cuarto de hora seguido, se mostr muy enojado.
+Enojado? Porqu? Despus empez darle las gracias. Las gracias?
+Por qu? Despus le pidi perdn. Perdn? De qu? Y acto continuo le
+dijo que se iba volver loco. Loco?... Su andar era errante. Se
+diriga todas partes, y no llegaba ninguna; se hallaba siempre donde
+no quera estar. Pero pesar de estas evoluciones de ciego, aconteca
+que si Clara iba alguna parte, qu casualidad! encontraba en ella
+Lzaro que la esperaba.
+
+El alma de la muchacha no estaba sujeta estas extraas perturbaciones.
+Siempre sensible y feliz en su serenidad inocente, se dejaba llevar por
+la corriente de una vida sin agitacin ni contratiempos. En su sitio
+propio, para dar paz al nimo y descanso la fantasa, viva sin
+sentirlo digmoslo as; y si alguna vez la entristeca algn
+pensamiento, era el pensamiento de volver la calle de Vlgame Dios. La
+amistad, casi desconocida por ella, fu entonces causa de que adquiriera
+esa sutil delicadeza, que caracteriza los afectos femeninos, y esa
+fluidez de ingenio que tanto los embellece y adorna.
+
+Haba en el pueblo otra joven de la misma edad idntico carcter,
+llamada Ana, hija de un rico labrador. Ana y Clara se hicieron ntimas
+amigas en pocos das de trato. Ibanse todas las tardes una huerta
+perteneciente al padre de Ana, y all, entretenidas con sus labores, se
+pasaban conversando largas horas. En esta comunicacin de las dos
+jvenes, Clara se desarrollaba moralmente con una rapidez desconocida.
+Para quien haba pasado su juventud en compaa de un viejo excntrico
+insociable, aquellas franquezas inocentes y el cambio simultneo de
+pensamientos, comunicados sin disimulo y en toda su hermosa sencillez
+natural, realizaron en el alma de la hurfana una revelacin de s
+misma, que fij y fortaleci ms su bello carcter.
+
+Cuando las dos amigas iban la huerta, la maldita casualidad haca que
+Lzaro pasara por la entrada precisamente en el mismo momento en que
+ellas llegaban. La conversacin empezaba todas las tardes las cuatro,
+y duraba basta el anochecer. Ni un solo da en todo el tiempo que pas
+Clara en Ateca dejaron de ir la huerta las dos muchachas, y ni un solo
+da dej Lzaro de encontrarlas all por casualidad. En aquellas
+conversaciones, que eran cada vez ms ntimas, se notaba algunas veces
+que, por efecto de los accidentes del dilogo escnico, Ana callaba
+hablaba aparte en voz baja, mientras el bueno del estudiante y la picara
+Clara charlaban muy quedito y muy juntos el uno del otro. La cara,
+angustiosa veces, veces plida, ya animada, ya triste, del joven,
+anunciaba que el tema del coloquio era muy interesante, Qu decan? De
+pronto unas largas pausas, en que uno y otro se quedaban mirando la
+tierra un buen rato, permitan Ana alguna alusin ingeniosa, cuya
+gracia alababa y rea ella sola. Clara y Lzaro pareca que no estaban
+para risa. Callaban, hasta que un monoslabo aqu, un gesto all,
+volvan estimular de nuevo la conversacin. A veces l se pona
+meditar como recapacitando lo que iba decir; y l, que tan buena
+memoria tena, se encontraba con que se le haban olvidado (otra
+casualidad!) los admirables trozos de elocuencia que tena preparados.
+Hablaban del pasado, del presente, del porvenir? Trazaban un plan,
+planteaban un proyecto? Es probable que nada de esto fuera objeto de
+aquellos ntimos debates: no hacan sus voces otra cosa que expresar mil
+inquietudes interiores, pintar ciertas turbaciones del espritu,
+formular preguntas intensamente apasionadas, cuyas rplicas aumentaban
+la pasin; confesar secretos, cuya profundidad creca al ser confesados;
+hacer juramentos, manifestar ciertas dudas, cuya resolucin daba origen
+ otras mil dudas; pedir explicaciones de misterios, que engendran
+misterios sin fin; explicar lo inexplicable, medir lo infinito, agotar
+lo inagotable.
+
+A veces interrumpa Ana estas comunicaciones impenetrables, diciendo:
+
+--Pero, mujer, no ves cmo va ese bordado? En qu ests pensando?--
+
+En efecto; Clara, que estaba bordando sobre caamazo, con lanas de
+colores, una cabecita de ngel rodeada por una guirnalda de flores, le
+haba hecho los ojos de estambre rojo y los labios con estambre negro;
+las flores tenan todos los colores tan trastornados, que no se saba lo
+que aquello era. Al or la observacin de su amiga, Clara se puso del
+color de los ojos del ngel.
+
+Veinte y treinta das se pasan muy pronto cuando hay citas cuotidianas
+en una huerta, dilogos anhelantes, dudas no resueltas, preguntas mal
+contestadas y angelitos bordados con los labios negros. As es que lleg
+un da en que Lzaro se puso jurar por todos los santos del cielo que
+no permita que Clara se fuera de all. Se pona fastidioso al tocar
+este punto; repeta la misma cosa infinitas veces, y lo mejor empezaba
+ relatar un sueo que haba tenido la noche anterior, del cual sueo se
+desprenda la imposibilidad absoluta de que l y Clara se pudieran
+separar. Ella se pona muy pensativa y no deca palabra en media hora;
+los pobres chicos miraban al cielo alternativamente, como si en el cielo
+se hallara escrita la solucin de aquel problema.
+
+Se separaban. Clara depositaba sus amarguras en el seno de su amiga Ana.
+Lzaro confiaba las profundidades de la noche el gran vrtigo que
+senta dentro de s; no dorma, porque una serie interminable y
+rapidsima de razonamientos confusos, mezclados con imgenes vagamente
+percibidas, le sostenan en vigilia invencible y dolorosa. El da volva
+ darles esperanza, la tarde vena unirlos, el anochecer volva
+entristecerlos. As se acercaba el da funesto.
+
+Cuando se teme de ese modo la llegada de un da que nos ha de traer algo
+malo, la imaginacin tiene como una extraordinaria fuerza de odio, con
+la cual personifica ese da que se detesta; la imaginacin ve acercarse
+este da, y lo ve en figura de no s qu monstruo amenazador que avanza
+con la mano alzada y la mirada llena de ira. Hay das en que el sol no
+debiera salir.
+
+Pero el designado para la vuelta de Clara Madrid el sol, qu
+crueldad! sali. Sus primeros rayos llevaron la desolacin al alma de
+los dos jvenes, amenazados de una separacin. Parece que cuando se
+verifica una separacin de esa clase, cuando se disuelve y destruye esa
+unidad misteriosa y fundamental de la vida humana, unidad constituida
+por la totalidad complementaria de dos individuos, parece, decimos, que
+deba ocurrir un cataclismo en la Naturaleza; pero eso que llamamos
+comnmente los elementos, es ciego insensible. Se hunde un continente
+y se chocan dos ocanos por la ms insignificante de esas causas
+mecnicas que nacen en el centro de la materia; pero nada sucede, nada
+se mueve en la inerte y ciega mquina del mundo, cuando se altera el
+grande, el inmenso equilibrio de los corazones.
+
+Aquella maana sinti Lzaro un dolor desconocido. Avanzaba el da: el
+estudiante fu casa de Ana y la encontr llorando; se asust de verla
+llorar; volvi su casa, quiso entrar en el cuarto donde Clara haca
+los preparativos de su viaje, pero se tuvo miedo si mismo. La vi
+salir despus plida y con los ojos cansados de llorar. Al ver que se
+despeda de su madre y de su abuelo, Lzaro corri fuera por temor de
+que intentara tambin despedirse de l. Sali y anduvo prisa mucho
+tiempo; sali del pueblo y se intern en el camino, lejos, muy lejos del
+pueblo. De pronto sinti el ruido da la diligencia, que se acercaba. El
+joven se detuvo, retrocedi; la diligencia pas rpidamente. All iba la
+hurfana desolada, con el rostro oculto entre las manos. Las dems
+personas que iban con ella se rean de verla as. Lzaro la nombr, la
+llam dando un fuerte grito, y sin darse cuenta de ello corri tras el
+coche largusimo trecho, hasta que el cansancio le oblig detenerse.
+La diligencia desapareci.
+
+Regres al pueblo ya entrada la noche: al pasar por la huerta not que
+unos pjaros que acostumbraban dormir all formaban diablica algazara
+con sus cantos disparatados y su inquieto aleteo. Apresur el paso para
+no or aquello y entr en su casa. Su madre y su abuelo estaban muy
+pensativos y melanclicos; ni les habl ni le hablaron. Quedse solo; se
+encerr y quiso leer un libro; quiso dormir, y quiso arrancarse de la
+mente una como corona de hierro inflamado que se la quemaba y oprima;
+pero era imposible. Aquello era una irradiacin, que, ser visible,
+hubiera parecido una aureola. En su fiebre se qued aletargado, y en su
+letargo le pareci que de su cabeza brotaban llamas vivsimas que no
+poda sofocar, y que sus sesos hervan como un metal derretido.
+
+
+
+
+
+CAPTULO VII
+
+
+
+#La voz interior#.
+
+
+Aquel muchacho era sumamente impresionable, nervioso, de temperamento
+ideal, dispuesto vivir siempre de lo imaginario. Nadie le igualaba en
+forjar incidentes venideros, enlazndolos para hacer con ellos una vida
+muy dramtica y muy interesante; trabajaba involuntariamente con el
+pensamiento en la elaboracin de estas acciones futuras; y siempre tena
+ante la imaginacin aquella gran perspectiva de hechos en que
+desempeaba la principal parte una sola figura, l solo, Lzaro. Esta
+visin perpetua, fenmeno propio de la juventud, tena en l
+proporciones extraordinarias; su fantasa tena una poderosa fuerza
+conceptiva, y puede asegurarse que esta gran facultad era para l un
+enemigo implacable, un demonio atormentador.
+
+Con este carcter, fcil era que brotaran en l todas las grandes
+pasiones expansivas, y que crecieran hasta llevarle la exaltacin. En
+pocas como aquella, la poltica, el proselitismo, el espritu de secta
+engendraba grandes pasiones. El herosmo cvico, la abnegacin y esa
+tenacidad catoniana que brillan en algunos personajes de todas las
+revoluciones, la venalidad solapada, la traicin, la sanguinaria
+crueldad y el encono vengativo que se han visto en otros, provienen de
+la pasin poltica. Lzaro tuvo esta pasin: sinti en s el ardor del
+patriotismo, creyse llamado ser apstol de las nuevas ideas, y con
+ardiente fe y noble sentimiento las abraz.
+
+Pero existen estas resoluciones inquebrantables sin mezcla de egosmo?
+Egosmo sublime, pero egosmo al fin. Lzaro tena ambicin. Pero qu
+clase de ambicin? Esa que no se dirige sino al enaltecimiento moral del
+individuo, que slo aspira un premio muy sencillo, la simple
+gratitud. Pero la gratitud de la humanidad de un pueblo es la cosa de
+ms valor que hay en la tierra. El que es digno de ella la tendr,
+porque un hombre puede ser ingrato; pero un pueblo en la serie de la
+historia, jams. En una vida cabe el error; pero en las cien
+generaciones de un pueblo, que se analizan unas otras, no cabe el
+error, y el que ha merecido esa gratitud la tiene sin remedio, aunque
+sea tarde.
+
+Lzaro aspiraba la gloria; quera satisfacer una vanidad: cada hombre
+tiene su vanidad. La del joven aragons consista en cumplir una gran
+misin, en realizar alguna empresa gigantesca. Cul era esta misin, es
+cosa que no saba punto fijo. Los jvenes como aqul no gustan de
+concretar las cosas porque temen la realidad; creen demasiado en la
+predestinacin, y engaados por la brillantez del sueo, piensan que los
+sucesos han de venir buscarlos, en vez de buscar ellos los sucesos.
+
+Despus que se retir de Zaragoza y fu Ateca, una figura iba
+perpetuamente unida la suya en aquellas escenas futuras. Insensato!
+Qu piensas hacer de ella? Una reina. De dnde? Ser simplemente la
+mujer de un gran hombre. Menos tal vez: la mujer de un hombre obscuro...
+Conclua por concretar el objeto de todas sus quimeras un retiro
+pacfico, un matrimonio feliz.
+
+Pero era preciso meditar, trazar un plan, ver la manera ms fcil de
+unirse ella.
+
+Clara era hurfana, l pobre. He aqu dos contratiempos ocurridos desde
+el principio. Ah! Pero l trabajara; sera activo, ingenioso, astuto.
+Bien saba l que tena talento. Pero deba ser un simple agricultor?
+No: eso era poco para l. Deba ir Madrid, hacerse or, buscar un
+nombre, un puesto. Esto sera cosa muy fcil para quien tena tales
+aptitudes. No era seguro que al llegar Lzaro la corte, centro
+entonces, como ahora, de la actividad intelectual del pas, adquirira
+nombre, posicin, fortuna? Sin duda. Ya deban conocerle de odas por
+sus discursos pronunciados en Zaragoza. En aquel tiempo los jvenes se
+abran paso fcilmente entre la multitud decrpita; aquellos que, con
+todo el vigor de la fe y toda la fuerza de la edad primera, emprendan
+la propagacin de las nuevas ideas, se impona infaliblemente,
+adquiriendo una alta y envidiada posicin social. El se crea superior,
+ qu negarlo? En la profundidad de su conciencia senta una voz que
+sin cesar deca: "Yo valgo. Es preciso buscar los sucesos antes que
+ellos vengan buscarnos. Animo, pues."
+
+Estos pensamientos eran los que ocupaban la mente de Lzaro en los das
+que siguieron la partida de Clara. Cuando su determinacin se hizo
+firme, vi con entusiasmo que su inteligencia adquiri ms vigor y su
+pecho ms osada. Parecale que su voz era capaz de emitir los ms
+profundos, los ms calurosos, los ms verdaderos acentos en defensa de
+los nobles principios de la poca; le pareca que nada igualaba su
+facilidad de expresin, su lgica terrible, su frase pintoresca y
+expresiva. En lo ms callado de la noche, cuando en parajes solitarios
+se entregaba sus meditaciones, se oa, se estaba oyendo. Una voz
+elocuente resonaba dentro de l, y mudo y reconcentrado asista las
+maravillas internas manifestaciones de su propio genio. Era auditorio
+de s mismo, y le pareca que jams haba tenido el verbo humano frases
+ms bellas, lgica ms segura, entonacin ms vigorosa. Se aplauda; le
+pareca que en torno suyo multitud infinita de sombras aglomeradas le
+aplaudan tambin; que resonaba un intenso palmoteo, cuyo fragor llenaba
+toda la tierra.
+
+De vuelta su casa dorma, y durante el sueo continuaba resonando en
+su cerebro la misma voz que haca estremecer miles de corazones; que
+llevaba el entusiasmo el espanto ejrcitos enteros de ciudadanos; y
+entonces se le figuraba que dentro de su ser haba una misteriosa
+entidad sonora, un espritu locuaz, que sostena constantemente all en
+su profundo ncleo la ms brillante y enrgica peroracin.
+
+Lzaro tena el genio de la elocuencia. El lo conoca: estaba seguro
+de ello. Cada da que pasaba sin que un gran auditorio le escuchara,
+le pareca que se perdan en el vaco y en el silencio de un desierto
+aquellas voces admirables que senta dentro de s. No haba tiempo
+que perder.
+
+Dijo su abuelo que se iba Madrid. El pobre viejo se puso llorar, y
+dijo entre sollozos y babas que aquella resolucin era muy grave y
+convena meditarla.
+
+--Y qu vas t hacer all?--deca despus, queriendo aparecer
+incomodado: Tienes una letra tan mala!...
+
+Estaba entonces en Ateca un tal don Gil Carrascosa (el mismo personaje
+quien vimos disputar con cierto barbero en el primer captulo de esta
+historia), el cual tena amistad con Coletilla. El abuelo consult con
+el ex-abate la resolucin de Lzaro, y ste opin que se deba escribir
+al to. El viejo tom la pluma y con vacilante mano traz esta carta,
+que recibi el realista pocos das despus.
+
+"Querido y respetable seor: Lazarillo, mi nieto y sobrino de vuesa
+merced, quiere ir Madrid. Se le ha puesto en la cabeza que ah podr
+hacer fortuna: dice que no puede estar en el pueblo. Y, en efecto,
+querido seor, esto est malo. La cosecha de este ao no nos da ni la
+simiente, y el pobre chico tiene ms aficin los libros que al arado.
+Le dir vuesa merced, respetable seor, que Lzaro es un mozo muy
+despierto: sabe muchos libros de memoria, y ha ledo cuatro veces de la
+cruz la fecha un tomo que le llaman _Los grandes hombres de Plutarco_,
+el cual me ha asegurado no ser cosa de hereja; que si lo fuera no lo
+haba de leer en mis das. Entiende de leyes, y veces se pone
+escribir y llena unos cuadernos de cosas muy buenas, aunque yo no las
+entiendo. Es buen cristiano y muy respetuoso y corts con todo el mundo.
+No ocultar sus defectos, respetable seor; y por lo mismo que le
+quiero, dir vuesa merced cul es su gran defecto, para ver si con su
+talento y su gran sabidura lo puede corregir. Es el caso que
+difcilmente podr hacer cosa buena en la Corte, porque tiene muy mala
+letra y no le luce lo que sabe. Siento mucho tener que revelar esta
+flaqueza suya; pero antes que nada es mi conciencia, y por todo el oro
+del mundo no ocultara sus defectos. Creo, sin embargo, que con un buen
+maestro, como los hay en la Corte, podr corregirse si se aplica. De
+este modo llegar, andando el tiempo, ser apto para desempear una
+plaza de dos mil reales en alguna covachuela, como mi seor abuelo, que
+en paz descanse. Yo deseo que haga fortuna, porque le quiero con toda mi
+alma; y as, deseo que vuesa merced, con su gran tino y universal
+sabidura, me informe si ser posible sacar algo de provecho de este
+muchacho, dicindome al mismo tiempo si puedo contar con su proteccin.
+Hgalo vuesa merced, por Dios, que es el nico hijo de su hermana, y
+nosotros, que estamos pobres, no podemos hacerle feliz."
+
+
+_Su respetuoso y reverente servidor_.
+
+#FERMN...#
+
+
+Pasaron tres meses sin que don Elas contestara. Al fin contest,
+advirtiendo que esperara un poco, que avisara si poda venir no. Un
+mes despus escribi de nuevo llamando Lzaro su lado, y
+aadiendo que de su comportamiento y disposiciones dependa el que
+hiciera fortuna.
+
+Lzaro no caba en s de gozo. Quiso partir el mismo da; pero los
+ruegos de su madre y de su abuelo le obligaron aguardar dos ms.
+
+El joven estudiante saba, por las tradiciones de la familia, que su to
+era hombre muy sabio, y se le haba antojado que haba de ser un gran
+liberal. No comprenda que un hombre muy sabio dejara de ser muy amante
+de la libertad.
+
+La carta de Coletilla fu recibida en los primeros das de Septiembre de
+1821, en que ocurren los primeros acontecimientos que hemos referido.
+Poco despus de la lamentable escena de la barbera y de la entrada del
+militar en la casa de Clara, ocurri el viaje de Lzaro Madrid. Clara
+no lo supo antes del da en que deba llegar.
+
+Ahora podemos seguir naturalmente el curso de los sucesos de esta
+puntual historia. Dejaremos Lzaro preparndose partir. Su madre y
+su abuelo le despiden llorando, el alcalde le abraza diciendo que ya ve
+en l nada menos que un secretario del Despacho; el cura le da dos
+bollos maimones para el camino y le echa un sermn fastidioso. El
+estudiante sube la galera, y con ms ilusiones que dineros toma el
+camino de la Corte.
+
+
+
+
+
+CAPTULO VIII
+
+
+
+#Hoy llega#.
+
+
+Tres das despus de la aventura descrita en el captulo segundo, estaba
+Clara muy de maana encerrada en el cuarto que le serva de habitacin.
+El fantico le haba dicho pocas horas antes que esperaba su sobrino,
+y que era preciso acomodarle all hasta que se mudaran todos una nueva
+casa que pensaba tomar.
+
+Clara se qued absorta al or esta noticia, y no pudo contestar palabra,
+porque la sorpresa le embargaba la voz. Cuando qued sola se encerr en
+su cuarto.
+
+Era ste pequeo irregular: estaba en lo ms interior de la casa, y
+tena una ventana estrecha, con vidrios de dudosa transparencia, que
+daba un patio, de esos que por lo profundos y estrechos parecen
+verdaderos pozos. Enfrente y los lados se abran tres filas de
+ventanas mezquinas, respiraderos de otras tantas celdas, donde se
+albergaban familias bulliciosas. El cuarto de Clara tena el usufructo
+de un rayo de luz desde las once las once y media, hora en que pasaba
+ iluminar las regiones tropicales del tercer piso. Aquel rayo de luz no
+traa nunca colores, ni paisaje, ni horizonte, ni alegra.
+
+El patio era un recinto populoso, el centro de un enjambre humano. A
+ciertas horas asomaban por aquellos agujeros otras tantas cabezas: esto
+suceda en los grandes acontecimientos, cuando la herrera del piso bajo
+y la planchadora del cuarto resolvan al aire libre alguna cuestin de
+honor, cuando la manola del tercero y la zurcidora de enfrente
+entablaban pleito sobre la propiedad de la ropa tendida.
+
+Por lo dems, all reinaba siempre una paz octaviana, y era cosa de ver
+la amable franqueza con que la esterera peda prestada una sartn la
+vecina de la izquierda, y la confianza ntima con que dialogaban en el
+quinto el soldado y la mujer del zapatero. Enlazaban unas ventanas con
+otras, guisa de circuitos telegrficos, varias cuerdas de donde
+colgaban algunas despilfarradas camisas, y de vez en cuando tal cual
+lonja de tasajo, sobre el cual descenda en el silencio de la noche una
+caa con anzuelo, manejada por las hbiles manos del estudiante del
+sotabanco.
+
+La vidriera del cuarto de Clara no se abra nunca. Elas la haba
+clavado por dentro desde que ocup la casa.
+
+Si la perspectiva del patio era desapacible, el interior de la
+habitacin tena indudablemente cierto encanto, no porque en l hubiera
+cosas bellas, sino por la sencillez y modestia que all reinaba, y el
+cuidadoso aseo y esmero, nica elegancia de los pobres. Vease, en
+primer trmino, una voluminosa cmoda, compuesta de seis enormes gavetas
+con sus labores de talla junto las cerraduras, y algunas
+incrustaciones un poco carcomidas; encima un mueble decorativo bastante
+viejo, que representaba una figura de Parca con una de las manos alzada
+en actitud de sostener algo; pero en lugar del reloj que en otro tiempo
+cargaba, sostena en tiempo de Clara una caja forrada en papeles de
+color, la cual deba guardar utensilios de labor femenina. En lugar de
+la redoma de cristal, tapaba todo esto un pedazo de gasa, sujeto con
+cintas azules las piernas de la diosa, la cual ostentaba en su
+profano pecho un escapulario de la Virgen del Carmen.
+
+Una mesa de tocador, tres sillas de viejo nogal, pesadas y lustrosas,
+un cojincillo erizado de agujas y alfileres, banqueta y cama de caoba
+de muy voluminosa arquitectura, cubierta con manta palentina,
+completaban el ajuar.
+
+Clara estaba delante de su espejo, y se ocupaba en enredarse en la
+coronilla una gruesa trenza de pelo negro, recientemente tejida y
+terminada en la punta con un atadijo del mismo pelo y un lazo encarnado.
+Dos rdenes de pequeos rizos; guedejas sutiles, retorcidas con
+negligencia, le adornaban la frente, y de las sienes blancas, cuya piel
+transparentaba ligeramente la raya azulada de alguna vena, le caan dos
+airosos mechones.
+
+No hay actitud ms propia para apreciar debidamente las formas
+acadmicas de una mujer, que esa que toma cuando alza las manos y se
+enrolla una trenza en la cabeza, dejando ver el busto, el talle, el
+cuello en toda su redondez. Tindense los msculos del pecho, se
+contornea la espalda, y el ngulo del codo y las suaves curvas del
+hombro describen en su dilatacin graciosas lneas que dan armoniosa
+expresin escultural toda la figura.
+
+Concluida la operacin del peinado, Clara ech una mirada de deseo y
+desconfianza la ltima gaveta de la enorme cmoda en donde tena su
+ropa. Es que all exista, guardado con singular esmero, un traje que
+Elas le haba comprado algunos aos antes, cuando era menos adusto y
+grun. Este traje, que era lo ms lujoso y bello que la hurfana
+posea, tena la forma y los colores ms en moda en aquella poca:
+cuerpo de terciopelo negro con prolijos dibujos de pasamanera, y
+guardapis de seda pajizo, adornado con una gran franja, como de
+tercia, de encaje negro. Dudaba si sacarlo no: quera ponrselo, y
+tema ponrselo; quera lucir aquel da su mejor vestido, y temi al
+mismo tiempo estar demasiado guapa con l. Por qu? Y se detena
+pensativa y triste, sin atreverse sacar la luz pblica aquel tesoro
+tanto tiempo escondido. Por qu? Porque Elas se haba puesto tan
+fastidioso (as deca ella), estaba tan manitico y la rea tanto sin
+motivo... qu singularidad! La semana anterior estaba cosiendo y
+arreglando la cenefa del vestido que se haba roto, cuando entr aquel
+hombre, y bruscamente le dijo:
+
+--Qu haces ah...? Siempre pensando en componerte. Para qu te ocupas
+en esas frusleras?
+
+Ella, la verdad sea dicha, aunque tena una razonable contestacin
+que dar aquella pregunta, no se atrevi; y doblando tristemente su
+obra, fu sepultarla en la cmoda. Elas no se abland por esta
+prueba de sumisin, y en tono ms agrio y severo le dijo al verla
+tirar de la gaveta:
+
+--Cuando digo que te has echado perder....
+
+Pero no fu esto lo peor que escuch la pobrecilla mientras, llena de
+vergenza, devolva la tumba aquel despojo que haba querido profanar
+sacndolo de tan venerable asilo. No fu esto lo peor que oy, porque el
+viejo, bajando la voz y como si hablara consigo mismo, dijo:
+
+--Al fin tendr que tomar una determinacin contigo.
+
+Jess, santos y santas del cielo! Qu determinacin ser esa!... Si
+querr tambin el viejo encerrarla ella en la misma gaveta como una
+prenda sin uso!...
+
+Aquello de la determinacin la tuvo preocupada muchos das. En vano
+trat de sondear el nimo del viejo. Ay! Pero si ella no saba sondear
+nimos de nadie... El nico medio de que se hubiera valido para
+averiguarlo era preguntrselo sencillamente, y esto no se atreva.
+
+An hubo ms. Por la triste calle de Vlgame Dios sola pasar una
+ramilletera, que en su cesta llevaba algunos manojos de claveles, dos
+decenas de rosas y muchas, muchsimas violetas. Clara observaba al
+travs de los cristales el paso de aquellos frescos colores que le
+atraan el alma, de aquellos suaves aromas que anhelaba aspirar desde el
+balcn. Un da se decidi comprar unas flores, y mand Pascuala por
+ellas. Clara las tom, las bes mil veces, les puso agua, las acarici,
+se las puso en el seno, en la cabeza, y no pudo menos de mirarse al
+espejo con aquel atavo; las volvi poner en el agua, y, por ltimo,
+las dej quietas en un bcaro, que tuvo la imprudencia de colocar donde
+Coletilla pona su bastn y su sombrero cuando llegaba de la calle. Oh!
+Sin duda l, al entrar, se haba de poner alegre viendo las flores. Las
+flores le gustaran mucho. Qu sorpresa tendra!... Esto pensaba ella.
+Decididamente era una tonta.
+
+El fantico lleg y se acerc la mesa; pero al poner en ella su
+sombrero, choc ste con el vaso, que cay al suelo, soltando las flores
+y vertiendo el agua en las mismas piernas del realista.
+
+El hombre mont en clera, y mirando con furor la hurfana, que estaba
+temblando, grit:
+
+--Qu flores son estas? Quin te ha mandado comprar estas flores?
+Clara, qu devaneos son estos? Coqueta! No hay ya remedio. Te has
+echado perder. Tambin quieres llenarme de flores la casa?
+
+Clara quiso contestarle; pero aunque hizo todo lo posible, no le
+contest nada. Elas pisote las flores con furia.
+
+--Estoy resuelto tomar la determinacin.
+
+Otra vez la determinacin, Qu determinacin sera aquella? pensaba
+Clara en el colmo de su confusin y de su miedo. Despus, retirada su
+cuarto, pens en lo mismo, y deca para s: "Querr matarme?"
+
+Aquella noche no pudo dormir. A eso de las doce sinti que Elas se
+paseaba en su cuarto con ms agitacin que de ordinario. Hasta lo
+pareci or algunas palabras, que no deban ser cosa buena. Levantse
+Clara muy quedito movida de la curiosidad, y poco poco se acerc con
+mucha cautela la puerta del cuarto de Elas, y mir por el agujero de
+la llave. Elas gesticulaba marchando: de pronto se par, se acerc
+una gaveta y sac un cuchillo muy grande, muy grande y muy afilado,
+resplandeciente y fino. Le estuvo mirando la luz, examinndolo bien, y
+despus lo volvi guardar. Clara, al ver esto, estuvo punto de
+desmayarse. Retirse su cuarto y se acost temblando, arropndose
+bien. Desde la noche que pas en el camaranchn de doa Angustias en
+compaa de los ratones, no haba tenido un miedo igual. A la madrugada
+se adormeci un poco; pero en su sueo se le presentaban multitud de
+cuchillos como el que haba visto, y veces uno solo, pero tan grande,
+que bastara por s cercenar cincuenta cabezas la vez. Arropbase ms
+ cada momento, creyendo en los extravos del sueo que el cuchillo,
+pesar de su puntiaguda forma y de su brillante filo, no poda penetrar
+las sbanas.
+
+Al da siguiente se seren, y despus se rea de haber temido que Elas
+podra matarla.
+
+Poro, sin embargo, no se atreva ponerse el traje. Aquella bella
+prenda pecaminosa haba de dormir el sueo de la eternidad en lo ms
+hondo de la cmoda, donde seria pasto de gusanos.
+
+Clara no haba podido determinar en su entendimiento lo que para ella
+poda resultar de la venida de Lzaro. En su grande alegra no vea en
+aquello ms que un suceso muy feliz, sin detenerse considerar los
+sucesos que posteriormente se podan derivar de aquella llegada. Algunas
+ideas vagas acompaaron tan slo aquel sentimiento expansivo y
+desinteresado. El sera un joven de posicin. Cmo no? Sin discurrir en
+el medio, Clara pens en un cambio de suerte. Sin saber cmo, se unan
+en su entendimiento y confusin indisoluble la idea de la llegada de
+Lzaro y la idea de emanciparse un poco de la fastidiosa (no calificaba
+de otra manera) tutela de don Elas. A su mente vino la idea del
+matrimonio. Vino, s, varias veces; pero casi no era idea aquello: era
+una percepcin confusa, una esperanza tmida y como recelosa. Por
+ltimo, ya lleg pensar, pensar verdaderamente en esto. Una
+percepcin confusa, dijimos, s: esta percepcin la ocupaba
+constantemente. Lzaro iba ser su marido. Clara tambin saba ver los
+das futuros, y vea su marido junto ella en un lugar que no era
+aqul, en una casa que no era aqulla, en otros sitios, en otra tierra.
+Y en otro mundo, por qu no? Esto hubiera sido lo ms acertado...
+
+Aquel da estaba muy alegre, rea por la menor causa, se ruborizaba sin
+motivo, estaba inquieta y sin sosiego, quedbase pensativa un largo
+rato, y despus pareca hablar consigo misma.
+
+Las nueve seran cuando Pascuala volvi de la calle, y entr en el
+cuarto de Clara.
+
+Era Pascuala una mujer que formaba su lado el contraste ms violento
+que puede existir entre dos ejemplares de la familia humana. Era una
+moza vigorosa y hombruna, apacentada en los campos alcarreos, alta de
+pecho, ancha de caderas, de mejillas rojas, boca grande, nariz chica,
+frente estrecha, pelo recogido en un gran moo, color encendido, pesadas
+manos, ojos grandes y negros.
+
+Acercse la joven, y misteriosamente le dijo:
+
+--Sabe usted lo que me ha _pasao?_
+
+--Qu?--dijo Ciara alarmada.
+
+--Que he visto al _melitarito_ del otro da, el que estuvo aqu cuando
+el seor vino malo.
+
+-Y qu?
+
+--Qu? Nada, sino que me ha _asustao_, porque me dijo que quera entrar,
+y como estamos solas, pens que me pasara algo ... porque como
+es una as tan guapetona.... Y no tiene una mala cara.... Ya ve usted.
+
+--Ah! El oficial aqul del otro da?... Y dices que se quera
+meter aqu?
+
+--S; y despus me pregunt por usted.
+
+--Por m? Y qu le dijiste?
+
+--Que estaba _gena._ Despus dijo que si estaba aqu _el viejo._ Ya ve
+usted qu poco respeto. El viejo! Qu irreverencia! Yo le dije que no.
+El me dijo que quera entrar hablar conmigo... Pero vamos ... ya soy
+muy maliciosa, y yo me malicio....
+
+--Qu?
+
+--A m no me engaan as con palabritas. Como es una tan guapetona....
+
+--No tengas cuidado--dijo Clara riendo.--Es que est enamorado de ti y
+quiere casarse contigo. Si lo sabe el tabernero....
+
+--Mi Pascual? No lo sabr... Si llegara saber mi Pascual que hay un
+seorito que dice chicoleos Pascuala....
+
+Advirtamos que esta fregona tena por novio un Pascual que haba
+fundado nada menos que una taberna en la calle del Humilladero. Aquellas
+relaciones honestas y nobles parecan muy encaminadas al matrimonio; y
+como ella era _as tan guapetona_, habra probabilidades de que aquel
+par de Pascuales se unieran ante la Iglesia para dar hijos al mundo y
+agua al vino.
+
+--Pues como Pascual lo llegue saber....
+
+--Pero yo soy muy picara ... y se me ha puesto en la cabeza... Sabe
+usted lo que se me ha puesto en la cabeza?
+
+-Qu?
+
+--Que l no quiere entrar aqu por m, sino por usted.
+
+--Por m? No seas tonta--replic Clara, riendo con la mayor
+naturalidad.
+
+--Le dejo entrar?
+
+--No, cuidado. Por Dios, no hagas tal. No vuelvas hablarle ms. A qu
+tiene que venir aqu ese caballero?
+
+--Yo me malicio ... aunque una sea as tan guapetona.... Yo me malicio
+que m no me quiere _pa_ maldita de Dios la cosa ... porque al fin,
+siempre una es criada y l un caballero.... Pues parece persona muy
+principal. Digo... Le dejo entrar?
+
+--Jess, Pascuala, no lo vuelvas decir!--exclam seriamente
+Clara.--Pero qu quiere entrar aqu ese caballero?
+
+--Toma, verla usted.
+
+--Y para qu quiere verme m?
+
+--Toma, para verla.
+
+--Qu ocurrencia!--murmur pensativa.
+
+En esto se sinti un campanillazo. Abrieron y entr Coletilla.
+
+Las dos muchachas seguan su coloquio cuando sintieron en la calle rumor
+de voces agitadas, algunos gritos y pasos precipitados. Asomronse los
+tres, y vieron que discurran varios grupos por la calle. Los chisperos
+ms famosos del barrio dejaban sus hierros y salan en busca de
+aventuras. Coletilla lanz una mirada de rencoroso desdn sobre los
+transentes, y cerrando con estrpito el balcn, dijo;
+
+--Otra asonada!
+
+Las dos muchachas temblaron acordndose del miedo que tuvieron pocas
+noches antes.
+
+--Ay, cundo se acabarn estas cosas!--observ Clara.
+
+--Pronto!--dijo con sequedad el viejo, sentndose y tomando una carta
+que haba sobre la mesa.
+
+La ley; despus tom su capa y su sombrero, y dijo las chicas:
+
+--Voy salir; tengo que hacer: no volver en toda la tarde. Mi sobrino
+llegar esta noche eso de las ocho: yo no vendr hasta las diez lo ms
+temprano. Que me espere aqu.
+
+Y embozndose en su capa, mir un triste reloj, que contaba con
+tristsimo comps la vida en el testero de la sala.
+
+--No abris nadie: cuidado, cuidado con la puerta. Echad todos
+los cerrojos. Cuando venga mi sobrino, dadle algo que comer y que
+me aguarde.
+
+--Pero cmo va usted salir con esos alborotos?--dijo Clara con
+temor.--No nos deje usted solas: tenemos mucho miedo.
+
+--A m Qu me han de hacer m? Ay de ellos!--murmur con ahogado
+furor.--Tened cuidado con la puerta os repito.
+
+Y despus, como hablando consigo mismo, dijo en voz baja:
+
+--S es preciso tomar una determinacin ... buena determinacin.
+
+Clara pudo orlo, y pens en la cmoda, en el traje, en las flores, en
+el cuchillo y en la determinacin, en aquella maldita determinacin que
+no conoca. Pero aun esto, que la tuvo cabizbaja y melanclica un buen
+rato, no fu bastante para quitarle la felicidad que aquel da rebosaba
+en su alma.
+
+
+
+
+
+CAPTULO IX
+
+
+
+#Los primeros pasos#.
+
+
+Los grupos de la calle crecan. La poblacin toda presentaba ese aspecto
+extrao y desordenado que no es tumulto popular, pero s lo que le
+precede. Era el 18 de Septiembre de 1821. La mayor parte de los
+habitantes de Madrid estaban en la calle. El ansioso qu hay? sala de
+todas las bocas. En tales ocasiones basta que se paren dos para que en
+seguida se vayan adhiriendo otros hasta formar un espeso grupo. Entonces
+todos los que vemos nos parecen _malas caras_. El accidente ms curioso
+en tales das es el que ofrece la llegada de la persona que se supone
+enterada de lo que va haber. Rodanle: el _enterado_ se hace de rogar,
+principia hablar en lenguaje simblico para aumentar la curiosidad,
+sienta por base que sin la ms profunda discrecin y la promesa de
+guardar el secreto, no puede decir lo que sabe. Todos le juran por lo
+ms sagrado que guardarn el secreto, y, por fin, el hombre empieza
+contar la cosa con mucha obscuridad; excitado por los oyentes, se decide
+ ser claro, y les encaja tres cuatro bolas de tente-tieso, que los
+otros se tragan con avidez, desbandndose en seguida para ir vomitarla
+en otros grupos: tan indigestos son esta clase de secretos.
+
+La tarde que nos referimos era casualmente cierto lo que nuestro amigo
+Calleja, _enterado_ oficial de la _Fontana_, contaba en uno de los
+grupos formados en la Carrera.
+
+--Pues qu, no saben ustedes?--deca bajando la voz y haciendo unos
+gestos dignos del nico espartano que, escapado en las Termpilas, llev
+ Atenas la noticia de aquella catstrofe memorable.--No saben ustedes?
+Pues no hay ms sino que maana habr procesin cvica en honor de
+Riego, cuyo retrato ser paseado por todas las calles de la Corte.
+
+--Bien, bien--dijo uno de los oyentes.--bamos consentir que se
+maltratara al hroe de las Cabezas, al fundador de las libertades
+de Espaa?
+
+--Pues lo grave es que el Gobierno est decidido que no haya
+procesin. Pero es cosa decidida. La _Fontana_ lo ha resuelto y se har:
+ya est preparado el retrato. Y por cierto que es una linda obra: est
+representado de uniforme, y con el libro de la Constitucin en la mano.
+Gran retrato! Como que lo hizo mi primo, el que pint la muestra del
+caf _Vicentini_.
+
+--Y el Gobierno prohibe la fiesta?
+
+--S: no le gustan esas cosas. Pero habr procesin no somos
+espaoles. El Gobierno la prohibe.
+
+En efecto: en aquel momento las esquinas reciban un emplasto oficial,
+en que se lea el bando prohibiendo la fiesta preparada por los clubs
+para el siguiente da. La tropa estaba sobre las armas.
+
+--Y esta noche tenemos gran sesin en la _Fontana_.
+
+--Mira, Perico, gurdame un buen sitio esta noche--dijo un joven que
+formaba parte del grupo;--gurdame un puesto, que tengo que ir esta noche
+ primera hora al parador del _Agujero_ recibir unos amigos que vienen
+de Zaragoza.
+
+Y despus aadi con misterio, dirigindose otros dos tres que
+parecan amigos suyos:
+
+--Buenos chicos aquellos chicos de Zaragoza, de que os he hablado. Esta
+noche llegan. Son del club republicano de all. Buenos chicos.
+
+El grupo se disolvi; al mismo tiempo, la siniestra figura de
+Tres Pesetas cruzaba por la calle, unida la no menos desapacible de
+Chaleco.
+
+Del grupo salieron tres jvenes de los que hablaron anteriormente. Eran
+tres mancebos como de veinticinco aos. No podemos llamarles lechuguinos
+netos; pero tampoco poda decirse de ellos que carecan de toda
+distincin y elegancia. Eran amigos ntimos, que compartan sus fatigas
+y sus goces, las fatigas de la pobreza estudiantil y loa goces del aura
+popular, conquistada con artculos de peridicos y discursos en el club.
+
+El uno era un joven de familia distinguida, segundn, quien haban
+mandado estudiar Cnones y sagrada Teologa en Salamanca, con el
+objeto de que fuera sacerdote y disfrutara unas pinges capellanas que
+haban pertenecido un su to, chantre de la catedral de Calahorra.
+Capelln te vean mis ojos, que obispo como tenerlo en el puo. En
+efecto: Javier, que as se llamaba el muchacho, hubiera sido obispo,
+porque su familia tena gran influencia. Pero el chico, que no amaba los
+hbitos y se senta impresionado por las nuevas ideas, hizo su hatillo,
+y falto de dineros, aunque no de osada, se puso en camino, y se plant
+en Madrid el mismo bendito ao de 1820. Vag por las calles solo; pero
+pronto tuvo bastantes amigos; escribi su abuelita, que le concedi un
+medio perdn y algunos cuartos (pocos, porque la familia, aunque la ms
+noble del territorio leons, se hallaba en situacin muy precaria);
+march despus Zaragoza, donde vivi algunos meses, figurando mucho en
+los clubs democrticos, y volvi despus la Corte, no muy bien comido
+ni bebido, pero alegre en demasa. Escriba en _El Universal_ furibundos
+artculos, y contento con su poquito de gloria, iba pasando la vida,
+pobre, aunque bien quisto. Cautivaba todos por la amabilidad de su
+carcter y lo generoso de sus sentimientos. En poltica profesaba
+opiniones muy radicales, y perteneca la fraccin llamada entonces
+_exaltada_.
+
+En la misma militaba el segundo de estos tres amigos que describimos, el
+cual era andaluz, de veintrs aos, delgado, pequeo y flexible. En
+Ecija, su patria, pasaba el tiempo escribiendo verbos Marica,
+Ramona, Paca, la fuente, la luna y todo. Pero todo causa, y la
+poesa secas no es de lo que ms entretiene: un da se encontr
+aburrido y pens salir del pueblo. Pas por all la sazn el ejrcito
+de Riego, y aquellas tropas excitaron su curiosidad.
+
+Pregunt; le dijeron que eran los soldados de la libertad, y esto reson
+en sus odos con cierta agradable armona. "Me voy con ellos", dijo
+sus padres. Estos eran muy pobres, y contestaron: "Hijo, vete con Dios,
+y que El te haga bueno y feliz; prtate bien, y no te olvides de
+nosotros."
+
+El poeta sigui el ejrcito, llorando sus padres, y aun es fama que
+lloraron escondidas tres de las chicas ms guapas de Ecija. Al llegar
+ Madrid, el joven volvi ser poeta, y entonces haca versos al Rey
+cuando abra las Cortes, Amalia, Riego, Alcal Galiano, Quiroga,
+ Argelles. En su vida cortesana, este poeta, que, como despus
+veremos, perteneca la escuela clsica en todo su vigor, pas algunos
+clsicos apurillos; mas despus, escribiendo en casa de un abogado,
+desempeando funciones modestas en el peridico _El Censor_, viva
+siempre alegre, siempre poeta, siempre clsico, apreciado de sus amigos,
+con alguna fama de calavera, pero tambin con opinin de joven listo y
+de buen fondo.
+
+La fisonoma del tercero no era tan agradable ni predispona tanto su
+favor como la de los anteriores. Sin embargo, tena fama de buen chico;
+y en cuanto opiniones polticas, no poda echrsele en cara la
+tibieza, porque era frentico republicano. Algunos mal intencionados
+decan que en el fondo era realista, y que slo por clculo haca alarde
+de aquel radicalismo intransigente. Pero an no tenemos motivo para
+aceptar esta aseveracin, que es quiz una calumnia. Llambanle el
+Doctrino, porque haba estudiado primeras letras en el colegio de San
+Ildefonso. No poda negarse que haba en su carcter cierta astucia
+disimulada, y en sus modales alguna afectacin bastante notoria. Era
+hijo natural de un vidriero, que le reconoci al morir, dejndole
+pequea fortuna; pero los albaceas testamentarios, quienes el difunto
+di amplios poderes, hicieron un inventario, del cual resultaba que el
+vidriero no haba dejado en el mundo cosa alguna de valor. El Doctrino
+les peda dinero, y ellos le solan decir: "Tome usted para un
+semestre." Y le daban una onza.
+
+Pero sus amigos le ayudaban vivir, le mantenan y le compraban algn
+levitn de pana. Era notorio (y aun lleg tratarse seriamente del
+asunto) que poco antes de la poca en que esta historia comienza, el
+Doctrino gastaba ms dinero que de costumbre; y cuando sus amigos le
+preguntaban el origen de aquel caudal, responda evasivamente y mudaba
+de conversacin.
+
+Estos tres jvenes eran inseparables, sin que alteraran la paz las
+desventuras pasajeras del uno, ni las ganancias fortuitas del otro. La
+onza semestral del Doctrino pereca en _Lorencini_ en la _Fontana_ en
+dos das de caf, chocolate y jerez; pero despus Javier escriba un
+artculo tremendo sobre la soberana nacional para comprarle unas botas
+al poeta clsico, y el mismo Doctrino sacaba de un misterioso bolsillo
+un dobln de cinco para atender las necesidades amorosas de Javier,
+que tena pendiente cierta cuestin con la hija de un coronel de
+caballera, hombre atroz y fiero como un cosaco.
+
+Estos tres jvenes vagaron juntos por las calles, acercndose los
+grupos, preguntando todos, contando noticias fraguadas por la fecunda
+imaginacin del poeta, hasta que, llegada la noche, se dirigieron al
+parador del _Agujero_, sito en la calle de Fcar, esperar unos
+amigos de Javier, que llegaban aquella misma noche de Zaragoza.
+
+Ni en la arquitectura antigua ni en la moderna se ha conocido un
+monumento que justificara mejor su nombre que el parador del _Agujero_
+en la calle de Fcar. Este nombre, creado por la imaginacin popular,
+haba llegado ser oficial y verse escrito con enormes y torcidas
+letras de negro humo sobre la pared blanquecina de la fachada. Un
+portaln ancho, pero no muy alto, la daba entrada; y esta puerta, cuyo
+dintel consista en una inmensa viga horizontal, algo encorvada por el
+peso de los pisos principales, era la entrada de un largo y obscuro
+callejn que daba al destartalado patio. Este patio estaba rodeado por
+pesados corredores de madera, en los cuales se vean algunas puertas
+numeradas.
+
+En lo alto resida el establecimiento patronil de _La
+Riojana,_antonomasia imperecedera que se conserv por tres generaciones.
+All se serva los viajeros, recin descoyuntados y molidos por el
+suave movimiento de las galeras, algn pedazo de atn con cebolla, algn
+capn, si era Navidad por San Isidro, callos discrecin, lonjas
+escasas de queso manchego, perdiz manida, con valdepeas y pardillo.
+Esta comida frugal, servida en estrechos recintos y no muy limpios
+manteles, era la primera estacin que corra el viajero para entrar
+despus en el _va crucis_ de las posadas y albergues de la villa.
+
+Dos veces al da un ruido spero y creciente aumentaba la normal
+algaraba del barrio. Se oan las campanillas, el chasquido del ltigo y
+un estrpito de ruedas que de bache en bache, de guijarro en guijarro
+iban saltando. La mquina llegaba frente al portal, y aqu era donde se
+probaba la habilidad nutico-cocheril del mayoral: la mquina daba una
+vuelta, los machos entraban en el portaln, y tras ellos el vehculo,
+siendo entonces el ruido tan formidable, que la casa pareca venirse al
+suelo. El navo daba fondo en el patio, los brutos eran desenganchados,
+el mayoral bajaba de lo alto de su trono, y los viajeros, que an se
+mantenan con la cabeza inclinada, y muy agachados, resabio de cuando
+atravesaron el portal, notaban al fin que no tenan el techo en la
+corona, se admiraban de verse con vida, y descendan tambin.
+
+Aqu, si haba parientes esperando, empezaban los abrazos, los besos,
+las felicitaciones. Era propinado con algn real mal contado el cochero,
+y cada cual se iba por su camino, siendo costumbre tomar all mismo, en
+los aposentos de la Riojana, un prembulo estomacal para poder subir la
+calle de Atocha, que era entonces algo ms inaccesible que ahora.
+
+Esta vez, cuando la nave hizo su parada definitiva en el patio, hubo una
+aclamacin general. El Doctrino abraz sus amigos.
+
+--Javier!
+
+--Lzaro!
+
+Y se abrazaron con efusin. Despus de los monoslabos de alegra y
+sorpresa, el segundo dijo al primero:
+
+--T en Madrid? ... al fin! Vienes de Ateca?
+
+--S.
+
+--Bien. No podas llegar ms tiempo. Y los amigos de Zaragoza? Pero
+de dnde vienes? ... Y el club ... y nuestro club? ...
+
+--Ya sabes que nos lo disolvieron. Hace seis meses que estoy en Ateca.
+
+--Y estars mucho aqu?
+
+--Siempre!
+
+--Bien. Aqu la juventud, la vida. Y si he de decirte la verdad ...
+hacemos falta.--S ... oh?
+
+--Seores, aqu tenis mi amigo, al grande orador del club de
+Zaragoza, mi amigo y compaero.
+
+Los dems jvenes, tanto viajeros como visitadores, rodearon al
+aragons.
+
+Expliquemos. Cuando Javier estuvo en Zaragoza, trab amistad muy ntima
+con Lzaro. En el club propagaron ambos las ideas democrticas
+(democracia de 1820)que entonces cundieron rpidamente por aquella noble
+ciudad. Privadamente estos dos jvenes, afines por carcter y
+temperamento, se miraban como hermanos, tenan una misma bolsa, coman
+en un mismo plato, y confundan en un comn sentimiento sus pesares y
+alegras. Desde la salida de Lzaro para su pueblo no se haban visto.
+
+--Cunto me alegro de que vengas ac!--dijo Javier, abrazndole otra
+vez.--Hacen falta jvenes como t. La juventud de ayer se va
+corrompiendo: unos se enervan, otros retroceden y algunos se venden por
+falta de fe.
+
+--Seores, vamos _Vicentini_--dijo el Doctrino, llevndose
+sus amigos.
+
+--Qu _Vicentini_? A _La Cruz de Malta_. All hay muchos aragoneses,
+todos son aragoneses.
+
+--Este no viene sino la _Fontana_--dijo Javier, sealando su amigo.
+
+--Viva la _Fontana_, el rey de los clubs!
+
+--Y el club de los reyes--dijo uno que se escurri como si hubiera dicho
+una imprudencia.
+
+--Quin ha dicho eso?--exclam el Doctrino furioso.
+
+--No hagas caso: es uno de los que creen esas calumnias--indic
+Javier.--Vamos, seores: esta noche hay gran sesin en la _Fontana_.
+
+--Maana me llevars all--dijo Lzaro su amigo con empeo.
+
+--Cmo maana? Esta noche misma, ahora mismo. Vas perder la ms
+importante sesin que se ha visto ni ver?
+
+--Pero cmo puedo ir esta noche? Si acabo de llegar. Tengo que ir
+casa de mi to.
+
+--Tienes aqu un to? Es liberal?
+
+--Presumo que s: no le conozco.
+
+--Y ahora vas all?
+
+--Naturalmente.
+
+--Qu disparate! Djate ahora de tos. Vente la _Fontana_. Son las
+ocho: ya va empezar. A la salida irs tu casa.
+
+--Hombre ... eso no me parece bien--dijo Lzaro suspenso.
+
+--Pero cmo vas perder esta sesin? Habla Alcal Galiano, Romero
+Alpuente, Flrez Estrada, Garelli y Moreno Guerra. No habr otra sesin
+como sta. Qu ms da que vayas tu casa ahora las doce? Tu to
+creer que no ha llegado la diligencia.
+
+--Hombre, no. Estoy cansado. Me esperan tal vez en su casa.
+
+--No seas tonto. Vente la _Fontana_. No hay ms remedio sino que vas.
+Dnde vive tu to?
+
+--Calle de Vlgame Dios.
+
+--Jess, qu lejos! No vayas all ahora.
+
+Lzaro tena un vivo deseo de llegar pronto casa de su to: ya se
+comprender por qu. Pero le era humanamente imposible, porque su
+carioso amigo le llevaba casi por fuerza al club. Adems, las razones
+con que disculpaba aquella determinacin tenan tambin algn peso en su
+mente. Aquel recibimiento caluroso, la noticia de aquella gran sesin de
+la clebre _Fontana_, estimularon el entusiasmo que siempre propenda
+su carcter, y se dej llevar.
+
+Quin sabe si haba algo de providencial en aquella extempornea visita
+ la _Fontana_. Sera cosa de ver que sin sacudir el polvo del camino
+(esto pensaba l) le acogieran con aplauso en el club ms ilustre y
+clebre de la monarqua. Tal vez le conocan ya de odas por sus
+brillantes discursos de Zaragoza. Cmo tal vez? Sin duda le conocan
+ya. A estos pensamientos se mezclaba el orgullo de que odos de Clara
+llegara al da siguiente su nombre llevado por la fama. Una apoteosis se
+le presentaba confusamente ante la vista. Por qu no? Sin duda aquello
+era providencial.
+
+As es que la resistencia que al principio opuso fu disminuyendo
+medida que se acercaba la _Fontana_. No le tengis por loco todava.
+
+Llegaron. La puerta estaba obstruida por un inmenso gento. Pero el
+Doctrino con los suyos, y Javier con Lzaro y el poeta, tuvieron medio
+de entrar por un patio interior. La sesin era muy agitada. Un orador
+acusaba al Gobierno de la destitucin de Riego. Cont lo que haba
+pasado en Zaragoza, y acus los habitantes de esta ciudad por no haber
+defendido su General.
+
+--Poner la mano--deca--en un hroe como Riego, es la mayor de las
+profanaciones. Y qu ha hecho Zaragoza? Oh! la ciudad en que tal cosa
+ha pasado permaneci muda y permiti que su Capitn General fuera
+destituido; dej que un vil esbirro manchara la sagrada investidura de
+la autoridad, despojando de ella Riego. _(Grandes aplausos.)_ Se ha
+dado el pretexto de que Riego fomentaba el desorden en todo Aragn. Esto
+no es cierto: es una mentira fraguada en esos obscuros concilibulos de
+cierto palacio que no quiero nombrar. _(Rumores y risas.)_ Se le manda
+de cuartel Lrida como un sospechoso, y se entrega el mando al jefe
+poltico. Quin es ese jefe poltico? Siempre fu enemigo de la
+libertad. Todos le conocis: es un enemigo encubierto de la libertad.
+Abajo los disfraces! _(Aplausos.)_ Lo que se quiere bien lo conocis:
+es ir apartando poco poco de los cargos pblicos los buenos
+liberales, para poner en ellos esos hipcritas que se llaman nuestros
+amigos, y nos detestan en el fondo de sus corazones corrompidos. _(S!
+s! s!)_ Qu se pretende? A dnde nos conducen? Qu va resultar
+de esto? Ay de la libertad que hemos conquistado! Mucha atencin,
+ciudadanos. No os descuidis. Estad alerta, si no, ay de la libertad!
+_(Bien, bien.)_
+
+Pero lo repito, seores: de quien tengo ms quejas es del pueblo de
+Zaragoza, de ese pueblo que yo cre el ms grande de la tierra y que no
+lo es!... No, no lo es! _(Rumores.)_ Por qu permiti que Riego fuera
+destituido? Por qu le dej marchar? Y es sta la ciudad de 1808? No,
+yo dir esa ciudad: no te conozco, Zaragoza. T no eres Zaragoza. Ya
+no sabes levantarte como un solo aragons. Has dejado atropellar
+Riego. T nos salvaste en otro tiempo; pero hoy, Zaragoza, nos has
+perdido! _(Grandes y continuados aplausos.)_
+
+Un joven se levant (era aragons).
+
+--Protesto--dijo con la mayor energa--contra las acusaciones lanzadas
+mi patria, la noble capital de Aragn, por ese seor, cuyo nombre no
+s ... ni quiero saberlo. _(Una voz dice: Alcal Galiano.)_ Mi patria
+no ha olvidado su honor. Qu queris que hiciera contra lo mandado en
+un decreto del Gobierno constitucional?...
+
+--Desobedecerlo--gritaron varias voces.
+
+--Seores, dejadme continuar.
+
+--Que siga, que siga!
+
+--Protesto en nombre de mis paisanos, y afirmo que es Zaragoza el pueblo
+de Espaa que ms ha hecho en todos tiempos por la libertad. No se le
+acusa de ser un foco de exaltacin republicana? No se ha dicho que de
+all salen las ideas ms disolventes, que all se elabora una
+conspiracin para sostener la Repblica?
+
+--Hechos quiero y no palabras--dijo el primer orador.
+
+--Pues hechos tendris. No sabis que existe en Zaragoza un club, cuya
+influencia y prestigio alcanzan todo Aragn? Ese club, llamado
+_democrtico,_ ha sido en dos aos la ms entusiasta y eficaz asamblea
+de la nacin. Lo que all se ha predicado bien lo sabis. Las voces
+elocuentes que all han resonado bien autorizadas son. La propaganda que
+all se ha hecho ha llegado hasta aqu. _(Rumores.)_
+
+--No sabemos lo que es ese club. Siempre nos hablan ustedes los
+aragoneses del club de Zaragoza, y aun hoy no sabemos lo que es eso.
+Qu es eso? Mucho discurso democrtico, pero ningn acierto para hacer
+propaganda y formar un partido. Pero en ltimo resultado, cules son
+las teoras de ese club tan decantado? Yo desconfo de l. Quin habla
+de ese club? Conozcamos sus hombres. Creo que la mayor parte de los
+que estamos aqu reunidos miran esa insignificante reunin con el
+desdn que merece. _(Voces y algazara.)_
+
+Muchos aragoneses se levantaron apostrofando al orador. Lzaro escuchaba
+todo, inmutndose por grados. Sus amigos le decan en voz baja que
+defendiese al club de Zaragoza. De repente un aragons se levant en
+medio de la sala, y sealando al sitio donde se hallaba Lzaro con los
+dems llegados aquella noche, dijo:
+
+--Presentes estn algunos seores que han pertenecido ese club.
+
+Todos miraron aquel sitio.
+
+--Bien--dijo el orador.--Si estn ah esos seores, que hablen, que nos
+digan lo que es ese club y qu ha hecho. Queremos orles: que hablen.
+
+--Aqu est el orador ms notable del club democrtico de
+Zaragoza!--dijo en voz muy alta Javier, sealando su amigo.
+
+--S, s!--dijeron todos los aragoneses que haba en el recinto,
+reconociendo su compatriota.--Defindanos usted, defindanos.
+
+Todas las miradas se fijaron en Lzaro. Cosa singular! En aquel momento
+una sbita transformacin se verific en el nimo del joven. Se sinti
+turbado, se esforz en saludar, quiso decir algo y no pudo. Pero le
+impelan hacia la tribuna, y no haba remedio. Si no hablaba, qu
+diran de l? Lzaro haba brillado en Zaragoza por su elocuencia; haba
+aprendido dominar la multitud, sobreponerse ella, manejarla su
+antojo. Pero en aquella ocasin se encontraba novicio, se desconoca,
+tena miedo.
+
+--Que hable, que hable!
+
+--Abrid paso--exclam uno de los diputados ms notables de las Cortes
+de entonces.
+
+Lzaro tuvo una inspiracin. El recuerdo de su joven y amable amiga le
+fortaleca; y la manera de aquellos caballeros antiguos, que invocaban
+el auxilio soberano de su dama antes de entrar en combate, procur
+evocar todas las imgenes de gloria y felicidad que le haban dado
+estmulo. Ensanchado el pecho con esto, subi la tribuna. Desde arriba
+mir aquella multitud de cabezas apiadas, y recibi de un golpe las
+miradas curiosas de tantos ojos.
+
+Aquello le pareci un abismo. Su rostro, encendido por la turbacin, se
+puso bruscamente muy plido. Hubiera querido hablar con los ojos
+cerrados. Aquellos diputados, aquellos escritores, aquellos polticos
+eminentes que vea en torno suyo, le daban miedo. Pero l tena mucho
+corazn, y logr dominarse un poco. Pero cmo iba empezar? Qu iba
+decir? En un supremo esfuerzo de inteligencia recogi sus ideas, formul
+mentalmente una oracin, mir al auditorio... El auditorio le mir l,
+y observ que estaba plido como un cadver. Lzaro tosi; el auditorio
+tosi tambin. La primera palabra se haca esperar mucho; por fin el
+orador tom aliento, y desafiando aquel abismo de curiosidad que se
+abra ante l, comenz hablar.
+
+
+
+
+
+CAPTULO X
+
+
+
+#La primera batalla#.
+
+
+Lzaro era un poco retrico en la augusta ctedra del club democrtico
+de Zaragoza. Parece que all tenan buena acogida ciertas frmulas del
+decir que nuestro joven haba aprendido con su maestro de Humanidades de
+Tudela, varn docto de la escuela pura de Luzn. El joven tena, sin
+embargo, el instinto de la elocuencia tribunicia, seca, rotunda,
+incisiva, desnuda. La _Fontana_, por desgracia en aquella ocasin, era
+enemiga declarada de la retrica, y ms enemiga an de las frases
+hechas, de los lugares comunes y de esos prembulos oficiosos,
+neciamente corteses y en extremo fastidiosos de la oratoria acadmica.
+
+Lzaro tuvo la mala tentacin (porque tentacin del demonio fu sin
+duda) de empezar con aquella de _su pequeez en presencia de tantos
+grandes hombres_, y lo _escogido ilustrado del auditorio_, siguiendo
+despus lo de su _confusin_ y su _necesidad de indulgencia_, sus
+_escasas fuerzas_, etc., etc. El exordio fu largo: otra desventura.
+Algunas voces dijeron: "Al grano, al grano."
+
+Pero Lzaro le fu un poco difcil dar con el grano, lo cual no es de
+extraar, porque no estaba preparado, ni haba vuelto an de la
+sorpresa. En vano hizo una sincdoque de las ms expresivas; en vano
+quiso dominar al pblico con cuatro litotes y dos tres metonimias: no
+era aquel su camino. Dijo algunas generalidades que l le parecan muy
+nuevas, pero que en realidad eran viejsimas, y concluy un prrafo con
+dos tres sentencias plutarquianas, que l le parecan encajar como
+de molde, pero que no produjeron sensacin ninguna. El esperaba un
+aplauso: nadie aplaudi.
+
+Lzaro estaba acostumbrado or aplausos desde el principio: esto le
+daba estmulo. La frialdad que notaba en el auditorio en aquella
+ocasin, le desanim. Quiso pensar en esto, y casi estuvo punto de no
+saber qu decir. Y, sin embargo, l tena fijos en la imaginacin
+algunos magnficos pensamientos; pero cosa singular! no los poda
+decir. Le pareca verlos escritos delante; pero por un misterio, natural
+en aquellos momentos, no encontraba la forma oratoria para expresarlos.
+Qu contrariedad! Poco poco hasta la voz se le enronqueci. Sin duda
+haba en el espritu de nuestro amigo una influencia maligna. Hablaba
+con frialdad unas veces; notbalo l mismo, y al querer corregirlo,
+gritaba demasiado. Las ideas le faltaban, las imgenes se le
+desvanecan, las palabras se le atropellaban en la boca.
+
+Ah! Dnde estaban aquellas peroraciones internas, llenas de vida, de
+vehemencia, persuasivas como una voz divina? Dnde aquella lgica
+terrible que en la profundidad de sus deliquios oratorios herva en su
+cerebro, el cual pareca pequeo para tantas ideas? Dnde estaban los
+pensamientos sublimes, la facundia descriptiva, la facultad pintoresca,
+la sentencia concisa y profunda? S: l senta bullir todo eso all
+dentro; dentro de aquel Lzaro solitario y apasionado que hablaba la
+Naturaleza en el silencio de la noche, que hablaba la Sociedad en lo
+profundo de un sueo. Las ideas, las formas, el lenguaje, todo lo tena,
+todo lo senta dentro de s; pero no poda, no poda de ningn modo
+expresarlo.
+
+En todo orador hay dos entidades: el orador, propiamente dicho, y el
+hombre. Cuando el primero se dirige la multitud, el segundo queda
+atrs, dentro, mejor dicho, hablando tambin. Dos peroraciones
+simultneas son producidas por un mismo cerebro. Una es verbal y sonora:
+dejmosla al pblico. Otra es profunda y muda: examinmosla. Lzaro
+describa, apostrofaba, rebata, expona, declamaba. Interiormente, la
+otra voz pareca decir esto: "Qu mal lo estoy haciendo! No me
+aplauden! Qu debo decir ahora?... Tratar ste punto?... No lo
+trato.... Y aquella idea que antes me ocurri?... Se me ha
+escapado!..." Y al mismo tiempo no interrumpa su oracin; continuaba
+defendiendo el club de Zaragoza, explanaba un sistema democrtico, y
+haca adems una breve historia de la Repblica. Pero la voz de dentro
+segua de este modo: "No s qu hacer... Por qu no me aplauden?... No
+me conozco... Yo tena tantos argumentos... Dnde estn?... Ah! Voy
+emitir esta gran idea... Ya la he dicho.... No ha hecho efecto...
+Procurar ser esmerado en la frase... Esta oracin va bien... Como la
+terminar?... Qu apuro!... No doy con el adjetivo... Demonio de
+adjetivo!... Ah terminar con un apostrofe ... all va.... No ha hecho
+efecto ... no me aplauden."
+
+As hablaba el alma atribulada de Lzaro, mientras con los medios
+exteriores se diriga al auditorio en un discurso, confuso, tortuoso,
+desigual y falto de lgica.
+
+Empezaron las toses. Dicen los oradores que al or las toses en las
+pausas de sus discursos, se les hiela la sangre. Lzaro las oy
+repetidas y comunicadas todo el auditorio, y resonaron en su corazn
+como siniestros ecos. El tosi tambin. Ah! la tos le concedi cuatro
+segundos de descanso: hizo un esfuerzo desesperado, tom algunas ideas
+en aquel depsito que tena en la mente, se apoder de ellas con
+firmeza, y prosigui hablando:
+
+"All va eso, deca la lengua interior; all van ... las expondr de este
+modo ... no mejor de este otro ... no ... mejor del otro ... de
+cualquier modo ... Oh! hay all uno que se est riendo... Y otro que
+cuchichea. Pero qu tos les ha entrado... No les gusta lo que digo ahora
+... ni esto tampoco ... nimo. Concluir este prrafo con una cita...
+all va... Ah! tampoco ha hecho efecto..."
+
+Comprndase bien que estas frases que nadie oye y el discurso que oyen
+todos, guardan perfecto paralelismo.
+
+Ah, qu misterios hay en la inteligencia humana, y qu fenmenos tan
+extraos en sus relaciones con la palabra humana!
+
+Por qu fracas el discurso del aragons? Fracas por la reunin
+diablica de mil accidentes, ajenos la naturaleza de su notable
+ingenio y de su fcil palabra? De quin fu la culpa, de l del
+pblico? Aqu hay otro gran misterio. El pblico y el orador tienden
+fascinarse mutuamente. El primero mira y oye: no sabemos lo que es ms
+terrible, si la mirada el odo. Las miles de pupilas dan vrtigo. La
+atencin de tanta gente dirigida una sola voz confunde y anonada. El
+orador, por su parte, ve y oye: ve la serenidad anhelante desdeosa, y
+oye toser. Por eso Lzaro hubiera deseado en algunos momentos de aquella
+noche ser sordo y ciego. Pero el orador tiene sobre el pblico una
+ventaja; tiene un arma, adems de la palabra: el gesto. El tambin
+fascina, l tambin lleva en sus ojos aquel vrtigo que confunde y
+anonada; l generalmente mira hacia abajo para ver al pblico; puede
+mover sus brazos y su cabeza cuando el pblico est como atado de pies y
+manos, inmvil y viviendo slo de atencin.
+
+Aquella noche fatal, Lzaro y el pblico no se fascinaron mutuamente, no
+se impusieron el uno al otro, no se comunicaron. Ni Lzaro persuadi al
+pblico, ni este aplaudi al orador. Un pblico no persuadido y un
+orador no aplaudido se rechazan, se repelen con energa. "Es preciso
+que calles," hay que decir ste. "Es preciso que te marches," hay que
+decir aqul.
+
+El joven aragons haba tenido la peor de las tentaciones: la tentacin
+de ser largo y difuso. Un segundo ms de lo regular basta concluir la
+paciencia de un auditorio y trocar su inters en hasto. Lzaro vi
+pasar este segundo sin notarlo. Indudablemente no se comprendieron el
+uno al otro. Se despreciaron mutuamente? Se temieron mutuamente? Tal
+vez empezaron por temerse; pero es lo cierto que acabaron por
+despreciarse.
+
+Lo singular es que si se hubiera preguntado cualquiera particularmente
+su opinin sobre el discurso, habra dado tal vez una opinin no
+desfavorable; pero la opinin de un pblico no es la suma de las
+opiniones de los individuos que lo forman, no; en la opinin colectiva
+de aqul hay algo fatal, algo no comprendido en las leyes del sentido
+humano. Decididamente, Lzaro fracasaba.
+
+Veinte veces se le ocurri que era preciso concluir. Pero cmo? No se
+atreva. Iba concluir mal. Qu horror! Y para terminar mal, vala ms
+no terminar, seguir hablando, siempre, siempre, siempre. Buscaba el
+final y no poda encontrarlo. Y el final es tan importante! Poda
+rehabilitarse en un momento de inspiracin. Oh! la idea de concluir
+sin un aplauso le daba horror. Por eso tema el final y lo evitaba.
+Pero era preciso acabar: las toses siguieron los bostezos, los
+cuchicheos los murmullos. Buscaba sin cesar el remate; daba vueltas
+alrededor del asunto, procurando una salida airosa; pero no encontraba
+escapatoria; la palabra se deslizaba de su boca, y aflua continua, sin
+solucin, infinita.
+
+"Es preciso concluir," deca la voz interior. "Concluir? No hallo el
+fin, y el fin ha de ser bueno ... Dios mo, amprame! Resumir ...
+recapitular ... pero ya no me acuerdo de lo que he dicho ... Pedir
+perdn al auditorio?... No: eso es rebajarme...." Al fin le ocurri la
+oracin final, y la empez; pero al llegar al final, otra oracin se
+enlaz con ella, y con sta otra, y otra, y otra. Su discurso era una
+oscilacin sin trmino; pero el pblico se impacientaba. Ni un minuto
+ms: se apoder del ltimo perodo, resucito que fuera el ltimo.
+Pronunci al fin el postrer substantivo; y despus, alzando la voz,
+emiti con graduacin los tres adjetivos que le acompaaban para darle
+fuerza y call.
+
+La postrera palabra de aquel malhadado discurso vibr en el espacio,
+sola, seca, triste, con fnebre resonancia. Ni un aplauso ni una
+exclamacin satisfactoria la recogi. Su voz haba cado en el abismo
+sin producir un eco. Parecale que no haba hablado, que su discurso
+haba sido una de aquellas mudas, aunque elocuentes, manifestaciones
+internas de su genio oratorio. Estaba en un desierto; rodebale una
+noche. Qu haba dicho? Nada. Y haba hablado mucho. Aquello fu como
+si diera golpes en el vaco, como si hiriera en una sombra creyndola
+cuerpo humano, como si hubiera encendido un sol en un mundo de ciegos.
+Baj con el alma atribulada, oprimido el corazn, ardiente y turbada la
+cabeza, baado el rostro en sudor fro.
+
+En vano Javier quiso rehabilitarle dando algunas palmadas tardas. El
+pblico, animal implacable, le mand callar. Lzaro tuvo la presencia de
+espritu suficiente para contemplar cara cara aquellas cien bocas que
+bostezaban. Robespierre se desesperaba en el mostrador con suprema
+expresin de fastidio.
+
+--Lo he hecho muy mal--dijo tristemente el orador al odo de su amigo.
+
+--Ya lo hars mejor otro da. Eres un gran hombre; pero no has tocado en
+el _quid_. Con una leccin ma estars al corriente. Otro va hablar:
+atiende ahora.
+
+--No: yo me voy casa de mi to. No puedo estar aqu ms tiempo. Me
+ahogo.
+
+--Espera ver lo que ste va decir.
+
+Un segundo orador subi la tribuna disipar el fastidio que la
+peroracin de Lzaro haba causado. Mientras la multitud celebraba con
+aplausos maquinales las frases de su orador favorito, el otro se iba
+sumergiendo lentamente en profunda melancola. Nada es ms terrible que
+estos momentos de desencanto en que el alma yace atormentada por los
+dolores de la cada: el tormento de esta situacin consiste en cierta
+ridiculez que rodea todos los recuerdos de las pasadas ilusiones. Todas
+las frases de ntimo elogio, de profundo orgullo con que antes se regal
+la imaginacin, resuenan con eco de burla en la pobre alma abatida,
+llena de vergenza.
+
+"Pero es preciso intentar una rehabilitacin--deca Lzaro para s.--Y
+cmo? Todos murmuran de m, y si maana se ofrece hablar de mi discurso,
+dirn todos que fu detestable, malsimo. Correr de boca en boca,
+llegar odos de todas las personas que me interesan. Ella lo sabr,
+se reir tal vez de m. Todos se reirn ahora."
+
+Lo ms particular es que desde que baj de la tribuna empezaron
+ocurrirle grandes pensamientos, magnficos recursos de elocuencia,
+soberbios golpes de efecto, citas oportunsimas; y estaba seguro de que
+diciendo aquello, arrancara grandes aplausos. Pero ya era tarde: estaba
+all mudo y perplejo, cubierto su espritu de una nube sombra.
+
+Entre tanto, el nuevo orador divagaba sus anchas por el campo de la
+historia y de la poltica, y, por ltimo, expuso la necesidad de la
+manifestacin preparada para el siguiente da. Todos se levantaron
+unnimes, gritando: "S!" Todos prometieron concurrir, y tres cuatro,
+encargados del ceremonial, dieron cuenta del arreglo de la procesin, se
+fij la hora, se design el punto de reunin. Los _bravos_ sucedieron
+los aplausos, y los aplausos los _bravos_, y al fin la sesin termin.
+
+Los socios comenzaron salir; pero aquella fraccin ignorante y
+turbulenta, que ocupaba siempre uno de los rincones del caf, no crey
+conveniente salir sin decir algo. Calleja subi una silla y grit,
+dirigindose los suyos.
+
+--Seores, serenata Morillo!
+
+La idea fu acogida con estrpito. Morillo era el Capitn general de
+Castilla la Nueva. Enemigo do asonadas tumultuosas, haba tomado sus
+medidas para impedir la procesin. Una parte del pueblo se agolp junto
+ su casa en la noche del 17, atronando toda la calle con espantosa
+cencerrada.
+
+--Serenata Morillo!--dijo Calleja saliendo de la _Fontana_ y
+reuniendo toda la gente dispuesta para el caso que por all pasaba.
+
+No sabemos por donde vino; pero all estaba Tres Pesetas. Nuestros tres
+amigos y Lzaro salieron de los ltimos y se acercaron por curiosidad al
+grupo que Calleja haba formado.
+
+Entre tanto, el barbero pas en dos zancajos la otra acera, y se
+acerc la puerta de su casa. Su mujer sali encontrarle.
+
+--Ciudadano, has hablado?--le dijo.
+
+--No, ciudadanita ma. No puede ser esta noche; pero lo que es maana,
+hablo, me corto la lengua. Ya tengo estudiado el principio, y no se me
+olvidar una letra. Cuando hable, me los como.
+
+--Estoy por no dejarte entrar--le contest gravemente su mujer.--Si yo
+llevara calzones, ya me haban de or. As y todo, si me pusiera ello,
+los volva locos ... Si yo tuviera calzones, andaba por esos _clubes_
+qu quieres boca. Porque tengo ms verdades aqu en el buche....
+
+--Ya vers maana la noche si hablo no. Es que cuando voy empezar
+me hace unas cosquillas la lengua ... y me trabo. Pero no tengas cuidado
+que los voy dejar aturrullados.
+
+--Serenata Morillo!--dijeron cien voces.--Seores--exclam uno de los
+mas clebres oradores de la _Fontana_--vyase cada uno su casa, que
+estos desrdenes nos van desacreditar. Cada uno en paz su casa; nada
+de gritos.
+
+Estos discretos consejos fueron saludados con murmullo prolongado de
+reprobacin.
+
+--Quin es ese serviln?--dijo una voz aguardentosa, que no era otra
+que la del sin par Chaleco.
+
+--A casa de Morillo--repiti Calleja.--Mujer, treme el almirez.
+
+El gento aumentaba con nuevas remesas enviadas de la plazuela de la
+Cebada y del barrio del Salitre. Los socios de la _Fontana_ se haban
+marchado, cerrse el club y slo quedaron en la calle los tres amigos y
+Lzaro, que se despeda para ir en casa de su to.
+
+--Espera un instante para ver lo que sale de aqu--le dijo Javier
+detenindole.
+
+A la sazn una persona daba fuertes golpes la puerta de Calleja.
+
+--Qu hay?--dijo ste acercndose interrumpiendo una patritica y
+barberil alocucin que haba comenzado.
+
+--Que vaya usted en seguida sangrar don Liborio que est muy malito.
+
+--Demonio de enfermo: maana le sangrar.
+
+--No puede esperar: vaya usted pronto--exclam el criado.
+
+--Seores, qu hago?--pregunt el barbero sus amigos.
+
+--No vayas, Calleja: que se sangre l solo. Esta no es noche de
+sangras. A casa de Morillo!
+
+--Seores ... yo quisiera cumplir ... porque ya ven ustedes ... mi
+profesin. La ciencia es lo primero.
+
+--No vayas, Calleja.
+
+--Seores, volver en seguida. A ver--aadi abriendo la puerta de su
+casa,--ciudadana, treme las lancetas.
+
+La ciudadana sali muy afligida, y le dijo:
+
+--A ver cmo le ponemos una ayuda Joaquinito, que est muy malo. Si
+vieras qu vomitona le ha dado! Se la pongo de malvas?
+
+--Pngasela de demonios cocidos, hermana--exclam Tres Pesetas
+furibundo.
+
+--Poco poco, seores--contest Calleja.--De malvas de aceite?
+Djenme ustedes ver cmo se arregla eso; porque para m ... por qu lo
+he de negar? la ciencia es lo primero.
+
+Lzaro insista en dejar sus tres amigos: tan aburrido y
+melanclico estaba.
+
+--Espera, hombre--le deca Javier detenindole an. Espera ver lo que
+hacen estos brbaros.
+
+--Qu es eso de brbaros!--exclamaron con furia los que ms cerca
+estaban, volvindose hacia los amigos con tanto inters, que hasta el
+mismo Calleja dej la ciencia por salir en defensa de la
+Corporacin.--Qu es eso de brbaros, caballeriles?
+
+--Quines son esos pelandingues?--dijo uno.
+
+--Este es el aragons que nos rez el rosario esta noche. Qu modo
+de hablar!
+
+--Si pareca un sermn de Viernes Santo....
+
+--El diablo me lleve si no les acaricio las muelas esos
+catacaldos--dijo Tres Pesetas, dispuesto hacer lo que deca.
+
+Javier, el Doctrino, el poeta clsico, vieron una tempestad sobre sus
+cabezas; pero el poeta clsico, que era el mismo enemigo, no se acobard
+y tuvo el antojo de llamar _rapista_ al grandioso Calleja. La chispa
+salt, y la lucha era inminente; pero tan desigual, que los cuatro mozos
+no quisieron arriesgarse ella, volvieron las espaldas y apretaron
+correr, unidos siempre, dirigindose la calle de la Victoria. Muchos
+de los contrarios les siguieron dando voces y arrojndoles piedras; pero
+los fugitivos andaban muy ligeros y lograron refugiarse en la calle de
+la Gorguera, metindose en el portal de la casa en que uno de ellos
+viva. Cerraron cuidadosamente por dentro. Un enorme canto, lanzado por
+las robustas manos de Tres Pesetas, choc en la puerta tan fuertemente,
+que si hubiera cogido alguno le hace aicos. Felizmente los jvenes
+estaban seguros, y los de fuera, al ver que la presa se les haba
+escapado, retrocedieron, marchndose todos dar una armoniosa
+cencerrada al Capitn general de Madrid.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XI
+
+
+
+#La tragedia de los Gracos.#
+
+
+Luego que sintieron alejarse sus perseguidores, los amigos subieron.
+All viva el poeta clsico.
+
+--Tienes que cenar?--le pregunt el Doctrino.
+
+--Un magnfico festn--contest el poeta.--Un cuartern de queso
+manchego y una botella de Cariena. Mandaremos por unos buuelos la
+taberna de la esquina.
+
+Lzaro tena un hambre espantosa. Desde las nueve de la maana no haba
+probado cosa ninguna, y el cansancio del camino, los esfuerzos mentales
+y la gran fatiga moral de aquella noche le haban rendido hasta el punto
+de que no poda tenerse. Subi con los dems, sin fuerzas para emprender
+ aquella hora el viaje casa de su to. La comitiva, guiada por el
+poeta clsico, se intern en la escalera.
+
+No hay viaje al polo Norte que ofrezca ms peligros que una escalera
+angosta de casa madrilea cuando la obscuridad ms completa reina en
+ella. Comenzis dando tumbos aqu y all; de repente tropezis con la
+pared: chocis con una puerta, y el ruido alarma la vecindad. Dais con
+el sombrero en un candil que, aunque extinguido por falta de aceite,
+tiene lo bastante para poneros como nuevos. Y todo esto es llevadero
+cuando no se encuentra al truhn que baja al galn que sube, cuando no
+sents el retintn de la ganza que intenta abrir una puerta, cuando no
+resbalis en las substancias depositadas por los gatos sobre los
+escalones, cuando no tropezis con la amorosa conjuncin de dos
+estrellas que pelan la pava en el ltimo tramo.
+
+Por fin la expedicin lleg las regiones boreales de la casa, la
+elevada zona en que el poeta haba hecho su nido. Tocaron, y abierta la
+puerta, nuestros amigos se encontraron frente frente de una mujer que,
+con soolientos ojos y rostro avinagrado, alzaba la mano sosteniendo un
+candil, prximo imitar la saba conducta de los de la escalera. Este
+candil comunic su luz otro mejor acondicionado que haba en el cuarto
+donde entraron los cuatro jvenes. La dama ech el cerrojo la puerta
+de la escalera, y dando las buenas noches con entonacin de un responso,
+se fu. No haba andado cuatro pasos cuando volvi, y arrebujndose bien
+en su manto, con honestos y recatados ademanes, dijo:
+
+--Por Dios, don Ramn, no hagan ustedes ruido, que est alborotada la
+vecindad con la algaraba que se arma aqu todas las noches. Porque, ya
+ve usted ... Una es comidilla de las gentes de abajo. La encajera ha ido
+diciendo que esto era una taberna, y que no se poda vivir en esta casa.
+Ya ven ustedes ... como una es mujer de opinin....
+
+La seora que tan celosa se mostraba de la opinin de su casa era doa
+Leoncia Iturriabeytia, vizcana, como es fcil conocer por su apellido;
+patrona de aquel establecimiento, mujer de bien, como de cuarenta aos
+mal contados, de buen aspecto, robustas formas, alta estatura cara
+redonda y carcter bonachn y ms que sencillo.
+
+--Seora, djenos usted en paz--le contest Javier.--Si viniera don Gil
+con nosotros, no se incomodara usted.
+
+--Vaya, ya empieza usted con sus bromas, don Javier.
+
+--Y cundo se casa usted doa Leoncia?
+
+--Yo casarme? Yo?--dijo doa Leoncia con mal disimulada satisfaccin.
+
+--Pues sepa usted que se lleva un buen mozo. Don Gil es hombre que har
+carrera ... est en buena edad....
+
+Una carcajada de los otros dos y una sonrisa forzada de la patrona
+acogieron aquellas palabras. La vizcana tena un pretendiente, y ste
+era don Gil Carrascosa, aquel individuo que fu lego, abate
+covachuelista y cuanto hay que ser. Corran por la vecindad rumores
+alarmantes respecto la existencia de cierta buena concordia, parecida
+ la familiaridad, entre el poeta clsico y doa Leoncia, la vizcana.
+No penetremos en lo sagrado de estos clsicos y patroniles secretos.
+
+Doa Leoncia not la presencia de un desconocido, y quiso darse tono. Se
+puso seria, y reprendi los estudiantes por su poca formalidad.
+Despus hizo un pomposo ademn, algunas cortesas, y se march.
+
+--Adis Ariadna, Antgone, Sofonisba, Penlope--dijo cuando la vi fuera
+el poeta, que gustaba mucho de aplicarle aquellos nombres heroicos.
+
+Poco despus de esta despedida se sintieron ronquidos muy broncos y
+prolongados. Era Ariadna, Antgone, Sofonisba, Penlope, que dorma en
+el interior. Cun felices son las semidiosas!
+
+Javier y el Doctrino tomaron en competencia posesin de la cama. Lzaro
+se acomod lo mejor que pudo en una silla de tres pies y medio, y el
+poeta continu en pie haciendo los honores del sotabanco. Del cajn de
+la cmoda sac un pedazo de queso envuelto en un papel, que se haba
+hecho transparente. Un cuchillo, una botella y un plato, en que haba
+panecillo y medio, salieron de otro rincn, y el festn fu preparado en
+la mesa, para lo cual se hizo preciso apartar un lado dos tragedias en
+verso heroico, un retrato de mujer rodo de ratones, un ejemplar de la
+Constitucin, un tintero de cuerno y una babucha, dentro de la cual
+haba unas tijeras, una caja de obleas y medio tomo del teatro de
+Crebillon.
+
+El cuarto aquel era curioso. La cama se ostentaba lo ms horizontal que
+le era posible sobre dos banquillos, cuyas tablas sostenan un jergn de
+tan tortuosa superficie, que el durmiente rodaba en l de cima en cima
+antes de poder conciliar el sueo. Una estera de esparto, finsima en
+los tiempos de Carlos III, cubra las dos terceras partes del piso,
+siendo intiles todos los esfuerzos de doa Leoncia para estirarla hasta
+cubrir lo que faltaba. Inmenso bal alternaba con la cama, y juzgar
+por lo corrodo del cuero y la suciedad acumulada entre l y la pared,
+los ratones haban tomado por su cuenta la empresa de colonizar aquel
+recinto. Adornaban las paredes algunos cuadros: el ms notable era un
+trabajo de pluma hecho por el to del cuado del abuelo de la vizcana,
+que haba sido insigne calgrafo, y toda la lmina estaba llena de
+rasgos, lneas, letras raras, rbricas y floreos de pluma, trabajo
+ilegible por ser tan excelente. Por otro lado penda de la pared un
+cuadrito de marco ex-dorado, que encerraba las habilidades juveniles de
+la abuela de doa Leoncia, bordadora de lo ms fino. Al lado de estos
+monumentos de familia estaban un par de figurines del Directorio y una
+Virgen del Pilar, simplemente pegada en la pared con cuatro obleas.
+
+Ramn echaba vino en un vaso que iba corriendo de mano en mano; el queso
+fu distribuido, y el pan desapareci en poco tiempo. Lzaro no se
+mostraba parco en comer, porque la verdad era que tena buen apetito y
+se senta desfallecer por momentos.
+
+--Vamos, Ramoncillo--dijo el Doctrino--lenos un poco de esa tragedia
+para llorar, que llamas _Petra_.
+
+--Qu Petra ni Petra?--replic el poeta.--No seas brbaro: _Fedra_
+querrs decir.--Lo mismo me da Fedra que Pancrasia.
+
+--Ya he dejado ese asunto ... eso no es nuevo. Ahora lo que conviene es
+un asunto patritico.--Eso me gusta.
+
+--Al fin me decid por los gracos.... Amigos, qu hombres eran aquellos!
+
+--A ver--dijo el Doctrino.--Lenos algo de esos grajos. Debe ser
+cosa graciosa.
+
+--Pero ven ac, loco--dijo Javier:--por qu no haces una tragedia de
+cosas del da en que salgan hombres como stos de ahora?
+
+--No seas tonto--dijo el poeta riendo con la mayor buena fe:--ahora no
+hay hroes.
+
+--Majadero, pues cmo llamas Churruca, Alvarez y Daoiz?
+
+--S; pero eso son hroes de casaca.
+
+Ramn tena talento y facultades de poeta; pero haba nacido en una
+poca funesta para las letras. El fro clasicismo agostaba en flor los
+ingenios, que educados en la retrica francesa, y siguiendo los
+principios del prosaico Montiano, del rgido Luzn, del insoportable
+Hermosilla, no atinaban utilizar los elementos poticos que en aquel
+tiempo nuestra sociedad les ofreca.
+
+El pueblo, alimentador de los teatros, no comprenda el alto ditirambo
+de griegos y romanos; y al mismo tiempo, ningn poeta acercaba poner
+hroes espaoles en la escena. Nasarre en tanto llamaba brbaro
+Caldern, y _La vida es sueo_ no era ms que delirio. Aquella
+restauracin clsica fu fecunda para la comedia, porque produjo
+Moratn hijo. Pero el drama, la fbula pattica que retrata las grandes
+conmociones del alma, y pinta los ms visibles caracteres de la
+sociedad, no exista entonces.
+
+Se hacan algunas tragedias, obras plidas y sin vida, porque no eran
+animadas por la inspiracin nacional, ni nuestro pueblo viva en ellas,
+ni nuestros hroes tampoco. "Ya sabemos lo que son esos hroes tiesos,
+acartonados, de las tragedias clsicas: siempre los mismos. No se
+concibe el amor la libertad sin _Bruto_, ni el odio al imperio sin
+_Cinna_. Cmo puede haber pasin sin Fedra, y fatalidad sin _Edipo_, y
+parricidio sin _Orestes_ y rebelin sin _Prometeo_, y amor la
+independencia sin _Persas_? En tiempo de nuestro amigo Ramn, los
+jvenes crean esto; y haba algunas personas graves que encontraban
+Crebillon ms inspirado que Lope, y Rotrou ms grande que Moreto."
+
+El poeta de que hablamos escribi su correspondiente _Alceste_, con
+algn acto de un _Bellerofonte_ y varias escenas de tragedia bblica,
+tambin de cajn entonces. Tuvo una inspiracin despus, y quiso dejar
+tan trillado camino. Ide un _Subieski_, un _Solimn,_ un _Arnoldo de
+Brescia_, y, por ltimo, un _Padilla_; pero no bien haba escrito
+algunos versos, retrocedi por miedo la antigedad, y se fij en los
+_Gracos._ Di principio la obra, y la remat poco antes de las escenas
+que estamos refiriendo.
+
+Ya le tenemos sentado sobre la mesa, con el manuscrito en la mano y
+alumbrado por el candilejo. El Doctrino y Javier se disputaban la causa
+con nuevo furor, y Lzaro, que estaba sentado en la silla, haba cedido
+al cansancio, y apoyado en la misma cama, esperaba la primera escena de
+los Gracos.
+
+Javier tosi, y ley las listas de los personajes de la tragedia,
+seguida de la retahila de tribunos, lictores, centuriones, patricios,
+pueblo, esclavos. Despus relat la decoracin, que era la plaza
+pblica, sitio de confidencias, de citas, de discursos, de secretos, de
+escndalos, de juicios, de todo. Luego empez el acto. Sala el _tribuno
+primero,_ y le deca al _tribuno segundo_ si haba visto Cayo; el
+tribuno segundo le contestaba al _tribuno primero_ que no; pero despus
+vena el _tribuno tercero_ y deca los dos anteriores que Cayo estaba
+en casa del sacerdote Ennio Sofronio, y que despus vendra confiarles
+sus planes en la plaza pblica. Estos se van, y saliendo el _hombre del
+pueblo primero_, le dice al _hombre del pueblo segundo_ que el pan est
+caro, y que los pobres se estn comiendo los codos de hambre, lo cual
+exaspera al _hombre del pueblo tercero_, que jura por Neptuno y el hijo
+de Maya que aquello no ha de quedar as. Cada uno se va por donde ha
+venido, y sale despus Cornelia, que se pregunta por qu estar tan
+agitado; triste Cayo; dice que rehus las _viandas ricas de opulenta
+mesa_, para irse vagar silencioso y abstrado por la margen que baa
+_del lento Tber la corriente undosa_. Pero pronto viene sacarla de
+dudas el mismo Cayo en persona, que, alarmado por unas palabras que le
+dijo el _tribuno tercero_ all entre bastidores, viene dar con su
+madre y le manda que escuche y tiemble, con cuyo mandato Cornelia se
+hace toda odos y se pone temblar como un azogado. Cayo le dice que los
+dioses le ayudarn en su empresa, con lo cual la otra se tranquiliza y
+se le quita el tembloreo. Tambin dice que antes de faltar su
+propsito se tragar el Averno la tierra; beber el ciervo _(de
+capital ramaje)_ la mar salobre, y se criar la carpa en las crestas
+del ms alto cerro de Trinacria. Despus de estos desahogos, cae el
+teln, y cada uno se va por donde ha venido.
+
+Pero ya cuando Cayo haca estos juramentos, cerr los ojos el Doctrino,
+poco preocupado de que el Averno se tragara Italia, y comenz roncar
+suavemente como un dios holgazn. El poeta no not este incidente, y
+entr en el acto segundo; pero al llegar al delicado punto en que
+Cornelia le refiere su confidente el sueo que ha tenido, empez
+Javier hacer lo mismo, y se durmi tambin. Y all, cuando el poeta se
+internaba en los laberintos del acto tercero; cuando el senador Rufo
+Pompilio se le sube las barbas al senador Sexto Lucio Flaco (el cual,
+sea dicho de paso, no miraba con malos ojos la matrona Cornelia,
+aunque era duea un poco madura); cuando todo esto pasaba, Lzaro, que
+haba resistido por cortesa, no pudo ms, y acomodndose en la silla y
+en el borde de la cama, di algunas cabezadas, y se durmi tambin
+olmpicamente, comenzando soar dormido, que era cuando menos soaba.
+
+El poeta concluy el tercer acto, en que haba un motn; y antes de
+empezar la lectura del cuarto, mir en torno suyo y vi aquella escena
+de desolacin. "Dormidos. Oh dioses!" exclam, penetrado an del
+espritu clsico.
+
+Pero era natural. Quin soporta una tragedia con plaza pblica,
+verdadero almacn de endecaslabos? Quin soporta una tan grande racin
+de clasicismo aquellas horas, despus de or veinte discursos, despus
+de haber cenado?
+
+An faltaba algo. El candilejo, que sin duda era tambin poco amante de
+lo clsico y estaba empalagado de tanto endecaslabo, no quiso alumbrar
+ms tiempo la plaza pblica, y se apag. Ramn cerr obscuras su
+manuscrito; comprendi que lo mejor que poda hacer era imitar sus
+amigos; baj de la mesa, tom la capa, se envolvi en ella, y tendise
+de largo sobre el bendito suelo. Poco despus estaba tan profundamente
+dormido como los dems. As termin la tragedia de los Gracos. Nos ha
+sido imposible averiguar si al fin el senador Bufo Pompilio di al
+senador Sexto Lucio Flaco el bofetn que deseaba.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XII
+
+
+
+#La batalla de Plateras#.
+
+
+El sol y doa Leoncia aparecieron con igual esplendor y hermosura en las
+primeras horas del siguiente da. La patrona, dejando las ociosas lanas,
+di principio su tocado, que era algo complicado, porque consista en
+una restauracin concienzuda de todos los deterioros que en su persona
+hacan lentamente los aos.
+
+Despus de dar al viento la poca abundante cabellera, comenzaba tejer
+un moo, que, no recibir el refuerzo de unos hinchados cojinillos, no
+sera ms grande que un huevo. Pasaba inmediatamente adobarse el
+rostro, operacin verificada tan hbil y discretamente, que no conociera
+la _verdad de su mentira_ ni el mismo don Gil, que era la persona que
+ms se acercaba ella durante el da. A veces sola usar cierto
+pincelito; pero esto no era ms que en los das clsicos, y no hacemos
+alto en ello por ahora. En estas ocupaciones estaba, mal ceidas las
+faldas, sin cors y descubiertas con negligente desnudez las dos
+terceras partes de su voluminoso seno, cuando una persona entr en la
+casa, y acercndose al cuarto de la diosa, di un par de golpecitos en
+la puerta.
+
+--Quin?--dijo alarmada la vizcana.
+
+--Yo.
+
+--Por Dios, Carrascosa, no entre usted, que estoy....
+
+Pero Carrascosa empuj la puerta, y la hubiera abierto no impedrselo
+por dentro la asustadiza y honesta dama, que dej el afeite y se ci el
+vestido rpidamente para acudir defender la plaza.
+
+--Leoncia, Leoncia, mira que soy yo, tu Gil.
+
+--Don Gil, don Gil, no sea usted pesado. Siempre viene usted cuando
+est una arreglndose. Espere usted. Pase la cocina, que tengo
+que hablarle.
+
+--Yo tambin tengo que hablarte,--dijo Carrascosa, aplicando el ojo la
+cerradura por probar si vea algo.
+
+Doa Leoncia no tard en arreglarse: se ci el cors, se puso las
+ltimas horquillas, se aplic dos tres alfileres al pecho, se ech un
+mantn sobre los hombros, y pas la cocina.
+
+--Sabes que vengo muy incomodado--le dijo don Gil, mientras la dama, que
+se haba acercado al hornillo, se esforzaba en encender con pajuela unos
+carbones;--sabes que estoy muy incomodado, Leoncia, con lo que dice la
+gente, y vengo que me saques de dudas; porque, en fin, tengo esto
+atravesado en el gaznate y no lo puedo pasar.
+
+--Qu? ver? ... ver que majaderas traes hoy?--Nada, sino que la
+gente da en decir que t ...--Aqu el ex-covachuelista se detuvo, como
+si efectivamente se le atragantara una cosa en las fauces.--Qu yo? ...
+ ver? qu?--dijo la patrona, soplando los carbones.
+
+--Que t ... quiero decir ... que ese jovencito que hace versos y vive
+en ese gabinete, est muy fino contigo, y te est cortejando ... Me dijo
+la frutera que ayer te vi salir con l de paseo, y....
+
+--No me vengas ac con majaderas--dijo doa Leoncia, alzando en su
+derecha mano una badila de cobre que en aquellos momentos le serva: lo
+que hay es que como una es mujer de opinin, ha de estar todo el mundo
+ocupndose de una para decir lo que se le antoja. Vaya, don Gil! Y
+usted se anda en chismes con la frutera? Buena est ella! No me vuelva
+usted ac con enredos. Lo que hay es que no puede una mover un pie sin
+que venga toda la vecindad decir por qu s y por qu no.
+
+--Cepos quedos--dijo Carrascosa,--que yo no dudo de que seas una mujer
+muy principal; pero debe evitarse que la gente ande diciendo cosas ...
+porque....
+
+--No me hables de eso, Gil: Gil, no me hables de eso dijo fingindose
+incomodada doa Leoncia;--que todos los hombres son unos engaosos, y
+est una muy escarmentada ... no ... digo ... muy.... Le han dicho una
+lo que son los hombres ... Y si no, miren al prestamista de abajo que
+todos los das desayuna su mujer con cincuenta palos.
+
+--Oh, Leoncia de mis pecados! Y piensas que yo no te he de tratar como
+una dcil ovejuela que eres ... Mira, no seas tonta: puesto que nos
+hemos de arreglar y es preciso mantener la opinin, bueno sera que
+echaras de tu casa ese mozalbete, y que se fuera con sus versos
+otra parte.
+
+--Pues digo que no. Si hablan, que hablen; si _injurian_, que
+_enjurien_. Yo soy mujer de opinin.
+
+--Jess, Leoncia: y no me haces ese gusto?
+
+Doa Leoncia empez rer con mucha gana; y el buen Carrascosa, que no
+estaba dispuesto aquel da ponerse serio, se seren y concluy por
+rerse tambin.
+
+--Mira que esta tarde voy con doa Patronila y la Juliana merendar
+Chamartn. Doa Ramona vendr tambin, y si t vienes, cantars aquellas
+seguidillas que sabes.
+
+--Yo no estoy para seguidillas. Lo que me carga es que vaya ese don
+Ramoncito, que me tiene ya hasta aqu. Mira, mira, Leoncia: si lo echas,
+estar cantando seguidillas cuatro das seguidos. Ah! No me acordaba:
+sabes que estamos arreglando una procesin en las Maravillas? Ya te
+proporcionar un balcn para que la veas. Va estar muy lucida, y salen
+ms de veinticinco santos y todas las cofradas de Madrid.
+
+--Mira, Gil, no te andes con procesiones, que es cosa que no me gusta.
+Con que vienes Chamartn?
+
+--S: bueno es que nos vayamos all, porque hoy hay jarana en Madrid, y
+se me antoja que habr tiros por esas calles.
+
+--Jess; y Santa Librada! Otra jarana!--dijo la vizcana con el rostro
+descompuesto y mudado de color.--Pero qu hay?
+
+--Ah es nada. Que esos locos de la _Fontana_ van pasear el retrato de
+Riego con msica y todo. La autoridad ha prohibido esa procesin, y
+ellos dicen que la habr. Veremos quien gana. Ya anda la gente por ah
+alborotada y pronto hemos de ver el tumulto.
+
+En efecto, el ruido no se hizo esperar: un gento inmenso ocupaba la
+vecina plazuela de Santa Ana, y hasta la tranquila mansin de doa
+Leoncia lleg el rumor de las voces. La criada, que vena de comprar,
+entr dando gritos de terror y diciendo que haba sentido unos
+grandes caonazos. A los gritos de la gallega despertaron los tres
+amigos y Lzaro.
+
+--Qu hay?--dijo Javier.--Qu algazara es esa?
+
+--Qu ha de ser sino la procesin?--dijo el Doctrino.
+
+Lzaro se levant dolorido, porque con la molesta posicin que en el
+sueo tom, pareca que se le haba roto el espinazo. Abrieron el balcn
+y miraron. Doa Leoncia entr en el cuarto del poeta dando alaridos y
+manoteando.
+
+--Jess!, Jess! No abran ustedes el balcn, que se nos va meter
+aqu alguna bomba! No oyen ustedes los caonazos? Jess, que disparos
+tan fuertes!
+
+--Seora, usted est soando con los caonazos.
+
+--No te alarmes, Artemisa, Electra....
+
+--Cierren ese balcn!
+
+Los cuatro jvenes eran muy curiosos para contentarse con mirar desde
+el balcn. Bajaron la calle con mucha prisa para unirse al gento,
+aunque Lzaro pensaba dejar aquello y marcharse inmediatamente casa
+de su to, recogiendo de antemano su mezquino equipaje en el parador
+del Agujero.
+
+--Quin es ese joven?--dijo don Gil la patrona luego que los cuatro
+haban bajado.
+
+--No s quin es: le trajeron anoche.
+
+Carrascosa crey reconocer en aquel joven al sobrino de su amigo,
+quien haba tratado en Ateca; y queriendo cerciorarse, porque sin duda
+le interesaba, baj tras ellos. Los cuatro jvenes se mezclaron al
+gento: no se poda dar un paso. La procesin estaba organizada, y
+pronto iba emprender la marcha para salir la calle de Atocha. Gran
+confusin reinaba en la multitud, y eran vanos los esfuerzos de dos
+tres personas para poner en filas ordenadas al pueblo y dirigirle.
+
+Lzaro trat de marchar donde deba; pero tuvo una tentacin, que le
+hizo detener meditabundo y preocupado. Al ver aquella multitud, su
+imaginacin, abatida y exnime desde la singular escena del caf, volvi
+ remontarse tomando su acostumbrado vuelo. All estaba reunido un
+pueblo, dispuesto una gran manifestacin. Confuso y como asustado de
+su empresa, la muchedumbre vacilaba, no tena fijeza ni determinacin:
+sin duda all faltaba algo. Lzaro quiso dominarse rechazando la
+tentacin. Se alej del pueblo y volvi acercarse l.
+"S--pensaba,--aqu falta algo: falta una voz."
+
+Haba llegado aquel momento supremo de las agitaciones populares en que
+las turbas se paran silenciosas, alterados los miles de corazones por un
+solo y profundo temor, trastornadas las mil cabezas con una sola duda.
+Falta que una voz sola diga lo que todos sienten. En estos momentos
+solemnes es cuando vemos un cuerpo elevarse sobre miles de cuerpos y una
+mano temblorosa extenderse sobre tantas cabezas. Una voz expresa lo que
+en tantos cerebros pugna para adquirir formas orales; esa voz dice lo
+que una multitud no puede decir; porque la multitud que obra como un
+solo cuerpo con decisin y seguridad, no tiene otra voz que el rumor
+salvaje compuesto de infinitos y desiguales sonidos.
+
+Cuando aquel hombre ha hablado, la multitud ha dicho lo que tena que
+decir; la multitud se conoce, ha podido recoger y unificar sus fuerzas,
+ha adquirido lo que no tena: conciencia y unidad. Ya no es un conjunto
+inorgnico de fuerzas ciegas: es un cuerpo inteligente cuya actividad
+tiende un objeto fijo, bueno malo, pero al cual se encamina con
+decisin y conocimiento.
+
+Esto pensaba Lzaro. Podra l ser ese medio de expresin? Sera el
+Verbo revelador de aquel cuerpo ciego inconsciente? Hablara no
+hablara? La masa en tanto se arremolinaba y se extenda por la plazuela
+del ngel. Lzaro la sigui como fascinado; despus se apart con miedo
+de ella y de s mismo. Pero no poda resolverse retirarse. Hablara
+no? Le oiran de seguro. Como no, si haba de decir cosas tan bellas?
+El estaba seguro de que las dira. Las palabras que haba de decir
+estaban escritas con letras de fuego en el espacio.
+
+Ya el retrato avanzaba llevado por cuatro socios de la _Fontana_. Sonaba
+la msica, el gento rodeaba el lienzo, y todos se movan sin adelantar,
+oscilaban sin extenderse, se revolvan confundindose. Sin duda faltaba
+algo. Lzaro se mezcl en el torbellino. Sus ojos brillaban con
+extraordinario resplandor; su inquietud era una convulsin, su agitacin
+una fiebre, su mirada un rayo. Cruzbanle por la mente extraas y
+sublimes formas de elocuencia; latale el corazn con rapidez
+desenfrenada; las sienes le quemaban, y senta en su garganta una
+vibracin sonora, que no necesitaba ms que un poco de aire para ser voz
+elocuente y robusta.
+
+Vi que alzaban el retrato, que la turba se arremolinaba en circuitos
+sin fin, y vi agitarse en el aire multitud de pauelos blancos que
+salan de aquel torbellino como una espuma.
+
+La comitiva desordenada sigui por la calle de Atocha y penetr en la
+Plaza Mayor. All se difundi un poco. Pero despus trat de atravesar
+el arco de la calle de la Amargura para entrar en Plateras. El gran
+monstruo midi de una mirada el volumen de sus miembros multiplicados y
+la anchura del arco por donde haba de pasar. El camello iba pasar por
+el ojo de la aguja. Hubo un movimiento convulsivo de codos, y los
+abdmenes se deprimieron, giraban los cuerpos, y algunos sombreros
+saltaron impulsos de las repercusiones y choques de tantas cabezas.
+Algunas voces trataron de pronunciar una orden para vencer aquella
+dificultad, problema de obstetricia sin duda.
+
+--Delante el retrato. Dejen pasar el retrato--decan. Era imposible; la
+gente se agolpaba de tal modo, que el retrato no poda pasar. Al fin,
+tras largos esfuerzos, el retrato pas por el arco. Detrs segua con
+la mayor confusin la gran masa de gente. La multitud que llenaba la
+plaza se haba parado y esperaba. El retrato y sus corifeos
+desembocaron en la calle Mayor; pero al llegar all, una sorpresa sin
+igual detuvo la procesin. Dos filas de soldados formaban en las
+Plateras, llegando ms all de la plazuela de la Villa. Las picas de
+un escuadrn de lanceros brillaban lo lejos, y delante de esta tropa
+estaba, el Capitn General de Madrid, caballo, esperando con grande
+aplomo y entereza. Este hombre avanz seguido de dos tres, y
+sealando con el sable, intim la orden de retirada los del retrato.
+Hubo una rpida consulta de miradas entre stos. Una autoridad civil se
+acerc tambin, y con los mejores ademanes dijo que se fuera cada cual
+ su casa y renunciaran aquella manifestacin, porque el Gobierno
+estaba resuelto que no dieran un paso ms. El aspecto de la tropa
+impresion vivamente los del retrato; adems, stos contaban con la
+ayuda del regimiento de Sagunto, y el regimiento de Sagunto estaba
+encerrado y perfectamente custodiado en su cuartel.
+
+Trataron, sin embargo, de pasar adelante, y dijeron que aquella
+manifestacin era puramente moral; que no trataban de producir ningn
+trastorno, ni era agresiva su actitud, ni tenan ms objeto que
+tributar un homenaje de admiracin al hroe que haba dado la libertad
+ su patria.
+
+"Cada uno su casa! Atrs el retrato", dijo resueltamente Morillo.
+
+La defensa era imposible. La procesin no tena armas.
+
+La supuesta debilidad del Gobierno se haba trocado en inquebrantable
+firmeza. Algunos empezaron desertar, desfilando por la calle de
+Milaneses y la plazuela de San Miguel. El retrato descansaba en tierra y
+se mova adelante y atrs, poco seguro en manos de sus portadores. Estos
+hablaron: pero todo fu intil: la gente empez retroceder, algunos
+gritar, y hubo tambin quien quiso oponer resistencia la tropa.
+
+Entre tanto el gento que ocupaba la plaza permaneca inmvil. Quin
+era aqul que entre tanta gente se elevaba, y agitando las manos,
+profera voces que la muchedumbre aplauda? El orador hablaba bien, sin
+duda: grandes aclamaciones acogan sus palabras; pero los continuos
+empellones, los gritos de los pisoteados y estrujados no permitan
+aqul expresarse con desahogo.
+
+Algunos pedan silencio; pero el silencio en toda la plaza era
+imposible. A lo mejor, los que en el arco discutan con la autoridad,
+retrocedieron al ver que la tropa resista. La confusin entonces lleg
+ su trmino. El orador continu su filpica; pero la continu excitando
+al pueblo que no cediera en su empeo de verificar la manifestacin.
+Estaba lvido, anhelante, y cada palabra suya era como un latigazo que
+estimulaba la muchedumbre seguir adelante.
+
+En tanto las tropas avanzaban despejando la plaza, y algunos eran tan
+osados, que delante de los caballos oponan resistencia y vociferaban
+apostrofando Morillo y su gente.
+
+--A esos que gritan!--dijo el que mandaba el piquete. Arremolinse el
+gento. Muchos corrieron escape. Otros dieron vueltas, arrastrados
+por la oleada, permanecieron turbados sin saber qu partido tomar.
+Lzaro call.
+
+--Quin gritaba?--dijo el capitn,--A los que gritan. Prender los
+que gritan.
+
+Lzaro quiso huir; pero el brazo vigoroso de un soldado le detuvo
+fuertemente.
+
+--Prender los que gritan. Este es el predicador. A ese!
+
+Lzaro pas de una mano fuerte otra fortsima. Apenas se daba cuenta
+de que le haban prendido. Crey que le soltaran en seguida, intent
+desasirse, aunque intilmente.
+
+-Atrs, atrs! Fuera de la plaza!--continuaba el capitn.
+
+Y era bien obedecido, porque el gento se desbandaba toda prisa. La
+procesin fracas. El retrato qued hecho trizas en medio de la plaza;
+la tropa tom todas las entradas.
+
+Qu fu de Lzaro? Un cuarto de hora despus entraba, honrosamente
+custodiado, por las puertas de la crcel de Villa, y era introducido
+tambin honrosamente en un tristsimo, obscuro y sucio calabozo.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XIII
+
+
+
+#No llega el esperado.--Llegada de un importuno.#
+
+
+De todos los procedimientos que el espritu emplea para atormentarse
+s mismo, el ms terrible es esperar. Contra esto no hay remedio.
+Parece que ha de ser fcil resolverse no esperar, apartar la
+imaginacin de la cosa esperada, y vivir slo en un punto de la vida, en
+un momento del tiempo, sin esa dolorosa aspiracin lo venidero que
+desquicia el ser, sacndole de su centro.
+
+Cuando se espera lo que ha de llegar las horas son siglos; cuando se
+espera lo que debi llegar, las horas vuelan como segundos. Clara estaba
+ la hora de las diez con el alma suspensa, trmula y atenta, llena de
+inquietud y zozobra. Pasa de las diez, y el viajero no viene; el reloj
+vuela de las once las doce, y de las doce la una. Pascuala tena
+mucho miedo, porque el ruido de gentes que en la calle se senta
+aumentaba cada hora. Las dos estaban sentadas en el cuarto interior, y
+no decan cosa ninguna, ni la criada contaba aquellos cuentos de las
+ninfas y el dragoncillo, que haba aprendido en su pueblo, ni la
+hurfana se rea con la franca expansin y natural sencillez de su
+carcter. Ambas estaban muy silenciosas: se miraban con ansiedad cuando
+algn ruido se senta en la escalera; y al cerciorarse de que no era lo
+que aguardaban, caan la una en su abatimiento indiferente, la otra en
+su calmosa, melanclica y disimulada agitacin.
+
+Clara, la madrugada, entr en el perodo de las conjeturas; forma con
+que el espritu se da todos los tormentos imaginables. Qu le haba
+pasado? Volcara el coche? le habran salido ladrones con aquellos
+tremendos trabucos que pintan en las estampas? Habra desistido del
+viaje? Tendra tal vez amores con alguna muchacha del pueblo? Le
+detendra alguna partida de realistas? Todo le ocurra menos lo cierto.
+En estos momentos fcil es tranquilizarse teniendo un poco de serenidad;
+pero nadie la tiene, y una ceguera profunda sustituye la normal
+lucidez del entendimiento. Basta razonar en calma y decir: "No ha
+venido? Se habr detenido casualmente. Maana vendr." Pero en vez de
+hacer este lgico razonamiento, lo que generalmente se piensa es esto:
+"No ha venido? Pues se ha muerto: le mataron."
+
+Luego la noche contribuye este tormento; la noche, que todo da
+formas horribles, lo mismo las cosas materiales que las visiones
+internas. Clara, que no haba podido ni poda dormir, no cesaba de
+percibir informes, bultos, sangre, obscuridad, repentinamente opuesta
+una gran luz que alumbra horrores. Da calentura esa situacin.
+Impaciencia febril se apodera de la sangre que se agita y circula, como
+si la rapidez de su marcha acelerase la llegada de lo que se espera.
+Esta contrariedad de nuestro deseo es ms terrible, porque es lenta, sin
+lmites. Delante no se ve sino la eternidad. No vienen la mente las
+modificaciones que puede traer el prximo da. Aquella noche y aquella
+soledad parece que no han de tener fin.
+
+Las primeras luces del da no hicieron, sin embargo, otra cosa que
+aumentar su tristeza. Ayer! Desde ayer le haba estado esperando!
+Deseaba salir fuera y correr, preguntando todos por el desventurado
+joven. Abri el balcn, mir la calle, creyendo que iba verle pasar,
+y examin todos los transentes. Entonces le llam la atencin una
+persona que, fija en la esquina, la miraba con tenacidad. Segura de que
+no era l volvi la cara, y no se cuid ms de aquella persona.
+
+Cerr el balcn, porque senta fatiga y mucha necesidad irresistible de
+dormir. Fu su cuarto, y sentada en una silla, recost la cabeza sobre
+la cama. Pero en vez de dormir empez cavilar con tanto desvaro y
+agitacin como durante la noche. Elas tampoco haba vuelto. Qu sera
+de l? Oh, qu luz! Tal vez le haba encontrado y estaran juntos en
+alguna parte.
+
+En esto entr Pascuala que vena de la calle. La alcarrea se acerc
+Clara, adornando la redonda y vasta fachada de su cara con
+impertinente sonrisa.
+
+--Sabe usted lo que ha _pasao_?
+
+--Qu? qu hay?--dijo Clara con inters.
+
+--Que aquel caballerito del otro da ... pues ... el seor militar ...
+me par en la esquina.
+
+--Y m qu me importa eso?
+
+--Que dice que viene ac.
+
+--Jess, ac! Y qu viene ac? Estamos solas.
+
+--Pues es un caballero muy cumplido.
+
+--Si? Pues no me he fijado.
+
+--No le vi usted el otro da aqu ... cuando el seor vino malo?
+
+--S: pareca una buena persona. Pero qu quiere volver aqu?
+
+--Usted bien se lo malicia. Ah, qu picarona es usted! En aquel momento
+sonaron en el bolsillo de Pascuala las pesetas que el militar le haba
+dado. Despus se sintieron pasos en la escalera y son muy dbilmente la
+campanilla.
+
+--Es l--dijo la alcarrea.
+
+Y antes que Clara pudiera impedrselo, la moza corri, abri la puerta,
+y el militar, que ya conocemos, entr en el pasillo, se descubri con
+respeto y se acerc Clara.
+
+--A quin buscaba usted?--dijo Clara.--No est: ha salido.
+
+--S est, no ha salido,--contest el militar con aplomo.
+
+--Quin? Pero quin buscaba usted?
+
+--Fcil es comprender que no busco ese viejo, cuyo trato aleja en vez
+de atraer las personas.
+
+--Pero qu quiere decir? qu viene usted?--le pregunt Clara con
+ligera expresin de alarma.--Estoy sola, vyase usted.
+
+--Por lo mismo no me voy.
+
+--Si usted no se va, llamar, gritar,--dijo Clara, resuelta sin duda
+hacer lo que deca.
+
+--Entonces reiremos,--afirm el militar con sonrisa de amistosa
+franqueza, que desarm en parte el enojo de Clara.
+
+--Por Dios, que va llegar! Pero quin es usted? A qu viene usted
+aqu? Quin le ha dado licencia para entrar? Usted es el que vino el
+otro da con l. Ya le reconozco; pero no entiendo qu viene hoy.
+Pascuala, Pascuala!
+
+--No me mire usted como enemigo. Mi entrada ha sido singular; pero no
+soy un ladrn ni un asesino. Vengo como amigo: traigo paz y amistad. No
+tenga usted miedo, Clara. Vengo como amigo. Ya nos conocemos de un solo
+da, cuando vine aqu sosteniendo ese pobre seor.
+
+--Oh! y ahora puede venir--dijo Clara alarmada. Mrchese usted, por
+Dios. Yo no le conozco, ni me importa todo eso que me ha dicho. Si
+l llega....
+
+--Lo que menos me importa es ese viejo--contest el militar.--Antes me
+interesaba un poco. Cre que era de usted pariente, su esposo tal vez.
+Pero despus he sabido que es un tiranuelo que vive para martiriza una
+pobre hurfana, que se muere da melancola encerrada aqu. No puedo
+ver con indiferencia que una persona tan guapa, tan amable, tan digna de
+ser feliz, pase la vida en poder de esa fiera.
+
+--Oh! Pues yo estoy bien as. Le agradezco usted su bondad--contest
+Clara;--pero no es necesaria. Vyase usted, por Dios.
+
+--No me ir, no--dijo el militar, exaltndose un poco. Hace algunos das
+que me preocupa la idea de los martirios que usted debe sufrir. Siento
+un deseo muy grande de libertarla usted de ese manitico, y creo que
+realizar este propsito. He pasado por ah cien veces al da y me ha
+dado horror el aspecto sombro de esta casa, sepulcro en vida de tan
+bella criatura. Usted se reir de m, lo comprendo. Le parecer extrao
+este inters que tomo por una persona quien slo he visto una vez;
+pero de este misterio no hay que hablar ahora. Lo que importa es que
+usted se decida hacer lo que yo le aconseje. Sepa usted que he jurado
+no permitir que muera aqu de hasto y soledad. Estoy seguro de que
+usted, que con tanta sencillez me comunic la nica vez que nos vimos
+parte de sus desventuras, tendr hoy la confianza que necesito, sabr
+apreciar la nobleza de mis propsitos y no se opondr que se realicen.
+
+Clara no saba qu contestar. Estaba confundida al ver el generoso y
+fraternal inters que tena por ella una persona quien haba visto tan
+poco. Esto hubiera llenado de orgullo otra mujer; pero Clara era muy
+modesta, y ante aquella manifestacin afectuosa no tuvo ms que gratitud
+y vergenza. Nunca crey merecer aquello.
+
+--Yo lo agradezco mucho, seor--dijo;--pero....
+
+La verdad es que no poda decirle que era feliz y que deseaba continuar
+aquel gnero de vida. Era cierto lo que el militar deca. Era imposible
+vivir en compaa de aquella fiera. Pero acaso no esperaba su salvacin
+de otra persona? Esta idea la indujo rechazar con ms energa las
+ofertas que aqul le haca.
+
+--Usted no conoce la persona con quien vive--continu el
+militar.--Usted no le conoce, yo s: ya me he informado de su carcter y
+de sus ideas. No slo es un hombre extravagante intratable, sino un
+fantico sin corazn, un hombre feroz, de perversos instintos y clculos
+terribles. No: usted no puede seguir ms tiempo en manos de ese hombre,
+que no es su pariente, ni su amigo: que se llama su protector, para
+hacer de usted una vctima de su orgullo brutal.
+
+Clara comprendi, por la vehemencia con que el joven hablaba, que era
+cierto su inters, y conoci tambin que la pintura que del viejo haca
+no era exagerada. El desconocido obraba con la mayor nobleza, sinceridad
+y buena fe. Era uno de esos caracteres inclinados las aventuras
+difciles y que implicaban la salvacin peligrosa de los que sufran. Su
+espritu caballeresco, su corazn inclinado al bien, hallaron en aquel
+suceso un motivo de ocupacin, y dedic toda su actividad la
+realizacin del ms generoso propsito. Adems, un sentimiento bastante
+enrgico de simpata hacia aquella pobre hurfana, le impulsaba
+proceder con tanta diligencia. Ms adelante conoceremos el nombre y los
+hechos de este noble, caballero.
+
+--Pero no est usted ms tiempo aqu--dijo Clara.--Cmo quiere usted
+convencerme de que se interesa por m, si precisamente estando aqu me
+prueba lo contrario? Si l viene y le encuentra en la casa....
+
+--No dir nada. Ese hombre es tan miserable, que no le importa ni la
+felicidad ni el honor de usted: todo lo mirar con indiferencia. A usted
+no le queda ms amparo que yo.
+
+La hurfana, al or estas palabras sinti un fro en el alma. El momento
+en que eran dichas haca que parecieran una gran verdad. Su nico,
+legtimo y verdadero amigo no vendra. Ya no le quedaba ms amparo que
+el de un advenedizo.
+
+--Nada ms que yo; pero es bastante--continu el joven con afectada
+voz.--Siga usted el plan que yo le marque: no haga usted caso de ese
+viejo. Yo ser para usted todo lo que puede ser un hombre de corazn y
+honradez. Tenga usted en m la confianza que se tiene en lo que nos ha
+de salvar.... Y ahora, Clara, me voy. Pero no tardar en volver dar
+mis rdenes la pobre prisionera, cuya felicidad pende de m. Qu
+orgullo siento en esto! Yo estar siempre alerta. Si le ocurre usted
+una nueva desventura, no necesita avisarme. Yo me hallar aqu para
+socorrerla y animarla. No le queda usted ms amparo que yo. Pinselo
+usted bien. Adis.
+
+La decisin de aquel hombre desconocido, insinuado tan novelescamente en
+los secretos de la casa, era muy firme. Se haba propuesto emprender una
+aventura generosa, que le inclinaban al mismo tiempo un sentimiento de
+simpata, y el deseo inveterado en l, de hacer bien.
+
+Si haba un poco de egosmo en l, despus lo veremos. Ya se marchaba,
+cuando Pascuala sali de la cocina asustada, y dijo:
+
+--El amo!
+
+--No abras--dijo Clara temerosa.--Espera: escndase usted.
+
+Pero Elas, que tena llave, no necesitaba que le abrieran para entrar.
+
+--No importa--dijo el militar, que trataba de serenar Clara.
+
+Coletilla abri y entr. Vena cabizbajo y abstrado. Di algunos pasos
+por el corredor sin ver al intruso; mas al llegar al extremo, not aquel
+bulto, alz la cabeza, y vi al joven, que se inclinaba ante l con
+mucho respeto.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XIV
+
+
+
+#La determinacin.#
+
+
+--Qu busca usted? quin es usted? qu hace usted aqu?
+
+--No me conoce usted? Soy el que hace unos das le trajo usted muy
+mal parado su casa, y vena ver si estaba usted ya completamente
+restablecido.
+
+--Si, seor; estoy bueno--contest bruscamente, y entrando en la sala,
+donde le sigui el joven:--no se ofrece nada ms?
+
+--Nada ms, y me retiro: acabo de llegar--dijo con afectada naturalidad
+el militar.--Me retiro repitindole que me intereso mucho por su salud.
+
+--Bien: ya me lo dijo usted el otro da,--respondi Coletilla dirigiendo
+miradas recelosas Clara y Pascuala.
+
+--Y no me manda usted nada?
+
+--Nada ms sino que me deje usted en paz. No va usted la procesin?
+Est muy lucida.
+
+--No estoy para procesiones.
+
+--Le gusta usted saber lo que pasa en las casas de los
+realistas?--aadi el anciano con el acento amargo y receloso propio de
+su carcter.--Aqu no se conspira. Y si yo conspirara, lo hara de modo
+que no vinieran sorprenderme los lechuguinos de la Milicia Nacional.
+
+Clara estaba temblando. La pareca que el militar, ofendido por aquel
+insulto, iba desenvainar el tremendo sable que llevaba en la cintura y
+ descargarlo sobre la cabeza del realista. Pero aquel sonri
+desdeosamente y dijo:
+
+--Amigo, veo que me juzga usted mal. Puede estar seguro de que no me
+ocupar en delatarle. Qu dao puede hacer usted?
+
+--Yo?... Dao....--respondi el fantico con una mueca feroz, que en l
+equivala la sonrisa.
+
+--Poco ser el que usted haga y por poco tiempo. Eso se lo juro usted.
+Con que voy hacerle el favor de marcharme. Adis.
+
+Dirigise la salida, no sin tratar de expresar Clara con una mirada
+lo que antes le haba dicho con muchas palabras, es decir, que confiara
+en l y esperara. Hubiera querido verse acompaado de la joven hasta la
+puerta; pero la infeliz no se atrevi. Cuando el militar estuvo fuera,
+Coletilla se volvi Clara, y con irritados ademanes, le dijo:
+
+--Hace mucho que entr aqu ese hombre?
+
+--No, seor: un momento antes de usted llegar--respondi
+temblando Clara.
+
+--Y por qu le habis abierto? No dije que no abrierais nadie?
+
+--Vena preguntar por usted.
+
+--Por m? Ya...--contest Elas con furia.--Algn espa del
+Gobierno. Pero ya me figuro la verdad. Este es algn mozalbete que te
+hace la corte.
+
+--A m? No, seor. Si no le conozco, no le he visto nunca, dijo Clara
+temblando.
+
+--Pues yo le he visto rondando esta calle. S, seora, le he visto. No
+me lo niegues. T tienes tratos con l, t le has hablado, t le has
+dado cita aqu!...
+
+Clara no haba visto nunca Elas tan encolerizado contra ella. Las
+inculpaciones que le haca ofendieron tanto su inocencia, que en aquel
+momento sinti lo que nunca haba sentido: una secreta aversin hacia
+aquel hombre.
+
+--Yo he sido un padre para ti, Clara; pero t no has sabido apreciar
+mi proteccin--continu Coletilla con encono.--T eres una ingrata,
+una mujer sin juicio; abusas de la libertad que te doy, abusas de mi
+alejamiento de la casa. Pero yo juro que te enmendars. Es preciso que
+hoy mismo tome la determinacin que haba pensado. Si, hoy mismo.
+Ahora mismo.
+
+--Le digo usted que no s quien es ese hombre; que hoy ha entrado
+aqu preguntar por usted. Yo no s quin es ni me he ocupado nunca de
+semejante persona.
+
+--Hipcrita, piensas que creo en tu aire de mosquita muerta? Fese
+usted de las nias apocaditas. Pero tus travesuras se concluirn,
+Clara. Ya no comprometers otra vez mi reposo como hoy. Yo estoy
+siempre fuera, y no quiero que durante mi ausencia se convierta esta
+casa en un infame garito.
+
+Clara no poda creer aquellas palabras. Ya sabemos que era poco ducha en
+contestar cuando el terrible anciano la reprenda. Y esta vez su honor
+ofendido no encontr tampoco las palabras que en aquella situacin
+convenan. Neg y llor tan slo, argumento que el realista tom como la
+ltima expresin de la hipocresa y el engao.
+
+--Preprate, Clara, salir de aqu. No mereces los sacrificios que he
+hecho por ti. A ver si ahora compras florecitas y arreglas cintajos para
+coquetear en la ventana. Vas vivir de aqu en adelante en compaa de
+unas personas cuya proteccin no mereces tampoco. Pero stas son tan
+caritativas, que te admitirn por consideraciones m. Preprate. Esta
+tarde mismo voy llevarte casa de esas seoras, y all vivirs. Ellas
+te ensearn ser mujer de bien, y all veremos si vuelves tus
+locuras, veremos si te apartas del buen camino. Vivirs con ellas; las
+ayudars y servirs en sus labores, y te ensearn lo que no puedes
+aprender en mi casa, sola y sin gua.
+
+--Las seoras de Porreo!--pens Clara con horror, aqullas tan erguidas
+y finchadas, que le daban miedo siempre que le hablaban, dejndole una
+impresin de tristeza que no poda borrar en muchos das.
+
+--Estas ideas del da--continu Elas como hablando solo,--pervierten
+hasta las muchachas ms recatadas. Estas ideas del da, esta lepra
+social!... se difunde sin saber cmo!... penetra en todas partes!
+Quin lo haba de decir!... Ya se ve... sola en esta casa... Irs,
+Clara, en casa de esas seoras. Ten presente que no lo mereces, porque
+ellas son personas muy principales y virtuosas, libres del contagio del
+da. Haz cuenta que entras en un santuario.
+
+No haba remedio. La fatal determinacin, que, sin conocerla, haba
+asustado tanto la hurfana, estaba irremisiblemente tomada. Clara se
+iba vivir con aquellas misteriosas seoras, en cuya casa, segn
+Coletilla deca, no haban penetrado las ideas del da. Haca tiempo que
+l tena este deseo para vivir ms sus anchas; pero nunca se hubiera
+atrevido proponerlo las tres venerables matronas, si stas, con una
+generosidad que l no se cansaba de admirar, no se lo hubieran indicado.
+Era ya cosa resuelta; as es que Coletilla, al ocurrir la escena que
+hemos referido, no quiso retardar ni un momento la determinacin, y
+parti casa de sus amigas darles aviso, dejando Clara entregada al
+dolor ms profundo.
+
+Digamos algo de las relaciones que anteriormente haba tenido Elas con
+aquellas tres nobilsimas damas.
+
+A fines del siglo era Elas mayordomo mayor de la casa de los Porreos y
+Venegas. La ruina de esta histrica casa data de aquella misma poca.
+Don Baltasar Porreo, Marqus de Porreo, que haba sido Consejero
+ntimo de Carlos IV, entabl un pleito con un pariente suyo,
+descendiente de los Marqueses de Vedia. Este pleito dur diez aos, y en
+l perdi Porreo casi toda su fortuna, contrayendo deudas espantosas.
+Despus tuvo la desdicha de sostener Godoy en la conspiracin de
+Aranjuez, y cado Carlos IV, el Prncipe heredero no perdon medio de
+hacerle dao. Su hermano don Carlos Porreo cometi el despropsito de
+afrancesarse durante la guerra, y la proteccin de Junot y de Vctor no
+sirvieron sino para que fuera despus condenado perpetua proscripcin.
+
+Aquella casa ilustre y poderosa lleg al extremo de la ruina con la
+muerte del Marqus; los acreedores embargaron sin respetar los preclaros
+timbres de la familia, y despus de liquidadas las cuentas
+inventariados los bienes muebles inmuebles, no les qued los
+herederos sino una miseria. A la vuelta de Francia, Fernando olvid que
+el Marqus de Porreo haba sido su enemigo en la conspiracin de
+Aranjuez, y concedi una pensin su hermana. El hijo varn del Marqus
+haba muerto en el viaje, navegando hacia Amrica, y de la casa antigua
+y poderosa no quedaron ms que tres seoras, saber: la hermana y la
+hija del Marqus de Porreo, y la hija de su hermano don Carlos, que
+sigui Napolen, y muri, segn se deca, en Praga, al volver de la
+campaa de Rusia.
+
+Despus del triste fin de la casa, Elas sigui fiel sus antiguos
+amos. Al volver de la guerra, se present aquellos tres gloriosos
+vestigios y les ofreci de nuevo sus servicios; pero las tres damas no
+tenan ya bienes que administrar. De su caudalosa fortuna no les restaba
+sino unas tierras de pan llevar en el trmino de Colmenarejo, y unos
+viedos de muy poco valor junto Hiendelaencina. La administracin se
+reduca tomar las cuentas cada trimestre dos colonos que cultivaban
+aquellas heredades. Pero las seoras de Porreo, despus de su
+decadencia, miraban Elas como un buen amigo, le trataban de igual
+igual (lo que puede la decadencia!), aunque el antiguo mayordomo no
+traspasaba nunca, ni en sus conversaciones, el lmite respetuoso que
+separa un _hijo de zafios labradores_ (frase suya) de tres damas
+pertenecientes la ms esclarecida nobleza.
+
+Ellas no eran nias. La hermana del Marqus, llamada doa Mara de la
+Paz Jess, pasaba un poquito ms all de los cincuenta, aunque se
+conservaba muy bien. Su sobrina (hija mayor del mismo don Baltasar), que
+se llamaba Salom, estaba haciendo constantemente intrincados clculos
+para ver de qu manera, sumando sus aos, podan resultar cuarenta tan
+slo. La tercera, llamada doa Paulita (nunca se pudo quitar este
+diminutivo), hija de don Carlos, el afrancesado, tena treinta y dos,
+cumplidos el da de la Encarnacin. Esta doa Paulita era una santa.
+
+Vivan humildemente, casi pobremente; pero con mucho arreglo. Varias
+veces haban propuesto Elas que se llevase Clara vivir con ellas,
+por la razn de que sola en su casa, la muchacha se haba de contaminar
+necesariamente con las ideas del siglo. Coletilla no accedi al
+principio por respeto; pero al fin acogi la idea, y ya hemos visto como
+se prepar realizarla. Adems, doa Mara de la Paz Jess, que era
+mujer de gran iniciativa, haba concebido el proyecto de un arreglo
+domstico muy conveniente para Elas y para ellas. Este proyecto
+consista en que Elas tomara el piso segundo de aquella casa, el cual
+ellas tenan como depsito de los muebles de la grandiosa casa antigua,
+de que no haban querido desprenderse. El mayordomo aplaz para ms
+adelante este arreglo.
+
+--Seoras, al fin traigo esa chica--dijo Coletilla, presentndose las
+de Porreo.
+
+--Bien, amigo--exclam Salom;--trigala usted en seguida, esta
+misma tarde.
+
+--Pero, seoras--continu,--esa muchacha tiene muy mala cabeza. Es
+preciso que ustedes empleen en ella una severidad muy grande. De otro
+modo es imposible sacar partido.
+
+--Pero qu ha hecho?--exclam doa Paulita, la santa.
+
+Elas cont la aparicin del militar en su casa; cont los antecedentes
+peligrosos de Clara, su deseo de parecer bien, la compra de las flores,
+las composiciones del vestido, y las tres damas comenzaron hacer
+aspavientos. Salom enton un sermn, y doa Paulita se hizo cuatro
+cruces desde la frente al estmago y desde un hombro otro.
+
+--Descuide usted, amigo, que ya la enmendaremos dijo Mara de la
+Paz Jess.
+
+--Bien se comprende esa desenvoltura ... las muchachas del da--dijo
+Salom quitndose los espejuelos,--son todas as. Y ya ... como esa
+Clarita no tiene mala cara ... si ... una carilla as ... desvergonzada
+y graciosilla ... pues ... aquello no es hermosura.
+
+--Pero, don Elas, es cierto eso de que ha hablado con
+hombres?--exclam Paz con una solemnidad arquiepiscopal, que era en ella
+muy frecuente.--Pero qu basilisco es ese? ... Mas no importa. Ya la
+enmendaremos nosotras. Ya la ensearemos portarse como una mujer de
+bien.... Ay! la honestidad est por los suelos. Qu siglo!
+
+--Ah!--exclam doa Paulita, despus de concluir en voz baja un Padre
+nuestro;--estas ideas del da ... Jess, qu sociedad! Pero todo se
+enmienda; y los ms pecadores son los que ms pronto salen de su error.
+Trigala usted, don Elas, que yo confo en que esa desdichada entrar
+por el buen camino, y ser una santa tal vez. No lo fu Mara la
+Egipciaca?
+
+Elas manifest con repetidos movimientos de cabeza que estaba conforme
+con estas apreciaciones. Sali de la casa, y una hora despus volvi
+acompaado de Clara.
+
+Para hacer comprender lo que Clara encontr de terrible en la
+determinacin del realista, conviene describir prolijamente la casa y
+sus extraordinarios habitantes.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XV
+
+
+
+#Las tres ruinas.#
+
+
+Las tres seoras de Porreo y Venegas vivan en una humilde casa de la
+calle de Beln: esta casa constaba de dos pisos altos, y aunque vieja no
+tena mal aspecto, gracias una reciente revocacin. No haba en la
+puerta escudo alguno, ni empresa herldica, ni portero con galones en
+el zagun, ni en el patio cuadra de alazanes, ni cochera con carroza
+nacarada, ni ostentosa litera. Pero si en el exterior ni en la entrada
+no se encontraba cosa alguna que revelase el altsimo origen de sus
+habitadores, en el interior, por el contrario, haba mil objetos que
+inspiraban la vez curiosidad y respeto.
+
+Es el caso que en la ruina de la familia, en aquella profana liquidacin
+y en aquel bochornoso embargo que sucedi la muerte del Marqus, pudo
+salvarse una parte de los muebles de la antigua casa (que estaba en la
+calle del Sacramento), y fueron transportados la nueva y triste
+habitacin, acomodndolos all como mejor fu posible. Estos muebles
+ocupaban las dos terceras partes de la casa y casi todo el piso segundo,
+que tambin era de ellas. Les fu imposible entregar la deshonra de
+una almoneda aquellos monumentos hereditarios, testigos de tantas
+grandezas y desventuras tantas.
+
+En el pasillo antesala, que era bastante espacioso, haban puesto un
+pesado armario de roble ennegrecido, con columnas salomnicas, gruesas
+chapas de metal blanco en las cerraduras y bisagras, y en lo alto un
+valo con el escudo de la casa de Porreo y Venegas, el cual escudo
+consista en seis bandas rojas en la parte superior, y en la inferior
+tres veneros relucientes sobre plata y verde, adems de una cabeza de
+sarraceno, circudo todo con una cadena y un lema que deca: _En la
+Puente de Lebrija peresci con Lope Daz._ (No nos detendremos en la
+explicacin de este sapientsimo lema, que aluda sin duda la muerte
+del primer Porreo en alguna de las expediciones de Alfonso VIII en
+Andaluca.)
+
+Las paredes de la misma antesala estaban todas cubiertas con los
+retratos de quince generaciones de Porreos, que formaban la histrica
+galera de familia. Por un lado se vea un antiguo prcer del tiempo
+del Rey nuestro seor don Felipe III, con la cara esculida, largo y
+atusado bigote, barba puntiaguda, gorguera de tres filas de canjilones,
+vestido negro con sendos golpes de pasamanera, cruz de Calatrava,
+espada de rica empuadura, escarcela y cadena de la Orden teutnica;
+su lado una dama de talle estirado y rgido, traje acuchillado; gran
+faldelln bordado de plata y oro, y tambin enorme gorguera, cuyos
+blancos y simtricos pliegues rodeaban el rostro como una aureola de
+encaje. Por otro lado, descollaban las pelucas blancas, las enfocas
+bordadas y las camisas de chorrera; all una dama con un perrito que
+enderezaba airosamente el rabo; acull una vieja con un peinado de dos
+ tres pisos, fortaleza de moos, plumas y arracadas; en fin, la galera
+era un museo de trajes y tocados, desde los ms sencillos y airosos
+basta los ms complicados y extravagantes.
+
+Algunos de estos venerandos cuadros estaban agujereados en la cara;
+otros haban perdido el color, y todos estaban sucios, corrodos y
+cubiertos con ese polvo clsico que tanto aman los anticuarios. En las
+habitaciones donde dorman, coman y trabajaban las tres damas, apenas
+era posible andar causa de los muebles seculares con que estaban
+ocupadas. En la alcoba haba una cama de matrimonio, que no pareca sino
+una catedral. Cuatro voluminosas columnas sostenan el techo, del cual
+pendan cortinas de damasco, cuyos colores primitivos se haban resuelto
+en un gris claro con abundantes rozaduras y algn disimulado y
+vergonzante remiendo; en otro cuarto se vean dos papeleras de talla con
+innumerables divisiones, adornadas de pequeas figuras decorativas
+incrustaciones de marfil y carey. Sobre una de ellas haba un San
+Antonio muy viejo y carcomido, con un vestido flamante y una vara de
+flores de reciente hechura. Frente esto, y en unos que fueron vistosos
+marcos de palo-santo, se vean ciertos dibujos chinescos, regalo que
+hizo al sexto Porreo (1548) su primo el prncipe de Antillano, que fu
+con los portugueses la India. Al lado de esto se hallaban unos vasos
+mejicanos con estrambticas pinturas y enrevesados signos, que no
+parecan sino cosa de hereja. Segn tradicin, conservada en la
+familia, estos vasos, trados del Per por el sptimo Porreo, almirante
+y consejero del rey (1603), fueron mirados al principio con gran recelo
+por la devota esposa de aquel seor, que creyendo fuesen cosa diablica
+y hecha por las artes del demonio, como indicaban aquellos cabalsticos
+y no comprendidos signos, resolvi echarlos al fuego; y si no lo hizo
+fu porque se opuso el octavo Porreo (1832), el mismo que fu despus
+consejero de Indias y gran sumiller del seor rey don Felipe IV. Junto
+la cama campeaba un silln de vaqueta chaveteado, testigo mudo del
+pasado de tres siglos. Sobre aquel cuero perdurable se haban sentado
+los gregescos acairelados de un gentil hombre de la casa del Emperador;
+recibi tal vez las gentiles posaderas de algn padre provincial, amigo
+de la casa; quizs sostuvo los flacos muslos de algn familiar del Santo
+Oficio en los buenos tiempos de Carlos II, y, por ltimo haba sido
+honroso pedestal de aquellas humanidades que llevan un rabo en el
+occipucio y aparecan constantemente aforradas en la chupa y ensartadas
+en el espadn.
+
+No lejos de este monumento se encontraban dos tres arcones, de esos
+que tienen cerraduras semejantes las de las puertas de una fortaleza,
+y eran verdaderas fortalezas, donde se depositaban los patacones, y
+donde se sepultaba la vajilla, la plata de familia, las alhajas y joyas
+de gran precio; pero ya no habla, en sus antros ningn tesoro, no ser
+dos tres docenas de pesos que dentro de un calcetn guardaba doa Paz
+para los gastos de la casa. Encima de estos muebles se vean roperos sin
+ropa, jaulas sin pjaros, y arrinconado en la pared, un biombo de cuatro
+dobleces, mueble que, entre los dems, tena no s qu de alborozado y
+juvenil. Eran sus dibujos del gusto francos que la dinasta haba trado
+ Espaa; y en los cinco lienzos que lo formaban, haba amanerados
+grupos de pastoras discretas y pastores con peluca al estilo de Watteau,
+gnero que hoy ha pasado los abanicos.
+
+Tambin existe (y si mal no recordamos estaba en la sala) un reloj de la
+misma poca con su correspondiente fauno dorado; pero este reloj, que en
+los buenos tiempos de los Porreos haba sido una maravilla de
+precisin, estaba parado y marcaba las doce de la noche del 31 de
+Diciembre de 1800, ltimo ao del siglo pasado, en que se par para no
+volver andar ms, lo cual no dejaba de ser significativo en semejante
+casa. Desde dicha noche se detuvo, y no hubo medio de hacerle andar un
+segundo ms. El reloj, como sus amas, no quiso entrar en este siglo.
+
+Un lienzo mstico de pura escuela toledana ocupaba el centro de la sala
+al lado del dcimo cuarto Porreo (padre feliz de doa Paz), pintado por
+Vanlo. Este gran cuadro representaba, si no nos engaa la memoria, el
+triunfo del Rosario, y era un agregado de pequeas composiciones
+dispuestas en elipse, un cada una de las cuales estaba un retrato de un
+fraile dominico, principiando por _Vicenzius_ y acabando por
+_Hyacinthus_. En el centro estaba la Virgen con Santo Domingo,
+arrodillado; y no tena ms defecto sino que en el sitio donde el pintor
+haba puesto la cabeza del santo, puso la humedad un agujero muy profano
+y feo. Pero pesar de esto, el lienzo era el _Sancta Sanctorum_ de la
+casa, y representaba los sentimientos y creencias da todos los Porreos,
+desde el que pereci en Andaluca con Lope Daz, hasta las tres ruinosas
+damas, que en la poca de nuestra historia quedaban para muestra de lo
+que son las glorias mundanas.
+
+En el cuarto de la devota ... (lo describimos de odas, porque ningn
+mortal masculino pudo jams entrar en l) haba una Santa Librada,
+imagen de quien era especial devoto y fiel ahijado el tercer Porreo
+(1465). Con los aos se le haba roto la cabeza; pero doa Paulita tuvo
+buen cuidado de pegrsela con un enorme pedazo de cera, si bien qued la
+santa tan cuellitorcida, que daba lstima. Junto la cama (pudoroso y
+casto mueble que nombramos con respeto) estaba el reclinatorio, al cual
+no se acercaban ni sus tas. Sobre l se ergua un hermoso Cristo de
+marfil, desfigurado por un faldelln de raso blanco, bordado de
+lentejuelas, y una cinta anchsima y un amplio lazo que de los pies le
+colgaba. El reclinatorio era una bella obra de talla del siglo XVI; pero
+un carpintero del XIX le haba aadido para componerlo varios listones
+de pino, dignos de un barril de aceitunas. El cojn donde las rodillas
+de la santa se clavaban por espacio de cuatro horas todas las noches era
+tan viejo, que su origen se perda en la obscuridad de los tiempos; su
+color era indefinible: la lana se sala prisa por sus grandes roturas.
+
+Todas estas reliquias, recuerdo de pasadas glorias, de instituciones, de
+personas, de das pasados, tenan un aspecto respetable y solemne. Al
+entrar en aquella casa y ver aquellos objetos deteriorados por el
+tiempo, bellos an en su miseria, el visitador se senta sobrecogido de
+estupor y veneracin. Pero las reliquias, las ruinas que ms impresin
+producan, eran las tres damas nobles y deterioradas que all vivan, y
+que en el momento de nuestra historia, correspondiente este captulo,
+estaban sentadas en la sala, puestas en fila. Mara de la Paz, la ms
+vieja, en el centro; las otras dos los lados. Una de ellas tena en la
+mano un libro de horas, otra cosa, la tercera bordaba con hilo de plata
+un pequeo roponcillo de seda, que sin duda se destinaba abrigar las
+carnes de algn santo de palo. Las tres, colocadas con simetra,
+silenciosas y tranquilamente ensimismadas en su oracin su trabajo,
+ofrecan un cuadro sombro, glacial, lgubre. Describiremos los
+principales rasgos de esta trinidad ilustre.
+
+Mara de la Paz (quitmosla el doa, porque supimos casualmente que le
+agradaba verse despojada de aquel tratamiento), hermana menor del
+Marqus de Porreo, era una mujer de esas que pueden hacer creer que
+tienen cuarenta aos, teniendo realmente ms de cincuenta. Era alta,
+gruesa y robusta, de cara redonda y pecho abultado, que se hacia ms
+ostensible por el singular empeo de ceirse la altura usada en tiempo
+de Mara Luisa. Su rostro, perfectamente esferoidal, descansaba sin ms
+intermedio sobre el busto; y su pelo, negro an por una condescendencia
+de los aos, y partido en dos zonas sobre la frente, le tapaba entrambas
+orejas, recogindose atrs. Su nariz era pequea y amoratada; su boca
+ms pequea an y tan redonda, que pareca un botn encarnado; los ojos
+no muy grandes, la barba prominente, los dientes agudos, y uno de ellos
+le asomaba siempre cuando ms cerrados tena los labios. De la
+extremidad visible de sus orejas pendan dos enormes herretes de
+filigrana, que parecan dos pesos destinados mantener en equilibrio
+aquella cabeza. En el siniestro lado tena una grande y muy negra
+verruga, que asemejaba un exvoto puesto en el altar de su cara por la
+piedad de un catlico. El cuerpo formaba gran armona con el rostro; y
+en sus manos pequeas, coloradas y gordas, resplandecan muchos anillos,
+en los que los brillantes haban sido hbilmente trocados por piedras
+falsas. Echemos un velo sobre estas lstimas.
+
+Salom era un tipo enteramente contrario. As como la figura de Paz no
+tena nada de aristocrtico, la de sta era de esas que la rutina la
+moda califican, cuando son bellas, de aristocrticas. Era alta y flaca,
+flaca como un espectro. Su rostro amarillo haba sido en tiempo de
+Carlos IV un valo muy bello; despus era una cosa oblonga que meda una
+cuarta desde la raz del pelo la barba; su cutis, que haba sido
+finsimo jaspe, era ya papel de un ttulo de ejecutoria, y los aos
+estaban trazados en l con arrugas tan rasgueadas que parecan la
+complicada rbrica de un escribano. No se sabe cuntos aos haban
+firmado sobre aquel rostro. Las cejas arqueadas y grandes eran
+delicadsimas: en otro tiempo tuvieron suave ondulacin; pero ya se
+recogan, se dilataban y contraan como dos culebras. Debajo se abran
+sus grandes ojos, cuyos prpados ennegrecidos, clidos, venenosos y casi
+transparentes, se abatan como dos compuertas cuando Salom quera
+expresar su desdn, que era cosa muy comn. La nariz era afilada y tan
+flaca y huesosa, que los espejuelos, que sola usar, se le resbalaban
+por falta de cosa blanda en que agarrarse, vindose la seora en la
+precisin de sujetrselos atrs con una cinta. Y, por ltimo, para que
+esta efigie fuera ms singular, adornaban airosamente su labio superior
+unos vellos negros que haban sido agraciado bozo y eran ya un bigotillo
+barbiponiente, con el cual formaban simetra dos tres pelos
+arraigados bajo la barba, apndices de una longitud y lozana que
+envidiara cualquier moscovita.
+
+El despecho crnico haba dado este rostro un mohn repulsivo y una
+siniestra contraccin que se avena muy bien con las formas de la
+figura y su atavo. Desaparecan los cabellos bajo un tocado de
+tristsimo aspecto, y el cuello, que fu comparado al del cisne por un
+poeta quejumbrn del tiempo de Comella, era ya delgado, sinuoso y
+escueto. Marcbanse en l los huesos, los tendones y las venas,
+formando como un manojo de cuerdas; y cuando hablaba alterndose un
+poco, aquellas mal cubiertas piezas anatmicas se movan y aguaban como
+las varas de un telar. Debajo de toda esta mquina se extenda en
+angosta superficie el seno de la dama, cuyas formas al exterior no
+podra apreciar en la poca de nuestra historia el ms experimentado
+gemetra, y ms abajo la otra mquina de su talle y cuerpo, inaccesible
+tambin la induccin; mquina que fuerza de ataques nerviosos haba
+llegado la ms completa morosidad. Cubrala un luengo traje negro.
+Entre los pliegues de un vastsimo pauelo del mismo color, se
+destacaban dos manos blancas, finsimas, de un contorno y suavidad
+admirables. Pero no eran las manos la nica cosa bella que se adverta
+en aquella ruina, no: tena otra cosa mil veces ms bella que las
+manos, y eran los dientes, que, salvados del general desastre, se
+conservaban hermossimos, con perfecta regularidad, esmalte brillante
+intachable forma. Oh, los dientes de aquella seora eran divinos: slo
+ellos recordaban el antiguo esplendor; y cuando aquel vestigio se
+sonrea (cosa muy rara); cuando dejaba ver, contrastando con lo
+desapacible del rostro, las dos filas de dientes de incomparable
+hermosura, pareca que la belleza, la felicidad y la juventud se
+asomaban su boca, que una luz aclaraba aquel rostro apagado.
+
+Doa Paulita (nunca pudo quitarse ni el _doa_ ni el diminutivo) no se
+pareca en nada ni su ta ni su prima. Era una santa, una santita.
+Sus ademanes estaban en armona con su carcter, de tal modo, que verla
+y sentir ganas de rezarle un Padrenuestro era una misma cosa. Miraba
+constantemente al suelo, y su voz tena un timbre nasal impertinente
+como el de un monaguillo constipado. Cuando hablaba, cosa frecuente, lo
+haca en ese tono que generalmente se llama de carretilla, como dicen
+los chicos la leccin; en el tono en que se recitan las letanas y los
+gozos. Examinando atentamente su figura, se observaba que la expresin
+mstica que en toda ella resplandeca, era ms bien debida un hbito
+de contracciones y movimientos, que natural y congnita forma. No se
+crea por eso que era hipcrita, no: era una verdadera santa, una santa
+por conviccin y por fervor.
+
+Tena el rostro compungido y desapacible, plido y ojeroso, spera y
+morena la tez, con el circuito de los ojos como si acabara de llorar;
+las cejas muy negras y pobladas; la boca un poco grande y con cierta
+gracia innata, casi desfigurada por el mohn compungido de sus labios,
+hechos la modulacin silenciosa de palabras santas.
+
+El que fuera digno de gozar el singular privilegio de ser mirado por
+ella, habra advertido en sus ojos la inalterable fijeza, la expresin
+glacial, que son el primer distintivo de los ojos de un santo de palo.
+Pero haba momentos, y de esto slo el autor de este libro puede ser
+testigo; haba momentos, decimos, en que las pupilas de la santa
+irradiaban una luz y un calor extraordinarios. Y es que, sin duda, el
+alma abrasada en amor divino se manifiesta siempre de un modo misterioso
+y con sntomas que el observador superficial no puede apreciar.
+
+Su vestido era recatado y monjil, no siendo posible certificar que bajo
+sus tocas hubiera algo parecido una cabellera, aunque nos atrevemos
+asegurar que la tena, y muy hermosa. Su estatura no pasaba de mediana,
+y pesar de la modestia, poca elegancia, y ninguna presuncin con que
+vesta, era indudable que un mundano topgrafo, llamado medir las
+formas de aquella santa, no se hubiera encontrado con tanta falta de
+datos como en presencia de su ilustre prima la acartonada Marta Salom.
+
+Conocida esta trinidad ilustre, conviene recordar algunos antecedentes
+histricos. All por los aos de 1790, los Porreos eran muy ricos,
+tenan gran boato y gozaban de mucha preponderancia en la Corte.
+Entonces Paz tena diez y nueve aos, y era tan fresca, robusta y
+coloradota, que un poeta de aquel tiempo la compar Juno. Decan sus
+primas por lo bajo que era muy orgullosa, y su padre el decimocuarto
+de los Porreos, aseguraba que no haba prncipe ni duque que fuera
+digno de aquella flor. Estuvo arreglado su casamiento con un joven de
+la ilustre casa de Gaytn de Ayala; pero aconteci que el tal no gust
+de Juno, y la boda fu un sueo. Es imposible pintar el dolor que tuvo
+la infeliz cuando Mara Luisa, hallndose una noche en casa de la
+duquesa de Chinchn, se permiti hacer, con su acostumbrada malicia,
+algunas apreciaciones un poco picantes sobre la gordura y redondez de
+nuestra diosa.
+
+Esto no fu, sin embargo, obstculo para que, pasados cuatro meses, se
+ajustaran las bodas de Paz con un caballero irlands que estaba en la
+embajada inglesa. Pero el diablo, que no duerme, hizo que ocurrieran
+ltima hora algunas dificultades: el decimocuarto Parreo era cristiano
+muy viejo y muy temeroso de Dios; y cierto fraile de la Merced, que
+frecuentaba la casa y tomaba all el chocolate todas las noches, di en
+probar, con la autoridad de San Anselmo y Orgenes, que aquel
+caballerito irlands era hereje y poco menos que judo. Alarmse la
+susceptible conciencia del Marqus, y despus de echarle un sermn
+consolatorio Paz, sta se qued sin marido, con la triste
+circunstancia de que se pona cada vez ms gorda, y ni bajndose el
+talle poda disimular aquel mal. Por ltimo, en Diciembre de 1795, Paz
+se cas con un pariente viejo y fastidioso, que cometi el singular
+despropsito de morirse los siete das de casado, dejando su mujer
+ms gruesa, pero no en cinta. Por la rama femenina los Porreos se
+quedaron sin sucesin, lo cual haca que el viejo Marqus, en sus
+accesos de melancola, se pusiera llorar como un nio, presagiando el
+triste fin y acabamiento de su gloriosa casa.
+
+Entonces muri el viejo: heredle su hijo don Baltasar, padre de Salom;
+y con sta, cuya belleza era notable, haba formado el padre proyectos
+matrimoniales que remediaran la ruina que ya le amenazaba. El pleito
+comenzaba aparecer formidable, siniestro, terrible, como un monstruo
+de mltiples miembros; habase apoderado de la casa, la estrechaba, la
+devoraba, la consuma. Un pleito es un incendio; pero ms terrible,
+porque es ms lento. La casa ilustre comenzaba desmoronarse: era
+intil que le quisieran poner un puntal aqu, otro all; la casa se
+vena al suelo, porque el monstruo terrible no cesaba en su actividad
+destructora. Lo nico que logr don Baltasar fu disimular su ruina.
+Nadie crea que aquella casa poderosa estaba devorada por los
+acreedores. Slo Elas Orejn, que gozaba sin sueldo de las
+preeminencias de intendente, lo saba. Don Baltasar fundaba su esperanza
+en Salom, cuyo peinado de canastillo haba seguramente gustado mucho al
+joven Duque de X..., que buscaba esposa en la tertulia de la citada
+Duquesa de Chinchn.
+
+Salom era entonces una Slfide. Ninguna le igualaba en esbeltez y
+delicadeza: vesta con suma gracia y sencillez, y bailaba el minueto da
+una manera tan sutil y ligera, que apareca del modo menos terrestre
+que es posible en la figura humana.
+
+El Duque se enamor de ella como un loco: hizo que uno de los ms
+enfadosos poetas de aquel tiempo escribieran unas estrofas amatorias,
+que el joven apasionado desliz suavemente en la mano de Salom la
+salida de un baile. Sentimos no tener mano estas estrofas, porque son
+un documento notable y digno de ser conocido. En prosa neta contest la
+joven; pero no fu menos expresivo su estilo. Hicieron amistades; de las
+amistades pasaron al galanteo, y del galanteo al proyecto de boda. Don
+Baltasar crey en el afianzamiento de su casa; pero se llev un terrible
+chasco. De repente los Duques de X ... se opusieron al casamiento de su
+hijo; Salom estuvo siete das en cama con dolor de muelas; su padre oy
+con sumisin la homila que el fraile le espet por va de consuelo, y
+Elas Orejn le ley en seguida unas terribles cuentas, que le hicieron
+el efecto de un tsigo.
+
+La joven empez entonces enflaquecer. Por un amigo de la casa hemos
+sabido que antes que el peinado de canastillo impresionara tan
+enrgicamente al joven Duque, haba indicios para creer que Salom no
+le era del todo indiferente un teniente de hsares del Rey, que meda la
+calle del Sacramento lo menos cien veces al da. Es tambin seguro que
+Salom pasaba muchas noches llorando, y que en aquel asunto
+intervinieron el fraile y el Marqus. El teniente fu mandado al Per, y
+no se supo nada ms de l.
+
+Es imposible expresar lo que sufri la pobre alma de la joven Porreo
+con el terrible golpe del rompimiento de la boda. Ella esperaba no s
+qu de aquel enlace. Misterios femeninos! Llor por el teniente y rabi
+por el Duquesito. Desde aquellos das principi advertirse en ella la
+modificacin que la llev al estado en que la conocemos. La displicencia
+atrabiliaria, el desdn amargo, la impasibilidad indiferente aparecieron
+entonces, y se apoderaron por ltimo, de su espritu por completo. Lleg
+con los aos ser la persona ms desapacible y de trato ms fastidioso
+que pudiera concebirse, ella que haba tenido un carcter tan flexible,
+un trato tan amable, una manera de insinuarse tan suave y halagea.
+
+No as doa Paulita, que siempre haba encontrado consuelos en la
+religin. Desde nia haba sido reputada como un ngel; no haca ms que
+rezar y cantar estilo de coro, remedando lo que oa en las Carboneras.
+Los domingos deca misa en un pequeo altar, que ella misma haba
+formado, y tambin predicaba desde lo alto de una mesa con gran regodeo
+de toda la servidumbre, que acuda para orla desde los cuatro polos de
+la casa. Ya ms grandecita, manifestaba un vehemente horror los saraos
+y los teatros; lo nico que pudo agradarla un poco fu una funcin de
+toros, que la llev su padre, gran aficionado. Solamente iba doa
+Paulita al teatro cuando se representaba algn auto en la Cruz por
+fiestas de Corpus, pero siempre iba con permiso de su confesor.
+
+Entrada en los diez y ocho aos, oy con horror las proposiciones del
+decimoquinto Porreo, su to, para que se casara.
+
+--Yo--dijo,-- ser hija de Jesucristo, vivir en mi casa, ausente del
+mundo, buscando en ella un baluarte contra el demonio.
+
+--Bien, hija ma: si es ste tu gusto--dijo el to,--sea. Creci con los
+aos su devocin, pero no hipcrita, sino devocin verdadera, legtimo
+fervor cristiano. Tena grandes visiones, y en llegando la Cuaresma se
+disciplinaba, y decan los criados que en las altas horas de la noche
+sentan los azotes que se daba. En la poca de la decadencia, cuando
+vivan en la calle de Beln, visitaba todos los das las vecinas
+monjas de Gngora, conversando con ellas largas horas. Con ellas
+consultaba sus visiones y contravisiones, relatando sus deliquios y
+arrebatos de amor divino. Otros das llegaba muy apurada para contarles
+cmo haba sentido unas terribles tentaciones, y que bebiendo vinagre se
+le haban quitado.
+
+As pasaba los das en sabroso comercio con lo desconocido, lo mismo en
+la poca de su apogeo que en la de su decadencia.
+
+Estos tres ngeles cados llevaban una vida montona y triste. Su casa
+era la casa del fastidio. Pareca que las tres se fastidiaban de las
+tres, y cada una de las dems.
+
+Nos hemos olvidado de otro importante inquilino. Era un delicado
+ejemplar de la raza canina, un perrito que representaba en la casa el
+elemento irracional. Mas en este ser no se vean nunca la inquietud y
+alborozo propios de su edad y de su raza; antes, por el contrario, era
+tan melanclico como sus amas. En los tiempos do prosperidad haba en
+la casa muchos perros: dos falderos, un pachn y seis siete lebreles,
+que acompaaban al decimocuarto Porreo cuando iba cazar su dehesa
+de Sanchidrin.... Con la ruina de la casa desaparecieron los canes:
+unos por muerte, otros porque el destino, implacable con la familia,
+alej de ella sus ms leales amigos. Mas en su decadencia, las tres
+damas no podan pasarse sin perro: y es fama que un da, viniendo doa
+Paz de visitar sus amigas las Carboneras, al pasar por la Puerta del
+Sol, vi un hombre que venda unos falderillos de pocos das.
+Acercse con emocin y cierta vergenza, pag uno con ocho cuartos y se
+lo llev bajo el manto.
+
+Instalado el perro en la casa, Salom le puso nombre, y recordando las
+lucubraciones mitolgicas y pastoriles de los poetas que en el tiempo
+de la Chinchn la obsequiaban con sus versos, le puso el nombre clsico
+de Batilo.
+
+Este desventurado ser se hallaba en el momento de nuestra descripcin
+echado los pies de Mara de la Paz, semejando en su actitud los
+perros cachorrillos que duermen el sueo del mrmol inerte los pies
+de la estatua yacente de un sepulcro.
+
+Las de Porreo se levantaban las siete de la maana, tomaban un
+chocolate del ms barato, y se iban las Gngoras. Oan tres misas y
+parte de una cuarta. Si era domingo confesaban, y despus volvan
+casa, quedndose generalmente doa Paulita en el locutorio hablar de
+las llagas de San Francisco. A la una coman (no tenan criada) una olla
+decente _con menos de vaca que de carnero_, y algunos platos
+condimentados por el instinto (no educacin) culinario de Mara de la
+Paz, que consideraba como la ltima de las humillaciones la de entrar en
+la cocina. Despus hacan labor. Una vez al ao visitaban cierta
+condesa vieja que las conservaba alguna amistad pesar de la desgracia.
+Llegada la noche, rezaban _ tro_ por espacio de dos horas, y despus
+se acostaban. Al sumergirse en aquellas camas arquitectnicas,
+verdaderos monumentos de otros tiempos, los tres vestigios de la familia
+insigne de Porreo, vivos exticamente en nuestros das, pareca que se
+hastiaban del mundo de hoy y se volvan su siglo.
+
+Concluyamos: la ms inalterable armona reinaba aparentemente entre
+ellas. Parecan no tener ms que un pensamiento y una voluntad. La
+uncin de Paulita se comunicaba las otras dos, y la misantropa amarga
+de Salom se repeta igualmente en las dems. La alegra, el dolor, las
+alteraciones de la pasin y del sentimiento no se conocan en aquella
+regin del fastidio. La unidad de aquella trinidad era un misterio. En
+los momentos normales de la vida las tres no eran ms que una: lo
+antiguo manifestado en un tringulo equiltero; el hasto representado
+en tres modos distintos, pero uno en esencia.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XVI
+
+
+
+#El siglo dcimoctavo.#
+
+
+Estas eran las veneradas matronas con quienes iba vivir nuestra pobre
+amiga Clara; y en la posicin en que las hemos descrito se hallaban
+cuando Elas, trayendo de la mano su ahijada, entr en la sala, y se
+par ante las tres damas, haciendo una profunda reverencia. Las tres
+dirigieron un tiempo los ms impertinentes rayos de sus miradas sobre
+el semblante de la infeliz muchacha, que estaba con los ojos bajos, el
+alma oprimida y sin poder pronunciar una palabra.
+
+--Es sta la nia que usted nos ha encargado, seor don Elas?--dijo
+Mara de la Paz Jess.
+
+--S seora, ya que son usas tan buenas que quieren admitirla aqu. Yo
+espero que ella ser agradecida tanto honor, y sabr corresponder l
+con su buena conducta.
+
+--Pero, es preciso corregirse, nia--dijo Paz;--y si es verdad lo que el
+seor Elas nos ha dicho de usted ... y verdad debe ser cuando l lo
+dice.... Sintese usted.
+
+Los dos visitantes se sentaron en dos taburetes, magnficas joyas del
+siglo decimosptimo.
+
+--Si es verdad--dijo Salom con desdn y cierta fatuidad:--es preciso
+que usted se corrija. Esta casa, nia, impone al que la habita, deberes
+muy sagrados. Nosotras no consentimos el menor escndalo, y cuando
+protegemos (recalc la palabra _protegemos_) una persona, principiamos
+por ensearle lo que debe sus protectores.
+
+--Estas ideas del da--aadi Paz,--lo invaden todo, nia. No extrao
+que le haya alcanzado usted su influencia pestilencial. Ya no hay
+religin: los hombres corren desenfrenados su ruina; y si Dios no se
+apiada, se acabar el mundo. Pero en alguna parte se conservan los
+sentimientos de honradez y pudor. Haga usted cuenta, nia, que ha dejado
+un mundo de cieno para entrar en otro ms perfecto. Dios ha iluminado
+su buen protector para que la ponga entre nosotras, que la libraremos de
+la influencia infernal de las ideas del da.
+
+Y sigui disertando sobre las ideas del da con argumentos tan fuertes
+y tal vehemencia de estilo, que Clara sinti picada su curiosidad; alz
+los ojos y se puso mirar con asombro la efigie porreana, de cuya boca
+sala elocuencia tan terrible.
+
+--Usas son tan buenas!... son las nicas personas que pueden ofrecer
+algn consuelo entre las borrascas del da--dijo Coletilla con voz menos
+spera que de ordinario, pues slo era afable tratndose de las
+Porreas.--Usas le harn comprender lo que han sido y lo que son
+todava, porque aunque esto se ha desquiciado, an quedan personas de
+aquel tiempo tan grandes y nobles como entonces. Clara, haz cuenta que
+habitas con las ms dignas y elevadas seoras de la grandeza espaola,
+que, al par de la virtud, atesoran todas aquellas prendas del alma que
+distinguen ciertas personas del bajo vulgo que nosotros
+pertenecemos.
+
+Mara de la Paz Jess se irgui con toda la gallarda de que era capaz;
+respir y mir un lado y otro con majestad perfectamente regia. Salom
+mir con angustiosa calma las colgaduras remendadas y radas, los
+muebles desvencijados y rotos. Doa Paulita di un suspiro mstico, y
+continu en silencio.
+
+Coletilla, cuando emiti tan gran pensamiento, se levant y se fu,
+despus de saludar las damas y hablar algo en voz baja con la ms
+vieja de las tres. Clara le mir partir, y aquel hombre, que le haba
+inspirado tanto miedo, que haba sido siempre un tirano para ella, le
+pareci un ngel tutelar que la abandonaba en tales momentos. Sinti
+impulsos de correr abrazarle para salir con l; le mir en silencio, y
+cuando se hubo marchado observ las tres viejas con terror, y dos
+lgrimas de desconsuelo y angustia corrieron por sus mejillas.
+
+--No llores, nia--dijo Salom:--esos sentimientos que manifiestas por
+tu bienhechor son saludables; pero de qu valen esas lgrimas tardas,
+despus de haber abusado de su bondad, poniendo en peligro la dignidad
+de su casa?
+
+--Yo, seora!--exclam Clara con asombro.
+
+--S, usted--afirm doa Paz;--pero la juventud est desmoralizada: no
+me admira. Esperamos, sin embargo, que usted se corrija. Ya se ve ...
+con estas ideas del da, qu haba usted de hacer!
+
+--Es preciso perdonar--dijo doa Paulita con una voz agridulce y
+atiplada, que pareca salir de lo profundo de un cepillo de iglesia.
+
+--S, perdonar; pero corregirse tambin--indic Salom con el aplomo de
+un legislador.--Si no, dnde iramos parar; porque el perdn sin
+correccin produce peores efectos que el no perdonar.
+
+--Ese es un punto--contest la devota--difcil de resolver, y que ha de
+llevarnos sostener una hereja. El perdn es bueno _en si_ y _por s_,
+como me lo prob el Padre Antonio el otro da.
+
+--Pero, hermana, de qu sirve perdonar si el malo no se corrige y sigue
+siendo malo?--dijo Salom interesndose en aquella controversia, que
+alter la soporfera armona de la trinidad por algunos minutos.
+
+--El perdn basta por s para producir la gracia eficaz en el
+perdonado--contest la devota;--y si es as, que el perdonado se corrige
+con la gracia tan slo, luego la correccin del perdonador es ineficaz
+para el perdonado.
+
+Olvidbamos decir que doa Paulita saba un poco de latn, y que en la
+poca de la decadencia se haba dedicado leer el _Florilegio sagrado_
+y el _Thesaurum breve Patrum ac sententiarum_. Aquel argumento lo haba
+ledo la noche antes, y por eso lo tena tan la mano.
+
+La controversia concluy, y Mara de la Paz, ms dada al sermn que la
+doctrina teolgica, prosigui arengando Clara, que, sentada como un
+reo en el banquillo, estaba aterrada en presencia de tan severos jueces.
+
+--La opinin de la mujer--deca la matrona,--es cristal finsimo que se
+empaa al menor soplo. Aqulla que no se guarda s misma, no es
+guardada; y mujeres hemos visto muy honestas que por no cuidar de su
+nombre le han visto manchado sin motivo. La opinin es lo primero:
+cuidad de vuestra fama, porque cuando se habla de una mujer, nada le
+queda ya, y su misma inocencia no la consuela.
+
+Estas doctrinas sobre la opinin eran de la cosecha del fraile de la
+Merced, que _in illo tempore_ frecuentaba la casa. A Paz se le quedaron
+presentes sus argumentaciones, y en lo sucesivo no perdonaba ocasin de
+sacarlas cuento, creyendo que hablaba por su boca la misma sabidura.
+La devota manifest con un _sin embargo_ que no estaba conforme con
+aquella doctrina; pero el sermn, turbado por este pequeo incidente,
+continu despus por mucho rato.
+
+--Y si no, dgame usted, nia--dijo Paz:--qu objeto tiene la mujer al
+dar odos las palabras de los hombres, que son los que el demonio
+elige para que propaguen estas ideas del da? Usted qu aspira en la
+tierra? Por su nacimiento, por su educacin, no puede aspirar ocupar
+un puesto en el mundo que la haga capaz de hacer bien los inferiores.
+O si no, vamos ver: tratar de averiguar cules son sus pensamientos
+sobre ciertas cosas, nia. Qu espera usted, qu aspira usted y de
+qu modo piensa conducirse en el mundo?
+
+Clara no saba qu contestar esta pregunta.
+
+--Vamos, conteste usted--dijo Salom con un tonillo que indicaba grandes
+deseos de or un disparate.
+
+--Diga, hermana--exclam con la nariz la devota.
+
+--Yo ...--contest Clara despus de una pausa larga en que trat
+de dominar su turbacin ...--Yo ... les dir ustedes ... soy ...
+una mujer.
+
+Paz hizo con la cabeza un signo de asentimiento, y mir sus
+sobrinas de un modo que indicaba el profundo acierto que haba en la
+respuesta de Clara.
+
+--Vamos, nia, qu piensa usted hacer en el mundo? Cmo cuenta usted
+vivir en lo sucesivo? De qu modo? A ver--repiti Salom con vehementes
+ganas de que Clara no acertara con la respuesta.
+
+--Yo ...--contest Clara,--lo que deseo es vivir ... pues.
+
+Paz inclin de nuevo la majestuosa cabeza en seal de aprobacin.
+
+--Y nada ms?
+
+--Ser buena y....
+
+--Y qu?--insisti Salom, amostazada por el juicio y discrecin que
+haba mostrado la examinada en las cuestiones anteriores--Y qu ms?
+No se le ha ocurrido usted alguna cosa para lo porvenir? No ha
+esperado usted verse en otra posicin, en otro estado del que hoy tiene?
+
+Clara continuaba no comprendiendo.
+
+--Pues queremos decir--aadi Paz,--que si usted no le ha ocurrido ser
+feliz de algn modo; figurarse que poda ser til al mismo tiempo ...
+pues ... porque las jvenes del da tienen ciertos pensamientos sobre la
+vida y la sociedad que conviene examinar en usted.
+
+--De qu manera--dijo Salom--cree usted que debe vivir una mujer en
+el mundo? Cmo espera usted vivir en la sociedad para servirla y
+serle til?
+
+--Ah! s--dijo Clara bruscamente, como si un rayo de luz repentina
+hubiera iluminado su entendimiento, sugirindole una idea que agradara
+aquellas seoras.
+
+--A ver cmo?
+
+--Veamos.
+
+Clara tena un sentido natural muy grande. Evoclo todo, y pens en lo
+que ella le pareca ser los destinos de la mujer. Comprendi que si no
+hubiera matrimonio se acabara el mundo, y record haber pensado varias
+veces que una mujer casndose sera lo que deben ser las mujeres. Con
+esta dosis de lgica se aventur dar una respuesta sus jueces,
+segura de que las tres haban de quedar muy satisfechas y complacidas.
+
+--A ver, nia, diga usted de una vez.
+
+--Qu debe hacer la mujer en la sociedad para servirla y serle til?
+
+--Casarse--dijo Clara con la mayor sencillez; y en el momento que
+pronunci esta palabra, se aterr de lo que haba dicho y se puso
+como la grana.
+
+El lector habr visto, si ha asistido algn sermn gerundiano, que
+veces el predicador, no sabiendo qu medios emplear para conmover al
+femenino auditorio, alza los brazos, pone en blanco los ojos, y con
+tremenda voz nombra al demonio, diciendo que todas se las va llevar
+en las alforjas al Infierno; habr visto cmo cunde el pnico entre las
+devotas: una llora, otra grita, sta, se desmaya, aqulla principia
+hacerse cruces, y la iglesia toda resuena con las voces alarmantes, el
+pataleo de los histricos, el rumor de los suspiros y el retintn de las
+cuentas del rosario. El lector ha visto esto? Pues el efecto producido
+en las tres damas por la respuesta de Clara fu enteramente igual al que
+producen los apostrofes de un predicador endemoniado en el tmido y
+dueuesco auditorio de un novenario.
+
+--Qu horror!--exclam Paz juntando las manos.
+
+--Jess! Jess!--dijo Salom tapndose los odos.
+
+--_Et ne nos inducas_--profiri la devota alzando los ojos al cielo.
+
+Hubo un momento de confusin. Las tres se miraron con asombro. Doa
+Paulita se repleg, doa Paz tambale en su asiento, y aun es fama que
+el amarillo rostro de Salom se ti de una leve prpura, para lo cual
+fu preciso sin duda que toda la sangre de su cuerpo se repartiera entre
+sus dos mejillas. Hasta se asegura que Batilo, el ms taciturno de los
+perros conocidos, particip de la opinin general: se alz sobre sus
+patas, alarg el hocico y ladr.
+
+Pasados los primeros momentos de confusin, Paz recobr aliento, y dijo
+con voz entrecortada por la clera:
+
+--Nia, esas ideas no me llaman la atencin. Ya la conocamos usted de
+odas. Ahora me explico su conducta.... Ya se ve ... Oh! es preciso una
+educacin fuerte.
+
+--Pero, seoras ... yo ... qu he dicho? ... yo--balbuci Clara muy
+turbada.--Una mujer ... si se casa.... Pero casarse es ofender Dios?
+
+--No, seora, no--contest la matrona:--el matrimonio es cosa muy
+principal; sin matrimonio no habra mundo. Pero lo que extraamos es ver
+ una mozuela de diez y siete aos pensando slo en casarse.
+
+Pero si yo no he pensado....
+
+--No me interrumpa usted, nia ... pensando en casarse!... Qu locuras
+no har quien esa edad no piensa mas que en el matrimonio? As se
+comprende que sea usted tan amiga de los hombres ... que los busque.
+
+--Seora, yo no he buscado ningn hombre--dijo la muchacha con
+angustia.
+
+--Todo lo sabemos; peso se equivoca usted si piensa que aqu vamos
+tolerar sus trapicheos.
+
+El corazn de Clara se llen de amargura al or aquellas palabras; no se
+pudo contener, y rompi llorar.
+
+Las tres manifestaban horrible crueldad en martirizarla. No podemos
+explicarnos esto. Era tal vez efecto de la reconcentracin y sequedad
+de espritu producidas por la falta de trato con las gentes, por falta
+de amor y de los goces de la vida? Sin duda las tres momias no podan
+sufrir en calma que hubiera en alguna persona aspiraciones la
+felicidad.
+
+Doa Paulita, que ya tena la palabra en la nariz para reprender
+Clara, se conmovi al verla ulcerar, y la tranquiliz dicindole:
+
+--La Magdalena pec y fu perdonada. Lo que ahora le falta usted es un
+sincero arrepentimiento.
+
+--Pero de qu me he de arrepentir?--dijo Clara sollozando.
+
+--Jess! qu tono tan del da y tan ... liberal!--exclam Salom,
+creyendo decir una gracia.
+
+--El orgullo que usted ha manifestado en esa pregunta no tiene
+disculpa--dijo Paz con desdn.
+
+--Cuando dicen las personas mayores que usted ha faltado...--aadi la
+otra,--ellas sabrn por qu lo dicen, y usted no tiene que hacer ms que
+conformarse y callar.
+
+--Pero ay! yo no s en qu he podido faltar.
+
+--Cuando usted se lo dicen, sus razones habr para ello.
+
+--Pero si tengo la conciencia tranquila.
+
+--Ms tranquila queda no replicando cuando los superiores dicen una
+cosa.
+
+--La autoridad, nia--exclam Paz,--la autoridad es necesaria... Ya nos
+ha mostrado usted suficientemente la influencia fatal que en usted han
+producido las ideas del da. El orgullo satnico, al rebelarse contra
+los superiores; el contradecir... Esto es insoportable. De este modo
+camina la sociedad su ruina. Pero nosotras le traeremos usted al
+buen camino.
+
+--Por de pronto--dijo Salom,--cuidado cmo se asoma usted la ventana.
+
+--Queda terminantemente prohibido que se acerque usted un balcn
+ventana; que abra usted la puerta de la escalera.
+
+--Y que hable usted cuando no le pregunten.
+
+--Se ha de levantar usted las cuatro de la maana, que la pereza es
+madre de todos los vicios.
+
+--Yo me levanto la misma hora, hermana--dijo la devota,--Yo le
+proporcionar usted ocasiones esa hora de entretener el
+entendimiento en cosas santas.
+
+--A ver s de aqu en adelante tiene cuidado de no decir esos terribles
+despropsitos que ahora ha dicho.
+
+--No volver--dijo en un arrebato de amor al prjimo doa Paulita--Yo s
+que no volver: yo confo en que ser buena y obediente. Otros peores se
+hicieron santos.
+
+--Cuidado cmo habla con nadie que venga esta casa. Trabajar usted
+en cuanto se le mande--continu Paz, aadiendo un artculo aquel
+cdigo fatal.
+
+--Pero no por, exceso--indic oficiosamente doa Paulita, que el trabajo
+es bueno para ahuyentar las ocasiones de pecar; pero con exceso es malo.
+
+--No ser con exceso. Adems es preciso que procure desechar de su
+mente todas las cosas que ha pensado hasta aqu. Cuidado con las ideas
+del da que trae usted este santuario de los buenos principios! No se
+acuerde usted de lo pasado; y ahora que est usted encomendada
+nuestra tutela _para toda la vida_, no debe pensar sino en portarse
+bien. Nosotras, ya que usted ha tenido la desgracia de perder sus
+padres, procuraremos dirigirla y enmendarla, siendo la autoridad que
+tanto necesita.
+
+La hurfana bajo los ojos y cay en profundo abatimiento. Para toda la
+vida! Hubiera querido morirse en aquel instante. No mir las tres
+arpas, ni les contest. Su terror era tan grande que se lo secaron las
+lgrimas, y qued en este estado de perplejidad dolorosa que sigue las
+grandes crisis del alma.
+
+Dejmosla en su encierro para acudir Lzaro, que gime en una prisin
+de otra clase.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XVII
+
+
+
+#El sueo del liberal#.
+
+
+Cuando Lzaro vi cerrarse la puerta de su prisin y sinti perderse en
+la galera los pasos de su carcelero, mir en torno suyo, y se hall
+rodeado de la ms profunda obscuridad. Luz entraba por una reja que en
+lo alto de la pared haba; pero l, viniendo de la calle, estaba
+deslumbrado y no vea ms que tinieblas. Por un momento le fu difcil
+darse cuenta de su situacin. Aquello le pareca un sueo. Su viaje
+Madrid haba sido cosa real visin percibida en aquel calabozo?
+
+Los pensamientos que en desorden y confusamente se agolparon en la mente
+del joven, no son para referidos. El primer sentimiento que en l se
+manifest, fu una gran compasin de si mismo, que emanaba de la
+ridiculez con que los hechos anteriores le presentaban sus propios
+ojos. El haba credo que cada paso dado en la Corte sera un paso dado
+hacia su futuro engrandecimiento inmortalidad. El club patritico ms
+clebre de Espaa le haba abierto sus puertas, ofrecindole una
+tribuna, un pedestal: la fortuna pareca haberle allanado todos los
+caminos, y despus... Pero no poda acusar la fortuna. Esta le haba
+dado ocasin, sitio, auditorio; haba puesto su servicio un trastorno
+popular; haba dispuesto tolo para l un inmenso grupo de oyentes
+trastornado y dispuestos hacer la apoteosis del primer advenedizo. La
+fortuna haba organizado para l una manifestacin popular, pronta
+improvisar un hroe en cada calle. La fortuna no deba ser acusada: l
+tena la culpa, l, que haba nacido para una vida obscura tal vez para
+ser un buen artesano, un buen labrador, y nada ms. Y aquel saber
+presuntuoso, aquellos conatos de pueril elocuencia, aquella vanidad
+prematura de grande hombre, eran quizs tan slo fenmenos nacidos de
+esa serie de fantasmagoras que acompaa siempre la juventud hasta
+dejarla las puertas de la virilidad.
+
+Despus de pensar estas cosas, se fij en su conversacin. Estaba preso.
+Le formaran causa por alterador del orden pblico. Qu sera de l?
+Adems haba cometido una gran falta en no visitar inmediatamente su
+to. Qu pensara Clara?
+
+Al verse sumergido en una especie de sepulcro, su imaginacin principi
+ divagar. Estaba dbil y muy fatigado. En cuarenta y ocho horas haba
+dormido apenas cinco; adems la falta de alimento le extenuaba. Cediendo
+al cansancio empez dormitar; mas no durmi con ese sueo que da
+reposo al cuerpo y al espritu, porque su excitacin le impeda un
+descanso profundo. Dorma con el letargo doloroso indeciso que
+representa todas las visiones de la vigilia anterior de un modo
+incoherente y monstruoso.
+
+En su sueo crea escuchar lamentos que resonaban en las bvedas de la
+Crcel. La antigua Crcel de Villa era un mal buhardilln, dividido en
+celdas, donde los presos no tenan comodidad ni estaban seguros. La
+prisin no tena aquel horror majestuoso con que los poetas nos han
+pintado todos los calabozos. Pero Lzaro antojbasele un sombro
+edificio, gigantesco sepulcro de vivos, de altsimas y negras paredes,
+de gruesos inaccesibles torreones, con un gran foso lleno de aguas
+cenagosas y verdes, con largas filas de mazmorras, de las cuales la ms
+lbrega y subterrnea era la suya. Se le figuraba estar muchos pies
+bajo tierra; crea que aquella reja daba algn conducto misterioso, y
+que detrs de los muros habra una presa de agua. En su sueo crey
+sentir el ruido de un torrente: el agua entraba con lentitud; enormes
+ratas corran buscando entre los pies del preso refugio contra el
+naufragio. Todo se le representaba segn las siniestras relaciones de
+las crceles de la Inquisicin que haba ledo en sus libros.
+
+Despus le pareca que los muros se apartaban: se encontraban en el
+interior de una gran sala, cuyas paredes estaban tendidas de negro; en
+el fondo haba una mesa con un crucifijo y dos velas amarillas, y
+sentados alrededor de esta mesa cinco hombres de espantosa mirada, cinco
+inquisidores vestidos con la siniestra librea del Santo Oficio. Aquellos
+hombres le hacan preguntas que no poda contestar. Despus se
+acercaban l cuatro sayones, le desnudaban, le ataban la rueda de
+una mquina horrible, la movan, rechinaban los ejes, crujan sus
+huesos. El lanzaba gritos de dolor, es decir, pona en ejercicio sus
+rganos vocales: pero el sonido no se oa.
+
+Despus la decoracin y las figuras cambiaban; se le representaban dos
+filas de hombres cubiertos con capuchn negro y agujereado en la cara
+en el lugar de los ojos. Por el fondo venan los mismos que le
+interrogaron, y uno de ellos traa enarbolado el mismo Santo Cristo
+que presidi al tormento. Cantaban con voz lgubre una salmodia que
+pareca salir de lo ms profundo de la tierra, y avanzaban todos, l
+tambin, en pausada procesin. Gento inmenso le contemplaba impasible
+y fri: un fraile, tambin impasible, iba su lado, pronunciando su
+odo palabras santas que l no pudo comprender. Le hablaba de la otra
+vida y del alma.
+
+Despus le pareci que la comitiva se detena. Frente frente vi una
+claridad extraa, como toda claridad que brilla durante el da. Aquella
+claridad se convirti en llama, que brotaba de un montn de lea. La
+llama creca, creca hasta llegar una altura enorme; crujan los
+leos, saltaban chispas; una columna de humo negro suba hasta tocar el
+cielo. Despus algunos hombres feroces, vestidos tambin con diablico
+uniforme, le ataban fuertemente de pies y manos, le acercaban la
+hoguera, le echaban en ella. En un momento de sbito indescriptible
+horror sinti arder rechinando sus cabellos, consumidos en un segundo;
+sus ropas en otro segundo. Rechin tenuemente el vello de toda su piel:
+hirvi su carne con el chirrido intenso y discorde de todo cuerpo hmedo
+que cae en el fuego. Respira fuego, bebi fuego, se convirti en fuego
+sensible y animado con los dolores de su propia combustin. Quiso
+gritar: la llama no conduce el sonido. Quiso huir: no tena movimiento,
+no tena cuerpo, no era ms que una mecha. Quiso orar: no tena
+pensamiento; no era ya ms que una pavesa, una masa de ceniza. El viento
+le desmoronaba: se senta difundirse en el espacio ardiente, se quemaba
+ya quemado. No era ms que humo: se consideraba subiendo en espiral
+renegrida, y siempre quemndose, siempre quemndose y consumindose;
+difundido ya, aniquilado, evaporado, acabado... hasta que al fin
+despert, cubierto todo con el sudor de la agona.
+
+Despert, porque un ruido de voces resonaba su lado. La puerta de la
+prisin se haba abierto. Era la cada de la tarde. Un carcelero, que
+traa una linterna, alumbraba y guiaba otro hombre que vena visitar
+al preso. Este hombre era Coletilla.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XVIII
+
+
+
+#Dilogo entre ayer y hoy#.
+
+
+Elas se par delante de su sobrino. Este balbuci algunas palabras, le
+saludo de un modo incoherente, y le dijo al fin, despus de comenzar
+muchas frases, que estaba seguro de tener delante su buen to; pero al
+ver que ste no le daba contestacin ni desarrugaba el ceo, se call,
+quedndose cabizbajo y lleno de vergenza.
+
+Por ltimo, el realista habl.
+
+--No debiera venir verte, ni acordarme de ti. Mereces lo que te pasa.
+No tengo lstima de tu miseria, y vengo conocerte, nada ms que
+conocerte.
+
+--Seor, yo...
+
+Lzaro no encontraba, la frmula de una explicacin. Coletilla saba por
+el abate don Gil lo que haba sucedido su sobrino.
+
+--S por qu te han puesto aqu. Un amigo que sigui tus pasos esta
+maana me lo ha contado todo. Has levantado la voz en medio de una turba
+de charlatanes, y te han cogido preso. La justicia te ha puesto donde
+debieran estar todos los charlatanes.
+
+Lzaro estaba cada vez ms confuso. Aquellas palabras, dichas cuando,
+ms que reprensiones, necesitaba consuelo, concluyeron de abatirle.
+Representsele el carcter de su to como el ms spero inflexible que
+exista en la Naturaleza.
+
+--Me contaron tu hazaa--continu el viejo con su habitual entonacin
+cavernosa,--y cuando supe que el delincuente era hijo de mi hermana, la
+indignacin y la vergenza se apoderaron violentamente de m. No cre
+que fueras perturbador del orden pblico. Si tal cosa hubiera sabido, te
+habras quedado en el pueblo. Despus he averiguado ms. S que
+llegaste, y en vez de ir mi casa fuistes con unos badulaques al caf
+de la _Fontana_, donde te hicieron hablar y hablaste ... y por cierto
+que lo hiciste muy mal. Todos se han redo de ti. Estuviste despus
+alborotando toda la noche con los que apedrearon la casa de Merilleu.
+
+--Ah! no, seor; yo no.
+
+--De cualquiera manera que sea, tu conducta es imperdonable. Pero dime:
+desde cundo te has metido orador? No saba yo que en Ateca hubiera
+tanta elocuencia. Te habrn aplaudido los segadores en las eras, y te
+has credo por eso un Demstenes.
+
+El fantico rea con tan maligno acento de sarcasmo, que Lzaro le
+pareca tener delante un grotesco demonio. Cada palabra abra en el
+corazn del pobre prisionero una nueva herida, y le abata y
+avergonzaba ms.
+
+--Pero no extrao tus desvaros--continu Elas:--el desorden cunde por
+todas partes. Qu mucho que estos pedantuelos de aldea tengan tales
+humos, cuando los sabios de la ciudad ofenden el sentido comn con sus
+ridculos debates? Sin duda algn garito de Zaragoza ha sido el primer
+teatro de tu petulancia.
+
+La imaginacin de Lzaro midi rpidamente el abismo que en ideas y
+sentimientos le separaba de su to. Pero se senta dominado por l, y no
+poda contradecirle.
+
+--Aqu--continu el fantico con su espantosa burla, aqu puedes hablar
+tus anchas: nadie te molestar. Lo que puede ocurrir es que te crean
+loco y te lleven un manicomio. All debiera estar media Espaa. Pero
+no, que digo media Espaa? una pequea parte, porque casi todos los
+espaoles conservamos el juicio. Slo una porcin de hombres mezquinos,
+mezquinos de juicio, de carcter, de todo, manifiestan con su conducta
+todo el extravo de que es capaz nuestra naturaleza. Pero esto
+concluir; yo te juro que concluir, es preciso creer que no hay Dios
+en el cielo, perder la fe y renegar del mundo y del alma. Mira,
+Lzaro--continu con tono vehemente y apretndole el brazo con tanta
+fuerza, que le hizo retroceder inmutado y perplejo;--Lzaro, si tu eres
+de esos, olvida que por tus venas corre mi sangre, olvida que soy
+hermano de la que te di el ser. Un abismo nos separa; no hay
+reconciliacin posible. Es preciso que nos odiemos de muerte. Huye de
+m; para m no eres prjimo. Hay cosas que estn por encima de los
+vnculos de la familia. La vida no se reconcilia con la muerte, ni la
+luz con la obscuridad. Adis.
+
+Iba salir; pero Lzaro, trmulo de asombro, le detuvo, y le dijo con
+mucha turbacin:
+
+--Pero, seor, no me abandone usted, hbleme usted. Yo quiero que
+pensemos de la misma manera.
+
+A pesar de todo, el anciano le inspiraba respeto y veneracin; y al ver
+que reprochaba sus ideas, sinti ese impulso de subordinacin tan
+natural en un joven da temperamento impresionable.
+
+--Si eres de esos--continu Elas,--vuelve tu pueblo y no hables de
+m; no digas que me has visto; no creas que existo; y es verdad: para ti
+he muerto.
+
+--Pero deje usted que me explique...
+
+--Qu vas decir?
+
+--Yo pienso ... usted comprender que yo tengo mis ideas ... he ledo y
+tengo convicciones, s, seor; estoy profundamente convencido....
+
+--T, pobre nio, qu puedes saber?... qu convicciones puedes tener?
+No sabes otra cosa ms que las falsedades ledas en cuatro libros que
+debieran arder en llamas alimentadas con los huesos de sus autores.
+
+A cada palabra se hunda ms Lzaro.
+
+--Ser posible--dijo con desconsuelo,--que usted me pueda arrancar mis
+creencias, que yo he alimentado con tanto cario y que me dan la vida?
+No, no podr usted: y si al fin, con la fuerza de su talento, pudiera
+conseguirlo, yo le ruego que no lo haga y me abandone. Que nos separe
+ese abismo que usted dice: y si yo estoy en el error... Pero no lo
+estoy, yo s que no lo estoy...
+
+--Iluso, fantico, vano ... porque slo vanidad es eso, vanidad de
+Satn--dijo Elas con severidad; y despus aadi con ms fuerza:--Pero
+yo te sacar de esa miseria.
+
+Estas palabras fueron pronunciadas con tan profundo acento de
+conviccin, que el sobrino no pudo contestarlas, y se hundi ms.
+
+--Qu intentas hacer? Qu esperas? Piensas que esto va continuar
+as por mucho tiempo? Te equivocas, que Espaa est punto de reconocer
+su error. Mira cmo rebulle por todas partes. El odio la Constitucin
+late en todos los corazones honrados. Pronto vers al Rey recobrar sus
+sagrados privilegios, que slo Dios con la muerte puede quitarle.
+
+--Oh, seor! Y lo que este pueblo ha conquistado con tanta sangre,
+ser perdido por el orgullo de un solo hombre? Si as fuera, yo
+renegara de nuestro linaje; y si Espaa se dejara ultrajar de ese modo,
+sera digna de mejor suerte.
+
+--Digna de mejor suerte,--dijo Elas con la ms horrible expresin de
+que era capaz su rostro abominable; digna de aniquilarse y desaparecer de
+la tierra si no lo hiciera.
+
+--No, no lo puedo creer aunque usted me lo diga. Cuando yo no crea en
+la libertad, no creer en nada, y ser el ms despreciable de los
+hombres. Yo creo en la libertad que est en mi naturaleza, para que la
+manifieste en los actos particulares de mi vida. Yo, ciudadano de esta
+nacin, tengo derecho hacer las leyes que han de regirme; tengo
+derecho reunirme con mis hermanos para elegir un legislador.
+
+--Para darte leyes y obligarte cumplirlas existe un hombre sagrado,
+ungido por Dios.
+
+--No: yo y mis hermanos le ungimos. Es Rey porque nosotros queremos. Es
+sagrado para m si cumple el pacto solemne que ha hecho con todos y cada
+uno. Si no, no. Pero lo cumplir, lo ha jurado.
+
+--Hay juramentos--contest sobriamente Coletilla,--cuyo cumplimiento es
+un crimen.
+
+Lzaro sinti fro en el corazn. El aplomo con que aquellas palabras
+fueron pronunciadas le anonad ms, y le hundi ms.
+
+--Y todos esos hroes--se atrevi decir el preso despus de
+meditar.--todos esos hroes, santificados por la Historia, que viven en
+el recuerdo de los buenos y sern siempre orgullo del gnero humano;
+todos esos que han vivido por la libertad, que han muerto por ella,
+mrtires deshonrados en su ltimo da por la mano del verdugo, pero
+enaltecidos despus por la humanidad... no quiere usted que yo les ame?
+Y les venero; mi pequeez no me permite imitarlos; pero por tener
+ocasin de parecerme ellos, diera toda mi vida, lo confieso. Oh! si
+la libertad no fuera la cosa ms buena, sera la cosa ms bella con la
+memoria de tantos hroes.
+
+--Y esos son tus hroes? Eso es lo que admiras? dijo Elas.
+
+--Pues quin he de admirar? quin he de admirar? A los tiranos?
+A Nern, matando Sneca; Felipe II, asesinando Egmont y Lanuza;
+ Luis XV, descoyuntando Damiens?
+
+--Era preciso ensear los franceses que no deba haber otro Ravaillac.
+
+--Pues la leccin no hizo efecto, porque hace treinta aos que un Rey
+muri en un patbulo.
+
+--Esos son tus semidioses, esos!--exclam Elas con furia.
+
+--No: mis semidioses no son el exterminio, el terror ni el asesinato.
+Lamento los desvaros de todos; mas no extrao que, al huir da las
+violencias de un extremo, se toque en las violencias de otro, pagando
+los crmenes de siglos enteros con el crimen de un da.
+
+--No me hables ms--dijo Coletilla con voz reposada y lgubre:--ya s
+que eres de _esos_, de _esos_ quienes no tengo palabras bastante duras
+con que calificar. Tu Dios es un ciego espritu de libertinaje; la norma
+de tu conducta es el escndalo. Dime, insensato, cul es tu fin? Qu
+ves t en ese porvenir? Supn que fueras un hombre notable entre los de
+tu calaa, el ms ciego de los ciegos, el ms loco de los locos: qu
+haras, cul sera tu aspiracin?
+
+--Yo no tengo aspiraciones bastardas; no quiero medrar la sombra de un
+tirano que pague la adulacin con dinero; yo no aspiro ms que la
+gratitud del gnero humano, la gloria.
+
+--Gloria por ese camino? La gloria no se consigue sino por el camino de
+la lealtad, sirviendo Dios y al Rey. No hay ms gloria que la que Dios
+da en su Paraso, de la cual es simulacro imperfecto remedo el culto
+que da en los altares el linaje humano los escogidos de Dios. Adems,
+la gloria en la tierra consiste en ser sbdito sumiso y obediente, no en
+vociferar por calles y plazuelas. De esa gloria que t has soado no
+pueden salir hroes, sino charlatanes y bandoleros. La gloria consiste
+en cumplir el deber.
+
+--Pues yo cumplo mi deber tratando de emancipar mis hermanos de una
+odiosa tirana, dicindoles y probndoles que son libres, iguales ante
+Dios y ante la ley.
+
+--El primero de los deberes es obedecer lo que la ley te mande.
+
+--Ciegamente?
+
+--Ciegamente.
+
+--Yo obedezco la ley que es tal ley, la que han hecho los que pueden
+hacerla, elegidos por m y mis hermanos, elegidos por todos.
+
+--A ti no te toca examinar la ley, sino obedecerla.
+
+--Y si me mandan una infamia?
+
+--No te la mandarn.
+
+--Y si me la mandan?
+
+--Te digo que no te la mandarn. Y si acaso Dios permitiera que tu Rey
+te mandara alguna cosa contraria la justicia, hazla, que Dios le
+castigar l y te premiar ti en la otra vida. Sers mrtir. Qu
+mayor gloria? El martirio del deber es grande y sublime.
+
+Lzaro se hundi ms.
+
+--Observa--continu Elas,--el espectculo de esa nacin. Unos cuantos
+desalmados le dan leyes en nombre de un principio absurdo, contrario
+la Naturaleza. Slo al Rey ha dado Dios soberana. Qu desorden! El
+Rey obligado por una turba de soldados rebeldes jurar aquel Cdigo
+abominable! Lo jur; pero en el fondo de su alma lo detesta. No poda
+ser de otra manera. Est prisionero, prisionero de sus vasallos que
+juegan con l. El Rey se ve obligado representar la ms horrible
+farsa. Jams la dignidad real ha descendido tanto. Pero l se librar de
+esta horrible tutela, porque Europa, si es preciso, se coaligar para
+salvar Espaa. Ya Espaa ha salvado Europa.
+
+--No, no puedo creer--contest Lzaro,--semejante iniquidad. Esta
+invasin sera ms odiosa que la de 1808, y tambin mejor castigada.
+
+--No lo creas: el Rey ser restituido su trono. Adems, Espaa no se
+levantar; y si lo hace, ser en favor de la intervencin. No ves
+cmo manifiesta su voluntad? No ves las facciones que aparecen por
+todas partes? Todas las provincias se arman para proclamar al Soberano
+absoluto, y an no han aparecido las principales facciones. Espaa se
+alzar contra ese absurdo sistema, y Fernando volver ser nuestro
+Rey amado.
+
+--Ser posible?--dijo Lzaro con desaliento; y entonces se hundi ms.
+
+--Tan posible, que no pasar mucho tiempo sin que lo veas. Ahora se va
+conocer el temple de las almas. Todos esos charlatanes que te han
+llenado la cabeza de desatinos huirn avergonzados, yendo esconder su
+ignominia en tierra extranjera. Entonces se cubrirn de gloria los
+hombres de corazn recto; los leales y patriotas lucharn contra una
+plebe desenfrenada; lucharn por el derecho, por Dios y por el Rey;
+vivirn eternamente en la memoria de todos, y sus nombres sern en lo
+venidero un emblema de justicia y de honradez. Estos son los hroes,
+Lzaro; stos.
+
+Lzaro se acab de hundir. Las palabras de su to le impresionaban de
+tal modo, que no tuvo aliento ms que para decir tmidamente:
+
+--Esos nada ms?
+
+--Nada ms. La gloria es muy divina para que pueda coronar otra cosa que
+la justicia y el deber. No esperes nada fuera de esto. El torbellino de
+esa turba ciega te arrastra: ve con l. No te digo ms. Camina la
+deshonra y la muerte. Adis. Algn da te acordars de m.
+
+--No--exclam Lzaro detenindole:--yo quiero que usted me aconseje y
+me gue.... Yo ... aunque tengo bastante fuerza de convicciones....
+
+--Fuerza de convicciones?--dijo el fantico, detenindose y mirando
+su sobrino con desprecio.
+
+--S--contest ste,--y no puedo perderlas, no quiero perderlas.
+
+--Bien: sigue por ese camino. Lejos de m no esperes otra cosa que
+deshonra, obscuridad. Yo te abandono tu suerte. Hgame la cuenta de
+que no te conozco. Te pondrn tal vez en libertad, irs con ellos, sers
+vencido, y entonces ... huirs con ignominia, te entregars la
+venganza de tus enemigos, que no tendrn perdn para ti, y harn bien.
+
+--Pero usted me abandona?
+
+--S: ya te he conocido. Vine slo por conocerte. Ya s quin eres. En
+mi casa te espero; pero no vayas ella sino convertido.
+
+--Ah, imposible! No ir.
+
+--Pues adis--dijo Elas con decisin.
+
+--Adis--repiti Lzaro con angustia.
+
+Coletilla sali. El joven no se atrevi detenerle. No crey que se
+marchaba hasta que le vi fuera, y sinti que el carcelero cerraba la
+puerta. Entonces tuvo impulsos de llamarle; grit; no fu odo; llor
+lgrimas de desesperacin; golpe violentamente con sus manos la puerta
+y el cerrojo, y al fin, cediendo la fatiga y al trastorno mental, cay
+de nuevo en aquel letargo extraviado y doloroso de que le sacara
+momentos antes la llegada de su to.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XIX
+
+
+
+#El abate#.
+
+
+Al da siguiente, la casa de las tres ruinas contena en su estrecha
+capacidad seis personas: las tres Porreas, Clara y dos visitas.
+
+Clara y la devota estaban encerradas en la habitacin interior,
+destinada las prcticas ascticas. La santa, concluida la oracin
+mental, se haba sentado en un taburete, y poniendo un gran libro sobre
+sus rodillas, lea con la cabeza inclinada un lado, arqueadas las
+cejas, bajos los prpados, y cruzadas las manos en ademn muy humilde.
+Clara estaba su lado, y como no deba llegar, en su flaca naturaleza,
+ aquel alto grado de perfeccin, cosa como una pecadora, como una
+infeliz mujer no acrisolada por las inflamaciones de amor divino. La
+devota no se permiti otra expansin que referir su compaero los
+gozos y visiones que aquella noche haba tenido. Despus empez un
+examen de doctrina, y le hizo varias preguntas morales y teolgicas,
+que contest Clara con sencillez, guindose por lo poco que saba
+positivamente y por lo que su buen sentido le sugera. Pero es el caso
+que doa Paulita siempre le parecan mal las respuestas de su
+discpula. La reprenda, le explicaba con escolsticos giros y frases
+nada comunes, y, por ltimo, la llamaba ignorante y hereje, causndole
+gran turbacin y susto.
+
+De repente interrumpe sus lecturas y sus reprimendas, y exclama:
+
+--Ah! se me olvidaba una parte de mi rezo. Ya se ve, me he distrado
+con los errores de usted, hija. Es preciso que usted piense de otro modo
+y deseche esas ideas.... Pero digo que me olvid de rezar ... por....
+--Qu ha olvidado usted?--le dijo Clara.--Me olvid de rezar dos _Padre
+nuestros_ por el sobrino de nuestro buen amigo don Elas.
+
+--Jess; Qu le ha pasado? Qu es de l?--exclam vivamente Clara sin
+poderse contener.
+
+--No se asuste, hermana, que no ha muerto--contest framente la devota.
+
+--Pues qu le ha pasado?--continu Clara, que se haba puesto plida y
+temblorosa.
+
+--Que est preso en la crcel, y bien merecido.--Pues qu ha hecho?
+
+--Alborotar por esas calles y hablar en los clubs una serie de cosas tan
+prfidas infernales, que horroriza el recordarlas. Anoche nos cont
+don Elas todo lo que ese desalmado joven ha hecho, y pas un mal rato.
+
+Clara estuvo un momento sin poder articular palabra. La repentina
+noticia la turb tanto, que no se atrevi preguntar ms.
+
+--Hermana--prosigui la devota,--qu muchachos los del dial! Qu
+horrible corrupcin! Ese joven debe ser un monstruo. Pero ay! debemos
+tener compasin con los delincuentes que yerran. No es que crea yo,
+como Orgenes, que hasta el diablo se ha de salvar. Pero debemos
+compadecer y amar los pecadores, aunque stos sean de los ms
+empedernidos y rebeldes.
+
+--Pero qu ha hecho?--repiti Clara, haciendo un gran esfuerzo para
+disimular su turbacin.
+
+--No lo s punto por punto; pero son cosas tan horribles.... Ha hecho lo
+que otros tantos desvergonzados que andan por ah. Esta sociedad est
+perdida. A ver, hermana, si aprende usted pronto eso que le he dicho
+sobre la gracia eficaz.
+
+--Pero est preso?--aadi Clara con ms miedo.--Preso, s, y no lo
+soltarn tan pronto. Pero est usted inmutada ... Ya, le tiene
+compasin, y es natural. La compasin los semejantes es una de las
+virtudes que ms recomienda Tertuliano. Usted est plida, hermana.
+Pero, ya: es efecto de la compasin. Voy rezar. Y dejando el libro,
+tom el rosario y rez. Clara baj la cabeza y sigui cosiendo. Era tal
+su congoja, que no daba un punto derechas; picse los dedos muchas
+veces, y la costura sali tan mal que pronto fu preciso desbaratarla y
+coserla de nuevo.
+
+Dejmoslas y acudamos las visitas. En la sala estaban Mara de la Paz,
+Salom, y delante de ellas, en pie y respetuosamente, Elas Orejn y el
+ex-abate don Gil Carrascosa.
+
+Nada hemos hablado hasta ahora de la amistad de este singular personaje
+con las venerables viejas. Carrascosa, en su calidad de abate
+entrometido, frecuentaba la casa de Porreo, lo mismo que otras de la
+ms elevada jerarqua. An hemos odo contar personas de toda
+veracidad que el intruso y audaz hombrecillo haba tenido una parte
+principal en las misteriosas relaciones de Salom con aquel joven
+militar, quien enviaron al Per despus del rompimiento de la dama con
+el imberbe duque de X....
+
+Carrascosa era hombre de mucha travesura y socalia, sutil como el aire,
+capaz de urdir en el seno de las familias las ms hbiles maraas; iba y
+vena sigilosamente su color de preparar fiestas, de arreglar
+procesiones, y era, en resumen, un pcaro tercero. As le llamamos por
+no darle otro nombre un poco soez, que alguien le aplic oportunamente y
+conserv entre muchos con justicia.
+
+La amistad de las tres viejas se interrumpi con la desgracia, y slo de
+vez en cuando las visitaba, recordndoles los tiempos pasados con una
+elocuencia y un calor que no agradaban doa Paz. ltimamente, sus
+visitas eran ms frecuentes y mucho ms afectuosas sus demostraciones
+de amistad. El da en que los encontramos aqu haba ido con Elas; y
+por algo extraordinario iba sin duda, porque su vestido era el ms
+escogido y su cara estaba ms lavada que de costumbre. Los puntiagudos
+faldones de la mejor de sus tres casacas se balanceaban al comps de las
+piernas en la parte posterior del cuerpo; el tup haba recibido doble
+racin de pomada, y la corbata, aumentada con nuevos pliegues, formaba
+un blanco follaje, una pechuga escarolada debajo de la barba. Cuando el
+abate se pona este traje, haba pronunciado ya la _ltima ratio_ de su
+peculiar elegancia.
+
+Coletilla se despeda ya despus de haber saludado las damas. No vena
+sino ratificar un tratado que ltimamente ajust con Paz. Ya sabemos
+que las seoras tenan el segundo piso de la casa simplemente ocupado
+con los muebles de familia de que no haban querido deshacerse. Este
+piso era muy pequeo y abuhardillado, comunicndose con el principal por
+una escalera interior.
+
+Las damas haban propuesto Elas que se fuese vivir aquel sitio,
+comiendo con ellas en calidad de husped, y al buen viejo le vino este
+arreglo como de molde, porque le produca un ahorro, y adems le pona
+en estrecho contacto con sus antiguas amas, que tena siempre en tanto
+aprecio. Economa, comodidad, seguridad: estas tres ventajas vi en la
+proposicin, y acept. Aquel da vino darles la respuesta definitiva:
+sobre el precio no hubo disputas.
+
+Cuando Coletilla se march el abate se prepar tomar la palabra: hizo
+mil muecas, sacando la superficie de su cara todo su repertorio de
+sonrisas. No seremos indiscretos en decir, anticipndonos la
+declaracin expresa del mismo don Gil, que iba invitar las tres
+damas para una fiesta religiosa. Tambin nos atrevemos indicar, con
+todas las reservas imaginables, que aquello no era ms que un pretexto
+que ocultaba otros fines.
+
+Cuando rompi hablar, lo primero que hizo fu preguntar por doa
+Paulita, y tambin por Clara, empleando algunas discretas reticencias.
+Despus dijo:
+
+--Pues yo vena decir ustedes si quieren honrar con su presencia la
+funcin que la Hermandad de la Pasin y Muerte celebra maana en la
+iglesia de Maravillas. Yo soy el secretario de la Cofrada, y gracias
+m se ha arreglado la fiesta. Yo les aseguro ustedes que ser de lo
+ms lucido que se ha visto en la Corte.
+
+--No ser nunca como la que hicimos el ao 98 en las Nias de Loreto,
+cuando se traslad la Virgen de los Dolores del oratorio del
+Olivar--dijo Salom.
+
+--No fu el 98, sino el 3; que me acuerdo cmo si hubiera sido
+ayer--dijo Paz.
+
+--Te digo que fu el 98--insisti la otra.
+
+--Estoy segura que fu el ao 3--dijo Paz,--cuando el primo vino de la
+guerra de Francia.
+
+--Que el 98, Paz--afirm Salom,--el 98. Hace ya veinticinco aos.
+
+--Jess, mujer: te aseguro que fu el ao 3; me acuerdo bien. Yo tena
+entonces ... quince aos.
+
+--Seoras, no hace al caso la fecha--dijo Carrascosa, cortando aquella
+peligrosa cuestin.
+
+Y despus continu:
+
+--Gracias al petitorio que yo dirijo, se han reducido dos mil y pico de
+reales. Tenemos misa con orquesta de capilla, y nos predica el padre
+Lorenzo de Soto, que es un orador que vale un Per.
+
+--Oh! no me le nombre usted--dijo Salom, apartando la cara y
+ponindole delante de ella la mano abierta guisa de pantalla:--es un
+clrigo pervertido, contaminado con las ideas del da. Despus que los
+liberales le hicieron Provisor da Astorga, est en poder del demonio.
+Hube de caerme muerta cuando el da de la fiesta de la Virgen de la
+_Leche y Buen Parto_ le o decir en San Luis que era preciso
+reconciliarnos con los que haban trastornado nuestra patria. Cmo
+puede haber llegado ese extremo de perversin una persona ten docta
+como el padre Lorenzo de Soto?
+
+--Seora, yo tengo para m que es un gran predicador--dijo
+Carrascosa.--El ao 12 fu, como ustedes saben, Diputado en aquellas
+Cortes; el 14 firm la exposicin de los _persas_.Noble carcter!
+Despus, la amistad del Rey le ha elevado puestos muy altos; y para
+probar su mrito, baste decir que l fu quien descubri la
+conspiracin de Porlier. Despus del 20 se ha hecho enemigo de la
+Constitucin, lo cual es digno de alabanza, porque de otro modo hubiera
+perdido su prebenda. Pero nada de esto hace al caso, sino que predica
+maana, y que esta tarde tenemos Completas, en que cantan los tiples de
+Avila y el padre Melchor, franciscano de Segovia. Maana oficiar el
+reverendo obispo do Mechoacn, y por la tarde habr procesin, que
+asistir la Cofrada del Paso, la del Santo Sudario, y tambin irn los
+nios del Hospicio.
+
+--Ay, don Gil!--exclam con acento de profundsimo desconsuelo Mara de
+la Paz,--Cmo se atreven sacar los santos la calle con estas
+cosas? Ms querrn ellos estarse en sus casas que no salir ver todas
+las iniquidades que cometen los hombres.
+
+--Puedo asegurar usted--dijo el abate con sonrisa diablicamente
+irnica--que no se han quejado, ni se quejarn por el paseo. Lo mejor de
+la procesin es la comitiva que tenemos organizada. Irn catorce
+vrgenes vestidas de blanco, con coronas de rosas, velos, escapularios,
+y cirios en las manos.
+
+--Esas comitivas--dijo con muy mal humor Mara de la Paz--no me hacen
+gracia. Es una cosa tan mundana! All van los hombres slo por ver
+las muchachas; y las muchachas que hacen de vrgenes, van slo que las
+vean, y en lo menos que piensan es en los santos y en Dios. Esas son
+cosas de Francia, seor don Gil. Antes no se usaban aqu semejantes
+inmoralidades, y da vendr en que se acaben costumbres tan
+escandalosas.
+
+El timbre nasal de la voz de doa Paulita, que se hallaba en la
+habitacin inmediata, reson en la tala, trayendo la opinin de la
+santa, que no por estar rezando dejaba de prestar atencin cuanto en
+la sala se deca.
+
+--Ah!--exclam, alzando la voz para poder ser oda por don Gil--no me
+nombren esas procesiones de vrgenes mundanas. Qu vrgenes sern esas
+que salen con coronas de rosas y cirios en las manos! Una vez vi eso, y
+me entr tal grima, que tuve que confesarme en seguida de la clera que
+me haba dado. No me nombren eso. Qu escndalo, Dios mo! A dnde
+iremos parar as!
+
+--Pues, seoras--manifest don Gil, respirando fuerte, como si con el
+aliento adquiriera la fuerza que contra tantos y tales enemigos
+necesitaba:--yo, seoras, respetando la opinin de ustedes, encuentro
+que esas procesiones son muy patticas, muy expresivas, muy religiosas.
+De todos modos, ya la procesin est arreglada, y hay que llevarla
+acabo. Hemos estado buscando jvenes, y ya hemos encontrado algunas;
+pero an nos faltan cinco. La fiesta es maana: y si no encontramos hoy
+esas que faltan, se va deslucir la funcin. Qu contratiempo! No
+saben ustedes cunto he trabajado para buscarlas. Son muy guapas las
+que tengo ya.
+
+--Seor don Gil, por Dios--chill Salom en el tono de una honesta dama
+que reprende el atrevimiento de su galn.
+
+--Seoras, qu tiene eso de particular? Si Dios las ha hecho guapas,
+qu vamos nosotros hacer? Pero ay! me faltan cinco. Por eso he
+venido aqu. Y se detuvo como cortado.
+
+--Ha venido usted aqu!--exclam Paz abriendo mucho los ojos.
+
+--Ha venido usted aqu!--murmur Salom con sbito cambio de color.
+
+Las dos ruinas se miraron Aquella mirada fugaz fu terrible. Un
+observador oculto inteligente hubiera advertido tal vez que en aquel
+mutuo rayo por una y otra lanzado, se examinaron, se despreciaron,
+cambiando como una expresin de rencor que cada una lanz para la otra.
+Pero Carrascosa, aunque era buen observador, no pudo advertir al breve
+resplandor de aquella mirada fugaz como un relmpago, los dos abismos
+que, abierto el uno frente al otro, se contemplaron un instante,
+mostrndose todo su horror. No se crea por esto que ta y sobrina no se
+queran bien, no: se amaban, si cabe expresarlo as; se amaban como
+pueden amarse dos personas que se fastidian juntas. Sigamos.
+
+Un profundo y lejano suspiro anunci la admiracin de doa Paulita.
+
+--S, he venido aqu ver si ustedes consienten ...--continu el abate.
+
+El retablo que en la persona de Paz haca veces de rostro, se puso de
+color de remolacha, y los ojos de Salom miraron al cielo, no sabemos si
+por un movimiento natural por una calculada combinacin de ademanes.
+
+--Eso no tiene nada de particular, seoras, nada de particular; al
+contrario....
+
+--Seor don Gil!--dijo Salom con una cosa parecida al rubor.
+
+--Seor don Gil!--exclam Paz con toda la majestad de su carcter
+reunida en un solo gesto.
+
+El que haba sido abate y covachuelista comprendi que le haban
+entendido mal.
+
+--Voy rectificar--exclam.
+
+--A rectificar, como dicen en las Cortes--indic Salom en un arrebato
+de amabilidad repentina inexplicable que no pudo contener; amabilidad
+rarsima en ella y que era sin duda signo de una gran agitacin.
+
+El buen humor de la segunda ruina era siniestro.
+
+--Quiero decir--continu el abate, despus de toser dos tres
+veces--que vena ver si consentan ustedes en que esa joven ... esa
+joven que ustedes protegen....
+
+A Salom le entr una tos convulsiva, no sabemos si originada por una
+causa fsica por la necesidad de disimular y no ofrecer la
+contemplacin de don Gil las arrugas triangulares y el color crdeno
+que aparecieron en su cara al or aquella proposicin. Mara de la Paz
+se restreg un ojo como si le escociera. Oyse la voz de doa Paulita
+que rezaba un latinajo incomprensible.
+
+--Esa joven--continu Carrascosa,--que se llama ... ya no me acuerdo de
+su nombre. Pues ... esa que es tan guapita y tan modesta. De seguro no
+habr en la procesin ninguna que la iguale.
+
+--Seor don Gil!--exclam Mara de la Paz Jess con explosin de clera
+repentina.--Cmo se ha figurado usted que yo poda consentir en
+semejante cosa? Ya le he dicho usted que esas comitivas me parecen muy
+indecentes, y si esa nia quisiera prestarse ser escndalo de la
+Corte, no entrara ms en esta casa. Por parte suya, no dudo que
+consintiera, porque es tan aficionada coquetear por ah, que si la
+dejaran haba de estar todo el da en la calle detrs de los hombres.
+Pero no ... no me hable usted de eso.
+
+--Yo sospechaba desde el principio dnde iba usted parar, seor
+Carrascosa: pero quise aguardar que se explicase--dijo Salom con
+mucho desdn.
+
+--Seoras, veo que son ustedes inflexibles. Conozco mucho la noble
+entereza del carcter de ustedes y el tesn de sus principios para
+insistir ms sobre este punto.
+
+En aquel momento doa Paulita, que, sin salir de la habitacin interior,
+no perda slaba de lo que all se deca, tom parte en la conversacin,
+variando de sitio para que la oyeran mejor.
+
+--Oh, Dios mo--dijo.--No consentir yo tal cosa. Hasta las personas
+ms perfectas caen alguna vez! Hasta de los hombres ms de bien y de
+mejor conducta se vale el demonio para sus perversos fines! Quin dira
+que usted, seor don Gil Carrascosa, haba de ser instrumento de
+perdicin para esta pobre muchacha!
+
+--Yo, seora ma!
+
+--No: ya s que es sin querer, que veces Dios permite que una persona
+buena sea, sin saberlo, causa de la perdicin de otra. No le echo
+usted la culpa. Pero esta pobre nia tiene quien vele por ella. No
+caer otra vez; que gracias un buen ngel ha salido ya del abismo la
+pobrecita, y se ha salvado. Ya est hecho lo principal; de modo que
+ahora, con una vida ejemplar consagrada enteramente la oracin, su
+alma se purificar por completo. No temas, nia--aadi, volvindose
+del lado en que estaba Clara;--no temas, que no volvers caer, y si
+saliste del pantano del mundo, ha sido para continuar pura y sin
+mancha lejos de l. Y no desconfes de ella--prosigui mirando la
+sala y dirigindose las dos esfinges: no desconfes de ella, porque
+es muy buena.
+
+Salom movi la cabeza en seal de duda.
+
+--Es muy buena, muy buena compaera ma--continu la devota--Aunque el
+mundo trat de corromperla, ella tiene muy buen fondo, y el alma est
+santa: lo he conocido. Perder la corteza de las viles pasiones que el
+mundo le ha enseado. Estoy tan interesada en su salvacin, que quiero
+unirme ella para toda la vida y salvarla conmigo. Os aseguro que as
+ser! Amadla vosotras, que Dios manda amar los pecadores, sobre todo
+cuando estn arrepentidos. No es verdad que ests arrepentida, hermana?
+
+No se oy ninguna respuesta. Clara contest sin duda que s con un
+movimiento de cabeza. El sermn de la devota dej un eco en la sala.
+
+--Seoras: para concluir, me permitir una observacin--dijo don
+Gil.--Yo no veo un escndalo en que la seora doa Clarita salga en la
+procesin de las vrgenes. Al contrario, bueno es que ostente la
+hermosura, que es obra de Dios; y la mujer que se esconde y no sale,
+impide que se admire una obra de Dios, cual es la hermosura. Esa joven
+es un ejemplar prodigioso de las hechuras de Dios, y haciendo que todos
+la vean es como se publican las alabanzas del autor de tantas
+maravillas.
+
+--Seor don Gil--objet Mara de la Paz haciendo esfuerzos para aparecer
+serena:--no crea yo que fuese usted tan libertino. Vamos, nosotras
+tenamos de usted otra idea; creamos que....
+
+--Yo soy, seora, un hombre como los dems. Admiro las obras bellas de
+la Naturaleza, y una mujer hermosa es....
+
+--Por Dios, seor de Carrascosa: en verdad tiene usted unas cosas
+...--dijo Salom pasando la mano por el fragmento de cabellera que entre
+su apergaminada frente y su tocado apareca.
+
+--Jess! reprtese por Dios--dijo desde dentro la devota. Me horrorizan
+sus palabras.
+
+Algo ms dur el importante dilogo; pero don Gil, viendo que no sacaba
+partido de las tres pcoras, vari de asunto, aunque con poca fortuna,
+porque sus amigas le mostraron mucho despego durante toda la visita. Al
+fin determin marcharse; se levant, hizo mil cortesas, les reiter su
+respeto y admiracin, prometi volver pronto, y se fu.
+
+Al llegar la calle mir todos los lados como buscando alguno, y
+al poco rato sali del portal de una casa inmediata el joven militar que
+hemos conocido desde el principio de esta historia.
+
+-Qu hay?--pregunt Carrascosa con mucho inters.
+
+-Nada, no quieren. Esas viejas son unos demonios contest riendo de
+muy buena gana el abate.--Me parece que por ese camino no
+conseguiremos nada.
+
+-Diantre de viejas!
+
+-No la sacamos de esa casa si no ahorcamos las tres arpas de los tres
+balcones, y Coletilla del tejado.
+
+-Estoy decidido ya lo que te dije ayer. Si no la puedo sacar, me cuelo
+yo dentro.
+
+-Hombre, qu empeo! ... Eso ya pica en historia. Vmonos de aqu,
+que si Coletilla nos ve, de seguro cae de su burro; vmonos y hablemos
+del asunto.
+
+-Eres lo ms intil ... Vers si yo la saco.
+
+-Quisiera verlo--contest Gil; y los dos se alejaron en direccin
+Santa Brbara.
+
+-Ya t has olvidado tus antiguas mafias, diablo de abate; ya no sirves
+para el caso. A ver cmo puedo yo entrar ah; discurre un medio, un
+ardid cualquiera: para qu te sirve esa travesura? ver.
+
+-Hay un medio magnfico--contest Carrascosa.
+
+-Pues explcate pronto.
+
+-Voy explicarlo.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XX
+
+
+
+#Bozmediano#.
+
+
+Antes de dar conocer en toda su extensin el coloquio de estos
+personajes, conviene dar noticias de uno de ellos, ya harto conocido por
+el lector. El militar que en el segundo captulo de esta historia vimos
+prestando auxilio Coletilla y despus introducindose furtivamente en
+su casa, se llamaba don Claudio Bozmediano y Coello. Ya era tiempo de
+decir su nombre. Tena treinta y dos aos, y serva en el ejrcito con
+el grado de comandante. Su padre fu uno de los venerables legisladores
+de Cdiz. Hombre de talento, de notoria probidad, de elevada cuna y
+agradable presencia, haba sido siempre muy amado de sus compatriotas. A
+la vuelta del Rey fu perseguido como todos, y tuvo que emigrar. Pero
+restablecido el sistema constitucional, el viejo Bozmediano volvi
+Espaa y ocup uno de los ms elevados puestos en la poltica.
+
+(Con el nombre de Bozmediano conoceremos en esta historia al hijo de
+aquel varn ilustre, cuyo verdadero nombre no podemos usar en nuestro
+relato por ser un personaje contemporneo de memoria muy reciente.)
+
+Bozmediano, padre, era liberal de corazn. Trataba al Rey, y es seguro
+que hizo todo cuanto cabe en fuerza humana para dirigir por camino recto
+la torcida voluntad de aquel soberano falaz y perverso. Era rico, y
+jams le movi el inters en asuntos polticos. El amor su hijo y el
+patriotismo eran dos sentimientos profundos que, enlazados y
+confundidos, ocupaban todo su corazn.
+
+Bozmediano, hijo, que es el que ms conocemos, era un joven de
+excelentes prendas; pero tena un defecto que la edad disculpaba. Era
+tan aficionado las muchachas, que el galantearlas entretena la
+mayor parte de su vida, robando tal vez la patria grandes servicios.
+No era un libertino: las quera con toda la buena fe que el naciente
+siglo XIX permita; y aunque l aseguraba no haber encontrado la suya,
+entretenase con las dems esperando. Pero al fin, la haba
+encontrado, haba hallado una que de fijo le entretendra ms que
+las otras.
+
+Despus que conoci Clara, haba perdido el reposo. No slo la joven
+aqulla, por sus cualidades y encantos personales, le interesaba
+mucho, sino que en su vida haba encontrado un misterio, para l
+interesantsimo, por ofrecerle lo que siempre buscaba con ms afn:
+una aventura.
+
+La aventura se presentaba singularmente dramtica, excitando al mismo
+tiempo el amor y la curiosidad de Claudio. La soledad de aquella
+hurfana que viva en compaa de un viejo excntrico, la tristeza y
+necesidad de desahogo que en ella haba notado, eran causas bastantes
+para estimular un espritu menos impresionable y caballeresco. Su
+intento, su gran aspiracin, era descifrar el misterio de aquella casa,
+y despus salvar la encantadora y desdichada muchacha de la odiosa tutela
+de su guardin.
+
+--Hay varios medios de entrar en la casa--deca Carrascosa tomando el
+brazo del militar:--paro hay uno que es excelente. Esas viejas tienen
+un arrendatario que ahora debe venir pagarles sus rentas, lo poco que
+tienen. Lo s por Elas. Estamos al aviso, le compramos, le hacemos
+escribir una carta diciendo que est enfermo y que enva su hijo con
+el dinero; usted se disfrazar de labriego, entra en la casa, y una vez
+all, cataplum! le ha dado un desmayo, un accidente terrible. No tienen
+ms remedio que dejarlo en la casa ... le metern en un desvn, y
+durante la noche, cuando ellas duerman, se apoderar de la chica, y ...
+ la calle.
+
+--Calla, imbcil: eso no puede ser. No s en qu comedia he visto eso,
+que es muy bonito en el teatro; pero en la vida.... Yo quiero entrar en
+mi traje habitual, con mi nombre ... pero es preciso un pretexto, porque
+supongo que esas viejas sern la misma desconfianza.
+
+--Armarn un escndalo y ser tal el vocero que se oir en Jetafe. Es
+preciso ir con tiento.
+
+--Pero, hombre--dijo Bozmediano, que no tena noticia de que
+semejantes tipos existieran en el mundo,--qu gente es esa?... Cul
+es su carcter, su vida, sus hbitos, qu hacen y por qu est ah esa
+pobre muchacha?
+
+--Dichoso usted que no conoce esas diablas de Porreo. Son los pjaros
+ms raros que hay en el mundo. Cuando tengo mal humor voy rerme con
+ellas, oyndolas disparatar. Fueron ricas, pero han venido menos; creo
+que el da menos pensado se comern unas otras.
+
+--Y en qu se ocupan?
+
+En nada, mejor dicho, en rezar. Una de ellas es santa, y le aseguro
+usted que cuando se pone hablar de sus santidades es cosa de morirse
+de risa. Y qu impertinentes son! Cuando les propuse lo de la
+procesin, con objeto de sacar de all Clarita, se pusieron hechas
+unos grifos. Ya me figur yo que no consentiran; y en verdad, amigo,
+que el proyecto que acaba de fracasar era atrevidillo.
+
+--Y cmo ha venido aqu esa Clarita?
+
+--Yo no s: cosas de Elas.
+
+--Hombre, hbleme usted de ese Elas. El da en que le conoc por
+primera vez me pareca lo ms raro del mundo. Ya haba yo odo hablar de
+Coletilla.
+
+--Elas es un loco rematado, es realista; pero con un fanatismo que le
+llevar hasta el martirio.
+
+--Y quiere esa joven?
+
+--No s: yo lo dudo. Coletilla no ama ms que al Rey, mejor dicho, al
+Prncipe real.
+
+--Pues bien: ver como me introduces en esa madriguera.
+
+--Es preciso entrar de _ocultis_--dijo con la ms maliciosa
+sonrisa el abate.
+
+--Y qu sacamos de eso?--contest en el colmo de la confusin
+Bozmediano.--Entro, por ejemplo, de noche: si alguna me ve, me creer
+ladrn, chillara, y entonces ... bonita aventura! Adems, Clara no est
+prevenida, no tiene relaciones conmigo. Qu voy yo hacer all? Yo
+quiero introducirme sin que se sospeche nada, entablar amistad con ella.
+
+--Tengo una idea--exclam Gil golpendose la frente.
+
+--A ver?
+
+--Usted va entrar en un momento en que Clarita est sola.
+
+--Sola? Pues esos demonios, si salen alguna vez, la dejarn all?
+
+--S.
+
+--Y cundo salen?
+
+--Yo me encargo de averiguarlo y de arreglar eso.
+
+--Explcate mejor.
+
+--Lo primero que usted debe hacer, seor don Claudio es escribir una
+carta la nia. Yo tambin me encargo de eso.
+
+--Bien: ellas salen; probablemente la dejarn encerrada, Cmo entro yo?
+Voy estar descerrajando puertas?
+
+--No, seor: usted entrar cmodamente y sin ruido.
+
+--A ver como es eso, diablo de abate.
+
+--Recuerda usted aquel vestido de abate que yo tena all por los
+aos 10 y 12?
+
+--Qu he de recordar yo?--dijo Claudio, picado y curioso.
+
+--Calma, amiguito--contest don Gil, ponindole la mano en el
+pecho:--recuerda usted mi gorro y mis calcetas, un primor de costura
+y de corte?
+
+--Y qu tiene eso que ver con la...?
+
+--Vamos all. Pues ese traje, ese gorro, esas calcetas, me las hicieron
+doa Nicolasa y doa Bibiana Remolinos, personas eminentes en el arte de
+coser, quienes tendr el gusto hoy mismo de presentar usted.
+
+--Pero qu jerga es esa? Qu demonios tiene eso que ver con lo que
+te pregunto?
+
+--Usted no cae en la cuenta--contest el socarrn del abate,--porque no
+sabe que esas dos seoras viven en la misma buhardilla en que hace diez
+aos vivi la hija del herrero, Josefita Pandero, de quien anduvo tan
+enamorado el conde de Valds de la Plata: es decir, en el nmero 6 de
+la calle de Beln. Yo anduve en el asunto.
+
+--Ya recuerdo haberte odo contar algo de eso. Pero qu tengo yo que
+ver con Josefita Pandero ni con esas seoras Remolino...?
+
+--Usted no comprende lo que quiero decir, porque no recuerda que el
+conde de Valds de la Plata, no pudiendo sonsacarle la nia al herrero,
+que la guardaba como si no fuera mujer, alquil la casa inmediata, y no
+par hasta abrir una comunicacin que le permiti profanar el hogar de
+aquel testarudo Vulcano.
+
+--Ya....
+
+--Pues ... mis amigas las costureras viven en el nmero 6, donde vivi
+la hija del herrero, y mis amigas las Porreos viven en el 4, donde
+vivi el conde de Valds de la Plata; y en resumen, si una puerta,
+hbilmente hecha, permiti un caballero pasar del 4 al 6, tambin
+abrir paso del 6 al 4 untndoles las uas esas costurerillas, que,
+dicho sea da paso y en honor de la verdad, tienen para el pespunte unas
+manos que son una gloria.
+
+--Ya comprendo. Y esa puerta existe?
+
+--Pues no ha de existir! Yo la he visto, yo respondo de todo: me
+encargo de averiguar cundo salen las arpas, de llevar la cartita y de
+facilitar el paso....
+
+--No es mala idea--dijo el militar--y, sobre todo, mala buena, yo la
+he de llevar cabo. Y qu haremos para que esa lechuza de Coletilla no
+nos estorbe?
+
+--Coletilla no nos estorbar. De lo menos que l se ocupa es de la
+muchacha, cuyo porvenir no le importa un comino. El no se ocupa ms
+que de....
+
+--De conspirar, eh?
+
+--Pues ya. Amigo don Claudio, Elas es hombre fuerte y tiene amistades
+muy altas. Puede mucho, y as con su humildad y su melancola es persona
+que maneja los tteres. Le digo usted que se va armar una....
+
+--Con que conspiran? Si conspiran los realistas, es seguro que t
+estars con ellos, no?
+
+--Hombre, yo ...--contest Gil maliciosamente--yo soy hombre de orden, y
+nada ms. Si ando con Elas y me trato con los suyos, es slo por
+enterarme de sus manejos, pues....
+
+--Siempre el mismo truhn redomado: nadie como t ha sabido navegar
+todos los vientos.
+
+--Ya sabe usted, seor don Claudio--contest Carrascosa--que me acusaron
+de realista y me quitaron mi destino. Yo qu iba hacer? Iba
+morirme de hambre?
+
+Las ideas no dan de comer, amigo. Usted, que es rico, puede ser
+liberal. Yo soy muy pobre para permitirme ese lujo.
+
+--Solemne tunante!
+
+--Lo que hago es estar al cabo de todo. Quiere usted que acabe de ser
+franco? Usted es buen amigo y buen caballero. Voy ser franco. Pues
+sepa usted que esto se lo va llevar la trampa. Esto se viene al suelo,
+y no tardar mucho. Se lo digo yo y bien puede creerme. Dice usted que
+soy un solemne tunante. Bien: pues yo le digo usted que es un tonto
+rematado. Usted es de los que creen que esto va seguir, y que va
+haber libertad, y Constitucin, y todas esas majaderas. Qu chasco se
+van llevar! Le repito que esto se lo lleva Barrabs, y si no,
+acurdese de m.
+
+--Ya empiezan las facciones, eh? Pues es cierto que les darn que
+hacer, porque los liberales no se maman el dedo, amigo Carrascosa.
+
+--Ah!--contest el otro, riendo como un diablillo.--Que no se maman el
+dedo? Ya ver usted lo que va salir de aqu. Usted, Bozmediano,
+arrmese buen rbol.... Mire que se lo aconseja quien sabe lo que son
+estas cosas.... Pero volvamos al otro asunto. En lo concerniente
+Clarita, voy darle usted un dato muy importante.
+
+--A ver.
+
+--Este Elas tena un sobrino en Ateca. Clara estuvo all hace unos
+meses. El sobrino es joven, decidorcillo, medio galanteador....
+Necesito decir ms?
+
+--Vamos, ya pareci aquello--dijo Bozmediano con mucho inters.--Apuesto
+ que es su novio.
+
+--Pues ganar usted. Yo estuve en Ateca en aquellos das, y supe que los
+dos chicos se queran. Me parece que se quieren todava.
+
+--Hola, hola! esas tenemos?--dijo Bozmediano amostazado--Y cmo hasta
+ahora no me habas dado esa noticia?
+
+--Porque hasta hoy no haba sabido que ese chico lleg y est en Madrid.
+
+--En Madrid?
+
+--S; pero se las compuso de tal modo, que llegar aqu y ser metido en
+la crcel, fu todo uno.
+
+--Pues qu hizo?
+
+--Es muy aficionado la poltica. All en Zaragoza hablaba mucho en
+los clubs. El chico estaba envanecido; lleg Madrid; sus amigotes
+le llevaron la _Fontana_; habl; la maana siguiente se mezcl
+en el tumulto de la procesin del retrato de Riego: chill en la
+calle, alborot, vino la polica, le ech mano y le llev la
+crcel, donde est.
+
+--Y su to no procura sacarlo?
+
+--Usted no conoce esa fiera. Su to, al saber que el muchacho era
+exaltado y que la echaba de orador, se puso hecho un veneno, fu la
+crcel, le ri de lo lindo, y ha roto con l, dicindole que mientras
+tenga aquellas ideas no parezca por su casa.
+
+--Ese hombre es lo ms excntrico ...
+
+--S, seor. Pero la pobre muchacha est seguramente pasando las
+mayores amarguras, y tendr el corazn tamaito al ver lo que le pasa
+su pobre amigo.
+
+Bozmediano permaneci meditabundo algunos instantes. Despus dijo con
+mucha calma:
+
+--Ya s lo que tengo que hacer.
+
+--Qu va usted hacer?
+
+--Todo lo posible para que pongan en libertad ese joven. Estoy seguro
+de que lo conseguir.
+
+--Hombre, pues es usted lo ms raro! ... No se comprende dijo sonriendo
+y con asombro don Gil.--Con que est usted haciendo el amor la
+chica, y le va poner en libertad al novio? Si digo yo que usted es
+tonto, don Claudio.
+
+--No tengo duda alguna: le pongo en libertad. Veremos cmo ella lo toma.
+Haremos que sepa que yo le he puesto en libertad, yo.
+
+--Buena la va usted hacer. Estos entes caballerescos son
+incomprensibles. Ese muchacho ser un estorbo ms para nuestro plan,
+para el escalamiento y ...
+
+--No importa: all veremos. Sobre lo dems, lo dicho, dicho ... La
+carta, alejamiento de las arpas, la puerta del desvn....
+
+--Todo presto, todo arreglado. No hay ms que hablar. Dios se la
+depare buena.
+
+Despus de estas palabras se separaron. El ex-abate, al partir, se rea
+con muy buenas ganas del joven militar, quien quera servir llevado de
+miras ulteriores, esperando un ventajoso arrimo en aquella situacin
+poltica. El otro se dirigi su casa, pensando la vez en la
+repugnante astucia de don Gil y en los peligros de su aventura.
+
+El ardid amoroso que pensaba emplear Bozmediano era cosa muy comn
+principios del presente siglo, en que se conservaba an la rigidez de
+los principios domsticos que haban hecho en tiempos anteriores una
+fortaleza de cada hogar.
+
+En el siglo XVII, cuando nuestra nacionalidad vigorosa, original y
+profundamente caracterstica, no haba recibido influjo extranjero, los
+espaoles se componan de otro modo: iban su objeto por medios ms
+violentos, ms decididos, ms romnticos, que indicaban antes la pasin
+que la intriga; ms bien la resuelta actitud del valor que el ingenioso
+intento de la astucia. Aqul fu el siglo de los raptos del convento,
+de las escaladas por el jardn, de las fugas, de los atropellos, de los
+sublimes atrevimientos. Entonces hubo un galn, segn dicen (el Conde
+da Villamediana), que quem su casa slo por el placer de sacar en
+brazos una dama.
+
+La irrupcin de costumbres francesas, verificada con la venida de la
+dinasta nueva principios del siglo XVIII, modific sta como otras
+cosas. La sociedad que se impona la nuestra era menos grande, menos
+valerosa, menos apasionada; pero ms culta, ms refinada, ms hipcrita.
+Con ella vinieron los abates, y vino la literatura clsica, fra,
+ceremoniosa, falsa, hipcrita tambin. La poesa pastoril, ltimo grado
+de la hipocresa literaria, tuvo un renacimiento funesto en el siglo
+pasado. Al comps de los madrigales, los abates hacan el amor
+callandito en los salones. Los amantes, que componan versos de casto
+inspido pastorileo, no podan entrar en las casas como aqullos
+quienes encubra su dignidad, y entraban disfrazados empleando los ms
+extravagantes y rebuscados medios.
+
+Con la sociedad nueva vino la moda nueva. Esta trajo las pelucas
+blancas, los peinados complicados hiperblicos; y con el artificio
+de estos peinados se cre el peluquero de las damas, hombre gracioso
+que entraba en todos los tocadores, y era tercero en toda
+intriguilla de amor.
+
+Ningn siglo ha visto, como el dcimoctavo, la astucia sirviendo al
+amor. Vease los amantes arrostrando la ridiculez de situaciones muy
+raras para poder hablar con sus damas. La casa era invadida; pero no
+como la invadan nuestros caballeros del siglo anterior, espada en mano,
+batindose con una turba de criados y dos docenas de alguaciles, sino
+astuta y solapadamente, engaando las familias, abusando de la
+confianza encubrindose con un disfraz ingenioso y veces grosero.
+
+En 1821 estos procedimientos estaban an en boga, y Bozmediano era
+maestro consumado en el asunto. Conoca el resorte de los barberos, de
+las terceras, de los abates, siendo muy diestro en el uso de disfraces,
+engaos y supercheras amables, como entonces se llamaba estas cosas.
+Si no pudo emplearlos en la aventura que le vemos emprender, causa de
+las singulares, costumbres de las tres seoras, no fu culpa suya; y
+slo los obstculos y dificultades que presentaba el terreno, se
+debi, como l deca, que empleara medios un poco ms violentos.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXI
+
+
+
+#Libre!#
+
+
+Ante todo, Bozmediano, guiado por un sentimiento fcil de comprender,
+resolvi firmemente hacer cuanto en su mano estuviera para poner en
+libertad al pobre Lzaro. Servir al que poda considerar como su rival,
+le pareca un acto que poda asegurarle la benevolencia de Clara; y esta
+benevolencia, bien y astutamente dirigida, poda convertirse en amor. No
+proceda ste como los amantes vulgares, en quienes la pasin no es ms
+que un egosmo un poco espiritualizado. En Bozmediano los movimientos de
+delicadeza y generosidad eran espontneos y vehementes.
+
+No le fu difcil conseguir lo que apeteca. El secretario del jefe
+poltico, informado por la polica, le dijo que el preso era un
+agitador, pagado por los amigos de la reaccin; pero Claudio lo disculp
+cuanto pudo, diciendo que era un joven sin experiencia ni juicio; y al
+fin, despus de muchos empeos y recomendaciones, se di la orden para
+ponerle en libertad.
+
+Bozmediano se dirigi la Crcel de Villa. Lzaro, despus de la visita
+de su to, haba cado en lgubre abatimiento. Aquella fiebre angustiosa
+que llenaba la imaginacin de alucinaciones terribles, hacindole sufrir
+tan grandes tormentos, haba degenerado en lento marasmo, en un letargo
+moral que le embruteca. Su inteligencia, tan viva y brillante en otras
+ocasiones, estaba adormecida; y recostado en un rincn, con la vista
+fija en el ngulo opuesto, sus ojos buscaban la obscuridad como nico
+descanso. El descuido, el abandono, la atona y un sopor estpido se
+pintaban en su actitud.
+
+Cuando le notificaron que estaba libre, tard mucho en adquirir la
+completa nocin de aquel cambio. Rehacindose un poco, crey que su
+to deba semejante favor, con lo cual la persona de Elas gan
+momentneamente su afecto. Pero al salir encontr Bozmediano que le
+salud con mucha cortesa, repitindole que estaba libre y poda
+retirarse su casa.
+
+Sintise conmovido ante la generosidad desinteresada de aquella persona;
+pero pronto empezaron las dudas y la confusin. Quin era aquel joven?
+Le haba favorecido por generosidad por miras ocultas? No le conoca.
+Por dnde saba su nombre y que estaba preso?
+
+Lzaro no pens mucho en esto. Hablaron al salir, y le pareci que
+Bozmediano era bueno y honrado, dispuesto la amistad y las buenas
+acciones. Cuando marchaban juntos por la calle de Atocha, el aragons
+escuchaba las palabras de su desconocido favorecedor con la tranquila
+atencin de la inferioridad; admiraba sus maneras, su entendimiento, su
+fisonoma, su modo de expresarse, y en aquel momento le pareci el ms
+cumplido caballero que haba visto. Comprendi tambin que era un joven
+distinguido, rico influyente, y su admiracin tuvo mucho de respeto.
+
+--Pero qu circunstancias debo este gran favor que usted me ha
+hecho?--deca Lzaro.--Quiero saber cmo podr pagar....
+
+Claudio, que quera eludir el verdadero motivo de aquel acto, divag,
+dando Lzaro una porcin de seas que aumentaron su confusin: le
+habl de don Elas, de su pueblo, del club de Zaragoza, de la _Fontana_.
+
+--En fin--dijo, decidido salir del atolladero:--no quiero llevarme el
+mrito de una accin que no debe usted agradecerme. Cada cosa en su
+lugar. Yo le he puesto usted en libertad, pero no he sido ms que un
+intermediario.
+
+Lzaro comenz ver obscura la situacin. Parronse, y se miraron. La
+sonrisa que en aquel momento se dibuj en los labios de Claudio, le
+pareci al otro cosa de muy mal agero, y empez bajar su
+favorecedor del alto pedestal en que le haba puesto.
+
+--S--continu el militar:--no es m quien debe usted este favor; es
+ una persona que debe de querer usted mucho, segn las apariencias.
+
+Lzaro iba pronunciar el nombre de Clara; pero se contuvo, porque
+multitud de pensamientos que se le agolparon la imaginacin, le
+hicieron detener un buen rato fija la vista en el militar. Aquel tropel
+de pensamientos fu una serie de rapidsimas nociones que se borraban
+unas otras, sucedindose con precipitado vrtigo. Ella le conoca, le
+haba visto; Bozmediano era una agradable persona: ste le haba puesto
+en libertad; ella se lo rog tal vez; ella le tena lstima; l quiso
+complacerla. A qu precio? Con qu fin? Desde cuando?...
+
+Por fin el aragons se atrevi preguntar quin era la persona quin
+deba su libertad.
+
+--Vamos--dijo Bozmediano con cierta vocecilla impertinente.--Bien sabe
+usted lo que quiero decir. No es necesario pronunciar fu nombre. Es
+natural que se haga usted el desentendido. Como halaga tanto su amor
+propio el ser querido por persona de tanto mrito.... No sea usted
+ingrato, joven, que ella no lo merece.
+
+--No s lo que quiere usted decir--manifest Lzaro en el tono de un
+examinado desaplicado que se hace repetir la pregunta por retardar la
+contestacin que no sabe.
+
+Bozmediano habl ms; pero vino decir lo mismo. A Lzaro le pareca un
+agravio inferido Clara el publicar su afecto, el depositar tan honesta
+y delicada confidencia en el conocimiento de un intruso, s, porque
+Bozmediano era un intruso, que se haba metido darle libertad sin que
+nadie se lo pidiese.
+
+--Bien sabe usted quien aludo--dijo Claudio, dndole una palmada en el
+hombro con llaneza y confianza;--pero como usted est tan orgulloso con
+ser novio de esa joven, se da usted ese tono.
+
+--Oh! no--replic el sobrino de Coletilla avergonzado.--La verdad es
+que no s quin es esa persona que usted dice.
+
+Bozmediano estrech la mano del joven aragons y le hizo muchos
+ofrecimientos y protestas de amistad. El otro estaba tan aturdido, que
+lo contest mal y con poca cortesa.
+
+--S dnde usted vive--dijo Claudio retirndose:--nos veremos. Y si no
+en la _Fontana_, donde voy con frecuencia.
+
+Y se separ. Cuando estuvo alguna distancia, Lzaro sinti impulsos de
+correr hacia l para darle las gracias con mayor respeto; pero en l
+luchaban el orgullo y los celos. Le dej marchar sin decir nada.
+
+Bozmediano iba diciendo entre s con mucha satisfaccin:
+
+--Muy vulgar, muy vulgar....
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXII
+
+
+
+#El "va crucis" de Lzaro#.
+
+
+Lzaro continu andando sin direccin fija. Su brusca y misteriosa
+salida de la crcel, el conocimiento de Bozmediano y el aturdimiento
+producido por sus palabras, le impidieron por algn tiempo darse clara
+cuenta de su difcil y rarsima situacin. Pero cuando se vi solo y
+anduvo un buen rato, empez comprender que no tena donde ir, ni
+quin dirigirse, ni con quin vivir. Las palabras dichas por el viejo no
+le dejaban duda respecto su carcter. Era un realista fantico, un
+ciego amante de la tirana. Con los ojos encendidos de clera y el habla
+venenosa y fuerte, le haba dicho que no fuera su casa mientras no
+cambiara de ideas, Qu hacer? Era imposible vivir con aquel hombre
+misntropo y cruel, melanclico y feroz como un fantico musulmn. Cun
+contrarias las ideas de uno y otro! Qu poda hacer? Fingir y ser
+hipcrita? Aparentar un amor la tirana que le pareca criminal? "No:
+eso no puede ser", pensaba Lzaro. Adems, en la agitacin actual de los
+partidos, fingir semejantes ideas era peor que profesarlas. El viejo no
+poda admitirle en su casa. Entonces, qu determinacin deba tomar?
+Adnde iba? Volvera Ateca? Y Clara?
+
+Al acordarse de su infortunada compaera, los pensamientos del joven
+tomaron otro sesgo. La idea de los pesares de aquella infeliz, condenada
+ vivir con un ser tan antiptico, principi atormentarle. Era preciso
+ir all y ver lo que pasaba en la casa. Pero cmo, si era imposible
+visitar su to?
+
+Iba no iba? La necesidad le apremiaba. Estaba solo, agobiado de
+extenuacin, hambriento y desnudo. Doce cuartos era toda su fortuna;
+porque en el camino haba perdido un dobln, y los gastos de viaje
+consumieron el otro. Entre tanto se acercaba la noche y no tena dnde
+dormir. Si acuda casa de sus amigos, tema no encontrarlos tan
+benvolos como la noche anterior. Adems, eran pobres, tan pobres como
+l, y no podan darle agasajo.
+
+Era preciso ir. Tambin se le ocurri tomar el camino de su pueblo y
+volverse all. Conoca un arriero en el parador, que le llevara de
+fiado. Pero y Clara?
+
+Estos eran sus pensamientos cuando acert pasar por la _Fontana_.
+Sinti gran algazara, parse maquinalmente y tuvo intenciones de entrar.
+"No--dijo dominndose--no entrar." Y al mismo tiempo di un paso hacia
+la puerta.
+
+Sin embargo, atraccin fatal le arrastraba hacia aquel recinto, abismo
+de sus primeras y ms bellas ilusiones.
+
+Los sonidos que all dentro se oan retumbaban en su cerebro como ecos
+infernales de singular fascinacin.
+
+Retrocedi, volvi avanzar, se consult, discuti mentalmente, y al
+fin, unindose la curiosidad su instintivo deseo de entrar, no dud
+ms y entr.
+
+Estaban en una discusin muy acaloraba. Por todas partes se alzaban
+voces, lo mismo en la regin turbulenta del pblico que en la del club.
+El que estaba en la tribuna logr dominar el ruido y pudo hacerse or;
+pero bien pronto los gritos ahogaron de nuevo su voz. Trataba de la
+vergonzosa derrota que haban sufrido los exaltados ante la autoridad de
+Morillo, y algunos haban llevado esta cuestin un terreno personal.
+Celosos del decoro de la sociedad y del buen nombre del partido, algunos
+oradores denunciaban _ los infames que, disfrazados con el nombre de
+liberales, iban corromper aquella asamblea, hacer vergonzosos
+tratos en nombre del Rey, comprar la elocuencia exaltada y promover
+alborotos que no tenan otro objeto que desprestigiar el liberalismo y
+dar armas la reaccin._
+
+--Lobos--deca el orador--disfrazados de cordero, que vienen aqu
+fingiendo un amor la libertad que no tienen! Ofrecen oro los
+oradores en pago de un discurso que exalte los nimos de la multitud
+ignorante!
+
+--S: esos infames--deca otro orador--son los que preparan las asonadas
+y los que apedrean las casas de los Ministros. El objeto de esta
+asociacin es sostener una ctedra permanente de las buenas ideas,
+dirigir los sufragios; pero nunca patrocinar el libertinaje, ni el
+escndalo, ni la anarqua.
+
+--No--grit otro orador, en quien se fijaban las miradas de todos, y que
+se levant lleno de ira protestar contra las palabras anteriores.--No:
+aqu no hay traidores. Los que tal hacen no pertenecen la raza de los
+humanos: no creo en ellos, y si los hay, que se digan sus nombres.
+Sepamos quines son; conozcmonos.
+
+--Que se digan los nombres!--repitieron cien voces.
+
+--Es preciso--deca el primer orador--purificar esta noble asamblea.
+Merced los infames que la han corrompido, corren por la corte
+injuriosas calificaciones de nosotros y de nuestro club. Que esos
+infames salgan de aqu!
+
+--Que se digan sus nombres!--respondi la multitud con un rugido.
+
+--No--deca otro:--esa especie de hombres no existe.
+
+--S existe--exclam exasperado el primero.--Frecuentan este sitio
+personas que vienen pagar con el oro del rey el frenes oratorio que
+enloquece al pueblo.
+
+--Quin! Quin!
+
+--Quin de nosotros--continu el orador--no conoce al llamado Coletilla?
+Es un realista fantico, un malvado agente de la _casa grande_. No le
+conocis? Este hombre es una culebra que se desliza entre nosotros para
+corromper los oradores jvenes. Yo s que muchos han recibido dinero
+en cambio de discursos muy calurosos. Las asonadas absurdas que vemos
+todos los das, qu se deben? No lo dudis: abrid los ojos, ciegos!
+Se deben al oro de Fernando de Borbn, al oro repartido por ese hombre
+insidioso, por ese Coletilla.
+
+--Quines son los venales? Sepmoslo.
+
+--Desconfiad de los autores de asonadas.
+
+--Ese es algn amigo del Gobierno--exclam sealando al orador un
+individuo que estaba en la parte del pblico.
+
+--Amigo del Gobierno?--dijo el orador indignado.--Por qu? Porque amo
+la libertad sin licencia, la peticin sin escndalo? Vosotros amis la
+anarqua y cedis la venalidad. Me dirijo los aragoneses, que este
+sitio se distinguen por su lenguaje procaz y su amor los alborotos.
+
+--Qu se atreve usted decir?--exclam Nez levantndose como una
+furia y apostrofando al primer orador.
+
+--Qu injuria dirige usted mis amigos, mi!
+
+--S, seores--grit el otro:--desconfiad de los aragoneses. Un aragons
+agit las turbas el da de la procesin del retrato.
+
+Algunos miraron Lzaro que, mudo y helado, presenciaba aquella escena.
+
+--Y no lo dudis--continu el orador.--El que habl en aquella ocasin
+era un vil instrumento de los agentes del Rey.
+
+--Es ste! Aqu est!--exclam uno, sealando Lzaro la atencin
+de toda la asamblea.
+
+--S: el sobrino de Coletilla.
+
+--Sobrino de Coletilla! Sobrino de Coletilla!--repitieron
+muchas voces.
+
+Tumulto espantoso reson en todo el mbito. Todos se levantaron y
+miraron Lzaro.
+
+--El que habl la otra noche excitando la rebelin!
+
+--Alborotador de la Plaza Mayor!
+
+--El sobrino de Coletilla!
+
+Estas ltimas palabras eran el mayor padrn de deshonra. Nez se
+levant defender su amigo; pero no pudo: su voz no fu escuchada.
+Muchos que teman verse acusados, en cuanto vieron el aluvin que sobre
+Lzaro caa, descargaron sobre l toda su ira.
+
+--Cunto te dieron por los gritos del da de la procesin,
+prendita?--exclam desde el rincn el augusto Calleja.
+
+--Afuera con l!
+
+--Fuera los traidores, fuera!
+
+--A la calle, la calle!
+
+Lzaro trat en aquel momento supremo de desesperacin de reunir todo su
+aplomo para hablar, para defenderse, para gritar, para decir todos que
+era inocente, que era un infeliz, un pobre diablo, el ltimo de los
+seres. No le escuchaban. No poda hablar, ni para defenderse, ni para
+despreciarlos: se dobleg bajo el peso insoportable de tanta mirada y de
+tanta clera. La multitud redobl su furia al ver el estupor y la
+postracin de su vctima, y tras las palabras vinieron los movimientos:
+le mandaron salir, le empujaron hacia la puerta, le echaron. El crculo
+en que le tenan se estrechaba cada vez ms; el desdichado joven vi
+cien manos sobre su cuerpo; se sinti cogido, como si una culebra se le
+enroscara echndole fuertes nudos y apretndole en sus robustos anillos.
+El vocero, el calor, la angustia, la vergenza, le aturdieron hasta el
+punto de hacerle perder la claridad del conocimiento. Sintise arrastrar
+sin ver quin le arrastraba; fuerzas descomunales tiraban de sus puos,
+le golpeaban la espalda, le impelan hacia fuera, sinti abrirse la
+puerta con estrpito, sinti que su cuerpo reciba una fuerte sacudida,
+sintise arrojado y libre de aquellos brazos terribles; cay al suelo.
+El ruido continuaba en torno suyo, formado principalmente de carcajadas
+infernales; pero al fin el ruido se alej poco poco: el infeliz
+comenz experimentar el dolor de la cada y el fro de la tierra.
+Estaba en la calle.
+
+Permaneci en el suelo algunos minutos sin darse clara cuenta de aqul
+hecho, y el sudor que le cubra su rostro le produjo una impresin
+glacial. Entonces adquiri conocimiento exacto de su situacin, y vi
+que estaba en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, inclinada la
+frente, cado y revuelto el cabello. El sombrero rodaba su lado, su
+ropa estaba desgarrada y senta un dolor agudsimo en el codo izquierdo,
+duramente estropeado en la cada. El ruido de la _Fontana_ resonaba como
+enjambre lejano: los gritos se unan las palmadas, y una voz agitada y
+sonora se elevaba ratos sobre aquella tempestad de entusiasmo.
+
+Lzaro vi en torno suyo tres pilletes que le contemplaban con burla,
+y uno de ellos atisbaba una ocasin oportuna para quitarle el sombrero.
+Los transentes principiaron formar corro, y alguno lleg inclinarse
+con curiosidad para ver si el cado estaba difunto simplemente
+desmayado. Levantse, porque aquella curiosidad impertinente le
+molestaba tanto como el rumor que de la _Fontana_ sala, y se alej de
+all, dirigindose la Puerta del Sol. Los gateras le seguan,
+acompaados de algunos ms; los serenos le dirigan de lleno la luz de
+sus linternas, y los transentes se paraban mirndole alejarse, seguros
+de que no era difunto ni estaba desmayado, sino simplemente borracho.
+
+Subi la calle de la Montera, y pregunt por la calle de Vlgame Dios,
+porque haba resuelto dirigirse Casa de su to. Ya no dudaba: su
+determinacin era fija, y en aquel angustioso trance, la casa del
+fantico, en cuya puerta haba de dejar sus creencias, sus sentimientos,
+le pareci un refugio de paz.
+
+Despus de todo, los pocos das pasados en Madrid haban sido continuado
+martirio, y la idea de la apostasa que en casa del realista se le
+obligaba hacer, no le molestaba tanto. Estaba herido de muerte en la
+imaginacin, es decir, flaqueaba por su parte ms poderosa. Ya no era
+aquel joven ardiente que se crea destinado grandes fines; era un
+pobre desheredado sin vigor de espritu, sin esperanza y sin ideas. No
+saba lo que pensaba, no poda medir la inmensidad del trastorno que su
+pariente le exiga, no estaba resuelto sino echarse en brazos del
+primero que fuera capaz de consolarle.
+
+Lleg por fin, despus de preguntar mucho, la calle de Vlgame Dios.
+Vi el nmero de la casa, mir las ventanas del segundo piso y haba
+luz en las habitaciones. Sin duda estaba all Clara cansada de
+esperarle, desconfiada de verle otra vez. Entr en el zagun y subi la
+escalera tan agitado y palpitante, que al llegar la puerta se detuvo
+porque apenas poda respirar. Despus de algunos segundos, en que trat
+de reponerse, alarg la mano, tom el cordn de la campanilla y tir muy
+suavemente, porque le pareca que iba incomodar su to y alarmar
+Clara si tocaba ms de lo necesario para hacer constar en el interior la
+presencia de un forastero. Pero la suavidad con que tir su mano
+temblorosa fu tal, que la campanilla no son. Quiso hacerlo con ms
+energa, y como estaba tan nervioso, tir tanto que la campana atron la
+casa. Lzaro se asust, creyendo que Elas iba salir hecho una furia,
+clamando contra el que as alborotaba. Largo rato pas sin que nadie
+abriera; pero al fin distingui alguna claridad al travs del
+ventanillo; sinti pasos; una mano descorra la tabla, abrise el
+agujero y aparecieron dos ojos.
+
+No eran los de Clara.
+
+--Quin?--dijo desde dentro la voz de Pascuala.
+
+Lzaro pregunt por su to.
+
+--S pero no est.
+
+--Vendr pronto? Soy su sobrino.
+
+Pascuala abri la puerta y Lzaro di un paso hacia adentro sorprendido
+de no or la voz de Clara.
+
+--No vendr ni pronto ni tarde, porque se ha _mudao_--contest la
+alcarrea.
+
+--Cmo?
+
+--Como que se ha _mudao_ hoy mismo. Yo estoy aqu todava, porque quedan
+algunas cosillas y el ropero grande, y estoy aqu _pa_ cuidarlo; pero
+maana me voy.
+
+--Y dnde se ha mudado?
+
+--Aqu cerca, en la calle de Beln, en casa de unas seoras que llaman
+de Porreo, que le han _cedo_ el cuarto segundo _pa_ que viva solo.
+
+--Y Clara?--pregunt Lzaro con mucha ansiedad.
+
+--sa hace ocho das que est all viviendo con las seoras. El amo la
+puso all porque se _enfa_ con ella.
+
+--A ver, ver, qu es lo que dices?
+
+--Ah! Pero usted es sobrino del amo?
+
+--S.
+
+--Usted es aragons. Dgame: conoce por casualidad en Cariena
+Ventura Palomino, hermano de Jusepe Palomino, que cas con Colasa
+Sanahuja?
+
+--No--contest Lzaro impaciente:--no soy de Cariena.
+
+--Y sabe usted si ha _paro_ la mujer de Antn Telares, hermano de
+mi novio Pascual, con quien me voy casar la semana que entra, si
+Dios me ayuda?
+
+--No s, hermana; no conozco esa gente. Pero diga usted, por qu ha
+ido Ciara vivir con esas seoras?
+
+--Ah!--dijo la alcarrea riendo con mucha gana:--no me acordaba de que
+era usted su novio. El amo la mand all, porque deca que no la poda
+aguantar ... pues ... le dir usted ... el amo es as, un poco ...
+Deca que era una nia como las del da, que era muy sardesca ... Pero
+ella es muy buena, y no s cmo la pobre no se ha _podro_ de tristeza
+en esta casa.
+
+--Y sali con gusto de aqu?
+
+--A la verdad, caballero ... el amo tiene un genio, as ... vaya. Las
+dos nos quedbamos muertas de miedo siempre que le veamos entrar. No
+nos hablaba nunca, y de noche, despus de acostarnos, le sentamos dando
+unas patadas.
+
+--Y por qu la mand casa de esas seoras?
+
+--Vea usted, yo le voy decir la verdad porque es de la casa. Haba un
+_melitarito_ que se meti un da en casa, porque vino acompaando al
+amo, que fu _hero_ en la calle. Despus pasaba todos los das por ah,
+y siempre que me encontraba en la calle me paraba _pa_ preguntarme por
+doa Clarita. Ay! un da me vi mi Pascual hablando con l, y por poco
+... mi Pascual tiene un genio del demonio, y cuando se _enfaa_ ... usted
+no supo cmo le peg de cachetines al carnicero de ah enfrente ...
+Luego, como es una as ... tan guapetona.
+
+--Siga lo que iba contando: despus sabremos lo que hace el seor
+Pascual--dijo Lzaro, impaciente por las digresiones de la criada.
+
+--Pues deca que el _melitarito_, ofrecindome dinero, quera
+colarse aqu.
+
+--Y entr?...
+
+--Espere usted y seguir contando. No pasaba de la esquina, y el amo le
+alcanz ver algunas veces. Porque el amo, aunque parece que no ve
+nada, lo _oserva_ todo.
+
+--Y ella, qu deca?
+
+--Espere usted ... El me deca que quera entrar.
+
+--Y qu deca l de ella?
+
+--Que era muy guapa para estar aqu encerrada sin ver el mundo; que era
+una lstima que una mujer as viviera en compaa de un viejo tan feo y
+tan ... Deca: "yo la sacar de aqu."
+
+--Y ella saba que l deca eso?
+
+--S: l mismo se lo dijo.
+
+--Luego estuvo aqu--exclam Lzaro con mucha ansiedad.
+
+--Espere usted.
+
+--Y ella, qu deca de l?
+
+--Que era una persona amable y de muy buen trato; que era buen sujeto y
+caballero muy cumplido. Un da se nos meti aqu. Jess, qu susto!
+
+--Y ella, qu hizo?
+
+--Le dijo que se fuera.
+
+--Y se fu?
+
+--Ca: aqu estuvo hablando mil cosas.
+
+--Y ella, qu le deca?
+
+--Que se fuera, porque la iba comprometer; que si era verdad que se
+interesaba por ella, se marchara al momento, no dando lugar que le
+vieran all.
+
+--Y l, qu dijo?--pregunt Lzaro, que no caba en s de zozobra.
+
+--Mil cosas, mil moneras. Lo cierto es que el amo entr y le vi. Se
+enfad mucho, nos ri mucho.
+
+--Y l, qu le dijo?
+
+--Nada. A nosotras nos estuvo riiendo todo el da. Despus le dijo
+doa Clarita que era una loca; que ya estaba _cansao_ de sus coqueteras
+... cosas del viejo, porque ella, la pobre ... por fin le dijo que la
+iba mandar casa de esas tres viejas para que la corrigieran y la
+ensearan buen vivir.
+
+--Pero por qu causa mi to la llama loca? Qu ha hecho?
+
+--_Naa_; pero el amo dice que las ideas del da ...
+
+--Y qu ms le dijo?--pregunt Lzaro, que no se cansaba nunca de las
+terribles respuestas de aquel fatal interrogatorio.
+
+--Que deba aplicarse la oracin y una vida santa.
+
+--Y ese militar no la ha vuelto ver ms?
+
+--Estos das le he visto rondando por la calle de Beln, y yo ... me
+figuro....--A ver? Qu se figura usted?
+
+--Me figuro ... El _melitarito_ es muy pillo ... apuesto que se ha
+colado all.
+
+--Y usted no conoce esas tres seoras?--dijo Lzaro, tratando de
+disimular la mala impresin que la anterior respuesta le haba
+producido.
+
+--No: el amo deca que son buenas, y que una es santa.
+
+--Dnde viven?
+
+--En la calle de Bebn, nm. 4. Su to vive en la misma casa. Ya las
+conocer usted.
+
+-Diga usted--pregunt Lzaro, despus de una pausa, en que dud si
+marcharse prolongar ms aquel coloquio doloroso;--diga usted, ese
+militar es un joven alto, con bigotes negros? ...
+
+--S: un poquito ms alto que usted; tiene una voz muy clara y anda con
+mucha gracia, y se re con mucha gracia.
+
+--No sabe usted cmo se llama?
+
+--No, seor: lo iba averiguar; pero como mi Pascual es tan celoso,
+tuve miedo. Ah, qu hombre! Cuando se _enfaa_ ...
+
+Lzaro estuvo un momento silencioso contemplando la brbara efigie de
+aquella mujer, orculo de su desventura. Despus se hizo repetir las
+seas de la nueva casa, y sali.
+
+Ya la determinacin de ir all era inquebrantable, y antes hubiera
+muerto que dejar de hacerlo. La curiosidad, los celos, la necesidad de
+encontrar una solucin aquella serie precipitada de dudas, le
+impulsaban hacia la nueva casa. Y la abjuracin exigida? Casi no
+pensaba ya en tal cosa. Sin duda alguna poda asegurar que el militar,
+de quien le habl Pascuala, era el mismo que le acababa de poner en
+libertad. Nuevo y doloroso misterio! Hubiera dado muchos das de vida
+por saber todo con claridad, y al mismo tiempo se horrorizaba al pensar
+que iba saberlo. La idea de la deslealtad de Clara, de su deshonra,
+era demasiado grande en su horror, y no le caba en la cabeza. Lo que
+ms le confunda era la extraa rapidez, la fatal impaciencia con que
+se precipitaban sobre l tantas contrariedades, tantas amarguras, que
+no le daban tiempo para buscar aliento y esperanza en su inteligencia y
+en su corazn.
+
+Entr en la casa, y subi lentamente la escalera de la casa del siglo
+dcimoctavo. No pudo prescindir de una sensacin de respeto hacia
+aquellas tres damas, desconocidas todava para l, que le parecan tres
+perfectos modelos de virtud. Toc, y le abri una de ellas. La
+decoracin le afect un poco: los retratos histricos de la antesala le
+miraron todos con sus ojos apolillados. Lzaro tuvo miedo. Precedido por
+Paz, atraves por entre aquellas sombras que la dbil luz del pasillo
+haca ms misteriosas, y entr en la sala.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXIII
+
+
+
+#La Inquisicin.#
+
+
+Cuando Coletilla, despus de instalado en el piso segundo, manifest
+las seoras la probabilidad de que su sobrino fuese vivir con l,
+Salom se qued un poco pensativa; pero Mara de la Paz dijo que no
+haba inconveniente, supuesto que el joven, bajo la vigilancia y tutela
+de su to, habra de tener el comedimiento y la dignidad que aquella
+casa impona sus habitantes.
+
+Lzaro, precedido por Mara de la Paz, entr en la sala. Lo primero que
+vieron sus ojos fu Clara, que estaba sentada junto la devota y
+cosa con la cabeza baja, sin atreverse mirar nadie. Vi su
+turbacin y su empeo en disimularla. Despus mir todos lados y vi
+su to, respetuosamente sentado al lado de Salom, cuyos reales estaban
+plantados al extremo oriental de Mara de la Paz. Lzaro les vi todos
+inmviles, como figuras de palo: todos le miraban, excepto Clara, la
+cual insista en acercar tanto los ojos su labor, que era difcil
+comprender cmo no se sacaba los ojos con la aguja.
+
+Elas mir Lzaro con asombro. Paz con asombro, Salom con asombro,
+todos con asombro, y l mismo lleg creer que era un fantasma evocado,
+el temeroso espectro del sobrino de Coletilla. Salom le indic una
+silla con el dedo en que tena las sortijas, y Paz le dijo con el
+registro de voz ms desdeoso y augusto:
+
+--Sintese usted, caballerito.
+
+Cuando el joven dijo "gracias, seora," su voz reson dbil y dolorida,
+anunciando tanto sufrimiento y postracin, que Clara no pudo menos de
+alzar los ojos y mirarle con sbita impresin de inters. Le encontr
+muy plido y abatido; comprendi lo que el infeliz haba pasado en
+aquellos das, y necesit todo el esfuerzo de que su alma valerosa era
+capaz para no echarse llorar como una tonta en presencia de aquellas
+tres rgidas damas y del furibundo Coletilla.
+
+--Ya estas seoras saben lo que has hecho al llegar Madrid--dijo Elas
+ su sobrino con mucha severidad. Paz y Salom fruncieron el ceo para
+que nadie pudiera poner en duda su indignacin. Lzaro no contest,
+porque estaba muerto de vergenza, y en aquel momento las dos damas le
+parecan las dos personificaciones ms perfectas de la justicia humana.
+
+--Recuerdas lo que te dije cuando fu verte la crcel?
+
+--S, seor: no lo he olvidado.
+
+--Ahora vivo aqu, en casa de estas seoras que nos han ofrecido m y
+ Clara un asilo.
+
+--Slo por usted, seor don Elas--dijo Salom.
+
+--Ya lo s; slo por m--contest el viejo.--Pero yo--continu
+dirigindose Lzaro,--si te llam estando en la otra casa, ahora no me
+atrevo darte hospitalidad porque....
+
+--Seor don Elas--dijo Paz,--de lo de arriba puede usted disponer su
+antojo. Ya sabe usted lo que hemos convenido. Slo lo hacemos por usted.
+
+--Yo no puedo--prosigui Elas, haciendo una gran reverencia,--yo no
+puedo decir este muchacho que se quede en esta casa. Su conducta ha
+sido tan escandalosa, que no me atrevo....
+
+--No hay falta, por grande que sea, que no pueda corregirse--dijo
+Salom, mirando con sublime proteccin al desdichado Lzaro, quien
+parecieron aquellas palabras el colmo de la generosidad.
+
+--Efectivamente--dijo Paz en tono de enftica indulgencia.--Hay faltas
+tan enormes, que por su misma enormidad necesitan indulgencia. Mi
+opinin es que este caballerito debe quedarse con usted, seor don
+Elas, porque si no, qu va ser de l?
+
+Elas manifest comprender.
+
+--Qu va ser de l si contina abandonado y sin gua?--prosigui la
+dama.--Por lo que ha pasado podemos colegir lo que pasar. Sin el amparo
+de una persona tan virtuosa y magnnima como usted, qu ser de este
+caballerito, en quien han germinado las semillas de todas las malas
+ideas del da?
+
+--Yo creo que an es tiempo, porque, aunque ha brotado la cizaa en esa
+tierra malignamente fecunda, con un buen sistema de educacin podr ser
+arrancada de raz esa mala hierba, y aun expurgar y purificar la mala
+tierra--dijo Salom, que, desde el tiempo en que los poetas le dedicaban
+madrigales, haba conservado gran aficin las alegoras.
+
+--Qu te parece, Paula?--dijo Paz, que crea veces que en aquella
+casa no poda emitirse palabra ni consejo de ningn valor, sin ser
+refrenado por el _exequatur_ ortodoxo de la devota.
+
+--Ella, que es una santa, dir lo que se ha de hacer--exclam Elas.
+
+Mientras todos le pedan su opinin, la devota contemplaba el rostro del
+estudiante, como si quisiera leer en l su delito. Expresin de lstima
+afectuosa y aun de admiracin ingenua brillaba en los ojos de doa
+Paulita, que en aquel momento pareca manifestarse naturalmente. Pero en
+cuanto advirti que le pedan un consejo, record su misin, arque las
+cejas, y di al viento la metlica voz con estas palabras:
+
+--Oh! Qu hay que consultar sobre este punto? Quin dice si se debe
+perdonar al que ha faltado? Quin hay tan poco cristiano que haga
+semejante pregunta? Perdonar! Qu es grave la culpa? Mejor: Por lo
+mismo necesita perdn y olvido. Y si fuera ms delincuente ms pronto la
+perdonara.
+
+Paz y Salom miraron la par don Elas para complacerse en leer en
+sus ojos la admiracin que haba de causarle tanta sabidura.
+
+--Cmo me consultan ustedes eso?--continu Paulita.--Digan dnde hay
+pecadores para perdonarlos todos. Y os privis de la alegra de
+perdonar? No slo digo todos que le perdonen, sino tambin que le amen
+como si nunca hubiera pecado. Acordaos del hijo prdigo. Hoy es da de
+jbilo en esta casa, porque ha vuelto el delincuente, ha vuelto el que
+se crea perdido para siempre. Voy dar gracias Dios por haberme
+proporcionado el favor inefable de recibir en mi casa un delincuente
+cargado de culpas, de poderle decir: "levntate y no vuelvas pecar."
+
+Era fcil conocer en la mirada de la santa que hablaba en aquel momento
+con profunda verdad y gran conviccin. El pecador se sinti conmovido de
+gratitud. Clara no hubiera hablado con tanta elocuencia; pero de seguro
+pensaba y deca interiormente cosas parecidas.
+
+La devota se sonri al concluir su homila, acontecimiento rarsimo que
+hubiera sorprendido todos, si la preocupacin de aquellos momentos
+les hubiera permitido repararlo. El joven vi aquella sonrisa en la
+boca de la que juzgaba santa (y lo era), y le pareci la cosa ms
+natural del mundo. Se sinti aligerado de un gran peso, respir
+tranquilo ante aquella profesin de bondad indulgencia, y crey
+asistir al juicio supremo.
+
+--Visto el admirable dictamen de esta santa--dijo Elas, porque es una
+santa, Lzaro, entindelo bien, te quedars conmigo; pero en
+expectativa, en entredicho.
+
+--No admito entredicho: perdn definitivo--dijo la devota.
+
+--Bien: perdonado, pero sujeto vigilancia. A pesar de la actitud
+severa de las dos damas y de su to, Lzaro experiment cierto descanso
+moral en aquella casa. Advirti Clara silenciosa y apartada: no alzaba
+los ojos, no deca palabra.
+
+Lzaro, siempre que miraba hacia aquel sitio, encontraba los ojos negros
+de la devota fijos en l con tenaz atencin.
+
+La escena se hallaba dispuesta de este modo: Paz y Salom estaban
+sentadas en la actitud ceremoniosa que les era habitual. A la derecha
+tenan Elas, y Lzaro se hallaba frente ellas en la postura de un
+reo. Detrs de las dos viejas, Clara y la devota formaban otro grupo
+junto un pequeo velador que sostena la lmpara, cuya dbil luz
+iluminaba aquel cuadro. El resplandor daba de lleno en el rostro del
+joven: en la sombra quedaban Clara y la devota, y los ojos negros,
+profundamente negros de sta, brillaban en el fondo sombro de la sala
+con vivacidad felina. Las dos viejas, que volvan la espalda al segundo
+grupo, no vean nada; pero Lzaro, que estaba de frente, notaba la
+expresin atentamente curiosa y fascinadora de aquellos dos ojos, y se
+preguntaba qu poda haber en su fisonoma y en su persona que pudiera
+excitar la curiosidad infatigable de aquella seora.
+
+Elas entre tanto no hubiera credo que aquel concilio ecumnico era
+decoroso, sin hacer un pomposo elogio de las virtudes de los tres
+venerandos restos de la ilustre familia de los Porreos.
+
+--En verdad, seoras--dijo,--que no s cmo agradecer tantas bondades.
+No s qu debo yo, persona de tan humilde origen, el que usas me
+traten con tanta benevolencia y me colmen de favores. Qu he hecho?
+Quin soy? Ah! Usas son la bondad y nobleza misma. Cmo se conocen
+la alteza del origen y la excelencia de la sangre! Ah! Usas se han
+puesto de ser redentoras de todos los que en torno mo me abruman
+penas, amargando mi vida! Y qu sera de esa pobre nia sin el amparo
+de usas, cuando las ideas del da han echado en su corazn tan
+perniciosas races?
+
+La devota dej de mirar al recin venido y dijo:
+
+--No me la rian ms, que bastante ha padecido. Lzaro advirti que
+Clara se estremeca, ponindose roja como una amapola.
+
+--No me la rian ms, que bastante la han reido--aadi compungidamente
+la devota.--Yo respondo de ella. Yo s que tiene buen fondo, aunque al
+exterior aparezcan los defectos de las pestilenciales ideas del siglo.
+Yo s que tiene buen fondo: qu importan las faltas ms graves, cuando
+van seguidas del arrepentimiento?
+
+Lzaro advirti que Clara hizo un movimiento, como si tratara de
+contradecir aquellas palabras; pero en su ceguera no supo ver, no supo
+apreciar que en aquel instante el alma de su amiga pasaba por el ms
+duro trance de dolor y paciencia de que es capaz la naturaleza humana.
+
+--Yo s que se corregir--continu la devota.--No se ha de corregir!
+Grandes pecadoras ha sido santas. Animo, amiga ma. Con la vista fija en
+Dios, qu se puede temer? Yo s cmo se curan los males del espritu, y
+mi amiga Clara aparece ya bajo la benfica influencia de una reaccin
+feliz. Perdonmosla tambin; yo respondo de que se corregir.
+
+A Lzaro le llenaron de confusin estas palabras. Qu haba hecho
+Clara? Estuvo casi dispuesto levantarse, acercarse ella y decirle en
+alta voz: "Clara, qu has hecho?" La mir y la vi llorar; mir
+todos, buscando en aquellas caras de pergamino la solucin de tan gran
+misterio; pero ninguna le revel la culpa de la muchacha, ni aun la cara
+de la devota, que, despus del sermn, volvi fijar en l, desde el
+fondo sombro de la sala, el intenso rayo de su mirada escrutadora y
+ansiosa, suficiente turbar otro menos tmido.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXIV
+
+
+
+#Rosa mstica.#
+
+
+--Hoy no he rezado nada--deca la devota Clara al da siguiente de la
+entrada de Lzaro en casa de las Porreas.
+
+Estaban sentadas las dos en el sitio de costumbre. Doa Paulita tena en
+la mano nada menos que San Juan Crisstomo. Clara bordaba en un
+pequeo telar. Su cara expresaba la ms calmosa y profunda melancola.
+En cambio la otra pareca muy inquieta, contra su costumbre.
+
+El observador hubiera visto moverse sus labios, deletreando en silencio
+la lectura mstica, mientras diriga con sbita mirada los ojos hacia la
+puerta, los tornaba en derredor, miraba Clara sin fijeza, y, por
+ltimo, se quedaba con la vista fija en el espacio, como cuando nos
+abandonamos la contemplacin de lo que no est junto nosotros ni
+donde estamos nosotros. A veces pareca prestar atencin algo que
+pasaba fuera del cuarto; sala, se paraba en la puerta ponindose en
+escucha, volva entrar, se sentaba de nuevo, coga el libro santo,
+lea un poco, pasaba con la vista hojas enteras, miraba Clara,
+murmuraba un rezo, cerraba el _in folio_, lo volva abrir, y as
+sucesivamente. Sin duda su espritu vagaba sobre San Juan Crisstomo,
+sin penetrar, como de costumbre, en las entraas de la teologa.
+
+--Clara--dijo despus de meditar un momento,--Clara, sabes que me
+parece que el cuarto donde se ha puesto al sobrino del seor don Elas
+es un poco estrecho?
+
+--Estrecho?--dijo Clara, afectando indiferencia.--No: para un
+hombre solo....
+
+--Ah!--exclam la devota.--Cmo se pervierte la juventud del da!
+Porque un joven como ese, que parece tener buenos instintos ... No?
+
+--S--contest la otra sin levantar la cabeza.
+
+--Usted no le conoca antes?
+
+Clara, que quera guardar la ms absoluta reserva, se decidi decir
+una mentira. Se avergonzaba de una denegacin; pero en aquellas
+circunstancias y en aquella casa, la verdad no slo la avergonzaba, sino
+que le daba miedo. As es que dijo:
+
+--Yo? No....
+
+--Es una lstima que se perviertan jvenes as. Ah! Pero no faltarn
+buenas almas que oren por ellos y les ayuden salir de la miseria. No?
+
+--Es verdad--contest Clara.
+
+--Y cuando se tiene buen fondo como ese joven, es cosa fcil. Ah! Pero
+usted me dijo que estuvo en el pueblo de donde es ese joven, No estaba
+l all entonces?
+
+Clara, que no tena costumbre de mentir, se vi muy apurada con aquella
+pregunta; pero evocando toda la poca malignidad de su carcter, se
+domin y minti otra vez diciendo:
+
+--No, no estaba.
+
+--Y all, qu decan de l?--pregunt la devota, abriendo San Juan
+Crisstomo.
+
+--Qu decan?--contest la hurfana, mirando la labor lo ms de cerca
+que le era posible.--Decan que era un joven muy leal, muy generoso, muy
+bueno y de mucho talento.
+
+--S, ya se conoce que es un joven de buenas prendas--dijo la de
+Porreo, abriendo San Juan Crisstomo.--Y tiene padres?
+
+--Tiene su madre--contest Clara, bajndose para recoger una cosa que
+no se le haba cado;--su madre, que es una cariosa mujer, muy santa y
+muy buena.
+
+--Pues ya ... Bien se conoce que as haba de ser--afirm Paula,
+hojeando al santo.--Me figuro que ser una mujer excelente.
+
+--As es.
+
+--Bien merece ese joven que se le proteja. Cuando el alma es buena ...
+Quien no pecar alguna vez?
+
+Al decir esto arque las cejas, mir el libro, hizo todos los esfuerzos
+imaginables para leer medio rengln, y despus de emplear cinco minutos
+en tan importante tarea, volvi hablar diciendo:
+
+--No tiene ninguna hermana?
+
+--No, seora.
+
+--Oh!--exclam Paulita, dejando definitivamente San Juan
+Crisstomo;--me olvidaba de mi rezo. Hermana, con la conversacin de
+usted me he distrado. Vamos rezar.
+
+Pero en lugar de tomar el libro de oraciones, tom un libro de Santa
+Teresa, y lo abri maquinalmente. Clara tom el rosario, mientras la
+devota empez la salmodia con la vista fija en el libro y equivocndose
+ cada momento. En lugar de decir un _Padre nuestro_ deca una _Salve_,
+y se trastorn de tal modo el rezo, que al cabo de un momento se
+encontraron perdidas en un laberinto sin saber en qu parte del rosario
+se hallaban.
+
+--Ah, qu cabeza la ma!-dijo la santa detenindose;--pero ay! con la
+conversacin de usted me he distrado. Sigamos.
+
+Pero en vez de pronunciar el _Pater noster_ fundamental, que es lo que
+proceda para empezar de nuevo, clav los ojos en el libro, y
+maquinalmente ley:
+
+--De dos maneras de amor quiero yo ahora tratar: uno es espiritual,
+porque ninguna cosa parece le toca la sensualidad ni la ternura de
+nuestra naturaleza; otro es espiritual, y que junta con l nuestra
+sensualidad y flaqueza ...--Qu distraccin!-observ despus.
+
+Y apart el libro con desdn, mir al techo y se estuvo quieta un buen
+rato, sin dar seales de vivir en este mundo, permaneciendo tanto
+tiempo inmvil y con tal profundidad extasiada, que Clara se alarm, y
+tuvo al fin que decidirse tirarle de la manga, con lo cual la devota
+baj del cielo.
+
+--Ay, hermana!--dijo vivamente.--Usted no sabe rezar el rosario; dme
+ac.
+
+Y le quit Clara el rosario de las manos, lo tom y empez contar
+las cuentas una por una con tanta escrupulosidad, que emple lo menos
+diez minutos en tan difcil operacin. Despus rez una Salve, la que
+contest Clara con un _Pater noster_: las dos se miraron. Clara tembl,
+porque crea que la devota la iba reprender duramente, como de
+costumbre, por su equivocacin, pero cul fu su asombro al ver que la
+santa despleg suavemente los labios, se sonri con una expansin
+inefable, que nadie, absolutamente nadie, haba observado jams en
+aquella casa, y acab por rer con franqueza y desahogo, cosa fenomenal
+y nunca vista en tan ejemplar mujer?
+
+Pero Clara, aunque se sorprendi mucho, no di importancia al hecho. La
+otra se sonroj ligeramente, y tomando de nuevo el libro de Santa
+Teresa, dijo:
+
+--Voy ver si encuentro un pasaje que hay aqu recomendando la
+penitencia. Hoje el libro, y ley.
+
+--_Sostenedme con flores y acompaadme con manzanas, porque desfallezco
+de mal de amores_. Oh, qu lenguaje tan divino es ste para mi
+propsito! Cmo, esposa santa, mataos la suavidad? Porque, segn he
+sabido algunas veces, es tan excesiva, que deshace el alma de manera que
+no parece ya la hay para vivir y pedir flores.--No, no es esto; ver
+esto otro--dijo hojeando ms:--Es, pues, esta oracin una centellica que
+comienza el Seor encender en el alma del verdadero amor suyo, y
+quiere que el alma vaya entendiendo qu cosa es este amor con
+regalo.--Vamos, tampoco es esto. No he de encontrar hoy el pasaje.
+Sigamos, hermana, en nuestro rezo.
+
+Empez formalmente el rosario. Paula dijo un _Dios te salve_ el nmero
+de veces necesario; pero al llegar al sitio del _Padre nuestro_, sigui
+diciendo _Dios te salve_ hasta treinta veces, con tanta prisa, que no
+esperaba que la otra concluyera su _Santa Mara._ Clara contestaba
+tambin muy prisa para no quedarse atrs: as es que, por ltimo,
+apresurndose una y otra, resultaba que aquello pareca una apuesta de
+velocidad en la pronunciacin. Llegaron al fin sin aliento y muy
+cansadas. Paulita tuvo necesidad de respirar el aire libre, abri el
+balcn y mir la calle; hecho inusitado, cuya gravedad no comprendi
+Clara tampoco.
+
+--Ay, que he abierto el balcn!--exclam, comprendiendo la atrocidad
+que haba cometido.--He abierto el balcn!
+
+Y lo cerr con sobresalto, como una monja que hubiera sorprendido
+abierta la reja del locutorio.
+
+--Hermana--dijo despus,--sabe usted que he decidido no ayunar maana?
+
+--Har usted bien: es usted una santa; pero no ayune usted tanto,
+seora: eso no es bueno.
+
+--Tienes razn, Clarita, y yo creo que esto que tengo es causado por el
+excesivo celo. Bien me deca el padre Silvestre que la piedad en demasa
+es perjudicial, porque mata el cuerpo, sin el cual el alma no puede
+tener fortaleza.
+
+--Pero, qu tiene usted?--pregunt Clara un poco alarmada.
+
+--No estoy buena--dijo la mujer mstica restregndose entrambos ojos,
+como si los tuviera doloridos por la vigilia cansados de
+mirar.--Siento un calor aqu dentro ... y una agitacin ... Pero es del
+ayuno, hermana; es del ayuno.
+
+--Pues debe usted moderarse. Descanse unos das.
+
+--S, lo har, y esta semana no rezar oracin doble, como hasta aqu, y
+suprimir horas por la noche.
+
+--Ya lo creo. No es bastante rezar una vez? Si es usted una
+perfecta santa.
+
+--No le parece usted que es bastante una vez?--pregunt Paula con
+mucha, ansiedad.
+
+--S; y debe usted tratar de reponerse.
+
+--Cmo ha dicho usted, Clarita? Reponerme? Veo que sabe usted dar muy
+buenos consejos.
+
+--Reponerse, s ... Distraerse un poco.... Salir....
+
+--Salir!--exclam la mstica tan asustada, que Clara se arrepinti del
+consejo--Salir! y dnde?
+
+--Pues ... quiero decir ... que usted debe procurar ... pues.... Cuando
+se est mucho tiempo encerrada en la casa, la salud se quebranta ... as
+es que ... siempre es bueno ... salir un poco....
+
+--Clara!--dijo doa Paulita con la expresin de estupor y gravedad del
+que hace un gran descubrimiento.--Sabe usted que su consejo es muy
+sabio? No cre yo ... Es verdad. Eso por qu ha de ser malo? Yo siento
+ahora que tengo necesidad de ... salir, de andar, de respirar.... S,
+es preciso.
+
+Estaba inmutada. Pareca que en su espritu y en su organismo se
+verificaba una crisis muy transcendental. Toda ella se dilataba, como si
+aquel da hubiera perdido de una vez la fuerza de concentracin, la
+ligadura interna que la comprima desde el nacer. No podemos explicarnos
+todava nada de lo que por ella pasaba.
+
+--Debe usted cuidarse, debe usted vivir--dijo Clara.
+
+--S: debo cuidarme, debo vivir--repiti Paula en el tono de
+estupefaccin que emplea el que oye por vez primera la solucin concisa
+de un problema en que ha estado trabajando infructuosamente toda la
+vida.--Debo vivir!
+
+En aquel momento sus ojos miraban en derredor, asombrados, asustados,
+con melancola y vaguedad, como el que no ha visto nunca un horizonte y
+lo ve por primera vez.
+
+Pero de repente la dama se levant agitada, se dirigi su
+reclinatorio, se arrodill, abri el libro de horas, inclin el rostro
+hacia l, ocultndolo entre las manos, y all qued sumergida en
+profunda y concentrada meditacin. Reposaba sin duda en el seno de Dios,
+que tena reservado su santa el goce inefable de vagorosos y
+celestiales deliquios.
+
+Durante el xtasis, quin podr saber lo que pas en aquella cabeza?
+Dios tan solo.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXV
+
+
+
+#Virgo prudentsima.#
+
+
+Visitemos los dos huspedes del cuarto segundo en la noche siguiente
+la de su instalacin. Prodigioso esfuerzo del genio domstico de Mara
+de la Paz Jess haba podido acomodar dos camas en la habitacin alta.
+
+Lzaro acababa de acostarse en la suya, tratando de reparar las fuerzas
+perdidas; su to velaba sentado en el silln de vaqueta que junto la
+cama tena, y se ocupaba en hojear unos papeles, leyendo ratos y
+escribiendo un poco algunas veces.
+
+De repente el viejo se volva; miraba su sobrino, que no poda
+librarse de cierto temor cuando vea, dirigidos hacia l aquellos dos
+ojos de lechuzo. Pareca querer hablar al joven de alguna cosa
+importante, y no atreverse por no tener confianza en su discrecin.
+Despus de la llegada de Lzaro la casa, to y sobrino no haban
+hablado nada de poltica. El fantico crey que su protegido no era
+capaz de tener entereza y tesn para sostenerse en sus creencias. En
+tanto, el exaltado liberal tuvo tanto que pensar en otras cosas, que
+releg segundo trmino aquella cuestin, y se acordaba poco de la
+apostasa que su to le haba exigido.
+
+Lzaro ceda la fatiga, se dorma lentamente, cuando el viejo dijo con
+voz fuerte:
+
+--Lzaro, duermes?
+
+--Qu?--contest el muchacho, despertando sobresaltado.
+
+--Voy preguntarte una cosa. Conoces en Zaragoza un liberal que se
+llamaba Bernab del Arco?
+
+--S, seor--contest Lzaro, que conoca y apreciaba mucho aquella
+persona, orador y escritor de nota.
+
+--Era de los exaltados, eh?--indic el fantico con mordaz irona.
+
+--S, seor: es de los que sostienen las ideas ms avanzadas--contest
+el sobrino, temeroso de pronunciar una palabra que ofendiera su to.
+
+--Es ... no: era, debes decir, porque pas mejor vida.
+
+--Cmo, ha muerto?
+
+--Le han matado--dijo Elas con glacial indiferencia.--Mira la suerte
+que aguarda los locos, depravados, ilusos y perversos. Ves? As
+castiga el pueblo los que le engaan! Oh! As deberan perecer los
+habladores.
+
+El sobrino se call; volvi el to su lectura, y no haba pasado un
+cuarto de hora, cuando se dirigi de nuevo al lecho del joven que,
+vencido por el sueo, dorma ya profundamente, y grit:
+
+--Despierta, Lzaro!
+
+Y despert dando un salto, aterrado y convulso, como debemos despertar
+el ltimo da, cuando suene la trompeta del Juicio. Aquel viejo le haba
+de quitar tambin los nicos momentos de reposo que sus desventuras le
+permitan.
+
+--Conoces aqu un jovencito que se llama Alfonso Nez, y otro que
+se llama Roberto, conocido generalmente por el Doctrino?
+
+--S, seor--contest Lzaro atemorizado, por creer que tambin le iba
+ participar la muerte de sus dos amigos.
+
+--Buenos chicos, eh?--dijo Elas, rindose como deben rer los brujos
+en el aquelarre.
+
+El sobrino no contest, contentndose con encomendar mentalmente Dios
+ su buen amigo Alfonso Nez.
+
+--Tengo un plan!...--aadi el fantico con cierta satisfaccin de s
+mismo,--plan soberbio. Si supieras, Lzaro. Pero t eres muy tonto y no
+puedes comprender esto. Son buenos chicos esos que te he dicho, no? As
+... muy exaltados, muy amigos de embaucar al pueblo y pronunciar
+discursos ... pues, as como t.
+
+Lzaro su asust ms y comprendi menos.
+
+--Esos chicos valen mucho. Si supieras qu tiles son! Amantes de la
+libertad, habladores, impetuosos, entusiastas. Ah! No temo yo stos
+... Lo harn bien. Plan magnfico!
+
+Despus, como si se arrepintiera de haber dicho demasiado, apart la
+vista de su sobrino, murmur algunas voces incoherentes, y volvi
+hojear sus papelotes, escribiendo algo y gruendo siempre, sin dejar de
+gesticular como si hablara con alguien.
+
+Lzaro mir un buen rato la lvida faz del viejo realista, que,
+iluminada de lleno por la luz, ofreca fantstico infernal aspecto.
+Las orejas se le transparentaban, los ojos parecan dos ascuas, y el
+crneo le luca como un espejo convexo. Los singulares objetos que le
+rodeaban, los que cubran las paredes de la habitacin, aumentaban el
+terror del estudiante. Aquel silln de vaqueta, testigo mudo del paso de
+cien generaciones; aquellos cuadros viejos; los muebles de talla,
+exornados con figuras grotescas y de rarsima forma, daban la
+decoracin el aspecto do uno de esos destartalados laboratorios en que
+un alquimista se consuma devorado por la ciencia y las telaraas.
+
+Despus de cerrar los ojos, entregado por fin al sueo, el joven Lzaro
+continu viendo su to con los objetos que le rodeaban.
+Representronsele adems las siniestras figuras de las seoras de
+Porreo; y en su soar disparatado, lo pareca que aquellas tres figuras
+crecan, crecan hasta tocar las nubes y ocupaban todo el espacio:
+Salom como una columna que sustentaba el cielo; Paz, como nube
+gigantesca que una el Oriente con el Ocaso. Despus le pareca que
+menguaban, que disminuan hasta ser tamaitas: Paz como una nuez, Salom
+como un pin, Paula como una lenteja. Oa la frailuna voz de la devota;
+vea extraos y complicados resplandores, partidos de la lmpara del
+viejo; vea la rojiza diafanidad de sus orejas como dos lonjas de carne
+incandescente; vea la enormidad de su calva iluminada como un planeta;
+y por ltimo, todos estos confusos y desfigurados objetos se desviaban,
+dejando todo el fondo obscuro de las visiones para la imagen de Clara
+que, no desfigurada, sino en exacto retrato, se le representaba, alzando
+la vista de una labor interrumpida para mirarle. En tanto le pareca
+escuchar siempre una voz subterrnea que clamaba: "Lzaro, duermes?
+Despierta, Lzaro."
+
+A la madrugada su sueo fu ms profundo. Despert las ocho, y en los
+primeros momentos tuvo que recoger sus ideas y meditar un poco para
+saber dnde estaba y qu cosas le haban sucedido. Su to haba salido.
+Levantse y se visti. No saba qu hora era; pero el hambre le hizo
+comprender que era hora de almorzar. Abri la puerta, dirigiendo una
+mirada lo largo del pasillo y lo profundo de la escalera, y el
+primer objeto que encontraron sus ojos fu la figura de doa Paulita que
+suba lentamente.
+
+--Ha descansado usted?--le pregunt con voz menos nasal impertinente
+que de ordinario.
+
+--S, seora: muchas gracias.
+
+--No le falta usted algo?
+
+--Nada, seora.
+
+--Pero querr usted comer alguna cosa. Aqu acostumbramos desayunarnos
+las siete. Es lo mejor. Pero son las ocho; mi ta es muy rigorista, y ha
+dicho que, puesto que usted no estuvo las siete en la mesa, no puede
+almorzar. Esto es una disciplina necesaria. Bien sabe usted que sin
+disciplina no puede haber orden. Ahora no puede usted tomar cosa alguna
+hasta las dos de la tarde.
+
+--Seora, no importa: yo ...--dijo Lzaro, que era corts, aunque estaba
+muerto de hambre en aquel momento.
+
+--Pero no tema usted--continu la devota, bajando la voz y mirando
+todos lados.--Yo conozco que est usted desfallecido, y es preciso darle
+de comer. No salga usted de su cuarto.
+
+Dicho esto, baj muy ligera, procurando no ser vista. El joven sinti
+ms encendida su gratitud hacia aquella seora, que ya haba hablado en
+su defensa la noche anterior.
+
+Al poco rato volvi la devota trayendo un desayuno que, aunque escaso,
+bast para reponer al hambriento.
+
+--Mi hermana no lo llevar mal--dijo;--pero no se lo diga usted. Yo
+hago esto por usted, porque comprendo que en un cuerpo dbil no tiene
+fuerzas el espritu.
+
+--Seora, no s cmo pagarle tantos favores--contest el mancebo
+sin mirarla.
+
+A las siete de aquella maana, mientras Lzaro dorma rendido de
+cansancio, se suscit una gran cuestin en el comedor, sobre si sera
+conveniente y disciplinario llamarle para almorzar. Mara de la Paz
+deca que no; Salom dudaba, y la santa opinaba que s. Las razones de
+la primera eran: que puesto que prefera el sueo la comida, era
+preciso hacerle el gusto, con lo cual se ira acostumbrando la
+disciplina. En vano quiso oponerse Paulita con gran copia de razones
+teolgicas y morales, fundadas en el principio de _mens sana in corpore
+sano_: todo fu intil. Sus palabras, odas con respeto, no produjeron
+efecto. Elas decidi la cuestin, diciendo que su sobrino, adems de
+liberal, era holgazn, y que haba de renunciar hacer de l nada
+bueno. Todos callaron y comieron. Clara no era admitida la mesa comn.
+
+Volvamos arriba. Lzaro se coma la racin con gran apetito. La dama le
+haca mil preguntas, y l le contestaba procurando ser lo ms corts que
+el hambre le permitiera. Las preguntas eran de esta clase:
+
+--Crey usted que no almorzara hoy?
+
+--Ah, seora! no....
+
+--Porque yo no me olvidaba de que usted estaba sin comer.
+
+--Yo le doy usted las gracias.
+
+--Pero usted no se lo figuraba--deca Paulita, ansiosa de apurar aquella
+cuestin hasta el fin.
+
+--No, seora; de ningn modo ... yo ... s.... Pero ... ya.
+
+--Y su to se opuso que almorzara.
+
+--Ah! mi to--dijo Lzaro, dejando de comer,--es un.... No: es un
+excelente hombre.
+
+--Oh, s--dijo la devota mirando al cielo,--es un hombre
+ejemplar, un santo.
+
+--Si, s: un santo.
+
+Lzaro, nuevo en aquella casa, no haba tenido ocasin de penetrar el
+carcter de la persona que tena delante en el momento de su desayuno.
+Por este motivo nada le llam la atencin; por eso no supo que nunca sus
+bellos ojos haban tenido un resplandor tan vivo, ni que jams voz de
+monja alguna enton salmodias con tan melodioso timbre como el de la voz
+de Paula al decir: "Usted crey que no almorzara hoy?" En ella, sin
+embargo, haba gran naturalidad; y no es aventurado afirmar que en
+ningn tiempo se cruzaron sus manos blancas y finas con menos
+afectacin, diferencia de aquellos crispamientos de dedos que usaba
+tanto para acompaar y adornar sus peroraciones.
+
+--Aqu no ser permitido que le hagan usted dao alguno--dijo en el
+tono de quien hace una importante revelacin.--No tema usted. Si ha
+cometido alguna falta...
+
+--Falta?--dijo el joven con tristeza.
+
+--Pues no decan que era usted un gran pecador?
+
+--Yo un gran pecador, seora!
+
+--No ser tanto como dicen...--continu doa Paulita, con una sonrisa
+tan mundana, que no pareca puesta en boca de una santa.
+
+---No--replic el joven con efusin;--no es tanto como dicen, es verdad.
+Y si he de decirlo todo....
+
+--Acabe usted--dijo la otra con mucho inters.
+
+--Yo no s qu falta he cometido--aadi Lzaro con melancola.--Pero
+s, faltas he cometido, no lo puedo negar....
+
+--A ver, ver, qu faltas?--pregunt con mucha ansiedad la
+favorita de Dios.
+
+--Le dir usted...--repuso l, preparndose confesar.
+
+--Comprendo: algn extravo de joven. La juventud est llena de
+peligros, y los jvenes, si se les deja solos....
+
+--Es verdad.
+
+--Cunteme usted. Yo quiero que usted se corrija. Tal vez la falta es
+mucho menos grave de lo que usted mismo piensa. Tal vez no pasa de ser
+una ligereza trivial dijo con ms ansiedad inters Paula.--Dgame
+usted; yo le dar consejos.... Cunteme usted.
+
+Lzaro permaneci pensativo un instante, y ya abra la boca para
+formular una contestacin una excusa, cuando Elas se present en la
+puerta. La devota se turb un poco; pero un momento le bast para
+reponerse. El realista se qued muy sorprendido al ver la dama y al
+observar los restos del almuerzo, mientras su sobrino se avergonzaba de
+haberlo probado.
+
+--Pase usted, seor don Elas--exclam ella con su uncin
+acostumbrada;--pase usted: aqu estoy suplicando por amor de Dios su
+sobrino que no le d ms disgustos. Oh! Pero l se va arrepintiendo ya
+de los errores de su juventud. Qu extrao es que la juventud peque,
+entregada s misma, sola por espinosos caminos? Le estoy recomendando
+la moderacin, la cortesa, la prudencia. Pero veo que usted se admira
+de que le haya trado de comer. Ah! confieso mi falta. Pero no he
+podido resistir los impulsos de la compasin. He sido dbil; no he
+nacido para el rigor, y confieso que no tengo carcter, como debiera,
+para sostener la rigidez de la disciplina. Si he cometido una falta,
+perdneme usted.
+
+Elas estuvo un rato sin saber qu contestar; pero tena muy alta idea
+de la cristiandad de aquella seora para vacilar en probar cuanto haca.
+Aquel acto le pareci una sublime prueba de caridad.
+
+--Seora, qu buena es usted!--dijo.
+
+--No es bondad, es debilidad. Conozco que hice mal.
+
+--Seora, usted es una santa! Aunque l no merece lo que usted ha
+hecho, esto sirve para hacer resaltar ms las virtudes de usted.
+
+--Oh!--exclam la elegida del Seor,--confieso que mi deber era
+seguir el dictamen de usted; pero no he podido resistir un poderoso
+impulso de indulgencia. Oh! si siempre pudiera una salir victoriosa
+de s misma....
+
+--Mira, aprende--dijo Elas, volvindose hacia Lzaro;--mira esa
+santa; aprenda lo que es nobleza, generosidad, virtud.
+
+--No--dijo ella bajando los ojos.--Que no tome por modelo esta
+pecadora.
+
+--Aprende, Lzaro--exclam con exaltacin el fantico.--Aqu tienes la
+misma virtud.
+
+La santa hizo una gran reverencia y se march, dejando solos al to y
+al sobrino.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXVI
+
+
+
+#Los disidentes de la Fontana#.
+
+
+Aquella maana no ocurri ms incidente que el que hemos descrito.
+Lzaro subi y baj varias veces furtivamente y con pasos de ladrn,
+tratando de ver Clara; pero le fu imposible. Esperaba verla en la
+comida; mas tambin, como el da anterior, se frustraron sus deseos.
+
+Pusironse las dos los manteles, y cada cual ocup su sitio. La mesa
+era para doce cubiertos: ocup un extremo Mara de la Paz, teniendo su
+derecha Salom y su izquierda Elas, mientras la devota estaba
+erigida la derecha de su prima. Al joven le pusieron enfrente,
+tanta distancia del grupo principal, que para alcanzar su racin tena
+que descoyuntarse los brazos. Sirvise primero una sopa que, por lo
+flaca y aguda, pareca de Seminario; despus sigui un macilento cocido,
+del cual tocaron Lzaro hasta tres docenas de garbanzos, una hoja de
+col y media patata; despus se repartieron unas seis onzas de carne que,
+en honor do la verdad, no era tan mala como escasa, y, por ltimo, unas
+uvas tan arrugadas y amarillas, que era fcil creer en la existencia de
+un estrecho parentesco entre aquellas nobles frutas y la piel del rostro
+de Salom. Termin con esto el festn, durante el cual rein en el
+comedor un silencio de refectorio, excepto cuando Elas dijo que tanta
+esplendidez le pareca dispendiosa, y elogi la sobriedad como
+fundamento de todas las virtudes.
+
+Despus se rez un poco, y las seoras se retiraron. Mara de la Paz
+haba adquirido en el perodo de la decadencia el hbito de dormir la
+siesta, y ya durante los ltimos _Agnus Dei_ del rezo estaba haciendo
+cortesas con los ojos cerrados. Lzaro subi con el mayor desconsuelo,
+por no haber logrado tampoco aquella vez el objeto de su constante afn.
+Aventurse bajar sin ser visto de su to, recorri lleno de zozobra y
+ansiedad el pasillo; pero nada consigui. Todo estaba cerrado y en
+silencio, y sin duda los habitantes de la casa estaban sumergidos en el
+agradable sopor de la siesta en el letargo espiritual de la
+contemplacin religiosa. Solamente Batilo, el melanclico perro, que
+haba perdido los hbitos de su raza y no saba ni ladrar, estaba
+paseando su hasto por el comedor, rasguando de vez en cuando la puerta
+de un armario, donde probablemente yacan los exiguos despojos de la
+carne servida en la mesa aquella tarde.
+
+Subi Lzaro desesperado, pero al ver su to medio dormido en un
+silln, no pudo resistir la influencia letal que en todos sus
+habitantes ejerca aquella regin del fastidio; preparse tambin
+dormir, y se tendi en su cama. No haban pasado diez minutos, cuando
+sinti fuertes campanillazos en el piso de abajo, y despus la voz de
+Salom unida otras voces de hombre, entre las cuales crey reconocer
+alguna. Levantse y se asom la escalera.
+
+Eran cuatro personas que le buscaban, y la dama las diriga al piso alto
+con muy mal humor. El joven reconoci entre aqullos su amigo Alfonso
+y al Doctrino. Estos y otros dos, que Lzaro no haba visto nunca,
+subieron. Coletilla les haba sentido en su sueo de lechuzo, y
+despertando sbitamente se adelant hacia la puerta.
+
+--Hola, ustedes!...--exclam de repente; pero mudando de tono en un
+instante brevsimo, dijo con afectada frialdad indiferencia:--Qu se
+les ofreca ustedes?
+
+Como Lzaro estaba puesto de espaldas su to, no vi que ste; puso el
+dedo en la boca hizo una imperceptible sea al Doctrino. Despus dijo
+haciendo un esfuerzo para aparecer complaciente:
+
+--Ya comprendo: ustedes venan en busca de mi sobrino.
+
+El joven estudiante tembl al pensar cunto irritara su protector
+verla en compaa de aquellos exaltados.
+
+--Por mi?--pregunt, estrechando la mano de su amigo.
+
+--S--contest el Doctrino, que comprenda lo que deba hacer.
+
+--S: venamos por ti--dijo Alfonso.--Tenemos una reunin esta tarde, y
+queremos que vengas ella. Es la reunin de los disidentes de la
+_Fontana_.
+
+Lzaro crey que su to se iba poner hecho una furia al or hablar de
+las reuniones de fontanistas. Pero contra lo que esperaba, le vi tan
+sereno como si oyera hablar de un concilio ecumnico. Tampoco tuvo la
+suficiente perspicacia ni la suficiente memoria para hacerse cargo de
+que poda haber alguna relacin entre las preguntas que el fantico le
+haba hecho la noche anterior, y la visita de aquellos amigos.
+
+--S, que vaya; ve--dijo Elas.
+
+La confusin de Lzaro aument; pero antes que saliera de su estupor,
+Alfonso le tom del brazo, le condujo la escalera, y poco despus
+estaban en la calle.
+
+Los otros dos jvenes, nos son hasta ahora desconocidos, si bien es
+probable que les hayamos visto en el departamento bullicioso de la
+_Fontana_, precisamente en la noche fatal en que Lzaro fu arrojado del
+club. El uno de ellos, nacido en Algodonales, era de los contertulios
+ms asiduos del barbero Calleja; y no es aventurado afirmar que
+intervino en la cuasi-trgica escena que en el primer captulo
+referimos. Se llamaba Francisco Aldama, y por ser andaluz y bastante
+aficionado al trato de los lidiadoras de toros, se le llamaba Curro
+Aldama, el Curro. Doa Teresa Burguillos, feliz consorte del barbero,
+era un poco torpe para la pronunciacin de los nombres propios, y sola
+llamar _Aldaba_ al amigo y comilitn de su esposo. Era Curro Aldama
+Aldaba exaltado fontanista, de crasa ignorancia, y con aquella osada
+que acompaa siempre los necios. Se la echaba de gran patriota, y no
+sonaba cencerro en Madrid sin que l tomara parte en la danza.
+
+El otro era de muy diversa condicin y figura. Sus aficiones literarias
+le haban hecho amigo del poeta clsico que hemos conocido habitando en
+el olimpo de doa Leoncia, la semidiosa de la calle de la Gorguera. All
+conoci Alfonso Nez, con quien trab amistad; v bien pronto, aunque
+las musas le fueron propicias (se estren en la cruz, con buen xito, un
+sainete pastoril suyo, titulado _Anfriso y Cenobio_), dej las musas por
+la poltica, escribi en _El Universal_ y en _El Labriego_, charl en
+los clubs, y se decidi por el partido exaltado.
+
+Tena mucho ingenio, dotes de orador y periodista, pero muy poca
+instruccin y una ligereza invencible. Frecuentaba la tienda de Calleja
+y el club de la _Cruz de Malta;_ pero ltimamente se aseguraba que
+perteneca la tenebrosa sociedad de los _Comuneros_, aunque l lo
+negaba. Lo cierto es que en la _Fontana_ sospechaban de l, no sabemos
+si con fundamento. Se deca que era de los alborotadores pagados por la
+reaccin; hasta que una noche, viendo que se le miraba con desconfianza,
+y aun se le hicieron alusiones picantes, desert para no volver. Este
+era Cabanillas, joven de educacin y talento, quien no se poda ver
+sin repugnancia alternando con hombres desalmados como Tres Pesetas,
+Chaleco y el Matutero, que hemos tenido el gusto de conocer al principio
+de esta puntual narracin.
+
+--Chico--deca Nez,--sabes que hemos reido con los de la _Fontana_?
+El lance de la otra noche nos ha obligado romper con esa canalla.
+Estamos agraviados: tambin nosotros nos han querido acusar como ti;
+pero hemos alzado el vuelo y estamos fuera. Vamos formar otro club.
+
+--Me calumniaron--exclam Lzaro:--yo no s qu demonio me tent m
+para hablar aquella noche.
+
+--Si son unos mentecatos. Nada: all se han figurado que no hay ms
+liberales que ellos--afirm Nez;--y los que defendemos la libertad
+verdadera y completa, nos llaman exaltados, alborotadores, y dicen que
+estamos vendidos.
+
+--Ya les arreglaremos las cuentas--dijo el Doctrino.
+
+--Pues oye--continu Alfonso,--nosotros vamos fundar otro club, el
+verdadero club revolucionario. A esos necios de la _Fontana_ les ha dado
+ahora por predicar el orden. Qu orden ni qu ocho cuartos! Nosotros
+predicaremos la violencia, porque sin violencia no hay revolucin; sin
+extirpar los obstculos y arrancarlos de raz, no se puede transformar
+este pueblo. Nosotros vamos predicar la democracia; vamos proclamar
+la soberana suprema, absoluta del pueblo, combatir el trono y
+sealar los que en la gran purificacin que se prepara deben ser
+arrancados de raz, exterminados y concluidos. Tu vendrs nuestro
+club, no es verdad?
+
+--Veremos--contest Lzaro muy preocupado.
+
+--Nuestra idea--continu Alfonso,--es combatir esos republicanos
+tibios que van las Cortes y los clubs para sermonear sobre el orden
+y la moderacin. Exterminio esa canalla, esos hipcritas.
+
+--S--dijo el Curro,--porque si uno se deja dominar por esos tibios, se
+queda uno atrs; y no estn los tiempos para quedarse uno atrs. Mucho
+tino, que el que ahora no saca algo....
+
+Con esta conversacin llegaron la calle de la Gorguera y la casa de
+doa Leoncia; subieron al cuarto del poeta, que era el punto designado
+para las reuniones preparatorias del naciente club. Conoceremos el
+cuarto del poeta con el nombre de _La Fontanilla_, calificacin oficial
+con que le designaron aquellos jvenes.
+
+Acomodronse como pudieron en las tres sillas y en la cama del poeta,
+mientras ste se hallaba en el interior de la casa, al lado de doa
+Leoncia, poco atento la poltica. El Curro se sent junto la mesa y
+mostr desde el principio gran deferencia hacia una botella que all
+haba, puesta sin duda por la previsora mano del poeta clsico.
+
+--Vamos ver--dijo Alfonso desde la presidencia, que era la cama:--
+ver qu hacemos con esos liberales que nos calumnian y dicen que somos
+ebrios y agentes ocultos de la reaccin.
+
+--Combatirles con razones--observ Lzaro;--demostrar que no somos
+agentes de la reaccin. Pero en qu se diferencian sus ideas de las
+nuestras? No son ellos liberales? No aman la Constitucin?
+
+--Pero la aman medias--dijo el Doctrino,--porque no aman el verdadero
+sacerdocio de la revolucin, que es destruir.
+
+--Ya se ha destruido bastante--indic Lzaro:--hagamos lo posible por
+llevar aunque no sea ms que una piedra cada uno al gran edificio que se
+ha de levantar.
+
+--Nada de eso: sin destruir es intil pensar en edificar. Debemos
+sealar al pueblo cules son sus enemigos, sus enemigos de siempre--dijo
+el Doctrino.
+
+--Pues eso es lo que yo deca--afirm Aldama, decidindose, despus de
+grandes vacilaciones, probar el contenido de la botella.
+
+--Digo lo mismo--repiti Cabanillas.--Hoy estamos peor que antes: no hay
+otra diferencia sino algunas palabras ms en nuestras bocas. Los
+ministros hablan de libertad, los diputados hablan de libertad, los de
+los clubs hablan de libertad; pero la libertad no se ve, no existe: es
+una farsa. Digo, seores, que prefiero esta farsa los frailes de antes
+y el rey absoluto de antes.
+
+--Pues eso qu duda tiene?--dijo Nez.--No hemos conquistado ms que
+unas cuantas frmulas. Y de eso quin tiene la culpa sino los
+liberales, que nos hablan del orden y vuelta con el orden?...
+
+--Eso mismo deca yo!--exclam el Curro, probando de nuevo la botella,
+que sin duda le haba gustado.
+
+--Ensear al pueblo pedir justicia; y si no se la dan, hacerse
+justicia por s mismo es lo que conviene--dijo el Doctrino.
+
+--Cunto han hablado esos hipcritas del hecho del cura de Tamajn,
+acusando al pueblo de que se haca justicia por s solo! Pues qu haba
+de hacer el pueblo, si vea que el Gobierno permita la conspiracin
+constante del Palacio real, y encarcelaba los buenos liberales porque
+cantaban el _Trgala?_
+
+--Es claro: lo que quieren es engaar al pueblo, infundirle miedo con su
+orden, y siempre con su orden....
+
+--Mientras vivan ciertos hombres--dijo el Doctrino sombramente,--nada
+adelantaremos. No conviene ahora decir quines son esos hombres que
+deban desaparecer; pero su tiempo se nombrarn.
+
+El Doctrino tena algo de lgubre, hablaba poco, y siempre con una
+lentitud melanclica que anunciaba en l pensamientos ocultos y un fro
+y siniestro clculo que no quera dejar traslucir.
+
+--Eso mismo digo yo--repiti Aldama, que estaba resuelto no desairar
+la botella mientras tuviera dentro alguna cosa.
+
+--Pues lo primero, seores--dijo Alfonso,--es constituirnos de cualquier
+modo que sea. Veremos si se encuentra un buen local donde podamos
+reunimos en mayor nmero.
+
+--Nos reuniremos al aire libre si es preciso. Lo que nos importa es
+buscar gente, y de eso yo respondo. Pasado maana nos congregaremos
+aqu, y yo traer dos tres amigos, que es como si trajera medio
+Madrid. Vern ustedes qu mozos!
+
+--Pues bien, hasta pasado maana, t vendrs, Lzaro--dijo Alfonso.--Yo
+mismo ir buscarte. Quiero que no te desanimes ni te aburras. El
+porvenir es para nosotros, chico. Hay que hacerse lugar, porque esto
+est perdido. Las ideas van en baja, y fuerza es que la juventud sea lo
+que debe ser: la iniciadora y la reveladora de los grandes principios.
+
+--Vendr--dijo Lzaro con poca determinacin. Levantronse Alfonso y
+Cabanillas, y se despidieron.
+
+Lzaro hizo lo mismo, y los tres se marcharon. El Doctrino y el Curro
+quedaban all. No es aventurado conjeturar que, al quedarse solos, la
+botella, que tanta aficin haba mostrado Aldama, estaba
+completamente vaca.
+
+Cuando se vieron solos y sintieron bajar la escalera los otros, el de
+la botella dijo:
+
+--Cunto te ha dado ayer el to Coletilla?
+
+--Mira--dijo el otro sacando cuatro onzas y algunos doblones de un
+bolsillo grasiento.
+
+--Ah, marrajo!--exclam Aldama, mirando con brillantes y vidos ojos el
+oro:--dame siquiera una. Debo cuatro meses de casa y ms de seis duros
+de prestado.
+
+--Poco poco: no hay que despilfarrar el tesoro del Rey--dijo el
+Doctrino, guardndose majestuosamente en el bolsillo el erario
+revolucionario.
+
+--Vamos, Doctrinillo, dmela. Ya sabes que tengo apalabrado Perico
+Tinieblas, el del Portillo de Gilimn, que es hombre pintado para estas
+cosas. Y lo que es en la Plaza de la Cebada, no hay chaln que no sea
+capaz de comerse al Gobierno una orden ma.
+
+--No: las cosas han da ir en regla. No puedo pagar sino su tiempo:
+tengo esa orden. Pero no tengas cuidado, que cuando esta asamblea
+principie dar frutos...
+
+--Dime: y Alfonso Nez, est en autos?...
+
+--No, no sospecha nada. Es un inocente y un visionario. Es de los que se
+dejan matar por las ideas. Estos son los hombres que nos hacen falta:
+muchachos de talento y de buena fe que hablen al pueblo y le llenen de
+agitacin.
+
+--Y ese otro bobalicn que hemos ido buscar hoy?
+
+--Ese es chico listo tambin, pero de una inocencia angelical. Tenemos
+muchos de stos que son los que han de hacer la mejor parte sin costar
+nada. Cabanillas vale; pero ese no es tan barato: est el pobre muy mal,
+y hay que favorecerle. Ayer le encontr llorando en la casa; me di
+mucha lstima. El trabaja con repugnancia en nuestro asunto; pero no
+tiene otro remedio, porque est sin un cuarto.
+
+--Pues mira que yo estoy tambin....
+
+--Vers qu bien va salir esto--dijo el Doctrino bajando la voz.--Y
+para entonces ya podemos contar con fondos. Los tiempos estn malos,
+Carrillo; y si uno no se agarra los buenos faldones...
+
+--Eso mismo digo yo. Pero me das no esa oncilla?
+
+--Esprate pasado maana. Tengo orden de no repartir todava.
+
+El Curro y el Doctrino bajaron despus de haberse despedido desde la
+puerta y gritos del poeta clsico.
+
+La _Fontana de Oro_ sirvi al Rey y la reaccin ms que los frailes y
+los facciosos, porque en ella haba un cncer que en vano trataban de
+cortar algunos hombres prudentes, expulsando quien no era culpable. El
+cncer de la venalidad continu corrompiendo aquella asamblea, que no
+tena un rival, sino una sucursal en la _Fontanilla_.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXVII
+
+
+
+#Se queda sola#.
+
+
+Cuando Lzaro volvi su casa, tembl en presencia de Coletilla. Pero
+bien pronto su terror se troc en sorpresa al ver que, lejos de
+mostrarse indignado el viejo por haberle visto en compaa de los
+frenticos de la _Fontana_, estaba un poco menos adusto que de
+ordinario, y hasta lleg manifestar cierta benevolencia, que era en l
+cosa muy rara.
+
+Aquella noche y la maana siguiente volvi Lzaro intentar la
+difcil empresa de ver Clara. Era cosa imposible, porque el sistema de
+clausura empleado en la joven por sus tres carceleras, por aquel Cerbero
+femenino de tres cabezas y tres cuerpos, era inexorable. Clara viva
+peor que un cenobita, peor que esos prisioneros de que hablan las
+historias antiguas, sepultados en vida, cuerpos vivos para el dolor y
+los horrores de la soledad. Dios tenga piedad de esta infeliz!
+
+Pero si Lzaro no poda verla, el abate Carrascosa pudo aquel da, con
+permiso de la devota, entrar enterarse de la salud de _su seora doa
+Clarita_; y al hallarse con ella, sac un papel del bolsillo, y
+hacindole seas de que callase, se lo di la joven furtivamente. Sin
+decirle una palabra, sali.
+
+Clara se puso como la grana; su primer pensamiento fu romper la carta;
+pero le ocurri que poda ser de Lzaro. Tal vez el pobre muchacho se
+haba decidido escribirle, no pudiendo verla, y se vali del abate,
+que era sin duda su amigo. Guard en el seno la carta, y esper.
+
+La devota no tard en venir, y se sent junto ella.
+
+--No sabe usted--dijo--que vamos esta tarde la procesin del
+Divino Pastor?
+
+--S?--contest Clara maquinalmente.
+
+--S; pero usted no va. Han resuelto que se quede usted aqu, porque las
+jvenes que estn en penitencia no deben salir nunca de casa. No piensa
+usted lo mismo?
+
+--Lo mismo--dijo Clara, temblando por miedo de que le conocieran en el
+semblante que tena una carta escondida.
+
+--Vamos al balcn do una amiga nuestra, desde donde se ve todo
+perfectamente. Estar muy vistoso. De San Antn salen tres imgenes, y
+dicen que es tambin muy probable que salga el Cristo de las Llagas de
+la capilla de Santa Mara del Arco. Todo esto pasa por la calle de San
+Mateo, donde vamos nosotras.
+
+No dijo ms. Ya estaba arreglada para salir. Su vestido era el de las
+grandes solemnidades, el mismo de otras veces; pero cosa singular! su
+toca estaba plegada en la frente con cierta presuncin de monja novicia,
+presuncin que no careca de gracia. Su mantn, cuyo velo impenetrable
+le cubra otras veces completamente el rostro, apareca ahora echado
+hacia atrs con una franqueza que el rgido dominico de la antigua casa
+de los Porreos habra calificado de desenvoltura.
+
+Si Clara hubiera estado menos preocupada en aquel momento y tenido un
+carcter ms observador, sin duda se habra de admirar al ver doa
+Paulita afectada de distracciones intermitentes; habra notado que se
+sonrea con frecuencia, movindose sin cesar; que despus se pona muy
+triste, permaneciendo quieta y como abstrada; que luego le daba una
+especie de acceso de despecho, crispaba los nervios y cerraba los ojos,
+ergua el cuello y pareca atenta ruidos lejanos, no escuchados de
+otro alguno. An hay ms: si Clara no hubiera tenido el rostro tan
+inclinado sobre la costura como de ordinario, habra reparado que la
+devota se levant, y acercndose un pequeo espejo de cristal de roca
+(obra admirable del siglo XVII, adquirido en Venecia por el undcimo
+Porreo), se estuvo mirando por espacio de tres minutos con singular
+atencin. Hay pruebas irrecusables de que jams en ningn tiempo haba
+reflejado la histrica superficie de aquel espejo la faz de la dama.
+Tambin sabemos que aquella no era la primera vez que se miraba; que la
+noche anterior y el da anterior se haba mirado tambin, observndose,
+sobre todo por la noche, con gusto y calma. Es indudable que medio
+cerr los ojos para verse no sabemos con qu grado de luz, y que
+recogi despus los labios, mostrando la curiosidad insaciable del
+cristal lisonjero las dos blancas y nacaradas filas de sus hermosos
+dientes. Este fenmeno nos ha obligado trabajar mucho para descifrar
+ciertos misterios, cuyo conocimiento es necesario para la continuacin
+de esta historia.
+
+En el otro cuarto, Mara de la Paz y Salom haban exhumado de las
+profanas gavetas unas vetustas vestiduras de seda valenciana, que haban
+sido en mejores tiempos elegante ornato de sus personas. Suspendieron en
+sus cabezas sobre solidsimas peinetas la mantilla negra de pesados
+encajes, y Paz abri una pequea caja de cartn en figura de atad, que
+aun conservaba el perfume fiambre de las guanteras de 1790, y de esta
+caja sac un abanico de doscientas varillas que, al desplegarse como la
+cola de un pavo real, haca ms ruido que una perdigonada. Salom se
+colg en la mueca de la mano izquierda un ridculo, donde puso, adems
+de sus espejuelos, un frasquito de esencia y otras baratijas.
+
+--Y dejamos aqu ese joven?--dijo Paz, mirando su hermana
+con estupor.
+
+--Cmo? No es posible--contest la del ridculo con espanto.--Si queda
+Clarita en casa....
+
+--Qu horror! Hay que llevar con nosotras ese joven....--Pero
+qu dirn?...
+
+En esto entr la devota. Elas andaba por all cerca.
+
+--Qu dirn si llevamos con nosotras ese joven!...--continu Paz.
+
+--A ese joven? ...--repiti Paulita.
+
+--S: qu dirn? Jess!--exclam Salom.
+
+--Nada dirn--manifest la devota, mirando para otro lado.--Es un
+servidor, un caballero que nos acompaa. Y, sobre todo, el mal est en
+las intenciones, no en las apariencias. Qu pueden decir? Nosotras,
+es verdad que no necesitamos caballeros; pero no es indecoroso que
+ese joven nos acompae. Oh! No atendamos tanto las preocupaciones
+del mundo.
+
+--Pero si ese joven le conocen por libertino--dijo Paz--y le ven con
+nosotras....
+
+Ante este argumento vacil un momento la mujer mstica, y casi no supo
+qu contestar. Pero no era persona que se dejaba vencer fcilmente en
+una disputa, y tomando fuerzas, prosigui:
+
+--Oh fragilidad de las cosas mundanas!...No temamos al qu dirn. Sobre
+todo, yo no creo que ese hombre sea un libertino. (Elas haba entrado,
+y escuchaba con mucha atencin la devota.) Tiene buen corazn, y si ha
+cometido algn error es por falta de experiencia y de gua. Pero yo le
+he comprendido bien, y s que se enmendar, si ya no se ha enmendado, y
+est derramando lgrimas ocultamente por sus yerros pasados. Que venga.
+
+Elas no la dej concluir. Arrebatado de entusiasmo, alz los
+brazos y grit:
+
+--Lzaro, Lzaro!
+
+Antes que Lzaro llegara, el realista se lanz fuera, y le trajo , ms
+bien, le arrastr.
+
+--Arrodllate ah--le dijo con voz fuerte, presentndolo ante la
+devota.--Arrodllate delante de esa santa. Ha dicho que tienes
+buen corazn.
+
+Lzaro estaba perplejo, las dos viejas absortas, la devota satisfecha y
+Elas entusiasmado. Que quieras, que no, el joven tuvo que hincarse.
+
+--Hncate, hombre, hncate--dijo el to.--Ahora bsale la mano.
+
+Lzaro, que sin darse cuenta obedeca las rdenes violentas de su to,
+bes respetuosamente la mano de la santa, y la tuvo estrechada un
+momento entre las suyas.
+
+--Prostrnate ante la virtud--deca Elas;--t, pecador indigno de ser
+perdonado. Ha dicho que tenas buen corazn. No, seoras: no lo tiene.
+
+Doa Paulita hizo esfuerzos heroicos para aparecer con cierta dignidad
+arquiepiscopal en el momento en que Lzaro le besaba la mano,
+arrodillado ante ella; pero su decoro de santa fu vencido por lo mucho
+que empezaba tener de mujer. Cuando sinti los labios del joven
+posados sobre la piel de su mano, tembl toda, se puso plida y roja con
+intermitencias casi instantneas, y una corriente de calor ardientsimo
+y una rfaga de fro nervioso circularon alternativamente por su santo
+cuerpo, no acostumbrado al contacto de labios humanos.
+
+Despus de una pausa, principi recobrar su aplomo y dijo:
+
+--Qu locura! Santa yo! Levntese usted, caballerito (no se atrevi
+decir _joven_.) No he dicho ms sino que confo en que tendr buen
+juicio y se enmendar.
+
+--Pues no ha dicho que te perdona las faltas que has cometido? Qu
+virtud! Qu herosmo cristiano!--exclam Elas.--No te anonadas? Pero,
+hombre, levntate: qu haces ah de rodillas?
+
+El joven se levant, mientras Paz pona fin esta vehemente y
+conmovedora escena, diciendo framente y con desdn: "Vmonos".
+
+--Preprate acompaar estas seoras--dijo Coletilla.
+
+Al estudiante le contrari mucho este mandato. El haba odo decir en la
+mesa aquella maana que Clara no ira la procesin, y haba formado
+sus proyectos para verla aquel da. La obligacin de acompaar las
+tres seoras le pareci la mayor desgracia que poda ocurrirle aquel
+da. Pero cmo era posible resistir las rdenes de aquel tirano?
+Lleno de despecho tom su sombrero y baj con las tres ilustres ruinas,
+que se llevaron una de las llaves de la casa, dejando Clara la
+consigna de no salir del cuarto. Elas, que quedaba tambin en la casa,
+tena la otra llave.
+
+No haca cinco minutos que las Porreas navegaban hacia la calle de
+San Mateo, cuando lleg el abate Carrascosa muy presuroso y toc
+la puerta.
+
+Elas baj abrirle.
+
+--Venga usted, amigo; venga usted al momento--le dijo con agitacin.
+
+--Pero donde, hombre, donde? Est la casa sola. No puedo salir.
+
+--Que no puede usted salir?-dijo el abate asombrado.--Pues buena la hace
+usted si no sale al momento y viene conmigo donde yo le lleve.
+
+--Pues qu hay, Carrascosa?
+
+--Venga usted, y hablaremos por el camino.
+
+--Hombre, la casa....
+
+--Qu casa ni qu ocho cuartos. Cierre usted y vmonos.
+
+--Queda aqu esa muchacha.
+
+--Pues djela usted encerrada y venga, porque esto no es cosa para
+andarse con peros....
+
+--Pero qu hay? Sepmoslo.
+
+--Hay que si usted no viene ahora mismo conmigo la _Fontanilla_ ... ya
+sabe usted ... el club de esos muchachuelos.... Si usted no viene
+conmigo, va haber un conflicto.
+
+--Pero qu es ello, hombre?
+
+El abate no haba inventado de antemano la mentira que necesitaba
+emplear para salir de la casa de Elas: as es que se vi aturdido por
+un momento; pero su astucia frailesca no le falt.
+
+--Pues parece que esos chicos estn alborotados, y dicen que usted
+les ha engaado: que usted no tiene poderes de ... de aquella
+persona; que usted....
+
+--Que no tengo poderes?--dijo Elas.--Cuidado con los nios.
+Liberalitos al fin!
+
+--Y parece que quieren armar un alboroto esta noche--dijo Carrascosa,
+seguro ya de la mentira que haba de encajarle.
+
+--Esta noche!--exclam Elas, llevndose las manos la cabeza. Esos
+chicos estn locos! Lo van echar todo perder.... Pero quin les ha
+dicho que esta noche. Vaya con los nios! Pero voy all al momento.
+
+--Venga usted, porque si tarda....
+
+--Voy, voy al momento. Cerrar la puerta y me llevar la llave. No
+importa. Las seoras tienen otra.
+
+--Vamos.
+
+El abate haba conseguido su objeto, que era alejar Coletilla de la
+casa aquella tarde, para que Clara se quedase sola. En tanto las
+esfinges se acercaban al trmino de su viaje, y Lzaro las segua,
+revolviendo en su mente el plan que en un momento de colrica
+inspiracin haba concebido. Consista este plan en dejar las tres
+ruinas en medio de la calle, cuando ellas estuvieran ms distradas con
+la procesin, y volver atrs. Pero esto tena sus inconvenientes. Cmo
+entraba en la casa? Rompiendo la puerta? Y su to que estaba dentro?
+Terrible era aquella situacin. Vivir con ella y no verla! Oir que
+continuamente imputaban aquella infeliz faltas y crmenes inauditos, y
+no poder acercarse ella y preguntarle. "Qu has hecho?".
+
+Las tres Porreas marchaban acompasada y pomposamente, sin proferir una
+palabra. As llegaron la casa desde donde haban de ver pasar la
+procesin, que era la casa de un clrigo llamado don Silvestre
+Entrambasaguas y de su hermana doa Petronila Entrambasaguas.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXVIII
+
+
+
+#El ridculo.#
+
+
+Era don Silvestre un clrigo carilleno, bien cebado, grasiento, avaro,
+de carcter jovial, algo tonto, mal telogo y predicador tan campanudo
+como hueco. Su hermana era una duea quintaona, gruesa y muy pequea,
+con la nariz del tamao de una almendra y del color de un tomate,
+abultadsimo el pecho, y el talle y las caderas tan voluminosas que le
+daban el aspecto de un barril. Las tres ruinas aristocrticas no
+hubieran nunca descendido en sus buenos tiempos tratarse con aquel par
+de personas de baja extraccin (porque eran hijos de un tocinero de
+Almendralejo, y l cuid cerdos en las dehesas de Badajoz hasta que
+entr en el Seminario); pero en los tiempos de decadencia podan
+visitarse y tratarse, aunque siempre con cierto decoro, y estableciendo
+tcitamente la diferencia de las antiguas jerarquas. Se haban conocido
+en el locutorio de las Gngoras, en cuyo convento exista una monja
+perteneciente al linaje de los Entrambasaguas. La amistad de las
+Porreas y don Silvestre y su hermana llevaba ya cuatro aos de mutuas
+cortesas, de mutuas frmulas urbanas y de confianzas decorosas.
+
+Tomaron asiento las tres, y enteraron sus amigos de quin era aquel
+joven que _decorosamente_ las acompaaba. Mara de la Paz, en su afn de
+decirlo todo, expuso, con su lucidez acostumbrada, que aquel caballerito
+haba estado en el camino de la perdicin causa de las malas
+compaas; pero aadi que ellas le protegan, y esperaban lograr
+traerlo al buen camino.
+
+--De dnde eres, muchacho?--dijo el padre, que era muy brusco, muy
+francote, y trataba de _t_ todo el mundo.
+
+--De Ateca, en Aragn.
+
+--Ateca? Buena tierra! Buenos torreznos! Buena fruta!... Y no
+estudias, hombre, no estudias?
+
+--S, seor: estudio para abogado.
+
+--Bueno est eso!--dijo el clrigo con risa brutal. Abogado! De qu
+sirve eso? Por qu no estudias Teologa y Cnones?
+
+--Algo de eso estudi en Zaragoza.
+
+--Zaragoza! Buena tierra! Buen carnero, buen lomo; pero no como en mi
+tierra, en Extremadura ... porque yo soy extremeo. Dime, por qu no
+has estudiado para cura?
+
+--Porque no tengo vocacin para esa carrera.
+
+Doa Paz hizo un gesto de sorpresa y reprobacin, como si el joven
+hubiera dicho una gran irreverencia. Despus, acumulando en su rostro
+todos los rasgos de desdn y acritud de su gran repertorio, dijo:
+
+--Ah! seor don Silvestre, con mucha razn le sorprenden usted los
+despropsitos de este joven; pero no tiene usted en cuenta que ha
+vivido hasta hace poco en el ms lamentable extravo. Ya se corregir;
+hay una persona que ha tomado cargo su educacin, y creemos que
+lograr el intento.
+
+--Que no tena vocacin!--exclam Entrambasaguas con voz de
+trueno:--eso es una irreverencia.
+
+El estudiante baj los ojos aturdido indignado. Despus mir como
+nico consuelo la devota, por ver si, como otras veces, sala
+defenderle; pero la devota, que miraba tambin con atencin
+contemplativa, pensaba en otra cosa que en defenderlo.
+
+--Mi seora doa Paulita--dijo el clrigo dirigindose la _rosa
+mstica,_--sabe usted que he ledo el libro _De albigensium
+erroribus_, y estoy conforme con lo que dice el Padre Paravicino, que
+_pietas in pietate contra ecclesia nulla contemnere pios?_ Qu le
+parece usted esta opinin? Porque _a doemonio numquam salus
+inveniatur_. Vamos, diga usted que es gran teloga.
+
+Paulita no contest; y otro menos bruto que el Padre Silvestre
+hubiera comprendido que aquella extempornea consulta teolgica la
+contrariaba mucho en tal momento. El instinto femenino se sublev
+all contra toda la uncin consuetudinaria de la santa. No contest,
+y cosa singular! la que siempre se haba ruborizado cuando en
+presencia de los curas le hablaban de cosas mundanas, se ruborizaba
+ahora porque la hablaban de Teologa.
+
+--Yo no s ... yo no entiendo ... yo no he ledo ese libro--contest al
+fin, viendo que el majadero de Entrambasaguas repiti su pregunta,
+adornada con dos tres festones ms de latn.
+
+--Pues no me lo recomend usted aquel da que hablamos en el
+locutorio de las monjas con el obispo de Calahorra, cuando dijo usted
+aquello de San Dionisio Areopagita, que empieza ...? A ver cmo
+empieza? No se acuerda?
+
+--Yo no--dijo la devota, muy colorada y muy inquieta, por no hallar
+pretexto para mudar de conversacin.
+
+--Pero no me recomend usted ese libro _De albigensium erroribus?_ Si
+me dijo usted que era lo mejor que se haba escrito ...--insisti el
+majagranzas del clrigo.
+
+Un rumor popular y el spero taido de los fagotes vinieron sacar de
+apuros nuestra amiga anunciando la procesin. Se dispuso ocupar
+inmediatamente los dos balcones: en uno se coloc el clrigo con Mara
+de la Paz y Salom; en otro se coloc la gorda, doa Paulita y Lzaro.
+Un enorme tiesto, donde creca con extraordinaria lozana una adelfa,
+estorbaba la comodidad de estas tres personas. La gorda estaba en medio,
+y era imposible acomodarse con holgura causa de doa Petronila y de la
+adelfa. Pero al fin, despus de mil cumplimientos, la devota se encontr
+en medio, teniendo la derecha Lzaro y la hermana del clrigo la
+izquierda.
+
+La procesin empez desfilar. El clrigo hablaba por los seis, y
+hablaba tan fuerte, que los transentes se quedaban mirando los
+balcones. Algunos de los curiosos notaron en el rostro de doa Paulita
+una muy grande agitacin, y el autor de este libro, que era uno de los
+que pasaban, not con sorpresa (porqu conoca de odas su carcter) que
+entre la frente de la dama y los cabellos del joven, no haba otra cosa
+que algunas hojas y una flor de la adelfa criada en el balcn. Lzaro no
+atenda al gento ni los santos ni nada. El despecho por encontrarse
+all mal de su grado le ocupaba todo.
+
+En el otro balcn haca don Silvestre detallado relato de las cofradas,
+pendones, estandartes, imgenes y corporaciones que iban desfilando.
+Salom ostentaba en su mueca el ridculo, que caa sobre el antepecho
+del balcn, ofreciendo al asombro del numeroso pblico los vivos colores
+de sus mostacillas azules y de sus lentejuelas doradas. Era el tal
+ridculo primorosa obra, en cuya elaboracin tomaron parte las delicadas
+manos de su duea; obra del siglo pasado y del ao 94, en que la dama lo
+luci en los paseos de la Florida los das de invierno, con gran
+aceptacin de la juventud de entonces. Salom profesaba mucho cario
+aquella prenda, porque le pareca que al ceirla su mueca llevaba
+consigo un amuleto de perpetua juventud.
+
+--Se te va caer--le dijo su ta, viendo cmo se balanceaba la prenda
+sobre el antepecho del balcn.
+
+--No se cae--dijo Salom, que gustaba mucho de lucir en las grandes
+solemnidades aquel mueble hereditario, y crea que desde la calle haca
+un efecto magnfico.
+
+La ordenada turba de monagos, clrigos, cofrades, archicofrades y
+penitentes segua desfilando. La gorda y su hermano se hacan lenguas
+cada vez que pasaba un estandarte, una cruz. El codo de Lzaro tocaba el
+codo de la devota, y sta tena cruzadas las manos, y la cabeza
+inclinada un lado, porque sin duda le halagaba el suave roce de las
+adelfas. Despus se pas la mano por los ojos como si se apartara un
+velo imaginario.
+
+Cuando la procesin estaba en su lleno, digmoslo as, un grito
+reson en el balcn inmediato. Oh dolor! El ridculo de Salom haba
+cado la calle.
+
+--Y est en l la llave de la casal--dijo Paz con terror.
+
+Lzaro no necesit or ms; su determinacin fu rapidsima. Se quit
+del balcn, y dijo vivamente:
+
+--Voy buscarlo.
+
+El ridculo cay sobre las cabezas de los transentes; pas de mano en
+mano, y fu arrastrado por la multitud do tal modo, que un momento
+despus de cado estaba gran distancia. Lzaro, que vi esto, baj
+rpidamente, lleg la calle y atraves, con mucho trabajo, por entre
+la multitud. Su determinacin era decisiva.
+
+--Qu feliz coincidencial--deca para s.--All est la llave: la tomo,
+corro la casa, abro; el viejo debe estar arriba durmiendo la siesta:
+entro, la veo, la hablo, la digo ... qu s yo lo que le voy decir ...
+y me vuelvo escape. Si las viejas sospechan, inventar cualquier
+mentira. No hay ms remedio.
+
+Al fin lleg jadeando y con mucha fatiga al extraviado ridculo. Lo
+tena una mujer que lo estaba registrando, y viendo, que no contena
+cosa de valor, no pareca mostrar gran empeo en conservarlo. Lzaro lo
+tom. El oleaje del gento le haba llevado gran distancia de la casa
+de Entrambasaguas. Desde el balcn no podan verle. No dud ms, y ech
+ correr por una de las calles transversales hacia la casa.
+
+La ansiedad propia de la situacin y la marcha precipitada le agitaron
+de tal modo, que tuvo que detenerse para respirar. Por fin la vera sin
+duda. Lleg la casa, entr, subi la escalera; pero antes de
+resolverse abrir se detuvo, y necesit apoyarse en la pared, porque la
+agitacin le haba quitado las fuerzas. Pens que ella se asustara al
+verle entrar tan descompuesto, al sentir abrir la puerta. Por fin, con
+la mayor cautela, puso la llave en la cerradura, le di vueltas y abri
+muy quedo. Entr, volvi cerrar y di algunos pasos. Era ya tarde: la
+casa estaba obscura; no vea nada. Anduvo tientas un rato. Al fin
+distingui los objetos, y sigui por el pasillo.
+
+Silencio sepulcral reinaba en la casa. "Sin duda don Elas duerme
+arriba"--pens, y sigui andando hasta acercarse la puerta del cuarto
+donde Clara deba estar. "Para que no se asuste" pens Lzaro, trmulo
+de emocin, como quien va cometer un crimen,--lo mejor ser
+acercarme la puerta y llamarla muy quedito. "As no se asustar."
+Avanz ms, lleg la puerta, y tomando aliento para pronunciar las
+dos slabas de aquel nombre que amaba tanto, se par, y con voz baja y
+conmovida dijo: "Clara."
+
+Pero en el instante mismo en que pronunci esta palabra, se estremeci
+de sorpresa y terror. Un fro intenso circul por todo su cuerpo; toda
+la sangre se le agolp al corazn, que lata con violencia
+desenfrenada, y qued inmvil como estatua junto la puerta. En el
+momento de pronunciar el nombre de Clara, haba sentido dentro de la
+habitacin una voz de hombre, una voz de mujer y pasos precipitados.
+Pronto veremos lo que hizo.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXIX
+
+
+
+#Las horas fatales.#
+
+
+A las cuatro de aquella tarde, cuando, despus de salir las tres damas,
+Clara se encontr sola, quiso satisfacer su curiosidad leyendo la carta
+que le haba dado el abate; pero observ que Elas andaba por el
+pasillo: tuvo miedo, y la guard. Media hora despus, habiendo Coletilla
+salido con Carrascosa, se qued sola, enteramente sola y encerrada.
+Entonces abri la carta. Era sin duda de Lzaro, y casi saba punto por
+punto lo que haba de decir. Pero su sorpresa fu grande cuando mir la
+firma y vi: _Claudio_.
+
+--Claudio! quin es Claudio?--exclam con la mayor confusin.
+
+La carta deca as:
+
+"Ya te he devuelto, amiga ma, ese joven prisionero quien tanto
+quieres. Yo le he sacado de la crcel, donde el infeliz estaba punto
+de morirse de hambre y de fro; le he sacado tan solo porque es tu
+amigo. Ya sabes que t y yo somos tambin verdaderos amigos. Ese joven
+parece que te quiere bien; pero no como yo, que te idolatro; y tan
+desventurado soy ausente de ti, que hoy voy intentar verte y hablarte
+entrando por una casa vecina. No te llame la atencin: estoy decidido.
+Por m han salido esas tres viejas; por m ha salido Elas; por s ha
+salido Lzaro. Ests sola y encerrada; encerrada para todos menos para
+m, que te ver esta tarde. No tengas miedo: slo quiero verte y
+hablarte. Te lo asegura, te lo promete el que te adora.--_Claudio_."
+
+--Claudio!--dijo Clara doblando la carta:--quin es este hombre?
+Y quiere entrar aqu! Jess, qu miedo! Qu debo hacer? Cerrar
+las puertas?
+
+Clara empez temblar de miedo; no poda tomar resolucin ninguna. Por
+fin evoc todo su valor: se dirigi la puerta que daba al pasillo, y
+le ech el cerrojo; despus corri la puerta que comunicaba con la
+habitacin inmediata con intento de cerrarla tambin; pero ya era tarde,
+porque Bozmediano entr muy tranquilo en el cuarto.
+
+--Jess!--exclam Clara, retrocediendo con espanto. Vyase usted, por
+Dios. Qu atrevimiento! Pero no pudo seguir, y se ech llorar.
+
+--Vyase usted.... Si vienen.... Por Dios, seor caballero (no se
+acordaba del nombre). Vyase usted.... Usted es muy bueno y me dejar
+sola. Si vienen ahora, qu van decir?
+
+--No vendrn: tranquilzate--dijo Bozmediano algo contrariado por aquel
+recibimiento.--Somos ya verdaderamente amigos. Hoy vengo hablarte,
+verte. Ya sabes que me he declarado tu protector.
+
+En el sistema amatorio de Bozmediano estaba el tutear las muchachas
+la tercera entrevista.
+
+--Yo no quiero que usted me proteja. Si estoy muy bien aqu--afirm
+Clara con angustia.
+
+--Bien aqu?--dijo el militar, cerrando los puos. Bien aqu? Como que
+voy ahorcar esas tres arpas que te estn martirizando. Cuando
+pienso que un viejo fantico y tres mujeres ridculas estn hoy en el
+mundo slo para mortificarte y asesinar lentamente la ms noble y
+amable criatura que ha nacido.
+
+--Si m no me atormentan--dijo Clara, cuya atroz inquietud se
+manifestaba en un llanto entrecortado, que acobard por un momento al
+galn aventurero.--Vyase usted, por Dios, yo se lo ruego, se lo pido
+por Dios y todos los santos.
+
+--Irme sin ti? Eso no puede ser.
+
+--Jams consentir yo en salir con usted--exclam la joven con
+resolucin.--Vyase usted, seor caballero (otra vez no se poda acordar
+del nombre): usted es muy bueno, yo lo s. Pero si tarda un momento ms
+en marcharse, le odiar toda mi vida. Vyase usted, por piedad.
+
+--Y si me voy, qu va ser de ti, pobrecilla?--dijo Bozmediano con
+melancola.--Si yo te abandono, qu va ser de ti en poder de estos
+cuatro demonios? Cmo he de consentir el crimen espantoso de este
+encierro, de esta soledad, de este marasmo, de esta tortura lenta que te
+aplican esas infames? No, Clara: t me conoces muy bien en las pocas
+veces que me has tratado para saber que yo no puedo consentir tal cosa.
+Si yo te abandono, pasar un da y otro da sin que nadie se atreva
+hacer cosa alguna para salvarte. Ese joven, quien yo he sacado de la
+crcel, tiene una imaginacin disparatada; pero no resolucin ni nimo
+para sacarte de penas. Esta es la verdad: no esperes nada de quien nada
+puede ni nada sabe hacer por ti. Creme: no tienes ms esperanza que yo.
+Y por mi parte, seguro estoy de que no te opondrs mi resolucin, que
+no tiene ms objeto que tu felicidad.
+
+--Pero si yo no quiero que haga usted mi felicidad dijo Clara ms
+inquieta.
+
+--Pues entonces, quin la va hacer? Hurfana, sola en el mundo,
+rodeada de enemigos y de malvados, sin que haya nadie que se interese
+por ti....
+
+--Oh!--dijo la hurfana vivamente, creyendo encontrar un gran
+argumento:--s, s tengo quien se interese.
+
+--No, no lo creas, no. Ese joven no har nada: le conozco, conozco su
+carcter. La prueba es que vive aqu hace das, que sabe tus
+sufrimientos y nada ha hecho por aliviarlos. Ha intentado algo? No: yo
+s que no. No se atreve.
+
+--Que no se atreve? S, s ... Pero vyase usted, por Dios. Si
+vienen ... No se detenga usted un momento ms; yo se lo ruego. Me va
+usted perder.
+
+--Clara, Lzaro no har nada por ti. Su imaginacin est embebida en la
+poltica. No esperes nada de l.
+
+--S, s espero: me salvar. Estoy segura de ello--dijo
+dolorosamente la joven.
+
+--Por dnde lo sabes?
+
+--El mismo me lo ha dicho.
+
+--El? No puede ser. Yo dudo que haya podido verte, segn me han dicho.
+
+--Pero me ver, me salvar. Yo no necesito de usted.
+
+--S necesitas de m. Tengo esa vanagloria, nica recompensa del grande
+amor que te tengo--dijo Bozmediano con expresin clarsima de verdad.
+
+--Pero si yo no le quiero usted ni le puedo querer. No le he visto ms
+que dos veces, y eso sin mi licencia.
+
+--Ese poco tiempo ha bastado para que te quiera yo.
+
+--Yo se lo agradezco usted; pero cuando se vaya dijo la hurfana.--Qu
+modo tan raro tiene usted de favorecerme, asustndome de esta manera y
+comprometindome! Ah! Vyase usted, por Dios. Van llegar y le van
+ver aqu. Jess, qu hombre!
+
+--No vendrn. La procesin es larga.
+
+--Pero si viene l?
+
+--Quin es l?
+
+--El viejo.
+
+--Ese primero muere que venir.
+
+-Pero si le ve usted la vecindad? Y, sobre todo, aunque no le vean
+... Yo no quiero que est usted ms tiempo aqu; no le quiero ver.
+
+Clara estaba tan consternada y era tan resuelta su actitud, que
+Bozmediano empez dudar del xito de su aventura, y estuvo un
+rato indeciso.
+
+--Clara--prosigui sentndose con familiaridad,--tu no me conoces. No
+sabes de lo que yo soy capaz. Yo soy capaz hasta de sofocar mis
+sentimientos haciendo por tu felicidad el sacrificio de la ma. T no me
+conoces, ni aciertas juzgarme, ni ves en esta empresa que acometo otra
+cosa que una intencin daada y vil. Si viera junto ti alguna
+persona capaz de sacarte de esta miseria, no me opondra que me
+dijeras, como me has dicho, que no me quieres ver. Yo dejara entonces
+otro el orgullo de quererte y hacerte feliz; pero esto no es posible. Tu
+situacin es tan desesperada, que quiero salvarte pasar tuyo,
+arrostrando hasta tu ingratitud, que es lo que ms temo. Si me ves aqu,
+es porque nadie existe en esta casa que pueda ampararte.
+
+--Bien: yo lo agradezco, seor caballero; pero djeme usted. Ay! Si
+Lzaro sabe que ha estado usted aqu....
+
+--Si lo sabe, nada le importa. El no piensa ms que en poltica; ni en
+aquella cabeza hay la discrecin y la astucia que t necesitas para
+salir de aqu. En aquel corazn no caben ms que las desenfrenadas y
+vulgares pasiones del pueblo, capaces tal vez de un hecho notable, pero
+intiles para consolar un ser dbil y delicado.
+
+--S, l me salvar: yo lo s--repiti Clara un poco menos asustada y
+ms triste.--No, no lo esperes.
+
+--S, lo espero. Por qu no lo he de esperar? Por qu me dice usted
+eso? Qu sabe usted lo que l puede hacer por mi?
+
+--Pero es posible que le quieras tanto?--dijo Bozmediano, que no crea
+encontrar tanta firmeza.
+
+--S, le quiero. Pero usted, qu me pregunta esas cosas?
+
+--Lo pregunto por saberlo--dijo con mucha calma el militar.--Ahora
+repito que t no sospechas de qu acciones soy yo capaz. Creers que es
+posible, si me pruebas que le quieres tanto, que yo le comprenda en esta
+proteccin generosa que te consagro, y me interese por los dos tanto
+como ahora me intereso por ti? Pero falta una condicin para esto. Dudo
+mucho que l te quiera como t mereces, y si es como yo sospecho, le
+creer un hombre indigno y le apartar de ti cuanto pueda. Le saqu de
+la crcel para probarte que procedo en estas cosas, como en todo, con
+buena fe y caballerosidad. Cuando te vi por primera vez, y comprend lo
+que era tu vida, la poca esperanza de tu porvenir y la bondad de tu
+corazn, me di tanta lstima, que ... no s ... casi te am desde aquel
+momento como ahora. Para m fu entonces el amor tan poco egosta, que
+no entraba para nada mi persona en las cavilaciones que da y noche
+ocupaban mi imaginacin. Despus supe que exista, un joven quien t
+queras mucho; supe que este joven estaba preso y le puse en libertad
+por ti y para ti. Nunca tuve intencin de apartaros los dos; al
+contrario, mi deseo era uniros si l lo mereca. Pues bien: yo me he
+convencido de que l no merece tal cosa y es indigno de ti. Clara no
+supo qu contestar estas palabras. Y la verdad que no era fcil
+conocer si tan elocuente expansin de bondad y afecto era verdadera
+simplemente un ardid galante de los que tambin usan los seductores.
+
+--S; pero entre tanto--dijo la muchacha,--usted me compromete; usted me
+pierde para siempre. Si viene alguno de la casa y lo ve, descubre que
+ha entrado aqu....
+
+--Nadie lo puede descubrir.... Pero es cierto, Clara que quieres
+tanto ese muchacho?--dijo Bozmediano, queriendo imprimir sus
+palabras cierto tono de jovialidad, que estaba muy lejos de tener en
+aquel momento.
+
+El joven galanteador haba errado el tiro; el aventurero de amor crey
+que haba deslumbrado Clara con la conversacin de sus dos primeras
+visitas. "Y era que tena muy alta idea de sus propias dotes personales
+para dudar de que una muchacha sencilla, educada por un fantico, y sin
+conocer otras pasiones que las vulgares inclinaciones de aldea, pudiera
+resistir ellas. Crey asimismo que el hecho de poner en libertad al
+que poda considerar como rival, influira mucho en el nimo de la
+hurfana. El haba empleado otras veces con mucho xito procedimientos
+parecidos. Adems, Lzaro le haba parecido algo brusco, poco amable,
+poco digno de ser amado, poco interesante."
+
+--S--contest Clara,--le quiero. Se lo juro usted, que dice que me
+tiene amistad.--Y le quiere usted mucho?--Mucho. Vaya, ahora se puede
+usted marchar. El militar se qued muy pensativo. Vise un poco ridculo
+en aquella situacin; pero siempre triunfaba de su amor propio la bondad
+de su corazn. En aquel momento pensaba en renunciar por completo todo
+y tratar por cualquier medio de contribuir la felicidad de los dos
+muchachos.
+
+--Pero no se marcha usted?--dijo Clara, volviendo su inquietud.
+
+--S, me marcho ya. Pero ... no--aadi con determinacin,--no puedo
+consentir que te quedes en este sepulcro. Me parece que si te dejo aqu
+no he de verte ms. Pero ese hombre, ese exaltado, en qu piensa? qu
+hace? cmo tiene alma para verte en poder de esas arpas, y no pegar
+fuego esta casa maldita?
+
+--El me quiere--dijo Clara, resuelta decir todo lo que pudiera
+determinarle marcharse.
+
+--No: te dejar morir de hasto en esta crcel. Lo s; conozco bien
+ ese loco.
+
+--Oh! se interesa por m: estoy segura de ello.--Nada ms que eso? Se
+interesa!--Padece mucho al verme as--exclam Clara con dolor.
+
+--Oh! Las tres pcoras de esta casa me la han de pagar. Pero es cierto
+que te mortifican?
+
+--Oh! me consumo--dijo Clara sin poder contener una triste franqueza.
+
+--Malditas! Pero ese hombre, qu hace?
+
+--Har mucho, har lo que pueda. Es pobre....
+
+--Pobre!--dijo l muy pensativo.--Y qu esperas de una persona que
+slo podr hacerte ms infeliz? Oh, juro que si ese joven no te
+corresponde, me la ha de pagar! Bozmediano se levant. En aquel momento
+la palidez de Clara aument sbitamente, porque crey que senta abrir
+la puerta de la escalera; pero Claudio la tranquiliz dicindole que se
+equivocaba.
+
+--No temas nada--dijo prestando atencin;--nadie puede venir.
+
+--Pero qu est usted aqu ms tiempo?--dijo ella, repuesta del
+susto.--No le he dicho ya lo que quera saber?
+
+--S, y me voy. Ahora s, me voy; pero es para volver.
+
+--Otra vez?
+
+--S: insisto en creer que no hay para ti ms esperanza que yo. El
+marcharme ahora no quiere decir que te abandone, no. Me voy para
+ocuparme de ustedes; yo me enterar de lo que vale ese muchacho. Si no
+es digno de ti....
+
+En este momento una voz apagada, trmula y conmovida pronunci
+distintamente en el corredor la palabra "Clara".
+
+La joven se qued petrificada de espanto, y la mirada que dirigi
+Bozmediano hizo comprender ste cunto la haba comprometido. El galn
+crey que el mejor partido que poda tomar era marcharse muy quedo,
+seguro de que la persona que haba dicho "Clara", con voz que no
+conoci, no poda haberle sentido. Hizo seas la hurfana de que
+callara, y se dirigi rpidamente, y con mucha cautela, la puerta por
+donde haba entrado. La joven no se mova, y slo en sus facciones se
+poda conocer su gran turbacin.
+
+Bozmediano sali. La voz dijo ms fuertemente: "Clara, Clara, abre."
+Era la voz de Lzaro. El sinti desde fuera que haba un hombre en
+el cuarto; sinti sus pasos al huir. Despus oy en lo ms interior
+de la casa ruido como de un mueble que cae, y corri all frentico
+de indignacin y sobresalto. Entr en el comedor, luego en un
+pequeo pasillo que daba un patio, subi la escalera que conduca
+al piso segundo y la buhardilla; pero al llegar arriba, ya
+Bozmediano haba desaparecido, y slo pudo ver un bulto que se
+ocultaba, cerrando vivamente una puerta desconocida. Tambin le
+pareci ver la figura diablica del abate en el momento brevsimo en
+que la puerta estuvo abierta.
+
+--Bandidos!--grit con voz terrible. Nunca, haba sentido impresin tan
+fuerte. Trat de derribar aquella puerta misteriosa; pero manos muy
+fuertes lo impedan de la otra parte. Baj como un loco, volvi al
+comedor, entr en la alcoba de la devota por donde mismo haba entrado
+Bozmediano, y pas al cuarto donde estaba Clara. Encontrla temblando,
+con los ojos llenos de lgrimas.
+
+Cuando le vi entrar, la infeliz dijo, casi sin poder articular
+las palabras:
+
+--Ah! Lzaro, Lzaro, oye ... te dir ... espera. Pero la voz se le
+anud en la garganta, y no pudo hacer otra cosa que llorar como un nio.
+
+--Qu me vas decir? Calla--exclam Lzaro con voz colrica.--Calla, y
+no hables ms delante de gentes. Aqu quin estaba...? Ese militar...!
+Pero es cierto lo que dicen...? Yo no lo haba querido creer,
+aunque lo crean todos. Clara, Clara, qu ha sido de ti, qu has hecho?
+Yo no lo quera creer! Si todos los santos del Cielo me lo hubieran
+jurado hace un mes, les hubiera dicho que mentan. Pero ya lo he visto,
+ya lo he visto.
+
+La hurfana lloraba como si fuera culpable ... Por fin pudo decir:
+
+--Por Dios, escchame. Yo te contar.--Qu me vas contar?--dijo l
+ms colrico.--Pero si voy matar ese hombre ... Oh! Clara--aadi
+transformando su ira en intenso dolor.--Cmo has podido t ...? Yo estoy
+loco, sin duda. Lo que he visto es una locura.
+
+--No ... yo te explicar--le dijo ella recobrando su valor.--Ese hombre,
+yo no lo conozco ... Un da entr en casa ... me dijo....
+
+--No me hables, no me mires ... Todo lo he sabido. Por qu mi to te
+puso en esta casa? Qu hiciste all? Por qu estas seoras te tienen
+encerrada y sin ver nadie? Qu has hecho? No te puedes disculpar, no.
+Soy un necio si hago caso de las disculpas que me vas dar. Bastantes
+pruebas he tenido. Y fu tan ciego que nada quise creer! ... Nada ms
+debo decirte ... Por qu te he conocido? Ma es la culpa; no tengo
+derecho para acusarte. Eres libre. Adis.
+
+Y sali muy prisa sin esperar respuesta. Sali como un demente, y di
+muchas vueltas por la casa sin saber dnde iba. Si en aquel momento
+se le hubiera presentado su to, reprendindole con su impertinencia
+acostumbrada, Lzaro le hubiera atropellado, le hubiera maltratado,
+hirindole tal vez. Al fin lleg la puerta, trat de recobrar su
+serenidad, abri y baj. Una vez en la calle, sinti el corazn tan
+oprimido, que le fu imposible dejar de llorar.
+
+Pero no le falt calma hasta el punto de olvidar que las viejas le
+esperaban, y que su ausencia poda aumentar la gravedad de aquella
+aventura. Dirigise la calle de San Mateo, procurando por el camino
+dominar su agitacin y disimular todo lo posible. Despus de atravesar
+varias calles sin acertar con lo que buscaba, lleg la casa de los
+Entrambasaguas. Felizmente aun duraba la procesin. Entr en la casa,
+subi y hall Salom en extremo impaciente, mientras Mara de la Paz
+se hallaba en un estado de irascibilidad terrible.
+
+--Ha tardado usted ms de una hora: dnde ha ido usted?--exclam
+mirando al joven con recelo.
+
+--Seora ... seora ...--dijo Lzaro balbuciente,--no he podido ... Se
+ha agolpado la gente en la calle ... y me he encontrado entre la
+multitud sin poder volver. Despus una mujer cogi el ridculo y ech
+correr por esas calles. Ya se ve: tuve que seguir tras ella, y casi no
+la alcanzo.
+
+--Vamos, caballerito ... Si ha estado despejada la calle desde
+hace una hora.
+
+Salom se apoder de la prenda que crea perdida, y registr ver si
+faltaba algo.
+
+--Sin duda se ha ido perorar algn club--dijo cuando vi que nada
+faltaba y que lo era imposible reprender Lzaro por otro motivo.
+
+--Hombre, hombre!--dijo Entrambasaguas:--tambin t charlas en los
+_clubes_? Eso es una iniquidad: mira que te condenas.
+
+La devota no dijo nada: pudo su admirable instinto, que recientemente
+haba adquirido extraordinaria fuerza, comprender que Lzaro le haba
+pasado algo durante su ausencia. No lleg sospechar lo que fu, ni
+dnde fu; pero pens mucho en aquello, mientras las ltimas figuras de
+la procesin desfilaren por la calle.
+
+--Ay! vmonos, que es tarde--exclam Mara de la Paz.
+
+--Ya se van ustedes?--dijo el clrigo, que no vea la hora de que se
+marcharan, porque desde la cocina llegaban sus narices los olores de
+la olla de carnero que le estaban preparando.
+
+--Mi seor don Silvestre--dijo Paz,--no podemos detenernos, porque
+ahora no somos libres. Nos hemos echado encima una carga muy pesada: la
+tutela y educacin de una joven que nos dar muchos disgustos.
+
+--Qu es eso?
+
+--Es una joven desamparada--continu Paz,--que estaba en casa de un
+amigo nuestro, soltero grave, el cual no poda sufrir sus
+travesuras. Parece que ella es algo levantada de cascos; y viendo
+que no la poda sujetar, nos la entreg para que la corrigiramos
+... Todo por amor de Dios.
+
+--Y les da ustedes disgustos?--pregunt con oficiosidad la hermana de
+don Silvestre Entrambasaguas.
+
+--Todava--contest Paz,--la verdad sea dicha, no se ha portado mal;
+pero yo nunca me equivoco, y cuando m se me fija una persona aqu ...
+(y seal la frente) y aqulla me parece que es una buena pieza.
+
+Lzaro oy esta apologa de su infeliz amiga con toda la atencin de que
+era capaz. Pero no se agit ms de lo que estaba, porque era imposible.
+
+--Qu tienes, Paula? dijo Paz la devota, que estaba muy plida y con
+muestras muy claras de no encontrarse bien.
+
+En efecto: todos la miraron, y notaron en ella las seales de un
+malestar creciente. Tena los ojos encendidos y el aliento penoso.
+
+--Nada--dijo la devota, queriendo animarse.
+
+--Sin duda se ha constipado en el balcn.
+
+--S: corre esta tarde un airecillo, que ya, ya ...--indic el
+clrigo;--pero vyase usted su casa, y abrigndose bien....
+
+--Eso no ser nada--dijo doa Petronila Entrambasaguas, que estaba muy
+impaciente, porque ciertos olores, venidos en mensaje de la cocina, le
+anunciaban que el carnero se estaba quemando toda prisa.
+
+Las damas se dirigieron la puerta. El clrigo se di un golpe en la
+frente como quien recuerda una cosa importante, y dijo doa Paulita:
+
+--Ah! seora ma, si tuviera usted la bondad de hacerme un favor....
+
+--Qu, seor don Silvestre?
+
+--Que se dignara usted repasar un sermn que he escrito y voy predicar
+en San Antonio el 17 de Enero. Usted que es gran teloga, y muchas veces
+me ha dado su opinin sobre otros grandes sermones mos, deseo que vea
+ahora ste.
+
+--Yo no entiendo de eso--replic la santa con repugnancia.
+
+--S entiende--dijo Paz complacida.
+
+--Qu modestia!--exclam Entrambasaguas.--La santidad unida al talento.
+Pero yo s, aunque usted quiera ocultarlo, que es una gran teloga. Si
+veces la he estado oyendo con la boca abierta, como si oyera todos los
+Padres de la Iglesia....
+
+--Deje usted eso--murmur la devota con visible disgusto.--Yo no
+entiendo de esas cosas.
+
+--Es sobre el tema de la tentacin quinta de San Antn. Bien sabe
+usted aquello, cuando el demonio se le present en figura de ... de
+muchacha, pues....
+
+Y corri presuroso su gaveta, cogi un legajo y se lo entreg doa
+Paulita, que lo tom del peor humor del mundo. Caysele de la mano,
+recogilo con presteza el predicador, y se lo volvi dar dicindole:
+
+--Pero est usted mala de veras? Veo que no puede usted tenerse en pie.
+Le tengo dicho que es bueno hasta cierto punto el ayuno, y nada ms ...
+y usted siempre en sus trece....
+
+--Esta nia, con sus ayunos y sus penitencias...--dijo Mara de la Paz.
+
+--Quiere usted una taza de caldo?--pregunt el clrigo; y se
+interrumpi antes de concluir, porque su hermana, con tanta presteza
+como disimulo, le tir del manteo, indicndole la indiscrecin de la
+oferta que acababa de hacer.
+
+--Gracias, no es preciso: esto no es nada.
+
+--Recjase usted temprano--dijo la gorda.--No le conviene usted tomar
+ahora caldo ni cosa ninguna. A casa. Y ponindole la mano en la frente,
+continu:--Tiene usted mucha fiebre: casa pronto.
+
+La comitiva sali. El clrigo cogi el veln en sus robustas manos, y
+alumbr la escalera. Cuando ya estaban abajo, Entrambasaguas grit
+desde arriba:
+
+--Fjese usted, seora doa Paula, en aquel pasaje que
+dice: "Cuando en diluvio de soles con corpulenta, corprea efigie al
+mundo vino...." Por aquello de _corpus corporum in corpore uno_....
+Fjese usted bien en este pasaje, que tengo algunas dudas
+sobre si....
+
+Doa Paulita no contest ni mir siquiera al rampln Gerundiano.
+Salieran la calle, y Lzaro estaba tan enfrascado en sus pensamientos,
+que empez andar, dejando atrs las dos seoras.
+
+--Eh! caballerito--dijo Salom, que estaba muy biliosa aquella
+tarde,--qu manera de portarse es esa? Nos deja solas en medio
+de la calle?
+
+--Oh! qu caballero tan cumplido hemos trado--dijo Paz, cuyo
+temperamento sanguneo tena aquella tarde, sin causa conocida, una
+irritabilidad inusitada.
+
+Lzaro retrocedi y moder el pago
+
+--Y bien podra usted--aadi la dama,--portarse mejor delante de las
+personas extraas. Ni siquiera ha saludado usted aquellas ... gentes
+(Paz usaba esta denominacin general y vaga, para designar todas las
+personas que por su progenie estaban en escaln ms bajo que ella en la
+jerarqua social.) Qu dirn de nosotras! Ah! Paulita, no puede andar.
+Vamos, don Lzaro, d usted el brazo mi sobrina. Apyate en don
+Lzaro, Paula, que ests muy mala. Ah! Triste cosa es llevar por
+acompaante un caballerito como ste.
+
+El aragons balbuce algunas excusas, y di el brazo doa Paulita.
+Andando, sinti que la devota pesaba en su brazo como si fuera de plomo.
+Iba muy arrebujada, en su mantn y caminaba con dificultad.
+
+--Va usted muy prisa--dijo, pesando ms fuertemente en el brazo
+del joven.
+
+Lzaro moder el paso.--Ande usted un poco ms--dijo despus,
+aligerndose de peso, hasta el punto de que l se sinti arrastrado.
+
+Lzaro aviv el paso.
+
+--Qu noche tan clara!--exclam ella detenindose y mirando al cielo.
+
+Lzaro se detuvo y mir al cielo. Las otras dos marchaban detrs
+alguna distancia.
+
+--Nunca he visto una noche as. Nunca he visto las estrellas brillar
+de ese modo, ni moverse as ... con esa vibracin que parece que
+estn hablando.
+
+--Hablando!--dijo Lzaro muy sorprendido del smil de la santa.
+
+--Usted extraa eso?--dijo ella, mirndole con tal fijeza intensidad,
+que el mancebo crey que dos estrellas haban bajado esconderse en los
+ojos de Paulita.
+
+--S: no le parece usted...?
+
+--Seora, yo las veo; pero....--Pues m me parece que las oigo.
+
+En esto se cay al suelo, desprendido de las manos de la dama, el
+manuscrito de Silvestre Entrambasaguas.
+
+--Seora--dijo el joven, inclinndose para recogerlo, observe usted que
+se ha cado este sermn.
+
+--Djelo usted--exclam ella con mucha viveza; y tirndole del brazo
+para impedirle que recogiera el manuscrito, aviv despus el paso.
+
+--No hay duda--dijo Lzaro para s.--Esta mujer tiene mucha fiebre; ya
+empieza delirar.
+
+Y entonces la mujer mstica andaba tan prisa, que bien pronto
+alcanzaron las dos ruinas mayores. Mas pronto hubo de moderarse su
+mpetu, y tan despacio iba, que tard mucho para avanzar veinte pasos.
+Cada vez pesaba ms la teloga en el brazo del estudiante: al llegar
+la casa, la enferma no poda ya dar un paso, y Lzaro le rode con su
+brazo la cintura para impedir que cayera. Erale imposible subir, porque
+la dama se inclinaba uno y otro lado sin poderse tener. En tanto, el
+joven observaba que tena demudado el semblante, cerrados los ojos,
+flojos y cados los brazos; hizo un esfuerzo heroico, la cogi en sus
+brazos y la subi. La cabeza de la enferma descans sobre sus hombros, y
+Lzaro not que el contacto de su frente le quemaba el cuello.
+
+--Tiene mucha fiebre--dijo depositndola en el pasillo, porque Paz no le
+permiti que llegara la alcoba. Entrronla en su cuarto las otras dos,
+bastante alarmadas con tan repentina desazn; pero pronto volvieron ms
+tranquilas, y se fueron al comedor cenar un salpicn que haban dejado
+preparado.
+
+Reinaba en la casa profundo silencio. Lzaro subi la escalera interior
+para irse su cuarto; y al subir no pudo menos de detenerse, porque
+sinti una voz que le hera el corazn. Era la voz de Clara, que
+preguntaba contestaba no sabemos qu cosa la devota. El joven
+apresur el paso para huir de aquella voz que no quera or ms.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXX
+
+
+
+#Virgo fidelis#.
+
+
+Lzaro no encontr arriba su to. Estaba el infeliz mancebo sumamente
+impresionado por el incidente ocurrido, y no caba en s de clera, de
+amargura, de sobresalto. Imposible le era tranquilizarse, tanto ms,
+cuanto que tena siempre ante la imaginacin la figura de Clara, de
+rodillas, con los ojos llenos de lgrimas y los brazos cruzados. Dbale
+compasin y despus ira, sucedindose tan atropelladamente estos dos
+sentimientos, que crey sentir como una ebullicin en el pecho y un
+vrtigo en la cabeza. A los arrebatos del encono suceda el abatimiento
+del desengao, ignorando al mismo tiempo si amaba an aquella infeliz
+ si la despreciaba.
+
+Pasaron las horas; la noche avanz, y l continuaba en la agitacin. No
+pensaba acostarse, ni senta sueo, ni necesidad de reposo; antes al
+contrario, los impulsos de su naturaleza eran hacia la zozobra, la
+inquietud, el movimiento. Silencio lgubre, no interrumpido por ruido
+alguno, reinaba en la casa. Pareca que todos dorman: l tan slo
+velaba sin duda; y saliendo al corredor, donde le causaba algn alivio
+el aire fresco de la noche, se pase all mucho tiempo. Dieron las
+nueve, las diez, las once. Al fin se detuvo, aturdido por su propio
+vaivn: apoyse en el antepecho, y ocultando entre las manos su cabeza,
+estuvo de este modo un largo rato devorando su agona. De pronto crey
+sentir rumor extrao, alz la cabeza, y en el fondo del corredor crey
+ver una figura humana que avanzaba. El corazn le lati con tal
+violencia, que crey que el pecho se le rompa. La forma aquella, que
+sin duda era de mujer, avanz, destacndose en la obscuridad. Vena
+cubierto de una cosa enteramente blanca, que la haca ms fantstica, y
+el reflejo de la luna pareca despedir de s cierta luz misteriosa.
+Cuando estuvo cerca, Lzaro la reconoci: era la devota cuyo semblante
+traa las seales del insomnio y la fiebre.
+
+--Lzaro!--dijo con voz muy dbil y muy conmovida.
+
+--Seora--contest con mucha sorpresa.--Usted aqu estas horas? ...
+con esa fiebre ... No est usted enferma?
+
+--Yo? ...--murmur ella con una especie de extravo;--yo? ... no ...
+yo estoy buena. Estoy mejor.
+
+--Cre que estara usted durmiendo. Le conviene el reposo.
+
+--Yo--contest ella con una singular entonacin que alarm
+Lzaro,--yo ... yo no duermo, yo no puedo dormir. Hace muchas noches
+que no cierro los ojos.
+
+--Pues qu tiene usted?--pregunt Lzaro mirndola con mucha
+atencin.--Usted no est buena. Usted es una santa: pero la santidad con
+exceso es perjudicial, seora.
+
+--Yo no soy santa--dijo la dama:--soy una pecadora.
+
+--No diga usted eso, por Dios. Usted es una santa, qu felicidad!
+Tener tranquila la conciencia! Dirigir todo su amor al que no engaa,
+ni es falso, ni desleal: Dios.... Esta es la mayor de las felicidades.
+
+--Hable usted bajo--dijo la devota.
+
+--Y luego--continu l,--estar libre de odios, de rencores, de
+desengaos....
+
+--Ms bajo--indic la dama, y su voz pareca un suspiro.
+
+--Estar libre de rencores--prosigui Lzaro en voz muy baja:--amar sin
+recelo, sin temor; despreciar el mundo, las traiciones, las asechanzas;
+hallar regocijo en las persecuciones, y sacar consuelo hasta de las
+desventuras!... Oh, qu feliz es usted...!
+
+Despus de una pausa, la voz de la mujer mstica reson como un eco
+lejano para decir:
+
+--No, amigo mo: yo no soy feliz; soy muy desgraciada.
+
+Slo estando muy cerca de ella, como estaba el sobrino de Coletilla en
+aquel momento, era posible or aquellas palabras.
+
+--Soy muy desgraciada!--repiti con un rumor dbil, sordo, apagado,
+como esos murmullos de rezo que turban en las horas de tranquilidad el
+profundo silencio de las catedrales.
+
+--Qu mayor consuelo--dijo Lzaro,--que vivir con el espritu en
+regiones de paz, donde no hay infamias ni perfidias? Elevarse con
+exaltacin y amor, disfrutar con toda pureza de las dulzuras de una
+comunicacin con Dios, y vivir orando, confiada en el pago de tanto
+amor, en la gratitud infalible del objeto amado. Oh, qu felicidad!
+
+El joven aragons tena tan ocupado el nimo con sus propias amarguras,
+que no atendi; con la observacin y la curiosidad que el caso exiga,
+las raras seales de alteracin fsica y moral que otro menos abstrado
+hubiera visto en la santa y edificante faz de doa Paulita.
+
+--Vivir en la oracin!--continu.--Vivir orando con los ojos del alma
+fijos en el eterno y leal amor! Repetir incesantemente su nombre y sus
+alabanzas! Eso si es felicidad!
+
+--No--dijo del mismo modo la mujer perfecta;--yo no rezo, yo no
+puedo rezar.
+
+--Ay!--exclam l.--Eso lo dice usted porque en su modestia le parece
+que an no es bastante perfecta. Si usted conociese la miseria de otros,
+comprendera qu inmensa altura se halla sobre los dems.
+
+La devota baj los ojos, y con gran melancola y tierna voz dijo:
+
+--Y qu miseria hay mayor que la ma?
+
+--Es usted demasiado buena. Todo el mundo sabe muy bien que usted es
+una santa, una verdadera santa.
+
+--Quiere usted que le haga una confesin?--dijo Paula, mirndole como
+se mira un confesor.--Pues yo tambin lo cre; yo tambin cre que era
+una santa; pero ya no lo creo.
+
+--Ah!--exclam Lzaro:--yo no necesito que nadie me diga lo que usted
+es para saberlo. Yo mismo lo he comprendido. Cuando una criatura tan
+perfecta ha descendido hasta m para defenderme y disculpar mis faltas,
+es indudable que no es como los dems. Yo me vea acosado por todas
+partes, me trataban todos aqu con acritud menosprecio. Usted sola
+alz la voz, y la ha alzado varias veces despus en favor mo, para
+decir que no era yo tan malo como crean. cree usted que yo he
+olvidado, que podra, olvidar eso? No, seora. Yo ser todo lo que
+quieran; pero no soy ingrato. Yo tendr siempre grabadas en mi memoria
+las palabras que usted ha pronunciado en defensa ma. Usted es una
+santa: yo lo dir todo el mundo.
+
+--Oh!--dijo la devota con la misma plaidera voz: nunca cre que fuera
+usted tan malo como decan. En la cara conozco yo esas cosas. No me
+equivoco nunca, y estoy casi segura de que le han calumniado, de que
+quieren agobiarle y confundirlo con acusaciones impertinentes.
+
+--Eso pens usted de m?
+
+--S: segura estoy--contest ella,--de que su corazn es bueno y recto;
+que si alguna falta ha cometido, fu por ligereza y falta de previsin.
+Creo tambin que no le aman usted como se merece.
+
+--Seora, qu ha dicho usted?--pregunt el estudiante
+vivamente.--Eso me parte el corazn porque es una verdad en que estaba
+yo pensando ahora.
+
+--S: no le aman usted como se merece--repiti Paulita.--Su to es
+demasiado duro.
+
+Un observador despreocupado hubiera advertido que la santa se acerc
+unas pulgadas ms Lzaro, el cual, impresionado por la verdad que oy
+de boca de aquel orculo, estuvo punto de abrazarla, y lo hubiera
+hecho no impedrselo el respeto que la jerarqua y decoro evanglico
+de la teloga la infundan.
+
+--Su to de usted, el seor don Elas--continu la mujer
+mstica,--observo que trata su sobrino con demasiado rigor.
+
+--Y otros tambin--dijo Lzaro, volviendo el rostro.
+
+--Y cmo quieren que sea buena una persona que no es amada?--dijo con
+admirable misticismo la dama. Cuando un ser recibe ingratitudes y
+desprecios, sus sentimientos se agran, se esteriliza la fuente del bien
+y del amor que hay en todo pecho humano.--Cuando un ser no es amado, ha
+de ser malo por precisin.
+
+--Qu discrecin, qu discrecin, seora!--exclam el joven con
+entusiasmo.--Ya fu usted mi consuelo otras veces. La consideraba
+usted santa; pero ahora veo que su sabidura iguala su virtud, y su
+lado me encuentro tan pequeo, que me da vergenza.
+
+--S: una persona quien se trata con tanta dureza no puede ser
+buena--dijo Paula.--El amor hace prodigios; hace de los hombres incultos
+y malos, hombres mansos y buenos; hace de los melanclicos y descredos,
+seres felices, creyentes y cariosos.
+
+--Qu ciencia la de usted! Esa es la ciencia que slo pertenece la
+santidad. Dichosa quien puede ver las miserias de la tierra desde
+tan grande altura, y puede juzgar serenamente de todo! Usted s que
+conoce el mundo.
+
+--No, Lzaro: yo no s lo que es el mundo.
+
+-Oh! Entonces es usted ms feliz todava.
+
+--Yo--dijo la mujer perfecta, despus de una pausa en que mir al cielo
+fijamente como quien lee alguna cosa,--yo pas mi niez en la austera
+casa de mis tos, recibiendo de personas devotas la ms ejemplar
+educacin. Desde que tuve uso de razn aprend orar; mis primeras
+palabras fueron el rezo. Los primeros aos de mi vida pasaron en un
+convento, donde me vi rodeada de Madres santas y cariosas que me
+ensearon el camino de la perfeccin. Mi juventud fu pasando de este
+modo en ocupaciones devotas. Hace quince aos que estoy rezando sin
+cesar, y casi sin notario. He vivido en Dios desde la cuna: no s lo que
+soy, no s si he vivido.
+
+--Dios mo, qu ngel es usted!--dijo Lzaro.--Qu perfeccin! Yo la
+admiro usted y la venero, seora.
+
+--No soy digna de veneracin, sino de lstima--contest con mucha
+amargura.
+
+Y di un suspiro profundsimo que pareca sacar al espacio los misterios
+encerrados en el _Sancta sanctorum_ de su pecho.
+
+--Digna de lstima!--exclam el aragons sorprendido.--Pues qu puede
+usted apetecer? Qu la preocupa? Algn escrpulo de conciencia, el
+deseo de mayor perfeccin. Yo s que soy desgraciado; yo, seora, no
+debiera estar en el mundo.
+
+--Pero qu tiene usted?--pregunt Paula con mucho inters.--Dgamelo
+usted todo. No dice usted que le he consolado otras veces? Ahora le
+consolar si me descubre una nueva desventura. Cunteme usted.
+
+--Mis desdichas no son para contadas. Adems, usted es demasiado
+buena para oirlas. Se horrorizar usted y se turbara la paz serena
+de su espritu.
+
+--Oh! no: cunteme usted. Tal vez alguna falta muy grave. No importa;
+cuntemela usted, que yo se la perdono antes de saberla.
+
+--Falta ma no es.
+
+--Falta de otro? A ver?--dijo la mstica con ansiosa curiosidad.
+
+--Deje usted para m todas esas amarguras, seora. Eso es para m;
+es un triste patrimonio de que solo puede disfrutar mi corazn,
+hecho para eso.
+
+--Qu es, Lzaro?... Ah! Todo lo comprendo: su to de usted es muy
+cruel. No le quiere usted. Mas no hay que apurarse por eso, amigo mo.
+No todos le tratarn usted con el mismo rigor. Alguien le amar.
+
+--No, no me importa--manifest Lzaro, cuyas penas se recrudecieron en
+aquel momento;--No me importa que me traten con desdn, que me
+aborrezcan todos, que me detesten. Yo no he nacido para otra cosa.
+
+--Est usted muy agitado. Y delante de m se desespera usted de ese
+modo?--dijo la devota con suave acento do reprensin.
+
+--Perdneme usted, seora; no s lo que digo. Usted es demasiado buena,
+y no comprende estas cosas. Usted no conoce el mundo. Usted no conoce
+cuanta iniquidad, cuanta perfidia, cunto desengao, cunto cinismo hay
+en l. Usted no conoce ms que lo bueno, no conoce ms que Dios.
+
+--Esa desesperacin que usted manifiesta, Lzaro, no es nada buena. Eso
+le llevar usted al infortunio y la muerte.
+
+--Quiere usted, con su inmensa bondad, aplicarme m los consuelos de
+la religin: eso no es para m, no lo merezco.
+
+--Usted lo merece todo, consuelo, amistad, amor. Yo s lo que merece, y,
+por lo tanto, lo tendr. Sentimientos como los de usted no han de estar
+olvidados tanto tiempo.
+
+--Bendita sea usted mil veces! Pero se equivoca, eso no es para m.
+
+--Usted merece amor y todo lo que el corazn puede dar. Usted se llama
+desventurado, y su agitacin, Lzaro, no tiene fundamento alguno. Hay
+males peores, males que nacen de repente en el corazn y crecen con
+tanta rapidez, que no dan esperanza de remedio. Todo lo que la persona
+rodea entonces, todo lo que est dentro y fuera de s, se vuelve en su
+dao. La vida es un peso insoportable: le molesta lo presente, le da
+hasto lo pasado y terror lo porvenir.
+
+La devota hablaba con voz muy baja, y con grave y tristsimo son. La
+noche haba obscurecido, y los ojos de Paulita, que siempre en momentos
+dados haban tenido brillo extraordinario, resplandecan aquella noche
+como dos ascuas fosforescentes, cuya luz hacan ms penetrante y
+siniestra la obscuridad de sus prpados, ennegrecidos por el insomnio,
+la fiebre y la excitacin moral de que estaba poseda.
+
+--Ay de aquellos que no se han conocido, que se han engaado s
+mismos y han dejado torcerse la naturaleza y falsificarse el carcter
+sin reparar en ello! Esos, cuando lo callado hable, cuando lo oculto
+salga, cuando lo disfrazado se descubra, sern vctimas de los ms
+espantosos sufrimientos. Se sentirn nacer de nuevo en edad avanzada;
+notarn que han vivido muchos aos sin sentido; notarn que el nuevo ser
+originado por una tarda transformacin se desarrolla intolerante,
+orgulloso, pidiendo todo lo que le pertenece, lo que es suyo, lo que una
+vida ficticia y engaosa no le ha sabido dar; pidiendo sentimientos que
+el viejo ser, el ser inerte, indiferente y fro, no ha conocido. Qu
+luchas tan terribles resultan de este despertar tardo! Oh, esto es
+espantoso!
+
+Tenemos datos para creer que la devota no dijo esto con las mismas
+palabras empleadas en nuestro escrito. Pero si el lector lo encuentra
+inverosmil, si no le parece propio de la boca en que lo hemos puesto,
+considrelo dicho por el autor, que es lo mismo. Ella dijo algo parecido
+ esto, siendo el mismo pensamiento, aunque distintas las frases.
+
+Indudablemente estas confesiones de la devota son, como habr el lector
+comprendido, bastante obscuras, y no dan todava ninguna luz acerca de
+la crisis que indudablemente agitaba aquel pursimo y perfecto espritu.
+Lo cierto es que una gran transformacin se verificaba en su carcter.
+Lzaro, la verdad sea dicha, no entendi muy bien las solemnes y como
+sibilticas palabras que oy de los trmulos labios de la santa: y l
+atribuy la obscuridad de tal explicacin la influencia de las
+lecturas msticas en la manera de expresarse aquella seora y los
+hbitos de un estilo ms discreto que claro, como acontece generalmente
+en las personas absorbidas por la contemplacin. As es que se limit
+contestar:--S, seora; es espantoso.
+
+--Qu terrible es el amor en sus exigencias!--dijo la santa,--sobre
+todo cuando se cree ofendido, cuando pide el pago de una gran deuda que
+con l se ha contrado, cuando no transige ni espera, sino que se
+presenta exigindolo todo de una vez.
+
+--S: qu terrible es esto!--contest Lzaro.--Feliz es usted, que no
+lo conoce ms que de odas!
+
+--De odas?--dijo ella.--S--aadi despus de una breve pausa,--he
+odo lo que dicen los amantes; pero la mayor parte de ellos encuentran
+en los accidentes del mundo mil medios para poder conservar la vida en
+la lucha terrible. Slo algunos, segn dicen, por circunstancias
+especiales de carcter y posicin, tienen el triste privilegio de morir
+irremisiblemente sin victoria y sin defensa.
+
+--Oh, cmo lee en mi corazn!--pens el estudiante muy conmovido, y sin
+comprender la profundidad psicolgica de aquellas palabras, ni su
+aplicacin y significado en aquel momento.
+
+--Usted no comprende esas cosas, Lzaro.--Que no?--dijo ste.--Que no?
+Desgraciadamente las comprendo. Para usted, s; para usted, que es una
+criatura perfecta, una escogida de Dios, estn veladas estas dolorosas
+miserias. Usted no ve estos horrores. Dichosa ceguera la de aquellos
+cuyos ojos cerr Dios al venir al mundo!
+
+--Es verdad ... no lo s ...--dijo Paula con una irona tan marcada, que
+fu preciso todo el extravo de Lzaro para no notarlo.--No lo s, no
+entiendo de eso. Soy una tonta devota.
+
+Estas ltimas palabras, dichas con cierto despecho fueron bastantes
+fijar la atencin del interlocutor. Este no contest ni pregunt ms
+sobre el asunto que trataban; acercse la dama, que se haba apartado
+de l retrocediendo, y not que lloraba. Oh confusin de confusiones!
+
+--Pero qu tiene usted, seora?--le dijo.--Nada, nada, nada--contest
+con una graduacin descendente. El ltimo _nada_ slo lo oyeron los
+labios con que fu pronunciado.
+
+--Usted est enferma y ha salido usted de su cuarto esta hora! Eso no
+es bueno, seora. Se va usted poner peor.
+
+--Es verdad, estoy enferma--dijo ella acercndose.enferma para
+siempre!
+
+--Enferma para siempre! Usted padece, y es, sin duda, por efecto de su
+excesiva devocin. Usted aspira al cielo: qu otra cosa poda aspirar
+un alma tan bella?
+
+--S--dijo Paula con voz muy triste:--no quiero ms que reposar en paz.
+
+--Qu bella es la muerte!--dijo Lzaro patticamente:--slo ella nos
+puede consolar. Por mi parte, seora, le digo usted con franqueza que
+quisiera morirme en estos momentos.
+
+--Morir!-exclam la devota con repentino arrebato de inters, y
+acercndose ms, mucho ms al joven.--Morir, no! Usted debe vivir.
+Quin sabe lo que Dios le tiene usted reservado en el mundo.
+
+--A m?
+
+--S: tal vez das de felicidad al lado de personas que le amen. Oh,
+cuntos seres existirn tal vez que se crean felices slo con que usted
+lo sea! Yo s que los habr.
+
+--Qu buena es usted, seora!--repiti Lzaro.--Para m no puede haber
+nada de eso. O no merezco otra cosa, estoy maldito de Dios.
+
+--Ay! no diga usted tales cosas--exclam ella, juntando las manos.
+
+--Perdneme usted, seora: no s lo que me digo. A pesar de todo, usted
+me consuela, y hallo en su presencia no s que grata expansin. No
+podr nunca olvidar que slo usted se atrevi defenderme cuando todos
+me acusaban.
+
+Al decir esto, Lzaro no pudo menos de advertir que la santa dej caer
+pesadamente los brazos, y mir al cielo. Su rostro, de color suavemente
+moreno y sin ningn matiz rojo en las mejillas, estaba en aquellos
+momentos plido y sombreado por la proyeccin de sus cabellos, cuya
+magnitud, belleza y negrura no era comparable sino la intensidad
+tenebrosa de sus ojos negros que, despus de la metamorfosis, haban
+adquirido una expresin desconocida. No sabemos si fu efecto de la
+casualidad si lo hizo de intento; pero es lo cierto que, contra su
+costumbre, tena simplemente la cabeza cubierta con un pauelo, y que
+durante el dilogo sus magnficos cabellos, tesoro disimulado por el
+misticismo, se desataron y cayeron gradualmente por la espalda. Nunca
+haba visto Lzaro una cabellera igual: pareca en la obscuridad de la
+noche una toca negra que descenda hasta la cintura. Mientras hablaba,
+la santa sola apartarse un lado y otro de la frente las dos ramas
+principales de aquel encanto, que naci en aquella noche en el calor de
+una confidencia apenas intentada. Lzaro, que observ largo rato la
+dama, not que lloraba, y que, apartndose de l lentamente, se apoy en
+la pared con muestras de gran postracin y abatimiento.
+
+--Pero usted llora--dijo, arrepentido de haber hablado tanto y
+detenindola;--usted est muy agobiada. Por qu no ha reposado usted?
+
+--Yo no puedo reposar, yo no puedo dormir--murmur la devota con voz ms
+bronca y grave que de ordinario.
+
+--Por qu sali usted estas horas estando as?
+
+--Me ahogaba, y he tenido que salir respirar el aire.
+
+--Pero usted llora. Por Dios, qu tiene Usted?
+
+La enferma no contest.
+
+--Est usted muy enferma, muy enferma?--continu Lzaro.
+
+--S--dijo ella de un modo imperceptible.
+
+--Hace mucho?--Hace poco.
+
+--Seora, retrese usted, yo se lo suplico. Sus manos parecen de fuego,
+su frente quema.
+
+Lzaro le tom las manos, y not en ellas un calor excesivo; se atrevi
+ ponerle la mano en la frente, y crey tocar un cuerpo inflamado. Al
+mismo tiempo la santa temblaba, como si su cuerpo recibiera la impresin
+del hielo.
+
+--Usted tiene fro, tiene convulsiones--dijo;--retrese usted.
+
+Ella continuaba en la misma actitud; cerr los ojos como quien siente
+un pesado sueo, inclin la cabeza, buscando apoyo. Lzaro tuvo
+miedo; estuvo por llamar; la asi por un brazo, y dispuesto hacerla
+retirar, le dijo:
+
+--Vamos, seora, es muy tarde. Usted no se encuentra bien aqu. Vamos,
+quiere usted que se llame algn mdico?
+
+--No--dijo ella, abriendo los ojos y mirndole con cierta irona.--No:
+para qu un mdico?
+
+--Su salud es muy preciosa--dijo Lzaro, por cuya cabeza pas
+rpidamente una sospecha.--Consrvela usted bien; ser siempre mi mayor
+alegra saber que usted est buena y disfrutando de la salud necesaria
+para hacer el bien. No me voy de aqu sin la seguridad de que queda
+usted enteramente buena.
+
+--Marcharse usted!--exclam ella con un repentino movimiento que la
+anim.--S, marcharme.
+
+--Usted se va!--continu con otro movimiento que tena algo de salto y
+poniendo siniestro brillo en sus ojos.
+
+--S, naturalmente.
+
+Al or esto, la devota, con instantnea fuerza, le asi con su mano
+convulsa el brazo, y estrechndole violentamente, dijo:
+
+--No, no se ir usted!
+
+En el mismo momento en que esto deca, se sinti que abran la puerta de
+la calle. Era Elas que entraba; se le senta subir. Vena alumbrado por
+una linterna, y como de costumbre, hablando solo.
+
+--Retrese usted--dijo con viveza la mstica.--Y usted se queda aqu?
+
+--Retrese usted su cuarto. Que no le vea levantado. chese usted en
+la cama. Finja que duerme.--Pero usted? ...
+
+--Vamos. Entre usted en su cuarto. Que ya llega ... Pronto.
+
+Lzaro se retir, empujado por ella precipitadamente. Entr corriendo en
+su cuarto antes que Coletilla llegara, y arrojndose en el lecho, fingi
+que dorma. El fantico entr poco despus y se acost murmurando.
+Cuando apag la luz, Lzaro se incorpor en su lecho con mucha cautela,
+y asomndose por una ventana que daba al corredor, mir hacia afuera.
+An estaba all la dama con el rostro vuelto hacia la ventana. Lzaro se
+volvi acostar, y pasado un cuarto de hora en que cavil cuanto puede
+cavilar cabeza humana, se asom de nuevo y vi la misma figura blanca,
+inmvil en el mismo sitio y con los dos terribles ojos negros fijos en
+la ventana. Aquello le acab de confundir. Pas mucho tiempo mirando
+cada cinco minutos, y siempre vea la misma figura, hasta que al fin ya
+no mir ms porque le daba miedo.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXXI
+
+
+
+#La reunin misteriosa.#
+
+
+Al anochecer del siguiente da sali Lzaro de su casa. Haba pasado
+toda la maana averiguando dnde viva Bozmediano, y en las pocas horas
+que permaneci en la casa de las tres nobilsimas damas, oy decir que
+doa Paulita estaba muy mala, y que Clara no estaba buena. Salom se le
+present varias veces, ms impertinente que de costumbre, para
+recordarle que la tarde anterior no haba saludado Entrambasaguas; y
+Mara de la Paz Jess hizo todo lo posible por encontrar pretextos para
+reprenderle, lo que su admirable instinto de inquisidora logr
+repetidas veces.
+
+Lzaro sali, y ya entrada la noche penetraba en los solitarios barrios
+de la Flor Baja, donde est la habitacin de los Bozmedianos.
+
+Entr en el portal y pregunt por don Claudio. El portero, que era
+hombre de mal genio con los humildes, le contest con muy desagradable
+talante que no estaba.
+
+Lzaro se qued parado un buen rato, mirando al portero, como si le
+pareciera inverosmil la declaracin de aquella sibila con gabn
+galonado. Este crey que no lo haba dicho bastante claro, y
+repiti:--No est!
+
+Pero el joven tena mucho inters en ver Bozmediano aquella noche; as
+es que no se di por satisfecho y pregunt:
+
+--Cundo vendr?
+
+El otro crey que esta pregunta, hecha por un joven que no pareca ser
+de la primera nobleza, que no haba venido en coche, que no era militar
+ni tena botas la _farol_ era una pregunta muy inconveniente y falta
+de sentido comn. Se sonri con aire de superioridad, y metindose las
+manos en los bolsillos, dijo:
+
+--Cmo quiere usted que sepa yo cundo viene? Vendr ... cuando venga.
+
+--Es que tengo precisin de verle esta misma noche. A qu hora
+suele venir?
+
+--No tiene hora fija--dijo el portero volviendo la espalda y
+dirigindose la portera.
+
+Despus volvi y dijo:
+
+--Si usted quiere dejarle algn recado....
+
+--No--replic Lzaro;--necesito verle yo mismo.
+
+--Pues maana temprano ...--dijo el criado en un tono que era fcil de
+traducir por "vyase usted."
+
+Lzaro comprendi que era imposible sacar ms partido de aquel
+cancerbero, y sali; pero tena vivos deseos de ver Bozmediano aquella
+misma noche. Parecale que cada hora que pasaba despus del fatal
+momento en que le vi desaparecer por la buhardilla, aada nueva
+intensidad su agravio. Para l era Bozmediano entonces el ser ms
+odioso y repugnante que haba nacido. Creale inspirado tan slo por las
+ideas ms bajas y groseras, y vea en l un cobarde seductor incapaz de
+nada generoso ni bueno. Se contemplaba como superior, muy superior
+aquel hombre insidioso, y crea que slo con verle el criminal conocera
+toda su bajeza. A veces le daban arrebatos de sbita clera, tan fuerte
+y violenta, que al tener al militar ante s, se lanzarla sobre l
+dispuesto arrancarle por cualquier medio la vida. Con estos
+sentimientos, el estudiante decidi no apartarse de la casa para esperar
+ que entrara, si estaba fuera, cogerle al salir, si estaba dentro.
+Pas la acera de enfrente y empez pasearse, resuelto no abandonar
+su puesto en toda la noche, esperando con la inquebrantable paciencia
+que da el deseo de venganza.
+
+Las diez seran cuando Lzaro vi que salan de la casa tres personas.
+Acercse con disimulo, y vi que una de ellas era Claudio. Apoyado en su
+brazo, y andando con lentitud, iba un anciano, que juzg sera su padre.
+La otra persona era un militar; los tres hablaban con calor. Lzaro les
+sigui alguna distancia, comprendiendo que no era aqulla la mejor
+ocasin para hablar Bozmediano; pero se decidi seguirles hasta ver
+dnde paraban. Anduvieron varias calles, y al fin llegaron la plazuela
+de Afligidos; se detuvieron ante una puerta enorme, de las que en aquel
+antiqusimo sitio dan entrada las vetustas casas del siglo XVII, y
+Bozmediano, el joven, toc. No tardaron en abrirles, y entraron. Lzaro,
+que les observaba desde lejos, not que parecan recatarse, procurando
+no ser vistos. El militar entr el ltimo, despus de mirar todos los
+rincones de la plazuela. Bien pronto se vi luz en una de las ventanas
+de la casa, pero una mano cerr las maderas y no se vi ms claridad.
+
+Sin saber por qu, la imaginacin del estudiante no pudo menos de
+atribuir la entrada de aquellas personas en tal casa cierto misterio:
+se acerc, mir el nmero, y cuando se alejaba, dispuesto ya
+retirarse, vi que venan otras dos personas embozadas hasta los ojos.
+Pas junto ellas Lzaro, fingiendo que segua su camino, y
+refugindose tras la esquina de la calle de las Negras, observ que
+tocaron, que les abrieron sin tardanza, y que entraron. Tal vez ser
+casualidad--pens el joven;--pero algo tiene de extrao la reunin de
+aquellas personas en el mismo sitio.
+
+No pasaron diez minutos, cuando Lzaro vi aparecer, viniendo del
+portillo de San Bernardino, otros tres personajes, igualmente
+embozados; observ que se detenan para ver si les miraban, y por
+ltimo, despus de tocar, entraron en la casa. "Ya van ocho", dijo para
+s, y esper ver si vena otra remesa.
+
+Poco despus uno solo, que desemboc por la calle de Osuna y marchando
+muy prisa. Detrs de ste aparecieron dos, que no necesitaron tocar,
+y, por ltimo, llegaron uno tras otro cinco ms, que entraron
+sucesivamente y separados.
+
+--Sin duda hay aqu algo--dijo Lzaro.--Han entrado diez y seis. Es un
+club secreto, una conspiracin, tal vez una logia de masones. A las once
+se retir viendo que haca una hora que no entraba nadie; peto se retir
+resuelto volver la noche siguiente para observar si aquello se
+repeta. Era evidente para l que all se verificaba una reunin de
+personas graves, sin duda con algn fin poltico. Odiaba de muerte
+Bozmediano, y este sentimiento le llev sentar el principio de que lo
+que all se trataba no poda ser cosa buena.
+
+Retirse la calle de Vlgame Dios, muy pesaroso por no haber podido
+tener con su enemigo la terrible entrevista que l se haba imaginado.
+
+No es descriptible la ira que de Mara de la Paz se haba apoderado con
+motivo de la tardanza del joven. Baste decir, para dar una idea de la
+irascibilidad de la dama quien los poetas del tiempo de Cadalso
+compararon con Juno, que se levant, no diremos que en paos menores,
+pero s menos pomposamente vestida, cubierta y ataviada que de
+ordinario, para decir al caballerito que si se figuraba que aquella casa
+era suya (de l), y que si tena propsito de pasar la noche, mientras
+ella viviera, en los clubs y en los garitos de Madrid. Aadi que estaba
+cerciorada de que su conducta (la de Lzaro) no cambiara nunca, y que
+era preciso desistir del empeo de hacer entrar un rayo de luz en tan
+obscura y desorganizada cabeza. Dijo asimismo que slo un exceso de su
+caritativa bondad (de ella), deba (l) el gran favor de ser admitido en
+aquella santa casa, aunque presagiaba que no estara mucho tiempo ms en
+ella causa de sus maldades y abominables calaveradas ... que
+deshonraban aquella santa casa. Y siempre con la santa casa. As se lo
+dijo, y siempre con voz muy alta. El joven le contest muy quedo:
+
+--Seora, he tenido que hacer....
+
+Pero ella no le dej concluir, y dando gritos exclam:
+
+--No alce usted la voz, caballerito. A qu grita usted de ese modo?
+Est mi sobrina muy mala, y viene usted incomodarla. Si no ha venido
+aqu ms que para incomodar....
+
+--Que est muy mala doa Paulita?--dijo en voz casi imperceptible
+el muchacho.
+
+--S, seor; y usted, con esas voces, no la deja reposar.
+
+--Pero si yo no he alzado la voz....
+
+--Calle usted, seor don Lzaro, calle usted, y no me desmienta.
+
+En esta disputa estaban cuando Salom apareci, diciendo:
+
+--Por Dios, que est Paula con el recargo, y con este ruido se va
+ agravar!
+
+--Este caballerito da unos gritos ...--dijo Paz, alzando mucho la
+voz.--Ves? Ha venido las doce. Qu te parece, Salom? Habr estado
+en algn club de gente perdida. Bonita alhaja hemos metido en casa! Y
+dice usted, caballerito, que ha tenido que hacer?
+
+--S, seora: he tenido cierto negocio--contest Lzaro un poco
+amostazado con las impertinencias de las dos viejas....
+
+--Buenos negocios sern esos!--indic Salom.--Pero ver si baja la
+voz, que mi prima no puede sufrir esos gritos. Apenas entr usted ... yo
+no s cmo pudo sentirle. Lo cierto es que le sinti entrar, le conoci
+en los pasos, despert con mucho sobresalto, y cuando escuch su voz se
+incorpor en el lecho con mucha agitacin, manifestando que le molestaba
+mucho su voz. Con que calle usted, y procure no hacer ruido con esos
+taconazos.... Vamos, ya puede usted retirarse....
+
+--Seoras, buenas noches.
+
+Aun no haba dado un paso, cuando Clara apareci muy alterada, diciendo:
+
+--Seoras, vengan ustedes, que se quiere salir de la cama ... No la
+puedo sujetar. En cuanto sinti esta conversacin, se levant muy
+prisa, diciendo que vena ac.
+
+--Ah! Vamos ver--dijo Paz, entrando en la habitacin.
+
+--Empieza delirar--dijo Salom, entrando tambin con Clara.
+
+Lzaro subi pensando en aquel nuevo misterio de la mujer santa.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXXII
+
+
+
+#La Fontanilla.#
+
+
+No encontr su to, que aquel da no haba parecido por la casa. Si
+hemos de verle nosotros, tenemos que dirigirnos al naciente club de
+_La Fontanilla_, donde el buen realista conversaba muy calurosamente
+con el Doctrino y con el otro joven llamado Aldama, de quien ya
+tenemos noticia.
+
+Indiquemos la variacin que haba ocurrido en aquella casa. El poeta
+haba volado. Por fin consigui Carrascosa el objeto de sus afanes; la
+vizcana se decidi echar al poeta con todo su bagaje de Gracos, musas
+y ninfas clsicas. Pudo mucho en la conciencia de la jamona la opinin
+del vecindario, que se mostraba cada vez ms explcito en cuanto las
+supuestas relaciones entre la semidiosa y su cantor. Conjeturas podran
+hacerse sobre la desaparicin del joven, y hay indicios para creer que
+pocas horas antes de la partida estuvo la patrona hablando muy por lo
+bajo con su husped.
+
+Ausente el poeta y desocupado el parnasillo, don Gil trajo de la calle
+de las Urosas el bal, que contena sus tres casacas, su peluca del
+tiempo de Esquilache, sus cuatro camisas con chorrera, su capa y su
+espadn enmohecido, y se instal donde haba estado el autor de _Los
+Gracos_. Colg en la pared un cuadro de familia que representaba las
+postrimeras del hombre en diablicas y extravagantes alegoras, y all
+qued, husped de su adorada. Creemos oportuno advertir que la causa de
+la aficin de don Gil la vizcana era que l tena conocimiento, por
+papeles que tuvo ocasin de ver mientras fu covachuelista, de un
+derecho ciertas tierras y casas de labor en Oate, el cual haba
+recado en aquella doa Leoncia sin que ella misma lo supiera. El abate
+pensaba realizar un buen negocio, ya hacindose por cualquier medio
+poseedor del derecho, ya pleiteando por cuenta de ella, con esperanza de
+sacar un buen bocado. Su hambre era tanta como su ingenio, razn por la
+cual haba probabilidad de que saliera adelante con su empresa.
+Dejmosle all dedicado la ardua tarea de conquistar la semidiosa, y
+asistamos la sesin de _La Fontanilla_.
+
+El Doctrino deca Coletilla:
+
+--Mucho me temo que eso no salga bien: yo cuento con gente decidida;
+pero el golpe es demasiado terrible, amigo don Elas, y temo que se
+alborote la opinin pblica.
+
+--Si ya la opinin pblica se ha presentado contra ellos; si les seala
+con execracin--observ Elas con mucha vehemencia.--Parece que no
+conoce usted al pueblo. No ve usted cmo estn _La Fontana, Lorencini,
+La Cruz de Malta_ y _Los Comuneros_? No ve usted cmo los liberales
+exaltados truenan contra los que llaman tibios, es decir, contra los que
+apoyan al Gobierno y forman la mayora llamada _sensata_ en las Cortes?
+Pues bien: el pueblo est furioso contra esos tibios; ya usted sabe cmo
+se ha logrado encender esa ira. El pueblo est pidiendo su destruccin,
+porque cree que es el mejor medio de conseguir la libertad. Cumplamos la
+voluntad del pueblo.
+
+Indescriptibles son el sarcasmo y la diablica malicia con que Coletilla
+pronunciaba estas palabras. Ya comprender el lector la marcha que
+llevaban los planes de aquel viejo demonio del absolutismo. El caminaba
+seguro hacia su fin: la paciencia, la constancia, la reflexin madura,
+la astuta discrecin le guiaba; era hombre hbil y con facultad
+portentosa para idear y poner en prctica proyectos como el que le vemos
+desarrollar ahora.
+
+--Bien--contest el Doctrino:--yo convengo en que es preciso hacer eso
+que usted dice, y ver el modo de que el pueblo bajo satisfaga su
+sangriento deseo. El no sabe lo que quiere ni por qu le quiere. Ha
+adquirido por distintos medios esas ideas, y es preciso llevarle su
+realizacin. Pero me parece que an no es tiempo, seor don Elas. Los
+hombres sealados para vctimas conservan an mucho prestigio. El pueblo
+no les quiere, es cierto, porque al pueblo se le ha extraviado y se le
+ha engaado; pero tienen apoyo en la clase media y en una parte de la
+aristocracia. Creo que no ha llegado an el golpe de mano que usted
+viene preparando.
+
+--Qu nio es usted!--dijo el realista;--qu importa que esa gente
+tenga algn prestigio? Y no significa nada el apoyo de aquella persona
+tan alta ... de aqul que todo lo puede? ...
+
+--Del Rey, dgalo usted de una vez.
+
+--Ya sabe usted cual es el pensamiento del Rey. Ante el pblico, ante la
+Europa, esos hombres son sus amigos: algunos son sus ministros, otros
+son sus consejeros de Estado, otros los diputados que apoyan sus
+decretos en las Cortes. Aparentemente el Rey les ama; pero en realidad
+les odia, les detesta. Por ellos se entroniza el sistema constitucional;
+ellos dan fuerza al liberalismo. Ya veis cmo para acabar con el
+liberalismo, hay que acabar con ellos.
+
+Esto lo dijo con una resolucin tan cnica y tan descarada veracidad,
+que el mismo Doctrino, que era un infame, sinti cierta repugnancia.
+
+--Pues bien--continu Coletilla:--toda la execracin del atentado caer
+sobre los liberales exaltados, que son los que lo perpetran; el golpe va
+ herir directamente al liberalismo. Se ver que el liberalismo se mata
+ s mismo; que los ms exaltados de sus secuaces devoran los ms
+prudentes. Qu ha de hacer la Patria aterrada en presencia de este
+horror? Renegar del liberalismo, facilitar el santo propsito del Rey de
+restablecer el antiguo sistema. El golpe est muy bien preparado: una
+parte de los liberales arde en deseo de aniquilar la otra parte. El
+suicidio del liberalismo es inminente. Favorezcmoslo, impulsmoslo. Tal
+vez maana ser tarde; tal vez, si nos detenemos, puede verificarse una
+reconciliacin, y entonces....
+
+--Reconciliacin no: eso es imposible--dijo el Doctrino preocupado.--Los
+exaltados de la _Fontana_ y de los otros clubs han llegado ya un
+estado de intransigencia tal.... Al pueblo se le ha predicado mucha
+doctrina de intolerancia y de exterminio para que se detenga en su
+aspiracin. No hay remedio: esos que se oponen en las Cortes y en los
+clubs las exageraciones de la libertad, van ser atropellados por
+ella. No es posible reconciliacin; por lo mismo creo que debe y puede
+esperarse un poco ver si esos hombres pierden de una vez la poca
+popularidad que les queda.
+
+--Esas cosas se han de hacer con decisin; si no, no se hacen--dijo
+Elas.--Veo que usted no ha nacido para los golpes de circunstancias. Yo
+creo que esta semana debe verificarse el desenlace de mi plan, y lo
+tendr, aunque usted no quiera ayudarme.
+
+--Ayudarle usted, eso s. Hemos hecho un pacto: usted es el que ha de
+mandar. Aunque disintamos en un punto, no por eso nos separaremos. Yo
+obedezco, y la responsabilidad del xito cae sobre m. Pero en la
+desgracia, usted no me ha de abandonar: as lo hemos pactado.
+
+--Eso no: respecto lo que he dicho usted, no hay que insistir.
+Tendr lo que desea, ms an.
+
+--Pues no espero ms que las rdenes de usted.
+
+--Es indudable--dijo Elas, despus de una pausa, que ellos se han
+propuesto marchar de acuerdo y destruir las pequeas diferencias que
+entre ellos haba. Martnez de la Rosa y Toreno se dan la mano con el
+ministro Feli y con el mismo Argelles.
+
+--Y qu?
+
+--Que eso es lo que conviene nuestro plan.
+
+--Excepto Argelles, todos son muy odiados del pueblo, y no creo que
+exista hombre alguno quien ms aborrezcan los exaltados que el
+ministro Feli.
+
+--Pues bien--dijo Coletilla:--yo estoy seguro, segursimo de que esos
+que he nombrado, y adems Valds, lava, Garca Herreros, el poeta
+Quintana, el consejero de Estado Bozmediano y otros, se renen, no s
+si de da de noche, con todos los ministros y algunos generales. Sin
+duda tienen algn proyecto entre manos, algn complot, quin sabe si
+contra el Rey.
+
+--Y no sabe usted dnde se renen?
+
+--No lo s; estoy rabiando por averiguarlo. Figrese usted qu ocasin.
+Precisamente son los que ... Le dir usted cmo he sabido que esos
+pjaros se renen algunas noches, no s si todas las noches. Hace
+algunos das estaba Feli en el cuarto del Rey. No haba consejo; estaba
+el conde de T. contando chascarrillos. El Rey se rea mucho, y el
+ministro tambin para que no le acusaran de irreverente. Despus Su
+Majestad dijo que quera ver el decreto de la beneficencia que Feli
+tena preparado, porque estaba delante el obispo de Len, y el Rey
+quera mostrrselo. Sac del bolsillo su excelencia el manuscrito, y al
+mismo tiempo se le cay un papel muy pequeo, sobre el cual Su Majestad,
+que es ms ladino que Merln, puso inmediatamente el pie. El ministro
+not la cada del papel, pero no se di por entendido. Ley su decreto,
+dijo el prelado que no le gustaba, y el Rey que estaba complacidsimo.
+Grande era su curiosidad por saber si aquel papel deca algo
+interesante, y apresur la despedida del ministro. Quedse solo y me
+llam; juntos lemos el papel, que deca: _A las diez; van por fin,
+Argelles y Calatrava. No falte usted_.
+
+Esto nos aument la curiosidad. Mandamos las diez una persona que
+fuera espiar la salida del ministro de su casa para observar dnde
+iba. Pero Feli no sali; tampoco salieron de la suyas Argelles ni
+Calatrava, y fu que el maldito, como not que Su Majestad haba puesto
+el pie sobre el papel, quiso desorientarle y no fu la cita, avisando
+ tiempo Argelles y Calatrava para que no fueran tampoco.
+
+--Y despus no ha tratado usted de averiguar?
+
+--S: la noche siguiente, fu una persona casa de Feli preguntar
+por l, y le dijeron que no estaba. Quedse por aquellos alrededores;
+pero no le vi entrar ni salir en toda la noche. Yo sospechaba que
+Toreno, Martnez de la Rosa, Valds, Alav y Bozmediano entraban en
+aquel cotarro, y despus de las diez mand sus casas personas que
+preguntaran por ellos con cualquier pretexto: ninguno estaba. He sabido
+que Quintana, que va al Prncipe con frecuencia, ha salido antes de las
+diez; he sabido que Bozmediano y su hijo, que asistan la tertulia del
+marqus de las Amarillas, se marchaban eso de las diez los tres
+juntos. Esto se ha repetido varias noches.
+
+--Y no se les sigue para saber dnde van?
+
+--S; y se ha observado que cada uno entra en su casa: esto lo hacen
+para desorientar al que los sigue. Algunas noches se les ha visto
+dirigirse otros sitios; pero nunca se ha notado que todos vayan uno
+mismo. Pero ya lo averiguaremos, descuide usted.
+
+--Pues si esa reunin es cierta--dijo el Doctrino,--es un _complot_ sin
+duda: qu ocasin!
+
+--Y quera usted dejarla pasar! Es preciso que esa gente aparezca los
+ojos del pueblo como urdiendo un plan de golpe de Estado contra la
+Constitucin. El pueblo es fcil de engaar.
+
+--El pueblo creer eso y todo lo que sea preciso.
+
+--Vamos, y qu ha hecho usted esta maana?--pregunt Coletilla.--Ha
+hablado usted los de _Lorencini_?
+
+--Estamos de acuerdo.
+
+--Y los _Comuneros_ se deciden marchar con ustedes?
+
+--Ya vi usted lo que dijo el otro da el jefe de los exaltados all.
+Estamos convenidos.
+
+--Bien--dijo Elas.
+
+--Grandes turbas de gente obedecen ciegamente nuestro mandato. Eso bueno
+tienen las ideas exaltadas: que es muy fcil llevar al pueblo al terreno
+de los hechos, incitndole con ellas. El pueblo se deja llevar, y le
+gusta que le lleven.
+
+--Bendita la nacin!--dijo Elas con una mirada igual la del demonio
+cuando tent Jess;--bendita la nacin que tiene un pueblo tan
+impresionable y dcil, porque si bien puede extraviarse, puede tambin
+servir de instrumento para volver al buen camino, y luego con un sistema
+de represin el pueblo no volver ser impresionado por nadie.
+
+Apenas haba pronunciado Coletilla estos terribles aforismos,
+cuando se sinti ruido en la escalera. Eran algunos jvenes socios
+del club naciente.
+
+--Escndase usted ah--dijo el Doctrino Coletilla. Estos no le
+han de ver.
+
+Escondise el realista en una alcoba inmediata, y entraron Alfonso
+Nez, Cabanillas y otro que hasta hoy no conocemos, y era Juan Pinilla,
+gran orador de los _Comuneros_, apstol de las ideas ms disolventes y
+extravagantes. Estaba ya en autos con el Doctrino; ambos servan
+Coletilla mediante respetables sumas y la promesa, solemnemente
+asegurada, de un destino en las Intendencias de Cuba Filipinas. Otros
+muchos entraban en el infame complot, y entre ellos una gran parte sin
+inters, guiados slo por patriotismo mal entendido, por la ignorancia
+la ambicin. Estos eran los ms desdichados.
+
+--Qu hay?--dijo Nez.--Te has convencido ya de que esto no puede
+retardarse? Maana ser tarde. He tenido ocasin de ver cmo estn los
+nimos perfectamente preparados para nuestro objeto. Los ministros,
+los diputados de la fraccin _sensata_, son detestados: la tempestad
+ruge sobre sus cabezas. Hay que hacerla estallar. Salvamos la
+libertad, s no?
+
+--La salvamos--dijo el Doctrino.--Cuando contamos nuestras filas y vemos
+que la mayora de Espaa est con nosotros, no hemos de tener
+confianza?
+
+--Eso mismo digo yo--manifest Aldama, que en presencia de Coletilla no
+hablaba nunca; pero saba recobrar, cuando l no estaba, el uso de su
+muletilla.
+
+--No ha venido Lzaro?--pregunt el Doctrino Alfonso.
+
+--No estaba en su casa. Tal vez venga ms tarde.
+
+--Esta noche vendr Jorge Bessieres, el gran republicano francs--dijo
+Juan Pinilla, comunero y republicano.
+
+Era Pinilla un hombre de gran talla, casi tan corpulento como el barbero
+Calleja, pero de ms claridad en la mollera. Abogado sin pleitos, ms
+por la violencia informalidad de su carcter, que por falta de
+talento; era gran terrorista, y su mayor afn era desempear el papel de
+acusador el da en que la Junta de salud pblica decretara el exterminio
+de una gran porcin de ciudadanos, empezando por el Rey. Fernando estaba
+ya sentenciado en los papeles de Pinilla, con otros menos dignos que l
+de la guillotina. Poco despus de este furibundo demagogo, otro
+personaje entr en escena.
+
+--Quin ser?--dijo el Doctrino sintiendo los pasos.--Apuesto que es
+el mismo Lobo en persona.
+
+Un hombre alto, flaco y vestido de negro entr en la habitacin. Era don
+Julin Lobo, clebre republicano que despus fu faccioso y uno de los
+ms sanguinarios chacales del absolutismo. No es fcil decir si en la
+poca en que lo presentamos era verdadero demagogo simplemente un
+absolutista disfrazado, como otros muchos. Lo cierto es que haca alarde
+de las ms exageradas opiniones, y sus discursos, pronunciados en
+_Lorencini_, eran elocuentes y fanticos. Conspir mucho con los
+liberales exaltados contra el gobierno Feli, y despus contra el
+gobierno de Martnez de la Rosa. Hay quien asegura que tom parte en las
+primeras facciones con Misas y el Trapense, y es indudable que al fin de
+los tres aos constitucionales se present descaradamente con una
+partida en Moncayo, donde hizo estragos. Entronizado de nuevo el
+absolutismo, se orden de mayores (ya lo era de menores antes de 1821);
+obtuvo el arcedianato de Ciudad-Rodrigo con asiento en el coro de
+Salamanca, y lo disfrut muchos aos.
+
+--Seores--dijo con mucha solemnidad--albricias: la _Fontana_ es
+nuestra.
+
+--Qu hay? Cuente usted--dijeron todos con gran inters.
+
+--Que nos han dejado libre el campo. Los ltimos que quedaban del
+partido _tibio_ se han marchado, viendo que la opinin se va tras
+nosotros. Anoche le han dado una silba horrible. Han acordado marcharse
+todos, y el amo del caf, Grippini, ha venido decirme que si queremos
+continuar nosotros las sesiones....
+
+--Pues no hemos de continuar? Esta noche misma--dijo Alfonso con
+entusiasmo.
+
+--Bien por la _Fontana_. La _Fontana_ es nuestra--grit el Doctrino.
+
+--Lo mismo ha pasado en _Lorencini_. Se han marchado esos seores con su
+_orden_ y su _cordura_.
+
+--El campo en nuestro. Convocar la gente para esta noche.
+
+--Todo el mundo la _Fontanal_!
+
+--A la _Fontana_, las diez.
+
+En la sesin preparatoria de la _Fontanilla_ no ocurri nada de notable.
+Los principales cabecillas del complot se dieron cita para una
+conferencia secreta que tendra lugar aquella noche en el saln interior
+de la _Fontana_, las nueve, y se despidieron para retirarse, quedando
+all Aldama y el Doctrino. Cuando se vieron solos, llamaron Elas que
+apareci con cara de jbilo, la cual en aquel hombre era la cara ms
+diablica y repulsiva del mundo.
+
+--Qu le parece usted?--dijo el Doctrino.
+
+--Bien, bien.
+
+--Vamos echar un trago--aadi el joven, tomando de manos de Aldama
+una botella que ste habla sacado, no sabemos de dnde, al desaparecer
+los compaeros.
+
+--Yo no bebo, no--dijo Elas tomando la botella y echando vino en el
+vaso de los otros dos.--Yo no bebo.
+
+--Esta noche en la _fontana._ Va usted?
+
+--S, ir... pues no--respondi Coletilla con mucha irona.--Yo tambin
+soy liberal.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXXIII
+
+
+
+#Las arpas se ponen tristes#.
+
+
+Mucho le asombr Lzaro lo que pas en la casa de la calle de Beln el
+da despus de su excursin la plazuela de Afligidos, que fu el da
+mismo de la sesin que hemos referido. Seran las tres de la tarde
+cuando entr su to; las dos arpas se abalanzaron hacia l, y con la
+hiel propia de sus caracteres emponzoados, le dijeron, disputndose
+cul hablaba primero:
+
+--Ah, seor don Elas: no sabe usted lo incomodadas que nos tiene este
+mozalbete! No sabe usted qu hora entr anoche? Lo creer usted? A
+las doce!... Qu escndalo! En una casa como sta, en una casa de
+paz, de decoro, de virtudes! A las doce entr este caballerito, que sin
+duda pas la noche en alguno de esos _clubes_, como dicen, alborotando y
+aprendiendo todas esas herejas que andan ahora por ah. Qu le parece
+ usted? Pero no se irrita usted, seor don Elas? Y lo peor es que
+entr haciendo un ruido con esos taconazos ... y dando unas voces....
+Porque como est Paulita tan mala, es el caso que se alter con el ruido
+y quiso salirse de la cama. Ay qu hombre! Crea usted que ya nos tiene
+consumidas su sobrinito, seor don Elas, y es preciso que tome usted
+una determinacin, porque esta casa ... ya ve usted ... esta casa....
+
+Todo lo dijo casi en su totalidad Paz, aunque Salom pertenecieron
+algunas palabras. Pero viendo las dos que la filpica no haca efecto
+ninguno en Coletilla (y esto era lo que asombraba Lzaro), tom la
+palabra Salom sola para decir:
+
+--Y no sabe usted que este ... joven es de los ms mal educados que he
+visto? Pues el otro da estuvimos en casa de don Silvestre
+Entrambasaguas, y se port tan groseramente que nos di vergenza de ir
+en su compaa. Luego por la calle andaba con unas carreras... En fin,
+si usted no se decide sacarlo de los _clubes_....
+
+(Advertimos, para que el lector no extrae la singularidad de este
+plural, que la dama, para explicarla, aseguraba que no deca _clubs_,
+por lo mismo que no deca _candils ni fusils_, en lo cual no andaba del
+todo descaminada.)
+
+Lzaro sinti impulsos de agarrar por el moo uno y otro basilisco, y
+dar all un ejemplo del vejamen que poda sufrir la aristocracia
+histrica en la ilustre familia de los Porreos, pero su indignacin se
+calm al observar que su to, lejos de escuchar con ira aquellas
+acusaciones, se sonri, y pasndole la mano por el hombro casi
+cariosamente, si es permitido usar esta palabra, dijo:
+
+No se incomoden ustedes por tan poca cosa. Si lleg tarde, fu sin duda
+porque tuvo alguna ocupacin: eso no tiene nada de particular. Lzaro se
+porta bien: yo se lo aseguro ustedes.
+
+--Jess, seor don Elas!--exclam Salom como si oyera una
+obscenidad.--Jess, seor don Elas: yo esperaba de usted algn
+miramiento para con nosotras!
+
+--Pero, seoras, digo tan slo que si mi sobrino lleg tarde, fu porque
+tuvo algo que hacer.
+
+--No esperaba yo de usted semejantes palabras--indic Paz, poniendo
+los ojos, la boca y la nariz en la misma disposicin compungida que si
+fuera llorar.
+
+--No s en qu podemos nosotras haber faltado--observ Salom,
+ponindose verde y haciendo tambin un gran esfuerzo para hacer creer
+que si no lloraba era por no faltar las conveniencias sociales.--No s
+en qu podemos nosotras haber faltado para que usted nos diga eso.
+--Como est una en desgracia...--murmur Paz bajando la cara para que se
+creyera que devoraba una humillacin.
+
+--Pero, seoras--dijo Coletilla con mucha seriedad,--yo no he agraviado
+ ustedes; he disculpado mi sobrino solamente....
+
+--Como est una en desgracia...--aadi la dama continuando la queja
+interrumpida,--ya no se nos guardan ciertas consideraciones, y se nos
+desmiente cuando afirmamos una cosa.
+
+--Yo, seoras mas!--balbuci Elas.--En otro tiempo--dijo Salom,
+respirando fuerte y acumulando en la mirada todo el desdn de su
+carcter,--en otro tiempo no pasaba as. Cada persona se mantena en su
+lugar, y el que estaba obligado acatarnos, no llegaba nunca hasta
+nosotros sino con el mayor respeto y cortesa. Hoy todo ha cambiado.
+
+--Hoy todo ha cambiado! Cmo ha de ser!--exclam Paz, que despus de
+incalculables esfuerzos consigui su objeto, el cual consista en que
+una lagrimita rodara por sus mejillas atomatadas.
+
+--Adis, seor don Elas--dijo Salom, hecha un veneno porque el
+realista no se arrodill sus plantas como esperaba.
+
+--Adis, seor don Elas--repiti Paz, viendo que su lagrimita no
+ablandaba el duro corazn del antiguo mayordomo.
+
+--Pero vengan ustedes ac, seoras.... Las dos volvieron rpidamente.
+
+--Yo estoy confuso; no s por qu toman ustedes ese tono. No s en qu
+puedo haberlas ofendido. Qu he dicho?
+
+--Ha dicho usted lo que no quiero recordar--dijo Paz, limpindose la
+consabida.
+
+--Ha dicho usted que su sobrino se enmendar. Oh! no puedo creer que
+usted...--exclam Salom.--Adis, seor don Elas.--Adis, seor don
+Elas. Se fueron. El fantico volvi pronto de su estupor, y despus,
+dando poca importancia aquel asunto, se dirigi su sobrino y dijo:
+
+--Vamos, Lzaro: esta noche se renen tus amigos en la _Fontana_. Hay
+gran sesin: no faltes. Yo no me opongo que cada cual manifieste sus
+opiniones; t tienes las tuyas: yo las respeto. S que tienes talento y
+quiero que te conozcan. Ve la _Fontana_, ve esta noche.
+
+Lzaro se qued absorto, y apenas crea que lo dijera aquello el hombre
+intransigente que tantas recriminaciones le haba hecho por sus ideas
+liberales; pero acostumbrado ya las cosas raras inverosmiles, no se
+preocup mucho.
+
+Lleg la hora de comer, y la santa ceremonia del pan de cada da fu tan
+silenciosa, que aquella casa pareca de duelo. Baste decir que Salom
+se le olvid pasarle los garbanzos Lzaro, y que este, por no dar
+lugar un nuevo conflicto, ni los pidi ni los tom. Tampoco en la
+racin del realista estuvo muy prdiga doa Paz, pues se le olvid
+ponerle carne, en lo cual aquel grande hombre, que slo viva de
+espritu, no hizo alto. La otra vieja hizo cuanto en ser humano cabe
+para dar entender que no tena apetito; pero de todos los medios que
+se conocen para probar tal cosa, dej de emplear el mejor, que es no
+comer. A tanto no llegaron sus esfuerzos. Paz di algunos suspiros entre
+bocado y bocado. El nico suceso importante que turb la calma de
+aquella comida melanclica y callada, fu una ligera disputa suscitada
+entre las dos arpas, porque Salom deca que el estofado se quem por
+culpa de Paz, y sta aseguraba lo contrario. Al concluir, Elas di
+tregua sus meditaciones para preguntar:
+
+--Pero no est mejor doa Paulita? Bah! supongo que no ser nada.
+
+Salom se apresur llevar la boca una uva, que tena entre sus
+delicados dedos, para poder decir:
+
+--Que no ser nada? Crea usted que est bastante grave.
+
+Al decir esto, los movimientos de la delgada piel y los huesos angulosos
+de su gaznate indicaron que la uva haba pasado.
+
+--Pero es cosa de gravedad?--dijo Elas.
+
+--Qu, tanto le interesa usted?--pregunt con mucha hinchazn Mara
+de la Paz, que senta renacer en s todas las fuerzas de su antigua
+habilidosa elocuencia de saln.
+
+--Pues no me ha de interesar?--dijo Elas sintiendo herido su amor
+propio de mayordomo.--Pero voy, si ustedes me permiten, verla.
+
+--No puede usted ahora, porque est durmiendo.
+
+--La va usted molestar.
+
+Las dos se sonrieron satisfechas de la humillacin que crean arrojar
+sobre Elas, retirndole momentneamente su confianza.
+
+--Pues si no puede ser, me retiro.
+
+--Vaya usted con Dios.
+
+--Si se ofrece algo, seoras ...--dijo el realista.
+
+Y contra lo que ellas esperaban, el realista se march, dejndolas muy
+contrariadas.
+
+--Ay!--exclam Salom,--ser posible?
+
+--Qu?--dijo Paz alarmada.
+
+--Que las ideas del da hayan tambin....
+
+--Ser posible?...
+
+--Tambin l!...
+
+El mbito del comedor reson con la vibracin de dos suspiros que eran
+dos poemas. Pero ningn suceso grave result de aquel singular estado de
+sus caracteres, no ser que quiera considerarse como tal el gran
+puntapi que se llev el perrito Batilo sin motivo serio que lo
+explicara.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXXIV
+
+
+
+#El complot.--Triunfo de Lzaro.#
+
+
+Lzaro no pudo tampoco aquel da encontrar Bozmediano. Su deseo de
+hablarle, de pedirle cuenta de su infamia, de demostrarle la lealtad de
+su conducta y de castigarle sin lstima ninguna, aumentaba cada hora.
+Buscle con afn, porque ciertos agravios dan una paciencia y una
+tenacidad que las ms grandes empresas inspiran rara vez al hombre.
+
+En la casa le decan constantemente que no estaba; paseaba de largo
+largo la calle sin verle aparecer; lleg la noche, y eso de las diez
+vi salir las mismas tres personas de la noche anterior. Eran ellos.
+Bozmediano, padre hijo, y el otro militar salieron por una puerta que
+se abra un callejn obscuro, y se encaminaron la plazuela de
+Afligidos, dando un gran rodeo. Apostse el joven Otra vez detrs de
+la esquina de la calle de las Negras, y les vi entrar en la propia
+casa. Al poco rato entr otra persona, despus tres, despus dos; en
+fin, los mismos de la noche anterior. Reflexionando entonces Lzaro que
+su grande objeto, hablar y confundir Bozmediano, no lo poda
+conseguir, viendo entrar desconocidos en una casa desconocida, se
+retir, dirigindose la _Fontana_ para asistir la gran sesin de
+que su to le haba hablado.
+
+Desde el anochecer estaban en el caf de la Carrera de San Jernimo el
+Doctrino, Pinilla, Aldama y otros dos individuos de los que ms trato
+tenan con el bolsillo del intendente revolucionario Elas Orejn.
+
+--No hay otro medio mejor que el que Coletilla nos ha propuesto--deca
+el Doctrino.--Indudablemente ese zorro tiene talento.
+
+--Pero es preciso tomar antes buenas medidas--indic Pinilla--porque
+esos golpes, si salen mal, son terribles.... Escojamos buena gente, y
+que todos nos sigan y vayan al mismo objeto sin decir nada hasta no
+estar sobre ellos. Que slo sepan la verdad del objeto treinta
+cuarenta hombres probados.
+
+--Eso ha de ser as: yo respondo de ello.--Ellos tambin parece que ven
+venir la lucha y se preparan para la defensa. Hoy lo dijo Toreno en las
+Cortes--observ Pinilla.--Pero les va ser difcil escapar. El pueblo
+est irritado contra ellos; el pueblo quiere libertad, y ha de
+atropellar los que intentan no permitirle llegar hasta el fin.
+
+--La gran dificultad consiste en no poderles coger reunidos en un solo
+punto. Lo bueno sera invadir el Congreso; pero el de la casa grande no
+quiere tal cosa. Hay que ir cazndoles guarida por guarida, y esto hace
+ms difcil y complicado el asunto... Pero concretemos. En resumen, qu
+es lo que se debe hacer?
+
+--La cuestin es muy sencilla--dijo el Doctrino, echndose atrs el
+sombrero y bajando la voz.--Todo se reduce lo siguiente: Hay un
+partido, unos cuantos hombres que se llaman liberales sensatos, que
+predican el orden y el respeto las leyes. Todo esto es muy bueno. Pero
+el pueblo ha cobrado gran odio esa gente, que es, segn cree el Rey,
+el apoyo de la Constitucin. El pueblo ha llegado tras largas
+sugestiones desear vivamente, con razn sin ella, la ... desaparicin
+de esos hombres. Bien: conduzcamos al pueblo al logro de su deseo. El
+pueblo lo quiere, cmplase la voluntad nacional. Despus de estas
+irrisorias y diablicas palabras, el Doctrino se detuvo para leer el
+efecto de su exposicin en las caras de los oyentes.
+
+--Bien--continu:--hay veinte treinta hombres sealados ya en la
+opinin como vctimas.
+
+--Cmo vctimas?--interrumpi Pinilla.
+
+--S, ha de haber un atropello. Hasta dnde llegar este atropello, es
+lo que no puedo decir ustedes. Ya sabemos lo que es este pueblo.
+
+--Pero ese atropello parar en una matanza?--pregunt uno de los dos
+desconocidos.
+
+--Eso es lo que no s. Atropello ha de haber. Las personas que lo han de
+sufrir estn aqu apuntadas en mi cartera. No son slo los ministros.
+
+--Y despus, qu pasar?--dijo el otro.--Verificado el hecho (y supongo
+que llegue al ltimo extremo, un sacrificio horrible), qu tendremos?
+Se apoderar del poder el partido exaltado; tendremos un perodo de
+dictadura, de terror y represalias espantosas. A donde iremos parar?
+A la anarqua ms horrible.
+
+--No importa--dijo el Doctrino.--El Rey cuenta con eso, y lo desea. De
+esa anarqua ha de salir triunfante un absolutismo, que es su objeto. Y
+lo conseguir; eso es indudable.--Y contra quines se dirige el motn?
+
+--Contra muchos: ya conocis quines son. Los polticos que se llaman de
+talla, los que guan la marcha de las Cortes, los influyentes. No se
+olvidar al presuntuoso Argelles ni al clebre, ms que clebre,
+Calatrava.
+
+--Hombre, sentira que se escapara el bueno del consejero Bozmediano,
+que tuvo la desfachatez de decir en las Cortes que si el Gobierno no
+tena raya los exaltados, peligraba la libertad y la Patria.
+
+--Cmo se haba de escapar ese pez? Ese es de los primeros. Pues si es
+el que inspira al Gobierno... Quin clama todos los das porque se
+cierren los clubs? El. Quin es el autor de aquellos decretos sobre
+imprenta? El. Quin indujo al Gobierno la destitucin de Riego? El.
+
+--Pues no digo nada de su hijito el seor don Claudio Bozmediano, que
+al principio era socio de la _Fontanal_ dijo uno de los desconocidos.
+
+--Oh!--exclam vivamente el seor Pinilla, como si sintiera una herida
+en el corazn.--Ese perro habla de escapar? Le odio, le detesto, no le
+tendra compasin aunque le viera asado en parrillas. Slo por acabar
+con ese condenado, entrara yo en la conspiracin.
+
+--Pues que te ha pasado con l?--le preguntaron.
+
+--Qu me ha pasado?--dijo Pinilla, lvido de clera. Hace algn tiempo
+iba ese seor _Lorencini_. Una noche hablaba yo en contra del
+absolutismo y de los frailes: todos me aplaudan, y l tambin. Despus
+dije no s qu cosa contra los militares: el call; pero al concluir mi
+discurso, vino hablar conmigo y me expres con algunas palabras su
+disgusto. Yo no esper ms: haca tiempo que me cargaba aquel hombre, le
+tena ojeriza sin saber por qu; le dije que me importaba poco su
+opinin. Me contest, le contest yo ms fuerte, hasta que al fin, de
+palabra en palabra, le dije cierta cosa, sabida de todo el mundo,
+respecto su madre, que fu muy levantada de cascos. El no esper ms,
+y de repente ... no lo puedo contar, porque se me sube toda la sangre al
+rostro. El puso su pesada mano en mi cara, y la imprimi con tal fuerza,
+que desde entonces la siento siempre aqu ... aqu ... quemndome como
+un hierro candente. Reimos: l es mucho ms fuerte que yo, y me venci.
+Despus nos desafiamos, y me hiri; he vuelto tener otro altercado con
+l, y me volvi ... En fin, le odio de muerte. Uno de los dos tiene
+que destruir al otro: no hay remedio.
+
+--Pues no escapar, ni su padre tampoco.
+
+--Lo mismo digo yo--exclam Aldama, que estaba muy pesaroso porque el
+amo del caf no le haba querido fiar una botella de Mlaga.
+
+--Chitn, que viene alguien. Quin es? Ah! Lzaro Lzaro entr y
+salud su amigo.
+
+--Buenas noches, buena pieza--le dijo el Doctrino.--Ya estamos otra vez
+en la _Fontana_; ya somos dueos del club, de nuestro club; ya se fu
+aquella horda de necios. Esta noche hablar usted y ser aplaudido.
+Sabrn apreciar lo que usted vale.
+
+--Ah! yo no hablo ms--replic Lzaro con cierta amargura, porque se
+haba llegado convencer de que no haba nacido para la tribuna.
+
+--Mire usted--dijo Pinilla al Doctrino, continuando la conversacin
+interrumpida,--ese Bozmediano es adems un hombre inmoral, de detestable
+conducta; un libertino, como lo fu su padre, escndalo de la corte de
+Carlos III.
+
+Lzaro prest mucha atencin.
+
+--No se ocupa ms que en seducir muchachas. Cuntas familias son hoy
+desgraciadas causa de sus hazaas! Oh! los bandidos de esta clase
+deben ser quitados de entre los hombres.
+
+--Hablan ustedes de una persona que me ocupa mucho en estos
+momentos--dijo Lzaro.--Usted le conoce? Usted sabe cules son los
+hbitos de ese malvado?
+
+--Pues no lo he de saber?--manifest Pinilla.
+
+--Yo le he buscado ayer--dijo Lzaro;--le he buscado hoy sin poderle
+encontrar, porque tengo que ajustar ciertas cuentas con l. Yo le
+encontrar aunque tenga que andar toda la tierra.
+
+--Cuidado, joven, que ese maldecido maneja bien las armas. Tiene una
+mano admirable.
+
+--No me importa: ya nos arreglaremos.
+
+--Y le ha buscado usted?
+
+--Si: no le he podido encontrar; es decir, s le he encontrado, le he
+visto; pero no en disposicin de hablar con l. Iba con dos ms, al
+parecer una reunin secreta, que concurran otros hombres, que
+aparecan sucesivamente y entraban en una casa.
+
+--Dnde?--pregunt con vivo inters el Doctrino.
+
+--En una plazuela; segn despus he averiguado, se llama de Afligidos.
+
+--En la plazuela de Afligidos?--dijo el otro con asombro.--Es en la
+casa de lava... Y eran muchos? A qu hora?
+
+Lzaro cont detenidamente todo lo que habla visto en la citada plazuela
+dos noches seguidas y la misma hora.
+
+--No necesito ms--dijo el Doctrino al odo de Pinilla.
+
+Esto pasaba en una pequea sala interior de la _Fontana_, donde el amo
+tena algunos centenares de botellas vacas, y dos tres barriles,
+vacos tambin, con gran sentimiento, de Curro Aldama. Cuando Lzaro
+concluy su relato, se sinti el ruido de aplausos y las voces
+entusiastas que resonaban en el recinto del caf. Hablaba con mucha
+elocuencia Alfonso Nez. Ms de doscientos jvenes exaltados, lleno el
+espritu de pasin expansiva, le aplaudan con entusiasmo. El joven
+orador comunicaba su indiscreta fe aquella masa de juventud inocente y
+soadora, cuando cuatro infames, dos pasos de all, preparaban un
+sangriento desastre. Estas iniquidades, proyectadas por pocos y llevadas
+ cabo por muchos con la sencillez propia de las turbas engaadas, son
+muy frecuentes en las revoluciones. El gento obra veces obedeciendo
+una sola de sus voces, cualesquiera que sea: se mueve todo impulso de
+uno solo de sus miembros por una solidaridad fatal.
+
+La _Fontana_ estaba aquella noche elocuente, ciega, grande en su
+desvaro. Iba perpetrar un crimen sin conocerlo. Su elocuencia era la
+justificacin prematura de un hecho sangriento; y para el que conoca su
+prxima realizacin, las galas de aquella oratoria juvenil eran
+espantosas y sombras.
+
+Lzaro entr en el caf: an no se atrevi, aunque tema la persuasin de
+ser recibido con benevolencia, presentarse en el centro del club. Se
+qued en un rincn, dispuesto ser simple espectador; pero algunos
+pidieron que hablara; Alfonso le empuj hacia la tribuna; el mismo dueo
+del caf se lo suplic con insistencia, y la mayor parte de la juventud,
+que formaba el pblico, le aplaudi, tributndole una ovacin
+anticipada. No pudo eximirse: se resolvi hablar, subi la tribuna y
+empez. Felizmente no le aconteci aquella vez lo que en la desgraciada
+noche de su llegada; no perdi la serenidad al encararse con las mil
+cabezas del pblico y ver abierto ante s el abismo de tanta atencin,
+expresada en tantos ojos. Sin dificultad ninguna encontr el asunto de
+su discurso, y desde las primeras frases vi desarrollarse ante su
+imaginacin en serie muy clara todas las ideas que haban de constituir
+la disertacin. A cada palabra senta presentarse la siguiente; pero sin
+atropellarse, con la calma de la verdadera inspiracin que afluye al
+espritu y no se precipita. La elocuencia muda de sus horas de silencio
+y soledad, sala por primera vez su boca, sorprendindole l mismo,
+que se oa con tanto gozo como poda orle el pblico. Aquellas pginas
+no escritas, aquellas oraciones no emitidas por voz humana, salan sus
+labios con tanta facilidad que parecan aprendidas de memoria desde
+largo tiempo. Sin darse cuenta de ello, dej de ser retrico aquella
+vez. Su instinto de orador se alej de aquel peligro, y expresndose
+veces con demasiada sencillez, no ocurri tampoco en el desalio ni la
+vulgaridad. La espontnea brillantez de sus medios oratorios, la
+profunda entonacin de verdad y sentimiento que daba sus afirmaciones,
+la habilidad con que saba explotar la pasin y la fantasa del
+auditorio, le ayudaron en aquella empresa, en la cual su ingenio
+apareci en altsimo lugar, grande, espontneo, robusto de ideas y
+formas, como realmente era.
+
+--Cmo queris que haya libertad--deca,--si unos cuantos se erigen en
+sacerdotes exclusivos de ella, cuando ese gran sacerdocio todos nos
+corresponde y no es patrimonio de ninguna clase? Pas el monopolio de la
+riqueza, de la ilustracin, del predominio y de la influencia, Hemos de
+consentir ahora el monopolio de las ideas? _(Grandes aplausos.)_ Por
+este camino vamos tener aqu una cosa parecida las castas del
+Oriente. _(Risas.)_ Entre los millones de ciudadanos que pertenecen la
+sagrada comunin del liberalismo, vemos surgir una casta privilegiada,
+que se cree nica conservadora del orden, nica cumplidora de las leyes,
+nica apta para dirigir la opinin. Hemos de consentir esto? Hemos de
+ser siempre esclavos? Esclavos ayer del despotismo de uno, esclavos hoy
+del orgullo de ciento? Mil veces peor es este absolutismo que el que
+hemos sacudido. Prefiero ver al tirano desenmascarado y franco,
+mostrando su torva, sanguinaria faz de demonio; prefiero la insolencia
+desnuda de un brbaro abominable, abortado por el infierno, la
+hipcrita crueldad, al despotismo encubierto y disfrazado de estos
+hombres que nos mandan y nos dirigen escudados con el nombre de
+liberales, haciendo leyes su antojo, para despus obligarnos con el
+respeto la ley; seducindonos con el nombre de libertad para despus
+ametrallarnos en nombre del orden; llamndose representantes de todos
+nosotros para despus insultarnos en las Cortes llamndonos bandidos.
+_(Aplausos.)_ No puede durar mucho tiempo el imperio de la injusticia.
+Felizmente an no han puesto mordazas en todas nuestras bocas; an no
+han atado todas nuestras manos; an podemos alzar un brazo para
+sealarles; an tenemos alientos en nuestros pechos para poder decir:
+"ese." Estn entre nosotros, les conocemos. Esta gran revolucin no ha
+llegado su augusto apogeo, no ha llegado al punto supremo de justicia:
+ha sido hasta ahora un paso tan slo, el primer paso. Nos detendremos
+con timidez asustados de nuestra propia obra? No: estamos en un
+intermedio horrible: la mitad de este camino de abrojos es el mayor de
+los peligros. Detenerse en esta mitad es caer, es peor que volver atrs,
+es peor que no haber empezado. Hay que optar entre los dos extremos:
+seguir adelante, maldecir la hora en que hemos nacido. _(Grandes y
+estrepitosos aplausos.)_
+
+Lzaro not, mientras pronunciaba estos prrafos, que entre las mil
+figuras del auditorio, y all en lo obscuro de un rincn, haba una cara
+en cuyos ojos brillaban el entusiasmo y la ansiedad. Las manos flacas y
+huesosas de aquel personaje aplaudan, resonando como dos piedras
+cncavas. Le miraba sin cesar mientras hablaba, y no encontrarse el
+orador muy posedo de su asunto y muy fuerte en su posicin respecto al
+auditorio, se hubiera turbado sin remedio, dando al traste con el
+discurso. La persona que as le miraba y le aplauda era su to. Aquello
+era incomprensible, y el joven hubiera pensado mucho en semejante cosa,
+si las cariosas y ardientes manifestaciones de que fu objeto no le
+distrajeran mucho tiempo despus de concluido su discurso.
+
+Otro habl despus de l, y al fin, despus de tantos discursos, el
+pblico empez desfilar. Alfonso y Cabanillas se fueron la calle,
+llevados por los grandes grupos en que se descompuso aquella masa de
+gente. Agitada fu aquella noche en todo Madrid, y es positivo que la
+autoridad, ordinariamente bastante descuidada y dbil, tom algunas
+precauciones. En la _Fontana_ quedaban la madrugada el Doctrino,
+Pinilla, Lobo, Lzaro y otros.
+
+--Bien lo ha hecho usted!--le deca el Doctrino Lzaro.--Yo me lo
+esperaba. Esta noche nuestro partido adquiere con la palabra de
+usted una fuerza terrible. Don Elas, puede usted estar orgulloso de
+su sobrino.
+
+--S que lo estoy--dijo Coletilla sonrindose como acostumbran hacerlo
+los chacales y las zorras, quienes ha puesto la Naturaleza una
+contraccin diablica en el rostro.--S que lo estoy: no cre yo que
+fuera este chico tan listo, que, saberlo, ya hubiera yo hecho lo
+posible para que....
+
+Lzaro comenz ver obscuro en aquella intrusin de su to en las
+sesiones de los exaltados. Cruz por su imaginacin una sospecha
+horrible. Cuando se march la casa iba recordando la acusacin que en
+la noche de su expulsin le haban dirigido en aquel mismo sitio;
+record el dilogo que con su to haba tenido en la crcel; record
+todas sus palabras, expresin del ms ciego fanatismo; y cuanto ms
+meditaba y recordaba, menos poda explicarse que su to permitiera el
+ser llamado _gran liberal_. Aunque algunas sospechas vagas le
+atormentaron, no vi el gran abismo en todo su horror y profundidad; no
+presagi el movimiento que haba dado impulso con su palabra, ni
+comprendi el ardid tenebroso, la colisin sangrienta que de las cabezas
+aturdidas de la _Fontana_ y de las voluntades agitadas de algunos
+jvenes, haca su arma mas terrible.
+
+Pero al llegar la casa esperaba Lzaro una sorpresa que haba de
+hacerle olvidar su discurso, su to y la _Fontana_. Al entrar, ya
+cercano el da, encontr doa Paz muy alborotada, Salom rondando la
+casa con luz, y las dos tan colricas y destempladas, que no pudo
+menos de rer pesar del estado de su espritu.
+
+--Gracias Dios que viene usted! Estamos solas--le dijo temblando la
+ms vieja.
+
+--Qu hay, seoras?
+
+--Tememos que alguien se entre por esos tejados.
+
+--Cmo, quin se va atrever?
+
+--No sabe usted lo que ha pasado, caballerito?--dijo Paz.--Esa
+Clarita.... Qu horror, qu perversin!...
+
+--Para cundo es el patbulo?--exclam Salom.--Un hombre, un hombre
+ha entrado aqu por esa nia, un seductor! Y nosotras tan ciegas que la
+recogimos!
+
+--Ay, mi Dios! qu horrible atentado!
+
+--Y cundo entr ese hombre?--pregunt, comprendiendo que haban
+descubierto la entrada de Bozmediano.
+
+--El domingo, aquella tarde que estuvimos en la procesin.
+
+--Y ella, dnde est?--pregunt el joven, creyendo que haba llegado el
+momento de aclarar aquel asunto.
+
+--Qu horror! Y usted pregunta dnde est? La hemos arrojado, la
+hemos echado!--dijo Paz, con expresin de venganzasatisfecha.--Habamos
+de consentir aqu semejante monstruo?
+
+--Qu degradacin! Y en esta casa!--exclam Salom, ponindose
+ambas manos sobre la cara.--Seor, qu expiacin es esta? Qu
+pecado hemos cometido?
+
+--Y dnde est?
+
+--Que dnde est? Qu s yo? La hemos arrojado.
+
+--Pero dnde ha ido?
+
+--Qu s yo? Vaya la calle, que es donde siempre ha debido estar.
+Oh! Ella se habr ido muy contenta por ah.
+
+--Si esa gente ha nacido por la calle--dijo Salom, con un gesto de
+repugnancia.--Qu ignominia!
+
+--Pero ustedes la han arrojado as...? Dnde ha de ir la
+pobrecilla?--pregunt Lzaro, que, pesar de su agravio, no poda ver
+con calma que se injuriara y se maltratara de aquel modo un ser
+desvalido.
+
+--Qu s yo dnde ha ido? Al infierno!--dijo Mara de la Paz riendo.
+
+--Seor, es posible que haya tanta infamia en el mundo? Oh! Las ideas
+del da ...--murmur Salom, alzando las manos al cielo en actitud
+declamatoria.
+
+Antes de decir lo que hizo Lzaro al encontrarse con tan estupenda
+novedad, contemos lo que pas aquella noche en la vivienda de las tres
+damas. Coletilla haba salido diciendo que no volvera hasta dentro de
+tres das, por tener que ocuparse fuera de cierto asunto; y ellas
+estaban comentando esta rara determinacin, cuando aconteci un suceso
+que di por resultado la expulsin definitiva de la hurfana.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXXV
+
+
+
+#El bonete del Nuncio.#
+
+
+La sastrera clerical fu industria muy socorrida y floreciente en el
+siglo pasado. Haba muchos clrigos, y adems gran cosecha de abates,
+gente toda que vesta con primor y coquetera. Los que tal industria
+se dedicaban obtuvieron pinges ganancias, y esto fu causa de que se
+dedicaran explotarla muchos menestrales de ambos sexos, educados al
+principio en la sastrera profana. En el presente siglo la industria en
+cuestin estaba muy decada, no sabemos si porque haba menos clrigos
+porque haba ms sastres. En el quinto piso de la casa de Tcame Roque,
+situada en la calle de Beln, tenan su nido dos hermanas, sastras de
+ropas sagradas, que haban venido muy menos. En sus mocedades haban
+cosido muchos manteos y sobrepellices para los cannigos de Toledo y
+para los clrigos de la corte; pero en la poca de nuestra historia, por
+razones sociales que no es oportuno consignar, slo consagraban su
+msera existencia remendar las verdinegras hopalandas de algn
+escolapio de algn teniente cura pobre y andrajoso. Hacan de peras
+higos un bonete para un capelln de Palacio para el seor fiscal de la
+Rota, y nada ms. Eran muy pobres, pero soportaban con paciencia la
+desgracia sin exhalar una queja. Slo una de ellas deca de cuando en
+cuando con un suspiro, mientras revolva los escasos trapos negros de su
+santa industria: "Ya no hay religin."
+
+No tenan otro amigo que el abate don Gil Carrascosa, que, segn ha
+llegado nuestra noticia, tuvo en sus tiempos ciertos dimes y diretes
+con una de ellas. El las visitaba, les proporcionaba algn trabajo y
+sola darles algn rato de tertulia, contndoles las cosas de Madrid.
+Pero si las de Remolinos (que as se llamaban) no tenan ms que un
+amigo, en cambio tenan un enemigo implacable, sanguinario, feroz. Este
+enemigo era otra sastra, que viva pared por medio, y que, por la
+natural divergencia de opiniones entre los que se dedican una misma
+industria, les haba declarado guerra muerte. Para martirizarla,
+adems de sus improperios y apodos, tena un gato, que creemos nacido
+expresamente para entrarse en el cuarto de las dos hermanas y hacer all
+cuantas inconveniencias puede hacer el gato de un enemigo. Tena adems
+la doa Rosala un amante _del comercio_, que la visitaba todas las
+noches, en compaa de una guitarra; y era este amante un ser creado de
+encargo por el infierno para cantar y tocar toda la noche en aquella
+casa y no dejar dormir las dos sastras de ropas sagradas.
+
+Doa Rosala tena ms trabajo que sus vecinas las de Remolinos ( las
+_Remolinas_, como generalmente las llamaban), y adems haca cuanto
+puede hacer una mujer envidiosa para quitarles sus rivales el poco
+que tenan. Aconteci que un paje de la Nunciatura, feligrs antiguo
+de doa Rosala, y muy admirador de su buen color, se atrevi
+aspirar no sabemos que honestas confianzas; picse la dama, picse
+ms el paje, y al da siguiente, al traer el bonete del Nuncio para
+que le echaran un zurcido, en vez de drselo doa Rosala se lo
+entreg las dos hermanas.
+
+Cuando doa Rosala supo que el bonete de la Nunciatura estaba en manos
+de sus rivales, le pareci que haba recibido la ms grande ofensa:
+rompi relaciones con la Curia romana, dijo mil improperios al paje,
+encarg su gato ciertas sucias comisiones cerca de las dos vecinas
+(comisiones que el animal cumpli con gran puntualidad), se acerc la
+puerta de las dos infelices, y les dijo mil cosas estupendas, que
+hicieron proferir la ms vieja de las dos en su lamentacin
+acostumbrada: "Ya no hay religin."
+
+Pero Rosala buscaba una venganza terrible. Cmo? Mucho le asombr ver
+entrar al abate con un militar desconocido. La casa estaba dispuesta de
+tal modo, que acercndose la puerta se oa cuanto en los cuartos
+inmediatos se hablaba. Todos sabemos los fines de la visita de
+Bozmediano las de Remolinos. Doa Rosala lo adivin tambin, cuando,
+ponindose en acecho, le vi pasar la casa inmediata por una puerta
+condenada que daba al desvn antiguo. Se call y esper. Comprendi la
+taimada que all haba aventura amorosa, y en esto supo hallar un medio
+feliz para su venganza. Vi entrar y salir Bozmediano, y calculando
+que aquella entrada fraudulenta se repetira, esper que se repitiera,
+para ir inmediatamente, y mientras el joven estuviera dentro, la casa
+contigua denunciar el hecho. El joven sera sorprendido, habra un
+gran escndalo, se haran averiguaciones, ella declarara por dnde
+habra entrado, y ctate las Remolinas camino de la crcel en castigo
+de su complicidad en aquel delito de escalamiento y abuso de confianza.
+
+Esper un da, dos, tres, hasta que viendo que la escena no se repeta,
+resolvi en su alto criterio denunciar el hecho de una vez la familia
+interesada, no sea que, retardndolo, pudiera ser puesto en duda.
+
+Pensado y hecho. Psose un mantn, baj, entr en casa de las Porreas,
+toc, le abrieron, y se encar con la faz majestuosa de Mara de la Paz
+Jess, que de muy mal talante le pregunt:
+
+--Qu quiere usted?
+
+--Vena ver al amo de esta casa para decirle una cosa,--dijo
+Rosala entrando.
+
+--Qu irreverencia!--pens Mara de la Paz, vindola entrar de
+rondn.--Salom, una luz.
+
+Anocheca, y con la obscuridad no poda la dama ver claramente el rostro
+de la que la visitaba. Salom trajo un quinqu la sala, donde las dos
+se personaron.
+
+--Qu se le ofrece usted?--pregunt Paz, midiendo con una mirada el
+cuerpo de doa Rosala.
+
+--Quin es el amo de esta casa?
+
+--Yo soy--dijo Paz un poco alarmada con el misterio que pareca envolver
+aquella inesperada visita.
+
+--Pues vengo decirla usted ... usted no sabe lo que pasa?
+
+--Qu pasa?--dijo Salom, creyendo que se hunda el techo.
+
+--No se asuste usted, seora, porque al fin y al cabo, sabindolo, se
+puede evitar que vuelva suceder.
+
+--Por Dios, explqueme usted, seora!--dijo Paz, en el tono de la
+impaciencia y la superioridad.
+
+--Pues han de saber ustedes--dijo con misterio doa Rosala,--que esta
+casa... Pues ... les dir ustedes: yo vivo en la casa de al lado en el
+cuarto piso, y soy sastra, con perdn de ustedes, y coso toda la ropa de
+casa del seor Nuncio del Papa, y la del Patriarca de las Indias; coso
+todo el arzobispado de Toledo, y veces coso la capilla de Palacio.
+
+Esta relacin de las altas jerarquas que serva la aguja de doa
+Rosala, le di cierta importancia los ojos de Mara de la Paz Jess.
+
+--Yo vivo all arriba y he visto... Pero ustedes no han cado en ello?
+
+--En qu?
+
+--En ese hombre que ha entrado aqu.
+
+--Qu hombre? qu dice?--exclamaron una las dos ruinas en el tono
+del que siente estallar un volcn.
+
+--Pues yo vena avisrselo ustedes para que evitaran que otra vez
+pasara. Es el caso que en la buhardilla de la casa en que yo vivo hay
+una puertecilla que da la buhardilla de esta casa.
+
+La cara que pusieron las Porreas no cabe en ninguna descripcin.
+
+--S--continu la sastra--y un joven militar se meti una tarde por esa
+puerta de que hablo; se meti aqu... Yo me malici, cuando le vi, que
+habla aqu alguna jovencita.
+
+--Pero seora--dijo Paz, ponindose en pie--est usted segura de lo que
+dice? Un hombre ha entrado aqu ... aqu, en esta casa!
+
+--S, seora: yo lo he observado. Se col por el cuarto de unas vecinas
+... amigas mas. Yo lo he visto.
+
+--Cundo? pregunt Salom tomando aliento, porque ya el aliento
+le faltaba.
+
+--El domingo por la tarde.
+
+--A qu hora?
+
+--A eso de las cinco.
+
+--Cuando estbamos en la procesin! Qu escndalo! Esa nia
+desvergonzada ... esa muchachuela.... Bien me lo sospechaba yo--dijo
+Paz, con las manos puestas en la cabeza y pasendose por la sala
+como una loca.
+
+--Ay! no sirvo para estas cosas... Yo me descompongo!--balbuci
+Salom, inclinndose sobre el sof con muestras de experimentar
+un vahdo.
+
+--Pero, seoras, no se alarmen ustedes--dijo doa Rosala, queriendo
+calmar las dos damas.--Tienen ustedes alguna hija?
+
+--No, seora: nosotras no tenemos ninguna, hija--contest con mucho
+enfado Mara de la Paz:--es una mozuela, una loca que admitimos aqu por
+compasin, esperando que se corrigiera; pero ... ya me lo sospechaba yo.
+Qu alhaja! Ves lo que yo deca? Dios mo, para qu admitimos aqu
+semejante mujerzuela?
+
+--Seora--manifest Salom, oprimindose el estmago y rehacindose de
+su vahdo.--Cuente usted, aclare usted eso. Ay! Es demasiado horrible.
+Nosotras no estamos acostumbradas esas cosas, y tales hechos nos
+confunden; yo, sobre todo, no puedo soportar....
+
+--Pues no lo duden ustedes. El joven se col en la casa el domingo por
+la tarde, y estuvo aqu como una hora. Avergenlo ustedes y vern cmo
+es cierto.
+
+--Si parece increble--dijo Paz, sentndose otra vez. Esta casa, esta
+honrada casa ... Y cmo existe esa puerta? Cmo es posible...?
+
+--Existe de muy antiguo, slo que estaba condenada. Si ustedes quieren
+verla pueden subir la buhardilla, y examinando bien, la encontrarn.
+
+--Pero l, ese monstruo, por dnde pudo llegar?
+
+--La tal puerta--continu doa Rosala--da al cuarto de unas costureras
+amigas mas. Las pobrecillas no cosen ms que sacristanes y curas de
+aldea y cosen mal. Ellas quieren darse tono, y dicen que cosen la
+catedral de Segovia; pero es mentira. No las crean ustedes.
+
+--Y l, entr por ese cuarto?
+
+--S: es un militar, alto, buen mozo.
+
+--Jess, qu horror! Yo no puedo or esto--exclam Salom,
+estirndose, con muestras de un segundo ataque. Les di dinero esas
+mujeres--continu doa Rosala--porque ellas estn muy pobres: no ganan
+nada. Como lo hacen tan mal ... No cosen ms que al teniente cura de
+San Martn.
+
+--Es preciso tomar una determinacin, Paz; una determinacin
+pronta--dijo Salom volviendo en s.--Porque si no, la honra de la casa
+est comprometida.--Seora--aadi, volvindose doa Rosala--no
+extrae usted esta congoja; no estamos acostumbradas golpes de esta
+clase. Nosotras, por nuestro nacimiento, nuestra educacin y nuestra
+religiosidad, hemos estado siempre por encima de todas esas miserias.
+Ay! nosotras hemos tenido la culpa por nuestra excesiva caridad.
+Figrese usted que acogimos sin recelo una vbora en nuestra casa,
+aunque tenamos malos informes de su conducta; la acogimos creyendo que
+se enmendara. Pero ya ve usted qu almas tan perversas! Qu sociedad!
+Qu siglo! Bien me lo figuraba yo, pesar de lo que deca mi sobrina,
+que es una santa, y se empeaba, guiada por su buen corazn, en que esa
+muchacha se iba corregir. Cmo puede corregirse un monstruo
+semejante? Qu deshonra, qu vilipendio! Ay! yo no sirvo para estos
+casos; me confundo, me descompongo y no puedo tomar ninguna
+determinacin.
+
+--S, hay que tomar una determinacin--afirm con mucho encono Mara de
+la Paz.--Si no, qu va ser de la honra de nuestra casa? Hay que poner
+inmediatamente la puerta de la calle esa mozuela, sin consultar
+don Elas. El ha de aprobarlo; y sobre todo, aunque no lo apruebe. Pues
+no se ha atrevido decirnos esta maana que su sobrino se enmendar?
+Si est una viendo unos horrores! ... Qu siglo, qu costumbres!
+Hasta l...!
+
+--Haz lo que quieras, Paz--dijo Salom, afectando mansedumbre y cierta
+postracin, que ella crea sentaba muy bien en su nervioso
+cuerpo.--Haz lo que quieras, sin reparar en lo que pueda opinar ese
+seor mayordomo, que l nada tiene que mandar aqu. Despide esa
+muchacha; que se vaya con las de su calaa. Oh! No quiero recordar lo
+que esta seora ha contado.
+
+Hasta el perro, que no ladraba; el melanclico Batilo, estaba
+consternado. Habase plantado frente doa Rosala, y miraba, con la
+atencin de un can preocupado, el buen color de la costurera que haba
+trado la desolacin aquella casa.
+
+--Seora--dijo Paz con un poco de cortesa,--le agradecemos usted el
+aviso que nos ha dado, mostrando, como es natural, su celo inters por
+la honra de nuestra casa. Cuando despidamos esa muchacha, nos
+mudaremos de aqu. Ay, y yo que le haba tomado cario este santo
+retiro! Aqu vivamos tranquilamente y en paz, no con la comodidad que
+en nuestra antigua casa; pero, en fin, tranquilas y ... Seora, usted
+nos ha librado de la deshonra, porque qu hubiera sido de nosotras,
+solas aqu y expuestas las asechanzas alevosas de ese militar? Oh! no
+lo quiero pensar.
+
+--Es un militar joven, alto, buen mozo, y parece ser persona muy
+distinguida.
+
+--Joven, buen mozo y de buen porte!--dijo Salom disponiendo su cuerpo
+para el tercer paroxismo.
+
+--Joven, buen mozo y de buen porte!--exclam Paz en el colmo de la
+indignacin.--Es esto creble? Qu circunstancias tan agravantes!
+
+--No siga usted, por Dios!--dijo Salom ya medio desmayada.
+
+--No siga usted, que mi sobrina es muy impresionable y no puede or
+ciertas cosas. Estamos acostumbradas....
+
+Doa Rosala se levant para marcharse, porque crea haber cumplido
+satisfactoriamente su misin. Entonces pas una cosa singular: cuando
+la sastra se acercaba la puerta, Batilo, el perro misntropo, que en
+aquella mansin haba olvidado los hbitos propios de su raza, corri
+tras ella, se agit convulsivamente como quien hace un gran esfuerzo, y
+ladr, ladr como un mastn ante un salteador; persigui la mujer
+dando agudos aullidos, y hasta lleg pillarle entre sus inofensivos
+dientes el traje y el mantn. Paz se alarm y Salom se tap los
+odos, como si oyera el aullido, de un chacal. Defendieron entre las
+dos doa Rosala de la agresin inesperada del animal; fuese la
+sastra, y las dos arpas se miraron cara cara, comunicndose
+mutuamente su respectiva bilis.
+
+Es indispensable apuntar que en su afn de llegar pronto donde estaba
+Clara, se aturdieron, sin poder tomar la puerta, y al fin chocaron una
+con otra con gran confusin.
+
+--Mujer, que me echas al suelo--dijo una.
+
+--Mujer, qu cosas tienes--gru la otra.
+
+Entraron en el cuarto donde estaba acostada la devota ... Esta reposaba
+tranquilamente, pero no dorma; tena clavados los ojos en el techo con
+muestras de meditacin profunda. Sentada junto la cama estaba Clara,
+que haca de enfermera y acompaante de la santa. Cuando las dos
+Porreas entraron, Clara les conoci en las caras que se preparaba una
+escena terrible. Asustse mucho, y se acerc ms al lecho, como buscando
+un refugio al lado de la sagrada persona de doa Paulita.
+
+--Nia!--dijo Paz con la lengua turbada y muy alterado el rostro.--Ya
+sabemos todas las infamias de usted. Merece usted ir la crcel por
+comprometer la honra de una casa como sta. Si no temiera rebajar mi
+dignidad....
+
+--Seoras--murmur Clara temblando,--pues yo qu he hecho?
+
+--Pues yo qu hecho?--dijo, remedndola con gesto grotesco,
+Salom.--Miren la hipcrita, qu monstruo, Dios mo! Paula, no te
+asustes--aadi, acercndose la cama;--no nos des un nuevo disgusto.
+Ya sabemos qu clase de persona hemos recibido en nuestra casa.
+
+--Todo se ha descubierto, nia--continu Paz--Ya no nos engaar usted
+ms con su cara de mosquita muerta. Pero qu atrevimiento, qu
+iniquidad! Debiera usted morirse de vergenza.
+
+--Seora, yo no s de qu habla usted--dijo Clara, perdiendo por
+completo la serenidad.
+
+--Insolente! Y an se atreve disimular, despus de tanta
+desvergenza. Cree usted que est tratando con personas como usted?
+Miren la necia! tan necia como perversa. Ahora mismo va usted salir
+de esta casa.
+
+El primer sentimiento de Clara al or esto, fu una repentina alegra.
+Salir de all! Ya haba perdido esa esperanza. Pero la situacin
+aqulla no era para alegrarse. Pronto lo conoci, y esper resignada el
+fin de su sentencia.
+
+--Dile, dile la causa--indic Salom, afectando gran respeto al
+procedimiento.
+
+--La causa bien la sabe ella--dijo Paz;--pero no puedo contener la
+clera. De veras digo que si no fuera porque soy persona ... qu
+horror! La causa es ... no te asustes, Paula; la causa es que mientras
+nosotras salimos de casa alguna visita, se entra aqu un hombre por
+los tejados; s: un militar, buen mozo, alto, persona ... cmo dijo? de
+buen porte ... pero no te asustes, Paulita: esto hay que aceptarlo con
+resignacin.
+
+Si no temiera asustar su prima, que estaba enferma, Salom le
+hubiera dado un cuarto conato de vahdo. Pero se content con mirar la
+devota con ojos muy aterrados. La santa no hizo ms que mirar Clara
+con cierta perplejidad; y contra lo que sus parientes esperaban, no cit
+ningn texto latino, ni predic ningn sermn sobre la inconveniencia
+irreligiosidad de que entraran por los tejados los militares buenos
+mozos, altos y de buen porte. Clara, pesar de su inocencia, se qued
+aterrada como una culpable.
+
+--Se atreve usted negarlo?--dijo Paz, dando algunos pasos hacia ella
+con el resplandor de la ira en los ojos.
+
+--Yo ... no--dijo Clara, retrocediendo con espanto.--S ... s lo
+niego.--Despus aadi, haciendo un esfuerzo por calmarse y calmar su
+juez:--igame usted, seora: yo le contar la verdad; le dir lo que ha
+sido. Yo soy inocente; yo no he permitido....
+
+--Jess, Jess! Yo no sirvo para estas cosas--clam Salom volviendo el
+rostro.--No puedo, no puedo or esto.
+
+--Que usted no ha permitido...? Todava tiene atrevimiento para
+negarlo?
+
+--Yo ... yo no niego--contest la hurfana muy consternada.--Pero yo,
+qu culpa tengo de que ese hombre...?
+
+--Tambin le quiere usted disculpar l? Esto nos faltaba que ver. No
+puede haber perdn para tanta alevosa. Pagar de este modo el asilo que
+le hemos dado sin merecerlo! Pero bien dije yo que de usted no podamos
+sacar cosa buena.
+
+--Seoras--dijo Clara deshacindose en lgrimas,--yo les juro ustedes
+por Dios y por todos los santos, que por m no ha entrado ningn hombre;
+que yo no soy culpable de todo eso que ustedes dicen. Yo se lo juro por
+Dios y por la Virgen.
+
+--Insolente! An se atreve disculparse.
+
+--En verdad, esto es ms de lo que puede sufrir mi dbil
+constitucin--dijo la otra arpa.--Paulita, no te asustes: procura tomar
+esto con indiferencia, que puedes agravarte.
+
+--Dios mo! Cmo lo he de decir?--exclam Clara con la mayor
+amargura.--Qu har, qu dir para que me crean? A quin me volver?
+Yo no quiero vivir as. No tengo padres, ni hermanos, ni amigos, ni
+nadie que me defienda y me proteja. Seora, yo se lo juro usted. No me
+diga otra vez esas cosas que me ha dicho, porque yo no las merezco.
+
+--Vamos, preprese usted marcharse al momento--dijo Paz con crueldad
+espantosa.
+
+--Marcharme! S, me marchar. Yo no quiero molestarlas ustedes; pero
+ay! esas cosas que han dicho de m... Yo no he deshonrado la casa, yo
+no he deshonrado nadie. Pero yo soy muy desgraciada; soy hurfana,
+pobre y sola; y como no tengo nadie que me proteja, por eso nadie me
+guarda consideracin y todos me tratan con desprecio. Yo no merezco eso;
+yo no he hecho nada de eso que usted dice; yo soy inocente.
+
+--No s cmo me contengo--dijo Paz.--Ni un instante ms. Se marcha usted
+de aqu, y vaya donde quiera. Yo s que usted se alegra. Usted no desea
+otra cosa que andar sola por esas calles; usted ha nacido para la calle.
+Vamos, pronto. Y nada me importa que don Elas se oponga no. Lo
+aprobar. El sabe que interesarse por tan despreciable criatura es cosa
+intil. Vyase usted pronto.
+
+--Seora--dijo Clara, ponindose de rodillas junto al lecho y
+estrechndole las manos la devota. Seora, usted me defender; usted
+que es tan buena, que es una santa; usted que ya me defendi otra vez.
+No es verdad que usted sabe que yo soy inocente? Dgalo usted: me estn
+calumniando. Qu va ser de m si usted no me defiende?
+
+La devota no haba hablado palabra: continuaba como distrada y ajena
+todo aquello. Cuando sinti las manos de la que haba sido, aunque por
+poco tiempo, su compaera y amiga, volvi hacia ella la cara cubierta de
+palidez, y expresando cierta atona, la mir, y con voz tenue y como
+indiferente, dijo: "Yo?" Call en seguida. Salom separ Clara con un
+ademn desdeoso del lecho de su prima, diciendo:
+
+--Nuestra paciencia nos va perder. Cuidado, Paz, que somos demasiado
+condescendientes. Cmo es que est todava aqu esta mujer?
+
+--Al momento la calle. Vamos, pronto--dijo Paz. Recoja usted sus
+brtulos, y al momento. Haga usted un lo de su ropa.
+
+--Seora, por Dios, no me eche usted as--dijo Clara, ponindose de
+rodillas y cruzando las manos.--A estas horas ... sola ... yo no conozco
+ nadie ... Qu va ser de m? A dnde voy? Espere usted, por la
+Virgen Santsima, que venga don Elas, que, siendo hurfana, me
+recogi.... El no me abandonar de este modo ... Estoy segura.
+
+--Nada, nada. Aun espera usted engaarle otra vez? Salga usted al
+momento de nuestra casa.
+
+--Pero, seoras--continu Clara,--adonde voy? Sola, de noche ... yo
+tengo miedo ... yo tengo mucho miedo ... yo no conozco nadie....
+
+--Que no conoce nadie? Y tiene valor para decir...?--exclam Salom,
+apartando el rostro y persignndose con sus afilados dedos.--Pues y el
+caballero joven, alto, buen mozo?
+
+--Seora, espere usted, por Dios, que venga mi protector: yo se lo
+ruego por la gloria de su madre.
+
+La idea de que viniera Coletilla impidiera la expulsin de la
+hurfana, puso Salom en grave peligro de que le diera el
+quinto ataque.
+
+--Qu agona!--dijo sentndose.--Francamente, nuestra excesiva
+benevolencia nos trae estos extremos.
+
+--No tarde usted un instante--dijo Paz con la satisfaccin de la
+venganza.--Mrchese usted inmediatamente.
+
+La desventurada hurfana se dirigi otra vez, como ltima esperanza,
+la santa, que reposaba en su lecho con la inmovilidad y la pesadez de la
+estatua yacente de un sepulcro. Clara tom una de sus manos que colgaba
+fuera de las ropas y la bes con efusin, regndola con sus lgrimas;
+llanto de la inocencia provocado por la crueldad de aquellos verdugos.
+
+--Seora, otra vez se lo pido--exclam con voz apenas inteligible;--no
+me abandone usted, usted es una santa. No permita que me echen as ...
+estas horas ... yo tengo miedo. No me abandone usted.
+
+La mujer mstica retir lentamente su mano y la escondi entre las
+sbanas. Volvi el rostro, mir la vctima, y sin inmutarse, dijo con
+la misma voz helada: "Yo?"
+
+--No se puede resistir tal insolencia--afirm Paz asiendo Clara por un
+brazo y apartndolo violentamente de la cama.
+
+--Si usted no se marcha ahora mismo de aqu, llamo un alguacil
+para que le haga entender sus deberes.--Ya Salom se haba acercado
+ la cmoda donde Clara guardaba su escaso ajuar, y recoga todo
+formando un lo.
+
+--No tengas cuidado, Paz--deca entre tanto;--yo estoy registrando su
+ropa, no sea que se lleve alguna cosa. No se lleva nada.
+
+--Seoras de mi alma!--dijo Clara en el colmo de la desesperacin.--No
+me echen as: yo no he cometido falta ninguna; yo no he hecho lo que
+ustedes dicen; yo soy inocente. Que lo diga esa seora que es una santa
+y me conoce. Yo estoy segura de que lo dir.
+
+La devota volvi moverse, y con la voz que atribuyen los espectros
+evocados, repiti otra vez: "Yo?".
+
+--No me echen ustedes--continu Clara sin saber ya quien suplicar.--Yo
+no lo merezco. A dnde puedo ir estas horas sola? No conozco nadie.
+Tengo miedo ... me voy perder.
+
+--Vamos, aqu tiene usted su ropa--dijo Salom ponindole el lo
+en la mano.
+
+--No, no lo puedo creer. Ustedes no sern tan inhumanas. Esperarn
+maana; esperarn que venga l.
+
+--Ha dicho que no vendr hasta dentro de tres das. Cree usted que l
+no se ocupa de otra cosa que de proteger mozuelas como usted?
+
+Diciendo esto, Paz tomaba por un brazo Clara y la llevaba con grande
+esfuerzo hacia la puerta. La pobre hurfana tena sin duda mucha fuerza
+de espritu cuando no cay all mismo sin sentido; y sin duda era
+tambin harto angelical y delicada, cuando no contest con injurias
+las injurias de la cumnide aristocrtica, baldn de los Porreos. Aun
+crea la infeliz que sus ruegos podan ablandar aquellos dos
+energmenos de corazn empedernido por el hasto, la insociabilidad y la
+amargura de una vida claustral. Aun les suplic: otra vez se volvi
+arrodillar delante de Mara de la Paz, y le tom las manos, aquellas
+manos nacidas sin duda para un pual. La vieja la retir con violencia;
+su brazo se alz; y pesar de la dignidad que procuraba imprimir
+siempre su carcter, pesar de la nobleza de su raza, que pareca
+deber igualarse en la nobleza de sus sentimientos, maltrat una
+hurfana infeliz quien antes haba calumniado. La vieja ridcula,
+presuntuosa, devota, expresin humana de la mayor necedad que pueda
+unirse al mayor orgullo, puso su mano en el rostro de la doncella
+abandonada y dbil, que ofenda sin duda, con su juventud y su sencillez
+el amor propio de aquellos demonios de impertinencia.
+
+--Ay, ay, ay! Paz, por Dios, no te arriesgues--dijo Salom chillando
+con horror, como si la inofensiva Clara tuviera un pual en la
+mano.--Djala, djala.
+
+--La matara!--dijo Paz apretando los puos y ahogada por la clera.
+
+Salom puso sobre los hombros de Clara el mantn, que al entrar en la
+casa haba trado. Despus extendi sus brazos de esqueleto y la empuj
+hacia la puerta con tal violencia, que la desdichada hurfana estuvo
+punto de caer al suelo. En tanto deca:
+
+--No sirvo para estas cosas. Me descompongo. Vyase usted pronto, nia.
+No d lugar que la tratemos con rigor.
+
+Clara sali; fu arrojada por los brazos robustos de la vieja Paz, y por
+los brazos entecos y nerviosos de la vieja Salom. An es probable que
+sta, al darle el ltimo empuje, crisp sus dedos de gaviln, haciendo
+presa con sus uas en un brazo de la vctima. La puerta se cerr con
+gran estrpito, y las voces destempladas de los dos demonios sonaron por
+mucho tiempo en el interior. La hurfana baj con el corazn oprimido;
+no tena fuerzas ni voz; casi no tena conocimiento claro de su
+situacin. Baj y se encontr en la calle; sola en la calle, sola en el
+mundo, sin asilo, el cielo encima, desolacin en derredor, ni un rostro
+conocido, A dnde iba? En el portal sinti ruido y volvi la cara: era
+el perro melanclico que la segua. El pobre animal haba salido de la
+casa por primera vez, y pareca decidido no volver entrar, pues
+saltaba y chillaba con un gozo, una travesura y un aire de expansin
+desconocidos en l.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXXVI
+
+
+
+#Aclaraciones#.
+
+
+Al or Lzaro de boca de las dos esfinges la noticia de la expulsin de
+su antigua amiga, sinti deseos de coger por el moo entrambas
+nobilsimas damas y darles all el castigo de su crueldad. A pesar de su
+agravio, y de que no conoca las razones que haban tenido para echarla
+ la calle, un gran inters por aquella infeliz se despert en su
+corazn. Indudablemente, l le tocaba ampararla en aquel trance,
+apartarla del vicio que su soledad poda conducirla, socorrerla, en
+fin, porque habla sido su amiga, le haba amado, y en tales casos es de
+corazones generosos y buenos olvidar las injurias y pagarlas con nobles
+acciones. Viendo que no le daban razn de su paradero, baj y sali
+dispuesto buscarla. Pero dnde, dnde la iba encontrar? Clara no
+conoca nadie en Madrid. S: conoca Bozmediano. Esta idea enfri
+repentinamente la generosidad del joven. "Tal vez--pensaba--se march,
+porque Bozmediano la indujo ello; tal vez ya la tena consigo." Esto
+aviv los celos y el rencor del estudiante, que resolvi no descansar
+hasta descubrir el misterio de aquella salida y pedir cuentas Claudio
+de su grande traicin.
+
+Con esta idea se dirigi casa de ste, dispuesto dar un escndalo en
+la casa si no le permitan verle. Lo probable, segn l, era que Clara
+estuviera all. Los celos le cegaban al pensar que aquella joven, que
+algunos meses antes se le haba aparecido con todo el encanto de la
+sencillez y de la gracia, de la virtud doliente y de la tranquilidad
+domstica, haba cedido las sugestiones de un libertino sin
+conciencia. Era preciso no dejar sin castigo aquella infamia. "An me
+interesa mucho--deca;--an la quiero mucho para que perdone yo esta
+injuria, que me parece hecha una persona ma; injuria que cae sobre
+m, que iba ser...."
+
+Lleg la casa de Bozmediano y esper, paseando en la calle, que
+avanzara el da. Cuando sinti las ocho, entr y pregunt al portero.
+Este, que ya le conoca de verle all los das anteriores, no le puso
+tan mala cara como antes, porque record cierto dilogo que con su amo
+haba tenido propsito de aquella visita. Le haba dicho que un joven
+vino preguntar por l sesenta veces seguidas. Al amo picle la
+curiosidad, y quiso saber las seas; diselas el portero con mucha
+exactitud, y sospechando Bozmediano que poda ser Lzaro, advirti al
+domstico que si volva estando l all, le introdujera inmediatamente.
+Claudio sospechaba qu poda venir el joven, y lejos de rehuir la
+visita, la deseaba.
+
+Pero el portero, pesar de lo terminante de la orden, crey que era un
+desacato recibir aquella hora un joven que no era militar, ni vena
+en coche, ni traa botas la _farol_. Hzole esperar un buen rato, y
+por fin le introdujo, despus de avisar para que despertaran al
+seorito. Este tard un cuarto de hora en salir de su cuarto.
+
+--Ya debe usted suponer lo que vengo--dijo Lzaro sin
+saludarle:--usted me conoce, usted me di la libertad. Yo crea que
+desde entonces poda haber entre nosotros la amistad que m me impona
+la gratitud; pero usted no ha querido; usted ha seducido y deshonrado
+una pobre muchacha, quien considero yo como mi hermana. Si usted me
+sac de la crcel para hacer ms grande la injuria que he recibido, hizo
+usted bien, por mi parte, porque estoy libre para pedirle cuenta de su
+accin, que es la accin ms infame que puede cometer un hombre.
+
+--Yo no cometo acciones infames. No le dejo pronunciar una palabra ms
+sin que antes se apresure desdecirse. S, usted se desdir. Todo eso
+es una calumnia. Yo no he seducido ni he deshonrado joven alguna.
+Usted est ciego de furor y extraviado por la pasin. Le han engaado
+usted, y solo por saber que est usted engaado, tolero las palabras que
+he odo. Pero me ser muy fcil sacarle usted de su error.
+
+--Eso es lo que quiero--dijo Lzaro.--Si usted me convenciera de lo
+contrario ... Pero no podr usted convencerme. Yo le he visto
+usted, le he visto salir como un ladrn de la casa en que Clara
+estaba recogida. Usted ha entrado all por ella, ha entrado llamado
+tal vez por ella.
+
+--Oh, no!--exclam Claudio, interrumpindole.--Sintese usted; hablemos
+con calma. No anticipe usted juicios temerarios. Yo los voy
+desvanecer.
+
+--Hable usted. No habr palabras, no habr nada que pueda desvanecer el
+juicio que se forma al ver un hombre que penetra hurtadillas en la
+casa en que una joven est sola, y mucho ms cuando estos juicios estn
+formados despus de antecedentes muy claros. Yo no he venido aqu que
+usted me explique nada. No tengo duda, sino certidumbre, de la infamia
+que usted ha cometido. He venido tan slo tener el placer de decirle
+ usted que es un mal caballero y un hombre corrompido; sufrir las
+consecuencias de esta acusacin, porque yo no temo adversario
+ninguno, por temible y fuerte que sea, cuando me creo obligado vengar
+un agravio.
+
+--Pues yo, que jams he tratado de evadirme de las consecuencias de un
+asunto semejante--dijo Bozmediano con mucha energa;--yo, que no me dejo
+castigar de nadie, ni he permitido que jams hombre alguno pronuncie
+contra m una voz injuriosa, una reticencia, una alusin cualquiera, voy
+ahora explicarme con usted en esta cuestin, esperando que se convenza
+y retire todo eso que ha dicho usted al entrar aqu. Todo lo comprendo,
+es natural: por lo mismo lo olvido hasta ver si, despus de lo que yo
+digo, insiste usted en repetirlo.
+
+--Hable usted: yo lo deseo.
+
+--Yo no he visto Clara ms que tres veces--continu Bozmediano.--Ella
+no sabe ni cmo me llamo, ni quin soy. Me ha visto poco, y le soy tan
+indiferente, que puedo asegurar que ocupo en su corazn el mismo lugar
+que una persona desconocida. Un da encontr ese malhadado viejo
+fantico en la calle: le llev su casa, y vi Clara por primera vez.
+Me habl; y con la sencillez propia de su carcter y la franqueza que da
+la necesidad de expansin y trato, me cont algunas cosas de aquella
+casa. No le negar usted que desde entonces me interes muchsimo; que
+pens en que nada poda satisfacerme tanto como sacarla de la prisin,
+darle alegra y librarla de la tutela de aquel hombre sombro, capaz de
+poner triste la misma felicidad.
+
+Bozmediano cont despus la segunda entrevista con Clara, recordando
+hasta algunas palabras de sus dilogos con ella. El otro joven oa con
+mucha atencin aquel relato, hecho con toda la veracidad posible.
+
+--Yo ser franco, y no ocultar usted mis sentimientos, mis primeras
+intenciones--continu--para que pueda usted juzgarme mejor. Al
+principio vi en Clara el objeto de una aventura; y pesar de que me
+inspiraba mucha lstima y un verdadero inters, no poda menos de
+proceder con cierta ligereza en la formacin de mis planes. No lo
+negar: yo no pretendo desfigurar los hechos; esta confesin es igual
+la que hara un moribundo ante un sacerdote. Pero las circunstancias
+ ella torcieron mi plan primitivo. Ella tiene un carcter angelical.
+Llena de bondad y sencillez, es capaz de vencer las sugestiones de todo
+hombre que no sea un vil un libertino. Le confieso usted que, por
+ltimo, fu tal la fuerza que en m tom el primer sentimiento
+afectuoso y compasivo que me haba inspirado, que conclu por amarla.
+No puedo negar que, pesar de haberme infundido este amor verdadero,
+yo persista en mi propsito de sacarla de all violentamente, de
+llevrmela como una cosa ma. No consideraba esto como un agravio, y
+hubiera matado cualquiera que, interpuesto entre ella y yo, me la
+hubiera quitado. Yo supe--no me lo dijo ella--que exista una persona
+quien quera mucho. Esto me desconcert. Supe que estaba usted en la
+crcel, y no vacil un momento. Comprend que si ella le quera usted
+verdaderamente, la mejor accin que en m caba era ponerle usted en
+libertad, devolvrsele. Qu complicacin! De este modo pensaba yo
+ganar en su concepto. No se asombre usted: yo me he credo siempre
+prctico en estas cuestiones; y dado el carcter de Clara, es seguro
+que ms le amara usted cuanto ms durara su prisin. Pero yo no
+contaba con otros muchos tesoros de bondad de aquel carcter. Usted
+viva con ella, y la vigilancia, la crueldad de tres seoras ridculas y
+de un viejo extravagante impedan que la viera, que la socorriera,
+librndola de tantos martirios. Usted viva all, y no le hablaba, no
+le consolaba, no aparentaba quererla. "He aqu mi ocasin--dije
+yo.--Lzaro aparece sus ojos como un ingrato: no ser posible que
+ella le desprecie? Su situacin en aquella casa fnebre, la tristeza en
+que vive y se consume, no sern causa de que desee libertad, vida,
+afectos, todo lo que all no tiene, ni puede, ni sabe darle ese joven
+indiferente, ocupado por la pasin poltica? Confiese usted que la
+situacin era la ms propsito para que yo aspirara merecer de ella
+algo ms que gratitud. Resolv sacarla de all, llevrmela. Fui tan
+ciego, que no prev su resistencia, su fidelidad, su grande afecto al
+primer amigo; afecto ms fuerte que todos los martirios y todas las
+privaciones. Dispuse entrar en la casa cuando estuviera sola, y entr
+por donde usted sabe. Ella, al verme, se asust tanto, que casi me
+arrepent de haber dado aquel paso. Me suplic que saliera, me lo pidi
+de rodillas; yo le dije que no esperara nada, que usted no podra ni
+sabra salvarla del poder de aquella gente cruel. Nada, no me oy. Su
+propsito era inquebrantable. Conoc que su fidelidad era la ms grande
+de sus virtudes; y creyendo que era imposible arrancarle la primera
+imagen, la imagen que nada puede borrar, desist de mi intento. Ella no
+quera escucharme; se desesperaba al comprender cunto poda
+comprometerla mi entrada en la casa; me peda llorando que la dejara
+entregada su tristeza, su soledad. Confieso que nunca me he visto
+tan pequeo como entonces, en presencia de aquella criatura dbil,
+incorruptible, no slo las promesas del amor de un joven, sino aun al
+soborno de la libertad, de la posicin, de la felicidad. Al marcharme,
+sent que alguien entraba en la casa. No s quin era; yo hu por no
+comprometerla; hu aterrado por la idea de que, pesar de mis
+precauciones, alguien de la casa haba descubierto mi entrada."
+
+--Era yo--dijo Lzaro:--yo le vi salir usted por la buhardilla.
+
+--Lo que he referido usted--afirm Bozmediano solemnemente, es la pura
+verdad. No he omitido nada que me pudiera honrar, ni nada tampoco que me
+pudiera deprimir ponerme en ridculo. Es la pura verdad; se lo juro
+usted por la salvacin de mi madre, cuyo retrato est all, y siempre me
+parece que me est mirando.
+
+Claudio seal un retrato que haba en la habitacin; y al hacer su
+juramento, tenan sus palabras tal entonacin de sinceridad, que Lzaro
+no pudo contestar lo que un momento antes pensaba.
+
+--Sin embargo--dijo Lzaro, que crea que aquella declaracin no poda
+satisfacerle,--yo quiero que usted me d alguna prueba positiva. Usted
+comprender que en estos asuntos no basta, no puede bastar la palabra.
+
+--Que no puede bastar la palabra? No basta, es cierto, para espritus
+preocupados. Hay ciertas cosas que no se pueden certificar de otro modo.
+A veces la afirmacin de una persona es suficiente para llevar al nimo
+de otra la conviccin ms profunda. No puedo creer que usted, si hace
+Clara la acusacin que m me ha hecho; si ella, con la serenidad de la
+inocencia, le contesta usted la verdad, no puedo figurarme de ningn
+modo que usted no la crea. Hblele usted; rompa el silencio de aquella
+casa; vala usted un momento; oiga su voz, y si ante las declaraciones
+que ella le haga persiste usted en creerla culpable, no es digno, lo
+digo cien veces, no es digno de mirarla.
+
+Lzaro no pudo resistir la gran fuerza de estas palabras. Era
+imposible, segn l pens, que la ficcin y la astucia d un hombre
+pudieran llegar ocultar la verdad de aquel modo. Bozmediano no menta.
+
+--Oh, calle usted!--dijo Lzaro sin poderse contener: es usted el
+histrin ms perfecto, dice la verdad. Yo, que jams he mentido, que
+no s ni puedo fingir, siento una fuerte inclinacin creer lo que
+usted me ha dicho. Pero tiene el corazn unas susceptibilidades y
+escrpulos de que la razn y la palabra no pueden librarle.
+
+--Veamos Clara--dijo Claudio con resolucin.--Dnde?
+
+--En casa de esos demonios. Si es posible, acogotaremos las tres
+viejas.--Clara no est all ya. La han despedido.
+
+--Y por qu? Dnde est?
+
+--No lo s--dijo Lzaro tristemente.
+
+--Pero, dnde ha ido?
+
+--Esa es mi duda, mi angustia. A dnde puede haber ido? No conoce
+nadie. Encontrndose sola en la calle, dnde estar? Yo cre...
+francamente, cre que estuviera aqu.
+
+--Aqu!
+
+--Yo pens que usted la haba inducido salir; que haba venido en
+busca de usted, quien conoca.
+
+--Y an cree usted que est aqu?--pregunt Bozmediano sonriendo.
+
+--Ahora... no afirmo nada ... dudo.
+
+--Y si le pruebo usted que no est aqu ni ha venido, qu
+creer usted?
+
+--Aun as no ser posible arrancar la ltima raz de mi recelo; an no
+lograr la evidencia que necesito; evidencia que nada ni nadie me
+podr dar.
+
+--La adquirir usted por su propio sentimiento. Hay cosas que se crean
+por revelacin, que nada ni nadie puede destruir. Hay cosas de que no se
+puede dudar, porque su evidencia est encarnada en nuestro ser, y dudar
+de ellas es algo semejante la muerte. Vamos buscarla.
+
+--Dnde?
+
+--Vamos buscarla. Por lo mismo que no conoce nadie, es ms fcil
+encontrarla. Estoy seguro de que la encontraremos.
+
+--Recorreremos todas las calles, preguntaremos la polica, nos
+informaremos de todo el mundo--dijo Lzaro.
+
+--Si, s; haremos todo eso.
+
+--Iremos los hospitales, los asilos; entraremos, si es preciso, en
+todas las casas.
+
+--S.
+
+--Iremos la antigua casa; preguntaremos la portera, los vecinos,
+al tendero ms prximo.
+
+--Eso es. Diga usted, no haba en aquella casa una criada?
+
+--S, haba una. No s su nombre.
+
+-Dnde estar? Si la encontramos, tal vez nos d alguna luz. Puede ser
+que se haya dirigido ella. Recuerdo que esa criada me dijo que iba
+casarse con un tabernero, y que tendra una tienda. Si esa mujer tiene
+casa abierta y Clara saba dnde est esa casa, es seguro, casi seguro
+que habr ido all.
+
+--Efectivamente--dijo Lzaro.--Vamos ver si averiguamos dnde est
+esa mujer.
+
+Salieron y se encaminaron la calle de Vlgame Dios. Preguntaron la
+portera de la antigua casa si se haba alquilado de nuevo el cuarto
+segundo. Dijo la portera que no. Preguntronle el nombre de la criada y
+si saba su paradero.
+
+--Se llama Pascuala--contest:--est casada con un tabernero llamado
+Pascual; pero no s dnde viven. El tabernero de la calle del Barquillo
+debe saberlo, porque es compadre suyo.
+
+Este hombre les dijo que los Pascuales vivan en la calle del
+Humilladero, y los dos jvenes se dirigieron inmediatamente all.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXXVII
+
+
+
+#El "va-crucis" de Clara.#
+
+
+Mucho horror inspiraba la hurfana la casa de las de Porreo, aunque
+no tena otra. As es que su primer impulso al verse en la calle fu
+huir, correr sin saber dnde iba, para no ver ms tan odiosos sitios.
+Anduvo corto trecho, dobl la esquina y se par. Entonces comprendi
+mejor que antes lo terrible de su situacin. Al ver que no poda
+dirigirse ninguna parte, porque nadie conoca, le ocurri esperar
+cerca de la casa que entraran Elas su sobrino. Pero el primero
+haba dicho que no volvera hasta dentro de tres das, y el segundo, que
+sospechaba tan mal de ella, sera capaz de confirmarse en su creencia al
+verla arrojada de la casa por las seoras. Ella necesitaba, sin embargo,
+ver Lzaro y contarle todo. Si l daba crdito su explicacin, qu
+haran los dos, tan desamparado el uno como el otro? Decidi, sin
+embargo, esperarle all, apoyada en la esquina; pero le daba tanto
+miedo... Parecale que iba salir por la reja cercana una gran mano
+negra, que la cogera llevndosela dentro: qu horror! De repente
+sinti al extremo de la calle fuerte ruido de voces. Eran unos hombres
+que venan borrachos profiriendo horribles juramentos, atropellando y
+riendo desenfrenadamente como una turba de demonios regocijados. La
+joven sinti tal sobresalto, que no pudo permanecer all un instante ms
+y ech correr con mucha ligereza. Los hombres corran tambin, y ella
+se figuraba que le tocaban la espalda, y crea sentir junto sus
+propios odos las infernales palabras de ellos. Corri mucho por toda la
+calle del Barquillo, seguida del perro misntropo, y al fin, fatigada y
+sin aliento, se detuvo: las risas resonaban muy lejos ... ya no la
+seguan ... respir porque no poda dar un paso. Despus sigui andando
+lentamente; no se atreva volver, porque las risas haban cesado y se
+oan terribles imprecaciones. Algunas piedras, lanzadas por mano
+vigorosa, cayeron junto ella. Batilo se volvi lleno de despecho y
+ladr como nunca haba ladrado, con verdadera elocuencia canina.
+
+Despus de esto, aviv Clara el paso y lleg la calle de Alcal. Mir
+ derecha izquierda, sin saber qu camino tomar. Subi hacia la Puerta
+de Sol; pero no haba llegado San Jos cuando vi que por la calle
+abajo vena gente, muchsima gente: ella no haba visto nunca tanta
+gente reunida. La calle le pareca tan grande, que no conoca distancia
+alguna que referirla, pues para ella las casas hacan horizonte, y
+aquella gente que vena se le representaba como un mar agitado
+sordamente, y avanzando, avanzando como si quisiera tragarla. Sin
+deliberar volvi atrs y baj hacia el Prado. El gento bajaba tambin:
+sordo rumor resonaba en la calle. La muchedumbre traa algunas luces, y
+de cuando en cuando una voz pronunciaba muy alto un _viva_,
+contestndole otra tremenda y mltiple voz. La gente bajaba, y Clara
+bajaba delante. Aquello le di ms miedo que los borrachos; pero cuando
+se encar con la Cibeles, cuando vi aquella gran figura blanca en un
+carro tirado por dos monstruos blancos, se detuvo aterrada. Haba visto
+alguna vez la Cibeles; pero la oscuridad de la noche, la soledad y el
+estado de excitacin y dolencia en que se encontraba su espritu, hacan
+que todos los objetos fueran para ella objetos de temor, todos con
+extraas y fantsticas formas. Los leones de mrmol le pareca que iban
+corriendo con velocsima carrera, galopando sin moverse de all. La
+pobre mir atrs, y vi que la gente avanzaba siempre, haciendo ms
+ruido: no quiso ver ms aquello, y tomando hacia la derecha, entr en el
+Prado. Este sitio le pareci tan grande, que crea no llegar nunca al
+fin. Jams haba visto una llanura igual, campo de tristeza, de
+ilimitada extensin; los rboles de derecha izquierda se le antojaban
+fantasmas negros que estaban all con los brazos abiertos; brazos
+enormes con manos horribles de largos y retorcidos dedos. Anduvo mucho,
+hasta que al fin vi delante de s una cosa blanca, una como figura de
+hombre, de un hombre muy alto, y sobre todo muy blanco. Se fu acercando
+poco poco, porque aquella figura se le representaba marchando con
+pasos enormes. Era el Neptuno de la fuente, que en medio de la
+obscuridad proyectada por los rboles se le figuraba como otro fantasma.
+La infeliz tena muy extraviados los sentidos causa del terrible
+trastorno de su espritu. Torci la derecha, por evitar que llegara
+hasta ella aquel figurn blanco, y encontr enfrente la Carrera de San
+Jernimo. Empez subir; pero estaba tan fatigada, que la pendiente de
+la calle le pareca inaccesible. Subi, pero con mucha lentitud, porque
+apenas poda andar: en la parte correspondiente los Italianos crea
+ella ver la cumbre de una montaa; y cuando meda con la vista aquella
+eminencia, pensaba que en toda la noche no iba llegar arriba.
+
+No pudo avanzar ms, y se sent en el hueco de una puerta. Senta gran
+postracin en todos sus miembros, y adems un fro intenso que,
+creciendo por grados, lleg producirle una convulsin dolorosa.
+Arropse lo mejor que pudo, y pens en el medio de volver la casa para
+esperar Lzaro en la puerta. Entonces le ocurri sbitamente la idea
+de dirigirse casa de Pascuala. Ella recordaba muy bien el nombre de la
+calle donde viva el tabernero con quien la criada se haba casado.
+Saba que la taberna estaba en la calle del Humilladero; pero cmo iba
+ la tal calle? Resolvi preguntar algn transente, y si daba con la
+casa, all pasara la noche, aplazando todo lo dems para el siguiente
+da. Segura estaba de que Pascuala la recibira con los brazos abiertos.
+Pero dnde estaba la calle? Instintivamente or la Virgen, pidindole
+que estuviera cerca de la calle del Humilladero. Pero la Virgen no la
+oy, porque la calle estaba muy lejos. Resuelta preguntar, se levant;
+vi venir un hombre, pero no se atrevi detenerle; pas otro,
+algunos ms, y Clara no pregunt ninguno. Tena miedo de aproximarse
+ellos. Por ltimo, se acerc una mujer, la joven la detuvo y
+respetuosamente la hizo su pregunta.
+
+--La calle del Humilladero?--dijo la mujer, que era una vieja arrugada
+y con voz gangosa.
+
+--S, seora.
+
+--Le parece usted que est bien detener las personas honradas de
+este modo?--contest la vieja muy incomodada.--Ya s lo que quieren
+estas bribonas cuando detienen una; que no van sino meterle la mano
+en los bolsillos cuando est una ms descuidada, contestando: "Vyase
+noramala la muy piojosa, y si no llamo un alguacil."
+
+Antes que concluyera la vieja, se apart Clara, y fu tal su angustia al
+pensar que todos la trataran de igual modo, que casi estuvo punto de
+abandonarse su desesperacin, dejndose morir all de hambre, de fro
+y de dolor. Pero la desventura infunde valor; recobr algn nimo y se
+dispuso seguir preguntando, cuando vi llegar una mujer andrajosa
+que traa un nio de la mano y otro en brazos. A Clara le pareci que
+aquella mujer deba ser persona muy generosa y compasiva, y que le haba
+de responder su pregunta. Pero antes de ser interpelada, la mujer
+andrajosa habl Clara en estos trminos:
+
+--Una limosna, seora, por amor de Dios, que tengo mi marido en cama, y
+estos dos niitos no han probado nada en todo el santo da... Siquiera
+un _chavito_.
+
+Despus, observando que Clara no tena aspecto de persona que da
+limosna, sino ms bien de mujer desvalida y enferma, se figur que peda
+tambin _chavitos_, y variando de tono, le dijo:
+
+--Oye, chica: ven conmigo y le sacaremos un duro al to gordo de la
+esquina.--Qu?--dijo Clara, confusa ante aquella proposicin.
+--Apostamos que no _tan dao_ ni un bendito _chavo_ esta noche? Yo he
+_sacao_ ya un _rial_: mira. Pero hay en aquella tienda un _mardito_
+paero que es muy caritativo. Ayer le _ije_ que tena una hija enferma
+en cama, y me di una peseta. Si _quis_ que le saquemos ms, ven
+conmigo esta noche, chica, y vers. Entramos: t te haces que te vas
+cayendo, y te pones un pauelo _atao_ la cara, y empiezas dar unos
+_chillos_ que partan el corazn. Oye, as: ay! ay! ay!
+
+Y di unos cuantos quejidos tan lastimeros, que Clara tuvo angustia de
+orlos. Despus sigui:
+
+--Mira, ven; entramos: yo le digo que eres mi hija y que no has comido
+un _bocao_, y que el _mico_ te ha recetado una cosa que cuesta un duro.
+T dices que no la _quies_ tomar, y que si saco el duro, compre pan _pa_
+estos nios que se estn muriendo. Yo digo que sea el duro _pa_ la
+_meicina_; t que sea _pa_ los nios, y as ... vers cmo se ablanda...
+y _pu_ que nos d dos... partiremos: te dar ti dos _riales,_ y....
+Anda, ven: ponte este pauelo en la cara.--Seora, yo tengo que hacer,
+no puedo--dijo Clara, que crea no deber darle otra razn menos
+corts. Sabe usted dnde est la calle del...?
+
+--Qu calle de los _dimonios_!--dijo la mujer; y viendo que pasaban
+dos caballeros se acerc ellos, dicindole al chico que llevaba de la
+mano:--Muchacho, cojea.
+
+El muchacho coje, y se acercaron los caballeros, repitiendo su
+muletilla. Clara se retir entonces; anduvo buen paso, y lleg, por
+ltimo, la plazuela del Espritu Santo; subi ms, hasta que se
+encontr en la esquina de la calle del Prado, y por all pens seguir,
+porque vea en ella bastantes personas, y crea encontrar all quien la
+informara bien.
+
+Batilo iba delante. Un perro vivaracho y pequeo, descarado, ratonero,
+de stos que pasean su vanidad por las calles de Madrid, se acerc al
+can melanclico, y le di una embestida con el hocico. Batilo era muy
+tmido; pero sintiendo herido su amor propio, ladr. El ratonero, que no
+deseaba sino provocacin, ladr tambin, atrevindose dar un mordisco
+al pobre faldero. Este te defendi como pudo; y poco rato vino un
+porrazo que, con terribles aullidos, empez perseguir al ratonero.
+Luego vino otro perro, y otro, y otro: en dos segundos se reunieron all
+doce perros, que armaron espantosa algaraba. Luchaban unos con otros,
+cayendo y levantndose en revuelta confusin, mordindose, saltando y
+atropellando entre los movimientos de su horrible contienda Batilo y
+al ratonero, que, revueltos entre las patas de los contendientes,
+reciban los ultrajes de todos. Al ruido se detuvieron algunas personas;
+el amo de uno de los perros terci en la pelea, y dijo ciertas frases
+injuriosas al amo de otro. Clara, al ver que se reuna tanta gente, y
+que algunos mozos la miraban con atencin impertinente, aviv el paso;
+tom la calle arriba para huir de aquellas miradas. Pero los mozos la
+siguieron, y ella quiso ir ms prisa; ellos tambin; ella ms an,
+hasta que se decidi correr, y corri con toda la velocidad que poda.
+Entonces una mujer grit desde una puerta con voz chillona y angustiada:
+"A esa, esa, esa!" Un hombre la detuvo por el brazo; muchas mujeres
+la rodearon, y se form en un momento un grupo de ms de treinta
+personas en torno ella. La hurfana estaba tan trmula y aterrada, que
+no dijo palabra, ni trat de huir, ni llor siquiera. Crey tener en
+derredor un crculo de asesinos.
+
+--Qu ha hecho? qu hay?--dijo uno.
+
+--Que ha _robao_ ese lo que lleva bajo el brazo.
+
+--Muchacha, donde has tomado ese lo?--dijo el que la tena asida.
+
+Clara no contest
+
+--A la crcel con ella--dijo uno de los presentes.
+
+--Dnde has tomado ese lo, muchacha?
+
+La joven se repuso un poco, y con voz tenue, dijo:
+
+--Es mo.
+
+--Qu es suyo?--dijo una de las mujeres.--Si la vi yo correr como una
+_desalacin._ Apuesto que lo cogi en la casa del nmero 15.
+
+--No, que vena de ms abajo--dijo otra.
+
+--Apuesto que es de casa de la _sa_ Nicolasa, la pupilera de ah
+enfrente--dijo otra mujer.
+
+--Usted miente, seora--dijo un hombre alto, que pareca ser persona del
+toreo, juzgar por su vestido y el rabicoleto que tena en la
+nuca.--Usted miente: esta seora no ha salido de casa de la pupilera, ni
+del nmero 16; vena de ms abajo.
+
+--Miren ese pelele!--grit la mujer.--_Poz_ no dice que yo miento?
+
+--Usted miente, seora. Esa muchacha no ha _robao naa_, que vena de
+abajo, y corri porque la venan siguiendo esos lechuguinos. Yo lo he
+_oservao_, y si hay alguno que me desmienta, aqu estoy yo, que soy un
+hombrera _pa_ otro hombre.
+
+--Tanta bulla _pa naa_--dijo, soltando Clara, el que la tena asida.
+
+--Pues que si lo ha robado, si no lo ha robado ... Cuando yo digo una
+cosa.... Si estuviera aqu mi Blas, se vera si hay un hombre _pa_ otro
+hombre--murmur, volviendo la espalda, la promovedora de aquel alboroto.
+
+--Vamos, seores, aqu no se ha _robao naa_--dijo el majo con
+decisin.--Aqu estn ustedes de ms. Largo el camino.
+
+El pblico (llammosle as) encontr muy convincentes las ltimas
+razones del hombre de los toros, y an ms las insinuaciones que hizo
+con un tremendo palo de puo de plomo que llevaba en la mano, y empez
+ desfilar.
+
+---Vamos, prendita, no tenga usted miedo--dijo el hombre del rabicoleto,
+cuando se qued solo con Clara.--Venga usted conmigo, y no tenga reparo,
+que yo soy un hombre _pa_ otro hombre. Pero se _pu_ saber dnde iba
+la personita? Yo la llevar usted, porque soy un hombre _pa_....
+
+--Voy la calle del Humilladero.
+
+--Del Humilla ... que?
+
+--Del Humilladero.
+
+--Ya s ... pero _pa_ qu va usted tan lejos? Si usted se echa
+andar ahora, llegara all _pasao_ maana por la noche. Con que no tenga
+usted prisa....
+
+--S, seor, tengo prisa; y aunque est lejos, he de ir en seguida
+Quiere usted hacerme el favor de decirme por dnde debo ir?
+
+--_Miste_: coge usted esta calleja arriba, siempre _pa_ arriba ... pero
+yo la voy llevar usted. Aunque, _pa_ decir verdad, ms vala que se
+viniera conmigo. Ay! Jess, qu guapa es usted! _Poz_ no haba
+reparado ... Venga usted.
+
+--No puedo detenerme, _seor caballero_--dijo Clara con mucho
+miedo.--Dgame dnde est esa calle, y yo me ir sola.
+
+--Sola! Y yo poda ser tan becerro que la iba dejar ir sola por esas
+calles, esta noche que hay _rivolucin_...? Bueno soy yo _pa_ ... Venga
+usted conmigo. Le _igo_ que no lo pasar mal: yo conozco aqu cerca un
+_colmao_ donde hacen unas magras que....
+
+Diciendo esto, el torero tom Clara por un brazo y quiso internarla
+por la calle del Lobo.
+
+--Sulteme usted, caballero--dijo Clara desasindose:--tengo que hacer;
+por Dios, sulteme usted.
+
+--Pues es lo _mesmo_ que un puerco-espn. Bah! Si es usted muy guapa
+para ser tan picona. Le _igo_ que ... Pero, en fin, yo la acompaar
+esa calle.
+
+--No: dgame usted por dnde debo ir. Yo ir sola.
+
+--Sola? si hay _rivolucin. _Pa_ que le peguen usted un tiro y me la
+_ejen_ frita en _mit_ la calle?...
+
+--Yo quiero ir sola--dijo ella separndole.
+
+La compaa y la solicitud impertinente de aquel hombre le inspiraba
+mucha desconfianza. Su intento era huir de l y preguntar otro. Pero
+aunque aviv mucho el paso, l segua siempre su lado dicindole mil
+cosas. Un incidente feliz (algo feliz haba de pasar aquella noche) vino
+ librar Clara de aquel moscn. Iban por la plazuela de Santa Ana,
+cuando sintieron detrs gritos de mujer. El majo no volvi la cara; pero
+tuvo buen cuidado de embozarse bien en su capa para no ser conocido.
+
+--_Arrastrao, endino_--dijo la mujer, que era alta, gruesa hombruna y
+con voz aterradora y aguardentosa.--Espera, espera, que te voy sentar
+los cinco en esa cara de documento.
+
+Al decir esto, tiro al majo de la capa, y con mano ms pesada que una
+maza de batn, cogi Clara por un brazo y la detuvo.
+
+--Si no fuera porque est aqu esta seora--dijo el chulo, cuadrndose
+ante la jamona--ahora _mesmo_ te volva las narices al revs.
+
+--_Arrastrao_!--dijo la maja cuadrndose y moviendo la cabeza--tengo
+yo cara de cabrona? Te _paece_ que por una cara de escoba como esta voy
+yo consentir?...
+
+--Calla!--exclam el otro-- te _ejo_ sin piernas.
+
+--Mira, Juan Mortaja, que voy sacarle los ojos esta rabuja si ahora
+_mesmo_ no vienes conmigo. Le parece usted que una mujer como yo se
+la...? Juan Mortaja, cuando _igo_ que vamos tener que....
+
+--No haga usted caso--dijo el torero, dirigindose Clara, que estaba
+sin aliento, oprimida por la mano de la jamona, como la trtola en las
+garras del gaviln--No haga usted caso, nia, que sta suele rezarle un
+Padre nuestro _san cuartillo_.
+
+--_Reendino!_--exclam con trgico furor la maja, soltando Clara y
+echando rpidamente mano la cintura, de la cual sac una navaja, que
+esgrimi con el donaire y la presteza de un matutero.
+
+--Saco _e_ demonios!--dijo el otro, enarbolando el palo.
+
+No sabemos cmo concluy la pendencia, porque hemos de seguir Clara; y
+sta, en cuanto se vi libre de la zarpa de la dama de Juan Mortaja, se
+escap ligeramente, y buen paso, seguida siempre de Batilo, lleg la
+plazuela del ngel. La desventurada no saba ya qu partido tomar; se
+horrorizaba al pensar que entre los miles de habitantes de este enjambre
+no haba uno que le dijera el nombre de la calle donde estaba el nico
+asilo que poda acojer la hurfana abandonada, sola, injuriada, medio
+muerta de miedo y dolor. Crey que Dios la abandonaba que no haba
+Dios; que su destino la obligaba optar entre la inquisicin espantosa
+de las dos Porreas, y aquel abandono, aquel vagar por un desierto,
+repelida por todos solicitada por la depravacin el vicio.
+
+Se decidi hacer otra tentativa. Detvose ante un hombre que, con un
+farol y un gancho, revolva escombros, y le hizo su pregunta.
+
+--La calle del Humilladero?--dijo el trapero, incorporndose y
+haciendo con el gancho ciertos movimientos semejantes los que hace
+con su varilla un director de orquesta.--Esa calle est ... Voy darle
+ usted una receta para que la encuentre en seguida. Pues eche usted
+andar ... y vaya mirando con atencin los letreros de todas las calles.
+Sabe usted leer?
+
+--S, seor--dijo Clara.
+
+--Pues cuando usted vea un letrero que diga as: "calle del
+Humilladero", all _mesmo_ es.
+
+El trapero se qued muy satisfecho de su apotegma, y volviendo
+inclinarse, enterr su gancho investigador en el montn de inmundicia
+que delante tena. Clara se retir muy angustiada; y principiando
+perder ya el conocimiento exacto de su desventura, hallbase prxima
+entrar en ese perodo de atona que precede las grandes enajenaciones.
+Dirigi de nuevo mentales splicas Dios y la Virgen para que la
+sacaran de aquella situacin; y an rezaba, cuando vi llegarse hacia
+ella una persona que le inspir mucha confianza. Di algunos pasos
+hacia aquella persona, que era un clrigo de ms que mediana edad, gordo
+y pequeo. Vena con su rosario en la mano y la vista fija en el suelo.
+La hurfana respir con tranquilidad, porque aquel personaje venerable
+que tena ante s deba de ser un santo varn, de esos cuyo fin en la
+tierra es consolar los afligidos y ayudar los dbiles.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXXVIII
+
+
+
+#Continuacin del "va-crucis".#
+
+
+Pareca el clrigo hombre pequeo, juzgar por su vestido, que era muy
+rado y verdinegro. Era l de edad madura, y juzgar por su pronunciada
+y redonda panza, pareca hombre que no se daba mala vida. Tena la cara
+redonda y amoratada, con dos ojillos muy vivos y una nariz que pareca
+haber servido de modelo la Naturaleza para la creacin de las patatas.
+No puede decirse que su fisonoma fuera antiptica: sonrea con bondad,
+y, sobre todo, haba en sus ojuelos cierta gracia y una volubilidad
+amable. Cuando vi Clara y oy la pregunta que sta le hizo con el
+mayor respeto, guard el rosario, se lade el sombrero (porque era ste
+tan grande, que tapaba con l cuantos se le ponan delante), y dijo:
+
+--La calle del Humilladero? S, hija ma, s: s dnde est, s, pero
+es muy lejos. No podr usted ir sola; su perder usted, hija ma. Venga
+usted y yo la pondr en camino.
+
+Y volvi atrs. Siguironle Batilo y Clara, que crey al fin haber
+encontrado el hilo del laberinto.
+
+--Pero, hija ma, cmo es que usted va sola? A estas horas ... tan
+sola!--dijo el padre con voz agridulce.
+
+--Tengo que ir una casa que conozco--repuso Clara por dar alguna
+respuesta.
+
+--Pero va usted sola? A estas horas! ... Hija ma, por qu es eso?
+
+--No tengo quien me acompaa. Soy sola.
+
+--Que es usted sola? Jess, Mara y Jos! Qu calamidad! Pero no
+tiene usted padres?
+
+--No, seor.
+
+--Es usted sola, enteramente sola? Jess, Mara y Jos! Esto no va
+bien, hija ma. Pero no tiene usted ningn pariente? Vamos, ir usted
+casa de algn pariente.
+
+--No, seor, no. Voy casa de una mujer que conozco. No conozco nadie
+ms que ella.
+
+--Vamos, ya conocer usted alguna otra persona--dijo el cura parndose
+y fijando en el semblante de Clara sus picarescos ojuelos.--De dnde
+viene usted ahora?
+
+--De casa de unas seoras, donde estaba.
+
+--Y all no conoci usted ms que esas seoras?
+
+--No, seor--dijo Clara asustada del giro que tomaban las preguntas
+del clrigo.
+
+--Vamos, jurara yo que ha conocido usted algn muchachuelo ... Eso no
+tiene nada de particular, hija ma: para eso es la juventud. Eso no
+tiene nada de particular. Bah! no se ponga usted encarnada. Por las
+llagas de Jesucristo, que no me enfado yo por eso ... no.
+
+Al decir esto, el cura se par otra vez, y volvi fijar en la hurfana
+sus pequeos y vivaces ojos, acompaando esta mirada con una santa
+sonrisa de astucia, que hara honor cualquier alumno de Seminario,
+conocedor de la obra de Snchez, titulada _De Matrimonio_.
+
+--Porque hija ma, el mundo es as--continu.--Yo, que conozco las
+debilidades de ambos sexos, puedo hablar sobre este punto. Y luego yo
+tengo una prctica tal, que en seguida comprendo. Sobre todo, como usted
+es tan guapita....
+
+Turbse mucho la joven con aquellas palabras; pero la esperanza de que
+pronto llegaran la decantada calle del Humilladero, la seren,
+hacindole ms llevaderas las amabilidades del buen hombre.
+
+--Si, hija ma: yo soy gran admirador de las obras de la Naturaleza, y
+cuando estas obras son bellas, las admiro ms. Yo, francamente lo digo,
+no soy gazmoo. Lo corts no quita lo valiente. Aunque uno sea
+sacerdote ... porque admirar la Naturaleza no es pecado.
+
+Con estas y otras cosas haban pasado la calle de Atocha y llegado la
+Plaza Mayor; atravesronla, dirigindose la plazuela de San Miguel.
+
+--Venga usted, venga usted--dijo, tomando el brazo Clara, al ver que
+manifestaba cierto recelo de internarse por el arco obscuro que da la
+plazuela del Conde de Miranda.--Venga usted, que conmigo va segura...
+Pues deca que lo corts no quita lo valiente... Pero no me ha seguido
+usted contando eso del muchachuelo.
+
+--Si yo no he contado nada--dijo Clara, haciendo un movimiento
+disimulado para desasir su brazo de la mano del cura.
+
+--S: algo hay, hija ma; yo lo he conocido. Si eso no tiene nada de
+particular. Ya... hay vergencilla? Vamos, cunteme usted, que yo ia
+absuelvo en seguida. A las nias bonitas se les perdona todo.
+
+Diciendo esto, mir de nuevo Clara; pero ya no se sonrea: estaba
+serio, y haba en su voz cierta agitacin que ella no pudo notar.
+
+--Cuidado, no se caiga usted--dijo, extendiendo su brazo por la cintura
+de la hurfana, como si sta hubiera tropezado.
+
+--Ay!--dijo ella ms confusa y separndose del cura.--Cundo
+llegaremos esa calle!... Est muy lejos todava?
+
+--S, hija ma: est lejos, muy lejos. Pero qu prisa tiene usted?
+
+--Ah! s, tengo mucha prisa. Pero no se moleste usted ms. Dgame por
+dnde debo ir ... y seguir sola.
+
+--Ah! no acertar usted en toda la noche. Est muy lejos. Pero qu
+prisa tienes, hija ma? Veo que ests muy cansada. No te convendra
+descansar un poquito?
+
+--Oh! no, seor; no puedo descansar--dijo Clara, aterrada ante la idea
+de que la llevaran una sacrista.
+
+--S, hija ma: ests muy fatigadita, y yo no tengo corazn para verte
+andar por esas calles estas horas y con este fro.
+
+--No importa, seor cura: no me puedo detener.
+
+--Jess, Mara y Jos! No he visto nunca una muchacha ms arisca.
+Yo ... no gusto de gente as, porque me gusta que las nias sean
+amables y buenas.
+
+En esto entraban en el callejn de Puonrostro. Parse el cura y tom
+una mano Clara, que se retir, apartndose de l.
+
+--Hija ma, por Jess, Mara y Jos, te digo que se me parte el corazn
+de verte as sola por esas calles, estas horas, con este fro... Mira:
+yo tengo un buen brasero arriba.... Porque aqu vivo yo, aqu espaldas
+de San Justo, que es mi iglesia. Pues si quieres descansar un ratito....
+
+--No, Padre: yo quiero ir la calle del Humilladero. Dgame usted dnde
+est, ya que no me ha llevado ella.
+
+--Qu Humilladero, ni Humilladero! ya me tienes loco con tu calle. Pues
+no ests poco impertinente--dijo el clrigo con ms agitacin y mucha
+impaciencia.--Ven, hija ma, y me contars eso del muchachuelo.
+
+El infame plan se revel de pronto en el entendimiento de Clara con todo
+su horror y repugnancia.
+
+--Seor--repiti--dgame por dnde voy.
+
+--Sube, sube--dijo l colocado ya en la puerta de su casa.--Sube; no te
+pesar. Si supieras qu bueno soy yo.... Porque lo corts no quita lo
+valiente. Y maana te vas tu Humilladero, si no quieres ir....
+
+--Seor, por Dios, dgame por dnde debo ir. Yo me vuelvo loca. Para
+qu me ha trado usted aqu? Y dnde estoy? Puede ser que ahora est
+ms lejos del punto donde quiero ir.
+
+--Sube, hija ma, sube--dijo el clrigo abriendo la puerta--y hablaremos
+de eso. Yo te dir dnde est esa calle, y maana podrs....
+
+--No, yo no le quiero ver usted ms. Pero dgame por dnde debo
+dirigirme. Por qu me ha engaado usted?
+
+La joven rompi llorar como un nio. El cleriguillo haba perdido su
+amabilidad; sus ojuelos expresaban el mayor despecho; su labio inferior,
+masa informe y pendiente, le temblaba por la rabia de la contrariedad y
+del desengao.
+
+--Est lejos esa calle, seor? Est lejos?
+
+El cura mir Clara con desdn, hizo un gesto despreciativo, y
+entr diciendo:
+
+--S, chica: est lejos, muy lejos.
+
+Y cerr violentamente con mano colrica la puerta, que produjo fuerte
+estampido.
+
+Algo tranquiliz Clara el verse libre de aquel malvado; pero al pensar
+que no haba podido adquirir noticia alguna de lo que buscaba; al verse
+en aquel callejn estrecho y obscuro, donde no aparecan indicios de
+vivienda humana; al considerar que por un extremo poda aparecer un
+hombre y por el otro extremo otro, avanzando hacia el centro y
+cogindola entre los dos, fu tal su pavor, que estuvo punto de caer
+al suelo sin sentido. Tambin se la figuraba que la enorme muralla de la
+casa del Cordn y la de San justo iban reunirse, aplastndola en
+medio. Un supremo esfuerzo, una carrera en que el espritu agitado, ms
+bien que el cuerpo, pareca trasladarse, la llev la calle del
+Sacramento. Al fin vi una luz que se mova; era un sereno. Aquel
+encuentro la infundi algn valor; acercse l, y le repiti su
+pregunta, tantas veces hecha, y nunca contestada. El sereno, de muy mal
+humor, pero con buena intencin, le di la direccin verdadera.
+
+--Baje usted esa cuestecita por detrs del Sacramento; baje usted
+siempre hasta que llegue la calle de Segovia; en seguida sube usted
+derecha, siempre adelante, hasta encontrar la Morera; entra por ella
+hasta llegar la calle de don Pedro; despus sigue por sta hasta la
+plazuela de los Carros, y enfrente de la capilla de San Isidro,
+encuentra usted la calle del Humilladero.--Le repiti las seas y le di
+las buenas noches.
+
+La hurfana se retir muy agradecida. Al fin encontraba la direccin de
+aquella maldita calle. Tom por el camino indicado y baj la cuesta de
+los Consejos. Qu triste y pavoroso lugar! El piso parece que huye bajo
+los pies del transente: tal es la pendiente. A Clara, que estaba
+completamente desfallecida y con la cabeza debilitada, le pareca caerse
+ cada paso, y que el suelo se iba inclinando ms cada vez, negndose
+soportarla. Lleg creer que nunca terminaba aquel descender
+precipitado, hasta que por fin sus pies pisaron en llano. Estaba en la
+calle de Segovia, y se le figuraba haber cado en un abismo. No era
+posible, pensaba ella, que el sereno le hubiera dicho la verdad. Estaba
+aquel sitio habitado por seres de este mundo? De noche, y en aquella
+lobreguez, pareca la profundidad de un barranco, de esos que escogen
+para sus conventculos los duendes y las brujas. Mirando hacia arriba,
+le pareca que se inclinaban, amenazando caer, las dos masas de
+habitaciones que un lado y otro de la calle se levantan.
+
+Clara sigui, sin embargo, la direccin que el sereno le haba
+indicado: distingui delante de s la cuesta escarpada de los Ciegos, y
+pens que era imposible trepar por all, intentlo pesar de todo,
+tropezando con montones de escombros y ruinas: las casas se vean
+arriba suspendidas, al parecer, como nido de buitre en lo alto de la
+eminencia. Ella se sinti sin fuerzas para escalar aquello; no
+distingua senda alguna, ni haba all nada que indicase el paso de
+seres humanos. No se oa voz alguna, sino de tiempo en tiempo, y
+resonando muy lejos, gritos de mujeres. Los gritos resonaban como si
+una bandada de aves, con palabra humana, se cerniera graznando en lo
+ms alto del cielo. De repente oyse una voz infantil que vena de
+abajo. Era una nia que suba sola, y cantando, por la calle de
+Segovia, dirigindose la Morera. Clara vi con asombro que la nia,
+sin cesar de cantar, suba la cuesta y trepaba, encontrando una vereda
+entre tantos escombros. Se levant intent seguirla. La nia no la
+vi y marchaba delante muy alegre, al parecer. Pero de pronto advirti
+el ruido de los pasos de la que la segua; volvise; vi aquel bulto
+que en medio de la noche andaba tras ella, y lanzndose en sbita
+carrera empez gritar: Madre, madre: brujas, brujas!
+
+La hurfana sinti entonces ms claros los gritos de las mujeres, y
+lleg tambin creer que haba brujas por all. Las mujeres pareca
+como que bajaban, y sus voces confusas y discordantes semejaban el
+altercado frentico de una horda de eumnides. Retrocedi Clara y volvi
+ bajar, estando punto de resbalar y caer algunas veces. Hallse de
+nuevo en la calle de Segovia, y entonces los gritos femeninos llegaban
+sus odos como si la horda de aves con palabra humana hubiera levantado
+el vuelo tornando las altas regiones.
+
+Empez llover: caan gotas muy gruesas, que la imaginacin
+calenturienta de la hurfana senta en el piso como si ste fuera una
+caja sonora. La lluvia aumentaba; las gotas caan con extraordinaria
+rapidez, dejando en las piedras un disco obscuro, semejante una pieza
+de dos cuartos que, repetidos infinitamente, concluyeron por teir de
+negro reluciente todas las piedras. Clara se arrop; apoyse en una gran
+piedra sillar que all haba, y, con el alma agotada ya, mir al cielo
+buscando la luna, una estrella, cualquier cosa que no fuera negra y
+horrible, cualquier cosa que no hubiera visto aquella noche en otra
+parte; pero no vi ni estrella ni luna: tan slo all abajo, en la
+direccin del puente y en el horizonte que tras la otra orilla del
+Manzanares se dibuja, vi una lumbre rojiza, esa claridad violenta de
+encendido color, que es en noches tempestuosas como una fiebre del
+cielo. Se le ve arder calenturiento y agitado por sbitas y precipitadas
+exhalaciones, mientras toda su inmensa extensin permanece obscura y
+helada. Aquella luz impresion la mente de Clara de un modo muy extrao.
+Lejos de infundirle temor, le pareci ver all alguna cosa interna, ms
+profunda que el profundo cielo, que pareca estar abierto por aquel
+punto. Crea ver oleadas de luz, emanadas de un foco incandescente;
+formas humanas, cuerpos sin sombra, que oscilaban con caprichosas
+revoluciones. Parecale como una falanje de astros humanos, de cielos y
+mundos en forma de seres vivos, que all se determinaban dentro del
+espacio mismo de una llama sin fin; cada uno engendraba miles, cada mil
+un milln; se alejaban y volvan, se obscurecan tenuamente, y de nuevo
+adquiran el brillo de la ms intensa luz.
+
+Cuando apart la vista de aquella claridad, mir al lado opuesto; mir
+la calle, en derredor, y no vi nada. Esper un rato, mirando siempre, y
+tampoco vi nada. Crey que estaba ciega, y en vano quera, con atencin
+afanosa, descubrir algn objeto. La lluvia haba crecido de una manera
+espantosa: un torrente bajaba por la Cuesta de los Ciegos y otro por la
+de los Consejos; la calle recoga estas dos vertientes y arrojaba hacia
+el puente un barranco fangoso. Ella continuaba sin ver; senta que sus
+pies se enterraban en fango; el ruido era horrible. Se le concluy el
+nimo; crey que no le quedaba ms recurso que cerrar los ojos, que ya
+no vean, y dejarse morir all, dejarse arrastrar por aquella agua que
+iba hacia el ro con precipitacin vertiginosa.
+
+Un relmpago intenso ilumin aquel abismo. Entonces pudo ver la
+repentina luz las dos masas obscuras de casas que un lado y otro se
+alzaban. Pero despus volvi quedar sumergida en su profunda ceguera.
+Las rodillas se le doblaban; el agua le habla calado toda la ropa;
+Batilo grua como un perro nufrago. A pesar del ruido de la lluvia,
+los gritos de las mujeres se sentan otra vez, discordantes, agudos,
+como confuso chirrido de pjaros nocturnos, resonando encima, all
+arriba. La enferma fantasa de Clara crey reconocer en aquellas voces
+un horrible y spero tro de las Porreas, que volaban, envueltas en
+espantosas nubes, dando al viento las voces de su impertinencia, de su
+amargo despecho y de su envidia. Hasta le pareci ver Salom, que se
+cerna en lo ms alto, agitando rpidamente sus luengas vestiduras
+manera de alas, y mostrando hacia abajo las encorvadas y angulosas
+falanjes de sus dedos, terminados con uas de lechuza.
+
+La lluvia empez disminuir. Ruido de campanillas y ruedas indic
+Clara que una galera acababa de pasar la calzada del puente y entraba en
+la calle: esto la anim un poco, porque senta la voz del arriero, que
+con tremendos palos estimulaba sus caballeras subir la cuesta.
+Levantse la joven dispuesta hacer la ltima tentativa preguntando al
+arriero. Lleg la galera, y Clara se adelant hacia la mitad del camino;
+pero, una de las mulas, que era muy espantadiza, di un salto y casi
+vuelca la galera. El arriero empez proferir votos y juramentos. El
+animal se resisti dar un paso; pegaba el arriero, coceaba la arisca
+mula, y la otra, queriendo aprovechar tan buena ocasin de reposar su
+fatigado cuerpo, que haba hecho la jornada de Navalcarnero en seis
+horas, se hech al suelo muy sibarticamente, esperando que estuviera
+resuelta la pendencia entre su amo y su compaera. La mula qued casi
+totalmente enterrada en fango, y cuando el arriero vi tal cosa, y que
+la galera se haba inclinado de un lado, hincando el eje en el suelo, se
+puso hecho un demonio: llam en su auxilio todos los santos del cielo
+y todos los demonios del infierno, se tir de los cabellos y hasta
+empez darse latigazos de rabia.
+
+Clara, que se crey causante de aquel desperfecto, tuvo bastante fuerza
+para huir de las iras del carretero, que, haberla visto, la hubiera
+maltratado; corri hacia arriba, y no par hasta la esquina de la
+plazuela de la Paja. All encontr otro sereno y le hizo su pregunta.
+
+--Est usted cerca--le dijo ste.--Suba usted esa plazuela; pase usted
+aquel arco que se ve all, donde est la imagen de la Virgen con el
+farol, y llegar la plazuela de los Carros. Enfrente est la calle del
+Humilladero.
+
+Clara empez creer otra vez que haba Dios, y sigui la direccin
+indicada. Al fin estaba cerca, al fin llegaba. La esperanza le di
+nimo; pero al acercarse al arco que una entonces la capilla del Obispo
+con la casa de los Lasos, se aviv su miedo. Se figuraba que aquel arco
+no poda conducir sino una caverna, y adems le pareca que detrs
+estaba una figura corpulenta, que no era otra que Mara de la Paz Jess,
+apostada all para asirla cuando pasara, arrebatndola con una mano
+grande y crispada, para llevrsela por los aires.
+
+Pero la esperanza puede mucho. Cerr los ojos, y corriendo velozmente,
+pas. La plaza de los Carros ya le pareca ms habitable y menos triste:
+pasaban algunas personas, se vean no pocas luces. Mir los letreros de
+todas las calles que de all partan, y al fin, llena de alborozo, ley
+el nombre de la que buscaba. Entr en ella, y los pocos pasos vi una
+puerta, cuyos lados haba pintados racimos alegricos y unas botellas
+que indicaban muy claro que aquello era taberna. "Aqu es", dijo, y se
+acerc. La puerta estaba abierta, y dentro haba dos mujeres y un
+hombre. Pregunt si viva all un tal Pascual, tabernero, casado con una
+tal Pascuala.
+
+--Aqu no hay _nengn_ Pascual--dijo una de las mujeres.
+
+--Sabe usted si es aqu cerca?--pregunt Clara.--No hay otra taberna
+en esta calle?
+
+--No, que yo sepa.
+
+Clara volvi creer que no haba Dios.
+
+--Qu ests diciendo ah, _enreaora_?--exclam el hombre.--Siempre te
+has de meter en lo que no te toca. S, seora. Hay otra tienda de vinos
+de un tal Pascual ... s, seora: ah en el nmero 14.
+
+La hurfana di las gracias, y fu all, palpitante de agitacin y
+alegra. Antes de llegar al nmero 14, sinti ruidos de guitarras y
+voces de hombres. Al acercarse la puerta vi muchos que cantaban y
+bailaban con la exaltacin de la embriaguez; y aunque no vi Pascuala,
+aunque aquella gente le inspiraba mucho recelo, subi el escaln de la
+entrada y presentndose pregunt por su antigua criada.
+
+--_Ole ole_!--dijeron dos tres de aquellos insignes personajes,
+mientras uno de ellos avanz hacia la joven, y abrazndola
+estrechamente, la llev al centro de la taberna.
+
+--Viva el buen trapo!
+
+Clara di un grito de terror al encontrarse en los brazos de aquel
+desalmado, y grit con todas sus fuerzas:
+
+--Pascuala!
+
+--Qu? quin es?--dijo una voz de mujer;-- ver qu es eso?
+
+Pascuala se present y al ver que haba all una mujer y que estaba en
+brazos de su marido, di ste en la cara un mojicn, que, ser ms
+fuerte, no le dejara con narices.
+
+--No fu yo--contest Pascual:--fu ese _dimomio_ de Chaleco.
+
+--S fu l, que la ha trado y la tena escondida, seora
+Pascuala,--declar Tres Pesetas con uno de sus frecuentes rasgos
+de malicia.
+
+--Doa Clarita!--dijo Pascuala abrazando Clara con ms suavidad que
+su marido y llevndola adentro.
+
+Al encontrarse en el dormitorio de los Pascuales, la sobrina de
+Coletilla, que haba agotado todas las fuerzas de su cuerpo y de su
+espritu en aquella noche, se dej caer en una silla y perdi el
+conocimiento.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XXXIX
+
+
+
+#Un momento de calma#.
+
+
+Bozmediano y Lzaro hablaron poco por el camino. Al llegar la casa de
+Pascual, seran las diez de la maana, lo primero que vieron fu
+Pascuala fregando vasos. Preguntronle si haba venido Clara su casa,
+y ella contest:
+
+--Anoche, si, seor; despus de media noche vino. Pero ya reconozco al
+caballerito sobrino de mi amo, que estuvo all preguntarme por su to.
+
+--Gracias Dios!--exclam ste.--Qu suerte hemos tenido!
+
+--La pobre lleg esta maana y se desmay--dijo Pascuala.--Est, muy
+malita; todava no ha hablado palabra, si no es _pa_ delirar. Vino que
+no se poda tener, toda mojada, temblando de fro, y las lgrimas le
+corran por la cara abajo.
+
+--Dnde est?
+
+--All, en mi alcoba y en mi cama. Pascual se qued en el desvn y yo
+en el suelo, al lado de ella. Est muy malita: empez dar unas
+manotadas y decir que venan volando unas ... cmo dijo? "Las tres,
+las tres volando", deca, y as estuvo hasta hace una hora, que call y
+se qued dormida.
+
+Los dos jvenes pasaron adentro, y cuando la tabernera abri un poco la
+ventana para que entrara alguna luz, pudieron ver acostada en el lecho
+aquella agraciada figura, en cuyo semblante extenuado y plido se
+pintaban los sntomas de una postracin y un malestar muy grandes.
+Dorma, y la violenta posicin de su cabeza indicaba que antes del sueo
+la haba atormentado uno de esos letargos dolorosos en que el cuerpo
+obedece con bruscos movimientos todos los delirios de la mente
+enferma. Pascuala cogi entre sus manos la cabeza de la joven y la
+coloc con menos molestia; la entr uno de los brazos, que colgaba fuera
+de las sbanas; arregl stas y las almohadas, y cerr un poco ms la
+ventana, por que no entrara ms claridad que la necesaria para no estar
+ obscuras.
+
+--Usted ya no sale de aqu--dijo Bozmediano Lzaro.
+
+--No--replic ste, preocupado y contemplando la enferma tan de cerca,
+que senta su respiracin agitada y difcil como si un pequeo volcn
+existiera entre las sbanas.
+
+--Creo que, al despertar, despertar con el delirio. Usted debe quedarse
+aqu hasta ver en qu para esto--indic Bozmediano;--yo me marcho. Si me
+ve, creo que mi presencia no ser lo que ms la tranquilice. Maana le
+espero usted en mi casa sin falta: tenemos que hablar.
+
+Lzaro no contest. Si su susceptible desconfianza no se haba extirpado
+completamente, en aquellos momentos no poda pensar en tan delicado
+asunto. Experimentaba emocin muy grande para detenerse en dudas crueles
+y rencores poco generosos, que un alma elevada deja siempre un lado al
+contemplar los grandes infortunios.
+
+Cuando Claudio se march, Lzaro se sent junto al lecho, y all estuvo
+mucho tiempo inmvil mirando la enferma, estatua que contemplaba otra
+estatua, casi tan plido como ella, esperando cada expansin del
+aliento que despertara, observando con la atencin moribunda de amante
+la oscilacin de aquella vida comprometida en una crisis. Por fin Clara
+se movi, pronunciando algunas voces mal articuladas. El joven pudo
+distinguir claramente: "Seora, por Dios!..." Despus agit una de sus
+manos como quien quiere retirar algo, y por fin abri los ojos. Se
+apart los cabellos que en desorden le cubran la cara; tuvo un gran
+rato la mano ante los ojos, y la apart despus. Sus ojos se clavaron en
+la persona que tena delante, y por mucho tiempo permaneci mirndole,
+cual si no tuviera conocimiento de lo que vea, como si su sorpresa
+fuera tal que no pudiera creer lo que estaba viendo. Despus extendi el
+brazo lentamente hacia l y le nombr con voz muy dbil.
+
+--No sabes por qu estoy aqu?--dijo Lzaro conmovido.--Me parece que
+no nos hemos visto desde mi pueblo. An no creo que hayas podido estar
+en aquella maldita casa.
+
+--En qu casa?--dijo Clara, como afectada de profunda confusin.
+
+--All, en casa de esas mujeres--contest l con tristeza, recordando
+los dolores de aquella vivienda.
+
+--Ay!--exclam Clara.--Yo no quiero volver; quiero morirme aqu antes
+que volver. Estoy en casa de Pascuala, no?
+
+Al decir esto, reconoca el sitio con ansiosa mirada.
+
+--S; ya no ests, ya no estamos all--dijo l, acercndose ms.
+
+--No volver, no me llevarn. No es verdad? T no volvers tampoco.
+
+--Qu he de volver! Si aquella casa ha sido ms terrible para mi que el
+infierno mismo. La detesto, y detesto los que la habitan. All he
+padecido en una sola noche ms que en toda mi vida. Ya no vuelvo, no.
+
+Clara pareci escuchar esto con mucha atencin; despus le estuvo
+mirando fijamente por largo rato con cierto asombro.
+
+--Por qu me miras as?--pregunt Lzaro.
+
+La hurfana tard en responder; pero al fin, con voz lenta y
+cariosa, dijo:
+
+--Hace mucho tiempo que no te he visto?
+
+--No hace tanto. Me viste una tarde: el domingo.
+
+--S ... ya me acuerdo. Qu da! Sabes que me echaron porque decan
+que haba entrado un hombre en la casa? Sabes? ... Qu malas son!
+
+--Y no entr?
+
+--S entr, s ... pero yo qu culpa tena? Ellas dicen que entr por
+m. Qu malas son!
+
+--Y no entr por ti?
+
+--Por mi?--contest Clara con la voz entrecortada y muy
+dbil.--Por mi?
+
+Despus se detuvo como recordando, y dijo:
+
+--S, por mi. El me dijo que iba sacarme de all, que quera hacerme
+feliz. Me di mucho miedo.
+
+Deca todo esto con una vaguedad que indicaba cun dbiles estaban sus
+facultades mentales.
+
+--Me di mucho miedo--continu;--an me parece que le estoy viendo. Al
+principio pens que me iba matar; pero ... no me mat. Dijo que me
+quera llevar consigo; que l me quera ver feliz ... Me haba escrito
+una carta.
+
+--Una carta?--dijo Lzaro vivamente.
+
+--Si; me la di aquel viejo feo, feo, feo....
+
+--Dnde est la carta?
+
+--La carta ... la carta...? No s. Yo la tena en el bolsillo.
+
+--Dnde est tu ropa?
+
+--No s ... La carta ... Ah!, ya me acuerdo ... la romp toda, y la
+hice unos pedacitos muy chicos, muy chicos.
+
+--Por qu la has roto? ... dijo Lzaro, deplorando no tener aquel
+documento.--Y no recuerdas haberme visto mi aquella tarde?
+
+--Si, s; s lo recuerdo--contest, mostrando que nunca haba olvidado
+tal cosa. Entraste muy enfadado. Yo estuve llorando toda la noche.
+Despus me di un mareo en la cabeza ... Yo cre que me iba morir, y
+me alegr.
+
+La melanclica serenidad que haba en estas declaraciones conmovi
+Lzaro de tal modo, que no se atreva preguntar ms, porque herir la
+delicadeza de aquel ngel le pareca crueldad sin ejemplo. An quiso
+hacer la ltima pregunta de este modo:
+
+--Y qu te dije aquella tarde?
+
+--Qu me dijiste? ... Eso s que se me ha olvidado ... No, ya lo
+recuerdo: me dijiste....
+
+Aqu se detuvo; sin duda le falt el habla el entendimiento. Tena los
+ojos hmedos, y se apartaba otra vez el cabello que le cubra parte de
+la frente. Lzaro se sinti humillado. Casi le avergonzaba la cruel y
+brusca acusacin que su conducta en aquella tarde memorable haba hecho
+ la inocencia. No haba prescindido an enteramente de la ley social
+que exige pruebas positivas para la aclaracin de ciertos hechos; pero
+aun poseyendo aquella susceptibilidad irreflexiva, no poda resistir
+la fuerza de persuasin que en las respuestas de la hurfana haba. En
+su corazn no caba, no era posible que cupiera la duda, despus de
+orla; y si la voz de un demonio atormentador resonaba internamente para
+recordarle el deber social de no darse por satisfecho, l parecera como
+que aplazaba para ms tarde la investigacin de la evidencia en aquel
+asunto, abandonndose por entonces la efusin consoladora del afecto
+que senta tan vivo como antes.
+
+--No me expliques ms--dijo Lzaro, vindola llorar.--Veo que aquellos
+demonios tienen la culpa de todo. Maldito sea quien te llev all!
+Ellas te han calumniado, estoy seguro de ello. Siempre estaban hablando
+de faltas cometidas, de pecados ... y qu s yo. Lo mismo decan de mi.
+Las dos aseguraban que yo era un malvado, y que haba cometido no s qu
+crimen. Esto me admiraba, porque yo no haba cometido ninguna falta
+grave. Lo mismo juzgu de ti. T eras la vctima de su rigor, de su
+suspicacia, de su disciplina, como ellas decan.
+
+--Yo no las quiero ver ms--deca Clara;--anoche las estuve viendo toda
+la noche en sueos. Me pareca que doa Salom estaba revoloteando
+encima de mi, mostrndome sus ojos rencorosos y sus uas terribles; me
+pareca que doa Paz estaba detrs de la cama, y que de tiempo en tiempo
+sacaba el brazo para abofetearme. Estuve temblando y envuelta en mis
+sbanas para no verlas; pero siempre las vea. Qu feas son!
+
+--Tranquilzate dijo Lzaro, viendo en el tono de su amiga los sntomas
+de un nuevo delirio. Ya no volvers casa de esas fieras. Yo estoy
+aqu; t te has credo abandonada, mientras yo exista. No s si tengo
+la culpa de, esto; si la tengo, descuida, que sabr remediarlo. Y yo
+que no he vivido sino por ti, que te he tenido por gua y por
+inspiracin de todos mis actos! Bien te dije, cuando nos conocimos, que
+Dios nos haba puesto en camino de encontrarnos para que no nos
+separramos nunca. Adondequiera que he ido te he llevado siempre en mi
+corazn y en mi cabeza, creyendo por ti y esperando por ti. Desde que
+nos conocimos no hemos cesado de estar juntos, de caminar juntos por la
+senda de la vida, lo menos en lo que m corresponde. Cuando vine
+Madrid, aunque no nos vimos inmediatamente, no di un paso por estas
+calles que no fuera dado hacia ti. Me prendieron por una ligereza ma,
+que no fu ningn crimen, como decan aquellas mujeres; y si soport
+aquel contratiempo, si no me suicid estrellndome la cabeza contra los
+muros de la crcel, fu porque en la obscuridad me pareca siempre que
+te estaba mirando en un rincn, en pie, con el rostro sereno, como es tu
+costumbre. Yo no he podido, despus que te conozco, pensar nada futuro
+sin que mis ideas acompaara la idea de tu persona como parte de m
+mismo. No he podido pensar en la adquisicin de alguna cosa, de algn
+objeto, de alguna felicidad, sin que pensara en que t disfrutaras de
+todo eso antes que yo. No he tenido desgracia alguna ni prdida sin
+figurarme que estabas mi lado llorando conmigo. Si he aspirado
+alguna hora feliz, siempre he tenido presente que nuestras dos vidas
+llegaran juntas esa hora. No he podido concebir que uno de los dos
+existiera solo en el mundo: esto me ha parecido siempre imposible.
+Sabes que ahora me parece que fu ayer cuando saliste de mi casa para
+volver aqu? Y lo que ha pasado despus yo quiero borrarlo de mis
+recuerdos. Aborrezco estos das como se aborrece una pesadilla. T no
+me has dicho tambin que aborreces aquella casa y aquella gente? Y lo
+creo. No puedo acostumbrarme la idea de que pensemos de distinta
+manera. Si yo llegara creer de una manera evidente que no me queras,
+no s cmo podra vivir; y si an vivo despus de aquella tarde, es
+porque la duda me ha dado vida, duda en que ya no quiero pensar: la he
+tenido como un deber, me la impuse yo mismo; pero ya rechazo esta
+tirana. Cuando te he visto, me parece que ha retrocedido el tiempo.
+Dudar de ti se me figura un crimen; y si lo he cometido, no te pido
+perdn, porque s que ya me lo has perdonado.
+
+Durante esta expansiva manifestacin, le escuchaba la enferma con una
+especie de trastorno. Al fin lloraba con tan deshecho llanto como si en
+aquel momento y con aquellas lgrimas se desahogaran los dolores de toda
+su vida, desde el incidente del pajarito en casa de la madre Angustias
+hasta la escena de la expulsin en casa de las Porreas.
+
+El joven no quiso menoscabar con una palabra ms la elocuencia de
+aquellas lgrimas. El calor y la pulsacin precipitada de la mano de
+Clara, que tena entre las suyas, le indicaron que la fiebre aumentaba,
+tal vez por la agitacin de aquel dilogo, en que l haba puesto toda
+su elocuencia, y ella toda su sinceridad.
+
+--Es preciso cuidarte mucho--dijo Lzaro.
+
+--S--contest ella;--quiero vivir.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XL
+
+
+
+#El gran atentado#.
+
+
+Por la tarde lleg un mdico enviado por Bozmediano. Vi la enferma, y
+despus de prescribirle mucho reposo, se retir, dando muy poca
+importancia aquella crisis, originada de una fuerte agitacin moral.
+Durmise Clara, entrando en un perodo de calma, de que hasta entonces
+no haba disfrutado. En tanto Lzaro, que arda en deseos de tomar una
+determinacin decisiva en su vida, pensaba hablar con su to aquella
+misma noche, romper con l, separarse de un hombre que era autor de
+todas sus desventuras. Deseaba ver las dos Porreas, echarles en cara
+su crueldad y su hipocresa. Si la dignidad de varn no se lo impidiera,
+seguramente su primer acto aquella noche hubiera sido coger por el moo
+ doa Paz y hacerle inclinar la cabeza hasta el suelo.
+
+Lo urgente y decoroso era suspender relaciones con aquel hombre
+fantico, que le pareca ms repugnante despus que se reuna
+descaradamente con los jvenes exaltados, y hasta llegaba darse el
+ttulo de liberal. No le importaba quedar solo y sin apoyo, pobre, ms
+pobre que antes. Pero l se encontraba con fuerzas para trabajar;
+trabajara en una profesin, en un oficio cualquiera. Y si en Madrid no
+poda conseguirlo, se volvera su pueblo, donde por lo menos tena
+seguro el pan.
+
+Sali, pues, ya entrada la noche, dejando Pascuala el encargo de no
+apartarse de Clara; y recordando que su to haba hablado de no volver
+casa de las Porreas hasta despus de tres das, pens dirigirse _La
+Fontana_ casa del abate. Fu _La Fontana_: entr en el cuarto
+interior, donde se reunan confidencialmente los principales polticos
+del club, y no lo encontr. No haba all otra persona que el seor
+Pinilla, que se paseaba muy agitado con las manos metidas en los
+bolsillos y el sombrero enterrado hasta los ojos.
+
+--Hola, amiguito!--dijo al ver Lzaro.--Cmo usted por aqu
+estas horas?
+
+--Busco mi to.
+
+--Ah! No le hallar usted. Est en una parte ... Ya s yo dnde est.
+Est donde entran pocos.
+
+--No vendr esta noche?
+
+--Esta noche? Quia! Cmo ha de venir esta noche?
+
+--Pues qu hay esta noche?
+
+--Lo gordo--dijo Pinilla con misterio.--Pero, bah!, usted lo sabe mejor
+que yo. Si es su sobrino....
+
+--No, no s nada--dijo Lzaro sorprendido.
+
+--Pero no le han designado usted su puesto? No le han dicho lo que
+ha de hacer? No trabaja usted como todos en esta gran obra?
+
+--Qu obra?
+
+--Esta noche, amigo, esta noche es ella.
+
+-Qu? Hay algo? Efectivamente, he notado, al venir, cierta agitacin
+en la villa.
+
+--Pues ya ver usted eso de las diez....
+
+--Y no hay sesin esta noche?
+
+--Sesin! Brrr!--exclam Pinilla, haciendo con la boca un
+estrambtico sonido.--Esta no es noche de palabras, es noche de hechos.
+Mucho se ha hablado ya.
+
+Pues no estoy enterado de nada. Ello es que desde anoche no vengo por
+aqu.
+
+--Pues busque usted al Doctrino, que debe estar all por Lavapis, y le
+dir lo que tiene que hacer; porque supongo, amigo, que usted no querr
+quedarse atrs. Fuera miedo! Yo s que la primera vez esto es algo
+imponente, sobre todo para el que nunca ha odo tiros. Pero, en fin,
+teniendo nimo....
+
+--Pero explqueme usted lo que hay--dijo Lzaro, fingiendo cierta
+complacencia para que el otro no vacilara en contarle todo.
+
+--Hay--dijo Pinilla--que esta noche es el gran golpe, el golpe
+decisivo, el ltimo esfuerzo del liberalismo vergonzante. Es preciso
+arrollar los _discretos_ que nos cierran el paso. S, amigo mo; al
+fin tendremos libertad.
+
+--Vaya--dijo Lzaro, afectando incredulidad para saber ms,--algn
+motincillo insignificante....
+
+--Motincillo? Algo ms--dijo el otro, sentndose y avivando con una
+badila el escaso fuego que en un brasero haba.
+
+Robespierre subi sobre sus rodillas de un salto y se acurruc all con
+admirable franqueza republicana.
+
+--Pues yo voy tambin all--dijo Lzaro, deseando que Pinilla
+desembuchara.
+
+--Vaya usted en busca del Doctrino y le designar su puesto. Yo creo que
+hasta estar mal visto que usted no figure en este asunto, despus de
+haber pronunciado el discurso que omos anoche. Qu discurso, amigo! Es
+usted un gran orador. Si viera usted cunto gust: est la gente
+entusiasmada. Hoy he odo un zapatero de la calle de la Comadre
+repetir de memoria un trozo largo de lo que usted dijo anoche.
+
+--Pero cunteme usted. Qu habr?
+
+--Es muy sencillo. Es preciso pasar por encima de los falsos
+liberales que estn hoy en el Poder. Es preciso pasar; pues bien:
+esta noche se pasar.
+
+--Y de qu manera?
+
+--Estas cosas no se hacen sino de una sola manera. Usted bien lo sabe.
+La revolucin necesita estas medidas prontas y decisivas. Se pasa por
+encima de ellos exterminndolos.
+
+--Exterminndolos!--dijo Lzaro horrorizado.
+
+--Pues ya. Slo as se puede arrancar de raz una mala semilla. Es el
+nico medio; convengo en que es terrible, pero es eficaz.
+
+--De modo que va haber aqu una matanza?
+
+--El pueblo est irritado, y con razn. Se derrib la tirana; se crey
+que bamos tener libertad, y nos han engaado. Cuatro tiranuelos nos
+mandan constitucionalmente, y constitucionalmente nos persiguen como
+antes. Esto no nos satisface; queremos ms. Adelante, pues.
+
+--Pero el medio es espantoso. Yo no quiero para mi patria los horrores
+de la Revolucin francesa. Despus de un Terror no puede venir sino la
+dictadura. Yo no quiero que pase aqu lo que en Francia, donde causa
+de los excesos de la Revolucin, la libertad ha muerto para siempre.
+
+--Eso es msica, amigo, msica.
+
+--Esa es la verdad. Pero es posible que mis amigos, los individuos de
+ese club, que han predicado el uso de los derechos adquiridos como nico
+medio de llegar la libertad...? No lo puedo creer.
+
+--Amigo--dijo Pinilla, mirndole con mucha sorna,--usted lo dijo; no se
+acuerda usted ya de aquella parte de su discurso en que deca: "Nos
+detendremos con timidez, asustados de nuestra propia obra? No. Estamos
+en un intermedio horrible. La mitad de este camino de abrojos es el
+mayor de los peligros. Detenerse en esta mitad es caer; es peor que no
+haber empezado."
+
+--Si--dijo Lzaro confundido;--pero yo no quise decir que se llegara
+ese fin quitando, pual en mano, todo obstculo; yo quiero que se llegue
+ ese fin por los medios legales.
+
+--S, usted quiso decir eso; pero la gente lo entendi de otra
+manera, y esta noche va usted ver cmo se entienden esas cosas.
+Desengese usted, amigo: no hay otro camino ms que se; los medios
+legales son pamplinas, crame usted. Esta noche se ver; hay la
+ocasin ms propicia ... Figrese usted que se renen todos en un
+sitio. S; se renen fatalmente, y no es preciso ir marcando con
+sangre las casas de cada uno.
+
+--Quin se rene?--pregunt Lzaro con agitacin.
+
+--Ellos! Los _prudentes_. Tienen ahora unas reuniones secretas, sin
+duda con objeto de fraguar algn complot para quitarnos la poca libertad
+que tenemos. Por una casualidad se ha descubierto que algunos ministros
+y diputados de los ms influyentes de la mayora se renen en una casa
+de la plaza de Afligidos.
+
+--Pero es cierto?--dijo Lzaro, procurando disimular su turbacin.
+
+--S; no s quin lo ha descubierto. Lo que s es que se lo dijeron al
+Doctrino, y l fu all y les vi salir. Despus no s por qu medio se
+ha enterado de quines son todos ellos. All van Quintana, Martnez de
+la Rosa, Calatrava, lava, y hasta Alcal Galiano se ha metido entre
+esa gente.
+
+Lzaro qued mudo de terror.
+
+--Lo que ms me complace--continu Pinilla--es que cae tambin el joven
+Bozmediano, que tambin se ha metido poltico, educado por su padre.
+
+--Bozmediano!
+
+--S; es un hombre tan odioso para mi, que me parece que si no le veo
+ensartado me muero de un berrinche.
+
+--Y qu le ha hecho usted?
+
+--Ah tuvimos una pendencia en _Lorencini_. Reimos. Fu por un discurso
+mo; es cuento largo. Este no escapa, ni el padre tampoco, que es el
+orgullo mismo, y fu el que pidi en el Congreso que se cerraran las
+Sociedades secretas. Buenos estn los dos! Pero no escapan, eso no.
+Para eso estar yo all. A las doce no hay quien me arranque de la
+plazuela de Afligidos.
+
+--De modo que van asesinar esos hombres, cogindolos todos
+desprevenidos?
+
+--En buen castellano, eso es. El pueblo de Madrid lo har bien; los
+detesta, y all irn unas turbas que ya, ya ... Conque al fin no va
+usted que le designen su puesto?
+
+--S--dijo Lzaro para disimular su propsito.--Voy.
+
+--Yo espero aqu un recadillo del amo del caf.
+
+--Adis--dijo Lzaro, saliendo con precipitacin.
+
+Su resolucin era irrevocable. No poda permitir que se llevara efecto
+aquel complot infame. Por l, slo por l, haban tenido noticia de la
+reunin que en aquel sitio celebraban las vctimas indicadas, y l
+corresponda evitarlo. Corri hacia la plazuela de Afligidos con objeto
+de llamar en aquella casa misteriosa y prevenirles contra el atentado
+que se preparaba.
+
+Por el camino encontr muchos grupos de gente sospechosa. Iban algunos
+armados de trabucos, ceida la cabeza con el pauelo aragons, cmodo
+tocado de las revoluciones. Su actitud y sus rumores anunciaban la
+agitacin que en el pueblo reinaba. Iba cometerse un gran crimen.
+Saba el pueblo lo que iba hacer y qu principio obedeca
+hacindolo? Lzaro meditaba todas estas cosas por el camino y deca:
+"No, no es esto lo que yo prediqu"; y al mismo tiempo la idea de que el
+violento discurso pronunciado por l la noche anterior hubiera tenido
+una parte de complicidad en la actitud del pueblo, le desesperaba.
+
+Encontraba cada vez ms grupos sospechosos, y aun oy proferir algunos
+_mueras_ lejanos. Al llegar la calle Ancha vi un grupo ms
+numeroso. Pas cerca sin intencin de pararse, cuando uno se adelant
+hacia l y le detuvo. Quin poda ser sino el pomposo Calleja, el
+barbero insigne de _La Fontana_? Haciendo grandes aspavientos y dando
+al viento su atiplada voz, puso sus pesadas manos sobre los hombros
+del joven, y dijo:
+
+--Eh!, muchachos, aqu est el gran hombre, nuestro hombre. Bien deca
+yo que no haba de faltar. Eh!, muchachos, aqu lo tenis.
+
+Todo el grupo rode en un momento Lzaro.--Es el que habl anoche.
+Bien por el pico de oro!--dijo uno, agitando su gorra.
+
+--Que venga con nosotros; nombrmosle capitn--dijo Tres Pesetas, que se
+haba erigido en alfrez y llevaba una cinta amarilla en la manga.
+
+--No; que se ponga ah, encima de ese barril y nos hable--exclam otro,
+que por las seas deba ser Matutero, el que atropello Coletilla,
+segn referimos al principio.
+
+--Que hable, que hable--grit una mujer alta, huesosa, descarnada y
+siniestra, que pareca la imagen misma de la anarqua.--Que hable,
+que hable!
+
+--Seores--dijo Calleja alzando el dedo como si quisiera horadar el
+firmamento.--Ya no es tiempo de hablar, es tiempo de obrar. Bien lo dijo
+este seor anoche: "Adelante en el camino; retroceder es la muerte;
+pararse es la infamia." Yo lo hubiera dicho lo mismo; slo que yo no me
+he decidido hablar todava; pero si llego enfadarme....
+
+--Bien, bien!--chillaron muchas voces.
+
+Lzaro sudaba con impaciencia y angustia. No saba cmo romper aquel
+crculo de atletas que le rodeaba. Di algunas excusas, empuj por un
+lado, abri brecha por otro; pero aun as no consigui verse
+completamente libre, porque el barbero, echndole el brazo por encima y
+hablando en voz baja con la actitud y tono confidencialmente misterioso
+que cuadra dos grandes hombres al comunicarse una idea que ha de
+salvar al mundo, dijo:
+
+--Yo, seor don Lzaro, tengo todo este barrio por mo. A usted le han
+dado rdenes para que mande aqu? Yo ... francamente, le admiro usted
+mucho como orador, porque anoche dijo usted cosas que nos pusieron los
+pelos de punta; pero....
+
+--Qu quiere usted decir?
+
+--Que yo, seor don Lzaro, soy un hombre que ha salvado la patria
+muchas veces y derramado mucha sangre en defensa de la libertad; y por
+lo mismo, yo ... estoy encargado de este barrio, y me parece que el
+barrio est en buenas manos. Por lo tanto, yo quiero saber si usted
+trae aqu la comisin de encargarse del barrio; porque como usted
+habl anoche y dijo ... pudieran haberle designado un puesto de honor
+... y yo, francamente, aunque no hablo, soy hombre que sabe hacer las
+cosas; y si usted se encargase del barrio, yo protestara ... porque
+ya ve usted....
+
+--No--dijo el joven tranquilizndole,--no le quitar usted el mando de
+este barrio ni de otro ninguno; yo no mando barrios.
+
+--Bien deca yo--repuso el barbero con la mayor satisfaccin--que usted
+no me quitara el mando de mi barrio; pero crea que le haban mandado
+por no tener confianza en mi. Pero ha de saber usted que donde est
+Calleja la libertad est asegurada.
+
+-Oh, si! ya lo supongo--dijo Lzaro, procurando quitarse de encima el
+peso de aquel brazo, que le hunda de la manera ms desptica.--Qudese
+usted tranquilo.
+
+--Va usted alguna comisin del Doctrino de Lobo?
+
+--No; voy un asunto.
+
+--Esta no es noche de asuntos.
+
+--Buenas noches--dijo Lzaro apartndose.
+
+La venganza que tomaran los exaltados, autores del complot, si saban
+que por l haba fracasado su crimen, sera espantosa; pero qu le
+importaba la venganza? Era preciso evitar el crimen. Importbale poco
+por el momento que estallara el motn con un simple fin poltico. Lo que
+no poda soportar era que se asesinara una docena de hombres
+indefensos inocentes. Cul era la causa de este atentado? Era una
+horrible invencin del absolutismo, que se haba valido del partido
+exaltado para realizarla, y haba excitado las pasiones del pueblo para
+hacerle instrumento de su execrable objeto. Nada de esto se escondi
+entonces la natural perspicacia del joven, y pudo muy bien
+confirmarse en su sospecha al recordar algunas palabras de su to, su
+conducta misteriosa incomprensible.
+
+Lleg la plazuela de Afligidos cerca de las once. Si aquella noche
+haba reunin, ya todos deban estar dentro. La plaza estaba desierta.
+Acercse las calles inmediatas por ver si haba gente en acecho, y no
+vi nada. Slo en la calle de las Negras divis algunas sombras lejanas,
+un pelotn de gente como de diez personas. Tambin hacia el portillo de
+San Bernardino se movan algunos bultos. Crey que no haba que perder
+tiempo; llegse la puerta, y asiendo el aldabn, di algunos golpes
+con mucha fuerza.
+
+Claudio Bozmediano, que es la persona quien debemos las noticias y
+datos de que se ha formado este libro, nos ha contado que cuando los
+personajes de la reunin sintieron aquellos aldabonazos tan fuertes, se
+quedaron mudos y petrificados de sorpresa y temor. Todos saban que
+aquella noche, era noche de motn; pero crean que sera uno de tantos,
+y que con las precauciones tomadas por la autoridad militar, no pasara
+de ser una manifestacin con algunos tiros, dos tres heridos y regular
+nmero de presos. Aguardaron un momento ver si se repetan, y,
+efectivamente, se repitieron con ms fuerza.
+
+--No hay ms remedio que bajar ver quin es.
+
+--Yo bajar--dijo Bozmediano, hijo.--Pero dganme ustedes qu hago si
+es...? Quin podr ser?
+
+--Esa es la confusin dijo otro.--Sin duda el motn de esta noche tiene
+alguna alta misin que cumplir cerca de nosotros. No lo duden ustedes,
+seores: este motn viene de Palacio, como todos. Nuestra reunin se ha
+descubierto.
+
+--Hay que bajar--dijo Bozmediano al or que los golpes se repetan con
+ms fuerza. Bajaremos tres, los que parezcamos menos comprometidos. Hay
+dos que, como yo, no sean ministros ni diputados?
+
+Otro joven y un viejo se levantaron.
+
+--Nosotros bajaremos. Los dems pueden salir todos la huerta del
+Prncipe Po, la cual se entra por el patio. No hay tiempo que perder.
+Recoger esas notas, y la huerta.
+
+--Mejor ser quemarlas--dijo otro, arrojando al brasero unos papeles,
+que se consumieron muy pronto.
+
+Todos bajaron por una escalera interior, dirigindose la huerta,
+excepto Bozmediano y los otros dos, que, bajando por la escalera
+principal, llegaron la puerta. Claudio grit:
+
+--Quin va?
+
+--Abra usted--dijo Lzaro.
+
+--Quin es? Qu busca usted?
+
+--Busco don Claudio Bozmediano.
+
+Este crey reconocer la voz del sobrino de Coletilla, y se figur que,
+despus de tanta alarma, se reducira todo un simple asunto personal
+entre los dos. Abri la puerta y repiti:
+
+--Quin es?
+
+--Don Claudio Bozmediano, est aqu?--dijo Lzaro sin
+reconocerle.--Tengo que hablarle de un asunto urgentsimo que no admite
+demora alguna.
+
+--Pase usted, amigo.
+
+El criado que all tenan trajo una luz. Lzaro entr, y sin ms
+prembulo, conociendo la gravedad de las circunstancias, exclam
+muy agitado:
+
+-Mrchense ustedes de aqu; an es tiempo.
+
+--Qu hay?
+
+--Un complot horrible, el ms espantoso atropello. Yo lo s ... estoy
+seguro. Mrchense ustedes inmediatamente, ahora mismo.
+
+-Pero quin? Pero quin?--dijeron los otros con mucha clera.
+
+-Esos ...--contest el joven,--los exaltados. Hay una maquinacin
+infernal en el movimiento de esta noche. Yo lo s ... he venido
+prevenirles ustedes y impedir este atentado.
+
+Se internaron los tres, dirigindose la huerta, donde los dems
+esperaban.
+
+--Seores, qu hacemos?--dijo Bozmediano.--El motn de esta noche se
+dirige nosotros. Han amotinado al pueblo para cometer, en nombre de la
+libertad, un horrendo crimen. La bullanga se hace en nombre del partido
+exaltado; pero no presumen ustedes quin es el verdadero autor de este
+movimiento?
+
+--El Rey, el Rey!--dijeron con terribles voces todos los que estaban
+all reunidos.
+
+--Pues es preciso recibir esos miserables como merecen.
+
+--Lo mejor es huir; no nos hallarn aqu, y punto concluido--dijo otro.
+
+--No; es preciso ensear al Rey cmo deben ser tratados sus viles
+instrumentos. Basta de contemplaciones. Ya era de esperar esto. Lleno
+est Madrid de agentes que se ingieren en las Sociedades secretas,
+pagan algunos de los oradores ms furibundos para que aticen los
+rencores del pueblo contra la autoridad constitucional. Ya ha llegado el
+instante supremo de su empresa diablica. Muchos imprudentes les ayudan
+sin saber lo que hacen. Pero hoy es imposible distinguir. Demos un
+escarmiento.
+
+--Qu hacemos?
+
+--Ah dos pasos est el cuartel--dijo uno de ellos, que era militar de
+alta graduacin. Voy traer dos compaas. Las saco por la Ronda, y con
+gran sigilo las meto aqu en la huerta. Ni un hombre en la calle, ni un
+centinela, nada. Que cuando lleguen esas turbas crean que estamos
+desprevenidos; que intenten allanar la casa; que derriben la puerta.
+
+--Y nos marchamos?
+
+--Opino que no. Aqu todo el mundo.
+
+--Pues aqu todo el mundo.
+
+A la media noche, una turba tumultuosa, animada con todas las voces de
+un motn y todos los alaridos de una bacanal, invada las calles de San
+Bernardino, del Duque de Osuna y del Conde-Duque. Lleg la plazuela
+de Afligidos y la ocup casi toda, unindose los que, entrando por el
+Portillo, haban llegado un poco antes. La puerta de la casa de que
+hemos hablado reson con tremendos hachazos; todo el largo de la tapia
+del Prncipe Po estaba ocupado por el pueblo, y algunos pelotones de
+gente armada estaban en la Montaa, en la parte contigua dicha
+puerta. El callejn de la Cara de Dios contena ms de trescientas
+personas; y la algaraba era tan grande, que no se podan distinguir
+claramente las voces pronunciadas por los ms exaltados, los _mueras_,
+los _vivas_ con que la multitud trataba de infundirse s misma
+animacin y bros. Imposible es referir los vaivenes, las convulsiones,
+los bramidos con que se manifestaba la pasin colectiva del inmenso
+plipo difundido all, comprimido con estrechez en aquel recinto. El
+monstruo oprimi con su ms fuerte msculo la puerta de la casa. Vino
+sta por fin al suelo, y diez, quince, veinte personas se precipitaron
+en el portal dando gritos aterradores; pero al llegar al patio, hubo un
+instante de vacilacin, de terrible sorpresa. Doble fila de soldados
+apuntaba la multitud, que, confiada en su fuerza, no pudo resistir un
+movimiento de terror, retrocediendo al ver que se la reciba de aquella
+manera. "Atrs", dijo la voz del jefe. "Adelante! Mueran los
+traidores", exclam otra voz en el portal. En el mismo instante son un
+tiro y cay un soldado. Hizo fuego sin reparo la tropa, y una descarga
+nutrida envi ms de veinte proyectiles sobre la muchedumbre. La
+confusin fu entonces espantosa: avanz la tropa; retrocedieron los
+paisanos, no sin disparar bastantes tiros y agitar las navajas, arma
+para ellos ms segura que el trabuco. La gente de la calle sinti el
+retroceso de los del portal, y se repleg, abrindoles paso. Al mismo
+tiempo un escuadrn de caballera bajaba por la calle del Conde-Duque,
+y un batalln de nacionales avanzaba por la del Portillo, impidiendo la
+salida de los amotinados. Hubo luchas parciales; pero, no obstante, la
+dispersin del pueblo fu completa, desde que los del portal, recibidos
+por una descarga, retrocedieron hacia la plaza. La corrida que cruz
+por la calle de San Bernardino y la plaza de San Marcial arrastr en su
+rapidez la mayor parte de las personas acumuladas all por la
+curiosidad la participacin en el motn. En vano algunos de los
+llamados jefes trataron de impedir aquella desorganizacin con
+improvisadas filpicas. La dispersin creci hasta el punto de que slo
+quedaron en la plazuela Lobo, Perico Ganza, Pinilla y el cadver del
+Doctrino, que, herido mortalmente en el crneo al entrar en el portal,
+haba podido retroceder hasta la plaza, donde cay. Quince veinte le
+rodeaban, dudando si escapar con los dems defenderse. Las tropas de
+la casa no haban salido; la caballera avanzaba, y los nacionales
+llegaban ya al palacio de Liria.
+
+--Es una locura; huyamos--grit Pinilla.
+
+--Y qu hacemos con ste?--dijo uno, sealando el cadver del Doctrino.
+
+--Qu hemos de hacer? Bonita reliquia para cargar con ella!
+
+--Tiene algn papel en el bolsillo? A ver, quitrselo pronto!
+
+Pinilla le registr cuidadosamente.
+
+--No tiene papeles, pero s un bolsillo.
+
+--A ver, venga--dijo Lobo.
+
+Pinilla se lo guard en su cinto; todos corrieron, y la plaza qued
+desierta hasta que la ocup la tropa.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XLI
+
+
+
+#Fernando el Deseado.#
+
+
+No hemos examinado aquella agitada sociedad ms que en una sola faz. Las
+altas regiones del Poder han permanecido impenetrables para nosotros;
+pero ahora nos toca hacer una excursin hacia los elevados lugares,
+lugares que llamaba el pblico la _Casa Grande_, para conocer, aunque no
+con la profundidad que el caso exige, la fuente del abominable complot
+anteriormente descrito.
+
+En una sala del pabelln, que forma un martillo en la fachada oriental
+de Palacio, estaba Fernando VII en la misma noche del motn. En aquel
+pequeo despacho no reciba los ministros; aqulla no era la cmara:
+era la camarilla. All haban privado grandemente en pocas anteriores
+el duque de Alagn, Lozano de Torres, Chamorro, Tattischief y otros
+memorables personajes de los seis aos que siguieron la vuelta de
+Valencey. Alguna vez los ministros eran favorecidos con su admisin en
+aquel recinto de perfidias y adulacin, y all las sonrisas de Fernando
+para sus secretarios eran siempre siniestras. Cuando sonrea un
+liberal, malo. Este axioma cortesano tuvo gran boga del 20 al 23.
+
+Aquella noche estaba con Coletilla, su perro favorito. Sentados junto
+una mesa el uno frente al otro, tenan delante unos papeles, que sin
+duda eran cosa importante por la atencin con que los lean y anotaban y
+por la actitud satisfecha con que el Rey celebraba lo que all estaba
+escrito. Fernando se permita algunas agudezas de vez en cuando, porque
+era hombre, como todos saben, que posea en grado eminente la propensin
+ la burla, que ha sido siempre constantemente adorno del carcter
+borbnico. Coletilla, que no acostumbraba rerse, rea tambin, por
+considerar desacato no reproducir en su fisonoma complaciente y esclava
+todas las alteraciones de la regia faz de su amo.
+
+--Seor, esta noche--dijo--es la noche de la redencin. Dios quiera en
+su altsima justicia que nuestra empresa llegue feliz trmino! Yo as
+lo espero; confo mucho en el valor de los que estn encargados del
+negocio. Seor, V.M. recobrar sus divinos atributos, usurpados por una
+turba de habladores sin honor ni nobleza. Espaa va despertar. Ay de
+aquellos que sean sorprendidos en el error, cuando la patria sacuda su
+letargo, abra los ojos y vea...!
+
+Fernando no contest: haba inclinado la cabeza y pareca muy
+meditabundo. La luz de una lujosa lmpara le iluminaba completamente el
+rostro, aquel rostro execrable que, para mayor desventura nuestra,
+reprodujeron infinidad de artistas, desde Goya hasta Madrazo. Es
+terrible la infinita abundancia de retratos de aquella cara repulsiva
+que nos leg su reinado. Espaa est infestada de efigies de Fernando
+VII, ya en estampa, ya en lienzo. Esa cara no se parece la de tirano
+alguno, como Fernando no se parece ningn tirano. Es la suya la ms
+antiptica de las fisonomas, as como es su carcter el ms vil que ha
+podido caber en un ser humano. Estupenda nariz, que sin ser deforme como
+la del conde-duque de Olivares, ni larga como la de Cicern, ni gruesa
+como la de Quevedo, ni tosca como la de Luis XI, era ms fea que todas
+stas, formaba el ms importante rasgo de su rostro, bastante lleno,
+abultado en la parte inferior, y colocado en un cuerpo de buenas
+proporciones. La vanidad austraca no hubiera puesto su boca prominente
+debajo de la nariz borbnica, smbolo de doblez, con ms acierto y
+simetra que como estaba en la cara de Fernando VII. Dos patillas muy
+negras y pequeas le adornaban los carrillos, y sus pelos, erizados un
+lado y otro, parecan puestos all para darle la apariencia de un tigre
+en caso de que su carcter cobarde le permitiera dejar de ser chacal.
+Eran sus ojos grandes y muy negros, adornados con pobladsima ceja que
+los sombreaba, dndoles una apariencia por dems siniestra y hosca.
+
+Respecto su carcter, qu diremos? Este hombre nos hiri demasiado,
+nos abofete demasiado para que podamos olvidarle. Fernando VII fu el
+monstruo ms execrable que ha abortado el derecho divino. Como hombre,
+reuna todo lo malo que cabe en nuestra naturaleza; como rey, resumi en
+s cuanto de flaco y torpe puede caber en la potestad real. La
+revolucin de 1812, primera convulsin de esta lucha de cincuenta aos,
+que an dura y tal vez durar muchos ms, trat de abatir la tirana de
+aquel demonio, y en sus dos tentativas no lo consigui. La revolucin
+hubiera abatido Nern, Felipe II, y no abati Fernando VII. Es
+porque este hombre no luch nunca frente frente con sus enemigos, ni
+les di campo. No fu nuestro tirano descarado y descubiertamente
+abominable; fu un histrin que hubiera sido ridculo no tratarse del
+engao de un pueblo. Nos enga desde nio, cuando, fraguando una
+conspiracin contra un favorito aborrecido, muy superior Fernando por
+su inteligencia, adquiri una popularidad que pronto pag Espaa con la
+sangre de sus mejores hijos. Fernando fu mal hijo: conspir contra su
+padre Carlos IV, cuya imbecilidad no disminua el valor de su
+benevolencia; conspir contra el trono que deba heredar ms tarde, y
+aun amenaz la vida del que le di el ser. Despus se arrastr los
+pies de Napolen como un pordiosero, mientras Espaa entera sostena por
+l una lucha que asombr al mundo. Al volver del destierro pag los
+esfuerzos de los que l llamaba sus vasallos con la ms fra ingratitud,
+con la ms necia arrogancia, con la anulacin de todos los derechos
+proclamados por los constituyentes de Cdiz, con el destierro la
+muerte de los espaoles ms esclarecidos; encendi de nuevo las hogueras
+de la Inquisicin; se rode de hombres soeces, despreciables
+ignorantes, que influan en los destinos pblicos como hubiera podido
+influir Aranda en las decisiones de Carlos III; persigui la virtud, el
+saber, el valor; di abrigo la necedad, la doblez, la cobarda,
+las tres fases de su carcter. Restablecido pesar suyo el sistema
+constitucional, tasc el freno, disimul como l saba disimular,
+guardando el veneno de su rabia, devorando su propio despecho,
+encubriendo sus intentos con palabras que nunca pronunci antes sin risa
+ encono. Lo que es capaz de tramar un ser de stos, tan hipcritas como
+cobardes, se comprende por lo que tram Fernando en aquellos tres aos
+desde las mil facciones y complots realistas, alimentados por l, hasta
+el complot final de los cien mil hijos de San Luis, que Francia mand al
+Trocadero. As recobr lo que en jerga real llamaba l sus derechos,
+inaugurando los diez aos de fusilamientos y persecuciones en que la
+figura de Tadeo Calomarde apareci al lado de Fernando, como Caifs al
+lado de Pilato. El pacto sangriento de estos dos monstruos termin en
+1823, en que Dios arranc de la tierra el alma del Rey, y entreg su
+cuerpo los stanos del Escorial, donde an creemos que no ha acabado
+de pudrirse.
+
+Pero con este fin no acabaron nuestras desdichas. Fernando VII nos dej
+una herencia peor que l mismo, si es posible: nos dej su hermano y
+su hija, que encendieron espantosa guerra. Aquel rey que haba engaado
+ su padre, sus maestros, sus amigos, sus ministros, sus
+partidarios, sus enemigos, sus cuatro esposas, sus hermanos, su
+pueblo, sus aliados, todo el mundo, enga tambin la misma
+muerte, que crey hacernos felices librndonos de semejante diablo. El
+rasgo de miseria y escndalo no ha terminado an entre nosotros.
+
+Pero no hagamos historia y sigamos nuestro cuento.
+
+--Y olvidaris, seor, lo que me habis prometido para mi
+sobrinillo?--dijo Elas.--Ah!, yo quisiera que V.M. le conociera: es el
+botarate mayor que ha nacido. Anoche habl en _La Fontana_ y les volvi
+locos. Le aplaudan con unas ganas ... Yo tambin le aplaud. Con tres
+oradores as nos hubiramos ahorrado mucho dinero. El pobre ha hecho
+bastante. S, seor; mi sobrino lo merece, lo merece....
+
+--Basta que sea tu sobrino, y que t tengas empeo en darle ese
+destinillo ... S; te lo nombro consejero de la Intendencia de
+Filipinas. Har carrera. A m me gustan los chicos as ... exaltados....
+
+--Seor--dijo Elas humillando su cabeza hasta tocar con la nariz el
+tapete de la mesa,--yo no s cmo V.M. no se cansa de protegerme. Yo,
+que jams oculto la verdad V.M., me atrevo decirle respetuosamente
+que mi sobrinillo no merece semejante favor. Es un loco: tiene la cabeza
+llena de desatinos, y creo que jams ser un hombre formal. Si me atrev
+ pedir V.M. ese favor, fu por los servicios que ha prestado el chico
+ nuestra santa causa, unindose esos admirables, aunque indirectos,
+instrumentos de justicia que esta noche van salvar la patria.
+
+--Tu sobrino merece el destino, y punto concluido. Aqu tengo el
+decreto--dijo el Rey mostrando uno de los papeles.
+
+Despus aadi sonriendo:
+
+--Al fin llegar un da en que promulgue una ley por mi cuenta y riesgo.
+Si viniera Feli y viera estos decretos hechos y firmados por mi sin
+consultarle....
+
+--Me parece que no los vern Feli ni otros muchos: de eso
+respondo--dijo Coletilla siniestramente.--Dios permitir que las sabias
+leyes de un rey justo salgan luz pblica y lleven el orden, la
+obediencia y el respeto al nimo de todos los espaoles. Maana, seor,
+maana. Lo primero, seor--prosigui despus de haber mirado al cielo un
+buen rato,--es nombrar los capitanes generales y los regentes de todas
+las Audiencias, gente de confianza que vaya al momento cumplir las
+leyes perentorias de seguridad pblica que les daris. El Rey hizo con
+la mano ese gesto frecuentsimo que indica la actitud de castigar. Una
+contraccin de boca di la ltima expresin aquel gesto admirable.
+
+--Seor--continu el consejero ulico,--yo me atrevera recomendar
+V.M. una cosa; y es que nada sera ms funesto que una clemencia, que
+podramos llamar criminal. Recuerde V.M. lo del ao 14. Si ahora, como
+entonces, se contenta V.M. con mandar al Fijo de Ceuta ciertas
+personas....
+
+Coletilla, aunque observaba siempre en la conversacin las frmulas de
+la etiqueta absolutista, hizo con la mano, fijando el pulgar bajo la
+barba y agitando los dems dedos, un gesto que el Rey entendi
+perfectamente.
+
+--Ya veremos lo que se hace--dijo Fernando, significando con una
+oscilacin de su labio que no sera tan blando como en 1814.--Ya son las
+doce--aadi mirando un reloj.--Sabes que no se siente por ah todo el
+ruido que fuera de desear?
+
+--Por aqu no vendrn, seor. Ya saben que est aqu la Guardia Real,
+que no admite bromas.
+
+--Ya la Guardia sabe lo que tiene que hacer: acercarse aqu y no hacer
+manifestaciones en favor de nadie. Despus....
+
+--Me parece que siento ruido de voces ... all ... hacia los Caos--dijo
+Coletilla acercndose al balcn y aplicando el odo con la insidiosa
+cautela de un ratero.
+
+--S; pero es hacia San Marcial, hacia all abajo. Creo que en la plaza
+de Afligidos pasa algo ya--dijo el Rey.
+
+--S; all deben estar ya. All es la cosa ... No se horroriza V.M. al
+considerar qu planes inicuos podra fraguar all esa gente? Tal vez
+algn atentado contra el Trono contra la vida de V.M. Quin sabe?
+Todo se puede esperar de liberales.
+
+--Alguna coalicin parlamentaria, como dicen. Pensaran presentar alguna
+ley, y se ponan de acuerdo con la mayora para votarla.
+
+--Para eso, seor, no se renen tantas personas de noche, con tales
+precauciones y con el mayor secreto.
+
+--Es que me tienen miedo--dijo el Borbn.--Saben muy bien que yo puedo
+destruir sus planes ac con mi gramtica parda, sin andarme en
+constitucionalidades. Oh! Bien me conocen ellos. Tambin me figuro que
+han tenido noticia por algn conducto de mis relaciones con la Santa
+Alianza, habrn sabido mi correspondencia con Luis XVIII. Pero con tal
+que lo de esta noche salga bien, poco importa lo dems.
+
+En Palacio cundi la alarma con las noticias que llegaron del tumulto de
+la capital. El Monarca, cuando recibi sus gentileshombres y al jefe
+de la Guardia, se mostr muy sorprendido, y hasta jur que tendran los
+amotinados pronto y ejemplar castigo. Volvi la camarilla y al lado de
+su consejero ulico, que estaba alborozado por haber sentido una
+algazara ms fuerte que la anterior.
+
+--Seor--murmur,--ya, ya ... Por el ruido parece como que vuelven.
+
+--Vuelven? dijo el Rey con ansiedad.--De dnde?
+
+--De all. Vuelven! Tal vez trayendo por trofeo....
+
+Mucho tiempo estuvieron los dos escuchando con grande atencin y
+ansiedad. Pasaron media hora en silencio, slo interrumpido por algunas
+frases de Coletilla y algunos monoslabos del Deseado. Al fin sintieron
+el ruido de un coche que paraba las puertas de Palacio.
+
+--Quin ser?--dijo el Rey con una gran alteracin de semblante y
+pasando la cmara.
+
+Anunciaron al ministro de la Gobernacin. Fernando volvi la camarilla
+y mir Elas con una cara en que el consejero ley despecho y
+desaliento.
+
+--El ministro de la Gobernacin! No me dijiste que iba tambin all?
+
+--Seor--dijo Coletilla, en la actitud de una zorra apaleada,--preciso
+es que haya acontecido algo extraordinario. Feli tambin iba all.
+
+--Est aqu!--dijo Fernando, hiriendo fuertemente el suelo con el
+pie.--Todo se ha perdido. Feli viene; escndete por ah cerca. Le
+recibir aqu mismo. Quiero que oigas lo que dice.
+
+Escondise Coletilla. El Rey hizo pasar al ministro la camarilla.
+Vena Feli muy agitado; pero Fernando estaba sereno, al menos en
+apariencia. Indic que acababa en aquel momento de tener noticia de una
+borrasca popular, y que la juzgaba de poca importancia.
+
+--Seor--dijo el secretario,--ms que un motn producido por el
+descontento del pueblo, parece esto un complot ideado por personas que
+hacen de ese mismo pueblo un instrumento de disolucin y anarqua.
+
+--Pero quin, pero quin?--dijo Fernando fingindose incomodado, y lo
+estaba en realidad, aunque por causa distinta.
+
+--Esos exaltados, enemigos constantes del Gobierno de V.M., porque no
+les permite llevar el uso de los derechos hasta el desenfreno.
+
+--Pero qu piden esta noche?
+
+--Han pretendido allanar la casa de lava; han intentado asesinarle,
+juzgar por la actitud de las turbas que all se reunieron. Pero avisado
+oportunamente por un joven que estaba en el secreto de la conspiracin,
+di parte y se colocaron algunas fuerzas dentro de la casa, pudiendo
+evitar un horrible crimen.
+
+--Y dnde ha sido eso?
+
+--En la plazuela de Afligidos.
+
+--No viva lava en la calle de Amaniel?--pregunt el Rey con una
+mirada que estuvo punto de turbarle.
+
+--Si, seor: all viva; pero desde algn tiempo se ha mudado esta
+otra casa, que es suya tambin. Por fortuna, las turbas no han podido
+realizar su infame designio. Al separarme yo de mis compaeros, el
+ministro de la Guerra haba dado las rdenes necesarias, y el orden
+estaba restablecido completamente.
+
+--Pero no puedo comprender que se amotinara todo un pueblo para
+atropellar un solo hombre. No sera que en esa casa se reunan muchos
+de los que el pueblo odia? De cualquier modo que sea, es preciso un
+pronto castigo. Espero que no os dejaris burlar por esa canalla. Caiga
+el peso de la ley sobre ella, y ver si de una vez se acaban estos
+motines, Feli, que bien se puede asegurar que desde que tienen libertad
+los espaoles no nos acostamos un da tranquilos.
+
+--Seor, los esfuerzos del Gobierno son intiles para conseguir ese fin.
+Es cosa que desespera y aturde ver cmo nos es imposible tranquilizar
+ciertas gentes. Por todas partes aparecen partidas de facciosos movidas
+por una parte del clero. Hay todava muchos espritus apocados que no
+quieren creer que el inters de V.M. y de la nacin consiste en el
+sistema que todos amamos y defendemos. Hay personas tan ciegas, que an
+no han llegado comprender que es V.M. el que ms ama y el que ms
+desea su cumplimiento. Todas las leyes liberales que V.M. sanciona y
+promulga con gran sabidura, no bastan convencerles. Qu hacemos
+contra tales gentes?
+
+Fernando estaba ciego de furor al comprender adonde iban dirigidas las
+embozadas alusiones del ministro. Era tan rastrero y cobarde, que,
+pesar de su ira, habl para fulminar anatemas contra los que an soaban
+con la restauracin del absolutismo.
+
+--El atentado de esta noche se ha reprimido--dijo el ministro.--Quiera
+Dios que podamos impedir los que traten de perpetrar maana! Es preciso
+buscar en su origen el remedio de este mal. Yo creo que el partido
+exaltado no es el nico autor de estos desrdenes.
+
+--Pues quin?--pregunt el Rey, que, pesar de su cobarda, sinti
+en aquel momento herida su dignidad, y se puso muyencendido.--Quin,
+Feli?
+
+--Seor, yo me encargar de averiguarlo, y propondr V.M. los medios
+de darles un ejemplar castigo. Se sabe que entre la juventud ms
+acalorada se ingieren ciertas personas que jams tuvieron nota de
+liberales ni mucho menos. Dicen que esas personas trabajan continuamente
+para llevar al pueblo los excesos que lamentamos. Esas gentes, seor,
+son, mi modo de ver, los enemigos de V.M. Sobre ellos debemos dirigir
+los ojos de la vigilancia y la mano de la justicia.
+
+--S--contest Fernando con su acostumbrada hipocresa.--Si; hay
+insensatos que juzgan que para mi hay gloria, hay dignidad fuera de la
+Constitucin, y estoy dispuesto castigar sos con ms rigor que
+los frenticos demagogos. Energa, energa es lo que quiero.
+
+--Seor, no tengo palabras con que abominar bastante la conducta de un
+hombre muy conocido en Madrid; uno que ha tenido la osada de usar,
+profanndolo, el nombre de V.M. para disculpar sus horribles
+maquinaciones. Ese hombre es ms criminal que los mayores asesinos, que
+los ms rabiosos anarquistas; ese hombre corrompe al pueblo, corrompe
+la juventud exaltada; frecuenta los clubs ... Pero nada de esto sera
+grave si no se atreviera tomar en boca un nombre que aman todos los
+espaoles como smbolo de paz y libertad. Ese hombre se llama Elas, y
+es conocido por Coletilla en los clubs.
+
+--Pues se y otros como se es preciso exterminarlos--dijo el Rey,
+usando su palabra favorita.--Esa canalla es la que ms dao hace mis
+intenciones, extraviando la opinin del pueblo.
+
+--Yo respondo, seor, que de esta vez har todo lo posible para que ese
+hombre no se escape. Ya otras veces se ha procurado prenderle; pero no
+s cmo consigue evadirse de la Justicia, y pasea despus su cinismo por
+todas las calles de Madrid, por todos los clubs. Esta vez no creo que se
+nos escape. Ya daremos con l. Precisamente esta noche, Bozmediano, que
+se hallaba en casa de lava, me ha dicho que tuvo noticia del complot
+pocas horas antes de haber sido intentado, por un sobrino del mismo
+Coletilla, joven que el infame quiso poner al servicio de sus viles
+propsitos.
+
+--Pues es preciso premiar ese joven--dijo Fernando, empeado cada vez
+ms en disimular la agitacin que le dominaba.
+
+--Si, seor; es un joven de mrito, segn me ha dicho Bozmediano, y muy
+buen liberal. Antes de ocurrir este lance me lo haba propuesto para una
+plaza de oficial en el Consejo de Estado, y lo he concedido.
+
+--Bien; me gusta que se premie esa clase de servicios.
+
+--Maana podr traer V.M. un parte detallado de lo ocurrido esta
+noche. Adems, creo que el ministro de la Guerra no tardar, y l
+enterar V.M. de las precauciones que hemos tomado.
+
+--Esta noche?--dijo el Rey con hasto.
+
+--Veo que V.M. quiere descansar. Por esta noche no hay nada que temer.
+Puede V.M. reposar tranquilo.
+
+--Bien; puedes retirarte.
+
+Fuse el ministro, y es de creer que se fu satisfecho por haber dicho
+cosas que slo en aquellos momentos de irritacin y sobresalto se
+hubiera atrevido decir al Soberano. Feli era hombre tmido, y es la
+verdad que su indecisin se debieron muchos de los lamentables sucesos
+ocurridos en aquel trastornado perodo.
+
+Cuando Fernando se encontr solo abri una mampara, y Elas, que estaba
+oculto, se present. La imagen del consejero ulico daba pavor. Estaba
+lvido; le temblaban los labios, secos por el calor de un aliento que
+sacaba del pecho el fuego de todos sus rencores. Crispaba los puos, y
+aun se hera con ellos en la frente, produciendo el sonido desapacible
+que resulta de la seca vibracin de dos huesos que se chocan.
+
+--Ves?--le dijo el Rey, encendido de furor y dando en el suelo una
+real patada, que estremeci la sala.--Ves lo que ha pasado? Oste?
+Vuelve decirme que todo era cosa segura, que confiara en ti, que t lo
+haras todo. Ah, qu desgraciado soy!--aadi con desaliento.--Que no
+encuentre yo un hombre! Un hombre es lo que yo necesito, un hombre!
+
+--Seor--murmur Elas, alejado del Rey como el perro que ha recibido un
+palo de su amo.--Seor, nos han vendido!... Ese sobrino mo, ese infame
+nos ha vendido!
+
+--No--dijo Fernando con repentino acceso de ira;--t, con tu imprudente
+conducta, me has comprometido. Ya ves, todo el mundo sabe que eres
+agente mo. No viste cmo con buenas palabras me lo dijo Feli? Oh, le
+hubiera arrancado la lengua! T me has vendido!
+
+--Seor--replic Coletilla con voz en que haba algo de llanto,--seor,
+traspasadme el corazn, pero no digis que os he vendido. Yo no puedo
+venderos. Abofeteadme; escupidme, seor, antes que decirme tal cosa ...
+Vuestra causa ha sido siempre mi nico pensamiento; ella me he
+dedicado con toda la actividad de que soy capaz. Es que Dios, seor,
+permite ciertas cosas; Dios pone prueba nuestro temple y nuestro
+valor. No me culpis m, seor; yo os he servido como un perro.
+
+En aquel momento, podemos asegurarlo, Coletilla habra quedado muy
+satisfecho si Fernando hubiera cogido en su cobarde mano la espada
+augusta de sus mayores, atravesndole con ella. Pero Fernando no hizo
+tal cosa. Coletilla sinti todo el menosprecio de su amo, y aquel
+puntapi moral le lastim ms que una pualada. El fantico realista
+hubiera visto con terror, pero no con asombro, que el Deseado le mandara
+colgar de una almena le hiciera apoyar la cabeza sobre el tajo feudal
+para recibir el hachazo del verdugo. Acercse al Rey, se le arrodill
+delante, y dijo con gran energa:
+
+--Seor: yo os juro, en nombre de vuestros mayores, que esta derrota
+aparente que hemos sufrido no es ms que el preludio de la gran victoria
+que ha de poner remate nuestra empresa. Yo os lo juro! Despreciad las
+alusiones de Feli, despreciadlo todo. Seguid; sigamos. Los leales
+existen; slo falta el primer paso. Tropezamos esta noche? Maana no
+tropezaremos: os respondo de ello, os lo juro.
+
+Levantse lentamente; hizo una profunda reverencia, inclinndose lo ms
+que pudo, y se dirigi la puerta, volviendo el rostro varias veces
+ver si el Rey le miraba. El Rey no le mir. Estaba muy ensimismado; de
+vez en cuando hera el suelo con el pie, ocultando la cabeza entre las
+manos sin decir palabra. Coletilla, desde la puerta, esper una mirada
+del Deseado; no la consigui, y fuse, sintiendo, al par de su
+concentrada rabia, dolorosa impresin de agravios y desconsuelo que le
+pona en el corazn un dolor inaudito.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XLII
+
+
+
+#Virgo potens#.
+
+
+Lzaro qued dentro de la casa de lava durante los breves y angustiosos
+momentos que dur la tentativa de lucha entre el pueblo y la tropa.
+Sentan desde all el rumor popular, y por instantes creyeron que haba
+llegado la ltima hora de todos ellos. El objeto que all reuna los
+ilustres personajes era tratar de los medios que podan emplearse para
+impedir las frecuentes conspiraciones de Palacio. Pueden burlarse las
+cbalas de un partido, de dos; pero contra las del Soberano, smbolo de
+legalidad, qu fuerza puede tener un Ministerio? Si hay algo ms
+terrible que la anarqua, son las camarillas. Contra esto no hay arma
+eficaz, no ser el arma de un regicida. No podemos asegurar si en
+aquellas reuniones se trat de poner en prctica el artculo de la
+Constitucin; idea que despus, con gran escndalo de Europa, se realiz
+en las Cortes de Sevilla del ao 23. Pero s podemos asegurar que
+aquellos hombres se ocuparon, con la afliccin y desaliento que era
+natural, de los rumores de intervencin francesa, de las relaciones
+secretas de Fernando con Luis XVIII, y, por ltimo, del ejrcito de
+observacin puesto por el Gobierno francs en la frontera con el
+pretexto de cordn sanitario.
+
+Volvamos nuestro cuento. Cuando termin el peligro y se alej la
+multitud, la mayor parte de las personas permanecieron en la
+huerta, subiendo la casa tan slo los tres que haban de figurar
+en el reconocimiento ordenado por la autoridad. Todo se arregl de
+modo que en el parte del capitn general que haba de publicarse
+al da siguiente, no figurara la existencia de reunin secreta ni
+cosa parecida.
+
+Al amanecer se fueron todos custodiados por la tropa y con mucho sigilo.
+Lzaro, sin que nadie le custodiara, se fu la calle del Humilladero.
+Clara, que haba tenido noticia del alboroto de aquella noche, estaba en
+la mayor inquietud. A cada ruido que sonaba en la calle se incorporaba
+con grande agitacin y sobresalto. Decale Pascuala mil cosas divertidas
+para distraerla, y cada momento le contaba las estratagemas que tuvo
+que poner en juego para que su Pascual no se echara la calle, teniendo
+que encerrarle en la casa y esconderle la escopeta en lo ms profundo
+del stano. El tabernero, que en realidad era un hombre pacfico, viendo
+que le cerraban la puerta y le impedan ir cubrirse de gloria en las
+calles, se bebi lo mejor de su comercio, y sin hacer alborotos, porque
+tambin eran pacficas las monas que coga, se tendi en el banco y
+empez roncar de tal modo, que pareca su voz una burla durmiente del
+ronquido popular que sonaba en las calles.
+
+Esper Clara toda la noche con mortal inquietud; pas una hora y otra
+hora, y rez todas las oraciones que saba, sin olvidar las que le haba
+enseado doa Paulita. Su buen amigo no volvi hasta la maana. Cuando
+ella vi que no estaba herido, que no le faltaba ningn brazo, ni media
+cabeza, ni tena en el pecho ningn tremendo, sangriento agujero, como
+ella haba soado con horror, se qued tranquila y en extremo contenta.
+
+--Si vieras lo que he hecho esta noche!--dijo Lzaro, sentndose
+fatigado y sin aliento junto al lecho.--He salvado la vida ms de
+veinte personas, los hombres ms esclarecidos de Espaa. Iban ser
+villanamente asesinados esta noche.
+
+--Jess!--exclam Pascuala, llevndose las manos la cabeza.--Qu me
+alegro de que mi Pascual no hubiera salido! Si sale, me lo asesinan.
+
+--Una infernal maquinacin estaba preparada para matarlos en un sitio
+en que estaban reunidos. Todo por ese hombre malvado ... Si vieras
+qu tumulto!
+
+--Ah, no salgas, por Dios!--dijo Clara.
+
+--Es preciso salir. S que tratan de prender mi to, que tratan de
+hacerle justicia. Lo merece, es cierto; pero yo que hice cuanto pude
+para impedir la realizacin de sus inicuos planes, tratar tambin de
+salvarle l. Es hermano de mi madre. Si avisndole que tratan de
+prenderle se salva, y no le aviso, mi conducta es criminal. Es un
+infame, con vergenza lo confieso; pero si no impido su persecucin y su
+muerte, tendr remordimientos toda mi vida.
+
+La hurfana no pudo resistir un sentimiento de lstima y piedad hacia
+aquel hombre excntrico que, sin dejar de ser su tirano, haba sido su
+protector y el amparo de su niez.
+
+--S, s; ve--dijo.--Pobre hombre! Qu ha hecho? Pero no vayas t; no
+podras mandarle un recado?
+
+--Yo mismo debo ir. Volver pronto; no temas nada. Qu me puede
+suceder?
+
+--Ay, Dios mo! Todava me parece que siento aquellos gritos de anoche
+... Y si se enfada contigo y te rie?
+
+--Quin?
+
+--l! Ese hombre, que debe estar ms rabioso que nunca.
+
+--No me importa. Hoy ser la ltima vez que le vea.
+
+--Y si vas la casa y encuentras las dos seoras, y doa Salom te
+dice algo que te ofenda, y te habla de mi diciendo que soy incorregible?
+
+--Si me dice algo que me ofenda, me importar poco; pero si me habla de
+ti, pienso que ser la ltima vez que se atreva pronunciar tu nombre.
+
+--Y si descubren que estoy aqu y vienen las tres atormentarme
+dicindome que soy muy mal educada? Oh!, si las veo entrar, me muero.
+
+--No vendrn--indic Lzaro sonriendo.--Y si vienen, estar yo aqu.
+
+--Ve entonces--dijo Clara con una melancola que detuvo al aragons un
+momento y quebrant un poco su resolucin irrevocable.
+
+--Adis ... es preciso. Volver pronto.
+
+No quiso esperar ms tiempo; sali y dirigise la inquisicin de la
+calle de Beln. Las ocho seran cuando entr en casa de las
+nobilsimas damas. Paz y Salom no estaban all, porque haban salido
+ buscar casa. Cuando la devota abri la puerta y vi Lzaro, su
+sorpresa y su turbacin fueron tales, que permaneci buen rato sin
+decirle palabra, mirndole bien, como si creyera que aquella imagen
+era el efecto de una visin.
+
+--Ah!--exclam, cerrando la puerta, una vez que Lzaro estaba
+dentro.--Yo cre que no le vera usted ms.
+
+Sinti el joven un alivio cuando supo que las dos arpas estaban fuera.
+Doa Paulita le inspiraba respeto y gratitud, pues no haba odo jams
+la menor recriminacin en su boca, ni Clara le haba dicho que tuviera
+queja ninguna de ella. El recuerdo de la escena y dilogos misteriosos
+ocurridos algunas noches antes, le puso muy pensativo. Sin saber por
+qu, cuando se vi solo en aquella casa sombra, en compaa de aquella
+mujer plida, con la vista extraviada y el rostro enflaquecido por tres
+das de delirio y calentura; cuando not sus ligeras convulsiones, su
+agitada respiracin, su mirada viva, sin saber por qu, lo repetimos,
+tuvo miedo.
+
+--Est mi to?--pregunt.--Tengo que verle.
+
+--No est; desde ayer no parece.
+
+--Qu contrariedad! Tengo que verle hoy mismo.
+
+--Tal vez venga la hora de comer.
+
+--No quisiera esperar; he de verle antes. Adems, yo no como aqu; yo no
+vuelvo ac, seora ... Ahora me despido de usted para no volver ms.
+
+Doa Paulita se qued mirando al joven como si oyera de sus labios la
+cosa ms inverosmil y ms absurda.
+
+--Para no volver!--dijo cerrando los ojos.--No, no lo puedo creer; no
+es cierto.
+
+---S, seora; es cierto. Yo no puedo estar en esta casa ni un da ms.
+Adis, seora.
+
+--Lzaro--murmur la devota, asindose al brazo derecho del joven como
+un nufrago que encuentra una tabla en momentos desesperados.--Usted se
+va ... se va! Y yo me quedo aqu para siempre. Oh!, quiero morirme mil
+veces primero.
+
+El joven estaba confundido. Aterrbale la actitud dolorida de la mujer
+mstica, sus labios trmulos y secos, la expresin de su rostro, que
+anunciaba la ms grande desesperacin.
+
+--Yo soy una muerta, yo no vivo--dijo ella.--Yo no puedo vivir de esta
+manera ... Ya le dije usted que no era santa, y cun cierto es! Hace
+tiempo que me he transformado ... Puedo nacer la verdadera vida, puedo
+salvarme, puedo salvar mi alma, que va sucumbir si permanezco de este
+modo. Yo espero vivir.... Al ver que usted tardaba, la esperanza comenz
+ faltarme; pero usted ha venido. No puedo creer que Dios me lo ha
+enviado? Hay cosas que nosotras no podemos decir; pero yo las digo,
+porque me siento destrozada interiormente. Ha llegado para m el momento
+de dejar una ficcin que me mata; yo no s fingir. Cre que Dios me
+reservaba para una vida ejemplar, de continua devocin y tranquilidad;
+pero Dios se ha burlado de mi, me ha engaado, me ha hecho ver que la
+virtud con que yo estaba tan orgullosa no era otra cosa que una farsa, y
+aquella aparente perfeccin un desvaro. Yo no haba vivido an, ni me
+haba conocido. No puedo estar ms aqu; porque esto sera prolongar
+este engao, que antes fu mi mayor placer y ahora mi mayor martirio.
+
+--Seora--dijo Lzaro, que comprendi al fin toda la profundidad del
+nuevo carcter de la devota, y vi claro en lo que antes era para l un
+misterio.--No se agite usted sin razn. Sea usted libre y no sacrifique
+su felicidad exigencias de familia. Las dos seoras que viven con
+usted son muy intransigentes.
+
+Quera el joven evadirse, con esta salida, de la contestacin enojosa
+que las palabras y la actitud de la santa parecan exigir.
+
+--No me importa su carcter--dijo sta.--Yo las quiero, son mis
+parientas y compaeras de toda mi vida. Despus que yo tome una
+resolucin irrevocable, poco me importa lo que ellas puedan decir
+hacer. Yo estoy decidida, Lzaro.
+
+Y en vano buscaban sus ojos en el semblante del joven indicios de los
+sentimientos que con tanta ansiedad le peda. El haca esfuerzos por
+permanecer inmutable ante aquella santa mujer, agitada por las
+alternativas de un arrebato mstico; y no sabiendo qu decir, di un
+paso hacia la puerta.
+
+--No--dijo la devota, detenindole con ms fuerza. Marcharse usted? Qu
+idea! Qu va ser de mi? Sola para siempre! La muerte lenta que me
+espera es peor que si ahora mismo me matara usted ... Y deca que era
+agradecido! Usted es la misma ingratitud. Siempre lo he credo. Hay
+personas que no merecen recibir la ms ligera prueba de afecto. Usted es
+uno de sos. Y, sin embargo, por una fatalidad que nos cuesta tantas
+lgrimas, siempre van dirigidos los ms grandes tesoros de amor las
+personas que menos los merecen.
+
+--No, por Dios; no me llame usted ingrato respondi Lzaro, viendo que
+era ya imposible evadirse las declaraciones que la teloga exiga de
+un modo tan apremiante.--Yo no soy ingrato, y menos con usted, que tan
+bondadosa ha sido conmigo.
+
+--Si usted olvidara eso, sera el ms infame de los hombres. A pesar de
+todo, siempre cre que no era usted tan malo como decan. Usted ser
+bueno; la felicidad hace buenas las personas. Yo tambin espero serlo
+... Ah! No sabe usted en qu he pensado? He tenido estos das llena la
+cabeza con unas ideas ... No lo puedo contar. Sabe usted? Pienso que
+estoy destinada largos das de paz y felicidad, de que disfrutar
+alguien conmigo.
+
+--Qu es eso?--pregunt Lzaro, algo tranquilizado por la esperanza de
+que aquella nueva idea apartara la conversacin del fastidioso tema por
+que haba empezado.
+
+--Es--continu la santa con una amabilidad forzada que la haca ms
+lgubre,--es que yo he pensado que no puede existir perfeccin mayor que
+la que ofrece la vida domstica con todos los deberes, todos los goces,
+todos los dolores que en s lleva la familia. Ay!, meditando sobre esto
+he comprendido la esterilidad de mis rosarios, de mis rezos. Qu estado
+puede igualarse por su dignidad y nobleza al estado de la esposa, de
+cuya solicitud penden tantas felicidades, la vida de tantos seres?
+
+--Efectivamente, seora--dijo Lzaro muy confuso;--eso es cierto. Pero
+las personas que, como usted, se elevan tanto por la meditacin y la
+abstraccin; que se libran de las flaquezas humanas por su fortaleza,
+son mucho ms perfectas.
+
+--Perfectas? Qu loco es usted! Y qu ha dicho usted de flaquezas?
+Llama usted flaquezas la verdad de nuestra naturaleza, que se
+manifiestan como Dios las ha criado?
+
+El aturdimiento del joven no tuvo lmites.
+
+--Aspirar hacer la felicidad--continu ella--de muchos seres por el
+amor y los lazos de la familia, es eso lo que usted llama flaquezas?
+
+--No, seora; eso no.
+
+--Oh! Usted se va asustar de lo que le voy decir. No lo creer
+usted; es inconcebible.
+
+Lzaro, que crea ya que doa Paulita Porreo no poda decir nada ms
+inconcebible, tembl ante la promesa de nuevas y ms extraas
+confidencias.
+
+--Para realizar la felicidad y la paz con que yo he soado, no basta el
+amor; es decir, que para evitar mil irregularidades y disgustos es
+necesaria adems otra cosa. Cuando en la vida ocurren dificultades, el
+mutuo amor se ve diariamente acibarado. Tiembla el uno por el otro;
+tiemblan los dos por los hijos; la felicidad se ve comprometida cada
+instante; asusta el da de maana; se tienen remordimientos de haberse
+unido. Yo he comprendido esto fuerza de imitacin, y tambin me parece
+que lo he ledo en no s qu libro.
+
+--Es verdad, seora; yo comprendo lo que usted quiere decir--observ
+Lzaro, admirado de tanta sabidura.
+
+--Pues yo voy decir usted una cosa que le sorprender mucho,
+Lzaro--dijo Paulita, dirigiendo hacia el joven toda la melancola y el
+suave inters de su mirada. Voy decirle usted una cosa que le
+sorprender sobremanera: yo soy rica.
+
+Efectivamente, Lzaro se qued absorto.
+
+--S--continu ella,--yo soy rica. Usted se maravilla. Conociendo la
+vida que llevamos ... Este es un secreto que slo confo quien debo
+confiarlo: usted, nica persona que ... El uso que yo pienso hacer de
+esa riqueza, ya usted lo ha comprendido. Yo no debo hacer declaraciones
+innecesarias. Nosotros nos hemos comprendido, hemos confundido nuestros
+propsitos en uno slo, no es verdad?
+
+--S, seora--dijo Lzaro, por contestar de algn modo aquella
+profundsima y grave pregunta.
+
+--Yo soy rica. Hace poco hubiera dejado perder mi fortuna sin cuidado
+ninguno. Siempre he despreciado todo eso. Pero hoy no; hoy pienso en ese
+tesoro como un medio de vida. Para m nada quiero; pero los hombres que
+tienen ambicin necesitan todo eso. Lo necesitamos, no es cierto?
+
+Lzaro, despus de un momento de angustiosa vacilacin, dijo otra vez:
+
+--Si, seora.
+
+--Era yo muy nia--continu la dama;--haba muerto mi to; reinaba en
+la casa la mayor desolacin; nos preparbamos mudar de habitacin; ya
+ramos pobres. Mi ta y mi prima estaban llorando; pero al mismo tiempo
+muy ocupadas en la mudanza y en recoger los pocos muebles que nos
+quedaron despus del embargo. En un viejo reclinatorio de nogal haba
+hecho yo un altar, donde rezaba mucho. Tenalo cerrado por las noches,
+y al abrirlo por las maanas, al ver mis santos y mis imgenes, me
+pareca tener all un pedazo de cielo. Aquel da fu muy triste para
+m, porque tuve que desclavar mi altar del sitio donde estaba, y muchos
+santos se me rompieron, dejando en el mueble el pedazo por donde
+estaban pegados. En esta operacin sent que ceda bajo mi mano la
+tabla del fondo, y quedaba descubierto un hueco. En este hueco haba
+una cajita muy bella de madera labrada. Trat de abrirla y la abr sin
+esfuerzo: estaba llena de dinero, casi todo en onzas muy antiguas.
+Cerr la caja; ajust la tabla que cubra el hueco, dejndola
+cuidadosamente como estaba, y me call. Trajeron el mueble esta casa,
+y en mi cuarto ha estado hasta hoy. Al principio mir aquello como un
+juguete, como una reliquia. De noche, en el silencio de esta casa, lo
+abra, contemplando con estupor las hermosas monedas que dentro haba.
+Varias veces trat de revelarlo; pero me detena un recelo
+supersticioso. A veces soaba con fundar algn da una obra piadosa. No
+he tocado nunca aquel dinero, y pesar de la estrechez con que hemos
+vivido, jams me atrev gastar ni un solo dobln. Me pareca que
+deba guardar aquello para otros dias, que yo esperaba sin saber
+por qu. Por instinto lo conservaba intacto, aunque pensaba que jams
+cambiara de estado. El tesoro existe en el mismo sitio en que lo
+encontr. Ha llegado el momento de usarlo para las necesidades de
+nuestra vida. Es mo; puedo dudarlo? Perteneca alguno de mis
+parientes, que lo deposit all para tenerlo seguro. A m me pertenece
+ahora; m, que lo encontr. Dar, sin embargo, la mitad mi prima y
+ mi ta, y si me acusan de no haberlo mostrado antes, les dir que,
+no haberlo conservado, me sera hoy imposible labrar las felicidades
+que pienso labrar, y dar mi vida y la vida de otros la expansin
+que necesitan. Lzaro no quiso agravar la situacin, y repiti:
+
+--S, seora.
+
+La devota entr en su cuarto y volvi al poco rato con una cajita que
+mostr al joven, diciendo cariosamente:
+
+--Aqu est. Es ma, es nuestra.
+
+Y al decir esto se acerc l con la caja, sostenida en las dos manos y
+apoyada en el seno. La caja tocaba al pecho de Lzaro, y ste senta el
+empuje con tanta fuerza, que, por no caer, tuvo que dar un paso atrs y
+extender los brazos hasta tocar los hombros de la santa.
+
+--Hace usted bien--dijo el aragons.--De qu sirve guardar ese dinero,
+que puede ser til usted y otros?
+
+--Si--contest Paulita con efusin.--Es nuestro. Ya no saba Lzaro qu
+partido tomar. Se decidi concluir de una vez aquella penosa
+situacin.
+
+--Seora--dijo,--yo me retiro. Es preciso que me retire....
+
+--S--contesta ella,--y yo tambin. Vamos. Nos iremos juntos.
+
+--Usted, seora, usted...!--exclam Lzaro descompuesto.
+
+--S, los dos. Vamos.
+
+--Seora, usted delira. Eso es imposible.
+
+--Imposible, imposible! No podemos quedarnos aqu.
+
+--Es preciso que nos separemos, seora. Otra cosa sera una
+inconveniencia y una desgracia tal vez.
+
+--Qu dices?--balbuce la santa con extravo. Su aspecto en aquellos
+momentos infunda temor. Asemejbase los enfermos atacados de
+epilepsia cuando estn punto de caer en un angustioso paroxismo. Una
+contraccin, producida, al parecer, por el hbito de la sonrisa; una
+tensin violenta de los prpados, como quien expresa el ltimo grado del
+asombro; palidez mortal, interrumpida por sbitas inflamaciones de
+rubor; voz semejante un quejido fatigoso y animada de repente con
+vibracin desentonada, eran los caracteres de su dolencia, prxima
+llegar al perodo de mayor exacerbacin.
+
+--Qu dices?--repiti despus de una pausa.
+
+--Usted est enferma, muy enferma, seora--dijo Lzaro, que empez
+creer que doa Paulita deliraba estaba loca.
+
+La mujer mstica sonri de un modo inefable mirando al cielo y
+estrechando contra su pecho la caja del tesoro, como si fuera la persona
+del mismo Lzaro. Despus tom al joven por el brazo, y atrayndole
+suavemente, dijo:
+
+--Vamos, no entraremos ms en este sepulcro.
+
+--Usted no debe salir, no puede salir. Qu dirn esas seoras? Clmese
+usted, por Dios, y reflexione....
+
+--Vamos.
+
+--Adonde hemos de ir? Los dos! No ve usted que eso es imposible?
+Para qu? Para qu nos vamos juntos?
+
+Al or esto, la devota se conmovi de pies cabeza. Como si toda la
+pasin acumulada y oculta en tantos aos brotara en ella de una vez con
+violenta sacudida, exclam con fuerza:
+
+--Necio!, no ves que te adoro?
+
+Lzaro qued petrificado. La dama haba hablado con toda la expresin de
+la verdad humana; se haba revelado en un solo esfuerzo y del modo ms
+categrico. Aquella violenta confesin la dej postrada y sin aliento,
+como si con sus palabras exhalara la mitad del alma. Lzaro le dijo con
+mucha vehemencia:
+
+--No lo merezco, seora. Yo soy muy inferior usted; yo soy un
+miserable, indigno de esa pasin. Pero no puedo estar aqu ms. Ahora
+ms que nunca es mi deber declarar que soy el ms malvado de todos los
+hombres si no me aparto de aqu al instante. Obstculos terribles que yo
+no puedo ni podr nunca vencer se oponen que yo manifieste nunca otra
+cosa. Separmonos para siempre; otra cosa es imposible, imposible,
+imposible....
+
+Dijo esto con mucha energa, y se dispona marcharse. La devota hizo
+un gesto angustioso, cual si quisiera hablar. Pareca que despus de lo
+que dijo haba quedado muda. Al fin pudo proferir estas palabras:
+
+--Ven ... oye ... vamos....
+
+--Jams, seora, jams!--exclam el joven, dirigindose hacia la
+puerta.
+
+La devota inclin la cabeza, agit los brazos, soltando la caja; se
+dobleg despus de vacilar un momento, retrocediendo y avanzando; di
+un grito y cay al suelo. Su cuerpo hizo retemblar el piso; las monedas
+se esparcieron en derredor suyo; movi repetidas veces la cabeza,
+afectada, al parecer, de un profundo dolor interno; llevse ambas manos
+al pecho, crispando los dedos, y al fin qued quieta, sin ms
+movimiento que las expansiones violentas de su pecho, sacudido por una
+respiracin fuerte y ruidosa. Acudi Lzaro levantarla con presteza,
+y en el mismo momento se oy el ruido de una llave y entraron muy
+tranquilas Salom y Mara de la Paz.
+
+Jzgese lo extrao de aquella aparicin y de aquella escena: Paulita,
+tendida, con los sntomas de un grave accidente; Lzaro, demudado y
+confuso; gran cantidad de monedas de oro, cosa desconocida en aquella
+casa, derramadas con abandono por el suelo, y las dos arpas en la
+puerta, mirndose como dos espectros.
+
+El primer objeto que atrajo las miradas de Salom fu el oro esparcido;
+su primer movimiento fu lanzarse sobre l y empezar recoger las
+monedas, arrodillada en el suelo. Paz mir Lzaro, se puso lvida de
+miedo; mir la devota, se llen de ira, di algunos pasos, y
+recobrando la majestad de su carcter, pregunt:
+
+--Qu es esto?
+
+--Seora--dijo Lzaro, procurando dominar su situacin,--un triste
+suceso ... Doa Paulita est muy enferma ... Le ha dado un
+accidente. Estbamos hablando.... qu conflicto! Ahora mismo, ahora
+mismo ha cado.
+
+--Pero ese dinero...?--dijo Paz.
+
+--Es suyo.
+
+--Suyo!--exclam la arpa con codicia.
+
+Y volvindose Salom, que recoga el oro, aadi:
+
+--Dmelo, dmelo; yo he de guardar eso.
+
+--Yo lo guardar.
+
+--Pero de dnde ha sacado ella ese dinero?--dijo la otra.
+
+Lo tena hace mucho tiempo contest Lzaro, procurando, mientras las
+Porreas se ocupaban del oro, prestar algn alivio la pobre enferma.
+
+Paz, de rodillas, recoga monedas; Salom, de rodillas, recoga tambin;
+pero la gruesa, con su pesada mano, no igualaba en presteza la
+nerviosa, que iba ms ligera y coga dos piezas en lo que su ta
+atrapaba una. Salom pareca una loca. La mano izquierda de Paz, cuando
+reciba de la derecha una nueva onza dobln, se cerraba, apretando los
+robustos dedos y aferrndose sobre el oro con la firmeza y el ajuste de
+una mquina. Al fin iban desapareciendo del suelo las ureas piezas.
+Quedaban cuatro, tres, dos; quedaba una. Las manos de entrambas Porreas
+se lanzaron con presteza brutal sobre la ltima, y cayeron una sobre
+otra, aplastndose all mutuamente en repetidos golpes. Las dos ruinas
+se miraron: parece que se queran tragar mutuamente. Cul de los dos
+caracteres vencera al otro? Paz estaba hinchada de clera, de orgullo;
+estaba amoratada, apopltica. Salom estaba amarilla y jadeante de
+rencor, envidia y ansiedad. Sus labios, entreabiertos, mostraban los
+blancos y finsimos dientes, como si quisiera infundir miedo su rival
+con aquella arma. Las dos estaban de rodillas y apoyadas en las manos, y
+en aquella actitud, semejante en algo la de las esfinges, las dos
+arpas, revelando con intempestivo vigor sus encontradas pasiones, eran
+como bestias feroces. Despus de un rato de silencio, en que todas las
+fuerzas de la envidia humana se midieron de una mirada con todas las
+fuerzas del orgullo, la pantera dijo la foca:
+
+--Esto es mo!
+
+--Tuyo! Qu dices, imbcil? Esto es mo: era de mi padre ... Yo s que
+lo haba guardado en alguna parte; pero no saba yo dnde estaba.
+
+--Vanidosa!--dijo Salom, adelantando un brazo y una pierna.--Tu
+nos has sumergido en la pobreza; t tenas escondido este dinero.
+Qu infamia!
+
+--Hipcrita!--exclam Paz retrocediendo,--qutate de mi presencia.
+Dame ese dinero; no nos robes otra vez. Esto es mo.
+
+--Era de mi padre: yo lo heredo. Qu tienes t que ver con esto? Dame
+ese dinero.
+
+Paz vi Salom cerca de s. Alz su brazo derecho y sacudi con
+poderoso empuje la mano contra la cara de su sobrina, dndole un bofetn
+tan fuerte, que sta cay al suelo como herida por una maza. Pero se
+irgui sobre sus piernas, vaci en el bolsillo las monedas que tena en
+la mano, se retir un poco, como los carnvoros cuando van dar el
+salto, y se abalanz hacia su ta. Antes que sta pudiera defenderse,
+los diez dedos puntiagudos y como acerados de su contraria estaban sobre
+su cara, pegados cual si tuvieran un gancho en cada falange. Clav las
+uas con frenes en las carnosas mejillas y tir despus, dejando ocho
+surcos sangrientos en la faz augusta de la vanidosa. Lanz sta un grito
+de dolor. Lzaro tuvo que intervenir, y mientras levantaba del suelo
+Paz, recogi la nerviosa todas las monedas que su rival dej caer en el
+combate; se envolvi en un manto con presteza convulsa, y apretndose el
+bolsillo, sali corriendo de la sala, tom la escalera, descendi por
+ella y huy.
+
+Lzaro no quiso presenciar ms tiempo aquella escena. Vomitaba la vieja
+su ira contra l, le deca las mayores injurias, le llamaba cobarde,
+mandndole perseguir su sobrina. El joven no poda resistir ms el
+horror que le inspiraba aquella casa maldita. Mir la devota, que
+permaneca an sin movimiento, y afligido por la sin igual desventura de
+mujer tan infeliz, sali de la casa.
+
+
+
+
+
+CAPTULO XLIII
+
+
+
+#Conclusin.#
+
+
+Deseoso Lzaro de ver su to aquella maana, fu casa del abate
+Carrascosa, y all encontr otra escena de desolacin. Estaba el ex
+abate en su cuarto, sentado en una silla, con los pies sobre la
+traviesa, en tal actitud, que pareca un pjaro posado sobre una rama.
+Apoyaba los codos en las rodillas, sustentando la cabeza con las manos,
+como si quisiera apuntalarla. Su expresin de tristeza era tal, y le
+hacia tan raro, que el joven no pudo menos de preguntarle:
+
+--Qu tiene usted, don Gil?
+
+--Ay, don Lzaro, qu iniquidad! Se ha marchado. Ve usted qu
+iniquidad? Yo, que la quera tanto! ...
+
+Lzaro comprendi que doa Leoncia, el avecilla vizcana, haba volado.
+
+--Pero cmo ha sido eso? Qu motivo...?
+
+--Es la ms horrible conspiracin! ... Ese chisgarabs, ese tunante, el
+poetastro que viva en ese cuarto, se la ha llevado. Qu horror!
+Siempre he aborrecido de muerte los copleros!
+
+--Consulese usted, don Gil. Vamos otra cosa. Sabe usted dnde
+est mi to?
+
+--Si le digo usted que no he visto iniquidad semejante--murmur el
+abate, sin hacer caso de la pregunta. Y tena una herencia, un
+legadillo.... Maldito catacaldos!
+
+--Esa es la vida, don Gil.... Hay que conformarse.
+
+--Tena un legadillo.... Yo lo descubr en la covachuela.
+
+--Conque diga usted: dnde podr encontrar mi to?
+
+--Yo ... si he de decir usted la verdad--prosigui el abate, abstrado
+por su desgracia,--no lo siento por ella, porque al fin y al cabo ...
+pero tena un legadillo....
+
+--No me responde usted?
+
+--Tena un legadillo....
+
+--Es imposible sacarle una respuesta.
+
+--Tena un legadillo....
+
+Comprendi Lzaro que era intil toda indagacin. Sali de la casa,
+dejando al abate en la misma actitud de mochuelo posado, y se fu la
+calle del Humilladero, donde encontr Bozmediano, que le esperaba con
+inquietud, y al verle llegar, le dijo:
+
+--Amigo, le persiguen usted. Es preciso tomar precauciones.
+
+--Quin me persigue?
+
+--Fcil es comprender que habr personas disgustadas por lo que
+hizo usted anoche. Esas personas le persiguen usted; yo estoy
+seguro de ello.
+
+--Ya comprendo--repuso Lzaro.--Pero qu me importa?
+
+--Hay que tomar precauciones, porque si se vengan, ser de un modo
+terrible. Mucho cuidado. Ahora han estado en la taberna cuatro personas,
+que creo han trado el encargo de ver cundo entraba y sala usted. Me
+parece que lo mejor es que se marchen ustedes esta noche misma de
+Madrid. Una vez que estn fuera y lejos....
+
+--Qu contrariedad! Pero yo deseo salir. Nos marcharemos.
+
+--Pues entretanto no salga usted la calle. Yo arreglar el viaje, y lo
+har de modo que nadie lo sepa. S que le buscan usted, y los que le
+buscan saben hacer las cosas.
+
+--Y cmo han averiguado que estoy aqu?
+
+--Dejemos eso. Hay que partir esta noche maana mismo. Aqu no est
+usted seguro. Mucho cuidado ... Yo volver, y veremos el modo de salir
+sin peligro. Creo que se conseguir. Hasta luego.
+
+Retirse Bozmediano, y Lzaro entr ver Clara
+
+--Las encontraste?--le pregunt la sobrina de Coletilla con curiosidad
+y cierto temor.
+
+--S--contest l sonriendo al recordar la escena de las monedas, que
+refiri despus sin omitir el extrao incidente de doa Paulita.
+
+Oy Clara con mucho inters este ltimo punto, y despus dijo con
+tristeza:
+
+--Ya lo saba.
+
+--Cmo? Ella te ha dicho algo?
+
+--No; pero lo he conocido, me lo habla figurado. Tena una sospecha ...
+Aquella mujer es muy rara. Si vieras qu miedo me daba cuando se pona
+ orar, quedndose mucho tiempo quieta insensible, como si estuviera
+muerta! Se pona de rodillas, miraba al techo, y as estaba dos tres
+horas sin moverse, y hasta pareca que no respiraba. La tocaba yo, y
+nada; la llamaba, y no responda. Por fin, despus de mucho tiempo,
+daba un suspiro y volva en si.
+
+--Y eso le pasaba con frecuencia?
+
+--Si; muchas veces.
+
+--Hay una enfermedad--dijo Lzaro--que llaman la catalepsia, y consiste
+en un paroxismo, durante el cual la persona pierde el movimiento y el
+habla, quedndose como muerta. Dicen que una de las causas que motivan
+esta enfermedad es el misticismo religioso y el hbito de los xtasis
+y visiones.
+
+--Eso ser lo que tiene. Pobre Paulita!
+
+Aquella noche estaban los dos en el mismo cuarto, sentados junto una
+escasa lumbre. Clara se haba levantado completamente restablecida.
+Lzaro revolva en su imaginacin los peregrinos incidentes de los das
+anteriores. Los dos estaban muy tristes; se comunicaban mirndose su
+tristeza, y callaban. Tal vez pensaban en planes para lo futuro; quizs
+ella estaba inquieta por la situacin difcil en que uno y otro se
+encontraban. Entonces entr Pascuala y dijo:
+
+--Qu miedo! Desde el anochecer estn pasendose por delante de la
+puerta unos hombres. Esta tarde vinieron tambin. Qu fachas! A veces
+se paran mirar _pa_ dentro, y me temo que si viene Pascual y los ve se
+va armar una ... porque tiene un genio! ... se creer que vienen por
+mi ... porque como es una as ... tan guapetona ...
+
+--Cierre usted la puerta.
+
+--Ya cerr.
+
+Clara se qued plida como un difunto. Ya le pareca que por ventanas y
+puertas entraba una horda de facinerosos armados de puales, pistolas,
+cuerdas y otros instrumentos horribles.
+
+--Cierra bien. Apaga esa luz. Si se irn entrar por esa
+ventana?--dijo sealando un tragaluz por donde el gato, que tanto
+respeto inspiraba al seor de Batilo, entraba con dificultad. Aquel
+tragaluz daba un patio perteneciente la misma casa.
+
+Batilo, que sin duda entendi lo del peligro en que los jvenes se
+hallaban, y quera probar que, aunque misntropo, era un perro
+resuelto todo, ladr en un tono que quera decir: "Nada hay que
+temer mientras est yo."
+
+Un poco ms tarde, Clara, que miraba con recelo aquel tragaluz
+maldecido, se estremeci con horrible sacudimiento, di un grito muy
+agudo y sus ojos expresaron el pavor ms grande.
+
+--Qu tienes, qu hay?--dijo Lzaro con sobresalto. Clara, tal vez
+dominada por el miedo, haba credo ver instantneamente en el tragaluz
+los ojos vivos, la nariz puntiaguda de Elas Orejn, su tirano y
+protector.
+
+--Eres tonta?--le dijo Lzaro.--No ves que eso es efecto del miedo?
+
+El mir y examin atentamente: no haba nadie. Salieron al patio, que
+estaba lleno de escombros y de lea, y tampoco vieron nada.
+Indudablemente haba sido efecto del miedo.
+
+El da siguiente pas sin ningn suceso notable, y al anochecer lleg
+Bozmediano. Lzaro, desde que le vi entrar, conoci que no estaba
+tranquilo.
+
+--Qu hay?
+
+--Mucho peligro. Le acechan usted. Yo he venido acompaado, por temor
+de tener algn encuentro. Pero no tema usted. He trado bastante gente y
+estamos seguros. Ahora mismo se van marchar ustedes.
+
+--Y saldremos ahora mismo?--dijo Clara con alegra, esperando no ver
+ms aquel tragaluz y dejar para siempre Madrid.
+
+--S, ahora mismo. Ya les he preparado un coche para que vayan de aqu
+Torrejn, donde tengo yo una casa. All pueden descansar hasta pasado
+maana, que pasa por all una diligencia para Alcal, y de Alcal pueden
+dirigirse Aragn cuando quieran.
+
+--Y cundo llegaremos Torrejn?
+
+--Antes de que amanezca. Van ustedes en un coche de mi casa y con gente
+de mi confianza. No tienen nada que temer: buenas mulas y buena
+compaa. En Torrejn estn ustedes seguros ... Aqu ... no lo creo. Es
+preciso salir de esta casa y de Madrid inmediatamente.
+
+--Pues vamos--dijo Lzaro con resolucin.--No perdamos tiempo.
+
+Rpidamente se prepararon uno y otro.
+
+--No hay una puerta que d otra calle?--pregunt Bozmediano
+Pascuala.
+
+--S, seor; pero hay que pasar por la casa del carbonero, que tiene
+salida la otra calle.
+
+--Bien; por ah saldremos. El coche espera en las afueras del portillo
+de Gilimn. Los hombres que yo he trado estn en la tienda. Que entren,
+y saldremos todos por esa otra calle.
+
+Pocos momentos despus salan todos, incluso el perro de las
+Porreas, quien Clara no quiso abandonar. Despidironse los
+viajeros de Pascuala, y se dirigieron, acompaados de Bozmediano y
+su gente, al portillo de Gilimn. Muy aprisa, por no dar lugar que
+algn curioso los descubriera, subieron al coche. El cochero y su
+zagal iban en el pescante; un criado, hombre fuerte, armado de fusil,
+iba dentro con Lzaro y Clara. Despidilos Bozmediano muy
+cordialmente y un tanto conmovido, y parti el coche por la ronda
+para tomar la carretera de Aragn.
+
+Tantas precauciones no eran intiles, y es seguro que sin ellas habran
+tenido los fugitivos un mal encuentro, y quizs alguna desventurada
+aventura que hubiera desviado las cosas del buen camino que llevaban. La
+inquietud de Lzaro y los sustos de Clara no concluyeron hasta ms all
+de Alcal; y haba realmente motivo para ello, porque el jurar de
+Coletilla contra su sobrino era tal (segn informes adquiridos por el
+autor), que haba jurado quitarle la vida. Pero Dios lo dispuso de otra
+manera, y llev sanos y contentos la villa aragonesa los dos
+principales personajes de esta verdica historia, los cuales, una vez
+descansados del viaje y repuestos del susto, no pensaron ms que en
+casarse; acertada idea que toda persona en aquellas circunstancias se
+le hubiera ocurrido. En ningn apunte de los que el autor ha tenido la
+vista para su trabajo consta el da en que se casaron; pero est probado
+que no esperaron mucho tiempo, y que tuvieron venturosa sucesin. De
+esto son pruebas evidentes varios mocetones que, aos adelante, vieron
+Bozmediano y el autor en un viaje que hicieron un lugar de Aragn para
+asuntos que no vienen al caso.
+
+Cmo se acomod Lzaro en su pueblo y qu medios de subsistencia pudo
+allegar, es cosa larga de contar. Baste decir que renunci por completo,
+inducido ello por su mujer y por sus propios escarmientos, los
+ruidosos xitos de Madrid y las lides polticas. Tuvo el raro talento
+de sofocar su naciente ambicin y confinarse en su pueblo, buscando en
+una vida obscura, pacfica, laboriosa y honrada la satisfaccin de los
+ms legtimos deseos del hombre. Ni l ni su intachable esposa se
+arrepintieron de esto en el transcurso de su larga vida. As, en tan
+dilatado perodo, el nombre de nuestro amigo, que haba estado en
+candidatura, digmoslo as, para entrar en la celebridad, no figur en
+la _Gua Oficial_, ni en listas de funcionarios, ni en corporaciones, ni
+en juntas, ni en nada que pudiera hacerle traspasar las fronteras de
+aquel reducido trmino de Ateca. Con paciencia y trabajo fu
+alimentando la exigua propiedad de sus mayores, y lleg ser hombre de
+posicin desahogada.
+
+As me lo ha contado Bozmediano, de quien recib tambin noticias muy
+interesantes de los dems personajes de esta historia. Especial deseo
+tena yo de saber algo de Coletilla; y un da que la suerte me depar
+un buen encuentro con don Claudio y sacamos colacin los sucesos que
+referidos quedan, me vino las mientes Coletilla, y hablamos
+largamente de l.
+
+--Ya el demonio se lo llev--me dijo mi amigo.--Parece que aquel hombre
+excntrico recibi el ms horrible castigo que, dado su carcter, podra
+recibir. El Rey le despreci despus del triunfo de 1824. Un da se
+empeaba Elas en ver al Rey; vena de la faccin; haba luchado por el
+absolutismo como semejante hombre poda luchar por semejante causa.
+Fernando, entre cuyos vicios descollaba la ingratitud, mand salir
+expresamente al lacayo del ltimo de sus ayudas de cmara con orden
+terminante de apalear Coletilla dondequiera que le encontrase. Baj el
+lacayo y vapule al realista. As pagan los tiranuelos. Despus de este
+lance, el fantico se puso malo. Dijeron algunos que se haba dejado
+morir de hambre; otros que se haba vuelto loco; otros, y esto parece lo
+ms cierto, que le mat una profunda hipocondra.
+
+--Y las seoras de Porreo, qu fu de ellas?--le pregunt.
+
+--Nada he podido averiguar de doa Salom contest.--Creo que ha
+desaparecido de Madrid. Doa Mara de la Paz Jess estaba en Segovia,
+donde tena una casa de huspedes. Respecto doa Paulita, s he tenido
+muchas noticias.
+
+--Qu singular pasin la suya!
+
+--S; despus empez padecer ataques muy frecuentes de catalepsia. En
+cuanto su pasin, hay que reconocer que el recogimiento de su vida y
+la circunstancia de haberse formado un carcter ficticio, influyeron en
+aquella explosin repentina. Habase educado en la vida devota, y la
+condicin mundana de nuestra naturaleza no se revel en ella en edad
+oportuna causa de las anomalas de la juventud. Fu una nia hasta los
+treinta aos; y creo que hubiera sido una excelente mujer, adornada de
+todas las prendas de lealtad y delicadeza que deben adornar una
+esposa, si aquella perfeccin engaosa, hija de una falsa educacin, no
+torciera en ella su verdadero carcter. Repitiendo lo que ella deca,
+aunque modificndolo para no proferir una blasfemia, podemos asegurar
+que la Naturaleza, no Dios, se burl de ella.
+
+Poco despus de las ltimas escenas de esta historia se retir un
+convento, y all tena opinin de santa, lo cual contribuy mucho la
+catalepsia. Creyronla muerta varias veces, y hasta trataron de
+enterrarla en una ocasin; mas durante las exequias volvi en s,
+pronunciando un nombre que interpretaron todas las monjas como una seal
+de santidad, pues entendan que repeta las palabras de Jess: _Lzaro,
+despierta_. Indudablemente era una santa. Ocho telogos lo probaron con
+ochocientos silogismos. Su vida era ejemplar, su trato tristsimo; oraba
+mucho, y se dorma, se quedaba en xtasis casi todos los das. Uno de
+estos xtasis fu tan largo, que las monjas sospecharon que no saldra
+de l. As fu, en efecto: no volvi en s. Pero las monjas, por no
+exponerse un nuevo chasco, esperaron lo ms posible, y al fin se
+decidieron enterrarla, seguras de que estaba bien muerta.
+
+Madrid, 1867-68.
+
+#FIN DE "LA FONTANA DE ORO"#
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's La Fontana de Oro, by Benito Prez Galds
+
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+works. See paragraph 1.E below.
+
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+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
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+
diff --git a/old/11070-8.zip b/old/11070-8.zip
new file mode 100644
index 0000000..a6b0f84
--- /dev/null
+++ b/old/11070-8.zip
Binary files differ
diff --git a/old/11070.txt b/old/11070.txt
new file mode 100644
index 0000000..f0fe6a8
--- /dev/null
+++ b/old/11070.txt
@@ -0,0 +1,15571 @@
+The Project Gutenberg EBook of La Fontana de Oro, by Benito Perez Galdos
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: La Fontana de Oro
+
+Author: Benito Perez Galdos
+
+Release Date: February 13, 2004 [EBook #11070]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ASCII
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA FONTANA DE ORO ***
+
+
+
+
+Produced by Stan Goodman, Miranda van de Heijning, Paz Barrios and the
+Online Distributed Proofreading Team.
+
+
+
+
+
+LA FONTANA DE ORO
+
+B. PEREZ GALDOS
+
+
+[Illustration: ARS-NATURA-VERITAS]
+
+
+
+
+
+MADRID 1921
+
+
+
+Los hechos historicos o novelescos contados en este libro, se refieren a
+uno de los periodos de turbacion politica y social mas graves e
+interesantes en la gran epoca de reorganizacion, que principio en 1812 y
+no parece proxima a terminar todavia. Mucho despues de escrito este
+libro, pues solo sus ultimas paginas son posteriores a la Revolucion de
+Septiembre, me ha parecido de alguna oportunidad en los dias que
+atravesamos, por la relacion que pudiera encontrarse entre muchos
+sucesos aqui referidos y algo de lo que aqui pasa; relacion nacida, sin
+duda, de la semejanza que la crisis actual tiene con el memorable
+periodo de 1820-23. Esta es la principal de las razones que me han
+inducido a publicarlo.
+
+
+B.P.G.
+
+
+Diciembre de 1870.
+
+
+
+INDICE
+
+
+
+ I.--La carrera de San Jeronimo en 1821.
+ II.--El club patriotico
+ III.--Un lance patriotico y sus consecuencias
+ IV.--Coletilla
+ V.--La companera de Coletilla
+ VI.--El sobrino de Coletilla
+ VII.--La voz interior
+ VIII.--Hoy llega
+ IX.--Los primeros pasos
+ X.--La primera batalla
+ XI.--La tragedia de _Los Gracos_
+ XII.--La batalla de Platerias
+ XIII.--No llega el esperado.--Llegada de un importuno
+ XIV.--La determinacion
+ XV.--Las tres ruinas
+ XVI.--El siglo decimoctavo
+ XVII.--El sueno del liberal
+ XVIII.--Dialogo entre ayer y hoy
+ XIX.--El abate
+ XX.--Bozmediano
+ XXI.--iLibre!
+ XXII.--El _via-crucis_ de Lazaro
+ XXIII.--La Inquisicion
+ XXIV.--_Rosa mistica_
+ XXV.--_Virgo prudentisima_
+ XXVI.--Los disidentes de _La Fontana_
+ XXVII.--Se queda sola
+ XXVIII.--El ridiculo
+ XXIX.--Las horas fatales
+ XXX.--_Virgo fidelis_
+ XXXI.--La reunion misteriosa
+ XXXII.--_La Fontanilla_
+ XXXIII.--Las arpias se ponen tristes
+ XXXIV.--El complot.--Triunfo de Lazaro
+ XXXV.--El bonete del Nuncio
+ XXXVI.--Aclaraciones
+ XXXVII.--El _via-crucis_ de Clara
+XXXVIII.--Continuacion del _via-crucis_
+ XXXIX.--Un momento de calma
+ XL.--El gran atentado
+ XLI.--Fernando el Deseado
+ XLII.--_Virgo potens_
+ XLIII.--Conclusion
+
+
+
+
+
+
+CAPITULO PRIMERO
+
+
+
+#La Carrera de San Jeronimo en 1821#.
+
+
+Durante los seis inolvidables anos que mediaron entre 1814 y 1820, la
+villa de Madrid presencio muchos festejos oficiales con motivo de
+ciertos sucesos declarados _faustos_ en la _Gaceta_ de entonces. Se
+alzaban arcos de triunfo, se tendian colgaduras de damasco, salian a la
+calle las comunidades y cofradias con sus pendones al frente, y en todas
+las esquinas se ponian escudos y tarjetones, donde el poeta Arriaza
+estampaba sus pobres versos de circunstancias. En aquellas fiestas, el
+pueblo no se manifestaba sino como un convidado mas, anadido a la lista
+de alcaldes, funcionarios, gentiles-hombres, frailes y generales; no era
+otra cosa que un espectador, cuyas pasivas funciones estaban previstas y
+senaladas en los articulos del programa, y desempenaba como tal el papel
+que la etiqueta le prescribia.
+
+Las cosas pasaron de distinta manera en el periodo del 20 al 23, en que
+ocurrieron los sucesos que aqui referimos. Entonces la ceremonia no
+existia, el pueblo se manifestaba diariamente sin previa designacion de
+puestos impresa en la _Gaceta;_ y sin necesidad de arcos, ni oriflamas,
+ni banderas, ni escudos, ponia en movimiento a la villa entera; hacia de
+sus calles un gran teatro de inmenso regocijo o ruidosa locura; turbaba
+con un solo grito la calma de aquel que se llamo el _Deseado_ por una
+burla de la historia, y solia agruparse con sordo rumor junto a las
+puertas de Palacio, de la casa de Villa o de la iglesia de Dona Maria
+de Aragon, donde las Cortes estaban.
+
+Anos de muchos lances fueron aquellos para la destartalada, sucia,
+incomoda, desapacible y obscura villa! Sin embargo, no era ya Madrid
+aquel lugaron fastuoso del tiempo de los reyes tudescos; sus gloriosas
+jornadas del 2 de Mayo y del 3 de Diciembre, su iniciativa en los
+asuntos politicos, la enaltecian, sobremanera. Era, ademas, el foro de
+la legislacion constituyente de aquella epoca, y la catedra en que la
+juventud mas brillante de Espana ejercia con elocuencia la ensenanza del
+nuevo derecho.
+
+A pesar de todos estos honores, la villa y corte tenia un aspecto muy
+desagradable. Mari-Blanca continuaba en la Puerta del Sol como la mas
+concreta expresion artistica de la cultura matritense. Inmutable en su
+grosero pedestal, la estatua, que en anteriores siglos habia asistido al
+tumulto de Oropesa y al motin de Esquilache, presidia ahora el
+espectaculo de la actividad revolucionaria de este buen pueblo, que
+siempre convergia a aquel sitio en sus ovaciones y en sus trastornos.
+
+Si fuera posible trasladar al lector a las gradas de San Felipe,
+capitolio de la chismografia politica y social, o sentarle en el humedo
+escano de la fuente de Mari-Blanca, punto de reunion de un publico mas
+plebeyo, comprenderia cuan distinto de lo que hoy vemos era lo que veian
+nuestros abuelos hace medio siglo. De fijo llamaria su atencion que una
+gran parte de los ociosos, que en aquel sitio se reunen desde que
+existe, lo abandonaban a la caida de la tarde para dirigirse a la
+Carrera de San Jeronimo o a otra de las calles inmediatas. Aquel publico
+iba a los clubs, a las reuniones patrioticas, a _La Fontana de Oro_, al
+_Grande Oriente_, a _Lorencini_, a la _Cruz de Malta_. En los grupos
+sobresalian algunas personas que, por su ademan solemne, su mirada
+protectora, parecian ser tenidos en grande estima por los demas.
+Aparentaban querer imponer silencio a la multitud; otras veces,
+extendiendo los brazos en cruz, volvianse atras como quien pide
+atencion: todo esto hecho con una oficiosa gravedad que indicaba influjo
+muy grande o presuncion no pequena.
+
+La mayor porte se dirigia a la Carrera. Es porque alli estaba el club
+mas concurrido, el mas agitado, el mas popular de los clubs: _La Fontana
+Se Oro_. Ya entraremos tambien en el cafe revolucionario. Antes
+crucemos, desde el Buen Suceso a los Italianos, esta alegre y animada
+Carrera de los Padres Jeronimos, que era entonces lo que es hoy y lo
+que sera siempre: la calle mas concurrida de la capital.
+
+Pero hoy, cuando veis que la mayor parte de la calle esta formada por
+viviendas particulares, no podeis comprender lo que era entonces una via
+publica ocupada casi totalmente por los tristes paredones de tres o
+cuatro conventos. Imposible es comprender hoy la obscuridad que
+proyectaban sobre la entrada de la Carrera el ancho paredon del
+Monasterio de la Victoria por un lado, y la sucia y corroida tapia del
+Buen Suceso por otro. Mas alla formaban en linea de batalla las monjas
+de Pinto; por encima de la tapia, que servia de prolongacion al
+convento, se veian las copas de los cipreses plantados junto a las
+tumbas. Enfrente campeaba la ermita de los Italianos, no menos ridicula
+entonces que hoy, y mas abajo, en lo mas rapido del declive, el Espiritu
+Santo, que despues fue Congreso de los Diputados.
+
+Las casas de los grandes alternaban con los conventos. En lo mas bajo de
+la calle se veia la vasta fachada del palacio de Medinaceli, con su
+ancho escudo, sus innumerables ventanas, su jardin a un lado y su
+fundacion piadosa a otro; enfrente los Valmedianos, los Pignatellis y
+Gonzagas; mas aca los Pandos y Macedas, y, finalmente, la casa de Hijar,
+que hasta hace poco ostentaba en su puerta la cadena historica,
+distintivo de la hospitalidad ofrecida a un monarca. Quedaba para catas
+particulares, para tiendas y sitios publicos la tercera parte de la
+calle: esto es lo que describiremos con mas detencion, porque es
+importante dar a conocer el gran escenario donde tendran lugar algunos
+importantes hechos de esta historia.
+
+Entrando por la Puerta del Sol, y pasado el convento de la Victoria, se
+hallaba un gran portico, entrada de una antiquisima casa que, a pesar de
+su escudo decorativo, grabado en la clave del balcon, era en aquel
+tiempo una casa de vecindad en que vivian hasta media docena de honradas
+familias. Su noble origen era indudable; pero fue adquirida no sabemos
+como por la comunidad vecina, que la alquilo para atender a sus
+necesidades. En dicho portal, bastante espacioso para que entraran por
+el las enormes carrozas de su primitivo senor, tenia su establecimiento
+un memorialista, secretario de certificaciones y misivas; y en el mismo
+portal, un poco mas adentro, estaban los almacenes de quincalla de un
+hermano de dicho memorialista, que habia venido de Ocafia a la Corte
+para _hacer carrera_ en el comercio. Constaba su tienda de tres
+menguados cajoncillos, en que habia algunos paquetes de peines, unas
+cuantas cajas de obleas, juguetes de chicos y un gran manojo de rosarios
+con cruces y medallones de estano.
+
+La parte de la izquierda, y especialmente el rincon contiguo a la
+puerta, era un lugar en que el publico ejercia un incontestable derecho
+de servidumbre. Era un centro urinario: la secrecion publica habia
+trocado aquel rincon en foco de inmundicia, y especialmente por las
+noches la ofrenda liquida aumentaba de tal modo, que el escribiente y su
+hermano hacian proposito firme de abandonar el local. En vano se
+amonestaba al publico con terribles pragmaticas de policia urbana,
+promulgadas por la autorizada voz del memorialista. El publico no
+renunciaba por esto a su costumbre, y de seguro lo habrian pasado mal
+los dos hermanos si hubieran tratado de impedir por la fuerza la
+libertad mingitoria, autorizada por un derecho consuetudinario que,
+segun la feliz expresion de un parroquiano de aquel sitio, radicaba en
+la naturaleza del hombre y en la hospitalidad forzosa del vecindario.
+
+Enfrente de este portal clasico habia una puertecilla, y por los dos
+yelmos de Mambrino, labrados en finisimo metal del Alcaraz y
+suspendidos a un lado y otro, se venia en conocimiento de que aquello
+era una barberia. Por mucho de notable que tuviera el exterior de este
+establecimiento, con su puerta verde, sus cortinas blancas, su redoma de
+sanguijuelas, su cartel de letras rojas, adornado con dos vinetas dignas
+de Maella, que representaban la una un individuo en el momento de ser
+afeitado, y la otra una dama a quien sangraban en un pie, mucho mas
+notable era su interior. Tres mozos, capitaneados por el maestro
+Calleja, rapaban semanalmente las barbas de un centenar de liberales de
+los mas recalcitrantes. Alli se discutia, se hablaba del Rey, de las
+Cortes, del Congreso de Verona, de la _Santa Alianza_. Oiriais alli la
+peroracion contundente del oficial primero y mas antiguo, mozo que se
+decia pariente de Poilier, el martir de la libertad. Al compas de la
+navaja se recitaban versos amenizados con agudezas politicas; y las
+voces _camarilla, coletilla, tragala, Elio, la Bisbal, Vinuesa_,
+formaban el fondo de la conversacion. Pero lo mas notable de la barberia
+mas notable de Madrid, era su dueno, Gaspar Calleja (se habia quitado el
+Don despues de 1820), heroe de la revolucion, y uno de los mayores
+enemigos que tuvo Fernando el ano 14. Asi lo decia el.
+
+Mas lejos estaba la tienda de generos de unos irlandeses establecidos
+aqui desde el siglo pasado. Vendian, juntamente con el raso y el
+organdi, encajes flamencos y catalanes, alepin para chalecos, ante para
+pantalones, corbatas de color de las llamadas _guirindolas_, y
+_carrikes_ de cuatro cuellos, que estaban entonces en moda. El patron
+era un irlandes gordo y suculento, de cara encendida, lustrosa y redonda
+como un queso de Flandes. Tenia fama de ser un servilon de a folio,
+pero, si esto era cierto, las circunstancias constitucionales del pais,
+y especialmente de la Carrera de San Jeronimo, le obligaban a
+disimularlo. Fundabanse los que tan feo vicio imputaban al irlandes, en
+que cuando pasaba por la calle la Majestad de Fernando o Amalia, la
+Alteza de _mi tio el doctor_ o de don Carlos, el buen comerciante dejaba
+apresuradamente su vara y su escritorio para correr a la puerta,
+asomandose con ansiedad y mirando la real comitiva con muestras de
+ternura y adhesion. Pero esto pasaba, y el irlandes volvia a su habitual
+tarea, haciendo todas las protestas que sus amigos le exigian.
+
+Cerca de la tienda del irlandes se abria la puerta de una libreria, en
+cuyo mezquino escaparate se mostraban abierto por su primera hoja
+algunos libros, tales como la _Historia de Espana_, por Duchesne; las
+novelas de Voltaire, traducidas por autor anonimo; _Las noches_ de
+Young; el _Viajador sensible_, y la novela de _Arturo y Arabella_, que
+gozaba de gran popularidad en aquella epoca. Algunas obras de Montiano,
+Porcell, Arriaza, Olavide, Feijoo, un tratado del lenguaje de las flores
+y la _Guia del comadron_, completaban el repertorio.
+
+Al lado, y como formando juego con este templo literario, estaba una
+tienda de perfumeria y de bisuteria con algunos objetos de caza, de
+tocador y de encina, que todo esto formaban comercio comun en aquellos
+dias. Por entre los botes de pomadas y cosmeticos; por entre las cajas
+de alfileres y juguetes, se descubria el perfil arqueologico de una
+vieja que era ama, dependiente y aun fabricante de algunas drogas. Mas
+alla habia otra tienda obscura, estrecha y casi subterranea en que se
+vendian papel, tinta y cosas de escritorio, amen de algun braguero u
+otro aparato ortopedico de singular forma. En la puerta pendia colgado
+de una espetera un manojo de plumas de ganso, y en lo mas profundo y mas
+lobrego de la tienda lucian como los ojos de un lechuzo en el recinto de
+una caverna, los dos espejuelos resplandecientes de don Anatalio Mas,
+gran jefe de aquel gran comercio.
+
+Enfrente habia una tienda de comestibles; pero de comestibles
+aristocraticos. Existia alli un horno celebre, que asaba por Navidades
+mas de cuatrocientos pavos de distintos calibres. Las empanadas de
+perdices y de liebres no tenia rival; sus pasteles eran celeberrimos,
+y nada igualaba a los lechoncillos asados que salian de aquel gran
+laboratorio. En dias de convite, de cumpleanos o de boda, no encargar
+los principales platos a casa de _Perico el Mahones_ (asi le
+llamaban), hubiera sido indisculpable desacato. Al por menor se
+vendian en la tienda: rosquillas, bizcochos, galletas de Inglaterra y
+mantecadas de Astorga.
+
+No lejos de esta tienda se hallaban las sedas, los hilos, los algodones,
+las lanas, las madejas y cintas de dona Ambrosia (antes de 1820 la
+llamaban la tia Ambrosia), respetable matrona, comerciante en hilado: el
+exterior de su tienda parecia la boca escenica de un teatro de aldea.
+Por aqui colgaba a guisa de pendon, una pieza de lanilla encarnada; por
+alli un cenidor de majo; mas alla ostentaba una madeja sus innumerables
+hilos blancos, semejando los pistilos de gigantesca flor; de lo alto
+pendia algun camisolin, infantiles trajes de mameluco, cenefas de
+percal, sartas de panuelos, refajos y colgaduras. Encima de todo esto,
+una larga tabla en figura de media, pintada de negro, fija en la muralla
+y perpendicular a ella, servia de muestra principal. En el interior todo
+era armonia y buen gusto; en el tripode del centro tenian poderoso
+cimiento las caderas de dona Ambrosia, y mas arriba se ostentaba el
+pecho ciclopeo y corpulento busto de la misma. Era espanola rancia,
+manchega y natural de Quintanar de la Orden, por mas senas; senora de
+muy nobles y cristianos sentimientos. Respecto a sus ideas politicas,
+cosa esencial entonces, baste decir que quedo resuelto despues de
+grandes controversias en toda la calle, que era una servilona de lo mas
+exagerado.
+
+Estas tiendas, con sus respectivos muestrarios y sus tenderos
+respectivos, constituian la decoracion de la calle; habia ademas una
+decoracion movible y pintoresca, formada por el gentio que en todas
+direcciones cruzaba, como hoy, por aquel sitio. Entonces los trajes eran
+singularisimos. ?Quien podria describir hoy la oscilacion de aquellos
+puntiagudos faldones de casaca? ?Y aquellos sombreros de felpa con el
+ala retorcida y la copa aguda como pilon de azucar? ?Se comprenden hoy
+los tremendos sellos de reloj, pesados como badajos de campana, que iban
+marcando con impertinente retintin el paso del individuo? Pues ?y las
+botas a la _farole_ y las mangas de jamon, que serian el ultimo grado de
+la ridiculez, si no existieran los tupes hiperbolicos, que asimilaban
+perfectamente la cabeza de un cristiano a la de un guacamayo?
+
+El gremio cocheril exhibia alli tambien sus mas caracteristicos
+individuos. Lo menos veinte veces al dia pasaban por esta calle las
+carrozas de los grandes que en las inmediaciones vivian. Estas carrozas,
+que ya se han sumergido en los obscuros abismos del no ser, se componian
+de una especie de navio de linea, colocado sobre una armazon de hierro;
+esta armazon se movia con la pausada y solemne revolucion de cuatro
+ruedas, que no tenian velocidad mas que para recoger el fango del piso y
+arrojarlo sobre la gente de a pie. El vehiculo era un inmenso cajon: los
+de los dias gordos estaban adornados con placas de carey. Por lo comun
+las paredes de los ordinarios eran de nogal brunido, o de caoba, con
+finisimas incrustaciones de marfil o metal blanco. En lo profundo de
+aquel antro se veia el nobilisimo perfil de algun procer esclarecido, o
+de alguna vieja esclarecidamente fea. Detras de esta maquina, clavados
+en pie sobre una tabla, y asidos a pesadas borlas, iban dos grandes
+levitones que, en union de dos enormes sombreros, servian para
+patentizar la presencia de dos graves lacayos, figuras simbolicas de la
+etiqueta, sin alma, sin movimientos y sin vida. En la proa se elevaba el
+cochero, que en pesadez y gordura tenia por unicos rivales a las mulas,
+aunque estas solian ser mas racionales que el.
+
+Rodaba por otro lado el vehiculo publico, tartana calesa o galera, el
+carromato tirado por una reata de bestias escualidas; y entre todo esto
+el esportillero con su carga, el mozo con sus cuerdas, el aguador con su
+cuba, el prendero con su saco y una pila de seis o siete sombreros en la
+cabeza, el ciego con su guitarra y el chispero con su sarten.
+
+Mientras nos detenemos en esta descripcion, los grupos avanzan hacia la
+mitad de la calle y desaparecen por una puerta estrecha, entrada a un
+local, que no debe de ser pequeno, pues tiene capacidad para tanta
+gente. Aquella es la celebre _Fontana de Oro, cafe y fonda_, segun el
+cartel que hay sobre la puerta; es el centro de reunion de la juventud
+ardiente, bulliciosa, inquieta por la impaciencia y la inspiracion,
+ansiosa de estimular las pasiones del pueblo y de oir su aplauso
+irreflexivo. Alli se habia constituido un club, el mas celebre e
+influyente de aquella epoca. Sus oradores, entonces neofitos exaltados
+de un nuevo culto, han dirigido en lo sucesivo la politica del pais;
+muchos de ellos viven hoy, y no son por cierto tan amantes del bello
+principio que entonces predicaban.
+
+Pero no tenemos que considerar lo que muchos de aquellos jovenes fueron
+en anos posteriores. Nuestra historia no pasa mas aca de 1821. Entonces
+una democracia nacida en los trastornos de la revolucion y alzamiento
+nacional, fundaba el moderno criterio politico, que en cincuenta anos se
+ha ido dificilmente elaborando. Grandes delirios bastardearon un tanto
+los nobles esfuerzos de aquella juventud, que tomo sobre si la gran
+tarea de formar y educar la opinion que hasta entonces no existia. Los
+clubs, que comenzaron siendo catedras elocuentes y palestra de la
+discusion cientifica, salieron del circulo de sus funciones propias
+aspirando a dirigir los negocios publicos, a amonestar a los gobiernos e
+imponerse a la nacion. En este terreno fue facil que las personalidades
+sucedieran a los principios, que se despertaran las ambiciones, y lo que
+es peor, que la venalidad, cancer de la politica, corrompiera los
+caracteres. Los verdaderos patriotas lucharon mucho tiempo contra esta
+invasion. El absolutismo, disfrazado con la mascara de la mas abominable
+demagogia, socavo los clubs, los domino y vendiolos al fin. Es que la
+juventud de 1820, llena de fe y de valor, fue demasiado credula o
+demasiado generosa. O no conocio la falacia de sus supuestos amigos, o
+conociendola, creyo posible vencerles con armas nobles, con la
+persuasion y la propaganda.
+
+Una sociedad decrepita, pero conservando aun esa tenacidad
+incontrastable que distingue a algunos viejos, sostenia encarnizada
+guerra con una sociedad lozana y vigorosa llamada a la posesion del
+porvenir. En este libro asistiremos a algunos de sus encuentros.
+
+Sigamos nuestra narracion. Los curiosos se paraban ante la _Fontana_;
+salian los tenderos a las puertas; el barbero Calleja, que se hacia
+llamar _ciudadano Calleja_, estaba tambien en su puerta pasando una
+navaja, y contemplando el club y a sus parroquianos con una mirada
+presuntuosa, que queria decir: "si yo fuera alla...."
+
+Algunas personas se acercaron a la barberia formando corro alrededor del
+maestro. Uno llego muy presuroso, y pregunto:
+
+"?Que hay? ?Ocurre algo?"
+
+Era el recien venido uno de esos individuos de edad indefinible, de esos
+que parecen viejos o jovenes, segun la fuerza de la luz o la expresion
+que dan al semblante.
+
+Su estatura era pequena, y tenia la cabeza casi inmediatamente adherida
+al tronco, sin mas cuello que el necesario para no ser enteramente
+jorobado. El abdomen le abultaba bastante, y generalmente cruzaba las
+manos sobre el con movimiento de carinosa conservacion. Sus ojos eran
+medio cerrados y pequenos, pero muy vivos, formando armoniosa simetria
+con sus labios delgados, largos y elasticos, que en los momentos mas
+ardorosos de la conversacion avanzaban formando un tubo acustico que
+daba a su voz intensidad extraordinaria. A pesar de su traje seglar,
+habia en este personaje no se que de frailuno. Su cabeza parecia hecha
+pura la redondez del cerquillo, y ancho gaban que envolvia su cuerpo,
+mas que gaban, parecia un habito. Tenia la voz muy destemplada y acre;
+pero sus movimientos eran sumamente expresivos y vehementes.
+
+Para concluir, diremos que este hombre se llamaba Gil de nombre y
+Carrascosa de apellido; educaronle los frailes agustinos de Mostoles, y
+ya estaba dispuesto para profesar, cuando se marcho del convento,
+dejando a los Padres con tres palmos de boca abierta. A fines de siglo
+logro, por amistades palaciegas, que le hicieran abate; mas en 1812
+perdio el beneficio, y depuso el capisayo. Desde entonces fue ardiente
+liberal hasta la vuelta de Fernando, en que sus relaciones con el
+favorito Alagon le proporcionaron un destino de covachuelista con diez
+mil reales. Entonces era absolutista decidido; pero la Jura de la
+Constitucion por Fernando en 1820 le hizo variar de opiniones hasta el
+punto de llegar a alistarse en la sociedad de los _Comuneros_ y formar
+pandilla con los mas exaltados. Cuando tengamos ocasion de penetrar en
+la vida privada de Carrascosa, sabremos algunos detalles de cierta
+aventura con una beldad quintanona de la calle de la Gorguera, y
+sabremos tambien los malos ratos que con este motivo le hizo pasar
+cierto estudiantillo, poeta clasico, autor de la nunca bien ponderada
+tragedia de los Gracos.
+
+"?Pues no ha de ocurrir?--dijo Calleja.--Hoy tenemos sesion
+extraordinaria en la _Fontana_. Se trata de pedir al Rey que nombre un
+Ministerio exaltado, porque el que esta no nos gusta. Tendremos discurso
+de Alcala Galiano.
+
+--Aquel andaluz feo...
+
+--Si, ese mismo. El que el mes pasado dijo: _No haya perdon ni tregua
+para los enemigos de la libertad. ?Que quieren esos espiritus obscuros,
+esos...?_ Y por aqui seguia con un pico de oro....
+
+--Ya les dara que hacer--observo Carrascosa--iQue elocuencia! iQue
+talento el de ese muchacho!
+
+--Pues yo, senor don Gil--manifesto Calleja,--respetando la opinion de
+usted, para mi tan competente, dire...."
+
+Y aqui tosio dos veces, emitio un par de grunidos por via de proemio,
+y continuo:
+
+"Dire que, aunque admiro como el que mas las dotes del joven Alcala
+Galiano, prefiero a Romero Alpuente, porque es mas expresivo, mas
+fuerte, mas ... pues. Dice todas las cosas con un arranque ... por
+ejemplo, aquello de i_al que quiera hierro, hierro_! y aquello de i_no
+buscan los tiranos su apoyo en la vara de la justicia; buscanle en los
+maderos del cadalso, en el hombro deshonrado del verdugo_! Si le digo a
+usted que es un....
+
+--Pues yo--contesto el ex abate,--aunque admiro tambien a Romero
+Alpuente, prefiero a Alcala Galiano, porque es mas exacto, mas
+razonador....
+
+--Se engana usted, amigo Carrascosa. No me compare usted a ese hombre
+con el mio; que todos los oradores de Espana no llegan al zancajo de
+Romero Alpuente. Pues ?y aquel pasaje de los _abajos_? Cuando decia:
+i_Abajo los privilegios, abajo lo superfluo, abajo ese lujo que llaman
+rey..._! iAh! Si es mucha boca aquella."
+
+Calleja repetia estos trozos de discurso con mucho enfasis y afectacion.
+Recordaba la mitad de lo que oia, y al llegar la ocasion comenzaba a
+desembuchar aquel arsenal oratorio, mezclandolo todo y haciendo de
+distintos fragmentos una homilia substancial y disparatada. Se nos
+olvidaba decir que este ciudadano Calleja era un hombre muy corpulento y
+obeso; pero aunque parecia hecho expresamente por la Naturaleza para
+patentizar los puntos de semejanza que puede haber entre un ser humano y
+un toro, su voz era tan clueca, fallida y aternerada, que daba risa
+oirle declamar los retazos de discursos que aprendia en la _Fontana_.
+
+Pues no estamos conformes--contesto Carrascosa, accionando con mucho
+aplomo,--porque ?que tiene que ver esa elocuencia con la de Alcala, el
+cual es hombre que, cuando dice "alla voy", le levanta a uno los pies
+del suelo?
+
+--Es verdad--dijo, terciando en el debate, uno de los circunstantes, que
+debia de ser torero, a juzgar por su traje y la trenza que en el cogote
+tenia;--es verdad. Cuando Alcala embiste a los tiranos y se empieza a
+calentar.... Pues no fue mal puyazo el que le metio el otro dia a la
+Inquisicion. Pero, sobre todo, lo que mas me gusta es cuando empieza
+bajito y despues va subiendo, subiendo la voz.... Les digo a ustedes que
+es el espada de los _oraores_.
+
+--Senores--afirmo Calleja,--repito que todos esos son unos munecos al
+lado de Romero Alpuente. iComo puso a los frailes hace dos noches! ?A
+que no saben ustedes lo que les dijo? ?A que no saben...? Ni al mismo
+demonio se le ocurre.... Pues los llamo.... _isepulcros blanqueados!_...
+Miren que mollera de hombre....
+
+--No se empene usted, Calleja--refunfuno el ex covachuelista con alguna
+impertinencia.
+
+--Pero venga usted aca, senor don Gil--dijo Calleja, haciendo todo lo
+posible por engrosar la voz.--iSi sabre yo quien es Alcala Galiano y los
+puntillos que calzan todos ellos! iA mi con esas! Yo, que les calo a
+todos desde que les veo, y no tengo mas que oirles decir _castanas_ para
+saber de que palo estan hechos....
+
+--Creo, senor don Gaspar, que esta usted muy equivocado, y no se por que
+se cree usted tan competente,--indico Carrascosa en tono muy grave.
+
+--?Pues no he de serlo? iYo, que paso las noches oyendoles a todos, no
+saber lo que son! Vamos, que algunos que se tienen por muy buenos, no
+son mas que ingenios de racion y equitacion.
+
+--Es verdad tambien que Romero Alpuente no es ningun rana--dijo otro de
+los presentes.
+
+--?Como rana?--exclamo, animandose, Calleja.--iQue le sobra talento por
+los tejados!... Y a usted, senor Carrascosa, ?quien le ha dicho que yo
+no soy competente? ?Quien es usted para saberlo?
+
+--?Que quien soy? ?Y usted que entiende de discursos?
+
+--Vamos, senor don Gil, no apure usted mi paciencia. Le digo a usted que
+le tengo por un ignorante lleno de presuncion.
+
+--Respete usted, senor Calleja--exclamo don Gil un poco
+conmovido;--respete usted a los que por sus estudios estan en el caso
+de... Yo... yo soy graduado en canones en la Complutense.
+
+--Canones, ya. Eso es cosa de latin. ?Que tiene que ver eso con la
+politica? No se meta usted en esas cuestiones, que no son para cabezas
+ramplonas y de cuatro suelas.
+
+--Usted es el que no debe meterse en ellas--exclamo Carrascosa sin
+poderse contener;--y el tiempo que le dejan libre las barbas de sus
+parroquianos, debe emplearlo en arreglar su casa.
+
+--Oiga usted, senor pedante complutense, canonista, teatino, o lo que
+sea, vayase a mondar patatas al convento de Mostoles, donde estara mas
+en su lugar que aqui.
+
+--Caballero--dijo Carrascosa, poniendose de color de un tomate y mirando
+a todos lados para pedir auxilio, porque aunque tenia al barbero por lo
+que era, por un solemne gallina, no se atreva con aquel corpachon de
+ocho pies.
+
+--Y ahora que recuerdo--anadio con desden el rapista,--no me ha pagado
+usted las sanguijuelas que llevo para esa senora de la cal e de la
+Gorguera, hermana del tambor mayor de la Guardia Real.
+
+--?Tambien me llama usted estafador? Mejor haria el ciudadano Calleja
+en acordarse de los diez y nueve reales que le presto mi primo, el
+que tiene la polleria en la calle Mayor; reales que le ha pagado como
+mi abuela.
+
+--Vamos, que tu y el pollero sois los dos del mismo estambre.
+
+--Si, y acuerdese de la guitarrilla que le robo a Perico Sardina el dia
+de la merienda en Migas Calientes.
+
+--?La guitarrilla, eh? ?Dice usted que yo le robe una guitarrilla?
+Vamos, no me venga usted a mi con indirectas...--contesto el barbero,
+queriendo parecer sereno.
+
+--Vengase usted aqui con pamplinas: si no le conoceremos, senor
+_Callejon angosto_.
+
+--Anda, que te quedaste con la colecta el dia de San Anton. iCatorce
+pesos! Pero entonces eras realista y andabas al rabo de Otolaza para
+que te hiciera limpia-polvos de alguna cocina. Entonces dabas vivas
+al Rey absoluto, y en la estudiantina del Carnaval le ofreciste un
+ramillete en el Prado. Anda, aprende conmigo, que, aunque barbero, he
+sido siempre liberal, si, senores. Liberal aunque barbero; que yo no soy
+cualquier vende-humos, sino un ciudadano honrado y liberal como
+cualquiera. Pero miren a estos realistones: ahora han cambiado de
+casaca. Despues que con sus delaciones tenian las carceles atarugadas de
+gente; se agarran a la Constitucion, y ya estan en campana como toro en
+plaza, dando vivas a la libertad.
+
+--Senor Calleja, usted es un insolente.
+
+--iServilon!
+
+Esta voz era el mayor de los insultos en aquella epoca, Cuando se
+pronunciaba, no habia remedio: era preciso renir.
+
+Ya el arma ingeniosa, que la industria ha creado para el mejoramiento y
+cultivo de las barbas de la mitad del genero humano se alzaba en la
+mano del iracundo barbero; ya el agudo filo resplandecia en lo alto,
+proximo a caer sobre el indefenso craneo del que fue lego, abate y
+covachuelista, cuando otra mano providencial atajo el golpe tremendo
+que iba a partir en dos tajadas a todo un graduado en canones de la
+Complutense. Esta mano protectora era la mano robusta de la mujer de
+Calleja, la cual, desconcertada y tremula al ver desde el rincon de su
+tienda la actitud terriblemente agresiva de su esposo, dejo con rapidez
+la labor, echo en tierra al chicuelo, que en uno de sus monumentales
+pechos se alimentaba, y arreglandose lo mejor que pudo el mal
+encubierto seno, corrio a la puerta y libro al pobre Carrascosa de una
+muerte segura.
+
+Las tres figuras permanecieron algunos segundos formando un bello grupo.
+Calleja con el brazo alzado y el rostro encendido; su esposa, que era
+tan gigantesca como el, le sostenia el brazo; el pobre Gil, mudo y
+petrificado de espanto. Dona Teresa Burguillos, que asi se llamaba la
+dama, era de formas colosales y bastas; pero tenia en aquellos momentos
+cierta majestad en su actitud, la cual recordada a Minerva en el momento
+de detener la mano de Aquiles, pronta a desnudar el terrible acero
+clasico. El Agamenon de la Covachuela ofrecia un aspecto poco academico
+en verdad.
+
+"Ciudadano Calleja--dijo aquella senora en tono muy reposado,--no
+emplees tus armas contra ese pelon, que se pudre a todo podrir:
+guardalas para los tiranos."
+
+Calleja cerro, pues, la navaja, y la guardo para los tiranos.
+
+Don Gil se aparto de alli, llevado por algunos amigos, que quisieron
+impedir una catastrofe; y poco despues, el grupo que alli se habia
+formado quedaba disuelto.
+
+La amazona cerro la puerta, y dentro continuo su perorata interrumpida.
+No queremos referir las muchas cosas buenas que dijo, mientras el
+muchacho se apoderaba otra vez del pecho, que tan bruscamente habia
+perdido. Basto decir, para que se comprenda lo que valia dona Teresa
+Burguillos, que sabia leer, aunque con muchas dificultades, hallandose
+expuesta a entender las cosas al reves; que a fuerza de mascullones
+podia enterarse de algunos discursos escritos, reteniendolos en la
+memoria; que alentada por la barberil elocuencia y liberalesca conducta
+de su esposo, se habia hecho una gran politica, y que era muy entusiasta
+de Riego y de Quiroga, aunque mas que los _hombres de sable_ le gustaban
+los _hombres de palabra_, llegando hasta decir que no conocia caballero
+mas galantemente discreto que _Paco_ (asi mismo) Martinez de La Rosa. Es
+casi seguro que manifesto deseos de tener delante al _barbaro Elio_ para
+clavarle sus tijeras en el corazon. Penetremos ahora en la _Fontana_.
+
+
+
+
+
+CAPITULO II
+
+
+
+#El club patriotico#.
+
+
+En la _Fontana_ es preciso demarcar dos recintos, dos hemisferios: el
+correspondiente al cafe, y el correspondiente a la politica. En el
+primer recinto habia unas cuantas mesas destinadas al servicio. Mas al
+fondo, y formando un angulo, estaba el local en que se celebraban las
+sesiones. Al principio el orador se ponia en pie sobre una mesa, y
+hablaba; despues el dueno del cafe se vio en la necesidad de construir
+una tribuna. El gentio que alli concurria era tan considerable, que fue
+preciso arreglar el local, poniendo bancos _ad hoc_; despues, a
+consecuencia de los altercados que este club tuvo con el _Grande
+Oriente_, se demarcaron las filiaciones politicas; los exaltados se
+encasillaron en la _Fontana_, y expulsaron a los que no lo eran. Por
+ultimo, se determino que las sesiones fueran secretas, y entonces se
+traslado el club al piso principal. Los que abajo hacian el gasto
+tomando cafe o chocolate, sentian en los momentos agitados de la
+polemica un estruendo espantoso en las regiones superiores, de tal modo,
+que algunos, temiendo que se les viniera encima el techo con toda la
+mole patriotica que sustentaba, tomaron las de Villadiego, abandonando
+la costumbre inveterada de concurrir al cafe.
+
+Una de las cuestiones que mas preocupaban al dueno fue la manera de
+armonizar lo mejor posible el patriotismo y el negocio, las sesiones del
+club y las visitas de los parroquianos. Dirigio conciliadoras
+amonestaciones para que no hicieran ruido pero esto parece que fue
+interpretado como un primer conato de servilismo, y aumento el ruido, y
+se fueron los parroquianos.
+
+En la epoca a que nuestra historia se refiere, las sesiones estaban
+todavia en la planta baja. Aquellos fueron los buenos dias de la
+_Fontana_. Cada bebedor de cafe formaba parte del publico.
+
+Entre los numerosos defectos de aquel local, no se contaba el de ser
+excesivamente espacioso: era, por el contrario, estrecho, irregular,
+bajo, casi subterraneo. Las gruesas vigas que sostenian el techo no
+guardaban simetria. Para formar el cafe fue preciso derribar algunos
+tabiques, dejando en pie aquellas vigas; y una vez obtenido el espacio
+suficiente, se penso en decorarlo con arte.
+
+Los artistas escogidos para esto eran los mas habiles pintores de
+muestra de la Villa. Tendieron su mirada de aguila por las estrechas
+paredes, las gruesas columnas y el pesado techo del local, y unanimes
+convinieron en que lo principal era poner unos capiteles a aquellas
+columnas. Improvisaron unas volutas, que parecian tener por modelo las
+morcillas extremenas, y las clavaron, pintandolas despues de amarillo.
+Se penso despues en una cenefa que hiciera el papel de friso en todo lo
+largo del salon; mas como ninguno de los artistas sabia tallar
+bajo-relieves, ni se conocian las maravillas del carton-piedra, se
+convino en que lo mejor seria comprar un liston de papel pintado en los
+almacenes de un marselles recientemente establecido en la calle de
+Majaderitos. Asi se hizo, y un dia despues la cenefa, engrudada por los
+mozos del cafe, fue puesta en su sitio. Representaba unos craneos de
+macho cabrio, de cuyos cuernos pendian cintas de flores que iban a
+enredarse simetricamente en varios tirsos adornados con manojos de
+frutas, formando todo un conjunto anaecreontico-funebre de muy mal
+efecto. Las columnas fueron pintadas de blanco con rafagas de rosa y
+verde, destinadas a hacer creer que eran de jaspe. En los dos testeros
+proximos a la entrada, se colocaron espejos como de a vara; pero no
+enterizos, sino formados por dos trozos de cristal unidos por una barra
+de hojalata. Estos espejos fueron cubiertos con un velo verde para
+impedir el uso de los derechos de domicilio que alli pretendian tener
+todas las moscas de la calle. A cada lado de estos espejos se coloco un
+quinque, sostenido por una peana anaecreontico, donde se
+apoyaba el receptaculo; y este recibia diariamente de las entranas de
+una alcuza, que detras del mostrador habia, la substancia necesaria para
+arder macilento, humeante, triste y hediondo hasta mas de media noche,
+hora en que su luz, cansada de alumbrar, vacilaba a un lado y otro como
+quien dice _no_, y se extinguia, dejando que salvaran la patria a
+obscuras los apostoles de la libertad.
+
+El humo de estos quinques, el humo de los cigarros, el humo del cafe
+habian causado considerable deterioro en el dorado de los espejos, en el
+amarillo de los capiteles, en los jaspes y en el friso clasico. Solo por
+tradicion se sabia la figura y color de las pinturas del techo, debidas
+al pincel del peor de los discipulos de Maella.
+
+Los muebles eran muy modestos; reducianse a unas mesas de palo, pintadas
+de color castano simulando caoba en la parte inferior, y embadurnadas de
+blanco para imitar marmol en la parte superior, y a medio centenar de
+banquillos de ajusticiado, cubiertos con cojines de hule, cuya crin, por
+innumerables agujeros, se salia con mucho gusto de su encierro.
+
+El mostrador era ancho, estaba colocado sobre un escalon, y en su
+fachada tenia un medallon donde las iniciales del amo se entrelazaban en
+confuso jeroglifico. Detras de este catafalco asomaba la imperturbable
+imagen del cafetero, y a un lado y otro de este, dos estantes donde se
+encerraban hasta cuatro docenas de botellas. Al traves de la mitad de
+estos cristales se veian tambien bollos, libras de chocolate y algunas
+naranjas; y decimos la mitad de los cristales, porque la otra mitad no
+existia, siendo sustituida por pedazos de papel escrito, perfectamente
+pegados con obleas encarnadas. Por encima de las botellas, por encima
+del estante, por encima de los hombros del amo, se veia saltar un gato
+enorme, que pasaba la mayor parte del dia acurrucado en un rincon,
+durmiendo el sueno de la felicidad y de la hartura. Era un gato
+prudente, que jamas interrumpia la discusion, ni se permitia maullar ni
+derribar ninguna botella en los momentos criticos. Este gato se llamaba
+Robespierre.
+
+En el local que hemos descrito se reunia la ardiente juventud de 1820.
+?De donde habian salido aquellos jovenes? Unos salieron de las
+Constituyentes del ano 12, esfuerzo de pocos, que acabo iluminando a
+muchos. Otros se educaron en los seis anos de opresion posteriores a la
+vuelta de Fernando. Algunos brotaron en el trastorno del ano 20, mas
+fecundo tal vez que el del 12. ?Que fue de ellos? Unos vagaron
+proscriptos en tierra extranjera durante los diez anos de Calomarde;
+otros perecieron en los aciagos dias que siguieron a la triste victoria
+de los cien mil nietos de San Luis. Entre los que lograron vivir mas que
+el inicuo Fernando, algunos defendieron el mismo principio con igual
+entereza; otros, creyendo sustentarle, tropezaron con las exigencias de
+una generacion nueva. Encontraronse con que la generacion posterior
+avanzaba mas que ellos, y no quisieron seguirla.
+
+Al crearse el club, no tuvo mas objeto que discutir en principio las
+cuestiones politicas; pero poco a poco aquel noble palenque, abierto
+para esclarecer la inteligencia del pueblo, se bastardeo. Quisieron los
+fontanistas tener influencia directa en el gobierno. Pedian solemnemente
+la destitucion de un ministro, el nombramiento de una autoridad.
+Demarcaron los dos partidos _moderado y exaltado_, estableciendo una
+barrera entre ambos. Pero aun descendieron mas. Como en la _Fontana_ se
+agitaban las pasiones del pueblo, el Gobierno permitia sus excesos para
+amedrentar al Rey, que era su enemigo. El Rey, entre tanto, fomentaba
+secretamente el ardor de la _Fontana_, porque veia en el un peligro para
+la libertad. La tradicion nos ha ensenado que Fernando corrompio a
+alguno de los oradores e introdujo alli ciertos malvados que fraguaban
+motines y disturbios con objeto de desacreditar el sistema
+constitucional. Pero los ministros, que descubrian esta astucia de
+Fernando, cerraban la _Fontana_, y entonces esta se irritaba contra el
+Gobierno y trataba de derribarlo. Fomentaba el Rey el escandalo por
+medio de agentes disfrazados; ayudaba el club a los ministros; estos le
+herian; vengabase aquel, y giraban todos en un circulo de intrigas, sin
+que los credulos patriotas que alli formaban la opinion conociesen la
+oculta transcendencia de sus cuestiones.
+
+Pero oigamos a Calleja que pide a voz en cuello que comience la sesion.
+Dos elementos de desorden minaban la _Fontana_: la ignorancia y la
+perfidia. En el primero ocupaba un lugar de preferencia el barbero
+Calleja. Este patriota capitaneaba una turba de aplaudidores semejantes
+a el, y la tal cuadrilla alborotaba de tal modo cuando subia a la
+tribuna un orador que no era de su gusto, que se penso seriamente en
+prohibirle la entrada.
+
+En la noche a que nos referimos, nuestro hombre daba con sus pesadas
+manos tales palmadas, que sonaban como golpes de batan y los demas
+metian ruido dando porrazos en el suelo con los bastones. En vano pedian
+silencio y moderacion los del interior, personas entre las cuales habia
+diputados, militares de alta graduacion, oradores famosos. Los
+bullangueros no callaron hasta que subio a la tribuna Alcala Galiano.
+
+Era este un joven de estatura mas que regular, erguido, delgado, de
+cabeza grande y modales desenvueltos y francos. Tenia el rostro
+bastante grosero, y la cabeza poblada de encrespados cabellos. Su boca
+era grande, y muy toscos los labios; pero en el conjunto de la fisonomia
+habia una clara expresion de noble atrevimiento, y en su mirada profunda
+la penetracion y el fuego de los ingenios de la antigua raza.
+
+Comenzo a hablar relatando un suceso de la sesion anterior, que habia
+dado ocasion a que salieran de la _Fontana_ Garelli, Toreno y Martinez
+de la Rosa. Indico las diferencias de principios que en lo sucesivo
+habian de separar a los moderados de los exaltados, y pinto la situacion
+del Gobierno con exactitud y delicadeza. Pero cuando con mas robusta voz
+y elocuencia mas vigorosa hacia un cuadro de las pasadas desdichas de la
+nacion, ocurrio un incidente que le obligo a interrumpir su discurso.
+Era que se oia en la calle fuerte ruido de voces, el cual crecio
+formando gran algazara. Muchisimos se levantaron y salieron. El
+auditorio empezo a disminuir, y al fin disminuyo de tal modo, que el
+orador no tuvo mas remedio que callarse.
+
+Cortado y colerico estaba el andaluz cuando bajo de la tribuna. [Nota 1:
+El mismo Alcala Galiano refiere con mucha franqueza este suceso en sus
+anotaciones a _Historia de Espana_, por Durham.] El tumulto aumentaba
+fuera, y por fin no quedaron en el cafe sino cinco o seis personas.
+Estas querian satisfacer la curiosidad, y acompanadas del mismo Galiano,
+salieron tambien.
+
+En diez minutos la _Fontana_ se quedo sin gente, y el rumor exterior
+pasaba, se oia cada vez mas lejano, porque andaba a buen paso la oleada
+de pueblo que lo producia. Todas las senales eran de que habia comenzado
+una de aquellas asonadas tan frecuentes entonces.
+
+Era ya tarde: los quinques habian llegado al tercer periodo de su
+reverberacion dificultosa, es decir, estaban en los instantes
+precursores de su completo aniquilamiento, y las mechas despedian humo
+mas hediondo y abundante. Uno de los mozos se habia marchado a dormir;
+otro roncaba junto a la puerta, y el tercero habia salido con los
+parroquianos. A lo lejos se oia un eco de voces siniestras, las voces
+del tumulto popular, que rodaba por la villa agitandola toda.
+
+El cafetero continuaba inmovil en su tripode. Dos luminosos puntos de
+claridad verdosa brillaban detras de el. Era Robespierre que se acercaba
+a su amo, y saltando por encima de sus hombros, se ponia delante para
+recibir una caricia. El hombre del cafe le paso la mano afectuosamente
+por el lomo, y el animal, agradecido, alzo el rabo, arqueo el espinazo,
+se lamio los bigotes, y despues de estirarse muy a la sabor, se volvio a
+su rincon, donde se agazapo de nuevo.
+
+Frente por frente al mostrador, y en el mas obscuro sitio del cafe,
+principio a destacarse una figura humana, invisible hasta entonces. Esta
+persona salia de la sombra, y avanzando lentamente hacia el mostrador,
+entraba en el foco de la escasa luz que aclaraba el recinto, siendo
+posible entonces observar las formas de aquel silencioso y extrano
+personaje.
+
+Era un hombre de edad avanzada; pero en vez de la decrepitud propia de
+sus anos, mostraba entereza, vigor y energia. Su cara era huesosa,
+irregular, sumamente abultada en la parte superior; la frente tenia una
+exagerada convexidad, mientras la boca y los carrillos quedaban
+reducidos a muy mezquinas proporciones. A esto contribuia la falta
+absoluta de dientes, que, habiendo hecho de la boca una concavidad
+vacia, determinaba en sus labios y en sus mejillas depresiones profundas
+que hacian resaltar mas la angulosa armazon de sus quijadas. En su
+cuello, los tendones, huesos y nervios formaban como una serie de piezas
+articuladas, cuyo movimiento mecanico se observaba muy bien, a pesar de
+la piel que las cubria. Los ojos eran grandes y revelaban haber sido
+hermosos. Por extrano fenomeno, mientras los cabellos habian
+emblanquecido enteramente, las cejas conservaban el color de la
+juventud, y estaban formadas de pelos muy fuertes, rigidos y erizados.
+Su nariz corva y fina debio tambien haber sido muy hermosa, aunque al
+fin por la fuerza de los anos, se habia afilado y encorvado mas, hasta
+el punto de ser enteramente igual al pico de un ave de rapina. Alrededor
+de su boca, que no era mas que una hendidura, y encima de sus quijadas,
+que no eran otra cosa que un armazon, crecia un vello tenaz, los fuertes
+retonos blancos de su barba que, afeitada semanalmente en cuarenta anos,
+despuntaban rigidos y brillantes como alambres de plata. Hacian mas
+singular el aspecto de esta cara dos enormes orejas extendidas,
+colgantes y transparentes. La amplitud de estos pabellones
+cartilaginosos correspondia a la extrema delicadeza timpanica del
+individuo, la cual, en vez de disminuir, parecia aumentar con la edad.
+Su mirada era como la mirada de los pajaros nocturnos, intensa, luminosa
+y mas siniestra por el contraste obscuro de sus grandes cejas, por la
+elasticidad y sutileza de sus parpados sombrios, que en la obscuridad
+se dilataban mostrando dos pupilas muy claras. Estas, ademas de ver
+mucho, parecia que iluminaban lo que veian. Esta mirada anunciaba la
+vitalidad de su espiritu, sostenido a pesar del deterioro del cuerpo, el
+cual era inclinado hacia adelante, delgado y de poca talla. Sus manos
+eran muy flacas, pudiendose contar en ellas las venas y los nervios; los
+dedos parecian, por lo angulosos y puntiagudos, garras de pajaro rapaz.
+
+La piel de la frente era amarilla y arrugada como las hojas de un
+incunable; y mientras hablaba, esta piel se movia rapidamente y se
+replegaba sobre las cejas formando una serie de circulos concentricos
+alrededor de los ojos, que remataban en semejanza con un lechuzo. Vestia
+de negro, y en la cabeza llevaba una gorrilla de terciopelo.
+
+Cuando este hombre estuvo cerca del mostrador, levantose el cafetero con
+recelo, se fue a la puerta de la calle y escucho atentamente algun
+tiempo; volvio, se asomo a un ventanillo que daba al patio, y despues
+repitio la misma operacion en una puerta que daba a la escalera. De los
+tres mozos del cafe, uno solo estaba alli, roncando sobre un banco: el
+amo le desperto y le despidio. Atrancada bien la puerta, volvio aquel a
+su tripode, y estableciendose en ella, miro al del gorro, como si
+esperara de el una gran cosa.
+
+iBuena la han armado!--dijo en voz alta, seguro de no ser escuchado por
+voces extranas--iOtro alboroto esta noche! Y dicen que la Guardia Real
+prepara un gran tumulto. Usted, D. Elias, debe saberlo.
+
+--Deje usted andar, amigo; deje usted andar, que ya llegaran,--dijo el
+flaco con voz sonora y profunda.
+
+Y metiendo la mano en el bolsillo, saco un pequeno envoltorio que, por
+el sonido que produjo al ser puesto sobre la mesa, indicaba contener
+dinero. El cafetero miro con singular expresion de carino el envoltorio,
+mientras el viejo lo desenvolvio con mucha cachaza, y sacando unas onzas
+que dentro habia, comenzo a contar.
+
+Al ruido de las monedas, Robespierre abrio los ojos; y viendo que no era
+cosa que le interesaba, los volvio a cerrar, quedandose otra vez
+dormido. El viejo conto diez medias onzas, y se las dio al del cafe.
+
+--Vamos, senor D. Elias--dijo este descontento.--?Que hago yo con
+cinco onzas?
+
+--Por cinco onzas se vende la diosa misma de la libertad,--replico Elias
+sin mirar al cafetero.
+
+--Quite usted alla: aqui hay patriotas que no diran "viva el Rey" por
+todo el oro del mundo.
+
+--Si: es mucha entereza la de esos senores--exclamo Elias con un acento
+de ironia que debia de ser el acento habitual de su palabra.
+
+--Vaya usted a ofrecer dinero a Alcala Galiano y a Moreno Guerra....
+
+--Esos alborotan alla, en las Cortes; de esos no se trata. Tratamos de
+los que alborotan aqui.
+
+--Pues le aseguro a usted, senor don Elias de mi alma, que con lo que me
+ha dado, no tengo ni para la correa del zapato del orador mas malo de
+este club.
+
+--Le digo a usted que basta con eso. El senor no esta para gastos.
+
+--iY que tacano se vuelve el Absoluto! Mala landre le mate, si con estas
+miserias logra derribar la Constitucion.
+
+--Deje usted andar, que ya se arreglara esto--contesto el viejo dando un
+suspiro. Y al darlo cerro la boca de tal modo, que parecia que la
+mandibula inferior se le quedaba incrustada dentro de la superior.
+
+--Pero, don Elias de mis pecados, ?que quiere usted que haga yo con
+cinco onzas...? ?Que le parecio aquel sargenton que hablo anoche? Dicen
+que es un bruto; pero lo cierto es que hace ruido y nos sirve bien, pues
+me cuesta un ojo de la cara cada parrafo de aquellos que sublevan la
+multitud y ponen al pueblo encendido... iY hay otros tan reacios, don
+Elias...! Anteanoche subio a la tribuna uno que suele venir ahi con el
+barbero Calleja: ique voz de becerro tenia! Empezo a hablar de la
+Convencion, y dijo que era preciso cortar las cabezas de adormidera. Le
+aplaudieron mucho, y yo confieso que fue una gran cosa, aunque, a decir
+verdad, no le entendi mas que si hubiera hablado en judio. Cuando acabo
+la sesion, quise picarle para que hablara segunda vez; pero no se si
+calo mis intenciones; lo cierto es que dijo que me iba a cortar el
+pescuezo, anadiendo que no me descuidara. iQue susto me lleve! iY esto
+se me paga tan mal! Aquel discurso que pronuncio anoche a ultima hora el
+estudiantillo valenciano, me costo dos raciones de carne estofada y dos
+botellas de vino iAy! Si llegaran a saber estos manejos Alcala Galiano y
+Florez Estrada ... le digo a usted que me voy a reir de gusto.
+
+--Esas son las cabezas de adormidera que es preciso cortar--exclamo el
+viejo, guinando el ojo y haciendo con la mano derecha, movida
+horizontalmente, la senal de quien corta alguna cosa.
+
+--Pues fuera una lastima, porque son buenos chicos. Yo, francamente se
+lo digo a usted, aunque soy en lo intimo de mi corazon partidario
+amantisimo de mi Rey absoluto, cuando oigo a esos muchachos, y
+especialmente cuando veo a Alcala Galiano subir a la tribuna, y empieza
+a echar flores por aquella boca, y despues culebras, me da un
+escarabajeo tan grande, que me baila el corazon y me dan ganas de
+abrazarle.
+
+--Dejalos que griten: eso precisamente es lo que se busca. Mira el motin
+de esta noche: a ellos se les debe. Con muchos asi, pronto estallara la
+cuerda. Eso es lo que quiere el Rey. iOh! Ya veras que pronto se
+despedazaran unos a otros.
+
+--?Pero que hago yo con cinco onzas?--volvio a decir el dueno del cafe.
+
+--Ya lo he dicho El Rey no esta para despilfarros, y para levantar de
+cascos a esta gente no es preciso mucho dinero.
+
+--?Que no? Pregunteselo usted a aquel lego exclaustrado que escribe _El
+Azote_; ya me tiene comidas tres onzas de las que usted me trajo la
+semana pasada. ?Pues y aquel oficialito que pronuncio hace dias aquel
+fuerte discurso en que dijo: _Calendas Cartagos_...?
+
+--_Delenda est Carthago_, querra usted decir.
+
+--Eso es: _dilenda o calenda_, lo mismo da--dijo el del cafe.--iPues ese
+oficialito tiene unas tragaderas! Me comio dos empanadas de conejo como
+dos ruedas de molino. Y sobre todo, con decirle a usted que para
+conseguir que Andresillo Corcho saliera por esas calles gritando, como
+usted vio muy bien el domingo, tuve que pagarle todas sus deudas, que
+eran ocho meses al casero, y que se yo cuantos piquillos sueltos a los
+amigos... Y luego no gana uno para sustos, don Elias. Vuelvo a repetirle
+a usted que si los liberales de copete descubren estas socalinas, no me
+dejaran un hueso en su lugar.
+
+--Mucha cautela, ten mucha cautela: nada de papeles escritos, no me
+dirijas cartas, no fies al papel ni una idea sobre este punto,--le dijo
+Elias con severidad.
+
+--Y digame usted--continuo el del cafe, bajando la voz como si
+temiera ser oido por Robespierre;--digame usted, ?cuando se alza la
+Guardia Real?
+
+--No se--dijo Elias, encogiendose de hombros.
+
+--Dicen que la _Santa Alianza_ ha escrito al Rey.
+
+Elias debia ser hombre prudentisimo, porque contesto "no se" a secas
+como a la primera pregunta.
+
+Entonces se oyo otra vez, aunque muy lejano, el mismo ruido de voces,
+que hizo salir del club a toda la concurrencia.
+
+"Creo que piensan allanar la casa de Toreno.
+
+--Bien: me alegro--dijo el viejo con siniestra satisfaccion.--Veo que
+empiezan a devorarse unos a otros. No podia suceder otra cosa. iOh! Yo
+entiendo a esta canalla. ?Y que habia de suceder? ?Espana podra estar
+mucho tiempo en manos de una gavilla de pensadores desesperados? Si esto
+durara, yo dudaria de la Providencia, que arregla a las naciones como da
+aliento a los individuos, Espana esta sin Rey, que es estar sin gloria,
+sin vida y sin honor. ?Habia, por ventura, Constitucion cuando Espana
+fue el primer pais del mundo? Eso de hacer el pueblo las leyes es lo mas
+monstruoso que cabe. ?Cuando se ha visto que el que ha de ser mandado
+haga las leyes? ?Seria justo que nuestros criados nos mandaran? Aqui no
+hay Rey ni Dios esto se acabara; yo te jure que se acabara."
+
+Al decir esto, el viejo abria los ojos y apretaba los punos con furor.
+El del cafe no pudo resistir al encanto de tanta elocuencia, levantose
+de su tripode y le abrazo. Al alargar sus manos con entusiasmo, una
+botella cayo y fue rodando hasta dar un golpe a Robespierre, el cual,
+despertando subitamente, dio un atroz maullido y fue a buscar regiones
+mas tranquilas en lo alto del armario de los bizcochos.
+
+Elias saco de su bolsillo una pequena faja negra, que le servia de
+tapabocas, se la envolvio al cuello y se dispuso a salir. El cafetero,
+con su oficiosidad acostumbrada en presencia de aquel personaje, se
+dirigio a abrirle la puerta. Ya principiaba a despuntar el dia. El viejo
+realista salio sin saludar a su amigo y tomo la direccion de su casa.
+
+
+
+
+
+CAPITULO III
+
+
+
+#Un lance patriotico y sus consecuencias#.
+
+
+Don Elias cruzaba la Carrera de San Jeronimo, cuando vio que hacia el
+venian unos cuantos hombres que reian y gritaban dando vivas a la
+Constitucion y a Riego. Trato de evitar el encuentro, y tomo la otra
+acera; pero ellos pasaron tambien, y uno le detuvo.
+
+Eran cinco individuos, y de ellos tres, por lo menos, estaban
+completamente embriagados. Nuestro ya conocido Calleja les mandaba.
+Componiase la cuadrilla de un chalan del barrio de Gilimon y un matutero
+del Salitre, un caballero particular conocido en Madrid por sus trampas
+y gran prestigio en la plazuela de la Cebada, y finalmente, un moceton
+alto, flaco y negro, que tenia fama de guerrillero, y del cual se
+contaban maravillas en las campanas de 1809 y despues en los sucesos del
+20. El sello de sus hazanas marcaba siniestramente su rostro en un
+chirlo, que le cogia desde la frente hasta el carrillo, cegandole un ojo
+y abollandole media nariz.
+
+Los cinco detuvieran al anciano.
+
+"iMatale, matale!--dijo con aguardentosa voz el matutero, pinchando con
+la varita que llevaba en la mano el pecho de Elias.
+
+--No, dejale, Perico. ?De que vale espachurrar a este bicho?
+
+--Si es Coletilla--exclamo el del chirlo reconociendole.--Coletilla,
+el amigo de Vinuesa, el que anda por los clubs para contarle al Rey
+lo que pasa.
+
+--iQue cante el _Tragula!_--dijo el chalan, que estaba envuelto desde el
+pescuezo a la rabadilla en un cenidor encarnado, por entre cuyo pliegues
+asomaba el puno de uno de aquellos celebres alfileres de Albacete que
+tanto dan que hacer a la justicia.
+
+--Tres Pesetas, coge por ese brazo al senorito."
+
+Tres Pesetas puso su mano sobre el gorro de Elias y se lo tiro al suelo,
+dejando al aire la pelada calva del anciano. Carcajada sonora acogio
+este movimiento.
+
+"iMiren que orejazas de mochuelo!--anadio el guerrillero, tirandole de
+la derecha hasta inclinarle la cabeza sobre el hombro.
+
+--_Pos_ no tiene mala cabeza _e pelailla pa_ jugar a los trucos--dijo el
+matutero, dandole un papirotazo en mitad del craneo."
+
+El realista estaba livido de colera: apretaba los punos en convulsion
+nerviosa, y en sus ojos brillaron lagrimas de despecho. En esto Calleja,
+que parecia tener gran autoridad entre aquella gente, se agarro al brazo
+de Elias, y exclamo, riendo con la desenfrenada hilaridad de la
+embriaguez:
+
+"Ven, bravucon, ven con nosotros. Ciudadanos--prosiguio, volviendose a
+los otros:--este es el gran Coletilla, el mismo Coletilla. Seremos
+amigos. Nos va a presentar al Rey constitucional para que nos haga...."
+
+--i_Menistros_!--grito el matutero enarbolando su vara.
+
+--Ciudadanos, iviva el Rey absoluto, viva Coletilla!
+
+--Vamos a _jaserle_ comunero de la gran _comunia_--dijo el
+matutero.--Primera prueba. iQue salte!
+
+--iQue salte!
+
+--iQue salte!
+
+Y uno de ellos tomo de la mano a Elias como para hacerle saltar,
+mientras otro, empujandole con violencia, le hizo caer al suelo.
+
+"_Zegunda_ prueba--chillo Tres Pesetas:--toma esta espada, pincha a uno
+de nosotros."
+
+Y sacando un sable le dio de plano tan fuerte golpe, que le obligo a
+caer en opuesto sentido.
+
+"Di 'iviva la constitucion!'
+
+--?Pues no lo ha _e ezir?_ Y si no, yo tengo aqui unas
+_explicaeras_...--vocifero el matutero, sacando su navaja.
+
+--Este tunante fue el que delato al cojo de Malaga--dijo el caballero
+particular.
+
+--Y el amigo de Vinuesa.
+
+--Senores, este no es mas que Coletilla, el gran Coletilla--afirmo
+Calleja con mucha gravedad."
+
+La ferocidad se pintaba en los ojos del matutero y del chalan. El de la
+cicatriz cogio por el cuello a Elias, y con su mano vigorosa le apreto
+contra el suelo.
+
+"Sueltalo, Chaleco; dejalo tendido."
+
+Es de advertir que el matutero era conocido entre los de su calana por
+el extravagante nombre de Chaleco.
+
+"Dejamelo a mi--exclamo el chalan.--_Trincalo por el piscuezo; quio_ ver
+lo que tienen esos realistas dentro del buche."
+
+Muy mal parado estaba el infeliz Elias; y ya se encomendaba a Dios con
+toda su alma, cuando la inesperada llegada de un nuevo personaje puso
+tregua a la colera de sus enemigos, salvandole de una muerte segura.
+
+Era un militar alto, joven, bien parecido y persona de noble casa sin
+duda, porque, a pesar de su juventud, llevaba charreteras de una alta
+graduacion. Traia largo capote azul, y uno de aquellos antiguos y
+pesados sables, capaces de cercenar de un tajo la cabeza de cualquier
+enemigo. Al verle que se interponia en defensa del anciano, los otros se
+apartaron con cierto respeto, y ninguno se atrevio a insistir.
+
+"Vamos, senores, dejen ustedes en paz a ese pobre viejo, que no les hace
+ningun dano--dijo el militar.
+
+--Si es Coletilla, el mismo Coletilla.
+
+--Pero sois cinco contra el, y el es un pobre senor indefenso.
+
+--Eso mismo decia yo--exclamo Calleja, con la misma risa de borracho.
+
+--_Poz_ que diga 'iviva el Rey constitucional!'
+
+--Lo dira cuando se vea libre de vosotros. Yo respondo de que es un buen
+liberal y hombre de bien.
+
+--iSi es un servilon!--exclamo Chaleco.
+
+?Y que quereis hacer con el?--pregunto el militar.
+
+--Poca cosa--dijo Tres Pesetas, que era el mas atrevido.--No mas que
+abrirle un tragaluz en la barriga _pa_ que salgan a misa las _asauras_.
+
+--Vamos, marchaos a vuestras casas--dijo el militar con mucha
+entereza:--yo le defiendo.
+
+--?Usia?
+
+--Si, yo. Marchaos, yo respondo de el.
+
+--Pues sino _ize_ iviva la...!
+
+--Di 'iviva la Constitucion!'--exclamaron todos a la vez, menos Calleja,
+que se estaba riendo como un idiota.
+
+--Vamos--manifesto el militar, dirigiendose a Elias: digalo usted, es
+cosa que cuesta poco, y ademas hoy debe decirlo todo buen espanol.
+
+--iQue lo diga!
+
+--iQue lo _iga_ pronto!"
+
+El militar persistia en que dijera aquellas palabras, como un medio de
+verse libre; pero Elias continuaba en silencio.
+
+"Vamos padrito, pronto--dijo el matutero.
+
+--iNo!--exclamo Elias con profunda voz y tremulo de indignacion."
+
+Entonces Tres Pesetas alzo la vara sobre el viejo; los demas se
+dispusieron a acometerle, y fue preciso que el militar empleara todas
+sus fuerzas y todo su prestigio para impedir un mal desenlace.
+
+"Diga usted iviva la Constitucion!"
+
+--iNo!--repitio Elias. Y como si recibiera inspiracion del cielo, en un
+arrebato de supremo valor exclamo:
+
+"iMuera!"
+
+Los cuatro desalmados rugieron con ira; pero el militar parecia resuelto
+a defender a Elias hasta el ultimo trance.
+
+"Apartaos--dijo.--Este hombre esta loco. ?No conoceis que esta loco?
+
+--Que retire esas palabras--dijo riendo siempre Calleja, que aun en la
+embriaguez blasonaba de usar con propiedad las formulas parlamentarias.
+
+--?Que _ritire_ ni _ritire_?
+
+--Si, esta loco--dijo Chaleco;--y si no esta loco, esta bo ... bo
+... borracho.
+
+--iEso es ... eso ... borracho!--grito Calleja, que al fin habia
+necesitado apoyarse en la pared para no caer en tierra."
+
+Algunos vecinos se habian asomado; algunos transeuntes trabaron
+conversacion con el venerable Tres Pesetas, y ya sea que un ebrio se
+distrae facilmente, ya que les impusiera temor la actitud firme del
+militar, lo cierto es que los cuatro amigos de Calleja dejaron en paz a
+Elias, el cual, ayudado de su protector, se levanto como pudo y se puso
+el gorro que casi habia perdido la forma bajo los pies del matutero. El
+militar, al detener con un vigoroso esfuerzo el movimiento agresivo de
+Chaleco contra Elias, se rozo la mano izquierda con la extremidad
+puntiaguda de la empunadura de la navaja que el mozo llevaba en la faja.
+Esta rozadura le levanto un poco la piel y le hizo derramar alguna
+sangre. El militar se envolvio la mano en un panuelo, y con la derecha
+tomo el brazo del viejo. Este se hallaba magullado, roto y en un estado
+de desfallecimiento tal, que no podia andar sino a pasos cortos y
+vacilando a cada momento.
+
+El militar le sostuvo con fuerza, y andando con el muy lentamente, le
+pregunto donde estaba su casa para llevarle a ella. Elias, sin
+contestarle, le encamino haciendole senas por la calle de Alcala,
+dirigiendose a la del Barquillo para tomar al fin la de Valgame Dios,
+donde aquel buen hombre vivia.
+
+El joven militar era sin duda poco amante del silencio, y de caracter
+alegre y comunicativo, porque por el camino comenzo a hablar con
+singular volubilidad, pareciendo que el obstinado mutismo del viejo
+estimulaba mas su prolija locuacidad.
+
+No podemos transcribir los terminos precisos en que hablo este, que
+desde ahora es nuestro amigo, y nos acompanara en todo el transito de
+esta dilatada historia; pero conociendo su caracter como lo
+conocemos, es seguro que no sera aventurado poner en boca suya estas
+o parecidas palabras:
+
+"Hay que deplorar, amigo mio, en esta imperfecta vida humana, que las
+cosas mejores y mas bellas tienen siempre un lado malo; fatal obscuridad
+que proyecta en breve parte de su esfera lo mas resplandeciente y
+luminoso. Las instituciones mas justas y buenas, ideadas por el hombre
+para producir efectos de bien comun, ofrecen en los primeros tiempos de
+practica extranos resultados, que hacen dudar a los de poca fe de la
+bondad y justicia de ellas. Los hombres mismos que fabrican un objeto de
+sutil mecanismo, vacilan en los primeros momentos del uso, y no aciertan
+a regular su compas y reposado movimiento. La libertad politica,
+aplicacion al gobierno del mas bello de los atributos del hombre, es el
+ideal de los Estados. iPero que penosos son los primeros dias de
+practica! iComo nos aturde y desespera el primer ensayo de esta maquina!
+
+"El mayor inconveniente es la impaciencia. Hay que tener perseverancia y
+fe, esperar a que la libertad de sus frutos y no condenarla desde el
+primer dia. ?No seria loco el que plantando un arbol le arrancara
+desesperado al ver que no echaba raices, crecia y daba flores y frutos
+al primer dia?"
+
+Es probable que el militar no empleara estos mismos terminos; pero es
+seguro que las ideas eran las mismas. Lo cierto es que al concluir
+espero a ver si su peroracion producia algun efecto en el viejo; pero
+este sumamente abstraido, daba muestras de no atender a sus palabras y
+de hacer en su interior otras consideraciones no menos transcendentales
+y profundas.
+
+"Es de deplorar--continuo el militar reforzando su elocuencia con un
+poco de mimica,--es de deplorar que los primeros derechos concedidos por
+la libertad sean mal empleados por algunos hombres. El habito de la
+libertad es uno de los mas dificiles de adquirir y tenemos que sufrir
+los desaciertos de los que por su natural rudeza tardan mas en adquirir
+este habito. Pero no desconfiemos por eso, amigo. Usted, que es sin duda
+buen liberal, y yo, que lo soy muy mucho, sabremos esperar. No
+maldigamos al sol porque en los primeros momentos de la manana produce
+molestia en nuestros ojos, cuando salen bruscamente de la obscuridad y
+del sueno."
+
+Parose por segunda vez el joven para tomar aliento y ver si la fisonomia
+del anciano daba senales de aprobacion; pero no observo en aquel rostro
+singular otra cosa que abstraccion y melancolia.
+
+"Esos que le han detenido a usted--continuo el militar,--no son
+liberales. O son agentes ocultos del absolutismo, o ignorantes soeces
+sin razon ni conciencia. O libertinos sin instruccion, o alborotadores
+asalariados. ?Sera preciso quitarles la libertad y no devolversela hasta
+que reciban educacion o castigo? Entonces, ?habra libertad para unos, y
+para otros no? Ha de haberla para todos, o quitarsela a todos. ?Y es
+justo renunciar a los beneficios de un sistema por el mal uso que
+algunos pocos hacen de el? No: mas vale que tengan libertad ciento que
+no la comprenden, que la pierda uno solo que conoce su valor. Los males
+que con ella pudieron ocasionar los ignorantes son inferiores al inmenso
+bien que un solo hombre ilustrado puede hacer con ella. No privemos de
+la libertad a un discreto por quitarsela a cien imprudentes."
+
+El joven se paro por tercera vez por dos razones: primera, porque no
+tenia mas que decir (insistimos en que no empleo las mismas palabras); y
+segunda, porque el viejo, al llegar a su calle, se detuvo en una puerta,
+y dijo: "Aqui." El viejo habia concluido, y el militar iba a dejar a su
+nuevo amigo; pero noto que estaba este cada vez mas desfallecido y
+corria peligro de no poder subir si le abandonaba. El locuaz y discreto
+joven entro, pues, en la casa sosteniendo al realista, que apenas podia
+dar un paso.
+
+La mansion de Elias se ostentaba en la mitad de la calle de Valgame
+Dios, donde hacia veces de palacio. Colocada entre dos casas _a la
+malicia_, aparecia alli con proporciones gigantescas, sin que por eso
+tuviera mas que dos pisos altos, de los cuales el superior gozaba la
+singular preeminencia de ser habitado por nuestro heroe.
+
+La fachada era mezquina, fea. El cuarto bajo servia de oficina a las
+ruidosas ocupaciones de un machacador de hierro, que surtia de sartenes,
+asadores y herraduras a todo el barrio del Barquillo. Los balcones del
+principal eran fiel remedo de los jardines colgantes de Babilonia,
+porque habia en ellos muchos tiestos con flores, muchas matas que
+estaban en camino de ser arboles, juntamente con tres jaulas de
+codornices y dos reclamos, que por la noche daban armonia a toda la
+calle. En medio de esta selva y de estos gorjeos se veia una muestra de
+_Prestamista sobre alhajas_.
+
+El portal era angosto y muy largo. Para llegar a la escalera, que estaba
+en lo profundo, se corrian mil peligros a causa de las sinuosidades del
+terreno, en el cual los hoyos, llenos de inmundicia, alternaban con
+puntiagudos guijarros, alzados media cuarta. La escalera era angosta, y
+sus paredes, blanqueadas en tiempo de Felipe V, cuando menos, se
+hallaban en el presente siglo cubiertas de una venerable rapa de mugre,
+excepto en la faja o zona por donde rozaban los codos de los que subian,
+la cual tenia singular pulimento. En uno de los tramos habia, no un
+candil, sino el sitio de un candil manifestado en una gran chorrera de
+aceite hacia abajo, una gran chorrera de humo hacia arriba, y en la
+convergencia de ambas manchas un clavo ennegrecido.
+
+Llegaron al segundo, y el militar llamo. Sin duda, alguna persona
+esperaba con impaciencia, porque la puerta se abrio al momento. Abriola
+una joven como de diez y ocho anos de edad, que al ver el aspecto
+abatido del viejo, y sobre todo al ver que un desconocido le
+acompanaba, cosa sin duda muy rara en el, dejo escapar una exclamacion
+de temor y sorpresa.
+
+"?Que hay? ?Que le ha pasado a usted?" dijo cerrando la puerta, despues
+que los dos estaban en el pasillo.
+
+E inmediatamente marcho delante y abrio la puerta de una sala, donde
+entraron los tres. El anciano no hablo palabra, y se dejo raer en un
+sillon con muestras de dolor.
+
+"?Pero esta usted herido? ?A ver? Nada--dijo la joven examinando con
+mucha solicitud a Elias y tomandole la mano.
+
+No ha sido nada--dijo el militar, que se habia descubierto
+respetuosamente,--no ha sido nada: pasaba hace un momento por la calle,
+y cinco hombres soeces que le encontraron quisieron que cantara no se
+que cosa, y el senor, que no estaba para cantos, se nego."
+
+La joven miro al militar con expresion de estupor. Parecia no comprender
+nada de lo que este habia dicho.
+
+"Eran unos borrachos que quisieron hacerle dano; pero pase yo
+felizmente... No se asuste usted: no tiene nada."
+
+Elias parecio un poco repuesto; aparto con despego a la joven, y su
+semblante principio a serenarse.
+
+"iAy! que miedo he tenido esta noche--dijo la joven.--Esperandole hora
+tras hora y sin parecer.... Luego esos alborotos en la calle.... A media
+noche pasaron por ahi unos hombres gritando. Pascuala y yo nos
+escondimos alli dentro, y nos sentamos en un rincon temblando de miedo.
+iComo gritaban! Despues sentimos muchos golpes ... decian que iban a
+matar a uno. Nosotras nos pusimos a llorar: Pascuala se desmayo; pero yo
+procure animarme, y juntas empezamos a rezar de rodillas delante de la
+Virgen que esta alli dentro. Despues se fue alejando el ruido; sentimos
+unos quejidos en la calle. iAy! no lo quiero recordar. Todavia no se me
+ha quitado el susto."
+
+El militar oyo con interes estas palabras; pero sin dejar de oirlas
+dirigio su atencion a reconocer el sitio en que se hallaba y a examinar
+el aspecto de la amable persona que en el vivia.
+
+La casa era modesta; pero la sencillez y el aseo revelaban en ella un
+bienestar pacifico.
+
+La joven llamo su atencion mas que la casa. Clara (que asi se llamaba,)
+representaba mas de diez y ocho anos y menos de veintidos. Sin embargo,
+estamos seguros de que no tenia mas que diez y siete. Su estatura era
+mas bien alta que baja, y su talle, su busto, su cuerpo todo tenian las
+formas gallardas y las bellas proporciones que han sido siempre
+patrimonio de las hijas de las dos Castillas. El color de su rostro,
+propiamente castellano tambien, era muy palido, no con esa palidez
+intensa y calenturienta de las andaluzas sino con la marmorea y fresca
+blancura de las hijas de Alcala, Segovia y Madrid. En los ojos negros y
+grandes habia puesto todos sus signos de expresion la tristeza. Su nariz
+era delgada y correcta, aunque demasiado pequena; su frente pequena
+tambien, pero de un corte muy bello; su boca muy hermosa y embellecida
+mas por la graciosa forma de la barba y la garganta, cuya voluptuosidad
+y redondez contribuia a hacer de su semblante uno de los mas
+encantadores palmos de cara que se habia ofrecido a las miradas del
+militar desconocido, el cual (digamoslo de paso) era hombre corrido en
+asuntos femeninos.
+
+El peinado de Clara podia rigurosamente ser tachado de provinciano,
+porque se alzaba en un mono de tres tramos sobre la corona. Este modo de
+peinarse era ya desusado en la corte; pero la belleza suele generalmente
+triunfar de la moda, y Clara estaba muy bien con su trenza piramidal. El
+traje era de los que usaba entonces la clase no acomodada, pero tampoco
+pobre, es decir, un guardapies de tela clara con pintas de flores,
+mangas estrechas hasta el puno, talle un poco alto y el corte del cuello
+cuadrado y adornado de multiples encajes.
+
+La investigacion del militar duro mucho menos de lo que hemos empleado
+en describir la figura. Durante algunos segundos estuvieron los tres
+personajes inmoviles el uno frente al otro sin decir palabra, hasta que
+el viejo, como continuando una peroracion interior, exclamo con un
+repentino acceso de ira y lanzando de sus ojos rapidamente iluminados
+una mirada feroz.
+
+"iInfames, perros! Quisiera tener en mi mano un arma terrible que en un
+momento acabara con todos esos miserables. iAh! Pero ellos no tienen la
+culpa. Tienen la culpa los otros, los sabios, los declamadores, los que
+les educan, esos malvados charlatanes que profanan el don de la palabra
+en los infames conciliabulos de las Cortes. Tienen la culpa los
+revolucionarios, rebeldes a su Rey, blasfemos de su Dios, escarnio del
+linaje humano. iOh, Dios de justicia! ?No vere yo el dia de la
+venganza?"
+
+El militar estaba atonito y algo corrido. Pareciale que aquello era una
+replica indirecta a su expresiva disertacion del camino; y aunque se le
+ocurrio contestarla, vio en el rostro de Elias una expresion de
+contumacia y ferocidad que le intimido. Su atencion estaba en parte
+reconcentrada en la companera del realista. Clara miraba al viejo con la
+indiferencia propia de la costumbre, y al mismo tiempo miraba a su
+protector como si se avergonzara de la extraneza que le causaban las
+palabras del viejo.
+
+El militar, poco cuidadoso al fin de las imprecaciones del realista,
+comenzo a sentir interes hacia aquella pobrecilla, que, sin saber por
+que, le inspiro mucha lastima desde el principio.
+
+Pero llego un momento en que el joven sintio su situacion embarazosa.
+Elias continuaba en voz baja su soliloquio sin cuidarse de el; era
+preciso marcharse; y eso de marcharse sin satisfacer un poco la
+curiosidad y hablar otro poco con la joven, no le gustaba. Miro a Elias
+con insistencia y se acerco a el; pero este no daba muestras de fijar en
+el otro la atencion, ni tenia gratitud, ni afecto, ni cortesia, ni era,
+al parecer, cortado por el comun patron de los demas hombres. Al fin,
+viendole tan abstraido, resolvio tomar pretexto de la proteccion que le
+habia dispensado para hacer hablar a la muchacha.
+
+--No tema usted nada--le dijo en voz baja, apartandose hacia la
+ventana.--No ha recibido golpe ninguno. Esta aterrado por lo sorpresa y
+la ira; pero se calmara.
+
+--Si, se calmara ... un poco.
+
+--Y se pondra contento.
+
+--Contento, no.
+
+--Cuidado: por usted no estara triste.
+
+Esto, que podia pasar por una galanteria, no hizo efecto ninguno en
+Clara. Volviose para mirar a Elias, que continuaba en la misma postura,
+gesticulando a solas. De tiempo en tiempo proferia sus adjetivos
+predilectos "iMalvados, perros!"
+
+El militar arriesgo entonces la pregunta, y bajando mas la voz, y
+apartandose hasta llegar al hueco de la ventana, dijo:
+
+"Tal vez sera indiscrecion la pregunta que voy a hacerle a usted;
+pero me disculpa el gran interes que por ese caballero me he tomado,
+y el deseo de servirle bien en lo que pueda. ?Este senor esta en su
+cabal juicio?"
+
+Clara miro al militar con expresion de gran asombro; y como si la
+pregunta fuera una revelacion, contesto:
+
+--"?Loco?..." Y despues de una pausa, anadio encogiendose de
+hombros: "No se."
+
+La curiosidad del militar crecio.
+
+--No lo tome usted a agravio; pero su conducta, sus palabras en aquella
+pendencia, lo sombrio de su aspecto, lo que ahora acaba de decir, me
+hacen creer que padece una enajenacion.
+
+Clara miraba al joven con expresion que tenia algo de afirmativa.
+
+--Yo no se--dijo al fin.--El pobrecito padece mucho. Yo tambien padezco
+de verle. No esta nunca alegre: a veces creo que se me va a morir en un
+arrebato de ira. Pasa las noches leyendo libros, escribiendo cartas, y a
+veces habla consigo mismo como ahora. A Pascuala y a mi nos da mucho
+miedo: la sentimos levantarse y pasear precipitadamente, dando vueltas
+en este cuarto. De dia sale temprano, y esta fuera toda la noche.
+
+El militar sintio aumentarse la compasion que Clara le inspiro desde el
+principio, porque le parecia que aquella infeliz era una martir, que
+sufria resignada los atropellos de un loco.
+
+--Pero usted--dijo con el mayor interes, ?no es victima de sus
+bruscos ademanes? ?No la maltrata a usted? Entonces seria cosa de
+declararle rematado.
+
+--?A mi? No--dijo Clara;--no me ha maltratado nunca.
+
+Parecera extrano que Clara, sin conocer al militar, le hiciera
+declaraciones que parecen de intima confianza; pero esto, que en
+circunstancias ordinarias seria raro, en este caso no lo era. Clara
+habia vivido siempre en compania de aquel viejo: era huerfana, no tenia
+parientes ni amigas, no salia nunca, no se comunicaba con nadie, se
+consumia en el desierto de aquella casa, sin otra cosa que algunos
+recuerdos y algunas esperanzas que luego conoceremos. Su caracter era
+extremadamente sencillo: un incidente imprevisto le ponia delante a un
+hombre cortes y generoso que para satisfacer su curiosidad empleaba
+habiles recursos de conversacion, y ella le dijo lo que queria saber; se
+lo dijo obedeciendo a una poderosa necesidad de desahogo, hija de su
+aislamiento y melancolia.
+
+El curioso no se atrevia a continuar investigando: ya iba a despedirle
+mal de su grado, cuando Clara vio que tenia una mano ensangrentada, y
+exclamo sobrecogida:
+
+--iEsta usted herido!
+
+--No es nada: un rasguno.
+
+--Pero sale mucha sangre. iJesus! tiene usted la mano destrozada.
+
+--iOh! no es nada.... Con un poco de agua....
+
+--Voy al momento.
+
+Clara se marcho muy a prisa y volvio a poco rato, entrando en la
+habitacion inmediata: traia una jofaina, que puso sobre la mesa, y llamo
+al militar, que no tardo en acercarse.
+
+--?Y tiene familia?--dijo este tocando el agua con la mano para ver si
+estaba muy fria.
+
+--?Familia?--contesto Clara con su naturalidad acostumbrada.--No: me
+queria mucho. Yo deseo tanto que se le quiten de la cabeza esas
+manias.... Antes era muy bueno para mi, y estaba muy alegre.... Yo era
+muy nina entonces.
+
+--Antes era muy bueno. ?Y ahora no lo es?
+
+--Si; pero ahora.... Como tiene tantas cosas en que pensar....
+
+--?Y desde cuando ha variado?
+
+--Hace mucho tiempo, cuando hubo muchos alborotos y dijeron que iban a
+matar a ... ?al Rey?... no se a quien. Pero antes de eso, ya estaba casi
+siempre alterado. Cuando yo era muy nina ... No ... entonces saliamos
+los domingos a paseo, y me llevaba a Chamartin y comiamos en el campo
+con Pascuala.
+
+--?Y ahora no sale usted nunca de aqui?
+
+--Nunca--dijo Clara, como si aquella soledad en que vivia fuera la cosa
+mas natural del mundo.
+
+El militar se interesaba cada vez mas por la persona que tan
+repentinamente habia conocido. Cada vez sospechaba mas que aquella
+infeliz era victima de las brutalidades del fanatico. Desde el sitio en
+que se hallaba, veia al viejo sentado en un sillon y entregado a su mudo
+frenesi. Mirando despues a Clara, cuya gracia sencilla y melancolica
+franqueza formaban contraste con el terrible realista, se aumento su
+confusion, su curiosidad y sus temores.
+
+--?Y usted no sale para distraerse, para ver y reponerse de estar aqui
+encerrada tanto tiempo?--le dijo casi conmovido.
+
+--?Yo?... ?para que salgo? Me pongo triste cuando salgo. No veo la calle
+sino cuando voy a las Gongoras los domingos muy temprano; pero al verme
+fuera, me parece que estoy mas sola que aqui.
+
+--?Y el no tiene empeno en que usted se divierta, en que pase
+agradablemente la vida?--dijo el militar casi asustado de su curiosidad
+y mirando de soslayo a Elias para ver si atendia a su conversacion.
+
+--?El? Pero yo no quiero divertirme ... porque ... ?que voy yo hacer
+fuera de aqui? El dice que debo estar siempre en la casa.
+
+--?Pero usted no trata a nadie, no ve a nadie?
+
+--A Pascuala, que me quiere mucho.
+
+Ya el militar tenia ganas de saber quien era aquella Pascuala.
+
+--?Y esa Pascuala es amiga de usted?
+
+--Es la criada.
+
+--Ya... ?Y no tiene usted mas amiga? A la edad de usted es natural y
+conveniente la amistad de las jovenes, y, sobre todo, no se puede vivir
+de esa manera. Es preciso....
+
+--Yo estoy bien asi. El dice que no debo conocer a nadie.
+
+--?Y la obliga a usted a llevar esta vida tan triste?
+
+--No me obliga. Yo, si quisiera, podria salir. El no esta nunca aqui.
+Pero yo ... Dios me libre ... ?A donde habia de ir?
+
+El militar no sabia que pensar. ?Que relaciones existian entre aquel
+monomaniaco y aquella joven? ?Seria su padre, su marido?...--No--decia
+para si.--Es repugnante sospechar que puedan existir los vinculos del
+matrimonio entre los dos.
+
+--No extrane usted mis preguntas--dijo, continuando con
+ansiedad;--pero me interesan mucho ustedes dos. ?Y a el nadie le
+visita, nadie viene a verle?
+
+--Conoce mucho a unas senoras, que llaman las senoras de Porreno. Son
+nobles y fueron muy ricas.
+
+--?Y vienen aqui?
+
+--Muy pocas veces. El las quiere mucho.
+
+--Y esas, que presumo seran personas de buenos sentimientos, ?no le
+tienen a usted carino, no la quieren?
+
+--?A mi? Una vez me dijeron que yo parecia ser una buena muchacha.
+
+-?Y nada mas? ?No le han dicho mas?
+
+--iAh! son muy buenas. El dice que son muy buenas. Una de ellas dicen
+que es santa.
+
+Estas declaraciones eran hechas por Clara con una ingenuidad tan
+espontanea, que conmovia al que pudiera oirlas. Para que el lector, que
+aun no conoce la infinita bondad de este caracter, no estrane la
+franqueza leal y la sublime indiscrecion de la pobre Clara, anadiremos
+que durante anos enteros esta desgraciada no veia mas persona que don
+Elias, Pascuala, y a veces, muy de tarde en tarde, las tres melancolicas
+efigies de las senoras de Porreno. Su vida era un silencio prolongado y
+un hastio lento. Tan solo pudieron reanimarla y darle alguna felicidad
+los cuarenta dias que, seis meses antes de estos sucesos, habia pasado
+en Ateca, pueblo de Aragon, a donde Elias la mando para que disfrutara
+del campo. Mas adelante veremos por que tomo Elias esta determinacion, y
+lo que resulto del viaje de Clara.
+
+--Pero es posible--continuo el militar, olvidado de que Elias estaba
+cerca--?es posible que pase usted la vida de esta manera, sin mas
+compania que la de ese hombre? ?Y no ha salido usted nunca de aqui, no
+ha ido al campo?
+
+--Si; estuve unos dias fuera, hace seis meses.
+
+--?En donde?
+
+--En Ateca. El me mando. Me puse mala, y fui alla a restablecerme.
+Estuve en su pueblo.
+
+--Ya.--dijo el militar, contento de haber encontrado un motivo, aunque
+pequeno, para suponer que aquel hombre no era enteramente feroz.
+
+--?Y lo paso usted bien?
+
+--iAh! si: me alegre mucho de estar alli.
+
+--?Y no quiera usted volver?
+
+--iOh! si,--exclamo Clara, sin poder contener una exclamacion expansiva.
+
+--Usted no debe estar aqui; usted tiene el corazon mas bondadoso que
+puede existir. ?Para que, sino para la sociedad, puede haber creado Dios
+un conjunto de gracias y meritos semejante? iA cuantos podria usted
+hacer felices! ?No ha pensado en esto? Piense usted en esto.
+
+Clara no parecio hacer caso de la galanteria. Quedo en silencio y
+con los ojos bajos, tal vez ocupada en _pensar en aquello_, como el
+joven le aconsejo. ?Quien sabe cuales serian sus reflexiones en
+aquellos momentos?
+
+El curioso esperaba una contestacion, cuando Elias, mirando hacia la
+habitacion en que hablaban, exclamo:
+
+"iClara, Clara!"
+
+El militar se dirigio rapidamente hacia el, y disimulando su
+turbacion, le dijo:
+
+"Caballero, no he querido marcharme hasta estar seguro de su mejoria.
+Aqui le contaba a esta nina el caso, y le hacia una relacion de la
+imprudencia de aquellos hombres. Ya le veo a usted tranquilo y fuerte, y
+me retiro, diciendole que puede disponer de mi para cuanto yo pueda
+serle util.
+
+--Gracias--contesto secamente Elias.--Clara, acompana a este caballero.
+
+Era preciso retirarse; ya no habia pretexto alguno para permanecer alli.
+Su mano estaba perfectamente vendada, y su protegido le habia indicado
+la puerta. El impresionable joven no sabia que hacer para no salir. Miro
+a Clara para ver si leia en sus ojos el deseo de que no se marchara;
+pero ella manifestaba la mayor indiferencia, y hasta se habia adelantado
+a abrir la puerta.
+
+No habia mas remedio. El militar tendio una mano al realista, que alargo
+dos dedos frios y huesosos, y salio de la sala; al llegar a la puerta,
+quiso entablar de nuevo la conversacion; pero la reverencia que le hizo
+la joven acabo de desesperarle. Salio, y se paro fuera otra vez.
+
+--No olvide usted lo que le he dicho. Usted no puede vivir de esta
+manara--dijo, bajando el primer escalon.--Es preciso que usted...
+
+--iClara, Clara!--exclamo el fanatico desde dentro con voz fuerte."
+
+Clara cerro la puerta, y el militar se quedo cortado y aturdido en la
+escalera. Su primer intento fue llamar otra vez, llamar hasta que ella
+saliera; pero reflexiono en lo imprudente de semejante conducta. Bajo
+con lentitud.--?Que misterio hay en esta casa?--decia para si.--Al
+hallarse en la calle, sintio mas viva su curiosidad, y la compasion
+hacia la joven era mas intensa.--?Es su hija, es su mujer, es su
+sobrina, es su protegida?--exclamo.--iOh! No es posible renunciar a
+saber los secretos de esta casa. ?Como renunciar a oirlos de la boca de
+Clara, que los contaba con tanta ingenuidad?
+
+Anduvo un buen trecho por la calle, y se paro, miro a la casa. Ella
+misma no me recibira--dijo:--esto ha sido una casualidad. Y si vuelvo
+?con que pretexto?... iCuanto debe padecer esa infeliz! Tiene cara de
+sufrir mucho ... en compania de esa fiera, sin ver a nadie ni hablar
+con nadie....
+
+Maquinalmente se dirigio otra vez a la casa, y continuando su
+soliloquio, decia:--Tal vez la rina por haber hablado conmigo; tal vez,
+aparentando distraccion, oyo cuanto me dijo, se habra ofendido y la
+maltratara.
+
+Entro, subio, procurando no ser sentido. Llego a la puerta y se detuvo.
+Su mano torno maquinalmente el cordon de la campanilla. Si hubiera
+sentido el menor rumor de disputa; si hubiera sentido la voz agria del
+viejo, habria llamado con todas sus fuerzas. Pero nada sintio; aplico el
+oido. Un silencio sepulcral reinaba en la casa. De repente sintio una
+voz de mujer que cantaba, sintio pasar una persona rapidamente por el
+pasillo en que estaba la puerta; sintio el ruido del traje, rozando con
+las paredes al correr, y sintio la voz, la voz que, al pasar tan cerca,
+resono con timbre delicado y expresivo. Era Clara, que cantaba y corria.
+?Era acaso feliz? Nuevo misterio.
+
+El curioso se sintio mas confundido: solto el cordon, y paso a paso, y
+muy quedito, bajo mirando a todos lados con cautela como un ladron.
+Salio a la calle: marcho resuelto a alejarse: llego a la esquina, se
+paro, miro a la casa, y al fin, tomando una resolucion, emprendio su
+camino en direccion a su casa, donde le dejaremos por ahora preocupado y
+aturdido; para volver a ocuparnos de los amigos de la calle de Valgame
+Dios, cuya vida y caracteres necesitan historia y explicacion.
+
+
+
+
+
+CAPITULO IV
+
+
+
+#Coletilla.#
+
+
+El hombre extrano, que conocemos con el nombre de Elias, nacio alla en
+el ano 1762 en el pueblo de Ateca, lugar aragones que se encuentra como
+vamos de Sigueenza a Calatayud. Fueron sus felices padres Esteban Orejon
+y Valdemorillo y Nicolasa Paredes: el, labrador honrado; ella, hija
+unica del vinculero mas rico del vecino pueblo de Carinena. A los nueve
+meses justos de matrimonio nacio un tierno vastago que, por las
+circunstancias que a la prenez y al parto acompanaron, a grandes empresas
+y notables prodigios estaba destinado. Es el caso que dona Nicolasa tuvo
+alla por el quinto mes un sueno extraordinario, en el cual vio que el
+fruto de su vientre, ya crecido y entrado en anos, era arrebatado al
+cielo en un carro de fuego; mas tarde la buena senora daba en sonar
+todas las noches que su hijo era consejero del Despacho, padre
+provincial, venticuatro, racionero, dean y hasta obispo, rey, emperador
+o, cuando menos, papa o archipapa.
+
+Llego al fin el alumbramiento, y encomendandose a Dios y a cierto
+comadron que habia en Ateca, hombre de gran ingenio, dio a luz un nino,
+el cual no entro en el mundo con senales de elegido entre los elegidos,
+sino tan flaco, enteco y encanijado, que no parecia sino que su madre,
+distraida en aquel perpetuo sonar de coronas y tiaras, habia apartado su
+organismo de la nutricion del muchachejo.
+
+Pero aunque este nacio como cualquier hijo del hombre, no por eso
+dejaron de verificarse al exterior algunos prodigios. Observose en el
+cielo de Ateca la conjuncion nunca vista de las siete Cabrillas con
+Mercurio; la luna aparecio en figura de anillo, y al fin salio por el
+horizonte un cometa que se paseo por la boveda del cielo como Pedro por
+su casa. El boticario del pueblo, que se daba a observar los astros,
+entendia algo de judiciaria y tenia sus pelos de nigromante, vio todas
+aquellas cosas celestiales aparecidas en el cielo de Ateca, y dijo con
+gran solemnidad que eran senales de que aquel nino seria pasmo y gloria
+del universo mundo. La conjuncion significaba que dos naciones se
+unirian contra el; el cometa que el los venceria a todos, y el anillo de
+la luna a cualquiera se le alcanzaba que era signo de la inmortalidad.
+
+"Porque--decia don Pablo (que asi se llamaba el boticario)--a mi no se
+me escapa nada en esto de circulos celestiales; y cosa que yo barrunto,
+ello ha de ser verdad, como esto es chocolate."
+
+Efectivamente: chocolate, y del mejor de Torroba, era el que durante los
+solemnes augurios tomaba, merced a la gratitud generosa de los Orejones.
+
+En el bautismo hubo un holgorio que dejelo usted estar. Hubo en gran
+abundancia vino aragones, grandes ensaimadas, bollos de a cuarta,
+hogazas de a media vara, gran pierna de carnero, pimientos riojanos y
+unos bizcochos como el puno, fabricados por las monjas del Carmen
+Descalzo de Daroca. El mas obsequiado era don Pablo a causa de sus
+augurios, que el consideraba dignos de grabarse en bronces y pintarse en
+tablas. Entusiasmado por la generosidad con que pagaban sus trabajos
+astronomicos, compuso una decima en que llamaba a los Orejones
+_protectores de la ciencia_.
+
+El nino crecia. Inutil es decir que durante su infancia parecian
+adquirir fundamento las esperanzas de sus padres. iQue precocidad! Todo
+lo que el nino hacia era prodigioso nunca visto ni oido. Abria la boca
+para articular una silaba: ya habia dicho una sentencia. ?Pedia la teta?
+Aquello era, segun la opinion del astrologo, un incomprensible aforismo.
+Pasaban dos, cuatro y seis anos, y con la edad crecia la fama del joven
+Orejoncito.
+
+?Sabe usted lo que he visto, senora Nicolasa?--decia el farmaceutico
+un dia con cierto tono de misterio que asusto a la buena mujer.
+
+--?Que hay, senor don Pablo Bragas?
+
+--Que Elisico estaba ayer jugando con unas gallinas, y les pegaba a los
+pollos con una cana, que a ser manejada por mas fuertes manos, no les
+dejara con vida. "Muchacho, le dije: ?por que castigas a esos
+animalejos?" "Porque son pollos, contesto, y los quiero matar."--"?Y que
+te han hecho, verduguillo."--"Les estoy mandando que digan _pio_, y no
+quieren." Vea, usted, senora dona Nicolasa, vea usted. Esto esta fuera
+de lo comun, por la sentencia y el gran tuetano que encierra: _Quia
+pulii sunt_. Lo mismo dijo el Dialectico cuando zurraba a los
+jansenistas: _Quia, heretici sunt!_
+
+Dona Nicolasa Paredes, dicho sea en honor de la verdad, no comprendia
+muy bien el _tuetano_ que encerraban las palabras de su hijo; pero
+agradecida a las carinosas profecias de don Pablo Bragas, tendio un
+mantel y puso delante del amigo una taza de sopas en caldo gordo, que
+darian rabia a un teatino.
+
+Elias crecio mas, y siguiendo la discreta opinion de un lector del
+convento de dominicos de Tarazona, que fue a predicar a Ateca el dia de
+la Patrona del pueblo, le mandaron a estudiar humanidades con los padres
+de dicho convento. Ya tenia doce anos; alli crecio su reputacion, y a
+poco fue tan gran latino, que ni Polibio, ni Eusebio, ni Casiodoro se le
+igualaran.
+
+Tenia quince anos cuando se celebro un consejo de familia para resolver
+si se le mandaba al Seminario de Tudela o a la Universidad de Alcala;
+pero al fin fueron tantas y de tanto peso las razonas de don Pablo
+Bragas en favor de la Complutense, que se adopto su dictamen. El
+prodigio de la Naturaleza fue puesto sobre un macho, en compania da unas
+alforjas que encerraban algunas, tortas y dos azumbres de vino, y
+despues de algunos lloriqueos de dona Nicolas y de algunos disticos que
+ensarto el de los astros, Elias partio en direccion de la patria del
+inmortal Cervantes, adonde llego en cuatro dias: de viaje.
+
+Entonces dona Nicolasa tuvo una hija. Ningun trastorno sufrio la
+Naturaleza en su nacimiento.
+
+Elias estudio en Alcala canones y teologia. Durante sus estudios, en
+que mostro grande aplicacion, los maestros no cesaron de poner en las
+mismas nubes al que tanto honraba la ilustre estirpe de los Orejones.
+Unos esperaban en el un Luis Vives, otros un Escobar, cual un Sanchez,
+cual un Vazquez o un Arias Montano. Y efectivamente, el joven era
+aplicado. Pasabase las noches en vela, devorando a Eusebio, a Cavalario
+y a Grotius. Atarugabase con enormes raciones diarias del libro _De
+locis teologices,_ y cuando iba a clase descollaba entre todos.
+Entonces principiaron a marcarse los rasgos fundamentales de su
+caracter, el cual consistia en orgullo muy grande, unido a gran
+sequedad de trato y a rigidez de maneras, por lo cual sus companeros no
+le tenian ningun carino.
+
+Pero su reputacion de sabio era general. Fue a su pueblo, y al entrar en
+el lo primero que vio fue la venerable efigie de don Pablo Bragas, que
+le saludo con un pomposo arqueo de cintura. Junto a el estaban el
+alcalde, el cura y lo mas notable de Ateca, incluso el herrador. Bragas
+saco un papel del bolsillo y leyo un discurso, mitad en latin y mitad en
+castellano, que aplaudieron todos menos el obsequiado. En la casa le
+esperaban la senora Nicolasa, que se estaba poniendo vieja, y Orejon
+_senior,_ que se conservaba muy fuerte. Su pequena hermana era ya una
+muchacha; pero la pobre mas fama tenia de traviesa que de sabia. Hubo
+una pequena fiestecilla de confianza con abundancia de bollos, de los
+cuales la mitad (sea dicho en honor de la imparcialidad) fueron
+consumidos por don Pablo Bragas.
+
+ En el pueblo continuo Elias consagrado al estudio. Su sequedad aumento,
+ y se determino mas su orgullo; pero los padres no notaban tal cosa, y
+ estaban amartelados con el joven. Si alguna vez los ofendia
+ momentaneamente la rigidez de su trato, contentabanse luego con oir de
+ boca de Bragas un panegirico, cuyo epilogo era siempre tazon de
+ chocolate o magra de gran calibre.
+
+Elias tenia treinta anos cuando marcho a la Corte. No sabemos si el, al
+tomar esta determinacion, sono con adquirir la gloria que los astros,
+por boca de un sabio, habian anunciado. El, sin duda, tenia dispuesto
+algun plan. Al llegar a Madrid trabo relaciones muy intimas con los
+Padres del convento de Trinitarios, que eran sabios como unos templos.
+Hizo asimismo estrechas relaciones con un senor de la nobleza
+perteneciente a la casa ilustre de los Porrenos y Venegas, marqueses de
+la Jarandilla; y tomo tal aficion a esta familia, que la sirvio
+fielmente en la prosperidad, y fue su mayordomo, aun despues de la ruina
+de la casa, acontecida al fin de la guerra. Al estallar esta en 1808,
+Elias dejo sus costumbres sedentarias, sus Pandectas, su Digesto y sus
+Dacretales, para militar en las filas de Echevarri y el Empecinado;
+hizo con el primero toda la campana de Navarra, y organizo una porcion
+de somatenes en Castilla al pasar Napoleon de vuelta de Madrid.
+
+Concluida la guerra, paso por su pueblo: su padre habia muerto; su
+hermana era ya mujer y se habia casado con un pariente labrador; su
+madre estaba tullida y enferma. Bragas habia perdido su buen humor y su
+aficion a los astros; pero no su amor a Elisico, ni el convencimiento
+profundo de que _dos naciones se unirian contra el, y que el las
+venceria a las dos_.
+
+En Ateca supo el incremento que tomaba el partido constitucional y el
+entusiasmo con que en toda la Peninsula era mirada la Asamblea de Cadiz.
+Advirtamos que Elias detestaba de muerte a los constitucionales. Aquel
+hombre, que desde que tuvo uso de razon no vivio sino con la
+inteligencia, ni en su juventud experimento los naturales sentimientos
+de amistad y afecto, estaba a los cuarenta anos enardecido con una
+fuerte y violentisima pasion. Esta pasion era el amor al despotismo, el
+odio a toda tolerancia, a toda libertad; era un realista furibundo,
+atroz, y su fanatismo llegaba hasta hacerle capaz de la mayor
+abnegacion, del sacrificio, del martirio. Su caracter era apasionado por
+naturaleza, aunque los asiduos estudios le habian comprimido y
+desfigurado. Pero al llegar a aquella epoca, en que era imposible a todo
+espanol apartar la vista del gran problema que se trataba de resolver,
+la escondida vehemencia de sentimientos de Elias se manifesto, y no en
+forma de amor, ni de avaricia, ni de ambicion: se manifesto en forma de
+pasion politica, de adhesion frenetica a un sistema y odio profundo al
+contrario.
+
+Como consecuencia de esta evolucion de su caracter, se desarrollaron en
+el una fuerza de voluntad y una energia tales, que le hubieran llevado a
+los mas grandes hechos, a tener ocasion para ello. Su inteligencia, que
+era muy perspicaz y cultivada del modo que hemos dicho, prestaba mas
+fuerza a aquel sentimiento exagerado; y el consorcio extrano de sus
+facultades intelectuales con su gran pasion, unido a su trato indomable,
+hacia de el uno de esos seres monstruosos, que la observacion
+superficial califica ligeramente de este modo: un loco.
+
+Hundido el sistema constitucional en 1814, Elias fue feliz; pero no por
+eso vivio tranquilo, porque comenzo a tomar parte en la vida activa de
+la politica, que es en todas ocasiones una vida poco agradable. Trabo
+amistad con el duque de Alagon, individuo de la odiosa camarilla;
+entraba en los conciliabulos de Palacio, y se _honro_ con la amistad de
+aquel principe que deshonro a su patria. Entonces tomaba parte en los
+sordos manejos de aquella corte infame.
+
+Pero vino el ano 20, y nuestro personaje entro en el periodo de rabia
+cronica, de desorden moral y frenetica tenacidad en que le hemos
+conocido. Ya sabemos poco mas o menos como vivia: su actividad habia
+redoblado, y conspiraba con una constancia de que no se ha visto
+ejemplo. En relaciones secretas con la corte, procuraba organizar una
+reaccion, y todos los medios se adoptaban si conducian al fin deseado.
+Iba a los clubs, atizaba alborotos, frecuentaba las reuniones de
+realistas y aun de los liberales. Todo lo averiguaba y lo aprovechaba
+todo. Pero ya sonaban publicamente algunas acusaciones contra el; ya se
+decia que habia pertenecido a la camarilla: ya se le indicaba como
+conspirador, y mas de una vez se vio amenazado por gentes que pretendian
+conocerle o le conocian en efecto.
+
+Todos los que le conocian de vista en los circulos patrioticos le
+llamaban _Coletilla_, apodo elaborado en la barberia de Calleja, algunos
+dias despues del famoso aditamento que puso el Rey al discurso de la
+Corona. Aquel apendice literario, que tan mal efecto produjo, era
+designado en el pueblo con la palabra _Coletilla_. La idea de que Elias
+era amigo del Rey, unio en la mente del pueblo la persona del fanatico y
+aquella palabra: los nombres que el pueblo graba en la frente de un
+individuo con su sello de fuego, no se borran nunca. Asi es que Elias se
+llamaba asi, para todo el mundo.
+
+Sus pocos amigos unicamente se cuidaban bien de nombrarle asi.
+
+Concluiremos consagrando un recuerdo a uno de los principales heroes de
+este capitulo. Nuestro amigo don Pablo Bragas murio en Ateca a los
+noventa y un anos de edad, de calenturas gastricas, debidas al doble
+efecto de un hartazgo de salpicon y de un constipado que cogio
+examinando la conjuncion de Arcturus con Marte en una noche de Enero.
+
+Desde entonces la astronomia esta en Ateca en lastimosa decadencia.
+
+
+
+
+
+CAPITULO V
+
+
+
+#La companera de Coletilla#.
+
+
+En Diciembre de 1808 militaba Elias, como hemos dicho, en una partida
+que habia levantado en Segovia el Empecinado. Tuvieron varios
+encuentros con los franceses, hasta que Soult, que salio en persecucion
+de Moore, encontro a los guerrilleros y les hizo retroceder hacia
+Valladolid; de alli siguieron avanzando hacia el Norte y llegaron hasta
+Astorga. Elias se quedo en Sahagun con unos cuantos hombres, dispuestos
+a organizar alli una partida considerable que hostilizara a Ney en su
+salida de Galicia.
+
+En Sahagun habia un coronel segoviano que, habiendose casado alli, vivia
+retirado del servicio militar. Era hombre de elevado caracter, de mucho
+corazon y de bien cultivada inteligencia; habia sido muy rico, pero
+deparole el cielo o el infierno una esposa que ni de encargo hubiera
+salido tan discola, intratable y antojadiza. El pobre militar hacia
+cuanto era imaginable para dominar el caracter de aquel basilisco, en
+quien parecian haberse reunido todas las malas cualidades que la
+naturaleza suele emplear en la elaboracion de las mujeres. Empezo por
+hacerse excesivamente devota, y tal era su mojigateria, que abandonaba a
+su marido y su casa para pasarse todo el santo dia entre monjas, padres
+graves, cofrades, penitentes, sin ocuparse mas que de rosarios,
+escapularios, letanias, horas, antifona y cabildeos. Vivia entre el
+confesonario, el locutorio, la celda y la sacristia, hecha un santo de
+palo, con el cuello torcido, la mirada en el suelo, avinagrado el gesto,
+y la voz siempre clueca y comprimida.
+
+En los pocos momentos que pasaba en su casa era intratable. En todo
+cuanto decia su pobre marido encontraba ella pensamientos pecaminosos;
+todas las acciones de el eran mundanas: le quemaba los libros, le sacaba
+el dinero para obras pias, le llenaba la casa de padres misioneros,
+teatinos y premostratenses; y en cuanto se hablaba do conciencia y de
+pecados, empezaba a mentar los de todo el mundo, sacando a la
+publicidad de una tertulia frailuna la vida y milagros del vecindario,
+para condenarla como escandalosa y corruptora de las buenas costumbres.
+En tocando a este punto le daban arrebatos de santa colera, y entonces
+no se la podia aguantar.
+
+Pero de repente la insoportable beata se volvio del reves; el fondo de
+su caracter era una volubilidad extremada. Cambiando repentinamente,
+adopto un genero de vida muy mundano: se salia de capa y se andaba por
+esos mundos dando zancajos con el pretexto de que tenia una fuerte
+afeccion moral y necesitaba distraccion. Acompanabala algun militar
+joven o algun abate verde. Su marido, viendo que era imposible detenerla
+en casa, tuvo que consentir en aquella vida voladera; que si bien le
+costaba una parte de su fortuna, le libraba por algun tiempo de las
+impertinencias de aquel demonio.
+
+La tercera metamorfosis de dona Clara fue peor. Le dio por ponerse
+enferma, y entonces no habia malestar, ni dolencia, ni afeccion cronica,
+ni ataque agudo que no viniera a afligir su cuerpo. Agoto todos los
+ungueentos, especificos y tisanas; puso sobre un pie a todos los
+boticarios, curanderos, medicos y protomedicos, y visito todos los banos
+minerales de Espana, desde Ledesma a Paracuellos, desde Lanjaron a
+Fitero. Lo unico que parecia aliviarla era el circunstanciado relato de
+sus males que hacia a todos los teatinos, franciscanos, minimos y
+premostratenses, con quienes volvio a entibiar misticas relaciones.
+
+Chacon, su pobre esposo, cogia el cielo con las manos, y aun llego a
+aplicarle el eficaz cauterio de unos cuantos palos, que no produjeron
+otro efecto que recrudecer la feroz impertinencia de aquel enemigo.
+
+Al mismo tiempo la fortuna del matrimonio tocaba a su termino, y el
+desventurado marido temblaba al considerar que seria en lo porvenir de
+su pobre hija, entonces de cinco anos de edad. La devota, la enferma
+habia tenido, antes de ser enferma y devota, una nina que se llamaba
+Clara, como ella, unico fruto de aquel malaventurado matrimonio.
+
+Dona Clara se curo cuando lo tuvo por conveniente, y se entrego de nuevo
+a las cosas de la Iglesia, tomandolo tan a pechos que no habia dia en
+que no se mortificase con disciplinazos, que se oian desde la calle.
+Estabase de rodillas y en cruz una hora seguida; cuando empezaba a
+contar los extasis que _le daban_ y las visiones que _tenia,_ era el
+cuento de las cabras de Sancho. El esposo pedia a Dios que le librara
+de aquel infierno vivo. Dona Clara no amaba a su hija ni a su esposo, y
+este que la habia amado mucho, concluyo por aborrecerla.
+
+Al fin _la Chacona_ (asi la llamaban en el pueblo) dejo otra vez la
+vida devota, y de la noche a la manana se marcho a Portugal a _tomar
+aires_. Felizmente Dios la ilumino, y de Portugal se fue al Brasil
+con unos misioneros. No se supo mas de ella. El pundonoroso y leal
+esposo respiro: estaba libre, pero pobre, enteramente pobre sin otra
+cosa que un sueldo mezquino; tranquilo en cuanto a lo presente, pero
+inquieto siempre que pensaba en aquella nina infeliz que iba a quedar
+en la miseria.
+
+En la mitad de Diciembre de 1808 todo el pueblo de Sahagun salio al
+camino real lleno de curiosidad. El emperador Napoleon I pasaba por alli
+para dirigirse a Astorga en persecucion de los ingleses. Llego al
+pueblo, descanso dos horas, y siguio su camino, seguido de una gran
+parte del ejercito que ocupaba a Espana. Cuando los franceses, guiados
+por Napoleon, estuvieron lejos, Sahagun se atumultuo; tomaron las armas
+todos los jovenes, y mandados por Elias y el cura de Carrion, se
+disponian a pelear con unos regimientos franceses, que al dia siguiente
+habian de pasar por alli para unirse al cuerpo del ejercito.
+
+Aquella tarde Chacon abrazaba y besaba tiernamente a su hija, que, al
+ver llorar a su padre, lloraba tambien sin saber porque. El coronel
+tenia un proyecto, el unico que podia darle alguna esperanza de asegurar
+en lo futuro el bienestar de Clara. Habia resuelto entrar en campana,
+avanzar en su carrera y seguir a la nacion en aquella crisis, seguro de
+que le pagaria sus servicios. Escribio al Empecinado pidiendole ordenes,
+y este le contesto que se pusiera al frente de los 500 hombres de
+Sahagun, y procurase batir a los regimientos franceses que iban a unirse
+con Napoleon en Astorga. El bravo militar, aclamado jefe de la partida
+que Elias y el cura de Carrion organizaron, salio aquella noche, dejando
+a su hija en poder de dos antiguas criadas. Situaronse a un cuarto de
+legua del pueblo, y al amanecer del siguiente dia se vieron brillar a lo
+lejos las bayonetas de los franceses. La guerrilla les hostilizo con
+fuegos esparcidos: al principio, los franceses vacilaron con la
+sorpresa; mas repuestos un poco, atacaron a los nuestros. El combate fue
+encarnizado. Elias y Chacon se miraron con angustia. "iSon tres veces
+mas que nosotros!--dijo Chacon;--pero _no importa_: iadelante!"
+
+Retrocedieron hasta la entrada del pueblo: alli la lucha fue horrible.
+Desde las ventanas, desde las esquinas disparaban los paisanos contra
+el enemigo, cuyas filas se diezmaban. El coronel mandaba a los suyos con
+un denuedo sin ejemplo. A la partida uniose al fin el resto del pueblo.
+Un esfuerzo mas, y los franceses eran vencidos. Este esfuerzo se hizo:
+costo muchas vidas; pero los franceses, no queriendo perder mas gente,
+emprendieron la retirada hacia Valencia de Don Juan.
+
+El pueblo todo les siguio, con Chacon a la cabeza; pero aun no habia
+andado este veinte pasos, cuando fue herido por una bala: dio un grito y
+cayo banado en su sangre. Las mujeres le rodearon, llorando todas al
+verle herido; el dijo algunas palabras, volvieron los suyos, y entre
+cuatro le llevaron a su casa. Antes de llegar a ella ya estaba muerto.
+
+Reinaba en el pueblo la consternacion, porque habian perecido muchos
+hijos y muchos maridos; las madres y las esposas gritaban por las calles
+con amargos y dolorosos lamentos. Delante de la puerta de la casa de
+Chacon habia un grupo de mujeres silenciosas que contemplaban el cadaver
+del coronel, tenido en sangre, con la frente partida y destrozado el
+pecho. Algunos ninos, en quienes podia mas la curiosidad que el miedo,
+se habian acercado hasta tocarle los dedos, las espuelas y el cinturon.
+Nadie hablaba en aquella escena, y solo la pobre Clarita, consternada al
+ver que todos la miraban llorando, comenzo a llamar con fuertes voces a
+su padre, cuya muerte no comprendia.
+
+--Que nina es esta?--pregunto Elias.
+
+--Es su hija,--contesto una mujer que la tenia abrazada.
+
+--?Y no tiene madre?--
+
+--No, senor,--
+
+--?Y que vamos a hacer de ella?--dijo Elias mirando al cura de Carrion y
+a los demas cabecillas del tumulto.
+
+Todos se encogieron de hombros y besaron a Clara.
+
+--Nosotros nos quedaremos con ella,--dijeron las dos mujeres que habian
+servido al coronel cuando era rico.
+
+--No--dijo Elias:--yo la recojo. Me la llevare conmigo, la educare.--
+
+Las mujeres aquellas eran muy pobres. Gran carino les inspiraba Clarita;
+pero al tenerla a su lado la condenaban a ser pobre como ellas para toda
+la vida. Consideraban a don Elias como persona de posicion y caracter, y
+no dudaron, por lo tanto, en dejarle la nina.
+
+Permanecio, sin embargo, en Sahagun hasta 1812, epoca en que el
+realista dejo las armas y se retiro a Madrid. Entonces le acompano
+Clara, que no pudo separarse de sus pobres amigas sin llorar mucho, ni
+pudo acostumbrarse tampoco a mirar cara a cara a su protector, porque le
+daba mucho miedo.
+
+Grande fue su tristeza cuando al despertar en un hermoso dia de Mayo se
+encontro entre las obscuras paredes de la casa que conocemos en la calle
+de Valgame Dios; y esta tristeza aumento cuando la llevaron al
+convento-colegio de ciertas hermanas de una Orden famosa, que ensenaban
+a las ninas del barrio lo poquito que sabian. Tenia la escuela todo lo
+sombrio del convento, sin tener su claustro melancolico y su dulce paz.
+Dirigianla unas cuantas viejas, entre quienes descollaba por su
+displicencia, fealdad y decrepitud una tal madre Angustias, que usaba
+una cana muy larga para castigar a las ninas, y unas antiparras verdes,
+que mas que para verlas mejor, le servian para que las pobrecillas no
+conocieran cuando las miraba.
+
+Las ninas se levantaban muy temprano, y rezaban; almorzaban unas sopas
+de ajos, en que solia nadar tal cual garbanzo de la vispera, y despues
+pasaban al estudio, que era ejercicio de lectura, en el cual desempenaba
+el principal papel la cana de dona Angustias. Trazaban luego, por
+espacio de dos horas, sendos garabatos en un papel rayado; y despues de
+contestar de memoria a las preguntas de un catecismo, cosian tres horas
+largas, hasta que llegaba la del juego. El recreo tenia lugar en un
+patio obscuro y hediondo, cuya vegetacion consistia en un pobre clavel
+amarillento y tisico que crecia en un puchero inservible, erigido en
+tiesto de flores. Las ninas jugaban un rato en aquella pocilga, hasta
+que la madre Angustias sonaba desde su cuarto una siniestra campanilla,
+que reunia en torno a su cana a los tristes angeles del muladar.
+
+Despues de comer llevaba el rosario la madre Brigida, por no poder
+hacerlo la madre Angustias, a causa del asma que la afligia,
+entrecortandole la voz. Aquel rosario era interminable, porque detras de
+sus infinitos paternoster venian las letanias, llagas, misterios,
+jaculatorias, oraciones, gozos y endechas misticas. La noche las
+sorprendia en aquel devoto ejercicio, y era muy comun que alguna de las
+chiquillas, rendida bajo el peso moral de tan monotono y cansado rezo,
+bostezara tres veces y se durmiera al fin benditamente. Parapetada
+detras de sus antiparras, la madre Angustias observaba los bostezos y
+acariciaba su cana dictatorial sin decir palabra a la culpable,
+esperando a que se durmiera, y entonces iira de Dios! le sacudia un
+canazo, seguido de una retahila de insinuaciones colericas. Las otras
+ninas, que no esperaban mas que un motivo de distraccion y
+entretenimiento, al ver la triste figura que hacia su companera al
+despertar bruscamente, soltaban la risa, se interrumpia el rezo, grunia
+la madre Brigida, cacareaba la madre Angustias, y llovian los canazos a
+diestra y siniestra. Al anochecer continuaban las lecciones y el
+catecismo. La madre Angustias les decia: "Ahora el ca ... ca ...
+tecismo. Madre Bri ... Bri ... Brigida, la que no lo sepa, al ca ... ca
+... caramanchon."
+
+Y se marchaba a acostar, porque padecia de ciertos ahoguillos, y tenia
+que ponerse todas las noches panos calientes en el estomago.
+
+Clarita y otras ninas de la escuela creian a pie juntillas que la madre
+Angustias no tenia ojos, y que todas sus facultades opticas residian en
+aquellos dos temibles vidrios verdes, engastados en una armazon rancia y
+enmohecida; y acontecia que para imitarla cortaban dos redondeles de
+papel verde del forro del catecismo y se lo pegaban con saliva en los
+ojos, con lo cual se morian de risa. Como no podian ver gota con
+aquellos parches, sorprendiolas un dia la madre Petronila, que era un
+vinagre, y despues de darles muchos coscorrones, las condeno a no comer
+ni jugar aquel dia, iQue horas pasaron las pobres!
+
+Otra vez se hallaban todas en el patio, y ocurriosele a un pajarito muy
+flaco meterse alli por el tejado y posarse, despues de chocar en los
+muros, en el entristecido clavel. iQue algazara se armo! Aquel fue el
+mayor acontecimiento del ano. Con panuelos, con mantos, con cuanto
+hallaron a mano, le persiguieron hasta cogerle; ataronle un hilo en una
+de las patas, y Clara le guardo muy bien en un cajoncillo donde tenia la
+costura. A escondidas le echaban de comer por las noches; pero el
+animalito enflaquecia y se ponia mas triste cada vez. Una noche, en el
+momento en que el rezo iba a principiar, Clara tenia abierto el
+costurero, y fingiendo arreglar dentro de el alguna cosa, se ocupaba en
+abrirle la boca al pajarito y meterle a la fuerza unas migajas de pan
+que habia guardado en el bolsillo, cuando de repente alzo el vuelo el
+animal, revoloteo por la habitacion con el hilo atado en la pata, y fue
+a pararse ?donde creereis? en la misma cabeza de dona Angustias, que al
+verse profanada de aquel modo, tomo tal colera, que el asma le ahogo la
+voz y estuvo gesticulando en silencio diez minutos, roja como un tomate.
+Clara se quedo yerta de miedo.
+
+"Cla ... Cla ... Cla ... rita--exclamo la madre Angustias ciega de
+furor.--iNina mal ... mal criada! iQue desaca ... ca ... cato es este?
+Esta noche al ca ... ca ... caramanchon."
+
+Clara fue condenada aquella noche a dormir en el caramanchon, ultima
+pena que solo se aplicaba muy de tarde en tarde a los mas negros y
+raros delitos. Dona Angustias continuo en su cacareo hasta que vio
+cumplida la terrible orden; y a la hora en que acostumbraban a
+recogerse, Clara fue llevada al presidio, que era un desvan obscuro,
+fetido y pavoroso. La pobrecilla no cabia en si de miedo al verse sola
+en aquel tugurio, entre mil objetos cuya forma no podia apreciar,
+tendida en un miserable jergon y expuesta al aire colado, que por una
+ventanilla entraba. En su desvelo, sintio las pisadas de los ratones
+que en aquellos climas vivian; pisadas que en sus oidos resonaban como
+si fueran producidas por los pies de un ejercito de gigantes. Se
+encogio, se envolvio toda en su manta, escondiendo los pies, las manos
+y la cabeza; pero las ratas corrian por encima, y saltaban, iban y
+venian con una algarabia espantosa. Tambien contribuyo a aumentar el
+pavor de la nina una disputa que en el tejado vecino se trabo entre dos
+gatos bullangueros que lanzaban maullidos lugubres y desentonados. La
+pobre no pudo dormir, y el dia la encontro hecha un ovillo, empapada en
+sudor frio y temblando de miedo.
+
+Entre estos sucesos extraordinarios y la diaria tarea del estudio y la
+costura, aterrada siempre por la fascinacion terrible de los espejuelos
+de la madre Angustias, paso Clara cuatro anos, hasta que, cumplidos los
+once, vino Elias por ella y se la llevo a su casa.
+
+El realista no sabia al principio que hacer de aquella nina: ocurriole
+hacerla monja; pero impulsado por un repentino egoismo, resolvio
+conservarla a su lado. Era solo: su casa necesitaba una mujer. ?Quien
+mejor que Clara? Su inteligencia no estaba bien cultivada, pues no sabia
+sino leer, escribir y hacer algunas cuentas; pero, en cambio, cosia muy
+bien y entendia de toda clase de labores.
+
+La hija de la Chacona crecio en casa de Coletilla, y fue mujer. Crecio
+sin juegos, sin amables companeras, sin alegrias, sin esas saludables y
+utiles expansiones que conducen felizmente de la ninez a la juventud.
+Elias no la trataba mal, pero tampoco era muy carinoso son ella.
+
+Los domingos la solia llevar a la Florida o a la Virgen del Puerto; una
+vez la llevo al teatro, y Clara creyo que era verdad lo que estaban
+representando. Los paseos dominicales cesaron cuando Elias tuvo
+ocupaciones y preocupaciones que le apartaban de su casa: entonces ella
+se limito a oir misa muy de manana en las monjas de Gongora, y en esta
+expedicion lo acompanaba, una criada alcarrena llamada Pascuala, que
+Coletilla habia tomado a su servicio.
+
+Este encierro perpetuo hubiera agriado y pervertido tal vez otro
+caracter menos dulce y bondadoso que el de Clara, la cual llego a creer
+que aquella vida era cosa muy natural, y que no debia aspirar a otra
+cosa; asi es que vivia tranquila, melancolicamente feliz, y a veces
+alegre. Y, sin embargo, semanas enteras pasaban sin que una persona
+extrana penetrara en la casa del fanatico. Parecia que toda la sociedad
+queria huir de aquella jaula en que estaba encerrado su mayor enemigo.
+
+Solo una excepcion existia en aquel aislamiento normal. Ya hemos dicho
+que don Elias fue amigo y servidor de una antigua e ilustre casa.
+Despues de la ruina de los Porrenos y Venegas, solo quedaron tres
+individuos, tres duenas venerables que conservaron relaciones amistosas
+con el realista. Muy de tarde en tarde iban a visitarle. Tenian un trato
+seco; eran intolerantes, rigidas, orgullosas. Nunca hablaban a Clara
+sino con palabras solemnes, que daban tristeza y abatian el animo. No
+podian prescindir de la etiqueta, ni aun delante de una pobre muchacha y
+eran tan ceremoniosas y tiesas, que Clara les llego a tomar antipatia,
+porque siempre que iban a la casa dejaban alli una sombra de tristeza
+que duraba mucho tiempo en el alma de la huerfana.
+
+En los ultimos anos, Coletilla entraba, como hemos dicho, en el periodo
+algido de su frenesi politico; la colera era su estado normal, y era
+cosa imposible que en su fanaticas obsesiones pudiera aquella alma
+irascible tener carinos y finezas para la pobre companera que tanto las
+necesitaba. Por el contrario, mostrabase muy duro con ella; se estaba
+sin hablarle semanas enteras; otras veces la reprendia con acrimonia y
+sin motivo: la llamaba frivola y casquivana. Un dia, al ver que la
+desventurada se habia peinado con menos sencillez que de ordinario, y se
+habia vestido, reformando un poco su natural elegancia con el poderoso
+instinto de la moda, que las mujeres mas apartadas del mundo poseen, la
+rino, repitiendole muchas veces esta frase que le costo lagrimas a la
+infeliz: "Clara, te has echado a perder." Otras veces le daba al viejo
+por vigilarla, y le prohibia asomarse al balcon y abrir la puerta, es
+decir, la abandonaba o la martirizaba, segun el estado de aquel espiritu
+perturbador y cruel.
+
+Clara se puso mala; se iba agostando con lentitud como el clavel que
+crecia dificilmente en el patio de la escuela. Su melancolia crecio, se
+puso descolorida y extenuada, y llego a hacer temer graves peligros
+para su salud. Coletilla no pudo permanecer indiferente a la enfermedad
+de su protegida, y trajo un medico el cual expreso su dictamen muy
+brevemente, diciendo: "Si usted no manda a esta chica al campo se muere
+antes de un mes."
+
+El realista penso que la muerte de aquella muchacha seria un
+contratiempo. Recordo que su hermana vivia en Ateca con su familia, y
+formo su plan.
+
+Escribio dos letras y algunos dias despues Clara entraba en el pueblo
+con el corazon rebosando de alegria.
+
+Benefica reaccion se verifico en su salud, y su espiritu, tanto tiempo
+abatido por el fastidio y el encierro, se reanimo con el pleno goce de
+la Naturaleza y el trato de personas alegres que la atendian y la
+amaban. Aquellos dias fueron una segunda vida para la desdichada martir,
+porque se regenero materialmente, adquiriendo lozania, frescura y vigor:
+sus ojos, acostumbrados a la obscuridad de cuatro paredes, recorrian ya
+un largo horizonte: sus pasos la llevaban a grandes distancias: su voz
+era escuchada por amigas joviales y francas, por jovenes sencillos, por
+viejos carinosos; su alegria era comprendida y compartida por otros; sus
+inocentes deseos satisfechos; conocia la amistad, la vida familiar, la
+confianza; gozaba de un cielo hermoso, de un aire puro, de un bienestar
+sobrio y tranquilo, de felices y no monotonos dias, de sosegadas y
+apacibles noches.
+
+Pero durante la permanencia de Clara en Ateca pasaron cosas que
+influyeron poderosamente en el resto de su vida. Vamos a referirlas,
+porque de ellas se deriva casi toda esta historia; y por tan importantes
+y graves, las dejamos para el capitulo siguiente, donde las vera el
+lector, si esta decidido a no abandonarnos.
+
+
+
+
+
+CAPITULO VI
+
+
+
+#El sobrino de Coletilla.#
+
+
+Marta, la hermana de Elias, habia quedado viuda con un hijo llamado
+Lazaro, que despues de estudiar Humanidades en Tudela, paso a la
+Universidad de Zaragoza. Era este un mozo como de veintitres a
+veinticinco anos, de agradable presencia, de ingenio muy precoz, de
+imaginacion viva, de palabra facil y difusa, muy impresionable y
+vehemente, y de recto y noble corazon.
+
+Las nuevas ideas, que entonces conmovian profundamente el corazon de la
+juventud, habian hallado en el joven Lazaro un creyente decidido. Era
+uno de los que, brotados en el tumulto de un aula de Filosofia militaban
+con pasion generosa en las filas de los propagadores politicos, entonces
+tan necesarios.
+
+Sucedio que los estudiantes zaragozanos trabaron una pendencia con los
+socios de cierto club politico; el asunto tomo proporciones, intervino
+la autoridad universitaria, y Lazaro se vio obligado a salir de
+Zaragoza, perdiendo curso. Esto pasaba en los dias en que, destituido
+Riego del mando de capitan general de Aragon, hubo en aquella ciudad
+tumultos y manifestaciones, que el Gobierno quiso reprimir. Lazaro, que
+estaba a punto de concluir la carrera, conocio la gravedad de su
+situacion y el disgusto que tendrian su madre y su abuelo, a quienes
+amaba mucho. Quiso reclamar, pero fue inutil, y tuvo que retirarse a su
+pueblo, triste, avergonzado y lleno de dudas y temores.
+
+Pero al entrar en su casa, agitado por la zozobra y los remordimientos,
+vio en compania de su madre a una persona desconocida que desde el
+primer momento le produjo una secreta impresion de alegria,
+imponiendole, sin saber por que, consuelo y esperanza. Confeso lo que le
+pasaba, sin disminuir la gravedad del caso, por lo cual don Fermin, su
+abuelo paterno, se puso serio y quiso enfadarse, y su madre lloro un
+poco. Pero la persona desconocida, que parecia estar alli para alegrar
+la casa, disipo la colera del primero y seco las lagrimas de la
+segunda, mientras Lazaro, con la cabeza baja y humedecidos los ojos,
+permanecia inmovil delante de sus jueces y de su defensor sin decir
+palabra, aunque a la verdad no era preciso, porque la joven le defendia
+muy bien sin desplegar gran elocuencia, ni emplear otros recursos que su
+claro y natural sentido, su acrisolado y generoso sentimiento.
+
+El pobre Lazaro estaba tan turbado, que se le figuraba que aquella
+persona era una aparicion, un ser enviado del cielo para ampararle en
+aquellos apurados momentos. Esperaba verla desaparecer al concluir su
+mision, y la miraba con ese estupor silencioso que causa lo
+sobrenatural y desconocido. No tenia antecedentes de aquella joven, ni
+habia sospechado que existiera y se encontrara alli. Pero la imagen no
+se desvanecia, y, por el contrario, continuaba viendola adornada con
+todos los encantos fisicos y morales que pueden poseer los angeles de
+este mundo.
+
+No se hablo mas del asunto. Lazaro fue perdonado, pero no salio de sus
+confusiones. Explicaronle quien era Clara y por que estaba alli; mas no
+por eso pudo dominar el estudiante la respetuosa y fuerte sorpresa que
+le habia producido.
+
+Estuvo encogido y como asombrado todo el dia, y temblole la voz cuando
+quiso hablar con ella, y se callo al fin por temor de decir mil
+disparates. Al dia siguiente desperto con una alegria exaltada, a la que
+sucedia bruscamente una tristeza sin igual. Su aturdimiento tomaba fases
+muy diversas tan pronto se veia atacado de un apetito insaciable de
+verbosidad que no podia contener; tan pronto hacia esfuerzos inauditos
+para pronunciar una palabra, sin llegar a conseguirlo. Era un
+polaticomano ferviente, y en Zaragoza se habia distinguido por sus
+elocuentes arengas en los clubs, que le habian dado mucha celebridad; en
+sus conversaciones privadas se expresaba tambien con mucho entusiasmo y
+correccion pero esta vez de todo hablaba menos de politica. Parecia que
+no existian ya para el ni la revolucion francesa, ni el _Emilio_, de
+Rousseau, ni las _Carta de Talleyrand_, ni el Diccionario, de Voltaire.
+Se habia olvidado de todo esto, y solo pensaba en la formula mas
+expresiva y exacta para decirle a Clara que la habia visto en suenos
+aquella noche. Recurrio al sistema de las circunlocuciones, penso
+despues en decirlo a secas y sin ambajes, acordose de que las alegorias
+se habian inventado para aquel caso, y probo todos los medios sin lograr
+con ninguno su objeto.
+
+Pasaron dos o tres dias sin que hallara un modo de ser explicito.
+Cuando estaba solo, si; entonces hablaba, hablaba consigo mismo, y aun
+parecias entablar misteriosos dialogos con aquel hermoso espiritu, que
+encontraba siempre en todas partes, acompanandole en sus soledades e
+insomnios; espiritu lleno de luz y con formas de mujer, que brotaba del
+seno mismo de la noche para mirarle inmovil, callado y sereno. Delante
+de esta sombra era Lazaro muy elocuente, y siempre acertaba a expresar
+lo que sentia; y sentia tanto el pobre, que a veces le daba uno de esos
+accesos vehementes, en que el organismo se conmueve todo, quebrantado y
+oprimido por la enorme expansion del espiritu. Salia de la casa por no
+hallarse bien en ella, y volvia a entrar por no hallarse bien fuera. Por
+fin, habia logrado formular un dialogo con Clara. La primera vez que
+pudo hablar con ella un cuarto de hora seguido, se mostro muy enojado.
+?Enojado? ?Porque? Despues empezo a darle las gracias. ?Las gracias?
+?Por que? Despues le pidio perdon. ?Perdon? ?De que? Y acto continuo le
+dijo que se iba a volver loco. ?Loco?... Su andar era errante. Se
+dirigia a todas partes, y no llegaba a ninguna; se hallaba siempre donde
+no queria estar. Pero a pesar de estas evoluciones de ciego, acontecia
+que si Clara iba a alguna parte, ique casualidad! encontraba en ella a
+Lazaro que la esperaba.
+
+El alma de la muchacha no estaba sujeta a estas extranas perturbaciones.
+Siempre sensible y feliz en su serenidad inocente, se dejaba llevar por
+la corriente de una vida sin agitacion ni contratiempos. En su sitio
+propio, para dar paz al animo y descanso a la fantasia, vivia sin
+sentirlo digamoslo asi; y si alguna vez la entristecia algun
+pensamiento, era el pensamiento de volver a la calle de Valgame Dios. La
+amistad, casi desconocida por ella, fue entonces causa de que adquiriera
+esa sutil delicadeza, que caracteriza los afectos femeninos, y esa
+fluidez de ingenio que tanto los embellece y adorna.
+
+Habia en el pueblo otra joven de la misma edad e identico caracter,
+llamada Ana, hija de un rico labrador. Ana y Clara se hicieron intimas
+amigas en pocos dias de trato. Ibanse todas las tardes a una huerta
+perteneciente al padre de Ana, y alli, entretenidas con sus labores, se
+pasaban conversando largas horas. En esta comunicacion de las dos
+jovenes, Clara se desarrollaba moralmente con una rapidez desconocida.
+Para quien habia pasado su juventud en compania de un viejo excentrico e
+insociable, aquellas franquezas inocentes y el cambio simultaneo de
+pensamientos, comunicados sin disimulo y en toda su hermosa sencillez
+natural, realizaron en el alma de la huerfana una revelacion de si
+misma, que fijo y fortalecio mas su bello caracter.
+
+Cuando las dos amigas iban a la huerta, la maldita casualidad hacia que
+Lazaro pasara por la entrada precisamente en el mismo momento en que
+ellas llegaban. La conversacion empezaba todas las tardes a las cuatro,
+y duraba basta el anochecer. Ni un solo dia en todo el tiempo que paso
+Clara en Ateca dejaron de ir a la huerta las dos muchachas, y ni un solo
+dia dejo Lazaro de encontrarlas alli por casualidad. En aquellas
+conversaciones, que eran cada vez mas intimas, se notaba algunas veces
+que, por efecto de los accidentes del dialogo escenico, Ana callaba o
+hablaba aparte en voz baja, mientras el bueno del estudiante y la picara
+Clara charlaban muy quedito y muy juntos el uno del otro. La cara,
+angustiosa a veces, a veces palida, ya animada, ya triste, del joven,
+anunciaba que el tema del coloquio era muy interesante, ?Que decian? De
+pronto unas largas pausas, en que uno y otro se quedaban mirando a la
+tierra un buen rato, permitian a Ana alguna alusion ingeniosa, cuya
+gracia alababa y reia ella sola. Clara y Lazaro parecia que no estaban
+para risa. Callaban, hasta que un monosilabo aqui, un gesto alla,
+volvian a estimular de nuevo la conversacion. A veces el se ponia a
+meditar como recapacitando lo que iba a decir; y el, que tan buena
+memoria tenia, se encontraba con que se le habian olvidado (iotra
+casualidad!) los admirables trozos de elocuencia que tenia preparados.
+?Hablaban del pasado, del presente, del porvenir? ?Trazaban un plan,
+planteaban un proyecto? Es probable que nada de esto fuera objeto de
+aquellos intimos debates: no hacian sus voces otra cosa que expresar mil
+inquietudes interiores, pintar ciertas turbaciones del espiritu,
+formular preguntas intensamente apasionadas, cuyas replicas aumentaban
+la pasion; confesar secretos, cuya profundidad crecia al ser confesados;
+hacer juramentos, manifestar ciertas dudas, cuya resolucion daba origen
+a otras mil dudas; pedir explicaciones de misterios, que engendran
+misterios sin fin; explicar lo inexplicable, medir lo infinito, agotar
+lo inagotable.
+
+A veces interrumpia Ana estas comunicaciones impenetrables, diciendo:
+
+--Pero, mujer, ?no ves como va ese bordado? ?En que estas pensando?--
+
+En efecto; Clara, que estaba bordando sobre canamazo, con lanas de
+colores, una cabecita de angel rodeada por una guirnalda de flores, le
+habia hecho los ojos de estambre rojo y los labios con estambre negro;
+las flores tenian todos los colores tan trastornados, que no se sabia lo
+que aquello era. Al oir la observacion de su amiga, Clara se puso del
+color de los ojos del angel.
+
+Veinte y treinta dias se pasan muy pronto cuando hay citas cuotidianas
+en una huerta, dialogos anhelantes, dudas no resueltas, preguntas mal
+contestadas y angelitos bordados con los labios negros. Asi es que llego
+un dia en que Lazaro se puso a jurar por todos los santos del cielo que
+no permitia que Clara se fuera de alli. Se ponia fastidioso al tocar
+este punto; repetia la misma cosa infinitas veces, y a lo mejor empezaba
+a relatar un sueno que habia tenido la noche anterior, del cual sueno se
+desprendia la imposibilidad absoluta de que el y Clara se pudieran
+separar. Ella se ponia muy pensativa y no decia palabra en media hora;
+los pobres chicos miraban al cielo alternativamente, como si en el cielo
+se hallara escrita la solucion de aquel problema.
+
+Se separaban. Clara depositaba sus amarguras en el seno de su amiga Ana.
+Lazaro confiaba a las profundidades de la noche el gran vertigo que
+sentia dentro de si; no dormia, porque una serie interminable y
+rapidisima de razonamientos confusos, mezclados con imagenes vagamente
+percibidas, le sostenian en vigilia invencible y dolorosa. El dia volvia
+a darles esperanza, la tarde venia a unirlos, el anochecer volvia a
+entristecerlos. Asi se acercaba el dia funesto.
+
+Cuando se teme de ese modo la llegada de un dia que nos ha de traer algo
+malo, la imaginacion tiene como una extraordinaria fuerza de odio, con
+la cual personifica ese dia que se detesta; la imaginacion ve acercarse
+este dia, y lo ve en figura de no se que monstruo amenazador que avanza
+con la mano alzada y la mirada llena de ira. Hay dias en que el sol no
+debiera salir.
+
+Pero el designado para la vuelta de Clara a Madrid el sol, ique
+crueldad! salio. Sus primeros rayos llevaron la desolacion al alma de
+los dos jovenes, amenazados de una separacion. Parece que cuando se
+verifica una separacion de esa clase, cuando se disuelve y destruye esa
+unidad misteriosa y fundamental de la vida humana, unidad constituida
+por la totalidad complementaria de dos individuos, parece, decimos, que
+debia ocurrir un cataclismo en la Naturaleza; pero eso que llamamos
+comunmente los elementos, es ciego e insensible. Se hunde un continente
+y se chocan dos oceanos por la mas insignificante de esas causas
+mecanicas que nacen en el centro de la materia; pero nada sucede, nada
+se mueve en la inerte y ciega maquina del mundo, cuando se altera el
+grande, el inmenso equilibrio de los corazones.
+
+Aquella manana sintio Lazaro un dolor desconocido. Avanzaba el dia: el
+estudiante fue a casa de Ana y la encontro llorando; se asusto de verla
+llorar; volvio a su casa, quiso entrar en el cuarto donde Clara hacia
+los preparativos de su viaje, pero se tuvo miedo a si mismo. La vio
+salir despues palida y con los ojos cansados de llorar. Al ver que se
+despedia de su madre y de su abuelo, Lazaro corrio fuera por temor de
+que intentara tambien despedirse de el. Salio y anduvo a prisa mucho
+tiempo; salio del pueblo y se interno en el camino, lejos, muy lejos del
+pueblo. De pronto sintio el ruido da la diligencia, que se acercaba. El
+joven se detuvo, retrocedio; la diligencia paso rapidamente. Alli iba la
+huerfana desolada, con el rostro oculto entre las manos. Las demas
+personas que iban con ella se reian de verla asi. Lazaro la nombro, la
+llamo dando un fuerte grito, y sin darse cuenta de ello corrio tras el
+coche larguisimo trecho, hasta que el cansancio le obligo a detenerse.
+La diligencia desaparecio.
+
+Regreso al pueblo ya entrada la noche: al pasar por la huerta noto que
+unos pajaros que acostumbraban dormir alli formaban diabolica algazara
+con sus cantos disparatados y su inquieto aleteo. Apresuro el paso para
+no oir aquello y entro en su casa. Su madre y su abuelo estaban muy
+pensativos y melancolicos; ni les hablo ni le hablaron. Quedose solo; se
+encerro y quiso leer un libro; quiso dormir, y quiso arrancarse de la
+mente una como corona de hierro inflamado que se la quemaba y oprimia;
+pero era imposible. Aquello era una irradiacion, que, a ser visible,
+hubiera parecido una aureola. En su fiebre se quedo aletargado, y en su
+letargo le parecio que de su cabeza brotaban llamas vivisimas que no
+podia sofocar, y que sus sesos hervian como un metal derretido.
+
+
+
+
+
+CAPITULO VII
+
+
+
+#La voz interior#.
+
+
+Aquel muchacho era sumamente impresionable, nervioso, de temperamento
+ideal, dispuesto a vivir siempre de lo imaginario. Nadie le igualaba en
+forjar incidentes venideros, enlazandolos para hacer con ellos una vida
+muy dramatica y muy interesante; trabajaba involuntariamente con el
+pensamiento en la elaboracion de estas acciones futuras; y siempre tenia
+ante la imaginacion aquella gran perspectiva de hechos en que
+desempenaba la principal parte una sola figura, el solo, Lazaro. Esta
+vision perpetua, fenomeno propio de la juventud, tenia en el
+proporciones extraordinarias; su fantasia tenia una poderosa fuerza
+conceptiva, y puede asegurarse que esta gran facultad era para el un
+enemigo implacable, un demonio atormentador.
+
+Con este caracter, facil era que brotaran en el todas las grandes
+pasiones expansivas, y que crecieran hasta llevarle a la exaltacion. En
+epocas como aquella, la politica, el proselitismo, el espiritu de secta
+engendraba grandes pasiones. El heroismo civico, la abnegacion y esa
+tenacidad catoniana que brillan en algunos personajes de todas las
+revoluciones, la venalidad solapada, la traicion, la sanguinaria
+crueldad y el encono vengativo que se han visto en otros, provienen de
+la pasion politica. Lazaro tuvo esta pasion: sintio en si el ardor del
+patriotismo, creyose llamado a ser apostol de las nuevas ideas, y con
+ardiente fe y noble sentimiento las abrazo.
+
+?Pero existen estas resoluciones inquebrantables sin mezcla de egoismo?
+Egoismo sublime, pero egoismo al fin. Lazaro tenia ambicion. ?Pero que
+clase de ambicion? Esa que no se dirige sino al enaltecimiento moral del
+individuo, que solo aspira a un premio muy sencillo, a la simple
+gratitud. Pero la gratitud de la humanidad o de un pueblo es la cosa de
+mas valor que hay en la tierra. El que es digno de ella la tendra,
+porque un hombre puede ser ingrato; pero un pueblo en la serie de la
+historia, jamas. En una vida cabe el error; pero en las cien
+generaciones de un pueblo, que se analizan unas a otras, no cabe el
+error, y el que ha merecido esa gratitud la tiene sin remedio, aunque
+sea tarde.
+
+Lazaro aspiraba a la gloria; queria satisfacer una vanidad: cada hombre
+tiene su vanidad. La del joven aragones consistia en cumplir una gran
+mision, en realizar alguna empresa gigantesca. Cual era esta mision, es
+cosa que no sabia a punto fijo. Los jovenes como aquel no gustan de
+concretar las cosas porque temen la realidad; creen demasiado en la
+predestinacion, y enganados por la brillantez del sueno, piensan que los
+sucesos han de venir a buscarlos, en vez de buscar ellos a los sucesos.
+
+Despues que se retiro de Zaragoza y fue a Ateca, una figura iba
+perpetuamente unida a la suya en aquellas escenas futuras. iInsensato!
+?Que piensas hacer de ella? Una reina. ?De donde? Sera simplemente la
+mujer de un gran hombre. Menos tal vez: la mujer de un hombre obscuro...
+Concluia por concretar el objeto de todas sus quimeras a un retiro
+pacifico, a un matrimonio feliz.
+
+Pero era preciso meditar, trazar un plan, ver la manera mas facil de
+unirse a ella.
+
+Clara era huerfana, el pobre. He aqui dos contratiempos ocurridos desde
+el principio. iAh! Pero el trabajaria; seria activo, ingenioso, astuto.
+Bien sabia el que tenia talento. ?Pero debia ser un simple agricultor?
+No: eso era poco para el. Debia ir a Madrid, hacerse oir, buscar un
+nombre, un puesto. Esto seria cosa muy facil para quien tenia tales
+aptitudes. ?No era seguro que al llegar Lazaro a la corte, centro
+entonces, como ahora, de la actividad intelectual del pais, adquiriria
+nombre, posicion, fortuna? Sin duda. Ya debian conocerle de oidas por
+sus discursos pronunciados en Zaragoza. En aquel tiempo los jovenes se
+abrian paso facilmente entre la multitud decrepita; aquellos que, con
+todo el vigor de la fe y toda la fuerza de la edad primera, emprendian
+la propagacion de las nuevas ideas, se imponia infaliblemente,
+adquiriendo una alta y envidiada posicion social. El se creia superior,
+?a que negarlo? En la profundidad de su conciencia sentia una voz que
+sin cesar decia: "Yo valgo. Es preciso buscar los sucesos antes que
+ellos vengan a buscarnos. Animo, pues."
+
+Estos pensamientos eran los que ocupaban la mente de Lazaro en los dias
+que siguieron a la partida de Clara. Cuando su determinacion se hizo
+firme, vio con entusiasmo que su inteligencia adquirio mas vigor y su
+pecho mas osadia. Pareciale que su voz era capaz de emitir los mas
+profundos, los mas calurosos, los mas verdaderos acentos en defensa de
+los nobles principios de la epoca; le parecia que nada igualaba a su
+facilidad de expresion, a su logica terrible, a su frase pintoresca y
+expresiva. En lo mas callado de la noche, cuando en parajes solitarios
+se entregaba a sus meditaciones, se oia, se estaba oyendo. Una voz
+elocuente resonaba dentro de el, y mudo y reconcentrado asistia a las
+maravillas e internas manifestaciones de su propio genio. Era auditorio
+de si mismo, y le parecia que jamas habia tenido el verbo humano frases
+mas bellas, logica mas segura, entonacion mas vigorosa. Se aplaudia; le
+parecia que en torno suyo multitud infinita de sombras aglomeradas le
+aplaudian tambien; que resonaba un intenso palmoteo, cuyo fragor llenaba
+toda la tierra.
+
+De vuelta a su casa dormia, y durante el sueno continuaba resonando en
+su cerebro la misma voz que hacia estremecer miles de corazones; que
+llevaba el entusiasmo o el espanto a ejercitos enteros de ciudadanos; y
+entonces se le figuraba que dentro de su ser habia una misteriosa
+entidad sonora, un espiritu locuaz, que sostenia constantemente alla en
+su profundo nucleo la mas brillante y energica peroracion.
+
+Lazaro tenia el genio de la elocuencia. El lo conocia: estaba seguro
+de ello. Cada dia que pasaba sin que un gran auditorio le escuchara,
+le parecia que se perdian en el vacio y en el silencio de un desierto
+aquellas voces admirables que sentia dentro de si. No habia tiempo
+que perder.
+
+Dijo a su abuelo que se iba a Madrid. El pobre viejo se puso a llorar, y
+dijo entre sollozos y babas que aquella resolucion era muy grave y
+convenia meditarla.
+
+--?Y que vas tu a hacer alla?--decia despues, queriendo aparecer
+incomodado: iTienes una letra tan mala!...
+
+Estaba entonces en Ateca un tal don Gil Carrascosa (el mismo personaje a
+quien vimos disputar con cierto barbero en el primer capitulo de esta
+historia), el cual tenia amistad con Coletilla. El abuelo consulto con
+el ex-abate la resolucion de Lazaro, y este opino que se debia escribir
+al tio. El viejo tomo la pluma y con vacilante mano trazo esta carta,
+que recibio el realista pocos dias despues.
+
+"Querido y respetable senor: Lazarillo, mi nieto y sobrino de vuesa
+merced, quiere ir a Madrid. Se le ha puesto en la cabeza que ahi podra
+hacer fortuna: dice que no puede estar en el pueblo. Y, en efecto,
+querido senor, esto esta malo. La cosecha de este ano no nos da ni la
+simiente, y el pobre chico tiene mas aficion a los libros que al arado.
+Le dire a vuesa merced, respetable senor, que Lazaro es un mozo muy
+despierto: sabe muchos libros de memoria, y ha leido cuatro veces de la
+cruz a la fecha un tomo que le llaman _Los grandes hombres de Plutarco_,
+el cual me ha asegurado no ser cosa de herejia; que si lo fuera no lo
+habia de leer en mis dias. Entiende de leyes, y a veces se pone a
+escribir y llena unos cuadernos de cosas muy buenas, aunque yo no las
+entiendo. Es buen cristiano y muy respetuoso y cortes con todo el mundo.
+No ocultare sus defectos, respetable senor; y por lo mismo que le
+quiero, dire a vuesa merced cual es su gran defecto, para ver si con su
+talento y su gran sabiduria lo puede corregir. Es el caso que
+dificilmente podra hacer cosa buena en la Corte, porque tiene muy mala
+letra y no le luce lo que sabe. Siento mucho tener que revelar esta
+flaqueza suya; pero antes que nada es mi conciencia, y por todo el oro
+del mundo no ocultaria sus defectos. Creo, sin embargo, que con un buen
+maestro, como los hay en la Corte, podra corregirse si se aplica. De
+este modo llegara, andando el tiempo, a ser apto para desempenar una
+plaza de dos mil reales en alguna covachuela, como mi senor abuelo, que
+en paz descanse. Yo deseo que haga fortuna, porque le quiero con toda mi
+alma; y asi, deseo que vuesa merced, con su gran tino y universal
+sabiduria, me informe si sera posible sacar algo de provecho de este
+muchacho, diciendome al mismo tiempo si puedo contar con su proteccion.
+Hagalo vuesa merced, por Dios, que es el unico hijo de su hermana, y
+nosotros, que estamos pobres, no podemos hacerle feliz."
+
+
+_Su respetuoso y reverente servidor_.
+
+#FERMIN...#
+
+
+Pasaron tres meses sin que don Elias contestara. Al fin contesto,
+advirtiendo que esperara un poco, que avisaria si podia venir o no. Un
+mes despues escribio de nuevo llamando a Lazaro a su lado, y
+anadiendo que de su comportamiento y disposiciones dependia el que
+hiciera fortuna.
+
+Lazaro no cabia en si de gozo. Quiso partir el mismo dia; pero los
+ruegos de su madre y de su abuelo le obligaron a aguardar dos mas.
+
+El joven estudiante sabia, por las tradiciones de la familia, que su tio
+era hombre muy sabio, y se le habia antojado que habia de ser un gran
+liberal. No comprendia que un hombre muy sabio dejara de ser muy amante
+de la libertad.
+
+La carta de Coletilla fue recibida en los primeros dias de Septiembre de
+1821, en que ocurren los primeros acontecimientos que hemos referido.
+Poco despues de la lamentable escena de la barberia y de la entrada del
+militar en la casa de Clara, ocurrio el viaje de Lazaro a Madrid. Clara
+no lo supo antes del dia en que debia llegar.
+
+Ahora podemos seguir naturalmente el curso de los sucesos de esta
+puntual historia. Dejaremos a Lazaro preparandose a partir. Su madre y
+su abuelo le despiden llorando, el alcalde le abraza diciendo que ya ve
+en el nada menos que un secretario del Despacho; el cura le da dos
+bollos maimones para el camino y le echa un sermon fastidioso. El
+estudiante sube a la galera, y con mas ilusiones que dineros toma el
+camino de la Corte.
+
+
+
+
+
+CAPITULO VIII
+
+
+
+#Hoy llega#.
+
+
+Tres dias despues de la aventura descrita en el capitulo segundo, estaba
+Clara muy de manana encerrada en el cuarto que le servia de habitacion.
+El fanatico le habia dicho pocas horas antes que esperaba a su sobrino,
+y que era preciso acomodarle alli hasta que se mudaran todos a una nueva
+casa que pensaba tomar.
+
+Clara se quedo absorta al oir esta noticia, y no pudo contestar palabra,
+porque la sorpresa le embargaba la voz. Cuando quedo sola se encerro en
+su cuarto.
+
+Era este pequeno e irregular: estaba en lo mas interior de la casa, y
+tenia una ventana estrecha, con vidrios de dudosa transparencia, que
+daba a un patio, de esos que por lo profundos y estrechos parecen
+verdaderos pozos. Enfrente y a los lados se abrian tres filas de
+ventanas mezquinas, respiraderos de otras tantas celdas, donde se
+albergaban familias bulliciosas. El cuarto de Clara tenia el usufructo
+de un rayo de luz desde las once a las once y media, hora en que pasaba
+a iluminar las regiones tropicales del tercer piso. Aquel rayo de luz no
+traia nunca colores, ni paisaje, ni horizonte, ni alegria.
+
+El patio era un recinto populoso, el centro de un enjambre humano. A
+ciertas horas asomaban por aquellos agujeros otras tantas cabezas: esto
+sucedia en los grandes acontecimientos, cuando la herrera del piso bajo
+y la planchadora del cuarto resolvian al aire libre alguna cuestion de
+honor, o cuando la manola del tercero y la zurcidora de enfrente
+entablaban pleito sobre la propiedad de la ropa tendida.
+
+Por lo demas, alli reinaba siempre una paz octaviana, y era cosa de ver
+la amable franqueza con que la esterera pedia prestada una sarten a la
+vecina de la izquierda, y la confianza intima con que dialogaban en el
+quinto el soldado y la mujer del zapatero. Enlazaban unas ventanas con
+otras, a guisa de circuitos telegraficos, varias cuerdas de donde
+colgaban algunas despilfarradas camisas, y de vez en cuando tal cual
+lonja de tasajo, sobre el cual descendia en el silencio de la noche una
+cana con anzuelo, manejada por las habiles manos del estudiante del
+sotabanco.
+
+La vidriera del cuarto de Clara no se abria nunca. Elias la habia
+clavado por dentro desde que ocupo la casa.
+
+Si la perspectiva del patio era desapacible, el interior de la
+habitacion tenia indudablemente cierto encanto, no porque en el hubiera
+cosas bellas, sino por la sencillez y modestia que alli reinaba, y el
+cuidadoso aseo y esmero, unica elegancia de los pobres. Veiase, en
+primer termino, una voluminosa comoda, compuesta de seis enormes gavetas
+con sus labores de talla junto a las cerraduras, y algunas
+incrustaciones un poco carcomidas; encima un mueble decorativo bastante
+viejo, que representaba una figura de Parca con una de las manos alzada
+en actitud de sostener algo; pero en lugar del reloj que en otro tiempo
+cargaba, sostenia en tiempo de Clara una caja forrada en papeles de
+color, la cual debia guardar utensilios de labor femenina. En lugar de
+la redoma de cristal, tapaba todo esto un pedazo de gasa, sujeto con
+cintas azules a las piernas de la diosa, la cual ostentaba en su
+profano pecho un escapulario de la Virgen del Carmen.
+
+Una mesa de tocador, tres sillas de viejo nogal, pesadas y lustrosas,
+un cojincillo erizado de agujas y alfileres, banqueta y cama de caoba
+de muy voluminosa arquitectura, cubierta con manta palentina,
+completaban el ajuar.
+
+Clara estaba delante de su espejo, y se ocupaba en enredarse en la
+coronilla una gruesa trenza de pelo negro, recientemente tejida y
+terminada en la punta con un atadijo del mismo pelo y un lazo encarnado.
+Dos ordenes de pequenos rizos; guedejas sutiles, retorcidas con
+negligencia, le adornaban la frente, y de las sienes blancas, cuya piel
+transparentaba ligeramente la raya azulada de alguna vena, le caian dos
+airosos mechones.
+
+No hay actitud mas propia para apreciar debidamente las formas
+academicas de una mujer, que esa que toma cuando alza las manos y se
+enrolla una trenza en la cabeza, dejando ver el busto, el talle, el
+cuello en toda su redondez. Tiendense los musculos del pecho, se
+contornea la espalda, y el angulo del codo y las suaves curvas del
+hombro describen en su dilatacion graciosas lineas que dan armoniosa
+expresion escultural a toda la figura.
+
+Concluida la operacion del peinado, Clara echo una mirada de deseo y
+desconfianza a la ultima gaveta de la enorme comoda en donde tenia su
+ropa. Es que alli existia, guardado con singular esmero, un traje que
+Elias le habia comprado algunos anos antes, cuando era menos adusto y
+grunon. Este traje, que era lo mas lujoso y bello que la huerfana
+poseia, tenia la forma y los colores mas en moda en aquella epoca:
+cuerpo de terciopelo negro con prolijos dibujos de pasamaneria, y
+guardapies de seda pajizo, adornado con una gran franja, como de a
+tercia, de encaje negro. Dudaba si sacarlo o no: queria ponerselo, y
+temia ponerselo; queria lucir aquel dia su mejor vestido, y temio al
+mismo tiempo estar demasiado guapa con el. ?Por que? Y se detenia
+pensativa y triste, sin atreverse a sacar a la luz publica aquel tesoro
+tanto tiempo escondido. ?Por que? Porque Elias se habia puesto tan
+fastidioso (asi decia ella), estaba tan maniatico y la renia tanto sin
+motivo... ique singularidad! La semana anterior estaba cosiendo y
+arreglando la cenefa del vestido que se habia roto, cuando entro aquel
+hombre, y bruscamente le dijo:
+
+--?Que haces ahi...? Siempre pensando en componerte. ?Para que te ocupas
+en esas fruslerias?
+
+Ella, la verdad sea dicha, aunque tenia una razonable contestacion
+que dar a aquella pregunta, no se atrevio; y doblando tristemente su
+obra, fue a sepultarla en la comoda. Elias no se ablando por esta
+prueba de sumision, y en tono mas agrio y severo le dijo al verla
+tirar de la gaveta:
+
+--Cuando digo que te has echado a perder....
+
+Pero no fue esto lo peor que escucho la pobrecilla mientras, llena de
+vergueenza, devolvia a la tumba aquel despojo que habia querido profanar
+sacandolo de tan venerable asilo. No fue esto lo peor que oyo, porque el
+viejo, bajando la voz y como si hablara consigo mismo, dijo:
+
+--Al fin tendre que tomar una determinacion contigo.
+
+iJesus, santos y santas del cielo! iQue determinacion sera esa!... iSi
+querra tambien el viejo encerrarla a ella en la misma gaveta como una
+prenda sin uso!...
+
+Aquello de la determinacion la tuvo preocupada muchos dias. En vano
+trato de sondear el animo del viejo. iAy! Pero si ella no sabia sondear
+animos de nadie... El unico medio de que se hubiera valido para
+averiguarlo era preguntarselo sencillamente, y a esto no se atrevia.
+
+Aun hubo mas. Por la triste calle de Valgame Dios solia pasar una
+ramilletera, que en su cesta llevaba algunos manojos de claveles, dos
+decenas de rosas y muchas, muchisimas violetas. Clara observaba al
+traves de los cristales el paso de aquellos frescos colores que le
+atraian el alma, de aquellos suaves aromas que anhelaba aspirar desde el
+balcon. Un dia se decidio a comprar unas flores, y mando a Pascuala por
+ellas. Clara las tomo, las beso mil veces, les puso agua, las acaricio,
+se las puso en el seno, en la cabeza, y no pudo menos de mirarse al
+espejo con aquel atavio; las volvio a poner en el agua, y, por ultimo,
+las dejo quietas en un bucaro, que tuvo la imprudencia de colocar donde
+Coletilla ponia su baston y su sombrero cuando llegaba de la calle. iOh!
+Sin duda el, al entrar, se habia de poner alegre viendo las flores. Las
+flores le gustarian mucho. iQue sorpresa tendria!... Esto pensaba ella.
+Decididamente era una tonta.
+
+El fanatico llego y se acerco a la mesa; pero al poner en ella su
+sombrero, choco este con el vaso, que cayo al suelo, soltando las flores
+y vertiendo el agua en las mismas piernas del realista.
+
+El hombre monto en colera, y mirando con furor a la huerfana, que estaba
+temblando, grito:
+
+--?Que flores son estas? ?Quien te ha mandado comprar estas flores?
+Clara, ?que devaneos son estos? iCoqueta! No hay ya remedio. Te has
+echado a perder. ?Tambien quieres llenarme de flores la casa?
+
+Clara quiso contestarle; pero aunque hizo todo lo posible, no le
+contesto nada. Elias pisoteo las flores con furia.
+
+--Estoy resuelto a tomar la determinacion.
+
+Otra vez la determinacion, ?Que determinacion seria aquella? pensaba
+Clara en el colmo de su confusion y de su miedo. Despues, retirada a su
+cuarto, penso en lo mismo, y decia para si: "?Querra matarme?"
+
+Aquella noche no pudo dormir. A eso de las doce sintio que Elias se
+paseaba en su cuarto con mas agitacion que de ordinario. Hasta lo
+parecio oir algunas palabras, que no debian ser cosa buena. Levantose
+Clara muy quedito movida de la curiosidad, y poco a poco se acerco con
+mucha cautela a la puerta del cuarto de Elias, y miro por el agujero de
+la llave. Elias gesticulaba marchando: de pronto se paro, se acerco a
+una gaveta y saco un cuchillo muy grande, muy grande y muy afilado,
+resplandeciente y fino. Le estuvo mirando a la luz, examinandolo bien, y
+despues lo volvio a guardar. Clara, al ver esto, estuvo a punto de
+desmayarse. Retirose a su cuarto y se acosto temblando, arropandose
+bien. Desde la noche que paso en el camaranchon de dona Angustias en
+compania de los ratones, no habia tenido un miedo igual. A la madrugada
+se adormecio un poco; pero en su sueno se le presentaban multitud de
+cuchillos como el que habia visto, y a veces uno solo, pero tan grande,
+que bastara por si a cercenar cincuenta cabezas a la vez. Arropabase mas
+a cada momento, creyendo en los extravios del sueno que el cuchillo, a
+pesar de su puntiaguda forma y de su brillante filo, no podia penetrar
+las sabanas.
+
+Al dia siguiente se sereno, y despues se reia de haber temido que Elias
+podria matarla.
+
+Poro, sin embargo, no se atrevia a ponerse el traje. Aquella bella
+prenda pecaminosa habia de dormir el sueno de la eternidad en lo mas
+hondo de la comoda, donde seria pasto de gusanos.
+
+Clara no habia podido determinar en su entendimiento lo que para ella
+podia resultar de la venida de Lazaro. En su grande alegria no veia en
+aquello mas que un suceso muy feliz, sin detenerse a considerar los
+sucesos que posteriormente se podian derivar de aquella llegada. Algunas
+ideas vagas acompanaron tan solo aquel sentimiento expansivo y
+desinteresado. El seria un joven de posicion. ?Como no? Sin discurrir en
+el medio, Clara penso en un cambio de suerte. Sin saber como, se unian
+en su entendimiento y confusion indisoluble la idea de la llegada de
+Lazaro y la idea de emanciparse un poco de la fastidiosa (no calificaba
+de otra manera) tutela de don Elias. A su mente vino la idea del
+matrimonio. Vino, si, varias veces; pero casi no era idea aquello: era
+una percepcion confusa, una esperanza timida y como recelosa. Por
+ultimo, ya llego a pensar, a pensar verdaderamente en esto. Una
+percepcion confusa, dijimos, si: esta percepcion la ocupaba
+constantemente. Lazaro iba a ser su marido. Clara tambien sabia ver los
+dias futuros, y veia a su marido junto a ella en un lugar que no era
+aquel, en una casa que no era aquella, en otros sitios, en otra tierra.
+Y en otro mundo, ?por que no? Esto hubiera sido lo mas acertado...
+
+Aquel dia estaba muy alegre, reia por la menor causa, se ruborizaba sin
+motivo, estaba inquieta y sin sosiego, quedabase pensativa un largo
+rato, y despues parecia hablar consigo misma.
+
+Las nueve serian cuando Pascuala volvio de la calle, y entro en el
+cuarto de Clara.
+
+Era Pascuala una mujer que formaba a su lado el contraste mas violento
+que puede existir entre dos ejemplares de la familia humana. Era una
+moza vigorosa y hombruna, apacentada en los campos alcarrenos, alta de
+pecho, ancha de caderas, de mejillas rojas, boca grande, nariz chica,
+frente estrecha, pelo recogido en un gran mono, color encendido, pesadas
+manos, ojos grandes y negros.
+
+Acercose a la joven, y misteriosamente le dijo:
+
+--?Sabe usted lo que me ha _pasao?_
+
+--?Que?--dijo Ciara alarmada.
+
+--Que he visto al _melitarito_ del otro dia, el que estuvo aqui cuando
+el senor vino malo.
+
+-?Y que?
+
+--?Que? Nada, sino que me ha _asustao_, porque me dijo que queria entrar,
+y como estamos solas, pense que me pasaria algo ... porque como
+es una asi tan guapetona.... Y no tiene una mala cara.... Ya ve usted.
+
+--iAh! ?El oficial aquel del otro dia?... ?Y dices que se queria
+meter aqui?
+
+--Si; y despues me pregunto por usted.
+
+--?Por mi? ?Y que le dijiste?
+
+--Que estaba _gueena._ Despues dijo que si estaba aqui _el viejo._ Ya ve
+usted que poco respeto. iEl viejo! iQue irreverencia! Yo le dije que no.
+El me dijo que queria entrar a hablar conmigo... Pero vamos ... ya soy
+muy maliciosa, y yo me malicio....
+
+--?Que?
+
+--A mi no me enganan asi con palabritas. Como es una tan guapetona....
+
+--No tengas cuidado--dijo Clara riendo.--Es que esta enamorado de ti y
+quiere casarse contigo. Si lo sabe el tabernero....
+
+--?Mi Pascual? No lo sabra... Si llegara a saber mi Pascual que hay un
+senorito que dice chicoleos a Pascuala....
+
+Advirtamos que esta fregona tenia por novio a un Pascual que habia
+fundado nada menos que una taberna en la calle del Humilladero. Aquellas
+relaciones honestas y nobles parecian muy encaminadas al matrimonio; y
+como ella era _asi tan guapetona_, habria probabilidades de que aquel
+par de Pascuales se unieran ante la Iglesia para dar hijos al mundo y
+agua al vino.
+
+--Pues como Pascual lo llegue a saber....
+
+--Pero yo soy muy picara ... y se me ha puesto en la cabeza... ?Sabe
+usted lo que se me ha puesto en la cabeza?
+
+-?Que?
+
+--Que el no quiere entrar aqui por mi, sino por usted.
+
+--?Por mi? No seas tonta--replico Clara, riendo con la mayor
+naturalidad.
+
+--?Le dejo entrar?
+
+--No, cuidado. Por Dios, no hagas tal. No vuelvas a hablarle mas. ?A que
+tiene que venir aqui ese caballero?
+
+--Yo me malicio ... aunque una sea asi tan guapetona.... Yo me malicio
+que a mi no me quiere _pa_ maldita de Dios la cosa ... porque al fin,
+siempre una es criada y el un caballero.... Pues parece persona muy
+principal. Digo... ?Le dejo entrar?
+
+--iJesus, Pascuala, no lo vuelvas a decir!--exclamo seriamente
+Clara.--?Pero a que quiere entrar aqui ese caballero?
+
+--Toma, a verla a usted.
+
+--?Y para que quiere verme a mi?
+
+--Toma, para verla.
+
+--iQue ocurrencia!--murmuro pensativa.
+
+En esto se sintio un campanillazo. Abrieron y entro Coletilla.
+
+Las dos muchachas seguian su coloquio cuando sintieron en la calle rumor
+de voces agitadas, algunos gritos y pasos precipitados. Asomaronse los
+tres, y vieron que discurrian varios grupos por la calle. Los chisperos
+mas famosos del barrio dejaban sus hierros y salian en busca de
+aventuras. Coletilla lanzo una mirada de rencoroso desden sobre los
+transeuntes, y cerrando con estrepito el balcon, dijo;
+
+--iOtra asonada!
+
+Las dos muchachas temblaron acordandose del miedo que tuvieron pocas
+noches antes.
+
+--iAy, cuando se acabaran estas cosas!--observo Clara.
+
+--iPronto!--dijo con sequedad el viejo, sentandose y tomando una carta
+que habia sobre la mesa.
+
+La leyo; despues tomo su capa y su sombrero, y dijo a las chicas:
+
+--Voy a salir; tengo que hacer: no volvere en toda la tarde. Mi sobrino
+llegara esta noche a eso de las ocho: yo no vendre hasta las diez lo mas
+temprano. Que me espere aqui.
+
+Y embozandose en su capa, miro un triste reloj, que contaba con
+tristisimo compas la vida en el testero de la sala.
+
+--No abrais a nadie: cuidado, cuidado con la puerta. Echad todos
+los cerrojos. Cuando venga mi sobrino, dadle algo que comer y que
+me aguarde.
+
+--?Pero como va usted a salir con esos alborotos?--dijo Clara con
+temor.--No nos deje usted solas: tenemos mucho miedo.
+
+--iA mi ?Que me han de hacer a mi? iAy de ellos!--murmuro con ahogado
+furor.--Tened cuidado con la puerta os repito.
+
+Y despues, como hablando consigo mismo, dijo en voz baja:
+
+--Si es preciso tomar una determinacion ... buena determinacion.
+
+Clara pudo oirlo, y penso en la comoda, en el traje, en las flores, en
+el cuchillo y en la determinacion, en aquella maldita determinacion que
+no conocia. Pero aun esto, que la tuvo cabizbaja y melancolica un buen
+rato, no fue bastante para quitarle la felicidad que aquel dia rebosaba
+en su alma.
+
+
+
+
+
+CAPITULO IX
+
+
+
+#Los primeros pasos#.
+
+
+Los grupos de la calle crecian. La poblacion toda presentaba ese aspecto
+extrano y desordenado que no es tumulto popular, pero si lo que le
+precede. Era el 18 de Septiembre de 1821. La mayor parte de los
+habitantes de Madrid estaban en la calle. El ansioso ?que hay? salia de
+todas las bocas. En tales ocasiones basta que se paren dos para que en
+seguida se vayan adhiriendo otros hasta formar un espeso grupo. Entonces
+todos los que vemos nos parecen _malas caras_. El accidente mas curioso
+en tales dias es el que ofrece la llegada de la persona que se supone
+enterada de lo que va a haber. Rodeanle: el _enterado_ se hace de rogar,
+principia a hablar en lenguaje simbolico para aumentar la curiosidad,
+sienta por base que sin la mas profunda discrecion y la promesa de
+guardar el secreto, no puede decir lo que sabe. Todos le juran por lo
+mas sagrado que guardaran el secreto, y, por fin, el hombre empieza a
+contar la cosa con mucha obscuridad; excitado por los oyentes, se decide
+a ser claro, y les encaja tres o cuatro bolas de tente-tieso, que los
+otros se tragan con avidez, desbandandose en seguida para ir a vomitarla
+en otros grupos: tan indigestos son esta clase de secretos.
+
+La tarde a que nos referimos era casualmente cierto lo que nuestro amigo
+Calleja, _enterado_ oficial de la _Fontana_, contaba en uno de los
+grupos formados en la Carrera.
+
+--Pues que, ?no saben ustedes?--decia bajando la voz y haciendo unos
+gestos dignos del unico espartano que, escapado en las Termopilas, llevo
+a Atenas la noticia de aquella catastrofe memorable.--?No saben ustedes?
+Pues no hay mas sino que manana habra procesion civica en honor de
+Riego, cuyo retrato sera paseado por todas las calles de la Corte.
+
+--Bien, bien--dijo uno de los oyentes.--?Ibamos a consentir que se
+maltratara al heroe de las Cabezas, al fundador de las libertades
+de Espana?
+
+--Pues lo grave es que el Gobierno esta decidido a que no haya
+procesion. Pero es cosa decidida. La _Fontana_ lo ha resuelto y se hara:
+ya esta preparado el retrato. Y por cierto que es una linda obra: esta
+representado de uniforme, y con el libro de la Constitucion en la mano.
+iGran retrato! Como que lo hizo mi primo, el que pinto la muestra del
+cafe _Vicentini_.
+
+--?Y el Gobierno prohibe la fiesta?
+
+--Si: no le gustan esas cosas. Pero habra procesion o no somos
+espanoles. El Gobierno la prohibe.
+
+En efecto: en aquel momento las esquinas recibian un emplasto oficial,
+en que se leia el bando prohibiendo la fiesta preparada por los clubs
+para el siguiente dia. La tropa estaba sobre las armas.
+
+--Y esta noche tenemos gran sesion en la _Fontana_.
+
+--Mira, Perico, guardame un buen sitio esta noche--dijo un joven que
+formaba parte del grupo;--guardame un puesto, que tengo que ir esta noche
+a primera hora al parador del _Agujero_ a recibir unos amigos que vienen
+de Zaragoza.
+
+Y despues anadio con misterio, dirigiendose a otros dos o tres que
+parecian amigos suyos:
+
+--Buenos chicos aquellos chicos de Zaragoza, de que os he hablado. Esta
+noche llegan. Son del club republicano de alla. Buenos chicos.
+
+El grupo se disolvio; al mismo tiempo, la siniestra figura de
+Tres Pesetas cruzaba por la calle, unida a la no menos desapacible de
+Chaleco.
+
+Del grupo salieron tres jovenes de los que hablaron anteriormente. Eran
+tres mancebos como de veinticinco anos. No podemos llamarles lechuguinos
+netos; pero tampoco podia decirse de ellos que carecian de toda
+distincion y elegancia. Eran amigos intimos, que compartian sus fatigas
+y sus goces, las fatigas de la pobreza estudiantil y loa goces del aura
+popular, conquistada con articulos de periodicos y discursos en el club.
+
+El uno era un joven de familia distinguida, segundon, a quien habian
+mandado a estudiar Canones y sagrada Teologia en Salamanca, con el
+objeto de que fuera sacerdote y disfrutara unas pinguees capellanias que
+habian pertenecido a un su tio, chantre de la catedral de Calahorra.
+Capellan te vean mis ojos, que obispo como tenerlo en el puno. En
+efecto: Javier, que asi se llamaba el muchacho, hubiera sido obispo,
+porque su familia tenia gran influencia. Pero el chico, que no amaba los
+habitos y se sentia impresionado por las nuevas ideas, hizo su hatillo,
+y falto de dineros, aunque no de osadia, se puso en camino, y se planto
+en Madrid el mismo bendito ano de 1820. Vago por las calles solo; pero
+pronto tuvo bastantes amigos; escribio a su abuelita, que le concedio un
+medio perdon y algunos cuartos (pocos, porque la familia, aunque la mas
+noble del territorio leones, se hallaba en situacion muy precaria);
+marcho despues a Zaragoza, donde vivio algunos meses, figurando mucho en
+los clubs democraticos, y volvio despues a la Corte, no muy bien comido
+ni bebido, pero alegre en demasia. Escribia en _El Universal_ furibundos
+articulos, y contento con su poquito de gloria, iba pasando la vida,
+pobre, aunque bien quisto. Cautivaba a todos por la amabilidad de su
+caracter y lo generoso de sus sentimientos. En politica profesaba
+opiniones muy radicales, y pertenecia a la fraccion llamada entonces
+_exaltada_.
+
+En la misma militaba el segundo de estos tres amigos que describimos, el
+cual era andaluz, de veintres anos, delgado, pequeno y flexible. En
+Ecija, su patria, pasaba el tiempo escribiendo verbos a Marica, a
+Ramona, a Paca, a la fuente, a la luna y a todo. Pero todo causa, y la
+poesia a secas no es de lo que mas entretiene: un dia se encontro
+aburrido y penso salir del pueblo. Paso por alli a la sazon el ejercito
+de Riego, y aquellas tropas excitaron su curiosidad.
+
+Pregunto; le dijeron que eran los soldados de la libertad, y esto resono
+en sus oidos con cierta agradable armonia. "Me voy con ellos", dijo a
+sus padres. Estos eran muy pobres, y contestaron: "Hijo, vete con Dios,
+y que El te haga bueno y feliz; portate bien, y no te olvides de
+nosotros."
+
+El poeta siguio el ejercito, llorando sus padres, y aun es fama que
+lloraron a escondidas tres de las chicas mas guapas de Ecija. Al llegar
+a Madrid, el joven volvio a ser poeta, y entonces hacia versos al Rey
+cuando abria las Cortes, a Amalia, a Riego, a Alcala Galiano, a Quiroga,
+a Argueelles. En su vida cortesana, este poeta, que, como despues
+veremos, pertenecia a la escuela clasica en todo su vigor, paso algunos
+clasicos apurillos; mas despues, escribiendo en casa de un abogado,
+desempenando funciones modestas en el periodico _El Censor_, vivia
+siempre alegre, siempre poeta, siempre clasico, apreciado de sus amigos,
+con alguna fama de calavera, pero tambien con opinion de joven listo y
+de buen fondo.
+
+La fisonomia del tercero no era tan agradable ni predisponia tanto su
+favor como la de los anteriores. Sin embargo, tenia fama de buen chico;
+y en cuanto a opiniones politicas, no podia echarsele en cara la
+tibieza, porque era frenetico republicano. Algunos mal intencionados
+decian que en el fondo era realista, y que solo por calculo hacia alarde
+de aquel radicalismo intransigente. Pero aun no tenemos motivo para
+aceptar esta aseveracion, que es quiza una calumnia. Llamabanle el
+Doctrino, porque habia estudiado primeras letras en el colegio de San
+Ildefonso. No podia negarse que habia en su caracter cierta astucia
+disimulada, y en sus modales alguna afectacion bastante notoria. Era
+hijo natural de un vidriero, que le reconocio al morir, dejandole
+pequena fortuna; pero los albaceas testamentarios, a quienes el difunto
+dio amplios poderes, hicieron un inventario, del cual resultaba que el
+vidriero no habia dejado en el mundo cosa alguna de valor. El Doctrino
+les pedia dinero, y ellos le solian decir: "Tome usted para un
+semestre." Y le daban una onza.
+
+Pero sus amigos le ayudaban a vivir, le mantenian y le compraban algun
+leviton de pana. Era notorio (y aun llego a tratarse seriamente del
+asunto) que poco antes de la epoca en que esta historia comienza, el
+Doctrino gastaba mas dinero que de costumbre; y cuando sus amigos le
+preguntaban el origen de aquel caudal, respondia evasivamente y mudaba
+de conversacion.
+
+Estos tres jovenes eran inseparables, sin que alteraran la paz las
+desventuras pasajeras del uno, ni las ganancias fortuitas del otro. La
+onza semestral del Doctrino perecia en _Lorencini_ o en la _Fontana_ en
+dos dias de cafe, chocolate y jerez; pero despues Javier escribia un
+articulo tremendo sobre la soberania nacional para comprarle unas botas
+al poeta clasico, y el mismo Doctrino sacaba de un misterioso bolsillo
+un doblon de a cinco para atender a las necesidades amorosas de Javier,
+que tenia pendiente cierta cuestion con la hija de un coronel de
+caballeria, hombre atroz y fiero como un cosaco.
+
+Estos tres jovenes vagaron juntos por las calles, acercandose a los
+grupos, preguntando a todos, contando noticias fraguadas por la fecunda
+imaginacion del poeta, hasta que, llegada la noche, se dirigieron al
+parador del _Agujero_, sito en la calle de Fucar, a esperar a unos
+amigos de Javier, que llegaban aquella misma noche de Zaragoza.
+
+Ni en la arquitectura antigua ni en la moderna se ha conocido un
+monumento que justificara mejor su nombre que el parador del _Agujero_
+en la calle de Fucar. Este nombre, creado por la imaginacion popular,
+habia llegado a ser oficial y a verse escrito con enormes y torcidas
+letras de negro humo sobre la pared blanquecina de la fachada. Un
+portalon ancho, pero no muy alto, la daba entrada; y esta puerta, cuyo
+dintel consistia en una inmensa viga horizontal, algo encorvada por el
+peso de los pisos principales, era la entrada de un largo y obscuro
+callejon que daba al destartalado patio. Este patio estaba rodeado por
+pesados corredores de madera, en los cuales se veian algunas puertas
+numeradas.
+
+En lo alto residia el establecimiento patronil de _La
+Riojana,_antonomasia imperecedera que se conservo por tres generaciones.
+Alli se servia a los viajeros, recien descoyuntados y molidos por el
+suave movimiento de las galeras, algun pedazo de atun con cebolla, algun
+capon, si era Navidad o por San Isidro, callos a discrecion, lonjas
+escasas de queso manchego, perdiz manida, con valdepenas y pardillo.
+Esta comida frugal, servida en estrechos recintos y no muy limpios
+manteles, era la primera estacion que corria el viajero para entrar
+despues en el _via crucis_ de las posadas y albergues de la villa.
+
+Dos veces al dia un ruido aspero y creciente aumentaba la normal
+algarabia del barrio. Se oian las campanillas, el chasquido del latigo y
+un estrepito de ruedas que de bache en bache, de guijarro en guijarro
+iban saltando. La maquina llegaba frente al portal, y aqui era donde se
+probaba la habilidad nautico-cocheril del mayoral: la maquina daba una
+vuelta, los machos entraban en el portalon, y tras ellos el vehiculo,
+siendo entonces el ruido tan formidable, que la casa parecia venirse al
+suelo. El navio daba fondo en el patio, los brutos eran desenganchados,
+el mayoral bajaba de lo alto de su trono, y los viajeros, que aun se
+mantenian con la cabeza inclinada, y muy agachados, resabio de cuando
+atravesaron el portal, notaban al fin que no tenian el techo en la
+corona, se admiraban de verse con vida, y descendian tambien.
+
+Aqui, si habia parientes esperando, empezaban los abrazos, los besos,
+las felicitaciones. Era propinado con algun real mal contado el cochero,
+y cada cual se iba por su camino, siendo costumbre tomar alli mismo, en
+los aposentos de la Riojana, un preambulo estomacal para poder subir la
+calle de Atocha, que era entonces algo mas inaccesible que ahora.
+
+Esta vez, cuando la nave hizo su parada definitiva en el patio, hubo una
+aclamacion general. El Doctrino abrazo a sus amigos.
+
+--iJavier!
+
+--iLazaro!
+
+Y se abrazaron con efusion. Despues de los monosilabos de alegria y
+sorpresa, el segundo dijo al primero:
+
+--?Tu en Madrid? ... al fin! ?Vienes de Ateca?
+
+--Si.
+
+--Bien. No podias llegar mas a tiempo. ?Y los amigos de Zaragoza? ?Pero
+de donde vienes? ... ?Y el club ... y nuestro club? ...
+
+--Ya sabes que nos lo disolvieron. Hace seis meses que estoy en Ateca.
+
+--?Y estaras mucho aqui?
+
+--Siempre!
+
+--Bien. Aqui la juventud, la vida. Y si he de decirte la verdad ...
+hacemos falta.--Si ... ?oh?
+
+--Senores, aqui teneis a mi amigo, al grande orador del club de
+Zaragoza, mi amigo y companero.
+
+Los demas jovenes, tanto viajeros como visitadores, rodearon al
+aragones.
+
+Expliquemos. Cuando Javier estuvo en Zaragoza, trabo amistad muy intima
+con Lazaro. En el club propagaron ambos las ideas democraticas
+(democracia de 1820)que entonces cundieron rapidamente por aquella noble
+ciudad. Privadamente estos dos jovenes, afines por caracter y
+temperamento, se miraban como hermanos, tenian una misma bolsa, comian
+en un mismo plato, y confundian en un comun sentimiento sus pesares y
+alegrias. Desde la salida de Lazaro para su pueblo no se habian visto.
+
+--Cuanto me alegro de que vengas aca!--dijo Javier, abrazandole otra
+vez.--Hacen falta jovenes como tu. La juventud de ayer se va
+corrompiendo: unos se enervan, otros retroceden y algunos se venden por
+falta de fe.
+
+--Senores, vamos a _Vicentini_--dijo el Doctrino, llevandose a
+sus amigos.
+
+--?Que _Vicentini_? A _La Cruz de Malta_. Alli hay muchos aragoneses,
+todos son aragoneses.
+
+--Este no viene sino a la _Fontana_--dijo Javier, senalando a su amigo.
+
+--Viva la _Fontana_, el rey de los clubs!
+
+--Y el club de los reyes--dijo uno que se escurrio como si hubiera dicho
+una imprudencia.
+
+--?Quien ha dicho eso?--exclamo el Doctrino furioso.
+
+--No hagas caso: es uno de los que creen esas calumnias--indico
+Javier.--Vamos, senores: esta noche hay gran sesion en la _Fontana_.
+
+--Manana me llevaras alla--dijo Lazaro a su amigo con empeno.
+
+--?Como manana? Esta noche misma, ahora mismo. ?Vas a perder la mas
+importante sesion que se ha visto ni vera?
+
+--?Pero como puedo ir esta noche? Si acabo de llegar. Tengo que ir a
+casa de mi tio.
+
+--?Tienes aqui un tio? ?Es liberal?
+
+--Presumo que si: no le conozco.
+
+--?Y ahora vas alla?
+
+--Naturalmente.
+
+--iQue disparate! Dejate ahora de tios. Vente a la _Fontana_. Son las
+ocho: ya va a empezar. A la salida iras a tu casa.
+
+--Hombre ... eso no me parece bien--dijo Lazaro suspenso.
+
+--?Pero como vas a perder esta sesion? Habla Alcala Galiano, Romero
+Alpuente, Florez Estrada, Garelli y Moreno Guerra. No habra otra sesion
+como esta. ?Que mas da que vayas a tu casa ahora o a las doce? Tu tio
+creera que no ha llegado la diligencia.
+
+--Hombre, no. Estoy cansado. Me esperan tal vez en su casa.
+
+--No seas tonto. Vente a la _Fontana_. No hay mas remedio sino que vas.
+?Donde vive tu tio?
+
+--Calle de Valgame Dios.
+
+--iJesus, que lejos! No vayas alla ahora.
+
+Lazaro tenia un vivo deseo de llegar pronto a casa de su tio: ya se
+comprendera por que. Pero le era humanamente imposible, porque su
+carinoso amigo le llevaba casi por fuerza al club. Ademas, las razones
+con que disculpaba aquella determinacion tenian tambien algun peso en su
+mente. Aquel recibimiento caluroso, la noticia de aquella gran sesion de
+la celebre _Fontana_, estimularon el entusiasmo a que siempre propendia
+su caracter, y se dejo llevar.
+
+Quien sabe si habia algo de providencial en aquella extemporanea visita
+a la _Fontana_. Seria cosa de ver que sin sacudir el polvo del camino
+(esto pensaba el) le acogieran con aplauso en el club mas ilustre y
+celebre de la monarquia. Tal vez le conocian ya de oidas por sus
+brillantes discursos de Zaragoza. ?Como tal vez? Sin duda le conocian
+ya. A estos pensamientos se mezclaba el orgullo de que a oidos de Clara
+llegara al dia siguiente su nombre llevado por la fama. Una apoteosis se
+le presentaba confusamente ante la vista. ?Por que no? Sin duda aquello
+era providencial.
+
+Asi es que la resistencia que al principio opuso fue disminuyendo a
+medida que se acercaba a la _Fontana_. No le tengais por loco todavia.
+
+Llegaron. La puerta estaba obstruida por un inmenso gentio. Pero el
+Doctrino con los suyos, y Javier con Lazaro y el poeta, tuvieron medio
+de entrar por un patio interior. La sesion era muy agitada. Un orador
+acusaba al Gobierno de la destitucion de Riego. Conto lo que habia
+pasado en Zaragoza, y acuso a los habitantes de esta ciudad por no haber
+defendido a su General.
+
+--Poner la mano--decia--en un heroe como Riego, es la mayor de las
+profanaciones. ?Y que ha hecho Zaragoza? iOh! la ciudad en que tal cosa
+ha pasado permanecio muda y permitio que su Capitan General fuera
+destituido; dejo que un vil esbirro manchara la sagrada investidura de
+la autoridad, despojando de ella a Riego. _(Grandes aplausos.)_ Se ha
+dado el pretexto de que Riego fomentaba el desorden en todo Aragon. Esto
+no es cierto: es una mentira fraguada en esos obscuros conciliabulos de
+cierto palacio que no quiero nombrar. _(Rumores y risas.)_ Se le manda
+de cuartel a Lerida como un sospechoso, y se entrega el mando al jefe
+politico. ?Quien es ese jefe politico? Siempre fue enemigo de la
+libertad. Todos le conoceis: es un enemigo encubierto de la libertad.
+iAbajo los disfraces! _(Aplausos.)_ Lo que se quiere bien lo conoceis:
+es ir apartando poco a poco de los cargos publicos a los buenos
+liberales, para poner en ellos a esos hipocritas que se llaman nuestros
+amigos, y nos detestan en el fondo de sus corazones corrompidos. _(iSi!
+isi! isi!)_ ?Que se pretende? ?A donde nos conducen? ?Que va a resultar
+de esto? iAy de la libertad que hemos conquistado! Mucha atencion,
+ciudadanos. No os descuideis. Estad alerta, o si no, iay de la libertad!
+_(Bien, bien.)_
+
+Pero lo repito, senores: ide quien tengo mas quejas es del pueblo de
+Zaragoza, de ese pueblo que yo crei el mas grande de la tierra y que no
+lo es!... iNo, no lo es! _(Rumores.)_ ?Por que permitio que Riego fuera
+destituido? ?Por que le dejo marchar? ?Y es esta la ciudad de 1808? No,
+yo dire a esa ciudad: no te conozco, Zaragoza. Tu no eres Zaragoza. Ya
+no sabes levantarte como un solo aragones. Has dejado atropellar a
+Riego. iTu nos salvaste en otro tiempo; pero hoy, Zaragoza, nos has
+perdido! _(Grandes y continuados aplausos.)_
+
+Un joven se levanto (era aragones).
+
+--Protesto--dijo con la mayor energia--contra las acusaciones lanzadas a
+mi patria, a la noble capital de Aragon, por ese senor, cuyo nombre no
+se ... ni quiero saberlo. _(Una voz dice: Alcala Galiano.)_ Mi patria
+no ha olvidado su honor. ?Que quereis que hiciera contra lo mandado en
+un decreto del Gobierno constitucional?...
+
+--Desobedecerlo--gritaron varias voces.
+
+--Senores, dejadme continuar.
+
+--iQue siga, que siga!
+
+--Protesto en nombre de mis paisanos, y afirmo que es Zaragoza el pueblo
+de Espana que mas ha hecho en todos tiempos por la libertad. ?No se le
+acusa de ser un foco de exaltacion republicana? ?No se ha dicho que de
+alli salen las ideas mas disolventes, que alli se elabora una
+conspiracion para sostener la Republica?
+
+--Hechos quiero y no palabras--dijo el primer orador.
+
+--Pues hechos tendreis. ?No sabeis que existe en Zaragoza un club, cuya
+influencia y prestigio alcanzan a todo Aragon? Ese club, llamado
+_democratico,_ ha sido en dos anos la mas entusiasta y eficaz asamblea
+de la nacion. Lo que alli se ha predicado bien lo sabeis. Las voces
+elocuentes que alli han resonado bien autorizadas son. La propaganda que
+alli se ha hecho ha llegado hasta aqui. _(Rumores.)_
+
+--No sabemos lo que es ese club. Siempre nos hablan ustedes los
+aragoneses del club de Zaragoza, y aun hoy no sabemos lo que es eso.
+?Que es eso? Mucho discurso democratico, pero ningun acierto para hacer
+propaganda y formar un partido. Pero en ultimo resultado, ?cuales son
+las teorias de ese club tan decantado? Yo desconfio de el. ?Quien habla
+de ese club? Conozcamos a sus hombres. Creo que la mayor parte de los
+que estamos aqui reunidos miran a esa insignificante reunion con el
+desden que merece. _(Voces y algazara.)_
+
+Muchos aragoneses se levantaron apostrofando al orador. Lazaro escuchaba
+todo, inmutandose por grados. Sus amigos le decian en voz baja que
+defendiese al club de Zaragoza. De repente un aragones se levanto en
+medio de la sala, y senalando al sitio donde se hallaba Lazaro con los
+demas llegados aquella noche, dijo:
+
+--Presentes estan algunos senores que han pertenecido a ese club.
+
+Todos miraron a aquel sitio.
+
+--Bien--dijo el orador.--Si estan ahi esos senores, que hablen, que nos
+digan lo que es ese club y que ha hecho. Queremos oirles: que hablen.
+
+--iAqui esta el orador mas notable del club democratico de
+Zaragoza!--dijo en voz muy alta Javier, senalando a su amigo.
+
+--iSi, si!--dijeron todos los aragoneses que habia en el recinto,
+reconociendo a su compatriota.--Defiendanos usted, defiendanos.
+
+Todas las miradas se fijaron en Lazaro. iCosa singular! En aquel momento
+una subita transformacion se verifico en el animo del joven. Se sintio
+turbado, se esforzo en saludar, quiso decir algo y no pudo. Pero le
+impelian hacia la tribuna, y no habia remedio. Si no hablaba, ?que
+dirian de el? Lazaro habia brillado en Zaragoza por su elocuencia; habia
+aprendido a dominar la multitud, a sobreponerse a ella, a manejarla a su
+antojo. Pero en aquella ocasion se encontraba novicio, se desconocia,
+tenia miedo.
+
+--iQue hable, que hable!
+
+--Abrid paso--exclamo uno de los diputados mas notables de las Cortes
+de entonces.
+
+Lazaro tuvo una inspiracion. El recuerdo de su joven y amable amiga le
+fortalecia; y a la manera de aquellos caballeros antiguos, que invocaban
+el auxilio soberano de su dama antes de entrar en combate, procuro
+evocar todas las imagenes de gloria y felicidad que le habian dado
+estimulo. Ensanchado el pecho con esto, subio a la tribuna. Desde arriba
+miro aquella multitud de cabezas apinadas, y recibio de un golpe las
+miradas curiosas de tantos ojos.
+
+Aquello le parecio un abismo. Su rostro, encendido por la turbacion, se
+puso bruscamente muy palido. Hubiera querido hablar con los ojos
+cerrados. Aquellos diputados, aquellos escritores, aquellos politicos
+eminentes que veia en torno suyo, le daban miedo. Pero el tenia mucho
+corazon, y logro dominarse un poco. ?Pero como iba a empezar? ?Que iba a
+decir? En un supremo esfuerzo de inteligencia recogio sus ideas, formulo
+mentalmente una oracion, miro al auditorio... El auditorio le miro a el,
+y observo que estaba palido como un cadaver. Lazaro tosio; el auditorio
+tosio tambien. La primera palabra se hacia esperar mucho; por fin el
+orador tomo aliento, y desafiando aquel abismo de curiosidad que se
+abria ante el, comenzo a hablar.
+
+
+
+
+
+CAPITULO X
+
+
+
+#La primera batalla#.
+
+
+Lazaro era un poco retorico en la augusta catedra del club democratico
+de Zaragoza. Parece que alli tenian buena acogida ciertas formulas del
+decir que nuestro joven habia aprendido con su maestro de Humanidades de
+Tudela, varon docto de la escuela pura de Luzan. El joven tenia, sin
+embargo, el instinto de la elocuencia tribunicia, seca, rotunda,
+incisiva, desnuda. La _Fontana_, por desgracia en aquella ocasion, era
+enemiga declarada de la retorica, y mas enemiga aun de las frases
+hechas, de los lugares comunes y de esos preambulos oficiosos,
+neciamente corteses y en extremo fastidiosos de la oratoria academica.
+
+Lazaro tuvo la mala tentacion (porque tentacion del demonio fue sin
+duda) de empezar con aquella de _su pequenez en presencia de tantos
+grandes hombres_, y lo _escogido e ilustrado del auditorio_, siguiendo
+despues lo de su _confusion_ y su _necesidad de indulgencia_, sus
+_escasas fuerzas_, etc., etc. El exordio fue largo: otra desventura.
+Algunas voces dijeron: "Al grano, al grano."
+
+Pero a Lazaro le fue un poco dificil dar con el grano, lo cual no es de
+extranar, porque no estaba preparado, ni habia vuelto aun de la
+sorpresa. En vano hizo una sinecdoque de las mas expresivas; en vano
+quiso dominar al publico con cuatro litotes y dos o tres metonimias: no
+era aquel su camino. Dijo algunas generalidades que a el le parecian muy
+nuevas, pero que en realidad eran viejisimas, y concluyo un parrafo con
+dos o tres sentencias plutarquianas, que a el le parecian encajar como
+de molde, pero que no produjeron sensacion ninguna. El esperaba un
+aplauso: nadie aplaudio.
+
+Lazaro estaba acostumbrado a oir aplausos desde el principio: esto le
+daba estimulo. La frialdad que notaba en el auditorio en aquella
+ocasion, le desanimo. Quiso pensar en esto, y casi estuvo a punto de no
+saber que decir. Y, sin embargo, el tenia fijos en la imaginacion
+algunos magnificos pensamientos; pero icosa singular! no los podia
+decir. Le parecia verlos escritos delante; pero por un misterio, natural
+en aquellos momentos, no encontraba la forma oratoria para expresarlos.
+iQue contrariedad! Poco a poco hasta la voz se le enronquecio. Sin duda
+habia en el espiritu de nuestro amigo una influencia maligna. Hablaba
+con frialdad unas veces; notabalo el mismo, y al querer corregirlo,
+gritaba demasiado. Las ideas le faltaban, las imagenes se le
+desvanecian, las palabras se le atropellaban en la boca.
+
+iAh! ?Donde estaban aquellas peroraciones internas, llenas de vida, de
+vehemencia, persuasivas como una voz divina? ?Donde aquella logica
+terrible que en la profundidad de sus deliquios oratorios hervia en su
+cerebro, el cual parecia pequeno para tantas ideas? ?Donde estaban los
+pensamientos sublimes, la facundia descriptiva, la facultad pintoresca,
+la sentencia concisa y profunda? Si: el sentia bullir todo eso alla
+dentro; dentro de aquel Lazaro solitario y apasionado que hablaba a la
+Naturaleza en el silencio de la noche, que hablaba a la Sociedad en lo
+profundo de un sueno. Las ideas, las formas, el lenguaje, todo lo tenia,
+todo lo sentia dentro de si; pero no podia, no podia de ningun modo
+expresarlo.
+
+En todo orador hay dos entidades: el orador, propiamente dicho, y el
+hombre. Cuando el primero se dirige a la multitud, el segundo queda
+atras, dentro, mejor dicho, hablando tambien. Dos peroraciones
+simultaneas son producidas por un mismo cerebro. Una es verbal y sonora:
+dejemosla al publico. Otra es profunda y muda: examinemosla. Lazaro
+describia, apostrofaba, rebatia, exponia, declamaba. Interiormente, la
+otra voz parecia decir esto: "iQue mal lo estoy haciendo! iNo me
+aplauden! ?Que debo decir ahora?... ?Tratare este punto?... No lo
+trato.... ?Y aquella idea que antes me ocurrio?... iSe me ha
+escapado!..." Y al mismo tiempo no interrumpia su oracion; continuaba
+defendiendo el club de Zaragoza, explanaba un sistema democratico, y
+hacia ademas una breve historia de la Republica. Pero la voz de dentro
+seguia de este modo: "No se que hacer... ?Por que no me aplauden?... No
+me conozco... Yo tenia tantos argumentos... ?Donde estan?... iAh! Voy a
+emitir esta gran idea... Ya la he dicho.... No ha hecho efecto...
+Procurare ser esmerado en la frase... Esta oracion va bien... ?Como la
+terminare?... iQue apuro!... No doy con el adjetivo... iDemonio de
+adjetivo!... iAhi terminare con un apostrofe ... alla va.... No ha hecho
+efecto ... no me aplauden."
+
+Asi hablaba el alma atribulada de Lazaro, mientras con los medios
+exteriores se dirigia al auditorio en un discurso, confuso, tortuoso,
+desigual y falto de logica.
+
+Empezaron las toses. Dicen los oradores que al oir las toses en las
+pausas de sus discursos, se les hiela la sangre. Lazaro las oyo
+repetidas y comunicadas a todo el auditorio, y resonaron en su corazon
+como siniestros ecos. El tosio tambien. iAh! la tos le concedio cuatro
+segundos de descanso: hizo un esfuerzo desesperado, tomo algunas ideas
+en aquel deposito que tenia en la mente, se apodero de ellas con
+firmeza, y prosiguio hablando:
+
+"Alla va eso, decia la lengua interior; alla van ... las expondre de este
+modo ... no mejor de este otro ... no ... mejor del otro ... de
+cualquier modo ... iOh! hay alli uno que se esta riendo... Y otro que
+cuchichea. Pero que tos les ha entrado... No les gusta lo que digo ahora
+... ni esto tampoco ... animo. Concluire este parrafo con una cita...
+alla va... iAh! tampoco ha hecho efecto..."
+
+Comprendase bien que estas frases que nadie oye y el discurso que oyen
+todos, guardan perfecto paralelismo.
+
+iAh, que misterios hay en la inteligencia humana, y que fenomenos tan
+extranos en sus relaciones con la palabra humana!
+
+?Por que fracaso el discurso del aragones? ?Fracaso por la reunion
+diabolica de mil accidentes, ajenos a la naturaleza de su notable
+ingenio y de su facil palabra? ?De quien fue la culpa, de el o del
+publico? Aqui hay otro gran misterio. El publico y el orador tienden a
+fascinarse mutuamente. El primero mira y oye: no sabemos lo que es mas
+terrible, si la mirada o el oido. Las miles de pupilas dan vertigo. La
+atencion de tanta gente dirigida a una sola voz confunde y anonada. El
+orador, por su parte, ve y oye: ve la serenidad anhelante o desdenosa, y
+oye toser. Por eso Lazaro hubiera deseado en algunos momentos de aquella
+noche ser sordo y ciego. Pero el orador tiene sobre el publico una
+ventaja; tiene un arma, ademas de la palabra: el gesto. El tambien
+fascina, el tambien lleva en sus ojos aquel vertigo que confunde y
+anonada; el generalmente mira hacia abajo para ver al publico; puede
+mover sus brazos y su cabeza cuando el publico esta como atado de pies y
+manos, inmovil y viviendo solo de atencion.
+
+Aquella noche fatal, Lazaro y el publico no se fascinaron mutuamente, no
+se impusieron el uno al otro, no se comunicaron. Ni Lazaro persuadio al
+publico, ni este aplaudio al orador. Un publico no persuadido y un
+orador no aplaudido se rechazan, se repelen con energia. "Es preciso
+que calles," hay que decir a este. "Es preciso que te marches," hay que
+decir a aquel.
+
+El joven aragones habia tenido la peor de las tentaciones: la tentacion
+de ser largo y difuso. Un segundo mas de lo regular basta a concluir la
+paciencia de un auditorio y a trocar su interes en hastio. Lazaro vio
+pasar este segundo sin notarlo. Indudablemente no se comprendieron el
+uno al otro. ?Se despreciaron mutuamente? ?Se temieron mutuamente? Tal
+vez empezaron por temerse; pero es lo cierto que acabaron por
+despreciarse.
+
+Lo singular es que si se hubiera preguntado a cualquiera particularmente
+su opinion sobre el discurso, habria dado tal vez una opinion no
+desfavorable; pero la opinion de un publico no es la suma de las
+opiniones de los individuos que lo forman, no; en la opinion colectiva
+de aquel hay algo fatal, algo no comprendido en las leyes del sentido
+humano. Decididamente, Lazaro fracasaba.
+
+Veinte veces se le ocurrio que era preciso concluir. ?Pero como? No se
+atrevia. Iba a concluir mal. iQue horror! Y para terminar mal, valia mas
+no terminar, seguir hablando, siempre, siempre, siempre. Buscaba el
+final y no podia encontrarlo. iY el final es tan importante! Podia
+rehabilitarse en un momento de inspiracion. iOh! la idea de concluir
+sin un aplauso le daba horror. Por eso temia el final y lo evitaba.
+Pero era preciso acabar: a las toses siguieron los bostezos, a los
+cuchicheos los murmullos. Buscaba sin cesar el remate; daba vueltas
+alrededor del asunto, procurando una salida airosa; pero no encontraba
+escapatoria; la palabra se deslizaba de su boca, y afluia continua, sin
+solucion, infinita.
+
+"Es preciso concluir," decia la voz interior. "?Concluir? No hallo el
+fin, y el fin ha de ser bueno ... iDios mio, amparame! Resumire ...
+recapitulare ... pero ya no me acuerdo de lo que he dicho ... ?Pedire
+perdon al auditorio?... No: eso es rebajarme...." Al fin le ocurrio la
+oracion final, y la empezo; pero al llegar al final, otra oracion se
+enlazo con ella, y con esta otra, y otra, y otra. Su discurso era una
+oscilacion sin termino; pero el publico se impacientaba. Ni un minuto
+mas: se apodero del ultimo periodo, resucito a que fuera el ultimo.
+Pronuncio al fin el postrer substantivo; y despues, alzando la voz,
+emitio con graduacion los tres adjetivos que le acompanaban para darle
+fuerza y callo.
+
+La postrera palabra de aquel malhadado discurso vibro en el espacio,
+sola, seca, triste, con funebre resonancia. Ni un aplauso ni una
+exclamacion satisfactoria la recogio. Su voz habia caido en el abismo
+sin producir un eco. Pareciale que no habia hablado, que su discurso
+habia sido una de aquellas mudas, aunque elocuentes, manifestaciones
+internas de su genio oratorio. Estaba en un desierto; rodeabale una
+noche. ?Que habia dicho? Nada. Y habia hablado mucho. Aquello fue como
+si diera golpes en el vacio, como si hiriera en una sombra creyendola
+cuerpo humano, como si hubiera encendido un sol en un mundo de ciegos.
+Bajo con el alma atribulada, oprimido el corazon, ardiente y turbada la
+cabeza, banado el rostro en sudor frio.
+
+En vano Javier quiso rehabilitarle dando algunas palmadas tardias. El
+publico, animal implacable, le mando callar. Lazaro tuvo la presencia de
+espiritu suficiente para contemplar cara a cara aquellas cien bocas que
+bostezaban. Robespierre se desesperaba en el mostrador con suprema
+expresion de fastidio.
+
+--Lo he hecho muy mal--dijo tristemente el orador al oido de su amigo.
+
+--Ya lo haras mejor otro dia. Eres un gran hombre; pero no has tocado en
+el _quid_. Con una leccion mia estaras al corriente. Otro va a hablar:
+atiende ahora.
+
+--No: yo me voy a casa de mi tio. No puedo estar aqui mas tiempo. Me
+ahogo.
+
+--Espera a ver lo que este va a decir.
+
+Un segundo orador subio a la tribuna a disipar el fastidio que la
+peroracion de Lazaro habia causado. Mientras la multitud celebraba con
+aplausos maquinales las frases de su orador favorito, el otro se iba
+sumergiendo lentamente en profunda melancolia. Nada es mas terrible que
+estos momentos de desencanto en que el alma yace atormentada por los
+dolores de la caida: el tormento de esta situacion consiste en cierta
+ridiculez que rodea todos los recuerdos de las pasadas ilusiones. Todas
+las frases de intimo elogio, de profundo orgullo con que antes se regalo
+la imaginacion, resuenan con eco de burla en la pobre alma abatida,
+llena de vergueenza.
+
+"Pero es preciso intentar una rehabilitacion--decia Lazaro para si.--?Y
+como? Todos murmuran de mi, y si manana se ofrece hablar de mi discurso,
+diran todos que fue detestable, malisimo. Correra de boca en boca,
+llegara a oidos de todas las personas que me interesan. Ella lo sabra,
+se reira tal vez de mi. Todos se reiran ahora."
+
+Lo mas particular es que desde que bajo de la tribuna empezaron a
+ocurrirle grandes pensamientos, magnificos recursos de elocuencia,
+soberbios golpes de efecto, citas oportunisimas; y estaba seguro de que
+diciendo aquello, arrancaria grandes aplausos. Pero ya era tarde: estaba
+alli mudo y perplejo, cubierto su espiritu de una nube sombria.
+
+Entre tanto, el nuevo orador divagaba a sus anchas por el campo de la
+historia y de la politica, y, por ultimo, expuso la necesidad de la
+manifestacion preparada para el siguiente dia. Todos se levantaron
+unanimes, gritando: "iSi!" Todos prometieron concurrir, y tres o cuatro,
+encargados del ceremonial, dieron cuenta del arreglo de la procesion, se
+fijo la hora, se designo el punto de reunion. Los _bravos_ sucedieron a
+los aplausos, y los aplausos a los _bravos_, y al fin la sesion termino.
+
+Los socios comenzaron a salir; pero aquella fraccion ignorante y
+turbulenta, que ocupaba siempre uno de los rincones del cafe, no creyo
+conveniente salir sin decir algo. Calleja subio a una silla y grito,
+dirigiendose a los suyos.
+
+--iSenores, serenata a Morillo!
+
+La idea fue acogida con estrepito. Morillo era el Capitan general de
+Castilla la Nueva. Enemigo do asonadas tumultuosas, habia tomado sus
+medidas para impedir la procesion. Una parte del pueblo se agolpo junto
+a su casa en la noche del 17, atronando toda la calle con espantosa
+cencerrada.
+
+--iSerenata a Morillo!--dijo Calleja saliendo de la _Fontana_ y
+reuniendo toda la gente dispuesta para el caso que por alli pasaba.
+
+No sabemos por donde vino; pero alli estaba Tres Pesetas. Nuestros tres
+amigos y Lazaro salieron de los ultimos y se acercaron por curiosidad al
+grupo que Calleja habia formado.
+
+Entre tanto, el barbero paso en dos zancajos a la otra acera, y se
+acerco a la puerta de su casa. Su mujer salio a encontrarle.
+
+--Ciudadano, ?has hablado?--le dijo.
+
+--No, ciudadanita mia. No puede ser esta noche; pero lo que es manana, o
+hablo, o me corto la lengua. Ya tengo estudiado el principio, y no se me
+olvidara una letra. Cuando hable, me los como.
+
+--Estoy por no dejarte entrar--le contesto gravemente su mujer.--Si yo
+llevara calzones, ya me habian de oir. Asi y todo, si me pusiera a ello,
+los volvia locos ... Si yo tuviera calzones, andaba por esos _clubes_ a
+que quieres boca. Porque tengo mas verdades aqui en el buche....
+
+--Ya veras manana a la noche si hablo o no. Es que cuando voy a empezar
+me hace unas cosquillas la lengua ... y me trabo. Pero no tengas cuidado
+que los voy a dejar aturrullados.
+
+--iSerenata a Morillo!--dijeron cien voces.--Senores--exclamo uno de los
+mas celebres oradores de la _Fontana_--vayase cada uno a su casa, que
+estos desordenes nos van a desacreditar. Cada uno en paz a su casa; nada
+de gritos.
+
+Estos discretos consejos fueron saludados con murmullo prolongado de
+reprobacion.
+
+--?Quien es ese servilon?--dijo una voz aguardentosa, que no era otra
+que la del sin par Chaleco.
+
+--A casa de Morillo--repitio Calleja.--Mujer, traeme el almirez.
+
+El gentio aumentaba con nuevas remesas enviadas de la plazuela de la
+Cebada y del barrio del Salitre. Los socios de la _Fontana_ se habian
+marchado, cerrose el club y solo quedaron en la calle los tres amigos y
+Lazaro, que se despedia para ir en casa de su tio.
+
+--Espera un instante para ver lo que sale de aqui--le dijo Javier
+deteniendole.
+
+A la sazon una persona daba fuertes golpes a la puerta de Calleja.
+
+--?Que hay?--dijo este acercandose e interrumpiendo una patriotica y
+barberil alocucion que habia comenzado.
+
+--Que vaya usted en seguida a sangrar a don Liborio que esta muy malito.
+
+--Demonio de enfermo: manana le sangrare.
+
+--No puede esperar: vaya usted pronto--exclamo el criado.
+
+--Senores, ?que hago?--pregunto el barbero a sus amigos.
+
+--No vayas, Calleja: que se sangre el solo. Esta no es noche de
+sangrias. iA casa de Morillo!
+
+--Senores ... yo quisiera cumplir ... porque ya ven ustedes ... mi
+profesion. La ciencia es lo primero.
+
+--No vayas, Calleja.
+
+--Senores, volvere en seguida. A ver--anadio abriendo la puerta de su
+casa,--ciudadana, traeme las lancetas.
+
+La ciudadana salio muy afligida, y le dijo:
+
+--A ver como le ponemos una ayuda a Joaquinito, que esta muy malo. iSi
+vieras que vomitona le ha dado! ?Se la pongo de malvas?
+
+--Pongasela de demonios cocidos, hermana--exclamo Tres Pesetas
+furibundo.
+
+--Poco a poco, senores--contesto Calleja.--?De malvas o de aceite?
+Dejenme ustedes ver como se arregla eso; porque para mi ... ?por que lo
+he de negar? la ciencia es lo primero.
+
+Lazaro insistia en dejar a sus tres amigos: tan aburrido y
+melancolico estaba.
+
+--Espera, hombre--le decia Javier deteniendole aun. Espera a ver lo que
+hacen estos barbaros.
+
+--iQue es eso de barbaros!--exclamaron con furia los que mas cerca
+estaban, volviendose hacia los amigos con tanto interes, que hasta el
+mismo Calleja dejo la ciencia por salir en defensa de la
+Corporacion.--?Que es eso de barbaros, caballeriles?
+
+--?Quienes son esos pelandingues?--dijo uno.
+
+--Este es el aragones que nos rezo el rosario esta noche. iQue modo
+de hablar!
+
+--Si parecia un sermon de Viernes Santo....
+
+--El diablo me lleve si no les acaricio las muelas a esos
+catacaldos--dijo Tres Pesetas, dispuesto a hacer lo que decia.
+
+Javier, el Doctrino, el poeta clasico, vieron una tempestad sobre sus
+cabezas; pero el poeta clasico, que era el mismo enemigo, no se acobardo
+y tuvo el antojo de llamar _rapista_ al grandioso Calleja. La chispa
+salto, y la lucha era inminente; pero tan desigual, que los cuatro mozos
+no quisieron arriesgarse a ella, volvieron las espaldas y apretaron a
+correr, unidos siempre, dirigiendose a la calle de la Victoria. Muchos
+de los contrarios les siguieron dando voces y arrojandoles piedras; pero
+los fugitivos andaban muy ligeros y lograron refugiarse en la calle de
+la Gorguera, metiendose en el portal de la casa en que uno de ellos
+vivia. Cerraron cuidadosamente por dentro. Un enorme canto, lanzado por
+las robustas manos de Tres Pesetas, choco en la puerta tan fuertemente,
+que si hubiera cogido a alguno le hace anicos. Felizmente los jovenes
+estaban seguros, y los de fuera, al ver que la presa se les habia
+escapado, retrocedieron, marchandose todos a dar una armoniosa
+cencerrada al Capitan general de Madrid.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XI
+
+
+
+#La tragedia de los Gracos.#
+
+
+Luego que sintieron alejarse a sus perseguidores, los amigos subieron.
+Alli vivia el poeta clasico.
+
+--?Tienes que cenar?--le pregunto el Doctrino.
+
+--Un magnifico festin--contesto el poeta.--Un cuarteron de queso
+manchego y una botella de Carinena. Mandaremos por unos bunuelos a la
+taberna de la esquina.
+
+Lazaro tenia un hambre espantosa. Desde las nueve de la manana no habia
+probado cosa ninguna, y el cansancio del camino, los esfuerzos mentales
+y la gran fatiga moral de aquella noche le habian rendido hasta el punto
+de que no podia tenerse. Subio con los demas, sin fuerzas para emprender
+a aquella hora el viaje a casa de su tio. La comitiva, guiada por el
+poeta clasico, se interno en la escalera.
+
+No hay viaje al polo Norte que ofrezca mas peligros que una escalera
+angosta de casa madrilena cuando la obscuridad mas completa reina en
+ella. Comenzais dando tumbos aqui y alli; de repente tropezais con la
+pared: chocais con una puerta, y el ruido alarma a la vecindad. Dais con
+el sombrero en un candil que, aunque extinguido por falta de aceite,
+tiene lo bastante para poneros como nuevos. Y todo esto es llevadero
+cuando no se encuentra al truhan que baja o al galan que sube, cuando no
+sentis el retintin de la ganzua que intenta abrir una puerta, cuando no
+resbalais en las substancias depositadas por los gatos sobre los
+escalones, cuando no tropezais con la amorosa conjuncion de dos
+estrellas que pelan la pava en el ultimo tramo.
+
+Por fin la expedicion llego a las regiones boreales de la casa, a la
+elevada zona en que el poeta habia hecho su nido. Tocaron, y abierta la
+puerta, nuestros amigos se encontraron frente a frente de una mujer que,
+con sonolientos ojos y rostro avinagrado, alzaba la mano sosteniendo un
+candil, proximo a imitar la sabia conducta de los de la escalera. Este
+candil comunico su luz a otro mejor acondicionado que habia en el cuarto
+donde entraron los cuatro jovenes. La dama echo el cerrojo a la puerta
+de la escalera, y dando las buenas noches con entonacion de un responso,
+se fue. No habia andado cuatro pasos cuando volvio, y arrebujandose bien
+en su manto, con honestos y recatados ademanes, dijo:
+
+--Por Dios, don Ramon, no hagan ustedes ruido, que esta alborotada la
+vecindad con la algarabia que se arma aqui todas las noches. Porque, ya
+ve usted ... Una es comidilla de las gentes de abajo. La encajera ha ido
+diciendo que esto era una taberna, y que no se podia vivir en esta casa.
+Ya ven ustedes ... como una es mujer de opinion....
+
+La senora que tan celosa se mostraba de la opinion de su casa era dona
+Leoncia Iturriabeytia, vizcaina, como es facil conocer por su apellido;
+patrona de aquel establecimiento, mujer de bien, como de cuarenta anos
+mal contados, de buen aspecto, robustas formas, alta estatura cara
+redonda y caracter bonachon y mas que sencillo.
+
+--Senora, dejenos usted en paz--le contesto Javier.--Si viniera don Gil
+con nosotros, no se incomodaria usted.
+
+--Vaya, ya empieza usted con sus bromas, don Javier.
+
+--?Y cuando se casa usted dona Leoncia?
+
+--?Yo casarme? ?Yo?--dijo dona Leoncia con mal disimulada satisfaccion.
+
+--Pues sepa usted que se lleva un buen mozo. Don Gil es hombre que hara
+carrera ... esta en buena edad....
+
+Una carcajada de los otros dos y una sonrisa forzada de la patrona
+acogieron aquellas palabras. La vizcaina tenia un pretendiente, y este
+era don Gil Carrascosa, aquel individuo que fue lego, abate
+covachuelista y cuanto hay que ser. Corrian por la vecindad rumores
+alarmantes respecto a la existencia de cierta buena concordia, parecida
+a la familiaridad, entre el poeta clasico y dona Leoncia, la vizcaina.
+No penetremos en lo sagrado de estos clasicos y patroniles secretos.
+
+Dona Leoncia noto la presencia de un desconocido, y quiso darse tono. Se
+puso seria, y reprendio a los estudiantes por su poca formalidad.
+Despues hizo un pomposo ademan, algunas cortesias, y se marcho.
+
+--Adios Ariadna, Antigone, Sofonisba, Penelope--dijo cuando la vio fuera
+el poeta, que gustaba mucho de aplicarle aquellos nombres heroicos.
+
+Poco despues de esta despedida se sintieron ronquidos muy broncos y
+prolongados. Era Ariadna, Antigone, Sofonisba, Penelope, que dormia en
+el interior. iCuan felices son las semidiosas!
+
+Javier y el Doctrino tomaron en competencia posesion de la cama. Lazaro
+se acomodo lo mejor que pudo en una silla de tres pies y medio, y el
+poeta continuo en pie haciendo los honores del sotabanco. Del cajon de
+la comoda saco un pedazo de queso envuelto en un papel, que se habia
+hecho transparente. Un cuchillo, una botella y un plato, en que habia
+panecillo y medio, salieron de otro rincon, y el festin fue preparado en
+la mesa, para lo cual se hizo preciso apartar a un lado dos tragedias en
+verso heroico, un retrato de mujer roido de ratones, un ejemplar de la
+Constitucion, un tintero de cuerno y una babucha, dentro de la cual
+habia unas tijeras, una caja de obleas y medio tomo del teatro de
+Crebillon.
+
+El cuarto aquel era curioso. La cama se ostentaba lo mas horizontal que
+le era posible sobre dos banquillos, cuyas tablas sostenian un jergon de
+tan tortuosa superficie, que el durmiente rodaba en el de cima en cima
+antes de poder conciliar el sueno. Una estera de esparto, finisima en
+los tiempos de Carlos III, cubria las dos terceras partes del piso,
+siendo inutiles todos los esfuerzos de dona Leoncia para estirarla hasta
+cubrir lo que faltaba. Inmenso baul alternaba con la cama, y a juzgar
+por lo corroido del cuero y la suciedad acumulada entre el y la pared,
+los ratones habian tomado por su cuenta la empresa de colonizar aquel
+recinto. Adornaban las paredes algunos cuadros: el mas notable era un
+trabajo de pluma hecho por el tio del cunado del abuelo de la vizcaina,
+que habia sido insigne caligrafo, y toda la lamina estaba llena de
+rasgos, lineas, letras raras, rubricas y floreos de pluma, trabajo
+ilegible por ser tan excelente. Por otro lado pendia de la pared un
+cuadrito de marco ex-dorado, que encerraba las habilidades juveniles de
+la abuela de dona Leoncia, bordadora de lo mas fino. Al lado de estos
+monumentos de familia estaban un par de figurines del Directorio y una
+Virgen del Pilar, simplemente pegada en la pared con cuatro obleas.
+
+Ramon echaba vino en un vaso que iba corriendo de mano en mano; el queso
+fue distribuido, y el pan desaparecio en poco tiempo. Lazaro no se
+mostraba parco en comer, porque la verdad era que tenia buen apetito y
+se sentia desfallecer por momentos.
+
+--Vamos, Ramoncillo--dijo el Doctrino--leenos un poco de esa tragedia
+para llorar, que llamas _Petra_.
+
+--?Que Petra ni Petra?--replico el poeta.--No seas barbaro: _Fedra_
+querras decir.--Lo mismo me da Fedra que Pancrasia.
+
+--Ya he dejado ese asunto ... eso no es nuevo. Ahora lo que conviene es
+un asunto patriotico.--Eso me gusta.
+
+--Al fin me decidi por los gracos.... Amigos, que hombres eran aquellos!
+
+--A ver--dijo el Doctrino.--Leenos algo de esos grajos. Debe ser
+cosa graciosa.
+
+--Pero ven aca, loco--dijo Javier:--?por que no haces una tragedia de
+cosas del dia en que salgan hombres como estos de ahora?
+
+--No seas tonto--dijo el poeta riendo con la mayor buena fe:--ahora no
+hay heroes.
+
+--Majadero, ?pues como llamas a Churruca, a Alvarez y a Daoiz?
+
+--Si; pero eso son heroes de casaca.
+
+Ramon tenia talento y facultades de poeta; pero habia nacido en una
+epoca funesta para las letras. El frio clasicismo agostaba en flor los
+ingenios, que educados en la retorica francesa, y siguiendo los
+principios del prosaico Montiano, del rigido Luzan, del insoportable
+Hermosilla, no atinaban a utilizar los elementos poeticos que en aquel
+tiempo nuestra sociedad les ofrecia.
+
+El pueblo, alimentador de los teatros, no comprendia el alto ditirambo
+de griegos y romanos; y al mismo tiempo, ningun poeta acercaba a poner
+heroes espanoles en la escena. Nasarre en tanto llamaba barbaro a
+Calderon, y _La vida es sueno_ no era mas que delirio. Aquella
+restauracion clasica fue fecunda para la comedia, porque produjo a
+Moratin hijo. Pero el drama, la fabula patetica que retrata las grandes
+conmociones del alma, y pinta los mas visibles caracteres de la
+sociedad, no existia entonces.
+
+Se hacian algunas tragedias, obras palidas y sin vida, porque no eran
+animadas por la inspiracion nacional, ni nuestro pueblo vivia en ellas,
+ni nuestros heroes tampoco. "Ya sabemos lo que son esos heroes tiesos,
+acartonados, de las tragedias clasicas: siempre los mismos. No se
+concibe el amor a la libertad sin _Bruto_, ni el odio al imperio sin
+_Cinna_. ?Como puede haber pasion sin Fedra, y fatalidad sin _Edipo_, y
+parricidio sin _Orestes_ y rebelion sin _Prometeo_, y amor a la
+independencia sin _Persas_? En tiempo de nuestro amigo Ramon, los
+jovenes creian esto; y habia algunas personas graves que encontraban a
+Crebillon mas inspirado que Lope, y Rotrou mas grande que Moreto."
+
+El poeta de que hablamos escribio su correspondiente _Alceste_, con
+algun acto de un _Bellerofonte_ y varias escenas de tragedia biblica,
+tambien de cajon entonces. Tuvo una inspiracion despues, y quiso dejar
+tan trillado camino. Ideo un _Subieski_, un _Soliman,_ un _Arnoldo de
+Brescia_, y, por ultimo, un _Padilla_; pero no bien habia escrito
+algunos versos, retrocedio por miedo a la antigueedad, y se fijo en los
+_Gracos._ Dio principio a la obra, y la remato poco antes de las escenas
+que estamos refiriendo.
+
+Ya le tenemos sentado sobre la mesa, con el manuscrito en la mano y
+alumbrado por el candilejo. El Doctrino y Javier se disputaban la causa
+con nuevo furor, y Lazaro, que estaba sentado en la silla, habia cedido
+al cansancio, y apoyado en la misma cama, esperaba la primera escena de
+los Gracos.
+
+Javier tosio, y leyo las listas de los personajes de la tragedia,
+seguida de la retahila de tribunos, lictores, centuriones, patricios,
+pueblo, esclavos. Despues relato la decoracion, que era la plaza
+publica, sitio de confidencias, de citas, de discursos, de secretos, de
+escandalos, de juicios, de todo. Luego empezo el acto. Salia el _tribuno
+primero,_ y le decia al _tribuno segundo_ si habia visto a Cayo; el
+tribuno segundo le contestaba al _tribuno primero_ que no; pero despues
+venia el _tribuno tercero_ y decia a los dos anteriores que Cayo estaba
+en casa del sacerdote Ennio Sofronio, y que despues vendria a confiarles
+sus planes en la plaza publica. Estos se van, y saliendo el _hombre del
+pueblo primero_, le dice al _hombre del pueblo segundo_ que el pan esta
+caro, y que los pobres se estan comiendo los codos de hambre, lo cual
+exaspera al _hombre del pueblo tercero_, que jura por Neptuno y el hijo
+de Maya que aquello no ha de quedar asi. Cada uno se va por donde ha
+venido, y sale despues Cornelia, que se pregunta por que estara tan
+agitado; triste Cayo; dice que rehuso las _viandas ricas de opulenta
+mesa_, para irse a vagar silencioso y abstraido por la margen que bana
+_del lento Tiber la corriente undosa_. Pero pronto viene a sacarla de
+dudas el mismo Cayo en persona, que, alarmado por unas palabras que le
+dijo el _tribuno tercero_ alla entre bastidores, viene a dar con su
+madre y le manda que escuche y tiemble, con cuyo mandato Cornelia se
+hace toda oidos y se pone a temblar como un azogado. Cayo le dice que los
+dioses le ayudaran en su empresa, con lo cual la otra se tranquiliza y
+se le quita el tembloreo. Tambien dice que antes de faltar a su
+proposito se tragara el Averno a la tierra; bebera el ciervo _(de
+capital ramaje)_ la mar salobre, y se criara la carpa en las crestas
+del mas alto cerro de Trinacria. Despues de estos desahogos, cae el
+telon, y cada uno se va por donde ha venido.
+
+Pero ya cuando Cayo hacia estos juramentos, cerro los ojos el Doctrino,
+poco preocupado de que el Averno se tragara a Italia, y comenzo a roncar
+suavemente como un dios holgazan. El poeta no noto este incidente, y
+entro en el acto segundo; pero al llegar al delicado punto en que
+Cornelia le refiere a su confidente el sueno que ha tenido, empezo
+Javier a hacer lo mismo, y se durmio tambien. Y alla, cuando el poeta se
+internaba en los laberintos del acto tercero; cuando el senador Rufo
+Pompilio se le sube a las barbas al senador Sexto Lucio Flaco (el cual,
+sea dicho de paso, no miraba con malos ojos a la matrona Cornelia,
+aunque era duena un poco madura); cuando todo esto pasaba, Lazaro, que
+habia resistido por cortesia, no pudo mas, y acomodandose en la silla y
+en el borde de la cama, dio algunas cabezadas, y se durmio tambien
+olimpicamente, comenzando a sonar dormido, que era cuando menos sonaba.
+
+El poeta concluyo el tercer acto, en que habia un motin; y antes de
+empezar la lectura del cuarto, miro en torno suyo y vio aquella escena
+de desolacion. "Dormidos. Oh dioses!" exclamo, penetrado aun del
+espiritu clasico.
+
+Pero era natural. ?Quien soporta una tragedia con plaza publica,
+verdadero almacen de endecasilabos? ?Quien soporta una tan grande racion
+de clasicismo a aquellas horas, despues de oir veinte discursos, despues
+de haber cenado?
+
+Aun faltaba algo. El candilejo, que sin duda era tambien poco amante de
+lo clasico y estaba empalagado de tanto endecasilabo, no quiso alumbrar
+mas tiempo la plaza publica, y se apago. Ramon cerro a obscuras su
+manuscrito; comprendio que lo mejor que podia hacer era imitar a sus
+amigos; bajo de la mesa, tomo la capa, se envolvio en ella, y tendiose
+de largo sobre el bendito suelo. Poco despues estaba tan profundamente
+dormido como los demas. Asi termino la tragedia de los Gracos. Nos ha
+sido imposible averiguar si al fin el senador Bufo Pompilio dio al
+senador Sexto Lucio Flaco el bofeton que deseaba.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XII
+
+
+
+#La batalla de Platerias#.
+
+
+El sol y dona Leoncia aparecieron con igual esplendor y hermosura en las
+primeras horas del siguiente dia. La patrona, dejando las ociosas lanas,
+dio principio a su tocado, que era algo complicado, porque consistia en
+una restauracion concienzuda de todos los deterioros que en su persona
+hacian lentamente los anos.
+
+Despues de dar al viento la poca abundante cabellera, comenzaba a tejer
+un mono, que, a no recibir el refuerzo de unos hinchados cojinillos, no
+seria mas grande que un huevo. Pasaba inmediatamente a adobarse el
+rostro, operacion verificada tan habil y discretamente, que no conociera
+la _verdad de su mentira_ ni el mismo don Gil, que era la persona que
+mas se acercaba a ella durante el dia. A veces solia usar cierto
+pincelito; pero esto no era mas que en los dias clasicos, y no hacemos
+alto en ello por ahora. En estas ocupaciones estaba, mal cenidas las
+faldas, sin corse y descubiertas con negligente desnudez las dos
+terceras partes de su voluminoso seno, cuando una persona entro en la
+casa, y acercandose al cuarto de la diosa, dio un par de golpecitos en
+la puerta.
+
+--?Quien?--dijo alarmada la vizcaina.
+
+--Yo.
+
+--Por Dios, Carrascosa, no entre usted, que estoy....
+
+Pero Carrascosa empujo la puerta, y la hubiera abierto a no impedirselo
+por dentro la asustadiza y honesta dama, que dejo el afeite y se cino el
+vestido rapidamente para acudir a defender la plaza.
+
+--Leoncia, Leoncia, mira que soy yo, tu Gil.
+
+--Don Gil, don Gil, no sea usted pesado. Siempre viene usted cuando
+esta una arreglandose. Espere usted. Pase a la cocina, que tengo
+que hablarle.
+
+--Yo tambien tengo que hablarte,--dijo Carrascosa, aplicando el ojo a la
+cerradura por probar si veia algo.
+
+Dona Leoncia no tardo en arreglarse: se cino el corse, se puso las
+ultimas horquillas, se aplico dos o tres alfileres al pecho, se echo un
+manton sobre los hombros, y paso a la cocina.
+
+--Sabes que vengo muy incomodado--le dijo don Gil, mientras la dama, que
+se habia acercado al hornillo, se esforzaba en encender con pajuela unos
+carbones;--sabes que estoy muy incomodado, Leoncia, con lo que dice la
+gente, y vengo a que me saques de dudas; porque, en fin, tengo esto
+atravesado en el gaznate y no lo puedo pasar.
+
+--?Que? ?a ver? ... ?a ver que majaderias traes hoy?--Nada, sino que la
+gente da en decir que tu ...--Aqui el ex-covachuelista se detuvo, como
+si efectivamente se le atragantara una cosa en las fauces.--?Que yo? ...
+?a ver? ?que?--dijo la patrona, soplando los carbones.
+
+--Que tu ... quiero decir ... que ese jovencito que hace versos y vive
+en ese gabinete, esta muy fino contigo, y te esta cortejando ... Me dijo
+la frutera que ayer te vio salir con el de paseo, y....
+
+--No me vengas aca con majaderias--dijo dona Leoncia, alzando en su
+derecha mano una badila de cobre que en aquellos momentos le servia: lo
+que hay es que como una es mujer de opinion, ha de estar todo el mundo
+ocupandose de una para decir lo que se le antoja. iVaya, don Gil! ?Y
+usted se anda en chismes con la frutera? iBuena esta ella! No me vuelva
+usted aca con enredos. Lo que hay es que no puede una mover un pie sin
+que venga toda la vecindad a decir por que si y por que no.
+
+--Cepos quedos--dijo Carrascosa,--que yo no dudo de que seas una mujer
+muy principal; pero debe evitarse que la gente ande diciendo cosas ...
+porque....
+
+--No me hables de eso, Gil: Gil, no me hables de eso dijo fingiendose
+incomodada dona Leoncia;--que todos los hombres son unos enganosos, y
+esta una muy escarmentada ... no ... digo ... muy.... Le han dicho a una
+lo que son los hombres ... Y si no, miren al prestamista de abajo que
+todos los dias desayuna a su mujer con cincuenta palos.
+
+--iOh, Leoncia de mis pecados! Y piensas que yo no te he de tratar como
+una docil ovejuela que eres ... Mira, no seas tonta: puesto que nos
+hemos de arreglar y es preciso mantener la opinion, bueno seria que
+echaras de tu casa a ese mozalbete, y que se fuera con sus versos a
+otra parte.
+
+--Pues digo que no. Si hablan, que hablen; si _injurian_, que
+_enjurien_. Yo soy mujer de opinion.
+
+--Jesus, Leoncia: ?y no me haces ese gusto?
+
+Dona Leoncia empezo a reir con mucha gana; y el buen Carrascosa, que no
+estaba dispuesto aquel dia a ponerse serio, se sereno y concluyo por
+reirse tambien.
+
+--Mira que esta tarde voy con dona Patronila y la Juliana a merendar a
+Chamartin. Dona Ramona vendra tambien, y si tu vienes, cantaras aquellas
+seguidillas que sabes.
+
+--Yo no estoy para seguidillas. Lo que me carga es que vaya ese don
+Ramoncito, que me tiene ya hasta aqui. Mira, mira, Leoncia: si lo echas,
+estare cantando seguidillas cuatro dias seguidos. iAh! No me acordaba:
+?sabes que estamos arreglando una procesion en las Maravillas? Ya te
+proporcionare un balcon para que la veas. Va a estar muy lucida, y salen
+mas de veinticinco santos y todas las cofradias de Madrid.
+
+--Mira, Gil, no te andes con procesiones, que es cosa que no me gusta.
+?Con que vienes a Chamartin?
+
+--Si: bueno es que nos vayamos alla, porque hoy hay jarana en Madrid, y
+se me antoja que habra tiros por esas calles.
+
+--iJesus; y Santa Librada! iOtra jarana!--dijo la vizcaina con el rostro
+descompuesto y mudado de color.--Pero ?que hay?
+
+--Ahi es nada. Que esos locos de la _Fontana_ van a pasear el retrato de
+Riego con musica y todo. La autoridad ha prohibido esa procesion, y
+ellos dicen que la habra. Veremos quien gana. Ya anda la gente por ahi
+alborotada y pronto hemos de ver el tumulto.
+
+En efecto, el ruido no se hizo esperar: un gentio inmenso ocupaba la
+vecina plazuela de Santa Ana, y hasta la tranquila mansion de dona
+Leoncia llego el rumor de las voces. La criada, que venia de comprar,
+entro dando gritos de terror y diciendo que habia sentido unos
+grandes canonazos. A los gritos de la gallega despertaron los tres
+amigos y Lazaro.
+
+--?Que hay?--dijo Javier.--?Que algazara es esa?
+
+--?Que ha de ser sino la procesion?--dijo el Doctrino.
+
+Lazaro se levanto dolorido, porque con la molesta posicion que en el
+sueno tomo, parecia que se le habia roto el espinazo. Abrieron el balcon
+y miraron. Dona Leoncia entro en el cuarto del poeta dando alaridos y
+manoteando.
+
+--iJesus!, iJesus! iNo abran ustedes el balcon, que se nos va a meter
+aqui alguna bomba! ?No oyen ustedes los canonazos? iJesus, que disparos
+tan fuertes!
+
+--Senora, usted esta sonando con los canonazos.
+
+--No te alarmes, Artemisa, Electra....
+
+--iCierren ese balcon!
+
+Los cuatro jovenes eran muy curiosos para contentarse con mirar desde
+el balcon. Bajaron a la calle con mucha prisa para unirse al gentio,
+aunque Lazaro pensaba dejar aquello y marcharse inmediatamente a casa
+de su tio, recogiendo de antemano su mezquino equipaje en el parador
+del Agujero.
+
+--?Quien es ese joven?--dijo don Gil a la patrona luego que los cuatro
+habian bajado.
+
+--No se quien es: le trajeron anoche.
+
+Carrascosa creyo reconocer en aquel joven al sobrino de su amigo, a
+quien habia tratado en Ateca; y queriendo cerciorarse, porque sin duda
+le interesaba, bajo tras ellos. Los cuatro jovenes se mezclaron al
+gentio: no se podia dar un paso. La procesion estaba organizada, y
+pronto iba a emprender la marcha para salir a la calle de Atocha. Gran
+confusion reinaba en la multitud, y eran vanos los esfuerzos de dos o
+tres personas para poner en filas ordenadas al pueblo y dirigirle.
+
+Lazaro trato de marchar a donde debia; pero tuvo una tentacion, que le
+hizo detener meditabundo y preocupado. Al ver aquella multitud, su
+imaginacion, abatida y exanime desde la singular escena del cafe, volvio
+a remontarse tomando su acostumbrado vuelo. Alli estaba reunido un
+pueblo, dispuesto a una gran manifestacion. Confuso y como asustado de
+su empresa, la muchedumbre vacilaba, no tenia fijeza ni determinacion:
+sin duda alli faltaba algo. Lazaro quiso dominarse rechazando la
+tentacion. Se alejo del pueblo y volvio a acercarse a el.
+"Si--pensaba,--aqui falta algo: falta una voz."
+
+Habia llegado aquel momento supremo de las agitaciones populares en que
+las turbas se paran silenciosas, alterados los miles de corazones por un
+solo y profundo temor, trastornadas las mil cabezas con una sola duda.
+Falta que una voz sola diga lo que todos sienten. En estos momentos
+solemnes es cuando vemos un cuerpo elevarse sobre miles de cuerpos y una
+mano temblorosa extenderse sobre tantas cabezas. Una voz expresa lo que
+en tantos cerebros pugna para adquirir formas orales; esa voz dice lo
+que una multitud no puede decir; porque la multitud que obra como un
+solo cuerpo con decision y seguridad, no tiene otra voz que el rumor
+salvaje compuesto de infinitos y desiguales sonidos.
+
+Cuando aquel hombre ha hablado, la multitud ha dicho lo que tenia que
+decir; la multitud se conoce, ha podido recoger y unificar sus fuerzas,
+ha adquirido lo que no tenia: conciencia y unidad. Ya no es un conjunto
+inorganico de fuerzas ciegas: es un cuerpo inteligente cuya actividad
+tiende a un objeto fijo, bueno o malo, pero al cual se encamina con
+decision y conocimiento.
+
+Esto pensaba Lazaro. ?Podria el ser ese medio de expresion? ?Seria el
+Verbo revelador de aquel cuerpo ciego e inconsciente? ?Hablaria o no
+hablaria? La masa en tanto se arremolinaba y se extendia por la plazuela
+del Angel. Lazaro la siguio como fascinado; despues se aparto con miedo
+de ella y de si mismo. Pero no podia resolverse a retirarse. ?Hablaria o
+no? Le oirian de seguro. ?Como no, si habia de decir cosas tan bellas?
+El estaba seguro de que las diria. Las palabras que habia de decir
+estaban escritas con letras de fuego en el espacio.
+
+Ya el retrato avanzaba llevado por cuatro socios de la _Fontana_. Sonaba
+la musica, el gentio rodeaba el lienzo, y todos se movian sin adelantar,
+oscilaban sin extenderse, se revolvian confundiendose. Sin duda faltaba
+algo. Lazaro se mezclo en el torbellino. Sus ojos brillaban con
+extraordinario resplandor; su inquietud era una convulsion, su agitacion
+una fiebre, su mirada un rayo. Cruzabanle por la mente extranas y
+sublimes formas de elocuencia; latiale el corazon con rapidez
+desenfrenada; las sienes le quemaban, y sentia en su garganta una
+vibracion sonora, que no necesitaba mas que un poco de aire para ser voz
+elocuente y robusta.
+
+Vio que alzaban el retrato, que la turba se arremolinaba en circuitos
+sin fin, y vio agitarse en el aire multitud de panuelos blancos que
+salian de aquel torbellino como una espuma.
+
+La comitiva desordenada siguio por la calle de Atocha y penetro en la
+Plaza Mayor. Alli se difundio un poco. Pero despues trato de atravesar
+el arco de la calle de la Amargura para entrar en Platerias. El gran
+monstruo midio de una mirada el volumen de sus miembros multiplicados y
+la anchura del arco por donde habia de pasar. El camello iba a pasar por
+el ojo de la aguja. Hubo un movimiento convulsivo de codos, y los
+abdomenes se deprimieron, giraban los cuerpos, y algunos sombreros
+saltaron a impulsos de las repercusiones y choques de tantas cabezas.
+Algunas voces trataron de pronunciar una orden para vencer aquella
+dificultad, problema de obstetricia sin duda.
+
+--Delante el retrato. Dejen pasar el retrato--decian. Era imposible; la
+gente se agolpaba de tal modo, que el retrato no podia pasar. Al fin,
+tras largos esfuerzos, el retrato paso por el arco. Detras seguia con
+la mayor confusion la gran masa de gente. La multitud que llenaba la
+plaza se habia parado y esperaba. El retrato y sus corifeos
+desembocaron en la calle Mayor; pero al llegar alli, una sorpresa sin
+igual detuvo la procesion. Dos filas de soldados formaban en las
+Platerias, llegando mas alla de la plazuela de la Villa. Las picas de
+un escuadron de lanceros brillaban a lo lejos, y delante de esta tropa
+estaba, el Capitan General de Madrid, a caballo, esperando con grande
+aplomo y entereza. Este hombre avanzo seguido de dos o tres, y
+senalando con el sable, intimo la orden de retirada a los del retrato.
+Hubo una rapida consulta de miradas entre estos. Una autoridad civil se
+acerco tambien, y con los mejores ademanes dijo que se fuera cada cual
+a su casa y renunciaran a aquella manifestacion, porque el Gobierno
+estaba resuelto a que no dieran un paso mas. El aspecto de la tropa
+impresiono vivamente a los del retrato; ademas, estos contaban con la
+ayuda del regimiento de Sagunto, y el regimiento de Sagunto estaba
+encerrado y perfectamente custodiado en su cuartel.
+
+Trataron, sin embargo, de pasar adelante, y dijeron que aquella
+manifestacion era puramente moral; que no trataban de producir ningun
+trastorno, ni era agresiva su actitud, ni tenian mas objeto que
+tributar un homenaje de admiracion al heroe que habia dado la libertad
+a su patria.
+
+"iCada uno a su casa! Atras el retrato", dijo resueltamente Morillo.
+
+La defensa era imposible. La procesion no tenia armas.
+
+La supuesta debilidad del Gobierno se habia trocado en inquebrantable
+firmeza. Algunos empezaron a desertar, desfilando por la calle de
+Milaneses y la plazuela de San Miguel. El retrato descansaba en tierra y
+se movia adelante y atras, poco seguro en manos de sus portadores. Estos
+hablaron: pero todo fue inutil: la gente empezo a retroceder, algunos a
+gritar, y hubo tambien quien quiso oponer resistencia a la tropa.
+
+Entre tanto el gentio que ocupaba la plaza permanecia inmovil. ?Quien
+era aquel que entre tanta gente se elevaba, y agitando las manos,
+proferia voces que la muchedumbre aplaudia? El orador hablaba bien, sin
+duda: grandes aclamaciones acogian sus palabras; pero los continuos
+empellones, los gritos de los pisoteados y estrujados no permitian a
+aquel expresarse con desahogo.
+
+Algunos pedian silencio; pero el silencio en toda la plaza era
+imposible. A lo mejor, los que en el arco discutian con la autoridad,
+retrocedieron al ver que la tropa resistia. La confusion entonces llego
+a su termino. El orador continuo su filipica; pero la continuo excitando
+al pueblo a que no cediera en su empeno de verificar la manifestacion.
+Estaba livido, anhelante, y cada palabra suya era como un latigazo que
+estimulaba a la muchedumbre a seguir adelante.
+
+En tanto las tropas avanzaban despejando la plaza, y algunos eran tan
+osados, que delante de los caballos oponian resistencia y vociferaban
+apostrofando a Morillo y a su gente.
+
+--iA esos que gritan!--dijo el que mandaba el piquete. Arremolinose el
+gentio. Muchos corrieron a escape. Otros dieron vueltas, arrastrados
+por la oleada, o permanecieron turbados sin saber que partido tomar.
+Lazaro callo.
+
+--?Quien gritaba?--dijo el capitan,--A los que gritan. Prender a los
+que gritan.
+
+Lazaro quiso huir; pero el brazo vigoroso de un soldado le detuvo
+fuertemente.
+
+--Prender a los que gritan. Este es el predicador. iA ese!
+
+Lazaro paso de una mano fuerte a otra fortisima. Apenas se daba cuenta
+de que le habian prendido. Creyo que le soltarian en seguida, e intento
+desasirse, aunque inutilmente.
+
+-iAtras, atras! iFuera de la plaza!--continuaba el capitan.
+
+Y era bien obedecido, porque el gentio se desbandaba a toda prisa. La
+procesion fracaso. El retrato quedo hecho trizas en medio de la plaza;
+la tropa tomo todas las entradas.
+
+?Que fue de Lazaro? Un cuarto de hora despues entraba, honrosamente
+custodiado, por las puertas de la carcel de Villa, y era introducido
+tambien honrosamente en un tristisimo, obscuro y sucio calabozo.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XIII
+
+
+
+#No llega el esperado.--Llegada de un importuno.#
+
+
+De todos los procedimientos que el espiritu emplea para atormentarse a
+si mismo, el mas terrible es esperar. Contra esto no hay remedio.
+Parece que ha de ser facil resolverse a no esperar, apartar la
+imaginacion de la cosa esperada, y vivir solo en un punto de la vida, en
+un momento del tiempo, sin esa dolorosa aspiracion a lo venidero que
+desquicia el ser, sacandole de su centro.
+
+Cuando se espera lo que ha de llegar las horas son siglos; cuando se
+espera lo que debio llegar, las horas vuelan como segundos. Clara estaba
+a la hora de las diez con el alma suspensa, tremula y atenta, llena de
+inquietud y zozobra. Pasa de las diez, y el viajero no viene; el reloj
+vuela de las once a las doce, y de las doce a la una. Pascuala tenia
+mucho miedo, porque el ruido de gentes que en la calle se sentia
+aumentaba a cada hora. Las dos estaban sentadas en el cuarto interior, y
+no decian cosa ninguna, ni la criada contaba aquellos cuentos de las
+ninfas y el dragoncillo, que habia aprendido en su pueblo, ni la
+huerfana se reia con la franca expansion y natural sencillez de su
+caracter. Ambas estaban muy silenciosas: se miraban con ansiedad cuando
+algun ruido se sentia en la escalera; y al cerciorarse de que no era lo
+que aguardaban, caian la una en su abatimiento indiferente, la otra en
+su calmosa, melancolica y disimulada agitacion.
+
+Clara, a la madrugada, entro en el periodo de las conjeturas; forma con
+que el espiritu se da todos los tormentos imaginables. ?Que le habia
+pasado? ?Volcaria el coche? ?le habrian salido ladrones con aquellos
+tremendos trabucos que pintan en las estampas? ?Habria desistido del
+viaje? ?Tendria tal vez amores con alguna muchacha del pueblo? ?Le
+detendria alguna partida de realistas? Todo le ocurria menos lo cierto.
+En estos momentos facil es tranquilizarse teniendo un poco de serenidad;
+pero nadie la tiene, y una ceguera profunda sustituye a la normal
+lucidez del entendimiento. Basta razonar en calma y decir: "?No ha
+venido? Se habra detenido casualmente. Manana vendra." Pero en vez de
+hacer este logico razonamiento, lo que generalmente se piensa es esto:
+"?No ha venido? Pues se ha muerto: le mataron."
+
+Luego la noche contribuye a este tormento; la noche, que a todo da
+formas horribles, lo mismo a las cosas materiales que a las visiones
+internas. Clara, que no habia podido ni podia dormir, no cesaba de
+percibir informes, bultos, sangre, obscuridad, repentinamente opuesta a
+una gran luz que alumbra horrores. Da calentura esa situacion.
+Impaciencia febril se apodera de la sangre que se agita y circula, como
+si la rapidez de su marcha acelerase la llegada de lo que se espera.
+Esta contrariedad de nuestro deseo es mas terrible, porque es lenta, sin
+limites. Delante no se ve sino la eternidad. No vienen a la mente las
+modificaciones que puede traer el proximo dia. Aquella noche y aquella
+soledad parece que no han de tener fin.
+
+Las primeras luces del dia no hicieron, sin embargo, otra cosa que
+aumentar su tristeza. iAyer! iDesde ayer le habia estado esperando!
+Deseaba salir fuera y correr, preguntando a todos por el desventurado
+joven. Abrio el balcon, miro a la calle, creyendo que iba a verle pasar,
+y examino a todos los transeuntes. Entonces le llamo la atencion una
+persona que, fija en la esquina, la miraba con tenacidad. Segura de que
+no era el volvio la cara, y no se cuido mas de aquella persona.
+
+Cerro el balcon, porque sentia fatiga y mucha necesidad irresistible de
+dormir. Fue a su cuarto, y sentada en una silla, recosto la cabeza sobre
+la cama. Pero en vez de dormir empezo a cavilar con tanto desvario y
+agitacion como durante la noche. Elias tampoco habia vuelto. ?Que seria
+de el? iOh, que luz! Tal vez le habia encontrado y estarian juntos en
+alguna parte.
+
+En esto entro Pascuala que venia de la calle. La alcarrena se acerco a
+Clara, adornando la redonda y vasta fachada de su cara con
+impertinente sonrisa.
+
+--?Sabe usted lo que ha _pasao_?
+
+--?Que? ?que hay?--dijo Clara con interes.
+
+--Que aquel caballerito del otro dia ... pues ... el senor militar ...
+me paro en la esquina.
+
+--?Y a mi que me importa eso?
+
+--Que dice que viene aca.
+
+--iJesus, aca! ?Y a que viene aca? Estamos solas.
+
+--Pues es un caballero muy cumplido.
+
+--?Si? Pues no me he fijado.
+
+--?No le vio usted el otro dia aqui ... cuando el senor vino malo?
+
+--Si: parecia una buena persona. ?Pero a que quiere volver aqui?
+
+--Usted bien se lo malicia. iAh, que picarona es usted! En aquel momento
+sonaron en el bolsillo de Pascuala las pesetas que el militar le habia
+dado. Despues se sintieron pasos en la escalera y sono muy debilmente la
+campanilla.
+
+--Es el--dijo la alcarrena.
+
+Y antes que Clara pudiera impedirselo, la moza corrio, abrio la puerta,
+y el militar, que ya conocemos, entro en el pasillo, se descubrio con
+respeto y se acerco a Clara.
+
+--?A quien buscaba usted?--dijo Clara.--No esta: ha salido.
+
+--Si esta, no ha salido,--contesto el militar con aplomo.
+
+--?Quien? ?Pero a quien buscaba usted?
+
+--Facil es comprender que no busco a ese viejo, cuyo trato aleja en vez
+de atraer a las personas.
+
+--?Pero que quiere decir? ?a que viene usted?--le pregunto Clara con
+ligera expresion de alarma.--Estoy sola, vayase usted.
+
+--Por lo mismo no me voy.
+
+--Si usted no se va, llamare, gritare,--dijo Clara, resuelta sin duda a
+hacer lo que decia.
+
+--Entonces reniremos,--afirmo el militar con sonrisa de amistosa
+franqueza, que desarmo en parte el enojo de Clara.
+
+--iPor Dios, que va a llegar! ?Pero quien es usted? ?A que viene usted
+aqui? ?Quien le ha dado licencia para entrar? Usted es el que vino el
+otro dia con el. Ya le reconozco; pero no entiendo a que viene hoy.
+iPascuala, Pascuala!
+
+--No me mire usted como enemigo. Mi entrada ha sido singular; pero no
+soy un ladron ni un asesino. Vengo como amigo: traigo paz y amistad. No
+tenga usted miedo, Clara. Vengo como amigo. Ya nos conocemos de un solo
+dia, cuando vine aqui sosteniendo a ese pobre senor.
+
+--iOh! y ahora puede venir--dijo Clara alarmada. Marchese usted, por
+Dios. Yo no le conozco, ni me importa todo eso que me ha dicho. Si
+el llega....
+
+--Lo que menos me importa es ese viejo--contesto el militar.--Antes me
+interesaba un poco. Crei que era de usted pariente, su esposo tal vez.
+Pero despues he sabido que es un tiranuelo que vive para martiriza a una
+pobre huerfana, que se muere da melancolia encerrada aqui. No puedo
+ver con indiferencia que una persona tan guapa, tan amable, tan digna de
+ser feliz, pase la vida en poder de esa fiera.
+
+--iOh! Pues yo estoy bien asi. Le agradezco a usted su bondad--contesto
+Clara;--pero no es necesaria. Vayase usted, por Dios.
+
+--No me ire, no--dijo el militar, exaltandose un poco. Hace algunos dias
+que me preocupa la idea de los martirios que usted debe sufrir. Siento
+un deseo muy grande de libertarla a usted de ese maniatico, y creo que
+realizare este proposito. He pasado por ahi cien veces al dia y me ha
+dado horror el aspecto sombrio de esta casa, sepulcro en vida de tan
+bella criatura. Usted se reira de mi, lo comprendo. Le parecera extrano
+este interes que tomo por una persona a quien solo he visto una vez;
+pero de este misterio no hay que hablar ahora. Lo que importa es que
+usted se decida a hacer lo que yo le aconseje. Sepa usted que he jurado
+no permitir que muera aqui de hastio y soledad. Estoy seguro de que
+usted, que con tanta sencillez me comunico la unica vez que nos vimos
+parte de sus desventuras, tendra hoy la confianza que necesito, sabra
+apreciar la nobleza de mis propositos y no se opondra a que se realicen.
+
+Clara no sabia que contestar. Estaba confundida al ver el generoso y
+fraternal interes que tenia por ella una persona a quien habia visto tan
+poco. Esto hubiera llenado de orgullo a otra mujer; pero Clara era muy
+modesta, y ante aquella manifestacion afectuosa no tuvo mas que gratitud
+y vergueenza. Nunca creyo merecer aquello.
+
+--Yo lo agradezco mucho, senor--dijo;--pero....
+
+La verdad es que no podia decirle que era feliz y que deseaba continuar
+aquel genero de vida. Era cierto lo que el militar decia. Era imposible
+vivir en compania de aquella fiera. ?Pero acaso no esperaba su salvacion
+de otra persona? Esta idea la indujo a rechazar con mas energia las
+ofertas que aquel le hacia.
+
+--Usted no conoce a la persona con quien vive--continuo el
+militar.--Usted no le conoce, yo si: ya me he informado de su caracter y
+de sus ideas. No solo es un hombre extravagante e intratable, sino un
+fanatico sin corazon, un hombre feroz, de perversos instintos y calculos
+terribles. No: usted no puede seguir mas tiempo en manos de ese hombre,
+que no es su pariente, ni su amigo: que se llama su protector, para
+hacer de usted una victima de su orgullo brutal.
+
+Clara comprendio, por la vehemencia con que el joven hablaba, que era
+cierto su interes, y conocio tambien que la pintura que del viejo hacia
+no era exagerada. El desconocido obraba con la mayor nobleza, sinceridad
+y buena fe. Era uno de esos caracteres inclinados a las aventuras
+dificiles y que implicaban la salvacion peligrosa de los que sufrian. Su
+espiritu caballeresco, su corazon inclinado al bien, hallaron en aquel
+suceso un motivo de ocupacion, y dedico toda su actividad a la
+realizacion del mas generoso proposito. Ademas, un sentimiento bastante
+energico de simpatia hacia aquella pobre huerfana, le impulsaba a
+proceder con tanta diligencia. Mas adelante conoceremos el nombre y los
+hechos de este noble, caballero.
+
+--Pero no este usted mas tiempo aqui--dijo Clara.--?Como quiere usted
+convencerme de que se interesa por mi, si precisamente estando aqui me
+prueba lo contrario? Si el viene y le encuentra en la casa....
+
+--No dira nada. Ese hombre es tan miserable, que no le importa ni la
+felicidad ni el honor de usted: todo lo mirara con indiferencia. A usted
+no le queda mas amparo que yo.
+
+La huerfana, al oir estas palabras sintio un frio en el alma. El momento
+en que eran dichas hacia que parecieran una gran verdad. Su unico,
+legitimo y verdadero amigo no vendria. Ya no le quedaba mas amparo que
+el de un advenedizo.
+
+--Nada mas que yo; pero es bastante--continuo el joven con afectada
+voz.--Siga usted el plan que yo le marque: no haga usted caso de ese
+viejo. Yo sere para usted todo lo que puede ser un hombre de corazon y
+honradez. Tenga usted en mi la confianza que se tiene en lo que nos ha
+de salvar.... Y ahora, Clara, me voy. Pero no tardare en volver a dar
+mis ordenes a la pobre prisionera, cuya felicidad pende de mi. iQue
+orgullo siento en esto! Yo estare siempre alerta. Si le ocurre a usted
+una nueva desventura, no necesita avisarme. Yo me hallare aqui para
+socorrerla y animarla. No le queda a usted mas amparo que yo. Pienselo
+usted bien. Adios.
+
+La decision de aquel hombre desconocido, insinuado tan novelescamente en
+los secretos de la casa, era muy firme. Se habia propuesto emprender una
+aventura generosa, a que le inclinaban al mismo tiempo un sentimiento de
+simpatia, y el deseo inveterado en el, de hacer bien.
+
+Si habia un poco de egoismo en el, despues lo veremos. Ya se marchaba,
+cuando Pascuala salio de la cocina asustada, y dijo:
+
+--iEl amo!
+
+--No abras--dijo Clara temerosa.--Espera: escondase usted.
+
+Pero Elias, que tenia llave, no necesitaba que le abrieran para entrar.
+
+--No importa--dijo el militar, que trataba de serenar a Clara.
+
+Coletilla abrio y entro. Venia cabizbajo y abstraido. Dio algunos pasos
+por el corredor sin ver al intruso; mas al llegar al extremo, noto aquel
+bulto, alzo la cabeza, y vio al joven, que se inclinaba ante el con
+mucho respeto.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XIV
+
+
+
+#La determinacion.#
+
+
+--?Que busca usted? ?quien es usted? ?que hace usted aqui?
+
+--?No me conoce usted? Soy el que hace unos dias le trajo a usted muy
+mal parado a su casa, y venia a ver si estaba usted ya completamente
+restablecido.
+
+--Si, senor; estoy bueno--contesto bruscamente, y entrando en la sala, a
+donde le siguio el joven:--?no se ofrece nada mas?
+
+--Nada mas, y me retiro: acabo de llegar--dijo con afectada naturalidad
+el militar.--Me retiro repitiendole que me intereso mucho por su salud.
+
+--Bien: ya me lo dijo usted el otro dia,--respondio Coletilla dirigiendo
+miradas recelosas a Clara y a Pascuala.
+
+--?Y no me manda usted nada?
+
+--Nada mas sino que me deje usted en paz. ?No va usted a la procesion?
+Esta muy lucida.
+
+--No estoy para procesiones.
+
+--?Le gusta a usted saber lo que pasa en las casas de los
+realistas?--anadio el anciano con el acento amargo y receloso propio de
+su caracter.--Aqui no se conspira. Y si yo conspirara, lo haria de modo
+que no vinieran a sorprenderme los lechuguinos de la Milicia Nacional.
+
+Clara estaba temblando. La parecia que el militar, ofendido por aquel
+insulto, iba a desenvainar el tremendo sable que llevaba en la cintura y
+a descargarlo sobre la cabeza del realista. Pero aquel sonrio
+desdenosamente y dijo:
+
+--Amigo, veo que me juzga usted mal. Puede estar seguro de que no me
+ocupare en delatarle. ?Que dano puede hacer usted?
+
+--?Yo?... Dano....--respondio el fanatico con una mueca feroz, que en el
+equivalia a la sonrisa.
+
+--Poco sera el que usted haga y por poco tiempo. Eso se lo juro a usted.
+Con que voy a hacerle el favor de marcharme. Adios.
+
+Dirigiose a la salida, no sin tratar de expresar a Clara con una mirada
+lo que antes le habia dicho con muchas palabras, es decir, que confiara
+en el y esperara. Hubiera querido verse acompanado de la joven hasta la
+puerta; pero la infeliz no se atrevio. Cuando el militar estuvo fuera,
+Coletilla se volvio a Clara, y con irritados ademanes, le dijo:
+
+--?Hace mucho que entro aqui ese hombre?
+
+--No, senor: un momento antes de usted llegar--respondio
+temblando Clara.
+
+--?Y por que le habeis abierto? ?No dije que no abrierais a nadie?
+
+--Venia a preguntar por usted.
+
+--?Por mi? Ya...--contesto Elias con furia.--Algun espia del
+Gobierno. Pero ya me figuro la verdad. Este es algun mozalbete que te
+hace la corte.
+
+--?A mi? No, senor. Si no le conozco, no le he visto nunca, dijo Clara
+temblando.
+
+--Pues yo le he visto rondando esta calle. Si, senora, le he visto. No
+me lo niegues. iTu tienes tratos con el, tu le has hablado, tu le has
+dado cita aqui!...
+
+Clara no habia visto nunca a Elias tan encolerizado contra ella. Las
+inculpaciones que le hacia ofendieron tanto su inocencia, que en aquel
+momento sintio lo que nunca habia sentido: una secreta aversion hacia
+aquel hombre.
+
+--Yo he sido un padre para ti, Clara; pero tu no has sabido apreciar
+mi proteccion--continuo Coletilla con encono.--Tu eres una ingrata,
+una mujer sin juicio; abusas de la libertad que te doy, abusas de mi
+alejamiento de la casa. Pero yo juro que te enmendaras. Es preciso que
+hoy mismo tome la determinacion que habia pensado. Si, hoy mismo.
+Ahora mismo.
+
+--Le digo a usted que no se quien es ese hombre; que hoy ha entrado
+aqui a preguntar por usted. Yo no se quien es ni me he ocupado nunca de
+semejante persona.
+
+--Hipocrita, ?piensas que creo en tu aire de mosquita muerta? Fiese
+usted de las ninas apocaditas. Pero tus travesuras se concluiran,
+Clara. Ya no comprometeras otra vez mi reposo como hoy. Yo estoy
+siempre fuera, y no quiero que durante mi ausencia se convierta esta
+casa en un infame garito.
+
+Clara no podia creer aquellas palabras. Ya sabemos que era poco ducha en
+contestar cuando el terrible anciano la reprendia. Y esta vez su honor
+ofendido no encontro tampoco las palabras que en aquella situacion
+convenian. Nego y lloro tan solo, argumento que el realista tomo como la
+ultima expresion de la hipocresia y el engano.
+
+--Preparate, Clara, a salir de aqui. No mereces los sacrificios que he
+hecho por ti. A ver si ahora compras florecitas y arreglas cintajos para
+coquetear en la ventana. Vas a vivir de aqui en adelante en compania de
+unas personas cuya proteccion no mereces tampoco. Pero estas son tan
+caritativas, que te admitiran por consideraciones a mi. Preparate. Esta
+tarde mismo voy a llevarte a casa de esas senoras, y alli viviras. Ellas
+te ensenaran a ser mujer de bien, y alli veremos si vuelves a tus
+locuras, veremos si te apartas del buen camino. Viviras con ellas; las
+ayudaras y serviras en sus labores, y te ensenaran lo que no puedes
+aprender en mi casa, sola y sin guia.
+
+--iLas senoras de Porreno!--penso Clara con horror, aquellas tan erguidas
+y finchadas, que le daban miedo siempre que le hablaban, dejandole una
+impresion de tristeza que no podia borrar en muchos dias.
+
+--Estas ideas del dia--continuo Elias como hablando solo,--pervierten
+hasta a las muchachas mas recatadas. iEstas ideas del dia, esta lepra
+social!... ise difunde sin saber como!... ipenetra en todas partes!
+iQuien lo habia de decir!... Ya se ve... sola en esta casa... Iras,
+Clara, en casa de esas senoras. Ten presente que no lo mereces, porque
+ellas son personas muy principales y virtuosas, libres del contagio del
+dia. Haz cuenta que entras en un santuario.
+
+No habia remedio. La fatal determinacion, que, sin conocerla, habia
+asustado tanto a la huerfana, estaba irremisiblemente tomada. Clara se
+iba a vivir con aquellas misteriosas senoras, en cuya casa, segun
+Coletilla decia, no habian penetrado las ideas del dia. Hacia tiempo que
+el tenia este deseo para vivir mas a sus anchas; pero nunca se hubiera
+atrevido a proponerlo a las tres venerables matronas, si estas, con una
+generosidad que el no se cansaba de admirar, no se lo hubieran indicado.
+Era ya cosa resuelta; asi es que Coletilla, al ocurrir la escena que
+hemos referido, no quiso retardar ni un momento la determinacion, y
+partio a casa de sus amigas a darles aviso, dejando a Clara entregada al
+dolor mas profundo.
+
+Digamos algo de las relaciones que anteriormente habia tenido Elias con
+aquellas tres nobilisimas damas.
+
+A fines del siglo era Elias mayordomo mayor de la casa de los Porrenos y
+Venegas. La ruina de esta historica casa data de aquella misma epoca.
+Don Baltasar Porreno, Marques de Porreno, que habia sido Consejero
+intimo de Carlos IV, entablo un pleito con un pariente suyo,
+descendiente de los Marqueses de Vedia. Este pleito duro diez anos, y en
+el perdio Porreno casi toda su fortuna, contrayendo deudas espantosas.
+Despues tuvo la desdicha de sostener a Godoy en la conspiracion de
+Aranjuez, y caido Carlos IV, el Principe heredero no perdono medio de
+hacerle dano. Su hermano don Carlos Porreno cometio el desproposito de
+afrancesarse durante la guerra, y la proteccion de Junot y de Victor no
+sirvieron sino para que fuera despues condenado a perpetua proscripcion.
+
+Aquella casa ilustre y poderosa llego al extremo de la ruina con la
+muerte del Marques; los acreedores embargaron sin respetar los preclaros
+timbres de la familia, y despues de liquidadas las cuentas e
+inventariados los bienes muebles e inmuebles, no les quedo a los
+herederos sino una miseria. A la vuelta de Francia, Fernando olvido que
+el Marques de Porreno habia sido su enemigo en la conspiracion de
+Aranjuez, y concedio una pension a su hermana. El hijo varon del Marques
+habia muerto en el viaje, navegando hacia America, y de la casa antigua
+y poderosa no quedaron mas que tres senoras, a saber: la hermana y la
+hija del Marques de Porreno, y la hija de su hermano don Carlos, que
+siguio a Napoleon, y murio, segun se decia, en Praga, al volver de la
+campana de Rusia.
+
+Despues del triste fin de la casa, Elias siguio fiel a sus antiguos
+amos. Al volver de la guerra, se presento a aquellos tres gloriosos
+vestigios y les ofrecio de nuevo sus servicios; pero las tres damas no
+tenian ya bienes que administrar. De su caudalosa fortuna no les restaba
+sino unas tierras de pan llevar en el termino de Colmenarejo, y unos
+vinedos de muy poco valor junto a Hiendelaencina. La administracion se
+reducia a tomar las cuentas cada trimestre a dos colonos que cultivaban
+aquellas heredades. Pero las senoras de Porreno, despues de su
+decadencia, miraban a Elias como un buen amigo, le trataban de igual a
+igual (ilo que puede la decadencia!), aunque el antiguo mayordomo no
+traspasaba nunca, ni en sus conversaciones, el limite respetuoso que
+separa a un _hijo de zafios labradores_ (frase suya) de tres damas
+pertenecientes a la mas esclarecida nobleza.
+
+Ellas no eran ninas. La hermana del Marques, llamada dona Maria de la
+Paz Jesus, pasaba un poquito mas alla de los cincuenta, aunque se
+conservaba muy bien. Su sobrina (hija mayor del mismo don Baltasar), que
+se llamaba Salome, estaba haciendo constantemente intrincados calculos
+para ver de que manera, sumando sus anos, podian resultar cuarenta tan
+solo. La tercera, llamada dona Paulita (nunca se pudo quitar este
+diminutivo), hija de don Carlos, el afrancesado, tenia treinta y dos,
+cumplidos el dia de la Encarnacion. Esta dona Paulita era una santa.
+
+Vivian humildemente, casi pobremente; pero con mucho arreglo. Varias
+veces habian propuesto a Elias que se llevase a Clara a vivir con ellas,
+por la razon de que sola en su casa, la muchacha se habia de contaminar
+necesariamente con las ideas del siglo. Coletilla no accedio al
+principio por respeto; pero al fin acogio la idea, y ya hemos visto como
+se preparo a realizarla. Ademas, dona Maria de la Paz Jesus, que era
+mujer de gran iniciativa, habia concebido el proyecto de un arreglo
+domestico muy conveniente para Elias y para ellas. Este proyecto
+consistia en que Elias tomara el piso segundo de aquella casa, el cual
+ellas tenian como deposito de los muebles de la grandiosa casa antigua,
+de que no habian querido desprenderse. El mayordomo aplazo para mas
+adelante este arreglo.
+
+--Senoras, al fin traigo esa chica--dijo Coletilla, presentandose a las
+de Porreno.
+
+--Bien, amigo--exclamo Salome;--traigala usted en seguida, esta
+misma tarde.
+
+--Pero, senoras--continuo,--esa muchacha tiene muy mala cabeza. Es
+preciso que ustedes empleen en ella una severidad muy grande. De otro
+modo es imposible sacar partido.
+
+--?Pero que ha hecho?--exclamo dona Paulita, la santa.
+
+Elias conto la aparicion del militar en su casa; conto los antecedentes
+peligrosos de Clara, su deseo de parecer bien, la compra de las flores,
+las composiciones del vestido, y las tres damas comenzaron a hacer
+aspavientos. Salome entono un sermon, y dona Paulita se hizo cuatro
+cruces desde la frente al estomago y desde un hombro a otro.
+
+--Descuide usted, amigo, que ya la enmendaremos dijo Maria de la
+Paz Jesus.
+
+--Bien se comprende esa desenvoltura ... las muchachas del dia--dijo
+Salome quitandose los espejuelos,--son todas asi. Y ya ... como esa
+Clarita no tiene mala cara ... si ... una carilla asi ... desvergonzada
+y graciosilla ... pues ... aquello no es hermosura.
+
+--Pero, don Elias, ?es cierto eso de que ha hablado con
+hombres?--exclamo Paz con una solemnidad arquiepiscopal, que era en ella
+muy frecuente.--?Pero que basilisco es ese? ... Mas no importa. Ya la
+enmendaremos nosotras. Ya la ensenaremos a portarse como una mujer de
+bien.... iAy! la honestidad esta por los suelos. iQue siglo!
+
+--iAhi!--exclamo dona Paulita, despues de concluir en voz baja un Padre
+nuestro;--estas ideas del dia ... iJesus, que sociedad! Pero todo se
+enmienda; y los mas pecadores son los que mas pronto salen de su error.
+Traigala usted, don Elias, que yo confio en que esa desdichada entrara
+por el buen camino, y sera una santa tal vez. ?No lo fue Maria la
+Egipciaca?
+
+Elias manifesto con repetidos movimientos de cabeza que estaba conforme
+con estas apreciaciones. Salio de la casa, y una hora despues volvio
+acompanado de Clara.
+
+Para hacer comprender lo que Clara encontro de terrible en la
+determinacion del realista, conviene describir prolijamente la casa y
+sus extraordinarios habitantes.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XV
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+#Las tres ruinas.#
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+Las tres senoras de Porreno y Venegas vivian en una humilde casa de la
+calle de Belen: esta casa constaba de dos pisos altos, y aunque vieja no
+tenia mal aspecto, gracias a una reciente revocacion. No habia en la
+puerta escudo alguno, ni empresa heraldica, ni portero con galones en
+el zaguan, ni en el patio cuadra de alazanes, ni cochera con carroza
+nacarada, ni ostentosa litera. Pero si en el exterior ni en la entrada
+no se encontraba cosa alguna que revelase el altisimo origen de sus
+habitadores, en el interior, por el contrario, habia mil objetos que
+inspiraban a la vez curiosidad y respeto.
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+Es el caso que en la ruina de la familia, en aquella profana liquidacion
+y en aquel bochornoso embargo que sucedio a la muerte del Marques, pudo
+salvarse una parte de los muebles de la antigua casa (que estaba en la
+calle del Sacramento), y fueron transportados a la nueva y triste
+habitacion, acomodandolos alli como mejor fue posible. Estos muebles
+ocupaban las dos terceras partes de la casa y casi todo el piso segundo,
+que tambien era de ellas. Les fue imposible entregar a la deshonra de
+una almoneda aquellos monumentos hereditarios, testigos de tantas
+grandezas y desventuras tantas.
+
+En el pasillo o antesala, que era bastante espacioso, habian puesto un
+pesado armario de roble ennegrecido, con columnas salomonicas, gruesas
+chapas de metal blanco en las cerraduras y bisagras, y en lo alto un
+ovalo con el escudo de la casa de Porreno y Venegas, el cual escudo
+consistia en seis bandas rojas en la parte superior, y en la inferior
+tres veneros relucientes sobre plata y verde, ademas de una cabeza de
+sarraceno, circuido todo con una cadena y un lema que decia: _En la
+Puente de Lebrija peresci con Lope Diaz._ (No nos detendremos en la
+explicacion de este sapientisimo lema, que aludia sin duda a la muerte
+del primer Porreno en alguna de las expediciones de Alfonso VIII en
+Andalucia.)
+
+Las paredes de la misma antesala estaban todas cubiertas con los
+retratos de quince generaciones de Porrenos, que formaban la historica
+galeria de familia. Por un lado se veia a un antiguo procer del tiempo
+del Rey nuestro senor don Felipe III, con la cara escualida, largo y
+atusado bigote, barba puntiaguda, gorguera de tres filas de canjilones,
+vestido negro con sendos golpes de pasamaneria, cruz de Calatrava,
+espada de rica empunadura, escarcela y cadena de la Orden teutonica; a
+su lado una dama de talle estirado y rigido, traje acuchillado; gran
+faldellin bordado de plata y oro, y tambien enorme gorguera, cuyos
+blancos y simetricos pliegues rodeaban el rostro como una aureola de
+encaje. Por otro lado, descollaban las pelucas blancas, las enfocas
+bordadas y las camisas de chorrera; alli una dama con un perrito que
+enderezaba airosamente el rabo; aculla una vieja con un peinado de dos
+o tres pisos, fortaleza de monos, plumas y arracadas; en fin, la galeria
+era un museo de trajes y tocados, desde los mas sencillos y airosos
+basta los mas complicados y extravagantes.
+
+Algunos de estos venerandos cuadros estaban agujereados en la cara;
+otros habian perdido el color, y todos estaban sucios, corroidos y
+cubiertos con ese polvo clasico que tanto aman los anticuarios. En las
+habitaciones donde dormian, comian y trabajaban las tres damas, apenas
+era posible andar a causa de los muebles seculares con que estaban
+ocupadas. En la alcoba habia una cama de matrimonio, que no parecia sino
+una catedral. Cuatro voluminosas columnas sostenian el techo, del cual
+pendian cortinas de damasco, cuyos colores primitivos se habian resuelto
+en un gris claro con abundantes rozaduras y algun disimulado y
+vergonzante remiendo; en otro cuarto se veian dos papeleras de talla con
+innumerables divisiones, adornadas de pequenas figuras decorativas e
+incrustaciones de marfil y carey. Sobre una de ellas habia un San
+Antonio muy viejo y carcomido, con un vestido flamante y una vara de
+flores de reciente hechura. Frente a esto, y en unos que fueron vistosos
+marcos de palo-santo, se veian ciertos dibujos chinescos, regalo que
+hizo al sexto Porreno (1548) su primo el principe de Antillano, que fue
+con los portugueses a la India. Al lado de esto se hallaban unos vasos
+mejicanos con estramboticas pinturas y enrevesados signos, que no
+parecian sino cosa de herejia. Segun tradicion, conservada en la
+familia, estos vasos, traidos del Peru por el septimo Porreno, almirante
+y consejero del rey (1603), fueron mirados al principio con gran recelo
+por la devota esposa de aquel senor, que creyendo fuesen cosa diabolica
+y hecha por las artes del demonio, como indicaban aquellos cabalisticos
+y no comprendidos signos, resolvio echarlos al fuego; y si no lo hizo
+fue porque se opuso el octavo Porreno (1832), el mismo que fue despues
+consejero de Indias y gran sumiller del senor rey don Felipe IV. Junto a
+la cama campeaba un sillon de vaqueta chaveteado, testigo mudo del
+pasado de tres siglos. Sobre aquel cuero perdurable se habian sentado
+los gregueescos acairelados de un gentil hombre de la casa del Emperador;
+recibio tal vez las gentiles posaderas de algun padre provincial, amigo
+de la casa; quizas sostuvo los flacos muslos de algun familiar del Santo
+Oficio en los buenos tiempos de Carlos II, y, por ultimo habia sido
+honroso pedestal de aquellas humanidades que llevan un rabo en el
+occipucio y aparecian constantemente aforradas en la chupa y ensartadas
+en el espadin.
+
+No lejos de este monumento se encontraban dos o tres arcones, de esos
+que tienen cerraduras semejantes a las de las puertas de una fortaleza,
+y eran verdaderas fortalezas, donde se depositaban los patacones, y
+donde se sepultaba la vajilla, la plata de familia, las alhajas y joyas
+de gran precio; pero ya no habla, en sus antros ningun tesoro, a no ser
+dos o tres docenas de pesos que dentro de un calcetin guardaba dona Paz
+para los gastos de la casa. Encima de estos muebles se veian roperos sin
+ropa, jaulas sin pajaros, y arrinconado en la pared, un biombo de cuatro
+dobleces, mueble que, entre los demas, tenia no se que de alborozado y
+juvenil. Eran sus dibujos del gusto francos que la dinastia habia traido
+a Espana; y en los cinco lienzos que lo formaban, habia amanerados
+grupos de pastoras discretas y pastores con peluca al estilo de Watteau,
+genero que hoy ha pasado a los abanicos.
+
+Tambien existe (y si mal no recordamos estaba en la sala) un reloj de la
+misma epoca con su correspondiente fauno dorado; pero este reloj, que en
+los buenos tiempos de los Porrenos habia sido una maravilla de
+precision, estaba parado y marcaba las doce de la noche del 31 de
+Diciembre de 1800, ultimo ano del siglo pasado, en que se paro para no
+volver a andar mas, lo cual no dejaba de ser significativo en semejante
+casa. Desde dicha noche se detuvo, y no hubo medio de hacerle andar un
+segundo mas. El reloj, como sus amas, no quiso entrar en este siglo.
+
+Un lienzo mistico de pura escuela toledana ocupaba el centro de la sala
+al lado del decimo cuarto Porreno (padre feliz de dona Paz), pintado por
+Vanloo. Este gran cuadro representaba, si no nos engana la memoria, el
+triunfo del Rosario, y era un agregado de pequenas composiciones
+dispuestas en elipse, un cada una de las cuales estaba un retrato de un
+fraile dominico, principiando por _Vicenzius_ y acabando por
+_Hyacinthus_. En el centro estaba la Virgen con Santo Domingo,
+arrodillado; y no tenia mas defecto sino que en el sitio donde el pintor
+habia puesto la cabeza del santo, puso la humedad un agujero muy profano
+y feo. Pero a pesar de esto, el lienzo era el _Sancta Sanctorum_ de la
+casa, y representaba los sentimientos y creencias da todos los Porrenos,
+desde el que perecio en Andalucia con Lope Diaz, hasta las tres ruinosas
+damas, que en la epoca de nuestra historia quedaban para muestra de lo
+que son las glorias mundanas.
+
+En el cuarto de la devota ... (lo describimos de oidas, porque ningun
+mortal masculino pudo jamas entrar en el) habia una Santa Librada,
+imagen de quien era especial devoto y fiel ahijado el tercer Porreno
+(1465). Con los anos se le habia roto la cabeza; pero dona Paulita tuvo
+buen cuidado de pegarsela con un enorme pedazo de cera, si bien quedo la
+santa tan cuellitorcida, que daba lastima. Junto a la cama (pudoroso y
+casto mueble que nombramos con respeto) estaba el reclinatorio, al cual
+no se acercaban ni sus tias. Sobre el se erguia un hermoso Cristo de
+marfil, desfigurado por un faldellin de raso blanco, bordado de
+lentejuelas, y una cinta anchisima y un amplio lazo que de los pies le
+colgaba. El reclinatorio era una bella obra de talla del siglo XVI; pero
+un carpintero del XIX le habia anadido para componerlo varios listones
+de pino, dignos de un barril de aceitunas. El cojin donde las rodillas
+de la santa se clavaban por espacio de cuatro horas todas las noches era
+tan viejo, que su origen se perdia en la obscuridad de los tiempos; su
+color era indefinible: la lana se salia a prisa por sus grandes roturas.
+
+Todas estas reliquias, recuerdo de pasadas glorias, de instituciones, de
+personas, de dias pasados, tenian un aspecto respetable y solemne. Al
+entrar en aquella casa y ver aquellos objetos deteriorados por el
+tiempo, bellos aun en su miseria, el visitador se sentia sobrecogido de
+estupor y veneracion. Pero las reliquias, las ruinas que mas impresion
+producian, eran las tres damas nobles y deterioradas que alli vivian, y
+que en el momento de nuestra historia, correspondiente a este capitulo,
+estaban sentadas en la sala, puestas en fila. Maria de la Paz, la mas
+vieja, en el centro; las otras dos a los lados. Una de ellas tenia en la
+mano un libro de horas, otra cosia, la tercera bordaba con hilo de plata
+un pequeno roponcillo de seda, que sin duda se destinaba a abrigar las
+carnes de algun santo de palo. Las tres, colocadas con simetria,
+silenciosas y tranquilamente ensimismadas en su oracion o su trabajo,
+ofrecian un cuadro sombrio, glacial, lugubre. Describiremos los
+principales rasgos de esta trinidad ilustre.
+
+Maria de la Paz (quitemosla el dona, porque supimos casualmente que le
+agradaba verse despojada de aquel tratamiento), hermana menor del
+Marques de Porreno, era una mujer de esas que pueden hacer creer que
+tienen cuarenta anos, teniendo realmente mas de cincuenta. Era alta,
+gruesa y robusta, de cara redonda y pecho abultado, que se hacia mas
+ostensible por el singular empeno de cenirse a la altura usada en tiempo
+de Maria Luisa. Su rostro, perfectamente esferoidal, descansaba sin mas
+intermedio sobre el busto; y su pelo, negro aun por una condescendencia
+de los anos, y partido en dos zonas sobre la frente, le tapaba entrambas
+orejas, recogiendose atras. Su nariz era pequena y amoratada; su boca
+mas pequena aun y tan redonda, que parecia un boton encarnado; los ojos
+no muy grandes, la barba prominente, los dientes agudos, y uno de ellos
+le asomaba siempre cuando mas cerrados tenia los labios. De la
+extremidad visible de sus orejas pendian dos enormes herretes de
+filigrana, que parecian dos pesos destinados a mantener en equilibrio
+aquella cabeza. En el siniestro lado tenia una grande y muy negra
+verruga, que asemejaba un exvoto puesto en el altar de su cara por la
+piedad de un catolico. El cuerpo formaba gran armonia con el rostro; y
+en sus manos pequenas, coloradas y gordas, resplandecian muchos anillos,
+en los que los brillantes habian sido habilmente trocados por piedras
+falsas. Echemos un velo sobre estas lastimas.
+
+Salome era un tipo enteramente contrario. Asi como la figura de Paz no
+tenia nada de aristocratico, la de esta era de esas que la rutina o la
+moda califican, cuando son bellas, de aristocraticas. Era alta y flaca,
+flaca como un espectro. Su rostro amarillo habia sido en tiempo de
+Carlos IV un ovalo muy bello; despues era una cosa oblonga que media una
+cuarta desde la raiz del pelo a la barba; su cutis, que habia sido
+finisimo jaspe, era ya papel de un titulo de ejecutoria, y los anos
+estaban trazados en el con arrugas tan rasgueadas que parecian la
+complicada rubrica de un escribano. No se sabe cuantos anos habian
+firmado sobre aquel rostro. Las cejas arqueadas y grandes eran
+delicadisimas: en otro tiempo tuvieron suave ondulacion; pero ya se
+recogian, se dilataban y contraian como dos culebras. Debajo se abrian
+sus grandes ojos, cuyos parpados ennegrecidos, calidos, venenosos y casi
+transparentes, se abatian como dos compuertas cuando Salome queria
+expresar su desden, que era cosa muy comun. La nariz era afilada y tan
+flaca y huesosa, que los espejuelos, que solia usar, se le resbalaban
+por falta de cosa blanda en que agarrarse, viendose la senora en la
+precision de sujetarselos atras con una cinta. Y, por ultimo, para que
+esta efigie fuera mas singular, adornaban airosamente su labio superior
+unos vellos negros que habian sido agraciado bozo y eran ya un bigotillo
+barbiponiente, con el cual formaban simetria dos o tres pelos
+arraigados bajo la barba, apendices de una longitud y lozania que
+envidiara cualquier moscovita.
+
+El despecho cronico habia dado a este rostro un mohin repulsivo y una
+siniestra contraccion que se avenia muy bien con las formas de la
+figura y su atavio. Desaparecian los cabellos bajo un tocado de
+tristisimo aspecto, y el cuello, que fue comparado al del cisne por un
+poeta quejumbron del tiempo de Comella, era ya delgado, sinuoso y
+escueto. Marcabanse en el los huesos, los tendones y las venas,
+formando como un manojo de cuerdas; y cuando hablaba alterandose un
+poco, aquellas mal cubiertas piezas anatomicas se movian y aguaban como
+las varas de un telar. Debajo de toda esta maquina se extendia en
+angosta superficie el seno de la dama, cuyas formas al exterior no
+podria apreciar en la epoca de nuestra historia el mas experimentado
+geometra, y mas abajo la otra maquina de su talle y cuerpo, inaccesible
+tambien a la induccion; maquina que a fuerza de ataques nerviosos habia
+llegado a la mas completa morosidad. Cubriala un luengo traje negro.
+Entre los pliegues de un vastisimo panuelo del mismo color, se
+destacaban dos manos blancas, finisimas, de un contorno y suavidad
+admirables. Pero no eran las manos la unica cosa bella que se advertia
+en aquella ruina, no: tenia otra cosa mil veces mas bella que las
+manos, y eran los dientes, que, salvados del general desastre, se
+conservaban hermosisimos, con perfecta regularidad, esmalte brillante e
+intachable forma. Oh, los dientes de aquella senora eran divinos: solo
+ellos recordaban el antiguo esplendor; y cuando aquel vestigio se
+sonreia (cosa muy rara); cuando dejaba ver, contrastando con lo
+desapacible del rostro, las dos filas de dientes de incomparable
+hermosura, parecia que la belleza, la felicidad y la juventud se
+asomaban a su boca, o que una luz aclaraba aquel rostro apagado.
+
+Dona Paulita (nunca pudo quitarse ni el _dona_ ni el diminutivo) no se
+parecia en nada ni a su tia ni a su prima. Era una santa, una santita.
+Sus ademanes estaban en armonia con su caracter, de tal modo, que verla
+y sentir ganas de rezarle un Padrenuestro era una misma cosa. Miraba
+constantemente al suelo, y su voz tenia un timbre nasal e impertinente
+como el de un monaguillo constipado. Cuando hablaba, cosa frecuente, lo
+hacia en ese tono que generalmente se llama de carretilla, como dicen
+los chicos la leccion; en el tono en que se recitan las letanias y los
+gozos. Examinando atentamente su figura, se observaba que la expresion
+mistica que en toda ella resplandecia, era mas bien debida a un habito
+de contracciones y movimientos, que a natural y congenita forma. No se
+crea por eso que era hipocrita, no: era una verdadera santa, una santa
+por conviccion y por fervor.
+
+Tenia el rostro compungido y desapacible, palido y ojeroso, aspera y
+morena la tez, con el circuito de los ojos como si acabara de llorar;
+las cejas muy negras y pobladas; la boca un poco grande y con cierta
+gracia innata, casi desfigurada por el mohin compungido de sus labios,
+hechos a la modulacion silenciosa de palabras santas.
+
+El que fuera digno de gozar el singular privilegio de ser mirado por
+ella, habria advertido en sus ojos la inalterable fijeza, la expresion
+glacial, que son el primer distintivo de los ojos de un santo de palo.
+Pero habia momentos, y de esto solo el autor de este libro puede ser
+testigo; habia momentos, decimos, en que las pupilas de la santa
+irradiaban una luz y un calor extraordinarios. Y es que, sin duda, el
+alma abrasada en amor divino se manifiesta siempre de un modo misterioso
+y con sintomas que el observador superficial no puede apreciar.
+
+Su vestido era recatado y monjil, no siendo posible certificar que bajo
+sus tocas hubiera algo parecido a una cabellera, aunque nos atrevemos a
+asegurar que la tenia, y muy hermosa. Su estatura no pasaba de mediana,
+y a pesar de la modestia, poca elegancia, y ninguna presuncion con que
+vestia, era indudable que un mundano topografo, llamado a medir las
+formas de aquella santa, no se hubiera encontrado con tanta falta de
+datos como en presencia de su ilustre prima la acartonada Marta Salome.
+
+Conocida esta trinidad ilustre, conviene recordar algunos antecedentes
+historicos. Alla por los anos de 1790, los Porrenos eran muy ricos,
+tenian gran boato y gozaban de mucha preponderancia en la Corte.
+Entonces Paz tenia diez y nueve anos, y era tan fresca, robusta y
+coloradota, que un poeta de aquel tiempo la comparo a Juno. Decian sus
+primas por lo bajo que era muy orgullosa, y su padre el decimocuarto
+de los Porrenos, aseguraba que no habia principe ni duque que fuera
+digno de aquella flor. Estuvo arreglado su casamiento con un joven de
+la ilustre casa de Gaytan de Ayala; pero acontecio que el tal no gusto
+de Juno, y la boda fue un sueno. Es imposible pintar el dolor que tuvo
+la infeliz cuando Maria Luisa, hallandose una noche en casa de la
+duquesa de Chinchon, se permitio hacer, con su acostumbrada malicia,
+algunas apreciaciones un poco picantes sobre la gordura y redondez de
+nuestra diosa.
+
+Esto no fue, sin embargo, obstaculo para que, pasados cuatro meses, se
+ajustaran las bodas de Paz con un caballero irlandes que estaba en la
+embajada inglesa. Pero el diablo, que no duerme, hizo que ocurrieran a
+ultima hora algunas dificultades: el decimocuarto Parreno era cristiano
+muy viejo y muy temeroso de Dios; y cierto fraile de la Merced, que
+frecuentaba la casa y tomaba alli el chocolate todas las noches, dio en
+probar, con la autoridad de San Anselmo y Origenes, que aquel
+caballerito irlandes era hereje y poco menos que judio. Alarmose la
+susceptible conciencia del Marques, y despues de echarle un sermon
+consolatorio a Paz, esta se quedo sin marido, con la triste
+circunstancia de que se ponia cada vez mas gorda, y ni bajandose el
+talle podia disimular aquel mal. Por ultimo, en Diciembre de 1795, Paz
+se caso con un pariente viejo y fastidioso, que cometio el singular
+desproposito de morirse a los siete dias de casado, dejando a su mujer
+mas gruesa, pero no en cinta. Por la rama femenina los Porrenos se
+quedaron sin sucesion, lo cual hacia que el viejo Marques, en sus
+accesos de melancolia, se pusiera a llorar como un nino, presagiando el
+triste fin y acabamiento de su gloriosa casa.
+
+Entonces murio el viejo: heredole su hijo don Baltasar, padre de Salome;
+y con esta, cuya belleza era notable, habia formado el padre proyectos
+matrimoniales que remediaran la ruina que ya le amenazaba. El pleito
+comenzaba a aparecer formidable, siniestro, terrible, como un monstruo
+de multiples miembros; habiase apoderado de la casa, la estrechaba, la
+devoraba, la consumia. Un pleito es un incendio; pero mas terrible,
+porque es mas lento. La casa ilustre comenzaba a desmoronarse: era
+inutil que le quisieran poner un puntal aqui, otro alla; la casa se
+venia al suelo, porque el monstruo terrible no cesaba en su actividad
+destructora. Lo unico que logro don Baltasar fue disimular su ruina.
+Nadie creia que aquella casa poderosa estaba devorada por los
+acreedores. Solo Elias Orejon, que gozaba sin sueldo de las
+preeminencias de intendente, lo sabia. Don Baltasar fundaba su esperanza
+en Salome, cuyo peinado de canastillo habia seguramente gustado mucho al
+joven Duque de X..., que buscaba esposa en la tertulia de la citada
+Duquesa de Chinchon.
+
+Salome era entonces una Silfide. Ninguna le igualaba en esbeltez y
+delicadeza: vestia con suma gracia y sencillez, y bailaba el minueto da
+una manera tan sutil y ligera, que aparecia del modo menos terrestre
+que es posible en la figura humana.
+
+El Duque se enamoro de ella como un loco: hizo que uno de los mas
+enfadosos poetas de aquel tiempo escribieran unas estrofas amatorias,
+que el joven apasionado deslizo suavemente en la mano de Salome a la
+salida de un baile. Sentimos no tener a mano estas estrofas, porque son
+un documento notable y digno de ser conocido. En prosa neta contesto la
+joven; pero no fue menos expresivo su estilo. Hicieron amistades; de las
+amistades pasaron al galanteo, y del galanteo al proyecto de boda. Don
+Baltasar creyo en el afianzamiento de su casa; pero se llevo un terrible
+chasco. De repente los Duques de X ... se opusieron al casamiento de su
+hijo; Salome estuvo siete dias en cama con dolor de muelas; su padre oyo
+con sumision la homilia que el fraile le espeto por via de consuelo, y
+Elias Orejon le leyo en seguida unas terribles cuentas, que le hicieron
+el efecto de un tosigo.
+
+La joven empezo entonces a enflaquecer. Por un amigo de la casa hemos
+sabido que antes que el peinado de canastillo impresionara tan
+energicamente al joven Duque, habia indicios para creer que a Salome no
+le era del todo indiferente un teniente de husares del Rey, que media la
+calle del Sacramento lo menos cien veces al dia. Es tambien seguro que
+Salome pasaba muchas noches llorando, y que en aquel asunto
+intervinieron el fraile y el Marques. El teniente fue mandado al Peru, y
+no se supo nada mas de el.
+
+Es imposible expresar lo que sufrio la pobre alma de la joven Porreno
+con el terrible golpe del rompimiento de la boda. Ella esperaba no se
+que de aquel enlace. iMisterios femeninos! Lloro por el teniente y rabio
+por el Duquesito. Desde aquellos dias principio a advertirse en ella la
+modificacion que la llevo al estado en que la conocemos. La displicencia
+atrabiliaria, el desden amargo, la impasibilidad indiferente aparecieron
+entonces, y se apoderaron por ultimo, de su espiritu por completo. Llego
+con los anos a ser la persona mas desapacible y de trato mas fastidioso
+que pudiera concebirse, ella que habia tenido un caracter tan flexible,
+un trato tan amable, una manera de insinuarse tan suave y halagueena.
+
+No asi dona Paulita, que siempre habia encontrado consuelos en la
+religion. Desde nina habia sido reputada como un angel; no hacia mas que
+rezar y cantar a estilo de coro, remedando lo que oia en las Carboneras.
+Los domingos decia misa en un pequeno altar, que ella misma habia
+formado, y tambien predicaba desde lo alto de una mesa con gran regodeo
+de toda la servidumbre, que acudia para oirla desde los cuatro polos de
+la casa. Ya mas grandecita, manifestaba un vehemente horror a los saraos
+y a los teatros; lo unico que pudo agradarla un poco fue una funcion de
+toros, a que la llevo su padre, gran aficionado. Solamente iba dona
+Paulita al teatro cuando se representaba algun auto en la Cruz por
+fiestas de Corpus, pero siempre iba con permiso de su confesor.
+
+Entrada en los diez y ocho anos, oyo con horror las proposiciones del
+decimoquinto Porreno, su tio, para que se casara.
+
+--Yo--dijo,--o sere hija de Jesucristo, o vivire en mi casa, ausente del
+mundo, buscando en ella un baluarte contra el demonio.
+
+--Bien, hija mia: si es este tu gusto--dijo el tio,--sea. Crecio con los
+anos su devocion, pero no hipocrita, sino devocion verdadera, legitimo
+fervor cristiano. Tenia grandes visiones, y en llegando la Cuaresma se
+disciplinaba, y decian los criados que en las altas horas de la noche
+sentian los azotes que se daba. En la epoca de la decadencia, cuando
+vivian en la calle de Belen, visitaba todos los dias a las vecinas
+monjas de Gongora, conversando con ellas largas horas. Con ellas
+consultaba sus visiones y contravisiones, relatando sus deliquios y
+arrebatos de amor divino. Otros dias llegaba muy apurada para contarles
+como habia sentido unas terribles tentaciones, y que bebiendo vinagre se
+le habian quitado.
+
+Asi pasaba los dias en sabroso comercio con lo desconocido, lo mismo en
+la epoca de su apogeo que en la de su decadencia.
+
+Estos tres angeles caidos llevaban una vida monotona y triste. Su casa
+era la casa del fastidio. Parecia que las tres se fastidiaban de las
+tres, y cada una de las demas.
+
+Nos hemos olvidado de otro importante inquilino. Era un delicado
+ejemplar de la raza canina, un perrito que representaba en la casa el
+elemento irracional. Mas en este ser no se veian nunca la inquietud y
+alborozo propios de su edad y de su raza; antes, por el contrario, era
+tan melancolico como sus amas. En los tiempos do prosperidad habia en
+la casa muchos perros: dos falderos, un pachon y seis o siete lebreles,
+que acompanaban al decimocuarto Porreno cuando iba a cazar a su dehesa
+de Sanchidrian.... Con la ruina de la casa desaparecieron los canes:
+unos por muerte, otros porque el destino, implacable con la familia,
+alejo de ella a sus mas leales amigos. Mas en su decadencia, las tres
+damas no podian pasarse sin perro: y es fama que un dia, viniendo dona
+Paz de visitar a sus amigas las Carboneras, al pasar por la Puerta del
+Sol, vio a un hombre que vendia unos falderillos de pocos dias.
+Acercose con emocion y cierta vergueenza, pago uno con ocho cuartos y se
+lo llevo bajo el manto.
+
+Instalado el perro en la casa, Salome le puso nombre, y recordando las
+lucubraciones mitologicas y pastoriles de los poetas que en el tiempo
+de la Chinchon la obsequiaban con sus versos, le puso el nombre clasico
+de Batilo.
+
+Este desventurado ser se hallaba en el momento de nuestra descripcion
+echado a los pies de Maria de la Paz, semejando en su actitud a los
+perros o cachorrillos que duermen el sueno del marmol inerte a los pies
+de la estatua yacente de un sepulcro.
+
+Las de Porreno se levantaban a las siete de la manana, tomaban un
+chocolate del mas barato, y se iban a las Gongoras. Oian tres misas y
+parte de una cuarta. Si era domingo confesaban, y despues volvian a
+casa, quedandose generalmente dona Paulita en el locutorio a hablar de
+las llagas de San Francisco. A la una comian (no tenian criada) una olla
+decente _con menos de vaca que de carnero_, y algunos platos
+condimentados por el instinto (no educacion) culinario de Maria de la
+Paz, que consideraba como la ultima de las humillaciones la de entrar en
+la cocina. Despues hacian labor. Una vez al ano visitaban a cierta
+condesa vieja que las conservaba alguna amistad a pesar de la desgracia.
+Llegada la noche, rezaban _a trio_ por espacio de dos horas, y despues
+se acostaban. Al sumergirse en aquellas camas arquitectonicas,
+verdaderos monumentos de otros tiempos, los tres vestigios de la familia
+insigne de Porreno, vivos exoticamente en nuestros dias, parecia que se
+hastiaban del mundo de hoy y se volvian a su siglo.
+
+Concluyamos: la mas inalterable armonia reinaba aparentemente entre
+ellas. Parecian no tener mas que un pensamiento y una voluntad. La
+uncion de Paulita se comunicaba a las otras dos, y la misantropia amarga
+de Salome se repetia igualmente en las demas. La alegria, el dolor, las
+alteraciones de la pasion y del sentimiento no se conocian en aquella
+region del fastidio. La unidad de aquella trinidad era un misterio. En
+los momentos normales de la vida las tres no eran mas que una: lo
+antiguo manifestado en un triangulo equilatero; el hastio representado
+en tres modos distintos, pero uno en esencia.
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+CAPITULO XVI
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+#El siglo decimoctavo.#
+
+
+Estas eran las veneradas matronas con quienes iba a vivir nuestra pobre
+amiga Clara; y en la posicion en que las hemos descrito se hallaban
+cuando Elias, trayendo de la mano a su ahijada, entro en la sala, y se
+paro ante las tres damas, haciendo una profunda reverencia. Las tres
+dirigieron a un tiempo los mas impertinentes rayos de sus miradas sobre
+el semblante de la infeliz muchacha, que estaba con los ojos bajos, el
+alma oprimida y sin poder pronunciar una palabra.
+
+--?Es esta la nina que usted nos ha encargado, senor don Elias?--dijo
+Maria de la Paz Jesus.
+
+--Si senora, ya que son usias tan buenas que quieren admitirla aqui. Yo
+espero que ella sera agradecida a tanto honor, y sabra corresponder a el
+con su buena conducta.
+
+--Pero, es preciso corregirse, nina--dijo Paz;--y si es verdad lo que el
+senor Elias nos ha dicho de usted ... y verdad debe ser cuando el lo
+dice.... Sientese usted.
+
+Los dos visitantes se sentaron en dos taburetes, magnificas joyas del
+siglo decimoseptimo.
+
+--Si es verdad--dijo Salome con desden y cierta fatuidad:--es preciso
+que usted se corrija. Esta casa, nina, impone al que la habita, deberes
+muy sagrados. Nosotras no consentimos el menor escandalo, y cuando
+protegemos (recalco la palabra _protegemos_) a una persona, principiamos
+por ensenarle lo que debe a sus protectores.
+
+--Estas ideas del dia--anadio Paz,--lo invaden todo, nina. No extrano
+que le haya alcanzado a usted su influencia pestilencial. Ya no hay
+religion: los hombres corren desenfrenados a su ruina; y si Dios no se
+apiada, se acabara el mundo. Pero en alguna parte se conservan los
+sentimientos de honradez y pudor. Haga usted cuenta, nina, que ha dejado
+un mundo de cieno para entrar en otro mas perfecto. Dios ha iluminado a
+su buen protector para que la ponga entre nosotras, que la libraremos de
+la influencia infernal de las ideas del dia.
+
+Y siguio disertando sobre las ideas del dia con argumentos tan fuertes
+y tal vehemencia de estilo, que Clara sintio picada su curiosidad; alzo
+los ojos y se puso a mirar con asombro la efigie porrenana, de cuya boca
+salia elocuencia tan terrible.
+
+--iUsias son tan buenas!... son las unicas personas que pueden ofrecer
+algun consuelo entre las borrascas del dia--dijo Coletilla con voz menos
+aspera que de ordinario, pues solo era afable tratandose de las
+Porrenas.--Usias le haran comprender lo que han sido y lo que son
+todavia, porque aunque esto se ha desquiciado, aun quedan personas de
+aquel tiempo tan grandes y nobles como entonces. Clara, haz cuenta que
+habitas con las mas dignas y elevadas senoras de la grandeza espanola,
+que, al par de la virtud, atesoran todas aquellas prendas del alma que
+distinguen a ciertas personas del bajo vulgo a que nosotros
+pertenecemos.
+
+Maria de la Paz Jesus se irguio con toda la gallardia de que era capaz;
+respiro y miro a un lado y otro con majestad perfectamente regia. Salome
+miro con angustiosa calma las colgaduras remendadas y raidas, los
+muebles desvencijados y rotos. Dona Paulita dio un suspiro mistico, y
+continuo en silencio.
+
+Coletilla, cuando emitio tan gran pensamiento, se levanto y se fue,
+despues de saludar a las damas y hablar algo en voz baja con la mas
+vieja de las tres. Clara le miro partir, y aquel hombre, que le habia
+inspirado tanto miedo, que habia sido siempre un tirano para ella, le
+parecio un angel tutelar que la abandonaba en tales momentos. Sintio
+impulsos de correr a abrazarle para salir con el; le miro en silencio, y
+cuando se hubo marchado observo a las tres viejas con terror, y dos
+lagrimas de desconsuelo y angustia corrieron por sus mejillas.
+
+--No llores, nina--dijo Salome:--esos sentimientos que manifiestas por
+tu bienhechor son saludables; pero ?de que valen esas lagrimas tardias,
+despues de haber abusado de su bondad, poniendo en peligro la dignidad
+de su casa?
+
+--iYo, senora!--exclamo Clara con asombro.
+
+--Si, usted--afirmo dona Paz;--pero la juventud esta desmoralizada: no
+me admira. Esperamos, sin embargo, que usted se corrija. Ya se ve ...
+con estas ideas del dia, ique habia usted de hacer!
+
+--Es preciso perdonar--dijo dona Paulita con una voz agridulce y
+atiplada, que parecia salir de lo profundo de un cepillo de iglesia.
+
+--Si, perdonar; pero corregirse tambien--indico Salome con el aplomo de
+un legislador.--Si no, a donde iriamos a parar; porque el perdon sin
+correccion produce peores efectos que el no perdonar.
+
+--Ese es un punto--contesto la devota--dificil de resolver, y que ha de
+llevarnos a sostener una herejia. El perdon es bueno _en si_ y _por si_,
+como me lo probo el Padre Antonio el otro dia.
+
+--Pero, hermana, ?de que sirve perdonar si el malo no se corrige y sigue
+siendo malo?--dijo Salome interesandose en aquella controversia, que
+altero la soporifera armonia de la trinidad por algunos minutos.
+
+--El perdon basta por si para producir la gracia eficaz en el
+perdonado--contesto la devota;--y si es asi, que el perdonado se corrige
+con la gracia tan solo, luego la correccion del perdonador es ineficaz
+para el perdonado.
+
+Olvidabamos decir que dona Paulita sabia un poco de latin, y que en la
+epoca de la decadencia se habia dedicado a leer el _Florilegio sagrado_
+y el _Thesaurum breve Patrum ac sententiarum_. Aquel argumento lo habia
+leido la noche antes, y por eso lo tenia tan a la mano.
+
+La controversia concluyo, y Maria de la Paz, mas dada al sermon que a la
+doctrina teologica, prosiguio arengando a Clara, que, sentada como un
+reo en el banquillo, estaba aterrada en presencia de tan severos jueces.
+
+--La opinion de la mujer--decia la matrona,--es cristal finisimo que se
+empana al menor soplo. Aquella que no se guarda a si misma, no es
+guardada; y mujeres hemos visto muy honestas que por no cuidar de su
+nombre le han visto manchado sin motivo. La opinion es lo primero:
+cuidad de vuestra fama, porque cuando se habla de una mujer, nada le
+queda ya, y su misma inocencia no la consuela.
+
+Estas doctrinas sobre la opinion eran de la cosecha del fraile de la
+Merced, que _in illo tempore_ frecuentaba la casa. A Paz se le quedaron
+presentes sus argumentaciones, y en lo sucesivo no perdonaba ocasion de
+sacarlas a cuento, creyendo que hablaba por su boca la misma sabiduria.
+La devota manifesto con un _sin embargo_ que no estaba conforme con
+aquella doctrina; pero el sermon, turbado por este pequeno incidente,
+continuo despues por mucho rato.
+
+--Y si no, digame usted, nina--dijo Paz:--?que objeto tiene la mujer al
+dar oidos a las palabras de los hombres, que son los que el demonio
+elige para que propaguen estas ideas del dia? ?Usted a que aspira en la
+tierra? Por su nacimiento, por su educacion, no puede aspirar a ocupar
+un puesto en el mundo que la haga capaz de hacer bien a los inferiores.
+O si no, vamos a ver: tratare de averiguar cuales son sus pensamientos
+sobre ciertas cosas, nina. ?Que espera usted, a que aspira usted y de
+que modo piensa conducirse en el mundo?
+
+Clara no sabia que contestar a esta pregunta.
+
+--Vamos, conteste usted--dijo Salome con un tonillo que indicaba grandes
+deseos de oir un disparate.
+
+--Diga, hermana--exclamo con la nariz la devota.
+
+--Yo ...--contesto Clara despues de una pausa larga en que trato
+de dominar su turbacion ...--Yo ... les dire a ustedes ... soy ...
+una mujer.
+
+Paz hizo con la cabeza un signo de asentimiento, y miro a sus
+sobrinas de un modo que indicaba el profundo acierto que habia en la
+respuesta de Clara.
+
+--Vamos, nina, ?que piensa usted hacer en el mundo? ?Como cuenta usted
+vivir en lo sucesivo? ?De que modo? A ver--repitio Salome con vehementes
+ganas de que Clara no acertara con la respuesta.
+
+--Yo ...--contesto Clara,--lo que deseo es vivir ... pues.
+
+Paz inclino de nuevo la majestuosa cabeza en senal de aprobacion.
+
+--?Y nada mas?
+
+--Ser buena y....
+
+--?Y que?--insistio Salome, amostazada por el juicio y discrecion que
+habia mostrado la examinada en las cuestiones anteriores--?Y que mas?
+?No se le ha ocurrido a usted alguna cosa para lo porvenir? ?No ha
+esperado usted verse en otra posicion, en otro estado del que hoy tiene?
+
+Clara continuaba no comprendiendo.
+
+--Pues queremos decir--anadio Paz,--que si a usted no le ha ocurrido ser
+feliz de algun modo; figurarse que podia ser util al mismo tiempo ...
+pues ... porque las jovenes del dia tienen ciertos pensamientos sobre la
+vida y la sociedad que conviene examinar en usted.
+
+--?De que manera--dijo Salome--cree usted que debe vivir una mujer en
+el mundo? ?Como espera usted vivir en la sociedad para servirla y
+serle util?
+
+--iAh! si--dijo Clara bruscamente, como si un rayo de luz repentina
+hubiera iluminado su entendimiento, sugiriendole una idea que agradara a
+aquellas senoras.
+
+--?A ver como?
+
+--Veamos.
+
+Clara tenia un sentido natural muy grande. Evocolo todo, y penso en lo
+que a ella le parecia ser los destinos de la mujer. Comprendio que si no
+hubiera matrimonio se acabaria el mundo, y recordo haber pensado varias
+veces que una mujer casandose seria lo que deben ser las mujeres. Con
+esta dosis de logica se aventuro a dar una respuesta a sus jueces,
+segura de que las tres habian de quedar muy satisfechas y complacidas.
+
+--A ver, nina, diga usted de una vez.
+
+--?Que debe hacer la mujer en la sociedad para servirla y serle util?
+
+--Casarse--dijo Clara con la mayor sencillez; y en el momento que
+pronuncio esta palabra, se aterro de lo que habia dicho y se puso
+como la grana.
+
+El lector habra visto, si ha asistido a algun sermon gerundiano, que a
+veces el predicador, no sabiendo que medios emplear para conmover al
+femenino auditorio, alza los brazos, pone en blanco los ojos, y con
+tremenda voz nombra al demonio, diciendo que a todas se las va a llevar
+en las alforjas al Infierno; habra visto como cunde el panico entre las
+devotas: una llora, otra grita, esta, se desmaya, aquella principia a
+hacerse cruces, y la iglesia toda resuena con las voces alarmantes, el
+pataleo de los histericos, el rumor de los suspiros y el retintin de las
+cuentas del rosario. ?El lector ha visto esto? Pues el efecto producido
+en las tres damas por la respuesta de Clara fue enteramente igual al que
+producen los apostrofes de un predicador endemoniado en el timido y
+duenuesco auditorio de un novenario.
+
+--iQue horror!--exclamo Paz juntando las manos.
+
+--iJesus! iJesus!--dijo Salome tapandose los oidos.
+
+--_Et ne nos inducas_--profirio la devota alzando los ojos al cielo.
+
+Hubo un momento de confusion. Las tres se miraron con asombro. Dona
+Paulita se replego, dona Paz tambaleo en su asiento, y aun es fama que
+el amarillo rostro de Salome se tino de una leve purpura, para lo cual
+fue preciso sin duda que toda la sangre de su cuerpo se repartiera entre
+sus dos mejillas. Hasta se asegura que Batilo, el mas taciturno de los
+perros conocidos, participo de la opinion general: se alzo sobre sus
+patas, alargo el hocico y ladro.
+
+Pasados los primeros momentos de confusion, Paz recobro aliento, y dijo
+con voz entrecortada por la colera:
+
+--Nina, esas ideas no me llaman la atencion. Ya la conociamos a usted de
+oidas. Ahora me explico su conducta.... Ya se ve ... iOh! es preciso una
+educacion fuerte.
+
+--Pero, senoras ... yo ... ?que he dicho? ... yo--balbucio Clara muy
+turbada.--Una mujer ... si se casa.... ?Pero casarse es ofender a Dios?
+
+--No, senora, no--contesto la matrona:--el matrimonio es cosa muy
+principal; sin matrimonio no habria mundo. Pero lo que extranamos es ver
+a una mozuela de diez y siete anos pensando solo en casarse.
+
+Pero si yo no he pensado....
+
+--No me interrumpa usted, nina ... ipensando en casarse!... ?Que locuras
+no hara quien a esa edad no piensa mas que en el matrimonio? Asi se
+comprende que sea usted tan amiga de los hombres ... que los busque.
+
+--Senora, yo no he buscado a ningun hombre--dijo la muchacha con
+angustia.
+
+--Todo lo sabemos; peso se equivoca usted si piensa que aqui vamos a
+tolerar sus trapicheos.
+
+El corazon de Clara se lleno de amargura al oir aquellas palabras; no se
+pudo contener, y rompio a llorar.
+
+Las tres manifestaban horrible crueldad en martirizarla. No podemos
+explicarnos esto. ?Era tal vez efecto de la reconcentracion y sequedad
+de espiritu producidas por la falta de trato con las gentes, por falta
+de amor y de los goces de la vida? Sin duda las tres momias no podian
+sufrir en calma que hubiera en alguna persona aspiraciones a la
+felicidad.
+
+Dona Paulita, que ya tenia la palabra en la nariz para reprender a
+Clara, se conmovio al verla ulcerar, y la tranquilizo diciendole:
+
+--La Magdalena peco y fue perdonada. Lo que ahora le falta a usted es un
+sincero arrepentimiento.
+
+--?Pero de que me he de arrepentir?--dijo Clara sollozando.
+
+--iJesus! ique tono tan del dia y tan ... liberal!--exclamo Salome,
+creyendo decir una gracia.
+
+--El orgullo que usted ha manifestado en esa pregunta no tiene
+disculpa--dijo Paz con desden.
+
+--Cuando dicen las personas mayores que usted ha faltado...--anadio la
+otra,--ellas sabran por que lo dicen, y usted no tiene que hacer mas que
+conformarse y callar.
+
+--Pero iay! yo no se en que he podido faltar.
+
+--Cuando a usted se lo dicen, sus razones habra para ello.
+
+--Pero si tengo la conciencia tranquila.
+
+--Mas tranquila queda no replicando cuando los superiores dicen una
+cosa.
+
+--La autoridad, nina--exclamo Paz,--la autoridad es necesaria... Ya nos
+ha mostrado usted suficientemente la influencia fatal que en usted han
+producido las ideas del dia. El orgullo satanico, al rebelarse contra
+los superiores; el contradecir... Esto es insoportable. De este modo
+camina la sociedad a su ruina. Pero nosotras le traeremos a usted al
+buen camino.
+
+--Por de pronto--dijo Salome,--cuidado como se asoma usted a la ventana.
+
+--Queda terminantemente prohibido que se acerque usted a un balcon o
+ventana; que abra usted la puerta de la escalera.
+
+--Y que hable usted cuando no le pregunten.
+
+--Se ha de levantar usted a las cuatro de la manana, que la pereza es
+madre de todos los vicios.
+
+--Yo me levanto a la misma hora, hermana--dijo la devota,--Yo le
+proporcionare a usted ocasiones a esa hora de entretener el
+entendimiento en cosas santas.
+
+--A ver si de aqui en adelante tiene cuidado de no decir esos terribles
+despropositos que ahora ha dicho.
+
+--No volvera--dijo en un arrebato de amor al projimo dona Paulita--Yo se
+que no volvera: yo confio en que sera buena y obediente. Otros peores se
+hicieron santos.
+
+--Cuidado como habla con nadie que venga a esta casa. Trabajara usted
+en cuanto se le mande--continuo Paz, anadiendo un articulo a aquel
+codigo fatal.
+
+--Pero no por, exceso--indico oficiosamente dona Paulita, que el trabajo
+es bueno para ahuyentar las ocasiones de pecar; pero con exceso es malo.
+
+--No sera con exceso. Ademas es preciso que procure desechar de su
+mente todas las cosas que ha pensado hasta aqui. iCuidado con las ideas
+del dia que trae usted a este santuario de los buenos principios! No se
+acuerde usted de lo pasado; y ahora que esta usted encomendada a
+nuestra tutela _para toda la vida_, no debe pensar sino en portarse
+bien. Nosotras, ya que usted ha tenido la desgracia de perder a sus
+padres, procuraremos dirigirla y enmendarla, siendo la autoridad que
+tanto necesita.
+
+La huerfana bajo los ojos y cayo en profundo abatimiento. iPara toda la
+vida! Hubiera querido morirse en aquel instante. No miro a las tres
+arpias, ni les contesto. Su terror era tan grande que se lo secaron las
+lagrimas, y quedo en este estado de perplejidad dolorosa que sigue a las
+grandes crisis del alma.
+
+Dejemosla en su encierro para acudir a Lazaro, que gime en una prision
+de otra clase.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XVII
+
+
+
+#El sueno del liberal#.
+
+
+Cuando Lazaro vio cerrarse la puerta de su prision y sintio perderse en
+la galeria los pasos de su carcelero, miro en torno suyo, y se hallo
+rodeado de la mas profunda obscuridad. Luz entraba por una reja que en
+lo alto de la pared habia; pero el, viniendo de la calle, estaba
+deslumbrado y no veia mas que tinieblas. Por un momento le fue dificil
+darse cuenta de su situacion. Aquello le parecia un sueno. ?Su viaje a
+Madrid habia sido cosa real o vision percibida en aquel calabozo?
+
+Los pensamientos que en desorden y confusamente se agolparon en la mente
+del joven, no son para referidos. El primer sentimiento que en el se
+manifesto, fue una gran compasion de si mismo, que emanaba de la
+ridiculez con que los hechos anteriores le presentaban a sus propios
+ojos. El habia creido que cada paso dado en la Corte seria un paso dado
+hacia su futuro engrandecimiento e inmortalidad. El club patriotico mas
+celebre de Espana le habia abierto sus puertas, ofreciendole una
+tribuna, un pedestal: la fortuna parecia haberle allanado todos los
+caminos, y despues... Pero no podia acusar a la fortuna. Esta le habia
+dado ocasion, sitio, auditorio; habia puesto a su servicio un trastorno
+popular; habia dispuesto tolo para el un inmenso grupo de oyentes
+trastornado y dispuestos a hacer la apoteosis del primer advenedizo. La
+fortuna habia organizado para el una manifestacion popular, pronta a
+improvisar un heroe en cada calle. La fortuna no debia ser acusada: el
+tenia la culpa, el, que habia nacido para una vida obscura tal vez para
+ser un buen artesano, un buen labrador, y nada mas. Y aquel saber
+presuntuoso, aquellos conatos de pueril elocuencia, aquella vanidad
+prematura de grande hombre, eran quizas tan solo fenomenos nacidos de
+esa serie de fantasmagorias que acompana siempre a la juventud hasta
+dejarla a las puertas de la virilidad.
+
+Despues de pensar estas cosas, se fijo en su conversacion. Estaba preso.
+Le formarian causa por alterador del orden publico. ?Que seria de el?
+Ademas habia cometido una gran falta en no visitar inmediatamente a su
+tio. ?Que pensaria Clara?
+
+Al verse sumergido en una especie de sepulcro, su imaginacion principio
+a divagar. Estaba debil y muy fatigado. En cuarenta y ocho horas habia
+dormido apenas cinco; ademas la falta de alimento le extenuaba. Cediendo
+al cansancio empezo a dormitar; mas no durmio con ese sueno que da
+reposo al cuerpo y al espiritu, porque su excitacion le impedia un
+descanso profundo. Dormia con el letargo doloroso o indeciso que
+representa todas las visiones de la vigilia anterior de un modo
+incoherente y monstruoso.
+
+En su sueno creia escuchar lamentos que resonaban en las bovedas de la
+Carcel. La antigua Carcel de Villa era un mal buhardillon, dividido en
+celdas, donde los presos no tenian comodidad ni estaban seguros. La
+prision no tenia aquel horror majestuoso con que los poetas nos han
+pintado todos los calabozos. Pero a Lazaro antojabasele un sombrio
+edificio, gigantesco sepulcro de vivos, de altisimas y negras paredes,
+de gruesos e inaccesibles torreones, con un gran foso lleno de aguas
+cenagosas y verdes, con largas filas de mazmorras, de las cuales la mas
+lobrega y subterranea era la suya. Se le figuraba estar a muchos pies
+bajo tierra; creia que aquella reja daba a algun conducto misterioso, y
+que detras de los muros habria una presa de agua. En su sueno creyo
+sentir el ruido de un torrente: el agua entraba con lentitud; enormes
+ratas corrian buscando entre los pies del preso refugio contra el
+naufragio. Todo se le representaba segun las siniestras relaciones de
+las carceles de la Inquisicion que habia leido en sus libros.
+
+Despues le parecia que los muros se apartaban: se encontraban en el
+interior de una gran sala, cuyas paredes estaban tendidas de negro; en
+el fondo habia una mesa con un crucifijo y dos velas amarillas, y
+sentados alrededor de esta mesa cinco hombres de espantosa mirada, cinco
+inquisidores vestidos con la siniestra librea del Santo Oficio. Aquellos
+hombres le hacian preguntas a que no podia contestar. Despues se
+acercaban a el cuatro sayones, le desnudaban, le ataban a la rueda de
+una maquina horrible, la movian, rechinaban los ejes, crujian sus
+huesos. El lanzaba gritos de dolor, es decir, ponia en ejercicio sus
+organos vocales: pero el sonido no se oia.
+
+Despues la decoracion y las figuras cambiaban; se le representaban dos
+filas de hombres cubiertos con capuchon negro y agujereado en la cara
+en el lugar de los ojos. Por el fondo venian los mismos que le
+interrogaron, y uno de ellos traia enarbolado el mismo Santo Cristo
+que presidio al tormento. Cantaban con voz lugubre una salmodia que
+parecia salir de lo mas profundo de la tierra, y avanzaban todos, el
+tambien, en pausada procesion. Gentio inmenso le contemplaba impasible
+y frio: un fraile, tambien impasible, iba a su lado, pronunciando a su
+oido palabras santas que el no pudo comprender. Le hablaba de la otra
+vida y del alma.
+
+Despues le parecio que la comitiva se detenia. Frente a frente vio una
+claridad extrana, como toda claridad que brilla durante el dia. Aquella
+claridad se convirtio en llama, que brotaba de un monton de lena. La
+llama crecia, crecia hasta llegar a una altura enorme; crujian los
+lenos, saltaban chispas; una columna de humo negro subia hasta tocar el
+cielo. Despues algunos hombres feroces, vestidos tambien con diabolico
+uniforme, le ataban fuertemente de pies y manos, le acercaban a la
+hoguera, le echaban en ella. En un momento de subito e indescriptible
+horror sintio arder rechinando sus cabellos, consumidos en un segundo;
+sus ropas en otro segundo. Rechino tenuemente el vello de toda su piel:
+hirvio su carne con el chirrido intenso y discorde de todo cuerpo humedo
+que cae en el fuego. Respira fuego, bebio fuego, se convirtio en fuego
+sensible y animado con los dolores de su propia combustion. Quiso
+gritar: la llama no conduce el sonido. Quiso huir: no tenia movimiento,
+no tenia cuerpo, no era mas que una mecha. Quiso orar: no tenia
+pensamiento; no era ya mas que una pavesa, una masa de ceniza. El viento
+le desmoronaba: se sentia difundirse en el espacio ardiente, se quemaba
+ya quemado. No era mas que humo: se consideraba subiendo en espiral
+renegrida, y siempre quemandose, siempre quemandose y consumiendose;
+difundido ya, aniquilado, evaporado, acabado... hasta que al fin
+desperto, cubierto todo con el sudor de la agonia.
+
+Desperto, porque un ruido de voces resonaba a su lado. La puerta de la
+prision se habia abierto. Era la caida de la tarde. Un carcelero, que
+traia una linterna, alumbraba y guiaba a otro hombre que venia a visitar
+al preso. Este hombre era Coletilla.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XVIII
+
+
+
+#Dialogo entre ayer y hoy#.
+
+
+Elias se paro delante de su sobrino. Este balbucio algunas palabras, le
+saludo de un modo incoherente, y le dijo al fin, despues de comenzar
+muchas frases, que estaba seguro de tener delante a su buen tio; pero al
+ver que este no le daba contestacion ni desarrugaba el ceno, se callo,
+quedandose cabizbajo y lleno de vergueenza.
+
+Por ultimo, el realista hablo.
+
+--No debiera venir a verte, ni acordarme de ti. Mereces lo que te pasa.
+No tengo lastima de tu miseria, y vengo a conocerte, nada mas que a
+conocerte.
+
+--Senor, yo...
+
+Lazaro no encontraba, la formula de una explicacion. Coletilla sabia por
+el abate don Gil lo que habia sucedido a su sobrino.
+
+--Se por que te han puesto aqui. Un amigo que siguio tus pasos esta
+manana me lo ha contado todo. Has levantado la voz en medio de una turba
+de charlatanes, y te han cogido preso. La justicia te ha puesto donde
+debieran estar todos los charlatanes.
+
+Lazaro estaba cada vez mas confuso. Aquellas palabras, dichas cuando,
+mas que reprensiones, necesitaba consuelo, concluyeron de abatirle.
+Representosele el caracter de su tio como el mas aspero e inflexible que
+existia en la Naturaleza.
+
+--Me contaron tu hazana--continuo el viejo con su habitual entonacion
+cavernosa,--y cuando supe que el delincuente era hijo de mi hermana, la
+indignacion y la vergueenza se apoderaron violentamente de mi. No crei
+que fueras perturbador del orden publico. Si tal cosa hubiera sabido, te
+habrias quedado en el pueblo. Despues he averiguado mas. Se que
+llegaste, y en vez de ir a mi casa fuistes con unos badulaques al cafe
+de la _Fontana_, donde te hicieron hablar y hablaste ... y por cierto
+que lo hiciste muy mal. Todos se han reido de ti. Estuviste despues
+alborotando toda la noche con los que apedrearon la casa de Merilleu.
+
+--iAh! no, senor; yo no.
+
+--De cualquiera manera que sea, tu conducta es imperdonable. Pero dime:
+?desde cuando te has metido a orador? No sabia yo que en Ateca hubiera
+tanta elocuencia. Te habran aplaudido los segadores en las eras, y te
+has creido por eso un Demostenes.
+
+El fanatico reia con tan maligno acento de sarcasmo, que a Lazaro le
+parecia tener delante un grotesco demonio. Cada palabra abria en el
+corazon del pobre prisionero una nueva herida, y le abatia y
+avergonzaba mas.
+
+--Pero no extrano tus desvarios--continuo Elias:--el desorden cunde por
+todas partes. ?Que mucho que estos pedantuelos de aldea tengan tales
+humos, cuando los sabios de la ciudad ofenden el sentido comun con sus
+ridiculos debates? Sin duda algun garito de Zaragoza ha sido el primer
+teatro de tu petulancia.
+
+La imaginacion de Lazaro midio rapidamente el abismo que en ideas y
+sentimientos le separaba de su tio. Pero se sentia dominado por el, y no
+podia contradecirle.
+
+--Aqui--continuo el fanatico con su espantosa burla, aqui puedes hablar a
+tus anchas: nadie te molestara. Lo que puede ocurrir es que te crean
+loco y te lleven a un manicomio. Alli debiera estar media Espana. Pero
+no, ?que digo media Espana? una pequena parte, porque casi todos los
+espanoles conservamos el juicio. Solo una porcion de hombres mezquinos,
+mezquinos de juicio, de caracter, de todo, manifiestan con su conducta
+todo el extravio de que es capaz nuestra naturaleza. Pero esto
+concluira; yo te juro que concluira, o es preciso creer que no hay Dios
+en el cielo, perder la fe y renegar del mundo y del alma. Mira,
+Lazaro--continuo con tono vehemente y apretandole el brazo con tanta
+fuerza, que le hizo retroceder inmutado y perplejo;--Lazaro, si tu eres
+de esos, olvida que por tus venas corre mi sangre, olvida que soy
+hermano de la que te dio el ser. Un abismo nos separa; no hay
+reconciliacion posible. Es preciso que nos odiemos de muerte. Huye de
+mi; para mi no eres projimo. Hay cosas que estan por encima de los
+vinculos de la familia. La vida no se reconcilia con la muerte, ni la
+luz con la obscuridad. Adios.
+
+Iba a salir; pero Lazaro, tremulo de asombro, le detuvo, y le dijo con
+mucha turbacion:
+
+--Pero, senor, no me abandone usted, hableme usted. Yo quiero que
+pensemos de la misma manera.
+
+A pesar de todo, el anciano le inspiraba respeto y veneracion; y al ver
+que reprochaba sus ideas, sintio ese impulso de subordinacion tan
+natural en un joven da temperamento impresionable.
+
+--Si eres de esos--continuo Elias,--vuelve a tu pueblo y no hables de
+mi; no digas que me has visto; no creas que existo; y es verdad: para ti
+he muerto.
+
+--Pero deje usted que me explique...
+
+--?Que vas a decir?
+
+--Yo pienso ... usted comprendera que yo tengo mis ideas ... he leido y
+tengo convicciones, si, senor; estoy profundamente convencido....
+
+--Tu, pobre nino, ?que puedes saber?... ?que convicciones puedes tener?
+No sabes otra cosa mas que las falsedades leidas en cuatro libros que
+debieran arder en llamas alimentadas con los huesos de sus autores.
+
+A cada palabra se hundia mas Lazaro.
+
+--?Sera posible--dijo con desconsuelo,--que usted me pueda arrancar mis
+creencias, que yo he alimentado con tanto carino y que me dan la vida?
+No, no podra usted: y si al fin, con la fuerza de su talento, pudiera
+conseguirlo, yo le ruego que no lo haga y me abandone. Que nos separe
+ese abismo que usted dice: y si yo estoy en el error... Pero no lo
+estoy, yo se que no lo estoy...
+
+--Iluso, fanatico, vano ... porque solo vanidad es eso, vanidad de
+Satan--dijo Elias con severidad; y despues anadio con mas fuerza:--Pero
+yo te sacare de esa miseria.
+
+Estas palabras fueron pronunciadas con tan profundo acento de
+conviccion, que el sobrino no pudo contestarlas, y se hundio mas.
+
+--?Que intentas hacer? ?Que esperas? ?Piensas que esto va a continuar
+asi por mucho tiempo? Te equivocas, que Espana esta a punto de reconocer
+su error. Mira como rebulle por todas partes. El odio a la Constitucion
+late en todos los corazones honrados. Pronto veras al Rey recobrar sus
+sagrados privilegios, que solo Dios con la muerte puede quitarle.
+
+--iOh, senor! ?Y lo que este pueblo ha conquistado con tanta sangre,
+sera perdido por el orgullo de un solo hombre? Si asi fuera, yo
+renegaria de nuestro linaje; y si Espana se dejara ultrajar de ese modo,
+seria digna de mejor suerte.
+
+--iDigna de mejor suerte,--dijo Elias con la mas horrible expresion de
+que era capaz su rostro abominable; digna de aniquilarse y desaparecer de
+la tierra si no lo hiciera.
+
+--No, no lo puedo creer aunque usted me lo diga. Cuando yo no crea en
+la libertad, no creere en nada, y sere el mas despreciable de los
+hombres. Yo creo en la libertad que esta en mi naturaleza, para que la
+manifieste en los actos particulares de mi vida. Yo, ciudadano de esta
+nacion, tengo derecho a hacer las leyes que han de regirme; tengo
+derecho a reunirme con mis hermanos para elegir un legislador.
+
+--Para darte leyes y obligarte a cumplirlas existe un hombre sagrado,
+ungido por Dios.
+
+--No: yo y mis hermanos le ungimos. Es Rey porque nosotros queremos. Es
+sagrado para mi si cumple el pacto solemne que ha hecho con todos y cada
+uno. Si no, no. Pero lo cumplira, lo ha jurado.
+
+--Hay juramentos--contesto sobriamente Coletilla,--cuyo cumplimiento es
+un crimen.
+
+Lazaro sintio frio en el corazon. El aplomo con que aquellas palabras
+fueron pronunciadas le anonado mas, y le hundio mas.
+
+--Y todos esos heroes--se atrevio a decir el preso despues de
+meditar.--todos esos heroes, santificados por la Historia, que viven en
+el recuerdo de los buenos y seran siempre orgullo del genero humano;
+todos esos que han vivido por la libertad, que han muerto por ella,
+martires deshonrados en su ultimo dia por la mano del verdugo, pero
+enaltecidos despues por la humanidad... ?no quiere usted que yo les ame?
+Y les venero; mi pequenez no me permite imitarlos; pero por tener
+ocasion de parecerme a ellos, diera toda mi vida, lo confieso. iOh! si
+la libertad no fuera la cosa mas buena, seria la cosa mas bella con la
+memoria de tantos heroes.
+
+--?Y esos son tus heroes? ?Eso es lo que admiras? dijo Elias.
+
+--?Pues a quien he de admirar? ?a quien he de admirar? ?A los tiranos?
+?A Neron, matando a Seneca; a Felipe II, asesinando a Egmont y a Lanuza;
+a Luis XV, descoyuntando a Damiens?
+
+--Era preciso ensenar a los franceses que no debia haber otro Ravaillac.
+
+--Pues la leccion no hizo efecto, porque hace treinta anos que un Rey
+murio en un patibulo.
+
+--iEsos son tus semidioses, esos!--exclamo Elias con furia.
+
+--No: mis semidioses no son el exterminio, el terror ni el asesinato.
+Lamento los desvarios de todos; mas no extrano que, al huir da las
+violencias de un extremo, se toque en las violencias de otro, pagando
+los crimenes de siglos enteros con el crimen de un dia.
+
+--No me hables mas--dijo Coletilla con voz reposada y lugubre:--ya se
+que eres de _esos_, de _esos_ a quienes no tengo palabras bastante duras
+con que calificar. Tu Dios es un ciego espiritu de libertinaje; la norma
+de tu conducta es el escandalo. Dime, insensato, ?cual es tu fin? ?Que
+ves tu en ese porvenir? Supon que fueras un hombre notable entre los de
+tu calana, el mas ciego de los ciegos, el mas loco de los locos: ?que
+harias, cual seria tu aspiracion?
+
+--Yo no tengo aspiraciones bastardas; no quiero medrar a la sombra de un
+tirano que pague la adulacion con dinero; yo no aspiro mas que a la
+gratitud del genero humano, a la gloria.
+
+--?Gloria por ese camino? La gloria no se consigue sino por el camino de
+la lealtad, sirviendo a Dios y al Rey. No hay mas gloria que la que Dios
+da en su Paraiso, de la cual es simulacro e imperfecto remedo el culto
+que da en los altares el linaje humano a los escogidos de Dios. Ademas,
+la gloria en la tierra consiste en ser subdito sumiso y obediente, no en
+vociferar por calles y plazuelas. De esa gloria que tu has sonado no
+pueden salir heroes, sino charlatanes y bandoleros. La gloria consiste
+en cumplir el deber.
+
+--Pues yo cumplo mi deber tratando de emancipar a mis hermanos de una
+odiosa tirania, diciendoles y probandoles que son libres, iguales ante
+Dios y ante la ley.
+
+--El primero de los deberes es obedecer lo que la ley te mande.
+
+--?Ciegamente?
+
+--Ciegamente.
+
+--Yo obedezco la ley que es tal ley, la que han hecho los que pueden
+hacerla, elegidos por mi y mis hermanos, elegidos por todos.
+
+--A ti no te toca examinar la ley, sino obedecerla.
+
+--?Y si me mandan una infamia?
+
+--No te la mandaran.
+
+--?Y si me la mandan?
+
+--Te digo que no te la mandaran. Y si acaso Dios permitiera que tu Rey
+te mandara alguna cosa contraria a la justicia, hazla, que Dios le
+castigara a el y te premiara a ti en la otra vida. Seras martir. ?Que
+mayor gloria? El martirio del deber es grande y sublime.
+
+Lazaro se hundio mas.
+
+--Observa--continuo Elias,--el espectaculo de esa nacion. Unos cuantos
+desalmados le dan leyes en nombre de un principio absurdo, contrario a
+la Naturaleza. Solo al Rey ha dado Dios soberania. iQue desorden! iEl
+Rey obligado por una turba de soldados rebeldes a jurar aquel Codigo
+abominable! Lo juro; pero en el fondo de su alma lo detesta. No podia
+ser de otra manera. Esta prisionero, prisionero de sus vasallos que
+juegan con el. El Rey se ve obligado a representar la mas horrible
+farsa. Jamas la dignidad real ha descendido tanto. Pero el se librara de
+esta horrible tutela, porque Europa, si es preciso, se coaligara para
+salvar a Espana. Ya Espana ha salvado a Europa.
+
+--No, no puedo creer--contesto Lazaro,--semejante iniquidad. Esta
+invasion seria mas odiosa que la de 1808, y tambien mejor castigada.
+
+--No lo creas: el Rey sera restituido a su trono. Ademas, Espana no se
+levantara; y si lo hace, sera en favor de la intervencion. ?No ves
+como manifiesta su voluntad? ?No ves las facciones que aparecen por
+todas partes? Todas las provincias se arman para proclamar al Soberano
+absoluto, y aun no han aparecido las principales facciones. Espana se
+alzara contra ese absurdo sistema, y Fernando volvera a ser nuestro
+Rey amado.
+
+--?Sera posible?--dijo Lazaro con desaliento; y entonces se hundio mas.
+
+--Tan posible, que no pasara mucho tiempo sin que lo veas. Ahora se va a
+conocer el temple de las almas. Todos esos charlatanes que te han
+llenado la cabeza de desatinos huiran avergonzados, yendo a esconder su
+ignominia en tierra extranjera. Entonces se cubriran de gloria los
+hombres de corazon recto; los leales y patriotas lucharan contra una
+plebe desenfrenada; lucharan por el derecho, por Dios y por el Rey;
+viviran eternamente en la memoria de todos, y sus nombres seran en lo
+venidero un emblema de justicia y de honradez. Estos son los heroes,
+Lazaro; estos.
+
+Lazaro se acabo de hundir. Las palabras de su tio le impresionaban de
+tal modo, que no tuvo aliento mas que para decir timidamente:
+
+--?Esos nada mas?
+
+--Nada mas. La gloria es muy divina para que pueda coronar otra cosa que
+la justicia y el deber. No esperes nada fuera de esto. El torbellino de
+esa turba ciega te arrastra: ve con el. No te digo mas. Camina a la
+deshonra y la muerte. Adios. Algun dia te acordaras de mi.
+
+--No--exclamo Lazaro deteniendole:--yo quiero que usted me aconseje y
+me guie.... Yo ... aunque tengo bastante fuerza de convicciones....
+
+--?Fuerza de convicciones?--dijo el fanatico, deteniendose y mirando a
+su sobrino con desprecio.
+
+--Si--contesto este,--y no puedo perderlas, no quiero perderlas.
+
+--Bien: sigue por ese camino. Lejos de mi no esperes otra cosa que
+deshonra, obscuridad. Yo te abandono a tu suerte. Hagame la cuenta de
+que no te conozco. Te pondran tal vez en libertad, iras con ellos, seras
+vencido, y entonces ... o huiras con ignominia, o te entregaras a la
+venganza de tus enemigos, que no tendran perdon para ti, y haran bien.
+
+--?Pero usted me abandona?
+
+--Si: ya te he conocido. Vine solo por conocerte. Ya se quien eres. En
+mi casa te espero; pero no vayas a ella sino convertido.
+
+--iAh, imposible! No ire.
+
+--Pues adios--dijo Elias con decision.
+
+--Adios--repitio Lazaro con angustia.
+
+Coletilla salio. El joven no se atrevio a detenerle. No creyo que se
+marchaba hasta que le vio fuera, y sintio que el carcelero cerraba la
+puerta. Entonces tuvo impulsos de llamarle; grito; no fue oido; lloro
+lagrimas de desesperacion; golpeo violentamente con sus manos la puerta
+y el cerrojo, y al fin, cediendo a la fatiga y al trastorno mental, cayo
+de nuevo en aquel letargo extraviado y doloroso de que le sacara
+momentos antes la llegada de su tio.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XIX
+
+
+
+#El abate#.
+
+
+Al dia siguiente, la casa de las tres ruinas contenia en su estrecha
+capacidad seis personas: las tres Porrenas, Clara y dos visitas.
+
+Clara y la devota estaban encerradas en la habitacion interior,
+destinada a las practicas asceticas. La santa, concluida la oracion
+mental, se habia sentado en un taburete, y poniendo un gran libro sobre
+sus rodillas, leia con la cabeza inclinada a un lado, arqueadas las
+cejas, bajos los parpados, y cruzadas las manos en ademan muy humilde.
+Clara estaba a su lado, y como no debia llegar, en su flaca naturaleza,
+a aquel alto grado de perfeccion, cosia como una pecadora, como una
+infeliz mujer no acrisolada por las inflamaciones de amor divino. La
+devota no se permitio otra expansion que referir a su companero los
+gozos y visiones que aquella noche habia tenido. Despues empezo un
+examen de doctrina, y le hizo varias preguntas morales y teologicas, a
+que contesto Clara con sencillez, guiandose por lo poco que sabia
+positivamente y por lo que su buen sentido le sugeria. Pero es el caso
+que a dona Paulita siempre le parecian mal las respuestas de su
+discipula. La reprendia, le explicaba con escolasticos giros y frases
+nada comunes, y, por ultimo, la llamaba ignorante y hereje, causandole
+gran turbacion y susto.
+
+De repente interrumpe sus lecturas y sus reprimendas, y exclama:
+
+--iAh! se me olvidaba una parte de mi rezo. Ya se ve, me he distraido
+con los errores de usted, hija. Es preciso que usted piense de otro modo
+y deseche esas ideas.... Pero digo que me olvide de rezar ... por....
+--?Que ha olvidado usted?--le dijo Clara.--Me olvide de rezar dos _Padre
+nuestros_ por el sobrino de nuestro buen amigo don Elias.
+
+--Jesus; ?Que le ha pasado? ?Que es de el?--exclamo vivamente Clara sin
+poderse contener.
+
+--No se asuste, hermana, que no ha muerto--contesto friamente la devota.
+
+--?Pues que le ha pasado?--continuo Clara, que se habia puesto palida y
+temblorosa.
+
+--Que esta preso en la carcel, y bien merecido.--?Pues que ha hecho?
+
+--Alborotar por esas calles y hablar en los clubs una serie de cosas tan
+perfidas o infernales, que horroriza el recordarlas. Anoche nos conto
+don Elias todo lo que ese desalmado joven ha hecho, y pase un mal rato.
+
+Clara estuvo un momento sin poder articular palabra. La repentina
+noticia la turbo tanto, que no se atrevio a preguntar mas.
+
+--Hermana--prosiguio la devota,--ique muchachos los del dial! iQue
+horrible corrupcion! Ese joven debe ser un monstruo. Pero iay! debemos
+tener compasion con los delincuentes que yerran. No es que crea yo,
+como Origenes, que hasta el diablo se ha de salvar. Pero debemos
+compadecer y amar a los pecadores, aunque estos sean de los mas
+empedernidos y rebeldes.
+
+--?Pero que ha hecho?--repitio Clara, haciendo un gran esfuerzo para
+disimular su turbacion.
+
+--No lo se punto por punto; pero son cosas tan horribles.... Ha hecho lo
+que otros tantos desvergonzados que andan por ahi. Esta sociedad esta
+perdida. A ver, hermana, si aprende usted pronto eso que le he dicho
+sobre la gracia eficaz.
+
+--?Pero esta preso?--anadio Clara con mas miedo.--Preso, si, y no lo
+soltaran tan pronto. Pero esta usted inmutada ... Ya, le tiene
+compasion, y es natural. La compasion a los semejantes es una de las
+virtudes que mas recomienda Tertuliano. Usted esta palida, hermana.
+Pero, ya: es efecto de la compasion. Voy a rezar. Y dejando el libro,
+tomo el rosario y rezo. Clara bajo la cabeza y siguio cosiendo. Era tal
+su congoja, que no daba un punto a derechas; picose los dedos muchas
+veces, y la costura salio tan mal que pronto fue preciso desbaratarla y
+coserla de nuevo.
+
+Dejemoslas y acudamos a las visitas. En la sala estaban Maria de la Paz,
+Salome, y delante de ellas, en pie y respetuosamente, Elias Orejon y el
+ex-abate don Gil Carrascosa.
+
+Nada hemos hablado hasta ahora de la amistad de este singular personaje
+con las venerables viejas. Carrascosa, en su calidad de abate
+entrometido, frecuentaba la casa de Porreno, lo mismo que otras de la
+mas elevada jerarquia. Aun hemos oido contar a personas de toda
+veracidad que el intruso y audaz hombrecillo habia tenido una parte
+principal en las misteriosas relaciones de Salome con aquel joven
+militar, a quien enviaron al Peru despues del rompimiento de la dama con
+el imberbe duque de X....
+
+Carrascosa era hombre de mucha travesura y socalina, sutil como el aire,
+capaz de urdir en el seno de las familias las mas habiles maranas; iba y
+venia sigilosamente su color de preparar fiestas, de arreglar
+procesiones, y era, en resumen, un picaro tercero. Asi le llamamos por
+no darle otro nombre un poco soez, que alguien le aplico oportunamente y
+conservo entre muchos con justicia.
+
+La amistad de las tres viejas se interrumpio con la desgracia, y solo de
+vez en cuando las visitaba, recordandoles los tiempos pasados con una
+elocuencia y un calor que no agradaban a dona Paz. Ultimamente, sus
+visitas eran mas frecuentes y mucho mas afectuosas sus demostraciones
+de amistad. El dia en que los encontramos aqui habia ido con Elias; y
+por algo extraordinario iba sin duda, porque su vestido era el mas
+escogido y su cara estaba mas lavada que de costumbre. Los puntiagudos
+faldones de la mejor de sus tres casacas se balanceaban al compas de las
+piernas en la parte posterior del cuerpo; el tupe habia recibido doble
+racion de pomada, y la corbata, aumentada con nuevos pliegues, formaba
+un blanco follaje, una pechuga escarolada debajo de la barba. Cuando el
+abate se ponia este traje, habia pronunciado ya la _ultima ratio_ de su
+peculiar elegancia.
+
+Coletilla se despedia ya despues de haber saludado a las damas. No venia
+sino a ratificar un tratado que ultimamente ajusto con Paz. Ya sabemos
+que las senoras tenian el segundo piso de la casa simplemente ocupado
+con los muebles de familia de que no habian querido deshacerse. Este
+piso era muy pequeno y abuhardillado, comunicandose con el principal por
+una escalera interior.
+
+Las damas habian propuesto a Elias que se fuese a vivir a aquel sitio,
+comiendo con ellas en calidad de huesped, y al buen viejo le vino este
+arreglo como de molde, porque le producia un ahorro, y ademas le ponia
+en estrecho contacto con sus antiguas amas, que tenia siempre en tanto
+aprecio. Economia, comodidad, seguridad: estas tres ventajas vio en la
+proposicion, y acepto. Aquel dia vino a darles la respuesta definitiva:
+sobre el precio no hubo disputas.
+
+Cuando Coletilla se marcho el abate se preparo a tomar la palabra: hizo
+mil muecas, sacando a la superficie de su cara todo su repertorio de
+sonrisas. No seremos indiscretos en decir, anticipandonos a la
+declaracion expresa del mismo don Gil, que iba a invitar a las tres
+damas para una fiesta religiosa. Tambien nos atrevemos a indicar, con
+todas las reservas imaginables, que aquello no era mas que un pretexto
+que ocultaba otros fines.
+
+Cuando rompio a hablar, lo primero que hizo fue preguntar por dona
+Paulita, y tambien por Clara, empleando algunas discretas reticencias.
+Despues dijo:
+
+--Pues yo venia a decir a ustedes si quieren honrar con su presencia la
+funcion que la Hermandad de la Pasion y Muerte celebra manana en la
+iglesia de Maravillas. Yo soy el secretario de la Cofradia, y gracias a
+mi se ha arreglado la fiesta. Yo les aseguro a ustedes que sera de lo
+mas lucido que se ha visto en la Corte.
+
+--No sera nunca como la que hicimos el ano 98 en las Ninas de Loreto,
+cuando se traslado la Virgen de los Dolores del oratorio del
+Olivar--dijo Salome.
+
+--No fue el 98, sino el 3; que me acuerdo como si hubiera sido
+ayer--dijo Paz.
+
+--Te digo que fue el 98--insistio la otra.
+
+--Estoy segura que fue el ano 3--dijo Paz,--cuando el primo vino de la
+guerra de Francia.
+
+--Que el 98, Paz--afirmo Salome,--el 98. Hace ya veinticinco anos.
+
+--Jesus, mujer: te aseguro que fue el ano 3; me acuerdo bien. Yo tenia
+entonces ... quince anos.
+
+--Senoras, no hace al caso la fecha--dijo Carrascosa, cortando aquella
+peligrosa cuestion.
+
+Y despues continuo:
+
+--Gracias al petitorio que yo dirijo, se han reducido dos mil y pico de
+reales. Tenemos misa con orquesta de capilla, y nos predica el padre
+Lorenzo de Soto, que es un orador que vale un Peru.
+
+--iOh! no me le nombre usted--dijo Salome, apartando la cara y
+poniendole delante de ella la mano abierta a guisa de pantalla:--es un
+clerigo pervertido, contaminado con las ideas del dia. Despues que los
+liberales le hicieron Provisor da Astorga, esta en poder del demonio.
+Hube de caerme muerta cuando el dia de la fiesta de la Virgen de la
+_Leche y Buen Parto_ le oi decir en San Luis que era preciso
+reconciliarnos con los que habian trastornado a nuestra patria. ?Como
+puede haber llegado a ese extremo de perversion una persona ten docta
+como el padre Lorenzo de Soto?
+
+--Senora, yo tengo para mi que es un gran predicador--dijo
+Carrascosa.--El ano 12 fue, como ustedes saben, Diputado en aquellas
+Cortes; el 14 firmo la exposicion de los _persas_.iNoble caracter!
+Despues, la amistad del Rey le ha elevado a puestos muy altos; y para
+probar su merito, baste decir que el fue quien descubrio la
+conspiracion de Porlier. Despues del 20 se ha hecho enemigo de la
+Constitucion, lo cual es digno de alabanza, porque de otro modo hubiera
+perdido su prebenda. Pero nada de esto hace al caso, sino que predica
+manana, y que esta tarde tenemos Completas, en que cantan los tiples de
+Avila y el padre Melchor, franciscano de Segovia. Manana oficiara el
+reverendo obispo do Mechoacan, y por la tarde habra procesion, a que
+asistira la Cofradia del Paso, la del Santo Sudario, y tambien iran los
+ninos del Hospicio.
+
+--iAy, don Gil!--exclamo con acento de profundisimo desconsuelo Maria de
+la Paz,--?Como se atreven a sacar los santos a la calle con estas
+cosas? Mas querran ellos estarse en sus casas que no salir a ver todas
+las iniquidades que cometen los hombres.
+
+--Puedo asegurar a usted--dijo el abate con sonrisa diabolicamente
+ironica--que no se han quejado, ni se quejaran por el paseo. Lo mejor de
+la procesion es la comitiva que tenemos organizada. Iran catorce
+virgenes vestidas de blanco, con coronas de rosas, velos, escapularios,
+y cirios en las manos.
+
+--Esas comitivas--dijo con muy mal humor Maria de la Paz--no me hacen
+gracia. iEs una cosa tan mundana! Alli van los hombres solo por ver a
+las muchachas; y las muchachas que hacen de virgenes, van solo a que las
+vean, y en lo menos que piensan es en los santos y en Dios. Esas son
+cosas de Francia, senor don Gil. Antes no se usaban aqui semejantes
+inmoralidades, y dia vendra en que se acaben costumbres tan
+escandalosas.
+
+El timbre nasal de la voz de dona Paulita, que se hallaba en la
+habitacion inmediata, resono en la tala, trayendo la opinion de la
+santa, que no por estar rezando dejaba de prestar atencion a cuanto en
+la sala se decia.
+
+--iAh!--exclamo, alzando la voz para poder ser oida por don Gil--no me
+nombren esas procesiones de virgenes mundanas. iQue virgenes seran esas
+que salen con coronas de rosas y cirios en las manos! Una vez vi eso, y
+me entro tal grima, que tuve que confesarme en seguida de la colera que
+me habia dado. No me nombren eso. iQue escandalo, Dios mio! iA donde
+iremos a parar asi!
+
+--Pues, senoras--manifesto don Gil, respirando fuerte, como si con el
+aliento adquiriera la fuerza que contra tantos y tales enemigos
+necesitaba:--yo, senoras, respetando la opinion de ustedes, encuentro
+que esas procesiones son muy pateticas, muy expresivas, muy religiosas.
+De todos modos, ya la procesion esta arreglada, y hay que llevarla
+acabo. Hemos estado buscando jovenes, y ya hemos encontrado algunas;
+pero aun nos faltan cinco. La fiesta es manana: y si no encontramos hoy
+esas que faltan, se va a deslucir la funcion. iQue contratiempo! No
+saben ustedes cuanto he trabajado para buscarlas. Son muy guapas las
+que tengo ya.
+
+--Senor don Gil, por Dios--chillo Salome en el tono de una honesta dama
+que reprende el atrevimiento de su galan.
+
+--Senoras, ?que tiene eso de particular? Si Dios las ha hecho guapas,
+?que vamos nosotros a hacer? Pero iay! me faltan cinco. Por eso he
+venido aqui. Y se detuvo como cortado.
+
+--iHa venido usted aqui!--exclamo Paz abriendo mucho los ojos.
+
+--iHa venido usted aqui!--murmuro Salome con subito cambio de color.
+
+Las dos ruinas se miraron Aquella mirada fugaz fue terrible. Un
+observador oculto e inteligente hubiera advertido tal vez que en aquel
+mutuo rayo por una y otra lanzado, se examinaron, se despreciaron,
+cambiando como una expresion de rencor que cada una lanzo para la otra.
+Pero Carrascosa, aunque era buen observador, no pudo advertir al breve
+resplandor de aquella mirada fugaz como un relampago, los dos abismos
+que, abierto el uno frente al otro, se contemplaron un instante,
+mostrandose todo su horror. No se crea por esto que tia y sobrina no se
+querian bien, no: se amaban, si cabe expresarlo asi; se amaban como
+pueden amarse dos personas que se fastidian juntas. Sigamos.
+
+Un profundo y lejano suspiro anuncio la admiracion de dona Paulita.
+
+--Si, he venido aqui a ver si ustedes consienten ...--continuo el abate.
+
+El retablo que en la persona de Paz hacia veces de rostro, se puso de
+color de remolacha, y los ojos de Salome miraron al cielo, no sabemos si
+por un movimiento natural o por una calculada combinacion de ademanes.
+
+--Eso no tiene nada de particular, senoras, nada de particular; al
+contrario....
+
+--iSenor don Gil!--dijo Salome con una cosa parecida al rubor.
+
+--iSenor don Gil!--exclamo Paz con toda la majestad de su caracter
+reunida en un solo gesto.
+
+El que habia sido abate y covachuelista comprendio que le habian
+entendido mal.
+
+--Voy a rectificar--exclamo.
+
+--A rectificar, como dicen en las Cortes--indico Salome en un arrebato
+de amabilidad repentina e inexplicable que no pudo contener; amabilidad
+rarisima en ella y que era sin duda signo de una gran agitacion.
+
+El buen humor de la segunda ruina era siniestro.
+
+--Quiero decir--continuo el abate, despues de toser dos o tres
+veces--que venia a ver si consentian ustedes en que esa joven ... esa
+joven que ustedes protegen....
+
+A Salome le entro una tos convulsiva, no sabemos si originada por una
+causa fisica o por la necesidad de disimular y no ofrecer a la
+contemplacion de don Gil las arrugas triangulares y el color cardeno
+que aparecieron en su cara al oir aquella proposicion. Maria de la Paz
+se restrego un ojo como si le escociera. Oyose la voz de dona Paulita
+que rezaba un latinajo incomprensible.
+
+--Esa joven--continuo Carrascosa,--que se llama ... ya no me acuerdo de
+su nombre. Pues ... esa que es tan guapita y tan modesta. De seguro no
+habra en la procesion ninguna que la iguale.
+
+--iSenor don Gil!--exclamo Maria de la Paz Jesus con explosion de colera
+repentina.--?Como se ha figurado usted que yo podia consentir en
+semejante cosa? Ya le he dicho a usted que esas comitivas me parecen muy
+indecentes, y si esa nina quisiera prestarse a ser escandalo de la
+Corte, no entraria mas en esta casa. Por parte suya, no dudo que
+consintiera, porque es tan aficionada a coquetear por ahi, que si la
+dejaran habia de estar todo el dia en la calle detras de los hombres.
+Pero no ... no me hable usted de eso.
+
+--Yo sospechaba desde el principio a donde iba usted a parar, senor
+Carrascosa: pero quise aguardar a que se explicase--dijo Salome con
+mucho desden.
+
+--Senoras, veo que son ustedes inflexibles. Conozco mucho la noble
+entereza del caracter de ustedes y el teson de sus principios para
+insistir mas sobre este punto.
+
+En aquel momento dona Paulita, que, sin salir de la habitacion interior,
+no perdia silaba de lo que alli se decia, tomo parte en la conversacion,
+variando de sitio para que la oyeran mejor.
+
+--iOh, Dios mioi--dijo.--No consentire yo tal cosa. iHasta las personas
+mas perfectas caen alguna vez! iHasta de los hombres mas de bien y de
+mejor conducta se vale el demonio para sus perversos fines! iQuien diria
+que usted, senor don Gil Carrascosa, habia de ser instrumento de
+perdicion para esta pobre muchacha!
+
+--iYo, senora mia!
+
+--No: ya se que es sin querer, que a veces Dios permite que una persona
+buena sea, sin saberlo, causa de la perdicion de otra. No le echo a
+usted la culpa. Pero esta pobre nina tiene quien vele por ella. No
+caera otra vez; que gracias a un buen angel ha salido ya del abismo la
+pobrecita, y se ha salvado. Ya esta hecho lo principal; de modo que
+ahora, con una vida ejemplar consagrada enteramente a la oracion, su
+alma se purificara por completo. No temas, nina--anadio, volviendose
+del lado en que estaba Clara;--no temas, que no volveras a caer, y si
+saliste del pantano del mundo, ha sido para continuar pura y sin
+mancha lejos de el. Y no desconfies de ella--prosiguio mirando a la
+sala y dirigiendose a las dos esfinges: no desconfies de ella, porque
+es muy buena.
+
+Salome movio la cabeza en senal de duda.
+
+--Es muy buena, muy buena companera mia--continuo la devota--Aunque el
+mundo trato de corromperla, ella tiene muy buen fondo, y el alma esta
+santa: lo he conocido. Perdera la corteza de las viles pasiones que el
+mundo le ha ensenado. Estoy tan interesada en su salvacion, que quiero
+unirme a ella para toda la vida y salvarla conmigo. iOs aseguro que asi
+sera! Amadla vosotras, que Dios manda amar a los pecadores, sobre todo
+cuando estan arrepentidos. ?No es verdad que estas arrepentida, hermana?
+
+No se oyo ninguna respuesta. Clara contesto sin duda que si con un
+movimiento de cabeza. El sermon de la devota dejo un eco en la sala.
+
+--Senoras: para concluir, me permitire una observacion--dijo don
+Gil.--Yo no veo un escandalo en que la senora dona Clarita salga en la
+procesion de las virgenes. Al contrario, bueno es que ostente la
+hermosura, que es obra de Dios; y la mujer que se esconde y no sale,
+impide que se admire una obra de Dios, cual es la hermosura. Esa joven
+es un ejemplar prodigioso de las hechuras de Dios, y haciendo que todos
+la vean es como se publican las alabanzas del autor de tantas
+maravillas.
+
+--Senor don Gil--objeto Maria de la Paz haciendo esfuerzos para aparecer
+serena:--no creia yo que fuese usted tan libertino. Vamos, nosotras
+teniamos de usted otra idea; creiamos que....
+
+--Yo soy, senora, un hombre como los demas. Admiro las obras bellas de
+la Naturaleza, y una mujer hermosa es....
+
+--Por Dios, senor de Carrascosa: en verdad tiene usted unas cosas
+...--dijo Salome pasando la mano por el fragmento de cabellera que entre
+su apergaminada frente y su tocado aparecia.
+
+--iJesus! reportese por Dios--dijo desde dentro la devota. Me horrorizan
+sus palabras.
+
+Algo mas duro el importante dialogo; pero don Gil, viendo que no sacaba
+partido de las tres pecoras, vario de asunto, aunque con poca fortuna,
+porque sus amigas le mostraron mucho despego durante toda la visita. Al
+fin determino marcharse; se levanto, hizo mil cortesias, les reitero su
+respeto y admiracion, prometio volver pronto, y se fue.
+
+Al llegar a la calle miro a todos los lados como buscando a alguno, y
+al poco rato salio del portal de una casa inmediata el joven militar que
+hemos conocido desde el principio de esta historia.
+
+-?Que hay?--pregunto a Carrascosa con mucho interes.
+
+-Nada, no quieren. Esas viejas son unos demonios contesto riendo de
+muy buena gana el abate.--Me parece que por ese camino no
+conseguiremos nada.
+
+-iDiantre de viejas!
+
+-No la sacamos de esa casa si no ahorcamos a las tres arpias de los tres
+balcones, y a Coletilla del tejado.
+
+-Estoy decidido ya a lo que te dije ayer. Si no la puedo sacar, me cuelo
+yo dentro.
+
+-iHombre, que empeno! ... Eso ya pica en historia. Vamonos de aqui,
+que si Coletilla nos ve, de seguro cae de su burro; vamonos y hablemos
+del asunto.
+
+-Eres lo mas inutil ... Veras si yo la saco.
+
+-Quisiera verlo--contesto Gil; y los dos se alejaron en direccion a
+Santa Barbara.
+
+-Ya tu has olvidado tus antiguas mafias, diablo de abate; ya no sirves
+para el caso. A ver como puedo yo entrar ahi; discurre un medio, un
+ardid cualquiera: ?para que te sirve esa travesura? a ver.
+
+-Hay un medio magnifico--contesto Carrascosa.
+
+-Pues explicate pronto.
+
+-Voy a explicarlo.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XX
+
+
+
+#Bozmediano#.
+
+
+Antes de dar a conocer en toda su extension el coloquio de estos
+personajes, conviene dar noticias de uno de ellos, ya harto conocido por
+el lector. El militar que en el segundo capitulo de esta historia vimos
+prestando auxilio a Coletilla y despues introduciendose furtivamente en
+su casa, se llamaba don Claudio Bozmediano y Coello. Ya era tiempo de
+decir su nombre. Tenia treinta y dos anos, y servia en el ejercito con
+el grado de comandante. Su padre fue uno de los venerables legisladores
+de Cadiz. Hombre de talento, de notoria probidad, de elevada cuna y
+agradable presencia, habia sido siempre muy amado de sus compatriotas. A
+la vuelta del Rey fue perseguido como todos, y tuvo que emigrar. Pero
+restablecido el sistema constitucional, el viejo Bozmediano volvio a
+Espana y ocupo uno de los mas elevados puestos en la politica.
+
+(Con el nombre de Bozmediano conoceremos en esta historia al hijo de
+aquel varon ilustre, cuyo verdadero nombre no podemos usar en nuestro
+relato por ser un personaje contemporaneo de memoria muy reciente.)
+
+Bozmediano, padre, era liberal de corazon. Trataba al Rey, y es seguro
+que hizo todo cuanto cabe en fuerza humana para dirigir por camino recto
+la torcida voluntad de aquel soberano falaz y perverso. Era rico, y
+jamas le movio el interes en asuntos politicos. El amor a su hijo y el
+patriotismo eran dos sentimientos profundos que, enlazados y
+confundidos, ocupaban todo su corazon.
+
+Bozmediano, hijo, que es el que mas conocemos, era un joven de
+excelentes prendas; pero tenia un defecto que la edad disculpaba. Era
+tan aficionado a las muchachas, que el galantearlas entretenia la
+mayor parte de su vida, robando tal vez a la patria grandes servicios.
+No era un libertino: las queria con toda la buena fe que el naciente
+siglo XIX permitia; y aunque el aseguraba no haber encontrado la suya,
+entreteniase con las demas esperando. Pero al fin, o la habia
+encontrado, o habia hallado una que de fijo le entretendria mas que
+las otras.
+
+Despues que conocio a Clara, habia perdido el reposo. No solo la joven
+aquella, por sus cualidades y encantos personales, le interesaba
+mucho, sino que en su vida habia encontrado un misterio, para el
+interesantisimo, por ofrecerle lo que siempre buscaba con mas afan:
+una aventura.
+
+La aventura se presentaba singularmente dramatica, excitando al mismo
+tiempo el amor y la curiosidad de Claudio. La soledad de aquella
+huerfana que vivia en compania de un viejo excentrico, la tristeza y
+necesidad de desahogo que en ella habia notado, eran causas bastantes
+para estimular un espiritu menos impresionable y caballeresco. Su
+intento, su gran aspiracion, era descifrar el misterio de aquella casa,
+y despues salvar la encantadora y desdichada muchacha de la odiosa tutela
+de su guardian.
+
+--Hay varios medios de entrar en la casa--decia Carrascosa tomando el
+brazo del militar:--paro hay uno que es excelente. Esas viejas tienen
+un arrendatario que ahora debe venir a pagarles sus rentas, lo poco que
+tienen. Lo se por Elias. Estamos al aviso, le compramos, le hacemos
+escribir una carta diciendo que esta enfermo y que envia a su hijo con
+el dinero; usted se disfrazara de labriego, entra en la casa, y una vez
+alli, icataplum! le ha dado un desmayo, un accidente terrible. No tienen
+mas remedio que dejarlo en la casa ... le meteran en un desvan, y
+durante la noche, cuando ellas duerman, se apoderara de la chica, y ...
+a la calle.
+
+--Calla, imbecil: eso no puede ser. No se en que comedia he visto eso,
+que es muy bonito en el teatro; pero en la vida.... Yo quiero entrar en
+mi traje habitual, con mi nombre ... pero es preciso un pretexto, porque
+supongo que esas viejas seran la misma desconfianza.
+
+--Armaran un escandalo y sera tal el vocerio que se oira en Jetafe. Es
+preciso ir con tiento.
+
+--Pero, hombre--dijo Bozmediano, que no tenia noticia de que
+semejantes tipos existieran en el mundo,--?que gente es esa?... ?Cual
+es su caracter, su vida, sus habitos, que hacen y por que esta ahi esa
+pobre muchacha?
+
+--Dichoso usted que no conoce a esas diablas de Porreno. Son los pajaros
+mas raros que hay en el mundo. Cuando tengo mal humor voy a reirme con
+ellas, oyendolas disparatar. Fueron ricas, pero han venido a menos; creo
+que el dia menos pensado se comeran unas a otras.
+
+--?Y en que se ocupan?
+
+En nada, mejor dicho, en rezar. Una de ellas es santa, y le aseguro a
+usted que cuando se pone a hablar de sus santidades es cosa de morirse
+de risa. iY que impertinentes son! Cuando les propuse lo de la
+procesion, con objeto de sacar de alli a Clarita, se pusieron hechas
+unos grifos. Ya me figure yo que no consentirian; y en verdad, amigo,
+que el proyecto que acaba de fracasar era atrevidillo.
+
+--?Y como ha venido aqui esa Clarita?
+
+--Yo no se: cosas de Elias.
+
+--Hombre, hableme usted de ese Elias. El dia en que le conoci por
+primera vez me parecia lo mas raro del mundo. Ya habia yo oido hablar de
+Coletilla.
+
+--Elias es un loco rematado, es realista; pero con un fanatismo que le
+llevara hasta el martirio.
+
+--?Y quiere a esa joven?
+
+--No se: yo lo dudo. Coletilla no ama mas que al Rey, mejor dicho, al
+Principe real.
+
+--Pues bien: a ver como me introduces en esa madriguera.
+
+--Es preciso entrar de _ocultis_--dijo con la mas maliciosa
+sonrisa el abate.
+
+--Y que sacamos de eso?--contesto en el colmo de la confusion
+Bozmediano.--Entro, por ejemplo, de noche: si alguna me ve, me creera
+ladron, chillara, y entonces ... ibonita aventura! Ademas, Clara no esta
+prevenida, no tiene relaciones conmigo. ?Que voy yo a hacer alli? Yo
+quiero introducirme sin que se sospeche nada, entablar amistad con ella.
+
+--Tengo una idea--exclamo Gil golpeandose la frente.
+
+--?A ver?
+
+--Usted va a entrar en un momento en que Clarita este sola.
+
+--?Sola? Pues esos demonios, si salen alguna vez, ?la dejaran alli?
+
+--Si.
+
+--?Y cuando salen?
+
+--Yo me encargo de averiguarlo y de arreglar eso.
+
+--Explicate mejor.
+
+--Lo primero que usted debe hacer, senor don Claudio es escribir una
+carta a la nina. Yo tambien me encargo de eso.
+
+--Bien: ellas salen; probablemente la dejaran encerrada, ?Como entro yo?
+?Voy a estar descerrajando puertas?
+
+--No, senor: usted entrara comodamente y sin ruido.
+
+--A ver como es eso, diablo de abate.
+
+--?Recuerda usted aquel vestido de abate que yo tenia alla por los
+anos 10 y 12?
+
+--?Que he de recordar yo?--dijo Claudio, picado y curioso.
+
+--Calma, amiguito--contesto don Gil, poniendole la mano en el
+pecho:--?recuerda usted mi gorro y mis calcetas, un primor de costura
+y de corte?
+
+--?Y que tiene eso que ver con la...?
+
+--Vamos alla. Pues ese traje, ese gorro, esas calcetas, me las hicieron
+dona Nicolasa y dona Bibiana Remolinos, personas eminentes en el arte de
+coser, a quienes tendre el gusto hoy mismo de presentar a usted.
+
+--?Pero que jerga es esa? ?Que demonios tiene eso que ver con lo que
+te pregunto?
+
+--Usted no cae en la cuenta--contesto el socarron del abate,--porque no
+sabe que esas dos senoras viven en la misma buhardilla en que hace diez
+anos vivio la hija del herrero, Josefita Pandero, de quien anduvo tan
+enamorado el conde de Valdes de la Plata: es decir, en el numero 6 de
+la calle de Belen. Yo anduve en el asunto.
+
+--Ya recuerdo haberte oido contar algo de eso. ?Pero que tengo yo que
+ver con Josefita Pandero ni con esas senoras Remolino...?
+
+--Usted no comprende lo que quiero decir, porque no recuerda que el
+conde de Valdes de la Plata, no pudiendo sonsacarle la nina al herrero,
+que la guardaba como si no fuera mujer, alquilo la casa inmediata, y no
+paro hasta abrir una comunicacion que le permitio profanar el hogar de
+aquel testarudo Vulcano.
+
+--Ya....
+
+--Pues ... mis amigas las costureras viven en el numero 6, donde vivio
+la hija del herrero, y mis amigas las Porrenos viven en el 4, donde
+vivio el conde de Valdes de la Plata; y en resumen, si una puerta,
+habilmente hecha, permitio a un caballero pasar del 4 al 6, tambien
+abrira paso del 6 al 4 untandoles las unas a esas costurerillas, que,
+dicho sea da paso y en honor de la verdad, tienen para el pespunte unas
+manos que son una gloria.
+
+--Ya comprendo. ?Y esa puerta existe?
+
+--iPues no ha de existir! Yo la he visto, yo respondo de todo: me
+encargo de averiguar cuando salen las arpias, de llevar la cartita y de
+facilitar el paso....
+
+--No es mala idea--dijo el militar--y, sobre todo, mala o buena, yo la
+he de llevar a cabo. ?Y que haremos para que esa lechuza de Coletilla no
+nos estorbe?
+
+--Coletilla no nos estorbara. De lo menos que el se ocupa es de la
+muchacha, cuyo porvenir no le importa un comino. El no se ocupa mas
+que de....
+
+--?De conspirar, eh?
+
+--Pues ya. Amigo don Claudio, Elias es hombre fuerte y tiene amistades
+muy altas. Puede mucho, y asi con su humildad y su melancolia es persona
+que maneja los titeres. Le digo a usted que se va a armar una....
+
+--?Con que conspiran? Si conspiran los realistas, es seguro que tu
+estaras con ellos, ?no?
+
+--Hombre, yo ...--contesto Gil maliciosamente--yo soy hombre de orden, y
+nada mas. Si ando con Elias y me trato con los suyos, es solo por
+enterarme de sus manejos, pues....
+
+--Siempre el mismo truhan redomado: nadie como tu ha sabido navegar a
+todos los vientos.
+
+--Ya sabe usted, senor don Claudio--contesto Carrascosa--que me acusaron
+de realista y me quitaron mi destino. ?Yo que iba a hacer? ?Iba a
+morirme de hambre?
+
+Las ideas no dan de comer, amigo. Usted, que es rico, puede ser
+liberal. Yo soy muy pobre para permitirme ese lujo.
+
+--iSolemne tunante!
+
+--Lo que hago es estar al cabo de todo. ?Quiere usted que acabe de ser
+franco? Usted es buen amigo y buen caballero. Voy a ser franco. Pues
+sepa usted que esto se lo va a llevar la trampa. Esto se viene al suelo,
+y no tardara mucho. Se lo digo yo y bien puede creerme. Dice usted que
+soy un solemne tunante. Bien: pues yo le digo a usted que es un tonto
+rematado. Usted es de los que creen que esto va a seguir, y que va a
+haber libertad, y Constitucion, y todas esas majaderias. iQue chasco se
+van a llevar! Le repito que esto se lo lleva Barrabas, y si no,
+acuerdese de mi.
+
+--?Ya empiezan las facciones, eh? Pues es cierto que les daran que
+hacer, porque los liberales no se maman el dedo, amigo Carrascosa.
+
+--iAh!--contesto el otro, riendo como un diablillo.--?Que no se maman el
+dedo? Ya vera usted lo que va a salir de aqui. Usted, Bozmediano,
+arrimese a buen arbol.... Mire que se lo aconseja quien sabe lo que son
+estas cosas.... Pero volvamos al otro asunto. En lo concerniente a
+Clarita, voy a darle a usted un dato muy importante.
+
+--A ver.
+
+--Este Elias tenia un sobrino en Ateca. Clara estuvo alla hace unos
+meses. El sobrino es joven, decidorcillo, medio galanteador....
+?Necesito decir mas?
+
+--Vamos, ya parecio aquello--dijo Bozmediano con mucho interes.--Apuesto
+a que es su novio.
+
+--Pues ganara usted. Yo estuve en Ateca en aquellos dias, y supe que los
+dos chicos se querian. Me parece que se quieren todavia.
+
+--iHola, hola! ?esas tenemos?--dijo Bozmediano amostazado--?Y como hasta
+ahora no me habias dado esa noticia?
+
+--Porque hasta hoy no habia sabido que ese chico llego y esta en Madrid.
+
+--?En Madrid?
+
+--Si; pero se las compuso de tal modo, que llegar aqui y ser metido en
+la carcel, fue todo uno.
+
+--?Pues que hizo?
+
+--Es muy aficionado a la politica. Alla en Zaragoza hablaba mucho en
+los clubs. El chico estaba envanecido; llego a Madrid; sus amigotes
+le llevaron a la _Fontana_; hablo; a la manana siguiente se mezclo
+en el tumulto de la procesion del retrato de Riego: chillo en la
+calle, alboroto, vino la policia, le echo mano y le llevo a la
+carcel, donde esta.
+
+--?Y su tio no procura sacarlo?
+
+--Usted no conoce a esa fiera. Su tio, al saber que el muchacho era
+exaltado y que la echaba de orador, se puso hecho un veneno, fue a la
+carcel, le rino de lo lindo, y ha roto con el, diciendole que mientras
+tenga aquellas ideas no parezca por su casa.
+
+--Ese hombre es lo mas excentrico ...
+
+--Si, senor. Pero la pobre muchacha esta seguramente pasando las
+mayores amarguras, y tendra el corazon tamanito al ver lo que le pasa a
+su pobre amigo.
+
+Bozmediano permanecio meditabundo algunos instantes. Despues dijo con
+mucha calma:
+
+--Ya se lo que tengo que hacer.
+
+--?Que va usted a hacer?
+
+--Todo lo posible para que pongan en libertad a ese joven. Estoy seguro
+de que lo conseguire.
+
+--iHombre, pues es usted lo mas raro! ... No se comprende dijo sonriendo
+y con asombro don Gil.--?Con que esta usted haciendo el amor a la
+chica, y le va a poner en libertad al novio? Si digo yo que usted es
+tonto, don Claudio.
+
+--No tengo duda alguna: le pongo en libertad. Veremos como ella lo toma.
+Haremos que sepa que yo le he puesto en libertad, yo.
+
+--Buena la va usted a hacer. Estos entes caballerescos son
+incomprensibles. Ese muchacho sera un estorbo mas para nuestro plan,
+para el escalamiento y ...
+
+--No importa: alla veremos. Sobre lo demas, lo dicho, dicho ... La
+carta, alejamiento de las arpias, la puerta del desvan....
+
+--Todo presto, todo arreglado. No hay mas que hablar. Dios se la
+depare buena.
+
+Despues de estas palabras se separaron. El ex-abate, al partir, se reia
+con muy buenas ganas del joven militar, a quien queria servir llevado de
+miras ulteriores, esperando un ventajoso arrimo en aquella situacion
+politica. El otro se dirigio a su casa, pensando a la vez en la
+repugnante astucia de don Gil y en los peligros de su aventura.
+
+El ardid amoroso que pensaba emplear Bozmediano era cosa muy comun a
+principios del presente siglo, en que se conservaba aun la rigidez de
+los principios domesticos que habian hecho en tiempos anteriores una
+fortaleza de cada hogar.
+
+En el siglo XVII, cuando nuestra nacionalidad vigorosa, original y
+profundamente caracteristica, no habia recibido influjo extranjero, los
+espanoles se componian de otro modo: iban a su objeto por medios mas
+violentos, mas decididos, mas romanticos, que indicaban antes la pasion
+que la intriga; mas bien la resuelta actitud del valor que el ingenioso
+intento de la astucia. Aquel fue el siglo de los raptos del convento,
+de las escaladas por el jardin, de las fugas, de los atropellos, de los
+sublimes atrevimientos. Entonces hubo un galan, segun dicen (el Conde
+da Villamediana), que quemo su casa solo por el placer de sacar en
+brazos a una dama.
+
+La irrupcion de costumbres francesas, verificada con la venida de la
+dinastia nueva a principios del siglo XVIII, modifico esta como otras
+cosas. La sociedad que se imponia a la nuestra era menos grande, menos
+valerosa, menos apasionada; pero mas culta, mas refinada, mas hipocrita.
+Con ella vinieron los abates, y vino la literatura clasica, fria,
+ceremoniosa, falsa, hipocrita tambien. La poesia pastoril, ultimo grado
+de la hipocresia literaria, tuvo un renacimiento funesto en el siglo
+pasado. Al compas de los madrigales, los abates hacian el amor
+callandito en los salones. Los amantes, que componian versos de casto e
+insipido pastorileo, no podian entrar en las casas como aquellos a
+quienes encubria su dignidad, y entraban disfrazados o empleando los mas
+extravagantes y rebuscados medios.
+
+Con la sociedad nueva vino la moda nueva. Esta trajo las pelucas
+blancas, los peinados complicados e hiperbolicos; y con el artificio
+de estos peinados se creo el peluquero de las damas, hombre gracioso
+que entraba en todos los tocadores, y era tercero en toda
+intriguilla de amor.
+
+Ningun siglo ha visto, como el decimoctavo, la astucia sirviendo al
+amor. Veiase a los amantes arrostrando la ridiculez de situaciones muy
+raras para poder hablar con sus damas. La casa era invadida; pero no
+como la invadian nuestros caballeros del siglo anterior, espada en mano,
+batiendose con una turba de criados y dos docenas de alguaciles, sino
+astuta y solapadamente, enganando a las familias, abusando de la
+confianza o encubriendose con un disfraz ingenioso y a veces grosero.
+
+En 1821 estos procedimientos estaban aun en boga, y Bozmediano era
+maestro consumado en el asunto. Conocia el resorte de los barberos, de
+las terceras, de los abates, siendo muy diestro en el uso de disfraces,
+enganos y supercherias amables, como entonces se llamaba a estas cosas.
+Si no pudo emplearlos en la aventura que le vemos emprender, a causa de
+las singulares, costumbres de las tres senoras, no fue culpa suya; y
+solo a los obstaculos y dificultades que presentaba el terreno, se
+debio, como el decia, que empleara medios un poco mas violentos.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXI
+
+
+
+#iLibre!#
+
+
+Ante todo, Bozmediano, guiado por un sentimiento facil de comprender,
+resolvio firmemente hacer cuanto en su mano estuviera para poner en
+libertad al pobre Lazaro. Servir al que podia considerar como su rival,
+le parecia un acto que podia asegurarle la benevolencia de Clara; y esta
+benevolencia, bien y astutamente dirigida, podia convertirse en amor. No
+procedia este como los amantes vulgares, en quienes la pasion no es mas
+que un egoismo un poco espiritualizado. En Bozmediano los movimientos de
+delicadeza y generosidad eran espontaneos y vehementes.
+
+No le fue dificil conseguir lo que apetecia. El secretario del jefe
+politico, informado por la policia, le dijo que el preso era un
+agitador, pagado por los amigos de la reaccion; pero Claudio lo disculpo
+cuanto pudo, diciendo que era un joven sin experiencia ni juicio; y al
+fin, despues de muchos empenos y recomendaciones, se dio la orden para
+ponerle en libertad.
+
+Bozmediano se dirigio a la Carcel de Villa. Lazaro, despues de la visita
+de su tio, habia caido en lugubre abatimiento. Aquella fiebre angustiosa
+que llenaba la imaginacion de alucinaciones terribles, haciendole sufrir
+tan grandes tormentos, habia degenerado en lento marasmo, en un letargo
+moral que le embrutecia. Su inteligencia, tan viva y brillante en otras
+ocasiones, estaba adormecida; y recostado en un rincon, con la vista
+fija en el angulo opuesto, sus ojos buscaban la obscuridad como unico
+descanso. El descuido, el abandono, la atonia y un sopor estupido se
+pintaban en su actitud.
+
+Cuando le notificaron que estaba libre, tardo mucho en adquirir la
+completa nocion de aquel cambio. Rehaciendose un poco, creyo que a su
+tio debia semejante favor, con lo cual la persona de Elias gano
+momentaneamente su afecto. Pero al salir encontro a Bozmediano que le
+saludo con mucha cortesia, repitiendole que estaba libre y podia
+retirarse a su casa.
+
+Sintiose conmovido ante la generosidad desinteresada de aquella persona;
+pero pronto empezaron las dudas y la confusion. ?Quien era aquel joven?
+?Le habia favorecido por generosidad o por miras ocultas? No le conocia.
+?Por donde sabia su nombre y que estaba preso?
+
+Lazaro no penso mucho en esto. Hablaron al salir, y le parecio que
+Bozmediano era bueno y honrado, dispuesto a la amistad y a las buenas
+acciones. Cuando marchaban juntos por la calle de Atocha, el aragones
+escuchaba las palabras de su desconocido favorecedor con la tranquila
+atencion de la inferioridad; admiraba sus maneras, su entendimiento, su
+fisonomia, su modo de expresarse, y en aquel momento le parecio el mas
+cumplido caballero que habia visto. Comprendio tambien que era un joven
+distinguido, rico e influyente, y su admiracion tuvo mucho de respeto.
+
+--?Pero a que circunstancias debo este gran favor que usted me ha
+hecho?--decia Lazaro.--Quiero saber como podre pagar....
+
+Claudio, que queria eludir el verdadero motivo de aquel acto, divago,
+dando a Lazaro una porcion de senas que aumentaron su confusion: le
+hablo de don Elias, de su pueblo, del club de Zaragoza, de la _Fontana_.
+
+--En fin--dijo, decidido a salir del atolladero:--no quiero llevarme el
+merito de una accion que no debe usted agradecerme. Cada cosa en su
+lugar. Yo le he puesto a usted en libertad, pero no he sido mas que un
+intermediario.
+
+Lazaro comenzo a ver obscura la situacion. Pararonse, y se miraron. La
+sonrisa que en aquel momento se dibujo en los labios de Claudio, le
+parecio al otro cosa de muy mal agueero, y empezo a bajar a su
+favorecedor del alto pedestal en que le habia puesto.
+
+--Si--continuo el militar:--no es a mi a quien debe usted este favor; es
+a una persona que debe de querer a usted mucho, segun las apariencias.
+
+Lazaro iba a pronunciar el nombre de Clara; pero se contuvo, porque
+multitud de pensamientos que se le agolparon a la imaginacion, le
+hicieron detener un buen rato fija la vista en el militar. Aquel tropel
+de pensamientos fue una serie de rapidisimas nociones que se borraban
+unas a otras, sucediendose con precipitado vertigo. Ella le conocia, le
+habia visto; Bozmediano era una agradable persona: este le habia puesto
+en libertad; ella se lo rogo tal vez; ella le tenia lastima; el quiso
+complacerla. ?A que precio? ?Con que fin? ?Desde cuando?...
+
+Por fin el aragones se atrevio a preguntar quien era la persona a quien
+debia su libertad.
+
+--Vamos--dijo Bozmediano con cierta vocecilla impertinente.--Bien sabe
+usted lo que quiero decir. No es necesario pronunciar fu nombre. Es
+natural que se haga usted el desentendido. Como halaga tanto su amor
+propio el ser querido por persona de tanto merito.... No sea usted
+ingrato, joven, que ella no lo merece.
+
+--No se lo que quiere usted decir--manifesto Lazaro en el tono de un
+examinado desaplicado que se hace repetir la pregunta por retardar la
+contestacion que no sabe.
+
+Bozmediano hablo mas; pero vino a decir lo mismo. A Lazaro le parecia un
+agravio inferido a Clara el publicar su afecto, el depositar tan honesta
+y delicada confidencia en el conocimiento de un intruso, si, porque
+Bozmediano era un intruso, que se habia metido a darle libertad sin que
+nadie se lo pidiese.
+
+--Bien sabe usted a quien aludo--dijo Claudio, dandole una palmada en el
+hombro con llaneza y confianza;--pero como usted esta tan orgulloso con
+ser novio de esa joven, se da usted ese tono.
+
+--iOh! no--replico el sobrino de Coletilla avergonzado.--La verdad es
+que no se quien es esa persona que usted dice.
+
+Bozmediano estrecho la mano del joven aragones y le hizo muchos
+ofrecimientos y protestas de amistad. El otro estaba tan aturdido, que
+lo contesto mal y con poca cortesia.
+
+--Se donde usted vive--dijo Claudio retirandose:--nos veremos. Y si no
+en la _Fontana_, a donde voy con frecuencia.
+
+Y se separo. Cuando estuvo a alguna distancia, Lazaro sintio impulsos de
+correr hacia el para darle las gracias con mayor respeto; pero en el
+luchaban el orgullo y los celos. Le dejo marchar sin decir nada.
+
+Bozmediano iba diciendo entre si con mucha satisfaccion:
+
+--Muy vulgar, muy vulgar....
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXII
+
+
+
+#El "via crucis" de Lazaro#.
+
+
+Lazaro continuo andando sin direccion fija. Su brusca y misteriosa
+salida de la carcel, el conocimiento de Bozmediano y el aturdimiento
+producido por sus palabras, le impidieron por algun tiempo darse clara
+cuenta de su dificil y rarisima situacion. Pero cuando se vio solo y
+anduvo un buen rato, empezo a comprender que no tenia a donde ir, ni a
+quien dirigirse, ni con quien vivir. Las palabras dichas por el viejo no
+le dejaban duda respecto a su caracter. Era un realista fanatico, un
+ciego amante de la tirania. Con los ojos encendidos de colera y el habla
+venenosa y fuerte, le habia dicho que no fuera a su casa mientras no
+cambiara de ideas, ?Que hacer? Era imposible vivir con aquel hombre
+misantropo y cruel, melancolico y feroz como un fanatico musulman. iCuan
+contrarias las ideas de uno y otro! ?Que podia hacer? ?Fingir y ser
+hipocrita? ?Aparentar un amor a la tirania que le parecia criminal? "No:
+eso no puede ser", pensaba Lazaro. Ademas, en la agitacion actual de los
+partidos, fingir semejantes ideas era peor que profesarlas. El viejo no
+podia admitirle en su casa. Entonces, ?que determinacion debia tomar?
+?Adonde iba? ?Volveria a Ateca? ?Y Clara?
+
+Al acordarse de su infortunada companera, los pensamientos del joven
+tomaron otro sesgo. La idea de los pesares de aquella infeliz, condenada
+a vivir con un ser tan antipatico, principio a atormentarle. Era preciso
+ir alla y ver lo que pasaba en la casa. ?Pero como, si era imposible
+visitar a su tio?
+
+?Iba o no iba? La necesidad le apremiaba. Estaba solo, agobiado de
+extenuacion, hambriento y desnudo. Doce cuartos era toda su fortuna;
+porque en el camino habia perdido un doblon, y los gastos de viaje
+consumieron el otro. Entre tanto se acercaba la noche y no tenia donde
+dormir. Si acudia a casa de sus amigos, temia no encontrarlos tan
+benevolos como la noche anterior. Ademas, eran pobres, tan pobres como
+el, y no podian darle agasajo.
+
+Era preciso ir. Tambien se le ocurrio tomar el camino de su pueblo y
+volverse alla. Conocia un arriero en el parador, que le llevaria de
+fiado. Pero ?y Clara?
+
+Estos eran sus pensamientos cuando acerto a pasar por la _Fontana_.
+Sintio gran algazara, parose maquinalmente y tuvo intenciones de entrar.
+"No--dijo dominandose--no entrare." Y al mismo tiempo dio un paso hacia
+la puerta.
+
+Sin embargo, atraccion fatal le arrastraba hacia aquel recinto, abismo
+de sus primeras y mas bellas ilusiones.
+
+Los sonidos que alli dentro se oian retumbaban en su cerebro como ecos
+infernales de singular fascinacion.
+
+Retrocedio, volvio a avanzar, se consulto, discutio mentalmente, y al
+fin, uniendose la curiosidad a su instintivo deseo de entrar, no dudo
+mas y entro.
+
+Estaban en una discusion muy acaloraba. Por todas partes se alzaban
+voces, lo mismo en la region turbulenta del publico que en la del club.
+El que estaba en la tribuna logro dominar el ruido y pudo hacerse oir;
+pero bien pronto los gritos ahogaron de nuevo su voz. Trataba de la
+vergonzosa derrota que habian sufrido los exaltados ante la autoridad de
+Morillo, y algunos habian llevado esta cuestion a un terreno personal.
+Celosos del decoro de la sociedad y del buen nombre del partido, algunos
+oradores denunciaban _a los infames que, disfrazados con el nombre de
+liberales, iban a corromper a aquella asamblea, a hacer vergonzosos
+tratos en nombre del Rey, a comprar la elocuencia exaltada y a promover
+alborotos que no tenian otro objeto que desprestigiar el liberalismo y
+dar armas a la reaccion._
+
+--iLobos--decia el orador--disfrazados de cordero, que vienen aqui
+fingiendo un amor a la libertad que no tienen! iOfrecen oro a los
+oradores en pago de un discurso que exalte los animos de la multitud
+ignorante!
+
+--Si: esos infames--decia otro orador--son los que preparan las asonadas
+y los que apedrean las casas de los Ministros. El objeto de esta
+asociacion es sostener una catedra permanente de las buenas ideas,
+dirigir los sufragios; pero nunca patrocinar el libertinaje, ni el
+escandalo, ni la anarquia.
+
+--No--grito otro orador, en quien se fijaban las miradas de todos, y que
+se levanto lleno de ira a protestar contra las palabras anteriores.--No:
+aqui no hay traidores. Los que tal hacen no pertenecen a la raza de los
+humanos: no creo en ellos, y si los hay, que se digan sus nombres.
+Sepamos quienes son; conozcamonos.
+
+--iQue se digan los nombres!--repitieron cien voces.
+
+--Es preciso--decia el primer orador--purificar esta noble asamblea.
+Merced a los infames que la han corrompido, corren por la corte
+injuriosas calificaciones de nosotros y de nuestro club. iQue esos
+infames salgan de aqui!
+
+--iQue se digan sus nombres!--respondio la multitud con un rugido.
+
+--No--decia otro:--esa especie de hombres no existe.
+
+--Si existe--exclamo exasperado el primero.--Frecuentan este sitio
+personas que vienen a pagar con el oro del rey el frenesi oratorio que
+enloquece al pueblo.
+
+--iQuien! iQuien!
+
+--?Quien de nosotros--continuo el orador--no conoce al llamado Coletilla?
+Es un realista fanatico, un malvado agente de la _casa grande_. ?No le
+conoceis? Este hombre es una culebra que se desliza entre nosotros para
+corromper a los oradores jovenes. Yo se que muchos han recibido dinero
+en cambio de discursos muy calurosos. Las asonadas absurdas que vemos
+todos los dias, ?a que se deben? No lo dudeis: iabrid los ojos, ciegos!
+Se deben al oro de Fernando de Borbon, al oro repartido por ese hombre
+insidioso, por ese Coletilla.
+
+--?Quienes son los venales? Sepamoslo.
+
+--Desconfiad de los autores de asonadas.
+
+--Ese es algun amigo del Gobierno--exclamo senalando al orador un
+individuo que estaba en la parte del publico.
+
+--?Amigo del Gobierno?--dijo el orador indignado.--?Por que? ?Porque amo
+la libertad sin licencia, la peticion sin escandalo? Vosotros amais la
+anarquia y cedeis a la venalidad. Me dirijo a los aragoneses, que este
+sitio se distinguen por su lenguaje procaz y su amor a los alborotos.
+
+--?Que se atreve usted a decir?--exclamo Nunez levantandose como una
+furia y apostrofando al primer orador.
+
+--iQue injuria dirige usted a mis amigos, a mi!
+
+--Si, senores--grito el otro:--desconfiad de los aragoneses. Un aragones
+agito las turbas el dia de la procesion del retrato.
+
+Algunos miraron a Lazaro que, mudo y helado, presenciaba aquella escena.
+
+--Y no lo dudeis--continuo el orador.--El que hablo en aquella ocasion
+era un vil instrumento de los agentes del Rey.
+
+--iEs este! iAqui esta!--exclamo uno, senalando a Lazaro a la atencion
+de toda la asamblea.
+
+--Si: el sobrino de Coletilla.
+
+--iSobrino de Coletilla! iSobrino de Coletilla!--repitieron
+muchas voces.
+
+Tumulto espantoso resono en todo el ambito. Todos se levantaron y
+miraron a Lazaro.
+
+--iEl que hablo la otra noche excitando a la rebelion!
+
+--iAlborotador de la Plaza Mayor!
+
+--iEl sobrino de Coletilla!
+
+Estas ultimas palabras eran el mayor padron de deshonra. Nunez se
+levanto a defender a su amigo; pero no pudo: su voz no fue escuchada.
+Muchos que temian verse acusados, en cuanto vieron el aluvion que sobre
+Lazaro caia, descargaron sobre el toda su ira.
+
+--?Cuanto te dieron por los gritos del dia de la procesion,
+prendita?--exclamo desde el rincon el augusto Calleja.
+
+--iAfuera con el!
+
+--iFuera los traidores, fuera!
+
+--iA la calle, a la calle!
+
+Lazaro trato en aquel momento supremo de desesperacion de reunir todo su
+aplomo para hablar, para defenderse, para gritar, para decir a todos que
+era inocente, que era un infeliz, un pobre diablo, el ultimo de los
+seres. No le escuchaban. No podia hablar, ni para defenderse, ni para
+despreciarlos: se doblego bajo el peso insoportable de tanta mirada y de
+tanta colera. La multitud redoblo su furia al ver el estupor y la
+postracion de su victima, y tras las palabras vinieron los movimientos:
+le mandaron salir, le empujaron hacia la puerta, le echaron. El circulo
+en que le tenian se estrechaba cada vez mas; el desdichado joven vio
+cien manos sobre su cuerpo; se sintio cogido, como si una culebra se le
+enroscara echandole fuertes nudos y apretandole en sus robustos anillos.
+El vocerio, el calor, la angustia, la vergueenza, le aturdieron hasta el
+punto de hacerle perder la claridad del conocimiento. Sintiose arrastrar
+sin ver quien le arrastraba; fuerzas descomunales tiraban de sus punos,
+le golpeaban la espalda, le impelian hacia fuera, sintio abrirse la
+puerta con estrepito, sintio que su cuerpo recibia una fuerte sacudida,
+sintiose arrojado y libre de aquellos brazos terribles; cayo al suelo.
+El ruido continuaba en torno suyo, formado principalmente de carcajadas
+infernales; pero al fin el ruido se alejo poco a poco: el infeliz
+comenzo a experimentar el dolor de la caida y el frio de la tierra.
+Estaba en la calle.
+
+Permanecio en el suelo algunos minutos sin darse clara cuenta de aquel
+hecho, y el sudor que le cubria su rostro le produjo una impresion
+glacial. Entonces adquirio conocimiento exacto de su situacion, y vio
+que estaba en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, inclinada la
+frente, caido y revuelto el cabello. El sombrero rodaba a su lado, su
+ropa estaba desgarrada y sentia un dolor agudisimo en el codo izquierdo,
+duramente estropeado en la caida. El ruido de la _Fontana_ resonaba como
+enjambre lejano: a los gritos se unian las palmadas, y una voz agitada y
+sonora se elevaba a ratos sobre aquella tempestad de entusiasmo.
+
+Lazaro vio en torno suyo a tres pilletes que le contemplaban con burla,
+y uno de ellos atisbaba una ocasion oportuna para quitarle el sombrero.
+Los transeuntes principiaron a formar corro, y alguno llego a inclinarse
+con curiosidad para ver si el caido estaba difunto o simplemente
+desmayado. Levantose, porque aquella curiosidad impertinente le
+molestaba tanto como el rumor que de la _Fontana_ salia, y se alejo de
+alli, dirigiendose a la Puerta del Sol. Los gateras le seguian,
+acompanados de algunos mas; los serenos le dirigian de lleno la luz de
+sus linternas, y los transeuntes se paraban mirandole alejarse, seguros
+de que no era difunto ni estaba desmayado, sino simplemente borracho.
+
+Subio la calle de la Montera, y pregunto por la calle de Valgame Dios,
+porque habia resuelto dirigirse a Casa de su tio. Ya no dudaba: su
+determinacion era fija, y en aquel angustioso trance, la casa del
+fanatico, en cuya puerta habia de dejar sus creencias, sus sentimientos,
+le parecio un refugio de paz.
+
+Despues de todo, los pocos dias pasados en Madrid habian sido continuado
+martirio, y la idea de la apostasia que en casa del realista se le
+obligaba a hacer, no le molestaba tanto. Estaba herido de muerte en la
+imaginacion, es decir, flaqueaba por su parte mas poderosa. Ya no era
+aquel joven ardiente que se creia destinado a grandes fines; era un
+pobre desheredado sin vigor de espiritu, sin esperanza y sin ideas. No
+sabia lo que pensaba, no podia medir la inmensidad del trastorno que su
+pariente le exigia, no estaba resuelto sino a echarse en brazos del
+primero que fuera capaz de consolarle.
+
+Llego por fin, despues de preguntar mucho, a la calle de Valgame Dios.
+Vio el numero de la casa, miro a las ventanas del segundo piso y habia
+luz en las habitaciones. Sin duda estaba alli Clara cansada de
+esperarle, desconfiada de verle otra vez. Entro en el zaguan y subio la
+escalera tan agitado y palpitante, que al llegar a la puerta se detuvo
+porque apenas podia respirar. Despues de algunos segundos, en que trato
+de reponerse, alargo la mano, tomo el cordon de la campanilla y tiro muy
+suavemente, porque le parecia que iba a incomodar a su tio y a alarmar a
+Clara si tocaba mas de lo necesario para hacer constar en el interior la
+presencia de un forastero. Pero la suavidad con que tiro su mano
+temblorosa fue tal, que la campanilla no sono. Quiso hacerlo con mas
+energia, y como estaba tan nervioso, tiro tanto que la campana atrono la
+casa. Lazaro se asusto, creyendo que Elias iba a salir hecho una furia,
+clamando contra el que asi alborotaba. Largo rato paso sin que nadie
+abriera; pero al fin distinguio alguna claridad al traves del
+ventanillo; sintio pasos; una mano descorria la tabla, abriose el
+agujero y aparecieron dos ojos.
+
+No eran los de Clara.
+
+--?Quien?--dijo desde dentro la voz de Pascuala.
+
+Lazaro pregunto por su tio.
+
+--Si pero no esta.
+
+--?Vendra pronto? Soy su sobrino.
+
+Pascuala abrio la puerta y Lazaro dio un paso hacia adentro sorprendido
+de no oir la voz de Clara.
+
+--No vendra ni pronto ni tarde, porque se ha _mudao_--contesto la
+alcarrena.
+
+--?Como?
+
+--Como que se ha _mudao_ hoy mismo. Yo estoy aqui todavia, porque quedan
+algunas cosillas y el ropero grande, y estoy aqui _pa_ cuidarlo; pero
+manana me voy.
+
+--?Y a donde se ha mudado?
+
+--Aqui cerca, en la calle de Belen, en casa de unas senoras que llaman
+de Porreno, que le han _cedio_ el cuarto segundo _pa_ que viva solo.
+
+--?Y Clara?--pregunto Lazaro con mucha ansiedad.
+
+--Esa hace ocho dias que esta alla viviendo con las senoras. El amo la
+puso alli porque se _enfao_ con ella.
+
+--A ver, a ver, ?que es lo que dices?
+
+--iAh! ?Pero usted es sobrino del amo?
+
+--Si.
+
+--Usted es aragones. Digame: ?conoce por casualidad en Carinena a
+Ventura Palomino, hermano de Jusepe Palomino, que caso con Colasa
+Sanahuja?
+
+--No--contesto Lazaro impaciente:--no soy de Carinena.
+
+--?Y sabe usted si ha _pario_ la mujer de Anton Telares, hermano de
+mi novio Pascual, con quien me voy a casar la semana que entra, si
+Dios me ayuda?
+
+--No se, hermana; no conozco a esa gente. Pero diga usted, ?por que ha
+ido Ciara a vivir con esas senoras?
+
+--iAh!--dijo la alcarrena riendo con mucha gana:--no me acordaba de que
+era usted su novio. El amo la mando alla, porque decia que no la podia
+aguantar ... pues ... le dire a usted ... el amo es asi, un poco ...
+Decia que era una nina como las del dia, que era muy sardesca ... Pero
+ella es muy buena, y no se como la pobre no se ha _podrio_ de tristeza
+en esta casa.
+
+--?Y salio con gusto de aqui?
+
+--A la verdad, caballero ... el amo tiene un genio, asi ... vaya. Las
+dos nos quedabamos muertas de miedo siempre que le veiamos entrar. No
+nos hablaba nunca, y de noche, despues de acostarnos, le sentiamos dando
+unas patadas.
+
+--?Y por que la mando a casa de esas senoras?
+
+--Vea usted, yo le voy a decir la verdad porque es de la casa. Habia un
+_melitarito_ que se metio un dia en casa, porque vino acompanando al
+amo, que fue _herio_ en la calle. Despues pasaba todos los dias por ahi,
+y siempre que me encontraba en la calle me paraba _pa_ preguntarme por
+dona Clarita. iAy! un dia me vio mi Pascual hablando con el, y por poco
+... mi Pascual tiene un genio del demonio, y cuando se _enfaa_ ... usted
+no supo como le pego de cachetines al carnicero de ahi enfrente ...
+Luego, como es una asi ... tan guapetona.
+
+--Siga lo que iba contando: despues sabremos lo que hace el senor
+Pascual--dijo Lazaro, impaciente por las digresiones de la criada.
+
+--Pues decia que el _melitarito_, ofreciendome dinero, queria
+colarse aqui.
+
+--?Y entro?...
+
+--Espere usted y seguire contando. No pasaba de la esquina, y el amo le
+alcanzo a ver algunas veces. Porque el amo, aunque parece que no ve
+nada, lo _oserva_ todo.
+
+--Y ella, ?que decia?
+
+--Espere usted ... El me decia que queria entrar.
+
+--?Y que decia el de ella?
+
+--Que era muy guapa para estar aqui encerrada sin ver el mundo; que era
+una lastima que una mujer asi viviera en compania de un viejo tan feo y
+tan ... Decia: "yo la sacare de aqui."
+
+--?Y ella sabia que el decia eso?
+
+--Si: el mismo se lo dijo.
+
+--Luego estuvo aqui--exclamo Lazaro con mucha ansiedad.
+
+--Espere usted.
+
+--Y ella, ?que decia de el?
+
+--Que era una persona amable y de muy buen trato; que era buen sujeto y
+caballero muy cumplido. Un dia se nos metio aqui. iJesus, que susto!
+
+--Y ella, ?que hizo?
+
+--Le dijo que se fuera.
+
+--?Y se fue?
+
+--Ca: aqui estuvo hablando mil cosas.
+
+--Y ella, ?que le decia?
+
+--Que se fuera, porque la iba a comprometer; que si era verdad que se
+interesaba por ella, se marchara al momento, no dando lugar a que le
+vieran alli.
+
+--Y el, ?que dijo?--pregunto Lazaro, que no cabia en si de zozobra.
+
+--Mil cosas, mil monerias. Lo cierto es que el amo entro y le vio. Se
+enfado mucho, nos rino mucho.
+
+--Y a el, ?que le dijo?
+
+--Nada. A nosotras nos estuvo riniendo todo el dia. Despues le dijo a
+dona Clarita que era una loca; que ya estaba _cansao_ de sus coqueterias
+... cosas del viejo, porque ella, la pobre ... por fin le dijo que la
+iba a mandar a casa de esas tres viejas para que la corrigieran y la
+ensenaran a buen vivir.
+
+--Pero ?por que causa mi tio la llama loca? ?Que ha hecho?
+
+--_Naa_; pero el amo dice que las ideas del dia ...
+
+--?Y que mas le dijo?--pregunto Lazaro, que no se cansaba nunca de las
+terribles respuestas de aquel fatal interrogatorio.
+
+--Que debia aplicarse a la oracion y a una vida santa.
+
+--?Y ese militar no la ha vuelto a ver mas?
+
+--Estos dias le he visto rondando por la calle de Belen, y yo ... me
+figuro....--?A ver? ?Que se figura usted?
+
+--Me figuro ... El _melitarito_ es muy pillo ... apuesto a que se ha
+colado alla.
+
+--?Y usted no conoce a esas tres senoras?--dijo Lazaro, tratando de
+disimular la mala impresion que la anterior respuesta le habia
+producido.
+
+--No: el amo decia que son buenas, y que una es santa.
+
+--?Donde viven?
+
+--En la calle de Beben, num. 4. Su tio vive en la misma casa. Ya las
+conocera usted.
+
+-Diga usted--pregunto Lazaro, despues de una pausa, en que dudo si
+marcharse o prolongar mas aquel coloquio doloroso;--diga usted, ?ese
+militar es un joven alto, con bigotes negros? ...
+
+--Si: un poquito mas alto que usted; tiene una voz muy clara y anda con
+mucha gracia, y se rie con mucha gracia.
+
+--?No sabe usted como se llama?
+
+--No, senor: lo iba a averiguar; pero como mi Pascual es tan celoso,
+tuve miedo. iAh, que hombre! Cuando se _enfaa_ ...
+
+Lazaro estuvo un momento silencioso contemplando la barbara efigie de
+aquella mujer, oraculo de su desventura. Despues se hizo repetir las
+senas de la nueva casa, y salio.
+
+Ya la determinacion de ir alli era inquebrantable, y antes hubiera
+muerto que dejar de hacerlo. La curiosidad, los celos, la necesidad de
+encontrar una solucion a aquella serie precipitada de dudas, le
+impulsaban hacia la nueva casa. ?Y la abjuracion exigida? Casi no
+pensaba ya en tal cosa. Sin duda alguna podia asegurar que el militar,
+de quien le hablo Pascuala, era el mismo que le acababa de poner en
+libertad. iNuevo y doloroso misterio! Hubiera dado muchos dias de vida
+por saber todo con claridad, y al mismo tiempo se horrorizaba al pensar
+que iba a saberlo. La idea de la deslealtad de Clara, de su deshonra,
+era demasiado grande en su horror, y no le cabia en la cabeza. Lo que
+mas le confundia era la extrana rapidez, la fatal impaciencia con que
+se precipitaban sobre el tantas contrariedades, tantas amarguras, que
+no le daban tiempo para buscar aliento y esperanza en su inteligencia y
+en su corazon.
+
+Entro en la casa, y subio lentamente la escalera de la casa del siglo
+decimoctavo. No pudo prescindir de una sensacion de respeto hacia
+aquellas tres damas, desconocidas todavia para el, que le parecian tres
+perfectos modelos de virtud. Toco, y le abrio una de ellas. La
+decoracion le afecto un poco: los retratos historicos de la antesala le
+miraron todos con sus ojos apolillados. Lazaro tuvo miedo. Precedido por
+Paz, atraveso por entre aquellas sombras que la debil luz del pasillo
+hacia mas misteriosas, y entro en la sala.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXIII
+
+
+
+#La Inquisicion.#
+
+
+Cuando Coletilla, despues de instalado en el piso segundo, manifesto a
+las senoras la probabilidad de que su sobrino fuese a vivir con el,
+Salome se quedo un poco pensativa; pero Maria de la Paz dijo que no
+habia inconveniente, supuesto que el joven, bajo la vigilancia y tutela
+de su tio, habria de tener el comedimiento y la dignidad que aquella
+casa imponia a sus habitantes.
+
+Lazaro, precedido por Maria de la Paz, entro en la sala. Lo primero que
+vieron sus ojos fue a Clara, que estaba sentada junto a la devota y
+cosia con la cabeza baja, sin atreverse a mirar a nadie. Vio su
+turbacion y su empeno en disimularla. Despues miro a todos lados y vio a
+su tio, respetuosamente sentado al lado de Salome, cuyos reales estaban
+plantados al extremo oriental de Maria de la Paz. Lazaro les vio a todos
+inmoviles, como figuras de palo: todos le miraban, excepto Clara, la
+cual insistia en acercar tanto los ojos a su labor, que era dificil
+comprender como no se sacaba los ojos con la aguja.
+
+Elias miro a Lazaro con asombro. Paz con asombro, Salome con asombro,
+todos con asombro, y el mismo llego a creer que era un fantasma evocado,
+el temeroso espectro del sobrino de Coletilla. Salome le indico una
+silla con el dedo en que tenia las sortijas, y Paz le dijo con el
+registro de voz mas desdenoso y augusto:
+
+--Sientese usted, caballerito.
+
+Cuando el joven dijo "gracias, senora," su voz resono debil y dolorida,
+anunciando tanto sufrimiento y postracion, que Clara no pudo menos de
+alzar los ojos y mirarle con subita impresion de interes. Le encontro
+muy palido y abatido; comprendio lo que el infeliz habia pasado en
+aquellos dias, y necesito todo el esfuerzo de que su alma valerosa era
+capaz para no echarse a llorar como una tonta en presencia de aquellas
+tres rigidas damas y del furibundo Coletilla.
+
+--Ya estas senoras saben lo que has hecho al llegar a Madrid--dijo Elias
+a su sobrino con mucha severidad. Paz y Salome fruncieron el ceno para
+que nadie pudiera poner en duda su indignacion. Lazaro no contesto,
+porque estaba muerto de vergueenza, y en aquel momento las dos damas le
+parecian las dos personificaciones mas perfectas de la justicia humana.
+
+--?Recuerdas lo que te dije cuando fui a verte a la carcel?
+
+--Si, senor: no lo he olvidado.
+
+--Ahora vivo aqui, en casa de estas senoras que nos han ofrecido a mi y
+a Clara un asilo.
+
+--Solo por usted, senor don Elias--dijo Salome.
+
+--Ya lo se; solo por mi--contesto el viejo.--Pero yo--continuo
+dirigiendose a Lazaro,--si te llame estando en la otra casa, ahora no me
+atrevo a darte hospitalidad porque....
+
+--Senor don Elias--dijo Paz,--de lo de arriba puede usted disponer a su
+antojo. Ya sabe usted lo que hemos convenido. Solo lo hacemos por usted.
+
+--Yo no puedo--prosiguio Elias, haciendo una gran reverencia,--yo no
+puedo decir a este muchacho que se quede en esta casa. Su conducta ha
+sido tan escandalosa, que no me atrevo....
+
+--No hay falta, por grande que sea, que no pueda corregirse--dijo
+Salome, mirando con sublime proteccion al desdichado Lazaro, a quien
+parecieron aquellas palabras el colmo de la generosidad.
+
+--Efectivamente--dijo Paz en tono de enfatica indulgencia.--Hay faltas
+tan enormes, que por su misma enormidad necesitan indulgencia. Mi
+opinion es que este caballerito debe quedarse con usted, senor don
+Elias, porque si no, ?que va a ser de el?
+
+Elias manifesto comprender.
+
+--?Que va a ser de el si continua abandonado y sin guia?--prosiguio la
+dama.--Por lo que ha pasado podemos colegir lo que pasara. Sin el amparo
+de una persona tan virtuosa y magnanima como usted, ?que sera de este
+caballerito, en quien han germinado las semillas de todas las malas
+ideas del dia?
+
+--Yo creo que aun es tiempo, porque, aunque ha brotado la cizana en esa
+tierra malignamente fecunda, con un buen sistema de educacion podra ser
+arrancada de raiz esa mala hierba, y aun expurgar y purificar la mala
+tierra--dijo Salome, que, desde el tiempo en que los poetas le dedicaban
+madrigales, habia conservado gran aficion a las alegorias.
+
+--?Que te parece, Paula?--dijo Paz, que creia a veces que en aquella
+casa no podia emitirse palabra ni consejo de ningun valor, sin ser
+refrenado por el _exequatur_ ortodoxo de la devota.
+
+--Ella, que es una santa, dira lo que se ha de hacer--exclamo Elias.
+
+Mientras todos le pedian su opinion, la devota contemplaba el rostro del
+estudiante, como si quisiera leer en el su delito. Expresion de lastima
+afectuosa y aun de admiracion ingenua brillaba en los ojos de dona
+Paulita, que en aquel momento parecia manifestarse naturalmente. Pero en
+cuanto advirtio que le pedian un consejo, recordo su mision, arqueo las
+cejas, y dio al viento la metalica voz con estas palabras:
+
+--iOh! ?Que hay que consultar sobre este punto? ?Quien dice si se debe
+perdonar al que ha faltado? ?Quien hay tan poco cristiano que haga
+semejante pregunta? iPerdonar! ?Que es grave la culpa? Mejor: Por lo
+mismo necesita perdon y olvido. Y si fuera mas delincuente mas pronto la
+perdonaria.
+
+Paz y Salome miraron a la par a don Elias para complacerse en leer en
+sus ojos la admiracion que habia de causarle tanta sabiduria.
+
+--?Como me consultan ustedes eso?--continuo Paulita.--Digan donde hay
+pecadores para perdonarlos a todos. ?Y os privais de la alegria de
+perdonar? No solo digo a todos que le perdonen, sino tambien que le amen
+como si nunca hubiera pecado. Acordaos del hijo prodigo. Hoy es dia de
+jubilo en esta casa, porque ha vuelto el delincuente, ha vuelto el que
+se creia perdido para siempre. Voy a dar gracias a Dios por haberme
+proporcionado el favor inefable de recibir en mi casa un delincuente
+cargado de culpas, de poderle decir: "levantate y no vuelvas a pecar."
+
+Era facil conocer en la mirada de la santa que hablaba en aquel momento
+con profunda verdad y gran conviccion. El pecador se sintio conmovido de
+gratitud. Clara no hubiera hablado con tanta elocuencia; pero de seguro
+pensaba y decia interiormente cosas parecidas.
+
+La devota se sonrio al concluir su homilia, acontecimiento rarisimo que
+hubiera sorprendido a todos, si la preocupacion de aquellos momentos
+les hubiera permitido repararlo. El joven vio aquella sonrisa en la
+boca de la que juzgaba santa (y lo era), y le parecio la cosa mas
+natural del mundo. Se sintio aligerado de un gran peso, respiro
+tranquilo ante aquella profesion de bondad e indulgencia, y creyo
+asistir al juicio supremo.
+
+--Visto el admirable dictamen de esta santa--dijo Elias, porque es una
+santa, Lazaro, entiendelo bien, te quedaras conmigo; pero en
+expectativa, en entredicho.
+
+--No admito entredicho: perdon definitivo--dijo la devota.
+
+--Bien: perdonado, pero sujeto a vigilancia. A pesar de la actitud
+severa de las dos damas y de su tio, Lazaro experimento cierto descanso
+moral en aquella casa. Advirtio a Clara silenciosa y apartada: no alzaba
+los ojos, no decia palabra.
+
+Lazaro, siempre que miraba hacia aquel sitio, encontraba los ojos negros
+de la devota fijos en el con tenaz atencion.
+
+La escena se hallaba dispuesta de este modo: Paz y Salome estaban
+sentadas en la actitud ceremoniosa que les era habitual. A la derecha
+tenian a Elias, y Lazaro se hallaba frente a ellas en la postura de un
+reo. Detras de las dos viejas, Clara y la devota formaban otro grupo
+junto a un pequeno velador que sostenia la lampara, cuya debil luz
+iluminaba aquel cuadro. El resplandor daba de lleno en el rostro del
+joven: en la sombra quedaban Clara y la devota, y los ojos negros,
+profundamente negros de esta, brillaban en el fondo sombrio de la sala
+con vivacidad felina. Las dos viejas, que volvian la espalda al segundo
+grupo, no veian nada; pero Lazaro, que estaba de frente, notaba la
+expresion atentamente curiosa y fascinadora de aquellos dos ojos, y se
+preguntaba que podia haber en su fisonomia y en su persona que pudiera
+excitar la curiosidad infatigable de aquella senora.
+
+Elias entre tanto no hubiera creido que aquel concilio ecumenico era
+decoroso, sin hacer un pomposo elogio de las virtudes de los tres
+venerandos restos de la ilustre familia de los Porrenos.
+
+--En verdad, senoras--dijo,--que no se como agradecer tantas bondades.
+No se a que debo yo, persona de tan humilde origen, el que usias me
+traten con tanta benevolencia y me colmen de favores. ?Que he hecho?
+?Quien soy? iAh! Usias son la bondad y nobleza misma. iComo se conocen
+la alteza del origen y la excelencia de la sangre! iAh! iUsias se han
+puesto de ser redentoras de todos los que en torno mio me abruman a
+penas, amargando mi vida! ?Y que seria de esa pobre nina sin el amparo
+de usias, cuando las ideas del dia han echado en su corazon tan
+perniciosas raices?
+
+La devota dejo de mirar al recien venido y dijo:
+
+--No me la rinan mas, que bastante ha padecido. Lazaro advirtio que
+Clara se estremecia, poniendose roja como una amapola.
+
+--No me la rinan mas, que bastante la han renido--anadio compungidamente
+la devota.--Yo respondo de ella. Yo se que tiene buen fondo, aunque al
+exterior aparezcan los defectos de las pestilenciales ideas del siglo.
+Yo se que tiene buen fondo: ?que importan las faltas mas graves, cuando
+van seguidas del arrepentimiento?
+
+Lazaro advirtio que Clara hizo un movimiento, como si tratara de
+contradecir aquellas palabras; pero en su ceguera no supo ver, no supo
+apreciar que en aquel instante el alma de su amiga pasaba por el mas
+duro trance de dolor y paciencia de que es capaz la naturaleza humana.
+
+--Yo se que se corregira--continuo la devota.--iNo se ha de corregir!
+Grandes pecadoras ha sido santas. Animo, amiga mia. Con la vista fija en
+Dios, ?que se puede temer? Yo se como se curan los males del espiritu, y
+mi amiga Clara aparece ya bajo la benefica influencia de una reaccion
+feliz. Perdonemosla tambien; yo respondo de que se corregira.
+
+A Lazaro le llenaron de confusion estas palabras. ?Que habia hecho
+Clara? Estuvo casi dispuesto a levantarse, acercarse a ella y decirle en
+alta voz: "Clara, ?que has hecho?" La miro y la vio llorar; miro a
+todos, buscando en aquellas caras de pergamino la solucion de tan gran
+misterio; pero ninguna le revelo la culpa de la muchacha, ni aun la cara
+de la devota, que, despues del sermon, volvio a fijar en el, desde el
+fondo sombrio de la sala, el intenso rayo de su mirada escrutadora y
+ansiosa, suficiente a turbar a otro menos timido.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXIV
+
+
+
+#Rosa mistica.#
+
+
+--Hoy no he rezado nada--decia la devota a Clara al dia siguiente de la
+entrada de Lazaro en casa de las Porrenas.
+
+Estaban sentadas las dos en el sitio de costumbre. Dona Paulita tenia en
+la mano nada menos que a San Juan Crisostomo. Clara bordaba en un
+pequeno telar. Su cara expresaba la mas calmosa y profunda melancolia.
+En cambio la otra parecia muy inquieta, contra su costumbre.
+
+El observador hubiera visto moverse sus labios, deletreando en silencio
+la lectura mistica, mientras dirigia con subita mirada los ojos hacia la
+puerta, los tornaba en derredor, miraba a Clara sin fijeza, y, por
+ultimo, se quedaba con la vista fija en el espacio, como cuando nos
+abandonamos a la contemplacion de lo que no esta junto a nosotros ni
+donde estamos nosotros. A veces parecia prestar atencion a algo que
+pasaba fuera del cuarto; salia, se paraba en la puerta poniendose en
+escucha, volvia a entrar, se sentaba de nuevo, cogia el libro santo,
+leia un poco, pasaba con la vista hojas enteras, miraba a Clara,
+murmuraba un rezo, cerraba el _in folio_, lo volvia a abrir, y asi
+sucesivamente. Sin duda su espiritu vagaba sobre San Juan Crisostomo,
+sin penetrar, como de costumbre, en las entranas de la teologia.
+
+--Clara--dijo despues de meditar un momento,--Clara, ?sabes que me
+parece que el cuarto donde se ha puesto al sobrino del senor don Elias
+es un poco estrecho?
+
+--?Estrecho?--dijo Clara, afectando indiferencia.--No: para un
+hombre solo....
+
+--iAh!--exclamo la devota.--iComo se pervierte la juventud del dia!
+Porque un joven como ese, que parece tener buenos instintos ... ?No?
+
+--Si--contesto la otra sin levantar la cabeza.
+
+--?Usted no le conocia antes?
+
+Clara, que queria guardar la mas absoluta reserva, se decidio a decir
+una mentira. Se avergonzaba de una denegacion; pero en aquellas
+circunstancias y en aquella casa, la verdad no solo la avergonzaba, sino
+que le daba miedo. Asi es que dijo:
+
+--?Yo? No....
+
+--Es una lastima que se perviertan jovenes asi. iAh! Pero no faltaran
+buenas almas que oren por ellos y les ayuden a salir de la miseria. ?No?
+
+--Es verdad--contesto Clara.
+
+--Y cuando se tiene buen fondo como ese joven, es cosa facil. iAh! Pero
+usted me dijo que estuvo en el pueblo de donde es ese joven, ?No estaba
+el alli entonces?
+
+Clara, que no tenia costumbre de mentir, se vio muy apurada con aquella
+pregunta; pero evocando toda la poca malignidad de su caracter, se
+domino y mintio otra vez diciendo:
+
+--No, no estaba.
+
+--Y alli, ?que decian de el?--pregunto la devota, abriendo a San Juan
+Crisostomo.
+
+--?Que decian?--contesto la huerfana, mirando la labor lo mas de cerca
+que le era posible.--Decian que era un joven muy leal, muy generoso, muy
+bueno y de mucho talento.
+
+--Si, ya se conoce que es un joven de buenas prendas--dijo la de
+Porreno, abriendo a San Juan Crisostomo.--?Y tiene padres?
+
+--Tiene a su madre--contesto Clara, bajandose para recoger una cosa que
+no se le habia caido;--su madre, que es una carinosa mujer, muy santa y
+muy buena.
+
+--Pues ya ... Bien se conoce que asi habia de ser--afirmo Paula,
+hojeando al santo.--Me figuro que sera una mujer excelente.
+
+--Asi es.
+
+--Bien merece ese joven que se le proteja. Cuando el alma es buena ...
+?Quien no pecara alguna vez?
+
+Al decir esto arqueo las cejas, miro el libro, hizo todos los esfuerzos
+imaginables para leer medio renglon, y despues de emplear cinco minutos
+en tan importante tarea, volvio a hablar diciendo:
+
+--?No tiene ninguna hermana?
+
+--No, senora.
+
+--iOh!--exclamo Paulita, dejando definitivamente a San Juan
+Crisostomo;--me olvidaba de mi rezo. Hermana, con la conversacion de
+usted me he distraido. Vamos a rezar.
+
+Pero en lugar de tomar el libro de oraciones, tomo un libro de Santa
+Teresa, y lo abrio maquinalmente. Clara tomo el rosario, mientras la
+devota empezo la salmodia con la vista fija en el libro y equivocandose
+a cada momento. En lugar de decir un _Padre nuestro_ decia una _Salve_,
+y se trastorno de tal modo el rezo, que al cabo de un momento se
+encontraron perdidas en un laberinto sin saber en que parte del rosario
+se hallaban.
+
+--iAh, que cabeza la mia!-dijo la santa deteniendose;--pero iay! con la
+conversacion de usted me he distraido. Sigamos.
+
+Pero en vez de pronunciar el _Pater noster_ fundamental, que es lo que
+procedia para empezar de nuevo, clavo los ojos en el libro, y
+maquinalmente leyo:
+
+--De dos maneras de amor quiero yo ahora tratar: uno es espiritual,
+porque ninguna cosa parece le toca la sensualidad ni la ternura de
+nuestra naturaleza; otro es espiritual, y que junta con el nuestra
+sensualidad y flaqueza ...--Que distraccion!-observo despues.
+
+Y aparto el libro con desden, miro al techo y se estuvo quieta un buen
+rato, sin dar senales de vivir en este mundo, permaneciendo tanto
+tiempo inmovil y con tal profundidad extasiada, que Clara se alarmo, y
+tuvo al fin que decidirse a tirarle de la manga, con lo cual la devota
+bajo del cielo.
+
+--iAy, hermana!--dijo vivamente.--Usted no sabe rezar el rosario; deme
+aca.
+
+Y le quito a Clara el rosario de las manos, lo tomo y empezo a contar
+las cuentas una por una con tanta escrupulosidad, que empleo lo menos
+diez minutos en tan dificil operacion. Despues rezo una Salve, a la que
+contesto Clara con un _Pater noster_: las dos se miraron. Clara temblo,
+porque creia que la devota la iba a reprender duramente, como de
+costumbre, por su equivocacion, pero ?cual fue su asombro al ver que la
+santa desplego suavemente los labios, se sonrio con una expansion
+inefable, que nadie, absolutamente nadie, habia observado jamas en
+aquella casa, y acabo por reir con franqueza y desahogo, cosa fenomenal
+y nunca vista en tan ejemplar mujer?
+
+Pero Clara, aunque se sorprendio mucho, no dio importancia al hecho. La
+otra se sonrojo ligeramente, y tomando de nuevo el libro de Santa
+Teresa, dijo:
+
+--Voy a ver si encuentro un pasaje que hay aqui recomendando la
+penitencia. Hojeo el libro, y leyo.
+
+--_Sostenedme con flores y acompanadme con manzanas, porque desfallezco
+de mal de amores_. iOh, que lenguaje tan divino es este para mi
+proposito! ?Como, esposa santa, mataos la suavidad? Porque, segun he
+sabido algunas veces, es tan excesiva, que deshace el alma de manera que
+no parece ya la hay para vivir y pedir flores.--No, no es esto; a ver
+esto otro--dijo hojeando mas:--Es, pues, esta oracion una centellica que
+comienza el Senor a encender en el alma del verdadero amor suyo, y
+quiere que el alma vaya entendiendo que cosa es este amor con
+regalo.--Vamos, tampoco es esto. No he de encontrar hoy el pasaje.
+Sigamos, hermana, en nuestro rezo.
+
+Empezo formalmente el rosario. Paula dijo un _Dios te salve_ el numero
+de veces necesario; pero al llegar al sitio del _Padre nuestro_, siguio
+diciendo _Dios te salve_ hasta treinta veces, con tanta prisa, que no
+esperaba a que la otra concluyera su _Santa Maria._ Clara contestaba
+tambien muy a prisa para no quedarse atras: asi es que, por ultimo,
+apresurandose una y otra, resultaba que aquello parecia una apuesta de
+velocidad en la pronunciacion. Llegaron al fin sin aliento y muy
+cansadas. Paulita tuvo necesidad de respirar el aire libre, abrio el
+balcon y miro a la calle; hecho inusitado, cuya gravedad no comprendio
+Clara tampoco.
+
+--iAy, que he abierto el balcon!--exclamo, comprendiendo la atrocidad
+que habia cometido.--iHe abierto el balcon!
+
+Y lo cerro con sobresalto, como una monja que hubiera sorprendido
+abierta la reja del locutorio.
+
+--Hermana--dijo despues,--?sabe usted que he decidido no ayunar manana?
+
+--Hara usted bien: es usted una santa; pero no ayune usted tanto,
+senora: eso no es bueno.
+
+--Tienes razon, Clarita, y yo creo que esto que tengo es causado por el
+excesivo celo. Bien me decia el padre Silvestre que la piedad en demasia
+es perjudicial, porque mata el cuerpo, sin el cual el alma no puede
+tener fortaleza.
+
+--Pero, ?que tiene usted?--pregunto Clara un poco alarmada.
+
+--No estoy buena--dijo la mujer mistica restregandose entrambos ojos,
+como si los tuviera doloridos por la vigilia o cansados de
+mirar.--Siento un calor aqui dentro ... y una agitacion ... Pero es del
+ayuno, hermana; es del ayuno.
+
+--Pues debe usted moderarse. Descanse unos dias.
+
+--Si, lo hare, y esta semana no rezare oracion doble, como hasta aqui, y
+suprimire horas por la noche.
+
+--Ya lo creo. ?No es bastante rezar una vez? Si es usted una
+perfecta santa.
+
+--?No le parece a usted que es bastante una vez?--pregunto Paula con
+mucha, ansiedad.
+
+--Si; y debe usted tratar de reponerse.
+
+--?Como ha dicho usted, Clarita? ?Reponerme? Veo que sabe usted dar muy
+buenos consejos.
+
+--Reponerse, si ... Distraerse un poco.... Salir....
+
+--iSalir!--exclamo la mistica tan asustada, que Clara se arrepintio del
+consejo--iSalir! y ?a donde?
+
+--Pues ... quiero decir ... que usted debe procurar ... pues.... Cuando
+se esta mucho tiempo encerrada en la casa, la salud se quebranta ... asi
+es que ... siempre es bueno ... salir un poco....
+
+--iClara!--dijo dona Paulita con la expresion de estupor y gravedad del
+que hace un gran descubrimiento.--?Sabe usted que su consejo es muy
+sabio? No crei yo ... Es verdad. Eso ?por que ha de ser malo? Yo siento
+ahora que tengo necesidad de ... salir, de andar, de respirar.... Si,
+es preciso.
+
+Estaba inmutada. Parecia que en su espiritu y en su organismo se
+verificaba una crisis muy transcendental. Toda ella se dilataba, como si
+aquel dia hubiera perdido de una vez la fuerza de concentracion, la
+ligadura interna que la comprimia desde el nacer. No podemos explicarnos
+todavia nada de lo que por ella pasaba.
+
+--Debe usted cuidarse, debe usted vivir--dijo Clara.
+
+--Si: debo cuidarme, debo vivir--repitio Paula en el tono de
+estupefaccion que emplea el que oye por vez primera la solucion concisa
+de un problema en que ha estado trabajando infructuosamente toda la
+vida.--iDebo vivir!
+
+En aquel momento sus ojos miraban en derredor, asombrados, asustados,
+con melancolia y vaguedad, como el que no ha visto nunca un horizonte y
+lo ve por primera vez.
+
+Pero de repente la dama se levanto agitada, se dirigio a su
+reclinatorio, se arrodillo, abrio el libro de horas, inclino el rostro
+hacia el, ocultandolo entre las manos, y alli quedo sumergida en
+profunda y concentrada meditacion. Reposaba sin duda en el seno de Dios,
+que tenia reservado a su santa el goce inefable de vagorosos y
+celestiales deliquios.
+
+Durante el extasis, ?quien podra saber lo que paso en aquella cabeza?
+Dios tan solo.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXV
+
+
+
+#Virgo prudentisima.#
+
+
+Visitemos a los dos huespedes del cuarto segundo en la noche siguiente a
+la de su instalacion. Prodigioso esfuerzo del genio domestico de Maria
+de la Paz Jesus habia podido acomodar dos camas en la habitacion alta.
+
+Lazaro acababa de acostarse en la suya, tratando de reparar las fuerzas
+perdidas; su tio velaba sentado en el sillon de vaqueta que junto a la
+cama tenia, y se ocupaba en hojear unos papeles, leyendo a ratos y
+escribiendo un poco algunas veces.
+
+De repente el viejo se volvia; miraba a su sobrino, que no podia
+librarse de cierto temor cuando veia, dirigidos hacia el aquellos dos
+ojos de lechuzo. Parecia querer hablar al joven de alguna cosa
+importante, y no atreverse por no tener confianza en su discrecion.
+Despues de la llegada de Lazaro a la casa, tio y sobrino no habian
+hablado nada de politica. El fanatico creyo que su protegido no era
+capaz de tener entereza y teson para sostenerse en sus creencias. En
+tanto, el exaltado liberal tuvo tanto que pensar en otras cosas, que
+relego a segundo termino aquella cuestion, y se acordaba poco de la
+apostasia que su tio le habia exigido.
+
+Lazaro cedia a la fatiga, se dormia lentamente, cuando el viejo dijo con
+voz fuerte:
+
+--Lazaro, ?duermes?
+
+--?Que?--contesto el muchacho, despertando sobresaltado.
+
+--Voy a preguntarte una cosa. ?Conoces en Zaragoza a un liberal que se
+llamaba Bernabe del Arco?
+
+--Si, senor--contesto Lazaro, que conocia y apreciaba mucho a aquella
+persona, orador y escritor de nota.
+
+--Era de los exaltados, ?eh?--indico el fanatico con mordaz ironia.
+
+--Si, senor: es de los que sostienen las ideas mas avanzadas--contesto
+el sobrino, temeroso de pronunciar una palabra que ofendiera a su tio.
+
+--Es ... no: era, debes decir, porque paso a mejor vida.
+
+--Como, ?ha muerto?
+
+--Le han matado--dijo Elias con glacial indiferencia.--Mira la suerte
+que aguarda a los locos, depravados, ilusos y perversos. ?Ves? iAsi
+castiga el pueblo a los que le enganan! iOh! Asi deberian perecer los
+habladores.
+
+El sobrino se callo; volvio el tio a su lectura, y no habia pasado un
+cuarto de hora, cuando se dirigio de nuevo al lecho del joven que,
+vencido por el sueno, dormia ya profundamente, y grito:
+
+--iDespierta, Lazaro!
+
+Y desperto dando un salto, aterrado y convulso, como debemos despertar
+el ultimo dia, cuando suene la trompeta del Juicio. Aquel viejo le habia
+de quitar tambien los unicos momentos de reposo que sus desventuras le
+permitian.
+
+--?Conoces aqui a un jovencito que se llama Alfonso Nunez, y a otro que
+se llama Roberto, conocido generalmente por el Doctrino?
+
+--Si, senor--contesto Lazaro atemorizado, por creer que tambien le iba
+a participar la muerte de sus dos amigos.
+
+--Buenos chicos, ?eh?--dijo Elias, riendose como deben reir los brujos
+en el aquelarre.
+
+El sobrino no contesto, contentandose con encomendar mentalmente a Dios
+a su buen amigo Alfonso Nunez.
+
+--iTengo un plan!...--anadio el fanatico con cierta satisfaccion de si
+mismo,--plan soberbio. Si supieras, Lazaro. Pero tu eres muy tonto y no
+puedes comprender esto. Son buenos chicos esos que te he dicho, ?no? Asi
+... muy exaltados, muy amigos de embaucar al pueblo y pronunciar
+discursos ... pues, asi como tu.
+
+Lazaro su asusto mas y comprendio menos.
+
+--Esos chicos valen mucho. iSi supieras que utiles son! Amantes de la
+libertad, habladores, impetuosos, entusiastas. iAh! No temo yo a estos
+... Lo haran bien. iPlan magnifico!
+
+Despues, como si se arrepintiera de haber dicho demasiado, aparto la
+vista de su sobrino, murmuro algunas voces incoherentes, y volvio a
+hojear sus papelotes, escribiendo algo y grunendo siempre, sin dejar de
+gesticular como si hablara con alguien.
+
+Lazaro miro un buen rato la livida faz del viejo realista, que,
+iluminada de lleno por la luz, ofrecia fantastico e infernal aspecto.
+Las orejas se le transparentaban, los ojos parecian dos ascuas, y el
+craneo le lucia como un espejo convexo. Los singulares objetos que le
+rodeaban, o los que cubrian las paredes de la habitacion, aumentaban el
+terror del estudiante. Aquel sillin de vaqueta, testigo mudo del paso de
+cien generaciones; aquellos cuadros viejos; los muebles de talla,
+exornados con figuras grotescas y de rarisima forma, daban a la
+decoracion el aspecto do uno de esos destartalados laboratorios en que
+un alquimista se consumia devorado por la ciencia y las telaranas.
+
+Despues de cerrar los ojos, entregado por fin al sueno, el joven Lazaro
+continuo viendo a su tio con los objetos que le rodeaban.
+Representaronsele ademas las siniestras figuras de las senoras de
+Porreno; y en su sonar disparatado, lo parecia que aquellas tres figuras
+crecian, crecian hasta tocar las nubes y ocupaban todo el espacio:
+Salome como una columna que sustentaba el cielo; Paz, como nube
+gigantesca que unia el Oriente con el Ocaso. Despues le parecia que
+menguaban, que disminuian hasta ser tamanitas: Paz como una nuez, Salome
+como un pinon, Paula como una lenteja. Oia la frailuna voz de la devota;
+veia extranos y complicados resplandores, partidos de la lampara del
+viejo; veia la rojiza diafanidad de sus orejas como dos lonjas de carne
+incandescente; veia la enormidad de su calva iluminada como un planeta;
+y por ultimo, todos estos confusos y desfigurados objetos se desviaban,
+dejando todo el fondo obscuro de las visiones para la imagen de Clara
+que, no desfigurada, sino en exacto retrato, se le representaba, alzando
+la vista de una labor interrumpida para mirarle. En tanto le parecia
+escuchar siempre una voz subterranea que clamaba: "Lazaro, ?duermes?
+Despierta, Lazaro."
+
+A la madrugada su sueno fue mas profundo. Desperto a las ocho, y en los
+primeros momentos tuvo que recoger sus ideas y meditar un poco para
+saber donde estaba y que cosas le habian sucedido. Su tio habia salido.
+Levantose y se vistio. No sabia que hora era; pero el hambre le hizo
+comprender que era hora de almorzar. Abrio la puerta, dirigiendo una
+mirada a lo largo del pasillo y a lo profundo de la escalera, y el
+primer objeto que encontraron sus ojos fue la figura de dona Paulita que
+subia lentamente.
+
+--?Ha descansado usted?--le pregunto con voz menos nasal e impertinente
+que de ordinario.
+
+--Si, senora: muchas gracias.
+
+--?No le falta a usted algo?
+
+--Nada, senora.
+
+--Pero querra usted comer alguna cosa. Aqui acostumbramos desayunarnos a
+las siete. Es lo mejor. Pero son las ocho; mi tia es muy rigorista, y ha
+dicho que, puesto que usted no estuvo a las siete en la mesa, no puede
+almorzar. Esto es una disciplina necesaria. Bien sabe usted que sin
+disciplina no puede haber orden. Ahora no puede usted tomar cosa alguna
+hasta las dos de la tarde.
+
+--Senora, no importa: yo ...--dijo Lazaro, que era cortes, aunque estaba
+muerto de hambre en aquel momento.
+
+--Pero no tema usted--continuo la devota, bajando la voz y mirando a
+todos lados.--Yo conozco que esta usted desfallecido, y es preciso darle
+de comer. No salga usted de su cuarto.
+
+Dicho esto, bajo muy ligera, procurando no ser vista. El joven sintio
+mas encendida su gratitud hacia aquella senora, que ya habia hablado en
+su defensa la noche anterior.
+
+Al poco rato volvio la devota trayendo un desayuno que, aunque escaso,
+basto para reponer al hambriento.
+
+--Mi hermana no lo llevara a mal--dijo;--pero no se lo diga usted. Yo
+hago esto por usted, porque comprendo que en un cuerpo debil no tiene
+fuerzas el espiritu.
+
+--Senora, no se como pagarle tantos favores--contesto el mancebo
+sin mirarla.
+
+A las siete de aquella manana, mientras Lazaro dormia rendido de
+cansancio, se suscito una gran cuestion en el comedor, sobre si seria
+conveniente y disciplinario llamarle para almorzar. Maria de la Paz
+decia que no; Salome dudaba, y la santa opinaba que si. Las razones de
+la primera eran: que puesto que preferia el sueno a la comida, era
+preciso hacerle el gusto, con lo cual se iria acostumbrando a la
+disciplina. En vano quiso oponerse Paulita con gran copia de razones
+teologicas y morales, fundadas en el principio de _mens sana in corpore
+sano_: todo fue inutil. Sus palabras, oidas con respeto, no produjeron
+efecto. Elias decidio la cuestion, diciendo que su sobrino, ademas de
+liberal, era holgazan, y que habia de renunciar a hacer de el nada
+bueno. Todos callaron y comieron. Clara no era admitida a la mesa comun.
+
+Volvamos arriba. Lazaro se comia la racion con gran apetito. La dama le
+hacia mil preguntas, y el le contestaba procurando ser lo mas cortes que
+el hambre le permitiera. Las preguntas eran de esta clase:
+
+--?Creyo usted que no almorzaria hoy?
+
+--iAh, senora! no....
+
+--Porque yo no me olvidaba de que usted estaba sin comer.
+
+--Yo le doy a usted las gracias.
+
+--Pero usted no se lo figuraba--decia Paulita, ansiosa de apurar aquella
+cuestion hasta el fin.
+
+--No, senora; de ningun modo ... yo ... si.... Pero ... ya.
+
+--Y su tio se opuso a que almorzara.
+
+--iAh! mi tio--dijo Lazaro, dejando de comer,--es un.... No: es un
+excelente hombre.
+
+--iOh, si--dijo la devota mirando al cielo,--es un hombre
+ejemplar, un santo.
+
+--Si, si: un santo.
+
+Lazaro, nuevo en aquella casa, no habia tenido ocasion de penetrar el
+caracter de la persona que tenia delante en el momento de su desayuno.
+Por este motivo nada le llamo la atencion; por eso no supo que nunca sus
+bellos ojos habian tenido un resplandor tan vivo, ni que jamas voz de
+monja alguna entono salmodias con tan melodioso timbre como el de la voz
+de Paula al decir: "?Usted creyo que no almorzaria hoy?" En ella, sin
+embargo, habia gran naturalidad; y no es aventurado afirmar que en
+ningun tiempo se cruzaron sus manos blancas y finas con menos
+afectacion, a diferencia de aquellos crispamientos de dedos que usaba
+tanto para acompanar y adornar sus peroraciones.
+
+--Aqui no sera permitido que le hagan a usted dano alguno--dijo en el
+tono de quien hace una importante revelacion.--No tema usted. Si ha
+cometido alguna falta...
+
+--?Falta?--dijo el joven con tristeza.
+
+--?Pues no decian que era usted un gran pecador?
+
+--iYo un gran pecador, senora!
+
+--No sera tanto como dicen...--continuo dona Paulita, con una sonrisa
+tan mundana, que no parecia puesta en boca de una santa.
+
+---No--replico el joven con efusion;--no es tanto como dicen, es verdad.
+Y si he de decirlo todo....
+
+--Acabe usted--dijo la otra con mucho interes.
+
+--Yo no se que falta he cometido--anadio Lazaro con melancolia.--Pero
+si, faltas he cometido, no lo puedo negar....
+
+--?A ver, a ver, que faltas?--pregunto con mucha ansiedad la
+favorita de Dios.
+
+--Le dire a usted...--repuso el, preparandose a confesar.
+
+--Comprendo: algun extravio de joven. La juventud esta llena de
+peligros, y los jovenes, si se les deja solos....
+
+--Es verdad.
+
+--Cuenteme usted. Yo quiero que usted se corrija. Tal vez la falta es
+mucho menos grave de lo que usted mismo piensa. Tal vez no pasa de ser
+una ligereza trivial dijo con mas ansiedad e interes Paula.--Digame
+usted; yo le dare consejos.... Cuenteme usted.
+
+Lazaro permanecio pensativo un instante, y ya abria la boca para
+formular una contestacion o una excusa, cuando Elias se presento en la
+puerta. La devota se turbo un poco; pero un momento le basto para
+reponerse. El realista se quedo muy sorprendido al ver a la dama y al
+observar los restos del almuerzo, mientras su sobrino se avergonzaba de
+haberlo probado.
+
+--Pase usted, senor don Elias--exclamo ella con su uncion
+acostumbrada;--pase usted: aqui estoy suplicando por amor de Dios a su
+sobrino que no le de mas disgustos. iOh! Pero el se va arrepintiendo ya
+de los errores de su juventud. ?Que extrano es que la juventud peque,
+entregada a si misma, sola por espinosos caminos? Le estoy recomendando
+la moderacion, la cortesia, la prudencia. Pero veo que usted se admira
+de que le haya traido de comer. iAh! confieso mi falta. Pero no he
+podido resistir los impulsos de la compasion. He sido debil; no he
+nacido para el rigor, y confieso que no tengo caracter, como debiera,
+para sostener la rigidez de la disciplina. Si he cometido una falta,
+perdoneme usted.
+
+Elias estuvo un rato sin saber que contestar; pero tenia muy alta idea
+de la cristiandad de aquella senora para vacilar en probar cuanto hacia.
+Aquel acto le parecio una sublime prueba de caridad.
+
+--iSenora, que buena es usted!--dijo.
+
+--No es bondad, es debilidad. Conozco que hice mal.
+
+--iSenora, usted es una santa! Aunque el no merece lo que usted ha
+hecho, esto sirve para hacer resaltar mas las virtudes de usted.
+
+--iOh!--exclamo la elegida del Senor,--confieso que mi deber era
+seguir el dictamen de usted; pero no he podido resistir a un poderoso
+impulso de indulgencia. iOh! si siempre pudiera una salir victoriosa
+de si misma....
+
+--Mira, aprende--dijo Elias, volviendose hacia Lazaro;--mira a esa
+santa; aprenda lo que es nobleza, generosidad, virtud.
+
+--No--dijo ella bajando los ojos.--Que no tome por modelo a esta
+pecadora.
+
+--Aprende, Lazaro--exclamo con exaltacion el fanatico.--Aqui tienes a la
+misma virtud.
+
+La santa hizo una gran reverencia y se marcho, dejando solos al tio y
+al sobrino.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXVI
+
+
+
+#Los disidentes de la Fontana#.
+
+
+Aquella manana no ocurrio mas incidente que el que hemos descrito.
+Lazaro subio y bajo varias veces furtivamente y con pasos de ladron,
+tratando de ver a Clara; pero le fue imposible. Esperaba verla en la
+comida; mas tambien, como el dia anterior, se frustraron sus deseos.
+
+Pusieronse a las dos los manteles, y cada cual ocupo su sitio. La mesa
+era para doce cubiertos: ocupo un extremo Maria de la Paz, teniendo a su
+derecha a Salome y a su izquierda a Elias, mientras la devota estaba
+erigida a la derecha de su prima. Al joven le pusieron enfrente, a
+tanta distancia del grupo principal, que para alcanzar su racion tenia
+que descoyuntarse los brazos. Sirviose primero una sopa que, por lo
+flaca y aguda, parecia de Seminario; despues siguio un macilento cocido,
+del cual tocaron a Lazaro hasta tres docenas de garbanzos, una hoja de
+col y media patata; despues se repartieron unas seis onzas de carne que,
+en honor do la verdad, no era tan mala como escasa, y, por ultimo, unas
+uvas tan arrugadas y amarillas, que era facil creer en la existencia de
+un estrecho parentesco entre aquellas nobles frutas y la piel del rostro
+de Salome. Termino con esto el festin, durante el cual reino en el
+comedor un silencio de refectorio, excepto cuando Elias dijo que tanta
+esplendidez le parecia dispendiosa, y elogio la sobriedad como
+fundamento de todas las virtudes.
+
+Despues se rezo un poco, y las senoras se retiraron. Maria de la Paz
+habia adquirido en el periodo de la decadencia el habito de dormir la
+siesta, y ya durante los ultimos _Agnus Dei_ del rezo estaba haciendo
+cortesias con los ojos cerrados. Lazaro subio con el mayor desconsuelo,
+por no haber logrado tampoco aquella vez el objeto de su constante afan.
+Aventurose a bajar sin ser visto de su tio, recorrio lleno de zozobra y
+ansiedad el pasillo; pero nada consiguio. Todo estaba cerrado y en
+silencio, y sin duda los habitantes de la casa estaban sumergidos en el
+agradable sopor de la siesta o en el letargo espiritual de la
+contemplacion religiosa. Solamente Batilo, el melancolico perro, que
+habia perdido los habitos de su raza y no sabia ni ladrar, estaba
+paseando su hastio por el comedor, rasgunando de vez en cuando la puerta
+de un armario, donde probablemente yacian los exiguos despojos de la
+carne servida en la mesa aquella tarde.
+
+Subio Lazaro desesperado, pero al ver a su tio medio dormido en un
+sillon, no pudo resistir a la influencia letal que en todos sus
+habitantes ejercia aquella region del fastidio; preparose tambien a
+dormir, y se tendio en su cama. No habian pasado diez minutos, cuando
+sintio fuertes campanillazos en el piso de abajo, y despues la voz de
+Salome unida a otras voces de hombre, entre las cuales creyo reconocer
+alguna. Levantose y se asomo a la escalera.
+
+Eran cuatro personas que le buscaban, y la dama las dirigia al piso alto
+con muy mal humor. El joven reconocio entre aquellos a su amigo Alfonso
+y al Doctrino. Estos y otros dos, que Lazaro no habia visto nunca,
+subieron. Coletilla les habia sentido en su sueno de lechuzo, y
+despertando subitamente se adelanto hacia la puerta.
+
+--iHola, ustedes!...--exclamo de repente; pero mudando de tono en un
+instante brevisimo, dijo con afectada frialdad o indiferencia:--?Que se
+les ofrecia a ustedes?
+
+Como Lazaro estaba puesto de espaldas a su tio, no vio que este; puso el
+dedo en la boca e hizo una imperceptible sena al Doctrino. Despues dijo
+haciendo un esfuerzo para aparecer complaciente:
+
+--Ya comprendo: ustedes venian en busca de mi sobrino.
+
+El joven estudiante temblo al pensar cuanto irritaria a su protector
+verla en compania de aquellos exaltados.
+
+--?Por mi?--pregunto, estrechando la mano de su amigo.
+
+--Si--contesto el Doctrino, que comprendia lo que debia hacer.
+
+--Si: veniamos por ti--dijo Alfonso.--Tenemos una reunion esta tarde, y
+queremos que vengas a ella. Es la reunion de los disidentes de la
+_Fontana_.
+
+Lazaro creyo que su tio se iba a poner hecho una furia al oir hablar de
+las reuniones de fontanistas. Pero contra lo que esperaba, le vio tan
+sereno como si oyera hablar de un concilio ecumenico. Tampoco tuvo la
+suficiente perspicacia ni la suficiente memoria para hacerse cargo de
+que podia haber alguna relacion entre las preguntas que el fanatico le
+habia hecho la noche anterior, y la visita de aquellos amigos.
+
+--Si, que vaya; ve--dijo Elias.
+
+La confusion de Lazaro aumento; pero antes que saliera de su estupor,
+Alfonso le tomo del brazo, le condujo a la escalera, y poco despues
+estaban en la calle.
+
+Los otros dos jovenes, nos son hasta ahora desconocidos, si bien es
+probable que les hayamos visto en el departamento bullicioso de la
+_Fontana_, precisamente en la noche fatal en que Lazaro fue arrojado del
+club. El uno de ellos, nacido en Algodonales, era de los contertulios
+mas asiduos del barbero Calleja; y no es aventurado afirmar que
+intervino en la cuasi-tragica escena que en el primer capitulo
+referimos. Se llamaba Francisco Aldama, y por ser andaluz y bastante
+aficionado al trato de los lidiadoras de toros, se le llamaba Curro
+Aldama, o el Curro. Dona Teresa Burguillos, feliz consorte del barbero,
+era un poco torpe para la pronunciacion de los nombres propios, y solia
+llamar _Aldaba_ al amigo y comiliton de su esposo. Era Curro Aldama o
+Aldaba exaltado fontanista, de crasa ignorancia, y con aquella osadia
+que acompana siempre a los necios. Se la echaba de gran patriota, y no
+sonaba cencerro en Madrid sin que el tomara parte en la danza.
+
+El otro era de muy diversa condicion y figura. Sus aficiones literarias
+le habian hecho amigo del poeta clasico que hemos conocido habitando en
+el olimpo de dona Leoncia, la semidiosa de la calle de la Gorguera. Alli
+conocio a Alfonso Nunez, con quien trabo amistad; v bien pronto, aunque
+las musas le fueron propicias (se estreno en la cruz, con buen exito, un
+sainete pastoril suyo, titulado _Anfriso y Cenobio_), dejo las musas por
+la politica, escribio en _El Universal_ y en _El Labriego_, charlo en
+los clubs, y se decidio por el partido exaltado.
+
+Tenia mucho ingenio, dotes de orador y periodista, pero muy poca
+instruccion y una ligereza invencible. Frecuentaba la tienda de Calleja
+y el club de la _Cruz de Malta;_ pero ultimamente se aseguraba que
+pertenecia a la tenebrosa sociedad de los _Comuneros_, aunque el lo
+negaba. Lo cierto es que en la _Fontana_ sospechaban de el, no sabemos
+si con fundamento. Se decia que era de los alborotadores pagados por la
+reaccion; hasta que una noche, viendo que se le miraba con desconfianza,
+y aun se le hicieron alusiones picantes, deserto para no volver. Este
+era Cabanillas, joven de educacion y talento, a quien no se podia ver
+sin repugnancia alternando con hombres desalmados como Tres Pesetas,
+Chaleco y el Matutero, que hemos tenido el gusto de conocer al principio
+de esta puntual narracion.
+
+--Chico--decia Nunez,--?sabes que hemos renido con los de la _Fontana_?
+El lance de la otra noche nos ha obligado a romper con esa canalla.
+Estamos agraviados: tambien a nosotros nos han querido acusar como a ti;
+pero hemos alzado el vuelo y estamos fuera. Vamos a formar otro club.
+
+--Me calumniaron--exclamo Lazaro:--yo no se que demonio me tento a mi
+para hablar aquella noche.
+
+--Si son unos mentecatos. Nada: alli se han figurado que no hay mas
+liberales que ellos--afirmo Nunez;--y a los que defendemos la libertad
+verdadera y completa, nos llaman exaltados, alborotadores, y dicen que
+estamos vendidos.
+
+--Ya les arreglaremos las cuentas--dijo el Doctrino.
+
+--Pues oye--continuo Alfonso,--nosotros vamos a fundar otro club, el
+verdadero club revolucionario. A esos necios de la _Fontana_ les ha dado
+ahora por predicar el orden. iQue orden ni que ocho cuartos! Nosotros
+predicaremos la violencia, porque sin violencia no hay revolucion; sin
+extirpar los obstaculos y arrancarlos de raiz, no se puede transformar
+este pueblo. Nosotros vamos a predicar la democracia; vamos a proclamar
+la soberania suprema, absoluta del pueblo, a combatir el trono y a
+senalar los que en la gran purificacion que se prepara deben ser
+arrancados de raiz, exterminados y concluidos. Tu vendras a nuestro
+club, ?no es verdad?
+
+--Veremos--contesto Lazaro muy preocupado.
+
+--Nuestra idea--continuo Alfonso,--es combatir a esos republicanos
+tibios que van a las Cortes y a los clubs para sermonear sobre el orden
+y la moderacion. Exterminio a esa canalla, a esos hipocritas.
+
+--Si--dijo el Curro,--porque si uno se deja dominar por esos tibios, se
+queda uno atras; y no estan los tiempos para quedarse uno atras. Mucho
+tino, que el que ahora no saca algo....
+
+Con esta conversacion llegaron a la calle de la Gorguera y a la casa de
+dona Leoncia; subieron al cuarto del poeta, que era el punto designado
+para las reuniones preparatorias del naciente club. Conoceremos el
+cuarto del poeta con el nombre de _La Fontanilla_, calificacion oficial
+con que le designaron aquellos jovenes.
+
+Acomodaronse como pudieron en las tres sillas y en la cama del poeta,
+mientras este se hallaba en el interior de la casa, al lado de dona
+Leoncia, poco atento a la politica. El Curro se sento junto a la mesa y
+mostro desde el principio gran deferencia hacia una botella que alli
+habia, puesta sin duda por la previsora mano del poeta clasico.
+
+--Vamos a ver--dijo Alfonso desde la presidencia, que era la cama:--a
+ver que hacemos con esos liberales que nos calumnian y dicen que somos
+ebrios y agentes ocultos de la reaccion.
+
+--Combatirles con razones--observo Lazaro;--demostrar que no somos
+agentes de la reaccion. ?Pero en que se diferencian sus ideas de las
+nuestras? ?No son ellos liberales? ?No aman la Constitucion?
+
+--Pero la aman a medias--dijo el Doctrino,--porque no aman el verdadero
+sacerdocio de la revolucion, que es destruir.
+
+--Ya se ha destruido bastante--indico Lazaro:--hagamos lo posible por
+llevar aunque no sea mas que una piedra cada uno al gran edificio que se
+ha de levantar.
+
+--Nada de eso: sin destruir es inutil pensar en edificar. Debemos
+senalar al pueblo cuales son sus enemigos, sus enemigos de siempre--dijo
+el Doctrino.
+
+--Pues eso es lo que yo decia--afirmo Aldama, decidiendose, despues de
+grandes vacilaciones, a probar el contenido de la botella.
+
+--Digo lo mismo--repitio Cabanillas.--Hoy estamos peor que antes: no hay
+otra diferencia sino algunas palabras mas en nuestras bocas. Los
+ministros hablan de libertad, los diputados hablan de libertad, los de
+los clubs hablan de libertad; pero la libertad no se ve, no existe: es
+una farsa. Digo, senores, que prefiero a esta farsa los frailes de antes
+y el rey absoluto de antes.
+
+--?Pues eso que duda tiene?--dijo Nunez.--No hemos conquistado mas que
+unas cuantas formulas. ?Y de eso quien tiene la culpa sino los
+liberales, que nos hablan del orden y vuelta con el orden?...
+
+--iEso mismo decia yo!--exclamo el Curro, probando de nuevo la botella,
+que sin duda le habia gustado.
+
+--Ensenar al pueblo a pedir justicia; y si no se la dan, a hacerse
+justicia por si mismo es lo que conviene--dijo el Doctrino.
+
+--iCuanto han hablado esos hipocritas del hecho del cura de Tamajon,
+acusando al pueblo de que se hacia justicia por si solo! ?Pues que habia
+de hacer el pueblo, si veia que el Gobierno permitia la conspiracion
+constante del Palacio real, y encarcelaba a los buenos liberales porque
+cantaban el _Tragala?_
+
+--Es claro: lo que quieren es enganar al pueblo, infundirle miedo con su
+orden, y siempre con su orden....
+
+--Mientras vivan ciertos hombres--dijo el Doctrino sombriamente,--nada
+adelantaremos. No conviene ahora decir quienes son esos hombres que
+deban desaparecer; pero a su tiempo se nombraran.
+
+El Doctrino tenia algo de lugubre, hablaba poco, y siempre con una
+lentitud melancolica que anunciaba en el pensamientos ocultos y un frio
+y siniestro calculo que no queria dejar traslucir.
+
+--Eso mismo digo yo--repitio Aldama, que estaba resuelto a no desairar
+la botella mientras tuviera dentro alguna cosa.
+
+--Pues lo primero, senores--dijo Alfonso,--es constituirnos de cualquier
+modo que sea. Veremos si se encuentra un buen local donde podamos
+reunimos en mayor numero.
+
+--Nos reuniremos al aire libre si es preciso. Lo que nos importa es
+buscar gente, y de eso yo respondo. Pasado manana nos congregaremos
+aqui, y yo traere dos o tres amigos, que es como si trajera medio
+Madrid. iVeran ustedes que mozos!
+
+--Pues bien, hasta pasado manana, tu vendras, Lazaro--dijo Alfonso.--Yo
+mismo ire a buscarte. Quiero que no te desanimes ni te aburras. El
+porvenir es para nosotros, chico. Hay que hacerse lugar, porque esto
+esta perdido. Las ideas van en baja, y fuerza es que la juventud sea lo
+que debe ser: la iniciadora y la reveladora de los grandes principios.
+
+--Vendre--dijo Lazaro con poca determinacion. Levantaronse Alfonso y
+Cabanillas, y se despidieron.
+
+Lazaro hizo lo mismo, y los tres se marcharon. El Doctrino y el Curro
+quedaban alli. No es aventurado conjeturar que, al quedarse solos, la
+botella, a que tanta aficion habia mostrado Aldama, estaba
+completamente vacia.
+
+Cuando se vieron solos y sintieron bajar la escalera a los otros, el de
+la botella dijo:
+
+--?Cuanto te ha dado ayer el tio Coletilla?
+
+--Mira--dijo el otro sacando cuatro onzas y algunos doblones de un
+bolsillo grasiento.
+
+--iAh, marrajo!--exclamo Aldama, mirando con brillantes y avidos ojos el
+oro:--dame siquiera una. Debo cuatro meses de casa y mas de seis duros
+de prestado.
+
+--Poco a poco: no hay que despilfarrar el tesoro del Rey--dijo el
+Doctrino, guardandose majestuosamente en el bolsillo el erario
+revolucionario.
+
+--Vamos, Doctrinillo, damela. Ya sabes que tengo apalabrado a Perico
+Tinieblas, el del Portillo de Gilimon, que es hombre pintado para estas
+cosas. Y lo que es en la Plaza de la Cebada, no hay chalan que no sea
+capaz de comerse al Gobierno a una orden mia.
+
+--No: las cosas han da ir en regla. No puedo pagar sino a su tiempo:
+tengo esa orden. Pero no tengas cuidado, que cuando esta asamblea
+principie a dar frutos...
+
+--Dime: ?y Alfonso Nunez, esta en autos?...
+
+--No, no sospecha nada. Es un inocente y un visionario. Es de los que se
+dejan matar por las ideas. Estos son los hombres que nos hacen falta:
+muchachos de talento y de buena fe que hablen al pueblo y le llenen de
+agitacion.
+
+--?Y ese otro bobalicon que hemos ido a buscar hoy?
+
+--Ese es chico listo tambien, pero de una inocencia angelical. Tenemos
+muchos de estos que son los que han de hacer la mejor parte sin costar
+nada. Cabanillas vale; pero ese no es tan barato: esta el pobre muy mal,
+y hay que favorecerle. Ayer le encontre llorando en la casa; me dio
+mucha lastima. El trabaja con repugnancia en nuestro asunto; pero no
+tiene otro remedio, porque esta sin un cuarto.
+
+--Pues mira que yo estoy tambien....
+
+--Veras que bien va a salir esto--dijo el Doctrino bajando la voz.--Y
+para entonces ya podemos contar con fondos. Los tiempos estan malos,
+Carrillo; y si uno no se agarra a los buenos faldones...
+
+--Eso mismo digo yo. Pero ?me das o no esa oncilla?
+
+--Esperate a pasado manana. Tengo orden de no repartir todavia.
+
+El Curro y el Doctrino bajaron despues de haberse despedido desde la
+puerta y a gritos del poeta clasico.
+
+La _Fontana de Oro_ sirvio al Rey y a la reaccion mas que los frailes y
+los facciosos, porque en ella habia un cancer que en vano trataban de
+cortar algunos hombres prudentes, expulsando a quien no era culpable. El
+cancer de la venalidad continuo corrompiendo aquella asamblea, que no
+tenia un rival, sino una sucursal en la _Fontanilla_.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXVII
+
+
+
+#Se queda sola#.
+
+
+Cuando Lazaro volvio a su casa, temblo en presencia de Coletilla. Pero
+bien pronto su terror se troco en sorpresa al ver que, lejos de
+mostrarse indignado el viejo por haberle visto en compania de los
+freneticos de la _Fontana_, estaba un poco menos adusto que de
+ordinario, y hasta llego a manifestar cierta benevolencia, que era en el
+cosa muy rara.
+
+Aquella noche y a la manana siguiente volvio Lazaro a intentar la
+dificil empresa de ver a Clara. Era cosa imposible, porque el sistema de
+clausura empleado en la joven por sus tres carceleras, por aquel Cerbero
+femenino de tres cabezas y tres cuerpos, era inexorable. Clara vivia
+peor que un cenobita, peor que esos prisioneros de que hablan las
+historias antiguas, sepultados en vida, cuerpos vivos para el dolor y
+los horrores de la soledad. iDios tenga piedad de esta infeliz!
+
+Pero si Lazaro no podia verla, el abate Carrascosa pudo aquel dia, con
+permiso de la devota, entrar a enterarse de la salud de _su senora dona
+Clarita_; y al hallarse con ella, saco un papel del bolsillo, y
+haciendole senas de que callase, se lo dio a la joven furtivamente. Sin
+decirle una palabra, salio.
+
+Clara se puso como la grana; su primer pensamiento fue romper la carta;
+pero le ocurrio que podia ser de Lazaro. Tal vez el pobre muchacho se
+habia decidido a escribirle, no pudiendo verla, y se valio del abate,
+que era sin duda su amigo. Guardo en el seno la carta, y espero.
+
+La devota no tardo en venir, y se sento junto a ella.
+
+--?No sabe usted--dijo--que vamos esta tarde a la procesion del
+Divino Pastor?
+
+--?Si?--contesto Clara maquinalmente.
+
+--Si; pero usted no va. Han resuelto que se quede usted aqui, porque las
+jovenes que estan en penitencia no deben salir nunca de casa. ?No piensa
+usted lo mismo?
+
+--Lo mismo--dijo Clara, temblando por miedo de que le conocieran en el
+semblante que tenia una carta escondida.
+
+--Vamos al balcon do una amiga nuestra, desde donde se ve todo
+perfectamente. Estara muy vistoso. De San Anton salen tres imagenes, y
+dicen que es tambien muy probable que salga el Cristo de las Llagas de
+la capilla de Santa Maria del Arco. Todo esto pasa por la calle de San
+Mateo, a donde vamos nosotras.
+
+No dijo mas. Ya estaba arreglada para salir. Su vestido era el de las
+grandes solemnidades, el mismo de otras veces; pero icosa singular! su
+toca estaba plegada en la frente con cierta presuncion de monja novicia,
+presuncion que no carecia de gracia. Su manton, cuyo velo impenetrable
+le cubria otras veces completamente el rostro, aparecia ahora echado
+hacia atras con una franqueza que el rigido dominico de la antigua casa
+de los Porrenos habria calificado de desenvoltura.
+
+Si Clara hubiera estado menos preocupada en aquel momento y tenido un
+caracter mas observador, sin duda se habria de admirar al ver a dona
+Paulita afectada de distracciones intermitentes; habria notado que se
+sonreia con frecuencia, moviendose sin cesar; que despues se ponia muy
+triste, permaneciendo quieta y como abstraida; que luego le daba una
+especie de acceso de despecho, crispaba los nervios y cerraba los ojos,
+erguia el cuello y parecia atenta a ruidos lejanos, no escuchados de
+otro alguno. Aun hay mas: si Clara no hubiera tenido el rostro tan
+inclinado sobre la costura como de ordinario, habria reparado que la
+devota se levanto, y acercandose a un pequeno espejo de cristal de roca
+(obra admirable del siglo XVII, adquirido en Venecia por el undecimo
+Porreno), se estuvo mirando por espacio de tres minutos con singular
+atencion. Hay pruebas irrecusables de que jamas en ningun tiempo habia
+reflejado la historica superficie de aquel espejo la faz de la dama.
+Tambien sabemos que aquella no era la primera vez que se miraba; que la
+noche anterior y el dia anterior se habia mirado tambien, observandose,
+sobre todo por la noche, con gusto y calma. Es indudable que medio
+cerro los ojos para verse no sabemos con que grado de luz, y que
+recogio despues los labios, mostrando a la curiosidad insaciable del
+cristal lisonjero las dos blancas y nacaradas filas de sus hermosos
+dientes. Este fenomeno nos ha obligado a trabajar mucho para descifrar
+ciertos misterios, cuyo conocimiento es necesario para la continuacion
+de esta historia.
+
+En el otro cuarto, Maria de la Paz y Salome habian exhumado de las
+profanas gavetas unas vetustas vestiduras de seda valenciana, que habian
+sido en mejores tiempos elegante ornato de sus personas. Suspendieron en
+sus cabezas sobre solidisimas peinetas la mantilla negra de pesados
+encajes, y Paz abrio una pequena caja de carton en figura de ataud, que
+aun conservaba el perfume fiambre de las guanterias de 1790, y de esta
+caja saco un abanico de doscientas varillas que, al desplegarse como la
+cola de un pavo real, hacia mas ruido que una perdigonada. Salome se
+colgo en la muneca de la mano izquierda un ridiculo, donde puso, ademas
+de sus espejuelos, un frasquito de esencia y otras baratijas.
+
+--?Y dejamos aqui a ese joven?--dijo Paz, mirando a su hermana
+con estupor.
+
+--?Como? No es posible--contesto la del ridiculo con espanto.--Si queda
+Clarita en casa....
+
+--iQue horror! Hay que llevar con nosotras a ese joven....--Pero
+?que diran?...
+
+En esto entro la devota. Elias andaba por alli cerca.
+
+--iQue diran si llevamos con nosotras a ese joven!...--continuo Paz.
+
+--?A ese joven? ...--repitio Paulita.
+
+--Si: ?que diran? iJesus!--exclamo Salome.
+
+--Nada diran--manifesto la devota, mirando para otro lado.--Es un
+servidor, un caballero que nos acompana. Y, sobre todo, el mal esta en
+las intenciones, no en las apariencias. ?Que pueden decir? Nosotras,
+es verdad que no necesitamos caballeros; pero no es indecoroso que
+ese joven nos acompane. iOh! No atendamos tanto a las preocupaciones
+del mundo.
+
+--Pero si a ese joven le conocen por libertino--dijo Paz--y le ven con
+nosotras....
+
+Ante este argumento vacilo un momento la mujer mistica, y casi no supo
+que contestar. Pero no era persona que se dejaba vencer facilmente en
+una disputa, y tomando fuerzas, prosiguio:
+
+--iOh fragilidad de las cosas mundanas!...No temamos al que diran. Sobre
+todo, yo no creo que ese hombre sea un libertino. (Elias habia entrado,
+y escuchaba con mucha atencion a la devota.) Tiene buen corazon, y si ha
+cometido algun error es por falta de experiencia y de guia. Pero yo le
+he comprendido bien, y se que se enmendara, si ya no se ha enmendado, y
+esta derramando lagrimas ocultamente por sus yerros pasados. Que venga.
+
+Elias no la dejo concluir. Arrebatado de entusiasmo, alzo los
+brazos y grito:
+
+--iLazaro, Lazaro!
+
+Antes que Lazaro llegara, el realista se lanzo fuera, y le trajo o, mas
+bien, le arrastro.
+
+--Arrodillate ahi--le dijo con voz fuerte, presentandolo ante la
+devota.--Arrodillate delante de esa santa. Ha dicho que tienes
+buen corazon.
+
+Lazaro estaba perplejo, las dos viejas absortas, la devota satisfecha y
+Elias entusiasmado. Que quieras, que no, el joven tuvo que hincarse.
+
+--Hincate, hombre, hincate--dijo el tio.--Ahora besale la mano.
+
+Lazaro, que sin darse cuenta obedecia las ordenes violentas de su tio,
+beso respetuosamente la mano de la santa, y la tuvo estrechada un
+momento entre las suyas.
+
+--Prosternate ante la virtud--decia Elias;--tu, pecador indigno de ser
+perdonado. Ha dicho que tenias buen corazon. No, senoras: no lo tiene.
+
+Dona Paulita hizo esfuerzos heroicos para aparecer con cierta dignidad
+arquiepiscopal en el momento en que Lazaro le besaba la mano,
+arrodillado ante ella; pero su decoro de santa fue vencido por lo mucho
+que empezaba a tener de mujer. Cuando sintio los labios del joven
+posados sobre la piel de su mano, temblo toda, se puso palida y roja con
+intermitencias casi instantaneas, y una corriente de calor ardientisimo
+y una rafaga de frio nervioso circularon alternativamente por su santo
+cuerpo, no acostumbrado al contacto de labios humanos.
+
+Despues de una pausa, principio a recobrar su aplomo y dijo:
+
+--iQue locura! iSanta yo! Levantese usted, caballerito (no se atrevio a
+decir _joven_.) No he dicho mas sino que confio en que tendra buen
+juicio y se enmendara.
+
+--?Pues no ha dicho que te perdona las faltas que has cometido? iQue
+virtud! iQue heroismo cristiano!--exclamo Elias.--?No te anonadas? Pero,
+hombre, levantate: ?que haces ahi de rodillas?
+
+El joven se levanto, mientras Paz ponia fin a esta vehemente y
+conmovedora escena, diciendo friamente y con desden: "Vamonos".
+
+--Preparate a acompanar a estas senoras--dijo Coletilla.
+
+Al estudiante le contrario mucho este mandato. El habia oido decir en la
+mesa aquella manana que Clara no iria a la procesion, y habia formado
+sus proyectos para verla aquel dia. La obligacion de acompanar a las
+tres senoras le parecio la mayor desgracia que podia ocurrirle aquel
+dia. ?Pero como era posible resistir a las ordenes de aquel tirano?
+Lleno de despecho tomo su sombrero y bajo con las tres ilustres ruinas,
+que se llevaron una de las llaves de la casa, dejando a Clara la
+consigna de no salir del cuarto. Elias, que quedaba tambien en la casa,
+tenia la otra llave.
+
+No hacia cinco minutos que las Porrenas navegaban hacia la calle de
+San Mateo, cuando llego el abate Carrascosa muy presuroso y toco a
+la puerta.
+
+Elias bajo a abrirle.
+
+--Venga usted, amigo; venga usted al momento--le dijo con agitacion.
+
+--?Pero a donde, hombre, a donde? Esta la casa sola. No puedo salir.
+
+--?Que no puede usted salir?-dijo el abate asombrado.--Pues buena la hace
+usted si no sale al momento y viene conmigo a donde yo le lleve.
+
+--?Pues que hay, Carrascosa?
+
+--Venga usted, y hablaremos por el camino.
+
+--Hombre, la casa....
+
+--Que casa ni que ocho cuartos. Cierre usted y vamonos.
+
+--Queda aqui esa muchacha.
+
+--Pues dejela usted encerrada y venga, porque esto no es cosa para
+andarse con peros....
+
+--?Pero que hay? Sepamoslo.
+
+--Hay que si usted no viene ahora mismo conmigo a la _Fontanilla_ ... ya
+sabe usted ... el club de esos muchachuelos.... Si usted no viene
+conmigo, va a haber un conflicto.
+
+--?Pero que es ello, hombre?
+
+El abate no habia inventado de antemano la mentira que necesitaba
+emplear para salir de la casa de Elias: asi es que se vio aturdido por
+un momento; pero su astucia frailesca no le falto.
+
+--Pues parece que esos chicos estan alborotados, y dicen que usted
+les ha enganado: que usted no tiene poderes de ... de aquella
+persona; que usted....
+
+--?Que no tengo poderes?--dijo Elias.--Cuidado con los ninos.
+iLiberalitos al fin!
+
+--Y parece que quieren armar un alboroto esta noche--dijo Carrascosa,
+seguro ya de la mentira que habia de encajarle.
+
+--iEsta noche!--exclamo Elias, llevandose las manos a la cabeza. iEsos
+chicos estan locos! Lo van a echar todo a perder.... Pero quien les ha
+dicho que esta noche. iVaya con los ninos! Pero voy alla al momento.
+
+--Venga usted, porque si tarda....
+
+--Voy, voy al momento. Cerrare la puerta y me llevare la llave. No
+importa. Las senoras tienen otra.
+
+--Vamos.
+
+El abate habia conseguido su objeto, que era alejar a Coletilla de la
+casa aquella tarde, para que Clara se quedase sola. En tanto las
+esfinges se acercaban al termino de su viaje, y Lazaro las seguia,
+revolviendo en su mente el plan que en un momento de colerica
+inspiracion habia concebido. Consistia este plan en dejar a las tres
+ruinas en medio de la calle, cuando ellas estuvieran mas distraidas con
+la procesion, y volver atras. Pero esto tenia sus inconvenientes. ?Como
+entraba en la casa? ?Rompiendo la puerta? ?Y su tio que estaba dentro?
+Terrible era aquella situacion. iVivir con ella y no verla! Oir que
+continuamente imputaban a aquella infeliz faltas y crimenes inauditos, y
+no poder acercarse a ella y preguntarle. "?Que has hecho?".
+
+Las tres Porrenas marchaban acompasada y pomposamente, sin proferir una
+palabra. Asi llegaron a la casa desde donde habian de ver pasar la
+procesion, que era la casa de un clerigo llamado don Silvestre
+Entrambasaguas y de su hermana dona Petronila Entrambasaguas.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXVIII
+
+
+
+#El ridiculo.#
+
+
+Era don Silvestre un clerigo carilleno, bien cebado, grasiento, avaro,
+de caracter jovial, algo tonto, mal teologo y predicador tan campanudo
+como hueco. Su hermana era una duena quintanona, gruesa y muy pequena,
+con la nariz del tamano de una almendra y del color de un tomate,
+abultadisimo el pecho, y el talle y las caderas tan voluminosas que le
+daban el aspecto de un barril. Las tres ruinas aristocraticas no
+hubieran nunca descendido en sus buenos tiempos a tratarse con aquel par
+de personas de baja extraccion (porque eran hijos de un tocinero de
+Almendralejo, y el cuido cerdos en las dehesas de Badajoz hasta que
+entro en el Seminario); pero en los tiempos de decadencia podian
+visitarse y tratarse, aunque siempre con cierto decoro, y estableciendo
+tacitamente la diferencia de las antiguas jerarquias. Se habian conocido
+en el locutorio de las Gongoras, en cuyo convento existia una monja
+perteneciente al linaje de los Entrambasaguas. La amistad de las
+Porrenas y don Silvestre y su hermana llevaba ya cuatro anos de mutuas
+cortesias, de mutuas formulas urbanas y de confianzas decorosas.
+
+Tomaron asiento las tres, y enteraron a sus amigos de quien era aquel
+joven que _decorosamente_ las acompanaba. Maria de la Paz, en su afan de
+decirlo todo, expuso, con su lucidez acostumbrada, que aquel caballerito
+habia estado en el camino de la perdicion a causa de las malas
+companias; pero anadio que ellas le protegian, y esperaban lograr
+traerlo al buen camino.
+
+--?De donde eres, muchacho?--dijo el padre, que era muy brusco, muy
+francote, y trataba de _tu_ a todo el mundo.
+
+--De Ateca, en Aragon.
+
+--?Ateca? iBuena tierra! iBuenos torreznos! iBuena fruta!... ?Y no
+estudias, hombre, no estudias?
+
+--Si, senor: estudio para abogado.
+
+--iBueno esta eso!--dijo el clerigo con risa brutal. iAbogado! ?De que
+sirve eso? ?Por que no estudias Teologia y Canones?
+
+--Algo de eso estudie en Zaragoza.
+
+--iZaragoza! iBuena tierra! Buen carnero, buen lomo; pero no como en mi
+tierra, en Extremadura ... porque yo soy extremeno. Dime, ?por que no
+has estudiado para cura?
+
+--Porque no tengo vocacion para esa carrera.
+
+Dona Paz hizo un gesto de sorpresa y reprobacion, como si el joven
+hubiera dicho una gran irreverencia. Despues, acumulando en su rostro
+todos los rasgos de desden y acritud de su gran repertorio, dijo:
+
+--iAh! senor don Silvestre, con mucha razon le sorprenden a usted los
+despropositos de este joven; pero no tiene usted en cuenta que ha
+vivido hasta hace poco en el mas lamentable extravio. Ya se corregira;
+hay una persona que ha tomado a cargo su educacion, y creemos que
+lograra el intento.
+
+--iQue no tenia vocacion!--exclamo Entrambasaguas con voz de
+trueno:--eso es una irreverencia.
+
+El estudiante bajo los ojos aturdido o indignado. Despues miro como
+unico consuelo a la devota, por ver si, como otras veces, salia a
+defenderle; pero la devota, que miraba tambien con atencion
+contemplativa, pensaba en otra cosa que en defenderlo.
+
+--Mi senora dona Paulita--dijo el clerigo dirigiendose a la _rosa
+mistica,_--?sabe usted que he leido el libro _De albigensium
+erroribus_, y estoy conforme con lo que dice el Padre Paravicino, que
+_pietas in pietate contra ecclesia nulla contemnere pios?_ ?Que le
+parece a usted esta opinion? Porque _a doemonio numquam salus
+inveniatur_. Vamos, diga usted que es gran teologa.
+
+Paulita no contesto; y otro menos bruto que el Padre Silvestre
+hubiera comprendido que aquella extemporanea consulta teologica la
+contrariaba mucho en tal momento. El instinto femenino se sublevo
+alli contra toda la uncion consuetudinaria de la santa. No contesto,
+y icosa singular! la que siempre se habia ruborizado cuando en
+presencia de los curas le hablaban de cosas mundanas, se ruborizaba
+ahora porque la hablaban de Teologia.
+
+--Yo no se ... yo no entiendo ... yo no he leido ese libro--contesto al
+fin, viendo que el majadero de Entrambasaguas repitio su pregunta,
+adornada con dos o tres festones mas de latin.
+
+--?Pues no me lo recomendo usted aquel dia que hablamos en el
+locutorio de las monjas con el obispo de Calahorra, cuando dijo usted
+aquello de San Dionisio Areopagita, que empieza ...? ?A ver como
+empieza? ?No se acuerda?
+
+--Yo no--dijo la devota, muy colorada y muy inquieta, por no hallar
+pretexto para mudar de conversacion.
+
+--?Pero no me recomendo usted ese libro _De albigensium erroribus?_ Si
+me dijo usted que era lo mejor que se habia escrito ...--insistio el
+majagranzas del clerigo.
+
+Un rumor popular y el aspero tanido de los fagotes vinieron a sacar de
+apuros a nuestra amiga anunciando la procesion. Se dispuso ocupar
+inmediatamente los dos balcones: en uno se coloco el clerigo con Maria
+de la Paz y Salome; en otro se coloco la gorda, dona Paulita y Lazaro.
+Un enorme tiesto, donde crecia con extraordinaria lozania una adelfa,
+estorbaba la comodidad de estas tres personas. La gorda estaba en medio,
+y era imposible acomodarse con holgura a causa de dona Petronila y de la
+adelfa. Pero al fin, despues de mil cumplimientos, la devota se encontro
+en medio, teniendo a la derecha a Lazaro y a la hermana del clerigo a la
+izquierda.
+
+La procesion empezo a desfilar. El clerigo hablaba por los seis, y
+hablaba tan fuerte, que los transeuntes se quedaban mirando a los
+balcones. Algunos de los curiosos notaron en el rostro de dona Paulita
+una muy grande agitacion, y el autor de este libro, que era uno de los
+que pasaban, noto con sorpresa (porque conocia de oidas su caracter) que
+entre la frente de la dama y los cabellos del joven, no habia otra cosa
+que algunas hojas y una flor de la adelfa criada en el balcon. Lazaro no
+atendia al gentio ni a los santos ni a nada. El despecho por encontrarse
+alli mal de su grado le ocupaba todo.
+
+En el otro balcon hacia don Silvestre detallado relato de las cofradias,
+pendones, estandartes, imagenes y corporaciones que iban desfilando.
+Salome ostentaba en su muneca el ridiculo, que caia sobre el antepecho
+del balcon, ofreciendo al asombro del numeroso publico los vivos colores
+de sus mostacillas azules y de sus lentejuelas doradas. Era el tal
+ridiculo primorosa obra, en cuya elaboracion tomaron parte las delicadas
+manos de su duena; obra del siglo pasado y del ano 94, en que la dama lo
+lucio en los paseos de la Florida los dias de invierno, con gran
+aceptacion de la juventud de entonces. Salome profesaba mucho carino a
+aquella prenda, porque le parecia que al cenirla a su muneca llevaba
+consigo un amuleto de perpetua juventud.
+
+--Se te va a caer--le dijo su tia, viendo como se balanceaba la prenda
+sobre el antepecho del balcon.
+
+--No se cae--dijo Salome, que gustaba mucho de lucir en las grandes
+solemnidades aquel mueble hereditario, y creia que desde la calle hacia
+un efecto magnifico.
+
+La ordenada turba de monagos, clerigos, cofrades, archicofrades y
+penitentes seguia desfilando. La gorda y su hermano se hacian lenguas
+cada vez que pasaba un estandarte, una cruz. El codo de Lazaro tocaba el
+codo de la devota, y esta tenia cruzadas las manos, y la cabeza
+inclinada a un lado, porque sin duda le halagaba el suave roce de las
+adelfas. Despues se paso la mano por los ojos como si se apartara un
+velo imaginario.
+
+Cuando la procesion estaba en su lleno, digamoslo asi, un grito
+resono en el balcon inmediato. iOh dolor! El ridiculo de Salome habia
+caido a la calle.
+
+--iY esta en el la llave de la casal--dijo Paz con terror.
+
+Lazaro no necesito oir mas; su determinacion fue rapidisima. Se quito
+del balcon, y dijo vivamente:
+
+--Voy a buscarlo.
+
+El ridiculo cayo sobre las cabezas de los transeuntes; paso de mano en
+mano, y fue arrastrado por la multitud do tal modo, que un momento
+despues de caido estaba a gran distancia. Lazaro, que vio esto, bajo
+rapidamente, llego a la calle y atraveso, con mucho trabajo, por entre
+la multitud. Su determinacion era decisiva.
+
+--iQue feliz coincidencial--decia para si.--Alli esta la llave: la tomo,
+corro a la casa, abro; el viejo debe estar arriba durmiendo la siesta:
+entro, la veo, la hablo, la digo ... que se yo lo que le voy a decir ...
+y me vuelvo a escape. Si las viejas sospechan, inventare cualquier
+mentira. No hay mas remedio.
+
+Al fin llego jadeando y con mucha fatiga al extraviado ridiculo. Lo
+tenia una mujer que lo estaba registrando, y viendo, que no contenia
+cosa de valor, no parecia mostrar gran empeno en conservarlo. Lazaro lo
+tomo. El oleaje del gentio le habia llevado a gran distancia de la casa
+de Entrambasaguas. Desde el balcon no podian verle. No dudo mas, y echo
+a correr por una de las calles transversales hacia la casa.
+
+La ansiedad propia de la situacion y la marcha precipitada le agitaron
+de tal modo, que tuvo que detenerse para respirar. Por fin la veria sin
+duda. Llego a la casa, entro, subio la escalera; pero antes de
+resolverse a abrir se detuvo, y necesito apoyarse en la pared, porque la
+agitacion le habia quitado las fuerzas. Penso que ella se asustaria al
+verle entrar tan descompuesto, al sentir abrir la puerta. Por fin, con
+la mayor cautela, puso la llave en la cerradura, le dio vueltas y abrio
+muy quedo. Entro, volvio a cerrar y dio algunos pasos. Era ya tarde: la
+casa estaba obscura; no veia nada. Anduvo a tientas un rato. Al fin
+distinguio los objetos, y siguio por el pasillo.
+
+Silencio sepulcral reinaba en la casa. "Sin duda don Elias duerme
+arriba"--penso, y siguio andando hasta acercarse a la puerta del cuarto
+donde Clara debia estar. "Para que no se asuste" penso Lazaro, tremulo
+de emocion, como quien va a cometer un crimen,--lo mejor sera
+acercarme a la puerta y llamarla muy quedito. "Asi no se asustara."
+Avanzo mas, llego a la puerta, y tomando aliento para pronunciar las
+dos silabas de aquel nombre que amaba tanto, se paro, y con voz baja y
+conmovida dijo: "Clara."
+
+Pero en el instante mismo en que pronuncio esta palabra, se estremecio
+de sorpresa y terror. Un frio intenso circulo por todo su cuerpo; toda
+la sangre se le agolpo al corazon, que latia con violencia
+desenfrenada, y quedo inmovil como estatua junto a la puerta. En el
+momento de pronunciar el nombre de Clara, habia sentido dentro de la
+habitacion una voz de hombre, una voz de mujer y pasos precipitados.
+Pronto veremos lo que hizo.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXIX
+
+
+
+#Las horas fatales.#
+
+
+A las cuatro de aquella tarde, cuando, despues de salir las tres damas,
+Clara se encontro sola, quiso satisfacer su curiosidad leyendo la carta
+que le habia dado el abate; pero observo que Elias andaba por el
+pasillo: tuvo miedo, y la guardo. Media hora despues, habiendo Coletilla
+salido con Carrascosa, se quedo sola, enteramente sola y encerrada.
+Entonces abrio la carta. Era sin duda de Lazaro, y casi sabia punto por
+punto lo que habia de decir. Pero su sorpresa fue grande cuando miro la
+firma y vio: _Claudio_.
+
+--iClaudio! ?quien es Claudio?--exclamo con la mayor confusion.
+
+La carta decia asi:
+
+"Ya te he devuelto, amiga mia, a ese joven prisionero a quien tanto
+quieres. Yo le he sacado de la carcel, donde el infeliz estaba a punto
+de morirse de hambre y de frio; le he sacado tan solo porque es tu
+amigo. Ya sabes que tu y yo somos tambien verdaderos amigos. Ese joven
+parece que te quiere bien; pero no como yo, que te idolatro; y tan
+desventurado soy ausente de ti, que hoy voy a intentar verte y hablarte
+entrando por una casa vecina. No te llame la atencion: estoy decidido.
+Por mi han salido esas tres viejas; por mi ha salido Elias; por si ha
+salido Lazaro. Estas sola y encerrada; encerrada para todos menos para
+mi, que te vere esta tarde. No tengas miedo: solo quiero verte y
+hablarte. Te lo asegura, te lo promete el que te adora.--_Claudio_."
+
+--iClaudio!--dijo Clara doblando la carta:--?quien es este hombre?
+iY quiere entrar aqui! iJesus, que miedo! ?Que debo hacer? ?Cerrar
+las puertas?
+
+Clara empezo a temblar de miedo; no podia tomar resolucion ninguna. Por
+fin evoco todo su valor: se dirigio a la puerta que daba al pasillo, y
+le echo el cerrojo; despues corrio a la puerta que comunicaba con la
+habitacion inmediata con intento de cerrarla tambien; pero ya era tarde,
+porque Bozmediano entro muy tranquilo en el cuarto.
+
+--iJesus!--exclamo Clara, retrocediendo con espanto. Vayase usted, por
+Dios. iQue atrevimiento! Pero no pudo seguir, y se echo a llorar.
+
+--iVayase usted.... Si vienen.... Por Dios, senor caballero (no se
+acordaba del nombre). Vayase usted.... Usted es muy bueno y me dejara
+sola. Si vienen ahora, ?que van a decir?
+
+--No vendran: tranquilizate--dijo Bozmediano algo contrariado por aquel
+recibimiento.--Somos ya verdaderamente amigos. Hoy vengo a hablarte, a
+verte. Ya sabes que me he declarado tu protector.
+
+En el sistema amatorio de Bozmediano estaba el tutear a las muchachas a
+la tercera entrevista.
+
+--Yo no quiero que usted me proteja. Si estoy muy bien aqui--afirmo
+Clara con angustia.
+
+--?Bien aqui?--dijo el militar, cerrando los punos. ?Bien aqui? Como que
+voy a ahorcar a esas tres arpias que te estan martirizando. Cuando
+pienso que un viejo fanatico y tres mujeres ridiculas estan hoy en el
+mundo solo para mortificarte y asesinar lentamente a la mas noble y
+amable criatura que ha nacido.
+
+--Si a mi no me atormentan--dijo Clara, cuya atroz inquietud se
+manifestaba en un llanto entrecortado, que acobardo por un momento al
+galan aventurero.--Vayase usted, por Dios, yo se lo ruego, se lo pido
+por Dios y todos los santos.
+
+--?Irme sin ti? Eso no puede ser.
+
+--Jamas consentire yo en salir con usted--exclamo la joven con
+resolucion.--Vayase usted, senor caballero (otra vez no se podia acordar
+del nombre): usted es muy bueno, yo lo se. Pero si tarda un momento mas
+en marcharse, le odiare toda mi vida. Vayase usted, por piedad.
+
+--Y si me voy, ?que va a ser de ti, pobrecilla?--dijo Bozmediano con
+melancolia.--Si yo te abandono, ?que va a ser de ti en poder de estos
+cuatro demonios? ?Como he de consentir el crimen espantoso de este
+encierro, de esta soledad, de este marasmo, de esta tortura lenta que te
+aplican esas infames? No, Clara: tu me conoces muy bien en las pocas
+veces que me has tratado para saber que yo no puedo consentir tal cosa.
+Si yo te abandono, pasara un dia y otro dia sin que nadie se atreva a
+hacer cosa alguna para salvarte. Ese joven, a quien yo he sacado de la
+carcel, tiene una imaginacion disparatada; pero no resolucion ni animo
+para sacarte de penas. Esta es la verdad: no esperes nada de quien nada
+puede ni nada sabe hacer por ti. Creeme: no tienes mas esperanza que yo.
+Y por mi parte, seguro estoy de que no te opondras a mi resolucion, que
+no tiene mas objeto que tu felicidad.
+
+--Pero si yo no quiero que haga usted mi felicidad dijo Clara mas
+inquieta.
+
+--Pues entonces, ?quien la va a hacer? Huerfana, sola en el mundo,
+rodeada de enemigos y de malvados, sin que haya nadie que se interese
+por ti....
+
+--iOh!--dijo la huerfana vivamente, creyendo encontrar un gran
+argumento:--si, si tengo quien se interese.
+
+--No, no lo creas, no. Ese joven no hara nada: le conozco, conozco su
+caracter. La prueba es que vive aqui hace dias, que sabe tus
+sufrimientos y nada ha hecho por aliviarlos. ?Ha intentado algo? No: yo
+se que no. No se atreve.
+
+--?Que no se atreve? Si, si ... Pero vayase usted, por Dios. Si
+vienen ... No se detenga usted un momento mas; yo se lo ruego. Me va
+usted a perder.
+
+--Clara, Lazaro no hara nada por ti. Su imaginacion esta embebida en la
+politica. No esperes nada de el.
+
+--Si, si espero: me salvara. Estoy segura de ello--dijo
+dolorosamente la joven.
+
+--?Por donde lo sabes?
+
+--El mismo me lo ha dicho.
+
+--?El? No puede ser. Yo dudo que haya podido verte, segun me han dicho.
+
+--Pero me vera, me salvara. Yo no necesito de usted.
+
+--Si necesitas de mi. Tengo esa vanagloria, unica recompensa del grande
+amor que te tengo--dijo Bozmediano con expresion clarisima de verdad.
+
+--Pero si yo no le quiero a usted ni le puedo querer. No le he visto mas
+que dos veces, y eso sin mi licencia.
+
+--Ese poco tiempo ha bastado para que te quiera yo.
+
+--Yo se lo agradezco a usted; pero cuando se vaya dijo la huerfana.--iQue
+modo tan raro tiene usted de favorecerme, asustandome de esta manera y
+comprometiendome! iAh! Vayase usted, por Dios. Van a llegar y le van a
+ver aqui. iJesus, que hombre!
+
+--No vendran. La procesion es larga.
+
+--?Pero si viene el?
+
+--?Quien es el?
+
+--El viejo.
+
+--Ese primero muere que venir.
+
+-?Pero si le ve a usted la vecindad? Y, sobre todo, aunque no le vean
+... Yo no quiero que este usted mas tiempo aqui; no le quiero ver.
+
+Clara estaba tan consternada y era tan resuelta su actitud, que
+Bozmediano empezo a dudar del exito de su aventura, y estuvo un
+rato indeciso.
+
+--Clara--prosiguio sentandose con familiaridad,--tu no me conoces. No
+sabes de lo que yo soy capaz. Yo soy capaz hasta de sofocar mis
+sentimientos haciendo por tu felicidad el sacrificio de la mia. Tu no me
+conoces, ni aciertas a juzgarme, ni ves en esta empresa que acometo otra
+cosa que una intencion danada y vil. Si viera junto a ti a alguna
+persona capaz de sacarte de esta miseria, no me opondria a que me
+dijeras, como me has dicho, que no me quieres ver. Yo dejaria entonces a
+otro el orgullo de quererte y hacerte feliz; pero esto no es posible. Tu
+situacion es tan desesperada, que quiero salvarte a pasar tuyo,
+arrostrando hasta tu ingratitud, que es lo que mas temo. Si me ves aqui,
+es porque nadie existe en esta casa que pueda ampararte.
+
+--Bien: yo lo agradezco, senor caballero; pero dejeme usted. iAy! Si
+Lazaro sabe que ha estado usted aqui....
+
+--Si lo sabe, nada le importa. El no piensa mas que en politica; ni en
+aquella cabeza hay la discrecion y la astucia que tu necesitas para
+salir de aqui. En aquel corazon no caben mas que las desenfrenadas y
+vulgares pasiones del pueblo, capaces tal vez de un hecho notable, pero
+inutiles para consolar a un ser debil y delicado.
+
+--Si, el me salvara: yo lo se--repitio Clara un poco menos asustada y
+mas triste.--No, no lo esperes.
+
+--Si, lo espero. ?Por que no lo he de esperar? ?Por que me dice usted
+eso? ?Que sabe usted lo que el puede hacer por mi?
+
+--?Pero es posible que le quieras tanto?--dijo Bozmediano, que no creia
+encontrar tanta firmeza.
+
+--Si, le quiero. Pero usted, ?a que me pregunta esas cosas?
+
+--Lo pregunto por saberlo--dijo con mucha calma el militar.--Ahora
+repito que tu no sospechas de que acciones soy yo capaz. ?Creeras que es
+posible, si me pruebas que le quieres tanto, que yo le comprenda en esta
+proteccion generosa que te consagro, y me interese por los dos tanto
+como ahora me intereso por ti? Pero falta una condicion para esto. Dudo
+mucho que el te quiera como tu mereces, y si es como yo sospecho, le
+creere un hombre indigno y le apartare de ti cuanto pueda. Le saque de
+la carcel para probarte que procedo en estas cosas, como en todo, con
+buena fe y caballerosidad. Cuando te vi por primera vez, y comprendi lo
+que era tu vida, la poca esperanza de tu porvenir y la bondad de tu
+corazon, me dio tanta lastima, que ... no se ... casi te ame desde aquel
+momento como ahora. Para mi fue entonces el amor tan poco egoista, que
+no entraba para nada mi persona en las cavilaciones que dia y noche
+ocupaban mi imaginacion. Despues supe que existia, un joven a quien tu
+querias mucho; supe que este joven estaba preso y le puse en libertad
+por ti y para ti. Nunca tuve intencion de apartaros a los dos; al
+contrario, mi deseo era uniros si el lo merecia. Pues bien: yo me he
+convencido de que el no merece tal cosa y es indigno de ti. Clara no
+supo que contestar a estas palabras. Y a la verdad que no era facil
+conocer si tan elocuente expansion de bondad y afecto era verdadera o
+simplemente un ardid galante de los que tambien usan los seductores.
+
+--Si; pero entre tanto--dijo la muchacha,--usted me compromete; usted me
+pierde para siempre. Si viene alguno de la casa y lo ve, o descubre que
+ha entrado aqui....
+
+--Nadie lo puede descubrir.... ?Pero es cierto, Clara que quieres
+tanto a ese muchacho?--dijo Bozmediano, queriendo imprimir a sus
+palabras cierto tono de jovialidad, que estaba muy lejos de tener en
+aquel momento.
+
+El joven galanteador habia errado el tiro; el aventurero de amor creyo
+que habia deslumbrado a Clara con la conversacion de sus dos primeras
+visitas. "Y era que tenia muy alta idea de sus propias dotes personales
+para dudar de que una muchacha sencilla, educada por un fanatico, y sin
+conocer otras pasiones que las vulgares inclinaciones de aldea, pudiera
+resistir a ellas. Creyo asimismo que el hecho de poner en libertad al
+que podia considerar como rival, influiria mucho en el animo de la
+huerfana. El habia empleado otras veces con mucho exito procedimientos
+parecidos. Ademas, Lazaro le habia parecido algo brusco, poco amable,
+poco digno de ser amado, poco interesante."
+
+--Si--contesto Clara,--le quiero. Se lo juro a usted, que dice que me
+tiene amistad.--?Y le quiere usted mucho?--Mucho. Vaya, ahora se puede
+usted marchar. El militar se quedo muy pensativo. Viose un poco ridiculo
+en aquella situacion; pero siempre triunfaba de su amor propio la bondad
+de su corazon. En aquel momento pensaba en renunciar por completo a todo
+y tratar por cualquier medio de contribuir a la felicidad de los dos
+muchachos.
+
+--?Pero no se marcha usted?--dijo Clara, volviendo a su inquietud.
+
+--Si, me marcho ya. Pero ... no--anadio con determinacion,--no puedo
+consentir que te quedes en este sepulcro. Me parece que si te dejo aqui
+no he de verte mas. Pero ese hombre, ese exaltado, ?en que piensa? ?que
+hace? ?como tiene alma para verte en poder de esas arpias, y no pegar
+fuego a esta casa maldita?
+
+--El me quiere--dijo Clara, resuelta a decir todo lo que pudiera
+determinarle a marcharse.
+
+--No: te dejara morir de hastio en esta carcel. Lo se; conozco bien
+a ese loco.
+
+--iOh! se interesa por mi: estoy segura de ello.--?Nada mas que eso? iSe
+interesa!--Padece mucho al verme asi--exclamo Clara con dolor.
+
+--iOh! Las tres pecoras de esta casa me la han de pagar. ?Pero es cierto
+que te mortifican?
+
+--iOh! me consumo--dijo Clara sin poder contener una triste franqueza.
+
+--iMalditas! ?Pero ese hombre, que hace?
+
+--Hara mucho, hara lo que pueda. Es pobre....
+
+--iPobre!--dijo el muy pensativo.--?Y que esperas de una persona que
+solo podra hacerte mas infeliz? iOh, juro que si ese joven no te
+corresponde, me la ha de pagar! Bozmediano se levanto. En aquel momento
+la palidez de Clara aumento subitamente, porque creyo que sentia abrir
+la puerta de la escalera; pero Claudio la tranquilizo diciendole que se
+equivocaba.
+
+--No temas nada--dijo prestando atencion;--nadie puede venir.
+
+--?Pero a que esta usted aqui mas tiempo?--dijo ella, repuesta del
+susto.--?No le he dicho ya lo que queria saber?
+
+--Si, y me voy. Ahora si, me voy; pero es para volver.
+
+--?Otra vez?
+
+--Si: insisto en creer que no hay para ti mas esperanza que yo. El
+marcharme ahora no quiere decir que te abandone, no. Me voy para
+ocuparme de ustedes; yo me enterare de lo que vale ese muchacho. Si no
+es digno de ti....
+
+En este momento una voz apagada, tremula y conmovida pronuncio
+distintamente en el corredor la palabra "Clara".
+
+La joven se quedo petrificada de espanto, y la mirada que dirigio a
+Bozmediano hizo comprender a este cuanto la habia comprometido. El galan
+creyo que el mejor partido que podia tomar era marcharse muy quedo,
+seguro de que la persona que habia dicho "Clara", con voz que no
+conocio, no podia haberle sentido. Hizo senas a la huerfana de que
+callara, y se dirigio rapidamente, y con mucha cautela, a la puerta por
+donde habia entrado. La joven no se movia, y solo en sus facciones se
+podia conocer su gran turbacion.
+
+Bozmediano salio. La voz dijo mas fuertemente: "Clara, Clara, abre."
+Era la voz de Lazaro. El sintio desde fuera que habia un hombre en
+el cuarto; sintio sus pasos al huir. Despues oyo en lo mas interior
+de la casa ruido como de un mueble que cae, y corrio alla frenetico
+de indignacion y sobresalto. Entro en el comedor, luego en un
+pequeno pasillo que daba a un patio, subio la escalera que conducia
+al piso segundo y a la buhardilla; pero al llegar arriba, ya
+Bozmediano habia desaparecido, y solo pudo ver un bulto que se
+ocultaba, cerrando vivamente una puerta desconocida. Tambien le
+parecio ver la figura diabolica del abate en el momento brevisimo en
+que la puerta estuvo abierta.
+
+--iBandidos!--grito con voz terrible. Nunca, habia sentido impresion tan
+fuerte. Trato de derribar aquella puerta misteriosa; pero manos muy
+fuertes lo impedian de la otra parte. Bajo como un loco, volvio al
+comedor, entro en la alcoba de la devota por donde mismo habia entrado
+Bozmediano, y paso al cuarto donde estaba Clara. Encontrola temblando,
+con los ojos llenos de lagrimas.
+
+Cuando le vio entrar, la infeliz dijo, casi sin poder articular
+las palabras:
+
+--iAh! Lazaro, Lazaro, oye ... te dire ... espera. Pero la voz se le
+anudo en la garganta, y no pudo hacer otra cosa que llorar como un nino.
+
+--?Que me vas a decir? Calla--exclamo Lazaro con voz colerica.--Calla, y
+no hables mas delante de gentes. ?Aqui quien estaba...? iEse militar...!
+?Pero es cierto lo que dicen...? Yo no lo habia querido creer,
+aunque lo creian todos. Clara, Clara, ?que ha sido de ti, que has hecho?
+iYo no lo queria creer! Si todos los santos del Cielo me lo hubieran
+jurado hace un mes, les hubiera dicho que mentian. Pero ya lo he visto,
+ya lo he visto.
+
+La huerfana lloraba como si fuera culpable ... Por fin pudo decir:
+
+--Por Dios, escuchame. Yo te contare.--?Que me vas a contar?--dijo el
+mas colerico.--Pero si voy a matar a ese hombre ... iOh! Clara--anadio
+transformando su ira en intenso dolor.--?Como has podido tu ...? Yo estoy
+loco, sin duda. Lo que he visto es una locura.
+
+--No ... yo te explicare--le dijo ella recobrando su valor.--Ese hombre,
+yo no lo conozco ... Un dia entro en casa ... me dijo....
+
+--No me hables, no me mires ... Todo lo he sabido. ?Por que mi tio te
+puso en esta casa? ?Que hiciste alla? ?Por que estas senoras te tienen
+encerrada y sin ver a nadie? ?Que has hecho? No te puedes disculpar, no.
+Soy un necio si hago caso de las disculpas que me vas a dar. Bastantes
+pruebas he tenido. iY fui tan ciego que nada quise creer! ... Nada mas
+debo decirte ... ?Por que te he conocido? Mia es la culpa; no tengo
+derecho para acusarte. Eres libre. Adios.
+
+Y salio muy a prisa sin esperar respuesta. Salio como un demente, y dio
+muchas vueltas por la casa sin saber a donde iba. Si en aquel momento
+se le hubiera presentado su tio, reprendiendole con su impertinencia
+acostumbrada, Lazaro le hubiera atropellado, le hubiera maltratado,
+hiriendole tal vez. Al fin llego a la puerta, trato de recobrar su
+serenidad, abrio y bajo. Una vez en la calle, sintio el corazon tan
+oprimido, que le fue imposible dejar de llorar.
+
+Pero no le falto calma hasta el punto de olvidar que las viejas le
+esperaban, y que su ausencia podia aumentar la gravedad de aquella
+aventura. Dirigiose a la calle de San Mateo, procurando por el camino
+dominar su agitacion y disimular todo lo posible. Despues de atravesar
+varias calles sin acertar con lo que buscaba, llego a la casa de los
+Entrambasaguas. Felizmente aun duraba la procesion. Entro en la casa,
+subio y hallo a Salome en extremo impaciente, mientras Maria de la Paz
+se hallaba en un estado de irascibilidad terrible.
+
+--Ha tardado usted mas de una hora: ?donde ha ido usted?--exclamo
+mirando al joven con recelo.
+
+--Senora ... senora ...--dijo Lazaro balbuciente,--no he podido ... Se
+ha agolpado la gente en la calle ... y me he encontrado entre la
+multitud sin poder volver. Despues una mujer cogio el ridiculo y echo a
+correr por esas calles. Ya se ve: tuve que seguir tras ella, y casi no
+la alcanzo.
+
+--Vamos, caballerito ... Si ha estado despejada la calle desde
+hace una hora.
+
+Salome se apodero de la prenda que creia perdida, y registro a ver si
+faltaba algo.
+
+--Sin duda se ha ido a perorar a algun club--dijo cuando vio que nada
+faltaba y que lo era imposible reprender a Lazaro por otro motivo.
+
+--iHombre, hombre!--dijo Entrambasaguas:--?tambien tu charlas en los
+_clubes_? Eso es una iniquidad: mira que te condenas.
+
+La devota no dijo nada: pudo su admirable instinto, que recientemente
+habia adquirido extraordinaria fuerza, comprender que a Lazaro le habia
+pasado algo durante su ausencia. No llego a sospechar lo que fue, ni
+donde fue; pero penso mucho en aquello, mientras las ultimas figuras de
+la procesion desfilaren por la calle.
+
+--iAy! vamonos, que es tarde--exclamo Maria de la Paz.
+
+--?Ya se van ustedes?--dijo el clerigo, que no veia la hora de que se
+marcharan, porque desde la cocina llegaban a sus narices los olores de
+la olla de carnero que le estaban preparando.
+
+--Mi senor don Silvestre--dijo Paz,--no podemos detenernos, porque
+ahora no somos libres. Nos hemos echado encima una carga muy pesada: la
+tutela y educacion de una joven que nos dara muchos disgustos.
+
+--?Que es eso?
+
+--Es una joven desamparada--continuo Paz,--que estaba en casa de un
+amigo nuestro, soltero grave, el cual no podia sufrir sus
+travesuras. Parece que ella es algo levantada de cascos; y viendo
+que no la podia sujetar, nos la entrego para que la corrigieramos
+... Todo por amor de Dios.
+
+--?Y les da a ustedes disgustos?--pregunto con oficiosidad la hermana de
+don Silvestre Entrambasaguas.
+
+--Todavia--contesto Paz,--la verdad sea dicha, no se ha portado mal;
+pero yo nunca me equivoco, y cuando a mi se me fija una persona aqui ...
+(y senalo la frente) y aquella me parece que es una buena pieza.
+
+Lazaro oyo esta apologia de su infeliz amiga con toda la atencion de que
+era capaz. Pero no se agito mas de lo que estaba, porque era imposible.
+
+--?Que tienes, Paula? dijo Paz a la devota, que estaba muy palida y con
+muestras muy claras de no encontrarse bien.
+
+En efecto: todos la miraron, y notaron en ella las senales de un
+malestar creciente. Tenia los ojos encendidos y el aliento penoso.
+
+--Nada--dijo la devota, queriendo animarse.
+
+--Sin duda se ha constipado en el balcon.
+
+--Si: corre esta tarde un airecillo, que ya, ya ...--indico el
+clerigo;--pero vayase usted a su casa, y abrigandose bien....
+
+--Eso no sera nada--dijo dona Petronila Entrambasaguas, que estaba muy
+impaciente, porque ciertos olores, venidos en mensaje de la cocina, le
+anunciaban que el carnero se estaba quemando a toda prisa.
+
+Las damas se dirigieron a la puerta. El clerigo se dio un golpe en la
+frente como quien recuerda una cosa importante, y dijo a dona Paulita:
+
+--iAh! senora mia, si tuviera usted la bondad de hacerme un favor....
+
+--?Que, senor don Silvestre?
+
+--Que se dignara usted repasar un sermon que he escrito y voy a predicar
+en San Antonio el 17 de Enero. Usted que es gran teologa, y muchas veces
+me ha dado su opinion sobre otros grandes sermones mios, deseo que vea
+ahora este.
+
+--Yo no entiendo de eso--replico la santa con repugnancia.
+
+--Si entiende--dijo Paz complacida.
+
+--iQue modestia!--exclamo Entrambasaguas.--La santidad unida al talento.
+Pero yo se, aunque usted quiera ocultarlo, que es una gran teologa. Si a
+veces la he estado oyendo con la boca abierta, como si oyera a todos los
+Padres de la Iglesia....
+
+--Deje usted eso--murmuro la devota con visible disgusto.--Yo no
+entiendo de esas cosas.
+
+--Es sobre el tema de la tentacion quinta de San Anton. Bien sabe
+usted aquello, cuando el demonio se le presento en figura de ... de
+muchacha, pues....
+
+Y corrio presuroso a su gaveta, cogio un legajo y se lo entrego a dona
+Paulita, que lo tomo del peor humor del mundo. Cayosele de la mano,
+recogiolo con presteza el predicador, y se lo volvio a dar diciendole:
+
+--?Pero esta usted mala de veras? Veo que no puede usted tenerse en pie.
+Le tengo dicho que es bueno hasta cierto punto el ayuno, y nada mas ...
+y usted siempre en sus trece....
+
+--Esta nina, con sus ayunos y sus penitencias...--dijo Maria de la Paz.
+
+--?Quiere usted una taza de caldo?--pregunto el clerigo; y se
+interrumpio antes de concluir, porque su hermana, con tanta presteza
+como disimulo, le tiro del manteo, indicandole la indiscrecion de la
+oferta que acababa de hacer.
+
+--Gracias, no es preciso: esto no es nada.
+
+--Recojase usted temprano--dijo la gorda.--No le conviene a usted tomar
+ahora caldo ni cosa ninguna. A casa. Y poniendole la mano en la frente,
+continuo:--Tiene usted mucha fiebre: a casa pronto.
+
+La comitiva salio. El clerigo cogio el velon en sus robustas manos, y
+alumbro la escalera. Cuando ya estaban abajo, Entrambasaguas grito
+desde arriba:
+
+--Fijese usted, senora dona Paula, en aquel pasaje que
+dice: "Cuando en diluvio de soles con corpulenta, corporea efigie al
+mundo vino...." Por aquello de _corpus corporum in corpore uno_....
+Fijese usted bien en este pasaje, que tengo algunas dudas
+sobre si....
+
+Dona Paulita no contesto ni miro siquiera al ramplon Gerundiano.
+Salieran a la calle, y Lazaro estaba tan enfrascado en sus pensamientos,
+que empezo a andar, dejando atras a las dos senoras.
+
+--iEh! caballerito--dijo Salome, que estaba muy biliosa aquella
+tarde,--?que manera de portarse es esa? ?Nos deja solas en medio
+de la calle?
+
+--iOh! que caballero tan cumplido hemos traido--dijo Paz, cuyo
+temperamento sanguineo tenia aquella tarde, sin causa conocida, una
+irritabilidad inusitada.
+
+Lazaro retrocedio y modero el pago
+
+--Y bien podria usted--anadio la dama,--portarse mejor delante de las
+personas extranas. Ni siquiera ha saludado usted a aquellas ... gentes
+(Paz usaba esta denominacion general y vaga, para designar a todas las
+personas que por su progenie estaban en escalon mas bajo que ella en la
+jerarquia social.) iQue diran de nosotras! iAh! Paulita, no puede andar.
+Vamos, don Lazaro, de usted el brazo a mi sobrina. Apoyate en don
+Lazaro, Paula, que estas muy mala. iAh! Triste cosa es llevar por
+acompanante a un caballerito como este.
+
+El aragones balbuceo algunas excusas, y dio el brazo a dona Paulita.
+Andando, sintio que la devota pesaba en su brazo como si fuera de plomo.
+Iba muy arrebujada, en su manton y caminaba con dificultad.
+
+--Va usted muy a prisa--dijo, pesando mas fuertemente en el brazo
+del joven.
+
+Lazaro modero el paso.--Ande usted un poco mas--dijo despues,
+aligerandose de peso, hasta el punto de que el se sintio arrastrado.
+
+Lazaro avivo el paso.
+
+--iQue noche tan clara!--exclamo ella deteniendose y mirando al cielo.
+
+Lazaro se detuvo y miro al cielo. Las otras dos marchaban detras a
+alguna distancia.
+
+--Nunca he visto una noche asi. Nunca he visto las estrellas brillar
+de ese modo, ni moverse asi ... con esa vibracion que parece que
+estan hablando.
+
+--iHablando!--dijo Lazaro muy sorprendido del simil de la santa.
+
+--?Usted extrana eso?--dijo ella, mirandole con tal fijeza e intensidad,
+que el mancebo creyo que dos estrellas habian bajado a esconderse en los
+ojos de Paulita.
+
+--Si: ?no le parece a usted...?
+
+--Senora, yo las veo; pero....--Pues a mi me parece que las oigo.
+
+En esto se cayo al suelo, desprendido de las manos de la dama, el
+manuscrito de Silvestre Entrambasaguas.
+
+--Senora--dijo el joven, inclinandose para recogerlo, observe usted que
+se ha caido este sermon.
+
+--Dejelo usted--exclamo ella con mucha viveza; y tirandole del brazo
+para impedirle que recogiera el manuscrito, avivo despues el paso.
+
+--No hay duda--dijo Lazaro para si.--Esta mujer tiene mucha fiebre; ya
+empieza a delirar.
+
+Y entonces la mujer mistica andaba tan a prisa, que bien pronto
+alcanzaron a las dos ruinas mayores. Mas pronto hubo de moderarse su
+impetu, y tan despacio iba, que tardo mucho para avanzar veinte pasos.
+Cada vez pesaba mas la teologa en el brazo del estudiante: al llegar a
+la casa, la enferma no podia ya dar un paso, y Lazaro le rodeo con su
+brazo la cintura para impedir que cayera. Erale imposible subir, porque
+la dama se inclinaba a uno y otro lado sin poderse tener. En tanto, el
+joven observaba que tenia demudado el semblante, cerrados los ojos,
+flojos y caidos los brazos; hizo un esfuerzo heroico, la cogio en sus
+brazos y la subio. La cabeza de la enferma descanso sobre sus hombros, y
+Lazaro noto que el contacto de su frente le quemaba el cuello.
+
+--Tiene mucha fiebre--dijo depositandola en el pasillo, porque Paz no le
+permitio que llegara a la alcoba. Entraronla en su cuarto las otras dos,
+bastante alarmadas con tan repentina desazon; pero pronto volvieron mas
+tranquilas, y se fueron al comedor a cenar un salpicon que habian dejado
+preparado.
+
+Reinaba en la casa profundo silencio. Lazaro subio la escalera interior
+para irse a su cuarto; y al subir no pudo menos de detenerse, porque
+sintio una voz que le heria el corazon. Era la voz de Clara, que
+preguntaba o contestaba no sabemos que cosa a la devota. El joven
+apresuro el paso para huir de aquella voz que no queria oir mas.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXX
+
+
+
+#Virgo fidelis#.
+
+
+Lazaro no encontro arriba a su tio. Estaba el infeliz mancebo sumamente
+impresionado por el incidente ocurrido, y no cabia en si de colera, de
+amargura, de sobresalto. Imposible le era tranquilizarse, tanto mas,
+cuanto que tenia siempre ante la imaginacion la figura de Clara, de
+rodillas, con los ojos llenos de lagrimas y los brazos cruzados. Dabale
+compasion y despues ira, sucediendose tan atropelladamente estos dos
+sentimientos, que creyo sentir como una ebullicion en el pecho y un
+vertigo en la cabeza. A los arrebatos del encono sucedia el abatimiento
+del desengano, ignorando al mismo tiempo si amaba aun a aquella infeliz
+o si la despreciaba.
+
+Pasaron las horas; la noche avanzo, y el continuaba en la agitacion. No
+pensaba acostarse, ni sentia sueno, ni necesidad de reposo; antes al
+contrario, los impulsos de su naturaleza eran hacia la zozobra, la
+inquietud, el movimiento. Silencio lugubre, no interrumpido por ruido
+alguno, reinaba en la casa. Parecia que todos dormian: el tan solo
+velaba sin duda; y saliendo al corredor, donde le causaba algun alivio
+el aire fresco de la noche, se paseo alli mucho tiempo. Dieron las
+nueve, las diez, las once. Al fin se detuvo, aturdido por su propio
+vaiven: apoyose en el antepecho, y ocultando entre las manos su cabeza,
+estuvo de este modo un largo rato devorando su agonia. De pronto creyo
+sentir rumor extrano, alzo la cabeza, y en el fondo del corredor creyo
+ver una figura humana que avanzaba. El corazon le latio con tal
+violencia, que creyo que el pecho se le rompia. La forma aquella, que
+sin duda era de mujer, avanzo, destacandose en la obscuridad. Venia
+cubierto de una cosa enteramente blanca, que la hacia mas fantastica, y
+el reflejo de la luna parecia despedir de si cierta luz misteriosa.
+Cuando estuvo cerca, Lazaro la reconocio: era la devota cuyo semblante
+traia las senales del insomnio y la fiebre.
+
+--iLazaro!--dijo con voz muy debil y muy conmovida.
+
+--Senora--contesto con mucha sorpresa.--?Usted aqui a estas horas? ...
+con esa fiebre ... ?No esta usted enferma?
+
+--?Yo? ...--murmuro ella con una especie de extravio;--?yo? ... no ...
+yo estoy buena. Estoy mejor.
+
+--Crei que estaria usted durmiendo. Le conviene el reposo.
+
+--Yo--contesto ella con una singular entonacion que alarmo a
+Lazaro,--yo ... yo no duermo, yo no puedo dormir. Hace muchas noches
+que no cierro los ojos.
+
+--?Pues que tiene usted?--pregunto Lazaro mirandola con mucha
+atencion.--Usted no esta buena. Usted es una santa: pero la santidad con
+exceso es perjudicial, senora.
+
+--Yo no soy santa--dijo la dama:--soy una pecadora.
+
+--No diga usted eso, por Dios. Usted es una santa, ique felicidad!
+iTener tranquila la conciencia! Dirigir todo su amor al que no engana,
+ni es falso, ni desleal: a Dios.... Esta es la mayor de las felicidades.
+
+--Hable usted bajo--dijo la devota.
+
+--Y luego--continuo el,--estar libre de odios, de rencores, de
+desenganos....
+
+--Mas bajo--indico la dama, y su voz parecia un suspiro.
+
+--Estar libre de rencores--prosiguio Lazaro en voz muy baja:--iamar sin
+recelo, sin temor; despreciar el mundo, las traiciones, las asechanzas;
+hallar regocijo en las persecuciones, y sacar consuelo hasta de las
+desventuras!... iOh, que feliz es usted...!
+
+Despues de una pausa, la voz de la mujer mistica resono como un eco
+lejano para decir:
+
+--No, amigo mio: yo no soy feliz; soy muy desgraciada.
+
+Solo estando muy cerca de ella, como estaba el sobrino de Coletilla en
+aquel momento, era posible oir aquellas palabras.
+
+--iSoy muy desgraciada!--repitio con un rumor debil, sordo, apagado,
+como esos murmullos de rezo que turban en las horas de tranquilidad el
+profundo silencio de las catedrales.
+
+--?Que mayor consuelo--dijo Lazaro,--que vivir con el espiritu en
+regiones de paz, donde no hay infamias ni perfidias? Elevarse con
+exaltacion y amor, disfrutar con toda pureza de las dulzuras de una
+comunicacion con Dios, y vivir orando, confiada en el pago de tanto
+amor, en la gratitud infalible del objeto amado. iOh, que felicidad!
+
+El joven aragones tenia tan ocupado el animo con sus propias amarguras,
+que no atendio; con la observacion y la curiosidad que el caso exigia, a
+las raras senales de alteracion fisica y moral que otro menos abstraido
+hubiera visto en la santa y edificante faz de dona Paulita.
+
+--iVivir en la oracion!--continuo.--iVivir orando con los ojos del alma
+fijos en el eterno y leal amor! iRepetir incesantemente su nombre y sus
+alabanzas! iEso si es felicidad!
+
+--No--dijo del mismo modo la mujer perfecta;--yo no rezo, yo no
+puedo rezar.
+
+--iAy!--exclamo el.--Eso lo dice usted porque en su modestia le parece
+que aun no es bastante perfecta. Si usted conociese la miseria de otros,
+comprenderia a que inmensa altura se halla sobre los demas.
+
+La devota bajo los ojos, y con gran melancolia y tierna voz dijo:
+
+--?Y que miseria hay mayor que la mia?
+
+--Es usted demasiado buena. Todo el mundo sabe muy bien que usted es
+una santa, una verdadera santa.
+
+--?Quiere usted que le haga una confesion?--dijo Paula, mirandole como
+se mira a un confesor.--Pues yo tambien lo crei; yo tambien crei que era
+una santa; pero ya no lo creo.
+
+--iAh!--exclamo Lazaro:--yo no necesito que nadie me diga lo que usted
+es para saberlo. Yo mismo lo he comprendido. Cuando una criatura tan
+perfecta ha descendido hasta mi para defenderme y disculpar mis faltas,
+es indudable que no es como los demas. Yo me veia acosado por todas
+partes, me trataban todos aqui con acritud o menosprecio. Usted sola
+alzo la voz, y la ha alzado varias veces despues en favor mio, para
+decir que no era yo tan malo como creian. ?cree usted que yo he
+olvidado, que podria, olvidar eso? No, senora. Yo sere todo lo que
+quieran; pero no soy ingrato. Yo tendre siempre grabadas en mi memoria
+las palabras que usted ha pronunciado en defensa mia. Usted es una
+santa: yo lo dire a todo el mundo.
+
+--iOh!--dijo la devota con la misma planidera voz: nunca crei que fuera
+usted tan malo como decian. En la cara conozco yo esas cosas. No me
+equivoco nunca, y estoy casi segura de que le han calumniado, de que
+quieren agobiarle y confundirlo con acusaciones impertinentes.
+
+--?Eso penso usted de mi?
+
+--Si: segura estoy--contesto ella,--de que su corazon es bueno y recto;
+que si alguna falta ha cometido, fue por ligereza y falta de prevision.
+Creo tambien que no le aman a usted como se merece.
+
+--Senora, ?que ha dicho usted?--pregunto el estudiante
+vivamente.--Eso me parte el corazon porque es una verdad en que estaba
+yo pensando ahora.
+
+--Si: no le aman a usted como se merece--repitio Paulita.--Su tio es
+demasiado duro.
+
+Un observador despreocupado hubiera advertido que la santa se acerco
+unas pulgadas mas a Lazaro, el cual, impresionado por la verdad que oyo
+de boca de aquel oraculo, estuvo a punto de abrazarla, y lo hubiera
+hecho a no impedirselo el respeto que la jerarquia y decoro evangelico
+de la teologa la infundian.
+
+--Su tio de usted, el senor don Elias--continuo la mujer
+mistica,--observo que trata a su sobrino con demasiado rigor.
+
+--Y otros tambien--dijo Lazaro, volviendo el rostro.
+
+--?Y como quieren que sea buena una persona que no es amada?--dijo con
+admirable misticismo la dama. Cuando un ser recibe ingratitudes y
+desprecios, sus sentimientos se agrian, se esteriliza la fuente del bien
+y del amor que hay en todo pecho humano.--Cuando un ser no es amado, ha
+de ser malo por precision.
+
+--iQue discrecion, que discrecion, senora!--exclamo el joven con
+entusiasmo.--Ya fue usted mi consuelo otras veces. La consideraba a
+usted santa; pero ahora veo que su sabiduria iguala a su virtud, y a su
+lado me encuentro tan pequeno, que me da vergueenza.
+
+--Si: una persona a quien se trata con tanta dureza no puede ser
+buena--dijo Paula.--El amor hace prodigios; hace de los hombres incultos
+y malos, hombres mansos y buenos; hace de los melancolicos y descreidos,
+seres felices, creyentes y carinosos.
+
+--iQue ciencia la de usted! Esa es la ciencia que solo pertenece a la
+santidad. iDichosa quien puede ver las miserias de la tierra desde
+tan grande altura, y puede juzgar serenamente de todo! Usted si que
+conoce el mundo.
+
+--No, Lazaro: yo no se lo que es el mundo.
+
+-iOh! Entonces es usted mas feliz todavia.
+
+--Yo--dijo la mujer perfecta, despues de una pausa en que miro al cielo
+fijamente como quien lee alguna cosa,--yo pase mi ninez en la austera
+casa de mis tios, recibiendo de personas devotas la mas ejemplar
+educacion. Desde que tuve uso de razon aprendi a orar; mis primeras
+palabras fueron el rezo. Los primeros anos de mi vida pasaron en un
+convento, donde me vi rodeada de Madres santas y carinosas que me
+ensenaron el camino de la perfeccion. Mi juventud fue pasando de este
+modo en ocupaciones devotas. Hace quince anos que estoy rezando sin
+cesar, y casi sin notario. He vivido en Dios desde la cuna: no se lo que
+soy, no se si he vivido.
+
+--iDios mio, que angel es usted!--dijo Lazaro.--iQue perfeccion! Yo la
+admiro a usted y la venero, senora.
+
+--No soy digna de veneracion, sino de lastima--contesto con mucha
+amargura.
+
+Y dio un suspiro profundisimo que parecia sacar al espacio los misterios
+encerrados en el _Sancta sanctorum_ de su pecho.
+
+--iDigna de lastima!--exclamo el aragones sorprendido.--?Pues que puede
+usted apetecer? ?Que la preocupa? Algun escrupulo de conciencia, el
+deseo de mayor perfeccion. Yo si que soy desgraciado; yo, senora, no
+debiera estar en el mundo.
+
+--?Pero que tiene usted?--pregunto Paula con mucho interes.--Digamelo
+usted todo. ?No dice usted que le he consolado otras veces? Ahora le
+consolare si me descubre una nueva desventura. Cuenteme usted.
+
+--Mis desdichas no son para contadas. Ademas, usted es demasiado
+buena para oirlas. Se horrorizara usted y se turbaria la paz serena
+de su espiritu.
+
+--iOh! no: cuenteme usted. Tal vez alguna falta muy grave. No importa;
+cuentemela usted, que yo se la perdono antes de saberla.
+
+--Falta mia no es.
+
+--?Falta de otro? ?A ver?--dijo la mistica con ansiosa curiosidad.
+
+--Deje usted para mi todas esas amarguras, senora. Eso es para mi;
+es un triste patrimonio de que solo puede disfrutar mi corazon,
+hecho para eso.
+
+--?Que es, Lazaro?... iAh! Todo lo comprendo: su tio de usted es muy
+cruel. No le quiere a usted. Mas no hay que apurarse por eso, amigo mio.
+No todos le trataran a usted con el mismo rigor. Alguien le amara.
+
+--No, no me importa--manifesto Lazaro, cuyas penas se recrudecieron en
+aquel momento;--No me importa que me traten con desden, que me
+aborrezcan todos, que me detesten. Yo no he nacido para otra cosa.
+
+--Esta usted muy agitado. ?Y delante de mi se desespera usted de ese
+modo?--dijo la devota con suave acento do reprension.
+
+--Perdoneme usted, senora; no se lo que digo. Usted es demasiado buena,
+y no comprende estas cosas. Usted no conoce el mundo. Usted no conoce
+cuanta iniquidad, cuanta perfidia, cuanto desengano, cuanto cinismo hay
+en el. Usted no conoce mas que lo bueno, no conoce mas que a Dios.
+
+--Esa desesperacion que usted manifiesta, Lazaro, no es nada buena. Eso
+le llevara a usted al infortunio y a la muerte.
+
+--Quiere usted, con su inmensa bondad, aplicarme a mi los consuelos de
+la religion: eso no es para mi, no lo merezco.
+
+--Usted lo merece todo, consuelo, amistad, amor. Yo se lo que merece, y,
+por lo tanto, lo tendra. Sentimientos como los de usted no han de estar
+olvidados tanto tiempo.
+
+--iBendita sea usted mil veces! Pero se equivoca, eso no es para mi.
+
+--Usted merece amor y todo lo que el corazon puede dar. Usted se llama
+desventurado, y su agitacion, Lazaro, no tiene fundamento alguno. Hay
+males peores, males que nacen de repente en el corazon y crecen con
+tanta rapidez, que no dan esperanza de remedio. Todo lo que a la persona
+rodea entonces, todo lo que esta dentro y fuera de si, se vuelve en su
+dano. La vida es un peso insoportable: le molesta lo presente, le da
+hastio lo pasado y terror lo porvenir.
+
+La devota hablaba con voz muy baja, y con grave y tristisimo son. La
+noche habia obscurecido, y los ojos de Paulita, que siempre en momentos
+dados habian tenido brillo extraordinario, resplandecian aquella noche
+como dos ascuas fosforescentes, cuya luz hacian mas penetrante y
+siniestra la obscuridad de sus parpados, ennegrecidos por el insomnio,
+la fiebre y la excitacion moral de que estaba poseida.
+
+--iAy de aquellos que no se han conocido, que se han enganado a si
+mismos y han dejado torcerse a la naturaleza y falsificarse el caracter
+sin reparar en ello! Esos, cuando lo callado hable, cuando lo oculto
+salga, cuando lo disfrazado se descubra, seran victimas de los mas
+espantosos sufrimientos. Se sentiran nacer de nuevo en edad avanzada;
+notaran que han vivido muchos anos sin sentido; notaran que el nuevo ser
+originado por una tardia transformacion se desarrolla intolerante,
+orgulloso, pidiendo todo lo que le pertenece, lo que es suyo, lo que una
+vida ficticia y enganosa no le ha sabido dar; pidiendo sentimientos que
+el viejo ser, el ser inerte, indiferente y frio, no ha conocido. iQue
+luchas tan terribles resultan de este despertar tardio! iOh, esto es
+espantoso!
+
+Tenemos datos para creer que la devota no dijo esto con las mismas
+palabras empleadas en nuestro escrito. Pero si el lector lo encuentra
+inverosimil, si no le parece propio de la boca en que lo hemos puesto,
+considerelo dicho por el autor, que es lo mismo. Ella dijo algo parecido
+a esto, siendo el mismo pensamiento, aunque distintas las frases.
+
+Indudablemente estas confesiones de la devota son, como habra el lector
+comprendido, bastante obscuras, y no dan todavia ninguna luz acerca de
+la crisis que indudablemente agitaba aquel purisimo y perfecto espiritu.
+Lo cierto es que una gran transformacion se verificaba en su caracter.
+Lazaro, la verdad sea dicha, no entendio muy bien las solemnes y como
+sibiliticas palabras que oyo de los tremulos labios de la santa: y el
+atribuyo la obscuridad de tal explicacion a la influencia de las
+lecturas misticas en la manera de expresarse aquella senora y a los
+habitos de un estilo mas discreto que claro, como acontece generalmente
+en las personas absorbidas por la contemplacion. Asi es que se limito a
+contestar:--Si, senora; es espantoso.
+
+--iQue terrible es el amor en sus exigencias!--dijo la santa,--sobre
+todo cuando se cree ofendido, cuando pide el pago de una gran deuda que
+con el se ha contraido, cuando no transige ni espera, sino que se
+presenta exigiendolo todo de una vez.
+
+--iSi: que terrible es esto!--contesto Lazaro.--iFeliz es usted, que no
+lo conoce mas que de oidas!
+
+--?De oidas?--dijo ella.--Si--anadio despues de una breve pausa,--he
+oido lo que dicen los amantes; pero la mayor parte de ellos encuentran
+en los accidentes del mundo mil medios para poder conservar la vida en
+la lucha terrible. Solo algunos, segun dicen, por circunstancias
+especiales de caracter y posicion, tienen el triste privilegio de morir
+irremisiblemente sin victoria y sin defensa.
+
+--iOh, como lee en mi corazon!--penso el estudiante muy conmovido, y sin
+comprender la profundidad psicologica de aquellas palabras, ni su
+aplicacion y significado en aquel momento.
+
+--Usted no comprende esas cosas, Lazaro.--?Que no?--dijo este.--?Que no?
+Desgraciadamente las comprendo. Para usted, si; para usted, que es una
+criatura perfecta, una escogida de Dios, estan veladas estas dolorosas
+miserias. Usted no ve estos horrores. iDichosa ceguera la de aquellos
+cuyos ojos cerro Dios al venir al mundo!
+
+--Es verdad ... no lo se ...--dijo Paula con una ironia tan marcada, que
+fue preciso todo el extravio de Lazaro para no notarlo.--No lo se, no
+entiendo de eso. Soy una tonta devota.
+
+Estas ultimas palabras, dichas con cierto despecho fueron bastantes a
+fijar la atencion del interlocutor. Este no contesto ni pregunto mas
+sobre el asunto que trataban; acercose a la dama, que se habia apartado
+de el retrocediendo, y noto que lloraba. iOh confusion de confusiones!
+
+--Pero ?que tiene usted, senora?--le dijo.--Nada, nada, nada--contesto
+con una graduacion descendente. El ultimo _nada_ solo lo oyeron los
+labios con que fue pronunciado.
+
+--iUsted esta enferma y ha salido usted de su cuarto a esta hora! Eso no
+es bueno, senora. Se va usted a poner peor.
+
+--Es verdad, estoy enferma--dijo ella acercandose.ienferma para
+siempre!
+
+--iEnferma para siempre! Usted padece, y es, sin duda, por efecto de su
+excesiva devocion. Usted aspira al cielo: ?a que otra cosa podia aspirar
+un alma tan bella?
+
+--Si--dijo Paula con voz muy triste:--no quiero mas que reposar en paz.
+
+--iQue bella es la muerte!--dijo Lazaro pateticamente:--solo ella nos
+puede consolar. Por mi parte, senora, le digo a usted con franqueza que
+quisiera morirme en estos momentos.
+
+--iMorir!-exclamo la devota con repentino arrebato de interes, y
+acercandose mas, mucho mas al joven.--iMorir, no! Usted debe vivir.
+Quien sabe lo que Dios le tiene a usted reservado en el mundo.
+
+--?A mi?
+
+--Si: tal vez dias de felicidad al lado de personas que le amen. iOh,
+cuantos seres existiran tal vez que se crean felices solo con que usted
+lo sea! Yo se que los habra.
+
+--iQue buena es usted, senora!--repitio Lazaro.--Para mi no puede haber
+nada de eso. O no merezco otra cosa, o estoy maldito de Dios.
+
+--iAy! no diga usted tales cosas--exclamo ella, juntando las manos.
+
+--Perdoneme usted, senora: no se lo que me digo. A pesar de todo, usted
+me consuela, y hallo en su presencia no se que grata expansion. No
+podre nunca olvidar que solo usted se atrevio a defenderme cuando todos
+me acusaban.
+
+Al decir esto, Lazaro no pudo menos de advertir que la santa dejo caer
+pesadamente los brazos, y miro al cielo. Su rostro, de color suavemente
+moreno y sin ningun matiz rojo en las mejillas, estaba en aquellos
+momentos palido y sombreado por la proyeccion de sus cabellos, cuya
+magnitud, belleza y negrura no era comparable sino a la intensidad
+tenebrosa de sus ojos negros que, despues de la metamorfosis, habian
+adquirido una expresion desconocida. No sabemos si fue efecto de la
+casualidad o si lo hizo de intento; pero es lo cierto que, contra su
+costumbre, tenia simplemente la cabeza cubierta con un panuelo, y que
+durante el dialogo sus magnificos cabellos, tesoro disimulado por el
+misticismo, se desataron y cayeron gradualmente por la espalda. Nunca
+habia visto Lazaro una cabellera igual: parecia en la obscuridad de la
+noche una toca negra que descendia hasta la cintura. Mientras hablaba,
+la santa solia apartarse a un lado y otro de la frente las dos ramas
+principales de aquel encanto, que nacio en aquella noche en el calor de
+una confidencia apenas intentada. Lazaro, que observo largo rato a la
+dama, noto que lloraba, y que, apartandose de el lentamente, se apoyo en
+la pared con muestras de gran postracion y abatimiento.
+
+--Pero usted llora--dijo, arrepentido de haber hablado tanto y
+deteniendola;--usted esta muy agobiada. ?Por que no ha reposado usted?
+
+--Yo no puedo reposar, yo no puedo dormir--murmuro la devota con voz mas
+bronca y grave que de ordinario.
+
+--?Por que salio usted a estas horas estando asi?
+
+--Me ahogaba, y he tenido que salir a respirar el aire.
+
+--Pero usted llora. Por Dios, ?que tiene Usted?
+
+La enferma no contesto.
+
+--?Esta usted muy enferma, muy enferma?--continuo Lazaro.
+
+--Si--dijo ella de un modo imperceptible.
+
+--?Hace mucho?--Hace poco.
+
+--Senora, retirese usted, yo se lo suplico. Sus manos parecen de fuego,
+su frente quema.
+
+Lazaro le tomo las manos, y noto en ellas un calor excesivo; se atrevio
+a ponerle la mano en la frente, y creyo tocar un cuerpo inflamado. Al
+mismo tiempo la santa temblaba, como si su cuerpo recibiera la impresion
+del hielo.
+
+--Usted tiene frio, tiene convulsiones--dijo;--retirese usted.
+
+Ella continuaba en la misma actitud; cerro los ojos como quien siente
+un pesado sueno, e inclino la cabeza, buscando apoyo. Lazaro tuvo
+miedo; estuvo por llamar; la asio por un brazo, y dispuesto a hacerla
+retirar, le dijo:
+
+--Vamos, senora, es muy tarde. Usted no se encuentra bien aqui. Vamos,
+?quiere usted que se llame a algun medico?
+
+--No--dijo ella, abriendo los ojos y mirandole con cierta ironia.--No:
+?para que un medico?
+
+--Su salud es muy preciosa--dijo Lazaro, por cuya cabeza paso
+rapidamente una sospecha.--Conservela usted bien; sera siempre mi mayor
+alegria saber que usted esta buena y disfrutando de la salud necesaria
+para hacer el bien. No me voy de aqui sin la seguridad de que queda
+usted enteramente buena.
+
+--iMarcharse usted!--exclamo ella con un repentino movimiento que la
+animo.--Si, marcharme.
+
+--iUsted se va!--continuo con otro movimiento que tenia algo de salto y
+poniendo siniestro brillo en sus ojos.
+
+--Si, naturalmente.
+
+Al oir esto, la devota, con instantanea fuerza, le asio con su mano
+convulsa el brazo, y estrechandole violentamente, dijo:
+
+--No, ino se ira usted!
+
+En el mismo momento en que esto decia, se sintio que abrian la puerta de
+la calle. Era Elias que entraba; se le sentia subir. Venia alumbrado por
+una linterna, y como de costumbre, hablando solo.
+
+--Retirese usted--dijo con viveza la mistica.--?Y usted se queda aqui?
+
+--Retirese usted a su cuarto. Que no le vea levantado. Echese usted en
+la cama. Finja que duerme.--?Pero usted? ...
+
+--Vamos. Entre usted en su cuarto. Que ya llega ... Pronto.
+
+Lazaro se retiro, empujado por ella precipitadamente. Entro corriendo en
+su cuarto antes que Coletilla llegara, y arrojandose en el lecho, fingio
+que dormia. El fanatico entro poco despues y se acosto murmurando.
+Cuando apago la luz, Lazaro se incorporo en su lecho con mucha cautela,
+y asomandose por una ventana que daba al corredor, miro hacia afuera.
+Aun estaba alli la dama con el rostro vuelto hacia la ventana. Lazaro se
+volvio a acostar, y pasado un cuarto de hora en que cavilo cuanto puede
+cavilar cabeza humana, se asomo de nuevo y vio la misma figura blanca,
+inmovil en el mismo sitio y con los dos terribles ojos negros fijos en
+la ventana. Aquello le acabo de confundir. Paso mucho tiempo mirando
+cada cinco minutos, y siempre veia la misma figura, hasta que al fin ya
+no miro mas porque le daba miedo.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXXI
+
+
+
+#La reunion misteriosa.#
+
+
+Al anochecer del siguiente dia salio Lazaro de su casa. Habia pasado
+toda la manana averiguando donde vivia Bozmediano, y en las pocas horas
+que permanecio en la casa de las tres nobilisimas damas, oyo decir que
+dona Paulita estaba muy mala, y que Clara no estaba buena. Salome se le
+presento varias veces, mas impertinente que de costumbre, para
+recordarle que la tarde anterior no habia saludado a Entrambasaguas; y
+Maria de la Paz Jesus hizo todo lo posible por encontrar pretextos para
+reprenderle, lo que su admirable instinto de inquisidora logro
+repetidas veces.
+
+Lazaro salio, y ya entrada la noche penetraba en los solitarios barrios
+de la Flor Baja, donde esta la habitacion de los Bozmedianos.
+
+Entro en el portal y pregunto por don Claudio. El portero, que era
+hombre de mal genio con los humildes, le contesto con muy desagradable
+talante que no estaba.
+
+Lazaro se quedo parado un buen rato, mirando al portero, como si le
+pareciera inverosimil la declaracion de aquella sibila con gaban
+galonado. Este creyo que no lo habia dicho bastante claro, y
+repitio:--iNo esta!
+
+Pero el joven tenia mucho interes en ver a Bozmediano aquella noche; asi
+es que no se dio por satisfecho y pregunto:
+
+--?Cuando vendra?
+
+El otro creyo que esta pregunta, hecha por un joven que no parecia ser
+de la primera nobleza, que no habia venido en coche, que no era militar
+ni tenia botas a la _farole_ era una pregunta muy inconveniente y falta
+de sentido comun. Se sonrio con aire de superioridad, y metiendose las
+manos en los bolsillos, dijo:
+
+--?Como quiere usted que sepa yo cuando viene? Vendra ... cuando venga.
+
+--Es que tengo precision de verle esta misma noche. ?A que hora
+suele venir?
+
+--No tiene hora fija--dijo el portero volviendo la espalda y
+dirigiendose a la porteria.
+
+Despues volvio y dijo:
+
+--Si usted quiere dejarle algun recado....
+
+--No--replico Lazaro;--necesito verle yo mismo.
+
+--Pues manana temprano ...--dijo el criado en un tono que era facil de
+traducir por "vayase usted."
+
+Lazaro comprendio que era imposible sacar mas partido de aquel
+cancerbero, y salio; pero tenia vivos deseos de ver a Bozmediano aquella
+misma noche. Pareciale que cada hora que pasaba despues del fatal
+momento en que le vio desaparecer por la buhardilla, anadia nueva
+intensidad a su agravio. Para el era Bozmediano entonces el ser mas
+odioso y repugnante que habia nacido. Creiale inspirado tan solo por las
+ideas mas bajas y groseras, y veia en el un cobarde seductor incapaz de
+nada generoso ni bueno. Se contemplaba como superior, muy superior a
+aquel hombre insidioso, y creia que solo con verle el criminal conoceria
+toda su bajeza. A veces le daban arrebatos de subita colera, tan fuerte
+y violenta, que al tener al militar ante si, se lanzarla sobre el
+dispuesto a arrancarle por cualquier medio la vida. Con estos
+sentimientos, el estudiante decidio no apartarse de la casa para esperar
+a que entrara, si estaba fuera, o cogerle al salir, si estaba dentro.
+Paso a la acera de enfrente y empezo a pasearse, resuelto a no abandonar
+su puesto en toda la noche, esperando con la inquebrantable paciencia
+que da el deseo de venganza.
+
+Las diez serian cuando Lazaro vio que salian de la casa tres personas.
+Acercose con disimulo, y vio que una de ellas era Claudio. Apoyado en su
+brazo, y andando con lentitud, iba un anciano, que juzgo seria su padre.
+La otra persona era un militar; los tres hablaban con calor. Lazaro les
+siguio a alguna distancia, comprendiendo que no era aquella la mejor
+ocasion para hablar a Bozmediano; pero se decidio a seguirles hasta ver
+donde paraban. Anduvieron varias calles, y al fin llegaron a la plazuela
+de Afligidos; se detuvieron ante una puerta enorme, de las que en aquel
+antiquisimo sitio dan entrada a las vetustas casas del siglo XVII, y
+Bozmediano, el joven, toco. No tardaron en abrirles, y entraron. Lazaro,
+que les observaba desde lejos, noto que parecian recatarse, procurando
+no ser vistos. El militar entro el ultimo, despues de mirar a todos los
+rincones de la plazuela. Bien pronto se vio luz en una de las ventanas
+de la casa, pero una mano cerro las maderas y no se vio mas claridad.
+
+Sin saber por que, la imaginacion del estudiante no pudo menos de
+atribuir a la entrada de aquellas personas en tal casa cierto misterio:
+se acerco, miro el numero, y cuando se alejaba, dispuesto ya a
+retirarse, vio que venian otras dos personas embozadas hasta los ojos.
+Paso junto a ellas Lazaro, fingiendo que seguia su camino, y
+refugiandose tras la esquina de la calle de las Negras, observo que
+tocaron, que les abrieron sin tardanza, y que entraron. Tal vez sera
+casualidad--penso el joven;--pero algo tiene de extrano la reunion de
+aquellas personas en el mismo sitio.
+
+No pasaron diez minutos, cuando Lazaro vio aparecer, viniendo del
+portillo de San Bernardino, a otros tres personajes, igualmente
+embozados; observo que se detenian para ver si les miraban, y por
+ultimo, despues de tocar, entraron en la casa. "Ya van ocho", dijo para
+si, y espero a ver si venia otra remesa.
+
+Poco despues uno solo, que desemboco por la calle de Osuna y marchando
+muy a prisa. Detras de este aparecieron dos, que no necesitaron tocar,
+y, por ultimo, llegaron uno tras otro cinco mas, que entraron
+sucesivamente y separados.
+
+--Sin duda hay aqui algo--dijo Lazaro.--Han entrado diez y seis. Es un
+club secreto, una conspiracion, tal vez una logia de masones. A las once
+se retiro viendo que hacia una hora que no entraba nadie; peto se retiro
+resuelto a volver la noche siguiente para observar si aquello se
+repetia. Era evidente para el que alli se verificaba una reunion de
+personas graves, sin duda con algun fin politico. Odiaba de muerte a
+Bozmediano, y este sentimiento le llevo a sentar el principio de que lo
+que alli se trataba no podia ser cosa buena.
+
+Retirose a la calle de Valgame Dios, muy pesaroso por no haber podido
+tener con su enemigo la terrible entrevista que el se habia imaginado.
+
+No es descriptible la ira que de Maria de la Paz se habia apoderado con
+motivo de la tardanza del joven. Baste decir, para dar una idea de la
+irascibilidad de la dama a quien los poetas del tiempo de Cadalso
+compararon con Juno, que se levanto, no diremos que en panos menores,
+pero si menos pomposamente vestida, cubierta y ataviada que de
+ordinario, para decir al caballerito que si se figuraba que aquella casa
+era suya (de el), y que si tenia proposito de pasar la noche, mientras
+ella viviera, en los clubs y en los garitos de Madrid. Anadio que estaba
+cerciorada de que su conducta (la de Lazaro) no cambiaria nunca, y que
+era preciso desistir del empeno de hacer entrar un rayo de luz en tan
+obscura y desorganizada cabeza. Dijo asimismo que solo a un exceso de su
+caritativa bondad (de ella), debia (el) el gran favor de ser admitido en
+aquella santa casa, aunque presagiaba que no estaria mucho tiempo mas en
+ella a causa de sus maldades y abominables calaveradas ... que
+deshonraban aquella santa casa. Y siempre con la santa casa. Asi se lo
+dijo, y siempre con voz muy alta. El joven le contesto muy quedo:
+
+--Senora, he tenido que hacer....
+
+Pero ella no le dejo concluir, y dando gritos exclamo:
+
+--No alce usted la voz, caballerito. ?A que grita usted de ese modo?
+Esta mi sobrina muy mala, y viene usted a incomodarla. Si no ha venido
+aqui mas que para incomodar....
+
+--?Que esta muy mala dona Paulita?--dijo en voz casi imperceptible
+el muchacho.
+
+--Si, senor; y usted, con esas voces, no la deja reposar.
+
+--Pero si yo no he alzado la voz....
+
+--Calle usted, senor don Lazaro, calle usted, y no me desmienta.
+
+En esta disputa estaban cuando Salome aparecio, diciendo:
+
+--iPor Dios, que esta Paula con el recargo, y con este ruido se va
+a agravar!
+
+--Este caballerito da unos gritos ...--dijo Paz, alzando mucho la
+voz.--?Ves? Ha venido a las doce. ?Que te parece, Salome? Habra estado
+en algun club de gente perdida. iBonita alhaja hemos metido en casa! ?Y
+dice usted, caballerito, que ha tenido que hacer?
+
+--Si, senora: he tenido cierto negocio--contesto Lazaro un poco
+amostazado con las impertinencias de las dos viejas....
+
+--iBuenos negocios seran esos!--indico Salome.--Pero a ver si baja la
+voz, que mi prima no puede sufrir esos gritos. Apenas entro usted ... yo
+no se como pudo sentirle. Lo cierto es que le sintio entrar, le conocio
+en los pasos, desperto con mucho sobresalto, y cuando escucho su voz se
+incorporo en el lecho con mucha agitacion, manifestando que le molestaba
+mucho su voz. Con que calle usted, y procure no hacer ruido con esos
+taconazos.... Vamos, ya puede usted retirarse....
+
+--Senoras, buenas noches.
+
+Aun no habia dado un paso, cuando Clara aparecio muy alterada, diciendo:
+
+--Senoras, vengan ustedes, que se quiere salir de la cama ... No la
+puedo sujetar. En cuanto sintio esta conversacion, se levanto muy a
+prisa, diciendo que venia aca.
+
+--iAh! Vamos a ver--dijo Paz, entrando en la habitacion.
+
+--Empieza a delirar--dijo Salome, entrando tambien con Clara.
+
+Lazaro subio pensando en aquel nuevo misterio de la mujer santa.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXXII
+
+
+
+#La Fontanilla.#
+
+
+No encontro a su tio, que aquel dia no habia parecido por la casa. Si
+hemos de verle nosotros, tenemos que dirigirnos al naciente club de
+_La Fontanilla_, donde el buen realista conversaba muy calurosamente
+con el Doctrino y con el otro joven llamado Aldama, de quien ya
+tenemos noticia.
+
+Indiquemos la variacion que habia ocurrido en aquella casa. El poeta
+habia volado. Por fin consiguio Carrascosa el objeto de sus afanes; la
+vizcaina se decidio a echar al poeta con todo su bagaje de Gracos, musas
+y ninfas clasicas. Pudo mucho en la conciencia de la jamona la opinion
+del vecindario, que se mostraba cada vez mas explicito en cuanto a las
+supuestas relaciones entre la semidiosa y su cantor. Conjeturas podrian
+hacerse sobre la desaparicion del joven, y hay indicios para creer que
+pocas horas antes de la partida estuvo la patrona hablando muy por lo
+bajo con su huesped.
+
+Ausente el poeta y desocupado el parnasillo, don Gil trajo de la calle
+de las Urosas el baul, que contenia sus tres casacas, su peluca del
+tiempo de Esquilache, sus cuatro camisas con chorrera, su capa y su
+espadin enmohecido, y se instalo donde habia estado el autor de _Los
+Gracos_. Colgo en la pared un cuadro de familia que representaba las
+postrimerias del hombre en diabolicas y extravagantes alegorias, y alli
+quedo, huesped de su adorada. Creemos oportuno advertir que la causa de
+la aficion de don Gil a la vizcaina era que el tenia conocimiento, por
+papeles que tuvo ocasion de ver mientras fue covachuelista, de un
+derecho a ciertas tierras y casas de labor en Onate, el cual habia
+recaido en aquella dona Leoncia sin que ella misma lo supiera. El abate
+pensaba realizar un buen negocio, ya haciendose por cualquier medio
+poseedor del derecho, ya pleiteando por cuenta de ella, con esperanza de
+sacar un buen bocado. Su hambre era tanta como su ingenio, razon por la
+cual habia probabilidad de que saliera adelante con su empresa.
+Dejemosle alla dedicado a la ardua tarea de conquistar a la semidiosa, y
+asistamos a la sesion de _La Fontanilla_.
+
+El Doctrino decia a Coletilla:
+
+--Mucho me temo que eso no salga bien: yo cuento con gente decidida;
+pero el golpe es demasiado terrible, amigo don Elias, y temo que se
+alborote la opinion publica.
+
+--Si ya la opinion publica se ha presentado contra ellos; si les senala
+con execracion--observo Elias con mucha vehemencia.--Parece que no
+conoce usted al pueblo. ?No ve usted como estan _La Fontana, Lorencini,
+La Cruz de Malta_ y _Los Comuneros_? ?No ve usted como los liberales
+exaltados truenan contra los que llaman tibios, es decir, contra los que
+apoyan al Gobierno y forman la mayoria llamada _sensata_ en las Cortes?
+Pues bien: el pueblo esta furioso contra esos tibios; ya usted sabe como
+se ha logrado encender esa ira. El pueblo esta pidiendo su destruccion,
+porque cree que es el mejor medio de conseguir la libertad. Cumplamos la
+voluntad del pueblo.
+
+Indescriptibles son el sarcasmo y la diabolica malicia con que Coletilla
+pronunciaba estas palabras. Ya comprendera el lector la marcha que
+llevaban los planes de aquel viejo demonio del absolutismo. El caminaba
+seguro hacia su fin: la paciencia, la constancia, la reflexion madura,
+la astuta discrecion le guiaba; era hombre habil y con facultad
+portentosa para idear y poner en practica proyectos como el que le vemos
+desarrollar ahora.
+
+--Bien--contesto el Doctrino:--yo convengo en que es preciso hacer eso
+que usted dice, y ver el modo de que el pueblo bajo satisfaga su
+sangriento deseo. El no sabe lo que quiere ni por que le quiere. Ha
+adquirido por distintos medios esas ideas, y es preciso llevarle a su
+realizacion. Pero me parece que aun no es tiempo, senor don Elias. Los
+hombres senalados para victimas conservan aun mucho prestigio. El pueblo
+no les quiere, es cierto, porque al pueblo se le ha extraviado y se le
+ha enganado; pero tienen apoyo en la clase media y en una parte de la
+aristocracia. Creo que no ha llegado aun el golpe de mano que usted
+viene preparando.
+
+--iQue nino es usted!--dijo el realista;--?que importa que esa gente
+tenga algun prestigio? ?Y no significa nada el apoyo de aquella persona
+tan alta ... de aquel que todo lo puede? ...
+
+--Del Rey, digalo usted de una vez.
+
+--Ya sabe usted cual es el pensamiento del Rey. Ante el publico, ante la
+Europa, esos hombres son sus amigos: algunos son sus ministros, otros
+son sus consejeros de Estado, otros los diputados que apoyan sus
+decretos en las Cortes. Aparentemente el Rey les ama; pero en realidad
+les odia, les detesta. Por ellos se entroniza el sistema constitucional;
+ellos dan fuerza al liberalismo. Ya veis como para acabar con el
+liberalismo, hay que acabar con ellos.
+
+Esto lo dijo con una resolucion tan cinica y tan descarada veracidad,
+que el mismo Doctrino, que era un infame, sintio cierta repugnancia.
+
+--Pues bien--continuo Coletilla:--toda la execracion del atentado caera
+sobre los liberales exaltados, que son los que lo perpetran; el golpe va
+a herir directamente al liberalismo. Se vera que el liberalismo se mata
+a si mismo; que los mas exaltados de sus secuaces devoran a los mas
+prudentes. ?Que ha de hacer la Patria aterrada en presencia de este
+horror? Renegar del liberalismo, facilitar el santo proposito del Rey de
+restablecer el antiguo sistema. El golpe esta muy bien preparado: una
+parte de los liberales arde en deseo de aniquilar a la otra parte. El
+suicidio del liberalismo es inminente. Favorezcamoslo, impulsemoslo. Tal
+vez manana sera tarde; tal vez, si nos detenemos, puede verificarse una
+reconciliacion, y entonces....
+
+--Reconciliacion no: eso es imposible--dijo el Doctrino preocupado.--Los
+exaltados de la _Fontana_ y de los otros clubs han llegado ya a un
+estado de intransigencia tal.... Al pueblo se le ha predicado mucha
+doctrina de intolerancia y de exterminio para que se detenga en su
+aspiracion. No hay remedio: esos que se oponen en las Cortes y en los
+clubs a las exageraciones de la libertad, van a ser atropellados por
+ella. No es posible reconciliacion; por lo mismo creo que debe y puede
+esperarse un poco a ver si esos hombres pierden de una vez la poca
+popularidad que les queda.
+
+--Esas cosas se han de hacer con decision; si no, no se hacen--dijo
+Elias.--Veo que usted no ha nacido para los golpes de circunstancias. Yo
+creo que esta semana debe verificarse el desenlace de mi plan, y lo
+tendra, aunque usted no quiera ayudarme.
+
+--Ayudarle a usted, eso si. Hemos hecho un pacto: usted es el que ha de
+mandar. Aunque disintamos en un punto, no por eso nos separaremos. Yo
+obedezco, y la responsabilidad del exito cae sobre mi. Pero en la
+desgracia, usted no me ha de abandonar: asi lo hemos pactado.
+
+--Eso no: respecto a lo que he dicho a usted, no hay que insistir.
+Tendra lo que desea, mas aun.
+
+--Pues no espero mas que las ordenes de usted.
+
+--Es indudable--dijo Elias, despues de una pausa, que ellos se han
+propuesto marchar de acuerdo y destruir las pequenas diferencias que
+entre ellos habia. Martinez de la Rosa y Toreno se dan la mano con el
+ministro Feliu y con el mismo Argueelles.
+
+--?Y que?
+
+--Que eso es lo que conviene a nuestro plan.
+
+--Excepto Argueelles, todos son muy odiados del pueblo, y no creo que
+exista hombre alguno a quien mas aborrezcan los exaltados que el
+ministro Feliu.
+
+--Pues bien--dijo Coletilla:--yo estoy seguro, segurisimo de que esos
+que he nombrado, y ademas Valdes, Alava, Garcia Herreros, el poeta
+Quintana, el consejero de Estado Bozmediano y otros, se reunen, no se
+si de dia o de noche, con todos los ministros y algunos generales. Sin
+duda tienen algun proyecto entre manos, algun complot, quien sabe si
+contra el Rey.
+
+--?Y no sabe usted donde se reunen?
+
+--No lo se; estoy rabiando por averiguarlo. Figurese usted que ocasion.
+Precisamente son los que ... Le dire a usted como he sabido que esos
+pajaros se reunen algunas noches, no se si todas las noches. Hace
+algunos dias estaba Feliu en el cuarto del Rey. No habia consejo; estaba
+el conde de T. contando chascarrillos. El Rey se reia mucho, y el
+ministro tambien para que no le acusaran de irreverente. Despues Su
+Majestad dijo que queria ver el decreto de la beneficencia que Feliu
+tenia preparado, porque estaba delante el obispo de Leon, y el Rey
+queria mostrarselo. Saco del bolsillo su excelencia el manuscrito, y al
+mismo tiempo se le cayo un papel muy pequeno, sobre el cual Su Majestad,
+que es mas ladino que Merlin, puso inmediatamente el pie. El ministro
+noto la caida del papel, pero no se dio por entendido. Leyo su decreto,
+dijo el prelado que no le gustaba, y el Rey que estaba complacidisimo.
+Grande era su curiosidad por saber si aquel papel decia algo
+interesante, y apresuro la despedida del ministro. Quedose solo y me
+llamo; juntos leimos el papel, que decia: _A las diez; van por fin,
+Argueelles y Calatrava. No falte usted_.
+
+Esto nos aumento la curiosidad. Mandamos a las diez a una persona que
+fuera a espiar la salida del ministro de su casa para observar donde
+iba. Pero Feliu no salio; tampoco salieron de la suyas Argueelles ni
+Calatrava, y fue que el maldito, como noto que Su Majestad habia puesto
+el pie sobre el papel, quiso desorientarle y no fue a la cita, avisando
+a tiempo a Argueelles y a Calatrava para que no fueran tampoco.
+
+--?Y despues no ha tratado usted de averiguar?
+
+--Si: a la noche siguiente, fue una persona a casa de Feliu a preguntar
+por el, y le dijeron que no estaba. Quedose por aquellos alrededores;
+pero no le vio entrar ni salir en toda la noche. Yo sospechaba que
+Toreno, Martinez de la Rosa, Valdes, Alava y Bozmediano entraban en
+aquel cotarro, y despues de las diez mande a sus casas personas que
+preguntaran por ellos con cualquier pretexto: ninguno estaba. He sabido
+que Quintana, que va al Principe con frecuencia, ha salido antes de las
+diez; he sabido que Bozmediano y su hijo, que asistian a la tertulia del
+marques de las Amarillas, se marchaban a eso de las diez los tres
+juntos. Esto se ha repetido varias noches.
+
+--?Y no se les sigue para saber donde van?
+
+--Si; y se ha observado que cada uno entra en su casa: esto lo hacen
+para desorientar al que los sigue. Algunas noches se les ha visto
+dirigirse a otros sitios; pero nunca se ha notado que todos vayan a uno
+mismo. Pero ya lo averiguaremos, descuide usted.
+
+--Pues si esa reunion es cierta--dijo el Doctrino,--es un _complot_ sin
+duda: ique ocasion!
+
+--iY queria usted dejarla pasar! Es preciso que esa gente aparezca a los
+ojos del pueblo como urdiendo un plan de golpe de Estado contra la
+Constitucion. El pueblo es facil de enganar.
+
+--El pueblo creera eso y todo lo que sea preciso.
+
+--Vamos, ?y que ha hecho usted esta manana?--pregunto Coletilla.--?Ha
+hablado usted a los de _Lorencini_?
+
+--Estamos de acuerdo.
+
+--Y los _Comuneros_ ?se deciden a marchar con ustedes?
+
+--Ya vio usted lo que dijo el otro dia el jefe de los exaltados alli.
+Estamos convenidos.
+
+--Bien--dijo Elias.
+
+--Grandes turbas de gente obedecen ciegamente nuestro mandato. Eso bueno
+tienen las ideas exaltadas: que es muy facil llevar al pueblo al terreno
+de los hechos, incitandole con ellas. El pueblo se deja llevar, y le
+gusta que le lleven.
+
+--iBendita la nacion!--dijo Elias con una mirada igual a la del demonio
+cuando tento a Jesus;--bendita la nacion que tiene un pueblo tan
+impresionable y docil, porque si bien puede extraviarse, puede tambien
+servir de instrumento para volver al buen camino, y luego con un sistema
+de represion el pueblo no volvera a ser impresionado por nadie.
+
+Apenas habia pronunciado Coletilla estos terribles aforismos,
+cuando se sintio ruido en la escalera. Eran algunos jovenes socios
+del club naciente.
+
+--Escondase usted ahi--dijo el Doctrino a Coletilla. Estos no le
+han de ver.
+
+Escondiose el realista en una alcoba inmediata, y entraron Alfonso
+Nunez, Cabanillas y otro que hasta hoy no conocemos, y era Juan Pinilla,
+gran orador de los _Comuneros_, apostol de las ideas mas disolventes y
+extravagantes. Estaba ya en autos con el Doctrino; ambos servian a
+Coletilla mediante respetables sumas y la promesa, solemnemente
+asegurada, de un destino en las Intendencias de Cuba o Filipinas. Otros
+muchos entraban en el infame complot, y entre ellos una gran parte sin
+interes, guiados solo por patriotismo mal entendido, por la ignorancia o
+la ambicion. Estos eran los mas desdichados.
+
+--?Que hay?--dijo Nunez.--?Te has convencido ya de que esto no puede
+retardarse? Manana sera tarde. He tenido ocasion de ver como estan los
+animos perfectamente preparados para nuestro objeto. Los ministros,
+los diputados de la fraccion _sensata_, son detestados: la tempestad
+ruge sobre sus cabezas. Hay que hacerla estallar. Salvamos la
+libertad, ?si o no?
+
+--La salvamos--dijo el Doctrino.--Cuando contamos nuestras filas y vemos
+que la mayoria de Espana esta con nosotros, ?no hemos de tener
+confianza?
+
+--Eso mismo digo yo--manifesto Aldama, que en presencia de Coletilla no
+hablaba nunca; pero sabia recobrar, cuando el no estaba, el uso de su
+muletilla.
+
+--?No ha venido Lazaro?--pregunto el Doctrino a Alfonso.
+
+--No estaba en su casa. Tal vez venga mas tarde.
+
+--Esta noche vendra Jorge Bessieres, el gran republicano frances--dijo
+Juan Pinilla, comunero y republicano.
+
+Era Pinilla un hombre de gran talla, casi tan corpulento como el barbero
+Calleja, pero de mas claridad en la mollera. Abogado sin pleitos, mas
+por la violencia e informalidad de su caracter, que por falta de
+talento; era gran terrorista, y su mayor afan era desempenar el papel de
+acusador el dia en que la Junta de salud publica decretara el exterminio
+de una gran porcion de ciudadanos, empezando por el Rey. Fernando estaba
+ya sentenciado en los papeles de Pinilla, con otros menos dignos que el
+de la guillotina. Poco despues de este furibundo demagogo, otro
+personaje entro en escena.
+
+--?Quien sera?--dijo el Doctrino sintiendo los pasos.--Apuesto a que es
+el mismo Lobo en persona.
+
+Un hombre alto, flaco y vestido de negro entro en la habitacion. Era don
+Julian Lobo, celebre republicano que despues fue faccioso y uno de los
+mas sanguinarios chacales del absolutismo. No es facil decir si en la
+epoca en que lo presentamos era verdadero demagogo o simplemente un
+absolutista disfrazado, como otros muchos. Lo cierto es que hacia alarde
+de las mas exageradas opiniones, y sus discursos, pronunciados en
+_Lorencini_, eran elocuentes y fanaticos. Conspiro mucho con los
+liberales exaltados contra el gobierno Feliu, y despues contra el
+gobierno de Martinez de la Rosa. Hay quien asegura que tomo parte en las
+primeras facciones con Misas y el Trapense, y es indudable que al fin de
+los tres anos constitucionales se presento descaradamente con una
+partida en Moncayo, donde hizo estragos. Entronizado de nuevo el
+absolutismo, se ordeno de mayores (ya lo era de menores antes de 1821);
+obtuvo el arcedianato de Ciudad-Rodrigo con asiento en el coro de
+Salamanca, y lo disfruto muchos anos.
+
+--Senores--dijo con mucha solemnidad--albricias: la _Fontana_ es
+nuestra.
+
+--?Que hay? Cuente usted--dijeron todos con gran interes.
+
+--Que nos han dejado libre el campo. Los ultimos que quedaban del
+partido _tibio_ se han marchado, viendo que la opinion se va tras
+nosotros. Anoche le han dado una silba horrible. Han acordado marcharse
+todos, y el amo del cafe, Grippini, ha venido a decirme que si queremos
+continuar nosotros las sesiones....
+
+--?Pues no hemos de continuar? Esta noche misma--dijo Alfonso con
+entusiasmo.
+
+--Bien por la _Fontana_. La _Fontana_ es nuestra--grito el Doctrino.
+
+--Lo mismo ha pasado en _Lorencini_. Se han marchado esos senores con su
+_orden_ y su _cordura_.
+
+--El campo en nuestro. Convocar a la gente para esta noche.
+
+--iTodo el mundo a la _Fontanal_!
+
+--A la _Fontana_, a las diez.
+
+En la sesion preparatoria de la _Fontanilla_ no ocurrio nada de notable.
+Los principales cabecillas del complot se dieron cita para una
+conferencia secreta que tendria lugar aquella noche en el salon interior
+de la _Fontana_, a las nueve, y se despidieron para retirarse, quedando
+alli Aldama y el Doctrino. Cuando se vieron solos, llamaron a Elias que
+aparecio con cara de jubilo, la cual en aquel hombre era la cara mas
+diabolica y repulsiva del mundo.
+
+--?Que le parece a usted?--dijo el Doctrino.
+
+--Bien, bien.
+
+--Vamos a echar un trago--anadio el joven, tomando de manos de Aldama
+una botella que este habla sacado, no sabemos de donde, al desaparecer
+los companeros.
+
+--Yo no bebo, no--dijo Elias tomando la botella y echando vino en el
+vaso de los otros dos.--Yo no bebo.
+
+--Esta noche en la _fontana._ ?Va usted?
+
+--Si, ire... pues no--respondio Coletilla con mucha ironia.--Yo tambien
+soy liberal.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXXIII
+
+
+
+#Las arpias se ponen tristes#.
+
+
+Mucho le asombro a Lazaro lo que paso en la casa de la calle de Belen el
+dia despues de su excursion a la plazuela de Afligidos, que fue el dia
+mismo de la sesion que hemos referido. Serian las tres de la tarde
+cuando entro su tio; las dos arpias se abalanzaron hacia el, y con la
+hiel propia de sus caracteres emponzonados, le dijeron, disputandose a
+cual hablaba primero:
+
+--iAh, senor don Elias: no sabe usted lo incomodadas que nos tiene este
+mozalbete! ?No sabe usted a que hora entro anoche? ?Lo creera usted? iA
+las doce!... iQue escandalo! iEn una casa como esta, en una casa de
+paz, de decoro, de virtudes! A las doce entro este caballerito, que sin
+duda paso la noche en alguno de esos _clubes_, como dicen, alborotando y
+aprendiendo todas esas herejias que andan ahora por ahi. ?Que le parece
+a usted? ?Pero no se irrita usted, senor don Elias? Y lo peor es que
+entro haciendo un ruido con esos taconazos ... y dando unas voces....
+Porque como esta Paulita tan mala, es el caso que se altero con el ruido
+y quiso salirse de la cama. iAy que hombre! Crea usted que ya nos tiene
+consumidas su sobrinito, senor don Elias, y es preciso que tome usted
+una determinacion, porque esta casa ... ya ve usted ... esta casa....
+
+Todo lo dijo casi en su totalidad Paz, aunque a Salome pertenecieron
+algunas palabras. Pero viendo las dos que la filipica no hacia efecto
+ninguno en Coletilla (y esto era lo que asombraba a Lazaro), tomo la
+palabra Salome sola para decir:
+
+--?Y no sabe usted que este ... joven es de los mas mal educados que he
+visto? Pues el otro dia estuvimos en casa de don Silvestre
+Entrambasaguas, y se porto tan groseramente que nos dio vergueenza de ir
+en su compania. Luego por la calle andaba con unas carreras... En fin,
+si usted no se decide a sacarlo de los _clubes_....
+
+(Advertimos, para que el lector no extrane la singularidad de este
+plural, que la dama, para explicarla, aseguraba que no decia _clubs_,
+por lo mismo que no decia _candils ni fusils_, en lo cual no andaba del
+todo descaminada.)
+
+Lazaro sintio impulsos de agarrar por el mono a uno y otro basilisco, y
+dar alli un ejemplo del vejamen que podia sufrir la aristocracia
+historica en la ilustre familia de los Porrenos, pero su indignacion se
+calmo al observar que su tio, lejos de escuchar con ira aquellas
+acusaciones, se sonrio, y pasandole la mano por el hombro casi
+carinosamente, si es permitido usar esta palabra, dijo:
+
+No se incomoden ustedes por tan poca cosa. Si llego tarde, fue sin duda
+porque tuvo alguna ocupacion: eso no tiene nada de particular. Lazaro se
+porta bien: yo se lo aseguro a ustedes.
+
+--iJesus, senor don Elias!--exclamo Salome como si oyera una
+obscenidad.--iJesus, senor don Elias: yo esperaba de usted algun
+miramiento para con nosotras!
+
+--Pero, senoras, digo tan solo que si mi sobrino llego tarde, fue porque
+tuvo algo que hacer.
+
+--No esperaba yo de usted semejantes palabras--indico Paz, poniendo
+los ojos, la boca y la nariz en la misma disposicion compungida que si
+fuera a llorar.
+
+--No se en que podemos nosotras haber faltado--observo Salome,
+poniendose verde y haciendo tambien un gran esfuerzo para hacer creer
+que si no lloraba era por no faltar a las conveniencias sociales.--No se
+en que podemos nosotras haber faltado para que usted nos diga eso.
+--Como esta una en desgracia...--murmuro Paz bajando la cara para que se
+creyera que devoraba una humillacion.
+
+--Pero, senoras--dijo Coletilla con mucha seriedad,--yo no he agraviado
+a ustedes; he disculpado a mi sobrino solamente....
+
+--Como esta una en desgracia...--anadio la dama continuando la queja
+interrumpida,--ya no se nos guardan ciertas consideraciones, y se nos
+desmiente cuando afirmamos una cosa.
+
+--iYo, senoras mias!--balbucio Elias.--En otro tiempo--dijo Salome,
+respirando fuerte y acumulando en la mirada todo el desden de su
+caracter,--en otro tiempo no pasaba asi. Cada persona se mantenia en su
+lugar, y el que estaba obligado a acatarnos, no llegaba nunca hasta
+nosotros sino con el mayor respeto y cortesia. Hoy todo ha cambiado.
+
+--iHoy todo ha cambiado! iComo ha de ser!--exclamo Paz, que despues de
+incalculables esfuerzos consiguio su objeto, el cual consistia en que
+una lagrimita rodara por sus mejillas atomatadas.
+
+--Adios, senor don Elias--dijo Salome, hecha un veneno porque el
+realista no se arrodillo a sus plantas como esperaba.
+
+--Adios, senor don Elias--repitio Paz, viendo que su lagrimita no
+ablandaba el duro corazon del antiguo mayordomo.
+
+--Pero vengan ustedes aca, senoras.... Las dos volvieron rapidamente.
+
+--Yo estoy confuso; no se por que toman ustedes ese tono. No se en que
+puedo haberlas ofendido. ?Que he dicho?
+
+--Ha dicho usted lo que no quiero recordar--dijo Paz, limpiandose la
+consabida.
+
+--Ha dicho usted que su sobrino se enmendara. iOh! no puedo creer que
+usted...--exclamo Salome.--Adios, senor don Elias.--Adios, senor don
+Elias. Se fueron. El fanatico volvio pronto de su estupor, y despues,
+dando poca importancia a aquel asunto, se dirigio a su sobrino y dijo:
+
+--Vamos, Lazaro: esta noche se reunen tus amigos en la _Fontana_. Hay
+gran sesion: no faltes. Yo no me opongo a que cada cual manifieste sus
+opiniones; tu tienes las tuyas: yo las respeto. Se que tienes talento y
+quiero que te conozcan. Ve a la _Fontana_, ve esta noche.
+
+Lazaro se quedo absorto, y apenas creia que lo dijera aquello el hombre
+intransigente que tantas recriminaciones le habia hecho por sus ideas
+liberales; pero acostumbrado ya a las cosas raras e inverosimiles, no se
+preocupo mucho.
+
+Llego la hora de comer, y la santa ceremonia del pan de cada dia fue tan
+silenciosa, que aquella casa parecia de duelo. Baste decir que a Salome
+se le olvido pasarle los garbanzos a Lazaro, y que este, por no dar
+lugar a un nuevo conflicto, ni los pidio ni los tomo. Tampoco en la
+racion del realista estuvo muy prodiga dona Paz, pues se le olvido
+ponerle carne, en lo cual aquel grande hombre, que solo vivia de
+espiritu, no hizo alto. La otra vieja hizo cuanto en ser humano cabe
+para dar a entender que no tenia apetito; pero de todos los medios que
+se conocen para probar tal cosa, dejo de emplear el mejor, que es no
+comer. A tanto no llegaron sus esfuerzos. Paz dio algunos suspiros entre
+bocado y bocado. El unico suceso importante que turbo la calma de
+aquella comida melancolica y callada, fue una ligera disputa suscitada
+entre las dos arpias, porque Salome decia que el estofado se quemo por
+culpa de Paz, y esta aseguraba lo contrario. Al concluir, Elias dio
+tregua a sus meditaciones para preguntar:
+
+--Pero ?no esta mejor dona Paulita? iBah! supongo que no sera nada.
+
+Salome se apresuro a llevar a la boca una uva, que tenia entre sus
+delicados dedos, para poder decir:
+
+--?Que no sera nada? Crea usted que esta bastante grave.
+
+Al decir esto, los movimientos de la delgada piel y los huesos angulosos
+de su gaznate indicaron que la uva habia pasado.
+
+--?Pero es cosa de gravedad?--dijo Elias.
+
+--?Que, tanto le interesa a usted?--pregunto con mucha hinchazon Maria
+de la Paz, que sentia renacer en si todas las fuerzas de su antigua
+habilidosa elocuencia de salon.
+
+--?Pues no me ha de interesar?--dijo Elias sintiendo herido su amor
+propio de mayordomo.--Pero voy, si ustedes me permiten, a verla.
+
+--No puede usted ahora, porque esta durmiendo.
+
+--La va usted a molestar.
+
+Las dos se sonrieron satisfechas de la humillacion que creian arrojar
+sobre Elias, retirandole momentaneamente su confianza.
+
+--Pues si no puede ser, me retiro.
+
+--Vaya usted con Dios.
+
+--Si se ofrece algo, senoras ...--dijo el realista.
+
+Y contra lo que ellas esperaban, el realista se marcho, dejandolas muy
+contrariadas.
+
+--iAy!--exclamo Salome,--?sera posible?
+
+--?Que?--dijo Paz alarmada.
+
+--Que las ideas del dia hayan tambien....
+
+--?Sera posible?...
+
+--iTambien el!...
+
+El ambito del comedor resono con la vibracion de dos suspiros que eran
+dos poemas. Pero ningun suceso grave resulto de aquel singular estado de
+sus caracteres, a no ser que quiera considerarse como tal el gran
+puntapie que se llevo el perrito Batilo sin motivo serio que lo
+explicara.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXXIV
+
+
+
+#El complot.--Triunfo de Lazaro.#
+
+
+Lazaro no pudo tampoco aquel dia encontrar a Bozmediano. Su deseo de
+hablarle, de pedirle cuenta de su infamia, de demostrarle la lealtad de
+su conducta y de castigarle sin lastima ninguna, aumentaba a cada hora.
+Buscole con afan, porque ciertos agravios dan una paciencia y una
+tenacidad que las mas grandes empresas inspiran rara vez al hombre.
+
+En la casa le decian constantemente que no estaba; paseaba de largo a
+largo la calle sin verle aparecer; llego la noche, y a eso de las diez
+vio salir a las mismas tres personas de la noche anterior. Eran ellos.
+Bozmediano, padre e hijo, y el otro militar salieron por una puerta que
+se abria a un callejon obscuro, y se encaminaron a la plazuela de
+Afligidos, dando un gran rodeo. Apostose el joven Otra vez detras de
+la esquina de la calle de las Negras, y les vio entrar en la propia
+casa. Al poco rato entro otra persona, despues tres, despues dos; en
+fin, los mismos de la noche anterior. Reflexionando entonces Lazaro que
+su grande objeto, hablar y confundir a Bozmediano, no lo podia
+conseguir, viendo entrar desconocidos en una casa desconocida, se
+retiro, dirigiendose a la _Fontana_ para asistir a la gran sesion de
+que su tio le habia hablado.
+
+Desde el anochecer estaban en el cafe de la Carrera de San Jeronimo el
+Doctrino, Pinilla, Aldama y otros dos individuos de los que mas trato
+tenian con el bolsillo del intendente revolucionario Elias Orejon.
+
+--No hay otro medio mejor que el que Coletilla nos ha propuesto--decia
+el Doctrino.--Indudablemente ese zorro tiene talento.
+
+--Pero es preciso tomar antes buenas medidas--indico Pinilla--porque
+esos golpes, si salen mal, son terribles.... Escojamos buena gente, y
+que todos nos sigan y vayan al mismo objeto sin decir nada hasta no
+estar sobre ellos. Que solo sepan la verdad del objeto treinta o
+cuarenta hombres probados.
+
+--Eso ha de ser asi: yo respondo de ello.--Ellos tambien parece que ven
+venir la lucha y se preparan para la defensa. Hoy lo dijo Toreno en las
+Cortes--observo Pinilla.--Pero les va a ser dificil escapar. El pueblo
+esta irritado contra ellos; el pueblo quiere libertad, y ha de
+atropellar a los que intentan no permitirle llegar hasta el fin.
+
+--La gran dificultad consiste en no poderles coger reunidos en un solo
+punto. Lo bueno seria invadir el Congreso; pero el de la casa grande no
+quiere tal cosa. Hay que ir cazandoles guarida por guarida, y esto hace
+mas dificil y complicado el asunto... Pero concretemos. En resumen, ?que
+es lo que se debe hacer?
+
+--La cuestion es muy sencilla--dijo el Doctrino, echandose atras el
+sombrero y bajando la voz.--Todo se reduce a lo siguiente: Hay un
+partido, unos cuantos hombres que se llaman liberales sensatos, que
+predican el orden y el respeto a las leyes. Todo esto es muy bueno. Pero
+el pueblo ha cobrado gran odio a esa gente, que es, segun cree el Rey,
+el apoyo de la Constitucion. El pueblo ha llegado tras largas
+sugestiones a desear vivamente, con razon o sin ella, la ... desaparicion
+de esos hombres. Bien: conduzcamos al pueblo al logro de su deseo. El
+pueblo lo quiere, cumplase la voluntad nacional. Despues de estas
+irrisorias y diabolicas palabras, el Doctrino se detuvo para leer el
+efecto de su exposicion en las caras de los oyentes.
+
+--Bien--continuo:--hay veinte o treinta hombres senalados ya en la
+opinion como victimas.
+
+--?Como victimas?--interrumpio Pinilla.
+
+--Si, ha de haber un atropello. Hasta donde llegara este atropello, es
+lo que no puedo decir a ustedes. Ya sabemos lo que es este pueblo.
+
+--?Pero ese atropello parara en una matanza?--pregunto uno de los dos
+desconocidos.
+
+--Eso es lo que no se. Atropello ha de haber. Las personas que lo han de
+sufrir estan aqui apuntadas en mi cartera. No son solo los ministros.
+
+--Y despues, ?que pasara?--dijo el otro.--Verificado el hecho (y supongo
+que llegue al ultimo extremo, a un sacrificio horrible), ?que tendremos?
+Se apoderara del poder el partido exaltado; tendremos un periodo de
+dictadura, de terror y represalias espantosas. ?A donde iremos a parar?
+A la anarquia mas horrible.
+
+--No importa--dijo el Doctrino.--El Rey cuenta con eso, y lo desea. De
+esa anarquia ha de salir triunfante un absolutismo, que es su objeto. Y
+lo conseguira; eso es indudable.--?Y contra quienes se dirige el motin?
+
+--Contra muchos: ya conoceis quienes son. Los politicos que se llaman de
+talla, los que guian la marcha de las Cortes, los influyentes. No se
+olvidara al presuntuoso Argueelles ni al celebre, mas que celebre,
+Calatrava.
+
+--Hombre, sentiria que se escapara el bueno del consejero Bozmediano,
+que tuvo la desfachatez de decir en las Cortes que si el Gobierno no
+tenia a raya a los exaltados, peligraba la libertad y la Patria.
+
+--?Como se habia de escapar ese pez? Ese es de los primeros. Pues si es
+el que inspira al Gobierno... ?Quien clama todos los dias porque se
+cierren los clubs? El. ?Quien es el autor de aquellos decretos sobre
+imprenta? El. ?Quien indujo al Gobierno a la destitucion de Riego? El.
+
+--iPues no digo nada de su hijito el senor don Claudio Bozmediano, que
+al principio era socio de la _Fontanal_ dijo uno de los desconocidos.
+
+--iOh!--exclamo vivamente el senor Pinilla, como si sintiera una herida
+en el corazon.--?Ese perro habla de escapar? Le odio, le detesto, no le
+tendria compasion aunque le viera asado en parrillas. Solo por acabar
+con ese condenado, entraria yo en la conspiracion.
+
+--?Pues que te ha pasado con el?--le preguntaron.
+
+--?Que me ha pasado?--dijo Pinilla, livido de colera. Hace algun tiempo
+iba ese senor a _Lorencini_. Una noche hablaba yo en contra del
+absolutismo y de los frailes: todos me aplaudian, y el tambien. Despues
+dije no se que cosa contra los militares: el callo; pero al concluir mi
+discurso, vino a hablar conmigo y me expreso con algunas palabras su
+disgusto. Yo no espere mas: hacia tiempo que me cargaba aquel hombre, le
+tenia ojeriza sin saber por que; le dije que me importaba poco su
+opinion. Me contesto, le conteste yo mas fuerte, hasta que al fin, de
+palabra en palabra, le dije cierta cosa, sabida de todo el mundo,
+respecto a su madre, que fue muy levantada de cascos. El no espero mas,
+y de repente ... no lo puedo contar, porque se me sube toda la sangre al
+rostro. El puso su pesada mano en mi cara, y la imprimio con tal fuerza,
+que desde entonces la siento siempre aqui ... aqui ... quemandome como
+un hierro candente. Renimos: el es mucho mas fuerte que yo, y me vencio.
+Despues nos desafiamos, y me hirio; he vuelto a tener otro altercado con
+el, y me volvio a ... En fin, le odio de muerte. Uno de los dos tiene
+que destruir al otro: no hay remedio.
+
+--Pues no escapara, ni su padre tampoco.
+
+--Lo mismo digo yo--exclamo Aldama, que estaba muy pesaroso porque el
+amo del cafe no le habia querido fiar una botella de Malaga.
+
+--Chiton, que viene alguien. ?Quien es? iAh! Lazaro Lazaro entro y
+saludo a su amigo.
+
+--Buenas noches, buena pieza--le dijo el Doctrino.--Ya estamos otra vez
+en la _Fontana_; ya somos duenos del club, de nuestro club; ya se fue
+aquella horda de necios. Esta noche hablara usted y sera aplaudido.
+Sabran apreciar lo que usted vale.
+
+--iAh! yo no hablo mas--replico Lazaro con cierta amargura, porque se
+habia llegado a convencer de que no habia nacido para la tribuna.
+
+--Mire usted--dijo Pinilla al Doctrino, continuando la conversacion
+interrumpida,--ese Bozmediano es ademas un hombre inmoral, de detestable
+conducta; un libertino, como lo fue su padre, escandalo de la corte de
+Carlos III.
+
+Lazaro presto mucha atencion.
+
+--No se ocupa mas que en seducir muchachas. iCuantas familias son hoy
+desgraciadas a causa de sus hazanas! iOh! los bandidos de esta clase
+deben ser quitados de entre los hombres.
+
+--Hablan ustedes de una persona que me ocupa mucho en estos
+momentos--dijo Lazaro.--?Usted le conoce? ?Usted sabe cuales son los
+habitos de ese malvado?
+
+--?Pues no lo he de saber?--manifesto Pinilla.
+
+--Yo le he buscado ayer--dijo Lazaro;--le he buscado hoy sin poderle
+encontrar, porque tengo que ajustar ciertas cuentas con el. Yo le
+encontrare aunque tenga que andar toda la tierra.
+
+--Cuidado, joven, que ese maldecido maneja bien las armas. Tiene una
+mano admirable.
+
+--No me importa: ya nos arreglaremos.
+
+--?Y le ha buscado usted?
+
+--Si: no le he podido encontrar; es decir, si le he encontrado, le he
+visto; pero no en disposicion de hablar con el. Iba con dos mas, al
+parecer a una reunion secreta, a que concurrian otros hombres, que
+aparecian sucesivamente y entraban en una casa.
+
+--?Donde?--pregunto con vivo interes el Doctrino.
+
+--En una plazuela; segun despues he averiguado, se llama de Afligidos.
+
+--?En la plazuela de Afligidos?--dijo el otro con asombro.--Es en la
+casa de Alava... ?Y eran muchos? ?A que hora?
+
+Lazaro conto detenidamente todo lo que habla visto en la citada plazuela
+dos noches seguidas y a la misma hora.
+
+--No necesito mas--dijo el Doctrino al oido de Pinilla.
+
+Esto pasaba en una pequena sala interior de la _Fontana_, donde el amo
+tenia algunos centenares de botellas vacias, y dos o tres barriles,
+vacios tambien, con gran sentimiento, de Curro Aldama. Cuando Lazaro
+concluyo su relato, se sintio el ruido de aplausos y las voces
+entusiastas que resonaban en el recinto del cafe. Hablaba con mucha
+elocuencia Alfonso Nunez. Mas de doscientos jovenes exaltados, lleno el
+espiritu de pasion expansiva, le aplaudian con entusiasmo. El joven
+orador comunicaba su indiscreta fe a aquella masa de juventud inocente y
+sonadora, cuando cuatro infames, a dos pasos de alli, preparaban un
+sangriento desastre. Estas iniquidades, proyectadas por pocos y llevadas
+a cabo por muchos con la sencillez propia de las turbas enganadas, son
+muy frecuentes en las revoluciones. El gentio obra a veces obedeciendo a
+una sola de sus voces, cualesquiera que sea: se mueve todo a impulso de
+uno solo de sus miembros por una solidaridad fatal.
+
+La _Fontana_ estaba aquella noche elocuente, ciega, grande en su
+desvario. Iba a perpetrar un crimen sin conocerlo. Su elocuencia era la
+justificacion prematura de un hecho sangriento; y para el que conocia su
+proxima realizacion, las galas de aquella oratoria juvenil eran
+espantosas y sombrias.
+
+Lazaro entro en el cafe: aun no se atrevio, aunque tema la persuasion de
+ser recibido con benevolencia, a presentarse en el centro del club. Se
+quedo en un rincon, dispuesto a ser simple espectador; pero algunos
+pidieron que hablara; Alfonso le empujo hacia la tribuna; el mismo dueno
+del cafe se lo suplico con insistencia, y la mayor parte de la juventud,
+que formaba el publico, le aplaudio, tributandole una ovacion
+anticipada. No pudo eximirse: se resolvio a hablar, subio a la tribuna y
+empezo. Felizmente no le acontecio aquella vez lo que en la desgraciada
+noche de su llegada; no perdio la serenidad al encararse con las mil
+cabezas del publico y ver abierto ante si el abismo de tanta atencion,
+expresada en tantos ojos. Sin dificultad ninguna encontro el asunto de
+su discurso, y desde las primeras frases vio desarrollarse ante su
+imaginacion en serie muy clara todas las ideas que habian de constituir
+la disertacion. A cada palabra sentia presentarse la siguiente; pero sin
+atropellarse, con la calma de la verdadera inspiracion que afluye al
+espiritu y no se precipita. La elocuencia muda de sus horas de silencio
+y soledad, salia por primera vez a su boca, sorprendiendole a el mismo,
+que se oia con tanto gozo como podia oirle el publico. Aquellas paginas
+no escritas, aquellas oraciones no emitidas por voz humana, salian a sus
+labios con tanta facilidad que parecian aprendidas de memoria desde
+largo tiempo. Sin darse cuenta de ello, dejo de ser retorico aquella
+vez. Su instinto de orador se alejo de aquel peligro, y expresandose a
+veces con demasiada sencillez, no ocurrio tampoco en el desalino ni la
+vulgaridad. La espontanea brillantez de sus medios oratorios, la
+profunda entonacion de verdad y sentimiento que daba a sus afirmaciones,
+la habilidad con que sabia explotar la pasion y la fantasia del
+auditorio, le ayudaron en aquella empresa, en la cual su ingenio
+aparecio en altisimo lugar, grande, espontaneo, robusto de ideas y
+formas, como realmente era.
+
+--?Como quereis que haya libertad--decia,--si unos cuantos se erigen en
+sacerdotes exclusivos de ella, cuando ese gran sacerdocio a todos nos
+corresponde y no es patrimonio de ninguna clase? Paso el monopolio de la
+riqueza, de la ilustracion, del predominio y de la influencia, ?Hemos de
+consentir ahora el monopolio de las ideas? _(Grandes aplausos.)_ Por
+este camino vamos a tener aqui una cosa parecida a las castas del
+Oriente. _(Risas.)_ Entre los millones de ciudadanos que pertenecen a la
+sagrada comunion del liberalismo, vemos surgir una casta privilegiada,
+que se cree unica conservadora del orden, unica cumplidora de las leyes,
+unica apta para dirigir la opinion. ?Hemos de consentir esto? ?Hemos de
+ser siempre esclavos? ?Esclavos ayer del despotismo de uno, esclavos hoy
+del orgullo de ciento? Mil veces peor es este absolutismo que el que
+hemos sacudido. Prefiero ver al tirano desenmascarado y franco,
+mostrando su torva, sanguinaria faz de demonio; prefiero la insolencia
+desnuda de un barbaro abominable, abortado por el infierno, a la
+hipocrita crueldad, al despotismo encubierto y disfrazado de estos
+hombres que nos mandan y nos dirigen escudados con el nombre de
+liberales, haciendo leyes a su antojo, para despues obligarnos con el
+respeto a la ley; seduciendonos con el nombre de libertad para despues
+ametrallarnos en nombre del orden; llamandose representantes de todos
+nosotros para despues insultarnos en las Cortes llamandonos bandidos.
+_(Aplausos.)_ No puede durar mucho tiempo el imperio de la injusticia.
+Felizmente aun no han puesto mordazas en todas nuestras bocas; aun no
+han atado todas nuestras manos; aun podemos alzar un brazo para
+senalarles; aun tenemos alientos en nuestros pechos para poder decir:
+"ese." Estan entre nosotros, les conocemos. Esta gran revolucion no ha
+llegado a su augusto apogeo, no ha llegado al punto supremo de justicia:
+ha sido hasta ahora un paso tan solo, el primer paso. ?Nos detendremos
+con timidez asustados de nuestra propia obra? No: estamos en un
+intermedio horrible: la mitad de este camino de abrojos es el mayor de
+los peligros. Detenerse en esta mitad es caer, es peor que volver atras,
+es peor que no haber empezado. Hay que optar entre los dos extremos: o
+seguir adelante, o maldecir la hora en que hemos nacido. _(Grandes y
+estrepitosos aplausos.)_
+
+Lazaro noto, mientras pronunciaba estos parrafos, que entre las mil
+figuras del auditorio, y alla en lo obscuro de un rincon, habia una cara
+en cuyos ojos brillaban el entusiasmo y la ansiedad. Las manos flacas y
+huesosas de aquel personaje aplaudian, resonando como dos piedras
+concavas. Le miraba sin cesar mientras hablaba, y a no encontrarse el
+orador muy poseido de su asunto y muy fuerte en su posicion respecto al
+auditorio, se hubiera turbado sin remedio, dando al traste con el
+discurso. La persona que asi le miraba y le aplaudia era su tio. Aquello
+era incomprensible, y el joven hubiera pensado mucho en semejante cosa,
+si las carinosas y ardientes manifestaciones de que fue objeto no le
+distrajeran mucho tiempo despues de concluido su discurso.
+
+Otro hablo despues de el, y al fin, despues de tantos discursos, el
+publico empezo a desfilar. Alfonso y Cabanillas se fueron a la calle,
+llevados por los grandes grupos en que se descompuso aquella masa de
+gente. Agitada fue aquella noche en todo Madrid, y es positivo que la
+autoridad, ordinariamente bastante descuidada y debil, tomo algunas
+precauciones. En la _Fontana_ quedaban a la madrugada el Doctrino,
+Pinilla, Lobo, Lazaro y otros.
+
+--iBien lo ha hecho usted!--le decia el Doctrino a Lazaro.--Yo me lo
+esperaba. Esta noche nuestro partido adquiere con la palabra de
+usted una fuerza terrible. Don Elias, puede usted estar orgulloso de
+su sobrino.
+
+--Si que lo estoy--dijo Coletilla sonriendose como acostumbran hacerlo
+los chacales y las zorras, a quienes ha puesto la Naturaleza una
+contraccion diabolica en el rostro.--Si que lo estoy: no crei yo que
+fuera este chico tan listo, que, a saberlo, ya hubiera yo hecho lo
+posible para que....
+
+Lazaro comenzo a ver obscuro en aquella intrusion de su tio en las
+sesiones de los exaltados. Cruzo por su imaginacion una sospecha
+horrible. Cuando se marcho a la casa iba recordando la acusacion que en
+la noche de su expulsion le habian dirigido en aquel mismo sitio;
+recordo el dialogo que con su tio habia tenido en la carcel; recordo
+todas sus palabras, expresion del mas ciego fanatismo; y cuanto mas
+meditaba y recordaba, menos podia explicarse que su tio permitiera el
+ser llamado _gran liberal_. Aunque algunas sospechas vagas le
+atormentaron, no vio el gran abismo en todo su horror y profundidad; no
+presagio el movimiento a que habia dado impulso con su palabra, ni
+comprendio el ardid tenebroso, la colision sangrienta que de las cabezas
+aturdidas de la _Fontana_ y de las voluntades agitadas de algunos
+jovenes, hacia su arma mas terrible.
+
+Pero al llegar a la casa esperaba a Lazaro una sorpresa que habia de
+hacerle olvidar su discurso, a su tio y a la _Fontana_. Al entrar, ya
+cercano el dia, encontro a dona Paz muy alborotada, a Salome rondando la
+casa con luz, y a las dos tan colericas y destempladas, que no pudo
+menos de reir a pesar del estado de su espiritu.
+
+--iGracias a Dios que viene usted! Estamos solas--le dijo temblando la
+mas vieja.
+
+--?Que hay, senoras?
+
+--Tememos que alguien se entre por esos tejados.
+
+--?Como, quien se va a atrever?
+
+--?No sabe usted lo que ha pasado, caballerito?--dijo Paz.--Esa
+Clarita.... iQue horror, que perversion!...
+
+--?Para cuando es el patibulo?--exclamo Salome.--iUn hombre, un hombre
+ha entrado aqui por esa nina, un seductor! iY nosotras tan ciegas que la
+recogimos!
+
+--iAy, mi Dios! ique horrible atentado!
+
+--?Y cuando entro ese hombre?--pregunto, comprendiendo que habian
+descubierto la entrada de Bozmediano.
+
+--El domingo, aquella tarde que estuvimos en la procesion.
+
+--Y ella, ?donde esta?--pregunto el joven, creyendo que habia llegado el
+momento de aclarar aquel asunto.
+
+--iQue horror! ?Y usted pregunta donde esta? iLa hemos arrojado, la
+hemos echado!--dijo Paz, con expresion de venganzasatisfecha.--?Habiamos
+de consentir aqui semejante monstruo?
+
+--iQue degradacion! iY en esta casa!--exclamo Salome, poniendose
+ambas manos sobre la cara.--Senor, ?que expiacion es esta? ?Que
+pecado hemos cometido?
+
+--?Y donde esta?
+
+--?Que donde esta? ?Que se yo? La hemos arrojado.
+
+--?Pero donde ha ido?
+
+--?Que se yo? Vaya a la calle, que es donde siempre ha debido estar.
+iOh! Ella se habra ido muy contenta por ahi.
+
+--Si esa gente ha nacido por la calle--dijo Salome, con un gesto de
+repugnancia.--iQue ignominia!
+
+--?Pero ustedes la han arrojado asi...? ?Donde ha de ir la
+pobrecilla?--pregunto Lazaro, que, a pesar de su agravio, no podia ver
+con calma que se injuriara y se maltratara de aquel modo a un ser
+desvalido.
+
+--?Que se yo donde ha ido? iAl infierno!--dijo Maria de la Paz riendo.
+
+--Senor, ?es posible que haya tanta infamia en el mundo? iOh! Las ideas
+del dia ...--murmuro Salome, alzando las manos al cielo en actitud
+declamatoria.
+
+Antes de decir lo que hizo Lazaro al encontrarse con tan estupenda
+novedad, contemos lo que paso aquella noche en la vivienda de las tres
+damas. Coletilla habia salido diciendo que no volveria hasta dentro de
+tres dias, por tener que ocuparse fuera de cierto asunto; y ellas
+estaban comentando esta rara determinacion, cuando acontecio un suceso
+que dio por resultado la expulsion definitiva de la huerfana.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXXV
+
+
+
+#El bonete del Nuncio.#
+
+
+La sastreria clerical fue industria muy socorrida y floreciente en el
+siglo pasado. Habia muchos clerigos, y ademas gran cosecha de abates,
+gente toda que vestia con primor y coqueteria. Los que a tal industria
+se dedicaban obtuvieron pinguees ganancias, y esto fue causa de que se
+dedicaran a explotarla muchos menestrales de ambos sexos, educados al
+principio en la sastreria profana. En el presente siglo la industria en
+cuestion estaba muy decaida, no sabemos si porque habia menos clerigos o
+porque habia mas sastres. En el quinto piso de la casa de Tocame Roque,
+situada en la calle de Belen, tenian su nido dos hermanas, sastras de
+ropas sagradas, que habian venido muy a menos. En sus mocedades habian
+cosido muchos manteos y sobrepellices para los canonigos de Toledo y
+para los clerigos de la corte; pero en la epoca de nuestra historia, por
+razones sociales que no es oportuno consignar, solo consagraban su
+misera existencia a remendar las verdinegras hopalandas de algun
+escolapio o de algun teniente cura pobre y andrajoso. Hacian de peras a
+higos un bonete para un capellan de Palacio o para el senor fiscal de la
+Rota, y nada mas. Eran muy pobres, pero soportaban con paciencia la
+desgracia sin exhalar una queja. Solo una de ellas decia de cuando en
+cuando con un suspiro, mientras revolvia los escasos trapos negros de su
+santa industria: "Ya no hay religion."
+
+No tenian otro amigo que el abate don Gil Carrascosa, que, segun ha
+llegado a nuestra noticia, tuvo en sus tiempos ciertos dimes y diretes
+con una de ellas. El las visitaba, les proporcionaba algun trabajo y
+solia darles algun rato de tertulia, contandoles las cosas de Madrid.
+Pero si las de Remolinos (que asi se llamaban) no tenian mas que un
+amigo, en cambio tenian un enemigo implacable, sanguinario, feroz. Este
+enemigo era otra sastra, que vivia pared por medio, y que, por la
+natural divergencia de opiniones entre los que se dedican a una misma
+industria, les habia declarado guerra a muerte. Para martirizarla,
+ademas de sus improperios y apodos, tenia un gato, que creemos nacido
+expresamente para entrarse en el cuarto de las dos hermanas y hacer alli
+cuantas inconveniencias puede hacer el gato de un enemigo. Tenia ademas
+la dona Rosalia un amante _del comercio_, que la visitaba todas las
+noches, en compania de una guitarra; y era este amante un ser creado de
+encargo por el infierno para cantar y tocar toda la noche en aquella
+casa y no dejar dormir a las dos sastras de ropas sagradas.
+
+Dona Rosalia tenia mas trabajo que sus vecinas las de Remolinos (o las
+_Remolinas_, como generalmente las llamaban), y ademas hacia cuanto
+puede hacer una mujer envidiosa para quitarles a sus rivales el poco
+que tenian. Acontecio que un paje de la Nunciatura, feligres antiguo
+de dona Rosalia, y muy admirador de su buen color, se atrevio a
+aspirar a no sabemos que honestas confianzas; picose la dama, picose
+mas el paje, y al dia siguiente, al traer el bonete del Nuncio para
+que le echaran un zurcido, en vez de darselo a dona Rosalia se lo
+entrego a las dos hermanas.
+
+Cuando dona Rosalia supo que el bonete de la Nunciatura estaba en manos
+de sus rivales, le parecio que habia recibido la mas grande ofensa:
+rompio relaciones con la Curia romana, dijo mil improperios al paje,
+encargo a su gato ciertas sucias comisiones cerca de las dos vecinas
+(comisiones que el animal cumplio con gran puntualidad), se acerco a la
+puerta de las dos infelices, y les dijo mil cosas estupendas, que
+hicieron proferir a la mas vieja de las dos en su lamentacion
+acostumbrada: "Ya no hay religion."
+
+Pero Rosalia buscaba una venganza terrible. ?Como? Mucho le asombro ver
+entrar al abate con un militar desconocido. La casa estaba dispuesta de
+tal modo, que acercandose a la puerta se oia cuanto en los cuartos
+inmediatos se hablaba. Todos sabemos los fines de la visita de
+Bozmediano a las de Remolinos. Dona Rosalia lo adivino tambien, cuando,
+poniendose en acecho, le vio pasar a la casa inmediata por una puerta
+condenada que daba al desvan antiguo. Se callo y espero. Comprendio la
+taimada que alli habia aventura amorosa, y en esto supo hallar un medio
+feliz para su venganza. Vio entrar y salir a Bozmediano, y calculando
+que aquella entrada fraudulenta se repetiria, espero a que se repitiera,
+para ir inmediatamente, y mientras el joven estuviera dentro, a la casa
+contigua a denunciar el hecho. El joven seria sorprendido, habria un
+gran escandalo, se harian averiguaciones, ella declararia por donde
+habria entrado, y catate a las Remolinas camino de la carcel en castigo
+de su complicidad en aquel delito de escalamiento y abuso de confianza.
+
+Espero un dia, dos, tres, hasta que viendo que la escena no se repetia,
+resolvio en su alto criterio denunciar el hecho de una vez a la familia
+interesada, no sea que, retardandolo, pudiera ser puesto en duda.
+
+Pensado y hecho. Pusose un manton, bajo, entro en casa de las Porrenas,
+toco, le abrieron, y se encaro con la faz majestuosa de Maria de la Paz
+Jesus, que de muy mal talante le pregunto:
+
+--?Que quiere usted?
+
+--Venia a ver al amo de esta casa para decirle una cosa,--dijo
+Rosalia entrando.
+
+--iQue irreverencia!--penso Maria de la Paz, viendola entrar de
+rondon.--Salome, una luz.
+
+Anochecia, y con la obscuridad no podia la dama ver claramente el rostro
+de la que la visitaba. Salome trajo un quinque a la sala, donde las dos
+se personaron.
+
+--?Que se le ofrece a usted?--pregunto Paz, midiendo con una mirada el
+cuerpo de dona Rosalia.
+
+--?Quien es el amo de esta casa?
+
+--Yo soy--dijo Paz un poco alarmada con el misterio que parecia envolver
+aquella inesperada visita.
+
+--Pues vengo a decirla a usted ... ?usted no sabe lo que pasa?
+
+--?Que pasa?--dijo Salome, creyendo que se hundia el techo.
+
+--No se asuste usted, senora, porque al fin y al cabo, sabiendolo, se
+puede evitar que vuelva a suceder.
+
+--iPor Dios, expliqueme usted, senora!--dijo Paz, en el tono de la
+impaciencia y la superioridad.
+
+--Pues han de saber ustedes--dijo con misterio dona Rosalia,--que esta
+casa... Pues ... les dire a ustedes: yo vivo en la casa de al lado en el
+cuarto piso, y soy sastra, con perdon de ustedes, y coso toda la ropa de
+casa del senor Nuncio del Papa, y la del Patriarca de las Indias; coso a
+todo el arzobispado de Toledo, y a veces coso a la capilla de Palacio.
+
+Esta relacion de las altas jerarquias que servia la aguja de dona
+Rosalia, le dio cierta importancia a los ojos de Maria de la Paz Jesus.
+
+--Yo vivo alla arriba y he visto... ?Pero ustedes no han caido en ello?
+
+--?En que?
+
+--En ese hombre que ha entrado aqui.
+
+--?Que hombre? ?que dice?--exclamaron a una las dos ruinas en el tono
+del que siente estallar un volcan.
+
+--Pues yo venia a avisarselo a ustedes para que evitaran que otra vez
+pasara. Es el caso que en la buhardilla de la casa en que yo vivo hay
+una puertecilla que da a la buhardilla de esta casa.
+
+La cara que pusieron las Porrenas no cabe en ninguna descripcion.
+
+--Si--continuo la sastra--y un joven militar se metio una tarde por esa
+puerta de que hablo; se metio aqui... Yo me malicie, cuando le vi, que
+habla aqui alguna jovencita.
+
+--Pero senora--dijo Paz, poniendose en pie--?esta usted segura de lo que
+dice? iUn hombre ha entrado aqui ... aqui, en esta casa!
+
+--Si, senora: yo lo he observado. Se colo por el cuarto de unas vecinas
+... amigas mias. Yo lo he visto.
+
+--?Cuando? pregunto Salome tomando aliento, porque ya el aliento
+le faltaba.
+
+--El domingo por la tarde.
+
+--?A que hora?
+
+--A eso de las cinco.
+
+--iCuando estabamos en la procesion! iQue escandalo! Esa nina
+desvergonzada ... esa muchachuela.... Bien me lo sospechaba yo--dijo
+Paz, con las manos puestas en la cabeza y paseandose por la sala
+como una loca.
+
+--iAy! no sirvo para estas cosas... iYo me descompongo!--balbucio
+Salome, inclinandose sobre el sofa con muestras de experimentar
+un vahido.
+
+--Pero, senoras, no se alarmen ustedes--dijo dona Rosalia, queriendo
+calmar a las dos damas.--?Tienen ustedes alguna hija?
+
+--No, senora: nosotras no tenemos ninguna, hija--contesto con mucho
+enfado Maria de la Paz:--es una mozuela, una loca que admitimos aqui por
+compasion, esperando que se corrigiera; pero ... ya me lo sospechaba yo.
+iQue alhaja! ?Ves lo que yo decia? Dios mio, ?para que admitimos aqui a
+semejante mujerzuela?
+
+--Senora--manifesto Salome, oprimiendose el estomago y rehaciendose de
+su vahido.--Cuente usted, aclare usted eso. iAy! Es demasiado horrible.
+Nosotras no estamos acostumbradas a esas cosas, y tales hechos nos
+confunden; yo, sobre todo, no puedo soportar....
+
+--Pues no lo duden ustedes. El joven se colo en la casa el domingo por
+la tarde, y estuvo aqui como una hora. Averigueenlo ustedes y veran como
+es cierto.
+
+--Si parece increible--dijo Paz, sentandose otra vez. Esta casa, esta
+honrada casa ... ?Y como existe esa puerta? ?Como es posible...?
+
+--Existe de muy antiguo, solo que estaba condenada. Si ustedes quieren
+verla pueden subir a la buhardilla, y examinando bien, la encontraran.
+
+--Pero el, ese monstruo, ?por donde pudo llegar?
+
+--La tal puerta--continuo dona Rosalia--da al cuarto de unas costureras
+amigas mias. Las pobrecillas no cosen mas que a sacristanes y curas de
+aldeai y cosen mal. Ellas quieren darse tono, y dicen que cosen a la
+catedral de Segovia; pero es mentira. No las crean ustedes.
+
+--Y el, ?entro por ese cuarto?
+
+--Si: es un militar, alto, buen mozo.
+
+--iJesus, que horror! Yo no puedo oir esto--exclamo Salome,
+estirandose, con muestras de un segundo ataque. Les dio dinero a esas
+mujeres--continuo dona Rosalia--porque ellas estan muy pobres: no ganan
+nada. Como lo hacen tan mal ... No cosen mas que al teniente cura de
+San Martin.
+
+--Es preciso tomar una determinacion, Paz; una determinacion
+pronta--dijo Salome volviendo en si.--Porque si no, la honra de la casa
+esta comprometida.--Senora--anadio, volviendose a dona Rosalia--no
+extrane usted esta congoja; no estamos acostumbradas a golpes de esta
+clase. Nosotras, por nuestro nacimiento, nuestra educacion y nuestra
+religiosidad, hemos estado siempre por encima de todas esas miserias.
+iAy! nosotras hemos tenido la culpa por nuestra excesiva caridad.
+Figurese usted que acogimos sin recelo a una vibora en nuestra casa,
+aunque teniamos malos informes de su conducta; la acogimos creyendo que
+se enmendaria. iPero ya ve usted que almas tan perversas! iQue sociedad!
+iQue siglo! Bien me lo figuraba yo, a pesar de lo que decia mi sobrina,
+que es una santa, y se empenaba, guiada por su buen corazon, en que esa
+muchacha se iba a corregir. ?Como puede corregirse un monstruo
+semejante? iQue deshonra, que vilipendio! iAy! yo no sirvo para estos
+casos; me confundo, me descompongo y no puedo tomar ninguna
+determinacion.
+
+--Si, hay que tomar una determinacion--afirmo con mucho encono Maria de
+la Paz.--Si no, ?que va a ser de la honra de nuestra casa? Hay que poner
+inmediatamente a la puerta de la calle a esa mozuela, sin consultar a
+don Elias. El ha de aprobarlo; y sobre todo, aunque no lo apruebe. ?Pues
+no se ha atrevido a decirnos esta manana que su sobrino se enmendara?
+iSi esta una viendo unos horrores! ... iQue siglo, que costumbres!
+iHasta el...!
+
+--Haz lo que quieras, Paz--dijo Salome, afectando mansedumbre y cierta
+postracion, que ella creia sentaba muy bien en su nervioso
+cuerpo.--Haz lo que quieras, sin reparar en lo que pueda opinar ese
+senor mayordomo, que el nada tiene que mandar aqui. Despide a esa
+muchacha; que se vaya con las de su calana. iOh! No quiero recordar lo
+que esta senora ha contado.
+
+Hasta el perro, que no ladraba; el melancolico Batilo, estaba
+consternado. Habiase plantado frente a dona Rosalia, y miraba, con la
+atencion de un can preocupado, el buen color de la costurera que habia
+traido la desolacion a aquella casa.
+
+--Senora--dijo Paz con un poco de cortesia,--le agradecemos a usted el
+aviso que nos ha dado, mostrando, como es natural, su celo e interes por
+la honra de nuestra casa. Cuando despidamos a esa muchacha, nos
+mudaremos de aqui. iAy, y yo que le habia tomado carino a este santo
+retiro! Aqui viviamos tranquilamente y en paz, no con la comodidad que
+en nuestra antigua casa; pero, en fin, tranquilas y ... Senora, usted
+nos ha librado de la deshonra, porque ?que hubiera sido de nosotras,
+solas aqui y expuestas a las asechanzas alevosas de ese militar? iOh! no
+lo quiero pensar.
+
+--Es un militar joven, alto, buen mozo, y parece ser persona muy
+distinguida.
+
+--iJoven, buen mozo y de buen porte!--dijo Salome disponiendo su cuerpo
+para el tercer paroxismo.
+
+--iJoven, buen mozo y de buen porte!--exclamo Paz en el colmo de la
+indignacion.--?Es esto creible? iQue circunstancias tan agravantes!
+
+--iNo siga usted, por Dios!--dijo Salome ya medio desmayada.
+
+--No siga usted, que mi sobrina es muy impresionable y no puede oir
+ciertas cosas. Estamos acostumbradas....
+
+Dona Rosalia se levanto para marcharse, porque creia haber cumplido
+satisfactoriamente su mision. Entonces paso una cosa singular: cuando
+la sastra se acercaba a la puerta, Batilo, el perro misantropo, que en
+aquella mansion habia olvidado los habitos propios de su raza, corrio
+tras ella, se agito convulsivamente como quien hace un gran esfuerzo, y
+ladro, ladro como un mastin ante un salteador; persiguio a la mujer
+dando agudos aullidos, y hasta llego a pillarle entre sus inofensivos
+dientes el traje y el manton. Paz se alarmo y Salome se tapo los
+oidos, como si oyera el aullido, de un chacal. Defendieron entre las
+dos a dona Rosalia de la agresion inesperada del animal; fuese la
+sastra, y las dos arpias se miraron cara a cara, comunicandose
+mutuamente su respectiva bilis.
+
+Es indispensable apuntar que en su afan de llegar pronto a donde estaba
+Clara, se aturdieron, sin poder tomar la puerta, y al fin chocaron una
+con otra con gran confusion.
+
+--Mujer, que me echas al suelo--dijo una.
+
+--Mujer, que cosas tienes--gruno la otra.
+
+Entraron en el cuarto donde estaba acostada la devota ... Esta reposaba
+tranquilamente, pero no dormia; tenia clavados los ojos en el techo con
+muestras de meditacion profunda. Sentada junto a la cama estaba Clara,
+que hacia de enfermera y acompanante de la santa. Cuando las dos
+Porrenas entraron, Clara les conocio en las caras que se preparaba una
+escena terrible. Asustose mucho, y se acerco mas al lecho, como buscando
+un refugio al lado de la sagrada persona de dona Paulita.
+
+--iNina!--dijo Paz con la lengua turbada y muy alterado el rostro.--Ya
+sabemos todas las infamias de usted. Merece usted ir a la carcel por
+comprometer la honra de una casa como esta. Si no temiera rebajar mi
+dignidad....
+
+--Senoras--murmuro Clara temblando,--?pues yo que he hecho?
+
+--?Pues yo que hecho?--dijo, remedandola con gesto grotesco,
+Salome.--Miren la hipocrita, ique monstruo, Dios mio! Paula, no te
+asustes--anadio, acercandose a la cama;--no nos des un nuevo disgusto.
+Ya sabemos que clase de persona hemos recibido en nuestra casa.
+
+--Todo se ha descubierto, nina--continuo Paz--Ya no nos enganara usted
+mas con su cara de mosquita muerta. Pero ique atrevimiento, que
+iniquidad! Debiera usted morirse de vergueenza.
+
+--Senora, yo no se de que habla usted--dijo Clara, perdiendo por
+completo la serenidad.
+
+--iInsolente! Y aun se atreve a disimular, despues de tanta
+desvergueenza. ?Cree usted que esta tratando con personas como usted?
+iMiren la necia! tan necia como perversa. Ahora mismo va usted a salir
+de esta casa.
+
+El primer sentimiento de Clara al oir esto, fue una repentina alegria.
+iSalir de alli! Ya habia perdido esa esperanza. Pero la situacion
+aquella no era para alegrarse. Pronto lo conocio, y espero resignada el
+fin de su sentencia.
+
+--Dile, dile la causa--indico Salome, afectando gran respeto al
+procedimiento.
+
+--La causa bien la sabe ella--dijo Paz;--pero no puedo contener la
+colera. De veras digo que si no fuera porque soy persona ... ique
+horror! La causa es ... no te asustes, Paula; la causa es que mientras
+nosotras salimos de casa a alguna visita, se entra aqui un hombre por
+los tejados; si: un militar, buen mozo, alto, persona ... ?como dijo? de
+buen porte ... pero no te asustes, Paulita: esto hay que aceptarlo con
+resignacion.
+
+Si no temiera asustar a su prima, que estaba enferma, a Salome le
+hubiera dado un cuarto conato de vahido. Pero se contento con mirar a la
+devota con ojos muy aterrados. La santa no hizo mas que mirar a Clara
+con cierta perplejidad; y contra lo que sus parientes esperaban, no cito
+ningun texto latino, ni predico ningun sermon sobre la inconveniencia e
+irreligiosidad de que entraran por los tejados los militares buenos
+mozos, altos y de buen porte. Clara, a pesar de su inocencia, se quedo
+aterrada como una culpable.
+
+--?Se atreve usted a negarlo?--dijo Paz, dando algunos pasos hacia ella
+con el resplandor de la ira en los ojos.
+
+--Yo ... no--dijo Clara, retrocediendo con espanto.--Si ... si lo
+niego.--Despues anadio, haciendo un esfuerzo por calmarse y calmar a su
+juez:--Oigame usted, senora: yo le contare la verdad; le dire lo que ha
+sido. Yo soy inocente; yo no he permitido....
+
+--iJesus, Jesus! Yo no sirvo para estas cosas--clamo Salome volviendo el
+rostro.--No puedo, no puedo oir esto.
+
+--?Que usted no ha permitido...? ?Todavia tiene atrevimiento para
+negarlo?
+
+--Yo ... yo no niego--contesto la huerfana muy consternada.--Pero yo,
+?que culpa tengo de que ese hombre...?
+
+--?Tambien le quiere usted disculpar a el? Esto nos faltaba que ver. No
+puede haber perdon para tanta alevosia. iPagar de este modo el asilo que
+le hemos dado sin merecerlo! Pero bien dije yo que de usted no podiamos
+sacar cosa buena.
+
+--Senoras--dijo Clara deshaciendose en lagrimas,--yo les juro a ustedes
+por Dios y por todos los santos, que por mi no ha entrado ningun hombre;
+que yo no soy culpable de todo eso que ustedes dicen. Yo se lo juro por
+Dios y por la Virgen.
+
+--iInsolente! Aun se atreve a disculparse.
+
+--En verdad, esto es mas de lo que puede sufrir mi debil
+constitucion--dijo la otra arpia.--Paulita, no te asustes: procura tomar
+esto con indiferencia, que puedes agravarte.
+
+--iDios mio! ?Como lo he de decir?--exclamo Clara con la mayor
+amargura.--?Que hare, que dire para que me crean? ?A quien me volvere?
+Yo no quiero vivir asi. No tengo padres, ni hermanos, ni amigos, ni
+nadie que me defienda y me proteja. Senora, yo se lo juro a usted. No me
+diga otra vez esas cosas que me ha dicho, porque yo no las merezco.
+
+--Vamos, preparese usted a marcharse al momento--dijo Paz con crueldad
+espantosa.
+
+--iMarcharme! Si, me marchare. Yo no quiero molestarlas a ustedes; pero
+iay! esas cosas que han dicho de mi... Yo no he deshonrado la casa, yo
+no he deshonrado a nadie. Pero yo soy muy desgraciada; soy huerfana,
+pobre y sola; y como no tengo a nadie que me proteja, por eso nadie me
+guarda consideracion y todos me tratan con desprecio. Yo no merezco eso;
+yo no he hecho nada de eso que usted dice; yo soy inocente.
+
+--No se como me contengo--dijo Paz.--Ni un instante mas. Se marcha usted
+de aqui, y vaya donde quiera. Yo se que usted se alegra. Usted no desea
+otra cosa que andar sola por esas calles; usted ha nacido para la calle.
+Vamos, pronto. Y nada me importa que don Elias se oponga o no. Lo
+aprobara. El sabe que interesarse por tan despreciable criatura es cosa
+inutil. Vayase usted pronto.
+
+--Senora--dijo Clara, poniendose de rodillas junto al lecho y
+estrechandole las manos a la devota. Senora, usted me defendera; usted
+que es tan buena, que es una santa; usted que ya me defendio otra vez.
+?No es verdad que usted sabe que yo soy inocente? Digalo usted: me estan
+calumniando. ?Que va a ser de mi si usted no me defiende?
+
+La devota no habia hablado palabra: continuaba como distraida y ajena a
+todo aquello. Cuando sintio las manos de la que habia sido, aunque por
+poco tiempo, su companera y amiga, volvio hacia ella la cara cubierta de
+palidez, y expresando cierta atonia, la miro, y con voz tenue y como
+indiferente, dijo: "?Yo?" Callo en seguida. Salome separo a Clara con un
+ademan desdenoso del lecho de su prima, diciendo:
+
+--Nuestra paciencia nos va a perder. Cuidado, Paz, que somos demasiado
+condescendientes. ?Como es que esta todavia aqui esta mujer?
+
+--Al momento a la calle. Vamos, pronto--dijo Paz. Recoja usted sus
+bartulos, y al momento. Haga usted un lio de su ropa.
+
+--Senora, por Dios, no me eche usted asi--dijo Clara, poniendose de
+rodillas y cruzando las manos.--A estas horas ... sola ... yo no conozco
+a nadie ... ?Que va a ser de mi? ?A donde voy? Espere usted, por la
+Virgen Santisima, a que venga don Elias, que, siendo huerfana, me
+recogio.... El no me abandonara de este modo ... Estoy segura.
+
+--Nada, nada. ?Aun espera usted enganarle otra vez? Salga usted al
+momento de nuestra casa.
+
+--Pero, senoras--continuo Clara,--?adonde voy? Sola, de noche ... yo
+tengo miedo ... yo tengo mucho miedo ... yo no conozco a nadie....
+
+--?Que no conoce a nadie? ?Y tiene valor para decir...?--exclamo Salome,
+apartando el rostro y persignandose con sus afilados dedos.--?Pues y el
+caballero joven, alto, buen mozo?
+
+--Senora, espere usted, por Dios, a que venga mi protector: yo se lo
+ruego por la gloria de su madre.
+
+La idea de que viniera Coletilla e impidiera la expulsion de la
+huerfana, puso a Salome en grave peligro de que le diera el
+quinto ataque.
+
+--iQue agonia!--dijo sentandose.--Francamente, nuestra excesiva
+benevolencia nos trae a estos extremos.
+
+--No tarde usted un instante--dijo Paz con la satisfaccion de la
+venganza.--Marchese usted inmediatamente.
+
+La desventurada huerfana se dirigio otra vez, como ultima esperanza, a
+la santa, que reposaba en su lecho con la inmovilidad y la pesadez de la
+estatua yacente de un sepulcro. Clara tomo una de sus manos que colgaba
+fuera de las ropas y la beso con efusion, regandola con sus lagrimas;
+llanto de la inocencia provocado por la crueldad de aquellos verdugos.
+
+--Senora, otra vez se lo pido--exclamo con voz apenas inteligible;--no
+me abandone usted, usted es una santa. No permita que me echen asi ... a
+estas horas ... yo tengo miedo. No me abandone usted.
+
+La mujer mistica retiro lentamente su mano y la escondio entre las
+sabanas. Volvio el rostro, miro a la victima, y sin inmutarse, dijo con
+la misma voz helada: "?Yo?"
+
+--No se puede resistir tal insolencia--afirmo Paz asiendo a Clara por un
+brazo y apartandolo violentamente de la cama.
+
+--Si usted no se marcha ahora mismo de aqui, llamo a un alguacil
+para que le haga entender sus deberes.--Ya Salome se habia acercado
+a la comoda donde Clara guardaba su escaso ajuar, y recogia todo
+formando un lio.
+
+--No tengas cuidado, Paz--decia entre tanto;--yo estoy registrando su
+ropa, no sea que se lleve alguna cosa. No se lleva nada.
+
+--iSenoras de mi alma!--dijo Clara en el colmo de la desesperacion.--No
+me echen asi: yo no he cometido falta ninguna; yo no he hecho lo que
+ustedes dicen; yo soy inocente. Que lo diga esa senora que es una santa
+y me conoce. Yo estoy segura de que lo dira.
+
+La devota volvio a moverse, y con la voz que atribuyen a los espectros
+evocados, repitio otra vez: "?Yo?".
+
+--No me echen ustedes--continuo Clara sin saber ya a quien suplicar.--Yo
+no lo merezco. ?A donde puedo ir a estas horas sola? No conozco a nadie.
+Tengo miedo ... me voy a perder.
+
+--Vamos, aqui tiene usted su ropa--dijo Salome poniendole el lio
+en la mano.
+
+--No, no lo puedo creer. Ustedes no seran tan inhumanas. Esperaran a
+manana; esperaran a que venga el.
+
+--Ha dicho que no vendra hasta dentro de tres dias. ?Cree usted que el
+no se ocupa de otra cosa que de proteger mozuelas como usted?
+
+Diciendo esto, Paz tomaba por un brazo a Clara y la llevaba con grande
+esfuerzo hacia la puerta. La pobre huerfana tenia sin duda mucha fuerza
+de espiritu cuando no cayo alli mismo sin sentido; y sin duda era
+tambien harto angelical y delicada, cuando no contesto con injurias a
+las injurias de la cumenide aristocratica, baldon de los Porrenos. Aun
+creia la infeliz que sus ruegos podian ablandar a aquellos dos
+energumenos de corazon empedernido por el hastio, la insociabilidad y la
+amargura de una vida claustral. Aun les suplico: otra vez se volvio a
+arrodillar delante de Maria de la Paz, y le tomo las manos, aquellas
+manos nacidas sin duda para un punal. La vieja la retiro con violencia;
+su brazo se alzo; y a pesar de la dignidad que procuraba imprimir
+siempre a su caracter, a pesar de la nobleza de su raza, a que parecia
+deber igualarse en la nobleza de sus sentimientos, maltrato a una
+huerfana infeliz a quien antes habia calumniado. La vieja ridicula,
+presuntuosa, devota, expresion humana de la mayor necedad que pueda
+unirse al mayor orgullo, puso su mano en el rostro de la doncella
+abandonada y debil, que ofendia sin duda, con su juventud y su sencillez
+el amor propio de aquellos demonios de impertinencia.
+
+--iAy, ay, ay! Paz, por Dios, no te arriesgues--dijo Salome chillando
+con horror, como si la inofensiva Clara tuviera un punal en la
+mano.--Dejala, dejala.
+
+--iLa mataria!--dijo Paz apretando los punos y ahogada por la colera.
+
+Salome puso sobre los hombros de Clara el manton, que al entrar en la
+casa habia traido. Despues extendio sus brazos de esqueleto y la empujo
+hacia la puerta con tal violencia, que la desdichada huerfana estuvo a
+punto de caer al suelo. En tanto decia:
+
+--No sirvo para estas cosas. Me descompongo. Vayase usted pronto, nina.
+No de lugar a que la tratemos con rigor.
+
+Clara salio; fue arrojada por los brazos robustos de la vieja Paz, y por
+los brazos entecos y nerviosos de la vieja Salome. Aun es probable que
+esta, al darle el ultimo empuje, crispo sus dedos de gavilan, haciendo
+presa con sus unas en un brazo de la victima. La puerta se cerro con
+gran estrepito, y las voces destempladas de los dos demonios sonaron por
+mucho tiempo en el interior. La huerfana bajo con el corazon oprimido;
+no tenia fuerzas ni voz; casi no tenia conocimiento claro de su
+situacion. Bajo y se encontro en la calle; sola en la calle, sola en el
+mundo, sin asilo, el cielo encima, desolacion en derredor, ni un rostro
+conocido, ?A donde iba? En el portal sintio ruido y volvio la cara: era
+el perro melancolico que la seguia. El pobre animal habia salido de la
+casa por primera vez, y parecia decidido a no volver a entrar, pues
+saltaba y chillaba con un gozo, una travesura y un aire de expansion
+desconocidos en el.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXXVI
+
+
+
+#Aclaraciones#.
+
+
+Al oir Lazaro de boca de las dos esfinges la noticia de la expulsion de
+su antigua amiga, sintio deseos de coger por el mono a entrambas
+nobilisimas damas y darles alli el castigo de su crueldad. A pesar de su
+agravio, y de que no conocia las razones que habian tenido para echarla
+a la calle, un gran interes por aquella infeliz se desperto en su
+corazon. Indudablemente, a el le tocaba ampararla en aquel trance,
+apartarla del vicio a que su soledad podia conducirla, socorrerla, en
+fin, porque habla sido su amiga, le habia amado, y en tales casos es de
+corazones generosos y buenos olvidar las injurias y pagarlas con nobles
+acciones. Viendo que no le daban razon de su paradero, bajo y salio
+dispuesto a buscarla. Pero ?donde, donde la iba a encontrar? Clara no
+conocia a nadie en Madrid. Si: conocia a Bozmediano. Esta idea enfrio
+repentinamente la generosidad del joven. "Tal vez--pensaba--se marcho,
+porque Bozmediano la indujo a ello; tal vez ya la tenia consigo." Esto
+avivo los celos y el rencor del estudiante, que resolvio no descansar
+hasta descubrir el misterio de aquella salida y pedir cuentas a Claudio
+de su grande traicion.
+
+Con esta idea se dirigio a casa de este, dispuesto a dar un escandalo en
+la casa si no le permitian verle. Lo probable, segun el, era que Clara
+estuviera alli. Los celos le cegaban al pensar que aquella joven, que
+algunos meses antes se le habia aparecido con todo el encanto de la
+sencillez y de la gracia, de la virtud doliente y de la tranquilidad
+domestica, habia cedido a las sugestiones de un libertino sin
+conciencia. Era preciso no dejar sin castigo aquella infamia. "Aun me
+interesa mucho--decia;--aun la quiero mucho para que perdone yo esta
+injuria, que me parece hecha a una persona mia; injuria que cae sobre
+mi, que iba a ser...."
+
+Llego a la casa de Bozmediano y espero, paseando en la calle, a que
+avanzara el dia. Cuando sintio las ocho, entro y pregunto al portero.
+Este, que ya le conocia de verle alli los dias anteriores, no le puso
+tan mala cara como antes, porque recordo cierto dialogo que con su amo
+habia tenido a proposito de aquella visita. Le habia dicho que un joven
+vino a preguntar por el sesenta veces seguidas. Al amo picole la
+curiosidad, y quiso saber las senas; dioselas el portero con mucha
+exactitud, y sospechando Bozmediano que podia ser Lazaro, advirtio al
+domestico que si volvia estando el alli, le introdujera inmediatamente.
+Claudio sospechaba a que podia venir el joven, y lejos de rehuir la
+visita, la deseaba.
+
+Pero el portero, a pesar de lo terminante de la orden, creyo que era un
+desacato recibir a aquella hora a un joven que no era militar, ni venia
+en coche, ni traia botas a la _farole_. Hizole esperar un buen rato, y
+por fin le introdujo, despues de avisar para que despertaran al
+senorito. Este tardo un cuarto de hora en salir de su cuarto.
+
+--Ya debe usted suponer a lo que vengo--dijo Lazaro sin
+saludarle:--usted me conoce, usted me dio la libertad. Yo creia que
+desde entonces podia haber entre nosotros la amistad que a mi me imponia
+la gratitud; pero usted no ha querido; usted ha seducido y deshonrado a
+una pobre muchacha, a quien considero yo como mi hermana. Si usted me
+saco de la carcel para hacer mas grande la injuria que he recibido, hizo
+usted bien, por mi parte, porque estoy libre para pedirle cuenta de su
+accion, que es la accion mas infame que puede cometer un hombre.
+
+--Yo no cometo acciones infames. No le dejo pronunciar una palabra mas
+sin que antes se apresure a desdecirse. Si, usted se desdira. Todo eso
+es una calumnia. Yo no he seducido ni he deshonrado a joven alguna.
+Usted esta ciego de furor y extraviado por la pasion. Le han enganado a
+usted, y solo por saber que esta usted enganado, tolero las palabras que
+he oido. Pero me sera muy facil sacarle a usted de su error.
+
+--Eso es lo que quiero--dijo Lazaro.--Si usted me convenciera de lo
+contrario ... Pero no podra usted convencerme. Yo le he visto a
+usted, le he visto salir como un ladron de la casa en que Clara
+estaba recogida. Usted ha entrado alli por ella, ha entrado llamado
+tal vez por ella.
+
+--iOh, no!--exclamo Claudio, interrumpiendole.--Sientese usted; hablemos
+con calma. No anticipe usted juicios temerarios. Yo los voy a
+desvanecer.
+
+--Hable usted. No habra palabras, no habra nada que pueda desvanecer el
+juicio que se forma al ver a un hombre que penetra a hurtadillas en la
+casa en que una joven esta sola, y mucho mas cuando estos juicios estan
+formados despues de antecedentes muy claros. Yo no he venido aqui a que
+usted me explique nada. No tengo duda, sino certidumbre, de la infamia
+que usted ha cometido. He venido tan solo a tener el placer de decirle
+a usted que es un mal caballero y un hombre corrompido; a sufrir las
+consecuencias de esta acusacion, porque yo no temo a adversario
+ninguno, por temible y fuerte que sea, cuando me creo obligado a vengar
+un agravio.
+
+--Pues yo, que jamas he tratado de evadirme de las consecuencias de un
+asunto semejante--dijo Bozmediano con mucha energia;--yo, que no me dejo
+castigar de nadie, ni he permitido que jamas hombre alguno pronuncie
+contra mi una voz injuriosa, una reticencia, una alusion cualquiera, voy
+ahora a explicarme con usted en esta cuestion, esperando que se convenza
+y retire todo eso que ha dicho usted al entrar aqui. Todo lo comprendo,
+es natural: por lo mismo lo olvido hasta ver si, despues de lo que yo
+digo, insiste usted en repetirlo.
+
+--Hable usted: yo lo deseo.
+
+--Yo no he visto a Clara mas que tres veces--continuo Bozmediano.--Ella
+no sabe ni como me llamo, ni quien soy. Me ha visto poco, y le soy tan
+indiferente, que puedo asegurar que ocupo en su corazon el mismo lugar
+que una persona desconocida. Un dia encontre a ese malhadado viejo
+fanatico en la calle: le lleve a su casa, y vi a Clara por primera vez.
+Me hablo; y con la sencillez propia de su caracter y la franqueza que da
+la necesidad de expansion y trato, me conto algunas cosas de aquella
+casa. No le negare a usted que desde entonces me intereso muchisimo; que
+pense en que nada podia satisfacerme tanto como sacarla de la prision,
+darle alegria y librarla de la tutela de aquel hombre sombrio, capaz de
+poner triste a la misma felicidad.
+
+Bozmediano conto despues la segunda entrevista con Clara, recordando
+hasta algunas palabras de sus dialogos con ella. El otro joven oia con
+mucha atencion aquel relato, hecho con toda la veracidad posible.
+
+--Yo sere franco, y no ocultare a usted mis sentimientos, mis primeras
+intenciones--continuo--para que pueda usted juzgarme mejor. Al
+principio vi en Clara el objeto de una aventura; y a pesar de que me
+inspiraba mucha lastima y un verdadero interes, no podia menos de
+proceder con cierta ligereza en la formacion de mis planes. No lo
+negare: yo no pretendo desfigurar los hechos; esta confesion es igual a
+la que haria un moribundo ante un sacerdote. Pero o las circunstancias
+o ella torcieron mi plan primitivo. Ella tiene un caracter angelical.
+Llena de bondad y sencillez, es capaz de vencer las sugestiones de todo
+hombre que no sea un vil o un libertino. Le confieso a usted que, por
+ultimo, fue tal la fuerza que en mi tomo el primer sentimiento
+afectuoso y compasivo que me habia inspirado, que conclui por amarla.
+No puedo negar que, a pesar de haberme infundido este amor verdadero,
+yo persistia en mi proposito de sacarla de alli violentamente, de
+llevarmela como una cosa mia. No consideraba esto como un agravio, y
+hubiera matado a cualquiera que, interpuesto entre ella y yo, me la
+hubiera quitado. Yo supe--no me lo dijo ella--que existia una persona a
+quien queria mucho. Esto me desconcerto. Supe que estaba usted en la
+carcel, y no vacile un momento. Comprendi que si ella le queria a usted
+verdaderamente, la mejor accion que en mi cabia era ponerle a usted en
+libertad, devolversele. iQue complicacion! De este modo pensaba yo
+ganar en su concepto. No se asombre usted: yo me he creido siempre
+practico en estas cuestiones; y dado el caracter de Clara, es seguro
+que mas le amaria a usted cuanto mas durara su prision. Pero yo no
+contaba con otros muchos tesoros de bondad de aquel caracter. Usted
+vivia con ella, y la vigilancia, la crueldad de tres senoras ridiculas y
+de un viejo extravagante impedian que la viera, que la socorriera,
+librandola de tantos martirios. Usted vivia alli, y no le hablaba, no
+le consolaba, no aparentaba quererla. "He aqui mi ocasion--dije
+yo.--Lazaro aparece a sus ojos como un ingrato: ?no sera posible que
+ella le desprecie? Su situacion en aquella casa funebre, la tristeza en
+que vive y se consume, ?no seran causa de que desee libertad, vida,
+afectos, todo lo que alli no tiene, ni puede, ni sabe darle ese joven
+indiferente, ocupado por la pasion politica? Confiese usted que la
+situacion era la mas a proposito para que yo aspirara a merecer de ella
+algo mas que gratitud. Resolvi sacarla de alli, llevarmela. Fui tan
+ciego, que no previ su resistencia, su fidelidad, su grande afecto al
+primer amigo; afecto mas fuerte que todos los martirios y todas las
+privaciones. Dispuse entrar en la casa cuando estuviera sola, y entre
+por donde usted sabe. Ella, al verme, se asusto tanto, que casi me
+arrepenti de haber dado aquel paso. Me suplico que saliera, me lo pidio
+de rodillas; yo le dije que no esperara nada, que usted no podria ni
+sabria salvarla del poder de aquella gente cruel. Nada, no me oyo. Su
+proposito era inquebrantable. Conoci que su fidelidad era la mas grande
+de sus virtudes; y creyendo que era imposible arrancarle la primera
+imagen, la imagen que nada puede borrar, desisti de mi intento. Ella no
+queria escucharme; se desesperaba al comprender cuanto podia
+comprometerla mi entrada en la casa; me pedia llorando que la dejara
+entregada a su tristeza, a su soledad. Confieso que nunca me he visto
+tan pequeno como entonces, en presencia de aquella criatura debil,
+incorruptible, no solo a las promesas del amor de un joven, sino aun al
+soborno de la libertad, de la posicion, de la felicidad. Al marcharme,
+senti que alguien entraba en la casa. No se quien era; yo hui por no
+comprometerla; hui aterrado por la idea de que, a pesar de mis
+precauciones, alguien de la casa habia descubierto mi entrada."
+
+--Era yo--dijo Lazaro:--yo le vi salir a usted por la buhardilla.
+
+--Lo que he referido a usted--afirmo Bozmediano solemnemente, es la pura
+verdad. No he omitido nada que me pudiera honrar, ni nada tampoco que me
+pudiera deprimir o ponerme en ridiculo. Es la pura verdad; se lo juro a
+usted por la salvacion de mi madre, cuyo retrato esta alli, y siempre me
+parece que me esta mirando.
+
+Claudio senalo un retrato que habia en la habitacion; y al hacer su
+juramento, tenian sus palabras tal entonacion de sinceridad, que Lazaro
+no pudo contestar lo que un momento antes pensaba.
+
+--Sin embargo--dijo Lazaro, que creia que aquella declaracion no podia
+satisfacerle,--yo quiero que usted me de alguna prueba positiva. Usted
+comprendera que en estos asuntos no basta, no puede bastar la palabra.
+
+--?Que no puede bastar la palabra? No basta, es cierto, para espiritus
+preocupados. Hay ciertas cosas que no se pueden certificar de otro modo.
+A veces la afirmacion de una persona es suficiente para llevar al animo
+de otra la conviccion mas profunda. No puedo creer que usted, si hace a
+Clara la acusacion que a mi me ha hecho; si ella, con la serenidad de la
+inocencia, le contesta a usted la verdad, no puedo figurarme de ningun
+modo que usted no la crea. Hablele usted; rompa el silencio de aquella
+casa; veala usted un momento; oiga su voz, y si ante las declaraciones
+que ella le haga persiste usted en creerla culpable, no es digno, lo
+digo cien veces, no es digno de mirarla.
+
+Lazaro no pudo resistir a la gran fuerza de estas palabras. Era
+imposible, segun el penso, que la ficcion y la astucia de un hombre
+pudieran llegar a ocultar la verdad de aquel modo. Bozmediano no mentia.
+
+--iOh, calle usted!--dijo Lazaro sin poderse contener: o es usted el
+histrion mas perfecto, o dice la verdad. Yo, que jamas he mentido, que
+no se ni puedo fingir, siento una fuerte inclinacion a creer lo que
+usted me ha dicho. Pero tiene el corazon unas susceptibilidades y
+escrupulos de que la razon y la palabra no pueden librarle.
+
+--Veamos a Clara--dijo Claudio con resolucion.--?Donde?
+
+--En casa de esos demonios. Si es posible, acogotaremos a las tres
+viejas.--Clara no esta alli ya. La han despedido.
+
+--?Y por que? ?Donde esta?
+
+--No lo se--dijo Lazaro tristemente.
+
+--Pero, ?a donde ha ido?
+
+--Esa es mi duda, mi angustia. ?A donde puede haber ido? No conoce a
+nadie. Encontrandose sola en la calle, ?donde estara? Yo crei...
+francamente, crei que estuviera aqui.
+
+--iAqui!
+
+--Yo pense que usted la habia inducido a salir; que habia venido en
+busca de usted, a quien conocia.
+
+--?Y aun cree usted que esta aqui?--pregunto Bozmediano sonriendo.
+
+--Ahora... no afirmo nada ... dudo.
+
+--Y si le pruebo a usted que no esta aqui ni ha venido, ?que
+creera usted?
+
+--Aun asi no sera posible arrancar la ultima raiz de mi recelo; aun no
+lograre la evidencia que necesito; evidencia que nada ni nadie me
+podra dar.
+
+--La adquirira usted por su propio sentimiento. Hay cosas que se crean
+por revelacion, que nada ni nadie puede destruir. Hay cosas de que no se
+puede dudar, porque su evidencia esta encarnada en nuestro ser, y dudar
+de ellas es algo semejante a la muerte. Vamos a buscarla.
+
+--?Donde?
+
+--Vamos a buscarla. Por lo mismo que no conoce a nadie, es mas facil
+encontrarla. Estoy seguro de que la encontraremos.
+
+--Recorreremos todas las calles, preguntaremos a la policia, nos
+informaremos de todo el mundo--dijo Lazaro.
+
+--Si, si; haremos todo eso.
+
+--Iremos a los hospitales, a los asilos; entraremos, si es preciso, en
+todas las casas.
+
+--Si.
+
+--Iremos a la antigua casa; preguntaremos a la portera, a los vecinos,
+al tendero mas proximo.
+
+--Eso es. Diga usted, ?no habia en aquella casa una criada?
+
+--Si, habia una. No se su nombre.
+
+-?Donde estara? Si la encontramos, tal vez nos de alguna luz. Puede ser
+que se haya dirigido a ella. Recuerdo que esa criada me dijo que iba a
+casarse con un tabernero, y que tendria una tienda. Si esa mujer tiene
+casa abierta y Clara sabia donde esta esa casa, es seguro, casi seguro
+que habra ido alla.
+
+--Efectivamente--dijo Lazaro.--Vamos a ver si averiguamos donde esta
+esa mujer.
+
+Salieron y se encaminaron a la calle de Valgame Dios. Preguntaron a la
+portera de la antigua casa si se habia alquilado de nuevo el cuarto
+segundo. Dijo la portera que no. Preguntaronle el nombre de la criada y
+si sabia su paradero.
+
+--Se llama Pascuala--contesto:--esta casada con un tabernero llamado
+Pascual; pero no se donde viven. El tabernero de la calle del Barquillo
+debe saberlo, porque es compadre suyo.
+
+Este hombre les dijo que los Pascuales vivian en la calle del
+Humilladero, y los dos jovenes se dirigieron inmediatamente alla.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXXVII
+
+
+
+#El "via-crucis" de Clara.#
+
+
+Mucho horror inspiraba a la huerfana la casa de las de Porreno, aunque
+no tenia otra. Asi es que su primer impulso al verse en la calle fue
+huir, correr sin saber a donde iba, para no ver mas tan odiosos sitios.
+Anduvo corto trecho, doblo la esquina y se paro. Entonces comprendio
+mejor que antes lo terrible de su situacion. Al ver que no podia
+dirigirse a ninguna parte, porque a nadie conocia, le ocurrio esperar
+cerca de la casa a que entraran Elias o su sobrino. Pero el primero
+habia dicho que no volveria hasta dentro de tres dias, y el segundo, que
+sospechaba tan mal de ella, seria capaz de confirmarse en su creencia al
+verla arrojada de la casa por las senoras. Ella necesitaba, sin embargo,
+ver a Lazaro y contarle todo. Si el daba credito a su explicacion, ?que
+harian los dos, tan desamparado el uno como el otro? Decidio, sin
+embargo, esperarle alli, apoyada en la esquina; pero le daba tanto
+miedo... Pareciale que iba a salir por la reja cercana una gran mano
+negra, que la cogeria llevandosela dentro: ique horror! De repente
+sintio al extremo de la calle fuerte ruido de voces. Eran unos hombres
+que venian borrachos profiriendo horribles juramentos, atropellando y
+riendo desenfrenadamente como una turba de demonios regocijados. La
+joven sintio tal sobresalto, que no pudo permanecer alli un instante mas
+y echo a correr con mucha ligereza. Los hombres corrian tambien, y ella
+se figuraba que le tocaban la espalda, y creia sentir junto a sus
+propios oidos las infernales palabras de ellos. Corrio mucho por toda la
+calle del Barquillo, seguida del perro misantropo, y al fin, fatigada y
+sin aliento, se detuvo: las risas resonaban muy lejos ... ya no la
+seguian ... respiro porque no podia dar un paso. Despues siguio andando
+lentamente; no se atrevia a volver, porque las risas habian cesado y se
+oian terribles imprecaciones. Algunas piedras, lanzadas por mano
+vigorosa, cayeron junto a ella. Batilo se volvio lleno de despecho y
+ladro como nunca habia ladrado, con verdadera elocuencia canina.
+
+Despues de esto, avivo Clara el paso y llego a la calle de Alcala. Miro
+a derecha e izquierda, sin saber que camino tomar. Subio hacia la Puerta
+de Sol; pero no habia llegado a San Jose cuando vio que por la calle
+abajo venia gente, muchisima gente: ella no habia visto nunca tanta
+gente reunida. La calle le parecia tan grande, que no conocia distancia
+alguna a que referirla, pues para ella las casas hacian horizonte, y
+aquella gente que venia se le representaba como un mar agitado
+sordamente, y avanzando, avanzando como si quisiera tragarla. Sin
+deliberar volvio atras y bajo hacia el Prado. El gentio bajaba tambien:
+sordo rumor resonaba en la calle. La muchedumbre traia algunas luces, y
+de cuando en cuando una voz pronunciaba muy alto un _viva_,
+contestandole otra tremenda y multiple voz. La gente bajaba, y Clara
+bajaba delante. Aquello le dio mas miedo que los borrachos; pero cuando
+se encaro con la Cibeles, cuando vio aquella gran figura blanca en un
+carro tirado por dos monstruos blancos, se detuvo aterrada. Habia visto
+alguna vez la Cibeles; pero la oscuridad de la noche, la soledad y el
+estado de excitacion y dolencia en que se encontraba su espiritu, hacian
+que todos los objetos fueran para ella objetos de temor, todos con
+extranas y fantasticas formas. Los leones de marmol le parecia que iban
+corriendo con velocisima carrera, galopando sin moverse de alli. La
+pobre miro atras, y vio que la gente avanzaba siempre, haciendo mas
+ruido: no quiso ver mas aquello, y tomando hacia la derecha, entro en el
+Prado. Este sitio le parecio tan grande, que creia no llegar nunca al
+fin. Jamas habia visto una llanura igual, campo de tristeza, de
+ilimitada extension; los arboles de derecha e izquierda se le antojaban
+fantasmas negros que estaban alli con los brazos abiertos; brazos
+enormes con manos horribles de largos y retorcidos dedos. Anduvo mucho,
+hasta que al fin vio delante de si una cosa blanca, una como figura de
+hombre, de un hombre muy alto, y sobre todo muy blanco. Se fue acercando
+poco a poco, porque aquella figura se le representaba marchando con
+pasos enormes. Era el Neptuno de la fuente, que en medio de la
+obscuridad proyectada por los arboles se le figuraba como otro fantasma.
+La infeliz tenia muy extraviados los sentidos a causa del terrible
+trastorno de su espiritu. Torcio a la derecha, por evitar que llegara
+hasta ella aquel figuron blanco, y encontro enfrente la Carrera de San
+Jeronimo. Empezo a subir; pero estaba tan fatigada, que la pendiente de
+la calle le parecia inaccesible. Subio, pero con mucha lentitud, porque
+apenas podia andar: en la parte correspondiente a los Italianos creia
+ella ver la cumbre de una montana; y cuando media con la vista aquella
+eminencia, pensaba que en toda la noche no iba a llegar arriba.
+
+No pudo avanzar mas, y se sento en el hueco de una puerta. Sentia gran
+postracion en todos sus miembros, y ademas un frio intenso que,
+creciendo por grados, llego a producirle una convulsion dolorosa.
+Arropose lo mejor que pudo, y penso en el medio de volver a la casa para
+esperar a Lazaro en la puerta. Entonces le ocurrio subitamente la idea
+de dirigirse a casa de Pascuala. Ella recordaba muy bien el nombre de la
+calle donde vivia el tabernero con quien la criada se habia casado.
+Sabia que la taberna estaba en la calle del Humilladero; pero ?como iba
+a la tal calle? Resolvio preguntar a algun transeunte, y si daba con la
+casa, alli pasaria la noche, aplazando todo lo demas para el siguiente
+dia. Segura estaba de que Pascuala la recibiria con los brazos abiertos.
+Pero ?donde estaba la calle? Instintivamente oro a la Virgen, pidiendole
+que estuviera cerca de la calle del Humilladero. Pero la Virgen no la
+oyo, porque la calle estaba muy lejos. Resuelta a preguntar, se levanto;
+vio venir a un hombre, pero no se atrevio a detenerle; paso otro,
+algunos mas, y Clara no pregunto a ninguno. Tenia miedo de aproximarse a
+ellos. Por ultimo, se acerco una mujer, la joven la detuvo y
+respetuosamente la hizo su pregunta.
+
+--?La calle del Humilladero?--dijo la mujer, que era una vieja arrugada
+y con voz gangosa.
+
+--Si, senora.
+
+--?Le parece a usted que esta bien detener a las personas honradas de
+este modo?--contesto la vieja muy incomodada.--Ya se lo que quieren
+estas bribonas cuando detienen a una; que no van sino a meterle la mano
+en los bolsillos cuando esta una mas descuidada, contestando: "Vayase
+noramala la muy piojosa, y si no llamo a un alguacil."
+
+Antes que concluyera la vieja, se aparto Clara, y fue tal su angustia al
+pensar que todos la tratarian de igual modo, que casi estuvo a punto de
+abandonarse a su desesperacion, dejandose morir alli de hambre, de frio
+y de dolor. Pero la desventura infunde valor; recobro algun animo y se
+dispuso a seguir preguntando, cuando vio llegar a una mujer andrajosa
+que traia un nino de la mano y otro en brazos. A Clara le parecio que
+aquella mujer debia ser persona muy generosa y compasiva, y que le habia
+de responder a su pregunta. Pero antes de ser interpelada, la mujer
+andrajosa hablo a Clara en estos terminos:
+
+--Una limosna, senora, por amor de Dios, que tengo mi marido en cama, y
+estos dos ninitos no han probado nada en todo el santo dia... Siquiera
+un _chavito_.
+
+Despues, observando que Clara no tenia aspecto de persona que da
+limosna, sino mas bien de mujer desvalida y enferma, se figuro que pedia
+tambien _chavitos_, y variando de tono, le dijo:
+
+--Oye, chica: ven conmigo y le sacaremos un duro al tio gordo de la
+esquina.--?Que?--dijo Clara, confusa ante aquella proposicion.
+--?Apostamos a que no _tan dao_ ni un bendito _chavo_ esta noche? Yo he
+_sacao_ ya un _rial_: mira. Pero hay en aquella tienda un _mardito_
+panero que es muy caritativo. Ayer le _ije_ que tenia una hija enferma
+en cama, y me dio una peseta. Si _quies_ que le saquemos mas, ven
+conmigo esta noche, chica, y veras. Entramos: tu te haces que te vas
+cayendo, y te pones un panuelo _atao_ a la cara, y empiezas o dar unos
+_chillios_ que partan el corazon. Oye, asi: iay! iay! iay!
+
+Y dio unos cuantos quejidos tan lastimeros, que Clara tuvo angustia de
+oirlos. Despues siguio:
+
+--Mira, ven; entramos: yo le digo que eres mi hija y que no has comido
+un _bocao_, y que el _meico_ te ha recetado una cosa que cuesta un duro.
+Tu dices que no la _quies_ tomar, y que si saco el duro, compre pan _pa_
+estos ninos que se estan muriendo. Yo digo que sea el duro _pa_ la
+_meicina_; tu que sea _pa_ los ninos, y asi ... veras como se ablanda...
+y _pue_ que nos de dos... partiremos: te dare a ti dos _riales,_ y....
+Anda, ven: ponte este panuelo en la cara.--Senora, yo tengo que hacer,
+no puedo--dijo Clara, que creia no deber darle otra razon menos
+cortes. ?Sabe usted donde esta la calle del...?
+
+--iQue calle de los _dimonios_!--dijo la mujer; y viendo que pasaban
+dos caballeros se acerco a ellos, diciendole al chico que llevaba de la
+mano:--Muchacho, cojea.
+
+El muchacho cojeo, y se acercaron a los caballeros, repitiendo su
+muletilla. Clara se retiro entonces; anduvo a buen paso, y llego, por
+ultimo, a la plazuela del Espiritu Santo; subio mas, hasta que se
+encontro en la esquina de la calle del Prado, y por alli penso seguir,
+porque veia en ella bastantes personas, y creia encontrar alli quien la
+informara bien.
+
+Batilo iba delante. Un perro vivaracho y pequeno, descarado, ratonero,
+de estos que pasean su vanidad por las calles de Madrid, se acerco al
+can melancolico, y le dio una embestida con el hocico. Batilo era muy
+timido; pero sintiendo herido su amor propio, ladro. El ratonero, que no
+deseaba sino provocacion, ladro tambien, atreviendose a dar un mordisco
+al pobre faldero. Este te defendio como pudo; y a poco rato vino un
+porrazo que, con terribles aullidos, empezo a perseguir al ratonero.
+Luego vino otro perro, y otro, y otro: en dos segundos se reunieron alli
+doce perros, que armaron espantosa algarabia. Luchaban unos con otros,
+cayendo y levantandose en revuelta confusion, mordiendose, saltando y
+atropellando entre los movimientos de su horrible contienda a Batilo y
+al ratonero, que, revueltos entre las patas de los contendientes,
+recibian los ultrajes de todos. Al ruido se detuvieron algunas personas;
+el amo de uno de los perros tercio en la pelea, y dijo ciertas frases
+injuriosas al amo de otro. Clara, al ver que se reunia tanta gente, y
+que algunos mozos la miraban con atencion impertinente, avivo el paso;
+tomo la calle arriba para huir de aquellas miradas. Pero los mozos la
+siguieron, y ella quiso ir mas a prisa; ellos tambien; ella mas aun,
+hasta que se decidio a correr, y corrio con toda la velocidad que podia.
+Entonces una mujer grito desde una puerta con voz chillona y angustiada:
+"iA esa, a esa, a esa!" Un hombre la detuvo por el brazo; muchas mujeres
+la rodearon, y se formo en un momento un grupo de mas de treinta
+personas en torno a ella. La huerfana estaba tan tremula y aterrada, que
+no dijo palabra, ni trato de huir, ni lloro siquiera. Creyo tener en
+derredor un circulo de asesinos.
+
+--?Que ha hecho? ?que hay?--dijo uno.
+
+--Que ha _robao_ ese lio que lleva bajo el brazo.
+
+--Muchacha, ?donde has tomado ese lio?--dijo el que la tenia asida.
+
+Clara no contesto
+
+--A la carcel con ella--dijo uno de los presentes.
+
+--?Donde has tomado ese lio, muchacha?
+
+La joven se repuso un poco, y con voz tenue, dijo:
+
+--Es mio.
+
+--?Que es suyo?--dijo una de las mujeres.--Si la vi yo correr como una
+_desalacion._ Apuesto a que lo cogio en la casa del numero 15.
+
+--No, que venia de mas abajo--dijo otra.
+
+--Apuesto que es de casa de la _sa_ Nicolasa, la pupilera de ahi
+enfrente--dijo otra mujer.
+
+--Usted miente, senora--dijo un hombre alto, que parecia ser persona del
+toreo, a juzgar por su vestido y el rabicoleto que tenia en la
+nuca.--Usted miente: esta senora no ha salido de casa de la pupilera, ni
+del numero 16; venia de mas abajo.
+
+--iMiren ese pelele!--grito la mujer.--?_Poz_ no dice que yo miento?
+
+--Usted miente, senora. Esa muchacha no ha _robao naa_, que venia de
+abajo, y corrio porque la venian siguiendo esos lechuguinos. Yo lo he
+_oservao_, y si hay alguno que me desmienta, aqui estoy yo, que soy un
+hombrera _pa_ otro hombre.
+
+--Tanta bulla _pa naa_--dijo, soltando a Clara, el que la tenia asida.
+
+--Pues que si lo ha robado, si no lo ha robado ... Cuando yo digo una
+cosa.... Si estuviera aqui mi Blas, se veria si hay un hombre _pa_ otro
+hombre--murmuro, volviendo la espalda, la promovedora de aquel alboroto.
+
+--Vamos, senores, aqui no se ha _robao naa_--dijo el majo con
+decision.--Aqui estan ustedes de mas. Largo el camino.
+
+El publico (llamemosle asi) encontro muy convincentes las ultimas
+razones del hombre de los toros, y aun mas las insinuaciones que hizo
+con un tremendo palo de puno de plomo que llevaba en la mano, y empezo
+a desfilar.
+
+---Vamos, prendita, no tenga usted miedo--dijo el hombre del rabicoleto,
+cuando se quedo solo con Clara.--Venga usted conmigo, y no tenga reparo,
+que yo soy un hombre _pa_ otro hombre. ?Pero se _pue_ saber a donde iba
+la personita? Yo la llevare a usted, porque soy un hombre _pa_....
+
+--Voy a la calle del Humilladero.
+
+--Del Humilla ... ?que?
+
+--Del Humilladero.
+
+--Ya se ... ?pero _pa_ que va usted tan lejos? Si usted se echa a
+andar ahora, llegara alli _pasao_ manana por la noche. Con que no tenga
+usted prisa....
+
+--Si, senor, tengo prisa; y aunque este lejos, he de ir en seguida
+?Quiere usted hacerme el favor de decirme por donde debo ir?
+
+--_Miste_: coge usted esta calleja arriba, siempre _pa_ arriba ... pero
+yo la voy a llevar a usted. Aunque, _pa_ decir verdad, mas valia que se
+viniera conmigo. iAy! iJesus, que guapa es usted! _Poz_ no habia
+reparado ... Venga usted.
+
+--No puedo detenerme, _senor caballero_--dijo Clara con mucho
+miedo.--Digame donde esta esa calle, y yo me ire sola.
+
+--iSola! ?Y yo podia ser tan becerro que la iba a dejar ir sola por esas
+calles, esta noche que hay _rivolucion_...? Bueno soy yo _pa_ ... Venga
+usted conmigo. Le _igo_ que no lo pasara mal: yo conozco aqui cerca un
+_colmao_ donde hacen unas magras que....
+
+Diciendo esto, el torero tomo a Clara por un brazo y quiso internarla
+por la calle del Lobo.
+
+--Suelteme usted, caballero--dijo Clara desasiendose:--tengo que hacer;
+por Dios, suelteme usted.
+
+--Pues es lo _mesmo_ que un puerco-espin. iBah! Si es usted muy guapa
+para ser tan picona. Le _igo_ que ... Pero, en fin, yo la acompanare a
+esa calle.
+
+--No: digame usted por donde debo ir. Yo ire sola.
+
+--?Sola? si hay _rivolucion. ?_Pa_ que le peguen a usted un tiro y me la
+_ejen_ frita en _mita_ la calle?...
+
+--Yo quiero ir sola--dijo ella separandole.
+
+La compania y la solicitud impertinente de aquel hombre le inspiraba
+mucha desconfianza. Su intento era huir de el y preguntar a otro. Pero
+aunque avivo mucho el paso, el seguia siempre a su lado diciendole mil
+cosas. Un incidente feliz (algo feliz habia de pasar aquella noche) vino
+a librar a Clara de aquel moscon. Iban por la plazuela de Santa Ana,
+cuando sintieron detras gritos de mujer. El majo no volvio la cara; pero
+tuvo buen cuidado de embozarse bien en su capa para no ser conocido.
+
+--_Arrastrao, endino_--dijo la mujer, que era alta, gruesa hombruna y
+con voz aterradora y aguardentosa.--Espera, espera, que te voy a sentar
+los cinco en esa cara de documento.
+
+Al decir esto, tiro al majo de la capa, y con mano mas pesada que una
+maza de batan, cogio a Clara por un brazo y la detuvo.
+
+--Si no fuera porque esta aqui esta senora--dijo el chulo, cuadrandose
+ante la jamona--ahora _mesmo_ te volvia las narices al reves.
+
+--i_Arrastrao_!--dijo la maja cuadrandose y moviendo la cabeza--?tengo
+yo cara de cabrona? ?Te _paece_ que por una cara de escoba como esta voy
+yo a consentir?...
+
+--iCalla!--exclamo el otro--o te _ejo_ sin piernas.
+
+--Mira, Juan Mortaja, que voy a sacarle los ojos a esta rabuja si ahora
+_mesmo_ no vienes conmigo. ?Le parece a usted que a una mujer como yo se
+la...? Juan Mortaja, cuando _igo_ que vamos a tener que....
+
+--No haga usted caso--dijo el torero, dirigiendose a Clara, que estaba
+sin aliento, oprimida por la mano de la jamona, como la tortola en las
+garras del gavilan--No haga usted caso, nina, que esta suele rezarle un
+Padre nuestro a _san cuartillo_.
+
+--_iReendino!_--exclamo con tragico furor la maja, soltando a Clara y
+echando rapidamente mano a la cintura, de la cual saco una navaja, que
+esgrimio con el donaire y la presteza de un matutero.
+
+--iSaco _e_ demonios!--dijo el otro, enarbolando el palo.
+
+No sabemos como concluyo la pendencia, porque hemos de seguir a Clara; y
+esta, en cuanto se vio libre de la zarpa de la dama de Juan Mortaja, se
+escapo ligeramente, y a buen paso, seguida siempre de Batilo, llego a la
+plazuela del Angel. La desventurada no sabia ya que partido tomar; se
+horrorizaba al pensar que entre los miles de habitantes de este enjambre
+no habia uno que le dijera el nombre de la calle donde estaba el unico
+asilo que podia acojer a la huerfana abandonada, sola, injuriada, medio
+muerta de miedo y dolor. Creyo que Dios la abandonaba o que no habia
+Dios; que su destino la obligaba a optar entre la inquisicion espantosa
+de las dos Porrenas, y aquel abandono, aquel vagar por un desierto,
+repelida por todos o solicitada por la depravacion o el vicio.
+
+Se decidio a hacer otra tentativa. Detuvose ante un hombre que, con un
+farol y un gancho, revolvia escombros, y le hizo su pregunta.
+
+--?La calle del Humilladero?--dijo el trapero, incorporandose y
+haciendo con el gancho ciertos movimientos semejantes a los que hace
+con su varilla un director de orquesta.--Esa calle esta ... Voy a darle
+a usted una receta para que la encuentre en seguida. Pues eche usted a
+andar ... y vaya mirando con atencion los letreros de todas las calles.
+?Sabe usted leer?
+
+--Si, senor--dijo Clara.
+
+--Pues cuando usted vea un letrero que diga asi: "calle del
+Humilladero", alli _mesmo_ es.
+
+El trapero se quedo muy satisfecho de su apotegma, y volviendo a
+inclinarse, enterro su gancho investigador en el monton de inmundicia
+que delante tenia. Clara se retiro muy angustiada; y principiando a
+perder ya el conocimiento exacto de su desventura, hallabase proxima a
+entrar en ese periodo de atonia que precede a las grandes enajenaciones.
+Dirigio de nuevo mentales suplicas a Dios y a la Virgen para que la
+sacaran de aquella situacion; y aun rezaba, cuando vio llegarse hacia
+ella a una persona que le inspiro mucha confianza. Dio algunos pasos
+hacia aquella persona, que era un clerigo de mas que mediana edad, gordo
+y pequeno. Venia con su rosario en la mano y la vista fija en el suelo.
+La huerfana respiro con tranquilidad, porque aquel personaje venerable
+que tenia ante si debia de ser un santo varon, de esos cuyo fin en la
+tierra es consolar a los afligidos y ayudar a los debiles.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXXVIII
+
+
+
+#Continuacion del "via-crucis".#
+
+
+Parecia el clerigo hombre pequeno, a juzgar por su vestido, que era muy
+raido y verdinegro. Era el de edad madura, y a juzgar por su pronunciada
+y redonda panza, parecia hombre que no se daba mala vida. Tenia la cara
+redonda y amoratada, con dos ojillos muy vivos y una nariz que parecia
+haber servido de modelo a la Naturaleza para la creacion de las patatas.
+No puede decirse que su fisonomia fuera antipatica: sonreia con bondad,
+y, sobre todo, habia en sus ojuelos cierta gracia y una volubilidad
+amable. Cuando vio a Clara y oyo la pregunta que esta le hizo con el
+mayor respeto, guardo el rosario, se ladeo el sombrero (porque era este
+tan grande, que tapaba con el a cuantos se le ponian delante), y dijo:
+
+--?La calle del Humilladero? Si, hija mia, si: se donde esta, si, pero
+es muy lejos. No podra usted ir sola; su perdera usted, hija mia. Venga
+usted y yo la pondre en camino.
+
+Y volvio atras. Siguieronle Batilo y Clara, que creyo al fin haber
+encontrado el hilo del laberinto.
+
+--Pero, hija mia, ?como es que usted va sola? iA estas horas ... tan
+sola!--dijo el padre con voz agridulce.
+
+--Tengo que ir a una casa que conozco--repuso Clara por dar alguna
+respuesta.
+
+--?Pero va usted sola? iA estas horas! ... Hija mia, ?por que es eso?
+
+--No tengo quien me acompana. Soy sola.
+
+--?Que es usted sola? iJesus, Maria y Jose! iQue calamidad! ?Pero no
+tiene usted padres?
+
+--No, senor.
+
+--?Es usted sola, enteramente sola? iJesus, Maria y Jose! Esto no va
+bien, hija mia. ?Pero no tiene usted ningun pariente? Vamos, ira usted a
+casa de algun pariente.
+
+--No, senor, no. Voy a casa de una mujer que conozco. No conozco a nadie
+mas que a ella.
+
+--Vamos, ya conocera usted a alguna otra persona--dijo el cura parandose
+y fijando en el semblante de Clara sus picarescos ojuelos.--?De donde
+viene usted ahora?
+
+--De casa de unas senoras, donde estaba.
+
+--?Y alli no conocio usted mas que a esas senoras?
+
+--No, senor--dijo Clara asustada del giro que tomaban las preguntas
+del clerigo.
+
+--Vamos, juraria yo que ha conocido usted a algun muchachuelo ... Eso no
+tiene nada de particular, hija mia: para eso es la juventud. Eso no
+tiene nada de particular. iBah! no se ponga usted encarnada. Por las
+llagas de Jesucristo, que no me enfado yo por eso ... no.
+
+Al decir esto, el cura se paro otra vez, y volvio a fijar en la huerfana
+sus pequenos y vivaces ojos, acompanando esta mirada con una santa
+sonrisa de astucia, que haria honor a cualquier alumno de Seminario,
+conocedor de la obra de Sanchez, titulada _De Matrimonio_.
+
+--Porque hija mia, el mundo es asi--continuo.--Yo, que conozco las
+debilidades de ambos sexos, puedo hablar sobre este punto. Y luego yo
+tengo una practica tal, que en seguida comprendo. Sobre todo, como usted
+es tan guapita....
+
+Turbose mucho la joven con aquellas palabras; pero la esperanza de que
+pronto llegarian a la decantada calle del Humilladero, la sereno,
+haciendole mas llevaderas las amabilidades del buen hombre.
+
+--Si, hija mia: yo soy gran admirador de las obras de la Naturaleza, y
+cuando estas obras son bellas, las admiro mas. Yo, francamente lo digo,
+no soy gazmono. Lo cortes no quita lo valiente. Aunque uno sea
+sacerdote ... porque admirar a la Naturaleza no es pecado.
+
+Con estas y otras cosas habian pasado la calle de Atocha y llegado a la
+Plaza Mayor; atravesaronla, dirigiendose a la plazuela de San Miguel.
+
+--Venga usted, venga usted--dijo, tomando el brazo a Clara, al ver que
+manifestaba cierto recelo de internarse por el arco obscuro que da a la
+plazuela del Conde de Miranda.--Venga usted, que conmigo va segura...
+Pues decia que lo cortes no quita lo valiente... Pero no me ha seguido
+usted contando eso del muchachuelo.
+
+--Si yo no he contado nada--dijo Clara, haciendo un movimiento
+disimulado para desasir su brazo de la mano del cura.
+
+--Si: algo hay, hija mia; yo lo he conocido. Si eso no tiene nada de
+particular. Ya... ?hay vergueencilla? Vamos, cuenteme usted, que yo ia
+absuelvo en seguida. A las ninas bonitas se les perdona todo.
+
+Diciendo esto, miro de nuevo a Clara; pero ya no se sonreia: estaba
+serio, y habia en su voz cierta agitacion que ella no pudo notar.
+
+--Cuidado, no se caiga usted--dijo, extendiendo su brazo por la cintura
+de la huerfana, como si esta hubiera tropezado.
+
+--iAy!--dijo ella mas confusa y separandose del cura.--iCuando
+llegaremos a esa calle!... ?Esta muy lejos todavia?
+
+--Si, hija mia: esta lejos, muy lejos. ?Pero que prisa tiene usted?
+
+--iAh! si, tengo mucha prisa. Pero no se moleste usted mas. Digame por
+donde debo ir ... y seguire sola.
+
+--iAh! no acertara usted en toda la noche. Esta muy lejos. ?Pero que
+prisa tienes, hija mia? Veo que estas muy cansada. ?No te convendria
+descansar un poquito?
+
+--iOh! no, senor; no puedo descansar--dijo Clara, aterrada ante la idea
+de que la llevaran a una sacristia.
+
+--Si, hija mia: estas muy fatigadita, y yo no tengo corazon para verte
+andar por esas calles a estas horas y con este frio.
+
+--No importa, senor cura: no me puedo detener.
+
+--iJesus, Maria y Jose! No he visto nunca una muchacha mas arisca.
+Yo ... no gusto de gente asi, porque me gusta que las ninas sean
+amables y buenas.
+
+En esto entraban en el callejon de Punonrostro. Parose el cura y tomo
+una mano a Clara, que se retiro, apartandose de el.
+
+--Hija mia, por Jesus, Maria y Jose, te digo que se me parte el corazon
+de verte asi sola por esas calles, a estas horas, con este frio... Mira:
+yo tengo un buen brasero arriba.... Porque aqui vivo yo, aqui a espaldas
+de San Justo, que es mi iglesia. Pues si quieres descansar un ratito....
+
+--No, Padre: yo quiero ir a la calle del Humilladero. Digame usted donde
+esta, ya que no me ha llevado a ella.
+
+--iQue Humilladero, ni Humilladero! ya me tienes loco con tu calle. Pues
+no estas poco impertinente--dijo el clerigo con mas agitacion y mucha
+impaciencia.--Ven, hija mia, y me contaras eso del muchachuelo.
+
+El infame plan se revelo de pronto en el entendimiento de Clara con todo
+su horror y repugnancia.
+
+--Senor--repitio--digame por donde voy.
+
+--Sube, sube--dijo el colocado ya en la puerta de su casa.--Sube; no te
+pesara. Si supieras que bueno soy yo.... Porque lo cortes no quita lo
+valiente. Y manana te vas a tu Humilladero, o si no quieres ir....
+
+--Senor, por Dios, digame por donde debo ir. Yo me vuelvo loca. ?Para
+que me ha traido usted aqui? ?Y donde estoy? Puede ser que ahora este
+mas lejos del punto a donde quiero ir.
+
+--Sube, hija mia, sube--dijo el clerigo abriendo la puerta--y hablaremos
+de eso. Yo te dire donde esta esa calle, y manana podras....
+
+--No, yo no le quiero ver a usted mas. Pero digame por donde debo
+dirigirme. ?Por que me ha enganado usted?
+
+La joven rompio a llorar como un nino. El cleriguillo habia perdido su
+amabilidad; sus ojuelos expresaban el mayor despecho; su labio inferior,
+masa informe y pendiente, le temblaba por la rabia de la contrariedad y
+del desengano.
+
+--?Esta lejos esa calle, senor? ?Esta lejos?
+
+El cura miro a Clara con desden, hizo un gesto despreciativo, y
+entro diciendo:
+
+--Si, chica: esta lejos, muy lejos.
+
+Y cerro violentamente con mano colerica la puerta, que produjo fuerte
+estampido.
+
+Algo tranquilizo a Clara el verse libre de aquel malvado; pero al pensar
+que no habia podido adquirir noticia alguna de lo que buscaba; al verse
+en aquel callejon estrecho y obscuro, donde no aparecian indicios de
+vivienda humana; al considerar que por un extremo podia aparecer un
+hombre y por el otro extremo otro, avanzando hacia el centro y
+cogiendola entre los dos, fue tal su pavor, que estuvo a punto de caer
+al suelo sin sentido. Tambien se la figuraba que la enorme muralla de la
+casa del Cordon y la de San justo iban a reunirse, aplastandola en
+medio. Un supremo esfuerzo, una carrera en que el espiritu agitado, mas
+bien que el cuerpo, parecia trasladarse, la llevo a la calle del
+Sacramento. Al fin vio una luz que se movia; era un sereno. Aquel
+encuentro la infundio algun valor; acercose a el, y le repitio su
+pregunta, tantas veces hecha, y nunca contestada. El sereno, de muy mal
+humor, pero con buena intencion, le dio la direccion verdadera.
+
+--Baje usted esa cuestecita por detras del Sacramento; baje usted
+siempre hasta que llegue a la calle de Segovia; en seguida sube usted
+derecha, siempre adelante, hasta encontrar la Moreria; entra por ella
+hasta llegar a la calle de don Pedro; despues sigue por esta hasta la
+plazuela de los Carros, y enfrente de la capilla de San Isidro,
+encuentra usted la calle del Humilladero.--Le repitio las senas y le dio
+las buenas noches.
+
+La huerfana se retiro muy agradecida. Al fin encontraba la direccion de
+aquella maldita calle. Tomo por el camino indicado y bajo la cuesta de
+los Consejos. iQue triste y pavoroso lugar! El piso parece que huye bajo
+los pies del transeunte: tal es la pendiente. A Clara, que estaba
+completamente desfallecida y con la cabeza debilitada, le parecia caerse
+a cada paso, y que el suelo se iba inclinando mas cada vez, negandose a
+soportarla. Llego a creer que nunca terminaba aquel descender
+precipitado, hasta que por fin sus pies pisaron en llano. Estaba en la
+calle de Segovia, y se le figuraba haber caido en un abismo. No era
+posible, pensaba ella, que el sereno le hubiera dicho la verdad. ?Estaba
+aquel sitio habitado por seres de este mundo? De noche, y en aquella
+lobreguez, parecia la profundidad de un barranco, de esos que escogen
+para sus conventiculos los duendes y las brujas. Mirando hacia arriba,
+le parecia que se inclinaban, amenazando caer, las dos masas de
+habitaciones que a un lado y otro de la calle se levantan.
+
+Clara siguio, sin embargo, la direccion que el sereno le habia
+indicado: distinguio delante de si la cuesta escarpada de los Ciegos, y
+penso que era imposible trepar por alli, intentolo a pesar de todo,
+tropezando con montones de escombros y ruinas: las casas se veian
+arriba suspendidas, al parecer, como nido de buitre en lo alto de la
+eminencia. Ella se sintio sin fuerzas para escalar aquello; no
+distinguia senda alguna, ni habia alli nada que indicase el paso de
+seres humanos. No se oia voz alguna, sino de tiempo en tiempo, y
+resonando muy lejos, gritos de mujeres. Los gritos resonaban como si
+una bandada de aves, con palabra humana, se cerniera graznando en lo
+mas alto del cielo. De repente oyose una voz infantil que venia de
+abajo. Era una nina que subia sola, y cantando, por la calle de
+Segovia, dirigiendose a la Moreria. Clara vio con asombro que la nina,
+sin cesar de cantar, subia la cuesta y trepaba, encontrando una vereda
+entre tantos escombros. Se levanto e intento seguirla. La nina no la
+vio y marchaba delante muy alegre, al parecer. Pero de pronto advirtio
+el ruido de los pasos de la que la seguia; volviose; vio aquel bulto
+que en medio de la noche andaba tras ella, y lanzandose en subita
+carrera empezo a gritar: iMadre, madre: brujas, brujas!
+
+La huerfana sintio entonces mas claros los gritos de las mujeres, y
+llego tambien a creer que habia brujas por alli. Las mujeres parecia
+como que bajaban, y sus voces confusas y discordantes semejaban el
+altercado frenetico de una horda de eumenides. Retrocedio Clara y volvio
+a bajar, estando a punto de resbalar y caer algunas veces. Hallose de
+nuevo en la calle de Segovia, y entonces los gritos femeninos llegaban a
+sus oidos como si la horda de aves con palabra humana hubiera levantado
+el vuelo tornando a las altas regiones.
+
+Empezo a llover: caian gotas muy gruesas, que la imaginacion
+calenturienta de la huerfana sentia en el piso como si este fuera una
+caja sonora. La lluvia aumentaba; las gotas caian con extraordinaria
+rapidez, dejando en las piedras un disco obscuro, semejante a una pieza
+de dos cuartos que, repetidos infinitamente, concluyeron por tenir de
+negro reluciente todas las piedras. Clara se arropo; apoyose en una gran
+piedra sillar que alli habia, y, con el alma agotada ya, miro al cielo
+buscando la luna, una estrella, cualquier cosa que no fuera negra y
+horrible, cualquier cosa que no hubiera visto aquella noche en otra
+parte; pero no vio ni estrella ni luna: tan solo alla abajo, en la
+direccion del puente y en el horizonte que tras la otra orilla del
+Manzanares se dibuja, vio una lumbre rojiza, esa claridad violenta de
+encendido color, que es en noches tempestuosas como una fiebre del
+cielo. Se le ve arder calenturiento y agitado por subitas y precipitadas
+exhalaciones, mientras toda su inmensa extension permanece obscura y
+helada. Aquella luz impresiono la mente de Clara de un modo muy extrano.
+Lejos de infundirle temor, le parecio ver alli alguna cosa interna, mas
+profunda que el profundo cielo, que parecia estar abierto por aquel
+punto. Creia ver oleadas de luz, emanadas de un foco incandescente;
+formas humanas, cuerpos sin sombra, que oscilaban con caprichosas
+revoluciones. Pareciale como una falanje de astros humanos, de cielos y
+mundos en forma de seres vivos, que alli se determinaban dentro del
+espacio mismo de una llama sin fin; cada uno engendraba miles, cada mil
+un millon; se alejaban y volvian, se obscurecian tenuamente, y de nuevo
+adquirian el brillo de la mas intensa luz.
+
+Cuando aparto la vista de aquella claridad, miro al lado opuesto; miro a
+la calle, en derredor, y no vio nada. Espero un rato, mirando siempre, y
+tampoco vio nada. Creyo que estaba ciega, y en vano queria, con atencion
+afanosa, descubrir algun objeto. La lluvia habia crecido de una manera
+espantosa: un torrente bajaba por la Cuesta de los Ciegos y otro por la
+de los Consejos; la calle recogia estas dos vertientes y arrojaba hacia
+el puente un barranco fangoso. Ella continuaba sin ver; sentia que sus
+pies se enterraban en fango; el ruido era horrible. Se le concluyo el
+animo; creyo que no le quedaba mas recurso que cerrar los ojos, que ya
+no veian, y dejarse morir alli, dejarse arrastrar por aquella agua que
+iba hacia el rio con precipitacion vertiginosa.
+
+Un relampago intenso ilumino aquel abismo. Entonces pudo ver a la
+repentina luz las dos masas obscuras de casas que a un lado y otro se
+alzaban. Pero despues volvio a quedar sumergida en su profunda ceguera.
+Las rodillas se le doblaban; el agua le habla calado toda la ropa;
+Batilo grunia como un perro naufrago. A pesar del ruido de la lluvia,
+los gritos de las mujeres se sentian otra vez, discordantes, agudos,
+como confuso chirrido de pajaros nocturnos, resonando encima, alla
+arriba. La enferma fantasia de Clara creyo reconocer en aquellas voces
+un horrible y aspero trio de las Porrenas, que volaban, envueltas en
+espantosas nubes, dando al viento las voces de su impertinencia, de su
+amargo despecho y de su envidia. Hasta le parecio ver a Salome, que se
+cernia en lo mas alto, agitando rapidamente sus luengas vestiduras a
+manera de alas, y mostrando hacia abajo las encorvadas y angulosas
+falanjes de sus dedos, terminados con unas de lechuza.
+
+La lluvia empezo a disminuir. Ruido de campanillas y ruedas indico a
+Clara que una galera acababa de pasar la calzada del puente y entraba en
+la calle: esto la animo un poco, porque sentia la voz del arriero, que
+con tremendos palos estimulaba a sus caballerias a subir la cuesta.
+Levantose la joven dispuesta a hacer la ultima tentativa preguntando al
+arriero. Llego la galera, y Clara se adelanto hacia la mitad del camino;
+pero, una de las mulas, que era muy espantadiza, dio un salto y casi
+vuelca la galera. El arriero empezo a proferir votos y juramentos. El
+animal se resistio a dar un paso; pegaba el arriero, coceaba la arisca
+mula, y la otra, queriendo aprovechar tan buena ocasion de reposar su
+fatigado cuerpo, que habia hecho la jornada de Navalcarnero en seis
+horas, se hecho al suelo muy sibariticamente, esperando a que estuviera
+resuelta la pendencia entre su amo y su companera. La mula quedo casi
+totalmente enterrada en fango, y cuando el arriero vio tal cosa, y que
+la galera se habia inclinado de un lado, hincando el eje en el suelo, se
+puso hecho un demonio: llamo en su auxilio a todos los santos del cielo
+y a todos los demonios del infierno, se tiro de los cabellos y hasta
+empezo a darse latigazos de rabia.
+
+Clara, que se creyo causante de aquel desperfecto, tuvo bastante fuerza
+para huir de las iras del carretero, que, a haberla visto, la hubiera
+maltratado; corrio hacia arriba, y no paro hasta la esquina de la
+plazuela de la Paja. Alli encontro otro sereno y le hizo su pregunta.
+
+--Esta usted cerca--le dijo este.--Suba usted esa plazuela; pase usted
+aquel arco que se ve alli, donde esta la imagen de la Virgen con el
+farol, y llegara a la plazuela de los Carros. Enfrente esta la calle del
+Humilladero.
+
+Clara empezo a creer otra vez que habia Dios, y siguio la direccion
+indicada. Al fin estaba cerca, al fin llegaba. La esperanza le dio
+animo; pero al acercarse al arco que unia entonces la capilla del Obispo
+con la casa de los Lasos, se avivo su miedo. Se figuraba que aquel arco
+no podia conducir sino a una caverna, y ademas le parecia que detras
+estaba una figura corpulenta, que no era otra que Maria de la Paz Jesus,
+apostada alli para asirla cuando pasara, arrebatandola con una mano
+grande y crispada, para llevarsela por los aires.
+
+Pero la esperanza puede mucho. Cerro los ojos, y corriendo velozmente,
+paso. La plaza de los Carros ya le parecia mas habitable y menos triste:
+pasaban algunas personas, se veian no pocas luces. Miro los letreros de
+todas las calles que de alli partian, y al fin, llena de alborozo, leyo
+el nombre de la que buscaba. Entro en ella, y a los pocos pasos vio una
+puerta, a cuyos lados habia pintados racimos alegoricos y unas botellas
+que indicaban muy claro que aquello era taberna. "Aqui es", dijo, y se
+acerco. La puerta estaba abierta, y dentro habia dos mujeres y un
+hombre. Pregunto si vivia alli un tal Pascual, tabernero, casado con una
+tal Pascuala.
+
+--Aqui no hay _nengun_ Pascual--dijo una de las mujeres.
+
+--?Sabe usted si es aqui cerca?--pregunto Clara.--?No hay otra taberna
+en esta calle?
+
+--No, que yo sepa.
+
+Clara volvio a creer que no habia Dios.
+
+--?Que estas diciendo ahi, _enreaora_?--exclamo el hombre.--Siempre te
+has de meter en lo que no te toca. Si, senora. Hay otra tienda de vinos
+de un tal Pascual ... si, senora: ahi en el numero 14.
+
+La huerfana dio las gracias, y fue alla, palpitante de agitacion y
+alegria. Antes de llegar al numero 14, sintio ruidos de guitarras y
+voces de hombres. Al acercarse a la puerta vio a muchos que cantaban y
+bailaban con la exaltacion de la embriaguez; y aunque no vio a Pascuala,
+aunque aquella gente le inspiraba mucho recelo, subio el escalon de la
+entrada y presentandose pregunto por su antigua criada.
+
+--_iOle ole_!--dijeron dos o tres de aquellos insignes personajes,
+mientras uno de ellos avanzo hacia la joven, y abrazandola
+estrechamente, la llevo al centro de la taberna.
+
+--iViva el buen trapio!
+
+Clara dio un grito de terror al encontrarse en los brazos de aquel
+desalmado, y grito con todas sus fuerzas:
+
+--iPascuala!
+
+--?Que? ?quien es?--dijo una voz de mujer;--?a ver que es eso?
+
+Pascuala se presento y al ver que habia alli una mujer y que estaba en
+brazos de su marido, dio a este en la cara un mojicon, que, a ser mas
+fuerte, no le dejara con narices.
+
+--No fui yo--contesto Pascual:--fue ese _dimomio_ de Chaleco.
+
+--Si fue el, que la ha traido y la tenia escondida, senora
+Pascuala,--declaro Tres Pesetas con uno de sus frecuentes rasgos
+de malicia.
+
+--iDona Clarita!--dijo Pascuala abrazando a Clara con mas suavidad que
+su marido y llevandola adentro.
+
+Al encontrarse en el dormitorio de los Pascuales, la sobrina de
+Coletilla, que habia agotado todas las fuerzas de su cuerpo y de su
+espiritu en aquella noche, se dejo caer en una silla y perdio el
+conocimiento.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XXXIX
+
+
+
+#Un momento de calma#.
+
+
+Bozmediano y Lazaro hablaron poco por el camino. Al llegar a la casa de
+Pascual, serian las diez de la manana, lo primero que vieron fue a
+Pascuala fregando vasos. Preguntaronle si habia venido Clara a su casa,
+y ella contesto:
+
+--Anoche, si, senor; despues de media noche vino. Pero ya reconozco al
+caballerito sobrino de mi amo, que estuvo alla a preguntarme por su tio.
+
+--iGracias a Dios!--exclamo este.--iQue suerte hemos tenido!
+
+--La pobre llego esta manana y se desmayo--dijo Pascuala.--Esta, muy
+malita; todavia no ha hablado palabra, si no es _pa_ delirar. Vino que
+no se podia tener, toda mojada, temblando de frio, y las lagrimas le
+corrian por la cara abajo.
+
+--?Donde esta?
+
+--Alli, en mi alcoba y en mi cama. Pascual se quedo en el desvan y yo
+en el suelo, al lado de ella. Esta muy malita: empezo a dar unas
+manotadas y a decir que venian volando unas ... ?como dijo? "Las tres,
+las tres volando", decia, y asi estuvo hasta hace una hora, que callo y
+se quedo dormida.
+
+Los dos jovenes pasaron adentro, y cuando la tabernera abrio un poco la
+ventana para que entrara alguna luz, pudieron ver acostada en el lecho
+aquella agraciada figura, en cuyo semblante extenuado y palido se
+pintaban los sintomas de una postracion y un malestar muy grandes.
+Dormia, y la violenta posicion de su cabeza indicaba que antes del sueno
+la habia atormentado uno de esos letargos dolorosos en que el cuerpo
+obedece con bruscos movimientos a todos los delirios de la mente
+enferma. Pascuala cogio entre sus manos la cabeza de la joven y la
+coloco con menos molestia; la entro uno de los brazos, que colgaba fuera
+de las sabanas; arreglo estas y las almohadas, y cerro un poco mas la
+ventana, por que no entrara mas claridad que la necesaria para no estar
+a obscuras.
+
+--Usted ya no sale de aqui--dijo Bozmediano a Lazaro.
+
+--No--replico este, preocupado y contemplando a la enferma tan de cerca,
+que sentia su respiracion agitada y dificil como si un pequeno volcan
+existiera entre las sabanas.
+
+--Creo que, al despertar, despertara con el delirio. Usted debe quedarse
+aqui hasta ver en que para esto--indico Bozmediano;--yo me marcho. Si me
+ve, creo que mi presencia no sera lo que mas la tranquilice. Manana le
+espero a usted en mi casa sin falta: tenemos que hablar.
+
+Lazaro no contesto. Si su susceptible desconfianza no se habia extirpado
+completamente, en aquellos momentos no podia pensar en tan delicado
+asunto. Experimentaba emocion muy grande para detenerse en dudas crueles
+y rencores poco generosos, que un alma elevada deja siempre a un lado al
+contemplar los grandes infortunios.
+
+Cuando Claudio se marcho, Lazaro se sento junto al lecho, y alli estuvo
+mucho tiempo inmovil mirando a la enferma, estatua que contemplaba otra
+estatua, casi tan palido como ella, esperando a cada expansion del
+aliento que despertara, observando con la atencion moribunda de amante
+la oscilacion de aquella vida comprometida en una crisis. Por fin Clara
+se movio, pronunciando algunas voces mal articuladas. El joven pudo
+distinguir claramente: "iSenora, por Dios!..." Despues agito una de sus
+manos como quien quiere retirar algo, y por fin abrio los ojos. Se
+aparto los cabellos que en desorden le cubrian la cara; tuvo un gran
+rato la mano ante los ojos, y la aparto despues. Sus ojos se clavaron en
+la persona que tenia delante, y por mucho tiempo permanecio mirandole,
+cual si no tuviera conocimiento de lo que veia, o como si su sorpresa
+fuera tal que no pudiera creer lo que estaba viendo. Despues extendio el
+brazo lentamente hacia el y le nombro con voz muy debil.
+
+--?No sabes por que estoy aqui?--dijo Lazaro conmovido.--Me parece que
+no nos hemos visto desde mi pueblo. Aun no creo que hayas podido estar
+en aquella maldita casa.
+
+--?En que casa?--dijo Clara, como afectada de profunda confusion.
+
+--Alli, en casa de esas mujeres--contesto el con tristeza, recordando
+los dolores de aquella vivienda.
+
+--iAy!--exclamo Clara.--Yo no quiero volver; quiero morirme aqui antes
+que volver. Estoy en casa de Pascuala, ?no?
+
+Al decir esto, reconocia el sitio con ansiosa mirada.
+
+--Si; ya no estas, ya no estamos alli--dijo el, acercandose mas.
+
+--No volvere, no me llevaran. ?No es verdad? Tu no volveras tampoco.
+
+--iQue he de volver! Si aquella casa ha sido mas terrible para mi que el
+infierno mismo. La detesto, y detesto a los que la habitan. Alli he
+padecido en una sola noche mas que en toda mi vida. Ya no vuelvo, no.
+
+Clara parecio escuchar esto con mucha atencion; despues le estuvo
+mirando fijamente por largo rato con cierto asombro.
+
+--?Por que me miras asi?--pregunto Lazaro.
+
+La huerfana tardo en responder; pero al fin, con voz lenta y
+carinosa, dijo:
+
+--?Hace mucho tiempo que no te he visto?
+
+--No hace tanto. Me viste una tarde: el domingo.
+
+--Si ... ya me acuerdo. iQue dia! ?Sabes que me echaron porque decian
+que habia entrado un hombre en la casa? ?Sabes? ... iQue malas son!
+
+--?Y no entro?
+
+--Si entro, si ... ?pero yo que culpa tenia? Ellas dicen que entro por
+mi. iQue malas son!
+
+--?Y no entro por ti?
+
+--?Por mi?--contesto Clara con la voz entrecortada y muy
+debil.--?Por mi?
+
+Despues se detuvo como recordando, y dijo:
+
+--Si, por mi. El me dijo que iba a sacarme de alli, que queria hacerme
+feliz. Me dio mucho miedo.
+
+Decia todo esto con una vaguedad que indicaba cuan debiles estaban sus
+facultades mentales.
+
+--Me dio mucho miedo--continuo;--aun me parece que le estoy viendo. Al
+principio pense que me iba a matar; pero ... no me mato. Dijo que me
+queria llevar consigo; que el me queria ver feliz ... Me habia escrito
+una carta.
+
+--?Una carta?--dijo Lazaro vivamente.
+
+--Si; me la dio aquel viejo feo, feo, feo....
+
+--?Donde esta la carta?
+
+--?La carta ... la carta...? No se. Yo la tenia en el bolsillo.
+
+--?Donde esta tu ropa?
+
+--No se ... La carta ... iAh!, ya me acuerdo ... la rompi toda, y la
+hice unos pedacitos muy chicos, muy chicos.
+
+--?Por que la has roto? ... dijo Lazaro, deplorando no tener aquel
+documento.--?Y no recuerdas haberme visto a mi aquella tarde?
+
+--Si, si; si lo recuerdo--contesto, mostrando que nunca habia olvidado
+tal cosa. Entraste muy enfadado. Yo estuve llorando toda la noche.
+Despues me dio un mareo en la cabeza ... Yo crei que me iba a morir, y
+me alegre.
+
+La melancolica serenidad que habia en estas declaraciones conmovio a
+Lazaro de tal modo, que no se atrevia a preguntar mas, porque herir la
+delicadeza de aquel angel le parecia crueldad sin ejemplo. Aun quiso
+hacer la ultima pregunta de este modo:
+
+--?Y que te dije aquella tarde?
+
+--?Que me dijiste? ... Eso si que se me ha olvidado ... No, ya lo
+recuerdo: me dijiste....
+
+Aqui se detuvo; sin duda le falto el habla o el entendimiento. Tenia los
+ojos humedos, y se apartaba otra vez el cabello que le cubria parte de
+la frente. Lazaro se sintio humillado. Casi le avergonzaba la cruel y
+brusca acusacion que su conducta en aquella tarde memorable habia hecho
+a la inocencia. No habia prescindido aun enteramente de la ley social
+que exige pruebas positivas para la aclaracion de ciertos hechos; pero
+aun poseyendo aquella susceptibilidad irreflexiva, no podia resistir a
+la fuerza de persuasion que en las respuestas de la huerfana habia. En
+su corazon no cabia, no era posible que cupiera la duda, despues de
+oirla; y si la voz de un demonio atormentador resonaba internamente para
+recordarle el deber social de no darse por satisfecho, el pareceria como
+que aplazaba para mas tarde la investigacion de la evidencia en aquel
+asunto, abandonandose por entonces a la efusion consoladora del afecto
+que sentia tan vivo como antes.
+
+--No me expliques mas--dijo Lazaro, viendola llorar.--Veo que aquellos
+demonios tienen la culpa de todo. iMaldito sea quien te llevo alla!
+Ellas te han calumniado, estoy seguro de ello. Siempre estaban hablando
+de faltas cometidas, de pecados ... y que se yo. Lo mismo decian de mi.
+Las dos aseguraban que yo era un malvado, y que habia cometido no se que
+crimen. Esto me admiraba, porque yo no habia cometido ninguna falta
+grave. Lo mismo juzgue de ti. Tu eras la victima de su rigor, de su
+suspicacia, de su disciplina, como ellas decian.
+
+--Yo no las quiero ver mas--decia Clara;--anoche las estuve viendo toda
+la noche en suenos. Me parecia que dona Salome estaba revoloteando
+encima de mi, mostrandome sus ojos rencorosos y sus unas terribles; me
+parecia que dona Paz estaba detras de la cama, y que de tiempo en tiempo
+sacaba el brazo para abofetearme. Estuve temblando y envuelta en mis
+sabanas para no verlas; pero siempre las veia. iQue feas son!
+
+--Tranquilizate dijo Lazaro, viendo en el tono de su amiga los sintomas
+de un nuevo delirio. Ya no volveras a casa de esas fieras. Yo estoy
+aqui; tu te has creido abandonada, mientras yo existia. No se si tengo
+la culpa de, esto; si la tengo, descuida, que sabre remediarlo. iY yo
+que no he vivido sino por ti, que te he tenido por guia y por
+inspiracion de todos mis actos! Bien te dije, cuando nos conocimos, que
+Dios nos habia puesto en camino de encontrarnos para que no nos
+separaramos nunca. Adondequiera que he ido te he llevado siempre en mi
+corazon y en mi cabeza, creyendo por ti y esperando por ti. Desde que
+nos conocimos no hemos cesado de estar juntos, de caminar juntos por la
+senda de la vida, a lo menos en lo que a mi corresponde. Cuando vine a
+Madrid, aunque no nos vimos inmediatamente, no di un paso por estas
+calles que no fuera dado hacia ti. Me prendieron por una ligereza mia,
+que no fue ningun crimen, como decian aquellas mujeres; y si soporte
+aquel contratiempo, si no me suicide estrellandome la cabeza contra los
+muros de la carcel, fue porque en la obscuridad me parecia siempre que
+te estaba mirando en un rincon, en pie, con el rostro sereno, como es tu
+costumbre. Yo no he podido, despues que te conozco, pensar nada futuro
+sin que a mis ideas acompanara la idea de tu persona como parte de mi
+mismo. No he podido pensar en la adquisicion de alguna cosa, de algun
+objeto, de alguna felicidad, sin que pensara en que tu disfrutarias de
+todo eso antes que yo. No he tenido desgracia alguna ni perdida sin
+figurarme que estabas a mi lado llorando conmigo. Si he aspirado a
+alguna hora feliz, siempre he tenido presente que nuestras dos vidas
+llegarian juntas a esa hora. No he podido concebir que uno de los dos
+existiera solo en el mundo: esto me ha parecido siempre imposible.
+?Sabes que ahora me parece que fue ayer cuando saliste de mi casa para
+volver aqui? Y lo que ha pasado despues yo quiero borrarlo de mis
+recuerdos. Aborrezco estos dias como se aborrece una pesadilla. ?Tu no
+me has dicho tambien que aborreces aquella casa y aquella gente? Y lo
+creo. No puedo acostumbrarme a la idea de que pensemos de distinta
+manera. Si yo llegara a creer de una manera evidente que no me querias,
+no se como podria vivir; y si aun vivo despues de aquella tarde, es
+porque la duda me ha dado vida, duda en que ya no quiero pensar: la he
+tenido como un deber, me la impuse yo mismo; pero ya rechazo esta
+tirania. Cuando te he visto, me parece que ha retrocedido el tiempo.
+Dudar de ti se me figura un crimen; y si lo he cometido, no te pido
+perdon, porque se que ya me lo has perdonado.
+
+Durante esta expansiva manifestacion, le escuchaba la enferma con una
+especie de trastorno. Al fin lloraba con tan deshecho llanto como si en
+aquel momento y con aquellas lagrimas se desahogaran los dolores de toda
+su vida, desde el incidente del pajarito en casa de la madre Angustias
+hasta la escena de la expulsion en casa de las Porrenas.
+
+El joven no quiso menoscabar con una palabra mas la elocuencia de
+aquellas lagrimas. El calor y la pulsacion precipitada de la mano de
+Clara, que tenia entre las suyas, le indicaron que la fiebre aumentaba,
+tal vez por la agitacion de aquel dialogo, en que el habia puesto toda
+su elocuencia, y ella toda su sinceridad.
+
+--Es preciso cuidarte mucho--dijo Lazaro.
+
+--Si--contesto ella;--quiero vivir.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XL
+
+
+
+#El gran atentado#.
+
+
+Por la tarde llego un medico enviado por Bozmediano. Vio a la enferma, y
+despues de prescribirle mucho reposo, se retiro, dando muy poca
+importancia a aquella crisis, originada de una fuerte agitacion moral.
+Durmiose Clara, entrando en un periodo de calma, de que hasta entonces
+no habia disfrutado. En tanto Lazaro, que ardia en deseos de tomar una
+determinacion decisiva en su vida, pensaba hablar con su tio aquella
+misma noche, romper con el, separarse de un hombre que era autor de
+todas sus desventuras. Deseaba ver a las dos Porrenas, echarles en cara
+su crueldad y su hipocresia. Si la dignidad de varon no se lo impidiera,
+seguramente su primer acto aquella noche hubiera sido coger por el mono
+a dona Paz y hacerle inclinar la cabeza hasta el suelo.
+
+Lo urgente y decoroso era suspender relaciones con aquel hombre
+fanatico, que le parecia mas repugnante despues que se reunia
+descaradamente con los jovenes exaltados, y hasta llegaba a darse el
+titulo de liberal. No le importaba quedar solo y sin apoyo, pobre, mas
+pobre que antes. Pero el se encontraba con fuerzas para trabajar;
+trabajaria en una profesion, en un oficio cualquiera. Y si en Madrid no
+podia conseguirlo, se volveria a su pueblo, donde por lo menos tenia
+seguro el pan.
+
+Salio, pues, ya entrada la noche, dejando a Pascuala el encargo de no
+apartarse de Clara; y recordando que su tio habia hablado de no volver a
+casa de las Porrenas hasta despues de tres dias, penso dirigirse a _La
+Fontana_ o a casa del abate. Fue a _La Fontana_: entro en el cuarto
+interior, donde se reunian confidencialmente los principales politicos
+del club, y no lo encontro. No habia alli otra persona que el senor
+Pinilla, que se paseaba muy agitado con las manos metidas en los
+bolsillos y el sombrero enterrado hasta los ojos.
+
+--iHola, amiguito!--dijo al ver a Lazaro.--?Como usted por aqui a
+estas horas?
+
+--Busco a mi tio.
+
+--iAh! No le hallara usted. Esta en una parte ... Ya se yo donde esta.
+Esta donde entran pocos.
+
+--?No vendra esta noche?
+
+--?Esta noche? iQuia! ?Como ha de venir esta noche?
+
+--?Pues que hay esta noche?
+
+--Lo gordo--dijo Pinilla con misterio.--Pero, ibah!, usted lo sabe mejor
+que yo. Si es su sobrino....
+
+--No, no se nada--dijo Lazaro sorprendido.
+
+--?Pero no le han designado a usted su puesto? ?No le han dicho lo que
+ha de hacer? ?No trabaja usted como todos en esta gran obra?
+
+--?Que obra?
+
+--Esta noche, amigo, esta noche es ella.
+
+-?Que? ?Hay algo? Efectivamente, he notado, al venir, cierta agitacion
+en la villa.
+
+--Pues ya vera usted a eso de las diez....
+
+--?Y no hay sesion esta noche?
+
+--iSesion! iBrrr!--exclamo Pinilla, haciendo con la boca un
+estrambotico sonido.--Esta no es noche de palabras, es noche de hechos.
+Mucho se ha hablado ya.
+
+Pues no estoy enterado de nada. Ello es que desde anoche no vengo por
+aqui.
+
+--Pues busque usted al Doctrino, que debe estar alla por Lavapies, y le
+dira lo que tiene que hacer; porque supongo, amigo, que usted no querra
+quedarse atras. iFuera miedo! Yo se que la primera vez esto es algo
+imponente, sobre todo para el que nunca ha oido tiros. Pero, en fin,
+teniendo animo....
+
+--Pero expliqueme usted lo que hay--dijo Lazaro, fingiendo cierta
+complacencia para que el otro no vacilara en contarle todo.
+
+--Hay--dijo Pinilla--que esta noche es el gran golpe, el golpe
+decisivo, el ultimo esfuerzo del liberalismo vergonzante. Es preciso
+arrollar a los _discretos_ que nos cierran el paso. Si, amigo mio; al
+fin tendremos libertad.
+
+--Vaya--dijo Lazaro, afectando incredulidad para saber mas,--algun
+motincillo insignificante....
+
+--?Motincillo? Algo mas--dijo el otro, sentandose y avivando con una
+badila el escaso fuego que en un brasero habia.
+
+Robespierre subio sobre sus rodillas de un salto y se acurruco alli con
+admirable franqueza republicana.
+
+--Pues yo voy tambien alla--dijo Lazaro, deseando que Pinilla
+desembuchara.
+
+--Vaya usted en busca del Doctrino y le designara su puesto. Yo creo que
+hasta estara mal visto que usted no figure en este asunto, despues de
+haber pronunciado el discurso que oimos anoche. iQue discurso, amigo! Es
+usted un gran orador. Si viera usted cuanto gusto: esta la gente
+entusiasmada. Hoy he oido a un zapatero de la calle de la Comadre
+repetir de memoria un trozo largo de lo que usted dijo anoche.
+
+--Pero cuenteme usted. ?Que habra?
+
+--Es muy sencillo. Es preciso pasar por encima de los falsos
+liberales que estan hoy en el Poder. Es preciso pasar; pues bien:
+esta noche se pasara.
+
+--?Y de que manera?
+
+--Estas cosas no se hacen sino de una sola manera. Usted bien lo sabe.
+La revolucion necesita estas medidas prontas y decisivas. Se pasa por
+encima de ellos exterminandolos.
+
+--iExterminandolos!--dijo Lazaro horrorizado.
+
+--Pues ya. Solo asi se puede arrancar de raiz una mala semilla. Es el
+unico medio; convengo en que es terrible, pero es eficaz.
+
+--?De modo que va a haber aqui una matanza?
+
+--El pueblo esta irritado, y con razon. Se derribo la tirania; se creyo
+que ibamos a tener libertad, y nos han enganado. Cuatro tiranuelos nos
+mandan constitucionalmente, y constitucionalmente nos persiguen como
+antes. Esto no nos satisface; queremos mas. Adelante, pues.
+
+--Pero el medio es espantoso. Yo no quiero para mi patria los horrores
+de la Revolucion francesa. Despues de un Terror no puede venir sino la
+dictadura. Yo no quiero que pase aqui lo que en Francia, donde a causa
+de los excesos de la Revolucion, la libertad ha muerto para siempre.
+
+--Eso es musica, amigo, musica.
+
+--Esa es la verdad. ?Pero es posible que mis amigos, los individuos de
+ese club, que han predicado el uso de los derechos adquiridos como unico
+medio de llegar a la libertad...? No lo puedo creer.
+
+--Amigo--dijo Pinilla, mirandole con mucha sorna,--usted lo dijo; ?no se
+acuerda usted ya de aquella parte de su discurso en que decia: "?Nos
+detendremos con timidez, asustados de nuestra propia obra? No. Estamos
+en un intermedio horrible. La mitad de este camino de abrojos es el
+mayor de los peligros. Detenerse en esta mitad es caer; es peor que no
+haber empezado."
+
+--Si--dijo Lazaro confundido;--pero yo no quise decir que se llegara a
+ese fin quitando, punal en mano, todo obstaculo; yo quiero que se llegue
+a ese fin por los medios legales.
+
+--Si, usted quiso decir eso; pero la gente lo entendio de otra
+manera, y esta noche va usted a ver como se entienden esas cosas.
+Desenganese usted, amigo: no hay otro camino mas que ese; los medios
+legales son pamplinas, creame usted. Esta noche se vera; hay la
+ocasion mas propicia ... Figurese usted que se reunen todos en un
+sitio. Si; se reunen fatalmente, y no es preciso ir marcando con
+sangre las casas de cada uno.
+
+--?Quien se reune?--pregunto Lazaro con agitacion.
+
+--iEllos! Los _prudentes_. Tienen ahora unas reuniones secretas, sin
+duda con objeto de fraguar algun complot para quitarnos la poca libertad
+que tenemos. Por una casualidad se ha descubierto que algunos ministros
+y diputados de los mas influyentes de la mayoria se reunen en una casa
+de la plaza de Afligidos.
+
+--?Pero es cierto?--dijo Lazaro, procurando disimular su turbacion.
+
+--Si; no se quien lo ha descubierto. Lo que se es que se lo dijeron al
+Doctrino, y el fue alla y les vio salir. Despues no se por que medio se
+ha enterado de quienes son todos ellos. Alli van Quintana, Martinez de
+la Rosa, Calatrava, Alava, y hasta Alcala Galiano se ha metido entre
+esa gente.
+
+Lazaro quedo mudo de terror.
+
+--Lo que mas me complace--continuo Pinilla--es que cae tambien el joven
+Bozmediano, que tambien se ha metido a politico, educado por su padre.
+
+--iBozmediano!
+
+--Si; es un hombre tan odioso para mi, que me parece que si no le veo
+ensartado me muero de un berrinche.
+
+--?Y que le ha hecho a usted?
+
+--Ahi tuvimos una pendencia en _Lorencini_. Renimos. Fue por un discurso
+mio; es cuento largo. Este no escapa, ni el padre tampoco, que es el
+orgullo mismo, y fue el que pidio en el Congreso que se cerraran las
+Sociedades secretas. iBuenos estan los dos! Pero no escapan, eso no.
+Para eso estare yo alli. A las doce no hay quien me arranque de la
+plazuela de Afligidos.
+
+--?De modo que van a asesinar a esos hombres, cogiendolos a todos
+desprevenidos?
+
+--En buen castellano, eso es. El pueblo de Madrid lo hara bien; los
+detesta, y alla iran unas turbas que ya, ya ... ?Conque al fin no va
+usted a que le designen su puesto?
+
+--Si--dijo Lazaro para disimular su proposito.--Voy.
+
+--Yo espero aqui un recadillo del amo del cafe.
+
+--Adios--dijo Lazaro, saliendo con precipitacion.
+
+Su resolucion era irrevocable. No podia permitir que se llevara a efecto
+aquel complot infame. Por el, solo por el, habian tenido noticia de la
+reunion que en aquel sitio celebraban las victimas indicadas, y a el
+correspondia evitarlo. Corrio hacia la plazuela de Afligidos con objeto
+de llamar en aquella casa misteriosa y prevenirles contra el atentado
+que se preparaba.
+
+Por el camino encontro muchos grupos de gente sospechosa. Iban algunos
+armados de trabucos, cenida la cabeza con el panuelo aragones, comodo
+tocado de las revoluciones. Su actitud y sus rumores anunciaban la
+agitacion que en el pueblo reinaba. Iba a cometerse un gran crimen.
+?Sabia el pueblo lo que iba a hacer y a que principio obedecia
+haciendolo? Lazaro meditaba todas estas cosas por el camino y decia:
+"No, no es esto lo que yo predique"; y al mismo tiempo la idea de que el
+violento discurso pronunciado por el la noche anterior hubiera tenido
+una parte de complicidad en la actitud del pueblo, le desesperaba.
+
+Encontraba cada vez mas grupos sospechosos, y aun oyo proferir algunos
+_mueras_ lejanos. Al llegar a la calle Ancha vio un grupo mas
+numeroso. Paso cerca sin intencion de pararse, cuando uno se adelanto
+hacia el y le detuvo. ?Quien podia ser sino el pomposo Calleja, el
+barbero insigne de _La Fontana_? Haciendo grandes aspavientos y dando
+al viento su atiplada voz, puso sus pesadas manos sobre los hombros
+del joven, y dijo:
+
+--iEh!, muchachos, aqui esta el gran hombre, nuestro hombre. Bien decia
+yo que no habia de faltar. iEh!, muchachos, aqui lo teneis.
+
+Todo el grupo rodeo en un momento a Lazaro.--Es el que hablo anoche.
+iBien por el pico de oro!--dijo uno, agitando su gorra.
+
+--Que venga con nosotros; nombremosle capitan--dijo Tres Pesetas, que se
+habia erigido en alferez y llevaba una cinta amarilla en la manga.
+
+--No; que se ponga ahi, encima de ese barril y nos hable--exclamo otro,
+que por las senas debia ser Matutero, el que atropello a Coletilla,
+segun referimos al principio.
+
+--Que hable, que hable--grito una mujer alta, huesosa, descarnada y
+siniestra, que parecia la imagen misma de la anarquia.--iQue hable,
+que hable!
+
+--Senores--dijo Calleja alzando el dedo como si quisiera horadar el
+firmamento.--Ya no es tiempo de hablar, es tiempo de obrar. Bien lo dijo
+este senor anoche: "Adelante en el camino; retroceder es la muerte;
+pararse es la infamia." Yo lo hubiera dicho lo mismo; solo que yo no me
+he decidido a hablar todavia; pero si llego a enfadarme....
+
+--iBien, bien!--chillaron muchas voces.
+
+Lazaro sudaba con impaciencia y angustia. No sabia como romper aquel
+circulo de atletas que le rodeaba. Dio algunas excusas, empujo por un
+lado, abrio brecha por otro; pero aun asi no consiguio verse
+completamente libre, porque el barbero, echandole el brazo por encima y
+hablando en voz baja con la actitud y tono confidencialmente misterioso
+que cuadra a dos grandes hombres al comunicarse una idea que ha de
+salvar al mundo, dijo:
+
+--Yo, senor don Lazaro, tengo todo este barrio por mio. ?A usted le han
+dado ordenes para que mande aqui? Yo ... francamente, le admiro a usted
+mucho como orador, porque anoche dijo usted cosas que nos pusieron los
+pelos de punta; pero....
+
+--?Que quiere usted decir?
+
+--Que yo, senor don Lazaro, soy un hombre que ha salvado la patria
+muchas veces y derramado mucha sangre en defensa de la libertad; y por
+lo mismo, yo ... estoy encargado de este barrio, y me parece que el
+barrio esta en buenas manos. Por lo tanto, yo quiero saber si usted
+trae aqui la comision de encargarse del barrio; porque como usted
+hablo anoche y dijo ... pudieran haberle designado un puesto de honor
+... y yo, francamente, aunque no hablo, soy hombre que sabe hacer las
+cosas; y si usted se encargase del barrio, yo protestaria ... porque
+ya ve usted....
+
+--No--dijo el joven tranquilizandole,--no le quitare a usted el mando de
+este barrio ni de otro ninguno; yo no mando barrios.
+
+--Bien decia yo--repuso el barbero con la mayor satisfaccion--que usted
+no me quitaria el mando de mi barrio; pero creia que le habian mandado
+por no tener confianza en mi. Pero ha de saber usted que donde esta
+Calleja la libertad esta asegurada.
+
+-iOh, si! ya lo supongo--dijo Lazaro, procurando quitarse de encima el
+peso de aquel brazo, que le hundia de la manera mas despotica.--Quedese
+usted tranquilo.
+
+--?Va usted a alguna comision del Doctrino o de Lobo?
+
+--No; voy a un asunto.
+
+--Esta no es noche de asuntos.
+
+--Buenas noches--dijo Lazaro apartandose.
+
+La venganza que tomarian los exaltados, autores del complot, si sabian
+que por el habia fracasado su crimen, seria espantosa; pero ?que le
+importaba la venganza? Era preciso evitar el crimen. Importabale poco
+por el momento que estallara el motin con un simple fin politico. Lo que
+no podia soportar era que se asesinara a una docena de hombres
+indefensos e inocentes. ?Cual era la causa de este atentado? Era una
+horrible invencion del absolutismo, que se habia valido del partido
+exaltado para realizarla, y habia excitado las pasiones del pueblo para
+hacerle instrumento de su execrable objeto. Nada de esto se escondio
+entonces a la natural perspicacia del joven, y pudo muy bien
+confirmarse en su sospecha al recordar algunas palabras de su tio, su
+conducta misteriosa e incomprensible.
+
+Llego a la plazuela de Afligidos cerca de las once. Si aquella noche
+habia reunion, ya todos debian estar dentro. La plaza estaba desierta.
+Acercose a las calles inmediatas por ver si habia gente en acecho, y no
+vio nada. Solo en la calle de las Negras diviso algunas sombras lejanas,
+un peloton de gente como de diez personas. Tambien hacia el portillo de
+San Bernardino se movian algunos bultos. Creyo que no habia que perder
+tiempo; llegose a la puerta, y asiendo el aldabon, dio algunos golpes
+con mucha fuerza.
+
+Claudio Bozmediano, que es la persona a quien debemos las noticias y
+datos de que se ha formado este libro, nos ha contado que cuando los
+personajes de la reunion sintieron aquellos aldabonazos tan fuertes, se
+quedaron mudos y petrificados de sorpresa y temor. Todos sabian que
+aquella noche, era noche de motin; pero creian que seria uno de tantos,
+y que con las precauciones tomadas por la autoridad militar, no pasaria
+de ser una manifestacion con algunos tiros, dos o tres heridos y regular
+numero de presos. Aguardaron un momento a ver si se repetian, y,
+efectivamente, se repitieron con mas fuerza.
+
+--No hay mas remedio que bajar a ver quien es.
+
+--Yo bajare--dijo Bozmediano, hijo.--?Pero diganme ustedes que hago si
+es...? ?Quien podra ser?
+
+--Esa es la confusion dijo otro.--Sin duda el motin de esta noche tiene
+alguna alta mision que cumplir cerca de nosotros. No lo duden ustedes,
+senores: este motin viene de Palacio, como todos. Nuestra reunion se ha
+descubierto.
+
+--Hay que bajar--dijo Bozmediano al oir que los golpes se repetian con
+mas fuerza. Bajaremos tres, los que parezcamos menos comprometidos. ?Hay
+dos que, como yo, no sean ministros ni diputados?
+
+Otro joven y un viejo se levantaron.
+
+--Nosotros bajaremos. Los demas pueden salir todos a la huerta del
+Principe Pio, a la cual se entra por el patio. No hay tiempo que perder.
+Recoger esas notas, y a la huerta.
+
+--Mejor sera quemarlas--dijo otro, arrojando al brasero unos papeles,
+que se consumieron muy pronto.
+
+Todos bajaron por una escalera interior, dirigiendose a la huerta,
+excepto Bozmediano y los otros dos, que, bajando por la escalera
+principal, llegaron a la puerta. Claudio grito:
+
+--?Quien va?
+
+--Abra usted--dijo Lazaro.
+
+--?Quien es? ?Que busca usted?
+
+--Busco a don Claudio Bozmediano.
+
+Este creyo reconocer la voz del sobrino de Coletilla, y se figuro que,
+despues de tanta alarma, se reduciria todo a un simple asunto personal
+entre los dos. Abrio la puerta y repitio:
+
+--?Quien es?
+
+--Don Claudio Bozmediano, ?esta aqui?--dijo Lazaro sin
+reconocerle.--Tengo que hablarle de un asunto urgentisimo que no admite
+demora alguna.
+
+--Pase usted, amigo.
+
+El criado que alli tenian trajo una luz. Lazaro entro, y sin mas
+preambulo, conociendo la gravedad de las circunstancias, exclamo
+muy agitado:
+
+-Marchense ustedes de aqui; aun es tiempo.
+
+--?Que hay?
+
+--Un complot horrible, el mas espantoso atropello. Yo lo se ... estoy
+seguro. Marchense ustedes inmediatamente, ahora mismo.
+
+-?Pero quien? ?Pero quien?--dijeron los otros con mucha colera.
+
+-Esos ...--contesto el joven,--los exaltados. Hay una maquinacion
+infernal en el movimiento de esta noche. Yo lo se ... he venido a
+prevenirles a ustedes y a impedir este atentado.
+
+Se internaron los tres, dirigiendose a la huerta, donde los demas
+esperaban.
+
+--Senores, ?que hacemos?--dijo Bozmediano.--El motin de esta noche se
+dirige a nosotros. Han amotinado al pueblo para cometer, en nombre de la
+libertad, un horrendo crimen. La bullanga se hace en nombre del partido
+exaltado; pero ?no presumen ustedes quien es el verdadero autor de este
+movimiento?
+
+--iEl Rey, el Rey!--dijeron con terribles voces todos los que estaban
+alli reunidos.
+
+--Pues es preciso recibir a esos miserables como merecen.
+
+--Lo mejor es huir; no nos hallaran aqui, y punto concluido--dijo otro.
+
+--No; es preciso ensenar al Rey como deben ser tratados sus viles
+instrumentos. Basta de contemplaciones. Ya era de esperar esto. Lleno
+esta Madrid de agentes que se ingieren en las Sociedades secretas,
+pagan a algunos de los oradores mas furibundos para que aticen los
+rencores del pueblo contra la autoridad constitucional. Ya ha llegado el
+instante supremo de su empresa diabolica. Muchos imprudentes les ayudan
+sin saber lo que hacen. Pero hoy es imposible distinguir. Demos un
+escarmiento.
+
+--?Que hacemos?
+
+--Ahi a dos pasos esta el cuartel--dijo uno de ellos, que era militar de
+alta graduacion. Voy a traer dos companias. Las saco por la Ronda, y con
+gran sigilo las meto aqui en la huerta. Ni un hombre en la calle, ni un
+centinela, nada. Que cuando lleguen esas turbas crean que estamos
+desprevenidos; que intenten allanar la casa; que derriben la puerta.
+
+--?Y nos marchamos?
+
+--Opino que no. Aqui todo el mundo.
+
+--Pues aqui todo el mundo.
+
+A la media noche, una turba tumultuosa, animada con todas las voces de
+un motin y todos los alaridos de una bacanal, invadia las calles de San
+Bernardino, del Duque de Osuna y del Conde-Duque. Llego a la plazuela
+de Afligidos y la ocupo casi toda, uniendose a los que, entrando por el
+Portillo, habian llegado un poco antes. La puerta de la casa de que
+hemos hablado resono con tremendos hachazos; todo el largo de la tapia
+del Principe Pio estaba ocupado por el pueblo, y algunos pelotones de
+gente armada estaban en la Montana, en la parte contigua a dicha
+puerta. El callejon de la Cara de Dios contenia mas de trescientas
+personas; y la algarabia era tan grande, que no se podian distinguir
+claramente las voces pronunciadas por los mas exaltados, los _mueras_,
+los _vivas_ con que la multitud trataba de infundirse a si misma
+animacion y brios. Imposible es referir los vaivenes, las convulsiones,
+los bramidos con que se manifestaba la pasion colectiva del inmenso
+polipo difundido alli, comprimido con estrechez en aquel recinto. El
+monstruo oprimio con su mas fuerte musculo la puerta de la casa. Vino
+esta por fin al suelo, y diez, quince, veinte personas se precipitaron
+en el portal dando gritos aterradores; pero al llegar al patio, hubo un
+instante de vacilacion, de terrible sorpresa. Doble fila de soldados
+apuntaba a la multitud, que, confiada en su fuerza, no pudo resistir un
+movimiento de terror, retrocediendo al ver que se la recibia de aquella
+manera. "Atras", dijo la voz del jefe. "iAdelante! iMueran los
+traidores", exclamo otra voz en el portal. En el mismo instante sono un
+tiro y cayo un soldado. Hizo fuego sin reparo la tropa, y una descarga
+nutrida envio mas de veinte proyectiles sobre la muchedumbre. La
+confusion fue entonces espantosa: avanzo la tropa; retrocedieron los
+paisanos, no sin disparar bastantes tiros y agitar las navajas, arma
+para ellos mas segura que el trabuco. La gente de la calle sintio el
+retroceso de los del portal, y se replego, abriendoles paso. Al mismo
+tiempo un escuadron de caballeria bajaba por la calle del Conde-Duque,
+y un batallon de nacionales avanzaba por la del Portillo, impidiendo la
+salida de los amotinados. Hubo luchas parciales; pero, no obstante, la
+dispersion del pueblo fue completa, desde que los del portal, recibidos
+por una descarga, retrocedieron hacia la plaza. La corrida que cruzo
+por la calle de San Bernardino y la plaza de San Marcial arrastro en su
+rapidez a la mayor parte de las personas acumuladas alli por la
+curiosidad o la participacion en el motin. En vano algunos de los
+llamados jefes trataron de impedir aquella desorganizacion con
+improvisadas filipicas. La dispersion crecio hasta el punto de que solo
+quedaron en la plazuela Lobo, Perico Ganzua, Pinilla y el cadaver del
+Doctrino, que, herido mortalmente en el craneo al entrar en el portal,
+habia podido retroceder hasta la plaza, donde cayo. Quince o veinte le
+rodeaban, dudando si escapar con los demas o defenderse. Las tropas de
+la casa no habian salido; la caballeria avanzaba, y los nacionales
+llegaban ya al palacio de Liria.
+
+--Es una locura; huyamos--grito Pinilla.
+
+--?Y que hacemos con este?--dijo uno, senalando el cadaver del Doctrino.
+
+--?Que hemos de hacer? iBonita reliquia para cargar con ella!
+
+--?Tiene algun papel en el bolsillo? iA ver, quitarselo pronto!
+
+Pinilla le registro cuidadosamente.
+
+--No tiene papeles, pero si un bolsillo.
+
+--A ver, venga--dijo Lobo.
+
+Pinilla se lo guardo en su cinto; todos corrieron, y la plaza quedo
+desierta hasta que la ocupo la tropa.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XLI
+
+
+
+#Fernando el Deseado.#
+
+
+No hemos examinado aquella agitada sociedad mas que en una sola faz. Las
+altas regiones del Poder han permanecido impenetrables para nosotros;
+pero ahora nos toca hacer una excursion hacia los elevados lugares,
+lugares que llamaba el publico la _Casa Grande_, para conocer, aunque no
+con la profundidad que el caso exige, la fuente del abominable complot
+anteriormente descrito.
+
+En una sala del pabellon, que forma un martillo en la fachada oriental
+de Palacio, estaba Fernando VII en la misma noche del motin. En aquel
+pequeno despacho no recibia a los ministros; aquella no era la camara:
+era la camarilla. Alli habian privado grandemente en epocas anteriores
+el duque de Alagon, Lozano de Torres, Chamorro, Tattischief y otros
+memorables personajes de los seis anos que siguieron a la vuelta de
+Valencey. Alguna vez los ministros eran favorecidos con su admision en
+aquel recinto de perfidias y adulacion, y alli las sonrisas de Fernando
+para sus secretarios eran siempre siniestras. Cuando sonreia a un
+liberal, malo. Este axioma cortesano tuvo gran boga del 20 al 23.
+
+Aquella noche estaba con Coletilla, su perro favorito. Sentados junto a
+una mesa el uno frente al otro, tenian delante unos papeles, que sin
+duda eran cosa importante por la atencion con que los leian y anotaban y
+por la actitud satisfecha con que el Rey celebraba lo que alli estaba
+escrito. Fernando se permitia algunas agudezas de vez en cuando, porque
+era hombre, como todos saben, que poseia en grado eminente la propension
+a la burla, que ha sido siempre constantemente adorno del caracter
+borbonico. Coletilla, que no acostumbraba a reirse, reia tambien, por
+considerar desacato no reproducir en su fisonomia complaciente y esclava
+todas las alteraciones de la regia faz de su amo.
+
+--Senor, esta noche--dijo--es la noche de la redencion. iDios quiera en
+su altisima justicia que nuestra empresa llegue a feliz termino! Yo asi
+lo espero; confio mucho en el valor de los que estan encargados del
+negocio. Senor, V.M. recobrara sus divinos atributos, usurpados por una
+turba de habladores sin honor ni nobleza. Espana va a despertar. iAy de
+aquellos que sean sorprendidos en el error, cuando la patria sacuda su
+letargo, abra los ojos y vea...!
+
+Fernando no contesto: habia inclinado la cabeza y parecia muy
+meditabundo. La luz de una lujosa lampara le iluminaba completamente el
+rostro, aquel rostro execrable que, para mayor desventura nuestra,
+reprodujeron infinidad de artistas, desde Goya hasta Madrazo. Es
+terrible la infinita abundancia de retratos de aquella cara repulsiva
+que nos lego su reinado. Espana esta infestada de efigies de Fernando
+VII, ya en estampa, ya en lienzo. Esa cara no se parece a la de tirano
+alguno, como Fernando no se parece a ningun tirano. Es la suya la mas
+antipatica de las fisonomias, asi como es su caracter el mas vil que ha
+podido caber en un ser humano. Estupenda nariz, que sin ser deforme como
+la del conde-duque de Olivares, ni larga como la de Ciceron, ni gruesa
+como la de Quevedo, ni tosca como la de Luis XI, era mas fea que todas
+estas, formaba el mas importante rasgo de su rostro, bastante lleno,
+abultado en la parte inferior, y colocado en un cuerpo de buenas
+proporciones. La vanidad austriaca no hubiera puesto su boca prominente
+debajo de la nariz borbonica, simbolo de doblez, con mas acierto y
+simetria que como estaba en la cara de Fernando VII. Dos patillas muy
+negras y pequenas le adornaban los carrillos, y sus pelos, erizados a un
+lado y otro, parecian puestos alli para darle la apariencia de un tigre
+en caso de que su caracter cobarde le permitiera dejar de ser chacal.
+Eran sus ojos grandes y muy negros, adornados con pobladisima ceja que
+los sombreaba, dandoles una apariencia por demas siniestra y hosca.
+
+Respecto a su caracter, ?que diremos? Este hombre nos hirio demasiado,
+nos abofeteo demasiado para que podamos olvidarle. Fernando VII fue el
+monstruo mas execrable que ha abortado el derecho divino. Como hombre,
+reunia todo lo malo que cabe en nuestra naturaleza; como rey, resumio en
+si cuanto de flaco y torpe puede caber en la potestad real. La
+revolucion de 1812, primera convulsion de esta lucha de cincuenta anos,
+que aun dura y tal vez durara muchos mas, trato de abatir la tirania de
+aquel demonio, y en sus dos tentativas no lo consiguio. La revolucion
+hubiera abatido a Neron, a Felipe II, y no abatio a Fernando VII. Es
+porque este hombre no lucho nunca frente a frente con sus enemigos, ni
+les dio campo. No fue nuestro tirano descarado y descubiertamente
+abominable; fue un histrion que hubiera sido ridiculo a no tratarse del
+engano de un pueblo. Nos engano desde nino, cuando, fraguando una
+conspiracion contra un favorito aborrecido, muy superior a Fernando por
+su inteligencia, adquirio una popularidad que pronto pago Espana con la
+sangre de sus mejores hijos. Fernando fue mal hijo: conspiro contra su
+padre Carlos IV, cuya imbecilidad no disminuia el valor de su
+benevolencia; conspiro contra el trono que debia heredar mas tarde, y
+aun amenazo la vida del que le dio el ser. Despues se arrastro a los
+pies de Napoleon como un pordiosero, mientras Espana entera sostenia por
+el una lucha que asombro al mundo. Al volver del destierro pago los
+esfuerzos de los que el llamaba sus vasallos con la mas fria ingratitud,
+con la mas necia arrogancia, con la anulacion de todos los derechos
+proclamados por los constituyentes de Cadiz, con el destierro o la
+muerte de los espanoles mas esclarecidos; encendio de nuevo las hogueras
+de la Inquisicion; se rodeo de hombres soeces, despreciables e
+ignorantes, que influian en los destinos publicos como hubiera podido
+influir Aranda en las decisiones de Carlos III; persiguio la virtud, el
+saber, el valor; dio abrigo a la necedad, a la doblez, a la cobardia,
+las tres fases de su caracter. Restablecido a pesar suyo el sistema
+constitucional, tasco el freno, disimulo como el sabia disimular,
+guardando el veneno de su rabia, devorando su propio despecho,
+encubriendo sus intentos con palabras que nunca pronuncio antes sin risa
+o encono. Lo que es capaz de tramar un ser de estos, tan hipocritas como
+cobardes, se comprende por lo que tramo Fernando en aquellos tres anos
+desde las mil facciones y complots realistas, alimentados por el, hasta
+el complot final de los cien mil hijos de San Luis, que Francia mando al
+Trocadero. Asi recobro lo que en jerga real llamaba el sus derechos,
+inaugurando los diez anos de fusilamientos y persecuciones en que la
+figura de Tadeo Calomarde aparecio al lado de Fernando, como Caifas al
+lado de Pilato. El pacto sangriento de estos dos monstruos termino en
+1823, en que Dios arranco de la tierra el alma del Rey, y entrego su
+cuerpo a los sotanos del Escorial, donde aun creemos que no ha acabado
+de pudrirse.
+
+Pero con este fin no acabaron nuestras desdichas. Fernando VII nos dejo
+una herencia peor que el mismo, si es posible: nos dejo a su hermano y a
+su hija, que encendieron espantosa guerra. Aquel rey que habia enganado
+a su padre, a sus maestros, a sus amigos, a sus ministros, a sus
+partidarios, a sus enemigos, a sus cuatro esposas, a sus hermanos, a su
+pueblo, a sus aliados, a todo el mundo, engano tambien a la misma
+muerte, que creyo hacernos felices librandonos de semejante diablo. El
+rasgo de miseria y escandalo no ha terminado aun entre nosotros.
+
+Pero no hagamos historia y sigamos nuestro cuento.
+
+--?Y olvidareis, senor, lo que me habeis prometido para mi
+sobrinillo?--dijo Elias.--iAh!, yo quisiera que V.M. le conociera: es el
+botarate mayor que ha nacido. Anoche hablo en _La Fontana_ y les volvio
+locos. Le aplaudian con unas ganas ... Yo tambien le aplaudi. Con tres
+oradores asi nos hubieramos ahorrado mucho dinero. El pobre ha hecho
+bastante. Si, senor; mi sobrino lo merece, lo merece....
+
+--Basta que sea tu sobrino, y que tu tengas empeno en darle ese
+destinillo ... Si; te lo nombro consejero de la Intendencia de
+Filipinas. Hara carrera. A mi me gustan los chicos asi ... exaltados....
+
+--Senor--dijo Elias humillando su cabeza hasta tocar con la nariz el
+tapete de la mesa,--yo no se como V.M. no se cansa de protegerme. Yo,
+que jamas oculto la verdad a V.M., me atrevo a decirle respetuosamente
+que mi sobrinillo no merece semejante favor. Es un loco: tiene la cabeza
+llena de desatinos, y creo que jamas sera un hombre formal. Si me atrevi
+a pedir a V.M. ese favor, fue por los servicios que ha prestado el chico
+a nuestra santa causa, uniendose a esos admirables, aunque indirectos,
+instrumentos de justicia que esta noche van a salvar la patria.
+
+--Tu sobrino merece el destino, y punto concluido. Aqui tengo el
+decreto--dijo el Rey mostrando uno de los papeles.
+
+Despues anadio sonriendo:
+
+--Al fin llegara un dia en que promulgue una ley por mi cuenta y riesgo.
+Si viniera Feliu y viera estos decretos hechos y firmados por mi sin
+consultarle....
+
+--Me parece que no los veran Feliu ni otros muchos: de eso
+respondo--dijo Coletilla siniestramente.--Dios permitira que las sabias
+leyes de un rey justo salgan a luz publica y lleven el orden, la
+obediencia y el respeto al animo de todos los espanoles. Manana, senor,
+manana. Lo primero, senor--prosiguio despues de haber mirado al cielo un
+buen rato,--es nombrar los capitanes generales y los regentes de todas
+las Audiencias, gente de confianza que vaya al momento a cumplir las
+leyes perentorias de seguridad publica que les dareis. El Rey hizo con
+la mano ese gesto frecuentisimo que indica la actitud de castigar. Una
+contraccion de boca dio la ultima expresion a aquel gesto admirable.
+
+--Senor--continuo el consejero aulico,--yo me atreveria a recomendar a
+V.M. una cosa; y es que nada seria mas funesto que una clemencia, que
+podriamos llamar criminal. Recuerde V.M. lo del ano 14. Si ahora, como
+entonces, se contenta V.M. con mandar al Fijo de Ceuta a ciertas
+personas....
+
+Coletilla, aunque observaba siempre en la conversacion las formulas de
+la etiqueta absolutista, hizo con la mano, fijando el pulgar bajo la
+barba y agitando los demas dedos, un gesto que el Rey entendio
+perfectamente.
+
+--Ya veremos lo que se hace--dijo Fernando, significando con una
+oscilacion de su labio que no seria tan blando como en 1814.--Ya son las
+doce--anadio mirando un reloj.--?Sabes que no se siente por ahi todo el
+ruido que fuera de desear?
+
+--Por aqui no vendran, senor. Ya saben que esta aqui la Guardia Real,
+que no admite bromas.
+
+--Ya la Guardia sabe lo que tiene que hacer: acercarse aqui y no hacer
+manifestaciones en favor de nadie. Despues....
+
+--Me parece que siento ruido de voces ... alla ... hacia los Canos--dijo
+Coletilla acercandose al balcon y aplicando el oido con la insidiosa
+cautela de un ratero.
+
+--Si; pero es hacia San Marcial, hacia alla abajo. Creo que en la plaza
+de Afligidos pasa algo ya--dijo el Rey.
+
+--Si; alli deben estar ya. Alli es la cosa ... ?No se horroriza V.M. al
+considerar que planes inicuos podria fraguar alli esa gente? Tal vez
+algun atentado contra el Trono o contra la vida de V.M. ?Quien sabe?
+Todo se puede esperar de liberales.
+
+--Alguna coalicion parlamentaria, como dicen. Pensarian presentar alguna
+ley, y se ponian de acuerdo con la mayoria para votarla.
+
+--Para eso, senor, no se reunen tantas personas de noche, con tales
+precauciones y con el mayor secreto.
+
+--Es que me tienen miedo--dijo el Borbon.--Saben muy bien que yo puedo
+destruir sus planes aca con mi gramatica parda, sin andarme en
+constitucionalidades. iOh! Bien me conocen ellos. Tambien me figuro que
+han tenido noticia por algun conducto de mis relaciones con la Santa
+Alianza, o habran sabido mi correspondencia con Luis XVIII. Pero con tal
+que lo de esta noche salga bien, poco importa lo demas.
+
+En Palacio cundio la alarma con las noticias que llegaron del tumulto de
+la capital. El Monarca, cuando recibio a sus gentileshombres y al jefe
+de la Guardia, se mostro muy sorprendido, y hasta juro que tendrian los
+amotinados pronto y ejemplar castigo. Volvio a la camarilla y al lado de
+su consejero aulico, que estaba alborozado por haber sentido una
+algazara mas fuerte que la anterior.
+
+--Senor--murmuro,--ya, ya ... Por el ruido parece como que vuelven.
+
+--?Vuelven? dijo el Rey con ansiedad.--?De donde?
+
+--De alli. iVuelven! Tal vez trayendo por trofeo....
+
+Mucho tiempo estuvieron los dos escuchando con grande atencion y
+ansiedad. Pasaron media hora en silencio, solo interrumpido por algunas
+frases de Coletilla y algunos monosilabos del Deseado. Al fin sintieron
+el ruido de un coche que paraba a las puertas de Palacio.
+
+--?Quien sera?--dijo el Rey con una gran alteracion de semblante y
+pasando a la camara.
+
+Anunciaron al ministro de la Gobernacion. Fernando volvio a la camarilla
+y miro a Elias con una cara en que el consejero leyo despecho y
+desaliento.
+
+--iEl ministro de la Gobernacion! ?No me dijiste que iba tambien alli?
+
+--Senor--dijo Coletilla, en la actitud de una zorra apaleada,--preciso
+es que haya acontecido algo extraordinario. Feliu tambien iba alla.
+
+--iEsta aqui!--dijo Fernando, hiriendo fuertemente el suelo con el
+pie.--Todo se ha perdido. Feliu viene; escondete por ahi cerca. Le
+recibire aqui mismo. Quiero que oigas lo que dice.
+
+Escondiose Coletilla. El Rey hizo pasar al ministro a la camarilla.
+Venia Feliu muy agitado; pero Fernando estaba sereno, al menos en
+apariencia. Indico que acababa en aquel momento de tener noticia de una
+borrasca popular, y que la juzgaba de poca importancia.
+
+--Senor--dijo el secretario,--mas que un motin producido por el
+descontento del pueblo, parece esto un complot ideado por personas que
+hacen de ese mismo pueblo un instrumento de disolucion y anarquia.
+
+--?Pero quien, pero quien?--dijo Fernando fingiendose incomodado, y lo
+estaba en realidad, aunque por causa distinta.
+
+--Esos exaltados, enemigos constantes del Gobierno de V.M., porque no
+les permite llevar el uso de los derechos hasta el desenfreno.
+
+--?Pero que piden esta noche?
+
+--Han pretendido allanar la casa de Alava; han intentado asesinarle, a
+juzgar por la actitud de las turbas que alli se reunieron. Pero avisado
+oportunamente por un joven que estaba en el secreto de la conspiracion,
+dio parte y se colocaron algunas fuerzas dentro de la casa, pudiendo
+evitar un horrible crimen.
+
+--?Y donde ha sido eso?
+
+--En la plazuela de Afligidos.
+
+--?No vivia Alava en la calle de Amaniel?--pregunto el Rey con una
+mirada que estuvo a punto de turbarle.
+
+--Si, senor: alli vivia; pero desde algun tiempo se ha mudado a esta
+otra casa, que es suya tambien. Por fortuna, las turbas no han podido
+realizar su infame designio. Al separarme yo de mis companeros, el
+ministro de la Guerra habia dado las ordenes necesarias, y el orden
+estaba restablecido completamente.
+
+--Pero no puedo comprender que se amotinara todo un pueblo para
+atropellar a un solo hombre. ?No seria que en esa casa se reunian muchos
+de los que el pueblo odia? De cualquier modo que sea, es preciso un
+pronto castigo. Espero que no os dejareis burlar por esa canalla. Caiga
+el peso de la ley sobre ella, y a ver si de una vez se acaban estos
+motines, Feliu, que bien se puede asegurar que desde que tienen libertad
+los espanoles no nos acostamos un dia tranquilos.
+
+--Senor, los esfuerzos del Gobierno son inutiles para conseguir ese fin.
+Es cosa que desespera y aturde ver como nos es imposible tranquilizar a
+ciertas gentes. Por todas partes aparecen partidas de facciosos movidas
+por una parte del clero. Hay todavia muchos espiritus apocados que no
+quieren creer que el interes de V.M. y de la nacion consiste en el
+sistema que todos amamos y defendemos. Hay personas tan ciegas, que aun
+no han llegado a comprender que es V.M. el que mas ama y el que mas
+desea su cumplimiento. Todas las leyes liberales que V.M. sanciona y
+promulga con gran sabiduria, no bastan a convencerles. ?Que hacemos
+contra tales gentes?
+
+Fernando estaba ciego de furor al comprender adonde iban dirigidas las
+embozadas alusiones del ministro. Era tan rastrero y cobarde, que, a
+pesar de su ira, hablo para fulminar anatemas contra los que aun sonaban
+con la restauracion del absolutismo.
+
+--El atentado de esta noche se ha reprimido--dijo el ministro.--iQuiera
+Dios que podamos impedir los que traten de perpetrar manana! Es preciso
+buscar en su origen el remedio de este mal. Yo creo que el partido
+exaltado no es el unico autor de estos desordenes.
+
+--?Pues quien?--pregunto el Rey, que, a pesar de su cobardia, sintio
+en aquel momento herida su dignidad, y se puso muyencendido.--?Quien,
+Feliu?
+
+--Senor, yo me encargare de averiguarlo, y propondre a V.M. los medios
+de darles un ejemplar castigo. Se sabe que entre la juventud mas
+acalorada se ingieren ciertas personas que jamas tuvieron nota de
+liberales ni mucho menos. Dicen que esas personas trabajan continuamente
+para llevar al pueblo a los excesos que lamentamos. Esas gentes, senor,
+son, a mi modo de ver, los enemigos de V.M. Sobre ellos debemos dirigir
+los ojos de la vigilancia y la mano de la justicia.
+
+--Si--contesto Fernando con su acostumbrada hipocresia.--Si; hay
+insensatos que juzgan que para mi hay gloria, hay dignidad fuera de la
+Constitucion, y estoy dispuesto a castigar a esos con mas rigor que a
+los freneticos demagogos. Energia, energia es lo que quiero.
+
+--Senor, no tengo palabras con que abominar bastante la conducta de un
+hombre muy conocido en Madrid; uno que ha tenido la osadia de usar,
+profanandolo, el nombre de V.M. para disculpar sus horribles
+maquinaciones. Ese hombre es mas criminal que los mayores asesinos, que
+los mas rabiosos anarquistas; ese hombre corrompe al pueblo, corrompe a
+la juventud exaltada; frecuenta los clubs ... Pero nada de esto seria
+grave si no se atreviera a tomar en boca un nombre que aman todos los
+espanoles como simbolo de paz y libertad. Ese hombre se llama Elias, y
+es conocido por Coletilla en los clubs.
+
+--Pues a ese y a otros como ese es preciso exterminarlos--dijo el Rey,
+usando su palabra favorita.--Esa canalla es la que mas dano hace a mis
+intenciones, extraviando la opinion del pueblo.
+
+--Yo respondo, senor, que de esta vez hare todo lo posible para que ese
+hombre no se escape. Ya otras veces se ha procurado prenderle; pero no
+se como consigue evadirse de la Justicia, y pasea despues su cinismo por
+todas las calles de Madrid, por todos los clubs. Esta vez no creo que se
+nos escape. Ya daremos con el. Precisamente esta noche, Bozmediano, que
+se hallaba en casa de Alava, me ha dicho que tuvo noticia del complot
+pocas horas antes de haber sido intentado, por un sobrino del mismo
+Coletilla, joven que el infame quiso poner al servicio de sus viles
+propositos.
+
+--Pues es preciso premiar a ese joven--dijo Fernando, empenado cada vez
+mas en disimular la agitacion que le dominaba.
+
+--Si, senor; es un joven de merito, segun me ha dicho Bozmediano, y muy
+buen liberal. Antes de ocurrir este lance me lo habia propuesto para una
+plaza de oficial en el Consejo de Estado, y lo he concedido.
+
+--Bien; me gusta que se premie esa clase de servicios.
+
+--Manana podre traer a V.M. un parte detallado de lo ocurrido esta
+noche. Ademas, creo que el ministro de la Guerra no tardara, y el
+enterara a V.M. de las precauciones que hemos tomado.
+
+--?Esta noche?--dijo el Rey con hastio.
+
+--Veo que V.M. quiere descansar. Por esta noche no hay nada que temer.
+Puede V.M. reposar tranquilo.
+
+--Bien; puedes retirarte.
+
+Fuese el ministro, y es de creer que se fue satisfecho por haber dicho
+cosas que solo en aquellos momentos de irritacion y sobresalto se
+hubiera atrevido a decir al Soberano. Feliu era hombre timido, y es la
+verdad que a su indecision se debieron muchos de los lamentables sucesos
+ocurridos en aquel trastornado periodo.
+
+Cuando Fernando se encontro solo abrio una mampara, y Elias, que estaba
+oculto, se presento. La imagen del consejero aulico daba pavor. Estaba
+livido; le temblaban los labios, secos por el calor de un aliento que
+sacaba del pecho el fuego de todos sus rencores. Crispaba los punos, y
+aun se heria con ellos en la frente, produciendo el sonido desapacible
+que resulta de la seca vibracion de dos huesos que se chocan.
+
+--?Ves?--le dijo el Rey, encendido de furor y dando en el suelo una
+real patada, que estremecio la sala.--?Ves lo que ha pasado? ?Oiste?
+Vuelve a decirme que todo era cosa segura, que confiara en ti, que tu lo
+harias todo. iAh, que desgraciado soy!--anadio con desaliento.--iQue no
+encuentre yo un hombre! iUn hombre es lo que yo necesito, un hombre!
+
+--Senor--murmuro Elias, alejado del Rey como el perro que ha recibido un
+palo de su amo.--Senor, nos han vendido!... iEse sobrino mio, ese infame
+nos ha vendido!
+
+--No--dijo Fernando con repentino acceso de ira;--tu, con tu imprudente
+conducta, me has comprometido. Ya ves, todo el mundo sabe que eres
+agente mio. ?No viste como con buenas palabras me lo dijo Feliu? iOh, le
+hubiera arrancado la lengua! iTu me has vendido!
+
+--Senor--replico Coletilla con voz en que habia algo de llanto,--senor,
+traspasadme el corazon, pero no digais que os he vendido. Yo no puedo
+venderos. Abofeteadme; escupidme, senor, antes que decirme tal cosa ...
+Vuestra causa ha sido siempre mi unico pensamiento; a ella me he
+dedicado con toda la actividad de que soy capaz. Es que Dios, senor,
+permite ciertas cosas; Dios pone a prueba nuestro temple y nuestro
+valor. No me culpeis a mi, senor; yo os he servido como un perro.
+
+En aquel momento, podemos asegurarlo, Coletilla habria quedado muy
+satisfecho si Fernando hubiera cogido en su cobarde mano la espada
+augusta de sus mayores, atravesandole con ella. Pero Fernando no hizo
+tal cosa. Coletilla sintio todo el menosprecio de su amo, y aquel
+puntapie moral le lastimo mas que una punalada. El fanatico realista
+hubiera visto con terror, pero no con asombro, que el Deseado le mandara
+colgar de una almena o le hiciera apoyar la cabeza sobre el tajo feudal
+para recibir el hachazo del verdugo. Acercose al Rey, se le arrodillo
+delante, y dijo con gran energia:
+
+--Senor: yo os juro, en nombre de vuestros mayores, que esta derrota
+aparente que hemos sufrido no es mas que el preludio de la gran victoria
+que ha de poner remate a nuestra empresa. iYo os lo juro! Despreciad las
+alusiones de Feliu, despreciadlo todo. Seguid; sigamos. Los leales
+existen; solo falta el primer paso. ?Tropezamos esta noche? Manana no
+tropezaremos: os respondo de ello, os lo juro.
+
+Levantose lentamente; hizo una profunda reverencia, inclinandose lo mas
+que pudo, y se dirigio a la puerta, volviendo el rostro varias veces a
+ver si el Rey le miraba. El Rey no le miro. Estaba muy ensimismado; de
+vez en cuando heria el suelo con el pie, ocultando la cabeza entre las
+manos sin decir palabra. Coletilla, desde la puerta, espero una mirada
+del Deseado; no la consiguio, y fuese, sintiendo, al par de su
+concentrada rabia, dolorosa impresion de agravios y desconsuelo que le
+ponia en el corazon un dolor inaudito.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XLII
+
+
+
+#Virgo potens#.
+
+
+Lazaro quedo dentro de la casa de Alava durante los breves y angustiosos
+momentos que duro la tentativa de lucha entre el pueblo y la tropa.
+Sentian desde alli el rumor popular, y por instantes creyeron que habia
+llegado la ultima hora de todos ellos. El objeto que alli reunia a los
+ilustres personajes era tratar de los medios que podian emplearse para
+impedir las frecuentes conspiraciones de Palacio. Pueden burlarse las
+cabalas de un partido, de dos; pero contra las del Soberano, simbolo de
+legalidad, ?que fuerza puede tener un Ministerio? Si hay algo mas
+terrible que la anarquia, son las camarillas. Contra esto no hay arma
+eficaz, a no ser el arma de un regicida. No podemos asegurar si en
+aquellas reuniones se trato de poner en practica el articulo de la
+Constitucion; idea que despues, con gran escandalo de Europa, se realizo
+en las Cortes de Sevilla del ano 23. Pero si podemos asegurar que
+aquellos hombres se ocuparon, con la afliccion y desaliento que era
+natural, de los rumores de intervencion francesa, de las relaciones
+secretas de Fernando con Luis XVIII, y, por ultimo, del ejercito de
+observacion puesto por el Gobierno frances en la frontera con el
+pretexto de cordon sanitario.
+
+Volvamos a nuestro cuento. Cuando termino el peligro y se alejo la
+multitud, la mayor parte de las personas permanecieron en la
+huerta, subiendo a la casa tan solo los tres que habian de figurar
+en el reconocimiento ordenado por la autoridad. Todo se arreglo de
+modo que en el parte del capitan general que habia de publicarse
+al dia siguiente, no figurara la existencia de reunion secreta ni
+cosa parecida.
+
+Al amanecer se fueron todos custodiados por la tropa y con mucho sigilo.
+Lazaro, sin que nadie le custodiara, se fue a la calle del Humilladero.
+Clara, que habia tenido noticia del alboroto de aquella noche, estaba en
+la mayor inquietud. A cada ruido que sonaba en la calle se incorporaba
+con grande agitacion y sobresalto. Deciale Pascuala mil cosas divertidas
+para distraerla, y a cada momento le contaba las estratagemas que tuvo
+que poner en juego para que su Pascual no se echara a la calle, teniendo
+que encerrarle en la casa y esconderle la escopeta en lo mas profundo
+del sotano. El tabernero, que en realidad era un hombre pacifico, viendo
+que le cerraban la puerta y le impedian ir a cubrirse de gloria en las
+calles, se bebio lo mejor de su comercio, y sin hacer alborotos, porque
+tambien eran pacificas las monas que cogia, se tendio en el banco y
+empezo a roncar de tal modo, que parecia su voz una burla durmiente del
+ronquido popular que sonaba en las calles.
+
+Espero Clara toda la noche con mortal inquietud; paso una hora y otra
+hora, y rezo todas las oraciones que sabia, sin olvidar las que le habia
+ensenado dona Paulita. Su buen amigo no volvio hasta la manana. Cuando
+ella vio que no estaba herido, que no le faltaba ningun brazo, ni media
+cabeza, ni tenia en el pecho ningun tremendo, sangriento agujero, como
+ella habia sonado con horror, se quedo tranquila y en extremo contenta.
+
+--iSi vieras lo que he hecho esta noche!--dijo Lazaro, sentandose
+fatigado y sin aliento junto al lecho.--He salvado la vida a mas de
+veinte personas, los hombres mas esclarecidos de Espana. Iban a ser
+villanamente asesinados esta noche.
+
+--iJesus!--exclamo Pascuala, llevandose las manos a la cabeza.--iQue me
+alegro de que mi Pascual no hubiera salido! Si sale, me lo asesinan.
+
+--Una infernal maquinacion estaba preparada para matarlos en un sitio
+en que estaban reunidos. Todo por ese hombre malvado ... iSi vieras
+que tumulto!
+
+--iAh, no salgas, por Dios!--dijo Clara.
+
+--Es preciso salir. Se que tratan de prender a mi tio, que tratan de
+hacerle justicia. Lo merece, es cierto; pero yo que hice cuanto pude
+para impedir la realizacion de sus inicuos planes, tratare tambien de
+salvarle a el. Es hermano de mi madre. Si avisandole que tratan de
+prenderle se salva, y no le aviso, mi conducta es criminal. Es un
+infame, con vergueenza lo confieso; pero si no impido su persecucion y su
+muerte, tendre remordimientos toda mi vida.
+
+La huerfana no pudo resistir un sentimiento de lastima y piedad hacia
+aquel hombre excentrico que, sin dejar de ser su tirano, habia sido su
+protector y el amparo de su ninez.
+
+--Si, si; ve--dijo.--iPobre hombre! ?Que ha hecho? Pero no vayas tu; ?no
+podrias mandarle un recado?
+
+--Yo mismo debo ir. Volvere pronto; no temas nada. ?Que me puede
+suceder?
+
+--iAy, Dios mio! Todavia me parece que siento aquellos gritos de anoche
+... ?Y si se enfada contigo y te rine?
+
+--?Quien?
+
+--iEl! Ese hombre, que debe estar mas rabioso que nunca.
+
+--No me importa. Hoy sera la ultima vez que le vea.
+
+--?Y si vas a la casa y encuentras a las dos senoras, y dona Salome te
+dice algo que te ofenda, y te habla de mi diciendo que soy incorregible?
+
+--Si me dice algo que me ofenda, me importara poco; pero si me habla de
+ti, pienso que sera la ultima vez que se atreva a pronunciar tu nombre.
+
+--?Y si descubren que estoy aqui y vienen las tres a atormentarme
+diciendome que soy muy mal educada? iOh!, si las veo entrar, me muero.
+
+--No vendran--indico Lazaro sonriendo.--Y si vienen, estare yo aqui.
+
+--Ve entonces--dijo Clara con una melancolia que detuvo al aragones un
+momento y quebranto un poco su resolucion irrevocable.
+
+--Adios ... es preciso. Volvere pronto.
+
+No quiso esperar mas tiempo; salio y dirigiose a la inquisicion de la
+calle de Belen. Las ocho serian cuando entro en casa de las
+nobilisimas damas. Paz y Salome no estaban alli, porque habian salido
+a buscar casa. Cuando la devota abrio la puerta y vio a Lazaro, su
+sorpresa y su turbacion fueron tales, que permanecio buen rato sin
+decirle palabra, mirandole bien, como si creyera que aquella imagen
+era el efecto de una vision.
+
+--iAh!--exclamo, cerrando la puerta, una vez que Lazaro estaba
+dentro.--Yo crei que no le veria a usted mas.
+
+Sintio el joven un alivio cuando supo que las dos arpias estaban fuera.
+Dona Paulita le inspiraba respeto y gratitud, pues no habia oido jamas
+la menor recriminacion en su boca, ni Clara le habia dicho que tuviera
+queja ninguna de ella. El recuerdo de la escena y dialogos misteriosos
+ocurridos algunas noches antes, le puso muy pensativo. Sin saber por
+que, cuando se vio solo en aquella casa sombria, en compania de aquella
+mujer palida, con la vista extraviada y el rostro enflaquecido por tres
+dias de delirio y calentura; cuando noto sus ligeras convulsiones, su
+agitada respiracion, su mirada viva, sin saber por que, lo repetimos,
+tuvo miedo.
+
+--?Esta mi tio?--pregunto.--Tengo que verle.
+
+--No esta; desde ayer no parece.
+
+--iQue contrariedad! Tengo que verle hoy mismo.
+
+--Tal vez venga a la hora de comer.
+
+--No quisiera esperar; he de verle antes. Ademas, yo no como aqui; yo no
+vuelvo aca, senora ... Ahora me despido de usted para no volver mas.
+
+Dona Paulita se quedo mirando al joven como si oyera de sus labios la
+cosa mas inverosimil y mas absurda.
+
+--iPara no volver!--dijo cerrando los ojos.--No, no lo puedo creer; no
+es cierto.
+
+---Si, senora; es cierto. Yo no puedo estar en esta casa ni un dia mas.
+Adios, senora.
+
+--Lazaro--murmuro la devota, asiendose al brazo derecho del joven como
+un naufrago que encuentra una tabla en momentos desesperados.--iUsted se
+va ... se va! Y yo me quedo aqui para siempre. iOh!, quiero morirme mil
+veces primero.
+
+El joven estaba confundido. Aterrabale la actitud dolorida de la mujer
+mistica, sus labios tremulos y secos, la expresion de su rostro, que
+anunciaba la mas grande desesperacion.
+
+--Yo soy una muerta, yo no vivo--dijo ella.--Yo no puedo vivir de esta
+manera ... Ya le dije a usted que no era santa, y icuan cierto es! Hace
+tiempo que me he transformado ... Puedo nacer a la verdadera vida, puedo
+salvarme, puedo salvar mi alma, que va a sucumbir si permanezco de este
+modo. Yo espero vivir.... Al ver que usted tardaba, la esperanza comenzo
+a faltarme; pero usted ha venido. ?No puedo creer que Dios me lo ha
+enviado? Hay cosas que nosotras no podemos decir; pero yo las digo,
+porque me siento destrozada interiormente. Ha llegado para mi el momento
+de dejar una ficcion que me mata; yo no se fingir. Crei que Dios me
+reservaba para una vida ejemplar, de continua devocion y tranquilidad;
+pero Dios se ha burlado de mi, me ha enganado, me ha hecho ver que la
+virtud con que yo estaba tan orgullosa no era otra cosa que una farsa, y
+aquella aparente perfeccion un desvario. Yo no habia vivido aun, ni me
+habia conocido. No puedo estar mas aqui; porque esto seria prolongar
+este engano, que antes fue mi mayor placer y ahora mi mayor martirio.
+
+--Senora--dijo Lazaro, que comprendio al fin toda la profundidad del
+nuevo caracter de la devota, y vio claro en lo que antes era para el un
+misterio.--No se agite usted sin razon. Sea usted libre y no sacrifique
+su felicidad a exigencias de familia. Las dos senoras que viven con
+usted son muy intransigentes.
+
+Queria el joven evadirse, con esta salida, de la contestacion enojosa
+que las palabras y la actitud de la santa parecian exigir.
+
+--No me importa su caracter--dijo esta.--Yo las quiero, son mis
+parientas y companeras de toda mi vida. Despues que yo tome una
+resolucion irrevocable, poco me importa lo que ellas puedan decir o
+hacer. Yo estoy decidida, Lazaro.
+
+Y en vano buscaban sus ojos en el semblante del joven indicios de los
+sentimientos que con tanta ansiedad le pedia. El hacia esfuerzos por
+permanecer inmutable ante aquella santa mujer, agitada por las
+alternativas de un arrebato mistico; y no sabiendo que decir, dio un
+paso hacia la puerta.
+
+--No--dijo la devota, deteniendole con mas fuerza. ?Marcharse usted? iQue
+idea! ?Que va a ser de mi? iSola para siempre! La muerte lenta que me
+espera es peor que si ahora mismo me matara usted ... iY decia que era
+agradecido! Usted es la misma ingratitud. Siempre lo he creido. Hay
+personas que no merecen recibir la mas ligera prueba de afecto. Usted es
+uno de esos. Y, sin embargo, por una fatalidad que nos cuesta tantas
+lagrimas, siempre van dirigidos los mas grandes tesoros de amor a las
+personas que menos los merecen.
+
+--No, por Dios; no me llame usted ingrato respondio Lazaro, viendo que
+era ya imposible evadirse a las declaraciones que la teologa exigia de
+un modo tan apremiante.--Yo no soy ingrato, y menos con usted, que tan
+bondadosa ha sido conmigo.
+
+--Si usted olvidara eso, seria el mas infame de los hombres. A pesar de
+todo, siempre crei que no era usted tan malo como decian. Usted sera
+bueno; la felicidad hace buenas a las personas. Yo tambien espero serlo
+... iAh! ?No sabe usted en que he pensado? He tenido estos dias llena la
+cabeza con unas ideas ... No lo puedo contar. ?Sabe usted? Pienso que
+estoy destinada a largos dias de paz y felicidad, de que disfrutara
+alguien conmigo.
+
+--?Que es eso?--pregunto Lazaro, algo tranquilizado por la esperanza de
+que aquella nueva idea apartaria la conversacion del fastidioso tema por
+que habia empezado.
+
+--Es--continuo la santa con una amabilidad forzada que la hacia mas
+lugubre,--es que yo he pensado que no puede existir perfeccion mayor que
+la que ofrece la vida domestica con todos los deberes, todos los goces,
+todos los dolores que en si lleva la familia. iAy!, meditando sobre esto
+he comprendido la esterilidad de mis rosarios, de mis rezos. ?Que estado
+puede igualarse por su dignidad y nobleza al estado de la esposa, de
+cuya solicitud penden tantas felicidades, la vida de tantos seres?
+
+--Efectivamente, senora--dijo Lazaro muy confuso;--eso es cierto. Pero
+las personas que, como usted, se elevan tanto por la meditacion y la
+abstraccion; que se libran de las flaquezas humanas por su fortaleza,
+son mucho mas perfectas.
+
+--?Perfectas? iQue loco es usted! ?Y que ha dicho usted de flaquezas?
+?Llama usted flaquezas a la verdad de nuestra naturaleza, que se
+manifiestan como Dios las ha criado?
+
+El aturdimiento del joven no tuvo limites.
+
+--Aspirar a hacer la felicidad--continuo ella--de muchos seres por el
+amor y los lazos de la familia, ?es eso lo que usted llama flaquezas?
+
+--No, senora; eso no.
+
+--iOh! Usted se va a asustar de lo que le voy a decir. No lo creera
+usted; es inconcebible.
+
+Lazaro, que creia ya que dona Paulita Porreno no podia decir nada mas
+inconcebible, temblo ante la promesa de nuevas y mas extranas
+confidencias.
+
+--Para realizar la felicidad y la paz con que yo he sonado, no basta el
+amor; es decir, que para evitar mil irregularidades y disgustos es
+necesaria ademas otra cosa. Cuando en la vida ocurren dificultades, el
+mutuo amor se ve diariamente acibarado. Tiembla el uno por el otro;
+tiemblan los dos por los hijos; la felicidad se ve comprometida a cada
+instante; asusta el dia de manana; se tienen remordimientos de haberse
+unido. Yo he comprendido esto a fuerza de imitacion, y tambien me parece
+que lo he leido en no se que libro.
+
+--Es verdad, senora; yo comprendo lo que usted quiere decir--observo
+Lazaro, admirado de tanta sabiduria.
+
+--Pues yo voy a decir a usted una cosa que le sorprendera mucho,
+Lazaro--dijo Paulita, dirigiendo hacia el joven toda la melancolia y el
+suave interes de su mirada. Voy a decirle a usted una cosa que le
+sorprendera sobremanera: yo soy rica.
+
+Efectivamente, Lazaro se quedo absorto.
+
+--Si--continuo ella,--yo soy rica. Usted se maravilla. Conociendo la
+vida que llevamos ... Este es un secreto que solo confio a quien debo
+confiarlo: a usted, unica persona que ... El uso que yo pienso hacer de
+esa riqueza, ya usted lo ha comprendido. Yo no debo hacer declaraciones
+innecesarias. Nosotros nos hemos comprendido, hemos confundido nuestros
+propositos en uno solo, ?no es verdad?
+
+--Si, senora--dijo Lazaro, por contestar de algun modo a aquella
+profundisima y grave pregunta.
+
+--Yo soy rica. Hace poco hubiera dejado perder mi fortuna sin cuidado
+ninguno. Siempre he despreciado todo eso. Pero hoy no; hoy pienso en ese
+tesoro como un medio de vida. Para mi nada quiero; pero los hombres que
+tienen ambicion necesitan todo eso. Lo necesitamos, ?no es cierto?
+
+Lazaro, despues de un momento de angustiosa vacilacion, dijo otra vez:
+
+--Si, senora.
+
+--Era yo muy nina--continuo la dama;--habia muerto mi tio; reinaba en
+la casa la mayor desolacion; nos preparabamos a mudar de habitacion; ya
+eramos pobres. Mi tia y mi prima estaban llorando; pero al mismo tiempo
+muy ocupadas en la mudanza y en recoger los pocos muebles que nos
+quedaron despues del embargo. En un viejo reclinatorio de nogal habia
+hecho yo un altar, donde rezaba mucho. Tenialo cerrado por las noches,
+y al abrirlo por las mananas, al ver mis santos y mis imagenes, me
+parecia tener alli un pedazo de cielo. Aquel dia fue muy triste para
+mi, porque tuve que desclavar mi altar del sitio donde estaba, y muchos
+santos se me rompieron, dejando en el mueble el pedazo por donde
+estaban pegados. En esta operacion senti que cedia bajo mi mano la
+tabla del fondo, y quedaba descubierto un hueco. En este hueco habia
+una cajita muy bella de madera labrada. Trate de abrirla y la abri sin
+esfuerzo: estaba llena de dinero, casi todo en onzas muy antiguas.
+Cerre la caja; ajuste la tabla que cubria el hueco, dejandola
+cuidadosamente como estaba, y me calle. Trajeron el mueble a esta casa,
+y en mi cuarto ha estado hasta hoy. Al principio mire aquello como un
+juguete, como una reliquia. De noche, en el silencio de esta casa, lo
+abria, contemplando con estupor las hermosas monedas que dentro habia.
+Varias veces trate de revelarlo; pero me detenia un recelo
+supersticioso. A veces sonaba con fundar algun dia una obra piadosa. No
+he tocado nunca aquel dinero, y a pesar de la estrechez con que hemos
+vivido, jamas me atrevi a gastar ni un solo doblon. Me parecia que
+debia guardar aquello para otros dias, que yo esperaba sin saber
+por que. Por instinto lo conservaba intacto, aunque pensaba que jamas
+cambiaria de estado. El tesoro existe en el mismo sitio en que lo
+encontre. Ha llegado el momento de usarlo para las necesidades de
+nuestra vida. Es mio; ?puedo dudarlo? Pertenecia a alguno de mis
+parientes, que lo deposito alli para tenerlo seguro. A mi me pertenece
+ahora; a mi, que lo encontre. Dare, sin embargo, la mitad a mi prima y
+a mi tia, y si me acusan de no haberlo mostrado antes, les dire que, a
+no haberlo conservado, me seria hoy imposible labrar las felicidades
+que pienso labrar, y dar a mi vida y a la vida de otros la expansion
+que necesitan. Lazaro no quiso agravar la situacion, y repitio:
+
+--Si, senora.
+
+La devota entro en su cuarto y volvio al poco rato con una cajita que
+mostro al joven, diciendo carinosamente:
+
+--Aqui esta. Es mia, es nuestra.
+
+Y al decir esto se acerco a el con la caja, sostenida en las dos manos y
+apoyada en el seno. La caja tocaba al pecho de Lazaro, y este sentia el
+empuje con tanta fuerza, que, por no caer, tuvo que dar un paso atras y
+extender los brazos hasta tocar los hombros de la santa.
+
+--Hace usted bien--dijo el aragones.--?De que sirve guardar ese dinero,
+que puede ser util a usted y a otros?
+
+--Si--contesto Paulita con efusion.--Es nuestro. Ya no sabia Lazaro que
+partido tomar. Se decidio a concluir de una vez aquella penosa
+situacion.
+
+--Senora--dijo,--yo me retiro. Es preciso que me retire....
+
+--Si--contesta ella,--y yo tambien. Vamos. Nos iremos juntos.
+
+--iUsted, senora, usted...!--exclamo Lazaro descompuesto.
+
+--Si, los dos. Vamos.
+
+--Senora, usted delira. Eso es imposible.
+
+--iImposible, imposible! No podemos quedarnos aqui.
+
+--Es preciso que nos separemos, senora. Otra cosa seria una
+inconveniencia y una desgracia tal vez.
+
+--?Que dices?--balbuceo la santa con extravio. Su aspecto en aquellos
+momentos infundia temor. Asemejabase a los enfermos atacados de
+epilepsia cuando estan a punto de caer en un angustioso paroxismo. Una
+contraccion, producida, al parecer, por el habito de la sonrisa; una
+tension violenta de los parpados, como quien expresa el ultimo grado del
+asombro; palidez mortal, interrumpida por subitas inflamaciones de
+rubor; voz semejante a un quejido fatigoso y animada de repente con
+vibracion desentonada, eran los caracteres de su dolencia, proxima a
+llegar al periodo de mayor exacerbacion.
+
+--?Que dices?--repitio despues de una pausa.
+
+--Usted esta enferma, muy enferma, senora--dijo Lazaro, que empezo a
+creer que dona Paulita deliraba o estaba loca.
+
+La mujer mistica sonrio de un modo inefable mirando al cielo y
+estrechando contra su pecho la caja del tesoro, como si fuera la persona
+del mismo Lazaro. Despues tomo al joven por el brazo, y atrayendole
+suavemente, dijo:
+
+--Vamos, no entraremos mas en este sepulcro.
+
+--Usted no debe salir, no puede salir. ?Que diran esas senoras? Calmese
+usted, por Dios, y reflexione....
+
+--Vamos.
+
+--?Adonde hemos de ir? iLos dos! ?No ve usted que eso es imposible?
+?Para que? ?Para que nos vamos juntos?
+
+Al oir esto, la devota se conmovio de pies a cabeza. Como si toda la
+pasion acumulada y oculta en tantos anos brotara en ella de una vez con
+violenta sacudida, exclamo con fuerza:
+
+--iNecio!, ?no ves que te adoro?
+
+Lazaro quedo petrificado. La dama habia hablado con toda la expresion de
+la verdad humana; se habia revelado en un solo esfuerzo y del modo mas
+categorico. Aquella violenta confesion la dejo postrada y sin aliento,
+como si con sus palabras exhalara la mitad del alma. Lazaro le dijo con
+mucha vehemencia:
+
+--No lo merezco, senora. Yo soy muy inferior a usted; yo soy un
+miserable, indigno de esa pasion. Pero no puedo estar aqui mas. Ahora
+mas que nunca es mi deber declarar que soy el mas malvado de todos los
+hombres si no me aparto de aqui al instante. Obstaculos terribles que yo
+no puedo ni podre nunca vencer se oponen a que yo manifieste nunca otra
+cosa. Separemonos para siempre; otra cosa es imposible, imposible,
+imposible....
+
+Dijo esto con mucha energia, y se disponia a marcharse. La devota hizo
+un gesto angustioso, cual si quisiera hablar. Parecia que despues de lo
+que dijo habia quedado muda. Al fin pudo proferir estas palabras:
+
+--Ven ... oye ... vamos....
+
+--iJamas, senora, jamas!--exclamo el joven, dirigiendose hacia la
+puerta.
+
+La devota inclino la cabeza, agito los brazos, soltando la caja; se
+doblego despues de vacilar un momento, retrocediendo y avanzando; dio
+un grito y cayo al suelo. Su cuerpo hizo retemblar el piso; las monedas
+se esparcieron en derredor suyo; movio repetidas veces la cabeza,
+afectada, al parecer, de un profundo dolor interno; llevose ambas manos
+al pecho, crispando los dedos, y al fin quedo quieta, sin mas
+movimiento que las expansiones violentas de su pecho, sacudido por una
+respiracion fuerte y ruidosa. Acudio Lazaro a levantarla con presteza,
+y en el mismo momento se oyo el ruido de una llave y entraron muy
+tranquilas Salome y Maria de la Paz.
+
+Juzgese lo extrano de aquella aparicion y de aquella escena: Paulita,
+tendida, con los sintomas de un grave accidente; Lazaro, demudado y
+confuso; gran cantidad de monedas de oro, cosa desconocida en aquella
+casa, derramadas con abandono por el suelo, y las dos arpias en la
+puerta, mirandose como dos espectros.
+
+El primer objeto que atrajo las miradas de Salome fue el oro esparcido;
+su primer movimiento fue lanzarse sobre el y empezar a recoger las
+monedas, arrodillada en el suelo. Paz miro a Lazaro, se puso livida de
+miedo; miro a la devota, se lleno de ira, dio algunos pasos, y
+recobrando la majestad de su caracter, pregunto:
+
+--?Que es esto?
+
+--Senora--dijo Lazaro, procurando dominar su situacion,--un triste
+suceso ... Dona Paulita esta muy enferma ... Le ha dado un
+accidente. Estabamos hablando.... ique conflicto! Ahora mismo, ahora
+mismo ha caido.
+
+--?Pero ese dinero...?--dijo Paz.
+
+--Es suyo.
+
+--iSuyo!--exclamo la arpia con codicia.
+
+Y volviendose a Salome, que recogia el oro, anadio:
+
+--Damelo, damelo; yo he de guardar eso.
+
+--Yo lo guardare.
+
+--?Pero de donde ha sacado ella ese dinero?--dijo la otra.
+
+Lo tenia hace mucho tiempo contesto Lazaro, procurando, mientras las
+Porrenas se ocupaban del oro, prestar algun alivio a la pobre enferma.
+
+Paz, de rodillas, recogia monedas; Salome, de rodillas, recogia tambien;
+pero la gruesa, con su pesada mano, no igualaba en presteza a la
+nerviosa, que iba mas ligera y cogia dos piezas en lo que su tia
+atrapaba una. Salome parecia una loca. La mano izquierda de Paz, cuando
+recibia de la derecha una nueva onza o doblon, se cerraba, apretando los
+robustos dedos y aferrandose sobre el oro con la firmeza y el ajuste de
+una maquina. Al fin iban desapareciendo del suelo las aureas piezas.
+Quedaban cuatro, tres, dos; quedaba una. Las manos de entrambas Porrenas
+se lanzaron con presteza brutal sobre la ultima, y cayeron una sobre
+otra, aplastandose alli mutuamente en repetidos golpes. Las dos ruinas
+se miraron: parece que se querian tragar mutuamente. ?Cual de los dos
+caracteres venceria al otro? Paz estaba hinchada de colera, de orgullo;
+estaba amoratada, apopletica. Salome estaba amarilla y jadeante de
+rencor, envidia y ansiedad. Sus labios, entreabiertos, mostraban los
+blancos y finisimos dientes, como si quisiera infundir miedo a su rival
+con aquella arma. Las dos estaban de rodillas y apoyadas en las manos, y
+en aquella actitud, semejante en algo a la de las esfinges, las dos
+arpias, revelando con intempestivo vigor sus encontradas pasiones, eran
+como bestias feroces. Despues de un rato de silencio, en que todas las
+fuerzas de la envidia humana se midieron de una mirada con todas las
+fuerzas del orgullo, la pantera dijo a la foca:
+
+--iEsto es mio!
+
+--iTuyo! ?Que dices, imbecil? Esto es mio: era de mi padre ... Yo se que
+lo habia guardado en alguna parte; pero no sabia yo donde estaba.
+
+--iVanidosa!--dijo Salome, adelantando un brazo y una pierna.--Tu
+nos has sumergido en la pobreza; tu tenias escondido este dinero.
+iQue infamia!
+
+--iHipocrita!--exclamo Paz retrocediendo,--quitate de mi presencia.
+Dame ese dinero; no nos robes otra vez. Esto es mio.
+
+--Era de mi padre: yo lo heredo. ?Que tienes tu que ver con esto? Dame
+ese dinero.
+
+Paz vio a Salome cerca de si. Alzo su brazo derecho y sacudio con
+poderoso empuje la mano contra la cara de su sobrina, dandole un bofeton
+tan fuerte, que esta cayo al suelo como herida por una maza. Pero se
+irguio sobre sus piernas, vacio en el bolsillo las monedas que tenia en
+la mano, se retiro un poco, como los carnivoros cuando van a dar el
+salto, y se abalanzo hacia su tia. Antes que esta pudiera defenderse,
+los diez dedos puntiagudos y como acerados de su contraria estaban sobre
+su cara, pegados cual si tuvieran un gancho en cada falange. Clavo las
+unas con frenesi en las carnosas mejillas y tiro despues, dejando ocho
+surcos sangrientos en la faz augusta de la vanidosa. Lanzo esta un grito
+de dolor. Lazaro tuvo que intervenir, y mientras levantaba del suelo a
+Paz, recogio la nerviosa todas las monedas que su rival dejo caer en el
+combate; se envolvio en un manto con presteza convulsa, y apretandose el
+bolsillo, salio corriendo de la sala, tomo la escalera, descendio por
+ella y huyo.
+
+Lazaro no quiso presenciar mas tiempo aquella escena. Vomitaba la vieja
+su ira contra el, le decia las mayores injurias, le llamaba cobarde,
+mandandole perseguir a su sobrina. El joven no podia resistir mas el
+horror que le inspiraba aquella casa maldita. Miro a la devota, que
+permanecia aun sin movimiento, y afligido por la sin igual desventura de
+mujer tan infeliz, salio de la casa.
+
+
+
+
+
+CAPITULO XLIII
+
+
+
+#Conclusion.#
+
+
+Deseoso Lazaro de ver a su tio aquella manana, fue a casa del abate
+Carrascosa, y alli encontro otra escena de desolacion. Estaba el ex
+abate en su cuarto, sentado en una silla, con los pies sobre la
+traviesa, en tal actitud, que parecia un pajaro posado sobre una rama.
+Apoyaba los codos en las rodillas, sustentando la cabeza con las manos,
+como si quisiera apuntalarla. Su expresion de tristeza era tal, y le
+hacia tan raro, que el joven no pudo menos de preguntarle:
+
+--?Que tiene usted, don Gil?
+
+--iAy, don Lazaro, que iniquidad! Se ha marchado. ?Ve usted que
+iniquidad? iYo, que la queria tanto! ...
+
+Lazaro comprendio que dona Leoncia, el avecilla vizcaina, habia volado.
+
+--?Pero como ha sido eso? ?Que motivo...?
+
+--iEs la mas horrible conspiracion! ... Ese chisgarabis, ese tunante, el
+poetastro que vivia en ese cuarto, se la ha llevado. iQue horror!
+iSiempre he aborrecido de muerte a los copleros!
+
+--Consuelese usted, don Gil. Vamos a otra cosa. ?Sabe usted donde
+esta mi tio?
+
+--Si le digo a usted que no he visto iniquidad semejante--murmuro el
+abate, sin hacer caso de la pregunta. Y tenia una herencia, un
+legadillo.... iMaldito catacaldos!
+
+--Esa es la vida, don Gil.... Hay que conformarse.
+
+--Tenia un legadillo.... Yo lo descubri en la covachuela.
+
+--Conque diga usted: ?donde podre encontrar a mi tio?
+
+--Yo ... si he de decir a usted la verdad--prosiguio el abate, abstraido
+por su desgracia,--no lo siento por ella, porque al fin y al cabo ...
+pero tenia un legadillo....
+
+--?No me responde usted?
+
+--Tenia un legadillo....
+
+--Es imposible sacarle una respuesta.
+
+--Tenia un legadillo....
+
+Comprendio Lazaro que era inutil toda indagacion. Salio de la casa,
+dejando al abate en la misma actitud de mochuelo posado, y se fue a la
+calle del Humilladero, donde encontro a Bozmediano, que le esperaba con
+inquietud, y al verle llegar, le dijo:
+
+--Amigo, le persiguen a usted. Es preciso tomar precauciones.
+
+--?Quien me persigue?
+
+--Facil es comprender que habra personas disgustadas por lo que
+hizo usted anoche. Esas personas le persiguen a usted; yo estoy
+seguro de ello.
+
+--Ya comprendo--repuso Lazaro.--?Pero que me importa?
+
+--Hay que tomar precauciones, porque si se vengan, sera de un modo
+terrible. Mucho cuidado. Ahora han estado en la taberna cuatro personas,
+que creo han traido el encargo de ver cuando entraba y salia usted. Me
+parece que lo mejor es que se marchen ustedes esta noche misma de
+Madrid. Una vez que esten fuera y lejos....
+
+--iQue contrariedad! Pero yo deseo salir. Nos marcharemos.
+
+--Pues entretanto no salga usted a la calle. Yo arreglare el viaje, y lo
+hare de modo que nadie lo sepa. Se que le buscan a usted, y los que le
+buscan saben hacer las cosas.
+
+--?Y como han averiguado que estoy aqui?
+
+--Dejemos eso. Hay que partir esta noche o manana mismo. Aqui no esta
+usted seguro. Mucho cuidado ... Yo volvere, y veremos el modo de salir
+sin peligro. Creo que se conseguira. Hasta luego.
+
+Retirose Bozmediano, y Lazaro entro a ver a Clara
+
+--?Las encontraste?--le pregunto la sobrina de Coletilla con curiosidad
+y cierto temor.
+
+--Si--contesto el sonriendo al recordar la escena de las monedas, que
+refirio despues sin omitir el extrano incidente de dona Paulita.
+
+Oyo Clara con mucho interes este ultimo punto, y despues dijo con
+tristeza:
+
+--Ya lo sabia.
+
+--?Como? ?Ella te ha dicho algo?
+
+--No; pero lo he conocido, me lo habla figurado. Tenia una sospecha ...
+Aquella mujer es muy rara. iSi vieras que miedo me daba cuando se ponia
+a orar, quedandose mucho tiempo quieta e insensible, como si estuviera
+muerta! Se ponia de rodillas, miraba al techo, y asi estaba dos o tres
+horas sin moverse, y hasta parecia que no respiraba. La tocaba yo, y
+nada; la llamaba, y no respondia. Por fin, despues de mucho tiempo,
+daba un suspiro y volvia en si.
+
+--?Y eso le pasaba con frecuencia?
+
+--Si; muchas veces.
+
+--Hay una enfermedad--dijo Lazaro--que llaman la catalepsia, y consiste
+en un paroxismo, durante el cual la persona pierde el movimiento y el
+habla, quedandose como muerta. Dicen que una de las causas que motivan
+esta enfermedad es el misticismo religioso y el habito de los extasis
+y visiones.
+
+--Eso sera lo que tiene. iPobre Paulita!
+
+Aquella noche estaban los dos en el mismo cuarto, sentados junto a una
+escasa lumbre. Clara se habia levantado completamente restablecida.
+Lazaro revolvia en su imaginacion los peregrinos incidentes de los dias
+anteriores. Los dos estaban muy tristes; se comunicaban mirandose su
+tristeza, y callaban. Tal vez pensaban en planes para lo futuro; quizas
+ella estaba inquieta por la situacion dificil en que uno y otro se
+encontraban. Entonces entro Pascuala y dijo:
+
+--iQue miedo! Desde el anochecer estan paseandose por delante de la
+puerta unos hombres. Esta tarde vinieron tambien. iQue fachas! A veces
+se paran a mirar _pa_ dentro, y me temo que si viene Pascual y los ve se
+va a armar una ... iporque tiene un genio! ... se creera que vienen por
+mi ... porque como es una asi ... tan guapetona ...
+
+--Cierre usted la puerta.
+
+--Ya cerre.
+
+Clara se quedo palida como un difunto. Ya le parecia que por ventanas y
+puertas entraba una horda de facinerosos armados de punales, pistolas,
+cuerdas y otros instrumentos horribles.
+
+--Cierra bien. Apaga esa luz. ?Si se iran a entrar por esa
+ventana?--dijo senalando un tragaluz por donde el gato, que tanto
+respeto inspiraba al senor de Batilo, entraba con dificultad. Aquel
+tragaluz daba a un patio perteneciente a la misma casa.
+
+Batilo, que sin duda entendio lo del peligro en que los jovenes se
+hallaban, y queria probar que, aunque misantropo, era un perro
+resuelto a todo, ladro en un tono que queria decir: "Nada hay que
+temer mientras este yo."
+
+Un poco mas tarde, Clara, que miraba con recelo aquel tragaluz
+maldecido, se estremecio con horrible sacudimiento, dio un grito muy
+agudo y sus ojos expresaron el pavor mas grande.
+
+--?Que tienes, que hay?--dijo Lazaro con sobresalto. Clara, tal vez
+dominada por el miedo, habia creido ver instantaneamente en el tragaluz
+los ojos vivos, la nariz puntiaguda de Elias Orejon, su tirano y
+protector.
+
+--?Eres tonta?--le dijo Lazaro.--?No ves que eso es efecto del miedo?
+
+El miro y examino atentamente: no habia nadie. Salieron al patio, que
+estaba lleno de escombros y de lena, y tampoco vieron nada.
+Indudablemente habia sido efecto del miedo.
+
+El dia siguiente paso sin ningun suceso notable, y al anochecer llego
+Bozmediano. Lazaro, desde que le vio entrar, conocio que no estaba
+tranquilo.
+
+--?Que hay?
+
+--Mucho peligro. Le acechan a usted. Yo he venido acompanado, por temor
+de tener algun encuentro. Pero no tema usted. He traido bastante gente y
+estamos seguros. Ahora mismo se van a marchar ustedes.
+
+--?Y saldremos ahora mismo?--dijo Clara con alegria, esperando no ver
+mas aquel tragaluz y dejar para siempre a Madrid.
+
+--Si, ahora mismo. Ya les he preparado un coche para que vayan de aqui a
+Torrejon, donde tengo yo una casa. Alli pueden descansar hasta pasado
+manana, que pasa por alli una diligencia para Alcala, y de Alcala pueden
+dirigirse a Aragon cuando quieran.
+
+--?Y cuando llegaremos a Torrejon?
+
+--Antes de que amanezca. Van ustedes en un coche de mi casa y con gente
+de mi confianza. No tienen nada que temer: buenas mulas y buena
+compania. En Torrejon estan ustedes seguros ... Aqui ... no lo creo. Es
+preciso salir de esta casa y de Madrid inmediatamente.
+
+--Pues vamos--dijo Lazaro con resolucion.--No perdamos tiempo.
+
+Rapidamente se prepararon uno y otro.
+
+--?No hay una puerta que de a otra calle?--pregunto Bozmediano a
+Pascuala.
+
+--Si, senor; pero hay que pasar por la casa del carbonero, que tiene
+salida a la otra calle.
+
+--Bien; por ahi saldremos. El coche espera en las afueras del portillo
+de Gilimon. Los hombres que yo he traido estan en la tienda. Que entren,
+y saldremos todos por esa otra calle.
+
+Pocos momentos despues salian todos, incluso el perro de las
+Porrenas, a quien Clara no quiso abandonar. Despidieronse los
+viajeros de Pascuala, y se dirigieron, acompanados de Bozmediano y
+su gente, al portillo de Gilimon. Muy aprisa, por no dar lugar a que
+algun curioso los descubriera, subieron al coche. El cochero y su
+zagal iban en el pescante; un criado, hombre fuerte, armado de fusil,
+iba dentro con Lazaro y Clara. Despidiolos Bozmediano muy
+cordialmente y un tanto conmovido, y partio el coche por la ronda
+para tomar la carretera de Aragon.
+
+Tantas precauciones no eran inutiles, y es seguro que sin ellas habrian
+tenido los fugitivos un mal encuentro, y quizas alguna desventurada
+aventura que hubiera desviado las cosas del buen camino que llevaban. La
+inquietud de Lazaro y los sustos de Clara no concluyeron hasta mas alla
+de Alcala; y habia realmente motivo para ello, porque el jurar de
+Coletilla contra su sobrino era tal (segun informes adquiridos por el
+autor), que habia jurado quitarle la vida. Pero Dios lo dispuso de otra
+manera, y llevo sanos y contentos a la villa aragonesa a los dos
+principales personajes de esta veridica historia, los cuales, una vez
+descansados del viaje y repuestos del susto, no pensaron mas que en
+casarse; acertada idea que a toda persona en aquellas circunstancias se
+le hubiera ocurrido. En ningun apunte de los que el autor ha tenido a la
+vista para su trabajo consta el dia en que se casaron; pero esta probado
+que no esperaron mucho tiempo, y que tuvieron venturosa sucesion. De
+esto son pruebas evidentes varios mocetones que, anos adelante, vieron
+Bozmediano y el autor en un viaje que hicieron a un lugar de Aragon para
+asuntos que no vienen al caso.
+
+Como se acomodo Lazaro en su pueblo y que medios de subsistencia pudo
+allegar, es cosa larga de contar. Baste decir que renuncio por completo,
+inducido a ello por su mujer y por sus propios escarmientos, a los
+ruidosos exitos de Madrid y a las lides politicas. Tuvo el raro talento
+de sofocar su naciente ambicion y confinarse en su pueblo, buscando en
+una vida obscura, pacifica, laboriosa y honrada la satisfaccion de los
+mas legitimos deseos del hombre. Ni el ni su intachable esposa se
+arrepintieron de esto en el transcurso de su larga vida. Asi, en tan
+dilatado periodo, el nombre de nuestro amigo, que habia estado en
+candidatura, digamoslo asi, para entrar en la celebridad, no figuro en
+la _Guia Oficial_, ni en listas de funcionarios, ni en corporaciones, ni
+en juntas, ni en nada que pudiera hacerle traspasar las fronteras de
+aquel reducido termino de Ateca. Con paciencia y trabajo fue
+alimentando la exigua propiedad de sus mayores, y llego a ser hombre de
+posicion desahogada.
+
+Asi me lo ha contado Bozmediano, de quien recibi tambien noticias muy
+interesantes de los demas personajes de esta historia. Especial deseo
+tenia yo de saber algo de Coletilla; y un dia que la suerte me deparo
+un buen encuentro con don Claudio y sacamos a colacion los sucesos que
+referidos quedan, me vino a las mientes Coletilla, y hablamos
+largamente de el.
+
+--Ya el demonio se lo llevo--me dijo mi amigo.--Parece que aquel hombre
+excentrico recibio el mas horrible castigo que, dado su caracter, podria
+recibir. El Rey le desprecio despues del triunfo de 1824. Un dia se
+empenaba Elias en ver al Rey; venia de la faccion; habia luchado por el
+absolutismo como semejante hombre podia luchar por semejante causa.
+Fernando, entre cuyos vicios descollaba la ingratitud, mando salir
+expresamente al lacayo del ultimo de sus ayudas de camara con orden
+terminante de apalear a Coletilla dondequiera que le encontrase. Bajo el
+lacayo y vapuleo al realista. Asi pagan los tiranuelos. Despues de este
+lance, el fanatico se puso malo. Dijeron algunos que se habia dejado
+morir de hambre; otros que se habia vuelto loco; otros, y esto parece lo
+mas cierto, que le mato una profunda hipocondria.
+
+--Y las senoras de Porreno, ?que fue de ellas?--le pregunte.
+
+--Nada he podido averiguar de dona Salome contesto.--Creo que ha
+desaparecido de Madrid. Dona Maria de la Paz Jesus estaba en Segovia,
+donde tenia una casa de huespedes. Respecto a dona Paulita, si he tenido
+muchas noticias.
+
+--iQue singular pasion la suya!
+
+--Si; despues empezo a padecer ataques muy frecuentes de catalepsia. En
+cuanto a su pasion, hay que reconocer que el recogimiento de su vida y
+la circunstancia de haberse formado un caracter ficticio, influyeron en
+aquella explosion repentina. Habiase educado en la vida devota, y la
+condicion mundana de nuestra naturaleza no se revelo en ella en edad
+oportuna a causa de las anomalias de la juventud. Fue una nina hasta los
+treinta anos; y creo que hubiera sido una excelente mujer, adornada de
+todas las prendas de lealtad y delicadeza que deben adornar a una
+esposa, si aquella perfeccion enganosa, hija de una falsa educacion, no
+torciera en ella su verdadero caracter. Repitiendo lo que ella decia,
+aunque modificandolo para no proferir una blasfemia, podemos asegurar
+que la Naturaleza, no Dios, se burlo de ella.
+
+Poco despues de las ultimas escenas de esta historia se retiro a un
+convento, y alli tenia opinion de santa, a lo cual contribuyo mucho la
+catalepsia. Creyeronla muerta varias veces, y hasta trataron de
+enterrarla en una ocasion; mas durante las exequias volvio en si,
+pronunciando un nombre que interpretaron todas las monjas como una senal
+de santidad, pues entendian que repetia las palabras de Jesus: _Lazaro,
+despierta_. Indudablemente era una santa. Ocho teologos lo probaron con
+ochocientos silogismos. Su vida era ejemplar, su trato tristisimo; oraba
+mucho, y se dormia, se quedaba en extasis casi todos los dias. Uno de
+estos extasis fue tan largo, que las monjas sospecharon que no saldria
+de el. Asi fue, en efecto: no volvio en si. Pero las monjas, por no
+exponerse a un nuevo chasco, esperaron lo mas posible, y al fin se
+decidieron a enterrarla, seguras de que estaba bien muerta.
+
+Madrid, 1867-68.
+
+#FIN DE "LA FONTANA DE ORO"#
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's La Fontana de Oro, by Benito Perez Galdos
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA FONTANA DE ORO ***
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+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
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+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+Each eBook is in a subdirectory of the same number as the eBook's
+eBook number, often in several formats including plain vanilla ASCII,
+compressed (zipped), HTML and others.
+
+Corrected EDITIONS of our eBooks replace the old file and take over
+the old filename and etext number. The replaced older file is renamed.
+VERSIONS based on separate sources are treated as new eBooks receiving
+new filenames and etext numbers.
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ https://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
+
+EBooks posted prior to November 2003, with eBook numbers BELOW #10000,
+are filed in directories based on their release date. If you want to
+download any of these eBooks directly, rather than using the regular
+search system you may utilize the following addresses and just
+download by the etext year.
+
+ https://www.gutenberg.org/etext06
+
+ (Or /etext 05, 04, 03, 02, 01, 00, 99,
+ 98, 97, 96, 95, 94, 93, 92, 92, 91 or 90)
+
+EBooks posted since November 2003, with etext numbers OVER #10000, are
+filed in a different way. The year of a release date is no longer part
+of the directory path. The path is based on the etext number (which is
+identical to the filename). The path to the file is made up of single
+digits corresponding to all but the last digit in the filename. For
+example an eBook of filename 10234 would be found at:
+
+ https://www.gutenberg.org/1/0/2/3/10234
+
+or filename 24689 would be found at:
+ https://www.gutenberg.org/2/4/6/8/24689
+
+An alternative method of locating eBooks:
+ https://www.gutenberg.org/GUTINDEX.ALL
+
+
diff --git a/old/11070.zip b/old/11070.zip
new file mode 100644
index 0000000..89a9c5f
--- /dev/null
+++ b/old/11070.zip
Binary files differ