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diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..6833f05 --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,3 @@ +* text=auto +*.txt text +*.md text diff --git a/11070-0.txt b/11070-0.txt new file mode 100644 index 0000000..d611aff --- /dev/null +++ b/11070-0.txt @@ -0,0 +1,15149 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 11070 *** + +LA FONTANA DE ORO + +B. PÉREZ GALDÓS + + +[Illustration: ARS-NATURA-VERITAS] + + + + + +MADRID 1921 + + + +Los hechos históricos ó novelescos contados en este libro, se refieren á +uno de los periodos de turbación política y social más graves é +interesantes en la gran época de reorganización, que principió en 1812 y +no parece próxima á terminar todavía. Mucho después de escrito este +libro, pues sólo sus últimas páginas son posteriores á la Revolución de +Septiembre, me ha parecido de alguna oportunidad en los días que +atravesamos, por la relación que pudiera encontrarse entre muchos +sucesos aquí referidos y algo de lo que aquí pasa; relación nacida, sin +duda, de la semejanza que la crisis actual tiene con el memorable +período de 1820-23. Esta es la principal de las razones que me han +inducido á publicarlo. + + +B.P.G. + + +Diciembre de 1870. + + + +ÍNDICE + + + + I.--La carrera de San Jerónimo en 1821. + II.--El club patriótico + III.--Un lance patriótico y sus consecuencias + IV.--Coletilla + V.--La compañera de Coletilla + VI.--El sobrino de Coletilla + VII.--La voz interior + VIII.--Hoy llega + IX.--Los primeros pasos + X.--La primera batalla + XI.--La tragedia de _Los Gracos_ + XII.--La batalla de Platerías + XIII.--No llega el esperado.--Llegada de un importuno + XIV.--La determinación + XV.--Las tres ruinas + XVI.--El siglo décimoctavo + XVII.--El sueño del liberal + XVIII.--Diálogo entre ayer y hoy + XIX.--El abate + XX.--Bozmediano + XXI.--¡Libre! + XXII.--El _vía-crucis_ de Lázaro + XXIII.--La Inquisición + XXIV.--_Rosa mística_ + XXV.--_Virgo prudentísima_ + XXVI.--Los disidentes de _La Fontana_ + XXVII.--Se queda sola + XXVIII.--El ridículo + XXIX.--Las horas fatales + XXX.--_Virgo fidelis_ + XXXI.--La reunión misteriosa + XXXII.--_La Fontanilla_ + XXXIII.--Las arpías se ponen tristes + XXXIV.--El complot.--Triunfo de Lázaro + XXXV.--El bonete del Nuncio + XXXVI.--Aclaraciones + XXXVII.--El _vía-crucis_ de Clara +XXXVIII.--Continuación del _vía-crucis_ + XXXIX.--Un momento de calma + XL.--El gran atentado + XLI.--Fernando el Deseado + XLII.--_Virgo potens_ + XLIII.--Conclusión + + + + + + +CAPÍTULO PRIMERO + + + +#La Carrera de San Jerónimo en 1821#. + + +Durante los seis inolvidables años que mediaron entre 1814 y 1820, la +villa de Madrid presenció muchos festejos oficiales con motivo de +ciertos sucesos declarados _faustos_ en la _Gaceta_ de entonces. Se +alzaban arcos de triunfo, se tendían colgaduras de damasco, salían á la +calle las comunidades y cofradías con sus pendones al frente, y en todas +las esquinas se ponían escudos y tarjetones, donde el poeta Arriaza +estampaba sus pobres versos de circunstancias. En aquellas fiestas, el +pueblo no se manifestaba sino como un convidado mas, añadido á la lista +de alcaldes, funcionarios, gentiles-hombres, frailes y generales; no era +otra cosa que un espectador, cuyas pasivas funciones estaban previstas y +señaladas en los artículos del programa, y desempeñaba como tal el papel +que la etiqueta le prescribía. + +Las cosas pasaron de distinta manera en el período del 20 al 23, en que +ocurrieron los sucesos que aquí referimos. Entonces la ceremonia no +existía, el pueblo se manifestaba diariamente sin previa designación de +puestos impresa en la _Gaceta;_ y sin necesidad de arcos, ni oriflamas, +ni banderas, ni escudos, ponía en movimiento á la villa entera; hacía de +sus calles un gran teatro de inmenso regocijo ó ruidosa locura; turbaba +con un solo grito la calma de aquel que se llamó el _Deseado_ por una +burla de la historia, y solía agruparse con sordo rumor junto á las +puertas de Palacio, de la casa de Villa ó de la iglesia de Doña María +de Aragón, donde las Cortes estaban. + +Años de muchos lances fueron aquellos para la destartalada, sucia, +incómoda, desapacible y obscura villa! Sin embargo, no era ya Madrid +aquel lugarón fastuoso del tiempo de los reyes tudescos; sus gloriosas +jornadas del 2 de Mayo y del 3 de Diciembre, su iniciativa en los +asuntos políticos, la enaltecían, sobremanera. Era, además, el foro de +la legislación constituyente de aquella época, y la cátedra en que la +juventud más brillante de España ejercía con elocuencia la enseñanza del +nuevo derecho. + +A pesar de todos estos honores, la villa y corte tenía un aspecto muy +desagradable. Mari-Blanca continuaba en la Puerta del Sol como la más +concreta expresión artística de la cultura matritense. Inmutable en su +grosero pedestal, la estatua, que en anteriores siglos había asistido al +tumulto de Oropesa y al motín de Esquilache, presidía ahora el +espectáculo de la actividad revolucionaria de este buen pueblo, que +siempre convergía á aquel sitio en sus ovaciones y en sus trastornos. + +Si fuera posible trasladar al lector á las gradas de San Felipe, +capitolio de la chismografía política y social, ó sentarle en el húmedo +escaño de la fuente de Mari-Blanca, punto de reunión de un público más +plebeyo, comprendería cuan distinto de lo que hoy vemos era lo que veían +nuestros abuelos hace medio siglo. De fijo llamaría su atención que una +gran parte de los ociosos, que en aquel sitio se reúnen desde que +existe, lo abandonaban á la caída de la tarde para dirigirse á la +Carrera de San Jerónimo ó á otra de las calles inmediatas. Aquel público +iba á los clubs, á las reuniones patrióticas, á _La Fontana de Oro_, al +_Grande Oriente_, á _Lorencini_, á la _Cruz de Malta_. En los grupos +sobresalían algunas personas que, por su ademán solemne, su mirada +protectora, parecían ser tenidos en grande estima por los demás. +Aparentaban querer imponer silencio á la multitud; otras veces, +extendiendo los brazos en cruz, volvíanse atrás como quien pide +atención: todo esto hecho con una oficiosa gravedad que indicaba influjo +muy grande ó presunción no pequeña. + +La mayor porte se dirigía á la Carrera. Es porque allí estaba el club +más concurrido, el más agitado, el más popular de los clubs: _La Fontana +Se Oro_. Ya entraremos también en el café revolucionario. Antes +crucemos, desde el Buen Suceso á los Italianos, esta alegre y animada +Carrera de los Padres Jerónimos, que era entonces lo que es hoy y lo +que será siempre: la calle más concurrida de la capital. + +Pero hoy, cuando veis que la mayor parte de la calle está formada por +viviendas particulares, no podéis comprender lo que era entonces una vía +pública ocupada casi totalmente por los tristes paredones de tres ó +cuatro conventos. Imposible es comprender hoy la obscuridad que +proyectaban sobre la entrada de la Carrera el ancho paredón del +Monasterio de la Victoria por un lado, y la sucia y corroída tapia del +Buen Suceso por otro. Más allá formaban en línea de batalla las monjas +de Pinto; por encima de la tapia, que servía de prolongación al +convento, se veían las copas de los cipreses plantados junto á las +tumbas. Enfrente campeaba la ermita de los Italianos, no menos ridícula +entonces que hoy, y más abajo, en lo más rápido del declive, el Espíritu +Santo, que después fué Congreso de los Diputados. + +Las casas de los grandes alternaban con los conventos. En lo más bajo de +la calle se veía la vasta fachada del palacio de Medinaceli, con su +ancho escudo, sus innumerables ventanas, su jardín á un lado y su +fundación piadosa á otro; enfrente los Valmedianos, los Pignatellis y +Gonzagas; más acá los Pandos y Macedas, y, finalmente, la casa de Híjar, +que hasta hace poco ostentaba en su puerta la cadena histórica, +distintivo de la hospitalidad ofrecida á un monarca. Quedaba para catas +particulares, para tiendas y sitios públicos la tercera parte de la +calle: esto es lo que describiremos con más detención, porque es +importante dar á conocer el gran escenario donde tendrán lugar algunos +importantes hechos de esta historia. + +Entrando por la Puerta del Sol, y pasado el convento de la Victoria, se +hallaba un gran pórtico, entrada de una antiquísima casa que, á pesar de +su escudo decorativo, grabado en la clave del balcón, era en aquel +tiempo una casa de vecindad en que vivían hasta media docena de honradas +familias. Su noble origen era indudable; pero fué adquirida no sabemos +cómo por la comunidad vecina, que la alquiló para atender á sus +necesidades. En dicho portal, bastante espacioso para que entraran por +él las enormes carrozas de su primitivo señor, tenía su establecimiento +un memorialista, secretario de certificaciones y misivas; y en el mismo +portal, un poco más adentro, estaban los almacenes de quincalla de un +hermano de dicho memorialista, que había venido de Ocafia á la Corte +para _hacer carrera_ en el comercio. Constaba su tienda de tres +menguados cajoncillos, en que había algunos paquetes de peines, unas +cuantas cajas de obleas, juguetes de chicos y un gran manojo de rosarios +con cruces y medallones de estaño. + +La parte de la izquierda, y especialmente el rincón contiguo á la +puerta, era un lugar en que el público ejercía un incontestable derecho +de servidumbre. Era un centro urinario: la secreción pública había +trocado aquel rincón en foco de inmundicia, y especialmente por las +noches la ofrenda líquida aumentaba de tal modo, que el escribiente y su +hermano hacían propósito firme de abandonar el local. En vano se +amonestaba al público con terribles pragmáticas de policía urbana, +promulgadas por la autorizada voz del memorialista. El público no +renunciaba por esto á su costumbre, y de seguro lo habrían pasado mal +los dos hermanos si hubieran tratado de impedir por la fuerza la +libertad mingitoria, autorizada por un derecho consuetudinario que, +según la feliz expresión de un parroquiano de aquel sitio, radicaba en +la naturaleza del hombre y en la hospitalidad forzosa del vecindario. + +Enfrente de este portal clásico había una puertecilla, y por los dos +yelmos de Mambrino, labrados en finísimo metal del Alcaraz y +suspendidos á un lado y otro, se venía en conocimiento de que aquello +era una barbería. Por mucho de notable que tuviera el exterior de este +establecimiento, con su puerta verde, sus cortinas blancas, su redoma de +sanguijuelas, su cartel de letras rojas, adornado con dos viñetas dignas +de Maella, que representaban la una un individuo en el momento de ser +afeitado, y la otra una dama á quien sangraban en un pie, mucho más +notable era su interior. Tres mozos, capitaneados por el maestro +Calleja, rapaban semanalmente las barbas de un centenar de liberales de +los más recalcitrantes. Allí se discutía, se hablaba del Rey, de las +Cortes, del Congreso de Verona, de la _Santa Alianza_. Oiríais allí la +peroración contundente del oficial primero y más antiguo, mozo que se +decía pariente de Poilier, el mártir de la libertad. Al compás de la +navaja se recitaban versos amenizados con agudezas políticas; y las +voces _camarilla, coletilla, trágala, Elio, la Bisbal, Vinuesa_, +formaban el fondo de la conversación. Pero lo más notable de la barbería +más notable de Madrid, era su dueño, Gaspar Calleja (se había quitado el +Don después de 1820), héroe de la revolución, y uno de los mayores +enemigos que tuvo Fernando el año 14. Así lo decía él. + +Más lejos estaba la tienda de géneros de unos irlandeses establecidos +aquí desde el siglo pasado. Vendían, juntamente con el raso y el +organdí, encajes flamencos y catalanes, alepín para chalecos, ante para +pantalones, corbatas de color de las llamadas _guirindolas_, y +_carrikes_ de cuatro cuellos, que estaban entonces en moda. El patrón +era un irlandés gordo y suculento, de cara encendida, lustrosa y redonda +como un queso de Flandes. Tenía fama de ser un servilón de á folio, +pero, si esto era cierto, las circunstancias constitucionales del país, +y especialmente de la Carrera de San Jerónimo, le obligaban á +disimularlo. Fundábanse los que tan feo vicio imputaban al irlandés, en +que cuando pasaba por la calle la Majestad de Fernando ó Amalia, la +Alteza de _mi tío el doctor_ ó de don Carlos, el buen comerciante dejaba +apresuradamente su vara y su escritorio para correr á la puerta, +asomándose con ansiedad y mirando la real comitiva con muestras de +ternura y adhesión. Pero esto pasaba, y el irlandés volvía á su habitual +tarea, haciendo todas las protestas que sus amigos le exigían. + +Cerca de la tienda del irlandés se abría la puerta de una librería, en +cuyo mezquino escaparate se mostraban abierto por su primera hoja +algunos libros, tales como la _Historia de España_, por Duchesne; las +novelas de Voltaire, traducidas por autor anónimo; _Las noches_ de +Young; el _Viajador sensible_, y la novela de _Arturo y Arabella_, que +gozaba de gran popularidad en aquella época. Algunas obras de Montiano, +Porcell, Arriaza, Olavide, Feijóo, un tratado del lenguaje de las flores +y la _Guía del comadrón_, completaban el repertorio. + +Al lado, y como formando juego con este templo literario, estaba una +tienda de perfumería y de bisutería con algunos objetos de caza, de +tocador y de encina, que todo esto formaban comercio común en aquellos +días. Por entre los botes de pomadas y cosméticos; por entre las cajas +de alfileres y juguetes, se descubría el perfil arqueológico de una +vieja que era ama, dependiente y aun fabricante de algunas drogas. Más +allá había otra tienda obscura, estrecha y casi subterránea en que se +vendían papel, tinta y cosas de escritorio, amén de algún braguero ú +otro aparato ortopédico de singular forma. En la puerta pendía colgado +de una espetera un manojo de plumas de ganso, y en lo más profundo y más +lóbrego de la tienda lucían como los ojos de un lechuzo en el recinto de +una caverna, los dos espejuelos resplandecientes de don Anatalio Mas, +gran jefe de aquel gran comercio. + +Enfrente había una tienda de comestibles; pero de comestibles +aristocráticos. Existía allí un horno célebre, que asaba por Navidades +más de cuatrocientos pavos de distintos calibres. Las empanadas de +perdices y de liebres no tenía rival; sus pasteles eran celebérrimos, +y nada igualaba á los lechoncillos asados que salían de aquel gran +laboratorio. En días de convite, de cumpleaños ó de boda, no encargar +los principales platos á casa de _Perico el Mahonés_ (así le +llamaban), hubiera sido indisculpable desacato. Al por menor se +vendían en la tienda: rosquillas, bizcochos, galletas de Inglaterra y +mantecadas de Astorga. + +No lejos de esta tienda se hallaban las sedas, los hilos, los algodones, +las lanas, las madejas y cintas de doña Ambrosia (antes de 1820 la +llamaban la tía Ambrosia), respetable matrona, comerciante en hilado: el +exterior de su tienda parecía la boca escénica de un teatro de aldea. +Por aquí colgaba á guisa de pendón, una pieza de lanilla encarnada; por +allí un ceñidor de majo; más allá ostentaba una madeja sus innumerables +hilos blancos, semejando los pistilos de gigantesca flor; de lo alto +pendía algún camisolín, infantiles trajes de mameluco, cenefas de +percal, sartas de pañuelos, refajos y colgaduras. Encima de todo esto, +una larga tabla en figura de media, pintada de negro, fija en la muralla +y perpendicular á ella, servía de muestra principal. En el interior todo +era armonía y buen gusto; en el trípode del centro tenían poderoso +cimiento las caderas de doña Ambrosia, y más arriba se ostentaba el +pecho ciclópeo y corpulento busto de la misma. Era española rancia, +manchega y natural de Quintanar de la Orden, por más señas; señora de +muy nobles y cristianos sentimientos. Respecto á sus ideas políticas, +cosa esencial entonces, baste decir que quedó resuelto después de +grandes controversias en toda la calle, que era una servilona de lo más +exagerado. + +Estas tiendas, con sus respectivos muestrarios y sus tenderos +respectivos, constituían la decoración de la calle; había además una +decoración movible y pintoresca, formada por el gentío que en todas +direcciones cruzaba, como hoy, por aquél sitio. Entonces los trajes eran +singularísimos. ¿Quién podría describir hoy la oscilación de aquellos +puntiagudos faldones de casaca? ¿Y aquellos sombreros de felpa con el +ala retorcida y la copa aguda como pilón de azúcar? ¿Se comprenden hoy +los tremendos sellos de reloj, pesados como badajos de campana, que iban +marcando con impertinente retintín el paso del individuo? Pues ¿y las +botas á la _farolé_ y las mangas de jamón, que serían el último grado de +la ridiculez, si no existieran los tupés hiperbólicos, que asimilaban +perfectamente la cabeza de un cristiano á la de un guacamayo? + +El gremio cocheril exhibía allí también sus más característicos +individuos. Lo menos veinte veces al día pasaban por esta calle las +carrozas de los grandes que en las inmediaciones vivían. Estas carrozas, +que ya se han sumergido en los obscuros abismos del no ser, se componían +de una especie de navío de línea, colocado sobre una armazón de hierro; +esta armazón se movía con la pausada y solemne revolución de cuatro +ruedas, que no tenían velocidad más que para recoger el fango del piso y +arrojarlo sobre la gente de á pie. El vehículo era un inmenso cajón: los +de los días gordos estaban adornados con placas de carey. Por lo común +las paredes de los ordinarios eran de nogal bruñido, ó de caoba, con +finísimas incrustaciones de marfil ó metal blanco. En lo profundo de +aquel antro se veía el nobilísimo perfil de algún prócer esclarecido, ó +de alguna vieja esclarecidamente fea. Detrás de esta máquina, clavados +en pie sobre una tabla, y asidos á pesadas borlas, iban dos grandes +levitones que, en unión de dos enormes sombreros, servían para +patentizar la presencia de dos graves lacayos, figuras simbólicas de la +etiqueta, sin alma, sin movimientos y sin vida. En la proa se elevaba el +cochero, que en pesadez y gordura tenía por únicos rivales á las mulas, +aunque éstas solían ser más racionales que él. + +Rodaba por otro lado el vehículo público, tartana calesa ó galera, el +carromato tirado por una reata de bestias escuálidas; y entre todo esto +el esportillero con su carga, el mozo con sus cuerdas, el aguador con su +cuba, el prendero con su saco y una pila de seis ó siete sombreros en la +cabeza, el ciego con su guitarra y el chispero con su sartén. + +Mientras nos detenemos en esta descripción, los grupos avanzan hacia la +mitad de la calle y desaparecen por una puerta estrecha, entrada á un +local, que no debe de ser pequeño, pues tiene capacidad para tanta +gente. Aquélla es la célebre _Fontana de Oro, café y fonda_, según el +cartel que hay sobre la puerta; es el centro de reunión de la juventud +ardiente, bulliciosa, inquieta por la impaciencia y la inspiración, +ansiosa de estimular las pasiones del pueblo y de oír su aplauso +irreflexivo. Allí se había constituido un club, el más célebre é +influyente de aquella época. Sus oradores, entonces neófitos exaltados +de un nuevo culto, han dirigido en lo sucesivo la política del país; +muchos de ellos viven hoy, y no son por cierto tan amantes del bello +principio que entonces predicaban. + +Pero no tenemos que considerar lo que muchos de aquellos jóvenes fueron +en años posteriores. Nuestra historia no pasa más acá de 1821. Entonces +una democracia nacida en los trastornos de la revolución y alzamiento +nacional, fundaba el moderno criterio político, que en cincuenta años se +ha ido difícilmente elaborando. Grandes delirios bastardearon un tanto +los nobles esfuerzos de aquella juventud, que tomó sobre sí la gran +tarea de formar y educar la opinión que hasta entonces no existía. Los +clubs, que comenzaron siendo cátedras elocuentes y palestra de la +discusión científica, salieron del círculo de sus funciones propias +aspirando á dirigir los negocios públicos, á amonestar á los gobiernos é +imponerse á la nación. En este terreno fué fácil que las personalidades +sucedieran á los principios, que se despertaran las ambiciones, y lo que +es peor, que la venalidad, cáncer de la política, corrompiera los +caracteres. Los verdaderos patriotas lucharon mucho tiempo contra esta +invasión. El absolutismo, disfrazado con la máscara de la más abominable +demagogia, socavó los clubs, los dominó y vendiólos al fin. Es que la +juventud de 1820, llena de fe y de valor, fué demasiado crédula ó +demasiado generosa. O no conoció la falacia de sus supuestos amigos, ó +conociéndola, creyó posible vencerles con armas nobles, con la +persuasión y la propaganda. + +Una sociedad decrépita, pero conservando aún esa tenacidad +incontrastable que distingue á algunos viejos, sostenía encarnizada +guerra con una sociedad lozana y vigorosa llamada á la posesión del +porvenir. En este libro asistiremos á algunos de sus encuentros. + +Sigamos nuestra narración. Los curiosos se paraban ante la _Fontana_; +salían los tenderos á las puertas; el barbero Calleja, que se hacía +llamar _ciudadano Calleja_, estaba también en su puerta pasando una +navaja, y contemplando el club y á sus parroquianos con una mirada +presuntuosa, que quería decir: "si yo fuera allá...." + +Algunas personas se acercaron á la barbería formando corro alrededor del +maestro. Uno llegó muy presuroso, y preguntó: + +"¿Qué hay? ¿Ocurre algo?" + +Era el recién venido uno de esos individuos de edad indefinible, de esos +que parecen viejos ó jóvenes, según la fuerza de la luz ó la expresión +que dan al semblante. + +Su estatura era pequeña, y tenía la cabeza casi inmediatamente adherida +al tronco, sin más cuello que el necesario para no ser enteramente +jorobado. El abdomen le abultaba bastante, y generalmente cruzaba las +manos sobre él con movimiento de cariñosa conservación. Sus ojos eran +medio cerrados y pequeños, pero muy vivos, formando armoniosa simetría +con sus labios delgados, largos y elásticos, que en los momentos más +ardorosos de la conversación avanzaban formando un tubo acústico que +daba á su voz intensidad extraordinaria. A pesar de su traje seglar, +había en este personaje no sé qué de frailuno. Su cabeza parecía hecha +pura la redondez del cerquillo, y ancho gabán que envolvía su cuerpo, +más que gabán, parecía un hábito. Tenía la voz muy destemplada y acre; +pero sus movimientos eran sumamente expresivos y vehementes. + +Para concluir, diremos que este hombre se llamaba Gil de nombre y +Carrascosa de apellido; educáronle los frailes agustinos de Móstoles, y +ya estaba dispuesto para profesar, cuando se marchó del convento, +dejando á los Padres con tres palmos de boca abierta. A fines de siglo +logró, por amistades palaciegas, que le hicieran abate; mas en 1812 +perdió el beneficio, y depuso el capisayo. Desde entonces fué ardiente +liberal hasta la vuelta de Fernando, en que sus relaciones con el +favorito Alagón le proporcionaron un destino de covachuelista con diez +mil reales. Entonces era absolutista decidido; pero la Jura de la +Constitución por Fernando en 1820 le hizo variar de opiniones hasta el +punto de llegar á alistarse en la sociedad de los _Comuneros_ y formar +pandilla con los más exaltados. Cuando tengamos ocasión de penetrar en +la vida privada de Carrascosa, sabremos algunos detalles de cierta +aventura con una beldad quintañona de la calle de la Gorguera, y +sabremos también los malos ratos que con este motivo le hizo pasar +cierto estudiantillo, poeta clásico, autor de la nunca bien ponderada +tragedia de los Gracos. + +"¿Pues no ha de ocurrir?--dijo Calleja.--Hoy tenemos sesión +extraordinaria en la _Fontana_. Se trata de pedir al Rey que nombre un +Ministerio exaltado, porque el que está no nos gusta. Tendremos discurso +de Alcalá Galiano. + +--Aquel andaluz feo... + +--Si, ese mismo. El que el mes pasado dijo: _No haya perdón ni tregua +para los enemigos de la libertad. ¿Qué quieren esos espíritus obscuros, +esos...?_ Y por aquí seguía con un pico de oro.... + +--Ya les dará que hacer--observó Carrascosa--¡Qué elocuencia! ¡Qué +talento el de ese muchacho! + +--Pues yo, señor don Gil--manifestó Calleja,--respetando la opinión de +usted, para mi tan competente, diré...." + +Y aquí tosió dos veces, emitió un par de gruñidos por vía de proemio, +y continuó: + +"Diré que, aunque admiro como el que más las dotes del joven Alcalá +Galiano, prefiero á Romero Alpuente, porque es más expresivo, más +fuerte, más ... pues. Dice todas las cosas con un arranque ... por +ejemplo, aquello de ¡_al que quiera hierro, hierro_! y aquello de ¡_no +buscan los tiranos su apoyo en la vara de la justicia; búscanle en los +maderos del cadalso, en el hombro deshonrado del verdugo_! Si le digo á +usted que es un.... + +--Pues yo--contestó el ex abate,--aunque admiro también á Romero +Alpuente, prefiero á Alcalá Galiano, porque es más exacto, más +razonador.... + +--Se engaña usted, amigo Carrascosa. No me compare usted á ese hombre +con el mío; que todos los oradores de España no llegan al zancajo de +Romero Alpuente. Pues ¿y aquel pasaje de los _abajos_? Cuando decía: +¡_Abajo los privilegios, abajo lo superfluo, abajo ese lujo que llaman +rey..._! ¡Ah! Si es mucha boca aquella." + +Calleja repetía estos trozos de discurso con mucho énfasis y afectación. +Recordaba la mitad de lo que oía, y al llegar la ocasión comenzaba á +desembuchar aquel arsenal oratorio, mezclándolo todo y haciendo de +distintos fragmentos una homilía substancial y disparatada. Se nos +olvidaba decir que este ciudadano Calleja era un hombre muy corpulento y +obeso; pero aunque parecía hecho expresamente por la Naturaleza para +patentizar los puntos de semejanza que puede haber entre un ser humano y +un toro, su voz era tan clueca, fallida y aternerada, que daba risa +oírle declamar los retazos de discursos que aprendía en la _Fontana_. + +Pues no estamos conformes--contestó Carrascosa, accionando con mucho +aplomo,--porque ¿qué tiene que ver esa elocuencia con la de Alcalá, el +cual es hombre que, cuando dice "allá voy", le levanta á uno los pies +del suelo? + +--Es verdad--dijo, terciando en el debate, uno de los circunstantes, que +debía de ser torero, á juzgar por su traje y la trenza que en el cogote +tenía;--es verdad. Cuando Alcalá embiste á los tiranos y se empieza á +calentar.... Pues no fué mal puyazo el que le metió el otro día á la +Inquisición. Pero, sobre todo, lo que más me gusta es cuando empieza +bajito y después va subiendo, subiendo la voz.... Les digo á ustedes que +es el espada de los _oraores_. + +--Señores--afirmó Calleja,--repito que todos esos son unos muñecos al +lado de Romero Alpuente. ¡Cómo puso á los frailes hace dos noches! ¿A +que no saben ustedes lo que les dijo? ¿A que no saben...? Ni al mismo +demonio se le ocurre.... Pues los llamó.... _¡sepulcros blanqueados!_... +Miren qué mollera de hombre.... + +--No se empeñe usted, Calleja--refunfuñó el ex covachuelista con alguna +impertinencia. + +--Pero venga usted acá, señor don Gil--dijo Calleja, haciendo todo lo +posible por engrosar la voz.--¡Si sabré yo quién es Alcalá Galiano y los +puntillos que calzan todos ellos! ¡A mí con esas! Yo, que les calo á +todos desde que les veo, y no tengo más que oírles decir _castañas_ para +saber de qué palo están hechos.... + +--Creo, señor don Gaspar, que está usted muy equivocado, y no sé por qué +se cree usted tan competente,--indicó Carrascosa en tono muy grave. + +--¿Pues no he de serlo? ¡Yo, que paso las noches oyéndoles á todos, no +saber lo que son! Vamos, que algunos que se tienen por muy buenos, no +son más que ingenios de ración y equitación. + +--Es verdad también que Romero Alpuente no es ningún rana--dijo otro de +los presentes. + +--¿Cómo rana?--exclamó, animándose, Calleja.--¡Que le sobra talento por +los tejados!... Y á usted, señor Carrascosa, ¿quién le ha dicho que yo +no soy competente? ¿Quién es usted para saberlo? + +--¿Que quién soy? ¿Y usted qué entiende de discursos? + +--Vamos, señor don Gil, no apure usted mi paciencia. Le digo á usted que +le tengo por un ignorante lleno de presunción. + +--Respete usted, señor Calleja--exclamó don Gil un poco +conmovido;--respete usted á los que por sus estudios están en el caso +de... Yo... yo soy graduado en cánones en la Complutense. + +--Cánones, ya. Eso es cosa de latín. ¿Qué tiene que ver eso con la +política? No se meta usted en esas cuestiones, que no son para cabezas +ramplonas y de cuatro suelas. + +--Usted es el que no debe meterse en ellas--exclamó Carrascosa sin +poderse contener;--y el tiempo que le dejan libre las barbas de sus +parroquianos, debe emplearlo en arreglar su casa. + +--Oiga usted, señor pedante complutense, canonista, teatino, ó lo que +sea, váyase á mondar patatas al convento de Móstoles, donde estará más +en su lugar que aquí. + +--Caballero--dijo Carrascosa, poniéndose de color de un tomate y mirando +á todos lados para pedir auxilio, porque aunque tenía al barbero por lo +que era, por un solemne gallina, no se atreva con aquel corpachón de +ocho pies. + +--Y ahora que recuerdo--añadió con desdén el rapista,--no me ha pagado +usted las sanguijuelas que llevó para esa señora de la cal é de la +Gorguera, hermana del tambor mayor de la Guardia Real. + +--¿También me llama usted estafador? Mejor haría el ciudadano Calleja +en acordarse de los diez y nueve reales que le prestó mi primo, el +que tiene la pollería en la calle Mayor; reales que le ha pagado como +mi abuela. + +--Vamos, que tú y el pollero sois los dos del mismo estambre. + +--Sí, y acuérdese de la guitarrilla que le robó á Perico Sardina el día +de la merienda en Migas Calientes. + +--¿La guitarrilla, eh? ¿Dice usted que yo le robé una guitarrilla? +Vamos, no me venga usted á mí con indirectas...--contestó el barbero, +queriendo parecer sereno. + +--Véngase usted aquí con pamplinas: si no le conoceremos, señor +_Callejón angosto_. + +--Anda, que te quedaste con la colecta el día de San Antón. ¡Catorce +pesos! Pero entonces eras realista y andabas al rabo de Otolaza para +que te hiciera limpia-polvos de alguna cocina. Entonces dabas vivas +al Rey absoluto, y en la estudiantina del Carnaval le ofreciste un +ramillete en el Prado. Anda, aprende conmigo, que, aunque barbero, he +sido siempre liberal, sí, señores. Liberal aunque barbero; que yo no soy +cualquier vende-humos, sino un ciudadano honrado y liberal como +cualquiera. Pero miren á estos realistones: ahora han cambiado de +casaca. Después que con sus delaciones tenían las cárceles atarugadas de +gente; se agarran á la Constitución, y ya están en campaña como toro en +plaza, dando vivas á la libertad. + +--Señor Calleja, usted es un insolente. + +--¡Servilón! + +Esta voz era el mayor de los insultos en aquella época, Cuando se +pronunciaba, no había remedio: era preciso reñir. + +Ya el arma ingeniosa, que la industria ha creado para el mejoramiento y +cultivo de las barbas de la mitad del género humano se alzaba en la +mano del iracundo barbero; ya el agudo filo resplandecía en lo alto, +próximo á caer sobre el indefenso cráneo del que fué lego, abate y +covachuelista, cuando otra mano providencial atajó el golpe tremendo +que iba á partir en dos tajadas á todo un graduado en cánones de la +Complutense. Esta mano protectora era la mano robusta de la mujer de +Calleja, la cual, desconcertada y trémula al ver desde el rincón de su +tienda la actitud terriblemente agresiva de su esposo, dejó con rapidez +la labor, echó en tierra al chicuelo, que en uno de sus monumentales +pechos se alimentaba, y arreglándose lo mejor que pudo el mal +encubierto seno, corrió á la puerta y libró al pobre Carrascosa de una +muerte segura. + +Las tres figuras permanecieron algunos segundos formando un bello grupo. +Calleja con el brazo alzado y el rostro encendido; su esposa, que era +tan gigantesca como él, le sostenía el brazo; el pobre Gil, mudo y +petrificado de espanto. Doña Teresa Burguillos, que así se llamaba la +dama, era de formas colosales y bastas; pero tenía en aquellos momentos +cierta majestad en su actitud, la cual recordada á Minerva en el momento +de detener la mano de Aquiles, pronta á desnudar el terrible acero +clásico. El Agamenón de la Covachuela ofrecía un aspecto poco académico +en verdad. + +"Ciudadano Calleja--dijo aquella señora en tono muy reposado,--no +emplees tus armas contra ese pelón, que se pudre á todo podrir: +guárdalas para los tiranos." + +Calleja cerró, pues, la navaja, y la guardó para los tiranos. + +Don Gil se apartó de allí, llevado por algunos amigos, que quisieron +impedir una catástrofe; y poco después, el grupo que allí se había +formado quedaba disuelto. + +La amazona cerró la puerta, y dentro continuó su perorata interrumpida. +No queremos referir las muchas cosas buenas que dijo, mientras el +muchacho se apoderaba otra vez del pecho, que tan bruscamente había +perdido. Basto decir, para que se comprenda lo que valía doña Teresa +Burguillos, que sabía leer, aunque con muchas dificultades, hallándose +expuesta á entender las cosas al revés; que á fuerza de mascullones +podía enterarse de algunos discursos escritos, reteniéndolos en la +memoria; que alentada por la barberil elocuencia y liberalesca conducta +de su esposo, se había hecho una gran política, y que era muy entusiasta +de Riego y de Quiroga, aunque más que los _hombres de sable_ le gustaban +los _hombres de palabra_, llegando hasta decir que no conocía caballero +más galantemente discreto que _Paco_ (así mismo) Martínez de La Rosa. Es +casi seguro que manifestó deseos de tener delante al _bárbaro Elio_ para +clavarle sus tijeras en el corazón. Penetremos ahora en la _Fontana_. + + + + + +CAPÍTULO II + + + +#El club patriótico#. + + +En la _Fontana_ es preciso demarcar dos recintos, dos hemisferios: el +correspondiente al café, y el correspondiente á la política. En el +primer recinto había unas cuantas mesas destinadas al servicio. Más al +fondo, y formando un ángulo, estaba el local en que se celebraban las +sesiones. Al principio el orador se ponía en pie sobre una mesa, y +hablaba; después el dueño del café se vió en la necesidad de construir +una tribuna. El gentío que allí concurría era tan considerable, que fué +preciso arreglar el local, poniendo bancos _ad hoc_; después, á +consecuencia de los altercados que este club tuvo con el _Grande +Oriente_, se demarcaron las filiaciones políticas; los exaltados se +encasillaron en la _Fontana_, y expulsaron á los que no lo eran. Por +último, se determinó que las sesiones fueran secretas, y entonces se +trasladó el club al piso principal. Los que abajo hacían el gasto +tomando café ó chocolate, sentían en los momentos agitados de la +polémica un estruendo espantoso en las regiones superiores, de tal modo, +que algunos, temiendo que se les viniera encima el techo con toda la +mole patriótica que sustentaba, tomaron las de Villadiego, abandonando +la costumbre inveterada de concurrir al café. + +Una de las cuestiones que más preocupaban al dueño fué la manera de +armonizar lo mejor posible el patriotismo y el negocio, las sesiones del +club y las visitas de los parroquianos. Dirigió conciliadoras +amonestaciones para que no hicieran ruido pero esto parece que fué +interpretado como un primer conato de servilismo, y aumentó el ruido, y +se fueron los parroquianos. + +En la época á que nuestra historia se refiere, las sesiones estaban +todavía en la planta baja. Aquéllos fueron los buenos días de la +_Fontana_. Cada bebedor de café formaba parte del público. + +Entre los numerosos defectos de aquel local, no se contaba el de ser +excesivamente espacioso: era, por el contrario, estrecho, irregular, +bajo, casi subterráneo. Las gruesas vigas que sostenían el techo no +guardaban simetría. Para formar el café fué preciso derribar algunos +tabiques, dejando en pie aquellas vigas; y una vez obtenido el espacio +suficiente, se pensó en decorarlo con arte. + +Los artistas escogidos para esto eran los más hábiles pintores de +muestra de la Villa. Tendieron su mirada de águila por las estrechas +paredes, las gruesas columnas y el pesado techo del local, y unánimes +convinieron en que lo principal era poner unos capiteles á aquellas +columnas. Improvisaron unas volutas, que parecían tener por modelo las +morcillas extremeñas, y las clavaron, pintándolas después de amarillo. +Se pensó después en una cenefa que hiciera el papel de friso en todo lo +largo del salón; mas como ninguno de los artistas sabía tallar +bajo-relieves, ni se conocían las maravillas del cartón-piedra, se +convino en que lo mejor sería comprar un listón de papel pintado en los +almacenes de un marsellés recientemente establecido en la calle de +Majaderitos. Así se hizo, y un día después la cenefa, engrudada por los +mozos del café, fué puesta en su sitio. Representaba unos cráneos de +macho cabrío, de cuyos cuernos pendían cintas de flores que iban á +enredarse simétricamente en varios tirsos adornados con manojos de +frutas, formando todo un conjunto anaecreóntico-fúnebre de muy mal +efecto. Las columnas fueron pintadas de blanco con ráfagas de rosa y +verde, destinadas á hacer creer que eran de jaspe. En los dos testeros +próximos á la entrada, se colocaron espejos como de á vara; pero no +enterizos, sino formados por dos trozos de cristal unidos por una barra +de hojalata. Estos espejos fueron cubiertos con un velo verde para +impedir el uso de los derechos de domicilio que allí pretendían tener +todas las moscas de la calle. A cada lado de estos espejos se colocó un +quinqué, sostenido por una peana anaecreóntico, donde se +apoyaba el receptáculo; y éste recibía diariamente de las entrañas de +una alcuza, que detrás del mostrador había, la substancia necesaria para +arder macilento, humeante, triste y hediondo hasta más de media noche, +hora en que su luz, cansada de alumbrar, vacilaba á un lado y otro como +quien dice _no_, y se extinguía, dejando que salvaran la patria á +obscuras los apóstoles de la libertad. + +El humo de estos quinqués, el humo de los cigarros, el humo del café +habían causado considerable deterioro en el dorado de los espejos, en el +amarillo de los capiteles, en los jaspes y en el friso clásico. Solo por +tradición se sabía la figura y color de las pinturas del techo, debidas +al pincel del peor de los discípulos de Maella. + +Los muebles eran muy modestos; reducíanse á unas mesas de palo, pintadas +de color castaño simulando caoba en la parte inferior, y embadurnadas de +blanco para imitar mármol en la parte superior, y á medio centenar de +banquillos de ajusticiado, cubiertos con cojines de hule, cuya crin, por +innumerables agujeros, se salía con mucho gusto de su encierro. + +El mostrador era ancho, estaba colocado sobre un escalón, y en su +fachada tenía un medallón donde las iniciales del amo se entrelazaban en +confuso jeroglífico. Detrás de este catafalco asomaba la imperturbable +imagen del cafetero, y á un lado y otro de éste, dos estantes donde se +encerraban hasta cuatro docenas de botellas. Al través de la mitad de +estos cristales se veían también bollos, libras de chocolate y algunas +naranjas; y decimos la mitad de los cristales, porque la otra mitad no +existía, siendo sustituida por pedazos de papel escrito, perfectamente +pegados con obleas encarnadas. Por encima de las botellas, por encima +del estante, por encima de los hombros del amo, se veía saltar un gato +enorme, que pasaba la mayor parte del día acurrucado en un rincón, +durmiendo el sueño de la felicidad y de la hartura. Era un gato +prudente, que jamás interrumpía la discusión, ni se permitía maullar ni +derribar ninguna botella en los momentos críticos. Este gato se llamaba +Robespierre. + +En el local que hemos descrito se reunía la ardiente juventud de 1820. +¿De dónde habían salido aquellos jóvenes? Unos salieron de las +Constituyentes del año 12, esfuerzo de pocos, que acabó iluminando á +muchos. Otros se educaron en los seis años de opresión posteriores á la +vuelta de Fernando. Algunos brotaron en el trastorno del año 20, más +fecundo tal vez que el del 12. ¿Qué fué de ellos? Unos vagaron +proscriptos en tierra extranjera durante los diez años de Calomarde; +otros perecieron en los aciagos días que siguieron á la triste victoria +de los cien mil nietos de San Luis. Entre los que lograron vivir más que +el inicuo Fernando, algunos defendieron el mismo principio con igual +entereza; otros, creyendo sustentarle, tropezaron con las exigencias de +una generación nueva. Encontráronse con que la generación posterior +avanzaba más que ellos, y no quisieron seguirla. + +Al crearse el club, no tuvo más objeto que discutir en principio las +cuestiones políticas; pero poco á poco aquel noble palenque, abierto +para esclarecer la inteligencia del pueblo, se bastardeó. Quisieron los +fontanistas tener influencia directa en el gobierno. Pedían solemnemente +la destitución de un ministro, el nombramiento de una autoridad. +Demarcaron los dos partidos _moderado y exaltado_, estableciendo una +barrera entre ambos. Pero aún descendieron más. Como en la _Fontana_ se +agitaban las pasiones del pueblo, el Gobierno permitía sus excesos para +amedrentar al Rey, que era su enemigo. El Rey, entre tanto, fomentaba +secretamente el ardor de la _Fontana_, porque veía en él un peligro para +la libertad. La tradición nos ha enseñado que Fernando corrompió á +alguno de los oradores é introdujo allí ciertos malvados que fraguaban +motines y disturbios con objeto de desacreditar el sistema +constitucional. Pero los ministros, que descubrían esta astucia de +Fernando, cerraban la _Fontana_, y entonces ésta se irritaba contra el +Gobierno y trataba de derribarlo. Fomentaba el Rey el escándalo por +medio de agentes disfrazados; ayudaba el club á los ministros; éstos le +herían; vengábase aquél, y giraban todos en un círculo de intrigas, sin +que los crédulos patriotas que allí formaban la opinión conociesen la +oculta transcendencia de sus cuestiones. + +Pero oigamos á Calleja que pide á voz en cuello que comience la sesión. +Dos elementos de desorden minaban la _Fontana_: la ignorancia y la +perfidia. En el primero ocupaba un lugar de preferencia el barbero +Calleja. Este patriota capitaneaba una turba de aplaudidores semejantes +á él, y la tal cuadrilla alborotaba de tal modo cuando subía á la +tribuna un orador que no era de su gusto, que se pensó seriamente en +prohibirle la entrada. + +En la noche á que nos referimos, nuestro hombre daba con sus pesadas +manos tales palmadas, que sonaban como golpes de batán y los demás +metían ruido dando porrazos en el suelo con los bastones. En vano pedían +silencio y moderación los del interior, personas entre las cuales había +diputados, militares de alta graduación, oradores famosos. Los +bullangueros no callaron hasta que subió á la tribuna Alcalá Galiano. + +Era éste un joven de estatura más que regular, erguido, delgado, de +cabeza grande y modales desenvueltos y francos. Tenía el rostro +bastante grosero, y la cabeza poblada de encrespados cabellos. Su boca +era grande, y muy toscos los labios; pero en el conjunto de la fisonomía +había una clara expresión de noble atrevimiento, y en su mirada profunda +la penetración y el fuego de los ingenios de la antigua raza. + +Comenzó á hablar relatando un suceso de la sesión anterior, que había +dado ocasión á que salieran de la _Fontana_ Garelli, Toreno y Martínez +de la Rosa. Indicó las diferencias de principios que en lo sucesivo +habían de separar á los moderados de los exaltados, y pintó la situación +del Gobierno con exactitud y delicadeza. Pero cuando con más robusta voz +y elocuencia más vigorosa hacía un cuadro de las pasadas desdichas de la +nación, ocurrió un incidente que le obligó á interrumpir su discurso. +Era que se oía en la calle fuerte ruido de voces, el cual creció +formando gran algazara. Muchísimos se levantaron y salieron. El +auditorio empezó á disminuir, y al fin disminuyó de tal modo, que el +orador no tuvo más remedio que callarse. + +Cortado y colérico estaba el andaluz cuando bajó de la tribuna. [Nota 1: +El mismo Alcalá Galiano refiere con mucha franqueza este suceso en sus +anotaciones á _Historia de España_, por Durham.] El tumulto aumentaba +fuera, y por fin no quedaron en el café sino cinco ó seis personas. +Estas querían satisfacer la curiosidad, y acompañadas del mismo Galiano, +salieron también. + +En diez minutos la _Fontana_ se quedó sin gente, y el rumor exterior +pasaba, se oía cada vez más lejano, porque andaba á buen paso la oleada +de pueblo que lo producía. Todas las señales eran de que había comenzado +una de aquellas asonadas tan frecuentes entonces. + +Era ya tarde: los quinqués habían llegado al tercer período de su +reverberación dificultosa, es decir, estaban en los instantes +precursores de su completo aniquilamiento, y las mechas despedían humo +más hediondo y abundante. Uno de los mozos se había marchado á dormir; +otro roncaba junto á la puerta, y el tercero había salido con los +parroquianos. A lo lejos se oía un eco de voces siniestras, las voces +del tumulto popular, que rodaba por la villa agitándola toda. + +El cafetero continuaba inmóvil en su trípode. Dos luminosos puntos de +claridad verdosa brillaban detrás de él. Era Robespierre que se acercaba +á su amo, y saltando por encima de sus hombros, se ponía delante para +recibir una caricia. El hombre del café le pasó la mano afectuosamente +por el lomo, y el animal, agradecido, alzó el rabo, arqueó el espinazo, +se lamió los bigotes, y después de estirarse muy á la sabor, se volvió á +su rincón, donde se agazapó de nuevo. + +Frente por frente al mostrador, y en el más obscuro sitio del café, +principió á destacarse una figura humana, invisible hasta entonces. Esta +persona salía de la sombra, y avanzando lentamente hacia el mostrador, +entraba en el foco de la escasa luz que aclaraba el recinto, siendo +posible entonces observar las formas de aquel silencioso y extraño +personaje. + +Era un hombre de edad avanzada; pero en vez de la decrepitud propia de +sus años, mostraba entereza, vigor y energía. Su cara era huesosa, +irregular, sumamente abultada en la parte superior; la frente tenía una +exagerada convexidad, mientras la boca y los carrillos quedaban +reducidos á muy mezquinas proporciones. A esto contribuía la falta +absoluta de dientes, que, habiendo hecho de la boca una concavidad +vacía, determinaba en sus labios y en sus mejillas depresiones profundas +que hacían resaltar más la angulosa armazón de sus quijadas. En su +cuello, los tendones, huesos y nervios formaban como una serie de piezas +articuladas, cuyo movimiento mecánico se observaba muy bien, á pesar de +la piel que las cubría. Los ojos eran grandes y revelaban haber sido +hermosos. Por extraño fenómeno, mientras los cabellos habían +emblanquecido enteramente, las cejas conservaban el color de la +juventud, y estaban formadas de pelos muy fuertes, rígidos y erizados. +Su nariz corva y fina debió también haber sido muy hermosa, aunque al +fin por la fuerza de los años, se había afilado y encorvado más, hasta +el punto de ser enteramente igual al pico de un ave de rapiña. Alrededor +de su boca, que no era más que una hendidura, y encima de sus quijadas, +que no eran otra cosa que un armazón, crecía un vello tenaz, los fuertes +retoños blancos de su barba que, afeitada semanalmente en cuarenta años, +despuntaban rígidos y brillantes como alambres de plata. Hacían más +singular el aspecto de esta cara dos enormes orejas extendidas, +colgantes y transparentes. La amplitud dé estos pabellones +cartilaginosos correspondía á la extrema delicadeza timpánica del +individuo, la cual, en vez de disminuir, parecía aumentar con la edad. +Su mirada era como la mirada de los pájaros nocturnos, intensa, luminosa +y más siniestra por el contraste obscuro de sus grandes cejas, por la +elasticidad y sutileza de sus párpados sombríos, que en la obscuridad +se dilataban mostrando dos pupilas muy claras. Estas, además de ver +mucho, parecía que iluminaban lo que veían. Esta mirada anunciaba la +vitalidad de su espíritu, sostenido á pesar del deterioro del cuerpo, el +cual era inclinado hacia adelante, delgado y de poca talla. Sus manos +eran muy flacas, pudiéndose contar en ellas las venas y los nervios; los +dedos parecían, por lo angulosos y puntiagudos, garras de pájaro rapaz. + +La piel de la frente era amarilla y arrugada como las hojas de un +incunable; y mientras hablaba, esta piel se movía rápidamente y se +replegaba sobre las cejas formando una serie de círculos concéntricos +alrededor de los ojos, que remataban en semejanza con un lechuzo. Vestía +de negro, y en la cabeza llevaba una gorrilla de terciopelo. + +Cuando este hombre estuvo cerca del mostrador, levantóse el cafetero con +recelo, se fué á la puerta de la calle y escuchó atentamente algún +tiempo; volvió, se asomó á un ventanillo que daba al patio, y después +repitió la misma operación en una puerta que daba á la escalera. De los +tres mozos del café, uno solo estaba allí, roncando sobre un banco: el +amo le despertó y le despidió. Atrancada bien la puerta, volvió aquel á +su trípode, y estableciéndose en ella, miró al del gorro, como si +esperara de él una gran cosa. + +¡Buena la han armado!--dijo en voz alta, seguro de no ser escuchado por +voces extrañas--¡Otro alboroto esta noche! Y dicen que la Guardia Real +prepara un gran tumulto. Usted, D. Elías, debe saberlo. + +--Deje usted andar, amigo; deje usted andar, que ya llegarán,--dijo el +flaco con voz sonora y profunda. + +Y metiendo la mano en el bolsillo, sacó un pequeño envoltorio que, por +el sonido que produjo al ser puesto sobre la mesa, indicaba contener +dinero. El cafetero miró con singular expresión de cariño el envoltorio, +mientras el viejo lo desenvolvió con mucha cachaza, y sacando unas onzas +que dentro había, comenzó á contar. + +Al ruido de las monedas, Robespierre abrió los ojos; y viendo que no era +cosa que le interesaba, los volvió á cerrar, quedándose otra vez +dormido. El viejo contó diez medias onzas, y se las dió al del café. + +--Vamos, señor D. Elías--dijo éste descontento.--¿Qué hago yo con +cinco onzas? + +--Por cinco onzas se vende la diosa misma de la libertad,--replicó Elías +sin mirar al cafetero. + +--Quite usted allá: aquí hay patriotas que no dirán "viva el Rey" por +todo el oro del mundo. + +--Si: es mucha entereza la de esos señores--exclamó Elías con un acento +de ironía que debía de ser el acento habitual de su palabra. + +--Vaya usted á ofrecer dinero á Alcalá Galiano y á Moreno Guerra.... + +--Esos alborotan allá, en las Cortes; de esos no se trata. Tratamos de +los que alborotan aquí. + +--Pues le aseguro á usted, señor don Elías de mi alma, que con lo que me +ha dado, no tengo ni para la correa del zapato del orador más malo de +este club. + +--Le digo á usted que basta con eso. El señor no está para gastos. + +--¡Y que tacaño se vuelve el Absoluto! Mala landre le mate, si con estas +miserias logra derribar la Constitución. + +--Deje usted andar, que ya se arreglará esto--contestó el viejo dando un +suspiro. Y al darlo cerró la boca de tal modo, que parecía que la +mandíbula inferior se le quedaba incrustada dentro de la superior. + +--Pero, don Elías de mis pecados, ¿qué quiere usted que haga yo con +cinco onzas...? ¿Qué le pareció aquel sargentón que habló anoche? Dicen +que es un bruto; pero lo cierto es que hace ruido y nos sirve bien, pues +me cuesta un ojo de la cara cada párrafo de aquéllos que sublevan la +multitud y ponen al pueblo encendido... ¡Y hay otros tan reacios, don +Elías...! Anteanoche subió á la tribuna uno que suele venir ahí con el +barbero Calleja: ¡qué voz de becerro tenía! Empezó á hablar de la +Convención, y dijo que era preciso cortar las cabezas de adormidera. Le +aplaudieron mucho, y yo confieso que fué una gran cosa, aunque, á decir +verdad, no le entendí más que si hubiera hablado en judío. Cuando acabó +la sesión, quise picarle para que hablara segunda vez; pero no sé si +caló mis intenciones; lo cierto es que dijo que me iba á cortar el +pescuezo, añadiendo que no me descuidara. ¡Qué susto me llevé! ¡Y esto +se me paga tan mal! Aquel discurso que pronunció anoche á última hora el +estudiantillo valenciano, me costó dos raciones de carne estofada y dos +botellas de vino ¡Ay! Si llegaran á saber estos manejos Alcalá Galiano y +Flórez Estrada ... le digo á usted que me voy á reír de gusto. + +--Esas son las cabezas de adormidera que es preciso cortar--exclamó el +viejo, guiñando el ojo y haciendo con la mano derecha, movida +horizontalmente, la señal de quien corta alguna cosa. + +--Pues fuera una lástima, porque son buenos chicos. Yo, francamente se +lo digo á usted, aunque soy en lo íntimo de mi corazón partidario +amantísimo de mi Rey absoluto, cuando oigo á esos muchachos, y +especialmente cuando veo á Alcalá Galiano subir á la tribuna, y empieza +á echar flores por aquella boca, y después culebras, me da un +escarabajeo tan grande, que me baila el corazón y me dan ganas de +abrazarle. + +--Déjalos que griten: eso precisamente es lo que se busca. Mira el motín +de esta noche: á ellos se les debe. Con muchos así, pronto estallará la +cuerda. Eso es lo que quiere el Rey. ¡Oh! Ya verás qué pronto se +despedazarán unos á otros. + +--¿Pero qué hago yo con cinco onzas?--volvió á decir el dueño del café. + +--Ya lo he dicho El Rey no está para despilfarros, y para levantar de +cascos á está gente no es preciso mucho dinero. + +--¿Que no? Pregúnteselo usted á aquel lego exclaustrado que escribe _El +Azote_; ya me tiene comidas tres onzas de las que usted me trajo la +semana pasada. ¿Pues y aquel oficialito que pronunció hace días aquel +fuerte discurso en que dijo: _Calendas Cartagos_...? + +--_Delenda est Carthago_, querrá usted decir. + +--Eso es: _dilenda ó calenda_, lo mismo da--dijo el del café.--¡Pues ese +oficialito tiene unas tragaderas! Me comió dos empanadas de conejo como +dos ruedas de molino. Y sobre todo, con decirle á usted que para +conseguir que Andresillo Corcho saliera por esas calles gritando, como +usted vió muy bien el domingo, tuve que pagarle todas sus deudas, que +eran ocho meses al casero, y qué sé yo cuántos piquillos sueltos á los +amigos... Y luego no gana uno para sustos, don Elías. Vuelvo á repetirle +á usted que si los liberales de copete descubren estas socaliñas, no me +dejarán un hueso en su lugar. + +--Mucha cautela, ten mucha cautela: nada de papeles escritos, no me +dirijas cartas, no fíes al papel ni una idea sobre este punto,--le dijo +Elías con severidad. + +--Y dígame usted--continuó el del café, bajando la voz como si +temiera ser oído por Robespierre;--dígame usted, ¿cuándo se alza la +Guardia Real? + +--No sé--dijo Elías, encogiéndose de hombros. + +--Dicen que la _Santa Alianza_ ha escrito al Rey. + +Elías debía ser hombre prudentísimo, porque contestó "no sé" á secas +como á la primera pregunta. + +Entonces se oyó otra vez, aunque muy lejano, el mismo ruido de voces, +que hizo salir del club á toda la concurrencia. + +"Creo que piensan allanar la casa de Toreno. + +--Bien: me alegro--dijo el viejo con siniestra satisfacción.--Veo que +empiezan á devorarse unos á otros. No podía suceder otra cosa. ¡Oh! Yo +entiendo á esta canalla. ¿Y qué había de suceder? ¿España podrá estar +mucho tiempo en manos de una gavilla de pensadores desesperados? Si esto +durara, yo dudaría de la Providencia, que arregla á las naciones como da +aliento á los individuos, España está sin Rey, que es estar sin gloria, +sin vida y sin honor. ¿Había, por ventura, Constitución cuando España +fué el primer país del mundo? Eso de hacer el pueblo las leyes es lo más +monstruoso que cabe. ¿Cuándo se ha visto que el que ha de ser mandado +haga las leyes? ¿Sería justo que nuestros criados nos mandaran? Aquí no +hay Rey ni Dios esto se acabará; yo te jure que se acabará." + +Al decir esto, el viejo abría los ojos y apretaba los puños con furor. +El del café no pudo resistir al encanto de tanta elocuencia, levantóse +de su trípode y le abrazó. Al alargar sus manos con entusiasmo, una +botella cayó y fué rodando hasta dar un golpe á Robespierre, el cual, +despertando súbitamente, dió un atroz maullido y fué á buscar regiones +más tranquilas en lo alto del armario de los bizcochos. + +Elías sacó de su bolsillo una pequeña faja negra, que le servía de +tapabocas, se la envolvió al cuello y se dispuso á salir. El cafetero, +con su oficiosidad acostumbrada en presencia de aquel personaje, se +dirigió á abrirle la puerta. Ya principiaba á despuntar el día. El viejo +realista salió sin saludar á su amigo y tomó la dirección de su casa. + + + + + +CAPÍTULO III + + + +#Un lance patriótico y sus consecuencias#. + + +Don Elías cruzaba la Carrera de San Jerónimo, cuando vió que hacia él +venían unos cuantos hombres que reían y gritaban dando vivas á la +Constitución y á Riego. Trató de evitar el encuentro, y tomó la otra +acera; pero ellos pasaron también, y uno le detuvo. + +Eran cinco individuos, y de ellos tres, por lo menos, estaban +completamente embriagados. Nuestro ya conocido Calleja les mandaba. +Componíase la cuadrilla de un chalán del barrio de Gilimón y un matutero +del Salitre, un caballero particular conocido en Madrid por sus trampas +y gran prestigio en la plazuela de la Cebada, y finalmente, un mocetón +alto, flaco y negro, que tenía fama de guerrillero, y del cual se +contaban maravillas en las campañas de 1809 y después en los sucesos del +20. El sello de sus hazañas marcaba siniestramente su rostro en un +chirlo, que le cogía desde la frente hasta el carrillo, cegándole un ojo +y abollándole media nariz. + +Los cinco detuvieran al anciano. + +"¡Mátale, mátale!--dijo con aguardentosa voz el matutero, pinchando con +la varita que llevaba en la mano el pecho de Elías. + +--No, déjale, Perico. ¿De qué vale espachurrar á este bicho? + +--Si es Coletilla--exclamó él del chirlo reconociéndole.--Coletilla, +el amigo de Vinuesa, el que anda por los clubs para contarle al Rey +lo que pasa. + +--¡Que cante el _Trágula!_--dijo el chalán, que estaba envuelto desde el +pescuezo á la rabadilla en un ceñidor encarnado, por entre cuyo pliegues +asomaba el puño de uno de aquellos célebres alfileres de Albacete que +tanto dan que hacer á la justicia. + +--Tres Pesetas, coge por ese brazo al señorito." + +Tres Pesetas puso su mano sobre el gorro de Elías y se lo tiró al suelo, +dejando al aire la pelada calva del anciano. Carcajada sonora acogió +este movimiento. + +"¡Miren que orejazas de mochuelo!--añadió el guerrillero, tirándole de +la derecha hasta inclinarle la cabeza sobre el hombro. + +--_Pos_ no tiene mala cabeza _é pelailla pa_ jugar á los trucos--dijo el +matutero, dándole un papirotazo en mitad del cráneo." + +El realista estaba lívido de cólera: apretaba los puños en convulsión +nerviosa, y en sus ojos brillaron lágrimas de despecho. En esto Calleja, +que parecía tener gran autoridad entre aquella gente, se agarró al brazo +de Elías, y exclamó, riendo con la desenfrenada hilaridad de la +embriaguez: + +"Ven, bravucón, ven con nosotros. Ciudadanos--prosiguió, volviéndose á +los otros:--éste es el gran Coletilla, el mismo Coletilla. Seremos +amigos. Nos va á presentar al Rey constitucional para que nos haga...." + +--¡_Menistros_!--gritó el matutero enarbolando su vara. + +--Ciudadanos, ¡viva el Rey absoluto, viva Coletilla! + +--Vamos á _jaserle_ comunero de la gran _comuniá_--dijo el +matutero.--Primera prueba. ¡Que salte! + +--¡Que salte! + +--¡Que salte! + +Y uno de ellos tomó de la mano á Elías como para hacerle saltar, +mientras otro, empujándole con violencia, le hizo caer al suelo. + +"_Zegunda_ prueba--chilló Tres Pesetas:--toma esta espada, pincha á uno +de nosotros." + +Y sacando un sable le dió de plano tan fuerte golpe, que le obligó á +caer en opuesto sentido. + +"Dí '¡viva la constitución!' + +--¿Pues no lo ha _é ezir?_ Y si no, yo tengo aquí unas +_explicaeras_...--vociferó el matutero, sacando su navaja. + +--Este tunante fué el que delató al cojo de Málaga--dijo el caballero +particular. + +--Y el amigo de Vinuesa. + +--Señores, éste no es más que Coletilla, el gran Coletilla--afirmó +Calleja con mucha gravedad." + +La ferocidad se pintaba en los ojos del matutero y del chalán. El de la +cicatriz cogió por el cuello á Elías, y con su mano vigorosa le apretó +contra el suelo. + +"Suéltalo, Chaleco; déjalo tendido." + +Es de advertir que el matutero era conocido entre los de su calaña por +el extravagante nombre de Chaleco. + +"Déjamelo á mi--exclamó el chalán.--_Tríncalo por el piscuezo; quío_ ver +lo que tienen esos realistas dentro del buche." + +Muy mal parado estaba el infeliz Elías; y ya se encomendaba á Dios con +toda su alma, cuando la inesperada llegada de un nuevo personaje puso +tregua á la cólera de sus enemigos, salvándole de una muerte segura. + +Era un militar alto, joven, bien parecido y persona de noble casa sin +duda, porque, á pesar de su juventud, llevaba charreteras de una alta +graduación. Traía largo capote azul, y uno de aquellos antiguos y +pesados sables, capaces de cercenar de un tajo la cabeza de cualquier +enemigo. Al verle que se interponía en defensa del anciano, los otros se +apartaron con cierto respeto, y ninguno se atrevió á insistir. + +"Vamos, señores, dejen ustedes en paz á ese pobre viejo, que no les hace +ningún daño--dijo el militar. + +--Si es Coletilla, el mismo Coletilla. + +--Pero sois cinco contra él, y él es un pobre señor indefenso. + +--Eso mismo decía yo--exclamó Calleja, con la misma risa de borracho. + +--_Poz_ que diga '¡viva el Rey constitucional!' + +--Lo dirá cuando se vea libre de vosotros. Yo respondo de que es un buen +liberal y hombre de bien. + +--¡Si es un servilón!--exclamó Chaleco. + +¿Y qué queréis hacer con él?--preguntó el militar. + +--Poca cosa--dijo Tres Pesetas, que era el más atrevido.--No más que +abrirle un tragaluz en la barriga _pa_ que salgan á misa las _asaúras_. + +--Vamos, marchaos á vuestras casas--dijo el militar con mucha +entereza:--yo le defiendo. + +--¿Usía? + +--Sí, yo. Marchaos, yo respondo de él. + +--Pues sino _ize_ ¡viva la...! + +--Dí '¡viva la Constitución!'--exclamaron todos á la vez, menos Calleja, +que se estaba riendo como un idiota. + +--Vamos--manifestó el militar, dirigiéndose á Elías: dígalo usted, es +cosa que cuesta poco, y además hoy debe decirlo todo buen español. + +--¡Que lo diga! + +--¡Que lo _iga_ pronto!" + +El militar persistía en que dijera aquellas palabras, como un medio de +verse libre; pero Elías continuaba en silencio. + +"Vamos padrito, pronto--dijo el matutero. + +--¡No!--exclamó Elías con profunda voz y trémulo de indignación." + +Entonces Tres Pesetas alzó la vara sobre el viejo; los demás se +dispusieron á acometerle, y fué preciso que el militar empleara todas +sus fuerzas y todo su prestigio para impedir un mal desenlace. + +"Diga usted ¡viva la Constitución!" + +--¡No!--repitió Elías. Y como si recibiera inspiración del cielo, en un +arrebato de supremo valor exclamó: + +"¡Muera!" + +Los cuatro desalmados rugieron con ira; pero el militar parecía resuelto +á defender á Elías hasta el último trance. + +"Apartaos--dijo.--Este hombre está loco. ¿No conocéis que está loco? + +--Que retire esas palabras--dijo riendo siempre Calleja, que aun en la +embriaguez blasonaba de usar con propiedad las formulas parlamentarias. + +--¿Qué _rítire_ ni _ritire_? + +--Si, está loco--dijo Chaleco;--y si no está loco, está bo ... bo +... borracho. + +--¡Eso es ... eso ... borracho!--gritó Calleja, que al fin había +necesitado apoyarse en la pared para no caer en tierra." + +Algunos vecinos se habían asomado; algunos transeúntes trabaron +conversación con el venerable Tres Pesetas, y ya sea que un ebrio se +distrae fácilmente, ya que les impusiera temor la actitud firme del +militar, lo cierto es que los cuatro amigos de Calleja dejaron en paz á +Elías, el cual, ayudado de su protector, se levantó como pudo y se puso +el gorro que casi había perdido la forma bajo los pies del matutero. El +militar, al detener con un vigoroso esfuerzo el movimiento agresivo de +Chaleco contra Elías, se rozó la mano izquierda con la extremidad +puntiaguda de la empuñadura de la navaja que el mozo llevaba en la faja. +Esta rozadura le levantó un poco la piel y le hizo derramar alguna +sangre. El militar se envolvió la mano en un pañuelo, y con la derecha +tomó el brazo del viejo. Este se hallaba magullado, roto y en un estado +de desfallecimiento tal, que no podía andar sino á pasos cortos y +vacilando á cada momento. + +El militar le sostuvo con fuerza, y andando con él muy lentamente, le +preguntó dónde estaba su casa para llevarle á ella. Elías, sin +contestarle, le encaminó haciéndole señas por la calle de Alcalá, +dirigiéndose á la del Barquillo para tomar al fin la de Válgame Dios, +donde aquel buen hombre vivía. + +El joven militar era sin duda poco amante del silencio, y de carácter +alegre y comunicativo, porque por el camino comenzó á hablar con +singular volubilidad, pareciendo que el obstinado mutismo del viejo +estimulaba más su prolija locuacidad. + +No podemos transcribir los términos precisos en que habló éste, que +desde ahora es nuestro amigo, y nos acompañará en todo el tránsito de +esta dilatada historia; pero conociendo su carácter como lo +conocemos, es seguro que no será aventurado poner en boca suya éstas +ó parecidas palabras: + +"Hay que deplorar, amigo mío, en esta imperfecta vida humana, que las +cosas mejores y más bellas tienen siempre un lado malo; fatal obscuridad +que proyecta en breve parte de su esfera lo más resplandeciente y +luminoso. Las instituciones más justas y buenas, ideadas por el hombre +para producir efectos de bien común, ofrecen en los primeros tiempos de +práctica extraños resultados, que hacen dudar á los de poca fe de la +bondad y justicia de ellas. Los hombres mismos que fabrican un objeto de +sutil mecanismo, vacilan en los primeros momentos del uso, y no aciertan +á regular su compás y reposado movimiento. La libertad política, +aplicación al gobierno del más bello de los atributos del hombre, es el +ideal de los Estados. ¡Pero qué penosos son los primeros días de +práctica! ¡Como nos aturde y desespera el primer ensayo de esta máquina! + +"El mayor inconveniente es la impaciencia. Hay que tener perseverancia y +fe, esperar á que la libertad dé sus frutos y no condenarla desde el +primer día. ¿No sería loco el que plantando un árbol le arrancara +desesperado al ver que no echaba raíces, crecía y daba flores y frutos +al primer día?" + +Es probable que el militar no empleara estos mismos términos; pero es +seguro que las ideas eran las mismas. Lo cierto es que al concluir +esperó á ver si su peroración producía algún efecto en el viejo; pero +éste sumamente abstraído, daba muestras de no atender á sus palabras y +de hacer en su interior otras consideraciones no menos transcendentales +y profundas. + +"Es de deplorar--continuó el militar reforzando su elocuencia con un +poco de mímica,--es de deplorar que los primeros derechos concedidos por +la libertad sean mal empleados por algunos hombres. El hábito de la +libertad es uno de los más difíciles de adquirir y tenemos que sufrir +los desaciertos de los que por su natural rudeza tardan más en adquirir +este hábito. Pero no desconfiemos por eso, amigo. Usted, que es sin duda +buen liberal, y yo, que lo soy muy mucho, sabremos esperar. No +maldigamos al sol porque en los primeros momentos de la mañana produce +molestia en nuestros ojos, cuando salen bruscamente de la obscuridad y +del sueño." + +Paróse por segunda vez el joven para tomar aliento y ver si la fisonomía +del anciano daba señales de aprobación; pero no observó en aquel rostro +singular otra cosa que abstracción y melancolía. + +"Esos que le han detenido á usted--continuó el militar,--no son +liberales. O son agentes ocultos del absolutismo, ó ignorantes soeces +sin razón ni conciencia. O libertinos sin instrucción, ó alborotadores +asalariados. ¿Será preciso quitarles la libertad y no devolvérsela hasta +que reciban educación ó castigo? Entonces, ¿habrá libertad para unos, y +para otros no? Ha de haberla para todos, ó quitársela á todos. ¿Y es +justo renunciar á los beneficios de un sistema por el mal uso que +algunos pocos hacen de él? No: más vale que tengan libertad ciento que +no la comprenden, que la pierda uno solo que conoce su valor. Los males +que con ella pudieron ocasionar los ignorantes son inferiores al inmenso +bien que un solo hombre ilustrado puede hacer con ella. No privemos de +la libertad á un discreto por quitársela á cien imprudentes." + +El joven se paró por tercera vez por dos razones: primera, porque no +tenía más que decir (insistimos en que no empleó las mismas palabras); y +segunda, porque el viejo, al llegar á su calle, se detuvo en una puerta, +y dijo: "Aquí." El viejo había concluido, y el militar iba á dejar á su +nuevo amigo; pero notó que estaba éste cada vez más desfallecido y +corría peligro de no poder subir si le abandonaba. El locuaz y discreto +joven entró, pues, en la casa sosteniendo al realista, que apenas podía +dar un paso. + +La mansión de Elías se ostentaba en la mitad de la calle de Válgame +Dios, donde hacía veces de palacio. Colocada entre dos casas _á la +malicia_, aparecía allí con proporciones gigantescas, sin que por eso +tuviera más que dos pisos altos, de los cuales el superior gozaba la +singular preeminencia de ser habitado por nuestro héroe. + +La fachada era mezquina, fea. El cuarto bajo servía de oficina á las +ruidosas ocupaciones de un machacador de hierro, que surtía de sartenes, +asadores y herraduras á todo el barrio del Barquillo. Los balcones del +principal eran fiel remedo de los jardines colgantes de Babilonia, +porque había en ellos muchos tiestos con flores, muchas matas que +estaban en camino de ser árboles, juntamente con tres jaulas de +codornices y dos reclamos, que por la noche daban armonía á toda la +calle. En medio de esta selva y de estos gorjeos se veía una muestra de +_Prestamista sobre alhajas_. + +El portal era angosto y muy largo. Para llegar á la escalera, que estaba +en lo profundo, se corrían mil peligros á causa de las sinuosidades del +terreno, en el cual los hoyos, llenos de inmundicia, alternaban con +puntiagudos guijarros, alzados media cuarta. La escalera era angosta, y +sus paredes, blanqueadas en tiempo de Felipe V, cuando menos, se +hallaban en el presente siglo cubiertas de una venerable rapa de mugre, +excepto en la faja ó zona por donde rozaban los codos de los que subían, +la cual tenía singular pulimento. En uno de los tramos había, no un +candil, sino el sitio de un candil manifestado en una gran chorrera de +aceite hacia abajo, una gran chorrera de humo hacia arriba, y en la +convergencia de ambas manchas un clavo ennegrecido. + +Llegaron al segundo, y el militar llamó. Sin duda, alguna persona +esperaba con impaciencia, porque la puerta se abrió al momento. Abrióla +una joven como de diez y ocho años de edad, que al ver el aspecto +abatido del viejo, y sobre todo al ver que un desconocido le +acompañaba, cosa sin duda muy rara en él, dejó escapar una exclamación +de temor y sorpresa. + +"¿Qué hay? ¿Qué le ha pasado á usted?" dijo cerrando la puerta, después +que los dos estaban en el pasillo. + +E inmediatamente marchó delante y abrió la puerta de una sala, donde +entraron los tres. El anciano no habló palabra, y se dejó raer en un +sillón con muestras de dolor. + +"¿Pero está usted herido? ¿A ver? Nada--dijo la joven examinando con +mucha solicitud á Elías y tomándole la mano. + +No ha sido nada--dijo el militar, que se había descubierto +respetuosamente,--no ha sido nada: pasaba hace un momento por la calle, +y cinco hombres soeces que le encontraron quisieron que cantara no sé +qué cosa, y el señor, que no estaba para cantos, se negó." + +La joven miró al militar con expresión de estupor. Parecía no comprender +nada de lo que éste había dicho. + +"Eran unos borrachos que quisieron hacerle daño; pero pasé yo +felizmente... No se asuste usted: no tiene nada." + +Elías pareció un poco repuesto; apartó con despego á la joven, y su +semblante principió á serenarse. + +"¡Ay! qué miedo he tenido esta noche--dijo la joven.--Esperándole hora +tras hora y sin parecer.... Luego esos alborotos en la calle.... A media +noche pasaron por ahí unos hombres gritando. Pascuala y yo nos +escondimos allí dentro, y nos sentamos en un rincón temblando de miedo. +¡Cómo gritaban! Después sentimos muchos golpes ... decían que iban á +matar á uno. Nosotras nos pusimos á llorar: Pascuala se desmayó; pero yo +procuré animarme, y juntas empezamos á rezar de rodillas delante de la +Virgen que está allí dentro. Después se fué alejando el ruido; sentimos +unos quejidos en la calle. ¡Ay! no lo quiero recordar. Todavía no se me +ha quitado el susto." + +El militar oyó con interés estas palabras; pero sin dejar de oirlas +dirigió su atención á reconocer el sitio en que se hallaba y á examinar +el aspecto de la amable persona que en él vivía. + +La casa era modesta; pero la sencillez y el aseo revelaban en ella un +bienestar pacífico. + +La joven llamó su atención más que la casa. Clara (que así se llamaba,) +representaba más de diez y ocho años y menos de veintidós. Sin embargo, +estamos seguros de que no tenía más que diez y siete. Su estatura era +más bien alta que baja, y su talle, su busto, su cuerpo todo tenían las +formas gallardas y las bellas proporciones que han sido siempre +patrimonio de las hijas de las dos Castillas. El color de su rostro, +propiamente castellano también, era muy pálido, no con esa palidez +intensa y calenturienta de las andaluzas sino con la marmórea y fresca +blancura de las hijas de Alcalá, Segovia y Madrid. En los ojos negros y +grandes había puesto todos sus signos de expresión la tristeza. Su nariz +era delgada y correcta, aunque demasiado pequeña; su frente pequeña +también, pero de un corte muy bello; su boca muy hermosa y embellecida +más por la graciosa forma de la barba y la garganta, cuya voluptuosidad +y redondez contribuía á hacer de su semblante uno de los más +encantadores palmos de cara que se había ofrecido á las miradas del +militar desconocido, el cual (digámoslo de paso) era hombre corrido en +asuntos femeninos. + +El peinado de Clara podía rigurosamente ser tachado de provinciano, +porque se alzaba en un moño de tres tramos sobre la corona. Este modo de +peinarse era ya desusado en la corte; pero la belleza suele generalmente +triunfar de la moda, y Clara estaba muy bien con su trenza piramidal. El +traje era de los que usaba entonces la clase no acomodada, pero tampoco +pobre, es decir, un guardapiés de tela clara con pintas de flores, +mangas estrechas hasta el puño, talle un poco alto y el corte del cuello +cuadrado y adornado de múltiples encajes. + +La investigación del militar duró mucho menos de lo que hemos empleado +en describir la figura. Durante algunos segundos estuvieron los tres +personajes inmóviles el uno frente al otro sin decir palabra, hasta que +el viejo, como continuando una peroración interior, exclamó con un +repentino acceso de ira y lanzando de sus ojos rápidamente iluminados +una mirada feroz. + +"¡Infames, perros! Quisiera tener en mi mano un arma terrible que en un +momento acabara con todos esos miserables. ¡Ah! Pero ellos no tienen la +culpa. Tienen la culpa los otros, los sabios, los declamadores, los que +les educan, esos malvados charlatanes que profanan el don de la palabra +en los infames conciliábulos de las Cortes. Tienen la culpa los +revolucionarios, rebeldes á su Rey, blasfemos de su Dios, escarnio del +linaje humano. ¡Oh, Dios de justicia! ¿No veré yo el día de la +venganza?" + +El militar estaba atónito y algo corrido. Parecíale que aquello era una +réplica indirecta á su expresiva disertación del camino; y aunque se le +ocurrió contestarla, vió en el rostro de Elías una expresión de +contumacia y ferocidad que le intimidó. Su atención estaba en parte +reconcentrada en la compañera del realista. Clara miraba al viejo con la +indiferencia propia de la costumbre, y al mismo tiempo miraba á su +protector como si se avergonzara de la extrañeza que le causaban las +palabras del viejo. + +El militar, poco cuidadoso al fin de las imprecaciones del realista, +comenzó á sentir interés hacia aquella pobrecilla, que, sin saber por +qué, le inspiró mucha lástima desde el principio. + +Pero llegó un momento en que el joven sintió su situación embarazosa. +Elías continuaba en voz baja su soliloquio sin cuidarse de él; era +preciso marcharse; y eso de marcharse sin satisfacer un poco la +curiosidad y hablar otro poco con la joven, no le gustaba. Miró á Elías +con insistencia y se acercó á él; pero éste no daba muestras de fijar en +el otro la atención, ni tenía gratitud, ni afecto, ni cortesía, ni era, +al parecer, cortado por el común patrón de los demás hombres. Al fin, +viéndole tan abstraído, resolvió tomar pretexto de la protección que le +había dispensado para hacer hablar á la muchacha. + +--No tema usted nada--le dijo en voz baja, apartándose hacia la +ventana.--No ha recibido golpe ninguno. Está aterrado por lo sorpresa y +la ira; pero se calmará. + +--Sí, se calmará ... un poco. + +--Y se pondrá contento. + +--Contento, no. + +--Cuidado: por usted no estará triste. + +Esto, que podía pasar por una galantería, no hizo efecto ninguno en +Clara. Volvióse para mirar á Elías, que continuaba en la misma postura, +gesticulando á solas. De tiempo en tiempo profería sus adjetivos +predilectos "¡Malvados, perros!" + +El militar arriesgó entonces la pregunta, y bajando más la voz, y +apartándose hasta llegar al hueco de la ventana, dijo: + +"Tal vez será indiscreción la pregunta que voy á hacerle á usted; +pero me disculpa el gran interés que por ese caballero me he tomado, +y el deseo de servirle bien en lo que pueda. ¿Este señor está en su +cabal juicio?" + +Clara miró al militar con expresión de gran asombro; y como si la +pregunta fuera una revelación, contestó: + +--"¿Loco?..." Y después de una pausa, añadió encogiéndose de +hombros: "No sé." + +La curiosidad del militar creció. + +--No lo tome usted á agravio; pero su conducta, sus palabras en aquella +pendencia, lo sombrío de su aspecto, lo que ahora acaba de decir, me +hacen creer que padece una enajenación. + +Clara miraba al joven con expresión que tenía algo de afirmativa. + +--Yo no sé--dijo al fin.--El pobrecito padece mucho. Yo también padezco +de verle. No está nunca alegre: á veces creo que se me va á morir en un +arrebato de ira. Pasa las noches leyendo libros, escribiendo cartas, y á +veces habla consigo mismo como ahora. A Pascuala y á mí nos da mucho +miedo: la sentimos levantarse y pasear precipitadamente, dando vueltas +en este cuarto. De día sale temprano, y está fuera toda la noche. + +El militar sintió aumentarse la compasión que Clara le inspiró desde el +principio, porque le parecía que aquella infeliz era una mártir, que +sufría resignada los atropellos de un loco. + +--Pero usted--dijo con el mayor interés, ¿no es víctima de sus +bruscos ademanes? ¿No la maltrata á usted? Entonces sería cosa de +declararle rematado. + +--¿A mí? No--dijo Clara;--no me ha maltratado nunca. + +Parecerá extraño que Clara, sin conocer al militar, le hiciera +declaraciones que parecen de íntima confianza; pero esto, que en +circunstancias ordinarias sería raro, en este caso no lo era. Clara +había vivido siempre en compañía de aquel viejo: era huérfana, no tenía +parientes ni amigas, no salía nunca, no se comunicaba con nadie, se +consumía en el desierto de aquella casa, sin otra cosa que algunos +recuerdos y algunas esperanzas que luego conoceremos. Su carácter era +extremadamente sencillo: un incidente imprevisto le ponía delante á un +hombre cortés y generoso que para satisfacer su curiosidad empleaba +hábiles recursos de conversación, y ella le dijo lo que quería saber; se +lo dijo obedeciendo á una poderosa necesidad de desahogo, hija de su +aislamiento y melancolía. + +El curioso no se atrevía á continuar investigando: ya iba á despedirle +mal de su grado, cuando Clara vió que tenía una mano ensangrentada, y +exclamó sobrecogida: + +--¡Está usted herido! + +--No es nada: un rasguño. + +--Pero sale mucha sangre. ¡Jesús! tiene usted la mano destrozada. + +--¡Oh! no es nada.... Con un poco de agua.... + +--Voy al momento. + +Clara se marchó muy á prisa y volvió á poco rato, entrando en la +habitación inmediata: traía una jofaina, que puso sobre la mesa, y llamó +al militar, que no tardó en acercarse. + +--¿Y tiene familia?--dijo éste tocando el agua con la mano para ver si +estaba muy fría. + +--¿Familia?--contestó Clara con su naturalidad acostumbrada.--No: me +quería mucho. Yo deseo tanto que se le quiten de la cabeza esas +manías.... Antes era muy bueno para mí, y estaba muy alegre.... Yo era +muy niña entonces. + +--Antes era muy bueno. ¿Y ahora no lo es? + +--Sí; pero ahora.... Como tiene tantas cosas en qué pensar.... + +--¿Y desde cuando ha variado? + +--Hace mucho tiempo, cuando hubo muchos alborotos y dijeron que iban á +matar á ... ¿al Rey?... no sé á quién. Pero antes de eso, ya estaba casi +siempre alterado. Cuando yo era muy niña ... No ... entonces salíamos +los domingos á paseo, y me llevaba á Chamartín y comíamos en el campo +con Pascuala. + +--¿Y ahora no sale usted nunca de aquí? + +--Nunca--dijo Clara, como si aquella soledad en que vivía fuera la cosa +más natural del mundo. + +El militar se interesaba cada vez más por la persona que tan +repentinamente había conocido. Cada vez sospechaba más que aquella +infeliz era víctima de las brutalidades del fanático. Desde el sitio en +que se hallaba, veía al viejo sentado en un sillón y entregado á su mudo +frenesí. Mirando después á Clara, cuya gracia sencilla y melancólica +franqueza formaban contraste con el terrible realista, se aumentó su +confusión, su curiosidad y sus temores. + +--¿Y usted no sale para distraerse, para ver y reponerse de estar aquí +encerrada tanto tiempo?--le dijo casi conmovido. + +--¿Yo?... ¿para qué salgo? Me pongo triste cuando salgo. No veo la calle +sino cuando voy á las Góngoras los domingos muy temprano; pero al verme +fuera, me parece que estoy más sola que aquí. + +--¿Y él no tiene empeño en que usted se divierta, en que pase +agradablemente la vida?--dijo el militar casi asustado de su curiosidad +y mirando de soslayo á Elías para ver si atendía á su conversación. + +--¿El? Pero yo no quiero divertirme ... porque ... ¿qué voy yo hacer +fuera de aquí? El dice que debo estar siempre en la casa. + +--¿Pero usted no trata á nadie, no ve á nadie? + +--A Pascuala, que me quiere mucho. + +Ya el militar tenía ganas de saber quién era aquella Pascuala. + +--¿Y esa Pascuala es amiga de usted? + +--Es la criada. + +--Ya... ¿Y no tiene usted más amiga? A la edad de usted es natural y +conveniente la amistad de las jóvenes, y, sobre todo, no se puede vivir +de esa manera. Es preciso.... + +--Yo estoy bien así. El dice que no debo conocer á nadie. + +--¿Y la obliga á usted á llevar esta vida tan triste? + +--No me obliga. Yo, si quisiera, podría salir. El no está nunca aquí. +Pero yo ... Dios me libre ... ¿A dónde había de ir? + +El militar no sabía qué pensar. ¿Qué relaciones existían entre aquel +monomaníaco y aquella joven? ¿Sería su padre, su marido?...--No--decía +para sí.--Es repugnante sospechar que puedan existir los vínculos del +matrimonio entre los dos. + +--No extrañe usted mis preguntas--dijo, continuando con +ansiedad;--pero me interesan mucho ustedes dos. ¿Y á él nadie le +visita, nadie viene á verle? + +--Conoce mucho á unas señoras, que llaman las señoras de Porreño. Son +nobles y fueron muy ricas. + +--¿Y vienen aquí? + +--Muy pocas veces. Él las quiere mucho. + +--Y esas, que presumo serán personas de buenos sentimientos, ¿no le +tienen á usted cariño, no la quieren? + +--¿A mí? Una vez me dijeron que yo parecía ser una buena muchacha. + +-¿Y nada más? ¿No le han dicho más? + +--¡Ah! son muy buenas. El dice que son muy buenas. Una de ellas dicen +que es santa. + +Estas declaraciones eran hechas por Clara con una ingenuidad tan +espontánea, que conmovía al que pudiera oirlas. Para que el lector, que +aún no conoce la infinita bondad de este carácter, no estrañe la +franqueza leal y la sublime indiscreción de la pobre Clara, añadiremos +que durante años enteros esta desgraciada no veía más persona que don +Elías, Pascuala, y á veces, muy de tarde en tarde, las tres melancólicas +efigies de las señoras de Porreño. Su vida era un silencio prolongado y +un hastío lento. Tan solo pudieron reanimarla y darle alguna felicidad +los cuarenta días que, seis meses antes de estos sucesos, había pasado +en Ateca, pueblo de Aragón, á donde Elías la mandó para que disfrutara +del campo. Más adelante veremos por qué tomó Elías esta determinación, y +lo que resultó del viaje de Clara. + +--Pero es posible--continuó el militar, olvidado de que Elías estaba +cerca--¿es posible que pase usted la vida de esta manera, sin más +compañía que la de ese hombre? ¿Y no ha salido usted nunca de aquí, no +ha ido al campo? + +--Sí; estuve unos días fuera, hace seis meses. + +--¿En dónde? + +--En Ateca. El me mandó. Me puse mala, y fuí allá á restablecerme. +Estuve en su pueblo. + +--Ya.--dijo el militar, contento de haber encontrado un motivo, aunque +pequeño, para suponer que aquel hombre no era enteramente feroz. + +--¿Y lo pasó usted bien? + +--¡Ah! sí: me alegré mucho de estar allí. + +--¿Y no quiera usted volver? + +--¡Oh! sí,--exclamó Clara, sin poder contener una exclamación expansiva. + +--Usted no debe estar aquí; usted tiene el corazón más bondadoso que +puede existir. ¿Para qué, sino para la sociedad, puede haber creado Dios +un conjunto de gracias y méritos semejante? ¡A cuántos podría usted +hacer felices! ¿No ha pensado en esto? Piense usted en esto. + +Clara no pareció hacer caso de la galantería. Quedó en silencio y +con los ojos bajos, tal vez ocupada en _pensar en aquello_, como el +joven le aconsejó. ¿Quién sabe cuáles serían sus reflexiones en +aquellos momentos? + +El curioso esperaba una contestación, cuando Elías, mirando hacía la +habitación en que hablaban, exclamó: + +"¡Clara, Clara!" + +El militar se dirigió rápidamente hacia él, y disimulando su +turbación, le dijo: + +"Caballero, no he querido marcharme hasta estar seguro de su mejoría. +Aquí le contaba á esta niña el caso, y le hacía una relación de la +imprudencia de aquellos hombres. Ya le veo á usted tranquilo y fuerte, y +me retiro, diciéndole que puede disponer de mí para cuanto yo pueda +serle útil. + +--Gracias--contestó secamente Elías.--Clara, acompaña á este caballero. + +Era preciso retirarse; ya no había pretexto alguno para permanecer allí. +Su mano estaba perfectamente vendada, y su protegido le había indicado +la puerta. El impresionable joven no sabía que hacer para no salir. Miró +á Clara para ver si leía en sus ojos el deseo de que no se marchara; +pero ella manifestaba la mayor indiferencia, y hasta se había adelantado +á abrir la puerta. + +No había mas remedio. El militar tendió una mano al realista, que alargó +dos dedos fríos y huesosos, y salió de la sala; al llegar á la puerta, +quiso entablar de nuevo la conversación; pero la reverencia que le hizo +la joven acabó de desesperarle. Salió, y se paró fuera otra vez. + +--No olvide usted lo que le he dicho. Usted no puede vivir de esta +manara--dijo, bajando el primer escalón.--Es preciso que usted... + +--¡Clara, Clara!--exclamó el fanático desde dentro con voz fuerte." + +Clara cerró la puerta, y el militar se quedó cortado y aturdido en la +escalera. Su primer intento fué llamar otra vez, llamar hasta que ella +saliera; pero reflexionó en lo imprudente de semejante conducta. Bajó +con lentitud.--¿Qué misterio hay en esta casa?--decía para sí.--Al +hallarse en la calle, sintió mas viva su curiosidad, y la compasión +hacia la joven era mas intensa.--¿Es su hija, es su mujer, es su +sobrina, es su protegida?--exclamó.--¡Oh! No es posible renunciar á +saber los secretos de esta casa. ¿Cómo renunciar á oírlos de la boca de +Clara, que los contaba con tanta ingenuidad? + +Anduvo un buen trecho por la calle, y se paró, miró á la casa. Ella +misma no me recibirá--dijo:--esto ha sido una casualidad. Y si vuelvo +¿con qué pretexto?... ¡Cuánto debe padecer esa infeliz! Tiene cara de +sufrir mucho ... en compañía de esa fiera, sin ver á nadie ni hablar +con nadie.... + +Maquinalmente se dirigió otra vez á la casa, y continuando su +soliloquio, decía:--Tal vez la riña por haber hablado conmigo; tal vez, +aparentando distracción, oyó cuanto me dijo, se habrá ofendido y la +maltratará. + +Entró, subió, procurando no ser sentido. Llegó á la puerta y se detuvo. +Su mano tornó maquinalmente el cordón de la campanilla. Si hubiera +sentido el menor rumor de disputa; si hubiera sentido la voz agria del +viejo, habría llamado con todas sus fuerzas. Pero nada sintió; aplicó el +oído. Un silencio sepulcral reinaba en la casa. De repente sintió una +voz de mujer que cantaba, sintió pasar una persona rápidamente por el +pasillo en que estaba la puerta; sintió el ruido del traje, rozando con +las paredes al correr, y sintió la voz, la voz que, al pasar tan cerca, +resonó con timbre delicado y expresivo. Era Clara, que cantaba y corría. +¿Era acaso feliz? Nuevo misterio. + +El curioso se sintió más confundido: soltó el cordón, y paso á paso, y +muy quedito, bajó mirando á todos lados con cautela como un ladrón. +Salió á la calle: marchó resuelto á alejarse: llegó á la esquina, se +paró, miró á la casa, y al fin, tomando una resolución, emprendió su +camino en dirección á su casa, donde le dejaremos por ahora preocupado y +aturdido; para volver á ocuparnos de los amigos de la calle de Válgame +Dios, cuya vida y caracteres necesitan historia y explicación. + + + + + +CAPÍTULO IV + + + +#Coletilla.# + + +El hombre extraño, que conocemos con el nombre de Elías, nació allá en +el año 1762 en el pueblo de Ateca, lugar aragonés que se encuentra como +vamos de Sigüenza á Calatayud. Fueron sus felices padres Esteban Orejón +y Valdemorillo y Nicolasa Paredes: él, labrador honrado; ella, hija +única del vinculero más rico del vecino pueblo de Cariñena. A los nueve +meses justos de matrimonio nació un tierno vástago que, por las +circunstancias que á la preñez y al parto acompañaron, á grandes empresas +y notables prodigios estaba destinado. Es el caso que doña Nicolasa tuvo +allá por el quinto mes un sueño extraordinario, en el cual vió que el +fruto de su vientre, ya crecido y entrado en años, era arrebatado al +cielo en un carro de fuego; más tarde la buena señora daba en soñar +todas las noches que su hijo era consejero del Despacho, padre +provincial, venticuatro, racionero, deán y hasta obispo, rey, emperador +ó, cuando menos, papa ó archipapa. + +Llegó al fin el alumbramiento, y encomendándose á Dios y á cierto +comadrón que había en Ateca, hombre de gran ingenio, dió á luz un niño, +el cual no entró en el mundo con señales de elegido entre los elegidos, +sino tan flaco, enteco y encanijado, que no parecía sino que su madre, +distraída en aquel perpetuo soñar de coronas y tiaras, había apartado su +organismo de la nutrición del muchachejo. + +Pero aunque éste nació como cualquier hijo del hombre, no por eso +dejaron de verificarse al exterior algunos prodigios. Observóse en el +cielo de Ateca la conjunción nunca vista de las siete Cabrillas con +Mercurio; la luna apareció en figura de anillo, y al fin salió por el +horizonte un cometa que se paseó por la bóveda del cielo como Pedro por +su casa. El boticario del pueblo, que se daba á observar los astros, +entendía algo de judiciaria y tenía sus pelos de nigromante, vió todas +aquellas cosas celestiales aparecidas en el cielo de Ateca, y dijo con +gran solemnidad que eran señales de que aquel niño sería pasmo y gloria +del universo mundo. La conjunción significaba que dos naciones se +unirían contra él; el cometa que él los vencería á todos, y el anillo de +la luna á cualquiera se le alcanzaba que era signo de la inmortalidad. + +"Porque--decía don Pablo (que así se llamaba el boticario)--á mi no se +me escapa nada en esto de círculos celestiales; y cosa que yo barrunto, +ello ha de ser verdad, como esto es chocolate." + +Efectivamente: chocolate, y del mejor de Torroba, era el que durante los +solemnes augurios tomaba, merced á la gratitud generosa de los Orejones. + +En el bautismo hubo un holgorio que déjelo usted estar. Hubo en gran +abundancia vino aragonés, grandes ensaimadas, bollos de á cuarta, +hogazas de á media vara, gran pierna de carnero, pimientos riojanos y +unos bizcochos como el puño, fabricados por las monjas del Carmen +Descalzo de Daroca. El más obsequiado era don Pablo á causa de sus +augurios, que él consideraba dignos de grabarse en bronces y pintarse en +tablas. Entusiasmado por la generosidad con que pagaban sus trabajos +astronómicos, compuso una décima en que llamaba á los Orejones +_protectores de la ciencia_. + +El niño crecía. Inútil es decir que durante su infancia parecían +adquirir fundamento las esperanzas de sus padres. ¡Qué precocidad! Todo +lo que el niño hacía era prodigioso nunca visto ni oído. Abría la boca +para articular una sílaba: ya había dicho una sentencia. ¿Pedía la teta? +Aquello era, según la opinión del astrólogo, un incomprensible aforismo. +Pasaban dos, cuatro y seis años, y con la edad crecía la fama del joven +Orejoncito. + +¿Sabe usted lo que he visto, señora Nicolasa?--decía el farmacéutico +un día con cierto tono de misterio que asustó á la buena mujer. + +--¿Qué hay, señor don Pablo Bragas? + +--Que Elisico estaba ayer jugando con unas gallinas, y les pegaba á los +pollos con una caña, que á ser manejada por más fuertes manos, no les +dejara con vida. "Muchacho, le dije: ¿por qué castigas á esos +animalejos?" "Porque son pollos, contestó, y los quiero matar."--"¿Y qué +te han hecho, verduguillo."--"Les estoy mandando que digan _pío_, y no +quieren." Vea, usted, señora doña Nicolasa, vea usted. Esto está fuera +de lo común, por la sentencia y el gran tuétano que encierra: _Quia +pulii sunt_. Lo mismo dijo el Dialéctico cuando zurraba á los +jansenistas: _Quia, heretici sunt!_ + +Doña Nicolasa Paredes, dicho sea en honor de la verdad, no comprendía +muy bien el _tuétano_ que encerraban las palabras de su hijo; pero +agradecida á las cariñosas profecías de don Pablo Bragas, tendió un +mantel y puso delante del amigo una taza de sopas en caldo gordo, que +darían rabia á un teatino. + +Elías creció mas, y siguiendo la discreta opinión de un lector del +convento de dominicos de Tarazona, que fué á predicar á Ateca el día de +la Patrona del pueblo, le mandaron á estudiar humanidades con los padres +de dicho convento. Ya tenía doce años; allí creció su reputación, y á +poco fué tan gran latino, que ni Polibio, ni Eusebio, ni Casiodoro se le +igualaran. + +Tenía quince años cuando se celebró un consejo de familia para resolver +si se le mandaba al Seminario de Tudela ó á la Universidad de Alcalá; +pero al fin fueron tantas y de tanto peso las razonas de don Pablo +Bragas en favor de la Complutense, que se adoptó su dictamen. El +prodigio de la Naturaleza fué puesto sobre un macho, en compañía da unas +alforjas que encerraban algunas, tortas y dos azumbres de vino, y +después de algunos lloriqueos de doña Nicolás y de algunos dísticos que +ensartó el de los astros, Elías partió en dirección de la patria del +inmortal Cervantes, adonde llegó en cuatro días: de viaje. + +Entonces doña Nicolasa tuvo una hija. Ningún trastorno sufrió la +Naturaleza en su nacimiento. + +Elías estudió en Alcalá cánones y teología. Durante sus estudios, en +que mostró grande aplicación, los maestros no cesaron de poner en las +mismas nubes al que tanto honraba la ilustre estirpe de los Orejones. +Unos esperaban en él un Luis Vives, otros un Escobar, cuál un Sánchez, +cuál un Vázquez ó un Arias Montano. Y efectivamente, el joven era +aplicado. Pasábase las noches en vela, devorando á Eusebio, á Cavalario +y á Grotius. Atarugábase con enormes raciones diarias del libro _De +locis teologices,_ y cuando iba á clase descollaba entre todos. +Entonces principiaron á marcarse los rasgos fundamentales de su +carácter, el cual consistía en orgullo muy grande, unido á gran +sequedad de trato y á rigidez de maneras, por lo cual sus compañeros no +le tenían ningún cariño. + +Pero su reputación de sabio era general. Fué á su pueblo, y al entrar en +él lo primero que vió fué la venerable efigie de don Pablo Bragas, que +le saludó con un pomposo arqueo de cintura. Junto á él estaban el +alcalde, el cura y lo más notable de Ateca, incluso el herrador. Bragas +sacó un papel del bolsillo y leyó un discurso, mitad en latín y mitad en +castellano, que aplaudieron todos menos el obsequiado. En la casa le +esperaban la señora Nicolasa, que se estaba poniendo vieja, y Orejón +_senior,_ que se conservaba muy fuerte. Su pequeña hermana era ya una +muchacha; pero la pobre más fama tenía de traviesa que de sabía. Hubo +una pequeña fiestecilla de confianza con abundancia de bollos, de los +cuales la mitad (sea dicho en honor de la imparcialidad) fueron +consumidos por don Pablo Bragas. + + En el pueblo continuó Elías consagrado al estudio. Su sequedad aumentó, + y se determinó más su orgullo; pero los padres no notaban tal cosa, y + estaban amartelados con el joven. Si alguna vez los ofendía + momentáneamente la rigidez de su trato, contentábanse luego con oír de + boca de Bragas un panegírico, cuyo epílogo era siempre tazón de + chocolate ó magra de gran calibre. + +Elías tenía treinta años cuando marchó á la Corte. No sabemos si él, al +tomar esta determinación, soñó con adquirir la gloria que los astros, +por boca de un sabio, habían anunciado. El, sin duda, tenía dispuesto +algún plan. Al llegar á Madrid trabó relaciones muy íntimas con los +Padres del convento de Trinitarios, que eran sabios como unos templos. +Hizo asimismo estrechas relaciones con un señor de la nobleza +perteneciente á la casa ilustre de los Porreños y Venegas, marqueses de +la Jarandilla; y tomó tal afición á esta familia, que la sirvió +fielmente en la prosperidad, y fué su mayordomo, aun después de la ruina +de la casa, acontecida al fin de la guerra. Al estallar ésta en 1808, +Elías dejó sus costumbres sedentarias, sus Pandectas, su Digesto y sus +Dacretales, para militar en las filas de Echevarri y el Empecinado; +hizo con el primero toda la campaña de Navarra, y organizó una porción +de somatenes en Castilla al pasar Napoleón de vuelta de Madrid. + +Concluida la guerra, pasó por su pueblo: su padre había muerto; su +hermana era ya mujer y se había casado con un pariente labrador; su +madre estaba tullida y enferma. Bragas había perdido su buen humor y su +afición á los astros; pero no su amor á Elisico, ni el convencimiento +profundo de que _dos naciones se unirían contra él, y que él las +vencería á las dos_. + +En Ateca supo el incremento que tomaba el partido constitucional y el +entusiasmo con que en toda la Península era mirada la Asamblea de Cádiz. +Advirtamos que Elías detestaba de muerte á los constitucionales. Aquel +hombre, que desde que tuvo uso de razón no vivió sino con la +inteligencia, ni en su juventud experimentó los naturales sentimientos +de amistad y afecto, estaba á los cuarenta años enardecido con una +fuerte y violentísima pasión. Esta pasión era el amor al despotismo, el +odio á toda tolerancia, á toda libertad; era un realista furibundo, +atroz, y su fanatismo llegaba hasta hacerle capaz de la mayor +abnegación, del sacrificio, del martirio. Su carácter era apasionado por +naturaleza, aunque los asiduos estudios le habían comprimido y +desfigurado. Pero al llegar á aquella época, en que era imposible á todo +español apartar la vista del gran problema que se trataba de resolver, +la escondida vehemencia de sentimientos de Elías se manifestó, y no en +forma de amor, ni de avaricia, ni de ambición: se manifestó en forma de +pasión política, de adhesión frenética á un sistema y odio profundo al +contrario. + +Como consecuencia de esta evolución de su carácter, se desarrollaron en +él una fuerza de voluntad y una energía tales, que le hubieran llevado á +los más grandes hechos, á tener ocasión para ello. Su inteligencia, que +era muy perspicaz y cultivada del modo que hemos dicho, prestaba más +fuerza á aquel sentimiento exagerado; y el consorcio extraño de sus +facultades intelectuales con su gran pasión, unido á su trato indomable, +hacía de él uno de esos seres monstruosos, que la observación +superficial califica ligeramente de este modo: un loco. + +Hundido el sistema constitucional en 1814, Elías fué feliz; pero no por +eso vivió tranquilo, porque comenzó á tomar parte en la vida activa de +la política, que es en todas ocasiones una vida poco agradable. Trabó +amistad con el duque de Alagón, individuo de la odiosa camarilla; +entraba en los conciliábulos de Palacio, y se _honró_ con la amistad de +aquel príncipe que deshonró á su patria. Entonces tomaba parte en los +sordos manejos de aquella corte infame. + +Pero vino el año 20, y nuestro personaje entró en el período de rabia +crónica, de desorden moral y frenética tenacidad en que le hemos +conocido. Ya sabemos poco más ó menos cómo vivía: su actividad había +redoblado, y conspiraba con una constancia de que no se ha visto +ejemplo. En relaciones secretas con la corte, procuraba organizar una +reacción, y todos los medios se adoptaban si conducían al fin deseado. +Iba á los clubs, atizaba alborotos, frecuentaba las reuniones de +realistas y aun de los liberales. Todo lo averiguaba y lo aprovechaba +todo. Pero ya sonaban públicamente algunas acusaciones contra él; ya se +decía que había pertenecido á la camarilla: ya se le indicaba como +conspirador, y más de una vez se vió amenazado por gentes que pretendían +conocerle ó le conocían en efecto. + +Todos los que le conocían de vista en los círculos patrióticos le +llamaban _Coletilla_, apodo elaborado en la barbería de Calleja, algunos +días después del famoso aditamento que puso el Rey al discurso de la +Corona. Aquel apéndice literario, que tan mal efecto produjo, era +designado en el pueblo con la palabra _Coletilla_. La idea de que Elías +era amigo del Rey, unió en la mente del pueblo la persona del fanático y +aquella palabra: los nombres que el pueblo graba en la frente de un +individuo con su sello de fuego, no se borran nunca. Así es que Elías se +llamaba así, para todo el mundo. + +Sus pocos amigos únicamente se cuidaban bien de nombrarle así. + +Concluiremos consagrando un recuerdo á uno de los principales héroes de +este capítulo. Nuestro amigo don Pablo Bragas murió en Ateca á los +noventa y un años de edad, de calenturas gástricas, debidas al doble +efecto de un hartazgo de salpicón y de un constipado que cogió +examinando la conjunción de Arcturus con Marte en una noche de Enero. + +Desde entonces la astronomía está en Ateca en lastimosa decadencia. + + + + + +CAPÍTULO V + + + +#La compañera de Coletilla#. + + +En Diciembre de 1808 militaba Elías, como hemos dicho, en una partida +que había levantado en Segovia el Empecinado. Tuvieron varios +encuentros con los franceses, hasta que Soult, que salió en persecución +de Moore, encontró á los guerrilleros y les hizo retroceder hacia +Valladolid; de allí siguieron avanzando hacia el Norte y llegaron hasta +Astorga. Elías se quedó en Sahagún con unos cuantos hombres, dispuestos +á organizar allí una partida considerable que hostilizara á Ney en su +salida de Galicia. + +En Sahagún había un coronel segoviano que, habiéndose casado allí, vivía +retirado del servicio militar. Era hombre de elevado carácter, de mucho +corazón y de bien cultivada inteligencia; había sido muy rico, pero +deparóle el cielo ó el infierno una esposa que ni de encargo hubiera +salido tan díscola, intratable y antojadiza. El pobre militar hacía +cuanto era imaginable para dominar el carácter de aquel basilisco, en +quien parecían haberse reunido todas las malas cualidades que la +naturaleza suele emplear en la elaboración de las mujeres. Empezó por +hacerse excesivamente devota, y tal era su mojigatería, que abandonaba á +su marido y su casa para pasarse todo el santo día entre monjas, padres +graves, cofrades, penitentes, sin ocuparse más que de rosarios, +escapularios, letanías, horas, antífona y cabildeos. Vivía entre el +confesonario, el locutorio, la celda y la sacristía, hecha un santo de +palo, con el cuello torcido, la mirada en el suelo, avinagrado el gesto, +y la voz siempre clueca y comprimida. + +En los pocos momentos que pasaba en su casa era intratable. En todo +cuanto decía su pobre marido encontraba ella pensamientos pecaminosos; +todas las acciones de él eran mundanas: le quemaba los libros, le sacaba +el dinero para obras pías, le llenaba la casa de padres misioneros, +teatinos y premostratenses; y en cuanto se hablaba do conciencia y de +pecados, empezaba á mentar los de todo el mundo, sacando á la +publicidad de una tertulia frailuna la vida y milagros del vecindario, +para condenarla como escandalosa y corruptora de las buenas costumbres. +En tocando á este punto le daban arrebatos de santa cólera, y entonces +no se la podía aguantar. + +Pero de repente la insoportable beata se volvió del revés; el fondo de +su carácter era una volubilidad extremada. Cambiando repentinamente, +adoptó un género de vida muy mundano: se salía de capa y se andaba por +esos mundos dando zancajos con el pretexto de que tenía una fuerte +afección moral y necesitaba distracción. Acompañábala algún militar +joven ó algún abate verde. Su marido, viendo que era imposible detenerla +en casa, tuvo que consentir en aquella vida voladera; que si bien le +costaba una parte de su fortuna, le libraba por algún tiempo de las +impertinencias de aquel demonio. + +La tercera metamorfosis de doña Clara fué peor. Le dió por ponerse +enferma, y entonces no había malestar, ni dolencia, ni afección crónica, +ni ataque agudo que no viniera á afligir su cuerpo. Agotó todos los +ungüentos, específicos y tisanas; puso sobre un pie á todos los +boticarios, curanderos, médicos y protomédicos, y visitó todos los baños +minerales de España, desde Ledesma á Paracuellos, desde Lanjarón á +Fitero. Lo único que parecía aliviarla era el circunstanciado relato de +sus males que hacía á todos los teatinos, franciscanos, mínimos y +premostratenses, con quienes volvió á entibiar místicas relaciones. + +Chacón, su pobre esposo, cogía el cielo con las manos, y aun llegó á +aplicarle el eficaz cauterio de unos cuantos palos, que no produjeron +otro efecto que recrudecer la feroz impertinencia de aquel enemigo. + +Al mismo tiempo la fortuna del matrimonio tocaba á su término, y el +desventurado marido temblaba al considerar qué sería en lo porvenir de +su pobre hija, entonces de cinco años de edad. La devota, la enferma +había tenido, antes de ser enferma y devota, una niña que se llamaba +Clara, como ella, único fruto de aquel malaventurado matrimonio. + +Doña Clara se curó cuando lo tuvo por conveniente, y se entregó de nuevo +á las cosas de la Iglesia, tomándolo tan á pechos que no había día en +que no se mortificase con disciplinazos, que se oían desde la calle. +Estábase de rodillas y en cruz una hora seguida; cuando empezaba á +contar los éxtasis que _le daban_ y las visiones que _tenía,_ era el +cuento de las cabras de Sancho. El esposo pedía á Dios que le librara +de aquel infierno vivo. Doña Clara no amaba á su hija ni á su esposo, y +éste que la había amado mucho, concluyó por aborrecerla. + +Al fin _la Chacona_ (así la llamaban en el pueblo) dejó otra vez la +vida devota, y de la noche á la mañana se marchó á Portugal á _tomar +aires_. Felizmente Dios la iluminó, y de Portugal se fué al Brasil +con unos misioneros. No se supo más de ella. El pundonoroso y leal +esposo respiró: estaba libre, pero pobre, enteramente pobre sin otra +cosa que un sueldo mezquino; tranquilo en cuanto á lo presente, pero +inquieto siempre que pensaba en aquella niña infeliz que iba á quedar +en la miseria. + +En la mitad de Diciembre de 1808 todo el pueblo de Sahagún salió al +camino real lleno de curiosidad. El emperador Napoleón I pasaba por allí +para dirigirse á Astorga en persecución de los ingleses. Llegó al +pueblo, descansó dos horas, y siguió su camino, seguido de una gran +parte del ejército que ocupaba á España. Cuando los franceses, guiados +por Napoleón, estuvieron lejos, Sahagún se atumultuó; tomaron las armas +todos los jóvenes, y mandados por Elías y el cura de Carrión, se +disponían á pelear con unos regimientos franceses, que al día siguiente +habían de pasar por allí para unirse al cuerpo del ejército. + +Aquella tarde Chacón abrazaba y besaba tiernamente á su hija, que, al +ver llorar á su padre, lloraba también sin saber porqué. El coronel +tenía un proyecto, el único que podía darle alguna esperanza de asegurar +en lo futuro el bienestar de Clara. Había resuelto entrar en campaña, +avanzar en su carrera y seguir á la nación en aquella crisis, seguro de +que le pagaría sus servicios. Escribió al Empecinado pidiéndole órdenes, +y éste le contestó que se pusiera al frente de los 500 hombres de +Sahagún, y procurase batir á los regimientos franceses que iban á unirse +con Napoleón en Astorga. El bravo militar, aclamado jefe de la partida +que Elías y el cura de Carrión organizaron, salió aquella noche, dejando +á su hija en poder de dos antiguas criadas. Situáronse á un cuarto de +legua del pueblo, y al amanecer del siguiente día se vieron brillar á lo +lejos las bayonetas de los franceses. La guerrilla les hostilizó con +fuegos esparcidos: al principio, los franceses vacilaron con la +sorpresa; mas repuestos un poco, atacaron á los nuestros. El combate fué +encarnizado. Elías y Chacón se miraron con angustia. "¡Son tres veces +mas que nosotros!--dijo Chacón;--pero _no importa_: ¡adelante!" + +Retrocedieron hasta la entrada del pueblo: allí la lucha fué horrible. +Desde las ventanas, desde las esquinas disparaban los paisanos contra +el enemigo, cuyas filas se diezmaban. El coronel mandaba á los suyos con +un denuedo sin ejemplo. A la partida unióse al fin el resto del pueblo. +Un esfuerzo más, y los franceses eran vencidos. Este esfuerzo se hizo: +costó muchas vidas; pero los franceses, no queriendo perder más gente, +emprendieron la retirada hacia Valencia de Don Juan. + +El pueblo todo les siguió, con Chacón á la cabeza; pero aún no había +andado éste veinte pasos, cuando fué herido por una bala: dió un grito y +cayó bañado en su sangre. Las mujeres le rodearon, llorando todas al +verle herido; él dijo algunas palabras, volvieron los suyos, y entre +cuatro le llevaron á su casa. Antes de llegar á ella ya estaba muerto. + +Reinaba en el pueblo la consternación, porque habían perecido muchos +hijos y muchos maridos; las madres y las esposas gritaban por las calles +con amargos y dolorosos lamentos. Delante de la puerta de la casa de +Chacón había un grupo de mujeres silenciosas que contemplaban el cadáver +del coronel, teñido en sangre, con la frente partida y destrozado el +pecho. Algunos niños, en quienes podía más la curiosidad que el miedo, +se habían acercado hasta tocarle los dedos, las espuelas y el cinturón. +Nadie hablaba en aquella escena, y sólo la pobre Clarita, consternada al +ver que todos la miraban llorando, comenzó á llamar con fuertes voces á +su padre, cuya muerte no comprendía. + +--Qué niña es ésta?--preguntó Elías. + +--Es su hija,--contestó una mujer que la tenía abrazada. + +--¿Y no tiene madre?-- + +--No, señor,-- + +--¿Y qué vamos á hacer de ella?--dijo Elías mirando al cura de Carrión y +á los demás cabecillas del tumulto. + +Todos se encogieron de hombros y besaron á Clara. + +--Nosotros nos quedaremos con ella,--dijeron las dos mujeres que habían +servido al coronel cuando era rico. + +--No--dijo Elías:--yo la recojo. Me la llevaré conmigo, la educaré.-- + +Las mujeres aquellas eran muy pobres. Gran cariño les inspiraba Clarita; +pero al tenerla á su lado la condenaban á ser pobre como ellas para toda +la vida. Consideraban á don Elías como persona de posición y carácter, y +no dudaron, por lo tanto, en dejarle la niña. + +Permaneció, sin embargo, en Sahagún hasta 1812, época en que el +realista dejó las armas y se retiró á Madrid. Entonces le acompañó +Clara, que no pudo separarse de sus pobres amigas sin llorar mucho, ni +pudo acostumbrarse tampoco á mirar cara á cara á su protector, porque le +daba mucho miedo. + +Grande fué su tristeza cuando al despertar en un hermoso día de Mayo se +encontró entre las obscuras paredes de la casa que conocemos en la calle +de Válgame Dios; y esta tristeza aumentó cuando la llevaron al +convento-colegio de ciertas hermanas de una Orden famosa, que enseñaban +á las niñas del barrio lo poquito que sabían. Tenía la escuela todo lo +sombrío del convento, sin tener su claustro melancólico y su dulce paz. +Dirigíanla unas cuantas viejas, entre quienes descollaba por su +displicencia, fealdad y decrepitud una tal madre Angustias, que usaba +una caña muy larga para castigar á las niñas, y unas antiparras verdes, +que más que para verlas mejor, le servían para que las pobrecillas no +conocieran cuándo las miraba. + +Las niñas se levantaban muy temprano, y rezaban; almorzaban unas sopas +de ajos, en que solía nadar tal cual garbanzo de la víspera, y después +pasaban al estudio, que era ejercicio de lectura, en el cual desempeñaba +el principal papel la caña de doña Angustias. Trazaban luego, por +espacio de dos horas, sendos garabatos en un papel rayado; y después de +contestar de memoria á las preguntas de un catecismo, cosían tres horas +largas, hasta que llegaba la del juego. El recreo tenía lugar en un +patio obscuro y hediondo, cuya vegetación consistía en un pobre clavel +amarillento y tísico que crecía en un puchero inservible, erigido en +tiesto de flores. Las niñas jugaban un rato en aquella pocilga, hasta +que la madre Angustias sonaba desde su cuarto una siniestra campanilla, +que reunía en torno á su caña á los tristes ángeles del muladar. + +Después de comer llevaba el rosario la madre Brígida, por no poder +hacerlo la madre Angustias, á causa del asma que la afligía, +entrecortándole la voz. Aquel rosario era interminable, porque detrás de +sus infinitos paternóster venían las letanías, llagas, misterios, +jaculatorias, oraciones, gozos y endechas místicas. La noche las +sorprendía en aquel devoto ejercicio, y era muy común que alguna de las +chiquillas, rendida bajo el peso moral de tan monótono y cansado rezo, +bostezara tres veces y se durmiera al fin benditamente. Parapetada +detrás de sus antiparras, la madre Angustias observaba los bostezos y +acariciaba su caña dictatorial sin decir palabra á la culpable, +esperando á que se durmiera, y entonces ¡ira de Dios! le sacudía un +cañazo, seguido de una retahila de insinuaciones coléricas. Las otras +niñas, que no esperaban más que un motivo de distracción y +entretenimiento, al ver la triste figura que hacía su compañera al +despertar bruscamente, soltaban la risa, se interrumpía el rezo, gruñía +la madre Brígida, cacareaba la madre Angustias, y llovían los cañazos á +diestra y siniestra. Al anochecer continuaban las lecciones y el +catecismo. La madre Angustias les decía: "Ahora el ca ... ca ... +tecismo. Madre Brí ... Brí ... Brígida, la que no lo sepa, al ca ... ca +... caramanchón." + +Y se marchaba á acostar, porque padecía de ciertos ahoguillos, y tenía +que ponerse todas las noches paños calientes en el estómago. + +Clarita y otras niñas de la escuela creían á pie juntillas que la madre +Angustias no tenía ojos, y que todas sus facultades ópticas residían en +aquellos dos temibles vidrios verdes, engastados en una armazón rancia y +enmohecida; y acontecía que para imitarla cortaban dos redondeles de +papel verde del forro del catecismo y se lo pegaban con saliva en los +ojos, con lo cual se morían de risa. Como no podían ver gota con +aquellos parches, sorprendiólas un día la madre Petronila, que era un +vinagre, y después de darles muchos coscorrones, las condenó á no comer +ni jugar aquel día, ¡Qué horas pasaron las pobres! + +Otra vez se hallaban todas en el patio, y ocurriósele á un pajarito muy +flaco meterse allí por el tejado y posarse, después de chocar en los +muros, en el entristecido clavel. ¡Qué algazara se armó! Aquél fué el +mayor acontecimiento del año. Con pañuelos, con mantos, con cuanto +hallaron á mano, le persiguieron hasta cogerle; atáronle un hilo en una +de las patas, y Clara le guardó muy bien en un cajoncillo donde tenía la +costura. A escondidas le echaban de comer por las noches; pero el +animalito enflaquecía y se ponía más triste cada vez. Una noche, en el +momento en que el rezo iba á principiar, Clara tenía abierto el +costurero, y fingiendo arreglar dentro de él alguna cosa, se ocupaba en +abrirle la boca al pajarito y meterle á la fuerza unas migajas de pan +que había guardado en el bolsillo, cuando de repente alzó el vuelo el +animal, revoloteó por la habitación con el hilo atado en la pata, y fué +á pararse ¿dónde creeréis? en la misma cabeza de doña Angustias, que al +verse profanada de aquel modo, tomó tal cólera, que el asma le ahogó la +voz y estuvo gesticulando en silencio diez minutos, roja como un tomate. +Clara se quedó yerta de miedo. + +"Cla ... Cla ... Cla ... rita--exclamó la madre Angustias ciega de +furor.--¡Niña mal ... mal criada! ¡Qué desaca ... ca ... cato es éste? +Esta noche al ca ... ca ... caramanchón." + +Clara fué condenada aquella noche á dormir en el caramanchón, última +pena que sólo se aplicaba muy de tarde en tarde á los más negros y +raros delitos. Doña Angustias continuó en su cacareo hasta que vió +cumplida la terrible orden; y á la hora en que acostumbraban á +recogerse, Clara fué llevada al presidio, que era un desván obscuro, +fétido y pavoroso. La pobrecilla no cabía en sí de miedo al verse sola +en aquel tugurio, entre mil objetos cuya forma no podía apreciar, +tendida en un miserable jergón y expuesta al aire colado, que por una +ventanilla entraba. En su desvelo, sintió las pisadas de los ratones +que en aquellos climas vivían; pisadas que en sus oídos resonaban como +si fueran producidas por los pies de un ejército de gigantes. Se +encogió, se envolvió toda en su manta, escondiendo los pies, las manos +y la cabeza; pero las ratas corrían por encima, y saltaban, iban y +venían con una algarabía espantosa. También contribuyó á aumentar el +pavor de la niña una disputa que en el tejado vecino se trabó entre dos +gatos bullangueros que lanzaban maullidos lúgubres y desentonados. La +pobre no pudo dormir, y el día la encontró hecha un ovillo, empapada en +sudor frío y temblando de miedo. + +Entre estos sucesos extraordinarios y la diaria tarea del estudio y la +costura, aterrada siempre por la fascinación terrible de los espejuelos +de la madre Angustias, pasó Clara cuatro años, hasta que, cumplidos los +once, vino Elías por ella y se la llevó á su casa. + +El realista no sabía al principio qué hacer de aquella niña: ocurrióle +hacerla monja; pero impulsado por un repentino egoísmo, resolvió +conservarla á su lado. Era solo: su casa necesitaba una mujer. ¿Quién +mejor que Clara? Su inteligencia no estaba bien cultivada, pues no sabía +sino leer, escribir y hacer algunas cuentas; pero, en cambio, cosía muy +bien y entendía de toda clase de labores. + +La hija de la Chacona creció en casa de Coletilla, y fué mujer. Creció +sin juegos, sin amables compañeras, sin alegrías, sin esas saludables y +útiles expansiones que conducen felizmente de la niñez á la juventud. +Elías no la trataba mal, pero tampoco era muy cariñoso son ella. + +Los domingos la solía llevar á la Florida ó á la Virgen del Puerto; una +vez la llevó al teatro, y Clara creyó que era verdad lo que estaban +representando. Los paseos dominicales cesaron cuando Elías tuvo +ocupaciones y preocupaciones que le apartaban de su casa: entonces ella +se limitó á oír misa muy de mañana en las monjas de Góngora, y en esta +expedición lo acompañaba, una criada alcarreña llamada Pascuala, que +Coletilla había tomado á su servicio. + +Este encierro perpetuo hubiera agriado y pervertido tal vez otro +carácter menos dulce y bondadoso que el de Clara, la cual llegó á creer +que aquella vida era cosa muy natural, y que no debía aspirar á otra +cosa; así es que vivía tranquila, melancólicamente feliz, y á veces +alegre. Y, sin embargo, semanas enteras pasaban sin que una persona +extraña penetrara en la casa del fanático. Parecía que toda la sociedad +quería huir de aquella jaula en que estaba encerrado su mayor enemigo. + +Sólo una excepción existía en aquel aislamiento normal. Ya hemos dicho +que don Elías fué amigo y servidor de una antigua é ilustre casa. +Después de la ruina de los Porreños y Venegas, sólo quedaron tres +individuos, tres dueñas venerables que conservaron relaciones amistosas +con el realista. Muy de tarde en tarde iban á visitarle. Tenían un trato +seco; eran intolerantes, rígidas, orgullosas. Nunca hablaban á Clara +sino con palabras solemnes, que daban tristeza y abatían el ánimo. No +podían prescindir de la etiqueta, ni aun delante de una pobre muchacha y +eran tan ceremoniosas y tiesas, que Clara les llegó á tomar antipatía, +porque siempre que iban á la casa dejaban allí una sombra de tristeza +que duraba mucho tiempo en el alma de la huérfana. + +En los últimos años, Coletilla entraba, como hemos dicho, en el período +álgido de su frenesí político; la cólera era su estado normal, y era +cosa imposible que en su fanáticas obsesiones pudiera aquella alma +irascible tener cariños y finezas para la pobre compañera que tanto las +necesitaba. Por el contrario, mostrábase muy duro con ella; se estaba +sin hablarle semanas enteras; otras veces la reprendía con acrimonia y +sin motivo: la llamaba frívola y casquivana. Un día, al ver que la +desventurada se había peinado con menos sencillez que de ordinario, y se +había vestido, reformando un poco su natural elegancia con el poderoso +instinto de la moda, que las mujeres más apartadas del mundo poseen, la +riñó, repitiéndole muchas veces esta frase que le costó lágrimas á la +infeliz: "Clara, te has echado á perder." Otras veces le daba al viejo +por vigilarla, y le prohibía asomarse al balcón y abrir la puerta, es +decir, la abandonaba ó la martirizaba, según el estado de aquel espíritu +perturbador y cruel. + +Clara se puso mala; se iba agostando con lentitud como el clavel que +crecía difícilmente en el patio de la escuela. Su melancolía creció, se +puso descolorida y extenuada, y llegó á hacer temer graves peligros +para su salud. Coletilla no pudo permanecer indiferente á la enfermedad +de su protegida, y trajo un médico el cual expresó su dictamen muy +brevemente, diciendo: "Si usted no manda á esta chica al campo se muere +antes de un mes." + +El realista pensó que la muerte de aquella muchacha sería un +contratiempo. Recordó que su hermana vivía en Ateca con su familia, y +formó su plan. + +Escribió dos letras y algunos días después Clara entraba en el pueblo +con el corazón rebosando de alegría. + +Benéfica reacción se verificó en su salud, y su espíritu, tanto tiempo +abatido por el fastidio y el encierro, se reanimó con el pleno goce de +la Naturaleza y el trato de personas alegres que la atendían y la +amaban. Aquellos días fueron una segunda vida para la desdichada mártir, +porque se regeneró materialmente, adquiriendo lozanía, frescura y vigor: +sus ojos, acostumbrados á la obscuridad de cuatro paredes, recorrían ya +un largo horizonte: sus pasos la llevaban á grandes distancias: su voz +era escuchada por amigas joviales y francas, por jóvenes sencillos, por +viejos cariñosos; su alegría era comprendida y compartida por otros; sus +inocentes deseos satisfechos; conocía la amistad, la vida familiar, la +confianza; gozaba de un cielo hermoso, de un aire puro, de un bienestar +sobrio y tranquilo, de felices y no monótonos días, de sosegadas y +apacibles noches. + +Pero durante la permanencia de Clara en Ateca pasaron cosas que +influyeron poderosamente en el resto de su vida. Vamos á referirlas, +porque de ellas se deriva casi toda esta historia; y por tan importantes +y graves, las dejamos para el capítulo siguiente, donde las verá el +lector, si está decidido á no abandonarnos. + + + + + +CAPÍTULO VI + + + +#El sobrino de Coletilla.# + + +Marta, la hermana de Elías, había quedado viuda con un hijo llamado +Lázaro, que después de estudiar Humanidades en Tudela, pasó á la +Universidad de Zaragoza. Era éste un mozo como de veintitrés á +veinticinco años, de agradable presencia, de ingenio muy precoz, de +imaginación viva, de palabra fácil y difusa, muy impresionable y +vehemente, y de recto y noble corazón. + +Las nuevas ideas, que entonces conmovían profundamente el corazón de la +juventud, habían hallado en el joven Lázaro un creyente decidido. Era +uno de los que, brotados en el tumulto de un aula de Filosofía militaban +con pasión generosa en las filas de los propagadores políticos, entonces +tan necesarios. + +Sucedió que los estudiantes zaragozanos trabaron una pendencia con los +socios de cierto club político; el asunto tomó proporciones, intervino +la autoridad universitaria, y Lázaro se vió obligado á salir de +Zaragoza, perdiendo curso. Esto pasaba en los días en que, destituido +Riego del mando de capitán general de Aragón, hubo en aquella ciudad +tumultos y manifestaciones, que el Gobierno quiso reprimir. Lázaro, que +estaba á punto de concluir la carrera, conoció la gravedad de su +situación y el disgusto que tendrían su madre y su abuelo, á quienes +amaba mucho. Quiso reclamar, pero fué inútil, y tuvo que retirarse á su +pueblo, triste, avergonzado y lleno de dudas y temores. + +Pero al entrar en su casa, agitado por la zozobra y los remordimientos, +vió en compañía de su madre á una persona desconocida que desde el +primer momento le produjo una secreta impresión de alegría, +imponiéndole, sin saber por qué, consuelo y esperanza. Confesó lo que le +pasaba, sin disminuir la gravedad del caso, por lo cual don Fermín, su +abuelo paterno, se puso serio y quiso enfadarse, y su madre lloró un +poco. Pero la persona desconocida, que parecía estar allí para alegrar +la casa, disipó la cólera del primero y secó las lágrimas de la +segunda, mientras Lázaro, con la cabeza baja y humedecidos los ojos, +permanecía inmóvil delante de sus jueces y de su defensor sin decir +palabra, aunque á la verdad no era preciso, porque la joven le defendía +muy bien sin desplegar gran elocuencia, ni emplear otros recursos que su +claro y natural sentido, su acrisolado y generoso sentimiento. + +El pobre Lázaro estaba tan turbado, que se le figuraba que aquella +persona era una aparición, un ser enviado del cielo para ampararle en +aquellos apurados momentos. Esperaba verla desaparecer al concluir su +misión, y la miraba con ese estupor silencioso que causa lo +sobrenatural y desconocido. No tenía antecedentes de aquella joven, ni +había sospechado que existiera y se encontrara allí. Pero la imagen no +se desvanecía, y, por el contrario, continuaba viéndola adornada con +todos los encantos físicos y morales que pueden poseer los ángeles de +este mundo. + +No se habló más del asunto. Lázaro fué perdonado, pero no salió de sus +confusiones. Explicáronle quién era Clara y por qué estaba allí; más no +por eso pudo dominar el estudiante la respetuosa y fuerte sorpresa que +le había producido. + +Estuvo encogido y como asombrado todo el día, y temblóle la voz cuando +quiso hablar con ella, y se calló al fin por temor de decir mil +disparates. Al día siguiente despertó con una alegría exaltada, á la que +sucedía bruscamente una tristeza sin igual. Su aturdimiento tomaba fases +muy diversas tan pronto se veía atacado de un apetito insaciable de +verbosidad que no podía contener; tan pronto hacía esfuerzos inauditos +para pronunciar una palabra, sin llegar á conseguirlo. Era un +polaticómano ferviente, y en Zaragoza se había distinguido por sus +elocuentes arengas en los clubs, que le habían dado mucha celebridad; en +sus conversaciones privadas se expresaba también con mucho entusiasmo y +corrección pero esta vez de todo hablaba menos de política. Parecía que +no existían ya para él ni la revolución francesa, ni el _Emilio_, de +Rousseau, ni las _Carta de Talleyrand_, ni el Diccionario, de Voltaire. +Se había olvidado de todo esto, y sólo pensaba en la fórmula más +expresiva y exacta para decirle á Clara que la había visto en sueños +aquella noche. Recurrió al sistema de las circunlocuciones, pensó +después en decirlo á secas y sin ambajes, acordóse de que las alegorías +se habían inventado para aquel caso, y probó todos los medios sin lograr +con ninguno su objeto. + +Pasaron dos ó tres días sin que hallara un modo de ser explícito. +Cuando estaba solo, sí; entonces hablaba, hablaba consigo mismo, y aun +parecías entablar misteriosos diálogos con aquel hermoso espíritu, que +encontraba siempre en todas partes, acompañándole en sus soledades é +insomnios; espíritu lleno de luz y con formas de mujer, que brotaba del +seno mismo de la noche para mirarle inmóvil, callado y sereno. Delante +de esta sombra era Lázaro muy elocuente, y siempre acertaba á expresar +lo que sentía; y sentía tanto el pobre, que á veces le daba uno de esos +accesos vehementes, en que el organismo se conmueve todo, quebrantado y +oprimido por la enorme expansión del espíritu. Salía de la casa por no +hallarse bien en ella, y volvía á entrar por no hallarse bien fuera. Por +fin, había logrado formular un diálogo con Clara. La primera vez que +pudo hablar con ella un cuarto de hora seguido, se mostró muy enojado. +¿Enojado? ¿Porqué? Después empezó á darle las gracias. ¿Las gracias? +¿Por qué? Después le pidió perdón. ¿Perdón? ¿De qué? Y acto continuo le +dijo que se iba á volver loco. ¿Loco?... Su andar era errante. Se +dirigía á todas partes, y no llegaba á ninguna; se hallaba siempre donde +no quería estar. Pero á pesar de estas evoluciones de ciego, acontecía +que si Clara iba á alguna parte, ¡qué casualidad! encontraba en ella á +Lázaro que la esperaba. + +El alma de la muchacha no estaba sujeta á estas extrañas perturbaciones. +Siempre sensible y feliz en su serenidad inocente, se dejaba llevar por +la corriente de una vida sin agitación ni contratiempos. En su sitio +propio, para dar paz al ánimo y descanso á la fantasía, vivía sin +sentirlo digámoslo así; y si alguna vez la entristecía algún +pensamiento, era el pensamiento de volver á la calle de Válgame Dios. La +amistad, casi desconocida por ella, fué entonces causa de que adquiriera +esa sutil delicadeza, que caracteriza los afectos femeninos, y esa +fluidez de ingenio que tanto los embellece y adorna. + +Había en el pueblo otra joven de la misma edad é idéntico carácter, +llamada Ana, hija de un rico labrador. Ana y Clara se hicieron íntimas +amigas en pocos días de trato. Ibanse todas las tardes á una huerta +perteneciente al padre de Ana, y allí, entretenidas con sus labores, se +pasaban conversando largas horas. En esta comunicación de las dos +jóvenes, Clara se desarrollaba moralmente con una rapidez desconocida. +Para quien había pasado su juventud en compañía de un viejo excéntrico é +insociable, aquellas franquezas inocentes y el cambio simultáneo de +pensamientos, comunicados sin disimulo y en toda su hermosa sencillez +natural, realizaron en el alma de la huérfana una revelación de sí +misma, que fijó y fortaleció más su bello carácter. + +Cuando las dos amigas iban á la huerta, la maldita casualidad hacía que +Lázaro pasara por la entrada precisamente en el mismo momento en que +ellas llegaban. La conversación empezaba todas las tardes á las cuatro, +y duraba basta el anochecer. Ni un solo día en todo el tiempo que pasó +Clara en Ateca dejaron de ir á la huerta las dos muchachas, y ni un solo +día dejó Lázaro de encontrarlas allí por casualidad. En aquellas +conversaciones, que eran cada vez más íntimas, se notaba algunas veces +que, por efecto de los accidentes del diálogo escénico, Ana callaba ó +hablaba aparte en voz baja, mientras el bueno del estudiante y la picara +Clara charlaban muy quedito y muy juntos el uno del otro. La cara, +angustiosa á veces, á veces pálida, ya animada, ya triste, del joven, +anunciaba que el tema del coloquio era muy interesante, ¿Qué decían? De +pronto unas largas pausas, en que uno y otro se quedaban mirando á la +tierra un buen rato, permitían á Ana alguna alusión ingeniosa, cuya +gracia alababa y reía ella sola. Clara y Lázaro parecía que no estaban +para risa. Callaban, hasta que un monosílabo aquí, un gesto allá, +volvían á estimular de nuevo la conversación. A veces él se ponía á +meditar como recapacitando lo que iba á decir; y él, que tan buena +memoria tenía, se encontraba con que se le habían olvidado (¡otra +casualidad!) los admirables trozos de elocuencia que tenía preparados. +¿Hablaban del pasado, del presente, del porvenir? ¿Trazaban un plan, +planteaban un proyecto? Es probable que nada de esto fuera objeto de +aquellos íntimos debates: no hacían sus voces otra cosa que expresar mil +inquietudes interiores, pintar ciertas turbaciones del espíritu, +formular preguntas intensamente apasionadas, cuyas réplicas aumentaban +la pasión; confesar secretos, cuya profundidad crecía al ser confesados; +hacer juramentos, manifestar ciertas dudas, cuya resolución daba origen +á otras mil dudas; pedir explicaciones de misterios, que engendran +misterios sin fin; explicar lo inexplicable, medir lo infinito, agotar +lo inagotable. + +A veces interrumpía Ana estas comunicaciones impenetrables, diciendo: + +--Pero, mujer, ¿no ves cómo va ese bordado? ¿En qué estás pensando?-- + +En efecto; Clara, que estaba bordando sobre cañamazo, con lanas de +colores, una cabecita de ángel rodeada por una guirnalda de flores, le +había hecho los ojos de estambre rojo y los labios con estambre negro; +las flores tenían todos los colores tan trastornados, que no se sabía lo +que aquello era. Al oír la observación de su amiga, Clara se puso del +color de los ojos del ángel. + +Veinte y treinta días se pasan muy pronto cuando hay citas cuotidianas +en una huerta, diálogos anhelantes, dudas no resueltas, preguntas mal +contestadas y angelitos bordados con los labios negros. Así es que llegó +un día en que Lázaro se puso á jurar por todos los santos del cielo que +no permitía que Clara se fuera de allí. Se ponía fastidioso al tocar +este punto; repetía la misma cosa infinitas veces, y á lo mejor empezaba +á relatar un sueño que había tenido la noche anterior, del cual sueño se +desprendía la imposibilidad absoluta de que él y Clara se pudieran +separar. Ella se ponía muy pensativa y no decía palabra en media hora; +los pobres chicos miraban al cielo alternativamente, como si en el cielo +se hallara escrita la solución de aquel problema. + +Se separaban. Clara depositaba sus amarguras en el seno de su amiga Ana. +Lázaro confiaba á las profundidades de la noche el gran vértigo que +sentía dentro de sí; no dormía, porque una serie interminable y +rapidísima de razonamientos confusos, mezclados con imágenes vagamente +percibidas, le sostenían en vigilia invencible y dolorosa. El día volvía +á darles esperanza, la tarde venía á unirlos, el anochecer volvía á +entristecerlos. Así se acercaba el día funesto. + +Cuando se teme de ese modo la llegada de un día que nos ha de traer algo +malo, la imaginación tiene como una extraordinaria fuerza de odio, con +la cual personifica ese día que se detesta; la imaginación ve acercarse +este día, y lo ve en figura de no sé qué monstruo amenazador que avanza +con la mano alzada y la mirada llena de ira. Hay días en que el sol no +debiera salir. + +Pero el designado para la vuelta de Clara á Madrid el sol, ¡qué +crueldad! salió. Sus primeros rayos llevaron la desolación al alma de +los dos jóvenes, amenazados de una separación. Parece que cuando se +verifica una separación de esa clase, cuando se disuelve y destruye esa +unidad misteriosa y fundamental de la vida humana, unidad constituida +por la totalidad complementaria de dos individuos, parece, decimos, que +debía ocurrir un cataclismo en la Naturaleza; pero eso que llamamos +comúnmente los elementos, es ciego é insensible. Se hunde un continente +y se chocan dos océanos por la más insignificante de esas causas +mecánicas que nacen en el centro de la materia; pero nada sucede, nada +se mueve en la inerte y ciega máquina del mundo, cuando se altera el +grande, el inmenso equilibrio de los corazones. + +Aquella mañana sintió Lázaro un dolor desconocido. Avanzaba el día: el +estudiante fué á casa de Ana y la encontró llorando; se asustó de verla +llorar; volvió á su casa, quiso entrar en el cuarto donde Clara hacía +los preparativos de su viaje, pero se tuvo miedo á si mismo. La vió +salir después pálida y con los ojos cansados de llorar. Al ver que se +despedía de su madre y de su abuelo, Lázaro corrió fuera por temor de +que intentara también despedirse de él. Salió y anduvo á prisa mucho +tiempo; salió del pueblo y se internó en el camino, lejos, muy lejos del +pueblo. De pronto sintió el ruido da la diligencia, que se acercaba. El +joven se detuvo, retrocedió; la diligencia pasó rápidamente. Allí iba la +huérfana desolada, con el rostro oculto entre las manos. Las demás +personas que iban con ella se reían de verla así. Lázaro la nombró, la +llamó dando un fuerte grito, y sin darse cuenta de ello corrió tras el +coche larguísimo trecho, hasta que el cansancio le obligó á detenerse. +La diligencia desapareció. + +Regresó al pueblo ya entrada la noche: al pasar por la huerta notó que +unos pájaros que acostumbraban dormir allí formaban diabólica algazara +con sus cantos disparatados y su inquieto aleteo. Apresuró el paso para +no oír aquello y entró en su casa. Su madre y su abuelo estaban muy +pensativos y melancólicos; ni les habló ni le hablaron. Quedóse solo; se +encerró y quiso leer un libro; quiso dormir, y quiso arrancarse de la +mente una como corona de hierro inflamado que se la quemaba y oprimía; +pero era imposible. Aquello era una irradiación, que, á ser visible, +hubiera parecido una aureola. En su fiebre se quedó aletargado, y en su +letargo le pareció que de su cabeza brotaban llamas vivísimas que no +podía sofocar, y que sus sesos hervían como un metal derretido. + + + + + +CAPÍTULO VII + + + +#La voz interior#. + + +Aquel muchacho era sumamente impresionable, nervioso, de temperamento +ideal, dispuesto á vivir siempre de lo imaginario. Nadie le igualaba en +forjar incidentes venideros, enlazándolos para hacer con ellos una vida +muy dramática y muy interesante; trabajaba involuntariamente con el +pensamiento en la elaboración de estas acciones futuras; y siempre tenía +ante la imaginación aquella gran perspectiva de hechos en que +desempeñaba la principal parte una sola figura, él solo, Lázaro. Esta +visión perpetua, fenómeno propio de la juventud, tenía en él +proporciones extraordinarias; su fantasía tenía una poderosa fuerza +conceptiva, y puede asegurarse que esta gran facultad era para él un +enemigo implacable, un demonio atormentador. + +Con este carácter, fácil era que brotaran en él todas las grandes +pasiones expansivas, y que crecieran hasta llevarle á la exaltación. En +épocas como aquella, la política, el proselitismo, el espíritu de secta +engendraba grandes pasiones. El heroísmo cívico, la abnegación y esa +tenacidad catoniana que brillan en algunos personajes de todas las +revoluciones, la venalidad solapada, la traición, la sanguinaria +crueldad y el encono vengativo que se han visto en otros, provienen de +la pasión política. Lázaro tuvo esta pasión: sintió en sí el ardor del +patriotismo, creyóse llamado á ser apóstol de las nuevas ideas, y con +ardiente fe y noble sentimiento las abrazó. + +¿Pero existen estas resoluciones inquebrantables sin mezcla de egoísmo? +Egoísmo sublime, pero egoísmo al fin. Lázaro tenía ambición. ¿Pero qué +clase de ambición? Esa que no se dirige sino al enaltecimiento moral del +individuo, que sólo aspira á un premio muy sencillo, á la simple +gratitud. Pero la gratitud de la humanidad ó de un pueblo es la cosa de +más valor que hay en la tierra. El que es digno de ella la tendrá, +porque un hombre puede ser ingrato; pero un pueblo en la serie de la +historia, jamás. En una vida cabe el error; pero en las cien +generaciones de un pueblo, que se analizan unas á otras, no cabe el +error, y el que ha merecido esa gratitud la tiene sin remedio, aunque +sea tarde. + +Lázaro aspiraba á la gloria; quería satisfacer una vanidad: cada hombre +tiene su vanidad. La del joven aragonés consistía en cumplir una gran +misión, en realizar alguna empresa gigantesca. Cuál era esta misión, es +cosa que no sabía á punto fijo. Los jóvenes como aquél no gustan de +concretar las cosas porque temen la realidad; creen demasiado en la +predestinación, y engañados por la brillantez del sueño, piensan que los +sucesos han de venir á buscarlos, en vez de buscar ellos á los sucesos. + +Después que se retiró de Zaragoza y fué á Ateca, una figura iba +perpetuamente unida á la suya en aquellas escenas futuras. ¡Insensato! +¿Qué piensas hacer de ella? Una reina. ¿De dónde? Será simplemente la +mujer de un gran hombre. Menos tal vez: la mujer de un hombre obscuro... +Concluía por concretar el objeto de todas sus quimeras á un retiro +pacífico, á un matrimonio feliz. + +Pero era preciso meditar, trazar un plan, ver la manera más fácil de +unirse á ella. + +Clara era huérfana, él pobre. He aquí dos contratiempos ocurridos desde +el principio. ¡Ah! Pero él trabajaría; sería activo, ingenioso, astuto. +Bien sabía él que tenía talento. ¿Pero debía ser un simple agricultor? +No: eso era poco para él. Debía ir á Madrid, hacerse oír, buscar un +nombre, un puesto. Esto sería cosa muy fácil para quien tenía tales +aptitudes. ¿No era seguro que al llegar Lázaro á la corte, centro +entonces, como ahora, de la actividad intelectual del país, adquiriría +nombre, posición, fortuna? Sin duda. Ya debían conocerle de oídas por +sus discursos pronunciados en Zaragoza. En aquel tiempo los jóvenes se +abrían paso fácilmente entre la multitud decrépita; aquellos que, con +todo el vigor de la fe y toda la fuerza de la edad primera, emprendían +la propagación de las nuevas ideas, se imponía infaliblemente, +adquiriendo una alta y envidiada posición social. El se creía superior, +¿á qué negarlo? En la profundidad de su conciencia sentía una voz que +sin cesar decía: "Yo valgo. Es preciso buscar los sucesos antes que +ellos vengan á buscarnos. Animo, pues." + +Estos pensamientos eran los que ocupaban la mente de Lázaro en los días +que siguieron á la partida de Clara. Cuando su determinación se hizo +firme, vió con entusiasmo que su inteligencia adquirió más vigor y su +pecho más osadía. Parecíale que su voz era capaz de emitir los más +profundos, los más calurosos, los más verdaderos acentos en defensa de +los nobles principios de la época; le parecía que nada igualaba á su +facilidad de expresión, á su lógica terrible, á su frase pintoresca y +expresiva. En lo más callado de la noche, cuando en parajes solitarios +se entregaba á sus meditaciones, se oía, se estaba oyendo. Una voz +elocuente resonaba dentro de él, y mudo y reconcentrado asistía á las +maravillas é internas manifestaciones de su propio genio. Era auditorio +de sí mismo, y le parecía que jamás había tenido el verbo humano frases +más bellas, lógica más segura, entonación más vigorosa. Se aplaudía; le +parecía que en torno suyo multitud infinita de sombras aglomeradas le +aplaudían también; que resonaba un intenso palmoteo, cuyo fragor llenaba +toda la tierra. + +De vuelta á su casa dormía, y durante el sueño continuaba resonando en +su cerebro la misma voz que hacía estremecer miles de corazones; que +llevaba el entusiasmo ó el espanto á ejércitos enteros de ciudadanos; y +entonces se le figuraba que dentro de su ser había una misteriosa +entidad sonora, un espíritu locuaz, que sostenía constantemente allá en +su profundo núcleo la más brillante y enérgica peroración. + +Lázaro tenía el genio de la elocuencia. El lo conocía: estaba seguro +de ello. Cada día que pasaba sin que un gran auditorio le escuchara, +le parecía que se perdían en el vacío y en el silencio de un desierto +aquellas voces admirables que sentía dentro de sí. No había tiempo +que perder. + +Dijo á su abuelo que se iba á Madrid. El pobre viejo se puso á llorar, y +dijo entre sollozos y babas que aquella resolución era muy grave y +convenía meditarla. + +--¿Y qué vas tú á hacer allá?--decía después, queriendo aparecer +incomodado: ¡Tienes una letra tan mala!... + +Estaba entonces en Ateca un tal don Gil Carrascosa (el mismo personaje á +quien vimos disputar con cierto barbero en el primer capítulo de esta +historia), el cual tenía amistad con Coletilla. El abuelo consultó con +el ex-abate la resolución de Lázaro, y éste opinó que se debía escribir +al tío. El viejo tomó la pluma y con vacilante mano trazó esta carta, +que recibió el realista pocos días después. + +"Querido y respetable señor: Lazarillo, mi nieto y sobrino de vuesa +merced, quiere ir á Madrid. Se le ha puesto en la cabeza que ahí podrá +hacer fortuna: dice que no puede estar en el pueblo. Y, en efecto, +querido señor, esto está malo. La cosecha de este año no nos da ni la +simiente, y el pobre chico tiene más afición á los libros que al arado. +Le diré á vuesa merced, respetable señor, que Lázaro es un mozo muy +despierto: sabe muchos libros de memoria, y ha leído cuatro veces de la +cruz á la fecha un tomo que le llaman _Los grandes hombres de Plutarco_, +el cual me ha asegurado no ser cosa de herejía; que si lo fuera no lo +había de leer en mis días. Entiende de leyes, y á veces se pone á +escribir y llena unos cuadernos de cosas muy buenas, aunque yo no las +entiendo. Es buen cristiano y muy respetuoso y cortés con todo el mundo. +No ocultaré sus defectos, respetable señor; y por lo mismo que le +quiero, diré á vuesa merced cuál es su gran defecto, para ver si con su +talento y su gran sabiduría lo puede corregir. Es el caso que +difícilmente podrá hacer cosa buena en la Corte, porque tiene muy mala +letra y no le luce lo que sabe. Siento mucho tener que revelar esta +flaqueza suya; pero antes que nada es mi conciencia, y por todo el oro +del mundo no ocultaría sus defectos. Creo, sin embargo, que con un buen +maestro, como los hay en la Corte, podrá corregirse si se aplica. De +este modo llegará, andando el tiempo, á ser apto para desempeñar una +plaza de dos mil reales en alguna covachuela, como mi señor abuelo, que +en paz descanse. Yo deseo que haga fortuna, porque le quiero con toda mi +alma; y así, deseo que vuesa merced, con su gran tino y universal +sabiduría, me informe si será posible sacar algo de provecho de este +muchacho, diciéndome al mismo tiempo si puedo contar con su protección. +Hágalo vuesa merced, por Dios, que es el único hijo de su hermana, y +nosotros, que estamos pobres, no podemos hacerle feliz." + + +_Su respetuoso y reverente servidor_. + +#FERMÍN...# + + +Pasaron tres meses sin que don Elías contestara. Al fin contestó, +advirtiendo que esperara un poco, que avisaría si podía venir ó no. Un +mes después escribió de nuevo llamando á Lázaro á su lado, y +añadiendo que de su comportamiento y disposiciones dependía el que +hiciera fortuna. + +Lázaro no cabía en sí de gozo. Quiso partir el mismo día; pero los +ruegos de su madre y de su abuelo le obligaron á aguardar dos más. + +El joven estudiante sabía, por las tradiciones de la familia, que su tío +era hombre muy sabio, y se le había antojado que había de ser un gran +liberal. No comprendía que un hombre muy sabio dejara de ser muy amante +de la libertad. + +La carta de Coletilla fué recibida en los primeros días de Septiembre de +1821, en que ocurren los primeros acontecimientos que hemos referido. +Poco después de la lamentable escena de la barbería y de la entrada del +militar en la casa de Clara, ocurrió el viaje de Lázaro á Madrid. Clara +no lo supo antes del día en que debía llegar. + +Ahora podemos seguir naturalmente el curso de los sucesos de esta +puntual historia. Dejaremos á Lázaro preparándose á partir. Su madre y +su abuelo le despiden llorando, el alcalde le abraza diciendo que ya ve +en él nada menos que un secretario del Despacho; el cura le da dos +bollos maimones para el camino y le echa un sermón fastidioso. El +estudiante sube á la galera, y con más ilusiones que dineros toma el +camino de la Corte. + + + + + +CAPÍTULO VIII + + + +#Hoy llega#. + + +Tres días después de la aventura descrita en el capítulo segundo, estaba +Clara muy de mañana encerrada en el cuarto que le servía de habitación. +El fanático le había dicho pocas horas antes que esperaba á su sobrino, +y que era preciso acomodarle allí hasta que se mudaran todos á una nueva +casa que pensaba tomar. + +Clara se quedó absorta al oír esta noticia, y no pudo contestar palabra, +porque la sorpresa le embargaba la voz. Cuando quedó sola se encerró en +su cuarto. + +Era éste pequeño é irregular: estaba en lo más interior de la casa, y +tenía una ventana estrecha, con vidrios de dudosa transparencia, que +daba á un patio, de esos que por lo profundos y estrechos parecen +verdaderos pozos. Enfrente y á los lados se abrían tres filas de +ventanas mezquinas, respiraderos de otras tantas celdas, donde se +albergaban familias bulliciosas. El cuarto de Clara tenía el usufructo +de un rayo de luz desde las once á las once y media, hora en que pasaba +á iluminar las regiones tropicales del tercer piso. Aquel rayo de luz no +traía nunca colores, ni paisaje, ni horizonte, ni alegría. + +El patio era un recinto populoso, el centro de un enjambre humano. A +ciertas horas asomaban por aquellos agujeros otras tantas cabezas: esto +sucedía en los grandes acontecimientos, cuando la herrera del piso bajo +y la planchadora del cuarto resolvían al aire libre alguna cuestión de +honor, ó cuando la manola del tercero y la zurcidora de enfrente +entablaban pleito sobre la propiedad de la ropa tendida. + +Por lo demás, allí reinaba siempre una paz octaviana, y era cosa de ver +la amable franqueza con que la esterera pedía prestada una sartén á la +vecina de la izquierda, y la confianza íntima con que dialogaban en el +quinto el soldado y la mujer del zapatero. Enlazaban unas ventanas con +otras, á guisa de circuitos telegráficos, varias cuerdas de donde +colgaban algunas despilfarradas camisas, y de vez en cuando tal cual +lonja de tasajo, sobre el cual descendía en el silencio de la noche una +caña con anzuelo, manejada por las hábiles manos del estudiante del +sotabanco. + +La vidriera del cuarto de Clara no se abría nunca. Elías la había +clavado por dentro desde que ocupó la casa. + +Si la perspectiva del patio era desapacible, el interior de la +habitación tenía indudablemente cierto encanto, no porque en él hubiera +cosas bellas, sino por la sencillez y modestia que allí reinaba, y el +cuidadoso aseo y esmero, única elegancia de los pobres. Veíase, en +primer término, una voluminosa cómoda, compuesta de seis enormes gavetas +con sus labores de talla junto á las cerraduras, y algunas +incrustaciones un poco carcomidas; encima un mueble decorativo bastante +viejo, que representaba una figura de Parca con una de las manos alzada +en actitud de sostener algo; pero en lugar del reloj que en otro tiempo +cargaba, sostenía en tiempo de Clara una caja forrada en papeles de +color, la cual debía guardar utensilios de labor femenina. En lugar de +la redoma de cristal, tapaba todo esto un pedazo de gasa, sujeto con +cintas azules á las piernas de la diosa, la cual ostentaba en su +profano pecho un escapulario de la Virgen del Carmen. + +Una mesa de tocador, tres sillas de viejo nogal, pesadas y lustrosas, +un cojincillo erizado de agujas y alfileres, banqueta y cama de caoba +de muy voluminosa arquitectura, cubierta con manta palentina, +completaban el ajuar. + +Clara estaba delante de su espejo, y se ocupaba en enredarse en la +coronilla una gruesa trenza de pelo negro, recientemente tejida y +terminada en la punta con un atadijo del mismo pelo y un lazo encarnado. +Dos órdenes de pequeños rizos; guedejas sutiles, retorcidas con +negligencia, le adornaban la frente, y de las sienes blancas, cuya piel +transparentaba ligeramente la raya azulada de alguna vena, le caían dos +airosos mechones. + +No hay actitud más propia para apreciar debidamente las formas +académicas de una mujer, que esa que toma cuando alza las manos y se +enrolla una trenza en la cabeza, dejando ver el busto, el talle, el +cuello en toda su redondez. Tiéndense los músculos del pecho, se +contornea la espalda, y el ángulo del codo y las suaves curvas del +hombro describen en su dilatación graciosas líneas que dan armoniosa +expresión escultural á toda la figura. + +Concluida la operación del peinado, Clara echó una mirada de deseo y +desconfianza á la última gaveta de la enorme cómoda en donde tenía su +ropa. Es que allí existía, guardado con singular esmero, un traje que +Elías le había comprado algunos años antes, cuando era menos adusto y +gruñón. Este traje, que era lo más lujoso y bello que la huérfana +poseía, tenía la forma y los colores más en moda en aquella época: +cuerpo de terciopelo negro con prolijos dibujos de pasamanería, y +guardapiés de seda pajizo, adornado con una gran franja, como de á +tercia, de encaje negro. Dudaba si sacarlo ó no: quería ponérselo, y +temía ponérselo; quería lucir aquel día su mejor vestido, y temió al +mismo tiempo estar demasiado guapa con él. ¿Por qué? Y se detenía +pensativa y triste, sin atreverse á sacar á la luz pública aquel tesoro +tanto tiempo escondido. ¿Por qué? Porque Elías se había puesto tan +fastidioso (así decía ella), estaba tan maniático y la reñía tanto sin +motivo... ¡qué singularidad! La semana anterior estaba cosiendo y +arreglando la cenefa del vestido que se había roto, cuando entró aquel +hombre, y bruscamente le dijo: + +--¿Qué haces ahí...? Siempre pensando en componerte. ¿Para qué te ocupas +en esas fruslerías? + +Ella, la verdad sea dicha, aunque tenía una razonable contestación +que dar á aquella pregunta, no se atrevió; y doblando tristemente su +obra, fué á sepultarla en la cómoda. Elías no se ablandó por esta +prueba de sumisión, y en tono más agrio y severo le dijo al verla +tirar de la gaveta: + +--Cuando digo que te has echado á perder.... + +Pero no fué esto lo peor que escuchó la pobrecilla mientras, llena de +vergüenza, devolvía á la tumba aquel despojo que había querido profanar +sacándolo de tan venerable asilo. No fué esto lo peor que oyó, porque el +viejo, bajando la voz y como si hablara consigo mismo, dijo: + +--Al fin tendré que tomar una determinación contigo. + +¡Jesús, santos y santas del cielo! ¡Qué determinación será esa!... ¡Si +querrá también el viejo encerrarla á ella en la misma gaveta como una +prenda sin uso!... + +Aquello de la determinación la tuvo preocupada muchos días. En vano +trató de sondear el ánimo del viejo. ¡Ay! Pero si ella no sabía sondear +ánimos de nadie... El único medio de que se hubiera valido para +averiguarlo era preguntárselo sencillamente, y á esto no se atrevía. + +Aún hubo más. Por la triste calle de Válgame Dios solía pasar una +ramilletera, que en su cesta llevaba algunos manojos de claveles, dos +decenas de rosas y muchas, muchísimas violetas. Clara observaba al +través de los cristales el paso de aquellos frescos colores que le +atraían el alma, de aquellos suaves aromas que anhelaba aspirar desde el +balcón. Un día se decidió á comprar unas flores, y mandó á Pascuala por +ellas. Clara las tomó, las besó mil veces, les puso agua, las acarició, +se las puso en el seno, en la cabeza, y no pudo menos de mirarse al +espejo con aquel atavío; las volvió á poner en el agua, y, por último, +las dejó quietas en un búcaro, que tuvo la imprudencia de colocar donde +Coletilla ponía su bastón y su sombrero cuando llegaba de la calle. ¡Oh! +Sin duda él, al entrar, se había de poner alegre viendo las flores. Las +flores le gustarían mucho. ¡Qué sorpresa tendría!... Esto pensaba ella. +Decididamente era una tonta. + +El fanático llegó y se acercó á la mesa; pero al poner en ella su +sombrero, chocó éste con el vaso, que cayó al suelo, soltando las flores +y vertiendo el agua en las mismas piernas del realista. + +El hombre montó en cólera, y mirando con furor á la huérfana, que estaba +temblando, gritó: + +--¿Qué flores son estas? ¿Quién te ha mandado comprar estas flores? +Clara, ¿qué devaneos son estos? ¡Coqueta! No hay ya remedio. Te has +echado á perder. ¿También quieres llenarme de flores la casa? + +Clara quiso contestarle; pero aunque hizo todo lo posible, no le +contestó nada. Elías pisoteó las flores con furia. + +--Estoy resuelto á tomar la determinación. + +Otra vez la determinación, ¿Qué determinación sería aquella? pensaba +Clara en el colmo de su confusión y de su miedo. Después, retirada á su +cuarto, pensó en lo mismo, y decía para sí: "¿Querrá matarme?" + +Aquella noche no pudo dormir. A eso de las doce sintió que Elías se +paseaba en su cuarto con más agitación que de ordinario. Hasta lo +pareció oír algunas palabras, que no debían ser cosa buena. Levantóse +Clara muy quedito movida de la curiosidad, y poco á poco se acercó con +mucha cautela á la puerta del cuarto de Elías, y miró por el agujero de +la llave. Elías gesticulaba marchando: de pronto se paró, se acercó á +una gaveta y sacó un cuchillo muy grande, muy grande y muy afilado, +resplandeciente y fino. Le estuvo mirando á la luz, examinándolo bien, y +después lo volvió á guardar. Clara, al ver esto, estuvo á punto de +desmayarse. Retiróse á su cuarto y se acostó temblando, arropándose +bien. Desde la noche que pasó en el camaranchón de doña Angustias en +compañía de los ratones, no había tenido un miedo igual. A la madrugada +se adormeció un poco; pero en su sueño se le presentaban multitud de +cuchillos como el que había visto, y á veces uno solo, pero tan grande, +que bastara por sí á cercenar cincuenta cabezas á la vez. Arropábase más +á cada momento, creyendo en los extravíos del sueño que el cuchillo, á +pesar de su puntiaguda forma y de su brillante filo, no podía penetrar +las sábanas. + +Al día siguiente se serenó, y después se reía de haber temido que Elías +podría matarla. + +Poro, sin embargo, no se atrevía á ponerse el traje. Aquella bella +prenda pecaminosa había de dormir el sueño de la eternidad en lo más +hondo de la cómoda, donde seria pasto de gusanos. + +Clara no había podido determinar en su entendimiento lo que para ella +podía resultar de la venida de Lázaro. En su grande alegría no veía en +aquello más que un suceso muy feliz, sin detenerse á considerar los +sucesos que posteriormente se podían derivar de aquella llegada. Algunas +ideas vagas acompañaron tan sólo aquel sentimiento expansivo y +desinteresado. El sería un joven de posición. ¿Cómo no? Sin discurrir en +el medio, Clara pensó en un cambio de suerte. Sin saber cómo, se unían +en su entendimiento y confusión indisoluble la idea de la llegada de +Lázaro y la idea de emanciparse un poco de la fastidiosa (no calificaba +de otra manera) tutela de don Elías. A su mente vino la idea del +matrimonio. Vino, sí, varias veces; pero casi no era idea aquello: era +una percepción confusa, una esperanza tímida y como recelosa. Por +último, ya llegó á pensar, á pensar verdaderamente en esto. Una +percepción confusa, dijimos, sí: esta percepción la ocupaba +constantemente. Lázaro iba á ser su marido. Clara también sabía ver los +días futuros, y veía á su marido junto á ella en un lugar que no era +aquél, en una casa que no era aquélla, en otros sitios, en otra tierra. +Y en otro mundo, ¿por qué no? Esto hubiera sido lo más acertado... + +Aquel día estaba muy alegre, reía por la menor causa, se ruborizaba sin +motivo, estaba inquieta y sin sosiego, quedábase pensativa un largo +rato, y después parecía hablar consigo misma. + +Las nueve serían cuando Pascuala volvió de la calle, y entró en el +cuarto de Clara. + +Era Pascuala una mujer que formaba á su lado el contraste más violento +que puede existir entre dos ejemplares de la familia humana. Era una +moza vigorosa y hombruna, apacentada en los campos alcarreños, alta de +pecho, ancha de caderas, de mejillas rojas, boca grande, nariz chica, +frente estrecha, pelo recogido en un gran moño, color encendido, pesadas +manos, ojos grandes y negros. + +Acercóse á la joven, y misteriosamente le dijo: + +--¿Sabe usted lo que me ha _pasao?_ + +--¿Qué?--dijo Ciara alarmada. + +--Que he visto al _melitarito_ del otro día, el que estuvo aquí cuando +el señor vino malo. + +-¿Y qué? + +--¿Qué? Nada, sino que me ha _asustao_, porque me dijo que quería entrar, +y como estamos solas, pensé que me pasaría algo ... porque como +es una así tan guapetona.... Y no tiene una mala cara.... Ya ve usted. + +--¡Ah! ¿El oficial aquél del otro día?... ¿Y dices que se quería +meter aquí? + +--Sí; y después me preguntó por usted. + +--¿Por mí? ¿Y qué le dijiste? + +--Que estaba _güena._ Después dijo que si estaba aquí _el viejo._ Ya ve +usted qué poco respeto. ¡El viejo! ¡Qué irreverencia! Yo le dije que no. +El me dijo que quería entrar á hablar conmigo... Pero vamos ... ya soy +muy maliciosa, y yo me malicio.... + +--¿Qué? + +--A mí no me engañan así con palabritas. Como es una tan guapetona.... + +--No tengas cuidado--dijo Clara riendo.--Es que está enamorado de ti y +quiere casarse contigo. Si lo sabe el tabernero.... + +--¿Mi Pascual? No lo sabrá... Si llegara á saber mi Pascual que hay un +señorito que dice chicoleos á Pascuala.... + +Advirtamos que esta fregona tenía por novio á un Pascual que había +fundado nada menos que una taberna en la calle del Humilladero. Aquellas +relaciones honestas y nobles parecían muy encaminadas al matrimonio; y +como ella era _así tan guapetona_, habría probabilidades de que aquel +par de Pascuales se unieran ante la Iglesia para dar hijos al mundo y +agua al vino. + +--Pues como Pascual lo llegue á saber.... + +--Pero yo soy muy picara ... y se me ha puesto en la cabeza... ¿Sabe +usted lo que se me ha puesto en la cabeza? + +-¿Qué? + +--Que él no quiere entrar aquí por mí, sino por usted. + +--¿Por mí? No seas tonta--replicó Clara, riendo con la mayor +naturalidad. + +--¿Le dejo entrar? + +--No, cuidado. Por Dios, no hagas tal. No vuelvas á hablarle más. ¿A qué +tiene que venir aquí ese caballero? + +--Yo me malicio ... aunque una sea así tan guapetona.... Yo me malicio +que á mí no me quiere _pa_ maldita de Dios la cosa ... porque al fin, +siempre una es criada y él un caballero.... Pues parece persona muy +principal. Digo... ¿Le dejo entrar? + +--¡Jesús, Pascuala, no lo vuelvas á decir!--exclamó seriamente +Clara.--¿Pero á qué quiere entrar aquí ese caballero? + +--Toma, á verla á usted. + +--¿Y para qué quiere verme á mí? + +--Toma, para verla. + +--¡Qué ocurrencia!--murmuró pensativa. + +En esto se sintió un campanillazo. Abrieron y entró Coletilla. + +Las dos muchachas seguían su coloquio cuando sintieron en la calle rumor +de voces agitadas, algunos gritos y pasos precipitados. Asomáronse los +tres, y vieron que discurrían varios grupos por la calle. Los chisperos +más famosos del barrio dejaban sus hierros y salían en busca de +aventuras. Coletilla lanzó una mirada de rencoroso desdén sobre los +transeúntes, y cerrando con estrépito el balcón, dijo; + +--¡Otra asonada! + +Las dos muchachas temblaron acordándose del miedo que tuvieron pocas +noches antes. + +--¡Ay, cuándo se acabarán estas cosas!--observó Clara. + +--¡Pronto!--dijo con sequedad el viejo, sentándose y tomando una carta +que había sobre la mesa. + +La leyó; después tomó su capa y su sombrero, y dijo á las chicas: + +--Voy á salir; tengo que hacer: no volveré en toda la tarde. Mi sobrino +llegará esta noche á eso de las ocho: yo no vendré hasta las diez lo más +temprano. Que me espere aquí. + +Y embozándose en su capa, miró un triste reloj, que contaba con +tristísimo compás la vida en el testero de la sala. + +--No abráis á nadie: cuidado, cuidado con la puerta. Echad todos +los cerrojos. Cuando venga mi sobrino, dadle algo que comer y que +me aguarde. + +--¿Pero cómo va usted á salir con esos alborotos?--dijo Clara con +temor.--No nos deje usted solas: tenemos mucho miedo. + +--¡A mí ¿Qué me han de hacer á mí? ¡Ay de ellos!--murmuró con ahogado +furor.--Tened cuidado con la puerta os repito. + +Y después, como hablando consigo mismo, dijo en voz baja: + +--Sí es preciso tomar una determinación ... buena determinación. + +Clara pudo oírlo, y pensó en la cómoda, en el traje, en las flores, en +el cuchillo y en la determinación, en aquella maldita determinación que +no conocía. Pero aun esto, que la tuvo cabizbaja y melancólica un buen +rato, no fué bastante para quitarle la felicidad que aquel día rebosaba +en su alma. + + + + + +CAPÍTULO IX + + + +#Los primeros pasos#. + + +Los grupos de la calle crecían. La población toda presentaba ese aspecto +extraño y desordenado que no es tumulto popular, pero sí lo que le +precede. Era el 18 de Septiembre de 1821. La mayor parte de los +habitantes de Madrid estaban en la calle. El ansioso ¿qué hay? salía de +todas las bocas. En tales ocasiones basta que se paren dos para que en +seguida se vayan adhiriendo otros hasta formar un espeso grupo. Entonces +todos los que vemos nos parecen _malas caras_. El accidente más curioso +en tales días es el que ofrece la llegada de la persona que se supone +enterada de lo que va á haber. Rodéanle: el _enterado_ se hace de rogar, +principia á hablar en lenguaje simbólico para aumentar la curiosidad, +sienta por base que sin la más profunda discreción y la promesa de +guardar el secreto, no puede decir lo que sabe. Todos le juran por lo +más sagrado que guardarán el secreto, y, por fin, el hombre empieza á +contar la cosa con mucha obscuridad; excitado por los oyentes, se decide +á ser claro, y les encaja tres ó cuatro bolas de tente-tieso, que los +otros se tragan con avidez, desbandándose en seguida para ir á vomitarla +en otros grupos: tan indigestos son esta clase de secretos. + +La tarde á que nos referimos era casualmente cierto lo que nuestro amigo +Calleja, _enterado_ oficial de la _Fontana_, contaba en uno de los +grupos formados en la Carrera. + +--Pues qué, ¿no saben ustedes?--decía bajando la voz y haciendo unos +gestos dignos del único espartano que, escapado en las Termópilas, llevó +á Atenas la noticia de aquella catástrofe memorable.--¿No saben ustedes? +Pues no hay más sino que mañana habrá procesión cívica en honor de +Riego, cuyo retrato será paseado por todas las calles de la Corte. + +--Bien, bien--dijo uno de los oyentes.--¿Íbamos á consentir que se +maltratara al héroe de las Cabezas, al fundador de las libertades +de España? + +--Pues lo grave es que el Gobierno está decidido á que no haya +procesión. Pero es cosa decidida. La _Fontana_ lo ha resuelto y se hará: +ya está preparado el retrato. Y por cierto que es una linda obra: está +representado de uniforme, y con el libro de la Constitución en la mano. +¡Gran retrato! Como que lo hizo mi primo, el que pintó la muestra del +café _Vicentini_. + +--¿Y el Gobierno prohibe la fiesta? + +--Sí: no le gustan esas cosas. Pero habrá procesión ó no somos +españoles. El Gobierno la prohibe. + +En efecto: en aquel momento las esquinas recibían un emplasto oficial, +en que se leía el bando prohibiendo la fiesta preparada por los clubs +para el siguiente día. La tropa estaba sobre las armas. + +--Y esta noche tenemos gran sesión en la _Fontana_. + +--Mira, Perico, guárdame un buen sitio esta noche--dijo un joven que +formaba parte del grupo;--guárdame un puesto, que tengo que ir esta noche +á primera hora al parador del _Agujero_ á recibir unos amigos que vienen +de Zaragoza. + +Y después añadió con misterio, dirigiéndose á otros dos ó tres que +parecían amigos suyos: + +--Buenos chicos aquellos chicos de Zaragoza, de que os he hablado. Esta +noche llegan. Son del club republicano de allá. Buenos chicos. + +El grupo se disolvió; al mismo tiempo, la siniestra figura de +Tres Pesetas cruzaba por la calle, unida á la no menos desapacible de +Chaleco. + +Del grupo salieron tres jóvenes de los que hablaron anteriormente. Eran +tres mancebos como de veinticinco años. No podemos llamarles lechuguinos +netos; pero tampoco podía decirse de ellos que carecían de toda +distinción y elegancia. Eran amigos íntimos, que compartían sus fatigas +y sus goces, las fatigas de la pobreza estudiantil y loa goces del aura +popular, conquistada con artículos de periódicos y discursos en el club. + +El uno era un joven de familia distinguida, segundón, á quien habían +mandado á estudiar Cánones y sagrada Teología en Salamanca, con el +objeto de que fuera sacerdote y disfrutara unas pingües capellanías que +habían pertenecido á un su tío, chantre de la catedral de Calahorra. +Capellán te vean mis ojos, que obispo como tenerlo en el puño. En +efecto: Javier, que así se llamaba el muchacho, hubiera sido obispo, +porque su familia tenía gran influencia. Pero el chico, que no amaba los +hábitos y se sentía impresionado por las nuevas ideas, hizo su hatillo, +y falto de dineros, aunque no de osadía, se puso en camino, y se plantó +en Madrid el mismo bendito año de 1820. Vagó por las calles solo; pero +pronto tuvo bastantes amigos; escribió á su abuelita, que le concedió un +medio perdón y algunos cuartos (pocos, porque la familia, aunque la más +noble del territorio leonés, se hallaba en situación muy precaria); +marchó después á Zaragoza, donde vivió algunos meses, figurando mucho en +los clubs democráticos, y volvió después á la Corte, no muy bien comido +ni bebido, pero alegre en demasía. Escribía en _El Universal_ furibundos +artículos, y contento con su poquito de gloria, iba pasando la vida, +pobre, aunque bien quisto. Cautivaba á todos por la amabilidad de su +carácter y lo generoso de sus sentimientos. En política profesaba +opiniones muy radicales, y pertenecía á la fracción llamada entonces +_exaltada_. + +En la misma militaba el segundo de estos tres amigos que describimos, el +cual era andaluz, de veintrés años, delgado, pequeño y flexible. En +Ecija, su patria, pasaba el tiempo escribiendo verbos á Marica, á +Ramona, á Paca, á la fuente, á la luna y á todo. Pero todo causa, y la +poesía á secas no es de lo que más entretiene: un día se encontró +aburrido y pensó salir del pueblo. Pasó por allí á la sazón el ejército +de Riego, y aquellas tropas excitaron su curiosidad. + +Preguntó; le dijeron que eran los soldados de la libertad, y esto resonó +en sus oídos con cierta agradable armonía. "Me voy con ellos", dijo á +sus padres. Estos eran muy pobres, y contestaron: "Hijo, vete con Dios, +y que El te haga bueno y feliz; pórtate bien, y no te olvides de +nosotros." + +El poeta siguió el ejército, llorando sus padres, y aun es fama que +lloraron á escondidas tres de las chicas más guapas de Ecija. Al llegar +á Madrid, el joven volvió á ser poeta, y entonces hacía versos al Rey +cuando abría las Cortes, á Amalia, á Riego, á Alcalá Galiano, á Quiroga, +á Argüelles. En su vida cortesana, este poeta, que, como después +veremos, pertenecía á la escuela clásica en todo su vigor, pasó algunos +clásicos apurillos; mas después, escribiendo en casa de un abogado, +desempeñando funciones modestas en el periódico _El Censor_, vivía +siempre alegre, siempre poeta, siempre clásico, apreciado de sus amigos, +con alguna fama de calavera, pero también con opinión de joven listo y +de buen fondo. + +La fisonomía del tercero no era tan agradable ni predisponía tanto su +favor como la de los anteriores. Sin embargo, tenía fama de buen chico; +y en cuanto á opiniones políticas, no podía echársele en cara la +tibieza, porque era frenético republicano. Algunos mal intencionados +decían que en el fondo era realista, y que sólo por cálculo hacía alarde +de aquel radicalismo intransigente. Pero aún no tenemos motivo para +aceptar esta aseveración, que es quizá una calumnia. Llamábanle el +Doctrino, porque había estudiado primeras letras en el colegio de San +Ildefonso. No podía negarse que había en su carácter cierta astucia +disimulada, y en sus modales alguna afectación bastante notoria. Era +hijo natural de un vidriero, que le reconoció al morir, dejándole +pequeña fortuna; pero los albaceas testamentarios, á quienes el difunto +dió amplios poderes, hicieron un inventario, del cual resultaba que el +vidriero no había dejado en el mundo cosa alguna de valor. El Doctrino +les pedía dinero, y ellos le solían decir: "Tome usted para un +semestre." Y le daban una onza. + +Pero sus amigos le ayudaban á vivir, le mantenían y le compraban algún +levitón de pana. Era notorio (y aun llegó á tratarse seriamente del +asunto) que poco antes de la época en que esta historia comienza, el +Doctrino gastaba más dinero que de costumbre; y cuando sus amigos le +preguntaban el origen de aquel caudal, respondía evasivamente y mudaba +de conversación. + +Estos tres jóvenes eran inseparables, sin que alteraran la paz las +desventuras pasajeras del uno, ni las ganancias fortuitas del otro. La +onza semestral del Doctrino perecía en _Lorencini_ ó en la _Fontana_ en +dos días de café, chocolate y jerez; pero después Javier escribía un +artículo tremendo sobre la soberanía nacional para comprarle unas botas +al poeta clásico, y el mismo Doctrino sacaba de un misterioso bolsillo +un doblón de á cinco para atender á las necesidades amorosas de Javier, +que tenía pendiente cierta cuestión con la hija de un coronel de +caballería, hombre atroz y fiero como un cosaco. + +Estos tres jóvenes vagaron juntos por las calles, acercándose á los +grupos, preguntando á todos, contando noticias fraguadas por la fecunda +imaginación del poeta, hasta que, llegada la noche, se dirigieron al +parador del _Agujero_, sito en la calle de Fúcar, á esperar á unos +amigos de Javier, que llegaban aquella misma noche de Zaragoza. + +Ni en la arquitectura antigua ni en la moderna se ha conocido un +monumento que justificara mejor su nombre que el parador del _Agujero_ +en la calle de Fúcar. Este nombre, creado por la imaginación popular, +había llegado á ser oficial y á verse escrito con enormes y torcidas +letras de negro humo sobre la pared blanquecina de la fachada. Un +portalón ancho, pero no muy alto, la daba entrada; y esta puerta, cuyo +dintel consistía en una inmensa viga horizontal, algo encorvada por el +peso de los pisos principales, era la entrada de un largo y obscuro +callejón que daba al destartalado patio. Este patio estaba rodeado por +pesados corredores de madera, en los cuales se veían algunas puertas +numeradas. + +En lo alto residía el establecimiento patronil de _La +Riojana,_antonomasia imperecedera que se conservó por tres generaciones. +Allí se servía á los viajeros, recién descoyuntados y molidos por el +suave movimiento de las galeras, algún pedazo de atún con cebolla, algún +capón, si era Navidad ó por San Isidro, callos á discreción, lonjas +escasas de queso manchego, perdiz manida, con valdepeñas y pardillo. +Esta comida frugal, servida en estrechos recintos y no muy limpios +manteles, era la primera estación que corría el viajero para entrar +después en el _vía crucis_ de las posadas y albergues de la villa. + +Dos veces al día un ruido áspero y creciente aumentaba la normal +algarabía del barrio. Se oían las campanillas, el chasquido del látigo y +un estrépito de ruedas que de bache en bache, de guijarro en guijarro +iban saltando. La máquina llegaba frente al portal, y aquí era donde se +probaba la habilidad náutico-cocheril del mayoral: la máquina daba una +vuelta, los machos entraban en el portalón, y tras ellos el vehículo, +siendo entonces el ruido tan formidable, que la casa parecía venirse al +suelo. El navío daba fondo en el patio, los brutos eran desenganchados, +el mayoral bajaba de lo alto de su trono, y los viajeros, que aún se +mantenían con la cabeza inclinada, y muy agachados, resabio de cuando +atravesaron el portal, notaban al fin que no tenían el techo en la +corona, se admiraban de verse con vida, y descendían también. + +Aquí, si había parientes esperando, empezaban los abrazos, los besos, +las felicitaciones. Era propinado con algún real mal contado el cochero, +y cada cual se iba por su camino, siendo costumbre tomar allí mismo, en +los aposentos de la Riojana, un preámbulo estomacal para poder subir la +calle de Atocha, que era entonces algo más inaccesible que ahora. + +Esta vez, cuando la nave hizo su parada definitiva en el patio, hubo una +aclamación general. El Doctrino abrazó á sus amigos. + +--¡Javier! + +--¡Lázaro! + +Y se abrazaron con efusión. Después de los monosílabos de alegría y +sorpresa, el segundo dijo al primero: + +--¿Tú en Madrid? ... al fin! ¿Vienes de Ateca? + +--Sí. + +--Bien. No podías llegar más á tiempo. ¿Y los amigos de Zaragoza? ¿Pero +de dónde vienes? ... ¿Y el club ... y nuestro club? ... + +--Ya sabes que nos lo disolvieron. Hace seis meses que estoy en Ateca. + +--¿Y estarás mucho aquí? + +--Siempre! + +--Bien. Aquí la juventud, la vida. Y si he de decirte la verdad ... +hacemos falta.--Sí ... ¿oh? + +--Señores, aquí tenéis á mi amigo, al grande orador del club de +Zaragoza, mi amigo y compañero. + +Los demás jóvenes, tanto viajeros como visitadores, rodearon al +aragonés. + +Expliquemos. Cuando Javier estuvo en Zaragoza, trabó amistad muy íntima +con Lázaro. En el club propagaron ambos las ideas democráticas +(democracia de 1820)que entonces cundieron rápidamente por aquella noble +ciudad. Privadamente estos dos jóvenes, afines por carácter y +temperamento, se miraban como hermanos, tenían una misma bolsa, comían +en un mismo plato, y confundían en un común sentimiento sus pesares y +alegrías. Desde la salida de Lázaro para su pueblo no se habían visto. + +--Cuánto me alegro de que vengas acá!--dijo Javier, abrazándole otra +vez.--Hacen falta jóvenes como tú. La juventud de ayer se va +corrompiendo: unos se enervan, otros retroceden y algunos se venden por +falta de fe. + +--Señores, vamos á _Vicentini_--dijo el Doctrino, llevándose á +sus amigos. + +--¿Qué _Vicentini_? A _La Cruz de Malta_. Allí hay muchos aragoneses, +todos son aragoneses. + +--Este no viene sino á la _Fontana_--dijo Javier, señalando á su amigo. + +--Viva la _Fontana_, el rey de los clubs! + +--Y el club de los reyes--dijo uno que se escurrió como si hubiera dicho +una imprudencia. + +--¿Quién ha dicho eso?--exclamó el Doctrino furioso. + +--No hagas caso: es uno de los que creen esas calumnias--indicó +Javier.--Vamos, señores: esta noche hay gran sesión en la _Fontana_. + +--Mañana me llevarás allá--dijo Lázaro á su amigo con empeño. + +--¿Cómo mañana? Esta noche misma, ahora mismo. ¿Vas á perder la más +importante sesión que se ha visto ni verá? + +--¿Pero cómo puedo ir esta noche? Si acabo de llegar. Tengo que ir á +casa de mi tío. + +--¿Tienes aquí un tío? ¿Es liberal? + +--Presumo que sí: no le conozco. + +--¿Y ahora vas allá? + +--Naturalmente. + +--¡Qué disparate! Déjate ahora de tíos. Vente á la _Fontana_. Son las +ocho: ya va á empezar. A la salida irás á tu casa. + +--Hombre ... eso no me parece bien--dijo Lázaro suspenso. + +--¿Pero cómo vas á perder esta sesión? Habla Alcalá Galiano, Romero +Alpuente, Flórez Estrada, Garelli y Moreno Guerra. No habrá otra sesión +como ésta. ¿Qué más da que vayas á tu casa ahora ó á las doce? Tu tío +creerá que no ha llegado la diligencia. + +--Hombre, no. Estoy cansado. Me esperan tal vez en su casa. + +--No seas tonto. Vente á la _Fontana_. No hay más remedio sino que vas. +¿Dónde vive tu tío? + +--Calle de Válgame Dios. + +--¡Jesús, qué lejos! No vayas allá ahora. + +Lázaro tenía un vivo deseo de llegar pronto á casa de su tío: ya se +comprenderá por qué. Pero le era humanamente imposible, porque su +cariñoso amigo le llevaba casi por fuerza al club. Además, las razones +con que disculpaba aquella determinación tenían también algún peso en su +mente. Aquel recibimiento caluroso, la noticia de aquella gran sesión de +la célebre _Fontana_, estimularon el entusiasmo á que siempre propendía +su carácter, y se dejó llevar. + +Quién sabe si había algo de providencial en aquella extemporánea visita +á la _Fontana_. Sería cosa de ver que sin sacudir el polvo del camino +(esto pensaba él) le acogieran con aplauso en el club más ilustre y +célebre de la monarquía. Tal vez le conocían ya de oídas por sus +brillantes discursos de Zaragoza. ¿Cómo tal vez? Sin duda le conocían +ya. A estos pensamientos se mezclaba el orgullo de que á oídos de Clara +llegara al día siguiente su nombre llevado por la fama. Una apoteosis se +le presentaba confusamente ante la vista. ¿Por qué no? Sin duda aquello +era providencial. + +Así es que la resistencia que al principio opuso fué disminuyendo á +medida que se acercaba á la _Fontana_. No le tengáis por loco todavía. + +Llegaron. La puerta estaba obstruida por un inmenso gentío. Pero el +Doctrino con los suyos, y Javier con Lázaro y el poeta, tuvieron medio +de entrar por un patio interior. La sesión era muy agitada. Un orador +acusaba al Gobierno de la destitución de Riego. Contó lo que había +pasado en Zaragoza, y acusó á los habitantes de esta ciudad por no haber +defendido á su General. + +--Poner la mano--decía--en un héroe como Riego, es la mayor de las +profanaciones. ¿Y qué ha hecho Zaragoza? ¡Oh! la ciudad en que tal cosa +ha pasado permaneció muda y permitió que su Capitán General fuera +destituido; dejó que un vil esbirro manchara la sagrada investidura de +la autoridad, despojando de ella á Riego. _(Grandes aplausos.)_ Se ha +dado el pretexto de que Riego fomentaba el desorden en todo Aragón. Esto +no es cierto: es una mentira fraguada en esos obscuros conciliábulos de +cierto palacio que no quiero nombrar. _(Rumores y risas.)_ Se le manda +de cuartel á Lérida como un sospechoso, y se entrega el mando al jefe +político. ¿Quién es ese jefe político? Siempre fué enemigo de la +libertad. Todos le conocéis: es un enemigo encubierto de la libertad. +¡Abajo los disfraces! _(Aplausos.)_ Lo que se quiere bien lo conocéis: +es ir apartando poco á poco de los cargos públicos á los buenos +liberales, para poner en ellos á esos hipócritas que se llaman nuestros +amigos, y nos detestan en el fondo de sus corazones corrompidos. _(¡Sí! +¡sí! ¡sí!)_ ¿Qué se pretende? ¿A dónde nos conducen? ¿Qué va á resultar +de esto? ¡Ay de la libertad que hemos conquistado! Mucha atención, +ciudadanos. No os descuidéis. Estad alerta, ó si no, ¡ay de la libertad! +_(Bien, bien.)_ + +Pero lo repito, señores: ¡de quien tengo más quejas es del pueblo de +Zaragoza, de ese pueblo que yo creí el más grande de la tierra y que no +lo es!... ¡No, no lo es! _(Rumores.)_ ¿Por qué permitió que Riego fuera +destituido? ¿Por qué le dejó marchar? ¿Y es ésta la ciudad de 1808? No, +yo diré á esa ciudad: no te conozco, Zaragoza. Tú no eres Zaragoza. Ya +no sabes levantarte como un solo aragonés. Has dejado atropellar á +Riego. ¡Tú nos salvaste en otro tiempo; pero hoy, Zaragoza, nos has +perdido! _(Grandes y continuados aplausos.)_ + +Un joven se levantó (era aragonés). + +--Protesto--dijo con la mayor energía--contra las acusaciones lanzadas á +mi patria, á la noble capital de Aragón, por ese señor, cuyo nombre no +sé ... ni quiero saberlo. _(Una voz dice: Alcalá Galiano.)_ Mi patria +no ha olvidado su honor. ¿Qué queréis que hiciera contra lo mandado en +un decreto del Gobierno constitucional?... + +--Desobedecerlo--gritaron varias voces. + +--Señores, dejadme continuar. + +--¡Que siga, que siga! + +--Protesto en nombre de mis paisanos, y afirmo que es Zaragoza el pueblo +de España que más ha hecho en todos tiempos por la libertad. ¿No se le +acusa de ser un foco de exaltación republicana? ¿No se ha dicho que de +allí salen las ideas más disolventes, que allí se elabora una +conspiración para sostener la República? + +--Hechos quiero y no palabras--dijo el primer orador. + +--Pues hechos tendréis. ¿No sabéis que existe en Zaragoza un club, cuya +influencia y prestigio alcanzan á todo Aragón? Ese club, llamado +_democrático,_ ha sido en dos años la más entusiasta y eficaz asamblea +de la nación. Lo que allí se ha predicado bien lo sabéis. Las voces +elocuentes que allí han resonado bien autorizadas son. La propaganda que +allí se ha hecho ha llegado hasta aquí. _(Rumores.)_ + +--No sabemos lo que es ese club. Siempre nos hablan ustedes los +aragoneses del club de Zaragoza, y aun hoy no sabemos lo que es eso. +¿Qué es eso? Mucho discurso democrático, pero ningún acierto para hacer +propaganda y formar un partido. Pero en último resultado, ¿cuáles son +las teorías de ese club tan decantado? Yo desconfío de él. ¿Quién habla +de ese club? Conozcamos á sus hombres. Creo que la mayor parte de los +que estamos aquí reunidos miran á esa insignificante reunión con el +desdén que merece. _(Voces y algazara.)_ + +Muchos aragoneses se levantaron apostrofando al orador. Lázaro escuchaba +todo, inmutándose por grados. Sus amigos le decían en voz baja que +defendiese al club de Zaragoza. De repente un aragonés se levantó en +medio de la sala, y señalando al sitio donde se hallaba Lázaro con los +demás llegados aquella noche, dijo: + +--Presentes están algunos señores que han pertenecido á ese club. + +Todos miraron á aquel sitio. + +--Bien--dijo el orador.--Si están ahí esos señores, que hablen, que nos +digan lo que es ese club y qué ha hecho. Queremos oírles: que hablen. + +--¡Aquí está el orador más notable del club democrático de +Zaragoza!--dijo en voz muy alta Javier, señalando á su amigo. + +--¡Sí, sí!--dijeron todos los aragoneses que había en el recinto, +reconociendo á su compatriota.--Defiéndanos usted, defiéndanos. + +Todas las miradas se fijaron en Lázaro. ¡Cosa singular! En aquel momento +una súbita transformación se verificó en el ánimo del joven. Se sintió +turbado, se esforzó en saludar, quiso decir algo y no pudo. Pero le +impelían hacia la tribuna, y no había remedio. Si no hablaba, ¿qué +dirían de él? Lázaro había brillado en Zaragoza por su elocuencia; había +aprendido á dominar la multitud, á sobreponerse á ella, á manejarla á su +antojo. Pero en aquella ocasión se encontraba novicio, se desconocía, +tenía miedo. + +--¡Que hable, que hable! + +--Abrid paso--exclamó uno de los diputados más notables de las Cortes +de entonces. + +Lázaro tuvo una inspiración. El recuerdo de su joven y amable amiga le +fortalecía; y á la manera de aquellos caballeros antiguos, que invocaban +el auxilio soberano de su dama antes de entrar en combate, procuró +evocar todas las imágenes de gloria y felicidad que le habían dado +estímulo. Ensanchado el pecho con esto, subió á la tribuna. Desde arriba +miró aquella multitud de cabezas apiñadas, y recibió de un golpe las +miradas curiosas de tantos ojos. + +Aquello le pareció un abismo. Su rostro, encendido por la turbación, se +puso bruscamente muy pálido. Hubiera querido hablar con los ojos +cerrados. Aquellos diputados, aquellos escritores, aquellos políticos +eminentes que veía en torno suyo, le daban miedo. Pero él tenía mucho +corazón, y logró dominarse un poco. ¿Pero cómo iba á empezar? ¿Qué iba á +decir? En un supremo esfuerzo de inteligencia recogió sus ideas, formuló +mentalmente una oración, miró al auditorio... El auditorio le miró á él, +y observó que estaba pálido como un cadáver. Lázaro tosió; el auditorio +tosió también. La primera palabra se hacía esperar mucho; por fin el +orador tomó aliento, y desafiando aquel abismo de curiosidad que se +abría ante él, comenzó á hablar. + + + + + +CAPÍTULO X + + + +#La primera batalla#. + + +Lázaro era un poco retórico en la augusta cátedra del club democrático +de Zaragoza. Parece que allí tenían buena acogida ciertas fórmulas del +decir que nuestro joven había aprendido con su maestro de Humanidades de +Tudela, varón docto de la escuela pura de Luzán. El joven tenía, sin +embargo, el instinto de la elocuencia tribunicia, seca, rotunda, +incisiva, desnuda. La _Fontana_, por desgracia en aquella ocasión, era +enemiga declarada de la retórica, y más enemiga aún de las frases +hechas, de los lugares comunes y de esos preámbulos oficiosos, +neciamente corteses y en extremo fastidiosos de la oratoria académica. + +Lázaro tuvo la mala tentación (porque tentación del demonio fué sin +duda) de empezar con aquella de _su pequeñez en presencia de tantos +grandes hombres_, y lo _escogido é ilustrado del auditorio_, siguiendo +después lo de su _confusión_ y su _necesidad de indulgencia_, sus +_escasas fuerzas_, etc., etc. El exordio fué largo: otra desventura. +Algunas voces dijeron: "Al grano, al grano." + +Pero á Lázaro le fué un poco difícil dar con el grano, lo cual no es de +extrañar, porque no estaba preparado, ni había vuelto aún de la +sorpresa. En vano hizo una sinécdoque de las más expresivas; en vano +quiso dominar al público con cuatro litotes y dos ó tres metonimias: no +era aquel su camino. Dijo algunas generalidades que á él le parecían muy +nuevas, pero que en realidad eran viejísimas, y concluyó un párrafo con +dos ó tres sentencias plutarquianas, que á él le parecían encajar como +de molde, pero que no produjeron sensación ninguna. El esperaba un +aplauso: nadie aplaudió. + +Lázaro estaba acostumbrado á oír aplausos desde el principio: esto le +daba estímulo. La frialdad que notaba en el auditorio en aquella +ocasión, le desanimó. Quiso pensar en esto, y casi estuvo á punto de no +saber qué decir. Y, sin embargo, él tenía fijos en la imaginación +algunos magníficos pensamientos; pero ¡cosa singular! no los podía +decir. Le parecía verlos escritos delante; pero por un misterio, natural +en aquellos momentos, no encontraba la forma oratoria para expresarlos. +¡Qué contrariedad! Poco á poco hasta la voz se le enronqueció. Sin duda +había en el espíritu de nuestro amigo una influencia maligna. Hablaba +con frialdad unas veces; notábalo él mismo, y al querer corregirlo, +gritaba demasiado. Las ideas le faltaban, las imágenes se le +desvanecían, las palabras se le atropellaban en la boca. + +¡Ah! ¿Dónde estaban aquellas peroraciones internas, llenas de vida, de +vehemencia, persuasivas como una voz divina? ¿Dónde aquella lógica +terrible que en la profundidad de sus deliquios oratorios hervía en su +cerebro, el cual parecía pequeño para tantas ideas? ¿Dónde estaban los +pensamientos sublimes, la facundia descriptiva, la facultad pintoresca, +la sentencia concisa y profunda? Sí: él sentía bullir todo eso allá +dentro; dentro de aquel Lázaro solitario y apasionado que hablaba á la +Naturaleza en el silencio de la noche, que hablaba á la Sociedad en lo +profundo de un sueño. Las ideas, las formas, el lenguaje, todo lo tenía, +todo lo sentía dentro de sí; pero no podía, no podía de ningún modo +expresarlo. + +En todo orador hay dos entidades: el orador, propiamente dicho, y el +hombre. Cuando el primero se dirige á la multitud, el segundo queda +atrás, dentro, mejor dicho, hablando también. Dos peroraciones +simultáneas son producidas por un mismo cerebro. Una es verbal y sonora: +dejémosla al público. Otra es profunda y muda: examinémosla. Lázaro +describía, apostrofaba, rebatía, exponía, declamaba. Interiormente, la +otra voz parecía decir esto: "¡Qué mal lo estoy haciendo! ¡No me +aplauden! ¿Qué debo decir ahora?... ¿Trataré éste punto?... No lo +trato.... ¿Y aquella idea que antes me ocurrió?... ¡Se me ha +escapado!..." Y al mismo tiempo no interrumpía su oración; continuaba +defendiendo el club de Zaragoza, explanaba un sistema democrático, y +hacía además una breve historia de la República. Pero la voz de dentro +seguía de este modo: "No sé qué hacer... ¿Por qué no me aplauden?... No +me conozco... Yo tenía tantos argumentos... ¿Dónde están?... ¡Ah! Voy á +emitir esta gran idea... Ya la he dicho.... No ha hecho efecto... +Procuraré ser esmerado en la frase... Esta oración va bien... ¿Como la +terminaré?... ¡Qué apuro!... No doy con el adjetivo... ¡Demonio de +adjetivo!... ¡Ahí terminaré con un apostrofe ... allá va.... No ha hecho +efecto ... no me aplauden." + +Así hablaba el alma atribulada de Lázaro, mientras con los medios +exteriores se dirigía al auditorio en un discurso, confuso, tortuoso, +desigual y falto de lógica. + +Empezaron las toses. Dicen los oradores que al oír las toses en las +pausas de sus discursos, se les hiela la sangre. Lázaro las oyó +repetidas y comunicadas á todo el auditorio, y resonaron en su corazón +como siniestros ecos. El tosió también. ¡Ah! la tos le concedió cuatro +segundos de descanso: hizo un esfuerzo desesperado, tomó algunas ideas +en aquel depósito que tenía en la mente, se apoderó de ellas con +firmeza, y prosiguió hablando: + +"Allá va eso, decía la lengua interior; allá van ... las expondré de este +modo ... no mejor de este otro ... no ... mejor del otro ... de +cualquier modo ... ¡Oh! hay allí uno que se está riendo... Y otro que +cuchichea. Pero qué tos les ha entrado... No les gusta lo que digo ahora +... ni esto tampoco ... ánimo. Concluiré este párrafo con una cita... +allá va... ¡Ah! tampoco ha hecho efecto..." + +Compréndase bien que estas frases que nadie oye y el discurso que oyen +todos, guardan perfecto paralelismo. + +¡Ah, qué misterios hay en la inteligencia humana, y qué fenómenos tan +extraños en sus relaciones con la palabra humana! + +¿Por qué fracasó el discurso del aragonés? ¿Fracasó por la reunión +diabólica de mil accidentes, ajenos á la naturaleza de su notable +ingenio y de su fácil palabra? ¿De quién fué la culpa, de él ó del +público? Aquí hay otro gran misterio. El público y el orador tienden á +fascinarse mutuamente. El primero mira y oye: no sabemos lo que es más +terrible, si la mirada ó el oído. Las miles de pupilas dan vértigo. La +atención de tanta gente dirigida á una sola voz confunde y anonada. El +orador, por su parte, ve y oye: ve la serenidad anhelante ó desdeñosa, y +oye toser. Por eso Lázaro hubiera deseado en algunos momentos de aquella +noche ser sordo y ciego. Pero el orador tiene sobre el público una +ventaja; tiene un arma, además de la palabra: el gesto. El también +fascina, él también lleva en sus ojos aquel vértigo que confunde y +anonada; él generalmente mira hacia abajo para ver al público; puede +mover sus brazos y su cabeza cuando el público está como atado de pies y +manos, inmóvil y viviendo sólo de atención. + +Aquella noche fatal, Lázaro y el público no se fascinaron mutuamente, no +se impusieron el uno al otro, no se comunicaron. Ni Lázaro persuadió al +público, ni este aplaudió al orador. Un público no persuadido y un +orador no aplaudido se rechazan, se repelen con energía. "Es preciso +que calles," hay que decir á éste. "Es preciso que te marches," hay que +decir á aquél. + +El joven aragonés había tenido la peor de las tentaciones: la tentación +de ser largo y difuso. Un segundo más de lo regular basta á concluir la +paciencia de un auditorio y á trocar su interés en hastío. Lázaro vió +pasar este segundo sin notarlo. Indudablemente no se comprendieron el +uno al otro. ¿Se despreciaron mutuamente? ¿Se temieron mutuamente? Tal +vez empezaron por temerse; pero es lo cierto que acabaron por +despreciarse. + +Lo singular es que si se hubiera preguntado á cualquiera particularmente +su opinión sobre el discurso, habría dado tal vez una opinión no +desfavorable; pero la opinión de un público no es la suma de las +opiniones de los individuos que lo forman, no; en la opinión colectiva +de aquél hay algo fatal, algo no comprendido en las leyes del sentido +humano. Decididamente, Lázaro fracasaba. + +Veinte veces se le ocurrió que era preciso concluir. ¿Pero cómo? No se +atrevía. Iba á concluir mal. ¡Qué horror! Y para terminar mal, valía más +no terminar, seguir hablando, siempre, siempre, siempre. Buscaba el +final y no podía encontrarlo. ¡Y el final es tan importante! Podía +rehabilitarse en un momento de inspiración. ¡Oh! la idea de concluir +sin un aplauso le daba horror. Por eso temía el final y lo evitaba. +Pero era preciso acabar: á las toses siguieron los bostezos, á los +cuchicheos los murmullos. Buscaba sin cesar el remate; daba vueltas +alrededor del asunto, procurando una salida airosa; pero no encontraba +escapatoria; la palabra se deslizaba de su boca, y afluía continua, sin +solución, infinita. + +"Es preciso concluir," decía la voz interior. "¿Concluir? No hallo el +fin, y el fin ha de ser bueno ... ¡Dios mío, ampárame! Resumiré ... +recapitularé ... pero ya no me acuerdo de lo que he dicho ... ¿Pediré +perdón al auditorio?... No: eso es rebajarme...." Al fin le ocurrió la +oración final, y la empezó; pero al llegar al final, otra oración se +enlazó con ella, y con ésta otra, y otra, y otra. Su discurso era una +oscilación sin término; pero el público se impacientaba. Ni un minuto +más: se apoderó del último período, resucito á que fuera el último. +Pronunció al fin el postrer substantivo; y después, alzando la voz, +emitió con graduación los tres adjetivos que le acompañaban para darle +fuerza y calló. + +La postrera palabra de aquel malhadado discurso vibró en el espacio, +sola, seca, triste, con fúnebre resonancia. Ni un aplauso ni una +exclamación satisfactoria la recogió. Su voz había caído en el abismo +sin producir un eco. Parecíale que no había hablado, que su discurso +había sido una de aquellas mudas, aunque elocuentes, manifestaciones +internas de su genio oratorio. Estaba en un desierto; rodeábale una +noche. ¿Qué había dicho? Nada. Y había hablado mucho. Aquello fué como +si diera golpes en el vacío, como si hiriera en una sombra creyéndola +cuerpo humano, como si hubiera encendido un sol en un mundo de ciegos. +Bajó con el alma atribulada, oprimido el corazón, ardiente y turbada la +cabeza, bañado el rostro en sudor frío. + +En vano Javier quiso rehabilitarle dando algunas palmadas tardías. El +público, animal implacable, le mandó callar. Lázaro tuvo la presencia de +espíritu suficiente para contemplar cara á cara aquellas cien bocas que +bostezaban. Robespierre se desesperaba en el mostrador con suprema +expresión de fastidio. + +--Lo he hecho muy mal--dijo tristemente el orador al oído de su amigo. + +--Ya lo harás mejor otro día. Eres un gran hombre; pero no has tocado en +el _quid_. Con una lección mía estarás al corriente. Otro va á hablar: +atiende ahora. + +--No: yo me voy á casa de mi tío. No puedo estar aquí más tiempo. Me +ahogo. + +--Espera á ver lo que éste va á decir. + +Un segundo orador subió á la tribuna á disipar el fastidio que la +peroración de Lázaro había causado. Mientras la multitud celebraba con +aplausos maquinales las frases de su orador favorito, el otro se iba +sumergiendo lentamente en profunda melancolía. Nada es más terrible que +estos momentos de desencanto en que el alma yace atormentada por los +dolores de la caída: el tormento de esta situación consiste en cierta +ridiculez que rodea todos los recuerdos de las pasadas ilusiones. Todas +las frases de íntimo elogio, de profundo orgullo con que antes se regaló +la imaginación, resuenan con eco de burla en la pobre alma abatida, +llena de vergüenza. + +"Pero es preciso intentar una rehabilitación--decía Lázaro para sí.--¿Y +cómo? Todos murmuran de mí, y si mañana se ofrece hablar de mi discurso, +dirán todos que fué detestable, malísimo. Correrá de boca en boca, +llegará á oídos de todas las personas que me interesan. Ella lo sabrá, +se reirá tal vez de mí. Todos se reirán ahora." + +Lo más particular es que desde que bajó de la tribuna empezaron á +ocurrirle grandes pensamientos, magníficos recursos de elocuencia, +soberbios golpes de efecto, citas oportunísimas; y estaba seguro de que +diciendo aquello, arrancaría grandes aplausos. Pero ya era tarde: estaba +allí mudo y perplejo, cubierto su espíritu de una nube sombría. + +Entre tanto, el nuevo orador divagaba á sus anchas por el campo de la +historia y de la política, y, por último, expuso la necesidad de la +manifestación preparada para el siguiente día. Todos se levantaron +unánimes, gritando: "¡Sí!" Todos prometieron concurrir, y tres ó cuatro, +encargados del ceremonial, dieron cuenta del arreglo de la procesión, se +fijó la hora, se designó el punto de reunión. Los _bravos_ sucedieron á +los aplausos, y los aplausos á los _bravos_, y al fin la sesión terminó. + +Los socios comenzaron á salir; pero aquella fracción ignorante y +turbulenta, que ocupaba siempre uno de los rincones del café, no creyó +conveniente salir sin decir algo. Calleja subió á una silla y gritó, +dirigiéndose á los suyos. + +--¡Señores, serenata á Morillo! + +La idea fué acogida con estrépito. Morillo era el Capitán general de +Castilla la Nueva. Enemigo do asonadas tumultuosas, había tomado sus +medidas para impedir la procesión. Una parte del pueblo se agolpó junto +á su casa en la noche del 17, atronando toda la calle con espantosa +cencerrada. + +--¡Serenata á Morillo!--dijo Calleja saliendo de la _Fontana_ y +reuniendo toda la gente dispuesta para el caso que por allí pasaba. + +No sabemos por donde vino; pero allí estaba Tres Pesetas. Nuestros tres +amigos y Lázaro salieron de los últimos y se acercaron por curiosidad al +grupo que Calleja había formado. + +Entre tanto, el barbero pasó en dos zancajos á la otra acera, y se +acercó á la puerta de su casa. Su mujer salió á encontrarle. + +--Ciudadano, ¿has hablado?--le dijo. + +--No, ciudadanita mía. No puede ser esta noche; pero lo que es mañana, ó +hablo, ó me corto la lengua. Ya tengo estudiado el principio, y no se me +olvidará una letra. Cuando hable, me los como. + +--Estoy por no dejarte entrar--le contestó gravemente su mujer.--Si yo +llevara calzones, ya me habían de oír. Así y todo, si me pusiera á ello, +los volvía locos ... Si yo tuviera calzones, andaba por esos _clubes_ á +qué quieres boca. Porque tengo más verdades aquí en el buche.... + +--Ya verás mañana á la noche si hablo ó no. Es que cuando voy á empezar +me hace unas cosquillas la lengua ... y me trabo. Pero no tengas cuidado +que los voy á dejar aturrullados. + +--¡Serenata á Morillo!--dijeron cien voces.--Señores--exclamó uno de los +mas célebres oradores de la _Fontana_--váyase cada uno á su casa, que +estos desórdenes nos van á desacreditar. Cada uno en paz á su casa; nada +de gritos. + +Estos discretos consejos fueron saludados con murmullo prolongado de +reprobación. + +--¿Quién es ese servilón?--dijo una voz aguardentosa, que no era otra +que la del sin par Chaleco. + +--A casa de Morillo--repitió Calleja.--Mujer, tráeme el almirez. + +El gentío aumentaba con nuevas remesas enviadas de la plazuela de la +Cebada y del barrio del Salitre. Los socios de la _Fontana_ se habían +marchado, cerróse el club y sólo quedaron en la calle los tres amigos y +Lázaro, que se despedía para ir en casa de su tío. + +--Espera un instante para ver lo que sale de aquí--le dijo Javier +deteniéndole. + +A la sazón una persona daba fuertes golpes á la puerta de Calleja. + +--¿Qué hay?--dijo éste acercándose é interrumpiendo una patriótica y +barberil alocución que había comenzado. + +--Que vaya usted en seguida á sangrar á don Liborio que está muy malito. + +--Demonio de enfermo: mañana le sangraré. + +--No puede esperar: vaya usted pronto--exclamó el criado. + +--Señores, ¿qué hago?--preguntó el barbero á sus amigos. + +--No vayas, Calleja: que se sangre él solo. Esta no es noche de +sangrías. ¡A casa de Morillo! + +--Señores ... yo quisiera cumplir ... porque ya ven ustedes ... mi +profesión. La ciencia es lo primero. + +--No vayas, Calleja. + +--Señores, volveré en seguida. A ver--añadió abriendo la puerta de su +casa,--ciudadana, tráeme las lancetas. + +La ciudadana salió muy afligida, y le dijo: + +--A ver cómo le ponemos una ayuda á Joaquinito, que está muy malo. ¡Si +vieras qué vomitona le ha dado! ¿Se la pongo de malvas? + +--Póngasela de demonios cocidos, hermana--exclamó Tres Pesetas +furibundo. + +--Poco á poco, señores--contestó Calleja.--¿De malvas ó de aceite? +Déjenme ustedes ver cómo se arregla eso; porque para mí ... ¿por qué lo +he de negar? la ciencia es lo primero. + +Lázaro insistía en dejar á sus tres amigos: tan aburrido y +melancólico estaba. + +--Espera, hombre--le decía Javier deteniéndole aún. Espera á ver lo que +hacen estos bárbaros. + +--¡Qué es eso de bárbaros!--exclamaron con furia los que más cerca +estaban, volviéndose hacia los amigos con tanto interés, que hasta el +mismo Calleja dejó la ciencia por salir en defensa de la +Corporación.--¿Qué es eso de bárbaros, caballeriles? + +--¿Quiénes son esos pelandingues?--dijo uno. + +--Este es el aragonés que nos rezó el rosario esta noche. ¡Qué modo +de hablar! + +--Si parecía un sermón de Viernes Santo.... + +--El diablo me lleve si no les acaricio las muelas á esos +catacaldos--dijo Tres Pesetas, dispuesto á hacer lo que decía. + +Javier, el Doctrino, el poeta clásico, vieron una tempestad sobre sus +cabezas; pero el poeta clásico, que era el mismo enemigo, no se acobardó +y tuvo el antojo de llamar _rapista_ al grandioso Calleja. La chispa +saltó, y la lucha era inminente; pero tan desigual, que los cuatro mozos +no quisieron arriesgarse á ella, volvieron las espaldas y apretaron á +correr, unidos siempre, dirigiéndose á la calle de la Victoria. Muchos +de los contrarios les siguieron dando voces y arrojándoles piedras; pero +los fugitivos andaban muy ligeros y lograron refugiarse en la calle de +la Gorguera, metiéndose en el portal de la casa en que uno de ellos +vivía. Cerraron cuidadosamente por dentro. Un enorme canto, lanzado por +las robustas manos de Tres Pesetas, chocó en la puerta tan fuertemente, +que si hubiera cogido á alguno le hace añicos. Felizmente los jóvenes +estaban seguros, y los de fuera, al ver que la presa se les había +escapado, retrocedieron, marchándose todos á dar una armoniosa +cencerrada al Capitán general de Madrid. + + + + + +CAPÍTULO XI + + + +#La tragedia de los Gracos.# + + +Luego que sintieron alejarse á sus perseguidores, los amigos subieron. +Allí vivía el poeta clásico. + +--¿Tienes que cenar?--le preguntó el Doctrino. + +--Un magnífico festín--contestó el poeta.--Un cuarterón de queso +manchego y una botella de Cariñena. Mandaremos por unos buñuelos á la +taberna de la esquina. + +Lázaro tenía un hambre espantosa. Desde las nueve de la mañana no había +probado cosa ninguna, y el cansancio del camino, los esfuerzos mentales +y la gran fatiga moral de aquella noche le habían rendido hasta el punto +de que no podía tenerse. Subió con los demás, sin fuerzas para emprender +á aquella hora el viaje á casa de su tío. La comitiva, guiada por el +poeta clásico, se internó en la escalera. + +No hay viaje al polo Norte que ofrezca más peligros que una escalera +angosta de casa madrileña cuando la obscuridad más completa reina en +ella. Comenzáis dando tumbos aquí y allí; de repente tropezáis con la +pared: chocáis con una puerta, y el ruido alarma á la vecindad. Dais con +el sombrero en un candil que, aunque extinguido por falta de aceite, +tiene lo bastante para poneros como nuevos. Y todo esto es llevadero +cuando no se encuentra al truhán que baja ó al galán que sube, cuando no +sentís el retintín de la ganzúa que intenta abrir una puerta, cuando no +resbaláis en las substancias depositadas por los gatos sobre los +escalones, cuando no tropezáis con la amorosa conjunción de dos +estrellas que pelan la pava en el último tramo. + +Por fin la expedición llegó á las regiones boreales de la casa, á la +elevada zona en que el poeta había hecho su nido. Tocaron, y abierta la +puerta, nuestros amigos se encontraron frente á frente de una mujer que, +con soñolientos ojos y rostro avinagrado, alzaba la mano sosteniendo un +candil, próximo á imitar la sabía conducta de los de la escalera. Este +candil comunicó su luz á otro mejor acondicionado que había en el cuarto +donde entraron los cuatro jóvenes. La dama echó el cerrojo á la puerta +de la escalera, y dando las buenas noches con entonación de un responso, +se fué. No había andado cuatro pasos cuando volvió, y arrebujándose bien +en su manto, con honestos y recatados ademanes, dijo: + +--Por Dios, don Ramón, no hagan ustedes ruido, que está alborotada la +vecindad con la algarabía que se arma aquí todas las noches. Porque, ya +ve usted ... Una es comidilla de las gentes de abajo. La encajera ha ido +diciendo que esto era una taberna, y que no se podía vivir en esta casa. +Ya ven ustedes ... como una es mujer de opinión.... + +La señora que tan celosa se mostraba de la opinión de su casa era doña +Leoncia Iturriabeytia, vizcaína, como es fácil conocer por su apellido; +patrona de aquel establecimiento, mujer de bien, como de cuarenta años +mal contados, de buen aspecto, robustas formas, alta estatura cara +redonda y carácter bonachón y más que sencillo. + +--Señora, déjenos usted en paz--le contestó Javier.--Si viniera don Gil +con nosotros, no se incomodaría usted. + +--Vaya, ya empieza usted con sus bromas, don Javier. + +--¿Y cuándo se casa usted doña Leoncia? + +--¿Yo casarme? ¿Yo?--dijo doña Leoncia con mal disimulada satisfacción. + +--Pues sepa usted que se lleva un buen mozo. Don Gil es hombre que hará +carrera ... está en buena edad.... + +Una carcajada de los otros dos y una sonrisa forzada de la patrona +acogieron aquellas palabras. La vizcaína tenía un pretendiente, y éste +era don Gil Carrascosa, aquel individuo que fué lego, abate +covachuelista y cuanto hay que ser. Corrían por la vecindad rumores +alarmantes respecto á la existencia de cierta buena concordia, parecida +á la familiaridad, entre el poeta clásico y doña Leoncia, la vizcaína. +No penetremos en lo sagrado de estos clásicos y patroniles secretos. + +Doña Leoncia notó la presencia de un desconocido, y quiso darse tono. Se +puso seria, y reprendió á los estudiantes por su poca formalidad. +Después hizo un pomposo ademán, algunas cortesías, y se marchó. + +--Adiós Ariadna, Antígone, Sofonisba, Penélope--dijo cuando la vió fuera +el poeta, que gustaba mucho de aplicarle aquellos nombres heroicos. + +Poco después de esta despedida se sintieron ronquidos muy broncos y +prolongados. Era Ariadna, Antígone, Sofonisba, Penélope, que dormía en +el interior. ¡Cuán felices son las semidiosas! + +Javier y el Doctrino tomaron en competencia posesión de la cama. Lázaro +se acomodó lo mejor que pudo en una silla de tres pies y medio, y el +poeta continuó en pie haciendo los honores del sotabanco. Del cajón de +la cómoda sacó un pedazo de queso envuelto en un papel, que se había +hecho transparente. Un cuchillo, una botella y un plato, en que había +panecillo y medio, salieron de otro rincón, y el festín fué preparado en +la mesa, para lo cual se hizo preciso apartar á un lado dos tragedias en +verso heroico, un retrato de mujer roído de ratones, un ejemplar de la +Constitución, un tintero de cuerno y una babucha, dentro de la cual +había unas tijeras, una caja de obleas y medio tomo del teatro de +Crebillon. + +El cuarto aquel era curioso. La cama se ostentaba lo más horizontal que +le era posible sobre dos banquillos, cuyas tablas sostenían un jergón de +tan tortuosa superficie, que el durmiente rodaba en él de cima en cima +antes de poder conciliar el sueño. Una estera de esparto, finísima en +los tiempos de Carlos III, cubría las dos terceras partes del piso, +siendo inútiles todos los esfuerzos de doña Leoncia para estirarla hasta +cubrir lo que faltaba. Inmenso baúl alternaba con la cama, y á juzgar +por lo corroído del cuero y la suciedad acumulada entre él y la pared, +los ratones habían tomado por su cuenta la empresa de colonizar aquel +recinto. Adornaban las paredes algunos cuadros: el más notable era un +trabajo de pluma hecho por el tío del cuñado del abuelo de la vizcaína, +que había sido insigne calígrafo, y toda la lámina estaba llena de +rasgos, líneas, letras raras, rúbricas y floreos de pluma, trabajo +ilegible por ser tan excelente. Por otro lado pendía de la pared un +cuadrito de marco ex-dorado, que encerraba las habilidades juveniles de +la abuela de doña Leoncia, bordadora de lo más fino. Al lado de estos +monumentos de familia estaban un par de figurines del Directorio y una +Virgen del Pilar, simplemente pegada en la pared con cuatro obleas. + +Ramón echaba vino en un vaso que iba corriendo de mano en mano; el queso +fué distribuido, y el pan desapareció en poco tiempo. Lázaro no se +mostraba parco en comer, porque la verdad era que tenía buen apetito y +se sentía desfallecer por momentos. + +--Vamos, Ramoncillo--dijo el Doctrino--léenos un poco de esa tragedia +para llorar, que llamas _Petra_. + +--¿Qué Petra ni Petra?--replicó el poeta.--No seas bárbaro: _Fedra_ +querrás decir.--Lo mismo me da Fedra que Pancrasia. + +--Ya he dejado ese asunto ... eso no es nuevo. Ahora lo que conviene es +un asunto patriótico.--Eso me gusta. + +--Al fin me decidí por los gracos.... Amigos, qué hombres eran aquellos! + +--A ver--dijo el Doctrino.--Léenos algo de esos grajos. Debe ser +cosa graciosa. + +--Pero ven acá, loco--dijo Javier:--¿por qué no haces una tragedia de +cosas del día en que salgan hombres como éstos de ahora? + +--No seas tonto--dijo el poeta riendo con la mayor buena fe:--ahora no +hay héroes. + +--Majadero, ¿pues cómo llamas á Churruca, á Alvarez y á Daoiz? + +--Sí; pero eso son héroes de casaca. + +Ramón tenía talento y facultades de poeta; pero había nacido en una +época funesta para las letras. El frío clasicismo agostaba en flor los +ingenios, que educados en la retórica francesa, y siguiendo los +principios del prosaico Montiano, del rígido Luzán, del insoportable +Hermosilla, no atinaban á utilizar los elementos poéticos que en aquel +tiempo nuestra sociedad les ofrecía. + +El pueblo, alimentador de los teatros, no comprendía el alto ditirambo +de griegos y romanos; y al mismo tiempo, ningún poeta acercaba á poner +héroes españoles en la escena. Nasarre en tanto llamaba bárbaro á +Calderón, y _La vida es sueño_ no era más que delirio. Aquella +restauración clásica fué fecunda para la comedia, porque produjo á +Moratín hijo. Pero el drama, la fábula patética que retrata las grandes +conmociones del alma, y pinta los más visibles caracteres de la +sociedad, no existía entonces. + +Se hacían algunas tragedias, obras pálidas y sin vida, porque no eran +animadas por la inspiración nacional, ni nuestro pueblo vivía en ellas, +ni nuestros héroes tampoco. "Ya sabemos lo que son esos héroes tiesos, +acartonados, de las tragedias clásicas: siempre los mismos. No se +concibe el amor á la libertad sin _Bruto_, ni el odio al imperio sin +_Cinna_. ¿Cómo puede haber pasión sin Fedra, y fatalidad sin _Edipo_, y +parricidio sin _Orestes_ y rebelión sin _Prometeo_, y amor á la +independencia sin _Persas_? En tiempo de nuestro amigo Ramón, los +jóvenes creían esto; y había algunas personas graves que encontraban á +Crebillon más inspirado que Lope, y Rotrou más grande que Moreto." + +El poeta de que hablamos escribió su correspondiente _Alceste_, con +algún acto de un _Bellerofonte_ y varias escenas de tragedia bíblica, +también de cajón entonces. Tuvo una inspiración después, y quiso dejar +tan trillado camino. Ideó un _Subieski_, un _Solimán,_ un _Arnoldo de +Brescia_, y, por último, un _Padilla_; pero no bien había escrito +algunos versos, retrocedió por miedo á la antigüedad, y se fijó en los +_Gracos._ Dió principio á la obra, y la remató poco antes de las escenas +que estamos refiriendo. + +Ya le tenemos sentado sobre la mesa, con el manuscrito en la mano y +alumbrado por el candilejo. El Doctrino y Javier se disputaban la causa +con nuevo furor, y Lázaro, que estaba sentado en la silla, había cedido +al cansancio, y apoyado en la misma cama, esperaba la primera escena de +los Gracos. + +Javier tosió, y leyó las listas de los personajes de la tragedia, +seguida de la retahila de tribunos, lictores, centuriones, patricios, +pueblo, esclavos. Después relató la decoración, que era la plaza +pública, sitio de confidencias, de citas, de discursos, de secretos, de +escándalos, de juicios, de todo. Luego empezó el acto. Salía el _tribuno +primero,_ y le decía al _tribuno segundo_ si había visto á Cayo; el +tribuno segundo le contestaba al _tribuno primero_ que no; pero después +venía el _tribuno tercero_ y decía á los dos anteriores que Cayo estaba +en casa del sacerdote Ennio Sofronio, y que después vendría á confiarles +sus planes en la plaza pública. Estos se van, y saliendo el _hombre del +pueblo primero_, le dice al _hombre del pueblo segundo_ que el pan está +caro, y que los pobres se están comiendo los codos de hambre, lo cual +exaspera al _hombre del pueblo tercero_, que jura por Neptuno y el hijo +de Maya que aquello no ha de quedar así. Cada uno se va por donde ha +venido, y sale después Cornelia, que se pregunta por qué estará tan +agitado; triste Cayo; dice que rehusó las _viandas ricas de opulenta +mesa_, para irse á vagar silencioso y abstraído por la margen que baña +_del lento Tíber la corriente undosa_. Pero pronto viene á sacarla de +dudas el mismo Cayo en persona, que, alarmado por unas palabras que le +dijo el _tribuno tercero_ allá entre bastidores, viene á dar con su +madre y le manda que escuche y tiemble, con cuyo mandato Cornelia se +hace toda oídos y se pone á temblar como un azogado. Cayo le dice que los +dioses le ayudarán en su empresa, con lo cual la otra se tranquiliza y +se le quita el tembloreo. También dice que antes de faltar á su +propósito se tragará el Averno á la tierra; beberá el ciervo _(de +capital ramaje)_ la mar salobre, y se criará la carpa en las crestas +del más alto cerro de Trinacria. Después de estos desahogos, cae el +telón, y cada uno se va por donde ha venido. + +Pero ya cuando Cayo hacía estos juramentos, cerró los ojos el Doctrino, +poco preocupado de que el Averno se tragara á Italia, y comenzó á roncar +suavemente como un dios holgazán. El poeta no notó este incidente, y +entró en el acto segundo; pero al llegar al delicado punto en que +Cornelia le refiere á su confidente el sueño que ha tenido, empezó +Javier á hacer lo mismo, y se durmió también. Y allá, cuando el poeta se +internaba en los laberintos del acto tercero; cuando el senador Rufo +Pompilio se le sube á las barbas al senador Sexto Lucio Flaco (el cual, +sea dicho de paso, no miraba con malos ojos á la matrona Cornelia, +aunque era dueña un poco madura); cuando todo esto pasaba, Lázaro, que +había resistido por cortesía, no pudo más, y acomodándose en la silla y +en el borde de la cama, dió algunas cabezadas, y se durmió también +olímpicamente, comenzando á soñar dormido, que era cuando menos soñaba. + +El poeta concluyó el tercer acto, en que había un motín; y antes de +empezar la lectura del cuarto, miró en torno suyo y vió aquella escena +de desolación. "Dormidos. Oh dioses!" exclamó, penetrado aún del +espíritu clásico. + +Pero era natural. ¿Quién soporta una tragedia con plaza pública, +verdadero almacén de endecasílabos? ¿Quién soporta una tan grande ración +de clasicismo á aquellas horas, después de oír veinte discursos, después +de haber cenado? + +Aún faltaba algo. El candilejo, que sin duda era también poco amante de +lo clásico y estaba empalagado de tanto endecasílabo, no quiso alumbrar +más tiempo la plaza pública, y se apagó. Ramón cerró á obscuras su +manuscrito; comprendió que lo mejor que podía hacer era imitar á sus +amigos; bajó de la mesa, tomó la capa, se envolvió en ella, y tendióse +de largo sobre el bendito suelo. Poco después estaba tan profundamente +dormido como los demás. Así terminó la tragedia de los Gracos. Nos ha +sido imposible averiguar si al fin el senador Bufo Pompilio dió al +senador Sexto Lucio Flaco el bofetón que deseaba. + + + + + +CAPÍTULO XII + + + +#La batalla de Platerías#. + + +El sol y doña Leoncia aparecieron con igual esplendor y hermosura en las +primeras horas del siguiente día. La patrona, dejando las ociosas lanas, +dió principio á su tocado, que era algo complicado, porque consistía en +una restauración concienzuda de todos los deterioros que en su persona +hacían lentamente los años. + +Después de dar al viento la poca abundante cabellera, comenzaba á tejer +un moño, que, á no recibir el refuerzo de unos hinchados cojinillos, no +sería más grande que un huevo. Pasaba inmediatamente á adobarse el +rostro, operación verificada tan hábil y discretamente, que no conociera +la _verdad de su mentira_ ni el mismo don Gil, que era la persona que +más se acercaba á ella durante el día. A veces solía usar cierto +pincelito; pero esto no era más que en los días clásicos, y no hacemos +alto en ello por ahora. En estas ocupaciones estaba, mal ceñidas las +faldas, sin corsé y descubiertas con negligente desnudez las dos +terceras partes de su voluminoso seno, cuando una persona entró en la +casa, y acercándose al cuarto de la diosa, dió un par de golpecitos en +la puerta. + +--¿Quién?--dijo alarmada la vizcaína. + +--Yo. + +--Por Dios, Carrascosa, no entre usted, que estoy.... + +Pero Carrascosa empujó la puerta, y la hubiera abierto á no impedírselo +por dentro la asustadiza y honesta dama, que dejó el afeite y se ciñó el +vestido rápidamente para acudir á defender la plaza. + +--Leoncia, Leoncia, mira que soy yo, tu Gil. + +--Don Gil, don Gil, no sea usted pesado. Siempre viene usted cuando +está una arreglándose. Espere usted. Pase á la cocina, que tengo +que hablarle. + +--Yo también tengo que hablarte,--dijo Carrascosa, aplicando el ojo á la +cerradura por probar si veía algo. + +Doña Leoncia no tardó en arreglarse: se ciñó el corsé, se puso las +últimas horquillas, se aplicó dos ó tres alfileres al pecho, se echó un +mantón sobre los hombros, y pasó á la cocina. + +--Sabes que vengo muy incomodado--le dijo don Gil, mientras la dama, que +se había acercado al hornillo, se esforzaba en encender con pajuela unos +carbones;--sabes que estoy muy incomodado, Leoncia, con lo que dice la +gente, y vengo á que me saques de dudas; porque, en fin, tengo esto +atravesado en el gaznate y no lo puedo pasar. + +--¿Qué? ¿á ver? ... ¿á ver que majaderías traes hoy?--Nada, sino que la +gente da en decir que tú ...--Aquí el ex-covachuelista se detuvo, como +si efectivamente se le atragantara una cosa en las fauces.--¿Qué yo? ... +¿á ver? ¿qué?--dijo la patrona, soplando los carbones. + +--Que tú ... quiero decir ... que ese jovencito que hace versos y vive +en ese gabinete, está muy fino contigo, y te está cortejando ... Me dijo +la frutera que ayer te vió salir con él de paseo, y.... + +--No me vengas acá con majaderías--dijo doña Leoncia, alzando en su +derecha mano una badila de cobre que en aquellos momentos le servía: lo +que hay es que como una es mujer de opinión, ha de estar todo el mundo +ocupándose de una para decir lo que se le antoja. ¡Vaya, don Gil! ¿Y +usted se anda en chismes con la frutera? ¡Buena está ella! No me vuelva +usted acá con enredos. Lo que hay es que no puede una mover un pie sin +que venga toda la vecindad á decir por qué sí y por qué no. + +--Cepos quedos--dijo Carrascosa,--que yo no dudo de que seas una mujer +muy principal; pero debe evitarse que la gente ande diciendo cosas ... +porque.... + +--No me hables de eso, Gil: Gil, no me hables de eso dijo fingiéndose +incomodada doña Leoncia;--que todos los hombres son unos engañosos, y +está una muy escarmentada ... no ... digo ... muy.... Le han dicho á una +lo que son los hombres ... Y si no, miren al prestamista de abajo que +todos los días desayuna á su mujer con cincuenta palos. + +--¡Oh, Leoncia de mis pecados! Y piensas que yo no te he de tratar como +una dócil ovejuela que eres ... Mira, no seas tonta: puesto que nos +hemos de arreglar y es preciso mantener la opinión, bueno sería que +echaras de tu casa á ese mozalbete, y que se fuera con sus versos á +otra parte. + +--Pues digo que no. Si hablan, que hablen; si _injurian_, que +_enjurien_. Yo soy mujer de opinión. + +--Jesús, Leoncia: ¿y no me haces ese gusto? + +Doña Leoncia empezó á reír con mucha gana; y el buen Carrascosa, que no +estaba dispuesto aquel día á ponerse serio, se serenó y concluyó por +reírse también. + +--Mira que esta tarde voy con doña Patronila y la Juliana á merendar á +Chamartín. Doña Ramona vendrá también, y si tú vienes, cantarás aquellas +seguidillas que sabes. + +--Yo no estoy para seguidillas. Lo que me carga es que vaya ese don +Ramoncito, que me tiene ya hasta aquí. Mira, mira, Leoncia: si lo echas, +estaré cantando seguidillas cuatro días seguidos. ¡Ah! No me acordaba: +¿sabes que estamos arreglando una procesión en las Maravillas? Ya te +proporcionaré un balcón para que la veas. Va á estar muy lucida, y salen +más de veinticinco santos y todas las cofradías de Madrid. + +--Mira, Gil, no te andes con procesiones, que es cosa que no me gusta. +¿Con que vienes á Chamartín? + +--Sí: bueno es que nos vayamos allá, porque hoy hay jarana en Madrid, y +se me antoja que habrá tiros por esas calles. + +--¡Jesús; y Santa Librada! ¡Otra jarana!--dijo la vizcaína con el rostro +descompuesto y mudado de color.--Pero ¿qué hay? + +--Ahí es nada. Que esos locos de la _Fontana_ van á pasear el retrato de +Riego con música y todo. La autoridad ha prohibido esa procesión, y +ellos dicen que la habrá. Veremos quien gana. Ya anda la gente por ahí +alborotada y pronto hemos de ver el tumulto. + +En efecto, el ruido no se hizo esperar: un gentío inmenso ocupaba la +vecina plazuela de Santa Ana, y hasta la tranquila mansión de doña +Leoncia llegó el rumor de las voces. La criada, que venía de comprar, +entró dando gritos de terror y diciendo que había sentido unos +grandes cañonazos. A los gritos de la gallega despertaron los tres +amigos y Lázaro. + +--¿Qué hay?--dijo Javier.--¿Qué algazara es esa? + +--¿Qué ha de ser sino la procesión?--dijo el Doctrino. + +Lázaro se levantó dolorido, porque con la molesta posición que en el +sueño tomó, parecía que se le había roto el espinazo. Abrieron el balcón +y miraron. Doña Leoncia entró en el cuarto del poeta dando alaridos y +manoteando. + +--¡Jesús!, ¡Jesús! ¡No abran ustedes el balcón, que se nos va á meter +aquí alguna bomba! ¿No oyen ustedes los cañonazos? ¡Jesús, que disparos +tan fuertes! + +--Señora, usted está soñando con los cañonazos. + +--No te alarmes, Artemisa, Electra.... + +--¡Cierren ese balcón! + +Los cuatro jóvenes eran muy curiosos para contentarse con mirar desde +el balcón. Bajaron á la calle con mucha prisa para unirse al gentío, +aunque Lázaro pensaba dejar aquello y marcharse inmediatamente á casa +de su tío, recogiendo de antemano su mezquino equipaje en el parador +del Agujero. + +--¿Quién es ese joven?--dijo don Gil á la patrona luego que los cuatro +habían bajado. + +--No sé quién es: le trajeron anoche. + +Carrascosa creyó reconocer en aquel joven al sobrino de su amigo, á +quien había tratado en Ateca; y queriendo cerciorarse, porque sin duda +le interesaba, bajó tras ellos. Los cuatro jóvenes se mezclaron al +gentío: no se podía dar un paso. La procesión estaba organizada, y +pronto iba á emprender la marcha para salir á la calle de Atocha. Gran +confusión reinaba en la multitud, y eran vanos los esfuerzos de dos ó +tres personas para poner en filas ordenadas al pueblo y dirigirle. + +Lázaro trató de marchar á donde debía; pero tuvo una tentación, que le +hizo detener meditabundo y preocupado. Al ver aquella multitud, su +imaginación, abatida y exánime desde la singular escena del café, volvió +á remontarse tomando su acostumbrado vuelo. Allí estaba reunido un +pueblo, dispuesto á una gran manifestación. Confuso y como asustado de +su empresa, la muchedumbre vacilaba, no tenía fijeza ni determinación: +sin duda allí faltaba algo. Lázaro quiso dominarse rechazando la +tentación. Se alejó del pueblo y volvió á acercarse á él. +"Sí--pensaba,--aquí falta algo: falta una voz." + +Había llegado aquel momento supremo de las agitaciones populares en que +las turbas se paran silenciosas, alterados los miles de corazones por un +solo y profundo temor, trastornadas las mil cabezas con una sola duda. +Falta que una voz sola diga lo que todos sienten. En estos momentos +solemnes es cuando vemos un cuerpo elevarse sobre miles de cuerpos y una +mano temblorosa extenderse sobre tantas cabezas. Una voz expresa lo que +en tantos cerebros pugna para adquirir formas orales; esa voz dice lo +que una multitud no puede decir; porque la multitud que obra como un +solo cuerpo con decisión y seguridad, no tiene otra voz que el rumor +salvaje compuesto de infinitos y desiguales sonidos. + +Cuando aquel hombre ha hablado, la multitud ha dicho lo que tenía que +decir; la multitud se conoce, ha podido recoger y unificar sus fuerzas, +ha adquirido lo que no tenía: conciencia y unidad. Ya no es un conjunto +inorgánico de fuerzas ciegas: es un cuerpo inteligente cuya actividad +tiende á un objeto fijo, bueno ó malo, pero al cual se encamina con +decisión y conocimiento. + +Esto pensaba Lázaro. ¿Podría él ser ese medio de expresión? ¿Sería el +Verbo revelador de aquel cuerpo ciego é inconsciente? ¿Hablaría ó no +hablaría? La masa en tanto se arremolinaba y se extendía por la plazuela +del Ángel. Lázaro la siguió como fascinado; después se apartó con miedo +de ella y de sí mismo. Pero no podía resolverse á retirarse. ¿Hablaría ó +no? Le oirían de seguro. ¿Como no, si había de decir cosas tan bellas? +El estaba seguro de que las diría. Las palabras que había de decir +estaban escritas con letras de fuego en el espacio. + +Ya el retrato avanzaba llevado por cuatro socios de la _Fontana_. Sonaba +la música, el gentío rodeaba el lienzo, y todos se movían sin adelantar, +oscilaban sin extenderse, se revolvían confundiéndose. Sin duda faltaba +algo. Lázaro se mezcló en el torbellino. Sus ojos brillaban con +extraordinario resplandor; su inquietud era una convulsión, su agitación +una fiebre, su mirada un rayo. Cruzábanle por la mente extrañas y +sublimes formas de elocuencia; latíale el corazón con rapidez +desenfrenada; las sienes le quemaban, y sentía en su garganta una +vibración sonora, que no necesitaba más que un poco de aire para ser voz +elocuente y robusta. + +Vió que alzaban el retrato, que la turba se arremolinaba en circuitos +sin fin, y vió agitarse en el aire multitud de pañuelos blancos que +salían de aquel torbellino como una espuma. + +La comitiva desordenada siguió por la calle de Atocha y penetró en la +Plaza Mayor. Allí se difundió un poco. Pero después trató de atravesar +el arco de la calle de la Amargura para entrar en Platerías. El gran +monstruo midió de una mirada el volumen de sus miembros multiplicados y +la anchura del arco por donde había de pasar. El camello iba á pasar por +el ojo de la aguja. Hubo un movimiento convulsivo de codos, y los +abdómenes se deprimieron, giraban los cuerpos, y algunos sombreros +saltaron á impulsos de las repercusiones y choques de tantas cabezas. +Algunas voces trataron de pronunciar una orden para vencer aquella +dificultad, problema de obstetricia sin duda. + +--Delante el retrato. Dejen pasar el retrato--decían. Era imposible; la +gente se agolpaba de tal modo, que el retrato no podía pasar. Al fin, +tras largos esfuerzos, el retrato pasó por el arco. Detrás seguía con +la mayor confusión la gran masa de gente. La multitud que llenaba la +plaza se había parado y esperaba. El retrato y sus corifeos +desembocaron en la calle Mayor; pero al llegar allí, una sorpresa sin +igual detuvo la procesión. Dos filas de soldados formaban en las +Platerías, llegando más allá de la plazuela de la Villa. Las picas de +un escuadrón de lanceros brillaban á lo lejos, y delante de esta tropa +estaba, el Capitán General de Madrid, á caballo, esperando con grande +aplomo y entereza. Este hombre avanzó seguido de dos ó tres, y +señalando con el sable, intimó la orden de retirada á los del retrato. +Hubo una rápida consulta de miradas entre éstos. Una autoridad civil se +acercó también, y con los mejores ademanes dijo que se fuera cada cual +á su casa y renunciaran á aquella manifestación, porque el Gobierno +estaba resuelto á que no dieran un paso más. El aspecto de la tropa +impresionó vivamente á los del retrato; además, éstos contaban con la +ayuda del regimiento de Sagunto, y el regimiento de Sagunto estaba +encerrado y perfectamente custodiado en su cuartel. + +Trataron, sin embargo, de pasar adelante, y dijeron que aquella +manifestación era puramente moral; que no trataban de producir ningún +trastorno, ni era agresiva su actitud, ni tenían más objeto que +tributar un homenaje de admiración al héroe que había dado la libertad +á su patria. + +"¡Cada uno á su casa! Atrás el retrato", dijo resueltamente Morillo. + +La defensa era imposible. La procesión no tenía armas. + +La supuesta debilidad del Gobierno se había trocado en inquebrantable +firmeza. Algunos empezaron á desertar, desfilando por la calle de +Milaneses y la plazuela de San Miguel. El retrato descansaba en tierra y +se movía adelante y atrás, poco seguro en manos de sus portadores. Estos +hablaron: pero todo fué inútil: la gente empezó á retroceder, algunos á +gritar, y hubo también quien quiso oponer resistencia á la tropa. + +Entre tanto el gentío que ocupaba la plaza permanecía inmóvil. ¿Quién +era aquél que entre tanta gente se elevaba, y agitando las manos, +profería voces que la muchedumbre aplaudía? El orador hablaba bien, sin +duda: grandes aclamaciones acogían sus palabras; pero los continuos +empellones, los gritos de los pisoteados y estrujados no permitían á +aquél expresarse con desahogo. + +Algunos pedían silencio; pero el silencio en toda la plaza era +imposible. A lo mejor, los que en el arco discutían con la autoridad, +retrocedieron al ver que la tropa resistía. La confusión entonces llegó +á su término. El orador continuó su filípica; pero la continuó excitando +al pueblo á que no cediera en su empeño de verificar la manifestación. +Estaba lívido, anhelante, y cada palabra suya era como un latigazo que +estimulaba á la muchedumbre á seguir adelante. + +En tanto las tropas avanzaban despejando la plaza, y algunos eran tan +osados, que delante de los caballos oponían resistencia y vociferaban +apostrofando á Morillo y á su gente. + +--¡A esos que gritan!--dijo el que mandaba el piquete. Arremolinóse el +gentío. Muchos corrieron á escape. Otros dieron vueltas, arrastrados +por la oleada, ó permanecieron turbados sin saber qué partido tomar. +Lázaro calló. + +--¿Quién gritaba?--dijo el capitán,--A los que gritan. Prender á los +que gritan. + +Lázaro quiso huir; pero el brazo vigoroso de un soldado le detuvo +fuertemente. + +--Prender á los que gritan. Este es el predicador. ¡A ese! + +Lázaro pasó de una mano fuerte á otra fortísima. Apenas se daba cuenta +de que le habían prendido. Creyó que le soltarían en seguida, é intentó +desasirse, aunque inútilmente. + +-¡Atrás, atrás! ¡Fuera de la plaza!--continuaba el capitán. + +Y era bien obedecido, porque el gentío se desbandaba á toda prisa. La +procesión fracasó. El retrato quedó hecho trizas en medio de la plaza; +la tropa tomó todas las entradas. + +¿Qué fué de Lázaro? Un cuarto de hora después entraba, honrosamente +custodiado, por las puertas de la cárcel de Villa, y era introducido +también honrosamente en un tristísimo, obscuro y sucio calabozo. + + + + + +CAPÍTULO XIII + + + +#No llega el esperado.--Llegada de un importuno.# + + +De todos los procedimientos que el espíritu emplea para atormentarse á +sí mismo, el más terrible es esperar. Contra esto no hay remedio. +Parece que ha de ser fácil resolverse á no esperar, apartar la +imaginación de la cosa esperada, y vivir sólo en un punto de la vida, en +un momento del tiempo, sin esa dolorosa aspiración á lo venidero que +desquicia el ser, sacándole de su centro. + +Cuando se espera lo que ha de llegar las horas son siglos; cuando se +espera lo que debió llegar, las horas vuelan como segundos. Clara estaba +á la hora de las diez con el alma suspensa, trémula y atenta, llena de +inquietud y zozobra. Pasa de las diez, y el viajero no viene; el reloj +vuela de las once á las doce, y de las doce á la una. Pascuala tenía +mucho miedo, porque el ruido de gentes que en la calle se sentía +aumentaba á cada hora. Las dos estaban sentadas en el cuarto interior, y +no decían cosa ninguna, ni la criada contaba aquellos cuentos de las +ninfas y el dragoncillo, que había aprendido en su pueblo, ni la +huérfana se reía con la franca expansión y natural sencillez de su +carácter. Ambas estaban muy silenciosas: se miraban con ansiedad cuando +algún ruido se sentía en la escalera; y al cerciorarse de que no era lo +que aguardaban, caían la una en su abatimiento indiferente, la otra en +su calmosa, melancólica y disimulada agitación. + +Clara, á la madrugada, entró en el período de las conjeturas; forma con +que el espíritu se da todos los tormentos imaginables. ¿Qué le había +pasado? ¿Volcaría el coche? ¿le habrían salido ladrones con aquellos +tremendos trabucos que pintan en las estampas? ¿Habría desistido del +viaje? ¿Tendría tal vez amores con alguna muchacha del pueblo? ¿Le +detendría alguna partida de realistas? Todo le ocurría menos lo cierto. +En estos momentos fácil es tranquilizarse teniendo un poco de serenidad; +pero nadie la tiene, y una ceguera profunda sustituye á la normal +lucidez del entendimiento. Basta razonar en calma y decir: "¿No ha +venido? Se habrá detenido casualmente. Mañana vendrá." Pero en vez de +hacer este lógico razonamiento, lo que generalmente se piensa es esto: +"¿No ha venido? Pues se ha muerto: le mataron." + +Luego la noche contribuye á este tormento; la noche, que á todo da +formas horribles, lo mismo á las cosas materiales que á las visiones +internas. Clara, que no había podido ni podía dormir, no cesaba de +percibir informes, bultos, sangre, obscuridad, repentinamente opuesta á +una gran luz que alumbra horrores. Da calentura esa situación. +Impaciencia febril se apodera de la sangre que se agita y circula, como +si la rapidez de su marcha acelerase la llegada de lo que se espera. +Esta contrariedad de nuestro deseo es más terrible, porque es lenta, sin +límites. Delante no se ve sino la eternidad. No vienen á la mente las +modificaciones que puede traer el próximo día. Aquella noche y aquella +soledad parece que no han de tener fin. + +Las primeras luces del día no hicieron, sin embargo, otra cosa que +aumentar su tristeza. ¡Ayer! ¡Desde ayer le había estado esperando! +Deseaba salir fuera y correr, preguntando á todos por el desventurado +joven. Abrió el balcón, miró á la calle, creyendo que iba á verle pasar, +y examinó á todos los transeúntes. Entonces le llamó la atención una +persona que, fija en la esquina, la miraba con tenacidad. Segura de que +no era él volvió la cara, y no se cuidó más de aquella persona. + +Cerró el balcón, porque sentía fatiga y mucha necesidad irresistible de +dormir. Fué á su cuarto, y sentada en una silla, recostó la cabeza sobre +la cama. Pero en vez de dormir empezó á cavilar con tanto desvarío y +agitación como durante la noche. Elías tampoco había vuelto. ¿Qué sería +de él? ¡Oh, qué luz! Tal vez le había encontrado y estarían juntos en +alguna parte. + +En esto entró Pascuala que venía de la calle. La alcarreña se acercó á +Clara, adornando la redonda y vasta fachada de su cara con +impertinente sonrisa. + +--¿Sabe usted lo que ha _pasao_? + +--¿Qué? ¿qué hay?--dijo Clara con interés. + +--Que aquel caballerito del otro día ... pues ... el señor militar ... +me paró en la esquina. + +--¿Y á mí qué me importa eso? + +--Que dice que viene acá. + +--¡Jesús, acá! ¿Y á qué viene acá? Estamos solas. + +--Pues es un caballero muy cumplido. + +--¿Si? Pues no me he fijado. + +--¿No le vió usted el otro día aquí ... cuando el señor vino malo? + +--Sí: parecía una buena persona. ¿Pero á qué quiere volver aquí? + +--Usted bien se lo malicia. ¡Ah, qué picarona es usted! En aquel momento +sonaron en el bolsillo de Pascuala las pesetas que el militar le había +dado. Después se sintieron pasos en la escalera y sonó muy débilmente la +campanilla. + +--Es él--dijo la alcarreña. + +Y antes que Clara pudiera impedírselo, la moza corrió, abrió la puerta, +y el militar, que ya conocemos, entró en el pasillo, se descubrió con +respeto y se acercó á Clara. + +--¿A quién buscaba usted?--dijo Clara.--No está: ha salido. + +--Sí está, no ha salido,--contestó el militar con aplomo. + +--¿Quién? ¿Pero á quién buscaba usted? + +--Fácil es comprender que no busco á ese viejo, cuyo trato aleja en vez +de atraer á las personas. + +--¿Pero qué quiere decir? ¿á qué viene usted?--le preguntó Clara con +ligera expresión de alarma.--Estoy sola, váyase usted. + +--Por lo mismo no me voy. + +--Si usted no se va, llamaré, gritaré,--dijo Clara, resuelta sin duda á +hacer lo que decía. + +--Entonces reñiremos,--afirmó el militar con sonrisa de amistosa +franqueza, que desarmó en parte el enojo de Clara. + +--¡Por Dios, que va á llegar! ¿Pero quién es usted? ¿A qué viene usted +aquí? ¿Quién le ha dado licencia para entrar? Usted es el que vino el +otro día con él. Ya le reconozco; pero no entiendo á qué viene hoy. +¡Pascuala, Pascuala! + +--No me mire usted como enemigo. Mi entrada ha sido singular; pero no +soy un ladrón ni un asesino. Vengo como amigo: traigo paz y amistad. No +tenga usted miedo, Clara. Vengo como amigo. Ya nos conocemos de un solo +día, cuando vine aquí sosteniendo á ese pobre señor. + +--¡Oh! y ahora puede venir--dijo Clara alarmada. Márchese usted, por +Dios. Yo no le conozco, ni me importa todo eso que me ha dicho. Si +él llega.... + +--Lo que menos me importa es ese viejo--contestó el militar.--Antes me +interesaba un poco. Creí que era de usted pariente, su esposo tal vez. +Pero después he sabido que es un tiranuelo que vive para martiriza á una +pobre huérfana, que se muere da melancolía encerrada aquí. No puedo +ver con indiferencia que una persona tan guapa, tan amable, tan digna de +ser feliz, pase la vida en poder de esa fiera. + +--¡Oh! Pues yo estoy bien así. Le agradezco á usted su bondad--contestó +Clara;--pero no es necesaria. Váyase usted, por Dios. + +--No me iré, no--dijo el militar, exaltándose un poco. Hace algunos días +que me preocupa la idea de los martirios que usted debe sufrir. Siento +un deseo muy grande de libertarla á usted de ese maniático, y creo que +realizaré este propósito. He pasado por ahí cien veces al día y me ha +dado horror el aspecto sombrío de esta casa, sepulcro en vida de tan +bella criatura. Usted se reirá de mí, lo comprendo. Le parecerá extraño +este interés que tomo por una persona á quien sólo he visto una vez; +pero de este misterio no hay que hablar ahora. Lo que importa es que +usted se decida á hacer lo que yo le aconseje. Sepa usted que he jurado +no permitir que muera aquí de hastío y soledad. Estoy seguro de que +usted, que con tanta sencillez me comunicó la única vez que nos vimos +parte de sus desventuras, tendrá hoy la confianza que necesito, sabrá +apreciar la nobleza de mis propósitos y no se opondrá á que se realicen. + +Clara no sabía qué contestar. Estaba confundida al ver el generoso y +fraternal interés que tenía por ella una persona á quien había visto tan +poco. Esto hubiera llenado de orgullo á otra mujer; pero Clara era muy +modesta, y ante aquella manifestación afectuosa no tuvo más que gratitud +y vergüenza. Nunca creyó merecer aquello. + +--Yo lo agradezco mucho, señor--dijo;--pero.... + +La verdad es que no podía decirle que era feliz y que deseaba continuar +aquel género de vida. Era cierto lo que el militar decía. Era imposible +vivir en compañía de aquella fiera. ¿Pero acaso no esperaba su salvación +de otra persona? Esta idea la indujo á rechazar con más energía las +ofertas que aquél le hacía. + +--Usted no conoce á la persona con quien vive--continuó el +militar.--Usted no le conoce, yo sí: ya me he informado de su carácter y +de sus ideas. No sólo es un hombre extravagante é intratable, sino un +fanático sin corazón, un hombre feroz, de perversos instintos y cálculos +terribles. No: usted no puede seguir más tiempo en manos de ese hombre, +que no es su pariente, ni su amigo: que se llama su protector, para +hacer de usted una víctima de su orgullo brutal. + +Clara comprendió, por la vehemencia con que el joven hablaba, que era +cierto su interés, y conoció también que la pintura que del viejo hacía +no era exagerada. El desconocido obraba con la mayor nobleza, sinceridad +y buena fe. Era uno de esos caracteres inclinados á las aventuras +difíciles y que implicaban la salvación peligrosa de los que sufrían. Su +espíritu caballeresco, su corazón inclinado al bien, hallaron en aquel +suceso un motivo de ocupación, y dedicó toda su actividad á la +realización del más generoso propósito. Además, un sentimiento bastante +enérgico de simpatía hacia aquella pobre huérfana, le impulsaba á +proceder con tanta diligencia. Más adelante conoceremos el nombre y los +hechos de este noble, caballero. + +--Pero no esté usted más tiempo aquí--dijo Clara.--¿Cómo quiere usted +convencerme de que se interesa por mí, si precisamente estando aquí me +prueba lo contrario? Si él viene y le encuentra en la casa.... + +--No dirá nada. Ese hombre es tan miserable, que no le importa ni la +felicidad ni el honor de usted: todo lo mirará con indiferencia. A usted +no le queda más amparo que yo. + +La huérfana, al oír estas palabras sintió un frío en el alma. El momento +en que eran dichas hacía que parecieran una gran verdad. Su único, +legítimo y verdadero amigo no vendría. Ya no le quedaba más amparo que +el de un advenedizo. + +--Nada más que yo; pero es bastante--continuó el joven con afectada +voz.--Siga usted el plan que yo le marque: no haga usted caso de ese +viejo. Yo seré para usted todo lo que puede ser un hombre de corazón y +honradez. Tenga usted en mí la confianza que se tiene en lo que nos ha +de salvar.... Y ahora, Clara, me voy. Pero no tardaré en volver á dar +mis órdenes á la pobre prisionera, cuya felicidad pende de mí. ¡Qué +orgullo siento en esto! Yo estaré siempre alerta. Si le ocurre á usted +una nueva desventura, no necesita avisarme. Yo me hallaré aquí para +socorrerla y animarla. No le queda á usted más amparo que yo. Piénselo +usted bien. Adiós. + +La decisión de aquel hombre desconocido, insinuado tan novelescamente en +los secretos de la casa, era muy firme. Se había propuesto emprender una +aventura generosa, á que le inclinaban al mismo tiempo un sentimiento de +simpatía, y el deseo inveterado en él, de hacer bien. + +Si había un poco de egoísmo en él, después lo veremos. Ya se marchaba, +cuando Pascuala salió de la cocina asustada, y dijo: + +--¡El amo! + +--No abras--dijo Clara temerosa.--Espera: escóndase usted. + +Pero Elías, que tenía llave, no necesitaba que le abrieran para entrar. + +--No importa--dijo el militar, que trataba de serenar á Clara. + +Coletilla abrió y entró. Venía cabizbajo y abstraído. Dió algunos pasos +por el corredor sin ver al intruso; mas al llegar al extremo, notó aquel +bulto, alzó la cabeza, y vió al joven, que se inclinaba ante él con +mucho respeto. + + + + + +CAPÍTULO XIV + + + +#La determinación.# + + +--¿Qué busca usted? ¿quién es usted? ¿qué hace usted aquí? + +--¿No me conoce usted? Soy el que hace unos días le trajo á usted muy +mal parado á su casa, y venía á ver si estaba usted ya completamente +restablecido. + +--Si, señor; estoy bueno--contestó bruscamente, y entrando en la sala, á +donde le siguió el joven:--¿no se ofrece nada más? + +--Nada más, y me retiro: acabo de llegar--dijo con afectada naturalidad +el militar.--Me retiro repitiéndole que me intereso mucho por su salud. + +--Bien: ya me lo dijo usted el otro día,--respondió Coletilla dirigiendo +miradas recelosas á Clara y á Pascuala. + +--¿Y no me manda usted nada? + +--Nada más sino que me deje usted en paz. ¿No va usted á la procesión? +Está muy lucida. + +--No estoy para procesiones. + +--¿Le gusta á usted saber lo que pasa en las casas de los +realistas?--añadió el anciano con el acento amargo y receloso propio de +su carácter.--Aquí no se conspira. Y si yo conspirara, lo haría de modo +que no vinieran á sorprenderme los lechuguinos de la Milicia Nacional. + +Clara estaba temblando. La parecía que el militar, ofendido por aquel +insulto, iba á desenvainar el tremendo sable que llevaba en la cintura y +á descargarlo sobre la cabeza del realista. Pero aquel sonrió +desdeñosamente y dijo: + +--Amigo, veo que me juzga usted mal. Puede estar seguro de que no me +ocuparé en delatarle. ¿Qué daño puede hacer usted? + +--¿Yo?... Daño....--respondió el fanático con una mueca feroz, que en él +equivalía á la sonrisa. + +--Poco será el que usted haga y por poco tiempo. Eso se lo juro á usted. +Con que voy á hacerle el favor de marcharme. Adiós. + +Dirigióse á la salida, no sin tratar de expresar á Clara con una mirada +lo que antes le había dicho con muchas palabras, es decir, que confiara +en él y esperara. Hubiera querido verse acompañado de la joven hasta la +puerta; pero la infeliz no se atrevió. Cuando el militar estuvo fuera, +Coletilla se volvió á Clara, y con irritados ademanes, le dijo: + +--¿Hace mucho que entró aquí ese hombre? + +--No, señor: un momento antes de usted llegar--respondió +temblando Clara. + +--¿Y por qué le habéis abierto? ¿No dije que no abrierais á nadie? + +--Venía á preguntar por usted. + +--¿Por mí? Ya...--contestó Elías con furia.--Algún espía del +Gobierno. Pero ya me figuro la verdad. Este es algún mozalbete que te +hace la corte. + +--¿A mí? No, señor. Si no le conozco, no le he visto nunca, dijo Clara +temblando. + +--Pues yo le he visto rondando esta calle. Sí, señora, le he visto. No +me lo niegues. ¡Tú tienes tratos con él, tú le has hablado, tú le has +dado cita aquí!... + +Clara no había visto nunca á Elías tan encolerizado contra ella. Las +inculpaciones que le hacía ofendieron tanto su inocencia, que en aquel +momento sintió lo que nunca había sentido: una secreta aversión hacia +aquel hombre. + +--Yo he sido un padre para ti, Clara; pero tú no has sabido apreciar +mi protección--continuó Coletilla con encono.--Tú eres una ingrata, +una mujer sin juicio; abusas de la libertad que te doy, abusas de mi +alejamiento de la casa. Pero yo juro que te enmendarás. Es preciso que +hoy mismo tome la determinación que había pensado. Si, hoy mismo. +Ahora mismo. + +--Le digo á usted que no sé quien es ese hombre; que hoy ha entrado +aquí á preguntar por usted. Yo no sé quién es ni me he ocupado nunca de +semejante persona. + +--Hipócrita, ¿piensas que creo en tu aire de mosquita muerta? Fíese +usted de las niñas apocaditas. Pero tus travesuras se concluirán, +Clara. Ya no comprometerás otra vez mi reposo como hoy. Yo estoy +siempre fuera, y no quiero que durante mi ausencia se convierta esta +casa en un infame garito. + +Clara no podía creer aquellas palabras. Ya sabemos que era poco ducha en +contestar cuando el terrible anciano la reprendía. Y esta vez su honor +ofendido no encontró tampoco las palabras que en aquella situación +convenían. Negó y lloró tan sólo, argumento que el realista tomó como la +última expresión de la hipocresía y el engaño. + +--Prepárate, Clara, á salir de aquí. No mereces los sacrificios que he +hecho por ti. A ver si ahora compras florecitas y arreglas cintajos para +coquetear en la ventana. Vas á vivir de aquí en adelante en compañía de +unas personas cuya protección no mereces tampoco. Pero éstas son tan +caritativas, que te admitirán por consideraciones á mí. Prepárate. Esta +tarde mismo voy á llevarte á casa de esas señoras, y allí vivirás. Ellas +te enseñarán á ser mujer de bien, y allí veremos si vuelves á tus +locuras, veremos si te apartas del buen camino. Vivirás con ellas; las +ayudarás y servirás en sus labores, y te enseñarán lo que no puedes +aprender en mi casa, sola y sin guía. + +--¡Las señoras de Porreño!--pensó Clara con horror, aquéllas tan erguidas +y finchadas, que le daban miedo siempre que le hablaban, dejándole una +impresión de tristeza que no podía borrar en muchos días. + +--Estas ideas del día--continuó Elías como hablando solo,--pervierten +hasta á las muchachas más recatadas. ¡Estas ideas del día, esta lepra +social!... ¡se difunde sin saber cómo!... ¡penetra en todas partes! +¡Quién lo había de decir!... Ya se ve... sola en esta casa... Irás, +Clara, en casa de esas señoras. Ten presente que no lo mereces, porque +ellas son personas muy principales y virtuosas, libres del contagio del +día. Haz cuenta que entras en un santuario. + +No había remedio. La fatal determinación, que, sin conocerla, había +asustado tanto á la huérfana, estaba irremisiblemente tomada. Clara se +iba á vivir con aquellas misteriosas señoras, en cuya casa, según +Coletilla decía, no habían penetrado las ideas del día. Hacía tiempo que +él tenía este deseo para vivir más á sus anchas; pero nunca se hubiera +atrevido á proponerlo á las tres venerables matronas, si éstas, con una +generosidad que él no se cansaba de admirar, no se lo hubieran indicado. +Era ya cosa resuelta; así es que Coletilla, al ocurrir la escena que +hemos referido, no quiso retardar ni un momento la determinación, y +partió á casa de sus amigas á darles aviso, dejando á Clara entregada al +dolor más profundo. + +Digamos algo de las relaciones que anteriormente había tenido Elías con +aquellas tres nobilísimas damas. + +A fines del siglo era Elías mayordomo mayor de la casa de los Porreños y +Venegas. La ruina de esta histórica casa data de aquella misma época. +Don Baltasar Porreño, Marqués de Porreño, que había sido Consejero +íntimo de Carlos IV, entabló un pleito con un pariente suyo, +descendiente de los Marqueses de Vedia. Este pleito duró diez años, y en +él perdió Porreño casi toda su fortuna, contrayendo deudas espantosas. +Después tuvo la desdicha de sostener á Godoy en la conspiración de +Aranjuez, y caído Carlos IV, el Príncipe heredero no perdonó medio de +hacerle daño. Su hermano don Carlos Porreño cometió el despropósito de +afrancesarse durante la guerra, y la protección de Junot y de Víctor no +sirvieron sino para que fuera después condenado á perpetua proscripción. + +Aquella casa ilustre y poderosa llegó al extremo de la ruina con la +muerte del Marqués; los acreedores embargaron sin respetar los preclaros +timbres de la familia, y después de liquidadas las cuentas é +inventariados los bienes muebles é inmuebles, no les quedó á los +herederos sino una miseria. A la vuelta de Francia, Fernando olvidó que +el Marqués de Porreño había sido su enemigo en la conspiración de +Aranjuez, y concedió una pensión á su hermana. El hijo varón del Marqués +había muerto en el viaje, navegando hacia América, y de la casa antigua +y poderosa no quedaron más que tres señoras, á saber: la hermana y la +hija del Marqués de Porreño, y la hija de su hermano don Carlos, que +siguió á Napoleón, y murió, según se decía, en Praga, al volver de la +campaña de Rusia. + +Después del triste fin de la casa, Elías siguió fiel á sus antiguos +amos. Al volver de la guerra, se presentó á aquellos tres gloriosos +vestigios y les ofreció de nuevo sus servicios; pero las tres damas no +tenían ya bienes que administrar. De su caudalosa fortuna no les restaba +sino unas tierras de pan llevar en el término de Colmenarejo, y unos +viñedos de muy poco valor junto á Hiendelaencina. La administración se +reducía á tomar las cuentas cada trimestre á dos colonos que cultivaban +aquellas heredades. Pero las señoras de Porreño, después de su +decadencia, miraban á Elías como un buen amigo, le trataban de igual á +igual (¡lo que puede la decadencia!), aunque el antiguo mayordomo no +traspasaba nunca, ni en sus conversaciones, el límite respetuoso que +separa á un _hijo de zafios labradores_ (frase suya) de tres damas +pertenecientes á la más esclarecida nobleza. + +Ellas no eran niñas. La hermana del Marqués, llamada doña María de la +Paz Jesús, pasaba un poquito más allá de los cincuenta, aunque se +conservaba muy bien. Su sobrina (hija mayor del mismo don Baltasar), que +se llamaba Salomé, estaba haciendo constantemente intrincados cálculos +para ver de qué manera, sumando sus años, podían resultar cuarenta tan +sólo. La tercera, llamada doña Paulita (nunca se pudo quitar este +diminutivo), hija de don Carlos, el afrancesado, tenía treinta y dos, +cumplidos el día de la Encarnación. Esta doña Paulita era una santa. + +Vivían humildemente, casi pobremente; pero con mucho arreglo. Varias +veces habían propuesto á Elías que se llevase á Clara á vivir con ellas, +por la razón de que sola en su casa, la muchacha se había de contaminar +necesariamente con las ideas del siglo. Coletilla no accedió al +principio por respeto; pero al fin acogió la idea, y ya hemos visto como +se preparó á realizarla. Además, doña María de la Paz Jesús, que era +mujer de gran iniciativa, había concebido el proyecto de un arreglo +doméstico muy conveniente para Elías y para ellas. Este proyecto +consistía en que Elías tomara el piso segundo de aquella casa, el cual +ellas tenían como depósito de los muebles de la grandiosa casa antigua, +de que no habían querido desprenderse. El mayordomo aplazó para más +adelante este arreglo. + +--Señoras, al fin traigo esa chica--dijo Coletilla, presentándose á las +de Porreño. + +--Bien, amigo--exclamó Salomé;--tráigala usted en seguida, esta +misma tarde. + +--Pero, señoras--continuó,--esa muchacha tiene muy mala cabeza. Es +preciso que ustedes empleen en ella una severidad muy grande. De otro +modo es imposible sacar partido. + +--¿Pero qué ha hecho?--exclamó doña Paulita, la santa. + +Elías contó la aparición del militar en su casa; contó los antecedentes +peligrosos de Clara, su deseo de parecer bien, la compra de las flores, +las composiciones del vestido, y las tres damas comenzaron á hacer +aspavientos. Salomé entonó un sermón, y doña Paulita se hizo cuatro +cruces desde la frente al estómago y desde un hombro á otro. + +--Descuide usted, amigo, que ya la enmendaremos dijo María de la +Paz Jesús. + +--Bien se comprende esa desenvoltura ... las muchachas del día--dijo +Salomé quitándose los espejuelos,--son todas así. Y ya ... como esa +Clarita no tiene mala cara ... si ... una carilla así ... desvergonzada +y graciosilla ... pues ... aquello no es hermosura. + +--Pero, don Elías, ¿es cierto eso de que ha hablado con +hombres?--exclamó Paz con una solemnidad arquiepiscopal, que era en ella +muy frecuente.--¿Pero qué basilisco es ese? ... Mas no importa. Ya la +enmendaremos nosotras. Ya la enseñaremos á portarse como una mujer de +bien.... ¡Ay! la honestidad está por los suelos. ¡Qué siglo! + +--¡Ahí!--exclamó doña Paulita, después de concluir en voz baja un Padre +nuestro;--estas ideas del día ... ¡Jesús, qué sociedad! Pero todo se +enmienda; y los más pecadores son los que más pronto salen de su error. +Tráigala usted, don Elías, que yo confío en que esa desdichada entrará +por el buen camino, y será una santa tal vez. ¿No lo fué María la +Egipciaca? + +Elías manifestó con repetidos movimientos de cabeza que estaba conforme +con estas apreciaciones. Salió de la casa, y una hora después volvió +acompañado de Clara. + +Para hacer comprender lo que Clara encontró de terrible en la +determinación del realista, conviene describir prolijamente la casa y +sus extraordinarios habitantes. + + + + + +CAPÍTULO XV + + + +#Las tres ruinas.# + + +Las tres señoras de Porreño y Venegas vivían en una humilde casa de la +calle de Belén: esta casa constaba de dos pisos altos, y aunque vieja no +tenía mal aspecto, gracias á una reciente revocación. No había en la +puerta escudo alguno, ni empresa heráldica, ni portero con galones en +el zaguán, ni en el patio cuadra de alazanes, ni cochera con carroza +nacarada, ni ostentosa litera. Pero si en el exterior ni en la entrada +no se encontraba cosa alguna que revelase el altísimo origen de sus +habitadores, en el interior, por el contrario, había mil objetos que +inspiraban á la vez curiosidad y respeto. + +Es el caso que en la ruina de la familia, en aquella profana liquidación +y en aquel bochornoso embargo que sucedió á la muerte del Marqués, pudo +salvarse una parte de los muebles de la antigua casa (que estaba en la +calle del Sacramento), y fueron transportados á la nueva y triste +habitación, acomodándolos allí como mejor fué posible. Estos muebles +ocupaban las dos terceras partes de la casa y casi todo el piso segundo, +que también era de ellas. Les fué imposible entregar á la deshonra de +una almoneda aquellos monumentos hereditarios, testigos de tantas +grandezas y desventuras tantas. + +En el pasillo ó antesala, que era bastante espacioso, habían puesto un +pesado armario de roble ennegrecido, con columnas salomónicas, gruesas +chapas de metal blanco en las cerraduras y bisagras, y en lo alto un +óvalo con el escudo de la casa de Porreño y Venegas, el cual escudo +consistía en seis bandas rojas en la parte superior, y en la inferior +tres veneros relucientes sobre plata y verde, además de una cabeza de +sarraceno, circuído todo con una cadena y un lema que decía: _En la +Puente de Lebrija peresci con Lope Díaz._ (No nos detendremos en la +explicación de este sapientísimo lema, que aludía sin duda á la muerte +del primer Porreño en alguna de las expediciones de Alfonso VIII en +Andalucía.) + +Las paredes de la misma antesala estaban todas cubiertas con los +retratos de quince generaciones de Porreños, que formaban la histórica +galería de familia. Por un lado se veía á un antiguo prócer del tiempo +del Rey nuestro señor don Felipe III, con la cara escuálida, largo y +atusado bigote, barba puntiaguda, gorguera de tres filas de canjilones, +vestido negro con sendos golpes de pasamanería, cruz de Calatrava, +espada de rica empuñadura, escarcela y cadena de la Orden teutónica; á +su lado una dama de talle estirado y rígido, traje acuchillado; gran +faldellín bordado de plata y oro, y también enorme gorguera, cuyos +blancos y simétricos pliegues rodeaban el rostro como una aureola de +encaje. Por otro lado, descollaban las pelucas blancas, las enfocas +bordadas y las camisas de chorrera; allí una dama con un perrito que +enderezaba airosamente el rabo; acullá una vieja con un peinado de dos +ó tres pisos, fortaleza de moños, plumas y arracadas; en fin, la galería +era un museo de trajes y tocados, desde los más sencillos y airosos +basta los más complicados y extravagantes. + +Algunos de estos venerandos cuadros estaban agujereados en la cara; +otros habían perdido el color, y todos estaban sucios, corroídos y +cubiertos con ese polvo clásico que tanto aman los anticuarios. En las +habitaciones donde dormían, comían y trabajaban las tres damas, apenas +era posible andar á causa de los muebles seculares con que estaban +ocupadas. En la alcoba había una cama de matrimonio, que no parecía sino +una catedral. Cuatro voluminosas columnas sostenían el techo, del cual +pendían cortinas de damasco, cuyos colores primitivos se habían resuelto +en un gris claro con abundantes rozaduras y algún disimulado y +vergonzante remiendo; en otro cuarto se veían dos papeleras de talla con +innumerables divisiones, adornadas de pequeñas figuras decorativas é +incrustaciones de marfil y carey. Sobre una de ellas había un San +Antonio muy viejo y carcomido, con un vestido flamante y una vara de +flores de reciente hechura. Frente á esto, y en unos que fueron vistosos +marcos de palo-santo, se veían ciertos dibujos chinescos, regalo que +hizo al sexto Porreño (1548) su primo el príncipe de Antillano, que fué +con los portugueses á la India. Al lado de esto se hallaban unos vasos +mejicanos con estrambóticas pinturas y enrevesados signos, que no +parecían sino cosa de herejía. Según tradición, conservada en la +familia, estos vasos, traídos del Perú por el séptimo Porreño, almirante +y consejero del rey (1603), fueron mirados al principio con gran recelo +por la devota esposa de aquel señor, que creyendo fuesen cosa diabólica +y hecha por las artes del demonio, como indicaban aquellos cabalísticos +y no comprendidos signos, resolvió echarlos al fuego; y si no lo hizo +fué porque se opuso el octavo Porreño (1832), el mismo que fué después +consejero de Indias y gran sumiller del señor rey don Felipe IV. Junto á +la cama campeaba un sillón de vaqueta chaveteado, testigo mudo del +pasado de tres siglos. Sobre aquel cuero perdurable se habían sentado +los gregüescos acairelados de un gentil hombre de la casa del Emperador; +recibió tal vez las gentiles posaderas de algún padre provincial, amigo +de la casa; quizás sostuvo los flacos muslos de algún familiar del Santo +Oficio en los buenos tiempos de Carlos II, y, por último había sido +honroso pedestal de aquellas humanidades que llevan un rabo en el +occipucio y aparecían constantemente aforradas en la chupa y ensartadas +en el espadín. + +No lejos de este monumento se encontraban dos ó tres arcones, de esos +que tienen cerraduras semejantes á las de las puertas de una fortaleza, +y eran verdaderas fortalezas, donde se depositaban los patacones, y +donde se sepultaba la vajilla, la plata de familia, las alhajas y joyas +de gran precio; pero ya no habla, en sus antros ningún tesoro, á no ser +dos ó tres docenas de pesos que dentro de un calcetín guardaba doña Paz +para los gastos de la casa. Encima de estos muebles se veían roperos sin +ropa, jaulas sin pájaros, y arrinconado en la pared, un biombo de cuatro +dobleces, mueble que, entre los demás, tenía no sé qué de alborozado y +juvenil. Eran sus dibujos del gusto francos que la dinastía había traído +á España; y en los cinco lienzos que lo formaban, había amanerados +grupos de pastoras discretas y pastores con peluca al estilo de Watteau, +género que hoy ha pasado á los abanicos. + +También existe (y si mal no recordamos estaba en la sala) un reloj de la +misma época con su correspondiente fauno dorado; pero este reloj, que en +los buenos tiempos de los Porreños había sido una maravilla de +precisión, estaba parado y marcaba las doce de la noche del 31 de +Diciembre de 1800, último año del siglo pasado, en que se paró para no +volver á andar más, lo cual no dejaba de ser significativo en semejante +casa. Desde dicha noche se detuvo, y no hubo medio de hacerle andar un +segundo más. El reloj, como sus amas, no quiso entrar en este siglo. + +Un lienzo místico de pura escuela toledana ocupaba el centro de la sala +al lado del décimo cuarto Porreño (padre feliz de doña Paz), pintado por +Vanlóo. Este gran cuadro representaba, si no nos engaña la memoria, el +triunfo del Rosario, y era un agregado de pequeñas composiciones +dispuestas en elipse, un cada una de las cuales estaba un retrato de un +fraile dominico, principiando por _Vicenzius_ y acabando por +_Hyacinthus_. En el centro estaba la Virgen con Santo Domingo, +arrodillado; y no tenía más defecto sino que en el sitio donde el pintor +había puesto la cabeza del santo, puso la humedad un agujero muy profano +y feo. Pero á pesar de esto, el lienzo era el _Sancta Sanctorum_ de la +casa, y representaba los sentimientos y creencias da todos los Porreños, +desde el que pereció en Andalucía con Lope Díaz, hasta las tres ruinosas +damas, que en la época de nuestra historia quedaban para muestra de lo +que son las glorias mundanas. + +En el cuarto de la devota ... (lo describimos de oídas, porque ningún +mortal masculino pudo jamás entrar en él) había una Santa Librada, +imagen de quien era especial devoto y fiel ahijado el tercer Porreño +(1465). Con los años se le había roto la cabeza; pero doña Paulita tuvo +buen cuidado de pegársela con un enorme pedazo de cera, si bien quedó la +santa tan cuellitorcida, que daba lástima. Junto á la cama (pudoroso y +casto mueble que nombramos con respeto) estaba el reclinatorio, al cual +no se acercaban ni sus tías. Sobre él se erguía un hermoso Cristo de +marfil, desfigurado por un faldellín de raso blanco, bordado de +lentejuelas, y una cinta anchísima y un amplio lazo que de los pies le +colgaba. El reclinatorio era una bella obra de talla del siglo XVI; pero +un carpintero del XIX le había añadido para componerlo varios listones +de pino, dignos de un barril de aceitunas. El cojín donde las rodillas +de la santa se clavaban por espacio de cuatro horas todas las noches era +tan viejo, que su origen se perdía en la obscuridad de los tiempos; su +color era indefinible: la lana se salía á prisa por sus grandes roturas. + +Todas estas reliquias, recuerdo de pasadas glorias, de instituciones, de +personas, de días pasados, tenían un aspecto respetable y solemne. Al +entrar en aquella casa y ver aquellos objetos deteriorados por el +tiempo, bellos aún en su miseria, el visitador se sentía sobrecogido de +estupor y veneración. Pero las reliquias, las ruinas que más impresión +producían, eran las tres damas nobles y deterioradas que allí vivían, y +que en el momento de nuestra historia, correspondiente á este capítulo, +estaban sentadas en la sala, puestas en fila. María de la Paz, la más +vieja, en el centro; las otras dos á los lados. Una de ellas tenía en la +mano un libro de horas, otra cosía, la tercera bordaba con hilo de plata +un pequeño roponcillo de seda, que sin duda se destinaba á abrigar las +carnes de algún santo de palo. Las tres, colocadas con simetría, +silenciosas y tranquilamente ensimismadas en su oración ó su trabajo, +ofrecían un cuadro sombrío, glacial, lúgubre. Describiremos los +principales rasgos de esta trinidad ilustre. + +María de la Paz (quitémosla el doña, porque supimos casualmente que le +agradaba verse despojada de aquel tratamiento), hermana menor del +Marqués de Porreño, era una mujer de esas que pueden hacer creer que +tienen cuarenta años, teniendo realmente más de cincuenta. Era alta, +gruesa y robusta, de cara redonda y pecho abultado, que se hacia más +ostensible por el singular empeño de ceñirse á la altura usada en tiempo +de María Luisa. Su rostro, perfectamente esferoidal, descansaba sin más +intermedio sobre el busto; y su pelo, negro aún por una condescendencia +de los años, y partido en dos zonas sobre la frente, le tapaba entrambas +orejas, recogiéndose atrás. Su nariz era pequeña y amoratada; su boca +más pequeña aún y tan redonda, que parecía un botón encarnado; los ojos +no muy grandes, la barba prominente, los dientes agudos, y uno de ellos +le asomaba siempre cuando más cerrados tenía los labios. De la +extremidad visible de sus orejas pendían dos enormes herretes de +filigrana, que parecían dos pesos destinados á mantener en equilibrio +aquella cabeza. En el siniestro lado tenía una grande y muy negra +verruga, que asemejaba un exvoto puesto en el altar de su cara por la +piedad de un católico. El cuerpo formaba gran armonía con el rostro; y +en sus manos pequeñas, coloradas y gordas, resplandecían muchos anillos, +en los que los brillantes habían sido hábilmente trocados por piedras +falsas. Echemos un velo sobre estas lástimas. + +Salomé era un tipo enteramente contrario. Así como la figura de Paz no +tenía nada de aristocrático, la de ésta era de esas que la rutina ó la +moda califican, cuando son bellas, de aristocráticas. Era alta y flaca, +flaca como un espectro. Su rostro amarillo había sido en tiempo de +Carlos IV un óvalo muy bello; después era una cosa oblonga que medía una +cuarta desde la raíz del pelo á la barba; su cutis, que había sido +finísimo jaspe, era ya papel de un título de ejecutoria, y los años +estaban trazados en él con arrugas tan rasgueadas que parecían la +complicada rúbrica de un escribano. No se sabe cuántos años habían +firmado sobre aquel rostro. Las cejas arqueadas y grandes eran +delicadísimas: en otro tiempo tuvieron suave ondulación; pero ya se +recogían, se dilataban y contraían como dos culebras. Debajo se abrían +sus grandes ojos, cuyos párpados ennegrecidos, cálidos, venenosos y casi +transparentes, se abatían como dos compuertas cuando Salomé quería +expresar su desdén, que era cosa muy común. La nariz era afilada y tan +flaca y huesosa, que los espejuelos, que solía usar, se le resbalaban +por falta de cosa blanda en que agarrarse, viéndose la señora en la +precisión de sujetárselos atrás con una cinta. Y, por último, para que +esta efigie fuera más singular, adornaban airosamente su labio superior +unos vellos negros que habían sido agraciado bozo y eran ya un bigotillo +barbiponiente, con el cual formaban simetría dos ó tres pelos +arraigados bajo la barba, apéndices de una longitud y lozanía que +envidiara cualquier moscovita. + +El despecho crónico había dado á este rostro un mohín repulsivo y una +siniestra contracción que se avenía muy bien con las formas de la +figura y su atavío. Desaparecían los cabellos bajo un tocado de +tristísimo aspecto, y el cuello, que fué comparado al del cisne por un +poeta quejumbrón del tiempo de Comella, era ya delgado, sinuoso y +escueto. Marcábanse en él los huesos, los tendones y las venas, +formando como un manojo de cuerdas; y cuando hablaba alterándose un +poco, aquellas mal cubiertas piezas anatómicas se movían y aguaban como +las varas de un telar. Debajo de toda esta máquina se extendía en +angosta superficie el seno de la dama, cuyas formas al exterior no +podría apreciar en la época de nuestra historia el más experimentado +geómetra, y más abajo la otra máquina de su talle y cuerpo, inaccesible +también á la inducción; máquina que á fuerza de ataques nerviosos había +llegado á la más completa morosidad. Cubríala un luengo traje negro. +Entre los pliegues de un vastísimo pañuelo del mismo color, se +destacaban dos manos blancas, finísimas, de un contorno y suavidad +admirables. Pero no eran las manos la única cosa bella que se advertía +en aquella ruina, no: tenía otra cosa mil veces más bella que las +manos, y eran los dientes, que, salvados del general desastre, se +conservaban hermosísimos, con perfecta regularidad, esmalte brillante é +intachable forma. Oh, los dientes de aquella señora eran divinos: sólo +ellos recordaban el antiguo esplendor; y cuando aquel vestigio se +sonreía (cosa muy rara); cuando dejaba ver, contrastando con lo +desapacible del rostro, las dos filas de dientes de incomparable +hermosura, parecía que la belleza, la felicidad y la juventud se +asomaban á su boca, ó que una luz aclaraba aquel rostro apagado. + +Doña Paulita (nunca pudo quitarse ni el _doña_ ni el diminutivo) no se +parecía en nada ni á su tía ni á su prima. Era una santa, una santita. +Sus ademanes estaban en armonía con su carácter, de tal modo, que verla +y sentir ganas de rezarle un Padrenuestro era una misma cosa. Miraba +constantemente al suelo, y su voz tenía un timbre nasal é impertinente +como el de un monaguillo constipado. Cuando hablaba, cosa frecuente, lo +hacía en ese tono que generalmente se llama de carretilla, como dicen +los chicos la lección; en el tono en que se recitan las letanías y los +gozos. Examinando atentamente su figura, se observaba que la expresión +mística que en toda ella resplandecía, era más bien debida á un hábito +de contracciones y movimientos, que á natural y congénita forma. No se +crea por eso que era hipócrita, no: era una verdadera santa, una santa +por convicción y por fervor. + +Tenía el rostro compungido y desapacible, pálido y ojeroso, áspera y +morena la tez, con el circuito de los ojos como si acabara de llorar; +las cejas muy negras y pobladas; la boca un poco grande y con cierta +gracia innata, casi desfigurada por el mohín compungido de sus labios, +hechos á la modulación silenciosa de palabras santas. + +El que fuera digno de gozar el singular privilegio de ser mirado por +ella, habría advertido en sus ojos la inalterable fijeza, la expresión +glacial, que son el primer distintivo de los ojos de un santo de palo. +Pero había momentos, y de esto sólo el autor de este libro puede ser +testigo; había momentos, decimos, en que las pupilas de la santa +irradiaban una luz y un calor extraordinarios. Y es que, sin duda, el +alma abrasada en amor divino se manifiesta siempre de un modo misterioso +y con síntomas que el observador superficial no puede apreciar. + +Su vestido era recatado y monjil, no siendo posible certificar que bajo +sus tocas hubiera algo parecido á una cabellera, aunque nos atrevemos á +asegurar que la tenía, y muy hermosa. Su estatura no pasaba de mediana, +y á pesar de la modestia, poca elegancia, y ninguna presunción con que +vestía, era indudable que un mundano topógrafo, llamado á medir las +formas de aquella santa, no se hubiera encontrado con tanta falta de +datos como en presencia de su ilustre prima la acartonada Marta Salomé. + +Conocida esta trinidad ilustre, conviene recordar algunos antecedentes +históricos. Allá por los años de 1790, los Porreños eran muy ricos, +tenían gran boato y gozaban de mucha preponderancia en la Corte. +Entonces Paz tenía diez y nueve años, y era tan fresca, robusta y +coloradota, que un poeta de aquel tiempo la comparó á Juno. Decían sus +primas por lo bajo que era muy orgullosa, y su padre el decimocuarto +de los Porreños, aseguraba que no había príncipe ni duque que fuera +digno de aquella flor. Estuvo arreglado su casamiento con un joven de +la ilustre casa de Gaytán de Ayala; pero aconteció que el tal no gustó +de Juno, y la boda fué un sueño. Es imposible pintar el dolor que tuvo +la infeliz cuando María Luisa, hallándose una noche en casa de la +duquesa de Chinchón, se permitió hacer, con su acostumbrada malicia, +algunas apreciaciones un poco picantes sobre la gordura y redondez de +nuestra diosa. + +Esto no fué, sin embargo, obstáculo para que, pasados cuatro meses, se +ajustaran las bodas de Paz con un caballero irlandés que estaba en la +embajada inglesa. Pero el diablo, que no duerme, hizo que ocurrieran á +última hora algunas dificultades: el decimocuarto Parreño era cristiano +muy viejo y muy temeroso de Dios; y cierto fraile de la Merced, que +frecuentaba la casa y tomaba allí el chocolate todas las noches, dió en +probar, con la autoridad de San Anselmo y Orígenes, que aquel +caballerito irlandés era hereje y poco menos que judío. Alarmóse la +susceptible conciencia del Marqués, y después de echarle un sermón +consolatorio á Paz, ésta se quedó sin marido, con la triste +circunstancia de que se ponía cada vez más gorda, y ni bajándose el +talle podía disimular aquel mal. Por último, en Diciembre de 1795, Paz +se casó con un pariente viejo y fastidioso, que cometió el singular +despropósito de morirse á los siete días de casado, dejando á su mujer +más gruesa, pero no en cinta. Por la rama femenina los Porreños se +quedaron sin sucesión, lo cual hacía que el viejo Marqués, en sus +accesos de melancolía, se pusiera á llorar como un niño, presagiando el +triste fin y acabamiento de su gloriosa casa. + +Entonces murió el viejo: heredóle su hijo don Baltasar, padre de Salomé; +y con ésta, cuya belleza era notable, había formado el padre proyectos +matrimoniales que remediaran la ruina que ya le amenazaba. El pleito +comenzaba á aparecer formidable, siniestro, terrible, como un monstruo +de múltiples miembros; habíase apoderado de la casa, la estrechaba, la +devoraba, la consumía. Un pleito es un incendio; pero más terrible, +porque es más lento. La casa ilustre comenzaba á desmoronarse: era +inútil que le quisieran poner un puntal aquí, otro allá; la casa se +venía al suelo, porque el monstruo terrible no cesaba en su actividad +destructora. Lo único que logró don Baltasar fué disimular su ruina. +Nadie creía que aquella casa poderosa estaba devorada por los +acreedores. Sólo Elías Orejón, que gozaba sin sueldo de las +preeminencias de intendente, lo sabía. Don Baltasar fundaba su esperanza +en Salomé, cuyo peinado de canastillo había seguramente gustado mucho al +joven Duque de X..., que buscaba esposa en la tertulia de la citada +Duquesa de Chinchón. + +Salomé era entonces una Sílfide. Ninguna le igualaba en esbeltez y +delicadeza: vestía con suma gracia y sencillez, y bailaba el minueto da +una manera tan sutil y ligera, que aparecía del modo menos terrestre +que es posible en la figura humana. + +El Duque se enamoró de ella como un loco: hizo que uno de los más +enfadosos poetas de aquel tiempo escribieran unas estrofas amatorias, +que el joven apasionado deslizó suavemente en la mano de Salomé á la +salida de un baile. Sentimos no tener á mano estas estrofas, porque son +un documento notable y digno de ser conocido. En prosa neta contestó la +joven; pero no fué menos expresivo su estilo. Hicieron amistades; de las +amistades pasaron al galanteo, y del galanteo al proyecto de boda. Don +Baltasar creyó en el afianzamiento de su casa; pero se llevó un terrible +chasco. De repente los Duques de X ... se opusieron al casamiento de su +hijo; Salomé estuvo siete días en cama con dolor de muelas; su padre oyó +con sumisión la homilía que el fraile le espetó por vía de consuelo, y +Elías Orejón le leyó en seguida unas terribles cuentas, que le hicieron +el efecto de un tósigo. + +La joven empezó entonces á enflaquecer. Por un amigo de la casa hemos +sabido que antes que el peinado de canastillo impresionara tan +enérgicamente al joven Duque, había indicios para creer que á Salomé no +le era del todo indiferente un teniente de húsares del Rey, que medía la +calle del Sacramento lo menos cien veces al día. Es también seguro que +Salomé pasaba muchas noches llorando, y que en aquel asunto +intervinieron el fraile y el Marqués. El teniente fué mandado al Perú, y +no se supo nada más de él. + +Es imposible expresar lo que sufrió la pobre alma de la joven Porreño +con el terrible golpe del rompimiento de la boda. Ella esperaba no sé +qué de aquel enlace. ¡Misterios femeninos! Lloró por el teniente y rabió +por el Duquesito. Desde aquellos días principió á advertirse en ella la +modificación que la llevó al estado en que la conocemos. La displicencia +atrabiliaria, el desdén amargo, la impasibilidad indiferente aparecieron +entonces, y se apoderaron por último, de su espíritu por completo. Llegó +con los años á ser la persona más desapacible y de trato más fastidioso +que pudiera concebirse, ella que había tenido un carácter tan flexible, +un trato tan amable, una manera de insinuarse tan suave y halagüeña. + +No así doña Paulita, que siempre había encontrado consuelos en la +religión. Desde niña había sido reputada como un ángel; no hacía más que +rezar y cantar á estilo de coro, remedando lo que oía en las Carboneras. +Los domingos decía misa en un pequeño altar, que ella misma había +formado, y también predicaba desde lo alto de una mesa con gran regodeo +de toda la servidumbre, que acudía para oírla desde los cuatro polos de +la casa. Ya más grandecita, manifestaba un vehemente horror á los saraos +y á los teatros; lo único que pudo agradarla un poco fué una función de +toros, á que la llevó su padre, gran aficionado. Solamente iba doña +Paulita al teatro cuando se representaba algún auto en la Cruz por +fiestas de Corpus, pero siempre iba con permiso de su confesor. + +Entrada en los diez y ocho años, oyó con horror las proposiciones del +decimoquinto Porreño, su tío, para que se casara. + +--Yo--dijo,--ó seré hija de Jesucristo, ó viviré en mi casa, ausente del +mundo, buscando en ella un baluarte contra el demonio. + +--Bien, hija mía: si es éste tu gusto--dijo el tío,--sea. Creció con los +años su devoción, pero no hipócrita, sino devoción verdadera, legítimo +fervor cristiano. Tenía grandes visiones, y en llegando la Cuaresma se +disciplinaba, y decían los criados que en las altas horas de la noche +sentían los azotes que se daba. En la época de la decadencia, cuando +vivían en la calle de Belén, visitaba todos los días á las vecinas +monjas de Góngora, conversando con ellas largas horas. Con ellas +consultaba sus visiones y contravisiones, relatando sus deliquios y +arrebatos de amor divino. Otros días llegaba muy apurada para contarles +cómo había sentido unas terribles tentaciones, y que bebiendo vinagre se +le habían quitado. + +Así pasaba los días en sabroso comercio con lo desconocido, lo mismo en +la época de su apogeo que en la de su decadencia. + +Estos tres ángeles caídos llevaban una vida monótona y triste. Su casa +era la casa del fastidio. Parecía que las tres se fastidiaban de las +tres, y cada una de las demás. + +Nos hemos olvidado de otro importante inquilino. Era un delicado +ejemplar de la raza canina, un perrito que representaba en la casa el +elemento irracional. Mas en este ser no se veían nunca la inquietud y +alborozo propios de su edad y de su raza; antes, por el contrario, era +tan melancólico como sus amas. En los tiempos do prosperidad había en +la casa muchos perros: dos falderos, un pachón y seis ó siete lebreles, +que acompañaban al decimocuarto Porreño cuando iba á cazar á su dehesa +de Sanchidrián.... Con la ruina de la casa desaparecieron los canes: +unos por muerte, otros porque el destino, implacable con la familia, +alejó de ella á sus más leales amigos. Mas en su decadencia, las tres +damas no podían pasarse sin perro: y es fama que un día, viniendo doña +Paz de visitar á sus amigas las Carboneras, al pasar por la Puerta del +Sol, vió á un hombre que vendía unos falderillos de pocos días. +Acercóse con emoción y cierta vergüenza, pagó uno con ocho cuartos y se +lo llevó bajo el manto. + +Instalado el perro en la casa, Salomé le puso nombre, y recordando las +lucubraciones mitológicas y pastoriles de los poetas que en el tiempo +de la Chinchón la obsequiaban con sus versos, le puso el nombre clásico +de Batilo. + +Este desventurado ser se hallaba en el momento de nuestra descripción +echado á los pies de María de la Paz, semejando en su actitud á los +perros ó cachorrillos que duermen el sueño del mármol inerte á los pies +de la estatua yacente de un sepulcro. + +Las de Porreño se levantaban á las siete de la mañana, tomaban un +chocolate del más barato, y se iban á las Góngoras. Oían tres misas y +parte de una cuarta. Si era domingo confesaban, y después volvían á +casa, quedándose generalmente doña Paulita en el locutorio á hablar de +las llagas de San Francisco. A la una comían (no tenían criada) una olla +decente _con menos de vaca que de carnero_, y algunos platos +condimentados por el instinto (no educación) culinario de María de la +Paz, que consideraba como la última de las humillaciones la de entrar en +la cocina. Después hacían labor. Una vez al año visitaban á cierta +condesa vieja que las conservaba alguna amistad á pesar de la desgracia. +Llegada la noche, rezaban _á trío_ por espacio de dos horas, y después +se acostaban. Al sumergirse en aquellas camas arquitectónicas, +verdaderos monumentos de otros tiempos, los tres vestigios de la familia +insigne de Porreño, vivos exóticamente en nuestros días, parecía que se +hastiaban del mundo de hoy y se volvían á su siglo. + +Concluyamos: la más inalterable armonía reinaba aparentemente entre +ellas. Parecían no tener más que un pensamiento y una voluntad. La +unción de Paulita se comunicaba á las otras dos, y la misantropía amarga +de Salomé se repetía igualmente en las demás. La alegría, el dolor, las +alteraciones de la pasión y del sentimiento no se conocían en aquella +región del fastidio. La unidad de aquella trinidad era un misterio. En +los momentos normales de la vida las tres no eran más que una: lo +antiguo manifestado en un triángulo equilátero; el hastío representado +en tres modos distintos, pero uno en esencia. + + + + + +CAPÍTULO XVI + + + +#El siglo décimoctavo.# + + +Estas eran las veneradas matronas con quienes iba á vivir nuestra pobre +amiga Clara; y en la posición en que las hemos descrito se hallaban +cuando Elías, trayendo de la mano á su ahijada, entró en la sala, y se +paró ante las tres damas, haciendo una profunda reverencia. Las tres +dirigieron á un tiempo los más impertinentes rayos de sus miradas sobre +el semblante de la infeliz muchacha, que estaba con los ojos bajos, el +alma oprimida y sin poder pronunciar una palabra. + +--¿Es ésta la niña que usted nos ha encargado, señor don Elías?--dijo +María de la Paz Jesús. + +--Sí señora, ya que son usías tan buenas que quieren admitirla aquí. Yo +espero que ella será agradecida á tanto honor, y sabrá corresponder á él +con su buena conducta. + +--Pero, es preciso corregirse, niña--dijo Paz;--y si es verdad lo que el +señor Elías nos ha dicho de usted ... y verdad debe ser cuando él lo +dice.... Siéntese usted. + +Los dos visitantes se sentaron en dos taburetes, magníficas joyas del +siglo decimoséptimo. + +--Si es verdad--dijo Salomé con desdén y cierta fatuidad:--es preciso +que usted se corrija. Esta casa, niña, impone al que la habita, deberes +muy sagrados. Nosotras no consentimos el menor escándalo, y cuando +protegemos (recalcó la palabra _protegemos_) á una persona, principiamos +por enseñarle lo que debe á sus protectores. + +--Estas ideas del día--añadió Paz,--lo invaden todo, niña. No extraño +que le haya alcanzado á usted su influencia pestilencial. Ya no hay +religión: los hombres corren desenfrenados á su ruina; y si Dios no se +apiada, se acabará el mundo. Pero en alguna parte se conservan los +sentimientos de honradez y pudor. Haga usted cuenta, niña, que ha dejado +un mundo de cieno para entrar en otro más perfecto. Dios ha iluminado á +su buen protector para que la ponga entre nosotras, que la libraremos de +la influencia infernal de las ideas del día. + +Y siguió disertando sobre las ideas del día con argumentos tan fuertes +y tal vehemencia de estilo, que Clara sintió picada su curiosidad; alzó +los ojos y se puso á mirar con asombro la efigie porreñana, de cuya boca +salía elocuencia tan terrible. + +--¡Usías son tan buenas!... son las únicas personas que pueden ofrecer +algún consuelo entre las borrascas del día--dijo Coletilla con voz menos +áspera que de ordinario, pues sólo era afable tratándose de las +Porreñas.--Usías le harán comprender lo que han sido y lo que son +todavía, porque aunque esto se ha desquiciado, aún quedan personas de +aquel tiempo tan grandes y nobles como entonces. Clara, haz cuenta que +habitas con las más dignas y elevadas señoras de la grandeza española, +que, al par de la virtud, atesoran todas aquellas prendas del alma que +distinguen á ciertas personas del bajo vulgo á que nosotros +pertenecemos. + +María de la Paz Jesús se irguió con toda la gallardía de que era capaz; +respiró y miró á un lado y otro con majestad perfectamente regia. Salomé +miró con angustiosa calma las colgaduras remendadas y raídas, los +muebles desvencijados y rotos. Doña Paulita dió un suspiro místico, y +continuó en silencio. + +Coletilla, cuando emitió tan gran pensamiento, se levantó y se fué, +después de saludar á las damas y hablar algo en voz baja con la más +vieja de las tres. Clara le miró partir, y aquel hombre, que le había +inspirado tanto miedo, que había sido siempre un tirano para ella, le +pareció un ángel tutelar que la abandonaba en tales momentos. Sintió +impulsos de correr á abrazarle para salir con él; le miró en silencio, y +cuando se hubo marchado observó á las tres viejas con terror, y dos +lágrimas de desconsuelo y angustia corrieron por sus mejillas. + +--No llores, niña--dijo Salomé:--esos sentimientos que manifiestas por +tu bienhechor son saludables; pero ¿de qué valen esas lágrimas tardías, +después de haber abusado de su bondad, poniendo en peligro la dignidad +de su casa? + +--¡Yo, señora!--exclamó Clara con asombro. + +--Sí, usted--afirmó doña Paz;--pero la juventud está desmoralizada: no +me admira. Esperamos, sin embargo, que usted se corrija. Ya se ve ... +con estas ideas del día, ¡qué había usted de hacer! + +--Es preciso perdonar--dijo doña Paulita con una voz agridulce y +atiplada, que parecía salir de lo profundo de un cepillo de iglesia. + +--Sí, perdonar; pero corregirse también--indicó Salomé con el aplomo de +un legislador.--Si no, á dónde iríamos á parar; porque el perdón sin +corrección produce peores efectos que el no perdonar. + +--Ese es un punto--contestó la devota--difícil de resolver, y que ha de +llevarnos á sostener una herejía. El perdón es bueno _en si_ y _por sí_, +como me lo probó el Padre Antonio el otro día. + +--Pero, hermana, ¿de qué sirve perdonar si el malo no se corrige y sigue +siendo malo?--dijo Salomé interesándose en aquella controversia, que +alteró la soporífera armonía de la trinidad por algunos minutos. + +--El perdón basta por sí para producir la gracia eficaz en el +perdonado--contestó la devota;--y si es así, que el perdonado se corrige +con la gracia tan sólo, luego la corrección del perdonador es ineficaz +para el perdonado. + +Olvidábamos decir que doña Paulita sabía un poco de latín, y que en la +época de la decadencia se había dedicado á leer el _Florilegio sagrado_ +y el _Thesaurum breve Patrum ac sententiarum_. Aquel argumento lo había +leído la noche antes, y por eso lo tenía tan á la mano. + +La controversia concluyó, y María de la Paz, más dada al sermón que á la +doctrina teológica, prosiguió arengando á Clara, que, sentada como un +reo en el banquillo, estaba aterrada en presencia de tan severos jueces. + +--La opinión de la mujer--decía la matrona,--es cristal finísimo que se +empaña al menor soplo. Aquélla que no se guarda á sí misma, no es +guardada; y mujeres hemos visto muy honestas que por no cuidar de su +nombre le han visto manchado sin motivo. La opinión es lo primero: +cuidad de vuestra fama, porque cuando se habla de una mujer, nada le +queda ya, y su misma inocencia no la consuela. + +Estas doctrinas sobre la opinión eran de la cosecha del fraile de la +Merced, que _in illo tempore_ frecuentaba la casa. A Paz se le quedaron +presentes sus argumentaciones, y en lo sucesivo no perdonaba ocasión de +sacarlas á cuento, creyendo que hablaba por su boca la misma sabiduría. +La devota manifestó con un _sin embargo_ que no estaba conforme con +aquella doctrina; pero el sermón, turbado por este pequeño incidente, +continuó después por mucho rato. + +--Y si no, dígame usted, niña--dijo Paz:--¿qué objeto tiene la mujer al +dar oídos á las palabras de los hombres, que son los que el demonio +elige para que propaguen estas ideas del día? ¿Usted á qué aspira en la +tierra? Por su nacimiento, por su educación, no puede aspirar á ocupar +un puesto en el mundo que la haga capaz de hacer bien á los inferiores. +O si no, vamos á ver: trataré de averiguar cuáles son sus pensamientos +sobre ciertas cosas, niña. ¿Qué espera usted, á qué aspira usted y de +qué modo piensa conducirse en el mundo? + +Clara no sabía qué contestar á esta pregunta. + +--Vamos, conteste usted--dijo Salomé con un tonillo que indicaba grandes +deseos de oír un disparate. + +--Diga, hermana--exclamó con la nariz la devota. + +--Yo ...--contestó Clara después de una pausa larga en que trató +de dominar su turbación ...--Yo ... les diré á ustedes ... soy ... +una mujer. + +Paz hizo con la cabeza un signo de asentimiento, y miró á sus +sobrinas de un modo que indicaba el profundo acierto que había en la +respuesta de Clara. + +--Vamos, niña, ¿qué piensa usted hacer en el mundo? ¿Cómo cuenta usted +vivir en lo sucesivo? ¿De qué modo? A ver--repitió Salomé con vehementes +ganas de que Clara no acertara con la respuesta. + +--Yo ...--contestó Clara,--lo que deseo es vivir ... pues. + +Paz inclinó de nuevo la majestuosa cabeza en señal de aprobación. + +--¿Y nada más? + +--Ser buena y.... + +--¿Y qué?--insistió Salomé, amostazada por el juicio y discreción que +había mostrado la examinada en las cuestiones anteriores--¿Y qué más? +¿No se le ha ocurrido á usted alguna cosa para lo porvenir? ¿No ha +esperado usted verse en otra posición, en otro estado del que hoy tiene? + +Clara continuaba no comprendiendo. + +--Pues queremos decir--añadió Paz,--que si á usted no le ha ocurrido ser +feliz de algún modo; figurarse que podía ser útil al mismo tiempo ... +pues ... porque las jóvenes del día tienen ciertos pensamientos sobre la +vida y la sociedad que conviene examinar en usted. + +--¿De qué manera--dijo Salomé--cree usted que debe vivir una mujer en +el mundo? ¿Cómo espera usted vivir en la sociedad para servirla y +serle útil? + +--¡Ah! sí--dijo Clara bruscamente, como si un rayo de luz repentina +hubiera iluminado su entendimiento, sugiriéndole una idea que agradara á +aquellas señoras. + +--¿A ver cómo? + +--Veamos. + +Clara tenía un sentido natural muy grande. Evocólo todo, y pensó en lo +que á ella le parecía ser los destinos de la mujer. Comprendió que si no +hubiera matrimonio se acabaría el mundo, y recordó haber pensado varias +veces que una mujer casándose sería lo que deben ser las mujeres. Con +esta dosis de lógica se aventuró á dar una respuesta á sus jueces, +segura de que las tres habían de quedar muy satisfechas y complacidas. + +--A ver, niña, diga usted de una vez. + +--¿Qué debe hacer la mujer en la sociedad para servirla y serle útil? + +--Casarse--dijo Clara con la mayor sencillez; y en el momento que +pronunció esta palabra, se aterró de lo que había dicho y se puso +como la grana. + +El lector habrá visto, si ha asistido á algún sermón gerundiano, que á +veces el predicador, no sabiendo qué medios emplear para conmover al +femenino auditorio, alza los brazos, pone en blanco los ojos, y con +tremenda voz nombra al demonio, diciendo que á todas se las va á llevar +en las alforjas al Infierno; habrá visto cómo cunde el pánico entre las +devotas: una llora, otra grita, ésta, se desmaya, aquélla principia á +hacerse cruces, y la iglesia toda resuena con las voces alarmantes, el +pataleo de los histéricos, el rumor de los suspiros y el retintín de las +cuentas del rosario. ¿El lector ha visto esto? Pues el efecto producido +en las tres damas por la respuesta de Clara fué enteramente igual al que +producen los apostrofes de un predicador endemoniado en el tímido y +dueñuesco auditorio de un novenario. + +--¡Qué horror!--exclamó Paz juntando las manos. + +--¡Jesús! ¡Jesús!--dijo Salomé tapándose los oídos. + +--_Et ne nos inducas_--profirió la devota alzando los ojos al cielo. + +Hubo un momento de confusión. Las tres se miraron con asombro. Doña +Paulita se replegó, doña Paz tambaleó en su asiento, y aun es fama que +el amarillo rostro de Salomé se tiñó de una leve púrpura, para lo cual +fué preciso sin duda que toda la sangre de su cuerpo se repartiera entre +sus dos mejillas. Hasta se asegura que Batilo, el más taciturno de los +perros conocidos, participó de la opinión general: se alzó sobre sus +patas, alargó el hocico y ladró. + +Pasados los primeros momentos de confusión, Paz recobró aliento, y dijo +con voz entrecortada por la cólera: + +--Niña, esas ideas no me llaman la atención. Ya la conocíamos á usted de +oídas. Ahora me explico su conducta.... Ya se ve ... ¡Oh! es preciso una +educación fuerte. + +--Pero, señoras ... yo ... ¿qué he dicho? ... yo--balbució Clara muy +turbada.--Una mujer ... si se casa.... ¿Pero casarse es ofender á Dios? + +--No, señora, no--contestó la matrona:--el matrimonio es cosa muy +principal; sin matrimonio no habría mundo. Pero lo que extrañamos es ver +á una mozuela de diez y siete años pensando sólo en casarse. + +Pero si yo no he pensado.... + +--No me interrumpa usted, niña ... ¡pensando en casarse!... ¿Qué locuras +no hará quien á esa edad no piensa mas que en el matrimonio? Así se +comprende que sea usted tan amiga de los hombres ... que los busque. + +--Señora, yo no he buscado á ningún hombre--dijo la muchacha con +angustia. + +--Todo lo sabemos; peso se equivoca usted si piensa que aquí vamos á +tolerar sus trapicheos. + +El corazón de Clara se llenó de amargura al oír aquellas palabras; no se +pudo contener, y rompió á llorar. + +Las tres manifestaban horrible crueldad en martirizarla. No podemos +explicarnos esto. ¿Era tal vez efecto de la reconcentración y sequedad +de espíritu producidas por la falta de trato con las gentes, por falta +de amor y de los goces de la vida? Sin duda las tres momias no podían +sufrir en calma que hubiera en alguna persona aspiraciones á la +felicidad. + +Doña Paulita, que ya tenía la palabra en la nariz para reprender á +Clara, se conmovió al verla ulcerar, y la tranquilizó diciéndole: + +--La Magdalena pecó y fué perdonada. Lo que ahora le falta á usted es un +sincero arrepentimiento. + +--¿Pero de qué me he de arrepentir?--dijo Clara sollozando. + +--¡Jesús! ¡qué tono tan del día y tan ... liberal!--exclamó Salomé, +creyendo decir una gracia. + +--El orgullo que usted ha manifestado en esa pregunta no tiene +disculpa--dijo Paz con desdén. + +--Cuando dicen las personas mayores que usted ha faltado...--añadió la +otra,--ellas sabrán por qué lo dicen, y usted no tiene que hacer más que +conformarse y callar. + +--Pero ¡ay! yo no sé en qué he podido faltar. + +--Cuando á usted se lo dicen, sus razones habrá para ello. + +--Pero si tengo la conciencia tranquila. + +--Más tranquila queda no replicando cuando los superiores dicen una +cosa. + +--La autoridad, niña--exclamó Paz,--la autoridad es necesaria... Ya nos +ha mostrado usted suficientemente la influencia fatal que en usted han +producido las ideas del día. El orgullo satánico, al rebelarse contra +los superiores; el contradecir... Esto es insoportable. De este modo +camina la sociedad á su ruina. Pero nosotras le traeremos á usted al +buen camino. + +--Por de pronto--dijo Salomé,--cuidado cómo se asoma usted á la ventana. + +--Queda terminantemente prohibido que se acerque usted á un balcón ó +ventana; que abra usted la puerta de la escalera. + +--Y que hable usted cuando no le pregunten. + +--Se ha de levantar usted á las cuatro de la mañana, que la pereza es +madre de todos los vicios. + +--Yo me levanto á la misma hora, hermana--dijo la devota,--Yo le +proporcionaré á usted ocasiones á esa hora de entretener el +entendimiento en cosas santas. + +--A ver sí de aquí en adelante tiene cuidado de no decir esos terribles +despropósitos que ahora ha dicho. + +--No volverá--dijo en un arrebato de amor al prójimo doña Paulita--Yo sé +que no volverá: yo confío en que será buena y obediente. Otros peores se +hicieron santos. + +--Cuidado cómo habla con nadie que venga á esta casa. Trabajará usted +en cuanto se le mande--continuó Paz, añadiendo un artículo á aquel +código fatal. + +--Pero no por, exceso--indicó oficiosamente doña Paulita, que el trabajo +es bueno para ahuyentar las ocasiones de pecar; pero con exceso es malo. + +--No será con exceso. Además es preciso que procure desechar de su +mente todas las cosas que ha pensado hasta aquí. ¡Cuidado con las ideas +del día que trae usted á este santuario de los buenos principios! No se +acuerde usted de lo pasado; y ahora que está usted encomendada á +nuestra tutela _para toda la vida_, no debe pensar sino en portarse +bien. Nosotras, ya que usted ha tenido la desgracia de perder á sus +padres, procuraremos dirigirla y enmendarla, siendo la autoridad que +tanto necesita. + +La huérfana bajo los ojos y cayó en profundo abatimiento. ¡Para toda la +vida! Hubiera querido morirse en aquel instante. No miró á las tres +arpías, ni les contestó. Su terror era tan grande que se lo secaron las +lágrimas, y quedó en este estado de perplejidad dolorosa que sigue á las +grandes crisis del alma. + +Dejémosla en su encierro para acudir á Lázaro, que gime en una prisión +de otra clase. + + + + + +CAPÍTULO XVII + + + +#El sueño del liberal#. + + +Cuando Lázaro vió cerrarse la puerta de su prisión y sintió perderse en +la galería los pasos de su carcelero, miró en torno suyo, y se halló +rodeado de la más profunda obscuridad. Luz entraba por una reja que en +lo alto de la pared había; pero él, viniendo de la calle, estaba +deslumbrado y no veía más que tinieblas. Por un momento le fué difícil +darse cuenta de su situación. Aquello le parecía un sueño. ¿Su viaje á +Madrid había sido cosa real ó visión percibida en aquel calabozo? + +Los pensamientos que en desorden y confusamente se agolparon en la mente +del joven, no son para referidos. El primer sentimiento que en él se +manifestó, fué una gran compasión de si mismo, que emanaba de la +ridiculez con que los hechos anteriores le presentaban á sus propios +ojos. El había creído que cada paso dado en la Corte sería un paso dado +hacia su futuro engrandecimiento é inmortalidad. El club patriótico más +célebre de España le había abierto sus puertas, ofreciéndole una +tribuna, un pedestal: la fortuna parecía haberle allanado todos los +caminos, y después... Pero no podía acusar á la fortuna. Esta le había +dado ocasión, sitio, auditorio; había puesto á su servicio un trastorno +popular; había dispuesto tolo para él un inmenso grupo de oyentes +trastornado y dispuestos á hacer la apoteosis del primer advenedizo. La +fortuna había organizado para él una manifestación popular, pronta á +improvisar un héroe en cada calle. La fortuna no debía ser acusada: él +tenía la culpa, él, que había nacido para una vida obscura tal vez para +ser un buen artesano, un buen labrador, y nada más. Y aquel saber +presuntuoso, aquellos conatos de pueril elocuencia, aquella vanidad +prematura de grande hombre, eran quizás tan sólo fenómenos nacidos de +esa serie de fantasmagorías que acompaña siempre á la juventud hasta +dejarla á las puertas de la virilidad. + +Después de pensar estas cosas, se fijó en su conversación. Estaba preso. +Le formarían causa por alterador del orden público. ¿Qué sería de él? +Además había cometido una gran falta en no visitar inmediatamente á su +tío. ¿Qué pensaría Clara? + +Al verse sumergido en una especie de sepulcro, su imaginación principió +á divagar. Estaba débil y muy fatigado. En cuarenta y ocho horas había +dormido apenas cinco; además la falta de alimento le extenuaba. Cediendo +al cansancio empezó á dormitar; mas no durmió con ese sueño que da +reposo al cuerpo y al espíritu, porque su excitación le impedía un +descanso profundo. Dormía con el letargo doloroso ó indeciso que +representa todas las visiones de la vigilia anterior de un modo +incoherente y monstruoso. + +En su sueño creía escuchar lamentos que resonaban en las bóvedas de la +Cárcel. La antigua Cárcel de Villa era un mal buhardillón, dividido en +celdas, donde los presos no tenían comodidad ni estaban seguros. La +prisión no tenía aquel horror majestuoso con que los poetas nos han +pintado todos los calabozos. Pero á Lázaro antojábasele un sombrío +edificio, gigantesco sepulcro de vivos, de altísimas y negras paredes, +de gruesos é inaccesibles torreones, con un gran foso lleno de aguas +cenagosas y verdes, con largas filas de mazmorras, de las cuales la más +lóbrega y subterránea era la suya. Se le figuraba estar á muchos pies +bajo tierra; creía que aquella reja daba á algún conducto misterioso, y +que detrás de los muros habría una presa de agua. En su sueño creyó +sentir el ruido de un torrente: el agua entraba con lentitud; enormes +ratas corrían buscando entre los pies del preso refugio contra el +naufragio. Todo se le representaba según las siniestras relaciones de +las cárceles de la Inquisición que había leído en sus libros. + +Después le parecía que los muros se apartaban: se encontraban en el +interior de una gran sala, cuyas paredes estaban tendidas de negro; en +el fondo había una mesa con un crucifijo y dos velas amarillas, y +sentados alrededor de esta mesa cinco hombres de espantosa mirada, cinco +inquisidores vestidos con la siniestra librea del Santo Oficio. Aquellos +hombres le hacían preguntas á que no podía contestar. Después se +acercaban á él cuatro sayones, le desnudaban, le ataban á la rueda de +una máquina horrible, la movían, rechinaban los ejes, crujían sus +huesos. El lanzaba gritos de dolor, es decir, ponía en ejercicio sus +órganos vocales: pero el sonido no se oía. + +Después la decoración y las figuras cambiaban; se le representaban dos +filas de hombres cubiertos con capuchón negro y agujereado en la cara +en el lugar de los ojos. Por el fondo venían los mismos que le +interrogaron, y uno de ellos traía enarbolado el mismo Santo Cristo +que presidió al tormento. Cantaban con voz lúgubre una salmodia que +parecía salir de lo más profundo de la tierra, y avanzaban todos, él +también, en pausada procesión. Gentío inmenso le contemplaba impasible +y frió: un fraile, también impasible, iba á su lado, pronunciando á su +oído palabras santas que él no pudo comprender. Le hablaba de la otra +vida y del alma. + +Después le pareció que la comitiva se detenía. Frente á frente vió una +claridad extraña, como toda claridad que brilla durante el día. Aquella +claridad se convirtió en llama, que brotaba de un montón de leña. La +llama crecía, crecía hasta llegar á una altura enorme; crujían los +leños, saltaban chispas; una columna de humo negro subía hasta tocar el +cielo. Después algunos hombres feroces, vestidos también con diabólico +uniforme, le ataban fuertemente de pies y manos, le acercaban á la +hoguera, le echaban en ella. En un momento de súbito é indescriptible +horror sintió arder rechinando sus cabellos, consumidos en un segundo; +sus ropas en otro segundo. Rechinó tenuemente el vello de toda su piel: +hirvió su carne con el chirrido intenso y discorde de todo cuerpo húmedo +que cae en el fuego. Respira fuego, bebió fuego, se convirtió en fuego +sensible y animado con los dolores de su propia combustión. Quiso +gritar: la llama no conduce el sonido. Quiso huir: no tenía movimiento, +no tenía cuerpo, no era más que una mecha. Quiso orar: no tenía +pensamiento; no era ya más que una pavesa, una masa de ceniza. El viento +le desmoronaba: se sentía difundirse en el espacio ardiente, se quemaba +ya quemado. No era más que humo: se consideraba subiendo en espiral +renegrida, y siempre quemándose, siempre quemándose y consumiéndose; +difundido ya, aniquilado, evaporado, acabado... hasta que al fin +despertó, cubierto todo con el sudor de la agonía. + +Despertó, porque un ruido de voces resonaba á su lado. La puerta de la +prisión se había abierto. Era la caída de la tarde. Un carcelero, que +traía una linterna, alumbraba y guiaba á otro hombre que venía á visitar +al preso. Este hombre era Coletilla. + + + + + +CAPÍTULO XVIII + + + +#Diálogo entre ayer y hoy#. + + +Elías se paró delante de su sobrino. Este balbució algunas palabras, le +saludo de un modo incoherente, y le dijo al fin, después de comenzar +muchas frases, que estaba seguro de tener delante á su buen tío; pero al +ver que éste no le daba contestación ni desarrugaba el ceño, se calló, +quedándose cabizbajo y lleno de vergüenza. + +Por último, el realista habló. + +--No debiera venir á verte, ni acordarme de ti. Mereces lo que te pasa. +No tengo lástima de tu miseria, y vengo á conocerte, nada más que á +conocerte. + +--Señor, yo... + +Lázaro no encontraba, la fórmula de una explicación. Coletilla sabía por +el abate don Gil lo que había sucedido á su sobrino. + +--Sé por qué te han puesto aquí. Un amigo que siguió tus pasos esta +mañana me lo ha contado todo. Has levantado la voz en medio de una turba +de charlatanes, y te han cogido preso. La justicia te ha puesto donde +debieran estar todos los charlatanes. + +Lázaro estaba cada vez más confuso. Aquellas palabras, dichas cuando, +más que reprensiones, necesitaba consuelo, concluyeron de abatirle. +Representósele el carácter de su tío como el más áspero é inflexible que +existía en la Naturaleza. + +--Me contaron tu hazaña--continuó el viejo con su habitual entonación +cavernosa,--y cuando supe que el delincuente era hijo de mi hermana, la +indignación y la vergüenza se apoderaron violentamente de mí. No creí +que fueras perturbador del orden público. Si tal cosa hubiera sabido, te +habrías quedado en el pueblo. Después he averiguado más. Sé que +llegaste, y en vez de ir á mi casa fuistes con unos badulaques al café +de la _Fontana_, donde te hicieron hablar y hablaste ... y por cierto +que lo hiciste muy mal. Todos se han reído de ti. Estuviste después +alborotando toda la noche con los que apedrearon la casa de Merilleu. + +--¡Ah! no, señor; yo no. + +--De cualquiera manera que sea, tu conducta es imperdonable. Pero dime: +¿desde cuándo te has metido á orador? No sabía yo que en Ateca hubiera +tanta elocuencia. Te habrán aplaudido los segadores en las eras, y te +has creído por eso un Demóstenes. + +El fanático reía con tan maligno acento de sarcasmo, que á Lázaro le +parecía tener delante un grotesco demonio. Cada palabra abría en el +corazón del pobre prisionero una nueva herida, y le abatía y +avergonzaba más. + +--Pero no extraño tus desvaríos--continuó Elías:--el desorden cunde por +todas partes. ¿Qué mucho que estos pedantuelos de aldea tengan tales +humos, cuando los sabios de la ciudad ofenden el sentido común con sus +ridículos debates? Sin duda algún garito de Zaragoza ha sido el primer +teatro de tu petulancia. + +La imaginación de Lázaro midió rápidamente el abismo que en ideas y +sentimientos le separaba de su tío. Pero se sentía dominado por él, y no +podía contradecirle. + +--Aquí--continuó el fanático con su espantosa burla, aquí puedes hablar á +tus anchas: nadie te molestará. Lo que puede ocurrir es que te crean +loco y te lleven á un manicomio. Allí debiera estar media España. Pero +no, ¿que digo media España? una pequeña parte, porque casi todos los +españoles conservamos el juicio. Sólo una porción de hombres mezquinos, +mezquinos de juicio, de carácter, de todo, manifiestan con su conducta +todo el extravío de que es capaz nuestra naturaleza. Pero esto +concluirá; yo te juro que concluirá, ó es preciso creer que no hay Dios +en el cielo, perder la fe y renegar del mundo y del alma. Mira, +Lázaro--continuó con tono vehemente y apretándole el brazo con tanta +fuerza, que le hizo retroceder inmutado y perplejo;--Lázaro, si tu eres +de esos, olvida que por tus venas corre mi sangre, olvida que soy +hermano de la que te dió el ser. Un abismo nos separa; no hay +reconciliación posible. Es preciso que nos odiemos de muerte. Huye de +mí; para mí no eres prójimo. Hay cosas que están por encima de los +vínculos de la familia. La vida no se reconcilia con la muerte, ni la +luz con la obscuridad. Adiós. + +Iba á salir; pero Lázaro, trémulo de asombro, le detuvo, y le dijo con +mucha turbación: + +--Pero, señor, no me abandone usted, hábleme usted. Yo quiero que +pensemos de la misma manera. + +A pesar de todo, el anciano le inspiraba respeto y veneración; y al ver +que reprochaba sus ideas, sintió ese impulso de subordinación tan +natural en un joven da temperamento impresionable. + +--Si eres de esos--continuó Elías,--vuelve á tu pueblo y no hables de +mí; no digas que me has visto; no creas que existo; y es verdad: para ti +he muerto. + +--Pero deje usted que me explique... + +--¿Qué vas á decir? + +--Yo pienso ... usted comprenderá que yo tengo mis ideas ... he leído y +tengo convicciones, sí, señor; estoy profundamente convencido.... + +--Tú, pobre niño, ¿qué puedes saber?... ¿qué convicciones puedes tener? +No sabes otra cosa más que las falsedades leídas en cuatro libros que +debieran arder en llamas alimentadas con los huesos de sus autores. + +A cada palabra se hundía más Lázaro. + +--¿Será posible--dijo con desconsuelo,--que usted me pueda arrancar mis +creencias, que yo he alimentado con tanto cariño y que me dan la vida? +No, no podrá usted: y si al fin, con la fuerza de su talento, pudiera +conseguirlo, yo le ruego que no lo haga y me abandone. Que nos separe +ese abismo que usted dice: y si yo estoy en el error... Pero no lo +estoy, yo sé que no lo estoy... + +--Iluso, fanático, vano ... porque sólo vanidad es eso, vanidad de +Satán--dijo Elías con severidad; y después añadió con más fuerza:--Pero +yo te sacaré de esa miseria. + +Estas palabras fueron pronunciadas con tan profundo acento de +convicción, que el sobrino no pudo contestarlas, y se hundió más. + +--¿Qué intentas hacer? ¿Qué esperas? ¿Piensas que esto va á continuar +así por mucho tiempo? Te equivocas, que España está á punto de reconocer +su error. Mira cómo rebulle por todas partes. El odio á la Constitución +late en todos los corazones honrados. Pronto verás al Rey recobrar sus +sagrados privilegios, que sólo Dios con la muerte puede quitarle. + +--¡Oh, señor! ¿Y lo que este pueblo ha conquistado con tanta sangre, +será perdido por el orgullo de un solo hombre? Si así fuera, yo +renegaría de nuestro linaje; y si España se dejara ultrajar de ese modo, +sería digna de mejor suerte. + +--¡Digna de mejor suerte,--dijo Elías con la más horrible expresión de +que era capaz su rostro abominable; digna de aniquilarse y desaparecer de +la tierra si no lo hiciera. + +--No, no lo puedo creer aunque usted me lo diga. Cuando yo no crea en +la libertad, no creeré en nada, y seré el más despreciable de los +hombres. Yo creo en la libertad que está en mi naturaleza, para que la +manifieste en los actos particulares de mi vida. Yo, ciudadano de esta +nación, tengo derecho á hacer las leyes que han de regirme; tengo +derecho á reunirme con mis hermanos para elegir un legislador. + +--Para darte leyes y obligarte á cumplirlas existe un hombre sagrado, +ungido por Dios. + +--No: yo y mis hermanos le ungimos. Es Rey porque nosotros queremos. Es +sagrado para mí si cumple el pacto solemne que ha hecho con todos y cada +uno. Si no, no. Pero lo cumplirá, lo ha jurado. + +--Hay juramentos--contestó sobriamente Coletilla,--cuyo cumplimiento es +un crimen. + +Lázaro sintió frío en el corazón. El aplomo con que aquellas palabras +fueron pronunciadas le anonadó más, y le hundió más. + +--Y todos esos héroes--se atrevió á decir el preso después de +meditar.--todos esos héroes, santificados por la Historia, que viven en +el recuerdo de los buenos y serán siempre orgullo del género humano; +todos esos que han vivido por la libertad, que han muerto por ella, +mártires deshonrados en su último día por la mano del verdugo, pero +enaltecidos después por la humanidad... ¿no quiere usted que yo les ame? +Y les venero; mi pequeñez no me permite imitarlos; pero por tener +ocasión de parecerme á ellos, diera toda mi vida, lo confieso. ¡Oh! si +la libertad no fuera la cosa más buena, sería la cosa más bella con la +memoria de tantos héroes. + +--¿Y esos son tus héroes? ¿Eso es lo que admiras? dijo Elías. + +--¿Pues á quién he de admirar? ¿á quién he de admirar? ¿A los tiranos? +¿A Nerón, matando á Séneca; á Felipe II, asesinando á Egmont y á Lanuza; +á Luis XV, descoyuntando á Damiens? + +--Era preciso enseñar á los franceses que no debía haber otro Ravaillac. + +--Pues la lección no hizo efecto, porque hace treinta años que un Rey +murió en un patíbulo. + +--¡Esos son tus semidioses, esos!--exclamó Elías con furia. + +--No: mis semidioses no son el exterminio, el terror ni el asesinato. +Lamento los desvaríos de todos; mas no extraño que, al huir da las +violencias de un extremo, se toque en las violencias de otro, pagando +los crímenes de siglos enteros con el crimen de un día. + +--No me hables más--dijo Coletilla con voz reposada y lúgubre:--ya sé +que eres de _esos_, de _esos_ á quienes no tengo palabras bastante duras +con que calificar. Tu Dios es un ciego espíritu de libertinaje; la norma +de tu conducta es el escándalo. Dime, insensato, ¿cuál es tu fin? ¿Qué +ves tú en ese porvenir? Supón que fueras un hombre notable entre los de +tu calaña, el más ciego de los ciegos, el más loco de los locos: ¿qué +harías, cuál sería tu aspiración? + +--Yo no tengo aspiraciones bastardas; no quiero medrar á la sombra de un +tirano que pague la adulación con dinero; yo no aspiro más que á la +gratitud del género humano, á la gloria. + +--¿Gloria por ese camino? La gloria no se consigue sino por el camino de +la lealtad, sirviendo á Dios y al Rey. No hay más gloria que la que Dios +da en su Paraíso, de la cual es simulacro é imperfecto remedo el culto +que da en los altares el linaje humano á los escogidos de Dios. Además, +la gloria en la tierra consiste en ser súbdito sumiso y obediente, no en +vociferar por calles y plazuelas. De esa gloria que tú has soñado no +pueden salir héroes, sino charlatanes y bandoleros. La gloria consiste +en cumplir el deber. + +--Pues yo cumplo mi deber tratando de emancipar á mis hermanos de una +odiosa tiranía, diciéndoles y probándoles que son libres, iguales ante +Dios y ante la ley. + +--El primero de los deberes es obedecer lo que la ley te mande. + +--¿Ciegamente? + +--Ciegamente. + +--Yo obedezco la ley que es tal ley, la que han hecho los que pueden +hacerla, elegidos por mí y mis hermanos, elegidos por todos. + +--A ti no te toca examinar la ley, sino obedecerla. + +--¿Y si me mandan una infamia? + +--No te la mandarán. + +--¿Y si me la mandan? + +--Te digo que no te la mandarán. Y si acaso Dios permitiera que tu Rey +te mandara alguna cosa contraria á la justicia, hazla, que Dios le +castigará á él y te premiará á ti en la otra vida. Serás mártir. ¿Qué +mayor gloria? El martirio del deber es grande y sublime. + +Lázaro se hundió más. + +--Observa--continuó Elías,--el espectáculo de esa nación. Unos cuantos +desalmados le dan leyes en nombre de un principio absurdo, contrario á +la Naturaleza. Sólo al Rey ha dado Dios soberanía. ¡Qué desorden! ¡El +Rey obligado por una turba de soldados rebeldes á jurar aquel Código +abominable! Lo juró; pero en el fondo de su alma lo detesta. No podía +ser de otra manera. Está prisionero, prisionero de sus vasallos que +juegan con él. El Rey se ve obligado á representar la más horrible +farsa. Jamás la dignidad real ha descendido tanto. Pero él se librará de +esta horrible tutela, porque Europa, si es preciso, se coaligará para +salvar á España. Ya España ha salvado á Europa. + +--No, no puedo creer--contestó Lázaro,--semejante iniquidad. Esta +invasión sería más odiosa que la de 1808, y también mejor castigada. + +--No lo creas: el Rey será restituido á su trono. Además, España no se +levantará; y si lo hace, será en favor de la intervención. ¿No ves +cómo manifiesta su voluntad? ¿No ves las facciones que aparecen por +todas partes? Todas las provincias se arman para proclamar al Soberano +absoluto, y aún no han aparecido las principales facciones. España se +alzará contra ese absurdo sistema, y Fernando volverá á ser nuestro +Rey amado. + +--¿Será posible?--dijo Lázaro con desaliento; y entonces se hundió más. + +--Tan posible, que no pasará mucho tiempo sin que lo veas. Ahora se va á +conocer el temple de las almas. Todos esos charlatanes que te han +llenado la cabeza de desatinos huirán avergonzados, yendo á esconder su +ignominia en tierra extranjera. Entonces se cubrirán de gloria los +hombres de corazón recto; los leales y patriotas lucharán contra una +plebe desenfrenada; lucharán por el derecho, por Dios y por el Rey; +vivirán eternamente en la memoria de todos, y sus nombres serán en lo +venidero un emblema de justicia y de honradez. Estos son los héroes, +Lázaro; éstos. + +Lázaro se acabó de hundir. Las palabras de su tío le impresionaban de +tal modo, que no tuvo aliento más que para decir tímidamente: + +--¿Esos nada más? + +--Nada más. La gloria es muy divina para que pueda coronar otra cosa que +la justicia y el deber. No esperes nada fuera de esto. El torbellino de +esa turba ciega te arrastra: ve con él. No te digo más. Camina á la +deshonra y la muerte. Adiós. Algún día te acordarás de mí. + +--No--exclamó Lázaro deteniéndole:--yo quiero que usted me aconseje y +me guíe.... Yo ... aunque tengo bastante fuerza de convicciones.... + +--¿Fuerza de convicciones?--dijo el fanático, deteniéndose y mirando á +su sobrino con desprecio. + +--Sí--contestó éste,--y no puedo perderlas, no quiero perderlas. + +--Bien: sigue por ese camino. Lejos de mí no esperes otra cosa que +deshonra, obscuridad. Yo te abandono á tu suerte. Hágame la cuenta de +que no te conozco. Te pondrán tal vez en libertad, irás con ellos, serás +vencido, y entonces ... ó huirás con ignominia, ó te entregarás á la +venganza de tus enemigos, que no tendrán perdón para ti, y harán bien. + +--¿Pero usted me abandona? + +--Sí: ya te he conocido. Vine sólo por conocerte. Ya sé quién eres. En +mi casa te espero; pero no vayas á ella sino convertido. + +--¡Ah, imposible! No iré. + +--Pues adiós--dijo Elías con decisión. + +--Adiós--repitió Lázaro con angustia. + +Coletilla salió. El joven no se atrevió á detenerle. No creyó que se +marchaba hasta que le vió fuera, y sintió que el carcelero cerraba la +puerta. Entonces tuvo impulsos de llamarle; gritó; no fué oído; lloró +lágrimas de desesperación; golpeó violentamente con sus manos la puerta +y el cerrojo, y al fin, cediendo á la fatiga y al trastorno mental, cayó +de nuevo en aquel letargo extraviado y doloroso de que le sacara +momentos antes la llegada de su tío. + + + + + +CAPÍTULO XIX + + + +#El abate#. + + +Al día siguiente, la casa de las tres ruinas contenía en su estrecha +capacidad seis personas: las tres Porreñas, Clara y dos visitas. + +Clara y la devota estaban encerradas en la habitación interior, +destinada á las prácticas ascéticas. La santa, concluida la oración +mental, se había sentado en un taburete, y poniendo un gran libro sobre +sus rodillas, leía con la cabeza inclinada á un lado, arqueadas las +cejas, bajos los párpados, y cruzadas las manos en ademán muy humilde. +Clara estaba á su lado, y como no debía llegar, en su flaca naturaleza, +á aquel alto grado de perfección, cosía como una pecadora, como una +infeliz mujer no acrisolada por las inflamaciones de amor divino. La +devota no se permitió otra expansión que referir á su compañero los +gozos y visiones que aquella noche había tenido. Después empezó un +examen de doctrina, y le hizo varias preguntas morales y teológicas, á +que contestó Clara con sencillez, guiándose por lo poco que sabía +positivamente y por lo que su buen sentido le sugería. Pero es el caso +que á doña Paulita siempre le parecían mal las respuestas de su +discípula. La reprendía, le explicaba con escolásticos giros y frases +nada comunes, y, por último, la llamaba ignorante y hereje, causándole +gran turbación y susto. + +De repente interrumpe sus lecturas y sus reprimendas, y exclama: + +--¡Ah! se me olvidaba una parte de mi rezo. Ya se ve, me he distraído +con los errores de usted, hija. Es preciso que usted piense de otro modo +y deseche esas ideas.... Pero digo que me olvidé de rezar ... por.... +--¿Qué ha olvidado usted?--le dijo Clara.--Me olvidé de rezar dos _Padre +nuestros_ por el sobrino de nuestro buen amigo don Elías. + +--Jesús; ¿Qué le ha pasado? ¿Qué es de él?--exclamó vivamente Clara sin +poderse contener. + +--No se asuste, hermana, que no ha muerto--contestó fríamente la devota. + +--¿Pues qué le ha pasado?--continuó Clara, que se había puesto pálida y +temblorosa. + +--Que está preso en la cárcel, y bien merecido.--¿Pues qué ha hecho? + +--Alborotar por esas calles y hablar en los clubs una serie de cosas tan +pérfidas ó infernales, que horroriza el recordarlas. Anoche nos contó +don Elías todo lo que ese desalmado joven ha hecho, y pasé un mal rato. + +Clara estuvo un momento sin poder articular palabra. La repentina +noticia la turbó tanto, que no se atrevió á preguntar más. + +--Hermana--prosiguió la devota,--¡qué muchachos los del dial! ¡Qué +horrible corrupción! Ese joven debe ser un monstruo. Pero ¡ay! debemos +tener compasión con los delincuentes que yerran. No es que crea yo, +como Orígenes, que hasta el diablo se ha de salvar. Pero debemos +compadecer y amar á los pecadores, aunque éstos sean de los más +empedernidos y rebeldes. + +--¿Pero qué ha hecho?--repitió Clara, haciendo un gran esfuerzo para +disimular su turbación. + +--No lo sé punto por punto; pero son cosas tan horribles.... Ha hecho lo +que otros tantos desvergonzados que andan por ahí. Esta sociedad está +perdida. A ver, hermana, si aprende usted pronto eso que le he dicho +sobre la gracia eficaz. + +--¿Pero está preso?--añadió Clara con más miedo.--Preso, sí, y no lo +soltarán tan pronto. Pero está usted inmutada ... Ya, le tiene +compasión, y es natural. La compasión á los semejantes es una de las +virtudes que más recomienda Tertuliano. Usted está pálida, hermana. +Pero, ya: es efecto de la compasión. Voy á rezar. Y dejando el libro, +tomó el rosario y rezó. Clara bajó la cabeza y siguió cosiendo. Era tal +su congoja, que no daba un punto á derechas; picóse los dedos muchas +veces, y la costura salió tan mal que pronto fué preciso desbaratarla y +coserla de nuevo. + +Dejémoslas y acudamos á las visitas. En la sala estaban María de la Paz, +Salomé, y delante de ellas, en pie y respetuosamente, Elías Orejón y el +ex-abate don Gil Carrascosa. + +Nada hemos hablado hasta ahora de la amistad de este singular personaje +con las venerables viejas. Carrascosa, en su calidad de abate +entrometido, frecuentaba la casa de Porreño, lo mismo que otras de la +más elevada jerarquía. Aún hemos oído contar á personas de toda +veracidad que el intruso y audaz hombrecillo había tenido una parte +principal en las misteriosas relaciones de Salomé con aquel joven +militar, á quien enviaron al Perú después del rompimiento de la dama con +el imberbe duque de X.... + +Carrascosa era hombre de mucha travesura y socaliña, sutil como el aire, +capaz de urdir en el seno de las familias las más hábiles marañas; iba y +venía sigilosamente su color de preparar fiestas, de arreglar +procesiones, y era, en resumen, un pícaro tercero. Así le llamamos por +no darle otro nombre un poco soez, que alguien le aplicó oportunamente y +conservó entre muchos con justicia. + +La amistad de las tres viejas se interrumpió con la desgracia, y sólo de +vez en cuando las visitaba, recordándoles los tiempos pasados con una +elocuencia y un calor que no agradaban á doña Paz. Últimamente, sus +visitas eran más frecuentes y mucho más afectuosas sus demostraciones +de amistad. El día en que los encontramos aquí había ido con Elías; y +por algo extraordinario iba sin duda, porque su vestido era el más +escogido y su cara estaba más lavada que de costumbre. Los puntiagudos +faldones de la mejor de sus tres casacas se balanceaban al compás de las +piernas en la parte posterior del cuerpo; el tupé había recibido doble +ración de pomada, y la corbata, aumentada con nuevos pliegues, formaba +un blanco follaje, una pechuga escarolada debajo de la barba. Cuando el +abate se ponía este traje, había pronunciado ya la _última ratio_ de su +peculiar elegancia. + +Coletilla se despedía ya después de haber saludado á las damas. No venía +sino á ratificar un tratado que últimamente ajustó con Paz. Ya sabemos +que las señoras tenían el segundo piso de la casa simplemente ocupado +con los muebles de familia de que no habían querido deshacerse. Este +piso era muy pequeño y abuhardillado, comunicándose con el principal por +una escalera interior. + +Las damas habían propuesto á Elías que se fuese á vivir á aquel sitio, +comiendo con ellas en calidad de huésped, y al buen viejo le vino este +arreglo como de molde, porque le producía un ahorro, y además le ponía +en estrecho contacto con sus antiguas amas, que tenía siempre en tanto +aprecio. Economía, comodidad, seguridad: estas tres ventajas vió en la +proposición, y aceptó. Aquel día vino á darles la respuesta definitiva: +sobre el precio no hubo disputas. + +Cuando Coletilla se marchó el abate se preparó á tomar la palabra: hizo +mil muecas, sacando á la superficie de su cara todo su repertorio de +sonrisas. No seremos indiscretos en decir, anticipándonos á la +declaración expresa del mismo don Gil, que iba á invitar á las tres +damas para una fiesta religiosa. También nos atrevemos á indicar, con +todas las reservas imaginables, que aquello no era más que un pretexto +que ocultaba otros fines. + +Cuando rompió á hablar, lo primero que hizo fué preguntar por doña +Paulita, y también por Clara, empleando algunas discretas reticencias. +Después dijo: + +--Pues yo venía á decir á ustedes si quieren honrar con su presencia la +función que la Hermandad de la Pasión y Muerte celebra mañana en la +iglesia de Maravillas. Yo soy el secretario de la Cofradía, y gracias á +mí se ha arreglado la fiesta. Yo les aseguro á ustedes que será de lo +más lucido que se ha visto en la Corte. + +--No será nunca como la que hicimos el año 98 en las Niñas de Loreto, +cuando se trasladó la Virgen de los Dolores del oratorio del +Olivar--dijo Salomé. + +--No fué el 98, sino el 3; que me acuerdo cómo si hubiera sido +ayer--dijo Paz. + +--Te digo que fué el 98--insistió la otra. + +--Estoy segura que fué el año 3--dijo Paz,--cuando el primo vino de la +guerra de Francia. + +--Que el 98, Paz--afirmó Salomé,--el 98. Hace ya veinticinco años. + +--Jesús, mujer: te aseguro que fué el año 3; me acuerdo bien. Yo tenía +entonces ... quince años. + +--Señoras, no hace al caso la fecha--dijo Carrascosa, cortando aquella +peligrosa cuestión. + +Y después continuó: + +--Gracias al petitorio que yo dirijo, se han reducido dos mil y pico de +reales. Tenemos misa con orquesta de capilla, y nos predica el padre +Lorenzo de Soto, que es un orador que vale un Perú. + +--¡Oh! no me le nombre usted--dijo Salomé, apartando la cara y +poniéndole delante de ella la mano abierta á guisa de pantalla:--es un +clérigo pervertido, contaminado con las ideas del día. Después que los +liberales le hicieron Provisor da Astorga, está en poder del demonio. +Hube de caerme muerta cuando el día de la fiesta de la Virgen de la +_Leche y Buen Parto_ le oí decir en San Luis que era preciso +reconciliarnos con los que habían trastornado á nuestra patria. ¿Cómo +puede haber llegado á ese extremo de perversión una persona ten docta +como el padre Lorenzo de Soto? + +--Señora, yo tengo para mí que es un gran predicador--dijo +Carrascosa.--El año 12 fué, como ustedes saben, Diputado en aquellas +Cortes; el 14 firmó la exposición de los _persas_.¡Noble carácter! +Después, la amistad del Rey le ha elevado á puestos muy altos; y para +probar su mérito, baste decir que él fué quien descubrió la +conspiración de Porlier. Después del 20 se ha hecho enemigo de la +Constitución, lo cual es digno de alabanza, porque de otro modo hubiera +perdido su prebenda. Pero nada de esto hace al caso, sino que predica +mañana, y que esta tarde tenemos Completas, en que cantan los tiples de +Avila y el padre Melchor, franciscano de Segovia. Mañana oficiará el +reverendo obispo do Mechoacán, y por la tarde habrá procesión, á que +asistirá la Cofradía del Paso, la del Santo Sudario, y también irán los +niños del Hospicio. + +--¡Ay, don Gil!--exclamó con acento de profundísimo desconsuelo María de +la Paz,--¿Cómo se atreven á sacar los santos á la calle con estas +cosas? Más querrán ellos estarse en sus casas que no salir á ver todas +las iniquidades que cometen los hombres. + +--Puedo asegurar á usted--dijo el abate con sonrisa diabólicamente +irónica--que no se han quejado, ni se quejarán por el paseo. Lo mejor de +la procesión es la comitiva que tenemos organizada. Irán catorce +vírgenes vestidas de blanco, con coronas de rosas, velos, escapularios, +y cirios en las manos. + +--Esas comitivas--dijo con muy mal humor María de la Paz--no me hacen +gracia. ¡Es una cosa tan mundana! Allí van los hombres sólo por ver á +las muchachas; y las muchachas que hacen de vírgenes, van sólo á que las +vean, y en lo menos que piensan es en los santos y en Dios. Esas son +cosas de Francia, señor don Gil. Antes no se usaban aquí semejantes +inmoralidades, y día vendrá en que se acaben costumbres tan +escandalosas. + +El timbre nasal de la voz de doña Paulita, que se hallaba en la +habitación inmediata, resonó en la tala, trayendo la opinión de la +santa, que no por estar rezando dejaba de prestar atención á cuanto en +la sala se decía. + +--¡Ah!--exclamó, alzando la voz para poder ser oída por don Gil--no me +nombren esas procesiones de vírgenes mundanas. ¡Qué vírgenes serán esas +que salen con coronas de rosas y cirios en las manos! Una vez vi eso, y +me entró tal grima, que tuve que confesarme en seguida de la cólera que +me había dado. No me nombren eso. ¡Qué escándalo, Dios mío! ¡A dónde +iremos á parar así! + +--Pues, señoras--manifestó don Gil, respirando fuerte, como si con el +aliento adquiriera la fuerza que contra tantos y tales enemigos +necesitaba:--yo, señoras, respetando la opinión de ustedes, encuentro +que esas procesiones son muy patéticas, muy expresivas, muy religiosas. +De todos modos, ya la procesión está arreglada, y hay que llevarla +acabo. Hemos estado buscando jóvenes, y ya hemos encontrado algunas; +pero aún nos faltan cinco. La fiesta es mañana: y si no encontramos hoy +esas que faltan, se va á deslucir la función. ¡Qué contratiempo! No +saben ustedes cuánto he trabajado para buscarlas. Son muy guapas las +que tengo ya. + +--Señor don Gil, por Dios--chilló Salomé en el tono de una honesta dama +que reprende el atrevimiento de su galán. + +--Señoras, ¿qué tiene eso de particular? Si Dios las ha hecho guapas, +¿qué vamos nosotros á hacer? Pero ¡ay! me faltan cinco. Por eso he +venido aquí. Y se detuvo como cortado. + +--¡Ha venido usted aquí!--exclamó Paz abriendo mucho los ojos. + +--¡Ha venido usted aquí!--murmuró Salomé con súbito cambio de color. + +Las dos ruinas se miraron Aquella mirada fugaz fué terrible. Un +observador oculto é inteligente hubiera advertido tal vez que en aquel +mutuo rayo por una y otra lanzado, se examinaron, se despreciaron, +cambiando como una expresión de rencor que cada una lanzó para la otra. +Pero Carrascosa, aunque era buen observador, no pudo advertir al breve +resplandor de aquella mirada fugaz como un relámpago, los dos abismos +que, abierto el uno frente al otro, se contemplaron un instante, +mostrándose todo su horror. No se crea por esto que tía y sobrina no se +querían bien, no: se amaban, si cabe expresarlo así; se amaban como +pueden amarse dos personas que se fastidian juntas. Sigamos. + +Un profundo y lejano suspiro anunció la admiración de doña Paulita. + +--Sí, he venido aquí á ver si ustedes consienten ...--continuó el abate. + +El retablo que en la persona de Paz hacía veces de rostro, se puso de +color de remolacha, y los ojos de Salomé miraron al cielo, no sabemos si +por un movimiento natural ó por una calculada combinación de ademanes. + +--Eso no tiene nada de particular, señoras, nada de particular; al +contrario.... + +--¡Señor don Gil!--dijo Salomé con una cosa parecida al rubor. + +--¡Señor don Gil!--exclamó Paz con toda la majestad de su carácter +reunida en un solo gesto. + +El que había sido abate y covachuelista comprendió que le habían +entendido mal. + +--Voy á rectificar--exclamó. + +--A rectificar, como dicen en las Cortes--indicó Salomé en un arrebato +de amabilidad repentina é inexplicable que no pudo contener; amabilidad +rarísima en ella y que era sin duda signo de una gran agitación. + +El buen humor de la segunda ruina era siniestro. + +--Quiero decir--continuó el abate, después de toser dos ó tres +veces--que venía á ver si consentían ustedes en que esa joven ... esa +joven que ustedes protegen.... + +A Salomé le entró una tos convulsiva, no sabemos si originada por una +causa física ó por la necesidad de disimular y no ofrecer á la +contemplación de don Gil las arrugas triangulares y el color cárdeno +que aparecieron en su cara al oír aquella proposición. María de la Paz +se restregó un ojo como si le escociera. Oyóse la voz de doña Paulita +que rezaba un latinajo incomprensible. + +--Esa joven--continuó Carrascosa,--que se llama ... ya no me acuerdo de +su nombre. Pues ... esa que es tan guapita y tan modesta. De seguro no +habrá en la procesión ninguna que la iguale. + +--¡Señor don Gil!--exclamó María de la Paz Jesús con explosión de cólera +repentina.--¿Cómo se ha figurado usted que yo podía consentir en +semejante cosa? Ya le he dicho á usted que esas comitivas me parecen muy +indecentes, y si esa niña quisiera prestarse á ser escándalo de la +Corte, no entraría más en esta casa. Por parte suya, no dudo que +consintiera, porque es tan aficionada á coquetear por ahí, que si la +dejaran había de estar todo el día en la calle detrás de los hombres. +Pero no ... no me hable usted de eso. + +--Yo sospechaba desde el principio á dónde iba usted á parar, señor +Carrascosa: pero quise aguardar á que se explicase--dijo Salomé con +mucho desdén. + +--Señoras, veo que son ustedes inflexibles. Conozco mucho la noble +entereza del carácter de ustedes y el tesón de sus principios para +insistir más sobre este punto. + +En aquel momento doña Paulita, que, sin salir de la habitación interior, +no perdía sílaba de lo que allí se decía, tomó parte en la conversación, +variando de sitio para que la oyeran mejor. + +--¡Oh, Dios mío¡--dijo.--No consentiré yo tal cosa. ¡Hasta las personas +más perfectas caen alguna vez! ¡Hasta de los hombres más de bien y de +mejor conducta se vale el demonio para sus perversos fines! ¡Quién diría +que usted, señor don Gil Carrascosa, había de ser instrumento de +perdición para esta pobre muchacha! + +--¡Yo, señora mía! + +--No: ya sé que es sin querer, que á veces Dios permite que una persona +buena sea, sin saberlo, causa de la perdición de otra. No le echo á +usted la culpa. Pero esta pobre niña tiene quien vele por ella. No +caerá otra vez; que gracias á un buen ángel ha salido ya del abismo la +pobrecita, y se ha salvado. Ya está hecho lo principal; de modo que +ahora, con una vida ejemplar consagrada enteramente á la oración, su +alma se purificará por completo. No temas, niña--añadió, volviéndose +del lado en que estaba Clara;--no temas, que no volverás á caer, y si +saliste del pantano del mundo, ha sido para continuar pura y sin +mancha lejos de él. Y no desconfíes de ella--prosiguió mirando á la +sala y dirigiéndose á las dos esfinges: no desconfíes de ella, porque +es muy buena. + +Salomé movió la cabeza en señal de duda. + +--Es muy buena, muy buena compañera mía--continuó la devota--Aunque el +mundo trató de corromperla, ella tiene muy buen fondo, y el alma está +santa: lo he conocido. Perderá la corteza de las viles pasiones que el +mundo le ha enseñado. Estoy tan interesada en su salvación, que quiero +unirme á ella para toda la vida y salvarla conmigo. ¡Os aseguro que así +será! Amadla vosotras, que Dios manda amar á los pecadores, sobre todo +cuando están arrepentidos. ¿No es verdad que estás arrepentida, hermana? + +No se oyó ninguna respuesta. Clara contestó sin duda que sí con un +movimiento de cabeza. El sermón de la devota dejó un eco en la sala. + +--Señoras: para concluir, me permitiré una observación--dijo don +Gil.--Yo no veo un escándalo en que la señora doña Clarita salga en la +procesión de las vírgenes. Al contrario, bueno es que ostente la +hermosura, que es obra de Dios; y la mujer que se esconde y no sale, +impide que se admire una obra de Dios, cual es la hermosura. Esa joven +es un ejemplar prodigioso de las hechuras de Dios, y haciendo que todos +la vean es como se publican las alabanzas del autor de tantas +maravillas. + +--Señor don Gil--objetó María de la Paz haciendo esfuerzos para aparecer +serena:--no creía yo que fuese usted tan libertino. Vamos, nosotras +teníamos de usted otra idea; creíamos que.... + +--Yo soy, señora, un hombre como los demás. Admiro las obras bellas de +la Naturaleza, y una mujer hermosa es.... + +--Por Dios, señor de Carrascosa: en verdad tiene usted unas cosas +...--dijo Salomé pasando la mano por el fragmento de cabellera que entre +su apergaminada frente y su tocado aparecía. + +--¡Jesús! repórtese por Dios--dijo desde dentro la devota. Me horrorizan +sus palabras. + +Algo más duró el importante diálogo; pero don Gil, viendo que no sacaba +partido de las tres pécoras, varió de asunto, aunque con poca fortuna, +porque sus amigas le mostraron mucho despego durante toda la visita. Al +fin determinó marcharse; se levantó, hizo mil cortesías, les reiteró su +respeto y admiración, prometió volver pronto, y se fué. + +Al llegar á la calle miró á todos los lados como buscando á alguno, y +al poco rato salió del portal de una casa inmediata el joven militar que +hemos conocido desde el principio de esta historia. + +-¿Qué hay?--preguntó á Carrascosa con mucho interés. + +-Nada, no quieren. Esas viejas son unos demonios contestó riendo de +muy buena gana el abate.--Me parece que por ese camino no +conseguiremos nada. + +-¡Diantre de viejas! + +-No la sacamos de esa casa si no ahorcamos á las tres arpías de los tres +balcones, y á Coletilla del tejado. + +-Estoy decidido ya á lo que te dije ayer. Si no la puedo sacar, me cuelo +yo dentro. + +-¡Hombre, qué empeño! ... Eso ya pica en historia. Vámonos de aquí, +que si Coletilla nos ve, de seguro cae de su burro; vámonos y hablemos +del asunto. + +-Eres lo más inútil ... Verás si yo la saco. + +-Quisiera verlo--contestó Gil; y los dos se alejaron en dirección á +Santa Bárbara. + +-Ya tú has olvidado tus antiguas mafias, diablo de abate; ya no sirves +para el caso. A ver cómo puedo yo entrar ahí; discurre un medio, un +ardid cualquiera: ¿para qué te sirve esa travesura? á ver. + +-Hay un medio magnífico--contestó Carrascosa. + +-Pues explícate pronto. + +-Voy á explicarlo. + + + + + +CAPÍTULO XX + + + +#Bozmediano#. + + +Antes de dar á conocer en toda su extensión el coloquio de estos +personajes, conviene dar noticias de uno de ellos, ya harto conocido por +el lector. El militar que en el segundo capítulo de esta historia vimos +prestando auxilio á Coletilla y después introduciéndose furtivamente en +su casa, se llamaba don Claudio Bozmediano y Coello. Ya era tiempo de +decir su nombre. Tenía treinta y dos años, y servía en el ejército con +el grado de comandante. Su padre fué uno de los venerables legisladores +de Cádiz. Hombre de talento, de notoria probidad, de elevada cuna y +agradable presencia, había sido siempre muy amado de sus compatriotas. A +la vuelta del Rey fué perseguido como todos, y tuvo que emigrar. Pero +restablecido el sistema constitucional, el viejo Bozmediano volvió á +España y ocupó uno de los más elevados puestos en la política. + +(Con el nombre de Bozmediano conoceremos en esta historia al hijo de +aquel varón ilustre, cuyo verdadero nombre no podemos usar en nuestro +relato por ser un personaje contemporáneo de memoria muy reciente.) + +Bozmediano, padre, era liberal de corazón. Trataba al Rey, y es seguro +que hizo todo cuanto cabe en fuerza humana para dirigir por camino recto +la torcida voluntad de aquel soberano falaz y perverso. Era rico, y +jamás le movió el interés en asuntos políticos. El amor á su hijo y el +patriotismo eran dos sentimientos profundos que, enlazados y +confundidos, ocupaban todo su corazón. + +Bozmediano, hijo, que es el que más conocemos, era un joven de +excelentes prendas; pero tenía un defecto que la edad disculpaba. Era +tan aficionado á las muchachas, que el galantearlas entretenía la +mayor parte de su vida, robando tal vez á la patria grandes servicios. +No era un libertino: las quería con toda la buena fe que el naciente +siglo XIX permitía; y aunque él aseguraba no haber encontrado la suya, +entreteníase con las demás esperando. Pero al fin, ó la había +encontrado, ó había hallado una que de fijo le entretendría más que +las otras. + +Después que conoció á Clara, había perdido el reposo. No sólo la joven +aquélla, por sus cualidades y encantos personales, le interesaba +mucho, sino que en su vida había encontrado un misterio, para él +interesantísimo, por ofrecerle lo que siempre buscaba con más afán: +una aventura. + +La aventura se presentaba singularmente dramática, excitando al mismo +tiempo el amor y la curiosidad de Claudio. La soledad de aquella +huérfana que vivía en compañía de un viejo excéntrico, la tristeza y +necesidad de desahogo que en ella había notado, eran causas bastantes +para estimular un espíritu menos impresionable y caballeresco. Su +intento, su gran aspiración, era descifrar el misterio de aquella casa, +y después salvar la encantadora y desdichada muchacha de la odiosa tutela +de su guardián. + +--Hay varios medios de entrar en la casa--decía Carrascosa tomando el +brazo del militar:--paro hay uno que es excelente. Esas viejas tienen +un arrendatario que ahora debe venir á pagarles sus rentas, lo poco que +tienen. Lo sé por Elías. Estamos al aviso, le compramos, le hacemos +escribir una carta diciendo que está enfermo y que envía á su hijo con +el dinero; usted se disfrazará de labriego, entra en la casa, y una vez +allí, ¡cataplum! le ha dado un desmayo, un accidente terrible. No tienen +más remedio que dejarlo en la casa ... le meterán en un desván, y +durante la noche, cuando ellas duerman, se apoderará de la chica, y ... +á la calle. + +--Calla, imbécil: eso no puede ser. No sé en qué comedia he visto eso, +que es muy bonito en el teatro; pero en la vida.... Yo quiero entrar en +mi traje habitual, con mi nombre ... pero es preciso un pretexto, porque +supongo que esas viejas serán la misma desconfianza. + +--Armarán un escándalo y será tal el vocerío que se oirá en Jetafe. Es +preciso ir con tiento. + +--Pero, hombre--dijo Bozmediano, que no tenía noticia de que +semejantes tipos existieran en el mundo,--¿qué gente es esa?... ¿Cuál +es su carácter, su vida, sus hábitos, qué hacen y por qué está ahí esa +pobre muchacha? + +--Dichoso usted que no conoce á esas diablas de Porreño. Son los pájaros +más raros que hay en el mundo. Cuando tengo mal humor voy á reírme con +ellas, oyéndolas disparatar. Fueron ricas, pero han venido á menos; creo +que el día menos pensado se comerán unas á otras. + +--¿Y en qué se ocupan? + +En nada, mejor dicho, en rezar. Una de ellas es santa, y le aseguro á +usted que cuando se pone á hablar de sus santidades es cosa de morirse +de risa. ¡Y qué impertinentes son! Cuando les propuse lo de la +procesión, con objeto de sacar de allí á Clarita, se pusieron hechas +unos grifos. Ya me figuré yo que no consentirían; y en verdad, amigo, +que el proyecto que acaba de fracasar era atrevidillo. + +--¿Y cómo ha venido aquí esa Clarita? + +--Yo no sé: cosas de Elías. + +--Hombre, hábleme usted de ese Elías. El día en que le conocí por +primera vez me parecía lo más raro del mundo. Ya había yo oído hablar de +Coletilla. + +--Elías es un loco rematado, es realista; pero con un fanatismo que le +llevará hasta el martirio. + +--¿Y quiere á esa joven? + +--No sé: yo lo dudo. Coletilla no ama más que al Rey, mejor dicho, al +Príncipe real. + +--Pues bien: á ver como me introduces en esa madriguera. + +--Es preciso entrar de _ocultis_--dijo con la más maliciosa +sonrisa el abate. + +--Y qué sacamos de eso?--contestó en el colmo de la confusión +Bozmediano.--Entro, por ejemplo, de noche: si alguna me ve, me creerá +ladrón, chillara, y entonces ... ¡bonita aventura! Además, Clara no está +prevenida, no tiene relaciones conmigo. ¿Qué voy yo á hacer allí? Yo +quiero introducirme sin que se sospeche nada, entablar amistad con ella. + +--Tengo una idea--exclamó Gil golpeándose la frente. + +--¿A ver? + +--Usted va á entrar en un momento en que Clarita esté sola. + +--¿Sola? Pues esos demonios, si salen alguna vez, ¿la dejarán allí? + +--Sí. + +--¿Y cuándo salen? + +--Yo me encargo de averiguarlo y de arreglar eso. + +--Explícate mejor. + +--Lo primero que usted debe hacer, señor don Claudio es escribir una +carta á la niña. Yo también me encargo de eso. + +--Bien: ellas salen; probablemente la dejarán encerrada, ¿Cómo entro yo? +¿Voy á estar descerrajando puertas? + +--No, señor: usted entrará cómodamente y sin ruido. + +--A ver como es eso, diablo de abate. + +--¿Recuerda usted aquel vestido de abate que yo tenía allá por los +años 10 y 12? + +--¿Qué he de recordar yo?--dijo Claudio, picado y curioso. + +--Calma, amiguito--contestó don Gil, poniéndole la mano en el +pecho:--¿recuerda usted mi gorro y mis calcetas, un primor de costura +y de corte? + +--¿Y qué tiene eso que ver con la...? + +--Vamos allá. Pues ese traje, ese gorro, esas calcetas, me las hicieron +doña Nicolasa y doña Bibiana Remolinos, personas eminentes en el arte de +coser, á quienes tendré el gusto hoy mismo de presentar á usted. + +--¿Pero qué jerga es esa? ¿Qué demonios tiene eso que ver con lo que +te pregunto? + +--Usted no cae en la cuenta--contestó el socarrón del abate,--porque no +sabe que esas dos señoras viven en la misma buhardilla en que hace diez +años vivió la hija del herrero, Josefita Pandero, de quien anduvo tan +enamorado el conde de Valdés de la Plata: es decir, en el número 6 de +la calle de Belén. Yo anduve en el asunto. + +--Ya recuerdo haberte oído contar algo de eso. ¿Pero qué tengo yo que +ver con Josefita Pandero ni con esas señoras Remolino...? + +--Usted no comprende lo que quiero decir, porque no recuerda que el +conde de Valdés de la Plata, no pudiendo sonsacarle la niña al herrero, +que la guardaba como si no fuera mujer, alquiló la casa inmediata, y no +paró hasta abrir una comunicación que le permitió profanar el hogar de +aquel testarudo Vulcano. + +--Ya.... + +--Pues ... mis amigas las costureras viven en el número 6, donde vivió +la hija del herrero, y mis amigas las Porreños viven en el 4, donde +vivió el conde de Valdés de la Plata; y en resumen, si una puerta, +hábilmente hecha, permitió á un caballero pasar del 4 al 6, también +abrirá paso del 6 al 4 untándoles las uñas á esas costurerillas, que, +dicho sea da paso y en honor de la verdad, tienen para el pespunte unas +manos que son una gloria. + +--Ya comprendo. ¿Y esa puerta existe? + +--¡Pues no ha de existir! Yo la he visto, yo respondo de todo: me +encargo de averiguar cuándo salen las arpías, de llevar la cartita y de +facilitar el paso.... + +--No es mala idea--dijo el militar--y, sobre todo, mala ó buena, yo la +he de llevar á cabo. ¿Y qué haremos para que esa lechuza de Coletilla no +nos estorbe? + +--Coletilla no nos estorbará. De lo menos que él se ocupa es de la +muchacha, cuyo porvenir no le importa un comino. El no se ocupa más +que de.... + +--¿De conspirar, eh? + +--Pues ya. Amigo don Claudio, Elías es hombre fuerte y tiene amistades +muy altas. Puede mucho, y así con su humildad y su melancolía es persona +que maneja los títeres. Le digo á usted que se va á armar una.... + +--¿Con que conspiran? Si conspiran los realistas, es seguro que tú +estarás con ellos, ¿no? + +--Hombre, yo ...--contestó Gil maliciosamente--yo soy hombre de orden, y +nada más. Si ando con Elías y me trato con los suyos, es sólo por +enterarme de sus manejos, pues.... + +--Siempre el mismo truhán redomado: nadie como tú ha sabido navegar á +todos los vientos. + +--Ya sabe usted, señor don Claudio--contestó Carrascosa--que me acusaron +de realista y me quitaron mi destino. ¿Yo qué iba á hacer? ¿Iba á +morirme de hambre? + +Las ideas no dan de comer, amigo. Usted, que es rico, puede ser +liberal. Yo soy muy pobre para permitirme ese lujo. + +--¡Solemne tunante! + +--Lo que hago es estar al cabo de todo. ¿Quiere usted que acabe de ser +franco? Usted es buen amigo y buen caballero. Voy á ser franco. Pues +sepa usted que esto se lo va á llevar la trampa. Esto se viene al suelo, +y no tardará mucho. Se lo digo yo y bien puede creerme. Dice usted que +soy un solemne tunante. Bien: pues yo le digo á usted que es un tonto +rematado. Usted es de los que creen que esto va á seguir, y que va á +haber libertad, y Constitución, y todas esas majaderías. ¡Qué chasco se +van á llevar! Le repito que esto se lo lleva Barrabás, y si no, +acuérdese de mí. + +--¿Ya empiezan las facciones, eh? Pues es cierto que les darán que +hacer, porque los liberales no se maman el dedo, amigo Carrascosa. + +--¡Ah!--contestó el otro, riendo como un diablillo.--¿Que no se maman el +dedo? Ya verá usted lo que va á salir de aquí. Usted, Bozmediano, +arrímese á buen árbol.... Mire que se lo aconseja quien sabe lo que son +estas cosas.... Pero volvamos al otro asunto. En lo concerniente á +Clarita, voy á darle á usted un dato muy importante. + +--A ver. + +--Este Elías tenía un sobrino en Ateca. Clara estuvo allá hace unos +meses. El sobrino es joven, decidorcillo, medio galanteador.... +¿Necesito decir más? + +--Vamos, ya pareció aquello--dijo Bozmediano con mucho interés.--Apuesto +á que es su novio. + +--Pues ganará usted. Yo estuve en Ateca en aquellos días, y supe que los +dos chicos se querían. Me parece que se quieren todavía. + +--¡Hola, hola! ¿esas tenemos?--dijo Bozmediano amostazado--¿Y cómo hasta +ahora no me habías dado esa noticia? + +--Porque hasta hoy no había sabido que ese chico llegó y está en Madrid. + +--¿En Madrid? + +--Sí; pero se las compuso de tal modo, que llegar aquí y ser metido en +la cárcel, fué todo uno. + +--¿Pues qué hizo? + +--Es muy aficionado á la política. Allá en Zaragoza hablaba mucho en +los clubs. El chico estaba envanecido; llegó á Madrid; sus amigotes +le llevaron á la _Fontana_; habló; á la mañana siguiente se mezcló +en el tumulto de la procesión del retrato de Riego: chilló en la +calle, alborotó, vino la policía, le echó mano y le llevó á la +cárcel, donde está. + +--¿Y su tío no procura sacarlo? + +--Usted no conoce á esa fiera. Su tío, al saber que el muchacho era +exaltado y que la echaba de orador, se puso hecho un veneno, fué á la +cárcel, le riñó de lo lindo, y ha roto con él, diciéndole que mientras +tenga aquellas ideas no parezca por su casa. + +--Ese hombre es lo más excéntrico ... + +--Sí, señor. Pero la pobre muchacha está seguramente pasando las +mayores amarguras, y tendrá el corazón tamañito al ver lo que le pasa á +su pobre amigo. + +Bozmediano permaneció meditabundo algunos instantes. Después dijo con +mucha calma: + +--Ya sé lo que tengo que hacer. + +--¿Qué va usted á hacer? + +--Todo lo posible para que pongan en libertad á ese joven. Estoy seguro +de que lo conseguiré. + +--¡Hombre, pues es usted lo más raro! ... No se comprende dijo sonriendo +y con asombro don Gil.--¿Con que está usted haciendo el amor á la +chica, y le va á poner en libertad al novio? Si digo yo que usted es +tonto, don Claudio. + +--No tengo duda alguna: le pongo en libertad. Veremos cómo ella lo toma. +Haremos que sepa que yo le he puesto en libertad, yo. + +--Buena la va usted á hacer. Estos entes caballerescos son +incomprensibles. Ese muchacho será un estorbo más para nuestro plan, +para el escalamiento y ... + +--No importa: allá veremos. Sobre lo demás, lo dicho, dicho ... La +carta, alejamiento de las arpías, la puerta del desván.... + +--Todo presto, todo arreglado. No hay más que hablar. Dios se la +depare buena. + +Después de estas palabras se separaron. El ex-abate, al partir, se reía +con muy buenas ganas del joven militar, á quien quería servir llevado de +miras ulteriores, esperando un ventajoso arrimo en aquella situación +política. El otro se dirigió á su casa, pensando á la vez en la +repugnante astucia de don Gil y en los peligros de su aventura. + +El ardid amoroso que pensaba emplear Bozmediano era cosa muy común á +principios del presente siglo, en que se conservaba aún la rigidez de +los principios domésticos que habían hecho en tiempos anteriores una +fortaleza de cada hogar. + +En el siglo XVII, cuando nuestra nacionalidad vigorosa, original y +profundamente característica, no había recibido influjo extranjero, los +españoles se componían de otro modo: iban á su objeto por medios más +violentos, más decididos, más románticos, que indicaban antes la pasión +que la intriga; más bien la resuelta actitud del valor que el ingenioso +intento de la astucia. Aquél fué el siglo de los raptos del convento, +de las escaladas por el jardín, de las fugas, de los atropellos, de los +sublimes atrevimientos. Entonces hubo un galán, según dicen (el Conde +da Villamediana), que quemó su casa sólo por el placer de sacar en +brazos á una dama. + +La irrupción de costumbres francesas, verificada con la venida de la +dinastía nueva á principios del siglo XVIII, modificó ésta como otras +cosas. La sociedad que se imponía á la nuestra era menos grande, menos +valerosa, menos apasionada; pero más culta, más refinada, más hipócrita. +Con ella vinieron los abates, y vino la literatura clásica, fría, +ceremoniosa, falsa, hipócrita también. La poesía pastoril, último grado +de la hipocresía literaria, tuvo un renacimiento funesto en el siglo +pasado. Al compás de los madrigales, los abates hacían el amor +callandito en los salones. Los amantes, que componían versos de casto é +insípido pastorileo, no podían entrar en las casas como aquéllos á +quienes encubría su dignidad, y entraban disfrazados ó empleando los más +extravagantes y rebuscados medios. + +Con la sociedad nueva vino la moda nueva. Esta trajo las pelucas +blancas, los peinados complicados é hiperbólicos; y con el artificio +de estos peinados se creó el peluquero de las damas, hombre gracioso +que entraba en todos los tocadores, y era tercero en toda +intriguilla de amor. + +Ningún siglo ha visto, como el décimoctavo, la astucia sirviendo al +amor. Veíase á los amantes arrostrando la ridiculez de situaciones muy +raras para poder hablar con sus damas. La casa era invadida; pero no +como la invadían nuestros caballeros del siglo anterior, espada en mano, +batiéndose con una turba de criados y dos docenas de alguaciles, sino +astuta y solapadamente, engañando á las familias, abusando de la +confianza ó encubriéndose con un disfraz ingenioso y á veces grosero. + +En 1821 estos procedimientos estaban aún en boga, y Bozmediano era +maestro consumado en el asunto. Conocía el resorte de los barberos, de +las terceras, de los abates, siendo muy diestro en el uso de disfraces, +engaños y supercherías amables, como entonces se llamaba á estas cosas. +Si no pudo emplearlos en la aventura que le vemos emprender, á causa de +las singulares, costumbres de las tres señoras, no fué culpa suya; y +sólo á los obstáculos y dificultades que presentaba el terreno, se +debió, como él decía, que empleara medios un poco más violentos. + + + + + +CAPÍTULO XXI + + + +#¡Libre!# + + +Ante todo, Bozmediano, guiado por un sentimiento fácil de comprender, +resolvió firmemente hacer cuanto en su mano estuviera para poner en +libertad al pobre Lázaro. Servir al que podía considerar como su rival, +le parecía un acto que podía asegurarle la benevolencia de Clara; y esta +benevolencia, bien y astutamente dirigida, podía convertirse en amor. No +procedía éste como los amantes vulgares, en quienes la pasión no es más +que un egoísmo un poco espiritualizado. En Bozmediano los movimientos de +delicadeza y generosidad eran espontáneos y vehementes. + +No le fué difícil conseguir lo que apetecía. El secretario del jefe +político, informado por la policía, le dijo que el preso era un +agitador, pagado por los amigos de la reacción; pero Claudio lo disculpó +cuanto pudo, diciendo que era un joven sin experiencia ni juicio; y al +fin, después de muchos empeños y recomendaciones, se dió la orden para +ponerle en libertad. + +Bozmediano se dirigió á la Cárcel de Villa. Lázaro, después de la visita +de su tío, había caído en lúgubre abatimiento. Aquella fiebre angustiosa +que llenaba la imaginación de alucinaciones terribles, haciéndole sufrir +tan grandes tormentos, había degenerado en lento marasmo, en un letargo +moral que le embrutecía. Su inteligencia, tan viva y brillante en otras +ocasiones, estaba adormecida; y recostado en un rincón, con la vista +fija en el ángulo opuesto, sus ojos buscaban la obscuridad como único +descanso. El descuido, el abandono, la atonía y un sopor estúpido se +pintaban en su actitud. + +Cuando le notificaron que estaba libre, tardó mucho en adquirir la +completa noción de aquel cambio. Rehaciéndose un poco, creyó que á su +tío debía semejante favor, con lo cual la persona de Elías ganó +momentáneamente su afecto. Pero al salir encontró á Bozmediano que le +saludó con mucha cortesía, repitiéndole que estaba libre y podía +retirarse á su casa. + +Sintióse conmovido ante la generosidad desinteresada de aquella persona; +pero pronto empezaron las dudas y la confusión. ¿Quién era aquel joven? +¿Le había favorecido por generosidad ó por miras ocultas? No le conocía. +¿Por dónde sabía su nombre y que estaba preso? + +Lázaro no pensó mucho en esto. Hablaron al salir, y le pareció que +Bozmediano era bueno y honrado, dispuesto á la amistad y á las buenas +acciones. Cuando marchaban juntos por la calle de Atocha, el aragonés +escuchaba las palabras de su desconocido favorecedor con la tranquila +atención de la inferioridad; admiraba sus maneras, su entendimiento, su +fisonomía, su modo de expresarse, y en aquel momento le pareció el más +cumplido caballero que había visto. Comprendió también que era un joven +distinguido, rico é influyente, y su admiración tuvo mucho de respeto. + +--¿Pero á qué circunstancias debo este gran favor que usted me ha +hecho?--decía Lázaro.--Quiero saber cómo podré pagar.... + +Claudio, que quería eludir el verdadero motivo de aquel acto, divagó, +dando á Lázaro una porción de señas que aumentaron su confusión: le +habló de don Elías, de su pueblo, del club de Zaragoza, de la _Fontana_. + +--En fin--dijo, decidido á salir del atolladero:--no quiero llevarme el +mérito de una acción que no debe usted agradecerme. Cada cosa en su +lugar. Yo le he puesto á usted en libertad, pero no he sido más que un +intermediario. + +Lázaro comenzó á ver obscura la situación. Paráronse, y se miraron. La +sonrisa que en aquel momento se dibujó en los labios de Claudio, le +pareció al otro cosa de muy mal agüero, y empezó á bajar á su +favorecedor del alto pedestal en que le había puesto. + +--Sí--continuó el militar:--no es á mí á quien debe usted este favor; es +á una persona que debe de querer á usted mucho, según las apariencias. + +Lázaro iba á pronunciar el nombre de Clara; pero se contuvo, porque +multitud de pensamientos que se le agolparon á la imaginación, le +hicieron detener un buen rato fija la vista en el militar. Aquel tropel +de pensamientos fué una serie de rapidísimas nociones que se borraban +unas á otras, sucediéndose con precipitado vértigo. Ella le conocía, le +había visto; Bozmediano era una agradable persona: éste le había puesto +en libertad; ella se lo rogó tal vez; ella le tenía lástima; él quiso +complacerla. ¿A qué precio? ¿Con qué fin? ¿Desde cuando?... + +Por fin el aragonés se atrevió á preguntar quién era la persona á quién +debía su libertad. + +--Vamos--dijo Bozmediano con cierta vocecilla impertinente.--Bien sabe +usted lo que quiero decir. No es necesario pronunciar fu nombre. Es +natural que se haga usted el desentendido. Como halaga tanto su amor +propio el ser querido por persona de tanto mérito.... No sea usted +ingrato, joven, que ella no lo merece. + +--No sé lo que quiere usted decir--manifestó Lázaro en el tono de un +examinado desaplicado que se hace repetir la pregunta por retardar la +contestación que no sabe. + +Bozmediano habló más; pero vino á decir lo mismo. A Lázaro le parecía un +agravio inferido á Clara el publicar su afecto, el depositar tan honesta +y delicada confidencia en el conocimiento de un intruso, sí, porque +Bozmediano era un intruso, que se había metido á darle libertad sin que +nadie se lo pidiese. + +--Bien sabe usted á quien aludo--dijo Claudio, dándole una palmada en el +hombro con llaneza y confianza;--pero como usted está tan orgulloso con +ser novio de esa joven, se da usted ese tono. + +--¡Oh! no--replicó el sobrino de Coletilla avergonzado.--La verdad es +que no sé quién es esa persona que usted dice. + +Bozmediano estrechó la mano del joven aragonés y le hizo muchos +ofrecimientos y protestas de amistad. El otro estaba tan aturdido, que +lo contestó mal y con poca cortesía. + +--Sé dónde usted vive--dijo Claudio retirándose:--nos veremos. Y si no +en la _Fontana_, á donde voy con frecuencia. + +Y se separó. Cuando estuvo á alguna distancia, Lázaro sintió impulsos de +correr hacia él para darle las gracias con mayor respeto; pero en él +luchaban el orgullo y los celos. Le dejó marchar sin decir nada. + +Bozmediano iba diciendo entre sí con mucha satisfacción: + +--Muy vulgar, muy vulgar.... + + + + + +CAPÍTULO XXII + + + +#El "vía crucis" de Lázaro#. + + +Lázaro continuó andando sin dirección fija. Su brusca y misteriosa +salida de la cárcel, el conocimiento de Bozmediano y el aturdimiento +producido por sus palabras, le impidieron por algún tiempo darse clara +cuenta de su difícil y rarísima situación. Pero cuando se vió solo y +anduvo un buen rato, empezó á comprender que no tenía á donde ir, ni á +quién dirigirse, ni con quién vivir. Las palabras dichas por el viejo no +le dejaban duda respecto á su carácter. Era un realista fanático, un +ciego amante de la tiranía. Con los ojos encendidos de cólera y el habla +venenosa y fuerte, le había dicho que no fuera á su casa mientras no +cambiara de ideas, ¿Qué hacer? Era imposible vivir con aquel hombre +misántropo y cruel, melancólico y feroz como un fanático musulmán. ¡Cuán +contrarias las ideas de uno y otro! ¿Qué podía hacer? ¿Fingir y ser +hipócrita? ¿Aparentar un amor á la tiranía que le parecía criminal? "No: +eso no puede ser", pensaba Lázaro. Además, en la agitación actual de los +partidos, fingir semejantes ideas era peor que profesarlas. El viejo no +podía admitirle en su casa. Entonces, ¿qué determinación debía tomar? +¿Adónde iba? ¿Volvería á Ateca? ¿Y Clara? + +Al acordarse de su infortunada compañera, los pensamientos del joven +tomaron otro sesgo. La idea de los pesares de aquella infeliz, condenada +á vivir con un ser tan antipático, principió á atormentarle. Era preciso +ir allá y ver lo que pasaba en la casa. ¿Pero cómo, si era imposible +visitar á su tío? + +¿Iba ó no iba? La necesidad le apremiaba. Estaba solo, agobiado de +extenuación, hambriento y desnudo. Doce cuartos era toda su fortuna; +porque en el camino había perdido un doblón, y los gastos de viaje +consumieron el otro. Entre tanto se acercaba la noche y no tenía dónde +dormir. Si acudía á casa de sus amigos, temía no encontrarlos tan +benévolos como la noche anterior. Además, eran pobres, tan pobres como +él, y no podían darle agasajo. + +Era preciso ir. También se le ocurrió tomar el camino de su pueblo y +volverse allá. Conocía un arriero en el parador, que le llevaría de +fiado. Pero ¿y Clara? + +Estos eran sus pensamientos cuando acertó á pasar por la _Fontana_. +Sintió gran algazara, paróse maquinalmente y tuvo intenciones de entrar. +"No--dijo dominándose--no entraré." Y al mismo tiempo dió un paso hacia +la puerta. + +Sin embargo, atracción fatal le arrastraba hacia aquel recinto, abismo +de sus primeras y más bellas ilusiones. + +Los sonidos que allí dentro se oían retumbaban en su cerebro como ecos +infernales de singular fascinación. + +Retrocedió, volvió á avanzar, se consultó, discutió mentalmente, y al +fin, uniéndose la curiosidad á su instintivo deseo de entrar, no dudó +más y entró. + +Estaban en una discusión muy acaloraba. Por todas partes se alzaban +voces, lo mismo en la región turbulenta del público que en la del club. +El que estaba en la tribuna logró dominar el ruido y pudo hacerse oír; +pero bien pronto los gritos ahogaron de nuevo su voz. Trataba de la +vergonzosa derrota que habían sufrido los exaltados ante la autoridad de +Morillo, y algunos habían llevado esta cuestión á un terreno personal. +Celosos del decoro de la sociedad y del buen nombre del partido, algunos +oradores denunciaban _á los infames que, disfrazados con el nombre de +liberales, iban á corromper á aquella asamblea, á hacer vergonzosos +tratos en nombre del Rey, á comprar la elocuencia exaltada y á promover +alborotos que no tenían otro objeto que desprestigiar el liberalismo y +dar armas á la reacción._ + +--¡Lobos--decía el orador--disfrazados de cordero, que vienen aquí +fingiendo un amor á la libertad que no tienen! ¡Ofrecen oro á los +oradores en pago de un discurso que exalte los ánimos de la multitud +ignorante! + +--Sí: esos infames--decía otro orador--son los que preparan las asonadas +y los que apedrean las casas de los Ministros. El objeto de esta +asociación es sostener una cátedra permanente de las buenas ideas, +dirigir los sufragios; pero nunca patrocinar el libertinaje, ni el +escándalo, ni la anarquía. + +--No--gritó otro orador, en quien se fijaban las miradas de todos, y que +se levantó lleno de ira á protestar contra las palabras anteriores.--No: +aquí no hay traidores. Los que tal hacen no pertenecen á la raza de los +humanos: no creo en ellos, y si los hay, que se digan sus nombres. +Sepamos quiénes son; conozcámonos. + +--¡Que se digan los nombres!--repitieron cien voces. + +--Es preciso--decía el primer orador--purificar esta noble asamblea. +Merced á los infames que la han corrompido, corren por la corte +injuriosas calificaciones de nosotros y de nuestro club. ¡Que esos +infames salgan de aquí! + +--¡Que se digan sus nombres!--respondió la multitud con un rugido. + +--No--decía otro:--esa especie de hombres no existe. + +--Sí existe--exclamó exasperado el primero.--Frecuentan este sitio +personas que vienen á pagar con el oro del rey el frenesí oratorio que +enloquece al pueblo. + +--¡Quién! ¡Quién! + +--¿Quién de nosotros--continuó el orador--no conoce al llamado Coletilla? +Es un realista fanático, un malvado agente de la _casa grande_. ¿No le +conocéis? Este hombre es una culebra que se desliza entre nosotros para +corromper á los oradores jóvenes. Yo sé que muchos han recibido dinero +en cambio de discursos muy calurosos. Las asonadas absurdas que vemos +todos los días, ¿á qué se deben? No lo dudéis: ¡abrid los ojos, ciegos! +Se deben al oro de Fernando de Borbón, al oro repartido por ese hombre +insidioso, por ese Coletilla. + +--¿Quiénes son los venales? Sepámoslo. + +--Desconfiad de los autores de asonadas. + +--Ese es algún amigo del Gobierno--exclamó señalando al orador un +individuo que estaba en la parte del público. + +--¿Amigo del Gobierno?--dijo el orador indignado.--¿Por qué? ¿Porque amo +la libertad sin licencia, la petición sin escándalo? Vosotros amáis la +anarquía y cedéis á la venalidad. Me dirijo á los aragoneses, que este +sitio se distinguen por su lenguaje procaz y su amor á los alborotos. + +--¿Qué se atreve usted á decir?--exclamó Núñez levantándose como una +furia y apostrofando al primer orador. + +--¡Qué injuria dirige usted á mis amigos, á mi! + +--Sí, señores--gritó el otro:--desconfiad de los aragoneses. Un aragonés +agitó las turbas el día de la procesión del retrato. + +Algunos miraron á Lázaro que, mudo y helado, presenciaba aquella escena. + +--Y no lo dudéis--continuó el orador.--El que habló en aquella ocasión +era un vil instrumento de los agentes del Rey. + +--¡Es éste! ¡Aquí está!--exclamó uno, señalando á Lázaro á la atención +de toda la asamblea. + +--Sí: el sobrino de Coletilla. + +--¡Sobrino de Coletilla! ¡Sobrino de Coletilla!--repitieron +muchas voces. + +Tumulto espantoso resonó en todo el ámbito. Todos se levantaron y +miraron á Lázaro. + +--¡El que habló la otra noche excitando á la rebelión! + +--¡Alborotador de la Plaza Mayor! + +--¡El sobrino de Coletilla! + +Estas últimas palabras eran el mayor padrón de deshonra. Núñez se +levantó á defender á su amigo; pero no pudo: su voz no fué escuchada. +Muchos que temían verse acusados, en cuanto vieron el aluvión que sobre +Lázaro caía, descargaron sobre él toda su ira. + +--¿Cuánto te dieron por los gritos del día de la procesión, +prendita?--exclamó desde el rincón el augusto Calleja. + +--¡Afuera con él! + +--¡Fuera los traidores, fuera! + +--¡A la calle, á la calle! + +Lázaro trató en aquel momento supremo de desesperación de reunir todo su +aplomo para hablar, para defenderse, para gritar, para decir á todos que +era inocente, que era un infeliz, un pobre diablo, el último de los +seres. No le escuchaban. No podía hablar, ni para defenderse, ni para +despreciarlos: se doblegó bajo el peso insoportable de tanta mirada y de +tanta cólera. La multitud redobló su furia al ver el estupor y la +postración de su víctima, y tras las palabras vinieron los movimientos: +le mandaron salir, le empujaron hacia la puerta, le echaron. El círculo +en que le tenían se estrechaba cada vez más; el desdichado joven vió +cien manos sobre su cuerpo; se sintió cogido, como si una culebra se le +enroscara echándole fuertes nudos y apretándole en sus robustos anillos. +El vocerío, el calor, la angustia, la vergüenza, le aturdieron hasta el +punto de hacerle perder la claridad del conocimiento. Sintióse arrastrar +sin ver quién le arrastraba; fuerzas descomunales tiraban de sus puños, +le golpeaban la espalda, le impelían hacia fuera, sintió abrirse la +puerta con estrépito, sintió que su cuerpo recibía una fuerte sacudida, +sintióse arrojado y libre de aquellos brazos terribles; cayó al suelo. +El ruido continuaba en torno suyo, formado principalmente de carcajadas +infernales; pero al fin el ruido se alejó poco á poco: el infeliz +comenzó á experimentar el dolor de la caída y el frío de la tierra. +Estaba en la calle. + +Permaneció en el suelo algunos minutos sin darse clara cuenta de aquél +hecho, y el sudor que le cubría su rostro le produjo una impresión +glacial. Entonces adquirió conocimiento exacto de su situación, y vió +que estaba en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, inclinada la +frente, caído y revuelto el cabello. El sombrero rodaba á su lado, su +ropa estaba desgarrada y sentía un dolor agudísimo en el codo izquierdo, +duramente estropeado en la caída. El ruido de la _Fontana_ resonaba como +enjambre lejano: á los gritos se unían las palmadas, y una voz agitada y +sonora se elevaba á ratos sobre aquella tempestad de entusiasmo. + +Lázaro vió en torno suyo á tres pilletes que le contemplaban con burla, +y uno de ellos atisbaba una ocasión oportuna para quitarle el sombrero. +Los transeúntes principiaron á formar corro, y alguno llegó á inclinarse +con curiosidad para ver si el caído estaba difunto ó simplemente +desmayado. Levantóse, porque aquella curiosidad impertinente le +molestaba tanto como el rumor que de la _Fontana_ salía, y se alejó de +allí, dirigiéndose á la Puerta del Sol. Los gateras le seguían, +acompañados de algunos más; los serenos le dirigían de lleno la luz de +sus linternas, y los transeúntes se paraban mirándole alejarse, seguros +de que no era difunto ni estaba desmayado, sino simplemente borracho. + +Subió la calle de la Montera, y preguntó por la calle de Válgame Dios, +porque había resuelto dirigirse á Casa de su tío. Ya no dudaba: su +determinación era fija, y en aquel angustioso trance, la casa del +fanático, en cuya puerta había de dejar sus creencias, sus sentimientos, +le pareció un refugio de paz. + +Después de todo, los pocos días pasados en Madrid habían sido continuado +martirio, y la idea de la apostasía que en casa del realista se le +obligaba á hacer, no le molestaba tanto. Estaba herido de muerte en la +imaginación, es decir, flaqueaba por su parte más poderosa. Ya no era +aquel joven ardiente que se creía destinado á grandes fines; era un +pobre desheredado sin vigor de espíritu, sin esperanza y sin ideas. No +sabía lo que pensaba, no podía medir la inmensidad del trastorno que su +pariente le exigía, no estaba resuelto sino á echarse en brazos del +primero que fuera capaz de consolarle. + +Llegó por fin, después de preguntar mucho, á la calle de Válgame Dios. +Vió el número de la casa, miró á las ventanas del segundo piso y había +luz en las habitaciones. Sin duda estaba allí Clara cansada de +esperarle, desconfiada de verle otra vez. Entró en el zaguán y subió la +escalera tan agitado y palpitante, que al llegar á la puerta se detuvo +porque apenas podía respirar. Después de algunos segundos, en que trató +de reponerse, alargó la mano, tomó el cordón de la campanilla y tiró muy +suavemente, porque le parecía que iba á incomodar á su tío y á alarmar á +Clara si tocaba más de lo necesario para hacer constar en el interior la +presencia de un forastero. Pero la suavidad con que tiró su mano +temblorosa fué tal, que la campanilla no sonó. Quiso hacerlo con más +energía, y como estaba tan nervioso, tiró tanto que la campana atronó la +casa. Lázaro se asustó, creyendo que Elías iba á salir hecho una furia, +clamando contra el que así alborotaba. Largo rato pasó sin que nadie +abriera; pero al fin distinguió alguna claridad al través del +ventanillo; sintió pasos; una mano descorría la tabla, abrióse el +agujero y aparecieron dos ojos. + +No eran los de Clara. + +--¿Quién?--dijo desde dentro la voz de Pascuala. + +Lázaro preguntó por su tío. + +--Sí pero no está. + +--¿Vendrá pronto? Soy su sobrino. + +Pascuala abrió la puerta y Lázaro dió un paso hacia adentro sorprendido +de no oír la voz de Clara. + +--No vendrá ni pronto ni tarde, porque se ha _mudao_--contestó la +alcarreña. + +--¿Cómo? + +--Como que se ha _mudao_ hoy mismo. Yo estoy aquí todavía, porque quedan +algunas cosillas y el ropero grande, y estoy aquí _pa_ cuidarlo; pero +mañana me voy. + +--¿Y á dónde se ha mudado? + +--Aquí cerca, en la calle de Belén, en casa de unas señoras que llaman +de Porreño, que le han _cedío_ el cuarto segundo _pa_ que viva solo. + +--¿Y Clara?--preguntó Lázaro con mucha ansiedad. + +--Ésa hace ocho días que está allá viviendo con las señoras. El amo la +puso allí porque se _enfaó_ con ella. + +--A ver, á ver, ¿qué es lo que dices? + +--¡Ah! ¿Pero usted es sobrino del amo? + +--Sí. + +--Usted es aragonés. Dígame: ¿conoce por casualidad en Cariñena á +Ventura Palomino, hermano de Jusepe Palomino, que casó con Colasa +Sanahuja? + +--No--contestó Lázaro impaciente:--no soy de Cariñena. + +--¿Y sabe usted si ha _parío_ la mujer de Antón Telares, hermano de +mi novio Pascual, con quien me voy á casar la semana que entra, si +Dios me ayuda? + +--No sé, hermana; no conozco á esa gente. Pero diga usted, ¿por qué ha +ido Ciara á vivir con esas señoras? + +--¡Ah!--dijo la alcarreña riendo con mucha gana:--no me acordaba de que +era usted su novio. El amo la mandó allá, porque decía que no la podía +aguantar ... pues ... le diré á usted ... el amo es así, un poco ... +Decía que era una niña como las del día, que era muy sardesca ... Pero +ella es muy buena, y no sé cómo la pobre no se ha _podrío_ de tristeza +en esta casa. + +--¿Y salió con gusto de aquí? + +--A la verdad, caballero ... el amo tiene un genio, así ... vaya. Las +dos nos quedábamos muertas de miedo siempre que le veíamos entrar. No +nos hablaba nunca, y de noche, después de acostarnos, le sentíamos dando +unas patadas. + +--¿Y por qué la mandó á casa de esas señoras? + +--Vea usted, yo le voy á decir la verdad porque es de la casa. Había un +_melitarito_ que se metió un día en casa, porque vino acompañando al +amo, que fué _herío_ en la calle. Después pasaba todos los días por ahí, +y siempre que me encontraba en la calle me paraba _pa_ preguntarme por +doña Clarita. ¡Ay! un día me vió mi Pascual hablando con él, y por poco +... mi Pascual tiene un genio del demonio, y cuando se _enfaa_ ... usted +no supo cómo le pegó de cachetines al carnicero de ahí enfrente ... +Luego, como es una así ... tan guapetona. + +--Siga lo que iba contando: después sabremos lo que hace el señor +Pascual--dijo Lázaro, impaciente por las digresiones de la criada. + +--Pues decía que el _melitarito_, ofreciéndome dinero, quería +colarse aquí. + +--¿Y entró?... + +--Espere usted y seguiré contando. No pasaba de la esquina, y el amo le +alcanzó á ver algunas veces. Porque el amo, aunque parece que no ve +nada, lo _oserva_ todo. + +--Y ella, ¿qué decía? + +--Espere usted ... El me decía que quería entrar. + +--¿Y qué decía él de ella? + +--Que era muy guapa para estar aquí encerrada sin ver el mundo; que era +una lástima que una mujer así viviera en compañía de un viejo tan feo y +tan ... Decía: "yo la sacaré de aquí." + +--¿Y ella sabía que él decía eso? + +--Sí: él mismo se lo dijo. + +--Luego estuvo aquí--exclamó Lázaro con mucha ansiedad. + +--Espere usted. + +--Y ella, ¿qué decía de él? + +--Que era una persona amable y de muy buen trato; que era buen sujeto y +caballero muy cumplido. Un día se nos metió aquí. ¡Jesús, qué susto! + +--Y ella, ¿qué hizo? + +--Le dijo que se fuera. + +--¿Y se fué? + +--Ca: aquí estuvo hablando mil cosas. + +--Y ella, ¿qué le decía? + +--Que se fuera, porque la iba á comprometer; que si era verdad que se +interesaba por ella, se marchara al momento, no dando lugar á que le +vieran allí. + +--Y él, ¿qué dijo?--preguntó Lázaro, que no cabía en sí de zozobra. + +--Mil cosas, mil monerías. Lo cierto es que el amo entró y le vió. Se +enfadó mucho, nos riñó mucho. + +--Y á él, ¿qué le dijo? + +--Nada. A nosotras nos estuvo riñiendo todo el día. Después le dijo á +doña Clarita que era una loca; que ya estaba _cansao_ de sus coqueterías +... cosas del viejo, porque ella, la pobre ... por fin le dijo que la +iba á mandar á casa de esas tres viejas para que la corrigieran y la +enseñaran á buen vivir. + +--Pero ¿por qué causa mi tío la llama loca? ¿Qué ha hecho? + +--_Naa_; pero el amo dice que las ideas del día ... + +--¿Y qué más le dijo?--preguntó Lázaro, que no se cansaba nunca de las +terribles respuestas de aquel fatal interrogatorio. + +--Que debía aplicarse á la oración y á una vida santa. + +--¿Y ese militar no la ha vuelto á ver más? + +--Estos días le he visto rondando por la calle de Belén, y yo ... me +figuro....--¿A ver? ¿Qué se figura usted? + +--Me figuro ... El _melitarito_ es muy pillo ... apuesto á que se ha +colado allá. + +--¿Y usted no conoce á esas tres señoras?--dijo Lázaro, tratando de +disimular la mala impresión que la anterior respuesta le había +producido. + +--No: el amo decía que son buenas, y que una es santa. + +--¿Dónde viven? + +--En la calle de Bebén, núm. 4. Su tío vive en la misma casa. Ya las +conocerá usted. + +-Diga usted--preguntó Lázaro, después de una pausa, en que dudó si +marcharse ó prolongar más aquel coloquio doloroso;--diga usted, ¿ese +militar es un joven alto, con bigotes negros? ... + +--Sí: un poquito más alto que usted; tiene una voz muy clara y anda con +mucha gracia, y se ríe con mucha gracia. + +--¿No sabe usted cómo se llama? + +--No, señor: lo iba á averiguar; pero como mi Pascual es tan celoso, +tuve miedo. ¡Ah, qué hombre! Cuando se _enfaa_ ... + +Lázaro estuvo un momento silencioso contemplando la bárbara efigie de +aquella mujer, oráculo de su desventura. Después se hizo repetir las +señas de la nueva casa, y salió. + +Ya la determinación de ir allí era inquebrantable, y antes hubiera +muerto que dejar de hacerlo. La curiosidad, los celos, la necesidad de +encontrar una solución á aquella serie precipitada de dudas, le +impulsaban hacia la nueva casa. ¿Y la abjuración exigida? Casi no +pensaba ya en tal cosa. Sin duda alguna podía asegurar que el militar, +de quien le habló Pascuala, era el mismo que le acababa de poner en +libertad. ¡Nuevo y doloroso misterio! Hubiera dado muchos días de vida +por saber todo con claridad, y al mismo tiempo se horrorizaba al pensar +que iba á saberlo. La idea de la deslealtad de Clara, de su deshonra, +era demasiado grande en su horror, y no le cabía en la cabeza. Lo que +más le confundía era la extraña rapidez, la fatal impaciencia con que +se precipitaban sobre él tantas contrariedades, tantas amarguras, que +no le daban tiempo para buscar aliento y esperanza en su inteligencia y +en su corazón. + +Entró en la casa, y subió lentamente la escalera de la casa del siglo +décimoctavo. No pudo prescindir de una sensación de respeto hacia +aquellas tres damas, desconocidas todavía para él, que le parecían tres +perfectos modelos de virtud. Tocó, y le abrió una de ellas. La +decoración le afectó un poco: los retratos históricos de la antesala le +miraron todos con sus ojos apolillados. Lázaro tuvo miedo. Precedido por +Paz, atravesó por entre aquellas sombras que la débil luz del pasillo +hacía más misteriosas, y entró en la sala. + + + + + +CAPÍTULO XXIII + + + +#La Inquisición.# + + +Cuando Coletilla, después de instalado en el piso segundo, manifestó á +las señoras la probabilidad de que su sobrino fuese á vivir con él, +Salomé se quedó un poco pensativa; pero María de la Paz dijo que no +había inconveniente, supuesto que el joven, bajo la vigilancia y tutela +de su tío, habría de tener el comedimiento y la dignidad que aquella +casa imponía á sus habitantes. + +Lázaro, precedido por María de la Paz, entró en la sala. Lo primero que +vieron sus ojos fué á Clara, que estaba sentada junto á la devota y +cosía con la cabeza baja, sin atreverse á mirar á nadie. Vió su +turbación y su empeño en disimularla. Después miró á todos lados y vió á +su tío, respetuosamente sentado al lado de Salomé, cuyos reales estaban +plantados al extremo oriental de María de la Paz. Lázaro les vió á todos +inmóviles, como figuras de palo: todos le miraban, excepto Clara, la +cual insistía en acercar tanto los ojos á su labor, que era difícil +comprender cómo no se sacaba los ojos con la aguja. + +Elías miró á Lázaro con asombro. Paz con asombro, Salomé con asombro, +todos con asombro, y él mismo llegó á creer que era un fantasma evocado, +el temeroso espectro del sobrino de Coletilla. Salomé le indicó una +silla con el dedo en que tenía las sortijas, y Paz le dijo con el +registro de voz más desdeñoso y augusto: + +--Siéntese usted, caballerito. + +Cuando el joven dijo "gracias, señora," su voz resonó débil y dolorida, +anunciando tanto sufrimiento y postración, que Clara no pudo menos de +alzar los ojos y mirarle con súbita impresión de interés. Le encontró +muy pálido y abatido; comprendió lo que el infeliz había pasado en +aquellos días, y necesitó todo el esfuerzo de que su alma valerosa era +capaz para no echarse á llorar como una tonta en presencia de aquellas +tres rígidas damas y del furibundo Coletilla. + +--Ya estas señoras saben lo que has hecho al llegar á Madrid--dijo Elías +á su sobrino con mucha severidad. Paz y Salomé fruncieron el ceño para +que nadie pudiera poner en duda su indignación. Lázaro no contestó, +porque estaba muerto de vergüenza, y en aquel momento las dos damas le +parecían las dos personificaciones más perfectas de la justicia humana. + +--¿Recuerdas lo que te dije cuando fuí á verte á la cárcel? + +--Sí, señor: no lo he olvidado. + +--Ahora vivo aquí, en casa de estas señoras que nos han ofrecido á mí y +á Clara un asilo. + +--Sólo por usted, señor don Elías--dijo Salomé. + +--Ya lo sé; sólo por mí--contestó el viejo.--Pero yo--continuó +dirigiéndose á Lázaro,--si te llamé estando en la otra casa, ahora no me +atrevo á darte hospitalidad porque.... + +--Señor don Elías--dijo Paz,--de lo de arriba puede usted disponer á su +antojo. Ya sabe usted lo que hemos convenido. Sólo lo hacemos por usted. + +--Yo no puedo--prosiguió Elías, haciendo una gran reverencia,--yo no +puedo decir á este muchacho que se quede en esta casa. Su conducta ha +sido tan escandalosa, que no me atrevo.... + +--No hay falta, por grande que sea, que no pueda corregirse--dijo +Salomé, mirando con sublime protección al desdichado Lázaro, á quien +parecieron aquellas palabras el colmo de la generosidad. + +--Efectivamente--dijo Paz en tono de enfática indulgencia.--Hay faltas +tan enormes, que por su misma enormidad necesitan indulgencia. Mi +opinión es que este caballerito debe quedarse con usted, señor don +Elías, porque si no, ¿qué va á ser de él? + +Elías manifestó comprender. + +--¿Qué va á ser de él si continúa abandonado y sin guía?--prosiguió la +dama.--Por lo que ha pasado podemos colegir lo que pasará. Sin el amparo +de una persona tan virtuosa y magnánima como usted, ¿qué será de este +caballerito, en quien han germinado las semillas de todas las malas +ideas del día? + +--Yo creo que aún es tiempo, porque, aunque ha brotado la cizaña en esa +tierra malignamente fecunda, con un buen sistema de educación podrá ser +arrancada de raíz esa mala hierba, y aun expurgar y purificar la mala +tierra--dijo Salomé, que, desde el tiempo en que los poetas le dedicaban +madrigales, había conservado gran afición á las alegorías. + +--¿Qué te parece, Paula?--dijo Paz, que creía á veces que en aquella +casa no podía emitirse palabra ni consejo de ningún valor, sin ser +refrenado por el _exequatur_ ortodoxo de la devota. + +--Ella, que es una santa, dirá lo que se ha de hacer--exclamó Elías. + +Mientras todos le pedían su opinión, la devota contemplaba el rostro del +estudiante, como si quisiera leer en él su delito. Expresión de lástima +afectuosa y aun de admiración ingenua brillaba en los ojos de doña +Paulita, que en aquel momento parecía manifestarse naturalmente. Pero en +cuanto advirtió que le pedían un consejo, recordó su misión, arqueó las +cejas, y dió al viento la metálica voz con estas palabras: + +--¡Oh! ¿Qué hay que consultar sobre este punto? ¿Quién dice si se debe +perdonar al que ha faltado? ¿Quién hay tan poco cristiano que haga +semejante pregunta? ¡Perdonar! ¿Qué es grave la culpa? Mejor: Por lo +mismo necesita perdón y olvido. Y si fuera más delincuente más pronto la +perdonaría. + +Paz y Salomé miraron á la par á don Elías para complacerse en leer en +sus ojos la admiración que había de causarle tanta sabiduría. + +--¿Cómo me consultan ustedes eso?--continuó Paulita.--Digan dónde hay +pecadores para perdonarlos á todos. ¿Y os priváis de la alegría de +perdonar? No sólo digo á todos que le perdonen, sino también que le amen +como si nunca hubiera pecado. Acordaos del hijo pródigo. Hoy es día de +júbilo en esta casa, porque ha vuelto el delincuente, ha vuelto el que +se creía perdido para siempre. Voy á dar gracias á Dios por haberme +proporcionado el favor inefable de recibir en mi casa un delincuente +cargado de culpas, de poderle decir: "levántate y no vuelvas á pecar." + +Era fácil conocer en la mirada de la santa que hablaba en aquel momento +con profunda verdad y gran convicción. El pecador se sintió conmovido de +gratitud. Clara no hubiera hablado con tanta elocuencia; pero de seguro +pensaba y decía interiormente cosas parecidas. + +La devota se sonrió al concluir su homilía, acontecimiento rarísimo que +hubiera sorprendido á todos, si la preocupación de aquellos momentos +les hubiera permitido repararlo. El joven vió aquella sonrisa en la +boca de la que juzgaba santa (y lo era), y le pareció la cosa más +natural del mundo. Se sintió aligerado de un gran peso, respiró +tranquilo ante aquella profesión de bondad é indulgencia, y creyó +asistir al juicio supremo. + +--Visto el admirable dictamen de esta santa--dijo Elías, porque es una +santa, Lázaro, entiéndelo bien, te quedarás conmigo; pero en +expectativa, en entredicho. + +--No admito entredicho: perdón definitivo--dijo la devota. + +--Bien: perdonado, pero sujeto á vigilancia. A pesar de la actitud +severa de las dos damas y de su tío, Lázaro experimentó cierto descanso +moral en aquella casa. Advirtió á Clara silenciosa y apartada: no alzaba +los ojos, no decía palabra. + +Lázaro, siempre que miraba hacia aquel sitio, encontraba los ojos negros +de la devota fijos en él con tenaz atención. + +La escena se hallaba dispuesta de este modo: Paz y Salomé estaban +sentadas en la actitud ceremoniosa que les era habitual. A la derecha +tenían á Elías, y Lázaro se hallaba frente á ellas en la postura de un +reo. Detrás de las dos viejas, Clara y la devota formaban otro grupo +junto á un pequeño velador que sostenía la lámpara, cuya débil luz +iluminaba aquel cuadro. El resplandor daba de lleno en el rostro del +joven: en la sombra quedaban Clara y la devota, y los ojos negros, +profundamente negros de ésta, brillaban en el fondo sombrío de la sala +con vivacidad felina. Las dos viejas, que volvían la espalda al segundo +grupo, no veían nada; pero Lázaro, que estaba de frente, notaba la +expresión atentamente curiosa y fascinadora de aquellos dos ojos, y se +preguntaba qué podía haber en su fisonomía y en su persona que pudiera +excitar la curiosidad infatigable de aquella señora. + +Elías entre tanto no hubiera creído que aquel concilio ecuménico era +decoroso, sin hacer un pomposo elogio de las virtudes de los tres +venerandos restos de la ilustre familia de los Porreños. + +--En verdad, señoras--dijo,--que no sé cómo agradecer tantas bondades. +No sé á qué debo yo, persona de tan humilde origen, el que usías me +traten con tanta benevolencia y me colmen de favores. ¿Qué he hecho? +¿Quién soy? ¡Ah! Usías son la bondad y nobleza misma. ¡Cómo se conocen +la alteza del origen y la excelencia de la sangre! ¡Ah! ¡Usías se han +puesto de ser redentoras de todos los que en torno mío me abruman á +penas, amargando mi vida! ¿Y qué sería de esa pobre niña sin el amparo +de usías, cuando las ideas del día han echado en su corazón tan +perniciosas raíces? + +La devota dejó de mirar al recién venido y dijo: + +--No me la riñan más, que bastante ha padecido. Lázaro advirtió que +Clara se estremecía, poniéndose roja como una amapola. + +--No me la riñan más, que bastante la han reñido--añadió compungidamente +la devota.--Yo respondo de ella. Yo sé que tiene buen fondo, aunque al +exterior aparezcan los defectos de las pestilenciales ideas del siglo. +Yo sé que tiene buen fondo: ¿qué importan las faltas más graves, cuando +van seguidas del arrepentimiento? + +Lázaro advirtió que Clara hizo un movimiento, como si tratara de +contradecir aquellas palabras; pero en su ceguera no supo ver, no supo +apreciar que en aquel instante el alma de su amiga pasaba por el más +duro trance de dolor y paciencia de que es capaz la naturaleza humana. + +--Yo sé que se corregirá--continuó la devota.--¡No se ha de corregir! +Grandes pecadoras ha sido santas. Animo, amiga mía. Con la vista fija en +Dios, ¿qué se puede temer? Yo sé cómo se curan los males del espíritu, y +mi amiga Clara aparece ya bajo la benéfica influencia de una reacción +feliz. Perdonémosla también; yo respondo de que se corregirá. + +A Lázaro le llenaron de confusión estas palabras. ¿Qué había hecho +Clara? Estuvo casi dispuesto á levantarse, acercarse á ella y decirle en +alta voz: "Clara, ¿qué has hecho?" La miró y la vió llorar; miró á +todos, buscando en aquellas caras de pergamino la solución de tan gran +misterio; pero ninguna le reveló la culpa de la muchacha, ni aun la cara +de la devota, que, después del sermón, volvió á fijar en él, desde el +fondo sombrío de la sala, el intenso rayo de su mirada escrutadora y +ansiosa, suficiente á turbar á otro menos tímido. + + + + + +CAPÍTULO XXIV + + + +#Rosa mística.# + + +--Hoy no he rezado nada--decía la devota á Clara al día siguiente de la +entrada de Lázaro en casa de las Porreñas. + +Estaban sentadas las dos en el sitio de costumbre. Doña Paulita tenía en +la mano nada menos que á San Juan Crisóstomo. Clara bordaba en un +pequeño telar. Su cara expresaba la más calmosa y profunda melancolía. +En cambio la otra parecía muy inquieta, contra su costumbre. + +El observador hubiera visto moverse sus labios, deletreando en silencio +la lectura mística, mientras dirigía con súbita mirada los ojos hacia la +puerta, los tornaba en derredor, miraba á Clara sin fijeza, y, por +último, se quedaba con la vista fija en el espacio, como cuando nos +abandonamos á la contemplación de lo que no está junto á nosotros ni +donde estamos nosotros. A veces parecía prestar atención á algo que +pasaba fuera del cuarto; salía, se paraba en la puerta poniéndose en +escucha, volvía á entrar, se sentaba de nuevo, cogía el libro santo, +leía un poco, pasaba con la vista hojas enteras, miraba á Clara, +murmuraba un rezo, cerraba el _in folio_, lo volvía á abrir, y así +sucesivamente. Sin duda su espíritu vagaba sobre San Juan Crisóstomo, +sin penetrar, como de costumbre, en las entrañas de la teología. + +--Clara--dijo después de meditar un momento,--Clara, ¿sabes que me +parece que el cuarto donde se ha puesto al sobrino del señor don Elías +es un poco estrecho? + +--¿Estrecho?--dijo Clara, afectando indiferencia.--No: para un +hombre solo.... + +--¡Ah!--exclamó la devota.--¡Cómo se pervierte la juventud del día! +Porque un joven como ese, que parece tener buenos instintos ... ¿No? + +--Sí--contestó la otra sin levantar la cabeza. + +--¿Usted no le conocía antes? + +Clara, que quería guardar la más absoluta reserva, se decidió á decir +una mentira. Se avergonzaba de una denegación; pero en aquellas +circunstancias y en aquella casa, la verdad no sólo la avergonzaba, sino +que le daba miedo. Así es que dijo: + +--¿Yo? No.... + +--Es una lástima que se perviertan jóvenes así. ¡Ah! Pero no faltarán +buenas almas que oren por ellos y les ayuden á salir de la miseria. ¿No? + +--Es verdad--contestó Clara. + +--Y cuando se tiene buen fondo como ese joven, es cosa fácil. ¡Ah! Pero +usted me dijo que estuvo en el pueblo de donde es ese joven, ¿No estaba +él allí entonces? + +Clara, que no tenía costumbre de mentir, se vió muy apurada con aquella +pregunta; pero evocando toda la poca malignidad de su carácter, se +dominó y mintió otra vez diciendo: + +--No, no estaba. + +--Y allí, ¿qué decían de él?--preguntó la devota, abriendo á San Juan +Crisóstomo. + +--¿Qué decían?--contestó la huérfana, mirando la labor lo más de cerca +que le era posible.--Decían que era un joven muy leal, muy generoso, muy +bueno y de mucho talento. + +--Sí, ya se conoce que es un joven de buenas prendas--dijo la de +Porreño, abriendo á San Juan Crisóstomo.--¿Y tiene padres? + +--Tiene á su madre--contestó Clara, bajándose para recoger una cosa que +no se le había caído;--su madre, que es una cariñosa mujer, muy santa y +muy buena. + +--Pues ya ... Bien se conoce que así había de ser--afirmó Paula, +hojeando al santo.--Me figuro que será una mujer excelente. + +--Así es. + +--Bien merece ese joven que se le proteja. Cuando el alma es buena ... +¿Quien no pecará alguna vez? + +Al decir esto arqueó las cejas, miró el libro, hizo todos los esfuerzos +imaginables para leer medio renglón, y después de emplear cinco minutos +en tan importante tarea, volvió á hablar diciendo: + +--¿No tiene ninguna hermana? + +--No, señora. + +--¡Oh!--exclamó Paulita, dejando definitivamente á San Juan +Crisóstomo;--me olvidaba de mi rezo. Hermana, con la conversación de +usted me he distraído. Vamos á rezar. + +Pero en lugar de tomar el libro de oraciones, tomó un libro de Santa +Teresa, y lo abrió maquinalmente. Clara tomó el rosario, mientras la +devota empezó la salmodia con la vista fija en el libro y equivocándose +á cada momento. En lugar de decir un _Padre nuestro_ decía una _Salve_, +y se trastornó de tal modo el rezo, que al cabo de un momento se +encontraron perdidas en un laberinto sin saber en qué parte del rosario +se hallaban. + +--¡Ah, qué cabeza la mía!-dijo la santa deteniéndose;--pero ¡ay! con la +conversación de usted me he distraído. Sigamos. + +Pero en vez de pronunciar el _Pater noster_ fundamental, que es lo que +procedía para empezar de nuevo, clavó los ojos en el libro, y +maquinalmente leyó: + +--De dos maneras de amor quiero yo ahora tratar: uno es espiritual, +porque ninguna cosa parece le toca la sensualidad ni la ternura de +nuestra naturaleza; otro es espiritual, y que junta con él nuestra +sensualidad y flaqueza ...--Qué distracción!-observó después. + +Y apartó el libro con desdén, miró al techo y se estuvo quieta un buen +rato, sin dar señales de vivir en este mundo, permaneciendo tanto +tiempo inmóvil y con tal profundidad extasiada, que Clara se alarmó, y +tuvo al fin que decidirse á tirarle de la manga, con lo cual la devota +bajó del cielo. + +--¡Ay, hermana!--dijo vivamente.--Usted no sabe rezar el rosario; déme +acá. + +Y le quitó á Clara el rosario de las manos, lo tomó y empezó á contar +las cuentas una por una con tanta escrupulosidad, que empleó lo menos +diez minutos en tan difícil operación. Después rezó una Salve, á la que +contestó Clara con un _Pater noster_: las dos se miraron. Clara tembló, +porque creía que la devota la iba á reprender duramente, como de +costumbre, por su equivocación, pero ¿cuál fué su asombro al ver que la +santa desplegó suavemente los labios, se sonrió con una expansión +inefable, que nadie, absolutamente nadie, había observado jamás en +aquella casa, y acabó por reír con franqueza y desahogo, cosa fenomenal +y nunca vista en tan ejemplar mujer? + +Pero Clara, aunque se sorprendió mucho, no dió importancia al hecho. La +otra se sonrojó ligeramente, y tomando de nuevo el libro de Santa +Teresa, dijo: + +--Voy á ver si encuentro un pasaje que hay aquí recomendando la +penitencia. Hojeó el libro, y leyó. + +--_Sostenedme con flores y acompañadme con manzanas, porque desfallezco +de mal de amores_. ¡Oh, qué lenguaje tan divino es éste para mi +propósito! ¿Cómo, esposa santa, mataos la suavidad? Porque, según he +sabido algunas veces, es tan excesiva, que deshace el alma de manera que +no parece ya la hay para vivir y pedir flores.--No, no es esto; á ver +esto otro--dijo hojeando más:--Es, pues, esta oración una centellica que +comienza el Señor á encender en el alma del verdadero amor suyo, y +quiere que el alma vaya entendiendo qué cosa es este amor con +regalo.--Vamos, tampoco es esto. No he de encontrar hoy el pasaje. +Sigamos, hermana, en nuestro rezo. + +Empezó formalmente el rosario. Paula dijo un _Dios te salve_ el número +de veces necesario; pero al llegar al sitio del _Padre nuestro_, siguió +diciendo _Dios te salve_ hasta treinta veces, con tanta prisa, que no +esperaba á que la otra concluyera su _Santa María._ Clara contestaba +también muy á prisa para no quedarse atrás: así es que, por último, +apresurándose una y otra, resultaba que aquello parecía una apuesta de +velocidad en la pronunciación. Llegaron al fin sin aliento y muy +cansadas. Paulita tuvo necesidad de respirar el aire libre, abrió el +balcón y miró á la calle; hecho inusitado, cuya gravedad no comprendió +Clara tampoco. + +--¡Ay, que he abierto el balcón!--exclamó, comprendiendo la atrocidad +que había cometido.--¡He abierto el balcón! + +Y lo cerró con sobresalto, como una monja que hubiera sorprendido +abierta la reja del locutorio. + +--Hermana--dijo después,--¿sabe usted que he decidido no ayunar mañana? + +--Hará usted bien: es usted una santa; pero no ayune usted tanto, +señora: eso no es bueno. + +--Tienes razón, Clarita, y yo creo que esto que tengo es causado por el +excesivo celo. Bien me decía el padre Silvestre que la piedad en demasía +es perjudicial, porque mata el cuerpo, sin el cual el alma no puede +tener fortaleza. + +--Pero, ¿qué tiene usted?--preguntó Clara un poco alarmada. + +--No estoy buena--dijo la mujer mística restregándose entrambos ojos, +como si los tuviera doloridos por la vigilia ó cansados de +mirar.--Siento un calor aquí dentro ... y una agitación ... Pero es del +ayuno, hermana; es del ayuno. + +--Pues debe usted moderarse. Descanse unos días. + +--Sí, lo haré, y esta semana no rezaré oración doble, como hasta aquí, y +suprimiré horas por la noche. + +--Ya lo creo. ¿No es bastante rezar una vez? Si es usted una +perfecta santa. + +--¿No le parece á usted que es bastante una vez?--preguntó Paula con +mucha, ansiedad. + +--Sí; y debe usted tratar de reponerse. + +--¿Cómo ha dicho usted, Clarita? ¿Reponerme? Veo que sabe usted dar muy +buenos consejos. + +--Reponerse, sí ... Distraerse un poco.... Salir.... + +--¡Salir!--exclamó la mística tan asustada, que Clara se arrepintió del +consejo--¡Salir! y ¿á dónde? + +--Pues ... quiero decir ... que usted debe procurar ... pues.... Cuando +se está mucho tiempo encerrada en la casa, la salud se quebranta ... así +es que ... siempre es bueno ... salir un poco.... + +--¡Clara!--dijo doña Paulita con la expresión de estupor y gravedad del +que hace un gran descubrimiento.--¿Sabe usted que su consejo es muy +sabio? No creí yo ... Es verdad. Eso ¿por qué ha de ser malo? Yo siento +ahora que tengo necesidad de ... salir, de andar, de respirar.... Sí, +es preciso. + +Estaba inmutada. Parecía que en su espíritu y en su organismo se +verificaba una crisis muy transcendental. Toda ella se dilataba, como si +aquel día hubiera perdido de una vez la fuerza de concentración, la +ligadura interna que la comprimía desde el nacer. No podemos explicarnos +todavía nada de lo que por ella pasaba. + +--Debe usted cuidarse, debe usted vivir--dijo Clara. + +--Sí: debo cuidarme, debo vivir--repitió Paula en el tono de +estupefacción que emplea el que oye por vez primera la solución concisa +de un problema en que ha estado trabajando infructuosamente toda la +vida.--¡Debo vivir! + +En aquel momento sus ojos miraban en derredor, asombrados, asustados, +con melancolía y vaguedad, como el que no ha visto nunca un horizonte y +lo ve por primera vez. + +Pero de repente la dama se levantó agitada, se dirigió á su +reclinatorio, se arrodilló, abrió el libro de horas, inclinó el rostro +hacia él, ocultándolo entre las manos, y allí quedó sumergida en +profunda y concentrada meditación. Reposaba sin duda en el seno de Dios, +que tenía reservado á su santa el goce inefable de vagorosos y +celestiales deliquios. + +Durante el éxtasis, ¿quién podrá saber lo que pasó en aquella cabeza? +Dios tan solo. + + + + + +CAPÍTULO XXV + + + +#Virgo prudentísima.# + + +Visitemos á los dos huéspedes del cuarto segundo en la noche siguiente á +la de su instalación. Prodigioso esfuerzo del genio doméstico de María +de la Paz Jesús había podido acomodar dos camas en la habitación alta. + +Lázaro acababa de acostarse en la suya, tratando de reparar las fuerzas +perdidas; su tío velaba sentado en el sillón de vaqueta que junto á la +cama tenía, y se ocupaba en hojear unos papeles, leyendo á ratos y +escribiendo un poco algunas veces. + +De repente el viejo se volvía; miraba á su sobrino, que no podía +librarse de cierto temor cuando veía, dirigidos hacia él aquellos dos +ojos de lechuzo. Parecía querer hablar al joven de alguna cosa +importante, y no atreverse por no tener confianza en su discreción. +Después de la llegada de Lázaro á la casa, tío y sobrino no habían +hablado nada de política. El fanático creyó que su protegido no era +capaz de tener entereza y tesón para sostenerse en sus creencias. En +tanto, el exaltado liberal tuvo tanto que pensar en otras cosas, que +relegó á segundo término aquella cuestión, y se acordaba poco de la +apostasía que su tío le había exigido. + +Lázaro cedía á la fatiga, se dormía lentamente, cuando el viejo dijo con +voz fuerte: + +--Lázaro, ¿duermes? + +--¿Qué?--contestó el muchacho, despertando sobresaltado. + +--Voy á preguntarte una cosa. ¿Conoces en Zaragoza á un liberal que se +llamaba Bernabé del Arco? + +--Sí, señor--contestó Lázaro, que conocía y apreciaba mucho á aquella +persona, orador y escritor de nota. + +--Era de los exaltados, ¿eh?--indicó el fanático con mordaz ironía. + +--Sí, señor: es de los que sostienen las ideas más avanzadas--contestó +el sobrino, temeroso de pronunciar una palabra que ofendiera á su tío. + +--Es ... no: era, debes decir, porque pasó á mejor vida. + +--Cómo, ¿ha muerto? + +--Le han matado--dijo Elías con glacial indiferencia.--Mira la suerte +que aguarda á los locos, depravados, ilusos y perversos. ¿Ves? ¡Así +castiga el pueblo á los que le engañan! ¡Oh! Así deberían perecer los +habladores. + +El sobrino se calló; volvió el tío á su lectura, y no había pasado un +cuarto de hora, cuando se dirigió de nuevo al lecho del joven que, +vencido por el sueño, dormía ya profundamente, y gritó: + +--¡Despierta, Lázaro! + +Y despertó dando un salto, aterrado y convulso, como debemos despertar +el último día, cuando suene la trompeta del Juicio. Aquel viejo le había +de quitar también los únicos momentos de reposo que sus desventuras le +permitían. + +--¿Conoces aquí á un jovencito que se llama Alfonso Núñez, y á otro que +se llama Roberto, conocido generalmente por el Doctrino? + +--Sí, señor--contestó Lázaro atemorizado, por creer que también le iba +á participar la muerte de sus dos amigos. + +--Buenos chicos, ¿eh?--dijo Elías, riéndose como deben reír los brujos +en el aquelarre. + +El sobrino no contestó, contentándose con encomendar mentalmente á Dios +á su buen amigo Alfonso Núñez. + +--¡Tengo un plan!...--añadió el fanático con cierta satisfacción de sí +mismo,--plan soberbio. Si supieras, Lázaro. Pero tú eres muy tonto y no +puedes comprender esto. Son buenos chicos esos que te he dicho, ¿no? Así +... muy exaltados, muy amigos de embaucar al pueblo y pronunciar +discursos ... pues, así como tú. + +Lázaro su asustó más y comprendió menos. + +--Esos chicos valen mucho. ¡Si supieras qué útiles son! Amantes de la +libertad, habladores, impetuosos, entusiastas. ¡Ah! No temo yo á éstos +... Lo harán bien. ¡Plan magnífico! + +Después, como si se arrepintiera de haber dicho demasiado, apartó la +vista de su sobrino, murmuró algunas voces incoherentes, y volvió á +hojear sus papelotes, escribiendo algo y gruñendo siempre, sin dejar de +gesticular como si hablara con alguien. + +Lázaro miró un buen rato la lívida faz del viejo realista, que, +iluminada de lleno por la luz, ofrecía fantástico é infernal aspecto. +Las orejas se le transparentaban, los ojos parecían dos ascuas, y el +cráneo le lucía como un espejo convexo. Los singulares objetos que le +rodeaban, ó los que cubrían las paredes de la habitación, aumentaban el +terror del estudiante. Aquel sillín de vaqueta, testigo mudo del paso de +cien generaciones; aquellos cuadros viejos; los muebles de talla, +exornados con figuras grotescas y de rarísima forma, daban á la +decoración el aspecto do uno de esos destartalados laboratorios en que +un alquimista se consumía devorado por la ciencia y las telarañas. + +Después de cerrar los ojos, entregado por fin al sueño, el joven Lázaro +continuó viendo á su tío con los objetos que le rodeaban. +Representáronsele además las siniestras figuras de las señoras de +Porreño; y en su soñar disparatado, lo parecía que aquellas tres figuras +crecían, crecían hasta tocar las nubes y ocupaban todo el espacio: +Salomé como una columna que sustentaba el cielo; Paz, como nube +gigantesca que unía el Oriente con el Ocaso. Después le parecía que +menguaban, que disminuían hasta ser tamañitas: Paz como una nuez, Salomé +como un piñón, Paula como una lenteja. Oía la frailuna voz de la devota; +veía extraños y complicados resplandores, partidos de la lámpara del +viejo; veía la rojiza diafanidad de sus orejas como dos lonjas de carne +incandescente; veía la enormidad de su calva iluminada como un planeta; +y por último, todos estos confusos y desfigurados objetos se desviaban, +dejando todo el fondo obscuro de las visiones para la imagen de Clara +que, no desfigurada, sino en exacto retrato, se le representaba, alzando +la vista de una labor interrumpida para mirarle. En tanto le parecía +escuchar siempre una voz subterránea que clamaba: "Lázaro, ¿duermes? +Despierta, Lázaro." + +A la madrugada su sueño fué más profundo. Despertó á las ocho, y en los +primeros momentos tuvo que recoger sus ideas y meditar un poco para +saber dónde estaba y qué cosas le habían sucedido. Su tío había salido. +Levantóse y se vistió. No sabía qué hora era; pero el hambre le hizo +comprender que era hora de almorzar. Abrió la puerta, dirigiendo una +mirada á lo largo del pasillo y á lo profundo de la escalera, y el +primer objeto que encontraron sus ojos fué la figura de doña Paulita que +subía lentamente. + +--¿Ha descansado usted?--le preguntó con voz menos nasal é impertinente +que de ordinario. + +--Sí, señora: muchas gracias. + +--¿No le falta á usted algo? + +--Nada, señora. + +--Pero querrá usted comer alguna cosa. Aquí acostumbramos desayunarnos á +las siete. Es lo mejor. Pero son las ocho; mi tía es muy rigorista, y ha +dicho que, puesto que usted no estuvo á las siete en la mesa, no puede +almorzar. Esto es una disciplina necesaria. Bien sabe usted que sin +disciplina no puede haber orden. Ahora no puede usted tomar cosa alguna +hasta las dos de la tarde. + +--Señora, no importa: yo ...--dijo Lázaro, que era cortés, aunque estaba +muerto de hambre en aquel momento. + +--Pero no tema usted--continuó la devota, bajando la voz y mirando á +todos lados.--Yo conozco que está usted desfallecido, y es preciso darle +de comer. No salga usted de su cuarto. + +Dicho esto, bajó muy ligera, procurando no ser vista. El joven sintió +más encendida su gratitud hacia aquella señora, que ya había hablado en +su defensa la noche anterior. + +Al poco rato volvió la devota trayendo un desayuno que, aunque escaso, +bastó para reponer al hambriento. + +--Mi hermana no lo llevará á mal--dijo;--pero no se lo diga usted. Yo +hago esto por usted, porque comprendo que en un cuerpo débil no tiene +fuerzas el espíritu. + +--Señora, no sé cómo pagarle tantos favores--contestó el mancebo +sin mirarla. + +A las siete de aquella mañana, mientras Lázaro dormía rendido de +cansancio, se suscitó una gran cuestión en el comedor, sobre si sería +conveniente y disciplinario llamarle para almorzar. María de la Paz +decía que no; Salomé dudaba, y la santa opinaba que sí. Las razones de +la primera eran: que puesto que prefería el sueño á la comida, era +preciso hacerle el gusto, con lo cual se iría acostumbrando á la +disciplina. En vano quiso oponerse Paulita con gran copia de razones +teológicas y morales, fundadas en el principio de _mens sana in corpore +sano_: todo fué inútil. Sus palabras, oídas con respeto, no produjeron +efecto. Elías decidió la cuestión, diciendo que su sobrino, además de +liberal, era holgazán, y que había de renunciar á hacer de él nada +bueno. Todos callaron y comieron. Clara no era admitida á la mesa común. + +Volvamos arriba. Lázaro se comía la ración con gran apetito. La dama le +hacía mil preguntas, y él le contestaba procurando ser lo más cortés que +el hambre le permitiera. Las preguntas eran de esta clase: + +--¿Creyó usted que no almorzaría hoy? + +--¡Ah, señora! no.... + +--Porque yo no me olvidaba de que usted estaba sin comer. + +--Yo le doy á usted las gracias. + +--Pero usted no se lo figuraba--decía Paulita, ansiosa de apurar aquella +cuestión hasta el fin. + +--No, señora; de ningún modo ... yo ... sí.... Pero ... ya. + +--Y su tío se opuso á que almorzara. + +--¡Ah! mi tío--dijo Lázaro, dejando de comer,--es un.... No: es un +excelente hombre. + +--¡Oh, sí--dijo la devota mirando al cielo,--es un hombre +ejemplar, un santo. + +--Si, sí: un santo. + +Lázaro, nuevo en aquella casa, no había tenido ocasión de penetrar el +carácter de la persona que tenía delante en el momento de su desayuno. +Por este motivo nada le llamó la atención; por eso no supo que nunca sus +bellos ojos habían tenido un resplandor tan vivo, ni que jamás voz de +monja alguna entonó salmodias con tan melodioso timbre como el de la voz +de Paula al decir: "¿Usted creyó que no almorzaría hoy?" En ella, sin +embargo, había gran naturalidad; y no es aventurado afirmar que en +ningún tiempo se cruzaron sus manos blancas y finas con menos +afectación, á diferencia de aquellos crispamientos de dedos que usaba +tanto para acompañar y adornar sus peroraciones. + +--Aquí no será permitido que le hagan á usted daño alguno--dijo en el +tono de quien hace una importante revelación.--No tema usted. Si ha +cometido alguna falta... + +--¿Falta?--dijo el joven con tristeza. + +--¿Pues no decían que era usted un gran pecador? + +--¡Yo un gran pecador, señora! + +--No será tanto como dicen...--continuó doña Paulita, con una sonrisa +tan mundana, que no parecía puesta en boca de una santa. + +---No--replicó el joven con efusión;--no es tanto como dicen, es verdad. +Y si he de decirlo todo.... + +--Acabe usted--dijo la otra con mucho interés. + +--Yo no sé qué falta he cometido--añadió Lázaro con melancolía.--Pero +sí, faltas he cometido, no lo puedo negar.... + +--¿A ver, á ver, qué faltas?--preguntó con mucha ansiedad la +favorita de Dios. + +--Le diré á usted...--repuso él, preparándose á confesar. + +--Comprendo: algún extravío de joven. La juventud está llena de +peligros, y los jóvenes, si se les deja solos.... + +--Es verdad. + +--Cuénteme usted. Yo quiero que usted se corrija. Tal vez la falta es +mucho menos grave de lo que usted mismo piensa. Tal vez no pasa de ser +una ligereza trivial dijo con más ansiedad é interés Paula.--Dígame +usted; yo le daré consejos.... Cuénteme usted. + +Lázaro permaneció pensativo un instante, y ya abría la boca para +formular una contestación ó una excusa, cuando Elías se presentó en la +puerta. La devota se turbó un poco; pero un momento le bastó para +reponerse. El realista se quedó muy sorprendido al ver á la dama y al +observar los restos del almuerzo, mientras su sobrino se avergonzaba de +haberlo probado. + +--Pase usted, señor don Elías--exclamó ella con su unción +acostumbrada;--pase usted: aquí estoy suplicando por amor de Dios á su +sobrino que no le dé más disgustos. ¡Oh! Pero él se va arrepintiendo ya +de los errores de su juventud. ¿Qué extraño es que la juventud peque, +entregada á sí misma, sola por espinosos caminos? Le estoy recomendando +la moderación, la cortesía, la prudencia. Pero veo que usted se admira +de que le haya traído de comer. ¡Ah! confieso mi falta. Pero no he +podido resistir los impulsos de la compasión. He sido débil; no he +nacido para el rigor, y confieso que no tengo carácter, como debiera, +para sostener la rigidez de la disciplina. Si he cometido una falta, +perdóneme usted. + +Elías estuvo un rato sin saber qué contestar; pero tenía muy alta idea +de la cristiandad de aquella señora para vacilar en probar cuanto hacía. +Aquel acto le pareció una sublime prueba de caridad. + +--¡Señora, qué buena es usted!--dijo. + +--No es bondad, es debilidad. Conozco que hice mal. + +--¡Señora, usted es una santa! Aunque él no merece lo que usted ha +hecho, esto sirve para hacer resaltar más las virtudes de usted. + +--¡Oh!--exclamó la elegida del Señor,--confieso que mi deber era +seguir el dictamen de usted; pero no he podido resistir á un poderoso +impulso de indulgencia. ¡Oh! si siempre pudiera una salir victoriosa +de sí misma.... + +--Mira, aprende--dijo Elías, volviéndose hacia Lázaro;--mira á esa +santa; aprenda lo que es nobleza, generosidad, virtud. + +--No--dijo ella bajando los ojos.--Que no tome por modelo á esta +pecadora. + +--Aprende, Lázaro--exclamó con exaltación el fanático.--Aquí tienes á la +misma virtud. + +La santa hizo una gran reverencia y se marchó, dejando solos al tío y +al sobrino. + + + + + +CAPÍTULO XXVI + + + +#Los disidentes de la Fontana#. + + +Aquella mañana no ocurrió más incidente que el que hemos descrito. +Lázaro subió y bajó varias veces furtivamente y con pasos de ladrón, +tratando de ver á Clara; pero le fué imposible. Esperaba verla en la +comida; mas también, como el día anterior, se frustraron sus deseos. + +Pusiéronse á las dos los manteles, y cada cual ocupó su sitio. La mesa +era para doce cubiertos: ocupó un extremo María de la Paz, teniendo á su +derecha á Salomé y á su izquierda á Elías, mientras la devota estaba +erigida á la derecha de su prima. Al joven le pusieron enfrente, á +tanta distancia del grupo principal, que para alcanzar su ración tenía +que descoyuntarse los brazos. Sirvióse primero una sopa que, por lo +flaca y aguda, parecía de Seminario; después siguió un macilento cocido, +del cual tocaron á Lázaro hasta tres docenas de garbanzos, una hoja de +col y media patata; después se repartieron unas seis onzas de carne que, +en honor do la verdad, no era tan mala como escasa, y, por último, unas +uvas tan arrugadas y amarillas, que era fácil creer en la existencia de +un estrecho parentesco entre aquellas nobles frutas y la piel del rostro +de Salomé. Terminó con esto el festín, durante el cual reinó en el +comedor un silencio de refectorio, excepto cuando Elías dijo que tanta +esplendidez le parecía dispendiosa, y elogió la sobriedad como +fundamento de todas las virtudes. + +Después se rezó un poco, y las señoras se retiraron. María de la Paz +había adquirido en el período de la decadencia el hábito de dormir la +siesta, y ya durante los últimos _Agnus Dei_ del rezo estaba haciendo +cortesías con los ojos cerrados. Lázaro subió con el mayor desconsuelo, +por no haber logrado tampoco aquella vez el objeto de su constante afán. +Aventuróse á bajar sin ser visto de su tío, recorrió lleno de zozobra y +ansiedad el pasillo; pero nada consiguió. Todo estaba cerrado y en +silencio, y sin duda los habitantes de la casa estaban sumergidos en el +agradable sopor de la siesta ó en el letargo espiritual de la +contemplación religiosa. Solamente Batilo, el melancólico perro, que +había perdido los hábitos de su raza y no sabía ni ladrar, estaba +paseando su hastío por el comedor, rasguñando de vez en cuando la puerta +de un armario, donde probablemente yacían los exiguos despojos de la +carne servida en la mesa aquella tarde. + +Subió Lázaro desesperado, pero al ver á su tío medio dormido en un +sillón, no pudo resistir á la influencia letal que en todos sus +habitantes ejercía aquella región del fastidio; preparóse también á +dormir, y se tendió en su cama. No habían pasado diez minutos, cuando +sintió fuertes campanillazos en el piso de abajo, y después la voz de +Salomé unida á otras voces de hombre, entre las cuales creyó reconocer +alguna. Levantóse y se asomó á la escalera. + +Eran cuatro personas que le buscaban, y la dama las dirigía al piso alto +con muy mal humor. El joven reconoció entre aquéllos á su amigo Alfonso +y al Doctrino. Estos y otros dos, que Lázaro no había visto nunca, +subieron. Coletilla les había sentido en su sueño de lechuzo, y +despertando súbitamente se adelantó hacia la puerta. + +--¡Hola, ustedes!...--exclamó de repente; pero mudando de tono en un +instante brevísimo, dijo con afectada frialdad ó indiferencia:--¿Qué se +les ofrecía á ustedes? + +Como Lázaro estaba puesto de espaldas á su tío, no vió que éste; puso el +dedo en la boca é hizo una imperceptible seña al Doctrino. Después dijo +haciendo un esfuerzo para aparecer complaciente: + +--Ya comprendo: ustedes venían en busca de mi sobrino. + +El joven estudiante tembló al pensar cuánto irritaría á su protector +verla en compañía de aquellos exaltados. + +--¿Por mi?--preguntó, estrechando la mano de su amigo. + +--Sí--contestó el Doctrino, que comprendía lo que debía hacer. + +--Sí: veníamos por ti--dijo Alfonso.--Tenemos una reunión esta tarde, y +queremos que vengas á ella. Es la reunión de los disidentes de la +_Fontana_. + +Lázaro creyó que su tío se iba á poner hecho una furia al oír hablar de +las reuniones de fontanistas. Pero contra lo que esperaba, le vió tan +sereno como si oyera hablar de un concilio ecuménico. Tampoco tuvo la +suficiente perspicacia ni la suficiente memoria para hacerse cargo de +que podía haber alguna relación entre las preguntas que el fanático le +había hecho la noche anterior, y la visita de aquellos amigos. + +--Sí, que vaya; ve--dijo Elías. + +La confusión de Lázaro aumentó; pero antes que saliera de su estupor, +Alfonso le tomó del brazo, le condujo á la escalera, y poco después +estaban en la calle. + +Los otros dos jóvenes, nos son hasta ahora desconocidos, si bien es +probable que les hayamos visto en el departamento bullicioso de la +_Fontana_, precisamente en la noche fatal en que Lázaro fué arrojado del +club. El uno de ellos, nacido en Algodonales, era de los contertulios +más asiduos del barbero Calleja; y no es aventurado afirmar que +intervino en la cuasi-trágica escena que en el primer capítulo +referimos. Se llamaba Francisco Aldama, y por ser andaluz y bastante +aficionado al trato de los lidiadoras de toros, se le llamaba Curro +Aldama, ó el Curro. Doña Teresa Burguillos, feliz consorte del barbero, +era un poco torpe para la pronunciación de los nombres propios, y solía +llamar _Aldaba_ al amigo y comilitón de su esposo. Era Curro Aldama ó +Aldaba exaltado fontanista, de crasa ignorancia, y con aquella osadía +que acompaña siempre á los necios. Se la echaba de gran patriota, y no +sonaba cencerro en Madrid sin que él tomara parte en la danza. + +El otro era de muy diversa condición y figura. Sus aficiones literarias +le habían hecho amigo del poeta clásico que hemos conocido habitando en +el olimpo de doña Leoncia, la semidiosa de la calle de la Gorguera. Allí +conoció á Alfonso Núñez, con quien trabó amistad; v bien pronto, aunque +las musas le fueron propicias (se estrenó en la cruz, con buen éxito, un +sainete pastoril suyo, titulado _Anfriso y Cenobio_), dejó las musas por +la política, escribió en _El Universal_ y en _El Labriego_, charló en +los clubs, y se decidió por el partido exaltado. + +Tenía mucho ingenio, dotes de orador y periodista, pero muy poca +instrucción y una ligereza invencible. Frecuentaba la tienda de Calleja +y el club de la _Cruz de Malta;_ pero últimamente se aseguraba que +pertenecía á la tenebrosa sociedad de los _Comuneros_, aunque él lo +negaba. Lo cierto es que en la _Fontana_ sospechaban de él, no sabemos +si con fundamento. Se decía que era de los alborotadores pagados por la +reacción; hasta que una noche, viendo que se le miraba con desconfianza, +y aun se le hicieron alusiones picantes, desertó para no volver. Este +era Cabanillas, joven de educación y talento, á quien no se podía ver +sin repugnancia alternando con hombres desalmados como Tres Pesetas, +Chaleco y el Matutero, que hemos tenido el gusto de conocer al principio +de esta puntual narración. + +--Chico--decía Núñez,--¿sabes que hemos reñido con los de la _Fontana_? +El lance de la otra noche nos ha obligado á romper con esa canalla. +Estamos agraviados: también á nosotros nos han querido acusar como á ti; +pero hemos alzado el vuelo y estamos fuera. Vamos á formar otro club. + +--Me calumniaron--exclamó Lázaro:--yo no sé qué demonio me tentó á mí +para hablar aquella noche. + +--Si son unos mentecatos. Nada: allí se han figurado que no hay más +liberales que ellos--afirmó Núñez;--y á los que defendemos la libertad +verdadera y completa, nos llaman exaltados, alborotadores, y dicen que +estamos vendidos. + +--Ya les arreglaremos las cuentas--dijo el Doctrino. + +--Pues oye--continuó Alfonso,--nosotros vamos á fundar otro club, el +verdadero club revolucionario. A esos necios de la _Fontana_ les ha dado +ahora por predicar el orden. ¡Qué orden ni qué ocho cuartos! Nosotros +predicaremos la violencia, porque sin violencia no hay revolución; sin +extirpar los obstáculos y arrancarlos de raíz, no se puede transformar +este pueblo. Nosotros vamos á predicar la democracia; vamos á proclamar +la soberanía suprema, absoluta del pueblo, á combatir el trono y á +señalar los que en la gran purificación que se prepara deben ser +arrancados de raíz, exterminados y concluidos. Tu vendrás á nuestro +club, ¿no es verdad? + +--Veremos--contestó Lázaro muy preocupado. + +--Nuestra idea--continuó Alfonso,--es combatir á esos republicanos +tibios que van á las Cortes y á los clubs para sermonear sobre el orden +y la moderación. Exterminio á esa canalla, á esos hipócritas. + +--Sí--dijo el Curro,--porque si uno se deja dominar por esos tibios, se +queda uno atrás; y no están los tiempos para quedarse uno atrás. Mucho +tino, que el que ahora no saca algo.... + +Con esta conversación llegaron á la calle de la Gorguera y á la casa de +doña Leoncia; subieron al cuarto del poeta, que era el punto designado +para las reuniones preparatorias del naciente club. Conoceremos el +cuarto del poeta con el nombre de _La Fontanilla_, calificación oficial +con que le designaron aquellos jóvenes. + +Acomodáronse como pudieron en las tres sillas y en la cama del poeta, +mientras éste se hallaba en el interior de la casa, al lado de doña +Leoncia, poco atento á la política. El Curro se sentó junto á la mesa y +mostró desde el principio gran deferencia hacia una botella que allí +había, puesta sin duda por la previsora mano del poeta clásico. + +--Vamos á ver--dijo Alfonso desde la presidencia, que era la cama:--á +ver qué hacemos con esos liberales que nos calumnian y dicen que somos +ebrios y agentes ocultos de la reacción. + +--Combatirles con razones--observó Lázaro;--demostrar que no somos +agentes de la reacción. ¿Pero en qué se diferencian sus ideas de las +nuestras? ¿No son ellos liberales? ¿No aman la Constitución? + +--Pero la aman á medias--dijo el Doctrino,--porque no aman el verdadero +sacerdocio de la revolución, que es destruir. + +--Ya se ha destruido bastante--indicó Lázaro:--hagamos lo posible por +llevar aunque no sea más que una piedra cada uno al gran edificio que se +ha de levantar. + +--Nada de eso: sin destruir es inútil pensar en edificar. Debemos +señalar al pueblo cuáles son sus enemigos, sus enemigos de siempre--dijo +el Doctrino. + +--Pues eso es lo que yo decía--afirmó Aldama, decidiéndose, después de +grandes vacilaciones, á probar el contenido de la botella. + +--Digo lo mismo--repitió Cabanillas.--Hoy estamos peor que antes: no hay +otra diferencia sino algunas palabras más en nuestras bocas. Los +ministros hablan de libertad, los diputados hablan de libertad, los de +los clubs hablan de libertad; pero la libertad no se ve, no existe: es +una farsa. Digo, señores, que prefiero á esta farsa los frailes de antes +y el rey absoluto de antes. + +--¿Pues eso qué duda tiene?--dijo Núñez.--No hemos conquistado más que +unas cuantas fórmulas. ¿Y de eso quién tiene la culpa sino los +liberales, que nos hablan del orden y vuelta con el orden?... + +--¡Eso mismo decía yo!--exclamó el Curro, probando de nuevo la botella, +que sin duda le había gustado. + +--Enseñar al pueblo á pedir justicia; y si no se la dan, á hacerse +justicia por sí mismo es lo que conviene--dijo el Doctrino. + +--¡Cuánto han hablado esos hipócritas del hecho del cura de Tamajón, +acusando al pueblo de que se hacía justicia por sí solo! ¿Pues qué había +de hacer el pueblo, si veía que el Gobierno permitía la conspiración +constante del Palacio real, y encarcelaba á los buenos liberales porque +cantaban el _Trágala?_ + +--Es claro: lo que quieren es engañar al pueblo, infundirle miedo con su +orden, y siempre con su orden.... + +--Mientras vivan ciertos hombres--dijo el Doctrino sombríamente,--nada +adelantaremos. No conviene ahora decir quiénes son esos hombres que +deban desaparecer; pero á su tiempo se nombrarán. + +El Doctrino tenía algo de lúgubre, hablaba poco, y siempre con una +lentitud melancólica que anunciaba en él pensamientos ocultos y un frío +y siniestro cálculo que no quería dejar traslucir. + +--Eso mismo digo yo--repitió Aldama, que estaba resuelto á no desairar +la botella mientras tuviera dentro alguna cosa. + +--Pues lo primero, señores--dijo Alfonso,--es constituirnos de cualquier +modo que sea. Veremos si se encuentra un buen local donde podamos +reunimos en mayor número. + +--Nos reuniremos al aire libre si es preciso. Lo que nos importa es +buscar gente, y de eso yo respondo. Pasado mañana nos congregaremos +aquí, y yo traeré dos ó tres amigos, que es como si trajera medio +Madrid. ¡Verán ustedes qué mozos! + +--Pues bien, hasta pasado mañana, tú vendrás, Lázaro--dijo Alfonso.--Yo +mismo iré á buscarte. Quiero que no te desanimes ni te aburras. El +porvenir es para nosotros, chico. Hay que hacerse lugar, porque esto +está perdido. Las ideas van en baja, y fuerza es que la juventud sea lo +que debe ser: la iniciadora y la reveladora de los grandes principios. + +--Vendré--dijo Lázaro con poca determinación. Levantáronse Alfonso y +Cabanillas, y se despidieron. + +Lázaro hizo lo mismo, y los tres se marcharon. El Doctrino y el Curro +quedaban allí. No es aventurado conjeturar que, al quedarse solos, la +botella, á que tanta afición había mostrado Aldama, estaba +completamente vacía. + +Cuando se vieron solos y sintieron bajar la escalera á los otros, el de +la botella dijo: + +--¿Cuánto te ha dado ayer el tío Coletilla? + +--Mira--dijo el otro sacando cuatro onzas y algunos doblones de un +bolsillo grasiento. + +--¡Ah, marrajo!--exclamó Aldama, mirando con brillantes y ávidos ojos el +oro:--dame siquiera una. Debo cuatro meses de casa y más de seis duros +de prestado. + +--Poco á poco: no hay que despilfarrar el tesoro del Rey--dijo el +Doctrino, guardándose majestuosamente en el bolsillo el erario +revolucionario. + +--Vamos, Doctrinillo, dámela. Ya sabes que tengo apalabrado á Perico +Tinieblas, el del Portillo de Gilimón, que es hombre pintado para estas +cosas. Y lo que es en la Plaza de la Cebada, no hay chalán que no sea +capaz de comerse al Gobierno á una orden mía. + +--No: las cosas han da ir en regla. No puedo pagar sino á su tiempo: +tengo esa orden. Pero no tengas cuidado, que cuando esta asamblea +principie á dar frutos... + +--Dime: ¿y Alfonso Núñez, está en autos?... + +--No, no sospecha nada. Es un inocente y un visionario. Es de los que se +dejan matar por las ideas. Estos son los hombres que nos hacen falta: +muchachos de talento y de buena fe que hablen al pueblo y le llenen de +agitación. + +--¿Y ese otro bobalicón que hemos ido á buscar hoy? + +--Ese es chico listo también, pero de una inocencia angelical. Tenemos +muchos de éstos que son los que han de hacer la mejor parte sin costar +nada. Cabanillas vale; pero ese no es tan barato: está el pobre muy mal, +y hay que favorecerle. Ayer le encontré llorando en la casa; me dió +mucha lástima. El trabaja con repugnancia en nuestro asunto; pero no +tiene otro remedio, porque está sin un cuarto. + +--Pues mira que yo estoy también.... + +--Verás qué bien va á salir esto--dijo el Doctrino bajando la voz.--Y +para entonces ya podemos contar con fondos. Los tiempos están malos, +Carrillo; y si uno no se agarra á los buenos faldones... + +--Eso mismo digo yo. Pero ¿me das ó no esa oncilla? + +--Espérate á pasado mañana. Tengo orden de no repartir todavía. + +El Curro y el Doctrino bajaron después de haberse despedido desde la +puerta y á gritos del poeta clásico. + +La _Fontana de Oro_ sirvió al Rey y á la reacción más que los frailes y +los facciosos, porque en ella había un cáncer que en vano trataban de +cortar algunos hombres prudentes, expulsando á quien no era culpable. El +cáncer de la venalidad continuó corrompiendo aquella asamblea, que no +tenía un rival, sino una sucursal en la _Fontanilla_. + + + + + +CAPÍTULO XXVII + + + +#Se queda sola#. + + +Cuando Lázaro volvió á su casa, tembló en presencia de Coletilla. Pero +bien pronto su terror se trocó en sorpresa al ver que, lejos de +mostrarse indignado el viejo por haberle visto en compañía de los +frenéticos de la _Fontana_, estaba un poco menos adusto que de +ordinario, y hasta llegó á manifestar cierta benevolencia, que era en él +cosa muy rara. + +Aquella noche y á la mañana siguiente volvió Lázaro á intentar la +difícil empresa de ver á Clara. Era cosa imposible, porque el sistema de +clausura empleado en la joven por sus tres carceleras, por aquel Cerbero +femenino de tres cabezas y tres cuerpos, era inexorable. Clara vivía +peor que un cenobita, peor que esos prisioneros de que hablan las +historias antiguas, sepultados en vida, cuerpos vivos para el dolor y +los horrores de la soledad. ¡Dios tenga piedad de esta infeliz! + +Pero si Lázaro no podía verla, el abate Carrascosa pudo aquel día, con +permiso de la devota, entrar á enterarse de la salud de _su señora doña +Clarita_; y al hallarse con ella, sacó un papel del bolsillo, y +haciéndole señas de que callase, se lo dió á la joven furtivamente. Sin +decirle una palabra, salió. + +Clara se puso como la grana; su primer pensamiento fué romper la carta; +pero le ocurrió que podía ser de Lázaro. Tal vez el pobre muchacho se +había decidido á escribirle, no pudiendo verla, y se valió del abate, +que era sin duda su amigo. Guardó en el seno la carta, y esperó. + +La devota no tardó en venir, y se sentó junto á ella. + +--¿No sabe usted--dijo--que vamos esta tarde á la procesión del +Divino Pastor? + +--¿Sí?--contestó Clara maquinalmente. + +--Sí; pero usted no va. Han resuelto que se quede usted aquí, porque las +jóvenes que están en penitencia no deben salir nunca de casa. ¿No piensa +usted lo mismo? + +--Lo mismo--dijo Clara, temblando por miedo de que le conocieran en el +semblante que tenía una carta escondida. + +--Vamos al balcón do una amiga nuestra, desde donde se ve todo +perfectamente. Estará muy vistoso. De San Antón salen tres imágenes, y +dicen que es también muy probable que salga el Cristo de las Llagas de +la capilla de Santa María del Arco. Todo esto pasa por la calle de San +Mateo, á donde vamos nosotras. + +No dijo más. Ya estaba arreglada para salir. Su vestido era el de las +grandes solemnidades, el mismo de otras veces; pero ¡cosa singular! su +toca estaba plegada en la frente con cierta presunción de monja novicia, +presunción que no carecía de gracia. Su mantón, cuyo velo impenetrable +le cubría otras veces completamente el rostro, aparecía ahora echado +hacia atrás con una franqueza que el rígido dominico de la antigua casa +de los Porreños habría calificado de desenvoltura. + +Si Clara hubiera estado menos preocupada en aquel momento y tenido un +carácter más observador, sin duda se habría de admirar al ver á doña +Paulita afectada de distracciones intermitentes; habría notado que se +sonreía con frecuencia, moviéndose sin cesar; que después se ponía muy +triste, permaneciendo quieta y como abstraída; que luego le daba una +especie de acceso de despecho, crispaba los nervios y cerraba los ojos, +erguía el cuello y parecía atenta á ruidos lejanos, no escuchados de +otro alguno. Aún hay más: si Clara no hubiera tenido el rostro tan +inclinado sobre la costura como de ordinario, habría reparado que la +devota se levantó, y acercándose á un pequeño espejo de cristal de roca +(obra admirable del siglo XVII, adquirido en Venecia por el undécimo +Porreño), se estuvo mirando por espacio de tres minutos con singular +atención. Hay pruebas irrecusables de que jamás en ningún tiempo había +reflejado la histórica superficie de aquel espejo la faz de la dama. +También sabemos que aquella no era la primera vez que se miraba; que la +noche anterior y el día anterior se había mirado también, observándose, +sobre todo por la noche, con gusto y calma. Es indudable que medio +cerró los ojos para verse no sabemos con qué grado de luz, y que +recogió después los labios, mostrando á la curiosidad insaciable del +cristal lisonjero las dos blancas y nacaradas filas de sus hermosos +dientes. Este fenómeno nos ha obligado á trabajar mucho para descifrar +ciertos misterios, cuyo conocimiento es necesario para la continuación +de esta historia. + +En el otro cuarto, María de la Paz y Salomé habían exhumado de las +profanas gavetas unas vetustas vestiduras de seda valenciana, que habían +sido en mejores tiempos elegante ornato de sus personas. Suspendieron en +sus cabezas sobre solidísimas peinetas la mantilla negra de pesados +encajes, y Paz abrió una pequeña caja de cartón en figura de ataúd, que +aun conservaba el perfume fiambre de las guanterías de 1790, y de esta +caja sacó un abanico de doscientas varillas que, al desplegarse como la +cola de un pavo real, hacía más ruido que una perdigonada. Salomé se +colgó en la muñeca de la mano izquierda un ridículo, donde puso, además +de sus espejuelos, un frasquito de esencia y otras baratijas. + +--¿Y dejamos aquí á ese joven?--dijo Paz, mirando á su hermana +con estupor. + +--¿Cómo? No es posible--contestó la del ridículo con espanto.--Si queda +Clarita en casa.... + +--¡Qué horror! Hay que llevar con nosotras á ese joven....--Pero +¿qué dirán?... + +En esto entró la devota. Elías andaba por allí cerca. + +--¡Qué dirán si llevamos con nosotras á ese joven!...--continuó Paz. + +--¿A ese joven? ...--repitió Paulita. + +--Sí: ¿qué dirán? ¡Jesús!--exclamó Salomé. + +--Nada dirán--manifestó la devota, mirando para otro lado.--Es un +servidor, un caballero que nos acompaña. Y, sobre todo, el mal está en +las intenciones, no en las apariencias. ¿Qué pueden decir? Nosotras, +es verdad que no necesitamos caballeros; pero no es indecoroso que +ese joven nos acompañe. ¡Oh! No atendamos tanto á las preocupaciones +del mundo. + +--Pero si á ese joven le conocen por libertino--dijo Paz--y le ven con +nosotras.... + +Ante este argumento vaciló un momento la mujer mística, y casi no supo +qué contestar. Pero no era persona que se dejaba vencer fácilmente en +una disputa, y tomando fuerzas, prosiguió: + +--¡Oh fragilidad de las cosas mundanas!...No temamos al qué dirán. Sobre +todo, yo no creo que ese hombre sea un libertino. (Elías había entrado, +y escuchaba con mucha atención á la devota.) Tiene buen corazón, y si ha +cometido algún error es por falta de experiencia y de guía. Pero yo le +he comprendido bien, y sé que se enmendará, si ya no se ha enmendado, y +está derramando lágrimas ocultamente por sus yerros pasados. Que venga. + +Elías no la dejó concluir. Arrebatado de entusiasmo, alzó los +brazos y gritó: + +--¡Lázaro, Lázaro! + +Antes que Lázaro llegara, el realista se lanzó fuera, y le trajo ó, más +bien, le arrastró. + +--Arrodíllate ahí--le dijo con voz fuerte, presentándolo ante la +devota.--Arrodíllate delante de esa santa. Ha dicho que tienes +buen corazón. + +Lázaro estaba perplejo, las dos viejas absortas, la devota satisfecha y +Elías entusiasmado. Que quieras, que no, el joven tuvo que hincarse. + +--Híncate, hombre, híncate--dijo el tío.--Ahora bésale la mano. + +Lázaro, que sin darse cuenta obedecía las órdenes violentas de su tío, +besó respetuosamente la mano de la santa, y la tuvo estrechada un +momento entre las suyas. + +--Prostérnate ante la virtud--decía Elías;--tú, pecador indigno de ser +perdonado. Ha dicho que tenías buen corazón. No, señoras: no lo tiene. + +Doña Paulita hizo esfuerzos heroicos para aparecer con cierta dignidad +arquiepiscopal en el momento en que Lázaro le besaba la mano, +arrodillado ante ella; pero su decoro de santa fué vencido por lo mucho +que empezaba á tener de mujer. Cuando sintió los labios del joven +posados sobre la piel de su mano, tembló toda, se puso pálida y roja con +intermitencias casi instantáneas, y una corriente de calor ardientísimo +y una ráfaga de frío nervioso circularon alternativamente por su santo +cuerpo, no acostumbrado al contacto de labios humanos. + +Después de una pausa, principió á recobrar su aplomo y dijo: + +--¡Qué locura! ¡Santa yo! Levántese usted, caballerito (no se atrevió á +decir _joven_.) No he dicho más sino que confío en que tendrá buen +juicio y se enmendará. + +--¿Pues no ha dicho que te perdona las faltas que has cometido? ¡Qué +virtud! ¡Qué heroísmo cristiano!--exclamó Elías.--¿No te anonadas? Pero, +hombre, levántate: ¿qué haces ahí de rodillas? + +El joven se levantó, mientras Paz ponía fin á esta vehemente y +conmovedora escena, diciendo fríamente y con desdén: "Vámonos". + +--Prepárate á acompañar á estas señoras--dijo Coletilla. + +Al estudiante le contrarió mucho este mandato. El había oído decir en la +mesa aquella mañana que Clara no iría á la procesión, y había formado +sus proyectos para verla aquel día. La obligación de acompañar á las +tres señoras le pareció la mayor desgracia que podía ocurrirle aquel +día. ¿Pero cómo era posible resistir á las órdenes de aquel tirano? +Lleno de despecho tomó su sombrero y bajó con las tres ilustres ruinas, +que se llevaron una de las llaves de la casa, dejando á Clara la +consigna de no salir del cuarto. Elías, que quedaba también en la casa, +tenía la otra llave. + +No hacía cinco minutos que las Porreñas navegaban hacia la calle de +San Mateo, cuando llegó el abate Carrascosa muy presuroso y tocó á +la puerta. + +Elías bajó á abrirle. + +--Venga usted, amigo; venga usted al momento--le dijo con agitación. + +--¿Pero á donde, hombre, á donde? Está la casa sola. No puedo salir. + +--¿Que no puede usted salir?-dijo el abate asombrado.--Pues buena la hace +usted si no sale al momento y viene conmigo á donde yo le lleve. + +--¿Pues qué hay, Carrascosa? + +--Venga usted, y hablaremos por el camino. + +--Hombre, la casa.... + +--Qué casa ni qué ocho cuartos. Cierre usted y vámonos. + +--Queda aquí esa muchacha. + +--Pues déjela usted encerrada y venga, porque esto no es cosa para +andarse con peros.... + +--¿Pero qué hay? Sepámoslo. + +--Hay que si usted no viene ahora mismo conmigo á la _Fontanilla_ ... ya +sabe usted ... el club de esos muchachuelos.... Si usted no viene +conmigo, va á haber un conflicto. + +--¿Pero qué es ello, hombre? + +El abate no había inventado de antemano la mentira que necesitaba +emplear para salir de la casa de Elías: así es que se vió aturdido por +un momento; pero su astucia frailesca no le faltó. + +--Pues parece que esos chicos están alborotados, y dicen que usted +les ha engañado: que usted no tiene poderes de ... de aquella +persona; que usted.... + +--¿Que no tengo poderes?--dijo Elías.--Cuidado con los niños. +¡Liberalitos al fin! + +--Y parece que quieren armar un alboroto esta noche--dijo Carrascosa, +seguro ya de la mentira que había de encajarle. + +--¡Esta noche!--exclamó Elías, llevándose las manos á la cabeza. ¡Esos +chicos están locos! Lo van á echar todo á perder.... Pero quién les ha +dicho que esta noche. ¡Vaya con los niños! Pero voy allá al momento. + +--Venga usted, porque si tarda.... + +--Voy, voy al momento. Cerraré la puerta y me llevaré la llave. No +importa. Las señoras tienen otra. + +--Vamos. + +El abate había conseguido su objeto, que era alejar á Coletilla de la +casa aquella tarde, para que Clara se quedase sola. En tanto las +esfinges se acercaban al término de su viaje, y Lázaro las seguía, +revolviendo en su mente el plan que en un momento de colérica +inspiración había concebido. Consistía este plan en dejar á las tres +ruinas en medio de la calle, cuando ellas estuvieran más distraídas con +la procesión, y volver atrás. Pero esto tenía sus inconvenientes. ¿Cómo +entraba en la casa? ¿Rompiendo la puerta? ¿Y su tío que estaba dentro? +Terrible era aquella situación. ¡Vivir con ella y no verla! Oir que +continuamente imputaban á aquella infeliz faltas y crímenes inauditos, y +no poder acercarse á ella y preguntarle. "¿Qué has hecho?". + +Las tres Porreñas marchaban acompasada y pomposamente, sin proferir una +palabra. Así llegaron á la casa desde donde habían de ver pasar la +procesión, que era la casa de un clérigo llamado don Silvestre +Entrambasaguas y de su hermana doña Petronila Entrambasaguas. + + + + + +CAPÍTULO XXVIII + + + +#El ridículo.# + + +Era don Silvestre un clérigo carilleno, bien cebado, grasiento, avaro, +de carácter jovial, algo tonto, mal teólogo y predicador tan campanudo +como hueco. Su hermana era una dueña quintañona, gruesa y muy pequeña, +con la nariz del tamaño de una almendra y del color de un tomate, +abultadísimo el pecho, y el talle y las caderas tan voluminosas que le +daban el aspecto de un barril. Las tres ruinas aristocráticas no +hubieran nunca descendido en sus buenos tiempos á tratarse con aquel par +de personas de baja extracción (porque eran hijos de un tocinero de +Almendralejo, y él cuidó cerdos en las dehesas de Badajoz hasta que +entró en el Seminario); pero en los tiempos de decadencia podían +visitarse y tratarse, aunque siempre con cierto decoro, y estableciendo +tácitamente la diferencia de las antiguas jerarquías. Se habían conocido +en el locutorio de las Góngoras, en cuyo convento existía una monja +perteneciente al linaje de los Entrambasaguas. La amistad de las +Porreñas y don Silvestre y su hermana llevaba ya cuatro años de mutuas +cortesías, de mutuas fórmulas urbanas y de confianzas decorosas. + +Tomaron asiento las tres, y enteraron á sus amigos de quién era aquel +joven que _decorosamente_ las acompañaba. María de la Paz, en su afán de +decirlo todo, expuso, con su lucidez acostumbrada, que aquel caballerito +había estado en el camino de la perdición á causa de las malas +compañías; pero añadió que ellas le protegían, y esperaban lograr +traerlo al buen camino. + +--¿De dónde eres, muchacho?--dijo el padre, que era muy brusco, muy +francote, y trataba de _tú_ á todo el mundo. + +--De Ateca, en Aragón. + +--¿Ateca? ¡Buena tierra! ¡Buenos torreznos! ¡Buena fruta!... ¿Y no +estudias, hombre, no estudias? + +--Sí, señor: estudio para abogado. + +--¡Bueno está eso!--dijo el clérigo con risa brutal. ¡Abogado! ¿De qué +sirve eso? ¿Por qué no estudias Teología y Cánones? + +--Algo de eso estudié en Zaragoza. + +--¡Zaragoza! ¡Buena tierra! Buen carnero, buen lomo; pero no como en mi +tierra, en Extremadura ... porque yo soy extremeño. Dime, ¿por qué no +has estudiado para cura? + +--Porque no tengo vocación para esa carrera. + +Doña Paz hizo un gesto de sorpresa y reprobación, como si el joven +hubiera dicho una gran irreverencia. Después, acumulando en su rostro +todos los rasgos de desdén y acritud de su gran repertorio, dijo: + +--¡Ah! señor don Silvestre, con mucha razón le sorprenden á usted los +despropósitos de este joven; pero no tiene usted en cuenta que ha +vivido hasta hace poco en el más lamentable extravío. Ya se corregirá; +hay una persona que ha tomado á cargo su educación, y creemos que +logrará el intento. + +--¡Que no tenía vocación!--exclamó Entrambasaguas con voz de +trueno:--eso es una irreverencia. + +El estudiante bajó los ojos aturdido ó indignado. Después miró como +único consuelo á la devota, por ver si, como otras veces, salía á +defenderle; pero la devota, que miraba también con atención +contemplativa, pensaba en otra cosa que en defenderlo. + +--Mi señora doña Paulita--dijo el clérigo dirigiéndose á la _rosa +mística,_--¿sabe usted que he leído el libro _De albigensium +erroribus_, y estoy conforme con lo que dice el Padre Paravicino, que +_pietas in pietate contra ecclesia nulla contemnere pios?_ ¿Qué le +parece á usted esta opinión? Porque _a doemonio numquam salus +inveniatur_. Vamos, diga usted que es gran teóloga. + +Paulita no contestó; y otro menos bruto que el Padre Silvestre +hubiera comprendido que aquella extemporánea consulta teológica la +contrariaba mucho en tal momento. El instinto femenino se sublevó +allí contra toda la unción consuetudinaria de la santa. No contestó, +y ¡cosa singular! la que siempre se había ruborizado cuando en +presencia de los curas le hablaban de cosas mundanas, se ruborizaba +ahora porque la hablaban de Teología. + +--Yo no sé ... yo no entiendo ... yo no he leído ese libro--contestó al +fin, viendo que el majadero de Entrambasaguas repitió su pregunta, +adornada con dos ó tres festones más de latín. + +--¿Pues no me lo recomendó usted aquel día que hablamos en el +locutorio de las monjas con el obispo de Calahorra, cuando dijo usted +aquello de San Dionisio Areopagita, que empieza ...? ¿A ver cómo +empieza? ¿No se acuerda? + +--Yo no--dijo la devota, muy colorada y muy inquieta, por no hallar +pretexto para mudar de conversación. + +--¿Pero no me recomendó usted ese libro _De albigensium erroribus?_ Si +me dijo usted que era lo mejor que se había escrito ...--insistió el +majagranzas del clérigo. + +Un rumor popular y el áspero tañido de los fagotes vinieron á sacar de +apuros á nuestra amiga anunciando la procesión. Se dispuso ocupar +inmediatamente los dos balcones: en uno se colocó el clérigo con María +de la Paz y Salomé; en otro se colocó la gorda, doña Paulita y Lázaro. +Un enorme tiesto, donde crecía con extraordinaria lozanía una adelfa, +estorbaba la comodidad de estas tres personas. La gorda estaba en medio, +y era imposible acomodarse con holgura á causa de doña Petronila y de la +adelfa. Pero al fin, después de mil cumplimientos, la devota se encontró +en medio, teniendo á la derecha á Lázaro y á la hermana del clérigo á la +izquierda. + +La procesión empezó á desfilar. El clérigo hablaba por los seis, y +hablaba tan fuerte, que los transeúntes se quedaban mirando á los +balcones. Algunos de los curiosos notaron en el rostro de doña Paulita +una muy grande agitación, y el autor de este libro, que era uno de los +que pasaban, notó con sorpresa (porqué conocía de oídas su carácter) que +entre la frente de la dama y los cabellos del joven, no había otra cosa +que algunas hojas y una flor de la adelfa criada en el balcón. Lázaro no +atendía al gentío ni á los santos ni á nada. El despecho por encontrarse +allí mal de su grado le ocupaba todo. + +En el otro balcón hacía don Silvestre detallado relato de las cofradías, +pendones, estandartes, imágenes y corporaciones que iban desfilando. +Salomé ostentaba en su muñeca el ridículo, que caía sobre el antepecho +del balcón, ofreciendo al asombro del numeroso público los vivos colores +de sus mostacillas azules y de sus lentejuelas doradas. Era el tal +ridículo primorosa obra, en cuya elaboración tomaron parte las delicadas +manos de su dueña; obra del siglo pasado y del año 94, en que la dama lo +lució en los paseos de la Florida los días de invierno, con gran +aceptación de la juventud de entonces. Salomé profesaba mucho cariño á +aquella prenda, porque le parecía que al ceñirla á su muñeca llevaba +consigo un amuleto de perpetua juventud. + +--Se te va á caer--le dijo su tía, viendo cómo se balanceaba la prenda +sobre el antepecho del balcón. + +--No se cae--dijo Salomé, que gustaba mucho de lucir en las grandes +solemnidades aquel mueble hereditario, y creía que desde la calle hacía +un efecto magnífico. + +La ordenada turba de monagos, clérigos, cofrades, archicofrades y +penitentes seguía desfilando. La gorda y su hermano se hacían lenguas +cada vez que pasaba un estandarte, una cruz. El codo de Lázaro tocaba el +codo de la devota, y ésta tenía cruzadas las manos, y la cabeza +inclinada á un lado, porque sin duda le halagaba el suave roce de las +adelfas. Después se pasó la mano por los ojos como si se apartara un +velo imaginario. + +Cuando la procesión estaba en su lleno, digámoslo así, un grito +resonó en el balcón inmediato. ¡Oh dolor! El ridículo de Salomé había +caído á la calle. + +--¡Y está en él la llave de la casal--dijo Paz con terror. + +Lázaro no necesitó oír más; su determinación fué rapidísima. Se quitó +del balcón, y dijo vivamente: + +--Voy á buscarlo. + +El ridículo cayó sobre las cabezas de los transeúntes; pasó de mano en +mano, y fué arrastrado por la multitud do tal modo, que un momento +después de caído estaba á gran distancia. Lázaro, que vió esto, bajó +rápidamente, llegó á la calle y atravesó, con mucho trabajo, por entre +la multitud. Su determinación era decisiva. + +--¡Qué feliz coincidencial--decía para sí.--Allí está la llave: la tomo, +corro á la casa, abro; el viejo debe estar arriba durmiendo la siesta: +entro, la veo, la hablo, la digo ... qué sé yo lo que le voy á decir ... +y me vuelvo á escape. Si las viejas sospechan, inventaré cualquier +mentira. No hay más remedio. + +Al fin llegó jadeando y con mucha fatiga al extraviado ridículo. Lo +tenía una mujer que lo estaba registrando, y viendo, que no contenía +cosa de valor, no parecía mostrar gran empeño en conservarlo. Lázaro lo +tomó. El oleaje del gentío le había llevado á gran distancia de la casa +de Entrambasaguas. Desde el balcón no podían verle. No dudó más, y echó +á correr por una de las calles transversales hacia la casa. + +La ansiedad propia de la situación y la marcha precipitada le agitaron +de tal modo, que tuvo que detenerse para respirar. Por fin la vería sin +duda. Llegó á la casa, entró, subió la escalera; pero antes de +resolverse á abrir se detuvo, y necesitó apoyarse en la pared, porque la +agitación le había quitado las fuerzas. Pensó que ella se asustaría al +verle entrar tan descompuesto, al sentir abrir la puerta. Por fin, con +la mayor cautela, puso la llave en la cerradura, le dió vueltas y abrió +muy quedo. Entró, volvió á cerrar y dió algunos pasos. Era ya tarde: la +casa estaba obscura; no veía nada. Anduvo á tientas un rato. Al fin +distinguió los objetos, y siguió por el pasillo. + +Silencio sepulcral reinaba en la casa. "Sin duda don Elías duerme +arriba"--pensó, y siguió andando hasta acercarse á la puerta del cuarto +donde Clara debía estar. "Para que no se asuste" pensó Lázaro, trémulo +de emoción, como quien va á cometer un crimen,--lo mejor será +acercarme á la puerta y llamarla muy quedito. "Así no se asustará." +Avanzó más, llegó á la puerta, y tomando aliento para pronunciar las +dos sílabas de aquel nombre que amaba tanto, se paró, y con voz baja y +conmovida dijo: "Clara." + +Pero en el instante mismo en que pronunció esta palabra, se estremeció +de sorpresa y terror. Un frío intenso circuló por todo su cuerpo; toda +la sangre se le agolpó al corazón, que latía con violencia +desenfrenada, y quedó inmóvil como estatua junto á la puerta. En el +momento de pronunciar el nombre de Clara, había sentido dentro de la +habitación una voz de hombre, una voz de mujer y pasos precipitados. +Pronto veremos lo que hizo. + + + + + +CAPÍTULO XXIX + + + +#Las horas fatales.# + + +A las cuatro de aquella tarde, cuando, después de salir las tres damas, +Clara se encontró sola, quiso satisfacer su curiosidad leyendo la carta +que le había dado el abate; pero observó que Elías andaba por el +pasillo: tuvo miedo, y la guardó. Media hora después, habiendo Coletilla +salido con Carrascosa, se quedó sola, enteramente sola y encerrada. +Entonces abrió la carta. Era sin duda de Lázaro, y casi sabía punto por +punto lo que había de decir. Pero su sorpresa fué grande cuando miró la +firma y vió: _Claudio_. + +--¡Claudio! ¿quién es Claudio?--exclamó con la mayor confusión. + +La carta decía así: + +"Ya te he devuelto, amiga mía, á ese joven prisionero á quien tanto +quieres. Yo le he sacado de la cárcel, donde el infeliz estaba á punto +de morirse de hambre y de frío; le he sacado tan solo porque es tu +amigo. Ya sabes que tú y yo somos también verdaderos amigos. Ese joven +parece que te quiere bien; pero no como yo, que te idolatro; y tan +desventurado soy ausente de ti, que hoy voy á intentar verte y hablarte +entrando por una casa vecina. No te llame la atención: estoy decidido. +Por mí han salido esas tres viejas; por mí ha salido Elías; por sí ha +salido Lázaro. Estás sola y encerrada; encerrada para todos menos para +mí, que te veré esta tarde. No tengas miedo: sólo quiero verte y +hablarte. Te lo asegura, te lo promete el que te adora.--_Claudio_." + +--¡Claudio!--dijo Clara doblando la carta:--¿quién es este hombre? +¡Y quiere entrar aquí! ¡Jesús, qué miedo! ¿Qué debo hacer? ¿Cerrar +las puertas? + +Clara empezó á temblar de miedo; no podía tomar resolución ninguna. Por +fin evocó todo su valor: se dirigió á la puerta que daba al pasillo, y +le echó el cerrojo; después corrió á la puerta que comunicaba con la +habitación inmediata con intento de cerrarla también; pero ya era tarde, +porque Bozmediano entró muy tranquilo en el cuarto. + +--¡Jesús!--exclamó Clara, retrocediendo con espanto. Váyase usted, por +Dios. ¡Qué atrevimiento! Pero no pudo seguir, y se echó á llorar. + +--¡Váyase usted.... Si vienen.... Por Dios, señor caballero (no se +acordaba del nombre). Váyase usted.... Usted es muy bueno y me dejará +sola. Si vienen ahora, ¿qué van á decir? + +--No vendrán: tranquilízate--dijo Bozmediano algo contrariado por aquel +recibimiento.--Somos ya verdaderamente amigos. Hoy vengo á hablarte, á +verte. Ya sabes que me he declarado tu protector. + +En el sistema amatorio de Bozmediano estaba el tutear á las muchachas á +la tercera entrevista. + +--Yo no quiero que usted me proteja. Si estoy muy bien aquí--afirmó +Clara con angustia. + +--¿Bien aquí?--dijo el militar, cerrando los puños. ¿Bien aquí? Como que +voy á ahorcar á esas tres arpías que te están martirizando. Cuando +pienso que un viejo fanático y tres mujeres ridículas están hoy en el +mundo sólo para mortificarte y asesinar lentamente á la más noble y +amable criatura que ha nacido. + +--Si á mí no me atormentan--dijo Clara, cuya atroz inquietud se +manifestaba en un llanto entrecortado, que acobardó por un momento al +galán aventurero.--Váyase usted, por Dios, yo se lo ruego, se lo pido +por Dios y todos los santos. + +--¿Irme sin ti? Eso no puede ser. + +--Jamás consentiré yo en salir con usted--exclamó la joven con +resolución.--Váyase usted, señor caballero (otra vez no se podía acordar +del nombre): usted es muy bueno, yo lo sé. Pero si tarda un momento más +en marcharse, le odiaré toda mi vida. Váyase usted, por piedad. + +--Y si me voy, ¿qué va á ser de ti, pobrecilla?--dijo Bozmediano con +melancolía.--Si yo te abandono, ¿qué va á ser de ti en poder de estos +cuatro demonios? ¿Cómo he de consentir el crimen espantoso de este +encierro, de esta soledad, de este marasmo, de esta tortura lenta que te +aplican esas infames? No, Clara: tú me conoces muy bien en las pocas +veces que me has tratado para saber que yo no puedo consentir tal cosa. +Si yo te abandono, pasará un día y otro día sin que nadie se atreva á +hacer cosa alguna para salvarte. Ese joven, á quien yo he sacado de la +cárcel, tiene una imaginación disparatada; pero no resolución ni ánimo +para sacarte de penas. Esta es la verdad: no esperes nada de quien nada +puede ni nada sabe hacer por ti. Créeme: no tienes más esperanza que yo. +Y por mi parte, seguro estoy de que no te opondrás á mi resolución, que +no tiene más objeto que tu felicidad. + +--Pero si yo no quiero que haga usted mi felicidad dijo Clara más +inquieta. + +--Pues entonces, ¿quién la va á hacer? Huérfana, sola en el mundo, +rodeada de enemigos y de malvados, sin que haya nadie que se interese +por ti.... + +--¡Oh!--dijo la huérfana vivamente, creyendo encontrar un gran +argumento:--sí, sí tengo quien se interese. + +--No, no lo creas, no. Ese joven no hará nada: le conozco, conozco su +carácter. La prueba es que vive aquí hace días, que sabe tus +sufrimientos y nada ha hecho por aliviarlos. ¿Ha intentado algo? No: yo +sé que no. No se atreve. + +--¿Que no se atreve? Sí, sí ... Pero váyase usted, por Dios. Si +vienen ... No se detenga usted un momento más; yo se lo ruego. Me va +usted á perder. + +--Clara, Lázaro no hará nada por ti. Su imaginación está embebida en la +política. No esperes nada de él. + +--Sí, sí espero: me salvará. Estoy segura de ello--dijo +dolorosamente la joven. + +--¿Por dónde lo sabes? + +--El mismo me lo ha dicho. + +--¿El? No puede ser. Yo dudo que haya podido verte, según me han dicho. + +--Pero me verá, me salvará. Yo no necesito de usted. + +--Sí necesitas de mí. Tengo esa vanagloria, única recompensa del grande +amor que te tengo--dijo Bozmediano con expresión clarísima de verdad. + +--Pero si yo no le quiero á usted ni le puedo querer. No le he visto más +que dos veces, y eso sin mi licencia. + +--Ese poco tiempo ha bastado para que te quiera yo. + +--Yo se lo agradezco á usted; pero cuando se vaya dijo la huérfana.--¡Qué +modo tan raro tiene usted de favorecerme, asustándome de esta manera y +comprometiéndome! ¡Ah! Váyase usted, por Dios. Van á llegar y le van á +ver aquí. ¡Jesús, qué hombre! + +--No vendrán. La procesión es larga. + +--¿Pero si viene él? + +--¿Quién es él? + +--El viejo. + +--Ese primero muere que venir. + +-¿Pero si le ve á usted la vecindad? Y, sobre todo, aunque no le vean +... Yo no quiero que esté usted más tiempo aquí; no le quiero ver. + +Clara estaba tan consternada y era tan resuelta su actitud, que +Bozmediano empezó á dudar del éxito de su aventura, y estuvo un +rato indeciso. + +--Clara--prosiguió sentándose con familiaridad,--tu no me conoces. No +sabes de lo que yo soy capaz. Yo soy capaz hasta de sofocar mis +sentimientos haciendo por tu felicidad el sacrificio de la mía. Tú no me +conoces, ni aciertas á juzgarme, ni ves en esta empresa que acometo otra +cosa que una intención dañada y vil. Si viera junto á ti á alguna +persona capaz de sacarte de esta miseria, no me opondría á que me +dijeras, como me has dicho, que no me quieres ver. Yo dejaría entonces á +otro el orgullo de quererte y hacerte feliz; pero esto no es posible. Tu +situación es tan desesperada, que quiero salvarte á pasar tuyo, +arrostrando hasta tu ingratitud, que es lo que más temo. Si me ves aquí, +es porque nadie existe en esta casa que pueda ampararte. + +--Bien: yo lo agradezco, señor caballero; pero déjeme usted. ¡Ay! Si +Lázaro sabe que ha estado usted aquí.... + +--Si lo sabe, nada le importa. El no piensa más que en política; ni en +aquella cabeza hay la discreción y la astucia que tú necesitas para +salir de aquí. En aquel corazón no caben más que las desenfrenadas y +vulgares pasiones del pueblo, capaces tal vez de un hecho notable, pero +inútiles para consolar á un ser débil y delicado. + +--Sí, él me salvará: yo lo sé--repitió Clara un poco menos asustada y +más triste.--No, no lo esperes. + +--Sí, lo espero. ¿Por qué no lo he de esperar? ¿Por qué me dice usted +eso? ¿Qué sabe usted lo que él puede hacer por mi? + +--¿Pero es posible que le quieras tanto?--dijo Bozmediano, que no creía +encontrar tanta firmeza. + +--Sí, le quiero. Pero usted, ¿á qué me pregunta esas cosas? + +--Lo pregunto por saberlo--dijo con mucha calma el militar.--Ahora +repito que tú no sospechas de qué acciones soy yo capaz. ¿Creerás que es +posible, si me pruebas que le quieres tanto, que yo le comprenda en esta +protección generosa que te consagro, y me interese por los dos tanto +como ahora me intereso por ti? Pero falta una condición para esto. Dudo +mucho que él te quiera como tú mereces, y si es como yo sospecho, le +creeré un hombre indigno y le apartaré de ti cuanto pueda. Le saqué de +la cárcel para probarte que procedo en estas cosas, como en todo, con +buena fe y caballerosidad. Cuando te vi por primera vez, y comprendí lo +que era tu vida, la poca esperanza de tu porvenir y la bondad de tu +corazón, me dió tanta lástima, que ... no sé ... casi te amé desde aquel +momento como ahora. Para mí fué entonces el amor tan poco egoísta, que +no entraba para nada mi persona en las cavilaciones que día y noche +ocupaban mi imaginación. Después supe que existía, un joven á quien tú +querías mucho; supe que este joven estaba preso y le puse en libertad +por ti y para ti. Nunca tuve intención de apartaros á los dos; al +contrario, mi deseo era uniros si él lo merecía. Pues bien: yo me he +convencido de que él no merece tal cosa y es indigno de ti. Clara no +supo qué contestar á estas palabras. Y á la verdad que no era fácil +conocer si tan elocuente expansión de bondad y afecto era verdadera ó +simplemente un ardid galante de los que también usan los seductores. + +--Sí; pero entre tanto--dijo la muchacha,--usted me compromete; usted me +pierde para siempre. Si viene alguno de la casa y lo ve, ó descubre que +ha entrado aquí.... + +--Nadie lo puede descubrir.... ¿Pero es cierto, Clara que quieres +tanto á ese muchacho?--dijo Bozmediano, queriendo imprimir á sus +palabras cierto tono de jovialidad, que estaba muy lejos de tener en +aquel momento. + +El joven galanteador había errado el tiro; el aventurero de amor creyó +que había deslumbrado á Clara con la conversación de sus dos primeras +visitas. "Y era que tenía muy alta idea de sus propias dotes personales +para dudar de que una muchacha sencilla, educada por un fanático, y sin +conocer otras pasiones que las vulgares inclinaciones de aldea, pudiera +resistir á ellas. Creyó asimismo que el hecho de poner en libertad al +que podía considerar como rival, influiría mucho en el ánimo de la +huérfana. El había empleado otras veces con mucho éxito procedimientos +parecidos. Además, Lázaro le había parecido algo brusco, poco amable, +poco digno de ser amado, poco interesante." + +--Sí--contestó Clara,--le quiero. Se lo juro á usted, que dice que me +tiene amistad.--¿Y le quiere usted mucho?--Mucho. Vaya, ahora se puede +usted marchar. El militar se quedó muy pensativo. Vióse un poco ridículo +en aquella situación; pero siempre triunfaba de su amor propio la bondad +de su corazón. En aquel momento pensaba en renunciar por completo á todo +y tratar por cualquier medio de contribuir á la felicidad de los dos +muchachos. + +--¿Pero no se marcha usted?--dijo Clara, volviendo á su inquietud. + +--Sí, me marcho ya. Pero ... no--añadió con determinación,--no puedo +consentir que te quedes en este sepulcro. Me parece que si te dejo aquí +no he de verte más. Pero ese hombre, ese exaltado, ¿en qué piensa? ¿qué +hace? ¿cómo tiene alma para verte en poder de esas arpías, y no pegar +fuego á esta casa maldita? + +--El me quiere--dijo Clara, resuelta á decir todo lo que pudiera +determinarle á marcharse. + +--No: te dejará morir de hastío en esta cárcel. Lo sé; conozco bien +á ese loco. + +--¡Oh! se interesa por mí: estoy segura de ello.--¿Nada más que eso? ¡Se +interesa!--Padece mucho al verme así--exclamó Clara con dolor. + +--¡Oh! Las tres pécoras de esta casa me la han de pagar. ¿Pero es cierto +que te mortifican? + +--¡Oh! me consumo--dijo Clara sin poder contener una triste franqueza. + +--¡Malditas! ¿Pero ese hombre, qué hace? + +--Hará mucho, hará lo que pueda. Es pobre.... + +--¡Pobre!--dijo él muy pensativo.--¿Y qué esperas de una persona que +sólo podrá hacerte más infeliz? ¡Oh, juro que si ese joven no te +corresponde, me la ha de pagar! Bozmediano se levantó. En aquel momento +la palidez de Clara aumentó súbitamente, porque creyó que sentía abrir +la puerta de la escalera; pero Claudio la tranquilizó diciéndole que se +equivocaba. + +--No temas nada--dijo prestando atención;--nadie puede venir. + +--¿Pero á qué está usted aquí más tiempo?--dijo ella, repuesta del +susto.--¿No le he dicho ya lo que quería saber? + +--Sí, y me voy. Ahora sí, me voy; pero es para volver. + +--¿Otra vez? + +--Sí: insisto en creer que no hay para ti más esperanza que yo. El +marcharme ahora no quiere decir que te abandone, no. Me voy para +ocuparme de ustedes; yo me enteraré de lo que vale ese muchacho. Si no +es digno de ti.... + +En este momento una voz apagada, trémula y conmovida pronunció +distintamente en el corredor la palabra "Clara". + +La joven se quedó petrificada de espanto, y la mirada que dirigió á +Bozmediano hizo comprender á éste cuánto la había comprometido. El galán +creyó que el mejor partido que podía tomar era marcharse muy quedo, +seguro de que la persona que había dicho "Clara", con voz que no +conoció, no podía haberle sentido. Hizo señas á la huérfana de que +callara, y se dirigió rápidamente, y con mucha cautela, á la puerta por +donde había entrado. La joven no se movía, y sólo en sus facciones se +podía conocer su gran turbación. + +Bozmediano salió. La voz dijo más fuertemente: "Clara, Clara, abre." +Era la voz de Lázaro. El sintió desde fuera que había un hombre en +el cuarto; sintió sus pasos al huir. Después oyó en lo más interior +de la casa ruido como de un mueble que cae, y corrió allá frenético +de indignación y sobresalto. Entró en el comedor, luego en un +pequeño pasillo que daba á un patio, subió la escalera que conducía +al piso segundo y á la buhardilla; pero al llegar arriba, ya +Bozmediano había desaparecido, y sólo pudo ver un bulto que se +ocultaba, cerrando vivamente una puerta desconocida. También le +pareció ver la figura diabólica del abate en el momento brevísimo en +que la puerta estuvo abierta. + +--¡Bandidos!--gritó con voz terrible. Nunca, había sentido impresión tan +fuerte. Trató de derribar aquella puerta misteriosa; pero manos muy +fuertes lo impedían de la otra parte. Bajó como un loco, volvió al +comedor, entró en la alcoba de la devota por donde mismo había entrado +Bozmediano, y pasó al cuarto donde estaba Clara. Encontróla temblando, +con los ojos llenos de lágrimas. + +Cuando le vió entrar, la infeliz dijo, casi sin poder articular +las palabras: + +--¡Ah! Lázaro, Lázaro, oye ... te diré ... espera. Pero la voz se le +anudó en la garganta, y no pudo hacer otra cosa que llorar como un niño. + +--¿Qué me vas á decir? Calla--exclamó Lázaro con voz colérica.--Calla, y +no hables más delante de gentes. ¿Aquí quién estaba...? ¡Ese militar...! +¿Pero es cierto lo que dicen...? Yo no lo había querido creer, +aunque lo creían todos. Clara, Clara, ¿qué ha sido de ti, qué has hecho? +¡Yo no lo quería creer! Si todos los santos del Cielo me lo hubieran +jurado hace un mes, les hubiera dicho que mentían. Pero ya lo he visto, +ya lo he visto. + +La huérfana lloraba como si fuera culpable ... Por fin pudo decir: + +--Por Dios, escúchame. Yo te contaré.--¿Qué me vas á contar?--dijo él +más colérico.--Pero si voy á matar á ese hombre ... ¡Oh! Clara--añadió +transformando su ira en intenso dolor.--¿Cómo has podido tú ...? Yo estoy +loco, sin duda. Lo que he visto es una locura. + +--No ... yo te explicaré--le dijo ella recobrando su valor.--Ese hombre, +yo no lo conozco ... Un día entró en casa ... me dijo.... + +--No me hables, no me mires ... Todo lo he sabido. ¿Por qué mi tío te +puso en esta casa? ¿Qué hiciste allá? ¿Por qué estas señoras te tienen +encerrada y sin ver á nadie? ¿Qué has hecho? No te puedes disculpar, no. +Soy un necio si hago caso de las disculpas que me vas á dar. Bastantes +pruebas he tenido. ¡Y fuí tan ciego que nada quise creer! ... Nada más +debo decirte ... ¿Por qué te he conocido? Mía es la culpa; no tengo +derecho para acusarte. Eres libre. Adiós. + +Y salió muy á prisa sin esperar respuesta. Salió como un demente, y dió +muchas vueltas por la casa sin saber á dónde iba. Si en aquel momento +se le hubiera presentado su tío, reprendiéndole con su impertinencia +acostumbrada, Lázaro le hubiera atropellado, le hubiera maltratado, +hiriéndole tal vez. Al fin llegó á la puerta, trató de recobrar su +serenidad, abrió y bajó. Una vez en la calle, sintió el corazón tan +oprimido, que le fué imposible dejar de llorar. + +Pero no le faltó calma hasta el punto de olvidar que las viejas le +esperaban, y que su ausencia podía aumentar la gravedad de aquella +aventura. Dirigióse á la calle de San Mateo, procurando por el camino +dominar su agitación y disimular todo lo posible. Después de atravesar +varias calles sin acertar con lo que buscaba, llegó á la casa de los +Entrambasaguas. Felizmente aun duraba la procesión. Entró en la casa, +subió y halló á Salomé en extremo impaciente, mientras María de la Paz +se hallaba en un estado de irascibilidad terrible. + +--Ha tardado usted más de una hora: ¿dónde ha ido usted?--exclamó +mirando al joven con recelo. + +--Señora ... señora ...--dijo Lázaro balbuciente,--no he podido ... Se +ha agolpado la gente en la calle ... y me he encontrado entre la +multitud sin poder volver. Después una mujer cogió el ridículo y echó á +correr por esas calles. Ya se ve: tuve que seguir tras ella, y casi no +la alcanzo. + +--Vamos, caballerito ... Si ha estado despejada la calle desde +hace una hora. + +Salomé se apoderó de la prenda que creía perdida, y registró á ver si +faltaba algo. + +--Sin duda se ha ido á perorar á algún club--dijo cuando vió que nada +faltaba y que lo era imposible reprender á Lázaro por otro motivo. + +--¡Hombre, hombre!--dijo Entrambasaguas:--¿también tú charlas en los +_clubes_? Eso es una iniquidad: mira que te condenas. + +La devota no dijo nada: pudo su admirable instinto, que recientemente +había adquirido extraordinaria fuerza, comprender que á Lázaro le había +pasado algo durante su ausencia. No llegó á sospechar lo que fué, ni +dónde fué; pero pensó mucho en aquello, mientras las últimas figuras de +la procesión desfilaren por la calle. + +--¡Ay! vámonos, que es tarde--exclamó María de la Paz. + +--¿Ya se van ustedes?--dijo el clérigo, que no veía la hora de que se +marcharan, porque desde la cocina llegaban á sus narices los olores de +la olla de carnero que le estaban preparando. + +--Mi señor don Silvestre--dijo Paz,--no podemos detenernos, porque +ahora no somos libres. Nos hemos echado encima una carga muy pesada: la +tutela y educación de una joven que nos dará muchos disgustos. + +--¿Qué es eso? + +--Es una joven desamparada--continuó Paz,--que estaba en casa de un +amigo nuestro, soltero grave, el cual no podía sufrir sus +travesuras. Parece que ella es algo levantada de cascos; y viendo +que no la podía sujetar, nos la entregó para que la corrigiéramos +... Todo por amor de Dios. + +--¿Y les da á ustedes disgustos?--preguntó con oficiosidad la hermana de +don Silvestre Entrambasaguas. + +--Todavía--contestó Paz,--la verdad sea dicha, no se ha portado mal; +pero yo nunca me equivoco, y cuando á mí se me fija una persona aquí ... +(y señaló la frente) y aquélla me parece que es una buena pieza. + +Lázaro oyó esta apología de su infeliz amiga con toda la atención de que +era capaz. Pero no se agitó más de lo que estaba, porque era imposible. + +--¿Qué tienes, Paula? dijo Paz á la devota, que estaba muy pálida y con +muestras muy claras de no encontrarse bien. + +En efecto: todos la miraron, y notaron en ella las señales de un +malestar creciente. Tenía los ojos encendidos y el aliento penoso. + +--Nada--dijo la devota, queriendo animarse. + +--Sin duda se ha constipado en el balcón. + +--Sí: corre esta tarde un airecillo, que ya, ya ...--indicó el +clérigo;--pero váyase usted á su casa, y abrigándose bien.... + +--Eso no será nada--dijo doña Petronila Entrambasaguas, que estaba muy +impaciente, porque ciertos olores, venidos en mensaje de la cocina, le +anunciaban que el carnero se estaba quemando á toda prisa. + +Las damas se dirigieron á la puerta. El clérigo se dió un golpe en la +frente como quien recuerda una cosa importante, y dijo á doña Paulita: + +--¡Ah! señora mía, si tuviera usted la bondad de hacerme un favor.... + +--¿Qué, señor don Silvestre? + +--Que se dignara usted repasar un sermón que he escrito y voy á predicar +en San Antonio el 17 de Enero. Usted que es gran teóloga, y muchas veces +me ha dado su opinión sobre otros grandes sermones míos, deseo que vea +ahora éste. + +--Yo no entiendo de eso--replicó la santa con repugnancia. + +--Sí entiende--dijo Paz complacida. + +--¡Qué modestia!--exclamó Entrambasaguas.--La santidad unida al talento. +Pero yo sé, aunque usted quiera ocultarlo, que es una gran teóloga. Si á +veces la he estado oyendo con la boca abierta, como si oyera á todos los +Padres de la Iglesia.... + +--Deje usted eso--murmuró la devota con visible disgusto.--Yo no +entiendo de esas cosas. + +--Es sobre el tema de la tentación quinta de San Antón. Bien sabe +usted aquello, cuando el demonio se le presentó en figura de ... de +muchacha, pues.... + +Y corrió presuroso á su gaveta, cogió un legajo y se lo entregó á doña +Paulita, que lo tomó del peor humor del mundo. Cayósele de la mano, +recogiólo con presteza el predicador, y se lo volvió á dar diciéndole: + +--¿Pero está usted mala de veras? Veo que no puede usted tenerse en pie. +Le tengo dicho que es bueno hasta cierto punto el ayuno, y nada más ... +y usted siempre en sus trece.... + +--Esta niña, con sus ayunos y sus penitencias...--dijo María de la Paz. + +--¿Quiere usted una taza de caldo?--preguntó el clérigo; y se +interrumpió antes de concluir, porque su hermana, con tanta presteza +como disimulo, le tiró del manteo, indicándole la indiscreción de la +oferta que acababa de hacer. + +--Gracias, no es preciso: esto no es nada. + +--Recójase usted temprano--dijo la gorda.--No le conviene á usted tomar +ahora caldo ni cosa ninguna. A casa. Y poniéndole la mano en la frente, +continuó:--Tiene usted mucha fiebre: á casa pronto. + +La comitiva salió. El clérigo cogió el velón en sus robustas manos, y +alumbró la escalera. Cuando ya estaban abajo, Entrambasaguas gritó +desde arriba: + +--Fíjese usted, señora doña Paula, en aquel pasaje que +dice: "Cuando en diluvio de soles con corpulenta, corpórea efigie al +mundo vino...." Por aquello de _corpus corporum in corpore uno_.... +Fíjese usted bien en este pasaje, que tengo algunas dudas +sobre si.... + +Doña Paulita no contestó ni miró siquiera al ramplón Gerundiano. +Salieran á la calle, y Lázaro estaba tan enfrascado en sus pensamientos, +que empezó á andar, dejando atrás á las dos señoras. + +--¡Eh! caballerito--dijo Salomé, que estaba muy biliosa aquella +tarde,--¿qué manera de portarse es esa? ¿Nos deja solas en medio +de la calle? + +--¡Oh! qué caballero tan cumplido hemos traído--dijo Paz, cuyo +temperamento sanguíneo tenía aquella tarde, sin causa conocida, una +irritabilidad inusitada. + +Lázaro retrocedió y moderó el pago + +--Y bien podría usted--añadió la dama,--portarse mejor delante de las +personas extrañas. Ni siquiera ha saludado usted á aquellas ... gentes +(Paz usaba esta denominación general y vaga, para designar á todas las +personas que por su progenie estaban en escalón más bajo que ella en la +jerarquía social.) ¡Qué dirán de nosotras! ¡Ah! Paulita, no puede andar. +Vamos, don Lázaro, dé usted el brazo á mi sobrina. Apóyate en don +Lázaro, Paula, que estás muy mala. ¡Ah! Triste cosa es llevar por +acompañante á un caballerito como éste. + +El aragonés balbuceó algunas excusas, y dió el brazo á doña Paulita. +Andando, sintió que la devota pesaba en su brazo como si fuera de plomo. +Iba muy arrebujada, en su mantón y caminaba con dificultad. + +--Va usted muy á prisa--dijo, pesando más fuertemente en el brazo +del joven. + +Lázaro moderó el paso.--Ande usted un poco más--dijo después, +aligerándose de peso, hasta el punto de que él se sintió arrastrado. + +Lázaro avivó el paso. + +--¡Qué noche tan clara!--exclamó ella deteniéndose y mirando al cielo. + +Lázaro se detuvo y miró al cielo. Las otras dos marchaban detrás á +alguna distancia. + +--Nunca he visto una noche así. Nunca he visto las estrellas brillar +de ese modo, ni moverse así ... con esa vibración que parece que +están hablando. + +--¡Hablando!--dijo Lázaro muy sorprendido del símil de la santa. + +--¿Usted extraña eso?--dijo ella, mirándole con tal fijeza é intensidad, +que el mancebo creyó que dos estrellas habían bajado á esconderse en los +ojos de Paulita. + +--Sí: ¿no le parece á usted...? + +--Señora, yo las veo; pero....--Pues á mí me parece que las oigo. + +En esto se cayó al suelo, desprendido de las manos de la dama, el +manuscrito de Silvestre Entrambasaguas. + +--Señora--dijo el joven, inclinándose para recogerlo, observe usted que +se ha caído este sermón. + +--Déjelo usted--exclamó ella con mucha viveza; y tirándole del brazo +para impedirle que recogiera el manuscrito, avivó después el paso. + +--No hay duda--dijo Lázaro para sí.--Esta mujer tiene mucha fiebre; ya +empieza á delirar. + +Y entonces la mujer mística andaba tan á prisa, que bien pronto +alcanzaron á las dos ruinas mayores. Mas pronto hubo de moderarse su +ímpetu, y tan despacio iba, que tardó mucho para avanzar veinte pasos. +Cada vez pesaba más la teóloga en el brazo del estudiante: al llegar á +la casa, la enferma no podía ya dar un paso, y Lázaro le rodeó con su +brazo la cintura para impedir que cayera. Erale imposible subir, porque +la dama se inclinaba á uno y otro lado sin poderse tener. En tanto, el +joven observaba que tenía demudado el semblante, cerrados los ojos, +flojos y caídos los brazos; hizo un esfuerzo heroico, la cogió en sus +brazos y la subió. La cabeza de la enferma descansó sobre sus hombros, y +Lázaro notó que el contacto de su frente le quemaba el cuello. + +--Tiene mucha fiebre--dijo depositándola en el pasillo, porque Paz no le +permitió que llegara á la alcoba. Entráronla en su cuarto las otras dos, +bastante alarmadas con tan repentina desazón; pero pronto volvieron más +tranquilas, y se fueron al comedor á cenar un salpicón que habían dejado +preparado. + +Reinaba en la casa profundo silencio. Lázaro subió la escalera interior +para irse á su cuarto; y al subir no pudo menos de detenerse, porque +sintió una voz que le hería el corazón. Era la voz de Clara, que +preguntaba ó contestaba no sabemos qué cosa á la devota. El joven +apresuró el paso para huir de aquella voz que no quería oír más. + + + + + +CAPÍTULO XXX + + + +#Virgo fidelis#. + + +Lázaro no encontró arriba á su tío. Estaba el infeliz mancebo sumamente +impresionado por el incidente ocurrido, y no cabía en sí de cólera, de +amargura, de sobresalto. Imposible le era tranquilizarse, tanto más, +cuanto que tenía siempre ante la imaginación la figura de Clara, de +rodillas, con los ojos llenos de lágrimas y los brazos cruzados. Dábale +compasión y después ira, sucediéndose tan atropelladamente estos dos +sentimientos, que creyó sentir como una ebullición en el pecho y un +vértigo en la cabeza. A los arrebatos del encono sucedía el abatimiento +del desengaño, ignorando al mismo tiempo si amaba aún á aquella infeliz +ó si la despreciaba. + +Pasaron las horas; la noche avanzó, y él continuaba en la agitación. No +pensaba acostarse, ni sentía sueño, ni necesidad de reposo; antes al +contrario, los impulsos de su naturaleza eran hacia la zozobra, la +inquietud, el movimiento. Silencio lúgubre, no interrumpido por ruido +alguno, reinaba en la casa. Parecía que todos dormían: él tan sólo +velaba sin duda; y saliendo al corredor, donde le causaba algún alivio +el aire fresco de la noche, se paseó allí mucho tiempo. Dieron las +nueve, las diez, las once. Al fin se detuvo, aturdido por su propio +vaivén: apoyóse en el antepecho, y ocultando entre las manos su cabeza, +estuvo de este modo un largo rato devorando su agonía. De pronto creyó +sentir rumor extraño, alzó la cabeza, y en el fondo del corredor creyó +ver una figura humana que avanzaba. El corazón le latió con tal +violencia, que creyó que el pecho se le rompía. La forma aquella, que +sin duda era de mujer, avanzó, destacándose en la obscuridad. Venía +cubierto de una cosa enteramente blanca, que la hacía más fantástica, y +el reflejo de la luna parecía despedir de sí cierta luz misteriosa. +Cuando estuvo cerca, Lázaro la reconoció: era la devota cuyo semblante +traía las señales del insomnio y la fiebre. + +--¡Lázaro!--dijo con voz muy débil y muy conmovida. + +--Señora--contestó con mucha sorpresa.--¿Usted aquí á estas horas? ... +con esa fiebre ... ¿No está usted enferma? + +--¿Yo? ...--murmuró ella con una especie de extravío;--¿yo? ... no ... +yo estoy buena. Estoy mejor. + +--Creí que estaría usted durmiendo. Le conviene el reposo. + +--Yo--contestó ella con una singular entonación que alarmó á +Lázaro,--yo ... yo no duermo, yo no puedo dormir. Hace muchas noches +que no cierro los ojos. + +--¿Pues qué tiene usted?--preguntó Lázaro mirándola con mucha +atención.--Usted no está buena. Usted es una santa: pero la santidad con +exceso es perjudicial, señora. + +--Yo no soy santa--dijo la dama:--soy una pecadora. + +--No diga usted eso, por Dios. Usted es una santa, ¡qué felicidad! +¡Tener tranquila la conciencia! Dirigir todo su amor al que no engaña, +ni es falso, ni desleal: á Dios.... Esta es la mayor de las felicidades. + +--Hable usted bajo--dijo la devota. + +--Y luego--continuó él,--estar libre de odios, de rencores, de +desengaños.... + +--Más bajo--indicó la dama, y su voz parecía un suspiro. + +--Estar libre de rencores--prosiguió Lázaro en voz muy baja:--¡amar sin +recelo, sin temor; despreciar el mundo, las traiciones, las asechanzas; +hallar regocijo en las persecuciones, y sacar consuelo hasta de las +desventuras!... ¡Oh, qué feliz es usted...! + +Después de una pausa, la voz de la mujer mística resonó como un eco +lejano para decir: + +--No, amigo mío: yo no soy feliz; soy muy desgraciada. + +Sólo estando muy cerca de ella, como estaba el sobrino de Coletilla en +aquel momento, era posible oír aquellas palabras. + +--¡Soy muy desgraciada!--repitió con un rumor débil, sordo, apagado, +como esos murmullos de rezo que turban en las horas de tranquilidad el +profundo silencio de las catedrales. + +--¿Qué mayor consuelo--dijo Lázaro,--que vivir con el espíritu en +regiones de paz, donde no hay infamias ni perfidias? Elevarse con +exaltación y amor, disfrutar con toda pureza de las dulzuras de una +comunicación con Dios, y vivir orando, confiada en el pago de tanto +amor, en la gratitud infalible del objeto amado. ¡Oh, qué felicidad! + +El joven aragonés tenía tan ocupado el ánimo con sus propias amarguras, +que no atendió; con la observación y la curiosidad que el caso exigía, á +las raras señales de alteración física y moral que otro menos abstraído +hubiera visto en la santa y edificante faz de doña Paulita. + +--¡Vivir en la oración!--continuó.--¡Vivir orando con los ojos del alma +fijos en el eterno y leal amor! ¡Repetir incesantemente su nombre y sus +alabanzas! ¡Eso si es felicidad! + +--No--dijo del mismo modo la mujer perfecta;--yo no rezo, yo no +puedo rezar. + +--¡Ay!--exclamó él.--Eso lo dice usted porque en su modestia le parece +que aún no es bastante perfecta. Si usted conociese la miseria de otros, +comprendería á qué inmensa altura se halla sobre los demás. + +La devota bajó los ojos, y con gran melancolía y tierna voz dijo: + +--¿Y qué miseria hay mayor que la mía? + +--Es usted demasiado buena. Todo el mundo sabe muy bien que usted es +una santa, una verdadera santa. + +--¿Quiere usted que le haga una confesión?--dijo Paula, mirándole como +se mira á un confesor.--Pues yo también lo creí; yo también creí que era +una santa; pero ya no lo creo. + +--¡Ah!--exclamó Lázaro:--yo no necesito que nadie me diga lo que usted +es para saberlo. Yo mismo lo he comprendido. Cuando una criatura tan +perfecta ha descendido hasta mí para defenderme y disculpar mis faltas, +es indudable que no es como los demás. Yo me veía acosado por todas +partes, me trataban todos aquí con acritud ó menosprecio. Usted sola +alzó la voz, y la ha alzado varias veces después en favor mío, para +decir que no era yo tan malo como creían. ¿cree usted que yo he +olvidado, que podría, olvidar eso? No, señora. Yo seré todo lo que +quieran; pero no soy ingrato. Yo tendré siempre grabadas en mi memoria +las palabras que usted ha pronunciado en defensa mía. Usted es una +santa: yo lo diré á todo el mundo. + +--¡Oh!--dijo la devota con la misma plañidera voz: nunca creí que fuera +usted tan malo como decían. En la cara conozco yo esas cosas. No me +equivoco nunca, y estoy casi segura de que le han calumniado, de que +quieren agobiarle y confundirlo con acusaciones impertinentes. + +--¿Eso pensó usted de mí? + +--Sí: segura estoy--contestó ella,--de que su corazón es bueno y recto; +que si alguna falta ha cometido, fué por ligereza y falta de previsión. +Creo también que no le aman á usted como se merece. + +--Señora, ¿qué ha dicho usted?--preguntó el estudiante +vivamente.--Eso me parte el corazón porque es una verdad en que estaba +yo pensando ahora. + +--Sí: no le aman á usted como se merece--repitió Paulita.--Su tío es +demasiado duro. + +Un observador despreocupado hubiera advertido que la santa se acercó +unas pulgadas más á Lázaro, el cual, impresionado por la verdad que oyó +de boca de aquel oráculo, estuvo á punto de abrazarla, y lo hubiera +hecho á no impedírselo el respeto que la jerarquía y decoro evangélico +de la teóloga la infundían. + +--Su tío de usted, el señor don Elías--continuó la mujer +mística,--observo que trata á su sobrino con demasiado rigor. + +--Y otros también--dijo Lázaro, volviendo el rostro. + +--¿Y cómo quieren que sea buena una persona que no es amada?--dijo con +admirable misticismo la dama. Cuando un ser recibe ingratitudes y +desprecios, sus sentimientos se agrían, se esteriliza la fuente del bien +y del amor que hay en todo pecho humano.--Cuando un ser no es amado, ha +de ser malo por precisión. + +--¡Qué discreción, qué discreción, señora!--exclamó el joven con +entusiasmo.--Ya fué usted mi consuelo otras veces. La consideraba á +usted santa; pero ahora veo que su sabiduría iguala á su virtud, y á su +lado me encuentro tan pequeño, que me da vergüenza. + +--Sí: una persona á quien se trata con tanta dureza no puede ser +buena--dijo Paula.--El amor hace prodigios; hace de los hombres incultos +y malos, hombres mansos y buenos; hace de los melancólicos y descreídos, +seres felices, creyentes y cariñosos. + +--¡Qué ciencia la de usted! Esa es la ciencia que sólo pertenece á la +santidad. ¡Dichosa quien puede ver las miserias de la tierra desde +tan grande altura, y puede juzgar serenamente de todo! Usted sí que +conoce el mundo. + +--No, Lázaro: yo no sé lo que es el mundo. + +-¡Oh! Entonces es usted más feliz todavía. + +--Yo--dijo la mujer perfecta, después de una pausa en que miró al cielo +fijamente como quien lee alguna cosa,--yo pasé mi niñez en la austera +casa de mis tíos, recibiendo de personas devotas la más ejemplar +educación. Desde que tuve uso de razón aprendí á orar; mis primeras +palabras fueron el rezo. Los primeros años de mi vida pasaron en un +convento, donde me vi rodeada de Madres santas y cariñosas que me +enseñaron el camino de la perfección. Mi juventud fué pasando de este +modo en ocupaciones devotas. Hace quince años que estoy rezando sin +cesar, y casi sin notario. He vivido en Dios desde la cuna: no sé lo que +soy, no sé si he vivido. + +--¡Dios mío, qué ángel es usted!--dijo Lázaro.--¡Qué perfección! Yo la +admiro á usted y la venero, señora. + +--No soy digna de veneración, sino de lástima--contestó con mucha +amargura. + +Y dió un suspiro profundísimo que parecía sacar al espacio los misterios +encerrados en el _Sancta sanctorum_ de su pecho. + +--¡Digna de lástima!--exclamó el aragonés sorprendido.--¿Pues qué puede +usted apetecer? ¿Qué la preocupa? Algún escrúpulo de conciencia, el +deseo de mayor perfección. Yo sí que soy desgraciado; yo, señora, no +debiera estar en el mundo. + +--¿Pero qué tiene usted?--preguntó Paula con mucho interés.--Dígamelo +usted todo. ¿No dice usted que le he consolado otras veces? Ahora le +consolaré si me descubre una nueva desventura. Cuénteme usted. + +--Mis desdichas no son para contadas. Además, usted es demasiado +buena para oirlas. Se horrorizará usted y se turbaría la paz serena +de su espíritu. + +--¡Oh! no: cuénteme usted. Tal vez alguna falta muy grave. No importa; +cuéntemela usted, que yo se la perdono antes de saberla. + +--Falta mía no es. + +--¿Falta de otro? ¿A ver?--dijo la mística con ansiosa curiosidad. + +--Deje usted para mí todas esas amarguras, señora. Eso es para mí; +es un triste patrimonio de que solo puede disfrutar mi corazón, +hecho para eso. + +--¿Qué es, Lázaro?... ¡Ah! Todo lo comprendo: su tío de usted es muy +cruel. No le quiere á usted. Mas no hay que apurarse por eso, amigo mío. +No todos le tratarán á usted con el mismo rigor. Alguien le amará. + +--No, no me importa--manifestó Lázaro, cuyas penas se recrudecieron en +aquel momento;--No me importa que me traten con desdén, que me +aborrezcan todos, que me detesten. Yo no he nacido para otra cosa. + +--Está usted muy agitado. ¿Y delante de mí se desespera usted de ese +modo?--dijo la devota con suave acento do reprensión. + +--Perdóneme usted, señora; no sé lo que digo. Usted es demasiado buena, +y no comprende estas cosas. Usted no conoce el mundo. Usted no conoce +cuanta iniquidad, cuanta perfidia, cuánto desengaño, cuánto cinismo hay +en él. Usted no conoce más que lo bueno, no conoce más que á Dios. + +--Esa desesperación que usted manifiesta, Lázaro, no es nada buena. Eso +le llevará á usted al infortunio y á la muerte. + +--Quiere usted, con su inmensa bondad, aplicarme á mí los consuelos de +la religión: eso no es para mí, no lo merezco. + +--Usted lo merece todo, consuelo, amistad, amor. Yo sé lo que merece, y, +por lo tanto, lo tendrá. Sentimientos como los de usted no han de estar +olvidados tanto tiempo. + +--¡Bendita sea usted mil veces! Pero se equivoca, eso no es para mí. + +--Usted merece amor y todo lo que el corazón puede dar. Usted se llama +desventurado, y su agitación, Lázaro, no tiene fundamento alguno. Hay +males peores, males que nacen de repente en el corazón y crecen con +tanta rapidez, que no dan esperanza de remedio. Todo lo que á la persona +rodea entonces, todo lo que está dentro y fuera de sí, se vuelve en su +daño. La vida es un peso insoportable: le molesta lo presente, le da +hastío lo pasado y terror lo porvenir. + +La devota hablaba con voz muy baja, y con grave y tristísimo son. La +noche había obscurecido, y los ojos de Paulita, que siempre en momentos +dados habían tenido brillo extraordinario, resplandecían aquella noche +como dos ascuas fosforescentes, cuya luz hacían más penetrante y +siniestra la obscuridad de sus párpados, ennegrecidos por el insomnio, +la fiebre y la excitación moral de que estaba poseída. + +--¡Ay de aquellos que no se han conocido, que se han engañado á sí +mismos y han dejado torcerse á la naturaleza y falsificarse el carácter +sin reparar en ello! Esos, cuando lo callado hable, cuando lo oculto +salga, cuando lo disfrazado se descubra, serán víctimas de los más +espantosos sufrimientos. Se sentirán nacer de nuevo en edad avanzada; +notarán que han vivido muchos años sin sentido; notarán que el nuevo ser +originado por una tardía transformación se desarrolla intolerante, +orgulloso, pidiendo todo lo que le pertenece, lo que es suyo, lo que una +vida ficticia y engañosa no le ha sabido dar; pidiendo sentimientos que +el viejo ser, el ser inerte, indiferente y frío, no ha conocido. ¡Qué +luchas tan terribles resultan de este despertar tardío! ¡Oh, esto es +espantoso! + +Tenemos datos para creer que la devota no dijo esto con las mismas +palabras empleadas en nuestro escrito. Pero si el lector lo encuentra +inverosímil, si no le parece propio de la boca en que lo hemos puesto, +considérelo dicho por el autor, que es lo mismo. Ella dijo algo parecido +á esto, siendo el mismo pensamiento, aunque distintas las frases. + +Indudablemente estas confesiones de la devota son, como habrá el lector +comprendido, bastante obscuras, y no dan todavía ninguna luz acerca de +la crisis que indudablemente agitaba aquel purísimo y perfecto espíritu. +Lo cierto es que una gran transformación se verificaba en su carácter. +Lázaro, la verdad sea dicha, no entendió muy bien las solemnes y como +sibilíticas palabras que oyó de los trémulos labios de la santa: y él +atribuyó la obscuridad de tal explicación á la influencia de las +lecturas místicas en la manera de expresarse aquella señora y á los +hábitos de un estilo más discreto que claro, como acontece generalmente +en las personas absorbidas por la contemplación. Así es que se limitó á +contestar:--Sí, señora; es espantoso. + +--¡Qué terrible es el amor en sus exigencias!--dijo la santa,--sobre +todo cuando se cree ofendido, cuando pide el pago de una gran deuda que +con él se ha contraído, cuando no transige ni espera, sino que se +presenta exigiéndolo todo de una vez. + +--¡Sí: qué terrible es esto!--contestó Lázaro.--¡Feliz es usted, que no +lo conoce más que de oídas! + +--¿De oídas?--dijo ella.--Sí--añadió después de una breve pausa,--he +oído lo que dicen los amantes; pero la mayor parte de ellos encuentran +en los accidentes del mundo mil medios para poder conservar la vida en +la lucha terrible. Sólo algunos, según dicen, por circunstancias +especiales de carácter y posición, tienen el triste privilegio de morir +irremisiblemente sin victoria y sin defensa. + +--¡Oh, cómo lee en mi corazón!--pensó el estudiante muy conmovido, y sin +comprender la profundidad psicológica de aquellas palabras, ni su +aplicación y significado en aquel momento. + +--Usted no comprende esas cosas, Lázaro.--¿Que no?--dijo éste.--¿Que no? +Desgraciadamente las comprendo. Para usted, sí; para usted, que es una +criatura perfecta, una escogida de Dios, están veladas estas dolorosas +miserias. Usted no ve estos horrores. ¡Dichosa ceguera la de aquellos +cuyos ojos cerró Dios al venir al mundo! + +--Es verdad ... no lo sé ...--dijo Paula con una ironía tan marcada, que +fué preciso todo el extravío de Lázaro para no notarlo.--No lo sé, no +entiendo de eso. Soy una tonta devota. + +Estas últimas palabras, dichas con cierto despecho fueron bastantes á +fijar la atención del interlocutor. Este no contestó ni preguntó más +sobre el asunto que trataban; acercóse á la dama, que se había apartado +de él retrocediendo, y notó que lloraba. ¡Oh confusión de confusiones! + +--Pero ¿qué tiene usted, señora?--le dijo.--Nada, nada, nada--contestó +con una graduación descendente. El último _nada_ sólo lo oyeron los +labios con que fué pronunciado. + +--¡Usted está enferma y ha salido usted de su cuarto á esta hora! Eso no +es bueno, señora. Se va usted á poner peor. + +--Es verdad, estoy enferma--dijo ella acercándose.¡enferma para +siempre! + +--¡Enferma para siempre! Usted padece, y es, sin duda, por efecto de su +excesiva devoción. Usted aspira al cielo: ¿á qué otra cosa podía aspirar +un alma tan bella? + +--Sí--dijo Paula con voz muy triste:--no quiero más que reposar en paz. + +--¡Qué bella es la muerte!--dijo Lázaro patéticamente:--sólo ella nos +puede consolar. Por mi parte, señora, le digo á usted con franqueza que +quisiera morirme en estos momentos. + +--¡Morir!-exclamó la devota con repentino arrebato de interés, y +acercándose más, mucho más al joven.--¡Morir, no! Usted debe vivir. +Quién sabe lo que Dios le tiene á usted reservado en el mundo. + +--¿A mí? + +--Sí: tal vez días de felicidad al lado de personas que le amen. ¡Oh, +cuántos seres existirán tal vez que se crean felices sólo con que usted +lo sea! Yo sé que los habrá. + +--¡Qué buena es usted, señora!--repitió Lázaro.--Para mí no puede haber +nada de eso. O no merezco otra cosa, ó estoy maldito de Dios. + +--¡Ay! no diga usted tales cosas--exclamó ella, juntando las manos. + +--Perdóneme usted, señora: no sé lo que me digo. A pesar de todo, usted +me consuela, y hallo en su presencia no sé que grata expansión. No +podré nunca olvidar que sólo usted se atrevió á defenderme cuando todos +me acusaban. + +Al decir esto, Lázaro no pudo menos de advertir que la santa dejó caer +pesadamente los brazos, y miró al cielo. Su rostro, de color suavemente +moreno y sin ningún matiz rojo en las mejillas, estaba en aquellos +momentos pálido y sombreado por la proyección de sus cabellos, cuya +magnitud, belleza y negrura no era comparable sino á la intensidad +tenebrosa de sus ojos negros que, después de la metamorfosis, habían +adquirido una expresión desconocida. No sabemos si fué efecto de la +casualidad ó si lo hizo de intento; pero es lo cierto que, contra su +costumbre, tenía simplemente la cabeza cubierta con un pañuelo, y que +durante el diálogo sus magníficos cabellos, tesoro disimulado por el +misticismo, se desataron y cayeron gradualmente por la espalda. Nunca +había visto Lázaro una cabellera igual: parecía en la obscuridad de la +noche una toca negra que descendía hasta la cintura. Mientras hablaba, +la santa solía apartarse á un lado y otro de la frente las dos ramas +principales de aquel encanto, que nació en aquella noche en el calor de +una confidencia apenas intentada. Lázaro, que observó largo rato á la +dama, notó que lloraba, y que, apartándose de él lentamente, se apoyó en +la pared con muestras de gran postración y abatimiento. + +--Pero usted llora--dijo, arrepentido de haber hablado tanto y +deteniéndola;--usted está muy agobiada. ¿Por qué no ha reposado usted? + +--Yo no puedo reposar, yo no puedo dormir--murmuró la devota con voz más +bronca y grave que de ordinario. + +--¿Por qué salió usted á estas horas estando así? + +--Me ahogaba, y he tenido que salir á respirar el aire. + +--Pero usted llora. Por Dios, ¿qué tiene Usted? + +La enferma no contestó. + +--¿Está usted muy enferma, muy enferma?--continuó Lázaro. + +--Sí--dijo ella de un modo imperceptible. + +--¿Hace mucho?--Hace poco. + +--Señora, retírese usted, yo se lo suplico. Sus manos parecen de fuego, +su frente quema. + +Lázaro le tomó las manos, y notó en ellas un calor excesivo; se atrevió +á ponerle la mano en la frente, y creyó tocar un cuerpo inflamado. Al +mismo tiempo la santa temblaba, como si su cuerpo recibiera la impresión +del hielo. + +--Usted tiene frío, tiene convulsiones--dijo;--retírese usted. + +Ella continuaba en la misma actitud; cerró los ojos como quien siente +un pesado sueño, é inclinó la cabeza, buscando apoyo. Lázaro tuvo +miedo; estuvo por llamar; la asió por un brazo, y dispuesto á hacerla +retirar, le dijo: + +--Vamos, señora, es muy tarde. Usted no se encuentra bien aquí. Vamos, +¿quiere usted que se llame á algún médico? + +--No--dijo ella, abriendo los ojos y mirándole con cierta ironía.--No: +¿para qué un médico? + +--Su salud es muy preciosa--dijo Lázaro, por cuya cabeza pasó +rápidamente una sospecha.--Consérvela usted bien; será siempre mi mayor +alegría saber que usted está buena y disfrutando de la salud necesaria +para hacer el bien. No me voy de aquí sin la seguridad de que queda +usted enteramente buena. + +--¡Marcharse usted!--exclamó ella con un repentino movimiento que la +animó.--Sí, marcharme. + +--¡Usted se va!--continuó con otro movimiento que tenía algo de salto y +poniendo siniestro brillo en sus ojos. + +--Sí, naturalmente. + +Al oír esto, la devota, con instantánea fuerza, le asió con su mano +convulsa el brazo, y estrechándole violentamente, dijo: + +--No, ¡no se irá usted! + +En el mismo momento en que esto decía, se sintió que abrían la puerta de +la calle. Era Elías que entraba; se le sentía subir. Venía alumbrado por +una linterna, y como de costumbre, hablando solo. + +--Retírese usted--dijo con viveza la mística.--¿Y usted se queda aquí? + +--Retírese usted á su cuarto. Que no le vea levantado. Échese usted en +la cama. Finja que duerme.--¿Pero usted? ... + +--Vamos. Entre usted en su cuarto. Que ya llega ... Pronto. + +Lázaro se retiró, empujado por ella precipitadamente. Entró corriendo en +su cuarto antes que Coletilla llegara, y arrojándose en el lecho, fingió +que dormía. El fanático entró poco después y se acostó murmurando. +Cuando apagó la luz, Lázaro se incorporó en su lecho con mucha cautela, +y asomándose por una ventana que daba al corredor, miró hacia afuera. +Aún estaba allí la dama con el rostro vuelto hacia la ventana. Lázaro se +volvió á acostar, y pasado un cuarto de hora en que caviló cuanto puede +cavilar cabeza humana, se asomó de nuevo y vió la misma figura blanca, +inmóvil en el mismo sitio y con los dos terribles ojos negros fijos en +la ventana. Aquello le acabó de confundir. Pasó mucho tiempo mirando +cada cinco minutos, y siempre veía la misma figura, hasta que al fin ya +no miró más porque le daba miedo. + + + + + +CAPÍTULO XXXI + + + +#La reunión misteriosa.# + + +Al anochecer del siguiente día salió Lázaro de su casa. Había pasado +toda la mañana averiguando dónde vivía Bozmediano, y en las pocas horas +que permaneció en la casa de las tres nobilísimas damas, oyó decir que +doña Paulita estaba muy mala, y que Clara no estaba buena. Salomé se le +presentó varias veces, más impertinente que de costumbre, para +recordarle que la tarde anterior no había saludado á Entrambasaguas; y +María de la Paz Jesús hizo todo lo posible por encontrar pretextos para +reprenderle, lo que su admirable instinto de inquisidora logró +repetidas veces. + +Lázaro salió, y ya entrada la noche penetraba en los solitarios barrios +de la Flor Baja, donde está la habitación de los Bozmedianos. + +Entró en el portal y preguntó por don Claudio. El portero, que era +hombre de mal genio con los humildes, le contestó con muy desagradable +talante que no estaba. + +Lázaro se quedó parado un buen rato, mirando al portero, como si le +pareciera inverosímil la declaración de aquella sibila con gabán +galonado. Este creyó que no lo había dicho bastante claro, y +repitió:--¡No está! + +Pero el joven tenía mucho interés en ver á Bozmediano aquella noche; así +es que no se dió por satisfecho y preguntó: + +--¿Cuándo vendrá? + +El otro creyó que esta pregunta, hecha por un joven que no parecía ser +de la primera nobleza, que no había venido en coche, que no era militar +ni tenía botas á la _farolé_ era una pregunta muy inconveniente y falta +de sentido común. Se sonrió con aire de superioridad, y metiéndose las +manos en los bolsillos, dijo: + +--¿Cómo quiere usted que sepa yo cuándo viene? Vendrá ... cuando venga. + +--Es que tengo precisión de verle esta misma noche. ¿A qué hora +suele venir? + +--No tiene hora fija--dijo el portero volviendo la espalda y +dirigiéndose á la portería. + +Después volvió y dijo: + +--Si usted quiere dejarle algún recado.... + +--No--replicó Lázaro;--necesito verle yo mismo. + +--Pues mañana temprano ...--dijo el criado en un tono que era fácil de +traducir por "váyase usted." + +Lázaro comprendió que era imposible sacar más partido de aquel +cancerbero, y salió; pero tenía vivos deseos de ver á Bozmediano aquella +misma noche. Parecíale que cada hora que pasaba después del fatal +momento en que le vió desaparecer por la buhardilla, añadía nueva +intensidad á su agravio. Para él era Bozmediano entonces el ser más +odioso y repugnante que había nacido. Creíale inspirado tan sólo por las +ideas más bajas y groseras, y veía en él un cobarde seductor incapaz de +nada generoso ni bueno. Se contemplaba como superior, muy superior á +aquel hombre insidioso, y creía que sólo con verle el criminal conocería +toda su bajeza. A veces le daban arrebatos de súbita cólera, tan fuerte +y violenta, que al tener al militar ante sí, se lanzarla sobre él +dispuesto á arrancarle por cualquier medio la vida. Con estos +sentimientos, el estudiante decidió no apartarse de la casa para esperar +á que entrara, si estaba fuera, ó cogerle al salir, si estaba dentro. +Pasó á la acera de enfrente y empezó á pasearse, resuelto á no abandonar +su puesto en toda la noche, esperando con la inquebrantable paciencia +que da el deseo de venganza. + +Las diez serían cuando Lázaro vió que salían de la casa tres personas. +Acercóse con disimulo, y vió que una de ellas era Claudio. Apoyado en su +brazo, y andando con lentitud, iba un anciano, que juzgó sería su padre. +La otra persona era un militar; los tres hablaban con calor. Lázaro les +siguió á alguna distancia, comprendiendo que no era aquélla la mejor +ocasión para hablar á Bozmediano; pero se decidió á seguirles hasta ver +dónde paraban. Anduvieron varias calles, y al fin llegaron á la plazuela +de Afligidos; se detuvieron ante una puerta enorme, de las que en aquel +antiquísimo sitio dan entrada á las vetustas casas del siglo XVII, y +Bozmediano, el joven, tocó. No tardaron en abrirles, y entraron. Lázaro, +que les observaba desde lejos, notó que parecían recatarse, procurando +no ser vistos. El militar entró el último, después de mirar á todos los +rincones de la plazuela. Bien pronto se vió luz en una de las ventanas +de la casa, pero una mano cerró las maderas y no se vió más claridad. + +Sin saber por qué, la imaginación del estudiante no pudo menos de +atribuir á la entrada de aquellas personas en tal casa cierto misterio: +se acercó, miró el número, y cuando se alejaba, dispuesto ya á +retirarse, vió que venían otras dos personas embozadas hasta los ojos. +Pasó junto á ellas Lázaro, fingiendo que seguía su camino, y +refugiándose tras la esquina de la calle de las Negras, observó que +tocaron, que les abrieron sin tardanza, y que entraron. Tal vez será +casualidad--pensó el joven;--pero algo tiene de extraño la reunión de +aquellas personas en el mismo sitio. + +No pasaron diez minutos, cuando Lázaro vió aparecer, viniendo del +portillo de San Bernardino, á otros tres personajes, igualmente +embozados; observó que se detenían para ver si les miraban, y por +último, después de tocar, entraron en la casa. "Ya van ocho", dijo para +sí, y esperó á ver si venía otra remesa. + +Poco después uno solo, que desembocó por la calle de Osuna y marchando +muy á prisa. Detrás de éste aparecieron dos, que no necesitaron tocar, +y, por último, llegaron uno tras otro cinco más, que entraron +sucesivamente y separados. + +--Sin duda hay aquí algo--dijo Lázaro.--Han entrado diez y seis. Es un +club secreto, una conspiración, tal vez una logia de masones. A las once +se retiró viendo que hacía una hora que no entraba nadie; peto se retiró +resuelto á volver la noche siguiente para observar si aquello se +repetía. Era evidente para él que allí se verificaba una reunión de +personas graves, sin duda con algún fin político. Odiaba de muerte á +Bozmediano, y este sentimiento le llevó á sentar el principio de que lo +que allí se trataba no podía ser cosa buena. + +Retiróse á la calle de Válgame Dios, muy pesaroso por no haber podido +tener con su enemigo la terrible entrevista que él se había imaginado. + +No es descriptible la ira que de María de la Paz se había apoderado con +motivo de la tardanza del joven. Baste decir, para dar una idea de la +irascibilidad de la dama á quien los poetas del tiempo de Cadalso +compararon con Juno, que se levantó, no diremos que en paños menores, +pero sí menos pomposamente vestida, cubierta y ataviada que de +ordinario, para decir al caballerito que si se figuraba que aquella casa +era suya (de él), y que si tenía propósito de pasar la noche, mientras +ella viviera, en los clubs y en los garitos de Madrid. Añadió que estaba +cerciorada de que su conducta (la de Lázaro) no cambiaría nunca, y que +era preciso desistir del empeño de hacer entrar un rayo de luz en tan +obscura y desorganizada cabeza. Dijo asimismo que sólo á un exceso de su +caritativa bondad (de ella), debía (él) el gran favor de ser admitido en +aquella santa casa, aunque presagiaba que no estaría mucho tiempo más en +ella á causa de sus maldades y abominables calaveradas ... que +deshonraban aquella santa casa. Y siempre con la santa casa. Así se lo +dijo, y siempre con voz muy alta. El joven le contestó muy quedo: + +--Señora, he tenido que hacer.... + +Pero ella no le dejó concluir, y dando gritos exclamó: + +--No alce usted la voz, caballerito. ¿A qué grita usted de ese modo? +Está mi sobrina muy mala, y viene usted á incomodarla. Si no ha venido +aquí más que para incomodar.... + +--¿Que está muy mala doña Paulita?--dijo en voz casi imperceptible +el muchacho. + +--Sí, señor; y usted, con esas voces, no la deja reposar. + +--Pero si yo no he alzado la voz.... + +--Calle usted, señor don Lázaro, calle usted, y no me desmienta. + +En esta disputa estaban cuando Salomé apareció, diciendo: + +--¡Por Dios, que está Paula con el recargo, y con este ruido se va +á agravar! + +--Este caballerito da unos gritos ...--dijo Paz, alzando mucho la +voz.--¿Ves? Ha venido á las doce. ¿Qué te parece, Salomé? Habrá estado +en algún club de gente perdida. ¡Bonita alhaja hemos metido en casa! ¿Y +dice usted, caballerito, que ha tenido que hacer? + +--Sí, señora: he tenido cierto negocio--contestó Lázaro un poco +amostazado con las impertinencias de las dos viejas.... + +--¡Buenos negocios serán esos!--indicó Salomé.--Pero á ver si baja la +voz, que mi prima no puede sufrir esos gritos. Apenas entró usted ... yo +no sé cómo pudo sentirle. Lo cierto es que le sintió entrar, le conoció +en los pasos, despertó con mucho sobresalto, y cuando escuchó su voz se +incorporó en el lecho con mucha agitación, manifestando que le molestaba +mucho su voz. Con que calle usted, y procure no hacer ruido con esos +taconazos.... Vamos, ya puede usted retirarse.... + +--Señoras, buenas noches. + +Aun no había dado un paso, cuando Clara apareció muy alterada, diciendo: + +--Señoras, vengan ustedes, que se quiere salir de la cama ... No la +puedo sujetar. En cuanto sintió esta conversación, se levantó muy á +prisa, diciendo que venía acá. + +--¡Ah! Vamos á ver--dijo Paz, entrando en la habitación. + +--Empieza á delirar--dijo Salomé, entrando también con Clara. + +Lázaro subió pensando en aquel nuevo misterio de la mujer santa. + + + + + +CAPÍTULO XXXII + + + +#La Fontanilla.# + + +No encontró á su tío, que aquel día no había parecido por la casa. Si +hemos de verle nosotros, tenemos que dirigirnos al naciente club de +_La Fontanilla_, donde el buen realista conversaba muy calurosamente +con el Doctrino y con el otro joven llamado Aldama, de quien ya +tenemos noticia. + +Indiquemos la variación que había ocurrido en aquella casa. El poeta +había volado. Por fin consiguió Carrascosa el objeto de sus afanes; la +vizcaína se decidió á echar al poeta con todo su bagaje de Gracos, musas +y ninfas clásicas. Pudo mucho en la conciencia de la jamona la opinión +del vecindario, que se mostraba cada vez más explícito en cuanto á las +supuestas relaciones entre la semidiosa y su cantor. Conjeturas podrían +hacerse sobre la desaparición del joven, y hay indicios para creer que +pocas horas antes de la partida estuvo la patrona hablando muy por lo +bajo con su huésped. + +Ausente el poeta y desocupado el parnasillo, don Gil trajo de la calle +de las Urosas el baúl, que contenía sus tres casacas, su peluca del +tiempo de Esquilache, sus cuatro camisas con chorrera, su capa y su +espadín enmohecido, y se instaló donde había estado el autor de _Los +Gracos_. Colgó en la pared un cuadro de familia que representaba las +postrimerías del hombre en diabólicas y extravagantes alegorías, y allí +quedó, huésped de su adorada. Creemos oportuno advertir que la causa de +la afición de don Gil á la vizcaína era que él tenía conocimiento, por +papeles que tuvo ocasión de ver mientras fué covachuelista, de un +derecho á ciertas tierras y casas de labor en Oñate, el cual había +recaído en aquella doña Leoncia sin que ella misma lo supiera. El abate +pensaba realizar un buen negocio, ya haciéndose por cualquier medio +poseedor del derecho, ya pleiteando por cuenta de ella, con esperanza de +sacar un buen bocado. Su hambre era tanta como su ingenio, razón por la +cual había probabilidad de que saliera adelante con su empresa. +Dejémosle allá dedicado á la ardua tarea de conquistar á la semidiosa, y +asistamos á la sesión de _La Fontanilla_. + +El Doctrino decía á Coletilla: + +--Mucho me temo que eso no salga bien: yo cuento con gente decidida; +pero el golpe es demasiado terrible, amigo don Elías, y temo que se +alborote la opinión pública. + +--Si ya la opinión pública se ha presentado contra ellos; si les señala +con execración--observó Elías con mucha vehemencia.--Parece que no +conoce usted al pueblo. ¿No ve usted cómo están _La Fontana, Lorencini, +La Cruz de Malta_ y _Los Comuneros_? ¿No ve usted cómo los liberales +exaltados truenan contra los que llaman tibios, es decir, contra los que +apoyan al Gobierno y forman la mayoría llamada _sensata_ en las Cortes? +Pues bien: el pueblo está furioso contra esos tibios; ya usted sabe cómo +se ha logrado encender esa ira. El pueblo está pidiendo su destrucción, +porque cree que es el mejor medio de conseguir la libertad. Cumplamos la +voluntad del pueblo. + +Indescriptibles son el sarcasmo y la diabólica malicia con que Coletilla +pronunciaba estas palabras. Ya comprenderá el lector la marcha que +llevaban los planes de aquel viejo demonio del absolutismo. El caminaba +seguro hacia su fin: la paciencia, la constancia, la reflexión madura, +la astuta discreción le guiaba; era hombre hábil y con facultad +portentosa para idear y poner en práctica proyectos como el que le vemos +desarrollar ahora. + +--Bien--contestó el Doctrino:--yo convengo en que es preciso hacer eso +que usted dice, y ver el modo de que el pueblo bajo satisfaga su +sangriento deseo. El no sabe lo que quiere ni por qué le quiere. Ha +adquirido por distintos medios esas ideas, y es preciso llevarle á su +realización. Pero me parece que aún no es tiempo, señor don Elías. Los +hombres señalados para víctimas conservan aún mucho prestigio. El pueblo +no les quiere, es cierto, porque al pueblo se le ha extraviado y se le +ha engañado; pero tienen apoyo en la clase media y en una parte de la +aristocracia. Creo que no ha llegado aún el golpe de mano que usted +viene preparando. + +--¡Qué niño es usted!--dijo el realista;--¿qué importa que esa gente +tenga algún prestigio? ¿Y no significa nada el apoyo de aquella persona +tan alta ... de aquél que todo lo puede? ... + +--Del Rey, dígalo usted de una vez. + +--Ya sabe usted cual es el pensamiento del Rey. Ante el público, ante la +Europa, esos hombres son sus amigos: algunos son sus ministros, otros +son sus consejeros de Estado, otros los diputados que apoyan sus +decretos en las Cortes. Aparentemente el Rey les ama; pero en realidad +les odia, les detesta. Por ellos se entroniza el sistema constitucional; +ellos dan fuerza al liberalismo. Ya veis cómo para acabar con el +liberalismo, hay que acabar con ellos. + +Esto lo dijo con una resolución tan cínica y tan descarada veracidad, +que el mismo Doctrino, que era un infame, sintió cierta repugnancia. + +--Pues bien--continuó Coletilla:--toda la execración del atentado caerá +sobre los liberales exaltados, que son los que lo perpetran; el golpe va +á herir directamente al liberalismo. Se verá que el liberalismo se mata +á sí mismo; que los más exaltados de sus secuaces devoran á los más +prudentes. ¿Qué ha de hacer la Patria aterrada en presencia de este +horror? Renegar del liberalismo, facilitar el santo propósito del Rey de +restablecer el antiguo sistema. El golpe está muy bien preparado: una +parte de los liberales arde en deseo de aniquilar á la otra parte. El +suicidio del liberalismo es inminente. Favorezcámoslo, impulsémoslo. Tal +vez mañana será tarde; tal vez, si nos detenemos, puede verificarse una +reconciliación, y entonces.... + +--Reconciliación no: eso es imposible--dijo el Doctrino preocupado.--Los +exaltados de la _Fontana_ y de los otros clubs han llegado ya á un +estado de intransigencia tal.... Al pueblo se le ha predicado mucha +doctrina de intolerancia y de exterminio para que se detenga en su +aspiración. No hay remedio: esos que se oponen en las Cortes y en los +clubs á las exageraciones de la libertad, van á ser atropellados por +ella. No es posible reconciliación; por lo mismo creo que debe y puede +esperarse un poco á ver si esos hombres pierden de una vez la poca +popularidad que les queda. + +--Esas cosas se han de hacer con decisión; si no, no se hacen--dijo +Elías.--Veo que usted no ha nacido para los golpes de circunstancias. Yo +creo que esta semana debe verificarse el desenlace de mi plan, y lo +tendrá, aunque usted no quiera ayudarme. + +--Ayudarle á usted, eso sí. Hemos hecho un pacto: usted es el que ha de +mandar. Aunque disintamos en un punto, no por eso nos separaremos. Yo +obedezco, y la responsabilidad del éxito cae sobre mí. Pero en la +desgracia, usted no me ha de abandonar: así lo hemos pactado. + +--Eso no: respecto á lo que he dicho á usted, no hay que insistir. +Tendrá lo que desea, más aún. + +--Pues no espero más que las órdenes de usted. + +--Es indudable--dijo Elías, después de una pausa, que ellos se han +propuesto marchar de acuerdo y destruir las pequeñas diferencias que +entre ellos había. Martínez de la Rosa y Toreno se dan la mano con el +ministro Feliú y con el mismo Argüelles. + +--¿Y qué? + +--Que eso es lo que conviene á nuestro plan. + +--Excepto Argüelles, todos son muy odiados del pueblo, y no creo que +exista hombre alguno á quien más aborrezcan los exaltados que el +ministro Feliú. + +--Pues bien--dijo Coletilla:--yo estoy seguro, segurísimo de que esos +que he nombrado, y además Valdés, Álava, García Herreros, el poeta +Quintana, el consejero de Estado Bozmediano y otros, se reúnen, no sé +si de día ó de noche, con todos los ministros y algunos generales. Sin +duda tienen algún proyecto entre manos, algún complot, quién sabe si +contra el Rey. + +--¿Y no sabe usted dónde se reúnen? + +--No lo sé; estoy rabiando por averiguarlo. Figúrese usted qué ocasión. +Precisamente son los que ... Le diré á usted cómo he sabido que esos +pájaros se reúnen algunas noches, no sé si todas las noches. Hace +algunos días estaba Feliú en el cuarto del Rey. No había consejo; estaba +el conde de T. contando chascarrillos. El Rey se reía mucho, y el +ministro también para que no le acusaran de irreverente. Después Su +Majestad dijo que quería ver el decreto de la beneficencia que Feliú +tenía preparado, porque estaba delante el obispo de León, y el Rey +quería mostrárselo. Sacó del bolsillo su excelencia el manuscrito, y al +mismo tiempo se le cayó un papel muy pequeño, sobre el cual Su Majestad, +que es más ladino que Merlín, puso inmediatamente el pie. El ministro +notó la caída del papel, pero no se dió por entendido. Leyó su decreto, +dijo el prelado que no le gustaba, y el Rey que estaba complacidísimo. +Grande era su curiosidad por saber si aquel papel decía algo +interesante, y apresuró la despedida del ministro. Quedóse solo y me +llamó; juntos leímos el papel, que decía: _A las diez; van por fin, +Argüelles y Calatrava. No falte usted_. + +Esto nos aumentó la curiosidad. Mandamos á las diez á una persona que +fuera á espiar la salida del ministro de su casa para observar dónde +iba. Pero Feliú no salió; tampoco salieron de la suyas Argüelles ni +Calatrava, y fué que el maldito, como notó que Su Majestad había puesto +el pie sobre el papel, quiso desorientarle y no fué á la cita, avisando +á tiempo á Argüelles y á Calatrava para que no fueran tampoco. + +--¿Y después no ha tratado usted de averiguar? + +--Sí: á la noche siguiente, fué una persona á casa de Feliú á preguntar +por él, y le dijeron que no estaba. Quedóse por aquellos alrededores; +pero no le vió entrar ni salir en toda la noche. Yo sospechaba que +Toreno, Martínez de la Rosa, Valdés, Alavá y Bozmediano entraban en +aquel cotarro, y después de las diez mandé á sus casas personas que +preguntaran por ellos con cualquier pretexto: ninguno estaba. He sabido +que Quintana, que va al Príncipe con frecuencia, ha salido antes de las +diez; he sabido que Bozmediano y su hijo, que asistían á la tertulia del +marqués de las Amarillas, se marchaban á eso de las diez los tres +juntos. Esto se ha repetido varias noches. + +--¿Y no se les sigue para saber dónde van? + +--Sí; y se ha observado que cada uno entra en su casa: esto lo hacen +para desorientar al que los sigue. Algunas noches se les ha visto +dirigirse á otros sitios; pero nunca se ha notado que todos vayan á uno +mismo. Pero ya lo averiguaremos, descuide usted. + +--Pues si esa reunión es cierta--dijo el Doctrino,--es un _complot_ sin +duda: ¡qué ocasión! + +--¡Y quería usted dejarla pasar! Es preciso que esa gente aparezca á los +ojos del pueblo como urdiendo un plan de golpe de Estado contra la +Constitución. El pueblo es fácil de engañar. + +--El pueblo creerá eso y todo lo que sea preciso. + +--Vamos, ¿y qué ha hecho usted esta mañana?--preguntó Coletilla.--¿Ha +hablado usted á los de _Lorencini_? + +--Estamos de acuerdo. + +--Y los _Comuneros_ ¿se deciden á marchar con ustedes? + +--Ya vió usted lo que dijo el otro día el jefe de los exaltados allí. +Estamos convenidos. + +--Bien--dijo Elías. + +--Grandes turbas de gente obedecen ciegamente nuestro mandato. Eso bueno +tienen las ideas exaltadas: que es muy fácil llevar al pueblo al terreno +de los hechos, incitándole con ellas. El pueblo se deja llevar, y le +gusta que le lleven. + +--¡Bendita la nación!--dijo Elías con una mirada igual á la del demonio +cuando tentó á Jesús;--bendita la nación que tiene un pueblo tan +impresionable y dócil, porque si bien puede extraviarse, puede también +servir de instrumento para volver al buen camino, y luego con un sistema +de represión el pueblo no volverá á ser impresionado por nadie. + +Apenas había pronunciado Coletilla estos terribles aforismos, +cuando se sintió ruido en la escalera. Eran algunos jóvenes socios +del club naciente. + +--Escóndase usted ahí--dijo el Doctrino á Coletilla. Estos no le +han de ver. + +Escondióse el realista en una alcoba inmediata, y entraron Alfonso +Núñez, Cabanillas y otro que hasta hoy no conocemos, y era Juan Pinilla, +gran orador de los _Comuneros_, apóstol de las ideas más disolventes y +extravagantes. Estaba ya en autos con el Doctrino; ambos servían á +Coletilla mediante respetables sumas y la promesa, solemnemente +asegurada, de un destino en las Intendencias de Cuba ó Filipinas. Otros +muchos entraban en el infame complot, y entre ellos una gran parte sin +interés, guiados sólo por patriotismo mal entendido, por la ignorancia ó +la ambición. Estos eran los más desdichados. + +--¿Qué hay?--dijo Núñez.--¿Te has convencido ya de que esto no puede +retardarse? Mañana será tarde. He tenido ocasión de ver cómo están los +ánimos perfectamente preparados para nuestro objeto. Los ministros, +los diputados de la fracción _sensata_, son detestados: la tempestad +ruge sobre sus cabezas. Hay que hacerla estallar. Salvamos la +libertad, ¿sí ó no? + +--La salvamos--dijo el Doctrino.--Cuando contamos nuestras filas y vemos +que la mayoría de España está con nosotros, ¿no hemos de tener +confianza? + +--Eso mismo digo yo--manifestó Aldama, que en presencia de Coletilla no +hablaba nunca; pero sabía recobrar, cuando él no estaba, el uso de su +muletilla. + +--¿No ha venido Lázaro?--preguntó el Doctrino á Alfonso. + +--No estaba en su casa. Tal vez venga más tarde. + +--Esta noche vendrá Jorge Bessieres, el gran republicano francés--dijo +Juan Pinilla, comunero y republicano. + +Era Pinilla un hombre de gran talla, casi tan corpulento como el barbero +Calleja, pero de más claridad en la mollera. Abogado sin pleitos, más +por la violencia é informalidad de su carácter, que por falta de +talento; era gran terrorista, y su mayor afán era desempeñar el papel de +acusador el día en que la Junta de salud pública decretara el exterminio +de una gran porción de ciudadanos, empezando por el Rey. Fernando estaba +ya sentenciado en los papeles de Pinilla, con otros menos dignos que él +de la guillotina. Poco después de este furibundo demagogo, otro +personaje entró en escena. + +--¿Quién será?--dijo el Doctrino sintiendo los pasos.--Apuesto á que es +el mismo Lobo en persona. + +Un hombre alto, flaco y vestido de negro entró en la habitación. Era don +Julián Lobo, célebre republicano que después fué faccioso y uno de los +más sanguinarios chacales del absolutismo. No es fácil decir si en la +época en que lo presentamos era verdadero demagogo ó simplemente un +absolutista disfrazado, como otros muchos. Lo cierto es que hacía alarde +de las más exageradas opiniones, y sus discursos, pronunciados en +_Lorencini_, eran elocuentes y fanáticos. Conspiró mucho con los +liberales exaltados contra el gobierno Feliú, y después contra el +gobierno de Martínez de la Rosa. Hay quien asegura que tomó parte en las +primeras facciones con Misas y el Trapense, y es indudable que al fin de +los tres años constitucionales se presentó descaradamente con una +partida en Moncayo, donde hizo estragos. Entronizado de nuevo el +absolutismo, se ordenó de mayores (ya lo era de menores antes de 1821); +obtuvo el arcedianato de Ciudad-Rodrigo con asiento en el coro de +Salamanca, y lo disfrutó muchos años. + +--Señores--dijo con mucha solemnidad--albricias: la _Fontana_ es +nuestra. + +--¿Qué hay? Cuente usted--dijeron todos con gran interés. + +--Que nos han dejado libre el campo. Los últimos que quedaban del +partido _tibio_ se han marchado, viendo que la opinión se va tras +nosotros. Anoche le han dado una silba horrible. Han acordado marcharse +todos, y el amo del café, Grippini, ha venido á decirme que si queremos +continuar nosotros las sesiones.... + +--¿Pues no hemos de continuar? Esta noche misma--dijo Alfonso con +entusiasmo. + +--Bien por la _Fontana_. La _Fontana_ es nuestra--gritó el Doctrino. + +--Lo mismo ha pasado en _Lorencini_. Se han marchado esos señores con su +_orden_ y su _cordura_. + +--El campo en nuestro. Convocar á la gente para esta noche. + +--¡Todo el mundo á la _Fontanal_! + +--A la _Fontana_, á las diez. + +En la sesión preparatoria de la _Fontanilla_ no ocurrió nada de notable. +Los principales cabecillas del complot se dieron cita para una +conferencia secreta que tendría lugar aquella noche en el salón interior +de la _Fontana_, á las nueve, y se despidieron para retirarse, quedando +allí Aldama y el Doctrino. Cuando se vieron solos, llamaron á Elías que +apareció con cara de júbilo, la cual en aquel hombre era la cara más +diabólica y repulsiva del mundo. + +--¿Qué le parece á usted?--dijo el Doctrino. + +--Bien, bien. + +--Vamos á echar un trago--añadió el joven, tomando de manos de Aldama +una botella que éste habla sacado, no sabemos de dónde, al desaparecer +los compañeros. + +--Yo no bebo, no--dijo Elías tomando la botella y echando vino en el +vaso de los otros dos.--Yo no bebo. + +--Esta noche en la _fontana._ ¿Va usted? + +--Sí, iré... pues no--respondió Coletilla con mucha ironía.--Yo también +soy liberal. + + + + + +CAPÍTULO XXXIII + + + +#Las arpías se ponen tristes#. + + +Mucho le asombró á Lázaro lo que pasó en la casa de la calle de Belén el +día después de su excursión á la plazuela de Afligidos, que fué el día +mismo de la sesión que hemos referido. Serían las tres de la tarde +cuando entró su tío; las dos arpías se abalanzaron hacia él, y con la +hiel propia de sus caracteres emponzoñados, le dijeron, disputándose á +cuál hablaba primero: + +--¡Ah, señor don Elías: no sabe usted lo incomodadas que nos tiene este +mozalbete! ¿No sabe usted á qué hora entró anoche? ¿Lo creerá usted? ¡A +las doce!... ¡Qué escándalo! ¡En una casa como ésta, en una casa de +paz, de decoro, de virtudes! A las doce entró este caballerito, que sin +duda pasó la noche en alguno de esos _clubes_, como dicen, alborotando y +aprendiendo todas esas herejías que andan ahora por ahí. ¿Qué le parece +á usted? ¿Pero no se irrita usted, señor don Elías? Y lo peor es que +entró haciendo un ruido con esos taconazos ... y dando unas voces.... +Porque como está Paulita tan mala, es el caso que se alteró con el ruido +y quiso salirse de la cama. ¡Ay qué hombre! Crea usted que ya nos tiene +consumidas su sobrinito, señor don Elías, y es preciso que tome usted +una determinación, porque esta casa ... ya ve usted ... esta casa.... + +Todo lo dijo casi en su totalidad Paz, aunque á Salomé pertenecieron +algunas palabras. Pero viendo las dos que la filípica no hacía efecto +ninguno en Coletilla (y esto era lo que asombraba á Lázaro), tomó la +palabra Salomé sola para decir: + +--¿Y no sabe usted que este ... joven es de los más mal educados que he +visto? Pues el otro día estuvimos en casa de don Silvestre +Entrambasaguas, y se portó tan groseramente que nos dió vergüenza de ir +en su compañía. Luego por la calle andaba con unas carreras... En fin, +si usted no se decide á sacarlo de los _clubes_.... + +(Advertimos, para que el lector no extrañe la singularidad de este +plural, que la dama, para explicarla, aseguraba que no decía _clubs_, +por lo mismo que no decía _candils ni fusils_, en lo cual no andaba del +todo descaminada.) + +Lázaro sintió impulsos de agarrar por el moño á uno y otro basilisco, y +dar allí un ejemplo del vejamen que podía sufrir la aristocracia +histórica en la ilustre familia de los Porreños, pero su indignación se +calmó al observar que su tío, lejos de escuchar con ira aquellas +acusaciones, se sonrió, y pasándole la mano por el hombro casi +cariñosamente, si es permitido usar esta palabra, dijo: + +No se incomoden ustedes por tan poca cosa. Si llegó tarde, fué sin duda +porque tuvo alguna ocupación: eso no tiene nada de particular. Lázaro se +porta bien: yo se lo aseguro á ustedes. + +--¡Jesús, señor don Elías!--exclamó Salomé como si oyera una +obscenidad.--¡Jesús, señor don Elías: yo esperaba de usted algún +miramiento para con nosotras! + +--Pero, señoras, digo tan sólo que si mi sobrino llegó tarde, fué porque +tuvo algo que hacer. + +--No esperaba yo de usted semejantes palabras--indicó Paz, poniendo +los ojos, la boca y la nariz en la misma disposición compungida que si +fuera á llorar. + +--No sé en qué podemos nosotras haber faltado--observó Salomé, +poniéndose verde y haciendo también un gran esfuerzo para hacer creer +que si no lloraba era por no faltar á las conveniencias sociales.--No sé +en qué podemos nosotras haber faltado para que usted nos diga eso. +--Como está una en desgracia...--murmuró Paz bajando la cara para que se +creyera que devoraba una humillación. + +--Pero, señoras--dijo Coletilla con mucha seriedad,--yo no he agraviado +á ustedes; he disculpado á mi sobrino solamente.... + +--Como está una en desgracia...--añadió la dama continuando la queja +interrumpida,--ya no se nos guardan ciertas consideraciones, y se nos +desmiente cuando afirmamos una cosa. + +--¡Yo, señoras mías!--balbució Elías.--En otro tiempo--dijo Salomé, +respirando fuerte y acumulando en la mirada todo el desdén de su +carácter,--en otro tiempo no pasaba así. Cada persona se mantenía en su +lugar, y el que estaba obligado á acatarnos, no llegaba nunca hasta +nosotros sino con el mayor respeto y cortesía. Hoy todo ha cambiado. + +--¡Hoy todo ha cambiado! ¡Cómo ha de ser!--exclamó Paz, que después de +incalculables esfuerzos consiguió su objeto, el cual consistía en que +una lagrimita rodara por sus mejillas atomatadas. + +--Adiós, señor don Elías--dijo Salomé, hecha un veneno porque el +realista no se arrodilló á sus plantas como esperaba. + +--Adiós, señor don Elías--repitió Paz, viendo que su lagrimita no +ablandaba el duro corazón del antiguo mayordomo. + +--Pero vengan ustedes acá, señoras.... Las dos volvieron rápidamente. + +--Yo estoy confuso; no sé por qué toman ustedes ese tono. No sé en qué +puedo haberlas ofendido. ¿Qué he dicho? + +--Ha dicho usted lo que no quiero recordar--dijo Paz, limpiándose la +consabida. + +--Ha dicho usted que su sobrino se enmendará. ¡Oh! no puedo creer que +usted...--exclamó Salomé.--Adiós, señor don Elías.--Adiós, señor don +Elías. Se fueron. El fanático volvió pronto de su estupor, y después, +dando poca importancia á aquel asunto, se dirigió á su sobrino y dijo: + +--Vamos, Lázaro: esta noche se reúnen tus amigos en la _Fontana_. Hay +gran sesión: no faltes. Yo no me opongo á que cada cual manifieste sus +opiniones; tú tienes las tuyas: yo las respeto. Sé que tienes talento y +quiero que te conozcan. Ve á la _Fontana_, ve esta noche. + +Lázaro se quedó absorto, y apenas creía que lo dijera aquello el hombre +intransigente que tantas recriminaciones le había hecho por sus ideas +liberales; pero acostumbrado ya á las cosas raras é inverosímiles, no se +preocupó mucho. + +Llegó la hora de comer, y la santa ceremonia del pan de cada día fué tan +silenciosa, que aquella casa parecía de duelo. Baste decir que á Salomé +se le olvidó pasarle los garbanzos á Lázaro, y que este, por no dar +lugar á un nuevo conflicto, ni los pidió ni los tomó. Tampoco en la +ración del realista estuvo muy pródiga doña Paz, pues se le olvidó +ponerle carne, en lo cual aquel grande hombre, que sólo vivía de +espíritu, no hizo alto. La otra vieja hizo cuanto en ser humano cabe +para dar á entender que no tenía apetito; pero de todos los medios que +se conocen para probar tal cosa, dejó de emplear el mejor, que es no +comer. A tanto no llegaron sus esfuerzos. Paz dió algunos suspiros entre +bocado y bocado. El único suceso importante que turbó la calma de +aquella comida melancólica y callada, fué una ligera disputa suscitada +entre las dos arpías, porque Salomé decía que el estofado se quemó por +culpa de Paz, y ésta aseguraba lo contrario. Al concluir, Elías dió +tregua á sus meditaciones para preguntar: + +--Pero ¿no está mejor doña Paulita? ¡Bah! supongo que no será nada. + +Salomé se apresuró á llevar á la boca una uva, que tenía entre sus +delicados dedos, para poder decir: + +--¿Que no será nada? Crea usted que está bastante grave. + +Al decir esto, los movimientos de la delgada piel y los huesos angulosos +de su gaznate indicaron que la uva había pasado. + +--¿Pero es cosa de gravedad?--dijo Elías. + +--¿Qué, tanto le interesa á usted?--preguntó con mucha hinchazón María +de la Paz, que sentía renacer en sí todas las fuerzas de su antigua +habilidosa elocuencia de salón. + +--¿Pues no me ha de interesar?--dijo Elías sintiendo herido su amor +propio de mayordomo.--Pero voy, si ustedes me permiten, á verla. + +--No puede usted ahora, porque está durmiendo. + +--La va usted á molestar. + +Las dos se sonrieron satisfechas de la humillación que creían arrojar +sobre Elías, retirándole momentáneamente su confianza. + +--Pues si no puede ser, me retiro. + +--Vaya usted con Dios. + +--Si se ofrece algo, señoras ...--dijo el realista. + +Y contra lo que ellas esperaban, el realista se marchó, dejándolas muy +contrariadas. + +--¡Ay!--exclamó Salomé,--¿será posible? + +--¿Qué?--dijo Paz alarmada. + +--Que las ideas del día hayan también.... + +--¿Será posible?... + +--¡También él!... + +El ámbito del comedor resonó con la vibración de dos suspiros que eran +dos poemas. Pero ningún suceso grave resultó de aquel singular estado de +sus caracteres, á no ser que quiera considerarse como tal el gran +puntapié que se llevó el perrito Batilo sin motivo serio que lo +explicara. + + + + + +CAPÍTULO XXXIV + + + +#El complot.--Triunfo de Lázaro.# + + +Lázaro no pudo tampoco aquel día encontrar á Bozmediano. Su deseo de +hablarle, de pedirle cuenta de su infamia, de demostrarle la lealtad de +su conducta y de castigarle sin lástima ninguna, aumentaba á cada hora. +Buscóle con afán, porque ciertos agravios dan una paciencia y una +tenacidad que las más grandes empresas inspiran rara vez al hombre. + +En la casa le decían constantemente que no estaba; paseaba de largo á +largo la calle sin verle aparecer; llegó la noche, y á eso de las diez +vió salir á las mismas tres personas de la noche anterior. Eran ellos. +Bozmediano, padre é hijo, y el otro militar salieron por una puerta que +se abría á un callejón obscuro, y se encaminaron á la plazuela de +Afligidos, dando un gran rodeo. Apostóse el joven Otra vez detrás de +la esquina de la calle de las Negras, y les vió entrar en la propia +casa. Al poco rato entró otra persona, después tres, después dos; en +fin, los mismos de la noche anterior. Reflexionando entonces Lázaro que +su grande objeto, hablar y confundir á Bozmediano, no lo podía +conseguir, viendo entrar desconocidos en una casa desconocida, se +retiró, dirigiéndose á la _Fontana_ para asistir á la gran sesión de +que su tío le había hablado. + +Desde el anochecer estaban en el café de la Carrera de San Jerónimo el +Doctrino, Pinilla, Aldama y otros dos individuos de los que más trato +tenían con el bolsillo del intendente revolucionario Elías Orejón. + +--No hay otro medio mejor que el que Coletilla nos ha propuesto--decía +el Doctrino.--Indudablemente ese zorro tiene talento. + +--Pero es preciso tomar antes buenas medidas--indicó Pinilla--porque +esos golpes, si salen mal, son terribles.... Escojamos buena gente, y +que todos nos sigan y vayan al mismo objeto sin decir nada hasta no +estar sobre ellos. Que sólo sepan la verdad del objeto treinta ó +cuarenta hombres probados. + +--Eso ha de ser así: yo respondo de ello.--Ellos también parece que ven +venir la lucha y se preparan para la defensa. Hoy lo dijo Toreno en las +Cortes--observó Pinilla.--Pero les va á ser difícil escapar. El pueblo +está irritado contra ellos; el pueblo quiere libertad, y ha de +atropellar á los que intentan no permitirle llegar hasta el fin. + +--La gran dificultad consiste en no poderles coger reunidos en un solo +punto. Lo bueno sería invadir el Congreso; pero el de la casa grande no +quiere tal cosa. Hay que ir cazándoles guarida por guarida, y esto hace +más difícil y complicado el asunto... Pero concretemos. En resumen, ¿qué +es lo que se debe hacer? + +--La cuestión es muy sencilla--dijo el Doctrino, echándose atrás el +sombrero y bajando la voz.--Todo se reduce á lo siguiente: Hay un +partido, unos cuantos hombres que se llaman liberales sensatos, que +predican el orden y el respeto á las leyes. Todo esto es muy bueno. Pero +el pueblo ha cobrado gran odio á esa gente, que es, según cree el Rey, +el apoyo de la Constitución. El pueblo ha llegado tras largas +sugestiones á desear vivamente, con razón ó sin ella, la ... desaparición +de esos hombres. Bien: conduzcamos al pueblo al logro de su deseo. El +pueblo lo quiere, cúmplase la voluntad nacional. Después de estas +irrisorias y diabólicas palabras, el Doctrino se detuvo para leer el +efecto de su exposición en las caras de los oyentes. + +--Bien--continuó:--hay veinte ó treinta hombres señalados ya en la +opinión como víctimas. + +--¿Cómo víctimas?--interrumpió Pinilla. + +--Sí, ha de haber un atropello. Hasta dónde llegará este atropello, es +lo que no puedo decir á ustedes. Ya sabemos lo que es este pueblo. + +--¿Pero ese atropello parará en una matanza?--preguntó uno de los dos +desconocidos. + +--Eso es lo que no sé. Atropello ha de haber. Las personas que lo han de +sufrir están aquí apuntadas en mi cartera. No son sólo los ministros. + +--Y después, ¿qué pasará?--dijo el otro.--Verificado el hecho (y supongo +que llegue al último extremo, á un sacrificio horrible), ¿qué tendremos? +Se apoderará del poder el partido exaltado; tendremos un período de +dictadura, de terror y represalias espantosas. ¿A donde iremos á parar? +A la anarquía más horrible. + +--No importa--dijo el Doctrino.--El Rey cuenta con eso, y lo desea. De +esa anarquía ha de salir triunfante un absolutismo, que es su objeto. Y +lo conseguirá; eso es indudable.--¿Y contra quiénes se dirige el motín? + +--Contra muchos: ya conocéis quiénes son. Los políticos que se llaman de +talla, los que guían la marcha de las Cortes, los influyentes. No se +olvidará al presuntuoso Argüelles ni al célebre, más que célebre, +Calatrava. + +--Hombre, sentiría que se escapara el bueno del consejero Bozmediano, +que tuvo la desfachatez de decir en las Cortes que si el Gobierno no +tenía á raya á los exaltados, peligraba la libertad y la Patria. + +--¿Cómo se había de escapar ese pez? Ese es de los primeros. Pues si es +el que inspira al Gobierno... ¿Quién clama todos los días porque se +cierren los clubs? El. ¿Quién es el autor de aquellos decretos sobre +imprenta? El. ¿Quién indujo al Gobierno á la destitución de Riego? El. + +--¡Pues no digo nada de su hijito el señor don Claudio Bozmediano, que +al principio era socio de la _Fontanal_ dijo uno de los desconocidos. + +--¡Oh!--exclamó vivamente el señor Pinilla, como si sintiera una herida +en el corazón.--¿Ese perro habla de escapar? Le odio, le detesto, no le +tendría compasión aunque le viera asado en parrillas. Sólo por acabar +con ese condenado, entraría yo en la conspiración. + +--¿Pues que te ha pasado con él?--le preguntaron. + +--¿Qué me ha pasado?--dijo Pinilla, lívido de cólera. Hace algún tiempo +iba ese señor á _Lorencini_. Una noche hablaba yo en contra del +absolutismo y de los frailes: todos me aplaudían, y él también. Después +dije no sé qué cosa contra los militares: el calló; pero al concluir mi +discurso, vino á hablar conmigo y me expresó con algunas palabras su +disgusto. Yo no esperé más: hacía tiempo que me cargaba aquel hombre, le +tenía ojeriza sin saber por qué; le dije que me importaba poco su +opinión. Me contestó, le contesté yo más fuerte, hasta que al fin, de +palabra en palabra, le dije cierta cosa, sabida de todo el mundo, +respecto á su madre, que fué muy levantada de cascos. El no esperó más, +y de repente ... no lo puedo contar, porque se me sube toda la sangre al +rostro. El puso su pesada mano en mi cara, y la imprimió con tal fuerza, +que desde entonces la siento siempre aquí ... aquí ... quemándome como +un hierro candente. Reñimos: él es mucho más fuerte que yo, y me venció. +Después nos desafiamos, y me hirió; he vuelto á tener otro altercado con +él, y me volvió á ... En fin, le odio de muerte. Uno de los dos tiene +que destruir al otro: no hay remedio. + +--Pues no escapará, ni su padre tampoco. + +--Lo mismo digo yo--exclamó Aldama, que estaba muy pesaroso porque el +amo del café no le había querido fiar una botella de Málaga. + +--Chitón, que viene alguien. ¿Quién es? ¡Ah! Lázaro Lázaro entró y +saludó á su amigo. + +--Buenas noches, buena pieza--le dijo el Doctrino.--Ya estamos otra vez +en la _Fontana_; ya somos dueños del club, de nuestro club; ya se fué +aquella horda de necios. Esta noche hablará usted y será aplaudido. +Sabrán apreciar lo que usted vale. + +--¡Ah! yo no hablo más--replicó Lázaro con cierta amargura, porque se +había llegado á convencer de que no había nacido para la tribuna. + +--Mire usted--dijo Pinilla al Doctrino, continuando la conversación +interrumpida,--ese Bozmediano es además un hombre inmoral, de detestable +conducta; un libertino, como lo fué su padre, escándalo de la corte de +Carlos III. + +Lázaro prestó mucha atención. + +--No se ocupa más que en seducir muchachas. ¡Cuántas familias son hoy +desgraciadas á causa de sus hazañas! ¡Oh! los bandidos de esta clase +deben ser quitados de entre los hombres. + +--Hablan ustedes de una persona que me ocupa mucho en estos +momentos--dijo Lázaro.--¿Usted le conoce? ¿Usted sabe cuáles son los +hábitos de ese malvado? + +--¿Pues no lo he de saber?--manifestó Pinilla. + +--Yo le he buscado ayer--dijo Lázaro;--le he buscado hoy sin poderle +encontrar, porque tengo que ajustar ciertas cuentas con él. Yo le +encontraré aunque tenga que andar toda la tierra. + +--Cuidado, joven, que ese maldecido maneja bien las armas. Tiene una +mano admirable. + +--No me importa: ya nos arreglaremos. + +--¿Y le ha buscado usted? + +--Si: no le he podido encontrar; es decir, sí le he encontrado, le he +visto; pero no en disposición de hablar con él. Iba con dos más, al +parecer á una reunión secreta, á que concurrían otros hombres, que +aparecían sucesivamente y entraban en una casa. + +--¿Dónde?--preguntó con vivo interés el Doctrino. + +--En una plazuela; según después he averiguado, se llama de Afligidos. + +--¿En la plazuela de Afligidos?--dijo el otro con asombro.--Es en la +casa de Álava... ¿Y eran muchos? ¿A qué hora? + +Lázaro contó detenidamente todo lo que habla visto en la citada plazuela +dos noches seguidas y á la misma hora. + +--No necesito más--dijo el Doctrino al oído de Pinilla. + +Esto pasaba en una pequeña sala interior de la _Fontana_, donde el amo +tenía algunos centenares de botellas vacías, y dos ó tres barriles, +vacíos también, con gran sentimiento, de Curro Aldama. Cuando Lázaro +concluyó su relato, se sintió el ruido de aplausos y las voces +entusiastas que resonaban en el recinto del café. Hablaba con mucha +elocuencia Alfonso Núñez. Más de doscientos jóvenes exaltados, lleno el +espíritu de pasión expansiva, le aplaudían con entusiasmo. El joven +orador comunicaba su indiscreta fe á aquella masa de juventud inocente y +soñadora, cuando cuatro infames, á dos pasos de allí, preparaban un +sangriento desastre. Estas iniquidades, proyectadas por pocos y llevadas +á cabo por muchos con la sencillez propia de las turbas engañadas, son +muy frecuentes en las revoluciones. El gentío obra á veces obedeciendo á +una sola de sus voces, cualesquiera que sea: se mueve todo á impulso de +uno solo de sus miembros por una solidaridad fatal. + +La _Fontana_ estaba aquella noche elocuente, ciega, grande en su +desvarío. Iba á perpetrar un crimen sin conocerlo. Su elocuencia era la +justificación prematura de un hecho sangriento; y para el que conocía su +próxima realización, las galas de aquella oratoria juvenil eran +espantosas y sombrías. + +Lázaro entró en el café: aún no se atrevió, aunque tema la persuasión de +ser recibido con benevolencia, á presentarse en el centro del club. Se +quedó en un rincón, dispuesto á ser simple espectador; pero algunos +pidieron que hablara; Alfonso le empujó hacia la tribuna; el mismo dueño +del café se lo suplicó con insistencia, y la mayor parte de la juventud, +que formaba el público, le aplaudió, tributándole una ovación +anticipada. No pudo eximirse: se resolvió á hablar, subió á la tribuna y +empezó. Felizmente no le aconteció aquella vez lo que en la desgraciada +noche de su llegada; no perdió la serenidad al encararse con las mil +cabezas del público y ver abierto ante sí el abismo de tanta atención, +expresada en tantos ojos. Sin dificultad ninguna encontró el asunto de +su discurso, y desde las primeras frases vió desarrollarse ante su +imaginación en serie muy clara todas las ideas que habían de constituir +la disertación. A cada palabra sentía presentarse la siguiente; pero sin +atropellarse, con la calma de la verdadera inspiración que afluye al +espíritu y no se precipita. La elocuencia muda de sus horas de silencio +y soledad, salía por primera vez á su boca, sorprendiéndole á él mismo, +que se oía con tanto gozo como podía oírle el público. Aquellas páginas +no escritas, aquellas oraciones no emitidas por voz humana, salían á sus +labios con tanta facilidad que parecían aprendidas de memoria desde +largo tiempo. Sin darse cuenta de ello, dejó de ser retórico aquella +vez. Su instinto de orador se alejó de aquel peligro, y expresándose á +veces con demasiada sencillez, no ocurrió tampoco en el desaliño ni la +vulgaridad. La espontánea brillantez de sus medios oratorios, la +profunda entonación de verdad y sentimiento que daba á sus afirmaciones, +la habilidad con que sabía explotar la pasión y la fantasía del +auditorio, le ayudaron en aquella empresa, en la cual su ingenio +apareció en altísimo lugar, grande, espontáneo, robusto de ideas y +formas, como realmente era. + +--¿Cómo queréis que haya libertad--decía,--si unos cuantos se erigen en +sacerdotes exclusivos de ella, cuando ese gran sacerdocio á todos nos +corresponde y no es patrimonio de ninguna clase? Pasó el monopolio de la +riqueza, de la ilustración, del predominio y de la influencia, ¿Hemos de +consentir ahora el monopolio de las ideas? _(Grandes aplausos.)_ Por +este camino vamos á tener aquí una cosa parecida á las castas del +Oriente. _(Risas.)_ Entre los millones de ciudadanos que pertenecen á la +sagrada comunión del liberalismo, vemos surgir una casta privilegiada, +que se cree única conservadora del orden, única cumplidora de las leyes, +única apta para dirigir la opinión. ¿Hemos de consentir esto? ¿Hemos de +ser siempre esclavos? ¿Esclavos ayer del despotismo de uno, esclavos hoy +del orgullo de ciento? Mil veces peor es este absolutismo que el que +hemos sacudido. Prefiero ver al tirano desenmascarado y franco, +mostrando su torva, sanguinaria faz de demonio; prefiero la insolencia +desnuda de un bárbaro abominable, abortado por el infierno, á la +hipócrita crueldad, al despotismo encubierto y disfrazado de estos +hombres que nos mandan y nos dirigen escudados con el nombre de +liberales, haciendo leyes á su antojo, para después obligarnos con el +respeto á la ley; seduciéndonos con el nombre de libertad para después +ametrallarnos en nombre del orden; llamándose representantes de todos +nosotros para después insultarnos en las Cortes llamándonos bandidos. +_(Aplausos.)_ No puede durar mucho tiempo el imperio de la injusticia. +Felizmente aún no han puesto mordazas en todas nuestras bocas; aún no +han atado todas nuestras manos; aún podemos alzar un brazo para +señalarles; aún tenemos alientos en nuestros pechos para poder decir: +"ese." Están entre nosotros, les conocemos. Esta gran revolución no ha +llegado á su augusto apogeo, no ha llegado al punto supremo de justicia: +ha sido hasta ahora un paso tan sólo, el primer paso. ¿Nos detendremos +con timidez asustados de nuestra propia obra? No: estamos en un +intermedio horrible: la mitad de este camino de abrojos es el mayor de +los peligros. Detenerse en esta mitad es caer, es peor que volver atrás, +es peor que no haber empezado. Hay que optar entre los dos extremos: ó +seguir adelante, ó maldecir la hora en que hemos nacido. _(Grandes y +estrepitosos aplausos.)_ + +Lázaro notó, mientras pronunciaba estos párrafos, que entre las mil +figuras del auditorio, y allá en lo obscuro de un rincón, había una cara +en cuyos ojos brillaban el entusiasmo y la ansiedad. Las manos flacas y +huesosas de aquel personaje aplaudían, resonando como dos piedras +cóncavas. Le miraba sin cesar mientras hablaba, y á no encontrarse el +orador muy poseído de su asunto y muy fuerte en su posición respecto al +auditorio, se hubiera turbado sin remedio, dando al traste con el +discurso. La persona que así le miraba y le aplaudía era su tío. Aquello +era incomprensible, y el joven hubiera pensado mucho en semejante cosa, +si las cariñosas y ardientes manifestaciones de que fué objeto no le +distrajeran mucho tiempo después de concluido su discurso. + +Otro habló después de él, y al fin, después de tantos discursos, el +público empezó á desfilar. Alfonso y Cabanillas se fueron á la calle, +llevados por los grandes grupos en que se descompuso aquella masa de +gente. Agitada fué aquella noche en todo Madrid, y es positivo que la +autoridad, ordinariamente bastante descuidada y débil, tomó algunas +precauciones. En la _Fontana_ quedaban á la madrugada el Doctrino, +Pinilla, Lobo, Lázaro y otros. + +--¡Bien lo ha hecho usted!--le decía el Doctrino á Lázaro.--Yo me lo +esperaba. Esta noche nuestro partido adquiere con la palabra de +usted una fuerza terrible. Don Elías, puede usted estar orgulloso de +su sobrino. + +--Sí que lo estoy--dijo Coletilla sonriéndose como acostumbran hacerlo +los chacales y las zorras, á quienes ha puesto la Naturaleza una +contracción diabólica en el rostro.--Sí que lo estoy: no creí yo que +fuera este chico tan listo, que, á saberlo, ya hubiera yo hecho lo +posible para que.... + +Lázaro comenzó á ver obscuro en aquella intrusión de su tío en las +sesiones de los exaltados. Cruzó por su imaginación una sospecha +horrible. Cuando se marchó á la casa iba recordando la acusación que en +la noche de su expulsión le habían dirigido en aquel mismo sitio; +recordó el diálogo que con su tío había tenido en la cárcel; recordó +todas sus palabras, expresión del más ciego fanatismo; y cuanto más +meditaba y recordaba, menos podía explicarse que su tío permitiera el +ser llamado _gran liberal_. Aunque algunas sospechas vagas le +atormentaron, no vió el gran abismo en todo su horror y profundidad; no +presagió el movimiento á que había dado impulso con su palabra, ni +comprendió el ardid tenebroso, la colisión sangrienta que de las cabezas +aturdidas de la _Fontana_ y de las voluntades agitadas de algunos +jóvenes, hacía su arma mas terrible. + +Pero al llegar á la casa esperaba á Lázaro una sorpresa que había de +hacerle olvidar su discurso, á su tío y á la _Fontana_. Al entrar, ya +cercano el día, encontró á doña Paz muy alborotada, á Salomé rondando la +casa con luz, y á las dos tan coléricas y destempladas, que no pudo +menos de reír á pesar del estado de su espíritu. + +--¡Gracias á Dios que viene usted! Estamos solas--le dijo temblando la +más vieja. + +--¿Qué hay, señoras? + +--Tememos que alguien se entre por esos tejados. + +--¿Cómo, quién se va á atrever? + +--¿No sabe usted lo que ha pasado, caballerito?--dijo Paz.--Esa +Clarita.... ¡Qué horror, qué perversión!... + +--¿Para cuándo es el patíbulo?--exclamó Salomé.--¡Un hombre, un hombre +ha entrado aquí por esa niña, un seductor! ¡Y nosotras tan ciegas que la +recogimos! + +--¡Ay, mi Dios! ¡qué horrible atentado! + +--¿Y cuándo entró ese hombre?--preguntó, comprendiendo que habían +descubierto la entrada de Bozmediano. + +--El domingo, aquella tarde que estuvimos en la procesión. + +--Y ella, ¿dónde está?--preguntó el joven, creyendo que había llegado el +momento de aclarar aquel asunto. + +--¡Qué horror! ¿Y usted pregunta dónde está? ¡La hemos arrojado, la +hemos echado!--dijo Paz, con expresión de venganzasatisfecha.--¿Habíamos +de consentir aquí semejante monstruo? + +--¡Qué degradación! ¡Y en esta casa!--exclamó Salomé, poniéndose +ambas manos sobre la cara.--Señor, ¿qué expiación es esta? ¿Qué +pecado hemos cometido? + +--¿Y dónde está? + +--¿Que dónde está? ¿Qué sé yo? La hemos arrojado. + +--¿Pero dónde ha ido? + +--¿Qué sé yo? Vaya á la calle, que es donde siempre ha debido estar. +¡Oh! Ella se habrá ido muy contenta por ahí. + +--Si esa gente ha nacido por la calle--dijo Salomé, con un gesto de +repugnancia.--¡Qué ignominia! + +--¿Pero ustedes la han arrojado así...? ¿Dónde ha de ir la +pobrecilla?--preguntó Lázaro, que, á pesar de su agravio, no podía ver +con calma que se injuriara y se maltratara de aquel modo á un ser +desvalido. + +--¿Qué sé yo dónde ha ido? ¡Al infierno!--dijo María de la Paz riendo. + +--Señor, ¿es posible que haya tanta infamia en el mundo? ¡Oh! Las ideas +del día ...--murmuró Salomé, alzando las manos al cielo en actitud +declamatoria. + +Antes de decir lo que hizo Lázaro al encontrarse con tan estupenda +novedad, contemos lo que pasó aquella noche en la vivienda de las tres +damas. Coletilla había salido diciendo que no volvería hasta dentro de +tres días, por tener que ocuparse fuera de cierto asunto; y ellas +estaban comentando esta rara determinación, cuando aconteció un suceso +que dió por resultado la expulsión definitiva de la huérfana. + + + + + +CAPÍTULO XXXV + + + +#El bonete del Nuncio.# + + +La sastrería clerical fué industria muy socorrida y floreciente en el +siglo pasado. Había muchos clérigos, y además gran cosecha de abates, +gente toda que vestía con primor y coquetería. Los que á tal industria +se dedicaban obtuvieron pingües ganancias, y esto fué causa de que se +dedicaran á explotarla muchos menestrales de ambos sexos, educados al +principio en la sastrería profana. En el presente siglo la industria en +cuestión estaba muy decaída, no sabemos si porque había menos clérigos ó +porque había más sastres. En el quinto piso de la casa de Tócame Roque, +situada en la calle de Belén, tenían su nido dos hermanas, sastras de +ropas sagradas, que habían venido muy á menos. En sus mocedades habían +cosido muchos manteos y sobrepellices para los canónigos de Toledo y +para los clérigos de la corte; pero en la época de nuestra historia, por +razones sociales que no es oportuno consignar, sólo consagraban su +mísera existencia á remendar las verdinegras hopalandas de algún +escolapio ó de algún teniente cura pobre y andrajoso. Hacían de peras á +higos un bonete para un capellán de Palacio ó para el señor fiscal de la +Rota, y nada más. Eran muy pobres, pero soportaban con paciencia la +desgracia sin exhalar una queja. Sólo una de ellas decía de cuando en +cuando con un suspiro, mientras revolvía los escasos trapos negros de su +santa industria: "Ya no hay religión." + +No tenían otro amigo que el abate don Gil Carrascosa, que, según ha +llegado á nuestra noticia, tuvo en sus tiempos ciertos dimes y diretes +con una de ellas. El las visitaba, les proporcionaba algún trabajo y +solía darles algún rato de tertulia, contándoles las cosas de Madrid. +Pero si las de Remolinos (que así se llamaban) no tenían más que un +amigo, en cambio tenían un enemigo implacable, sanguinario, feroz. Este +enemigo era otra sastra, que vivía pared por medio, y que, por la +natural divergencia de opiniones entre los que se dedican á una misma +industria, les había declarado guerra á muerte. Para martirizarla, +además de sus improperios y apodos, tenía un gato, que creemos nacido +expresamente para entrarse en el cuarto de las dos hermanas y hacer allí +cuantas inconveniencias puede hacer el gato de un enemigo. Tenía además +la doña Rosalía un amante _del comercio_, que la visitaba todas las +noches, en compañía de una guitarra; y era este amante un ser creado de +encargo por el infierno para cantar y tocar toda la noche en aquella +casa y no dejar dormir á las dos sastras de ropas sagradas. + +Doña Rosalía tenía más trabajo que sus vecinas las de Remolinos (ó las +_Remolinas_, como generalmente las llamaban), y además hacía cuanto +puede hacer una mujer envidiosa para quitarles á sus rivales el poco +que tenían. Aconteció que un paje de la Nunciatura, feligrés antiguo +de doña Rosalía, y muy admirador de su buen color, se atrevió á +aspirar á no sabemos que honestas confianzas; picóse la dama, picóse +más el paje, y al día siguiente, al traer el bonete del Nuncio para +que le echaran un zurcido, en vez de dárselo á doña Rosalía se lo +entregó á las dos hermanas. + +Cuando doña Rosalía supo que el bonete de la Nunciatura estaba en manos +de sus rivales, le pareció que había recibido la más grande ofensa: +rompió relaciones con la Curia romana, dijo mil improperios al paje, +encargó á su gato ciertas sucias comisiones cerca de las dos vecinas +(comisiones que el animal cumplió con gran puntualidad), se acercó á la +puerta de las dos infelices, y les dijo mil cosas estupendas, que +hicieron proferir á la más vieja de las dos en su lamentación +acostumbrada: "Ya no hay religión." + +Pero Rosalía buscaba una venganza terrible. ¿Cómo? Mucho le asombró ver +entrar al abate con un militar desconocido. La casa estaba dispuesta de +tal modo, que acercándose á la puerta se oía cuanto en los cuartos +inmediatos se hablaba. Todos sabemos los fines de la visita de +Bozmediano á las de Remolinos. Doña Rosalía lo adivinó también, cuando, +poniéndose en acecho, le vió pasar á la casa inmediata por una puerta +condenada que daba al desván antiguo. Se calló y esperó. Comprendió la +taimada que allí había aventura amorosa, y en esto supo hallar un medio +feliz para su venganza. Vió entrar y salir á Bozmediano, y calculando +que aquella entrada fraudulenta se repetiría, esperó á que se repitiera, +para ir inmediatamente, y mientras el joven estuviera dentro, á la casa +contigua á denunciar el hecho. El joven sería sorprendido, habría un +gran escándalo, se harían averiguaciones, ella declararía por dónde +habría entrado, y cátate á las Remolinas camino de la cárcel en castigo +de su complicidad en aquel delito de escalamiento y abuso de confianza. + +Esperó un día, dos, tres, hasta que viendo que la escena no se repetía, +resolvió en su alto criterio denunciar el hecho de una vez á la familia +interesada, no sea que, retardándolo, pudiera ser puesto en duda. + +Pensado y hecho. Púsose un mantón, bajó, entró en casa de las Porreñas, +tocó, le abrieron, y se encaró con la faz majestuosa de María de la Paz +Jesús, que de muy mal talante le preguntó: + +--¿Qué quiere usted? + +--Venía á ver al amo de esta casa para decirle una cosa,--dijo +Rosalía entrando. + +--¡Qué irreverencia!--pensó María de la Paz, viéndola entrar de +rondón.--Salomé, una luz. + +Anochecía, y con la obscuridad no podía la dama ver claramente el rostro +de la que la visitaba. Salomé trajo un quinqué á la sala, donde las dos +se personaron. + +--¿Qué se le ofrece á usted?--preguntó Paz, midiendo con una mirada el +cuerpo de doña Rosalía. + +--¿Quién es el amo de esta casa? + +--Yo soy--dijo Paz un poco alarmada con el misterio que parecía envolver +aquella inesperada visita. + +--Pues vengo á decirla á usted ... ¿usted no sabe lo que pasa? + +--¿Qué pasa?--dijo Salomé, creyendo que se hundía el techo. + +--No se asuste usted, señora, porque al fin y al cabo, sabiéndolo, se +puede evitar que vuelva á suceder. + +--¡Por Dios, explíqueme usted, señora!--dijo Paz, en el tono de la +impaciencia y la superioridad. + +--Pues han de saber ustedes--dijo con misterio doña Rosalía,--que esta +casa... Pues ... les diré á ustedes: yo vivo en la casa de al lado en el +cuarto piso, y soy sastra, con perdón de ustedes, y coso toda la ropa de +casa del señor Nuncio del Papa, y la del Patriarca de las Indias; coso á +todo el arzobispado de Toledo, y á veces coso á la capilla de Palacio. + +Esta relación de las altas jerarquías que servía la aguja de doña +Rosalía, le dió cierta importancia á los ojos de María de la Paz Jesús. + +--Yo vivo allá arriba y he visto... ¿Pero ustedes no han caído en ello? + +--¿En qué? + +--En ese hombre que ha entrado aquí. + +--¿Qué hombre? ¿qué dice?--exclamaron á una las dos ruinas en el tono +del que siente estallar un volcán. + +--Pues yo venía á avisárselo á ustedes para que evitaran que otra vez +pasara. Es el caso que en la buhardilla de la casa en que yo vivo hay +una puertecilla que da á la buhardilla de esta casa. + +La cara que pusieron las Porreñas no cabe en ninguna descripción. + +--Sí--continuó la sastra--y un joven militar se metió una tarde por esa +puerta de que hablo; se metió aquí... Yo me malicié, cuando le vi, que +habla aquí alguna jovencita. + +--Pero señora--dijo Paz, poniéndose en pie--¿está usted segura de lo que +dice? ¡Un hombre ha entrado aquí ... aquí, en esta casa! + +--Sí, señora: yo lo he observado. Se coló por el cuarto de unas vecinas +... amigas mías. Yo lo he visto. + +--¿Cuándo? preguntó Salomé tomando aliento, porque ya el aliento +le faltaba. + +--El domingo por la tarde. + +--¿A qué hora? + +--A eso de las cinco. + +--¡Cuando estábamos en la procesión! ¡Qué escándalo! Esa niña +desvergonzada ... esa muchachuela.... Bien me lo sospechaba yo--dijo +Paz, con las manos puestas en la cabeza y paseándose por la sala +como una loca. + +--¡Ay! no sirvo para estas cosas... ¡Yo me descompongo!--balbució +Salomé, inclinándose sobre el sofá con muestras de experimentar +un vahído. + +--Pero, señoras, no se alarmen ustedes--dijo doña Rosalía, queriendo +calmar á las dos damas.--¿Tienen ustedes alguna hija? + +--No, señora: nosotras no tenemos ninguna, hija--contestó con mucho +enfado María de la Paz:--es una mozuela, una loca que admitimos aquí por +compasión, esperando que se corrigiera; pero ... ya me lo sospechaba yo. +¡Qué alhaja! ¿Ves lo que yo decía? Dios mío, ¿para qué admitimos aquí á +semejante mujerzuela? + +--Señora--manifestó Salomé, oprimiéndose el estómago y rehaciéndose de +su vahído.--Cuente usted, aclare usted eso. ¡Ay! Es demasiado horrible. +Nosotras no estamos acostumbradas á esas cosas, y tales hechos nos +confunden; yo, sobre todo, no puedo soportar.... + +--Pues no lo duden ustedes. El joven se coló en la casa el domingo por +la tarde, y estuvo aquí como una hora. Averígüenlo ustedes y verán cómo +es cierto. + +--Si parece increíble--dijo Paz, sentándose otra vez. Esta casa, esta +honrada casa ... ¿Y cómo existe esa puerta? ¿Cómo es posible...? + +--Existe de muy antiguo, sólo que estaba condenada. Si ustedes quieren +verla pueden subir á la buhardilla, y examinando bien, la encontrarán. + +--Pero él, ese monstruo, ¿por dónde pudo llegar? + +--La tal puerta--continuó doña Rosalía--da al cuarto de unas costureras +amigas mías. Las pobrecillas no cosen más que á sacristanes y curas de +aldea¡ y cosen mal. Ellas quieren darse tono, y dicen que cosen á la +catedral de Segovia; pero es mentira. No las crean ustedes. + +--Y él, ¿entró por ese cuarto? + +--Sí: es un militar, alto, buen mozo. + +--¡Jesús, qué horror! Yo no puedo oír esto--exclamó Salomé, +estirándose, con muestras de un segundo ataque. Les dió dinero á esas +mujeres--continuó doña Rosalía--porque ellas están muy pobres: no ganan +nada. Como lo hacen tan mal ... No cosen más que al teniente cura de +San Martín. + +--Es preciso tomar una determinación, Paz; una determinación +pronta--dijo Salomé volviendo en sí.--Porque si no, la honra de la casa +está comprometida.--Señora--añadió, volviéndose á doña Rosalía--no +extrañe usted esta congoja; no estamos acostumbradas á golpes de esta +clase. Nosotras, por nuestro nacimiento, nuestra educación y nuestra +religiosidad, hemos estado siempre por encima de todas esas miserias. +¡Ay! nosotras hemos tenido la culpa por nuestra excesiva caridad. +Figúrese usted que acogimos sin recelo á una víbora en nuestra casa, +aunque teníamos malos informes de su conducta; la acogimos creyendo que +se enmendaría. ¡Pero ya ve usted qué almas tan perversas! ¡Qué sociedad! +¡Qué siglo! Bien me lo figuraba yo, á pesar de lo que decía mi sobrina, +que es una santa, y se empeñaba, guiada por su buen corazón, en que esa +muchacha se iba á corregir. ¿Cómo puede corregirse un monstruo +semejante? ¡Qué deshonra, qué vilipendio! ¡Ay! yo no sirvo para estos +casos; me confundo, me descompongo y no puedo tomar ninguna +determinación. + +--Sí, hay que tomar una determinación--afirmó con mucho encono María de +la Paz.--Si no, ¿qué va á ser de la honra de nuestra casa? Hay que poner +inmediatamente á la puerta de la calle á esa mozuela, sin consultar á +don Elías. El ha de aprobarlo; y sobre todo, aunque no lo apruebe. ¿Pues +no se ha atrevido á decirnos esta mañana que su sobrino se enmendará? +¡Si está una viendo unos horrores! ... ¡Qué siglo, qué costumbres! +¡Hasta él...! + +--Haz lo que quieras, Paz--dijo Salomé, afectando mansedumbre y cierta +postración, que ella creía sentaba muy bien en su nervioso +cuerpo.--Haz lo que quieras, sin reparar en lo que pueda opinar ese +señor mayordomo, que él nada tiene que mandar aquí. Despide á esa +muchacha; que se vaya con las de su calaña. ¡Oh! No quiero recordar lo +que esta señora ha contado. + +Hasta el perro, que no ladraba; el melancólico Batilo, estaba +consternado. Habíase plantado frente á doña Rosalía, y miraba, con la +atención de un can preocupado, el buen color de la costurera que había +traído la desolación á aquella casa. + +--Señora--dijo Paz con un poco de cortesía,--le agradecemos á usted el +aviso que nos ha dado, mostrando, como es natural, su celo é interés por +la honra de nuestra casa. Cuando despidamos á esa muchacha, nos +mudaremos de aquí. ¡Ay, y yo que le había tomado cariño á este santo +retiro! Aquí vivíamos tranquilamente y en paz, no con la comodidad que +en nuestra antigua casa; pero, en fin, tranquilas y ... Señora, usted +nos ha librado de la deshonra, porque ¿qué hubiera sido de nosotras, +solas aquí y expuestas á las asechanzas alevosas de ese militar? ¡Oh! no +lo quiero pensar. + +--Es un militar joven, alto, buen mozo, y parece ser persona muy +distinguida. + +--¡Joven, buen mozo y de buen porte!--dijo Salomé disponiendo su cuerpo +para el tercer paroxismo. + +--¡Joven, buen mozo y de buen porte!--exclamó Paz en el colmo de la +indignación.--¿Es esto creíble? ¡Qué circunstancias tan agravantes! + +--¡No siga usted, por Dios!--dijo Salomé ya medio desmayada. + +--No siga usted, que mi sobrina es muy impresionable y no puede oír +ciertas cosas. Estamos acostumbradas.... + +Doña Rosalía se levantó para marcharse, porque creía haber cumplido +satisfactoriamente su misión. Entonces pasó una cosa singular: cuando +la sastra se acercaba á la puerta, Batilo, el perro misántropo, que en +aquella mansión había olvidado los hábitos propios de su raza, corrió +tras ella, se agitó convulsivamente como quien hace un gran esfuerzo, y +ladró, ladró como un mastín ante un salteador; persiguió á la mujer +dando agudos aullidos, y hasta llegó á pillarle entre sus inofensivos +dientes el traje y el mantón. Paz se alarmó y Salomé se tapó los +oídos, como si oyera el aullido, de un chacal. Defendieron entre las +dos á doña Rosalía de la agresión inesperada del animal; fuese la +sastra, y las dos arpías se miraron cara á cara, comunicándose +mutuamente su respectiva bilis. + +Es indispensable apuntar que en su afán de llegar pronto á donde estaba +Clara, se aturdieron, sin poder tomar la puerta, y al fin chocaron una +con otra con gran confusión. + +--Mujer, que me echas al suelo--dijo una. + +--Mujer, qué cosas tienes--gruñó la otra. + +Entraron en el cuarto donde estaba acostada la devota ... Esta reposaba +tranquilamente, pero no dormía; tenía clavados los ojos en el techo con +muestras de meditación profunda. Sentada junto á la cama estaba Clara, +que hacía de enfermera y acompañante de la santa. Cuando las dos +Porreñas entraron, Clara les conoció en las caras que se preparaba una +escena terrible. Asustóse mucho, y se acercó más al lecho, como buscando +un refugio al lado de la sagrada persona de doña Paulita. + +--¡Niña!--dijo Paz con la lengua turbada y muy alterado el rostro.--Ya +sabemos todas las infamias de usted. Merece usted ir á la cárcel por +comprometer la honra de una casa como ésta. Si no temiera rebajar mi +dignidad.... + +--Señoras--murmuró Clara temblando,--¿pues yo qué he hecho? + +--¿Pues yo qué hecho?--dijo, remedándola con gesto grotesco, +Salomé.--Miren la hipócrita, ¡qué monstruo, Dios mío! Paula, no te +asustes--añadió, acercándose á la cama;--no nos des un nuevo disgusto. +Ya sabemos qué clase de persona hemos recibido en nuestra casa. + +--Todo se ha descubierto, niña--continuó Paz--Ya no nos engañará usted +más con su cara de mosquita muerta. Pero ¡qué atrevimiento, qué +iniquidad! Debiera usted morirse de vergüenza. + +--Señora, yo no sé de qué habla usted--dijo Clara, perdiendo por +completo la serenidad. + +--¡Insolente! Y aún se atreve á disimular, después de tanta +desvergüenza. ¿Cree usted que está tratando con personas como usted? +¡Miren la necia! tan necia como perversa. Ahora mismo va usted á salir +de esta casa. + +El primer sentimiento de Clara al oír esto, fué una repentina alegría. +¡Salir de allí! Ya había perdido esa esperanza. Pero la situación +aquélla no era para alegrarse. Pronto lo conoció, y esperó resignada el +fin de su sentencia. + +--Dile, dile la causa--indicó Salomé, afectando gran respeto al +procedimiento. + +--La causa bien la sabe ella--dijo Paz;--pero no puedo contener la +cólera. De veras digo que si no fuera porque soy persona ... ¡qué +horror! La causa es ... no te asustes, Paula; la causa es que mientras +nosotras salimos de casa á alguna visita, se entra aquí un hombre por +los tejados; sí: un militar, buen mozo, alto, persona ... ¿cómo dijo? de +buen porte ... pero no te asustes, Paulita: esto hay que aceptarlo con +resignación. + +Si no temiera asustar á su prima, que estaba enferma, á Salomé le +hubiera dado un cuarto conato de vahído. Pero se contentó con mirar á la +devota con ojos muy aterrados. La santa no hizo más que mirar á Clara +con cierta perplejidad; y contra lo que sus parientes esperaban, no citó +ningún texto latino, ni predicó ningún sermón sobre la inconveniencia é +irreligiosidad de que entraran por los tejados los militares buenos +mozos, altos y de buen porte. Clara, á pesar de su inocencia, se quedó +aterrada como una culpable. + +--¿Se atreve usted á negarlo?--dijo Paz, dando algunos pasos hacia ella +con el resplandor de la ira en los ojos. + +--Yo ... no--dijo Clara, retrocediendo con espanto.--Sí ... sí lo +niego.--Después añadió, haciendo un esfuerzo por calmarse y calmar á su +juez:--Óigame usted, señora: yo le contaré la verdad; le diré lo que ha +sido. Yo soy inocente; yo no he permitido.... + +--¡Jesús, Jesús! Yo no sirvo para estas cosas--clamó Salomé volviendo el +rostro.--No puedo, no puedo oír esto. + +--¿Que usted no ha permitido...? ¿Todavía tiene atrevimiento para +negarlo? + +--Yo ... yo no niego--contestó la huérfana muy consternada.--Pero yo, +¿qué culpa tengo de que ese hombre...? + +--¿También le quiere usted disculpar á él? Esto nos faltaba que ver. No +puede haber perdón para tanta alevosía. ¡Pagar de este modo el asilo que +le hemos dado sin merecerlo! Pero bien dije yo que de usted no podíamos +sacar cosa buena. + +--Señoras--dijo Clara deshaciéndose en lágrimas,--yo les juro á ustedes +por Dios y por todos los santos, que por mí no ha entrado ningún hombre; +que yo no soy culpable de todo eso que ustedes dicen. Yo se lo juro por +Dios y por la Virgen. + +--¡Insolente! Aún se atreve á disculparse. + +--En verdad, esto es más de lo que puede sufrir mi débil +constitución--dijo la otra arpía.--Paulita, no te asustes: procura tomar +esto con indiferencia, que puedes agravarte. + +--¡Dios mío! ¿Cómo lo he de decir?--exclamó Clara con la mayor +amargura.--¿Qué haré, qué diré para que me crean? ¿A quién me volveré? +Yo no quiero vivir así. No tengo padres, ni hermanos, ni amigos, ni +nadie que me defienda y me proteja. Señora, yo se lo juro á usted. No me +diga otra vez esas cosas que me ha dicho, porque yo no las merezco. + +--Vamos, prepárese usted á marcharse al momento--dijo Paz con crueldad +espantosa. + +--¡Marcharme! Sí, me marcharé. Yo no quiero molestarlas á ustedes; pero +¡ay! esas cosas que han dicho de mí... Yo no he deshonrado la casa, yo +no he deshonrado á nadie. Pero yo soy muy desgraciada; soy huérfana, +pobre y sola; y como no tengo á nadie que me proteja, por eso nadie me +guarda consideración y todos me tratan con desprecio. Yo no merezco eso; +yo no he hecho nada de eso que usted dice; yo soy inocente. + +--No sé cómo me contengo--dijo Paz.--Ni un instante más. Se marcha usted +de aquí, y vaya donde quiera. Yo sé que usted se alegra. Usted no desea +otra cosa que andar sola por esas calles; usted ha nacido para la calle. +Vamos, pronto. Y nada me importa que don Elías se oponga ó no. Lo +aprobará. El sabe que interesarse por tan despreciable criatura es cosa +inútil. Váyase usted pronto. + +--Señora--dijo Clara, poniéndose de rodillas junto al lecho y +estrechándole las manos á la devota. Señora, usted me defenderá; usted +que es tan buena, que es una santa; usted que ya me defendió otra vez. +¿No es verdad que usted sabe que yo soy inocente? Dígalo usted: me están +calumniando. ¿Qué va á ser de mí si usted no me defiende? + +La devota no había hablado palabra: continuaba como distraída y ajena á +todo aquello. Cuando sintió las manos de la que había sido, aunque por +poco tiempo, su compañera y amiga, volvió hacia ella la cara cubierta de +palidez, y expresando cierta atonía, la miró, y con voz tenue y como +indiferente, dijo: "¿Yo?" Calló en seguida. Salomé separó á Clara con un +ademán desdeñoso del lecho de su prima, diciendo: + +--Nuestra paciencia nos va á perder. Cuidado, Paz, que somos demasiado +condescendientes. ¿Cómo es que está todavía aquí esta mujer? + +--Al momento á la calle. Vamos, pronto--dijo Paz. Recoja usted sus +bártulos, y al momento. Haga usted un lío de su ropa. + +--Señora, por Dios, no me eche usted así--dijo Clara, poniéndose de +rodillas y cruzando las manos.--A estas horas ... sola ... yo no conozco +á nadie ... ¿Qué va á ser de mí? ¿A dónde voy? Espere usted, por la +Virgen Santísima, á que venga don Elías, que, siendo huérfana, me +recogió.... El no me abandonará de este modo ... Estoy segura. + +--Nada, nada. ¿Aun espera usted engañarle otra vez? Salga usted al +momento de nuestra casa. + +--Pero, señoras--continuó Clara,--¿adonde voy? Sola, de noche ... yo +tengo miedo ... yo tengo mucho miedo ... yo no conozco á nadie.... + +--¿Que no conoce á nadie? ¿Y tiene valor para decir...?--exclamó Salomé, +apartando el rostro y persignándose con sus afilados dedos.--¿Pues y el +caballero joven, alto, buen mozo? + +--Señora, espere usted, por Dios, á que venga mi protector: yo se lo +ruego por la gloria de su madre. + +La idea de que viniera Coletilla é impidiera la expulsión de la +huérfana, puso á Salomé en grave peligro de que le diera el +quinto ataque. + +--¡Qué agonía!--dijo sentándose.--Francamente, nuestra excesiva +benevolencia nos trae á estos extremos. + +--No tarde usted un instante--dijo Paz con la satisfacción de la +venganza.--Márchese usted inmediatamente. + +La desventurada huérfana se dirigió otra vez, como última esperanza, á +la santa, que reposaba en su lecho con la inmovilidad y la pesadez de la +estatua yacente de un sepulcro. Clara tomó una de sus manos que colgaba +fuera de las ropas y la besó con efusión, regándola con sus lágrimas; +llanto de la inocencia provocado por la crueldad de aquellos verdugos. + +--Señora, otra vez se lo pido--exclamó con voz apenas inteligible;--no +me abandone usted, usted es una santa. No permita que me echen así ... á +estas horas ... yo tengo miedo. No me abandone usted. + +La mujer mística retiró lentamente su mano y la escondió entre las +sábanas. Volvió el rostro, miró á la víctima, y sin inmutarse, dijo con +la misma voz helada: "¿Yo?" + +--No se puede resistir tal insolencia--afirmó Paz asiendo á Clara por un +brazo y apartándolo violentamente de la cama. + +--Si usted no se marcha ahora mismo de aquí, llamo á un alguacil +para que le haga entender sus deberes.--Ya Salomé se había acercado +á la cómoda donde Clara guardaba su escaso ajuar, y recogía todo +formando un lío. + +--No tengas cuidado, Paz--decía entre tanto;--yo estoy registrando su +ropa, no sea que se lleve alguna cosa. No se lleva nada. + +--¡Señoras de mi alma!--dijo Clara en el colmo de la desesperación.--No +me echen así: yo no he cometido falta ninguna; yo no he hecho lo que +ustedes dicen; yo soy inocente. Que lo diga esa señora que es una santa +y me conoce. Yo estoy segura de que lo dirá. + +La devota volvió á moverse, y con la voz que atribuyen á los espectros +evocados, repitió otra vez: "¿Yo?". + +--No me echen ustedes--continuó Clara sin saber ya á quien suplicar.--Yo +no lo merezco. ¿A dónde puedo ir á estas horas sola? No conozco á nadie. +Tengo miedo ... me voy á perder. + +--Vamos, aquí tiene usted su ropa--dijo Salomé poniéndole el lío +en la mano. + +--No, no lo puedo creer. Ustedes no serán tan inhumanas. Esperarán á +mañana; esperarán á que venga él. + +--Ha dicho que no vendrá hasta dentro de tres días. ¿Cree usted que él +no se ocupa de otra cosa que de proteger mozuelas como usted? + +Diciendo esto, Paz tomaba por un brazo á Clara y la llevaba con grande +esfuerzo hacia la puerta. La pobre huérfana tenía sin duda mucha fuerza +de espíritu cuando no cayó allí mismo sin sentido; y sin duda era +también harto angelical y delicada, cuando no contestó con injurias á +las injurias de la cuménide aristocrática, baldón de los Porreños. Aun +creía la infeliz que sus ruegos podían ablandar á aquellos dos +energúmenos de corazón empedernido por el hastío, la insociabilidad y la +amargura de una vida claustral. Aun les suplicó: otra vez se volvió á +arrodillar delante de María de la Paz, y le tomó las manos, aquellas +manos nacidas sin duda para un puñal. La vieja la retiró con violencia; +su brazo se alzó; y á pesar de la dignidad que procuraba imprimir +siempre á su carácter, á pesar de la nobleza de su raza, á que parecía +deber igualarse en la nobleza de sus sentimientos, maltrató á una +huérfana infeliz á quien antes había calumniado. La vieja ridícula, +presuntuosa, devota, expresión humana de la mayor necedad que pueda +unirse al mayor orgullo, puso su mano en el rostro de la doncella +abandonada y débil, que ofendía sin duda, con su juventud y su sencillez +el amor propio de aquellos demonios de impertinencia. + +--¡Ay, ay, ay! Paz, por Dios, no te arriesgues--dijo Salomé chillando +con horror, como si la inofensiva Clara tuviera un puñal en la +mano.--Déjala, déjala. + +--¡La mataría!--dijo Paz apretando los puños y ahogada por la cólera. + +Salomé puso sobre los hombros de Clara el mantón, que al entrar en la +casa había traído. Después extendió sus brazos de esqueleto y la empujó +hacia la puerta con tal violencia, que la desdichada huérfana estuvo á +punto de caer al suelo. En tanto decía: + +--No sirvo para estas cosas. Me descompongo. Váyase usted pronto, niña. +No dé lugar á que la tratemos con rigor. + +Clara salió; fué arrojada por los brazos robustos de la vieja Paz, y por +los brazos entecos y nerviosos de la vieja Salomé. Aún es probable que +ésta, al darle el último empuje, crispó sus dedos de gavilán, haciendo +presa con sus uñas en un brazo de la víctima. La puerta se cerró con +gran estrépito, y las voces destempladas de los dos demonios sonaron por +mucho tiempo en el interior. La huérfana bajó con el corazón oprimido; +no tenía fuerzas ni voz; casi no tenía conocimiento claro de su +situación. Bajó y se encontró en la calle; sola en la calle, sola en el +mundo, sin asilo, el cielo encima, desolación en derredor, ni un rostro +conocido, ¿A dónde iba? En el portal sintió ruido y volvió la cara: era +el perro melancólico que la seguía. El pobre animal había salido de la +casa por primera vez, y parecía decidido á no volver á entrar, pues +saltaba y chillaba con un gozo, una travesura y un aire de expansión +desconocidos en él. + + + + + +CAPÍTULO XXXVI + + + +#Aclaraciones#. + + +Al oír Lázaro de boca de las dos esfinges la noticia de la expulsión de +su antigua amiga, sintió deseos de coger por el moño á entrambas +nobilísimas damas y darles allí el castigo de su crueldad. A pesar de su +agravio, y de que no conocía las razones que habían tenido para echarla +á la calle, un gran interés por aquella infeliz se despertó en su +corazón. Indudablemente, á él le tocaba ampararla en aquel trance, +apartarla del vicio á que su soledad podía conducirla, socorrerla, en +fin, porque habla sido su amiga, le había amado, y en tales casos es de +corazones generosos y buenos olvidar las injurias y pagarlas con nobles +acciones. Viendo que no le daban razón de su paradero, bajó y salió +dispuesto á buscarla. Pero ¿dónde, dónde la iba á encontrar? Clara no +conocía á nadie en Madrid. Sí: conocía á Bozmediano. Esta idea enfrió +repentinamente la generosidad del joven. "Tal vez--pensaba--se marchó, +porque Bozmediano la indujo á ello; tal vez ya la tenía consigo." Esto +avivó los celos y el rencor del estudiante, que resolvió no descansar +hasta descubrir el misterio de aquella salida y pedir cuentas á Claudio +de su grande traición. + +Con esta idea se dirigió á casa de éste, dispuesto á dar un escándalo en +la casa si no le permitían verle. Lo probable, según él, era que Clara +estuviera allí. Los celos le cegaban al pensar que aquella joven, que +algunos meses antes se le había aparecido con todo el encanto de la +sencillez y de la gracia, de la virtud doliente y de la tranquilidad +doméstica, había cedido á las sugestiones de un libertino sin +conciencia. Era preciso no dejar sin castigo aquella infamia. "Aún me +interesa mucho--decía;--aún la quiero mucho para que perdone yo esta +injuria, que me parece hecha á una persona mía; injuria que cae sobre +mí, que iba á ser...." + +Llegó á la casa de Bozmediano y esperó, paseando en la calle, á que +avanzara el día. Cuando sintió las ocho, entró y preguntó al portero. +Este, que ya le conocía de verle allí los días anteriores, no le puso +tan mala cara como antes, porque recordó cierto diálogo que con su amo +había tenido á propósito de aquella visita. Le había dicho que un joven +vino á preguntar por él sesenta veces seguidas. Al amo picóle la +curiosidad, y quiso saber las señas; dióselas el portero con mucha +exactitud, y sospechando Bozmediano que podía ser Lázaro, advirtió al +doméstico que si volvía estando él allí, le introdujera inmediatamente. +Claudio sospechaba á qué podía venir el joven, y lejos de rehuir la +visita, la deseaba. + +Pero el portero, á pesar de lo terminante de la orden, creyó que era un +desacato recibir á aquella hora á un joven que no era militar, ni venía +en coche, ni traía botas á la _farolé_. Hízole esperar un buen rato, y +por fin le introdujo, después de avisar para que despertaran al +señorito. Este tardó un cuarto de hora en salir de su cuarto. + +--Ya debe usted suponer á lo que vengo--dijo Lázaro sin +saludarle:--usted me conoce, usted me dió la libertad. Yo creía que +desde entonces podía haber entre nosotros la amistad que á mí me imponía +la gratitud; pero usted no ha querido; usted ha seducido y deshonrado á +una pobre muchacha, á quien considero yo como mi hermana. Si usted me +sacó de la cárcel para hacer más grande la injuria que he recibido, hizo +usted bien, por mi parte, porque estoy libre para pedirle cuenta de su +acción, que es la acción más infame que puede cometer un hombre. + +--Yo no cometo acciones infames. No le dejo pronunciar una palabra más +sin que antes se apresure á desdecirse. Sí, usted se desdirá. Todo eso +es una calumnia. Yo no he seducido ni he deshonrado á joven alguna. +Usted está ciego de furor y extraviado por la pasión. Le han engañado á +usted, y solo por saber que está usted engañado, tolero las palabras que +he oído. Pero me será muy fácil sacarle á usted de su error. + +--Eso es lo que quiero--dijo Lázaro.--Si usted me convenciera de lo +contrario ... Pero no podrá usted convencerme. Yo le he visto á +usted, le he visto salir como un ladrón de la casa en que Clara +estaba recogida. Usted ha entrado allí por ella, ha entrado llamado +tal vez por ella. + +--¡Oh, no!--exclamó Claudio, interrumpiéndole.--Siéntese usted; hablemos +con calma. No anticipe usted juicios temerarios. Yo los voy á +desvanecer. + +--Hable usted. No habrá palabras, no habrá nada que pueda desvanecer el +juicio que se forma al ver á un hombre que penetra á hurtadillas en la +casa en que una joven está sola, y mucho más cuando estos juicios están +formados después de antecedentes muy claros. Yo no he venido aquí á que +usted me explique nada. No tengo duda, sino certidumbre, de la infamia +que usted ha cometido. He venido tan sólo á tener el placer de decirle +á usted que es un mal caballero y un hombre corrompido; á sufrir las +consecuencias de esta acusación, porque yo no temo á adversario +ninguno, por temible y fuerte que sea, cuando me creo obligado á vengar +un agravio. + +--Pues yo, que jamás he tratado de evadirme de las consecuencias de un +asunto semejante--dijo Bozmediano con mucha energía;--yo, que no me dejo +castigar de nadie, ni he permitido que jamás hombre alguno pronuncie +contra mí una voz injuriosa, una reticencia, una alusión cualquiera, voy +ahora á explicarme con usted en esta cuestión, esperando que se convenza +y retire todo eso que ha dicho usted al entrar aquí. Todo lo comprendo, +es natural: por lo mismo lo olvido hasta ver si, después de lo que yo +digo, insiste usted en repetirlo. + +--Hable usted: yo lo deseo. + +--Yo no he visto á Clara más que tres veces--continuó Bozmediano.--Ella +no sabe ni cómo me llamo, ni quién soy. Me ha visto poco, y le soy tan +indiferente, que puedo asegurar que ocupo en su corazón el mismo lugar +que una persona desconocida. Un día encontré á ese malhadado viejo +fanático en la calle: le llevé á su casa, y vi á Clara por primera vez. +Me habló; y con la sencillez propia de su carácter y la franqueza que da +la necesidad de expansión y trato, me contó algunas cosas de aquella +casa. No le negaré á usted que desde entonces me interesó muchísimo; que +pensé en que nada podía satisfacerme tanto como sacarla de la prisión, +darle alegría y librarla de la tutela de aquel hombre sombrío, capaz de +poner triste á la misma felicidad. + +Bozmediano contó después la segunda entrevista con Clara, recordando +hasta algunas palabras de sus diálogos con ella. El otro joven oía con +mucha atención aquel relato, hecho con toda la veracidad posible. + +--Yo seré franco, y no ocultaré á usted mis sentimientos, mis primeras +intenciones--continuó--para que pueda usted juzgarme mejor. Al +principio vi en Clara el objeto de una aventura; y á pesar de que me +inspiraba mucha lástima y un verdadero interés, no podía menos de +proceder con cierta ligereza en la formación de mis planes. No lo +negaré: yo no pretendo desfigurar los hechos; esta confesión es igual á +la que haría un moribundo ante un sacerdote. Pero ó las circunstancias +ó ella torcieron mi plan primitivo. Ella tiene un carácter angelical. +Llena de bondad y sencillez, es capaz de vencer las sugestiones de todo +hombre que no sea un vil ó un libertino. Le confieso á usted que, por +último, fué tal la fuerza que en mí tomó el primer sentimiento +afectuoso y compasivo que me había inspirado, que concluí por amarla. +No puedo negar que, á pesar de haberme infundido este amor verdadero, +yo persistía en mi propósito de sacarla de allí violentamente, de +llevármela como una cosa mía. No consideraba esto como un agravio, y +hubiera matado á cualquiera que, interpuesto entre ella y yo, me la +hubiera quitado. Yo supe--no me lo dijo ella--que existía una persona á +quien quería mucho. Esto me desconcertó. Supe que estaba usted en la +cárcel, y no vacilé un momento. Comprendí que si ella le quería á usted +verdaderamente, la mejor acción que en mí cabía era ponerle á usted en +libertad, devolvérsele. ¡Qué complicación! De este modo pensaba yo +ganar en su concepto. No se asombre usted: yo me he creído siempre +práctico en estas cuestiones; y dado el carácter de Clara, es seguro +que más le amaría á usted cuanto más durara su prisión. Pero yo no +contaba con otros muchos tesoros de bondad de aquel carácter. Usted +vivía con ella, y la vigilancia, la crueldad de tres señoras ridículas y +de un viejo extravagante impedían que la viera, que la socorriera, +librándola de tantos martirios. Usted vivía allí, y no le hablaba, no +le consolaba, no aparentaba quererla. "He aquí mi ocasión--dije +yo.--Lázaro aparece á sus ojos como un ingrato: ¿no será posible que +ella le desprecie? Su situación en aquella casa fúnebre, la tristeza en +que vive y se consume, ¿no serán causa de que desee libertad, vida, +afectos, todo lo que allí no tiene, ni puede, ni sabe darle ese joven +indiferente, ocupado por la pasión política? Confiese usted que la +situación era la más á propósito para que yo aspirara á merecer de ella +algo más que gratitud. Resolví sacarla de allí, llevármela. Fui tan +ciego, que no preví su resistencia, su fidelidad, su grande afecto al +primer amigo; afecto más fuerte que todos los martirios y todas las +privaciones. Dispuse entrar en la casa cuando estuviera sola, y entré +por donde usted sabe. Ella, al verme, se asustó tanto, que casi me +arrepentí de haber dado aquel paso. Me suplicó que saliera, me lo pidió +de rodillas; yo le dije que no esperara nada, que usted no podría ni +sabría salvarla del poder de aquella gente cruel. Nada, no me oyó. Su +propósito era inquebrantable. Conocí que su fidelidad era la más grande +de sus virtudes; y creyendo que era imposible arrancarle la primera +imagen, la imagen que nada puede borrar, desistí de mi intento. Ella no +quería escucharme; se desesperaba al comprender cuánto podía +comprometerla mi entrada en la casa; me pedía llorando que la dejara +entregada á su tristeza, á su soledad. Confieso que nunca me he visto +tan pequeño como entonces, en presencia de aquella criatura débil, +incorruptible, no sólo á las promesas del amor de un joven, sino aun al +soborno de la libertad, de la posición, de la felicidad. Al marcharme, +sentí que alguien entraba en la casa. No sé quién era; yo huí por no +comprometerla; huí aterrado por la idea de que, á pesar de mis +precauciones, alguien de la casa había descubierto mi entrada." + +--Era yo--dijo Lázaro:--yo le vi salir á usted por la buhardilla. + +--Lo que he referido á usted--afirmó Bozmediano solemnemente, es la pura +verdad. No he omitido nada que me pudiera honrar, ni nada tampoco que me +pudiera deprimir ó ponerme en ridículo. Es la pura verdad; se lo juro á +usted por la salvación de mi madre, cuyo retrato está allí, y siempre me +parece que me está mirando. + +Claudio señaló un retrato que había en la habitación; y al hacer su +juramento, tenían sus palabras tal entonación de sinceridad, que Lázaro +no pudo contestar lo que un momento antes pensaba. + +--Sin embargo--dijo Lázaro, que creía que aquella declaración no podía +satisfacerle,--yo quiero que usted me dé alguna prueba positiva. Usted +comprenderá que en estos asuntos no basta, no puede bastar la palabra. + +--¿Que no puede bastar la palabra? No basta, es cierto, para espíritus +preocupados. Hay ciertas cosas que no se pueden certificar de otro modo. +A veces la afirmación de una persona es suficiente para llevar al ánimo +de otra la convicción más profunda. No puedo creer que usted, si hace á +Clara la acusación que á mí me ha hecho; si ella, con la serenidad de la +inocencia, le contesta á usted la verdad, no puedo figurarme de ningún +modo que usted no la crea. Háblele usted; rompa el silencio de aquella +casa; véala usted un momento; oiga su voz, y si ante las declaraciones +que ella le haga persiste usted en creerla culpable, no es digno, lo +digo cien veces, no es digno de mirarla. + +Lázaro no pudo resistir á la gran fuerza de estas palabras. Era +imposible, según él pensó, que la ficción y la astucia dé un hombre +pudieran llegar á ocultar la verdad de aquel modo. Bozmediano no mentía. + +--¡Oh, calle usted!--dijo Lázaro sin poderse contener: ó es usted el +histrión más perfecto, ó dice la verdad. Yo, que jamás he mentido, que +no sé ni puedo fingir, siento una fuerte inclinación á creer lo que +usted me ha dicho. Pero tiene el corazón unas susceptibilidades y +escrúpulos de que la razón y la palabra no pueden librarle. + +--Veamos á Clara--dijo Claudio con resolución.--¿Dónde? + +--En casa de esos demonios. Si es posible, acogotaremos á las tres +viejas.--Clara no está allí ya. La han despedido. + +--¿Y por qué? ¿Dónde está? + +--No lo sé--dijo Lázaro tristemente. + +--Pero, ¿á dónde ha ido? + +--Esa es mi duda, mi angustia. ¿A dónde puede haber ido? No conoce á +nadie. Encontrándose sola en la calle, ¿dónde estará? Yo creí... +francamente, creí que estuviera aquí. + +--¡Aquí! + +--Yo pensé que usted la había inducido á salir; que había venido en +busca de usted, á quien conocía. + +--¿Y aún cree usted que está aquí?--preguntó Bozmediano sonriendo. + +--Ahora... no afirmo nada ... dudo. + +--Y si le pruebo á usted que no está aquí ni ha venido, ¿qué +creerá usted? + +--Aun así no será posible arrancar la última raíz de mi recelo; aún no +lograré la evidencia que necesito; evidencia que nada ni nadie me +podrá dar. + +--La adquirirá usted por su propio sentimiento. Hay cosas que se crean +por revelación, que nada ni nadie puede destruir. Hay cosas de que no se +puede dudar, porque su evidencia está encarnada en nuestro ser, y dudar +de ellas es algo semejante á la muerte. Vamos á buscarla. + +--¿Dónde? + +--Vamos á buscarla. Por lo mismo que no conoce á nadie, es más fácil +encontrarla. Estoy seguro de que la encontraremos. + +--Recorreremos todas las calles, preguntaremos á la policía, nos +informaremos de todo el mundo--dijo Lázaro. + +--Si, sí; haremos todo eso. + +--Iremos á los hospitales, á los asilos; entraremos, si es preciso, en +todas las casas. + +--Sí. + +--Iremos á la antigua casa; preguntaremos á la portera, á los vecinos, +al tendero más próximo. + +--Eso es. Diga usted, ¿no había en aquella casa una criada? + +--Sí, había una. No sé su nombre. + +-¿Dónde estará? Si la encontramos, tal vez nos dé alguna luz. Puede ser +que se haya dirigido á ella. Recuerdo que esa criada me dijo que iba á +casarse con un tabernero, y que tendría una tienda. Si esa mujer tiene +casa abierta y Clara sabía dónde está esa casa, es seguro, casi seguro +que habrá ido allá. + +--Efectivamente--dijo Lázaro.--Vamos á ver si averiguamos dónde está +esa mujer. + +Salieron y se encaminaron á la calle de Válgame Dios. Preguntaron á la +portera de la antigua casa si se había alquilado de nuevo el cuarto +segundo. Dijo la portera que no. Preguntáronle el nombre de la criada y +si sabía su paradero. + +--Se llama Pascuala--contestó:--está casada con un tabernero llamado +Pascual; pero no sé dónde viven. El tabernero de la calle del Barquillo +debe saberlo, porque es compadre suyo. + +Este hombre les dijo que los Pascuales vivían en la calle del +Humilladero, y los dos jóvenes se dirigieron inmediatamente allá. + + + + + +CAPÍTULO XXXVII + + + +#El "vía-crucis" de Clara.# + + +Mucho horror inspiraba á la huérfana la casa de las de Porreño, aunque +no tenía otra. Así es que su primer impulso al verse en la calle fué +huir, correr sin saber á dónde iba, para no ver más tan odiosos sitios. +Anduvo corto trecho, dobló la esquina y se paró. Entonces comprendió +mejor que antes lo terrible de su situación. Al ver que no podía +dirigirse á ninguna parte, porque á nadie conocía, le ocurrió esperar +cerca de la casa á que entraran Elías ó su sobrino. Pero el primero +había dicho que no volvería hasta dentro de tres días, y el segundo, que +sospechaba tan mal de ella, sería capaz de confirmarse en su creencia al +verla arrojada de la casa por las señoras. Ella necesitaba, sin embargo, +ver á Lázaro y contarle todo. Si él daba crédito á su explicación, ¿qué +harían los dos, tan desamparado el uno como el otro? Decidió, sin +embargo, esperarle allí, apoyada en la esquina; pero le daba tanto +miedo... Parecíale que iba á salir por la reja cercana una gran mano +negra, que la cogería llevándosela dentro: ¡qué horror! De repente +sintió al extremo de la calle fuerte ruido de voces. Eran unos hombres +que venían borrachos profiriendo horribles juramentos, atropellando y +riendo desenfrenadamente como una turba de demonios regocijados. La +joven sintió tal sobresalto, que no pudo permanecer allí un instante más +y echó á correr con mucha ligereza. Los hombres corrían también, y ella +se figuraba que le tocaban la espalda, y creía sentir junto á sus +propios oídos las infernales palabras de ellos. Corrió mucho por toda la +calle del Barquillo, seguida del perro misántropo, y al fin, fatigada y +sin aliento, se detuvo: las risas resonaban muy lejos ... ya no la +seguían ... respiró porque no podía dar un paso. Después siguió andando +lentamente; no se atrevía á volver, porque las risas habían cesado y se +oían terribles imprecaciones. Algunas piedras, lanzadas por mano +vigorosa, cayeron junto á ella. Batilo se volvió lleno de despecho y +ladró como nunca había ladrado, con verdadera elocuencia canina. + +Después de esto, avivó Clara el paso y llegó á la calle de Alcalá. Miró +á derecha é izquierda, sin saber qué camino tomar. Subió hacia la Puerta +de Sol; pero no había llegado á San José cuando vió que por la calle +abajo venía gente, muchísima gente: ella no había visto nunca tanta +gente reunida. La calle le parecía tan grande, que no conocía distancia +alguna á que referirla, pues para ella las casas hacían horizonte, y +aquella gente que venía se le representaba como un mar agitado +sordamente, y avanzando, avanzando como si quisiera tragarla. Sin +deliberar volvió atrás y bajó hacia el Prado. El gentío bajaba también: +sordo rumor resonaba en la calle. La muchedumbre traía algunas luces, y +de cuando en cuando una voz pronunciaba muy alto un _viva_, +contestándole otra tremenda y múltiple voz. La gente bajaba, y Clara +bajaba delante. Aquello le dió más miedo que los borrachos; pero cuando +se encaró con la Cibeles, cuando vió aquella gran figura blanca en un +carro tirado por dos monstruos blancos, se detuvo aterrada. Había visto +alguna vez la Cibeles; pero la oscuridad de la noche, la soledad y el +estado de excitación y dolencia en que se encontraba su espíritu, hacían +que todos los objetos fueran para ella objetos de temor, todos con +extrañas y fantásticas formas. Los leones de mármol le parecía que iban +corriendo con velocísima carrera, galopando sin moverse de allí. La +pobre miró atrás, y vió que la gente avanzaba siempre, haciendo más +ruido: no quiso ver más aquello, y tomando hacia la derecha, entró en el +Prado. Este sitio le pareció tan grande, que creía no llegar nunca al +fin. Jamás había visto una llanura igual, campo de tristeza, de +ilimitada extensión; los árboles de derecha é izquierda se le antojaban +fantasmas negros que estaban allí con los brazos abiertos; brazos +enormes con manos horribles de largos y retorcidos dedos. Anduvo mucho, +hasta que al fin vió delante de sí una cosa blanca, una como figura de +hombre, de un hombre muy alto, y sobre todo muy blanco. Se fué acercando +poco á poco, porque aquella figura se le representaba marchando con +pasos enormes. Era el Neptuno de la fuente, que en medio de la +obscuridad proyectada por los árboles se le figuraba como otro fantasma. +La infeliz tenía muy extraviados los sentidos á causa del terrible +trastorno de su espíritu. Torció á la derecha, por evitar que llegara +hasta ella aquel figurón blanco, y encontró enfrente la Carrera de San +Jerónimo. Empezó á subir; pero estaba tan fatigada, que la pendiente de +la calle le parecía inaccesible. Subió, pero con mucha lentitud, porque +apenas podía andar: en la parte correspondiente á los Italianos creía +ella ver la cumbre de una montaña; y cuando medía con la vista aquella +eminencia, pensaba que en toda la noche no iba á llegar arriba. + +No pudo avanzar más, y se sentó en el hueco de una puerta. Sentía gran +postración en todos sus miembros, y además un frío intenso que, +creciendo por grados, llegó á producirle una convulsión dolorosa. +Arropóse lo mejor que pudo, y pensó en el medio de volver á la casa para +esperar á Lázaro en la puerta. Entonces le ocurrió súbitamente la idea +de dirigirse á casa de Pascuala. Ella recordaba muy bien el nombre de la +calle donde vivía el tabernero con quien la criada se había casado. +Sabía que la taberna estaba en la calle del Humilladero; pero ¿cómo iba +á la tal calle? Resolvió preguntar á algún transeúnte, y si daba con la +casa, allí pasaría la noche, aplazando todo lo demás para el siguiente +día. Segura estaba de que Pascuala la recibiría con los brazos abiertos. +Pero ¿dónde estaba la calle? Instintivamente oró á la Virgen, pidiéndole +que estuviera cerca de la calle del Humilladero. Pero la Virgen no la +oyó, porque la calle estaba muy lejos. Resuelta á preguntar, se levantó; +vió venir á un hombre, pero no se atrevió á detenerle; pasó otro, +algunos más, y Clara no preguntó á ninguno. Tenía miedo de aproximarse á +ellos. Por último, se acercó una mujer, la joven la detuvo y +respetuosamente la hizo su pregunta. + +--¿La calle del Humilladero?--dijo la mujer, que era una vieja arrugada +y con voz gangosa. + +--Sí, señora. + +--¿Le parece á usted que está bien detener á las personas honradas de +este modo?--contestó la vieja muy incomodada.--Ya sé lo que quieren +estas bribonas cuando detienen á una; que no van sino á meterle la mano +en los bolsillos cuando está una más descuidada, contestando: "Váyase +noramala la muy piojosa, y si no llamo á un alguacil." + +Antes que concluyera la vieja, se apartó Clara, y fué tal su angustia al +pensar que todos la tratarían de igual modo, que casi estuvo á punto de +abandonarse á su desesperación, dejándose morir allí de hambre, de frío +y de dolor. Pero la desventura infunde valor; recobró algún ánimo y se +dispuso á seguir preguntando, cuando vió llegar á una mujer andrajosa +que traía un niño de la mano y otro en brazos. A Clara le pareció que +aquella mujer debía ser persona muy generosa y compasiva, y que le había +de responder á su pregunta. Pero antes de ser interpelada, la mujer +andrajosa habló á Clara en estos términos: + +--Una limosna, señora, por amor de Dios, que tengo mi marido en cama, y +estos dos niñitos no han probado nada en todo el santo día... Siquiera +un _chavito_. + +Después, observando que Clara no tenía aspecto de persona que da +limosna, sino más bien de mujer desvalida y enferma, se figuró que pedía +también _chavitos_, y variando de tono, le dijo: + +--Oye, chica: ven conmigo y le sacaremos un duro al tío gordo de la +esquina.--¿Qué?--dijo Clara, confusa ante aquella proposición. +--¿Apostamos á que no _tan dao_ ni un bendito _chavo_ esta noche? Yo he +_sacao_ ya un _rial_: mira. Pero hay en aquella tienda un _mardito_ +pañero que es muy caritativo. Ayer le _ije_ que tenía una hija enferma +en cama, y me dió una peseta. Si _quiés_ que le saquemos más, ven +conmigo esta noche, chica, y verás. Entramos: tú te haces que te vas +cayendo, y te pones un pañuelo _atao_ á la cara, y empiezas ó dar unos +_chillíos_ que partan el corazón. Oye, así: ¡ay! ¡ay! ¡ay! + +Y dió unos cuantos quejidos tan lastimeros, que Clara tuvo angustia de +oírlos. Después siguió: + +--Mira, ven; entramos: yo le digo que eres mi hija y que no has comido +un _bocao_, y que el _méico_ te ha recetado una cosa que cuesta un duro. +Tú dices que no la _quies_ tomar, y que si saco el duro, compre pan _pa_ +estos niños que se están muriendo. Yo digo que sea el duro _pa_ la +_meicina_; tú que sea _pa_ los niños, y así ... verás cómo se ablanda... +y _pué_ que nos dé dos... partiremos: te daré á ti dos _riales,_ y.... +Anda, ven: ponte este pañuelo en la cara.--Señora, yo tengo que hacer, +no puedo--dijo Clara, que creía no deber darle otra razón menos +cortés. ¿Sabe usted dónde está la calle del...? + +--¡Qué calle de los _dimonios_!--dijo la mujer; y viendo que pasaban +dos caballeros se acercó á ellos, diciéndole al chico que llevaba de la +mano:--Muchacho, cojea. + +El muchacho cojeó, y se acercaron á los caballeros, repitiendo su +muletilla. Clara se retiró entonces; anduvo á buen paso, y llegó, por +último, á la plazuela del Espíritu Santo; subió más, hasta que se +encontró en la esquina de la calle del Prado, y por allí pensó seguir, +porque veía en ella bastantes personas, y creía encontrar allí quien la +informara bien. + +Batilo iba delante. Un perro vivaracho y pequeño, descarado, ratonero, +de éstos que pasean su vanidad por las calles de Madrid, se acercó al +can melancólico, y le dió una embestida con el hocico. Batilo era muy +tímido; pero sintiendo herido su amor propio, ladró. El ratonero, que no +deseaba sino provocación, ladró también, atreviéndose á dar un mordisco +al pobre faldero. Este te defendió como pudo; y á poco rato vino un +porrazo que, con terribles aullidos, empezó á perseguir al ratonero. +Luego vino otro perro, y otro, y otro: en dos segundos se reunieron allí +doce perros, que armaron espantosa algarabía. Luchaban unos con otros, +cayendo y levantándose en revuelta confusión, mordiéndose, saltando y +atropellando entre los movimientos de su horrible contienda á Batilo y +al ratonero, que, revueltos entre las patas de los contendientes, +recibían los ultrajes de todos. Al ruido se detuvieron algunas personas; +el amo de uno de los perros terció en la pelea, y dijo ciertas frases +injuriosas al amo de otro. Clara, al ver que se reunía tanta gente, y +que algunos mozos la miraban con atención impertinente, avivó el paso; +tomó la calle arriba para huir de aquellas miradas. Pero los mozos la +siguieron, y ella quiso ir más á prisa; ellos también; ella más aún, +hasta que se decidió á correr, y corrió con toda la velocidad que podía. +Entonces una mujer gritó desde una puerta con voz chillona y angustiada: +"¡A esa, á esa, á esa!" Un hombre la detuvo por el brazo; muchas mujeres +la rodearon, y se formó en un momento un grupo de más de treinta +personas en torno á ella. La huérfana estaba tan trémula y aterrada, que +no dijo palabra, ni trató de huir, ni lloró siquiera. Creyó tener en +derredor un círculo de asesinos. + +--¿Qué ha hecho? ¿qué hay?--dijo uno. + +--Que ha _robao_ ese lío que lleva bajo el brazo. + +--Muchacha, ¿donde has tomado ese lío?--dijo el que la tenía asida. + +Clara no contestó + +--A la cárcel con ella--dijo uno de los presentes. + +--¿Dónde has tomado ese lío, muchacha? + +La joven se repuso un poco, y con voz tenue, dijo: + +--Es mío. + +--¿Qué es suyo?--dijo una de las mujeres.--Si la vi yo correr como una +_desalación._ Apuesto á que lo cogió en la casa del número 15. + +--No, que venía de más abajo--dijo otra. + +--Apuesto que es de casa de la _sa_ Nicolasa, la pupilera de ahí +enfrente--dijo otra mujer. + +--Usted miente, señora--dijo un hombre alto, que parecía ser persona del +toreo, á juzgar por su vestido y el rabicoleto que tenía en la +nuca.--Usted miente: esta señora no ha salido de casa de la pupilera, ni +del número 16; venía de más abajo. + +--¡Miren ese pelele!--gritó la mujer.--¿_Poz_ no dice que yo miento? + +--Usted miente, señora. Esa muchacha no ha _robao naa_, que venía de +abajo, y corrió porque la venían siguiendo esos lechuguinos. Yo lo he +_oservao_, y si hay alguno que me desmienta, aquí estoy yo, que soy un +hombrera _pa_ otro hombre. + +--Tanta bulla _pa naa_--dijo, soltando á Clara, el que la tenía asida. + +--Pues que si lo ha robado, si no lo ha robado ... Cuando yo digo una +cosa.... Si estuviera aquí mi Blas, se vería si hay un hombre _pa_ otro +hombre--murmuró, volviendo la espalda, la promovedora de aquel alboroto. + +--Vamos, señores, aquí no se ha _robao naa_--dijo el majo con +decisión.--Aquí están ustedes de más. Largo el camino. + +El público (llamémosle así) encontró muy convincentes las últimas +razones del hombre de los toros, y aún más las insinuaciones que hizo +con un tremendo palo de puño de plomo que llevaba en la mano, y empezó +á desfilar. + +---Vamos, prendita, no tenga usted miedo--dijo el hombre del rabicoleto, +cuando se quedó solo con Clara.--Venga usted conmigo, y no tenga reparo, +que yo soy un hombre _pa_ otro hombre. ¿Pero se _pué_ saber á dónde iba +la personita? Yo la llevaré á usted, porque soy un hombre _pa_.... + +--Voy á la calle del Humilladero. + +--Del Humilla ... ¿que? + +--Del Humilladero. + +--Ya sé ... ¿pero _pa_ qué va usted tan lejos? Si usted se echa á +andar ahora, llegara allí _pasao_ mañana por la noche. Con que no tenga +usted prisa.... + +--Sí, señor, tengo prisa; y aunque esté lejos, he de ir en seguida +¿Quiere usted hacerme el favor de decirme por dónde debo ir? + +--_Miste_: coge usted esta calleja arriba, siempre _pa_ arriba ... pero +yo la voy á llevar á usted. Aunque, _pa_ decir verdad, más valía que se +viniera conmigo. ¡Ay! ¡Jesús, qué guapa es usted! _Poz_ no había +reparado ... Venga usted. + +--No puedo detenerme, _señor caballero_--dijo Clara con mucho +miedo.--Dígame dónde está esa calle, y yo me iré sola. + +--¡Sola! ¿Y yo podía ser tan becerro que la iba á dejar ir sola por esas +calles, esta noche que hay _rivolución_...? Bueno soy yo _pa_ ... Venga +usted conmigo. Le _igo_ que no lo pasará mal: yo conozco aquí cerca un +_colmao_ donde hacen unas magras que.... + +Diciendo esto, el torero tomó á Clara por un brazo y quiso internarla +por la calle del Lobo. + +--Suélteme usted, caballero--dijo Clara desasiéndose:--tengo que hacer; +por Dios, suélteme usted. + +--Pues es lo _mesmo_ que un puerco-espín. ¡Bah! Si es usted muy guapa +para ser tan picona. Le _igo_ que ... Pero, en fin, yo la acompañaré á +esa calle. + +--No: dígame usted por dónde debo ir. Yo iré sola. + +--¿Sola? si hay _rivolución. ¿_Pa_ que le peguen á usted un tiro y me la +_ejen_ frita en _mitá_ la calle?... + +--Yo quiero ir sola--dijo ella separándole. + +La compañía y la solicitud impertinente de aquel hombre le inspiraba +mucha desconfianza. Su intento era huir de él y preguntar á otro. Pero +aunque avivó mucho el paso, él seguía siempre á su lado diciéndole mil +cosas. Un incidente feliz (algo feliz había de pasar aquella noche) vino +á librar á Clara de aquel moscón. Iban por la plazuela de Santa Ana, +cuando sintieron detrás gritos de mujer. El majo no volvió la cara; pero +tuvo buen cuidado de embozarse bien en su capa para no ser conocido. + +--_Arrastrao, endino_--dijo la mujer, que era alta, gruesa hombruna y +con voz aterradora y aguardentosa.--Espera, espera, que te voy á sentar +los cinco en esa cara de documento. + +Al decir esto, tiro al majo de la capa, y con mano más pesada que una +maza de batán, cogió á Clara por un brazo y la detuvo. + +--Si no fuera porque está aquí esta señora--dijo el chulo, cuadrándose +ante la jamona--ahora _mesmo_ te volvía las narices al revés. + +--¡_Arrastrao_!--dijo la maja cuadrándose y moviendo la cabeza--¿tengo +yo cara de cabrona? ¿Te _paece_ que por una cara de escoba como esta voy +yo á consentir?... + +--¡Calla!--exclamó el otro--ó te _ejo_ sin piernas. + +--Mira, Juan Mortaja, que voy á sacarle los ojos á esta rabuja si ahora +_mesmo_ no vienes conmigo. ¿Le parece á usted que á una mujer como yo se +la...? Juan Mortaja, cuando _igo_ que vamos á tener que.... + +--No haga usted caso--dijo el torero, dirigiéndose á Clara, que estaba +sin aliento, oprimida por la mano de la jamona, como la tórtola en las +garras del gavilán--No haga usted caso, niña, que ésta suele rezarle un +Padre nuestro á _san cuartillo_. + +--_¡Reendino!_--exclamó con trágico furor la maja, soltando á Clara y +echando rápidamente mano á la cintura, de la cual sacó una navaja, que +esgrimió con el donaire y la presteza de un matutero. + +--¡Saco _e_ demonios!--dijo el otro, enarbolando el palo. + +No sabemos cómo concluyó la pendencia, porque hemos de seguir á Clara; y +ésta, en cuanto se vió libre de la zarpa de la dama de Juan Mortaja, se +escapó ligeramente, y á buen paso, seguida siempre de Batilo, llegó á la +plazuela del Ángel. La desventurada no sabía ya qué partido tomar; se +horrorizaba al pensar que entre los miles de habitantes de este enjambre +no había uno que le dijera el nombre de la calle donde estaba el único +asilo que podía acojer á la huérfana abandonada, sola, injuriada, medio +muerta de miedo y dolor. Creyó que Dios la abandonaba ó que no había +Dios; que su destino la obligaba á optar entre la inquisición espantosa +de las dos Porreñas, y aquel abandono, aquel vagar por un desierto, +repelida por todos ó solicitada por la depravación ó el vicio. + +Se decidió á hacer otra tentativa. Detúvose ante un hombre que, con un +farol y un gancho, revolvía escombros, y le hizo su pregunta. + +--¿La calle del Humilladero?--dijo el trapero, incorporándose y +haciendo con el gancho ciertos movimientos semejantes á los que hace +con su varilla un director de orquesta.--Esa calle está ... Voy á darle +á usted una receta para que la encuentre en seguida. Pues eche usted á +andar ... y vaya mirando con atención los letreros de todas las calles. +¿Sabe usted leer? + +--Sí, señor--dijo Clara. + +--Pues cuando usted vea un letrero que diga así: "calle del +Humilladero", allí _mesmo_ es. + +El trapero se quedó muy satisfecho de su apotegma, y volviendo á +inclinarse, enterró su gancho investigador en el montón de inmundicia +que delante tenía. Clara se retiró muy angustiada; y principiando á +perder ya el conocimiento exacto de su desventura, hallábase próxima á +entrar en ese período de atonía que precede á las grandes enajenaciones. +Dirigió de nuevo mentales súplicas á Dios y á la Virgen para que la +sacaran de aquella situación; y aún rezaba, cuando vió llegarse hacia +ella á una persona que le inspiró mucha confianza. Dió algunos pasos +hacia aquella persona, que era un clérigo de más que mediana edad, gordo +y pequeño. Venía con su rosario en la mano y la vista fija en el suelo. +La huérfana respiró con tranquilidad, porque aquel personaje venerable +que tenía ante sí debía de ser un santo varón, de esos cuyo fin en la +tierra es consolar á los afligidos y ayudar á los débiles. + + + + + +CAPÍTULO XXXVIII + + + +#Continuación del "vía-crucis".# + + +Parecía el clérigo hombre pequeño, á juzgar por su vestido, que era muy +raído y verdinegro. Era él de edad madura, y á juzgar por su pronunciada +y redonda panza, parecía hombre que no se daba mala vida. Tenía la cara +redonda y amoratada, con dos ojillos muy vivos y una nariz que parecía +haber servido de modelo á la Naturaleza para la creación de las patatas. +No puede decirse que su fisonomía fuera antipática: sonreía con bondad, +y, sobre todo, había en sus ojuelos cierta gracia y una volubilidad +amable. Cuando vió á Clara y oyó la pregunta que ésta le hizo con el +mayor respeto, guardó el rosario, se ladeó el sombrero (porque era éste +tan grande, que tapaba con él á cuantos se le ponían delante), y dijo: + +--¿La calle del Humilladero? Sí, hija mía, sí: sé dónde está, sí, pero +es muy lejos. No podrá usted ir sola; su perderá usted, hija mía. Venga +usted y yo la pondré en camino. + +Y volvió atrás. Siguiéronle Batilo y Clara, que creyó al fin haber +encontrado el hilo del laberinto. + +--Pero, hija mía, ¿cómo es que usted va sola? ¡A estas horas ... tan +sola!--dijo el padre con voz agridulce. + +--Tengo que ir á una casa que conozco--repuso Clara por dar alguna +respuesta. + +--¿Pero va usted sola? ¡A estas horas! ... Hija mía, ¿por qué es eso? + +--No tengo quien me acompaña. Soy sola. + +--¿Que es usted sola? ¡Jesús, María y José! ¡Qué calamidad! ¿Pero no +tiene usted padres? + +--No, señor. + +--¿Es usted sola, enteramente sola? ¡Jesús, María y José! Esto no va +bien, hija mía. ¿Pero no tiene usted ningún pariente? Vamos, irá usted á +casa de algún pariente. + +--No, señor, no. Voy á casa de una mujer que conozco. No conozco á nadie +más que á ella. + +--Vamos, ya conocerá usted á alguna otra persona--dijo el cura parándose +y fijando en el semblante de Clara sus picarescos ojuelos.--¿De dónde +viene usted ahora? + +--De casa de unas señoras, donde estaba. + +--¿Y allí no conoció usted más que á esas señoras? + +--No, señor--dijo Clara asustada del giro que tomaban las preguntas +del clérigo. + +--Vamos, juraría yo que ha conocido usted á algún muchachuelo ... Eso no +tiene nada de particular, hija mía: para eso es la juventud. Eso no +tiene nada de particular. ¡Bah! no se ponga usted encarnada. Por las +llagas de Jesucristo, que no me enfado yo por eso ... no. + +Al decir esto, el cura se paró otra vez, y volvió á fijar en la huérfana +sus pequeños y vivaces ojos, acompañando esta mirada con una santa +sonrisa de astucia, que haría honor á cualquier alumno de Seminario, +conocedor de la obra de Sánchez, titulada _De Matrimonio_. + +--Porque hija mía, el mundo es así--continuó.--Yo, que conozco las +debilidades de ambos sexos, puedo hablar sobre este punto. Y luego yo +tengo una práctica tal, que en seguida comprendo. Sobre todo, como usted +es tan guapita.... + +Turbóse mucho la joven con aquellas palabras; pero la esperanza de que +pronto llegarían á la decantada calle del Humilladero, la serenó, +haciéndole más llevaderas las amabilidades del buen hombre. + +--Si, hija mía: yo soy gran admirador de las obras de la Naturaleza, y +cuando estas obras son bellas, las admiro más. Yo, francamente lo digo, +no soy gazmoño. Lo cortés no quita lo valiente. Aunque uno sea +sacerdote ... porque admirar á la Naturaleza no es pecado. + +Con estas y otras cosas habían pasado la calle de Atocha y llegado á la +Plaza Mayor; atravesáronla, dirigiéndose á la plazuela de San Miguel. + +--Venga usted, venga usted--dijo, tomando el brazo á Clara, al ver que +manifestaba cierto recelo de internarse por el arco obscuro que da á la +plazuela del Conde de Miranda.--Venga usted, que conmigo va segura... +Pues decía que lo cortés no quita lo valiente... Pero no me ha seguido +usted contando eso del muchachuelo. + +--Si yo no he contado nada--dijo Clara, haciendo un movimiento +disimulado para desasir su brazo de la mano del cura. + +--Sí: algo hay, hija mía; yo lo he conocido. Si eso no tiene nada de +particular. Ya... ¿hay vergüencilla? Vamos, cuénteme usted, que yo ia +absuelvo en seguida. A las niñas bonitas se les perdona todo. + +Diciendo esto, miró de nuevo á Clara; pero ya no se sonreía: estaba +serio, y había en su voz cierta agitación que ella no pudo notar. + +--Cuidado, no se caiga usted--dijo, extendiendo su brazo por la cintura +de la huérfana, como si ésta hubiera tropezado. + +--¡Ay!--dijo ella más confusa y separándose del cura.--¡Cuándo +llegaremos á esa calle!... ¿Está muy lejos todavía? + +--Sí, hija mía: está lejos, muy lejos. ¿Pero qué prisa tiene usted? + +--¡Ah! sí, tengo mucha prisa. Pero no se moleste usted más. Dígame por +dónde debo ir ... y seguiré sola. + +--¡Ah! no acertará usted en toda la noche. Está muy lejos. ¿Pero qué +prisa tienes, hija mía? Veo que estás muy cansada. ¿No te convendría +descansar un poquito? + +--¡Oh! no, señor; no puedo descansar--dijo Clara, aterrada ante la idea +de que la llevaran á una sacristía. + +--Sí, hija mía: estás muy fatigadita, y yo no tengo corazón para verte +andar por esas calles á estas horas y con este frío. + +--No importa, señor cura: no me puedo detener. + +--¡Jesús, María y José! No he visto nunca una muchacha más arisca. +Yo ... no gusto de gente así, porque me gusta que las niñas sean +amables y buenas. + +En esto entraban en el callejón de Puñonrostro. Paróse el cura y tomó +una mano á Clara, que se retiró, apartándose de él. + +--Hija mía, por Jesús, María y José, te digo que se me parte el corazón +de verte así sola por esas calles, á estas horas, con este frío... Mira: +yo tengo un buen brasero arriba.... Porque aquí vivo yo, aquí á espaldas +de San Justo, que es mi iglesia. Pues si quieres descansar un ratito.... + +--No, Padre: yo quiero ir á la calle del Humilladero. Dígame usted dónde +está, ya que no me ha llevado á ella. + +--¡Qué Humilladero, ni Humilladero! ya me tienes loco con tu calle. Pues +no estás poco impertinente--dijo el clérigo con más agitación y mucha +impaciencia.--Ven, hija mía, y me contarás eso del muchachuelo. + +El infame plan se reveló de pronto en el entendimiento de Clara con todo +su horror y repugnancia. + +--Señor--repitió--dígame por dónde voy. + +--Sube, sube--dijo él colocado ya en la puerta de su casa.--Sube; no te +pesará. Si supieras qué bueno soy yo.... Porque lo cortés no quita lo +valiente. Y mañana te vas á tu Humilladero, ó si no quieres ir.... + +--Señor, por Dios, dígame por dónde debo ir. Yo me vuelvo loca. ¿Para +qué me ha traído usted aquí? ¿Y dónde estoy? Puede ser que ahora esté +más lejos del punto á donde quiero ir. + +--Sube, hija mía, sube--dijo el clérigo abriendo la puerta--y hablaremos +de eso. Yo te diré dónde está esa calle, y mañana podrás.... + +--No, yo no le quiero ver á usted más. Pero dígame por dónde debo +dirigirme. ¿Por qué me ha engañado usted? + +La joven rompió á llorar como un niño. El cleriguillo había perdido su +amabilidad; sus ojuelos expresaban el mayor despecho; su labio inferior, +masa informe y pendiente, le temblaba por la rabia de la contrariedad y +del desengaño. + +--¿Está lejos esa calle, señor? ¿Está lejos? + +El cura miró á Clara con desdén, hizo un gesto despreciativo, y +entró diciendo: + +--Sí, chica: está lejos, muy lejos. + +Y cerró violentamente con mano colérica la puerta, que produjo fuerte +estampido. + +Algo tranquilizó á Clara el verse libre de aquel malvado; pero al pensar +que no había podido adquirir noticia alguna de lo que buscaba; al verse +en aquel callejón estrecho y obscuro, donde no aparecían indicios de +vivienda humana; al considerar que por un extremo podía aparecer un +hombre y por el otro extremo otro, avanzando hacia el centro y +cogiéndola entre los dos, fué tal su pavor, que estuvo á punto de caer +al suelo sin sentido. También se la figuraba que la enorme muralla de la +casa del Cordón y la de San justo iban á reunirse, aplastándola en +medio. Un supremo esfuerzo, una carrera en que el espíritu agitado, más +bien que el cuerpo, parecía trasladarse, la llevó á la calle del +Sacramento. Al fin vió una luz que se movía; era un sereno. Aquel +encuentro la infundió algún valor; acercóse á él, y le repitió su +pregunta, tantas veces hecha, y nunca contestada. El sereno, de muy mal +humor, pero con buena intención, le dió la dirección verdadera. + +--Baje usted esa cuestecita por detrás del Sacramento; baje usted +siempre hasta que llegue á la calle de Segovia; en seguida sube usted +derecha, siempre adelante, hasta encontrar la Morería; entra por ella +hasta llegar á la calle de don Pedro; después sigue por ésta hasta la +plazuela de los Carros, y enfrente de la capilla de San Isidro, +encuentra usted la calle del Humilladero.--Le repitió las señas y le dió +las buenas noches. + +La huérfana se retiró muy agradecida. Al fin encontraba la dirección de +aquella maldita calle. Tomó por el camino indicado y bajó la cuesta de +los Consejos. ¡Qué triste y pavoroso lugar! El piso parece que huye bajo +los pies del transeúnte: tal es la pendiente. A Clara, que estaba +completamente desfallecida y con la cabeza debilitada, le parecía caerse +á cada paso, y que el suelo se iba inclinando más cada vez, negándose á +soportarla. Llegó á creer que nunca terminaba aquel descender +precipitado, hasta que por fin sus pies pisaron en llano. Estaba en la +calle de Segovia, y se le figuraba haber caído en un abismo. No era +posible, pensaba ella, que el sereno le hubiera dicho la verdad. ¿Estaba +aquel sitio habitado por seres de este mundo? De noche, y en aquella +lobreguez, parecía la profundidad de un barranco, de esos que escogen +para sus conventículos los duendes y las brujas. Mirando hacia arriba, +le parecía que se inclinaban, amenazando caer, las dos masas de +habitaciones que á un lado y otro de la calle se levantan. + +Clara siguió, sin embargo, la dirección que el sereno le había +indicado: distinguió delante de sí la cuesta escarpada de los Ciegos, y +pensó que era imposible trepar por allí, intentólo á pesar de todo, +tropezando con montones de escombros y ruinas: las casas se veían +arriba suspendidas, al parecer, como nido de buitre en lo alto de la +eminencia. Ella se sintió sin fuerzas para escalar aquello; no +distinguía senda alguna, ni había allí nada que indicase el paso de +seres humanos. No se oía voz alguna, sino de tiempo en tiempo, y +resonando muy lejos, gritos de mujeres. Los gritos resonaban como si +una bandada de aves, con palabra humana, se cerniera graznando en lo +más alto del cielo. De repente oyóse una voz infantil que venía de +abajo. Era una niña que subía sola, y cantando, por la calle de +Segovia, dirigiéndose á la Morería. Clara vió con asombro que la niña, +sin cesar de cantar, subía la cuesta y trepaba, encontrando una vereda +entre tantos escombros. Se levantó é intentó seguirla. La niña no la +vió y marchaba delante muy alegre, al parecer. Pero de pronto advirtió +el ruido de los pasos de la que la seguía; volvióse; vió aquel bulto +que en medio de la noche andaba tras ella, y lanzándose en súbita +carrera empezó á gritar: ¡Madre, madre: brujas, brujas! + +La huérfana sintió entonces más claros los gritos de las mujeres, y +llegó también á creer que había brujas por allí. Las mujeres parecía +como que bajaban, y sus voces confusas y discordantes semejaban el +altercado frenético de una horda de euménides. Retrocedió Clara y volvió +á bajar, estando á punto de resbalar y caer algunas veces. Hallóse de +nuevo en la calle de Segovia, y entonces los gritos femeninos llegaban á +sus oídos como si la horda de aves con palabra humana hubiera levantado +el vuelo tornando á las altas regiones. + +Empezó á llover: caían gotas muy gruesas, que la imaginación +calenturienta de la huérfana sentía en el piso como si éste fuera una +caja sonora. La lluvia aumentaba; las gotas caían con extraordinaria +rapidez, dejando en las piedras un disco obscuro, semejante á una pieza +de dos cuartos que, repetidos infinitamente, concluyeron por teñir de +negro reluciente todas las piedras. Clara se arropó; apoyóse en una gran +piedra sillar que allí había, y, con el alma agotada ya, miró al cielo +buscando la luna, una estrella, cualquier cosa que no fuera negra y +horrible, cualquier cosa que no hubiera visto aquella noche en otra +parte; pero no vió ni estrella ni luna: tan sólo allá abajo, en la +dirección del puente y en el horizonte que tras la otra orilla del +Manzanares se dibuja, vió una lumbre rojiza, esa claridad violenta de +encendido color, que es en noches tempestuosas como una fiebre del +cielo. Se le ve arder calenturiento y agitado por súbitas y precipitadas +exhalaciones, mientras toda su inmensa extensión permanece obscura y +helada. Aquella luz impresionó la mente de Clara de un modo muy extraño. +Lejos de infundirle temor, le pareció ver allí alguna cosa interna, más +profunda que el profundo cielo, que parecía estar abierto por aquel +punto. Creía ver oleadas de luz, emanadas de un foco incandescente; +formas humanas, cuerpos sin sombra, que oscilaban con caprichosas +revoluciones. Parecíale como una falanje de astros humanos, de cielos y +mundos en forma de seres vivos, que allí se determinaban dentro del +espacio mismo de una llama sin fin; cada uno engendraba miles, cada mil +un millón; se alejaban y volvían, se obscurecían tenuamente, y de nuevo +adquirían el brillo de la más intensa luz. + +Cuando apartó la vista de aquella claridad, miró al lado opuesto; miró á +la calle, en derredor, y no vió nada. Esperó un rato, mirando siempre, y +tampoco vió nada. Creyó que estaba ciega, y en vano quería, con atención +afanosa, descubrir algún objeto. La lluvia había crecido de una manera +espantosa: un torrente bajaba por la Cuesta de los Ciegos y otro por la +de los Consejos; la calle recogía estas dos vertientes y arrojaba hacia +el puente un barranco fangoso. Ella continuaba sin ver; sentía que sus +pies se enterraban en fango; el ruido era horrible. Se le concluyó el +ánimo; creyó que no le quedaba más recurso que cerrar los ojos, que ya +no veían, y dejarse morir allí, dejarse arrastrar por aquella agua que +iba hacia el río con precipitación vertiginosa. + +Un relámpago intenso iluminó aquel abismo. Entonces pudo ver á la +repentina luz las dos masas obscuras de casas que á un lado y otro se +alzaban. Pero después volvió á quedar sumergida en su profunda ceguera. +Las rodillas se le doblaban; el agua le habla calado toda la ropa; +Batilo gruñía como un perro náufrago. A pesar del ruido de la lluvia, +los gritos de las mujeres se sentían otra vez, discordantes, agudos, +como confuso chirrido de pájaros nocturnos, resonando encima, allá +arriba. La enferma fantasía de Clara creyó reconocer en aquellas voces +un horrible y áspero trío de las Porreñas, que volaban, envueltas en +espantosas nubes, dando al viento las voces de su impertinencia, de su +amargo despecho y de su envidia. Hasta le pareció ver á Salomé, que se +cernía en lo más alto, agitando rápidamente sus luengas vestiduras á +manera de alas, y mostrando hacia abajo las encorvadas y angulosas +falanjes de sus dedos, terminados con uñas de lechuza. + +La lluvia empezó á disminuir. Ruido de campanillas y ruedas indicó á +Clara que una galera acababa de pasar la calzada del puente y entraba en +la calle: esto la animó un poco, porque sentía la voz del arriero, que +con tremendos palos estimulaba á sus caballerías á subir la cuesta. +Levantóse la joven dispuesta á hacer la última tentativa preguntando al +arriero. Llegó la galera, y Clara se adelantó hacia la mitad del camino; +pero, una de las mulas, que era muy espantadiza, dió un salto y casi +vuelca la galera. El arriero empezó á proferir votos y juramentos. El +animal se resistió á dar un paso; pegaba el arriero, coceaba la arisca +mula, y la otra, queriendo aprovechar tan buena ocasión de reposar su +fatigado cuerpo, que había hecho la jornada de Navalcarnero en seis +horas, se hechó al suelo muy sibaríticamente, esperando á que estuviera +resuelta la pendencia entre su amo y su compañera. La mula quedó casi +totalmente enterrada en fango, y cuando el arriero vió tal cosa, y que +la galera se había inclinado de un lado, hincando el eje en el suelo, se +puso hecho un demonio: llamó en su auxilio á todos los santos del cielo +y á todos los demonios del infierno, se tiró de los cabellos y hasta +empezó á darse latigazos de rabia. + +Clara, que se creyó causante de aquel desperfecto, tuvo bastante fuerza +para huir de las iras del carretero, que, á haberla visto, la hubiera +maltratado; corrió hacia arriba, y no paró hasta la esquina de la +plazuela de la Paja. Allí encontró otro sereno y le hizo su pregunta. + +--Está usted cerca--le dijo éste.--Suba usted esa plazuela; pase usted +aquel arco que se ve allí, donde está la imagen de la Virgen con el +farol, y llegará á la plazuela de los Carros. Enfrente está la calle del +Humilladero. + +Clara empezó á creer otra vez que había Dios, y siguió la dirección +indicada. Al fin estaba cerca, al fin llegaba. La esperanza le dió +ánimo; pero al acercarse al arco que unía entonces la capilla del Obispo +con la casa de los Lasos, se avivó su miedo. Se figuraba que aquel arco +no podía conducir sino á una caverna, y además le parecía que detrás +estaba una figura corpulenta, que no era otra que María de la Paz Jesús, +apostada allí para asirla cuando pasara, arrebatándola con una mano +grande y crispada, para llevársela por los aires. + +Pero la esperanza puede mucho. Cerró los ojos, y corriendo velozmente, +pasó. La plaza de los Carros ya le parecía más habitable y menos triste: +pasaban algunas personas, se veían no pocas luces. Miró los letreros de +todas las calles que de allí partían, y al fin, llena de alborozo, leyó +el nombre de la que buscaba. Entró en ella, y á los pocos pasos vió una +puerta, á cuyos lados había pintados racimos alegóricos y unas botellas +que indicaban muy claro que aquello era taberna. "Aquí es", dijo, y se +acercó. La puerta estaba abierta, y dentro había dos mujeres y un +hombre. Preguntó si vivía allí un tal Pascual, tabernero, casado con una +tal Pascuala. + +--Aquí no hay _nengún_ Pascual--dijo una de las mujeres. + +--¿Sabe usted si es aquí cerca?--preguntó Clara.--¿No hay otra taberna +en esta calle? + +--No, que yo sepa. + +Clara volvió á creer que no había Dios. + +--¿Qué estás diciendo ahí, _enreaora_?--exclamó el hombre.--Siempre te +has de meter en lo que no te toca. Sí, señora. Hay otra tienda de vinos +de un tal Pascual ... sí, señora: ahí en el número 14. + +La huérfana dió las gracias, y fué allá, palpitante de agitación y +alegría. Antes de llegar al número 14, sintió ruidos de guitarras y +voces de hombres. Al acercarse á la puerta vió á muchos que cantaban y +bailaban con la exaltación de la embriaguez; y aunque no vió á Pascuala, +aunque aquella gente le inspiraba mucho recelo, subió el escalón de la +entrada y presentándose preguntó por su antigua criada. + +--_¡Ole ole_!--dijeron dos ó tres de aquellos insignes personajes, +mientras uno de ellos avanzó hacia la joven, y abrazándola +estrechamente, la llevó al centro de la taberna. + +--¡Viva el buen trapío! + +Clara dió un grito de terror al encontrarse en los brazos de aquel +desalmado, y gritó con todas sus fuerzas: + +--¡Pascuala! + +--¿Qué? ¿quién es?--dijo una voz de mujer;--¿á ver qué es eso? + +Pascuala se presentó y al ver que había allí una mujer y que estaba en +brazos de su marido, dió á éste en la cara un mojicón, que, á ser más +fuerte, no le dejara con narices. + +--No fuí yo--contestó Pascual:--fué ese _dimomio_ de Chaleco. + +--Sí fué él, que la ha traído y la tenía escondida, señora +Pascuala,--declaró Tres Pesetas con uno de sus frecuentes rasgos +de malicia. + +--¡Doña Clarita!--dijo Pascuala abrazando á Clara con más suavidad que +su marido y llevándola adentro. + +Al encontrarse en el dormitorio de los Pascuales, la sobrina de +Coletilla, que había agotado todas las fuerzas de su cuerpo y de su +espíritu en aquella noche, se dejó caer en una silla y perdió el +conocimiento. + + + + + +CAPÍTULO XXXIX + + + +#Un momento de calma#. + + +Bozmediano y Lázaro hablaron poco por el camino. Al llegar á la casa de +Pascual, serían las diez de la mañana, lo primero que vieron fué á +Pascuala fregando vasos. Preguntáronle si había venido Clara á su casa, +y ella contestó: + +--Anoche, si, señor; después de media noche vino. Pero ya reconozco al +caballerito sobrino de mi amo, que estuvo allá á preguntarme por su tío. + +--¡Gracias á Dios!--exclamó éste.--¡Qué suerte hemos tenido! + +--La pobre llegó esta mañana y se desmayó--dijo Pascuala.--Está, muy +malita; todavía no ha hablado palabra, si no es _pa_ delirar. Vino que +no se podía tener, toda mojada, temblando de frío, y las lágrimas le +corrían por la cara abajo. + +--¿Dónde está? + +--Allí, en mi alcoba y en mi cama. Pascual se quedó en el desván y yo +en el suelo, al lado de ella. Está muy malita: empezó á dar unas +manotadas y á decir que venían volando unas ... ¿cómo dijo? "Las tres, +las tres volando", decía, y así estuvo hasta hace una hora, que calló y +se quedó dormida. + +Los dos jóvenes pasaron adentro, y cuando la tabernera abrió un poco la +ventana para que entrara alguna luz, pudieron ver acostada en el lecho +aquella agraciada figura, en cuyo semblante extenuado y pálido se +pintaban los síntomas de una postración y un malestar muy grandes. +Dormía, y la violenta posición de su cabeza indicaba que antes del sueño +la había atormentado uno de esos letargos dolorosos en que el cuerpo +obedece con bruscos movimientos á todos los delirios de la mente +enferma. Pascuala cogió entre sus manos la cabeza de la joven y la +colocó con menos molestia; la entró uno de los brazos, que colgaba fuera +de las sábanas; arregló éstas y las almohadas, y cerró un poco más la +ventana, por que no entrara más claridad que la necesaria para no estar +á obscuras. + +--Usted ya no sale de aquí--dijo Bozmediano á Lázaro. + +--No--replicó éste, preocupado y contemplando á la enferma tan de cerca, +que sentía su respiración agitada y difícil como si un pequeño volcán +existiera entre las sábanas. + +--Creo que, al despertar, despertará con el delirio. Usted debe quedarse +aquí hasta ver en qué para esto--indicó Bozmediano;--yo me marcho. Si me +ve, creo que mi presencia no será lo que más la tranquilice. Mañana le +espero á usted en mi casa sin falta: tenemos que hablar. + +Lázaro no contestó. Si su susceptible desconfianza no se había extirpado +completamente, en aquellos momentos no podía pensar en tan delicado +asunto. Experimentaba emoción muy grande para detenerse en dudas crueles +y rencores poco generosos, que un alma elevada deja siempre á un lado al +contemplar los grandes infortunios. + +Cuando Claudio se marchó, Lázaro se sentó junto al lecho, y allí estuvo +mucho tiempo inmóvil mirando á la enferma, estatua que contemplaba otra +estatua, casi tan pálido como ella, esperando á cada expansión del +aliento que despertara, observando con la atención moribunda de amante +la oscilación de aquella vida comprometida en una crisis. Por fin Clara +se movió, pronunciando algunas voces mal articuladas. El joven pudo +distinguir claramente: "¡Señora, por Dios!..." Después agitó una de sus +manos como quien quiere retirar algo, y por fin abrió los ojos. Se +apartó los cabellos que en desorden le cubrían la cara; tuvo un gran +rato la mano ante los ojos, y la apartó después. Sus ojos se clavaron en +la persona que tenía delante, y por mucho tiempo permaneció mirándole, +cual si no tuviera conocimiento de lo que veía, ó como si su sorpresa +fuera tal que no pudiera creer lo que estaba viendo. Después extendió el +brazo lentamente hacia él y le nombró con voz muy débil. + +--¿No sabes por qué estoy aquí?--dijo Lázaro conmovido.--Me parece que +no nos hemos visto desde mi pueblo. Aún no creo que hayas podido estar +en aquella maldita casa. + +--¿En qué casa?--dijo Clara, como afectada de profunda confusión. + +--Allí, en casa de esas mujeres--contestó él con tristeza, recordando +los dolores de aquella vivienda. + +--¡Ay!--exclamó Clara.--Yo no quiero volver; quiero morirme aquí antes +que volver. Estoy en casa de Pascuala, ¿no? + +Al decir esto, reconocía el sitio con ansiosa mirada. + +--Sí; ya no estás, ya no estamos allí--dijo él, acercándose más. + +--No volveré, no me llevarán. ¿No es verdad? Tú no volverás tampoco. + +--¡Qué he de volver! Si aquella casa ha sido más terrible para mi que el +infierno mismo. La detesto, y detesto á los que la habitan. Allí he +padecido en una sola noche más que en toda mi vida. Ya no vuelvo, no. + +Clara pareció escuchar esto con mucha atención; después le estuvo +mirando fijamente por largo rato con cierto asombro. + +--¿Por qué me miras así?--preguntó Lázaro. + +La huérfana tardó en responder; pero al fin, con voz lenta y +cariñosa, dijo: + +--¿Hace mucho tiempo que no te he visto? + +--No hace tanto. Me viste una tarde: el domingo. + +--Sí ... ya me acuerdo. ¡Qué día! ¿Sabes que me echaron porque decían +que había entrado un hombre en la casa? ¿Sabes? ... ¡Qué malas son! + +--¿Y no entró? + +--Sí entró, sí ... ¿pero yo qué culpa tenía? Ellas dicen que entró por +mí. ¡Qué malas son! + +--¿Y no entró por ti? + +--¿Por mi?--contestó Clara con la voz entrecortada y muy +débil.--¿Por mi? + +Después se detuvo como recordando, y dijo: + +--Sí, por mi. El me dijo que iba á sacarme de allí, que quería hacerme +feliz. Me dió mucho miedo. + +Decía todo esto con una vaguedad que indicaba cuán débiles estaban sus +facultades mentales. + +--Me dió mucho miedo--continuó;--aún me parece que le estoy viendo. Al +principio pensé que me iba á matar; pero ... no me mató. Dijo que me +quería llevar consigo; que él me quería ver feliz ... Me había escrito +una carta. + +--¿Una carta?--dijo Lázaro vivamente. + +--Si; me la dió aquel viejo feo, feo, feo.... + +--¿Dónde está la carta? + +--¿La carta ... la carta...? No sé. Yo la tenía en el bolsillo. + +--¿Dónde está tu ropa? + +--No sé ... La carta ... ¡Ah!, ya me acuerdo ... la rompí toda, y la +hice unos pedacitos muy chicos, muy chicos. + +--¿Por qué la has roto? ... dijo Lázaro, deplorando no tener aquel +documento.--¿Y no recuerdas haberme visto á mi aquella tarde? + +--Si, sí; sí lo recuerdo--contestó, mostrando que nunca había olvidado +tal cosa. Entraste muy enfadado. Yo estuve llorando toda la noche. +Después me dió un mareo en la cabeza ... Yo creí que me iba á morir, y +me alegré. + +La melancólica serenidad que había en estas declaraciones conmovió á +Lázaro de tal modo, que no se atrevía á preguntar más, porque herir la +delicadeza de aquel ángel le parecía crueldad sin ejemplo. Aún quiso +hacer la última pregunta de este modo: + +--¿Y qué te dije aquella tarde? + +--¿Qué me dijiste? ... Eso sí que se me ha olvidado ... No, ya lo +recuerdo: me dijiste.... + +Aquí se detuvo; sin duda le faltó el habla ó el entendimiento. Tenía los +ojos húmedos, y se apartaba otra vez el cabello que le cubría parte de +la frente. Lázaro se sintió humillado. Casi le avergonzaba la cruel y +brusca acusación que su conducta en aquella tarde memorable había hecho +á la inocencia. No había prescindido aún enteramente de la ley social +que exige pruebas positivas para la aclaración de ciertos hechos; pero +aun poseyendo aquella susceptibilidad irreflexiva, no podía resistir á +la fuerza de persuasión que en las respuestas de la huérfana había. En +su corazón no cabía, no era posible que cupiera la duda, después de +oírla; y si la voz de un demonio atormentador resonaba internamente para +recordarle el deber social de no darse por satisfecho, él parecería como +que aplazaba para más tarde la investigación de la evidencia en aquel +asunto, abandonándose por entonces á la efusión consoladora del afecto +que sentía tan vivo como antes. + +--No me expliques más--dijo Lázaro, viéndola llorar.--Veo que aquellos +demonios tienen la culpa de todo. ¡Maldito sea quien te llevó allá! +Ellas te han calumniado, estoy seguro de ello. Siempre estaban hablando +de faltas cometidas, de pecados ... y qué sé yo. Lo mismo decían de mi. +Las dos aseguraban que yo era un malvado, y que había cometido no sé qué +crimen. Esto me admiraba, porque yo no había cometido ninguna falta +grave. Lo mismo juzgué de ti. Tú eras la víctima de su rigor, de su +suspicacia, de su disciplina, como ellas decían. + +--Yo no las quiero ver más--decía Clara;--anoche las estuve viendo toda +la noche en sueños. Me parecía que doña Salomé estaba revoloteando +encima de mi, mostrándome sus ojos rencorosos y sus uñas terribles; me +parecía que doña Paz estaba detrás de la cama, y que de tiempo en tiempo +sacaba el brazo para abofetearme. Estuve temblando y envuelta en mis +sábanas para no verlas; pero siempre las veía. ¡Qué feas son! + +--Tranquilízate dijo Lázaro, viendo en el tono de su amiga los síntomas +de un nuevo delirio. Ya no volverás á casa de esas fieras. Yo estoy +aquí; tú te has creído abandonada, mientras yo existía. No sé si tengo +la culpa de, esto; si la tengo, descuida, que sabré remediarlo. ¡Y yo +que no he vivido sino por ti, que te he tenido por guía y por +inspiración de todos mis actos! Bien te dije, cuando nos conocimos, que +Dios nos había puesto en camino de encontrarnos para que no nos +separáramos nunca. Adondequiera que he ido te he llevado siempre en mi +corazón y en mi cabeza, creyendo por ti y esperando por ti. Desde que +nos conocimos no hemos cesado de estar juntos, de caminar juntos por la +senda de la vida, á lo menos en lo que á mí corresponde. Cuando vine á +Madrid, aunque no nos vimos inmediatamente, no di un paso por estas +calles que no fuera dado hacia ti. Me prendieron por una ligereza mía, +que no fué ningún crimen, como decían aquellas mujeres; y si soporté +aquel contratiempo, si no me suicidé estrellándome la cabeza contra los +muros de la cárcel, fué porque en la obscuridad me parecía siempre que +te estaba mirando en un rincón, en pie, con el rostro sereno, como es tu +costumbre. Yo no he podido, después que te conozco, pensar nada futuro +sin que á mis ideas acompañara la idea de tu persona como parte de mí +mismo. No he podido pensar en la adquisición de alguna cosa, de algún +objeto, de alguna felicidad, sin que pensara en que tú disfrutarías de +todo eso antes que yo. No he tenido desgracia alguna ni pérdida sin +figurarme que estabas á mi lado llorando conmigo. Si he aspirado á +alguna hora feliz, siempre he tenido presente que nuestras dos vidas +llegarían juntas á esa hora. No he podido concebir que uno de los dos +existiera solo en el mundo: esto me ha parecido siempre imposible. +¿Sabes que ahora me parece que fué ayer cuando saliste de mi casa para +volver aquí? Y lo que ha pasado después yo quiero borrarlo de mis +recuerdos. Aborrezco estos días como se aborrece una pesadilla. ¿Tú no +me has dicho también que aborreces aquella casa y aquella gente? Y lo +creo. No puedo acostumbrarme á la idea de que pensemos de distinta +manera. Si yo llegara á creer de una manera evidente que no me querías, +no sé cómo podría vivir; y si aún vivo después de aquella tarde, es +porque la duda me ha dado vida, duda en que ya no quiero pensar: la he +tenido como un deber, me la impuse yo mismo; pero ya rechazo esta +tiranía. Cuando te he visto, me parece que ha retrocedido el tiempo. +Dudar de ti se me figura un crimen; y si lo he cometido, no te pido +perdón, porque sé que ya me lo has perdonado. + +Durante esta expansiva manifestación, le escuchaba la enferma con una +especie de trastorno. Al fin lloraba con tan deshecho llanto como si en +aquel momento y con aquellas lágrimas se desahogaran los dolores de toda +su vida, desde el incidente del pajarito en casa de la madre Angustias +hasta la escena de la expulsión en casa de las Porreñas. + +El joven no quiso menoscabar con una palabra más la elocuencia de +aquellas lágrimas. El calor y la pulsación precipitada de la mano de +Clara, que tenía entre las suyas, le indicaron que la fiebre aumentaba, +tal vez por la agitación de aquel diálogo, en que él había puesto toda +su elocuencia, y ella toda su sinceridad. + +--Es preciso cuidarte mucho--dijo Lázaro. + +--Sí--contestó ella;--quiero vivir. + + + + + +CAPÍTULO XL + + + +#El gran atentado#. + + +Por la tarde llegó un médico enviado por Bozmediano. Vió á la enferma, y +después de prescribirle mucho reposo, se retiró, dando muy poca +importancia á aquella crisis, originada de una fuerte agitación moral. +Durmióse Clara, entrando en un período de calma, de que hasta entonces +no había disfrutado. En tanto Lázaro, que ardía en deseos de tomar una +determinación decisiva en su vida, pensaba hablar con su tío aquella +misma noche, romper con él, separarse de un hombre que era autor de +todas sus desventuras. Deseaba ver á las dos Porreñas, echarles en cara +su crueldad y su hipocresía. Si la dignidad de varón no se lo impidiera, +seguramente su primer acto aquella noche hubiera sido coger por el moño +á doña Paz y hacerle inclinar la cabeza hasta el suelo. + +Lo urgente y decoroso era suspender relaciones con aquel hombre +fanático, que le parecía más repugnante después que se reunía +descaradamente con los jóvenes exaltados, y hasta llegaba á darse el +título de liberal. No le importaba quedar solo y sin apoyo, pobre, más +pobre que antes. Pero él se encontraba con fuerzas para trabajar; +trabajaría en una profesión, en un oficio cualquiera. Y si en Madrid no +podía conseguirlo, se volvería á su pueblo, donde por lo menos tenía +seguro el pan. + +Salió, pues, ya entrada la noche, dejando á Pascuala el encargo de no +apartarse de Clara; y recordando que su tío había hablado de no volver á +casa de las Porreñas hasta después de tres días, pensó dirigirse á _La +Fontana_ ó á casa del abate. Fué á _La Fontana_: entró en el cuarto +interior, donde se reunían confidencialmente los principales políticos +del club, y no lo encontró. No había allí otra persona que el señor +Pinilla, que se paseaba muy agitado con las manos metidas en los +bolsillos y el sombrero enterrado hasta los ojos. + +--¡Hola, amiguito!--dijo al ver á Lázaro.--¿Cómo usted por aquí á +estas horas? + +--Busco á mi tío. + +--¡Ah! No le hallará usted. Está en una parte ... Ya sé yo dónde está. +Está donde entran pocos. + +--¿No vendrá esta noche? + +--¿Esta noche? ¡Quia! ¿Cómo ha de venir esta noche? + +--¿Pues qué hay esta noche? + +--Lo gordo--dijo Pinilla con misterio.--Pero, ¡bah!, usted lo sabe mejor +que yo. Si es su sobrino.... + +--No, no sé nada--dijo Lázaro sorprendido. + +--¿Pero no le han designado á usted su puesto? ¿No le han dicho lo que +ha de hacer? ¿No trabaja usted como todos en esta gran obra? + +--¿Qué obra? + +--Esta noche, amigo, esta noche es ella. + +-¿Qué? ¿Hay algo? Efectivamente, he notado, al venir, cierta agitación +en la villa. + +--Pues ya verá usted á eso de las diez.... + +--¿Y no hay sesión esta noche? + +--¡Sesión! ¡Brrr!--exclamó Pinilla, haciendo con la boca un +estrambótico sonido.--Esta no es noche de palabras, es noche de hechos. +Mucho se ha hablado ya. + +Pues no estoy enterado de nada. Ello es que desde anoche no vengo por +aquí. + +--Pues busque usted al Doctrino, que debe estar allá por Lavapiés, y le +dirá lo que tiene que hacer; porque supongo, amigo, que usted no querrá +quedarse atrás. ¡Fuera miedo! Yo sé que la primera vez esto es algo +imponente, sobre todo para el que nunca ha oído tiros. Pero, en fin, +teniendo ánimo.... + +--Pero explíqueme usted lo que hay--dijo Lázaro, fingiendo cierta +complacencia para que el otro no vacilara en contarle todo. + +--Hay--dijo Pinilla--que esta noche es el gran golpe, el golpe +decisivo, el último esfuerzo del liberalismo vergonzante. Es preciso +arrollar á los _discretos_ que nos cierran el paso. Sí, amigo mío; al +fin tendremos libertad. + +--Vaya--dijo Lázaro, afectando incredulidad para saber más,--algún +motincillo insignificante.... + +--¿Motincillo? Algo más--dijo el otro, sentándose y avivando con una +badila el escaso fuego que en un brasero había. + +Robespierre subió sobre sus rodillas de un salto y se acurrucó allí con +admirable franqueza republicana. + +--Pues yo voy también allá--dijo Lázaro, deseando que Pinilla +desembuchara. + +--Vaya usted en busca del Doctrino y le designará su puesto. Yo creo que +hasta estará mal visto que usted no figure en este asunto, después de +haber pronunciado el discurso que oímos anoche. ¡Qué discurso, amigo! Es +usted un gran orador. Si viera usted cuánto gustó: está la gente +entusiasmada. Hoy he oído á un zapatero de la calle de la Comadre +repetir de memoria un trozo largo de lo que usted dijo anoche. + +--Pero cuénteme usted. ¿Qué habrá? + +--Es muy sencillo. Es preciso pasar por encima de los falsos +liberales que están hoy en el Poder. Es preciso pasar; pues bien: +esta noche se pasará. + +--¿Y de qué manera? + +--Estas cosas no se hacen sino de una sola manera. Usted bien lo sabe. +La revolución necesita estas medidas prontas y decisivas. Se pasa por +encima de ellos exterminándolos. + +--¡Exterminándolos!--dijo Lázaro horrorizado. + +--Pues ya. Sólo así se puede arrancar de raíz una mala semilla. Es el +único medio; convengo en que es terrible, pero es eficaz. + +--¿De modo que va á haber aquí una matanza? + +--El pueblo está irritado, y con razón. Se derribó la tiranía; se creyó +que íbamos á tener libertad, y nos han engañado. Cuatro tiranuelos nos +mandan constitucionalmente, y constitucionalmente nos persiguen como +antes. Esto no nos satisface; queremos más. Adelante, pues. + +--Pero el medio es espantoso. Yo no quiero para mi patria los horrores +de la Revolución francesa. Después de un Terror no puede venir sino la +dictadura. Yo no quiero que pase aquí lo que en Francia, donde á causa +de los excesos de la Revolución, la libertad ha muerto para siempre. + +--Eso es música, amigo, música. + +--Esa es la verdad. ¿Pero es posible que mis amigos, los individuos de +ese club, que han predicado el uso de los derechos adquiridos como único +medio de llegar á la libertad...? No lo puedo creer. + +--Amigo--dijo Pinilla, mirándole con mucha sorna,--usted lo dijo; ¿no se +acuerda usted ya de aquella parte de su discurso en que decía: "¿Nos +detendremos con timidez, asustados de nuestra propia obra? No. Estamos +en un intermedio horrible. La mitad de este camino de abrojos es el +mayor de los peligros. Detenerse en esta mitad es caer; es peor que no +haber empezado." + +--Si--dijo Lázaro confundido;--pero yo no quise decir que se llegara á +ese fin quitando, puñal en mano, todo obstáculo; yo quiero que se llegue +á ese fin por los medios legales. + +--Sí, usted quiso decir eso; pero la gente lo entendió de otra +manera, y esta noche va usted á ver cómo se entienden esas cosas. +Desengáñese usted, amigo: no hay otro camino más que ése; los medios +legales son pamplinas, créame usted. Esta noche se verá; hay la +ocasión más propicia ... Figúrese usted que se reúnen todos en un +sitio. Sí; se reúnen fatalmente, y no es preciso ir marcando con +sangre las casas de cada uno. + +--¿Quién se reúne?--preguntó Lázaro con agitación. + +--¡Ellos! Los _prudentes_. Tienen ahora unas reuniones secretas, sin +duda con objeto de fraguar algún complot para quitarnos la poca libertad +que tenemos. Por una casualidad se ha descubierto que algunos ministros +y diputados de los más influyentes de la mayoría se reúnen en una casa +de la plaza de Afligidos. + +--¿Pero es cierto?--dijo Lázaro, procurando disimular su turbación. + +--Sí; no sé quién lo ha descubierto. Lo que sé es que se lo dijeron al +Doctrino, y él fué allá y les vió salir. Después no sé por qué medio se +ha enterado de quiénes son todos ellos. Allí van Quintana, Martínez de +la Rosa, Calatrava, Álava, y hasta Alcalá Galiano se ha metido entre +esa gente. + +Lázaro quedó mudo de terror. + +--Lo que más me complace--continuó Pinilla--es que cae también el joven +Bozmediano, que también se ha metido á político, educado por su padre. + +--¡Bozmediano! + +--Sí; es un hombre tan odioso para mi, que me parece que si no le veo +ensartado me muero de un berrinche. + +--¿Y qué le ha hecho á usted? + +--Ahí tuvimos una pendencia en _Lorencini_. Reñimos. Fué por un discurso +mío; es cuento largo. Este no escapa, ni el padre tampoco, que es el +orgullo mismo, y fué el que pidió en el Congreso que se cerraran las +Sociedades secretas. ¡Buenos están los dos! Pero no escapan, eso no. +Para eso estaré yo allí. A las doce no hay quien me arranque de la +plazuela de Afligidos. + +--¿De modo que van á asesinar á esos hombres, cogiéndolos á todos +desprevenidos? + +--En buen castellano, eso es. El pueblo de Madrid lo hará bien; los +detesta, y allá irán unas turbas que ya, ya ... ¿Conque al fin no va +usted á que le designen su puesto? + +--Sí--dijo Lázaro para disimular su propósito.--Voy. + +--Yo espero aquí un recadillo del amo del café. + +--Adiós--dijo Lázaro, saliendo con precipitación. + +Su resolución era irrevocable. No podía permitir que se llevara á efecto +aquel complot infame. Por él, sólo por él, habían tenido noticia de la +reunión que en aquel sitio celebraban las víctimas indicadas, y á él +correspondía evitarlo. Corrió hacia la plazuela de Afligidos con objeto +de llamar en aquella casa misteriosa y prevenirles contra el atentado +que se preparaba. + +Por el camino encontró muchos grupos de gente sospechosa. Iban algunos +armados de trabucos, ceñida la cabeza con el pañuelo aragonés, cómodo +tocado de las revoluciones. Su actitud y sus rumores anunciaban la +agitación que en el pueblo reinaba. Iba á cometerse un gran crimen. +¿Sabía el pueblo lo que iba á hacer y á qué principio obedecía +haciéndolo? Lázaro meditaba todas estas cosas por el camino y decía: +"No, no es esto lo que yo prediqué"; y al mismo tiempo la idea de que el +violento discurso pronunciado por él la noche anterior hubiera tenido +una parte de complicidad en la actitud del pueblo, le desesperaba. + +Encontraba cada vez más grupos sospechosos, y aun oyó proferir algunos +_mueras_ lejanos. Al llegar á la calle Ancha vió un grupo más +numeroso. Pasó cerca sin intención de pararse, cuando uno se adelantó +hacia él y le detuvo. ¿Quién podía ser sino el pomposo Calleja, el +barbero insigne de _La Fontana_? Haciendo grandes aspavientos y dando +al viento su atiplada voz, puso sus pesadas manos sobre los hombros +del joven, y dijo: + +--¡Eh!, muchachos, aquí está el gran hombre, nuestro hombre. Bien decía +yo que no había de faltar. ¡Eh!, muchachos, aquí lo tenéis. + +Todo el grupo rodeó en un momento á Lázaro.--Es el que habló anoche. +¡Bien por el pico de oro!--dijo uno, agitando su gorra. + +--Que venga con nosotros; nombrémosle capitán--dijo Tres Pesetas, que se +había erigido en alférez y llevaba una cinta amarilla en la manga. + +--No; que se ponga ahí, encima de ese barril y nos hable--exclamó otro, +que por las señas debía ser Matutero, el que atropello á Coletilla, +según referimos al principio. + +--Que hable, que hable--gritó una mujer alta, huesosa, descarnada y +siniestra, que parecía la imagen misma de la anarquía.--¡Que hable, +que hable! + +--Señores--dijo Calleja alzando el dedo como si quisiera horadar el +firmamento.--Ya no es tiempo de hablar, es tiempo de obrar. Bien lo dijo +este señor anoche: "Adelante en el camino; retroceder es la muerte; +pararse es la infamia." Yo lo hubiera dicho lo mismo; sólo que yo no me +he decidido á hablar todavía; pero si llego á enfadarme.... + +--¡Bien, bien!--chillaron muchas voces. + +Lázaro sudaba con impaciencia y angustia. No sabía cómo romper aquel +círculo de atletas que le rodeaba. Dió algunas excusas, empujó por un +lado, abrió brecha por otro; pero aun así no consiguió verse +completamente libre, porque el barbero, echándole el brazo por encima y +hablando en voz baja con la actitud y tono confidencialmente misterioso +que cuadra á dos grandes hombres al comunicarse una idea que ha de +salvar al mundo, dijo: + +--Yo, señor don Lázaro, tengo todo este barrio por mío. ¿A usted le han +dado órdenes para que mande aquí? Yo ... francamente, le admiro á usted +mucho como orador, porque anoche dijo usted cosas que nos pusieron los +pelos de punta; pero.... + +--¿Qué quiere usted decir? + +--Que yo, señor don Lázaro, soy un hombre que ha salvado la patria +muchas veces y derramado mucha sangre en defensa de la libertad; y por +lo mismo, yo ... estoy encargado de este barrio, y me parece que el +barrio está en buenas manos. Por lo tanto, yo quiero saber si usted +trae aquí la comisión de encargarse del barrio; porque como usted +habló anoche y dijo ... pudieran haberle designado un puesto de honor +... y yo, francamente, aunque no hablo, soy hombre que sabe hacer las +cosas; y si usted se encargase del barrio, yo protestaría ... porque +ya ve usted.... + +--No--dijo el joven tranquilizándole,--no le quitaré á usted el mando de +este barrio ni de otro ninguno; yo no mando barrios. + +--Bien decía yo--repuso el barbero con la mayor satisfacción--que usted +no me quitaría el mando de mi barrio; pero creía que le habían mandado +por no tener confianza en mi. Pero ha de saber usted que donde está +Calleja la libertad está asegurada. + +-¡Oh, si! ya lo supongo--dijo Lázaro, procurando quitarse de encima el +peso de aquel brazo, que le hundía de la manera más despótica.--Quédese +usted tranquilo. + +--¿Va usted á alguna comisión del Doctrino ó de Lobo? + +--No; voy á un asunto. + +--Esta no es noche de asuntos. + +--Buenas noches--dijo Lázaro apartándose. + +La venganza que tomarían los exaltados, autores del complot, si sabían +que por él había fracasado su crimen, sería espantosa; pero ¿qué le +importaba la venganza? Era preciso evitar el crimen. Importábale poco +por el momento que estallara el motín con un simple fin político. Lo que +no podía soportar era que se asesinara á una docena de hombres +indefensos é inocentes. ¿Cuál era la causa de este atentado? Era una +horrible invención del absolutismo, que se había valido del partido +exaltado para realizarla, y había excitado las pasiones del pueblo para +hacerle instrumento de su execrable objeto. Nada de esto se escondió +entonces á la natural perspicacia del joven, y pudo muy bien +confirmarse en su sospecha al recordar algunas palabras de su tío, su +conducta misteriosa é incomprensible. + +Llegó á la plazuela de Afligidos cerca de las once. Si aquella noche +había reunión, ya todos debían estar dentro. La plaza estaba desierta. +Acercóse á las calles inmediatas por ver si había gente en acecho, y no +vió nada. Sólo en la calle de las Negras divisó algunas sombras lejanas, +un pelotón de gente como de diez personas. También hacia el portillo de +San Bernardino se movían algunos bultos. Creyó que no había que perder +tiempo; llegóse á la puerta, y asiendo el aldabón, dió algunos golpes +con mucha fuerza. + +Claudio Bozmediano, que es la persona á quien debemos las noticias y +datos de que se ha formado este libro, nos ha contado que cuando los +personajes de la reunión sintieron aquellos aldabonazos tan fuertes, se +quedaron mudos y petrificados de sorpresa y temor. Todos sabían que +aquella noche, era noche de motín; pero creían que sería uno de tantos, +y que con las precauciones tomadas por la autoridad militar, no pasaría +de ser una manifestación con algunos tiros, dos ó tres heridos y regular +número de presos. Aguardaron un momento á ver si se repetían, y, +efectivamente, se repitieron con más fuerza. + +--No hay más remedio que bajar á ver quién es. + +--Yo bajaré--dijo Bozmediano, hijo.--¿Pero díganme ustedes qué hago si +es...? ¿Quién podrá ser? + +--Esa es la confusión dijo otro.--Sin duda el motín de esta noche tiene +alguna alta misión que cumplir cerca de nosotros. No lo duden ustedes, +señores: este motín viene de Palacio, como todos. Nuestra reunión se ha +descubierto. + +--Hay que bajar--dijo Bozmediano al oír que los golpes se repetían con +más fuerza. Bajaremos tres, los que parezcamos menos comprometidos. ¿Hay +dos que, como yo, no sean ministros ni diputados? + +Otro joven y un viejo se levantaron. + +--Nosotros bajaremos. Los demás pueden salir todos á la huerta del +Príncipe Pío, á la cual se entra por el patio. No hay tiempo que perder. +Recoger esas notas, y á la huerta. + +--Mejor será quemarlas--dijo otro, arrojando al brasero unos papeles, +que se consumieron muy pronto. + +Todos bajaron por una escalera interior, dirigiéndose á la huerta, +excepto Bozmediano y los otros dos, que, bajando por la escalera +principal, llegaron á la puerta. Claudio gritó: + +--¿Quién va? + +--Abra usted--dijo Lázaro. + +--¿Quién es? ¿Qué busca usted? + +--Busco á don Claudio Bozmediano. + +Este creyó reconocer la voz del sobrino de Coletilla, y se figuró que, +después de tanta alarma, se reduciría todo á un simple asunto personal +entre los dos. Abrió la puerta y repitió: + +--¿Quién es? + +--Don Claudio Bozmediano, ¿está aquí?--dijo Lázaro sin +reconocerle.--Tengo que hablarle de un asunto urgentísimo que no admite +demora alguna. + +--Pase usted, amigo. + +El criado que allí tenían trajo una luz. Lázaro entró, y sin más +preámbulo, conociendo la gravedad de las circunstancias, exclamó +muy agitado: + +-Márchense ustedes de aquí; aún es tiempo. + +--¿Qué hay? + +--Un complot horrible, el más espantoso atropello. Yo lo sé ... estoy +seguro. Márchense ustedes inmediatamente, ahora mismo. + +-¿Pero quién? ¿Pero quién?--dijeron los otros con mucha cólera. + +-Esos ...--contestó el joven,--los exaltados. Hay una maquinación +infernal en el movimiento de esta noche. Yo lo sé ... he venido á +prevenirles á ustedes y á impedir este atentado. + +Se internaron los tres, dirigiéndose á la huerta, donde los demás +esperaban. + +--Señores, ¿qué hacemos?--dijo Bozmediano.--El motín de esta noche se +dirige á nosotros. Han amotinado al pueblo para cometer, en nombre de la +libertad, un horrendo crimen. La bullanga se hace en nombre del partido +exaltado; pero ¿no presumen ustedes quién es el verdadero autor de este +movimiento? + +--¡El Rey, el Rey!--dijeron con terribles voces todos los que estaban +allí reunidos. + +--Pues es preciso recibir á esos miserables como merecen. + +--Lo mejor es huir; no nos hallarán aquí, y punto concluido--dijo otro. + +--No; es preciso enseñar al Rey cómo deben ser tratados sus viles +instrumentos. Basta de contemplaciones. Ya era de esperar esto. Lleno +está Madrid de agentes que se ingieren en las Sociedades secretas, +pagan á algunos de los oradores más furibundos para que aticen los +rencores del pueblo contra la autoridad constitucional. Ya ha llegado el +instante supremo de su empresa diabólica. Muchos imprudentes les ayudan +sin saber lo que hacen. Pero hoy es imposible distinguir. Demos un +escarmiento. + +--¿Qué hacemos? + +--Ahí á dos pasos está el cuartel--dijo uno de ellos, que era militar de +alta graduación. Voy á traer dos compañías. Las saco por la Ronda, y con +gran sigilo las meto aquí en la huerta. Ni un hombre en la calle, ni un +centinela, nada. Que cuando lleguen esas turbas crean que estamos +desprevenidos; que intenten allanar la casa; que derriben la puerta. + +--¿Y nos marchamos? + +--Opino que no. Aquí todo el mundo. + +--Pues aquí todo el mundo. + +A la media noche, una turba tumultuosa, animada con todas las voces de +un motín y todos los alaridos de una bacanal, invadía las calles de San +Bernardino, del Duque de Osuna y del Conde-Duque. Llegó á la plazuela +de Afligidos y la ocupó casi toda, uniéndose á los que, entrando por el +Portillo, habían llegado un poco antes. La puerta de la casa de que +hemos hablado resonó con tremendos hachazos; todo el largo de la tapia +del Príncipe Pío estaba ocupado por el pueblo, y algunos pelotones de +gente armada estaban en la Montaña, en la parte contigua á dicha +puerta. El callejón de la Cara de Dios contenía más de trescientas +personas; y la algarabía era tan grande, que no se podían distinguir +claramente las voces pronunciadas por los más exaltados, los _mueras_, +los _vivas_ con que la multitud trataba de infundirse á sí misma +animación y bríos. Imposible es referir los vaivenes, las convulsiones, +los bramidos con que se manifestaba la pasión colectiva del inmenso +pólipo difundido allí, comprimido con estrechez en aquel recinto. El +monstruo oprimió con su más fuerte músculo la puerta de la casa. Vino +ésta por fin al suelo, y diez, quince, veinte personas se precipitaron +en el portal dando gritos aterradores; pero al llegar al patio, hubo un +instante de vacilación, de terrible sorpresa. Doble fila de soldados +apuntaba á la multitud, que, confiada en su fuerza, no pudo resistir un +movimiento de terror, retrocediendo al ver que se la recibía de aquella +manera. "Atrás", dijo la voz del jefe. "¡Adelante! ¡Mueran los +traidores", exclamó otra voz en el portal. En el mismo instante sonó un +tiro y cayó un soldado. Hizo fuego sin reparo la tropa, y una descarga +nutrida envió más de veinte proyectiles sobre la muchedumbre. La +confusión fué entonces espantosa: avanzó la tropa; retrocedieron los +paisanos, no sin disparar bastantes tiros y agitar las navajas, arma +para ellos más segura que el trabuco. La gente de la calle sintió el +retroceso de los del portal, y se replegó, abriéndoles paso. Al mismo +tiempo un escuadrón de caballería bajaba por la calle del Conde-Duque, +y un batallón de nacionales avanzaba por la del Portillo, impidiendo la +salida de los amotinados. Hubo luchas parciales; pero, no obstante, la +dispersión del pueblo fué completa, desde que los del portal, recibidos +por una descarga, retrocedieron hacia la plaza. La corrida que cruzó +por la calle de San Bernardino y la plaza de San Marcial arrastró en su +rapidez á la mayor parte de las personas acumuladas allí por la +curiosidad ó la participación en el motín. En vano algunos de los +llamados jefes trataron de impedir aquella desorganización con +improvisadas filípicas. La dispersión creció hasta el punto de que sólo +quedaron en la plazuela Lobo, Perico Ganzúa, Pinilla y el cadáver del +Doctrino, que, herido mortalmente en el cráneo al entrar en el portal, +había podido retroceder hasta la plaza, donde cayó. Quince ó veinte le +rodeaban, dudando si escapar con los demás ó defenderse. Las tropas de +la casa no habían salido; la caballería avanzaba, y los nacionales +llegaban ya al palacio de Liria. + +--Es una locura; huyamos--gritó Pinilla. + +--¿Y qué hacemos con éste?--dijo uno, señalando el cadáver del Doctrino. + +--¿Qué hemos de hacer? ¡Bonita reliquia para cargar con ella! + +--¿Tiene algún papel en el bolsillo? ¡A ver, quitárselo pronto! + +Pinilla le registró cuidadosamente. + +--No tiene papeles, pero sí un bolsillo. + +--A ver, venga--dijo Lobo. + +Pinilla se lo guardó en su cinto; todos corrieron, y la plaza quedó +desierta hasta que la ocupó la tropa. + + + + + +CAPÍTULO XLI + + + +#Fernando el Deseado.# + + +No hemos examinado aquella agitada sociedad más que en una sola faz. Las +altas regiones del Poder han permanecido impenetrables para nosotros; +pero ahora nos toca hacer una excursión hacia los elevados lugares, +lugares que llamaba el público la _Casa Grande_, para conocer, aunque no +con la profundidad que el caso exige, la fuente del abominable complot +anteriormente descrito. + +En una sala del pabellón, que forma un martillo en la fachada oriental +de Palacio, estaba Fernando VII en la misma noche del motín. En aquel +pequeño despacho no recibía á los ministros; aquélla no era la cámara: +era la camarilla. Allí habían privado grandemente en épocas anteriores +el duque de Alagón, Lozano de Torres, Chamorro, Tattischief y otros +memorables personajes de los seis años que siguieron á la vuelta de +Valencey. Alguna vez los ministros eran favorecidos con su admisión en +aquel recinto de perfidias y adulación, y allí las sonrisas de Fernando +para sus secretarios eran siempre siniestras. Cuando sonreía á un +liberal, malo. Este axioma cortesano tuvo gran boga del 20 al 23. + +Aquella noche estaba con Coletilla, su perro favorito. Sentados junto á +una mesa el uno frente al otro, tenían delante unos papeles, que sin +duda eran cosa importante por la atención con que los leían y anotaban y +por la actitud satisfecha con que el Rey celebraba lo que allí estaba +escrito. Fernando se permitía algunas agudezas de vez en cuando, porque +era hombre, como todos saben, que poseía en grado eminente la propensión +á la burla, que ha sido siempre constantemente adorno del carácter +borbónico. Coletilla, que no acostumbraba á reírse, reía también, por +considerar desacato no reproducir en su fisonomía complaciente y esclava +todas las alteraciones de la regia faz de su amo. + +--Señor, esta noche--dijo--es la noche de la redención. ¡Dios quiera en +su altísima justicia que nuestra empresa llegue á feliz término! Yo así +lo espero; confío mucho en el valor de los que están encargados del +negocio. Señor, V.M. recobrará sus divinos atributos, usurpados por una +turba de habladores sin honor ni nobleza. España va á despertar. ¡Ay de +aquellos que sean sorprendidos en el error, cuando la patria sacuda su +letargo, abra los ojos y vea...! + +Fernando no contestó: había inclinado la cabeza y parecía muy +meditabundo. La luz de una lujosa lámpara le iluminaba completamente el +rostro, aquel rostro execrable que, para mayor desventura nuestra, +reprodujeron infinidad de artistas, desde Goya hasta Madrazo. Es +terrible la infinita abundancia de retratos de aquella cara repulsiva +que nos legó su reinado. España está infestada de efigies de Fernando +VII, ya en estampa, ya en lienzo. Esa cara no se parece á la de tirano +alguno, como Fernando no se parece á ningún tirano. Es la suya la más +antipática de las fisonomías, así como es su carácter el más vil que ha +podido caber en un ser humano. Estupenda nariz, que sin ser deforme como +la del conde-duque de Olivares, ni larga como la de Cicerón, ni gruesa +como la de Quevedo, ni tosca como la de Luis XI, era más fea que todas +éstas, formaba el más importante rasgo de su rostro, bastante lleno, +abultado en la parte inferior, y colocado en un cuerpo de buenas +proporciones. La vanidad austríaca no hubiera puesto su boca prominente +debajo de la nariz borbónica, símbolo de doblez, con más acierto y +simetría que como estaba en la cara de Fernando VII. Dos patillas muy +negras y pequeñas le adornaban los carrillos, y sus pelos, erizados á un +lado y otro, parecían puestos allí para darle la apariencia de un tigre +en caso de que su carácter cobarde le permitiera dejar de ser chacal. +Eran sus ojos grandes y muy negros, adornados con pobladísima ceja que +los sombreaba, dándoles una apariencia por demás siniestra y hosca. + +Respecto á su carácter, ¿qué diremos? Este hombre nos hirió demasiado, +nos abofeteó demasiado para que podamos olvidarle. Fernando VII fué el +monstruo más execrable que ha abortado el derecho divino. Como hombre, +reunía todo lo malo que cabe en nuestra naturaleza; como rey, resumió en +sí cuanto de flaco y torpe puede caber en la potestad real. La +revolución de 1812, primera convulsión de esta lucha de cincuenta años, +que aún dura y tal vez durará muchos más, trató de abatir la tiranía de +aquel demonio, y en sus dos tentativas no lo consiguió. La revolución +hubiera abatido á Nerón, á Felipe II, y no abatió á Fernando VII. Es +porque este hombre no luchó nunca frente á frente con sus enemigos, ni +les dió campo. No fué nuestro tirano descarado y descubiertamente +abominable; fué un histrión que hubiera sido ridículo á no tratarse del +engaño de un pueblo. Nos engañó desde niño, cuando, fraguando una +conspiración contra un favorito aborrecido, muy superior á Fernando por +su inteligencia, adquirió una popularidad que pronto pagó España con la +sangre de sus mejores hijos. Fernando fué mal hijo: conspiró contra su +padre Carlos IV, cuya imbecilidad no disminuía el valor de su +benevolencia; conspiró contra el trono que debía heredar más tarde, y +aun amenazó la vida del que le dió el ser. Después se arrastró á los +pies de Napoleón como un pordiosero, mientras España entera sostenía por +él una lucha que asombró al mundo. Al volver del destierro pagó los +esfuerzos de los que él llamaba sus vasallos con la más fría ingratitud, +con la más necia arrogancia, con la anulación de todos los derechos +proclamados por los constituyentes de Cádiz, con el destierro ó la +muerte de los españoles más esclarecidos; encendió de nuevo las hogueras +de la Inquisición; se rodeó de hombres soeces, despreciables é +ignorantes, que influían en los destinos públicos como hubiera podido +influir Aranda en las decisiones de Carlos III; persiguió la virtud, el +saber, el valor; dió abrigo á la necedad, á la doblez, á la cobardía, +las tres fases de su carácter. Restablecido á pesar suyo el sistema +constitucional, tascó el freno, disimuló como él sabía disimular, +guardando el veneno de su rabia, devorando su propio despecho, +encubriendo sus intentos con palabras que nunca pronunció antes sin risa +ó encono. Lo que es capaz de tramar un ser de éstos, tan hipócritas como +cobardes, se comprende por lo que tramó Fernando en aquellos tres años +desde las mil facciones y complots realistas, alimentados por él, hasta +el complot final de los cien mil hijos de San Luis, que Francia mandó al +Trocadero. Así recobró lo que en jerga real llamaba él sus derechos, +inaugurando los diez años de fusilamientos y persecuciones en que la +figura de Tadeo Calomarde apareció al lado de Fernando, como Caifás al +lado de Pilato. El pacto sangriento de estos dos monstruos terminó en +1823, en que Dios arrancó de la tierra el alma del Rey, y entregó su +cuerpo á los sótanos del Escorial, donde aún creemos que no ha acabado +de pudrirse. + +Pero con este fin no acabaron nuestras desdichas. Fernando VII nos dejó +una herencia peor que él mismo, si es posible: nos dejó á su hermano y á +su hija, que encendieron espantosa guerra. Aquel rey que había engañado +á su padre, á sus maestros, á sus amigos, á sus ministros, á sus +partidarios, á sus enemigos, á sus cuatro esposas, á sus hermanos, á su +pueblo, á sus aliados, á todo el mundo, engañó también á la misma +muerte, que creyó hacernos felices librándonos de semejante diablo. El +rasgo de miseria y escándalo no ha terminado aún entre nosotros. + +Pero no hagamos historia y sigamos nuestro cuento. + +--¿Y olvidaréis, señor, lo que me habéis prometido para mi +sobrinillo?--dijo Elías.--¡Ah!, yo quisiera que V.M. le conociera: es el +botarate mayor que ha nacido. Anoche habló en _La Fontana_ y les volvió +locos. Le aplaudían con unas ganas ... Yo también le aplaudí. Con tres +oradores así nos hubiéramos ahorrado mucho dinero. El pobre ha hecho +bastante. Sí, señor; mi sobrino lo merece, lo merece.... + +--Basta que sea tu sobrino, y que tú tengas empeño en darle ese +destinillo ... Sí; te lo nombro consejero de la Intendencia de +Filipinas. Hará carrera. A mí me gustan los chicos así ... exaltados.... + +--Señor--dijo Elías humillando su cabeza hasta tocar con la nariz el +tapete de la mesa,--yo no sé cómo V.M. no se cansa de protegerme. Yo, +que jamás oculto la verdad á V.M., me atrevo á decirle respetuosamente +que mi sobrinillo no merece semejante favor. Es un loco: tiene la cabeza +llena de desatinos, y creo que jamás será un hombre formal. Si me atreví +á pedir á V.M. ese favor, fué por los servicios que ha prestado el chico +á nuestra santa causa, uniéndose á esos admirables, aunque indirectos, +instrumentos de justicia que esta noche van á salvar la patria. + +--Tu sobrino merece el destino, y punto concluido. Aquí tengo el +decreto--dijo el Rey mostrando uno de los papeles. + +Después añadió sonriendo: + +--Al fin llegará un día en que promulgue una ley por mi cuenta y riesgo. +Si viniera Feliú y viera estos decretos hechos y firmados por mi sin +consultarle.... + +--Me parece que no los verán Feliú ni otros muchos: de eso +respondo--dijo Coletilla siniestramente.--Dios permitirá que las sabias +leyes de un rey justo salgan á luz pública y lleven el orden, la +obediencia y el respeto al ánimo de todos los españoles. Mañana, señor, +mañana. Lo primero, señor--prosiguió después de haber mirado al cielo un +buen rato,--es nombrar los capitanes generales y los regentes de todas +las Audiencias, gente de confianza que vaya al momento á cumplir las +leyes perentorias de seguridad pública que les daréis. El Rey hizo con +la mano ese gesto frecuentísimo que indica la actitud de castigar. Una +contracción de boca dió la última expresión á aquel gesto admirable. + +--Señor--continuó el consejero áulico,--yo me atrevería á recomendar á +V.M. una cosa; y es que nada sería más funesto que una clemencia, que +podríamos llamar criminal. Recuerde V.M. lo del año 14. Si ahora, como +entonces, se contenta V.M. con mandar al Fijo de Ceuta á ciertas +personas.... + +Coletilla, aunque observaba siempre en la conversación las fórmulas de +la etiqueta absolutista, hizo con la mano, fijando el pulgar bajo la +barba y agitando los demás dedos, un gesto que el Rey entendió +perfectamente. + +--Ya veremos lo que se hace--dijo Fernando, significando con una +oscilación de su labio que no sería tan blando como en 1814.--Ya son las +doce--añadió mirando un reloj.--¿Sabes que no se siente por ahí todo el +ruido que fuera de desear? + +--Por aquí no vendrán, señor. Ya saben que está aquí la Guardia Real, +que no admite bromas. + +--Ya la Guardia sabe lo que tiene que hacer: acercarse aquí y no hacer +manifestaciones en favor de nadie. Después.... + +--Me parece que siento ruido de voces ... allá ... hacia los Caños--dijo +Coletilla acercándose al balcón y aplicando el oído con la insidiosa +cautela de un ratero. + +--Sí; pero es hacia San Marcial, hacia allá abajo. Creo que en la plaza +de Afligidos pasa algo ya--dijo el Rey. + +--Sí; allí deben estar ya. Allí es la cosa ... ¿No se horroriza V.M. al +considerar qué planes inicuos podría fraguar allí esa gente? Tal vez +algún atentado contra el Trono ó contra la vida de V.M. ¿Quién sabe? +Todo se puede esperar de liberales. + +--Alguna coalición parlamentaria, como dicen. Pensarían presentar alguna +ley, y se ponían de acuerdo con la mayoría para votarla. + +--Para eso, señor, no se reúnen tantas personas de noche, con tales +precauciones y con el mayor secreto. + +--Es que me tienen miedo--dijo el Borbón.--Saben muy bien que yo puedo +destruir sus planes acá con mi gramática parda, sin andarme en +constitucionalidades. ¡Oh! Bien me conocen ellos. También me figuro que +han tenido noticia por algún conducto de mis relaciones con la Santa +Alianza, ó habrán sabido mi correspondencia con Luis XVIII. Pero con tal +que lo de esta noche salga bien, poco importa lo demás. + +En Palacio cundió la alarma con las noticias que llegaron del tumulto de +la capital. El Monarca, cuando recibió á sus gentileshombres y al jefe +de la Guardia, se mostró muy sorprendido, y hasta juró que tendrían los +amotinados pronto y ejemplar castigo. Volvió á la camarilla y al lado de +su consejero áulico, que estaba alborozado por haber sentido una +algazara más fuerte que la anterior. + +--Señor--murmuró,--ya, ya ... Por el ruido parece como que vuelven. + +--¿Vuelven? dijo el Rey con ansiedad.--¿De dónde? + +--De allí. ¡Vuelven! Tal vez trayendo por trofeo.... + +Mucho tiempo estuvieron los dos escuchando con grande atención y +ansiedad. Pasaron media hora en silencio, sólo interrumpido por algunas +frases de Coletilla y algunos monosílabos del Deseado. Al fin sintieron +el ruido de un coche que paraba á las puertas de Palacio. + +--¿Quién será?--dijo el Rey con una gran alteración de semblante y +pasando á la cámara. + +Anunciaron al ministro de la Gobernación. Fernando volvió á la camarilla +y miró á Elías con una cara en que el consejero leyó despecho y +desaliento. + +--¡El ministro de la Gobernación! ¿No me dijiste que iba también allí? + +--Señor--dijo Coletilla, en la actitud de una zorra apaleada,--preciso +es que haya acontecido algo extraordinario. Feliú también iba allá. + +--¡Está aquí!--dijo Fernando, hiriendo fuertemente el suelo con el +pie.--Todo se ha perdido. Feliú viene; escóndete por ahí cerca. Le +recibiré aquí mismo. Quiero que oigas lo que dice. + +Escondióse Coletilla. El Rey hizo pasar al ministro á la camarilla. +Venía Feliú muy agitado; pero Fernando estaba sereno, al menos en +apariencia. Indicó que acababa en aquel momento de tener noticia de una +borrasca popular, y que la juzgaba de poca importancia. + +--Señor--dijo el secretario,--más que un motín producido por el +descontento del pueblo, parece esto un complot ideado por personas que +hacen de ese mismo pueblo un instrumento de disolución y anarquía. + +--¿Pero quién, pero quién?--dijo Fernando fingiéndose incomodado, y lo +estaba en realidad, aunque por causa distinta. + +--Esos exaltados, enemigos constantes del Gobierno de V.M., porque no +les permite llevar el uso de los derechos hasta el desenfreno. + +--¿Pero qué piden esta noche? + +--Han pretendido allanar la casa de Álava; han intentado asesinarle, á +juzgar por la actitud de las turbas que allí se reunieron. Pero avisado +oportunamente por un joven que estaba en el secreto de la conspiración, +dió parte y se colocaron algunas fuerzas dentro de la casa, pudiendo +evitar un horrible crimen. + +--¿Y dónde ha sido eso? + +--En la plazuela de Afligidos. + +--¿No vivía Álava en la calle de Amaniel?--preguntó el Rey con una +mirada que estuvo á punto de turbarle. + +--Si, señor: allí vivía; pero desde algún tiempo se ha mudado á esta +otra casa, que es suya también. Por fortuna, las turbas no han podido +realizar su infame designio. Al separarme yo de mis compañeros, el +ministro de la Guerra había dado las órdenes necesarias, y el orden +estaba restablecido completamente. + +--Pero no puedo comprender que se amotinara todo un pueblo para +atropellar á un solo hombre. ¿No sería que en esa casa se reunían muchos +de los que el pueblo odia? De cualquier modo que sea, es preciso un +pronto castigo. Espero que no os dejaréis burlar por esa canalla. Caiga +el peso de la ley sobre ella, y á ver si de una vez se acaban estos +motines, Feliú, que bien se puede asegurar que desde que tienen libertad +los españoles no nos acostamos un día tranquilos. + +--Señor, los esfuerzos del Gobierno son inútiles para conseguir ese fin. +Es cosa que desespera y aturde ver cómo nos es imposible tranquilizar á +ciertas gentes. Por todas partes aparecen partidas de facciosos movidas +por una parte del clero. Hay todavía muchos espíritus apocados que no +quieren creer que el interés de V.M. y de la nación consiste en el +sistema que todos amamos y defendemos. Hay personas tan ciegas, que aún +no han llegado á comprender que es V.M. el que más ama y el que más +desea su cumplimiento. Todas las leyes liberales que V.M. sanciona y +promulga con gran sabiduría, no bastan á convencerles. ¿Qué hacemos +contra tales gentes? + +Fernando estaba ciego de furor al comprender adonde iban dirigidas las +embozadas alusiones del ministro. Era tan rastrero y cobarde, que, á +pesar de su ira, habló para fulminar anatemas contra los que aún soñaban +con la restauración del absolutismo. + +--El atentado de esta noche se ha reprimido--dijo el ministro.--¡Quiera +Dios que podamos impedir los que traten de perpetrar mañana! Es preciso +buscar en su origen el remedio de este mal. Yo creo que el partido +exaltado no es el único autor de estos desórdenes. + +--¿Pues quién?--preguntó el Rey, que, á pesar de su cobardía, sintió +en aquel momento herida su dignidad, y se puso muyencendido.--¿Quién, +Feliú? + +--Señor, yo me encargaré de averiguarlo, y propondré á V.M. los medios +de darles un ejemplar castigo. Se sabe que entre la juventud más +acalorada se ingieren ciertas personas que jamás tuvieron nota de +liberales ni mucho menos. Dicen que esas personas trabajan continuamente +para llevar al pueblo á los excesos que lamentamos. Esas gentes, señor, +son, á mi modo de ver, los enemigos de V.M. Sobre ellos debemos dirigir +los ojos de la vigilancia y la mano de la justicia. + +--Sí--contestó Fernando con su acostumbrada hipocresía.--Si; hay +insensatos que juzgan que para mi hay gloria, hay dignidad fuera de la +Constitución, y estoy dispuesto á castigar á ésos con más rigor que á +los frenéticos demagogos. Energía, energía es lo que quiero. + +--Señor, no tengo palabras con que abominar bastante la conducta de un +hombre muy conocido en Madrid; uno que ha tenido la osadía de usar, +profanándolo, el nombre de V.M. para disculpar sus horribles +maquinaciones. Ese hombre es más criminal que los mayores asesinos, que +los más rabiosos anarquistas; ese hombre corrompe al pueblo, corrompe á +la juventud exaltada; frecuenta los clubs ... Pero nada de esto sería +grave si no se atreviera á tomar en boca un nombre que aman todos los +españoles como símbolo de paz y libertad. Ese hombre se llama Elías, y +es conocido por Coletilla en los clubs. + +--Pues á ése y á otros como ése es preciso exterminarlos--dijo el Rey, +usando su palabra favorita.--Esa canalla es la que más daño hace á mis +intenciones, extraviando la opinión del pueblo. + +--Yo respondo, señor, que de esta vez haré todo lo posible para que ese +hombre no se escape. Ya otras veces se ha procurado prenderle; pero no +sé cómo consigue evadirse de la Justicia, y pasea después su cinismo por +todas las calles de Madrid, por todos los clubs. Esta vez no creo que se +nos escape. Ya daremos con él. Precisamente esta noche, Bozmediano, que +se hallaba en casa de Álava, me ha dicho que tuvo noticia del complot +pocas horas antes de haber sido intentado, por un sobrino del mismo +Coletilla, joven que el infame quiso poner al servicio de sus viles +propósitos. + +--Pues es preciso premiar á ese joven--dijo Fernando, empeñado cada vez +más en disimular la agitación que le dominaba. + +--Si, señor; es un joven de mérito, según me ha dicho Bozmediano, y muy +buen liberal. Antes de ocurrir este lance me lo había propuesto para una +plaza de oficial en el Consejo de Estado, y lo he concedido. + +--Bien; me gusta que se premie esa clase de servicios. + +--Mañana podré traer á V.M. un parte detallado de lo ocurrido esta +noche. Además, creo que el ministro de la Guerra no tardará, y él +enterará á V.M. de las precauciones que hemos tomado. + +--¿Esta noche?--dijo el Rey con hastío. + +--Veo que V.M. quiere descansar. Por esta noche no hay nada que temer. +Puede V.M. reposar tranquilo. + +--Bien; puedes retirarte. + +Fuése el ministro, y es de creer que se fué satisfecho por haber dicho +cosas que sólo en aquellos momentos de irritación y sobresalto se +hubiera atrevido á decir al Soberano. Feliú era hombre tímido, y es la +verdad que á su indecisión se debieron muchos de los lamentables sucesos +ocurridos en aquel trastornado período. + +Cuando Fernando se encontró solo abrió una mampara, y Elías, que estaba +oculto, se presentó. La imagen del consejero áulico daba pavor. Estaba +lívido; le temblaban los labios, secos por el calor de un aliento que +sacaba del pecho el fuego de todos sus rencores. Crispaba los puños, y +aun se hería con ellos en la frente, produciendo el sonido desapacible +que resulta de la seca vibración de dos huesos que se chocan. + +--¿Ves?--le dijo el Rey, encendido de furor y dando en el suelo una +real patada, que estremeció la sala.--¿Ves lo que ha pasado? ¿Oíste? +Vuelve á decirme que todo era cosa segura, que confiara en ti, que tú lo +harías todo. ¡Ah, qué desgraciado soy!--añadió con desaliento.--¡Que no +encuentre yo un hombre! ¡Un hombre es lo que yo necesito, un hombre! + +--Señor--murmuró Elías, alejado del Rey como el perro que ha recibido un +palo de su amo.--Señor, nos han vendido!... ¡Ese sobrino mío, ese infame +nos ha vendido! + +--No--dijo Fernando con repentino acceso de ira;--tú, con tu imprudente +conducta, me has comprometido. Ya ves, todo el mundo sabe que eres +agente mío. ¿No viste cómo con buenas palabras me lo dijo Feliú? ¡Oh, le +hubiera arrancado la lengua! ¡Tú me has vendido! + +--Señor--replicó Coletilla con voz en que había algo de llanto,--señor, +traspasadme el corazón, pero no digáis que os he vendido. Yo no puedo +venderos. Abofeteadme; escupidme, señor, antes que decirme tal cosa ... +Vuestra causa ha sido siempre mi único pensamiento; á ella me he +dedicado con toda la actividad de que soy capaz. Es que Dios, señor, +permite ciertas cosas; Dios pone á prueba nuestro temple y nuestro +valor. No me culpéis á mí, señor; yo os he servido como un perro. + +En aquel momento, podemos asegurarlo, Coletilla habría quedado muy +satisfecho si Fernando hubiera cogido en su cobarde mano la espada +augusta de sus mayores, atravesándole con ella. Pero Fernando no hizo +tal cosa. Coletilla sintió todo el menosprecio de su amo, y aquel +puntapié moral le lastimó más que una puñalada. El fanático realista +hubiera visto con terror, pero no con asombro, que el Deseado le mandara +colgar de una almena ó le hiciera apoyar la cabeza sobre el tajo feudal +para recibir el hachazo del verdugo. Acercóse al Rey, se le arrodilló +delante, y dijo con gran energía: + +--Señor: yo os juro, en nombre de vuestros mayores, que esta derrota +aparente que hemos sufrido no es más que el preludio de la gran victoria +que ha de poner remate á nuestra empresa. ¡Yo os lo juro! Despreciad las +alusiones de Feliú, despreciadlo todo. Seguid; sigamos. Los leales +existen; sólo falta el primer paso. ¿Tropezamos esta noche? Mañana no +tropezaremos: os respondo de ello, os lo juro. + +Levantóse lentamente; hizo una profunda reverencia, inclinándose lo más +que pudo, y se dirigió á la puerta, volviendo el rostro varias veces á +ver si el Rey le miraba. El Rey no le miró. Estaba muy ensimismado; de +vez en cuando hería el suelo con el pie, ocultando la cabeza entre las +manos sin decir palabra. Coletilla, desde la puerta, esperó una mirada +del Deseado; no la consiguió, y fuése, sintiendo, al par de su +concentrada rabia, dolorosa impresión de agravios y desconsuelo que le +ponía en el corazón un dolor inaudito. + + + + + +CAPÍTULO XLII + + + +#Virgo potens#. + + +Lázaro quedó dentro de la casa de Álava durante los breves y angustiosos +momentos que duró la tentativa de lucha entre el pueblo y la tropa. +Sentían desde allí el rumor popular, y por instantes creyeron que había +llegado la última hora de todos ellos. El objeto que allí reunía á los +ilustres personajes era tratar de los medios que podían emplearse para +impedir las frecuentes conspiraciones de Palacio. Pueden burlarse las +cábalas de un partido, de dos; pero contra las del Soberano, símbolo de +legalidad, ¿qué fuerza puede tener un Ministerio? Si hay algo más +terrible que la anarquía, son las camarillas. Contra esto no hay arma +eficaz, á no ser el arma de un regicida. No podemos asegurar si en +aquellas reuniones se trató de poner en práctica el artículo de la +Constitución; idea que después, con gran escándalo de Europa, se realizó +en las Cortes de Sevilla del año 23. Pero sí podemos asegurar que +aquellos hombres se ocuparon, con la aflicción y desaliento que era +natural, de los rumores de intervención francesa, de las relaciones +secretas de Fernando con Luis XVIII, y, por último, del ejército de +observación puesto por el Gobierno francés en la frontera con el +pretexto de cordón sanitario. + +Volvamos á nuestro cuento. Cuando terminó el peligro y se alejó la +multitud, la mayor parte de las personas permanecieron en la +huerta, subiendo á la casa tan sólo los tres que habían de figurar +en el reconocimiento ordenado por la autoridad. Todo se arregló de +modo que en el parte del capitán general que había de publicarse +al día siguiente, no figurara la existencia de reunión secreta ni +cosa parecida. + +Al amanecer se fueron todos custodiados por la tropa y con mucho sigilo. +Lázaro, sin que nadie le custodiara, se fué á la calle del Humilladero. +Clara, que había tenido noticia del alboroto de aquella noche, estaba en +la mayor inquietud. A cada ruido que sonaba en la calle se incorporaba +con grande agitación y sobresalto. Decíale Pascuala mil cosas divertidas +para distraerla, y á cada momento le contaba las estratagemas que tuvo +que poner en juego para que su Pascual no se echara á la calle, teniendo +que encerrarle en la casa y esconderle la escopeta en lo más profundo +del sótano. El tabernero, que en realidad era un hombre pacífico, viendo +que le cerraban la puerta y le impedían ir á cubrirse de gloria en las +calles, se bebió lo mejor de su comercio, y sin hacer alborotos, porque +también eran pacíficas las monas que cogía, se tendió en el banco y +empezó á roncar de tal modo, que parecía su voz una burla durmiente del +ronquido popular que sonaba en las calles. + +Esperó Clara toda la noche con mortal inquietud; pasó una hora y otra +hora, y rezó todas las oraciones que sabía, sin olvidar las que le había +enseñado doña Paulita. Su buen amigo no volvió hasta la mañana. Cuando +ella vió que no estaba herido, que no le faltaba ningún brazo, ni media +cabeza, ni tenía en el pecho ningún tremendo, sangriento agujero, como +ella había soñado con horror, se quedó tranquila y en extremo contenta. + +--¡Si vieras lo que he hecho esta noche!--dijo Lázaro, sentándose +fatigado y sin aliento junto al lecho.--He salvado la vida á más de +veinte personas, los hombres más esclarecidos de España. Iban á ser +villanamente asesinados esta noche. + +--¡Jesús!--exclamó Pascuala, llevándose las manos á la cabeza.--¡Qué me +alegro de que mi Pascual no hubiera salido! Si sale, me lo asesinan. + +--Una infernal maquinación estaba preparada para matarlos en un sitio +en que estaban reunidos. Todo por ese hombre malvado ... ¡Si vieras +qué tumulto! + +--¡Ah, no salgas, por Dios!--dijo Clara. + +--Es preciso salir. Sé que tratan de prender á mi tío, que tratan de +hacerle justicia. Lo merece, es cierto; pero yo que hice cuanto pude +para impedir la realización de sus inicuos planes, trataré también de +salvarle á él. Es hermano de mi madre. Si avisándole que tratan de +prenderle se salva, y no le aviso, mi conducta es criminal. Es un +infame, con vergüenza lo confieso; pero si no impido su persecución y su +muerte, tendré remordimientos toda mi vida. + +La huérfana no pudo resistir un sentimiento de lástima y piedad hacia +aquel hombre excéntrico que, sin dejar de ser su tirano, había sido su +protector y el amparo de su niñez. + +--Sí, sí; ve--dijo.--¡Pobre hombre! ¿Qué ha hecho? Pero no vayas tú; ¿no +podrías mandarle un recado? + +--Yo mismo debo ir. Volveré pronto; no temas nada. ¿Qué me puede +suceder? + +--¡Ay, Dios mío! Todavía me parece que siento aquellos gritos de anoche +... ¿Y si se enfada contigo y te riñe? + +--¿Quién? + +--¡Él! Ese hombre, que debe estar más rabioso que nunca. + +--No me importa. Hoy será la última vez que le vea. + +--¿Y si vas á la casa y encuentras á las dos señoras, y doña Salomé te +dice algo que te ofenda, y te habla de mi diciendo que soy incorregible? + +--Si me dice algo que me ofenda, me importará poco; pero si me habla de +ti, pienso que será la última vez que se atreva á pronunciar tu nombre. + +--¿Y si descubren que estoy aquí y vienen las tres á atormentarme +diciéndome que soy muy mal educada? ¡Oh!, si las veo entrar, me muero. + +--No vendrán--indicó Lázaro sonriendo.--Y si vienen, estaré yo aquí. + +--Ve entonces--dijo Clara con una melancolía que detuvo al aragonés un +momento y quebrantó un poco su resolución irrevocable. + +--Adiós ... es preciso. Volveré pronto. + +No quiso esperar más tiempo; salió y dirigióse á la inquisición de la +calle de Belén. Las ocho serían cuando entró en casa de las +nobilísimas damas. Paz y Salomé no estaban allí, porque habían salido +á buscar casa. Cuando la devota abrió la puerta y vió á Lázaro, su +sorpresa y su turbación fueron tales, que permaneció buen rato sin +decirle palabra, mirándole bien, como si creyera que aquella imagen +era el efecto de una visión. + +--¡Ah!--exclamó, cerrando la puerta, una vez que Lázaro estaba +dentro.--Yo creí que no le vería á usted más. + +Sintió el joven un alivio cuando supo que las dos arpías estaban fuera. +Doña Paulita le inspiraba respeto y gratitud, pues no había oído jamás +la menor recriminación en su boca, ni Clara le había dicho que tuviera +queja ninguna de ella. El recuerdo de la escena y diálogos misteriosos +ocurridos algunas noches antes, le puso muy pensativo. Sin saber por +qué, cuando se vió solo en aquella casa sombría, en compañía de aquella +mujer pálida, con la vista extraviada y el rostro enflaquecido por tres +días de delirio y calentura; cuando notó sus ligeras convulsiones, su +agitada respiración, su mirada viva, sin saber por qué, lo repetimos, +tuvo miedo. + +--¿Está mi tío?--preguntó.--Tengo que verle. + +--No está; desde ayer no parece. + +--¡Qué contrariedad! Tengo que verle hoy mismo. + +--Tal vez venga á la hora de comer. + +--No quisiera esperar; he de verle antes. Además, yo no como aquí; yo no +vuelvo acá, señora ... Ahora me despido de usted para no volver más. + +Doña Paulita se quedó mirando al joven como si oyera de sus labios la +cosa más inverosímil y más absurda. + +--¡Para no volver!--dijo cerrando los ojos.--No, no lo puedo creer; no +es cierto. + +---Sí, señora; es cierto. Yo no puedo estar en esta casa ni un día más. +Adiós, señora. + +--Lázaro--murmuró la devota, asiéndose al brazo derecho del joven como +un náufrago que encuentra una tabla en momentos desesperados.--¡Usted se +va ... se va! Y yo me quedo aquí para siempre. ¡Oh!, quiero morirme mil +veces primero. + +El joven estaba confundido. Aterrábale la actitud dolorida de la mujer +mística, sus labios trémulos y secos, la expresión de su rostro, que +anunciaba la más grande desesperación. + +--Yo soy una muerta, yo no vivo--dijo ella.--Yo no puedo vivir de esta +manera ... Ya le dije á usted que no era santa, y ¡cuán cierto es! Hace +tiempo que me he transformado ... Puedo nacer á la verdadera vida, puedo +salvarme, puedo salvar mi alma, que va á sucumbir si permanezco de este +modo. Yo espero vivir.... Al ver que usted tardaba, la esperanza comenzó +á faltarme; pero usted ha venido. ¿No puedo creer que Dios me lo ha +enviado? Hay cosas que nosotras no podemos decir; pero yo las digo, +porque me siento destrozada interiormente. Ha llegado para mí el momento +de dejar una ficción que me mata; yo no sé fingir. Creí que Dios me +reservaba para una vida ejemplar, de continua devoción y tranquilidad; +pero Dios se ha burlado de mi, me ha engañado, me ha hecho ver que la +virtud con que yo estaba tan orgullosa no era otra cosa que una farsa, y +aquella aparente perfección un desvarío. Yo no había vivido aún, ni me +había conocido. No puedo estar más aquí; porque esto sería prolongar +este engaño, que antes fué mi mayor placer y ahora mi mayor martirio. + +--Señora--dijo Lázaro, que comprendió al fin toda la profundidad del +nuevo carácter de la devota, y vió claro en lo que antes era para él un +misterio.--No se agite usted sin razón. Sea usted libre y no sacrifique +su felicidad á exigencias de familia. Las dos señoras que viven con +usted son muy intransigentes. + +Quería el joven evadirse, con esta salida, de la contestación enojosa +que las palabras y la actitud de la santa parecían exigir. + +--No me importa su carácter--dijo ésta.--Yo las quiero, son mis +parientas y compañeras de toda mi vida. Después que yo tome una +resolución irrevocable, poco me importa lo que ellas puedan decir ó +hacer. Yo estoy decidida, Lázaro. + +Y en vano buscaban sus ojos en el semblante del joven indicios de los +sentimientos que con tanta ansiedad le pedía. El hacía esfuerzos por +permanecer inmutable ante aquella santa mujer, agitada por las +alternativas de un arrebato místico; y no sabiendo qué decir, dió un +paso hacia la puerta. + +--No--dijo la devota, deteniéndole con más fuerza. ¿Marcharse usted? ¡Qué +idea! ¿Qué va á ser de mi? ¡Sola para siempre! La muerte lenta que me +espera es peor que si ahora mismo me matara usted ... ¡Y decía que era +agradecido! Usted es la misma ingratitud. Siempre lo he creído. Hay +personas que no merecen recibir la más ligera prueba de afecto. Usted es +uno de ésos. Y, sin embargo, por una fatalidad que nos cuesta tantas +lágrimas, siempre van dirigidos los más grandes tesoros de amor á las +personas que menos los merecen. + +--No, por Dios; no me llame usted ingrato respondió Lázaro, viendo que +era ya imposible evadirse á las declaraciones que la teóloga exigía de +un modo tan apremiante.--Yo no soy ingrato, y menos con usted, que tan +bondadosa ha sido conmigo. + +--Si usted olvidara eso, sería el más infame de los hombres. A pesar de +todo, siempre creí que no era usted tan malo como decían. Usted será +bueno; la felicidad hace buenas á las personas. Yo también espero serlo +... ¡Ah! ¿No sabe usted en qué he pensado? He tenido estos días llena la +cabeza con unas ideas ... No lo puedo contar. ¿Sabe usted? Pienso que +estoy destinada á largos días de paz y felicidad, de que disfrutará +alguien conmigo. + +--¿Qué es eso?--preguntó Lázaro, algo tranquilizado por la esperanza de +que aquella nueva idea apartaría la conversación del fastidioso tema por +que había empezado. + +--Es--continuó la santa con una amabilidad forzada que la hacía más +lúgubre,--es que yo he pensado que no puede existir perfección mayor que +la que ofrece la vida doméstica con todos los deberes, todos los goces, +todos los dolores que en sí lleva la familia. ¡Ay!, meditando sobre esto +he comprendido la esterilidad de mis rosarios, de mis rezos. ¿Qué estado +puede igualarse por su dignidad y nobleza al estado de la esposa, de +cuya solicitud penden tantas felicidades, la vida de tantos seres? + +--Efectivamente, señora--dijo Lázaro muy confuso;--eso es cierto. Pero +las personas que, como usted, se elevan tanto por la meditación y la +abstracción; que se libran de las flaquezas humanas por su fortaleza, +son mucho más perfectas. + +--¿Perfectas? ¡Qué loco es usted! ¿Y qué ha dicho usted de flaquezas? +¿Llama usted flaquezas á la verdad de nuestra naturaleza, que se +manifiestan como Dios las ha criado? + +El aturdimiento del joven no tuvo límites. + +--Aspirar á hacer la felicidad--continuó ella--de muchos seres por el +amor y los lazos de la familia, ¿es eso lo que usted llama flaquezas? + +--No, señora; eso no. + +--¡Oh! Usted se va á asustar de lo que le voy á decir. No lo creerá +usted; es inconcebible. + +Lázaro, que creía ya que doña Paulita Porreño no podía decir nada más +inconcebible, tembló ante la promesa de nuevas y más extrañas +confidencias. + +--Para realizar la felicidad y la paz con que yo he soñado, no basta el +amor; es decir, que para evitar mil irregularidades y disgustos es +necesaria además otra cosa. Cuando en la vida ocurren dificultades, el +mutuo amor se ve diariamente acibarado. Tiembla el uno por el otro; +tiemblan los dos por los hijos; la felicidad se ve comprometida á cada +instante; asusta el día de mañana; se tienen remordimientos de haberse +unido. Yo he comprendido esto á fuerza de imitación, y también me parece +que lo he leído en no sé qué libro. + +--Es verdad, señora; yo comprendo lo que usted quiere decir--observó +Lázaro, admirado de tanta sabiduría. + +--Pues yo voy á decir á usted una cosa que le sorprenderá mucho, +Lázaro--dijo Paulita, dirigiendo hacia el joven toda la melancolía y el +suave interés de su mirada. Voy á decirle á usted una cosa que le +sorprenderá sobremanera: yo soy rica. + +Efectivamente, Lázaro se quedó absorto. + +--Sí--continuó ella,--yo soy rica. Usted se maravilla. Conociendo la +vida que llevamos ... Este es un secreto que sólo confío á quien debo +confiarlo: á usted, única persona que ... El uso que yo pienso hacer de +esa riqueza, ya usted lo ha comprendido. Yo no debo hacer declaraciones +innecesarias. Nosotros nos hemos comprendido, hemos confundido nuestros +propósitos en uno sólo, ¿no es verdad? + +--Sí, señora--dijo Lázaro, por contestar de algún modo á aquella +profundísima y grave pregunta. + +--Yo soy rica. Hace poco hubiera dejado perder mi fortuna sin cuidado +ninguno. Siempre he despreciado todo eso. Pero hoy no; hoy pienso en ese +tesoro como un medio de vida. Para mí nada quiero; pero los hombres que +tienen ambición necesitan todo eso. Lo necesitamos, ¿no es cierto? + +Lázaro, después de un momento de angustiosa vacilación, dijo otra vez: + +--Si, señora. + +--Era yo muy niña--continuó la dama;--había muerto mi tío; reinaba en +la casa la mayor desolación; nos preparábamos á mudar de habitación; ya +éramos pobres. Mi tía y mi prima estaban llorando; pero al mismo tiempo +muy ocupadas en la mudanza y en recoger los pocos muebles que nos +quedaron después del embargo. En un viejo reclinatorio de nogal había +hecho yo un altar, donde rezaba mucho. Teníalo cerrado por las noches, +y al abrirlo por las mañanas, al ver mis santos y mis imágenes, me +parecía tener allí un pedazo de cielo. Aquel día fué muy triste para +mí, porque tuve que desclavar mi altar del sitio donde estaba, y muchos +santos se me rompieron, dejando en el mueble el pedazo por donde +estaban pegados. En esta operación sentí que cedía bajo mi mano la +tabla del fondo, y quedaba descubierto un hueco. En este hueco había +una cajita muy bella de madera labrada. Traté de abrirla y la abrí sin +esfuerzo: estaba llena de dinero, casi todo en onzas muy antiguas. +Cerré la caja; ajusté la tabla que cubría el hueco, dejándola +cuidadosamente como estaba, y me callé. Trajeron el mueble á esta casa, +y en mi cuarto ha estado hasta hoy. Al principio miré aquello como un +juguete, como una reliquia. De noche, en el silencio de esta casa, lo +abría, contemplando con estupor las hermosas monedas que dentro había. +Varias veces traté de revelarlo; pero me detenía un recelo +supersticioso. A veces soñaba con fundar algún día una obra piadosa. No +he tocado nunca aquel dinero, y á pesar de la estrechez con que hemos +vivido, jamás me atreví á gastar ni un solo doblón. Me parecía que +debía guardar aquello para otros dias, que yo esperaba sin saber +por qué. Por instinto lo conservaba intacto, aunque pensaba que jamás +cambiaría de estado. El tesoro existe en el mismo sitio en que lo +encontré. Ha llegado el momento de usarlo para las necesidades de +nuestra vida. Es mío; ¿puedo dudarlo? Pertenecía á alguno de mis +parientes, que lo depositó allí para tenerlo seguro. A mí me pertenece +ahora; á mí, que lo encontré. Daré, sin embargo, la mitad á mi prima y +á mi tía, y si me acusan de no haberlo mostrado antes, les diré que, á +no haberlo conservado, me sería hoy imposible labrar las felicidades +que pienso labrar, y dar á mi vida y á la vida de otros la expansión +que necesitan. Lázaro no quiso agravar la situación, y repitió: + +--Sí, señora. + +La devota entró en su cuarto y volvió al poco rato con una cajita que +mostró al joven, diciendo cariñosamente: + +--Aquí está. Es mía, es nuestra. + +Y al decir esto se acercó á él con la caja, sostenida en las dos manos y +apoyada en el seno. La caja tocaba al pecho de Lázaro, y éste sentía el +empuje con tanta fuerza, que, por no caer, tuvo que dar un paso atrás y +extender los brazos hasta tocar los hombros de la santa. + +--Hace usted bien--dijo el aragonés.--¿De qué sirve guardar ese dinero, +que puede ser útil á usted y á otros? + +--Si--contestó Paulita con efusión.--Es nuestro. Ya no sabía Lázaro qué +partido tomar. Se decidió á concluir de una vez aquella penosa +situación. + +--Señora--dijo,--yo me retiro. Es preciso que me retire.... + +--Sí--contesta ella,--y yo también. Vamos. Nos iremos juntos. + +--¡Usted, señora, usted...!--exclamó Lázaro descompuesto. + +--Sí, los dos. Vamos. + +--Señora, usted delira. Eso es imposible. + +--¡Imposible, imposible! No podemos quedarnos aquí. + +--Es preciso que nos separemos, señora. Otra cosa sería una +inconveniencia y una desgracia tal vez. + +--¿Qué dices?--balbuceó la santa con extravío. Su aspecto en aquellos +momentos infundía temor. Asemejábase á los enfermos atacados de +epilepsia cuando están á punto de caer en un angustioso paroxismo. Una +contracción, producida, al parecer, por el hábito de la sonrisa; una +tensión violenta de los párpados, como quien expresa el último grado del +asombro; palidez mortal, interrumpida por súbitas inflamaciones de +rubor; voz semejante á un quejido fatigoso y animada de repente con +vibración desentonada, eran los caracteres de su dolencia, próxima á +llegar al período de mayor exacerbación. + +--¿Qué dices?--repitió después de una pausa. + +--Usted está enferma, muy enferma, señora--dijo Lázaro, que empezó á +creer que doña Paulita deliraba ó estaba loca. + +La mujer mística sonrió de un modo inefable mirando al cielo y +estrechando contra su pecho la caja del tesoro, como si fuera la persona +del mismo Lázaro. Después tomó al joven por el brazo, y atrayéndole +suavemente, dijo: + +--Vamos, no entraremos más en este sepulcro. + +--Usted no debe salir, no puede salir. ¿Qué dirán esas señoras? Cálmese +usted, por Dios, y reflexione.... + +--Vamos. + +--¿Adonde hemos de ir? ¡Los dos! ¿No ve usted que eso es imposible? +¿Para qué? ¿Para qué nos vamos juntos? + +Al oír esto, la devota se conmovió de pies á cabeza. Como si toda la +pasión acumulada y oculta en tantos años brotara en ella de una vez con +violenta sacudida, exclamó con fuerza: + +--¡Necio!, ¿no ves que te adoro? + +Lázaro quedó petrificado. La dama había hablado con toda la expresión de +la verdad humana; se había revelado en un solo esfuerzo y del modo más +categórico. Aquella violenta confesión la dejó postrada y sin aliento, +como si con sus palabras exhalara la mitad del alma. Lázaro le dijo con +mucha vehemencia: + +--No lo merezco, señora. Yo soy muy inferior á usted; yo soy un +miserable, indigno de esa pasión. Pero no puedo estar aquí más. Ahora +más que nunca es mi deber declarar que soy el más malvado de todos los +hombres si no me aparto de aquí al instante. Obstáculos terribles que yo +no puedo ni podré nunca vencer se oponen á que yo manifieste nunca otra +cosa. Separémonos para siempre; otra cosa es imposible, imposible, +imposible.... + +Dijo esto con mucha energía, y se disponía á marcharse. La devota hizo +un gesto angustioso, cual si quisiera hablar. Parecía que después de lo +que dijo había quedado muda. Al fin pudo proferir estas palabras: + +--Ven ... oye ... vamos.... + +--¡Jamás, señora, jamás!--exclamó el joven, dirigiéndose hacia la +puerta. + +La devota inclinó la cabeza, agitó los brazos, soltando la caja; se +doblegó después de vacilar un momento, retrocediendo y avanzando; dió +un grito y cayó al suelo. Su cuerpo hizo retemblar el piso; las monedas +se esparcieron en derredor suyo; movió repetidas veces la cabeza, +afectada, al parecer, de un profundo dolor interno; llevóse ambas manos +al pecho, crispando los dedos, y al fin quedó quieta, sin más +movimiento que las expansiones violentas de su pecho, sacudido por una +respiración fuerte y ruidosa. Acudió Lázaro á levantarla con presteza, +y en el mismo momento se oyó el ruido de una llave y entraron muy +tranquilas Salomé y María de la Paz. + +Júzgese lo extraño de aquella aparición y de aquella escena: Paulita, +tendida, con los síntomas de un grave accidente; Lázaro, demudado y +confuso; gran cantidad de monedas de oro, cosa desconocida en aquella +casa, derramadas con abandono por el suelo, y las dos arpías en la +puerta, mirándose como dos espectros. + +El primer objeto que atrajo las miradas de Salomé fué el oro esparcido; +su primer movimiento fué lanzarse sobre él y empezar á recoger las +monedas, arrodillada en el suelo. Paz miró á Lázaro, se puso lívida de +miedo; miró á la devota, se llenó de ira, dió algunos pasos, y +recobrando la majestad de su carácter, preguntó: + +--¿Qué es esto? + +--Señora--dijo Lázaro, procurando dominar su situación,--un triste +suceso ... Doña Paulita está muy enferma ... Le ha dado un +accidente. Estábamos hablando.... ¡qué conflicto! Ahora mismo, ahora +mismo ha caído. + +--¿Pero ese dinero...?--dijo Paz. + +--Es suyo. + +--¡Suyo!--exclamó la arpía con codicia. + +Y volviéndose á Salomé, que recogía el oro, añadió: + +--Dámelo, dámelo; yo he de guardar eso. + +--Yo lo guardaré. + +--¿Pero de dónde ha sacado ella ese dinero?--dijo la otra. + +Lo tenía hace mucho tiempo contestó Lázaro, procurando, mientras las +Porreñas se ocupaban del oro, prestar algún alivio á la pobre enferma. + +Paz, de rodillas, recogía monedas; Salomé, de rodillas, recogía también; +pero la gruesa, con su pesada mano, no igualaba en presteza á la +nerviosa, que iba más ligera y cogía dos piezas en lo que su tía +atrapaba una. Salomé parecía una loca. La mano izquierda de Paz, cuando +recibía de la derecha una nueva onza ó doblón, se cerraba, apretando los +robustos dedos y aferrándose sobre el oro con la firmeza y el ajuste de +una máquina. Al fin iban desapareciendo del suelo las áureas piezas. +Quedaban cuatro, tres, dos; quedaba una. Las manos de entrambas Porreñas +se lanzaron con presteza brutal sobre la última, y cayeron una sobre +otra, aplastándose allí mutuamente en repetidos golpes. Las dos ruinas +se miraron: parece que se querían tragar mutuamente. ¿Cuál de los dos +caracteres vencería al otro? Paz estaba hinchada de cólera, de orgullo; +estaba amoratada, apoplética. Salomé estaba amarilla y jadeante de +rencor, envidia y ansiedad. Sus labios, entreabiertos, mostraban los +blancos y finísimos dientes, como si quisiera infundir miedo á su rival +con aquella arma. Las dos estaban de rodillas y apoyadas en las manos, y +en aquella actitud, semejante en algo á la de las esfinges, las dos +arpías, revelando con intempestivo vigor sus encontradas pasiones, eran +como bestias feroces. Después de un rato de silencio, en que todas las +fuerzas de la envidia humana se midieron de una mirada con todas las +fuerzas del orgullo, la pantera dijo á la foca: + +--¡Esto es mío! + +--¡Tuyo! ¿Qué dices, imbécil? Esto es mío: era de mi padre ... Yo sé que +lo había guardado en alguna parte; pero no sabía yo dónde estaba. + +--¡Vanidosa!--dijo Salomé, adelantando un brazo y una pierna.--Tu +nos has sumergido en la pobreza; tú tenías escondido este dinero. +¡Qué infamia! + +--¡Hipócrita!--exclamó Paz retrocediendo,--quítate de mi presencia. +Dame ese dinero; no nos robes otra vez. Esto es mío. + +--Era de mi padre: yo lo heredo. ¿Qué tienes tú que ver con esto? Dame +ese dinero. + +Paz vió á Salomé cerca de sí. Alzó su brazo derecho y sacudió con +poderoso empuje la mano contra la cara de su sobrina, dándole un bofetón +tan fuerte, que ésta cayó al suelo como herida por una maza. Pero se +irguió sobre sus piernas, vació en el bolsillo las monedas que tenía en +la mano, se retiró un poco, como los carnívoros cuando van á dar el +salto, y se abalanzó hacia su tía. Antes que ésta pudiera defenderse, +los diez dedos puntiagudos y como acerados de su contraria estaban sobre +su cara, pegados cual si tuvieran un gancho en cada falange. Clavó las +uñas con frenesí en las carnosas mejillas y tiró después, dejando ocho +surcos sangrientos en la faz augusta de la vanidosa. Lanzó ésta un grito +de dolor. Lázaro tuvo que intervenir, y mientras levantaba del suelo á +Paz, recogió la nerviosa todas las monedas que su rival dejó caer en el +combate; se envolvió en un manto con presteza convulsa, y apretándose el +bolsillo, salió corriendo de la sala, tomó la escalera, descendió por +ella y huyó. + +Lázaro no quiso presenciar más tiempo aquella escena. Vomitaba la vieja +su ira contra él, le decía las mayores injurias, le llamaba cobarde, +mandándole perseguir á su sobrina. El joven no podía resistir más el +horror que le inspiraba aquella casa maldita. Miró á la devota, que +permanecía aún sin movimiento, y afligido por la sin igual desventura de +mujer tan infeliz, salió de la casa. + + + + + +CAPÍTULO XLIII + + + +#Conclusión.# + + +Deseoso Lázaro de ver á su tío aquella mañana, fué á casa del abate +Carrascosa, y allí encontró otra escena de desolación. Estaba el ex +abate en su cuarto, sentado en una silla, con los pies sobre la +traviesa, en tal actitud, que parecía un pájaro posado sobre una rama. +Apoyaba los codos en las rodillas, sustentando la cabeza con las manos, +como si quisiera apuntalarla. Su expresión de tristeza era tal, y le +hacia tan raro, que el joven no pudo menos de preguntarle: + +--¿Qué tiene usted, don Gil? + +--¡Ay, don Lázaro, qué iniquidad! Se ha marchado. ¿Ve usted qué +iniquidad? ¡Yo, que la quería tanto! ... + +Lázaro comprendió que doña Leoncia, el avecilla vizcaína, había volado. + +--¿Pero cómo ha sido eso? ¿Qué motivo...? + +--¡Es la más horrible conspiración! ... Ese chisgarabís, ese tunante, el +poetastro que vivía en ese cuarto, se la ha llevado. ¡Qué horror! +¡Siempre he aborrecido de muerte á los copleros! + +--Consuélese usted, don Gil. Vamos á otra cosa. ¿Sabe usted dónde +está mi tío? + +--Si le digo á usted que no he visto iniquidad semejante--murmuró el +abate, sin hacer caso de la pregunta. Y tenía una herencia, un +legadillo.... ¡Maldito catacaldos! + +--Esa es la vida, don Gil.... Hay que conformarse. + +--Tenía un legadillo.... Yo lo descubrí en la covachuela. + +--Conque diga usted: ¿dónde podré encontrar á mi tío? + +--Yo ... si he de decir á usted la verdad--prosiguió el abate, abstraído +por su desgracia,--no lo siento por ella, porque al fin y al cabo ... +pero tenía un legadillo.... + +--¿No me responde usted? + +--Tenía un legadillo.... + +--Es imposible sacarle una respuesta. + +--Tenía un legadillo.... + +Comprendió Lázaro que era inútil toda indagación. Salió de la casa, +dejando al abate en la misma actitud de mochuelo posado, y se fué á la +calle del Humilladero, donde encontró á Bozmediano, que le esperaba con +inquietud, y al verle llegar, le dijo: + +--Amigo, le persiguen á usted. Es preciso tomar precauciones. + +--¿Quién me persigue? + +--Fácil es comprender que habrá personas disgustadas por lo que +hizo usted anoche. Esas personas le persiguen á usted; yo estoy +seguro de ello. + +--Ya comprendo--repuso Lázaro.--¿Pero qué me importa? + +--Hay que tomar precauciones, porque si se vengan, será de un modo +terrible. Mucho cuidado. Ahora han estado en la taberna cuatro personas, +que creo han traído el encargo de ver cuándo entraba y salía usted. Me +parece que lo mejor es que se marchen ustedes esta noche misma de +Madrid. Una vez que estén fuera y lejos.... + +--¡Qué contrariedad! Pero yo deseo salir. Nos marcharemos. + +--Pues entretanto no salga usted á la calle. Yo arreglaré el viaje, y lo +haré de modo que nadie lo sepa. Sé que le buscan á usted, y los que le +buscan saben hacer las cosas. + +--¿Y cómo han averiguado que estoy aquí? + +--Dejemos eso. Hay que partir esta noche ó mañana mismo. Aquí no está +usted seguro. Mucho cuidado ... Yo volveré, y veremos el modo de salir +sin peligro. Creo que se conseguirá. Hasta luego. + +Retiróse Bozmediano, y Lázaro entró á ver á Clara + +--¿Las encontraste?--le preguntó la sobrina de Coletilla con curiosidad +y cierto temor. + +--Sí--contestó él sonriendo al recordar la escena de las monedas, que +refirió después sin omitir el extraño incidente de doña Paulita. + +Oyó Clara con mucho interés este último punto, y después dijo con +tristeza: + +--Ya lo sabía. + +--¿Cómo? ¿Ella te ha dicho algo? + +--No; pero lo he conocido, me lo habla figurado. Tenía una sospecha ... +Aquella mujer es muy rara. ¡Si vieras qué miedo me daba cuando se ponía +á orar, quedándose mucho tiempo quieta é insensible, como si estuviera +muerta! Se ponía de rodillas, miraba al techo, y así estaba dos ó tres +horas sin moverse, y hasta parecía que no respiraba. La tocaba yo, y +nada; la llamaba, y no respondía. Por fin, después de mucho tiempo, +daba un suspiro y volvía en si. + +--¿Y eso le pasaba con frecuencia? + +--Si; muchas veces. + +--Hay una enfermedad--dijo Lázaro--que llaman la catalepsia, y consiste +en un paroxismo, durante el cual la persona pierde el movimiento y el +habla, quedándose como muerta. Dicen que una de las causas que motivan +esta enfermedad es el misticismo religioso y el hábito de los éxtasis +y visiones. + +--Eso será lo que tiene. ¡Pobre Paulita! + +Aquella noche estaban los dos en el mismo cuarto, sentados junto á una +escasa lumbre. Clara se había levantado completamente restablecida. +Lázaro revolvía en su imaginación los peregrinos incidentes de los días +anteriores. Los dos estaban muy tristes; se comunicaban mirándose su +tristeza, y callaban. Tal vez pensaban en planes para lo futuro; quizás +ella estaba inquieta por la situación difícil en que uno y otro se +encontraban. Entonces entró Pascuala y dijo: + +--¡Qué miedo! Desde el anochecer están paseándose por delante de la +puerta unos hombres. Esta tarde vinieron también. ¡Qué fachas! A veces +se paran á mirar _pa_ dentro, y me temo que si viene Pascual y los ve se +va á armar una ... ¡porque tiene un genio! ... se creerá que vienen por +mi ... porque como es una así ... tan guapetona ... + +--Cierre usted la puerta. + +--Ya cerré. + +Clara se quedó pálida como un difunto. Ya le parecía que por ventanas y +puertas entraba una horda de facinerosos armados de puñales, pistolas, +cuerdas y otros instrumentos horribles. + +--Cierra bien. Apaga esa luz. ¿Si se irán á entrar por esa +ventana?--dijo señalando un tragaluz por donde el gato, que tanto +respeto inspiraba al señor de Batilo, entraba con dificultad. Aquel +tragaluz daba á un patio perteneciente á la misma casa. + +Batilo, que sin duda entendió lo del peligro en que los jóvenes se +hallaban, y quería probar que, aunque misántropo, era un perro +resuelto á todo, ladró en un tono que quería decir: "Nada hay que +temer mientras esté yo." + +Un poco más tarde, Clara, que miraba con recelo aquel tragaluz +maldecido, se estremeció con horrible sacudimiento, dió un grito muy +agudo y sus ojos expresaron el pavor más grande. + +--¿Qué tienes, qué hay?--dijo Lázaro con sobresalto. Clara, tal vez +dominada por el miedo, había creído ver instantáneamente en el tragaluz +los ojos vivos, la nariz puntiaguda de Elías Orejón, su tirano y +protector. + +--¿Eres tonta?--le dijo Lázaro.--¿No ves que eso es efecto del miedo? + +El miró y examinó atentamente: no había nadie. Salieron al patio, que +estaba lleno de escombros y de leña, y tampoco vieron nada. +Indudablemente había sido efecto del miedo. + +El día siguiente pasó sin ningún suceso notable, y al anochecer llegó +Bozmediano. Lázaro, desde que le vió entrar, conoció que no estaba +tranquilo. + +--¿Qué hay? + +--Mucho peligro. Le acechan á usted. Yo he venido acompañado, por temor +de tener algún encuentro. Pero no tema usted. He traído bastante gente y +estamos seguros. Ahora mismo se van á marchar ustedes. + +--¿Y saldremos ahora mismo?--dijo Clara con alegría, esperando no ver +más aquel tragaluz y dejar para siempre á Madrid. + +--Sí, ahora mismo. Ya les he preparado un coche para que vayan de aquí á +Torrejón, donde tengo yo una casa. Allí pueden descansar hasta pasado +mañana, que pasa por allí una diligencia para Alcalá, y de Alcalá pueden +dirigirse á Aragón cuando quieran. + +--¿Y cuándo llegaremos á Torrejón? + +--Antes de que amanezca. Van ustedes en un coche de mi casa y con gente +de mi confianza. No tienen nada que temer: buenas mulas y buena +compañía. En Torrejón están ustedes seguros ... Aquí ... no lo creo. Es +preciso salir de esta casa y de Madrid inmediatamente. + +--Pues vamos--dijo Lázaro con resolución.--No perdamos tiempo. + +Rápidamente se prepararon uno y otro. + +--¿No hay una puerta que dé á otra calle?--preguntó Bozmediano á +Pascuala. + +--Sí, señor; pero hay que pasar por la casa del carbonero, que tiene +salida á la otra calle. + +--Bien; por ahí saldremos. El coche espera en las afueras del portillo +de Gilimón. Los hombres que yo he traído están en la tienda. Que entren, +y saldremos todos por esa otra calle. + +Pocos momentos después salían todos, incluso el perro de las +Porreñas, á quien Clara no quiso abandonar. Despidiéronse los +viajeros de Pascuala, y se dirigieron, acompañados de Bozmediano y +su gente, al portillo de Gilimón. Muy aprisa, por no dar lugar á que +algún curioso los descubriera, subieron al coche. El cochero y su +zagal iban en el pescante; un criado, hombre fuerte, armado de fusil, +iba dentro con Lázaro y Clara. Despidiólos Bozmediano muy +cordialmente y un tanto conmovido, y partió el coche por la ronda +para tomar la carretera de Aragón. + +Tantas precauciones no eran inútiles, y es seguro que sin ellas habrían +tenido los fugitivos un mal encuentro, y quizás alguna desventurada +aventura que hubiera desviado las cosas del buen camino que llevaban. La +inquietud de Lázaro y los sustos de Clara no concluyeron hasta más allá +de Alcalá; y había realmente motivo para ello, porque el jurar de +Coletilla contra su sobrino era tal (según informes adquiridos por el +autor), que había jurado quitarle la vida. Pero Dios lo dispuso de otra +manera, y llevó sanos y contentos á la villa aragonesa á los dos +principales personajes de esta verídica historia, los cuales, una vez +descansados del viaje y repuestos del susto, no pensaron más que en +casarse; acertada idea que á toda persona en aquellas circunstancias se +le hubiera ocurrido. En ningún apunte de los que el autor ha tenido á la +vista para su trabajo consta el día en que se casaron; pero está probado +que no esperaron mucho tiempo, y que tuvieron venturosa sucesión. De +esto son pruebas evidentes varios mocetones que, años adelante, vieron +Bozmediano y el autor en un viaje que hicieron á un lugar de Aragón para +asuntos que no vienen al caso. + +Cómo se acomodó Lázaro en su pueblo y qué medios de subsistencia pudo +allegar, es cosa larga de contar. Baste decir que renunció por completo, +inducido á ello por su mujer y por sus propios escarmientos, á los +ruidosos éxitos de Madrid y á las lides políticas. Tuvo el raro talento +de sofocar su naciente ambición y confinarse en su pueblo, buscando en +una vida obscura, pacífica, laboriosa y honrada la satisfacción de los +más legítimos deseos del hombre. Ni él ni su intachable esposa se +arrepintieron de esto en el transcurso de su larga vida. Así, en tan +dilatado período, el nombre de nuestro amigo, que había estado en +candidatura, digámoslo así, para entrar en la celebridad, no figuró en +la _Guía Oficial_, ni en listas de funcionarios, ni en corporaciones, ni +en juntas, ni en nada que pudiera hacerle traspasar las fronteras de +aquel reducido término de Ateca. Con paciencia y trabajo fué +alimentando la exigua propiedad de sus mayores, y llegó á ser hombre de +posición desahogada. + +Así me lo ha contado Bozmediano, de quien recibí también noticias muy +interesantes de los demás personajes de esta historia. Especial deseo +tenía yo de saber algo de Coletilla; y un día que la suerte me deparó +un buen encuentro con don Claudio y sacamos á colación los sucesos que +referidos quedan, me vino á las mientes Coletilla, y hablamos +largamente de él. + +--Ya el demonio se lo llevó--me dijo mi amigo.--Parece que aquel hombre +excéntrico recibió el más horrible castigo que, dado su carácter, podría +recibir. El Rey le despreció después del triunfo de 1824. Un día se +empeñaba Elías en ver al Rey; venía de la facción; había luchado por el +absolutismo como semejante hombre podía luchar por semejante causa. +Fernando, entre cuyos vicios descollaba la ingratitud, mandó salir +expresamente al lacayo del último de sus ayudas de cámara con orden +terminante de apalear á Coletilla dondequiera que le encontrase. Bajó el +lacayo y vapuleó al realista. Así pagan los tiranuelos. Después de este +lance, el fanático se puso malo. Dijeron algunos que se había dejado +morir de hambre; otros que se había vuelto loco; otros, y esto parece lo +más cierto, que le mató una profunda hipocondría. + +--Y las señoras de Porreño, ¿qué fué de ellas?--le pregunté. + +--Nada he podido averiguar de doña Salomé contestó.--Creo que ha +desaparecido de Madrid. Doña María de la Paz Jesús estaba en Segovia, +donde tenía una casa de huéspedes. Respecto á doña Paulita, sí he tenido +muchas noticias. + +--¡Qué singular pasión la suya! + +--Sí; después empezó á padecer ataques muy frecuentes de catalepsia. En +cuanto á su pasión, hay que reconocer que el recogimiento de su vida y +la circunstancia de haberse formado un carácter ficticio, influyeron en +aquella explosión repentina. Habíase educado en la vida devota, y la +condición mundana de nuestra naturaleza no se reveló en ella en edad +oportuna á causa de las anomalías de la juventud. Fué una niña hasta los +treinta años; y creo que hubiera sido una excelente mujer, adornada de +todas las prendas de lealtad y delicadeza que deben adornar á una +esposa, si aquella perfección engañosa, hija de una falsa educación, no +torciera en ella su verdadero carácter. Repitiendo lo que ella decía, +aunque modificándolo para no proferir una blasfemia, podemos asegurar +que la Naturaleza, no Dios, se burló de ella. + +Poco después de las últimas escenas de esta historia se retiró á un +convento, y allí tenía opinión de santa, á lo cual contribuyó mucho la +catalepsia. Creyéronla muerta varias veces, y hasta trataron de +enterrarla en una ocasión; mas durante las exequias volvió en sí, +pronunciando un nombre que interpretaron todas las monjas como una señal +de santidad, pues entendían que repetía las palabras de Jesús: _Lázaro, +despierta_. Indudablemente era una santa. Ocho teólogos lo probaron con +ochocientos silogismos. Su vida era ejemplar, su trato tristísimo; oraba +mucho, y se dormía, se quedaba en éxtasis casi todos los días. Uno de +estos éxtasis fué tan largo, que las monjas sospecharon que no saldría +de él. Así fué, en efecto: no volvió en sí. Pero las monjas, por no +exponerse á un nuevo chasco, esperaron lo más posible, y al fin se +decidieron á enterrarla, seguras de que estaba bien muerta. + +Madrid, 1867-68. + +#FIN DE "LA FONTANA DE ORO"# + + + + + +End of Project Gutenberg's La Fontana de Oro, by Benito Pérez Galdós + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 11070 *** diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6312041 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This eBook, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. Anyone seeking to utilize +this eBook outside of the United States should confirm copyright +status under the laws that apply to them. diff --git a/README.md b/README.md new file mode 100644 index 0000000..69f0d36 --- /dev/null +++ b/README.md @@ -0,0 +1,2 @@ +Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for +eBook #11070 (https://www.gutenberg.org/ebooks/11070) diff --git a/old/11070-8.txt b/old/11070-8.txt new file mode 100644 index 0000000..334d7b6 --- /dev/null +++ b/old/11070-8.txt @@ -0,0 +1,15571 @@ +The Project Gutenberg EBook of La Fontana de Oro, by Benito Prez Galds + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: La Fontana de Oro + +Author: Benito Prez Galds + +Release Date: February 13, 2004 [EBook #11070] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA FONTANA DE ORO *** + + + + +Produced by Stan Goodman, Miranda van de Heijning, Paz Barrios and the +Online Distributed Proofreading Team. + + + + + +LA FONTANA DE ORO + +B. PREZ GALDS + + +[Illustration: ARS-NATURA-VERITAS] + + + + + +MADRID 1921 + + + +Los hechos histricos novelescos contados en este libro, se refieren +uno de los periodos de turbacin poltica y social ms graves +interesantes en la gran poca de reorganizacin, que principi en 1812 y +no parece prxima terminar todava. Mucho despus de escrito este +libro, pues slo sus ltimas pginas son posteriores la Revolucin de +Septiembre, me ha parecido de alguna oportunidad en los das que +atravesamos, por la relacin que pudiera encontrarse entre muchos +sucesos aqu referidos y algo de lo que aqu pasa; relacin nacida, sin +duda, de la semejanza que la crisis actual tiene con el memorable +perodo de 1820-23. Esta es la principal de las razones que me han +inducido publicarlo. + + +B.P.G. + + +Diciembre de 1870. + + + +NDICE + + + + I.--La carrera de San Jernimo en 1821. + II.--El club patritico + III.--Un lance patritico y sus consecuencias + IV.--Coletilla + V.--La compaera de Coletilla + VI.--El sobrino de Coletilla + VII.--La voz interior + VIII.--Hoy llega + IX.--Los primeros pasos + X.--La primera batalla + XI.--La tragedia de _Los Gracos_ + XII.--La batalla de Plateras + XIII.--No llega el esperado.--Llegada de un importuno + XIV.--La determinacin + XV.--Las tres ruinas + XVI.--El siglo dcimoctavo + XVII.--El sueo del liberal + XVIII.--Dilogo entre ayer y hoy + XIX.--El abate + XX.--Bozmediano + XXI.--Libre! + XXII.--El _va-crucis_ de Lzaro + XXIII.--La Inquisicin + XXIV.--_Rosa mstica_ + XXV.--_Virgo prudentsima_ + XXVI.--Los disidentes de _La Fontana_ + XXVII.--Se queda sola + XXVIII.--El ridculo + XXIX.--Las horas fatales + XXX.--_Virgo fidelis_ + XXXI.--La reunin misteriosa + XXXII.--_La Fontanilla_ + XXXIII.--Las arpas se ponen tristes + XXXIV.--El complot.--Triunfo de Lzaro + XXXV.--El bonete del Nuncio + XXXVI.--Aclaraciones + XXXVII.--El _va-crucis_ de Clara +XXXVIII.--Continuacin del _va-crucis_ + XXXIX.--Un momento de calma + XL.--El gran atentado + XLI.--Fernando el Deseado + XLII.--_Virgo potens_ + XLIII.--Conclusin + + + + + + +CAPTULO PRIMERO + + + +#La Carrera de San Jernimo en 1821#. + + +Durante los seis inolvidables aos que mediaron entre 1814 y 1820, la +villa de Madrid presenci muchos festejos oficiales con motivo de +ciertos sucesos declarados _faustos_ en la _Gaceta_ de entonces. Se +alzaban arcos de triunfo, se tendan colgaduras de damasco, salan la +calle las comunidades y cofradas con sus pendones al frente, y en todas +las esquinas se ponan escudos y tarjetones, donde el poeta Arriaza +estampaba sus pobres versos de circunstancias. En aquellas fiestas, el +pueblo no se manifestaba sino como un convidado mas, aadido la lista +de alcaldes, funcionarios, gentiles-hombres, frailes y generales; no era +otra cosa que un espectador, cuyas pasivas funciones estaban previstas y +sealadas en los artculos del programa, y desempeaba como tal el papel +que la etiqueta le prescriba. + +Las cosas pasaron de distinta manera en el perodo del 20 al 23, en que +ocurrieron los sucesos que aqu referimos. Entonces la ceremonia no +exista, el pueblo se manifestaba diariamente sin previa designacin de +puestos impresa en la _Gaceta;_ y sin necesidad de arcos, ni oriflamas, +ni banderas, ni escudos, pona en movimiento la villa entera; haca de +sus calles un gran teatro de inmenso regocijo ruidosa locura; turbaba +con un solo grito la calma de aquel que se llam el _Deseado_ por una +burla de la historia, y sola agruparse con sordo rumor junto las +puertas de Palacio, de la casa de Villa de la iglesia de Doa Mara +de Aragn, donde las Cortes estaban. + +Aos de muchos lances fueron aquellos para la destartalada, sucia, +incmoda, desapacible y obscura villa! Sin embargo, no era ya Madrid +aquel lugarn fastuoso del tiempo de los reyes tudescos; sus gloriosas +jornadas del 2 de Mayo y del 3 de Diciembre, su iniciativa en los +asuntos polticos, la enaltecan, sobremanera. Era, adems, el foro de +la legislacin constituyente de aquella poca, y la ctedra en que la +juventud ms brillante de Espaa ejerca con elocuencia la enseanza del +nuevo derecho. + +A pesar de todos estos honores, la villa y corte tena un aspecto muy +desagradable. Mari-Blanca continuaba en la Puerta del Sol como la ms +concreta expresin artstica de la cultura matritense. Inmutable en su +grosero pedestal, la estatua, que en anteriores siglos haba asistido al +tumulto de Oropesa y al motn de Esquilache, presida ahora el +espectculo de la actividad revolucionaria de este buen pueblo, que +siempre converga aquel sitio en sus ovaciones y en sus trastornos. + +Si fuera posible trasladar al lector las gradas de San Felipe, +capitolio de la chismografa poltica y social, sentarle en el hmedo +escao de la fuente de Mari-Blanca, punto de reunin de un pblico ms +plebeyo, comprendera cuan distinto de lo que hoy vemos era lo que vean +nuestros abuelos hace medio siglo. De fijo llamara su atencin que una +gran parte de los ociosos, que en aquel sitio se renen desde que +existe, lo abandonaban la cada de la tarde para dirigirse la +Carrera de San Jernimo otra de las calles inmediatas. Aquel pblico +iba los clubs, las reuniones patriticas, _La Fontana de Oro_, al +_Grande Oriente_, _Lorencini_, la _Cruz de Malta_. En los grupos +sobresalan algunas personas que, por su ademn solemne, su mirada +protectora, parecan ser tenidos en grande estima por los dems. +Aparentaban querer imponer silencio la multitud; otras veces, +extendiendo los brazos en cruz, volvanse atrs como quien pide +atencin: todo esto hecho con una oficiosa gravedad que indicaba influjo +muy grande presuncin no pequea. + +La mayor porte se diriga la Carrera. Es porque all estaba el club +ms concurrido, el ms agitado, el ms popular de los clubs: _La Fontana +Se Oro_. Ya entraremos tambin en el caf revolucionario. Antes +crucemos, desde el Buen Suceso los Italianos, esta alegre y animada +Carrera de los Padres Jernimos, que era entonces lo que es hoy y lo +que ser siempre: la calle ms concurrida de la capital. + +Pero hoy, cuando veis que la mayor parte de la calle est formada por +viviendas particulares, no podis comprender lo que era entonces una va +pblica ocupada casi totalmente por los tristes paredones de tres +cuatro conventos. Imposible es comprender hoy la obscuridad que +proyectaban sobre la entrada de la Carrera el ancho paredn del +Monasterio de la Victoria por un lado, y la sucia y corroda tapia del +Buen Suceso por otro. Ms all formaban en lnea de batalla las monjas +de Pinto; por encima de la tapia, que serva de prolongacin al +convento, se vean las copas de los cipreses plantados junto las +tumbas. Enfrente campeaba la ermita de los Italianos, no menos ridcula +entonces que hoy, y ms abajo, en lo ms rpido del declive, el Espritu +Santo, que despus fu Congreso de los Diputados. + +Las casas de los grandes alternaban con los conventos. En lo ms bajo de +la calle se vea la vasta fachada del palacio de Medinaceli, con su +ancho escudo, sus innumerables ventanas, su jardn un lado y su +fundacin piadosa otro; enfrente los Valmedianos, los Pignatellis y +Gonzagas; ms ac los Pandos y Macedas, y, finalmente, la casa de Hjar, +que hasta hace poco ostentaba en su puerta la cadena histrica, +distintivo de la hospitalidad ofrecida un monarca. Quedaba para catas +particulares, para tiendas y sitios pblicos la tercera parte de la +calle: esto es lo que describiremos con ms detencin, porque es +importante dar conocer el gran escenario donde tendrn lugar algunos +importantes hechos de esta historia. + +Entrando por la Puerta del Sol, y pasado el convento de la Victoria, se +hallaba un gran prtico, entrada de una antiqusima casa que, pesar de +su escudo decorativo, grabado en la clave del balcn, era en aquel +tiempo una casa de vecindad en que vivan hasta media docena de honradas +familias. Su noble origen era indudable; pero fu adquirida no sabemos +cmo por la comunidad vecina, que la alquil para atender sus +necesidades. En dicho portal, bastante espacioso para que entraran por +l las enormes carrozas de su primitivo seor, tena su establecimiento +un memorialista, secretario de certificaciones y misivas; y en el mismo +portal, un poco ms adentro, estaban los almacenes de quincalla de un +hermano de dicho memorialista, que haba venido de Ocafia la Corte +para _hacer carrera_ en el comercio. Constaba su tienda de tres +menguados cajoncillos, en que haba algunos paquetes de peines, unas +cuantas cajas de obleas, juguetes de chicos y un gran manojo de rosarios +con cruces y medallones de estao. + +La parte de la izquierda, y especialmente el rincn contiguo la +puerta, era un lugar en que el pblico ejerca un incontestable derecho +de servidumbre. Era un centro urinario: la secrecin pblica haba +trocado aquel rincn en foco de inmundicia, y especialmente por las +noches la ofrenda lquida aumentaba de tal modo, que el escribiente y su +hermano hacan propsito firme de abandonar el local. En vano se +amonestaba al pblico con terribles pragmticas de polica urbana, +promulgadas por la autorizada voz del memorialista. El pblico no +renunciaba por esto su costumbre, y de seguro lo habran pasado mal +los dos hermanos si hubieran tratado de impedir por la fuerza la +libertad mingitoria, autorizada por un derecho consuetudinario que, +segn la feliz expresin de un parroquiano de aquel sitio, radicaba en +la naturaleza del hombre y en la hospitalidad forzosa del vecindario. + +Enfrente de este portal clsico haba una puertecilla, y por los dos +yelmos de Mambrino, labrados en finsimo metal del Alcaraz y +suspendidos un lado y otro, se vena en conocimiento de que aquello +era una barbera. Por mucho de notable que tuviera el exterior de este +establecimiento, con su puerta verde, sus cortinas blancas, su redoma de +sanguijuelas, su cartel de letras rojas, adornado con dos vietas dignas +de Maella, que representaban la una un individuo en el momento de ser +afeitado, y la otra una dama quien sangraban en un pie, mucho ms +notable era su interior. Tres mozos, capitaneados por el maestro +Calleja, rapaban semanalmente las barbas de un centenar de liberales de +los ms recalcitrantes. All se discuta, se hablaba del Rey, de las +Cortes, del Congreso de Verona, de la _Santa Alianza_. Oirais all la +peroracin contundente del oficial primero y ms antiguo, mozo que se +deca pariente de Poilier, el mrtir de la libertad. Al comps de la +navaja se recitaban versos amenizados con agudezas polticas; y las +voces _camarilla, coletilla, trgala, Elio, la Bisbal, Vinuesa_, +formaban el fondo de la conversacin. Pero lo ms notable de la barbera +ms notable de Madrid, era su dueo, Gaspar Calleja (se haba quitado el +Don despus de 1820), hroe de la revolucin, y uno de los mayores +enemigos que tuvo Fernando el ao 14. As lo deca l. + +Ms lejos estaba la tienda de gneros de unos irlandeses establecidos +aqu desde el siglo pasado. Vendan, juntamente con el raso y el +organd, encajes flamencos y catalanes, alepn para chalecos, ante para +pantalones, corbatas de color de las llamadas _guirindolas_, y +_carrikes_ de cuatro cuellos, que estaban entonces en moda. El patrn +era un irlands gordo y suculento, de cara encendida, lustrosa y redonda +como un queso de Flandes. Tena fama de ser un serviln de folio, +pero, si esto era cierto, las circunstancias constitucionales del pas, +y especialmente de la Carrera de San Jernimo, le obligaban +disimularlo. Fundbanse los que tan feo vicio imputaban al irlands, en +que cuando pasaba por la calle la Majestad de Fernando Amalia, la +Alteza de _mi to el doctor_ de don Carlos, el buen comerciante dejaba +apresuradamente su vara y su escritorio para correr la puerta, +asomndose con ansiedad y mirando la real comitiva con muestras de +ternura y adhesin. Pero esto pasaba, y el irlands volva su habitual +tarea, haciendo todas las protestas que sus amigos le exigan. + +Cerca de la tienda del irlands se abra la puerta de una librera, en +cuyo mezquino escaparate se mostraban abierto por su primera hoja +algunos libros, tales como la _Historia de Espaa_, por Duchesne; las +novelas de Voltaire, traducidas por autor annimo; _Las noches_ de +Young; el _Viajador sensible_, y la novela de _Arturo y Arabella_, que +gozaba de gran popularidad en aquella poca. Algunas obras de Montiano, +Porcell, Arriaza, Olavide, Feijo, un tratado del lenguaje de las flores +y la _Gua del comadrn_, completaban el repertorio. + +Al lado, y como formando juego con este templo literario, estaba una +tienda de perfumera y de bisutera con algunos objetos de caza, de +tocador y de encina, que todo esto formaban comercio comn en aquellos +das. Por entre los botes de pomadas y cosmticos; por entre las cajas +de alfileres y juguetes, se descubra el perfil arqueolgico de una +vieja que era ama, dependiente y aun fabricante de algunas drogas. Ms +all haba otra tienda obscura, estrecha y casi subterrnea en que se +vendan papel, tinta y cosas de escritorio, amn de algn braguero +otro aparato ortopdico de singular forma. En la puerta penda colgado +de una espetera un manojo de plumas de ganso, y en lo ms profundo y ms +lbrego de la tienda lucan como los ojos de un lechuzo en el recinto de +una caverna, los dos espejuelos resplandecientes de don Anatalio Mas, +gran jefe de aquel gran comercio. + +Enfrente haba una tienda de comestibles; pero de comestibles +aristocrticos. Exista all un horno clebre, que asaba por Navidades +ms de cuatrocientos pavos de distintos calibres. Las empanadas de +perdices y de liebres no tena rival; sus pasteles eran celebrrimos, +y nada igualaba los lechoncillos asados que salan de aquel gran +laboratorio. En das de convite, de cumpleaos de boda, no encargar +los principales platos casa de _Perico el Mahons_ (as le +llamaban), hubiera sido indisculpable desacato. Al por menor se +vendan en la tienda: rosquillas, bizcochos, galletas de Inglaterra y +mantecadas de Astorga. + +No lejos de esta tienda se hallaban las sedas, los hilos, los algodones, +las lanas, las madejas y cintas de doa Ambrosia (antes de 1820 la +llamaban la ta Ambrosia), respetable matrona, comerciante en hilado: el +exterior de su tienda pareca la boca escnica de un teatro de aldea. +Por aqu colgaba guisa de pendn, una pieza de lanilla encarnada; por +all un ceidor de majo; ms all ostentaba una madeja sus innumerables +hilos blancos, semejando los pistilos de gigantesca flor; de lo alto +penda algn camisoln, infantiles trajes de mameluco, cenefas de +percal, sartas de pauelos, refajos y colgaduras. Encima de todo esto, +una larga tabla en figura de media, pintada de negro, fija en la muralla +y perpendicular ella, serva de muestra principal. En el interior todo +era armona y buen gusto; en el trpode del centro tenan poderoso +cimiento las caderas de doa Ambrosia, y ms arriba se ostentaba el +pecho ciclpeo y corpulento busto de la misma. Era espaola rancia, +manchega y natural de Quintanar de la Orden, por ms seas; seora de +muy nobles y cristianos sentimientos. Respecto sus ideas polticas, +cosa esencial entonces, baste decir que qued resuelto despus de +grandes controversias en toda la calle, que era una servilona de lo ms +exagerado. + +Estas tiendas, con sus respectivos muestrarios y sus tenderos +respectivos, constituan la decoracin de la calle; haba adems una +decoracin movible y pintoresca, formada por el gento que en todas +direcciones cruzaba, como hoy, por aqul sitio. Entonces los trajes eran +singularsimos. Quin podra describir hoy la oscilacin de aquellos +puntiagudos faldones de casaca? Y aquellos sombreros de felpa con el +ala retorcida y la copa aguda como piln de azcar? Se comprenden hoy +los tremendos sellos de reloj, pesados como badajos de campana, que iban +marcando con impertinente retintn el paso del individuo? Pues y las +botas la _farol_ y las mangas de jamn, que seran el ltimo grado de +la ridiculez, si no existieran los tups hiperblicos, que asimilaban +perfectamente la cabeza de un cristiano la de un guacamayo? + +El gremio cocheril exhiba all tambin sus ms caractersticos +individuos. Lo menos veinte veces al da pasaban por esta calle las +carrozas de los grandes que en las inmediaciones vivan. Estas carrozas, +que ya se han sumergido en los obscuros abismos del no ser, se componan +de una especie de navo de lnea, colocado sobre una armazn de hierro; +esta armazn se mova con la pausada y solemne revolucin de cuatro +ruedas, que no tenan velocidad ms que para recoger el fango del piso y +arrojarlo sobre la gente de pie. El vehculo era un inmenso cajn: los +de los das gordos estaban adornados con placas de carey. Por lo comn +las paredes de los ordinarios eran de nogal bruido, de caoba, con +finsimas incrustaciones de marfil metal blanco. En lo profundo de +aquel antro se vea el nobilsimo perfil de algn prcer esclarecido, +de alguna vieja esclarecidamente fea. Detrs de esta mquina, clavados +en pie sobre una tabla, y asidos pesadas borlas, iban dos grandes +levitones que, en unin de dos enormes sombreros, servan para +patentizar la presencia de dos graves lacayos, figuras simblicas de la +etiqueta, sin alma, sin movimientos y sin vida. En la proa se elevaba el +cochero, que en pesadez y gordura tena por nicos rivales las mulas, +aunque stas solan ser ms racionales que l. + +Rodaba por otro lado el vehculo pblico, tartana calesa galera, el +carromato tirado por una reata de bestias esculidas; y entre todo esto +el esportillero con su carga, el mozo con sus cuerdas, el aguador con su +cuba, el prendero con su saco y una pila de seis siete sombreros en la +cabeza, el ciego con su guitarra y el chispero con su sartn. + +Mientras nos detenemos en esta descripcin, los grupos avanzan hacia la +mitad de la calle y desaparecen por una puerta estrecha, entrada un +local, que no debe de ser pequeo, pues tiene capacidad para tanta +gente. Aqulla es la clebre _Fontana de Oro, caf y fonda_, segn el +cartel que hay sobre la puerta; es el centro de reunin de la juventud +ardiente, bulliciosa, inquieta por la impaciencia y la inspiracin, +ansiosa de estimular las pasiones del pueblo y de or su aplauso +irreflexivo. All se haba constituido un club, el ms clebre +influyente de aquella poca. Sus oradores, entonces nefitos exaltados +de un nuevo culto, han dirigido en lo sucesivo la poltica del pas; +muchos de ellos viven hoy, y no son por cierto tan amantes del bello +principio que entonces predicaban. + +Pero no tenemos que considerar lo que muchos de aquellos jvenes fueron +en aos posteriores. Nuestra historia no pasa ms ac de 1821. Entonces +una democracia nacida en los trastornos de la revolucin y alzamiento +nacional, fundaba el moderno criterio poltico, que en cincuenta aos se +ha ido difcilmente elaborando. Grandes delirios bastardearon un tanto +los nobles esfuerzos de aquella juventud, que tom sobre s la gran +tarea de formar y educar la opinin que hasta entonces no exista. Los +clubs, que comenzaron siendo ctedras elocuentes y palestra de la +discusin cientfica, salieron del crculo de sus funciones propias +aspirando dirigir los negocios pblicos, amonestar los gobiernos +imponerse la nacin. En este terreno fu fcil que las personalidades +sucedieran los principios, que se despertaran las ambiciones, y lo que +es peor, que la venalidad, cncer de la poltica, corrompiera los +caracteres. Los verdaderos patriotas lucharon mucho tiempo contra esta +invasin. El absolutismo, disfrazado con la mscara de la ms abominable +demagogia, socav los clubs, los domin y vendilos al fin. Es que la +juventud de 1820, llena de fe y de valor, fu demasiado crdula +demasiado generosa. O no conoci la falacia de sus supuestos amigos, +conocindola, crey posible vencerles con armas nobles, con la +persuasin y la propaganda. + +Una sociedad decrpita, pero conservando an esa tenacidad +incontrastable que distingue algunos viejos, sostena encarnizada +guerra con una sociedad lozana y vigorosa llamada la posesin del +porvenir. En este libro asistiremos algunos de sus encuentros. + +Sigamos nuestra narracin. Los curiosos se paraban ante la _Fontana_; +salan los tenderos las puertas; el barbero Calleja, que se haca +llamar _ciudadano Calleja_, estaba tambin en su puerta pasando una +navaja, y contemplando el club y sus parroquianos con una mirada +presuntuosa, que quera decir: "si yo fuera all...." + +Algunas personas se acercaron la barbera formando corro alrededor del +maestro. Uno lleg muy presuroso, y pregunt: + +"Qu hay? Ocurre algo?" + +Era el recin venido uno de esos individuos de edad indefinible, de esos +que parecen viejos jvenes, segn la fuerza de la luz la expresin +que dan al semblante. + +Su estatura era pequea, y tena la cabeza casi inmediatamente adherida +al tronco, sin ms cuello que el necesario para no ser enteramente +jorobado. El abdomen le abultaba bastante, y generalmente cruzaba las +manos sobre l con movimiento de cariosa conservacin. Sus ojos eran +medio cerrados y pequeos, pero muy vivos, formando armoniosa simetra +con sus labios delgados, largos y elsticos, que en los momentos ms +ardorosos de la conversacin avanzaban formando un tubo acstico que +daba su voz intensidad extraordinaria. A pesar de su traje seglar, +haba en este personaje no s qu de frailuno. Su cabeza pareca hecha +pura la redondez del cerquillo, y ancho gabn que envolva su cuerpo, +ms que gabn, pareca un hbito. Tena la voz muy destemplada y acre; +pero sus movimientos eran sumamente expresivos y vehementes. + +Para concluir, diremos que este hombre se llamaba Gil de nombre y +Carrascosa de apellido; educronle los frailes agustinos de Mstoles, y +ya estaba dispuesto para profesar, cuando se march del convento, +dejando los Padres con tres palmos de boca abierta. A fines de siglo +logr, por amistades palaciegas, que le hicieran abate; mas en 1812 +perdi el beneficio, y depuso el capisayo. Desde entonces fu ardiente +liberal hasta la vuelta de Fernando, en que sus relaciones con el +favorito Alagn le proporcionaron un destino de covachuelista con diez +mil reales. Entonces era absolutista decidido; pero la Jura de la +Constitucin por Fernando en 1820 le hizo variar de opiniones hasta el +punto de llegar alistarse en la sociedad de los _Comuneros_ y formar +pandilla con los ms exaltados. Cuando tengamos ocasin de penetrar en +la vida privada de Carrascosa, sabremos algunos detalles de cierta +aventura con una beldad quintaona de la calle de la Gorguera, y +sabremos tambin los malos ratos que con este motivo le hizo pasar +cierto estudiantillo, poeta clsico, autor de la nunca bien ponderada +tragedia de los Gracos. + +"Pues no ha de ocurrir?--dijo Calleja.--Hoy tenemos sesin +extraordinaria en la _Fontana_. Se trata de pedir al Rey que nombre un +Ministerio exaltado, porque el que est no nos gusta. Tendremos discurso +de Alcal Galiano. + +--Aquel andaluz feo... + +--Si, ese mismo. El que el mes pasado dijo: _No haya perdn ni tregua +para los enemigos de la libertad. Qu quieren esos espritus obscuros, +esos...?_ Y por aqu segua con un pico de oro.... + +--Ya les dar que hacer--observ Carrascosa--Qu elocuencia! Qu +talento el de ese muchacho! + +--Pues yo, seor don Gil--manifest Calleja,--respetando la opinin de +usted, para mi tan competente, dir...." + +Y aqu tosi dos veces, emiti un par de gruidos por va de proemio, +y continu: + +"Dir que, aunque admiro como el que ms las dotes del joven Alcal +Galiano, prefiero Romero Alpuente, porque es ms expresivo, ms +fuerte, ms ... pues. Dice todas las cosas con un arranque ... por +ejemplo, aquello de _al que quiera hierro, hierro_! y aquello de _no +buscan los tiranos su apoyo en la vara de la justicia; bscanle en los +maderos del cadalso, en el hombro deshonrado del verdugo_! Si le digo +usted que es un.... + +--Pues yo--contest el ex abate,--aunque admiro tambin Romero +Alpuente, prefiero Alcal Galiano, porque es ms exacto, ms +razonador.... + +--Se engaa usted, amigo Carrascosa. No me compare usted ese hombre +con el mo; que todos los oradores de Espaa no llegan al zancajo de +Romero Alpuente. Pues y aquel pasaje de los _abajos_? Cuando deca: +_Abajo los privilegios, abajo lo superfluo, abajo ese lujo que llaman +rey..._! Ah! Si es mucha boca aquella." + +Calleja repeta estos trozos de discurso con mucho nfasis y afectacin. +Recordaba la mitad de lo que oa, y al llegar la ocasin comenzaba +desembuchar aquel arsenal oratorio, mezclndolo todo y haciendo de +distintos fragmentos una homila substancial y disparatada. Se nos +olvidaba decir que este ciudadano Calleja era un hombre muy corpulento y +obeso; pero aunque pareca hecho expresamente por la Naturaleza para +patentizar los puntos de semejanza que puede haber entre un ser humano y +un toro, su voz era tan clueca, fallida y aternerada, que daba risa +orle declamar los retazos de discursos que aprenda en la _Fontana_. + +Pues no estamos conformes--contest Carrascosa, accionando con mucho +aplomo,--porque qu tiene que ver esa elocuencia con la de Alcal, el +cual es hombre que, cuando dice "all voy", le levanta uno los pies +del suelo? + +--Es verdad--dijo, terciando en el debate, uno de los circunstantes, que +deba de ser torero, juzgar por su traje y la trenza que en el cogote +tena;--es verdad. Cuando Alcal embiste los tiranos y se empieza +calentar.... Pues no fu mal puyazo el que le meti el otro da la +Inquisicin. Pero, sobre todo, lo que ms me gusta es cuando empieza +bajito y despus va subiendo, subiendo la voz.... Les digo ustedes que +es el espada de los _oraores_. + +--Seores--afirm Calleja,--repito que todos esos son unos muecos al +lado de Romero Alpuente. Cmo puso los frailes hace dos noches! A +que no saben ustedes lo que les dijo? A que no saben...? Ni al mismo +demonio se le ocurre.... Pues los llam.... _sepulcros blanqueados!_... +Miren qu mollera de hombre.... + +--No se empee usted, Calleja--refunfu el ex covachuelista con alguna +impertinencia. + +--Pero venga usted ac, seor don Gil--dijo Calleja, haciendo todo lo +posible por engrosar la voz.--Si sabr yo quin es Alcal Galiano y los +puntillos que calzan todos ellos! A m con esas! Yo, que les calo +todos desde que les veo, y no tengo ms que orles decir _castaas_ para +saber de qu palo estn hechos.... + +--Creo, seor don Gaspar, que est usted muy equivocado, y no s por qu +se cree usted tan competente,--indic Carrascosa en tono muy grave. + +--Pues no he de serlo? Yo, que paso las noches oyndoles todos, no +saber lo que son! Vamos, que algunos que se tienen por muy buenos, no +son ms que ingenios de racin y equitacin. + +--Es verdad tambin que Romero Alpuente no es ningn rana--dijo otro de +los presentes. + +--Cmo rana?--exclam, animndose, Calleja.--Que le sobra talento por +los tejados!... Y usted, seor Carrascosa, quin le ha dicho que yo +no soy competente? Quin es usted para saberlo? + +--Que quin soy? Y usted qu entiende de discursos? + +--Vamos, seor don Gil, no apure usted mi paciencia. Le digo usted que +le tengo por un ignorante lleno de presuncin. + +--Respete usted, seor Calleja--exclam don Gil un poco +conmovido;--respete usted los que por sus estudios estn en el caso +de... Yo... yo soy graduado en cnones en la Complutense. + +--Cnones, ya. Eso es cosa de latn. Qu tiene que ver eso con la +poltica? No se meta usted en esas cuestiones, que no son para cabezas +ramplonas y de cuatro suelas. + +--Usted es el que no debe meterse en ellas--exclam Carrascosa sin +poderse contener;--y el tiempo que le dejan libre las barbas de sus +parroquianos, debe emplearlo en arreglar su casa. + +--Oiga usted, seor pedante complutense, canonista, teatino, lo que +sea, vyase mondar patatas al convento de Mstoles, donde estar ms +en su lugar que aqu. + +--Caballero--dijo Carrascosa, ponindose de color de un tomate y mirando + todos lados para pedir auxilio, porque aunque tena al barbero por lo +que era, por un solemne gallina, no se atreva con aquel corpachn de +ocho pies. + +--Y ahora que recuerdo--aadi con desdn el rapista,--no me ha pagado +usted las sanguijuelas que llev para esa seora de la cal de la +Gorguera, hermana del tambor mayor de la Guardia Real. + +--Tambin me llama usted estafador? Mejor hara el ciudadano Calleja +en acordarse de los diez y nueve reales que le prest mi primo, el +que tiene la pollera en la calle Mayor; reales que le ha pagado como +mi abuela. + +--Vamos, que t y el pollero sois los dos del mismo estambre. + +--S, y acurdese de la guitarrilla que le rob Perico Sardina el da +de la merienda en Migas Calientes. + +--La guitarrilla, eh? Dice usted que yo le rob una guitarrilla? +Vamos, no me venga usted m con indirectas...--contest el barbero, +queriendo parecer sereno. + +--Vngase usted aqu con pamplinas: si no le conoceremos, seor +_Callejn angosto_. + +--Anda, que te quedaste con la colecta el da de San Antn. Catorce +pesos! Pero entonces eras realista y andabas al rabo de Otolaza para +que te hiciera limpia-polvos de alguna cocina. Entonces dabas vivas +al Rey absoluto, y en la estudiantina del Carnaval le ofreciste un +ramillete en el Prado. Anda, aprende conmigo, que, aunque barbero, he +sido siempre liberal, s, seores. Liberal aunque barbero; que yo no soy +cualquier vende-humos, sino un ciudadano honrado y liberal como +cualquiera. Pero miren estos realistones: ahora han cambiado de +casaca. Despus que con sus delaciones tenan las crceles atarugadas de +gente; se agarran la Constitucin, y ya estn en campaa como toro en +plaza, dando vivas la libertad. + +--Seor Calleja, usted es un insolente. + +--Serviln! + +Esta voz era el mayor de los insultos en aquella poca, Cuando se +pronunciaba, no haba remedio: era preciso reir. + +Ya el arma ingeniosa, que la industria ha creado para el mejoramiento y +cultivo de las barbas de la mitad del gnero humano se alzaba en la +mano del iracundo barbero; ya el agudo filo resplandeca en lo alto, +prximo caer sobre el indefenso crneo del que fu lego, abate y +covachuelista, cuando otra mano providencial ataj el golpe tremendo +que iba partir en dos tajadas todo un graduado en cnones de la +Complutense. Esta mano protectora era la mano robusta de la mujer de +Calleja, la cual, desconcertada y trmula al ver desde el rincn de su +tienda la actitud terriblemente agresiva de su esposo, dej con rapidez +la labor, ech en tierra al chicuelo, que en uno de sus monumentales +pechos se alimentaba, y arreglndose lo mejor que pudo el mal +encubierto seno, corri la puerta y libr al pobre Carrascosa de una +muerte segura. + +Las tres figuras permanecieron algunos segundos formando un bello grupo. +Calleja con el brazo alzado y el rostro encendido; su esposa, que era +tan gigantesca como l, le sostena el brazo; el pobre Gil, mudo y +petrificado de espanto. Doa Teresa Burguillos, que as se llamaba la +dama, era de formas colosales y bastas; pero tena en aquellos momentos +cierta majestad en su actitud, la cual recordada Minerva en el momento +de detener la mano de Aquiles, pronta desnudar el terrible acero +clsico. El Agamenn de la Covachuela ofreca un aspecto poco acadmico +en verdad. + +"Ciudadano Calleja--dijo aquella seora en tono muy reposado,--no +emplees tus armas contra ese peln, que se pudre todo podrir: +gurdalas para los tiranos." + +Calleja cerr, pues, la navaja, y la guard para los tiranos. + +Don Gil se apart de all, llevado por algunos amigos, que quisieron +impedir una catstrofe; y poco despus, el grupo que all se haba +formado quedaba disuelto. + +La amazona cerr la puerta, y dentro continu su perorata interrumpida. +No queremos referir las muchas cosas buenas que dijo, mientras el +muchacho se apoderaba otra vez del pecho, que tan bruscamente haba +perdido. Basto decir, para que se comprenda lo que vala doa Teresa +Burguillos, que saba leer, aunque con muchas dificultades, hallndose +expuesta entender las cosas al revs; que fuerza de mascullones +poda enterarse de algunos discursos escritos, retenindolos en la +memoria; que alentada por la barberil elocuencia y liberalesca conducta +de su esposo, se haba hecho una gran poltica, y que era muy entusiasta +de Riego y de Quiroga, aunque ms que los _hombres de sable_ le gustaban +los _hombres de palabra_, llegando hasta decir que no conoca caballero +ms galantemente discreto que _Paco_ (as mismo) Martnez de La Rosa. Es +casi seguro que manifest deseos de tener delante al _brbaro Elio_ para +clavarle sus tijeras en el corazn. Penetremos ahora en la _Fontana_. + + + + + +CAPTULO II + + + +#El club patritico#. + + +En la _Fontana_ es preciso demarcar dos recintos, dos hemisferios: el +correspondiente al caf, y el correspondiente la poltica. En el +primer recinto haba unas cuantas mesas destinadas al servicio. Ms al +fondo, y formando un ngulo, estaba el local en que se celebraban las +sesiones. Al principio el orador se pona en pie sobre una mesa, y +hablaba; despus el dueo del caf se vi en la necesidad de construir +una tribuna. El gento que all concurra era tan considerable, que fu +preciso arreglar el local, poniendo bancos _ad hoc_; despus, +consecuencia de los altercados que este club tuvo con el _Grande +Oriente_, se demarcaron las filiaciones polticas; los exaltados se +encasillaron en la _Fontana_, y expulsaron los que no lo eran. Por +ltimo, se determin que las sesiones fueran secretas, y entonces se +traslad el club al piso principal. Los que abajo hacan el gasto +tomando caf chocolate, sentan en los momentos agitados de la +polmica un estruendo espantoso en las regiones superiores, de tal modo, +que algunos, temiendo que se les viniera encima el techo con toda la +mole patritica que sustentaba, tomaron las de Villadiego, abandonando +la costumbre inveterada de concurrir al caf. + +Una de las cuestiones que ms preocupaban al dueo fu la manera de +armonizar lo mejor posible el patriotismo y el negocio, las sesiones del +club y las visitas de los parroquianos. Dirigi conciliadoras +amonestaciones para que no hicieran ruido pero esto parece que fu +interpretado como un primer conato de servilismo, y aument el ruido, y +se fueron los parroquianos. + +En la poca que nuestra historia se refiere, las sesiones estaban +todava en la planta baja. Aqullos fueron los buenos das de la +_Fontana_. Cada bebedor de caf formaba parte del pblico. + +Entre los numerosos defectos de aquel local, no se contaba el de ser +excesivamente espacioso: era, por el contrario, estrecho, irregular, +bajo, casi subterrneo. Las gruesas vigas que sostenan el techo no +guardaban simetra. Para formar el caf fu preciso derribar algunos +tabiques, dejando en pie aquellas vigas; y una vez obtenido el espacio +suficiente, se pens en decorarlo con arte. + +Los artistas escogidos para esto eran los ms hbiles pintores de +muestra de la Villa. Tendieron su mirada de guila por las estrechas +paredes, las gruesas columnas y el pesado techo del local, y unnimes +convinieron en que lo principal era poner unos capiteles aquellas +columnas. Improvisaron unas volutas, que parecan tener por modelo las +morcillas extremeas, y las clavaron, pintndolas despus de amarillo. +Se pens despus en una cenefa que hiciera el papel de friso en todo lo +largo del saln; mas como ninguno de los artistas saba tallar +bajo-relieves, ni se conocan las maravillas del cartn-piedra, se +convino en que lo mejor sera comprar un listn de papel pintado en los +almacenes de un marsells recientemente establecido en la calle de +Majaderitos. As se hizo, y un da despus la cenefa, engrudada por los +mozos del caf, fu puesta en su sitio. Representaba unos crneos de +macho cabro, de cuyos cuernos pendan cintas de flores que iban +enredarse simtricamente en varios tirsos adornados con manojos de +frutas, formando todo un conjunto anaecrentico-fnebre de muy mal +efecto. Las columnas fueron pintadas de blanco con rfagas de rosa y +verde, destinadas hacer creer que eran de jaspe. En los dos testeros +prximos la entrada, se colocaron espejos como de vara; pero no +enterizos, sino formados por dos trozos de cristal unidos por una barra +de hojalata. Estos espejos fueron cubiertos con un velo verde para +impedir el uso de los derechos de domicilio que all pretendan tener +todas las moscas de la calle. A cada lado de estos espejos se coloc un +quinqu, sostenido por una peana anaecrentico, donde se +apoyaba el receptculo; y ste reciba diariamente de las entraas de +una alcuza, que detrs del mostrador haba, la substancia necesaria para +arder macilento, humeante, triste y hediondo hasta ms de media noche, +hora en que su luz, cansada de alumbrar, vacilaba un lado y otro como +quien dice _no_, y se extingua, dejando que salvaran la patria +obscuras los apstoles de la libertad. + +El humo de estos quinqus, el humo de los cigarros, el humo del caf +haban causado considerable deterioro en el dorado de los espejos, en el +amarillo de los capiteles, en los jaspes y en el friso clsico. Solo por +tradicin se saba la figura y color de las pinturas del techo, debidas +al pincel del peor de los discpulos de Maella. + +Los muebles eran muy modestos; reducanse unas mesas de palo, pintadas +de color castao simulando caoba en la parte inferior, y embadurnadas de +blanco para imitar mrmol en la parte superior, y medio centenar de +banquillos de ajusticiado, cubiertos con cojines de hule, cuya crin, por +innumerables agujeros, se sala con mucho gusto de su encierro. + +El mostrador era ancho, estaba colocado sobre un escaln, y en su +fachada tena un medalln donde las iniciales del amo se entrelazaban en +confuso jeroglfico. Detrs de este catafalco asomaba la imperturbable +imagen del cafetero, y un lado y otro de ste, dos estantes donde se +encerraban hasta cuatro docenas de botellas. Al travs de la mitad de +estos cristales se vean tambin bollos, libras de chocolate y algunas +naranjas; y decimos la mitad de los cristales, porque la otra mitad no +exista, siendo sustituida por pedazos de papel escrito, perfectamente +pegados con obleas encarnadas. Por encima de las botellas, por encima +del estante, por encima de los hombros del amo, se vea saltar un gato +enorme, que pasaba la mayor parte del da acurrucado en un rincn, +durmiendo el sueo de la felicidad y de la hartura. Era un gato +prudente, que jams interrumpa la discusin, ni se permita maullar ni +derribar ninguna botella en los momentos crticos. Este gato se llamaba +Robespierre. + +En el local que hemos descrito se reuna la ardiente juventud de 1820. +De dnde haban salido aquellos jvenes? Unos salieron de las +Constituyentes del ao 12, esfuerzo de pocos, que acab iluminando +muchos. Otros se educaron en los seis aos de opresin posteriores la +vuelta de Fernando. Algunos brotaron en el trastorno del ao 20, ms +fecundo tal vez que el del 12. Qu fu de ellos? Unos vagaron +proscriptos en tierra extranjera durante los diez aos de Calomarde; +otros perecieron en los aciagos das que siguieron la triste victoria +de los cien mil nietos de San Luis. Entre los que lograron vivir ms que +el inicuo Fernando, algunos defendieron el mismo principio con igual +entereza; otros, creyendo sustentarle, tropezaron con las exigencias de +una generacin nueva. Encontrronse con que la generacin posterior +avanzaba ms que ellos, y no quisieron seguirla. + +Al crearse el club, no tuvo ms objeto que discutir en principio las +cuestiones polticas; pero poco poco aquel noble palenque, abierto +para esclarecer la inteligencia del pueblo, se bastarde. Quisieron los +fontanistas tener influencia directa en el gobierno. Pedan solemnemente +la destitucin de un ministro, el nombramiento de una autoridad. +Demarcaron los dos partidos _moderado y exaltado_, estableciendo una +barrera entre ambos. Pero an descendieron ms. Como en la _Fontana_ se +agitaban las pasiones del pueblo, el Gobierno permita sus excesos para +amedrentar al Rey, que era su enemigo. El Rey, entre tanto, fomentaba +secretamente el ardor de la _Fontana_, porque vea en l un peligro para +la libertad. La tradicin nos ha enseado que Fernando corrompi +alguno de los oradores introdujo all ciertos malvados que fraguaban +motines y disturbios con objeto de desacreditar el sistema +constitucional. Pero los ministros, que descubran esta astucia de +Fernando, cerraban la _Fontana_, y entonces sta se irritaba contra el +Gobierno y trataba de derribarlo. Fomentaba el Rey el escndalo por +medio de agentes disfrazados; ayudaba el club los ministros; stos le +heran; vengbase aqul, y giraban todos en un crculo de intrigas, sin +que los crdulos patriotas que all formaban la opinin conociesen la +oculta transcendencia de sus cuestiones. + +Pero oigamos Calleja que pide voz en cuello que comience la sesin. +Dos elementos de desorden minaban la _Fontana_: la ignorancia y la +perfidia. En el primero ocupaba un lugar de preferencia el barbero +Calleja. Este patriota capitaneaba una turba de aplaudidores semejantes + l, y la tal cuadrilla alborotaba de tal modo cuando suba la +tribuna un orador que no era de su gusto, que se pens seriamente en +prohibirle la entrada. + +En la noche que nos referimos, nuestro hombre daba con sus pesadas +manos tales palmadas, que sonaban como golpes de batn y los dems +metan ruido dando porrazos en el suelo con los bastones. En vano pedan +silencio y moderacin los del interior, personas entre las cuales haba +diputados, militares de alta graduacin, oradores famosos. Los +bullangueros no callaron hasta que subi la tribuna Alcal Galiano. + +Era ste un joven de estatura ms que regular, erguido, delgado, de +cabeza grande y modales desenvueltos y francos. Tena el rostro +bastante grosero, y la cabeza poblada de encrespados cabellos. Su boca +era grande, y muy toscos los labios; pero en el conjunto de la fisonoma +haba una clara expresin de noble atrevimiento, y en su mirada profunda +la penetracin y el fuego de los ingenios de la antigua raza. + +Comenz hablar relatando un suceso de la sesin anterior, que haba +dado ocasin que salieran de la _Fontana_ Garelli, Toreno y Martnez +de la Rosa. Indic las diferencias de principios que en lo sucesivo +haban de separar los moderados de los exaltados, y pint la situacin +del Gobierno con exactitud y delicadeza. Pero cuando con ms robusta voz +y elocuencia ms vigorosa haca un cuadro de las pasadas desdichas de la +nacin, ocurri un incidente que le oblig interrumpir su discurso. +Era que se oa en la calle fuerte ruido de voces, el cual creci +formando gran algazara. Muchsimos se levantaron y salieron. El +auditorio empez disminuir, y al fin disminuy de tal modo, que el +orador no tuvo ms remedio que callarse. + +Cortado y colrico estaba el andaluz cuando baj de la tribuna. [Nota 1: +El mismo Alcal Galiano refiere con mucha franqueza este suceso en sus +anotaciones _Historia de Espaa_, por Durham.] El tumulto aumentaba +fuera, y por fin no quedaron en el caf sino cinco seis personas. +Estas queran satisfacer la curiosidad, y acompaadas del mismo Galiano, +salieron tambin. + +En diez minutos la _Fontana_ se qued sin gente, y el rumor exterior +pasaba, se oa cada vez ms lejano, porque andaba buen paso la oleada +de pueblo que lo produca. Todas las seales eran de que haba comenzado +una de aquellas asonadas tan frecuentes entonces. + +Era ya tarde: los quinqus haban llegado al tercer perodo de su +reverberacin dificultosa, es decir, estaban en los instantes +precursores de su completo aniquilamiento, y las mechas despedan humo +ms hediondo y abundante. Uno de los mozos se haba marchado dormir; +otro roncaba junto la puerta, y el tercero haba salido con los +parroquianos. A lo lejos se oa un eco de voces siniestras, las voces +del tumulto popular, que rodaba por la villa agitndola toda. + +El cafetero continuaba inmvil en su trpode. Dos luminosos puntos de +claridad verdosa brillaban detrs de l. Era Robespierre que se acercaba + su amo, y saltando por encima de sus hombros, se pona delante para +recibir una caricia. El hombre del caf le pas la mano afectuosamente +por el lomo, y el animal, agradecido, alz el rabo, arque el espinazo, +se lami los bigotes, y despus de estirarse muy la sabor, se volvi +su rincn, donde se agazap de nuevo. + +Frente por frente al mostrador, y en el ms obscuro sitio del caf, +principi destacarse una figura humana, invisible hasta entonces. Esta +persona sala de la sombra, y avanzando lentamente hacia el mostrador, +entraba en el foco de la escasa luz que aclaraba el recinto, siendo +posible entonces observar las formas de aquel silencioso y extrao +personaje. + +Era un hombre de edad avanzada; pero en vez de la decrepitud propia de +sus aos, mostraba entereza, vigor y energa. Su cara era huesosa, +irregular, sumamente abultada en la parte superior; la frente tena una +exagerada convexidad, mientras la boca y los carrillos quedaban +reducidos muy mezquinas proporciones. A esto contribua la falta +absoluta de dientes, que, habiendo hecho de la boca una concavidad +vaca, determinaba en sus labios y en sus mejillas depresiones profundas +que hacan resaltar ms la angulosa armazn de sus quijadas. En su +cuello, los tendones, huesos y nervios formaban como una serie de piezas +articuladas, cuyo movimiento mecnico se observaba muy bien, pesar de +la piel que las cubra. Los ojos eran grandes y revelaban haber sido +hermosos. Por extrao fenmeno, mientras los cabellos haban +emblanquecido enteramente, las cejas conservaban el color de la +juventud, y estaban formadas de pelos muy fuertes, rgidos y erizados. +Su nariz corva y fina debi tambin haber sido muy hermosa, aunque al +fin por la fuerza de los aos, se haba afilado y encorvado ms, hasta +el punto de ser enteramente igual al pico de un ave de rapia. Alrededor +de su boca, que no era ms que una hendidura, y encima de sus quijadas, +que no eran otra cosa que un armazn, creca un vello tenaz, los fuertes +retoos blancos de su barba que, afeitada semanalmente en cuarenta aos, +despuntaban rgidos y brillantes como alambres de plata. Hacan ms +singular el aspecto de esta cara dos enormes orejas extendidas, +colgantes y transparentes. La amplitud d estos pabellones +cartilaginosos corresponda la extrema delicadeza timpnica del +individuo, la cual, en vez de disminuir, pareca aumentar con la edad. +Su mirada era como la mirada de los pjaros nocturnos, intensa, luminosa +y ms siniestra por el contraste obscuro de sus grandes cejas, por la +elasticidad y sutileza de sus prpados sombros, que en la obscuridad +se dilataban mostrando dos pupilas muy claras. Estas, adems de ver +mucho, pareca que iluminaban lo que vean. Esta mirada anunciaba la +vitalidad de su espritu, sostenido pesar del deterioro del cuerpo, el +cual era inclinado hacia adelante, delgado y de poca talla. Sus manos +eran muy flacas, pudindose contar en ellas las venas y los nervios; los +dedos parecan, por lo angulosos y puntiagudos, garras de pjaro rapaz. + +La piel de la frente era amarilla y arrugada como las hojas de un +incunable; y mientras hablaba, esta piel se mova rpidamente y se +replegaba sobre las cejas formando una serie de crculos concntricos +alrededor de los ojos, que remataban en semejanza con un lechuzo. Vesta +de negro, y en la cabeza llevaba una gorrilla de terciopelo. + +Cuando este hombre estuvo cerca del mostrador, levantse el cafetero con +recelo, se fu la puerta de la calle y escuch atentamente algn +tiempo; volvi, se asom un ventanillo que daba al patio, y despus +repiti la misma operacin en una puerta que daba la escalera. De los +tres mozos del caf, uno solo estaba all, roncando sobre un banco: el +amo le despert y le despidi. Atrancada bien la puerta, volvi aquel +su trpode, y establecindose en ella, mir al del gorro, como si +esperara de l una gran cosa. + +Buena la han armado!--dijo en voz alta, seguro de no ser escuchado por +voces extraas--Otro alboroto esta noche! Y dicen que la Guardia Real +prepara un gran tumulto. Usted, D. Elas, debe saberlo. + +--Deje usted andar, amigo; deje usted andar, que ya llegarn,--dijo el +flaco con voz sonora y profunda. + +Y metiendo la mano en el bolsillo, sac un pequeo envoltorio que, por +el sonido que produjo al ser puesto sobre la mesa, indicaba contener +dinero. El cafetero mir con singular expresin de cario el envoltorio, +mientras el viejo lo desenvolvi con mucha cachaza, y sacando unas onzas +que dentro haba, comenz contar. + +Al ruido de las monedas, Robespierre abri los ojos; y viendo que no era +cosa que le interesaba, los volvi cerrar, quedndose otra vez +dormido. El viejo cont diez medias onzas, y se las di al del caf. + +--Vamos, seor D. Elas--dijo ste descontento.--Qu hago yo con +cinco onzas? + +--Por cinco onzas se vende la diosa misma de la libertad,--replic Elas +sin mirar al cafetero. + +--Quite usted all: aqu hay patriotas que no dirn "viva el Rey" por +todo el oro del mundo. + +--Si: es mucha entereza la de esos seores--exclam Elas con un acento +de irona que deba de ser el acento habitual de su palabra. + +--Vaya usted ofrecer dinero Alcal Galiano y Moreno Guerra.... + +--Esos alborotan all, en las Cortes; de esos no se trata. Tratamos de +los que alborotan aqu. + +--Pues le aseguro usted, seor don Elas de mi alma, que con lo que me +ha dado, no tengo ni para la correa del zapato del orador ms malo de +este club. + +--Le digo usted que basta con eso. El seor no est para gastos. + +--Y que tacao se vuelve el Absoluto! Mala landre le mate, si con estas +miserias logra derribar la Constitucin. + +--Deje usted andar, que ya se arreglar esto--contest el viejo dando un +suspiro. Y al darlo cerr la boca de tal modo, que pareca que la +mandbula inferior se le quedaba incrustada dentro de la superior. + +--Pero, don Elas de mis pecados, qu quiere usted que haga yo con +cinco onzas...? Qu le pareci aquel sargentn que habl anoche? Dicen +que es un bruto; pero lo cierto es que hace ruido y nos sirve bien, pues +me cuesta un ojo de la cara cada prrafo de aqullos que sublevan la +multitud y ponen al pueblo encendido... Y hay otros tan reacios, don +Elas...! Anteanoche subi la tribuna uno que suele venir ah con el +barbero Calleja: qu voz de becerro tena! Empez hablar de la +Convencin, y dijo que era preciso cortar las cabezas de adormidera. Le +aplaudieron mucho, y yo confieso que fu una gran cosa, aunque, decir +verdad, no le entend ms que si hubiera hablado en judo. Cuando acab +la sesin, quise picarle para que hablara segunda vez; pero no s si +cal mis intenciones; lo cierto es que dijo que me iba cortar el +pescuezo, aadiendo que no me descuidara. Qu susto me llev! Y esto +se me paga tan mal! Aquel discurso que pronunci anoche ltima hora el +estudiantillo valenciano, me cost dos raciones de carne estofada y dos +botellas de vino Ay! Si llegaran saber estos manejos Alcal Galiano y +Flrez Estrada ... le digo usted que me voy rer de gusto. + +--Esas son las cabezas de adormidera que es preciso cortar--exclam el +viejo, guiando el ojo y haciendo con la mano derecha, movida +horizontalmente, la seal de quien corta alguna cosa. + +--Pues fuera una lstima, porque son buenos chicos. Yo, francamente se +lo digo usted, aunque soy en lo ntimo de mi corazn partidario +amantsimo de mi Rey absoluto, cuando oigo esos muchachos, y +especialmente cuando veo Alcal Galiano subir la tribuna, y empieza + echar flores por aquella boca, y despus culebras, me da un +escarabajeo tan grande, que me baila el corazn y me dan ganas de +abrazarle. + +--Djalos que griten: eso precisamente es lo que se busca. Mira el motn +de esta noche: ellos se les debe. Con muchos as, pronto estallar la +cuerda. Eso es lo que quiere el Rey. Oh! Ya vers qu pronto se +despedazarn unos otros. + +--Pero qu hago yo con cinco onzas?--volvi decir el dueo del caf. + +--Ya lo he dicho El Rey no est para despilfarros, y para levantar de +cascos est gente no es preciso mucho dinero. + +--Que no? Pregnteselo usted aquel lego exclaustrado que escribe _El +Azote_; ya me tiene comidas tres onzas de las que usted me trajo la +semana pasada. Pues y aquel oficialito que pronunci hace das aquel +fuerte discurso en que dijo: _Calendas Cartagos_...? + +--_Delenda est Carthago_, querr usted decir. + +--Eso es: _dilenda calenda_, lo mismo da--dijo el del caf.--Pues ese +oficialito tiene unas tragaderas! Me comi dos empanadas de conejo como +dos ruedas de molino. Y sobre todo, con decirle usted que para +conseguir que Andresillo Corcho saliera por esas calles gritando, como +usted vi muy bien el domingo, tuve que pagarle todas sus deudas, que +eran ocho meses al casero, y qu s yo cuntos piquillos sueltos los +amigos... Y luego no gana uno para sustos, don Elas. Vuelvo repetirle + usted que si los liberales de copete descubren estas socalias, no me +dejarn un hueso en su lugar. + +--Mucha cautela, ten mucha cautela: nada de papeles escritos, no me +dirijas cartas, no fes al papel ni una idea sobre este punto,--le dijo +Elas con severidad. + +--Y dgame usted--continu el del caf, bajando la voz como si +temiera ser odo por Robespierre;--dgame usted, cundo se alza la +Guardia Real? + +--No s--dijo Elas, encogindose de hombros. + +--Dicen que la _Santa Alianza_ ha escrito al Rey. + +Elas deba ser hombre prudentsimo, porque contest "no s" secas +como la primera pregunta. + +Entonces se oy otra vez, aunque muy lejano, el mismo ruido de voces, +que hizo salir del club toda la concurrencia. + +"Creo que piensan allanar la casa de Toreno. + +--Bien: me alegro--dijo el viejo con siniestra satisfaccin.--Veo que +empiezan devorarse unos otros. No poda suceder otra cosa. Oh! Yo +entiendo esta canalla. Y qu haba de suceder? Espaa podr estar +mucho tiempo en manos de una gavilla de pensadores desesperados? Si esto +durara, yo dudara de la Providencia, que arregla las naciones como da +aliento los individuos, Espaa est sin Rey, que es estar sin gloria, +sin vida y sin honor. Haba, por ventura, Constitucin cuando Espaa +fu el primer pas del mundo? Eso de hacer el pueblo las leyes es lo ms +monstruoso que cabe. Cundo se ha visto que el que ha de ser mandado +haga las leyes? Sera justo que nuestros criados nos mandaran? Aqu no +hay Rey ni Dios esto se acabar; yo te jure que se acabar." + +Al decir esto, el viejo abra los ojos y apretaba los puos con furor. +El del caf no pudo resistir al encanto de tanta elocuencia, levantse +de su trpode y le abraz. Al alargar sus manos con entusiasmo, una +botella cay y fu rodando hasta dar un golpe Robespierre, el cual, +despertando sbitamente, di un atroz maullido y fu buscar regiones +ms tranquilas en lo alto del armario de los bizcochos. + +Elas sac de su bolsillo una pequea faja negra, que le serva de +tapabocas, se la envolvi al cuello y se dispuso salir. El cafetero, +con su oficiosidad acostumbrada en presencia de aquel personaje, se +dirigi abrirle la puerta. Ya principiaba despuntar el da. El viejo +realista sali sin saludar su amigo y tom la direccin de su casa. + + + + + +CAPTULO III + + + +#Un lance patritico y sus consecuencias#. + + +Don Elas cruzaba la Carrera de San Jernimo, cuando vi que hacia l +venan unos cuantos hombres que rean y gritaban dando vivas la +Constitucin y Riego. Trat de evitar el encuentro, y tom la otra +acera; pero ellos pasaron tambin, y uno le detuvo. + +Eran cinco individuos, y de ellos tres, por lo menos, estaban +completamente embriagados. Nuestro ya conocido Calleja les mandaba. +Componase la cuadrilla de un chaln del barrio de Gilimn y un matutero +del Salitre, un caballero particular conocido en Madrid por sus trampas +y gran prestigio en la plazuela de la Cebada, y finalmente, un mocetn +alto, flaco y negro, que tena fama de guerrillero, y del cual se +contaban maravillas en las campaas de 1809 y despus en los sucesos del +20. El sello de sus hazaas marcaba siniestramente su rostro en un +chirlo, que le coga desde la frente hasta el carrillo, cegndole un ojo +y abollndole media nariz. + +Los cinco detuvieran al anciano. + +"Mtale, mtale!--dijo con aguardentosa voz el matutero, pinchando con +la varita que llevaba en la mano el pecho de Elas. + +--No, djale, Perico. De qu vale espachurrar este bicho? + +--Si es Coletilla--exclam l del chirlo reconocindole.--Coletilla, +el amigo de Vinuesa, el que anda por los clubs para contarle al Rey +lo que pasa. + +--Que cante el _Trgula!_--dijo el chaln, que estaba envuelto desde el +pescuezo la rabadilla en un ceidor encarnado, por entre cuyo pliegues +asomaba el puo de uno de aquellos clebres alfileres de Albacete que +tanto dan que hacer la justicia. + +--Tres Pesetas, coge por ese brazo al seorito." + +Tres Pesetas puso su mano sobre el gorro de Elas y se lo tir al suelo, +dejando al aire la pelada calva del anciano. Carcajada sonora acogi +este movimiento. + +"Miren que orejazas de mochuelo!--aadi el guerrillero, tirndole de +la derecha hasta inclinarle la cabeza sobre el hombro. + +--_Pos_ no tiene mala cabeza _ pelailla pa_ jugar los trucos--dijo el +matutero, dndole un papirotazo en mitad del crneo." + +El realista estaba lvido de clera: apretaba los puos en convulsin +nerviosa, y en sus ojos brillaron lgrimas de despecho. En esto Calleja, +que pareca tener gran autoridad entre aquella gente, se agarr al brazo +de Elas, y exclam, riendo con la desenfrenada hilaridad de la +embriaguez: + +"Ven, bravucn, ven con nosotros. Ciudadanos--prosigui, volvindose +los otros:--ste es el gran Coletilla, el mismo Coletilla. Seremos +amigos. Nos va presentar al Rey constitucional para que nos haga...." + +--_Menistros_!--grit el matutero enarbolando su vara. + +--Ciudadanos, viva el Rey absoluto, viva Coletilla! + +--Vamos _jaserle_ comunero de la gran _comuni_--dijo el +matutero.--Primera prueba. Que salte! + +--Que salte! + +--Que salte! + +Y uno de ellos tom de la mano Elas como para hacerle saltar, +mientras otro, empujndole con violencia, le hizo caer al suelo. + +"_Zegunda_ prueba--chill Tres Pesetas:--toma esta espada, pincha uno +de nosotros." + +Y sacando un sable le di de plano tan fuerte golpe, que le oblig +caer en opuesto sentido. + +"D 'viva la constitucin!' + +--Pues no lo ha _ ezir?_ Y si no, yo tengo aqu unas +_explicaeras_...--vocifer el matutero, sacando su navaja. + +--Este tunante fu el que delat al cojo de Mlaga--dijo el caballero +particular. + +--Y el amigo de Vinuesa. + +--Seores, ste no es ms que Coletilla, el gran Coletilla--afirm +Calleja con mucha gravedad." + +La ferocidad se pintaba en los ojos del matutero y del chaln. El de la +cicatriz cogi por el cuello Elas, y con su mano vigorosa le apret +contra el suelo. + +"Sultalo, Chaleco; djalo tendido." + +Es de advertir que el matutero era conocido entre los de su calaa por +el extravagante nombre de Chaleco. + +"Djamelo mi--exclam el chaln.--_Trncalo por el piscuezo; quo_ ver +lo que tienen esos realistas dentro del buche." + +Muy mal parado estaba el infeliz Elas; y ya se encomendaba Dios con +toda su alma, cuando la inesperada llegada de un nuevo personaje puso +tregua la clera de sus enemigos, salvndole de una muerte segura. + +Era un militar alto, joven, bien parecido y persona de noble casa sin +duda, porque, pesar de su juventud, llevaba charreteras de una alta +graduacin. Traa largo capote azul, y uno de aquellos antiguos y +pesados sables, capaces de cercenar de un tajo la cabeza de cualquier +enemigo. Al verle que se interpona en defensa del anciano, los otros se +apartaron con cierto respeto, y ninguno se atrevi insistir. + +"Vamos, seores, dejen ustedes en paz ese pobre viejo, que no les hace +ningn dao--dijo el militar. + +--Si es Coletilla, el mismo Coletilla. + +--Pero sois cinco contra l, y l es un pobre seor indefenso. + +--Eso mismo deca yo--exclam Calleja, con la misma risa de borracho. + +--_Poz_ que diga 'viva el Rey constitucional!' + +--Lo dir cuando se vea libre de vosotros. Yo respondo de que es un buen +liberal y hombre de bien. + +--Si es un serviln!--exclam Chaleco. + +Y qu queris hacer con l?--pregunt el militar. + +--Poca cosa--dijo Tres Pesetas, que era el ms atrevido.--No ms que +abrirle un tragaluz en la barriga _pa_ que salgan misa las _asaras_. + +--Vamos, marchaos vuestras casas--dijo el militar con mucha +entereza:--yo le defiendo. + +--Usa? + +--S, yo. Marchaos, yo respondo de l. + +--Pues sino _ize_ viva la...! + +--D 'viva la Constitucin!'--exclamaron todos la vez, menos Calleja, +que se estaba riendo como un idiota. + +--Vamos--manifest el militar, dirigindose Elas: dgalo usted, es +cosa que cuesta poco, y adems hoy debe decirlo todo buen espaol. + +--Que lo diga! + +--Que lo _iga_ pronto!" + +El militar persista en que dijera aquellas palabras, como un medio de +verse libre; pero Elas continuaba en silencio. + +"Vamos padrito, pronto--dijo el matutero. + +--No!--exclam Elas con profunda voz y trmulo de indignacin." + +Entonces Tres Pesetas alz la vara sobre el viejo; los dems se +dispusieron acometerle, y fu preciso que el militar empleara todas +sus fuerzas y todo su prestigio para impedir un mal desenlace. + +"Diga usted viva la Constitucin!" + +--No!--repiti Elas. Y como si recibiera inspiracin del cielo, en un +arrebato de supremo valor exclam: + +"Muera!" + +Los cuatro desalmados rugieron con ira; pero el militar pareca resuelto + defender Elas hasta el ltimo trance. + +"Apartaos--dijo.--Este hombre est loco. No conocis que est loco? + +--Que retire esas palabras--dijo riendo siempre Calleja, que aun en la +embriaguez blasonaba de usar con propiedad las formulas parlamentarias. + +--Qu _rtire_ ni _ritire_? + +--Si, est loco--dijo Chaleco;--y si no est loco, est bo ... bo +... borracho. + +--Eso es ... eso ... borracho!--grit Calleja, que al fin haba +necesitado apoyarse en la pared para no caer en tierra." + +Algunos vecinos se haban asomado; algunos transentes trabaron +conversacin con el venerable Tres Pesetas, y ya sea que un ebrio se +distrae fcilmente, ya que les impusiera temor la actitud firme del +militar, lo cierto es que los cuatro amigos de Calleja dejaron en paz +Elas, el cual, ayudado de su protector, se levant como pudo y se puso +el gorro que casi haba perdido la forma bajo los pies del matutero. El +militar, al detener con un vigoroso esfuerzo el movimiento agresivo de +Chaleco contra Elas, se roz la mano izquierda con la extremidad +puntiaguda de la empuadura de la navaja que el mozo llevaba en la faja. +Esta rozadura le levant un poco la piel y le hizo derramar alguna +sangre. El militar se envolvi la mano en un pauelo, y con la derecha +tom el brazo del viejo. Este se hallaba magullado, roto y en un estado +de desfallecimiento tal, que no poda andar sino pasos cortos y +vacilando cada momento. + +El militar le sostuvo con fuerza, y andando con l muy lentamente, le +pregunt dnde estaba su casa para llevarle ella. Elas, sin +contestarle, le encamin hacindole seas por la calle de Alcal, +dirigindose la del Barquillo para tomar al fin la de Vlgame Dios, +donde aquel buen hombre viva. + +El joven militar era sin duda poco amante del silencio, y de carcter +alegre y comunicativo, porque por el camino comenz hablar con +singular volubilidad, pareciendo que el obstinado mutismo del viejo +estimulaba ms su prolija locuacidad. + +No podemos transcribir los trminos precisos en que habl ste, que +desde ahora es nuestro amigo, y nos acompaar en todo el trnsito de +esta dilatada historia; pero conociendo su carcter como lo +conocemos, es seguro que no ser aventurado poner en boca suya stas + parecidas palabras: + +"Hay que deplorar, amigo mo, en esta imperfecta vida humana, que las +cosas mejores y ms bellas tienen siempre un lado malo; fatal obscuridad +que proyecta en breve parte de su esfera lo ms resplandeciente y +luminoso. Las instituciones ms justas y buenas, ideadas por el hombre +para producir efectos de bien comn, ofrecen en los primeros tiempos de +prctica extraos resultados, que hacen dudar los de poca fe de la +bondad y justicia de ellas. Los hombres mismos que fabrican un objeto de +sutil mecanismo, vacilan en los primeros momentos del uso, y no aciertan + regular su comps y reposado movimiento. La libertad poltica, +aplicacin al gobierno del ms bello de los atributos del hombre, es el +ideal de los Estados. Pero qu penosos son los primeros das de +prctica! Como nos aturde y desespera el primer ensayo de esta mquina! + +"El mayor inconveniente es la impaciencia. Hay que tener perseverancia y +fe, esperar que la libertad d sus frutos y no condenarla desde el +primer da. No sera loco el que plantando un rbol le arrancara +desesperado al ver que no echaba races, creca y daba flores y frutos +al primer da?" + +Es probable que el militar no empleara estos mismos trminos; pero es +seguro que las ideas eran las mismas. Lo cierto es que al concluir +esper ver si su peroracin produca algn efecto en el viejo; pero +ste sumamente abstrado, daba muestras de no atender sus palabras y +de hacer en su interior otras consideraciones no menos transcendentales +y profundas. + +"Es de deplorar--continu el militar reforzando su elocuencia con un +poco de mmica,--es de deplorar que los primeros derechos concedidos por +la libertad sean mal empleados por algunos hombres. El hbito de la +libertad es uno de los ms difciles de adquirir y tenemos que sufrir +los desaciertos de los que por su natural rudeza tardan ms en adquirir +este hbito. Pero no desconfiemos por eso, amigo. Usted, que es sin duda +buen liberal, y yo, que lo soy muy mucho, sabremos esperar. No +maldigamos al sol porque en los primeros momentos de la maana produce +molestia en nuestros ojos, cuando salen bruscamente de la obscuridad y +del sueo." + +Parse por segunda vez el joven para tomar aliento y ver si la fisonoma +del anciano daba seales de aprobacin; pero no observ en aquel rostro +singular otra cosa que abstraccin y melancola. + +"Esos que le han detenido usted--continu el militar,--no son +liberales. O son agentes ocultos del absolutismo, ignorantes soeces +sin razn ni conciencia. O libertinos sin instruccin, alborotadores +asalariados. Ser preciso quitarles la libertad y no devolvrsela hasta +que reciban educacin castigo? Entonces, habr libertad para unos, y +para otros no? Ha de haberla para todos, quitrsela todos. Y es +justo renunciar los beneficios de un sistema por el mal uso que +algunos pocos hacen de l? No: ms vale que tengan libertad ciento que +no la comprenden, que la pierda uno solo que conoce su valor. Los males +que con ella pudieron ocasionar los ignorantes son inferiores al inmenso +bien que un solo hombre ilustrado puede hacer con ella. No privemos de +la libertad un discreto por quitrsela cien imprudentes." + +El joven se par por tercera vez por dos razones: primera, porque no +tena ms que decir (insistimos en que no emple las mismas palabras); y +segunda, porque el viejo, al llegar su calle, se detuvo en una puerta, +y dijo: "Aqu." El viejo haba concluido, y el militar iba dejar su +nuevo amigo; pero not que estaba ste cada vez ms desfallecido y +corra peligro de no poder subir si le abandonaba. El locuaz y discreto +joven entr, pues, en la casa sosteniendo al realista, que apenas poda +dar un paso. + +La mansin de Elas se ostentaba en la mitad de la calle de Vlgame +Dios, donde haca veces de palacio. Colocada entre dos casas _ la +malicia_, apareca all con proporciones gigantescas, sin que por eso +tuviera ms que dos pisos altos, de los cuales el superior gozaba la +singular preeminencia de ser habitado por nuestro hroe. + +La fachada era mezquina, fea. El cuarto bajo serva de oficina las +ruidosas ocupaciones de un machacador de hierro, que surta de sartenes, +asadores y herraduras todo el barrio del Barquillo. Los balcones del +principal eran fiel remedo de los jardines colgantes de Babilonia, +porque haba en ellos muchos tiestos con flores, muchas matas que +estaban en camino de ser rboles, juntamente con tres jaulas de +codornices y dos reclamos, que por la noche daban armona toda la +calle. En medio de esta selva y de estos gorjeos se vea una muestra de +_Prestamista sobre alhajas_. + +El portal era angosto y muy largo. Para llegar la escalera, que estaba +en lo profundo, se corran mil peligros causa de las sinuosidades del +terreno, en el cual los hoyos, llenos de inmundicia, alternaban con +puntiagudos guijarros, alzados media cuarta. La escalera era angosta, y +sus paredes, blanqueadas en tiempo de Felipe V, cuando menos, se +hallaban en el presente siglo cubiertas de una venerable rapa de mugre, +excepto en la faja zona por donde rozaban los codos de los que suban, +la cual tena singular pulimento. En uno de los tramos haba, no un +candil, sino el sitio de un candil manifestado en una gran chorrera de +aceite hacia abajo, una gran chorrera de humo hacia arriba, y en la +convergencia de ambas manchas un clavo ennegrecido. + +Llegaron al segundo, y el militar llam. Sin duda, alguna persona +esperaba con impaciencia, porque la puerta se abri al momento. Abrila +una joven como de diez y ocho aos de edad, que al ver el aspecto +abatido del viejo, y sobre todo al ver que un desconocido le +acompaaba, cosa sin duda muy rara en l, dej escapar una exclamacin +de temor y sorpresa. + +"Qu hay? Qu le ha pasado usted?" dijo cerrando la puerta, despus +que los dos estaban en el pasillo. + +E inmediatamente march delante y abri la puerta de una sala, donde +entraron los tres. El anciano no habl palabra, y se dej raer en un +silln con muestras de dolor. + +"Pero est usted herido? A ver? Nada--dijo la joven examinando con +mucha solicitud Elas y tomndole la mano. + +No ha sido nada--dijo el militar, que se haba descubierto +respetuosamente,--no ha sido nada: pasaba hace un momento por la calle, +y cinco hombres soeces que le encontraron quisieron que cantara no s +qu cosa, y el seor, que no estaba para cantos, se neg." + +La joven mir al militar con expresin de estupor. Pareca no comprender +nada de lo que ste haba dicho. + +"Eran unos borrachos que quisieron hacerle dao; pero pas yo +felizmente... No se asuste usted: no tiene nada." + +Elas pareci un poco repuesto; apart con despego la joven, y su +semblante principi serenarse. + +"Ay! qu miedo he tenido esta noche--dijo la joven.--Esperndole hora +tras hora y sin parecer.... Luego esos alborotos en la calle.... A media +noche pasaron por ah unos hombres gritando. Pascuala y yo nos +escondimos all dentro, y nos sentamos en un rincn temblando de miedo. +Cmo gritaban! Despus sentimos muchos golpes ... decan que iban +matar uno. Nosotras nos pusimos llorar: Pascuala se desmay; pero yo +procur animarme, y juntas empezamos rezar de rodillas delante de la +Virgen que est all dentro. Despus se fu alejando el ruido; sentimos +unos quejidos en la calle. Ay! no lo quiero recordar. Todava no se me +ha quitado el susto." + +El militar oy con inters estas palabras; pero sin dejar de oirlas +dirigi su atencin reconocer el sitio en que se hallaba y examinar +el aspecto de la amable persona que en l viva. + +La casa era modesta; pero la sencillez y el aseo revelaban en ella un +bienestar pacfico. + +La joven llam su atencin ms que la casa. Clara (que as se llamaba,) +representaba ms de diez y ocho aos y menos de veintids. Sin embargo, +estamos seguros de que no tena ms que diez y siete. Su estatura era +ms bien alta que baja, y su talle, su busto, su cuerpo todo tenan las +formas gallardas y las bellas proporciones que han sido siempre +patrimonio de las hijas de las dos Castillas. El color de su rostro, +propiamente castellano tambin, era muy plido, no con esa palidez +intensa y calenturienta de las andaluzas sino con la marmrea y fresca +blancura de las hijas de Alcal, Segovia y Madrid. En los ojos negros y +grandes haba puesto todos sus signos de expresin la tristeza. Su nariz +era delgada y correcta, aunque demasiado pequea; su frente pequea +tambin, pero de un corte muy bello; su boca muy hermosa y embellecida +ms por la graciosa forma de la barba y la garganta, cuya voluptuosidad +y redondez contribua hacer de su semblante uno de los ms +encantadores palmos de cara que se haba ofrecido las miradas del +militar desconocido, el cual (digmoslo de paso) era hombre corrido en +asuntos femeninos. + +El peinado de Clara poda rigurosamente ser tachado de provinciano, +porque se alzaba en un moo de tres tramos sobre la corona. Este modo de +peinarse era ya desusado en la corte; pero la belleza suele generalmente +triunfar de la moda, y Clara estaba muy bien con su trenza piramidal. El +traje era de los que usaba entonces la clase no acomodada, pero tampoco +pobre, es decir, un guardapis de tela clara con pintas de flores, +mangas estrechas hasta el puo, talle un poco alto y el corte del cuello +cuadrado y adornado de mltiples encajes. + +La investigacin del militar dur mucho menos de lo que hemos empleado +en describir la figura. Durante algunos segundos estuvieron los tres +personajes inmviles el uno frente al otro sin decir palabra, hasta que +el viejo, como continuando una peroracin interior, exclam con un +repentino acceso de ira y lanzando de sus ojos rpidamente iluminados +una mirada feroz. + +"Infames, perros! Quisiera tener en mi mano un arma terrible que en un +momento acabara con todos esos miserables. Ah! Pero ellos no tienen la +culpa. Tienen la culpa los otros, los sabios, los declamadores, los que +les educan, esos malvados charlatanes que profanan el don de la palabra +en los infames concilibulos de las Cortes. Tienen la culpa los +revolucionarios, rebeldes su Rey, blasfemos de su Dios, escarnio del +linaje humano. Oh, Dios de justicia! No ver yo el da de la +venganza?" + +El militar estaba atnito y algo corrido. Parecale que aquello era una +rplica indirecta su expresiva disertacin del camino; y aunque se le +ocurri contestarla, vi en el rostro de Elas una expresin de +contumacia y ferocidad que le intimid. Su atencin estaba en parte +reconcentrada en la compaera del realista. Clara miraba al viejo con la +indiferencia propia de la costumbre, y al mismo tiempo miraba su +protector como si se avergonzara de la extraeza que le causaban las +palabras del viejo. + +El militar, poco cuidadoso al fin de las imprecaciones del realista, +comenz sentir inters hacia aquella pobrecilla, que, sin saber por +qu, le inspir mucha lstima desde el principio. + +Pero lleg un momento en que el joven sinti su situacin embarazosa. +Elas continuaba en voz baja su soliloquio sin cuidarse de l; era +preciso marcharse; y eso de marcharse sin satisfacer un poco la +curiosidad y hablar otro poco con la joven, no le gustaba. Mir Elas +con insistencia y se acerc l; pero ste no daba muestras de fijar en +el otro la atencin, ni tena gratitud, ni afecto, ni cortesa, ni era, +al parecer, cortado por el comn patrn de los dems hombres. Al fin, +vindole tan abstrado, resolvi tomar pretexto de la proteccin que le +haba dispensado para hacer hablar la muchacha. + +--No tema usted nada--le dijo en voz baja, apartndose hacia la +ventana.--No ha recibido golpe ninguno. Est aterrado por lo sorpresa y +la ira; pero se calmar. + +--S, se calmar ... un poco. + +--Y se pondr contento. + +--Contento, no. + +--Cuidado: por usted no estar triste. + +Esto, que poda pasar por una galantera, no hizo efecto ninguno en +Clara. Volvise para mirar Elas, que continuaba en la misma postura, +gesticulando solas. De tiempo en tiempo profera sus adjetivos +predilectos "Malvados, perros!" + +El militar arriesg entonces la pregunta, y bajando ms la voz, y +apartndose hasta llegar al hueco de la ventana, dijo: + +"Tal vez ser indiscrecin la pregunta que voy hacerle usted; +pero me disculpa el gran inters que por ese caballero me he tomado, +y el deseo de servirle bien en lo que pueda. Este seor est en su +cabal juicio?" + +Clara mir al militar con expresin de gran asombro; y como si la +pregunta fuera una revelacin, contest: + +--"Loco?..." Y despus de una pausa, aadi encogindose de +hombros: "No s." + +La curiosidad del militar creci. + +--No lo tome usted agravio; pero su conducta, sus palabras en aquella +pendencia, lo sombro de su aspecto, lo que ahora acaba de decir, me +hacen creer que padece una enajenacin. + +Clara miraba al joven con expresin que tena algo de afirmativa. + +--Yo no s--dijo al fin.--El pobrecito padece mucho. Yo tambin padezco +de verle. No est nunca alegre: veces creo que se me va morir en un +arrebato de ira. Pasa las noches leyendo libros, escribiendo cartas, y +veces habla consigo mismo como ahora. A Pascuala y m nos da mucho +miedo: la sentimos levantarse y pasear precipitadamente, dando vueltas +en este cuarto. De da sale temprano, y est fuera toda la noche. + +El militar sinti aumentarse la compasin que Clara le inspir desde el +principio, porque le pareca que aquella infeliz era una mrtir, que +sufra resignada los atropellos de un loco. + +--Pero usted--dijo con el mayor inters, no es vctima de sus +bruscos ademanes? No la maltrata usted? Entonces sera cosa de +declararle rematado. + +--A m? No--dijo Clara;--no me ha maltratado nunca. + +Parecer extrao que Clara, sin conocer al militar, le hiciera +declaraciones que parecen de ntima confianza; pero esto, que en +circunstancias ordinarias sera raro, en este caso no lo era. Clara +haba vivido siempre en compaa de aquel viejo: era hurfana, no tena +parientes ni amigas, no sala nunca, no se comunicaba con nadie, se +consuma en el desierto de aquella casa, sin otra cosa que algunos +recuerdos y algunas esperanzas que luego conoceremos. Su carcter era +extremadamente sencillo: un incidente imprevisto le pona delante un +hombre corts y generoso que para satisfacer su curiosidad empleaba +hbiles recursos de conversacin, y ella le dijo lo que quera saber; se +lo dijo obedeciendo una poderosa necesidad de desahogo, hija de su +aislamiento y melancola. + +El curioso no se atreva continuar investigando: ya iba despedirle +mal de su grado, cuando Clara vi que tena una mano ensangrentada, y +exclam sobrecogida: + +--Est usted herido! + +--No es nada: un rasguo. + +--Pero sale mucha sangre. Jess! tiene usted la mano destrozada. + +--Oh! no es nada.... Con un poco de agua.... + +--Voy al momento. + +Clara se march muy prisa y volvi poco rato, entrando en la +habitacin inmediata: traa una jofaina, que puso sobre la mesa, y llam +al militar, que no tard en acercarse. + +--Y tiene familia?--dijo ste tocando el agua con la mano para ver si +estaba muy fra. + +--Familia?--contest Clara con su naturalidad acostumbrada.--No: me +quera mucho. Yo deseo tanto que se le quiten de la cabeza esas +manas.... Antes era muy bueno para m, y estaba muy alegre.... Yo era +muy nia entonces. + +--Antes era muy bueno. Y ahora no lo es? + +--S; pero ahora.... Como tiene tantas cosas en qu pensar.... + +--Y desde cuando ha variado? + +--Hace mucho tiempo, cuando hubo muchos alborotos y dijeron que iban +matar ... al Rey?... no s quin. Pero antes de eso, ya estaba casi +siempre alterado. Cuando yo era muy nia ... No ... entonces salamos +los domingos paseo, y me llevaba Chamartn y comamos en el campo +con Pascuala. + +--Y ahora no sale usted nunca de aqu? + +--Nunca--dijo Clara, como si aquella soledad en que viva fuera la cosa +ms natural del mundo. + +El militar se interesaba cada vez ms por la persona que tan +repentinamente haba conocido. Cada vez sospechaba ms que aquella +infeliz era vctima de las brutalidades del fantico. Desde el sitio en +que se hallaba, vea al viejo sentado en un silln y entregado su mudo +frenes. Mirando despus Clara, cuya gracia sencilla y melanclica +franqueza formaban contraste con el terrible realista, se aument su +confusin, su curiosidad y sus temores. + +--Y usted no sale para distraerse, para ver y reponerse de estar aqu +encerrada tanto tiempo?--le dijo casi conmovido. + +--Yo?... para qu salgo? Me pongo triste cuando salgo. No veo la calle +sino cuando voy las Gngoras los domingos muy temprano; pero al verme +fuera, me parece que estoy ms sola que aqu. + +--Y l no tiene empeo en que usted se divierta, en que pase +agradablemente la vida?--dijo el militar casi asustado de su curiosidad +y mirando de soslayo Elas para ver si atenda su conversacin. + +--El? Pero yo no quiero divertirme ... porque ... qu voy yo hacer +fuera de aqu? El dice que debo estar siempre en la casa. + +--Pero usted no trata nadie, no ve nadie? + +--A Pascuala, que me quiere mucho. + +Ya el militar tena ganas de saber quin era aquella Pascuala. + +--Y esa Pascuala es amiga de usted? + +--Es la criada. + +--Ya... Y no tiene usted ms amiga? A la edad de usted es natural y +conveniente la amistad de las jvenes, y, sobre todo, no se puede vivir +de esa manera. Es preciso.... + +--Yo estoy bien as. El dice que no debo conocer nadie. + +--Y la obliga usted llevar esta vida tan triste? + +--No me obliga. Yo, si quisiera, podra salir. El no est nunca aqu. +Pero yo ... Dios me libre ... A dnde haba de ir? + +El militar no saba qu pensar. Qu relaciones existan entre aquel +monomanaco y aquella joven? Sera su padre, su marido?...--No--deca +para s.--Es repugnante sospechar que puedan existir los vnculos del +matrimonio entre los dos. + +--No extrae usted mis preguntas--dijo, continuando con +ansiedad;--pero me interesan mucho ustedes dos. Y l nadie le +visita, nadie viene verle? + +--Conoce mucho unas seoras, que llaman las seoras de Porreo. Son +nobles y fueron muy ricas. + +--Y vienen aqu? + +--Muy pocas veces. l las quiere mucho. + +--Y esas, que presumo sern personas de buenos sentimientos, no le +tienen usted cario, no la quieren? + +--A m? Una vez me dijeron que yo pareca ser una buena muchacha. + +-Y nada ms? No le han dicho ms? + +--Ah! son muy buenas. El dice que son muy buenas. Una de ellas dicen +que es santa. + +Estas declaraciones eran hechas por Clara con una ingenuidad tan +espontnea, que conmova al que pudiera oirlas. Para que el lector, que +an no conoce la infinita bondad de este carcter, no estrae la +franqueza leal y la sublime indiscrecin de la pobre Clara, aadiremos +que durante aos enteros esta desgraciada no vea ms persona que don +Elas, Pascuala, y veces, muy de tarde en tarde, las tres melanclicas +efigies de las seoras de Porreo. Su vida era un silencio prolongado y +un hasto lento. Tan solo pudieron reanimarla y darle alguna felicidad +los cuarenta das que, seis meses antes de estos sucesos, haba pasado +en Ateca, pueblo de Aragn, donde Elas la mand para que disfrutara +del campo. Ms adelante veremos por qu tom Elas esta determinacin, y +lo que result del viaje de Clara. + +--Pero es posible--continu el militar, olvidado de que Elas estaba +cerca--es posible que pase usted la vida de esta manera, sin ms +compaa que la de ese hombre? Y no ha salido usted nunca de aqu, no +ha ido al campo? + +--S; estuve unos das fuera, hace seis meses. + +--En dnde? + +--En Ateca. El me mand. Me puse mala, y fu all restablecerme. +Estuve en su pueblo. + +--Ya.--dijo el militar, contento de haber encontrado un motivo, aunque +pequeo, para suponer que aquel hombre no era enteramente feroz. + +--Y lo pas usted bien? + +--Ah! s: me alegr mucho de estar all. + +--Y no quiera usted volver? + +--Oh! s,--exclam Clara, sin poder contener una exclamacin expansiva. + +--Usted no debe estar aqu; usted tiene el corazn ms bondadoso que +puede existir. Para qu, sino para la sociedad, puede haber creado Dios +un conjunto de gracias y mritos semejante? A cuntos podra usted +hacer felices! No ha pensado en esto? Piense usted en esto. + +Clara no pareci hacer caso de la galantera. Qued en silencio y +con los ojos bajos, tal vez ocupada en _pensar en aquello_, como el +joven le aconsej. Quin sabe cules seran sus reflexiones en +aquellos momentos? + +El curioso esperaba una contestacin, cuando Elas, mirando haca la +habitacin en que hablaban, exclam: + +"Clara, Clara!" + +El militar se dirigi rpidamente hacia l, y disimulando su +turbacin, le dijo: + +"Caballero, no he querido marcharme hasta estar seguro de su mejora. +Aqu le contaba esta nia el caso, y le haca una relacin de la +imprudencia de aquellos hombres. Ya le veo usted tranquilo y fuerte, y +me retiro, dicindole que puede disponer de m para cuanto yo pueda +serle til. + +--Gracias--contest secamente Elas.--Clara, acompaa este caballero. + +Era preciso retirarse; ya no haba pretexto alguno para permanecer all. +Su mano estaba perfectamente vendada, y su protegido le haba indicado +la puerta. El impresionable joven no saba que hacer para no salir. Mir + Clara para ver si lea en sus ojos el deseo de que no se marchara; +pero ella manifestaba la mayor indiferencia, y hasta se haba adelantado + abrir la puerta. + +No haba mas remedio. El militar tendi una mano al realista, que alarg +dos dedos fros y huesosos, y sali de la sala; al llegar la puerta, +quiso entablar de nuevo la conversacin; pero la reverencia que le hizo +la joven acab de desesperarle. Sali, y se par fuera otra vez. + +--No olvide usted lo que le he dicho. Usted no puede vivir de esta +manara--dijo, bajando el primer escaln.--Es preciso que usted... + +--Clara, Clara!--exclam el fantico desde dentro con voz fuerte." + +Clara cerr la puerta, y el militar se qued cortado y aturdido en la +escalera. Su primer intento fu llamar otra vez, llamar hasta que ella +saliera; pero reflexion en lo imprudente de semejante conducta. Baj +con lentitud.--Qu misterio hay en esta casa?--deca para s.--Al +hallarse en la calle, sinti mas viva su curiosidad, y la compasin +hacia la joven era mas intensa.--Es su hija, es su mujer, es su +sobrina, es su protegida?--exclam.--Oh! No es posible renunciar +saber los secretos de esta casa. Cmo renunciar orlos de la boca de +Clara, que los contaba con tanta ingenuidad? + +Anduvo un buen trecho por la calle, y se par, mir la casa. Ella +misma no me recibir--dijo:--esto ha sido una casualidad. Y si vuelvo +con qu pretexto?... Cunto debe padecer esa infeliz! Tiene cara de +sufrir mucho ... en compaa de esa fiera, sin ver nadie ni hablar +con nadie.... + +Maquinalmente se dirigi otra vez la casa, y continuando su +soliloquio, deca:--Tal vez la ria por haber hablado conmigo; tal vez, +aparentando distraccin, oy cuanto me dijo, se habr ofendido y la +maltratar. + +Entr, subi, procurando no ser sentido. Lleg la puerta y se detuvo. +Su mano torn maquinalmente el cordn de la campanilla. Si hubiera +sentido el menor rumor de disputa; si hubiera sentido la voz agria del +viejo, habra llamado con todas sus fuerzas. Pero nada sinti; aplic el +odo. Un silencio sepulcral reinaba en la casa. De repente sinti una +voz de mujer que cantaba, sinti pasar una persona rpidamente por el +pasillo en que estaba la puerta; sinti el ruido del traje, rozando con +las paredes al correr, y sinti la voz, la voz que, al pasar tan cerca, +reson con timbre delicado y expresivo. Era Clara, que cantaba y corra. +Era acaso feliz? Nuevo misterio. + +El curioso se sinti ms confundido: solt el cordn, y paso paso, y +muy quedito, baj mirando todos lados con cautela como un ladrn. +Sali la calle: march resuelto alejarse: lleg la esquina, se +par, mir la casa, y al fin, tomando una resolucin, emprendi su +camino en direccin su casa, donde le dejaremos por ahora preocupado y +aturdido; para volver ocuparnos de los amigos de la calle de Vlgame +Dios, cuya vida y caracteres necesitan historia y explicacin. + + + + + +CAPTULO IV + + + +#Coletilla.# + + +El hombre extrao, que conocemos con el nombre de Elas, naci all en +el ao 1762 en el pueblo de Ateca, lugar aragons que se encuentra como +vamos de Sigenza Calatayud. Fueron sus felices padres Esteban Orejn +y Valdemorillo y Nicolasa Paredes: l, labrador honrado; ella, hija +nica del vinculero ms rico del vecino pueblo de Cariena. A los nueve +meses justos de matrimonio naci un tierno vstago que, por las +circunstancias que la preez y al parto acompaaron, grandes empresas +y notables prodigios estaba destinado. Es el caso que doa Nicolasa tuvo +all por el quinto mes un sueo extraordinario, en el cual vi que el +fruto de su vientre, ya crecido y entrado en aos, era arrebatado al +cielo en un carro de fuego; ms tarde la buena seora daba en soar +todas las noches que su hijo era consejero del Despacho, padre +provincial, venticuatro, racionero, den y hasta obispo, rey, emperador +, cuando menos, papa archipapa. + +Lleg al fin el alumbramiento, y encomendndose Dios y cierto +comadrn que haba en Ateca, hombre de gran ingenio, di luz un nio, +el cual no entr en el mundo con seales de elegido entre los elegidos, +sino tan flaco, enteco y encanijado, que no pareca sino que su madre, +distrada en aquel perpetuo soar de coronas y tiaras, haba apartado su +organismo de la nutricin del muchachejo. + +Pero aunque ste naci como cualquier hijo del hombre, no por eso +dejaron de verificarse al exterior algunos prodigios. Observse en el +cielo de Ateca la conjuncin nunca vista de las siete Cabrillas con +Mercurio; la luna apareci en figura de anillo, y al fin sali por el +horizonte un cometa que se pase por la bveda del cielo como Pedro por +su casa. El boticario del pueblo, que se daba observar los astros, +entenda algo de judiciaria y tena sus pelos de nigromante, vi todas +aquellas cosas celestiales aparecidas en el cielo de Ateca, y dijo con +gran solemnidad que eran seales de que aquel nio sera pasmo y gloria +del universo mundo. La conjuncin significaba que dos naciones se +uniran contra l; el cometa que l los vencera todos, y el anillo de +la luna cualquiera se le alcanzaba que era signo de la inmortalidad. + +"Porque--deca don Pablo (que as se llamaba el boticario)-- mi no se +me escapa nada en esto de crculos celestiales; y cosa que yo barrunto, +ello ha de ser verdad, como esto es chocolate." + +Efectivamente: chocolate, y del mejor de Torroba, era el que durante los +solemnes augurios tomaba, merced la gratitud generosa de los Orejones. + +En el bautismo hubo un holgorio que djelo usted estar. Hubo en gran +abundancia vino aragons, grandes ensaimadas, bollos de cuarta, +hogazas de media vara, gran pierna de carnero, pimientos riojanos y +unos bizcochos como el puo, fabricados por las monjas del Carmen +Descalzo de Daroca. El ms obsequiado era don Pablo causa de sus +augurios, que l consideraba dignos de grabarse en bronces y pintarse en +tablas. Entusiasmado por la generosidad con que pagaban sus trabajos +astronmicos, compuso una dcima en que llamaba los Orejones +_protectores de la ciencia_. + +El nio creca. Intil es decir que durante su infancia parecan +adquirir fundamento las esperanzas de sus padres. Qu precocidad! Todo +lo que el nio haca era prodigioso nunca visto ni odo. Abra la boca +para articular una slaba: ya haba dicho una sentencia. Peda la teta? +Aquello era, segn la opinin del astrlogo, un incomprensible aforismo. +Pasaban dos, cuatro y seis aos, y con la edad creca la fama del joven +Orejoncito. + +Sabe usted lo que he visto, seora Nicolasa?--deca el farmacutico +un da con cierto tono de misterio que asust la buena mujer. + +--Qu hay, seor don Pablo Bragas? + +--Que Elisico estaba ayer jugando con unas gallinas, y les pegaba los +pollos con una caa, que ser manejada por ms fuertes manos, no les +dejara con vida. "Muchacho, le dije: por qu castigas esos +animalejos?" "Porque son pollos, contest, y los quiero matar."--"Y qu +te han hecho, verduguillo."--"Les estoy mandando que digan _po_, y no +quieren." Vea, usted, seora doa Nicolasa, vea usted. Esto est fuera +de lo comn, por la sentencia y el gran tutano que encierra: _Quia +pulii sunt_. Lo mismo dijo el Dialctico cuando zurraba los +jansenistas: _Quia, heretici sunt!_ + +Doa Nicolasa Paredes, dicho sea en honor de la verdad, no comprenda +muy bien el _tutano_ que encerraban las palabras de su hijo; pero +agradecida las cariosas profecas de don Pablo Bragas, tendi un +mantel y puso delante del amigo una taza de sopas en caldo gordo, que +daran rabia un teatino. + +Elas creci mas, y siguiendo la discreta opinin de un lector del +convento de dominicos de Tarazona, que fu predicar Ateca el da de +la Patrona del pueblo, le mandaron estudiar humanidades con los padres +de dicho convento. Ya tena doce aos; all creci su reputacin, y +poco fu tan gran latino, que ni Polibio, ni Eusebio, ni Casiodoro se le +igualaran. + +Tena quince aos cuando se celebr un consejo de familia para resolver +si se le mandaba al Seminario de Tudela la Universidad de Alcal; +pero al fin fueron tantas y de tanto peso las razonas de don Pablo +Bragas en favor de la Complutense, que se adopt su dictamen. El +prodigio de la Naturaleza fu puesto sobre un macho, en compaa da unas +alforjas que encerraban algunas, tortas y dos azumbres de vino, y +despus de algunos lloriqueos de doa Nicols y de algunos dsticos que +ensart el de los astros, Elas parti en direccin de la patria del +inmortal Cervantes, adonde lleg en cuatro das: de viaje. + +Entonces doa Nicolasa tuvo una hija. Ningn trastorno sufri la +Naturaleza en su nacimiento. + +Elas estudi en Alcal cnones y teologa. Durante sus estudios, en +que mostr grande aplicacin, los maestros no cesaron de poner en las +mismas nubes al que tanto honraba la ilustre estirpe de los Orejones. +Unos esperaban en l un Luis Vives, otros un Escobar, cul un Snchez, +cul un Vzquez un Arias Montano. Y efectivamente, el joven era +aplicado. Pasbase las noches en vela, devorando Eusebio, Cavalario +y Grotius. Atarugbase con enormes raciones diarias del libro _De +locis teologices,_ y cuando iba clase descollaba entre todos. +Entonces principiaron marcarse los rasgos fundamentales de su +carcter, el cual consista en orgullo muy grande, unido gran +sequedad de trato y rigidez de maneras, por lo cual sus compaeros no +le tenan ningn cario. + +Pero su reputacin de sabio era general. Fu su pueblo, y al entrar en +l lo primero que vi fu la venerable efigie de don Pablo Bragas, que +le salud con un pomposo arqueo de cintura. Junto l estaban el +alcalde, el cura y lo ms notable de Ateca, incluso el herrador. Bragas +sac un papel del bolsillo y ley un discurso, mitad en latn y mitad en +castellano, que aplaudieron todos menos el obsequiado. En la casa le +esperaban la seora Nicolasa, que se estaba poniendo vieja, y Orejn +_senior,_ que se conservaba muy fuerte. Su pequea hermana era ya una +muchacha; pero la pobre ms fama tena de traviesa que de saba. Hubo +una pequea fiestecilla de confianza con abundancia de bollos, de los +cuales la mitad (sea dicho en honor de la imparcialidad) fueron +consumidos por don Pablo Bragas. + + En el pueblo continu Elas consagrado al estudio. Su sequedad aument, + y se determin ms su orgullo; pero los padres no notaban tal cosa, y + estaban amartelados con el joven. Si alguna vez los ofenda + momentneamente la rigidez de su trato, contentbanse luego con or de + boca de Bragas un panegrico, cuyo eplogo era siempre tazn de + chocolate magra de gran calibre. + +Elas tena treinta aos cuando march la Corte. No sabemos si l, al +tomar esta determinacin, so con adquirir la gloria que los astros, +por boca de un sabio, haban anunciado. El, sin duda, tena dispuesto +algn plan. Al llegar Madrid trab relaciones muy ntimas con los +Padres del convento de Trinitarios, que eran sabios como unos templos. +Hizo asimismo estrechas relaciones con un seor de la nobleza +perteneciente la casa ilustre de los Porreos y Venegas, marqueses de +la Jarandilla; y tom tal aficin esta familia, que la sirvi +fielmente en la prosperidad, y fu su mayordomo, aun despus de la ruina +de la casa, acontecida al fin de la guerra. Al estallar sta en 1808, +Elas dej sus costumbres sedentarias, sus Pandectas, su Digesto y sus +Dacretales, para militar en las filas de Echevarri y el Empecinado; +hizo con el primero toda la campaa de Navarra, y organiz una porcin +de somatenes en Castilla al pasar Napolen de vuelta de Madrid. + +Concluida la guerra, pas por su pueblo: su padre haba muerto; su +hermana era ya mujer y se haba casado con un pariente labrador; su +madre estaba tullida y enferma. Bragas haba perdido su buen humor y su +aficin los astros; pero no su amor Elisico, ni el convencimiento +profundo de que _dos naciones se uniran contra l, y que l las +vencera las dos_. + +En Ateca supo el incremento que tomaba el partido constitucional y el +entusiasmo con que en toda la Pennsula era mirada la Asamblea de Cdiz. +Advirtamos que Elas detestaba de muerte los constitucionales. Aquel +hombre, que desde que tuvo uso de razn no vivi sino con la +inteligencia, ni en su juventud experiment los naturales sentimientos +de amistad y afecto, estaba los cuarenta aos enardecido con una +fuerte y violentsima pasin. Esta pasin era el amor al despotismo, el +odio toda tolerancia, toda libertad; era un realista furibundo, +atroz, y su fanatismo llegaba hasta hacerle capaz de la mayor +abnegacin, del sacrificio, del martirio. Su carcter era apasionado por +naturaleza, aunque los asiduos estudios le haban comprimido y +desfigurado. Pero al llegar aquella poca, en que era imposible todo +espaol apartar la vista del gran problema que se trataba de resolver, +la escondida vehemencia de sentimientos de Elas se manifest, y no en +forma de amor, ni de avaricia, ni de ambicin: se manifest en forma de +pasin poltica, de adhesin frentica un sistema y odio profundo al +contrario. + +Como consecuencia de esta evolucin de su carcter, se desarrollaron en +l una fuerza de voluntad y una energa tales, que le hubieran llevado +los ms grandes hechos, tener ocasin para ello. Su inteligencia, que +era muy perspicaz y cultivada del modo que hemos dicho, prestaba ms +fuerza aquel sentimiento exagerado; y el consorcio extrao de sus +facultades intelectuales con su gran pasin, unido su trato indomable, +haca de l uno de esos seres monstruosos, que la observacin +superficial califica ligeramente de este modo: un loco. + +Hundido el sistema constitucional en 1814, Elas fu feliz; pero no por +eso vivi tranquilo, porque comenz tomar parte en la vida activa de +la poltica, que es en todas ocasiones una vida poco agradable. Trab +amistad con el duque de Alagn, individuo de la odiosa camarilla; +entraba en los concilibulos de Palacio, y se _honr_ con la amistad de +aquel prncipe que deshonr su patria. Entonces tomaba parte en los +sordos manejos de aquella corte infame. + +Pero vino el ao 20, y nuestro personaje entr en el perodo de rabia +crnica, de desorden moral y frentica tenacidad en que le hemos +conocido. Ya sabemos poco ms menos cmo viva: su actividad haba +redoblado, y conspiraba con una constancia de que no se ha visto +ejemplo. En relaciones secretas con la corte, procuraba organizar una +reaccin, y todos los medios se adoptaban si conducan al fin deseado. +Iba los clubs, atizaba alborotos, frecuentaba las reuniones de +realistas y aun de los liberales. Todo lo averiguaba y lo aprovechaba +todo. Pero ya sonaban pblicamente algunas acusaciones contra l; ya se +deca que haba pertenecido la camarilla: ya se le indicaba como +conspirador, y ms de una vez se vi amenazado por gentes que pretendan +conocerle le conocan en efecto. + +Todos los que le conocan de vista en los crculos patriticos le +llamaban _Coletilla_, apodo elaborado en la barbera de Calleja, algunos +das despus del famoso aditamento que puso el Rey al discurso de la +Corona. Aquel apndice literario, que tan mal efecto produjo, era +designado en el pueblo con la palabra _Coletilla_. La idea de que Elas +era amigo del Rey, uni en la mente del pueblo la persona del fantico y +aquella palabra: los nombres que el pueblo graba en la frente de un +individuo con su sello de fuego, no se borran nunca. As es que Elas se +llamaba as, para todo el mundo. + +Sus pocos amigos nicamente se cuidaban bien de nombrarle as. + +Concluiremos consagrando un recuerdo uno de los principales hroes de +este captulo. Nuestro amigo don Pablo Bragas muri en Ateca los +noventa y un aos de edad, de calenturas gstricas, debidas al doble +efecto de un hartazgo de salpicn y de un constipado que cogi +examinando la conjuncin de Arcturus con Marte en una noche de Enero. + +Desde entonces la astronoma est en Ateca en lastimosa decadencia. + + + + + +CAPTULO V + + + +#La compaera de Coletilla#. + + +En Diciembre de 1808 militaba Elas, como hemos dicho, en una partida +que haba levantado en Segovia el Empecinado. Tuvieron varios +encuentros con los franceses, hasta que Soult, que sali en persecucin +de Moore, encontr los guerrilleros y les hizo retroceder hacia +Valladolid; de all siguieron avanzando hacia el Norte y llegaron hasta +Astorga. Elas se qued en Sahagn con unos cuantos hombres, dispuestos + organizar all una partida considerable que hostilizara Ney en su +salida de Galicia. + +En Sahagn haba un coronel segoviano que, habindose casado all, viva +retirado del servicio militar. Era hombre de elevado carcter, de mucho +corazn y de bien cultivada inteligencia; haba sido muy rico, pero +deparle el cielo el infierno una esposa que ni de encargo hubiera +salido tan dscola, intratable y antojadiza. El pobre militar haca +cuanto era imaginable para dominar el carcter de aquel basilisco, en +quien parecan haberse reunido todas las malas cualidades que la +naturaleza suele emplear en la elaboracin de las mujeres. Empez por +hacerse excesivamente devota, y tal era su mojigatera, que abandonaba +su marido y su casa para pasarse todo el santo da entre monjas, padres +graves, cofrades, penitentes, sin ocuparse ms que de rosarios, +escapularios, letanas, horas, antfona y cabildeos. Viva entre el +confesonario, el locutorio, la celda y la sacrista, hecha un santo de +palo, con el cuello torcido, la mirada en el suelo, avinagrado el gesto, +y la voz siempre clueca y comprimida. + +En los pocos momentos que pasaba en su casa era intratable. En todo +cuanto deca su pobre marido encontraba ella pensamientos pecaminosos; +todas las acciones de l eran mundanas: le quemaba los libros, le sacaba +el dinero para obras pas, le llenaba la casa de padres misioneros, +teatinos y premostratenses; y en cuanto se hablaba do conciencia y de +pecados, empezaba mentar los de todo el mundo, sacando la +publicidad de una tertulia frailuna la vida y milagros del vecindario, +para condenarla como escandalosa y corruptora de las buenas costumbres. +En tocando este punto le daban arrebatos de santa clera, y entonces +no se la poda aguantar. + +Pero de repente la insoportable beata se volvi del revs; el fondo de +su carcter era una volubilidad extremada. Cambiando repentinamente, +adopt un gnero de vida muy mundano: se sala de capa y se andaba por +esos mundos dando zancajos con el pretexto de que tena una fuerte +afeccin moral y necesitaba distraccin. Acompabala algn militar +joven algn abate verde. Su marido, viendo que era imposible detenerla +en casa, tuvo que consentir en aquella vida voladera; que si bien le +costaba una parte de su fortuna, le libraba por algn tiempo de las +impertinencias de aquel demonio. + +La tercera metamorfosis de doa Clara fu peor. Le di por ponerse +enferma, y entonces no haba malestar, ni dolencia, ni afeccin crnica, +ni ataque agudo que no viniera afligir su cuerpo. Agot todos los +ungentos, especficos y tisanas; puso sobre un pie todos los +boticarios, curanderos, mdicos y protomdicos, y visit todos los baos +minerales de Espaa, desde Ledesma Paracuellos, desde Lanjarn +Fitero. Lo nico que pareca aliviarla era el circunstanciado relato de +sus males que haca todos los teatinos, franciscanos, mnimos y +premostratenses, con quienes volvi entibiar msticas relaciones. + +Chacn, su pobre esposo, coga el cielo con las manos, y aun lleg +aplicarle el eficaz cauterio de unos cuantos palos, que no produjeron +otro efecto que recrudecer la feroz impertinencia de aquel enemigo. + +Al mismo tiempo la fortuna del matrimonio tocaba su trmino, y el +desventurado marido temblaba al considerar qu sera en lo porvenir de +su pobre hija, entonces de cinco aos de edad. La devota, la enferma +haba tenido, antes de ser enferma y devota, una nia que se llamaba +Clara, como ella, nico fruto de aquel malaventurado matrimonio. + +Doa Clara se cur cuando lo tuvo por conveniente, y se entreg de nuevo + las cosas de la Iglesia, tomndolo tan pechos que no haba da en +que no se mortificase con disciplinazos, que se oan desde la calle. +Estbase de rodillas y en cruz una hora seguida; cuando empezaba +contar los xtasis que _le daban_ y las visiones que _tena,_ era el +cuento de las cabras de Sancho. El esposo peda Dios que le librara +de aquel infierno vivo. Doa Clara no amaba su hija ni su esposo, y +ste que la haba amado mucho, concluy por aborrecerla. + +Al fin _la Chacona_ (as la llamaban en el pueblo) dej otra vez la +vida devota, y de la noche la maana se march Portugal _tomar +aires_. Felizmente Dios la ilumin, y de Portugal se fu al Brasil +con unos misioneros. No se supo ms de ella. El pundonoroso y leal +esposo respir: estaba libre, pero pobre, enteramente pobre sin otra +cosa que un sueldo mezquino; tranquilo en cuanto lo presente, pero +inquieto siempre que pensaba en aquella nia infeliz que iba quedar +en la miseria. + +En la mitad de Diciembre de 1808 todo el pueblo de Sahagn sali al +camino real lleno de curiosidad. El emperador Napolen I pasaba por all +para dirigirse Astorga en persecucin de los ingleses. Lleg al +pueblo, descans dos horas, y sigui su camino, seguido de una gran +parte del ejrcito que ocupaba Espaa. Cuando los franceses, guiados +por Napolen, estuvieron lejos, Sahagn se atumultu; tomaron las armas +todos los jvenes, y mandados por Elas y el cura de Carrin, se +disponan pelear con unos regimientos franceses, que al da siguiente +haban de pasar por all para unirse al cuerpo del ejrcito. + +Aquella tarde Chacn abrazaba y besaba tiernamente su hija, que, al +ver llorar su padre, lloraba tambin sin saber porqu. El coronel +tena un proyecto, el nico que poda darle alguna esperanza de asegurar +en lo futuro el bienestar de Clara. Haba resuelto entrar en campaa, +avanzar en su carrera y seguir la nacin en aquella crisis, seguro de +que le pagara sus servicios. Escribi al Empecinado pidindole rdenes, +y ste le contest que se pusiera al frente de los 500 hombres de +Sahagn, y procurase batir los regimientos franceses que iban unirse +con Napolen en Astorga. El bravo militar, aclamado jefe de la partida +que Elas y el cura de Carrin organizaron, sali aquella noche, dejando + su hija en poder de dos antiguas criadas. Situronse un cuarto de +legua del pueblo, y al amanecer del siguiente da se vieron brillar lo +lejos las bayonetas de los franceses. La guerrilla les hostiliz con +fuegos esparcidos: al principio, los franceses vacilaron con la +sorpresa; mas repuestos un poco, atacaron los nuestros. El combate fu +encarnizado. Elas y Chacn se miraron con angustia. "Son tres veces +mas que nosotros!--dijo Chacn;--pero _no importa_: adelante!" + +Retrocedieron hasta la entrada del pueblo: all la lucha fu horrible. +Desde las ventanas, desde las esquinas disparaban los paisanos contra +el enemigo, cuyas filas se diezmaban. El coronel mandaba los suyos con +un denuedo sin ejemplo. A la partida unise al fin el resto del pueblo. +Un esfuerzo ms, y los franceses eran vencidos. Este esfuerzo se hizo: +cost muchas vidas; pero los franceses, no queriendo perder ms gente, +emprendieron la retirada hacia Valencia de Don Juan. + +El pueblo todo les sigui, con Chacn la cabeza; pero an no haba +andado ste veinte pasos, cuando fu herido por una bala: di un grito y +cay baado en su sangre. Las mujeres le rodearon, llorando todas al +verle herido; l dijo algunas palabras, volvieron los suyos, y entre +cuatro le llevaron su casa. Antes de llegar ella ya estaba muerto. + +Reinaba en el pueblo la consternacin, porque haban perecido muchos +hijos y muchos maridos; las madres y las esposas gritaban por las calles +con amargos y dolorosos lamentos. Delante de la puerta de la casa de +Chacn haba un grupo de mujeres silenciosas que contemplaban el cadver +del coronel, teido en sangre, con la frente partida y destrozado el +pecho. Algunos nios, en quienes poda ms la curiosidad que el miedo, +se haban acercado hasta tocarle los dedos, las espuelas y el cinturn. +Nadie hablaba en aquella escena, y slo la pobre Clarita, consternada al +ver que todos la miraban llorando, comenz llamar con fuertes voces +su padre, cuya muerte no comprenda. + +--Qu nia es sta?--pregunt Elas. + +--Es su hija,--contest una mujer que la tena abrazada. + +--Y no tiene madre?-- + +--No, seor,-- + +--Y qu vamos hacer de ella?--dijo Elas mirando al cura de Carrin y + los dems cabecillas del tumulto. + +Todos se encogieron de hombros y besaron Clara. + +--Nosotros nos quedaremos con ella,--dijeron las dos mujeres que haban +servido al coronel cuando era rico. + +--No--dijo Elas:--yo la recojo. Me la llevar conmigo, la educar.-- + +Las mujeres aquellas eran muy pobres. Gran cario les inspiraba Clarita; +pero al tenerla su lado la condenaban ser pobre como ellas para toda +la vida. Consideraban don Elas como persona de posicin y carcter, y +no dudaron, por lo tanto, en dejarle la nia. + +Permaneci, sin embargo, en Sahagn hasta 1812, poca en que el +realista dej las armas y se retir Madrid. Entonces le acompa +Clara, que no pudo separarse de sus pobres amigas sin llorar mucho, ni +pudo acostumbrarse tampoco mirar cara cara su protector, porque le +daba mucho miedo. + +Grande fu su tristeza cuando al despertar en un hermoso da de Mayo se +encontr entre las obscuras paredes de la casa que conocemos en la calle +de Vlgame Dios; y esta tristeza aument cuando la llevaron al +convento-colegio de ciertas hermanas de una Orden famosa, que enseaban + las nias del barrio lo poquito que saban. Tena la escuela todo lo +sombro del convento, sin tener su claustro melanclico y su dulce paz. +Diriganla unas cuantas viejas, entre quienes descollaba por su +displicencia, fealdad y decrepitud una tal madre Angustias, que usaba +una caa muy larga para castigar las nias, y unas antiparras verdes, +que ms que para verlas mejor, le servan para que las pobrecillas no +conocieran cundo las miraba. + +Las nias se levantaban muy temprano, y rezaban; almorzaban unas sopas +de ajos, en que sola nadar tal cual garbanzo de la vspera, y despus +pasaban al estudio, que era ejercicio de lectura, en el cual desempeaba +el principal papel la caa de doa Angustias. Trazaban luego, por +espacio de dos horas, sendos garabatos en un papel rayado; y despus de +contestar de memoria las preguntas de un catecismo, cosan tres horas +largas, hasta que llegaba la del juego. El recreo tena lugar en un +patio obscuro y hediondo, cuya vegetacin consista en un pobre clavel +amarillento y tsico que creca en un puchero inservible, erigido en +tiesto de flores. Las nias jugaban un rato en aquella pocilga, hasta +que la madre Angustias sonaba desde su cuarto una siniestra campanilla, +que reuna en torno su caa los tristes ngeles del muladar. + +Despus de comer llevaba el rosario la madre Brgida, por no poder +hacerlo la madre Angustias, causa del asma que la afliga, +entrecortndole la voz. Aquel rosario era interminable, porque detrs de +sus infinitos paternster venan las letanas, llagas, misterios, +jaculatorias, oraciones, gozos y endechas msticas. La noche las +sorprenda en aquel devoto ejercicio, y era muy comn que alguna de las +chiquillas, rendida bajo el peso moral de tan montono y cansado rezo, +bostezara tres veces y se durmiera al fin benditamente. Parapetada +detrs de sus antiparras, la madre Angustias observaba los bostezos y +acariciaba su caa dictatorial sin decir palabra la culpable, +esperando que se durmiera, y entonces ira de Dios! le sacuda un +caazo, seguido de una retahila de insinuaciones colricas. Las otras +nias, que no esperaban ms que un motivo de distraccin y +entretenimiento, al ver la triste figura que haca su compaera al +despertar bruscamente, soltaban la risa, se interrumpa el rezo, grua +la madre Brgida, cacareaba la madre Angustias, y llovan los caazos +diestra y siniestra. Al anochecer continuaban las lecciones y el +catecismo. La madre Angustias les deca: "Ahora el ca ... ca ... +tecismo. Madre Br ... Br ... Brgida, la que no lo sepa, al ca ... ca +... caramanchn." + +Y se marchaba acostar, porque padeca de ciertos ahoguillos, y tena +que ponerse todas las noches paos calientes en el estmago. + +Clarita y otras nias de la escuela crean pie juntillas que la madre +Angustias no tena ojos, y que todas sus facultades pticas residan en +aquellos dos temibles vidrios verdes, engastados en una armazn rancia y +enmohecida; y aconteca que para imitarla cortaban dos redondeles de +papel verde del forro del catecismo y se lo pegaban con saliva en los +ojos, con lo cual se moran de risa. Como no podan ver gota con +aquellos parches, sorprendilas un da la madre Petronila, que era un +vinagre, y despus de darles muchos coscorrones, las conden no comer +ni jugar aquel da, Qu horas pasaron las pobres! + +Otra vez se hallaban todas en el patio, y ocurrisele un pajarito muy +flaco meterse all por el tejado y posarse, despus de chocar en los +muros, en el entristecido clavel. Qu algazara se arm! Aqul fu el +mayor acontecimiento del ao. Con pauelos, con mantos, con cuanto +hallaron mano, le persiguieron hasta cogerle; atronle un hilo en una +de las patas, y Clara le guard muy bien en un cajoncillo donde tena la +costura. A escondidas le echaban de comer por las noches; pero el +animalito enflaqueca y se pona ms triste cada vez. Una noche, en el +momento en que el rezo iba principiar, Clara tena abierto el +costurero, y fingiendo arreglar dentro de l alguna cosa, se ocupaba en +abrirle la boca al pajarito y meterle la fuerza unas migajas de pan +que haba guardado en el bolsillo, cuando de repente alz el vuelo el +animal, revolote por la habitacin con el hilo atado en la pata, y fu + pararse dnde creeris? en la misma cabeza de doa Angustias, que al +verse profanada de aquel modo, tom tal clera, que el asma le ahog la +voz y estuvo gesticulando en silencio diez minutos, roja como un tomate. +Clara se qued yerta de miedo. + +"Cla ... Cla ... Cla ... rita--exclam la madre Angustias ciega de +furor.--Nia mal ... mal criada! Qu desaca ... ca ... cato es ste? +Esta noche al ca ... ca ... caramanchn." + +Clara fu condenada aquella noche dormir en el caramanchn, ltima +pena que slo se aplicaba muy de tarde en tarde los ms negros y +raros delitos. Doa Angustias continu en su cacareo hasta que vi +cumplida la terrible orden; y la hora en que acostumbraban +recogerse, Clara fu llevada al presidio, que era un desvn obscuro, +ftido y pavoroso. La pobrecilla no caba en s de miedo al verse sola +en aquel tugurio, entre mil objetos cuya forma no poda apreciar, +tendida en un miserable jergn y expuesta al aire colado, que por una +ventanilla entraba. En su desvelo, sinti las pisadas de los ratones +que en aquellos climas vivan; pisadas que en sus odos resonaban como +si fueran producidas por los pies de un ejrcito de gigantes. Se +encogi, se envolvi toda en su manta, escondiendo los pies, las manos +y la cabeza; pero las ratas corran por encima, y saltaban, iban y +venan con una algaraba espantosa. Tambin contribuy aumentar el +pavor de la nia una disputa que en el tejado vecino se trab entre dos +gatos bullangueros que lanzaban maullidos lgubres y desentonados. La +pobre no pudo dormir, y el da la encontr hecha un ovillo, empapada en +sudor fro y temblando de miedo. + +Entre estos sucesos extraordinarios y la diaria tarea del estudio y la +costura, aterrada siempre por la fascinacin terrible de los espejuelos +de la madre Angustias, pas Clara cuatro aos, hasta que, cumplidos los +once, vino Elas por ella y se la llev su casa. + +El realista no saba al principio qu hacer de aquella nia: ocurrile +hacerla monja; pero impulsado por un repentino egosmo, resolvi +conservarla su lado. Era solo: su casa necesitaba una mujer. Quin +mejor que Clara? Su inteligencia no estaba bien cultivada, pues no saba +sino leer, escribir y hacer algunas cuentas; pero, en cambio, cosa muy +bien y entenda de toda clase de labores. + +La hija de la Chacona creci en casa de Coletilla, y fu mujer. Creci +sin juegos, sin amables compaeras, sin alegras, sin esas saludables y +tiles expansiones que conducen felizmente de la niez la juventud. +Elas no la trataba mal, pero tampoco era muy carioso son ella. + +Los domingos la sola llevar la Florida la Virgen del Puerto; una +vez la llev al teatro, y Clara crey que era verdad lo que estaban +representando. Los paseos dominicales cesaron cuando Elas tuvo +ocupaciones y preocupaciones que le apartaban de su casa: entonces ella +se limit or misa muy de maana en las monjas de Gngora, y en esta +expedicin lo acompaaba, una criada alcarrea llamada Pascuala, que +Coletilla haba tomado su servicio. + +Este encierro perpetuo hubiera agriado y pervertido tal vez otro +carcter menos dulce y bondadoso que el de Clara, la cual lleg creer +que aquella vida era cosa muy natural, y que no deba aspirar otra +cosa; as es que viva tranquila, melanclicamente feliz, y veces +alegre. Y, sin embargo, semanas enteras pasaban sin que una persona +extraa penetrara en la casa del fantico. Pareca que toda la sociedad +quera huir de aquella jaula en que estaba encerrado su mayor enemigo. + +Slo una excepcin exista en aquel aislamiento normal. Ya hemos dicho +que don Elas fu amigo y servidor de una antigua ilustre casa. +Despus de la ruina de los Porreos y Venegas, slo quedaron tres +individuos, tres dueas venerables que conservaron relaciones amistosas +con el realista. Muy de tarde en tarde iban visitarle. Tenan un trato +seco; eran intolerantes, rgidas, orgullosas. Nunca hablaban Clara +sino con palabras solemnes, que daban tristeza y abatan el nimo. No +podan prescindir de la etiqueta, ni aun delante de una pobre muchacha y +eran tan ceremoniosas y tiesas, que Clara les lleg tomar antipata, +porque siempre que iban la casa dejaban all una sombra de tristeza +que duraba mucho tiempo en el alma de la hurfana. + +En los ltimos aos, Coletilla entraba, como hemos dicho, en el perodo +lgido de su frenes poltico; la clera era su estado normal, y era +cosa imposible que en su fanticas obsesiones pudiera aquella alma +irascible tener carios y finezas para la pobre compaera que tanto las +necesitaba. Por el contrario, mostrbase muy duro con ella; se estaba +sin hablarle semanas enteras; otras veces la reprenda con acrimonia y +sin motivo: la llamaba frvola y casquivana. Un da, al ver que la +desventurada se haba peinado con menos sencillez que de ordinario, y se +haba vestido, reformando un poco su natural elegancia con el poderoso +instinto de la moda, que las mujeres ms apartadas del mundo poseen, la +ri, repitindole muchas veces esta frase que le cost lgrimas la +infeliz: "Clara, te has echado perder." Otras veces le daba al viejo +por vigilarla, y le prohiba asomarse al balcn y abrir la puerta, es +decir, la abandonaba la martirizaba, segn el estado de aquel espritu +perturbador y cruel. + +Clara se puso mala; se iba agostando con lentitud como el clavel que +creca difcilmente en el patio de la escuela. Su melancola creci, se +puso descolorida y extenuada, y lleg hacer temer graves peligros +para su salud. Coletilla no pudo permanecer indiferente la enfermedad +de su protegida, y trajo un mdico el cual expres su dictamen muy +brevemente, diciendo: "Si usted no manda esta chica al campo se muere +antes de un mes." + +El realista pens que la muerte de aquella muchacha sera un +contratiempo. Record que su hermana viva en Ateca con su familia, y +form su plan. + +Escribi dos letras y algunos das despus Clara entraba en el pueblo +con el corazn rebosando de alegra. + +Benfica reaccin se verific en su salud, y su espritu, tanto tiempo +abatido por el fastidio y el encierro, se reanim con el pleno goce de +la Naturaleza y el trato de personas alegres que la atendan y la +amaban. Aquellos das fueron una segunda vida para la desdichada mrtir, +porque se regener materialmente, adquiriendo lozana, frescura y vigor: +sus ojos, acostumbrados la obscuridad de cuatro paredes, recorran ya +un largo horizonte: sus pasos la llevaban grandes distancias: su voz +era escuchada por amigas joviales y francas, por jvenes sencillos, por +viejos cariosos; su alegra era comprendida y compartida por otros; sus +inocentes deseos satisfechos; conoca la amistad, la vida familiar, la +confianza; gozaba de un cielo hermoso, de un aire puro, de un bienestar +sobrio y tranquilo, de felices y no montonos das, de sosegadas y +apacibles noches. + +Pero durante la permanencia de Clara en Ateca pasaron cosas que +influyeron poderosamente en el resto de su vida. Vamos referirlas, +porque de ellas se deriva casi toda esta historia; y por tan importantes +y graves, las dejamos para el captulo siguiente, donde las ver el +lector, si est decidido no abandonarnos. + + + + + +CAPTULO VI + + + +#El sobrino de Coletilla.# + + +Marta, la hermana de Elas, haba quedado viuda con un hijo llamado +Lzaro, que despus de estudiar Humanidades en Tudela, pas la +Universidad de Zaragoza. Era ste un mozo como de veintitrs +veinticinco aos, de agradable presencia, de ingenio muy precoz, de +imaginacin viva, de palabra fcil y difusa, muy impresionable y +vehemente, y de recto y noble corazn. + +Las nuevas ideas, que entonces conmovan profundamente el corazn de la +juventud, haban hallado en el joven Lzaro un creyente decidido. Era +uno de los que, brotados en el tumulto de un aula de Filosofa militaban +con pasin generosa en las filas de los propagadores polticos, entonces +tan necesarios. + +Sucedi que los estudiantes zaragozanos trabaron una pendencia con los +socios de cierto club poltico; el asunto tom proporciones, intervino +la autoridad universitaria, y Lzaro se vi obligado salir de +Zaragoza, perdiendo curso. Esto pasaba en los das en que, destituido +Riego del mando de capitn general de Aragn, hubo en aquella ciudad +tumultos y manifestaciones, que el Gobierno quiso reprimir. Lzaro, que +estaba punto de concluir la carrera, conoci la gravedad de su +situacin y el disgusto que tendran su madre y su abuelo, quienes +amaba mucho. Quiso reclamar, pero fu intil, y tuvo que retirarse su +pueblo, triste, avergonzado y lleno de dudas y temores. + +Pero al entrar en su casa, agitado por la zozobra y los remordimientos, +vi en compaa de su madre una persona desconocida que desde el +primer momento le produjo una secreta impresin de alegra, +imponindole, sin saber por qu, consuelo y esperanza. Confes lo que le +pasaba, sin disminuir la gravedad del caso, por lo cual don Fermn, su +abuelo paterno, se puso serio y quiso enfadarse, y su madre llor un +poco. Pero la persona desconocida, que pareca estar all para alegrar +la casa, disip la clera del primero y sec las lgrimas de la +segunda, mientras Lzaro, con la cabeza baja y humedecidos los ojos, +permaneca inmvil delante de sus jueces y de su defensor sin decir +palabra, aunque la verdad no era preciso, porque la joven le defenda +muy bien sin desplegar gran elocuencia, ni emplear otros recursos que su +claro y natural sentido, su acrisolado y generoso sentimiento. + +El pobre Lzaro estaba tan turbado, que se le figuraba que aquella +persona era una aparicin, un ser enviado del cielo para ampararle en +aquellos apurados momentos. Esperaba verla desaparecer al concluir su +misin, y la miraba con ese estupor silencioso que causa lo +sobrenatural y desconocido. No tena antecedentes de aquella joven, ni +haba sospechado que existiera y se encontrara all. Pero la imagen no +se desvaneca, y, por el contrario, continuaba vindola adornada con +todos los encantos fsicos y morales que pueden poseer los ngeles de +este mundo. + +No se habl ms del asunto. Lzaro fu perdonado, pero no sali de sus +confusiones. Explicronle quin era Clara y por qu estaba all; ms no +por eso pudo dominar el estudiante la respetuosa y fuerte sorpresa que +le haba producido. + +Estuvo encogido y como asombrado todo el da, y temblle la voz cuando +quiso hablar con ella, y se call al fin por temor de decir mil +disparates. Al da siguiente despert con una alegra exaltada, la que +suceda bruscamente una tristeza sin igual. Su aturdimiento tomaba fases +muy diversas tan pronto se vea atacado de un apetito insaciable de +verbosidad que no poda contener; tan pronto haca esfuerzos inauditos +para pronunciar una palabra, sin llegar conseguirlo. Era un +polaticmano ferviente, y en Zaragoza se haba distinguido por sus +elocuentes arengas en los clubs, que le haban dado mucha celebridad; en +sus conversaciones privadas se expresaba tambin con mucho entusiasmo y +correccin pero esta vez de todo hablaba menos de poltica. Pareca que +no existan ya para l ni la revolucin francesa, ni el _Emilio_, de +Rousseau, ni las _Carta de Talleyrand_, ni el Diccionario, de Voltaire. +Se haba olvidado de todo esto, y slo pensaba en la frmula ms +expresiva y exacta para decirle Clara que la haba visto en sueos +aquella noche. Recurri al sistema de las circunlocuciones, pens +despus en decirlo secas y sin ambajes, acordse de que las alegoras +se haban inventado para aquel caso, y prob todos los medios sin lograr +con ninguno su objeto. + +Pasaron dos tres das sin que hallara un modo de ser explcito. +Cuando estaba solo, s; entonces hablaba, hablaba consigo mismo, y aun +parecas entablar misteriosos dilogos con aquel hermoso espritu, que +encontraba siempre en todas partes, acompandole en sus soledades +insomnios; espritu lleno de luz y con formas de mujer, que brotaba del +seno mismo de la noche para mirarle inmvil, callado y sereno. Delante +de esta sombra era Lzaro muy elocuente, y siempre acertaba expresar +lo que senta; y senta tanto el pobre, que veces le daba uno de esos +accesos vehementes, en que el organismo se conmueve todo, quebrantado y +oprimido por la enorme expansin del espritu. Sala de la casa por no +hallarse bien en ella, y volva entrar por no hallarse bien fuera. Por +fin, haba logrado formular un dilogo con Clara. La primera vez que +pudo hablar con ella un cuarto de hora seguido, se mostr muy enojado. +Enojado? Porqu? Despus empez darle las gracias. Las gracias? +Por qu? Despus le pidi perdn. Perdn? De qu? Y acto continuo le +dijo que se iba volver loco. Loco?... Su andar era errante. Se +diriga todas partes, y no llegaba ninguna; se hallaba siempre donde +no quera estar. Pero pesar de estas evoluciones de ciego, aconteca +que si Clara iba alguna parte, qu casualidad! encontraba en ella +Lzaro que la esperaba. + +El alma de la muchacha no estaba sujeta estas extraas perturbaciones. +Siempre sensible y feliz en su serenidad inocente, se dejaba llevar por +la corriente de una vida sin agitacin ni contratiempos. En su sitio +propio, para dar paz al nimo y descanso la fantasa, viva sin +sentirlo digmoslo as; y si alguna vez la entristeca algn +pensamiento, era el pensamiento de volver la calle de Vlgame Dios. La +amistad, casi desconocida por ella, fu entonces causa de que adquiriera +esa sutil delicadeza, que caracteriza los afectos femeninos, y esa +fluidez de ingenio que tanto los embellece y adorna. + +Haba en el pueblo otra joven de la misma edad idntico carcter, +llamada Ana, hija de un rico labrador. Ana y Clara se hicieron ntimas +amigas en pocos das de trato. Ibanse todas las tardes una huerta +perteneciente al padre de Ana, y all, entretenidas con sus labores, se +pasaban conversando largas horas. En esta comunicacin de las dos +jvenes, Clara se desarrollaba moralmente con una rapidez desconocida. +Para quien haba pasado su juventud en compaa de un viejo excntrico +insociable, aquellas franquezas inocentes y el cambio simultneo de +pensamientos, comunicados sin disimulo y en toda su hermosa sencillez +natural, realizaron en el alma de la hurfana una revelacin de s +misma, que fij y fortaleci ms su bello carcter. + +Cuando las dos amigas iban la huerta, la maldita casualidad haca que +Lzaro pasara por la entrada precisamente en el mismo momento en que +ellas llegaban. La conversacin empezaba todas las tardes las cuatro, +y duraba basta el anochecer. Ni un solo da en todo el tiempo que pas +Clara en Ateca dejaron de ir la huerta las dos muchachas, y ni un solo +da dej Lzaro de encontrarlas all por casualidad. En aquellas +conversaciones, que eran cada vez ms ntimas, se notaba algunas veces +que, por efecto de los accidentes del dilogo escnico, Ana callaba +hablaba aparte en voz baja, mientras el bueno del estudiante y la picara +Clara charlaban muy quedito y muy juntos el uno del otro. La cara, +angustiosa veces, veces plida, ya animada, ya triste, del joven, +anunciaba que el tema del coloquio era muy interesante, Qu decan? De +pronto unas largas pausas, en que uno y otro se quedaban mirando la +tierra un buen rato, permitan Ana alguna alusin ingeniosa, cuya +gracia alababa y rea ella sola. Clara y Lzaro pareca que no estaban +para risa. Callaban, hasta que un monoslabo aqu, un gesto all, +volvan estimular de nuevo la conversacin. A veces l se pona +meditar como recapacitando lo que iba decir; y l, que tan buena +memoria tena, se encontraba con que se le haban olvidado (otra +casualidad!) los admirables trozos de elocuencia que tena preparados. +Hablaban del pasado, del presente, del porvenir? Trazaban un plan, +planteaban un proyecto? Es probable que nada de esto fuera objeto de +aquellos ntimos debates: no hacan sus voces otra cosa que expresar mil +inquietudes interiores, pintar ciertas turbaciones del espritu, +formular preguntas intensamente apasionadas, cuyas rplicas aumentaban +la pasin; confesar secretos, cuya profundidad creca al ser confesados; +hacer juramentos, manifestar ciertas dudas, cuya resolucin daba origen + otras mil dudas; pedir explicaciones de misterios, que engendran +misterios sin fin; explicar lo inexplicable, medir lo infinito, agotar +lo inagotable. + +A veces interrumpa Ana estas comunicaciones impenetrables, diciendo: + +--Pero, mujer, no ves cmo va ese bordado? En qu ests pensando?-- + +En efecto; Clara, que estaba bordando sobre caamazo, con lanas de +colores, una cabecita de ngel rodeada por una guirnalda de flores, le +haba hecho los ojos de estambre rojo y los labios con estambre negro; +las flores tenan todos los colores tan trastornados, que no se saba lo +que aquello era. Al or la observacin de su amiga, Clara se puso del +color de los ojos del ngel. + +Veinte y treinta das se pasan muy pronto cuando hay citas cuotidianas +en una huerta, dilogos anhelantes, dudas no resueltas, preguntas mal +contestadas y angelitos bordados con los labios negros. As es que lleg +un da en que Lzaro se puso jurar por todos los santos del cielo que +no permita que Clara se fuera de all. Se pona fastidioso al tocar +este punto; repeta la misma cosa infinitas veces, y lo mejor empezaba + relatar un sueo que haba tenido la noche anterior, del cual sueo se +desprenda la imposibilidad absoluta de que l y Clara se pudieran +separar. Ella se pona muy pensativa y no deca palabra en media hora; +los pobres chicos miraban al cielo alternativamente, como si en el cielo +se hallara escrita la solucin de aquel problema. + +Se separaban. Clara depositaba sus amarguras en el seno de su amiga Ana. +Lzaro confiaba las profundidades de la noche el gran vrtigo que +senta dentro de s; no dorma, porque una serie interminable y +rapidsima de razonamientos confusos, mezclados con imgenes vagamente +percibidas, le sostenan en vigilia invencible y dolorosa. El da volva + darles esperanza, la tarde vena unirlos, el anochecer volva +entristecerlos. As se acercaba el da funesto. + +Cuando se teme de ese modo la llegada de un da que nos ha de traer algo +malo, la imaginacin tiene como una extraordinaria fuerza de odio, con +la cual personifica ese da que se detesta; la imaginacin ve acercarse +este da, y lo ve en figura de no s qu monstruo amenazador que avanza +con la mano alzada y la mirada llena de ira. Hay das en que el sol no +debiera salir. + +Pero el designado para la vuelta de Clara Madrid el sol, qu +crueldad! sali. Sus primeros rayos llevaron la desolacin al alma de +los dos jvenes, amenazados de una separacin. Parece que cuando se +verifica una separacin de esa clase, cuando se disuelve y destruye esa +unidad misteriosa y fundamental de la vida humana, unidad constituida +por la totalidad complementaria de dos individuos, parece, decimos, que +deba ocurrir un cataclismo en la Naturaleza; pero eso que llamamos +comnmente los elementos, es ciego insensible. Se hunde un continente +y se chocan dos ocanos por la ms insignificante de esas causas +mecnicas que nacen en el centro de la materia; pero nada sucede, nada +se mueve en la inerte y ciega mquina del mundo, cuando se altera el +grande, el inmenso equilibrio de los corazones. + +Aquella maana sinti Lzaro un dolor desconocido. Avanzaba el da: el +estudiante fu casa de Ana y la encontr llorando; se asust de verla +llorar; volvi su casa, quiso entrar en el cuarto donde Clara haca +los preparativos de su viaje, pero se tuvo miedo si mismo. La vi +salir despus plida y con los ojos cansados de llorar. Al ver que se +despeda de su madre y de su abuelo, Lzaro corri fuera por temor de +que intentara tambin despedirse de l. Sali y anduvo prisa mucho +tiempo; sali del pueblo y se intern en el camino, lejos, muy lejos del +pueblo. De pronto sinti el ruido da la diligencia, que se acercaba. El +joven se detuvo, retrocedi; la diligencia pas rpidamente. All iba la +hurfana desolada, con el rostro oculto entre las manos. Las dems +personas que iban con ella se rean de verla as. Lzaro la nombr, la +llam dando un fuerte grito, y sin darse cuenta de ello corri tras el +coche largusimo trecho, hasta que el cansancio le oblig detenerse. +La diligencia desapareci. + +Regres al pueblo ya entrada la noche: al pasar por la huerta not que +unos pjaros que acostumbraban dormir all formaban diablica algazara +con sus cantos disparatados y su inquieto aleteo. Apresur el paso para +no or aquello y entr en su casa. Su madre y su abuelo estaban muy +pensativos y melanclicos; ni les habl ni le hablaron. Quedse solo; se +encerr y quiso leer un libro; quiso dormir, y quiso arrancarse de la +mente una como corona de hierro inflamado que se la quemaba y oprima; +pero era imposible. Aquello era una irradiacin, que, ser visible, +hubiera parecido una aureola. En su fiebre se qued aletargado, y en su +letargo le pareci que de su cabeza brotaban llamas vivsimas que no +poda sofocar, y que sus sesos hervan como un metal derretido. + + + + + +CAPTULO VII + + + +#La voz interior#. + + +Aquel muchacho era sumamente impresionable, nervioso, de temperamento +ideal, dispuesto vivir siempre de lo imaginario. Nadie le igualaba en +forjar incidentes venideros, enlazndolos para hacer con ellos una vida +muy dramtica y muy interesante; trabajaba involuntariamente con el +pensamiento en la elaboracin de estas acciones futuras; y siempre tena +ante la imaginacin aquella gran perspectiva de hechos en que +desempeaba la principal parte una sola figura, l solo, Lzaro. Esta +visin perpetua, fenmeno propio de la juventud, tena en l +proporciones extraordinarias; su fantasa tena una poderosa fuerza +conceptiva, y puede asegurarse que esta gran facultad era para l un +enemigo implacable, un demonio atormentador. + +Con este carcter, fcil era que brotaran en l todas las grandes +pasiones expansivas, y que crecieran hasta llevarle la exaltacin. En +pocas como aquella, la poltica, el proselitismo, el espritu de secta +engendraba grandes pasiones. El herosmo cvico, la abnegacin y esa +tenacidad catoniana que brillan en algunos personajes de todas las +revoluciones, la venalidad solapada, la traicin, la sanguinaria +crueldad y el encono vengativo que se han visto en otros, provienen de +la pasin poltica. Lzaro tuvo esta pasin: sinti en s el ardor del +patriotismo, creyse llamado ser apstol de las nuevas ideas, y con +ardiente fe y noble sentimiento las abraz. + +Pero existen estas resoluciones inquebrantables sin mezcla de egosmo? +Egosmo sublime, pero egosmo al fin. Lzaro tena ambicin. Pero qu +clase de ambicin? Esa que no se dirige sino al enaltecimiento moral del +individuo, que slo aspira un premio muy sencillo, la simple +gratitud. Pero la gratitud de la humanidad de un pueblo es la cosa de +ms valor que hay en la tierra. El que es digno de ella la tendr, +porque un hombre puede ser ingrato; pero un pueblo en la serie de la +historia, jams. En una vida cabe el error; pero en las cien +generaciones de un pueblo, que se analizan unas otras, no cabe el +error, y el que ha merecido esa gratitud la tiene sin remedio, aunque +sea tarde. + +Lzaro aspiraba la gloria; quera satisfacer una vanidad: cada hombre +tiene su vanidad. La del joven aragons consista en cumplir una gran +misin, en realizar alguna empresa gigantesca. Cul era esta misin, es +cosa que no saba punto fijo. Los jvenes como aqul no gustan de +concretar las cosas porque temen la realidad; creen demasiado en la +predestinacin, y engaados por la brillantez del sueo, piensan que los +sucesos han de venir buscarlos, en vez de buscar ellos los sucesos. + +Despus que se retir de Zaragoza y fu Ateca, una figura iba +perpetuamente unida la suya en aquellas escenas futuras. Insensato! +Qu piensas hacer de ella? Una reina. De dnde? Ser simplemente la +mujer de un gran hombre. Menos tal vez: la mujer de un hombre obscuro... +Conclua por concretar el objeto de todas sus quimeras un retiro +pacfico, un matrimonio feliz. + +Pero era preciso meditar, trazar un plan, ver la manera ms fcil de +unirse ella. + +Clara era hurfana, l pobre. He aqu dos contratiempos ocurridos desde +el principio. Ah! Pero l trabajara; sera activo, ingenioso, astuto. +Bien saba l que tena talento. Pero deba ser un simple agricultor? +No: eso era poco para l. Deba ir Madrid, hacerse or, buscar un +nombre, un puesto. Esto sera cosa muy fcil para quien tena tales +aptitudes. No era seguro que al llegar Lzaro la corte, centro +entonces, como ahora, de la actividad intelectual del pas, adquirira +nombre, posicin, fortuna? Sin duda. Ya deban conocerle de odas por +sus discursos pronunciados en Zaragoza. En aquel tiempo los jvenes se +abran paso fcilmente entre la multitud decrpita; aquellos que, con +todo el vigor de la fe y toda la fuerza de la edad primera, emprendan +la propagacin de las nuevas ideas, se impona infaliblemente, +adquiriendo una alta y envidiada posicin social. El se crea superior, + qu negarlo? En la profundidad de su conciencia senta una voz que +sin cesar deca: "Yo valgo. Es preciso buscar los sucesos antes que +ellos vengan buscarnos. Animo, pues." + +Estos pensamientos eran los que ocupaban la mente de Lzaro en los das +que siguieron la partida de Clara. Cuando su determinacin se hizo +firme, vi con entusiasmo que su inteligencia adquiri ms vigor y su +pecho ms osada. Parecale que su voz era capaz de emitir los ms +profundos, los ms calurosos, los ms verdaderos acentos en defensa de +los nobles principios de la poca; le pareca que nada igualaba su +facilidad de expresin, su lgica terrible, su frase pintoresca y +expresiva. En lo ms callado de la noche, cuando en parajes solitarios +se entregaba sus meditaciones, se oa, se estaba oyendo. Una voz +elocuente resonaba dentro de l, y mudo y reconcentrado asista las +maravillas internas manifestaciones de su propio genio. Era auditorio +de s mismo, y le pareca que jams haba tenido el verbo humano frases +ms bellas, lgica ms segura, entonacin ms vigorosa. Se aplauda; le +pareca que en torno suyo multitud infinita de sombras aglomeradas le +aplaudan tambin; que resonaba un intenso palmoteo, cuyo fragor llenaba +toda la tierra. + +De vuelta su casa dorma, y durante el sueo continuaba resonando en +su cerebro la misma voz que haca estremecer miles de corazones; que +llevaba el entusiasmo el espanto ejrcitos enteros de ciudadanos; y +entonces se le figuraba que dentro de su ser haba una misteriosa +entidad sonora, un espritu locuaz, que sostena constantemente all en +su profundo ncleo la ms brillante y enrgica peroracin. + +Lzaro tena el genio de la elocuencia. El lo conoca: estaba seguro +de ello. Cada da que pasaba sin que un gran auditorio le escuchara, +le pareca que se perdan en el vaco y en el silencio de un desierto +aquellas voces admirables que senta dentro de s. No haba tiempo +que perder. + +Dijo su abuelo que se iba Madrid. El pobre viejo se puso llorar, y +dijo entre sollozos y babas que aquella resolucin era muy grave y +convena meditarla. + +--Y qu vas t hacer all?--deca despus, queriendo aparecer +incomodado: Tienes una letra tan mala!... + +Estaba entonces en Ateca un tal don Gil Carrascosa (el mismo personaje +quien vimos disputar con cierto barbero en el primer captulo de esta +historia), el cual tena amistad con Coletilla. El abuelo consult con +el ex-abate la resolucin de Lzaro, y ste opin que se deba escribir +al to. El viejo tom la pluma y con vacilante mano traz esta carta, +que recibi el realista pocos das despus. + +"Querido y respetable seor: Lazarillo, mi nieto y sobrino de vuesa +merced, quiere ir Madrid. Se le ha puesto en la cabeza que ah podr +hacer fortuna: dice que no puede estar en el pueblo. Y, en efecto, +querido seor, esto est malo. La cosecha de este ao no nos da ni la +simiente, y el pobre chico tiene ms aficin los libros que al arado. +Le dir vuesa merced, respetable seor, que Lzaro es un mozo muy +despierto: sabe muchos libros de memoria, y ha ledo cuatro veces de la +cruz la fecha un tomo que le llaman _Los grandes hombres de Plutarco_, +el cual me ha asegurado no ser cosa de hereja; que si lo fuera no lo +haba de leer en mis das. Entiende de leyes, y veces se pone +escribir y llena unos cuadernos de cosas muy buenas, aunque yo no las +entiendo. Es buen cristiano y muy respetuoso y corts con todo el mundo. +No ocultar sus defectos, respetable seor; y por lo mismo que le +quiero, dir vuesa merced cul es su gran defecto, para ver si con su +talento y su gran sabidura lo puede corregir. Es el caso que +difcilmente podr hacer cosa buena en la Corte, porque tiene muy mala +letra y no le luce lo que sabe. Siento mucho tener que revelar esta +flaqueza suya; pero antes que nada es mi conciencia, y por todo el oro +del mundo no ocultara sus defectos. Creo, sin embargo, que con un buen +maestro, como los hay en la Corte, podr corregirse si se aplica. De +este modo llegar, andando el tiempo, ser apto para desempear una +plaza de dos mil reales en alguna covachuela, como mi seor abuelo, que +en paz descanse. Yo deseo que haga fortuna, porque le quiero con toda mi +alma; y as, deseo que vuesa merced, con su gran tino y universal +sabidura, me informe si ser posible sacar algo de provecho de este +muchacho, dicindome al mismo tiempo si puedo contar con su proteccin. +Hgalo vuesa merced, por Dios, que es el nico hijo de su hermana, y +nosotros, que estamos pobres, no podemos hacerle feliz." + + +_Su respetuoso y reverente servidor_. + +#FERMN...# + + +Pasaron tres meses sin que don Elas contestara. Al fin contest, +advirtiendo que esperara un poco, que avisara si poda venir no. Un +mes despus escribi de nuevo llamando Lzaro su lado, y +aadiendo que de su comportamiento y disposiciones dependa el que +hiciera fortuna. + +Lzaro no caba en s de gozo. Quiso partir el mismo da; pero los +ruegos de su madre y de su abuelo le obligaron aguardar dos ms. + +El joven estudiante saba, por las tradiciones de la familia, que su to +era hombre muy sabio, y se le haba antojado que haba de ser un gran +liberal. No comprenda que un hombre muy sabio dejara de ser muy amante +de la libertad. + +La carta de Coletilla fu recibida en los primeros das de Septiembre de +1821, en que ocurren los primeros acontecimientos que hemos referido. +Poco despus de la lamentable escena de la barbera y de la entrada del +militar en la casa de Clara, ocurri el viaje de Lzaro Madrid. Clara +no lo supo antes del da en que deba llegar. + +Ahora podemos seguir naturalmente el curso de los sucesos de esta +puntual historia. Dejaremos Lzaro preparndose partir. Su madre y +su abuelo le despiden llorando, el alcalde le abraza diciendo que ya ve +en l nada menos que un secretario del Despacho; el cura le da dos +bollos maimones para el camino y le echa un sermn fastidioso. El +estudiante sube la galera, y con ms ilusiones que dineros toma el +camino de la Corte. + + + + + +CAPTULO VIII + + + +#Hoy llega#. + + +Tres das despus de la aventura descrita en el captulo segundo, estaba +Clara muy de maana encerrada en el cuarto que le serva de habitacin. +El fantico le haba dicho pocas horas antes que esperaba su sobrino, +y que era preciso acomodarle all hasta que se mudaran todos una nueva +casa que pensaba tomar. + +Clara se qued absorta al or esta noticia, y no pudo contestar palabra, +porque la sorpresa le embargaba la voz. Cuando qued sola se encerr en +su cuarto. + +Era ste pequeo irregular: estaba en lo ms interior de la casa, y +tena una ventana estrecha, con vidrios de dudosa transparencia, que +daba un patio, de esos que por lo profundos y estrechos parecen +verdaderos pozos. Enfrente y los lados se abran tres filas de +ventanas mezquinas, respiraderos de otras tantas celdas, donde se +albergaban familias bulliciosas. El cuarto de Clara tena el usufructo +de un rayo de luz desde las once las once y media, hora en que pasaba + iluminar las regiones tropicales del tercer piso. Aquel rayo de luz no +traa nunca colores, ni paisaje, ni horizonte, ni alegra. + +El patio era un recinto populoso, el centro de un enjambre humano. A +ciertas horas asomaban por aquellos agujeros otras tantas cabezas: esto +suceda en los grandes acontecimientos, cuando la herrera del piso bajo +y la planchadora del cuarto resolvan al aire libre alguna cuestin de +honor, cuando la manola del tercero y la zurcidora de enfrente +entablaban pleito sobre la propiedad de la ropa tendida. + +Por lo dems, all reinaba siempre una paz octaviana, y era cosa de ver +la amable franqueza con que la esterera peda prestada una sartn la +vecina de la izquierda, y la confianza ntima con que dialogaban en el +quinto el soldado y la mujer del zapatero. Enlazaban unas ventanas con +otras, guisa de circuitos telegrficos, varias cuerdas de donde +colgaban algunas despilfarradas camisas, y de vez en cuando tal cual +lonja de tasajo, sobre el cual descenda en el silencio de la noche una +caa con anzuelo, manejada por las hbiles manos del estudiante del +sotabanco. + +La vidriera del cuarto de Clara no se abra nunca. Elas la haba +clavado por dentro desde que ocup la casa. + +Si la perspectiva del patio era desapacible, el interior de la +habitacin tena indudablemente cierto encanto, no porque en l hubiera +cosas bellas, sino por la sencillez y modestia que all reinaba, y el +cuidadoso aseo y esmero, nica elegancia de los pobres. Vease, en +primer trmino, una voluminosa cmoda, compuesta de seis enormes gavetas +con sus labores de talla junto las cerraduras, y algunas +incrustaciones un poco carcomidas; encima un mueble decorativo bastante +viejo, que representaba una figura de Parca con una de las manos alzada +en actitud de sostener algo; pero en lugar del reloj que en otro tiempo +cargaba, sostena en tiempo de Clara una caja forrada en papeles de +color, la cual deba guardar utensilios de labor femenina. En lugar de +la redoma de cristal, tapaba todo esto un pedazo de gasa, sujeto con +cintas azules las piernas de la diosa, la cual ostentaba en su +profano pecho un escapulario de la Virgen del Carmen. + +Una mesa de tocador, tres sillas de viejo nogal, pesadas y lustrosas, +un cojincillo erizado de agujas y alfileres, banqueta y cama de caoba +de muy voluminosa arquitectura, cubierta con manta palentina, +completaban el ajuar. + +Clara estaba delante de su espejo, y se ocupaba en enredarse en la +coronilla una gruesa trenza de pelo negro, recientemente tejida y +terminada en la punta con un atadijo del mismo pelo y un lazo encarnado. +Dos rdenes de pequeos rizos; guedejas sutiles, retorcidas con +negligencia, le adornaban la frente, y de las sienes blancas, cuya piel +transparentaba ligeramente la raya azulada de alguna vena, le caan dos +airosos mechones. + +No hay actitud ms propia para apreciar debidamente las formas +acadmicas de una mujer, que esa que toma cuando alza las manos y se +enrolla una trenza en la cabeza, dejando ver el busto, el talle, el +cuello en toda su redondez. Tindense los msculos del pecho, se +contornea la espalda, y el ngulo del codo y las suaves curvas del +hombro describen en su dilatacin graciosas lneas que dan armoniosa +expresin escultural toda la figura. + +Concluida la operacin del peinado, Clara ech una mirada de deseo y +desconfianza la ltima gaveta de la enorme cmoda en donde tena su +ropa. Es que all exista, guardado con singular esmero, un traje que +Elas le haba comprado algunos aos antes, cuando era menos adusto y +grun. Este traje, que era lo ms lujoso y bello que la hurfana +posea, tena la forma y los colores ms en moda en aquella poca: +cuerpo de terciopelo negro con prolijos dibujos de pasamanera, y +guardapis de seda pajizo, adornado con una gran franja, como de +tercia, de encaje negro. Dudaba si sacarlo no: quera ponrselo, y +tema ponrselo; quera lucir aquel da su mejor vestido, y temi al +mismo tiempo estar demasiado guapa con l. Por qu? Y se detena +pensativa y triste, sin atreverse sacar la luz pblica aquel tesoro +tanto tiempo escondido. Por qu? Porque Elas se haba puesto tan +fastidioso (as deca ella), estaba tan manitico y la rea tanto sin +motivo... qu singularidad! La semana anterior estaba cosiendo y +arreglando la cenefa del vestido que se haba roto, cuando entr aquel +hombre, y bruscamente le dijo: + +--Qu haces ah...? Siempre pensando en componerte. Para qu te ocupas +en esas frusleras? + +Ella, la verdad sea dicha, aunque tena una razonable contestacin +que dar aquella pregunta, no se atrevi; y doblando tristemente su +obra, fu sepultarla en la cmoda. Elas no se abland por esta +prueba de sumisin, y en tono ms agrio y severo le dijo al verla +tirar de la gaveta: + +--Cuando digo que te has echado perder.... + +Pero no fu esto lo peor que escuch la pobrecilla mientras, llena de +vergenza, devolva la tumba aquel despojo que haba querido profanar +sacndolo de tan venerable asilo. No fu esto lo peor que oy, porque el +viejo, bajando la voz y como si hablara consigo mismo, dijo: + +--Al fin tendr que tomar una determinacin contigo. + +Jess, santos y santas del cielo! Qu determinacin ser esa!... Si +querr tambin el viejo encerrarla ella en la misma gaveta como una +prenda sin uso!... + +Aquello de la determinacin la tuvo preocupada muchos das. En vano +trat de sondear el nimo del viejo. Ay! Pero si ella no saba sondear +nimos de nadie... El nico medio de que se hubiera valido para +averiguarlo era preguntrselo sencillamente, y esto no se atreva. + +An hubo ms. Por la triste calle de Vlgame Dios sola pasar una +ramilletera, que en su cesta llevaba algunos manojos de claveles, dos +decenas de rosas y muchas, muchsimas violetas. Clara observaba al +travs de los cristales el paso de aquellos frescos colores que le +atraan el alma, de aquellos suaves aromas que anhelaba aspirar desde el +balcn. Un da se decidi comprar unas flores, y mand Pascuala por +ellas. Clara las tom, las bes mil veces, les puso agua, las acarici, +se las puso en el seno, en la cabeza, y no pudo menos de mirarse al +espejo con aquel atavo; las volvi poner en el agua, y, por ltimo, +las dej quietas en un bcaro, que tuvo la imprudencia de colocar donde +Coletilla pona su bastn y su sombrero cuando llegaba de la calle. Oh! +Sin duda l, al entrar, se haba de poner alegre viendo las flores. Las +flores le gustaran mucho. Qu sorpresa tendra!... Esto pensaba ella. +Decididamente era una tonta. + +El fantico lleg y se acerc la mesa; pero al poner en ella su +sombrero, choc ste con el vaso, que cay al suelo, soltando las flores +y vertiendo el agua en las mismas piernas del realista. + +El hombre mont en clera, y mirando con furor la hurfana, que estaba +temblando, grit: + +--Qu flores son estas? Quin te ha mandado comprar estas flores? +Clara, qu devaneos son estos? Coqueta! No hay ya remedio. Te has +echado perder. Tambin quieres llenarme de flores la casa? + +Clara quiso contestarle; pero aunque hizo todo lo posible, no le +contest nada. Elas pisote las flores con furia. + +--Estoy resuelto tomar la determinacin. + +Otra vez la determinacin, Qu determinacin sera aquella? pensaba +Clara en el colmo de su confusin y de su miedo. Despus, retirada su +cuarto, pens en lo mismo, y deca para s: "Querr matarme?" + +Aquella noche no pudo dormir. A eso de las doce sinti que Elas se +paseaba en su cuarto con ms agitacin que de ordinario. Hasta lo +pareci or algunas palabras, que no deban ser cosa buena. Levantse +Clara muy quedito movida de la curiosidad, y poco poco se acerc con +mucha cautela la puerta del cuarto de Elas, y mir por el agujero de +la llave. Elas gesticulaba marchando: de pronto se par, se acerc +una gaveta y sac un cuchillo muy grande, muy grande y muy afilado, +resplandeciente y fino. Le estuvo mirando la luz, examinndolo bien, y +despus lo volvi guardar. Clara, al ver esto, estuvo punto de +desmayarse. Retirse su cuarto y se acost temblando, arropndose +bien. Desde la noche que pas en el camaranchn de doa Angustias en +compaa de los ratones, no haba tenido un miedo igual. A la madrugada +se adormeci un poco; pero en su sueo se le presentaban multitud de +cuchillos como el que haba visto, y veces uno solo, pero tan grande, +que bastara por s cercenar cincuenta cabezas la vez. Arropbase ms + cada momento, creyendo en los extravos del sueo que el cuchillo, +pesar de su puntiaguda forma y de su brillante filo, no poda penetrar +las sbanas. + +Al da siguiente se seren, y despus se rea de haber temido que Elas +podra matarla. + +Poro, sin embargo, no se atreva ponerse el traje. Aquella bella +prenda pecaminosa haba de dormir el sueo de la eternidad en lo ms +hondo de la cmoda, donde seria pasto de gusanos. + +Clara no haba podido determinar en su entendimiento lo que para ella +poda resultar de la venida de Lzaro. En su grande alegra no vea en +aquello ms que un suceso muy feliz, sin detenerse considerar los +sucesos que posteriormente se podan derivar de aquella llegada. Algunas +ideas vagas acompaaron tan slo aquel sentimiento expansivo y +desinteresado. El sera un joven de posicin. Cmo no? Sin discurrir en +el medio, Clara pens en un cambio de suerte. Sin saber cmo, se unan +en su entendimiento y confusin indisoluble la idea de la llegada de +Lzaro y la idea de emanciparse un poco de la fastidiosa (no calificaba +de otra manera) tutela de don Elas. A su mente vino la idea del +matrimonio. Vino, s, varias veces; pero casi no era idea aquello: era +una percepcin confusa, una esperanza tmida y como recelosa. Por +ltimo, ya lleg pensar, pensar verdaderamente en esto. Una +percepcin confusa, dijimos, s: esta percepcin la ocupaba +constantemente. Lzaro iba ser su marido. Clara tambin saba ver los +das futuros, y vea su marido junto ella en un lugar que no era +aqul, en una casa que no era aqulla, en otros sitios, en otra tierra. +Y en otro mundo, por qu no? Esto hubiera sido lo ms acertado... + +Aquel da estaba muy alegre, rea por la menor causa, se ruborizaba sin +motivo, estaba inquieta y sin sosiego, quedbase pensativa un largo +rato, y despus pareca hablar consigo misma. + +Las nueve seran cuando Pascuala volvi de la calle, y entr en el +cuarto de Clara. + +Era Pascuala una mujer que formaba su lado el contraste ms violento +que puede existir entre dos ejemplares de la familia humana. Era una +moza vigorosa y hombruna, apacentada en los campos alcarreos, alta de +pecho, ancha de caderas, de mejillas rojas, boca grande, nariz chica, +frente estrecha, pelo recogido en un gran moo, color encendido, pesadas +manos, ojos grandes y negros. + +Acercse la joven, y misteriosamente le dijo: + +--Sabe usted lo que me ha _pasao?_ + +--Qu?--dijo Ciara alarmada. + +--Que he visto al _melitarito_ del otro da, el que estuvo aqu cuando +el seor vino malo. + +-Y qu? + +--Qu? Nada, sino que me ha _asustao_, porque me dijo que quera entrar, +y como estamos solas, pens que me pasara algo ... porque como +es una as tan guapetona.... Y no tiene una mala cara.... Ya ve usted. + +--Ah! El oficial aqul del otro da?... Y dices que se quera +meter aqu? + +--S; y despus me pregunt por usted. + +--Por m? Y qu le dijiste? + +--Que estaba _gena._ Despus dijo que si estaba aqu _el viejo._ Ya ve +usted qu poco respeto. El viejo! Qu irreverencia! Yo le dije que no. +El me dijo que quera entrar hablar conmigo... Pero vamos ... ya soy +muy maliciosa, y yo me malicio.... + +--Qu? + +--A m no me engaan as con palabritas. Como es una tan guapetona.... + +--No tengas cuidado--dijo Clara riendo.--Es que est enamorado de ti y +quiere casarse contigo. Si lo sabe el tabernero.... + +--Mi Pascual? No lo sabr... Si llegara saber mi Pascual que hay un +seorito que dice chicoleos Pascuala.... + +Advirtamos que esta fregona tena por novio un Pascual que haba +fundado nada menos que una taberna en la calle del Humilladero. Aquellas +relaciones honestas y nobles parecan muy encaminadas al matrimonio; y +como ella era _as tan guapetona_, habra probabilidades de que aquel +par de Pascuales se unieran ante la Iglesia para dar hijos al mundo y +agua al vino. + +--Pues como Pascual lo llegue saber.... + +--Pero yo soy muy picara ... y se me ha puesto en la cabeza... Sabe +usted lo que se me ha puesto en la cabeza? + +-Qu? + +--Que l no quiere entrar aqu por m, sino por usted. + +--Por m? No seas tonta--replic Clara, riendo con la mayor +naturalidad. + +--Le dejo entrar? + +--No, cuidado. Por Dios, no hagas tal. No vuelvas hablarle ms. A qu +tiene que venir aqu ese caballero? + +--Yo me malicio ... aunque una sea as tan guapetona.... Yo me malicio +que m no me quiere _pa_ maldita de Dios la cosa ... porque al fin, +siempre una es criada y l un caballero.... Pues parece persona muy +principal. Digo... Le dejo entrar? + +--Jess, Pascuala, no lo vuelvas decir!--exclam seriamente +Clara.--Pero qu quiere entrar aqu ese caballero? + +--Toma, verla usted. + +--Y para qu quiere verme m? + +--Toma, para verla. + +--Qu ocurrencia!--murmur pensativa. + +En esto se sinti un campanillazo. Abrieron y entr Coletilla. + +Las dos muchachas seguan su coloquio cuando sintieron en la calle rumor +de voces agitadas, algunos gritos y pasos precipitados. Asomronse los +tres, y vieron que discurran varios grupos por la calle. Los chisperos +ms famosos del barrio dejaban sus hierros y salan en busca de +aventuras. Coletilla lanz una mirada de rencoroso desdn sobre los +transentes, y cerrando con estrpito el balcn, dijo; + +--Otra asonada! + +Las dos muchachas temblaron acordndose del miedo que tuvieron pocas +noches antes. + +--Ay, cundo se acabarn estas cosas!--observ Clara. + +--Pronto!--dijo con sequedad el viejo, sentndose y tomando una carta +que haba sobre la mesa. + +La ley; despus tom su capa y su sombrero, y dijo las chicas: + +--Voy salir; tengo que hacer: no volver en toda la tarde. Mi sobrino +llegar esta noche eso de las ocho: yo no vendr hasta las diez lo ms +temprano. Que me espere aqu. + +Y embozndose en su capa, mir un triste reloj, que contaba con +tristsimo comps la vida en el testero de la sala. + +--No abris nadie: cuidado, cuidado con la puerta. Echad todos +los cerrojos. Cuando venga mi sobrino, dadle algo que comer y que +me aguarde. + +--Pero cmo va usted salir con esos alborotos?--dijo Clara con +temor.--No nos deje usted solas: tenemos mucho miedo. + +--A m Qu me han de hacer m? Ay de ellos!--murmur con ahogado +furor.--Tened cuidado con la puerta os repito. + +Y despus, como hablando consigo mismo, dijo en voz baja: + +--S es preciso tomar una determinacin ... buena determinacin. + +Clara pudo orlo, y pens en la cmoda, en el traje, en las flores, en +el cuchillo y en la determinacin, en aquella maldita determinacin que +no conoca. Pero aun esto, que la tuvo cabizbaja y melanclica un buen +rato, no fu bastante para quitarle la felicidad que aquel da rebosaba +en su alma. + + + + + +CAPTULO IX + + + +#Los primeros pasos#. + + +Los grupos de la calle crecan. La poblacin toda presentaba ese aspecto +extrao y desordenado que no es tumulto popular, pero s lo que le +precede. Era el 18 de Septiembre de 1821. La mayor parte de los +habitantes de Madrid estaban en la calle. El ansioso qu hay? sala de +todas las bocas. En tales ocasiones basta que se paren dos para que en +seguida se vayan adhiriendo otros hasta formar un espeso grupo. Entonces +todos los que vemos nos parecen _malas caras_. El accidente ms curioso +en tales das es el que ofrece la llegada de la persona que se supone +enterada de lo que va haber. Rodanle: el _enterado_ se hace de rogar, +principia hablar en lenguaje simblico para aumentar la curiosidad, +sienta por base que sin la ms profunda discrecin y la promesa de +guardar el secreto, no puede decir lo que sabe. Todos le juran por lo +ms sagrado que guardarn el secreto, y, por fin, el hombre empieza +contar la cosa con mucha obscuridad; excitado por los oyentes, se decide + ser claro, y les encaja tres cuatro bolas de tente-tieso, que los +otros se tragan con avidez, desbandndose en seguida para ir vomitarla +en otros grupos: tan indigestos son esta clase de secretos. + +La tarde que nos referimos era casualmente cierto lo que nuestro amigo +Calleja, _enterado_ oficial de la _Fontana_, contaba en uno de los +grupos formados en la Carrera. + +--Pues qu, no saben ustedes?--deca bajando la voz y haciendo unos +gestos dignos del nico espartano que, escapado en las Termpilas, llev + Atenas la noticia de aquella catstrofe memorable.--No saben ustedes? +Pues no hay ms sino que maana habr procesin cvica en honor de +Riego, cuyo retrato ser paseado por todas las calles de la Corte. + +--Bien, bien--dijo uno de los oyentes.--bamos consentir que se +maltratara al hroe de las Cabezas, al fundador de las libertades +de Espaa? + +--Pues lo grave es que el Gobierno est decidido que no haya +procesin. Pero es cosa decidida. La _Fontana_ lo ha resuelto y se har: +ya est preparado el retrato. Y por cierto que es una linda obra: est +representado de uniforme, y con el libro de la Constitucin en la mano. +Gran retrato! Como que lo hizo mi primo, el que pint la muestra del +caf _Vicentini_. + +--Y el Gobierno prohibe la fiesta? + +--S: no le gustan esas cosas. Pero habr procesin no somos +espaoles. El Gobierno la prohibe. + +En efecto: en aquel momento las esquinas reciban un emplasto oficial, +en que se lea el bando prohibiendo la fiesta preparada por los clubs +para el siguiente da. La tropa estaba sobre las armas. + +--Y esta noche tenemos gran sesin en la _Fontana_. + +--Mira, Perico, gurdame un buen sitio esta noche--dijo un joven que +formaba parte del grupo;--gurdame un puesto, que tengo que ir esta noche + primera hora al parador del _Agujero_ recibir unos amigos que vienen +de Zaragoza. + +Y despus aadi con misterio, dirigindose otros dos tres que +parecan amigos suyos: + +--Buenos chicos aquellos chicos de Zaragoza, de que os he hablado. Esta +noche llegan. Son del club republicano de all. Buenos chicos. + +El grupo se disolvi; al mismo tiempo, la siniestra figura de +Tres Pesetas cruzaba por la calle, unida la no menos desapacible de +Chaleco. + +Del grupo salieron tres jvenes de los que hablaron anteriormente. Eran +tres mancebos como de veinticinco aos. No podemos llamarles lechuguinos +netos; pero tampoco poda decirse de ellos que carecan de toda +distincin y elegancia. Eran amigos ntimos, que compartan sus fatigas +y sus goces, las fatigas de la pobreza estudiantil y loa goces del aura +popular, conquistada con artculos de peridicos y discursos en el club. + +El uno era un joven de familia distinguida, segundn, quien haban +mandado estudiar Cnones y sagrada Teologa en Salamanca, con el +objeto de que fuera sacerdote y disfrutara unas pinges capellanas que +haban pertenecido un su to, chantre de la catedral de Calahorra. +Capelln te vean mis ojos, que obispo como tenerlo en el puo. En +efecto: Javier, que as se llamaba el muchacho, hubiera sido obispo, +porque su familia tena gran influencia. Pero el chico, que no amaba los +hbitos y se senta impresionado por las nuevas ideas, hizo su hatillo, +y falto de dineros, aunque no de osada, se puso en camino, y se plant +en Madrid el mismo bendito ao de 1820. Vag por las calles solo; pero +pronto tuvo bastantes amigos; escribi su abuelita, que le concedi un +medio perdn y algunos cuartos (pocos, porque la familia, aunque la ms +noble del territorio leons, se hallaba en situacin muy precaria); +march despus Zaragoza, donde vivi algunos meses, figurando mucho en +los clubs democrticos, y volvi despus la Corte, no muy bien comido +ni bebido, pero alegre en demasa. Escriba en _El Universal_ furibundos +artculos, y contento con su poquito de gloria, iba pasando la vida, +pobre, aunque bien quisto. Cautivaba todos por la amabilidad de su +carcter y lo generoso de sus sentimientos. En poltica profesaba +opiniones muy radicales, y perteneca la fraccin llamada entonces +_exaltada_. + +En la misma militaba el segundo de estos tres amigos que describimos, el +cual era andaluz, de veintrs aos, delgado, pequeo y flexible. En +Ecija, su patria, pasaba el tiempo escribiendo verbos Marica, +Ramona, Paca, la fuente, la luna y todo. Pero todo causa, y la +poesa secas no es de lo que ms entretiene: un da se encontr +aburrido y pens salir del pueblo. Pas por all la sazn el ejrcito +de Riego, y aquellas tropas excitaron su curiosidad. + +Pregunt; le dijeron que eran los soldados de la libertad, y esto reson +en sus odos con cierta agradable armona. "Me voy con ellos", dijo +sus padres. Estos eran muy pobres, y contestaron: "Hijo, vete con Dios, +y que El te haga bueno y feliz; prtate bien, y no te olvides de +nosotros." + +El poeta sigui el ejrcito, llorando sus padres, y aun es fama que +lloraron escondidas tres de las chicas ms guapas de Ecija. Al llegar + Madrid, el joven volvi ser poeta, y entonces haca versos al Rey +cuando abra las Cortes, Amalia, Riego, Alcal Galiano, Quiroga, + Argelles. En su vida cortesana, este poeta, que, como despus +veremos, perteneca la escuela clsica en todo su vigor, pas algunos +clsicos apurillos; mas despus, escribiendo en casa de un abogado, +desempeando funciones modestas en el peridico _El Censor_, viva +siempre alegre, siempre poeta, siempre clsico, apreciado de sus amigos, +con alguna fama de calavera, pero tambin con opinin de joven listo y +de buen fondo. + +La fisonoma del tercero no era tan agradable ni predispona tanto su +favor como la de los anteriores. Sin embargo, tena fama de buen chico; +y en cuanto opiniones polticas, no poda echrsele en cara la +tibieza, porque era frentico republicano. Algunos mal intencionados +decan que en el fondo era realista, y que slo por clculo haca alarde +de aquel radicalismo intransigente. Pero an no tenemos motivo para +aceptar esta aseveracin, que es quiz una calumnia. Llambanle el +Doctrino, porque haba estudiado primeras letras en el colegio de San +Ildefonso. No poda negarse que haba en su carcter cierta astucia +disimulada, y en sus modales alguna afectacin bastante notoria. Era +hijo natural de un vidriero, que le reconoci al morir, dejndole +pequea fortuna; pero los albaceas testamentarios, quienes el difunto +di amplios poderes, hicieron un inventario, del cual resultaba que el +vidriero no haba dejado en el mundo cosa alguna de valor. El Doctrino +les peda dinero, y ellos le solan decir: "Tome usted para un +semestre." Y le daban una onza. + +Pero sus amigos le ayudaban vivir, le mantenan y le compraban algn +levitn de pana. Era notorio (y aun lleg tratarse seriamente del +asunto) que poco antes de la poca en que esta historia comienza, el +Doctrino gastaba ms dinero que de costumbre; y cuando sus amigos le +preguntaban el origen de aquel caudal, responda evasivamente y mudaba +de conversacin. + +Estos tres jvenes eran inseparables, sin que alteraran la paz las +desventuras pasajeras del uno, ni las ganancias fortuitas del otro. La +onza semestral del Doctrino pereca en _Lorencini_ en la _Fontana_ en +dos das de caf, chocolate y jerez; pero despus Javier escriba un +artculo tremendo sobre la soberana nacional para comprarle unas botas +al poeta clsico, y el mismo Doctrino sacaba de un misterioso bolsillo +un dobln de cinco para atender las necesidades amorosas de Javier, +que tena pendiente cierta cuestin con la hija de un coronel de +caballera, hombre atroz y fiero como un cosaco. + +Estos tres jvenes vagaron juntos por las calles, acercndose los +grupos, preguntando todos, contando noticias fraguadas por la fecunda +imaginacin del poeta, hasta que, llegada la noche, se dirigieron al +parador del _Agujero_, sito en la calle de Fcar, esperar unos +amigos de Javier, que llegaban aquella misma noche de Zaragoza. + +Ni en la arquitectura antigua ni en la moderna se ha conocido un +monumento que justificara mejor su nombre que el parador del _Agujero_ +en la calle de Fcar. Este nombre, creado por la imaginacin popular, +haba llegado ser oficial y verse escrito con enormes y torcidas +letras de negro humo sobre la pared blanquecina de la fachada. Un +portaln ancho, pero no muy alto, la daba entrada; y esta puerta, cuyo +dintel consista en una inmensa viga horizontal, algo encorvada por el +peso de los pisos principales, era la entrada de un largo y obscuro +callejn que daba al destartalado patio. Este patio estaba rodeado por +pesados corredores de madera, en los cuales se vean algunas puertas +numeradas. + +En lo alto resida el establecimiento patronil de _La +Riojana,_antonomasia imperecedera que se conserv por tres generaciones. +All se serva los viajeros, recin descoyuntados y molidos por el +suave movimiento de las galeras, algn pedazo de atn con cebolla, algn +capn, si era Navidad por San Isidro, callos discrecin, lonjas +escasas de queso manchego, perdiz manida, con valdepeas y pardillo. +Esta comida frugal, servida en estrechos recintos y no muy limpios +manteles, era la primera estacin que corra el viajero para entrar +despus en el _va crucis_ de las posadas y albergues de la villa. + +Dos veces al da un ruido spero y creciente aumentaba la normal +algaraba del barrio. Se oan las campanillas, el chasquido del ltigo y +un estrpito de ruedas que de bache en bache, de guijarro en guijarro +iban saltando. La mquina llegaba frente al portal, y aqu era donde se +probaba la habilidad nutico-cocheril del mayoral: la mquina daba una +vuelta, los machos entraban en el portaln, y tras ellos el vehculo, +siendo entonces el ruido tan formidable, que la casa pareca venirse al +suelo. El navo daba fondo en el patio, los brutos eran desenganchados, +el mayoral bajaba de lo alto de su trono, y los viajeros, que an se +mantenan con la cabeza inclinada, y muy agachados, resabio de cuando +atravesaron el portal, notaban al fin que no tenan el techo en la +corona, se admiraban de verse con vida, y descendan tambin. + +Aqu, si haba parientes esperando, empezaban los abrazos, los besos, +las felicitaciones. Era propinado con algn real mal contado el cochero, +y cada cual se iba por su camino, siendo costumbre tomar all mismo, en +los aposentos de la Riojana, un prembulo estomacal para poder subir la +calle de Atocha, que era entonces algo ms inaccesible que ahora. + +Esta vez, cuando la nave hizo su parada definitiva en el patio, hubo una +aclamacin general. El Doctrino abraz sus amigos. + +--Javier! + +--Lzaro! + +Y se abrazaron con efusin. Despus de los monoslabos de alegra y +sorpresa, el segundo dijo al primero: + +--T en Madrid? ... al fin! Vienes de Ateca? + +--S. + +--Bien. No podas llegar ms tiempo. Y los amigos de Zaragoza? Pero +de dnde vienes? ... Y el club ... y nuestro club? ... + +--Ya sabes que nos lo disolvieron. Hace seis meses que estoy en Ateca. + +--Y estars mucho aqu? + +--Siempre! + +--Bien. Aqu la juventud, la vida. Y si he de decirte la verdad ... +hacemos falta.--S ... oh? + +--Seores, aqu tenis mi amigo, al grande orador del club de +Zaragoza, mi amigo y compaero. + +Los dems jvenes, tanto viajeros como visitadores, rodearon al +aragons. + +Expliquemos. Cuando Javier estuvo en Zaragoza, trab amistad muy ntima +con Lzaro. En el club propagaron ambos las ideas democrticas +(democracia de 1820)que entonces cundieron rpidamente por aquella noble +ciudad. Privadamente estos dos jvenes, afines por carcter y +temperamento, se miraban como hermanos, tenan una misma bolsa, coman +en un mismo plato, y confundan en un comn sentimiento sus pesares y +alegras. Desde la salida de Lzaro para su pueblo no se haban visto. + +--Cunto me alegro de que vengas ac!--dijo Javier, abrazndole otra +vez.--Hacen falta jvenes como t. La juventud de ayer se va +corrompiendo: unos se enervan, otros retroceden y algunos se venden por +falta de fe. + +--Seores, vamos _Vicentini_--dijo el Doctrino, llevndose +sus amigos. + +--Qu _Vicentini_? A _La Cruz de Malta_. All hay muchos aragoneses, +todos son aragoneses. + +--Este no viene sino la _Fontana_--dijo Javier, sealando su amigo. + +--Viva la _Fontana_, el rey de los clubs! + +--Y el club de los reyes--dijo uno que se escurri como si hubiera dicho +una imprudencia. + +--Quin ha dicho eso?--exclam el Doctrino furioso. + +--No hagas caso: es uno de los que creen esas calumnias--indic +Javier.--Vamos, seores: esta noche hay gran sesin en la _Fontana_. + +--Maana me llevars all--dijo Lzaro su amigo con empeo. + +--Cmo maana? Esta noche misma, ahora mismo. Vas perder la ms +importante sesin que se ha visto ni ver? + +--Pero cmo puedo ir esta noche? Si acabo de llegar. Tengo que ir +casa de mi to. + +--Tienes aqu un to? Es liberal? + +--Presumo que s: no le conozco. + +--Y ahora vas all? + +--Naturalmente. + +--Qu disparate! Djate ahora de tos. Vente la _Fontana_. Son las +ocho: ya va empezar. A la salida irs tu casa. + +--Hombre ... eso no me parece bien--dijo Lzaro suspenso. + +--Pero cmo vas perder esta sesin? Habla Alcal Galiano, Romero +Alpuente, Flrez Estrada, Garelli y Moreno Guerra. No habr otra sesin +como sta. Qu ms da que vayas tu casa ahora las doce? Tu to +creer que no ha llegado la diligencia. + +--Hombre, no. Estoy cansado. Me esperan tal vez en su casa. + +--No seas tonto. Vente la _Fontana_. No hay ms remedio sino que vas. +Dnde vive tu to? + +--Calle de Vlgame Dios. + +--Jess, qu lejos! No vayas all ahora. + +Lzaro tena un vivo deseo de llegar pronto casa de su to: ya se +comprender por qu. Pero le era humanamente imposible, porque su +carioso amigo le llevaba casi por fuerza al club. Adems, las razones +con que disculpaba aquella determinacin tenan tambin algn peso en su +mente. Aquel recibimiento caluroso, la noticia de aquella gran sesin de +la clebre _Fontana_, estimularon el entusiasmo que siempre propenda +su carcter, y se dej llevar. + +Quin sabe si haba algo de providencial en aquella extempornea visita + la _Fontana_. Sera cosa de ver que sin sacudir el polvo del camino +(esto pensaba l) le acogieran con aplauso en el club ms ilustre y +clebre de la monarqua. Tal vez le conocan ya de odas por sus +brillantes discursos de Zaragoza. Cmo tal vez? Sin duda le conocan +ya. A estos pensamientos se mezclaba el orgullo de que odos de Clara +llegara al da siguiente su nombre llevado por la fama. Una apoteosis se +le presentaba confusamente ante la vista. Por qu no? Sin duda aquello +era providencial. + +As es que la resistencia que al principio opuso fu disminuyendo +medida que se acercaba la _Fontana_. No le tengis por loco todava. + +Llegaron. La puerta estaba obstruida por un inmenso gento. Pero el +Doctrino con los suyos, y Javier con Lzaro y el poeta, tuvieron medio +de entrar por un patio interior. La sesin era muy agitada. Un orador +acusaba al Gobierno de la destitucin de Riego. Cont lo que haba +pasado en Zaragoza, y acus los habitantes de esta ciudad por no haber +defendido su General. + +--Poner la mano--deca--en un hroe como Riego, es la mayor de las +profanaciones. Y qu ha hecho Zaragoza? Oh! la ciudad en que tal cosa +ha pasado permaneci muda y permiti que su Capitn General fuera +destituido; dej que un vil esbirro manchara la sagrada investidura de +la autoridad, despojando de ella Riego. _(Grandes aplausos.)_ Se ha +dado el pretexto de que Riego fomentaba el desorden en todo Aragn. Esto +no es cierto: es una mentira fraguada en esos obscuros concilibulos de +cierto palacio que no quiero nombrar. _(Rumores y risas.)_ Se le manda +de cuartel Lrida como un sospechoso, y se entrega el mando al jefe +poltico. Quin es ese jefe poltico? Siempre fu enemigo de la +libertad. Todos le conocis: es un enemigo encubierto de la libertad. +Abajo los disfraces! _(Aplausos.)_ Lo que se quiere bien lo conocis: +es ir apartando poco poco de los cargos pblicos los buenos +liberales, para poner en ellos esos hipcritas que se llaman nuestros +amigos, y nos detestan en el fondo de sus corazones corrompidos. _(S! +s! s!)_ Qu se pretende? A dnde nos conducen? Qu va resultar +de esto? Ay de la libertad que hemos conquistado! Mucha atencin, +ciudadanos. No os descuidis. Estad alerta, si no, ay de la libertad! +_(Bien, bien.)_ + +Pero lo repito, seores: de quien tengo ms quejas es del pueblo de +Zaragoza, de ese pueblo que yo cre el ms grande de la tierra y que no +lo es!... No, no lo es! _(Rumores.)_ Por qu permiti que Riego fuera +destituido? Por qu le dej marchar? Y es sta la ciudad de 1808? No, +yo dir esa ciudad: no te conozco, Zaragoza. T no eres Zaragoza. Ya +no sabes levantarte como un solo aragons. Has dejado atropellar +Riego. T nos salvaste en otro tiempo; pero hoy, Zaragoza, nos has +perdido! _(Grandes y continuados aplausos.)_ + +Un joven se levant (era aragons). + +--Protesto--dijo con la mayor energa--contra las acusaciones lanzadas +mi patria, la noble capital de Aragn, por ese seor, cuyo nombre no +s ... ni quiero saberlo. _(Una voz dice: Alcal Galiano.)_ Mi patria +no ha olvidado su honor. Qu queris que hiciera contra lo mandado en +un decreto del Gobierno constitucional?... + +--Desobedecerlo--gritaron varias voces. + +--Seores, dejadme continuar. + +--Que siga, que siga! + +--Protesto en nombre de mis paisanos, y afirmo que es Zaragoza el pueblo +de Espaa que ms ha hecho en todos tiempos por la libertad. No se le +acusa de ser un foco de exaltacin republicana? No se ha dicho que de +all salen las ideas ms disolventes, que all se elabora una +conspiracin para sostener la Repblica? + +--Hechos quiero y no palabras--dijo el primer orador. + +--Pues hechos tendris. No sabis que existe en Zaragoza un club, cuya +influencia y prestigio alcanzan todo Aragn? Ese club, llamado +_democrtico,_ ha sido en dos aos la ms entusiasta y eficaz asamblea +de la nacin. Lo que all se ha predicado bien lo sabis. Las voces +elocuentes que all han resonado bien autorizadas son. La propaganda que +all se ha hecho ha llegado hasta aqu. _(Rumores.)_ + +--No sabemos lo que es ese club. Siempre nos hablan ustedes los +aragoneses del club de Zaragoza, y aun hoy no sabemos lo que es eso. +Qu es eso? Mucho discurso democrtico, pero ningn acierto para hacer +propaganda y formar un partido. Pero en ltimo resultado, cules son +las teoras de ese club tan decantado? Yo desconfo de l. Quin habla +de ese club? Conozcamos sus hombres. Creo que la mayor parte de los +que estamos aqu reunidos miran esa insignificante reunin con el +desdn que merece. _(Voces y algazara.)_ + +Muchos aragoneses se levantaron apostrofando al orador. Lzaro escuchaba +todo, inmutndose por grados. Sus amigos le decan en voz baja que +defendiese al club de Zaragoza. De repente un aragons se levant en +medio de la sala, y sealando al sitio donde se hallaba Lzaro con los +dems llegados aquella noche, dijo: + +--Presentes estn algunos seores que han pertenecido ese club. + +Todos miraron aquel sitio. + +--Bien--dijo el orador.--Si estn ah esos seores, que hablen, que nos +digan lo que es ese club y qu ha hecho. Queremos orles: que hablen. + +--Aqu est el orador ms notable del club democrtico de +Zaragoza!--dijo en voz muy alta Javier, sealando su amigo. + +--S, s!--dijeron todos los aragoneses que haba en el recinto, +reconociendo su compatriota.--Defindanos usted, defindanos. + +Todas las miradas se fijaron en Lzaro. Cosa singular! En aquel momento +una sbita transformacin se verific en el nimo del joven. Se sinti +turbado, se esforz en saludar, quiso decir algo y no pudo. Pero le +impelan hacia la tribuna, y no haba remedio. Si no hablaba, qu +diran de l? Lzaro haba brillado en Zaragoza por su elocuencia; haba +aprendido dominar la multitud, sobreponerse ella, manejarla su +antojo. Pero en aquella ocasin se encontraba novicio, se desconoca, +tena miedo. + +--Que hable, que hable! + +--Abrid paso--exclam uno de los diputados ms notables de las Cortes +de entonces. + +Lzaro tuvo una inspiracin. El recuerdo de su joven y amable amiga le +fortaleca; y la manera de aquellos caballeros antiguos, que invocaban +el auxilio soberano de su dama antes de entrar en combate, procur +evocar todas las imgenes de gloria y felicidad que le haban dado +estmulo. Ensanchado el pecho con esto, subi la tribuna. Desde arriba +mir aquella multitud de cabezas apiadas, y recibi de un golpe las +miradas curiosas de tantos ojos. + +Aquello le pareci un abismo. Su rostro, encendido por la turbacin, se +puso bruscamente muy plido. Hubiera querido hablar con los ojos +cerrados. Aquellos diputados, aquellos escritores, aquellos polticos +eminentes que vea en torno suyo, le daban miedo. Pero l tena mucho +corazn, y logr dominarse un poco. Pero cmo iba empezar? Qu iba +decir? En un supremo esfuerzo de inteligencia recogi sus ideas, formul +mentalmente una oracin, mir al auditorio... El auditorio le mir l, +y observ que estaba plido como un cadver. Lzaro tosi; el auditorio +tosi tambin. La primera palabra se haca esperar mucho; por fin el +orador tom aliento, y desafiando aquel abismo de curiosidad que se +abra ante l, comenz hablar. + + + + + +CAPTULO X + + + +#La primera batalla#. + + +Lzaro era un poco retrico en la augusta ctedra del club democrtico +de Zaragoza. Parece que all tenan buena acogida ciertas frmulas del +decir que nuestro joven haba aprendido con su maestro de Humanidades de +Tudela, varn docto de la escuela pura de Luzn. El joven tena, sin +embargo, el instinto de la elocuencia tribunicia, seca, rotunda, +incisiva, desnuda. La _Fontana_, por desgracia en aquella ocasin, era +enemiga declarada de la retrica, y ms enemiga an de las frases +hechas, de los lugares comunes y de esos prembulos oficiosos, +neciamente corteses y en extremo fastidiosos de la oratoria acadmica. + +Lzaro tuvo la mala tentacin (porque tentacin del demonio fu sin +duda) de empezar con aquella de _su pequeez en presencia de tantos +grandes hombres_, y lo _escogido ilustrado del auditorio_, siguiendo +despus lo de su _confusin_ y su _necesidad de indulgencia_, sus +_escasas fuerzas_, etc., etc. El exordio fu largo: otra desventura. +Algunas voces dijeron: "Al grano, al grano." + +Pero Lzaro le fu un poco difcil dar con el grano, lo cual no es de +extraar, porque no estaba preparado, ni haba vuelto an de la +sorpresa. En vano hizo una sincdoque de las ms expresivas; en vano +quiso dominar al pblico con cuatro litotes y dos tres metonimias: no +era aquel su camino. Dijo algunas generalidades que l le parecan muy +nuevas, pero que en realidad eran viejsimas, y concluy un prrafo con +dos tres sentencias plutarquianas, que l le parecan encajar como +de molde, pero que no produjeron sensacin ninguna. El esperaba un +aplauso: nadie aplaudi. + +Lzaro estaba acostumbrado or aplausos desde el principio: esto le +daba estmulo. La frialdad que notaba en el auditorio en aquella +ocasin, le desanim. Quiso pensar en esto, y casi estuvo punto de no +saber qu decir. Y, sin embargo, l tena fijos en la imaginacin +algunos magnficos pensamientos; pero cosa singular! no los poda +decir. Le pareca verlos escritos delante; pero por un misterio, natural +en aquellos momentos, no encontraba la forma oratoria para expresarlos. +Qu contrariedad! Poco poco hasta la voz se le enronqueci. Sin duda +haba en el espritu de nuestro amigo una influencia maligna. Hablaba +con frialdad unas veces; notbalo l mismo, y al querer corregirlo, +gritaba demasiado. Las ideas le faltaban, las imgenes se le +desvanecan, las palabras se le atropellaban en la boca. + +Ah! Dnde estaban aquellas peroraciones internas, llenas de vida, de +vehemencia, persuasivas como una voz divina? Dnde aquella lgica +terrible que en la profundidad de sus deliquios oratorios herva en su +cerebro, el cual pareca pequeo para tantas ideas? Dnde estaban los +pensamientos sublimes, la facundia descriptiva, la facultad pintoresca, +la sentencia concisa y profunda? S: l senta bullir todo eso all +dentro; dentro de aquel Lzaro solitario y apasionado que hablaba la +Naturaleza en el silencio de la noche, que hablaba la Sociedad en lo +profundo de un sueo. Las ideas, las formas, el lenguaje, todo lo tena, +todo lo senta dentro de s; pero no poda, no poda de ningn modo +expresarlo. + +En todo orador hay dos entidades: el orador, propiamente dicho, y el +hombre. Cuando el primero se dirige la multitud, el segundo queda +atrs, dentro, mejor dicho, hablando tambin. Dos peroraciones +simultneas son producidas por un mismo cerebro. Una es verbal y sonora: +dejmosla al pblico. Otra es profunda y muda: examinmosla. Lzaro +describa, apostrofaba, rebata, expona, declamaba. Interiormente, la +otra voz pareca decir esto: "Qu mal lo estoy haciendo! No me +aplauden! Qu debo decir ahora?... Tratar ste punto?... No lo +trato.... Y aquella idea que antes me ocurri?... Se me ha +escapado!..." Y al mismo tiempo no interrumpa su oracin; continuaba +defendiendo el club de Zaragoza, explanaba un sistema democrtico, y +haca adems una breve historia de la Repblica. Pero la voz de dentro +segua de este modo: "No s qu hacer... Por qu no me aplauden?... No +me conozco... Yo tena tantos argumentos... Dnde estn?... Ah! Voy +emitir esta gran idea... Ya la he dicho.... No ha hecho efecto... +Procurar ser esmerado en la frase... Esta oracin va bien... Como la +terminar?... Qu apuro!... No doy con el adjetivo... Demonio de +adjetivo!... Ah terminar con un apostrofe ... all va.... No ha hecho +efecto ... no me aplauden." + +As hablaba el alma atribulada de Lzaro, mientras con los medios +exteriores se diriga al auditorio en un discurso, confuso, tortuoso, +desigual y falto de lgica. + +Empezaron las toses. Dicen los oradores que al or las toses en las +pausas de sus discursos, se les hiela la sangre. Lzaro las oy +repetidas y comunicadas todo el auditorio, y resonaron en su corazn +como siniestros ecos. El tosi tambin. Ah! la tos le concedi cuatro +segundos de descanso: hizo un esfuerzo desesperado, tom algunas ideas +en aquel depsito que tena en la mente, se apoder de ellas con +firmeza, y prosigui hablando: + +"All va eso, deca la lengua interior; all van ... las expondr de este +modo ... no mejor de este otro ... no ... mejor del otro ... de +cualquier modo ... Oh! hay all uno que se est riendo... Y otro que +cuchichea. Pero qu tos les ha entrado... No les gusta lo que digo ahora +... ni esto tampoco ... nimo. Concluir este prrafo con una cita... +all va... Ah! tampoco ha hecho efecto..." + +Comprndase bien que estas frases que nadie oye y el discurso que oyen +todos, guardan perfecto paralelismo. + +Ah, qu misterios hay en la inteligencia humana, y qu fenmenos tan +extraos en sus relaciones con la palabra humana! + +Por qu fracas el discurso del aragons? Fracas por la reunin +diablica de mil accidentes, ajenos la naturaleza de su notable +ingenio y de su fcil palabra? De quin fu la culpa, de l del +pblico? Aqu hay otro gran misterio. El pblico y el orador tienden +fascinarse mutuamente. El primero mira y oye: no sabemos lo que es ms +terrible, si la mirada el odo. Las miles de pupilas dan vrtigo. La +atencin de tanta gente dirigida una sola voz confunde y anonada. El +orador, por su parte, ve y oye: ve la serenidad anhelante desdeosa, y +oye toser. Por eso Lzaro hubiera deseado en algunos momentos de aquella +noche ser sordo y ciego. Pero el orador tiene sobre el pblico una +ventaja; tiene un arma, adems de la palabra: el gesto. El tambin +fascina, l tambin lleva en sus ojos aquel vrtigo que confunde y +anonada; l generalmente mira hacia abajo para ver al pblico; puede +mover sus brazos y su cabeza cuando el pblico est como atado de pies y +manos, inmvil y viviendo slo de atencin. + +Aquella noche fatal, Lzaro y el pblico no se fascinaron mutuamente, no +se impusieron el uno al otro, no se comunicaron. Ni Lzaro persuadi al +pblico, ni este aplaudi al orador. Un pblico no persuadido y un +orador no aplaudido se rechazan, se repelen con energa. "Es preciso +que calles," hay que decir ste. "Es preciso que te marches," hay que +decir aqul. + +El joven aragons haba tenido la peor de las tentaciones: la tentacin +de ser largo y difuso. Un segundo ms de lo regular basta concluir la +paciencia de un auditorio y trocar su inters en hasto. Lzaro vi +pasar este segundo sin notarlo. Indudablemente no se comprendieron el +uno al otro. Se despreciaron mutuamente? Se temieron mutuamente? Tal +vez empezaron por temerse; pero es lo cierto que acabaron por +despreciarse. + +Lo singular es que si se hubiera preguntado cualquiera particularmente +su opinin sobre el discurso, habra dado tal vez una opinin no +desfavorable; pero la opinin de un pblico no es la suma de las +opiniones de los individuos que lo forman, no; en la opinin colectiva +de aqul hay algo fatal, algo no comprendido en las leyes del sentido +humano. Decididamente, Lzaro fracasaba. + +Veinte veces se le ocurri que era preciso concluir. Pero cmo? No se +atreva. Iba concluir mal. Qu horror! Y para terminar mal, vala ms +no terminar, seguir hablando, siempre, siempre, siempre. Buscaba el +final y no poda encontrarlo. Y el final es tan importante! Poda +rehabilitarse en un momento de inspiracin. Oh! la idea de concluir +sin un aplauso le daba horror. Por eso tema el final y lo evitaba. +Pero era preciso acabar: las toses siguieron los bostezos, los +cuchicheos los murmullos. Buscaba sin cesar el remate; daba vueltas +alrededor del asunto, procurando una salida airosa; pero no encontraba +escapatoria; la palabra se deslizaba de su boca, y aflua continua, sin +solucin, infinita. + +"Es preciso concluir," deca la voz interior. "Concluir? No hallo el +fin, y el fin ha de ser bueno ... Dios mo, amprame! Resumir ... +recapitular ... pero ya no me acuerdo de lo que he dicho ... Pedir +perdn al auditorio?... No: eso es rebajarme...." Al fin le ocurri la +oracin final, y la empez; pero al llegar al final, otra oracin se +enlaz con ella, y con sta otra, y otra, y otra. Su discurso era una +oscilacin sin trmino; pero el pblico se impacientaba. Ni un minuto +ms: se apoder del ltimo perodo, resucito que fuera el ltimo. +Pronunci al fin el postrer substantivo; y despus, alzando la voz, +emiti con graduacin los tres adjetivos que le acompaaban para darle +fuerza y call. + +La postrera palabra de aquel malhadado discurso vibr en el espacio, +sola, seca, triste, con fnebre resonancia. Ni un aplauso ni una +exclamacin satisfactoria la recogi. Su voz haba cado en el abismo +sin producir un eco. Parecale que no haba hablado, que su discurso +haba sido una de aquellas mudas, aunque elocuentes, manifestaciones +internas de su genio oratorio. Estaba en un desierto; rodebale una +noche. Qu haba dicho? Nada. Y haba hablado mucho. Aquello fu como +si diera golpes en el vaco, como si hiriera en una sombra creyndola +cuerpo humano, como si hubiera encendido un sol en un mundo de ciegos. +Baj con el alma atribulada, oprimido el corazn, ardiente y turbada la +cabeza, baado el rostro en sudor fro. + +En vano Javier quiso rehabilitarle dando algunas palmadas tardas. El +pblico, animal implacable, le mand callar. Lzaro tuvo la presencia de +espritu suficiente para contemplar cara cara aquellas cien bocas que +bostezaban. Robespierre se desesperaba en el mostrador con suprema +expresin de fastidio. + +--Lo he hecho muy mal--dijo tristemente el orador al odo de su amigo. + +--Ya lo hars mejor otro da. Eres un gran hombre; pero no has tocado en +el _quid_. Con una leccin ma estars al corriente. Otro va hablar: +atiende ahora. + +--No: yo me voy casa de mi to. No puedo estar aqu ms tiempo. Me +ahogo. + +--Espera ver lo que ste va decir. + +Un segundo orador subi la tribuna disipar el fastidio que la +peroracin de Lzaro haba causado. Mientras la multitud celebraba con +aplausos maquinales las frases de su orador favorito, el otro se iba +sumergiendo lentamente en profunda melancola. Nada es ms terrible que +estos momentos de desencanto en que el alma yace atormentada por los +dolores de la cada: el tormento de esta situacin consiste en cierta +ridiculez que rodea todos los recuerdos de las pasadas ilusiones. Todas +las frases de ntimo elogio, de profundo orgullo con que antes se regal +la imaginacin, resuenan con eco de burla en la pobre alma abatida, +llena de vergenza. + +"Pero es preciso intentar una rehabilitacin--deca Lzaro para s.--Y +cmo? Todos murmuran de m, y si maana se ofrece hablar de mi discurso, +dirn todos que fu detestable, malsimo. Correr de boca en boca, +llegar odos de todas las personas que me interesan. Ella lo sabr, +se reir tal vez de m. Todos se reirn ahora." + +Lo ms particular es que desde que baj de la tribuna empezaron +ocurrirle grandes pensamientos, magnficos recursos de elocuencia, +soberbios golpes de efecto, citas oportunsimas; y estaba seguro de que +diciendo aquello, arrancara grandes aplausos. Pero ya era tarde: estaba +all mudo y perplejo, cubierto su espritu de una nube sombra. + +Entre tanto, el nuevo orador divagaba sus anchas por el campo de la +historia y de la poltica, y, por ltimo, expuso la necesidad de la +manifestacin preparada para el siguiente da. Todos se levantaron +unnimes, gritando: "S!" Todos prometieron concurrir, y tres cuatro, +encargados del ceremonial, dieron cuenta del arreglo de la procesin, se +fij la hora, se design el punto de reunin. Los _bravos_ sucedieron +los aplausos, y los aplausos los _bravos_, y al fin la sesin termin. + +Los socios comenzaron salir; pero aquella fraccin ignorante y +turbulenta, que ocupaba siempre uno de los rincones del caf, no crey +conveniente salir sin decir algo. Calleja subi una silla y grit, +dirigindose los suyos. + +--Seores, serenata Morillo! + +La idea fu acogida con estrpito. Morillo era el Capitn general de +Castilla la Nueva. Enemigo do asonadas tumultuosas, haba tomado sus +medidas para impedir la procesin. Una parte del pueblo se agolp junto + su casa en la noche del 17, atronando toda la calle con espantosa +cencerrada. + +--Serenata Morillo!--dijo Calleja saliendo de la _Fontana_ y +reuniendo toda la gente dispuesta para el caso que por all pasaba. + +No sabemos por donde vino; pero all estaba Tres Pesetas. Nuestros tres +amigos y Lzaro salieron de los ltimos y se acercaron por curiosidad al +grupo que Calleja haba formado. + +Entre tanto, el barbero pas en dos zancajos la otra acera, y se +acerc la puerta de su casa. Su mujer sali encontrarle. + +--Ciudadano, has hablado?--le dijo. + +--No, ciudadanita ma. No puede ser esta noche; pero lo que es maana, +hablo, me corto la lengua. Ya tengo estudiado el principio, y no se me +olvidar una letra. Cuando hable, me los como. + +--Estoy por no dejarte entrar--le contest gravemente su mujer.--Si yo +llevara calzones, ya me haban de or. As y todo, si me pusiera ello, +los volva locos ... Si yo tuviera calzones, andaba por esos _clubes_ +qu quieres boca. Porque tengo ms verdades aqu en el buche.... + +--Ya vers maana la noche si hablo no. Es que cuando voy empezar +me hace unas cosquillas la lengua ... y me trabo. Pero no tengas cuidado +que los voy dejar aturrullados. + +--Serenata Morillo!--dijeron cien voces.--Seores--exclam uno de los +mas clebres oradores de la _Fontana_--vyase cada uno su casa, que +estos desrdenes nos van desacreditar. Cada uno en paz su casa; nada +de gritos. + +Estos discretos consejos fueron saludados con murmullo prolongado de +reprobacin. + +--Quin es ese serviln?--dijo una voz aguardentosa, que no era otra +que la del sin par Chaleco. + +--A casa de Morillo--repiti Calleja.--Mujer, treme el almirez. + +El gento aumentaba con nuevas remesas enviadas de la plazuela de la +Cebada y del barrio del Salitre. Los socios de la _Fontana_ se haban +marchado, cerrse el club y slo quedaron en la calle los tres amigos y +Lzaro, que se despeda para ir en casa de su to. + +--Espera un instante para ver lo que sale de aqu--le dijo Javier +detenindole. + +A la sazn una persona daba fuertes golpes la puerta de Calleja. + +--Qu hay?--dijo ste acercndose interrumpiendo una patritica y +barberil alocucin que haba comenzado. + +--Que vaya usted en seguida sangrar don Liborio que est muy malito. + +--Demonio de enfermo: maana le sangrar. + +--No puede esperar: vaya usted pronto--exclam el criado. + +--Seores, qu hago?--pregunt el barbero sus amigos. + +--No vayas, Calleja: que se sangre l solo. Esta no es noche de +sangras. A casa de Morillo! + +--Seores ... yo quisiera cumplir ... porque ya ven ustedes ... mi +profesin. La ciencia es lo primero. + +--No vayas, Calleja. + +--Seores, volver en seguida. A ver--aadi abriendo la puerta de su +casa,--ciudadana, treme las lancetas. + +La ciudadana sali muy afligida, y le dijo: + +--A ver cmo le ponemos una ayuda Joaquinito, que est muy malo. Si +vieras qu vomitona le ha dado! Se la pongo de malvas? + +--Pngasela de demonios cocidos, hermana--exclam Tres Pesetas +furibundo. + +--Poco poco, seores--contest Calleja.--De malvas de aceite? +Djenme ustedes ver cmo se arregla eso; porque para m ... por qu lo +he de negar? la ciencia es lo primero. + +Lzaro insista en dejar sus tres amigos: tan aburrido y +melanclico estaba. + +--Espera, hombre--le deca Javier detenindole an. Espera ver lo que +hacen estos brbaros. + +--Qu es eso de brbaros!--exclamaron con furia los que ms cerca +estaban, volvindose hacia los amigos con tanto inters, que hasta el +mismo Calleja dej la ciencia por salir en defensa de la +Corporacin.--Qu es eso de brbaros, caballeriles? + +--Quines son esos pelandingues?--dijo uno. + +--Este es el aragons que nos rez el rosario esta noche. Qu modo +de hablar! + +--Si pareca un sermn de Viernes Santo.... + +--El diablo me lleve si no les acaricio las muelas esos +catacaldos--dijo Tres Pesetas, dispuesto hacer lo que deca. + +Javier, el Doctrino, el poeta clsico, vieron una tempestad sobre sus +cabezas; pero el poeta clsico, que era el mismo enemigo, no se acobard +y tuvo el antojo de llamar _rapista_ al grandioso Calleja. La chispa +salt, y la lucha era inminente; pero tan desigual, que los cuatro mozos +no quisieron arriesgarse ella, volvieron las espaldas y apretaron +correr, unidos siempre, dirigindose la calle de la Victoria. Muchos +de los contrarios les siguieron dando voces y arrojndoles piedras; pero +los fugitivos andaban muy ligeros y lograron refugiarse en la calle de +la Gorguera, metindose en el portal de la casa en que uno de ellos +viva. Cerraron cuidadosamente por dentro. Un enorme canto, lanzado por +las robustas manos de Tres Pesetas, choc en la puerta tan fuertemente, +que si hubiera cogido alguno le hace aicos. Felizmente los jvenes +estaban seguros, y los de fuera, al ver que la presa se les haba +escapado, retrocedieron, marchndose todos dar una armoniosa +cencerrada al Capitn general de Madrid. + + + + + +CAPTULO XI + + + +#La tragedia de los Gracos.# + + +Luego que sintieron alejarse sus perseguidores, los amigos subieron. +All viva el poeta clsico. + +--Tienes que cenar?--le pregunt el Doctrino. + +--Un magnfico festn--contest el poeta.--Un cuartern de queso +manchego y una botella de Cariena. Mandaremos por unos buuelos la +taberna de la esquina. + +Lzaro tena un hambre espantosa. Desde las nueve de la maana no haba +probado cosa ninguna, y el cansancio del camino, los esfuerzos mentales +y la gran fatiga moral de aquella noche le haban rendido hasta el punto +de que no poda tenerse. Subi con los dems, sin fuerzas para emprender + aquella hora el viaje casa de su to. La comitiva, guiada por el +poeta clsico, se intern en la escalera. + +No hay viaje al polo Norte que ofrezca ms peligros que una escalera +angosta de casa madrilea cuando la obscuridad ms completa reina en +ella. Comenzis dando tumbos aqu y all; de repente tropezis con la +pared: chocis con una puerta, y el ruido alarma la vecindad. Dais con +el sombrero en un candil que, aunque extinguido por falta de aceite, +tiene lo bastante para poneros como nuevos. Y todo esto es llevadero +cuando no se encuentra al truhn que baja al galn que sube, cuando no +sents el retintn de la ganza que intenta abrir una puerta, cuando no +resbalis en las substancias depositadas por los gatos sobre los +escalones, cuando no tropezis con la amorosa conjuncin de dos +estrellas que pelan la pava en el ltimo tramo. + +Por fin la expedicin lleg las regiones boreales de la casa, la +elevada zona en que el poeta haba hecho su nido. Tocaron, y abierta la +puerta, nuestros amigos se encontraron frente frente de una mujer que, +con soolientos ojos y rostro avinagrado, alzaba la mano sosteniendo un +candil, prximo imitar la saba conducta de los de la escalera. Este +candil comunic su luz otro mejor acondicionado que haba en el cuarto +donde entraron los cuatro jvenes. La dama ech el cerrojo la puerta +de la escalera, y dando las buenas noches con entonacin de un responso, +se fu. No haba andado cuatro pasos cuando volvi, y arrebujndose bien +en su manto, con honestos y recatados ademanes, dijo: + +--Por Dios, don Ramn, no hagan ustedes ruido, que est alborotada la +vecindad con la algaraba que se arma aqu todas las noches. Porque, ya +ve usted ... Una es comidilla de las gentes de abajo. La encajera ha ido +diciendo que esto era una taberna, y que no se poda vivir en esta casa. +Ya ven ustedes ... como una es mujer de opinin.... + +La seora que tan celosa se mostraba de la opinin de su casa era doa +Leoncia Iturriabeytia, vizcana, como es fcil conocer por su apellido; +patrona de aquel establecimiento, mujer de bien, como de cuarenta aos +mal contados, de buen aspecto, robustas formas, alta estatura cara +redonda y carcter bonachn y ms que sencillo. + +--Seora, djenos usted en paz--le contest Javier.--Si viniera don Gil +con nosotros, no se incomodara usted. + +--Vaya, ya empieza usted con sus bromas, don Javier. + +--Y cundo se casa usted doa Leoncia? + +--Yo casarme? Yo?--dijo doa Leoncia con mal disimulada satisfaccin. + +--Pues sepa usted que se lleva un buen mozo. Don Gil es hombre que har +carrera ... est en buena edad.... + +Una carcajada de los otros dos y una sonrisa forzada de la patrona +acogieron aquellas palabras. La vizcana tena un pretendiente, y ste +era don Gil Carrascosa, aquel individuo que fu lego, abate +covachuelista y cuanto hay que ser. Corran por la vecindad rumores +alarmantes respecto la existencia de cierta buena concordia, parecida + la familiaridad, entre el poeta clsico y doa Leoncia, la vizcana. +No penetremos en lo sagrado de estos clsicos y patroniles secretos. + +Doa Leoncia not la presencia de un desconocido, y quiso darse tono. Se +puso seria, y reprendi los estudiantes por su poca formalidad. +Despus hizo un pomposo ademn, algunas cortesas, y se march. + +--Adis Ariadna, Antgone, Sofonisba, Penlope--dijo cuando la vi fuera +el poeta, que gustaba mucho de aplicarle aquellos nombres heroicos. + +Poco despus de esta despedida se sintieron ronquidos muy broncos y +prolongados. Era Ariadna, Antgone, Sofonisba, Penlope, que dorma en +el interior. Cun felices son las semidiosas! + +Javier y el Doctrino tomaron en competencia posesin de la cama. Lzaro +se acomod lo mejor que pudo en una silla de tres pies y medio, y el +poeta continu en pie haciendo los honores del sotabanco. Del cajn de +la cmoda sac un pedazo de queso envuelto en un papel, que se haba +hecho transparente. Un cuchillo, una botella y un plato, en que haba +panecillo y medio, salieron de otro rincn, y el festn fu preparado en +la mesa, para lo cual se hizo preciso apartar un lado dos tragedias en +verso heroico, un retrato de mujer rodo de ratones, un ejemplar de la +Constitucin, un tintero de cuerno y una babucha, dentro de la cual +haba unas tijeras, una caja de obleas y medio tomo del teatro de +Crebillon. + +El cuarto aquel era curioso. La cama se ostentaba lo ms horizontal que +le era posible sobre dos banquillos, cuyas tablas sostenan un jergn de +tan tortuosa superficie, que el durmiente rodaba en l de cima en cima +antes de poder conciliar el sueo. Una estera de esparto, finsima en +los tiempos de Carlos III, cubra las dos terceras partes del piso, +siendo intiles todos los esfuerzos de doa Leoncia para estirarla hasta +cubrir lo que faltaba. Inmenso bal alternaba con la cama, y juzgar +por lo corrodo del cuero y la suciedad acumulada entre l y la pared, +los ratones haban tomado por su cuenta la empresa de colonizar aquel +recinto. Adornaban las paredes algunos cuadros: el ms notable era un +trabajo de pluma hecho por el to del cuado del abuelo de la vizcana, +que haba sido insigne calgrafo, y toda la lmina estaba llena de +rasgos, lneas, letras raras, rbricas y floreos de pluma, trabajo +ilegible por ser tan excelente. Por otro lado penda de la pared un +cuadrito de marco ex-dorado, que encerraba las habilidades juveniles de +la abuela de doa Leoncia, bordadora de lo ms fino. Al lado de estos +monumentos de familia estaban un par de figurines del Directorio y una +Virgen del Pilar, simplemente pegada en la pared con cuatro obleas. + +Ramn echaba vino en un vaso que iba corriendo de mano en mano; el queso +fu distribuido, y el pan desapareci en poco tiempo. Lzaro no se +mostraba parco en comer, porque la verdad era que tena buen apetito y +se senta desfallecer por momentos. + +--Vamos, Ramoncillo--dijo el Doctrino--lenos un poco de esa tragedia +para llorar, que llamas _Petra_. + +--Qu Petra ni Petra?--replic el poeta.--No seas brbaro: _Fedra_ +querrs decir.--Lo mismo me da Fedra que Pancrasia. + +--Ya he dejado ese asunto ... eso no es nuevo. Ahora lo que conviene es +un asunto patritico.--Eso me gusta. + +--Al fin me decid por los gracos.... Amigos, qu hombres eran aquellos! + +--A ver--dijo el Doctrino.--Lenos algo de esos grajos. Debe ser +cosa graciosa. + +--Pero ven ac, loco--dijo Javier:--por qu no haces una tragedia de +cosas del da en que salgan hombres como stos de ahora? + +--No seas tonto--dijo el poeta riendo con la mayor buena fe:--ahora no +hay hroes. + +--Majadero, pues cmo llamas Churruca, Alvarez y Daoiz? + +--S; pero eso son hroes de casaca. + +Ramn tena talento y facultades de poeta; pero haba nacido en una +poca funesta para las letras. El fro clasicismo agostaba en flor los +ingenios, que educados en la retrica francesa, y siguiendo los +principios del prosaico Montiano, del rgido Luzn, del insoportable +Hermosilla, no atinaban utilizar los elementos poticos que en aquel +tiempo nuestra sociedad les ofreca. + +El pueblo, alimentador de los teatros, no comprenda el alto ditirambo +de griegos y romanos; y al mismo tiempo, ningn poeta acercaba poner +hroes espaoles en la escena. Nasarre en tanto llamaba brbaro +Caldern, y _La vida es sueo_ no era ms que delirio. Aquella +restauracin clsica fu fecunda para la comedia, porque produjo +Moratn hijo. Pero el drama, la fbula pattica que retrata las grandes +conmociones del alma, y pinta los ms visibles caracteres de la +sociedad, no exista entonces. + +Se hacan algunas tragedias, obras plidas y sin vida, porque no eran +animadas por la inspiracin nacional, ni nuestro pueblo viva en ellas, +ni nuestros hroes tampoco. "Ya sabemos lo que son esos hroes tiesos, +acartonados, de las tragedias clsicas: siempre los mismos. No se +concibe el amor la libertad sin _Bruto_, ni el odio al imperio sin +_Cinna_. Cmo puede haber pasin sin Fedra, y fatalidad sin _Edipo_, y +parricidio sin _Orestes_ y rebelin sin _Prometeo_, y amor la +independencia sin _Persas_? En tiempo de nuestro amigo Ramn, los +jvenes crean esto; y haba algunas personas graves que encontraban +Crebillon ms inspirado que Lope, y Rotrou ms grande que Moreto." + +El poeta de que hablamos escribi su correspondiente _Alceste_, con +algn acto de un _Bellerofonte_ y varias escenas de tragedia bblica, +tambin de cajn entonces. Tuvo una inspiracin despus, y quiso dejar +tan trillado camino. Ide un _Subieski_, un _Solimn,_ un _Arnoldo de +Brescia_, y, por ltimo, un _Padilla_; pero no bien haba escrito +algunos versos, retrocedi por miedo la antigedad, y se fij en los +_Gracos._ Di principio la obra, y la remat poco antes de las escenas +que estamos refiriendo. + +Ya le tenemos sentado sobre la mesa, con el manuscrito en la mano y +alumbrado por el candilejo. El Doctrino y Javier se disputaban la causa +con nuevo furor, y Lzaro, que estaba sentado en la silla, haba cedido +al cansancio, y apoyado en la misma cama, esperaba la primera escena de +los Gracos. + +Javier tosi, y ley las listas de los personajes de la tragedia, +seguida de la retahila de tribunos, lictores, centuriones, patricios, +pueblo, esclavos. Despus relat la decoracin, que era la plaza +pblica, sitio de confidencias, de citas, de discursos, de secretos, de +escndalos, de juicios, de todo. Luego empez el acto. Sala el _tribuno +primero,_ y le deca al _tribuno segundo_ si haba visto Cayo; el +tribuno segundo le contestaba al _tribuno primero_ que no; pero despus +vena el _tribuno tercero_ y deca los dos anteriores que Cayo estaba +en casa del sacerdote Ennio Sofronio, y que despus vendra confiarles +sus planes en la plaza pblica. Estos se van, y saliendo el _hombre del +pueblo primero_, le dice al _hombre del pueblo segundo_ que el pan est +caro, y que los pobres se estn comiendo los codos de hambre, lo cual +exaspera al _hombre del pueblo tercero_, que jura por Neptuno y el hijo +de Maya que aquello no ha de quedar as. Cada uno se va por donde ha +venido, y sale despus Cornelia, que se pregunta por qu estar tan +agitado; triste Cayo; dice que rehus las _viandas ricas de opulenta +mesa_, para irse vagar silencioso y abstrado por la margen que baa +_del lento Tber la corriente undosa_. Pero pronto viene sacarla de +dudas el mismo Cayo en persona, que, alarmado por unas palabras que le +dijo el _tribuno tercero_ all entre bastidores, viene dar con su +madre y le manda que escuche y tiemble, con cuyo mandato Cornelia se +hace toda odos y se pone temblar como un azogado. Cayo le dice que los +dioses le ayudarn en su empresa, con lo cual la otra se tranquiliza y +se le quita el tembloreo. Tambin dice que antes de faltar su +propsito se tragar el Averno la tierra; beber el ciervo _(de +capital ramaje)_ la mar salobre, y se criar la carpa en las crestas +del ms alto cerro de Trinacria. Despus de estos desahogos, cae el +teln, y cada uno se va por donde ha venido. + +Pero ya cuando Cayo haca estos juramentos, cerr los ojos el Doctrino, +poco preocupado de que el Averno se tragara Italia, y comenz roncar +suavemente como un dios holgazn. El poeta no not este incidente, y +entr en el acto segundo; pero al llegar al delicado punto en que +Cornelia le refiere su confidente el sueo que ha tenido, empez +Javier hacer lo mismo, y se durmi tambin. Y all, cuando el poeta se +internaba en los laberintos del acto tercero; cuando el senador Rufo +Pompilio se le sube las barbas al senador Sexto Lucio Flaco (el cual, +sea dicho de paso, no miraba con malos ojos la matrona Cornelia, +aunque era duea un poco madura); cuando todo esto pasaba, Lzaro, que +haba resistido por cortesa, no pudo ms, y acomodndose en la silla y +en el borde de la cama, di algunas cabezadas, y se durmi tambin +olmpicamente, comenzando soar dormido, que era cuando menos soaba. + +El poeta concluy el tercer acto, en que haba un motn; y antes de +empezar la lectura del cuarto, mir en torno suyo y vi aquella escena +de desolacin. "Dormidos. Oh dioses!" exclam, penetrado an del +espritu clsico. + +Pero era natural. Quin soporta una tragedia con plaza pblica, +verdadero almacn de endecaslabos? Quin soporta una tan grande racin +de clasicismo aquellas horas, despus de or veinte discursos, despus +de haber cenado? + +An faltaba algo. El candilejo, que sin duda era tambin poco amante de +lo clsico y estaba empalagado de tanto endecaslabo, no quiso alumbrar +ms tiempo la plaza pblica, y se apag. Ramn cerr obscuras su +manuscrito; comprendi que lo mejor que poda hacer era imitar sus +amigos; baj de la mesa, tom la capa, se envolvi en ella, y tendise +de largo sobre el bendito suelo. Poco despus estaba tan profundamente +dormido como los dems. As termin la tragedia de los Gracos. Nos ha +sido imposible averiguar si al fin el senador Bufo Pompilio di al +senador Sexto Lucio Flaco el bofetn que deseaba. + + + + + +CAPTULO XII + + + +#La batalla de Plateras#. + + +El sol y doa Leoncia aparecieron con igual esplendor y hermosura en las +primeras horas del siguiente da. La patrona, dejando las ociosas lanas, +di principio su tocado, que era algo complicado, porque consista en +una restauracin concienzuda de todos los deterioros que en su persona +hacan lentamente los aos. + +Despus de dar al viento la poca abundante cabellera, comenzaba tejer +un moo, que, no recibir el refuerzo de unos hinchados cojinillos, no +sera ms grande que un huevo. Pasaba inmediatamente adobarse el +rostro, operacin verificada tan hbil y discretamente, que no conociera +la _verdad de su mentira_ ni el mismo don Gil, que era la persona que +ms se acercaba ella durante el da. A veces sola usar cierto +pincelito; pero esto no era ms que en los das clsicos, y no hacemos +alto en ello por ahora. En estas ocupaciones estaba, mal ceidas las +faldas, sin cors y descubiertas con negligente desnudez las dos +terceras partes de su voluminoso seno, cuando una persona entr en la +casa, y acercndose al cuarto de la diosa, di un par de golpecitos en +la puerta. + +--Quin?--dijo alarmada la vizcana. + +--Yo. + +--Por Dios, Carrascosa, no entre usted, que estoy.... + +Pero Carrascosa empuj la puerta, y la hubiera abierto no impedrselo +por dentro la asustadiza y honesta dama, que dej el afeite y se ci el +vestido rpidamente para acudir defender la plaza. + +--Leoncia, Leoncia, mira que soy yo, tu Gil. + +--Don Gil, don Gil, no sea usted pesado. Siempre viene usted cuando +est una arreglndose. Espere usted. Pase la cocina, que tengo +que hablarle. + +--Yo tambin tengo que hablarte,--dijo Carrascosa, aplicando el ojo la +cerradura por probar si vea algo. + +Doa Leoncia no tard en arreglarse: se ci el cors, se puso las +ltimas horquillas, se aplic dos tres alfileres al pecho, se ech un +mantn sobre los hombros, y pas la cocina. + +--Sabes que vengo muy incomodado--le dijo don Gil, mientras la dama, que +se haba acercado al hornillo, se esforzaba en encender con pajuela unos +carbones;--sabes que estoy muy incomodado, Leoncia, con lo que dice la +gente, y vengo que me saques de dudas; porque, en fin, tengo esto +atravesado en el gaznate y no lo puedo pasar. + +--Qu? ver? ... ver que majaderas traes hoy?--Nada, sino que la +gente da en decir que t ...--Aqu el ex-covachuelista se detuvo, como +si efectivamente se le atragantara una cosa en las fauces.--Qu yo? ... + ver? qu?--dijo la patrona, soplando los carbones. + +--Que t ... quiero decir ... que ese jovencito que hace versos y vive +en ese gabinete, est muy fino contigo, y te est cortejando ... Me dijo +la frutera que ayer te vi salir con l de paseo, y.... + +--No me vengas ac con majaderas--dijo doa Leoncia, alzando en su +derecha mano una badila de cobre que en aquellos momentos le serva: lo +que hay es que como una es mujer de opinin, ha de estar todo el mundo +ocupndose de una para decir lo que se le antoja. Vaya, don Gil! Y +usted se anda en chismes con la frutera? Buena est ella! No me vuelva +usted ac con enredos. Lo que hay es que no puede una mover un pie sin +que venga toda la vecindad decir por qu s y por qu no. + +--Cepos quedos--dijo Carrascosa,--que yo no dudo de que seas una mujer +muy principal; pero debe evitarse que la gente ande diciendo cosas ... +porque.... + +--No me hables de eso, Gil: Gil, no me hables de eso dijo fingindose +incomodada doa Leoncia;--que todos los hombres son unos engaosos, y +est una muy escarmentada ... no ... digo ... muy.... Le han dicho una +lo que son los hombres ... Y si no, miren al prestamista de abajo que +todos los das desayuna su mujer con cincuenta palos. + +--Oh, Leoncia de mis pecados! Y piensas que yo no te he de tratar como +una dcil ovejuela que eres ... Mira, no seas tonta: puesto que nos +hemos de arreglar y es preciso mantener la opinin, bueno sera que +echaras de tu casa ese mozalbete, y que se fuera con sus versos +otra parte. + +--Pues digo que no. Si hablan, que hablen; si _injurian_, que +_enjurien_. Yo soy mujer de opinin. + +--Jess, Leoncia: y no me haces ese gusto? + +Doa Leoncia empez rer con mucha gana; y el buen Carrascosa, que no +estaba dispuesto aquel da ponerse serio, se seren y concluy por +rerse tambin. + +--Mira que esta tarde voy con doa Patronila y la Juliana merendar +Chamartn. Doa Ramona vendr tambin, y si t vienes, cantars aquellas +seguidillas que sabes. + +--Yo no estoy para seguidillas. Lo que me carga es que vaya ese don +Ramoncito, que me tiene ya hasta aqu. Mira, mira, Leoncia: si lo echas, +estar cantando seguidillas cuatro das seguidos. Ah! No me acordaba: +sabes que estamos arreglando una procesin en las Maravillas? Ya te +proporcionar un balcn para que la veas. Va estar muy lucida, y salen +ms de veinticinco santos y todas las cofradas de Madrid. + +--Mira, Gil, no te andes con procesiones, que es cosa que no me gusta. +Con que vienes Chamartn? + +--S: bueno es que nos vayamos all, porque hoy hay jarana en Madrid, y +se me antoja que habr tiros por esas calles. + +--Jess; y Santa Librada! Otra jarana!--dijo la vizcana con el rostro +descompuesto y mudado de color.--Pero qu hay? + +--Ah es nada. Que esos locos de la _Fontana_ van pasear el retrato de +Riego con msica y todo. La autoridad ha prohibido esa procesin, y +ellos dicen que la habr. Veremos quien gana. Ya anda la gente por ah +alborotada y pronto hemos de ver el tumulto. + +En efecto, el ruido no se hizo esperar: un gento inmenso ocupaba la +vecina plazuela de Santa Ana, y hasta la tranquila mansin de doa +Leoncia lleg el rumor de las voces. La criada, que vena de comprar, +entr dando gritos de terror y diciendo que haba sentido unos +grandes caonazos. A los gritos de la gallega despertaron los tres +amigos y Lzaro. + +--Qu hay?--dijo Javier.--Qu algazara es esa? + +--Qu ha de ser sino la procesin?--dijo el Doctrino. + +Lzaro se levant dolorido, porque con la molesta posicin que en el +sueo tom, pareca que se le haba roto el espinazo. Abrieron el balcn +y miraron. Doa Leoncia entr en el cuarto del poeta dando alaridos y +manoteando. + +--Jess!, Jess! No abran ustedes el balcn, que se nos va meter +aqu alguna bomba! No oyen ustedes los caonazos? Jess, que disparos +tan fuertes! + +--Seora, usted est soando con los caonazos. + +--No te alarmes, Artemisa, Electra.... + +--Cierren ese balcn! + +Los cuatro jvenes eran muy curiosos para contentarse con mirar desde +el balcn. Bajaron la calle con mucha prisa para unirse al gento, +aunque Lzaro pensaba dejar aquello y marcharse inmediatamente casa +de su to, recogiendo de antemano su mezquino equipaje en el parador +del Agujero. + +--Quin es ese joven?--dijo don Gil la patrona luego que los cuatro +haban bajado. + +--No s quin es: le trajeron anoche. + +Carrascosa crey reconocer en aquel joven al sobrino de su amigo, +quien haba tratado en Ateca; y queriendo cerciorarse, porque sin duda +le interesaba, baj tras ellos. Los cuatro jvenes se mezclaron al +gento: no se poda dar un paso. La procesin estaba organizada, y +pronto iba emprender la marcha para salir la calle de Atocha. Gran +confusin reinaba en la multitud, y eran vanos los esfuerzos de dos +tres personas para poner en filas ordenadas al pueblo y dirigirle. + +Lzaro trat de marchar donde deba; pero tuvo una tentacin, que le +hizo detener meditabundo y preocupado. Al ver aquella multitud, su +imaginacin, abatida y exnime desde la singular escena del caf, volvi + remontarse tomando su acostumbrado vuelo. All estaba reunido un +pueblo, dispuesto una gran manifestacin. Confuso y como asustado de +su empresa, la muchedumbre vacilaba, no tena fijeza ni determinacin: +sin duda all faltaba algo. Lzaro quiso dominarse rechazando la +tentacin. Se alej del pueblo y volvi acercarse l. +"S--pensaba,--aqu falta algo: falta una voz." + +Haba llegado aquel momento supremo de las agitaciones populares en que +las turbas se paran silenciosas, alterados los miles de corazones por un +solo y profundo temor, trastornadas las mil cabezas con una sola duda. +Falta que una voz sola diga lo que todos sienten. En estos momentos +solemnes es cuando vemos un cuerpo elevarse sobre miles de cuerpos y una +mano temblorosa extenderse sobre tantas cabezas. Una voz expresa lo que +en tantos cerebros pugna para adquirir formas orales; esa voz dice lo +que una multitud no puede decir; porque la multitud que obra como un +solo cuerpo con decisin y seguridad, no tiene otra voz que el rumor +salvaje compuesto de infinitos y desiguales sonidos. + +Cuando aquel hombre ha hablado, la multitud ha dicho lo que tena que +decir; la multitud se conoce, ha podido recoger y unificar sus fuerzas, +ha adquirido lo que no tena: conciencia y unidad. Ya no es un conjunto +inorgnico de fuerzas ciegas: es un cuerpo inteligente cuya actividad +tiende un objeto fijo, bueno malo, pero al cual se encamina con +decisin y conocimiento. + +Esto pensaba Lzaro. Podra l ser ese medio de expresin? Sera el +Verbo revelador de aquel cuerpo ciego inconsciente? Hablara no +hablara? La masa en tanto se arremolinaba y se extenda por la plazuela +del ngel. Lzaro la sigui como fascinado; despus se apart con miedo +de ella y de s mismo. Pero no poda resolverse retirarse. Hablara +no? Le oiran de seguro. Como no, si haba de decir cosas tan bellas? +El estaba seguro de que las dira. Las palabras que haba de decir +estaban escritas con letras de fuego en el espacio. + +Ya el retrato avanzaba llevado por cuatro socios de la _Fontana_. Sonaba +la msica, el gento rodeaba el lienzo, y todos se movan sin adelantar, +oscilaban sin extenderse, se revolvan confundindose. Sin duda faltaba +algo. Lzaro se mezcl en el torbellino. Sus ojos brillaban con +extraordinario resplandor; su inquietud era una convulsin, su agitacin +una fiebre, su mirada un rayo. Cruzbanle por la mente extraas y +sublimes formas de elocuencia; latale el corazn con rapidez +desenfrenada; las sienes le quemaban, y senta en su garganta una +vibracin sonora, que no necesitaba ms que un poco de aire para ser voz +elocuente y robusta. + +Vi que alzaban el retrato, que la turba se arremolinaba en circuitos +sin fin, y vi agitarse en el aire multitud de pauelos blancos que +salan de aquel torbellino como una espuma. + +La comitiva desordenada sigui por la calle de Atocha y penetr en la +Plaza Mayor. All se difundi un poco. Pero despus trat de atravesar +el arco de la calle de la Amargura para entrar en Plateras. El gran +monstruo midi de una mirada el volumen de sus miembros multiplicados y +la anchura del arco por donde haba de pasar. El camello iba pasar por +el ojo de la aguja. Hubo un movimiento convulsivo de codos, y los +abdmenes se deprimieron, giraban los cuerpos, y algunos sombreros +saltaron impulsos de las repercusiones y choques de tantas cabezas. +Algunas voces trataron de pronunciar una orden para vencer aquella +dificultad, problema de obstetricia sin duda. + +--Delante el retrato. Dejen pasar el retrato--decan. Era imposible; la +gente se agolpaba de tal modo, que el retrato no poda pasar. Al fin, +tras largos esfuerzos, el retrato pas por el arco. Detrs segua con +la mayor confusin la gran masa de gente. La multitud que llenaba la +plaza se haba parado y esperaba. El retrato y sus corifeos +desembocaron en la calle Mayor; pero al llegar all, una sorpresa sin +igual detuvo la procesin. Dos filas de soldados formaban en las +Plateras, llegando ms all de la plazuela de la Villa. Las picas de +un escuadrn de lanceros brillaban lo lejos, y delante de esta tropa +estaba, el Capitn General de Madrid, caballo, esperando con grande +aplomo y entereza. Este hombre avanz seguido de dos tres, y +sealando con el sable, intim la orden de retirada los del retrato. +Hubo una rpida consulta de miradas entre stos. Una autoridad civil se +acerc tambin, y con los mejores ademanes dijo que se fuera cada cual + su casa y renunciaran aquella manifestacin, porque el Gobierno +estaba resuelto que no dieran un paso ms. El aspecto de la tropa +impresion vivamente los del retrato; adems, stos contaban con la +ayuda del regimiento de Sagunto, y el regimiento de Sagunto estaba +encerrado y perfectamente custodiado en su cuartel. + +Trataron, sin embargo, de pasar adelante, y dijeron que aquella +manifestacin era puramente moral; que no trataban de producir ningn +trastorno, ni era agresiva su actitud, ni tenan ms objeto que +tributar un homenaje de admiracin al hroe que haba dado la libertad + su patria. + +"Cada uno su casa! Atrs el retrato", dijo resueltamente Morillo. + +La defensa era imposible. La procesin no tena armas. + +La supuesta debilidad del Gobierno se haba trocado en inquebrantable +firmeza. Algunos empezaron desertar, desfilando por la calle de +Milaneses y la plazuela de San Miguel. El retrato descansaba en tierra y +se mova adelante y atrs, poco seguro en manos de sus portadores. Estos +hablaron: pero todo fu intil: la gente empez retroceder, algunos +gritar, y hubo tambin quien quiso oponer resistencia la tropa. + +Entre tanto el gento que ocupaba la plaza permaneca inmvil. Quin +era aqul que entre tanta gente se elevaba, y agitando las manos, +profera voces que la muchedumbre aplauda? El orador hablaba bien, sin +duda: grandes aclamaciones acogan sus palabras; pero los continuos +empellones, los gritos de los pisoteados y estrujados no permitan +aqul expresarse con desahogo. + +Algunos pedan silencio; pero el silencio en toda la plaza era +imposible. A lo mejor, los que en el arco discutan con la autoridad, +retrocedieron al ver que la tropa resista. La confusin entonces lleg + su trmino. El orador continu su filpica; pero la continu excitando +al pueblo que no cediera en su empeo de verificar la manifestacin. +Estaba lvido, anhelante, y cada palabra suya era como un latigazo que +estimulaba la muchedumbre seguir adelante. + +En tanto las tropas avanzaban despejando la plaza, y algunos eran tan +osados, que delante de los caballos oponan resistencia y vociferaban +apostrofando Morillo y su gente. + +--A esos que gritan!--dijo el que mandaba el piquete. Arremolinse el +gento. Muchos corrieron escape. Otros dieron vueltas, arrastrados +por la oleada, permanecieron turbados sin saber qu partido tomar. +Lzaro call. + +--Quin gritaba?--dijo el capitn,--A los que gritan. Prender los +que gritan. + +Lzaro quiso huir; pero el brazo vigoroso de un soldado le detuvo +fuertemente. + +--Prender los que gritan. Este es el predicador. A ese! + +Lzaro pas de una mano fuerte otra fortsima. Apenas se daba cuenta +de que le haban prendido. Crey que le soltaran en seguida, intent +desasirse, aunque intilmente. + +-Atrs, atrs! Fuera de la plaza!--continuaba el capitn. + +Y era bien obedecido, porque el gento se desbandaba toda prisa. La +procesin fracas. El retrato qued hecho trizas en medio de la plaza; +la tropa tom todas las entradas. + +Qu fu de Lzaro? Un cuarto de hora despus entraba, honrosamente +custodiado, por las puertas de la crcel de Villa, y era introducido +tambin honrosamente en un tristsimo, obscuro y sucio calabozo. + + + + + +CAPTULO XIII + + + +#No llega el esperado.--Llegada de un importuno.# + + +De todos los procedimientos que el espritu emplea para atormentarse +s mismo, el ms terrible es esperar. Contra esto no hay remedio. +Parece que ha de ser fcil resolverse no esperar, apartar la +imaginacin de la cosa esperada, y vivir slo en un punto de la vida, en +un momento del tiempo, sin esa dolorosa aspiracin lo venidero que +desquicia el ser, sacndole de su centro. + +Cuando se espera lo que ha de llegar las horas son siglos; cuando se +espera lo que debi llegar, las horas vuelan como segundos. Clara estaba + la hora de las diez con el alma suspensa, trmula y atenta, llena de +inquietud y zozobra. Pasa de las diez, y el viajero no viene; el reloj +vuela de las once las doce, y de las doce la una. Pascuala tena +mucho miedo, porque el ruido de gentes que en la calle se senta +aumentaba cada hora. Las dos estaban sentadas en el cuarto interior, y +no decan cosa ninguna, ni la criada contaba aquellos cuentos de las +ninfas y el dragoncillo, que haba aprendido en su pueblo, ni la +hurfana se rea con la franca expansin y natural sencillez de su +carcter. Ambas estaban muy silenciosas: se miraban con ansiedad cuando +algn ruido se senta en la escalera; y al cerciorarse de que no era lo +que aguardaban, caan la una en su abatimiento indiferente, la otra en +su calmosa, melanclica y disimulada agitacin. + +Clara, la madrugada, entr en el perodo de las conjeturas; forma con +que el espritu se da todos los tormentos imaginables. Qu le haba +pasado? Volcara el coche? le habran salido ladrones con aquellos +tremendos trabucos que pintan en las estampas? Habra desistido del +viaje? Tendra tal vez amores con alguna muchacha del pueblo? Le +detendra alguna partida de realistas? Todo le ocurra menos lo cierto. +En estos momentos fcil es tranquilizarse teniendo un poco de serenidad; +pero nadie la tiene, y una ceguera profunda sustituye la normal +lucidez del entendimiento. Basta razonar en calma y decir: "No ha +venido? Se habr detenido casualmente. Maana vendr." Pero en vez de +hacer este lgico razonamiento, lo que generalmente se piensa es esto: +"No ha venido? Pues se ha muerto: le mataron." + +Luego la noche contribuye este tormento; la noche, que todo da +formas horribles, lo mismo las cosas materiales que las visiones +internas. Clara, que no haba podido ni poda dormir, no cesaba de +percibir informes, bultos, sangre, obscuridad, repentinamente opuesta +una gran luz que alumbra horrores. Da calentura esa situacin. +Impaciencia febril se apodera de la sangre que se agita y circula, como +si la rapidez de su marcha acelerase la llegada de lo que se espera. +Esta contrariedad de nuestro deseo es ms terrible, porque es lenta, sin +lmites. Delante no se ve sino la eternidad. No vienen la mente las +modificaciones que puede traer el prximo da. Aquella noche y aquella +soledad parece que no han de tener fin. + +Las primeras luces del da no hicieron, sin embargo, otra cosa que +aumentar su tristeza. Ayer! Desde ayer le haba estado esperando! +Deseaba salir fuera y correr, preguntando todos por el desventurado +joven. Abri el balcn, mir la calle, creyendo que iba verle pasar, +y examin todos los transentes. Entonces le llam la atencin una +persona que, fija en la esquina, la miraba con tenacidad. Segura de que +no era l volvi la cara, y no se cuid ms de aquella persona. + +Cerr el balcn, porque senta fatiga y mucha necesidad irresistible de +dormir. Fu su cuarto, y sentada en una silla, recost la cabeza sobre +la cama. Pero en vez de dormir empez cavilar con tanto desvaro y +agitacin como durante la noche. Elas tampoco haba vuelto. Qu sera +de l? Oh, qu luz! Tal vez le haba encontrado y estaran juntos en +alguna parte. + +En esto entr Pascuala que vena de la calle. La alcarrea se acerc +Clara, adornando la redonda y vasta fachada de su cara con +impertinente sonrisa. + +--Sabe usted lo que ha _pasao_? + +--Qu? qu hay?--dijo Clara con inters. + +--Que aquel caballerito del otro da ... pues ... el seor militar ... +me par en la esquina. + +--Y m qu me importa eso? + +--Que dice que viene ac. + +--Jess, ac! Y qu viene ac? Estamos solas. + +--Pues es un caballero muy cumplido. + +--Si? Pues no me he fijado. + +--No le vi usted el otro da aqu ... cuando el seor vino malo? + +--S: pareca una buena persona. Pero qu quiere volver aqu? + +--Usted bien se lo malicia. Ah, qu picarona es usted! En aquel momento +sonaron en el bolsillo de Pascuala las pesetas que el militar le haba +dado. Despus se sintieron pasos en la escalera y son muy dbilmente la +campanilla. + +--Es l--dijo la alcarrea. + +Y antes que Clara pudiera impedrselo, la moza corri, abri la puerta, +y el militar, que ya conocemos, entr en el pasillo, se descubri con +respeto y se acerc Clara. + +--A quin buscaba usted?--dijo Clara.--No est: ha salido. + +--S est, no ha salido,--contest el militar con aplomo. + +--Quin? Pero quin buscaba usted? + +--Fcil es comprender que no busco ese viejo, cuyo trato aleja en vez +de atraer las personas. + +--Pero qu quiere decir? qu viene usted?--le pregunt Clara con +ligera expresin de alarma.--Estoy sola, vyase usted. + +--Por lo mismo no me voy. + +--Si usted no se va, llamar, gritar,--dijo Clara, resuelta sin duda +hacer lo que deca. + +--Entonces reiremos,--afirm el militar con sonrisa de amistosa +franqueza, que desarm en parte el enojo de Clara. + +--Por Dios, que va llegar! Pero quin es usted? A qu viene usted +aqu? Quin le ha dado licencia para entrar? Usted es el que vino el +otro da con l. Ya le reconozco; pero no entiendo qu viene hoy. +Pascuala, Pascuala! + +--No me mire usted como enemigo. Mi entrada ha sido singular; pero no +soy un ladrn ni un asesino. Vengo como amigo: traigo paz y amistad. No +tenga usted miedo, Clara. Vengo como amigo. Ya nos conocemos de un solo +da, cuando vine aqu sosteniendo ese pobre seor. + +--Oh! y ahora puede venir--dijo Clara alarmada. Mrchese usted, por +Dios. Yo no le conozco, ni me importa todo eso que me ha dicho. Si +l llega.... + +--Lo que menos me importa es ese viejo--contest el militar.--Antes me +interesaba un poco. Cre que era de usted pariente, su esposo tal vez. +Pero despus he sabido que es un tiranuelo que vive para martiriza una +pobre hurfana, que se muere da melancola encerrada aqu. No puedo +ver con indiferencia que una persona tan guapa, tan amable, tan digna de +ser feliz, pase la vida en poder de esa fiera. + +--Oh! Pues yo estoy bien as. Le agradezco usted su bondad--contest +Clara;--pero no es necesaria. Vyase usted, por Dios. + +--No me ir, no--dijo el militar, exaltndose un poco. Hace algunos das +que me preocupa la idea de los martirios que usted debe sufrir. Siento +un deseo muy grande de libertarla usted de ese manitico, y creo que +realizar este propsito. He pasado por ah cien veces al da y me ha +dado horror el aspecto sombro de esta casa, sepulcro en vida de tan +bella criatura. Usted se reir de m, lo comprendo. Le parecer extrao +este inters que tomo por una persona quien slo he visto una vez; +pero de este misterio no hay que hablar ahora. Lo que importa es que +usted se decida hacer lo que yo le aconseje. Sepa usted que he jurado +no permitir que muera aqu de hasto y soledad. Estoy seguro de que +usted, que con tanta sencillez me comunic la nica vez que nos vimos +parte de sus desventuras, tendr hoy la confianza que necesito, sabr +apreciar la nobleza de mis propsitos y no se opondr que se realicen. + +Clara no saba qu contestar. Estaba confundida al ver el generoso y +fraternal inters que tena por ella una persona quien haba visto tan +poco. Esto hubiera llenado de orgullo otra mujer; pero Clara era muy +modesta, y ante aquella manifestacin afectuosa no tuvo ms que gratitud +y vergenza. Nunca crey merecer aquello. + +--Yo lo agradezco mucho, seor--dijo;--pero.... + +La verdad es que no poda decirle que era feliz y que deseaba continuar +aquel gnero de vida. Era cierto lo que el militar deca. Era imposible +vivir en compaa de aquella fiera. Pero acaso no esperaba su salvacin +de otra persona? Esta idea la indujo rechazar con ms energa las +ofertas que aqul le haca. + +--Usted no conoce la persona con quien vive--continu el +militar.--Usted no le conoce, yo s: ya me he informado de su carcter y +de sus ideas. No slo es un hombre extravagante intratable, sino un +fantico sin corazn, un hombre feroz, de perversos instintos y clculos +terribles. No: usted no puede seguir ms tiempo en manos de ese hombre, +que no es su pariente, ni su amigo: que se llama su protector, para +hacer de usted una vctima de su orgullo brutal. + +Clara comprendi, por la vehemencia con que el joven hablaba, que era +cierto su inters, y conoci tambin que la pintura que del viejo haca +no era exagerada. El desconocido obraba con la mayor nobleza, sinceridad +y buena fe. Era uno de esos caracteres inclinados las aventuras +difciles y que implicaban la salvacin peligrosa de los que sufran. Su +espritu caballeresco, su corazn inclinado al bien, hallaron en aquel +suceso un motivo de ocupacin, y dedic toda su actividad la +realizacin del ms generoso propsito. Adems, un sentimiento bastante +enrgico de simpata hacia aquella pobre hurfana, le impulsaba +proceder con tanta diligencia. Ms adelante conoceremos el nombre y los +hechos de este noble, caballero. + +--Pero no est usted ms tiempo aqu--dijo Clara.--Cmo quiere usted +convencerme de que se interesa por m, si precisamente estando aqu me +prueba lo contrario? Si l viene y le encuentra en la casa.... + +--No dir nada. Ese hombre es tan miserable, que no le importa ni la +felicidad ni el honor de usted: todo lo mirar con indiferencia. A usted +no le queda ms amparo que yo. + +La hurfana, al or estas palabras sinti un fro en el alma. El momento +en que eran dichas haca que parecieran una gran verdad. Su nico, +legtimo y verdadero amigo no vendra. Ya no le quedaba ms amparo que +el de un advenedizo. + +--Nada ms que yo; pero es bastante--continu el joven con afectada +voz.--Siga usted el plan que yo le marque: no haga usted caso de ese +viejo. Yo ser para usted todo lo que puede ser un hombre de corazn y +honradez. Tenga usted en m la confianza que se tiene en lo que nos ha +de salvar.... Y ahora, Clara, me voy. Pero no tardar en volver dar +mis rdenes la pobre prisionera, cuya felicidad pende de m. Qu +orgullo siento en esto! Yo estar siempre alerta. Si le ocurre usted +una nueva desventura, no necesita avisarme. Yo me hallar aqu para +socorrerla y animarla. No le queda usted ms amparo que yo. Pinselo +usted bien. Adis. + +La decisin de aquel hombre desconocido, insinuado tan novelescamente en +los secretos de la casa, era muy firme. Se haba propuesto emprender una +aventura generosa, que le inclinaban al mismo tiempo un sentimiento de +simpata, y el deseo inveterado en l, de hacer bien. + +Si haba un poco de egosmo en l, despus lo veremos. Ya se marchaba, +cuando Pascuala sali de la cocina asustada, y dijo: + +--El amo! + +--No abras--dijo Clara temerosa.--Espera: escndase usted. + +Pero Elas, que tena llave, no necesitaba que le abrieran para entrar. + +--No importa--dijo el militar, que trataba de serenar Clara. + +Coletilla abri y entr. Vena cabizbajo y abstrado. Di algunos pasos +por el corredor sin ver al intruso; mas al llegar al extremo, not aquel +bulto, alz la cabeza, y vi al joven, que se inclinaba ante l con +mucho respeto. + + + + + +CAPTULO XIV + + + +#La determinacin.# + + +--Qu busca usted? quin es usted? qu hace usted aqu? + +--No me conoce usted? Soy el que hace unos das le trajo usted muy +mal parado su casa, y vena ver si estaba usted ya completamente +restablecido. + +--Si, seor; estoy bueno--contest bruscamente, y entrando en la sala, +donde le sigui el joven:--no se ofrece nada ms? + +--Nada ms, y me retiro: acabo de llegar--dijo con afectada naturalidad +el militar.--Me retiro repitindole que me intereso mucho por su salud. + +--Bien: ya me lo dijo usted el otro da,--respondi Coletilla dirigiendo +miradas recelosas Clara y Pascuala. + +--Y no me manda usted nada? + +--Nada ms sino que me deje usted en paz. No va usted la procesin? +Est muy lucida. + +--No estoy para procesiones. + +--Le gusta usted saber lo que pasa en las casas de los +realistas?--aadi el anciano con el acento amargo y receloso propio de +su carcter.--Aqu no se conspira. Y si yo conspirara, lo hara de modo +que no vinieran sorprenderme los lechuguinos de la Milicia Nacional. + +Clara estaba temblando. La pareca que el militar, ofendido por aquel +insulto, iba desenvainar el tremendo sable que llevaba en la cintura y + descargarlo sobre la cabeza del realista. Pero aquel sonri +desdeosamente y dijo: + +--Amigo, veo que me juzga usted mal. Puede estar seguro de que no me +ocupar en delatarle. Qu dao puede hacer usted? + +--Yo?... Dao....--respondi el fantico con una mueca feroz, que en l +equivala la sonrisa. + +--Poco ser el que usted haga y por poco tiempo. Eso se lo juro usted. +Con que voy hacerle el favor de marcharme. Adis. + +Dirigise la salida, no sin tratar de expresar Clara con una mirada +lo que antes le haba dicho con muchas palabras, es decir, que confiara +en l y esperara. Hubiera querido verse acompaado de la joven hasta la +puerta; pero la infeliz no se atrevi. Cuando el militar estuvo fuera, +Coletilla se volvi Clara, y con irritados ademanes, le dijo: + +--Hace mucho que entr aqu ese hombre? + +--No, seor: un momento antes de usted llegar--respondi +temblando Clara. + +--Y por qu le habis abierto? No dije que no abrierais nadie? + +--Vena preguntar por usted. + +--Por m? Ya...--contest Elas con furia.--Algn espa del +Gobierno. Pero ya me figuro la verdad. Este es algn mozalbete que te +hace la corte. + +--A m? No, seor. Si no le conozco, no le he visto nunca, dijo Clara +temblando. + +--Pues yo le he visto rondando esta calle. S, seora, le he visto. No +me lo niegues. T tienes tratos con l, t le has hablado, t le has +dado cita aqu!... + +Clara no haba visto nunca Elas tan encolerizado contra ella. Las +inculpaciones que le haca ofendieron tanto su inocencia, que en aquel +momento sinti lo que nunca haba sentido: una secreta aversin hacia +aquel hombre. + +--Yo he sido un padre para ti, Clara; pero t no has sabido apreciar +mi proteccin--continu Coletilla con encono.--T eres una ingrata, +una mujer sin juicio; abusas de la libertad que te doy, abusas de mi +alejamiento de la casa. Pero yo juro que te enmendars. Es preciso que +hoy mismo tome la determinacin que haba pensado. Si, hoy mismo. +Ahora mismo. + +--Le digo usted que no s quien es ese hombre; que hoy ha entrado +aqu preguntar por usted. Yo no s quin es ni me he ocupado nunca de +semejante persona. + +--Hipcrita, piensas que creo en tu aire de mosquita muerta? Fese +usted de las nias apocaditas. Pero tus travesuras se concluirn, +Clara. Ya no comprometers otra vez mi reposo como hoy. Yo estoy +siempre fuera, y no quiero que durante mi ausencia se convierta esta +casa en un infame garito. + +Clara no poda creer aquellas palabras. Ya sabemos que era poco ducha en +contestar cuando el terrible anciano la reprenda. Y esta vez su honor +ofendido no encontr tampoco las palabras que en aquella situacin +convenan. Neg y llor tan slo, argumento que el realista tom como la +ltima expresin de la hipocresa y el engao. + +--Preprate, Clara, salir de aqu. No mereces los sacrificios que he +hecho por ti. A ver si ahora compras florecitas y arreglas cintajos para +coquetear en la ventana. Vas vivir de aqu en adelante en compaa de +unas personas cuya proteccin no mereces tampoco. Pero stas son tan +caritativas, que te admitirn por consideraciones m. Preprate. Esta +tarde mismo voy llevarte casa de esas seoras, y all vivirs. Ellas +te ensearn ser mujer de bien, y all veremos si vuelves tus +locuras, veremos si te apartas del buen camino. Vivirs con ellas; las +ayudars y servirs en sus labores, y te ensearn lo que no puedes +aprender en mi casa, sola y sin gua. + +--Las seoras de Porreo!--pens Clara con horror, aqullas tan erguidas +y finchadas, que le daban miedo siempre que le hablaban, dejndole una +impresin de tristeza que no poda borrar en muchos das. + +--Estas ideas del da--continu Elas como hablando solo,--pervierten +hasta las muchachas ms recatadas. Estas ideas del da, esta lepra +social!... se difunde sin saber cmo!... penetra en todas partes! +Quin lo haba de decir!... Ya se ve... sola en esta casa... Irs, +Clara, en casa de esas seoras. Ten presente que no lo mereces, porque +ellas son personas muy principales y virtuosas, libres del contagio del +da. Haz cuenta que entras en un santuario. + +No haba remedio. La fatal determinacin, que, sin conocerla, haba +asustado tanto la hurfana, estaba irremisiblemente tomada. Clara se +iba vivir con aquellas misteriosas seoras, en cuya casa, segn +Coletilla deca, no haban penetrado las ideas del da. Haca tiempo que +l tena este deseo para vivir ms sus anchas; pero nunca se hubiera +atrevido proponerlo las tres venerables matronas, si stas, con una +generosidad que l no se cansaba de admirar, no se lo hubieran indicado. +Era ya cosa resuelta; as es que Coletilla, al ocurrir la escena que +hemos referido, no quiso retardar ni un momento la determinacin, y +parti casa de sus amigas darles aviso, dejando Clara entregada al +dolor ms profundo. + +Digamos algo de las relaciones que anteriormente haba tenido Elas con +aquellas tres nobilsimas damas. + +A fines del siglo era Elas mayordomo mayor de la casa de los Porreos y +Venegas. La ruina de esta histrica casa data de aquella misma poca. +Don Baltasar Porreo, Marqus de Porreo, que haba sido Consejero +ntimo de Carlos IV, entabl un pleito con un pariente suyo, +descendiente de los Marqueses de Vedia. Este pleito dur diez aos, y en +l perdi Porreo casi toda su fortuna, contrayendo deudas espantosas. +Despus tuvo la desdicha de sostener Godoy en la conspiracin de +Aranjuez, y cado Carlos IV, el Prncipe heredero no perdon medio de +hacerle dao. Su hermano don Carlos Porreo cometi el despropsito de +afrancesarse durante la guerra, y la proteccin de Junot y de Vctor no +sirvieron sino para que fuera despus condenado perpetua proscripcin. + +Aquella casa ilustre y poderosa lleg al extremo de la ruina con la +muerte del Marqus; los acreedores embargaron sin respetar los preclaros +timbres de la familia, y despus de liquidadas las cuentas +inventariados los bienes muebles inmuebles, no les qued los +herederos sino una miseria. A la vuelta de Francia, Fernando olvid que +el Marqus de Porreo haba sido su enemigo en la conspiracin de +Aranjuez, y concedi una pensin su hermana. El hijo varn del Marqus +haba muerto en el viaje, navegando hacia Amrica, y de la casa antigua +y poderosa no quedaron ms que tres seoras, saber: la hermana y la +hija del Marqus de Porreo, y la hija de su hermano don Carlos, que +sigui Napolen, y muri, segn se deca, en Praga, al volver de la +campaa de Rusia. + +Despus del triste fin de la casa, Elas sigui fiel sus antiguos +amos. Al volver de la guerra, se present aquellos tres gloriosos +vestigios y les ofreci de nuevo sus servicios; pero las tres damas no +tenan ya bienes que administrar. De su caudalosa fortuna no les restaba +sino unas tierras de pan llevar en el trmino de Colmenarejo, y unos +viedos de muy poco valor junto Hiendelaencina. La administracin se +reduca tomar las cuentas cada trimestre dos colonos que cultivaban +aquellas heredades. Pero las seoras de Porreo, despus de su +decadencia, miraban Elas como un buen amigo, le trataban de igual +igual (lo que puede la decadencia!), aunque el antiguo mayordomo no +traspasaba nunca, ni en sus conversaciones, el lmite respetuoso que +separa un _hijo de zafios labradores_ (frase suya) de tres damas +pertenecientes la ms esclarecida nobleza. + +Ellas no eran nias. La hermana del Marqus, llamada doa Mara de la +Paz Jess, pasaba un poquito ms all de los cincuenta, aunque se +conservaba muy bien. Su sobrina (hija mayor del mismo don Baltasar), que +se llamaba Salom, estaba haciendo constantemente intrincados clculos +para ver de qu manera, sumando sus aos, podan resultar cuarenta tan +slo. La tercera, llamada doa Paulita (nunca se pudo quitar este +diminutivo), hija de don Carlos, el afrancesado, tena treinta y dos, +cumplidos el da de la Encarnacin. Esta doa Paulita era una santa. + +Vivan humildemente, casi pobremente; pero con mucho arreglo. Varias +veces haban propuesto Elas que se llevase Clara vivir con ellas, +por la razn de que sola en su casa, la muchacha se haba de contaminar +necesariamente con las ideas del siglo. Coletilla no accedi al +principio por respeto; pero al fin acogi la idea, y ya hemos visto como +se prepar realizarla. Adems, doa Mara de la Paz Jess, que era +mujer de gran iniciativa, haba concebido el proyecto de un arreglo +domstico muy conveniente para Elas y para ellas. Este proyecto +consista en que Elas tomara el piso segundo de aquella casa, el cual +ellas tenan como depsito de los muebles de la grandiosa casa antigua, +de que no haban querido desprenderse. El mayordomo aplaz para ms +adelante este arreglo. + +--Seoras, al fin traigo esa chica--dijo Coletilla, presentndose las +de Porreo. + +--Bien, amigo--exclam Salom;--trigala usted en seguida, esta +misma tarde. + +--Pero, seoras--continu,--esa muchacha tiene muy mala cabeza. Es +preciso que ustedes empleen en ella una severidad muy grande. De otro +modo es imposible sacar partido. + +--Pero qu ha hecho?--exclam doa Paulita, la santa. + +Elas cont la aparicin del militar en su casa; cont los antecedentes +peligrosos de Clara, su deseo de parecer bien, la compra de las flores, +las composiciones del vestido, y las tres damas comenzaron hacer +aspavientos. Salom enton un sermn, y doa Paulita se hizo cuatro +cruces desde la frente al estmago y desde un hombro otro. + +--Descuide usted, amigo, que ya la enmendaremos dijo Mara de la +Paz Jess. + +--Bien se comprende esa desenvoltura ... las muchachas del da--dijo +Salom quitndose los espejuelos,--son todas as. Y ya ... como esa +Clarita no tiene mala cara ... si ... una carilla as ... desvergonzada +y graciosilla ... pues ... aquello no es hermosura. + +--Pero, don Elas, es cierto eso de que ha hablado con +hombres?--exclam Paz con una solemnidad arquiepiscopal, que era en ella +muy frecuente.--Pero qu basilisco es ese? ... Mas no importa. Ya la +enmendaremos nosotras. Ya la ensearemos portarse como una mujer de +bien.... Ay! la honestidad est por los suelos. Qu siglo! + +--Ah!--exclam doa Paulita, despus de concluir en voz baja un Padre +nuestro;--estas ideas del da ... Jess, qu sociedad! Pero todo se +enmienda; y los ms pecadores son los que ms pronto salen de su error. +Trigala usted, don Elas, que yo confo en que esa desdichada entrar +por el buen camino, y ser una santa tal vez. No lo fu Mara la +Egipciaca? + +Elas manifest con repetidos movimientos de cabeza que estaba conforme +con estas apreciaciones. Sali de la casa, y una hora despus volvi +acompaado de Clara. + +Para hacer comprender lo que Clara encontr de terrible en la +determinacin del realista, conviene describir prolijamente la casa y +sus extraordinarios habitantes. + + + + + +CAPTULO XV + + + +#Las tres ruinas.# + + +Las tres seoras de Porreo y Venegas vivan en una humilde casa de la +calle de Beln: esta casa constaba de dos pisos altos, y aunque vieja no +tena mal aspecto, gracias una reciente revocacin. No haba en la +puerta escudo alguno, ni empresa herldica, ni portero con galones en +el zagun, ni en el patio cuadra de alazanes, ni cochera con carroza +nacarada, ni ostentosa litera. Pero si en el exterior ni en la entrada +no se encontraba cosa alguna que revelase el altsimo origen de sus +habitadores, en el interior, por el contrario, haba mil objetos que +inspiraban la vez curiosidad y respeto. + +Es el caso que en la ruina de la familia, en aquella profana liquidacin +y en aquel bochornoso embargo que sucedi la muerte del Marqus, pudo +salvarse una parte de los muebles de la antigua casa (que estaba en la +calle del Sacramento), y fueron transportados la nueva y triste +habitacin, acomodndolos all como mejor fu posible. Estos muebles +ocupaban las dos terceras partes de la casa y casi todo el piso segundo, +que tambin era de ellas. Les fu imposible entregar la deshonra de +una almoneda aquellos monumentos hereditarios, testigos de tantas +grandezas y desventuras tantas. + +En el pasillo antesala, que era bastante espacioso, haban puesto un +pesado armario de roble ennegrecido, con columnas salomnicas, gruesas +chapas de metal blanco en las cerraduras y bisagras, y en lo alto un +valo con el escudo de la casa de Porreo y Venegas, el cual escudo +consista en seis bandas rojas en la parte superior, y en la inferior +tres veneros relucientes sobre plata y verde, adems de una cabeza de +sarraceno, circudo todo con una cadena y un lema que deca: _En la +Puente de Lebrija peresci con Lope Daz._ (No nos detendremos en la +explicacin de este sapientsimo lema, que aluda sin duda la muerte +del primer Porreo en alguna de las expediciones de Alfonso VIII en +Andaluca.) + +Las paredes de la misma antesala estaban todas cubiertas con los +retratos de quince generaciones de Porreos, que formaban la histrica +galera de familia. Por un lado se vea un antiguo prcer del tiempo +del Rey nuestro seor don Felipe III, con la cara esculida, largo y +atusado bigote, barba puntiaguda, gorguera de tres filas de canjilones, +vestido negro con sendos golpes de pasamanera, cruz de Calatrava, +espada de rica empuadura, escarcela y cadena de la Orden teutnica; +su lado una dama de talle estirado y rgido, traje acuchillado; gran +faldelln bordado de plata y oro, y tambin enorme gorguera, cuyos +blancos y simtricos pliegues rodeaban el rostro como una aureola de +encaje. Por otro lado, descollaban las pelucas blancas, las enfocas +bordadas y las camisas de chorrera; all una dama con un perrito que +enderezaba airosamente el rabo; acull una vieja con un peinado de dos + tres pisos, fortaleza de moos, plumas y arracadas; en fin, la galera +era un museo de trajes y tocados, desde los ms sencillos y airosos +basta los ms complicados y extravagantes. + +Algunos de estos venerandos cuadros estaban agujereados en la cara; +otros haban perdido el color, y todos estaban sucios, corrodos y +cubiertos con ese polvo clsico que tanto aman los anticuarios. En las +habitaciones donde dorman, coman y trabajaban las tres damas, apenas +era posible andar causa de los muebles seculares con que estaban +ocupadas. En la alcoba haba una cama de matrimonio, que no pareca sino +una catedral. Cuatro voluminosas columnas sostenan el techo, del cual +pendan cortinas de damasco, cuyos colores primitivos se haban resuelto +en un gris claro con abundantes rozaduras y algn disimulado y +vergonzante remiendo; en otro cuarto se vean dos papeleras de talla con +innumerables divisiones, adornadas de pequeas figuras decorativas +incrustaciones de marfil y carey. Sobre una de ellas haba un San +Antonio muy viejo y carcomido, con un vestido flamante y una vara de +flores de reciente hechura. Frente esto, y en unos que fueron vistosos +marcos de palo-santo, se vean ciertos dibujos chinescos, regalo que +hizo al sexto Porreo (1548) su primo el prncipe de Antillano, que fu +con los portugueses la India. Al lado de esto se hallaban unos vasos +mejicanos con estrambticas pinturas y enrevesados signos, que no +parecan sino cosa de hereja. Segn tradicin, conservada en la +familia, estos vasos, trados del Per por el sptimo Porreo, almirante +y consejero del rey (1603), fueron mirados al principio con gran recelo +por la devota esposa de aquel seor, que creyendo fuesen cosa diablica +y hecha por las artes del demonio, como indicaban aquellos cabalsticos +y no comprendidos signos, resolvi echarlos al fuego; y si no lo hizo +fu porque se opuso el octavo Porreo (1832), el mismo que fu despus +consejero de Indias y gran sumiller del seor rey don Felipe IV. Junto +la cama campeaba un silln de vaqueta chaveteado, testigo mudo del +pasado de tres siglos. Sobre aquel cuero perdurable se haban sentado +los gregescos acairelados de un gentil hombre de la casa del Emperador; +recibi tal vez las gentiles posaderas de algn padre provincial, amigo +de la casa; quizs sostuvo los flacos muslos de algn familiar del Santo +Oficio en los buenos tiempos de Carlos II, y, por ltimo haba sido +honroso pedestal de aquellas humanidades que llevan un rabo en el +occipucio y aparecan constantemente aforradas en la chupa y ensartadas +en el espadn. + +No lejos de este monumento se encontraban dos tres arcones, de esos +que tienen cerraduras semejantes las de las puertas de una fortaleza, +y eran verdaderas fortalezas, donde se depositaban los patacones, y +donde se sepultaba la vajilla, la plata de familia, las alhajas y joyas +de gran precio; pero ya no habla, en sus antros ningn tesoro, no ser +dos tres docenas de pesos que dentro de un calcetn guardaba doa Paz +para los gastos de la casa. Encima de estos muebles se vean roperos sin +ropa, jaulas sin pjaros, y arrinconado en la pared, un biombo de cuatro +dobleces, mueble que, entre los dems, tena no s qu de alborozado y +juvenil. Eran sus dibujos del gusto francos que la dinasta haba trado + Espaa; y en los cinco lienzos que lo formaban, haba amanerados +grupos de pastoras discretas y pastores con peluca al estilo de Watteau, +gnero que hoy ha pasado los abanicos. + +Tambin existe (y si mal no recordamos estaba en la sala) un reloj de la +misma poca con su correspondiente fauno dorado; pero este reloj, que en +los buenos tiempos de los Porreos haba sido una maravilla de +precisin, estaba parado y marcaba las doce de la noche del 31 de +Diciembre de 1800, ltimo ao del siglo pasado, en que se par para no +volver andar ms, lo cual no dejaba de ser significativo en semejante +casa. Desde dicha noche se detuvo, y no hubo medio de hacerle andar un +segundo ms. El reloj, como sus amas, no quiso entrar en este siglo. + +Un lienzo mstico de pura escuela toledana ocupaba el centro de la sala +al lado del dcimo cuarto Porreo (padre feliz de doa Paz), pintado por +Vanlo. Este gran cuadro representaba, si no nos engaa la memoria, el +triunfo del Rosario, y era un agregado de pequeas composiciones +dispuestas en elipse, un cada una de las cuales estaba un retrato de un +fraile dominico, principiando por _Vicenzius_ y acabando por +_Hyacinthus_. En el centro estaba la Virgen con Santo Domingo, +arrodillado; y no tena ms defecto sino que en el sitio donde el pintor +haba puesto la cabeza del santo, puso la humedad un agujero muy profano +y feo. Pero pesar de esto, el lienzo era el _Sancta Sanctorum_ de la +casa, y representaba los sentimientos y creencias da todos los Porreos, +desde el que pereci en Andaluca con Lope Daz, hasta las tres ruinosas +damas, que en la poca de nuestra historia quedaban para muestra de lo +que son las glorias mundanas. + +En el cuarto de la devota ... (lo describimos de odas, porque ningn +mortal masculino pudo jams entrar en l) haba una Santa Librada, +imagen de quien era especial devoto y fiel ahijado el tercer Porreo +(1465). Con los aos se le haba roto la cabeza; pero doa Paulita tuvo +buen cuidado de pegrsela con un enorme pedazo de cera, si bien qued la +santa tan cuellitorcida, que daba lstima. Junto la cama (pudoroso y +casto mueble que nombramos con respeto) estaba el reclinatorio, al cual +no se acercaban ni sus tas. Sobre l se ergua un hermoso Cristo de +marfil, desfigurado por un faldelln de raso blanco, bordado de +lentejuelas, y una cinta anchsima y un amplio lazo que de los pies le +colgaba. El reclinatorio era una bella obra de talla del siglo XVI; pero +un carpintero del XIX le haba aadido para componerlo varios listones +de pino, dignos de un barril de aceitunas. El cojn donde las rodillas +de la santa se clavaban por espacio de cuatro horas todas las noches era +tan viejo, que su origen se perda en la obscuridad de los tiempos; su +color era indefinible: la lana se sala prisa por sus grandes roturas. + +Todas estas reliquias, recuerdo de pasadas glorias, de instituciones, de +personas, de das pasados, tenan un aspecto respetable y solemne. Al +entrar en aquella casa y ver aquellos objetos deteriorados por el +tiempo, bellos an en su miseria, el visitador se senta sobrecogido de +estupor y veneracin. Pero las reliquias, las ruinas que ms impresin +producan, eran las tres damas nobles y deterioradas que all vivan, y +que en el momento de nuestra historia, correspondiente este captulo, +estaban sentadas en la sala, puestas en fila. Mara de la Paz, la ms +vieja, en el centro; las otras dos los lados. Una de ellas tena en la +mano un libro de horas, otra cosa, la tercera bordaba con hilo de plata +un pequeo roponcillo de seda, que sin duda se destinaba abrigar las +carnes de algn santo de palo. Las tres, colocadas con simetra, +silenciosas y tranquilamente ensimismadas en su oracin su trabajo, +ofrecan un cuadro sombro, glacial, lgubre. Describiremos los +principales rasgos de esta trinidad ilustre. + +Mara de la Paz (quitmosla el doa, porque supimos casualmente que le +agradaba verse despojada de aquel tratamiento), hermana menor del +Marqus de Porreo, era una mujer de esas que pueden hacer creer que +tienen cuarenta aos, teniendo realmente ms de cincuenta. Era alta, +gruesa y robusta, de cara redonda y pecho abultado, que se hacia ms +ostensible por el singular empeo de ceirse la altura usada en tiempo +de Mara Luisa. Su rostro, perfectamente esferoidal, descansaba sin ms +intermedio sobre el busto; y su pelo, negro an por una condescendencia +de los aos, y partido en dos zonas sobre la frente, le tapaba entrambas +orejas, recogindose atrs. Su nariz era pequea y amoratada; su boca +ms pequea an y tan redonda, que pareca un botn encarnado; los ojos +no muy grandes, la barba prominente, los dientes agudos, y uno de ellos +le asomaba siempre cuando ms cerrados tena los labios. De la +extremidad visible de sus orejas pendan dos enormes herretes de +filigrana, que parecan dos pesos destinados mantener en equilibrio +aquella cabeza. En el siniestro lado tena una grande y muy negra +verruga, que asemejaba un exvoto puesto en el altar de su cara por la +piedad de un catlico. El cuerpo formaba gran armona con el rostro; y +en sus manos pequeas, coloradas y gordas, resplandecan muchos anillos, +en los que los brillantes haban sido hbilmente trocados por piedras +falsas. Echemos un velo sobre estas lstimas. + +Salom era un tipo enteramente contrario. As como la figura de Paz no +tena nada de aristocrtico, la de sta era de esas que la rutina la +moda califican, cuando son bellas, de aristocrticas. Era alta y flaca, +flaca como un espectro. Su rostro amarillo haba sido en tiempo de +Carlos IV un valo muy bello; despus era una cosa oblonga que meda una +cuarta desde la raz del pelo la barba; su cutis, que haba sido +finsimo jaspe, era ya papel de un ttulo de ejecutoria, y los aos +estaban trazados en l con arrugas tan rasgueadas que parecan la +complicada rbrica de un escribano. No se sabe cuntos aos haban +firmado sobre aquel rostro. Las cejas arqueadas y grandes eran +delicadsimas: en otro tiempo tuvieron suave ondulacin; pero ya se +recogan, se dilataban y contraan como dos culebras. Debajo se abran +sus grandes ojos, cuyos prpados ennegrecidos, clidos, venenosos y casi +transparentes, se abatan como dos compuertas cuando Salom quera +expresar su desdn, que era cosa muy comn. La nariz era afilada y tan +flaca y huesosa, que los espejuelos, que sola usar, se le resbalaban +por falta de cosa blanda en que agarrarse, vindose la seora en la +precisin de sujetrselos atrs con una cinta. Y, por ltimo, para que +esta efigie fuera ms singular, adornaban airosamente su labio superior +unos vellos negros que haban sido agraciado bozo y eran ya un bigotillo +barbiponiente, con el cual formaban simetra dos tres pelos +arraigados bajo la barba, apndices de una longitud y lozana que +envidiara cualquier moscovita. + +El despecho crnico haba dado este rostro un mohn repulsivo y una +siniestra contraccin que se avena muy bien con las formas de la +figura y su atavo. Desaparecan los cabellos bajo un tocado de +tristsimo aspecto, y el cuello, que fu comparado al del cisne por un +poeta quejumbrn del tiempo de Comella, era ya delgado, sinuoso y +escueto. Marcbanse en l los huesos, los tendones y las venas, +formando como un manojo de cuerdas; y cuando hablaba alterndose un +poco, aquellas mal cubiertas piezas anatmicas se movan y aguaban como +las varas de un telar. Debajo de toda esta mquina se extenda en +angosta superficie el seno de la dama, cuyas formas al exterior no +podra apreciar en la poca de nuestra historia el ms experimentado +gemetra, y ms abajo la otra mquina de su talle y cuerpo, inaccesible +tambin la induccin; mquina que fuerza de ataques nerviosos haba +llegado la ms completa morosidad. Cubrala un luengo traje negro. +Entre los pliegues de un vastsimo pauelo del mismo color, se +destacaban dos manos blancas, finsimas, de un contorno y suavidad +admirables. Pero no eran las manos la nica cosa bella que se adverta +en aquella ruina, no: tena otra cosa mil veces ms bella que las +manos, y eran los dientes, que, salvados del general desastre, se +conservaban hermossimos, con perfecta regularidad, esmalte brillante +intachable forma. Oh, los dientes de aquella seora eran divinos: slo +ellos recordaban el antiguo esplendor; y cuando aquel vestigio se +sonrea (cosa muy rara); cuando dejaba ver, contrastando con lo +desapacible del rostro, las dos filas de dientes de incomparable +hermosura, pareca que la belleza, la felicidad y la juventud se +asomaban su boca, que una luz aclaraba aquel rostro apagado. + +Doa Paulita (nunca pudo quitarse ni el _doa_ ni el diminutivo) no se +pareca en nada ni su ta ni su prima. Era una santa, una santita. +Sus ademanes estaban en armona con su carcter, de tal modo, que verla +y sentir ganas de rezarle un Padrenuestro era una misma cosa. Miraba +constantemente al suelo, y su voz tena un timbre nasal impertinente +como el de un monaguillo constipado. Cuando hablaba, cosa frecuente, lo +haca en ese tono que generalmente se llama de carretilla, como dicen +los chicos la leccin; en el tono en que se recitan las letanas y los +gozos. Examinando atentamente su figura, se observaba que la expresin +mstica que en toda ella resplandeca, era ms bien debida un hbito +de contracciones y movimientos, que natural y congnita forma. No se +crea por eso que era hipcrita, no: era una verdadera santa, una santa +por conviccin y por fervor. + +Tena el rostro compungido y desapacible, plido y ojeroso, spera y +morena la tez, con el circuito de los ojos como si acabara de llorar; +las cejas muy negras y pobladas; la boca un poco grande y con cierta +gracia innata, casi desfigurada por el mohn compungido de sus labios, +hechos la modulacin silenciosa de palabras santas. + +El que fuera digno de gozar el singular privilegio de ser mirado por +ella, habra advertido en sus ojos la inalterable fijeza, la expresin +glacial, que son el primer distintivo de los ojos de un santo de palo. +Pero haba momentos, y de esto slo el autor de este libro puede ser +testigo; haba momentos, decimos, en que las pupilas de la santa +irradiaban una luz y un calor extraordinarios. Y es que, sin duda, el +alma abrasada en amor divino se manifiesta siempre de un modo misterioso +y con sntomas que el observador superficial no puede apreciar. + +Su vestido era recatado y monjil, no siendo posible certificar que bajo +sus tocas hubiera algo parecido una cabellera, aunque nos atrevemos +asegurar que la tena, y muy hermosa. Su estatura no pasaba de mediana, +y pesar de la modestia, poca elegancia, y ninguna presuncin con que +vesta, era indudable que un mundano topgrafo, llamado medir las +formas de aquella santa, no se hubiera encontrado con tanta falta de +datos como en presencia de su ilustre prima la acartonada Marta Salom. + +Conocida esta trinidad ilustre, conviene recordar algunos antecedentes +histricos. All por los aos de 1790, los Porreos eran muy ricos, +tenan gran boato y gozaban de mucha preponderancia en la Corte. +Entonces Paz tena diez y nueve aos, y era tan fresca, robusta y +coloradota, que un poeta de aquel tiempo la compar Juno. Decan sus +primas por lo bajo que era muy orgullosa, y su padre el decimocuarto +de los Porreos, aseguraba que no haba prncipe ni duque que fuera +digno de aquella flor. Estuvo arreglado su casamiento con un joven de +la ilustre casa de Gaytn de Ayala; pero aconteci que el tal no gust +de Juno, y la boda fu un sueo. Es imposible pintar el dolor que tuvo +la infeliz cuando Mara Luisa, hallndose una noche en casa de la +duquesa de Chinchn, se permiti hacer, con su acostumbrada malicia, +algunas apreciaciones un poco picantes sobre la gordura y redondez de +nuestra diosa. + +Esto no fu, sin embargo, obstculo para que, pasados cuatro meses, se +ajustaran las bodas de Paz con un caballero irlands que estaba en la +embajada inglesa. Pero el diablo, que no duerme, hizo que ocurrieran +ltima hora algunas dificultades: el decimocuarto Parreo era cristiano +muy viejo y muy temeroso de Dios; y cierto fraile de la Merced, que +frecuentaba la casa y tomaba all el chocolate todas las noches, di en +probar, con la autoridad de San Anselmo y Orgenes, que aquel +caballerito irlands era hereje y poco menos que judo. Alarmse la +susceptible conciencia del Marqus, y despus de echarle un sermn +consolatorio Paz, sta se qued sin marido, con la triste +circunstancia de que se pona cada vez ms gorda, y ni bajndose el +talle poda disimular aquel mal. Por ltimo, en Diciembre de 1795, Paz +se cas con un pariente viejo y fastidioso, que cometi el singular +despropsito de morirse los siete das de casado, dejando su mujer +ms gruesa, pero no en cinta. Por la rama femenina los Porreos se +quedaron sin sucesin, lo cual haca que el viejo Marqus, en sus +accesos de melancola, se pusiera llorar como un nio, presagiando el +triste fin y acabamiento de su gloriosa casa. + +Entonces muri el viejo: heredle su hijo don Baltasar, padre de Salom; +y con sta, cuya belleza era notable, haba formado el padre proyectos +matrimoniales que remediaran la ruina que ya le amenazaba. El pleito +comenzaba aparecer formidable, siniestro, terrible, como un monstruo +de mltiples miembros; habase apoderado de la casa, la estrechaba, la +devoraba, la consuma. Un pleito es un incendio; pero ms terrible, +porque es ms lento. La casa ilustre comenzaba desmoronarse: era +intil que le quisieran poner un puntal aqu, otro all; la casa se +vena al suelo, porque el monstruo terrible no cesaba en su actividad +destructora. Lo nico que logr don Baltasar fu disimular su ruina. +Nadie crea que aquella casa poderosa estaba devorada por los +acreedores. Slo Elas Orejn, que gozaba sin sueldo de las +preeminencias de intendente, lo saba. Don Baltasar fundaba su esperanza +en Salom, cuyo peinado de canastillo haba seguramente gustado mucho al +joven Duque de X..., que buscaba esposa en la tertulia de la citada +Duquesa de Chinchn. + +Salom era entonces una Slfide. Ninguna le igualaba en esbeltez y +delicadeza: vesta con suma gracia y sencillez, y bailaba el minueto da +una manera tan sutil y ligera, que apareca del modo menos terrestre +que es posible en la figura humana. + +El Duque se enamor de ella como un loco: hizo que uno de los ms +enfadosos poetas de aquel tiempo escribieran unas estrofas amatorias, +que el joven apasionado desliz suavemente en la mano de Salom la +salida de un baile. Sentimos no tener mano estas estrofas, porque son +un documento notable y digno de ser conocido. En prosa neta contest la +joven; pero no fu menos expresivo su estilo. Hicieron amistades; de las +amistades pasaron al galanteo, y del galanteo al proyecto de boda. Don +Baltasar crey en el afianzamiento de su casa; pero se llev un terrible +chasco. De repente los Duques de X ... se opusieron al casamiento de su +hijo; Salom estuvo siete das en cama con dolor de muelas; su padre oy +con sumisin la homila que el fraile le espet por va de consuelo, y +Elas Orejn le ley en seguida unas terribles cuentas, que le hicieron +el efecto de un tsigo. + +La joven empez entonces enflaquecer. Por un amigo de la casa hemos +sabido que antes que el peinado de canastillo impresionara tan +enrgicamente al joven Duque, haba indicios para creer que Salom no +le era del todo indiferente un teniente de hsares del Rey, que meda la +calle del Sacramento lo menos cien veces al da. Es tambin seguro que +Salom pasaba muchas noches llorando, y que en aquel asunto +intervinieron el fraile y el Marqus. El teniente fu mandado al Per, y +no se supo nada ms de l. + +Es imposible expresar lo que sufri la pobre alma de la joven Porreo +con el terrible golpe del rompimiento de la boda. Ella esperaba no s +qu de aquel enlace. Misterios femeninos! Llor por el teniente y rabi +por el Duquesito. Desde aquellos das principi advertirse en ella la +modificacin que la llev al estado en que la conocemos. La displicencia +atrabiliaria, el desdn amargo, la impasibilidad indiferente aparecieron +entonces, y se apoderaron por ltimo, de su espritu por completo. Lleg +con los aos ser la persona ms desapacible y de trato ms fastidioso +que pudiera concebirse, ella que haba tenido un carcter tan flexible, +un trato tan amable, una manera de insinuarse tan suave y halagea. + +No as doa Paulita, que siempre haba encontrado consuelos en la +religin. Desde nia haba sido reputada como un ngel; no haca ms que +rezar y cantar estilo de coro, remedando lo que oa en las Carboneras. +Los domingos deca misa en un pequeo altar, que ella misma haba +formado, y tambin predicaba desde lo alto de una mesa con gran regodeo +de toda la servidumbre, que acuda para orla desde los cuatro polos de +la casa. Ya ms grandecita, manifestaba un vehemente horror los saraos +y los teatros; lo nico que pudo agradarla un poco fu una funcin de +toros, que la llev su padre, gran aficionado. Solamente iba doa +Paulita al teatro cuando se representaba algn auto en la Cruz por +fiestas de Corpus, pero siempre iba con permiso de su confesor. + +Entrada en los diez y ocho aos, oy con horror las proposiciones del +decimoquinto Porreo, su to, para que se casara. + +--Yo--dijo,-- ser hija de Jesucristo, vivir en mi casa, ausente del +mundo, buscando en ella un baluarte contra el demonio. + +--Bien, hija ma: si es ste tu gusto--dijo el to,--sea. Creci con los +aos su devocin, pero no hipcrita, sino devocin verdadera, legtimo +fervor cristiano. Tena grandes visiones, y en llegando la Cuaresma se +disciplinaba, y decan los criados que en las altas horas de la noche +sentan los azotes que se daba. En la poca de la decadencia, cuando +vivan en la calle de Beln, visitaba todos los das las vecinas +monjas de Gngora, conversando con ellas largas horas. Con ellas +consultaba sus visiones y contravisiones, relatando sus deliquios y +arrebatos de amor divino. Otros das llegaba muy apurada para contarles +cmo haba sentido unas terribles tentaciones, y que bebiendo vinagre se +le haban quitado. + +As pasaba los das en sabroso comercio con lo desconocido, lo mismo en +la poca de su apogeo que en la de su decadencia. + +Estos tres ngeles cados llevaban una vida montona y triste. Su casa +era la casa del fastidio. Pareca que las tres se fastidiaban de las +tres, y cada una de las dems. + +Nos hemos olvidado de otro importante inquilino. Era un delicado +ejemplar de la raza canina, un perrito que representaba en la casa el +elemento irracional. Mas en este ser no se vean nunca la inquietud y +alborozo propios de su edad y de su raza; antes, por el contrario, era +tan melanclico como sus amas. En los tiempos do prosperidad haba en +la casa muchos perros: dos falderos, un pachn y seis siete lebreles, +que acompaaban al decimocuarto Porreo cuando iba cazar su dehesa +de Sanchidrin.... Con la ruina de la casa desaparecieron los canes: +unos por muerte, otros porque el destino, implacable con la familia, +alej de ella sus ms leales amigos. Mas en su decadencia, las tres +damas no podan pasarse sin perro: y es fama que un da, viniendo doa +Paz de visitar sus amigas las Carboneras, al pasar por la Puerta del +Sol, vi un hombre que venda unos falderillos de pocos das. +Acercse con emocin y cierta vergenza, pag uno con ocho cuartos y se +lo llev bajo el manto. + +Instalado el perro en la casa, Salom le puso nombre, y recordando las +lucubraciones mitolgicas y pastoriles de los poetas que en el tiempo +de la Chinchn la obsequiaban con sus versos, le puso el nombre clsico +de Batilo. + +Este desventurado ser se hallaba en el momento de nuestra descripcin +echado los pies de Mara de la Paz, semejando en su actitud los +perros cachorrillos que duermen el sueo del mrmol inerte los pies +de la estatua yacente de un sepulcro. + +Las de Porreo se levantaban las siete de la maana, tomaban un +chocolate del ms barato, y se iban las Gngoras. Oan tres misas y +parte de una cuarta. Si era domingo confesaban, y despus volvan +casa, quedndose generalmente doa Paulita en el locutorio hablar de +las llagas de San Francisco. A la una coman (no tenan criada) una olla +decente _con menos de vaca que de carnero_, y algunos platos +condimentados por el instinto (no educacin) culinario de Mara de la +Paz, que consideraba como la ltima de las humillaciones la de entrar en +la cocina. Despus hacan labor. Una vez al ao visitaban cierta +condesa vieja que las conservaba alguna amistad pesar de la desgracia. +Llegada la noche, rezaban _ tro_ por espacio de dos horas, y despus +se acostaban. Al sumergirse en aquellas camas arquitectnicas, +verdaderos monumentos de otros tiempos, los tres vestigios de la familia +insigne de Porreo, vivos exticamente en nuestros das, pareca que se +hastiaban del mundo de hoy y se volvan su siglo. + +Concluyamos: la ms inalterable armona reinaba aparentemente entre +ellas. Parecan no tener ms que un pensamiento y una voluntad. La +uncin de Paulita se comunicaba las otras dos, y la misantropa amarga +de Salom se repeta igualmente en las dems. La alegra, el dolor, las +alteraciones de la pasin y del sentimiento no se conocan en aquella +regin del fastidio. La unidad de aquella trinidad era un misterio. En +los momentos normales de la vida las tres no eran ms que una: lo +antiguo manifestado en un tringulo equiltero; el hasto representado +en tres modos distintos, pero uno en esencia. + + + + + +CAPTULO XVI + + + +#El siglo dcimoctavo.# + + +Estas eran las veneradas matronas con quienes iba vivir nuestra pobre +amiga Clara; y en la posicin en que las hemos descrito se hallaban +cuando Elas, trayendo de la mano su ahijada, entr en la sala, y se +par ante las tres damas, haciendo una profunda reverencia. Las tres +dirigieron un tiempo los ms impertinentes rayos de sus miradas sobre +el semblante de la infeliz muchacha, que estaba con los ojos bajos, el +alma oprimida y sin poder pronunciar una palabra. + +--Es sta la nia que usted nos ha encargado, seor don Elas?--dijo +Mara de la Paz Jess. + +--S seora, ya que son usas tan buenas que quieren admitirla aqu. Yo +espero que ella ser agradecida tanto honor, y sabr corresponder l +con su buena conducta. + +--Pero, es preciso corregirse, nia--dijo Paz;--y si es verdad lo que el +seor Elas nos ha dicho de usted ... y verdad debe ser cuando l lo +dice.... Sintese usted. + +Los dos visitantes se sentaron en dos taburetes, magnficas joyas del +siglo decimosptimo. + +--Si es verdad--dijo Salom con desdn y cierta fatuidad:--es preciso +que usted se corrija. Esta casa, nia, impone al que la habita, deberes +muy sagrados. Nosotras no consentimos el menor escndalo, y cuando +protegemos (recalc la palabra _protegemos_) una persona, principiamos +por ensearle lo que debe sus protectores. + +--Estas ideas del da--aadi Paz,--lo invaden todo, nia. No extrao +que le haya alcanzado usted su influencia pestilencial. Ya no hay +religin: los hombres corren desenfrenados su ruina; y si Dios no se +apiada, se acabar el mundo. Pero en alguna parte se conservan los +sentimientos de honradez y pudor. Haga usted cuenta, nia, que ha dejado +un mundo de cieno para entrar en otro ms perfecto. Dios ha iluminado +su buen protector para que la ponga entre nosotras, que la libraremos de +la influencia infernal de las ideas del da. + +Y sigui disertando sobre las ideas del da con argumentos tan fuertes +y tal vehemencia de estilo, que Clara sinti picada su curiosidad; alz +los ojos y se puso mirar con asombro la efigie porreana, de cuya boca +sala elocuencia tan terrible. + +--Usas son tan buenas!... son las nicas personas que pueden ofrecer +algn consuelo entre las borrascas del da--dijo Coletilla con voz menos +spera que de ordinario, pues slo era afable tratndose de las +Porreas.--Usas le harn comprender lo que han sido y lo que son +todava, porque aunque esto se ha desquiciado, an quedan personas de +aquel tiempo tan grandes y nobles como entonces. Clara, haz cuenta que +habitas con las ms dignas y elevadas seoras de la grandeza espaola, +que, al par de la virtud, atesoran todas aquellas prendas del alma que +distinguen ciertas personas del bajo vulgo que nosotros +pertenecemos. + +Mara de la Paz Jess se irgui con toda la gallarda de que era capaz; +respir y mir un lado y otro con majestad perfectamente regia. Salom +mir con angustiosa calma las colgaduras remendadas y radas, los +muebles desvencijados y rotos. Doa Paulita di un suspiro mstico, y +continu en silencio. + +Coletilla, cuando emiti tan gran pensamiento, se levant y se fu, +despus de saludar las damas y hablar algo en voz baja con la ms +vieja de las tres. Clara le mir partir, y aquel hombre, que le haba +inspirado tanto miedo, que haba sido siempre un tirano para ella, le +pareci un ngel tutelar que la abandonaba en tales momentos. Sinti +impulsos de correr abrazarle para salir con l; le mir en silencio, y +cuando se hubo marchado observ las tres viejas con terror, y dos +lgrimas de desconsuelo y angustia corrieron por sus mejillas. + +--No llores, nia--dijo Salom:--esos sentimientos que manifiestas por +tu bienhechor son saludables; pero de qu valen esas lgrimas tardas, +despus de haber abusado de su bondad, poniendo en peligro la dignidad +de su casa? + +--Yo, seora!--exclam Clara con asombro. + +--S, usted--afirm doa Paz;--pero la juventud est desmoralizada: no +me admira. Esperamos, sin embargo, que usted se corrija. Ya se ve ... +con estas ideas del da, qu haba usted de hacer! + +--Es preciso perdonar--dijo doa Paulita con una voz agridulce y +atiplada, que pareca salir de lo profundo de un cepillo de iglesia. + +--S, perdonar; pero corregirse tambin--indic Salom con el aplomo de +un legislador.--Si no, dnde iramos parar; porque el perdn sin +correccin produce peores efectos que el no perdonar. + +--Ese es un punto--contest la devota--difcil de resolver, y que ha de +llevarnos sostener una hereja. El perdn es bueno _en si_ y _por s_, +como me lo prob el Padre Antonio el otro da. + +--Pero, hermana, de qu sirve perdonar si el malo no se corrige y sigue +siendo malo?--dijo Salom interesndose en aquella controversia, que +alter la soporfera armona de la trinidad por algunos minutos. + +--El perdn basta por s para producir la gracia eficaz en el +perdonado--contest la devota;--y si es as, que el perdonado se corrige +con la gracia tan slo, luego la correccin del perdonador es ineficaz +para el perdonado. + +Olvidbamos decir que doa Paulita saba un poco de latn, y que en la +poca de la decadencia se haba dedicado leer el _Florilegio sagrado_ +y el _Thesaurum breve Patrum ac sententiarum_. Aquel argumento lo haba +ledo la noche antes, y por eso lo tena tan la mano. + +La controversia concluy, y Mara de la Paz, ms dada al sermn que la +doctrina teolgica, prosigui arengando Clara, que, sentada como un +reo en el banquillo, estaba aterrada en presencia de tan severos jueces. + +--La opinin de la mujer--deca la matrona,--es cristal finsimo que se +empaa al menor soplo. Aqulla que no se guarda s misma, no es +guardada; y mujeres hemos visto muy honestas que por no cuidar de su +nombre le han visto manchado sin motivo. La opinin es lo primero: +cuidad de vuestra fama, porque cuando se habla de una mujer, nada le +queda ya, y su misma inocencia no la consuela. + +Estas doctrinas sobre la opinin eran de la cosecha del fraile de la +Merced, que _in illo tempore_ frecuentaba la casa. A Paz se le quedaron +presentes sus argumentaciones, y en lo sucesivo no perdonaba ocasin de +sacarlas cuento, creyendo que hablaba por su boca la misma sabidura. +La devota manifest con un _sin embargo_ que no estaba conforme con +aquella doctrina; pero el sermn, turbado por este pequeo incidente, +continu despus por mucho rato. + +--Y si no, dgame usted, nia--dijo Paz:--qu objeto tiene la mujer al +dar odos las palabras de los hombres, que son los que el demonio +elige para que propaguen estas ideas del da? Usted qu aspira en la +tierra? Por su nacimiento, por su educacin, no puede aspirar ocupar +un puesto en el mundo que la haga capaz de hacer bien los inferiores. +O si no, vamos ver: tratar de averiguar cules son sus pensamientos +sobre ciertas cosas, nia. Qu espera usted, qu aspira usted y de +qu modo piensa conducirse en el mundo? + +Clara no saba qu contestar esta pregunta. + +--Vamos, conteste usted--dijo Salom con un tonillo que indicaba grandes +deseos de or un disparate. + +--Diga, hermana--exclam con la nariz la devota. + +--Yo ...--contest Clara despus de una pausa larga en que trat +de dominar su turbacin ...--Yo ... les dir ustedes ... soy ... +una mujer. + +Paz hizo con la cabeza un signo de asentimiento, y mir sus +sobrinas de un modo que indicaba el profundo acierto que haba en la +respuesta de Clara. + +--Vamos, nia, qu piensa usted hacer en el mundo? Cmo cuenta usted +vivir en lo sucesivo? De qu modo? A ver--repiti Salom con vehementes +ganas de que Clara no acertara con la respuesta. + +--Yo ...--contest Clara,--lo que deseo es vivir ... pues. + +Paz inclin de nuevo la majestuosa cabeza en seal de aprobacin. + +--Y nada ms? + +--Ser buena y.... + +--Y qu?--insisti Salom, amostazada por el juicio y discrecin que +haba mostrado la examinada en las cuestiones anteriores--Y qu ms? +No se le ha ocurrido usted alguna cosa para lo porvenir? No ha +esperado usted verse en otra posicin, en otro estado del que hoy tiene? + +Clara continuaba no comprendiendo. + +--Pues queremos decir--aadi Paz,--que si usted no le ha ocurrido ser +feliz de algn modo; figurarse que poda ser til al mismo tiempo ... +pues ... porque las jvenes del da tienen ciertos pensamientos sobre la +vida y la sociedad que conviene examinar en usted. + +--De qu manera--dijo Salom--cree usted que debe vivir una mujer en +el mundo? Cmo espera usted vivir en la sociedad para servirla y +serle til? + +--Ah! s--dijo Clara bruscamente, como si un rayo de luz repentina +hubiera iluminado su entendimiento, sugirindole una idea que agradara +aquellas seoras. + +--A ver cmo? + +--Veamos. + +Clara tena un sentido natural muy grande. Evoclo todo, y pens en lo +que ella le pareca ser los destinos de la mujer. Comprendi que si no +hubiera matrimonio se acabara el mundo, y record haber pensado varias +veces que una mujer casndose sera lo que deben ser las mujeres. Con +esta dosis de lgica se aventur dar una respuesta sus jueces, +segura de que las tres haban de quedar muy satisfechas y complacidas. + +--A ver, nia, diga usted de una vez. + +--Qu debe hacer la mujer en la sociedad para servirla y serle til? + +--Casarse--dijo Clara con la mayor sencillez; y en el momento que +pronunci esta palabra, se aterr de lo que haba dicho y se puso +como la grana. + +El lector habr visto, si ha asistido algn sermn gerundiano, que +veces el predicador, no sabiendo qu medios emplear para conmover al +femenino auditorio, alza los brazos, pone en blanco los ojos, y con +tremenda voz nombra al demonio, diciendo que todas se las va llevar +en las alforjas al Infierno; habr visto cmo cunde el pnico entre las +devotas: una llora, otra grita, sta, se desmaya, aqulla principia +hacerse cruces, y la iglesia toda resuena con las voces alarmantes, el +pataleo de los histricos, el rumor de los suspiros y el retintn de las +cuentas del rosario. El lector ha visto esto? Pues el efecto producido +en las tres damas por la respuesta de Clara fu enteramente igual al que +producen los apostrofes de un predicador endemoniado en el tmido y +dueuesco auditorio de un novenario. + +--Qu horror!--exclam Paz juntando las manos. + +--Jess! Jess!--dijo Salom tapndose los odos. + +--_Et ne nos inducas_--profiri la devota alzando los ojos al cielo. + +Hubo un momento de confusin. Las tres se miraron con asombro. Doa +Paulita se repleg, doa Paz tambale en su asiento, y aun es fama que +el amarillo rostro de Salom se ti de una leve prpura, para lo cual +fu preciso sin duda que toda la sangre de su cuerpo se repartiera entre +sus dos mejillas. Hasta se asegura que Batilo, el ms taciturno de los +perros conocidos, particip de la opinin general: se alz sobre sus +patas, alarg el hocico y ladr. + +Pasados los primeros momentos de confusin, Paz recobr aliento, y dijo +con voz entrecortada por la clera: + +--Nia, esas ideas no me llaman la atencin. Ya la conocamos usted de +odas. Ahora me explico su conducta.... Ya se ve ... Oh! es preciso una +educacin fuerte. + +--Pero, seoras ... yo ... qu he dicho? ... yo--balbuci Clara muy +turbada.--Una mujer ... si se casa.... Pero casarse es ofender Dios? + +--No, seora, no--contest la matrona:--el matrimonio es cosa muy +principal; sin matrimonio no habra mundo. Pero lo que extraamos es ver + una mozuela de diez y siete aos pensando slo en casarse. + +Pero si yo no he pensado.... + +--No me interrumpa usted, nia ... pensando en casarse!... Qu locuras +no har quien esa edad no piensa mas que en el matrimonio? As se +comprende que sea usted tan amiga de los hombres ... que los busque. + +--Seora, yo no he buscado ningn hombre--dijo la muchacha con +angustia. + +--Todo lo sabemos; peso se equivoca usted si piensa que aqu vamos +tolerar sus trapicheos. + +El corazn de Clara se llen de amargura al or aquellas palabras; no se +pudo contener, y rompi llorar. + +Las tres manifestaban horrible crueldad en martirizarla. No podemos +explicarnos esto. Era tal vez efecto de la reconcentracin y sequedad +de espritu producidas por la falta de trato con las gentes, por falta +de amor y de los goces de la vida? Sin duda las tres momias no podan +sufrir en calma que hubiera en alguna persona aspiraciones la +felicidad. + +Doa Paulita, que ya tena la palabra en la nariz para reprender +Clara, se conmovi al verla ulcerar, y la tranquiliz dicindole: + +--La Magdalena pec y fu perdonada. Lo que ahora le falta usted es un +sincero arrepentimiento. + +--Pero de qu me he de arrepentir?--dijo Clara sollozando. + +--Jess! qu tono tan del da y tan ... liberal!--exclam Salom, +creyendo decir una gracia. + +--El orgullo que usted ha manifestado en esa pregunta no tiene +disculpa--dijo Paz con desdn. + +--Cuando dicen las personas mayores que usted ha faltado...--aadi la +otra,--ellas sabrn por qu lo dicen, y usted no tiene que hacer ms que +conformarse y callar. + +--Pero ay! yo no s en qu he podido faltar. + +--Cuando usted se lo dicen, sus razones habr para ello. + +--Pero si tengo la conciencia tranquila. + +--Ms tranquila queda no replicando cuando los superiores dicen una +cosa. + +--La autoridad, nia--exclam Paz,--la autoridad es necesaria... Ya nos +ha mostrado usted suficientemente la influencia fatal que en usted han +producido las ideas del da. El orgullo satnico, al rebelarse contra +los superiores; el contradecir... Esto es insoportable. De este modo +camina la sociedad su ruina. Pero nosotras le traeremos usted al +buen camino. + +--Por de pronto--dijo Salom,--cuidado cmo se asoma usted la ventana. + +--Queda terminantemente prohibido que se acerque usted un balcn +ventana; que abra usted la puerta de la escalera. + +--Y que hable usted cuando no le pregunten. + +--Se ha de levantar usted las cuatro de la maana, que la pereza es +madre de todos los vicios. + +--Yo me levanto la misma hora, hermana--dijo la devota,--Yo le +proporcionar usted ocasiones esa hora de entretener el +entendimiento en cosas santas. + +--A ver s de aqu en adelante tiene cuidado de no decir esos terribles +despropsitos que ahora ha dicho. + +--No volver--dijo en un arrebato de amor al prjimo doa Paulita--Yo s +que no volver: yo confo en que ser buena y obediente. Otros peores se +hicieron santos. + +--Cuidado cmo habla con nadie que venga esta casa. Trabajar usted +en cuanto se le mande--continu Paz, aadiendo un artculo aquel +cdigo fatal. + +--Pero no por, exceso--indic oficiosamente doa Paulita, que el trabajo +es bueno para ahuyentar las ocasiones de pecar; pero con exceso es malo. + +--No ser con exceso. Adems es preciso que procure desechar de su +mente todas las cosas que ha pensado hasta aqu. Cuidado con las ideas +del da que trae usted este santuario de los buenos principios! No se +acuerde usted de lo pasado; y ahora que est usted encomendada +nuestra tutela _para toda la vida_, no debe pensar sino en portarse +bien. Nosotras, ya que usted ha tenido la desgracia de perder sus +padres, procuraremos dirigirla y enmendarla, siendo la autoridad que +tanto necesita. + +La hurfana bajo los ojos y cay en profundo abatimiento. Para toda la +vida! Hubiera querido morirse en aquel instante. No mir las tres +arpas, ni les contest. Su terror era tan grande que se lo secaron las +lgrimas, y qued en este estado de perplejidad dolorosa que sigue las +grandes crisis del alma. + +Dejmosla en su encierro para acudir Lzaro, que gime en una prisin +de otra clase. + + + + + +CAPTULO XVII + + + +#El sueo del liberal#. + + +Cuando Lzaro vi cerrarse la puerta de su prisin y sinti perderse en +la galera los pasos de su carcelero, mir en torno suyo, y se hall +rodeado de la ms profunda obscuridad. Luz entraba por una reja que en +lo alto de la pared haba; pero l, viniendo de la calle, estaba +deslumbrado y no vea ms que tinieblas. Por un momento le fu difcil +darse cuenta de su situacin. Aquello le pareca un sueo. Su viaje +Madrid haba sido cosa real visin percibida en aquel calabozo? + +Los pensamientos que en desorden y confusamente se agolparon en la mente +del joven, no son para referidos. El primer sentimiento que en l se +manifest, fu una gran compasin de si mismo, que emanaba de la +ridiculez con que los hechos anteriores le presentaban sus propios +ojos. El haba credo que cada paso dado en la Corte sera un paso dado +hacia su futuro engrandecimiento inmortalidad. El club patritico ms +clebre de Espaa le haba abierto sus puertas, ofrecindole una +tribuna, un pedestal: la fortuna pareca haberle allanado todos los +caminos, y despus... Pero no poda acusar la fortuna. Esta le haba +dado ocasin, sitio, auditorio; haba puesto su servicio un trastorno +popular; haba dispuesto tolo para l un inmenso grupo de oyentes +trastornado y dispuestos hacer la apoteosis del primer advenedizo. La +fortuna haba organizado para l una manifestacin popular, pronta +improvisar un hroe en cada calle. La fortuna no deba ser acusada: l +tena la culpa, l, que haba nacido para una vida obscura tal vez para +ser un buen artesano, un buen labrador, y nada ms. Y aquel saber +presuntuoso, aquellos conatos de pueril elocuencia, aquella vanidad +prematura de grande hombre, eran quizs tan slo fenmenos nacidos de +esa serie de fantasmagoras que acompaa siempre la juventud hasta +dejarla las puertas de la virilidad. + +Despus de pensar estas cosas, se fij en su conversacin. Estaba preso. +Le formaran causa por alterador del orden pblico. Qu sera de l? +Adems haba cometido una gran falta en no visitar inmediatamente su +to. Qu pensara Clara? + +Al verse sumergido en una especie de sepulcro, su imaginacin principi + divagar. Estaba dbil y muy fatigado. En cuarenta y ocho horas haba +dormido apenas cinco; adems la falta de alimento le extenuaba. Cediendo +al cansancio empez dormitar; mas no durmi con ese sueo que da +reposo al cuerpo y al espritu, porque su excitacin le impeda un +descanso profundo. Dorma con el letargo doloroso indeciso que +representa todas las visiones de la vigilia anterior de un modo +incoherente y monstruoso. + +En su sueo crea escuchar lamentos que resonaban en las bvedas de la +Crcel. La antigua Crcel de Villa era un mal buhardilln, dividido en +celdas, donde los presos no tenan comodidad ni estaban seguros. La +prisin no tena aquel horror majestuoso con que los poetas nos han +pintado todos los calabozos. Pero Lzaro antojbasele un sombro +edificio, gigantesco sepulcro de vivos, de altsimas y negras paredes, +de gruesos inaccesibles torreones, con un gran foso lleno de aguas +cenagosas y verdes, con largas filas de mazmorras, de las cuales la ms +lbrega y subterrnea era la suya. Se le figuraba estar muchos pies +bajo tierra; crea que aquella reja daba algn conducto misterioso, y +que detrs de los muros habra una presa de agua. En su sueo crey +sentir el ruido de un torrente: el agua entraba con lentitud; enormes +ratas corran buscando entre los pies del preso refugio contra el +naufragio. Todo se le representaba segn las siniestras relaciones de +las crceles de la Inquisicin que haba ledo en sus libros. + +Despus le pareca que los muros se apartaban: se encontraban en el +interior de una gran sala, cuyas paredes estaban tendidas de negro; en +el fondo haba una mesa con un crucifijo y dos velas amarillas, y +sentados alrededor de esta mesa cinco hombres de espantosa mirada, cinco +inquisidores vestidos con la siniestra librea del Santo Oficio. Aquellos +hombres le hacan preguntas que no poda contestar. Despus se +acercaban l cuatro sayones, le desnudaban, le ataban la rueda de +una mquina horrible, la movan, rechinaban los ejes, crujan sus +huesos. El lanzaba gritos de dolor, es decir, pona en ejercicio sus +rganos vocales: pero el sonido no se oa. + +Despus la decoracin y las figuras cambiaban; se le representaban dos +filas de hombres cubiertos con capuchn negro y agujereado en la cara +en el lugar de los ojos. Por el fondo venan los mismos que le +interrogaron, y uno de ellos traa enarbolado el mismo Santo Cristo +que presidi al tormento. Cantaban con voz lgubre una salmodia que +pareca salir de lo ms profundo de la tierra, y avanzaban todos, l +tambin, en pausada procesin. Gento inmenso le contemplaba impasible +y fri: un fraile, tambin impasible, iba su lado, pronunciando su +odo palabras santas que l no pudo comprender. Le hablaba de la otra +vida y del alma. + +Despus le pareci que la comitiva se detena. Frente frente vi una +claridad extraa, como toda claridad que brilla durante el da. Aquella +claridad se convirti en llama, que brotaba de un montn de lea. La +llama creca, creca hasta llegar una altura enorme; crujan los +leos, saltaban chispas; una columna de humo negro suba hasta tocar el +cielo. Despus algunos hombres feroces, vestidos tambin con diablico +uniforme, le ataban fuertemente de pies y manos, le acercaban la +hoguera, le echaban en ella. En un momento de sbito indescriptible +horror sinti arder rechinando sus cabellos, consumidos en un segundo; +sus ropas en otro segundo. Rechin tenuemente el vello de toda su piel: +hirvi su carne con el chirrido intenso y discorde de todo cuerpo hmedo +que cae en el fuego. Respira fuego, bebi fuego, se convirti en fuego +sensible y animado con los dolores de su propia combustin. Quiso +gritar: la llama no conduce el sonido. Quiso huir: no tena movimiento, +no tena cuerpo, no era ms que una mecha. Quiso orar: no tena +pensamiento; no era ya ms que una pavesa, una masa de ceniza. El viento +le desmoronaba: se senta difundirse en el espacio ardiente, se quemaba +ya quemado. No era ms que humo: se consideraba subiendo en espiral +renegrida, y siempre quemndose, siempre quemndose y consumindose; +difundido ya, aniquilado, evaporado, acabado... hasta que al fin +despert, cubierto todo con el sudor de la agona. + +Despert, porque un ruido de voces resonaba su lado. La puerta de la +prisin se haba abierto. Era la cada de la tarde. Un carcelero, que +traa una linterna, alumbraba y guiaba otro hombre que vena visitar +al preso. Este hombre era Coletilla. + + + + + +CAPTULO XVIII + + + +#Dilogo entre ayer y hoy#. + + +Elas se par delante de su sobrino. Este balbuci algunas palabras, le +saludo de un modo incoherente, y le dijo al fin, despus de comenzar +muchas frases, que estaba seguro de tener delante su buen to; pero al +ver que ste no le daba contestacin ni desarrugaba el ceo, se call, +quedndose cabizbajo y lleno de vergenza. + +Por ltimo, el realista habl. + +--No debiera venir verte, ni acordarme de ti. Mereces lo que te pasa. +No tengo lstima de tu miseria, y vengo conocerte, nada ms que +conocerte. + +--Seor, yo... + +Lzaro no encontraba, la frmula de una explicacin. Coletilla saba por +el abate don Gil lo que haba sucedido su sobrino. + +--S por qu te han puesto aqu. Un amigo que sigui tus pasos esta +maana me lo ha contado todo. Has levantado la voz en medio de una turba +de charlatanes, y te han cogido preso. La justicia te ha puesto donde +debieran estar todos los charlatanes. + +Lzaro estaba cada vez ms confuso. Aquellas palabras, dichas cuando, +ms que reprensiones, necesitaba consuelo, concluyeron de abatirle. +Representsele el carcter de su to como el ms spero inflexible que +exista en la Naturaleza. + +--Me contaron tu hazaa--continu el viejo con su habitual entonacin +cavernosa,--y cuando supe que el delincuente era hijo de mi hermana, la +indignacin y la vergenza se apoderaron violentamente de m. No cre +que fueras perturbador del orden pblico. Si tal cosa hubiera sabido, te +habras quedado en el pueblo. Despus he averiguado ms. S que +llegaste, y en vez de ir mi casa fuistes con unos badulaques al caf +de la _Fontana_, donde te hicieron hablar y hablaste ... y por cierto +que lo hiciste muy mal. Todos se han redo de ti. Estuviste despus +alborotando toda la noche con los que apedrearon la casa de Merilleu. + +--Ah! no, seor; yo no. + +--De cualquiera manera que sea, tu conducta es imperdonable. Pero dime: +desde cundo te has metido orador? No saba yo que en Ateca hubiera +tanta elocuencia. Te habrn aplaudido los segadores en las eras, y te +has credo por eso un Demstenes. + +El fantico rea con tan maligno acento de sarcasmo, que Lzaro le +pareca tener delante un grotesco demonio. Cada palabra abra en el +corazn del pobre prisionero una nueva herida, y le abata y +avergonzaba ms. + +--Pero no extrao tus desvaros--continu Elas:--el desorden cunde por +todas partes. Qu mucho que estos pedantuelos de aldea tengan tales +humos, cuando los sabios de la ciudad ofenden el sentido comn con sus +ridculos debates? Sin duda algn garito de Zaragoza ha sido el primer +teatro de tu petulancia. + +La imaginacin de Lzaro midi rpidamente el abismo que en ideas y +sentimientos le separaba de su to. Pero se senta dominado por l, y no +poda contradecirle. + +--Aqu--continu el fantico con su espantosa burla, aqu puedes hablar +tus anchas: nadie te molestar. Lo que puede ocurrir es que te crean +loco y te lleven un manicomio. All debiera estar media Espaa. Pero +no, que digo media Espaa? una pequea parte, porque casi todos los +espaoles conservamos el juicio. Slo una porcin de hombres mezquinos, +mezquinos de juicio, de carcter, de todo, manifiestan con su conducta +todo el extravo de que es capaz nuestra naturaleza. Pero esto +concluir; yo te juro que concluir, es preciso creer que no hay Dios +en el cielo, perder la fe y renegar del mundo y del alma. Mira, +Lzaro--continu con tono vehemente y apretndole el brazo con tanta +fuerza, que le hizo retroceder inmutado y perplejo;--Lzaro, si tu eres +de esos, olvida que por tus venas corre mi sangre, olvida que soy +hermano de la que te di el ser. Un abismo nos separa; no hay +reconciliacin posible. Es preciso que nos odiemos de muerte. Huye de +m; para m no eres prjimo. Hay cosas que estn por encima de los +vnculos de la familia. La vida no se reconcilia con la muerte, ni la +luz con la obscuridad. Adis. + +Iba salir; pero Lzaro, trmulo de asombro, le detuvo, y le dijo con +mucha turbacin: + +--Pero, seor, no me abandone usted, hbleme usted. Yo quiero que +pensemos de la misma manera. + +A pesar de todo, el anciano le inspiraba respeto y veneracin; y al ver +que reprochaba sus ideas, sinti ese impulso de subordinacin tan +natural en un joven da temperamento impresionable. + +--Si eres de esos--continu Elas,--vuelve tu pueblo y no hables de +m; no digas que me has visto; no creas que existo; y es verdad: para ti +he muerto. + +--Pero deje usted que me explique... + +--Qu vas decir? + +--Yo pienso ... usted comprender que yo tengo mis ideas ... he ledo y +tengo convicciones, s, seor; estoy profundamente convencido.... + +--T, pobre nio, qu puedes saber?... qu convicciones puedes tener? +No sabes otra cosa ms que las falsedades ledas en cuatro libros que +debieran arder en llamas alimentadas con los huesos de sus autores. + +A cada palabra se hunda ms Lzaro. + +--Ser posible--dijo con desconsuelo,--que usted me pueda arrancar mis +creencias, que yo he alimentado con tanto cario y que me dan la vida? +No, no podr usted: y si al fin, con la fuerza de su talento, pudiera +conseguirlo, yo le ruego que no lo haga y me abandone. Que nos separe +ese abismo que usted dice: y si yo estoy en el error... Pero no lo +estoy, yo s que no lo estoy... + +--Iluso, fantico, vano ... porque slo vanidad es eso, vanidad de +Satn--dijo Elas con severidad; y despus aadi con ms fuerza:--Pero +yo te sacar de esa miseria. + +Estas palabras fueron pronunciadas con tan profundo acento de +conviccin, que el sobrino no pudo contestarlas, y se hundi ms. + +--Qu intentas hacer? Qu esperas? Piensas que esto va continuar +as por mucho tiempo? Te equivocas, que Espaa est punto de reconocer +su error. Mira cmo rebulle por todas partes. El odio la Constitucin +late en todos los corazones honrados. Pronto vers al Rey recobrar sus +sagrados privilegios, que slo Dios con la muerte puede quitarle. + +--Oh, seor! Y lo que este pueblo ha conquistado con tanta sangre, +ser perdido por el orgullo de un solo hombre? Si as fuera, yo +renegara de nuestro linaje; y si Espaa se dejara ultrajar de ese modo, +sera digna de mejor suerte. + +--Digna de mejor suerte,--dijo Elas con la ms horrible expresin de +que era capaz su rostro abominable; digna de aniquilarse y desaparecer de +la tierra si no lo hiciera. + +--No, no lo puedo creer aunque usted me lo diga. Cuando yo no crea en +la libertad, no creer en nada, y ser el ms despreciable de los +hombres. Yo creo en la libertad que est en mi naturaleza, para que la +manifieste en los actos particulares de mi vida. Yo, ciudadano de esta +nacin, tengo derecho hacer las leyes que han de regirme; tengo +derecho reunirme con mis hermanos para elegir un legislador. + +--Para darte leyes y obligarte cumplirlas existe un hombre sagrado, +ungido por Dios. + +--No: yo y mis hermanos le ungimos. Es Rey porque nosotros queremos. Es +sagrado para m si cumple el pacto solemne que ha hecho con todos y cada +uno. Si no, no. Pero lo cumplir, lo ha jurado. + +--Hay juramentos--contest sobriamente Coletilla,--cuyo cumplimiento es +un crimen. + +Lzaro sinti fro en el corazn. El aplomo con que aquellas palabras +fueron pronunciadas le anonad ms, y le hundi ms. + +--Y todos esos hroes--se atrevi decir el preso despus de +meditar.--todos esos hroes, santificados por la Historia, que viven en +el recuerdo de los buenos y sern siempre orgullo del gnero humano; +todos esos que han vivido por la libertad, que han muerto por ella, +mrtires deshonrados en su ltimo da por la mano del verdugo, pero +enaltecidos despus por la humanidad... no quiere usted que yo les ame? +Y les venero; mi pequeez no me permite imitarlos; pero por tener +ocasin de parecerme ellos, diera toda mi vida, lo confieso. Oh! si +la libertad no fuera la cosa ms buena, sera la cosa ms bella con la +memoria de tantos hroes. + +--Y esos son tus hroes? Eso es lo que admiras? dijo Elas. + +--Pues quin he de admirar? quin he de admirar? A los tiranos? +A Nern, matando Sneca; Felipe II, asesinando Egmont y Lanuza; + Luis XV, descoyuntando Damiens? + +--Era preciso ensear los franceses que no deba haber otro Ravaillac. + +--Pues la leccin no hizo efecto, porque hace treinta aos que un Rey +muri en un patbulo. + +--Esos son tus semidioses, esos!--exclam Elas con furia. + +--No: mis semidioses no son el exterminio, el terror ni el asesinato. +Lamento los desvaros de todos; mas no extrao que, al huir da las +violencias de un extremo, se toque en las violencias de otro, pagando +los crmenes de siglos enteros con el crimen de un da. + +--No me hables ms--dijo Coletilla con voz reposada y lgubre:--ya s +que eres de _esos_, de _esos_ quienes no tengo palabras bastante duras +con que calificar. Tu Dios es un ciego espritu de libertinaje; la norma +de tu conducta es el escndalo. Dime, insensato, cul es tu fin? Qu +ves t en ese porvenir? Supn que fueras un hombre notable entre los de +tu calaa, el ms ciego de los ciegos, el ms loco de los locos: qu +haras, cul sera tu aspiracin? + +--Yo no tengo aspiraciones bastardas; no quiero medrar la sombra de un +tirano que pague la adulacin con dinero; yo no aspiro ms que la +gratitud del gnero humano, la gloria. + +--Gloria por ese camino? La gloria no se consigue sino por el camino de +la lealtad, sirviendo Dios y al Rey. No hay ms gloria que la que Dios +da en su Paraso, de la cual es simulacro imperfecto remedo el culto +que da en los altares el linaje humano los escogidos de Dios. Adems, +la gloria en la tierra consiste en ser sbdito sumiso y obediente, no en +vociferar por calles y plazuelas. De esa gloria que t has soado no +pueden salir hroes, sino charlatanes y bandoleros. La gloria consiste +en cumplir el deber. + +--Pues yo cumplo mi deber tratando de emancipar mis hermanos de una +odiosa tirana, dicindoles y probndoles que son libres, iguales ante +Dios y ante la ley. + +--El primero de los deberes es obedecer lo que la ley te mande. + +--Ciegamente? + +--Ciegamente. + +--Yo obedezco la ley que es tal ley, la que han hecho los que pueden +hacerla, elegidos por m y mis hermanos, elegidos por todos. + +--A ti no te toca examinar la ley, sino obedecerla. + +--Y si me mandan una infamia? + +--No te la mandarn. + +--Y si me la mandan? + +--Te digo que no te la mandarn. Y si acaso Dios permitiera que tu Rey +te mandara alguna cosa contraria la justicia, hazla, que Dios le +castigar l y te premiar ti en la otra vida. Sers mrtir. Qu +mayor gloria? El martirio del deber es grande y sublime. + +Lzaro se hundi ms. + +--Observa--continu Elas,--el espectculo de esa nacin. Unos cuantos +desalmados le dan leyes en nombre de un principio absurdo, contrario +la Naturaleza. Slo al Rey ha dado Dios soberana. Qu desorden! El +Rey obligado por una turba de soldados rebeldes jurar aquel Cdigo +abominable! Lo jur; pero en el fondo de su alma lo detesta. No poda +ser de otra manera. Est prisionero, prisionero de sus vasallos que +juegan con l. El Rey se ve obligado representar la ms horrible +farsa. Jams la dignidad real ha descendido tanto. Pero l se librar de +esta horrible tutela, porque Europa, si es preciso, se coaligar para +salvar Espaa. Ya Espaa ha salvado Europa. + +--No, no puedo creer--contest Lzaro,--semejante iniquidad. Esta +invasin sera ms odiosa que la de 1808, y tambin mejor castigada. + +--No lo creas: el Rey ser restituido su trono. Adems, Espaa no se +levantar; y si lo hace, ser en favor de la intervencin. No ves +cmo manifiesta su voluntad? No ves las facciones que aparecen por +todas partes? Todas las provincias se arman para proclamar al Soberano +absoluto, y an no han aparecido las principales facciones. Espaa se +alzar contra ese absurdo sistema, y Fernando volver ser nuestro +Rey amado. + +--Ser posible?--dijo Lzaro con desaliento; y entonces se hundi ms. + +--Tan posible, que no pasar mucho tiempo sin que lo veas. Ahora se va +conocer el temple de las almas. Todos esos charlatanes que te han +llenado la cabeza de desatinos huirn avergonzados, yendo esconder su +ignominia en tierra extranjera. Entonces se cubrirn de gloria los +hombres de corazn recto; los leales y patriotas lucharn contra una +plebe desenfrenada; lucharn por el derecho, por Dios y por el Rey; +vivirn eternamente en la memoria de todos, y sus nombres sern en lo +venidero un emblema de justicia y de honradez. Estos son los hroes, +Lzaro; stos. + +Lzaro se acab de hundir. Las palabras de su to le impresionaban de +tal modo, que no tuvo aliento ms que para decir tmidamente: + +--Esos nada ms? + +--Nada ms. La gloria es muy divina para que pueda coronar otra cosa que +la justicia y el deber. No esperes nada fuera de esto. El torbellino de +esa turba ciega te arrastra: ve con l. No te digo ms. Camina la +deshonra y la muerte. Adis. Algn da te acordars de m. + +--No--exclam Lzaro detenindole:--yo quiero que usted me aconseje y +me gue.... Yo ... aunque tengo bastante fuerza de convicciones.... + +--Fuerza de convicciones?--dijo el fantico, detenindose y mirando +su sobrino con desprecio. + +--S--contest ste,--y no puedo perderlas, no quiero perderlas. + +--Bien: sigue por ese camino. Lejos de m no esperes otra cosa que +deshonra, obscuridad. Yo te abandono tu suerte. Hgame la cuenta de +que no te conozco. Te pondrn tal vez en libertad, irs con ellos, sers +vencido, y entonces ... huirs con ignominia, te entregars la +venganza de tus enemigos, que no tendrn perdn para ti, y harn bien. + +--Pero usted me abandona? + +--S: ya te he conocido. Vine slo por conocerte. Ya s quin eres. En +mi casa te espero; pero no vayas ella sino convertido. + +--Ah, imposible! No ir. + +--Pues adis--dijo Elas con decisin. + +--Adis--repiti Lzaro con angustia. + +Coletilla sali. El joven no se atrevi detenerle. No crey que se +marchaba hasta que le vi fuera, y sinti que el carcelero cerraba la +puerta. Entonces tuvo impulsos de llamarle; grit; no fu odo; llor +lgrimas de desesperacin; golpe violentamente con sus manos la puerta +y el cerrojo, y al fin, cediendo la fatiga y al trastorno mental, cay +de nuevo en aquel letargo extraviado y doloroso de que le sacara +momentos antes la llegada de su to. + + + + + +CAPTULO XIX + + + +#El abate#. + + +Al da siguiente, la casa de las tres ruinas contena en su estrecha +capacidad seis personas: las tres Porreas, Clara y dos visitas. + +Clara y la devota estaban encerradas en la habitacin interior, +destinada las prcticas ascticas. La santa, concluida la oracin +mental, se haba sentado en un taburete, y poniendo un gran libro sobre +sus rodillas, lea con la cabeza inclinada un lado, arqueadas las +cejas, bajos los prpados, y cruzadas las manos en ademn muy humilde. +Clara estaba su lado, y como no deba llegar, en su flaca naturaleza, + aquel alto grado de perfeccin, cosa como una pecadora, como una +infeliz mujer no acrisolada por las inflamaciones de amor divino. La +devota no se permiti otra expansin que referir su compaero los +gozos y visiones que aquella noche haba tenido. Despus empez un +examen de doctrina, y le hizo varias preguntas morales y teolgicas, +que contest Clara con sencillez, guindose por lo poco que saba +positivamente y por lo que su buen sentido le sugera. Pero es el caso +que doa Paulita siempre le parecan mal las respuestas de su +discpula. La reprenda, le explicaba con escolsticos giros y frases +nada comunes, y, por ltimo, la llamaba ignorante y hereje, causndole +gran turbacin y susto. + +De repente interrumpe sus lecturas y sus reprimendas, y exclama: + +--Ah! se me olvidaba una parte de mi rezo. Ya se ve, me he distrado +con los errores de usted, hija. Es preciso que usted piense de otro modo +y deseche esas ideas.... Pero digo que me olvid de rezar ... por.... +--Qu ha olvidado usted?--le dijo Clara.--Me olvid de rezar dos _Padre +nuestros_ por el sobrino de nuestro buen amigo don Elas. + +--Jess; Qu le ha pasado? Qu es de l?--exclam vivamente Clara sin +poderse contener. + +--No se asuste, hermana, que no ha muerto--contest framente la devota. + +--Pues qu le ha pasado?--continu Clara, que se haba puesto plida y +temblorosa. + +--Que est preso en la crcel, y bien merecido.--Pues qu ha hecho? + +--Alborotar por esas calles y hablar en los clubs una serie de cosas tan +prfidas infernales, que horroriza el recordarlas. Anoche nos cont +don Elas todo lo que ese desalmado joven ha hecho, y pas un mal rato. + +Clara estuvo un momento sin poder articular palabra. La repentina +noticia la turb tanto, que no se atrevi preguntar ms. + +--Hermana--prosigui la devota,--qu muchachos los del dial! Qu +horrible corrupcin! Ese joven debe ser un monstruo. Pero ay! debemos +tener compasin con los delincuentes que yerran. No es que crea yo, +como Orgenes, que hasta el diablo se ha de salvar. Pero debemos +compadecer y amar los pecadores, aunque stos sean de los ms +empedernidos y rebeldes. + +--Pero qu ha hecho?--repiti Clara, haciendo un gran esfuerzo para +disimular su turbacin. + +--No lo s punto por punto; pero son cosas tan horribles.... Ha hecho lo +que otros tantos desvergonzados que andan por ah. Esta sociedad est +perdida. A ver, hermana, si aprende usted pronto eso que le he dicho +sobre la gracia eficaz. + +--Pero est preso?--aadi Clara con ms miedo.--Preso, s, y no lo +soltarn tan pronto. Pero est usted inmutada ... Ya, le tiene +compasin, y es natural. La compasin los semejantes es una de las +virtudes que ms recomienda Tertuliano. Usted est plida, hermana. +Pero, ya: es efecto de la compasin. Voy rezar. Y dejando el libro, +tom el rosario y rez. Clara baj la cabeza y sigui cosiendo. Era tal +su congoja, que no daba un punto derechas; picse los dedos muchas +veces, y la costura sali tan mal que pronto fu preciso desbaratarla y +coserla de nuevo. + +Dejmoslas y acudamos las visitas. En la sala estaban Mara de la Paz, +Salom, y delante de ellas, en pie y respetuosamente, Elas Orejn y el +ex-abate don Gil Carrascosa. + +Nada hemos hablado hasta ahora de la amistad de este singular personaje +con las venerables viejas. Carrascosa, en su calidad de abate +entrometido, frecuentaba la casa de Porreo, lo mismo que otras de la +ms elevada jerarqua. An hemos odo contar personas de toda +veracidad que el intruso y audaz hombrecillo haba tenido una parte +principal en las misteriosas relaciones de Salom con aquel joven +militar, quien enviaron al Per despus del rompimiento de la dama con +el imberbe duque de X.... + +Carrascosa era hombre de mucha travesura y socalia, sutil como el aire, +capaz de urdir en el seno de las familias las ms hbiles maraas; iba y +vena sigilosamente su color de preparar fiestas, de arreglar +procesiones, y era, en resumen, un pcaro tercero. As le llamamos por +no darle otro nombre un poco soez, que alguien le aplic oportunamente y +conserv entre muchos con justicia. + +La amistad de las tres viejas se interrumpi con la desgracia, y slo de +vez en cuando las visitaba, recordndoles los tiempos pasados con una +elocuencia y un calor que no agradaban doa Paz. ltimamente, sus +visitas eran ms frecuentes y mucho ms afectuosas sus demostraciones +de amistad. El da en que los encontramos aqu haba ido con Elas; y +por algo extraordinario iba sin duda, porque su vestido era el ms +escogido y su cara estaba ms lavada que de costumbre. Los puntiagudos +faldones de la mejor de sus tres casacas se balanceaban al comps de las +piernas en la parte posterior del cuerpo; el tup haba recibido doble +racin de pomada, y la corbata, aumentada con nuevos pliegues, formaba +un blanco follaje, una pechuga escarolada debajo de la barba. Cuando el +abate se pona este traje, haba pronunciado ya la _ltima ratio_ de su +peculiar elegancia. + +Coletilla se despeda ya despus de haber saludado las damas. No vena +sino ratificar un tratado que ltimamente ajust con Paz. Ya sabemos +que las seoras tenan el segundo piso de la casa simplemente ocupado +con los muebles de familia de que no haban querido deshacerse. Este +piso era muy pequeo y abuhardillado, comunicndose con el principal por +una escalera interior. + +Las damas haban propuesto Elas que se fuese vivir aquel sitio, +comiendo con ellas en calidad de husped, y al buen viejo le vino este +arreglo como de molde, porque le produca un ahorro, y adems le pona +en estrecho contacto con sus antiguas amas, que tena siempre en tanto +aprecio. Economa, comodidad, seguridad: estas tres ventajas vi en la +proposicin, y acept. Aquel da vino darles la respuesta definitiva: +sobre el precio no hubo disputas. + +Cuando Coletilla se march el abate se prepar tomar la palabra: hizo +mil muecas, sacando la superficie de su cara todo su repertorio de +sonrisas. No seremos indiscretos en decir, anticipndonos la +declaracin expresa del mismo don Gil, que iba invitar las tres +damas para una fiesta religiosa. Tambin nos atrevemos indicar, con +todas las reservas imaginables, que aquello no era ms que un pretexto +que ocultaba otros fines. + +Cuando rompi hablar, lo primero que hizo fu preguntar por doa +Paulita, y tambin por Clara, empleando algunas discretas reticencias. +Despus dijo: + +--Pues yo vena decir ustedes si quieren honrar con su presencia la +funcin que la Hermandad de la Pasin y Muerte celebra maana en la +iglesia de Maravillas. Yo soy el secretario de la Cofrada, y gracias +m se ha arreglado la fiesta. Yo les aseguro ustedes que ser de lo +ms lucido que se ha visto en la Corte. + +--No ser nunca como la que hicimos el ao 98 en las Nias de Loreto, +cuando se traslad la Virgen de los Dolores del oratorio del +Olivar--dijo Salom. + +--No fu el 98, sino el 3; que me acuerdo cmo si hubiera sido +ayer--dijo Paz. + +--Te digo que fu el 98--insisti la otra. + +--Estoy segura que fu el ao 3--dijo Paz,--cuando el primo vino de la +guerra de Francia. + +--Que el 98, Paz--afirm Salom,--el 98. Hace ya veinticinco aos. + +--Jess, mujer: te aseguro que fu el ao 3; me acuerdo bien. Yo tena +entonces ... quince aos. + +--Seoras, no hace al caso la fecha--dijo Carrascosa, cortando aquella +peligrosa cuestin. + +Y despus continu: + +--Gracias al petitorio que yo dirijo, se han reducido dos mil y pico de +reales. Tenemos misa con orquesta de capilla, y nos predica el padre +Lorenzo de Soto, que es un orador que vale un Per. + +--Oh! no me le nombre usted--dijo Salom, apartando la cara y +ponindole delante de ella la mano abierta guisa de pantalla:--es un +clrigo pervertido, contaminado con las ideas del da. Despus que los +liberales le hicieron Provisor da Astorga, est en poder del demonio. +Hube de caerme muerta cuando el da de la fiesta de la Virgen de la +_Leche y Buen Parto_ le o decir en San Luis que era preciso +reconciliarnos con los que haban trastornado nuestra patria. Cmo +puede haber llegado ese extremo de perversin una persona ten docta +como el padre Lorenzo de Soto? + +--Seora, yo tengo para m que es un gran predicador--dijo +Carrascosa.--El ao 12 fu, como ustedes saben, Diputado en aquellas +Cortes; el 14 firm la exposicin de los _persas_.Noble carcter! +Despus, la amistad del Rey le ha elevado puestos muy altos; y para +probar su mrito, baste decir que l fu quien descubri la +conspiracin de Porlier. Despus del 20 se ha hecho enemigo de la +Constitucin, lo cual es digno de alabanza, porque de otro modo hubiera +perdido su prebenda. Pero nada de esto hace al caso, sino que predica +maana, y que esta tarde tenemos Completas, en que cantan los tiples de +Avila y el padre Melchor, franciscano de Segovia. Maana oficiar el +reverendo obispo do Mechoacn, y por la tarde habr procesin, que +asistir la Cofrada del Paso, la del Santo Sudario, y tambin irn los +nios del Hospicio. + +--Ay, don Gil!--exclam con acento de profundsimo desconsuelo Mara de +la Paz,--Cmo se atreven sacar los santos la calle con estas +cosas? Ms querrn ellos estarse en sus casas que no salir ver todas +las iniquidades que cometen los hombres. + +--Puedo asegurar usted--dijo el abate con sonrisa diablicamente +irnica--que no se han quejado, ni se quejarn por el paseo. Lo mejor de +la procesin es la comitiva que tenemos organizada. Irn catorce +vrgenes vestidas de blanco, con coronas de rosas, velos, escapularios, +y cirios en las manos. + +--Esas comitivas--dijo con muy mal humor Mara de la Paz--no me hacen +gracia. Es una cosa tan mundana! All van los hombres slo por ver +las muchachas; y las muchachas que hacen de vrgenes, van slo que las +vean, y en lo menos que piensan es en los santos y en Dios. Esas son +cosas de Francia, seor don Gil. Antes no se usaban aqu semejantes +inmoralidades, y da vendr en que se acaben costumbres tan +escandalosas. + +El timbre nasal de la voz de doa Paulita, que se hallaba en la +habitacin inmediata, reson en la tala, trayendo la opinin de la +santa, que no por estar rezando dejaba de prestar atencin cuanto en +la sala se deca. + +--Ah!--exclam, alzando la voz para poder ser oda por don Gil--no me +nombren esas procesiones de vrgenes mundanas. Qu vrgenes sern esas +que salen con coronas de rosas y cirios en las manos! Una vez vi eso, y +me entr tal grima, que tuve que confesarme en seguida de la clera que +me haba dado. No me nombren eso. Qu escndalo, Dios mo! A dnde +iremos parar as! + +--Pues, seoras--manifest don Gil, respirando fuerte, como si con el +aliento adquiriera la fuerza que contra tantos y tales enemigos +necesitaba:--yo, seoras, respetando la opinin de ustedes, encuentro +que esas procesiones son muy patticas, muy expresivas, muy religiosas. +De todos modos, ya la procesin est arreglada, y hay que llevarla +acabo. Hemos estado buscando jvenes, y ya hemos encontrado algunas; +pero an nos faltan cinco. La fiesta es maana: y si no encontramos hoy +esas que faltan, se va deslucir la funcin. Qu contratiempo! No +saben ustedes cunto he trabajado para buscarlas. Son muy guapas las +que tengo ya. + +--Seor don Gil, por Dios--chill Salom en el tono de una honesta dama +que reprende el atrevimiento de su galn. + +--Seoras, qu tiene eso de particular? Si Dios las ha hecho guapas, +qu vamos nosotros hacer? Pero ay! me faltan cinco. Por eso he +venido aqu. Y se detuvo como cortado. + +--Ha venido usted aqu!--exclam Paz abriendo mucho los ojos. + +--Ha venido usted aqu!--murmur Salom con sbito cambio de color. + +Las dos ruinas se miraron Aquella mirada fugaz fu terrible. Un +observador oculto inteligente hubiera advertido tal vez que en aquel +mutuo rayo por una y otra lanzado, se examinaron, se despreciaron, +cambiando como una expresin de rencor que cada una lanz para la otra. +Pero Carrascosa, aunque era buen observador, no pudo advertir al breve +resplandor de aquella mirada fugaz como un relmpago, los dos abismos +que, abierto el uno frente al otro, se contemplaron un instante, +mostrndose todo su horror. No se crea por esto que ta y sobrina no se +queran bien, no: se amaban, si cabe expresarlo as; se amaban como +pueden amarse dos personas que se fastidian juntas. Sigamos. + +Un profundo y lejano suspiro anunci la admiracin de doa Paulita. + +--S, he venido aqu ver si ustedes consienten ...--continu el abate. + +El retablo que en la persona de Paz haca veces de rostro, se puso de +color de remolacha, y los ojos de Salom miraron al cielo, no sabemos si +por un movimiento natural por una calculada combinacin de ademanes. + +--Eso no tiene nada de particular, seoras, nada de particular; al +contrario.... + +--Seor don Gil!--dijo Salom con una cosa parecida al rubor. + +--Seor don Gil!--exclam Paz con toda la majestad de su carcter +reunida en un solo gesto. + +El que haba sido abate y covachuelista comprendi que le haban +entendido mal. + +--Voy rectificar--exclam. + +--A rectificar, como dicen en las Cortes--indic Salom en un arrebato +de amabilidad repentina inexplicable que no pudo contener; amabilidad +rarsima en ella y que era sin duda signo de una gran agitacin. + +El buen humor de la segunda ruina era siniestro. + +--Quiero decir--continu el abate, despus de toser dos tres +veces--que vena ver si consentan ustedes en que esa joven ... esa +joven que ustedes protegen.... + +A Salom le entr una tos convulsiva, no sabemos si originada por una +causa fsica por la necesidad de disimular y no ofrecer la +contemplacin de don Gil las arrugas triangulares y el color crdeno +que aparecieron en su cara al or aquella proposicin. Mara de la Paz +se restreg un ojo como si le escociera. Oyse la voz de doa Paulita +que rezaba un latinajo incomprensible. + +--Esa joven--continu Carrascosa,--que se llama ... ya no me acuerdo de +su nombre. Pues ... esa que es tan guapita y tan modesta. De seguro no +habr en la procesin ninguna que la iguale. + +--Seor don Gil!--exclam Mara de la Paz Jess con explosin de clera +repentina.--Cmo se ha figurado usted que yo poda consentir en +semejante cosa? Ya le he dicho usted que esas comitivas me parecen muy +indecentes, y si esa nia quisiera prestarse ser escndalo de la +Corte, no entrara ms en esta casa. Por parte suya, no dudo que +consintiera, porque es tan aficionada coquetear por ah, que si la +dejaran haba de estar todo el da en la calle detrs de los hombres. +Pero no ... no me hable usted de eso. + +--Yo sospechaba desde el principio dnde iba usted parar, seor +Carrascosa: pero quise aguardar que se explicase--dijo Salom con +mucho desdn. + +--Seoras, veo que son ustedes inflexibles. Conozco mucho la noble +entereza del carcter de ustedes y el tesn de sus principios para +insistir ms sobre este punto. + +En aquel momento doa Paulita, que, sin salir de la habitacin interior, +no perda slaba de lo que all se deca, tom parte en la conversacin, +variando de sitio para que la oyeran mejor. + +--Oh, Dios mo--dijo.--No consentir yo tal cosa. Hasta las personas +ms perfectas caen alguna vez! Hasta de los hombres ms de bien y de +mejor conducta se vale el demonio para sus perversos fines! Quin dira +que usted, seor don Gil Carrascosa, haba de ser instrumento de +perdicin para esta pobre muchacha! + +--Yo, seora ma! + +--No: ya s que es sin querer, que veces Dios permite que una persona +buena sea, sin saberlo, causa de la perdicin de otra. No le echo +usted la culpa. Pero esta pobre nia tiene quien vele por ella. No +caer otra vez; que gracias un buen ngel ha salido ya del abismo la +pobrecita, y se ha salvado. Ya est hecho lo principal; de modo que +ahora, con una vida ejemplar consagrada enteramente la oracin, su +alma se purificar por completo. No temas, nia--aadi, volvindose +del lado en que estaba Clara;--no temas, que no volvers caer, y si +saliste del pantano del mundo, ha sido para continuar pura y sin +mancha lejos de l. Y no desconfes de ella--prosigui mirando la +sala y dirigindose las dos esfinges: no desconfes de ella, porque +es muy buena. + +Salom movi la cabeza en seal de duda. + +--Es muy buena, muy buena compaera ma--continu la devota--Aunque el +mundo trat de corromperla, ella tiene muy buen fondo, y el alma est +santa: lo he conocido. Perder la corteza de las viles pasiones que el +mundo le ha enseado. Estoy tan interesada en su salvacin, que quiero +unirme ella para toda la vida y salvarla conmigo. Os aseguro que as +ser! Amadla vosotras, que Dios manda amar los pecadores, sobre todo +cuando estn arrepentidos. No es verdad que ests arrepentida, hermana? + +No se oy ninguna respuesta. Clara contest sin duda que s con un +movimiento de cabeza. El sermn de la devota dej un eco en la sala. + +--Seoras: para concluir, me permitir una observacin--dijo don +Gil.--Yo no veo un escndalo en que la seora doa Clarita salga en la +procesin de las vrgenes. Al contrario, bueno es que ostente la +hermosura, que es obra de Dios; y la mujer que se esconde y no sale, +impide que se admire una obra de Dios, cual es la hermosura. Esa joven +es un ejemplar prodigioso de las hechuras de Dios, y haciendo que todos +la vean es como se publican las alabanzas del autor de tantas +maravillas. + +--Seor don Gil--objet Mara de la Paz haciendo esfuerzos para aparecer +serena:--no crea yo que fuese usted tan libertino. Vamos, nosotras +tenamos de usted otra idea; creamos que.... + +--Yo soy, seora, un hombre como los dems. Admiro las obras bellas de +la Naturaleza, y una mujer hermosa es.... + +--Por Dios, seor de Carrascosa: en verdad tiene usted unas cosas +...--dijo Salom pasando la mano por el fragmento de cabellera que entre +su apergaminada frente y su tocado apareca. + +--Jess! reprtese por Dios--dijo desde dentro la devota. Me horrorizan +sus palabras. + +Algo ms dur el importante dilogo; pero don Gil, viendo que no sacaba +partido de las tres pcoras, vari de asunto, aunque con poca fortuna, +porque sus amigas le mostraron mucho despego durante toda la visita. Al +fin determin marcharse; se levant, hizo mil cortesas, les reiter su +respeto y admiracin, prometi volver pronto, y se fu. + +Al llegar la calle mir todos los lados como buscando alguno, y +al poco rato sali del portal de una casa inmediata el joven militar que +hemos conocido desde el principio de esta historia. + +-Qu hay?--pregunt Carrascosa con mucho inters. + +-Nada, no quieren. Esas viejas son unos demonios contest riendo de +muy buena gana el abate.--Me parece que por ese camino no +conseguiremos nada. + +-Diantre de viejas! + +-No la sacamos de esa casa si no ahorcamos las tres arpas de los tres +balcones, y Coletilla del tejado. + +-Estoy decidido ya lo que te dije ayer. Si no la puedo sacar, me cuelo +yo dentro. + +-Hombre, qu empeo! ... Eso ya pica en historia. Vmonos de aqu, +que si Coletilla nos ve, de seguro cae de su burro; vmonos y hablemos +del asunto. + +-Eres lo ms intil ... Vers si yo la saco. + +-Quisiera verlo--contest Gil; y los dos se alejaron en direccin +Santa Brbara. + +-Ya t has olvidado tus antiguas mafias, diablo de abate; ya no sirves +para el caso. A ver cmo puedo yo entrar ah; discurre un medio, un +ardid cualquiera: para qu te sirve esa travesura? ver. + +-Hay un medio magnfico--contest Carrascosa. + +-Pues explcate pronto. + +-Voy explicarlo. + + + + + +CAPTULO XX + + + +#Bozmediano#. + + +Antes de dar conocer en toda su extensin el coloquio de estos +personajes, conviene dar noticias de uno de ellos, ya harto conocido por +el lector. El militar que en el segundo captulo de esta historia vimos +prestando auxilio Coletilla y despus introducindose furtivamente en +su casa, se llamaba don Claudio Bozmediano y Coello. Ya era tiempo de +decir su nombre. Tena treinta y dos aos, y serva en el ejrcito con +el grado de comandante. Su padre fu uno de los venerables legisladores +de Cdiz. Hombre de talento, de notoria probidad, de elevada cuna y +agradable presencia, haba sido siempre muy amado de sus compatriotas. A +la vuelta del Rey fu perseguido como todos, y tuvo que emigrar. Pero +restablecido el sistema constitucional, el viejo Bozmediano volvi +Espaa y ocup uno de los ms elevados puestos en la poltica. + +(Con el nombre de Bozmediano conoceremos en esta historia al hijo de +aquel varn ilustre, cuyo verdadero nombre no podemos usar en nuestro +relato por ser un personaje contemporneo de memoria muy reciente.) + +Bozmediano, padre, era liberal de corazn. Trataba al Rey, y es seguro +que hizo todo cuanto cabe en fuerza humana para dirigir por camino recto +la torcida voluntad de aquel soberano falaz y perverso. Era rico, y +jams le movi el inters en asuntos polticos. El amor su hijo y el +patriotismo eran dos sentimientos profundos que, enlazados y +confundidos, ocupaban todo su corazn. + +Bozmediano, hijo, que es el que ms conocemos, era un joven de +excelentes prendas; pero tena un defecto que la edad disculpaba. Era +tan aficionado las muchachas, que el galantearlas entretena la +mayor parte de su vida, robando tal vez la patria grandes servicios. +No era un libertino: las quera con toda la buena fe que el naciente +siglo XIX permita; y aunque l aseguraba no haber encontrado la suya, +entretenase con las dems esperando. Pero al fin, la haba +encontrado, haba hallado una que de fijo le entretendra ms que +las otras. + +Despus que conoci Clara, haba perdido el reposo. No slo la joven +aqulla, por sus cualidades y encantos personales, le interesaba +mucho, sino que en su vida haba encontrado un misterio, para l +interesantsimo, por ofrecerle lo que siempre buscaba con ms afn: +una aventura. + +La aventura se presentaba singularmente dramtica, excitando al mismo +tiempo el amor y la curiosidad de Claudio. La soledad de aquella +hurfana que viva en compaa de un viejo excntrico, la tristeza y +necesidad de desahogo que en ella haba notado, eran causas bastantes +para estimular un espritu menos impresionable y caballeresco. Su +intento, su gran aspiracin, era descifrar el misterio de aquella casa, +y despus salvar la encantadora y desdichada muchacha de la odiosa tutela +de su guardin. + +--Hay varios medios de entrar en la casa--deca Carrascosa tomando el +brazo del militar:--paro hay uno que es excelente. Esas viejas tienen +un arrendatario que ahora debe venir pagarles sus rentas, lo poco que +tienen. Lo s por Elas. Estamos al aviso, le compramos, le hacemos +escribir una carta diciendo que est enfermo y que enva su hijo con +el dinero; usted se disfrazar de labriego, entra en la casa, y una vez +all, cataplum! le ha dado un desmayo, un accidente terrible. No tienen +ms remedio que dejarlo en la casa ... le metern en un desvn, y +durante la noche, cuando ellas duerman, se apoderar de la chica, y ... + la calle. + +--Calla, imbcil: eso no puede ser. No s en qu comedia he visto eso, +que es muy bonito en el teatro; pero en la vida.... Yo quiero entrar en +mi traje habitual, con mi nombre ... pero es preciso un pretexto, porque +supongo que esas viejas sern la misma desconfianza. + +--Armarn un escndalo y ser tal el vocero que se oir en Jetafe. Es +preciso ir con tiento. + +--Pero, hombre--dijo Bozmediano, que no tena noticia de que +semejantes tipos existieran en el mundo,--qu gente es esa?... Cul +es su carcter, su vida, sus hbitos, qu hacen y por qu est ah esa +pobre muchacha? + +--Dichoso usted que no conoce esas diablas de Porreo. Son los pjaros +ms raros que hay en el mundo. Cuando tengo mal humor voy rerme con +ellas, oyndolas disparatar. Fueron ricas, pero han venido menos; creo +que el da menos pensado se comern unas otras. + +--Y en qu se ocupan? + +En nada, mejor dicho, en rezar. Una de ellas es santa, y le aseguro +usted que cuando se pone hablar de sus santidades es cosa de morirse +de risa. Y qu impertinentes son! Cuando les propuse lo de la +procesin, con objeto de sacar de all Clarita, se pusieron hechas +unos grifos. Ya me figur yo que no consentiran; y en verdad, amigo, +que el proyecto que acaba de fracasar era atrevidillo. + +--Y cmo ha venido aqu esa Clarita? + +--Yo no s: cosas de Elas. + +--Hombre, hbleme usted de ese Elas. El da en que le conoc por +primera vez me pareca lo ms raro del mundo. Ya haba yo odo hablar de +Coletilla. + +--Elas es un loco rematado, es realista; pero con un fanatismo que le +llevar hasta el martirio. + +--Y quiere esa joven? + +--No s: yo lo dudo. Coletilla no ama ms que al Rey, mejor dicho, al +Prncipe real. + +--Pues bien: ver como me introduces en esa madriguera. + +--Es preciso entrar de _ocultis_--dijo con la ms maliciosa +sonrisa el abate. + +--Y qu sacamos de eso?--contest en el colmo de la confusin +Bozmediano.--Entro, por ejemplo, de noche: si alguna me ve, me creer +ladrn, chillara, y entonces ... bonita aventura! Adems, Clara no est +prevenida, no tiene relaciones conmigo. Qu voy yo hacer all? Yo +quiero introducirme sin que se sospeche nada, entablar amistad con ella. + +--Tengo una idea--exclam Gil golpendose la frente. + +--A ver? + +--Usted va entrar en un momento en que Clarita est sola. + +--Sola? Pues esos demonios, si salen alguna vez, la dejarn all? + +--S. + +--Y cundo salen? + +--Yo me encargo de averiguarlo y de arreglar eso. + +--Explcate mejor. + +--Lo primero que usted debe hacer, seor don Claudio es escribir una +carta la nia. Yo tambin me encargo de eso. + +--Bien: ellas salen; probablemente la dejarn encerrada, Cmo entro yo? +Voy estar descerrajando puertas? + +--No, seor: usted entrar cmodamente y sin ruido. + +--A ver como es eso, diablo de abate. + +--Recuerda usted aquel vestido de abate que yo tena all por los +aos 10 y 12? + +--Qu he de recordar yo?--dijo Claudio, picado y curioso. + +--Calma, amiguito--contest don Gil, ponindole la mano en el +pecho:--recuerda usted mi gorro y mis calcetas, un primor de costura +y de corte? + +--Y qu tiene eso que ver con la...? + +--Vamos all. Pues ese traje, ese gorro, esas calcetas, me las hicieron +doa Nicolasa y doa Bibiana Remolinos, personas eminentes en el arte de +coser, quienes tendr el gusto hoy mismo de presentar usted. + +--Pero qu jerga es esa? Qu demonios tiene eso que ver con lo que +te pregunto? + +--Usted no cae en la cuenta--contest el socarrn del abate,--porque no +sabe que esas dos seoras viven en la misma buhardilla en que hace diez +aos vivi la hija del herrero, Josefita Pandero, de quien anduvo tan +enamorado el conde de Valds de la Plata: es decir, en el nmero 6 de +la calle de Beln. Yo anduve en el asunto. + +--Ya recuerdo haberte odo contar algo de eso. Pero qu tengo yo que +ver con Josefita Pandero ni con esas seoras Remolino...? + +--Usted no comprende lo que quiero decir, porque no recuerda que el +conde de Valds de la Plata, no pudiendo sonsacarle la nia al herrero, +que la guardaba como si no fuera mujer, alquil la casa inmediata, y no +par hasta abrir una comunicacin que le permiti profanar el hogar de +aquel testarudo Vulcano. + +--Ya.... + +--Pues ... mis amigas las costureras viven en el nmero 6, donde vivi +la hija del herrero, y mis amigas las Porreos viven en el 4, donde +vivi el conde de Valds de la Plata; y en resumen, si una puerta, +hbilmente hecha, permiti un caballero pasar del 4 al 6, tambin +abrir paso del 6 al 4 untndoles las uas esas costurerillas, que, +dicho sea da paso y en honor de la verdad, tienen para el pespunte unas +manos que son una gloria. + +--Ya comprendo. Y esa puerta existe? + +--Pues no ha de existir! Yo la he visto, yo respondo de todo: me +encargo de averiguar cundo salen las arpas, de llevar la cartita y de +facilitar el paso.... + +--No es mala idea--dijo el militar--y, sobre todo, mala buena, yo la +he de llevar cabo. Y qu haremos para que esa lechuza de Coletilla no +nos estorbe? + +--Coletilla no nos estorbar. De lo menos que l se ocupa es de la +muchacha, cuyo porvenir no le importa un comino. El no se ocupa ms +que de.... + +--De conspirar, eh? + +--Pues ya. Amigo don Claudio, Elas es hombre fuerte y tiene amistades +muy altas. Puede mucho, y as con su humildad y su melancola es persona +que maneja los tteres. Le digo usted que se va armar una.... + +--Con que conspiran? Si conspiran los realistas, es seguro que t +estars con ellos, no? + +--Hombre, yo ...--contest Gil maliciosamente--yo soy hombre de orden, y +nada ms. Si ando con Elas y me trato con los suyos, es slo por +enterarme de sus manejos, pues.... + +--Siempre el mismo truhn redomado: nadie como t ha sabido navegar +todos los vientos. + +--Ya sabe usted, seor don Claudio--contest Carrascosa--que me acusaron +de realista y me quitaron mi destino. Yo qu iba hacer? Iba +morirme de hambre? + +Las ideas no dan de comer, amigo. Usted, que es rico, puede ser +liberal. Yo soy muy pobre para permitirme ese lujo. + +--Solemne tunante! + +--Lo que hago es estar al cabo de todo. Quiere usted que acabe de ser +franco? Usted es buen amigo y buen caballero. Voy ser franco. Pues +sepa usted que esto se lo va llevar la trampa. Esto se viene al suelo, +y no tardar mucho. Se lo digo yo y bien puede creerme. Dice usted que +soy un solemne tunante. Bien: pues yo le digo usted que es un tonto +rematado. Usted es de los que creen que esto va seguir, y que va +haber libertad, y Constitucin, y todas esas majaderas. Qu chasco se +van llevar! Le repito que esto se lo lleva Barrabs, y si no, +acurdese de m. + +--Ya empiezan las facciones, eh? Pues es cierto que les darn que +hacer, porque los liberales no se maman el dedo, amigo Carrascosa. + +--Ah!--contest el otro, riendo como un diablillo.--Que no se maman el +dedo? Ya ver usted lo que va salir de aqu. Usted, Bozmediano, +arrmese buen rbol.... Mire que se lo aconseja quien sabe lo que son +estas cosas.... Pero volvamos al otro asunto. En lo concerniente +Clarita, voy darle usted un dato muy importante. + +--A ver. + +--Este Elas tena un sobrino en Ateca. Clara estuvo all hace unos +meses. El sobrino es joven, decidorcillo, medio galanteador.... +Necesito decir ms? + +--Vamos, ya pareci aquello--dijo Bozmediano con mucho inters.--Apuesto + que es su novio. + +--Pues ganar usted. Yo estuve en Ateca en aquellos das, y supe que los +dos chicos se queran. Me parece que se quieren todava. + +--Hola, hola! esas tenemos?--dijo Bozmediano amostazado--Y cmo hasta +ahora no me habas dado esa noticia? + +--Porque hasta hoy no haba sabido que ese chico lleg y est en Madrid. + +--En Madrid? + +--S; pero se las compuso de tal modo, que llegar aqu y ser metido en +la crcel, fu todo uno. + +--Pues qu hizo? + +--Es muy aficionado la poltica. All en Zaragoza hablaba mucho en +los clubs. El chico estaba envanecido; lleg Madrid; sus amigotes +le llevaron la _Fontana_; habl; la maana siguiente se mezcl +en el tumulto de la procesin del retrato de Riego: chill en la +calle, alborot, vino la polica, le ech mano y le llev la +crcel, donde est. + +--Y su to no procura sacarlo? + +--Usted no conoce esa fiera. Su to, al saber que el muchacho era +exaltado y que la echaba de orador, se puso hecho un veneno, fu la +crcel, le ri de lo lindo, y ha roto con l, dicindole que mientras +tenga aquellas ideas no parezca por su casa. + +--Ese hombre es lo ms excntrico ... + +--S, seor. Pero la pobre muchacha est seguramente pasando las +mayores amarguras, y tendr el corazn tamaito al ver lo que le pasa +su pobre amigo. + +Bozmediano permaneci meditabundo algunos instantes. Despus dijo con +mucha calma: + +--Ya s lo que tengo que hacer. + +--Qu va usted hacer? + +--Todo lo posible para que pongan en libertad ese joven. Estoy seguro +de que lo conseguir. + +--Hombre, pues es usted lo ms raro! ... No se comprende dijo sonriendo +y con asombro don Gil.--Con que est usted haciendo el amor la +chica, y le va poner en libertad al novio? Si digo yo que usted es +tonto, don Claudio. + +--No tengo duda alguna: le pongo en libertad. Veremos cmo ella lo toma. +Haremos que sepa que yo le he puesto en libertad, yo. + +--Buena la va usted hacer. Estos entes caballerescos son +incomprensibles. Ese muchacho ser un estorbo ms para nuestro plan, +para el escalamiento y ... + +--No importa: all veremos. Sobre lo dems, lo dicho, dicho ... La +carta, alejamiento de las arpas, la puerta del desvn.... + +--Todo presto, todo arreglado. No hay ms que hablar. Dios se la +depare buena. + +Despus de estas palabras se separaron. El ex-abate, al partir, se rea +con muy buenas ganas del joven militar, quien quera servir llevado de +miras ulteriores, esperando un ventajoso arrimo en aquella situacin +poltica. El otro se dirigi su casa, pensando la vez en la +repugnante astucia de don Gil y en los peligros de su aventura. + +El ardid amoroso que pensaba emplear Bozmediano era cosa muy comn +principios del presente siglo, en que se conservaba an la rigidez de +los principios domsticos que haban hecho en tiempos anteriores una +fortaleza de cada hogar. + +En el siglo XVII, cuando nuestra nacionalidad vigorosa, original y +profundamente caracterstica, no haba recibido influjo extranjero, los +espaoles se componan de otro modo: iban su objeto por medios ms +violentos, ms decididos, ms romnticos, que indicaban antes la pasin +que la intriga; ms bien la resuelta actitud del valor que el ingenioso +intento de la astucia. Aqul fu el siglo de los raptos del convento, +de las escaladas por el jardn, de las fugas, de los atropellos, de los +sublimes atrevimientos. Entonces hubo un galn, segn dicen (el Conde +da Villamediana), que quem su casa slo por el placer de sacar en +brazos una dama. + +La irrupcin de costumbres francesas, verificada con la venida de la +dinasta nueva principios del siglo XVIII, modific sta como otras +cosas. La sociedad que se impona la nuestra era menos grande, menos +valerosa, menos apasionada; pero ms culta, ms refinada, ms hipcrita. +Con ella vinieron los abates, y vino la literatura clsica, fra, +ceremoniosa, falsa, hipcrita tambin. La poesa pastoril, ltimo grado +de la hipocresa literaria, tuvo un renacimiento funesto en el siglo +pasado. Al comps de los madrigales, los abates hacan el amor +callandito en los salones. Los amantes, que componan versos de casto +inspido pastorileo, no podan entrar en las casas como aqullos +quienes encubra su dignidad, y entraban disfrazados empleando los ms +extravagantes y rebuscados medios. + +Con la sociedad nueva vino la moda nueva. Esta trajo las pelucas +blancas, los peinados complicados hiperblicos; y con el artificio +de estos peinados se cre el peluquero de las damas, hombre gracioso +que entraba en todos los tocadores, y era tercero en toda +intriguilla de amor. + +Ningn siglo ha visto, como el dcimoctavo, la astucia sirviendo al +amor. Vease los amantes arrostrando la ridiculez de situaciones muy +raras para poder hablar con sus damas. La casa era invadida; pero no +como la invadan nuestros caballeros del siglo anterior, espada en mano, +batindose con una turba de criados y dos docenas de alguaciles, sino +astuta y solapadamente, engaando las familias, abusando de la +confianza encubrindose con un disfraz ingenioso y veces grosero. + +En 1821 estos procedimientos estaban an en boga, y Bozmediano era +maestro consumado en el asunto. Conoca el resorte de los barberos, de +las terceras, de los abates, siendo muy diestro en el uso de disfraces, +engaos y supercheras amables, como entonces se llamaba estas cosas. +Si no pudo emplearlos en la aventura que le vemos emprender, causa de +las singulares, costumbres de las tres seoras, no fu culpa suya; y +slo los obstculos y dificultades que presentaba el terreno, se +debi, como l deca, que empleara medios un poco ms violentos. + + + + + +CAPTULO XXI + + + +#Libre!# + + +Ante todo, Bozmediano, guiado por un sentimiento fcil de comprender, +resolvi firmemente hacer cuanto en su mano estuviera para poner en +libertad al pobre Lzaro. Servir al que poda considerar como su rival, +le pareca un acto que poda asegurarle la benevolencia de Clara; y esta +benevolencia, bien y astutamente dirigida, poda convertirse en amor. No +proceda ste como los amantes vulgares, en quienes la pasin no es ms +que un egosmo un poco espiritualizado. En Bozmediano los movimientos de +delicadeza y generosidad eran espontneos y vehementes. + +No le fu difcil conseguir lo que apeteca. El secretario del jefe +poltico, informado por la polica, le dijo que el preso era un +agitador, pagado por los amigos de la reaccin; pero Claudio lo disculp +cuanto pudo, diciendo que era un joven sin experiencia ni juicio; y al +fin, despus de muchos empeos y recomendaciones, se di la orden para +ponerle en libertad. + +Bozmediano se dirigi la Crcel de Villa. Lzaro, despus de la visita +de su to, haba cado en lgubre abatimiento. Aquella fiebre angustiosa +que llenaba la imaginacin de alucinaciones terribles, hacindole sufrir +tan grandes tormentos, haba degenerado en lento marasmo, en un letargo +moral que le embruteca. Su inteligencia, tan viva y brillante en otras +ocasiones, estaba adormecida; y recostado en un rincn, con la vista +fija en el ngulo opuesto, sus ojos buscaban la obscuridad como nico +descanso. El descuido, el abandono, la atona y un sopor estpido se +pintaban en su actitud. + +Cuando le notificaron que estaba libre, tard mucho en adquirir la +completa nocin de aquel cambio. Rehacindose un poco, crey que su +to deba semejante favor, con lo cual la persona de Elas gan +momentneamente su afecto. Pero al salir encontr Bozmediano que le +salud con mucha cortesa, repitindole que estaba libre y poda +retirarse su casa. + +Sintise conmovido ante la generosidad desinteresada de aquella persona; +pero pronto empezaron las dudas y la confusin. Quin era aquel joven? +Le haba favorecido por generosidad por miras ocultas? No le conoca. +Por dnde saba su nombre y que estaba preso? + +Lzaro no pens mucho en esto. Hablaron al salir, y le pareci que +Bozmediano era bueno y honrado, dispuesto la amistad y las buenas +acciones. Cuando marchaban juntos por la calle de Atocha, el aragons +escuchaba las palabras de su desconocido favorecedor con la tranquila +atencin de la inferioridad; admiraba sus maneras, su entendimiento, su +fisonoma, su modo de expresarse, y en aquel momento le pareci el ms +cumplido caballero que haba visto. Comprendi tambin que era un joven +distinguido, rico influyente, y su admiracin tuvo mucho de respeto. + +--Pero qu circunstancias debo este gran favor que usted me ha +hecho?--deca Lzaro.--Quiero saber cmo podr pagar.... + +Claudio, que quera eludir el verdadero motivo de aquel acto, divag, +dando Lzaro una porcin de seas que aumentaron su confusin: le +habl de don Elas, de su pueblo, del club de Zaragoza, de la _Fontana_. + +--En fin--dijo, decidido salir del atolladero:--no quiero llevarme el +mrito de una accin que no debe usted agradecerme. Cada cosa en su +lugar. Yo le he puesto usted en libertad, pero no he sido ms que un +intermediario. + +Lzaro comenz ver obscura la situacin. Parronse, y se miraron. La +sonrisa que en aquel momento se dibuj en los labios de Claudio, le +pareci al otro cosa de muy mal agero, y empez bajar su +favorecedor del alto pedestal en que le haba puesto. + +--S--continu el militar:--no es m quien debe usted este favor; es + una persona que debe de querer usted mucho, segn las apariencias. + +Lzaro iba pronunciar el nombre de Clara; pero se contuvo, porque +multitud de pensamientos que se le agolparon la imaginacin, le +hicieron detener un buen rato fija la vista en el militar. Aquel tropel +de pensamientos fu una serie de rapidsimas nociones que se borraban +unas otras, sucedindose con precipitado vrtigo. Ella le conoca, le +haba visto; Bozmediano era una agradable persona: ste le haba puesto +en libertad; ella se lo rog tal vez; ella le tena lstima; l quiso +complacerla. A qu precio? Con qu fin? Desde cuando?... + +Por fin el aragons se atrevi preguntar quin era la persona quin +deba su libertad. + +--Vamos--dijo Bozmediano con cierta vocecilla impertinente.--Bien sabe +usted lo que quiero decir. No es necesario pronunciar fu nombre. Es +natural que se haga usted el desentendido. Como halaga tanto su amor +propio el ser querido por persona de tanto mrito.... No sea usted +ingrato, joven, que ella no lo merece. + +--No s lo que quiere usted decir--manifest Lzaro en el tono de un +examinado desaplicado que se hace repetir la pregunta por retardar la +contestacin que no sabe. + +Bozmediano habl ms; pero vino decir lo mismo. A Lzaro le pareca un +agravio inferido Clara el publicar su afecto, el depositar tan honesta +y delicada confidencia en el conocimiento de un intruso, s, porque +Bozmediano era un intruso, que se haba metido darle libertad sin que +nadie se lo pidiese. + +--Bien sabe usted quien aludo--dijo Claudio, dndole una palmada en el +hombro con llaneza y confianza;--pero como usted est tan orgulloso con +ser novio de esa joven, se da usted ese tono. + +--Oh! no--replic el sobrino de Coletilla avergonzado.--La verdad es +que no s quin es esa persona que usted dice. + +Bozmediano estrech la mano del joven aragons y le hizo muchos +ofrecimientos y protestas de amistad. El otro estaba tan aturdido, que +lo contest mal y con poca cortesa. + +--S dnde usted vive--dijo Claudio retirndose:--nos veremos. Y si no +en la _Fontana_, donde voy con frecuencia. + +Y se separ. Cuando estuvo alguna distancia, Lzaro sinti impulsos de +correr hacia l para darle las gracias con mayor respeto; pero en l +luchaban el orgullo y los celos. Le dej marchar sin decir nada. + +Bozmediano iba diciendo entre s con mucha satisfaccin: + +--Muy vulgar, muy vulgar.... + + + + + +CAPTULO XXII + + + +#El "va crucis" de Lzaro#. + + +Lzaro continu andando sin direccin fija. Su brusca y misteriosa +salida de la crcel, el conocimiento de Bozmediano y el aturdimiento +producido por sus palabras, le impidieron por algn tiempo darse clara +cuenta de su difcil y rarsima situacin. Pero cuando se vi solo y +anduvo un buen rato, empez comprender que no tena donde ir, ni +quin dirigirse, ni con quin vivir. Las palabras dichas por el viejo no +le dejaban duda respecto su carcter. Era un realista fantico, un +ciego amante de la tirana. Con los ojos encendidos de clera y el habla +venenosa y fuerte, le haba dicho que no fuera su casa mientras no +cambiara de ideas, Qu hacer? Era imposible vivir con aquel hombre +misntropo y cruel, melanclico y feroz como un fantico musulmn. Cun +contrarias las ideas de uno y otro! Qu poda hacer? Fingir y ser +hipcrita? Aparentar un amor la tirana que le pareca criminal? "No: +eso no puede ser", pensaba Lzaro. Adems, en la agitacin actual de los +partidos, fingir semejantes ideas era peor que profesarlas. El viejo no +poda admitirle en su casa. Entonces, qu determinacin deba tomar? +Adnde iba? Volvera Ateca? Y Clara? + +Al acordarse de su infortunada compaera, los pensamientos del joven +tomaron otro sesgo. La idea de los pesares de aquella infeliz, condenada + vivir con un ser tan antiptico, principi atormentarle. Era preciso +ir all y ver lo que pasaba en la casa. Pero cmo, si era imposible +visitar su to? + +Iba no iba? La necesidad le apremiaba. Estaba solo, agobiado de +extenuacin, hambriento y desnudo. Doce cuartos era toda su fortuna; +porque en el camino haba perdido un dobln, y los gastos de viaje +consumieron el otro. Entre tanto se acercaba la noche y no tena dnde +dormir. Si acuda casa de sus amigos, tema no encontrarlos tan +benvolos como la noche anterior. Adems, eran pobres, tan pobres como +l, y no podan darle agasajo. + +Era preciso ir. Tambin se le ocurri tomar el camino de su pueblo y +volverse all. Conoca un arriero en el parador, que le llevara de +fiado. Pero y Clara? + +Estos eran sus pensamientos cuando acert pasar por la _Fontana_. +Sinti gran algazara, parse maquinalmente y tuvo intenciones de entrar. +"No--dijo dominndose--no entrar." Y al mismo tiempo di un paso hacia +la puerta. + +Sin embargo, atraccin fatal le arrastraba hacia aquel recinto, abismo +de sus primeras y ms bellas ilusiones. + +Los sonidos que all dentro se oan retumbaban en su cerebro como ecos +infernales de singular fascinacin. + +Retrocedi, volvi avanzar, se consult, discuti mentalmente, y al +fin, unindose la curiosidad su instintivo deseo de entrar, no dud +ms y entr. + +Estaban en una discusin muy acaloraba. Por todas partes se alzaban +voces, lo mismo en la regin turbulenta del pblico que en la del club. +El que estaba en la tribuna logr dominar el ruido y pudo hacerse or; +pero bien pronto los gritos ahogaron de nuevo su voz. Trataba de la +vergonzosa derrota que haban sufrido los exaltados ante la autoridad de +Morillo, y algunos haban llevado esta cuestin un terreno personal. +Celosos del decoro de la sociedad y del buen nombre del partido, algunos +oradores denunciaban _ los infames que, disfrazados con el nombre de +liberales, iban corromper aquella asamblea, hacer vergonzosos +tratos en nombre del Rey, comprar la elocuencia exaltada y promover +alborotos que no tenan otro objeto que desprestigiar el liberalismo y +dar armas la reaccin._ + +--Lobos--deca el orador--disfrazados de cordero, que vienen aqu +fingiendo un amor la libertad que no tienen! Ofrecen oro los +oradores en pago de un discurso que exalte los nimos de la multitud +ignorante! + +--S: esos infames--deca otro orador--son los que preparan las asonadas +y los que apedrean las casas de los Ministros. El objeto de esta +asociacin es sostener una ctedra permanente de las buenas ideas, +dirigir los sufragios; pero nunca patrocinar el libertinaje, ni el +escndalo, ni la anarqua. + +--No--grit otro orador, en quien se fijaban las miradas de todos, y que +se levant lleno de ira protestar contra las palabras anteriores.--No: +aqu no hay traidores. Los que tal hacen no pertenecen la raza de los +humanos: no creo en ellos, y si los hay, que se digan sus nombres. +Sepamos quines son; conozcmonos. + +--Que se digan los nombres!--repitieron cien voces. + +--Es preciso--deca el primer orador--purificar esta noble asamblea. +Merced los infames que la han corrompido, corren por la corte +injuriosas calificaciones de nosotros y de nuestro club. Que esos +infames salgan de aqu! + +--Que se digan sus nombres!--respondi la multitud con un rugido. + +--No--deca otro:--esa especie de hombres no existe. + +--S existe--exclam exasperado el primero.--Frecuentan este sitio +personas que vienen pagar con el oro del rey el frenes oratorio que +enloquece al pueblo. + +--Quin! Quin! + +--Quin de nosotros--continu el orador--no conoce al llamado Coletilla? +Es un realista fantico, un malvado agente de la _casa grande_. No le +conocis? Este hombre es una culebra que se desliza entre nosotros para +corromper los oradores jvenes. Yo s que muchos han recibido dinero +en cambio de discursos muy calurosos. Las asonadas absurdas que vemos +todos los das, qu se deben? No lo dudis: abrid los ojos, ciegos! +Se deben al oro de Fernando de Borbn, al oro repartido por ese hombre +insidioso, por ese Coletilla. + +--Quines son los venales? Sepmoslo. + +--Desconfiad de los autores de asonadas. + +--Ese es algn amigo del Gobierno--exclam sealando al orador un +individuo que estaba en la parte del pblico. + +--Amigo del Gobierno?--dijo el orador indignado.--Por qu? Porque amo +la libertad sin licencia, la peticin sin escndalo? Vosotros amis la +anarqua y cedis la venalidad. Me dirijo los aragoneses, que este +sitio se distinguen por su lenguaje procaz y su amor los alborotos. + +--Qu se atreve usted decir?--exclam Nez levantndose como una +furia y apostrofando al primer orador. + +--Qu injuria dirige usted mis amigos, mi! + +--S, seores--grit el otro:--desconfiad de los aragoneses. Un aragons +agit las turbas el da de la procesin del retrato. + +Algunos miraron Lzaro que, mudo y helado, presenciaba aquella escena. + +--Y no lo dudis--continu el orador.--El que habl en aquella ocasin +era un vil instrumento de los agentes del Rey. + +--Es ste! Aqu est!--exclam uno, sealando Lzaro la atencin +de toda la asamblea. + +--S: el sobrino de Coletilla. + +--Sobrino de Coletilla! Sobrino de Coletilla!--repitieron +muchas voces. + +Tumulto espantoso reson en todo el mbito. Todos se levantaron y +miraron Lzaro. + +--El que habl la otra noche excitando la rebelin! + +--Alborotador de la Plaza Mayor! + +--El sobrino de Coletilla! + +Estas ltimas palabras eran el mayor padrn de deshonra. Nez se +levant defender su amigo; pero no pudo: su voz no fu escuchada. +Muchos que teman verse acusados, en cuanto vieron el aluvin que sobre +Lzaro caa, descargaron sobre l toda su ira. + +--Cunto te dieron por los gritos del da de la procesin, +prendita?--exclam desde el rincn el augusto Calleja. + +--Afuera con l! + +--Fuera los traidores, fuera! + +--A la calle, la calle! + +Lzaro trat en aquel momento supremo de desesperacin de reunir todo su +aplomo para hablar, para defenderse, para gritar, para decir todos que +era inocente, que era un infeliz, un pobre diablo, el ltimo de los +seres. No le escuchaban. No poda hablar, ni para defenderse, ni para +despreciarlos: se dobleg bajo el peso insoportable de tanta mirada y de +tanta clera. La multitud redobl su furia al ver el estupor y la +postracin de su vctima, y tras las palabras vinieron los movimientos: +le mandaron salir, le empujaron hacia la puerta, le echaron. El crculo +en que le tenan se estrechaba cada vez ms; el desdichado joven vi +cien manos sobre su cuerpo; se sinti cogido, como si una culebra se le +enroscara echndole fuertes nudos y apretndole en sus robustos anillos. +El vocero, el calor, la angustia, la vergenza, le aturdieron hasta el +punto de hacerle perder la claridad del conocimiento. Sintise arrastrar +sin ver quin le arrastraba; fuerzas descomunales tiraban de sus puos, +le golpeaban la espalda, le impelan hacia fuera, sinti abrirse la +puerta con estrpito, sinti que su cuerpo reciba una fuerte sacudida, +sintise arrojado y libre de aquellos brazos terribles; cay al suelo. +El ruido continuaba en torno suyo, formado principalmente de carcajadas +infernales; pero al fin el ruido se alej poco poco: el infeliz +comenz experimentar el dolor de la cada y el fro de la tierra. +Estaba en la calle. + +Permaneci en el suelo algunos minutos sin darse clara cuenta de aqul +hecho, y el sudor que le cubra su rostro le produjo una impresin +glacial. Entonces adquiri conocimiento exacto de su situacin, y vi +que estaba en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, inclinada la +frente, cado y revuelto el cabello. El sombrero rodaba su lado, su +ropa estaba desgarrada y senta un dolor agudsimo en el codo izquierdo, +duramente estropeado en la cada. El ruido de la _Fontana_ resonaba como +enjambre lejano: los gritos se unan las palmadas, y una voz agitada y +sonora se elevaba ratos sobre aquella tempestad de entusiasmo. + +Lzaro vi en torno suyo tres pilletes que le contemplaban con burla, +y uno de ellos atisbaba una ocasin oportuna para quitarle el sombrero. +Los transentes principiaron formar corro, y alguno lleg inclinarse +con curiosidad para ver si el cado estaba difunto simplemente +desmayado. Levantse, porque aquella curiosidad impertinente le +molestaba tanto como el rumor que de la _Fontana_ sala, y se alej de +all, dirigindose la Puerta del Sol. Los gateras le seguan, +acompaados de algunos ms; los serenos le dirigan de lleno la luz de +sus linternas, y los transentes se paraban mirndole alejarse, seguros +de que no era difunto ni estaba desmayado, sino simplemente borracho. + +Subi la calle de la Montera, y pregunt por la calle de Vlgame Dios, +porque haba resuelto dirigirse Casa de su to. Ya no dudaba: su +determinacin era fija, y en aquel angustioso trance, la casa del +fantico, en cuya puerta haba de dejar sus creencias, sus sentimientos, +le pareci un refugio de paz. + +Despus de todo, los pocos das pasados en Madrid haban sido continuado +martirio, y la idea de la apostasa que en casa del realista se le +obligaba hacer, no le molestaba tanto. Estaba herido de muerte en la +imaginacin, es decir, flaqueaba por su parte ms poderosa. Ya no era +aquel joven ardiente que se crea destinado grandes fines; era un +pobre desheredado sin vigor de espritu, sin esperanza y sin ideas. No +saba lo que pensaba, no poda medir la inmensidad del trastorno que su +pariente le exiga, no estaba resuelto sino echarse en brazos del +primero que fuera capaz de consolarle. + +Lleg por fin, despus de preguntar mucho, la calle de Vlgame Dios. +Vi el nmero de la casa, mir las ventanas del segundo piso y haba +luz en las habitaciones. Sin duda estaba all Clara cansada de +esperarle, desconfiada de verle otra vez. Entr en el zagun y subi la +escalera tan agitado y palpitante, que al llegar la puerta se detuvo +porque apenas poda respirar. Despus de algunos segundos, en que trat +de reponerse, alarg la mano, tom el cordn de la campanilla y tir muy +suavemente, porque le pareca que iba incomodar su to y alarmar +Clara si tocaba ms de lo necesario para hacer constar en el interior la +presencia de un forastero. Pero la suavidad con que tir su mano +temblorosa fu tal, que la campanilla no son. Quiso hacerlo con ms +energa, y como estaba tan nervioso, tir tanto que la campana atron la +casa. Lzaro se asust, creyendo que Elas iba salir hecho una furia, +clamando contra el que as alborotaba. Largo rato pas sin que nadie +abriera; pero al fin distingui alguna claridad al travs del +ventanillo; sinti pasos; una mano descorra la tabla, abrise el +agujero y aparecieron dos ojos. + +No eran los de Clara. + +--Quin?--dijo desde dentro la voz de Pascuala. + +Lzaro pregunt por su to. + +--S pero no est. + +--Vendr pronto? Soy su sobrino. + +Pascuala abri la puerta y Lzaro di un paso hacia adentro sorprendido +de no or la voz de Clara. + +--No vendr ni pronto ni tarde, porque se ha _mudao_--contest la +alcarrea. + +--Cmo? + +--Como que se ha _mudao_ hoy mismo. Yo estoy aqu todava, porque quedan +algunas cosillas y el ropero grande, y estoy aqu _pa_ cuidarlo; pero +maana me voy. + +--Y dnde se ha mudado? + +--Aqu cerca, en la calle de Beln, en casa de unas seoras que llaman +de Porreo, que le han _cedo_ el cuarto segundo _pa_ que viva solo. + +--Y Clara?--pregunt Lzaro con mucha ansiedad. + +--sa hace ocho das que est all viviendo con las seoras. El amo la +puso all porque se _enfa_ con ella. + +--A ver, ver, qu es lo que dices? + +--Ah! Pero usted es sobrino del amo? + +--S. + +--Usted es aragons. Dgame: conoce por casualidad en Cariena +Ventura Palomino, hermano de Jusepe Palomino, que cas con Colasa +Sanahuja? + +--No--contest Lzaro impaciente:--no soy de Cariena. + +--Y sabe usted si ha _paro_ la mujer de Antn Telares, hermano de +mi novio Pascual, con quien me voy casar la semana que entra, si +Dios me ayuda? + +--No s, hermana; no conozco esa gente. Pero diga usted, por qu ha +ido Ciara vivir con esas seoras? + +--Ah!--dijo la alcarrea riendo con mucha gana:--no me acordaba de que +era usted su novio. El amo la mand all, porque deca que no la poda +aguantar ... pues ... le dir usted ... el amo es as, un poco ... +Deca que era una nia como las del da, que era muy sardesca ... Pero +ella es muy buena, y no s cmo la pobre no se ha _podro_ de tristeza +en esta casa. + +--Y sali con gusto de aqu? + +--A la verdad, caballero ... el amo tiene un genio, as ... vaya. Las +dos nos quedbamos muertas de miedo siempre que le veamos entrar. No +nos hablaba nunca, y de noche, despus de acostarnos, le sentamos dando +unas patadas. + +--Y por qu la mand casa de esas seoras? + +--Vea usted, yo le voy decir la verdad porque es de la casa. Haba un +_melitarito_ que se meti un da en casa, porque vino acompaando al +amo, que fu _hero_ en la calle. Despus pasaba todos los das por ah, +y siempre que me encontraba en la calle me paraba _pa_ preguntarme por +doa Clarita. Ay! un da me vi mi Pascual hablando con l, y por poco +... mi Pascual tiene un genio del demonio, y cuando se _enfaa_ ... usted +no supo cmo le peg de cachetines al carnicero de ah enfrente ... +Luego, como es una as ... tan guapetona. + +--Siga lo que iba contando: despus sabremos lo que hace el seor +Pascual--dijo Lzaro, impaciente por las digresiones de la criada. + +--Pues deca que el _melitarito_, ofrecindome dinero, quera +colarse aqu. + +--Y entr?... + +--Espere usted y seguir contando. No pasaba de la esquina, y el amo le +alcanz ver algunas veces. Porque el amo, aunque parece que no ve +nada, lo _oserva_ todo. + +--Y ella, qu deca? + +--Espere usted ... El me deca que quera entrar. + +--Y qu deca l de ella? + +--Que era muy guapa para estar aqu encerrada sin ver el mundo; que era +una lstima que una mujer as viviera en compaa de un viejo tan feo y +tan ... Deca: "yo la sacar de aqu." + +--Y ella saba que l deca eso? + +--S: l mismo se lo dijo. + +--Luego estuvo aqu--exclam Lzaro con mucha ansiedad. + +--Espere usted. + +--Y ella, qu deca de l? + +--Que era una persona amable y de muy buen trato; que era buen sujeto y +caballero muy cumplido. Un da se nos meti aqu. Jess, qu susto! + +--Y ella, qu hizo? + +--Le dijo que se fuera. + +--Y se fu? + +--Ca: aqu estuvo hablando mil cosas. + +--Y ella, qu le deca? + +--Que se fuera, porque la iba comprometer; que si era verdad que se +interesaba por ella, se marchara al momento, no dando lugar que le +vieran all. + +--Y l, qu dijo?--pregunt Lzaro, que no caba en s de zozobra. + +--Mil cosas, mil moneras. Lo cierto es que el amo entr y le vi. Se +enfad mucho, nos ri mucho. + +--Y l, qu le dijo? + +--Nada. A nosotras nos estuvo riiendo todo el da. Despus le dijo +doa Clarita que era una loca; que ya estaba _cansao_ de sus coqueteras +... cosas del viejo, porque ella, la pobre ... por fin le dijo que la +iba mandar casa de esas tres viejas para que la corrigieran y la +ensearan buen vivir. + +--Pero por qu causa mi to la llama loca? Qu ha hecho? + +--_Naa_; pero el amo dice que las ideas del da ... + +--Y qu ms le dijo?--pregunt Lzaro, que no se cansaba nunca de las +terribles respuestas de aquel fatal interrogatorio. + +--Que deba aplicarse la oracin y una vida santa. + +--Y ese militar no la ha vuelto ver ms? + +--Estos das le he visto rondando por la calle de Beln, y yo ... me +figuro....--A ver? Qu se figura usted? + +--Me figuro ... El _melitarito_ es muy pillo ... apuesto que se ha +colado all. + +--Y usted no conoce esas tres seoras?--dijo Lzaro, tratando de +disimular la mala impresin que la anterior respuesta le haba +producido. + +--No: el amo deca que son buenas, y que una es santa. + +--Dnde viven? + +--En la calle de Bebn, nm. 4. Su to vive en la misma casa. Ya las +conocer usted. + +-Diga usted--pregunt Lzaro, despus de una pausa, en que dud si +marcharse prolongar ms aquel coloquio doloroso;--diga usted, ese +militar es un joven alto, con bigotes negros? ... + +--S: un poquito ms alto que usted; tiene una voz muy clara y anda con +mucha gracia, y se re con mucha gracia. + +--No sabe usted cmo se llama? + +--No, seor: lo iba averiguar; pero como mi Pascual es tan celoso, +tuve miedo. Ah, qu hombre! Cuando se _enfaa_ ... + +Lzaro estuvo un momento silencioso contemplando la brbara efigie de +aquella mujer, orculo de su desventura. Despus se hizo repetir las +seas de la nueva casa, y sali. + +Ya la determinacin de ir all era inquebrantable, y antes hubiera +muerto que dejar de hacerlo. La curiosidad, los celos, la necesidad de +encontrar una solucin aquella serie precipitada de dudas, le +impulsaban hacia la nueva casa. Y la abjuracin exigida? Casi no +pensaba ya en tal cosa. Sin duda alguna poda asegurar que el militar, +de quien le habl Pascuala, era el mismo que le acababa de poner en +libertad. Nuevo y doloroso misterio! Hubiera dado muchos das de vida +por saber todo con claridad, y al mismo tiempo se horrorizaba al pensar +que iba saberlo. La idea de la deslealtad de Clara, de su deshonra, +era demasiado grande en su horror, y no le caba en la cabeza. Lo que +ms le confunda era la extraa rapidez, la fatal impaciencia con que +se precipitaban sobre l tantas contrariedades, tantas amarguras, que +no le daban tiempo para buscar aliento y esperanza en su inteligencia y +en su corazn. + +Entr en la casa, y subi lentamente la escalera de la casa del siglo +dcimoctavo. No pudo prescindir de una sensacin de respeto hacia +aquellas tres damas, desconocidas todava para l, que le parecan tres +perfectos modelos de virtud. Toc, y le abri una de ellas. La +decoracin le afect un poco: los retratos histricos de la antesala le +miraron todos con sus ojos apolillados. Lzaro tuvo miedo. Precedido por +Paz, atraves por entre aquellas sombras que la dbil luz del pasillo +haca ms misteriosas, y entr en la sala. + + + + + +CAPTULO XXIII + + + +#La Inquisicin.# + + +Cuando Coletilla, despus de instalado en el piso segundo, manifest +las seoras la probabilidad de que su sobrino fuese vivir con l, +Salom se qued un poco pensativa; pero Mara de la Paz dijo que no +haba inconveniente, supuesto que el joven, bajo la vigilancia y tutela +de su to, habra de tener el comedimiento y la dignidad que aquella +casa impona sus habitantes. + +Lzaro, precedido por Mara de la Paz, entr en la sala. Lo primero que +vieron sus ojos fu Clara, que estaba sentada junto la devota y +cosa con la cabeza baja, sin atreverse mirar nadie. Vi su +turbacin y su empeo en disimularla. Despus mir todos lados y vi +su to, respetuosamente sentado al lado de Salom, cuyos reales estaban +plantados al extremo oriental de Mara de la Paz. Lzaro les vi todos +inmviles, como figuras de palo: todos le miraban, excepto Clara, la +cual insista en acercar tanto los ojos su labor, que era difcil +comprender cmo no se sacaba los ojos con la aguja. + +Elas mir Lzaro con asombro. Paz con asombro, Salom con asombro, +todos con asombro, y l mismo lleg creer que era un fantasma evocado, +el temeroso espectro del sobrino de Coletilla. Salom le indic una +silla con el dedo en que tena las sortijas, y Paz le dijo con el +registro de voz ms desdeoso y augusto: + +--Sintese usted, caballerito. + +Cuando el joven dijo "gracias, seora," su voz reson dbil y dolorida, +anunciando tanto sufrimiento y postracin, que Clara no pudo menos de +alzar los ojos y mirarle con sbita impresin de inters. Le encontr +muy plido y abatido; comprendi lo que el infeliz haba pasado en +aquellos das, y necesit todo el esfuerzo de que su alma valerosa era +capaz para no echarse llorar como una tonta en presencia de aquellas +tres rgidas damas y del furibundo Coletilla. + +--Ya estas seoras saben lo que has hecho al llegar Madrid--dijo Elas + su sobrino con mucha severidad. Paz y Salom fruncieron el ceo para +que nadie pudiera poner en duda su indignacin. Lzaro no contest, +porque estaba muerto de vergenza, y en aquel momento las dos damas le +parecan las dos personificaciones ms perfectas de la justicia humana. + +--Recuerdas lo que te dije cuando fu verte la crcel? + +--S, seor: no lo he olvidado. + +--Ahora vivo aqu, en casa de estas seoras que nos han ofrecido m y + Clara un asilo. + +--Slo por usted, seor don Elas--dijo Salom. + +--Ya lo s; slo por m--contest el viejo.--Pero yo--continu +dirigindose Lzaro,--si te llam estando en la otra casa, ahora no me +atrevo darte hospitalidad porque.... + +--Seor don Elas--dijo Paz,--de lo de arriba puede usted disponer su +antojo. Ya sabe usted lo que hemos convenido. Slo lo hacemos por usted. + +--Yo no puedo--prosigui Elas, haciendo una gran reverencia,--yo no +puedo decir este muchacho que se quede en esta casa. Su conducta ha +sido tan escandalosa, que no me atrevo.... + +--No hay falta, por grande que sea, que no pueda corregirse--dijo +Salom, mirando con sublime proteccin al desdichado Lzaro, quien +parecieron aquellas palabras el colmo de la generosidad. + +--Efectivamente--dijo Paz en tono de enftica indulgencia.--Hay faltas +tan enormes, que por su misma enormidad necesitan indulgencia. Mi +opinin es que este caballerito debe quedarse con usted, seor don +Elas, porque si no, qu va ser de l? + +Elas manifest comprender. + +--Qu va ser de l si contina abandonado y sin gua?--prosigui la +dama.--Por lo que ha pasado podemos colegir lo que pasar. Sin el amparo +de una persona tan virtuosa y magnnima como usted, qu ser de este +caballerito, en quien han germinado las semillas de todas las malas +ideas del da? + +--Yo creo que an es tiempo, porque, aunque ha brotado la cizaa en esa +tierra malignamente fecunda, con un buen sistema de educacin podr ser +arrancada de raz esa mala hierba, y aun expurgar y purificar la mala +tierra--dijo Salom, que, desde el tiempo en que los poetas le dedicaban +madrigales, haba conservado gran aficin las alegoras. + +--Qu te parece, Paula?--dijo Paz, que crea veces que en aquella +casa no poda emitirse palabra ni consejo de ningn valor, sin ser +refrenado por el _exequatur_ ortodoxo de la devota. + +--Ella, que es una santa, dir lo que se ha de hacer--exclam Elas. + +Mientras todos le pedan su opinin, la devota contemplaba el rostro del +estudiante, como si quisiera leer en l su delito. Expresin de lstima +afectuosa y aun de admiracin ingenua brillaba en los ojos de doa +Paulita, que en aquel momento pareca manifestarse naturalmente. Pero en +cuanto advirti que le pedan un consejo, record su misin, arque las +cejas, y di al viento la metlica voz con estas palabras: + +--Oh! Qu hay que consultar sobre este punto? Quin dice si se debe +perdonar al que ha faltado? Quin hay tan poco cristiano que haga +semejante pregunta? Perdonar! Qu es grave la culpa? Mejor: Por lo +mismo necesita perdn y olvido. Y si fuera ms delincuente ms pronto la +perdonara. + +Paz y Salom miraron la par don Elas para complacerse en leer en +sus ojos la admiracin que haba de causarle tanta sabidura. + +--Cmo me consultan ustedes eso?--continu Paulita.--Digan dnde hay +pecadores para perdonarlos todos. Y os privis de la alegra de +perdonar? No slo digo todos que le perdonen, sino tambin que le amen +como si nunca hubiera pecado. Acordaos del hijo prdigo. Hoy es da de +jbilo en esta casa, porque ha vuelto el delincuente, ha vuelto el que +se crea perdido para siempre. Voy dar gracias Dios por haberme +proporcionado el favor inefable de recibir en mi casa un delincuente +cargado de culpas, de poderle decir: "levntate y no vuelvas pecar." + +Era fcil conocer en la mirada de la santa que hablaba en aquel momento +con profunda verdad y gran conviccin. El pecador se sinti conmovido de +gratitud. Clara no hubiera hablado con tanta elocuencia; pero de seguro +pensaba y deca interiormente cosas parecidas. + +La devota se sonri al concluir su homila, acontecimiento rarsimo que +hubiera sorprendido todos, si la preocupacin de aquellos momentos +les hubiera permitido repararlo. El joven vi aquella sonrisa en la +boca de la que juzgaba santa (y lo era), y le pareci la cosa ms +natural del mundo. Se sinti aligerado de un gran peso, respir +tranquilo ante aquella profesin de bondad indulgencia, y crey +asistir al juicio supremo. + +--Visto el admirable dictamen de esta santa--dijo Elas, porque es una +santa, Lzaro, entindelo bien, te quedars conmigo; pero en +expectativa, en entredicho. + +--No admito entredicho: perdn definitivo--dijo la devota. + +--Bien: perdonado, pero sujeto vigilancia. A pesar de la actitud +severa de las dos damas y de su to, Lzaro experiment cierto descanso +moral en aquella casa. Advirti Clara silenciosa y apartada: no alzaba +los ojos, no deca palabra. + +Lzaro, siempre que miraba hacia aquel sitio, encontraba los ojos negros +de la devota fijos en l con tenaz atencin. + +La escena se hallaba dispuesta de este modo: Paz y Salom estaban +sentadas en la actitud ceremoniosa que les era habitual. A la derecha +tenan Elas, y Lzaro se hallaba frente ellas en la postura de un +reo. Detrs de las dos viejas, Clara y la devota formaban otro grupo +junto un pequeo velador que sostena la lmpara, cuya dbil luz +iluminaba aquel cuadro. El resplandor daba de lleno en el rostro del +joven: en la sombra quedaban Clara y la devota, y los ojos negros, +profundamente negros de sta, brillaban en el fondo sombro de la sala +con vivacidad felina. Las dos viejas, que volvan la espalda al segundo +grupo, no vean nada; pero Lzaro, que estaba de frente, notaba la +expresin atentamente curiosa y fascinadora de aquellos dos ojos, y se +preguntaba qu poda haber en su fisonoma y en su persona que pudiera +excitar la curiosidad infatigable de aquella seora. + +Elas entre tanto no hubiera credo que aquel concilio ecumnico era +decoroso, sin hacer un pomposo elogio de las virtudes de los tres +venerandos restos de la ilustre familia de los Porreos. + +--En verdad, seoras--dijo,--que no s cmo agradecer tantas bondades. +No s qu debo yo, persona de tan humilde origen, el que usas me +traten con tanta benevolencia y me colmen de favores. Qu he hecho? +Quin soy? Ah! Usas son la bondad y nobleza misma. Cmo se conocen +la alteza del origen y la excelencia de la sangre! Ah! Usas se han +puesto de ser redentoras de todos los que en torno mo me abruman +penas, amargando mi vida! Y qu sera de esa pobre nia sin el amparo +de usas, cuando las ideas del da han echado en su corazn tan +perniciosas races? + +La devota dej de mirar al recin venido y dijo: + +--No me la rian ms, que bastante ha padecido. Lzaro advirti que +Clara se estremeca, ponindose roja como una amapola. + +--No me la rian ms, que bastante la han reido--aadi compungidamente +la devota.--Yo respondo de ella. Yo s que tiene buen fondo, aunque al +exterior aparezcan los defectos de las pestilenciales ideas del siglo. +Yo s que tiene buen fondo: qu importan las faltas ms graves, cuando +van seguidas del arrepentimiento? + +Lzaro advirti que Clara hizo un movimiento, como si tratara de +contradecir aquellas palabras; pero en su ceguera no supo ver, no supo +apreciar que en aquel instante el alma de su amiga pasaba por el ms +duro trance de dolor y paciencia de que es capaz la naturaleza humana. + +--Yo s que se corregir--continu la devota.--No se ha de corregir! +Grandes pecadoras ha sido santas. Animo, amiga ma. Con la vista fija en +Dios, qu se puede temer? Yo s cmo se curan los males del espritu, y +mi amiga Clara aparece ya bajo la benfica influencia de una reaccin +feliz. Perdonmosla tambin; yo respondo de que se corregir. + +A Lzaro le llenaron de confusin estas palabras. Qu haba hecho +Clara? Estuvo casi dispuesto levantarse, acercarse ella y decirle en +alta voz: "Clara, qu has hecho?" La mir y la vi llorar; mir +todos, buscando en aquellas caras de pergamino la solucin de tan gran +misterio; pero ninguna le revel la culpa de la muchacha, ni aun la cara +de la devota, que, despus del sermn, volvi fijar en l, desde el +fondo sombro de la sala, el intenso rayo de su mirada escrutadora y +ansiosa, suficiente turbar otro menos tmido. + + + + + +CAPTULO XXIV + + + +#Rosa mstica.# + + +--Hoy no he rezado nada--deca la devota Clara al da siguiente de la +entrada de Lzaro en casa de las Porreas. + +Estaban sentadas las dos en el sitio de costumbre. Doa Paulita tena en +la mano nada menos que San Juan Crisstomo. Clara bordaba en un +pequeo telar. Su cara expresaba la ms calmosa y profunda melancola. +En cambio la otra pareca muy inquieta, contra su costumbre. + +El observador hubiera visto moverse sus labios, deletreando en silencio +la lectura mstica, mientras diriga con sbita mirada los ojos hacia la +puerta, los tornaba en derredor, miraba Clara sin fijeza, y, por +ltimo, se quedaba con la vista fija en el espacio, como cuando nos +abandonamos la contemplacin de lo que no est junto nosotros ni +donde estamos nosotros. A veces pareca prestar atencin algo que +pasaba fuera del cuarto; sala, se paraba en la puerta ponindose en +escucha, volva entrar, se sentaba de nuevo, coga el libro santo, +lea un poco, pasaba con la vista hojas enteras, miraba Clara, +murmuraba un rezo, cerraba el _in folio_, lo volva abrir, y as +sucesivamente. Sin duda su espritu vagaba sobre San Juan Crisstomo, +sin penetrar, como de costumbre, en las entraas de la teologa. + +--Clara--dijo despus de meditar un momento,--Clara, sabes que me +parece que el cuarto donde se ha puesto al sobrino del seor don Elas +es un poco estrecho? + +--Estrecho?--dijo Clara, afectando indiferencia.--No: para un +hombre solo.... + +--Ah!--exclam la devota.--Cmo se pervierte la juventud del da! +Porque un joven como ese, que parece tener buenos instintos ... No? + +--S--contest la otra sin levantar la cabeza. + +--Usted no le conoca antes? + +Clara, que quera guardar la ms absoluta reserva, se decidi decir +una mentira. Se avergonzaba de una denegacin; pero en aquellas +circunstancias y en aquella casa, la verdad no slo la avergonzaba, sino +que le daba miedo. As es que dijo: + +--Yo? No.... + +--Es una lstima que se perviertan jvenes as. Ah! Pero no faltarn +buenas almas que oren por ellos y les ayuden salir de la miseria. No? + +--Es verdad--contest Clara. + +--Y cuando se tiene buen fondo como ese joven, es cosa fcil. Ah! Pero +usted me dijo que estuvo en el pueblo de donde es ese joven, No estaba +l all entonces? + +Clara, que no tena costumbre de mentir, se vi muy apurada con aquella +pregunta; pero evocando toda la poca malignidad de su carcter, se +domin y minti otra vez diciendo: + +--No, no estaba. + +--Y all, qu decan de l?--pregunt la devota, abriendo San Juan +Crisstomo. + +--Qu decan?--contest la hurfana, mirando la labor lo ms de cerca +que le era posible.--Decan que era un joven muy leal, muy generoso, muy +bueno y de mucho talento. + +--S, ya se conoce que es un joven de buenas prendas--dijo la de +Porreo, abriendo San Juan Crisstomo.--Y tiene padres? + +--Tiene su madre--contest Clara, bajndose para recoger una cosa que +no se le haba cado;--su madre, que es una cariosa mujer, muy santa y +muy buena. + +--Pues ya ... Bien se conoce que as haba de ser--afirm Paula, +hojeando al santo.--Me figuro que ser una mujer excelente. + +--As es. + +--Bien merece ese joven que se le proteja. Cuando el alma es buena ... +Quien no pecar alguna vez? + +Al decir esto arque las cejas, mir el libro, hizo todos los esfuerzos +imaginables para leer medio rengln, y despus de emplear cinco minutos +en tan importante tarea, volvi hablar diciendo: + +--No tiene ninguna hermana? + +--No, seora. + +--Oh!--exclam Paulita, dejando definitivamente San Juan +Crisstomo;--me olvidaba de mi rezo. Hermana, con la conversacin de +usted me he distrado. Vamos rezar. + +Pero en lugar de tomar el libro de oraciones, tom un libro de Santa +Teresa, y lo abri maquinalmente. Clara tom el rosario, mientras la +devota empez la salmodia con la vista fija en el libro y equivocndose + cada momento. En lugar de decir un _Padre nuestro_ deca una _Salve_, +y se trastorn de tal modo el rezo, que al cabo de un momento se +encontraron perdidas en un laberinto sin saber en qu parte del rosario +se hallaban. + +--Ah, qu cabeza la ma!-dijo la santa detenindose;--pero ay! con la +conversacin de usted me he distrado. Sigamos. + +Pero en vez de pronunciar el _Pater noster_ fundamental, que es lo que +proceda para empezar de nuevo, clav los ojos en el libro, y +maquinalmente ley: + +--De dos maneras de amor quiero yo ahora tratar: uno es espiritual, +porque ninguna cosa parece le toca la sensualidad ni la ternura de +nuestra naturaleza; otro es espiritual, y que junta con l nuestra +sensualidad y flaqueza ...--Qu distraccin!-observ despus. + +Y apart el libro con desdn, mir al techo y se estuvo quieta un buen +rato, sin dar seales de vivir en este mundo, permaneciendo tanto +tiempo inmvil y con tal profundidad extasiada, que Clara se alarm, y +tuvo al fin que decidirse tirarle de la manga, con lo cual la devota +baj del cielo. + +--Ay, hermana!--dijo vivamente.--Usted no sabe rezar el rosario; dme +ac. + +Y le quit Clara el rosario de las manos, lo tom y empez contar +las cuentas una por una con tanta escrupulosidad, que emple lo menos +diez minutos en tan difcil operacin. Despus rez una Salve, la que +contest Clara con un _Pater noster_: las dos se miraron. Clara tembl, +porque crea que la devota la iba reprender duramente, como de +costumbre, por su equivocacin, pero cul fu su asombro al ver que la +santa despleg suavemente los labios, se sonri con una expansin +inefable, que nadie, absolutamente nadie, haba observado jams en +aquella casa, y acab por rer con franqueza y desahogo, cosa fenomenal +y nunca vista en tan ejemplar mujer? + +Pero Clara, aunque se sorprendi mucho, no di importancia al hecho. La +otra se sonroj ligeramente, y tomando de nuevo el libro de Santa +Teresa, dijo: + +--Voy ver si encuentro un pasaje que hay aqu recomendando la +penitencia. Hoje el libro, y ley. + +--_Sostenedme con flores y acompaadme con manzanas, porque desfallezco +de mal de amores_. Oh, qu lenguaje tan divino es ste para mi +propsito! Cmo, esposa santa, mataos la suavidad? Porque, segn he +sabido algunas veces, es tan excesiva, que deshace el alma de manera que +no parece ya la hay para vivir y pedir flores.--No, no es esto; ver +esto otro--dijo hojeando ms:--Es, pues, esta oracin una centellica que +comienza el Seor encender en el alma del verdadero amor suyo, y +quiere que el alma vaya entendiendo qu cosa es este amor con +regalo.--Vamos, tampoco es esto. No he de encontrar hoy el pasaje. +Sigamos, hermana, en nuestro rezo. + +Empez formalmente el rosario. Paula dijo un _Dios te salve_ el nmero +de veces necesario; pero al llegar al sitio del _Padre nuestro_, sigui +diciendo _Dios te salve_ hasta treinta veces, con tanta prisa, que no +esperaba que la otra concluyera su _Santa Mara._ Clara contestaba +tambin muy prisa para no quedarse atrs: as es que, por ltimo, +apresurndose una y otra, resultaba que aquello pareca una apuesta de +velocidad en la pronunciacin. Llegaron al fin sin aliento y muy +cansadas. Paulita tuvo necesidad de respirar el aire libre, abri el +balcn y mir la calle; hecho inusitado, cuya gravedad no comprendi +Clara tampoco. + +--Ay, que he abierto el balcn!--exclam, comprendiendo la atrocidad +que haba cometido.--He abierto el balcn! + +Y lo cerr con sobresalto, como una monja que hubiera sorprendido +abierta la reja del locutorio. + +--Hermana--dijo despus,--sabe usted que he decidido no ayunar maana? + +--Har usted bien: es usted una santa; pero no ayune usted tanto, +seora: eso no es bueno. + +--Tienes razn, Clarita, y yo creo que esto que tengo es causado por el +excesivo celo. Bien me deca el padre Silvestre que la piedad en demasa +es perjudicial, porque mata el cuerpo, sin el cual el alma no puede +tener fortaleza. + +--Pero, qu tiene usted?--pregunt Clara un poco alarmada. + +--No estoy buena--dijo la mujer mstica restregndose entrambos ojos, +como si los tuviera doloridos por la vigilia cansados de +mirar.--Siento un calor aqu dentro ... y una agitacin ... Pero es del +ayuno, hermana; es del ayuno. + +--Pues debe usted moderarse. Descanse unos das. + +--S, lo har, y esta semana no rezar oracin doble, como hasta aqu, y +suprimir horas por la noche. + +--Ya lo creo. No es bastante rezar una vez? Si es usted una +perfecta santa. + +--No le parece usted que es bastante una vez?--pregunt Paula con +mucha, ansiedad. + +--S; y debe usted tratar de reponerse. + +--Cmo ha dicho usted, Clarita? Reponerme? Veo que sabe usted dar muy +buenos consejos. + +--Reponerse, s ... Distraerse un poco.... Salir.... + +--Salir!--exclam la mstica tan asustada, que Clara se arrepinti del +consejo--Salir! y dnde? + +--Pues ... quiero decir ... que usted debe procurar ... pues.... Cuando +se est mucho tiempo encerrada en la casa, la salud se quebranta ... as +es que ... siempre es bueno ... salir un poco.... + +--Clara!--dijo doa Paulita con la expresin de estupor y gravedad del +que hace un gran descubrimiento.--Sabe usted que su consejo es muy +sabio? No cre yo ... Es verdad. Eso por qu ha de ser malo? Yo siento +ahora que tengo necesidad de ... salir, de andar, de respirar.... S, +es preciso. + +Estaba inmutada. Pareca que en su espritu y en su organismo se +verificaba una crisis muy transcendental. Toda ella se dilataba, como si +aquel da hubiera perdido de una vez la fuerza de concentracin, la +ligadura interna que la comprima desde el nacer. No podemos explicarnos +todava nada de lo que por ella pasaba. + +--Debe usted cuidarse, debe usted vivir--dijo Clara. + +--S: debo cuidarme, debo vivir--repiti Paula en el tono de +estupefaccin que emplea el que oye por vez primera la solucin concisa +de un problema en que ha estado trabajando infructuosamente toda la +vida.--Debo vivir! + +En aquel momento sus ojos miraban en derredor, asombrados, asustados, +con melancola y vaguedad, como el que no ha visto nunca un horizonte y +lo ve por primera vez. + +Pero de repente la dama se levant agitada, se dirigi su +reclinatorio, se arrodill, abri el libro de horas, inclin el rostro +hacia l, ocultndolo entre las manos, y all qued sumergida en +profunda y concentrada meditacin. Reposaba sin duda en el seno de Dios, +que tena reservado su santa el goce inefable de vagorosos y +celestiales deliquios. + +Durante el xtasis, quin podr saber lo que pas en aquella cabeza? +Dios tan solo. + + + + + +CAPTULO XXV + + + +#Virgo prudentsima.# + + +Visitemos los dos huspedes del cuarto segundo en la noche siguiente +la de su instalacin. Prodigioso esfuerzo del genio domstico de Mara +de la Paz Jess haba podido acomodar dos camas en la habitacin alta. + +Lzaro acababa de acostarse en la suya, tratando de reparar las fuerzas +perdidas; su to velaba sentado en el silln de vaqueta que junto la +cama tena, y se ocupaba en hojear unos papeles, leyendo ratos y +escribiendo un poco algunas veces. + +De repente el viejo se volva; miraba su sobrino, que no poda +librarse de cierto temor cuando vea, dirigidos hacia l aquellos dos +ojos de lechuzo. Pareca querer hablar al joven de alguna cosa +importante, y no atreverse por no tener confianza en su discrecin. +Despus de la llegada de Lzaro la casa, to y sobrino no haban +hablado nada de poltica. El fantico crey que su protegido no era +capaz de tener entereza y tesn para sostenerse en sus creencias. En +tanto, el exaltado liberal tuvo tanto que pensar en otras cosas, que +releg segundo trmino aquella cuestin, y se acordaba poco de la +apostasa que su to le haba exigido. + +Lzaro ceda la fatiga, se dorma lentamente, cuando el viejo dijo con +voz fuerte: + +--Lzaro, duermes? + +--Qu?--contest el muchacho, despertando sobresaltado. + +--Voy preguntarte una cosa. Conoces en Zaragoza un liberal que se +llamaba Bernab del Arco? + +--S, seor--contest Lzaro, que conoca y apreciaba mucho aquella +persona, orador y escritor de nota. + +--Era de los exaltados, eh?--indic el fantico con mordaz irona. + +--S, seor: es de los que sostienen las ideas ms avanzadas--contest +el sobrino, temeroso de pronunciar una palabra que ofendiera su to. + +--Es ... no: era, debes decir, porque pas mejor vida. + +--Cmo, ha muerto? + +--Le han matado--dijo Elas con glacial indiferencia.--Mira la suerte +que aguarda los locos, depravados, ilusos y perversos. Ves? As +castiga el pueblo los que le engaan! Oh! As deberan perecer los +habladores. + +El sobrino se call; volvi el to su lectura, y no haba pasado un +cuarto de hora, cuando se dirigi de nuevo al lecho del joven que, +vencido por el sueo, dorma ya profundamente, y grit: + +--Despierta, Lzaro! + +Y despert dando un salto, aterrado y convulso, como debemos despertar +el ltimo da, cuando suene la trompeta del Juicio. Aquel viejo le haba +de quitar tambin los nicos momentos de reposo que sus desventuras le +permitan. + +--Conoces aqu un jovencito que se llama Alfonso Nez, y otro que +se llama Roberto, conocido generalmente por el Doctrino? + +--S, seor--contest Lzaro atemorizado, por creer que tambin le iba + participar la muerte de sus dos amigos. + +--Buenos chicos, eh?--dijo Elas, rindose como deben rer los brujos +en el aquelarre. + +El sobrino no contest, contentndose con encomendar mentalmente Dios + su buen amigo Alfonso Nez. + +--Tengo un plan!...--aadi el fantico con cierta satisfaccin de s +mismo,--plan soberbio. Si supieras, Lzaro. Pero t eres muy tonto y no +puedes comprender esto. Son buenos chicos esos que te he dicho, no? As +... muy exaltados, muy amigos de embaucar al pueblo y pronunciar +discursos ... pues, as como t. + +Lzaro su asust ms y comprendi menos. + +--Esos chicos valen mucho. Si supieras qu tiles son! Amantes de la +libertad, habladores, impetuosos, entusiastas. Ah! No temo yo stos +... Lo harn bien. Plan magnfico! + +Despus, como si se arrepintiera de haber dicho demasiado, apart la +vista de su sobrino, murmur algunas voces incoherentes, y volvi +hojear sus papelotes, escribiendo algo y gruendo siempre, sin dejar de +gesticular como si hablara con alguien. + +Lzaro mir un buen rato la lvida faz del viejo realista, que, +iluminada de lleno por la luz, ofreca fantstico infernal aspecto. +Las orejas se le transparentaban, los ojos parecan dos ascuas, y el +crneo le luca como un espejo convexo. Los singulares objetos que le +rodeaban, los que cubran las paredes de la habitacin, aumentaban el +terror del estudiante. Aquel silln de vaqueta, testigo mudo del paso de +cien generaciones; aquellos cuadros viejos; los muebles de talla, +exornados con figuras grotescas y de rarsima forma, daban la +decoracin el aspecto do uno de esos destartalados laboratorios en que +un alquimista se consuma devorado por la ciencia y las telaraas. + +Despus de cerrar los ojos, entregado por fin al sueo, el joven Lzaro +continu viendo su to con los objetos que le rodeaban. +Representronsele adems las siniestras figuras de las seoras de +Porreo; y en su soar disparatado, lo pareca que aquellas tres figuras +crecan, crecan hasta tocar las nubes y ocupaban todo el espacio: +Salom como una columna que sustentaba el cielo; Paz, como nube +gigantesca que una el Oriente con el Ocaso. Despus le pareca que +menguaban, que disminuan hasta ser tamaitas: Paz como una nuez, Salom +como un pin, Paula como una lenteja. Oa la frailuna voz de la devota; +vea extraos y complicados resplandores, partidos de la lmpara del +viejo; vea la rojiza diafanidad de sus orejas como dos lonjas de carne +incandescente; vea la enormidad de su calva iluminada como un planeta; +y por ltimo, todos estos confusos y desfigurados objetos se desviaban, +dejando todo el fondo obscuro de las visiones para la imagen de Clara +que, no desfigurada, sino en exacto retrato, se le representaba, alzando +la vista de una labor interrumpida para mirarle. En tanto le pareca +escuchar siempre una voz subterrnea que clamaba: "Lzaro, duermes? +Despierta, Lzaro." + +A la madrugada su sueo fu ms profundo. Despert las ocho, y en los +primeros momentos tuvo que recoger sus ideas y meditar un poco para +saber dnde estaba y qu cosas le haban sucedido. Su to haba salido. +Levantse y se visti. No saba qu hora era; pero el hambre le hizo +comprender que era hora de almorzar. Abri la puerta, dirigiendo una +mirada lo largo del pasillo y lo profundo de la escalera, y el +primer objeto que encontraron sus ojos fu la figura de doa Paulita que +suba lentamente. + +--Ha descansado usted?--le pregunt con voz menos nasal impertinente +que de ordinario. + +--S, seora: muchas gracias. + +--No le falta usted algo? + +--Nada, seora. + +--Pero querr usted comer alguna cosa. Aqu acostumbramos desayunarnos +las siete. Es lo mejor. Pero son las ocho; mi ta es muy rigorista, y ha +dicho que, puesto que usted no estuvo las siete en la mesa, no puede +almorzar. Esto es una disciplina necesaria. Bien sabe usted que sin +disciplina no puede haber orden. Ahora no puede usted tomar cosa alguna +hasta las dos de la tarde. + +--Seora, no importa: yo ...--dijo Lzaro, que era corts, aunque estaba +muerto de hambre en aquel momento. + +--Pero no tema usted--continu la devota, bajando la voz y mirando +todos lados.--Yo conozco que est usted desfallecido, y es preciso darle +de comer. No salga usted de su cuarto. + +Dicho esto, baj muy ligera, procurando no ser vista. El joven sinti +ms encendida su gratitud hacia aquella seora, que ya haba hablado en +su defensa la noche anterior. + +Al poco rato volvi la devota trayendo un desayuno que, aunque escaso, +bast para reponer al hambriento. + +--Mi hermana no lo llevar mal--dijo;--pero no se lo diga usted. Yo +hago esto por usted, porque comprendo que en un cuerpo dbil no tiene +fuerzas el espritu. + +--Seora, no s cmo pagarle tantos favores--contest el mancebo +sin mirarla. + +A las siete de aquella maana, mientras Lzaro dorma rendido de +cansancio, se suscit una gran cuestin en el comedor, sobre si sera +conveniente y disciplinario llamarle para almorzar. Mara de la Paz +deca que no; Salom dudaba, y la santa opinaba que s. Las razones de +la primera eran: que puesto que prefera el sueo la comida, era +preciso hacerle el gusto, con lo cual se ira acostumbrando la +disciplina. En vano quiso oponerse Paulita con gran copia de razones +teolgicas y morales, fundadas en el principio de _mens sana in corpore +sano_: todo fu intil. Sus palabras, odas con respeto, no produjeron +efecto. Elas decidi la cuestin, diciendo que su sobrino, adems de +liberal, era holgazn, y que haba de renunciar hacer de l nada +bueno. Todos callaron y comieron. Clara no era admitida la mesa comn. + +Volvamos arriba. Lzaro se coma la racin con gran apetito. La dama le +haca mil preguntas, y l le contestaba procurando ser lo ms corts que +el hambre le permitiera. Las preguntas eran de esta clase: + +--Crey usted que no almorzara hoy? + +--Ah, seora! no.... + +--Porque yo no me olvidaba de que usted estaba sin comer. + +--Yo le doy usted las gracias. + +--Pero usted no se lo figuraba--deca Paulita, ansiosa de apurar aquella +cuestin hasta el fin. + +--No, seora; de ningn modo ... yo ... s.... Pero ... ya. + +--Y su to se opuso que almorzara. + +--Ah! mi to--dijo Lzaro, dejando de comer,--es un.... No: es un +excelente hombre. + +--Oh, s--dijo la devota mirando al cielo,--es un hombre +ejemplar, un santo. + +--Si, s: un santo. + +Lzaro, nuevo en aquella casa, no haba tenido ocasin de penetrar el +carcter de la persona que tena delante en el momento de su desayuno. +Por este motivo nada le llam la atencin; por eso no supo que nunca sus +bellos ojos haban tenido un resplandor tan vivo, ni que jams voz de +monja alguna enton salmodias con tan melodioso timbre como el de la voz +de Paula al decir: "Usted crey que no almorzara hoy?" En ella, sin +embargo, haba gran naturalidad; y no es aventurado afirmar que en +ningn tiempo se cruzaron sus manos blancas y finas con menos +afectacin, diferencia de aquellos crispamientos de dedos que usaba +tanto para acompaar y adornar sus peroraciones. + +--Aqu no ser permitido que le hagan usted dao alguno--dijo en el +tono de quien hace una importante revelacin.--No tema usted. Si ha +cometido alguna falta... + +--Falta?--dijo el joven con tristeza. + +--Pues no decan que era usted un gran pecador? + +--Yo un gran pecador, seora! + +--No ser tanto como dicen...--continu doa Paulita, con una sonrisa +tan mundana, que no pareca puesta en boca de una santa. + +---No--replic el joven con efusin;--no es tanto como dicen, es verdad. +Y si he de decirlo todo.... + +--Acabe usted--dijo la otra con mucho inters. + +--Yo no s qu falta he cometido--aadi Lzaro con melancola.--Pero +s, faltas he cometido, no lo puedo negar.... + +--A ver, ver, qu faltas?--pregunt con mucha ansiedad la +favorita de Dios. + +--Le dir usted...--repuso l, preparndose confesar. + +--Comprendo: algn extravo de joven. La juventud est llena de +peligros, y los jvenes, si se les deja solos.... + +--Es verdad. + +--Cunteme usted. Yo quiero que usted se corrija. Tal vez la falta es +mucho menos grave de lo que usted mismo piensa. Tal vez no pasa de ser +una ligereza trivial dijo con ms ansiedad inters Paula.--Dgame +usted; yo le dar consejos.... Cunteme usted. + +Lzaro permaneci pensativo un instante, y ya abra la boca para +formular una contestacin una excusa, cuando Elas se present en la +puerta. La devota se turb un poco; pero un momento le bast para +reponerse. El realista se qued muy sorprendido al ver la dama y al +observar los restos del almuerzo, mientras su sobrino se avergonzaba de +haberlo probado. + +--Pase usted, seor don Elas--exclam ella con su uncin +acostumbrada;--pase usted: aqu estoy suplicando por amor de Dios su +sobrino que no le d ms disgustos. Oh! Pero l se va arrepintiendo ya +de los errores de su juventud. Qu extrao es que la juventud peque, +entregada s misma, sola por espinosos caminos? Le estoy recomendando +la moderacin, la cortesa, la prudencia. Pero veo que usted se admira +de que le haya trado de comer. Ah! confieso mi falta. Pero no he +podido resistir los impulsos de la compasin. He sido dbil; no he +nacido para el rigor, y confieso que no tengo carcter, como debiera, +para sostener la rigidez de la disciplina. Si he cometido una falta, +perdneme usted. + +Elas estuvo un rato sin saber qu contestar; pero tena muy alta idea +de la cristiandad de aquella seora para vacilar en probar cuanto haca. +Aquel acto le pareci una sublime prueba de caridad. + +--Seora, qu buena es usted!--dijo. + +--No es bondad, es debilidad. Conozco que hice mal. + +--Seora, usted es una santa! Aunque l no merece lo que usted ha +hecho, esto sirve para hacer resaltar ms las virtudes de usted. + +--Oh!--exclam la elegida del Seor,--confieso que mi deber era +seguir el dictamen de usted; pero no he podido resistir un poderoso +impulso de indulgencia. Oh! si siempre pudiera una salir victoriosa +de s misma.... + +--Mira, aprende--dijo Elas, volvindose hacia Lzaro;--mira esa +santa; aprenda lo que es nobleza, generosidad, virtud. + +--No--dijo ella bajando los ojos.--Que no tome por modelo esta +pecadora. + +--Aprende, Lzaro--exclam con exaltacin el fantico.--Aqu tienes la +misma virtud. + +La santa hizo una gran reverencia y se march, dejando solos al to y +al sobrino. + + + + + +CAPTULO XXVI + + + +#Los disidentes de la Fontana#. + + +Aquella maana no ocurri ms incidente que el que hemos descrito. +Lzaro subi y baj varias veces furtivamente y con pasos de ladrn, +tratando de ver Clara; pero le fu imposible. Esperaba verla en la +comida; mas tambin, como el da anterior, se frustraron sus deseos. + +Pusironse las dos los manteles, y cada cual ocup su sitio. La mesa +era para doce cubiertos: ocup un extremo Mara de la Paz, teniendo su +derecha Salom y su izquierda Elas, mientras la devota estaba +erigida la derecha de su prima. Al joven le pusieron enfrente, +tanta distancia del grupo principal, que para alcanzar su racin tena +que descoyuntarse los brazos. Sirvise primero una sopa que, por lo +flaca y aguda, pareca de Seminario; despus sigui un macilento cocido, +del cual tocaron Lzaro hasta tres docenas de garbanzos, una hoja de +col y media patata; despus se repartieron unas seis onzas de carne que, +en honor do la verdad, no era tan mala como escasa, y, por ltimo, unas +uvas tan arrugadas y amarillas, que era fcil creer en la existencia de +un estrecho parentesco entre aquellas nobles frutas y la piel del rostro +de Salom. Termin con esto el festn, durante el cual rein en el +comedor un silencio de refectorio, excepto cuando Elas dijo que tanta +esplendidez le pareca dispendiosa, y elogi la sobriedad como +fundamento de todas las virtudes. + +Despus se rez un poco, y las seoras se retiraron. Mara de la Paz +haba adquirido en el perodo de la decadencia el hbito de dormir la +siesta, y ya durante los ltimos _Agnus Dei_ del rezo estaba haciendo +cortesas con los ojos cerrados. Lzaro subi con el mayor desconsuelo, +por no haber logrado tampoco aquella vez el objeto de su constante afn. +Aventurse bajar sin ser visto de su to, recorri lleno de zozobra y +ansiedad el pasillo; pero nada consigui. Todo estaba cerrado y en +silencio, y sin duda los habitantes de la casa estaban sumergidos en el +agradable sopor de la siesta en el letargo espiritual de la +contemplacin religiosa. Solamente Batilo, el melanclico perro, que +haba perdido los hbitos de su raza y no saba ni ladrar, estaba +paseando su hasto por el comedor, rasguando de vez en cuando la puerta +de un armario, donde probablemente yacan los exiguos despojos de la +carne servida en la mesa aquella tarde. + +Subi Lzaro desesperado, pero al ver su to medio dormido en un +silln, no pudo resistir la influencia letal que en todos sus +habitantes ejerca aquella regin del fastidio; preparse tambin +dormir, y se tendi en su cama. No haban pasado diez minutos, cuando +sinti fuertes campanillazos en el piso de abajo, y despus la voz de +Salom unida otras voces de hombre, entre las cuales crey reconocer +alguna. Levantse y se asom la escalera. + +Eran cuatro personas que le buscaban, y la dama las diriga al piso alto +con muy mal humor. El joven reconoci entre aqullos su amigo Alfonso +y al Doctrino. Estos y otros dos, que Lzaro no haba visto nunca, +subieron. Coletilla les haba sentido en su sueo de lechuzo, y +despertando sbitamente se adelant hacia la puerta. + +--Hola, ustedes!...--exclam de repente; pero mudando de tono en un +instante brevsimo, dijo con afectada frialdad indiferencia:--Qu se +les ofreca ustedes? + +Como Lzaro estaba puesto de espaldas su to, no vi que ste; puso el +dedo en la boca hizo una imperceptible sea al Doctrino. Despus dijo +haciendo un esfuerzo para aparecer complaciente: + +--Ya comprendo: ustedes venan en busca de mi sobrino. + +El joven estudiante tembl al pensar cunto irritara su protector +verla en compaa de aquellos exaltados. + +--Por mi?--pregunt, estrechando la mano de su amigo. + +--S--contest el Doctrino, que comprenda lo que deba hacer. + +--S: venamos por ti--dijo Alfonso.--Tenemos una reunin esta tarde, y +queremos que vengas ella. Es la reunin de los disidentes de la +_Fontana_. + +Lzaro crey que su to se iba poner hecho una furia al or hablar de +las reuniones de fontanistas. Pero contra lo que esperaba, le vi tan +sereno como si oyera hablar de un concilio ecumnico. Tampoco tuvo la +suficiente perspicacia ni la suficiente memoria para hacerse cargo de +que poda haber alguna relacin entre las preguntas que el fantico le +haba hecho la noche anterior, y la visita de aquellos amigos. + +--S, que vaya; ve--dijo Elas. + +La confusin de Lzaro aument; pero antes que saliera de su estupor, +Alfonso le tom del brazo, le condujo la escalera, y poco despus +estaban en la calle. + +Los otros dos jvenes, nos son hasta ahora desconocidos, si bien es +probable que les hayamos visto en el departamento bullicioso de la +_Fontana_, precisamente en la noche fatal en que Lzaro fu arrojado del +club. El uno de ellos, nacido en Algodonales, era de los contertulios +ms asiduos del barbero Calleja; y no es aventurado afirmar que +intervino en la cuasi-trgica escena que en el primer captulo +referimos. Se llamaba Francisco Aldama, y por ser andaluz y bastante +aficionado al trato de los lidiadoras de toros, se le llamaba Curro +Aldama, el Curro. Doa Teresa Burguillos, feliz consorte del barbero, +era un poco torpe para la pronunciacin de los nombres propios, y sola +llamar _Aldaba_ al amigo y comilitn de su esposo. Era Curro Aldama +Aldaba exaltado fontanista, de crasa ignorancia, y con aquella osada +que acompaa siempre los necios. Se la echaba de gran patriota, y no +sonaba cencerro en Madrid sin que l tomara parte en la danza. + +El otro era de muy diversa condicin y figura. Sus aficiones literarias +le haban hecho amigo del poeta clsico que hemos conocido habitando en +el olimpo de doa Leoncia, la semidiosa de la calle de la Gorguera. All +conoci Alfonso Nez, con quien trab amistad; v bien pronto, aunque +las musas le fueron propicias (se estren en la cruz, con buen xito, un +sainete pastoril suyo, titulado _Anfriso y Cenobio_), dej las musas por +la poltica, escribi en _El Universal_ y en _El Labriego_, charl en +los clubs, y se decidi por el partido exaltado. + +Tena mucho ingenio, dotes de orador y periodista, pero muy poca +instruccin y una ligereza invencible. Frecuentaba la tienda de Calleja +y el club de la _Cruz de Malta;_ pero ltimamente se aseguraba que +perteneca la tenebrosa sociedad de los _Comuneros_, aunque l lo +negaba. Lo cierto es que en la _Fontana_ sospechaban de l, no sabemos +si con fundamento. Se deca que era de los alborotadores pagados por la +reaccin; hasta que una noche, viendo que se le miraba con desconfianza, +y aun se le hicieron alusiones picantes, desert para no volver. Este +era Cabanillas, joven de educacin y talento, quien no se poda ver +sin repugnancia alternando con hombres desalmados como Tres Pesetas, +Chaleco y el Matutero, que hemos tenido el gusto de conocer al principio +de esta puntual narracin. + +--Chico--deca Nez,--sabes que hemos reido con los de la _Fontana_? +El lance de la otra noche nos ha obligado romper con esa canalla. +Estamos agraviados: tambin nosotros nos han querido acusar como ti; +pero hemos alzado el vuelo y estamos fuera. Vamos formar otro club. + +--Me calumniaron--exclam Lzaro:--yo no s qu demonio me tent m +para hablar aquella noche. + +--Si son unos mentecatos. Nada: all se han figurado que no hay ms +liberales que ellos--afirm Nez;--y los que defendemos la libertad +verdadera y completa, nos llaman exaltados, alborotadores, y dicen que +estamos vendidos. + +--Ya les arreglaremos las cuentas--dijo el Doctrino. + +--Pues oye--continu Alfonso,--nosotros vamos fundar otro club, el +verdadero club revolucionario. A esos necios de la _Fontana_ les ha dado +ahora por predicar el orden. Qu orden ni qu ocho cuartos! Nosotros +predicaremos la violencia, porque sin violencia no hay revolucin; sin +extirpar los obstculos y arrancarlos de raz, no se puede transformar +este pueblo. Nosotros vamos predicar la democracia; vamos proclamar +la soberana suprema, absoluta del pueblo, combatir el trono y +sealar los que en la gran purificacin que se prepara deben ser +arrancados de raz, exterminados y concluidos. Tu vendrs nuestro +club, no es verdad? + +--Veremos--contest Lzaro muy preocupado. + +--Nuestra idea--continu Alfonso,--es combatir esos republicanos +tibios que van las Cortes y los clubs para sermonear sobre el orden +y la moderacin. Exterminio esa canalla, esos hipcritas. + +--S--dijo el Curro,--porque si uno se deja dominar por esos tibios, se +queda uno atrs; y no estn los tiempos para quedarse uno atrs. Mucho +tino, que el que ahora no saca algo.... + +Con esta conversacin llegaron la calle de la Gorguera y la casa de +doa Leoncia; subieron al cuarto del poeta, que era el punto designado +para las reuniones preparatorias del naciente club. Conoceremos el +cuarto del poeta con el nombre de _La Fontanilla_, calificacin oficial +con que le designaron aquellos jvenes. + +Acomodronse como pudieron en las tres sillas y en la cama del poeta, +mientras ste se hallaba en el interior de la casa, al lado de doa +Leoncia, poco atento la poltica. El Curro se sent junto la mesa y +mostr desde el principio gran deferencia hacia una botella que all +haba, puesta sin duda por la previsora mano del poeta clsico. + +--Vamos ver--dijo Alfonso desde la presidencia, que era la cama:-- +ver qu hacemos con esos liberales que nos calumnian y dicen que somos +ebrios y agentes ocultos de la reaccin. + +--Combatirles con razones--observ Lzaro;--demostrar que no somos +agentes de la reaccin. Pero en qu se diferencian sus ideas de las +nuestras? No son ellos liberales? No aman la Constitucin? + +--Pero la aman medias--dijo el Doctrino,--porque no aman el verdadero +sacerdocio de la revolucin, que es destruir. + +--Ya se ha destruido bastante--indic Lzaro:--hagamos lo posible por +llevar aunque no sea ms que una piedra cada uno al gran edificio que se +ha de levantar. + +--Nada de eso: sin destruir es intil pensar en edificar. Debemos +sealar al pueblo cules son sus enemigos, sus enemigos de siempre--dijo +el Doctrino. + +--Pues eso es lo que yo deca--afirm Aldama, decidindose, despus de +grandes vacilaciones, probar el contenido de la botella. + +--Digo lo mismo--repiti Cabanillas.--Hoy estamos peor que antes: no hay +otra diferencia sino algunas palabras ms en nuestras bocas. Los +ministros hablan de libertad, los diputados hablan de libertad, los de +los clubs hablan de libertad; pero la libertad no se ve, no existe: es +una farsa. Digo, seores, que prefiero esta farsa los frailes de antes +y el rey absoluto de antes. + +--Pues eso qu duda tiene?--dijo Nez.--No hemos conquistado ms que +unas cuantas frmulas. Y de eso quin tiene la culpa sino los +liberales, que nos hablan del orden y vuelta con el orden?... + +--Eso mismo deca yo!--exclam el Curro, probando de nuevo la botella, +que sin duda le haba gustado. + +--Ensear al pueblo pedir justicia; y si no se la dan, hacerse +justicia por s mismo es lo que conviene--dijo el Doctrino. + +--Cunto han hablado esos hipcritas del hecho del cura de Tamajn, +acusando al pueblo de que se haca justicia por s solo! Pues qu haba +de hacer el pueblo, si vea que el Gobierno permita la conspiracin +constante del Palacio real, y encarcelaba los buenos liberales porque +cantaban el _Trgala?_ + +--Es claro: lo que quieren es engaar al pueblo, infundirle miedo con su +orden, y siempre con su orden.... + +--Mientras vivan ciertos hombres--dijo el Doctrino sombramente,--nada +adelantaremos. No conviene ahora decir quines son esos hombres que +deban desaparecer; pero su tiempo se nombrarn. + +El Doctrino tena algo de lgubre, hablaba poco, y siempre con una +lentitud melanclica que anunciaba en l pensamientos ocultos y un fro +y siniestro clculo que no quera dejar traslucir. + +--Eso mismo digo yo--repiti Aldama, que estaba resuelto no desairar +la botella mientras tuviera dentro alguna cosa. + +--Pues lo primero, seores--dijo Alfonso,--es constituirnos de cualquier +modo que sea. Veremos si se encuentra un buen local donde podamos +reunimos en mayor nmero. + +--Nos reuniremos al aire libre si es preciso. Lo que nos importa es +buscar gente, y de eso yo respondo. Pasado maana nos congregaremos +aqu, y yo traer dos tres amigos, que es como si trajera medio +Madrid. Vern ustedes qu mozos! + +--Pues bien, hasta pasado maana, t vendrs, Lzaro--dijo Alfonso.--Yo +mismo ir buscarte. Quiero que no te desanimes ni te aburras. El +porvenir es para nosotros, chico. Hay que hacerse lugar, porque esto +est perdido. Las ideas van en baja, y fuerza es que la juventud sea lo +que debe ser: la iniciadora y la reveladora de los grandes principios. + +--Vendr--dijo Lzaro con poca determinacin. Levantronse Alfonso y +Cabanillas, y se despidieron. + +Lzaro hizo lo mismo, y los tres se marcharon. El Doctrino y el Curro +quedaban all. No es aventurado conjeturar que, al quedarse solos, la +botella, que tanta aficin haba mostrado Aldama, estaba +completamente vaca. + +Cuando se vieron solos y sintieron bajar la escalera los otros, el de +la botella dijo: + +--Cunto te ha dado ayer el to Coletilla? + +--Mira--dijo el otro sacando cuatro onzas y algunos doblones de un +bolsillo grasiento. + +--Ah, marrajo!--exclam Aldama, mirando con brillantes y vidos ojos el +oro:--dame siquiera una. Debo cuatro meses de casa y ms de seis duros +de prestado. + +--Poco poco: no hay que despilfarrar el tesoro del Rey--dijo el +Doctrino, guardndose majestuosamente en el bolsillo el erario +revolucionario. + +--Vamos, Doctrinillo, dmela. Ya sabes que tengo apalabrado Perico +Tinieblas, el del Portillo de Gilimn, que es hombre pintado para estas +cosas. Y lo que es en la Plaza de la Cebada, no hay chaln que no sea +capaz de comerse al Gobierno una orden ma. + +--No: las cosas han da ir en regla. No puedo pagar sino su tiempo: +tengo esa orden. Pero no tengas cuidado, que cuando esta asamblea +principie dar frutos... + +--Dime: y Alfonso Nez, est en autos?... + +--No, no sospecha nada. Es un inocente y un visionario. Es de los que se +dejan matar por las ideas. Estos son los hombres que nos hacen falta: +muchachos de talento y de buena fe que hablen al pueblo y le llenen de +agitacin. + +--Y ese otro bobalicn que hemos ido buscar hoy? + +--Ese es chico listo tambin, pero de una inocencia angelical. Tenemos +muchos de stos que son los que han de hacer la mejor parte sin costar +nada. Cabanillas vale; pero ese no es tan barato: est el pobre muy mal, +y hay que favorecerle. Ayer le encontr llorando en la casa; me di +mucha lstima. El trabaja con repugnancia en nuestro asunto; pero no +tiene otro remedio, porque est sin un cuarto. + +--Pues mira que yo estoy tambin.... + +--Vers qu bien va salir esto--dijo el Doctrino bajando la voz.--Y +para entonces ya podemos contar con fondos. Los tiempos estn malos, +Carrillo; y si uno no se agarra los buenos faldones... + +--Eso mismo digo yo. Pero me das no esa oncilla? + +--Esprate pasado maana. Tengo orden de no repartir todava. + +El Curro y el Doctrino bajaron despus de haberse despedido desde la +puerta y gritos del poeta clsico. + +La _Fontana de Oro_ sirvi al Rey y la reaccin ms que los frailes y +los facciosos, porque en ella haba un cncer que en vano trataban de +cortar algunos hombres prudentes, expulsando quien no era culpable. El +cncer de la venalidad continu corrompiendo aquella asamblea, que no +tena un rival, sino una sucursal en la _Fontanilla_. + + + + + +CAPTULO XXVII + + + +#Se queda sola#. + + +Cuando Lzaro volvi su casa, tembl en presencia de Coletilla. Pero +bien pronto su terror se troc en sorpresa al ver que, lejos de +mostrarse indignado el viejo por haberle visto en compaa de los +frenticos de la _Fontana_, estaba un poco menos adusto que de +ordinario, y hasta lleg manifestar cierta benevolencia, que era en l +cosa muy rara. + +Aquella noche y la maana siguiente volvi Lzaro intentar la +difcil empresa de ver Clara. Era cosa imposible, porque el sistema de +clausura empleado en la joven por sus tres carceleras, por aquel Cerbero +femenino de tres cabezas y tres cuerpos, era inexorable. Clara viva +peor que un cenobita, peor que esos prisioneros de que hablan las +historias antiguas, sepultados en vida, cuerpos vivos para el dolor y +los horrores de la soledad. Dios tenga piedad de esta infeliz! + +Pero si Lzaro no poda verla, el abate Carrascosa pudo aquel da, con +permiso de la devota, entrar enterarse de la salud de _su seora doa +Clarita_; y al hallarse con ella, sac un papel del bolsillo, y +hacindole seas de que callase, se lo di la joven furtivamente. Sin +decirle una palabra, sali. + +Clara se puso como la grana; su primer pensamiento fu romper la carta; +pero le ocurri que poda ser de Lzaro. Tal vez el pobre muchacho se +haba decidido escribirle, no pudiendo verla, y se vali del abate, +que era sin duda su amigo. Guard en el seno la carta, y esper. + +La devota no tard en venir, y se sent junto ella. + +--No sabe usted--dijo--que vamos esta tarde la procesin del +Divino Pastor? + +--S?--contest Clara maquinalmente. + +--S; pero usted no va. Han resuelto que se quede usted aqu, porque las +jvenes que estn en penitencia no deben salir nunca de casa. No piensa +usted lo mismo? + +--Lo mismo--dijo Clara, temblando por miedo de que le conocieran en el +semblante que tena una carta escondida. + +--Vamos al balcn do una amiga nuestra, desde donde se ve todo +perfectamente. Estar muy vistoso. De San Antn salen tres imgenes, y +dicen que es tambin muy probable que salga el Cristo de las Llagas de +la capilla de Santa Mara del Arco. Todo esto pasa por la calle de San +Mateo, donde vamos nosotras. + +No dijo ms. Ya estaba arreglada para salir. Su vestido era el de las +grandes solemnidades, el mismo de otras veces; pero cosa singular! su +toca estaba plegada en la frente con cierta presuncin de monja novicia, +presuncin que no careca de gracia. Su mantn, cuyo velo impenetrable +le cubra otras veces completamente el rostro, apareca ahora echado +hacia atrs con una franqueza que el rgido dominico de la antigua casa +de los Porreos habra calificado de desenvoltura. + +Si Clara hubiera estado menos preocupada en aquel momento y tenido un +carcter ms observador, sin duda se habra de admirar al ver doa +Paulita afectada de distracciones intermitentes; habra notado que se +sonrea con frecuencia, movindose sin cesar; que despus se pona muy +triste, permaneciendo quieta y como abstrada; que luego le daba una +especie de acceso de despecho, crispaba los nervios y cerraba los ojos, +ergua el cuello y pareca atenta ruidos lejanos, no escuchados de +otro alguno. An hay ms: si Clara no hubiera tenido el rostro tan +inclinado sobre la costura como de ordinario, habra reparado que la +devota se levant, y acercndose un pequeo espejo de cristal de roca +(obra admirable del siglo XVII, adquirido en Venecia por el undcimo +Porreo), se estuvo mirando por espacio de tres minutos con singular +atencin. Hay pruebas irrecusables de que jams en ningn tiempo haba +reflejado la histrica superficie de aquel espejo la faz de la dama. +Tambin sabemos que aquella no era la primera vez que se miraba; que la +noche anterior y el da anterior se haba mirado tambin, observndose, +sobre todo por la noche, con gusto y calma. Es indudable que medio +cerr los ojos para verse no sabemos con qu grado de luz, y que +recogi despus los labios, mostrando la curiosidad insaciable del +cristal lisonjero las dos blancas y nacaradas filas de sus hermosos +dientes. Este fenmeno nos ha obligado trabajar mucho para descifrar +ciertos misterios, cuyo conocimiento es necesario para la continuacin +de esta historia. + +En el otro cuarto, Mara de la Paz y Salom haban exhumado de las +profanas gavetas unas vetustas vestiduras de seda valenciana, que haban +sido en mejores tiempos elegante ornato de sus personas. Suspendieron en +sus cabezas sobre solidsimas peinetas la mantilla negra de pesados +encajes, y Paz abri una pequea caja de cartn en figura de atad, que +aun conservaba el perfume fiambre de las guanteras de 1790, y de esta +caja sac un abanico de doscientas varillas que, al desplegarse como la +cola de un pavo real, haca ms ruido que una perdigonada. Salom se +colg en la mueca de la mano izquierda un ridculo, donde puso, adems +de sus espejuelos, un frasquito de esencia y otras baratijas. + +--Y dejamos aqu ese joven?--dijo Paz, mirando su hermana +con estupor. + +--Cmo? No es posible--contest la del ridculo con espanto.--Si queda +Clarita en casa.... + +--Qu horror! Hay que llevar con nosotras ese joven....--Pero +qu dirn?... + +En esto entr la devota. Elas andaba por all cerca. + +--Qu dirn si llevamos con nosotras ese joven!...--continu Paz. + +--A ese joven? ...--repiti Paulita. + +--S: qu dirn? Jess!--exclam Salom. + +--Nada dirn--manifest la devota, mirando para otro lado.--Es un +servidor, un caballero que nos acompaa. Y, sobre todo, el mal est en +las intenciones, no en las apariencias. Qu pueden decir? Nosotras, +es verdad que no necesitamos caballeros; pero no es indecoroso que +ese joven nos acompae. Oh! No atendamos tanto las preocupaciones +del mundo. + +--Pero si ese joven le conocen por libertino--dijo Paz--y le ven con +nosotras.... + +Ante este argumento vacil un momento la mujer mstica, y casi no supo +qu contestar. Pero no era persona que se dejaba vencer fcilmente en +una disputa, y tomando fuerzas, prosigui: + +--Oh fragilidad de las cosas mundanas!...No temamos al qu dirn. Sobre +todo, yo no creo que ese hombre sea un libertino. (Elas haba entrado, +y escuchaba con mucha atencin la devota.) Tiene buen corazn, y si ha +cometido algn error es por falta de experiencia y de gua. Pero yo le +he comprendido bien, y s que se enmendar, si ya no se ha enmendado, y +est derramando lgrimas ocultamente por sus yerros pasados. Que venga. + +Elas no la dej concluir. Arrebatado de entusiasmo, alz los +brazos y grit: + +--Lzaro, Lzaro! + +Antes que Lzaro llegara, el realista se lanz fuera, y le trajo , ms +bien, le arrastr. + +--Arrodllate ah--le dijo con voz fuerte, presentndolo ante la +devota.--Arrodllate delante de esa santa. Ha dicho que tienes +buen corazn. + +Lzaro estaba perplejo, las dos viejas absortas, la devota satisfecha y +Elas entusiasmado. Que quieras, que no, el joven tuvo que hincarse. + +--Hncate, hombre, hncate--dijo el to.--Ahora bsale la mano. + +Lzaro, que sin darse cuenta obedeca las rdenes violentas de su to, +bes respetuosamente la mano de la santa, y la tuvo estrechada un +momento entre las suyas. + +--Prostrnate ante la virtud--deca Elas;--t, pecador indigno de ser +perdonado. Ha dicho que tenas buen corazn. No, seoras: no lo tiene. + +Doa Paulita hizo esfuerzos heroicos para aparecer con cierta dignidad +arquiepiscopal en el momento en que Lzaro le besaba la mano, +arrodillado ante ella; pero su decoro de santa fu vencido por lo mucho +que empezaba tener de mujer. Cuando sinti los labios del joven +posados sobre la piel de su mano, tembl toda, se puso plida y roja con +intermitencias casi instantneas, y una corriente de calor ardientsimo +y una rfaga de fro nervioso circularon alternativamente por su santo +cuerpo, no acostumbrado al contacto de labios humanos. + +Despus de una pausa, principi recobrar su aplomo y dijo: + +--Qu locura! Santa yo! Levntese usted, caballerito (no se atrevi +decir _joven_.) No he dicho ms sino que confo en que tendr buen +juicio y se enmendar. + +--Pues no ha dicho que te perdona las faltas que has cometido? Qu +virtud! Qu herosmo cristiano!--exclam Elas.--No te anonadas? Pero, +hombre, levntate: qu haces ah de rodillas? + +El joven se levant, mientras Paz pona fin esta vehemente y +conmovedora escena, diciendo framente y con desdn: "Vmonos". + +--Preprate acompaar estas seoras--dijo Coletilla. + +Al estudiante le contrari mucho este mandato. El haba odo decir en la +mesa aquella maana que Clara no ira la procesin, y haba formado +sus proyectos para verla aquel da. La obligacin de acompaar las +tres seoras le pareci la mayor desgracia que poda ocurrirle aquel +da. Pero cmo era posible resistir las rdenes de aquel tirano? +Lleno de despecho tom su sombrero y baj con las tres ilustres ruinas, +que se llevaron una de las llaves de la casa, dejando Clara la +consigna de no salir del cuarto. Elas, que quedaba tambin en la casa, +tena la otra llave. + +No haca cinco minutos que las Porreas navegaban hacia la calle de +San Mateo, cuando lleg el abate Carrascosa muy presuroso y toc +la puerta. + +Elas baj abrirle. + +--Venga usted, amigo; venga usted al momento--le dijo con agitacin. + +--Pero donde, hombre, donde? Est la casa sola. No puedo salir. + +--Que no puede usted salir?-dijo el abate asombrado.--Pues buena la hace +usted si no sale al momento y viene conmigo donde yo le lleve. + +--Pues qu hay, Carrascosa? + +--Venga usted, y hablaremos por el camino. + +--Hombre, la casa.... + +--Qu casa ni qu ocho cuartos. Cierre usted y vmonos. + +--Queda aqu esa muchacha. + +--Pues djela usted encerrada y venga, porque esto no es cosa para +andarse con peros.... + +--Pero qu hay? Sepmoslo. + +--Hay que si usted no viene ahora mismo conmigo la _Fontanilla_ ... ya +sabe usted ... el club de esos muchachuelos.... Si usted no viene +conmigo, va haber un conflicto. + +--Pero qu es ello, hombre? + +El abate no haba inventado de antemano la mentira que necesitaba +emplear para salir de la casa de Elas: as es que se vi aturdido por +un momento; pero su astucia frailesca no le falt. + +--Pues parece que esos chicos estn alborotados, y dicen que usted +les ha engaado: que usted no tiene poderes de ... de aquella +persona; que usted.... + +--Que no tengo poderes?--dijo Elas.--Cuidado con los nios. +Liberalitos al fin! + +--Y parece que quieren armar un alboroto esta noche--dijo Carrascosa, +seguro ya de la mentira que haba de encajarle. + +--Esta noche!--exclam Elas, llevndose las manos la cabeza. Esos +chicos estn locos! Lo van echar todo perder.... Pero quin les ha +dicho que esta noche. Vaya con los nios! Pero voy all al momento. + +--Venga usted, porque si tarda.... + +--Voy, voy al momento. Cerrar la puerta y me llevar la llave. No +importa. Las seoras tienen otra. + +--Vamos. + +El abate haba conseguido su objeto, que era alejar Coletilla de la +casa aquella tarde, para que Clara se quedase sola. En tanto las +esfinges se acercaban al trmino de su viaje, y Lzaro las segua, +revolviendo en su mente el plan que en un momento de colrica +inspiracin haba concebido. Consista este plan en dejar las tres +ruinas en medio de la calle, cuando ellas estuvieran ms distradas con +la procesin, y volver atrs. Pero esto tena sus inconvenientes. Cmo +entraba en la casa? Rompiendo la puerta? Y su to que estaba dentro? +Terrible era aquella situacin. Vivir con ella y no verla! Oir que +continuamente imputaban aquella infeliz faltas y crmenes inauditos, y +no poder acercarse ella y preguntarle. "Qu has hecho?". + +Las tres Porreas marchaban acompasada y pomposamente, sin proferir una +palabra. As llegaron la casa desde donde haban de ver pasar la +procesin, que era la casa de un clrigo llamado don Silvestre +Entrambasaguas y de su hermana doa Petronila Entrambasaguas. + + + + + +CAPTULO XXVIII + + + +#El ridculo.# + + +Era don Silvestre un clrigo carilleno, bien cebado, grasiento, avaro, +de carcter jovial, algo tonto, mal telogo y predicador tan campanudo +como hueco. Su hermana era una duea quintaona, gruesa y muy pequea, +con la nariz del tamao de una almendra y del color de un tomate, +abultadsimo el pecho, y el talle y las caderas tan voluminosas que le +daban el aspecto de un barril. Las tres ruinas aristocrticas no +hubieran nunca descendido en sus buenos tiempos tratarse con aquel par +de personas de baja extraccin (porque eran hijos de un tocinero de +Almendralejo, y l cuid cerdos en las dehesas de Badajoz hasta que +entr en el Seminario); pero en los tiempos de decadencia podan +visitarse y tratarse, aunque siempre con cierto decoro, y estableciendo +tcitamente la diferencia de las antiguas jerarquas. Se haban conocido +en el locutorio de las Gngoras, en cuyo convento exista una monja +perteneciente al linaje de los Entrambasaguas. La amistad de las +Porreas y don Silvestre y su hermana llevaba ya cuatro aos de mutuas +cortesas, de mutuas frmulas urbanas y de confianzas decorosas. + +Tomaron asiento las tres, y enteraron sus amigos de quin era aquel +joven que _decorosamente_ las acompaaba. Mara de la Paz, en su afn de +decirlo todo, expuso, con su lucidez acostumbrada, que aquel caballerito +haba estado en el camino de la perdicin causa de las malas +compaas; pero aadi que ellas le protegan, y esperaban lograr +traerlo al buen camino. + +--De dnde eres, muchacho?--dijo el padre, que era muy brusco, muy +francote, y trataba de _t_ todo el mundo. + +--De Ateca, en Aragn. + +--Ateca? Buena tierra! Buenos torreznos! Buena fruta!... Y no +estudias, hombre, no estudias? + +--S, seor: estudio para abogado. + +--Bueno est eso!--dijo el clrigo con risa brutal. Abogado! De qu +sirve eso? Por qu no estudias Teologa y Cnones? + +--Algo de eso estudi en Zaragoza. + +--Zaragoza! Buena tierra! Buen carnero, buen lomo; pero no como en mi +tierra, en Extremadura ... porque yo soy extremeo. Dime, por qu no +has estudiado para cura? + +--Porque no tengo vocacin para esa carrera. + +Doa Paz hizo un gesto de sorpresa y reprobacin, como si el joven +hubiera dicho una gran irreverencia. Despus, acumulando en su rostro +todos los rasgos de desdn y acritud de su gran repertorio, dijo: + +--Ah! seor don Silvestre, con mucha razn le sorprenden usted los +despropsitos de este joven; pero no tiene usted en cuenta que ha +vivido hasta hace poco en el ms lamentable extravo. Ya se corregir; +hay una persona que ha tomado cargo su educacin, y creemos que +lograr el intento. + +--Que no tena vocacin!--exclam Entrambasaguas con voz de +trueno:--eso es una irreverencia. + +El estudiante baj los ojos aturdido indignado. Despus mir como +nico consuelo la devota, por ver si, como otras veces, sala +defenderle; pero la devota, que miraba tambin con atencin +contemplativa, pensaba en otra cosa que en defenderlo. + +--Mi seora doa Paulita--dijo el clrigo dirigindose la _rosa +mstica,_--sabe usted que he ledo el libro _De albigensium +erroribus_, y estoy conforme con lo que dice el Padre Paravicino, que +_pietas in pietate contra ecclesia nulla contemnere pios?_ Qu le +parece usted esta opinin? Porque _a doemonio numquam salus +inveniatur_. Vamos, diga usted que es gran teloga. + +Paulita no contest; y otro menos bruto que el Padre Silvestre +hubiera comprendido que aquella extempornea consulta teolgica la +contrariaba mucho en tal momento. El instinto femenino se sublev +all contra toda la uncin consuetudinaria de la santa. No contest, +y cosa singular! la que siempre se haba ruborizado cuando en +presencia de los curas le hablaban de cosas mundanas, se ruborizaba +ahora porque la hablaban de Teologa. + +--Yo no s ... yo no entiendo ... yo no he ledo ese libro--contest al +fin, viendo que el majadero de Entrambasaguas repiti su pregunta, +adornada con dos tres festones ms de latn. + +--Pues no me lo recomend usted aquel da que hablamos en el +locutorio de las monjas con el obispo de Calahorra, cuando dijo usted +aquello de San Dionisio Areopagita, que empieza ...? A ver cmo +empieza? No se acuerda? + +--Yo no--dijo la devota, muy colorada y muy inquieta, por no hallar +pretexto para mudar de conversacin. + +--Pero no me recomend usted ese libro _De albigensium erroribus?_ Si +me dijo usted que era lo mejor que se haba escrito ...--insisti el +majagranzas del clrigo. + +Un rumor popular y el spero taido de los fagotes vinieron sacar de +apuros nuestra amiga anunciando la procesin. Se dispuso ocupar +inmediatamente los dos balcones: en uno se coloc el clrigo con Mara +de la Paz y Salom; en otro se coloc la gorda, doa Paulita y Lzaro. +Un enorme tiesto, donde creca con extraordinaria lozana una adelfa, +estorbaba la comodidad de estas tres personas. La gorda estaba en medio, +y era imposible acomodarse con holgura causa de doa Petronila y de la +adelfa. Pero al fin, despus de mil cumplimientos, la devota se encontr +en medio, teniendo la derecha Lzaro y la hermana del clrigo la +izquierda. + +La procesin empez desfilar. El clrigo hablaba por los seis, y +hablaba tan fuerte, que los transentes se quedaban mirando los +balcones. Algunos de los curiosos notaron en el rostro de doa Paulita +una muy grande agitacin, y el autor de este libro, que era uno de los +que pasaban, not con sorpresa (porqu conoca de odas su carcter) que +entre la frente de la dama y los cabellos del joven, no haba otra cosa +que algunas hojas y una flor de la adelfa criada en el balcn. Lzaro no +atenda al gento ni los santos ni nada. El despecho por encontrarse +all mal de su grado le ocupaba todo. + +En el otro balcn haca don Silvestre detallado relato de las cofradas, +pendones, estandartes, imgenes y corporaciones que iban desfilando. +Salom ostentaba en su mueca el ridculo, que caa sobre el antepecho +del balcn, ofreciendo al asombro del numeroso pblico los vivos colores +de sus mostacillas azules y de sus lentejuelas doradas. Era el tal +ridculo primorosa obra, en cuya elaboracin tomaron parte las delicadas +manos de su duea; obra del siglo pasado y del ao 94, en que la dama lo +luci en los paseos de la Florida los das de invierno, con gran +aceptacin de la juventud de entonces. Salom profesaba mucho cario +aquella prenda, porque le pareca que al ceirla su mueca llevaba +consigo un amuleto de perpetua juventud. + +--Se te va caer--le dijo su ta, viendo cmo se balanceaba la prenda +sobre el antepecho del balcn. + +--No se cae--dijo Salom, que gustaba mucho de lucir en las grandes +solemnidades aquel mueble hereditario, y crea que desde la calle haca +un efecto magnfico. + +La ordenada turba de monagos, clrigos, cofrades, archicofrades y +penitentes segua desfilando. La gorda y su hermano se hacan lenguas +cada vez que pasaba un estandarte, una cruz. El codo de Lzaro tocaba el +codo de la devota, y sta tena cruzadas las manos, y la cabeza +inclinada un lado, porque sin duda le halagaba el suave roce de las +adelfas. Despus se pas la mano por los ojos como si se apartara un +velo imaginario. + +Cuando la procesin estaba en su lleno, digmoslo as, un grito +reson en el balcn inmediato. Oh dolor! El ridculo de Salom haba +cado la calle. + +--Y est en l la llave de la casal--dijo Paz con terror. + +Lzaro no necesit or ms; su determinacin fu rapidsima. Se quit +del balcn, y dijo vivamente: + +--Voy buscarlo. + +El ridculo cay sobre las cabezas de los transentes; pas de mano en +mano, y fu arrastrado por la multitud do tal modo, que un momento +despus de cado estaba gran distancia. Lzaro, que vi esto, baj +rpidamente, lleg la calle y atraves, con mucho trabajo, por entre +la multitud. Su determinacin era decisiva. + +--Qu feliz coincidencial--deca para s.--All est la llave: la tomo, +corro la casa, abro; el viejo debe estar arriba durmiendo la siesta: +entro, la veo, la hablo, la digo ... qu s yo lo que le voy decir ... +y me vuelvo escape. Si las viejas sospechan, inventar cualquier +mentira. No hay ms remedio. + +Al fin lleg jadeando y con mucha fatiga al extraviado ridculo. Lo +tena una mujer que lo estaba registrando, y viendo, que no contena +cosa de valor, no pareca mostrar gran empeo en conservarlo. Lzaro lo +tom. El oleaje del gento le haba llevado gran distancia de la casa +de Entrambasaguas. Desde el balcn no podan verle. No dud ms, y ech + correr por una de las calles transversales hacia la casa. + +La ansiedad propia de la situacin y la marcha precipitada le agitaron +de tal modo, que tuvo que detenerse para respirar. Por fin la vera sin +duda. Lleg la casa, entr, subi la escalera; pero antes de +resolverse abrir se detuvo, y necesit apoyarse en la pared, porque la +agitacin le haba quitado las fuerzas. Pens que ella se asustara al +verle entrar tan descompuesto, al sentir abrir la puerta. Por fin, con +la mayor cautela, puso la llave en la cerradura, le di vueltas y abri +muy quedo. Entr, volvi cerrar y di algunos pasos. Era ya tarde: la +casa estaba obscura; no vea nada. Anduvo tientas un rato. Al fin +distingui los objetos, y sigui por el pasillo. + +Silencio sepulcral reinaba en la casa. "Sin duda don Elas duerme +arriba"--pens, y sigui andando hasta acercarse la puerta del cuarto +donde Clara deba estar. "Para que no se asuste" pens Lzaro, trmulo +de emocin, como quien va cometer un crimen,--lo mejor ser +acercarme la puerta y llamarla muy quedito. "As no se asustar." +Avanz ms, lleg la puerta, y tomando aliento para pronunciar las +dos slabas de aquel nombre que amaba tanto, se par, y con voz baja y +conmovida dijo: "Clara." + +Pero en el instante mismo en que pronunci esta palabra, se estremeci +de sorpresa y terror. Un fro intenso circul por todo su cuerpo; toda +la sangre se le agolp al corazn, que lata con violencia +desenfrenada, y qued inmvil como estatua junto la puerta. En el +momento de pronunciar el nombre de Clara, haba sentido dentro de la +habitacin una voz de hombre, una voz de mujer y pasos precipitados. +Pronto veremos lo que hizo. + + + + + +CAPTULO XXIX + + + +#Las horas fatales.# + + +A las cuatro de aquella tarde, cuando, despus de salir las tres damas, +Clara se encontr sola, quiso satisfacer su curiosidad leyendo la carta +que le haba dado el abate; pero observ que Elas andaba por el +pasillo: tuvo miedo, y la guard. Media hora despus, habiendo Coletilla +salido con Carrascosa, se qued sola, enteramente sola y encerrada. +Entonces abri la carta. Era sin duda de Lzaro, y casi saba punto por +punto lo que haba de decir. Pero su sorpresa fu grande cuando mir la +firma y vi: _Claudio_. + +--Claudio! quin es Claudio?--exclam con la mayor confusin. + +La carta deca as: + +"Ya te he devuelto, amiga ma, ese joven prisionero quien tanto +quieres. Yo le he sacado de la crcel, donde el infeliz estaba punto +de morirse de hambre y de fro; le he sacado tan solo porque es tu +amigo. Ya sabes que t y yo somos tambin verdaderos amigos. Ese joven +parece que te quiere bien; pero no como yo, que te idolatro; y tan +desventurado soy ausente de ti, que hoy voy intentar verte y hablarte +entrando por una casa vecina. No te llame la atencin: estoy decidido. +Por m han salido esas tres viejas; por m ha salido Elas; por s ha +salido Lzaro. Ests sola y encerrada; encerrada para todos menos para +m, que te ver esta tarde. No tengas miedo: slo quiero verte y +hablarte. Te lo asegura, te lo promete el que te adora.--_Claudio_." + +--Claudio!--dijo Clara doblando la carta:--quin es este hombre? +Y quiere entrar aqu! Jess, qu miedo! Qu debo hacer? Cerrar +las puertas? + +Clara empez temblar de miedo; no poda tomar resolucin ninguna. Por +fin evoc todo su valor: se dirigi la puerta que daba al pasillo, y +le ech el cerrojo; despus corri la puerta que comunicaba con la +habitacin inmediata con intento de cerrarla tambin; pero ya era tarde, +porque Bozmediano entr muy tranquilo en el cuarto. + +--Jess!--exclam Clara, retrocediendo con espanto. Vyase usted, por +Dios. Qu atrevimiento! Pero no pudo seguir, y se ech llorar. + +--Vyase usted.... Si vienen.... Por Dios, seor caballero (no se +acordaba del nombre). Vyase usted.... Usted es muy bueno y me dejar +sola. Si vienen ahora, qu van decir? + +--No vendrn: tranquilzate--dijo Bozmediano algo contrariado por aquel +recibimiento.--Somos ya verdaderamente amigos. Hoy vengo hablarte, +verte. Ya sabes que me he declarado tu protector. + +En el sistema amatorio de Bozmediano estaba el tutear las muchachas +la tercera entrevista. + +--Yo no quiero que usted me proteja. Si estoy muy bien aqu--afirm +Clara con angustia. + +--Bien aqu?--dijo el militar, cerrando los puos. Bien aqu? Como que +voy ahorcar esas tres arpas que te estn martirizando. Cuando +pienso que un viejo fantico y tres mujeres ridculas estn hoy en el +mundo slo para mortificarte y asesinar lentamente la ms noble y +amable criatura que ha nacido. + +--Si m no me atormentan--dijo Clara, cuya atroz inquietud se +manifestaba en un llanto entrecortado, que acobard por un momento al +galn aventurero.--Vyase usted, por Dios, yo se lo ruego, se lo pido +por Dios y todos los santos. + +--Irme sin ti? Eso no puede ser. + +--Jams consentir yo en salir con usted--exclam la joven con +resolucin.--Vyase usted, seor caballero (otra vez no se poda acordar +del nombre): usted es muy bueno, yo lo s. Pero si tarda un momento ms +en marcharse, le odiar toda mi vida. Vyase usted, por piedad. + +--Y si me voy, qu va ser de ti, pobrecilla?--dijo Bozmediano con +melancola.--Si yo te abandono, qu va ser de ti en poder de estos +cuatro demonios? Cmo he de consentir el crimen espantoso de este +encierro, de esta soledad, de este marasmo, de esta tortura lenta que te +aplican esas infames? No, Clara: t me conoces muy bien en las pocas +veces que me has tratado para saber que yo no puedo consentir tal cosa. +Si yo te abandono, pasar un da y otro da sin que nadie se atreva +hacer cosa alguna para salvarte. Ese joven, quien yo he sacado de la +crcel, tiene una imaginacin disparatada; pero no resolucin ni nimo +para sacarte de penas. Esta es la verdad: no esperes nada de quien nada +puede ni nada sabe hacer por ti. Creme: no tienes ms esperanza que yo. +Y por mi parte, seguro estoy de que no te opondrs mi resolucin, que +no tiene ms objeto que tu felicidad. + +--Pero si yo no quiero que haga usted mi felicidad dijo Clara ms +inquieta. + +--Pues entonces, quin la va hacer? Hurfana, sola en el mundo, +rodeada de enemigos y de malvados, sin que haya nadie que se interese +por ti.... + +--Oh!--dijo la hurfana vivamente, creyendo encontrar un gran +argumento:--s, s tengo quien se interese. + +--No, no lo creas, no. Ese joven no har nada: le conozco, conozco su +carcter. La prueba es que vive aqu hace das, que sabe tus +sufrimientos y nada ha hecho por aliviarlos. Ha intentado algo? No: yo +s que no. No se atreve. + +--Que no se atreve? S, s ... Pero vyase usted, por Dios. Si +vienen ... No se detenga usted un momento ms; yo se lo ruego. Me va +usted perder. + +--Clara, Lzaro no har nada por ti. Su imaginacin est embebida en la +poltica. No esperes nada de l. + +--S, s espero: me salvar. Estoy segura de ello--dijo +dolorosamente la joven. + +--Por dnde lo sabes? + +--El mismo me lo ha dicho. + +--El? No puede ser. Yo dudo que haya podido verte, segn me han dicho. + +--Pero me ver, me salvar. Yo no necesito de usted. + +--S necesitas de m. Tengo esa vanagloria, nica recompensa del grande +amor que te tengo--dijo Bozmediano con expresin clarsima de verdad. + +--Pero si yo no le quiero usted ni le puedo querer. No le he visto ms +que dos veces, y eso sin mi licencia. + +--Ese poco tiempo ha bastado para que te quiera yo. + +--Yo se lo agradezco usted; pero cuando se vaya dijo la hurfana.--Qu +modo tan raro tiene usted de favorecerme, asustndome de esta manera y +comprometindome! Ah! Vyase usted, por Dios. Van llegar y le van +ver aqu. Jess, qu hombre! + +--No vendrn. La procesin es larga. + +--Pero si viene l? + +--Quin es l? + +--El viejo. + +--Ese primero muere que venir. + +-Pero si le ve usted la vecindad? Y, sobre todo, aunque no le vean +... Yo no quiero que est usted ms tiempo aqu; no le quiero ver. + +Clara estaba tan consternada y era tan resuelta su actitud, que +Bozmediano empez dudar del xito de su aventura, y estuvo un +rato indeciso. + +--Clara--prosigui sentndose con familiaridad,--tu no me conoces. No +sabes de lo que yo soy capaz. Yo soy capaz hasta de sofocar mis +sentimientos haciendo por tu felicidad el sacrificio de la ma. T no me +conoces, ni aciertas juzgarme, ni ves en esta empresa que acometo otra +cosa que una intencin daada y vil. Si viera junto ti alguna +persona capaz de sacarte de esta miseria, no me opondra que me +dijeras, como me has dicho, que no me quieres ver. Yo dejara entonces +otro el orgullo de quererte y hacerte feliz; pero esto no es posible. Tu +situacin es tan desesperada, que quiero salvarte pasar tuyo, +arrostrando hasta tu ingratitud, que es lo que ms temo. Si me ves aqu, +es porque nadie existe en esta casa que pueda ampararte. + +--Bien: yo lo agradezco, seor caballero; pero djeme usted. Ay! Si +Lzaro sabe que ha estado usted aqu.... + +--Si lo sabe, nada le importa. El no piensa ms que en poltica; ni en +aquella cabeza hay la discrecin y la astucia que t necesitas para +salir de aqu. En aquel corazn no caben ms que las desenfrenadas y +vulgares pasiones del pueblo, capaces tal vez de un hecho notable, pero +intiles para consolar un ser dbil y delicado. + +--S, l me salvar: yo lo s--repiti Clara un poco menos asustada y +ms triste.--No, no lo esperes. + +--S, lo espero. Por qu no lo he de esperar? Por qu me dice usted +eso? Qu sabe usted lo que l puede hacer por mi? + +--Pero es posible que le quieras tanto?--dijo Bozmediano, que no crea +encontrar tanta firmeza. + +--S, le quiero. Pero usted, qu me pregunta esas cosas? + +--Lo pregunto por saberlo--dijo con mucha calma el militar.--Ahora +repito que t no sospechas de qu acciones soy yo capaz. Creers que es +posible, si me pruebas que le quieres tanto, que yo le comprenda en esta +proteccin generosa que te consagro, y me interese por los dos tanto +como ahora me intereso por ti? Pero falta una condicin para esto. Dudo +mucho que l te quiera como t mereces, y si es como yo sospecho, le +creer un hombre indigno y le apartar de ti cuanto pueda. Le saqu de +la crcel para probarte que procedo en estas cosas, como en todo, con +buena fe y caballerosidad. Cuando te vi por primera vez, y comprend lo +que era tu vida, la poca esperanza de tu porvenir y la bondad de tu +corazn, me di tanta lstima, que ... no s ... casi te am desde aquel +momento como ahora. Para m fu entonces el amor tan poco egosta, que +no entraba para nada mi persona en las cavilaciones que da y noche +ocupaban mi imaginacin. Despus supe que exista, un joven quien t +queras mucho; supe que este joven estaba preso y le puse en libertad +por ti y para ti. Nunca tuve intencin de apartaros los dos; al +contrario, mi deseo era uniros si l lo mereca. Pues bien: yo me he +convencido de que l no merece tal cosa y es indigno de ti. Clara no +supo qu contestar estas palabras. Y la verdad que no era fcil +conocer si tan elocuente expansin de bondad y afecto era verdadera +simplemente un ardid galante de los que tambin usan los seductores. + +--S; pero entre tanto--dijo la muchacha,--usted me compromete; usted me +pierde para siempre. Si viene alguno de la casa y lo ve, descubre que +ha entrado aqu.... + +--Nadie lo puede descubrir.... Pero es cierto, Clara que quieres +tanto ese muchacho?--dijo Bozmediano, queriendo imprimir sus +palabras cierto tono de jovialidad, que estaba muy lejos de tener en +aquel momento. + +El joven galanteador haba errado el tiro; el aventurero de amor crey +que haba deslumbrado Clara con la conversacin de sus dos primeras +visitas. "Y era que tena muy alta idea de sus propias dotes personales +para dudar de que una muchacha sencilla, educada por un fantico, y sin +conocer otras pasiones que las vulgares inclinaciones de aldea, pudiera +resistir ellas. Crey asimismo que el hecho de poner en libertad al +que poda considerar como rival, influira mucho en el nimo de la +hurfana. El haba empleado otras veces con mucho xito procedimientos +parecidos. Adems, Lzaro le haba parecido algo brusco, poco amable, +poco digno de ser amado, poco interesante." + +--S--contest Clara,--le quiero. Se lo juro usted, que dice que me +tiene amistad.--Y le quiere usted mucho?--Mucho. Vaya, ahora se puede +usted marchar. El militar se qued muy pensativo. Vise un poco ridculo +en aquella situacin; pero siempre triunfaba de su amor propio la bondad +de su corazn. En aquel momento pensaba en renunciar por completo todo +y tratar por cualquier medio de contribuir la felicidad de los dos +muchachos. + +--Pero no se marcha usted?--dijo Clara, volviendo su inquietud. + +--S, me marcho ya. Pero ... no--aadi con determinacin,--no puedo +consentir que te quedes en este sepulcro. Me parece que si te dejo aqu +no he de verte ms. Pero ese hombre, ese exaltado, en qu piensa? qu +hace? cmo tiene alma para verte en poder de esas arpas, y no pegar +fuego esta casa maldita? + +--El me quiere--dijo Clara, resuelta decir todo lo que pudiera +determinarle marcharse. + +--No: te dejar morir de hasto en esta crcel. Lo s; conozco bien + ese loco. + +--Oh! se interesa por m: estoy segura de ello.--Nada ms que eso? Se +interesa!--Padece mucho al verme as--exclam Clara con dolor. + +--Oh! Las tres pcoras de esta casa me la han de pagar. Pero es cierto +que te mortifican? + +--Oh! me consumo--dijo Clara sin poder contener una triste franqueza. + +--Malditas! Pero ese hombre, qu hace? + +--Har mucho, har lo que pueda. Es pobre.... + +--Pobre!--dijo l muy pensativo.--Y qu esperas de una persona que +slo podr hacerte ms infeliz? Oh, juro que si ese joven no te +corresponde, me la ha de pagar! Bozmediano se levant. En aquel momento +la palidez de Clara aument sbitamente, porque crey que senta abrir +la puerta de la escalera; pero Claudio la tranquiliz dicindole que se +equivocaba. + +--No temas nada--dijo prestando atencin;--nadie puede venir. + +--Pero qu est usted aqu ms tiempo?--dijo ella, repuesta del +susto.--No le he dicho ya lo que quera saber? + +--S, y me voy. Ahora s, me voy; pero es para volver. + +--Otra vez? + +--S: insisto en creer que no hay para ti ms esperanza que yo. El +marcharme ahora no quiere decir que te abandone, no. Me voy para +ocuparme de ustedes; yo me enterar de lo que vale ese muchacho. Si no +es digno de ti.... + +En este momento una voz apagada, trmula y conmovida pronunci +distintamente en el corredor la palabra "Clara". + +La joven se qued petrificada de espanto, y la mirada que dirigi +Bozmediano hizo comprender ste cunto la haba comprometido. El galn +crey que el mejor partido que poda tomar era marcharse muy quedo, +seguro de que la persona que haba dicho "Clara", con voz que no +conoci, no poda haberle sentido. Hizo seas la hurfana de que +callara, y se dirigi rpidamente, y con mucha cautela, la puerta por +donde haba entrado. La joven no se mova, y slo en sus facciones se +poda conocer su gran turbacin. + +Bozmediano sali. La voz dijo ms fuertemente: "Clara, Clara, abre." +Era la voz de Lzaro. El sinti desde fuera que haba un hombre en +el cuarto; sinti sus pasos al huir. Despus oy en lo ms interior +de la casa ruido como de un mueble que cae, y corri all frentico +de indignacin y sobresalto. Entr en el comedor, luego en un +pequeo pasillo que daba un patio, subi la escalera que conduca +al piso segundo y la buhardilla; pero al llegar arriba, ya +Bozmediano haba desaparecido, y slo pudo ver un bulto que se +ocultaba, cerrando vivamente una puerta desconocida. Tambin le +pareci ver la figura diablica del abate en el momento brevsimo en +que la puerta estuvo abierta. + +--Bandidos!--grit con voz terrible. Nunca, haba sentido impresin tan +fuerte. Trat de derribar aquella puerta misteriosa; pero manos muy +fuertes lo impedan de la otra parte. Baj como un loco, volvi al +comedor, entr en la alcoba de la devota por donde mismo haba entrado +Bozmediano, y pas al cuarto donde estaba Clara. Encontrla temblando, +con los ojos llenos de lgrimas. + +Cuando le vi entrar, la infeliz dijo, casi sin poder articular +las palabras: + +--Ah! Lzaro, Lzaro, oye ... te dir ... espera. Pero la voz se le +anud en la garganta, y no pudo hacer otra cosa que llorar como un nio. + +--Qu me vas decir? Calla--exclam Lzaro con voz colrica.--Calla, y +no hables ms delante de gentes. Aqu quin estaba...? Ese militar...! +Pero es cierto lo que dicen...? Yo no lo haba querido creer, +aunque lo crean todos. Clara, Clara, qu ha sido de ti, qu has hecho? +Yo no lo quera creer! Si todos los santos del Cielo me lo hubieran +jurado hace un mes, les hubiera dicho que mentan. Pero ya lo he visto, +ya lo he visto. + +La hurfana lloraba como si fuera culpable ... Por fin pudo decir: + +--Por Dios, escchame. Yo te contar.--Qu me vas contar?--dijo l +ms colrico.--Pero si voy matar ese hombre ... Oh! Clara--aadi +transformando su ira en intenso dolor.--Cmo has podido t ...? Yo estoy +loco, sin duda. Lo que he visto es una locura. + +--No ... yo te explicar--le dijo ella recobrando su valor.--Ese hombre, +yo no lo conozco ... Un da entr en casa ... me dijo.... + +--No me hables, no me mires ... Todo lo he sabido. Por qu mi to te +puso en esta casa? Qu hiciste all? Por qu estas seoras te tienen +encerrada y sin ver nadie? Qu has hecho? No te puedes disculpar, no. +Soy un necio si hago caso de las disculpas que me vas dar. Bastantes +pruebas he tenido. Y fu tan ciego que nada quise creer! ... Nada ms +debo decirte ... Por qu te he conocido? Ma es la culpa; no tengo +derecho para acusarte. Eres libre. Adis. + +Y sali muy prisa sin esperar respuesta. Sali como un demente, y di +muchas vueltas por la casa sin saber dnde iba. Si en aquel momento +se le hubiera presentado su to, reprendindole con su impertinencia +acostumbrada, Lzaro le hubiera atropellado, le hubiera maltratado, +hirindole tal vez. Al fin lleg la puerta, trat de recobrar su +serenidad, abri y baj. Una vez en la calle, sinti el corazn tan +oprimido, que le fu imposible dejar de llorar. + +Pero no le falt calma hasta el punto de olvidar que las viejas le +esperaban, y que su ausencia poda aumentar la gravedad de aquella +aventura. Dirigise la calle de San Mateo, procurando por el camino +dominar su agitacin y disimular todo lo posible. Despus de atravesar +varias calles sin acertar con lo que buscaba, lleg la casa de los +Entrambasaguas. Felizmente aun duraba la procesin. Entr en la casa, +subi y hall Salom en extremo impaciente, mientras Mara de la Paz +se hallaba en un estado de irascibilidad terrible. + +--Ha tardado usted ms de una hora: dnde ha ido usted?--exclam +mirando al joven con recelo. + +--Seora ... seora ...--dijo Lzaro balbuciente,--no he podido ... Se +ha agolpado la gente en la calle ... y me he encontrado entre la +multitud sin poder volver. Despus una mujer cogi el ridculo y ech +correr por esas calles. Ya se ve: tuve que seguir tras ella, y casi no +la alcanzo. + +--Vamos, caballerito ... Si ha estado despejada la calle desde +hace una hora. + +Salom se apoder de la prenda que crea perdida, y registr ver si +faltaba algo. + +--Sin duda se ha ido perorar algn club--dijo cuando vi que nada +faltaba y que lo era imposible reprender Lzaro por otro motivo. + +--Hombre, hombre!--dijo Entrambasaguas:--tambin t charlas en los +_clubes_? Eso es una iniquidad: mira que te condenas. + +La devota no dijo nada: pudo su admirable instinto, que recientemente +haba adquirido extraordinaria fuerza, comprender que Lzaro le haba +pasado algo durante su ausencia. No lleg sospechar lo que fu, ni +dnde fu; pero pens mucho en aquello, mientras las ltimas figuras de +la procesin desfilaren por la calle. + +--Ay! vmonos, que es tarde--exclam Mara de la Paz. + +--Ya se van ustedes?--dijo el clrigo, que no vea la hora de que se +marcharan, porque desde la cocina llegaban sus narices los olores de +la olla de carnero que le estaban preparando. + +--Mi seor don Silvestre--dijo Paz,--no podemos detenernos, porque +ahora no somos libres. Nos hemos echado encima una carga muy pesada: la +tutela y educacin de una joven que nos dar muchos disgustos. + +--Qu es eso? + +--Es una joven desamparada--continu Paz,--que estaba en casa de un +amigo nuestro, soltero grave, el cual no poda sufrir sus +travesuras. Parece que ella es algo levantada de cascos; y viendo +que no la poda sujetar, nos la entreg para que la corrigiramos +... Todo por amor de Dios. + +--Y les da ustedes disgustos?--pregunt con oficiosidad la hermana de +don Silvestre Entrambasaguas. + +--Todava--contest Paz,--la verdad sea dicha, no se ha portado mal; +pero yo nunca me equivoco, y cuando m se me fija una persona aqu ... +(y seal la frente) y aqulla me parece que es una buena pieza. + +Lzaro oy esta apologa de su infeliz amiga con toda la atencin de que +era capaz. Pero no se agit ms de lo que estaba, porque era imposible. + +--Qu tienes, Paula? dijo Paz la devota, que estaba muy plida y con +muestras muy claras de no encontrarse bien. + +En efecto: todos la miraron, y notaron en ella las seales de un +malestar creciente. Tena los ojos encendidos y el aliento penoso. + +--Nada--dijo la devota, queriendo animarse. + +--Sin duda se ha constipado en el balcn. + +--S: corre esta tarde un airecillo, que ya, ya ...--indic el +clrigo;--pero vyase usted su casa, y abrigndose bien.... + +--Eso no ser nada--dijo doa Petronila Entrambasaguas, que estaba muy +impaciente, porque ciertos olores, venidos en mensaje de la cocina, le +anunciaban que el carnero se estaba quemando toda prisa. + +Las damas se dirigieron la puerta. El clrigo se di un golpe en la +frente como quien recuerda una cosa importante, y dijo doa Paulita: + +--Ah! seora ma, si tuviera usted la bondad de hacerme un favor.... + +--Qu, seor don Silvestre? + +--Que se dignara usted repasar un sermn que he escrito y voy predicar +en San Antonio el 17 de Enero. Usted que es gran teloga, y muchas veces +me ha dado su opinin sobre otros grandes sermones mos, deseo que vea +ahora ste. + +--Yo no entiendo de eso--replic la santa con repugnancia. + +--S entiende--dijo Paz complacida. + +--Qu modestia!--exclam Entrambasaguas.--La santidad unida al talento. +Pero yo s, aunque usted quiera ocultarlo, que es una gran teloga. Si +veces la he estado oyendo con la boca abierta, como si oyera todos los +Padres de la Iglesia.... + +--Deje usted eso--murmur la devota con visible disgusto.--Yo no +entiendo de esas cosas. + +--Es sobre el tema de la tentacin quinta de San Antn. Bien sabe +usted aquello, cuando el demonio se le present en figura de ... de +muchacha, pues.... + +Y corri presuroso su gaveta, cogi un legajo y se lo entreg doa +Paulita, que lo tom del peor humor del mundo. Caysele de la mano, +recogilo con presteza el predicador, y se lo volvi dar dicindole: + +--Pero est usted mala de veras? Veo que no puede usted tenerse en pie. +Le tengo dicho que es bueno hasta cierto punto el ayuno, y nada ms ... +y usted siempre en sus trece.... + +--Esta nia, con sus ayunos y sus penitencias...--dijo Mara de la Paz. + +--Quiere usted una taza de caldo?--pregunt el clrigo; y se +interrumpi antes de concluir, porque su hermana, con tanta presteza +como disimulo, le tir del manteo, indicndole la indiscrecin de la +oferta que acababa de hacer. + +--Gracias, no es preciso: esto no es nada. + +--Recjase usted temprano--dijo la gorda.--No le conviene usted tomar +ahora caldo ni cosa ninguna. A casa. Y ponindole la mano en la frente, +continu:--Tiene usted mucha fiebre: casa pronto. + +La comitiva sali. El clrigo cogi el veln en sus robustas manos, y +alumbr la escalera. Cuando ya estaban abajo, Entrambasaguas grit +desde arriba: + +--Fjese usted, seora doa Paula, en aquel pasaje que +dice: "Cuando en diluvio de soles con corpulenta, corprea efigie al +mundo vino...." Por aquello de _corpus corporum in corpore uno_.... +Fjese usted bien en este pasaje, que tengo algunas dudas +sobre si.... + +Doa Paulita no contest ni mir siquiera al rampln Gerundiano. +Salieran la calle, y Lzaro estaba tan enfrascado en sus pensamientos, +que empez andar, dejando atrs las dos seoras. + +--Eh! caballerito--dijo Salom, que estaba muy biliosa aquella +tarde,--qu manera de portarse es esa? Nos deja solas en medio +de la calle? + +--Oh! qu caballero tan cumplido hemos trado--dijo Paz, cuyo +temperamento sanguneo tena aquella tarde, sin causa conocida, una +irritabilidad inusitada. + +Lzaro retrocedi y moder el pago + +--Y bien podra usted--aadi la dama,--portarse mejor delante de las +personas extraas. Ni siquiera ha saludado usted aquellas ... gentes +(Paz usaba esta denominacin general y vaga, para designar todas las +personas que por su progenie estaban en escaln ms bajo que ella en la +jerarqua social.) Qu dirn de nosotras! Ah! Paulita, no puede andar. +Vamos, don Lzaro, d usted el brazo mi sobrina. Apyate en don +Lzaro, Paula, que ests muy mala. Ah! Triste cosa es llevar por +acompaante un caballerito como ste. + +El aragons balbuce algunas excusas, y di el brazo doa Paulita. +Andando, sinti que la devota pesaba en su brazo como si fuera de plomo. +Iba muy arrebujada, en su mantn y caminaba con dificultad. + +--Va usted muy prisa--dijo, pesando ms fuertemente en el brazo +del joven. + +Lzaro moder el paso.--Ande usted un poco ms--dijo despus, +aligerndose de peso, hasta el punto de que l se sinti arrastrado. + +Lzaro aviv el paso. + +--Qu noche tan clara!--exclam ella detenindose y mirando al cielo. + +Lzaro se detuvo y mir al cielo. Las otras dos marchaban detrs +alguna distancia. + +--Nunca he visto una noche as. Nunca he visto las estrellas brillar +de ese modo, ni moverse as ... con esa vibracin que parece que +estn hablando. + +--Hablando!--dijo Lzaro muy sorprendido del smil de la santa. + +--Usted extraa eso?--dijo ella, mirndole con tal fijeza intensidad, +que el mancebo crey que dos estrellas haban bajado esconderse en los +ojos de Paulita. + +--S: no le parece usted...? + +--Seora, yo las veo; pero....--Pues m me parece que las oigo. + +En esto se cay al suelo, desprendido de las manos de la dama, el +manuscrito de Silvestre Entrambasaguas. + +--Seora--dijo el joven, inclinndose para recogerlo, observe usted que +se ha cado este sermn. + +--Djelo usted--exclam ella con mucha viveza; y tirndole del brazo +para impedirle que recogiera el manuscrito, aviv despus el paso. + +--No hay duda--dijo Lzaro para s.--Esta mujer tiene mucha fiebre; ya +empieza delirar. + +Y entonces la mujer mstica andaba tan prisa, que bien pronto +alcanzaron las dos ruinas mayores. Mas pronto hubo de moderarse su +mpetu, y tan despacio iba, que tard mucho para avanzar veinte pasos. +Cada vez pesaba ms la teloga en el brazo del estudiante: al llegar +la casa, la enferma no poda ya dar un paso, y Lzaro le rode con su +brazo la cintura para impedir que cayera. Erale imposible subir, porque +la dama se inclinaba uno y otro lado sin poderse tener. En tanto, el +joven observaba que tena demudado el semblante, cerrados los ojos, +flojos y cados los brazos; hizo un esfuerzo heroico, la cogi en sus +brazos y la subi. La cabeza de la enferma descans sobre sus hombros, y +Lzaro not que el contacto de su frente le quemaba el cuello. + +--Tiene mucha fiebre--dijo depositndola en el pasillo, porque Paz no le +permiti que llegara la alcoba. Entrronla en su cuarto las otras dos, +bastante alarmadas con tan repentina desazn; pero pronto volvieron ms +tranquilas, y se fueron al comedor cenar un salpicn que haban dejado +preparado. + +Reinaba en la casa profundo silencio. Lzaro subi la escalera interior +para irse su cuarto; y al subir no pudo menos de detenerse, porque +sinti una voz que le hera el corazn. Era la voz de Clara, que +preguntaba contestaba no sabemos qu cosa la devota. El joven +apresur el paso para huir de aquella voz que no quera or ms. + + + + + +CAPTULO XXX + + + +#Virgo fidelis#. + + +Lzaro no encontr arriba su to. Estaba el infeliz mancebo sumamente +impresionado por el incidente ocurrido, y no caba en s de clera, de +amargura, de sobresalto. Imposible le era tranquilizarse, tanto ms, +cuanto que tena siempre ante la imaginacin la figura de Clara, de +rodillas, con los ojos llenos de lgrimas y los brazos cruzados. Dbale +compasin y despus ira, sucedindose tan atropelladamente estos dos +sentimientos, que crey sentir como una ebullicin en el pecho y un +vrtigo en la cabeza. A los arrebatos del encono suceda el abatimiento +del desengao, ignorando al mismo tiempo si amaba an aquella infeliz + si la despreciaba. + +Pasaron las horas; la noche avanz, y l continuaba en la agitacin. No +pensaba acostarse, ni senta sueo, ni necesidad de reposo; antes al +contrario, los impulsos de su naturaleza eran hacia la zozobra, la +inquietud, el movimiento. Silencio lgubre, no interrumpido por ruido +alguno, reinaba en la casa. Pareca que todos dorman: l tan slo +velaba sin duda; y saliendo al corredor, donde le causaba algn alivio +el aire fresco de la noche, se pase all mucho tiempo. Dieron las +nueve, las diez, las once. Al fin se detuvo, aturdido por su propio +vaivn: apoyse en el antepecho, y ocultando entre las manos su cabeza, +estuvo de este modo un largo rato devorando su agona. De pronto crey +sentir rumor extrao, alz la cabeza, y en el fondo del corredor crey +ver una figura humana que avanzaba. El corazn le lati con tal +violencia, que crey que el pecho se le rompa. La forma aquella, que +sin duda era de mujer, avanz, destacndose en la obscuridad. Vena +cubierto de una cosa enteramente blanca, que la haca ms fantstica, y +el reflejo de la luna pareca despedir de s cierta luz misteriosa. +Cuando estuvo cerca, Lzaro la reconoci: era la devota cuyo semblante +traa las seales del insomnio y la fiebre. + +--Lzaro!--dijo con voz muy dbil y muy conmovida. + +--Seora--contest con mucha sorpresa.--Usted aqu estas horas? ... +con esa fiebre ... No est usted enferma? + +--Yo? ...--murmur ella con una especie de extravo;--yo? ... no ... +yo estoy buena. Estoy mejor. + +--Cre que estara usted durmiendo. Le conviene el reposo. + +--Yo--contest ella con una singular entonacin que alarm +Lzaro,--yo ... yo no duermo, yo no puedo dormir. Hace muchas noches +que no cierro los ojos. + +--Pues qu tiene usted?--pregunt Lzaro mirndola con mucha +atencin.--Usted no est buena. Usted es una santa: pero la santidad con +exceso es perjudicial, seora. + +--Yo no soy santa--dijo la dama:--soy una pecadora. + +--No diga usted eso, por Dios. Usted es una santa, qu felicidad! +Tener tranquila la conciencia! Dirigir todo su amor al que no engaa, +ni es falso, ni desleal: Dios.... Esta es la mayor de las felicidades. + +--Hable usted bajo--dijo la devota. + +--Y luego--continu l,--estar libre de odios, de rencores, de +desengaos.... + +--Ms bajo--indic la dama, y su voz pareca un suspiro. + +--Estar libre de rencores--prosigui Lzaro en voz muy baja:--amar sin +recelo, sin temor; despreciar el mundo, las traiciones, las asechanzas; +hallar regocijo en las persecuciones, y sacar consuelo hasta de las +desventuras!... Oh, qu feliz es usted...! + +Despus de una pausa, la voz de la mujer mstica reson como un eco +lejano para decir: + +--No, amigo mo: yo no soy feliz; soy muy desgraciada. + +Slo estando muy cerca de ella, como estaba el sobrino de Coletilla en +aquel momento, era posible or aquellas palabras. + +--Soy muy desgraciada!--repiti con un rumor dbil, sordo, apagado, +como esos murmullos de rezo que turban en las horas de tranquilidad el +profundo silencio de las catedrales. + +--Qu mayor consuelo--dijo Lzaro,--que vivir con el espritu en +regiones de paz, donde no hay infamias ni perfidias? Elevarse con +exaltacin y amor, disfrutar con toda pureza de las dulzuras de una +comunicacin con Dios, y vivir orando, confiada en el pago de tanto +amor, en la gratitud infalible del objeto amado. Oh, qu felicidad! + +El joven aragons tena tan ocupado el nimo con sus propias amarguras, +que no atendi; con la observacin y la curiosidad que el caso exiga, +las raras seales de alteracin fsica y moral que otro menos abstrado +hubiera visto en la santa y edificante faz de doa Paulita. + +--Vivir en la oracin!--continu.--Vivir orando con los ojos del alma +fijos en el eterno y leal amor! Repetir incesantemente su nombre y sus +alabanzas! Eso si es felicidad! + +--No--dijo del mismo modo la mujer perfecta;--yo no rezo, yo no +puedo rezar. + +--Ay!--exclam l.--Eso lo dice usted porque en su modestia le parece +que an no es bastante perfecta. Si usted conociese la miseria de otros, +comprendera qu inmensa altura se halla sobre los dems. + +La devota baj los ojos, y con gran melancola y tierna voz dijo: + +--Y qu miseria hay mayor que la ma? + +--Es usted demasiado buena. Todo el mundo sabe muy bien que usted es +una santa, una verdadera santa. + +--Quiere usted que le haga una confesin?--dijo Paula, mirndole como +se mira un confesor.--Pues yo tambin lo cre; yo tambin cre que era +una santa; pero ya no lo creo. + +--Ah!--exclam Lzaro:--yo no necesito que nadie me diga lo que usted +es para saberlo. Yo mismo lo he comprendido. Cuando una criatura tan +perfecta ha descendido hasta m para defenderme y disculpar mis faltas, +es indudable que no es como los dems. Yo me vea acosado por todas +partes, me trataban todos aqu con acritud menosprecio. Usted sola +alz la voz, y la ha alzado varias veces despus en favor mo, para +decir que no era yo tan malo como crean. cree usted que yo he +olvidado, que podra, olvidar eso? No, seora. Yo ser todo lo que +quieran; pero no soy ingrato. Yo tendr siempre grabadas en mi memoria +las palabras que usted ha pronunciado en defensa ma. Usted es una +santa: yo lo dir todo el mundo. + +--Oh!--dijo la devota con la misma plaidera voz: nunca cre que fuera +usted tan malo como decan. En la cara conozco yo esas cosas. No me +equivoco nunca, y estoy casi segura de que le han calumniado, de que +quieren agobiarle y confundirlo con acusaciones impertinentes. + +--Eso pens usted de m? + +--S: segura estoy--contest ella,--de que su corazn es bueno y recto; +que si alguna falta ha cometido, fu por ligereza y falta de previsin. +Creo tambin que no le aman usted como se merece. + +--Seora, qu ha dicho usted?--pregunt el estudiante +vivamente.--Eso me parte el corazn porque es una verdad en que estaba +yo pensando ahora. + +--S: no le aman usted como se merece--repiti Paulita.--Su to es +demasiado duro. + +Un observador despreocupado hubiera advertido que la santa se acerc +unas pulgadas ms Lzaro, el cual, impresionado por la verdad que oy +de boca de aquel orculo, estuvo punto de abrazarla, y lo hubiera +hecho no impedrselo el respeto que la jerarqua y decoro evanglico +de la teloga la infundan. + +--Su to de usted, el seor don Elas--continu la mujer +mstica,--observo que trata su sobrino con demasiado rigor. + +--Y otros tambin--dijo Lzaro, volviendo el rostro. + +--Y cmo quieren que sea buena una persona que no es amada?--dijo con +admirable misticismo la dama. Cuando un ser recibe ingratitudes y +desprecios, sus sentimientos se agran, se esteriliza la fuente del bien +y del amor que hay en todo pecho humano.--Cuando un ser no es amado, ha +de ser malo por precisin. + +--Qu discrecin, qu discrecin, seora!--exclam el joven con +entusiasmo.--Ya fu usted mi consuelo otras veces. La consideraba +usted santa; pero ahora veo que su sabidura iguala su virtud, y su +lado me encuentro tan pequeo, que me da vergenza. + +--S: una persona quien se trata con tanta dureza no puede ser +buena--dijo Paula.--El amor hace prodigios; hace de los hombres incultos +y malos, hombres mansos y buenos; hace de los melanclicos y descredos, +seres felices, creyentes y cariosos. + +--Qu ciencia la de usted! Esa es la ciencia que slo pertenece la +santidad. Dichosa quien puede ver las miserias de la tierra desde +tan grande altura, y puede juzgar serenamente de todo! Usted s que +conoce el mundo. + +--No, Lzaro: yo no s lo que es el mundo. + +-Oh! Entonces es usted ms feliz todava. + +--Yo--dijo la mujer perfecta, despus de una pausa en que mir al cielo +fijamente como quien lee alguna cosa,--yo pas mi niez en la austera +casa de mis tos, recibiendo de personas devotas la ms ejemplar +educacin. Desde que tuve uso de razn aprend orar; mis primeras +palabras fueron el rezo. Los primeros aos de mi vida pasaron en un +convento, donde me vi rodeada de Madres santas y cariosas que me +ensearon el camino de la perfeccin. Mi juventud fu pasando de este +modo en ocupaciones devotas. Hace quince aos que estoy rezando sin +cesar, y casi sin notario. He vivido en Dios desde la cuna: no s lo que +soy, no s si he vivido. + +--Dios mo, qu ngel es usted!--dijo Lzaro.--Qu perfeccin! Yo la +admiro usted y la venero, seora. + +--No soy digna de veneracin, sino de lstima--contest con mucha +amargura. + +Y di un suspiro profundsimo que pareca sacar al espacio los misterios +encerrados en el _Sancta sanctorum_ de su pecho. + +--Digna de lstima!--exclam el aragons sorprendido.--Pues qu puede +usted apetecer? Qu la preocupa? Algn escrpulo de conciencia, el +deseo de mayor perfeccin. Yo s que soy desgraciado; yo, seora, no +debiera estar en el mundo. + +--Pero qu tiene usted?--pregunt Paula con mucho inters.--Dgamelo +usted todo. No dice usted que le he consolado otras veces? Ahora le +consolar si me descubre una nueva desventura. Cunteme usted. + +--Mis desdichas no son para contadas. Adems, usted es demasiado +buena para oirlas. Se horrorizar usted y se turbara la paz serena +de su espritu. + +--Oh! no: cunteme usted. Tal vez alguna falta muy grave. No importa; +cuntemela usted, que yo se la perdono antes de saberla. + +--Falta ma no es. + +--Falta de otro? A ver?--dijo la mstica con ansiosa curiosidad. + +--Deje usted para m todas esas amarguras, seora. Eso es para m; +es un triste patrimonio de que solo puede disfrutar mi corazn, +hecho para eso. + +--Qu es, Lzaro?... Ah! Todo lo comprendo: su to de usted es muy +cruel. No le quiere usted. Mas no hay que apurarse por eso, amigo mo. +No todos le tratarn usted con el mismo rigor. Alguien le amar. + +--No, no me importa--manifest Lzaro, cuyas penas se recrudecieron en +aquel momento;--No me importa que me traten con desdn, que me +aborrezcan todos, que me detesten. Yo no he nacido para otra cosa. + +--Est usted muy agitado. Y delante de m se desespera usted de ese +modo?--dijo la devota con suave acento do reprensin. + +--Perdneme usted, seora; no s lo que digo. Usted es demasiado buena, +y no comprende estas cosas. Usted no conoce el mundo. Usted no conoce +cuanta iniquidad, cuanta perfidia, cunto desengao, cunto cinismo hay +en l. Usted no conoce ms que lo bueno, no conoce ms que Dios. + +--Esa desesperacin que usted manifiesta, Lzaro, no es nada buena. Eso +le llevar usted al infortunio y la muerte. + +--Quiere usted, con su inmensa bondad, aplicarme m los consuelos de +la religin: eso no es para m, no lo merezco. + +--Usted lo merece todo, consuelo, amistad, amor. Yo s lo que merece, y, +por lo tanto, lo tendr. Sentimientos como los de usted no han de estar +olvidados tanto tiempo. + +--Bendita sea usted mil veces! Pero se equivoca, eso no es para m. + +--Usted merece amor y todo lo que el corazn puede dar. Usted se llama +desventurado, y su agitacin, Lzaro, no tiene fundamento alguno. Hay +males peores, males que nacen de repente en el corazn y crecen con +tanta rapidez, que no dan esperanza de remedio. Todo lo que la persona +rodea entonces, todo lo que est dentro y fuera de s, se vuelve en su +dao. La vida es un peso insoportable: le molesta lo presente, le da +hasto lo pasado y terror lo porvenir. + +La devota hablaba con voz muy baja, y con grave y tristsimo son. La +noche haba obscurecido, y los ojos de Paulita, que siempre en momentos +dados haban tenido brillo extraordinario, resplandecan aquella noche +como dos ascuas fosforescentes, cuya luz hacan ms penetrante y +siniestra la obscuridad de sus prpados, ennegrecidos por el insomnio, +la fiebre y la excitacin moral de que estaba poseda. + +--Ay de aquellos que no se han conocido, que se han engaado s +mismos y han dejado torcerse la naturaleza y falsificarse el carcter +sin reparar en ello! Esos, cuando lo callado hable, cuando lo oculto +salga, cuando lo disfrazado se descubra, sern vctimas de los ms +espantosos sufrimientos. Se sentirn nacer de nuevo en edad avanzada; +notarn que han vivido muchos aos sin sentido; notarn que el nuevo ser +originado por una tarda transformacin se desarrolla intolerante, +orgulloso, pidiendo todo lo que le pertenece, lo que es suyo, lo que una +vida ficticia y engaosa no le ha sabido dar; pidiendo sentimientos que +el viejo ser, el ser inerte, indiferente y fro, no ha conocido. Qu +luchas tan terribles resultan de este despertar tardo! Oh, esto es +espantoso! + +Tenemos datos para creer que la devota no dijo esto con las mismas +palabras empleadas en nuestro escrito. Pero si el lector lo encuentra +inverosmil, si no le parece propio de la boca en que lo hemos puesto, +considrelo dicho por el autor, que es lo mismo. Ella dijo algo parecido + esto, siendo el mismo pensamiento, aunque distintas las frases. + +Indudablemente estas confesiones de la devota son, como habr el lector +comprendido, bastante obscuras, y no dan todava ninguna luz acerca de +la crisis que indudablemente agitaba aquel pursimo y perfecto espritu. +Lo cierto es que una gran transformacin se verificaba en su carcter. +Lzaro, la verdad sea dicha, no entendi muy bien las solemnes y como +sibilticas palabras que oy de los trmulos labios de la santa: y l +atribuy la obscuridad de tal explicacin la influencia de las +lecturas msticas en la manera de expresarse aquella seora y los +hbitos de un estilo ms discreto que claro, como acontece generalmente +en las personas absorbidas por la contemplacin. As es que se limit +contestar:--S, seora; es espantoso. + +--Qu terrible es el amor en sus exigencias!--dijo la santa,--sobre +todo cuando se cree ofendido, cuando pide el pago de una gran deuda que +con l se ha contrado, cuando no transige ni espera, sino que se +presenta exigindolo todo de una vez. + +--S: qu terrible es esto!--contest Lzaro.--Feliz es usted, que no +lo conoce ms que de odas! + +--De odas?--dijo ella.--S--aadi despus de una breve pausa,--he +odo lo que dicen los amantes; pero la mayor parte de ellos encuentran +en los accidentes del mundo mil medios para poder conservar la vida en +la lucha terrible. Slo algunos, segn dicen, por circunstancias +especiales de carcter y posicin, tienen el triste privilegio de morir +irremisiblemente sin victoria y sin defensa. + +--Oh, cmo lee en mi corazn!--pens el estudiante muy conmovido, y sin +comprender la profundidad psicolgica de aquellas palabras, ni su +aplicacin y significado en aquel momento. + +--Usted no comprende esas cosas, Lzaro.--Que no?--dijo ste.--Que no? +Desgraciadamente las comprendo. Para usted, s; para usted, que es una +criatura perfecta, una escogida de Dios, estn veladas estas dolorosas +miserias. Usted no ve estos horrores. Dichosa ceguera la de aquellos +cuyos ojos cerr Dios al venir al mundo! + +--Es verdad ... no lo s ...--dijo Paula con una irona tan marcada, que +fu preciso todo el extravo de Lzaro para no notarlo.--No lo s, no +entiendo de eso. Soy una tonta devota. + +Estas ltimas palabras, dichas con cierto despecho fueron bastantes +fijar la atencin del interlocutor. Este no contest ni pregunt ms +sobre el asunto que trataban; acercse la dama, que se haba apartado +de l retrocediendo, y not que lloraba. Oh confusin de confusiones! + +--Pero qu tiene usted, seora?--le dijo.--Nada, nada, nada--contest +con una graduacin descendente. El ltimo _nada_ slo lo oyeron los +labios con que fu pronunciado. + +--Usted est enferma y ha salido usted de su cuarto esta hora! Eso no +es bueno, seora. Se va usted poner peor. + +--Es verdad, estoy enferma--dijo ella acercndose.enferma para +siempre! + +--Enferma para siempre! Usted padece, y es, sin duda, por efecto de su +excesiva devocin. Usted aspira al cielo: qu otra cosa poda aspirar +un alma tan bella? + +--S--dijo Paula con voz muy triste:--no quiero ms que reposar en paz. + +--Qu bella es la muerte!--dijo Lzaro patticamente:--slo ella nos +puede consolar. Por mi parte, seora, le digo usted con franqueza que +quisiera morirme en estos momentos. + +--Morir!-exclam la devota con repentino arrebato de inters, y +acercndose ms, mucho ms al joven.--Morir, no! Usted debe vivir. +Quin sabe lo que Dios le tiene usted reservado en el mundo. + +--A m? + +--S: tal vez das de felicidad al lado de personas que le amen. Oh, +cuntos seres existirn tal vez que se crean felices slo con que usted +lo sea! Yo s que los habr. + +--Qu buena es usted, seora!--repiti Lzaro.--Para m no puede haber +nada de eso. O no merezco otra cosa, estoy maldito de Dios. + +--Ay! no diga usted tales cosas--exclam ella, juntando las manos. + +--Perdneme usted, seora: no s lo que me digo. A pesar de todo, usted +me consuela, y hallo en su presencia no s que grata expansin. No +podr nunca olvidar que slo usted se atrevi defenderme cuando todos +me acusaban. + +Al decir esto, Lzaro no pudo menos de advertir que la santa dej caer +pesadamente los brazos, y mir al cielo. Su rostro, de color suavemente +moreno y sin ningn matiz rojo en las mejillas, estaba en aquellos +momentos plido y sombreado por la proyeccin de sus cabellos, cuya +magnitud, belleza y negrura no era comparable sino la intensidad +tenebrosa de sus ojos negros que, despus de la metamorfosis, haban +adquirido una expresin desconocida. No sabemos si fu efecto de la +casualidad si lo hizo de intento; pero es lo cierto que, contra su +costumbre, tena simplemente la cabeza cubierta con un pauelo, y que +durante el dilogo sus magnficos cabellos, tesoro disimulado por el +misticismo, se desataron y cayeron gradualmente por la espalda. Nunca +haba visto Lzaro una cabellera igual: pareca en la obscuridad de la +noche una toca negra que descenda hasta la cintura. Mientras hablaba, +la santa sola apartarse un lado y otro de la frente las dos ramas +principales de aquel encanto, que naci en aquella noche en el calor de +una confidencia apenas intentada. Lzaro, que observ largo rato la +dama, not que lloraba, y que, apartndose de l lentamente, se apoy en +la pared con muestras de gran postracin y abatimiento. + +--Pero usted llora--dijo, arrepentido de haber hablado tanto y +detenindola;--usted est muy agobiada. Por qu no ha reposado usted? + +--Yo no puedo reposar, yo no puedo dormir--murmur la devota con voz ms +bronca y grave que de ordinario. + +--Por qu sali usted estas horas estando as? + +--Me ahogaba, y he tenido que salir respirar el aire. + +--Pero usted llora. Por Dios, qu tiene Usted? + +La enferma no contest. + +--Est usted muy enferma, muy enferma?--continu Lzaro. + +--S--dijo ella de un modo imperceptible. + +--Hace mucho?--Hace poco. + +--Seora, retrese usted, yo se lo suplico. Sus manos parecen de fuego, +su frente quema. + +Lzaro le tom las manos, y not en ellas un calor excesivo; se atrevi + ponerle la mano en la frente, y crey tocar un cuerpo inflamado. Al +mismo tiempo la santa temblaba, como si su cuerpo recibiera la impresin +del hielo. + +--Usted tiene fro, tiene convulsiones--dijo;--retrese usted. + +Ella continuaba en la misma actitud; cerr los ojos como quien siente +un pesado sueo, inclin la cabeza, buscando apoyo. Lzaro tuvo +miedo; estuvo por llamar; la asi por un brazo, y dispuesto hacerla +retirar, le dijo: + +--Vamos, seora, es muy tarde. Usted no se encuentra bien aqu. Vamos, +quiere usted que se llame algn mdico? + +--No--dijo ella, abriendo los ojos y mirndole con cierta irona.--No: +para qu un mdico? + +--Su salud es muy preciosa--dijo Lzaro, por cuya cabeza pas +rpidamente una sospecha.--Consrvela usted bien; ser siempre mi mayor +alegra saber que usted est buena y disfrutando de la salud necesaria +para hacer el bien. No me voy de aqu sin la seguridad de que queda +usted enteramente buena. + +--Marcharse usted!--exclam ella con un repentino movimiento que la +anim.--S, marcharme. + +--Usted se va!--continu con otro movimiento que tena algo de salto y +poniendo siniestro brillo en sus ojos. + +--S, naturalmente. + +Al or esto, la devota, con instantnea fuerza, le asi con su mano +convulsa el brazo, y estrechndole violentamente, dijo: + +--No, no se ir usted! + +En el mismo momento en que esto deca, se sinti que abran la puerta de +la calle. Era Elas que entraba; se le senta subir. Vena alumbrado por +una linterna, y como de costumbre, hablando solo. + +--Retrese usted--dijo con viveza la mstica.--Y usted se queda aqu? + +--Retrese usted su cuarto. Que no le vea levantado. chese usted en +la cama. Finja que duerme.--Pero usted? ... + +--Vamos. Entre usted en su cuarto. Que ya llega ... Pronto. + +Lzaro se retir, empujado por ella precipitadamente. Entr corriendo en +su cuarto antes que Coletilla llegara, y arrojndose en el lecho, fingi +que dorma. El fantico entr poco despus y se acost murmurando. +Cuando apag la luz, Lzaro se incorpor en su lecho con mucha cautela, +y asomndose por una ventana que daba al corredor, mir hacia afuera. +An estaba all la dama con el rostro vuelto hacia la ventana. Lzaro se +volvi acostar, y pasado un cuarto de hora en que cavil cuanto puede +cavilar cabeza humana, se asom de nuevo y vi la misma figura blanca, +inmvil en el mismo sitio y con los dos terribles ojos negros fijos en +la ventana. Aquello le acab de confundir. Pas mucho tiempo mirando +cada cinco minutos, y siempre vea la misma figura, hasta que al fin ya +no mir ms porque le daba miedo. + + + + + +CAPTULO XXXI + + + +#La reunin misteriosa.# + + +Al anochecer del siguiente da sali Lzaro de su casa. Haba pasado +toda la maana averiguando dnde viva Bozmediano, y en las pocas horas +que permaneci en la casa de las tres nobilsimas damas, oy decir que +doa Paulita estaba muy mala, y que Clara no estaba buena. Salom se le +present varias veces, ms impertinente que de costumbre, para +recordarle que la tarde anterior no haba saludado Entrambasaguas; y +Mara de la Paz Jess hizo todo lo posible por encontrar pretextos para +reprenderle, lo que su admirable instinto de inquisidora logr +repetidas veces. + +Lzaro sali, y ya entrada la noche penetraba en los solitarios barrios +de la Flor Baja, donde est la habitacin de los Bozmedianos. + +Entr en el portal y pregunt por don Claudio. El portero, que era +hombre de mal genio con los humildes, le contest con muy desagradable +talante que no estaba. + +Lzaro se qued parado un buen rato, mirando al portero, como si le +pareciera inverosmil la declaracin de aquella sibila con gabn +galonado. Este crey que no lo haba dicho bastante claro, y +repiti:--No est! + +Pero el joven tena mucho inters en ver Bozmediano aquella noche; as +es que no se di por satisfecho y pregunt: + +--Cundo vendr? + +El otro crey que esta pregunta, hecha por un joven que no pareca ser +de la primera nobleza, que no haba venido en coche, que no era militar +ni tena botas la _farol_ era una pregunta muy inconveniente y falta +de sentido comn. Se sonri con aire de superioridad, y metindose las +manos en los bolsillos, dijo: + +--Cmo quiere usted que sepa yo cundo viene? Vendr ... cuando venga. + +--Es que tengo precisin de verle esta misma noche. A qu hora +suele venir? + +--No tiene hora fija--dijo el portero volviendo la espalda y +dirigindose la portera. + +Despus volvi y dijo: + +--Si usted quiere dejarle algn recado.... + +--No--replic Lzaro;--necesito verle yo mismo. + +--Pues maana temprano ...--dijo el criado en un tono que era fcil de +traducir por "vyase usted." + +Lzaro comprendi que era imposible sacar ms partido de aquel +cancerbero, y sali; pero tena vivos deseos de ver Bozmediano aquella +misma noche. Parecale que cada hora que pasaba despus del fatal +momento en que le vi desaparecer por la buhardilla, aada nueva +intensidad su agravio. Para l era Bozmediano entonces el ser ms +odioso y repugnante que haba nacido. Creale inspirado tan slo por las +ideas ms bajas y groseras, y vea en l un cobarde seductor incapaz de +nada generoso ni bueno. Se contemplaba como superior, muy superior +aquel hombre insidioso, y crea que slo con verle el criminal conocera +toda su bajeza. A veces le daban arrebatos de sbita clera, tan fuerte +y violenta, que al tener al militar ante s, se lanzarla sobre l +dispuesto arrancarle por cualquier medio la vida. Con estos +sentimientos, el estudiante decidi no apartarse de la casa para esperar + que entrara, si estaba fuera, cogerle al salir, si estaba dentro. +Pas la acera de enfrente y empez pasearse, resuelto no abandonar +su puesto en toda la noche, esperando con la inquebrantable paciencia +que da el deseo de venganza. + +Las diez seran cuando Lzaro vi que salan de la casa tres personas. +Acercse con disimulo, y vi que una de ellas era Claudio. Apoyado en su +brazo, y andando con lentitud, iba un anciano, que juzg sera su padre. +La otra persona era un militar; los tres hablaban con calor. Lzaro les +sigui alguna distancia, comprendiendo que no era aqulla la mejor +ocasin para hablar Bozmediano; pero se decidi seguirles hasta ver +dnde paraban. Anduvieron varias calles, y al fin llegaron la plazuela +de Afligidos; se detuvieron ante una puerta enorme, de las que en aquel +antiqusimo sitio dan entrada las vetustas casas del siglo XVII, y +Bozmediano, el joven, toc. No tardaron en abrirles, y entraron. Lzaro, +que les observaba desde lejos, not que parecan recatarse, procurando +no ser vistos. El militar entr el ltimo, despus de mirar todos los +rincones de la plazuela. Bien pronto se vi luz en una de las ventanas +de la casa, pero una mano cerr las maderas y no se vi ms claridad. + +Sin saber por qu, la imaginacin del estudiante no pudo menos de +atribuir la entrada de aquellas personas en tal casa cierto misterio: +se acerc, mir el nmero, y cuando se alejaba, dispuesto ya +retirarse, vi que venan otras dos personas embozadas hasta los ojos. +Pas junto ellas Lzaro, fingiendo que segua su camino, y +refugindose tras la esquina de la calle de las Negras, observ que +tocaron, que les abrieron sin tardanza, y que entraron. Tal vez ser +casualidad--pens el joven;--pero algo tiene de extrao la reunin de +aquellas personas en el mismo sitio. + +No pasaron diez minutos, cuando Lzaro vi aparecer, viniendo del +portillo de San Bernardino, otros tres personajes, igualmente +embozados; observ que se detenan para ver si les miraban, y por +ltimo, despus de tocar, entraron en la casa. "Ya van ocho", dijo para +s, y esper ver si vena otra remesa. + +Poco despus uno solo, que desemboc por la calle de Osuna y marchando +muy prisa. Detrs de ste aparecieron dos, que no necesitaron tocar, +y, por ltimo, llegaron uno tras otro cinco ms, que entraron +sucesivamente y separados. + +--Sin duda hay aqu algo--dijo Lzaro.--Han entrado diez y seis. Es un +club secreto, una conspiracin, tal vez una logia de masones. A las once +se retir viendo que haca una hora que no entraba nadie; peto se retir +resuelto volver la noche siguiente para observar si aquello se +repeta. Era evidente para l que all se verificaba una reunin de +personas graves, sin duda con algn fin poltico. Odiaba de muerte +Bozmediano, y este sentimiento le llev sentar el principio de que lo +que all se trataba no poda ser cosa buena. + +Retirse la calle de Vlgame Dios, muy pesaroso por no haber podido +tener con su enemigo la terrible entrevista que l se haba imaginado. + +No es descriptible la ira que de Mara de la Paz se haba apoderado con +motivo de la tardanza del joven. Baste decir, para dar una idea de la +irascibilidad de la dama quien los poetas del tiempo de Cadalso +compararon con Juno, que se levant, no diremos que en paos menores, +pero s menos pomposamente vestida, cubierta y ataviada que de +ordinario, para decir al caballerito que si se figuraba que aquella casa +era suya (de l), y que si tena propsito de pasar la noche, mientras +ella viviera, en los clubs y en los garitos de Madrid. Aadi que estaba +cerciorada de que su conducta (la de Lzaro) no cambiara nunca, y que +era preciso desistir del empeo de hacer entrar un rayo de luz en tan +obscura y desorganizada cabeza. Dijo asimismo que slo un exceso de su +caritativa bondad (de ella), deba (l) el gran favor de ser admitido en +aquella santa casa, aunque presagiaba que no estara mucho tiempo ms en +ella causa de sus maldades y abominables calaveradas ... que +deshonraban aquella santa casa. Y siempre con la santa casa. As se lo +dijo, y siempre con voz muy alta. El joven le contest muy quedo: + +--Seora, he tenido que hacer.... + +Pero ella no le dej concluir, y dando gritos exclam: + +--No alce usted la voz, caballerito. A qu grita usted de ese modo? +Est mi sobrina muy mala, y viene usted incomodarla. Si no ha venido +aqu ms que para incomodar.... + +--Que est muy mala doa Paulita?--dijo en voz casi imperceptible +el muchacho. + +--S, seor; y usted, con esas voces, no la deja reposar. + +--Pero si yo no he alzado la voz.... + +--Calle usted, seor don Lzaro, calle usted, y no me desmienta. + +En esta disputa estaban cuando Salom apareci, diciendo: + +--Por Dios, que est Paula con el recargo, y con este ruido se va + agravar! + +--Este caballerito da unos gritos ...--dijo Paz, alzando mucho la +voz.--Ves? Ha venido las doce. Qu te parece, Salom? Habr estado +en algn club de gente perdida. Bonita alhaja hemos metido en casa! Y +dice usted, caballerito, que ha tenido que hacer? + +--S, seora: he tenido cierto negocio--contest Lzaro un poco +amostazado con las impertinencias de las dos viejas.... + +--Buenos negocios sern esos!--indic Salom.--Pero ver si baja la +voz, que mi prima no puede sufrir esos gritos. Apenas entr usted ... yo +no s cmo pudo sentirle. Lo cierto es que le sinti entrar, le conoci +en los pasos, despert con mucho sobresalto, y cuando escuch su voz se +incorpor en el lecho con mucha agitacin, manifestando que le molestaba +mucho su voz. Con que calle usted, y procure no hacer ruido con esos +taconazos.... Vamos, ya puede usted retirarse.... + +--Seoras, buenas noches. + +Aun no haba dado un paso, cuando Clara apareci muy alterada, diciendo: + +--Seoras, vengan ustedes, que se quiere salir de la cama ... No la +puedo sujetar. En cuanto sinti esta conversacin, se levant muy +prisa, diciendo que vena ac. + +--Ah! Vamos ver--dijo Paz, entrando en la habitacin. + +--Empieza delirar--dijo Salom, entrando tambin con Clara. + +Lzaro subi pensando en aquel nuevo misterio de la mujer santa. + + + + + +CAPTULO XXXII + + + +#La Fontanilla.# + + +No encontr su to, que aquel da no haba parecido por la casa. Si +hemos de verle nosotros, tenemos que dirigirnos al naciente club de +_La Fontanilla_, donde el buen realista conversaba muy calurosamente +con el Doctrino y con el otro joven llamado Aldama, de quien ya +tenemos noticia. + +Indiquemos la variacin que haba ocurrido en aquella casa. El poeta +haba volado. Por fin consigui Carrascosa el objeto de sus afanes; la +vizcana se decidi echar al poeta con todo su bagaje de Gracos, musas +y ninfas clsicas. Pudo mucho en la conciencia de la jamona la opinin +del vecindario, que se mostraba cada vez ms explcito en cuanto las +supuestas relaciones entre la semidiosa y su cantor. Conjeturas podran +hacerse sobre la desaparicin del joven, y hay indicios para creer que +pocas horas antes de la partida estuvo la patrona hablando muy por lo +bajo con su husped. + +Ausente el poeta y desocupado el parnasillo, don Gil trajo de la calle +de las Urosas el bal, que contena sus tres casacas, su peluca del +tiempo de Esquilache, sus cuatro camisas con chorrera, su capa y su +espadn enmohecido, y se instal donde haba estado el autor de _Los +Gracos_. Colg en la pared un cuadro de familia que representaba las +postrimeras del hombre en diablicas y extravagantes alegoras, y all +qued, husped de su adorada. Creemos oportuno advertir que la causa de +la aficin de don Gil la vizcana era que l tena conocimiento, por +papeles que tuvo ocasin de ver mientras fu covachuelista, de un +derecho ciertas tierras y casas de labor en Oate, el cual haba +recado en aquella doa Leoncia sin que ella misma lo supiera. El abate +pensaba realizar un buen negocio, ya hacindose por cualquier medio +poseedor del derecho, ya pleiteando por cuenta de ella, con esperanza de +sacar un buen bocado. Su hambre era tanta como su ingenio, razn por la +cual haba probabilidad de que saliera adelante con su empresa. +Dejmosle all dedicado la ardua tarea de conquistar la semidiosa, y +asistamos la sesin de _La Fontanilla_. + +El Doctrino deca Coletilla: + +--Mucho me temo que eso no salga bien: yo cuento con gente decidida; +pero el golpe es demasiado terrible, amigo don Elas, y temo que se +alborote la opinin pblica. + +--Si ya la opinin pblica se ha presentado contra ellos; si les seala +con execracin--observ Elas con mucha vehemencia.--Parece que no +conoce usted al pueblo. No ve usted cmo estn _La Fontana, Lorencini, +La Cruz de Malta_ y _Los Comuneros_? No ve usted cmo los liberales +exaltados truenan contra los que llaman tibios, es decir, contra los que +apoyan al Gobierno y forman la mayora llamada _sensata_ en las Cortes? +Pues bien: el pueblo est furioso contra esos tibios; ya usted sabe cmo +se ha logrado encender esa ira. El pueblo est pidiendo su destruccin, +porque cree que es el mejor medio de conseguir la libertad. Cumplamos la +voluntad del pueblo. + +Indescriptibles son el sarcasmo y la diablica malicia con que Coletilla +pronunciaba estas palabras. Ya comprender el lector la marcha que +llevaban los planes de aquel viejo demonio del absolutismo. El caminaba +seguro hacia su fin: la paciencia, la constancia, la reflexin madura, +la astuta discrecin le guiaba; era hombre hbil y con facultad +portentosa para idear y poner en prctica proyectos como el que le vemos +desarrollar ahora. + +--Bien--contest el Doctrino:--yo convengo en que es preciso hacer eso +que usted dice, y ver el modo de que el pueblo bajo satisfaga su +sangriento deseo. El no sabe lo que quiere ni por qu le quiere. Ha +adquirido por distintos medios esas ideas, y es preciso llevarle su +realizacin. Pero me parece que an no es tiempo, seor don Elas. Los +hombres sealados para vctimas conservan an mucho prestigio. El pueblo +no les quiere, es cierto, porque al pueblo se le ha extraviado y se le +ha engaado; pero tienen apoyo en la clase media y en una parte de la +aristocracia. Creo que no ha llegado an el golpe de mano que usted +viene preparando. + +--Qu nio es usted!--dijo el realista;--qu importa que esa gente +tenga algn prestigio? Y no significa nada el apoyo de aquella persona +tan alta ... de aqul que todo lo puede? ... + +--Del Rey, dgalo usted de una vez. + +--Ya sabe usted cual es el pensamiento del Rey. Ante el pblico, ante la +Europa, esos hombres son sus amigos: algunos son sus ministros, otros +son sus consejeros de Estado, otros los diputados que apoyan sus +decretos en las Cortes. Aparentemente el Rey les ama; pero en realidad +les odia, les detesta. Por ellos se entroniza el sistema constitucional; +ellos dan fuerza al liberalismo. Ya veis cmo para acabar con el +liberalismo, hay que acabar con ellos. + +Esto lo dijo con una resolucin tan cnica y tan descarada veracidad, +que el mismo Doctrino, que era un infame, sinti cierta repugnancia. + +--Pues bien--continu Coletilla:--toda la execracin del atentado caer +sobre los liberales exaltados, que son los que lo perpetran; el golpe va + herir directamente al liberalismo. Se ver que el liberalismo se mata + s mismo; que los ms exaltados de sus secuaces devoran los ms +prudentes. Qu ha de hacer la Patria aterrada en presencia de este +horror? Renegar del liberalismo, facilitar el santo propsito del Rey de +restablecer el antiguo sistema. El golpe est muy bien preparado: una +parte de los liberales arde en deseo de aniquilar la otra parte. El +suicidio del liberalismo es inminente. Favorezcmoslo, impulsmoslo. Tal +vez maana ser tarde; tal vez, si nos detenemos, puede verificarse una +reconciliacin, y entonces.... + +--Reconciliacin no: eso es imposible--dijo el Doctrino preocupado.--Los +exaltados de la _Fontana_ y de los otros clubs han llegado ya un +estado de intransigencia tal.... Al pueblo se le ha predicado mucha +doctrina de intolerancia y de exterminio para que se detenga en su +aspiracin. No hay remedio: esos que se oponen en las Cortes y en los +clubs las exageraciones de la libertad, van ser atropellados por +ella. No es posible reconciliacin; por lo mismo creo que debe y puede +esperarse un poco ver si esos hombres pierden de una vez la poca +popularidad que les queda. + +--Esas cosas se han de hacer con decisin; si no, no se hacen--dijo +Elas.--Veo que usted no ha nacido para los golpes de circunstancias. Yo +creo que esta semana debe verificarse el desenlace de mi plan, y lo +tendr, aunque usted no quiera ayudarme. + +--Ayudarle usted, eso s. Hemos hecho un pacto: usted es el que ha de +mandar. Aunque disintamos en un punto, no por eso nos separaremos. Yo +obedezco, y la responsabilidad del xito cae sobre m. Pero en la +desgracia, usted no me ha de abandonar: as lo hemos pactado. + +--Eso no: respecto lo que he dicho usted, no hay que insistir. +Tendr lo que desea, ms an. + +--Pues no espero ms que las rdenes de usted. + +--Es indudable--dijo Elas, despus de una pausa, que ellos se han +propuesto marchar de acuerdo y destruir las pequeas diferencias que +entre ellos haba. Martnez de la Rosa y Toreno se dan la mano con el +ministro Feli y con el mismo Argelles. + +--Y qu? + +--Que eso es lo que conviene nuestro plan. + +--Excepto Argelles, todos son muy odiados del pueblo, y no creo que +exista hombre alguno quien ms aborrezcan los exaltados que el +ministro Feli. + +--Pues bien--dijo Coletilla:--yo estoy seguro, segursimo de que esos +que he nombrado, y adems Valds, lava, Garca Herreros, el poeta +Quintana, el consejero de Estado Bozmediano y otros, se renen, no s +si de da de noche, con todos los ministros y algunos generales. Sin +duda tienen algn proyecto entre manos, algn complot, quin sabe si +contra el Rey. + +--Y no sabe usted dnde se renen? + +--No lo s; estoy rabiando por averiguarlo. Figrese usted qu ocasin. +Precisamente son los que ... Le dir usted cmo he sabido que esos +pjaros se renen algunas noches, no s si todas las noches. Hace +algunos das estaba Feli en el cuarto del Rey. No haba consejo; estaba +el conde de T. contando chascarrillos. El Rey se rea mucho, y el +ministro tambin para que no le acusaran de irreverente. Despus Su +Majestad dijo que quera ver el decreto de la beneficencia que Feli +tena preparado, porque estaba delante el obispo de Len, y el Rey +quera mostrrselo. Sac del bolsillo su excelencia el manuscrito, y al +mismo tiempo se le cay un papel muy pequeo, sobre el cual Su Majestad, +que es ms ladino que Merln, puso inmediatamente el pie. El ministro +not la cada del papel, pero no se di por entendido. Ley su decreto, +dijo el prelado que no le gustaba, y el Rey que estaba complacidsimo. +Grande era su curiosidad por saber si aquel papel deca algo +interesante, y apresur la despedida del ministro. Quedse solo y me +llam; juntos lemos el papel, que deca: _A las diez; van por fin, +Argelles y Calatrava. No falte usted_. + +Esto nos aument la curiosidad. Mandamos las diez una persona que +fuera espiar la salida del ministro de su casa para observar dnde +iba. Pero Feli no sali; tampoco salieron de la suyas Argelles ni +Calatrava, y fu que el maldito, como not que Su Majestad haba puesto +el pie sobre el papel, quiso desorientarle y no fu la cita, avisando + tiempo Argelles y Calatrava para que no fueran tampoco. + +--Y despus no ha tratado usted de averiguar? + +--S: la noche siguiente, fu una persona casa de Feli preguntar +por l, y le dijeron que no estaba. Quedse por aquellos alrededores; +pero no le vi entrar ni salir en toda la noche. Yo sospechaba que +Toreno, Martnez de la Rosa, Valds, Alav y Bozmediano entraban en +aquel cotarro, y despus de las diez mand sus casas personas que +preguntaran por ellos con cualquier pretexto: ninguno estaba. He sabido +que Quintana, que va al Prncipe con frecuencia, ha salido antes de las +diez; he sabido que Bozmediano y su hijo, que asistan la tertulia del +marqus de las Amarillas, se marchaban eso de las diez los tres +juntos. Esto se ha repetido varias noches. + +--Y no se les sigue para saber dnde van? + +--S; y se ha observado que cada uno entra en su casa: esto lo hacen +para desorientar al que los sigue. Algunas noches se les ha visto +dirigirse otros sitios; pero nunca se ha notado que todos vayan uno +mismo. Pero ya lo averiguaremos, descuide usted. + +--Pues si esa reunin es cierta--dijo el Doctrino,--es un _complot_ sin +duda: qu ocasin! + +--Y quera usted dejarla pasar! Es preciso que esa gente aparezca los +ojos del pueblo como urdiendo un plan de golpe de Estado contra la +Constitucin. El pueblo es fcil de engaar. + +--El pueblo creer eso y todo lo que sea preciso. + +--Vamos, y qu ha hecho usted esta maana?--pregunt Coletilla.--Ha +hablado usted los de _Lorencini_? + +--Estamos de acuerdo. + +--Y los _Comuneros_ se deciden marchar con ustedes? + +--Ya vi usted lo que dijo el otro da el jefe de los exaltados all. +Estamos convenidos. + +--Bien--dijo Elas. + +--Grandes turbas de gente obedecen ciegamente nuestro mandato. Eso bueno +tienen las ideas exaltadas: que es muy fcil llevar al pueblo al terreno +de los hechos, incitndole con ellas. El pueblo se deja llevar, y le +gusta que le lleven. + +--Bendita la nacin!--dijo Elas con una mirada igual la del demonio +cuando tent Jess;--bendita la nacin que tiene un pueblo tan +impresionable y dcil, porque si bien puede extraviarse, puede tambin +servir de instrumento para volver al buen camino, y luego con un sistema +de represin el pueblo no volver ser impresionado por nadie. + +Apenas haba pronunciado Coletilla estos terribles aforismos, +cuando se sinti ruido en la escalera. Eran algunos jvenes socios +del club naciente. + +--Escndase usted ah--dijo el Doctrino Coletilla. Estos no le +han de ver. + +Escondise el realista en una alcoba inmediata, y entraron Alfonso +Nez, Cabanillas y otro que hasta hoy no conocemos, y era Juan Pinilla, +gran orador de los _Comuneros_, apstol de las ideas ms disolventes y +extravagantes. Estaba ya en autos con el Doctrino; ambos servan +Coletilla mediante respetables sumas y la promesa, solemnemente +asegurada, de un destino en las Intendencias de Cuba Filipinas. Otros +muchos entraban en el infame complot, y entre ellos una gran parte sin +inters, guiados slo por patriotismo mal entendido, por la ignorancia +la ambicin. Estos eran los ms desdichados. + +--Qu hay?--dijo Nez.--Te has convencido ya de que esto no puede +retardarse? Maana ser tarde. He tenido ocasin de ver cmo estn los +nimos perfectamente preparados para nuestro objeto. Los ministros, +los diputados de la fraccin _sensata_, son detestados: la tempestad +ruge sobre sus cabezas. Hay que hacerla estallar. Salvamos la +libertad, s no? + +--La salvamos--dijo el Doctrino.--Cuando contamos nuestras filas y vemos +que la mayora de Espaa est con nosotros, no hemos de tener +confianza? + +--Eso mismo digo yo--manifest Aldama, que en presencia de Coletilla no +hablaba nunca; pero saba recobrar, cuando l no estaba, el uso de su +muletilla. + +--No ha venido Lzaro?--pregunt el Doctrino Alfonso. + +--No estaba en su casa. Tal vez venga ms tarde. + +--Esta noche vendr Jorge Bessieres, el gran republicano francs--dijo +Juan Pinilla, comunero y republicano. + +Era Pinilla un hombre de gran talla, casi tan corpulento como el barbero +Calleja, pero de ms claridad en la mollera. Abogado sin pleitos, ms +por la violencia informalidad de su carcter, que por falta de +talento; era gran terrorista, y su mayor afn era desempear el papel de +acusador el da en que la Junta de salud pblica decretara el exterminio +de una gran porcin de ciudadanos, empezando por el Rey. Fernando estaba +ya sentenciado en los papeles de Pinilla, con otros menos dignos que l +de la guillotina. Poco despus de este furibundo demagogo, otro +personaje entr en escena. + +--Quin ser?--dijo el Doctrino sintiendo los pasos.--Apuesto que es +el mismo Lobo en persona. + +Un hombre alto, flaco y vestido de negro entr en la habitacin. Era don +Julin Lobo, clebre republicano que despus fu faccioso y uno de los +ms sanguinarios chacales del absolutismo. No es fcil decir si en la +poca en que lo presentamos era verdadero demagogo simplemente un +absolutista disfrazado, como otros muchos. Lo cierto es que haca alarde +de las ms exageradas opiniones, y sus discursos, pronunciados en +_Lorencini_, eran elocuentes y fanticos. Conspir mucho con los +liberales exaltados contra el gobierno Feli, y despus contra el +gobierno de Martnez de la Rosa. Hay quien asegura que tom parte en las +primeras facciones con Misas y el Trapense, y es indudable que al fin de +los tres aos constitucionales se present descaradamente con una +partida en Moncayo, donde hizo estragos. Entronizado de nuevo el +absolutismo, se orden de mayores (ya lo era de menores antes de 1821); +obtuvo el arcedianato de Ciudad-Rodrigo con asiento en el coro de +Salamanca, y lo disfrut muchos aos. + +--Seores--dijo con mucha solemnidad--albricias: la _Fontana_ es +nuestra. + +--Qu hay? Cuente usted--dijeron todos con gran inters. + +--Que nos han dejado libre el campo. Los ltimos que quedaban del +partido _tibio_ se han marchado, viendo que la opinin se va tras +nosotros. Anoche le han dado una silba horrible. Han acordado marcharse +todos, y el amo del caf, Grippini, ha venido decirme que si queremos +continuar nosotros las sesiones.... + +--Pues no hemos de continuar? Esta noche misma--dijo Alfonso con +entusiasmo. + +--Bien por la _Fontana_. La _Fontana_ es nuestra--grit el Doctrino. + +--Lo mismo ha pasado en _Lorencini_. Se han marchado esos seores con su +_orden_ y su _cordura_. + +--El campo en nuestro. Convocar la gente para esta noche. + +--Todo el mundo la _Fontanal_! + +--A la _Fontana_, las diez. + +En la sesin preparatoria de la _Fontanilla_ no ocurri nada de notable. +Los principales cabecillas del complot se dieron cita para una +conferencia secreta que tendra lugar aquella noche en el saln interior +de la _Fontana_, las nueve, y se despidieron para retirarse, quedando +all Aldama y el Doctrino. Cuando se vieron solos, llamaron Elas que +apareci con cara de jbilo, la cual en aquel hombre era la cara ms +diablica y repulsiva del mundo. + +--Qu le parece usted?--dijo el Doctrino. + +--Bien, bien. + +--Vamos echar un trago--aadi el joven, tomando de manos de Aldama +una botella que ste habla sacado, no sabemos de dnde, al desaparecer +los compaeros. + +--Yo no bebo, no--dijo Elas tomando la botella y echando vino en el +vaso de los otros dos.--Yo no bebo. + +--Esta noche en la _fontana._ Va usted? + +--S, ir... pues no--respondi Coletilla con mucha irona.--Yo tambin +soy liberal. + + + + + +CAPTULO XXXIII + + + +#Las arpas se ponen tristes#. + + +Mucho le asombr Lzaro lo que pas en la casa de la calle de Beln el +da despus de su excursin la plazuela de Afligidos, que fu el da +mismo de la sesin que hemos referido. Seran las tres de la tarde +cuando entr su to; las dos arpas se abalanzaron hacia l, y con la +hiel propia de sus caracteres emponzoados, le dijeron, disputndose +cul hablaba primero: + +--Ah, seor don Elas: no sabe usted lo incomodadas que nos tiene este +mozalbete! No sabe usted qu hora entr anoche? Lo creer usted? A +las doce!... Qu escndalo! En una casa como sta, en una casa de +paz, de decoro, de virtudes! A las doce entr este caballerito, que sin +duda pas la noche en alguno de esos _clubes_, como dicen, alborotando y +aprendiendo todas esas herejas que andan ahora por ah. Qu le parece + usted? Pero no se irrita usted, seor don Elas? Y lo peor es que +entr haciendo un ruido con esos taconazos ... y dando unas voces.... +Porque como est Paulita tan mala, es el caso que se alter con el ruido +y quiso salirse de la cama. Ay qu hombre! Crea usted que ya nos tiene +consumidas su sobrinito, seor don Elas, y es preciso que tome usted +una determinacin, porque esta casa ... ya ve usted ... esta casa.... + +Todo lo dijo casi en su totalidad Paz, aunque Salom pertenecieron +algunas palabras. Pero viendo las dos que la filpica no haca efecto +ninguno en Coletilla (y esto era lo que asombraba Lzaro), tom la +palabra Salom sola para decir: + +--Y no sabe usted que este ... joven es de los ms mal educados que he +visto? Pues el otro da estuvimos en casa de don Silvestre +Entrambasaguas, y se port tan groseramente que nos di vergenza de ir +en su compaa. Luego por la calle andaba con unas carreras... En fin, +si usted no se decide sacarlo de los _clubes_.... + +(Advertimos, para que el lector no extrae la singularidad de este +plural, que la dama, para explicarla, aseguraba que no deca _clubs_, +por lo mismo que no deca _candils ni fusils_, en lo cual no andaba del +todo descaminada.) + +Lzaro sinti impulsos de agarrar por el moo uno y otro basilisco, y +dar all un ejemplo del vejamen que poda sufrir la aristocracia +histrica en la ilustre familia de los Porreos, pero su indignacin se +calm al observar que su to, lejos de escuchar con ira aquellas +acusaciones, se sonri, y pasndole la mano por el hombro casi +cariosamente, si es permitido usar esta palabra, dijo: + +No se incomoden ustedes por tan poca cosa. Si lleg tarde, fu sin duda +porque tuvo alguna ocupacin: eso no tiene nada de particular. Lzaro se +porta bien: yo se lo aseguro ustedes. + +--Jess, seor don Elas!--exclam Salom como si oyera una +obscenidad.--Jess, seor don Elas: yo esperaba de usted algn +miramiento para con nosotras! + +--Pero, seoras, digo tan slo que si mi sobrino lleg tarde, fu porque +tuvo algo que hacer. + +--No esperaba yo de usted semejantes palabras--indic Paz, poniendo +los ojos, la boca y la nariz en la misma disposicin compungida que si +fuera llorar. + +--No s en qu podemos nosotras haber faltado--observ Salom, +ponindose verde y haciendo tambin un gran esfuerzo para hacer creer +que si no lloraba era por no faltar las conveniencias sociales.--No s +en qu podemos nosotras haber faltado para que usted nos diga eso. +--Como est una en desgracia...--murmur Paz bajando la cara para que se +creyera que devoraba una humillacin. + +--Pero, seoras--dijo Coletilla con mucha seriedad,--yo no he agraviado + ustedes; he disculpado mi sobrino solamente.... + +--Como est una en desgracia...--aadi la dama continuando la queja +interrumpida,--ya no se nos guardan ciertas consideraciones, y se nos +desmiente cuando afirmamos una cosa. + +--Yo, seoras mas!--balbuci Elas.--En otro tiempo--dijo Salom, +respirando fuerte y acumulando en la mirada todo el desdn de su +carcter,--en otro tiempo no pasaba as. Cada persona se mantena en su +lugar, y el que estaba obligado acatarnos, no llegaba nunca hasta +nosotros sino con el mayor respeto y cortesa. Hoy todo ha cambiado. + +--Hoy todo ha cambiado! Cmo ha de ser!--exclam Paz, que despus de +incalculables esfuerzos consigui su objeto, el cual consista en que +una lagrimita rodara por sus mejillas atomatadas. + +--Adis, seor don Elas--dijo Salom, hecha un veneno porque el +realista no se arrodill sus plantas como esperaba. + +--Adis, seor don Elas--repiti Paz, viendo que su lagrimita no +ablandaba el duro corazn del antiguo mayordomo. + +--Pero vengan ustedes ac, seoras.... Las dos volvieron rpidamente. + +--Yo estoy confuso; no s por qu toman ustedes ese tono. No s en qu +puedo haberlas ofendido. Qu he dicho? + +--Ha dicho usted lo que no quiero recordar--dijo Paz, limpindose la +consabida. + +--Ha dicho usted que su sobrino se enmendar. Oh! no puedo creer que +usted...--exclam Salom.--Adis, seor don Elas.--Adis, seor don +Elas. Se fueron. El fantico volvi pronto de su estupor, y despus, +dando poca importancia aquel asunto, se dirigi su sobrino y dijo: + +--Vamos, Lzaro: esta noche se renen tus amigos en la _Fontana_. Hay +gran sesin: no faltes. Yo no me opongo que cada cual manifieste sus +opiniones; t tienes las tuyas: yo las respeto. S que tienes talento y +quiero que te conozcan. Ve la _Fontana_, ve esta noche. + +Lzaro se qued absorto, y apenas crea que lo dijera aquello el hombre +intransigente que tantas recriminaciones le haba hecho por sus ideas +liberales; pero acostumbrado ya las cosas raras inverosmiles, no se +preocup mucho. + +Lleg la hora de comer, y la santa ceremonia del pan de cada da fu tan +silenciosa, que aquella casa pareca de duelo. Baste decir que Salom +se le olvid pasarle los garbanzos Lzaro, y que este, por no dar +lugar un nuevo conflicto, ni los pidi ni los tom. Tampoco en la +racin del realista estuvo muy prdiga doa Paz, pues se le olvid +ponerle carne, en lo cual aquel grande hombre, que slo viva de +espritu, no hizo alto. La otra vieja hizo cuanto en ser humano cabe +para dar entender que no tena apetito; pero de todos los medios que +se conocen para probar tal cosa, dej de emplear el mejor, que es no +comer. A tanto no llegaron sus esfuerzos. Paz di algunos suspiros entre +bocado y bocado. El nico suceso importante que turb la calma de +aquella comida melanclica y callada, fu una ligera disputa suscitada +entre las dos arpas, porque Salom deca que el estofado se quem por +culpa de Paz, y sta aseguraba lo contrario. Al concluir, Elas di +tregua sus meditaciones para preguntar: + +--Pero no est mejor doa Paulita? Bah! supongo que no ser nada. + +Salom se apresur llevar la boca una uva, que tena entre sus +delicados dedos, para poder decir: + +--Que no ser nada? Crea usted que est bastante grave. + +Al decir esto, los movimientos de la delgada piel y los huesos angulosos +de su gaznate indicaron que la uva haba pasado. + +--Pero es cosa de gravedad?--dijo Elas. + +--Qu, tanto le interesa usted?--pregunt con mucha hinchazn Mara +de la Paz, que senta renacer en s todas las fuerzas de su antigua +habilidosa elocuencia de saln. + +--Pues no me ha de interesar?--dijo Elas sintiendo herido su amor +propio de mayordomo.--Pero voy, si ustedes me permiten, verla. + +--No puede usted ahora, porque est durmiendo. + +--La va usted molestar. + +Las dos se sonrieron satisfechas de la humillacin que crean arrojar +sobre Elas, retirndole momentneamente su confianza. + +--Pues si no puede ser, me retiro. + +--Vaya usted con Dios. + +--Si se ofrece algo, seoras ...--dijo el realista. + +Y contra lo que ellas esperaban, el realista se march, dejndolas muy +contrariadas. + +--Ay!--exclam Salom,--ser posible? + +--Qu?--dijo Paz alarmada. + +--Que las ideas del da hayan tambin.... + +--Ser posible?... + +--Tambin l!... + +El mbito del comedor reson con la vibracin de dos suspiros que eran +dos poemas. Pero ningn suceso grave result de aquel singular estado de +sus caracteres, no ser que quiera considerarse como tal el gran +puntapi que se llev el perrito Batilo sin motivo serio que lo +explicara. + + + + + +CAPTULO XXXIV + + + +#El complot.--Triunfo de Lzaro.# + + +Lzaro no pudo tampoco aquel da encontrar Bozmediano. Su deseo de +hablarle, de pedirle cuenta de su infamia, de demostrarle la lealtad de +su conducta y de castigarle sin lstima ninguna, aumentaba cada hora. +Buscle con afn, porque ciertos agravios dan una paciencia y una +tenacidad que las ms grandes empresas inspiran rara vez al hombre. + +En la casa le decan constantemente que no estaba; paseaba de largo +largo la calle sin verle aparecer; lleg la noche, y eso de las diez +vi salir las mismas tres personas de la noche anterior. Eran ellos. +Bozmediano, padre hijo, y el otro militar salieron por una puerta que +se abra un callejn obscuro, y se encaminaron la plazuela de +Afligidos, dando un gran rodeo. Apostse el joven Otra vez detrs de +la esquina de la calle de las Negras, y les vi entrar en la propia +casa. Al poco rato entr otra persona, despus tres, despus dos; en +fin, los mismos de la noche anterior. Reflexionando entonces Lzaro que +su grande objeto, hablar y confundir Bozmediano, no lo poda +conseguir, viendo entrar desconocidos en una casa desconocida, se +retir, dirigindose la _Fontana_ para asistir la gran sesin de +que su to le haba hablado. + +Desde el anochecer estaban en el caf de la Carrera de San Jernimo el +Doctrino, Pinilla, Aldama y otros dos individuos de los que ms trato +tenan con el bolsillo del intendente revolucionario Elas Orejn. + +--No hay otro medio mejor que el que Coletilla nos ha propuesto--deca +el Doctrino.--Indudablemente ese zorro tiene talento. + +--Pero es preciso tomar antes buenas medidas--indic Pinilla--porque +esos golpes, si salen mal, son terribles.... Escojamos buena gente, y +que todos nos sigan y vayan al mismo objeto sin decir nada hasta no +estar sobre ellos. Que slo sepan la verdad del objeto treinta +cuarenta hombres probados. + +--Eso ha de ser as: yo respondo de ello.--Ellos tambin parece que ven +venir la lucha y se preparan para la defensa. Hoy lo dijo Toreno en las +Cortes--observ Pinilla.--Pero les va ser difcil escapar. El pueblo +est irritado contra ellos; el pueblo quiere libertad, y ha de +atropellar los que intentan no permitirle llegar hasta el fin. + +--La gran dificultad consiste en no poderles coger reunidos en un solo +punto. Lo bueno sera invadir el Congreso; pero el de la casa grande no +quiere tal cosa. Hay que ir cazndoles guarida por guarida, y esto hace +ms difcil y complicado el asunto... Pero concretemos. En resumen, qu +es lo que se debe hacer? + +--La cuestin es muy sencilla--dijo el Doctrino, echndose atrs el +sombrero y bajando la voz.--Todo se reduce lo siguiente: Hay un +partido, unos cuantos hombres que se llaman liberales sensatos, que +predican el orden y el respeto las leyes. Todo esto es muy bueno. Pero +el pueblo ha cobrado gran odio esa gente, que es, segn cree el Rey, +el apoyo de la Constitucin. El pueblo ha llegado tras largas +sugestiones desear vivamente, con razn sin ella, la ... desaparicin +de esos hombres. Bien: conduzcamos al pueblo al logro de su deseo. El +pueblo lo quiere, cmplase la voluntad nacional. Despus de estas +irrisorias y diablicas palabras, el Doctrino se detuvo para leer el +efecto de su exposicin en las caras de los oyentes. + +--Bien--continu:--hay veinte treinta hombres sealados ya en la +opinin como vctimas. + +--Cmo vctimas?--interrumpi Pinilla. + +--S, ha de haber un atropello. Hasta dnde llegar este atropello, es +lo que no puedo decir ustedes. Ya sabemos lo que es este pueblo. + +--Pero ese atropello parar en una matanza?--pregunt uno de los dos +desconocidos. + +--Eso es lo que no s. Atropello ha de haber. Las personas que lo han de +sufrir estn aqu apuntadas en mi cartera. No son slo los ministros. + +--Y despus, qu pasar?--dijo el otro.--Verificado el hecho (y supongo +que llegue al ltimo extremo, un sacrificio horrible), qu tendremos? +Se apoderar del poder el partido exaltado; tendremos un perodo de +dictadura, de terror y represalias espantosas. A donde iremos parar? +A la anarqua ms horrible. + +--No importa--dijo el Doctrino.--El Rey cuenta con eso, y lo desea. De +esa anarqua ha de salir triunfante un absolutismo, que es su objeto. Y +lo conseguir; eso es indudable.--Y contra quines se dirige el motn? + +--Contra muchos: ya conocis quines son. Los polticos que se llaman de +talla, los que guan la marcha de las Cortes, los influyentes. No se +olvidar al presuntuoso Argelles ni al clebre, ms que clebre, +Calatrava. + +--Hombre, sentira que se escapara el bueno del consejero Bozmediano, +que tuvo la desfachatez de decir en las Cortes que si el Gobierno no +tena raya los exaltados, peligraba la libertad y la Patria. + +--Cmo se haba de escapar ese pez? Ese es de los primeros. Pues si es +el que inspira al Gobierno... Quin clama todos los das porque se +cierren los clubs? El. Quin es el autor de aquellos decretos sobre +imprenta? El. Quin indujo al Gobierno la destitucin de Riego? El. + +--Pues no digo nada de su hijito el seor don Claudio Bozmediano, que +al principio era socio de la _Fontanal_ dijo uno de los desconocidos. + +--Oh!--exclam vivamente el seor Pinilla, como si sintiera una herida +en el corazn.--Ese perro habla de escapar? Le odio, le detesto, no le +tendra compasin aunque le viera asado en parrillas. Slo por acabar +con ese condenado, entrara yo en la conspiracin. + +--Pues que te ha pasado con l?--le preguntaron. + +--Qu me ha pasado?--dijo Pinilla, lvido de clera. Hace algn tiempo +iba ese seor _Lorencini_. Una noche hablaba yo en contra del +absolutismo y de los frailes: todos me aplaudan, y l tambin. Despus +dije no s qu cosa contra los militares: el call; pero al concluir mi +discurso, vino hablar conmigo y me expres con algunas palabras su +disgusto. Yo no esper ms: haca tiempo que me cargaba aquel hombre, le +tena ojeriza sin saber por qu; le dije que me importaba poco su +opinin. Me contest, le contest yo ms fuerte, hasta que al fin, de +palabra en palabra, le dije cierta cosa, sabida de todo el mundo, +respecto su madre, que fu muy levantada de cascos. El no esper ms, +y de repente ... no lo puedo contar, porque se me sube toda la sangre al +rostro. El puso su pesada mano en mi cara, y la imprimi con tal fuerza, +que desde entonces la siento siempre aqu ... aqu ... quemndome como +un hierro candente. Reimos: l es mucho ms fuerte que yo, y me venci. +Despus nos desafiamos, y me hiri; he vuelto tener otro altercado con +l, y me volvi ... En fin, le odio de muerte. Uno de los dos tiene +que destruir al otro: no hay remedio. + +--Pues no escapar, ni su padre tampoco. + +--Lo mismo digo yo--exclam Aldama, que estaba muy pesaroso porque el +amo del caf no le haba querido fiar una botella de Mlaga. + +--Chitn, que viene alguien. Quin es? Ah! Lzaro Lzaro entr y +salud su amigo. + +--Buenas noches, buena pieza--le dijo el Doctrino.--Ya estamos otra vez +en la _Fontana_; ya somos dueos del club, de nuestro club; ya se fu +aquella horda de necios. Esta noche hablar usted y ser aplaudido. +Sabrn apreciar lo que usted vale. + +--Ah! yo no hablo ms--replic Lzaro con cierta amargura, porque se +haba llegado convencer de que no haba nacido para la tribuna. + +--Mire usted--dijo Pinilla al Doctrino, continuando la conversacin +interrumpida,--ese Bozmediano es adems un hombre inmoral, de detestable +conducta; un libertino, como lo fu su padre, escndalo de la corte de +Carlos III. + +Lzaro prest mucha atencin. + +--No se ocupa ms que en seducir muchachas. Cuntas familias son hoy +desgraciadas causa de sus hazaas! Oh! los bandidos de esta clase +deben ser quitados de entre los hombres. + +--Hablan ustedes de una persona que me ocupa mucho en estos +momentos--dijo Lzaro.--Usted le conoce? Usted sabe cules son los +hbitos de ese malvado? + +--Pues no lo he de saber?--manifest Pinilla. + +--Yo le he buscado ayer--dijo Lzaro;--le he buscado hoy sin poderle +encontrar, porque tengo que ajustar ciertas cuentas con l. Yo le +encontrar aunque tenga que andar toda la tierra. + +--Cuidado, joven, que ese maldecido maneja bien las armas. Tiene una +mano admirable. + +--No me importa: ya nos arreglaremos. + +--Y le ha buscado usted? + +--Si: no le he podido encontrar; es decir, s le he encontrado, le he +visto; pero no en disposicin de hablar con l. Iba con dos ms, al +parecer una reunin secreta, que concurran otros hombres, que +aparecan sucesivamente y entraban en una casa. + +--Dnde?--pregunt con vivo inters el Doctrino. + +--En una plazuela; segn despus he averiguado, se llama de Afligidos. + +--En la plazuela de Afligidos?--dijo el otro con asombro.--Es en la +casa de lava... Y eran muchos? A qu hora? + +Lzaro cont detenidamente todo lo que habla visto en la citada plazuela +dos noches seguidas y la misma hora. + +--No necesito ms--dijo el Doctrino al odo de Pinilla. + +Esto pasaba en una pequea sala interior de la _Fontana_, donde el amo +tena algunos centenares de botellas vacas, y dos tres barriles, +vacos tambin, con gran sentimiento, de Curro Aldama. Cuando Lzaro +concluy su relato, se sinti el ruido de aplausos y las voces +entusiastas que resonaban en el recinto del caf. Hablaba con mucha +elocuencia Alfonso Nez. Ms de doscientos jvenes exaltados, lleno el +espritu de pasin expansiva, le aplaudan con entusiasmo. El joven +orador comunicaba su indiscreta fe aquella masa de juventud inocente y +soadora, cuando cuatro infames, dos pasos de all, preparaban un +sangriento desastre. Estas iniquidades, proyectadas por pocos y llevadas + cabo por muchos con la sencillez propia de las turbas engaadas, son +muy frecuentes en las revoluciones. El gento obra veces obedeciendo +una sola de sus voces, cualesquiera que sea: se mueve todo impulso de +uno solo de sus miembros por una solidaridad fatal. + +La _Fontana_ estaba aquella noche elocuente, ciega, grande en su +desvaro. Iba perpetrar un crimen sin conocerlo. Su elocuencia era la +justificacin prematura de un hecho sangriento; y para el que conoca su +prxima realizacin, las galas de aquella oratoria juvenil eran +espantosas y sombras. + +Lzaro entr en el caf: an no se atrevi, aunque tema la persuasin de +ser recibido con benevolencia, presentarse en el centro del club. Se +qued en un rincn, dispuesto ser simple espectador; pero algunos +pidieron que hablara; Alfonso le empuj hacia la tribuna; el mismo dueo +del caf se lo suplic con insistencia, y la mayor parte de la juventud, +que formaba el pblico, le aplaudi, tributndole una ovacin +anticipada. No pudo eximirse: se resolvi hablar, subi la tribuna y +empez. Felizmente no le aconteci aquella vez lo que en la desgraciada +noche de su llegada; no perdi la serenidad al encararse con las mil +cabezas del pblico y ver abierto ante s el abismo de tanta atencin, +expresada en tantos ojos. Sin dificultad ninguna encontr el asunto de +su discurso, y desde las primeras frases vi desarrollarse ante su +imaginacin en serie muy clara todas las ideas que haban de constituir +la disertacin. A cada palabra senta presentarse la siguiente; pero sin +atropellarse, con la calma de la verdadera inspiracin que afluye al +espritu y no se precipita. La elocuencia muda de sus horas de silencio +y soledad, sala por primera vez su boca, sorprendindole l mismo, +que se oa con tanto gozo como poda orle el pblico. Aquellas pginas +no escritas, aquellas oraciones no emitidas por voz humana, salan sus +labios con tanta facilidad que parecan aprendidas de memoria desde +largo tiempo. Sin darse cuenta de ello, dej de ser retrico aquella +vez. Su instinto de orador se alej de aquel peligro, y expresndose +veces con demasiada sencillez, no ocurri tampoco en el desalio ni la +vulgaridad. La espontnea brillantez de sus medios oratorios, la +profunda entonacin de verdad y sentimiento que daba sus afirmaciones, +la habilidad con que saba explotar la pasin y la fantasa del +auditorio, le ayudaron en aquella empresa, en la cual su ingenio +apareci en altsimo lugar, grande, espontneo, robusto de ideas y +formas, como realmente era. + +--Cmo queris que haya libertad--deca,--si unos cuantos se erigen en +sacerdotes exclusivos de ella, cuando ese gran sacerdocio todos nos +corresponde y no es patrimonio de ninguna clase? Pas el monopolio de la +riqueza, de la ilustracin, del predominio y de la influencia, Hemos de +consentir ahora el monopolio de las ideas? _(Grandes aplausos.)_ Por +este camino vamos tener aqu una cosa parecida las castas del +Oriente. _(Risas.)_ Entre los millones de ciudadanos que pertenecen la +sagrada comunin del liberalismo, vemos surgir una casta privilegiada, +que se cree nica conservadora del orden, nica cumplidora de las leyes, +nica apta para dirigir la opinin. Hemos de consentir esto? Hemos de +ser siempre esclavos? Esclavos ayer del despotismo de uno, esclavos hoy +del orgullo de ciento? Mil veces peor es este absolutismo que el que +hemos sacudido. Prefiero ver al tirano desenmascarado y franco, +mostrando su torva, sanguinaria faz de demonio; prefiero la insolencia +desnuda de un brbaro abominable, abortado por el infierno, la +hipcrita crueldad, al despotismo encubierto y disfrazado de estos +hombres que nos mandan y nos dirigen escudados con el nombre de +liberales, haciendo leyes su antojo, para despus obligarnos con el +respeto la ley; seducindonos con el nombre de libertad para despus +ametrallarnos en nombre del orden; llamndose representantes de todos +nosotros para despus insultarnos en las Cortes llamndonos bandidos. +_(Aplausos.)_ No puede durar mucho tiempo el imperio de la injusticia. +Felizmente an no han puesto mordazas en todas nuestras bocas; an no +han atado todas nuestras manos; an podemos alzar un brazo para +sealarles; an tenemos alientos en nuestros pechos para poder decir: +"ese." Estn entre nosotros, les conocemos. Esta gran revolucin no ha +llegado su augusto apogeo, no ha llegado al punto supremo de justicia: +ha sido hasta ahora un paso tan slo, el primer paso. Nos detendremos +con timidez asustados de nuestra propia obra? No: estamos en un +intermedio horrible: la mitad de este camino de abrojos es el mayor de +los peligros. Detenerse en esta mitad es caer, es peor que volver atrs, +es peor que no haber empezado. Hay que optar entre los dos extremos: +seguir adelante, maldecir la hora en que hemos nacido. _(Grandes y +estrepitosos aplausos.)_ + +Lzaro not, mientras pronunciaba estos prrafos, que entre las mil +figuras del auditorio, y all en lo obscuro de un rincn, haba una cara +en cuyos ojos brillaban el entusiasmo y la ansiedad. Las manos flacas y +huesosas de aquel personaje aplaudan, resonando como dos piedras +cncavas. Le miraba sin cesar mientras hablaba, y no encontrarse el +orador muy posedo de su asunto y muy fuerte en su posicin respecto al +auditorio, se hubiera turbado sin remedio, dando al traste con el +discurso. La persona que as le miraba y le aplauda era su to. Aquello +era incomprensible, y el joven hubiera pensado mucho en semejante cosa, +si las cariosas y ardientes manifestaciones de que fu objeto no le +distrajeran mucho tiempo despus de concluido su discurso. + +Otro habl despus de l, y al fin, despus de tantos discursos, el +pblico empez desfilar. Alfonso y Cabanillas se fueron la calle, +llevados por los grandes grupos en que se descompuso aquella masa de +gente. Agitada fu aquella noche en todo Madrid, y es positivo que la +autoridad, ordinariamente bastante descuidada y dbil, tom algunas +precauciones. En la _Fontana_ quedaban la madrugada el Doctrino, +Pinilla, Lobo, Lzaro y otros. + +--Bien lo ha hecho usted!--le deca el Doctrino Lzaro.--Yo me lo +esperaba. Esta noche nuestro partido adquiere con la palabra de +usted una fuerza terrible. Don Elas, puede usted estar orgulloso de +su sobrino. + +--S que lo estoy--dijo Coletilla sonrindose como acostumbran hacerlo +los chacales y las zorras, quienes ha puesto la Naturaleza una +contraccin diablica en el rostro.--S que lo estoy: no cre yo que +fuera este chico tan listo, que, saberlo, ya hubiera yo hecho lo +posible para que.... + +Lzaro comenz ver obscuro en aquella intrusin de su to en las +sesiones de los exaltados. Cruz por su imaginacin una sospecha +horrible. Cuando se march la casa iba recordando la acusacin que en +la noche de su expulsin le haban dirigido en aquel mismo sitio; +record el dilogo que con su to haba tenido en la crcel; record +todas sus palabras, expresin del ms ciego fanatismo; y cuanto ms +meditaba y recordaba, menos poda explicarse que su to permitiera el +ser llamado _gran liberal_. Aunque algunas sospechas vagas le +atormentaron, no vi el gran abismo en todo su horror y profundidad; no +presagi el movimiento que haba dado impulso con su palabra, ni +comprendi el ardid tenebroso, la colisin sangrienta que de las cabezas +aturdidas de la _Fontana_ y de las voluntades agitadas de algunos +jvenes, haca su arma mas terrible. + +Pero al llegar la casa esperaba Lzaro una sorpresa que haba de +hacerle olvidar su discurso, su to y la _Fontana_. Al entrar, ya +cercano el da, encontr doa Paz muy alborotada, Salom rondando la +casa con luz, y las dos tan colricas y destempladas, que no pudo +menos de rer pesar del estado de su espritu. + +--Gracias Dios que viene usted! Estamos solas--le dijo temblando la +ms vieja. + +--Qu hay, seoras? + +--Tememos que alguien se entre por esos tejados. + +--Cmo, quin se va atrever? + +--No sabe usted lo que ha pasado, caballerito?--dijo Paz.--Esa +Clarita.... Qu horror, qu perversin!... + +--Para cundo es el patbulo?--exclam Salom.--Un hombre, un hombre +ha entrado aqu por esa nia, un seductor! Y nosotras tan ciegas que la +recogimos! + +--Ay, mi Dios! qu horrible atentado! + +--Y cundo entr ese hombre?--pregunt, comprendiendo que haban +descubierto la entrada de Bozmediano. + +--El domingo, aquella tarde que estuvimos en la procesin. + +--Y ella, dnde est?--pregunt el joven, creyendo que haba llegado el +momento de aclarar aquel asunto. + +--Qu horror! Y usted pregunta dnde est? La hemos arrojado, la +hemos echado!--dijo Paz, con expresin de venganzasatisfecha.--Habamos +de consentir aqu semejante monstruo? + +--Qu degradacin! Y en esta casa!--exclam Salom, ponindose +ambas manos sobre la cara.--Seor, qu expiacin es esta? Qu +pecado hemos cometido? + +--Y dnde est? + +--Que dnde est? Qu s yo? La hemos arrojado. + +--Pero dnde ha ido? + +--Qu s yo? Vaya la calle, que es donde siempre ha debido estar. +Oh! Ella se habr ido muy contenta por ah. + +--Si esa gente ha nacido por la calle--dijo Salom, con un gesto de +repugnancia.--Qu ignominia! + +--Pero ustedes la han arrojado as...? Dnde ha de ir la +pobrecilla?--pregunt Lzaro, que, pesar de su agravio, no poda ver +con calma que se injuriara y se maltratara de aquel modo un ser +desvalido. + +--Qu s yo dnde ha ido? Al infierno!--dijo Mara de la Paz riendo. + +--Seor, es posible que haya tanta infamia en el mundo? Oh! Las ideas +del da ...--murmur Salom, alzando las manos al cielo en actitud +declamatoria. + +Antes de decir lo que hizo Lzaro al encontrarse con tan estupenda +novedad, contemos lo que pas aquella noche en la vivienda de las tres +damas. Coletilla haba salido diciendo que no volvera hasta dentro de +tres das, por tener que ocuparse fuera de cierto asunto; y ellas +estaban comentando esta rara determinacin, cuando aconteci un suceso +que di por resultado la expulsin definitiva de la hurfana. + + + + + +CAPTULO XXXV + + + +#El bonete del Nuncio.# + + +La sastrera clerical fu industria muy socorrida y floreciente en el +siglo pasado. Haba muchos clrigos, y adems gran cosecha de abates, +gente toda que vesta con primor y coquetera. Los que tal industria +se dedicaban obtuvieron pinges ganancias, y esto fu causa de que se +dedicaran explotarla muchos menestrales de ambos sexos, educados al +principio en la sastrera profana. En el presente siglo la industria en +cuestin estaba muy decada, no sabemos si porque haba menos clrigos +porque haba ms sastres. En el quinto piso de la casa de Tcame Roque, +situada en la calle de Beln, tenan su nido dos hermanas, sastras de +ropas sagradas, que haban venido muy menos. En sus mocedades haban +cosido muchos manteos y sobrepellices para los cannigos de Toledo y +para los clrigos de la corte; pero en la poca de nuestra historia, por +razones sociales que no es oportuno consignar, slo consagraban su +msera existencia remendar las verdinegras hopalandas de algn +escolapio de algn teniente cura pobre y andrajoso. Hacan de peras +higos un bonete para un capelln de Palacio para el seor fiscal de la +Rota, y nada ms. Eran muy pobres, pero soportaban con paciencia la +desgracia sin exhalar una queja. Slo una de ellas deca de cuando en +cuando con un suspiro, mientras revolva los escasos trapos negros de su +santa industria: "Ya no hay religin." + +No tenan otro amigo que el abate don Gil Carrascosa, que, segn ha +llegado nuestra noticia, tuvo en sus tiempos ciertos dimes y diretes +con una de ellas. El las visitaba, les proporcionaba algn trabajo y +sola darles algn rato de tertulia, contndoles las cosas de Madrid. +Pero si las de Remolinos (que as se llamaban) no tenan ms que un +amigo, en cambio tenan un enemigo implacable, sanguinario, feroz. Este +enemigo era otra sastra, que viva pared por medio, y que, por la +natural divergencia de opiniones entre los que se dedican una misma +industria, les haba declarado guerra muerte. Para martirizarla, +adems de sus improperios y apodos, tena un gato, que creemos nacido +expresamente para entrarse en el cuarto de las dos hermanas y hacer all +cuantas inconveniencias puede hacer el gato de un enemigo. Tena adems +la doa Rosala un amante _del comercio_, que la visitaba todas las +noches, en compaa de una guitarra; y era este amante un ser creado de +encargo por el infierno para cantar y tocar toda la noche en aquella +casa y no dejar dormir las dos sastras de ropas sagradas. + +Doa Rosala tena ms trabajo que sus vecinas las de Remolinos ( las +_Remolinas_, como generalmente las llamaban), y adems haca cuanto +puede hacer una mujer envidiosa para quitarles sus rivales el poco +que tenan. Aconteci que un paje de la Nunciatura, feligrs antiguo +de doa Rosala, y muy admirador de su buen color, se atrevi +aspirar no sabemos que honestas confianzas; picse la dama, picse +ms el paje, y al da siguiente, al traer el bonete del Nuncio para +que le echaran un zurcido, en vez de drselo doa Rosala se lo +entreg las dos hermanas. + +Cuando doa Rosala supo que el bonete de la Nunciatura estaba en manos +de sus rivales, le pareci que haba recibido la ms grande ofensa: +rompi relaciones con la Curia romana, dijo mil improperios al paje, +encarg su gato ciertas sucias comisiones cerca de las dos vecinas +(comisiones que el animal cumpli con gran puntualidad), se acerc la +puerta de las dos infelices, y les dijo mil cosas estupendas, que +hicieron proferir la ms vieja de las dos en su lamentacin +acostumbrada: "Ya no hay religin." + +Pero Rosala buscaba una venganza terrible. Cmo? Mucho le asombr ver +entrar al abate con un militar desconocido. La casa estaba dispuesta de +tal modo, que acercndose la puerta se oa cuanto en los cuartos +inmediatos se hablaba. Todos sabemos los fines de la visita de +Bozmediano las de Remolinos. Doa Rosala lo adivin tambin, cuando, +ponindose en acecho, le vi pasar la casa inmediata por una puerta +condenada que daba al desvn antiguo. Se call y esper. Comprendi la +taimada que all haba aventura amorosa, y en esto supo hallar un medio +feliz para su venganza. Vi entrar y salir Bozmediano, y calculando +que aquella entrada fraudulenta se repetira, esper que se repitiera, +para ir inmediatamente, y mientras el joven estuviera dentro, la casa +contigua denunciar el hecho. El joven sera sorprendido, habra un +gran escndalo, se haran averiguaciones, ella declarara por dnde +habra entrado, y ctate las Remolinas camino de la crcel en castigo +de su complicidad en aquel delito de escalamiento y abuso de confianza. + +Esper un da, dos, tres, hasta que viendo que la escena no se repeta, +resolvi en su alto criterio denunciar el hecho de una vez la familia +interesada, no sea que, retardndolo, pudiera ser puesto en duda. + +Pensado y hecho. Psose un mantn, baj, entr en casa de las Porreas, +toc, le abrieron, y se encar con la faz majestuosa de Mara de la Paz +Jess, que de muy mal talante le pregunt: + +--Qu quiere usted? + +--Vena ver al amo de esta casa para decirle una cosa,--dijo +Rosala entrando. + +--Qu irreverencia!--pens Mara de la Paz, vindola entrar de +rondn.--Salom, una luz. + +Anocheca, y con la obscuridad no poda la dama ver claramente el rostro +de la que la visitaba. Salom trajo un quinqu la sala, donde las dos +se personaron. + +--Qu se le ofrece usted?--pregunt Paz, midiendo con una mirada el +cuerpo de doa Rosala. + +--Quin es el amo de esta casa? + +--Yo soy--dijo Paz un poco alarmada con el misterio que pareca envolver +aquella inesperada visita. + +--Pues vengo decirla usted ... usted no sabe lo que pasa? + +--Qu pasa?--dijo Salom, creyendo que se hunda el techo. + +--No se asuste usted, seora, porque al fin y al cabo, sabindolo, se +puede evitar que vuelva suceder. + +--Por Dios, explqueme usted, seora!--dijo Paz, en el tono de la +impaciencia y la superioridad. + +--Pues han de saber ustedes--dijo con misterio doa Rosala,--que esta +casa... Pues ... les dir ustedes: yo vivo en la casa de al lado en el +cuarto piso, y soy sastra, con perdn de ustedes, y coso toda la ropa de +casa del seor Nuncio del Papa, y la del Patriarca de las Indias; coso +todo el arzobispado de Toledo, y veces coso la capilla de Palacio. + +Esta relacin de las altas jerarquas que serva la aguja de doa +Rosala, le di cierta importancia los ojos de Mara de la Paz Jess. + +--Yo vivo all arriba y he visto... Pero ustedes no han cado en ello? + +--En qu? + +--En ese hombre que ha entrado aqu. + +--Qu hombre? qu dice?--exclamaron una las dos ruinas en el tono +del que siente estallar un volcn. + +--Pues yo vena avisrselo ustedes para que evitaran que otra vez +pasara. Es el caso que en la buhardilla de la casa en que yo vivo hay +una puertecilla que da la buhardilla de esta casa. + +La cara que pusieron las Porreas no cabe en ninguna descripcin. + +--S--continu la sastra--y un joven militar se meti una tarde por esa +puerta de que hablo; se meti aqu... Yo me malici, cuando le vi, que +habla aqu alguna jovencita. + +--Pero seora--dijo Paz, ponindose en pie--est usted segura de lo que +dice? Un hombre ha entrado aqu ... aqu, en esta casa! + +--S, seora: yo lo he observado. Se col por el cuarto de unas vecinas +... amigas mas. Yo lo he visto. + +--Cundo? pregunt Salom tomando aliento, porque ya el aliento +le faltaba. + +--El domingo por la tarde. + +--A qu hora? + +--A eso de las cinco. + +--Cuando estbamos en la procesin! Qu escndalo! Esa nia +desvergonzada ... esa muchachuela.... Bien me lo sospechaba yo--dijo +Paz, con las manos puestas en la cabeza y pasendose por la sala +como una loca. + +--Ay! no sirvo para estas cosas... Yo me descompongo!--balbuci +Salom, inclinndose sobre el sof con muestras de experimentar +un vahdo. + +--Pero, seoras, no se alarmen ustedes--dijo doa Rosala, queriendo +calmar las dos damas.--Tienen ustedes alguna hija? + +--No, seora: nosotras no tenemos ninguna, hija--contest con mucho +enfado Mara de la Paz:--es una mozuela, una loca que admitimos aqu por +compasin, esperando que se corrigiera; pero ... ya me lo sospechaba yo. +Qu alhaja! Ves lo que yo deca? Dios mo, para qu admitimos aqu +semejante mujerzuela? + +--Seora--manifest Salom, oprimindose el estmago y rehacindose de +su vahdo.--Cuente usted, aclare usted eso. Ay! Es demasiado horrible. +Nosotras no estamos acostumbradas esas cosas, y tales hechos nos +confunden; yo, sobre todo, no puedo soportar.... + +--Pues no lo duden ustedes. El joven se col en la casa el domingo por +la tarde, y estuvo aqu como una hora. Avergenlo ustedes y vern cmo +es cierto. + +--Si parece increble--dijo Paz, sentndose otra vez. Esta casa, esta +honrada casa ... Y cmo existe esa puerta? Cmo es posible...? + +--Existe de muy antiguo, slo que estaba condenada. Si ustedes quieren +verla pueden subir la buhardilla, y examinando bien, la encontrarn. + +--Pero l, ese monstruo, por dnde pudo llegar? + +--La tal puerta--continu doa Rosala--da al cuarto de unas costureras +amigas mas. Las pobrecillas no cosen ms que sacristanes y curas de +aldea y cosen mal. Ellas quieren darse tono, y dicen que cosen la +catedral de Segovia; pero es mentira. No las crean ustedes. + +--Y l, entr por ese cuarto? + +--S: es un militar, alto, buen mozo. + +--Jess, qu horror! Yo no puedo or esto--exclam Salom, +estirndose, con muestras de un segundo ataque. Les di dinero esas +mujeres--continu doa Rosala--porque ellas estn muy pobres: no ganan +nada. Como lo hacen tan mal ... No cosen ms que al teniente cura de +San Martn. + +--Es preciso tomar una determinacin, Paz; una determinacin +pronta--dijo Salom volviendo en s.--Porque si no, la honra de la casa +est comprometida.--Seora--aadi, volvindose doa Rosala--no +extrae usted esta congoja; no estamos acostumbradas golpes de esta +clase. Nosotras, por nuestro nacimiento, nuestra educacin y nuestra +religiosidad, hemos estado siempre por encima de todas esas miserias. +Ay! nosotras hemos tenido la culpa por nuestra excesiva caridad. +Figrese usted que acogimos sin recelo una vbora en nuestra casa, +aunque tenamos malos informes de su conducta; la acogimos creyendo que +se enmendara. Pero ya ve usted qu almas tan perversas! Qu sociedad! +Qu siglo! Bien me lo figuraba yo, pesar de lo que deca mi sobrina, +que es una santa, y se empeaba, guiada por su buen corazn, en que esa +muchacha se iba corregir. Cmo puede corregirse un monstruo +semejante? Qu deshonra, qu vilipendio! Ay! yo no sirvo para estos +casos; me confundo, me descompongo y no puedo tomar ninguna +determinacin. + +--S, hay que tomar una determinacin--afirm con mucho encono Mara de +la Paz.--Si no, qu va ser de la honra de nuestra casa? Hay que poner +inmediatamente la puerta de la calle esa mozuela, sin consultar +don Elas. El ha de aprobarlo; y sobre todo, aunque no lo apruebe. Pues +no se ha atrevido decirnos esta maana que su sobrino se enmendar? +Si est una viendo unos horrores! ... Qu siglo, qu costumbres! +Hasta l...! + +--Haz lo que quieras, Paz--dijo Salom, afectando mansedumbre y cierta +postracin, que ella crea sentaba muy bien en su nervioso +cuerpo.--Haz lo que quieras, sin reparar en lo que pueda opinar ese +seor mayordomo, que l nada tiene que mandar aqu. Despide esa +muchacha; que se vaya con las de su calaa. Oh! No quiero recordar lo +que esta seora ha contado. + +Hasta el perro, que no ladraba; el melanclico Batilo, estaba +consternado. Habase plantado frente doa Rosala, y miraba, con la +atencin de un can preocupado, el buen color de la costurera que haba +trado la desolacin aquella casa. + +--Seora--dijo Paz con un poco de cortesa,--le agradecemos usted el +aviso que nos ha dado, mostrando, como es natural, su celo inters por +la honra de nuestra casa. Cuando despidamos esa muchacha, nos +mudaremos de aqu. Ay, y yo que le haba tomado cario este santo +retiro! Aqu vivamos tranquilamente y en paz, no con la comodidad que +en nuestra antigua casa; pero, en fin, tranquilas y ... Seora, usted +nos ha librado de la deshonra, porque qu hubiera sido de nosotras, +solas aqu y expuestas las asechanzas alevosas de ese militar? Oh! no +lo quiero pensar. + +--Es un militar joven, alto, buen mozo, y parece ser persona muy +distinguida. + +--Joven, buen mozo y de buen porte!--dijo Salom disponiendo su cuerpo +para el tercer paroxismo. + +--Joven, buen mozo y de buen porte!--exclam Paz en el colmo de la +indignacin.--Es esto creble? Qu circunstancias tan agravantes! + +--No siga usted, por Dios!--dijo Salom ya medio desmayada. + +--No siga usted, que mi sobrina es muy impresionable y no puede or +ciertas cosas. Estamos acostumbradas.... + +Doa Rosala se levant para marcharse, porque crea haber cumplido +satisfactoriamente su misin. Entonces pas una cosa singular: cuando +la sastra se acercaba la puerta, Batilo, el perro misntropo, que en +aquella mansin haba olvidado los hbitos propios de su raza, corri +tras ella, se agit convulsivamente como quien hace un gran esfuerzo, y +ladr, ladr como un mastn ante un salteador; persigui la mujer +dando agudos aullidos, y hasta lleg pillarle entre sus inofensivos +dientes el traje y el mantn. Paz se alarm y Salom se tap los +odos, como si oyera el aullido, de un chacal. Defendieron entre las +dos doa Rosala de la agresin inesperada del animal; fuese la +sastra, y las dos arpas se miraron cara cara, comunicndose +mutuamente su respectiva bilis. + +Es indispensable apuntar que en su afn de llegar pronto donde estaba +Clara, se aturdieron, sin poder tomar la puerta, y al fin chocaron una +con otra con gran confusin. + +--Mujer, que me echas al suelo--dijo una. + +--Mujer, qu cosas tienes--gru la otra. + +Entraron en el cuarto donde estaba acostada la devota ... Esta reposaba +tranquilamente, pero no dorma; tena clavados los ojos en el techo con +muestras de meditacin profunda. Sentada junto la cama estaba Clara, +que haca de enfermera y acompaante de la santa. Cuando las dos +Porreas entraron, Clara les conoci en las caras que se preparaba una +escena terrible. Asustse mucho, y se acerc ms al lecho, como buscando +un refugio al lado de la sagrada persona de doa Paulita. + +--Nia!--dijo Paz con la lengua turbada y muy alterado el rostro.--Ya +sabemos todas las infamias de usted. Merece usted ir la crcel por +comprometer la honra de una casa como sta. Si no temiera rebajar mi +dignidad.... + +--Seoras--murmur Clara temblando,--pues yo qu he hecho? + +--Pues yo qu hecho?--dijo, remedndola con gesto grotesco, +Salom.--Miren la hipcrita, qu monstruo, Dios mo! Paula, no te +asustes--aadi, acercndose la cama;--no nos des un nuevo disgusto. +Ya sabemos qu clase de persona hemos recibido en nuestra casa. + +--Todo se ha descubierto, nia--continu Paz--Ya no nos engaar usted +ms con su cara de mosquita muerta. Pero qu atrevimiento, qu +iniquidad! Debiera usted morirse de vergenza. + +--Seora, yo no s de qu habla usted--dijo Clara, perdiendo por +completo la serenidad. + +--Insolente! Y an se atreve disimular, despus de tanta +desvergenza. Cree usted que est tratando con personas como usted? +Miren la necia! tan necia como perversa. Ahora mismo va usted salir +de esta casa. + +El primer sentimiento de Clara al or esto, fu una repentina alegra. +Salir de all! Ya haba perdido esa esperanza. Pero la situacin +aqulla no era para alegrarse. Pronto lo conoci, y esper resignada el +fin de su sentencia. + +--Dile, dile la causa--indic Salom, afectando gran respeto al +procedimiento. + +--La causa bien la sabe ella--dijo Paz;--pero no puedo contener la +clera. De veras digo que si no fuera porque soy persona ... qu +horror! La causa es ... no te asustes, Paula; la causa es que mientras +nosotras salimos de casa alguna visita, se entra aqu un hombre por +los tejados; s: un militar, buen mozo, alto, persona ... cmo dijo? de +buen porte ... pero no te asustes, Paulita: esto hay que aceptarlo con +resignacin. + +Si no temiera asustar su prima, que estaba enferma, Salom le +hubiera dado un cuarto conato de vahdo. Pero se content con mirar la +devota con ojos muy aterrados. La santa no hizo ms que mirar Clara +con cierta perplejidad; y contra lo que sus parientes esperaban, no cit +ningn texto latino, ni predic ningn sermn sobre la inconveniencia +irreligiosidad de que entraran por los tejados los militares buenos +mozos, altos y de buen porte. Clara, pesar de su inocencia, se qued +aterrada como una culpable. + +--Se atreve usted negarlo?--dijo Paz, dando algunos pasos hacia ella +con el resplandor de la ira en los ojos. + +--Yo ... no--dijo Clara, retrocediendo con espanto.--S ... s lo +niego.--Despus aadi, haciendo un esfuerzo por calmarse y calmar su +juez:--igame usted, seora: yo le contar la verdad; le dir lo que ha +sido. Yo soy inocente; yo no he permitido.... + +--Jess, Jess! Yo no sirvo para estas cosas--clam Salom volviendo el +rostro.--No puedo, no puedo or esto. + +--Que usted no ha permitido...? Todava tiene atrevimiento para +negarlo? + +--Yo ... yo no niego--contest la hurfana muy consternada.--Pero yo, +qu culpa tengo de que ese hombre...? + +--Tambin le quiere usted disculpar l? Esto nos faltaba que ver. No +puede haber perdn para tanta alevosa. Pagar de este modo el asilo que +le hemos dado sin merecerlo! Pero bien dije yo que de usted no podamos +sacar cosa buena. + +--Seoras--dijo Clara deshacindose en lgrimas,--yo les juro ustedes +por Dios y por todos los santos, que por m no ha entrado ningn hombre; +que yo no soy culpable de todo eso que ustedes dicen. Yo se lo juro por +Dios y por la Virgen. + +--Insolente! An se atreve disculparse. + +--En verdad, esto es ms de lo que puede sufrir mi dbil +constitucin--dijo la otra arpa.--Paulita, no te asustes: procura tomar +esto con indiferencia, que puedes agravarte. + +--Dios mo! Cmo lo he de decir?--exclam Clara con la mayor +amargura.--Qu har, qu dir para que me crean? A quin me volver? +Yo no quiero vivir as. No tengo padres, ni hermanos, ni amigos, ni +nadie que me defienda y me proteja. Seora, yo se lo juro usted. No me +diga otra vez esas cosas que me ha dicho, porque yo no las merezco. + +--Vamos, preprese usted marcharse al momento--dijo Paz con crueldad +espantosa. + +--Marcharme! S, me marchar. Yo no quiero molestarlas ustedes; pero +ay! esas cosas que han dicho de m... Yo no he deshonrado la casa, yo +no he deshonrado nadie. Pero yo soy muy desgraciada; soy hurfana, +pobre y sola; y como no tengo nadie que me proteja, por eso nadie me +guarda consideracin y todos me tratan con desprecio. Yo no merezco eso; +yo no he hecho nada de eso que usted dice; yo soy inocente. + +--No s cmo me contengo--dijo Paz.--Ni un instante ms. Se marcha usted +de aqu, y vaya donde quiera. Yo s que usted se alegra. Usted no desea +otra cosa que andar sola por esas calles; usted ha nacido para la calle. +Vamos, pronto. Y nada me importa que don Elas se oponga no. Lo +aprobar. El sabe que interesarse por tan despreciable criatura es cosa +intil. Vyase usted pronto. + +--Seora--dijo Clara, ponindose de rodillas junto al lecho y +estrechndole las manos la devota. Seora, usted me defender; usted +que es tan buena, que es una santa; usted que ya me defendi otra vez. +No es verdad que usted sabe que yo soy inocente? Dgalo usted: me estn +calumniando. Qu va ser de m si usted no me defiende? + +La devota no haba hablado palabra: continuaba como distrada y ajena +todo aquello. Cuando sinti las manos de la que haba sido, aunque por +poco tiempo, su compaera y amiga, volvi hacia ella la cara cubierta de +palidez, y expresando cierta atona, la mir, y con voz tenue y como +indiferente, dijo: "Yo?" Call en seguida. Salom separ Clara con un +ademn desdeoso del lecho de su prima, diciendo: + +--Nuestra paciencia nos va perder. Cuidado, Paz, que somos demasiado +condescendientes. Cmo es que est todava aqu esta mujer? + +--Al momento la calle. Vamos, pronto--dijo Paz. Recoja usted sus +brtulos, y al momento. Haga usted un lo de su ropa. + +--Seora, por Dios, no me eche usted as--dijo Clara, ponindose de +rodillas y cruzando las manos.--A estas horas ... sola ... yo no conozco + nadie ... Qu va ser de m? A dnde voy? Espere usted, por la +Virgen Santsima, que venga don Elas, que, siendo hurfana, me +recogi.... El no me abandonar de este modo ... Estoy segura. + +--Nada, nada. Aun espera usted engaarle otra vez? Salga usted al +momento de nuestra casa. + +--Pero, seoras--continu Clara,--adonde voy? Sola, de noche ... yo +tengo miedo ... yo tengo mucho miedo ... yo no conozco nadie.... + +--Que no conoce nadie? Y tiene valor para decir...?--exclam Salom, +apartando el rostro y persignndose con sus afilados dedos.--Pues y el +caballero joven, alto, buen mozo? + +--Seora, espere usted, por Dios, que venga mi protector: yo se lo +ruego por la gloria de su madre. + +La idea de que viniera Coletilla impidiera la expulsin de la +hurfana, puso Salom en grave peligro de que le diera el +quinto ataque. + +--Qu agona!--dijo sentndose.--Francamente, nuestra excesiva +benevolencia nos trae estos extremos. + +--No tarde usted un instante--dijo Paz con la satisfaccin de la +venganza.--Mrchese usted inmediatamente. + +La desventurada hurfana se dirigi otra vez, como ltima esperanza, +la santa, que reposaba en su lecho con la inmovilidad y la pesadez de la +estatua yacente de un sepulcro. Clara tom una de sus manos que colgaba +fuera de las ropas y la bes con efusin, regndola con sus lgrimas; +llanto de la inocencia provocado por la crueldad de aquellos verdugos. + +--Seora, otra vez se lo pido--exclam con voz apenas inteligible;--no +me abandone usted, usted es una santa. No permita que me echen as ... +estas horas ... yo tengo miedo. No me abandone usted. + +La mujer mstica retir lentamente su mano y la escondi entre las +sbanas. Volvi el rostro, mir la vctima, y sin inmutarse, dijo con +la misma voz helada: "Yo?" + +--No se puede resistir tal insolencia--afirm Paz asiendo Clara por un +brazo y apartndolo violentamente de la cama. + +--Si usted no se marcha ahora mismo de aqu, llamo un alguacil +para que le haga entender sus deberes.--Ya Salom se haba acercado + la cmoda donde Clara guardaba su escaso ajuar, y recoga todo +formando un lo. + +--No tengas cuidado, Paz--deca entre tanto;--yo estoy registrando su +ropa, no sea que se lleve alguna cosa. No se lleva nada. + +--Seoras de mi alma!--dijo Clara en el colmo de la desesperacin.--No +me echen as: yo no he cometido falta ninguna; yo no he hecho lo que +ustedes dicen; yo soy inocente. Que lo diga esa seora que es una santa +y me conoce. Yo estoy segura de que lo dir. + +La devota volvi moverse, y con la voz que atribuyen los espectros +evocados, repiti otra vez: "Yo?". + +--No me echen ustedes--continu Clara sin saber ya quien suplicar.--Yo +no lo merezco. A dnde puedo ir estas horas sola? No conozco nadie. +Tengo miedo ... me voy perder. + +--Vamos, aqu tiene usted su ropa--dijo Salom ponindole el lo +en la mano. + +--No, no lo puedo creer. Ustedes no sern tan inhumanas. Esperarn +maana; esperarn que venga l. + +--Ha dicho que no vendr hasta dentro de tres das. Cree usted que l +no se ocupa de otra cosa que de proteger mozuelas como usted? + +Diciendo esto, Paz tomaba por un brazo Clara y la llevaba con grande +esfuerzo hacia la puerta. La pobre hurfana tena sin duda mucha fuerza +de espritu cuando no cay all mismo sin sentido; y sin duda era +tambin harto angelical y delicada, cuando no contest con injurias +las injurias de la cumnide aristocrtica, baldn de los Porreos. Aun +crea la infeliz que sus ruegos podan ablandar aquellos dos +energmenos de corazn empedernido por el hasto, la insociabilidad y la +amargura de una vida claustral. Aun les suplic: otra vez se volvi +arrodillar delante de Mara de la Paz, y le tom las manos, aquellas +manos nacidas sin duda para un pual. La vieja la retir con violencia; +su brazo se alz; y pesar de la dignidad que procuraba imprimir +siempre su carcter, pesar de la nobleza de su raza, que pareca +deber igualarse en la nobleza de sus sentimientos, maltrat una +hurfana infeliz quien antes haba calumniado. La vieja ridcula, +presuntuosa, devota, expresin humana de la mayor necedad que pueda +unirse al mayor orgullo, puso su mano en el rostro de la doncella +abandonada y dbil, que ofenda sin duda, con su juventud y su sencillez +el amor propio de aquellos demonios de impertinencia. + +--Ay, ay, ay! Paz, por Dios, no te arriesgues--dijo Salom chillando +con horror, como si la inofensiva Clara tuviera un pual en la +mano.--Djala, djala. + +--La matara!--dijo Paz apretando los puos y ahogada por la clera. + +Salom puso sobre los hombros de Clara el mantn, que al entrar en la +casa haba trado. Despus extendi sus brazos de esqueleto y la empuj +hacia la puerta con tal violencia, que la desdichada hurfana estuvo +punto de caer al suelo. En tanto deca: + +--No sirvo para estas cosas. Me descompongo. Vyase usted pronto, nia. +No d lugar que la tratemos con rigor. + +Clara sali; fu arrojada por los brazos robustos de la vieja Paz, y por +los brazos entecos y nerviosos de la vieja Salom. An es probable que +sta, al darle el ltimo empuje, crisp sus dedos de gaviln, haciendo +presa con sus uas en un brazo de la vctima. La puerta se cerr con +gran estrpito, y las voces destempladas de los dos demonios sonaron por +mucho tiempo en el interior. La hurfana baj con el corazn oprimido; +no tena fuerzas ni voz; casi no tena conocimiento claro de su +situacin. Baj y se encontr en la calle; sola en la calle, sola en el +mundo, sin asilo, el cielo encima, desolacin en derredor, ni un rostro +conocido, A dnde iba? En el portal sinti ruido y volvi la cara: era +el perro melanclico que la segua. El pobre animal haba salido de la +casa por primera vez, y pareca decidido no volver entrar, pues +saltaba y chillaba con un gozo, una travesura y un aire de expansin +desconocidos en l. + + + + + +CAPTULO XXXVI + + + +#Aclaraciones#. + + +Al or Lzaro de boca de las dos esfinges la noticia de la expulsin de +su antigua amiga, sinti deseos de coger por el moo entrambas +nobilsimas damas y darles all el castigo de su crueldad. A pesar de su +agravio, y de que no conoca las razones que haban tenido para echarla + la calle, un gran inters por aquella infeliz se despert en su +corazn. Indudablemente, l le tocaba ampararla en aquel trance, +apartarla del vicio que su soledad poda conducirla, socorrerla, en +fin, porque habla sido su amiga, le haba amado, y en tales casos es de +corazones generosos y buenos olvidar las injurias y pagarlas con nobles +acciones. Viendo que no le daban razn de su paradero, baj y sali +dispuesto buscarla. Pero dnde, dnde la iba encontrar? Clara no +conoca nadie en Madrid. S: conoca Bozmediano. Esta idea enfri +repentinamente la generosidad del joven. "Tal vez--pensaba--se march, +porque Bozmediano la indujo ello; tal vez ya la tena consigo." Esto +aviv los celos y el rencor del estudiante, que resolvi no descansar +hasta descubrir el misterio de aquella salida y pedir cuentas Claudio +de su grande traicin. + +Con esta idea se dirigi casa de ste, dispuesto dar un escndalo en +la casa si no le permitan verle. Lo probable, segn l, era que Clara +estuviera all. Los celos le cegaban al pensar que aquella joven, que +algunos meses antes se le haba aparecido con todo el encanto de la +sencillez y de la gracia, de la virtud doliente y de la tranquilidad +domstica, haba cedido las sugestiones de un libertino sin +conciencia. Era preciso no dejar sin castigo aquella infamia. "An me +interesa mucho--deca;--an la quiero mucho para que perdone yo esta +injuria, que me parece hecha una persona ma; injuria que cae sobre +m, que iba ser...." + +Lleg la casa de Bozmediano y esper, paseando en la calle, que +avanzara el da. Cuando sinti las ocho, entr y pregunt al portero. +Este, que ya le conoca de verle all los das anteriores, no le puso +tan mala cara como antes, porque record cierto dilogo que con su amo +haba tenido propsito de aquella visita. Le haba dicho que un joven +vino preguntar por l sesenta veces seguidas. Al amo picle la +curiosidad, y quiso saber las seas; diselas el portero con mucha +exactitud, y sospechando Bozmediano que poda ser Lzaro, advirti al +domstico que si volva estando l all, le introdujera inmediatamente. +Claudio sospechaba qu poda venir el joven, y lejos de rehuir la +visita, la deseaba. + +Pero el portero, pesar de lo terminante de la orden, crey que era un +desacato recibir aquella hora un joven que no era militar, ni vena +en coche, ni traa botas la _farol_. Hzole esperar un buen rato, y +por fin le introdujo, despus de avisar para que despertaran al +seorito. Este tard un cuarto de hora en salir de su cuarto. + +--Ya debe usted suponer lo que vengo--dijo Lzaro sin +saludarle:--usted me conoce, usted me di la libertad. Yo crea que +desde entonces poda haber entre nosotros la amistad que m me impona +la gratitud; pero usted no ha querido; usted ha seducido y deshonrado +una pobre muchacha, quien considero yo como mi hermana. Si usted me +sac de la crcel para hacer ms grande la injuria que he recibido, hizo +usted bien, por mi parte, porque estoy libre para pedirle cuenta de su +accin, que es la accin ms infame que puede cometer un hombre. + +--Yo no cometo acciones infames. No le dejo pronunciar una palabra ms +sin que antes se apresure desdecirse. S, usted se desdir. Todo eso +es una calumnia. Yo no he seducido ni he deshonrado joven alguna. +Usted est ciego de furor y extraviado por la pasin. Le han engaado +usted, y solo por saber que est usted engaado, tolero las palabras que +he odo. Pero me ser muy fcil sacarle usted de su error. + +--Eso es lo que quiero--dijo Lzaro.--Si usted me convenciera de lo +contrario ... Pero no podr usted convencerme. Yo le he visto +usted, le he visto salir como un ladrn de la casa en que Clara +estaba recogida. Usted ha entrado all por ella, ha entrado llamado +tal vez por ella. + +--Oh, no!--exclam Claudio, interrumpindole.--Sintese usted; hablemos +con calma. No anticipe usted juicios temerarios. Yo los voy +desvanecer. + +--Hable usted. No habr palabras, no habr nada que pueda desvanecer el +juicio que se forma al ver un hombre que penetra hurtadillas en la +casa en que una joven est sola, y mucho ms cuando estos juicios estn +formados despus de antecedentes muy claros. Yo no he venido aqu que +usted me explique nada. No tengo duda, sino certidumbre, de la infamia +que usted ha cometido. He venido tan slo tener el placer de decirle + usted que es un mal caballero y un hombre corrompido; sufrir las +consecuencias de esta acusacin, porque yo no temo adversario +ninguno, por temible y fuerte que sea, cuando me creo obligado vengar +un agravio. + +--Pues yo, que jams he tratado de evadirme de las consecuencias de un +asunto semejante--dijo Bozmediano con mucha energa;--yo, que no me dejo +castigar de nadie, ni he permitido que jams hombre alguno pronuncie +contra m una voz injuriosa, una reticencia, una alusin cualquiera, voy +ahora explicarme con usted en esta cuestin, esperando que se convenza +y retire todo eso que ha dicho usted al entrar aqu. Todo lo comprendo, +es natural: por lo mismo lo olvido hasta ver si, despus de lo que yo +digo, insiste usted en repetirlo. + +--Hable usted: yo lo deseo. + +--Yo no he visto Clara ms que tres veces--continu Bozmediano.--Ella +no sabe ni cmo me llamo, ni quin soy. Me ha visto poco, y le soy tan +indiferente, que puedo asegurar que ocupo en su corazn el mismo lugar +que una persona desconocida. Un da encontr ese malhadado viejo +fantico en la calle: le llev su casa, y vi Clara por primera vez. +Me habl; y con la sencillez propia de su carcter y la franqueza que da +la necesidad de expansin y trato, me cont algunas cosas de aquella +casa. No le negar usted que desde entonces me interes muchsimo; que +pens en que nada poda satisfacerme tanto como sacarla de la prisin, +darle alegra y librarla de la tutela de aquel hombre sombro, capaz de +poner triste la misma felicidad. + +Bozmediano cont despus la segunda entrevista con Clara, recordando +hasta algunas palabras de sus dilogos con ella. El otro joven oa con +mucha atencin aquel relato, hecho con toda la veracidad posible. + +--Yo ser franco, y no ocultar usted mis sentimientos, mis primeras +intenciones--continu--para que pueda usted juzgarme mejor. Al +principio vi en Clara el objeto de una aventura; y pesar de que me +inspiraba mucha lstima y un verdadero inters, no poda menos de +proceder con cierta ligereza en la formacin de mis planes. No lo +negar: yo no pretendo desfigurar los hechos; esta confesin es igual +la que hara un moribundo ante un sacerdote. Pero las circunstancias + ella torcieron mi plan primitivo. Ella tiene un carcter angelical. +Llena de bondad y sencillez, es capaz de vencer las sugestiones de todo +hombre que no sea un vil un libertino. Le confieso usted que, por +ltimo, fu tal la fuerza que en m tom el primer sentimiento +afectuoso y compasivo que me haba inspirado, que conclu por amarla. +No puedo negar que, pesar de haberme infundido este amor verdadero, +yo persista en mi propsito de sacarla de all violentamente, de +llevrmela como una cosa ma. No consideraba esto como un agravio, y +hubiera matado cualquiera que, interpuesto entre ella y yo, me la +hubiera quitado. Yo supe--no me lo dijo ella--que exista una persona +quien quera mucho. Esto me desconcert. Supe que estaba usted en la +crcel, y no vacil un momento. Comprend que si ella le quera usted +verdaderamente, la mejor accin que en m caba era ponerle usted en +libertad, devolvrsele. Qu complicacin! De este modo pensaba yo +ganar en su concepto. No se asombre usted: yo me he credo siempre +prctico en estas cuestiones; y dado el carcter de Clara, es seguro +que ms le amara usted cuanto ms durara su prisin. Pero yo no +contaba con otros muchos tesoros de bondad de aquel carcter. Usted +viva con ella, y la vigilancia, la crueldad de tres seoras ridculas y +de un viejo extravagante impedan que la viera, que la socorriera, +librndola de tantos martirios. Usted viva all, y no le hablaba, no +le consolaba, no aparentaba quererla. "He aqu mi ocasin--dije +yo.--Lzaro aparece sus ojos como un ingrato: no ser posible que +ella le desprecie? Su situacin en aquella casa fnebre, la tristeza en +que vive y se consume, no sern causa de que desee libertad, vida, +afectos, todo lo que all no tiene, ni puede, ni sabe darle ese joven +indiferente, ocupado por la pasin poltica? Confiese usted que la +situacin era la ms propsito para que yo aspirara merecer de ella +algo ms que gratitud. Resolv sacarla de all, llevrmela. Fui tan +ciego, que no prev su resistencia, su fidelidad, su grande afecto al +primer amigo; afecto ms fuerte que todos los martirios y todas las +privaciones. Dispuse entrar en la casa cuando estuviera sola, y entr +por donde usted sabe. Ella, al verme, se asust tanto, que casi me +arrepent de haber dado aquel paso. Me suplic que saliera, me lo pidi +de rodillas; yo le dije que no esperara nada, que usted no podra ni +sabra salvarla del poder de aquella gente cruel. Nada, no me oy. Su +propsito era inquebrantable. Conoc que su fidelidad era la ms grande +de sus virtudes; y creyendo que era imposible arrancarle la primera +imagen, la imagen que nada puede borrar, desist de mi intento. Ella no +quera escucharme; se desesperaba al comprender cunto poda +comprometerla mi entrada en la casa; me peda llorando que la dejara +entregada su tristeza, su soledad. Confieso que nunca me he visto +tan pequeo como entonces, en presencia de aquella criatura dbil, +incorruptible, no slo las promesas del amor de un joven, sino aun al +soborno de la libertad, de la posicin, de la felicidad. Al marcharme, +sent que alguien entraba en la casa. No s quin era; yo hu por no +comprometerla; hu aterrado por la idea de que, pesar de mis +precauciones, alguien de la casa haba descubierto mi entrada." + +--Era yo--dijo Lzaro:--yo le vi salir usted por la buhardilla. + +--Lo que he referido usted--afirm Bozmediano solemnemente, es la pura +verdad. No he omitido nada que me pudiera honrar, ni nada tampoco que me +pudiera deprimir ponerme en ridculo. Es la pura verdad; se lo juro +usted por la salvacin de mi madre, cuyo retrato est all, y siempre me +parece que me est mirando. + +Claudio seal un retrato que haba en la habitacin; y al hacer su +juramento, tenan sus palabras tal entonacin de sinceridad, que Lzaro +no pudo contestar lo que un momento antes pensaba. + +--Sin embargo--dijo Lzaro, que crea que aquella declaracin no poda +satisfacerle,--yo quiero que usted me d alguna prueba positiva. Usted +comprender que en estos asuntos no basta, no puede bastar la palabra. + +--Que no puede bastar la palabra? No basta, es cierto, para espritus +preocupados. Hay ciertas cosas que no se pueden certificar de otro modo. +A veces la afirmacin de una persona es suficiente para llevar al nimo +de otra la conviccin ms profunda. No puedo creer que usted, si hace +Clara la acusacin que m me ha hecho; si ella, con la serenidad de la +inocencia, le contesta usted la verdad, no puedo figurarme de ningn +modo que usted no la crea. Hblele usted; rompa el silencio de aquella +casa; vala usted un momento; oiga su voz, y si ante las declaraciones +que ella le haga persiste usted en creerla culpable, no es digno, lo +digo cien veces, no es digno de mirarla. + +Lzaro no pudo resistir la gran fuerza de estas palabras. Era +imposible, segn l pens, que la ficcin y la astucia d un hombre +pudieran llegar ocultar la verdad de aquel modo. Bozmediano no menta. + +--Oh, calle usted!--dijo Lzaro sin poderse contener: es usted el +histrin ms perfecto, dice la verdad. Yo, que jams he mentido, que +no s ni puedo fingir, siento una fuerte inclinacin creer lo que +usted me ha dicho. Pero tiene el corazn unas susceptibilidades y +escrpulos de que la razn y la palabra no pueden librarle. + +--Veamos Clara--dijo Claudio con resolucin.--Dnde? + +--En casa de esos demonios. Si es posible, acogotaremos las tres +viejas.--Clara no est all ya. La han despedido. + +--Y por qu? Dnde est? + +--No lo s--dijo Lzaro tristemente. + +--Pero, dnde ha ido? + +--Esa es mi duda, mi angustia. A dnde puede haber ido? No conoce +nadie. Encontrndose sola en la calle, dnde estar? Yo cre... +francamente, cre que estuviera aqu. + +--Aqu! + +--Yo pens que usted la haba inducido salir; que haba venido en +busca de usted, quien conoca. + +--Y an cree usted que est aqu?--pregunt Bozmediano sonriendo. + +--Ahora... no afirmo nada ... dudo. + +--Y si le pruebo usted que no est aqu ni ha venido, qu +creer usted? + +--Aun as no ser posible arrancar la ltima raz de mi recelo; an no +lograr la evidencia que necesito; evidencia que nada ni nadie me +podr dar. + +--La adquirir usted por su propio sentimiento. Hay cosas que se crean +por revelacin, que nada ni nadie puede destruir. Hay cosas de que no se +puede dudar, porque su evidencia est encarnada en nuestro ser, y dudar +de ellas es algo semejante la muerte. Vamos buscarla. + +--Dnde? + +--Vamos buscarla. Por lo mismo que no conoce nadie, es ms fcil +encontrarla. Estoy seguro de que la encontraremos. + +--Recorreremos todas las calles, preguntaremos la polica, nos +informaremos de todo el mundo--dijo Lzaro. + +--Si, s; haremos todo eso. + +--Iremos los hospitales, los asilos; entraremos, si es preciso, en +todas las casas. + +--S. + +--Iremos la antigua casa; preguntaremos la portera, los vecinos, +al tendero ms prximo. + +--Eso es. Diga usted, no haba en aquella casa una criada? + +--S, haba una. No s su nombre. + +-Dnde estar? Si la encontramos, tal vez nos d alguna luz. Puede ser +que se haya dirigido ella. Recuerdo que esa criada me dijo que iba +casarse con un tabernero, y que tendra una tienda. Si esa mujer tiene +casa abierta y Clara saba dnde est esa casa, es seguro, casi seguro +que habr ido all. + +--Efectivamente--dijo Lzaro.--Vamos ver si averiguamos dnde est +esa mujer. + +Salieron y se encaminaron la calle de Vlgame Dios. Preguntaron la +portera de la antigua casa si se haba alquilado de nuevo el cuarto +segundo. Dijo la portera que no. Preguntronle el nombre de la criada y +si saba su paradero. + +--Se llama Pascuala--contest:--est casada con un tabernero llamado +Pascual; pero no s dnde viven. El tabernero de la calle del Barquillo +debe saberlo, porque es compadre suyo. + +Este hombre les dijo que los Pascuales vivan en la calle del +Humilladero, y los dos jvenes se dirigieron inmediatamente all. + + + + + +CAPTULO XXXVII + + + +#El "va-crucis" de Clara.# + + +Mucho horror inspiraba la hurfana la casa de las de Porreo, aunque +no tena otra. As es que su primer impulso al verse en la calle fu +huir, correr sin saber dnde iba, para no ver ms tan odiosos sitios. +Anduvo corto trecho, dobl la esquina y se par. Entonces comprendi +mejor que antes lo terrible de su situacin. Al ver que no poda +dirigirse ninguna parte, porque nadie conoca, le ocurri esperar +cerca de la casa que entraran Elas su sobrino. Pero el primero +haba dicho que no volvera hasta dentro de tres das, y el segundo, que +sospechaba tan mal de ella, sera capaz de confirmarse en su creencia al +verla arrojada de la casa por las seoras. Ella necesitaba, sin embargo, +ver Lzaro y contarle todo. Si l daba crdito su explicacin, qu +haran los dos, tan desamparado el uno como el otro? Decidi, sin +embargo, esperarle all, apoyada en la esquina; pero le daba tanto +miedo... Parecale que iba salir por la reja cercana una gran mano +negra, que la cogera llevndosela dentro: qu horror! De repente +sinti al extremo de la calle fuerte ruido de voces. Eran unos hombres +que venan borrachos profiriendo horribles juramentos, atropellando y +riendo desenfrenadamente como una turba de demonios regocijados. La +joven sinti tal sobresalto, que no pudo permanecer all un instante ms +y ech correr con mucha ligereza. Los hombres corran tambin, y ella +se figuraba que le tocaban la espalda, y crea sentir junto sus +propios odos las infernales palabras de ellos. Corri mucho por toda la +calle del Barquillo, seguida del perro misntropo, y al fin, fatigada y +sin aliento, se detuvo: las risas resonaban muy lejos ... ya no la +seguan ... respir porque no poda dar un paso. Despus sigui andando +lentamente; no se atreva volver, porque las risas haban cesado y se +oan terribles imprecaciones. Algunas piedras, lanzadas por mano +vigorosa, cayeron junto ella. Batilo se volvi lleno de despecho y +ladr como nunca haba ladrado, con verdadera elocuencia canina. + +Despus de esto, aviv Clara el paso y lleg la calle de Alcal. Mir + derecha izquierda, sin saber qu camino tomar. Subi hacia la Puerta +de Sol; pero no haba llegado San Jos cuando vi que por la calle +abajo vena gente, muchsima gente: ella no haba visto nunca tanta +gente reunida. La calle le pareca tan grande, que no conoca distancia +alguna que referirla, pues para ella las casas hacan horizonte, y +aquella gente que vena se le representaba como un mar agitado +sordamente, y avanzando, avanzando como si quisiera tragarla. Sin +deliberar volvi atrs y baj hacia el Prado. El gento bajaba tambin: +sordo rumor resonaba en la calle. La muchedumbre traa algunas luces, y +de cuando en cuando una voz pronunciaba muy alto un _viva_, +contestndole otra tremenda y mltiple voz. La gente bajaba, y Clara +bajaba delante. Aquello le di ms miedo que los borrachos; pero cuando +se encar con la Cibeles, cuando vi aquella gran figura blanca en un +carro tirado por dos monstruos blancos, se detuvo aterrada. Haba visto +alguna vez la Cibeles; pero la oscuridad de la noche, la soledad y el +estado de excitacin y dolencia en que se encontraba su espritu, hacan +que todos los objetos fueran para ella objetos de temor, todos con +extraas y fantsticas formas. Los leones de mrmol le pareca que iban +corriendo con velocsima carrera, galopando sin moverse de all. La +pobre mir atrs, y vi que la gente avanzaba siempre, haciendo ms +ruido: no quiso ver ms aquello, y tomando hacia la derecha, entr en el +Prado. Este sitio le pareci tan grande, que crea no llegar nunca al +fin. Jams haba visto una llanura igual, campo de tristeza, de +ilimitada extensin; los rboles de derecha izquierda se le antojaban +fantasmas negros que estaban all con los brazos abiertos; brazos +enormes con manos horribles de largos y retorcidos dedos. Anduvo mucho, +hasta que al fin vi delante de s una cosa blanca, una como figura de +hombre, de un hombre muy alto, y sobre todo muy blanco. Se fu acercando +poco poco, porque aquella figura se le representaba marchando con +pasos enormes. Era el Neptuno de la fuente, que en medio de la +obscuridad proyectada por los rboles se le figuraba como otro fantasma. +La infeliz tena muy extraviados los sentidos causa del terrible +trastorno de su espritu. Torci la derecha, por evitar que llegara +hasta ella aquel figurn blanco, y encontr enfrente la Carrera de San +Jernimo. Empez subir; pero estaba tan fatigada, que la pendiente de +la calle le pareca inaccesible. Subi, pero con mucha lentitud, porque +apenas poda andar: en la parte correspondiente los Italianos crea +ella ver la cumbre de una montaa; y cuando meda con la vista aquella +eminencia, pensaba que en toda la noche no iba llegar arriba. + +No pudo avanzar ms, y se sent en el hueco de una puerta. Senta gran +postracin en todos sus miembros, y adems un fro intenso que, +creciendo por grados, lleg producirle una convulsin dolorosa. +Arropse lo mejor que pudo, y pens en el medio de volver la casa para +esperar Lzaro en la puerta. Entonces le ocurri sbitamente la idea +de dirigirse casa de Pascuala. Ella recordaba muy bien el nombre de la +calle donde viva el tabernero con quien la criada se haba casado. +Saba que la taberna estaba en la calle del Humilladero; pero cmo iba + la tal calle? Resolvi preguntar algn transente, y si daba con la +casa, all pasara la noche, aplazando todo lo dems para el siguiente +da. Segura estaba de que Pascuala la recibira con los brazos abiertos. +Pero dnde estaba la calle? Instintivamente or la Virgen, pidindole +que estuviera cerca de la calle del Humilladero. Pero la Virgen no la +oy, porque la calle estaba muy lejos. Resuelta preguntar, se levant; +vi venir un hombre, pero no se atrevi detenerle; pas otro, +algunos ms, y Clara no pregunt ninguno. Tena miedo de aproximarse +ellos. Por ltimo, se acerc una mujer, la joven la detuvo y +respetuosamente la hizo su pregunta. + +--La calle del Humilladero?--dijo la mujer, que era una vieja arrugada +y con voz gangosa. + +--S, seora. + +--Le parece usted que est bien detener las personas honradas de +este modo?--contest la vieja muy incomodada.--Ya s lo que quieren +estas bribonas cuando detienen una; que no van sino meterle la mano +en los bolsillos cuando est una ms descuidada, contestando: "Vyase +noramala la muy piojosa, y si no llamo un alguacil." + +Antes que concluyera la vieja, se apart Clara, y fu tal su angustia al +pensar que todos la trataran de igual modo, que casi estuvo punto de +abandonarse su desesperacin, dejndose morir all de hambre, de fro +y de dolor. Pero la desventura infunde valor; recobr algn nimo y se +dispuso seguir preguntando, cuando vi llegar una mujer andrajosa +que traa un nio de la mano y otro en brazos. A Clara le pareci que +aquella mujer deba ser persona muy generosa y compasiva, y que le haba +de responder su pregunta. Pero antes de ser interpelada, la mujer +andrajosa habl Clara en estos trminos: + +--Una limosna, seora, por amor de Dios, que tengo mi marido en cama, y +estos dos niitos no han probado nada en todo el santo da... Siquiera +un _chavito_. + +Despus, observando que Clara no tena aspecto de persona que da +limosna, sino ms bien de mujer desvalida y enferma, se figur que peda +tambin _chavitos_, y variando de tono, le dijo: + +--Oye, chica: ven conmigo y le sacaremos un duro al to gordo de la +esquina.--Qu?--dijo Clara, confusa ante aquella proposicin. +--Apostamos que no _tan dao_ ni un bendito _chavo_ esta noche? Yo he +_sacao_ ya un _rial_: mira. Pero hay en aquella tienda un _mardito_ +paero que es muy caritativo. Ayer le _ije_ que tena una hija enferma +en cama, y me di una peseta. Si _quis_ que le saquemos ms, ven +conmigo esta noche, chica, y vers. Entramos: t te haces que te vas +cayendo, y te pones un pauelo _atao_ la cara, y empiezas dar unos +_chillos_ que partan el corazn. Oye, as: ay! ay! ay! + +Y di unos cuantos quejidos tan lastimeros, que Clara tuvo angustia de +orlos. Despus sigui: + +--Mira, ven; entramos: yo le digo que eres mi hija y que no has comido +un _bocao_, y que el _mico_ te ha recetado una cosa que cuesta un duro. +T dices que no la _quies_ tomar, y que si saco el duro, compre pan _pa_ +estos nios que se estn muriendo. Yo digo que sea el duro _pa_ la +_meicina_; t que sea _pa_ los nios, y as ... vers cmo se ablanda... +y _pu_ que nos d dos... partiremos: te dar ti dos _riales,_ y.... +Anda, ven: ponte este pauelo en la cara.--Seora, yo tengo que hacer, +no puedo--dijo Clara, que crea no deber darle otra razn menos +corts. Sabe usted dnde est la calle del...? + +--Qu calle de los _dimonios_!--dijo la mujer; y viendo que pasaban +dos caballeros se acerc ellos, dicindole al chico que llevaba de la +mano:--Muchacho, cojea. + +El muchacho coje, y se acercaron los caballeros, repitiendo su +muletilla. Clara se retir entonces; anduvo buen paso, y lleg, por +ltimo, la plazuela del Espritu Santo; subi ms, hasta que se +encontr en la esquina de la calle del Prado, y por all pens seguir, +porque vea en ella bastantes personas, y crea encontrar all quien la +informara bien. + +Batilo iba delante. Un perro vivaracho y pequeo, descarado, ratonero, +de stos que pasean su vanidad por las calles de Madrid, se acerc al +can melanclico, y le di una embestida con el hocico. Batilo era muy +tmido; pero sintiendo herido su amor propio, ladr. El ratonero, que no +deseaba sino provocacin, ladr tambin, atrevindose dar un mordisco +al pobre faldero. Este te defendi como pudo; y poco rato vino un +porrazo que, con terribles aullidos, empez perseguir al ratonero. +Luego vino otro perro, y otro, y otro: en dos segundos se reunieron all +doce perros, que armaron espantosa algaraba. Luchaban unos con otros, +cayendo y levantndose en revuelta confusin, mordindose, saltando y +atropellando entre los movimientos de su horrible contienda Batilo y +al ratonero, que, revueltos entre las patas de los contendientes, +reciban los ultrajes de todos. Al ruido se detuvieron algunas personas; +el amo de uno de los perros terci en la pelea, y dijo ciertas frases +injuriosas al amo de otro. Clara, al ver que se reuna tanta gente, y +que algunos mozos la miraban con atencin impertinente, aviv el paso; +tom la calle arriba para huir de aquellas miradas. Pero los mozos la +siguieron, y ella quiso ir ms prisa; ellos tambin; ella ms an, +hasta que se decidi correr, y corri con toda la velocidad que poda. +Entonces una mujer grit desde una puerta con voz chillona y angustiada: +"A esa, esa, esa!" Un hombre la detuvo por el brazo; muchas mujeres +la rodearon, y se form en un momento un grupo de ms de treinta +personas en torno ella. La hurfana estaba tan trmula y aterrada, que +no dijo palabra, ni trat de huir, ni llor siquiera. Crey tener en +derredor un crculo de asesinos. + +--Qu ha hecho? qu hay?--dijo uno. + +--Que ha _robao_ ese lo que lleva bajo el brazo. + +--Muchacha, donde has tomado ese lo?--dijo el que la tena asida. + +Clara no contest + +--A la crcel con ella--dijo uno de los presentes. + +--Dnde has tomado ese lo, muchacha? + +La joven se repuso un poco, y con voz tenue, dijo: + +--Es mo. + +--Qu es suyo?--dijo una de las mujeres.--Si la vi yo correr como una +_desalacin._ Apuesto que lo cogi en la casa del nmero 15. + +--No, que vena de ms abajo--dijo otra. + +--Apuesto que es de casa de la _sa_ Nicolasa, la pupilera de ah +enfrente--dijo otra mujer. + +--Usted miente, seora--dijo un hombre alto, que pareca ser persona del +toreo, juzgar por su vestido y el rabicoleto que tena en la +nuca.--Usted miente: esta seora no ha salido de casa de la pupilera, ni +del nmero 16; vena de ms abajo. + +--Miren ese pelele!--grit la mujer.--_Poz_ no dice que yo miento? + +--Usted miente, seora. Esa muchacha no ha _robao naa_, que vena de +abajo, y corri porque la venan siguiendo esos lechuguinos. Yo lo he +_oservao_, y si hay alguno que me desmienta, aqu estoy yo, que soy un +hombrera _pa_ otro hombre. + +--Tanta bulla _pa naa_--dijo, soltando Clara, el que la tena asida. + +--Pues que si lo ha robado, si no lo ha robado ... Cuando yo digo una +cosa.... Si estuviera aqu mi Blas, se vera si hay un hombre _pa_ otro +hombre--murmur, volviendo la espalda, la promovedora de aquel alboroto. + +--Vamos, seores, aqu no se ha _robao naa_--dijo el majo con +decisin.--Aqu estn ustedes de ms. Largo el camino. + +El pblico (llammosle as) encontr muy convincentes las ltimas +razones del hombre de los toros, y an ms las insinuaciones que hizo +con un tremendo palo de puo de plomo que llevaba en la mano, y empez + desfilar. + +---Vamos, prendita, no tenga usted miedo--dijo el hombre del rabicoleto, +cuando se qued solo con Clara.--Venga usted conmigo, y no tenga reparo, +que yo soy un hombre _pa_ otro hombre. Pero se _pu_ saber dnde iba +la personita? Yo la llevar usted, porque soy un hombre _pa_.... + +--Voy la calle del Humilladero. + +--Del Humilla ... que? + +--Del Humilladero. + +--Ya s ... pero _pa_ qu va usted tan lejos? Si usted se echa +andar ahora, llegara all _pasao_ maana por la noche. Con que no tenga +usted prisa.... + +--S, seor, tengo prisa; y aunque est lejos, he de ir en seguida +Quiere usted hacerme el favor de decirme por dnde debo ir? + +--_Miste_: coge usted esta calleja arriba, siempre _pa_ arriba ... pero +yo la voy llevar usted. Aunque, _pa_ decir verdad, ms vala que se +viniera conmigo. Ay! Jess, qu guapa es usted! _Poz_ no haba +reparado ... Venga usted. + +--No puedo detenerme, _seor caballero_--dijo Clara con mucho +miedo.--Dgame dnde est esa calle, y yo me ir sola. + +--Sola! Y yo poda ser tan becerro que la iba dejar ir sola por esas +calles, esta noche que hay _rivolucin_...? Bueno soy yo _pa_ ... Venga +usted conmigo. Le _igo_ que no lo pasar mal: yo conozco aqu cerca un +_colmao_ donde hacen unas magras que.... + +Diciendo esto, el torero tom Clara por un brazo y quiso internarla +por la calle del Lobo. + +--Sulteme usted, caballero--dijo Clara desasindose:--tengo que hacer; +por Dios, sulteme usted. + +--Pues es lo _mesmo_ que un puerco-espn. Bah! Si es usted muy guapa +para ser tan picona. Le _igo_ que ... Pero, en fin, yo la acompaar +esa calle. + +--No: dgame usted por dnde debo ir. Yo ir sola. + +--Sola? si hay _rivolucin. _Pa_ que le peguen usted un tiro y me la +_ejen_ frita en _mit_ la calle?... + +--Yo quiero ir sola--dijo ella separndole. + +La compaa y la solicitud impertinente de aquel hombre le inspiraba +mucha desconfianza. Su intento era huir de l y preguntar otro. Pero +aunque aviv mucho el paso, l segua siempre su lado dicindole mil +cosas. Un incidente feliz (algo feliz haba de pasar aquella noche) vino + librar Clara de aquel moscn. Iban por la plazuela de Santa Ana, +cuando sintieron detrs gritos de mujer. El majo no volvi la cara; pero +tuvo buen cuidado de embozarse bien en su capa para no ser conocido. + +--_Arrastrao, endino_--dijo la mujer, que era alta, gruesa hombruna y +con voz aterradora y aguardentosa.--Espera, espera, que te voy sentar +los cinco en esa cara de documento. + +Al decir esto, tiro al majo de la capa, y con mano ms pesada que una +maza de batn, cogi Clara por un brazo y la detuvo. + +--Si no fuera porque est aqu esta seora--dijo el chulo, cuadrndose +ante la jamona--ahora _mesmo_ te volva las narices al revs. + +--_Arrastrao_!--dijo la maja cuadrndose y moviendo la cabeza--tengo +yo cara de cabrona? Te _paece_ que por una cara de escoba como esta voy +yo consentir?... + +--Calla!--exclam el otro-- te _ejo_ sin piernas. + +--Mira, Juan Mortaja, que voy sacarle los ojos esta rabuja si ahora +_mesmo_ no vienes conmigo. Le parece usted que una mujer como yo se +la...? Juan Mortaja, cuando _igo_ que vamos tener que.... + +--No haga usted caso--dijo el torero, dirigindose Clara, que estaba +sin aliento, oprimida por la mano de la jamona, como la trtola en las +garras del gaviln--No haga usted caso, nia, que sta suele rezarle un +Padre nuestro _san cuartillo_. + +--_Reendino!_--exclam con trgico furor la maja, soltando Clara y +echando rpidamente mano la cintura, de la cual sac una navaja, que +esgrimi con el donaire y la presteza de un matutero. + +--Saco _e_ demonios!--dijo el otro, enarbolando el palo. + +No sabemos cmo concluy la pendencia, porque hemos de seguir Clara; y +sta, en cuanto se vi libre de la zarpa de la dama de Juan Mortaja, se +escap ligeramente, y buen paso, seguida siempre de Batilo, lleg la +plazuela del ngel. La desventurada no saba ya qu partido tomar; se +horrorizaba al pensar que entre los miles de habitantes de este enjambre +no haba uno que le dijera el nombre de la calle donde estaba el nico +asilo que poda acojer la hurfana abandonada, sola, injuriada, medio +muerta de miedo y dolor. Crey que Dios la abandonaba que no haba +Dios; que su destino la obligaba optar entre la inquisicin espantosa +de las dos Porreas, y aquel abandono, aquel vagar por un desierto, +repelida por todos solicitada por la depravacin el vicio. + +Se decidi hacer otra tentativa. Detvose ante un hombre que, con un +farol y un gancho, revolva escombros, y le hizo su pregunta. + +--La calle del Humilladero?--dijo el trapero, incorporndose y +haciendo con el gancho ciertos movimientos semejantes los que hace +con su varilla un director de orquesta.--Esa calle est ... Voy darle + usted una receta para que la encuentre en seguida. Pues eche usted +andar ... y vaya mirando con atencin los letreros de todas las calles. +Sabe usted leer? + +--S, seor--dijo Clara. + +--Pues cuando usted vea un letrero que diga as: "calle del +Humilladero", all _mesmo_ es. + +El trapero se qued muy satisfecho de su apotegma, y volviendo +inclinarse, enterr su gancho investigador en el montn de inmundicia +que delante tena. Clara se retir muy angustiada; y principiando +perder ya el conocimiento exacto de su desventura, hallbase prxima +entrar en ese perodo de atona que precede las grandes enajenaciones. +Dirigi de nuevo mentales splicas Dios y la Virgen para que la +sacaran de aquella situacin; y an rezaba, cuando vi llegarse hacia +ella una persona que le inspir mucha confianza. Di algunos pasos +hacia aquella persona, que era un clrigo de ms que mediana edad, gordo +y pequeo. Vena con su rosario en la mano y la vista fija en el suelo. +La hurfana respir con tranquilidad, porque aquel personaje venerable +que tena ante s deba de ser un santo varn, de esos cuyo fin en la +tierra es consolar los afligidos y ayudar los dbiles. + + + + + +CAPTULO XXXVIII + + + +#Continuacin del "va-crucis".# + + +Pareca el clrigo hombre pequeo, juzgar por su vestido, que era muy +rado y verdinegro. Era l de edad madura, y juzgar por su pronunciada +y redonda panza, pareca hombre que no se daba mala vida. Tena la cara +redonda y amoratada, con dos ojillos muy vivos y una nariz que pareca +haber servido de modelo la Naturaleza para la creacin de las patatas. +No puede decirse que su fisonoma fuera antiptica: sonrea con bondad, +y, sobre todo, haba en sus ojuelos cierta gracia y una volubilidad +amable. Cuando vi Clara y oy la pregunta que sta le hizo con el +mayor respeto, guard el rosario, se lade el sombrero (porque era ste +tan grande, que tapaba con l cuantos se le ponan delante), y dijo: + +--La calle del Humilladero? S, hija ma, s: s dnde est, s, pero +es muy lejos. No podr usted ir sola; su perder usted, hija ma. Venga +usted y yo la pondr en camino. + +Y volvi atrs. Siguironle Batilo y Clara, que crey al fin haber +encontrado el hilo del laberinto. + +--Pero, hija ma, cmo es que usted va sola? A estas horas ... tan +sola!--dijo el padre con voz agridulce. + +--Tengo que ir una casa que conozco--repuso Clara por dar alguna +respuesta. + +--Pero va usted sola? A estas horas! ... Hija ma, por qu es eso? + +--No tengo quien me acompaa. Soy sola. + +--Que es usted sola? Jess, Mara y Jos! Qu calamidad! Pero no +tiene usted padres? + +--No, seor. + +--Es usted sola, enteramente sola? Jess, Mara y Jos! Esto no va +bien, hija ma. Pero no tiene usted ningn pariente? Vamos, ir usted +casa de algn pariente. + +--No, seor, no. Voy casa de una mujer que conozco. No conozco nadie +ms que ella. + +--Vamos, ya conocer usted alguna otra persona--dijo el cura parndose +y fijando en el semblante de Clara sus picarescos ojuelos.--De dnde +viene usted ahora? + +--De casa de unas seoras, donde estaba. + +--Y all no conoci usted ms que esas seoras? + +--No, seor--dijo Clara asustada del giro que tomaban las preguntas +del clrigo. + +--Vamos, jurara yo que ha conocido usted algn muchachuelo ... Eso no +tiene nada de particular, hija ma: para eso es la juventud. Eso no +tiene nada de particular. Bah! no se ponga usted encarnada. Por las +llagas de Jesucristo, que no me enfado yo por eso ... no. + +Al decir esto, el cura se par otra vez, y volvi fijar en la hurfana +sus pequeos y vivaces ojos, acompaando esta mirada con una santa +sonrisa de astucia, que hara honor cualquier alumno de Seminario, +conocedor de la obra de Snchez, titulada _De Matrimonio_. + +--Porque hija ma, el mundo es as--continu.--Yo, que conozco las +debilidades de ambos sexos, puedo hablar sobre este punto. Y luego yo +tengo una prctica tal, que en seguida comprendo. Sobre todo, como usted +es tan guapita.... + +Turbse mucho la joven con aquellas palabras; pero la esperanza de que +pronto llegaran la decantada calle del Humilladero, la seren, +hacindole ms llevaderas las amabilidades del buen hombre. + +--Si, hija ma: yo soy gran admirador de las obras de la Naturaleza, y +cuando estas obras son bellas, las admiro ms. Yo, francamente lo digo, +no soy gazmoo. Lo corts no quita lo valiente. Aunque uno sea +sacerdote ... porque admirar la Naturaleza no es pecado. + +Con estas y otras cosas haban pasado la calle de Atocha y llegado la +Plaza Mayor; atravesronla, dirigindose la plazuela de San Miguel. + +--Venga usted, venga usted--dijo, tomando el brazo Clara, al ver que +manifestaba cierto recelo de internarse por el arco obscuro que da la +plazuela del Conde de Miranda.--Venga usted, que conmigo va segura... +Pues deca que lo corts no quita lo valiente... Pero no me ha seguido +usted contando eso del muchachuelo. + +--Si yo no he contado nada--dijo Clara, haciendo un movimiento +disimulado para desasir su brazo de la mano del cura. + +--S: algo hay, hija ma; yo lo he conocido. Si eso no tiene nada de +particular. Ya... hay vergencilla? Vamos, cunteme usted, que yo ia +absuelvo en seguida. A las nias bonitas se les perdona todo. + +Diciendo esto, mir de nuevo Clara; pero ya no se sonrea: estaba +serio, y haba en su voz cierta agitacin que ella no pudo notar. + +--Cuidado, no se caiga usted--dijo, extendiendo su brazo por la cintura +de la hurfana, como si sta hubiera tropezado. + +--Ay!--dijo ella ms confusa y separndose del cura.--Cundo +llegaremos esa calle!... Est muy lejos todava? + +--S, hija ma: est lejos, muy lejos. Pero qu prisa tiene usted? + +--Ah! s, tengo mucha prisa. Pero no se moleste usted ms. Dgame por +dnde debo ir ... y seguir sola. + +--Ah! no acertar usted en toda la noche. Est muy lejos. Pero qu +prisa tienes, hija ma? Veo que ests muy cansada. No te convendra +descansar un poquito? + +--Oh! no, seor; no puedo descansar--dijo Clara, aterrada ante la idea +de que la llevaran una sacrista. + +--S, hija ma: ests muy fatigadita, y yo no tengo corazn para verte +andar por esas calles estas horas y con este fro. + +--No importa, seor cura: no me puedo detener. + +--Jess, Mara y Jos! No he visto nunca una muchacha ms arisca. +Yo ... no gusto de gente as, porque me gusta que las nias sean +amables y buenas. + +En esto entraban en el callejn de Puonrostro. Parse el cura y tom +una mano Clara, que se retir, apartndose de l. + +--Hija ma, por Jess, Mara y Jos, te digo que se me parte el corazn +de verte as sola por esas calles, estas horas, con este fro... Mira: +yo tengo un buen brasero arriba.... Porque aqu vivo yo, aqu espaldas +de San Justo, que es mi iglesia. Pues si quieres descansar un ratito.... + +--No, Padre: yo quiero ir la calle del Humilladero. Dgame usted dnde +est, ya que no me ha llevado ella. + +--Qu Humilladero, ni Humilladero! ya me tienes loco con tu calle. Pues +no ests poco impertinente--dijo el clrigo con ms agitacin y mucha +impaciencia.--Ven, hija ma, y me contars eso del muchachuelo. + +El infame plan se revel de pronto en el entendimiento de Clara con todo +su horror y repugnancia. + +--Seor--repiti--dgame por dnde voy. + +--Sube, sube--dijo l colocado ya en la puerta de su casa.--Sube; no te +pesar. Si supieras qu bueno soy yo.... Porque lo corts no quita lo +valiente. Y maana te vas tu Humilladero, si no quieres ir.... + +--Seor, por Dios, dgame por dnde debo ir. Yo me vuelvo loca. Para +qu me ha trado usted aqu? Y dnde estoy? Puede ser que ahora est +ms lejos del punto donde quiero ir. + +--Sube, hija ma, sube--dijo el clrigo abriendo la puerta--y hablaremos +de eso. Yo te dir dnde est esa calle, y maana podrs.... + +--No, yo no le quiero ver usted ms. Pero dgame por dnde debo +dirigirme. Por qu me ha engaado usted? + +La joven rompi llorar como un nio. El cleriguillo haba perdido su +amabilidad; sus ojuelos expresaban el mayor despecho; su labio inferior, +masa informe y pendiente, le temblaba por la rabia de la contrariedad y +del desengao. + +--Est lejos esa calle, seor? Est lejos? + +El cura mir Clara con desdn, hizo un gesto despreciativo, y +entr diciendo: + +--S, chica: est lejos, muy lejos. + +Y cerr violentamente con mano colrica la puerta, que produjo fuerte +estampido. + +Algo tranquiliz Clara el verse libre de aquel malvado; pero al pensar +que no haba podido adquirir noticia alguna de lo que buscaba; al verse +en aquel callejn estrecho y obscuro, donde no aparecan indicios de +vivienda humana; al considerar que por un extremo poda aparecer un +hombre y por el otro extremo otro, avanzando hacia el centro y +cogindola entre los dos, fu tal su pavor, que estuvo punto de caer +al suelo sin sentido. Tambin se la figuraba que la enorme muralla de la +casa del Cordn y la de San justo iban reunirse, aplastndola en +medio. Un supremo esfuerzo, una carrera en que el espritu agitado, ms +bien que el cuerpo, pareca trasladarse, la llev la calle del +Sacramento. Al fin vi una luz que se mova; era un sereno. Aquel +encuentro la infundi algn valor; acercse l, y le repiti su +pregunta, tantas veces hecha, y nunca contestada. El sereno, de muy mal +humor, pero con buena intencin, le di la direccin verdadera. + +--Baje usted esa cuestecita por detrs del Sacramento; baje usted +siempre hasta que llegue la calle de Segovia; en seguida sube usted +derecha, siempre adelante, hasta encontrar la Morera; entra por ella +hasta llegar la calle de don Pedro; despus sigue por sta hasta la +plazuela de los Carros, y enfrente de la capilla de San Isidro, +encuentra usted la calle del Humilladero.--Le repiti las seas y le di +las buenas noches. + +La hurfana se retir muy agradecida. Al fin encontraba la direccin de +aquella maldita calle. Tom por el camino indicado y baj la cuesta de +los Consejos. Qu triste y pavoroso lugar! El piso parece que huye bajo +los pies del transente: tal es la pendiente. A Clara, que estaba +completamente desfallecida y con la cabeza debilitada, le pareca caerse + cada paso, y que el suelo se iba inclinando ms cada vez, negndose +soportarla. Lleg creer que nunca terminaba aquel descender +precipitado, hasta que por fin sus pies pisaron en llano. Estaba en la +calle de Segovia, y se le figuraba haber cado en un abismo. No era +posible, pensaba ella, que el sereno le hubiera dicho la verdad. Estaba +aquel sitio habitado por seres de este mundo? De noche, y en aquella +lobreguez, pareca la profundidad de un barranco, de esos que escogen +para sus conventculos los duendes y las brujas. Mirando hacia arriba, +le pareca que se inclinaban, amenazando caer, las dos masas de +habitaciones que un lado y otro de la calle se levantan. + +Clara sigui, sin embargo, la direccin que el sereno le haba +indicado: distingui delante de s la cuesta escarpada de los Ciegos, y +pens que era imposible trepar por all, intentlo pesar de todo, +tropezando con montones de escombros y ruinas: las casas se vean +arriba suspendidas, al parecer, como nido de buitre en lo alto de la +eminencia. Ella se sinti sin fuerzas para escalar aquello; no +distingua senda alguna, ni haba all nada que indicase el paso de +seres humanos. No se oa voz alguna, sino de tiempo en tiempo, y +resonando muy lejos, gritos de mujeres. Los gritos resonaban como si +una bandada de aves, con palabra humana, se cerniera graznando en lo +ms alto del cielo. De repente oyse una voz infantil que vena de +abajo. Era una nia que suba sola, y cantando, por la calle de +Segovia, dirigindose la Morera. Clara vi con asombro que la nia, +sin cesar de cantar, suba la cuesta y trepaba, encontrando una vereda +entre tantos escombros. Se levant intent seguirla. La nia no la +vi y marchaba delante muy alegre, al parecer. Pero de pronto advirti +el ruido de los pasos de la que la segua; volvise; vi aquel bulto +que en medio de la noche andaba tras ella, y lanzndose en sbita +carrera empez gritar: Madre, madre: brujas, brujas! + +La hurfana sinti entonces ms claros los gritos de las mujeres, y +lleg tambin creer que haba brujas por all. Las mujeres pareca +como que bajaban, y sus voces confusas y discordantes semejaban el +altercado frentico de una horda de eumnides. Retrocedi Clara y volvi + bajar, estando punto de resbalar y caer algunas veces. Hallse de +nuevo en la calle de Segovia, y entonces los gritos femeninos llegaban +sus odos como si la horda de aves con palabra humana hubiera levantado +el vuelo tornando las altas regiones. + +Empez llover: caan gotas muy gruesas, que la imaginacin +calenturienta de la hurfana senta en el piso como si ste fuera una +caja sonora. La lluvia aumentaba; las gotas caan con extraordinaria +rapidez, dejando en las piedras un disco obscuro, semejante una pieza +de dos cuartos que, repetidos infinitamente, concluyeron por teir de +negro reluciente todas las piedras. Clara se arrop; apoyse en una gran +piedra sillar que all haba, y, con el alma agotada ya, mir al cielo +buscando la luna, una estrella, cualquier cosa que no fuera negra y +horrible, cualquier cosa que no hubiera visto aquella noche en otra +parte; pero no vi ni estrella ni luna: tan slo all abajo, en la +direccin del puente y en el horizonte que tras la otra orilla del +Manzanares se dibuja, vi una lumbre rojiza, esa claridad violenta de +encendido color, que es en noches tempestuosas como una fiebre del +cielo. Se le ve arder calenturiento y agitado por sbitas y precipitadas +exhalaciones, mientras toda su inmensa extensin permanece obscura y +helada. Aquella luz impresion la mente de Clara de un modo muy extrao. +Lejos de infundirle temor, le pareci ver all alguna cosa interna, ms +profunda que el profundo cielo, que pareca estar abierto por aquel +punto. Crea ver oleadas de luz, emanadas de un foco incandescente; +formas humanas, cuerpos sin sombra, que oscilaban con caprichosas +revoluciones. Parecale como una falanje de astros humanos, de cielos y +mundos en forma de seres vivos, que all se determinaban dentro del +espacio mismo de una llama sin fin; cada uno engendraba miles, cada mil +un milln; se alejaban y volvan, se obscurecan tenuamente, y de nuevo +adquiran el brillo de la ms intensa luz. + +Cuando apart la vista de aquella claridad, mir al lado opuesto; mir +la calle, en derredor, y no vi nada. Esper un rato, mirando siempre, y +tampoco vi nada. Crey que estaba ciega, y en vano quera, con atencin +afanosa, descubrir algn objeto. La lluvia haba crecido de una manera +espantosa: un torrente bajaba por la Cuesta de los Ciegos y otro por la +de los Consejos; la calle recoga estas dos vertientes y arrojaba hacia +el puente un barranco fangoso. Ella continuaba sin ver; senta que sus +pies se enterraban en fango; el ruido era horrible. Se le concluy el +nimo; crey que no le quedaba ms recurso que cerrar los ojos, que ya +no vean, y dejarse morir all, dejarse arrastrar por aquella agua que +iba hacia el ro con precipitacin vertiginosa. + +Un relmpago intenso ilumin aquel abismo. Entonces pudo ver la +repentina luz las dos masas obscuras de casas que un lado y otro se +alzaban. Pero despus volvi quedar sumergida en su profunda ceguera. +Las rodillas se le doblaban; el agua le habla calado toda la ropa; +Batilo grua como un perro nufrago. A pesar del ruido de la lluvia, +los gritos de las mujeres se sentan otra vez, discordantes, agudos, +como confuso chirrido de pjaros nocturnos, resonando encima, all +arriba. La enferma fantasa de Clara crey reconocer en aquellas voces +un horrible y spero tro de las Porreas, que volaban, envueltas en +espantosas nubes, dando al viento las voces de su impertinencia, de su +amargo despecho y de su envidia. Hasta le pareci ver Salom, que se +cerna en lo ms alto, agitando rpidamente sus luengas vestiduras +manera de alas, y mostrando hacia abajo las encorvadas y angulosas +falanjes de sus dedos, terminados con uas de lechuza. + +La lluvia empez disminuir. Ruido de campanillas y ruedas indic +Clara que una galera acababa de pasar la calzada del puente y entraba en +la calle: esto la anim un poco, porque senta la voz del arriero, que +con tremendos palos estimulaba sus caballeras subir la cuesta. +Levantse la joven dispuesta hacer la ltima tentativa preguntando al +arriero. Lleg la galera, y Clara se adelant hacia la mitad del camino; +pero, una de las mulas, que era muy espantadiza, di un salto y casi +vuelca la galera. El arriero empez proferir votos y juramentos. El +animal se resisti dar un paso; pegaba el arriero, coceaba la arisca +mula, y la otra, queriendo aprovechar tan buena ocasin de reposar su +fatigado cuerpo, que haba hecho la jornada de Navalcarnero en seis +horas, se hech al suelo muy sibarticamente, esperando que estuviera +resuelta la pendencia entre su amo y su compaera. La mula qued casi +totalmente enterrada en fango, y cuando el arriero vi tal cosa, y que +la galera se haba inclinado de un lado, hincando el eje en el suelo, se +puso hecho un demonio: llam en su auxilio todos los santos del cielo +y todos los demonios del infierno, se tir de los cabellos y hasta +empez darse latigazos de rabia. + +Clara, que se crey causante de aquel desperfecto, tuvo bastante fuerza +para huir de las iras del carretero, que, haberla visto, la hubiera +maltratado; corri hacia arriba, y no par hasta la esquina de la +plazuela de la Paja. All encontr otro sereno y le hizo su pregunta. + +--Est usted cerca--le dijo ste.--Suba usted esa plazuela; pase usted +aquel arco que se ve all, donde est la imagen de la Virgen con el +farol, y llegar la plazuela de los Carros. Enfrente est la calle del +Humilladero. + +Clara empez creer otra vez que haba Dios, y sigui la direccin +indicada. Al fin estaba cerca, al fin llegaba. La esperanza le di +nimo; pero al acercarse al arco que una entonces la capilla del Obispo +con la casa de los Lasos, se aviv su miedo. Se figuraba que aquel arco +no poda conducir sino una caverna, y adems le pareca que detrs +estaba una figura corpulenta, que no era otra que Mara de la Paz Jess, +apostada all para asirla cuando pasara, arrebatndola con una mano +grande y crispada, para llevrsela por los aires. + +Pero la esperanza puede mucho. Cerr los ojos, y corriendo velozmente, +pas. La plaza de los Carros ya le pareca ms habitable y menos triste: +pasaban algunas personas, se vean no pocas luces. Mir los letreros de +todas las calles que de all partan, y al fin, llena de alborozo, ley +el nombre de la que buscaba. Entr en ella, y los pocos pasos vi una +puerta, cuyos lados haba pintados racimos alegricos y unas botellas +que indicaban muy claro que aquello era taberna. "Aqu es", dijo, y se +acerc. La puerta estaba abierta, y dentro haba dos mujeres y un +hombre. Pregunt si viva all un tal Pascual, tabernero, casado con una +tal Pascuala. + +--Aqu no hay _nengn_ Pascual--dijo una de las mujeres. + +--Sabe usted si es aqu cerca?--pregunt Clara.--No hay otra taberna +en esta calle? + +--No, que yo sepa. + +Clara volvi creer que no haba Dios. + +--Qu ests diciendo ah, _enreaora_?--exclam el hombre.--Siempre te +has de meter en lo que no te toca. S, seora. Hay otra tienda de vinos +de un tal Pascual ... s, seora: ah en el nmero 14. + +La hurfana di las gracias, y fu all, palpitante de agitacin y +alegra. Antes de llegar al nmero 14, sinti ruidos de guitarras y +voces de hombres. Al acercarse la puerta vi muchos que cantaban y +bailaban con la exaltacin de la embriaguez; y aunque no vi Pascuala, +aunque aquella gente le inspiraba mucho recelo, subi el escaln de la +entrada y presentndose pregunt por su antigua criada. + +--_Ole ole_!--dijeron dos tres de aquellos insignes personajes, +mientras uno de ellos avanz hacia la joven, y abrazndola +estrechamente, la llev al centro de la taberna. + +--Viva el buen trapo! + +Clara di un grito de terror al encontrarse en los brazos de aquel +desalmado, y grit con todas sus fuerzas: + +--Pascuala! + +--Qu? quin es?--dijo una voz de mujer;-- ver qu es eso? + +Pascuala se present y al ver que haba all una mujer y que estaba en +brazos de su marido, di ste en la cara un mojicn, que, ser ms +fuerte, no le dejara con narices. + +--No fu yo--contest Pascual:--fu ese _dimomio_ de Chaleco. + +--S fu l, que la ha trado y la tena escondida, seora +Pascuala,--declar Tres Pesetas con uno de sus frecuentes rasgos +de malicia. + +--Doa Clarita!--dijo Pascuala abrazando Clara con ms suavidad que +su marido y llevndola adentro. + +Al encontrarse en el dormitorio de los Pascuales, la sobrina de +Coletilla, que haba agotado todas las fuerzas de su cuerpo y de su +espritu en aquella noche, se dej caer en una silla y perdi el +conocimiento. + + + + + +CAPTULO XXXIX + + + +#Un momento de calma#. + + +Bozmediano y Lzaro hablaron poco por el camino. Al llegar la casa de +Pascual, seran las diez de la maana, lo primero que vieron fu +Pascuala fregando vasos. Preguntronle si haba venido Clara su casa, +y ella contest: + +--Anoche, si, seor; despus de media noche vino. Pero ya reconozco al +caballerito sobrino de mi amo, que estuvo all preguntarme por su to. + +--Gracias Dios!--exclam ste.--Qu suerte hemos tenido! + +--La pobre lleg esta maana y se desmay--dijo Pascuala.--Est, muy +malita; todava no ha hablado palabra, si no es _pa_ delirar. Vino que +no se poda tener, toda mojada, temblando de fro, y las lgrimas le +corran por la cara abajo. + +--Dnde est? + +--All, en mi alcoba y en mi cama. Pascual se qued en el desvn y yo +en el suelo, al lado de ella. Est muy malita: empez dar unas +manotadas y decir que venan volando unas ... cmo dijo? "Las tres, +las tres volando", deca, y as estuvo hasta hace una hora, que call y +se qued dormida. + +Los dos jvenes pasaron adentro, y cuando la tabernera abri un poco la +ventana para que entrara alguna luz, pudieron ver acostada en el lecho +aquella agraciada figura, en cuyo semblante extenuado y plido se +pintaban los sntomas de una postracin y un malestar muy grandes. +Dorma, y la violenta posicin de su cabeza indicaba que antes del sueo +la haba atormentado uno de esos letargos dolorosos en que el cuerpo +obedece con bruscos movimientos todos los delirios de la mente +enferma. Pascuala cogi entre sus manos la cabeza de la joven y la +coloc con menos molestia; la entr uno de los brazos, que colgaba fuera +de las sbanas; arregl stas y las almohadas, y cerr un poco ms la +ventana, por que no entrara ms claridad que la necesaria para no estar + obscuras. + +--Usted ya no sale de aqu--dijo Bozmediano Lzaro. + +--No--replic ste, preocupado y contemplando la enferma tan de cerca, +que senta su respiracin agitada y difcil como si un pequeo volcn +existiera entre las sbanas. + +--Creo que, al despertar, despertar con el delirio. Usted debe quedarse +aqu hasta ver en qu para esto--indic Bozmediano;--yo me marcho. Si me +ve, creo que mi presencia no ser lo que ms la tranquilice. Maana le +espero usted en mi casa sin falta: tenemos que hablar. + +Lzaro no contest. Si su susceptible desconfianza no se haba extirpado +completamente, en aquellos momentos no poda pensar en tan delicado +asunto. Experimentaba emocin muy grande para detenerse en dudas crueles +y rencores poco generosos, que un alma elevada deja siempre un lado al +contemplar los grandes infortunios. + +Cuando Claudio se march, Lzaro se sent junto al lecho, y all estuvo +mucho tiempo inmvil mirando la enferma, estatua que contemplaba otra +estatua, casi tan plido como ella, esperando cada expansin del +aliento que despertara, observando con la atencin moribunda de amante +la oscilacin de aquella vida comprometida en una crisis. Por fin Clara +se movi, pronunciando algunas voces mal articuladas. El joven pudo +distinguir claramente: "Seora, por Dios!..." Despus agit una de sus +manos como quien quiere retirar algo, y por fin abri los ojos. Se +apart los cabellos que en desorden le cubran la cara; tuvo un gran +rato la mano ante los ojos, y la apart despus. Sus ojos se clavaron en +la persona que tena delante, y por mucho tiempo permaneci mirndole, +cual si no tuviera conocimiento de lo que vea, como si su sorpresa +fuera tal que no pudiera creer lo que estaba viendo. Despus extendi el +brazo lentamente hacia l y le nombr con voz muy dbil. + +--No sabes por qu estoy aqu?--dijo Lzaro conmovido.--Me parece que +no nos hemos visto desde mi pueblo. An no creo que hayas podido estar +en aquella maldita casa. + +--En qu casa?--dijo Clara, como afectada de profunda confusin. + +--All, en casa de esas mujeres--contest l con tristeza, recordando +los dolores de aquella vivienda. + +--Ay!--exclam Clara.--Yo no quiero volver; quiero morirme aqu antes +que volver. Estoy en casa de Pascuala, no? + +Al decir esto, reconoca el sitio con ansiosa mirada. + +--S; ya no ests, ya no estamos all--dijo l, acercndose ms. + +--No volver, no me llevarn. No es verdad? T no volvers tampoco. + +--Qu he de volver! Si aquella casa ha sido ms terrible para mi que el +infierno mismo. La detesto, y detesto los que la habitan. All he +padecido en una sola noche ms que en toda mi vida. Ya no vuelvo, no. + +Clara pareci escuchar esto con mucha atencin; despus le estuvo +mirando fijamente por largo rato con cierto asombro. + +--Por qu me miras as?--pregunt Lzaro. + +La hurfana tard en responder; pero al fin, con voz lenta y +cariosa, dijo: + +--Hace mucho tiempo que no te he visto? + +--No hace tanto. Me viste una tarde: el domingo. + +--S ... ya me acuerdo. Qu da! Sabes que me echaron porque decan +que haba entrado un hombre en la casa? Sabes? ... Qu malas son! + +--Y no entr? + +--S entr, s ... pero yo qu culpa tena? Ellas dicen que entr por +m. Qu malas son! + +--Y no entr por ti? + +--Por mi?--contest Clara con la voz entrecortada y muy +dbil.--Por mi? + +Despus se detuvo como recordando, y dijo: + +--S, por mi. El me dijo que iba sacarme de all, que quera hacerme +feliz. Me di mucho miedo. + +Deca todo esto con una vaguedad que indicaba cun dbiles estaban sus +facultades mentales. + +--Me di mucho miedo--continu;--an me parece que le estoy viendo. Al +principio pens que me iba matar; pero ... no me mat. Dijo que me +quera llevar consigo; que l me quera ver feliz ... Me haba escrito +una carta. + +--Una carta?--dijo Lzaro vivamente. + +--Si; me la di aquel viejo feo, feo, feo.... + +--Dnde est la carta? + +--La carta ... la carta...? No s. Yo la tena en el bolsillo. + +--Dnde est tu ropa? + +--No s ... La carta ... Ah!, ya me acuerdo ... la romp toda, y la +hice unos pedacitos muy chicos, muy chicos. + +--Por qu la has roto? ... dijo Lzaro, deplorando no tener aquel +documento.--Y no recuerdas haberme visto mi aquella tarde? + +--Si, s; s lo recuerdo--contest, mostrando que nunca haba olvidado +tal cosa. Entraste muy enfadado. Yo estuve llorando toda la noche. +Despus me di un mareo en la cabeza ... Yo cre que me iba morir, y +me alegr. + +La melanclica serenidad que haba en estas declaraciones conmovi +Lzaro de tal modo, que no se atreva preguntar ms, porque herir la +delicadeza de aquel ngel le pareca crueldad sin ejemplo. An quiso +hacer la ltima pregunta de este modo: + +--Y qu te dije aquella tarde? + +--Qu me dijiste? ... Eso s que se me ha olvidado ... No, ya lo +recuerdo: me dijiste.... + +Aqu se detuvo; sin duda le falt el habla el entendimiento. Tena los +ojos hmedos, y se apartaba otra vez el cabello que le cubra parte de +la frente. Lzaro se sinti humillado. Casi le avergonzaba la cruel y +brusca acusacin que su conducta en aquella tarde memorable haba hecho + la inocencia. No haba prescindido an enteramente de la ley social +que exige pruebas positivas para la aclaracin de ciertos hechos; pero +aun poseyendo aquella susceptibilidad irreflexiva, no poda resistir +la fuerza de persuasin que en las respuestas de la hurfana haba. En +su corazn no caba, no era posible que cupiera la duda, despus de +orla; y si la voz de un demonio atormentador resonaba internamente para +recordarle el deber social de no darse por satisfecho, l parecera como +que aplazaba para ms tarde la investigacin de la evidencia en aquel +asunto, abandonndose por entonces la efusin consoladora del afecto +que senta tan vivo como antes. + +--No me expliques ms--dijo Lzaro, vindola llorar.--Veo que aquellos +demonios tienen la culpa de todo. Maldito sea quien te llev all! +Ellas te han calumniado, estoy seguro de ello. Siempre estaban hablando +de faltas cometidas, de pecados ... y qu s yo. Lo mismo decan de mi. +Las dos aseguraban que yo era un malvado, y que haba cometido no s qu +crimen. Esto me admiraba, porque yo no haba cometido ninguna falta +grave. Lo mismo juzgu de ti. T eras la vctima de su rigor, de su +suspicacia, de su disciplina, como ellas decan. + +--Yo no las quiero ver ms--deca Clara;--anoche las estuve viendo toda +la noche en sueos. Me pareca que doa Salom estaba revoloteando +encima de mi, mostrndome sus ojos rencorosos y sus uas terribles; me +pareca que doa Paz estaba detrs de la cama, y que de tiempo en tiempo +sacaba el brazo para abofetearme. Estuve temblando y envuelta en mis +sbanas para no verlas; pero siempre las vea. Qu feas son! + +--Tranquilzate dijo Lzaro, viendo en el tono de su amiga los sntomas +de un nuevo delirio. Ya no volvers casa de esas fieras. Yo estoy +aqu; t te has credo abandonada, mientras yo exista. No s si tengo +la culpa de, esto; si la tengo, descuida, que sabr remediarlo. Y yo +que no he vivido sino por ti, que te he tenido por gua y por +inspiracin de todos mis actos! Bien te dije, cuando nos conocimos, que +Dios nos haba puesto en camino de encontrarnos para que no nos +separramos nunca. Adondequiera que he ido te he llevado siempre en mi +corazn y en mi cabeza, creyendo por ti y esperando por ti. Desde que +nos conocimos no hemos cesado de estar juntos, de caminar juntos por la +senda de la vida, lo menos en lo que m corresponde. Cuando vine +Madrid, aunque no nos vimos inmediatamente, no di un paso por estas +calles que no fuera dado hacia ti. Me prendieron por una ligereza ma, +que no fu ningn crimen, como decan aquellas mujeres; y si soport +aquel contratiempo, si no me suicid estrellndome la cabeza contra los +muros de la crcel, fu porque en la obscuridad me pareca siempre que +te estaba mirando en un rincn, en pie, con el rostro sereno, como es tu +costumbre. Yo no he podido, despus que te conozco, pensar nada futuro +sin que mis ideas acompaara la idea de tu persona como parte de m +mismo. No he podido pensar en la adquisicin de alguna cosa, de algn +objeto, de alguna felicidad, sin que pensara en que t disfrutaras de +todo eso antes que yo. No he tenido desgracia alguna ni prdida sin +figurarme que estabas mi lado llorando conmigo. Si he aspirado +alguna hora feliz, siempre he tenido presente que nuestras dos vidas +llegaran juntas esa hora. No he podido concebir que uno de los dos +existiera solo en el mundo: esto me ha parecido siempre imposible. +Sabes que ahora me parece que fu ayer cuando saliste de mi casa para +volver aqu? Y lo que ha pasado despus yo quiero borrarlo de mis +recuerdos. Aborrezco estos das como se aborrece una pesadilla. T no +me has dicho tambin que aborreces aquella casa y aquella gente? Y lo +creo. No puedo acostumbrarme la idea de que pensemos de distinta +manera. Si yo llegara creer de una manera evidente que no me queras, +no s cmo podra vivir; y si an vivo despus de aquella tarde, es +porque la duda me ha dado vida, duda en que ya no quiero pensar: la he +tenido como un deber, me la impuse yo mismo; pero ya rechazo esta +tirana. Cuando te he visto, me parece que ha retrocedido el tiempo. +Dudar de ti se me figura un crimen; y si lo he cometido, no te pido +perdn, porque s que ya me lo has perdonado. + +Durante esta expansiva manifestacin, le escuchaba la enferma con una +especie de trastorno. Al fin lloraba con tan deshecho llanto como si en +aquel momento y con aquellas lgrimas se desahogaran los dolores de toda +su vida, desde el incidente del pajarito en casa de la madre Angustias +hasta la escena de la expulsin en casa de las Porreas. + +El joven no quiso menoscabar con una palabra ms la elocuencia de +aquellas lgrimas. El calor y la pulsacin precipitada de la mano de +Clara, que tena entre las suyas, le indicaron que la fiebre aumentaba, +tal vez por la agitacin de aquel dilogo, en que l haba puesto toda +su elocuencia, y ella toda su sinceridad. + +--Es preciso cuidarte mucho--dijo Lzaro. + +--S--contest ella;--quiero vivir. + + + + + +CAPTULO XL + + + +#El gran atentado#. + + +Por la tarde lleg un mdico enviado por Bozmediano. Vi la enferma, y +despus de prescribirle mucho reposo, se retir, dando muy poca +importancia aquella crisis, originada de una fuerte agitacin moral. +Durmise Clara, entrando en un perodo de calma, de que hasta entonces +no haba disfrutado. En tanto Lzaro, que arda en deseos de tomar una +determinacin decisiva en su vida, pensaba hablar con su to aquella +misma noche, romper con l, separarse de un hombre que era autor de +todas sus desventuras. Deseaba ver las dos Porreas, echarles en cara +su crueldad y su hipocresa. Si la dignidad de varn no se lo impidiera, +seguramente su primer acto aquella noche hubiera sido coger por el moo + doa Paz y hacerle inclinar la cabeza hasta el suelo. + +Lo urgente y decoroso era suspender relaciones con aquel hombre +fantico, que le pareca ms repugnante despus que se reuna +descaradamente con los jvenes exaltados, y hasta llegaba darse el +ttulo de liberal. No le importaba quedar solo y sin apoyo, pobre, ms +pobre que antes. Pero l se encontraba con fuerzas para trabajar; +trabajara en una profesin, en un oficio cualquiera. Y si en Madrid no +poda conseguirlo, se volvera su pueblo, donde por lo menos tena +seguro el pan. + +Sali, pues, ya entrada la noche, dejando Pascuala el encargo de no +apartarse de Clara; y recordando que su to haba hablado de no volver +casa de las Porreas hasta despus de tres das, pens dirigirse _La +Fontana_ casa del abate. Fu _La Fontana_: entr en el cuarto +interior, donde se reunan confidencialmente los principales polticos +del club, y no lo encontr. No haba all otra persona que el seor +Pinilla, que se paseaba muy agitado con las manos metidas en los +bolsillos y el sombrero enterrado hasta los ojos. + +--Hola, amiguito!--dijo al ver Lzaro.--Cmo usted por aqu +estas horas? + +--Busco mi to. + +--Ah! No le hallar usted. Est en una parte ... Ya s yo dnde est. +Est donde entran pocos. + +--No vendr esta noche? + +--Esta noche? Quia! Cmo ha de venir esta noche? + +--Pues qu hay esta noche? + +--Lo gordo--dijo Pinilla con misterio.--Pero, bah!, usted lo sabe mejor +que yo. Si es su sobrino.... + +--No, no s nada--dijo Lzaro sorprendido. + +--Pero no le han designado usted su puesto? No le han dicho lo que +ha de hacer? No trabaja usted como todos en esta gran obra? + +--Qu obra? + +--Esta noche, amigo, esta noche es ella. + +-Qu? Hay algo? Efectivamente, he notado, al venir, cierta agitacin +en la villa. + +--Pues ya ver usted eso de las diez.... + +--Y no hay sesin esta noche? + +--Sesin! Brrr!--exclam Pinilla, haciendo con la boca un +estrambtico sonido.--Esta no es noche de palabras, es noche de hechos. +Mucho se ha hablado ya. + +Pues no estoy enterado de nada. Ello es que desde anoche no vengo por +aqu. + +--Pues busque usted al Doctrino, que debe estar all por Lavapis, y le +dir lo que tiene que hacer; porque supongo, amigo, que usted no querr +quedarse atrs. Fuera miedo! Yo s que la primera vez esto es algo +imponente, sobre todo para el que nunca ha odo tiros. Pero, en fin, +teniendo nimo.... + +--Pero explqueme usted lo que hay--dijo Lzaro, fingiendo cierta +complacencia para que el otro no vacilara en contarle todo. + +--Hay--dijo Pinilla--que esta noche es el gran golpe, el golpe +decisivo, el ltimo esfuerzo del liberalismo vergonzante. Es preciso +arrollar los _discretos_ que nos cierran el paso. S, amigo mo; al +fin tendremos libertad. + +--Vaya--dijo Lzaro, afectando incredulidad para saber ms,--algn +motincillo insignificante.... + +--Motincillo? Algo ms--dijo el otro, sentndose y avivando con una +badila el escaso fuego que en un brasero haba. + +Robespierre subi sobre sus rodillas de un salto y se acurruc all con +admirable franqueza republicana. + +--Pues yo voy tambin all--dijo Lzaro, deseando que Pinilla +desembuchara. + +--Vaya usted en busca del Doctrino y le designar su puesto. Yo creo que +hasta estar mal visto que usted no figure en este asunto, despus de +haber pronunciado el discurso que omos anoche. Qu discurso, amigo! Es +usted un gran orador. Si viera usted cunto gust: est la gente +entusiasmada. Hoy he odo un zapatero de la calle de la Comadre +repetir de memoria un trozo largo de lo que usted dijo anoche. + +--Pero cunteme usted. Qu habr? + +--Es muy sencillo. Es preciso pasar por encima de los falsos +liberales que estn hoy en el Poder. Es preciso pasar; pues bien: +esta noche se pasar. + +--Y de qu manera? + +--Estas cosas no se hacen sino de una sola manera. Usted bien lo sabe. +La revolucin necesita estas medidas prontas y decisivas. Se pasa por +encima de ellos exterminndolos. + +--Exterminndolos!--dijo Lzaro horrorizado. + +--Pues ya. Slo as se puede arrancar de raz una mala semilla. Es el +nico medio; convengo en que es terrible, pero es eficaz. + +--De modo que va haber aqu una matanza? + +--El pueblo est irritado, y con razn. Se derrib la tirana; se crey +que bamos tener libertad, y nos han engaado. Cuatro tiranuelos nos +mandan constitucionalmente, y constitucionalmente nos persiguen como +antes. Esto no nos satisface; queremos ms. Adelante, pues. + +--Pero el medio es espantoso. Yo no quiero para mi patria los horrores +de la Revolucin francesa. Despus de un Terror no puede venir sino la +dictadura. Yo no quiero que pase aqu lo que en Francia, donde causa +de los excesos de la Revolucin, la libertad ha muerto para siempre. + +--Eso es msica, amigo, msica. + +--Esa es la verdad. Pero es posible que mis amigos, los individuos de +ese club, que han predicado el uso de los derechos adquiridos como nico +medio de llegar la libertad...? No lo puedo creer. + +--Amigo--dijo Pinilla, mirndole con mucha sorna,--usted lo dijo; no se +acuerda usted ya de aquella parte de su discurso en que deca: "Nos +detendremos con timidez, asustados de nuestra propia obra? No. Estamos +en un intermedio horrible. La mitad de este camino de abrojos es el +mayor de los peligros. Detenerse en esta mitad es caer; es peor que no +haber empezado." + +--Si--dijo Lzaro confundido;--pero yo no quise decir que se llegara +ese fin quitando, pual en mano, todo obstculo; yo quiero que se llegue + ese fin por los medios legales. + +--S, usted quiso decir eso; pero la gente lo entendi de otra +manera, y esta noche va usted ver cmo se entienden esas cosas. +Desengese usted, amigo: no hay otro camino ms que se; los medios +legales son pamplinas, crame usted. Esta noche se ver; hay la +ocasin ms propicia ... Figrese usted que se renen todos en un +sitio. S; se renen fatalmente, y no es preciso ir marcando con +sangre las casas de cada uno. + +--Quin se rene?--pregunt Lzaro con agitacin. + +--Ellos! Los _prudentes_. Tienen ahora unas reuniones secretas, sin +duda con objeto de fraguar algn complot para quitarnos la poca libertad +que tenemos. Por una casualidad se ha descubierto que algunos ministros +y diputados de los ms influyentes de la mayora se renen en una casa +de la plaza de Afligidos. + +--Pero es cierto?--dijo Lzaro, procurando disimular su turbacin. + +--S; no s quin lo ha descubierto. Lo que s es que se lo dijeron al +Doctrino, y l fu all y les vi salir. Despus no s por qu medio se +ha enterado de quines son todos ellos. All van Quintana, Martnez de +la Rosa, Calatrava, lava, y hasta Alcal Galiano se ha metido entre +esa gente. + +Lzaro qued mudo de terror. + +--Lo que ms me complace--continu Pinilla--es que cae tambin el joven +Bozmediano, que tambin se ha metido poltico, educado por su padre. + +--Bozmediano! + +--S; es un hombre tan odioso para mi, que me parece que si no le veo +ensartado me muero de un berrinche. + +--Y qu le ha hecho usted? + +--Ah tuvimos una pendencia en _Lorencini_. Reimos. Fu por un discurso +mo; es cuento largo. Este no escapa, ni el padre tampoco, que es el +orgullo mismo, y fu el que pidi en el Congreso que se cerraran las +Sociedades secretas. Buenos estn los dos! Pero no escapan, eso no. +Para eso estar yo all. A las doce no hay quien me arranque de la +plazuela de Afligidos. + +--De modo que van asesinar esos hombres, cogindolos todos +desprevenidos? + +--En buen castellano, eso es. El pueblo de Madrid lo har bien; los +detesta, y all irn unas turbas que ya, ya ... Conque al fin no va +usted que le designen su puesto? + +--S--dijo Lzaro para disimular su propsito.--Voy. + +--Yo espero aqu un recadillo del amo del caf. + +--Adis--dijo Lzaro, saliendo con precipitacin. + +Su resolucin era irrevocable. No poda permitir que se llevara efecto +aquel complot infame. Por l, slo por l, haban tenido noticia de la +reunin que en aquel sitio celebraban las vctimas indicadas, y l +corresponda evitarlo. Corri hacia la plazuela de Afligidos con objeto +de llamar en aquella casa misteriosa y prevenirles contra el atentado +que se preparaba. + +Por el camino encontr muchos grupos de gente sospechosa. Iban algunos +armados de trabucos, ceida la cabeza con el pauelo aragons, cmodo +tocado de las revoluciones. Su actitud y sus rumores anunciaban la +agitacin que en el pueblo reinaba. Iba cometerse un gran crimen. +Saba el pueblo lo que iba hacer y qu principio obedeca +hacindolo? Lzaro meditaba todas estas cosas por el camino y deca: +"No, no es esto lo que yo prediqu"; y al mismo tiempo la idea de que el +violento discurso pronunciado por l la noche anterior hubiera tenido +una parte de complicidad en la actitud del pueblo, le desesperaba. + +Encontraba cada vez ms grupos sospechosos, y aun oy proferir algunos +_mueras_ lejanos. Al llegar la calle Ancha vi un grupo ms +numeroso. Pas cerca sin intencin de pararse, cuando uno se adelant +hacia l y le detuvo. Quin poda ser sino el pomposo Calleja, el +barbero insigne de _La Fontana_? Haciendo grandes aspavientos y dando +al viento su atiplada voz, puso sus pesadas manos sobre los hombros +del joven, y dijo: + +--Eh!, muchachos, aqu est el gran hombre, nuestro hombre. Bien deca +yo que no haba de faltar. Eh!, muchachos, aqu lo tenis. + +Todo el grupo rode en un momento Lzaro.--Es el que habl anoche. +Bien por el pico de oro!--dijo uno, agitando su gorra. + +--Que venga con nosotros; nombrmosle capitn--dijo Tres Pesetas, que se +haba erigido en alfrez y llevaba una cinta amarilla en la manga. + +--No; que se ponga ah, encima de ese barril y nos hable--exclam otro, +que por las seas deba ser Matutero, el que atropello Coletilla, +segn referimos al principio. + +--Que hable, que hable--grit una mujer alta, huesosa, descarnada y +siniestra, que pareca la imagen misma de la anarqua.--Que hable, +que hable! + +--Seores--dijo Calleja alzando el dedo como si quisiera horadar el +firmamento.--Ya no es tiempo de hablar, es tiempo de obrar. Bien lo dijo +este seor anoche: "Adelante en el camino; retroceder es la muerte; +pararse es la infamia." Yo lo hubiera dicho lo mismo; slo que yo no me +he decidido hablar todava; pero si llego enfadarme.... + +--Bien, bien!--chillaron muchas voces. + +Lzaro sudaba con impaciencia y angustia. No saba cmo romper aquel +crculo de atletas que le rodeaba. Di algunas excusas, empuj por un +lado, abri brecha por otro; pero aun as no consigui verse +completamente libre, porque el barbero, echndole el brazo por encima y +hablando en voz baja con la actitud y tono confidencialmente misterioso +que cuadra dos grandes hombres al comunicarse una idea que ha de +salvar al mundo, dijo: + +--Yo, seor don Lzaro, tengo todo este barrio por mo. A usted le han +dado rdenes para que mande aqu? Yo ... francamente, le admiro usted +mucho como orador, porque anoche dijo usted cosas que nos pusieron los +pelos de punta; pero.... + +--Qu quiere usted decir? + +--Que yo, seor don Lzaro, soy un hombre que ha salvado la patria +muchas veces y derramado mucha sangre en defensa de la libertad; y por +lo mismo, yo ... estoy encargado de este barrio, y me parece que el +barrio est en buenas manos. Por lo tanto, yo quiero saber si usted +trae aqu la comisin de encargarse del barrio; porque como usted +habl anoche y dijo ... pudieran haberle designado un puesto de honor +... y yo, francamente, aunque no hablo, soy hombre que sabe hacer las +cosas; y si usted se encargase del barrio, yo protestara ... porque +ya ve usted.... + +--No--dijo el joven tranquilizndole,--no le quitar usted el mando de +este barrio ni de otro ninguno; yo no mando barrios. + +--Bien deca yo--repuso el barbero con la mayor satisfaccin--que usted +no me quitara el mando de mi barrio; pero crea que le haban mandado +por no tener confianza en mi. Pero ha de saber usted que donde est +Calleja la libertad est asegurada. + +-Oh, si! ya lo supongo--dijo Lzaro, procurando quitarse de encima el +peso de aquel brazo, que le hunda de la manera ms desptica.--Qudese +usted tranquilo. + +--Va usted alguna comisin del Doctrino de Lobo? + +--No; voy un asunto. + +--Esta no es noche de asuntos. + +--Buenas noches--dijo Lzaro apartndose. + +La venganza que tomaran los exaltados, autores del complot, si saban +que por l haba fracasado su crimen, sera espantosa; pero qu le +importaba la venganza? Era preciso evitar el crimen. Importbale poco +por el momento que estallara el motn con un simple fin poltico. Lo que +no poda soportar era que se asesinara una docena de hombres +indefensos inocentes. Cul era la causa de este atentado? Era una +horrible invencin del absolutismo, que se haba valido del partido +exaltado para realizarla, y haba excitado las pasiones del pueblo para +hacerle instrumento de su execrable objeto. Nada de esto se escondi +entonces la natural perspicacia del joven, y pudo muy bien +confirmarse en su sospecha al recordar algunas palabras de su to, su +conducta misteriosa incomprensible. + +Lleg la plazuela de Afligidos cerca de las once. Si aquella noche +haba reunin, ya todos deban estar dentro. La plaza estaba desierta. +Acercse las calles inmediatas por ver si haba gente en acecho, y no +vi nada. Slo en la calle de las Negras divis algunas sombras lejanas, +un pelotn de gente como de diez personas. Tambin hacia el portillo de +San Bernardino se movan algunos bultos. Crey que no haba que perder +tiempo; llegse la puerta, y asiendo el aldabn, di algunos golpes +con mucha fuerza. + +Claudio Bozmediano, que es la persona quien debemos las noticias y +datos de que se ha formado este libro, nos ha contado que cuando los +personajes de la reunin sintieron aquellos aldabonazos tan fuertes, se +quedaron mudos y petrificados de sorpresa y temor. Todos saban que +aquella noche, era noche de motn; pero crean que sera uno de tantos, +y que con las precauciones tomadas por la autoridad militar, no pasara +de ser una manifestacin con algunos tiros, dos tres heridos y regular +nmero de presos. Aguardaron un momento ver si se repetan, y, +efectivamente, se repitieron con ms fuerza. + +--No hay ms remedio que bajar ver quin es. + +--Yo bajar--dijo Bozmediano, hijo.--Pero dganme ustedes qu hago si +es...? Quin podr ser? + +--Esa es la confusin dijo otro.--Sin duda el motn de esta noche tiene +alguna alta misin que cumplir cerca de nosotros. No lo duden ustedes, +seores: este motn viene de Palacio, como todos. Nuestra reunin se ha +descubierto. + +--Hay que bajar--dijo Bozmediano al or que los golpes se repetan con +ms fuerza. Bajaremos tres, los que parezcamos menos comprometidos. Hay +dos que, como yo, no sean ministros ni diputados? + +Otro joven y un viejo se levantaron. + +--Nosotros bajaremos. Los dems pueden salir todos la huerta del +Prncipe Po, la cual se entra por el patio. No hay tiempo que perder. +Recoger esas notas, y la huerta. + +--Mejor ser quemarlas--dijo otro, arrojando al brasero unos papeles, +que se consumieron muy pronto. + +Todos bajaron por una escalera interior, dirigindose la huerta, +excepto Bozmediano y los otros dos, que, bajando por la escalera +principal, llegaron la puerta. Claudio grit: + +--Quin va? + +--Abra usted--dijo Lzaro. + +--Quin es? Qu busca usted? + +--Busco don Claudio Bozmediano. + +Este crey reconocer la voz del sobrino de Coletilla, y se figur que, +despus de tanta alarma, se reducira todo un simple asunto personal +entre los dos. Abri la puerta y repiti: + +--Quin es? + +--Don Claudio Bozmediano, est aqu?--dijo Lzaro sin +reconocerle.--Tengo que hablarle de un asunto urgentsimo que no admite +demora alguna. + +--Pase usted, amigo. + +El criado que all tenan trajo una luz. Lzaro entr, y sin ms +prembulo, conociendo la gravedad de las circunstancias, exclam +muy agitado: + +-Mrchense ustedes de aqu; an es tiempo. + +--Qu hay? + +--Un complot horrible, el ms espantoso atropello. Yo lo s ... estoy +seguro. Mrchense ustedes inmediatamente, ahora mismo. + +-Pero quin? Pero quin?--dijeron los otros con mucha clera. + +-Esos ...--contest el joven,--los exaltados. Hay una maquinacin +infernal en el movimiento de esta noche. Yo lo s ... he venido +prevenirles ustedes y impedir este atentado. + +Se internaron los tres, dirigindose la huerta, donde los dems +esperaban. + +--Seores, qu hacemos?--dijo Bozmediano.--El motn de esta noche se +dirige nosotros. Han amotinado al pueblo para cometer, en nombre de la +libertad, un horrendo crimen. La bullanga se hace en nombre del partido +exaltado; pero no presumen ustedes quin es el verdadero autor de este +movimiento? + +--El Rey, el Rey!--dijeron con terribles voces todos los que estaban +all reunidos. + +--Pues es preciso recibir esos miserables como merecen. + +--Lo mejor es huir; no nos hallarn aqu, y punto concluido--dijo otro. + +--No; es preciso ensear al Rey cmo deben ser tratados sus viles +instrumentos. Basta de contemplaciones. Ya era de esperar esto. Lleno +est Madrid de agentes que se ingieren en las Sociedades secretas, +pagan algunos de los oradores ms furibundos para que aticen los +rencores del pueblo contra la autoridad constitucional. Ya ha llegado el +instante supremo de su empresa diablica. Muchos imprudentes les ayudan +sin saber lo que hacen. Pero hoy es imposible distinguir. Demos un +escarmiento. + +--Qu hacemos? + +--Ah dos pasos est el cuartel--dijo uno de ellos, que era militar de +alta graduacin. Voy traer dos compaas. Las saco por la Ronda, y con +gran sigilo las meto aqu en la huerta. Ni un hombre en la calle, ni un +centinela, nada. Que cuando lleguen esas turbas crean que estamos +desprevenidos; que intenten allanar la casa; que derriben la puerta. + +--Y nos marchamos? + +--Opino que no. Aqu todo el mundo. + +--Pues aqu todo el mundo. + +A la media noche, una turba tumultuosa, animada con todas las voces de +un motn y todos los alaridos de una bacanal, invada las calles de San +Bernardino, del Duque de Osuna y del Conde-Duque. Lleg la plazuela +de Afligidos y la ocup casi toda, unindose los que, entrando por el +Portillo, haban llegado un poco antes. La puerta de la casa de que +hemos hablado reson con tremendos hachazos; todo el largo de la tapia +del Prncipe Po estaba ocupado por el pueblo, y algunos pelotones de +gente armada estaban en la Montaa, en la parte contigua dicha +puerta. El callejn de la Cara de Dios contena ms de trescientas +personas; y la algaraba era tan grande, que no se podan distinguir +claramente las voces pronunciadas por los ms exaltados, los _mueras_, +los _vivas_ con que la multitud trataba de infundirse s misma +animacin y bros. Imposible es referir los vaivenes, las convulsiones, +los bramidos con que se manifestaba la pasin colectiva del inmenso +plipo difundido all, comprimido con estrechez en aquel recinto. El +monstruo oprimi con su ms fuerte msculo la puerta de la casa. Vino +sta por fin al suelo, y diez, quince, veinte personas se precipitaron +en el portal dando gritos aterradores; pero al llegar al patio, hubo un +instante de vacilacin, de terrible sorpresa. Doble fila de soldados +apuntaba la multitud, que, confiada en su fuerza, no pudo resistir un +movimiento de terror, retrocediendo al ver que se la reciba de aquella +manera. "Atrs", dijo la voz del jefe. "Adelante! Mueran los +traidores", exclam otra voz en el portal. En el mismo instante son un +tiro y cay un soldado. Hizo fuego sin reparo la tropa, y una descarga +nutrida envi ms de veinte proyectiles sobre la muchedumbre. La +confusin fu entonces espantosa: avanz la tropa; retrocedieron los +paisanos, no sin disparar bastantes tiros y agitar las navajas, arma +para ellos ms segura que el trabuco. La gente de la calle sinti el +retroceso de los del portal, y se repleg, abrindoles paso. Al mismo +tiempo un escuadrn de caballera bajaba por la calle del Conde-Duque, +y un batalln de nacionales avanzaba por la del Portillo, impidiendo la +salida de los amotinados. Hubo luchas parciales; pero, no obstante, la +dispersin del pueblo fu completa, desde que los del portal, recibidos +por una descarga, retrocedieron hacia la plaza. La corrida que cruz +por la calle de San Bernardino y la plaza de San Marcial arrastr en su +rapidez la mayor parte de las personas acumuladas all por la +curiosidad la participacin en el motn. En vano algunos de los +llamados jefes trataron de impedir aquella desorganizacin con +improvisadas filpicas. La dispersin creci hasta el punto de que slo +quedaron en la plazuela Lobo, Perico Ganza, Pinilla y el cadver del +Doctrino, que, herido mortalmente en el crneo al entrar en el portal, +haba podido retroceder hasta la plaza, donde cay. Quince veinte le +rodeaban, dudando si escapar con los dems defenderse. Las tropas de +la casa no haban salido; la caballera avanzaba, y los nacionales +llegaban ya al palacio de Liria. + +--Es una locura; huyamos--grit Pinilla. + +--Y qu hacemos con ste?--dijo uno, sealando el cadver del Doctrino. + +--Qu hemos de hacer? Bonita reliquia para cargar con ella! + +--Tiene algn papel en el bolsillo? A ver, quitrselo pronto! + +Pinilla le registr cuidadosamente. + +--No tiene papeles, pero s un bolsillo. + +--A ver, venga--dijo Lobo. + +Pinilla se lo guard en su cinto; todos corrieron, y la plaza qued +desierta hasta que la ocup la tropa. + + + + + +CAPTULO XLI + + + +#Fernando el Deseado.# + + +No hemos examinado aquella agitada sociedad ms que en una sola faz. Las +altas regiones del Poder han permanecido impenetrables para nosotros; +pero ahora nos toca hacer una excursin hacia los elevados lugares, +lugares que llamaba el pblico la _Casa Grande_, para conocer, aunque no +con la profundidad que el caso exige, la fuente del abominable complot +anteriormente descrito. + +En una sala del pabelln, que forma un martillo en la fachada oriental +de Palacio, estaba Fernando VII en la misma noche del motn. En aquel +pequeo despacho no reciba los ministros; aqulla no era la cmara: +era la camarilla. All haban privado grandemente en pocas anteriores +el duque de Alagn, Lozano de Torres, Chamorro, Tattischief y otros +memorables personajes de los seis aos que siguieron la vuelta de +Valencey. Alguna vez los ministros eran favorecidos con su admisin en +aquel recinto de perfidias y adulacin, y all las sonrisas de Fernando +para sus secretarios eran siempre siniestras. Cuando sonrea un +liberal, malo. Este axioma cortesano tuvo gran boga del 20 al 23. + +Aquella noche estaba con Coletilla, su perro favorito. Sentados junto +una mesa el uno frente al otro, tenan delante unos papeles, que sin +duda eran cosa importante por la atencin con que los lean y anotaban y +por la actitud satisfecha con que el Rey celebraba lo que all estaba +escrito. Fernando se permita algunas agudezas de vez en cuando, porque +era hombre, como todos saben, que posea en grado eminente la propensin + la burla, que ha sido siempre constantemente adorno del carcter +borbnico. Coletilla, que no acostumbraba rerse, rea tambin, por +considerar desacato no reproducir en su fisonoma complaciente y esclava +todas las alteraciones de la regia faz de su amo. + +--Seor, esta noche--dijo--es la noche de la redencin. Dios quiera en +su altsima justicia que nuestra empresa llegue feliz trmino! Yo as +lo espero; confo mucho en el valor de los que estn encargados del +negocio. Seor, V.M. recobrar sus divinos atributos, usurpados por una +turba de habladores sin honor ni nobleza. Espaa va despertar. Ay de +aquellos que sean sorprendidos en el error, cuando la patria sacuda su +letargo, abra los ojos y vea...! + +Fernando no contest: haba inclinado la cabeza y pareca muy +meditabundo. La luz de una lujosa lmpara le iluminaba completamente el +rostro, aquel rostro execrable que, para mayor desventura nuestra, +reprodujeron infinidad de artistas, desde Goya hasta Madrazo. Es +terrible la infinita abundancia de retratos de aquella cara repulsiva +que nos leg su reinado. Espaa est infestada de efigies de Fernando +VII, ya en estampa, ya en lienzo. Esa cara no se parece la de tirano +alguno, como Fernando no se parece ningn tirano. Es la suya la ms +antiptica de las fisonomas, as como es su carcter el ms vil que ha +podido caber en un ser humano. Estupenda nariz, que sin ser deforme como +la del conde-duque de Olivares, ni larga como la de Cicern, ni gruesa +como la de Quevedo, ni tosca como la de Luis XI, era ms fea que todas +stas, formaba el ms importante rasgo de su rostro, bastante lleno, +abultado en la parte inferior, y colocado en un cuerpo de buenas +proporciones. La vanidad austraca no hubiera puesto su boca prominente +debajo de la nariz borbnica, smbolo de doblez, con ms acierto y +simetra que como estaba en la cara de Fernando VII. Dos patillas muy +negras y pequeas le adornaban los carrillos, y sus pelos, erizados un +lado y otro, parecan puestos all para darle la apariencia de un tigre +en caso de que su carcter cobarde le permitiera dejar de ser chacal. +Eran sus ojos grandes y muy negros, adornados con pobladsima ceja que +los sombreaba, dndoles una apariencia por dems siniestra y hosca. + +Respecto su carcter, qu diremos? Este hombre nos hiri demasiado, +nos abofete demasiado para que podamos olvidarle. Fernando VII fu el +monstruo ms execrable que ha abortado el derecho divino. Como hombre, +reuna todo lo malo que cabe en nuestra naturaleza; como rey, resumi en +s cuanto de flaco y torpe puede caber en la potestad real. La +revolucin de 1812, primera convulsin de esta lucha de cincuenta aos, +que an dura y tal vez durar muchos ms, trat de abatir la tirana de +aquel demonio, y en sus dos tentativas no lo consigui. La revolucin +hubiera abatido Nern, Felipe II, y no abati Fernando VII. Es +porque este hombre no luch nunca frente frente con sus enemigos, ni +les di campo. No fu nuestro tirano descarado y descubiertamente +abominable; fu un histrin que hubiera sido ridculo no tratarse del +engao de un pueblo. Nos enga desde nio, cuando, fraguando una +conspiracin contra un favorito aborrecido, muy superior Fernando por +su inteligencia, adquiri una popularidad que pronto pag Espaa con la +sangre de sus mejores hijos. Fernando fu mal hijo: conspir contra su +padre Carlos IV, cuya imbecilidad no disminua el valor de su +benevolencia; conspir contra el trono que deba heredar ms tarde, y +aun amenaz la vida del que le di el ser. Despus se arrastr los +pies de Napolen como un pordiosero, mientras Espaa entera sostena por +l una lucha que asombr al mundo. Al volver del destierro pag los +esfuerzos de los que l llamaba sus vasallos con la ms fra ingratitud, +con la ms necia arrogancia, con la anulacin de todos los derechos +proclamados por los constituyentes de Cdiz, con el destierro la +muerte de los espaoles ms esclarecidos; encendi de nuevo las hogueras +de la Inquisicin; se rode de hombres soeces, despreciables +ignorantes, que influan en los destinos pblicos como hubiera podido +influir Aranda en las decisiones de Carlos III; persigui la virtud, el +saber, el valor; di abrigo la necedad, la doblez, la cobarda, +las tres fases de su carcter. Restablecido pesar suyo el sistema +constitucional, tasc el freno, disimul como l saba disimular, +guardando el veneno de su rabia, devorando su propio despecho, +encubriendo sus intentos con palabras que nunca pronunci antes sin risa + encono. Lo que es capaz de tramar un ser de stos, tan hipcritas como +cobardes, se comprende por lo que tram Fernando en aquellos tres aos +desde las mil facciones y complots realistas, alimentados por l, hasta +el complot final de los cien mil hijos de San Luis, que Francia mand al +Trocadero. As recobr lo que en jerga real llamaba l sus derechos, +inaugurando los diez aos de fusilamientos y persecuciones en que la +figura de Tadeo Calomarde apareci al lado de Fernando, como Caifs al +lado de Pilato. El pacto sangriento de estos dos monstruos termin en +1823, en que Dios arranc de la tierra el alma del Rey, y entreg su +cuerpo los stanos del Escorial, donde an creemos que no ha acabado +de pudrirse. + +Pero con este fin no acabaron nuestras desdichas. Fernando VII nos dej +una herencia peor que l mismo, si es posible: nos dej su hermano y +su hija, que encendieron espantosa guerra. Aquel rey que haba engaado + su padre, sus maestros, sus amigos, sus ministros, sus +partidarios, sus enemigos, sus cuatro esposas, sus hermanos, su +pueblo, sus aliados, todo el mundo, enga tambin la misma +muerte, que crey hacernos felices librndonos de semejante diablo. El +rasgo de miseria y escndalo no ha terminado an entre nosotros. + +Pero no hagamos historia y sigamos nuestro cuento. + +--Y olvidaris, seor, lo que me habis prometido para mi +sobrinillo?--dijo Elas.--Ah!, yo quisiera que V.M. le conociera: es el +botarate mayor que ha nacido. Anoche habl en _La Fontana_ y les volvi +locos. Le aplaudan con unas ganas ... Yo tambin le aplaud. Con tres +oradores as nos hubiramos ahorrado mucho dinero. El pobre ha hecho +bastante. S, seor; mi sobrino lo merece, lo merece.... + +--Basta que sea tu sobrino, y que t tengas empeo en darle ese +destinillo ... S; te lo nombro consejero de la Intendencia de +Filipinas. Har carrera. A m me gustan los chicos as ... exaltados.... + +--Seor--dijo Elas humillando su cabeza hasta tocar con la nariz el +tapete de la mesa,--yo no s cmo V.M. no se cansa de protegerme. Yo, +que jams oculto la verdad V.M., me atrevo decirle respetuosamente +que mi sobrinillo no merece semejante favor. Es un loco: tiene la cabeza +llena de desatinos, y creo que jams ser un hombre formal. Si me atrev + pedir V.M. ese favor, fu por los servicios que ha prestado el chico + nuestra santa causa, unindose esos admirables, aunque indirectos, +instrumentos de justicia que esta noche van salvar la patria. + +--Tu sobrino merece el destino, y punto concluido. Aqu tengo el +decreto--dijo el Rey mostrando uno de los papeles. + +Despus aadi sonriendo: + +--Al fin llegar un da en que promulgue una ley por mi cuenta y riesgo. +Si viniera Feli y viera estos decretos hechos y firmados por mi sin +consultarle.... + +--Me parece que no los vern Feli ni otros muchos: de eso +respondo--dijo Coletilla siniestramente.--Dios permitir que las sabias +leyes de un rey justo salgan luz pblica y lleven el orden, la +obediencia y el respeto al nimo de todos los espaoles. Maana, seor, +maana. Lo primero, seor--prosigui despus de haber mirado al cielo un +buen rato,--es nombrar los capitanes generales y los regentes de todas +las Audiencias, gente de confianza que vaya al momento cumplir las +leyes perentorias de seguridad pblica que les daris. El Rey hizo con +la mano ese gesto frecuentsimo que indica la actitud de castigar. Una +contraccin de boca di la ltima expresin aquel gesto admirable. + +--Seor--continu el consejero ulico,--yo me atrevera recomendar +V.M. una cosa; y es que nada sera ms funesto que una clemencia, que +podramos llamar criminal. Recuerde V.M. lo del ao 14. Si ahora, como +entonces, se contenta V.M. con mandar al Fijo de Ceuta ciertas +personas.... + +Coletilla, aunque observaba siempre en la conversacin las frmulas de +la etiqueta absolutista, hizo con la mano, fijando el pulgar bajo la +barba y agitando los dems dedos, un gesto que el Rey entendi +perfectamente. + +--Ya veremos lo que se hace--dijo Fernando, significando con una +oscilacin de su labio que no sera tan blando como en 1814.--Ya son las +doce--aadi mirando un reloj.--Sabes que no se siente por ah todo el +ruido que fuera de desear? + +--Por aqu no vendrn, seor. Ya saben que est aqu la Guardia Real, +que no admite bromas. + +--Ya la Guardia sabe lo que tiene que hacer: acercarse aqu y no hacer +manifestaciones en favor de nadie. Despus.... + +--Me parece que siento ruido de voces ... all ... hacia los Caos--dijo +Coletilla acercndose al balcn y aplicando el odo con la insidiosa +cautela de un ratero. + +--S; pero es hacia San Marcial, hacia all abajo. Creo que en la plaza +de Afligidos pasa algo ya--dijo el Rey. + +--S; all deben estar ya. All es la cosa ... No se horroriza V.M. al +considerar qu planes inicuos podra fraguar all esa gente? Tal vez +algn atentado contra el Trono contra la vida de V.M. Quin sabe? +Todo se puede esperar de liberales. + +--Alguna coalicin parlamentaria, como dicen. Pensaran presentar alguna +ley, y se ponan de acuerdo con la mayora para votarla. + +--Para eso, seor, no se renen tantas personas de noche, con tales +precauciones y con el mayor secreto. + +--Es que me tienen miedo--dijo el Borbn.--Saben muy bien que yo puedo +destruir sus planes ac con mi gramtica parda, sin andarme en +constitucionalidades. Oh! Bien me conocen ellos. Tambin me figuro que +han tenido noticia por algn conducto de mis relaciones con la Santa +Alianza, habrn sabido mi correspondencia con Luis XVIII. Pero con tal +que lo de esta noche salga bien, poco importa lo dems. + +En Palacio cundi la alarma con las noticias que llegaron del tumulto de +la capital. El Monarca, cuando recibi sus gentileshombres y al jefe +de la Guardia, se mostr muy sorprendido, y hasta jur que tendran los +amotinados pronto y ejemplar castigo. Volvi la camarilla y al lado de +su consejero ulico, que estaba alborozado por haber sentido una +algazara ms fuerte que la anterior. + +--Seor--murmur,--ya, ya ... Por el ruido parece como que vuelven. + +--Vuelven? dijo el Rey con ansiedad.--De dnde? + +--De all. Vuelven! Tal vez trayendo por trofeo.... + +Mucho tiempo estuvieron los dos escuchando con grande atencin y +ansiedad. Pasaron media hora en silencio, slo interrumpido por algunas +frases de Coletilla y algunos monoslabos del Deseado. Al fin sintieron +el ruido de un coche que paraba las puertas de Palacio. + +--Quin ser?--dijo el Rey con una gran alteracin de semblante y +pasando la cmara. + +Anunciaron al ministro de la Gobernacin. Fernando volvi la camarilla +y mir Elas con una cara en que el consejero ley despecho y +desaliento. + +--El ministro de la Gobernacin! No me dijiste que iba tambin all? + +--Seor--dijo Coletilla, en la actitud de una zorra apaleada,--preciso +es que haya acontecido algo extraordinario. Feli tambin iba all. + +--Est aqu!--dijo Fernando, hiriendo fuertemente el suelo con el +pie.--Todo se ha perdido. Feli viene; escndete por ah cerca. Le +recibir aqu mismo. Quiero que oigas lo que dice. + +Escondise Coletilla. El Rey hizo pasar al ministro la camarilla. +Vena Feli muy agitado; pero Fernando estaba sereno, al menos en +apariencia. Indic que acababa en aquel momento de tener noticia de una +borrasca popular, y que la juzgaba de poca importancia. + +--Seor--dijo el secretario,--ms que un motn producido por el +descontento del pueblo, parece esto un complot ideado por personas que +hacen de ese mismo pueblo un instrumento de disolucin y anarqua. + +--Pero quin, pero quin?--dijo Fernando fingindose incomodado, y lo +estaba en realidad, aunque por causa distinta. + +--Esos exaltados, enemigos constantes del Gobierno de V.M., porque no +les permite llevar el uso de los derechos hasta el desenfreno. + +--Pero qu piden esta noche? + +--Han pretendido allanar la casa de lava; han intentado asesinarle, +juzgar por la actitud de las turbas que all se reunieron. Pero avisado +oportunamente por un joven que estaba en el secreto de la conspiracin, +di parte y se colocaron algunas fuerzas dentro de la casa, pudiendo +evitar un horrible crimen. + +--Y dnde ha sido eso? + +--En la plazuela de Afligidos. + +--No viva lava en la calle de Amaniel?--pregunt el Rey con una +mirada que estuvo punto de turbarle. + +--Si, seor: all viva; pero desde algn tiempo se ha mudado esta +otra casa, que es suya tambin. Por fortuna, las turbas no han podido +realizar su infame designio. Al separarme yo de mis compaeros, el +ministro de la Guerra haba dado las rdenes necesarias, y el orden +estaba restablecido completamente. + +--Pero no puedo comprender que se amotinara todo un pueblo para +atropellar un solo hombre. No sera que en esa casa se reunan muchos +de los que el pueblo odia? De cualquier modo que sea, es preciso un +pronto castigo. Espero que no os dejaris burlar por esa canalla. Caiga +el peso de la ley sobre ella, y ver si de una vez se acaban estos +motines, Feli, que bien se puede asegurar que desde que tienen libertad +los espaoles no nos acostamos un da tranquilos. + +--Seor, los esfuerzos del Gobierno son intiles para conseguir ese fin. +Es cosa que desespera y aturde ver cmo nos es imposible tranquilizar +ciertas gentes. Por todas partes aparecen partidas de facciosos movidas +por una parte del clero. Hay todava muchos espritus apocados que no +quieren creer que el inters de V.M. y de la nacin consiste en el +sistema que todos amamos y defendemos. Hay personas tan ciegas, que an +no han llegado comprender que es V.M. el que ms ama y el que ms +desea su cumplimiento. Todas las leyes liberales que V.M. sanciona y +promulga con gran sabidura, no bastan convencerles. Qu hacemos +contra tales gentes? + +Fernando estaba ciego de furor al comprender adonde iban dirigidas las +embozadas alusiones del ministro. Era tan rastrero y cobarde, que, +pesar de su ira, habl para fulminar anatemas contra los que an soaban +con la restauracin del absolutismo. + +--El atentado de esta noche se ha reprimido--dijo el ministro.--Quiera +Dios que podamos impedir los que traten de perpetrar maana! Es preciso +buscar en su origen el remedio de este mal. Yo creo que el partido +exaltado no es el nico autor de estos desrdenes. + +--Pues quin?--pregunt el Rey, que, pesar de su cobarda, sinti +en aquel momento herida su dignidad, y se puso muyencendido.--Quin, +Feli? + +--Seor, yo me encargar de averiguarlo, y propondr V.M. los medios +de darles un ejemplar castigo. Se sabe que entre la juventud ms +acalorada se ingieren ciertas personas que jams tuvieron nota de +liberales ni mucho menos. Dicen que esas personas trabajan continuamente +para llevar al pueblo los excesos que lamentamos. Esas gentes, seor, +son, mi modo de ver, los enemigos de V.M. Sobre ellos debemos dirigir +los ojos de la vigilancia y la mano de la justicia. + +--S--contest Fernando con su acostumbrada hipocresa.--Si; hay +insensatos que juzgan que para mi hay gloria, hay dignidad fuera de la +Constitucin, y estoy dispuesto castigar sos con ms rigor que +los frenticos demagogos. Energa, energa es lo que quiero. + +--Seor, no tengo palabras con que abominar bastante la conducta de un +hombre muy conocido en Madrid; uno que ha tenido la osada de usar, +profanndolo, el nombre de V.M. para disculpar sus horribles +maquinaciones. Ese hombre es ms criminal que los mayores asesinos, que +los ms rabiosos anarquistas; ese hombre corrompe al pueblo, corrompe +la juventud exaltada; frecuenta los clubs ... Pero nada de esto sera +grave si no se atreviera tomar en boca un nombre que aman todos los +espaoles como smbolo de paz y libertad. Ese hombre se llama Elas, y +es conocido por Coletilla en los clubs. + +--Pues se y otros como se es preciso exterminarlos--dijo el Rey, +usando su palabra favorita.--Esa canalla es la que ms dao hace mis +intenciones, extraviando la opinin del pueblo. + +--Yo respondo, seor, que de esta vez har todo lo posible para que ese +hombre no se escape. Ya otras veces se ha procurado prenderle; pero no +s cmo consigue evadirse de la Justicia, y pasea despus su cinismo por +todas las calles de Madrid, por todos los clubs. Esta vez no creo que se +nos escape. Ya daremos con l. Precisamente esta noche, Bozmediano, que +se hallaba en casa de lava, me ha dicho que tuvo noticia del complot +pocas horas antes de haber sido intentado, por un sobrino del mismo +Coletilla, joven que el infame quiso poner al servicio de sus viles +propsitos. + +--Pues es preciso premiar ese joven--dijo Fernando, empeado cada vez +ms en disimular la agitacin que le dominaba. + +--Si, seor; es un joven de mrito, segn me ha dicho Bozmediano, y muy +buen liberal. Antes de ocurrir este lance me lo haba propuesto para una +plaza de oficial en el Consejo de Estado, y lo he concedido. + +--Bien; me gusta que se premie esa clase de servicios. + +--Maana podr traer V.M. un parte detallado de lo ocurrido esta +noche. Adems, creo que el ministro de la Guerra no tardar, y l +enterar V.M. de las precauciones que hemos tomado. + +--Esta noche?--dijo el Rey con hasto. + +--Veo que V.M. quiere descansar. Por esta noche no hay nada que temer. +Puede V.M. reposar tranquilo. + +--Bien; puedes retirarte. + +Fuse el ministro, y es de creer que se fu satisfecho por haber dicho +cosas que slo en aquellos momentos de irritacin y sobresalto se +hubiera atrevido decir al Soberano. Feli era hombre tmido, y es la +verdad que su indecisin se debieron muchos de los lamentables sucesos +ocurridos en aquel trastornado perodo. + +Cuando Fernando se encontr solo abri una mampara, y Elas, que estaba +oculto, se present. La imagen del consejero ulico daba pavor. Estaba +lvido; le temblaban los labios, secos por el calor de un aliento que +sacaba del pecho el fuego de todos sus rencores. Crispaba los puos, y +aun se hera con ellos en la frente, produciendo el sonido desapacible +que resulta de la seca vibracin de dos huesos que se chocan. + +--Ves?--le dijo el Rey, encendido de furor y dando en el suelo una +real patada, que estremeci la sala.--Ves lo que ha pasado? Oste? +Vuelve decirme que todo era cosa segura, que confiara en ti, que t lo +haras todo. Ah, qu desgraciado soy!--aadi con desaliento.--Que no +encuentre yo un hombre! Un hombre es lo que yo necesito, un hombre! + +--Seor--murmur Elas, alejado del Rey como el perro que ha recibido un +palo de su amo.--Seor, nos han vendido!... Ese sobrino mo, ese infame +nos ha vendido! + +--No--dijo Fernando con repentino acceso de ira;--t, con tu imprudente +conducta, me has comprometido. Ya ves, todo el mundo sabe que eres +agente mo. No viste cmo con buenas palabras me lo dijo Feli? Oh, le +hubiera arrancado la lengua! T me has vendido! + +--Seor--replic Coletilla con voz en que haba algo de llanto,--seor, +traspasadme el corazn, pero no digis que os he vendido. Yo no puedo +venderos. Abofeteadme; escupidme, seor, antes que decirme tal cosa ... +Vuestra causa ha sido siempre mi nico pensamiento; ella me he +dedicado con toda la actividad de que soy capaz. Es que Dios, seor, +permite ciertas cosas; Dios pone prueba nuestro temple y nuestro +valor. No me culpis m, seor; yo os he servido como un perro. + +En aquel momento, podemos asegurarlo, Coletilla habra quedado muy +satisfecho si Fernando hubiera cogido en su cobarde mano la espada +augusta de sus mayores, atravesndole con ella. Pero Fernando no hizo +tal cosa. Coletilla sinti todo el menosprecio de su amo, y aquel +puntapi moral le lastim ms que una pualada. El fantico realista +hubiera visto con terror, pero no con asombro, que el Deseado le mandara +colgar de una almena le hiciera apoyar la cabeza sobre el tajo feudal +para recibir el hachazo del verdugo. Acercse al Rey, se le arrodill +delante, y dijo con gran energa: + +--Seor: yo os juro, en nombre de vuestros mayores, que esta derrota +aparente que hemos sufrido no es ms que el preludio de la gran victoria +que ha de poner remate nuestra empresa. Yo os lo juro! Despreciad las +alusiones de Feli, despreciadlo todo. Seguid; sigamos. Los leales +existen; slo falta el primer paso. Tropezamos esta noche? Maana no +tropezaremos: os respondo de ello, os lo juro. + +Levantse lentamente; hizo una profunda reverencia, inclinndose lo ms +que pudo, y se dirigi la puerta, volviendo el rostro varias veces +ver si el Rey le miraba. El Rey no le mir. Estaba muy ensimismado; de +vez en cuando hera el suelo con el pie, ocultando la cabeza entre las +manos sin decir palabra. Coletilla, desde la puerta, esper una mirada +del Deseado; no la consigui, y fuse, sintiendo, al par de su +concentrada rabia, dolorosa impresin de agravios y desconsuelo que le +pona en el corazn un dolor inaudito. + + + + + +CAPTULO XLII + + + +#Virgo potens#. + + +Lzaro qued dentro de la casa de lava durante los breves y angustiosos +momentos que dur la tentativa de lucha entre el pueblo y la tropa. +Sentan desde all el rumor popular, y por instantes creyeron que haba +llegado la ltima hora de todos ellos. El objeto que all reuna los +ilustres personajes era tratar de los medios que podan emplearse para +impedir las frecuentes conspiraciones de Palacio. Pueden burlarse las +cbalas de un partido, de dos; pero contra las del Soberano, smbolo de +legalidad, qu fuerza puede tener un Ministerio? Si hay algo ms +terrible que la anarqua, son las camarillas. Contra esto no hay arma +eficaz, no ser el arma de un regicida. No podemos asegurar si en +aquellas reuniones se trat de poner en prctica el artculo de la +Constitucin; idea que despus, con gran escndalo de Europa, se realiz +en las Cortes de Sevilla del ao 23. Pero s podemos asegurar que +aquellos hombres se ocuparon, con la afliccin y desaliento que era +natural, de los rumores de intervencin francesa, de las relaciones +secretas de Fernando con Luis XVIII, y, por ltimo, del ejrcito de +observacin puesto por el Gobierno francs en la frontera con el +pretexto de cordn sanitario. + +Volvamos nuestro cuento. Cuando termin el peligro y se alej la +multitud, la mayor parte de las personas permanecieron en la +huerta, subiendo la casa tan slo los tres que haban de figurar +en el reconocimiento ordenado por la autoridad. Todo se arregl de +modo que en el parte del capitn general que haba de publicarse +al da siguiente, no figurara la existencia de reunin secreta ni +cosa parecida. + +Al amanecer se fueron todos custodiados por la tropa y con mucho sigilo. +Lzaro, sin que nadie le custodiara, se fu la calle del Humilladero. +Clara, que haba tenido noticia del alboroto de aquella noche, estaba en +la mayor inquietud. A cada ruido que sonaba en la calle se incorporaba +con grande agitacin y sobresalto. Decale Pascuala mil cosas divertidas +para distraerla, y cada momento le contaba las estratagemas que tuvo +que poner en juego para que su Pascual no se echara la calle, teniendo +que encerrarle en la casa y esconderle la escopeta en lo ms profundo +del stano. El tabernero, que en realidad era un hombre pacfico, viendo +que le cerraban la puerta y le impedan ir cubrirse de gloria en las +calles, se bebi lo mejor de su comercio, y sin hacer alborotos, porque +tambin eran pacficas las monas que coga, se tendi en el banco y +empez roncar de tal modo, que pareca su voz una burla durmiente del +ronquido popular que sonaba en las calles. + +Esper Clara toda la noche con mortal inquietud; pas una hora y otra +hora, y rez todas las oraciones que saba, sin olvidar las que le haba +enseado doa Paulita. Su buen amigo no volvi hasta la maana. Cuando +ella vi que no estaba herido, que no le faltaba ningn brazo, ni media +cabeza, ni tena en el pecho ningn tremendo, sangriento agujero, como +ella haba soado con horror, se qued tranquila y en extremo contenta. + +--Si vieras lo que he hecho esta noche!--dijo Lzaro, sentndose +fatigado y sin aliento junto al lecho.--He salvado la vida ms de +veinte personas, los hombres ms esclarecidos de Espaa. Iban ser +villanamente asesinados esta noche. + +--Jess!--exclam Pascuala, llevndose las manos la cabeza.--Qu me +alegro de que mi Pascual no hubiera salido! Si sale, me lo asesinan. + +--Una infernal maquinacin estaba preparada para matarlos en un sitio +en que estaban reunidos. Todo por ese hombre malvado ... Si vieras +qu tumulto! + +--Ah, no salgas, por Dios!--dijo Clara. + +--Es preciso salir. S que tratan de prender mi to, que tratan de +hacerle justicia. Lo merece, es cierto; pero yo que hice cuanto pude +para impedir la realizacin de sus inicuos planes, tratar tambin de +salvarle l. Es hermano de mi madre. Si avisndole que tratan de +prenderle se salva, y no le aviso, mi conducta es criminal. Es un +infame, con vergenza lo confieso; pero si no impido su persecucin y su +muerte, tendr remordimientos toda mi vida. + +La hurfana no pudo resistir un sentimiento de lstima y piedad hacia +aquel hombre excntrico que, sin dejar de ser su tirano, haba sido su +protector y el amparo de su niez. + +--S, s; ve--dijo.--Pobre hombre! Qu ha hecho? Pero no vayas t; no +podras mandarle un recado? + +--Yo mismo debo ir. Volver pronto; no temas nada. Qu me puede +suceder? + +--Ay, Dios mo! Todava me parece que siento aquellos gritos de anoche +... Y si se enfada contigo y te rie? + +--Quin? + +--l! Ese hombre, que debe estar ms rabioso que nunca. + +--No me importa. Hoy ser la ltima vez que le vea. + +--Y si vas la casa y encuentras las dos seoras, y doa Salom te +dice algo que te ofenda, y te habla de mi diciendo que soy incorregible? + +--Si me dice algo que me ofenda, me importar poco; pero si me habla de +ti, pienso que ser la ltima vez que se atreva pronunciar tu nombre. + +--Y si descubren que estoy aqu y vienen las tres atormentarme +dicindome que soy muy mal educada? Oh!, si las veo entrar, me muero. + +--No vendrn--indic Lzaro sonriendo.--Y si vienen, estar yo aqu. + +--Ve entonces--dijo Clara con una melancola que detuvo al aragons un +momento y quebrant un poco su resolucin irrevocable. + +--Adis ... es preciso. Volver pronto. + +No quiso esperar ms tiempo; sali y dirigise la inquisicin de la +calle de Beln. Las ocho seran cuando entr en casa de las +nobilsimas damas. Paz y Salom no estaban all, porque haban salido + buscar casa. Cuando la devota abri la puerta y vi Lzaro, su +sorpresa y su turbacin fueron tales, que permaneci buen rato sin +decirle palabra, mirndole bien, como si creyera que aquella imagen +era el efecto de una visin. + +--Ah!--exclam, cerrando la puerta, una vez que Lzaro estaba +dentro.--Yo cre que no le vera usted ms. + +Sinti el joven un alivio cuando supo que las dos arpas estaban fuera. +Doa Paulita le inspiraba respeto y gratitud, pues no haba odo jams +la menor recriminacin en su boca, ni Clara le haba dicho que tuviera +queja ninguna de ella. El recuerdo de la escena y dilogos misteriosos +ocurridos algunas noches antes, le puso muy pensativo. Sin saber por +qu, cuando se vi solo en aquella casa sombra, en compaa de aquella +mujer plida, con la vista extraviada y el rostro enflaquecido por tres +das de delirio y calentura; cuando not sus ligeras convulsiones, su +agitada respiracin, su mirada viva, sin saber por qu, lo repetimos, +tuvo miedo. + +--Est mi to?--pregunt.--Tengo que verle. + +--No est; desde ayer no parece. + +--Qu contrariedad! Tengo que verle hoy mismo. + +--Tal vez venga la hora de comer. + +--No quisiera esperar; he de verle antes. Adems, yo no como aqu; yo no +vuelvo ac, seora ... Ahora me despido de usted para no volver ms. + +Doa Paulita se qued mirando al joven como si oyera de sus labios la +cosa ms inverosmil y ms absurda. + +--Para no volver!--dijo cerrando los ojos.--No, no lo puedo creer; no +es cierto. + +---S, seora; es cierto. Yo no puedo estar en esta casa ni un da ms. +Adis, seora. + +--Lzaro--murmur la devota, asindose al brazo derecho del joven como +un nufrago que encuentra una tabla en momentos desesperados.--Usted se +va ... se va! Y yo me quedo aqu para siempre. Oh!, quiero morirme mil +veces primero. + +El joven estaba confundido. Aterrbale la actitud dolorida de la mujer +mstica, sus labios trmulos y secos, la expresin de su rostro, que +anunciaba la ms grande desesperacin. + +--Yo soy una muerta, yo no vivo--dijo ella.--Yo no puedo vivir de esta +manera ... Ya le dije usted que no era santa, y cun cierto es! Hace +tiempo que me he transformado ... Puedo nacer la verdadera vida, puedo +salvarme, puedo salvar mi alma, que va sucumbir si permanezco de este +modo. Yo espero vivir.... Al ver que usted tardaba, la esperanza comenz + faltarme; pero usted ha venido. No puedo creer que Dios me lo ha +enviado? Hay cosas que nosotras no podemos decir; pero yo las digo, +porque me siento destrozada interiormente. Ha llegado para m el momento +de dejar una ficcin que me mata; yo no s fingir. Cre que Dios me +reservaba para una vida ejemplar, de continua devocin y tranquilidad; +pero Dios se ha burlado de mi, me ha engaado, me ha hecho ver que la +virtud con que yo estaba tan orgullosa no era otra cosa que una farsa, y +aquella aparente perfeccin un desvaro. Yo no haba vivido an, ni me +haba conocido. No puedo estar ms aqu; porque esto sera prolongar +este engao, que antes fu mi mayor placer y ahora mi mayor martirio. + +--Seora--dijo Lzaro, que comprendi al fin toda la profundidad del +nuevo carcter de la devota, y vi claro en lo que antes era para l un +misterio.--No se agite usted sin razn. Sea usted libre y no sacrifique +su felicidad exigencias de familia. Las dos seoras que viven con +usted son muy intransigentes. + +Quera el joven evadirse, con esta salida, de la contestacin enojosa +que las palabras y la actitud de la santa parecan exigir. + +--No me importa su carcter--dijo sta.--Yo las quiero, son mis +parientas y compaeras de toda mi vida. Despus que yo tome una +resolucin irrevocable, poco me importa lo que ellas puedan decir +hacer. Yo estoy decidida, Lzaro. + +Y en vano buscaban sus ojos en el semblante del joven indicios de los +sentimientos que con tanta ansiedad le peda. El haca esfuerzos por +permanecer inmutable ante aquella santa mujer, agitada por las +alternativas de un arrebato mstico; y no sabiendo qu decir, di un +paso hacia la puerta. + +--No--dijo la devota, detenindole con ms fuerza. Marcharse usted? Qu +idea! Qu va ser de mi? Sola para siempre! La muerte lenta que me +espera es peor que si ahora mismo me matara usted ... Y deca que era +agradecido! Usted es la misma ingratitud. Siempre lo he credo. Hay +personas que no merecen recibir la ms ligera prueba de afecto. Usted es +uno de sos. Y, sin embargo, por una fatalidad que nos cuesta tantas +lgrimas, siempre van dirigidos los ms grandes tesoros de amor las +personas que menos los merecen. + +--No, por Dios; no me llame usted ingrato respondi Lzaro, viendo que +era ya imposible evadirse las declaraciones que la teloga exiga de +un modo tan apremiante.--Yo no soy ingrato, y menos con usted, que tan +bondadosa ha sido conmigo. + +--Si usted olvidara eso, sera el ms infame de los hombres. A pesar de +todo, siempre cre que no era usted tan malo como decan. Usted ser +bueno; la felicidad hace buenas las personas. Yo tambin espero serlo +... Ah! No sabe usted en qu he pensado? He tenido estos das llena la +cabeza con unas ideas ... No lo puedo contar. Sabe usted? Pienso que +estoy destinada largos das de paz y felicidad, de que disfrutar +alguien conmigo. + +--Qu es eso?--pregunt Lzaro, algo tranquilizado por la esperanza de +que aquella nueva idea apartara la conversacin del fastidioso tema por +que haba empezado. + +--Es--continu la santa con una amabilidad forzada que la haca ms +lgubre,--es que yo he pensado que no puede existir perfeccin mayor que +la que ofrece la vida domstica con todos los deberes, todos los goces, +todos los dolores que en s lleva la familia. Ay!, meditando sobre esto +he comprendido la esterilidad de mis rosarios, de mis rezos. Qu estado +puede igualarse por su dignidad y nobleza al estado de la esposa, de +cuya solicitud penden tantas felicidades, la vida de tantos seres? + +--Efectivamente, seora--dijo Lzaro muy confuso;--eso es cierto. Pero +las personas que, como usted, se elevan tanto por la meditacin y la +abstraccin; que se libran de las flaquezas humanas por su fortaleza, +son mucho ms perfectas. + +--Perfectas? Qu loco es usted! Y qu ha dicho usted de flaquezas? +Llama usted flaquezas la verdad de nuestra naturaleza, que se +manifiestan como Dios las ha criado? + +El aturdimiento del joven no tuvo lmites. + +--Aspirar hacer la felicidad--continu ella--de muchos seres por el +amor y los lazos de la familia, es eso lo que usted llama flaquezas? + +--No, seora; eso no. + +--Oh! Usted se va asustar de lo que le voy decir. No lo creer +usted; es inconcebible. + +Lzaro, que crea ya que doa Paulita Porreo no poda decir nada ms +inconcebible, tembl ante la promesa de nuevas y ms extraas +confidencias. + +--Para realizar la felicidad y la paz con que yo he soado, no basta el +amor; es decir, que para evitar mil irregularidades y disgustos es +necesaria adems otra cosa. Cuando en la vida ocurren dificultades, el +mutuo amor se ve diariamente acibarado. Tiembla el uno por el otro; +tiemblan los dos por los hijos; la felicidad se ve comprometida cada +instante; asusta el da de maana; se tienen remordimientos de haberse +unido. Yo he comprendido esto fuerza de imitacin, y tambin me parece +que lo he ledo en no s qu libro. + +--Es verdad, seora; yo comprendo lo que usted quiere decir--observ +Lzaro, admirado de tanta sabidura. + +--Pues yo voy decir usted una cosa que le sorprender mucho, +Lzaro--dijo Paulita, dirigiendo hacia el joven toda la melancola y el +suave inters de su mirada. Voy decirle usted una cosa que le +sorprender sobremanera: yo soy rica. + +Efectivamente, Lzaro se qued absorto. + +--S--continu ella,--yo soy rica. Usted se maravilla. Conociendo la +vida que llevamos ... Este es un secreto que slo confo quien debo +confiarlo: usted, nica persona que ... El uso que yo pienso hacer de +esa riqueza, ya usted lo ha comprendido. Yo no debo hacer declaraciones +innecesarias. Nosotros nos hemos comprendido, hemos confundido nuestros +propsitos en uno slo, no es verdad? + +--S, seora--dijo Lzaro, por contestar de algn modo aquella +profundsima y grave pregunta. + +--Yo soy rica. Hace poco hubiera dejado perder mi fortuna sin cuidado +ninguno. Siempre he despreciado todo eso. Pero hoy no; hoy pienso en ese +tesoro como un medio de vida. Para m nada quiero; pero los hombres que +tienen ambicin necesitan todo eso. Lo necesitamos, no es cierto? + +Lzaro, despus de un momento de angustiosa vacilacin, dijo otra vez: + +--Si, seora. + +--Era yo muy nia--continu la dama;--haba muerto mi to; reinaba en +la casa la mayor desolacin; nos preparbamos mudar de habitacin; ya +ramos pobres. Mi ta y mi prima estaban llorando; pero al mismo tiempo +muy ocupadas en la mudanza y en recoger los pocos muebles que nos +quedaron despus del embargo. En un viejo reclinatorio de nogal haba +hecho yo un altar, donde rezaba mucho. Tenalo cerrado por las noches, +y al abrirlo por las maanas, al ver mis santos y mis imgenes, me +pareca tener all un pedazo de cielo. Aquel da fu muy triste para +m, porque tuve que desclavar mi altar del sitio donde estaba, y muchos +santos se me rompieron, dejando en el mueble el pedazo por donde +estaban pegados. En esta operacin sent que ceda bajo mi mano la +tabla del fondo, y quedaba descubierto un hueco. En este hueco haba +una cajita muy bella de madera labrada. Trat de abrirla y la abr sin +esfuerzo: estaba llena de dinero, casi todo en onzas muy antiguas. +Cerr la caja; ajust la tabla que cubra el hueco, dejndola +cuidadosamente como estaba, y me call. Trajeron el mueble esta casa, +y en mi cuarto ha estado hasta hoy. Al principio mir aquello como un +juguete, como una reliquia. De noche, en el silencio de esta casa, lo +abra, contemplando con estupor las hermosas monedas que dentro haba. +Varias veces trat de revelarlo; pero me detena un recelo +supersticioso. A veces soaba con fundar algn da una obra piadosa. No +he tocado nunca aquel dinero, y pesar de la estrechez con que hemos +vivido, jams me atrev gastar ni un solo dobln. Me pareca que +deba guardar aquello para otros dias, que yo esperaba sin saber +por qu. Por instinto lo conservaba intacto, aunque pensaba que jams +cambiara de estado. El tesoro existe en el mismo sitio en que lo +encontr. Ha llegado el momento de usarlo para las necesidades de +nuestra vida. Es mo; puedo dudarlo? Perteneca alguno de mis +parientes, que lo deposit all para tenerlo seguro. A m me pertenece +ahora; m, que lo encontr. Dar, sin embargo, la mitad mi prima y + mi ta, y si me acusan de no haberlo mostrado antes, les dir que, +no haberlo conservado, me sera hoy imposible labrar las felicidades +que pienso labrar, y dar mi vida y la vida de otros la expansin +que necesitan. Lzaro no quiso agravar la situacin, y repiti: + +--S, seora. + +La devota entr en su cuarto y volvi al poco rato con una cajita que +mostr al joven, diciendo cariosamente: + +--Aqu est. Es ma, es nuestra. + +Y al decir esto se acerc l con la caja, sostenida en las dos manos y +apoyada en el seno. La caja tocaba al pecho de Lzaro, y ste senta el +empuje con tanta fuerza, que, por no caer, tuvo que dar un paso atrs y +extender los brazos hasta tocar los hombros de la santa. + +--Hace usted bien--dijo el aragons.--De qu sirve guardar ese dinero, +que puede ser til usted y otros? + +--Si--contest Paulita con efusin.--Es nuestro. Ya no saba Lzaro qu +partido tomar. Se decidi concluir de una vez aquella penosa +situacin. + +--Seora--dijo,--yo me retiro. Es preciso que me retire.... + +--S--contesta ella,--y yo tambin. Vamos. Nos iremos juntos. + +--Usted, seora, usted...!--exclam Lzaro descompuesto. + +--S, los dos. Vamos. + +--Seora, usted delira. Eso es imposible. + +--Imposible, imposible! No podemos quedarnos aqu. + +--Es preciso que nos separemos, seora. Otra cosa sera una +inconveniencia y una desgracia tal vez. + +--Qu dices?--balbuce la santa con extravo. Su aspecto en aquellos +momentos infunda temor. Asemejbase los enfermos atacados de +epilepsia cuando estn punto de caer en un angustioso paroxismo. Una +contraccin, producida, al parecer, por el hbito de la sonrisa; una +tensin violenta de los prpados, como quien expresa el ltimo grado del +asombro; palidez mortal, interrumpida por sbitas inflamaciones de +rubor; voz semejante un quejido fatigoso y animada de repente con +vibracin desentonada, eran los caracteres de su dolencia, prxima +llegar al perodo de mayor exacerbacin. + +--Qu dices?--repiti despus de una pausa. + +--Usted est enferma, muy enferma, seora--dijo Lzaro, que empez +creer que doa Paulita deliraba estaba loca. + +La mujer mstica sonri de un modo inefable mirando al cielo y +estrechando contra su pecho la caja del tesoro, como si fuera la persona +del mismo Lzaro. Despus tom al joven por el brazo, y atrayndole +suavemente, dijo: + +--Vamos, no entraremos ms en este sepulcro. + +--Usted no debe salir, no puede salir. Qu dirn esas seoras? Clmese +usted, por Dios, y reflexione.... + +--Vamos. + +--Adonde hemos de ir? Los dos! No ve usted que eso es imposible? +Para qu? Para qu nos vamos juntos? + +Al or esto, la devota se conmovi de pies cabeza. Como si toda la +pasin acumulada y oculta en tantos aos brotara en ella de una vez con +violenta sacudida, exclam con fuerza: + +--Necio!, no ves que te adoro? + +Lzaro qued petrificado. La dama haba hablado con toda la expresin de +la verdad humana; se haba revelado en un solo esfuerzo y del modo ms +categrico. Aquella violenta confesin la dej postrada y sin aliento, +como si con sus palabras exhalara la mitad del alma. Lzaro le dijo con +mucha vehemencia: + +--No lo merezco, seora. Yo soy muy inferior usted; yo soy un +miserable, indigno de esa pasin. Pero no puedo estar aqu ms. Ahora +ms que nunca es mi deber declarar que soy el ms malvado de todos los +hombres si no me aparto de aqu al instante. Obstculos terribles que yo +no puedo ni podr nunca vencer se oponen que yo manifieste nunca otra +cosa. Separmonos para siempre; otra cosa es imposible, imposible, +imposible.... + +Dijo esto con mucha energa, y se dispona marcharse. La devota hizo +un gesto angustioso, cual si quisiera hablar. Pareca que despus de lo +que dijo haba quedado muda. Al fin pudo proferir estas palabras: + +--Ven ... oye ... vamos.... + +--Jams, seora, jams!--exclam el joven, dirigindose hacia la +puerta. + +La devota inclin la cabeza, agit los brazos, soltando la caja; se +dobleg despus de vacilar un momento, retrocediendo y avanzando; di +un grito y cay al suelo. Su cuerpo hizo retemblar el piso; las monedas +se esparcieron en derredor suyo; movi repetidas veces la cabeza, +afectada, al parecer, de un profundo dolor interno; llevse ambas manos +al pecho, crispando los dedos, y al fin qued quieta, sin ms +movimiento que las expansiones violentas de su pecho, sacudido por una +respiracin fuerte y ruidosa. Acudi Lzaro levantarla con presteza, +y en el mismo momento se oy el ruido de una llave y entraron muy +tranquilas Salom y Mara de la Paz. + +Jzgese lo extrao de aquella aparicin y de aquella escena: Paulita, +tendida, con los sntomas de un grave accidente; Lzaro, demudado y +confuso; gran cantidad de monedas de oro, cosa desconocida en aquella +casa, derramadas con abandono por el suelo, y las dos arpas en la +puerta, mirndose como dos espectros. + +El primer objeto que atrajo las miradas de Salom fu el oro esparcido; +su primer movimiento fu lanzarse sobre l y empezar recoger las +monedas, arrodillada en el suelo. Paz mir Lzaro, se puso lvida de +miedo; mir la devota, se llen de ira, di algunos pasos, y +recobrando la majestad de su carcter, pregunt: + +--Qu es esto? + +--Seora--dijo Lzaro, procurando dominar su situacin,--un triste +suceso ... Doa Paulita est muy enferma ... Le ha dado un +accidente. Estbamos hablando.... qu conflicto! Ahora mismo, ahora +mismo ha cado. + +--Pero ese dinero...?--dijo Paz. + +--Es suyo. + +--Suyo!--exclam la arpa con codicia. + +Y volvindose Salom, que recoga el oro, aadi: + +--Dmelo, dmelo; yo he de guardar eso. + +--Yo lo guardar. + +--Pero de dnde ha sacado ella ese dinero?--dijo la otra. + +Lo tena hace mucho tiempo contest Lzaro, procurando, mientras las +Porreas se ocupaban del oro, prestar algn alivio la pobre enferma. + +Paz, de rodillas, recoga monedas; Salom, de rodillas, recoga tambin; +pero la gruesa, con su pesada mano, no igualaba en presteza la +nerviosa, que iba ms ligera y coga dos piezas en lo que su ta +atrapaba una. Salom pareca una loca. La mano izquierda de Paz, cuando +reciba de la derecha una nueva onza dobln, se cerraba, apretando los +robustos dedos y aferrndose sobre el oro con la firmeza y el ajuste de +una mquina. Al fin iban desapareciendo del suelo las ureas piezas. +Quedaban cuatro, tres, dos; quedaba una. Las manos de entrambas Porreas +se lanzaron con presteza brutal sobre la ltima, y cayeron una sobre +otra, aplastndose all mutuamente en repetidos golpes. Las dos ruinas +se miraron: parece que se queran tragar mutuamente. Cul de los dos +caracteres vencera al otro? Paz estaba hinchada de clera, de orgullo; +estaba amoratada, apopltica. Salom estaba amarilla y jadeante de +rencor, envidia y ansiedad. Sus labios, entreabiertos, mostraban los +blancos y finsimos dientes, como si quisiera infundir miedo su rival +con aquella arma. Las dos estaban de rodillas y apoyadas en las manos, y +en aquella actitud, semejante en algo la de las esfinges, las dos +arpas, revelando con intempestivo vigor sus encontradas pasiones, eran +como bestias feroces. Despus de un rato de silencio, en que todas las +fuerzas de la envidia humana se midieron de una mirada con todas las +fuerzas del orgullo, la pantera dijo la foca: + +--Esto es mo! + +--Tuyo! Qu dices, imbcil? Esto es mo: era de mi padre ... Yo s que +lo haba guardado en alguna parte; pero no saba yo dnde estaba. + +--Vanidosa!--dijo Salom, adelantando un brazo y una pierna.--Tu +nos has sumergido en la pobreza; t tenas escondido este dinero. +Qu infamia! + +--Hipcrita!--exclam Paz retrocediendo,--qutate de mi presencia. +Dame ese dinero; no nos robes otra vez. Esto es mo. + +--Era de mi padre: yo lo heredo. Qu tienes t que ver con esto? Dame +ese dinero. + +Paz vi Salom cerca de s. Alz su brazo derecho y sacudi con +poderoso empuje la mano contra la cara de su sobrina, dndole un bofetn +tan fuerte, que sta cay al suelo como herida por una maza. Pero se +irgui sobre sus piernas, vaci en el bolsillo las monedas que tena en +la mano, se retir un poco, como los carnvoros cuando van dar el +salto, y se abalanz hacia su ta. Antes que sta pudiera defenderse, +los diez dedos puntiagudos y como acerados de su contraria estaban sobre +su cara, pegados cual si tuvieran un gancho en cada falange. Clav las +uas con frenes en las carnosas mejillas y tir despus, dejando ocho +surcos sangrientos en la faz augusta de la vanidosa. Lanz sta un grito +de dolor. Lzaro tuvo que intervenir, y mientras levantaba del suelo +Paz, recogi la nerviosa todas las monedas que su rival dej caer en el +combate; se envolvi en un manto con presteza convulsa, y apretndose el +bolsillo, sali corriendo de la sala, tom la escalera, descendi por +ella y huy. + +Lzaro no quiso presenciar ms tiempo aquella escena. Vomitaba la vieja +su ira contra l, le deca las mayores injurias, le llamaba cobarde, +mandndole perseguir su sobrina. El joven no poda resistir ms el +horror que le inspiraba aquella casa maldita. Mir la devota, que +permaneca an sin movimiento, y afligido por la sin igual desventura de +mujer tan infeliz, sali de la casa. + + + + + +CAPTULO XLIII + + + +#Conclusin.# + + +Deseoso Lzaro de ver su to aquella maana, fu casa del abate +Carrascosa, y all encontr otra escena de desolacin. Estaba el ex +abate en su cuarto, sentado en una silla, con los pies sobre la +traviesa, en tal actitud, que pareca un pjaro posado sobre una rama. +Apoyaba los codos en las rodillas, sustentando la cabeza con las manos, +como si quisiera apuntalarla. Su expresin de tristeza era tal, y le +hacia tan raro, que el joven no pudo menos de preguntarle: + +--Qu tiene usted, don Gil? + +--Ay, don Lzaro, qu iniquidad! Se ha marchado. Ve usted qu +iniquidad? Yo, que la quera tanto! ... + +Lzaro comprendi que doa Leoncia, el avecilla vizcana, haba volado. + +--Pero cmo ha sido eso? Qu motivo...? + +--Es la ms horrible conspiracin! ... Ese chisgarabs, ese tunante, el +poetastro que viva en ese cuarto, se la ha llevado. Qu horror! +Siempre he aborrecido de muerte los copleros! + +--Consulese usted, don Gil. Vamos otra cosa. Sabe usted dnde +est mi to? + +--Si le digo usted que no he visto iniquidad semejante--murmur el +abate, sin hacer caso de la pregunta. Y tena una herencia, un +legadillo.... Maldito catacaldos! + +--Esa es la vida, don Gil.... Hay que conformarse. + +--Tena un legadillo.... Yo lo descubr en la covachuela. + +--Conque diga usted: dnde podr encontrar mi to? + +--Yo ... si he de decir usted la verdad--prosigui el abate, abstrado +por su desgracia,--no lo siento por ella, porque al fin y al cabo ... +pero tena un legadillo.... + +--No me responde usted? + +--Tena un legadillo.... + +--Es imposible sacarle una respuesta. + +--Tena un legadillo.... + +Comprendi Lzaro que era intil toda indagacin. Sali de la casa, +dejando al abate en la misma actitud de mochuelo posado, y se fu la +calle del Humilladero, donde encontr Bozmediano, que le esperaba con +inquietud, y al verle llegar, le dijo: + +--Amigo, le persiguen usted. Es preciso tomar precauciones. + +--Quin me persigue? + +--Fcil es comprender que habr personas disgustadas por lo que +hizo usted anoche. Esas personas le persiguen usted; yo estoy +seguro de ello. + +--Ya comprendo--repuso Lzaro.--Pero qu me importa? + +--Hay que tomar precauciones, porque si se vengan, ser de un modo +terrible. Mucho cuidado. Ahora han estado en la taberna cuatro personas, +que creo han trado el encargo de ver cundo entraba y sala usted. Me +parece que lo mejor es que se marchen ustedes esta noche misma de +Madrid. Una vez que estn fuera y lejos.... + +--Qu contrariedad! Pero yo deseo salir. Nos marcharemos. + +--Pues entretanto no salga usted la calle. Yo arreglar el viaje, y lo +har de modo que nadie lo sepa. S que le buscan usted, y los que le +buscan saben hacer las cosas. + +--Y cmo han averiguado que estoy aqu? + +--Dejemos eso. Hay que partir esta noche maana mismo. Aqu no est +usted seguro. Mucho cuidado ... Yo volver, y veremos el modo de salir +sin peligro. Creo que se conseguir. Hasta luego. + +Retirse Bozmediano, y Lzaro entr ver Clara + +--Las encontraste?--le pregunt la sobrina de Coletilla con curiosidad +y cierto temor. + +--S--contest l sonriendo al recordar la escena de las monedas, que +refiri despus sin omitir el extrao incidente de doa Paulita. + +Oy Clara con mucho inters este ltimo punto, y despus dijo con +tristeza: + +--Ya lo saba. + +--Cmo? Ella te ha dicho algo? + +--No; pero lo he conocido, me lo habla figurado. Tena una sospecha ... +Aquella mujer es muy rara. Si vieras qu miedo me daba cuando se pona + orar, quedndose mucho tiempo quieta insensible, como si estuviera +muerta! Se pona de rodillas, miraba al techo, y as estaba dos tres +horas sin moverse, y hasta pareca que no respiraba. La tocaba yo, y +nada; la llamaba, y no responda. Por fin, despus de mucho tiempo, +daba un suspiro y volva en si. + +--Y eso le pasaba con frecuencia? + +--Si; muchas veces. + +--Hay una enfermedad--dijo Lzaro--que llaman la catalepsia, y consiste +en un paroxismo, durante el cual la persona pierde el movimiento y el +habla, quedndose como muerta. Dicen que una de las causas que motivan +esta enfermedad es el misticismo religioso y el hbito de los xtasis +y visiones. + +--Eso ser lo que tiene. Pobre Paulita! + +Aquella noche estaban los dos en el mismo cuarto, sentados junto una +escasa lumbre. Clara se haba levantado completamente restablecida. +Lzaro revolva en su imaginacin los peregrinos incidentes de los das +anteriores. Los dos estaban muy tristes; se comunicaban mirndose su +tristeza, y callaban. Tal vez pensaban en planes para lo futuro; quizs +ella estaba inquieta por la situacin difcil en que uno y otro se +encontraban. Entonces entr Pascuala y dijo: + +--Qu miedo! Desde el anochecer estn pasendose por delante de la +puerta unos hombres. Esta tarde vinieron tambin. Qu fachas! A veces +se paran mirar _pa_ dentro, y me temo que si viene Pascual y los ve se +va armar una ... porque tiene un genio! ... se creer que vienen por +mi ... porque como es una as ... tan guapetona ... + +--Cierre usted la puerta. + +--Ya cerr. + +Clara se qued plida como un difunto. Ya le pareca que por ventanas y +puertas entraba una horda de facinerosos armados de puales, pistolas, +cuerdas y otros instrumentos horribles. + +--Cierra bien. Apaga esa luz. Si se irn entrar por esa +ventana?--dijo sealando un tragaluz por donde el gato, que tanto +respeto inspiraba al seor de Batilo, entraba con dificultad. Aquel +tragaluz daba un patio perteneciente la misma casa. + +Batilo, que sin duda entendi lo del peligro en que los jvenes se +hallaban, y quera probar que, aunque misntropo, era un perro +resuelto todo, ladr en un tono que quera decir: "Nada hay que +temer mientras est yo." + +Un poco ms tarde, Clara, que miraba con recelo aquel tragaluz +maldecido, se estremeci con horrible sacudimiento, di un grito muy +agudo y sus ojos expresaron el pavor ms grande. + +--Qu tienes, qu hay?--dijo Lzaro con sobresalto. Clara, tal vez +dominada por el miedo, haba credo ver instantneamente en el tragaluz +los ojos vivos, la nariz puntiaguda de Elas Orejn, su tirano y +protector. + +--Eres tonta?--le dijo Lzaro.--No ves que eso es efecto del miedo? + +El mir y examin atentamente: no haba nadie. Salieron al patio, que +estaba lleno de escombros y de lea, y tampoco vieron nada. +Indudablemente haba sido efecto del miedo. + +El da siguiente pas sin ningn suceso notable, y al anochecer lleg +Bozmediano. Lzaro, desde que le vi entrar, conoci que no estaba +tranquilo. + +--Qu hay? + +--Mucho peligro. Le acechan usted. Yo he venido acompaado, por temor +de tener algn encuentro. Pero no tema usted. He trado bastante gente y +estamos seguros. Ahora mismo se van marchar ustedes. + +--Y saldremos ahora mismo?--dijo Clara con alegra, esperando no ver +ms aquel tragaluz y dejar para siempre Madrid. + +--S, ahora mismo. Ya les he preparado un coche para que vayan de aqu +Torrejn, donde tengo yo una casa. All pueden descansar hasta pasado +maana, que pasa por all una diligencia para Alcal, y de Alcal pueden +dirigirse Aragn cuando quieran. + +--Y cundo llegaremos Torrejn? + +--Antes de que amanezca. Van ustedes en un coche de mi casa y con gente +de mi confianza. No tienen nada que temer: buenas mulas y buena +compaa. En Torrejn estn ustedes seguros ... Aqu ... no lo creo. Es +preciso salir de esta casa y de Madrid inmediatamente. + +--Pues vamos--dijo Lzaro con resolucin.--No perdamos tiempo. + +Rpidamente se prepararon uno y otro. + +--No hay una puerta que d otra calle?--pregunt Bozmediano +Pascuala. + +--S, seor; pero hay que pasar por la casa del carbonero, que tiene +salida la otra calle. + +--Bien; por ah saldremos. El coche espera en las afueras del portillo +de Gilimn. Los hombres que yo he trado estn en la tienda. Que entren, +y saldremos todos por esa otra calle. + +Pocos momentos despus salan todos, incluso el perro de las +Porreas, quien Clara no quiso abandonar. Despidironse los +viajeros de Pascuala, y se dirigieron, acompaados de Bozmediano y +su gente, al portillo de Gilimn. Muy aprisa, por no dar lugar que +algn curioso los descubriera, subieron al coche. El cochero y su +zagal iban en el pescante; un criado, hombre fuerte, armado de fusil, +iba dentro con Lzaro y Clara. Despidilos Bozmediano muy +cordialmente y un tanto conmovido, y parti el coche por la ronda +para tomar la carretera de Aragn. + +Tantas precauciones no eran intiles, y es seguro que sin ellas habran +tenido los fugitivos un mal encuentro, y quizs alguna desventurada +aventura que hubiera desviado las cosas del buen camino que llevaban. La +inquietud de Lzaro y los sustos de Clara no concluyeron hasta ms all +de Alcal; y haba realmente motivo para ello, porque el jurar de +Coletilla contra su sobrino era tal (segn informes adquiridos por el +autor), que haba jurado quitarle la vida. Pero Dios lo dispuso de otra +manera, y llev sanos y contentos la villa aragonesa los dos +principales personajes de esta verdica historia, los cuales, una vez +descansados del viaje y repuestos del susto, no pensaron ms que en +casarse; acertada idea que toda persona en aquellas circunstancias se +le hubiera ocurrido. En ningn apunte de los que el autor ha tenido la +vista para su trabajo consta el da en que se casaron; pero est probado +que no esperaron mucho tiempo, y que tuvieron venturosa sucesin. De +esto son pruebas evidentes varios mocetones que, aos adelante, vieron +Bozmediano y el autor en un viaje que hicieron un lugar de Aragn para +asuntos que no vienen al caso. + +Cmo se acomod Lzaro en su pueblo y qu medios de subsistencia pudo +allegar, es cosa larga de contar. Baste decir que renunci por completo, +inducido ello por su mujer y por sus propios escarmientos, los +ruidosos xitos de Madrid y las lides polticas. Tuvo el raro talento +de sofocar su naciente ambicin y confinarse en su pueblo, buscando en +una vida obscura, pacfica, laboriosa y honrada la satisfaccin de los +ms legtimos deseos del hombre. Ni l ni su intachable esposa se +arrepintieron de esto en el transcurso de su larga vida. As, en tan +dilatado perodo, el nombre de nuestro amigo, que haba estado en +candidatura, digmoslo as, para entrar en la celebridad, no figur en +la _Gua Oficial_, ni en listas de funcionarios, ni en corporaciones, ni +en juntas, ni en nada que pudiera hacerle traspasar las fronteras de +aquel reducido trmino de Ateca. Con paciencia y trabajo fu +alimentando la exigua propiedad de sus mayores, y lleg ser hombre de +posicin desahogada. + +As me lo ha contado Bozmediano, de quien recib tambin noticias muy +interesantes de los dems personajes de esta historia. Especial deseo +tena yo de saber algo de Coletilla; y un da que la suerte me depar +un buen encuentro con don Claudio y sacamos colacin los sucesos que +referidos quedan, me vino las mientes Coletilla, y hablamos +largamente de l. + +--Ya el demonio se lo llev--me dijo mi amigo.--Parece que aquel hombre +excntrico recibi el ms horrible castigo que, dado su carcter, podra +recibir. El Rey le despreci despus del triunfo de 1824. Un da se +empeaba Elas en ver al Rey; vena de la faccin; haba luchado por el +absolutismo como semejante hombre poda luchar por semejante causa. +Fernando, entre cuyos vicios descollaba la ingratitud, mand salir +expresamente al lacayo del ltimo de sus ayudas de cmara con orden +terminante de apalear Coletilla dondequiera que le encontrase. Baj el +lacayo y vapule al realista. As pagan los tiranuelos. Despus de este +lance, el fantico se puso malo. Dijeron algunos que se haba dejado +morir de hambre; otros que se haba vuelto loco; otros, y esto parece lo +ms cierto, que le mat una profunda hipocondra. + +--Y las seoras de Porreo, qu fu de ellas?--le pregunt. + +--Nada he podido averiguar de doa Salom contest.--Creo que ha +desaparecido de Madrid. Doa Mara de la Paz Jess estaba en Segovia, +donde tena una casa de huspedes. Respecto doa Paulita, s he tenido +muchas noticias. + +--Qu singular pasin la suya! + +--S; despus empez padecer ataques muy frecuentes de catalepsia. En +cuanto su pasin, hay que reconocer que el recogimiento de su vida y +la circunstancia de haberse formado un carcter ficticio, influyeron en +aquella explosin repentina. Habase educado en la vida devota, y la +condicin mundana de nuestra naturaleza no se revel en ella en edad +oportuna causa de las anomalas de la juventud. Fu una nia hasta los +treinta aos; y creo que hubiera sido una excelente mujer, adornada de +todas las prendas de lealtad y delicadeza que deben adornar una +esposa, si aquella perfeccin engaosa, hija de una falsa educacin, no +torciera en ella su verdadero carcter. Repitiendo lo que ella deca, +aunque modificndolo para no proferir una blasfemia, podemos asegurar +que la Naturaleza, no Dios, se burl de ella. + +Poco despus de las ltimas escenas de esta historia se retir un +convento, y all tena opinin de santa, lo cual contribuy mucho la +catalepsia. Creyronla muerta varias veces, y hasta trataron de +enterrarla en una ocasin; mas durante las exequias volvi en s, +pronunciando un nombre que interpretaron todas las monjas como una seal +de santidad, pues entendan que repeta las palabras de Jess: _Lzaro, +despierta_. Indudablemente era una santa. Ocho telogos lo probaron con +ochocientos silogismos. Su vida era ejemplar, su trato tristsimo; oraba +mucho, y se dorma, se quedaba en xtasis casi todos los das. Uno de +estos xtasis fu tan largo, que las monjas sospecharon que no saldra +de l. As fu, en efecto: no volvi en s. Pero las monjas, por no +exponerse un nuevo chasco, esperaron lo ms posible, y al fin se +decidieron enterrarla, seguras de que estaba bien muerta. + +Madrid, 1867-68. + +#FIN DE "LA FONTANA DE ORO"# + + + + + +End of Project Gutenberg's La Fontana de Oro, by Benito Prez Galds + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA FONTANA DE ORO *** + +***** This file should be named 11070-8.txt or 11070-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/1/1/0/7/11070/ + +Produced by Stan Goodman, Miranda van de Heijning, Paz Barrios and the +Online Distributed Proofreading Team. + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at https://www.pglaf.org. + + +Section 3. 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For +example an eBook of filename 10234 would be found at: + + https://www.gutenberg.org/1/0/2/3/10234 + +or filename 24689 would be found at: + https://www.gutenberg.org/2/4/6/8/24689 + +An alternative method of locating eBooks: + https://www.gutenberg.org/GUTINDEX.ALL + + diff --git a/old/11070-8.zip b/old/11070-8.zip Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..a6b0f84 --- /dev/null +++ b/old/11070-8.zip diff --git a/old/11070.txt b/old/11070.txt new file mode 100644 index 0000000..f0fe6a8 --- /dev/null +++ b/old/11070.txt @@ -0,0 +1,15571 @@ +The Project Gutenberg EBook of La Fontana de Oro, by Benito Perez Galdos + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: La Fontana de Oro + +Author: Benito Perez Galdos + +Release Date: February 13, 2004 [EBook #11070] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ASCII + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA FONTANA DE ORO *** + + + + +Produced by Stan Goodman, Miranda van de Heijning, Paz Barrios and the +Online Distributed Proofreading Team. + + + + + +LA FONTANA DE ORO + +B. PEREZ GALDOS + + +[Illustration: ARS-NATURA-VERITAS] + + + + + +MADRID 1921 + + + +Los hechos historicos o novelescos contados en este libro, se refieren a +uno de los periodos de turbacion politica y social mas graves e +interesantes en la gran epoca de reorganizacion, que principio en 1812 y +no parece proxima a terminar todavia. Mucho despues de escrito este +libro, pues solo sus ultimas paginas son posteriores a la Revolucion de +Septiembre, me ha parecido de alguna oportunidad en los dias que +atravesamos, por la relacion que pudiera encontrarse entre muchos +sucesos aqui referidos y algo de lo que aqui pasa; relacion nacida, sin +duda, de la semejanza que la crisis actual tiene con el memorable +periodo de 1820-23. Esta es la principal de las razones que me han +inducido a publicarlo. + + +B.P.G. + + +Diciembre de 1870. + + + +INDICE + + + + I.--La carrera de San Jeronimo en 1821. + II.--El club patriotico + III.--Un lance patriotico y sus consecuencias + IV.--Coletilla + V.--La companera de Coletilla + VI.--El sobrino de Coletilla + VII.--La voz interior + VIII.--Hoy llega + IX.--Los primeros pasos + X.--La primera batalla + XI.--La tragedia de _Los Gracos_ + XII.--La batalla de Platerias + XIII.--No llega el esperado.--Llegada de un importuno + XIV.--La determinacion + XV.--Las tres ruinas + XVI.--El siglo decimoctavo + XVII.--El sueno del liberal + XVIII.--Dialogo entre ayer y hoy + XIX.--El abate + XX.--Bozmediano + XXI.--iLibre! + XXII.--El _via-crucis_ de Lazaro + XXIII.--La Inquisicion + XXIV.--_Rosa mistica_ + XXV.--_Virgo prudentisima_ + XXVI.--Los disidentes de _La Fontana_ + XXVII.--Se queda sola + XXVIII.--El ridiculo + XXIX.--Las horas fatales + XXX.--_Virgo fidelis_ + XXXI.--La reunion misteriosa + XXXII.--_La Fontanilla_ + XXXIII.--Las arpias se ponen tristes + XXXIV.--El complot.--Triunfo de Lazaro + XXXV.--El bonete del Nuncio + XXXVI.--Aclaraciones + XXXVII.--El _via-crucis_ de Clara +XXXVIII.--Continuacion del _via-crucis_ + XXXIX.--Un momento de calma + XL.--El gran atentado + XLI.--Fernando el Deseado + XLII.--_Virgo potens_ + XLIII.--Conclusion + + + + + + +CAPITULO PRIMERO + + + +#La Carrera de San Jeronimo en 1821#. + + +Durante los seis inolvidables anos que mediaron entre 1814 y 1820, la +villa de Madrid presencio muchos festejos oficiales con motivo de +ciertos sucesos declarados _faustos_ en la _Gaceta_ de entonces. Se +alzaban arcos de triunfo, se tendian colgaduras de damasco, salian a la +calle las comunidades y cofradias con sus pendones al frente, y en todas +las esquinas se ponian escudos y tarjetones, donde el poeta Arriaza +estampaba sus pobres versos de circunstancias. En aquellas fiestas, el +pueblo no se manifestaba sino como un convidado mas, anadido a la lista +de alcaldes, funcionarios, gentiles-hombres, frailes y generales; no era +otra cosa que un espectador, cuyas pasivas funciones estaban previstas y +senaladas en los articulos del programa, y desempenaba como tal el papel +que la etiqueta le prescribia. + +Las cosas pasaron de distinta manera en el periodo del 20 al 23, en que +ocurrieron los sucesos que aqui referimos. Entonces la ceremonia no +existia, el pueblo se manifestaba diariamente sin previa designacion de +puestos impresa en la _Gaceta;_ y sin necesidad de arcos, ni oriflamas, +ni banderas, ni escudos, ponia en movimiento a la villa entera; hacia de +sus calles un gran teatro de inmenso regocijo o ruidosa locura; turbaba +con un solo grito la calma de aquel que se llamo el _Deseado_ por una +burla de la historia, y solia agruparse con sordo rumor junto a las +puertas de Palacio, de la casa de Villa o de la iglesia de Dona Maria +de Aragon, donde las Cortes estaban. + +Anos de muchos lances fueron aquellos para la destartalada, sucia, +incomoda, desapacible y obscura villa! Sin embargo, no era ya Madrid +aquel lugaron fastuoso del tiempo de los reyes tudescos; sus gloriosas +jornadas del 2 de Mayo y del 3 de Diciembre, su iniciativa en los +asuntos politicos, la enaltecian, sobremanera. Era, ademas, el foro de +la legislacion constituyente de aquella epoca, y la catedra en que la +juventud mas brillante de Espana ejercia con elocuencia la ensenanza del +nuevo derecho. + +A pesar de todos estos honores, la villa y corte tenia un aspecto muy +desagradable. Mari-Blanca continuaba en la Puerta del Sol como la mas +concreta expresion artistica de la cultura matritense. Inmutable en su +grosero pedestal, la estatua, que en anteriores siglos habia asistido al +tumulto de Oropesa y al motin de Esquilache, presidia ahora el +espectaculo de la actividad revolucionaria de este buen pueblo, que +siempre convergia a aquel sitio en sus ovaciones y en sus trastornos. + +Si fuera posible trasladar al lector a las gradas de San Felipe, +capitolio de la chismografia politica y social, o sentarle en el humedo +escano de la fuente de Mari-Blanca, punto de reunion de un publico mas +plebeyo, comprenderia cuan distinto de lo que hoy vemos era lo que veian +nuestros abuelos hace medio siglo. De fijo llamaria su atencion que una +gran parte de los ociosos, que en aquel sitio se reunen desde que +existe, lo abandonaban a la caida de la tarde para dirigirse a la +Carrera de San Jeronimo o a otra de las calles inmediatas. Aquel publico +iba a los clubs, a las reuniones patrioticas, a _La Fontana de Oro_, al +_Grande Oriente_, a _Lorencini_, a la _Cruz de Malta_. En los grupos +sobresalian algunas personas que, por su ademan solemne, su mirada +protectora, parecian ser tenidos en grande estima por los demas. +Aparentaban querer imponer silencio a la multitud; otras veces, +extendiendo los brazos en cruz, volvianse atras como quien pide +atencion: todo esto hecho con una oficiosa gravedad que indicaba influjo +muy grande o presuncion no pequena. + +La mayor porte se dirigia a la Carrera. Es porque alli estaba el club +mas concurrido, el mas agitado, el mas popular de los clubs: _La Fontana +Se Oro_. Ya entraremos tambien en el cafe revolucionario. Antes +crucemos, desde el Buen Suceso a los Italianos, esta alegre y animada +Carrera de los Padres Jeronimos, que era entonces lo que es hoy y lo +que sera siempre: la calle mas concurrida de la capital. + +Pero hoy, cuando veis que la mayor parte de la calle esta formada por +viviendas particulares, no podeis comprender lo que era entonces una via +publica ocupada casi totalmente por los tristes paredones de tres o +cuatro conventos. Imposible es comprender hoy la obscuridad que +proyectaban sobre la entrada de la Carrera el ancho paredon del +Monasterio de la Victoria por un lado, y la sucia y corroida tapia del +Buen Suceso por otro. Mas alla formaban en linea de batalla las monjas +de Pinto; por encima de la tapia, que servia de prolongacion al +convento, se veian las copas de los cipreses plantados junto a las +tumbas. Enfrente campeaba la ermita de los Italianos, no menos ridicula +entonces que hoy, y mas abajo, en lo mas rapido del declive, el Espiritu +Santo, que despues fue Congreso de los Diputados. + +Las casas de los grandes alternaban con los conventos. En lo mas bajo de +la calle se veia la vasta fachada del palacio de Medinaceli, con su +ancho escudo, sus innumerables ventanas, su jardin a un lado y su +fundacion piadosa a otro; enfrente los Valmedianos, los Pignatellis y +Gonzagas; mas aca los Pandos y Macedas, y, finalmente, la casa de Hijar, +que hasta hace poco ostentaba en su puerta la cadena historica, +distintivo de la hospitalidad ofrecida a un monarca. Quedaba para catas +particulares, para tiendas y sitios publicos la tercera parte de la +calle: esto es lo que describiremos con mas detencion, porque es +importante dar a conocer el gran escenario donde tendran lugar algunos +importantes hechos de esta historia. + +Entrando por la Puerta del Sol, y pasado el convento de la Victoria, se +hallaba un gran portico, entrada de una antiquisima casa que, a pesar de +su escudo decorativo, grabado en la clave del balcon, era en aquel +tiempo una casa de vecindad en que vivian hasta media docena de honradas +familias. Su noble origen era indudable; pero fue adquirida no sabemos +como por la comunidad vecina, que la alquilo para atender a sus +necesidades. En dicho portal, bastante espacioso para que entraran por +el las enormes carrozas de su primitivo senor, tenia su establecimiento +un memorialista, secretario de certificaciones y misivas; y en el mismo +portal, un poco mas adentro, estaban los almacenes de quincalla de un +hermano de dicho memorialista, que habia venido de Ocafia a la Corte +para _hacer carrera_ en el comercio. Constaba su tienda de tres +menguados cajoncillos, en que habia algunos paquetes de peines, unas +cuantas cajas de obleas, juguetes de chicos y un gran manojo de rosarios +con cruces y medallones de estano. + +La parte de la izquierda, y especialmente el rincon contiguo a la +puerta, era un lugar en que el publico ejercia un incontestable derecho +de servidumbre. Era un centro urinario: la secrecion publica habia +trocado aquel rincon en foco de inmundicia, y especialmente por las +noches la ofrenda liquida aumentaba de tal modo, que el escribiente y su +hermano hacian proposito firme de abandonar el local. En vano se +amonestaba al publico con terribles pragmaticas de policia urbana, +promulgadas por la autorizada voz del memorialista. El publico no +renunciaba por esto a su costumbre, y de seguro lo habrian pasado mal +los dos hermanos si hubieran tratado de impedir por la fuerza la +libertad mingitoria, autorizada por un derecho consuetudinario que, +segun la feliz expresion de un parroquiano de aquel sitio, radicaba en +la naturaleza del hombre y en la hospitalidad forzosa del vecindario. + +Enfrente de este portal clasico habia una puertecilla, y por los dos +yelmos de Mambrino, labrados en finisimo metal del Alcaraz y +suspendidos a un lado y otro, se venia en conocimiento de que aquello +era una barberia. Por mucho de notable que tuviera el exterior de este +establecimiento, con su puerta verde, sus cortinas blancas, su redoma de +sanguijuelas, su cartel de letras rojas, adornado con dos vinetas dignas +de Maella, que representaban la una un individuo en el momento de ser +afeitado, y la otra una dama a quien sangraban en un pie, mucho mas +notable era su interior. Tres mozos, capitaneados por el maestro +Calleja, rapaban semanalmente las barbas de un centenar de liberales de +los mas recalcitrantes. Alli se discutia, se hablaba del Rey, de las +Cortes, del Congreso de Verona, de la _Santa Alianza_. Oiriais alli la +peroracion contundente del oficial primero y mas antiguo, mozo que se +decia pariente de Poilier, el martir de la libertad. Al compas de la +navaja se recitaban versos amenizados con agudezas politicas; y las +voces _camarilla, coletilla, tragala, Elio, la Bisbal, Vinuesa_, +formaban el fondo de la conversacion. Pero lo mas notable de la barberia +mas notable de Madrid, era su dueno, Gaspar Calleja (se habia quitado el +Don despues de 1820), heroe de la revolucion, y uno de los mayores +enemigos que tuvo Fernando el ano 14. Asi lo decia el. + +Mas lejos estaba la tienda de generos de unos irlandeses establecidos +aqui desde el siglo pasado. Vendian, juntamente con el raso y el +organdi, encajes flamencos y catalanes, alepin para chalecos, ante para +pantalones, corbatas de color de las llamadas _guirindolas_, y +_carrikes_ de cuatro cuellos, que estaban entonces en moda. El patron +era un irlandes gordo y suculento, de cara encendida, lustrosa y redonda +como un queso de Flandes. Tenia fama de ser un servilon de a folio, +pero, si esto era cierto, las circunstancias constitucionales del pais, +y especialmente de la Carrera de San Jeronimo, le obligaban a +disimularlo. Fundabanse los que tan feo vicio imputaban al irlandes, en +que cuando pasaba por la calle la Majestad de Fernando o Amalia, la +Alteza de _mi tio el doctor_ o de don Carlos, el buen comerciante dejaba +apresuradamente su vara y su escritorio para correr a la puerta, +asomandose con ansiedad y mirando la real comitiva con muestras de +ternura y adhesion. Pero esto pasaba, y el irlandes volvia a su habitual +tarea, haciendo todas las protestas que sus amigos le exigian. + +Cerca de la tienda del irlandes se abria la puerta de una libreria, en +cuyo mezquino escaparate se mostraban abierto por su primera hoja +algunos libros, tales como la _Historia de Espana_, por Duchesne; las +novelas de Voltaire, traducidas por autor anonimo; _Las noches_ de +Young; el _Viajador sensible_, y la novela de _Arturo y Arabella_, que +gozaba de gran popularidad en aquella epoca. Algunas obras de Montiano, +Porcell, Arriaza, Olavide, Feijoo, un tratado del lenguaje de las flores +y la _Guia del comadron_, completaban el repertorio. + +Al lado, y como formando juego con este templo literario, estaba una +tienda de perfumeria y de bisuteria con algunos objetos de caza, de +tocador y de encina, que todo esto formaban comercio comun en aquellos +dias. Por entre los botes de pomadas y cosmeticos; por entre las cajas +de alfileres y juguetes, se descubria el perfil arqueologico de una +vieja que era ama, dependiente y aun fabricante de algunas drogas. Mas +alla habia otra tienda obscura, estrecha y casi subterranea en que se +vendian papel, tinta y cosas de escritorio, amen de algun braguero u +otro aparato ortopedico de singular forma. En la puerta pendia colgado +de una espetera un manojo de plumas de ganso, y en lo mas profundo y mas +lobrego de la tienda lucian como los ojos de un lechuzo en el recinto de +una caverna, los dos espejuelos resplandecientes de don Anatalio Mas, +gran jefe de aquel gran comercio. + +Enfrente habia una tienda de comestibles; pero de comestibles +aristocraticos. Existia alli un horno celebre, que asaba por Navidades +mas de cuatrocientos pavos de distintos calibres. Las empanadas de +perdices y de liebres no tenia rival; sus pasteles eran celeberrimos, +y nada igualaba a los lechoncillos asados que salian de aquel gran +laboratorio. En dias de convite, de cumpleanos o de boda, no encargar +los principales platos a casa de _Perico el Mahones_ (asi le +llamaban), hubiera sido indisculpable desacato. Al por menor se +vendian en la tienda: rosquillas, bizcochos, galletas de Inglaterra y +mantecadas de Astorga. + +No lejos de esta tienda se hallaban las sedas, los hilos, los algodones, +las lanas, las madejas y cintas de dona Ambrosia (antes de 1820 la +llamaban la tia Ambrosia), respetable matrona, comerciante en hilado: el +exterior de su tienda parecia la boca escenica de un teatro de aldea. +Por aqui colgaba a guisa de pendon, una pieza de lanilla encarnada; por +alli un cenidor de majo; mas alla ostentaba una madeja sus innumerables +hilos blancos, semejando los pistilos de gigantesca flor; de lo alto +pendia algun camisolin, infantiles trajes de mameluco, cenefas de +percal, sartas de panuelos, refajos y colgaduras. Encima de todo esto, +una larga tabla en figura de media, pintada de negro, fija en la muralla +y perpendicular a ella, servia de muestra principal. En el interior todo +era armonia y buen gusto; en el tripode del centro tenian poderoso +cimiento las caderas de dona Ambrosia, y mas arriba se ostentaba el +pecho ciclopeo y corpulento busto de la misma. Era espanola rancia, +manchega y natural de Quintanar de la Orden, por mas senas; senora de +muy nobles y cristianos sentimientos. Respecto a sus ideas politicas, +cosa esencial entonces, baste decir que quedo resuelto despues de +grandes controversias en toda la calle, que era una servilona de lo mas +exagerado. + +Estas tiendas, con sus respectivos muestrarios y sus tenderos +respectivos, constituian la decoracion de la calle; habia ademas una +decoracion movible y pintoresca, formada por el gentio que en todas +direcciones cruzaba, como hoy, por aquel sitio. Entonces los trajes eran +singularisimos. ?Quien podria describir hoy la oscilacion de aquellos +puntiagudos faldones de casaca? ?Y aquellos sombreros de felpa con el +ala retorcida y la copa aguda como pilon de azucar? ?Se comprenden hoy +los tremendos sellos de reloj, pesados como badajos de campana, que iban +marcando con impertinente retintin el paso del individuo? Pues ?y las +botas a la _farole_ y las mangas de jamon, que serian el ultimo grado de +la ridiculez, si no existieran los tupes hiperbolicos, que asimilaban +perfectamente la cabeza de un cristiano a la de un guacamayo? + +El gremio cocheril exhibia alli tambien sus mas caracteristicos +individuos. Lo menos veinte veces al dia pasaban por esta calle las +carrozas de los grandes que en las inmediaciones vivian. Estas carrozas, +que ya se han sumergido en los obscuros abismos del no ser, se componian +de una especie de navio de linea, colocado sobre una armazon de hierro; +esta armazon se movia con la pausada y solemne revolucion de cuatro +ruedas, que no tenian velocidad mas que para recoger el fango del piso y +arrojarlo sobre la gente de a pie. El vehiculo era un inmenso cajon: los +de los dias gordos estaban adornados con placas de carey. Por lo comun +las paredes de los ordinarios eran de nogal brunido, o de caoba, con +finisimas incrustaciones de marfil o metal blanco. En lo profundo de +aquel antro se veia el nobilisimo perfil de algun procer esclarecido, o +de alguna vieja esclarecidamente fea. Detras de esta maquina, clavados +en pie sobre una tabla, y asidos a pesadas borlas, iban dos grandes +levitones que, en union de dos enormes sombreros, servian para +patentizar la presencia de dos graves lacayos, figuras simbolicas de la +etiqueta, sin alma, sin movimientos y sin vida. En la proa se elevaba el +cochero, que en pesadez y gordura tenia por unicos rivales a las mulas, +aunque estas solian ser mas racionales que el. + +Rodaba por otro lado el vehiculo publico, tartana calesa o galera, el +carromato tirado por una reata de bestias escualidas; y entre todo esto +el esportillero con su carga, el mozo con sus cuerdas, el aguador con su +cuba, el prendero con su saco y una pila de seis o siete sombreros en la +cabeza, el ciego con su guitarra y el chispero con su sarten. + +Mientras nos detenemos en esta descripcion, los grupos avanzan hacia la +mitad de la calle y desaparecen por una puerta estrecha, entrada a un +local, que no debe de ser pequeno, pues tiene capacidad para tanta +gente. Aquella es la celebre _Fontana de Oro, cafe y fonda_, segun el +cartel que hay sobre la puerta; es el centro de reunion de la juventud +ardiente, bulliciosa, inquieta por la impaciencia y la inspiracion, +ansiosa de estimular las pasiones del pueblo y de oir su aplauso +irreflexivo. Alli se habia constituido un club, el mas celebre e +influyente de aquella epoca. Sus oradores, entonces neofitos exaltados +de un nuevo culto, han dirigido en lo sucesivo la politica del pais; +muchos de ellos viven hoy, y no son por cierto tan amantes del bello +principio que entonces predicaban. + +Pero no tenemos que considerar lo que muchos de aquellos jovenes fueron +en anos posteriores. Nuestra historia no pasa mas aca de 1821. Entonces +una democracia nacida en los trastornos de la revolucion y alzamiento +nacional, fundaba el moderno criterio politico, que en cincuenta anos se +ha ido dificilmente elaborando. Grandes delirios bastardearon un tanto +los nobles esfuerzos de aquella juventud, que tomo sobre si la gran +tarea de formar y educar la opinion que hasta entonces no existia. Los +clubs, que comenzaron siendo catedras elocuentes y palestra de la +discusion cientifica, salieron del circulo de sus funciones propias +aspirando a dirigir los negocios publicos, a amonestar a los gobiernos e +imponerse a la nacion. En este terreno fue facil que las personalidades +sucedieran a los principios, que se despertaran las ambiciones, y lo que +es peor, que la venalidad, cancer de la politica, corrompiera los +caracteres. Los verdaderos patriotas lucharon mucho tiempo contra esta +invasion. El absolutismo, disfrazado con la mascara de la mas abominable +demagogia, socavo los clubs, los domino y vendiolos al fin. Es que la +juventud de 1820, llena de fe y de valor, fue demasiado credula o +demasiado generosa. O no conocio la falacia de sus supuestos amigos, o +conociendola, creyo posible vencerles con armas nobles, con la +persuasion y la propaganda. + +Una sociedad decrepita, pero conservando aun esa tenacidad +incontrastable que distingue a algunos viejos, sostenia encarnizada +guerra con una sociedad lozana y vigorosa llamada a la posesion del +porvenir. En este libro asistiremos a algunos de sus encuentros. + +Sigamos nuestra narracion. Los curiosos se paraban ante la _Fontana_; +salian los tenderos a las puertas; el barbero Calleja, que se hacia +llamar _ciudadano Calleja_, estaba tambien en su puerta pasando una +navaja, y contemplando el club y a sus parroquianos con una mirada +presuntuosa, que queria decir: "si yo fuera alla...." + +Algunas personas se acercaron a la barberia formando corro alrededor del +maestro. Uno llego muy presuroso, y pregunto: + +"?Que hay? ?Ocurre algo?" + +Era el recien venido uno de esos individuos de edad indefinible, de esos +que parecen viejos o jovenes, segun la fuerza de la luz o la expresion +que dan al semblante. + +Su estatura era pequena, y tenia la cabeza casi inmediatamente adherida +al tronco, sin mas cuello que el necesario para no ser enteramente +jorobado. El abdomen le abultaba bastante, y generalmente cruzaba las +manos sobre el con movimiento de carinosa conservacion. Sus ojos eran +medio cerrados y pequenos, pero muy vivos, formando armoniosa simetria +con sus labios delgados, largos y elasticos, que en los momentos mas +ardorosos de la conversacion avanzaban formando un tubo acustico que +daba a su voz intensidad extraordinaria. A pesar de su traje seglar, +habia en este personaje no se que de frailuno. Su cabeza parecia hecha +pura la redondez del cerquillo, y ancho gaban que envolvia su cuerpo, +mas que gaban, parecia un habito. Tenia la voz muy destemplada y acre; +pero sus movimientos eran sumamente expresivos y vehementes. + +Para concluir, diremos que este hombre se llamaba Gil de nombre y +Carrascosa de apellido; educaronle los frailes agustinos de Mostoles, y +ya estaba dispuesto para profesar, cuando se marcho del convento, +dejando a los Padres con tres palmos de boca abierta. A fines de siglo +logro, por amistades palaciegas, que le hicieran abate; mas en 1812 +perdio el beneficio, y depuso el capisayo. Desde entonces fue ardiente +liberal hasta la vuelta de Fernando, en que sus relaciones con el +favorito Alagon le proporcionaron un destino de covachuelista con diez +mil reales. Entonces era absolutista decidido; pero la Jura de la +Constitucion por Fernando en 1820 le hizo variar de opiniones hasta el +punto de llegar a alistarse en la sociedad de los _Comuneros_ y formar +pandilla con los mas exaltados. Cuando tengamos ocasion de penetrar en +la vida privada de Carrascosa, sabremos algunos detalles de cierta +aventura con una beldad quintanona de la calle de la Gorguera, y +sabremos tambien los malos ratos que con este motivo le hizo pasar +cierto estudiantillo, poeta clasico, autor de la nunca bien ponderada +tragedia de los Gracos. + +"?Pues no ha de ocurrir?--dijo Calleja.--Hoy tenemos sesion +extraordinaria en la _Fontana_. Se trata de pedir al Rey que nombre un +Ministerio exaltado, porque el que esta no nos gusta. Tendremos discurso +de Alcala Galiano. + +--Aquel andaluz feo... + +--Si, ese mismo. El que el mes pasado dijo: _No haya perdon ni tregua +para los enemigos de la libertad. ?Que quieren esos espiritus obscuros, +esos...?_ Y por aqui seguia con un pico de oro.... + +--Ya les dara que hacer--observo Carrascosa--iQue elocuencia! iQue +talento el de ese muchacho! + +--Pues yo, senor don Gil--manifesto Calleja,--respetando la opinion de +usted, para mi tan competente, dire...." + +Y aqui tosio dos veces, emitio un par de grunidos por via de proemio, +y continuo: + +"Dire que, aunque admiro como el que mas las dotes del joven Alcala +Galiano, prefiero a Romero Alpuente, porque es mas expresivo, mas +fuerte, mas ... pues. Dice todas las cosas con un arranque ... por +ejemplo, aquello de i_al que quiera hierro, hierro_! y aquello de i_no +buscan los tiranos su apoyo en la vara de la justicia; buscanle en los +maderos del cadalso, en el hombro deshonrado del verdugo_! Si le digo a +usted que es un.... + +--Pues yo--contesto el ex abate,--aunque admiro tambien a Romero +Alpuente, prefiero a Alcala Galiano, porque es mas exacto, mas +razonador.... + +--Se engana usted, amigo Carrascosa. No me compare usted a ese hombre +con el mio; que todos los oradores de Espana no llegan al zancajo de +Romero Alpuente. Pues ?y aquel pasaje de los _abajos_? Cuando decia: +i_Abajo los privilegios, abajo lo superfluo, abajo ese lujo que llaman +rey..._! iAh! Si es mucha boca aquella." + +Calleja repetia estos trozos de discurso con mucho enfasis y afectacion. +Recordaba la mitad de lo que oia, y al llegar la ocasion comenzaba a +desembuchar aquel arsenal oratorio, mezclandolo todo y haciendo de +distintos fragmentos una homilia substancial y disparatada. Se nos +olvidaba decir que este ciudadano Calleja era un hombre muy corpulento y +obeso; pero aunque parecia hecho expresamente por la Naturaleza para +patentizar los puntos de semejanza que puede haber entre un ser humano y +un toro, su voz era tan clueca, fallida y aternerada, que daba risa +oirle declamar los retazos de discursos que aprendia en la _Fontana_. + +Pues no estamos conformes--contesto Carrascosa, accionando con mucho +aplomo,--porque ?que tiene que ver esa elocuencia con la de Alcala, el +cual es hombre que, cuando dice "alla voy", le levanta a uno los pies +del suelo? + +--Es verdad--dijo, terciando en el debate, uno de los circunstantes, que +debia de ser torero, a juzgar por su traje y la trenza que en el cogote +tenia;--es verdad. Cuando Alcala embiste a los tiranos y se empieza a +calentar.... Pues no fue mal puyazo el que le metio el otro dia a la +Inquisicion. Pero, sobre todo, lo que mas me gusta es cuando empieza +bajito y despues va subiendo, subiendo la voz.... Les digo a ustedes que +es el espada de los _oraores_. + +--Senores--afirmo Calleja,--repito que todos esos son unos munecos al +lado de Romero Alpuente. iComo puso a los frailes hace dos noches! ?A +que no saben ustedes lo que les dijo? ?A que no saben...? Ni al mismo +demonio se le ocurre.... Pues los llamo.... _isepulcros blanqueados!_... +Miren que mollera de hombre.... + +--No se empene usted, Calleja--refunfuno el ex covachuelista con alguna +impertinencia. + +--Pero venga usted aca, senor don Gil--dijo Calleja, haciendo todo lo +posible por engrosar la voz.--iSi sabre yo quien es Alcala Galiano y los +puntillos que calzan todos ellos! iA mi con esas! Yo, que les calo a +todos desde que les veo, y no tengo mas que oirles decir _castanas_ para +saber de que palo estan hechos.... + +--Creo, senor don Gaspar, que esta usted muy equivocado, y no se por que +se cree usted tan competente,--indico Carrascosa en tono muy grave. + +--?Pues no he de serlo? iYo, que paso las noches oyendoles a todos, no +saber lo que son! Vamos, que algunos que se tienen por muy buenos, no +son mas que ingenios de racion y equitacion. + +--Es verdad tambien que Romero Alpuente no es ningun rana--dijo otro de +los presentes. + +--?Como rana?--exclamo, animandose, Calleja.--iQue le sobra talento por +los tejados!... Y a usted, senor Carrascosa, ?quien le ha dicho que yo +no soy competente? ?Quien es usted para saberlo? + +--?Que quien soy? ?Y usted que entiende de discursos? + +--Vamos, senor don Gil, no apure usted mi paciencia. Le digo a usted que +le tengo por un ignorante lleno de presuncion. + +--Respete usted, senor Calleja--exclamo don Gil un poco +conmovido;--respete usted a los que por sus estudios estan en el caso +de... Yo... yo soy graduado en canones en la Complutense. + +--Canones, ya. Eso es cosa de latin. ?Que tiene que ver eso con la +politica? No se meta usted en esas cuestiones, que no son para cabezas +ramplonas y de cuatro suelas. + +--Usted es el que no debe meterse en ellas--exclamo Carrascosa sin +poderse contener;--y el tiempo que le dejan libre las barbas de sus +parroquianos, debe emplearlo en arreglar su casa. + +--Oiga usted, senor pedante complutense, canonista, teatino, o lo que +sea, vayase a mondar patatas al convento de Mostoles, donde estara mas +en su lugar que aqui. + +--Caballero--dijo Carrascosa, poniendose de color de un tomate y mirando +a todos lados para pedir auxilio, porque aunque tenia al barbero por lo +que era, por un solemne gallina, no se atreva con aquel corpachon de +ocho pies. + +--Y ahora que recuerdo--anadio con desden el rapista,--no me ha pagado +usted las sanguijuelas que llevo para esa senora de la cal e de la +Gorguera, hermana del tambor mayor de la Guardia Real. + +--?Tambien me llama usted estafador? Mejor haria el ciudadano Calleja +en acordarse de los diez y nueve reales que le presto mi primo, el +que tiene la polleria en la calle Mayor; reales que le ha pagado como +mi abuela. + +--Vamos, que tu y el pollero sois los dos del mismo estambre. + +--Si, y acuerdese de la guitarrilla que le robo a Perico Sardina el dia +de la merienda en Migas Calientes. + +--?La guitarrilla, eh? ?Dice usted que yo le robe una guitarrilla? +Vamos, no me venga usted a mi con indirectas...--contesto el barbero, +queriendo parecer sereno. + +--Vengase usted aqui con pamplinas: si no le conoceremos, senor +_Callejon angosto_. + +--Anda, que te quedaste con la colecta el dia de San Anton. iCatorce +pesos! Pero entonces eras realista y andabas al rabo de Otolaza para +que te hiciera limpia-polvos de alguna cocina. Entonces dabas vivas +al Rey absoluto, y en la estudiantina del Carnaval le ofreciste un +ramillete en el Prado. Anda, aprende conmigo, que, aunque barbero, he +sido siempre liberal, si, senores. Liberal aunque barbero; que yo no soy +cualquier vende-humos, sino un ciudadano honrado y liberal como +cualquiera. Pero miren a estos realistones: ahora han cambiado de +casaca. Despues que con sus delaciones tenian las carceles atarugadas de +gente; se agarran a la Constitucion, y ya estan en campana como toro en +plaza, dando vivas a la libertad. + +--Senor Calleja, usted es un insolente. + +--iServilon! + +Esta voz era el mayor de los insultos en aquella epoca, Cuando se +pronunciaba, no habia remedio: era preciso renir. + +Ya el arma ingeniosa, que la industria ha creado para el mejoramiento y +cultivo de las barbas de la mitad del genero humano se alzaba en la +mano del iracundo barbero; ya el agudo filo resplandecia en lo alto, +proximo a caer sobre el indefenso craneo del que fue lego, abate y +covachuelista, cuando otra mano providencial atajo el golpe tremendo +que iba a partir en dos tajadas a todo un graduado en canones de la +Complutense. Esta mano protectora era la mano robusta de la mujer de +Calleja, la cual, desconcertada y tremula al ver desde el rincon de su +tienda la actitud terriblemente agresiva de su esposo, dejo con rapidez +la labor, echo en tierra al chicuelo, que en uno de sus monumentales +pechos se alimentaba, y arreglandose lo mejor que pudo el mal +encubierto seno, corrio a la puerta y libro al pobre Carrascosa de una +muerte segura. + +Las tres figuras permanecieron algunos segundos formando un bello grupo. +Calleja con el brazo alzado y el rostro encendido; su esposa, que era +tan gigantesca como el, le sostenia el brazo; el pobre Gil, mudo y +petrificado de espanto. Dona Teresa Burguillos, que asi se llamaba la +dama, era de formas colosales y bastas; pero tenia en aquellos momentos +cierta majestad en su actitud, la cual recordada a Minerva en el momento +de detener la mano de Aquiles, pronta a desnudar el terrible acero +clasico. El Agamenon de la Covachuela ofrecia un aspecto poco academico +en verdad. + +"Ciudadano Calleja--dijo aquella senora en tono muy reposado,--no +emplees tus armas contra ese pelon, que se pudre a todo podrir: +guardalas para los tiranos." + +Calleja cerro, pues, la navaja, y la guardo para los tiranos. + +Don Gil se aparto de alli, llevado por algunos amigos, que quisieron +impedir una catastrofe; y poco despues, el grupo que alli se habia +formado quedaba disuelto. + +La amazona cerro la puerta, y dentro continuo su perorata interrumpida. +No queremos referir las muchas cosas buenas que dijo, mientras el +muchacho se apoderaba otra vez del pecho, que tan bruscamente habia +perdido. Basto decir, para que se comprenda lo que valia dona Teresa +Burguillos, que sabia leer, aunque con muchas dificultades, hallandose +expuesta a entender las cosas al reves; que a fuerza de mascullones +podia enterarse de algunos discursos escritos, reteniendolos en la +memoria; que alentada por la barberil elocuencia y liberalesca conducta +de su esposo, se habia hecho una gran politica, y que era muy entusiasta +de Riego y de Quiroga, aunque mas que los _hombres de sable_ le gustaban +los _hombres de palabra_, llegando hasta decir que no conocia caballero +mas galantemente discreto que _Paco_ (asi mismo) Martinez de La Rosa. Es +casi seguro que manifesto deseos de tener delante al _barbaro Elio_ para +clavarle sus tijeras en el corazon. Penetremos ahora en la _Fontana_. + + + + + +CAPITULO II + + + +#El club patriotico#. + + +En la _Fontana_ es preciso demarcar dos recintos, dos hemisferios: el +correspondiente al cafe, y el correspondiente a la politica. En el +primer recinto habia unas cuantas mesas destinadas al servicio. Mas al +fondo, y formando un angulo, estaba el local en que se celebraban las +sesiones. Al principio el orador se ponia en pie sobre una mesa, y +hablaba; despues el dueno del cafe se vio en la necesidad de construir +una tribuna. El gentio que alli concurria era tan considerable, que fue +preciso arreglar el local, poniendo bancos _ad hoc_; despues, a +consecuencia de los altercados que este club tuvo con el _Grande +Oriente_, se demarcaron las filiaciones politicas; los exaltados se +encasillaron en la _Fontana_, y expulsaron a los que no lo eran. Por +ultimo, se determino que las sesiones fueran secretas, y entonces se +traslado el club al piso principal. Los que abajo hacian el gasto +tomando cafe o chocolate, sentian en los momentos agitados de la +polemica un estruendo espantoso en las regiones superiores, de tal modo, +que algunos, temiendo que se les viniera encima el techo con toda la +mole patriotica que sustentaba, tomaron las de Villadiego, abandonando +la costumbre inveterada de concurrir al cafe. + +Una de las cuestiones que mas preocupaban al dueno fue la manera de +armonizar lo mejor posible el patriotismo y el negocio, las sesiones del +club y las visitas de los parroquianos. Dirigio conciliadoras +amonestaciones para que no hicieran ruido pero esto parece que fue +interpretado como un primer conato de servilismo, y aumento el ruido, y +se fueron los parroquianos. + +En la epoca a que nuestra historia se refiere, las sesiones estaban +todavia en la planta baja. Aquellos fueron los buenos dias de la +_Fontana_. Cada bebedor de cafe formaba parte del publico. + +Entre los numerosos defectos de aquel local, no se contaba el de ser +excesivamente espacioso: era, por el contrario, estrecho, irregular, +bajo, casi subterraneo. Las gruesas vigas que sostenian el techo no +guardaban simetria. Para formar el cafe fue preciso derribar algunos +tabiques, dejando en pie aquellas vigas; y una vez obtenido el espacio +suficiente, se penso en decorarlo con arte. + +Los artistas escogidos para esto eran los mas habiles pintores de +muestra de la Villa. Tendieron su mirada de aguila por las estrechas +paredes, las gruesas columnas y el pesado techo del local, y unanimes +convinieron en que lo principal era poner unos capiteles a aquellas +columnas. Improvisaron unas volutas, que parecian tener por modelo las +morcillas extremenas, y las clavaron, pintandolas despues de amarillo. +Se penso despues en una cenefa que hiciera el papel de friso en todo lo +largo del salon; mas como ninguno de los artistas sabia tallar +bajo-relieves, ni se conocian las maravillas del carton-piedra, se +convino en que lo mejor seria comprar un liston de papel pintado en los +almacenes de un marselles recientemente establecido en la calle de +Majaderitos. Asi se hizo, y un dia despues la cenefa, engrudada por los +mozos del cafe, fue puesta en su sitio. Representaba unos craneos de +macho cabrio, de cuyos cuernos pendian cintas de flores que iban a +enredarse simetricamente en varios tirsos adornados con manojos de +frutas, formando todo un conjunto anaecreontico-funebre de muy mal +efecto. Las columnas fueron pintadas de blanco con rafagas de rosa y +verde, destinadas a hacer creer que eran de jaspe. En los dos testeros +proximos a la entrada, se colocaron espejos como de a vara; pero no +enterizos, sino formados por dos trozos de cristal unidos por una barra +de hojalata. Estos espejos fueron cubiertos con un velo verde para +impedir el uso de los derechos de domicilio que alli pretendian tener +todas las moscas de la calle. A cada lado de estos espejos se coloco un +quinque, sostenido por una peana anaecreontico, donde se +apoyaba el receptaculo; y este recibia diariamente de las entranas de +una alcuza, que detras del mostrador habia, la substancia necesaria para +arder macilento, humeante, triste y hediondo hasta mas de media noche, +hora en que su luz, cansada de alumbrar, vacilaba a un lado y otro como +quien dice _no_, y se extinguia, dejando que salvaran la patria a +obscuras los apostoles de la libertad. + +El humo de estos quinques, el humo de los cigarros, el humo del cafe +habian causado considerable deterioro en el dorado de los espejos, en el +amarillo de los capiteles, en los jaspes y en el friso clasico. Solo por +tradicion se sabia la figura y color de las pinturas del techo, debidas +al pincel del peor de los discipulos de Maella. + +Los muebles eran muy modestos; reducianse a unas mesas de palo, pintadas +de color castano simulando caoba en la parte inferior, y embadurnadas de +blanco para imitar marmol en la parte superior, y a medio centenar de +banquillos de ajusticiado, cubiertos con cojines de hule, cuya crin, por +innumerables agujeros, se salia con mucho gusto de su encierro. + +El mostrador era ancho, estaba colocado sobre un escalon, y en su +fachada tenia un medallon donde las iniciales del amo se entrelazaban en +confuso jeroglifico. Detras de este catafalco asomaba la imperturbable +imagen del cafetero, y a un lado y otro de este, dos estantes donde se +encerraban hasta cuatro docenas de botellas. Al traves de la mitad de +estos cristales se veian tambien bollos, libras de chocolate y algunas +naranjas; y decimos la mitad de los cristales, porque la otra mitad no +existia, siendo sustituida por pedazos de papel escrito, perfectamente +pegados con obleas encarnadas. Por encima de las botellas, por encima +del estante, por encima de los hombros del amo, se veia saltar un gato +enorme, que pasaba la mayor parte del dia acurrucado en un rincon, +durmiendo el sueno de la felicidad y de la hartura. Era un gato +prudente, que jamas interrumpia la discusion, ni se permitia maullar ni +derribar ninguna botella en los momentos criticos. Este gato se llamaba +Robespierre. + +En el local que hemos descrito se reunia la ardiente juventud de 1820. +?De donde habian salido aquellos jovenes? Unos salieron de las +Constituyentes del ano 12, esfuerzo de pocos, que acabo iluminando a +muchos. Otros se educaron en los seis anos de opresion posteriores a la +vuelta de Fernando. Algunos brotaron en el trastorno del ano 20, mas +fecundo tal vez que el del 12. ?Que fue de ellos? Unos vagaron +proscriptos en tierra extranjera durante los diez anos de Calomarde; +otros perecieron en los aciagos dias que siguieron a la triste victoria +de los cien mil nietos de San Luis. Entre los que lograron vivir mas que +el inicuo Fernando, algunos defendieron el mismo principio con igual +entereza; otros, creyendo sustentarle, tropezaron con las exigencias de +una generacion nueva. Encontraronse con que la generacion posterior +avanzaba mas que ellos, y no quisieron seguirla. + +Al crearse el club, no tuvo mas objeto que discutir en principio las +cuestiones politicas; pero poco a poco aquel noble palenque, abierto +para esclarecer la inteligencia del pueblo, se bastardeo. Quisieron los +fontanistas tener influencia directa en el gobierno. Pedian solemnemente +la destitucion de un ministro, el nombramiento de una autoridad. +Demarcaron los dos partidos _moderado y exaltado_, estableciendo una +barrera entre ambos. Pero aun descendieron mas. Como en la _Fontana_ se +agitaban las pasiones del pueblo, el Gobierno permitia sus excesos para +amedrentar al Rey, que era su enemigo. El Rey, entre tanto, fomentaba +secretamente el ardor de la _Fontana_, porque veia en el un peligro para +la libertad. La tradicion nos ha ensenado que Fernando corrompio a +alguno de los oradores e introdujo alli ciertos malvados que fraguaban +motines y disturbios con objeto de desacreditar el sistema +constitucional. Pero los ministros, que descubrian esta astucia de +Fernando, cerraban la _Fontana_, y entonces esta se irritaba contra el +Gobierno y trataba de derribarlo. Fomentaba el Rey el escandalo por +medio de agentes disfrazados; ayudaba el club a los ministros; estos le +herian; vengabase aquel, y giraban todos en un circulo de intrigas, sin +que los credulos patriotas que alli formaban la opinion conociesen la +oculta transcendencia de sus cuestiones. + +Pero oigamos a Calleja que pide a voz en cuello que comience la sesion. +Dos elementos de desorden minaban la _Fontana_: la ignorancia y la +perfidia. En el primero ocupaba un lugar de preferencia el barbero +Calleja. Este patriota capitaneaba una turba de aplaudidores semejantes +a el, y la tal cuadrilla alborotaba de tal modo cuando subia a la +tribuna un orador que no era de su gusto, que se penso seriamente en +prohibirle la entrada. + +En la noche a que nos referimos, nuestro hombre daba con sus pesadas +manos tales palmadas, que sonaban como golpes de batan y los demas +metian ruido dando porrazos en el suelo con los bastones. En vano pedian +silencio y moderacion los del interior, personas entre las cuales habia +diputados, militares de alta graduacion, oradores famosos. Los +bullangueros no callaron hasta que subio a la tribuna Alcala Galiano. + +Era este un joven de estatura mas que regular, erguido, delgado, de +cabeza grande y modales desenvueltos y francos. Tenia el rostro +bastante grosero, y la cabeza poblada de encrespados cabellos. Su boca +era grande, y muy toscos los labios; pero en el conjunto de la fisonomia +habia una clara expresion de noble atrevimiento, y en su mirada profunda +la penetracion y el fuego de los ingenios de la antigua raza. + +Comenzo a hablar relatando un suceso de la sesion anterior, que habia +dado ocasion a que salieran de la _Fontana_ Garelli, Toreno y Martinez +de la Rosa. Indico las diferencias de principios que en lo sucesivo +habian de separar a los moderados de los exaltados, y pinto la situacion +del Gobierno con exactitud y delicadeza. Pero cuando con mas robusta voz +y elocuencia mas vigorosa hacia un cuadro de las pasadas desdichas de la +nacion, ocurrio un incidente que le obligo a interrumpir su discurso. +Era que se oia en la calle fuerte ruido de voces, el cual crecio +formando gran algazara. Muchisimos se levantaron y salieron. El +auditorio empezo a disminuir, y al fin disminuyo de tal modo, que el +orador no tuvo mas remedio que callarse. + +Cortado y colerico estaba el andaluz cuando bajo de la tribuna. [Nota 1: +El mismo Alcala Galiano refiere con mucha franqueza este suceso en sus +anotaciones a _Historia de Espana_, por Durham.] El tumulto aumentaba +fuera, y por fin no quedaron en el cafe sino cinco o seis personas. +Estas querian satisfacer la curiosidad, y acompanadas del mismo Galiano, +salieron tambien. + +En diez minutos la _Fontana_ se quedo sin gente, y el rumor exterior +pasaba, se oia cada vez mas lejano, porque andaba a buen paso la oleada +de pueblo que lo producia. Todas las senales eran de que habia comenzado +una de aquellas asonadas tan frecuentes entonces. + +Era ya tarde: los quinques habian llegado al tercer periodo de su +reverberacion dificultosa, es decir, estaban en los instantes +precursores de su completo aniquilamiento, y las mechas despedian humo +mas hediondo y abundante. Uno de los mozos se habia marchado a dormir; +otro roncaba junto a la puerta, y el tercero habia salido con los +parroquianos. A lo lejos se oia un eco de voces siniestras, las voces +del tumulto popular, que rodaba por la villa agitandola toda. + +El cafetero continuaba inmovil en su tripode. Dos luminosos puntos de +claridad verdosa brillaban detras de el. Era Robespierre que se acercaba +a su amo, y saltando por encima de sus hombros, se ponia delante para +recibir una caricia. El hombre del cafe le paso la mano afectuosamente +por el lomo, y el animal, agradecido, alzo el rabo, arqueo el espinazo, +se lamio los bigotes, y despues de estirarse muy a la sabor, se volvio a +su rincon, donde se agazapo de nuevo. + +Frente por frente al mostrador, y en el mas obscuro sitio del cafe, +principio a destacarse una figura humana, invisible hasta entonces. Esta +persona salia de la sombra, y avanzando lentamente hacia el mostrador, +entraba en el foco de la escasa luz que aclaraba el recinto, siendo +posible entonces observar las formas de aquel silencioso y extrano +personaje. + +Era un hombre de edad avanzada; pero en vez de la decrepitud propia de +sus anos, mostraba entereza, vigor y energia. Su cara era huesosa, +irregular, sumamente abultada en la parte superior; la frente tenia una +exagerada convexidad, mientras la boca y los carrillos quedaban +reducidos a muy mezquinas proporciones. A esto contribuia la falta +absoluta de dientes, que, habiendo hecho de la boca una concavidad +vacia, determinaba en sus labios y en sus mejillas depresiones profundas +que hacian resaltar mas la angulosa armazon de sus quijadas. En su +cuello, los tendones, huesos y nervios formaban como una serie de piezas +articuladas, cuyo movimiento mecanico se observaba muy bien, a pesar de +la piel que las cubria. Los ojos eran grandes y revelaban haber sido +hermosos. Por extrano fenomeno, mientras los cabellos habian +emblanquecido enteramente, las cejas conservaban el color de la +juventud, y estaban formadas de pelos muy fuertes, rigidos y erizados. +Su nariz corva y fina debio tambien haber sido muy hermosa, aunque al +fin por la fuerza de los anos, se habia afilado y encorvado mas, hasta +el punto de ser enteramente igual al pico de un ave de rapina. Alrededor +de su boca, que no era mas que una hendidura, y encima de sus quijadas, +que no eran otra cosa que un armazon, crecia un vello tenaz, los fuertes +retonos blancos de su barba que, afeitada semanalmente en cuarenta anos, +despuntaban rigidos y brillantes como alambres de plata. Hacian mas +singular el aspecto de esta cara dos enormes orejas extendidas, +colgantes y transparentes. La amplitud de estos pabellones +cartilaginosos correspondia a la extrema delicadeza timpanica del +individuo, la cual, en vez de disminuir, parecia aumentar con la edad. +Su mirada era como la mirada de los pajaros nocturnos, intensa, luminosa +y mas siniestra por el contraste obscuro de sus grandes cejas, por la +elasticidad y sutileza de sus parpados sombrios, que en la obscuridad +se dilataban mostrando dos pupilas muy claras. Estas, ademas de ver +mucho, parecia que iluminaban lo que veian. Esta mirada anunciaba la +vitalidad de su espiritu, sostenido a pesar del deterioro del cuerpo, el +cual era inclinado hacia adelante, delgado y de poca talla. Sus manos +eran muy flacas, pudiendose contar en ellas las venas y los nervios; los +dedos parecian, por lo angulosos y puntiagudos, garras de pajaro rapaz. + +La piel de la frente era amarilla y arrugada como las hojas de un +incunable; y mientras hablaba, esta piel se movia rapidamente y se +replegaba sobre las cejas formando una serie de circulos concentricos +alrededor de los ojos, que remataban en semejanza con un lechuzo. Vestia +de negro, y en la cabeza llevaba una gorrilla de terciopelo. + +Cuando este hombre estuvo cerca del mostrador, levantose el cafetero con +recelo, se fue a la puerta de la calle y escucho atentamente algun +tiempo; volvio, se asomo a un ventanillo que daba al patio, y despues +repitio la misma operacion en una puerta que daba a la escalera. De los +tres mozos del cafe, uno solo estaba alli, roncando sobre un banco: el +amo le desperto y le despidio. Atrancada bien la puerta, volvio aquel a +su tripode, y estableciendose en ella, miro al del gorro, como si +esperara de el una gran cosa. + +iBuena la han armado!--dijo en voz alta, seguro de no ser escuchado por +voces extranas--iOtro alboroto esta noche! Y dicen que la Guardia Real +prepara un gran tumulto. Usted, D. Elias, debe saberlo. + +--Deje usted andar, amigo; deje usted andar, que ya llegaran,--dijo el +flaco con voz sonora y profunda. + +Y metiendo la mano en el bolsillo, saco un pequeno envoltorio que, por +el sonido que produjo al ser puesto sobre la mesa, indicaba contener +dinero. El cafetero miro con singular expresion de carino el envoltorio, +mientras el viejo lo desenvolvio con mucha cachaza, y sacando unas onzas +que dentro habia, comenzo a contar. + +Al ruido de las monedas, Robespierre abrio los ojos; y viendo que no era +cosa que le interesaba, los volvio a cerrar, quedandose otra vez +dormido. El viejo conto diez medias onzas, y se las dio al del cafe. + +--Vamos, senor D. Elias--dijo este descontento.--?Que hago yo con +cinco onzas? + +--Por cinco onzas se vende la diosa misma de la libertad,--replico Elias +sin mirar al cafetero. + +--Quite usted alla: aqui hay patriotas que no diran "viva el Rey" por +todo el oro del mundo. + +--Si: es mucha entereza la de esos senores--exclamo Elias con un acento +de ironia que debia de ser el acento habitual de su palabra. + +--Vaya usted a ofrecer dinero a Alcala Galiano y a Moreno Guerra.... + +--Esos alborotan alla, en las Cortes; de esos no se trata. Tratamos de +los que alborotan aqui. + +--Pues le aseguro a usted, senor don Elias de mi alma, que con lo que me +ha dado, no tengo ni para la correa del zapato del orador mas malo de +este club. + +--Le digo a usted que basta con eso. El senor no esta para gastos. + +--iY que tacano se vuelve el Absoluto! Mala landre le mate, si con estas +miserias logra derribar la Constitucion. + +--Deje usted andar, que ya se arreglara esto--contesto el viejo dando un +suspiro. Y al darlo cerro la boca de tal modo, que parecia que la +mandibula inferior se le quedaba incrustada dentro de la superior. + +--Pero, don Elias de mis pecados, ?que quiere usted que haga yo con +cinco onzas...? ?Que le parecio aquel sargenton que hablo anoche? Dicen +que es un bruto; pero lo cierto es que hace ruido y nos sirve bien, pues +me cuesta un ojo de la cara cada parrafo de aquellos que sublevan la +multitud y ponen al pueblo encendido... iY hay otros tan reacios, don +Elias...! Anteanoche subio a la tribuna uno que suele venir ahi con el +barbero Calleja: ique voz de becerro tenia! Empezo a hablar de la +Convencion, y dijo que era preciso cortar las cabezas de adormidera. Le +aplaudieron mucho, y yo confieso que fue una gran cosa, aunque, a decir +verdad, no le entendi mas que si hubiera hablado en judio. Cuando acabo +la sesion, quise picarle para que hablara segunda vez; pero no se si +calo mis intenciones; lo cierto es que dijo que me iba a cortar el +pescuezo, anadiendo que no me descuidara. iQue susto me lleve! iY esto +se me paga tan mal! Aquel discurso que pronuncio anoche a ultima hora el +estudiantillo valenciano, me costo dos raciones de carne estofada y dos +botellas de vino iAy! Si llegaran a saber estos manejos Alcala Galiano y +Florez Estrada ... le digo a usted que me voy a reir de gusto. + +--Esas son las cabezas de adormidera que es preciso cortar--exclamo el +viejo, guinando el ojo y haciendo con la mano derecha, movida +horizontalmente, la senal de quien corta alguna cosa. + +--Pues fuera una lastima, porque son buenos chicos. Yo, francamente se +lo digo a usted, aunque soy en lo intimo de mi corazon partidario +amantisimo de mi Rey absoluto, cuando oigo a esos muchachos, y +especialmente cuando veo a Alcala Galiano subir a la tribuna, y empieza +a echar flores por aquella boca, y despues culebras, me da un +escarabajeo tan grande, que me baila el corazon y me dan ganas de +abrazarle. + +--Dejalos que griten: eso precisamente es lo que se busca. Mira el motin +de esta noche: a ellos se les debe. Con muchos asi, pronto estallara la +cuerda. Eso es lo que quiere el Rey. iOh! Ya veras que pronto se +despedazaran unos a otros. + +--?Pero que hago yo con cinco onzas?--volvio a decir el dueno del cafe. + +--Ya lo he dicho El Rey no esta para despilfarros, y para levantar de +cascos a esta gente no es preciso mucho dinero. + +--?Que no? Pregunteselo usted a aquel lego exclaustrado que escribe _El +Azote_; ya me tiene comidas tres onzas de las que usted me trajo la +semana pasada. ?Pues y aquel oficialito que pronuncio hace dias aquel +fuerte discurso en que dijo: _Calendas Cartagos_...? + +--_Delenda est Carthago_, querra usted decir. + +--Eso es: _dilenda o calenda_, lo mismo da--dijo el del cafe.--iPues ese +oficialito tiene unas tragaderas! Me comio dos empanadas de conejo como +dos ruedas de molino. Y sobre todo, con decirle a usted que para +conseguir que Andresillo Corcho saliera por esas calles gritando, como +usted vio muy bien el domingo, tuve que pagarle todas sus deudas, que +eran ocho meses al casero, y que se yo cuantos piquillos sueltos a los +amigos... Y luego no gana uno para sustos, don Elias. Vuelvo a repetirle +a usted que si los liberales de copete descubren estas socalinas, no me +dejaran un hueso en su lugar. + +--Mucha cautela, ten mucha cautela: nada de papeles escritos, no me +dirijas cartas, no fies al papel ni una idea sobre este punto,--le dijo +Elias con severidad. + +--Y digame usted--continuo el del cafe, bajando la voz como si +temiera ser oido por Robespierre;--digame usted, ?cuando se alza la +Guardia Real? + +--No se--dijo Elias, encogiendose de hombros. + +--Dicen que la _Santa Alianza_ ha escrito al Rey. + +Elias debia ser hombre prudentisimo, porque contesto "no se" a secas +como a la primera pregunta. + +Entonces se oyo otra vez, aunque muy lejano, el mismo ruido de voces, +que hizo salir del club a toda la concurrencia. + +"Creo que piensan allanar la casa de Toreno. + +--Bien: me alegro--dijo el viejo con siniestra satisfaccion.--Veo que +empiezan a devorarse unos a otros. No podia suceder otra cosa. iOh! Yo +entiendo a esta canalla. ?Y que habia de suceder? ?Espana podra estar +mucho tiempo en manos de una gavilla de pensadores desesperados? Si esto +durara, yo dudaria de la Providencia, que arregla a las naciones como da +aliento a los individuos, Espana esta sin Rey, que es estar sin gloria, +sin vida y sin honor. ?Habia, por ventura, Constitucion cuando Espana +fue el primer pais del mundo? Eso de hacer el pueblo las leyes es lo mas +monstruoso que cabe. ?Cuando se ha visto que el que ha de ser mandado +haga las leyes? ?Seria justo que nuestros criados nos mandaran? Aqui no +hay Rey ni Dios esto se acabara; yo te jure que se acabara." + +Al decir esto, el viejo abria los ojos y apretaba los punos con furor. +El del cafe no pudo resistir al encanto de tanta elocuencia, levantose +de su tripode y le abrazo. Al alargar sus manos con entusiasmo, una +botella cayo y fue rodando hasta dar un golpe a Robespierre, el cual, +despertando subitamente, dio un atroz maullido y fue a buscar regiones +mas tranquilas en lo alto del armario de los bizcochos. + +Elias saco de su bolsillo una pequena faja negra, que le servia de +tapabocas, se la envolvio al cuello y se dispuso a salir. El cafetero, +con su oficiosidad acostumbrada en presencia de aquel personaje, se +dirigio a abrirle la puerta. Ya principiaba a despuntar el dia. El viejo +realista salio sin saludar a su amigo y tomo la direccion de su casa. + + + + + +CAPITULO III + + + +#Un lance patriotico y sus consecuencias#. + + +Don Elias cruzaba la Carrera de San Jeronimo, cuando vio que hacia el +venian unos cuantos hombres que reian y gritaban dando vivas a la +Constitucion y a Riego. Trato de evitar el encuentro, y tomo la otra +acera; pero ellos pasaron tambien, y uno le detuvo. + +Eran cinco individuos, y de ellos tres, por lo menos, estaban +completamente embriagados. Nuestro ya conocido Calleja les mandaba. +Componiase la cuadrilla de un chalan del barrio de Gilimon y un matutero +del Salitre, un caballero particular conocido en Madrid por sus trampas +y gran prestigio en la plazuela de la Cebada, y finalmente, un moceton +alto, flaco y negro, que tenia fama de guerrillero, y del cual se +contaban maravillas en las campanas de 1809 y despues en los sucesos del +20. El sello de sus hazanas marcaba siniestramente su rostro en un +chirlo, que le cogia desde la frente hasta el carrillo, cegandole un ojo +y abollandole media nariz. + +Los cinco detuvieran al anciano. + +"iMatale, matale!--dijo con aguardentosa voz el matutero, pinchando con +la varita que llevaba en la mano el pecho de Elias. + +--No, dejale, Perico. ?De que vale espachurrar a este bicho? + +--Si es Coletilla--exclamo el del chirlo reconociendole.--Coletilla, +el amigo de Vinuesa, el que anda por los clubs para contarle al Rey +lo que pasa. + +--iQue cante el _Tragula!_--dijo el chalan, que estaba envuelto desde el +pescuezo a la rabadilla en un cenidor encarnado, por entre cuyo pliegues +asomaba el puno de uno de aquellos celebres alfileres de Albacete que +tanto dan que hacer a la justicia. + +--Tres Pesetas, coge por ese brazo al senorito." + +Tres Pesetas puso su mano sobre el gorro de Elias y se lo tiro al suelo, +dejando al aire la pelada calva del anciano. Carcajada sonora acogio +este movimiento. + +"iMiren que orejazas de mochuelo!--anadio el guerrillero, tirandole de +la derecha hasta inclinarle la cabeza sobre el hombro. + +--_Pos_ no tiene mala cabeza _e pelailla pa_ jugar a los trucos--dijo el +matutero, dandole un papirotazo en mitad del craneo." + +El realista estaba livido de colera: apretaba los punos en convulsion +nerviosa, y en sus ojos brillaron lagrimas de despecho. En esto Calleja, +que parecia tener gran autoridad entre aquella gente, se agarro al brazo +de Elias, y exclamo, riendo con la desenfrenada hilaridad de la +embriaguez: + +"Ven, bravucon, ven con nosotros. Ciudadanos--prosiguio, volviendose a +los otros:--este es el gran Coletilla, el mismo Coletilla. Seremos +amigos. Nos va a presentar al Rey constitucional para que nos haga...." + +--i_Menistros_!--grito el matutero enarbolando su vara. + +--Ciudadanos, iviva el Rey absoluto, viva Coletilla! + +--Vamos a _jaserle_ comunero de la gran _comunia_--dijo el +matutero.--Primera prueba. iQue salte! + +--iQue salte! + +--iQue salte! + +Y uno de ellos tomo de la mano a Elias como para hacerle saltar, +mientras otro, empujandole con violencia, le hizo caer al suelo. + +"_Zegunda_ prueba--chillo Tres Pesetas:--toma esta espada, pincha a uno +de nosotros." + +Y sacando un sable le dio de plano tan fuerte golpe, que le obligo a +caer en opuesto sentido. + +"Di 'iviva la constitucion!' + +--?Pues no lo ha _e ezir?_ Y si no, yo tengo aqui unas +_explicaeras_...--vocifero el matutero, sacando su navaja. + +--Este tunante fue el que delato al cojo de Malaga--dijo el caballero +particular. + +--Y el amigo de Vinuesa. + +--Senores, este no es mas que Coletilla, el gran Coletilla--afirmo +Calleja con mucha gravedad." + +La ferocidad se pintaba en los ojos del matutero y del chalan. El de la +cicatriz cogio por el cuello a Elias, y con su mano vigorosa le apreto +contra el suelo. + +"Sueltalo, Chaleco; dejalo tendido." + +Es de advertir que el matutero era conocido entre los de su calana por +el extravagante nombre de Chaleco. + +"Dejamelo a mi--exclamo el chalan.--_Trincalo por el piscuezo; quio_ ver +lo que tienen esos realistas dentro del buche." + +Muy mal parado estaba el infeliz Elias; y ya se encomendaba a Dios con +toda su alma, cuando la inesperada llegada de un nuevo personaje puso +tregua a la colera de sus enemigos, salvandole de una muerte segura. + +Era un militar alto, joven, bien parecido y persona de noble casa sin +duda, porque, a pesar de su juventud, llevaba charreteras de una alta +graduacion. Traia largo capote azul, y uno de aquellos antiguos y +pesados sables, capaces de cercenar de un tajo la cabeza de cualquier +enemigo. Al verle que se interponia en defensa del anciano, los otros se +apartaron con cierto respeto, y ninguno se atrevio a insistir. + +"Vamos, senores, dejen ustedes en paz a ese pobre viejo, que no les hace +ningun dano--dijo el militar. + +--Si es Coletilla, el mismo Coletilla. + +--Pero sois cinco contra el, y el es un pobre senor indefenso. + +--Eso mismo decia yo--exclamo Calleja, con la misma risa de borracho. + +--_Poz_ que diga 'iviva el Rey constitucional!' + +--Lo dira cuando se vea libre de vosotros. Yo respondo de que es un buen +liberal y hombre de bien. + +--iSi es un servilon!--exclamo Chaleco. + +?Y que quereis hacer con el?--pregunto el militar. + +--Poca cosa--dijo Tres Pesetas, que era el mas atrevido.--No mas que +abrirle un tragaluz en la barriga _pa_ que salgan a misa las _asauras_. + +--Vamos, marchaos a vuestras casas--dijo el militar con mucha +entereza:--yo le defiendo. + +--?Usia? + +--Si, yo. Marchaos, yo respondo de el. + +--Pues sino _ize_ iviva la...! + +--Di 'iviva la Constitucion!'--exclamaron todos a la vez, menos Calleja, +que se estaba riendo como un idiota. + +--Vamos--manifesto el militar, dirigiendose a Elias: digalo usted, es +cosa que cuesta poco, y ademas hoy debe decirlo todo buen espanol. + +--iQue lo diga! + +--iQue lo _iga_ pronto!" + +El militar persistia en que dijera aquellas palabras, como un medio de +verse libre; pero Elias continuaba en silencio. + +"Vamos padrito, pronto--dijo el matutero. + +--iNo!--exclamo Elias con profunda voz y tremulo de indignacion." + +Entonces Tres Pesetas alzo la vara sobre el viejo; los demas se +dispusieron a acometerle, y fue preciso que el militar empleara todas +sus fuerzas y todo su prestigio para impedir un mal desenlace. + +"Diga usted iviva la Constitucion!" + +--iNo!--repitio Elias. Y como si recibiera inspiracion del cielo, en un +arrebato de supremo valor exclamo: + +"iMuera!" + +Los cuatro desalmados rugieron con ira; pero el militar parecia resuelto +a defender a Elias hasta el ultimo trance. + +"Apartaos--dijo.--Este hombre esta loco. ?No conoceis que esta loco? + +--Que retire esas palabras--dijo riendo siempre Calleja, que aun en la +embriaguez blasonaba de usar con propiedad las formulas parlamentarias. + +--?Que _ritire_ ni _ritire_? + +--Si, esta loco--dijo Chaleco;--y si no esta loco, esta bo ... bo +... borracho. + +--iEso es ... eso ... borracho!--grito Calleja, que al fin habia +necesitado apoyarse en la pared para no caer en tierra." + +Algunos vecinos se habian asomado; algunos transeuntes trabaron +conversacion con el venerable Tres Pesetas, y ya sea que un ebrio se +distrae facilmente, ya que les impusiera temor la actitud firme del +militar, lo cierto es que los cuatro amigos de Calleja dejaron en paz a +Elias, el cual, ayudado de su protector, se levanto como pudo y se puso +el gorro que casi habia perdido la forma bajo los pies del matutero. El +militar, al detener con un vigoroso esfuerzo el movimiento agresivo de +Chaleco contra Elias, se rozo la mano izquierda con la extremidad +puntiaguda de la empunadura de la navaja que el mozo llevaba en la faja. +Esta rozadura le levanto un poco la piel y le hizo derramar alguna +sangre. El militar se envolvio la mano en un panuelo, y con la derecha +tomo el brazo del viejo. Este se hallaba magullado, roto y en un estado +de desfallecimiento tal, que no podia andar sino a pasos cortos y +vacilando a cada momento. + +El militar le sostuvo con fuerza, y andando con el muy lentamente, le +pregunto donde estaba su casa para llevarle a ella. Elias, sin +contestarle, le encamino haciendole senas por la calle de Alcala, +dirigiendose a la del Barquillo para tomar al fin la de Valgame Dios, +donde aquel buen hombre vivia. + +El joven militar era sin duda poco amante del silencio, y de caracter +alegre y comunicativo, porque por el camino comenzo a hablar con +singular volubilidad, pareciendo que el obstinado mutismo del viejo +estimulaba mas su prolija locuacidad. + +No podemos transcribir los terminos precisos en que hablo este, que +desde ahora es nuestro amigo, y nos acompanara en todo el transito de +esta dilatada historia; pero conociendo su caracter como lo +conocemos, es seguro que no sera aventurado poner en boca suya estas +o parecidas palabras: + +"Hay que deplorar, amigo mio, en esta imperfecta vida humana, que las +cosas mejores y mas bellas tienen siempre un lado malo; fatal obscuridad +que proyecta en breve parte de su esfera lo mas resplandeciente y +luminoso. Las instituciones mas justas y buenas, ideadas por el hombre +para producir efectos de bien comun, ofrecen en los primeros tiempos de +practica extranos resultados, que hacen dudar a los de poca fe de la +bondad y justicia de ellas. Los hombres mismos que fabrican un objeto de +sutil mecanismo, vacilan en los primeros momentos del uso, y no aciertan +a regular su compas y reposado movimiento. La libertad politica, +aplicacion al gobierno del mas bello de los atributos del hombre, es el +ideal de los Estados. iPero que penosos son los primeros dias de +practica! iComo nos aturde y desespera el primer ensayo de esta maquina! + +"El mayor inconveniente es la impaciencia. Hay que tener perseverancia y +fe, esperar a que la libertad de sus frutos y no condenarla desde el +primer dia. ?No seria loco el que plantando un arbol le arrancara +desesperado al ver que no echaba raices, crecia y daba flores y frutos +al primer dia?" + +Es probable que el militar no empleara estos mismos terminos; pero es +seguro que las ideas eran las mismas. Lo cierto es que al concluir +espero a ver si su peroracion producia algun efecto en el viejo; pero +este sumamente abstraido, daba muestras de no atender a sus palabras y +de hacer en su interior otras consideraciones no menos transcendentales +y profundas. + +"Es de deplorar--continuo el militar reforzando su elocuencia con un +poco de mimica,--es de deplorar que los primeros derechos concedidos por +la libertad sean mal empleados por algunos hombres. El habito de la +libertad es uno de los mas dificiles de adquirir y tenemos que sufrir +los desaciertos de los que por su natural rudeza tardan mas en adquirir +este habito. Pero no desconfiemos por eso, amigo. Usted, que es sin duda +buen liberal, y yo, que lo soy muy mucho, sabremos esperar. No +maldigamos al sol porque en los primeros momentos de la manana produce +molestia en nuestros ojos, cuando salen bruscamente de la obscuridad y +del sueno." + +Parose por segunda vez el joven para tomar aliento y ver si la fisonomia +del anciano daba senales de aprobacion; pero no observo en aquel rostro +singular otra cosa que abstraccion y melancolia. + +"Esos que le han detenido a usted--continuo el militar,--no son +liberales. O son agentes ocultos del absolutismo, o ignorantes soeces +sin razon ni conciencia. O libertinos sin instruccion, o alborotadores +asalariados. ?Sera preciso quitarles la libertad y no devolversela hasta +que reciban educacion o castigo? Entonces, ?habra libertad para unos, y +para otros no? Ha de haberla para todos, o quitarsela a todos. ?Y es +justo renunciar a los beneficios de un sistema por el mal uso que +algunos pocos hacen de el? No: mas vale que tengan libertad ciento que +no la comprenden, que la pierda uno solo que conoce su valor. Los males +que con ella pudieron ocasionar los ignorantes son inferiores al inmenso +bien que un solo hombre ilustrado puede hacer con ella. No privemos de +la libertad a un discreto por quitarsela a cien imprudentes." + +El joven se paro por tercera vez por dos razones: primera, porque no +tenia mas que decir (insistimos en que no empleo las mismas palabras); y +segunda, porque el viejo, al llegar a su calle, se detuvo en una puerta, +y dijo: "Aqui." El viejo habia concluido, y el militar iba a dejar a su +nuevo amigo; pero noto que estaba este cada vez mas desfallecido y +corria peligro de no poder subir si le abandonaba. El locuaz y discreto +joven entro, pues, en la casa sosteniendo al realista, que apenas podia +dar un paso. + +La mansion de Elias se ostentaba en la mitad de la calle de Valgame +Dios, donde hacia veces de palacio. Colocada entre dos casas _a la +malicia_, aparecia alli con proporciones gigantescas, sin que por eso +tuviera mas que dos pisos altos, de los cuales el superior gozaba la +singular preeminencia de ser habitado por nuestro heroe. + +La fachada era mezquina, fea. El cuarto bajo servia de oficina a las +ruidosas ocupaciones de un machacador de hierro, que surtia de sartenes, +asadores y herraduras a todo el barrio del Barquillo. Los balcones del +principal eran fiel remedo de los jardines colgantes de Babilonia, +porque habia en ellos muchos tiestos con flores, muchas matas que +estaban en camino de ser arboles, juntamente con tres jaulas de +codornices y dos reclamos, que por la noche daban armonia a toda la +calle. En medio de esta selva y de estos gorjeos se veia una muestra de +_Prestamista sobre alhajas_. + +El portal era angosto y muy largo. Para llegar a la escalera, que estaba +en lo profundo, se corrian mil peligros a causa de las sinuosidades del +terreno, en el cual los hoyos, llenos de inmundicia, alternaban con +puntiagudos guijarros, alzados media cuarta. La escalera era angosta, y +sus paredes, blanqueadas en tiempo de Felipe V, cuando menos, se +hallaban en el presente siglo cubiertas de una venerable rapa de mugre, +excepto en la faja o zona por donde rozaban los codos de los que subian, +la cual tenia singular pulimento. En uno de los tramos habia, no un +candil, sino el sitio de un candil manifestado en una gran chorrera de +aceite hacia abajo, una gran chorrera de humo hacia arriba, y en la +convergencia de ambas manchas un clavo ennegrecido. + +Llegaron al segundo, y el militar llamo. Sin duda, alguna persona +esperaba con impaciencia, porque la puerta se abrio al momento. Abriola +una joven como de diez y ocho anos de edad, que al ver el aspecto +abatido del viejo, y sobre todo al ver que un desconocido le +acompanaba, cosa sin duda muy rara en el, dejo escapar una exclamacion +de temor y sorpresa. + +"?Que hay? ?Que le ha pasado a usted?" dijo cerrando la puerta, despues +que los dos estaban en el pasillo. + +E inmediatamente marcho delante y abrio la puerta de una sala, donde +entraron los tres. El anciano no hablo palabra, y se dejo raer en un +sillon con muestras de dolor. + +"?Pero esta usted herido? ?A ver? Nada--dijo la joven examinando con +mucha solicitud a Elias y tomandole la mano. + +No ha sido nada--dijo el militar, que se habia descubierto +respetuosamente,--no ha sido nada: pasaba hace un momento por la calle, +y cinco hombres soeces que le encontraron quisieron que cantara no se +que cosa, y el senor, que no estaba para cantos, se nego." + +La joven miro al militar con expresion de estupor. Parecia no comprender +nada de lo que este habia dicho. + +"Eran unos borrachos que quisieron hacerle dano; pero pase yo +felizmente... No se asuste usted: no tiene nada." + +Elias parecio un poco repuesto; aparto con despego a la joven, y su +semblante principio a serenarse. + +"iAy! que miedo he tenido esta noche--dijo la joven.--Esperandole hora +tras hora y sin parecer.... Luego esos alborotos en la calle.... A media +noche pasaron por ahi unos hombres gritando. Pascuala y yo nos +escondimos alli dentro, y nos sentamos en un rincon temblando de miedo. +iComo gritaban! Despues sentimos muchos golpes ... decian que iban a +matar a uno. Nosotras nos pusimos a llorar: Pascuala se desmayo; pero yo +procure animarme, y juntas empezamos a rezar de rodillas delante de la +Virgen que esta alli dentro. Despues se fue alejando el ruido; sentimos +unos quejidos en la calle. iAy! no lo quiero recordar. Todavia no se me +ha quitado el susto." + +El militar oyo con interes estas palabras; pero sin dejar de oirlas +dirigio su atencion a reconocer el sitio en que se hallaba y a examinar +el aspecto de la amable persona que en el vivia. + +La casa era modesta; pero la sencillez y el aseo revelaban en ella un +bienestar pacifico. + +La joven llamo su atencion mas que la casa. Clara (que asi se llamaba,) +representaba mas de diez y ocho anos y menos de veintidos. Sin embargo, +estamos seguros de que no tenia mas que diez y siete. Su estatura era +mas bien alta que baja, y su talle, su busto, su cuerpo todo tenian las +formas gallardas y las bellas proporciones que han sido siempre +patrimonio de las hijas de las dos Castillas. El color de su rostro, +propiamente castellano tambien, era muy palido, no con esa palidez +intensa y calenturienta de las andaluzas sino con la marmorea y fresca +blancura de las hijas de Alcala, Segovia y Madrid. En los ojos negros y +grandes habia puesto todos sus signos de expresion la tristeza. Su nariz +era delgada y correcta, aunque demasiado pequena; su frente pequena +tambien, pero de un corte muy bello; su boca muy hermosa y embellecida +mas por la graciosa forma de la barba y la garganta, cuya voluptuosidad +y redondez contribuia a hacer de su semblante uno de los mas +encantadores palmos de cara que se habia ofrecido a las miradas del +militar desconocido, el cual (digamoslo de paso) era hombre corrido en +asuntos femeninos. + +El peinado de Clara podia rigurosamente ser tachado de provinciano, +porque se alzaba en un mono de tres tramos sobre la corona. Este modo de +peinarse era ya desusado en la corte; pero la belleza suele generalmente +triunfar de la moda, y Clara estaba muy bien con su trenza piramidal. El +traje era de los que usaba entonces la clase no acomodada, pero tampoco +pobre, es decir, un guardapies de tela clara con pintas de flores, +mangas estrechas hasta el puno, talle un poco alto y el corte del cuello +cuadrado y adornado de multiples encajes. + +La investigacion del militar duro mucho menos de lo que hemos empleado +en describir la figura. Durante algunos segundos estuvieron los tres +personajes inmoviles el uno frente al otro sin decir palabra, hasta que +el viejo, como continuando una peroracion interior, exclamo con un +repentino acceso de ira y lanzando de sus ojos rapidamente iluminados +una mirada feroz. + +"iInfames, perros! Quisiera tener en mi mano un arma terrible que en un +momento acabara con todos esos miserables. iAh! Pero ellos no tienen la +culpa. Tienen la culpa los otros, los sabios, los declamadores, los que +les educan, esos malvados charlatanes que profanan el don de la palabra +en los infames conciliabulos de las Cortes. Tienen la culpa los +revolucionarios, rebeldes a su Rey, blasfemos de su Dios, escarnio del +linaje humano. iOh, Dios de justicia! ?No vere yo el dia de la +venganza?" + +El militar estaba atonito y algo corrido. Pareciale que aquello era una +replica indirecta a su expresiva disertacion del camino; y aunque se le +ocurrio contestarla, vio en el rostro de Elias una expresion de +contumacia y ferocidad que le intimido. Su atencion estaba en parte +reconcentrada en la companera del realista. Clara miraba al viejo con la +indiferencia propia de la costumbre, y al mismo tiempo miraba a su +protector como si se avergonzara de la extraneza que le causaban las +palabras del viejo. + +El militar, poco cuidadoso al fin de las imprecaciones del realista, +comenzo a sentir interes hacia aquella pobrecilla, que, sin saber por +que, le inspiro mucha lastima desde el principio. + +Pero llego un momento en que el joven sintio su situacion embarazosa. +Elias continuaba en voz baja su soliloquio sin cuidarse de el; era +preciso marcharse; y eso de marcharse sin satisfacer un poco la +curiosidad y hablar otro poco con la joven, no le gustaba. Miro a Elias +con insistencia y se acerco a el; pero este no daba muestras de fijar en +el otro la atencion, ni tenia gratitud, ni afecto, ni cortesia, ni era, +al parecer, cortado por el comun patron de los demas hombres. Al fin, +viendole tan abstraido, resolvio tomar pretexto de la proteccion que le +habia dispensado para hacer hablar a la muchacha. + +--No tema usted nada--le dijo en voz baja, apartandose hacia la +ventana.--No ha recibido golpe ninguno. Esta aterrado por lo sorpresa y +la ira; pero se calmara. + +--Si, se calmara ... un poco. + +--Y se pondra contento. + +--Contento, no. + +--Cuidado: por usted no estara triste. + +Esto, que podia pasar por una galanteria, no hizo efecto ninguno en +Clara. Volviose para mirar a Elias, que continuaba en la misma postura, +gesticulando a solas. De tiempo en tiempo proferia sus adjetivos +predilectos "iMalvados, perros!" + +El militar arriesgo entonces la pregunta, y bajando mas la voz, y +apartandose hasta llegar al hueco de la ventana, dijo: + +"Tal vez sera indiscrecion la pregunta que voy a hacerle a usted; +pero me disculpa el gran interes que por ese caballero me he tomado, +y el deseo de servirle bien en lo que pueda. ?Este senor esta en su +cabal juicio?" + +Clara miro al militar con expresion de gran asombro; y como si la +pregunta fuera una revelacion, contesto: + +--"?Loco?..." Y despues de una pausa, anadio encogiendose de +hombros: "No se." + +La curiosidad del militar crecio. + +--No lo tome usted a agravio; pero su conducta, sus palabras en aquella +pendencia, lo sombrio de su aspecto, lo que ahora acaba de decir, me +hacen creer que padece una enajenacion. + +Clara miraba al joven con expresion que tenia algo de afirmativa. + +--Yo no se--dijo al fin.--El pobrecito padece mucho. Yo tambien padezco +de verle. No esta nunca alegre: a veces creo que se me va a morir en un +arrebato de ira. Pasa las noches leyendo libros, escribiendo cartas, y a +veces habla consigo mismo como ahora. A Pascuala y a mi nos da mucho +miedo: la sentimos levantarse y pasear precipitadamente, dando vueltas +en este cuarto. De dia sale temprano, y esta fuera toda la noche. + +El militar sintio aumentarse la compasion que Clara le inspiro desde el +principio, porque le parecia que aquella infeliz era una martir, que +sufria resignada los atropellos de un loco. + +--Pero usted--dijo con el mayor interes, ?no es victima de sus +bruscos ademanes? ?No la maltrata a usted? Entonces seria cosa de +declararle rematado. + +--?A mi? No--dijo Clara;--no me ha maltratado nunca. + +Parecera extrano que Clara, sin conocer al militar, le hiciera +declaraciones que parecen de intima confianza; pero esto, que en +circunstancias ordinarias seria raro, en este caso no lo era. Clara +habia vivido siempre en compania de aquel viejo: era huerfana, no tenia +parientes ni amigas, no salia nunca, no se comunicaba con nadie, se +consumia en el desierto de aquella casa, sin otra cosa que algunos +recuerdos y algunas esperanzas que luego conoceremos. Su caracter era +extremadamente sencillo: un incidente imprevisto le ponia delante a un +hombre cortes y generoso que para satisfacer su curiosidad empleaba +habiles recursos de conversacion, y ella le dijo lo que queria saber; se +lo dijo obedeciendo a una poderosa necesidad de desahogo, hija de su +aislamiento y melancolia. + +El curioso no se atrevia a continuar investigando: ya iba a despedirle +mal de su grado, cuando Clara vio que tenia una mano ensangrentada, y +exclamo sobrecogida: + +--iEsta usted herido! + +--No es nada: un rasguno. + +--Pero sale mucha sangre. iJesus! tiene usted la mano destrozada. + +--iOh! no es nada.... Con un poco de agua.... + +--Voy al momento. + +Clara se marcho muy a prisa y volvio a poco rato, entrando en la +habitacion inmediata: traia una jofaina, que puso sobre la mesa, y llamo +al militar, que no tardo en acercarse. + +--?Y tiene familia?--dijo este tocando el agua con la mano para ver si +estaba muy fria. + +--?Familia?--contesto Clara con su naturalidad acostumbrada.--No: me +queria mucho. Yo deseo tanto que se le quiten de la cabeza esas +manias.... Antes era muy bueno para mi, y estaba muy alegre.... Yo era +muy nina entonces. + +--Antes era muy bueno. ?Y ahora no lo es? + +--Si; pero ahora.... Como tiene tantas cosas en que pensar.... + +--?Y desde cuando ha variado? + +--Hace mucho tiempo, cuando hubo muchos alborotos y dijeron que iban a +matar a ... ?al Rey?... no se a quien. Pero antes de eso, ya estaba casi +siempre alterado. Cuando yo era muy nina ... No ... entonces saliamos +los domingos a paseo, y me llevaba a Chamartin y comiamos en el campo +con Pascuala. + +--?Y ahora no sale usted nunca de aqui? + +--Nunca--dijo Clara, como si aquella soledad en que vivia fuera la cosa +mas natural del mundo. + +El militar se interesaba cada vez mas por la persona que tan +repentinamente habia conocido. Cada vez sospechaba mas que aquella +infeliz era victima de las brutalidades del fanatico. Desde el sitio en +que se hallaba, veia al viejo sentado en un sillon y entregado a su mudo +frenesi. Mirando despues a Clara, cuya gracia sencilla y melancolica +franqueza formaban contraste con el terrible realista, se aumento su +confusion, su curiosidad y sus temores. + +--?Y usted no sale para distraerse, para ver y reponerse de estar aqui +encerrada tanto tiempo?--le dijo casi conmovido. + +--?Yo?... ?para que salgo? Me pongo triste cuando salgo. No veo la calle +sino cuando voy a las Gongoras los domingos muy temprano; pero al verme +fuera, me parece que estoy mas sola que aqui. + +--?Y el no tiene empeno en que usted se divierta, en que pase +agradablemente la vida?--dijo el militar casi asustado de su curiosidad +y mirando de soslayo a Elias para ver si atendia a su conversacion. + +--?El? Pero yo no quiero divertirme ... porque ... ?que voy yo hacer +fuera de aqui? El dice que debo estar siempre en la casa. + +--?Pero usted no trata a nadie, no ve a nadie? + +--A Pascuala, que me quiere mucho. + +Ya el militar tenia ganas de saber quien era aquella Pascuala. + +--?Y esa Pascuala es amiga de usted? + +--Es la criada. + +--Ya... ?Y no tiene usted mas amiga? A la edad de usted es natural y +conveniente la amistad de las jovenes, y, sobre todo, no se puede vivir +de esa manera. Es preciso.... + +--Yo estoy bien asi. El dice que no debo conocer a nadie. + +--?Y la obliga a usted a llevar esta vida tan triste? + +--No me obliga. Yo, si quisiera, podria salir. El no esta nunca aqui. +Pero yo ... Dios me libre ... ?A donde habia de ir? + +El militar no sabia que pensar. ?Que relaciones existian entre aquel +monomaniaco y aquella joven? ?Seria su padre, su marido?...--No--decia +para si.--Es repugnante sospechar que puedan existir los vinculos del +matrimonio entre los dos. + +--No extrane usted mis preguntas--dijo, continuando con +ansiedad;--pero me interesan mucho ustedes dos. ?Y a el nadie le +visita, nadie viene a verle? + +--Conoce mucho a unas senoras, que llaman las senoras de Porreno. Son +nobles y fueron muy ricas. + +--?Y vienen aqui? + +--Muy pocas veces. El las quiere mucho. + +--Y esas, que presumo seran personas de buenos sentimientos, ?no le +tienen a usted carino, no la quieren? + +--?A mi? Una vez me dijeron que yo parecia ser una buena muchacha. + +-?Y nada mas? ?No le han dicho mas? + +--iAh! son muy buenas. El dice que son muy buenas. Una de ellas dicen +que es santa. + +Estas declaraciones eran hechas por Clara con una ingenuidad tan +espontanea, que conmovia al que pudiera oirlas. Para que el lector, que +aun no conoce la infinita bondad de este caracter, no estrane la +franqueza leal y la sublime indiscrecion de la pobre Clara, anadiremos +que durante anos enteros esta desgraciada no veia mas persona que don +Elias, Pascuala, y a veces, muy de tarde en tarde, las tres melancolicas +efigies de las senoras de Porreno. Su vida era un silencio prolongado y +un hastio lento. Tan solo pudieron reanimarla y darle alguna felicidad +los cuarenta dias que, seis meses antes de estos sucesos, habia pasado +en Ateca, pueblo de Aragon, a donde Elias la mando para que disfrutara +del campo. Mas adelante veremos por que tomo Elias esta determinacion, y +lo que resulto del viaje de Clara. + +--Pero es posible--continuo el militar, olvidado de que Elias estaba +cerca--?es posible que pase usted la vida de esta manera, sin mas +compania que la de ese hombre? ?Y no ha salido usted nunca de aqui, no +ha ido al campo? + +--Si; estuve unos dias fuera, hace seis meses. + +--?En donde? + +--En Ateca. El me mando. Me puse mala, y fui alla a restablecerme. +Estuve en su pueblo. + +--Ya.--dijo el militar, contento de haber encontrado un motivo, aunque +pequeno, para suponer que aquel hombre no era enteramente feroz. + +--?Y lo paso usted bien? + +--iAh! si: me alegre mucho de estar alli. + +--?Y no quiera usted volver? + +--iOh! si,--exclamo Clara, sin poder contener una exclamacion expansiva. + +--Usted no debe estar aqui; usted tiene el corazon mas bondadoso que +puede existir. ?Para que, sino para la sociedad, puede haber creado Dios +un conjunto de gracias y meritos semejante? iA cuantos podria usted +hacer felices! ?No ha pensado en esto? Piense usted en esto. + +Clara no parecio hacer caso de la galanteria. Quedo en silencio y +con los ojos bajos, tal vez ocupada en _pensar en aquello_, como el +joven le aconsejo. ?Quien sabe cuales serian sus reflexiones en +aquellos momentos? + +El curioso esperaba una contestacion, cuando Elias, mirando hacia la +habitacion en que hablaban, exclamo: + +"iClara, Clara!" + +El militar se dirigio rapidamente hacia el, y disimulando su +turbacion, le dijo: + +"Caballero, no he querido marcharme hasta estar seguro de su mejoria. +Aqui le contaba a esta nina el caso, y le hacia una relacion de la +imprudencia de aquellos hombres. Ya le veo a usted tranquilo y fuerte, y +me retiro, diciendole que puede disponer de mi para cuanto yo pueda +serle util. + +--Gracias--contesto secamente Elias.--Clara, acompana a este caballero. + +Era preciso retirarse; ya no habia pretexto alguno para permanecer alli. +Su mano estaba perfectamente vendada, y su protegido le habia indicado +la puerta. El impresionable joven no sabia que hacer para no salir. Miro +a Clara para ver si leia en sus ojos el deseo de que no se marchara; +pero ella manifestaba la mayor indiferencia, y hasta se habia adelantado +a abrir la puerta. + +No habia mas remedio. El militar tendio una mano al realista, que alargo +dos dedos frios y huesosos, y salio de la sala; al llegar a la puerta, +quiso entablar de nuevo la conversacion; pero la reverencia que le hizo +la joven acabo de desesperarle. Salio, y se paro fuera otra vez. + +--No olvide usted lo que le he dicho. Usted no puede vivir de esta +manara--dijo, bajando el primer escalon.--Es preciso que usted... + +--iClara, Clara!--exclamo el fanatico desde dentro con voz fuerte." + +Clara cerro la puerta, y el militar se quedo cortado y aturdido en la +escalera. Su primer intento fue llamar otra vez, llamar hasta que ella +saliera; pero reflexiono en lo imprudente de semejante conducta. Bajo +con lentitud.--?Que misterio hay en esta casa?--decia para si.--Al +hallarse en la calle, sintio mas viva su curiosidad, y la compasion +hacia la joven era mas intensa.--?Es su hija, es su mujer, es su +sobrina, es su protegida?--exclamo.--iOh! No es posible renunciar a +saber los secretos de esta casa. ?Como renunciar a oirlos de la boca de +Clara, que los contaba con tanta ingenuidad? + +Anduvo un buen trecho por la calle, y se paro, miro a la casa. Ella +misma no me recibira--dijo:--esto ha sido una casualidad. Y si vuelvo +?con que pretexto?... iCuanto debe padecer esa infeliz! Tiene cara de +sufrir mucho ... en compania de esa fiera, sin ver a nadie ni hablar +con nadie.... + +Maquinalmente se dirigio otra vez a la casa, y continuando su +soliloquio, decia:--Tal vez la rina por haber hablado conmigo; tal vez, +aparentando distraccion, oyo cuanto me dijo, se habra ofendido y la +maltratara. + +Entro, subio, procurando no ser sentido. Llego a la puerta y se detuvo. +Su mano torno maquinalmente el cordon de la campanilla. Si hubiera +sentido el menor rumor de disputa; si hubiera sentido la voz agria del +viejo, habria llamado con todas sus fuerzas. Pero nada sintio; aplico el +oido. Un silencio sepulcral reinaba en la casa. De repente sintio una +voz de mujer que cantaba, sintio pasar una persona rapidamente por el +pasillo en que estaba la puerta; sintio el ruido del traje, rozando con +las paredes al correr, y sintio la voz, la voz que, al pasar tan cerca, +resono con timbre delicado y expresivo. Era Clara, que cantaba y corria. +?Era acaso feliz? Nuevo misterio. + +El curioso se sintio mas confundido: solto el cordon, y paso a paso, y +muy quedito, bajo mirando a todos lados con cautela como un ladron. +Salio a la calle: marcho resuelto a alejarse: llego a la esquina, se +paro, miro a la casa, y al fin, tomando una resolucion, emprendio su +camino en direccion a su casa, donde le dejaremos por ahora preocupado y +aturdido; para volver a ocuparnos de los amigos de la calle de Valgame +Dios, cuya vida y caracteres necesitan historia y explicacion. + + + + + +CAPITULO IV + + + +#Coletilla.# + + +El hombre extrano, que conocemos con el nombre de Elias, nacio alla en +el ano 1762 en el pueblo de Ateca, lugar aragones que se encuentra como +vamos de Sigueenza a Calatayud. Fueron sus felices padres Esteban Orejon +y Valdemorillo y Nicolasa Paredes: el, labrador honrado; ella, hija +unica del vinculero mas rico del vecino pueblo de Carinena. A los nueve +meses justos de matrimonio nacio un tierno vastago que, por las +circunstancias que a la prenez y al parto acompanaron, a grandes empresas +y notables prodigios estaba destinado. Es el caso que dona Nicolasa tuvo +alla por el quinto mes un sueno extraordinario, en el cual vio que el +fruto de su vientre, ya crecido y entrado en anos, era arrebatado al +cielo en un carro de fuego; mas tarde la buena senora daba en sonar +todas las noches que su hijo era consejero del Despacho, padre +provincial, venticuatro, racionero, dean y hasta obispo, rey, emperador +o, cuando menos, papa o archipapa. + +Llego al fin el alumbramiento, y encomendandose a Dios y a cierto +comadron que habia en Ateca, hombre de gran ingenio, dio a luz un nino, +el cual no entro en el mundo con senales de elegido entre los elegidos, +sino tan flaco, enteco y encanijado, que no parecia sino que su madre, +distraida en aquel perpetuo sonar de coronas y tiaras, habia apartado su +organismo de la nutricion del muchachejo. + +Pero aunque este nacio como cualquier hijo del hombre, no por eso +dejaron de verificarse al exterior algunos prodigios. Observose en el +cielo de Ateca la conjuncion nunca vista de las siete Cabrillas con +Mercurio; la luna aparecio en figura de anillo, y al fin salio por el +horizonte un cometa que se paseo por la boveda del cielo como Pedro por +su casa. El boticario del pueblo, que se daba a observar los astros, +entendia algo de judiciaria y tenia sus pelos de nigromante, vio todas +aquellas cosas celestiales aparecidas en el cielo de Ateca, y dijo con +gran solemnidad que eran senales de que aquel nino seria pasmo y gloria +del universo mundo. La conjuncion significaba que dos naciones se +unirian contra el; el cometa que el los venceria a todos, y el anillo de +la luna a cualquiera se le alcanzaba que era signo de la inmortalidad. + +"Porque--decia don Pablo (que asi se llamaba el boticario)--a mi no se +me escapa nada en esto de circulos celestiales; y cosa que yo barrunto, +ello ha de ser verdad, como esto es chocolate." + +Efectivamente: chocolate, y del mejor de Torroba, era el que durante los +solemnes augurios tomaba, merced a la gratitud generosa de los Orejones. + +En el bautismo hubo un holgorio que dejelo usted estar. Hubo en gran +abundancia vino aragones, grandes ensaimadas, bollos de a cuarta, +hogazas de a media vara, gran pierna de carnero, pimientos riojanos y +unos bizcochos como el puno, fabricados por las monjas del Carmen +Descalzo de Daroca. El mas obsequiado era don Pablo a causa de sus +augurios, que el consideraba dignos de grabarse en bronces y pintarse en +tablas. Entusiasmado por la generosidad con que pagaban sus trabajos +astronomicos, compuso una decima en que llamaba a los Orejones +_protectores de la ciencia_. + +El nino crecia. Inutil es decir que durante su infancia parecian +adquirir fundamento las esperanzas de sus padres. iQue precocidad! Todo +lo que el nino hacia era prodigioso nunca visto ni oido. Abria la boca +para articular una silaba: ya habia dicho una sentencia. ?Pedia la teta? +Aquello era, segun la opinion del astrologo, un incomprensible aforismo. +Pasaban dos, cuatro y seis anos, y con la edad crecia la fama del joven +Orejoncito. + +?Sabe usted lo que he visto, senora Nicolasa?--decia el farmaceutico +un dia con cierto tono de misterio que asusto a la buena mujer. + +--?Que hay, senor don Pablo Bragas? + +--Que Elisico estaba ayer jugando con unas gallinas, y les pegaba a los +pollos con una cana, que a ser manejada por mas fuertes manos, no les +dejara con vida. "Muchacho, le dije: ?por que castigas a esos +animalejos?" "Porque son pollos, contesto, y los quiero matar."--"?Y que +te han hecho, verduguillo."--"Les estoy mandando que digan _pio_, y no +quieren." Vea, usted, senora dona Nicolasa, vea usted. Esto esta fuera +de lo comun, por la sentencia y el gran tuetano que encierra: _Quia +pulii sunt_. Lo mismo dijo el Dialectico cuando zurraba a los +jansenistas: _Quia, heretici sunt!_ + +Dona Nicolasa Paredes, dicho sea en honor de la verdad, no comprendia +muy bien el _tuetano_ que encerraban las palabras de su hijo; pero +agradecida a las carinosas profecias de don Pablo Bragas, tendio un +mantel y puso delante del amigo una taza de sopas en caldo gordo, que +darian rabia a un teatino. + +Elias crecio mas, y siguiendo la discreta opinion de un lector del +convento de dominicos de Tarazona, que fue a predicar a Ateca el dia de +la Patrona del pueblo, le mandaron a estudiar humanidades con los padres +de dicho convento. Ya tenia doce anos; alli crecio su reputacion, y a +poco fue tan gran latino, que ni Polibio, ni Eusebio, ni Casiodoro se le +igualaran. + +Tenia quince anos cuando se celebro un consejo de familia para resolver +si se le mandaba al Seminario de Tudela o a la Universidad de Alcala; +pero al fin fueron tantas y de tanto peso las razonas de don Pablo +Bragas en favor de la Complutense, que se adopto su dictamen. El +prodigio de la Naturaleza fue puesto sobre un macho, en compania da unas +alforjas que encerraban algunas, tortas y dos azumbres de vino, y +despues de algunos lloriqueos de dona Nicolas y de algunos disticos que +ensarto el de los astros, Elias partio en direccion de la patria del +inmortal Cervantes, adonde llego en cuatro dias: de viaje. + +Entonces dona Nicolasa tuvo una hija. Ningun trastorno sufrio la +Naturaleza en su nacimiento. + +Elias estudio en Alcala canones y teologia. Durante sus estudios, en +que mostro grande aplicacion, los maestros no cesaron de poner en las +mismas nubes al que tanto honraba la ilustre estirpe de los Orejones. +Unos esperaban en el un Luis Vives, otros un Escobar, cual un Sanchez, +cual un Vazquez o un Arias Montano. Y efectivamente, el joven era +aplicado. Pasabase las noches en vela, devorando a Eusebio, a Cavalario +y a Grotius. Atarugabase con enormes raciones diarias del libro _De +locis teologices,_ y cuando iba a clase descollaba entre todos. +Entonces principiaron a marcarse los rasgos fundamentales de su +caracter, el cual consistia en orgullo muy grande, unido a gran +sequedad de trato y a rigidez de maneras, por lo cual sus companeros no +le tenian ningun carino. + +Pero su reputacion de sabio era general. Fue a su pueblo, y al entrar en +el lo primero que vio fue la venerable efigie de don Pablo Bragas, que +le saludo con un pomposo arqueo de cintura. Junto a el estaban el +alcalde, el cura y lo mas notable de Ateca, incluso el herrador. Bragas +saco un papel del bolsillo y leyo un discurso, mitad en latin y mitad en +castellano, que aplaudieron todos menos el obsequiado. En la casa le +esperaban la senora Nicolasa, que se estaba poniendo vieja, y Orejon +_senior,_ que se conservaba muy fuerte. Su pequena hermana era ya una +muchacha; pero la pobre mas fama tenia de traviesa que de sabia. Hubo +una pequena fiestecilla de confianza con abundancia de bollos, de los +cuales la mitad (sea dicho en honor de la imparcialidad) fueron +consumidos por don Pablo Bragas. + + En el pueblo continuo Elias consagrado al estudio. Su sequedad aumento, + y se determino mas su orgullo; pero los padres no notaban tal cosa, y + estaban amartelados con el joven. Si alguna vez los ofendia + momentaneamente la rigidez de su trato, contentabanse luego con oir de + boca de Bragas un panegirico, cuyo epilogo era siempre tazon de + chocolate o magra de gran calibre. + +Elias tenia treinta anos cuando marcho a la Corte. No sabemos si el, al +tomar esta determinacion, sono con adquirir la gloria que los astros, +por boca de un sabio, habian anunciado. El, sin duda, tenia dispuesto +algun plan. Al llegar a Madrid trabo relaciones muy intimas con los +Padres del convento de Trinitarios, que eran sabios como unos templos. +Hizo asimismo estrechas relaciones con un senor de la nobleza +perteneciente a la casa ilustre de los Porrenos y Venegas, marqueses de +la Jarandilla; y tomo tal aficion a esta familia, que la sirvio +fielmente en la prosperidad, y fue su mayordomo, aun despues de la ruina +de la casa, acontecida al fin de la guerra. Al estallar esta en 1808, +Elias dejo sus costumbres sedentarias, sus Pandectas, su Digesto y sus +Dacretales, para militar en las filas de Echevarri y el Empecinado; +hizo con el primero toda la campana de Navarra, y organizo una porcion +de somatenes en Castilla al pasar Napoleon de vuelta de Madrid. + +Concluida la guerra, paso por su pueblo: su padre habia muerto; su +hermana era ya mujer y se habia casado con un pariente labrador; su +madre estaba tullida y enferma. Bragas habia perdido su buen humor y su +aficion a los astros; pero no su amor a Elisico, ni el convencimiento +profundo de que _dos naciones se unirian contra el, y que el las +venceria a las dos_. + +En Ateca supo el incremento que tomaba el partido constitucional y el +entusiasmo con que en toda la Peninsula era mirada la Asamblea de Cadiz. +Advirtamos que Elias detestaba de muerte a los constitucionales. Aquel +hombre, que desde que tuvo uso de razon no vivio sino con la +inteligencia, ni en su juventud experimento los naturales sentimientos +de amistad y afecto, estaba a los cuarenta anos enardecido con una +fuerte y violentisima pasion. Esta pasion era el amor al despotismo, el +odio a toda tolerancia, a toda libertad; era un realista furibundo, +atroz, y su fanatismo llegaba hasta hacerle capaz de la mayor +abnegacion, del sacrificio, del martirio. Su caracter era apasionado por +naturaleza, aunque los asiduos estudios le habian comprimido y +desfigurado. Pero al llegar a aquella epoca, en que era imposible a todo +espanol apartar la vista del gran problema que se trataba de resolver, +la escondida vehemencia de sentimientos de Elias se manifesto, y no en +forma de amor, ni de avaricia, ni de ambicion: se manifesto en forma de +pasion politica, de adhesion frenetica a un sistema y odio profundo al +contrario. + +Como consecuencia de esta evolucion de su caracter, se desarrollaron en +el una fuerza de voluntad y una energia tales, que le hubieran llevado a +los mas grandes hechos, a tener ocasion para ello. Su inteligencia, que +era muy perspicaz y cultivada del modo que hemos dicho, prestaba mas +fuerza a aquel sentimiento exagerado; y el consorcio extrano de sus +facultades intelectuales con su gran pasion, unido a su trato indomable, +hacia de el uno de esos seres monstruosos, que la observacion +superficial califica ligeramente de este modo: un loco. + +Hundido el sistema constitucional en 1814, Elias fue feliz; pero no por +eso vivio tranquilo, porque comenzo a tomar parte en la vida activa de +la politica, que es en todas ocasiones una vida poco agradable. Trabo +amistad con el duque de Alagon, individuo de la odiosa camarilla; +entraba en los conciliabulos de Palacio, y se _honro_ con la amistad de +aquel principe que deshonro a su patria. Entonces tomaba parte en los +sordos manejos de aquella corte infame. + +Pero vino el ano 20, y nuestro personaje entro en el periodo de rabia +cronica, de desorden moral y frenetica tenacidad en que le hemos +conocido. Ya sabemos poco mas o menos como vivia: su actividad habia +redoblado, y conspiraba con una constancia de que no se ha visto +ejemplo. En relaciones secretas con la corte, procuraba organizar una +reaccion, y todos los medios se adoptaban si conducian al fin deseado. +Iba a los clubs, atizaba alborotos, frecuentaba las reuniones de +realistas y aun de los liberales. Todo lo averiguaba y lo aprovechaba +todo. Pero ya sonaban publicamente algunas acusaciones contra el; ya se +decia que habia pertenecido a la camarilla: ya se le indicaba como +conspirador, y mas de una vez se vio amenazado por gentes que pretendian +conocerle o le conocian en efecto. + +Todos los que le conocian de vista en los circulos patrioticos le +llamaban _Coletilla_, apodo elaborado en la barberia de Calleja, algunos +dias despues del famoso aditamento que puso el Rey al discurso de la +Corona. Aquel apendice literario, que tan mal efecto produjo, era +designado en el pueblo con la palabra _Coletilla_. La idea de que Elias +era amigo del Rey, unio en la mente del pueblo la persona del fanatico y +aquella palabra: los nombres que el pueblo graba en la frente de un +individuo con su sello de fuego, no se borran nunca. Asi es que Elias se +llamaba asi, para todo el mundo. + +Sus pocos amigos unicamente se cuidaban bien de nombrarle asi. + +Concluiremos consagrando un recuerdo a uno de los principales heroes de +este capitulo. Nuestro amigo don Pablo Bragas murio en Ateca a los +noventa y un anos de edad, de calenturas gastricas, debidas al doble +efecto de un hartazgo de salpicon y de un constipado que cogio +examinando la conjuncion de Arcturus con Marte en una noche de Enero. + +Desde entonces la astronomia esta en Ateca en lastimosa decadencia. + + + + + +CAPITULO V + + + +#La companera de Coletilla#. + + +En Diciembre de 1808 militaba Elias, como hemos dicho, en una partida +que habia levantado en Segovia el Empecinado. Tuvieron varios +encuentros con los franceses, hasta que Soult, que salio en persecucion +de Moore, encontro a los guerrilleros y les hizo retroceder hacia +Valladolid; de alli siguieron avanzando hacia el Norte y llegaron hasta +Astorga. Elias se quedo en Sahagun con unos cuantos hombres, dispuestos +a organizar alli una partida considerable que hostilizara a Ney en su +salida de Galicia. + +En Sahagun habia un coronel segoviano que, habiendose casado alli, vivia +retirado del servicio militar. Era hombre de elevado caracter, de mucho +corazon y de bien cultivada inteligencia; habia sido muy rico, pero +deparole el cielo o el infierno una esposa que ni de encargo hubiera +salido tan discola, intratable y antojadiza. El pobre militar hacia +cuanto era imaginable para dominar el caracter de aquel basilisco, en +quien parecian haberse reunido todas las malas cualidades que la +naturaleza suele emplear en la elaboracion de las mujeres. Empezo por +hacerse excesivamente devota, y tal era su mojigateria, que abandonaba a +su marido y su casa para pasarse todo el santo dia entre monjas, padres +graves, cofrades, penitentes, sin ocuparse mas que de rosarios, +escapularios, letanias, horas, antifona y cabildeos. Vivia entre el +confesonario, el locutorio, la celda y la sacristia, hecha un santo de +palo, con el cuello torcido, la mirada en el suelo, avinagrado el gesto, +y la voz siempre clueca y comprimida. + +En los pocos momentos que pasaba en su casa era intratable. En todo +cuanto decia su pobre marido encontraba ella pensamientos pecaminosos; +todas las acciones de el eran mundanas: le quemaba los libros, le sacaba +el dinero para obras pias, le llenaba la casa de padres misioneros, +teatinos y premostratenses; y en cuanto se hablaba do conciencia y de +pecados, empezaba a mentar los de todo el mundo, sacando a la +publicidad de una tertulia frailuna la vida y milagros del vecindario, +para condenarla como escandalosa y corruptora de las buenas costumbres. +En tocando a este punto le daban arrebatos de santa colera, y entonces +no se la podia aguantar. + +Pero de repente la insoportable beata se volvio del reves; el fondo de +su caracter era una volubilidad extremada. Cambiando repentinamente, +adopto un genero de vida muy mundano: se salia de capa y se andaba por +esos mundos dando zancajos con el pretexto de que tenia una fuerte +afeccion moral y necesitaba distraccion. Acompanabala algun militar +joven o algun abate verde. Su marido, viendo que era imposible detenerla +en casa, tuvo que consentir en aquella vida voladera; que si bien le +costaba una parte de su fortuna, le libraba por algun tiempo de las +impertinencias de aquel demonio. + +La tercera metamorfosis de dona Clara fue peor. Le dio por ponerse +enferma, y entonces no habia malestar, ni dolencia, ni afeccion cronica, +ni ataque agudo que no viniera a afligir su cuerpo. Agoto todos los +ungueentos, especificos y tisanas; puso sobre un pie a todos los +boticarios, curanderos, medicos y protomedicos, y visito todos los banos +minerales de Espana, desde Ledesma a Paracuellos, desde Lanjaron a +Fitero. Lo unico que parecia aliviarla era el circunstanciado relato de +sus males que hacia a todos los teatinos, franciscanos, minimos y +premostratenses, con quienes volvio a entibiar misticas relaciones. + +Chacon, su pobre esposo, cogia el cielo con las manos, y aun llego a +aplicarle el eficaz cauterio de unos cuantos palos, que no produjeron +otro efecto que recrudecer la feroz impertinencia de aquel enemigo. + +Al mismo tiempo la fortuna del matrimonio tocaba a su termino, y el +desventurado marido temblaba al considerar que seria en lo porvenir de +su pobre hija, entonces de cinco anos de edad. La devota, la enferma +habia tenido, antes de ser enferma y devota, una nina que se llamaba +Clara, como ella, unico fruto de aquel malaventurado matrimonio. + +Dona Clara se curo cuando lo tuvo por conveniente, y se entrego de nuevo +a las cosas de la Iglesia, tomandolo tan a pechos que no habia dia en +que no se mortificase con disciplinazos, que se oian desde la calle. +Estabase de rodillas y en cruz una hora seguida; cuando empezaba a +contar los extasis que _le daban_ y las visiones que _tenia,_ era el +cuento de las cabras de Sancho. El esposo pedia a Dios que le librara +de aquel infierno vivo. Dona Clara no amaba a su hija ni a su esposo, y +este que la habia amado mucho, concluyo por aborrecerla. + +Al fin _la Chacona_ (asi la llamaban en el pueblo) dejo otra vez la +vida devota, y de la noche a la manana se marcho a Portugal a _tomar +aires_. Felizmente Dios la ilumino, y de Portugal se fue al Brasil +con unos misioneros. No se supo mas de ella. El pundonoroso y leal +esposo respiro: estaba libre, pero pobre, enteramente pobre sin otra +cosa que un sueldo mezquino; tranquilo en cuanto a lo presente, pero +inquieto siempre que pensaba en aquella nina infeliz que iba a quedar +en la miseria. + +En la mitad de Diciembre de 1808 todo el pueblo de Sahagun salio al +camino real lleno de curiosidad. El emperador Napoleon I pasaba por alli +para dirigirse a Astorga en persecucion de los ingleses. Llego al +pueblo, descanso dos horas, y siguio su camino, seguido de una gran +parte del ejercito que ocupaba a Espana. Cuando los franceses, guiados +por Napoleon, estuvieron lejos, Sahagun se atumultuo; tomaron las armas +todos los jovenes, y mandados por Elias y el cura de Carrion, se +disponian a pelear con unos regimientos franceses, que al dia siguiente +habian de pasar por alli para unirse al cuerpo del ejercito. + +Aquella tarde Chacon abrazaba y besaba tiernamente a su hija, que, al +ver llorar a su padre, lloraba tambien sin saber porque. El coronel +tenia un proyecto, el unico que podia darle alguna esperanza de asegurar +en lo futuro el bienestar de Clara. Habia resuelto entrar en campana, +avanzar en su carrera y seguir a la nacion en aquella crisis, seguro de +que le pagaria sus servicios. Escribio al Empecinado pidiendole ordenes, +y este le contesto que se pusiera al frente de los 500 hombres de +Sahagun, y procurase batir a los regimientos franceses que iban a unirse +con Napoleon en Astorga. El bravo militar, aclamado jefe de la partida +que Elias y el cura de Carrion organizaron, salio aquella noche, dejando +a su hija en poder de dos antiguas criadas. Situaronse a un cuarto de +legua del pueblo, y al amanecer del siguiente dia se vieron brillar a lo +lejos las bayonetas de los franceses. La guerrilla les hostilizo con +fuegos esparcidos: al principio, los franceses vacilaron con la +sorpresa; mas repuestos un poco, atacaron a los nuestros. El combate fue +encarnizado. Elias y Chacon se miraron con angustia. "iSon tres veces +mas que nosotros!--dijo Chacon;--pero _no importa_: iadelante!" + +Retrocedieron hasta la entrada del pueblo: alli la lucha fue horrible. +Desde las ventanas, desde las esquinas disparaban los paisanos contra +el enemigo, cuyas filas se diezmaban. El coronel mandaba a los suyos con +un denuedo sin ejemplo. A la partida uniose al fin el resto del pueblo. +Un esfuerzo mas, y los franceses eran vencidos. Este esfuerzo se hizo: +costo muchas vidas; pero los franceses, no queriendo perder mas gente, +emprendieron la retirada hacia Valencia de Don Juan. + +El pueblo todo les siguio, con Chacon a la cabeza; pero aun no habia +andado este veinte pasos, cuando fue herido por una bala: dio un grito y +cayo banado en su sangre. Las mujeres le rodearon, llorando todas al +verle herido; el dijo algunas palabras, volvieron los suyos, y entre +cuatro le llevaron a su casa. Antes de llegar a ella ya estaba muerto. + +Reinaba en el pueblo la consternacion, porque habian perecido muchos +hijos y muchos maridos; las madres y las esposas gritaban por las calles +con amargos y dolorosos lamentos. Delante de la puerta de la casa de +Chacon habia un grupo de mujeres silenciosas que contemplaban el cadaver +del coronel, tenido en sangre, con la frente partida y destrozado el +pecho. Algunos ninos, en quienes podia mas la curiosidad que el miedo, +se habian acercado hasta tocarle los dedos, las espuelas y el cinturon. +Nadie hablaba en aquella escena, y solo la pobre Clarita, consternada al +ver que todos la miraban llorando, comenzo a llamar con fuertes voces a +su padre, cuya muerte no comprendia. + +--Que nina es esta?--pregunto Elias. + +--Es su hija,--contesto una mujer que la tenia abrazada. + +--?Y no tiene madre?-- + +--No, senor,-- + +--?Y que vamos a hacer de ella?--dijo Elias mirando al cura de Carrion y +a los demas cabecillas del tumulto. + +Todos se encogieron de hombros y besaron a Clara. + +--Nosotros nos quedaremos con ella,--dijeron las dos mujeres que habian +servido al coronel cuando era rico. + +--No--dijo Elias:--yo la recojo. Me la llevare conmigo, la educare.-- + +Las mujeres aquellas eran muy pobres. Gran carino les inspiraba Clarita; +pero al tenerla a su lado la condenaban a ser pobre como ellas para toda +la vida. Consideraban a don Elias como persona de posicion y caracter, y +no dudaron, por lo tanto, en dejarle la nina. + +Permanecio, sin embargo, en Sahagun hasta 1812, epoca en que el +realista dejo las armas y se retiro a Madrid. Entonces le acompano +Clara, que no pudo separarse de sus pobres amigas sin llorar mucho, ni +pudo acostumbrarse tampoco a mirar cara a cara a su protector, porque le +daba mucho miedo. + +Grande fue su tristeza cuando al despertar en un hermoso dia de Mayo se +encontro entre las obscuras paredes de la casa que conocemos en la calle +de Valgame Dios; y esta tristeza aumento cuando la llevaron al +convento-colegio de ciertas hermanas de una Orden famosa, que ensenaban +a las ninas del barrio lo poquito que sabian. Tenia la escuela todo lo +sombrio del convento, sin tener su claustro melancolico y su dulce paz. +Dirigianla unas cuantas viejas, entre quienes descollaba por su +displicencia, fealdad y decrepitud una tal madre Angustias, que usaba +una cana muy larga para castigar a las ninas, y unas antiparras verdes, +que mas que para verlas mejor, le servian para que las pobrecillas no +conocieran cuando las miraba. + +Las ninas se levantaban muy temprano, y rezaban; almorzaban unas sopas +de ajos, en que solia nadar tal cual garbanzo de la vispera, y despues +pasaban al estudio, que era ejercicio de lectura, en el cual desempenaba +el principal papel la cana de dona Angustias. Trazaban luego, por +espacio de dos horas, sendos garabatos en un papel rayado; y despues de +contestar de memoria a las preguntas de un catecismo, cosian tres horas +largas, hasta que llegaba la del juego. El recreo tenia lugar en un +patio obscuro y hediondo, cuya vegetacion consistia en un pobre clavel +amarillento y tisico que crecia en un puchero inservible, erigido en +tiesto de flores. Las ninas jugaban un rato en aquella pocilga, hasta +que la madre Angustias sonaba desde su cuarto una siniestra campanilla, +que reunia en torno a su cana a los tristes angeles del muladar. + +Despues de comer llevaba el rosario la madre Brigida, por no poder +hacerlo la madre Angustias, a causa del asma que la afligia, +entrecortandole la voz. Aquel rosario era interminable, porque detras de +sus infinitos paternoster venian las letanias, llagas, misterios, +jaculatorias, oraciones, gozos y endechas misticas. La noche las +sorprendia en aquel devoto ejercicio, y era muy comun que alguna de las +chiquillas, rendida bajo el peso moral de tan monotono y cansado rezo, +bostezara tres veces y se durmiera al fin benditamente. Parapetada +detras de sus antiparras, la madre Angustias observaba los bostezos y +acariciaba su cana dictatorial sin decir palabra a la culpable, +esperando a que se durmiera, y entonces iira de Dios! le sacudia un +canazo, seguido de una retahila de insinuaciones colericas. Las otras +ninas, que no esperaban mas que un motivo de distraccion y +entretenimiento, al ver la triste figura que hacia su companera al +despertar bruscamente, soltaban la risa, se interrumpia el rezo, grunia +la madre Brigida, cacareaba la madre Angustias, y llovian los canazos a +diestra y siniestra. Al anochecer continuaban las lecciones y el +catecismo. La madre Angustias les decia: "Ahora el ca ... ca ... +tecismo. Madre Bri ... Bri ... Brigida, la que no lo sepa, al ca ... ca +... caramanchon." + +Y se marchaba a acostar, porque padecia de ciertos ahoguillos, y tenia +que ponerse todas las noches panos calientes en el estomago. + +Clarita y otras ninas de la escuela creian a pie juntillas que la madre +Angustias no tenia ojos, y que todas sus facultades opticas residian en +aquellos dos temibles vidrios verdes, engastados en una armazon rancia y +enmohecida; y acontecia que para imitarla cortaban dos redondeles de +papel verde del forro del catecismo y se lo pegaban con saliva en los +ojos, con lo cual se morian de risa. Como no podian ver gota con +aquellos parches, sorprendiolas un dia la madre Petronila, que era un +vinagre, y despues de darles muchos coscorrones, las condeno a no comer +ni jugar aquel dia, iQue horas pasaron las pobres! + +Otra vez se hallaban todas en el patio, y ocurriosele a un pajarito muy +flaco meterse alli por el tejado y posarse, despues de chocar en los +muros, en el entristecido clavel. iQue algazara se armo! Aquel fue el +mayor acontecimiento del ano. Con panuelos, con mantos, con cuanto +hallaron a mano, le persiguieron hasta cogerle; ataronle un hilo en una +de las patas, y Clara le guardo muy bien en un cajoncillo donde tenia la +costura. A escondidas le echaban de comer por las noches; pero el +animalito enflaquecia y se ponia mas triste cada vez. Una noche, en el +momento en que el rezo iba a principiar, Clara tenia abierto el +costurero, y fingiendo arreglar dentro de el alguna cosa, se ocupaba en +abrirle la boca al pajarito y meterle a la fuerza unas migajas de pan +que habia guardado en el bolsillo, cuando de repente alzo el vuelo el +animal, revoloteo por la habitacion con el hilo atado en la pata, y fue +a pararse ?donde creereis? en la misma cabeza de dona Angustias, que al +verse profanada de aquel modo, tomo tal colera, que el asma le ahogo la +voz y estuvo gesticulando en silencio diez minutos, roja como un tomate. +Clara se quedo yerta de miedo. + +"Cla ... Cla ... Cla ... rita--exclamo la madre Angustias ciega de +furor.--iNina mal ... mal criada! iQue desaca ... ca ... cato es este? +Esta noche al ca ... ca ... caramanchon." + +Clara fue condenada aquella noche a dormir en el caramanchon, ultima +pena que solo se aplicaba muy de tarde en tarde a los mas negros y +raros delitos. Dona Angustias continuo en su cacareo hasta que vio +cumplida la terrible orden; y a la hora en que acostumbraban a +recogerse, Clara fue llevada al presidio, que era un desvan obscuro, +fetido y pavoroso. La pobrecilla no cabia en si de miedo al verse sola +en aquel tugurio, entre mil objetos cuya forma no podia apreciar, +tendida en un miserable jergon y expuesta al aire colado, que por una +ventanilla entraba. En su desvelo, sintio las pisadas de los ratones +que en aquellos climas vivian; pisadas que en sus oidos resonaban como +si fueran producidas por los pies de un ejercito de gigantes. Se +encogio, se envolvio toda en su manta, escondiendo los pies, las manos +y la cabeza; pero las ratas corrian por encima, y saltaban, iban y +venian con una algarabia espantosa. Tambien contribuyo a aumentar el +pavor de la nina una disputa que en el tejado vecino se trabo entre dos +gatos bullangueros que lanzaban maullidos lugubres y desentonados. La +pobre no pudo dormir, y el dia la encontro hecha un ovillo, empapada en +sudor frio y temblando de miedo. + +Entre estos sucesos extraordinarios y la diaria tarea del estudio y la +costura, aterrada siempre por la fascinacion terrible de los espejuelos +de la madre Angustias, paso Clara cuatro anos, hasta que, cumplidos los +once, vino Elias por ella y se la llevo a su casa. + +El realista no sabia al principio que hacer de aquella nina: ocurriole +hacerla monja; pero impulsado por un repentino egoismo, resolvio +conservarla a su lado. Era solo: su casa necesitaba una mujer. ?Quien +mejor que Clara? Su inteligencia no estaba bien cultivada, pues no sabia +sino leer, escribir y hacer algunas cuentas; pero, en cambio, cosia muy +bien y entendia de toda clase de labores. + +La hija de la Chacona crecio en casa de Coletilla, y fue mujer. Crecio +sin juegos, sin amables companeras, sin alegrias, sin esas saludables y +utiles expansiones que conducen felizmente de la ninez a la juventud. +Elias no la trataba mal, pero tampoco era muy carinoso son ella. + +Los domingos la solia llevar a la Florida o a la Virgen del Puerto; una +vez la llevo al teatro, y Clara creyo que era verdad lo que estaban +representando. Los paseos dominicales cesaron cuando Elias tuvo +ocupaciones y preocupaciones que le apartaban de su casa: entonces ella +se limito a oir misa muy de manana en las monjas de Gongora, y en esta +expedicion lo acompanaba, una criada alcarrena llamada Pascuala, que +Coletilla habia tomado a su servicio. + +Este encierro perpetuo hubiera agriado y pervertido tal vez otro +caracter menos dulce y bondadoso que el de Clara, la cual llego a creer +que aquella vida era cosa muy natural, y que no debia aspirar a otra +cosa; asi es que vivia tranquila, melancolicamente feliz, y a veces +alegre. Y, sin embargo, semanas enteras pasaban sin que una persona +extrana penetrara en la casa del fanatico. Parecia que toda la sociedad +queria huir de aquella jaula en que estaba encerrado su mayor enemigo. + +Solo una excepcion existia en aquel aislamiento normal. Ya hemos dicho +que don Elias fue amigo y servidor de una antigua e ilustre casa. +Despues de la ruina de los Porrenos y Venegas, solo quedaron tres +individuos, tres duenas venerables que conservaron relaciones amistosas +con el realista. Muy de tarde en tarde iban a visitarle. Tenian un trato +seco; eran intolerantes, rigidas, orgullosas. Nunca hablaban a Clara +sino con palabras solemnes, que daban tristeza y abatian el animo. No +podian prescindir de la etiqueta, ni aun delante de una pobre muchacha y +eran tan ceremoniosas y tiesas, que Clara les llego a tomar antipatia, +porque siempre que iban a la casa dejaban alli una sombra de tristeza +que duraba mucho tiempo en el alma de la huerfana. + +En los ultimos anos, Coletilla entraba, como hemos dicho, en el periodo +algido de su frenesi politico; la colera era su estado normal, y era +cosa imposible que en su fanaticas obsesiones pudiera aquella alma +irascible tener carinos y finezas para la pobre companera que tanto las +necesitaba. Por el contrario, mostrabase muy duro con ella; se estaba +sin hablarle semanas enteras; otras veces la reprendia con acrimonia y +sin motivo: la llamaba frivola y casquivana. Un dia, al ver que la +desventurada se habia peinado con menos sencillez que de ordinario, y se +habia vestido, reformando un poco su natural elegancia con el poderoso +instinto de la moda, que las mujeres mas apartadas del mundo poseen, la +rino, repitiendole muchas veces esta frase que le costo lagrimas a la +infeliz: "Clara, te has echado a perder." Otras veces le daba al viejo +por vigilarla, y le prohibia asomarse al balcon y abrir la puerta, es +decir, la abandonaba o la martirizaba, segun el estado de aquel espiritu +perturbador y cruel. + +Clara se puso mala; se iba agostando con lentitud como el clavel que +crecia dificilmente en el patio de la escuela. Su melancolia crecio, se +puso descolorida y extenuada, y llego a hacer temer graves peligros +para su salud. Coletilla no pudo permanecer indiferente a la enfermedad +de su protegida, y trajo un medico el cual expreso su dictamen muy +brevemente, diciendo: "Si usted no manda a esta chica al campo se muere +antes de un mes." + +El realista penso que la muerte de aquella muchacha seria un +contratiempo. Recordo que su hermana vivia en Ateca con su familia, y +formo su plan. + +Escribio dos letras y algunos dias despues Clara entraba en el pueblo +con el corazon rebosando de alegria. + +Benefica reaccion se verifico en su salud, y su espiritu, tanto tiempo +abatido por el fastidio y el encierro, se reanimo con el pleno goce de +la Naturaleza y el trato de personas alegres que la atendian y la +amaban. Aquellos dias fueron una segunda vida para la desdichada martir, +porque se regenero materialmente, adquiriendo lozania, frescura y vigor: +sus ojos, acostumbrados a la obscuridad de cuatro paredes, recorrian ya +un largo horizonte: sus pasos la llevaban a grandes distancias: su voz +era escuchada por amigas joviales y francas, por jovenes sencillos, por +viejos carinosos; su alegria era comprendida y compartida por otros; sus +inocentes deseos satisfechos; conocia la amistad, la vida familiar, la +confianza; gozaba de un cielo hermoso, de un aire puro, de un bienestar +sobrio y tranquilo, de felices y no monotonos dias, de sosegadas y +apacibles noches. + +Pero durante la permanencia de Clara en Ateca pasaron cosas que +influyeron poderosamente en el resto de su vida. Vamos a referirlas, +porque de ellas se deriva casi toda esta historia; y por tan importantes +y graves, las dejamos para el capitulo siguiente, donde las vera el +lector, si esta decidido a no abandonarnos. + + + + + +CAPITULO VI + + + +#El sobrino de Coletilla.# + + +Marta, la hermana de Elias, habia quedado viuda con un hijo llamado +Lazaro, que despues de estudiar Humanidades en Tudela, paso a la +Universidad de Zaragoza. Era este un mozo como de veintitres a +veinticinco anos, de agradable presencia, de ingenio muy precoz, de +imaginacion viva, de palabra facil y difusa, muy impresionable y +vehemente, y de recto y noble corazon. + +Las nuevas ideas, que entonces conmovian profundamente el corazon de la +juventud, habian hallado en el joven Lazaro un creyente decidido. Era +uno de los que, brotados en el tumulto de un aula de Filosofia militaban +con pasion generosa en las filas de los propagadores politicos, entonces +tan necesarios. + +Sucedio que los estudiantes zaragozanos trabaron una pendencia con los +socios de cierto club politico; el asunto tomo proporciones, intervino +la autoridad universitaria, y Lazaro se vio obligado a salir de +Zaragoza, perdiendo curso. Esto pasaba en los dias en que, destituido +Riego del mando de capitan general de Aragon, hubo en aquella ciudad +tumultos y manifestaciones, que el Gobierno quiso reprimir. Lazaro, que +estaba a punto de concluir la carrera, conocio la gravedad de su +situacion y el disgusto que tendrian su madre y su abuelo, a quienes +amaba mucho. Quiso reclamar, pero fue inutil, y tuvo que retirarse a su +pueblo, triste, avergonzado y lleno de dudas y temores. + +Pero al entrar en su casa, agitado por la zozobra y los remordimientos, +vio en compania de su madre a una persona desconocida que desde el +primer momento le produjo una secreta impresion de alegria, +imponiendole, sin saber por que, consuelo y esperanza. Confeso lo que le +pasaba, sin disminuir la gravedad del caso, por lo cual don Fermin, su +abuelo paterno, se puso serio y quiso enfadarse, y su madre lloro un +poco. Pero la persona desconocida, que parecia estar alli para alegrar +la casa, disipo la colera del primero y seco las lagrimas de la +segunda, mientras Lazaro, con la cabeza baja y humedecidos los ojos, +permanecia inmovil delante de sus jueces y de su defensor sin decir +palabra, aunque a la verdad no era preciso, porque la joven le defendia +muy bien sin desplegar gran elocuencia, ni emplear otros recursos que su +claro y natural sentido, su acrisolado y generoso sentimiento. + +El pobre Lazaro estaba tan turbado, que se le figuraba que aquella +persona era una aparicion, un ser enviado del cielo para ampararle en +aquellos apurados momentos. Esperaba verla desaparecer al concluir su +mision, y la miraba con ese estupor silencioso que causa lo +sobrenatural y desconocido. No tenia antecedentes de aquella joven, ni +habia sospechado que existiera y se encontrara alli. Pero la imagen no +se desvanecia, y, por el contrario, continuaba viendola adornada con +todos los encantos fisicos y morales que pueden poseer los angeles de +este mundo. + +No se hablo mas del asunto. Lazaro fue perdonado, pero no salio de sus +confusiones. Explicaronle quien era Clara y por que estaba alli; mas no +por eso pudo dominar el estudiante la respetuosa y fuerte sorpresa que +le habia producido. + +Estuvo encogido y como asombrado todo el dia, y temblole la voz cuando +quiso hablar con ella, y se callo al fin por temor de decir mil +disparates. Al dia siguiente desperto con una alegria exaltada, a la que +sucedia bruscamente una tristeza sin igual. Su aturdimiento tomaba fases +muy diversas tan pronto se veia atacado de un apetito insaciable de +verbosidad que no podia contener; tan pronto hacia esfuerzos inauditos +para pronunciar una palabra, sin llegar a conseguirlo. Era un +polaticomano ferviente, y en Zaragoza se habia distinguido por sus +elocuentes arengas en los clubs, que le habian dado mucha celebridad; en +sus conversaciones privadas se expresaba tambien con mucho entusiasmo y +correccion pero esta vez de todo hablaba menos de politica. Parecia que +no existian ya para el ni la revolucion francesa, ni el _Emilio_, de +Rousseau, ni las _Carta de Talleyrand_, ni el Diccionario, de Voltaire. +Se habia olvidado de todo esto, y solo pensaba en la formula mas +expresiva y exacta para decirle a Clara que la habia visto en suenos +aquella noche. Recurrio al sistema de las circunlocuciones, penso +despues en decirlo a secas y sin ambajes, acordose de que las alegorias +se habian inventado para aquel caso, y probo todos los medios sin lograr +con ninguno su objeto. + +Pasaron dos o tres dias sin que hallara un modo de ser explicito. +Cuando estaba solo, si; entonces hablaba, hablaba consigo mismo, y aun +parecias entablar misteriosos dialogos con aquel hermoso espiritu, que +encontraba siempre en todas partes, acompanandole en sus soledades e +insomnios; espiritu lleno de luz y con formas de mujer, que brotaba del +seno mismo de la noche para mirarle inmovil, callado y sereno. Delante +de esta sombra era Lazaro muy elocuente, y siempre acertaba a expresar +lo que sentia; y sentia tanto el pobre, que a veces le daba uno de esos +accesos vehementes, en que el organismo se conmueve todo, quebrantado y +oprimido por la enorme expansion del espiritu. Salia de la casa por no +hallarse bien en ella, y volvia a entrar por no hallarse bien fuera. Por +fin, habia logrado formular un dialogo con Clara. La primera vez que +pudo hablar con ella un cuarto de hora seguido, se mostro muy enojado. +?Enojado? ?Porque? Despues empezo a darle las gracias. ?Las gracias? +?Por que? Despues le pidio perdon. ?Perdon? ?De que? Y acto continuo le +dijo que se iba a volver loco. ?Loco?... Su andar era errante. Se +dirigia a todas partes, y no llegaba a ninguna; se hallaba siempre donde +no queria estar. Pero a pesar de estas evoluciones de ciego, acontecia +que si Clara iba a alguna parte, ique casualidad! encontraba en ella a +Lazaro que la esperaba. + +El alma de la muchacha no estaba sujeta a estas extranas perturbaciones. +Siempre sensible y feliz en su serenidad inocente, se dejaba llevar por +la corriente de una vida sin agitacion ni contratiempos. En su sitio +propio, para dar paz al animo y descanso a la fantasia, vivia sin +sentirlo digamoslo asi; y si alguna vez la entristecia algun +pensamiento, era el pensamiento de volver a la calle de Valgame Dios. La +amistad, casi desconocida por ella, fue entonces causa de que adquiriera +esa sutil delicadeza, que caracteriza los afectos femeninos, y esa +fluidez de ingenio que tanto los embellece y adorna. + +Habia en el pueblo otra joven de la misma edad e identico caracter, +llamada Ana, hija de un rico labrador. Ana y Clara se hicieron intimas +amigas en pocos dias de trato. Ibanse todas las tardes a una huerta +perteneciente al padre de Ana, y alli, entretenidas con sus labores, se +pasaban conversando largas horas. En esta comunicacion de las dos +jovenes, Clara se desarrollaba moralmente con una rapidez desconocida. +Para quien habia pasado su juventud en compania de un viejo excentrico e +insociable, aquellas franquezas inocentes y el cambio simultaneo de +pensamientos, comunicados sin disimulo y en toda su hermosa sencillez +natural, realizaron en el alma de la huerfana una revelacion de si +misma, que fijo y fortalecio mas su bello caracter. + +Cuando las dos amigas iban a la huerta, la maldita casualidad hacia que +Lazaro pasara por la entrada precisamente en el mismo momento en que +ellas llegaban. La conversacion empezaba todas las tardes a las cuatro, +y duraba basta el anochecer. Ni un solo dia en todo el tiempo que paso +Clara en Ateca dejaron de ir a la huerta las dos muchachas, y ni un solo +dia dejo Lazaro de encontrarlas alli por casualidad. En aquellas +conversaciones, que eran cada vez mas intimas, se notaba algunas veces +que, por efecto de los accidentes del dialogo escenico, Ana callaba o +hablaba aparte en voz baja, mientras el bueno del estudiante y la picara +Clara charlaban muy quedito y muy juntos el uno del otro. La cara, +angustiosa a veces, a veces palida, ya animada, ya triste, del joven, +anunciaba que el tema del coloquio era muy interesante, ?Que decian? De +pronto unas largas pausas, en que uno y otro se quedaban mirando a la +tierra un buen rato, permitian a Ana alguna alusion ingeniosa, cuya +gracia alababa y reia ella sola. Clara y Lazaro parecia que no estaban +para risa. Callaban, hasta que un monosilabo aqui, un gesto alla, +volvian a estimular de nuevo la conversacion. A veces el se ponia a +meditar como recapacitando lo que iba a decir; y el, que tan buena +memoria tenia, se encontraba con que se le habian olvidado (iotra +casualidad!) los admirables trozos de elocuencia que tenia preparados. +?Hablaban del pasado, del presente, del porvenir? ?Trazaban un plan, +planteaban un proyecto? Es probable que nada de esto fuera objeto de +aquellos intimos debates: no hacian sus voces otra cosa que expresar mil +inquietudes interiores, pintar ciertas turbaciones del espiritu, +formular preguntas intensamente apasionadas, cuyas replicas aumentaban +la pasion; confesar secretos, cuya profundidad crecia al ser confesados; +hacer juramentos, manifestar ciertas dudas, cuya resolucion daba origen +a otras mil dudas; pedir explicaciones de misterios, que engendran +misterios sin fin; explicar lo inexplicable, medir lo infinito, agotar +lo inagotable. + +A veces interrumpia Ana estas comunicaciones impenetrables, diciendo: + +--Pero, mujer, ?no ves como va ese bordado? ?En que estas pensando?-- + +En efecto; Clara, que estaba bordando sobre canamazo, con lanas de +colores, una cabecita de angel rodeada por una guirnalda de flores, le +habia hecho los ojos de estambre rojo y los labios con estambre negro; +las flores tenian todos los colores tan trastornados, que no se sabia lo +que aquello era. Al oir la observacion de su amiga, Clara se puso del +color de los ojos del angel. + +Veinte y treinta dias se pasan muy pronto cuando hay citas cuotidianas +en una huerta, dialogos anhelantes, dudas no resueltas, preguntas mal +contestadas y angelitos bordados con los labios negros. Asi es que llego +un dia en que Lazaro se puso a jurar por todos los santos del cielo que +no permitia que Clara se fuera de alli. Se ponia fastidioso al tocar +este punto; repetia la misma cosa infinitas veces, y a lo mejor empezaba +a relatar un sueno que habia tenido la noche anterior, del cual sueno se +desprendia la imposibilidad absoluta de que el y Clara se pudieran +separar. Ella se ponia muy pensativa y no decia palabra en media hora; +los pobres chicos miraban al cielo alternativamente, como si en el cielo +se hallara escrita la solucion de aquel problema. + +Se separaban. Clara depositaba sus amarguras en el seno de su amiga Ana. +Lazaro confiaba a las profundidades de la noche el gran vertigo que +sentia dentro de si; no dormia, porque una serie interminable y +rapidisima de razonamientos confusos, mezclados con imagenes vagamente +percibidas, le sostenian en vigilia invencible y dolorosa. El dia volvia +a darles esperanza, la tarde venia a unirlos, el anochecer volvia a +entristecerlos. Asi se acercaba el dia funesto. + +Cuando se teme de ese modo la llegada de un dia que nos ha de traer algo +malo, la imaginacion tiene como una extraordinaria fuerza de odio, con +la cual personifica ese dia que se detesta; la imaginacion ve acercarse +este dia, y lo ve en figura de no se que monstruo amenazador que avanza +con la mano alzada y la mirada llena de ira. Hay dias en que el sol no +debiera salir. + +Pero el designado para la vuelta de Clara a Madrid el sol, ique +crueldad! salio. Sus primeros rayos llevaron la desolacion al alma de +los dos jovenes, amenazados de una separacion. Parece que cuando se +verifica una separacion de esa clase, cuando se disuelve y destruye esa +unidad misteriosa y fundamental de la vida humana, unidad constituida +por la totalidad complementaria de dos individuos, parece, decimos, que +debia ocurrir un cataclismo en la Naturaleza; pero eso que llamamos +comunmente los elementos, es ciego e insensible. Se hunde un continente +y se chocan dos oceanos por la mas insignificante de esas causas +mecanicas que nacen en el centro de la materia; pero nada sucede, nada +se mueve en la inerte y ciega maquina del mundo, cuando se altera el +grande, el inmenso equilibrio de los corazones. + +Aquella manana sintio Lazaro un dolor desconocido. Avanzaba el dia: el +estudiante fue a casa de Ana y la encontro llorando; se asusto de verla +llorar; volvio a su casa, quiso entrar en el cuarto donde Clara hacia +los preparativos de su viaje, pero se tuvo miedo a si mismo. La vio +salir despues palida y con los ojos cansados de llorar. Al ver que se +despedia de su madre y de su abuelo, Lazaro corrio fuera por temor de +que intentara tambien despedirse de el. Salio y anduvo a prisa mucho +tiempo; salio del pueblo y se interno en el camino, lejos, muy lejos del +pueblo. De pronto sintio el ruido da la diligencia, que se acercaba. El +joven se detuvo, retrocedio; la diligencia paso rapidamente. Alli iba la +huerfana desolada, con el rostro oculto entre las manos. Las demas +personas que iban con ella se reian de verla asi. Lazaro la nombro, la +llamo dando un fuerte grito, y sin darse cuenta de ello corrio tras el +coche larguisimo trecho, hasta que el cansancio le obligo a detenerse. +La diligencia desaparecio. + +Regreso al pueblo ya entrada la noche: al pasar por la huerta noto que +unos pajaros que acostumbraban dormir alli formaban diabolica algazara +con sus cantos disparatados y su inquieto aleteo. Apresuro el paso para +no oir aquello y entro en su casa. Su madre y su abuelo estaban muy +pensativos y melancolicos; ni les hablo ni le hablaron. Quedose solo; se +encerro y quiso leer un libro; quiso dormir, y quiso arrancarse de la +mente una como corona de hierro inflamado que se la quemaba y oprimia; +pero era imposible. Aquello era una irradiacion, que, a ser visible, +hubiera parecido una aureola. En su fiebre se quedo aletargado, y en su +letargo le parecio que de su cabeza brotaban llamas vivisimas que no +podia sofocar, y que sus sesos hervian como un metal derretido. + + + + + +CAPITULO VII + + + +#La voz interior#. + + +Aquel muchacho era sumamente impresionable, nervioso, de temperamento +ideal, dispuesto a vivir siempre de lo imaginario. Nadie le igualaba en +forjar incidentes venideros, enlazandolos para hacer con ellos una vida +muy dramatica y muy interesante; trabajaba involuntariamente con el +pensamiento en la elaboracion de estas acciones futuras; y siempre tenia +ante la imaginacion aquella gran perspectiva de hechos en que +desempenaba la principal parte una sola figura, el solo, Lazaro. Esta +vision perpetua, fenomeno propio de la juventud, tenia en el +proporciones extraordinarias; su fantasia tenia una poderosa fuerza +conceptiva, y puede asegurarse que esta gran facultad era para el un +enemigo implacable, un demonio atormentador. + +Con este caracter, facil era que brotaran en el todas las grandes +pasiones expansivas, y que crecieran hasta llevarle a la exaltacion. En +epocas como aquella, la politica, el proselitismo, el espiritu de secta +engendraba grandes pasiones. El heroismo civico, la abnegacion y esa +tenacidad catoniana que brillan en algunos personajes de todas las +revoluciones, la venalidad solapada, la traicion, la sanguinaria +crueldad y el encono vengativo que se han visto en otros, provienen de +la pasion politica. Lazaro tuvo esta pasion: sintio en si el ardor del +patriotismo, creyose llamado a ser apostol de las nuevas ideas, y con +ardiente fe y noble sentimiento las abrazo. + +?Pero existen estas resoluciones inquebrantables sin mezcla de egoismo? +Egoismo sublime, pero egoismo al fin. Lazaro tenia ambicion. ?Pero que +clase de ambicion? Esa que no se dirige sino al enaltecimiento moral del +individuo, que solo aspira a un premio muy sencillo, a la simple +gratitud. Pero la gratitud de la humanidad o de un pueblo es la cosa de +mas valor que hay en la tierra. El que es digno de ella la tendra, +porque un hombre puede ser ingrato; pero un pueblo en la serie de la +historia, jamas. En una vida cabe el error; pero en las cien +generaciones de un pueblo, que se analizan unas a otras, no cabe el +error, y el que ha merecido esa gratitud la tiene sin remedio, aunque +sea tarde. + +Lazaro aspiraba a la gloria; queria satisfacer una vanidad: cada hombre +tiene su vanidad. La del joven aragones consistia en cumplir una gran +mision, en realizar alguna empresa gigantesca. Cual era esta mision, es +cosa que no sabia a punto fijo. Los jovenes como aquel no gustan de +concretar las cosas porque temen la realidad; creen demasiado en la +predestinacion, y enganados por la brillantez del sueno, piensan que los +sucesos han de venir a buscarlos, en vez de buscar ellos a los sucesos. + +Despues que se retiro de Zaragoza y fue a Ateca, una figura iba +perpetuamente unida a la suya en aquellas escenas futuras. iInsensato! +?Que piensas hacer de ella? Una reina. ?De donde? Sera simplemente la +mujer de un gran hombre. Menos tal vez: la mujer de un hombre obscuro... +Concluia por concretar el objeto de todas sus quimeras a un retiro +pacifico, a un matrimonio feliz. + +Pero era preciso meditar, trazar un plan, ver la manera mas facil de +unirse a ella. + +Clara era huerfana, el pobre. He aqui dos contratiempos ocurridos desde +el principio. iAh! Pero el trabajaria; seria activo, ingenioso, astuto. +Bien sabia el que tenia talento. ?Pero debia ser un simple agricultor? +No: eso era poco para el. Debia ir a Madrid, hacerse oir, buscar un +nombre, un puesto. Esto seria cosa muy facil para quien tenia tales +aptitudes. ?No era seguro que al llegar Lazaro a la corte, centro +entonces, como ahora, de la actividad intelectual del pais, adquiriria +nombre, posicion, fortuna? Sin duda. Ya debian conocerle de oidas por +sus discursos pronunciados en Zaragoza. En aquel tiempo los jovenes se +abrian paso facilmente entre la multitud decrepita; aquellos que, con +todo el vigor de la fe y toda la fuerza de la edad primera, emprendian +la propagacion de las nuevas ideas, se imponia infaliblemente, +adquiriendo una alta y envidiada posicion social. El se creia superior, +?a que negarlo? En la profundidad de su conciencia sentia una voz que +sin cesar decia: "Yo valgo. Es preciso buscar los sucesos antes que +ellos vengan a buscarnos. Animo, pues." + +Estos pensamientos eran los que ocupaban la mente de Lazaro en los dias +que siguieron a la partida de Clara. Cuando su determinacion se hizo +firme, vio con entusiasmo que su inteligencia adquirio mas vigor y su +pecho mas osadia. Pareciale que su voz era capaz de emitir los mas +profundos, los mas calurosos, los mas verdaderos acentos en defensa de +los nobles principios de la epoca; le parecia que nada igualaba a su +facilidad de expresion, a su logica terrible, a su frase pintoresca y +expresiva. En lo mas callado de la noche, cuando en parajes solitarios +se entregaba a sus meditaciones, se oia, se estaba oyendo. Una voz +elocuente resonaba dentro de el, y mudo y reconcentrado asistia a las +maravillas e internas manifestaciones de su propio genio. Era auditorio +de si mismo, y le parecia que jamas habia tenido el verbo humano frases +mas bellas, logica mas segura, entonacion mas vigorosa. Se aplaudia; le +parecia que en torno suyo multitud infinita de sombras aglomeradas le +aplaudian tambien; que resonaba un intenso palmoteo, cuyo fragor llenaba +toda la tierra. + +De vuelta a su casa dormia, y durante el sueno continuaba resonando en +su cerebro la misma voz que hacia estremecer miles de corazones; que +llevaba el entusiasmo o el espanto a ejercitos enteros de ciudadanos; y +entonces se le figuraba que dentro de su ser habia una misteriosa +entidad sonora, un espiritu locuaz, que sostenia constantemente alla en +su profundo nucleo la mas brillante y energica peroracion. + +Lazaro tenia el genio de la elocuencia. El lo conocia: estaba seguro +de ello. Cada dia que pasaba sin que un gran auditorio le escuchara, +le parecia que se perdian en el vacio y en el silencio de un desierto +aquellas voces admirables que sentia dentro de si. No habia tiempo +que perder. + +Dijo a su abuelo que se iba a Madrid. El pobre viejo se puso a llorar, y +dijo entre sollozos y babas que aquella resolucion era muy grave y +convenia meditarla. + +--?Y que vas tu a hacer alla?--decia despues, queriendo aparecer +incomodado: iTienes una letra tan mala!... + +Estaba entonces en Ateca un tal don Gil Carrascosa (el mismo personaje a +quien vimos disputar con cierto barbero en el primer capitulo de esta +historia), el cual tenia amistad con Coletilla. El abuelo consulto con +el ex-abate la resolucion de Lazaro, y este opino que se debia escribir +al tio. El viejo tomo la pluma y con vacilante mano trazo esta carta, +que recibio el realista pocos dias despues. + +"Querido y respetable senor: Lazarillo, mi nieto y sobrino de vuesa +merced, quiere ir a Madrid. Se le ha puesto en la cabeza que ahi podra +hacer fortuna: dice que no puede estar en el pueblo. Y, en efecto, +querido senor, esto esta malo. La cosecha de este ano no nos da ni la +simiente, y el pobre chico tiene mas aficion a los libros que al arado. +Le dire a vuesa merced, respetable senor, que Lazaro es un mozo muy +despierto: sabe muchos libros de memoria, y ha leido cuatro veces de la +cruz a la fecha un tomo que le llaman _Los grandes hombres de Plutarco_, +el cual me ha asegurado no ser cosa de herejia; que si lo fuera no lo +habia de leer en mis dias. Entiende de leyes, y a veces se pone a +escribir y llena unos cuadernos de cosas muy buenas, aunque yo no las +entiendo. Es buen cristiano y muy respetuoso y cortes con todo el mundo. +No ocultare sus defectos, respetable senor; y por lo mismo que le +quiero, dire a vuesa merced cual es su gran defecto, para ver si con su +talento y su gran sabiduria lo puede corregir. Es el caso que +dificilmente podra hacer cosa buena en la Corte, porque tiene muy mala +letra y no le luce lo que sabe. Siento mucho tener que revelar esta +flaqueza suya; pero antes que nada es mi conciencia, y por todo el oro +del mundo no ocultaria sus defectos. Creo, sin embargo, que con un buen +maestro, como los hay en la Corte, podra corregirse si se aplica. De +este modo llegara, andando el tiempo, a ser apto para desempenar una +plaza de dos mil reales en alguna covachuela, como mi senor abuelo, que +en paz descanse. Yo deseo que haga fortuna, porque le quiero con toda mi +alma; y asi, deseo que vuesa merced, con su gran tino y universal +sabiduria, me informe si sera posible sacar algo de provecho de este +muchacho, diciendome al mismo tiempo si puedo contar con su proteccion. +Hagalo vuesa merced, por Dios, que es el unico hijo de su hermana, y +nosotros, que estamos pobres, no podemos hacerle feliz." + + +_Su respetuoso y reverente servidor_. + +#FERMIN...# + + +Pasaron tres meses sin que don Elias contestara. Al fin contesto, +advirtiendo que esperara un poco, que avisaria si podia venir o no. Un +mes despues escribio de nuevo llamando a Lazaro a su lado, y +anadiendo que de su comportamiento y disposiciones dependia el que +hiciera fortuna. + +Lazaro no cabia en si de gozo. Quiso partir el mismo dia; pero los +ruegos de su madre y de su abuelo le obligaron a aguardar dos mas. + +El joven estudiante sabia, por las tradiciones de la familia, que su tio +era hombre muy sabio, y se le habia antojado que habia de ser un gran +liberal. No comprendia que un hombre muy sabio dejara de ser muy amante +de la libertad. + +La carta de Coletilla fue recibida en los primeros dias de Septiembre de +1821, en que ocurren los primeros acontecimientos que hemos referido. +Poco despues de la lamentable escena de la barberia y de la entrada del +militar en la casa de Clara, ocurrio el viaje de Lazaro a Madrid. Clara +no lo supo antes del dia en que debia llegar. + +Ahora podemos seguir naturalmente el curso de los sucesos de esta +puntual historia. Dejaremos a Lazaro preparandose a partir. Su madre y +su abuelo le despiden llorando, el alcalde le abraza diciendo que ya ve +en el nada menos que un secretario del Despacho; el cura le da dos +bollos maimones para el camino y le echa un sermon fastidioso. El +estudiante sube a la galera, y con mas ilusiones que dineros toma el +camino de la Corte. + + + + + +CAPITULO VIII + + + +#Hoy llega#. + + +Tres dias despues de la aventura descrita en el capitulo segundo, estaba +Clara muy de manana encerrada en el cuarto que le servia de habitacion. +El fanatico le habia dicho pocas horas antes que esperaba a su sobrino, +y que era preciso acomodarle alli hasta que se mudaran todos a una nueva +casa que pensaba tomar. + +Clara se quedo absorta al oir esta noticia, y no pudo contestar palabra, +porque la sorpresa le embargaba la voz. Cuando quedo sola se encerro en +su cuarto. + +Era este pequeno e irregular: estaba en lo mas interior de la casa, y +tenia una ventana estrecha, con vidrios de dudosa transparencia, que +daba a un patio, de esos que por lo profundos y estrechos parecen +verdaderos pozos. Enfrente y a los lados se abrian tres filas de +ventanas mezquinas, respiraderos de otras tantas celdas, donde se +albergaban familias bulliciosas. El cuarto de Clara tenia el usufructo +de un rayo de luz desde las once a las once y media, hora en que pasaba +a iluminar las regiones tropicales del tercer piso. Aquel rayo de luz no +traia nunca colores, ni paisaje, ni horizonte, ni alegria. + +El patio era un recinto populoso, el centro de un enjambre humano. A +ciertas horas asomaban por aquellos agujeros otras tantas cabezas: esto +sucedia en los grandes acontecimientos, cuando la herrera del piso bajo +y la planchadora del cuarto resolvian al aire libre alguna cuestion de +honor, o cuando la manola del tercero y la zurcidora de enfrente +entablaban pleito sobre la propiedad de la ropa tendida. + +Por lo demas, alli reinaba siempre una paz octaviana, y era cosa de ver +la amable franqueza con que la esterera pedia prestada una sarten a la +vecina de la izquierda, y la confianza intima con que dialogaban en el +quinto el soldado y la mujer del zapatero. Enlazaban unas ventanas con +otras, a guisa de circuitos telegraficos, varias cuerdas de donde +colgaban algunas despilfarradas camisas, y de vez en cuando tal cual +lonja de tasajo, sobre el cual descendia en el silencio de la noche una +cana con anzuelo, manejada por las habiles manos del estudiante del +sotabanco. + +La vidriera del cuarto de Clara no se abria nunca. Elias la habia +clavado por dentro desde que ocupo la casa. + +Si la perspectiva del patio era desapacible, el interior de la +habitacion tenia indudablemente cierto encanto, no porque en el hubiera +cosas bellas, sino por la sencillez y modestia que alli reinaba, y el +cuidadoso aseo y esmero, unica elegancia de los pobres. Veiase, en +primer termino, una voluminosa comoda, compuesta de seis enormes gavetas +con sus labores de talla junto a las cerraduras, y algunas +incrustaciones un poco carcomidas; encima un mueble decorativo bastante +viejo, que representaba una figura de Parca con una de las manos alzada +en actitud de sostener algo; pero en lugar del reloj que en otro tiempo +cargaba, sostenia en tiempo de Clara una caja forrada en papeles de +color, la cual debia guardar utensilios de labor femenina. En lugar de +la redoma de cristal, tapaba todo esto un pedazo de gasa, sujeto con +cintas azules a las piernas de la diosa, la cual ostentaba en su +profano pecho un escapulario de la Virgen del Carmen. + +Una mesa de tocador, tres sillas de viejo nogal, pesadas y lustrosas, +un cojincillo erizado de agujas y alfileres, banqueta y cama de caoba +de muy voluminosa arquitectura, cubierta con manta palentina, +completaban el ajuar. + +Clara estaba delante de su espejo, y se ocupaba en enredarse en la +coronilla una gruesa trenza de pelo negro, recientemente tejida y +terminada en la punta con un atadijo del mismo pelo y un lazo encarnado. +Dos ordenes de pequenos rizos; guedejas sutiles, retorcidas con +negligencia, le adornaban la frente, y de las sienes blancas, cuya piel +transparentaba ligeramente la raya azulada de alguna vena, le caian dos +airosos mechones. + +No hay actitud mas propia para apreciar debidamente las formas +academicas de una mujer, que esa que toma cuando alza las manos y se +enrolla una trenza en la cabeza, dejando ver el busto, el talle, el +cuello en toda su redondez. Tiendense los musculos del pecho, se +contornea la espalda, y el angulo del codo y las suaves curvas del +hombro describen en su dilatacion graciosas lineas que dan armoniosa +expresion escultural a toda la figura. + +Concluida la operacion del peinado, Clara echo una mirada de deseo y +desconfianza a la ultima gaveta de la enorme comoda en donde tenia su +ropa. Es que alli existia, guardado con singular esmero, un traje que +Elias le habia comprado algunos anos antes, cuando era menos adusto y +grunon. Este traje, que era lo mas lujoso y bello que la huerfana +poseia, tenia la forma y los colores mas en moda en aquella epoca: +cuerpo de terciopelo negro con prolijos dibujos de pasamaneria, y +guardapies de seda pajizo, adornado con una gran franja, como de a +tercia, de encaje negro. Dudaba si sacarlo o no: queria ponerselo, y +temia ponerselo; queria lucir aquel dia su mejor vestido, y temio al +mismo tiempo estar demasiado guapa con el. ?Por que? Y se detenia +pensativa y triste, sin atreverse a sacar a la luz publica aquel tesoro +tanto tiempo escondido. ?Por que? Porque Elias se habia puesto tan +fastidioso (asi decia ella), estaba tan maniatico y la renia tanto sin +motivo... ique singularidad! La semana anterior estaba cosiendo y +arreglando la cenefa del vestido que se habia roto, cuando entro aquel +hombre, y bruscamente le dijo: + +--?Que haces ahi...? Siempre pensando en componerte. ?Para que te ocupas +en esas fruslerias? + +Ella, la verdad sea dicha, aunque tenia una razonable contestacion +que dar a aquella pregunta, no se atrevio; y doblando tristemente su +obra, fue a sepultarla en la comoda. Elias no se ablando por esta +prueba de sumision, y en tono mas agrio y severo le dijo al verla +tirar de la gaveta: + +--Cuando digo que te has echado a perder.... + +Pero no fue esto lo peor que escucho la pobrecilla mientras, llena de +vergueenza, devolvia a la tumba aquel despojo que habia querido profanar +sacandolo de tan venerable asilo. No fue esto lo peor que oyo, porque el +viejo, bajando la voz y como si hablara consigo mismo, dijo: + +--Al fin tendre que tomar una determinacion contigo. + +iJesus, santos y santas del cielo! iQue determinacion sera esa!... iSi +querra tambien el viejo encerrarla a ella en la misma gaveta como una +prenda sin uso!... + +Aquello de la determinacion la tuvo preocupada muchos dias. En vano +trato de sondear el animo del viejo. iAy! Pero si ella no sabia sondear +animos de nadie... El unico medio de que se hubiera valido para +averiguarlo era preguntarselo sencillamente, y a esto no se atrevia. + +Aun hubo mas. Por la triste calle de Valgame Dios solia pasar una +ramilletera, que en su cesta llevaba algunos manojos de claveles, dos +decenas de rosas y muchas, muchisimas violetas. Clara observaba al +traves de los cristales el paso de aquellos frescos colores que le +atraian el alma, de aquellos suaves aromas que anhelaba aspirar desde el +balcon. Un dia se decidio a comprar unas flores, y mando a Pascuala por +ellas. Clara las tomo, las beso mil veces, les puso agua, las acaricio, +se las puso en el seno, en la cabeza, y no pudo menos de mirarse al +espejo con aquel atavio; las volvio a poner en el agua, y, por ultimo, +las dejo quietas en un bucaro, que tuvo la imprudencia de colocar donde +Coletilla ponia su baston y su sombrero cuando llegaba de la calle. iOh! +Sin duda el, al entrar, se habia de poner alegre viendo las flores. Las +flores le gustarian mucho. iQue sorpresa tendria!... Esto pensaba ella. +Decididamente era una tonta. + +El fanatico llego y se acerco a la mesa; pero al poner en ella su +sombrero, choco este con el vaso, que cayo al suelo, soltando las flores +y vertiendo el agua en las mismas piernas del realista. + +El hombre monto en colera, y mirando con furor a la huerfana, que estaba +temblando, grito: + +--?Que flores son estas? ?Quien te ha mandado comprar estas flores? +Clara, ?que devaneos son estos? iCoqueta! No hay ya remedio. Te has +echado a perder. ?Tambien quieres llenarme de flores la casa? + +Clara quiso contestarle; pero aunque hizo todo lo posible, no le +contesto nada. Elias pisoteo las flores con furia. + +--Estoy resuelto a tomar la determinacion. + +Otra vez la determinacion, ?Que determinacion seria aquella? pensaba +Clara en el colmo de su confusion y de su miedo. Despues, retirada a su +cuarto, penso en lo mismo, y decia para si: "?Querra matarme?" + +Aquella noche no pudo dormir. A eso de las doce sintio que Elias se +paseaba en su cuarto con mas agitacion que de ordinario. Hasta lo +parecio oir algunas palabras, que no debian ser cosa buena. Levantose +Clara muy quedito movida de la curiosidad, y poco a poco se acerco con +mucha cautela a la puerta del cuarto de Elias, y miro por el agujero de +la llave. Elias gesticulaba marchando: de pronto se paro, se acerco a +una gaveta y saco un cuchillo muy grande, muy grande y muy afilado, +resplandeciente y fino. Le estuvo mirando a la luz, examinandolo bien, y +despues lo volvio a guardar. Clara, al ver esto, estuvo a punto de +desmayarse. Retirose a su cuarto y se acosto temblando, arropandose +bien. Desde la noche que paso en el camaranchon de dona Angustias en +compania de los ratones, no habia tenido un miedo igual. A la madrugada +se adormecio un poco; pero en su sueno se le presentaban multitud de +cuchillos como el que habia visto, y a veces uno solo, pero tan grande, +que bastara por si a cercenar cincuenta cabezas a la vez. Arropabase mas +a cada momento, creyendo en los extravios del sueno que el cuchillo, a +pesar de su puntiaguda forma y de su brillante filo, no podia penetrar +las sabanas. + +Al dia siguiente se sereno, y despues se reia de haber temido que Elias +podria matarla. + +Poro, sin embargo, no se atrevia a ponerse el traje. Aquella bella +prenda pecaminosa habia de dormir el sueno de la eternidad en lo mas +hondo de la comoda, donde seria pasto de gusanos. + +Clara no habia podido determinar en su entendimiento lo que para ella +podia resultar de la venida de Lazaro. En su grande alegria no veia en +aquello mas que un suceso muy feliz, sin detenerse a considerar los +sucesos que posteriormente se podian derivar de aquella llegada. Algunas +ideas vagas acompanaron tan solo aquel sentimiento expansivo y +desinteresado. El seria un joven de posicion. ?Como no? Sin discurrir en +el medio, Clara penso en un cambio de suerte. Sin saber como, se unian +en su entendimiento y confusion indisoluble la idea de la llegada de +Lazaro y la idea de emanciparse un poco de la fastidiosa (no calificaba +de otra manera) tutela de don Elias. A su mente vino la idea del +matrimonio. Vino, si, varias veces; pero casi no era idea aquello: era +una percepcion confusa, una esperanza timida y como recelosa. Por +ultimo, ya llego a pensar, a pensar verdaderamente en esto. Una +percepcion confusa, dijimos, si: esta percepcion la ocupaba +constantemente. Lazaro iba a ser su marido. Clara tambien sabia ver los +dias futuros, y veia a su marido junto a ella en un lugar que no era +aquel, en una casa que no era aquella, en otros sitios, en otra tierra. +Y en otro mundo, ?por que no? Esto hubiera sido lo mas acertado... + +Aquel dia estaba muy alegre, reia por la menor causa, se ruborizaba sin +motivo, estaba inquieta y sin sosiego, quedabase pensativa un largo +rato, y despues parecia hablar consigo misma. + +Las nueve serian cuando Pascuala volvio de la calle, y entro en el +cuarto de Clara. + +Era Pascuala una mujer que formaba a su lado el contraste mas violento +que puede existir entre dos ejemplares de la familia humana. Era una +moza vigorosa y hombruna, apacentada en los campos alcarrenos, alta de +pecho, ancha de caderas, de mejillas rojas, boca grande, nariz chica, +frente estrecha, pelo recogido en un gran mono, color encendido, pesadas +manos, ojos grandes y negros. + +Acercose a la joven, y misteriosamente le dijo: + +--?Sabe usted lo que me ha _pasao?_ + +--?Que?--dijo Ciara alarmada. + +--Que he visto al _melitarito_ del otro dia, el que estuvo aqui cuando +el senor vino malo. + +-?Y que? + +--?Que? Nada, sino que me ha _asustao_, porque me dijo que queria entrar, +y como estamos solas, pense que me pasaria algo ... porque como +es una asi tan guapetona.... Y no tiene una mala cara.... Ya ve usted. + +--iAh! ?El oficial aquel del otro dia?... ?Y dices que se queria +meter aqui? + +--Si; y despues me pregunto por usted. + +--?Por mi? ?Y que le dijiste? + +--Que estaba _gueena._ Despues dijo que si estaba aqui _el viejo._ Ya ve +usted que poco respeto. iEl viejo! iQue irreverencia! Yo le dije que no. +El me dijo que queria entrar a hablar conmigo... Pero vamos ... ya soy +muy maliciosa, y yo me malicio.... + +--?Que? + +--A mi no me enganan asi con palabritas. Como es una tan guapetona.... + +--No tengas cuidado--dijo Clara riendo.--Es que esta enamorado de ti y +quiere casarse contigo. Si lo sabe el tabernero.... + +--?Mi Pascual? No lo sabra... Si llegara a saber mi Pascual que hay un +senorito que dice chicoleos a Pascuala.... + +Advirtamos que esta fregona tenia por novio a un Pascual que habia +fundado nada menos que una taberna en la calle del Humilladero. Aquellas +relaciones honestas y nobles parecian muy encaminadas al matrimonio; y +como ella era _asi tan guapetona_, habria probabilidades de que aquel +par de Pascuales se unieran ante la Iglesia para dar hijos al mundo y +agua al vino. + +--Pues como Pascual lo llegue a saber.... + +--Pero yo soy muy picara ... y se me ha puesto en la cabeza... ?Sabe +usted lo que se me ha puesto en la cabeza? + +-?Que? + +--Que el no quiere entrar aqui por mi, sino por usted. + +--?Por mi? No seas tonta--replico Clara, riendo con la mayor +naturalidad. + +--?Le dejo entrar? + +--No, cuidado. Por Dios, no hagas tal. No vuelvas a hablarle mas. ?A que +tiene que venir aqui ese caballero? + +--Yo me malicio ... aunque una sea asi tan guapetona.... Yo me malicio +que a mi no me quiere _pa_ maldita de Dios la cosa ... porque al fin, +siempre una es criada y el un caballero.... Pues parece persona muy +principal. Digo... ?Le dejo entrar? + +--iJesus, Pascuala, no lo vuelvas a decir!--exclamo seriamente +Clara.--?Pero a que quiere entrar aqui ese caballero? + +--Toma, a verla a usted. + +--?Y para que quiere verme a mi? + +--Toma, para verla. + +--iQue ocurrencia!--murmuro pensativa. + +En esto se sintio un campanillazo. Abrieron y entro Coletilla. + +Las dos muchachas seguian su coloquio cuando sintieron en la calle rumor +de voces agitadas, algunos gritos y pasos precipitados. Asomaronse los +tres, y vieron que discurrian varios grupos por la calle. Los chisperos +mas famosos del barrio dejaban sus hierros y salian en busca de +aventuras. Coletilla lanzo una mirada de rencoroso desden sobre los +transeuntes, y cerrando con estrepito el balcon, dijo; + +--iOtra asonada! + +Las dos muchachas temblaron acordandose del miedo que tuvieron pocas +noches antes. + +--iAy, cuando se acabaran estas cosas!--observo Clara. + +--iPronto!--dijo con sequedad el viejo, sentandose y tomando una carta +que habia sobre la mesa. + +La leyo; despues tomo su capa y su sombrero, y dijo a las chicas: + +--Voy a salir; tengo que hacer: no volvere en toda la tarde. Mi sobrino +llegara esta noche a eso de las ocho: yo no vendre hasta las diez lo mas +temprano. Que me espere aqui. + +Y embozandose en su capa, miro un triste reloj, que contaba con +tristisimo compas la vida en el testero de la sala. + +--No abrais a nadie: cuidado, cuidado con la puerta. Echad todos +los cerrojos. Cuando venga mi sobrino, dadle algo que comer y que +me aguarde. + +--?Pero como va usted a salir con esos alborotos?--dijo Clara con +temor.--No nos deje usted solas: tenemos mucho miedo. + +--iA mi ?Que me han de hacer a mi? iAy de ellos!--murmuro con ahogado +furor.--Tened cuidado con la puerta os repito. + +Y despues, como hablando consigo mismo, dijo en voz baja: + +--Si es preciso tomar una determinacion ... buena determinacion. + +Clara pudo oirlo, y penso en la comoda, en el traje, en las flores, en +el cuchillo y en la determinacion, en aquella maldita determinacion que +no conocia. Pero aun esto, que la tuvo cabizbaja y melancolica un buen +rato, no fue bastante para quitarle la felicidad que aquel dia rebosaba +en su alma. + + + + + +CAPITULO IX + + + +#Los primeros pasos#. + + +Los grupos de la calle crecian. La poblacion toda presentaba ese aspecto +extrano y desordenado que no es tumulto popular, pero si lo que le +precede. Era el 18 de Septiembre de 1821. La mayor parte de los +habitantes de Madrid estaban en la calle. El ansioso ?que hay? salia de +todas las bocas. En tales ocasiones basta que se paren dos para que en +seguida se vayan adhiriendo otros hasta formar un espeso grupo. Entonces +todos los que vemos nos parecen _malas caras_. El accidente mas curioso +en tales dias es el que ofrece la llegada de la persona que se supone +enterada de lo que va a haber. Rodeanle: el _enterado_ se hace de rogar, +principia a hablar en lenguaje simbolico para aumentar la curiosidad, +sienta por base que sin la mas profunda discrecion y la promesa de +guardar el secreto, no puede decir lo que sabe. Todos le juran por lo +mas sagrado que guardaran el secreto, y, por fin, el hombre empieza a +contar la cosa con mucha obscuridad; excitado por los oyentes, se decide +a ser claro, y les encaja tres o cuatro bolas de tente-tieso, que los +otros se tragan con avidez, desbandandose en seguida para ir a vomitarla +en otros grupos: tan indigestos son esta clase de secretos. + +La tarde a que nos referimos era casualmente cierto lo que nuestro amigo +Calleja, _enterado_ oficial de la _Fontana_, contaba en uno de los +grupos formados en la Carrera. + +--Pues que, ?no saben ustedes?--decia bajando la voz y haciendo unos +gestos dignos del unico espartano que, escapado en las Termopilas, llevo +a Atenas la noticia de aquella catastrofe memorable.--?No saben ustedes? +Pues no hay mas sino que manana habra procesion civica en honor de +Riego, cuyo retrato sera paseado por todas las calles de la Corte. + +--Bien, bien--dijo uno de los oyentes.--?Ibamos a consentir que se +maltratara al heroe de las Cabezas, al fundador de las libertades +de Espana? + +--Pues lo grave es que el Gobierno esta decidido a que no haya +procesion. Pero es cosa decidida. La _Fontana_ lo ha resuelto y se hara: +ya esta preparado el retrato. Y por cierto que es una linda obra: esta +representado de uniforme, y con el libro de la Constitucion en la mano. +iGran retrato! Como que lo hizo mi primo, el que pinto la muestra del +cafe _Vicentini_. + +--?Y el Gobierno prohibe la fiesta? + +--Si: no le gustan esas cosas. Pero habra procesion o no somos +espanoles. El Gobierno la prohibe. + +En efecto: en aquel momento las esquinas recibian un emplasto oficial, +en que se leia el bando prohibiendo la fiesta preparada por los clubs +para el siguiente dia. La tropa estaba sobre las armas. + +--Y esta noche tenemos gran sesion en la _Fontana_. + +--Mira, Perico, guardame un buen sitio esta noche--dijo un joven que +formaba parte del grupo;--guardame un puesto, que tengo que ir esta noche +a primera hora al parador del _Agujero_ a recibir unos amigos que vienen +de Zaragoza. + +Y despues anadio con misterio, dirigiendose a otros dos o tres que +parecian amigos suyos: + +--Buenos chicos aquellos chicos de Zaragoza, de que os he hablado. Esta +noche llegan. Son del club republicano de alla. Buenos chicos. + +El grupo se disolvio; al mismo tiempo, la siniestra figura de +Tres Pesetas cruzaba por la calle, unida a la no menos desapacible de +Chaleco. + +Del grupo salieron tres jovenes de los que hablaron anteriormente. Eran +tres mancebos como de veinticinco anos. No podemos llamarles lechuguinos +netos; pero tampoco podia decirse de ellos que carecian de toda +distincion y elegancia. Eran amigos intimos, que compartian sus fatigas +y sus goces, las fatigas de la pobreza estudiantil y loa goces del aura +popular, conquistada con articulos de periodicos y discursos en el club. + +El uno era un joven de familia distinguida, segundon, a quien habian +mandado a estudiar Canones y sagrada Teologia en Salamanca, con el +objeto de que fuera sacerdote y disfrutara unas pinguees capellanias que +habian pertenecido a un su tio, chantre de la catedral de Calahorra. +Capellan te vean mis ojos, que obispo como tenerlo en el puno. En +efecto: Javier, que asi se llamaba el muchacho, hubiera sido obispo, +porque su familia tenia gran influencia. Pero el chico, que no amaba los +habitos y se sentia impresionado por las nuevas ideas, hizo su hatillo, +y falto de dineros, aunque no de osadia, se puso en camino, y se planto +en Madrid el mismo bendito ano de 1820. Vago por las calles solo; pero +pronto tuvo bastantes amigos; escribio a su abuelita, que le concedio un +medio perdon y algunos cuartos (pocos, porque la familia, aunque la mas +noble del territorio leones, se hallaba en situacion muy precaria); +marcho despues a Zaragoza, donde vivio algunos meses, figurando mucho en +los clubs democraticos, y volvio despues a la Corte, no muy bien comido +ni bebido, pero alegre en demasia. Escribia en _El Universal_ furibundos +articulos, y contento con su poquito de gloria, iba pasando la vida, +pobre, aunque bien quisto. Cautivaba a todos por la amabilidad de su +caracter y lo generoso de sus sentimientos. En politica profesaba +opiniones muy radicales, y pertenecia a la fraccion llamada entonces +_exaltada_. + +En la misma militaba el segundo de estos tres amigos que describimos, el +cual era andaluz, de veintres anos, delgado, pequeno y flexible. En +Ecija, su patria, pasaba el tiempo escribiendo verbos a Marica, a +Ramona, a Paca, a la fuente, a la luna y a todo. Pero todo causa, y la +poesia a secas no es de lo que mas entretiene: un dia se encontro +aburrido y penso salir del pueblo. Paso por alli a la sazon el ejercito +de Riego, y aquellas tropas excitaron su curiosidad. + +Pregunto; le dijeron que eran los soldados de la libertad, y esto resono +en sus oidos con cierta agradable armonia. "Me voy con ellos", dijo a +sus padres. Estos eran muy pobres, y contestaron: "Hijo, vete con Dios, +y que El te haga bueno y feliz; portate bien, y no te olvides de +nosotros." + +El poeta siguio el ejercito, llorando sus padres, y aun es fama que +lloraron a escondidas tres de las chicas mas guapas de Ecija. Al llegar +a Madrid, el joven volvio a ser poeta, y entonces hacia versos al Rey +cuando abria las Cortes, a Amalia, a Riego, a Alcala Galiano, a Quiroga, +a Argueelles. En su vida cortesana, este poeta, que, como despues +veremos, pertenecia a la escuela clasica en todo su vigor, paso algunos +clasicos apurillos; mas despues, escribiendo en casa de un abogado, +desempenando funciones modestas en el periodico _El Censor_, vivia +siempre alegre, siempre poeta, siempre clasico, apreciado de sus amigos, +con alguna fama de calavera, pero tambien con opinion de joven listo y +de buen fondo. + +La fisonomia del tercero no era tan agradable ni predisponia tanto su +favor como la de los anteriores. Sin embargo, tenia fama de buen chico; +y en cuanto a opiniones politicas, no podia echarsele en cara la +tibieza, porque era frenetico republicano. Algunos mal intencionados +decian que en el fondo era realista, y que solo por calculo hacia alarde +de aquel radicalismo intransigente. Pero aun no tenemos motivo para +aceptar esta aseveracion, que es quiza una calumnia. Llamabanle el +Doctrino, porque habia estudiado primeras letras en el colegio de San +Ildefonso. No podia negarse que habia en su caracter cierta astucia +disimulada, y en sus modales alguna afectacion bastante notoria. Era +hijo natural de un vidriero, que le reconocio al morir, dejandole +pequena fortuna; pero los albaceas testamentarios, a quienes el difunto +dio amplios poderes, hicieron un inventario, del cual resultaba que el +vidriero no habia dejado en el mundo cosa alguna de valor. El Doctrino +les pedia dinero, y ellos le solian decir: "Tome usted para un +semestre." Y le daban una onza. + +Pero sus amigos le ayudaban a vivir, le mantenian y le compraban algun +leviton de pana. Era notorio (y aun llego a tratarse seriamente del +asunto) que poco antes de la epoca en que esta historia comienza, el +Doctrino gastaba mas dinero que de costumbre; y cuando sus amigos le +preguntaban el origen de aquel caudal, respondia evasivamente y mudaba +de conversacion. + +Estos tres jovenes eran inseparables, sin que alteraran la paz las +desventuras pasajeras del uno, ni las ganancias fortuitas del otro. La +onza semestral del Doctrino perecia en _Lorencini_ o en la _Fontana_ en +dos dias de cafe, chocolate y jerez; pero despues Javier escribia un +articulo tremendo sobre la soberania nacional para comprarle unas botas +al poeta clasico, y el mismo Doctrino sacaba de un misterioso bolsillo +un doblon de a cinco para atender a las necesidades amorosas de Javier, +que tenia pendiente cierta cuestion con la hija de un coronel de +caballeria, hombre atroz y fiero como un cosaco. + +Estos tres jovenes vagaron juntos por las calles, acercandose a los +grupos, preguntando a todos, contando noticias fraguadas por la fecunda +imaginacion del poeta, hasta que, llegada la noche, se dirigieron al +parador del _Agujero_, sito en la calle de Fucar, a esperar a unos +amigos de Javier, que llegaban aquella misma noche de Zaragoza. + +Ni en la arquitectura antigua ni en la moderna se ha conocido un +monumento que justificara mejor su nombre que el parador del _Agujero_ +en la calle de Fucar. Este nombre, creado por la imaginacion popular, +habia llegado a ser oficial y a verse escrito con enormes y torcidas +letras de negro humo sobre la pared blanquecina de la fachada. Un +portalon ancho, pero no muy alto, la daba entrada; y esta puerta, cuyo +dintel consistia en una inmensa viga horizontal, algo encorvada por el +peso de los pisos principales, era la entrada de un largo y obscuro +callejon que daba al destartalado patio. Este patio estaba rodeado por +pesados corredores de madera, en los cuales se veian algunas puertas +numeradas. + +En lo alto residia el establecimiento patronil de _La +Riojana,_antonomasia imperecedera que se conservo por tres generaciones. +Alli se servia a los viajeros, recien descoyuntados y molidos por el +suave movimiento de las galeras, algun pedazo de atun con cebolla, algun +capon, si era Navidad o por San Isidro, callos a discrecion, lonjas +escasas de queso manchego, perdiz manida, con valdepenas y pardillo. +Esta comida frugal, servida en estrechos recintos y no muy limpios +manteles, era la primera estacion que corria el viajero para entrar +despues en el _via crucis_ de las posadas y albergues de la villa. + +Dos veces al dia un ruido aspero y creciente aumentaba la normal +algarabia del barrio. Se oian las campanillas, el chasquido del latigo y +un estrepito de ruedas que de bache en bache, de guijarro en guijarro +iban saltando. La maquina llegaba frente al portal, y aqui era donde se +probaba la habilidad nautico-cocheril del mayoral: la maquina daba una +vuelta, los machos entraban en el portalon, y tras ellos el vehiculo, +siendo entonces el ruido tan formidable, que la casa parecia venirse al +suelo. El navio daba fondo en el patio, los brutos eran desenganchados, +el mayoral bajaba de lo alto de su trono, y los viajeros, que aun se +mantenian con la cabeza inclinada, y muy agachados, resabio de cuando +atravesaron el portal, notaban al fin que no tenian el techo en la +corona, se admiraban de verse con vida, y descendian tambien. + +Aqui, si habia parientes esperando, empezaban los abrazos, los besos, +las felicitaciones. Era propinado con algun real mal contado el cochero, +y cada cual se iba por su camino, siendo costumbre tomar alli mismo, en +los aposentos de la Riojana, un preambulo estomacal para poder subir la +calle de Atocha, que era entonces algo mas inaccesible que ahora. + +Esta vez, cuando la nave hizo su parada definitiva en el patio, hubo una +aclamacion general. El Doctrino abrazo a sus amigos. + +--iJavier! + +--iLazaro! + +Y se abrazaron con efusion. Despues de los monosilabos de alegria y +sorpresa, el segundo dijo al primero: + +--?Tu en Madrid? ... al fin! ?Vienes de Ateca? + +--Si. + +--Bien. No podias llegar mas a tiempo. ?Y los amigos de Zaragoza? ?Pero +de donde vienes? ... ?Y el club ... y nuestro club? ... + +--Ya sabes que nos lo disolvieron. Hace seis meses que estoy en Ateca. + +--?Y estaras mucho aqui? + +--Siempre! + +--Bien. Aqui la juventud, la vida. Y si he de decirte la verdad ... +hacemos falta.--Si ... ?oh? + +--Senores, aqui teneis a mi amigo, al grande orador del club de +Zaragoza, mi amigo y companero. + +Los demas jovenes, tanto viajeros como visitadores, rodearon al +aragones. + +Expliquemos. Cuando Javier estuvo en Zaragoza, trabo amistad muy intima +con Lazaro. En el club propagaron ambos las ideas democraticas +(democracia de 1820)que entonces cundieron rapidamente por aquella noble +ciudad. Privadamente estos dos jovenes, afines por caracter y +temperamento, se miraban como hermanos, tenian una misma bolsa, comian +en un mismo plato, y confundian en un comun sentimiento sus pesares y +alegrias. Desde la salida de Lazaro para su pueblo no se habian visto. + +--Cuanto me alegro de que vengas aca!--dijo Javier, abrazandole otra +vez.--Hacen falta jovenes como tu. La juventud de ayer se va +corrompiendo: unos se enervan, otros retroceden y algunos se venden por +falta de fe. + +--Senores, vamos a _Vicentini_--dijo el Doctrino, llevandose a +sus amigos. + +--?Que _Vicentini_? A _La Cruz de Malta_. Alli hay muchos aragoneses, +todos son aragoneses. + +--Este no viene sino a la _Fontana_--dijo Javier, senalando a su amigo. + +--Viva la _Fontana_, el rey de los clubs! + +--Y el club de los reyes--dijo uno que se escurrio como si hubiera dicho +una imprudencia. + +--?Quien ha dicho eso?--exclamo el Doctrino furioso. + +--No hagas caso: es uno de los que creen esas calumnias--indico +Javier.--Vamos, senores: esta noche hay gran sesion en la _Fontana_. + +--Manana me llevaras alla--dijo Lazaro a su amigo con empeno. + +--?Como manana? Esta noche misma, ahora mismo. ?Vas a perder la mas +importante sesion que se ha visto ni vera? + +--?Pero como puedo ir esta noche? Si acabo de llegar. Tengo que ir a +casa de mi tio. + +--?Tienes aqui un tio? ?Es liberal? + +--Presumo que si: no le conozco. + +--?Y ahora vas alla? + +--Naturalmente. + +--iQue disparate! Dejate ahora de tios. Vente a la _Fontana_. Son las +ocho: ya va a empezar. A la salida iras a tu casa. + +--Hombre ... eso no me parece bien--dijo Lazaro suspenso. + +--?Pero como vas a perder esta sesion? Habla Alcala Galiano, Romero +Alpuente, Florez Estrada, Garelli y Moreno Guerra. No habra otra sesion +como esta. ?Que mas da que vayas a tu casa ahora o a las doce? Tu tio +creera que no ha llegado la diligencia. + +--Hombre, no. Estoy cansado. Me esperan tal vez en su casa. + +--No seas tonto. Vente a la _Fontana_. No hay mas remedio sino que vas. +?Donde vive tu tio? + +--Calle de Valgame Dios. + +--iJesus, que lejos! No vayas alla ahora. + +Lazaro tenia un vivo deseo de llegar pronto a casa de su tio: ya se +comprendera por que. Pero le era humanamente imposible, porque su +carinoso amigo le llevaba casi por fuerza al club. Ademas, las razones +con que disculpaba aquella determinacion tenian tambien algun peso en su +mente. Aquel recibimiento caluroso, la noticia de aquella gran sesion de +la celebre _Fontana_, estimularon el entusiasmo a que siempre propendia +su caracter, y se dejo llevar. + +Quien sabe si habia algo de providencial en aquella extemporanea visita +a la _Fontana_. Seria cosa de ver que sin sacudir el polvo del camino +(esto pensaba el) le acogieran con aplauso en el club mas ilustre y +celebre de la monarquia. Tal vez le conocian ya de oidas por sus +brillantes discursos de Zaragoza. ?Como tal vez? Sin duda le conocian +ya. A estos pensamientos se mezclaba el orgullo de que a oidos de Clara +llegara al dia siguiente su nombre llevado por la fama. Una apoteosis se +le presentaba confusamente ante la vista. ?Por que no? Sin duda aquello +era providencial. + +Asi es que la resistencia que al principio opuso fue disminuyendo a +medida que se acercaba a la _Fontana_. No le tengais por loco todavia. + +Llegaron. La puerta estaba obstruida por un inmenso gentio. Pero el +Doctrino con los suyos, y Javier con Lazaro y el poeta, tuvieron medio +de entrar por un patio interior. La sesion era muy agitada. Un orador +acusaba al Gobierno de la destitucion de Riego. Conto lo que habia +pasado en Zaragoza, y acuso a los habitantes de esta ciudad por no haber +defendido a su General. + +--Poner la mano--decia--en un heroe como Riego, es la mayor de las +profanaciones. ?Y que ha hecho Zaragoza? iOh! la ciudad en que tal cosa +ha pasado permanecio muda y permitio que su Capitan General fuera +destituido; dejo que un vil esbirro manchara la sagrada investidura de +la autoridad, despojando de ella a Riego. _(Grandes aplausos.)_ Se ha +dado el pretexto de que Riego fomentaba el desorden en todo Aragon. Esto +no es cierto: es una mentira fraguada en esos obscuros conciliabulos de +cierto palacio que no quiero nombrar. _(Rumores y risas.)_ Se le manda +de cuartel a Lerida como un sospechoso, y se entrega el mando al jefe +politico. ?Quien es ese jefe politico? Siempre fue enemigo de la +libertad. Todos le conoceis: es un enemigo encubierto de la libertad. +iAbajo los disfraces! _(Aplausos.)_ Lo que se quiere bien lo conoceis: +es ir apartando poco a poco de los cargos publicos a los buenos +liberales, para poner en ellos a esos hipocritas que se llaman nuestros +amigos, y nos detestan en el fondo de sus corazones corrompidos. _(iSi! +isi! isi!)_ ?Que se pretende? ?A donde nos conducen? ?Que va a resultar +de esto? iAy de la libertad que hemos conquistado! Mucha atencion, +ciudadanos. No os descuideis. Estad alerta, o si no, iay de la libertad! +_(Bien, bien.)_ + +Pero lo repito, senores: ide quien tengo mas quejas es del pueblo de +Zaragoza, de ese pueblo que yo crei el mas grande de la tierra y que no +lo es!... iNo, no lo es! _(Rumores.)_ ?Por que permitio que Riego fuera +destituido? ?Por que le dejo marchar? ?Y es esta la ciudad de 1808? No, +yo dire a esa ciudad: no te conozco, Zaragoza. Tu no eres Zaragoza. Ya +no sabes levantarte como un solo aragones. Has dejado atropellar a +Riego. iTu nos salvaste en otro tiempo; pero hoy, Zaragoza, nos has +perdido! _(Grandes y continuados aplausos.)_ + +Un joven se levanto (era aragones). + +--Protesto--dijo con la mayor energia--contra las acusaciones lanzadas a +mi patria, a la noble capital de Aragon, por ese senor, cuyo nombre no +se ... ni quiero saberlo. _(Una voz dice: Alcala Galiano.)_ Mi patria +no ha olvidado su honor. ?Que quereis que hiciera contra lo mandado en +un decreto del Gobierno constitucional?... + +--Desobedecerlo--gritaron varias voces. + +--Senores, dejadme continuar. + +--iQue siga, que siga! + +--Protesto en nombre de mis paisanos, y afirmo que es Zaragoza el pueblo +de Espana que mas ha hecho en todos tiempos por la libertad. ?No se le +acusa de ser un foco de exaltacion republicana? ?No se ha dicho que de +alli salen las ideas mas disolventes, que alli se elabora una +conspiracion para sostener la Republica? + +--Hechos quiero y no palabras--dijo el primer orador. + +--Pues hechos tendreis. ?No sabeis que existe en Zaragoza un club, cuya +influencia y prestigio alcanzan a todo Aragon? Ese club, llamado +_democratico,_ ha sido en dos anos la mas entusiasta y eficaz asamblea +de la nacion. Lo que alli se ha predicado bien lo sabeis. Las voces +elocuentes que alli han resonado bien autorizadas son. La propaganda que +alli se ha hecho ha llegado hasta aqui. _(Rumores.)_ + +--No sabemos lo que es ese club. Siempre nos hablan ustedes los +aragoneses del club de Zaragoza, y aun hoy no sabemos lo que es eso. +?Que es eso? Mucho discurso democratico, pero ningun acierto para hacer +propaganda y formar un partido. Pero en ultimo resultado, ?cuales son +las teorias de ese club tan decantado? Yo desconfio de el. ?Quien habla +de ese club? Conozcamos a sus hombres. Creo que la mayor parte de los +que estamos aqui reunidos miran a esa insignificante reunion con el +desden que merece. _(Voces y algazara.)_ + +Muchos aragoneses se levantaron apostrofando al orador. Lazaro escuchaba +todo, inmutandose por grados. Sus amigos le decian en voz baja que +defendiese al club de Zaragoza. De repente un aragones se levanto en +medio de la sala, y senalando al sitio donde se hallaba Lazaro con los +demas llegados aquella noche, dijo: + +--Presentes estan algunos senores que han pertenecido a ese club. + +Todos miraron a aquel sitio. + +--Bien--dijo el orador.--Si estan ahi esos senores, que hablen, que nos +digan lo que es ese club y que ha hecho. Queremos oirles: que hablen. + +--iAqui esta el orador mas notable del club democratico de +Zaragoza!--dijo en voz muy alta Javier, senalando a su amigo. + +--iSi, si!--dijeron todos los aragoneses que habia en el recinto, +reconociendo a su compatriota.--Defiendanos usted, defiendanos. + +Todas las miradas se fijaron en Lazaro. iCosa singular! En aquel momento +una subita transformacion se verifico en el animo del joven. Se sintio +turbado, se esforzo en saludar, quiso decir algo y no pudo. Pero le +impelian hacia la tribuna, y no habia remedio. Si no hablaba, ?que +dirian de el? Lazaro habia brillado en Zaragoza por su elocuencia; habia +aprendido a dominar la multitud, a sobreponerse a ella, a manejarla a su +antojo. Pero en aquella ocasion se encontraba novicio, se desconocia, +tenia miedo. + +--iQue hable, que hable! + +--Abrid paso--exclamo uno de los diputados mas notables de las Cortes +de entonces. + +Lazaro tuvo una inspiracion. El recuerdo de su joven y amable amiga le +fortalecia; y a la manera de aquellos caballeros antiguos, que invocaban +el auxilio soberano de su dama antes de entrar en combate, procuro +evocar todas las imagenes de gloria y felicidad que le habian dado +estimulo. Ensanchado el pecho con esto, subio a la tribuna. Desde arriba +miro aquella multitud de cabezas apinadas, y recibio de un golpe las +miradas curiosas de tantos ojos. + +Aquello le parecio un abismo. Su rostro, encendido por la turbacion, se +puso bruscamente muy palido. Hubiera querido hablar con los ojos +cerrados. Aquellos diputados, aquellos escritores, aquellos politicos +eminentes que veia en torno suyo, le daban miedo. Pero el tenia mucho +corazon, y logro dominarse un poco. ?Pero como iba a empezar? ?Que iba a +decir? En un supremo esfuerzo de inteligencia recogio sus ideas, formulo +mentalmente una oracion, miro al auditorio... El auditorio le miro a el, +y observo que estaba palido como un cadaver. Lazaro tosio; el auditorio +tosio tambien. La primera palabra se hacia esperar mucho; por fin el +orador tomo aliento, y desafiando aquel abismo de curiosidad que se +abria ante el, comenzo a hablar. + + + + + +CAPITULO X + + + +#La primera batalla#. + + +Lazaro era un poco retorico en la augusta catedra del club democratico +de Zaragoza. Parece que alli tenian buena acogida ciertas formulas del +decir que nuestro joven habia aprendido con su maestro de Humanidades de +Tudela, varon docto de la escuela pura de Luzan. El joven tenia, sin +embargo, el instinto de la elocuencia tribunicia, seca, rotunda, +incisiva, desnuda. La _Fontana_, por desgracia en aquella ocasion, era +enemiga declarada de la retorica, y mas enemiga aun de las frases +hechas, de los lugares comunes y de esos preambulos oficiosos, +neciamente corteses y en extremo fastidiosos de la oratoria academica. + +Lazaro tuvo la mala tentacion (porque tentacion del demonio fue sin +duda) de empezar con aquella de _su pequenez en presencia de tantos +grandes hombres_, y lo _escogido e ilustrado del auditorio_, siguiendo +despues lo de su _confusion_ y su _necesidad de indulgencia_, sus +_escasas fuerzas_, etc., etc. El exordio fue largo: otra desventura. +Algunas voces dijeron: "Al grano, al grano." + +Pero a Lazaro le fue un poco dificil dar con el grano, lo cual no es de +extranar, porque no estaba preparado, ni habia vuelto aun de la +sorpresa. En vano hizo una sinecdoque de las mas expresivas; en vano +quiso dominar al publico con cuatro litotes y dos o tres metonimias: no +era aquel su camino. Dijo algunas generalidades que a el le parecian muy +nuevas, pero que en realidad eran viejisimas, y concluyo un parrafo con +dos o tres sentencias plutarquianas, que a el le parecian encajar como +de molde, pero que no produjeron sensacion ninguna. El esperaba un +aplauso: nadie aplaudio. + +Lazaro estaba acostumbrado a oir aplausos desde el principio: esto le +daba estimulo. La frialdad que notaba en el auditorio en aquella +ocasion, le desanimo. Quiso pensar en esto, y casi estuvo a punto de no +saber que decir. Y, sin embargo, el tenia fijos en la imaginacion +algunos magnificos pensamientos; pero icosa singular! no los podia +decir. Le parecia verlos escritos delante; pero por un misterio, natural +en aquellos momentos, no encontraba la forma oratoria para expresarlos. +iQue contrariedad! Poco a poco hasta la voz se le enronquecio. Sin duda +habia en el espiritu de nuestro amigo una influencia maligna. Hablaba +con frialdad unas veces; notabalo el mismo, y al querer corregirlo, +gritaba demasiado. Las ideas le faltaban, las imagenes se le +desvanecian, las palabras se le atropellaban en la boca. + +iAh! ?Donde estaban aquellas peroraciones internas, llenas de vida, de +vehemencia, persuasivas como una voz divina? ?Donde aquella logica +terrible que en la profundidad de sus deliquios oratorios hervia en su +cerebro, el cual parecia pequeno para tantas ideas? ?Donde estaban los +pensamientos sublimes, la facundia descriptiva, la facultad pintoresca, +la sentencia concisa y profunda? Si: el sentia bullir todo eso alla +dentro; dentro de aquel Lazaro solitario y apasionado que hablaba a la +Naturaleza en el silencio de la noche, que hablaba a la Sociedad en lo +profundo de un sueno. Las ideas, las formas, el lenguaje, todo lo tenia, +todo lo sentia dentro de si; pero no podia, no podia de ningun modo +expresarlo. + +En todo orador hay dos entidades: el orador, propiamente dicho, y el +hombre. Cuando el primero se dirige a la multitud, el segundo queda +atras, dentro, mejor dicho, hablando tambien. Dos peroraciones +simultaneas son producidas por un mismo cerebro. Una es verbal y sonora: +dejemosla al publico. Otra es profunda y muda: examinemosla. Lazaro +describia, apostrofaba, rebatia, exponia, declamaba. Interiormente, la +otra voz parecia decir esto: "iQue mal lo estoy haciendo! iNo me +aplauden! ?Que debo decir ahora?... ?Tratare este punto?... No lo +trato.... ?Y aquella idea que antes me ocurrio?... iSe me ha +escapado!..." Y al mismo tiempo no interrumpia su oracion; continuaba +defendiendo el club de Zaragoza, explanaba un sistema democratico, y +hacia ademas una breve historia de la Republica. Pero la voz de dentro +seguia de este modo: "No se que hacer... ?Por que no me aplauden?... No +me conozco... Yo tenia tantos argumentos... ?Donde estan?... iAh! Voy a +emitir esta gran idea... Ya la he dicho.... No ha hecho efecto... +Procurare ser esmerado en la frase... Esta oracion va bien... ?Como la +terminare?... iQue apuro!... No doy con el adjetivo... iDemonio de +adjetivo!... iAhi terminare con un apostrofe ... alla va.... No ha hecho +efecto ... no me aplauden." + +Asi hablaba el alma atribulada de Lazaro, mientras con los medios +exteriores se dirigia al auditorio en un discurso, confuso, tortuoso, +desigual y falto de logica. + +Empezaron las toses. Dicen los oradores que al oir las toses en las +pausas de sus discursos, se les hiela la sangre. Lazaro las oyo +repetidas y comunicadas a todo el auditorio, y resonaron en su corazon +como siniestros ecos. El tosio tambien. iAh! la tos le concedio cuatro +segundos de descanso: hizo un esfuerzo desesperado, tomo algunas ideas +en aquel deposito que tenia en la mente, se apodero de ellas con +firmeza, y prosiguio hablando: + +"Alla va eso, decia la lengua interior; alla van ... las expondre de este +modo ... no mejor de este otro ... no ... mejor del otro ... de +cualquier modo ... iOh! hay alli uno que se esta riendo... Y otro que +cuchichea. Pero que tos les ha entrado... No les gusta lo que digo ahora +... ni esto tampoco ... animo. Concluire este parrafo con una cita... +alla va... iAh! tampoco ha hecho efecto..." + +Comprendase bien que estas frases que nadie oye y el discurso que oyen +todos, guardan perfecto paralelismo. + +iAh, que misterios hay en la inteligencia humana, y que fenomenos tan +extranos en sus relaciones con la palabra humana! + +?Por que fracaso el discurso del aragones? ?Fracaso por la reunion +diabolica de mil accidentes, ajenos a la naturaleza de su notable +ingenio y de su facil palabra? ?De quien fue la culpa, de el o del +publico? Aqui hay otro gran misterio. El publico y el orador tienden a +fascinarse mutuamente. El primero mira y oye: no sabemos lo que es mas +terrible, si la mirada o el oido. Las miles de pupilas dan vertigo. La +atencion de tanta gente dirigida a una sola voz confunde y anonada. El +orador, por su parte, ve y oye: ve la serenidad anhelante o desdenosa, y +oye toser. Por eso Lazaro hubiera deseado en algunos momentos de aquella +noche ser sordo y ciego. Pero el orador tiene sobre el publico una +ventaja; tiene un arma, ademas de la palabra: el gesto. El tambien +fascina, el tambien lleva en sus ojos aquel vertigo que confunde y +anonada; el generalmente mira hacia abajo para ver al publico; puede +mover sus brazos y su cabeza cuando el publico esta como atado de pies y +manos, inmovil y viviendo solo de atencion. + +Aquella noche fatal, Lazaro y el publico no se fascinaron mutuamente, no +se impusieron el uno al otro, no se comunicaron. Ni Lazaro persuadio al +publico, ni este aplaudio al orador. Un publico no persuadido y un +orador no aplaudido se rechazan, se repelen con energia. "Es preciso +que calles," hay que decir a este. "Es preciso que te marches," hay que +decir a aquel. + +El joven aragones habia tenido la peor de las tentaciones: la tentacion +de ser largo y difuso. Un segundo mas de lo regular basta a concluir la +paciencia de un auditorio y a trocar su interes en hastio. Lazaro vio +pasar este segundo sin notarlo. Indudablemente no se comprendieron el +uno al otro. ?Se despreciaron mutuamente? ?Se temieron mutuamente? Tal +vez empezaron por temerse; pero es lo cierto que acabaron por +despreciarse. + +Lo singular es que si se hubiera preguntado a cualquiera particularmente +su opinion sobre el discurso, habria dado tal vez una opinion no +desfavorable; pero la opinion de un publico no es la suma de las +opiniones de los individuos que lo forman, no; en la opinion colectiva +de aquel hay algo fatal, algo no comprendido en las leyes del sentido +humano. Decididamente, Lazaro fracasaba. + +Veinte veces se le ocurrio que era preciso concluir. ?Pero como? No se +atrevia. Iba a concluir mal. iQue horror! Y para terminar mal, valia mas +no terminar, seguir hablando, siempre, siempre, siempre. Buscaba el +final y no podia encontrarlo. iY el final es tan importante! Podia +rehabilitarse en un momento de inspiracion. iOh! la idea de concluir +sin un aplauso le daba horror. Por eso temia el final y lo evitaba. +Pero era preciso acabar: a las toses siguieron los bostezos, a los +cuchicheos los murmullos. Buscaba sin cesar el remate; daba vueltas +alrededor del asunto, procurando una salida airosa; pero no encontraba +escapatoria; la palabra se deslizaba de su boca, y afluia continua, sin +solucion, infinita. + +"Es preciso concluir," decia la voz interior. "?Concluir? No hallo el +fin, y el fin ha de ser bueno ... iDios mio, amparame! Resumire ... +recapitulare ... pero ya no me acuerdo de lo que he dicho ... ?Pedire +perdon al auditorio?... No: eso es rebajarme...." Al fin le ocurrio la +oracion final, y la empezo; pero al llegar al final, otra oracion se +enlazo con ella, y con esta otra, y otra, y otra. Su discurso era una +oscilacion sin termino; pero el publico se impacientaba. Ni un minuto +mas: se apodero del ultimo periodo, resucito a que fuera el ultimo. +Pronuncio al fin el postrer substantivo; y despues, alzando la voz, +emitio con graduacion los tres adjetivos que le acompanaban para darle +fuerza y callo. + +La postrera palabra de aquel malhadado discurso vibro en el espacio, +sola, seca, triste, con funebre resonancia. Ni un aplauso ni una +exclamacion satisfactoria la recogio. Su voz habia caido en el abismo +sin producir un eco. Pareciale que no habia hablado, que su discurso +habia sido una de aquellas mudas, aunque elocuentes, manifestaciones +internas de su genio oratorio. Estaba en un desierto; rodeabale una +noche. ?Que habia dicho? Nada. Y habia hablado mucho. Aquello fue como +si diera golpes en el vacio, como si hiriera en una sombra creyendola +cuerpo humano, como si hubiera encendido un sol en un mundo de ciegos. +Bajo con el alma atribulada, oprimido el corazon, ardiente y turbada la +cabeza, banado el rostro en sudor frio. + +En vano Javier quiso rehabilitarle dando algunas palmadas tardias. El +publico, animal implacable, le mando callar. Lazaro tuvo la presencia de +espiritu suficiente para contemplar cara a cara aquellas cien bocas que +bostezaban. Robespierre se desesperaba en el mostrador con suprema +expresion de fastidio. + +--Lo he hecho muy mal--dijo tristemente el orador al oido de su amigo. + +--Ya lo haras mejor otro dia. Eres un gran hombre; pero no has tocado en +el _quid_. Con una leccion mia estaras al corriente. Otro va a hablar: +atiende ahora. + +--No: yo me voy a casa de mi tio. No puedo estar aqui mas tiempo. Me +ahogo. + +--Espera a ver lo que este va a decir. + +Un segundo orador subio a la tribuna a disipar el fastidio que la +peroracion de Lazaro habia causado. Mientras la multitud celebraba con +aplausos maquinales las frases de su orador favorito, el otro se iba +sumergiendo lentamente en profunda melancolia. Nada es mas terrible que +estos momentos de desencanto en que el alma yace atormentada por los +dolores de la caida: el tormento de esta situacion consiste en cierta +ridiculez que rodea todos los recuerdos de las pasadas ilusiones. Todas +las frases de intimo elogio, de profundo orgullo con que antes se regalo +la imaginacion, resuenan con eco de burla en la pobre alma abatida, +llena de vergueenza. + +"Pero es preciso intentar una rehabilitacion--decia Lazaro para si.--?Y +como? Todos murmuran de mi, y si manana se ofrece hablar de mi discurso, +diran todos que fue detestable, malisimo. Correra de boca en boca, +llegara a oidos de todas las personas que me interesan. Ella lo sabra, +se reira tal vez de mi. Todos se reiran ahora." + +Lo mas particular es que desde que bajo de la tribuna empezaron a +ocurrirle grandes pensamientos, magnificos recursos de elocuencia, +soberbios golpes de efecto, citas oportunisimas; y estaba seguro de que +diciendo aquello, arrancaria grandes aplausos. Pero ya era tarde: estaba +alli mudo y perplejo, cubierto su espiritu de una nube sombria. + +Entre tanto, el nuevo orador divagaba a sus anchas por el campo de la +historia y de la politica, y, por ultimo, expuso la necesidad de la +manifestacion preparada para el siguiente dia. Todos se levantaron +unanimes, gritando: "iSi!" Todos prometieron concurrir, y tres o cuatro, +encargados del ceremonial, dieron cuenta del arreglo de la procesion, se +fijo la hora, se designo el punto de reunion. Los _bravos_ sucedieron a +los aplausos, y los aplausos a los _bravos_, y al fin la sesion termino. + +Los socios comenzaron a salir; pero aquella fraccion ignorante y +turbulenta, que ocupaba siempre uno de los rincones del cafe, no creyo +conveniente salir sin decir algo. Calleja subio a una silla y grito, +dirigiendose a los suyos. + +--iSenores, serenata a Morillo! + +La idea fue acogida con estrepito. Morillo era el Capitan general de +Castilla la Nueva. Enemigo do asonadas tumultuosas, habia tomado sus +medidas para impedir la procesion. Una parte del pueblo se agolpo junto +a su casa en la noche del 17, atronando toda la calle con espantosa +cencerrada. + +--iSerenata a Morillo!--dijo Calleja saliendo de la _Fontana_ y +reuniendo toda la gente dispuesta para el caso que por alli pasaba. + +No sabemos por donde vino; pero alli estaba Tres Pesetas. Nuestros tres +amigos y Lazaro salieron de los ultimos y se acercaron por curiosidad al +grupo que Calleja habia formado. + +Entre tanto, el barbero paso en dos zancajos a la otra acera, y se +acerco a la puerta de su casa. Su mujer salio a encontrarle. + +--Ciudadano, ?has hablado?--le dijo. + +--No, ciudadanita mia. No puede ser esta noche; pero lo que es manana, o +hablo, o me corto la lengua. Ya tengo estudiado el principio, y no se me +olvidara una letra. Cuando hable, me los como. + +--Estoy por no dejarte entrar--le contesto gravemente su mujer.--Si yo +llevara calzones, ya me habian de oir. Asi y todo, si me pusiera a ello, +los volvia locos ... Si yo tuviera calzones, andaba por esos _clubes_ a +que quieres boca. Porque tengo mas verdades aqui en el buche.... + +--Ya veras manana a la noche si hablo o no. Es que cuando voy a empezar +me hace unas cosquillas la lengua ... y me trabo. Pero no tengas cuidado +que los voy a dejar aturrullados. + +--iSerenata a Morillo!--dijeron cien voces.--Senores--exclamo uno de los +mas celebres oradores de la _Fontana_--vayase cada uno a su casa, que +estos desordenes nos van a desacreditar. Cada uno en paz a su casa; nada +de gritos. + +Estos discretos consejos fueron saludados con murmullo prolongado de +reprobacion. + +--?Quien es ese servilon?--dijo una voz aguardentosa, que no era otra +que la del sin par Chaleco. + +--A casa de Morillo--repitio Calleja.--Mujer, traeme el almirez. + +El gentio aumentaba con nuevas remesas enviadas de la plazuela de la +Cebada y del barrio del Salitre. Los socios de la _Fontana_ se habian +marchado, cerrose el club y solo quedaron en la calle los tres amigos y +Lazaro, que se despedia para ir en casa de su tio. + +--Espera un instante para ver lo que sale de aqui--le dijo Javier +deteniendole. + +A la sazon una persona daba fuertes golpes a la puerta de Calleja. + +--?Que hay?--dijo este acercandose e interrumpiendo una patriotica y +barberil alocucion que habia comenzado. + +--Que vaya usted en seguida a sangrar a don Liborio que esta muy malito. + +--Demonio de enfermo: manana le sangrare. + +--No puede esperar: vaya usted pronto--exclamo el criado. + +--Senores, ?que hago?--pregunto el barbero a sus amigos. + +--No vayas, Calleja: que se sangre el solo. Esta no es noche de +sangrias. iA casa de Morillo! + +--Senores ... yo quisiera cumplir ... porque ya ven ustedes ... mi +profesion. La ciencia es lo primero. + +--No vayas, Calleja. + +--Senores, volvere en seguida. A ver--anadio abriendo la puerta de su +casa,--ciudadana, traeme las lancetas. + +La ciudadana salio muy afligida, y le dijo: + +--A ver como le ponemos una ayuda a Joaquinito, que esta muy malo. iSi +vieras que vomitona le ha dado! ?Se la pongo de malvas? + +--Pongasela de demonios cocidos, hermana--exclamo Tres Pesetas +furibundo. + +--Poco a poco, senores--contesto Calleja.--?De malvas o de aceite? +Dejenme ustedes ver como se arregla eso; porque para mi ... ?por que lo +he de negar? la ciencia es lo primero. + +Lazaro insistia en dejar a sus tres amigos: tan aburrido y +melancolico estaba. + +--Espera, hombre--le decia Javier deteniendole aun. Espera a ver lo que +hacen estos barbaros. + +--iQue es eso de barbaros!--exclamaron con furia los que mas cerca +estaban, volviendose hacia los amigos con tanto interes, que hasta el +mismo Calleja dejo la ciencia por salir en defensa de la +Corporacion.--?Que es eso de barbaros, caballeriles? + +--?Quienes son esos pelandingues?--dijo uno. + +--Este es el aragones que nos rezo el rosario esta noche. iQue modo +de hablar! + +--Si parecia un sermon de Viernes Santo.... + +--El diablo me lleve si no les acaricio las muelas a esos +catacaldos--dijo Tres Pesetas, dispuesto a hacer lo que decia. + +Javier, el Doctrino, el poeta clasico, vieron una tempestad sobre sus +cabezas; pero el poeta clasico, que era el mismo enemigo, no se acobardo +y tuvo el antojo de llamar _rapista_ al grandioso Calleja. La chispa +salto, y la lucha era inminente; pero tan desigual, que los cuatro mozos +no quisieron arriesgarse a ella, volvieron las espaldas y apretaron a +correr, unidos siempre, dirigiendose a la calle de la Victoria. Muchos +de los contrarios les siguieron dando voces y arrojandoles piedras; pero +los fugitivos andaban muy ligeros y lograron refugiarse en la calle de +la Gorguera, metiendose en el portal de la casa en que uno de ellos +vivia. Cerraron cuidadosamente por dentro. Un enorme canto, lanzado por +las robustas manos de Tres Pesetas, choco en la puerta tan fuertemente, +que si hubiera cogido a alguno le hace anicos. Felizmente los jovenes +estaban seguros, y los de fuera, al ver que la presa se les habia +escapado, retrocedieron, marchandose todos a dar una armoniosa +cencerrada al Capitan general de Madrid. + + + + + +CAPITULO XI + + + +#La tragedia de los Gracos.# + + +Luego que sintieron alejarse a sus perseguidores, los amigos subieron. +Alli vivia el poeta clasico. + +--?Tienes que cenar?--le pregunto el Doctrino. + +--Un magnifico festin--contesto el poeta.--Un cuarteron de queso +manchego y una botella de Carinena. Mandaremos por unos bunuelos a la +taberna de la esquina. + +Lazaro tenia un hambre espantosa. Desde las nueve de la manana no habia +probado cosa ninguna, y el cansancio del camino, los esfuerzos mentales +y la gran fatiga moral de aquella noche le habian rendido hasta el punto +de que no podia tenerse. Subio con los demas, sin fuerzas para emprender +a aquella hora el viaje a casa de su tio. La comitiva, guiada por el +poeta clasico, se interno en la escalera. + +No hay viaje al polo Norte que ofrezca mas peligros que una escalera +angosta de casa madrilena cuando la obscuridad mas completa reina en +ella. Comenzais dando tumbos aqui y alli; de repente tropezais con la +pared: chocais con una puerta, y el ruido alarma a la vecindad. Dais con +el sombrero en un candil que, aunque extinguido por falta de aceite, +tiene lo bastante para poneros como nuevos. Y todo esto es llevadero +cuando no se encuentra al truhan que baja o al galan que sube, cuando no +sentis el retintin de la ganzua que intenta abrir una puerta, cuando no +resbalais en las substancias depositadas por los gatos sobre los +escalones, cuando no tropezais con la amorosa conjuncion de dos +estrellas que pelan la pava en el ultimo tramo. + +Por fin la expedicion llego a las regiones boreales de la casa, a la +elevada zona en que el poeta habia hecho su nido. Tocaron, y abierta la +puerta, nuestros amigos se encontraron frente a frente de una mujer que, +con sonolientos ojos y rostro avinagrado, alzaba la mano sosteniendo un +candil, proximo a imitar la sabia conducta de los de la escalera. Este +candil comunico su luz a otro mejor acondicionado que habia en el cuarto +donde entraron los cuatro jovenes. La dama echo el cerrojo a la puerta +de la escalera, y dando las buenas noches con entonacion de un responso, +se fue. No habia andado cuatro pasos cuando volvio, y arrebujandose bien +en su manto, con honestos y recatados ademanes, dijo: + +--Por Dios, don Ramon, no hagan ustedes ruido, que esta alborotada la +vecindad con la algarabia que se arma aqui todas las noches. Porque, ya +ve usted ... Una es comidilla de las gentes de abajo. La encajera ha ido +diciendo que esto era una taberna, y que no se podia vivir en esta casa. +Ya ven ustedes ... como una es mujer de opinion.... + +La senora que tan celosa se mostraba de la opinion de su casa era dona +Leoncia Iturriabeytia, vizcaina, como es facil conocer por su apellido; +patrona de aquel establecimiento, mujer de bien, como de cuarenta anos +mal contados, de buen aspecto, robustas formas, alta estatura cara +redonda y caracter bonachon y mas que sencillo. + +--Senora, dejenos usted en paz--le contesto Javier.--Si viniera don Gil +con nosotros, no se incomodaria usted. + +--Vaya, ya empieza usted con sus bromas, don Javier. + +--?Y cuando se casa usted dona Leoncia? + +--?Yo casarme? ?Yo?--dijo dona Leoncia con mal disimulada satisfaccion. + +--Pues sepa usted que se lleva un buen mozo. Don Gil es hombre que hara +carrera ... esta en buena edad.... + +Una carcajada de los otros dos y una sonrisa forzada de la patrona +acogieron aquellas palabras. La vizcaina tenia un pretendiente, y este +era don Gil Carrascosa, aquel individuo que fue lego, abate +covachuelista y cuanto hay que ser. Corrian por la vecindad rumores +alarmantes respecto a la existencia de cierta buena concordia, parecida +a la familiaridad, entre el poeta clasico y dona Leoncia, la vizcaina. +No penetremos en lo sagrado de estos clasicos y patroniles secretos. + +Dona Leoncia noto la presencia de un desconocido, y quiso darse tono. Se +puso seria, y reprendio a los estudiantes por su poca formalidad. +Despues hizo un pomposo ademan, algunas cortesias, y se marcho. + +--Adios Ariadna, Antigone, Sofonisba, Penelope--dijo cuando la vio fuera +el poeta, que gustaba mucho de aplicarle aquellos nombres heroicos. + +Poco despues de esta despedida se sintieron ronquidos muy broncos y +prolongados. Era Ariadna, Antigone, Sofonisba, Penelope, que dormia en +el interior. iCuan felices son las semidiosas! + +Javier y el Doctrino tomaron en competencia posesion de la cama. Lazaro +se acomodo lo mejor que pudo en una silla de tres pies y medio, y el +poeta continuo en pie haciendo los honores del sotabanco. Del cajon de +la comoda saco un pedazo de queso envuelto en un papel, que se habia +hecho transparente. Un cuchillo, una botella y un plato, en que habia +panecillo y medio, salieron de otro rincon, y el festin fue preparado en +la mesa, para lo cual se hizo preciso apartar a un lado dos tragedias en +verso heroico, un retrato de mujer roido de ratones, un ejemplar de la +Constitucion, un tintero de cuerno y una babucha, dentro de la cual +habia unas tijeras, una caja de obleas y medio tomo del teatro de +Crebillon. + +El cuarto aquel era curioso. La cama se ostentaba lo mas horizontal que +le era posible sobre dos banquillos, cuyas tablas sostenian un jergon de +tan tortuosa superficie, que el durmiente rodaba en el de cima en cima +antes de poder conciliar el sueno. Una estera de esparto, finisima en +los tiempos de Carlos III, cubria las dos terceras partes del piso, +siendo inutiles todos los esfuerzos de dona Leoncia para estirarla hasta +cubrir lo que faltaba. Inmenso baul alternaba con la cama, y a juzgar +por lo corroido del cuero y la suciedad acumulada entre el y la pared, +los ratones habian tomado por su cuenta la empresa de colonizar aquel +recinto. Adornaban las paredes algunos cuadros: el mas notable era un +trabajo de pluma hecho por el tio del cunado del abuelo de la vizcaina, +que habia sido insigne caligrafo, y toda la lamina estaba llena de +rasgos, lineas, letras raras, rubricas y floreos de pluma, trabajo +ilegible por ser tan excelente. Por otro lado pendia de la pared un +cuadrito de marco ex-dorado, que encerraba las habilidades juveniles de +la abuela de dona Leoncia, bordadora de lo mas fino. Al lado de estos +monumentos de familia estaban un par de figurines del Directorio y una +Virgen del Pilar, simplemente pegada en la pared con cuatro obleas. + +Ramon echaba vino en un vaso que iba corriendo de mano en mano; el queso +fue distribuido, y el pan desaparecio en poco tiempo. Lazaro no se +mostraba parco en comer, porque la verdad era que tenia buen apetito y +se sentia desfallecer por momentos. + +--Vamos, Ramoncillo--dijo el Doctrino--leenos un poco de esa tragedia +para llorar, que llamas _Petra_. + +--?Que Petra ni Petra?--replico el poeta.--No seas barbaro: _Fedra_ +querras decir.--Lo mismo me da Fedra que Pancrasia. + +--Ya he dejado ese asunto ... eso no es nuevo. Ahora lo que conviene es +un asunto patriotico.--Eso me gusta. + +--Al fin me decidi por los gracos.... Amigos, que hombres eran aquellos! + +--A ver--dijo el Doctrino.--Leenos algo de esos grajos. Debe ser +cosa graciosa. + +--Pero ven aca, loco--dijo Javier:--?por que no haces una tragedia de +cosas del dia en que salgan hombres como estos de ahora? + +--No seas tonto--dijo el poeta riendo con la mayor buena fe:--ahora no +hay heroes. + +--Majadero, ?pues como llamas a Churruca, a Alvarez y a Daoiz? + +--Si; pero eso son heroes de casaca. + +Ramon tenia talento y facultades de poeta; pero habia nacido en una +epoca funesta para las letras. El frio clasicismo agostaba en flor los +ingenios, que educados en la retorica francesa, y siguiendo los +principios del prosaico Montiano, del rigido Luzan, del insoportable +Hermosilla, no atinaban a utilizar los elementos poeticos que en aquel +tiempo nuestra sociedad les ofrecia. + +El pueblo, alimentador de los teatros, no comprendia el alto ditirambo +de griegos y romanos; y al mismo tiempo, ningun poeta acercaba a poner +heroes espanoles en la escena. Nasarre en tanto llamaba barbaro a +Calderon, y _La vida es sueno_ no era mas que delirio. Aquella +restauracion clasica fue fecunda para la comedia, porque produjo a +Moratin hijo. Pero el drama, la fabula patetica que retrata las grandes +conmociones del alma, y pinta los mas visibles caracteres de la +sociedad, no existia entonces. + +Se hacian algunas tragedias, obras palidas y sin vida, porque no eran +animadas por la inspiracion nacional, ni nuestro pueblo vivia en ellas, +ni nuestros heroes tampoco. "Ya sabemos lo que son esos heroes tiesos, +acartonados, de las tragedias clasicas: siempre los mismos. No se +concibe el amor a la libertad sin _Bruto_, ni el odio al imperio sin +_Cinna_. ?Como puede haber pasion sin Fedra, y fatalidad sin _Edipo_, y +parricidio sin _Orestes_ y rebelion sin _Prometeo_, y amor a la +independencia sin _Persas_? En tiempo de nuestro amigo Ramon, los +jovenes creian esto; y habia algunas personas graves que encontraban a +Crebillon mas inspirado que Lope, y Rotrou mas grande que Moreto." + +El poeta de que hablamos escribio su correspondiente _Alceste_, con +algun acto de un _Bellerofonte_ y varias escenas de tragedia biblica, +tambien de cajon entonces. Tuvo una inspiracion despues, y quiso dejar +tan trillado camino. Ideo un _Subieski_, un _Soliman,_ un _Arnoldo de +Brescia_, y, por ultimo, un _Padilla_; pero no bien habia escrito +algunos versos, retrocedio por miedo a la antigueedad, y se fijo en los +_Gracos._ Dio principio a la obra, y la remato poco antes de las escenas +que estamos refiriendo. + +Ya le tenemos sentado sobre la mesa, con el manuscrito en la mano y +alumbrado por el candilejo. El Doctrino y Javier se disputaban la causa +con nuevo furor, y Lazaro, que estaba sentado en la silla, habia cedido +al cansancio, y apoyado en la misma cama, esperaba la primera escena de +los Gracos. + +Javier tosio, y leyo las listas de los personajes de la tragedia, +seguida de la retahila de tribunos, lictores, centuriones, patricios, +pueblo, esclavos. Despues relato la decoracion, que era la plaza +publica, sitio de confidencias, de citas, de discursos, de secretos, de +escandalos, de juicios, de todo. Luego empezo el acto. Salia el _tribuno +primero,_ y le decia al _tribuno segundo_ si habia visto a Cayo; el +tribuno segundo le contestaba al _tribuno primero_ que no; pero despues +venia el _tribuno tercero_ y decia a los dos anteriores que Cayo estaba +en casa del sacerdote Ennio Sofronio, y que despues vendria a confiarles +sus planes en la plaza publica. Estos se van, y saliendo el _hombre del +pueblo primero_, le dice al _hombre del pueblo segundo_ que el pan esta +caro, y que los pobres se estan comiendo los codos de hambre, lo cual +exaspera al _hombre del pueblo tercero_, que jura por Neptuno y el hijo +de Maya que aquello no ha de quedar asi. Cada uno se va por donde ha +venido, y sale despues Cornelia, que se pregunta por que estara tan +agitado; triste Cayo; dice que rehuso las _viandas ricas de opulenta +mesa_, para irse a vagar silencioso y abstraido por la margen que bana +_del lento Tiber la corriente undosa_. Pero pronto viene a sacarla de +dudas el mismo Cayo en persona, que, alarmado por unas palabras que le +dijo el _tribuno tercero_ alla entre bastidores, viene a dar con su +madre y le manda que escuche y tiemble, con cuyo mandato Cornelia se +hace toda oidos y se pone a temblar como un azogado. Cayo le dice que los +dioses le ayudaran en su empresa, con lo cual la otra se tranquiliza y +se le quita el tembloreo. Tambien dice que antes de faltar a su +proposito se tragara el Averno a la tierra; bebera el ciervo _(de +capital ramaje)_ la mar salobre, y se criara la carpa en las crestas +del mas alto cerro de Trinacria. Despues de estos desahogos, cae el +telon, y cada uno se va por donde ha venido. + +Pero ya cuando Cayo hacia estos juramentos, cerro los ojos el Doctrino, +poco preocupado de que el Averno se tragara a Italia, y comenzo a roncar +suavemente como un dios holgazan. El poeta no noto este incidente, y +entro en el acto segundo; pero al llegar al delicado punto en que +Cornelia le refiere a su confidente el sueno que ha tenido, empezo +Javier a hacer lo mismo, y se durmio tambien. Y alla, cuando el poeta se +internaba en los laberintos del acto tercero; cuando el senador Rufo +Pompilio se le sube a las barbas al senador Sexto Lucio Flaco (el cual, +sea dicho de paso, no miraba con malos ojos a la matrona Cornelia, +aunque era duena un poco madura); cuando todo esto pasaba, Lazaro, que +habia resistido por cortesia, no pudo mas, y acomodandose en la silla y +en el borde de la cama, dio algunas cabezadas, y se durmio tambien +olimpicamente, comenzando a sonar dormido, que era cuando menos sonaba. + +El poeta concluyo el tercer acto, en que habia un motin; y antes de +empezar la lectura del cuarto, miro en torno suyo y vio aquella escena +de desolacion. "Dormidos. Oh dioses!" exclamo, penetrado aun del +espiritu clasico. + +Pero era natural. ?Quien soporta una tragedia con plaza publica, +verdadero almacen de endecasilabos? ?Quien soporta una tan grande racion +de clasicismo a aquellas horas, despues de oir veinte discursos, despues +de haber cenado? + +Aun faltaba algo. El candilejo, que sin duda era tambien poco amante de +lo clasico y estaba empalagado de tanto endecasilabo, no quiso alumbrar +mas tiempo la plaza publica, y se apago. Ramon cerro a obscuras su +manuscrito; comprendio que lo mejor que podia hacer era imitar a sus +amigos; bajo de la mesa, tomo la capa, se envolvio en ella, y tendiose +de largo sobre el bendito suelo. Poco despues estaba tan profundamente +dormido como los demas. Asi termino la tragedia de los Gracos. Nos ha +sido imposible averiguar si al fin el senador Bufo Pompilio dio al +senador Sexto Lucio Flaco el bofeton que deseaba. + + + + + +CAPITULO XII + + + +#La batalla de Platerias#. + + +El sol y dona Leoncia aparecieron con igual esplendor y hermosura en las +primeras horas del siguiente dia. La patrona, dejando las ociosas lanas, +dio principio a su tocado, que era algo complicado, porque consistia en +una restauracion concienzuda de todos los deterioros que en su persona +hacian lentamente los anos. + +Despues de dar al viento la poca abundante cabellera, comenzaba a tejer +un mono, que, a no recibir el refuerzo de unos hinchados cojinillos, no +seria mas grande que un huevo. Pasaba inmediatamente a adobarse el +rostro, operacion verificada tan habil y discretamente, que no conociera +la _verdad de su mentira_ ni el mismo don Gil, que era la persona que +mas se acercaba a ella durante el dia. A veces solia usar cierto +pincelito; pero esto no era mas que en los dias clasicos, y no hacemos +alto en ello por ahora. En estas ocupaciones estaba, mal cenidas las +faldas, sin corse y descubiertas con negligente desnudez las dos +terceras partes de su voluminoso seno, cuando una persona entro en la +casa, y acercandose al cuarto de la diosa, dio un par de golpecitos en +la puerta. + +--?Quien?--dijo alarmada la vizcaina. + +--Yo. + +--Por Dios, Carrascosa, no entre usted, que estoy.... + +Pero Carrascosa empujo la puerta, y la hubiera abierto a no impedirselo +por dentro la asustadiza y honesta dama, que dejo el afeite y se cino el +vestido rapidamente para acudir a defender la plaza. + +--Leoncia, Leoncia, mira que soy yo, tu Gil. + +--Don Gil, don Gil, no sea usted pesado. Siempre viene usted cuando +esta una arreglandose. Espere usted. Pase a la cocina, que tengo +que hablarle. + +--Yo tambien tengo que hablarte,--dijo Carrascosa, aplicando el ojo a la +cerradura por probar si veia algo. + +Dona Leoncia no tardo en arreglarse: se cino el corse, se puso las +ultimas horquillas, se aplico dos o tres alfileres al pecho, se echo un +manton sobre los hombros, y paso a la cocina. + +--Sabes que vengo muy incomodado--le dijo don Gil, mientras la dama, que +se habia acercado al hornillo, se esforzaba en encender con pajuela unos +carbones;--sabes que estoy muy incomodado, Leoncia, con lo que dice la +gente, y vengo a que me saques de dudas; porque, en fin, tengo esto +atravesado en el gaznate y no lo puedo pasar. + +--?Que? ?a ver? ... ?a ver que majaderias traes hoy?--Nada, sino que la +gente da en decir que tu ...--Aqui el ex-covachuelista se detuvo, como +si efectivamente se le atragantara una cosa en las fauces.--?Que yo? ... +?a ver? ?que?--dijo la patrona, soplando los carbones. + +--Que tu ... quiero decir ... que ese jovencito que hace versos y vive +en ese gabinete, esta muy fino contigo, y te esta cortejando ... Me dijo +la frutera que ayer te vio salir con el de paseo, y.... + +--No me vengas aca con majaderias--dijo dona Leoncia, alzando en su +derecha mano una badila de cobre que en aquellos momentos le servia: lo +que hay es que como una es mujer de opinion, ha de estar todo el mundo +ocupandose de una para decir lo que se le antoja. iVaya, don Gil! ?Y +usted se anda en chismes con la frutera? iBuena esta ella! No me vuelva +usted aca con enredos. Lo que hay es que no puede una mover un pie sin +que venga toda la vecindad a decir por que si y por que no. + +--Cepos quedos--dijo Carrascosa,--que yo no dudo de que seas una mujer +muy principal; pero debe evitarse que la gente ande diciendo cosas ... +porque.... + +--No me hables de eso, Gil: Gil, no me hables de eso dijo fingiendose +incomodada dona Leoncia;--que todos los hombres son unos enganosos, y +esta una muy escarmentada ... no ... digo ... muy.... Le han dicho a una +lo que son los hombres ... Y si no, miren al prestamista de abajo que +todos los dias desayuna a su mujer con cincuenta palos. + +--iOh, Leoncia de mis pecados! Y piensas que yo no te he de tratar como +una docil ovejuela que eres ... Mira, no seas tonta: puesto que nos +hemos de arreglar y es preciso mantener la opinion, bueno seria que +echaras de tu casa a ese mozalbete, y que se fuera con sus versos a +otra parte. + +--Pues digo que no. Si hablan, que hablen; si _injurian_, que +_enjurien_. Yo soy mujer de opinion. + +--Jesus, Leoncia: ?y no me haces ese gusto? + +Dona Leoncia empezo a reir con mucha gana; y el buen Carrascosa, que no +estaba dispuesto aquel dia a ponerse serio, se sereno y concluyo por +reirse tambien. + +--Mira que esta tarde voy con dona Patronila y la Juliana a merendar a +Chamartin. Dona Ramona vendra tambien, y si tu vienes, cantaras aquellas +seguidillas que sabes. + +--Yo no estoy para seguidillas. Lo que me carga es que vaya ese don +Ramoncito, que me tiene ya hasta aqui. Mira, mira, Leoncia: si lo echas, +estare cantando seguidillas cuatro dias seguidos. iAh! No me acordaba: +?sabes que estamos arreglando una procesion en las Maravillas? Ya te +proporcionare un balcon para que la veas. Va a estar muy lucida, y salen +mas de veinticinco santos y todas las cofradias de Madrid. + +--Mira, Gil, no te andes con procesiones, que es cosa que no me gusta. +?Con que vienes a Chamartin? + +--Si: bueno es que nos vayamos alla, porque hoy hay jarana en Madrid, y +se me antoja que habra tiros por esas calles. + +--iJesus; y Santa Librada! iOtra jarana!--dijo la vizcaina con el rostro +descompuesto y mudado de color.--Pero ?que hay? + +--Ahi es nada. Que esos locos de la _Fontana_ van a pasear el retrato de +Riego con musica y todo. La autoridad ha prohibido esa procesion, y +ellos dicen que la habra. Veremos quien gana. Ya anda la gente por ahi +alborotada y pronto hemos de ver el tumulto. + +En efecto, el ruido no se hizo esperar: un gentio inmenso ocupaba la +vecina plazuela de Santa Ana, y hasta la tranquila mansion de dona +Leoncia llego el rumor de las voces. La criada, que venia de comprar, +entro dando gritos de terror y diciendo que habia sentido unos +grandes canonazos. A los gritos de la gallega despertaron los tres +amigos y Lazaro. + +--?Que hay?--dijo Javier.--?Que algazara es esa? + +--?Que ha de ser sino la procesion?--dijo el Doctrino. + +Lazaro se levanto dolorido, porque con la molesta posicion que en el +sueno tomo, parecia que se le habia roto el espinazo. Abrieron el balcon +y miraron. Dona Leoncia entro en el cuarto del poeta dando alaridos y +manoteando. + +--iJesus!, iJesus! iNo abran ustedes el balcon, que se nos va a meter +aqui alguna bomba! ?No oyen ustedes los canonazos? iJesus, que disparos +tan fuertes! + +--Senora, usted esta sonando con los canonazos. + +--No te alarmes, Artemisa, Electra.... + +--iCierren ese balcon! + +Los cuatro jovenes eran muy curiosos para contentarse con mirar desde +el balcon. Bajaron a la calle con mucha prisa para unirse al gentio, +aunque Lazaro pensaba dejar aquello y marcharse inmediatamente a casa +de su tio, recogiendo de antemano su mezquino equipaje en el parador +del Agujero. + +--?Quien es ese joven?--dijo don Gil a la patrona luego que los cuatro +habian bajado. + +--No se quien es: le trajeron anoche. + +Carrascosa creyo reconocer en aquel joven al sobrino de su amigo, a +quien habia tratado en Ateca; y queriendo cerciorarse, porque sin duda +le interesaba, bajo tras ellos. Los cuatro jovenes se mezclaron al +gentio: no se podia dar un paso. La procesion estaba organizada, y +pronto iba a emprender la marcha para salir a la calle de Atocha. Gran +confusion reinaba en la multitud, y eran vanos los esfuerzos de dos o +tres personas para poner en filas ordenadas al pueblo y dirigirle. + +Lazaro trato de marchar a donde debia; pero tuvo una tentacion, que le +hizo detener meditabundo y preocupado. Al ver aquella multitud, su +imaginacion, abatida y exanime desde la singular escena del cafe, volvio +a remontarse tomando su acostumbrado vuelo. Alli estaba reunido un +pueblo, dispuesto a una gran manifestacion. Confuso y como asustado de +su empresa, la muchedumbre vacilaba, no tenia fijeza ni determinacion: +sin duda alli faltaba algo. Lazaro quiso dominarse rechazando la +tentacion. Se alejo del pueblo y volvio a acercarse a el. +"Si--pensaba,--aqui falta algo: falta una voz." + +Habia llegado aquel momento supremo de las agitaciones populares en que +las turbas se paran silenciosas, alterados los miles de corazones por un +solo y profundo temor, trastornadas las mil cabezas con una sola duda. +Falta que una voz sola diga lo que todos sienten. En estos momentos +solemnes es cuando vemos un cuerpo elevarse sobre miles de cuerpos y una +mano temblorosa extenderse sobre tantas cabezas. Una voz expresa lo que +en tantos cerebros pugna para adquirir formas orales; esa voz dice lo +que una multitud no puede decir; porque la multitud que obra como un +solo cuerpo con decision y seguridad, no tiene otra voz que el rumor +salvaje compuesto de infinitos y desiguales sonidos. + +Cuando aquel hombre ha hablado, la multitud ha dicho lo que tenia que +decir; la multitud se conoce, ha podido recoger y unificar sus fuerzas, +ha adquirido lo que no tenia: conciencia y unidad. Ya no es un conjunto +inorganico de fuerzas ciegas: es un cuerpo inteligente cuya actividad +tiende a un objeto fijo, bueno o malo, pero al cual se encamina con +decision y conocimiento. + +Esto pensaba Lazaro. ?Podria el ser ese medio de expresion? ?Seria el +Verbo revelador de aquel cuerpo ciego e inconsciente? ?Hablaria o no +hablaria? La masa en tanto se arremolinaba y se extendia por la plazuela +del Angel. Lazaro la siguio como fascinado; despues se aparto con miedo +de ella y de si mismo. Pero no podia resolverse a retirarse. ?Hablaria o +no? Le oirian de seguro. ?Como no, si habia de decir cosas tan bellas? +El estaba seguro de que las diria. Las palabras que habia de decir +estaban escritas con letras de fuego en el espacio. + +Ya el retrato avanzaba llevado por cuatro socios de la _Fontana_. Sonaba +la musica, el gentio rodeaba el lienzo, y todos se movian sin adelantar, +oscilaban sin extenderse, se revolvian confundiendose. Sin duda faltaba +algo. Lazaro se mezclo en el torbellino. Sus ojos brillaban con +extraordinario resplandor; su inquietud era una convulsion, su agitacion +una fiebre, su mirada un rayo. Cruzabanle por la mente extranas y +sublimes formas de elocuencia; latiale el corazon con rapidez +desenfrenada; las sienes le quemaban, y sentia en su garganta una +vibracion sonora, que no necesitaba mas que un poco de aire para ser voz +elocuente y robusta. + +Vio que alzaban el retrato, que la turba se arremolinaba en circuitos +sin fin, y vio agitarse en el aire multitud de panuelos blancos que +salian de aquel torbellino como una espuma. + +La comitiva desordenada siguio por la calle de Atocha y penetro en la +Plaza Mayor. Alli se difundio un poco. Pero despues trato de atravesar +el arco de la calle de la Amargura para entrar en Platerias. El gran +monstruo midio de una mirada el volumen de sus miembros multiplicados y +la anchura del arco por donde habia de pasar. El camello iba a pasar por +el ojo de la aguja. Hubo un movimiento convulsivo de codos, y los +abdomenes se deprimieron, giraban los cuerpos, y algunos sombreros +saltaron a impulsos de las repercusiones y choques de tantas cabezas. +Algunas voces trataron de pronunciar una orden para vencer aquella +dificultad, problema de obstetricia sin duda. + +--Delante el retrato. Dejen pasar el retrato--decian. Era imposible; la +gente se agolpaba de tal modo, que el retrato no podia pasar. Al fin, +tras largos esfuerzos, el retrato paso por el arco. Detras seguia con +la mayor confusion la gran masa de gente. La multitud que llenaba la +plaza se habia parado y esperaba. El retrato y sus corifeos +desembocaron en la calle Mayor; pero al llegar alli, una sorpresa sin +igual detuvo la procesion. Dos filas de soldados formaban en las +Platerias, llegando mas alla de la plazuela de la Villa. Las picas de +un escuadron de lanceros brillaban a lo lejos, y delante de esta tropa +estaba, el Capitan General de Madrid, a caballo, esperando con grande +aplomo y entereza. Este hombre avanzo seguido de dos o tres, y +senalando con el sable, intimo la orden de retirada a los del retrato. +Hubo una rapida consulta de miradas entre estos. Una autoridad civil se +acerco tambien, y con los mejores ademanes dijo que se fuera cada cual +a su casa y renunciaran a aquella manifestacion, porque el Gobierno +estaba resuelto a que no dieran un paso mas. El aspecto de la tropa +impresiono vivamente a los del retrato; ademas, estos contaban con la +ayuda del regimiento de Sagunto, y el regimiento de Sagunto estaba +encerrado y perfectamente custodiado en su cuartel. + +Trataron, sin embargo, de pasar adelante, y dijeron que aquella +manifestacion era puramente moral; que no trataban de producir ningun +trastorno, ni era agresiva su actitud, ni tenian mas objeto que +tributar un homenaje de admiracion al heroe que habia dado la libertad +a su patria. + +"iCada uno a su casa! Atras el retrato", dijo resueltamente Morillo. + +La defensa era imposible. La procesion no tenia armas. + +La supuesta debilidad del Gobierno se habia trocado en inquebrantable +firmeza. Algunos empezaron a desertar, desfilando por la calle de +Milaneses y la plazuela de San Miguel. El retrato descansaba en tierra y +se movia adelante y atras, poco seguro en manos de sus portadores. Estos +hablaron: pero todo fue inutil: la gente empezo a retroceder, algunos a +gritar, y hubo tambien quien quiso oponer resistencia a la tropa. + +Entre tanto el gentio que ocupaba la plaza permanecia inmovil. ?Quien +era aquel que entre tanta gente se elevaba, y agitando las manos, +proferia voces que la muchedumbre aplaudia? El orador hablaba bien, sin +duda: grandes aclamaciones acogian sus palabras; pero los continuos +empellones, los gritos de los pisoteados y estrujados no permitian a +aquel expresarse con desahogo. + +Algunos pedian silencio; pero el silencio en toda la plaza era +imposible. A lo mejor, los que en el arco discutian con la autoridad, +retrocedieron al ver que la tropa resistia. La confusion entonces llego +a su termino. El orador continuo su filipica; pero la continuo excitando +al pueblo a que no cediera en su empeno de verificar la manifestacion. +Estaba livido, anhelante, y cada palabra suya era como un latigazo que +estimulaba a la muchedumbre a seguir adelante. + +En tanto las tropas avanzaban despejando la plaza, y algunos eran tan +osados, que delante de los caballos oponian resistencia y vociferaban +apostrofando a Morillo y a su gente. + +--iA esos que gritan!--dijo el que mandaba el piquete. Arremolinose el +gentio. Muchos corrieron a escape. Otros dieron vueltas, arrastrados +por la oleada, o permanecieron turbados sin saber que partido tomar. +Lazaro callo. + +--?Quien gritaba?--dijo el capitan,--A los que gritan. Prender a los +que gritan. + +Lazaro quiso huir; pero el brazo vigoroso de un soldado le detuvo +fuertemente. + +--Prender a los que gritan. Este es el predicador. iA ese! + +Lazaro paso de una mano fuerte a otra fortisima. Apenas se daba cuenta +de que le habian prendido. Creyo que le soltarian en seguida, e intento +desasirse, aunque inutilmente. + +-iAtras, atras! iFuera de la plaza!--continuaba el capitan. + +Y era bien obedecido, porque el gentio se desbandaba a toda prisa. La +procesion fracaso. El retrato quedo hecho trizas en medio de la plaza; +la tropa tomo todas las entradas. + +?Que fue de Lazaro? Un cuarto de hora despues entraba, honrosamente +custodiado, por las puertas de la carcel de Villa, y era introducido +tambien honrosamente en un tristisimo, obscuro y sucio calabozo. + + + + + +CAPITULO XIII + + + +#No llega el esperado.--Llegada de un importuno.# + + +De todos los procedimientos que el espiritu emplea para atormentarse a +si mismo, el mas terrible es esperar. Contra esto no hay remedio. +Parece que ha de ser facil resolverse a no esperar, apartar la +imaginacion de la cosa esperada, y vivir solo en un punto de la vida, en +un momento del tiempo, sin esa dolorosa aspiracion a lo venidero que +desquicia el ser, sacandole de su centro. + +Cuando se espera lo que ha de llegar las horas son siglos; cuando se +espera lo que debio llegar, las horas vuelan como segundos. Clara estaba +a la hora de las diez con el alma suspensa, tremula y atenta, llena de +inquietud y zozobra. Pasa de las diez, y el viajero no viene; el reloj +vuela de las once a las doce, y de las doce a la una. Pascuala tenia +mucho miedo, porque el ruido de gentes que en la calle se sentia +aumentaba a cada hora. Las dos estaban sentadas en el cuarto interior, y +no decian cosa ninguna, ni la criada contaba aquellos cuentos de las +ninfas y el dragoncillo, que habia aprendido en su pueblo, ni la +huerfana se reia con la franca expansion y natural sencillez de su +caracter. Ambas estaban muy silenciosas: se miraban con ansiedad cuando +algun ruido se sentia en la escalera; y al cerciorarse de que no era lo +que aguardaban, caian la una en su abatimiento indiferente, la otra en +su calmosa, melancolica y disimulada agitacion. + +Clara, a la madrugada, entro en el periodo de las conjeturas; forma con +que el espiritu se da todos los tormentos imaginables. ?Que le habia +pasado? ?Volcaria el coche? ?le habrian salido ladrones con aquellos +tremendos trabucos que pintan en las estampas? ?Habria desistido del +viaje? ?Tendria tal vez amores con alguna muchacha del pueblo? ?Le +detendria alguna partida de realistas? Todo le ocurria menos lo cierto. +En estos momentos facil es tranquilizarse teniendo un poco de serenidad; +pero nadie la tiene, y una ceguera profunda sustituye a la normal +lucidez del entendimiento. Basta razonar en calma y decir: "?No ha +venido? Se habra detenido casualmente. Manana vendra." Pero en vez de +hacer este logico razonamiento, lo que generalmente se piensa es esto: +"?No ha venido? Pues se ha muerto: le mataron." + +Luego la noche contribuye a este tormento; la noche, que a todo da +formas horribles, lo mismo a las cosas materiales que a las visiones +internas. Clara, que no habia podido ni podia dormir, no cesaba de +percibir informes, bultos, sangre, obscuridad, repentinamente opuesta a +una gran luz que alumbra horrores. Da calentura esa situacion. +Impaciencia febril se apodera de la sangre que se agita y circula, como +si la rapidez de su marcha acelerase la llegada de lo que se espera. +Esta contrariedad de nuestro deseo es mas terrible, porque es lenta, sin +limites. Delante no se ve sino la eternidad. No vienen a la mente las +modificaciones que puede traer el proximo dia. Aquella noche y aquella +soledad parece que no han de tener fin. + +Las primeras luces del dia no hicieron, sin embargo, otra cosa que +aumentar su tristeza. iAyer! iDesde ayer le habia estado esperando! +Deseaba salir fuera y correr, preguntando a todos por el desventurado +joven. Abrio el balcon, miro a la calle, creyendo que iba a verle pasar, +y examino a todos los transeuntes. Entonces le llamo la atencion una +persona que, fija en la esquina, la miraba con tenacidad. Segura de que +no era el volvio la cara, y no se cuido mas de aquella persona. + +Cerro el balcon, porque sentia fatiga y mucha necesidad irresistible de +dormir. Fue a su cuarto, y sentada en una silla, recosto la cabeza sobre +la cama. Pero en vez de dormir empezo a cavilar con tanto desvario y +agitacion como durante la noche. Elias tampoco habia vuelto. ?Que seria +de el? iOh, que luz! Tal vez le habia encontrado y estarian juntos en +alguna parte. + +En esto entro Pascuala que venia de la calle. La alcarrena se acerco a +Clara, adornando la redonda y vasta fachada de su cara con +impertinente sonrisa. + +--?Sabe usted lo que ha _pasao_? + +--?Que? ?que hay?--dijo Clara con interes. + +--Que aquel caballerito del otro dia ... pues ... el senor militar ... +me paro en la esquina. + +--?Y a mi que me importa eso? + +--Que dice que viene aca. + +--iJesus, aca! ?Y a que viene aca? Estamos solas. + +--Pues es un caballero muy cumplido. + +--?Si? Pues no me he fijado. + +--?No le vio usted el otro dia aqui ... cuando el senor vino malo? + +--Si: parecia una buena persona. ?Pero a que quiere volver aqui? + +--Usted bien se lo malicia. iAh, que picarona es usted! En aquel momento +sonaron en el bolsillo de Pascuala las pesetas que el militar le habia +dado. Despues se sintieron pasos en la escalera y sono muy debilmente la +campanilla. + +--Es el--dijo la alcarrena. + +Y antes que Clara pudiera impedirselo, la moza corrio, abrio la puerta, +y el militar, que ya conocemos, entro en el pasillo, se descubrio con +respeto y se acerco a Clara. + +--?A quien buscaba usted?--dijo Clara.--No esta: ha salido. + +--Si esta, no ha salido,--contesto el militar con aplomo. + +--?Quien? ?Pero a quien buscaba usted? + +--Facil es comprender que no busco a ese viejo, cuyo trato aleja en vez +de atraer a las personas. + +--?Pero que quiere decir? ?a que viene usted?--le pregunto Clara con +ligera expresion de alarma.--Estoy sola, vayase usted. + +--Por lo mismo no me voy. + +--Si usted no se va, llamare, gritare,--dijo Clara, resuelta sin duda a +hacer lo que decia. + +--Entonces reniremos,--afirmo el militar con sonrisa de amistosa +franqueza, que desarmo en parte el enojo de Clara. + +--iPor Dios, que va a llegar! ?Pero quien es usted? ?A que viene usted +aqui? ?Quien le ha dado licencia para entrar? Usted es el que vino el +otro dia con el. Ya le reconozco; pero no entiendo a que viene hoy. +iPascuala, Pascuala! + +--No me mire usted como enemigo. Mi entrada ha sido singular; pero no +soy un ladron ni un asesino. Vengo como amigo: traigo paz y amistad. No +tenga usted miedo, Clara. Vengo como amigo. Ya nos conocemos de un solo +dia, cuando vine aqui sosteniendo a ese pobre senor. + +--iOh! y ahora puede venir--dijo Clara alarmada. Marchese usted, por +Dios. Yo no le conozco, ni me importa todo eso que me ha dicho. Si +el llega.... + +--Lo que menos me importa es ese viejo--contesto el militar.--Antes me +interesaba un poco. Crei que era de usted pariente, su esposo tal vez. +Pero despues he sabido que es un tiranuelo que vive para martiriza a una +pobre huerfana, que se muere da melancolia encerrada aqui. No puedo +ver con indiferencia que una persona tan guapa, tan amable, tan digna de +ser feliz, pase la vida en poder de esa fiera. + +--iOh! Pues yo estoy bien asi. Le agradezco a usted su bondad--contesto +Clara;--pero no es necesaria. Vayase usted, por Dios. + +--No me ire, no--dijo el militar, exaltandose un poco. Hace algunos dias +que me preocupa la idea de los martirios que usted debe sufrir. Siento +un deseo muy grande de libertarla a usted de ese maniatico, y creo que +realizare este proposito. He pasado por ahi cien veces al dia y me ha +dado horror el aspecto sombrio de esta casa, sepulcro en vida de tan +bella criatura. Usted se reira de mi, lo comprendo. Le parecera extrano +este interes que tomo por una persona a quien solo he visto una vez; +pero de este misterio no hay que hablar ahora. Lo que importa es que +usted se decida a hacer lo que yo le aconseje. Sepa usted que he jurado +no permitir que muera aqui de hastio y soledad. Estoy seguro de que +usted, que con tanta sencillez me comunico la unica vez que nos vimos +parte de sus desventuras, tendra hoy la confianza que necesito, sabra +apreciar la nobleza de mis propositos y no se opondra a que se realicen. + +Clara no sabia que contestar. Estaba confundida al ver el generoso y +fraternal interes que tenia por ella una persona a quien habia visto tan +poco. Esto hubiera llenado de orgullo a otra mujer; pero Clara era muy +modesta, y ante aquella manifestacion afectuosa no tuvo mas que gratitud +y vergueenza. Nunca creyo merecer aquello. + +--Yo lo agradezco mucho, senor--dijo;--pero.... + +La verdad es que no podia decirle que era feliz y que deseaba continuar +aquel genero de vida. Era cierto lo que el militar decia. Era imposible +vivir en compania de aquella fiera. ?Pero acaso no esperaba su salvacion +de otra persona? Esta idea la indujo a rechazar con mas energia las +ofertas que aquel le hacia. + +--Usted no conoce a la persona con quien vive--continuo el +militar.--Usted no le conoce, yo si: ya me he informado de su caracter y +de sus ideas. No solo es un hombre extravagante e intratable, sino un +fanatico sin corazon, un hombre feroz, de perversos instintos y calculos +terribles. No: usted no puede seguir mas tiempo en manos de ese hombre, +que no es su pariente, ni su amigo: que se llama su protector, para +hacer de usted una victima de su orgullo brutal. + +Clara comprendio, por la vehemencia con que el joven hablaba, que era +cierto su interes, y conocio tambien que la pintura que del viejo hacia +no era exagerada. El desconocido obraba con la mayor nobleza, sinceridad +y buena fe. Era uno de esos caracteres inclinados a las aventuras +dificiles y que implicaban la salvacion peligrosa de los que sufrian. Su +espiritu caballeresco, su corazon inclinado al bien, hallaron en aquel +suceso un motivo de ocupacion, y dedico toda su actividad a la +realizacion del mas generoso proposito. Ademas, un sentimiento bastante +energico de simpatia hacia aquella pobre huerfana, le impulsaba a +proceder con tanta diligencia. Mas adelante conoceremos el nombre y los +hechos de este noble, caballero. + +--Pero no este usted mas tiempo aqui--dijo Clara.--?Como quiere usted +convencerme de que se interesa por mi, si precisamente estando aqui me +prueba lo contrario? Si el viene y le encuentra en la casa.... + +--No dira nada. Ese hombre es tan miserable, que no le importa ni la +felicidad ni el honor de usted: todo lo mirara con indiferencia. A usted +no le queda mas amparo que yo. + +La huerfana, al oir estas palabras sintio un frio en el alma. El momento +en que eran dichas hacia que parecieran una gran verdad. Su unico, +legitimo y verdadero amigo no vendria. Ya no le quedaba mas amparo que +el de un advenedizo. + +--Nada mas que yo; pero es bastante--continuo el joven con afectada +voz.--Siga usted el plan que yo le marque: no haga usted caso de ese +viejo. Yo sere para usted todo lo que puede ser un hombre de corazon y +honradez. Tenga usted en mi la confianza que se tiene en lo que nos ha +de salvar.... Y ahora, Clara, me voy. Pero no tardare en volver a dar +mis ordenes a la pobre prisionera, cuya felicidad pende de mi. iQue +orgullo siento en esto! Yo estare siempre alerta. Si le ocurre a usted +una nueva desventura, no necesita avisarme. Yo me hallare aqui para +socorrerla y animarla. No le queda a usted mas amparo que yo. Pienselo +usted bien. Adios. + +La decision de aquel hombre desconocido, insinuado tan novelescamente en +los secretos de la casa, era muy firme. Se habia propuesto emprender una +aventura generosa, a que le inclinaban al mismo tiempo un sentimiento de +simpatia, y el deseo inveterado en el, de hacer bien. + +Si habia un poco de egoismo en el, despues lo veremos. Ya se marchaba, +cuando Pascuala salio de la cocina asustada, y dijo: + +--iEl amo! + +--No abras--dijo Clara temerosa.--Espera: escondase usted. + +Pero Elias, que tenia llave, no necesitaba que le abrieran para entrar. + +--No importa--dijo el militar, que trataba de serenar a Clara. + +Coletilla abrio y entro. Venia cabizbajo y abstraido. Dio algunos pasos +por el corredor sin ver al intruso; mas al llegar al extremo, noto aquel +bulto, alzo la cabeza, y vio al joven, que se inclinaba ante el con +mucho respeto. + + + + + +CAPITULO XIV + + + +#La determinacion.# + + +--?Que busca usted? ?quien es usted? ?que hace usted aqui? + +--?No me conoce usted? Soy el que hace unos dias le trajo a usted muy +mal parado a su casa, y venia a ver si estaba usted ya completamente +restablecido. + +--Si, senor; estoy bueno--contesto bruscamente, y entrando en la sala, a +donde le siguio el joven:--?no se ofrece nada mas? + +--Nada mas, y me retiro: acabo de llegar--dijo con afectada naturalidad +el militar.--Me retiro repitiendole que me intereso mucho por su salud. + +--Bien: ya me lo dijo usted el otro dia,--respondio Coletilla dirigiendo +miradas recelosas a Clara y a Pascuala. + +--?Y no me manda usted nada? + +--Nada mas sino que me deje usted en paz. ?No va usted a la procesion? +Esta muy lucida. + +--No estoy para procesiones. + +--?Le gusta a usted saber lo que pasa en las casas de los +realistas?--anadio el anciano con el acento amargo y receloso propio de +su caracter.--Aqui no se conspira. Y si yo conspirara, lo haria de modo +que no vinieran a sorprenderme los lechuguinos de la Milicia Nacional. + +Clara estaba temblando. La parecia que el militar, ofendido por aquel +insulto, iba a desenvainar el tremendo sable que llevaba en la cintura y +a descargarlo sobre la cabeza del realista. Pero aquel sonrio +desdenosamente y dijo: + +--Amigo, veo que me juzga usted mal. Puede estar seguro de que no me +ocupare en delatarle. ?Que dano puede hacer usted? + +--?Yo?... Dano....--respondio el fanatico con una mueca feroz, que en el +equivalia a la sonrisa. + +--Poco sera el que usted haga y por poco tiempo. Eso se lo juro a usted. +Con que voy a hacerle el favor de marcharme. Adios. + +Dirigiose a la salida, no sin tratar de expresar a Clara con una mirada +lo que antes le habia dicho con muchas palabras, es decir, que confiara +en el y esperara. Hubiera querido verse acompanado de la joven hasta la +puerta; pero la infeliz no se atrevio. Cuando el militar estuvo fuera, +Coletilla se volvio a Clara, y con irritados ademanes, le dijo: + +--?Hace mucho que entro aqui ese hombre? + +--No, senor: un momento antes de usted llegar--respondio +temblando Clara. + +--?Y por que le habeis abierto? ?No dije que no abrierais a nadie? + +--Venia a preguntar por usted. + +--?Por mi? Ya...--contesto Elias con furia.--Algun espia del +Gobierno. Pero ya me figuro la verdad. Este es algun mozalbete que te +hace la corte. + +--?A mi? No, senor. Si no le conozco, no le he visto nunca, dijo Clara +temblando. + +--Pues yo le he visto rondando esta calle. Si, senora, le he visto. No +me lo niegues. iTu tienes tratos con el, tu le has hablado, tu le has +dado cita aqui!... + +Clara no habia visto nunca a Elias tan encolerizado contra ella. Las +inculpaciones que le hacia ofendieron tanto su inocencia, que en aquel +momento sintio lo que nunca habia sentido: una secreta aversion hacia +aquel hombre. + +--Yo he sido un padre para ti, Clara; pero tu no has sabido apreciar +mi proteccion--continuo Coletilla con encono.--Tu eres una ingrata, +una mujer sin juicio; abusas de la libertad que te doy, abusas de mi +alejamiento de la casa. Pero yo juro que te enmendaras. Es preciso que +hoy mismo tome la determinacion que habia pensado. Si, hoy mismo. +Ahora mismo. + +--Le digo a usted que no se quien es ese hombre; que hoy ha entrado +aqui a preguntar por usted. Yo no se quien es ni me he ocupado nunca de +semejante persona. + +--Hipocrita, ?piensas que creo en tu aire de mosquita muerta? Fiese +usted de las ninas apocaditas. Pero tus travesuras se concluiran, +Clara. Ya no comprometeras otra vez mi reposo como hoy. Yo estoy +siempre fuera, y no quiero que durante mi ausencia se convierta esta +casa en un infame garito. + +Clara no podia creer aquellas palabras. Ya sabemos que era poco ducha en +contestar cuando el terrible anciano la reprendia. Y esta vez su honor +ofendido no encontro tampoco las palabras que en aquella situacion +convenian. Nego y lloro tan solo, argumento que el realista tomo como la +ultima expresion de la hipocresia y el engano. + +--Preparate, Clara, a salir de aqui. No mereces los sacrificios que he +hecho por ti. A ver si ahora compras florecitas y arreglas cintajos para +coquetear en la ventana. Vas a vivir de aqui en adelante en compania de +unas personas cuya proteccion no mereces tampoco. Pero estas son tan +caritativas, que te admitiran por consideraciones a mi. Preparate. Esta +tarde mismo voy a llevarte a casa de esas senoras, y alli viviras. Ellas +te ensenaran a ser mujer de bien, y alli veremos si vuelves a tus +locuras, veremos si te apartas del buen camino. Viviras con ellas; las +ayudaras y serviras en sus labores, y te ensenaran lo que no puedes +aprender en mi casa, sola y sin guia. + +--iLas senoras de Porreno!--penso Clara con horror, aquellas tan erguidas +y finchadas, que le daban miedo siempre que le hablaban, dejandole una +impresion de tristeza que no podia borrar en muchos dias. + +--Estas ideas del dia--continuo Elias como hablando solo,--pervierten +hasta a las muchachas mas recatadas. iEstas ideas del dia, esta lepra +social!... ise difunde sin saber como!... ipenetra en todas partes! +iQuien lo habia de decir!... Ya se ve... sola en esta casa... Iras, +Clara, en casa de esas senoras. Ten presente que no lo mereces, porque +ellas son personas muy principales y virtuosas, libres del contagio del +dia. Haz cuenta que entras en un santuario. + +No habia remedio. La fatal determinacion, que, sin conocerla, habia +asustado tanto a la huerfana, estaba irremisiblemente tomada. Clara se +iba a vivir con aquellas misteriosas senoras, en cuya casa, segun +Coletilla decia, no habian penetrado las ideas del dia. Hacia tiempo que +el tenia este deseo para vivir mas a sus anchas; pero nunca se hubiera +atrevido a proponerlo a las tres venerables matronas, si estas, con una +generosidad que el no se cansaba de admirar, no se lo hubieran indicado. +Era ya cosa resuelta; asi es que Coletilla, al ocurrir la escena que +hemos referido, no quiso retardar ni un momento la determinacion, y +partio a casa de sus amigas a darles aviso, dejando a Clara entregada al +dolor mas profundo. + +Digamos algo de las relaciones que anteriormente habia tenido Elias con +aquellas tres nobilisimas damas. + +A fines del siglo era Elias mayordomo mayor de la casa de los Porrenos y +Venegas. La ruina de esta historica casa data de aquella misma epoca. +Don Baltasar Porreno, Marques de Porreno, que habia sido Consejero +intimo de Carlos IV, entablo un pleito con un pariente suyo, +descendiente de los Marqueses de Vedia. Este pleito duro diez anos, y en +el perdio Porreno casi toda su fortuna, contrayendo deudas espantosas. +Despues tuvo la desdicha de sostener a Godoy en la conspiracion de +Aranjuez, y caido Carlos IV, el Principe heredero no perdono medio de +hacerle dano. Su hermano don Carlos Porreno cometio el desproposito de +afrancesarse durante la guerra, y la proteccion de Junot y de Victor no +sirvieron sino para que fuera despues condenado a perpetua proscripcion. + +Aquella casa ilustre y poderosa llego al extremo de la ruina con la +muerte del Marques; los acreedores embargaron sin respetar los preclaros +timbres de la familia, y despues de liquidadas las cuentas e +inventariados los bienes muebles e inmuebles, no les quedo a los +herederos sino una miseria. A la vuelta de Francia, Fernando olvido que +el Marques de Porreno habia sido su enemigo en la conspiracion de +Aranjuez, y concedio una pension a su hermana. El hijo varon del Marques +habia muerto en el viaje, navegando hacia America, y de la casa antigua +y poderosa no quedaron mas que tres senoras, a saber: la hermana y la +hija del Marques de Porreno, y la hija de su hermano don Carlos, que +siguio a Napoleon, y murio, segun se decia, en Praga, al volver de la +campana de Rusia. + +Despues del triste fin de la casa, Elias siguio fiel a sus antiguos +amos. Al volver de la guerra, se presento a aquellos tres gloriosos +vestigios y les ofrecio de nuevo sus servicios; pero las tres damas no +tenian ya bienes que administrar. De su caudalosa fortuna no les restaba +sino unas tierras de pan llevar en el termino de Colmenarejo, y unos +vinedos de muy poco valor junto a Hiendelaencina. La administracion se +reducia a tomar las cuentas cada trimestre a dos colonos que cultivaban +aquellas heredades. Pero las senoras de Porreno, despues de su +decadencia, miraban a Elias como un buen amigo, le trataban de igual a +igual (ilo que puede la decadencia!), aunque el antiguo mayordomo no +traspasaba nunca, ni en sus conversaciones, el limite respetuoso que +separa a un _hijo de zafios labradores_ (frase suya) de tres damas +pertenecientes a la mas esclarecida nobleza. + +Ellas no eran ninas. La hermana del Marques, llamada dona Maria de la +Paz Jesus, pasaba un poquito mas alla de los cincuenta, aunque se +conservaba muy bien. Su sobrina (hija mayor del mismo don Baltasar), que +se llamaba Salome, estaba haciendo constantemente intrincados calculos +para ver de que manera, sumando sus anos, podian resultar cuarenta tan +solo. La tercera, llamada dona Paulita (nunca se pudo quitar este +diminutivo), hija de don Carlos, el afrancesado, tenia treinta y dos, +cumplidos el dia de la Encarnacion. Esta dona Paulita era una santa. + +Vivian humildemente, casi pobremente; pero con mucho arreglo. Varias +veces habian propuesto a Elias que se llevase a Clara a vivir con ellas, +por la razon de que sola en su casa, la muchacha se habia de contaminar +necesariamente con las ideas del siglo. Coletilla no accedio al +principio por respeto; pero al fin acogio la idea, y ya hemos visto como +se preparo a realizarla. Ademas, dona Maria de la Paz Jesus, que era +mujer de gran iniciativa, habia concebido el proyecto de un arreglo +domestico muy conveniente para Elias y para ellas. Este proyecto +consistia en que Elias tomara el piso segundo de aquella casa, el cual +ellas tenian como deposito de los muebles de la grandiosa casa antigua, +de que no habian querido desprenderse. El mayordomo aplazo para mas +adelante este arreglo. + +--Senoras, al fin traigo esa chica--dijo Coletilla, presentandose a las +de Porreno. + +--Bien, amigo--exclamo Salome;--traigala usted en seguida, esta +misma tarde. + +--Pero, senoras--continuo,--esa muchacha tiene muy mala cabeza. Es +preciso que ustedes empleen en ella una severidad muy grande. De otro +modo es imposible sacar partido. + +--?Pero que ha hecho?--exclamo dona Paulita, la santa. + +Elias conto la aparicion del militar en su casa; conto los antecedentes +peligrosos de Clara, su deseo de parecer bien, la compra de las flores, +las composiciones del vestido, y las tres damas comenzaron a hacer +aspavientos. Salome entono un sermon, y dona Paulita se hizo cuatro +cruces desde la frente al estomago y desde un hombro a otro. + +--Descuide usted, amigo, que ya la enmendaremos dijo Maria de la +Paz Jesus. + +--Bien se comprende esa desenvoltura ... las muchachas del dia--dijo +Salome quitandose los espejuelos,--son todas asi. Y ya ... como esa +Clarita no tiene mala cara ... si ... una carilla asi ... desvergonzada +y graciosilla ... pues ... aquello no es hermosura. + +--Pero, don Elias, ?es cierto eso de que ha hablado con +hombres?--exclamo Paz con una solemnidad arquiepiscopal, que era en ella +muy frecuente.--?Pero que basilisco es ese? ... Mas no importa. Ya la +enmendaremos nosotras. Ya la ensenaremos a portarse como una mujer de +bien.... iAy! la honestidad esta por los suelos. iQue siglo! + +--iAhi!--exclamo dona Paulita, despues de concluir en voz baja un Padre +nuestro;--estas ideas del dia ... iJesus, que sociedad! Pero todo se +enmienda; y los mas pecadores son los que mas pronto salen de su error. +Traigala usted, don Elias, que yo confio en que esa desdichada entrara +por el buen camino, y sera una santa tal vez. ?No lo fue Maria la +Egipciaca? + +Elias manifesto con repetidos movimientos de cabeza que estaba conforme +con estas apreciaciones. Salio de la casa, y una hora despues volvio +acompanado de Clara. + +Para hacer comprender lo que Clara encontro de terrible en la +determinacion del realista, conviene describir prolijamente la casa y +sus extraordinarios habitantes. + + + + + +CAPITULO XV + + + +#Las tres ruinas.# + + +Las tres senoras de Porreno y Venegas vivian en una humilde casa de la +calle de Belen: esta casa constaba de dos pisos altos, y aunque vieja no +tenia mal aspecto, gracias a una reciente revocacion. No habia en la +puerta escudo alguno, ni empresa heraldica, ni portero con galones en +el zaguan, ni en el patio cuadra de alazanes, ni cochera con carroza +nacarada, ni ostentosa litera. Pero si en el exterior ni en la entrada +no se encontraba cosa alguna que revelase el altisimo origen de sus +habitadores, en el interior, por el contrario, habia mil objetos que +inspiraban a la vez curiosidad y respeto. + +Es el caso que en la ruina de la familia, en aquella profana liquidacion +y en aquel bochornoso embargo que sucedio a la muerte del Marques, pudo +salvarse una parte de los muebles de la antigua casa (que estaba en la +calle del Sacramento), y fueron transportados a la nueva y triste +habitacion, acomodandolos alli como mejor fue posible. Estos muebles +ocupaban las dos terceras partes de la casa y casi todo el piso segundo, +que tambien era de ellas. Les fue imposible entregar a la deshonra de +una almoneda aquellos monumentos hereditarios, testigos de tantas +grandezas y desventuras tantas. + +En el pasillo o antesala, que era bastante espacioso, habian puesto un +pesado armario de roble ennegrecido, con columnas salomonicas, gruesas +chapas de metal blanco en las cerraduras y bisagras, y en lo alto un +ovalo con el escudo de la casa de Porreno y Venegas, el cual escudo +consistia en seis bandas rojas en la parte superior, y en la inferior +tres veneros relucientes sobre plata y verde, ademas de una cabeza de +sarraceno, circuido todo con una cadena y un lema que decia: _En la +Puente de Lebrija peresci con Lope Diaz._ (No nos detendremos en la +explicacion de este sapientisimo lema, que aludia sin duda a la muerte +del primer Porreno en alguna de las expediciones de Alfonso VIII en +Andalucia.) + +Las paredes de la misma antesala estaban todas cubiertas con los +retratos de quince generaciones de Porrenos, que formaban la historica +galeria de familia. Por un lado se veia a un antiguo procer del tiempo +del Rey nuestro senor don Felipe III, con la cara escualida, largo y +atusado bigote, barba puntiaguda, gorguera de tres filas de canjilones, +vestido negro con sendos golpes de pasamaneria, cruz de Calatrava, +espada de rica empunadura, escarcela y cadena de la Orden teutonica; a +su lado una dama de talle estirado y rigido, traje acuchillado; gran +faldellin bordado de plata y oro, y tambien enorme gorguera, cuyos +blancos y simetricos pliegues rodeaban el rostro como una aureola de +encaje. Por otro lado, descollaban las pelucas blancas, las enfocas +bordadas y las camisas de chorrera; alli una dama con un perrito que +enderezaba airosamente el rabo; aculla una vieja con un peinado de dos +o tres pisos, fortaleza de monos, plumas y arracadas; en fin, la galeria +era un museo de trajes y tocados, desde los mas sencillos y airosos +basta los mas complicados y extravagantes. + +Algunos de estos venerandos cuadros estaban agujereados en la cara; +otros habian perdido el color, y todos estaban sucios, corroidos y +cubiertos con ese polvo clasico que tanto aman los anticuarios. En las +habitaciones donde dormian, comian y trabajaban las tres damas, apenas +era posible andar a causa de los muebles seculares con que estaban +ocupadas. En la alcoba habia una cama de matrimonio, que no parecia sino +una catedral. Cuatro voluminosas columnas sostenian el techo, del cual +pendian cortinas de damasco, cuyos colores primitivos se habian resuelto +en un gris claro con abundantes rozaduras y algun disimulado y +vergonzante remiendo; en otro cuarto se veian dos papeleras de talla con +innumerables divisiones, adornadas de pequenas figuras decorativas e +incrustaciones de marfil y carey. Sobre una de ellas habia un San +Antonio muy viejo y carcomido, con un vestido flamante y una vara de +flores de reciente hechura. Frente a esto, y en unos que fueron vistosos +marcos de palo-santo, se veian ciertos dibujos chinescos, regalo que +hizo al sexto Porreno (1548) su primo el principe de Antillano, que fue +con los portugueses a la India. Al lado de esto se hallaban unos vasos +mejicanos con estramboticas pinturas y enrevesados signos, que no +parecian sino cosa de herejia. Segun tradicion, conservada en la +familia, estos vasos, traidos del Peru por el septimo Porreno, almirante +y consejero del rey (1603), fueron mirados al principio con gran recelo +por la devota esposa de aquel senor, que creyendo fuesen cosa diabolica +y hecha por las artes del demonio, como indicaban aquellos cabalisticos +y no comprendidos signos, resolvio echarlos al fuego; y si no lo hizo +fue porque se opuso el octavo Porreno (1832), el mismo que fue despues +consejero de Indias y gran sumiller del senor rey don Felipe IV. Junto a +la cama campeaba un sillon de vaqueta chaveteado, testigo mudo del +pasado de tres siglos. Sobre aquel cuero perdurable se habian sentado +los gregueescos acairelados de un gentil hombre de la casa del Emperador; +recibio tal vez las gentiles posaderas de algun padre provincial, amigo +de la casa; quizas sostuvo los flacos muslos de algun familiar del Santo +Oficio en los buenos tiempos de Carlos II, y, por ultimo habia sido +honroso pedestal de aquellas humanidades que llevan un rabo en el +occipucio y aparecian constantemente aforradas en la chupa y ensartadas +en el espadin. + +No lejos de este monumento se encontraban dos o tres arcones, de esos +que tienen cerraduras semejantes a las de las puertas de una fortaleza, +y eran verdaderas fortalezas, donde se depositaban los patacones, y +donde se sepultaba la vajilla, la plata de familia, las alhajas y joyas +de gran precio; pero ya no habla, en sus antros ningun tesoro, a no ser +dos o tres docenas de pesos que dentro de un calcetin guardaba dona Paz +para los gastos de la casa. Encima de estos muebles se veian roperos sin +ropa, jaulas sin pajaros, y arrinconado en la pared, un biombo de cuatro +dobleces, mueble que, entre los demas, tenia no se que de alborozado y +juvenil. Eran sus dibujos del gusto francos que la dinastia habia traido +a Espana; y en los cinco lienzos que lo formaban, habia amanerados +grupos de pastoras discretas y pastores con peluca al estilo de Watteau, +genero que hoy ha pasado a los abanicos. + +Tambien existe (y si mal no recordamos estaba en la sala) un reloj de la +misma epoca con su correspondiente fauno dorado; pero este reloj, que en +los buenos tiempos de los Porrenos habia sido una maravilla de +precision, estaba parado y marcaba las doce de la noche del 31 de +Diciembre de 1800, ultimo ano del siglo pasado, en que se paro para no +volver a andar mas, lo cual no dejaba de ser significativo en semejante +casa. Desde dicha noche se detuvo, y no hubo medio de hacerle andar un +segundo mas. El reloj, como sus amas, no quiso entrar en este siglo. + +Un lienzo mistico de pura escuela toledana ocupaba el centro de la sala +al lado del decimo cuarto Porreno (padre feliz de dona Paz), pintado por +Vanloo. Este gran cuadro representaba, si no nos engana la memoria, el +triunfo del Rosario, y era un agregado de pequenas composiciones +dispuestas en elipse, un cada una de las cuales estaba un retrato de un +fraile dominico, principiando por _Vicenzius_ y acabando por +_Hyacinthus_. En el centro estaba la Virgen con Santo Domingo, +arrodillado; y no tenia mas defecto sino que en el sitio donde el pintor +habia puesto la cabeza del santo, puso la humedad un agujero muy profano +y feo. Pero a pesar de esto, el lienzo era el _Sancta Sanctorum_ de la +casa, y representaba los sentimientos y creencias da todos los Porrenos, +desde el que perecio en Andalucia con Lope Diaz, hasta las tres ruinosas +damas, que en la epoca de nuestra historia quedaban para muestra de lo +que son las glorias mundanas. + +En el cuarto de la devota ... (lo describimos de oidas, porque ningun +mortal masculino pudo jamas entrar en el) habia una Santa Librada, +imagen de quien era especial devoto y fiel ahijado el tercer Porreno +(1465). Con los anos se le habia roto la cabeza; pero dona Paulita tuvo +buen cuidado de pegarsela con un enorme pedazo de cera, si bien quedo la +santa tan cuellitorcida, que daba lastima. Junto a la cama (pudoroso y +casto mueble que nombramos con respeto) estaba el reclinatorio, al cual +no se acercaban ni sus tias. Sobre el se erguia un hermoso Cristo de +marfil, desfigurado por un faldellin de raso blanco, bordado de +lentejuelas, y una cinta anchisima y un amplio lazo que de los pies le +colgaba. El reclinatorio era una bella obra de talla del siglo XVI; pero +un carpintero del XIX le habia anadido para componerlo varios listones +de pino, dignos de un barril de aceitunas. El cojin donde las rodillas +de la santa se clavaban por espacio de cuatro horas todas las noches era +tan viejo, que su origen se perdia en la obscuridad de los tiempos; su +color era indefinible: la lana se salia a prisa por sus grandes roturas. + +Todas estas reliquias, recuerdo de pasadas glorias, de instituciones, de +personas, de dias pasados, tenian un aspecto respetable y solemne. Al +entrar en aquella casa y ver aquellos objetos deteriorados por el +tiempo, bellos aun en su miseria, el visitador se sentia sobrecogido de +estupor y veneracion. Pero las reliquias, las ruinas que mas impresion +producian, eran las tres damas nobles y deterioradas que alli vivian, y +que en el momento de nuestra historia, correspondiente a este capitulo, +estaban sentadas en la sala, puestas en fila. Maria de la Paz, la mas +vieja, en el centro; las otras dos a los lados. Una de ellas tenia en la +mano un libro de horas, otra cosia, la tercera bordaba con hilo de plata +un pequeno roponcillo de seda, que sin duda se destinaba a abrigar las +carnes de algun santo de palo. Las tres, colocadas con simetria, +silenciosas y tranquilamente ensimismadas en su oracion o su trabajo, +ofrecian un cuadro sombrio, glacial, lugubre. Describiremos los +principales rasgos de esta trinidad ilustre. + +Maria de la Paz (quitemosla el dona, porque supimos casualmente que le +agradaba verse despojada de aquel tratamiento), hermana menor del +Marques de Porreno, era una mujer de esas que pueden hacer creer que +tienen cuarenta anos, teniendo realmente mas de cincuenta. Era alta, +gruesa y robusta, de cara redonda y pecho abultado, que se hacia mas +ostensible por el singular empeno de cenirse a la altura usada en tiempo +de Maria Luisa. Su rostro, perfectamente esferoidal, descansaba sin mas +intermedio sobre el busto; y su pelo, negro aun por una condescendencia +de los anos, y partido en dos zonas sobre la frente, le tapaba entrambas +orejas, recogiendose atras. Su nariz era pequena y amoratada; su boca +mas pequena aun y tan redonda, que parecia un boton encarnado; los ojos +no muy grandes, la barba prominente, los dientes agudos, y uno de ellos +le asomaba siempre cuando mas cerrados tenia los labios. De la +extremidad visible de sus orejas pendian dos enormes herretes de +filigrana, que parecian dos pesos destinados a mantener en equilibrio +aquella cabeza. En el siniestro lado tenia una grande y muy negra +verruga, que asemejaba un exvoto puesto en el altar de su cara por la +piedad de un catolico. El cuerpo formaba gran armonia con el rostro; y +en sus manos pequenas, coloradas y gordas, resplandecian muchos anillos, +en los que los brillantes habian sido habilmente trocados por piedras +falsas. Echemos un velo sobre estas lastimas. + +Salome era un tipo enteramente contrario. Asi como la figura de Paz no +tenia nada de aristocratico, la de esta era de esas que la rutina o la +moda califican, cuando son bellas, de aristocraticas. Era alta y flaca, +flaca como un espectro. Su rostro amarillo habia sido en tiempo de +Carlos IV un ovalo muy bello; despues era una cosa oblonga que media una +cuarta desde la raiz del pelo a la barba; su cutis, que habia sido +finisimo jaspe, era ya papel de un titulo de ejecutoria, y los anos +estaban trazados en el con arrugas tan rasgueadas que parecian la +complicada rubrica de un escribano. No se sabe cuantos anos habian +firmado sobre aquel rostro. Las cejas arqueadas y grandes eran +delicadisimas: en otro tiempo tuvieron suave ondulacion; pero ya se +recogian, se dilataban y contraian como dos culebras. Debajo se abrian +sus grandes ojos, cuyos parpados ennegrecidos, calidos, venenosos y casi +transparentes, se abatian como dos compuertas cuando Salome queria +expresar su desden, que era cosa muy comun. La nariz era afilada y tan +flaca y huesosa, que los espejuelos, que solia usar, se le resbalaban +por falta de cosa blanda en que agarrarse, viendose la senora en la +precision de sujetarselos atras con una cinta. Y, por ultimo, para que +esta efigie fuera mas singular, adornaban airosamente su labio superior +unos vellos negros que habian sido agraciado bozo y eran ya un bigotillo +barbiponiente, con el cual formaban simetria dos o tres pelos +arraigados bajo la barba, apendices de una longitud y lozania que +envidiara cualquier moscovita. + +El despecho cronico habia dado a este rostro un mohin repulsivo y una +siniestra contraccion que se avenia muy bien con las formas de la +figura y su atavio. Desaparecian los cabellos bajo un tocado de +tristisimo aspecto, y el cuello, que fue comparado al del cisne por un +poeta quejumbron del tiempo de Comella, era ya delgado, sinuoso y +escueto. Marcabanse en el los huesos, los tendones y las venas, +formando como un manojo de cuerdas; y cuando hablaba alterandose un +poco, aquellas mal cubiertas piezas anatomicas se movian y aguaban como +las varas de un telar. Debajo de toda esta maquina se extendia en +angosta superficie el seno de la dama, cuyas formas al exterior no +podria apreciar en la epoca de nuestra historia el mas experimentado +geometra, y mas abajo la otra maquina de su talle y cuerpo, inaccesible +tambien a la induccion; maquina que a fuerza de ataques nerviosos habia +llegado a la mas completa morosidad. Cubriala un luengo traje negro. +Entre los pliegues de un vastisimo panuelo del mismo color, se +destacaban dos manos blancas, finisimas, de un contorno y suavidad +admirables. Pero no eran las manos la unica cosa bella que se advertia +en aquella ruina, no: tenia otra cosa mil veces mas bella que las +manos, y eran los dientes, que, salvados del general desastre, se +conservaban hermosisimos, con perfecta regularidad, esmalte brillante e +intachable forma. Oh, los dientes de aquella senora eran divinos: solo +ellos recordaban el antiguo esplendor; y cuando aquel vestigio se +sonreia (cosa muy rara); cuando dejaba ver, contrastando con lo +desapacible del rostro, las dos filas de dientes de incomparable +hermosura, parecia que la belleza, la felicidad y la juventud se +asomaban a su boca, o que una luz aclaraba aquel rostro apagado. + +Dona Paulita (nunca pudo quitarse ni el _dona_ ni el diminutivo) no se +parecia en nada ni a su tia ni a su prima. Era una santa, una santita. +Sus ademanes estaban en armonia con su caracter, de tal modo, que verla +y sentir ganas de rezarle un Padrenuestro era una misma cosa. Miraba +constantemente al suelo, y su voz tenia un timbre nasal e impertinente +como el de un monaguillo constipado. Cuando hablaba, cosa frecuente, lo +hacia en ese tono que generalmente se llama de carretilla, como dicen +los chicos la leccion; en el tono en que se recitan las letanias y los +gozos. Examinando atentamente su figura, se observaba que la expresion +mistica que en toda ella resplandecia, era mas bien debida a un habito +de contracciones y movimientos, que a natural y congenita forma. No se +crea por eso que era hipocrita, no: era una verdadera santa, una santa +por conviccion y por fervor. + +Tenia el rostro compungido y desapacible, palido y ojeroso, aspera y +morena la tez, con el circuito de los ojos como si acabara de llorar; +las cejas muy negras y pobladas; la boca un poco grande y con cierta +gracia innata, casi desfigurada por el mohin compungido de sus labios, +hechos a la modulacion silenciosa de palabras santas. + +El que fuera digno de gozar el singular privilegio de ser mirado por +ella, habria advertido en sus ojos la inalterable fijeza, la expresion +glacial, que son el primer distintivo de los ojos de un santo de palo. +Pero habia momentos, y de esto solo el autor de este libro puede ser +testigo; habia momentos, decimos, en que las pupilas de la santa +irradiaban una luz y un calor extraordinarios. Y es que, sin duda, el +alma abrasada en amor divino se manifiesta siempre de un modo misterioso +y con sintomas que el observador superficial no puede apreciar. + +Su vestido era recatado y monjil, no siendo posible certificar que bajo +sus tocas hubiera algo parecido a una cabellera, aunque nos atrevemos a +asegurar que la tenia, y muy hermosa. Su estatura no pasaba de mediana, +y a pesar de la modestia, poca elegancia, y ninguna presuncion con que +vestia, era indudable que un mundano topografo, llamado a medir las +formas de aquella santa, no se hubiera encontrado con tanta falta de +datos como en presencia de su ilustre prima la acartonada Marta Salome. + +Conocida esta trinidad ilustre, conviene recordar algunos antecedentes +historicos. Alla por los anos de 1790, los Porrenos eran muy ricos, +tenian gran boato y gozaban de mucha preponderancia en la Corte. +Entonces Paz tenia diez y nueve anos, y era tan fresca, robusta y +coloradota, que un poeta de aquel tiempo la comparo a Juno. Decian sus +primas por lo bajo que era muy orgullosa, y su padre el decimocuarto +de los Porrenos, aseguraba que no habia principe ni duque que fuera +digno de aquella flor. Estuvo arreglado su casamiento con un joven de +la ilustre casa de Gaytan de Ayala; pero acontecio que el tal no gusto +de Juno, y la boda fue un sueno. Es imposible pintar el dolor que tuvo +la infeliz cuando Maria Luisa, hallandose una noche en casa de la +duquesa de Chinchon, se permitio hacer, con su acostumbrada malicia, +algunas apreciaciones un poco picantes sobre la gordura y redondez de +nuestra diosa. + +Esto no fue, sin embargo, obstaculo para que, pasados cuatro meses, se +ajustaran las bodas de Paz con un caballero irlandes que estaba en la +embajada inglesa. Pero el diablo, que no duerme, hizo que ocurrieran a +ultima hora algunas dificultades: el decimocuarto Parreno era cristiano +muy viejo y muy temeroso de Dios; y cierto fraile de la Merced, que +frecuentaba la casa y tomaba alli el chocolate todas las noches, dio en +probar, con la autoridad de San Anselmo y Origenes, que aquel +caballerito irlandes era hereje y poco menos que judio. Alarmose la +susceptible conciencia del Marques, y despues de echarle un sermon +consolatorio a Paz, esta se quedo sin marido, con la triste +circunstancia de que se ponia cada vez mas gorda, y ni bajandose el +talle podia disimular aquel mal. Por ultimo, en Diciembre de 1795, Paz +se caso con un pariente viejo y fastidioso, que cometio el singular +desproposito de morirse a los siete dias de casado, dejando a su mujer +mas gruesa, pero no en cinta. Por la rama femenina los Porrenos se +quedaron sin sucesion, lo cual hacia que el viejo Marques, en sus +accesos de melancolia, se pusiera a llorar como un nino, presagiando el +triste fin y acabamiento de su gloriosa casa. + +Entonces murio el viejo: heredole su hijo don Baltasar, padre de Salome; +y con esta, cuya belleza era notable, habia formado el padre proyectos +matrimoniales que remediaran la ruina que ya le amenazaba. El pleito +comenzaba a aparecer formidable, siniestro, terrible, como un monstruo +de multiples miembros; habiase apoderado de la casa, la estrechaba, la +devoraba, la consumia. Un pleito es un incendio; pero mas terrible, +porque es mas lento. La casa ilustre comenzaba a desmoronarse: era +inutil que le quisieran poner un puntal aqui, otro alla; la casa se +venia al suelo, porque el monstruo terrible no cesaba en su actividad +destructora. Lo unico que logro don Baltasar fue disimular su ruina. +Nadie creia que aquella casa poderosa estaba devorada por los +acreedores. Solo Elias Orejon, que gozaba sin sueldo de las +preeminencias de intendente, lo sabia. Don Baltasar fundaba su esperanza +en Salome, cuyo peinado de canastillo habia seguramente gustado mucho al +joven Duque de X..., que buscaba esposa en la tertulia de la citada +Duquesa de Chinchon. + +Salome era entonces una Silfide. Ninguna le igualaba en esbeltez y +delicadeza: vestia con suma gracia y sencillez, y bailaba el minueto da +una manera tan sutil y ligera, que aparecia del modo menos terrestre +que es posible en la figura humana. + +El Duque se enamoro de ella como un loco: hizo que uno de los mas +enfadosos poetas de aquel tiempo escribieran unas estrofas amatorias, +que el joven apasionado deslizo suavemente en la mano de Salome a la +salida de un baile. Sentimos no tener a mano estas estrofas, porque son +un documento notable y digno de ser conocido. En prosa neta contesto la +joven; pero no fue menos expresivo su estilo. Hicieron amistades; de las +amistades pasaron al galanteo, y del galanteo al proyecto de boda. Don +Baltasar creyo en el afianzamiento de su casa; pero se llevo un terrible +chasco. De repente los Duques de X ... se opusieron al casamiento de su +hijo; Salome estuvo siete dias en cama con dolor de muelas; su padre oyo +con sumision la homilia que el fraile le espeto por via de consuelo, y +Elias Orejon le leyo en seguida unas terribles cuentas, que le hicieron +el efecto de un tosigo. + +La joven empezo entonces a enflaquecer. Por un amigo de la casa hemos +sabido que antes que el peinado de canastillo impresionara tan +energicamente al joven Duque, habia indicios para creer que a Salome no +le era del todo indiferente un teniente de husares del Rey, que media la +calle del Sacramento lo menos cien veces al dia. Es tambien seguro que +Salome pasaba muchas noches llorando, y que en aquel asunto +intervinieron el fraile y el Marques. El teniente fue mandado al Peru, y +no se supo nada mas de el. + +Es imposible expresar lo que sufrio la pobre alma de la joven Porreno +con el terrible golpe del rompimiento de la boda. Ella esperaba no se +que de aquel enlace. iMisterios femeninos! Lloro por el teniente y rabio +por el Duquesito. Desde aquellos dias principio a advertirse en ella la +modificacion que la llevo al estado en que la conocemos. La displicencia +atrabiliaria, el desden amargo, la impasibilidad indiferente aparecieron +entonces, y se apoderaron por ultimo, de su espiritu por completo. Llego +con los anos a ser la persona mas desapacible y de trato mas fastidioso +que pudiera concebirse, ella que habia tenido un caracter tan flexible, +un trato tan amable, una manera de insinuarse tan suave y halagueena. + +No asi dona Paulita, que siempre habia encontrado consuelos en la +religion. Desde nina habia sido reputada como un angel; no hacia mas que +rezar y cantar a estilo de coro, remedando lo que oia en las Carboneras. +Los domingos decia misa en un pequeno altar, que ella misma habia +formado, y tambien predicaba desde lo alto de una mesa con gran regodeo +de toda la servidumbre, que acudia para oirla desde los cuatro polos de +la casa. Ya mas grandecita, manifestaba un vehemente horror a los saraos +y a los teatros; lo unico que pudo agradarla un poco fue una funcion de +toros, a que la llevo su padre, gran aficionado. Solamente iba dona +Paulita al teatro cuando se representaba algun auto en la Cruz por +fiestas de Corpus, pero siempre iba con permiso de su confesor. + +Entrada en los diez y ocho anos, oyo con horror las proposiciones del +decimoquinto Porreno, su tio, para que se casara. + +--Yo--dijo,--o sere hija de Jesucristo, o vivire en mi casa, ausente del +mundo, buscando en ella un baluarte contra el demonio. + +--Bien, hija mia: si es este tu gusto--dijo el tio,--sea. Crecio con los +anos su devocion, pero no hipocrita, sino devocion verdadera, legitimo +fervor cristiano. Tenia grandes visiones, y en llegando la Cuaresma se +disciplinaba, y decian los criados que en las altas horas de la noche +sentian los azotes que se daba. En la epoca de la decadencia, cuando +vivian en la calle de Belen, visitaba todos los dias a las vecinas +monjas de Gongora, conversando con ellas largas horas. Con ellas +consultaba sus visiones y contravisiones, relatando sus deliquios y +arrebatos de amor divino. Otros dias llegaba muy apurada para contarles +como habia sentido unas terribles tentaciones, y que bebiendo vinagre se +le habian quitado. + +Asi pasaba los dias en sabroso comercio con lo desconocido, lo mismo en +la epoca de su apogeo que en la de su decadencia. + +Estos tres angeles caidos llevaban una vida monotona y triste. Su casa +era la casa del fastidio. Parecia que las tres se fastidiaban de las +tres, y cada una de las demas. + +Nos hemos olvidado de otro importante inquilino. Era un delicado +ejemplar de la raza canina, un perrito que representaba en la casa el +elemento irracional. Mas en este ser no se veian nunca la inquietud y +alborozo propios de su edad y de su raza; antes, por el contrario, era +tan melancolico como sus amas. En los tiempos do prosperidad habia en +la casa muchos perros: dos falderos, un pachon y seis o siete lebreles, +que acompanaban al decimocuarto Porreno cuando iba a cazar a su dehesa +de Sanchidrian.... Con la ruina de la casa desaparecieron los canes: +unos por muerte, otros porque el destino, implacable con la familia, +alejo de ella a sus mas leales amigos. Mas en su decadencia, las tres +damas no podian pasarse sin perro: y es fama que un dia, viniendo dona +Paz de visitar a sus amigas las Carboneras, al pasar por la Puerta del +Sol, vio a un hombre que vendia unos falderillos de pocos dias. +Acercose con emocion y cierta vergueenza, pago uno con ocho cuartos y se +lo llevo bajo el manto. + +Instalado el perro en la casa, Salome le puso nombre, y recordando las +lucubraciones mitologicas y pastoriles de los poetas que en el tiempo +de la Chinchon la obsequiaban con sus versos, le puso el nombre clasico +de Batilo. + +Este desventurado ser se hallaba en el momento de nuestra descripcion +echado a los pies de Maria de la Paz, semejando en su actitud a los +perros o cachorrillos que duermen el sueno del marmol inerte a los pies +de la estatua yacente de un sepulcro. + +Las de Porreno se levantaban a las siete de la manana, tomaban un +chocolate del mas barato, y se iban a las Gongoras. Oian tres misas y +parte de una cuarta. Si era domingo confesaban, y despues volvian a +casa, quedandose generalmente dona Paulita en el locutorio a hablar de +las llagas de San Francisco. A la una comian (no tenian criada) una olla +decente _con menos de vaca que de carnero_, y algunos platos +condimentados por el instinto (no educacion) culinario de Maria de la +Paz, que consideraba como la ultima de las humillaciones la de entrar en +la cocina. Despues hacian labor. Una vez al ano visitaban a cierta +condesa vieja que las conservaba alguna amistad a pesar de la desgracia. +Llegada la noche, rezaban _a trio_ por espacio de dos horas, y despues +se acostaban. Al sumergirse en aquellas camas arquitectonicas, +verdaderos monumentos de otros tiempos, los tres vestigios de la familia +insigne de Porreno, vivos exoticamente en nuestros dias, parecia que se +hastiaban del mundo de hoy y se volvian a su siglo. + +Concluyamos: la mas inalterable armonia reinaba aparentemente entre +ellas. Parecian no tener mas que un pensamiento y una voluntad. La +uncion de Paulita se comunicaba a las otras dos, y la misantropia amarga +de Salome se repetia igualmente en las demas. La alegria, el dolor, las +alteraciones de la pasion y del sentimiento no se conocian en aquella +region del fastidio. La unidad de aquella trinidad era un misterio. En +los momentos normales de la vida las tres no eran mas que una: lo +antiguo manifestado en un triangulo equilatero; el hastio representado +en tres modos distintos, pero uno en esencia. + + + + + +CAPITULO XVI + + + +#El siglo decimoctavo.# + + +Estas eran las veneradas matronas con quienes iba a vivir nuestra pobre +amiga Clara; y en la posicion en que las hemos descrito se hallaban +cuando Elias, trayendo de la mano a su ahijada, entro en la sala, y se +paro ante las tres damas, haciendo una profunda reverencia. Las tres +dirigieron a un tiempo los mas impertinentes rayos de sus miradas sobre +el semblante de la infeliz muchacha, que estaba con los ojos bajos, el +alma oprimida y sin poder pronunciar una palabra. + +--?Es esta la nina que usted nos ha encargado, senor don Elias?--dijo +Maria de la Paz Jesus. + +--Si senora, ya que son usias tan buenas que quieren admitirla aqui. Yo +espero que ella sera agradecida a tanto honor, y sabra corresponder a el +con su buena conducta. + +--Pero, es preciso corregirse, nina--dijo Paz;--y si es verdad lo que el +senor Elias nos ha dicho de usted ... y verdad debe ser cuando el lo +dice.... Sientese usted. + +Los dos visitantes se sentaron en dos taburetes, magnificas joyas del +siglo decimoseptimo. + +--Si es verdad--dijo Salome con desden y cierta fatuidad:--es preciso +que usted se corrija. Esta casa, nina, impone al que la habita, deberes +muy sagrados. Nosotras no consentimos el menor escandalo, y cuando +protegemos (recalco la palabra _protegemos_) a una persona, principiamos +por ensenarle lo que debe a sus protectores. + +--Estas ideas del dia--anadio Paz,--lo invaden todo, nina. No extrano +que le haya alcanzado a usted su influencia pestilencial. Ya no hay +religion: los hombres corren desenfrenados a su ruina; y si Dios no se +apiada, se acabara el mundo. Pero en alguna parte se conservan los +sentimientos de honradez y pudor. Haga usted cuenta, nina, que ha dejado +un mundo de cieno para entrar en otro mas perfecto. Dios ha iluminado a +su buen protector para que la ponga entre nosotras, que la libraremos de +la influencia infernal de las ideas del dia. + +Y siguio disertando sobre las ideas del dia con argumentos tan fuertes +y tal vehemencia de estilo, que Clara sintio picada su curiosidad; alzo +los ojos y se puso a mirar con asombro la efigie porrenana, de cuya boca +salia elocuencia tan terrible. + +--iUsias son tan buenas!... son las unicas personas que pueden ofrecer +algun consuelo entre las borrascas del dia--dijo Coletilla con voz menos +aspera que de ordinario, pues solo era afable tratandose de las +Porrenas.--Usias le haran comprender lo que han sido y lo que son +todavia, porque aunque esto se ha desquiciado, aun quedan personas de +aquel tiempo tan grandes y nobles como entonces. Clara, haz cuenta que +habitas con las mas dignas y elevadas senoras de la grandeza espanola, +que, al par de la virtud, atesoran todas aquellas prendas del alma que +distinguen a ciertas personas del bajo vulgo a que nosotros +pertenecemos. + +Maria de la Paz Jesus se irguio con toda la gallardia de que era capaz; +respiro y miro a un lado y otro con majestad perfectamente regia. Salome +miro con angustiosa calma las colgaduras remendadas y raidas, los +muebles desvencijados y rotos. Dona Paulita dio un suspiro mistico, y +continuo en silencio. + +Coletilla, cuando emitio tan gran pensamiento, se levanto y se fue, +despues de saludar a las damas y hablar algo en voz baja con la mas +vieja de las tres. Clara le miro partir, y aquel hombre, que le habia +inspirado tanto miedo, que habia sido siempre un tirano para ella, le +parecio un angel tutelar que la abandonaba en tales momentos. Sintio +impulsos de correr a abrazarle para salir con el; le miro en silencio, y +cuando se hubo marchado observo a las tres viejas con terror, y dos +lagrimas de desconsuelo y angustia corrieron por sus mejillas. + +--No llores, nina--dijo Salome:--esos sentimientos que manifiestas por +tu bienhechor son saludables; pero ?de que valen esas lagrimas tardias, +despues de haber abusado de su bondad, poniendo en peligro la dignidad +de su casa? + +--iYo, senora!--exclamo Clara con asombro. + +--Si, usted--afirmo dona Paz;--pero la juventud esta desmoralizada: no +me admira. Esperamos, sin embargo, que usted se corrija. Ya se ve ... +con estas ideas del dia, ique habia usted de hacer! + +--Es preciso perdonar--dijo dona Paulita con una voz agridulce y +atiplada, que parecia salir de lo profundo de un cepillo de iglesia. + +--Si, perdonar; pero corregirse tambien--indico Salome con el aplomo de +un legislador.--Si no, a donde iriamos a parar; porque el perdon sin +correccion produce peores efectos que el no perdonar. + +--Ese es un punto--contesto la devota--dificil de resolver, y que ha de +llevarnos a sostener una herejia. El perdon es bueno _en si_ y _por si_, +como me lo probo el Padre Antonio el otro dia. + +--Pero, hermana, ?de que sirve perdonar si el malo no se corrige y sigue +siendo malo?--dijo Salome interesandose en aquella controversia, que +altero la soporifera armonia de la trinidad por algunos minutos. + +--El perdon basta por si para producir la gracia eficaz en el +perdonado--contesto la devota;--y si es asi, que el perdonado se corrige +con la gracia tan solo, luego la correccion del perdonador es ineficaz +para el perdonado. + +Olvidabamos decir que dona Paulita sabia un poco de latin, y que en la +epoca de la decadencia se habia dedicado a leer el _Florilegio sagrado_ +y el _Thesaurum breve Patrum ac sententiarum_. Aquel argumento lo habia +leido la noche antes, y por eso lo tenia tan a la mano. + +La controversia concluyo, y Maria de la Paz, mas dada al sermon que a la +doctrina teologica, prosiguio arengando a Clara, que, sentada como un +reo en el banquillo, estaba aterrada en presencia de tan severos jueces. + +--La opinion de la mujer--decia la matrona,--es cristal finisimo que se +empana al menor soplo. Aquella que no se guarda a si misma, no es +guardada; y mujeres hemos visto muy honestas que por no cuidar de su +nombre le han visto manchado sin motivo. La opinion es lo primero: +cuidad de vuestra fama, porque cuando se habla de una mujer, nada le +queda ya, y su misma inocencia no la consuela. + +Estas doctrinas sobre la opinion eran de la cosecha del fraile de la +Merced, que _in illo tempore_ frecuentaba la casa. A Paz se le quedaron +presentes sus argumentaciones, y en lo sucesivo no perdonaba ocasion de +sacarlas a cuento, creyendo que hablaba por su boca la misma sabiduria. +La devota manifesto con un _sin embargo_ que no estaba conforme con +aquella doctrina; pero el sermon, turbado por este pequeno incidente, +continuo despues por mucho rato. + +--Y si no, digame usted, nina--dijo Paz:--?que objeto tiene la mujer al +dar oidos a las palabras de los hombres, que son los que el demonio +elige para que propaguen estas ideas del dia? ?Usted a que aspira en la +tierra? Por su nacimiento, por su educacion, no puede aspirar a ocupar +un puesto en el mundo que la haga capaz de hacer bien a los inferiores. +O si no, vamos a ver: tratare de averiguar cuales son sus pensamientos +sobre ciertas cosas, nina. ?Que espera usted, a que aspira usted y de +que modo piensa conducirse en el mundo? + +Clara no sabia que contestar a esta pregunta. + +--Vamos, conteste usted--dijo Salome con un tonillo que indicaba grandes +deseos de oir un disparate. + +--Diga, hermana--exclamo con la nariz la devota. + +--Yo ...--contesto Clara despues de una pausa larga en que trato +de dominar su turbacion ...--Yo ... les dire a ustedes ... soy ... +una mujer. + +Paz hizo con la cabeza un signo de asentimiento, y miro a sus +sobrinas de un modo que indicaba el profundo acierto que habia en la +respuesta de Clara. + +--Vamos, nina, ?que piensa usted hacer en el mundo? ?Como cuenta usted +vivir en lo sucesivo? ?De que modo? A ver--repitio Salome con vehementes +ganas de que Clara no acertara con la respuesta. + +--Yo ...--contesto Clara,--lo que deseo es vivir ... pues. + +Paz inclino de nuevo la majestuosa cabeza en senal de aprobacion. + +--?Y nada mas? + +--Ser buena y.... + +--?Y que?--insistio Salome, amostazada por el juicio y discrecion que +habia mostrado la examinada en las cuestiones anteriores--?Y que mas? +?No se le ha ocurrido a usted alguna cosa para lo porvenir? ?No ha +esperado usted verse en otra posicion, en otro estado del que hoy tiene? + +Clara continuaba no comprendiendo. + +--Pues queremos decir--anadio Paz,--que si a usted no le ha ocurrido ser +feliz de algun modo; figurarse que podia ser util al mismo tiempo ... +pues ... porque las jovenes del dia tienen ciertos pensamientos sobre la +vida y la sociedad que conviene examinar en usted. + +--?De que manera--dijo Salome--cree usted que debe vivir una mujer en +el mundo? ?Como espera usted vivir en la sociedad para servirla y +serle util? + +--iAh! si--dijo Clara bruscamente, como si un rayo de luz repentina +hubiera iluminado su entendimiento, sugiriendole una idea que agradara a +aquellas senoras. + +--?A ver como? + +--Veamos. + +Clara tenia un sentido natural muy grande. Evocolo todo, y penso en lo +que a ella le parecia ser los destinos de la mujer. Comprendio que si no +hubiera matrimonio se acabaria el mundo, y recordo haber pensado varias +veces que una mujer casandose seria lo que deben ser las mujeres. Con +esta dosis de logica se aventuro a dar una respuesta a sus jueces, +segura de que las tres habian de quedar muy satisfechas y complacidas. + +--A ver, nina, diga usted de una vez. + +--?Que debe hacer la mujer en la sociedad para servirla y serle util? + +--Casarse--dijo Clara con la mayor sencillez; y en el momento que +pronuncio esta palabra, se aterro de lo que habia dicho y se puso +como la grana. + +El lector habra visto, si ha asistido a algun sermon gerundiano, que a +veces el predicador, no sabiendo que medios emplear para conmover al +femenino auditorio, alza los brazos, pone en blanco los ojos, y con +tremenda voz nombra al demonio, diciendo que a todas se las va a llevar +en las alforjas al Infierno; habra visto como cunde el panico entre las +devotas: una llora, otra grita, esta, se desmaya, aquella principia a +hacerse cruces, y la iglesia toda resuena con las voces alarmantes, el +pataleo de los histericos, el rumor de los suspiros y el retintin de las +cuentas del rosario. ?El lector ha visto esto? Pues el efecto producido +en las tres damas por la respuesta de Clara fue enteramente igual al que +producen los apostrofes de un predicador endemoniado en el timido y +duenuesco auditorio de un novenario. + +--iQue horror!--exclamo Paz juntando las manos. + +--iJesus! iJesus!--dijo Salome tapandose los oidos. + +--_Et ne nos inducas_--profirio la devota alzando los ojos al cielo. + +Hubo un momento de confusion. Las tres se miraron con asombro. Dona +Paulita se replego, dona Paz tambaleo en su asiento, y aun es fama que +el amarillo rostro de Salome se tino de una leve purpura, para lo cual +fue preciso sin duda que toda la sangre de su cuerpo se repartiera entre +sus dos mejillas. Hasta se asegura que Batilo, el mas taciturno de los +perros conocidos, participo de la opinion general: se alzo sobre sus +patas, alargo el hocico y ladro. + +Pasados los primeros momentos de confusion, Paz recobro aliento, y dijo +con voz entrecortada por la colera: + +--Nina, esas ideas no me llaman la atencion. Ya la conociamos a usted de +oidas. Ahora me explico su conducta.... Ya se ve ... iOh! es preciso una +educacion fuerte. + +--Pero, senoras ... yo ... ?que he dicho? ... yo--balbucio Clara muy +turbada.--Una mujer ... si se casa.... ?Pero casarse es ofender a Dios? + +--No, senora, no--contesto la matrona:--el matrimonio es cosa muy +principal; sin matrimonio no habria mundo. Pero lo que extranamos es ver +a una mozuela de diez y siete anos pensando solo en casarse. + +Pero si yo no he pensado.... + +--No me interrumpa usted, nina ... ipensando en casarse!... ?Que locuras +no hara quien a esa edad no piensa mas que en el matrimonio? Asi se +comprende que sea usted tan amiga de los hombres ... que los busque. + +--Senora, yo no he buscado a ningun hombre--dijo la muchacha con +angustia. + +--Todo lo sabemos; peso se equivoca usted si piensa que aqui vamos a +tolerar sus trapicheos. + +El corazon de Clara se lleno de amargura al oir aquellas palabras; no se +pudo contener, y rompio a llorar. + +Las tres manifestaban horrible crueldad en martirizarla. No podemos +explicarnos esto. ?Era tal vez efecto de la reconcentracion y sequedad +de espiritu producidas por la falta de trato con las gentes, por falta +de amor y de los goces de la vida? Sin duda las tres momias no podian +sufrir en calma que hubiera en alguna persona aspiraciones a la +felicidad. + +Dona Paulita, que ya tenia la palabra en la nariz para reprender a +Clara, se conmovio al verla ulcerar, y la tranquilizo diciendole: + +--La Magdalena peco y fue perdonada. Lo que ahora le falta a usted es un +sincero arrepentimiento. + +--?Pero de que me he de arrepentir?--dijo Clara sollozando. + +--iJesus! ique tono tan del dia y tan ... liberal!--exclamo Salome, +creyendo decir una gracia. + +--El orgullo que usted ha manifestado en esa pregunta no tiene +disculpa--dijo Paz con desden. + +--Cuando dicen las personas mayores que usted ha faltado...--anadio la +otra,--ellas sabran por que lo dicen, y usted no tiene que hacer mas que +conformarse y callar. + +--Pero iay! yo no se en que he podido faltar. + +--Cuando a usted se lo dicen, sus razones habra para ello. + +--Pero si tengo la conciencia tranquila. + +--Mas tranquila queda no replicando cuando los superiores dicen una +cosa. + +--La autoridad, nina--exclamo Paz,--la autoridad es necesaria... Ya nos +ha mostrado usted suficientemente la influencia fatal que en usted han +producido las ideas del dia. El orgullo satanico, al rebelarse contra +los superiores; el contradecir... Esto es insoportable. De este modo +camina la sociedad a su ruina. Pero nosotras le traeremos a usted al +buen camino. + +--Por de pronto--dijo Salome,--cuidado como se asoma usted a la ventana. + +--Queda terminantemente prohibido que se acerque usted a un balcon o +ventana; que abra usted la puerta de la escalera. + +--Y que hable usted cuando no le pregunten. + +--Se ha de levantar usted a las cuatro de la manana, que la pereza es +madre de todos los vicios. + +--Yo me levanto a la misma hora, hermana--dijo la devota,--Yo le +proporcionare a usted ocasiones a esa hora de entretener el +entendimiento en cosas santas. + +--A ver si de aqui en adelante tiene cuidado de no decir esos terribles +despropositos que ahora ha dicho. + +--No volvera--dijo en un arrebato de amor al projimo dona Paulita--Yo se +que no volvera: yo confio en que sera buena y obediente. Otros peores se +hicieron santos. + +--Cuidado como habla con nadie que venga a esta casa. Trabajara usted +en cuanto se le mande--continuo Paz, anadiendo un articulo a aquel +codigo fatal. + +--Pero no por, exceso--indico oficiosamente dona Paulita, que el trabajo +es bueno para ahuyentar las ocasiones de pecar; pero con exceso es malo. + +--No sera con exceso. Ademas es preciso que procure desechar de su +mente todas las cosas que ha pensado hasta aqui. iCuidado con las ideas +del dia que trae usted a este santuario de los buenos principios! No se +acuerde usted de lo pasado; y ahora que esta usted encomendada a +nuestra tutela _para toda la vida_, no debe pensar sino en portarse +bien. Nosotras, ya que usted ha tenido la desgracia de perder a sus +padres, procuraremos dirigirla y enmendarla, siendo la autoridad que +tanto necesita. + +La huerfana bajo los ojos y cayo en profundo abatimiento. iPara toda la +vida! Hubiera querido morirse en aquel instante. No miro a las tres +arpias, ni les contesto. Su terror era tan grande que se lo secaron las +lagrimas, y quedo en este estado de perplejidad dolorosa que sigue a las +grandes crisis del alma. + +Dejemosla en su encierro para acudir a Lazaro, que gime en una prision +de otra clase. + + + + + +CAPITULO XVII + + + +#El sueno del liberal#. + + +Cuando Lazaro vio cerrarse la puerta de su prision y sintio perderse en +la galeria los pasos de su carcelero, miro en torno suyo, y se hallo +rodeado de la mas profunda obscuridad. Luz entraba por una reja que en +lo alto de la pared habia; pero el, viniendo de la calle, estaba +deslumbrado y no veia mas que tinieblas. Por un momento le fue dificil +darse cuenta de su situacion. Aquello le parecia un sueno. ?Su viaje a +Madrid habia sido cosa real o vision percibida en aquel calabozo? + +Los pensamientos que en desorden y confusamente se agolparon en la mente +del joven, no son para referidos. El primer sentimiento que en el se +manifesto, fue una gran compasion de si mismo, que emanaba de la +ridiculez con que los hechos anteriores le presentaban a sus propios +ojos. El habia creido que cada paso dado en la Corte seria un paso dado +hacia su futuro engrandecimiento e inmortalidad. El club patriotico mas +celebre de Espana le habia abierto sus puertas, ofreciendole una +tribuna, un pedestal: la fortuna parecia haberle allanado todos los +caminos, y despues... Pero no podia acusar a la fortuna. Esta le habia +dado ocasion, sitio, auditorio; habia puesto a su servicio un trastorno +popular; habia dispuesto tolo para el un inmenso grupo de oyentes +trastornado y dispuestos a hacer la apoteosis del primer advenedizo. La +fortuna habia organizado para el una manifestacion popular, pronta a +improvisar un heroe en cada calle. La fortuna no debia ser acusada: el +tenia la culpa, el, que habia nacido para una vida obscura tal vez para +ser un buen artesano, un buen labrador, y nada mas. Y aquel saber +presuntuoso, aquellos conatos de pueril elocuencia, aquella vanidad +prematura de grande hombre, eran quizas tan solo fenomenos nacidos de +esa serie de fantasmagorias que acompana siempre a la juventud hasta +dejarla a las puertas de la virilidad. + +Despues de pensar estas cosas, se fijo en su conversacion. Estaba preso. +Le formarian causa por alterador del orden publico. ?Que seria de el? +Ademas habia cometido una gran falta en no visitar inmediatamente a su +tio. ?Que pensaria Clara? + +Al verse sumergido en una especie de sepulcro, su imaginacion principio +a divagar. Estaba debil y muy fatigado. En cuarenta y ocho horas habia +dormido apenas cinco; ademas la falta de alimento le extenuaba. Cediendo +al cansancio empezo a dormitar; mas no durmio con ese sueno que da +reposo al cuerpo y al espiritu, porque su excitacion le impedia un +descanso profundo. Dormia con el letargo doloroso o indeciso que +representa todas las visiones de la vigilia anterior de un modo +incoherente y monstruoso. + +En su sueno creia escuchar lamentos que resonaban en las bovedas de la +Carcel. La antigua Carcel de Villa era un mal buhardillon, dividido en +celdas, donde los presos no tenian comodidad ni estaban seguros. La +prision no tenia aquel horror majestuoso con que los poetas nos han +pintado todos los calabozos. Pero a Lazaro antojabasele un sombrio +edificio, gigantesco sepulcro de vivos, de altisimas y negras paredes, +de gruesos e inaccesibles torreones, con un gran foso lleno de aguas +cenagosas y verdes, con largas filas de mazmorras, de las cuales la mas +lobrega y subterranea era la suya. Se le figuraba estar a muchos pies +bajo tierra; creia que aquella reja daba a algun conducto misterioso, y +que detras de los muros habria una presa de agua. En su sueno creyo +sentir el ruido de un torrente: el agua entraba con lentitud; enormes +ratas corrian buscando entre los pies del preso refugio contra el +naufragio. Todo se le representaba segun las siniestras relaciones de +las carceles de la Inquisicion que habia leido en sus libros. + +Despues le parecia que los muros se apartaban: se encontraban en el +interior de una gran sala, cuyas paredes estaban tendidas de negro; en +el fondo habia una mesa con un crucifijo y dos velas amarillas, y +sentados alrededor de esta mesa cinco hombres de espantosa mirada, cinco +inquisidores vestidos con la siniestra librea del Santo Oficio. Aquellos +hombres le hacian preguntas a que no podia contestar. Despues se +acercaban a el cuatro sayones, le desnudaban, le ataban a la rueda de +una maquina horrible, la movian, rechinaban los ejes, crujian sus +huesos. El lanzaba gritos de dolor, es decir, ponia en ejercicio sus +organos vocales: pero el sonido no se oia. + +Despues la decoracion y las figuras cambiaban; se le representaban dos +filas de hombres cubiertos con capuchon negro y agujereado en la cara +en el lugar de los ojos. Por el fondo venian los mismos que le +interrogaron, y uno de ellos traia enarbolado el mismo Santo Cristo +que presidio al tormento. Cantaban con voz lugubre una salmodia que +parecia salir de lo mas profundo de la tierra, y avanzaban todos, el +tambien, en pausada procesion. Gentio inmenso le contemplaba impasible +y frio: un fraile, tambien impasible, iba a su lado, pronunciando a su +oido palabras santas que el no pudo comprender. Le hablaba de la otra +vida y del alma. + +Despues le parecio que la comitiva se detenia. Frente a frente vio una +claridad extrana, como toda claridad que brilla durante el dia. Aquella +claridad se convirtio en llama, que brotaba de un monton de lena. La +llama crecia, crecia hasta llegar a una altura enorme; crujian los +lenos, saltaban chispas; una columna de humo negro subia hasta tocar el +cielo. Despues algunos hombres feroces, vestidos tambien con diabolico +uniforme, le ataban fuertemente de pies y manos, le acercaban a la +hoguera, le echaban en ella. En un momento de subito e indescriptible +horror sintio arder rechinando sus cabellos, consumidos en un segundo; +sus ropas en otro segundo. Rechino tenuemente el vello de toda su piel: +hirvio su carne con el chirrido intenso y discorde de todo cuerpo humedo +que cae en el fuego. Respira fuego, bebio fuego, se convirtio en fuego +sensible y animado con los dolores de su propia combustion. Quiso +gritar: la llama no conduce el sonido. Quiso huir: no tenia movimiento, +no tenia cuerpo, no era mas que una mecha. Quiso orar: no tenia +pensamiento; no era ya mas que una pavesa, una masa de ceniza. El viento +le desmoronaba: se sentia difundirse en el espacio ardiente, se quemaba +ya quemado. No era mas que humo: se consideraba subiendo en espiral +renegrida, y siempre quemandose, siempre quemandose y consumiendose; +difundido ya, aniquilado, evaporado, acabado... hasta que al fin +desperto, cubierto todo con el sudor de la agonia. + +Desperto, porque un ruido de voces resonaba a su lado. La puerta de la +prision se habia abierto. Era la caida de la tarde. Un carcelero, que +traia una linterna, alumbraba y guiaba a otro hombre que venia a visitar +al preso. Este hombre era Coletilla. + + + + + +CAPITULO XVIII + + + +#Dialogo entre ayer y hoy#. + + +Elias se paro delante de su sobrino. Este balbucio algunas palabras, le +saludo de un modo incoherente, y le dijo al fin, despues de comenzar +muchas frases, que estaba seguro de tener delante a su buen tio; pero al +ver que este no le daba contestacion ni desarrugaba el ceno, se callo, +quedandose cabizbajo y lleno de vergueenza. + +Por ultimo, el realista hablo. + +--No debiera venir a verte, ni acordarme de ti. Mereces lo que te pasa. +No tengo lastima de tu miseria, y vengo a conocerte, nada mas que a +conocerte. + +--Senor, yo... + +Lazaro no encontraba, la formula de una explicacion. Coletilla sabia por +el abate don Gil lo que habia sucedido a su sobrino. + +--Se por que te han puesto aqui. Un amigo que siguio tus pasos esta +manana me lo ha contado todo. Has levantado la voz en medio de una turba +de charlatanes, y te han cogido preso. La justicia te ha puesto donde +debieran estar todos los charlatanes. + +Lazaro estaba cada vez mas confuso. Aquellas palabras, dichas cuando, +mas que reprensiones, necesitaba consuelo, concluyeron de abatirle. +Representosele el caracter de su tio como el mas aspero e inflexible que +existia en la Naturaleza. + +--Me contaron tu hazana--continuo el viejo con su habitual entonacion +cavernosa,--y cuando supe que el delincuente era hijo de mi hermana, la +indignacion y la vergueenza se apoderaron violentamente de mi. No crei +que fueras perturbador del orden publico. Si tal cosa hubiera sabido, te +habrias quedado en el pueblo. Despues he averiguado mas. Se que +llegaste, y en vez de ir a mi casa fuistes con unos badulaques al cafe +de la _Fontana_, donde te hicieron hablar y hablaste ... y por cierto +que lo hiciste muy mal. Todos se han reido de ti. Estuviste despues +alborotando toda la noche con los que apedrearon la casa de Merilleu. + +--iAh! no, senor; yo no. + +--De cualquiera manera que sea, tu conducta es imperdonable. Pero dime: +?desde cuando te has metido a orador? No sabia yo que en Ateca hubiera +tanta elocuencia. Te habran aplaudido los segadores en las eras, y te +has creido por eso un Demostenes. + +El fanatico reia con tan maligno acento de sarcasmo, que a Lazaro le +parecia tener delante un grotesco demonio. Cada palabra abria en el +corazon del pobre prisionero una nueva herida, y le abatia y +avergonzaba mas. + +--Pero no extrano tus desvarios--continuo Elias:--el desorden cunde por +todas partes. ?Que mucho que estos pedantuelos de aldea tengan tales +humos, cuando los sabios de la ciudad ofenden el sentido comun con sus +ridiculos debates? Sin duda algun garito de Zaragoza ha sido el primer +teatro de tu petulancia. + +La imaginacion de Lazaro midio rapidamente el abismo que en ideas y +sentimientos le separaba de su tio. Pero se sentia dominado por el, y no +podia contradecirle. + +--Aqui--continuo el fanatico con su espantosa burla, aqui puedes hablar a +tus anchas: nadie te molestara. Lo que puede ocurrir es que te crean +loco y te lleven a un manicomio. Alli debiera estar media Espana. Pero +no, ?que digo media Espana? una pequena parte, porque casi todos los +espanoles conservamos el juicio. Solo una porcion de hombres mezquinos, +mezquinos de juicio, de caracter, de todo, manifiestan con su conducta +todo el extravio de que es capaz nuestra naturaleza. Pero esto +concluira; yo te juro que concluira, o es preciso creer que no hay Dios +en el cielo, perder la fe y renegar del mundo y del alma. Mira, +Lazaro--continuo con tono vehemente y apretandole el brazo con tanta +fuerza, que le hizo retroceder inmutado y perplejo;--Lazaro, si tu eres +de esos, olvida que por tus venas corre mi sangre, olvida que soy +hermano de la que te dio el ser. Un abismo nos separa; no hay +reconciliacion posible. Es preciso que nos odiemos de muerte. Huye de +mi; para mi no eres projimo. Hay cosas que estan por encima de los +vinculos de la familia. La vida no se reconcilia con la muerte, ni la +luz con la obscuridad. Adios. + +Iba a salir; pero Lazaro, tremulo de asombro, le detuvo, y le dijo con +mucha turbacion: + +--Pero, senor, no me abandone usted, hableme usted. Yo quiero que +pensemos de la misma manera. + +A pesar de todo, el anciano le inspiraba respeto y veneracion; y al ver +que reprochaba sus ideas, sintio ese impulso de subordinacion tan +natural en un joven da temperamento impresionable. + +--Si eres de esos--continuo Elias,--vuelve a tu pueblo y no hables de +mi; no digas que me has visto; no creas que existo; y es verdad: para ti +he muerto. + +--Pero deje usted que me explique... + +--?Que vas a decir? + +--Yo pienso ... usted comprendera que yo tengo mis ideas ... he leido y +tengo convicciones, si, senor; estoy profundamente convencido.... + +--Tu, pobre nino, ?que puedes saber?... ?que convicciones puedes tener? +No sabes otra cosa mas que las falsedades leidas en cuatro libros que +debieran arder en llamas alimentadas con los huesos de sus autores. + +A cada palabra se hundia mas Lazaro. + +--?Sera posible--dijo con desconsuelo,--que usted me pueda arrancar mis +creencias, que yo he alimentado con tanto carino y que me dan la vida? +No, no podra usted: y si al fin, con la fuerza de su talento, pudiera +conseguirlo, yo le ruego que no lo haga y me abandone. Que nos separe +ese abismo que usted dice: y si yo estoy en el error... Pero no lo +estoy, yo se que no lo estoy... + +--Iluso, fanatico, vano ... porque solo vanidad es eso, vanidad de +Satan--dijo Elias con severidad; y despues anadio con mas fuerza:--Pero +yo te sacare de esa miseria. + +Estas palabras fueron pronunciadas con tan profundo acento de +conviccion, que el sobrino no pudo contestarlas, y se hundio mas. + +--?Que intentas hacer? ?Que esperas? ?Piensas que esto va a continuar +asi por mucho tiempo? Te equivocas, que Espana esta a punto de reconocer +su error. Mira como rebulle por todas partes. El odio a la Constitucion +late en todos los corazones honrados. Pronto veras al Rey recobrar sus +sagrados privilegios, que solo Dios con la muerte puede quitarle. + +--iOh, senor! ?Y lo que este pueblo ha conquistado con tanta sangre, +sera perdido por el orgullo de un solo hombre? Si asi fuera, yo +renegaria de nuestro linaje; y si Espana se dejara ultrajar de ese modo, +seria digna de mejor suerte. + +--iDigna de mejor suerte,--dijo Elias con la mas horrible expresion de +que era capaz su rostro abominable; digna de aniquilarse y desaparecer de +la tierra si no lo hiciera. + +--No, no lo puedo creer aunque usted me lo diga. Cuando yo no crea en +la libertad, no creere en nada, y sere el mas despreciable de los +hombres. Yo creo en la libertad que esta en mi naturaleza, para que la +manifieste en los actos particulares de mi vida. Yo, ciudadano de esta +nacion, tengo derecho a hacer las leyes que han de regirme; tengo +derecho a reunirme con mis hermanos para elegir un legislador. + +--Para darte leyes y obligarte a cumplirlas existe un hombre sagrado, +ungido por Dios. + +--No: yo y mis hermanos le ungimos. Es Rey porque nosotros queremos. Es +sagrado para mi si cumple el pacto solemne que ha hecho con todos y cada +uno. Si no, no. Pero lo cumplira, lo ha jurado. + +--Hay juramentos--contesto sobriamente Coletilla,--cuyo cumplimiento es +un crimen. + +Lazaro sintio frio en el corazon. El aplomo con que aquellas palabras +fueron pronunciadas le anonado mas, y le hundio mas. + +--Y todos esos heroes--se atrevio a decir el preso despues de +meditar.--todos esos heroes, santificados por la Historia, que viven en +el recuerdo de los buenos y seran siempre orgullo del genero humano; +todos esos que han vivido por la libertad, que han muerto por ella, +martires deshonrados en su ultimo dia por la mano del verdugo, pero +enaltecidos despues por la humanidad... ?no quiere usted que yo les ame? +Y les venero; mi pequenez no me permite imitarlos; pero por tener +ocasion de parecerme a ellos, diera toda mi vida, lo confieso. iOh! si +la libertad no fuera la cosa mas buena, seria la cosa mas bella con la +memoria de tantos heroes. + +--?Y esos son tus heroes? ?Eso es lo que admiras? dijo Elias. + +--?Pues a quien he de admirar? ?a quien he de admirar? ?A los tiranos? +?A Neron, matando a Seneca; a Felipe II, asesinando a Egmont y a Lanuza; +a Luis XV, descoyuntando a Damiens? + +--Era preciso ensenar a los franceses que no debia haber otro Ravaillac. + +--Pues la leccion no hizo efecto, porque hace treinta anos que un Rey +murio en un patibulo. + +--iEsos son tus semidioses, esos!--exclamo Elias con furia. + +--No: mis semidioses no son el exterminio, el terror ni el asesinato. +Lamento los desvarios de todos; mas no extrano que, al huir da las +violencias de un extremo, se toque en las violencias de otro, pagando +los crimenes de siglos enteros con el crimen de un dia. + +--No me hables mas--dijo Coletilla con voz reposada y lugubre:--ya se +que eres de _esos_, de _esos_ a quienes no tengo palabras bastante duras +con que calificar. Tu Dios es un ciego espiritu de libertinaje; la norma +de tu conducta es el escandalo. Dime, insensato, ?cual es tu fin? ?Que +ves tu en ese porvenir? Supon que fueras un hombre notable entre los de +tu calana, el mas ciego de los ciegos, el mas loco de los locos: ?que +harias, cual seria tu aspiracion? + +--Yo no tengo aspiraciones bastardas; no quiero medrar a la sombra de un +tirano que pague la adulacion con dinero; yo no aspiro mas que a la +gratitud del genero humano, a la gloria. + +--?Gloria por ese camino? La gloria no se consigue sino por el camino de +la lealtad, sirviendo a Dios y al Rey. No hay mas gloria que la que Dios +da en su Paraiso, de la cual es simulacro e imperfecto remedo el culto +que da en los altares el linaje humano a los escogidos de Dios. Ademas, +la gloria en la tierra consiste en ser subdito sumiso y obediente, no en +vociferar por calles y plazuelas. De esa gloria que tu has sonado no +pueden salir heroes, sino charlatanes y bandoleros. La gloria consiste +en cumplir el deber. + +--Pues yo cumplo mi deber tratando de emancipar a mis hermanos de una +odiosa tirania, diciendoles y probandoles que son libres, iguales ante +Dios y ante la ley. + +--El primero de los deberes es obedecer lo que la ley te mande. + +--?Ciegamente? + +--Ciegamente. + +--Yo obedezco la ley que es tal ley, la que han hecho los que pueden +hacerla, elegidos por mi y mis hermanos, elegidos por todos. + +--A ti no te toca examinar la ley, sino obedecerla. + +--?Y si me mandan una infamia? + +--No te la mandaran. + +--?Y si me la mandan? + +--Te digo que no te la mandaran. Y si acaso Dios permitiera que tu Rey +te mandara alguna cosa contraria a la justicia, hazla, que Dios le +castigara a el y te premiara a ti en la otra vida. Seras martir. ?Que +mayor gloria? El martirio del deber es grande y sublime. + +Lazaro se hundio mas. + +--Observa--continuo Elias,--el espectaculo de esa nacion. Unos cuantos +desalmados le dan leyes en nombre de un principio absurdo, contrario a +la Naturaleza. Solo al Rey ha dado Dios soberania. iQue desorden! iEl +Rey obligado por una turba de soldados rebeldes a jurar aquel Codigo +abominable! Lo juro; pero en el fondo de su alma lo detesta. No podia +ser de otra manera. Esta prisionero, prisionero de sus vasallos que +juegan con el. El Rey se ve obligado a representar la mas horrible +farsa. Jamas la dignidad real ha descendido tanto. Pero el se librara de +esta horrible tutela, porque Europa, si es preciso, se coaligara para +salvar a Espana. Ya Espana ha salvado a Europa. + +--No, no puedo creer--contesto Lazaro,--semejante iniquidad. Esta +invasion seria mas odiosa que la de 1808, y tambien mejor castigada. + +--No lo creas: el Rey sera restituido a su trono. Ademas, Espana no se +levantara; y si lo hace, sera en favor de la intervencion. ?No ves +como manifiesta su voluntad? ?No ves las facciones que aparecen por +todas partes? Todas las provincias se arman para proclamar al Soberano +absoluto, y aun no han aparecido las principales facciones. Espana se +alzara contra ese absurdo sistema, y Fernando volvera a ser nuestro +Rey amado. + +--?Sera posible?--dijo Lazaro con desaliento; y entonces se hundio mas. + +--Tan posible, que no pasara mucho tiempo sin que lo veas. Ahora se va a +conocer el temple de las almas. Todos esos charlatanes que te han +llenado la cabeza de desatinos huiran avergonzados, yendo a esconder su +ignominia en tierra extranjera. Entonces se cubriran de gloria los +hombres de corazon recto; los leales y patriotas lucharan contra una +plebe desenfrenada; lucharan por el derecho, por Dios y por el Rey; +viviran eternamente en la memoria de todos, y sus nombres seran en lo +venidero un emblema de justicia y de honradez. Estos son los heroes, +Lazaro; estos. + +Lazaro se acabo de hundir. Las palabras de su tio le impresionaban de +tal modo, que no tuvo aliento mas que para decir timidamente: + +--?Esos nada mas? + +--Nada mas. La gloria es muy divina para que pueda coronar otra cosa que +la justicia y el deber. No esperes nada fuera de esto. El torbellino de +esa turba ciega te arrastra: ve con el. No te digo mas. Camina a la +deshonra y la muerte. Adios. Algun dia te acordaras de mi. + +--No--exclamo Lazaro deteniendole:--yo quiero que usted me aconseje y +me guie.... Yo ... aunque tengo bastante fuerza de convicciones.... + +--?Fuerza de convicciones?--dijo el fanatico, deteniendose y mirando a +su sobrino con desprecio. + +--Si--contesto este,--y no puedo perderlas, no quiero perderlas. + +--Bien: sigue por ese camino. Lejos de mi no esperes otra cosa que +deshonra, obscuridad. Yo te abandono a tu suerte. Hagame la cuenta de +que no te conozco. Te pondran tal vez en libertad, iras con ellos, seras +vencido, y entonces ... o huiras con ignominia, o te entregaras a la +venganza de tus enemigos, que no tendran perdon para ti, y haran bien. + +--?Pero usted me abandona? + +--Si: ya te he conocido. Vine solo por conocerte. Ya se quien eres. En +mi casa te espero; pero no vayas a ella sino convertido. + +--iAh, imposible! No ire. + +--Pues adios--dijo Elias con decision. + +--Adios--repitio Lazaro con angustia. + +Coletilla salio. El joven no se atrevio a detenerle. No creyo que se +marchaba hasta que le vio fuera, y sintio que el carcelero cerraba la +puerta. Entonces tuvo impulsos de llamarle; grito; no fue oido; lloro +lagrimas de desesperacion; golpeo violentamente con sus manos la puerta +y el cerrojo, y al fin, cediendo a la fatiga y al trastorno mental, cayo +de nuevo en aquel letargo extraviado y doloroso de que le sacara +momentos antes la llegada de su tio. + + + + + +CAPITULO XIX + + + +#El abate#. + + +Al dia siguiente, la casa de las tres ruinas contenia en su estrecha +capacidad seis personas: las tres Porrenas, Clara y dos visitas. + +Clara y la devota estaban encerradas en la habitacion interior, +destinada a las practicas asceticas. La santa, concluida la oracion +mental, se habia sentado en un taburete, y poniendo un gran libro sobre +sus rodillas, leia con la cabeza inclinada a un lado, arqueadas las +cejas, bajos los parpados, y cruzadas las manos en ademan muy humilde. +Clara estaba a su lado, y como no debia llegar, en su flaca naturaleza, +a aquel alto grado de perfeccion, cosia como una pecadora, como una +infeliz mujer no acrisolada por las inflamaciones de amor divino. La +devota no se permitio otra expansion que referir a su companero los +gozos y visiones que aquella noche habia tenido. Despues empezo un +examen de doctrina, y le hizo varias preguntas morales y teologicas, a +que contesto Clara con sencillez, guiandose por lo poco que sabia +positivamente y por lo que su buen sentido le sugeria. Pero es el caso +que a dona Paulita siempre le parecian mal las respuestas de su +discipula. La reprendia, le explicaba con escolasticos giros y frases +nada comunes, y, por ultimo, la llamaba ignorante y hereje, causandole +gran turbacion y susto. + +De repente interrumpe sus lecturas y sus reprimendas, y exclama: + +--iAh! se me olvidaba una parte de mi rezo. Ya se ve, me he distraido +con los errores de usted, hija. Es preciso que usted piense de otro modo +y deseche esas ideas.... Pero digo que me olvide de rezar ... por.... +--?Que ha olvidado usted?--le dijo Clara.--Me olvide de rezar dos _Padre +nuestros_ por el sobrino de nuestro buen amigo don Elias. + +--Jesus; ?Que le ha pasado? ?Que es de el?--exclamo vivamente Clara sin +poderse contener. + +--No se asuste, hermana, que no ha muerto--contesto friamente la devota. + +--?Pues que le ha pasado?--continuo Clara, que se habia puesto palida y +temblorosa. + +--Que esta preso en la carcel, y bien merecido.--?Pues que ha hecho? + +--Alborotar por esas calles y hablar en los clubs una serie de cosas tan +perfidas o infernales, que horroriza el recordarlas. Anoche nos conto +don Elias todo lo que ese desalmado joven ha hecho, y pase un mal rato. + +Clara estuvo un momento sin poder articular palabra. La repentina +noticia la turbo tanto, que no se atrevio a preguntar mas. + +--Hermana--prosiguio la devota,--ique muchachos los del dial! iQue +horrible corrupcion! Ese joven debe ser un monstruo. Pero iay! debemos +tener compasion con los delincuentes que yerran. No es que crea yo, +como Origenes, que hasta el diablo se ha de salvar. Pero debemos +compadecer y amar a los pecadores, aunque estos sean de los mas +empedernidos y rebeldes. + +--?Pero que ha hecho?--repitio Clara, haciendo un gran esfuerzo para +disimular su turbacion. + +--No lo se punto por punto; pero son cosas tan horribles.... Ha hecho lo +que otros tantos desvergonzados que andan por ahi. Esta sociedad esta +perdida. A ver, hermana, si aprende usted pronto eso que le he dicho +sobre la gracia eficaz. + +--?Pero esta preso?--anadio Clara con mas miedo.--Preso, si, y no lo +soltaran tan pronto. Pero esta usted inmutada ... Ya, le tiene +compasion, y es natural. La compasion a los semejantes es una de las +virtudes que mas recomienda Tertuliano. Usted esta palida, hermana. +Pero, ya: es efecto de la compasion. Voy a rezar. Y dejando el libro, +tomo el rosario y rezo. Clara bajo la cabeza y siguio cosiendo. Era tal +su congoja, que no daba un punto a derechas; picose los dedos muchas +veces, y la costura salio tan mal que pronto fue preciso desbaratarla y +coserla de nuevo. + +Dejemoslas y acudamos a las visitas. En la sala estaban Maria de la Paz, +Salome, y delante de ellas, en pie y respetuosamente, Elias Orejon y el +ex-abate don Gil Carrascosa. + +Nada hemos hablado hasta ahora de la amistad de este singular personaje +con las venerables viejas. Carrascosa, en su calidad de abate +entrometido, frecuentaba la casa de Porreno, lo mismo que otras de la +mas elevada jerarquia. Aun hemos oido contar a personas de toda +veracidad que el intruso y audaz hombrecillo habia tenido una parte +principal en las misteriosas relaciones de Salome con aquel joven +militar, a quien enviaron al Peru despues del rompimiento de la dama con +el imberbe duque de X.... + +Carrascosa era hombre de mucha travesura y socalina, sutil como el aire, +capaz de urdir en el seno de las familias las mas habiles maranas; iba y +venia sigilosamente su color de preparar fiestas, de arreglar +procesiones, y era, en resumen, un picaro tercero. Asi le llamamos por +no darle otro nombre un poco soez, que alguien le aplico oportunamente y +conservo entre muchos con justicia. + +La amistad de las tres viejas se interrumpio con la desgracia, y solo de +vez en cuando las visitaba, recordandoles los tiempos pasados con una +elocuencia y un calor que no agradaban a dona Paz. Ultimamente, sus +visitas eran mas frecuentes y mucho mas afectuosas sus demostraciones +de amistad. El dia en que los encontramos aqui habia ido con Elias; y +por algo extraordinario iba sin duda, porque su vestido era el mas +escogido y su cara estaba mas lavada que de costumbre. Los puntiagudos +faldones de la mejor de sus tres casacas se balanceaban al compas de las +piernas en la parte posterior del cuerpo; el tupe habia recibido doble +racion de pomada, y la corbata, aumentada con nuevos pliegues, formaba +un blanco follaje, una pechuga escarolada debajo de la barba. Cuando el +abate se ponia este traje, habia pronunciado ya la _ultima ratio_ de su +peculiar elegancia. + +Coletilla se despedia ya despues de haber saludado a las damas. No venia +sino a ratificar un tratado que ultimamente ajusto con Paz. Ya sabemos +que las senoras tenian el segundo piso de la casa simplemente ocupado +con los muebles de familia de que no habian querido deshacerse. Este +piso era muy pequeno y abuhardillado, comunicandose con el principal por +una escalera interior. + +Las damas habian propuesto a Elias que se fuese a vivir a aquel sitio, +comiendo con ellas en calidad de huesped, y al buen viejo le vino este +arreglo como de molde, porque le producia un ahorro, y ademas le ponia +en estrecho contacto con sus antiguas amas, que tenia siempre en tanto +aprecio. Economia, comodidad, seguridad: estas tres ventajas vio en la +proposicion, y acepto. Aquel dia vino a darles la respuesta definitiva: +sobre el precio no hubo disputas. + +Cuando Coletilla se marcho el abate se preparo a tomar la palabra: hizo +mil muecas, sacando a la superficie de su cara todo su repertorio de +sonrisas. No seremos indiscretos en decir, anticipandonos a la +declaracion expresa del mismo don Gil, que iba a invitar a las tres +damas para una fiesta religiosa. Tambien nos atrevemos a indicar, con +todas las reservas imaginables, que aquello no era mas que un pretexto +que ocultaba otros fines. + +Cuando rompio a hablar, lo primero que hizo fue preguntar por dona +Paulita, y tambien por Clara, empleando algunas discretas reticencias. +Despues dijo: + +--Pues yo venia a decir a ustedes si quieren honrar con su presencia la +funcion que la Hermandad de la Pasion y Muerte celebra manana en la +iglesia de Maravillas. Yo soy el secretario de la Cofradia, y gracias a +mi se ha arreglado la fiesta. Yo les aseguro a ustedes que sera de lo +mas lucido que se ha visto en la Corte. + +--No sera nunca como la que hicimos el ano 98 en las Ninas de Loreto, +cuando se traslado la Virgen de los Dolores del oratorio del +Olivar--dijo Salome. + +--No fue el 98, sino el 3; que me acuerdo como si hubiera sido +ayer--dijo Paz. + +--Te digo que fue el 98--insistio la otra. + +--Estoy segura que fue el ano 3--dijo Paz,--cuando el primo vino de la +guerra de Francia. + +--Que el 98, Paz--afirmo Salome,--el 98. Hace ya veinticinco anos. + +--Jesus, mujer: te aseguro que fue el ano 3; me acuerdo bien. Yo tenia +entonces ... quince anos. + +--Senoras, no hace al caso la fecha--dijo Carrascosa, cortando aquella +peligrosa cuestion. + +Y despues continuo: + +--Gracias al petitorio que yo dirijo, se han reducido dos mil y pico de +reales. Tenemos misa con orquesta de capilla, y nos predica el padre +Lorenzo de Soto, que es un orador que vale un Peru. + +--iOh! no me le nombre usted--dijo Salome, apartando la cara y +poniendole delante de ella la mano abierta a guisa de pantalla:--es un +clerigo pervertido, contaminado con las ideas del dia. Despues que los +liberales le hicieron Provisor da Astorga, esta en poder del demonio. +Hube de caerme muerta cuando el dia de la fiesta de la Virgen de la +_Leche y Buen Parto_ le oi decir en San Luis que era preciso +reconciliarnos con los que habian trastornado a nuestra patria. ?Como +puede haber llegado a ese extremo de perversion una persona ten docta +como el padre Lorenzo de Soto? + +--Senora, yo tengo para mi que es un gran predicador--dijo +Carrascosa.--El ano 12 fue, como ustedes saben, Diputado en aquellas +Cortes; el 14 firmo la exposicion de los _persas_.iNoble caracter! +Despues, la amistad del Rey le ha elevado a puestos muy altos; y para +probar su merito, baste decir que el fue quien descubrio la +conspiracion de Porlier. Despues del 20 se ha hecho enemigo de la +Constitucion, lo cual es digno de alabanza, porque de otro modo hubiera +perdido su prebenda. Pero nada de esto hace al caso, sino que predica +manana, y que esta tarde tenemos Completas, en que cantan los tiples de +Avila y el padre Melchor, franciscano de Segovia. Manana oficiara el +reverendo obispo do Mechoacan, y por la tarde habra procesion, a que +asistira la Cofradia del Paso, la del Santo Sudario, y tambien iran los +ninos del Hospicio. + +--iAy, don Gil!--exclamo con acento de profundisimo desconsuelo Maria de +la Paz,--?Como se atreven a sacar los santos a la calle con estas +cosas? Mas querran ellos estarse en sus casas que no salir a ver todas +las iniquidades que cometen los hombres. + +--Puedo asegurar a usted--dijo el abate con sonrisa diabolicamente +ironica--que no se han quejado, ni se quejaran por el paseo. Lo mejor de +la procesion es la comitiva que tenemos organizada. Iran catorce +virgenes vestidas de blanco, con coronas de rosas, velos, escapularios, +y cirios en las manos. + +--Esas comitivas--dijo con muy mal humor Maria de la Paz--no me hacen +gracia. iEs una cosa tan mundana! Alli van los hombres solo por ver a +las muchachas; y las muchachas que hacen de virgenes, van solo a que las +vean, y en lo menos que piensan es en los santos y en Dios. Esas son +cosas de Francia, senor don Gil. Antes no se usaban aqui semejantes +inmoralidades, y dia vendra en que se acaben costumbres tan +escandalosas. + +El timbre nasal de la voz de dona Paulita, que se hallaba en la +habitacion inmediata, resono en la tala, trayendo la opinion de la +santa, que no por estar rezando dejaba de prestar atencion a cuanto en +la sala se decia. + +--iAh!--exclamo, alzando la voz para poder ser oida por don Gil--no me +nombren esas procesiones de virgenes mundanas. iQue virgenes seran esas +que salen con coronas de rosas y cirios en las manos! Una vez vi eso, y +me entro tal grima, que tuve que confesarme en seguida de la colera que +me habia dado. No me nombren eso. iQue escandalo, Dios mio! iA donde +iremos a parar asi! + +--Pues, senoras--manifesto don Gil, respirando fuerte, como si con el +aliento adquiriera la fuerza que contra tantos y tales enemigos +necesitaba:--yo, senoras, respetando la opinion de ustedes, encuentro +que esas procesiones son muy pateticas, muy expresivas, muy religiosas. +De todos modos, ya la procesion esta arreglada, y hay que llevarla +acabo. Hemos estado buscando jovenes, y ya hemos encontrado algunas; +pero aun nos faltan cinco. La fiesta es manana: y si no encontramos hoy +esas que faltan, se va a deslucir la funcion. iQue contratiempo! No +saben ustedes cuanto he trabajado para buscarlas. Son muy guapas las +que tengo ya. + +--Senor don Gil, por Dios--chillo Salome en el tono de una honesta dama +que reprende el atrevimiento de su galan. + +--Senoras, ?que tiene eso de particular? Si Dios las ha hecho guapas, +?que vamos nosotros a hacer? Pero iay! me faltan cinco. Por eso he +venido aqui. Y se detuvo como cortado. + +--iHa venido usted aqui!--exclamo Paz abriendo mucho los ojos. + +--iHa venido usted aqui!--murmuro Salome con subito cambio de color. + +Las dos ruinas se miraron Aquella mirada fugaz fue terrible. Un +observador oculto e inteligente hubiera advertido tal vez que en aquel +mutuo rayo por una y otra lanzado, se examinaron, se despreciaron, +cambiando como una expresion de rencor que cada una lanzo para la otra. +Pero Carrascosa, aunque era buen observador, no pudo advertir al breve +resplandor de aquella mirada fugaz como un relampago, los dos abismos +que, abierto el uno frente al otro, se contemplaron un instante, +mostrandose todo su horror. No se crea por esto que tia y sobrina no se +querian bien, no: se amaban, si cabe expresarlo asi; se amaban como +pueden amarse dos personas que se fastidian juntas. Sigamos. + +Un profundo y lejano suspiro anuncio la admiracion de dona Paulita. + +--Si, he venido aqui a ver si ustedes consienten ...--continuo el abate. + +El retablo que en la persona de Paz hacia veces de rostro, se puso de +color de remolacha, y los ojos de Salome miraron al cielo, no sabemos si +por un movimiento natural o por una calculada combinacion de ademanes. + +--Eso no tiene nada de particular, senoras, nada de particular; al +contrario.... + +--iSenor don Gil!--dijo Salome con una cosa parecida al rubor. + +--iSenor don Gil!--exclamo Paz con toda la majestad de su caracter +reunida en un solo gesto. + +El que habia sido abate y covachuelista comprendio que le habian +entendido mal. + +--Voy a rectificar--exclamo. + +--A rectificar, como dicen en las Cortes--indico Salome en un arrebato +de amabilidad repentina e inexplicable que no pudo contener; amabilidad +rarisima en ella y que era sin duda signo de una gran agitacion. + +El buen humor de la segunda ruina era siniestro. + +--Quiero decir--continuo el abate, despues de toser dos o tres +veces--que venia a ver si consentian ustedes en que esa joven ... esa +joven que ustedes protegen.... + +A Salome le entro una tos convulsiva, no sabemos si originada por una +causa fisica o por la necesidad de disimular y no ofrecer a la +contemplacion de don Gil las arrugas triangulares y el color cardeno +que aparecieron en su cara al oir aquella proposicion. Maria de la Paz +se restrego un ojo como si le escociera. Oyose la voz de dona Paulita +que rezaba un latinajo incomprensible. + +--Esa joven--continuo Carrascosa,--que se llama ... ya no me acuerdo de +su nombre. Pues ... esa que es tan guapita y tan modesta. De seguro no +habra en la procesion ninguna que la iguale. + +--iSenor don Gil!--exclamo Maria de la Paz Jesus con explosion de colera +repentina.--?Como se ha figurado usted que yo podia consentir en +semejante cosa? Ya le he dicho a usted que esas comitivas me parecen muy +indecentes, y si esa nina quisiera prestarse a ser escandalo de la +Corte, no entraria mas en esta casa. Por parte suya, no dudo que +consintiera, porque es tan aficionada a coquetear por ahi, que si la +dejaran habia de estar todo el dia en la calle detras de los hombres. +Pero no ... no me hable usted de eso. + +--Yo sospechaba desde el principio a donde iba usted a parar, senor +Carrascosa: pero quise aguardar a que se explicase--dijo Salome con +mucho desden. + +--Senoras, veo que son ustedes inflexibles. Conozco mucho la noble +entereza del caracter de ustedes y el teson de sus principios para +insistir mas sobre este punto. + +En aquel momento dona Paulita, que, sin salir de la habitacion interior, +no perdia silaba de lo que alli se decia, tomo parte en la conversacion, +variando de sitio para que la oyeran mejor. + +--iOh, Dios mioi--dijo.--No consentire yo tal cosa. iHasta las personas +mas perfectas caen alguna vez! iHasta de los hombres mas de bien y de +mejor conducta se vale el demonio para sus perversos fines! iQuien diria +que usted, senor don Gil Carrascosa, habia de ser instrumento de +perdicion para esta pobre muchacha! + +--iYo, senora mia! + +--No: ya se que es sin querer, que a veces Dios permite que una persona +buena sea, sin saberlo, causa de la perdicion de otra. No le echo a +usted la culpa. Pero esta pobre nina tiene quien vele por ella. No +caera otra vez; que gracias a un buen angel ha salido ya del abismo la +pobrecita, y se ha salvado. Ya esta hecho lo principal; de modo que +ahora, con una vida ejemplar consagrada enteramente a la oracion, su +alma se purificara por completo. No temas, nina--anadio, volviendose +del lado en que estaba Clara;--no temas, que no volveras a caer, y si +saliste del pantano del mundo, ha sido para continuar pura y sin +mancha lejos de el. Y no desconfies de ella--prosiguio mirando a la +sala y dirigiendose a las dos esfinges: no desconfies de ella, porque +es muy buena. + +Salome movio la cabeza en senal de duda. + +--Es muy buena, muy buena companera mia--continuo la devota--Aunque el +mundo trato de corromperla, ella tiene muy buen fondo, y el alma esta +santa: lo he conocido. Perdera la corteza de las viles pasiones que el +mundo le ha ensenado. Estoy tan interesada en su salvacion, que quiero +unirme a ella para toda la vida y salvarla conmigo. iOs aseguro que asi +sera! Amadla vosotras, que Dios manda amar a los pecadores, sobre todo +cuando estan arrepentidos. ?No es verdad que estas arrepentida, hermana? + +No se oyo ninguna respuesta. Clara contesto sin duda que si con un +movimiento de cabeza. El sermon de la devota dejo un eco en la sala. + +--Senoras: para concluir, me permitire una observacion--dijo don +Gil.--Yo no veo un escandalo en que la senora dona Clarita salga en la +procesion de las virgenes. Al contrario, bueno es que ostente la +hermosura, que es obra de Dios; y la mujer que se esconde y no sale, +impide que se admire una obra de Dios, cual es la hermosura. Esa joven +es un ejemplar prodigioso de las hechuras de Dios, y haciendo que todos +la vean es como se publican las alabanzas del autor de tantas +maravillas. + +--Senor don Gil--objeto Maria de la Paz haciendo esfuerzos para aparecer +serena:--no creia yo que fuese usted tan libertino. Vamos, nosotras +teniamos de usted otra idea; creiamos que.... + +--Yo soy, senora, un hombre como los demas. Admiro las obras bellas de +la Naturaleza, y una mujer hermosa es.... + +--Por Dios, senor de Carrascosa: en verdad tiene usted unas cosas +...--dijo Salome pasando la mano por el fragmento de cabellera que entre +su apergaminada frente y su tocado aparecia. + +--iJesus! reportese por Dios--dijo desde dentro la devota. Me horrorizan +sus palabras. + +Algo mas duro el importante dialogo; pero don Gil, viendo que no sacaba +partido de las tres pecoras, vario de asunto, aunque con poca fortuna, +porque sus amigas le mostraron mucho despego durante toda la visita. Al +fin determino marcharse; se levanto, hizo mil cortesias, les reitero su +respeto y admiracion, prometio volver pronto, y se fue. + +Al llegar a la calle miro a todos los lados como buscando a alguno, y +al poco rato salio del portal de una casa inmediata el joven militar que +hemos conocido desde el principio de esta historia. + +-?Que hay?--pregunto a Carrascosa con mucho interes. + +-Nada, no quieren. Esas viejas son unos demonios contesto riendo de +muy buena gana el abate.--Me parece que por ese camino no +conseguiremos nada. + +-iDiantre de viejas! + +-No la sacamos de esa casa si no ahorcamos a las tres arpias de los tres +balcones, y a Coletilla del tejado. + +-Estoy decidido ya a lo que te dije ayer. Si no la puedo sacar, me cuelo +yo dentro. + +-iHombre, que empeno! ... Eso ya pica en historia. Vamonos de aqui, +que si Coletilla nos ve, de seguro cae de su burro; vamonos y hablemos +del asunto. + +-Eres lo mas inutil ... Veras si yo la saco. + +-Quisiera verlo--contesto Gil; y los dos se alejaron en direccion a +Santa Barbara. + +-Ya tu has olvidado tus antiguas mafias, diablo de abate; ya no sirves +para el caso. A ver como puedo yo entrar ahi; discurre un medio, un +ardid cualquiera: ?para que te sirve esa travesura? a ver. + +-Hay un medio magnifico--contesto Carrascosa. + +-Pues explicate pronto. + +-Voy a explicarlo. + + + + + +CAPITULO XX + + + +#Bozmediano#. + + +Antes de dar a conocer en toda su extension el coloquio de estos +personajes, conviene dar noticias de uno de ellos, ya harto conocido por +el lector. El militar que en el segundo capitulo de esta historia vimos +prestando auxilio a Coletilla y despues introduciendose furtivamente en +su casa, se llamaba don Claudio Bozmediano y Coello. Ya era tiempo de +decir su nombre. Tenia treinta y dos anos, y servia en el ejercito con +el grado de comandante. Su padre fue uno de los venerables legisladores +de Cadiz. Hombre de talento, de notoria probidad, de elevada cuna y +agradable presencia, habia sido siempre muy amado de sus compatriotas. A +la vuelta del Rey fue perseguido como todos, y tuvo que emigrar. Pero +restablecido el sistema constitucional, el viejo Bozmediano volvio a +Espana y ocupo uno de los mas elevados puestos en la politica. + +(Con el nombre de Bozmediano conoceremos en esta historia al hijo de +aquel varon ilustre, cuyo verdadero nombre no podemos usar en nuestro +relato por ser un personaje contemporaneo de memoria muy reciente.) + +Bozmediano, padre, era liberal de corazon. Trataba al Rey, y es seguro +que hizo todo cuanto cabe en fuerza humana para dirigir por camino recto +la torcida voluntad de aquel soberano falaz y perverso. Era rico, y +jamas le movio el interes en asuntos politicos. El amor a su hijo y el +patriotismo eran dos sentimientos profundos que, enlazados y +confundidos, ocupaban todo su corazon. + +Bozmediano, hijo, que es el que mas conocemos, era un joven de +excelentes prendas; pero tenia un defecto que la edad disculpaba. Era +tan aficionado a las muchachas, que el galantearlas entretenia la +mayor parte de su vida, robando tal vez a la patria grandes servicios. +No era un libertino: las queria con toda la buena fe que el naciente +siglo XIX permitia; y aunque el aseguraba no haber encontrado la suya, +entreteniase con las demas esperando. Pero al fin, o la habia +encontrado, o habia hallado una que de fijo le entretendria mas que +las otras. + +Despues que conocio a Clara, habia perdido el reposo. No solo la joven +aquella, por sus cualidades y encantos personales, le interesaba +mucho, sino que en su vida habia encontrado un misterio, para el +interesantisimo, por ofrecerle lo que siempre buscaba con mas afan: +una aventura. + +La aventura se presentaba singularmente dramatica, excitando al mismo +tiempo el amor y la curiosidad de Claudio. La soledad de aquella +huerfana que vivia en compania de un viejo excentrico, la tristeza y +necesidad de desahogo que en ella habia notado, eran causas bastantes +para estimular un espiritu menos impresionable y caballeresco. Su +intento, su gran aspiracion, era descifrar el misterio de aquella casa, +y despues salvar la encantadora y desdichada muchacha de la odiosa tutela +de su guardian. + +--Hay varios medios de entrar en la casa--decia Carrascosa tomando el +brazo del militar:--paro hay uno que es excelente. Esas viejas tienen +un arrendatario que ahora debe venir a pagarles sus rentas, lo poco que +tienen. Lo se por Elias. Estamos al aviso, le compramos, le hacemos +escribir una carta diciendo que esta enfermo y que envia a su hijo con +el dinero; usted se disfrazara de labriego, entra en la casa, y una vez +alli, icataplum! le ha dado un desmayo, un accidente terrible. No tienen +mas remedio que dejarlo en la casa ... le meteran en un desvan, y +durante la noche, cuando ellas duerman, se apoderara de la chica, y ... +a la calle. + +--Calla, imbecil: eso no puede ser. No se en que comedia he visto eso, +que es muy bonito en el teatro; pero en la vida.... Yo quiero entrar en +mi traje habitual, con mi nombre ... pero es preciso un pretexto, porque +supongo que esas viejas seran la misma desconfianza. + +--Armaran un escandalo y sera tal el vocerio que se oira en Jetafe. Es +preciso ir con tiento. + +--Pero, hombre--dijo Bozmediano, que no tenia noticia de que +semejantes tipos existieran en el mundo,--?que gente es esa?... ?Cual +es su caracter, su vida, sus habitos, que hacen y por que esta ahi esa +pobre muchacha? + +--Dichoso usted que no conoce a esas diablas de Porreno. Son los pajaros +mas raros que hay en el mundo. Cuando tengo mal humor voy a reirme con +ellas, oyendolas disparatar. Fueron ricas, pero han venido a menos; creo +que el dia menos pensado se comeran unas a otras. + +--?Y en que se ocupan? + +En nada, mejor dicho, en rezar. Una de ellas es santa, y le aseguro a +usted que cuando se pone a hablar de sus santidades es cosa de morirse +de risa. iY que impertinentes son! Cuando les propuse lo de la +procesion, con objeto de sacar de alli a Clarita, se pusieron hechas +unos grifos. Ya me figure yo que no consentirian; y en verdad, amigo, +que el proyecto que acaba de fracasar era atrevidillo. + +--?Y como ha venido aqui esa Clarita? + +--Yo no se: cosas de Elias. + +--Hombre, hableme usted de ese Elias. El dia en que le conoci por +primera vez me parecia lo mas raro del mundo. Ya habia yo oido hablar de +Coletilla. + +--Elias es un loco rematado, es realista; pero con un fanatismo que le +llevara hasta el martirio. + +--?Y quiere a esa joven? + +--No se: yo lo dudo. Coletilla no ama mas que al Rey, mejor dicho, al +Principe real. + +--Pues bien: a ver como me introduces en esa madriguera. + +--Es preciso entrar de _ocultis_--dijo con la mas maliciosa +sonrisa el abate. + +--Y que sacamos de eso?--contesto en el colmo de la confusion +Bozmediano.--Entro, por ejemplo, de noche: si alguna me ve, me creera +ladron, chillara, y entonces ... ibonita aventura! Ademas, Clara no esta +prevenida, no tiene relaciones conmigo. ?Que voy yo a hacer alli? Yo +quiero introducirme sin que se sospeche nada, entablar amistad con ella. + +--Tengo una idea--exclamo Gil golpeandose la frente. + +--?A ver? + +--Usted va a entrar en un momento en que Clarita este sola. + +--?Sola? Pues esos demonios, si salen alguna vez, ?la dejaran alli? + +--Si. + +--?Y cuando salen? + +--Yo me encargo de averiguarlo y de arreglar eso. + +--Explicate mejor. + +--Lo primero que usted debe hacer, senor don Claudio es escribir una +carta a la nina. Yo tambien me encargo de eso. + +--Bien: ellas salen; probablemente la dejaran encerrada, ?Como entro yo? +?Voy a estar descerrajando puertas? + +--No, senor: usted entrara comodamente y sin ruido. + +--A ver como es eso, diablo de abate. + +--?Recuerda usted aquel vestido de abate que yo tenia alla por los +anos 10 y 12? + +--?Que he de recordar yo?--dijo Claudio, picado y curioso. + +--Calma, amiguito--contesto don Gil, poniendole la mano en el +pecho:--?recuerda usted mi gorro y mis calcetas, un primor de costura +y de corte? + +--?Y que tiene eso que ver con la...? + +--Vamos alla. Pues ese traje, ese gorro, esas calcetas, me las hicieron +dona Nicolasa y dona Bibiana Remolinos, personas eminentes en el arte de +coser, a quienes tendre el gusto hoy mismo de presentar a usted. + +--?Pero que jerga es esa? ?Que demonios tiene eso que ver con lo que +te pregunto? + +--Usted no cae en la cuenta--contesto el socarron del abate,--porque no +sabe que esas dos senoras viven en la misma buhardilla en que hace diez +anos vivio la hija del herrero, Josefita Pandero, de quien anduvo tan +enamorado el conde de Valdes de la Plata: es decir, en el numero 6 de +la calle de Belen. Yo anduve en el asunto. + +--Ya recuerdo haberte oido contar algo de eso. ?Pero que tengo yo que +ver con Josefita Pandero ni con esas senoras Remolino...? + +--Usted no comprende lo que quiero decir, porque no recuerda que el +conde de Valdes de la Plata, no pudiendo sonsacarle la nina al herrero, +que la guardaba como si no fuera mujer, alquilo la casa inmediata, y no +paro hasta abrir una comunicacion que le permitio profanar el hogar de +aquel testarudo Vulcano. + +--Ya.... + +--Pues ... mis amigas las costureras viven en el numero 6, donde vivio +la hija del herrero, y mis amigas las Porrenos viven en el 4, donde +vivio el conde de Valdes de la Plata; y en resumen, si una puerta, +habilmente hecha, permitio a un caballero pasar del 4 al 6, tambien +abrira paso del 6 al 4 untandoles las unas a esas costurerillas, que, +dicho sea da paso y en honor de la verdad, tienen para el pespunte unas +manos que son una gloria. + +--Ya comprendo. ?Y esa puerta existe? + +--iPues no ha de existir! Yo la he visto, yo respondo de todo: me +encargo de averiguar cuando salen las arpias, de llevar la cartita y de +facilitar el paso.... + +--No es mala idea--dijo el militar--y, sobre todo, mala o buena, yo la +he de llevar a cabo. ?Y que haremos para que esa lechuza de Coletilla no +nos estorbe? + +--Coletilla no nos estorbara. De lo menos que el se ocupa es de la +muchacha, cuyo porvenir no le importa un comino. El no se ocupa mas +que de.... + +--?De conspirar, eh? + +--Pues ya. Amigo don Claudio, Elias es hombre fuerte y tiene amistades +muy altas. Puede mucho, y asi con su humildad y su melancolia es persona +que maneja los titeres. Le digo a usted que se va a armar una.... + +--?Con que conspiran? Si conspiran los realistas, es seguro que tu +estaras con ellos, ?no? + +--Hombre, yo ...--contesto Gil maliciosamente--yo soy hombre de orden, y +nada mas. Si ando con Elias y me trato con los suyos, es solo por +enterarme de sus manejos, pues.... + +--Siempre el mismo truhan redomado: nadie como tu ha sabido navegar a +todos los vientos. + +--Ya sabe usted, senor don Claudio--contesto Carrascosa--que me acusaron +de realista y me quitaron mi destino. ?Yo que iba a hacer? ?Iba a +morirme de hambre? + +Las ideas no dan de comer, amigo. Usted, que es rico, puede ser +liberal. Yo soy muy pobre para permitirme ese lujo. + +--iSolemne tunante! + +--Lo que hago es estar al cabo de todo. ?Quiere usted que acabe de ser +franco? Usted es buen amigo y buen caballero. Voy a ser franco. Pues +sepa usted que esto se lo va a llevar la trampa. Esto se viene al suelo, +y no tardara mucho. Se lo digo yo y bien puede creerme. Dice usted que +soy un solemne tunante. Bien: pues yo le digo a usted que es un tonto +rematado. Usted es de los que creen que esto va a seguir, y que va a +haber libertad, y Constitucion, y todas esas majaderias. iQue chasco se +van a llevar! Le repito que esto se lo lleva Barrabas, y si no, +acuerdese de mi. + +--?Ya empiezan las facciones, eh? Pues es cierto que les daran que +hacer, porque los liberales no se maman el dedo, amigo Carrascosa. + +--iAh!--contesto el otro, riendo como un diablillo.--?Que no se maman el +dedo? Ya vera usted lo que va a salir de aqui. Usted, Bozmediano, +arrimese a buen arbol.... Mire que se lo aconseja quien sabe lo que son +estas cosas.... Pero volvamos al otro asunto. En lo concerniente a +Clarita, voy a darle a usted un dato muy importante. + +--A ver. + +--Este Elias tenia un sobrino en Ateca. Clara estuvo alla hace unos +meses. El sobrino es joven, decidorcillo, medio galanteador.... +?Necesito decir mas? + +--Vamos, ya parecio aquello--dijo Bozmediano con mucho interes.--Apuesto +a que es su novio. + +--Pues ganara usted. Yo estuve en Ateca en aquellos dias, y supe que los +dos chicos se querian. Me parece que se quieren todavia. + +--iHola, hola! ?esas tenemos?--dijo Bozmediano amostazado--?Y como hasta +ahora no me habias dado esa noticia? + +--Porque hasta hoy no habia sabido que ese chico llego y esta en Madrid. + +--?En Madrid? + +--Si; pero se las compuso de tal modo, que llegar aqui y ser metido en +la carcel, fue todo uno. + +--?Pues que hizo? + +--Es muy aficionado a la politica. Alla en Zaragoza hablaba mucho en +los clubs. El chico estaba envanecido; llego a Madrid; sus amigotes +le llevaron a la _Fontana_; hablo; a la manana siguiente se mezclo +en el tumulto de la procesion del retrato de Riego: chillo en la +calle, alboroto, vino la policia, le echo mano y le llevo a la +carcel, donde esta. + +--?Y su tio no procura sacarlo? + +--Usted no conoce a esa fiera. Su tio, al saber que el muchacho era +exaltado y que la echaba de orador, se puso hecho un veneno, fue a la +carcel, le rino de lo lindo, y ha roto con el, diciendole que mientras +tenga aquellas ideas no parezca por su casa. + +--Ese hombre es lo mas excentrico ... + +--Si, senor. Pero la pobre muchacha esta seguramente pasando las +mayores amarguras, y tendra el corazon tamanito al ver lo que le pasa a +su pobre amigo. + +Bozmediano permanecio meditabundo algunos instantes. Despues dijo con +mucha calma: + +--Ya se lo que tengo que hacer. + +--?Que va usted a hacer? + +--Todo lo posible para que pongan en libertad a ese joven. Estoy seguro +de que lo conseguire. + +--iHombre, pues es usted lo mas raro! ... No se comprende dijo sonriendo +y con asombro don Gil.--?Con que esta usted haciendo el amor a la +chica, y le va a poner en libertad al novio? Si digo yo que usted es +tonto, don Claudio. + +--No tengo duda alguna: le pongo en libertad. Veremos como ella lo toma. +Haremos que sepa que yo le he puesto en libertad, yo. + +--Buena la va usted a hacer. Estos entes caballerescos son +incomprensibles. Ese muchacho sera un estorbo mas para nuestro plan, +para el escalamiento y ... + +--No importa: alla veremos. Sobre lo demas, lo dicho, dicho ... La +carta, alejamiento de las arpias, la puerta del desvan.... + +--Todo presto, todo arreglado. No hay mas que hablar. Dios se la +depare buena. + +Despues de estas palabras se separaron. El ex-abate, al partir, se reia +con muy buenas ganas del joven militar, a quien queria servir llevado de +miras ulteriores, esperando un ventajoso arrimo en aquella situacion +politica. El otro se dirigio a su casa, pensando a la vez en la +repugnante astucia de don Gil y en los peligros de su aventura. + +El ardid amoroso que pensaba emplear Bozmediano era cosa muy comun a +principios del presente siglo, en que se conservaba aun la rigidez de +los principios domesticos que habian hecho en tiempos anteriores una +fortaleza de cada hogar. + +En el siglo XVII, cuando nuestra nacionalidad vigorosa, original y +profundamente caracteristica, no habia recibido influjo extranjero, los +espanoles se componian de otro modo: iban a su objeto por medios mas +violentos, mas decididos, mas romanticos, que indicaban antes la pasion +que la intriga; mas bien la resuelta actitud del valor que el ingenioso +intento de la astucia. Aquel fue el siglo de los raptos del convento, +de las escaladas por el jardin, de las fugas, de los atropellos, de los +sublimes atrevimientos. Entonces hubo un galan, segun dicen (el Conde +da Villamediana), que quemo su casa solo por el placer de sacar en +brazos a una dama. + +La irrupcion de costumbres francesas, verificada con la venida de la +dinastia nueva a principios del siglo XVIII, modifico esta como otras +cosas. La sociedad que se imponia a la nuestra era menos grande, menos +valerosa, menos apasionada; pero mas culta, mas refinada, mas hipocrita. +Con ella vinieron los abates, y vino la literatura clasica, fria, +ceremoniosa, falsa, hipocrita tambien. La poesia pastoril, ultimo grado +de la hipocresia literaria, tuvo un renacimiento funesto en el siglo +pasado. Al compas de los madrigales, los abates hacian el amor +callandito en los salones. Los amantes, que componian versos de casto e +insipido pastorileo, no podian entrar en las casas como aquellos a +quienes encubria su dignidad, y entraban disfrazados o empleando los mas +extravagantes y rebuscados medios. + +Con la sociedad nueva vino la moda nueva. Esta trajo las pelucas +blancas, los peinados complicados e hiperbolicos; y con el artificio +de estos peinados se creo el peluquero de las damas, hombre gracioso +que entraba en todos los tocadores, y era tercero en toda +intriguilla de amor. + +Ningun siglo ha visto, como el decimoctavo, la astucia sirviendo al +amor. Veiase a los amantes arrostrando la ridiculez de situaciones muy +raras para poder hablar con sus damas. La casa era invadida; pero no +como la invadian nuestros caballeros del siglo anterior, espada en mano, +batiendose con una turba de criados y dos docenas de alguaciles, sino +astuta y solapadamente, enganando a las familias, abusando de la +confianza o encubriendose con un disfraz ingenioso y a veces grosero. + +En 1821 estos procedimientos estaban aun en boga, y Bozmediano era +maestro consumado en el asunto. Conocia el resorte de los barberos, de +las terceras, de los abates, siendo muy diestro en el uso de disfraces, +enganos y supercherias amables, como entonces se llamaba a estas cosas. +Si no pudo emplearlos en la aventura que le vemos emprender, a causa de +las singulares, costumbres de las tres senoras, no fue culpa suya; y +solo a los obstaculos y dificultades que presentaba el terreno, se +debio, como el decia, que empleara medios un poco mas violentos. + + + + + +CAPITULO XXI + + + +#iLibre!# + + +Ante todo, Bozmediano, guiado por un sentimiento facil de comprender, +resolvio firmemente hacer cuanto en su mano estuviera para poner en +libertad al pobre Lazaro. Servir al que podia considerar como su rival, +le parecia un acto que podia asegurarle la benevolencia de Clara; y esta +benevolencia, bien y astutamente dirigida, podia convertirse en amor. No +procedia este como los amantes vulgares, en quienes la pasion no es mas +que un egoismo un poco espiritualizado. En Bozmediano los movimientos de +delicadeza y generosidad eran espontaneos y vehementes. + +No le fue dificil conseguir lo que apetecia. El secretario del jefe +politico, informado por la policia, le dijo que el preso era un +agitador, pagado por los amigos de la reaccion; pero Claudio lo disculpo +cuanto pudo, diciendo que era un joven sin experiencia ni juicio; y al +fin, despues de muchos empenos y recomendaciones, se dio la orden para +ponerle en libertad. + +Bozmediano se dirigio a la Carcel de Villa. Lazaro, despues de la visita +de su tio, habia caido en lugubre abatimiento. Aquella fiebre angustiosa +que llenaba la imaginacion de alucinaciones terribles, haciendole sufrir +tan grandes tormentos, habia degenerado en lento marasmo, en un letargo +moral que le embrutecia. Su inteligencia, tan viva y brillante en otras +ocasiones, estaba adormecida; y recostado en un rincon, con la vista +fija en el angulo opuesto, sus ojos buscaban la obscuridad como unico +descanso. El descuido, el abandono, la atonia y un sopor estupido se +pintaban en su actitud. + +Cuando le notificaron que estaba libre, tardo mucho en adquirir la +completa nocion de aquel cambio. Rehaciendose un poco, creyo que a su +tio debia semejante favor, con lo cual la persona de Elias gano +momentaneamente su afecto. Pero al salir encontro a Bozmediano que le +saludo con mucha cortesia, repitiendole que estaba libre y podia +retirarse a su casa. + +Sintiose conmovido ante la generosidad desinteresada de aquella persona; +pero pronto empezaron las dudas y la confusion. ?Quien era aquel joven? +?Le habia favorecido por generosidad o por miras ocultas? No le conocia. +?Por donde sabia su nombre y que estaba preso? + +Lazaro no penso mucho en esto. Hablaron al salir, y le parecio que +Bozmediano era bueno y honrado, dispuesto a la amistad y a las buenas +acciones. Cuando marchaban juntos por la calle de Atocha, el aragones +escuchaba las palabras de su desconocido favorecedor con la tranquila +atencion de la inferioridad; admiraba sus maneras, su entendimiento, su +fisonomia, su modo de expresarse, y en aquel momento le parecio el mas +cumplido caballero que habia visto. Comprendio tambien que era un joven +distinguido, rico e influyente, y su admiracion tuvo mucho de respeto. + +--?Pero a que circunstancias debo este gran favor que usted me ha +hecho?--decia Lazaro.--Quiero saber como podre pagar.... + +Claudio, que queria eludir el verdadero motivo de aquel acto, divago, +dando a Lazaro una porcion de senas que aumentaron su confusion: le +hablo de don Elias, de su pueblo, del club de Zaragoza, de la _Fontana_. + +--En fin--dijo, decidido a salir del atolladero:--no quiero llevarme el +merito de una accion que no debe usted agradecerme. Cada cosa en su +lugar. Yo le he puesto a usted en libertad, pero no he sido mas que un +intermediario. + +Lazaro comenzo a ver obscura la situacion. Pararonse, y se miraron. La +sonrisa que en aquel momento se dibujo en los labios de Claudio, le +parecio al otro cosa de muy mal agueero, y empezo a bajar a su +favorecedor del alto pedestal en que le habia puesto. + +--Si--continuo el militar:--no es a mi a quien debe usted este favor; es +a una persona que debe de querer a usted mucho, segun las apariencias. + +Lazaro iba a pronunciar el nombre de Clara; pero se contuvo, porque +multitud de pensamientos que se le agolparon a la imaginacion, le +hicieron detener un buen rato fija la vista en el militar. Aquel tropel +de pensamientos fue una serie de rapidisimas nociones que se borraban +unas a otras, sucediendose con precipitado vertigo. Ella le conocia, le +habia visto; Bozmediano era una agradable persona: este le habia puesto +en libertad; ella se lo rogo tal vez; ella le tenia lastima; el quiso +complacerla. ?A que precio? ?Con que fin? ?Desde cuando?... + +Por fin el aragones se atrevio a preguntar quien era la persona a quien +debia su libertad. + +--Vamos--dijo Bozmediano con cierta vocecilla impertinente.--Bien sabe +usted lo que quiero decir. No es necesario pronunciar fu nombre. Es +natural que se haga usted el desentendido. Como halaga tanto su amor +propio el ser querido por persona de tanto merito.... No sea usted +ingrato, joven, que ella no lo merece. + +--No se lo que quiere usted decir--manifesto Lazaro en el tono de un +examinado desaplicado que se hace repetir la pregunta por retardar la +contestacion que no sabe. + +Bozmediano hablo mas; pero vino a decir lo mismo. A Lazaro le parecia un +agravio inferido a Clara el publicar su afecto, el depositar tan honesta +y delicada confidencia en el conocimiento de un intruso, si, porque +Bozmediano era un intruso, que se habia metido a darle libertad sin que +nadie se lo pidiese. + +--Bien sabe usted a quien aludo--dijo Claudio, dandole una palmada en el +hombro con llaneza y confianza;--pero como usted esta tan orgulloso con +ser novio de esa joven, se da usted ese tono. + +--iOh! no--replico el sobrino de Coletilla avergonzado.--La verdad es +que no se quien es esa persona que usted dice. + +Bozmediano estrecho la mano del joven aragones y le hizo muchos +ofrecimientos y protestas de amistad. El otro estaba tan aturdido, que +lo contesto mal y con poca cortesia. + +--Se donde usted vive--dijo Claudio retirandose:--nos veremos. Y si no +en la _Fontana_, a donde voy con frecuencia. + +Y se separo. Cuando estuvo a alguna distancia, Lazaro sintio impulsos de +correr hacia el para darle las gracias con mayor respeto; pero en el +luchaban el orgullo y los celos. Le dejo marchar sin decir nada. + +Bozmediano iba diciendo entre si con mucha satisfaccion: + +--Muy vulgar, muy vulgar.... + + + + + +CAPITULO XXII + + + +#El "via crucis" de Lazaro#. + + +Lazaro continuo andando sin direccion fija. Su brusca y misteriosa +salida de la carcel, el conocimiento de Bozmediano y el aturdimiento +producido por sus palabras, le impidieron por algun tiempo darse clara +cuenta de su dificil y rarisima situacion. Pero cuando se vio solo y +anduvo un buen rato, empezo a comprender que no tenia a donde ir, ni a +quien dirigirse, ni con quien vivir. Las palabras dichas por el viejo no +le dejaban duda respecto a su caracter. Era un realista fanatico, un +ciego amante de la tirania. Con los ojos encendidos de colera y el habla +venenosa y fuerte, le habia dicho que no fuera a su casa mientras no +cambiara de ideas, ?Que hacer? Era imposible vivir con aquel hombre +misantropo y cruel, melancolico y feroz como un fanatico musulman. iCuan +contrarias las ideas de uno y otro! ?Que podia hacer? ?Fingir y ser +hipocrita? ?Aparentar un amor a la tirania que le parecia criminal? "No: +eso no puede ser", pensaba Lazaro. Ademas, en la agitacion actual de los +partidos, fingir semejantes ideas era peor que profesarlas. El viejo no +podia admitirle en su casa. Entonces, ?que determinacion debia tomar? +?Adonde iba? ?Volveria a Ateca? ?Y Clara? + +Al acordarse de su infortunada companera, los pensamientos del joven +tomaron otro sesgo. La idea de los pesares de aquella infeliz, condenada +a vivir con un ser tan antipatico, principio a atormentarle. Era preciso +ir alla y ver lo que pasaba en la casa. ?Pero como, si era imposible +visitar a su tio? + +?Iba o no iba? La necesidad le apremiaba. Estaba solo, agobiado de +extenuacion, hambriento y desnudo. Doce cuartos era toda su fortuna; +porque en el camino habia perdido un doblon, y los gastos de viaje +consumieron el otro. Entre tanto se acercaba la noche y no tenia donde +dormir. Si acudia a casa de sus amigos, temia no encontrarlos tan +benevolos como la noche anterior. Ademas, eran pobres, tan pobres como +el, y no podian darle agasajo. + +Era preciso ir. Tambien se le ocurrio tomar el camino de su pueblo y +volverse alla. Conocia un arriero en el parador, que le llevaria de +fiado. Pero ?y Clara? + +Estos eran sus pensamientos cuando acerto a pasar por la _Fontana_. +Sintio gran algazara, parose maquinalmente y tuvo intenciones de entrar. +"No--dijo dominandose--no entrare." Y al mismo tiempo dio un paso hacia +la puerta. + +Sin embargo, atraccion fatal le arrastraba hacia aquel recinto, abismo +de sus primeras y mas bellas ilusiones. + +Los sonidos que alli dentro se oian retumbaban en su cerebro como ecos +infernales de singular fascinacion. + +Retrocedio, volvio a avanzar, se consulto, discutio mentalmente, y al +fin, uniendose la curiosidad a su instintivo deseo de entrar, no dudo +mas y entro. + +Estaban en una discusion muy acaloraba. Por todas partes se alzaban +voces, lo mismo en la region turbulenta del publico que en la del club. +El que estaba en la tribuna logro dominar el ruido y pudo hacerse oir; +pero bien pronto los gritos ahogaron de nuevo su voz. Trataba de la +vergonzosa derrota que habian sufrido los exaltados ante la autoridad de +Morillo, y algunos habian llevado esta cuestion a un terreno personal. +Celosos del decoro de la sociedad y del buen nombre del partido, algunos +oradores denunciaban _a los infames que, disfrazados con el nombre de +liberales, iban a corromper a aquella asamblea, a hacer vergonzosos +tratos en nombre del Rey, a comprar la elocuencia exaltada y a promover +alborotos que no tenian otro objeto que desprestigiar el liberalismo y +dar armas a la reaccion._ + +--iLobos--decia el orador--disfrazados de cordero, que vienen aqui +fingiendo un amor a la libertad que no tienen! iOfrecen oro a los +oradores en pago de un discurso que exalte los animos de la multitud +ignorante! + +--Si: esos infames--decia otro orador--son los que preparan las asonadas +y los que apedrean las casas de los Ministros. El objeto de esta +asociacion es sostener una catedra permanente de las buenas ideas, +dirigir los sufragios; pero nunca patrocinar el libertinaje, ni el +escandalo, ni la anarquia. + +--No--grito otro orador, en quien se fijaban las miradas de todos, y que +se levanto lleno de ira a protestar contra las palabras anteriores.--No: +aqui no hay traidores. Los que tal hacen no pertenecen a la raza de los +humanos: no creo en ellos, y si los hay, que se digan sus nombres. +Sepamos quienes son; conozcamonos. + +--iQue se digan los nombres!--repitieron cien voces. + +--Es preciso--decia el primer orador--purificar esta noble asamblea. +Merced a los infames que la han corrompido, corren por la corte +injuriosas calificaciones de nosotros y de nuestro club. iQue esos +infames salgan de aqui! + +--iQue se digan sus nombres!--respondio la multitud con un rugido. + +--No--decia otro:--esa especie de hombres no existe. + +--Si existe--exclamo exasperado el primero.--Frecuentan este sitio +personas que vienen a pagar con el oro del rey el frenesi oratorio que +enloquece al pueblo. + +--iQuien! iQuien! + +--?Quien de nosotros--continuo el orador--no conoce al llamado Coletilla? +Es un realista fanatico, un malvado agente de la _casa grande_. ?No le +conoceis? Este hombre es una culebra que se desliza entre nosotros para +corromper a los oradores jovenes. Yo se que muchos han recibido dinero +en cambio de discursos muy calurosos. Las asonadas absurdas que vemos +todos los dias, ?a que se deben? No lo dudeis: iabrid los ojos, ciegos! +Se deben al oro de Fernando de Borbon, al oro repartido por ese hombre +insidioso, por ese Coletilla. + +--?Quienes son los venales? Sepamoslo. + +--Desconfiad de los autores de asonadas. + +--Ese es algun amigo del Gobierno--exclamo senalando al orador un +individuo que estaba en la parte del publico. + +--?Amigo del Gobierno?--dijo el orador indignado.--?Por que? ?Porque amo +la libertad sin licencia, la peticion sin escandalo? Vosotros amais la +anarquia y cedeis a la venalidad. Me dirijo a los aragoneses, que este +sitio se distinguen por su lenguaje procaz y su amor a los alborotos. + +--?Que se atreve usted a decir?--exclamo Nunez levantandose como una +furia y apostrofando al primer orador. + +--iQue injuria dirige usted a mis amigos, a mi! + +--Si, senores--grito el otro:--desconfiad de los aragoneses. Un aragones +agito las turbas el dia de la procesion del retrato. + +Algunos miraron a Lazaro que, mudo y helado, presenciaba aquella escena. + +--Y no lo dudeis--continuo el orador.--El que hablo en aquella ocasion +era un vil instrumento de los agentes del Rey. + +--iEs este! iAqui esta!--exclamo uno, senalando a Lazaro a la atencion +de toda la asamblea. + +--Si: el sobrino de Coletilla. + +--iSobrino de Coletilla! iSobrino de Coletilla!--repitieron +muchas voces. + +Tumulto espantoso resono en todo el ambito. Todos se levantaron y +miraron a Lazaro. + +--iEl que hablo la otra noche excitando a la rebelion! + +--iAlborotador de la Plaza Mayor! + +--iEl sobrino de Coletilla! + +Estas ultimas palabras eran el mayor padron de deshonra. Nunez se +levanto a defender a su amigo; pero no pudo: su voz no fue escuchada. +Muchos que temian verse acusados, en cuanto vieron el aluvion que sobre +Lazaro caia, descargaron sobre el toda su ira. + +--?Cuanto te dieron por los gritos del dia de la procesion, +prendita?--exclamo desde el rincon el augusto Calleja. + +--iAfuera con el! + +--iFuera los traidores, fuera! + +--iA la calle, a la calle! + +Lazaro trato en aquel momento supremo de desesperacion de reunir todo su +aplomo para hablar, para defenderse, para gritar, para decir a todos que +era inocente, que era un infeliz, un pobre diablo, el ultimo de los +seres. No le escuchaban. No podia hablar, ni para defenderse, ni para +despreciarlos: se doblego bajo el peso insoportable de tanta mirada y de +tanta colera. La multitud redoblo su furia al ver el estupor y la +postracion de su victima, y tras las palabras vinieron los movimientos: +le mandaron salir, le empujaron hacia la puerta, le echaron. El circulo +en que le tenian se estrechaba cada vez mas; el desdichado joven vio +cien manos sobre su cuerpo; se sintio cogido, como si una culebra se le +enroscara echandole fuertes nudos y apretandole en sus robustos anillos. +El vocerio, el calor, la angustia, la vergueenza, le aturdieron hasta el +punto de hacerle perder la claridad del conocimiento. Sintiose arrastrar +sin ver quien le arrastraba; fuerzas descomunales tiraban de sus punos, +le golpeaban la espalda, le impelian hacia fuera, sintio abrirse la +puerta con estrepito, sintio que su cuerpo recibia una fuerte sacudida, +sintiose arrojado y libre de aquellos brazos terribles; cayo al suelo. +El ruido continuaba en torno suyo, formado principalmente de carcajadas +infernales; pero al fin el ruido se alejo poco a poco: el infeliz +comenzo a experimentar el dolor de la caida y el frio de la tierra. +Estaba en la calle. + +Permanecio en el suelo algunos minutos sin darse clara cuenta de aquel +hecho, y el sudor que le cubria su rostro le produjo una impresion +glacial. Entonces adquirio conocimiento exacto de su situacion, y vio +que estaba en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, inclinada la +frente, caido y revuelto el cabello. El sombrero rodaba a su lado, su +ropa estaba desgarrada y sentia un dolor agudisimo en el codo izquierdo, +duramente estropeado en la caida. El ruido de la _Fontana_ resonaba como +enjambre lejano: a los gritos se unian las palmadas, y una voz agitada y +sonora se elevaba a ratos sobre aquella tempestad de entusiasmo. + +Lazaro vio en torno suyo a tres pilletes que le contemplaban con burla, +y uno de ellos atisbaba una ocasion oportuna para quitarle el sombrero. +Los transeuntes principiaron a formar corro, y alguno llego a inclinarse +con curiosidad para ver si el caido estaba difunto o simplemente +desmayado. Levantose, porque aquella curiosidad impertinente le +molestaba tanto como el rumor que de la _Fontana_ salia, y se alejo de +alli, dirigiendose a la Puerta del Sol. Los gateras le seguian, +acompanados de algunos mas; los serenos le dirigian de lleno la luz de +sus linternas, y los transeuntes se paraban mirandole alejarse, seguros +de que no era difunto ni estaba desmayado, sino simplemente borracho. + +Subio la calle de la Montera, y pregunto por la calle de Valgame Dios, +porque habia resuelto dirigirse a Casa de su tio. Ya no dudaba: su +determinacion era fija, y en aquel angustioso trance, la casa del +fanatico, en cuya puerta habia de dejar sus creencias, sus sentimientos, +le parecio un refugio de paz. + +Despues de todo, los pocos dias pasados en Madrid habian sido continuado +martirio, y la idea de la apostasia que en casa del realista se le +obligaba a hacer, no le molestaba tanto. Estaba herido de muerte en la +imaginacion, es decir, flaqueaba por su parte mas poderosa. Ya no era +aquel joven ardiente que se creia destinado a grandes fines; era un +pobre desheredado sin vigor de espiritu, sin esperanza y sin ideas. No +sabia lo que pensaba, no podia medir la inmensidad del trastorno que su +pariente le exigia, no estaba resuelto sino a echarse en brazos del +primero que fuera capaz de consolarle. + +Llego por fin, despues de preguntar mucho, a la calle de Valgame Dios. +Vio el numero de la casa, miro a las ventanas del segundo piso y habia +luz en las habitaciones. Sin duda estaba alli Clara cansada de +esperarle, desconfiada de verle otra vez. Entro en el zaguan y subio la +escalera tan agitado y palpitante, que al llegar a la puerta se detuvo +porque apenas podia respirar. Despues de algunos segundos, en que trato +de reponerse, alargo la mano, tomo el cordon de la campanilla y tiro muy +suavemente, porque le parecia que iba a incomodar a su tio y a alarmar a +Clara si tocaba mas de lo necesario para hacer constar en el interior la +presencia de un forastero. Pero la suavidad con que tiro su mano +temblorosa fue tal, que la campanilla no sono. Quiso hacerlo con mas +energia, y como estaba tan nervioso, tiro tanto que la campana atrono la +casa. Lazaro se asusto, creyendo que Elias iba a salir hecho una furia, +clamando contra el que asi alborotaba. Largo rato paso sin que nadie +abriera; pero al fin distinguio alguna claridad al traves del +ventanillo; sintio pasos; una mano descorria la tabla, abriose el +agujero y aparecieron dos ojos. + +No eran los de Clara. + +--?Quien?--dijo desde dentro la voz de Pascuala. + +Lazaro pregunto por su tio. + +--Si pero no esta. + +--?Vendra pronto? Soy su sobrino. + +Pascuala abrio la puerta y Lazaro dio un paso hacia adentro sorprendido +de no oir la voz de Clara. + +--No vendra ni pronto ni tarde, porque se ha _mudao_--contesto la +alcarrena. + +--?Como? + +--Como que se ha _mudao_ hoy mismo. Yo estoy aqui todavia, porque quedan +algunas cosillas y el ropero grande, y estoy aqui _pa_ cuidarlo; pero +manana me voy. + +--?Y a donde se ha mudado? + +--Aqui cerca, en la calle de Belen, en casa de unas senoras que llaman +de Porreno, que le han _cedio_ el cuarto segundo _pa_ que viva solo. + +--?Y Clara?--pregunto Lazaro con mucha ansiedad. + +--Esa hace ocho dias que esta alla viviendo con las senoras. El amo la +puso alli porque se _enfao_ con ella. + +--A ver, a ver, ?que es lo que dices? + +--iAh! ?Pero usted es sobrino del amo? + +--Si. + +--Usted es aragones. Digame: ?conoce por casualidad en Carinena a +Ventura Palomino, hermano de Jusepe Palomino, que caso con Colasa +Sanahuja? + +--No--contesto Lazaro impaciente:--no soy de Carinena. + +--?Y sabe usted si ha _pario_ la mujer de Anton Telares, hermano de +mi novio Pascual, con quien me voy a casar la semana que entra, si +Dios me ayuda? + +--No se, hermana; no conozco a esa gente. Pero diga usted, ?por que ha +ido Ciara a vivir con esas senoras? + +--iAh!--dijo la alcarrena riendo con mucha gana:--no me acordaba de que +era usted su novio. El amo la mando alla, porque decia que no la podia +aguantar ... pues ... le dire a usted ... el amo es asi, un poco ... +Decia que era una nina como las del dia, que era muy sardesca ... Pero +ella es muy buena, y no se como la pobre no se ha _podrio_ de tristeza +en esta casa. + +--?Y salio con gusto de aqui? + +--A la verdad, caballero ... el amo tiene un genio, asi ... vaya. Las +dos nos quedabamos muertas de miedo siempre que le veiamos entrar. No +nos hablaba nunca, y de noche, despues de acostarnos, le sentiamos dando +unas patadas. + +--?Y por que la mando a casa de esas senoras? + +--Vea usted, yo le voy a decir la verdad porque es de la casa. Habia un +_melitarito_ que se metio un dia en casa, porque vino acompanando al +amo, que fue _herio_ en la calle. Despues pasaba todos los dias por ahi, +y siempre que me encontraba en la calle me paraba _pa_ preguntarme por +dona Clarita. iAy! un dia me vio mi Pascual hablando con el, y por poco +... mi Pascual tiene un genio del demonio, y cuando se _enfaa_ ... usted +no supo como le pego de cachetines al carnicero de ahi enfrente ... +Luego, como es una asi ... tan guapetona. + +--Siga lo que iba contando: despues sabremos lo que hace el senor +Pascual--dijo Lazaro, impaciente por las digresiones de la criada. + +--Pues decia que el _melitarito_, ofreciendome dinero, queria +colarse aqui. + +--?Y entro?... + +--Espere usted y seguire contando. No pasaba de la esquina, y el amo le +alcanzo a ver algunas veces. Porque el amo, aunque parece que no ve +nada, lo _oserva_ todo. + +--Y ella, ?que decia? + +--Espere usted ... El me decia que queria entrar. + +--?Y que decia el de ella? + +--Que era muy guapa para estar aqui encerrada sin ver el mundo; que era +una lastima que una mujer asi viviera en compania de un viejo tan feo y +tan ... Decia: "yo la sacare de aqui." + +--?Y ella sabia que el decia eso? + +--Si: el mismo se lo dijo. + +--Luego estuvo aqui--exclamo Lazaro con mucha ansiedad. + +--Espere usted. + +--Y ella, ?que decia de el? + +--Que era una persona amable y de muy buen trato; que era buen sujeto y +caballero muy cumplido. Un dia se nos metio aqui. iJesus, que susto! + +--Y ella, ?que hizo? + +--Le dijo que se fuera. + +--?Y se fue? + +--Ca: aqui estuvo hablando mil cosas. + +--Y ella, ?que le decia? + +--Que se fuera, porque la iba a comprometer; que si era verdad que se +interesaba por ella, se marchara al momento, no dando lugar a que le +vieran alli. + +--Y el, ?que dijo?--pregunto Lazaro, que no cabia en si de zozobra. + +--Mil cosas, mil monerias. Lo cierto es que el amo entro y le vio. Se +enfado mucho, nos rino mucho. + +--Y a el, ?que le dijo? + +--Nada. A nosotras nos estuvo riniendo todo el dia. Despues le dijo a +dona Clarita que era una loca; que ya estaba _cansao_ de sus coqueterias +... cosas del viejo, porque ella, la pobre ... por fin le dijo que la +iba a mandar a casa de esas tres viejas para que la corrigieran y la +ensenaran a buen vivir. + +--Pero ?por que causa mi tio la llama loca? ?Que ha hecho? + +--_Naa_; pero el amo dice que las ideas del dia ... + +--?Y que mas le dijo?--pregunto Lazaro, que no se cansaba nunca de las +terribles respuestas de aquel fatal interrogatorio. + +--Que debia aplicarse a la oracion y a una vida santa. + +--?Y ese militar no la ha vuelto a ver mas? + +--Estos dias le he visto rondando por la calle de Belen, y yo ... me +figuro....--?A ver? ?Que se figura usted? + +--Me figuro ... El _melitarito_ es muy pillo ... apuesto a que se ha +colado alla. + +--?Y usted no conoce a esas tres senoras?--dijo Lazaro, tratando de +disimular la mala impresion que la anterior respuesta le habia +producido. + +--No: el amo decia que son buenas, y que una es santa. + +--?Donde viven? + +--En la calle de Beben, num. 4. Su tio vive en la misma casa. Ya las +conocera usted. + +-Diga usted--pregunto Lazaro, despues de una pausa, en que dudo si +marcharse o prolongar mas aquel coloquio doloroso;--diga usted, ?ese +militar es un joven alto, con bigotes negros? ... + +--Si: un poquito mas alto que usted; tiene una voz muy clara y anda con +mucha gracia, y se rie con mucha gracia. + +--?No sabe usted como se llama? + +--No, senor: lo iba a averiguar; pero como mi Pascual es tan celoso, +tuve miedo. iAh, que hombre! Cuando se _enfaa_ ... + +Lazaro estuvo un momento silencioso contemplando la barbara efigie de +aquella mujer, oraculo de su desventura. Despues se hizo repetir las +senas de la nueva casa, y salio. + +Ya la determinacion de ir alli era inquebrantable, y antes hubiera +muerto que dejar de hacerlo. La curiosidad, los celos, la necesidad de +encontrar una solucion a aquella serie precipitada de dudas, le +impulsaban hacia la nueva casa. ?Y la abjuracion exigida? Casi no +pensaba ya en tal cosa. Sin duda alguna podia asegurar que el militar, +de quien le hablo Pascuala, era el mismo que le acababa de poner en +libertad. iNuevo y doloroso misterio! Hubiera dado muchos dias de vida +por saber todo con claridad, y al mismo tiempo se horrorizaba al pensar +que iba a saberlo. La idea de la deslealtad de Clara, de su deshonra, +era demasiado grande en su horror, y no le cabia en la cabeza. Lo que +mas le confundia era la extrana rapidez, la fatal impaciencia con que +se precipitaban sobre el tantas contrariedades, tantas amarguras, que +no le daban tiempo para buscar aliento y esperanza en su inteligencia y +en su corazon. + +Entro en la casa, y subio lentamente la escalera de la casa del siglo +decimoctavo. No pudo prescindir de una sensacion de respeto hacia +aquellas tres damas, desconocidas todavia para el, que le parecian tres +perfectos modelos de virtud. Toco, y le abrio una de ellas. La +decoracion le afecto un poco: los retratos historicos de la antesala le +miraron todos con sus ojos apolillados. Lazaro tuvo miedo. Precedido por +Paz, atraveso por entre aquellas sombras que la debil luz del pasillo +hacia mas misteriosas, y entro en la sala. + + + + + +CAPITULO XXIII + + + +#La Inquisicion.# + + +Cuando Coletilla, despues de instalado en el piso segundo, manifesto a +las senoras la probabilidad de que su sobrino fuese a vivir con el, +Salome se quedo un poco pensativa; pero Maria de la Paz dijo que no +habia inconveniente, supuesto que el joven, bajo la vigilancia y tutela +de su tio, habria de tener el comedimiento y la dignidad que aquella +casa imponia a sus habitantes. + +Lazaro, precedido por Maria de la Paz, entro en la sala. Lo primero que +vieron sus ojos fue a Clara, que estaba sentada junto a la devota y +cosia con la cabeza baja, sin atreverse a mirar a nadie. Vio su +turbacion y su empeno en disimularla. Despues miro a todos lados y vio a +su tio, respetuosamente sentado al lado de Salome, cuyos reales estaban +plantados al extremo oriental de Maria de la Paz. Lazaro les vio a todos +inmoviles, como figuras de palo: todos le miraban, excepto Clara, la +cual insistia en acercar tanto los ojos a su labor, que era dificil +comprender como no se sacaba los ojos con la aguja. + +Elias miro a Lazaro con asombro. Paz con asombro, Salome con asombro, +todos con asombro, y el mismo llego a creer que era un fantasma evocado, +el temeroso espectro del sobrino de Coletilla. Salome le indico una +silla con el dedo en que tenia las sortijas, y Paz le dijo con el +registro de voz mas desdenoso y augusto: + +--Sientese usted, caballerito. + +Cuando el joven dijo "gracias, senora," su voz resono debil y dolorida, +anunciando tanto sufrimiento y postracion, que Clara no pudo menos de +alzar los ojos y mirarle con subita impresion de interes. Le encontro +muy palido y abatido; comprendio lo que el infeliz habia pasado en +aquellos dias, y necesito todo el esfuerzo de que su alma valerosa era +capaz para no echarse a llorar como una tonta en presencia de aquellas +tres rigidas damas y del furibundo Coletilla. + +--Ya estas senoras saben lo que has hecho al llegar a Madrid--dijo Elias +a su sobrino con mucha severidad. Paz y Salome fruncieron el ceno para +que nadie pudiera poner en duda su indignacion. Lazaro no contesto, +porque estaba muerto de vergueenza, y en aquel momento las dos damas le +parecian las dos personificaciones mas perfectas de la justicia humana. + +--?Recuerdas lo que te dije cuando fui a verte a la carcel? + +--Si, senor: no lo he olvidado. + +--Ahora vivo aqui, en casa de estas senoras que nos han ofrecido a mi y +a Clara un asilo. + +--Solo por usted, senor don Elias--dijo Salome. + +--Ya lo se; solo por mi--contesto el viejo.--Pero yo--continuo +dirigiendose a Lazaro,--si te llame estando en la otra casa, ahora no me +atrevo a darte hospitalidad porque.... + +--Senor don Elias--dijo Paz,--de lo de arriba puede usted disponer a su +antojo. Ya sabe usted lo que hemos convenido. Solo lo hacemos por usted. + +--Yo no puedo--prosiguio Elias, haciendo una gran reverencia,--yo no +puedo decir a este muchacho que se quede en esta casa. Su conducta ha +sido tan escandalosa, que no me atrevo.... + +--No hay falta, por grande que sea, que no pueda corregirse--dijo +Salome, mirando con sublime proteccion al desdichado Lazaro, a quien +parecieron aquellas palabras el colmo de la generosidad. + +--Efectivamente--dijo Paz en tono de enfatica indulgencia.--Hay faltas +tan enormes, que por su misma enormidad necesitan indulgencia. Mi +opinion es que este caballerito debe quedarse con usted, senor don +Elias, porque si no, ?que va a ser de el? + +Elias manifesto comprender. + +--?Que va a ser de el si continua abandonado y sin guia?--prosiguio la +dama.--Por lo que ha pasado podemos colegir lo que pasara. Sin el amparo +de una persona tan virtuosa y magnanima como usted, ?que sera de este +caballerito, en quien han germinado las semillas de todas las malas +ideas del dia? + +--Yo creo que aun es tiempo, porque, aunque ha brotado la cizana en esa +tierra malignamente fecunda, con un buen sistema de educacion podra ser +arrancada de raiz esa mala hierba, y aun expurgar y purificar la mala +tierra--dijo Salome, que, desde el tiempo en que los poetas le dedicaban +madrigales, habia conservado gran aficion a las alegorias. + +--?Que te parece, Paula?--dijo Paz, que creia a veces que en aquella +casa no podia emitirse palabra ni consejo de ningun valor, sin ser +refrenado por el _exequatur_ ortodoxo de la devota. + +--Ella, que es una santa, dira lo que se ha de hacer--exclamo Elias. + +Mientras todos le pedian su opinion, la devota contemplaba el rostro del +estudiante, como si quisiera leer en el su delito. Expresion de lastima +afectuosa y aun de admiracion ingenua brillaba en los ojos de dona +Paulita, que en aquel momento parecia manifestarse naturalmente. Pero en +cuanto advirtio que le pedian un consejo, recordo su mision, arqueo las +cejas, y dio al viento la metalica voz con estas palabras: + +--iOh! ?Que hay que consultar sobre este punto? ?Quien dice si se debe +perdonar al que ha faltado? ?Quien hay tan poco cristiano que haga +semejante pregunta? iPerdonar! ?Que es grave la culpa? Mejor: Por lo +mismo necesita perdon y olvido. Y si fuera mas delincuente mas pronto la +perdonaria. + +Paz y Salome miraron a la par a don Elias para complacerse en leer en +sus ojos la admiracion que habia de causarle tanta sabiduria. + +--?Como me consultan ustedes eso?--continuo Paulita.--Digan donde hay +pecadores para perdonarlos a todos. ?Y os privais de la alegria de +perdonar? No solo digo a todos que le perdonen, sino tambien que le amen +como si nunca hubiera pecado. Acordaos del hijo prodigo. Hoy es dia de +jubilo en esta casa, porque ha vuelto el delincuente, ha vuelto el que +se creia perdido para siempre. Voy a dar gracias a Dios por haberme +proporcionado el favor inefable de recibir en mi casa un delincuente +cargado de culpas, de poderle decir: "levantate y no vuelvas a pecar." + +Era facil conocer en la mirada de la santa que hablaba en aquel momento +con profunda verdad y gran conviccion. El pecador se sintio conmovido de +gratitud. Clara no hubiera hablado con tanta elocuencia; pero de seguro +pensaba y decia interiormente cosas parecidas. + +La devota se sonrio al concluir su homilia, acontecimiento rarisimo que +hubiera sorprendido a todos, si la preocupacion de aquellos momentos +les hubiera permitido repararlo. El joven vio aquella sonrisa en la +boca de la que juzgaba santa (y lo era), y le parecio la cosa mas +natural del mundo. Se sintio aligerado de un gran peso, respiro +tranquilo ante aquella profesion de bondad e indulgencia, y creyo +asistir al juicio supremo. + +--Visto el admirable dictamen de esta santa--dijo Elias, porque es una +santa, Lazaro, entiendelo bien, te quedaras conmigo; pero en +expectativa, en entredicho. + +--No admito entredicho: perdon definitivo--dijo la devota. + +--Bien: perdonado, pero sujeto a vigilancia. A pesar de la actitud +severa de las dos damas y de su tio, Lazaro experimento cierto descanso +moral en aquella casa. Advirtio a Clara silenciosa y apartada: no alzaba +los ojos, no decia palabra. + +Lazaro, siempre que miraba hacia aquel sitio, encontraba los ojos negros +de la devota fijos en el con tenaz atencion. + +La escena se hallaba dispuesta de este modo: Paz y Salome estaban +sentadas en la actitud ceremoniosa que les era habitual. A la derecha +tenian a Elias, y Lazaro se hallaba frente a ellas en la postura de un +reo. Detras de las dos viejas, Clara y la devota formaban otro grupo +junto a un pequeno velador que sostenia la lampara, cuya debil luz +iluminaba aquel cuadro. El resplandor daba de lleno en el rostro del +joven: en la sombra quedaban Clara y la devota, y los ojos negros, +profundamente negros de esta, brillaban en el fondo sombrio de la sala +con vivacidad felina. Las dos viejas, que volvian la espalda al segundo +grupo, no veian nada; pero Lazaro, que estaba de frente, notaba la +expresion atentamente curiosa y fascinadora de aquellos dos ojos, y se +preguntaba que podia haber en su fisonomia y en su persona que pudiera +excitar la curiosidad infatigable de aquella senora. + +Elias entre tanto no hubiera creido que aquel concilio ecumenico era +decoroso, sin hacer un pomposo elogio de las virtudes de los tres +venerandos restos de la ilustre familia de los Porrenos. + +--En verdad, senoras--dijo,--que no se como agradecer tantas bondades. +No se a que debo yo, persona de tan humilde origen, el que usias me +traten con tanta benevolencia y me colmen de favores. ?Que he hecho? +?Quien soy? iAh! Usias son la bondad y nobleza misma. iComo se conocen +la alteza del origen y la excelencia de la sangre! iAh! iUsias se han +puesto de ser redentoras de todos los que en torno mio me abruman a +penas, amargando mi vida! ?Y que seria de esa pobre nina sin el amparo +de usias, cuando las ideas del dia han echado en su corazon tan +perniciosas raices? + +La devota dejo de mirar al recien venido y dijo: + +--No me la rinan mas, que bastante ha padecido. Lazaro advirtio que +Clara se estremecia, poniendose roja como una amapola. + +--No me la rinan mas, que bastante la han renido--anadio compungidamente +la devota.--Yo respondo de ella. Yo se que tiene buen fondo, aunque al +exterior aparezcan los defectos de las pestilenciales ideas del siglo. +Yo se que tiene buen fondo: ?que importan las faltas mas graves, cuando +van seguidas del arrepentimiento? + +Lazaro advirtio que Clara hizo un movimiento, como si tratara de +contradecir aquellas palabras; pero en su ceguera no supo ver, no supo +apreciar que en aquel instante el alma de su amiga pasaba por el mas +duro trance de dolor y paciencia de que es capaz la naturaleza humana. + +--Yo se que se corregira--continuo la devota.--iNo se ha de corregir! +Grandes pecadoras ha sido santas. Animo, amiga mia. Con la vista fija en +Dios, ?que se puede temer? Yo se como se curan los males del espiritu, y +mi amiga Clara aparece ya bajo la benefica influencia de una reaccion +feliz. Perdonemosla tambien; yo respondo de que se corregira. + +A Lazaro le llenaron de confusion estas palabras. ?Que habia hecho +Clara? Estuvo casi dispuesto a levantarse, acercarse a ella y decirle en +alta voz: "Clara, ?que has hecho?" La miro y la vio llorar; miro a +todos, buscando en aquellas caras de pergamino la solucion de tan gran +misterio; pero ninguna le revelo la culpa de la muchacha, ni aun la cara +de la devota, que, despues del sermon, volvio a fijar en el, desde el +fondo sombrio de la sala, el intenso rayo de su mirada escrutadora y +ansiosa, suficiente a turbar a otro menos timido. + + + + + +CAPITULO XXIV + + + +#Rosa mistica.# + + +--Hoy no he rezado nada--decia la devota a Clara al dia siguiente de la +entrada de Lazaro en casa de las Porrenas. + +Estaban sentadas las dos en el sitio de costumbre. Dona Paulita tenia en +la mano nada menos que a San Juan Crisostomo. Clara bordaba en un +pequeno telar. Su cara expresaba la mas calmosa y profunda melancolia. +En cambio la otra parecia muy inquieta, contra su costumbre. + +El observador hubiera visto moverse sus labios, deletreando en silencio +la lectura mistica, mientras dirigia con subita mirada los ojos hacia la +puerta, los tornaba en derredor, miraba a Clara sin fijeza, y, por +ultimo, se quedaba con la vista fija en el espacio, como cuando nos +abandonamos a la contemplacion de lo que no esta junto a nosotros ni +donde estamos nosotros. A veces parecia prestar atencion a algo que +pasaba fuera del cuarto; salia, se paraba en la puerta poniendose en +escucha, volvia a entrar, se sentaba de nuevo, cogia el libro santo, +leia un poco, pasaba con la vista hojas enteras, miraba a Clara, +murmuraba un rezo, cerraba el _in folio_, lo volvia a abrir, y asi +sucesivamente. Sin duda su espiritu vagaba sobre San Juan Crisostomo, +sin penetrar, como de costumbre, en las entranas de la teologia. + +--Clara--dijo despues de meditar un momento,--Clara, ?sabes que me +parece que el cuarto donde se ha puesto al sobrino del senor don Elias +es un poco estrecho? + +--?Estrecho?--dijo Clara, afectando indiferencia.--No: para un +hombre solo.... + +--iAh!--exclamo la devota.--iComo se pervierte la juventud del dia! +Porque un joven como ese, que parece tener buenos instintos ... ?No? + +--Si--contesto la otra sin levantar la cabeza. + +--?Usted no le conocia antes? + +Clara, que queria guardar la mas absoluta reserva, se decidio a decir +una mentira. Se avergonzaba de una denegacion; pero en aquellas +circunstancias y en aquella casa, la verdad no solo la avergonzaba, sino +que le daba miedo. Asi es que dijo: + +--?Yo? No.... + +--Es una lastima que se perviertan jovenes asi. iAh! Pero no faltaran +buenas almas que oren por ellos y les ayuden a salir de la miseria. ?No? + +--Es verdad--contesto Clara. + +--Y cuando se tiene buen fondo como ese joven, es cosa facil. iAh! Pero +usted me dijo que estuvo en el pueblo de donde es ese joven, ?No estaba +el alli entonces? + +Clara, que no tenia costumbre de mentir, se vio muy apurada con aquella +pregunta; pero evocando toda la poca malignidad de su caracter, se +domino y mintio otra vez diciendo: + +--No, no estaba. + +--Y alli, ?que decian de el?--pregunto la devota, abriendo a San Juan +Crisostomo. + +--?Que decian?--contesto la huerfana, mirando la labor lo mas de cerca +que le era posible.--Decian que era un joven muy leal, muy generoso, muy +bueno y de mucho talento. + +--Si, ya se conoce que es un joven de buenas prendas--dijo la de +Porreno, abriendo a San Juan Crisostomo.--?Y tiene padres? + +--Tiene a su madre--contesto Clara, bajandose para recoger una cosa que +no se le habia caido;--su madre, que es una carinosa mujer, muy santa y +muy buena. + +--Pues ya ... Bien se conoce que asi habia de ser--afirmo Paula, +hojeando al santo.--Me figuro que sera una mujer excelente. + +--Asi es. + +--Bien merece ese joven que se le proteja. Cuando el alma es buena ... +?Quien no pecara alguna vez? + +Al decir esto arqueo las cejas, miro el libro, hizo todos los esfuerzos +imaginables para leer medio renglon, y despues de emplear cinco minutos +en tan importante tarea, volvio a hablar diciendo: + +--?No tiene ninguna hermana? + +--No, senora. + +--iOh!--exclamo Paulita, dejando definitivamente a San Juan +Crisostomo;--me olvidaba de mi rezo. Hermana, con la conversacion de +usted me he distraido. Vamos a rezar. + +Pero en lugar de tomar el libro de oraciones, tomo un libro de Santa +Teresa, y lo abrio maquinalmente. Clara tomo el rosario, mientras la +devota empezo la salmodia con la vista fija en el libro y equivocandose +a cada momento. En lugar de decir un _Padre nuestro_ decia una _Salve_, +y se trastorno de tal modo el rezo, que al cabo de un momento se +encontraron perdidas en un laberinto sin saber en que parte del rosario +se hallaban. + +--iAh, que cabeza la mia!-dijo la santa deteniendose;--pero iay! con la +conversacion de usted me he distraido. Sigamos. + +Pero en vez de pronunciar el _Pater noster_ fundamental, que es lo que +procedia para empezar de nuevo, clavo los ojos en el libro, y +maquinalmente leyo: + +--De dos maneras de amor quiero yo ahora tratar: uno es espiritual, +porque ninguna cosa parece le toca la sensualidad ni la ternura de +nuestra naturaleza; otro es espiritual, y que junta con el nuestra +sensualidad y flaqueza ...--Que distraccion!-observo despues. + +Y aparto el libro con desden, miro al techo y se estuvo quieta un buen +rato, sin dar senales de vivir en este mundo, permaneciendo tanto +tiempo inmovil y con tal profundidad extasiada, que Clara se alarmo, y +tuvo al fin que decidirse a tirarle de la manga, con lo cual la devota +bajo del cielo. + +--iAy, hermana!--dijo vivamente.--Usted no sabe rezar el rosario; deme +aca. + +Y le quito a Clara el rosario de las manos, lo tomo y empezo a contar +las cuentas una por una con tanta escrupulosidad, que empleo lo menos +diez minutos en tan dificil operacion. Despues rezo una Salve, a la que +contesto Clara con un _Pater noster_: las dos se miraron. Clara temblo, +porque creia que la devota la iba a reprender duramente, como de +costumbre, por su equivocacion, pero ?cual fue su asombro al ver que la +santa desplego suavemente los labios, se sonrio con una expansion +inefable, que nadie, absolutamente nadie, habia observado jamas en +aquella casa, y acabo por reir con franqueza y desahogo, cosa fenomenal +y nunca vista en tan ejemplar mujer? + +Pero Clara, aunque se sorprendio mucho, no dio importancia al hecho. La +otra se sonrojo ligeramente, y tomando de nuevo el libro de Santa +Teresa, dijo: + +--Voy a ver si encuentro un pasaje que hay aqui recomendando la +penitencia. Hojeo el libro, y leyo. + +--_Sostenedme con flores y acompanadme con manzanas, porque desfallezco +de mal de amores_. iOh, que lenguaje tan divino es este para mi +proposito! ?Como, esposa santa, mataos la suavidad? Porque, segun he +sabido algunas veces, es tan excesiva, que deshace el alma de manera que +no parece ya la hay para vivir y pedir flores.--No, no es esto; a ver +esto otro--dijo hojeando mas:--Es, pues, esta oracion una centellica que +comienza el Senor a encender en el alma del verdadero amor suyo, y +quiere que el alma vaya entendiendo que cosa es este amor con +regalo.--Vamos, tampoco es esto. No he de encontrar hoy el pasaje. +Sigamos, hermana, en nuestro rezo. + +Empezo formalmente el rosario. Paula dijo un _Dios te salve_ el numero +de veces necesario; pero al llegar al sitio del _Padre nuestro_, siguio +diciendo _Dios te salve_ hasta treinta veces, con tanta prisa, que no +esperaba a que la otra concluyera su _Santa Maria._ Clara contestaba +tambien muy a prisa para no quedarse atras: asi es que, por ultimo, +apresurandose una y otra, resultaba que aquello parecia una apuesta de +velocidad en la pronunciacion. Llegaron al fin sin aliento y muy +cansadas. Paulita tuvo necesidad de respirar el aire libre, abrio el +balcon y miro a la calle; hecho inusitado, cuya gravedad no comprendio +Clara tampoco. + +--iAy, que he abierto el balcon!--exclamo, comprendiendo la atrocidad +que habia cometido.--iHe abierto el balcon! + +Y lo cerro con sobresalto, como una monja que hubiera sorprendido +abierta la reja del locutorio. + +--Hermana--dijo despues,--?sabe usted que he decidido no ayunar manana? + +--Hara usted bien: es usted una santa; pero no ayune usted tanto, +senora: eso no es bueno. + +--Tienes razon, Clarita, y yo creo que esto que tengo es causado por el +excesivo celo. Bien me decia el padre Silvestre que la piedad en demasia +es perjudicial, porque mata el cuerpo, sin el cual el alma no puede +tener fortaleza. + +--Pero, ?que tiene usted?--pregunto Clara un poco alarmada. + +--No estoy buena--dijo la mujer mistica restregandose entrambos ojos, +como si los tuviera doloridos por la vigilia o cansados de +mirar.--Siento un calor aqui dentro ... y una agitacion ... Pero es del +ayuno, hermana; es del ayuno. + +--Pues debe usted moderarse. Descanse unos dias. + +--Si, lo hare, y esta semana no rezare oracion doble, como hasta aqui, y +suprimire horas por la noche. + +--Ya lo creo. ?No es bastante rezar una vez? Si es usted una +perfecta santa. + +--?No le parece a usted que es bastante una vez?--pregunto Paula con +mucha, ansiedad. + +--Si; y debe usted tratar de reponerse. + +--?Como ha dicho usted, Clarita? ?Reponerme? Veo que sabe usted dar muy +buenos consejos. + +--Reponerse, si ... Distraerse un poco.... Salir.... + +--iSalir!--exclamo la mistica tan asustada, que Clara se arrepintio del +consejo--iSalir! y ?a donde? + +--Pues ... quiero decir ... que usted debe procurar ... pues.... Cuando +se esta mucho tiempo encerrada en la casa, la salud se quebranta ... asi +es que ... siempre es bueno ... salir un poco.... + +--iClara!--dijo dona Paulita con la expresion de estupor y gravedad del +que hace un gran descubrimiento.--?Sabe usted que su consejo es muy +sabio? No crei yo ... Es verdad. Eso ?por que ha de ser malo? Yo siento +ahora que tengo necesidad de ... salir, de andar, de respirar.... Si, +es preciso. + +Estaba inmutada. Parecia que en su espiritu y en su organismo se +verificaba una crisis muy transcendental. Toda ella se dilataba, como si +aquel dia hubiera perdido de una vez la fuerza de concentracion, la +ligadura interna que la comprimia desde el nacer. No podemos explicarnos +todavia nada de lo que por ella pasaba. + +--Debe usted cuidarse, debe usted vivir--dijo Clara. + +--Si: debo cuidarme, debo vivir--repitio Paula en el tono de +estupefaccion que emplea el que oye por vez primera la solucion concisa +de un problema en que ha estado trabajando infructuosamente toda la +vida.--iDebo vivir! + +En aquel momento sus ojos miraban en derredor, asombrados, asustados, +con melancolia y vaguedad, como el que no ha visto nunca un horizonte y +lo ve por primera vez. + +Pero de repente la dama se levanto agitada, se dirigio a su +reclinatorio, se arrodillo, abrio el libro de horas, inclino el rostro +hacia el, ocultandolo entre las manos, y alli quedo sumergida en +profunda y concentrada meditacion. Reposaba sin duda en el seno de Dios, +que tenia reservado a su santa el goce inefable de vagorosos y +celestiales deliquios. + +Durante el extasis, ?quien podra saber lo que paso en aquella cabeza? +Dios tan solo. + + + + + +CAPITULO XXV + + + +#Virgo prudentisima.# + + +Visitemos a los dos huespedes del cuarto segundo en la noche siguiente a +la de su instalacion. Prodigioso esfuerzo del genio domestico de Maria +de la Paz Jesus habia podido acomodar dos camas en la habitacion alta. + +Lazaro acababa de acostarse en la suya, tratando de reparar las fuerzas +perdidas; su tio velaba sentado en el sillon de vaqueta que junto a la +cama tenia, y se ocupaba en hojear unos papeles, leyendo a ratos y +escribiendo un poco algunas veces. + +De repente el viejo se volvia; miraba a su sobrino, que no podia +librarse de cierto temor cuando veia, dirigidos hacia el aquellos dos +ojos de lechuzo. Parecia querer hablar al joven de alguna cosa +importante, y no atreverse por no tener confianza en su discrecion. +Despues de la llegada de Lazaro a la casa, tio y sobrino no habian +hablado nada de politica. El fanatico creyo que su protegido no era +capaz de tener entereza y teson para sostenerse en sus creencias. En +tanto, el exaltado liberal tuvo tanto que pensar en otras cosas, que +relego a segundo termino aquella cuestion, y se acordaba poco de la +apostasia que su tio le habia exigido. + +Lazaro cedia a la fatiga, se dormia lentamente, cuando el viejo dijo con +voz fuerte: + +--Lazaro, ?duermes? + +--?Que?--contesto el muchacho, despertando sobresaltado. + +--Voy a preguntarte una cosa. ?Conoces en Zaragoza a un liberal que se +llamaba Bernabe del Arco? + +--Si, senor--contesto Lazaro, que conocia y apreciaba mucho a aquella +persona, orador y escritor de nota. + +--Era de los exaltados, ?eh?--indico el fanatico con mordaz ironia. + +--Si, senor: es de los que sostienen las ideas mas avanzadas--contesto +el sobrino, temeroso de pronunciar una palabra que ofendiera a su tio. + +--Es ... no: era, debes decir, porque paso a mejor vida. + +--Como, ?ha muerto? + +--Le han matado--dijo Elias con glacial indiferencia.--Mira la suerte +que aguarda a los locos, depravados, ilusos y perversos. ?Ves? iAsi +castiga el pueblo a los que le enganan! iOh! Asi deberian perecer los +habladores. + +El sobrino se callo; volvio el tio a su lectura, y no habia pasado un +cuarto de hora, cuando se dirigio de nuevo al lecho del joven que, +vencido por el sueno, dormia ya profundamente, y grito: + +--iDespierta, Lazaro! + +Y desperto dando un salto, aterrado y convulso, como debemos despertar +el ultimo dia, cuando suene la trompeta del Juicio. Aquel viejo le habia +de quitar tambien los unicos momentos de reposo que sus desventuras le +permitian. + +--?Conoces aqui a un jovencito que se llama Alfonso Nunez, y a otro que +se llama Roberto, conocido generalmente por el Doctrino? + +--Si, senor--contesto Lazaro atemorizado, por creer que tambien le iba +a participar la muerte de sus dos amigos. + +--Buenos chicos, ?eh?--dijo Elias, riendose como deben reir los brujos +en el aquelarre. + +El sobrino no contesto, contentandose con encomendar mentalmente a Dios +a su buen amigo Alfonso Nunez. + +--iTengo un plan!...--anadio el fanatico con cierta satisfaccion de si +mismo,--plan soberbio. Si supieras, Lazaro. Pero tu eres muy tonto y no +puedes comprender esto. Son buenos chicos esos que te he dicho, ?no? Asi +... muy exaltados, muy amigos de embaucar al pueblo y pronunciar +discursos ... pues, asi como tu. + +Lazaro su asusto mas y comprendio menos. + +--Esos chicos valen mucho. iSi supieras que utiles son! Amantes de la +libertad, habladores, impetuosos, entusiastas. iAh! No temo yo a estos +... Lo haran bien. iPlan magnifico! + +Despues, como si se arrepintiera de haber dicho demasiado, aparto la +vista de su sobrino, murmuro algunas voces incoherentes, y volvio a +hojear sus papelotes, escribiendo algo y grunendo siempre, sin dejar de +gesticular como si hablara con alguien. + +Lazaro miro un buen rato la livida faz del viejo realista, que, +iluminada de lleno por la luz, ofrecia fantastico e infernal aspecto. +Las orejas se le transparentaban, los ojos parecian dos ascuas, y el +craneo le lucia como un espejo convexo. Los singulares objetos que le +rodeaban, o los que cubrian las paredes de la habitacion, aumentaban el +terror del estudiante. Aquel sillin de vaqueta, testigo mudo del paso de +cien generaciones; aquellos cuadros viejos; los muebles de talla, +exornados con figuras grotescas y de rarisima forma, daban a la +decoracion el aspecto do uno de esos destartalados laboratorios en que +un alquimista se consumia devorado por la ciencia y las telaranas. + +Despues de cerrar los ojos, entregado por fin al sueno, el joven Lazaro +continuo viendo a su tio con los objetos que le rodeaban. +Representaronsele ademas las siniestras figuras de las senoras de +Porreno; y en su sonar disparatado, lo parecia que aquellas tres figuras +crecian, crecian hasta tocar las nubes y ocupaban todo el espacio: +Salome como una columna que sustentaba el cielo; Paz, como nube +gigantesca que unia el Oriente con el Ocaso. Despues le parecia que +menguaban, que disminuian hasta ser tamanitas: Paz como una nuez, Salome +como un pinon, Paula como una lenteja. Oia la frailuna voz de la devota; +veia extranos y complicados resplandores, partidos de la lampara del +viejo; veia la rojiza diafanidad de sus orejas como dos lonjas de carne +incandescente; veia la enormidad de su calva iluminada como un planeta; +y por ultimo, todos estos confusos y desfigurados objetos se desviaban, +dejando todo el fondo obscuro de las visiones para la imagen de Clara +que, no desfigurada, sino en exacto retrato, se le representaba, alzando +la vista de una labor interrumpida para mirarle. En tanto le parecia +escuchar siempre una voz subterranea que clamaba: "Lazaro, ?duermes? +Despierta, Lazaro." + +A la madrugada su sueno fue mas profundo. Desperto a las ocho, y en los +primeros momentos tuvo que recoger sus ideas y meditar un poco para +saber donde estaba y que cosas le habian sucedido. Su tio habia salido. +Levantose y se vistio. No sabia que hora era; pero el hambre le hizo +comprender que era hora de almorzar. Abrio la puerta, dirigiendo una +mirada a lo largo del pasillo y a lo profundo de la escalera, y el +primer objeto que encontraron sus ojos fue la figura de dona Paulita que +subia lentamente. + +--?Ha descansado usted?--le pregunto con voz menos nasal e impertinente +que de ordinario. + +--Si, senora: muchas gracias. + +--?No le falta a usted algo? + +--Nada, senora. + +--Pero querra usted comer alguna cosa. Aqui acostumbramos desayunarnos a +las siete. Es lo mejor. Pero son las ocho; mi tia es muy rigorista, y ha +dicho que, puesto que usted no estuvo a las siete en la mesa, no puede +almorzar. Esto es una disciplina necesaria. Bien sabe usted que sin +disciplina no puede haber orden. Ahora no puede usted tomar cosa alguna +hasta las dos de la tarde. + +--Senora, no importa: yo ...--dijo Lazaro, que era cortes, aunque estaba +muerto de hambre en aquel momento. + +--Pero no tema usted--continuo la devota, bajando la voz y mirando a +todos lados.--Yo conozco que esta usted desfallecido, y es preciso darle +de comer. No salga usted de su cuarto. + +Dicho esto, bajo muy ligera, procurando no ser vista. El joven sintio +mas encendida su gratitud hacia aquella senora, que ya habia hablado en +su defensa la noche anterior. + +Al poco rato volvio la devota trayendo un desayuno que, aunque escaso, +basto para reponer al hambriento. + +--Mi hermana no lo llevara a mal--dijo;--pero no se lo diga usted. Yo +hago esto por usted, porque comprendo que en un cuerpo debil no tiene +fuerzas el espiritu. + +--Senora, no se como pagarle tantos favores--contesto el mancebo +sin mirarla. + +A las siete de aquella manana, mientras Lazaro dormia rendido de +cansancio, se suscito una gran cuestion en el comedor, sobre si seria +conveniente y disciplinario llamarle para almorzar. Maria de la Paz +decia que no; Salome dudaba, y la santa opinaba que si. Las razones de +la primera eran: que puesto que preferia el sueno a la comida, era +preciso hacerle el gusto, con lo cual se iria acostumbrando a la +disciplina. En vano quiso oponerse Paulita con gran copia de razones +teologicas y morales, fundadas en el principio de _mens sana in corpore +sano_: todo fue inutil. Sus palabras, oidas con respeto, no produjeron +efecto. Elias decidio la cuestion, diciendo que su sobrino, ademas de +liberal, era holgazan, y que habia de renunciar a hacer de el nada +bueno. Todos callaron y comieron. Clara no era admitida a la mesa comun. + +Volvamos arriba. Lazaro se comia la racion con gran apetito. La dama le +hacia mil preguntas, y el le contestaba procurando ser lo mas cortes que +el hambre le permitiera. Las preguntas eran de esta clase: + +--?Creyo usted que no almorzaria hoy? + +--iAh, senora! no.... + +--Porque yo no me olvidaba de que usted estaba sin comer. + +--Yo le doy a usted las gracias. + +--Pero usted no se lo figuraba--decia Paulita, ansiosa de apurar aquella +cuestion hasta el fin. + +--No, senora; de ningun modo ... yo ... si.... Pero ... ya. + +--Y su tio se opuso a que almorzara. + +--iAh! mi tio--dijo Lazaro, dejando de comer,--es un.... No: es un +excelente hombre. + +--iOh, si--dijo la devota mirando al cielo,--es un hombre +ejemplar, un santo. + +--Si, si: un santo. + +Lazaro, nuevo en aquella casa, no habia tenido ocasion de penetrar el +caracter de la persona que tenia delante en el momento de su desayuno. +Por este motivo nada le llamo la atencion; por eso no supo que nunca sus +bellos ojos habian tenido un resplandor tan vivo, ni que jamas voz de +monja alguna entono salmodias con tan melodioso timbre como el de la voz +de Paula al decir: "?Usted creyo que no almorzaria hoy?" En ella, sin +embargo, habia gran naturalidad; y no es aventurado afirmar que en +ningun tiempo se cruzaron sus manos blancas y finas con menos +afectacion, a diferencia de aquellos crispamientos de dedos que usaba +tanto para acompanar y adornar sus peroraciones. + +--Aqui no sera permitido que le hagan a usted dano alguno--dijo en el +tono de quien hace una importante revelacion.--No tema usted. Si ha +cometido alguna falta... + +--?Falta?--dijo el joven con tristeza. + +--?Pues no decian que era usted un gran pecador? + +--iYo un gran pecador, senora! + +--No sera tanto como dicen...--continuo dona Paulita, con una sonrisa +tan mundana, que no parecia puesta en boca de una santa. + +---No--replico el joven con efusion;--no es tanto como dicen, es verdad. +Y si he de decirlo todo.... + +--Acabe usted--dijo la otra con mucho interes. + +--Yo no se que falta he cometido--anadio Lazaro con melancolia.--Pero +si, faltas he cometido, no lo puedo negar.... + +--?A ver, a ver, que faltas?--pregunto con mucha ansiedad la +favorita de Dios. + +--Le dire a usted...--repuso el, preparandose a confesar. + +--Comprendo: algun extravio de joven. La juventud esta llena de +peligros, y los jovenes, si se les deja solos.... + +--Es verdad. + +--Cuenteme usted. Yo quiero que usted se corrija. Tal vez la falta es +mucho menos grave de lo que usted mismo piensa. Tal vez no pasa de ser +una ligereza trivial dijo con mas ansiedad e interes Paula.--Digame +usted; yo le dare consejos.... Cuenteme usted. + +Lazaro permanecio pensativo un instante, y ya abria la boca para +formular una contestacion o una excusa, cuando Elias se presento en la +puerta. La devota se turbo un poco; pero un momento le basto para +reponerse. El realista se quedo muy sorprendido al ver a la dama y al +observar los restos del almuerzo, mientras su sobrino se avergonzaba de +haberlo probado. + +--Pase usted, senor don Elias--exclamo ella con su uncion +acostumbrada;--pase usted: aqui estoy suplicando por amor de Dios a su +sobrino que no le de mas disgustos. iOh! Pero el se va arrepintiendo ya +de los errores de su juventud. ?Que extrano es que la juventud peque, +entregada a si misma, sola por espinosos caminos? Le estoy recomendando +la moderacion, la cortesia, la prudencia. Pero veo que usted se admira +de que le haya traido de comer. iAh! confieso mi falta. Pero no he +podido resistir los impulsos de la compasion. He sido debil; no he +nacido para el rigor, y confieso que no tengo caracter, como debiera, +para sostener la rigidez de la disciplina. Si he cometido una falta, +perdoneme usted. + +Elias estuvo un rato sin saber que contestar; pero tenia muy alta idea +de la cristiandad de aquella senora para vacilar en probar cuanto hacia. +Aquel acto le parecio una sublime prueba de caridad. + +--iSenora, que buena es usted!--dijo. + +--No es bondad, es debilidad. Conozco que hice mal. + +--iSenora, usted es una santa! Aunque el no merece lo que usted ha +hecho, esto sirve para hacer resaltar mas las virtudes de usted. + +--iOh!--exclamo la elegida del Senor,--confieso que mi deber era +seguir el dictamen de usted; pero no he podido resistir a un poderoso +impulso de indulgencia. iOh! si siempre pudiera una salir victoriosa +de si misma.... + +--Mira, aprende--dijo Elias, volviendose hacia Lazaro;--mira a esa +santa; aprenda lo que es nobleza, generosidad, virtud. + +--No--dijo ella bajando los ojos.--Que no tome por modelo a esta +pecadora. + +--Aprende, Lazaro--exclamo con exaltacion el fanatico.--Aqui tienes a la +misma virtud. + +La santa hizo una gran reverencia y se marcho, dejando solos al tio y +al sobrino. + + + + + +CAPITULO XXVI + + + +#Los disidentes de la Fontana#. + + +Aquella manana no ocurrio mas incidente que el que hemos descrito. +Lazaro subio y bajo varias veces furtivamente y con pasos de ladron, +tratando de ver a Clara; pero le fue imposible. Esperaba verla en la +comida; mas tambien, como el dia anterior, se frustraron sus deseos. + +Pusieronse a las dos los manteles, y cada cual ocupo su sitio. La mesa +era para doce cubiertos: ocupo un extremo Maria de la Paz, teniendo a su +derecha a Salome y a su izquierda a Elias, mientras la devota estaba +erigida a la derecha de su prima. Al joven le pusieron enfrente, a +tanta distancia del grupo principal, que para alcanzar su racion tenia +que descoyuntarse los brazos. Sirviose primero una sopa que, por lo +flaca y aguda, parecia de Seminario; despues siguio un macilento cocido, +del cual tocaron a Lazaro hasta tres docenas de garbanzos, una hoja de +col y media patata; despues se repartieron unas seis onzas de carne que, +en honor do la verdad, no era tan mala como escasa, y, por ultimo, unas +uvas tan arrugadas y amarillas, que era facil creer en la existencia de +un estrecho parentesco entre aquellas nobles frutas y la piel del rostro +de Salome. Termino con esto el festin, durante el cual reino en el +comedor un silencio de refectorio, excepto cuando Elias dijo que tanta +esplendidez le parecia dispendiosa, y elogio la sobriedad como +fundamento de todas las virtudes. + +Despues se rezo un poco, y las senoras se retiraron. Maria de la Paz +habia adquirido en el periodo de la decadencia el habito de dormir la +siesta, y ya durante los ultimos _Agnus Dei_ del rezo estaba haciendo +cortesias con los ojos cerrados. Lazaro subio con el mayor desconsuelo, +por no haber logrado tampoco aquella vez el objeto de su constante afan. +Aventurose a bajar sin ser visto de su tio, recorrio lleno de zozobra y +ansiedad el pasillo; pero nada consiguio. Todo estaba cerrado y en +silencio, y sin duda los habitantes de la casa estaban sumergidos en el +agradable sopor de la siesta o en el letargo espiritual de la +contemplacion religiosa. Solamente Batilo, el melancolico perro, que +habia perdido los habitos de su raza y no sabia ni ladrar, estaba +paseando su hastio por el comedor, rasgunando de vez en cuando la puerta +de un armario, donde probablemente yacian los exiguos despojos de la +carne servida en la mesa aquella tarde. + +Subio Lazaro desesperado, pero al ver a su tio medio dormido en un +sillon, no pudo resistir a la influencia letal que en todos sus +habitantes ejercia aquella region del fastidio; preparose tambien a +dormir, y se tendio en su cama. No habian pasado diez minutos, cuando +sintio fuertes campanillazos en el piso de abajo, y despues la voz de +Salome unida a otras voces de hombre, entre las cuales creyo reconocer +alguna. Levantose y se asomo a la escalera. + +Eran cuatro personas que le buscaban, y la dama las dirigia al piso alto +con muy mal humor. El joven reconocio entre aquellos a su amigo Alfonso +y al Doctrino. Estos y otros dos, que Lazaro no habia visto nunca, +subieron. Coletilla les habia sentido en su sueno de lechuzo, y +despertando subitamente se adelanto hacia la puerta. + +--iHola, ustedes!...--exclamo de repente; pero mudando de tono en un +instante brevisimo, dijo con afectada frialdad o indiferencia:--?Que se +les ofrecia a ustedes? + +Como Lazaro estaba puesto de espaldas a su tio, no vio que este; puso el +dedo en la boca e hizo una imperceptible sena al Doctrino. Despues dijo +haciendo un esfuerzo para aparecer complaciente: + +--Ya comprendo: ustedes venian en busca de mi sobrino. + +El joven estudiante temblo al pensar cuanto irritaria a su protector +verla en compania de aquellos exaltados. + +--?Por mi?--pregunto, estrechando la mano de su amigo. + +--Si--contesto el Doctrino, que comprendia lo que debia hacer. + +--Si: veniamos por ti--dijo Alfonso.--Tenemos una reunion esta tarde, y +queremos que vengas a ella. Es la reunion de los disidentes de la +_Fontana_. + +Lazaro creyo que su tio se iba a poner hecho una furia al oir hablar de +las reuniones de fontanistas. Pero contra lo que esperaba, le vio tan +sereno como si oyera hablar de un concilio ecumenico. Tampoco tuvo la +suficiente perspicacia ni la suficiente memoria para hacerse cargo de +que podia haber alguna relacion entre las preguntas que el fanatico le +habia hecho la noche anterior, y la visita de aquellos amigos. + +--Si, que vaya; ve--dijo Elias. + +La confusion de Lazaro aumento; pero antes que saliera de su estupor, +Alfonso le tomo del brazo, le condujo a la escalera, y poco despues +estaban en la calle. + +Los otros dos jovenes, nos son hasta ahora desconocidos, si bien es +probable que les hayamos visto en el departamento bullicioso de la +_Fontana_, precisamente en la noche fatal en que Lazaro fue arrojado del +club. El uno de ellos, nacido en Algodonales, era de los contertulios +mas asiduos del barbero Calleja; y no es aventurado afirmar que +intervino en la cuasi-tragica escena que en el primer capitulo +referimos. Se llamaba Francisco Aldama, y por ser andaluz y bastante +aficionado al trato de los lidiadoras de toros, se le llamaba Curro +Aldama, o el Curro. Dona Teresa Burguillos, feliz consorte del barbero, +era un poco torpe para la pronunciacion de los nombres propios, y solia +llamar _Aldaba_ al amigo y comiliton de su esposo. Era Curro Aldama o +Aldaba exaltado fontanista, de crasa ignorancia, y con aquella osadia +que acompana siempre a los necios. Se la echaba de gran patriota, y no +sonaba cencerro en Madrid sin que el tomara parte en la danza. + +El otro era de muy diversa condicion y figura. Sus aficiones literarias +le habian hecho amigo del poeta clasico que hemos conocido habitando en +el olimpo de dona Leoncia, la semidiosa de la calle de la Gorguera. Alli +conocio a Alfonso Nunez, con quien trabo amistad; v bien pronto, aunque +las musas le fueron propicias (se estreno en la cruz, con buen exito, un +sainete pastoril suyo, titulado _Anfriso y Cenobio_), dejo las musas por +la politica, escribio en _El Universal_ y en _El Labriego_, charlo en +los clubs, y se decidio por el partido exaltado. + +Tenia mucho ingenio, dotes de orador y periodista, pero muy poca +instruccion y una ligereza invencible. Frecuentaba la tienda de Calleja +y el club de la _Cruz de Malta;_ pero ultimamente se aseguraba que +pertenecia a la tenebrosa sociedad de los _Comuneros_, aunque el lo +negaba. Lo cierto es que en la _Fontana_ sospechaban de el, no sabemos +si con fundamento. Se decia que era de los alborotadores pagados por la +reaccion; hasta que una noche, viendo que se le miraba con desconfianza, +y aun se le hicieron alusiones picantes, deserto para no volver. Este +era Cabanillas, joven de educacion y talento, a quien no se podia ver +sin repugnancia alternando con hombres desalmados como Tres Pesetas, +Chaleco y el Matutero, que hemos tenido el gusto de conocer al principio +de esta puntual narracion. + +--Chico--decia Nunez,--?sabes que hemos renido con los de la _Fontana_? +El lance de la otra noche nos ha obligado a romper con esa canalla. +Estamos agraviados: tambien a nosotros nos han querido acusar como a ti; +pero hemos alzado el vuelo y estamos fuera. Vamos a formar otro club. + +--Me calumniaron--exclamo Lazaro:--yo no se que demonio me tento a mi +para hablar aquella noche. + +--Si son unos mentecatos. Nada: alli se han figurado que no hay mas +liberales que ellos--afirmo Nunez;--y a los que defendemos la libertad +verdadera y completa, nos llaman exaltados, alborotadores, y dicen que +estamos vendidos. + +--Ya les arreglaremos las cuentas--dijo el Doctrino. + +--Pues oye--continuo Alfonso,--nosotros vamos a fundar otro club, el +verdadero club revolucionario. A esos necios de la _Fontana_ les ha dado +ahora por predicar el orden. iQue orden ni que ocho cuartos! Nosotros +predicaremos la violencia, porque sin violencia no hay revolucion; sin +extirpar los obstaculos y arrancarlos de raiz, no se puede transformar +este pueblo. Nosotros vamos a predicar la democracia; vamos a proclamar +la soberania suprema, absoluta del pueblo, a combatir el trono y a +senalar los que en la gran purificacion que se prepara deben ser +arrancados de raiz, exterminados y concluidos. Tu vendras a nuestro +club, ?no es verdad? + +--Veremos--contesto Lazaro muy preocupado. + +--Nuestra idea--continuo Alfonso,--es combatir a esos republicanos +tibios que van a las Cortes y a los clubs para sermonear sobre el orden +y la moderacion. Exterminio a esa canalla, a esos hipocritas. + +--Si--dijo el Curro,--porque si uno se deja dominar por esos tibios, se +queda uno atras; y no estan los tiempos para quedarse uno atras. Mucho +tino, que el que ahora no saca algo.... + +Con esta conversacion llegaron a la calle de la Gorguera y a la casa de +dona Leoncia; subieron al cuarto del poeta, que era el punto designado +para las reuniones preparatorias del naciente club. Conoceremos el +cuarto del poeta con el nombre de _La Fontanilla_, calificacion oficial +con que le designaron aquellos jovenes. + +Acomodaronse como pudieron en las tres sillas y en la cama del poeta, +mientras este se hallaba en el interior de la casa, al lado de dona +Leoncia, poco atento a la politica. El Curro se sento junto a la mesa y +mostro desde el principio gran deferencia hacia una botella que alli +habia, puesta sin duda por la previsora mano del poeta clasico. + +--Vamos a ver--dijo Alfonso desde la presidencia, que era la cama:--a +ver que hacemos con esos liberales que nos calumnian y dicen que somos +ebrios y agentes ocultos de la reaccion. + +--Combatirles con razones--observo Lazaro;--demostrar que no somos +agentes de la reaccion. ?Pero en que se diferencian sus ideas de las +nuestras? ?No son ellos liberales? ?No aman la Constitucion? + +--Pero la aman a medias--dijo el Doctrino,--porque no aman el verdadero +sacerdocio de la revolucion, que es destruir. + +--Ya se ha destruido bastante--indico Lazaro:--hagamos lo posible por +llevar aunque no sea mas que una piedra cada uno al gran edificio que se +ha de levantar. + +--Nada de eso: sin destruir es inutil pensar en edificar. Debemos +senalar al pueblo cuales son sus enemigos, sus enemigos de siempre--dijo +el Doctrino. + +--Pues eso es lo que yo decia--afirmo Aldama, decidiendose, despues de +grandes vacilaciones, a probar el contenido de la botella. + +--Digo lo mismo--repitio Cabanillas.--Hoy estamos peor que antes: no hay +otra diferencia sino algunas palabras mas en nuestras bocas. Los +ministros hablan de libertad, los diputados hablan de libertad, los de +los clubs hablan de libertad; pero la libertad no se ve, no existe: es +una farsa. Digo, senores, que prefiero a esta farsa los frailes de antes +y el rey absoluto de antes. + +--?Pues eso que duda tiene?--dijo Nunez.--No hemos conquistado mas que +unas cuantas formulas. ?Y de eso quien tiene la culpa sino los +liberales, que nos hablan del orden y vuelta con el orden?... + +--iEso mismo decia yo!--exclamo el Curro, probando de nuevo la botella, +que sin duda le habia gustado. + +--Ensenar al pueblo a pedir justicia; y si no se la dan, a hacerse +justicia por si mismo es lo que conviene--dijo el Doctrino. + +--iCuanto han hablado esos hipocritas del hecho del cura de Tamajon, +acusando al pueblo de que se hacia justicia por si solo! ?Pues que habia +de hacer el pueblo, si veia que el Gobierno permitia la conspiracion +constante del Palacio real, y encarcelaba a los buenos liberales porque +cantaban el _Tragala?_ + +--Es claro: lo que quieren es enganar al pueblo, infundirle miedo con su +orden, y siempre con su orden.... + +--Mientras vivan ciertos hombres--dijo el Doctrino sombriamente,--nada +adelantaremos. No conviene ahora decir quienes son esos hombres que +deban desaparecer; pero a su tiempo se nombraran. + +El Doctrino tenia algo de lugubre, hablaba poco, y siempre con una +lentitud melancolica que anunciaba en el pensamientos ocultos y un frio +y siniestro calculo que no queria dejar traslucir. + +--Eso mismo digo yo--repitio Aldama, que estaba resuelto a no desairar +la botella mientras tuviera dentro alguna cosa. + +--Pues lo primero, senores--dijo Alfonso,--es constituirnos de cualquier +modo que sea. Veremos si se encuentra un buen local donde podamos +reunimos en mayor numero. + +--Nos reuniremos al aire libre si es preciso. Lo que nos importa es +buscar gente, y de eso yo respondo. Pasado manana nos congregaremos +aqui, y yo traere dos o tres amigos, que es como si trajera medio +Madrid. iVeran ustedes que mozos! + +--Pues bien, hasta pasado manana, tu vendras, Lazaro--dijo Alfonso.--Yo +mismo ire a buscarte. Quiero que no te desanimes ni te aburras. El +porvenir es para nosotros, chico. Hay que hacerse lugar, porque esto +esta perdido. Las ideas van en baja, y fuerza es que la juventud sea lo +que debe ser: la iniciadora y la reveladora de los grandes principios. + +--Vendre--dijo Lazaro con poca determinacion. Levantaronse Alfonso y +Cabanillas, y se despidieron. + +Lazaro hizo lo mismo, y los tres se marcharon. El Doctrino y el Curro +quedaban alli. No es aventurado conjeturar que, al quedarse solos, la +botella, a que tanta aficion habia mostrado Aldama, estaba +completamente vacia. + +Cuando se vieron solos y sintieron bajar la escalera a los otros, el de +la botella dijo: + +--?Cuanto te ha dado ayer el tio Coletilla? + +--Mira--dijo el otro sacando cuatro onzas y algunos doblones de un +bolsillo grasiento. + +--iAh, marrajo!--exclamo Aldama, mirando con brillantes y avidos ojos el +oro:--dame siquiera una. Debo cuatro meses de casa y mas de seis duros +de prestado. + +--Poco a poco: no hay que despilfarrar el tesoro del Rey--dijo el +Doctrino, guardandose majestuosamente en el bolsillo el erario +revolucionario. + +--Vamos, Doctrinillo, damela. Ya sabes que tengo apalabrado a Perico +Tinieblas, el del Portillo de Gilimon, que es hombre pintado para estas +cosas. Y lo que es en la Plaza de la Cebada, no hay chalan que no sea +capaz de comerse al Gobierno a una orden mia. + +--No: las cosas han da ir en regla. No puedo pagar sino a su tiempo: +tengo esa orden. Pero no tengas cuidado, que cuando esta asamblea +principie a dar frutos... + +--Dime: ?y Alfonso Nunez, esta en autos?... + +--No, no sospecha nada. Es un inocente y un visionario. Es de los que se +dejan matar por las ideas. Estos son los hombres que nos hacen falta: +muchachos de talento y de buena fe que hablen al pueblo y le llenen de +agitacion. + +--?Y ese otro bobalicon que hemos ido a buscar hoy? + +--Ese es chico listo tambien, pero de una inocencia angelical. Tenemos +muchos de estos que son los que han de hacer la mejor parte sin costar +nada. Cabanillas vale; pero ese no es tan barato: esta el pobre muy mal, +y hay que favorecerle. Ayer le encontre llorando en la casa; me dio +mucha lastima. El trabaja con repugnancia en nuestro asunto; pero no +tiene otro remedio, porque esta sin un cuarto. + +--Pues mira que yo estoy tambien.... + +--Veras que bien va a salir esto--dijo el Doctrino bajando la voz.--Y +para entonces ya podemos contar con fondos. Los tiempos estan malos, +Carrillo; y si uno no se agarra a los buenos faldones... + +--Eso mismo digo yo. Pero ?me das o no esa oncilla? + +--Esperate a pasado manana. Tengo orden de no repartir todavia. + +El Curro y el Doctrino bajaron despues de haberse despedido desde la +puerta y a gritos del poeta clasico. + +La _Fontana de Oro_ sirvio al Rey y a la reaccion mas que los frailes y +los facciosos, porque en ella habia un cancer que en vano trataban de +cortar algunos hombres prudentes, expulsando a quien no era culpable. El +cancer de la venalidad continuo corrompiendo aquella asamblea, que no +tenia un rival, sino una sucursal en la _Fontanilla_. + + + + + +CAPITULO XXVII + + + +#Se queda sola#. + + +Cuando Lazaro volvio a su casa, temblo en presencia de Coletilla. Pero +bien pronto su terror se troco en sorpresa al ver que, lejos de +mostrarse indignado el viejo por haberle visto en compania de los +freneticos de la _Fontana_, estaba un poco menos adusto que de +ordinario, y hasta llego a manifestar cierta benevolencia, que era en el +cosa muy rara. + +Aquella noche y a la manana siguiente volvio Lazaro a intentar la +dificil empresa de ver a Clara. Era cosa imposible, porque el sistema de +clausura empleado en la joven por sus tres carceleras, por aquel Cerbero +femenino de tres cabezas y tres cuerpos, era inexorable. Clara vivia +peor que un cenobita, peor que esos prisioneros de que hablan las +historias antiguas, sepultados en vida, cuerpos vivos para el dolor y +los horrores de la soledad. iDios tenga piedad de esta infeliz! + +Pero si Lazaro no podia verla, el abate Carrascosa pudo aquel dia, con +permiso de la devota, entrar a enterarse de la salud de _su senora dona +Clarita_; y al hallarse con ella, saco un papel del bolsillo, y +haciendole senas de que callase, se lo dio a la joven furtivamente. Sin +decirle una palabra, salio. + +Clara se puso como la grana; su primer pensamiento fue romper la carta; +pero le ocurrio que podia ser de Lazaro. Tal vez el pobre muchacho se +habia decidido a escribirle, no pudiendo verla, y se valio del abate, +que era sin duda su amigo. Guardo en el seno la carta, y espero. + +La devota no tardo en venir, y se sento junto a ella. + +--?No sabe usted--dijo--que vamos esta tarde a la procesion del +Divino Pastor? + +--?Si?--contesto Clara maquinalmente. + +--Si; pero usted no va. Han resuelto que se quede usted aqui, porque las +jovenes que estan en penitencia no deben salir nunca de casa. ?No piensa +usted lo mismo? + +--Lo mismo--dijo Clara, temblando por miedo de que le conocieran en el +semblante que tenia una carta escondida. + +--Vamos al balcon do una amiga nuestra, desde donde se ve todo +perfectamente. Estara muy vistoso. De San Anton salen tres imagenes, y +dicen que es tambien muy probable que salga el Cristo de las Llagas de +la capilla de Santa Maria del Arco. Todo esto pasa por la calle de San +Mateo, a donde vamos nosotras. + +No dijo mas. Ya estaba arreglada para salir. Su vestido era el de las +grandes solemnidades, el mismo de otras veces; pero icosa singular! su +toca estaba plegada en la frente con cierta presuncion de monja novicia, +presuncion que no carecia de gracia. Su manton, cuyo velo impenetrable +le cubria otras veces completamente el rostro, aparecia ahora echado +hacia atras con una franqueza que el rigido dominico de la antigua casa +de los Porrenos habria calificado de desenvoltura. + +Si Clara hubiera estado menos preocupada en aquel momento y tenido un +caracter mas observador, sin duda se habria de admirar al ver a dona +Paulita afectada de distracciones intermitentes; habria notado que se +sonreia con frecuencia, moviendose sin cesar; que despues se ponia muy +triste, permaneciendo quieta y como abstraida; que luego le daba una +especie de acceso de despecho, crispaba los nervios y cerraba los ojos, +erguia el cuello y parecia atenta a ruidos lejanos, no escuchados de +otro alguno. Aun hay mas: si Clara no hubiera tenido el rostro tan +inclinado sobre la costura como de ordinario, habria reparado que la +devota se levanto, y acercandose a un pequeno espejo de cristal de roca +(obra admirable del siglo XVII, adquirido en Venecia por el undecimo +Porreno), se estuvo mirando por espacio de tres minutos con singular +atencion. Hay pruebas irrecusables de que jamas en ningun tiempo habia +reflejado la historica superficie de aquel espejo la faz de la dama. +Tambien sabemos que aquella no era la primera vez que se miraba; que la +noche anterior y el dia anterior se habia mirado tambien, observandose, +sobre todo por la noche, con gusto y calma. Es indudable que medio +cerro los ojos para verse no sabemos con que grado de luz, y que +recogio despues los labios, mostrando a la curiosidad insaciable del +cristal lisonjero las dos blancas y nacaradas filas de sus hermosos +dientes. Este fenomeno nos ha obligado a trabajar mucho para descifrar +ciertos misterios, cuyo conocimiento es necesario para la continuacion +de esta historia. + +En el otro cuarto, Maria de la Paz y Salome habian exhumado de las +profanas gavetas unas vetustas vestiduras de seda valenciana, que habian +sido en mejores tiempos elegante ornato de sus personas. Suspendieron en +sus cabezas sobre solidisimas peinetas la mantilla negra de pesados +encajes, y Paz abrio una pequena caja de carton en figura de ataud, que +aun conservaba el perfume fiambre de las guanterias de 1790, y de esta +caja saco un abanico de doscientas varillas que, al desplegarse como la +cola de un pavo real, hacia mas ruido que una perdigonada. Salome se +colgo en la muneca de la mano izquierda un ridiculo, donde puso, ademas +de sus espejuelos, un frasquito de esencia y otras baratijas. + +--?Y dejamos aqui a ese joven?--dijo Paz, mirando a su hermana +con estupor. + +--?Como? No es posible--contesto la del ridiculo con espanto.--Si queda +Clarita en casa.... + +--iQue horror! Hay que llevar con nosotras a ese joven....--Pero +?que diran?... + +En esto entro la devota. Elias andaba por alli cerca. + +--iQue diran si llevamos con nosotras a ese joven!...--continuo Paz. + +--?A ese joven? ...--repitio Paulita. + +--Si: ?que diran? iJesus!--exclamo Salome. + +--Nada diran--manifesto la devota, mirando para otro lado.--Es un +servidor, un caballero que nos acompana. Y, sobre todo, el mal esta en +las intenciones, no en las apariencias. ?Que pueden decir? Nosotras, +es verdad que no necesitamos caballeros; pero no es indecoroso que +ese joven nos acompane. iOh! No atendamos tanto a las preocupaciones +del mundo. + +--Pero si a ese joven le conocen por libertino--dijo Paz--y le ven con +nosotras.... + +Ante este argumento vacilo un momento la mujer mistica, y casi no supo +que contestar. Pero no era persona que se dejaba vencer facilmente en +una disputa, y tomando fuerzas, prosiguio: + +--iOh fragilidad de las cosas mundanas!...No temamos al que diran. Sobre +todo, yo no creo que ese hombre sea un libertino. (Elias habia entrado, +y escuchaba con mucha atencion a la devota.) Tiene buen corazon, y si ha +cometido algun error es por falta de experiencia y de guia. Pero yo le +he comprendido bien, y se que se enmendara, si ya no se ha enmendado, y +esta derramando lagrimas ocultamente por sus yerros pasados. Que venga. + +Elias no la dejo concluir. Arrebatado de entusiasmo, alzo los +brazos y grito: + +--iLazaro, Lazaro! + +Antes que Lazaro llegara, el realista se lanzo fuera, y le trajo o, mas +bien, le arrastro. + +--Arrodillate ahi--le dijo con voz fuerte, presentandolo ante la +devota.--Arrodillate delante de esa santa. Ha dicho que tienes +buen corazon. + +Lazaro estaba perplejo, las dos viejas absortas, la devota satisfecha y +Elias entusiasmado. Que quieras, que no, el joven tuvo que hincarse. + +--Hincate, hombre, hincate--dijo el tio.--Ahora besale la mano. + +Lazaro, que sin darse cuenta obedecia las ordenes violentas de su tio, +beso respetuosamente la mano de la santa, y la tuvo estrechada un +momento entre las suyas. + +--Prosternate ante la virtud--decia Elias;--tu, pecador indigno de ser +perdonado. Ha dicho que tenias buen corazon. No, senoras: no lo tiene. + +Dona Paulita hizo esfuerzos heroicos para aparecer con cierta dignidad +arquiepiscopal en el momento en que Lazaro le besaba la mano, +arrodillado ante ella; pero su decoro de santa fue vencido por lo mucho +que empezaba a tener de mujer. Cuando sintio los labios del joven +posados sobre la piel de su mano, temblo toda, se puso palida y roja con +intermitencias casi instantaneas, y una corriente de calor ardientisimo +y una rafaga de frio nervioso circularon alternativamente por su santo +cuerpo, no acostumbrado al contacto de labios humanos. + +Despues de una pausa, principio a recobrar su aplomo y dijo: + +--iQue locura! iSanta yo! Levantese usted, caballerito (no se atrevio a +decir _joven_.) No he dicho mas sino que confio en que tendra buen +juicio y se enmendara. + +--?Pues no ha dicho que te perdona las faltas que has cometido? iQue +virtud! iQue heroismo cristiano!--exclamo Elias.--?No te anonadas? Pero, +hombre, levantate: ?que haces ahi de rodillas? + +El joven se levanto, mientras Paz ponia fin a esta vehemente y +conmovedora escena, diciendo friamente y con desden: "Vamonos". + +--Preparate a acompanar a estas senoras--dijo Coletilla. + +Al estudiante le contrario mucho este mandato. El habia oido decir en la +mesa aquella manana que Clara no iria a la procesion, y habia formado +sus proyectos para verla aquel dia. La obligacion de acompanar a las +tres senoras le parecio la mayor desgracia que podia ocurrirle aquel +dia. ?Pero como era posible resistir a las ordenes de aquel tirano? +Lleno de despecho tomo su sombrero y bajo con las tres ilustres ruinas, +que se llevaron una de las llaves de la casa, dejando a Clara la +consigna de no salir del cuarto. Elias, que quedaba tambien en la casa, +tenia la otra llave. + +No hacia cinco minutos que las Porrenas navegaban hacia la calle de +San Mateo, cuando llego el abate Carrascosa muy presuroso y toco a +la puerta. + +Elias bajo a abrirle. + +--Venga usted, amigo; venga usted al momento--le dijo con agitacion. + +--?Pero a donde, hombre, a donde? Esta la casa sola. No puedo salir. + +--?Que no puede usted salir?-dijo el abate asombrado.--Pues buena la hace +usted si no sale al momento y viene conmigo a donde yo le lleve. + +--?Pues que hay, Carrascosa? + +--Venga usted, y hablaremos por el camino. + +--Hombre, la casa.... + +--Que casa ni que ocho cuartos. Cierre usted y vamonos. + +--Queda aqui esa muchacha. + +--Pues dejela usted encerrada y venga, porque esto no es cosa para +andarse con peros.... + +--?Pero que hay? Sepamoslo. + +--Hay que si usted no viene ahora mismo conmigo a la _Fontanilla_ ... ya +sabe usted ... el club de esos muchachuelos.... Si usted no viene +conmigo, va a haber un conflicto. + +--?Pero que es ello, hombre? + +El abate no habia inventado de antemano la mentira que necesitaba +emplear para salir de la casa de Elias: asi es que se vio aturdido por +un momento; pero su astucia frailesca no le falto. + +--Pues parece que esos chicos estan alborotados, y dicen que usted +les ha enganado: que usted no tiene poderes de ... de aquella +persona; que usted.... + +--?Que no tengo poderes?--dijo Elias.--Cuidado con los ninos. +iLiberalitos al fin! + +--Y parece que quieren armar un alboroto esta noche--dijo Carrascosa, +seguro ya de la mentira que habia de encajarle. + +--iEsta noche!--exclamo Elias, llevandose las manos a la cabeza. iEsos +chicos estan locos! Lo van a echar todo a perder.... Pero quien les ha +dicho que esta noche. iVaya con los ninos! Pero voy alla al momento. + +--Venga usted, porque si tarda.... + +--Voy, voy al momento. Cerrare la puerta y me llevare la llave. No +importa. Las senoras tienen otra. + +--Vamos. + +El abate habia conseguido su objeto, que era alejar a Coletilla de la +casa aquella tarde, para que Clara se quedase sola. En tanto las +esfinges se acercaban al termino de su viaje, y Lazaro las seguia, +revolviendo en su mente el plan que en un momento de colerica +inspiracion habia concebido. Consistia este plan en dejar a las tres +ruinas en medio de la calle, cuando ellas estuvieran mas distraidas con +la procesion, y volver atras. Pero esto tenia sus inconvenientes. ?Como +entraba en la casa? ?Rompiendo la puerta? ?Y su tio que estaba dentro? +Terrible era aquella situacion. iVivir con ella y no verla! Oir que +continuamente imputaban a aquella infeliz faltas y crimenes inauditos, y +no poder acercarse a ella y preguntarle. "?Que has hecho?". + +Las tres Porrenas marchaban acompasada y pomposamente, sin proferir una +palabra. Asi llegaron a la casa desde donde habian de ver pasar la +procesion, que era la casa de un clerigo llamado don Silvestre +Entrambasaguas y de su hermana dona Petronila Entrambasaguas. + + + + + +CAPITULO XXVIII + + + +#El ridiculo.# + + +Era don Silvestre un clerigo carilleno, bien cebado, grasiento, avaro, +de caracter jovial, algo tonto, mal teologo y predicador tan campanudo +como hueco. Su hermana era una duena quintanona, gruesa y muy pequena, +con la nariz del tamano de una almendra y del color de un tomate, +abultadisimo el pecho, y el talle y las caderas tan voluminosas que le +daban el aspecto de un barril. Las tres ruinas aristocraticas no +hubieran nunca descendido en sus buenos tiempos a tratarse con aquel par +de personas de baja extraccion (porque eran hijos de un tocinero de +Almendralejo, y el cuido cerdos en las dehesas de Badajoz hasta que +entro en el Seminario); pero en los tiempos de decadencia podian +visitarse y tratarse, aunque siempre con cierto decoro, y estableciendo +tacitamente la diferencia de las antiguas jerarquias. Se habian conocido +en el locutorio de las Gongoras, en cuyo convento existia una monja +perteneciente al linaje de los Entrambasaguas. La amistad de las +Porrenas y don Silvestre y su hermana llevaba ya cuatro anos de mutuas +cortesias, de mutuas formulas urbanas y de confianzas decorosas. + +Tomaron asiento las tres, y enteraron a sus amigos de quien era aquel +joven que _decorosamente_ las acompanaba. Maria de la Paz, en su afan de +decirlo todo, expuso, con su lucidez acostumbrada, que aquel caballerito +habia estado en el camino de la perdicion a causa de las malas +companias; pero anadio que ellas le protegian, y esperaban lograr +traerlo al buen camino. + +--?De donde eres, muchacho?--dijo el padre, que era muy brusco, muy +francote, y trataba de _tu_ a todo el mundo. + +--De Ateca, en Aragon. + +--?Ateca? iBuena tierra! iBuenos torreznos! iBuena fruta!... ?Y no +estudias, hombre, no estudias? + +--Si, senor: estudio para abogado. + +--iBueno esta eso!--dijo el clerigo con risa brutal. iAbogado! ?De que +sirve eso? ?Por que no estudias Teologia y Canones? + +--Algo de eso estudie en Zaragoza. + +--iZaragoza! iBuena tierra! Buen carnero, buen lomo; pero no como en mi +tierra, en Extremadura ... porque yo soy extremeno. Dime, ?por que no +has estudiado para cura? + +--Porque no tengo vocacion para esa carrera. + +Dona Paz hizo un gesto de sorpresa y reprobacion, como si el joven +hubiera dicho una gran irreverencia. Despues, acumulando en su rostro +todos los rasgos de desden y acritud de su gran repertorio, dijo: + +--iAh! senor don Silvestre, con mucha razon le sorprenden a usted los +despropositos de este joven; pero no tiene usted en cuenta que ha +vivido hasta hace poco en el mas lamentable extravio. Ya se corregira; +hay una persona que ha tomado a cargo su educacion, y creemos que +lograra el intento. + +--iQue no tenia vocacion!--exclamo Entrambasaguas con voz de +trueno:--eso es una irreverencia. + +El estudiante bajo los ojos aturdido o indignado. Despues miro como +unico consuelo a la devota, por ver si, como otras veces, salia a +defenderle; pero la devota, que miraba tambien con atencion +contemplativa, pensaba en otra cosa que en defenderlo. + +--Mi senora dona Paulita--dijo el clerigo dirigiendose a la _rosa +mistica,_--?sabe usted que he leido el libro _De albigensium +erroribus_, y estoy conforme con lo que dice el Padre Paravicino, que +_pietas in pietate contra ecclesia nulla contemnere pios?_ ?Que le +parece a usted esta opinion? Porque _a doemonio numquam salus +inveniatur_. Vamos, diga usted que es gran teologa. + +Paulita no contesto; y otro menos bruto que el Padre Silvestre +hubiera comprendido que aquella extemporanea consulta teologica la +contrariaba mucho en tal momento. El instinto femenino se sublevo +alli contra toda la uncion consuetudinaria de la santa. No contesto, +y icosa singular! la que siempre se habia ruborizado cuando en +presencia de los curas le hablaban de cosas mundanas, se ruborizaba +ahora porque la hablaban de Teologia. + +--Yo no se ... yo no entiendo ... yo no he leido ese libro--contesto al +fin, viendo que el majadero de Entrambasaguas repitio su pregunta, +adornada con dos o tres festones mas de latin. + +--?Pues no me lo recomendo usted aquel dia que hablamos en el +locutorio de las monjas con el obispo de Calahorra, cuando dijo usted +aquello de San Dionisio Areopagita, que empieza ...? ?A ver como +empieza? ?No se acuerda? + +--Yo no--dijo la devota, muy colorada y muy inquieta, por no hallar +pretexto para mudar de conversacion. + +--?Pero no me recomendo usted ese libro _De albigensium erroribus?_ Si +me dijo usted que era lo mejor que se habia escrito ...--insistio el +majagranzas del clerigo. + +Un rumor popular y el aspero tanido de los fagotes vinieron a sacar de +apuros a nuestra amiga anunciando la procesion. Se dispuso ocupar +inmediatamente los dos balcones: en uno se coloco el clerigo con Maria +de la Paz y Salome; en otro se coloco la gorda, dona Paulita y Lazaro. +Un enorme tiesto, donde crecia con extraordinaria lozania una adelfa, +estorbaba la comodidad de estas tres personas. La gorda estaba en medio, +y era imposible acomodarse con holgura a causa de dona Petronila y de la +adelfa. Pero al fin, despues de mil cumplimientos, la devota se encontro +en medio, teniendo a la derecha a Lazaro y a la hermana del clerigo a la +izquierda. + +La procesion empezo a desfilar. El clerigo hablaba por los seis, y +hablaba tan fuerte, que los transeuntes se quedaban mirando a los +balcones. Algunos de los curiosos notaron en el rostro de dona Paulita +una muy grande agitacion, y el autor de este libro, que era uno de los +que pasaban, noto con sorpresa (porque conocia de oidas su caracter) que +entre la frente de la dama y los cabellos del joven, no habia otra cosa +que algunas hojas y una flor de la adelfa criada en el balcon. Lazaro no +atendia al gentio ni a los santos ni a nada. El despecho por encontrarse +alli mal de su grado le ocupaba todo. + +En el otro balcon hacia don Silvestre detallado relato de las cofradias, +pendones, estandartes, imagenes y corporaciones que iban desfilando. +Salome ostentaba en su muneca el ridiculo, que caia sobre el antepecho +del balcon, ofreciendo al asombro del numeroso publico los vivos colores +de sus mostacillas azules y de sus lentejuelas doradas. Era el tal +ridiculo primorosa obra, en cuya elaboracion tomaron parte las delicadas +manos de su duena; obra del siglo pasado y del ano 94, en que la dama lo +lucio en los paseos de la Florida los dias de invierno, con gran +aceptacion de la juventud de entonces. Salome profesaba mucho carino a +aquella prenda, porque le parecia que al cenirla a su muneca llevaba +consigo un amuleto de perpetua juventud. + +--Se te va a caer--le dijo su tia, viendo como se balanceaba la prenda +sobre el antepecho del balcon. + +--No se cae--dijo Salome, que gustaba mucho de lucir en las grandes +solemnidades aquel mueble hereditario, y creia que desde la calle hacia +un efecto magnifico. + +La ordenada turba de monagos, clerigos, cofrades, archicofrades y +penitentes seguia desfilando. La gorda y su hermano se hacian lenguas +cada vez que pasaba un estandarte, una cruz. El codo de Lazaro tocaba el +codo de la devota, y esta tenia cruzadas las manos, y la cabeza +inclinada a un lado, porque sin duda le halagaba el suave roce de las +adelfas. Despues se paso la mano por los ojos como si se apartara un +velo imaginario. + +Cuando la procesion estaba en su lleno, digamoslo asi, un grito +resono en el balcon inmediato. iOh dolor! El ridiculo de Salome habia +caido a la calle. + +--iY esta en el la llave de la casal--dijo Paz con terror. + +Lazaro no necesito oir mas; su determinacion fue rapidisima. Se quito +del balcon, y dijo vivamente: + +--Voy a buscarlo. + +El ridiculo cayo sobre las cabezas de los transeuntes; paso de mano en +mano, y fue arrastrado por la multitud do tal modo, que un momento +despues de caido estaba a gran distancia. Lazaro, que vio esto, bajo +rapidamente, llego a la calle y atraveso, con mucho trabajo, por entre +la multitud. Su determinacion era decisiva. + +--iQue feliz coincidencial--decia para si.--Alli esta la llave: la tomo, +corro a la casa, abro; el viejo debe estar arriba durmiendo la siesta: +entro, la veo, la hablo, la digo ... que se yo lo que le voy a decir ... +y me vuelvo a escape. Si las viejas sospechan, inventare cualquier +mentira. No hay mas remedio. + +Al fin llego jadeando y con mucha fatiga al extraviado ridiculo. Lo +tenia una mujer que lo estaba registrando, y viendo, que no contenia +cosa de valor, no parecia mostrar gran empeno en conservarlo. Lazaro lo +tomo. El oleaje del gentio le habia llevado a gran distancia de la casa +de Entrambasaguas. Desde el balcon no podian verle. No dudo mas, y echo +a correr por una de las calles transversales hacia la casa. + +La ansiedad propia de la situacion y la marcha precipitada le agitaron +de tal modo, que tuvo que detenerse para respirar. Por fin la veria sin +duda. Llego a la casa, entro, subio la escalera; pero antes de +resolverse a abrir se detuvo, y necesito apoyarse en la pared, porque la +agitacion le habia quitado las fuerzas. Penso que ella se asustaria al +verle entrar tan descompuesto, al sentir abrir la puerta. Por fin, con +la mayor cautela, puso la llave en la cerradura, le dio vueltas y abrio +muy quedo. Entro, volvio a cerrar y dio algunos pasos. Era ya tarde: la +casa estaba obscura; no veia nada. Anduvo a tientas un rato. Al fin +distinguio los objetos, y siguio por el pasillo. + +Silencio sepulcral reinaba en la casa. "Sin duda don Elias duerme +arriba"--penso, y siguio andando hasta acercarse a la puerta del cuarto +donde Clara debia estar. "Para que no se asuste" penso Lazaro, tremulo +de emocion, como quien va a cometer un crimen,--lo mejor sera +acercarme a la puerta y llamarla muy quedito. "Asi no se asustara." +Avanzo mas, llego a la puerta, y tomando aliento para pronunciar las +dos silabas de aquel nombre que amaba tanto, se paro, y con voz baja y +conmovida dijo: "Clara." + +Pero en el instante mismo en que pronuncio esta palabra, se estremecio +de sorpresa y terror. Un frio intenso circulo por todo su cuerpo; toda +la sangre se le agolpo al corazon, que latia con violencia +desenfrenada, y quedo inmovil como estatua junto a la puerta. En el +momento de pronunciar el nombre de Clara, habia sentido dentro de la +habitacion una voz de hombre, una voz de mujer y pasos precipitados. +Pronto veremos lo que hizo. + + + + + +CAPITULO XXIX + + + +#Las horas fatales.# + + +A las cuatro de aquella tarde, cuando, despues de salir las tres damas, +Clara se encontro sola, quiso satisfacer su curiosidad leyendo la carta +que le habia dado el abate; pero observo que Elias andaba por el +pasillo: tuvo miedo, y la guardo. Media hora despues, habiendo Coletilla +salido con Carrascosa, se quedo sola, enteramente sola y encerrada. +Entonces abrio la carta. Era sin duda de Lazaro, y casi sabia punto por +punto lo que habia de decir. Pero su sorpresa fue grande cuando miro la +firma y vio: _Claudio_. + +--iClaudio! ?quien es Claudio?--exclamo con la mayor confusion. + +La carta decia asi: + +"Ya te he devuelto, amiga mia, a ese joven prisionero a quien tanto +quieres. Yo le he sacado de la carcel, donde el infeliz estaba a punto +de morirse de hambre y de frio; le he sacado tan solo porque es tu +amigo. Ya sabes que tu y yo somos tambien verdaderos amigos. Ese joven +parece que te quiere bien; pero no como yo, que te idolatro; y tan +desventurado soy ausente de ti, que hoy voy a intentar verte y hablarte +entrando por una casa vecina. No te llame la atencion: estoy decidido. +Por mi han salido esas tres viejas; por mi ha salido Elias; por si ha +salido Lazaro. Estas sola y encerrada; encerrada para todos menos para +mi, que te vere esta tarde. No tengas miedo: solo quiero verte y +hablarte. Te lo asegura, te lo promete el que te adora.--_Claudio_." + +--iClaudio!--dijo Clara doblando la carta:--?quien es este hombre? +iY quiere entrar aqui! iJesus, que miedo! ?Que debo hacer? ?Cerrar +las puertas? + +Clara empezo a temblar de miedo; no podia tomar resolucion ninguna. Por +fin evoco todo su valor: se dirigio a la puerta que daba al pasillo, y +le echo el cerrojo; despues corrio a la puerta que comunicaba con la +habitacion inmediata con intento de cerrarla tambien; pero ya era tarde, +porque Bozmediano entro muy tranquilo en el cuarto. + +--iJesus!--exclamo Clara, retrocediendo con espanto. Vayase usted, por +Dios. iQue atrevimiento! Pero no pudo seguir, y se echo a llorar. + +--iVayase usted.... Si vienen.... Por Dios, senor caballero (no se +acordaba del nombre). Vayase usted.... Usted es muy bueno y me dejara +sola. Si vienen ahora, ?que van a decir? + +--No vendran: tranquilizate--dijo Bozmediano algo contrariado por aquel +recibimiento.--Somos ya verdaderamente amigos. Hoy vengo a hablarte, a +verte. Ya sabes que me he declarado tu protector. + +En el sistema amatorio de Bozmediano estaba el tutear a las muchachas a +la tercera entrevista. + +--Yo no quiero que usted me proteja. Si estoy muy bien aqui--afirmo +Clara con angustia. + +--?Bien aqui?--dijo el militar, cerrando los punos. ?Bien aqui? Como que +voy a ahorcar a esas tres arpias que te estan martirizando. Cuando +pienso que un viejo fanatico y tres mujeres ridiculas estan hoy en el +mundo solo para mortificarte y asesinar lentamente a la mas noble y +amable criatura que ha nacido. + +--Si a mi no me atormentan--dijo Clara, cuya atroz inquietud se +manifestaba en un llanto entrecortado, que acobardo por un momento al +galan aventurero.--Vayase usted, por Dios, yo se lo ruego, se lo pido +por Dios y todos los santos. + +--?Irme sin ti? Eso no puede ser. + +--Jamas consentire yo en salir con usted--exclamo la joven con +resolucion.--Vayase usted, senor caballero (otra vez no se podia acordar +del nombre): usted es muy bueno, yo lo se. Pero si tarda un momento mas +en marcharse, le odiare toda mi vida. Vayase usted, por piedad. + +--Y si me voy, ?que va a ser de ti, pobrecilla?--dijo Bozmediano con +melancolia.--Si yo te abandono, ?que va a ser de ti en poder de estos +cuatro demonios? ?Como he de consentir el crimen espantoso de este +encierro, de esta soledad, de este marasmo, de esta tortura lenta que te +aplican esas infames? No, Clara: tu me conoces muy bien en las pocas +veces que me has tratado para saber que yo no puedo consentir tal cosa. +Si yo te abandono, pasara un dia y otro dia sin que nadie se atreva a +hacer cosa alguna para salvarte. Ese joven, a quien yo he sacado de la +carcel, tiene una imaginacion disparatada; pero no resolucion ni animo +para sacarte de penas. Esta es la verdad: no esperes nada de quien nada +puede ni nada sabe hacer por ti. Creeme: no tienes mas esperanza que yo. +Y por mi parte, seguro estoy de que no te opondras a mi resolucion, que +no tiene mas objeto que tu felicidad. + +--Pero si yo no quiero que haga usted mi felicidad dijo Clara mas +inquieta. + +--Pues entonces, ?quien la va a hacer? Huerfana, sola en el mundo, +rodeada de enemigos y de malvados, sin que haya nadie que se interese +por ti.... + +--iOh!--dijo la huerfana vivamente, creyendo encontrar un gran +argumento:--si, si tengo quien se interese. + +--No, no lo creas, no. Ese joven no hara nada: le conozco, conozco su +caracter. La prueba es que vive aqui hace dias, que sabe tus +sufrimientos y nada ha hecho por aliviarlos. ?Ha intentado algo? No: yo +se que no. No se atreve. + +--?Que no se atreve? Si, si ... Pero vayase usted, por Dios. Si +vienen ... No se detenga usted un momento mas; yo se lo ruego. Me va +usted a perder. + +--Clara, Lazaro no hara nada por ti. Su imaginacion esta embebida en la +politica. No esperes nada de el. + +--Si, si espero: me salvara. Estoy segura de ello--dijo +dolorosamente la joven. + +--?Por donde lo sabes? + +--El mismo me lo ha dicho. + +--?El? No puede ser. Yo dudo que haya podido verte, segun me han dicho. + +--Pero me vera, me salvara. Yo no necesito de usted. + +--Si necesitas de mi. Tengo esa vanagloria, unica recompensa del grande +amor que te tengo--dijo Bozmediano con expresion clarisima de verdad. + +--Pero si yo no le quiero a usted ni le puedo querer. No le he visto mas +que dos veces, y eso sin mi licencia. + +--Ese poco tiempo ha bastado para que te quiera yo. + +--Yo se lo agradezco a usted; pero cuando se vaya dijo la huerfana.--iQue +modo tan raro tiene usted de favorecerme, asustandome de esta manera y +comprometiendome! iAh! Vayase usted, por Dios. Van a llegar y le van a +ver aqui. iJesus, que hombre! + +--No vendran. La procesion es larga. + +--?Pero si viene el? + +--?Quien es el? + +--El viejo. + +--Ese primero muere que venir. + +-?Pero si le ve a usted la vecindad? Y, sobre todo, aunque no le vean +... Yo no quiero que este usted mas tiempo aqui; no le quiero ver. + +Clara estaba tan consternada y era tan resuelta su actitud, que +Bozmediano empezo a dudar del exito de su aventura, y estuvo un +rato indeciso. + +--Clara--prosiguio sentandose con familiaridad,--tu no me conoces. No +sabes de lo que yo soy capaz. Yo soy capaz hasta de sofocar mis +sentimientos haciendo por tu felicidad el sacrificio de la mia. Tu no me +conoces, ni aciertas a juzgarme, ni ves en esta empresa que acometo otra +cosa que una intencion danada y vil. Si viera junto a ti a alguna +persona capaz de sacarte de esta miseria, no me opondria a que me +dijeras, como me has dicho, que no me quieres ver. Yo dejaria entonces a +otro el orgullo de quererte y hacerte feliz; pero esto no es posible. Tu +situacion es tan desesperada, que quiero salvarte a pasar tuyo, +arrostrando hasta tu ingratitud, que es lo que mas temo. Si me ves aqui, +es porque nadie existe en esta casa que pueda ampararte. + +--Bien: yo lo agradezco, senor caballero; pero dejeme usted. iAy! Si +Lazaro sabe que ha estado usted aqui.... + +--Si lo sabe, nada le importa. El no piensa mas que en politica; ni en +aquella cabeza hay la discrecion y la astucia que tu necesitas para +salir de aqui. En aquel corazon no caben mas que las desenfrenadas y +vulgares pasiones del pueblo, capaces tal vez de un hecho notable, pero +inutiles para consolar a un ser debil y delicado. + +--Si, el me salvara: yo lo se--repitio Clara un poco menos asustada y +mas triste.--No, no lo esperes. + +--Si, lo espero. ?Por que no lo he de esperar? ?Por que me dice usted +eso? ?Que sabe usted lo que el puede hacer por mi? + +--?Pero es posible que le quieras tanto?--dijo Bozmediano, que no creia +encontrar tanta firmeza. + +--Si, le quiero. Pero usted, ?a que me pregunta esas cosas? + +--Lo pregunto por saberlo--dijo con mucha calma el militar.--Ahora +repito que tu no sospechas de que acciones soy yo capaz. ?Creeras que es +posible, si me pruebas que le quieres tanto, que yo le comprenda en esta +proteccion generosa que te consagro, y me interese por los dos tanto +como ahora me intereso por ti? Pero falta una condicion para esto. Dudo +mucho que el te quiera como tu mereces, y si es como yo sospecho, le +creere un hombre indigno y le apartare de ti cuanto pueda. Le saque de +la carcel para probarte que procedo en estas cosas, como en todo, con +buena fe y caballerosidad. Cuando te vi por primera vez, y comprendi lo +que era tu vida, la poca esperanza de tu porvenir y la bondad de tu +corazon, me dio tanta lastima, que ... no se ... casi te ame desde aquel +momento como ahora. Para mi fue entonces el amor tan poco egoista, que +no entraba para nada mi persona en las cavilaciones que dia y noche +ocupaban mi imaginacion. Despues supe que existia, un joven a quien tu +querias mucho; supe que este joven estaba preso y le puse en libertad +por ti y para ti. Nunca tuve intencion de apartaros a los dos; al +contrario, mi deseo era uniros si el lo merecia. Pues bien: yo me he +convencido de que el no merece tal cosa y es indigno de ti. Clara no +supo que contestar a estas palabras. Y a la verdad que no era facil +conocer si tan elocuente expansion de bondad y afecto era verdadera o +simplemente un ardid galante de los que tambien usan los seductores. + +--Si; pero entre tanto--dijo la muchacha,--usted me compromete; usted me +pierde para siempre. Si viene alguno de la casa y lo ve, o descubre que +ha entrado aqui.... + +--Nadie lo puede descubrir.... ?Pero es cierto, Clara que quieres +tanto a ese muchacho?--dijo Bozmediano, queriendo imprimir a sus +palabras cierto tono de jovialidad, que estaba muy lejos de tener en +aquel momento. + +El joven galanteador habia errado el tiro; el aventurero de amor creyo +que habia deslumbrado a Clara con la conversacion de sus dos primeras +visitas. "Y era que tenia muy alta idea de sus propias dotes personales +para dudar de que una muchacha sencilla, educada por un fanatico, y sin +conocer otras pasiones que las vulgares inclinaciones de aldea, pudiera +resistir a ellas. Creyo asimismo que el hecho de poner en libertad al +que podia considerar como rival, influiria mucho en el animo de la +huerfana. El habia empleado otras veces con mucho exito procedimientos +parecidos. Ademas, Lazaro le habia parecido algo brusco, poco amable, +poco digno de ser amado, poco interesante." + +--Si--contesto Clara,--le quiero. Se lo juro a usted, que dice que me +tiene amistad.--?Y le quiere usted mucho?--Mucho. Vaya, ahora se puede +usted marchar. El militar se quedo muy pensativo. Viose un poco ridiculo +en aquella situacion; pero siempre triunfaba de su amor propio la bondad +de su corazon. En aquel momento pensaba en renunciar por completo a todo +y tratar por cualquier medio de contribuir a la felicidad de los dos +muchachos. + +--?Pero no se marcha usted?--dijo Clara, volviendo a su inquietud. + +--Si, me marcho ya. Pero ... no--anadio con determinacion,--no puedo +consentir que te quedes en este sepulcro. Me parece que si te dejo aqui +no he de verte mas. Pero ese hombre, ese exaltado, ?en que piensa? ?que +hace? ?como tiene alma para verte en poder de esas arpias, y no pegar +fuego a esta casa maldita? + +--El me quiere--dijo Clara, resuelta a decir todo lo que pudiera +determinarle a marcharse. + +--No: te dejara morir de hastio en esta carcel. Lo se; conozco bien +a ese loco. + +--iOh! se interesa por mi: estoy segura de ello.--?Nada mas que eso? iSe +interesa!--Padece mucho al verme asi--exclamo Clara con dolor. + +--iOh! Las tres pecoras de esta casa me la han de pagar. ?Pero es cierto +que te mortifican? + +--iOh! me consumo--dijo Clara sin poder contener una triste franqueza. + +--iMalditas! ?Pero ese hombre, que hace? + +--Hara mucho, hara lo que pueda. Es pobre.... + +--iPobre!--dijo el muy pensativo.--?Y que esperas de una persona que +solo podra hacerte mas infeliz? iOh, juro que si ese joven no te +corresponde, me la ha de pagar! Bozmediano se levanto. En aquel momento +la palidez de Clara aumento subitamente, porque creyo que sentia abrir +la puerta de la escalera; pero Claudio la tranquilizo diciendole que se +equivocaba. + +--No temas nada--dijo prestando atencion;--nadie puede venir. + +--?Pero a que esta usted aqui mas tiempo?--dijo ella, repuesta del +susto.--?No le he dicho ya lo que queria saber? + +--Si, y me voy. Ahora si, me voy; pero es para volver. + +--?Otra vez? + +--Si: insisto en creer que no hay para ti mas esperanza que yo. El +marcharme ahora no quiere decir que te abandone, no. Me voy para +ocuparme de ustedes; yo me enterare de lo que vale ese muchacho. Si no +es digno de ti.... + +En este momento una voz apagada, tremula y conmovida pronuncio +distintamente en el corredor la palabra "Clara". + +La joven se quedo petrificada de espanto, y la mirada que dirigio a +Bozmediano hizo comprender a este cuanto la habia comprometido. El galan +creyo que el mejor partido que podia tomar era marcharse muy quedo, +seguro de que la persona que habia dicho "Clara", con voz que no +conocio, no podia haberle sentido. Hizo senas a la huerfana de que +callara, y se dirigio rapidamente, y con mucha cautela, a la puerta por +donde habia entrado. La joven no se movia, y solo en sus facciones se +podia conocer su gran turbacion. + +Bozmediano salio. La voz dijo mas fuertemente: "Clara, Clara, abre." +Era la voz de Lazaro. El sintio desde fuera que habia un hombre en +el cuarto; sintio sus pasos al huir. Despues oyo en lo mas interior +de la casa ruido como de un mueble que cae, y corrio alla frenetico +de indignacion y sobresalto. Entro en el comedor, luego en un +pequeno pasillo que daba a un patio, subio la escalera que conducia +al piso segundo y a la buhardilla; pero al llegar arriba, ya +Bozmediano habia desaparecido, y solo pudo ver un bulto que se +ocultaba, cerrando vivamente una puerta desconocida. Tambien le +parecio ver la figura diabolica del abate en el momento brevisimo en +que la puerta estuvo abierta. + +--iBandidos!--grito con voz terrible. Nunca, habia sentido impresion tan +fuerte. Trato de derribar aquella puerta misteriosa; pero manos muy +fuertes lo impedian de la otra parte. Bajo como un loco, volvio al +comedor, entro en la alcoba de la devota por donde mismo habia entrado +Bozmediano, y paso al cuarto donde estaba Clara. Encontrola temblando, +con los ojos llenos de lagrimas. + +Cuando le vio entrar, la infeliz dijo, casi sin poder articular +las palabras: + +--iAh! Lazaro, Lazaro, oye ... te dire ... espera. Pero la voz se le +anudo en la garganta, y no pudo hacer otra cosa que llorar como un nino. + +--?Que me vas a decir? Calla--exclamo Lazaro con voz colerica.--Calla, y +no hables mas delante de gentes. ?Aqui quien estaba...? iEse militar...! +?Pero es cierto lo que dicen...? Yo no lo habia querido creer, +aunque lo creian todos. Clara, Clara, ?que ha sido de ti, que has hecho? +iYo no lo queria creer! Si todos los santos del Cielo me lo hubieran +jurado hace un mes, les hubiera dicho que mentian. Pero ya lo he visto, +ya lo he visto. + +La huerfana lloraba como si fuera culpable ... Por fin pudo decir: + +--Por Dios, escuchame. Yo te contare.--?Que me vas a contar?--dijo el +mas colerico.--Pero si voy a matar a ese hombre ... iOh! Clara--anadio +transformando su ira en intenso dolor.--?Como has podido tu ...? Yo estoy +loco, sin duda. Lo que he visto es una locura. + +--No ... yo te explicare--le dijo ella recobrando su valor.--Ese hombre, +yo no lo conozco ... Un dia entro en casa ... me dijo.... + +--No me hables, no me mires ... Todo lo he sabido. ?Por que mi tio te +puso en esta casa? ?Que hiciste alla? ?Por que estas senoras te tienen +encerrada y sin ver a nadie? ?Que has hecho? No te puedes disculpar, no. +Soy un necio si hago caso de las disculpas que me vas a dar. Bastantes +pruebas he tenido. iY fui tan ciego que nada quise creer! ... Nada mas +debo decirte ... ?Por que te he conocido? Mia es la culpa; no tengo +derecho para acusarte. Eres libre. Adios. + +Y salio muy a prisa sin esperar respuesta. Salio como un demente, y dio +muchas vueltas por la casa sin saber a donde iba. Si en aquel momento +se le hubiera presentado su tio, reprendiendole con su impertinencia +acostumbrada, Lazaro le hubiera atropellado, le hubiera maltratado, +hiriendole tal vez. Al fin llego a la puerta, trato de recobrar su +serenidad, abrio y bajo. Una vez en la calle, sintio el corazon tan +oprimido, que le fue imposible dejar de llorar. + +Pero no le falto calma hasta el punto de olvidar que las viejas le +esperaban, y que su ausencia podia aumentar la gravedad de aquella +aventura. Dirigiose a la calle de San Mateo, procurando por el camino +dominar su agitacion y disimular todo lo posible. Despues de atravesar +varias calles sin acertar con lo que buscaba, llego a la casa de los +Entrambasaguas. Felizmente aun duraba la procesion. Entro en la casa, +subio y hallo a Salome en extremo impaciente, mientras Maria de la Paz +se hallaba en un estado de irascibilidad terrible. + +--Ha tardado usted mas de una hora: ?donde ha ido usted?--exclamo +mirando al joven con recelo. + +--Senora ... senora ...--dijo Lazaro balbuciente,--no he podido ... Se +ha agolpado la gente en la calle ... y me he encontrado entre la +multitud sin poder volver. Despues una mujer cogio el ridiculo y echo a +correr por esas calles. Ya se ve: tuve que seguir tras ella, y casi no +la alcanzo. + +--Vamos, caballerito ... Si ha estado despejada la calle desde +hace una hora. + +Salome se apodero de la prenda que creia perdida, y registro a ver si +faltaba algo. + +--Sin duda se ha ido a perorar a algun club--dijo cuando vio que nada +faltaba y que lo era imposible reprender a Lazaro por otro motivo. + +--iHombre, hombre!--dijo Entrambasaguas:--?tambien tu charlas en los +_clubes_? Eso es una iniquidad: mira que te condenas. + +La devota no dijo nada: pudo su admirable instinto, que recientemente +habia adquirido extraordinaria fuerza, comprender que a Lazaro le habia +pasado algo durante su ausencia. No llego a sospechar lo que fue, ni +donde fue; pero penso mucho en aquello, mientras las ultimas figuras de +la procesion desfilaren por la calle. + +--iAy! vamonos, que es tarde--exclamo Maria de la Paz. + +--?Ya se van ustedes?--dijo el clerigo, que no veia la hora de que se +marcharan, porque desde la cocina llegaban a sus narices los olores de +la olla de carnero que le estaban preparando. + +--Mi senor don Silvestre--dijo Paz,--no podemos detenernos, porque +ahora no somos libres. Nos hemos echado encima una carga muy pesada: la +tutela y educacion de una joven que nos dara muchos disgustos. + +--?Que es eso? + +--Es una joven desamparada--continuo Paz,--que estaba en casa de un +amigo nuestro, soltero grave, el cual no podia sufrir sus +travesuras. Parece que ella es algo levantada de cascos; y viendo +que no la podia sujetar, nos la entrego para que la corrigieramos +... Todo por amor de Dios. + +--?Y les da a ustedes disgustos?--pregunto con oficiosidad la hermana de +don Silvestre Entrambasaguas. + +--Todavia--contesto Paz,--la verdad sea dicha, no se ha portado mal; +pero yo nunca me equivoco, y cuando a mi se me fija una persona aqui ... +(y senalo la frente) y aquella me parece que es una buena pieza. + +Lazaro oyo esta apologia de su infeliz amiga con toda la atencion de que +era capaz. Pero no se agito mas de lo que estaba, porque era imposible. + +--?Que tienes, Paula? dijo Paz a la devota, que estaba muy palida y con +muestras muy claras de no encontrarse bien. + +En efecto: todos la miraron, y notaron en ella las senales de un +malestar creciente. Tenia los ojos encendidos y el aliento penoso. + +--Nada--dijo la devota, queriendo animarse. + +--Sin duda se ha constipado en el balcon. + +--Si: corre esta tarde un airecillo, que ya, ya ...--indico el +clerigo;--pero vayase usted a su casa, y abrigandose bien.... + +--Eso no sera nada--dijo dona Petronila Entrambasaguas, que estaba muy +impaciente, porque ciertos olores, venidos en mensaje de la cocina, le +anunciaban que el carnero se estaba quemando a toda prisa. + +Las damas se dirigieron a la puerta. El clerigo se dio un golpe en la +frente como quien recuerda una cosa importante, y dijo a dona Paulita: + +--iAh! senora mia, si tuviera usted la bondad de hacerme un favor.... + +--?Que, senor don Silvestre? + +--Que se dignara usted repasar un sermon que he escrito y voy a predicar +en San Antonio el 17 de Enero. Usted que es gran teologa, y muchas veces +me ha dado su opinion sobre otros grandes sermones mios, deseo que vea +ahora este. + +--Yo no entiendo de eso--replico la santa con repugnancia. + +--Si entiende--dijo Paz complacida. + +--iQue modestia!--exclamo Entrambasaguas.--La santidad unida al talento. +Pero yo se, aunque usted quiera ocultarlo, que es una gran teologa. Si a +veces la he estado oyendo con la boca abierta, como si oyera a todos los +Padres de la Iglesia.... + +--Deje usted eso--murmuro la devota con visible disgusto.--Yo no +entiendo de esas cosas. + +--Es sobre el tema de la tentacion quinta de San Anton. Bien sabe +usted aquello, cuando el demonio se le presento en figura de ... de +muchacha, pues.... + +Y corrio presuroso a su gaveta, cogio un legajo y se lo entrego a dona +Paulita, que lo tomo del peor humor del mundo. Cayosele de la mano, +recogiolo con presteza el predicador, y se lo volvio a dar diciendole: + +--?Pero esta usted mala de veras? Veo que no puede usted tenerse en pie. +Le tengo dicho que es bueno hasta cierto punto el ayuno, y nada mas ... +y usted siempre en sus trece.... + +--Esta nina, con sus ayunos y sus penitencias...--dijo Maria de la Paz. + +--?Quiere usted una taza de caldo?--pregunto el clerigo; y se +interrumpio antes de concluir, porque su hermana, con tanta presteza +como disimulo, le tiro del manteo, indicandole la indiscrecion de la +oferta que acababa de hacer. + +--Gracias, no es preciso: esto no es nada. + +--Recojase usted temprano--dijo la gorda.--No le conviene a usted tomar +ahora caldo ni cosa ninguna. A casa. Y poniendole la mano en la frente, +continuo:--Tiene usted mucha fiebre: a casa pronto. + +La comitiva salio. El clerigo cogio el velon en sus robustas manos, y +alumbro la escalera. Cuando ya estaban abajo, Entrambasaguas grito +desde arriba: + +--Fijese usted, senora dona Paula, en aquel pasaje que +dice: "Cuando en diluvio de soles con corpulenta, corporea efigie al +mundo vino...." Por aquello de _corpus corporum in corpore uno_.... +Fijese usted bien en este pasaje, que tengo algunas dudas +sobre si.... + +Dona Paulita no contesto ni miro siquiera al ramplon Gerundiano. +Salieran a la calle, y Lazaro estaba tan enfrascado en sus pensamientos, +que empezo a andar, dejando atras a las dos senoras. + +--iEh! caballerito--dijo Salome, que estaba muy biliosa aquella +tarde,--?que manera de portarse es esa? ?Nos deja solas en medio +de la calle? + +--iOh! que caballero tan cumplido hemos traido--dijo Paz, cuyo +temperamento sanguineo tenia aquella tarde, sin causa conocida, una +irritabilidad inusitada. + +Lazaro retrocedio y modero el pago + +--Y bien podria usted--anadio la dama,--portarse mejor delante de las +personas extranas. Ni siquiera ha saludado usted a aquellas ... gentes +(Paz usaba esta denominacion general y vaga, para designar a todas las +personas que por su progenie estaban en escalon mas bajo que ella en la +jerarquia social.) iQue diran de nosotras! iAh! Paulita, no puede andar. +Vamos, don Lazaro, de usted el brazo a mi sobrina. Apoyate en don +Lazaro, Paula, que estas muy mala. iAh! Triste cosa es llevar por +acompanante a un caballerito como este. + +El aragones balbuceo algunas excusas, y dio el brazo a dona Paulita. +Andando, sintio que la devota pesaba en su brazo como si fuera de plomo. +Iba muy arrebujada, en su manton y caminaba con dificultad. + +--Va usted muy a prisa--dijo, pesando mas fuertemente en el brazo +del joven. + +Lazaro modero el paso.--Ande usted un poco mas--dijo despues, +aligerandose de peso, hasta el punto de que el se sintio arrastrado. + +Lazaro avivo el paso. + +--iQue noche tan clara!--exclamo ella deteniendose y mirando al cielo. + +Lazaro se detuvo y miro al cielo. Las otras dos marchaban detras a +alguna distancia. + +--Nunca he visto una noche asi. Nunca he visto las estrellas brillar +de ese modo, ni moverse asi ... con esa vibracion que parece que +estan hablando. + +--iHablando!--dijo Lazaro muy sorprendido del simil de la santa. + +--?Usted extrana eso?--dijo ella, mirandole con tal fijeza e intensidad, +que el mancebo creyo que dos estrellas habian bajado a esconderse en los +ojos de Paulita. + +--Si: ?no le parece a usted...? + +--Senora, yo las veo; pero....--Pues a mi me parece que las oigo. + +En esto se cayo al suelo, desprendido de las manos de la dama, el +manuscrito de Silvestre Entrambasaguas. + +--Senora--dijo el joven, inclinandose para recogerlo, observe usted que +se ha caido este sermon. + +--Dejelo usted--exclamo ella con mucha viveza; y tirandole del brazo +para impedirle que recogiera el manuscrito, avivo despues el paso. + +--No hay duda--dijo Lazaro para si.--Esta mujer tiene mucha fiebre; ya +empieza a delirar. + +Y entonces la mujer mistica andaba tan a prisa, que bien pronto +alcanzaron a las dos ruinas mayores. Mas pronto hubo de moderarse su +impetu, y tan despacio iba, que tardo mucho para avanzar veinte pasos. +Cada vez pesaba mas la teologa en el brazo del estudiante: al llegar a +la casa, la enferma no podia ya dar un paso, y Lazaro le rodeo con su +brazo la cintura para impedir que cayera. Erale imposible subir, porque +la dama se inclinaba a uno y otro lado sin poderse tener. En tanto, el +joven observaba que tenia demudado el semblante, cerrados los ojos, +flojos y caidos los brazos; hizo un esfuerzo heroico, la cogio en sus +brazos y la subio. La cabeza de la enferma descanso sobre sus hombros, y +Lazaro noto que el contacto de su frente le quemaba el cuello. + +--Tiene mucha fiebre--dijo depositandola en el pasillo, porque Paz no le +permitio que llegara a la alcoba. Entraronla en su cuarto las otras dos, +bastante alarmadas con tan repentina desazon; pero pronto volvieron mas +tranquilas, y se fueron al comedor a cenar un salpicon que habian dejado +preparado. + +Reinaba en la casa profundo silencio. Lazaro subio la escalera interior +para irse a su cuarto; y al subir no pudo menos de detenerse, porque +sintio una voz que le heria el corazon. Era la voz de Clara, que +preguntaba o contestaba no sabemos que cosa a la devota. El joven +apresuro el paso para huir de aquella voz que no queria oir mas. + + + + + +CAPITULO XXX + + + +#Virgo fidelis#. + + +Lazaro no encontro arriba a su tio. Estaba el infeliz mancebo sumamente +impresionado por el incidente ocurrido, y no cabia en si de colera, de +amargura, de sobresalto. Imposible le era tranquilizarse, tanto mas, +cuanto que tenia siempre ante la imaginacion la figura de Clara, de +rodillas, con los ojos llenos de lagrimas y los brazos cruzados. Dabale +compasion y despues ira, sucediendose tan atropelladamente estos dos +sentimientos, que creyo sentir como una ebullicion en el pecho y un +vertigo en la cabeza. A los arrebatos del encono sucedia el abatimiento +del desengano, ignorando al mismo tiempo si amaba aun a aquella infeliz +o si la despreciaba. + +Pasaron las horas; la noche avanzo, y el continuaba en la agitacion. No +pensaba acostarse, ni sentia sueno, ni necesidad de reposo; antes al +contrario, los impulsos de su naturaleza eran hacia la zozobra, la +inquietud, el movimiento. Silencio lugubre, no interrumpido por ruido +alguno, reinaba en la casa. Parecia que todos dormian: el tan solo +velaba sin duda; y saliendo al corredor, donde le causaba algun alivio +el aire fresco de la noche, se paseo alli mucho tiempo. Dieron las +nueve, las diez, las once. Al fin se detuvo, aturdido por su propio +vaiven: apoyose en el antepecho, y ocultando entre las manos su cabeza, +estuvo de este modo un largo rato devorando su agonia. De pronto creyo +sentir rumor extrano, alzo la cabeza, y en el fondo del corredor creyo +ver una figura humana que avanzaba. El corazon le latio con tal +violencia, que creyo que el pecho se le rompia. La forma aquella, que +sin duda era de mujer, avanzo, destacandose en la obscuridad. Venia +cubierto de una cosa enteramente blanca, que la hacia mas fantastica, y +el reflejo de la luna parecia despedir de si cierta luz misteriosa. +Cuando estuvo cerca, Lazaro la reconocio: era la devota cuyo semblante +traia las senales del insomnio y la fiebre. + +--iLazaro!--dijo con voz muy debil y muy conmovida. + +--Senora--contesto con mucha sorpresa.--?Usted aqui a estas horas? ... +con esa fiebre ... ?No esta usted enferma? + +--?Yo? ...--murmuro ella con una especie de extravio;--?yo? ... no ... +yo estoy buena. Estoy mejor. + +--Crei que estaria usted durmiendo. Le conviene el reposo. + +--Yo--contesto ella con una singular entonacion que alarmo a +Lazaro,--yo ... yo no duermo, yo no puedo dormir. Hace muchas noches +que no cierro los ojos. + +--?Pues que tiene usted?--pregunto Lazaro mirandola con mucha +atencion.--Usted no esta buena. Usted es una santa: pero la santidad con +exceso es perjudicial, senora. + +--Yo no soy santa--dijo la dama:--soy una pecadora. + +--No diga usted eso, por Dios. Usted es una santa, ique felicidad! +iTener tranquila la conciencia! Dirigir todo su amor al que no engana, +ni es falso, ni desleal: a Dios.... Esta es la mayor de las felicidades. + +--Hable usted bajo--dijo la devota. + +--Y luego--continuo el,--estar libre de odios, de rencores, de +desenganos.... + +--Mas bajo--indico la dama, y su voz parecia un suspiro. + +--Estar libre de rencores--prosiguio Lazaro en voz muy baja:--iamar sin +recelo, sin temor; despreciar el mundo, las traiciones, las asechanzas; +hallar regocijo en las persecuciones, y sacar consuelo hasta de las +desventuras!... iOh, que feliz es usted...! + +Despues de una pausa, la voz de la mujer mistica resono como un eco +lejano para decir: + +--No, amigo mio: yo no soy feliz; soy muy desgraciada. + +Solo estando muy cerca de ella, como estaba el sobrino de Coletilla en +aquel momento, era posible oir aquellas palabras. + +--iSoy muy desgraciada!--repitio con un rumor debil, sordo, apagado, +como esos murmullos de rezo que turban en las horas de tranquilidad el +profundo silencio de las catedrales. + +--?Que mayor consuelo--dijo Lazaro,--que vivir con el espiritu en +regiones de paz, donde no hay infamias ni perfidias? Elevarse con +exaltacion y amor, disfrutar con toda pureza de las dulzuras de una +comunicacion con Dios, y vivir orando, confiada en el pago de tanto +amor, en la gratitud infalible del objeto amado. iOh, que felicidad! + +El joven aragones tenia tan ocupado el animo con sus propias amarguras, +que no atendio; con la observacion y la curiosidad que el caso exigia, a +las raras senales de alteracion fisica y moral que otro menos abstraido +hubiera visto en la santa y edificante faz de dona Paulita. + +--iVivir en la oracion!--continuo.--iVivir orando con los ojos del alma +fijos en el eterno y leal amor! iRepetir incesantemente su nombre y sus +alabanzas! iEso si es felicidad! + +--No--dijo del mismo modo la mujer perfecta;--yo no rezo, yo no +puedo rezar. + +--iAy!--exclamo el.--Eso lo dice usted porque en su modestia le parece +que aun no es bastante perfecta. Si usted conociese la miseria de otros, +comprenderia a que inmensa altura se halla sobre los demas. + +La devota bajo los ojos, y con gran melancolia y tierna voz dijo: + +--?Y que miseria hay mayor que la mia? + +--Es usted demasiado buena. Todo el mundo sabe muy bien que usted es +una santa, una verdadera santa. + +--?Quiere usted que le haga una confesion?--dijo Paula, mirandole como +se mira a un confesor.--Pues yo tambien lo crei; yo tambien crei que era +una santa; pero ya no lo creo. + +--iAh!--exclamo Lazaro:--yo no necesito que nadie me diga lo que usted +es para saberlo. Yo mismo lo he comprendido. Cuando una criatura tan +perfecta ha descendido hasta mi para defenderme y disculpar mis faltas, +es indudable que no es como los demas. Yo me veia acosado por todas +partes, me trataban todos aqui con acritud o menosprecio. Usted sola +alzo la voz, y la ha alzado varias veces despues en favor mio, para +decir que no era yo tan malo como creian. ?cree usted que yo he +olvidado, que podria, olvidar eso? No, senora. Yo sere todo lo que +quieran; pero no soy ingrato. Yo tendre siempre grabadas en mi memoria +las palabras que usted ha pronunciado en defensa mia. Usted es una +santa: yo lo dire a todo el mundo. + +--iOh!--dijo la devota con la misma planidera voz: nunca crei que fuera +usted tan malo como decian. En la cara conozco yo esas cosas. No me +equivoco nunca, y estoy casi segura de que le han calumniado, de que +quieren agobiarle y confundirlo con acusaciones impertinentes. + +--?Eso penso usted de mi? + +--Si: segura estoy--contesto ella,--de que su corazon es bueno y recto; +que si alguna falta ha cometido, fue por ligereza y falta de prevision. +Creo tambien que no le aman a usted como se merece. + +--Senora, ?que ha dicho usted?--pregunto el estudiante +vivamente.--Eso me parte el corazon porque es una verdad en que estaba +yo pensando ahora. + +--Si: no le aman a usted como se merece--repitio Paulita.--Su tio es +demasiado duro. + +Un observador despreocupado hubiera advertido que la santa se acerco +unas pulgadas mas a Lazaro, el cual, impresionado por la verdad que oyo +de boca de aquel oraculo, estuvo a punto de abrazarla, y lo hubiera +hecho a no impedirselo el respeto que la jerarquia y decoro evangelico +de la teologa la infundian. + +--Su tio de usted, el senor don Elias--continuo la mujer +mistica,--observo que trata a su sobrino con demasiado rigor. + +--Y otros tambien--dijo Lazaro, volviendo el rostro. + +--?Y como quieren que sea buena una persona que no es amada?--dijo con +admirable misticismo la dama. Cuando un ser recibe ingratitudes y +desprecios, sus sentimientos se agrian, se esteriliza la fuente del bien +y del amor que hay en todo pecho humano.--Cuando un ser no es amado, ha +de ser malo por precision. + +--iQue discrecion, que discrecion, senora!--exclamo el joven con +entusiasmo.--Ya fue usted mi consuelo otras veces. La consideraba a +usted santa; pero ahora veo que su sabiduria iguala a su virtud, y a su +lado me encuentro tan pequeno, que me da vergueenza. + +--Si: una persona a quien se trata con tanta dureza no puede ser +buena--dijo Paula.--El amor hace prodigios; hace de los hombres incultos +y malos, hombres mansos y buenos; hace de los melancolicos y descreidos, +seres felices, creyentes y carinosos. + +--iQue ciencia la de usted! Esa es la ciencia que solo pertenece a la +santidad. iDichosa quien puede ver las miserias de la tierra desde +tan grande altura, y puede juzgar serenamente de todo! Usted si que +conoce el mundo. + +--No, Lazaro: yo no se lo que es el mundo. + +-iOh! Entonces es usted mas feliz todavia. + +--Yo--dijo la mujer perfecta, despues de una pausa en que miro al cielo +fijamente como quien lee alguna cosa,--yo pase mi ninez en la austera +casa de mis tios, recibiendo de personas devotas la mas ejemplar +educacion. Desde que tuve uso de razon aprendi a orar; mis primeras +palabras fueron el rezo. Los primeros anos de mi vida pasaron en un +convento, donde me vi rodeada de Madres santas y carinosas que me +ensenaron el camino de la perfeccion. Mi juventud fue pasando de este +modo en ocupaciones devotas. Hace quince anos que estoy rezando sin +cesar, y casi sin notario. He vivido en Dios desde la cuna: no se lo que +soy, no se si he vivido. + +--iDios mio, que angel es usted!--dijo Lazaro.--iQue perfeccion! Yo la +admiro a usted y la venero, senora. + +--No soy digna de veneracion, sino de lastima--contesto con mucha +amargura. + +Y dio un suspiro profundisimo que parecia sacar al espacio los misterios +encerrados en el _Sancta sanctorum_ de su pecho. + +--iDigna de lastima!--exclamo el aragones sorprendido.--?Pues que puede +usted apetecer? ?Que la preocupa? Algun escrupulo de conciencia, el +deseo de mayor perfeccion. Yo si que soy desgraciado; yo, senora, no +debiera estar en el mundo. + +--?Pero que tiene usted?--pregunto Paula con mucho interes.--Digamelo +usted todo. ?No dice usted que le he consolado otras veces? Ahora le +consolare si me descubre una nueva desventura. Cuenteme usted. + +--Mis desdichas no son para contadas. Ademas, usted es demasiado +buena para oirlas. Se horrorizara usted y se turbaria la paz serena +de su espiritu. + +--iOh! no: cuenteme usted. Tal vez alguna falta muy grave. No importa; +cuentemela usted, que yo se la perdono antes de saberla. + +--Falta mia no es. + +--?Falta de otro? ?A ver?--dijo la mistica con ansiosa curiosidad. + +--Deje usted para mi todas esas amarguras, senora. Eso es para mi; +es un triste patrimonio de que solo puede disfrutar mi corazon, +hecho para eso. + +--?Que es, Lazaro?... iAh! Todo lo comprendo: su tio de usted es muy +cruel. No le quiere a usted. Mas no hay que apurarse por eso, amigo mio. +No todos le trataran a usted con el mismo rigor. Alguien le amara. + +--No, no me importa--manifesto Lazaro, cuyas penas se recrudecieron en +aquel momento;--No me importa que me traten con desden, que me +aborrezcan todos, que me detesten. Yo no he nacido para otra cosa. + +--Esta usted muy agitado. ?Y delante de mi se desespera usted de ese +modo?--dijo la devota con suave acento do reprension. + +--Perdoneme usted, senora; no se lo que digo. Usted es demasiado buena, +y no comprende estas cosas. Usted no conoce el mundo. Usted no conoce +cuanta iniquidad, cuanta perfidia, cuanto desengano, cuanto cinismo hay +en el. Usted no conoce mas que lo bueno, no conoce mas que a Dios. + +--Esa desesperacion que usted manifiesta, Lazaro, no es nada buena. Eso +le llevara a usted al infortunio y a la muerte. + +--Quiere usted, con su inmensa bondad, aplicarme a mi los consuelos de +la religion: eso no es para mi, no lo merezco. + +--Usted lo merece todo, consuelo, amistad, amor. Yo se lo que merece, y, +por lo tanto, lo tendra. Sentimientos como los de usted no han de estar +olvidados tanto tiempo. + +--iBendita sea usted mil veces! Pero se equivoca, eso no es para mi. + +--Usted merece amor y todo lo que el corazon puede dar. Usted se llama +desventurado, y su agitacion, Lazaro, no tiene fundamento alguno. Hay +males peores, males que nacen de repente en el corazon y crecen con +tanta rapidez, que no dan esperanza de remedio. Todo lo que a la persona +rodea entonces, todo lo que esta dentro y fuera de si, se vuelve en su +dano. La vida es un peso insoportable: le molesta lo presente, le da +hastio lo pasado y terror lo porvenir. + +La devota hablaba con voz muy baja, y con grave y tristisimo son. La +noche habia obscurecido, y los ojos de Paulita, que siempre en momentos +dados habian tenido brillo extraordinario, resplandecian aquella noche +como dos ascuas fosforescentes, cuya luz hacian mas penetrante y +siniestra la obscuridad de sus parpados, ennegrecidos por el insomnio, +la fiebre y la excitacion moral de que estaba poseida. + +--iAy de aquellos que no se han conocido, que se han enganado a si +mismos y han dejado torcerse a la naturaleza y falsificarse el caracter +sin reparar en ello! Esos, cuando lo callado hable, cuando lo oculto +salga, cuando lo disfrazado se descubra, seran victimas de los mas +espantosos sufrimientos. Se sentiran nacer de nuevo en edad avanzada; +notaran que han vivido muchos anos sin sentido; notaran que el nuevo ser +originado por una tardia transformacion se desarrolla intolerante, +orgulloso, pidiendo todo lo que le pertenece, lo que es suyo, lo que una +vida ficticia y enganosa no le ha sabido dar; pidiendo sentimientos que +el viejo ser, el ser inerte, indiferente y frio, no ha conocido. iQue +luchas tan terribles resultan de este despertar tardio! iOh, esto es +espantoso! + +Tenemos datos para creer que la devota no dijo esto con las mismas +palabras empleadas en nuestro escrito. Pero si el lector lo encuentra +inverosimil, si no le parece propio de la boca en que lo hemos puesto, +considerelo dicho por el autor, que es lo mismo. Ella dijo algo parecido +a esto, siendo el mismo pensamiento, aunque distintas las frases. + +Indudablemente estas confesiones de la devota son, como habra el lector +comprendido, bastante obscuras, y no dan todavia ninguna luz acerca de +la crisis que indudablemente agitaba aquel purisimo y perfecto espiritu. +Lo cierto es que una gran transformacion se verificaba en su caracter. +Lazaro, la verdad sea dicha, no entendio muy bien las solemnes y como +sibiliticas palabras que oyo de los tremulos labios de la santa: y el +atribuyo la obscuridad de tal explicacion a la influencia de las +lecturas misticas en la manera de expresarse aquella senora y a los +habitos de un estilo mas discreto que claro, como acontece generalmente +en las personas absorbidas por la contemplacion. Asi es que se limito a +contestar:--Si, senora; es espantoso. + +--iQue terrible es el amor en sus exigencias!--dijo la santa,--sobre +todo cuando se cree ofendido, cuando pide el pago de una gran deuda que +con el se ha contraido, cuando no transige ni espera, sino que se +presenta exigiendolo todo de una vez. + +--iSi: que terrible es esto!--contesto Lazaro.--iFeliz es usted, que no +lo conoce mas que de oidas! + +--?De oidas?--dijo ella.--Si--anadio despues de una breve pausa,--he +oido lo que dicen los amantes; pero la mayor parte de ellos encuentran +en los accidentes del mundo mil medios para poder conservar la vida en +la lucha terrible. Solo algunos, segun dicen, por circunstancias +especiales de caracter y posicion, tienen el triste privilegio de morir +irremisiblemente sin victoria y sin defensa. + +--iOh, como lee en mi corazon!--penso el estudiante muy conmovido, y sin +comprender la profundidad psicologica de aquellas palabras, ni su +aplicacion y significado en aquel momento. + +--Usted no comprende esas cosas, Lazaro.--?Que no?--dijo este.--?Que no? +Desgraciadamente las comprendo. Para usted, si; para usted, que es una +criatura perfecta, una escogida de Dios, estan veladas estas dolorosas +miserias. Usted no ve estos horrores. iDichosa ceguera la de aquellos +cuyos ojos cerro Dios al venir al mundo! + +--Es verdad ... no lo se ...--dijo Paula con una ironia tan marcada, que +fue preciso todo el extravio de Lazaro para no notarlo.--No lo se, no +entiendo de eso. Soy una tonta devota. + +Estas ultimas palabras, dichas con cierto despecho fueron bastantes a +fijar la atencion del interlocutor. Este no contesto ni pregunto mas +sobre el asunto que trataban; acercose a la dama, que se habia apartado +de el retrocediendo, y noto que lloraba. iOh confusion de confusiones! + +--Pero ?que tiene usted, senora?--le dijo.--Nada, nada, nada--contesto +con una graduacion descendente. El ultimo _nada_ solo lo oyeron los +labios con que fue pronunciado. + +--iUsted esta enferma y ha salido usted de su cuarto a esta hora! Eso no +es bueno, senora. Se va usted a poner peor. + +--Es verdad, estoy enferma--dijo ella acercandose.ienferma para +siempre! + +--iEnferma para siempre! Usted padece, y es, sin duda, por efecto de su +excesiva devocion. Usted aspira al cielo: ?a que otra cosa podia aspirar +un alma tan bella? + +--Si--dijo Paula con voz muy triste:--no quiero mas que reposar en paz. + +--iQue bella es la muerte!--dijo Lazaro pateticamente:--solo ella nos +puede consolar. Por mi parte, senora, le digo a usted con franqueza que +quisiera morirme en estos momentos. + +--iMorir!-exclamo la devota con repentino arrebato de interes, y +acercandose mas, mucho mas al joven.--iMorir, no! Usted debe vivir. +Quien sabe lo que Dios le tiene a usted reservado en el mundo. + +--?A mi? + +--Si: tal vez dias de felicidad al lado de personas que le amen. iOh, +cuantos seres existiran tal vez que se crean felices solo con que usted +lo sea! Yo se que los habra. + +--iQue buena es usted, senora!--repitio Lazaro.--Para mi no puede haber +nada de eso. O no merezco otra cosa, o estoy maldito de Dios. + +--iAy! no diga usted tales cosas--exclamo ella, juntando las manos. + +--Perdoneme usted, senora: no se lo que me digo. A pesar de todo, usted +me consuela, y hallo en su presencia no se que grata expansion. No +podre nunca olvidar que solo usted se atrevio a defenderme cuando todos +me acusaban. + +Al decir esto, Lazaro no pudo menos de advertir que la santa dejo caer +pesadamente los brazos, y miro al cielo. Su rostro, de color suavemente +moreno y sin ningun matiz rojo en las mejillas, estaba en aquellos +momentos palido y sombreado por la proyeccion de sus cabellos, cuya +magnitud, belleza y negrura no era comparable sino a la intensidad +tenebrosa de sus ojos negros que, despues de la metamorfosis, habian +adquirido una expresion desconocida. No sabemos si fue efecto de la +casualidad o si lo hizo de intento; pero es lo cierto que, contra su +costumbre, tenia simplemente la cabeza cubierta con un panuelo, y que +durante el dialogo sus magnificos cabellos, tesoro disimulado por el +misticismo, se desataron y cayeron gradualmente por la espalda. Nunca +habia visto Lazaro una cabellera igual: parecia en la obscuridad de la +noche una toca negra que descendia hasta la cintura. Mientras hablaba, +la santa solia apartarse a un lado y otro de la frente las dos ramas +principales de aquel encanto, que nacio en aquella noche en el calor de +una confidencia apenas intentada. Lazaro, que observo largo rato a la +dama, noto que lloraba, y que, apartandose de el lentamente, se apoyo en +la pared con muestras de gran postracion y abatimiento. + +--Pero usted llora--dijo, arrepentido de haber hablado tanto y +deteniendola;--usted esta muy agobiada. ?Por que no ha reposado usted? + +--Yo no puedo reposar, yo no puedo dormir--murmuro la devota con voz mas +bronca y grave que de ordinario. + +--?Por que salio usted a estas horas estando asi? + +--Me ahogaba, y he tenido que salir a respirar el aire. + +--Pero usted llora. Por Dios, ?que tiene Usted? + +La enferma no contesto. + +--?Esta usted muy enferma, muy enferma?--continuo Lazaro. + +--Si--dijo ella de un modo imperceptible. + +--?Hace mucho?--Hace poco. + +--Senora, retirese usted, yo se lo suplico. Sus manos parecen de fuego, +su frente quema. + +Lazaro le tomo las manos, y noto en ellas un calor excesivo; se atrevio +a ponerle la mano en la frente, y creyo tocar un cuerpo inflamado. Al +mismo tiempo la santa temblaba, como si su cuerpo recibiera la impresion +del hielo. + +--Usted tiene frio, tiene convulsiones--dijo;--retirese usted. + +Ella continuaba en la misma actitud; cerro los ojos como quien siente +un pesado sueno, e inclino la cabeza, buscando apoyo. Lazaro tuvo +miedo; estuvo por llamar; la asio por un brazo, y dispuesto a hacerla +retirar, le dijo: + +--Vamos, senora, es muy tarde. Usted no se encuentra bien aqui. Vamos, +?quiere usted que se llame a algun medico? + +--No--dijo ella, abriendo los ojos y mirandole con cierta ironia.--No: +?para que un medico? + +--Su salud es muy preciosa--dijo Lazaro, por cuya cabeza paso +rapidamente una sospecha.--Conservela usted bien; sera siempre mi mayor +alegria saber que usted esta buena y disfrutando de la salud necesaria +para hacer el bien. No me voy de aqui sin la seguridad de que queda +usted enteramente buena. + +--iMarcharse usted!--exclamo ella con un repentino movimiento que la +animo.--Si, marcharme. + +--iUsted se va!--continuo con otro movimiento que tenia algo de salto y +poniendo siniestro brillo en sus ojos. + +--Si, naturalmente. + +Al oir esto, la devota, con instantanea fuerza, le asio con su mano +convulsa el brazo, y estrechandole violentamente, dijo: + +--No, ino se ira usted! + +En el mismo momento en que esto decia, se sintio que abrian la puerta de +la calle. Era Elias que entraba; se le sentia subir. Venia alumbrado por +una linterna, y como de costumbre, hablando solo. + +--Retirese usted--dijo con viveza la mistica.--?Y usted se queda aqui? + +--Retirese usted a su cuarto. Que no le vea levantado. Echese usted en +la cama. Finja que duerme.--?Pero usted? ... + +--Vamos. Entre usted en su cuarto. Que ya llega ... Pronto. + +Lazaro se retiro, empujado por ella precipitadamente. Entro corriendo en +su cuarto antes que Coletilla llegara, y arrojandose en el lecho, fingio +que dormia. El fanatico entro poco despues y se acosto murmurando. +Cuando apago la luz, Lazaro se incorporo en su lecho con mucha cautela, +y asomandose por una ventana que daba al corredor, miro hacia afuera. +Aun estaba alli la dama con el rostro vuelto hacia la ventana. Lazaro se +volvio a acostar, y pasado un cuarto de hora en que cavilo cuanto puede +cavilar cabeza humana, se asomo de nuevo y vio la misma figura blanca, +inmovil en el mismo sitio y con los dos terribles ojos negros fijos en +la ventana. Aquello le acabo de confundir. Paso mucho tiempo mirando +cada cinco minutos, y siempre veia la misma figura, hasta que al fin ya +no miro mas porque le daba miedo. + + + + + +CAPITULO XXXI + + + +#La reunion misteriosa.# + + +Al anochecer del siguiente dia salio Lazaro de su casa. Habia pasado +toda la manana averiguando donde vivia Bozmediano, y en las pocas horas +que permanecio en la casa de las tres nobilisimas damas, oyo decir que +dona Paulita estaba muy mala, y que Clara no estaba buena. Salome se le +presento varias veces, mas impertinente que de costumbre, para +recordarle que la tarde anterior no habia saludado a Entrambasaguas; y +Maria de la Paz Jesus hizo todo lo posible por encontrar pretextos para +reprenderle, lo que su admirable instinto de inquisidora logro +repetidas veces. + +Lazaro salio, y ya entrada la noche penetraba en los solitarios barrios +de la Flor Baja, donde esta la habitacion de los Bozmedianos. + +Entro en el portal y pregunto por don Claudio. El portero, que era +hombre de mal genio con los humildes, le contesto con muy desagradable +talante que no estaba. + +Lazaro se quedo parado un buen rato, mirando al portero, como si le +pareciera inverosimil la declaracion de aquella sibila con gaban +galonado. Este creyo que no lo habia dicho bastante claro, y +repitio:--iNo esta! + +Pero el joven tenia mucho interes en ver a Bozmediano aquella noche; asi +es que no se dio por satisfecho y pregunto: + +--?Cuando vendra? + +El otro creyo que esta pregunta, hecha por un joven que no parecia ser +de la primera nobleza, que no habia venido en coche, que no era militar +ni tenia botas a la _farole_ era una pregunta muy inconveniente y falta +de sentido comun. Se sonrio con aire de superioridad, y metiendose las +manos en los bolsillos, dijo: + +--?Como quiere usted que sepa yo cuando viene? Vendra ... cuando venga. + +--Es que tengo precision de verle esta misma noche. ?A que hora +suele venir? + +--No tiene hora fija--dijo el portero volviendo la espalda y +dirigiendose a la porteria. + +Despues volvio y dijo: + +--Si usted quiere dejarle algun recado.... + +--No--replico Lazaro;--necesito verle yo mismo. + +--Pues manana temprano ...--dijo el criado en un tono que era facil de +traducir por "vayase usted." + +Lazaro comprendio que era imposible sacar mas partido de aquel +cancerbero, y salio; pero tenia vivos deseos de ver a Bozmediano aquella +misma noche. Pareciale que cada hora que pasaba despues del fatal +momento en que le vio desaparecer por la buhardilla, anadia nueva +intensidad a su agravio. Para el era Bozmediano entonces el ser mas +odioso y repugnante que habia nacido. Creiale inspirado tan solo por las +ideas mas bajas y groseras, y veia en el un cobarde seductor incapaz de +nada generoso ni bueno. Se contemplaba como superior, muy superior a +aquel hombre insidioso, y creia que solo con verle el criminal conoceria +toda su bajeza. A veces le daban arrebatos de subita colera, tan fuerte +y violenta, que al tener al militar ante si, se lanzarla sobre el +dispuesto a arrancarle por cualquier medio la vida. Con estos +sentimientos, el estudiante decidio no apartarse de la casa para esperar +a que entrara, si estaba fuera, o cogerle al salir, si estaba dentro. +Paso a la acera de enfrente y empezo a pasearse, resuelto a no abandonar +su puesto en toda la noche, esperando con la inquebrantable paciencia +que da el deseo de venganza. + +Las diez serian cuando Lazaro vio que salian de la casa tres personas. +Acercose con disimulo, y vio que una de ellas era Claudio. Apoyado en su +brazo, y andando con lentitud, iba un anciano, que juzgo seria su padre. +La otra persona era un militar; los tres hablaban con calor. Lazaro les +siguio a alguna distancia, comprendiendo que no era aquella la mejor +ocasion para hablar a Bozmediano; pero se decidio a seguirles hasta ver +donde paraban. Anduvieron varias calles, y al fin llegaron a la plazuela +de Afligidos; se detuvieron ante una puerta enorme, de las que en aquel +antiquisimo sitio dan entrada a las vetustas casas del siglo XVII, y +Bozmediano, el joven, toco. No tardaron en abrirles, y entraron. Lazaro, +que les observaba desde lejos, noto que parecian recatarse, procurando +no ser vistos. El militar entro el ultimo, despues de mirar a todos los +rincones de la plazuela. Bien pronto se vio luz en una de las ventanas +de la casa, pero una mano cerro las maderas y no se vio mas claridad. + +Sin saber por que, la imaginacion del estudiante no pudo menos de +atribuir a la entrada de aquellas personas en tal casa cierto misterio: +se acerco, miro el numero, y cuando se alejaba, dispuesto ya a +retirarse, vio que venian otras dos personas embozadas hasta los ojos. +Paso junto a ellas Lazaro, fingiendo que seguia su camino, y +refugiandose tras la esquina de la calle de las Negras, observo que +tocaron, que les abrieron sin tardanza, y que entraron. Tal vez sera +casualidad--penso el joven;--pero algo tiene de extrano la reunion de +aquellas personas en el mismo sitio. + +No pasaron diez minutos, cuando Lazaro vio aparecer, viniendo del +portillo de San Bernardino, a otros tres personajes, igualmente +embozados; observo que se detenian para ver si les miraban, y por +ultimo, despues de tocar, entraron en la casa. "Ya van ocho", dijo para +si, y espero a ver si venia otra remesa. + +Poco despues uno solo, que desemboco por la calle de Osuna y marchando +muy a prisa. Detras de este aparecieron dos, que no necesitaron tocar, +y, por ultimo, llegaron uno tras otro cinco mas, que entraron +sucesivamente y separados. + +--Sin duda hay aqui algo--dijo Lazaro.--Han entrado diez y seis. Es un +club secreto, una conspiracion, tal vez una logia de masones. A las once +se retiro viendo que hacia una hora que no entraba nadie; peto se retiro +resuelto a volver la noche siguiente para observar si aquello se +repetia. Era evidente para el que alli se verificaba una reunion de +personas graves, sin duda con algun fin politico. Odiaba de muerte a +Bozmediano, y este sentimiento le llevo a sentar el principio de que lo +que alli se trataba no podia ser cosa buena. + +Retirose a la calle de Valgame Dios, muy pesaroso por no haber podido +tener con su enemigo la terrible entrevista que el se habia imaginado. + +No es descriptible la ira que de Maria de la Paz se habia apoderado con +motivo de la tardanza del joven. Baste decir, para dar una idea de la +irascibilidad de la dama a quien los poetas del tiempo de Cadalso +compararon con Juno, que se levanto, no diremos que en panos menores, +pero si menos pomposamente vestida, cubierta y ataviada que de +ordinario, para decir al caballerito que si se figuraba que aquella casa +era suya (de el), y que si tenia proposito de pasar la noche, mientras +ella viviera, en los clubs y en los garitos de Madrid. Anadio que estaba +cerciorada de que su conducta (la de Lazaro) no cambiaria nunca, y que +era preciso desistir del empeno de hacer entrar un rayo de luz en tan +obscura y desorganizada cabeza. Dijo asimismo que solo a un exceso de su +caritativa bondad (de ella), debia (el) el gran favor de ser admitido en +aquella santa casa, aunque presagiaba que no estaria mucho tiempo mas en +ella a causa de sus maldades y abominables calaveradas ... que +deshonraban aquella santa casa. Y siempre con la santa casa. Asi se lo +dijo, y siempre con voz muy alta. El joven le contesto muy quedo: + +--Senora, he tenido que hacer.... + +Pero ella no le dejo concluir, y dando gritos exclamo: + +--No alce usted la voz, caballerito. ?A que grita usted de ese modo? +Esta mi sobrina muy mala, y viene usted a incomodarla. Si no ha venido +aqui mas que para incomodar.... + +--?Que esta muy mala dona Paulita?--dijo en voz casi imperceptible +el muchacho. + +--Si, senor; y usted, con esas voces, no la deja reposar. + +--Pero si yo no he alzado la voz.... + +--Calle usted, senor don Lazaro, calle usted, y no me desmienta. + +En esta disputa estaban cuando Salome aparecio, diciendo: + +--iPor Dios, que esta Paula con el recargo, y con este ruido se va +a agravar! + +--Este caballerito da unos gritos ...--dijo Paz, alzando mucho la +voz.--?Ves? Ha venido a las doce. ?Que te parece, Salome? Habra estado +en algun club de gente perdida. iBonita alhaja hemos metido en casa! ?Y +dice usted, caballerito, que ha tenido que hacer? + +--Si, senora: he tenido cierto negocio--contesto Lazaro un poco +amostazado con las impertinencias de las dos viejas.... + +--iBuenos negocios seran esos!--indico Salome.--Pero a ver si baja la +voz, que mi prima no puede sufrir esos gritos. Apenas entro usted ... yo +no se como pudo sentirle. Lo cierto es que le sintio entrar, le conocio +en los pasos, desperto con mucho sobresalto, y cuando escucho su voz se +incorporo en el lecho con mucha agitacion, manifestando que le molestaba +mucho su voz. Con que calle usted, y procure no hacer ruido con esos +taconazos.... Vamos, ya puede usted retirarse.... + +--Senoras, buenas noches. + +Aun no habia dado un paso, cuando Clara aparecio muy alterada, diciendo: + +--Senoras, vengan ustedes, que se quiere salir de la cama ... No la +puedo sujetar. En cuanto sintio esta conversacion, se levanto muy a +prisa, diciendo que venia aca. + +--iAh! Vamos a ver--dijo Paz, entrando en la habitacion. + +--Empieza a delirar--dijo Salome, entrando tambien con Clara. + +Lazaro subio pensando en aquel nuevo misterio de la mujer santa. + + + + + +CAPITULO XXXII + + + +#La Fontanilla.# + + +No encontro a su tio, que aquel dia no habia parecido por la casa. Si +hemos de verle nosotros, tenemos que dirigirnos al naciente club de +_La Fontanilla_, donde el buen realista conversaba muy calurosamente +con el Doctrino y con el otro joven llamado Aldama, de quien ya +tenemos noticia. + +Indiquemos la variacion que habia ocurrido en aquella casa. El poeta +habia volado. Por fin consiguio Carrascosa el objeto de sus afanes; la +vizcaina se decidio a echar al poeta con todo su bagaje de Gracos, musas +y ninfas clasicas. Pudo mucho en la conciencia de la jamona la opinion +del vecindario, que se mostraba cada vez mas explicito en cuanto a las +supuestas relaciones entre la semidiosa y su cantor. Conjeturas podrian +hacerse sobre la desaparicion del joven, y hay indicios para creer que +pocas horas antes de la partida estuvo la patrona hablando muy por lo +bajo con su huesped. + +Ausente el poeta y desocupado el parnasillo, don Gil trajo de la calle +de las Urosas el baul, que contenia sus tres casacas, su peluca del +tiempo de Esquilache, sus cuatro camisas con chorrera, su capa y su +espadin enmohecido, y se instalo donde habia estado el autor de _Los +Gracos_. Colgo en la pared un cuadro de familia que representaba las +postrimerias del hombre en diabolicas y extravagantes alegorias, y alli +quedo, huesped de su adorada. Creemos oportuno advertir que la causa de +la aficion de don Gil a la vizcaina era que el tenia conocimiento, por +papeles que tuvo ocasion de ver mientras fue covachuelista, de un +derecho a ciertas tierras y casas de labor en Onate, el cual habia +recaido en aquella dona Leoncia sin que ella misma lo supiera. El abate +pensaba realizar un buen negocio, ya haciendose por cualquier medio +poseedor del derecho, ya pleiteando por cuenta de ella, con esperanza de +sacar un buen bocado. Su hambre era tanta como su ingenio, razon por la +cual habia probabilidad de que saliera adelante con su empresa. +Dejemosle alla dedicado a la ardua tarea de conquistar a la semidiosa, y +asistamos a la sesion de _La Fontanilla_. + +El Doctrino decia a Coletilla: + +--Mucho me temo que eso no salga bien: yo cuento con gente decidida; +pero el golpe es demasiado terrible, amigo don Elias, y temo que se +alborote la opinion publica. + +--Si ya la opinion publica se ha presentado contra ellos; si les senala +con execracion--observo Elias con mucha vehemencia.--Parece que no +conoce usted al pueblo. ?No ve usted como estan _La Fontana, Lorencini, +La Cruz de Malta_ y _Los Comuneros_? ?No ve usted como los liberales +exaltados truenan contra los que llaman tibios, es decir, contra los que +apoyan al Gobierno y forman la mayoria llamada _sensata_ en las Cortes? +Pues bien: el pueblo esta furioso contra esos tibios; ya usted sabe como +se ha logrado encender esa ira. El pueblo esta pidiendo su destruccion, +porque cree que es el mejor medio de conseguir la libertad. Cumplamos la +voluntad del pueblo. + +Indescriptibles son el sarcasmo y la diabolica malicia con que Coletilla +pronunciaba estas palabras. Ya comprendera el lector la marcha que +llevaban los planes de aquel viejo demonio del absolutismo. El caminaba +seguro hacia su fin: la paciencia, la constancia, la reflexion madura, +la astuta discrecion le guiaba; era hombre habil y con facultad +portentosa para idear y poner en practica proyectos como el que le vemos +desarrollar ahora. + +--Bien--contesto el Doctrino:--yo convengo en que es preciso hacer eso +que usted dice, y ver el modo de que el pueblo bajo satisfaga su +sangriento deseo. El no sabe lo que quiere ni por que le quiere. Ha +adquirido por distintos medios esas ideas, y es preciso llevarle a su +realizacion. Pero me parece que aun no es tiempo, senor don Elias. Los +hombres senalados para victimas conservan aun mucho prestigio. El pueblo +no les quiere, es cierto, porque al pueblo se le ha extraviado y se le +ha enganado; pero tienen apoyo en la clase media y en una parte de la +aristocracia. Creo que no ha llegado aun el golpe de mano que usted +viene preparando. + +--iQue nino es usted!--dijo el realista;--?que importa que esa gente +tenga algun prestigio? ?Y no significa nada el apoyo de aquella persona +tan alta ... de aquel que todo lo puede? ... + +--Del Rey, digalo usted de una vez. + +--Ya sabe usted cual es el pensamiento del Rey. Ante el publico, ante la +Europa, esos hombres son sus amigos: algunos son sus ministros, otros +son sus consejeros de Estado, otros los diputados que apoyan sus +decretos en las Cortes. Aparentemente el Rey les ama; pero en realidad +les odia, les detesta. Por ellos se entroniza el sistema constitucional; +ellos dan fuerza al liberalismo. Ya veis como para acabar con el +liberalismo, hay que acabar con ellos. + +Esto lo dijo con una resolucion tan cinica y tan descarada veracidad, +que el mismo Doctrino, que era un infame, sintio cierta repugnancia. + +--Pues bien--continuo Coletilla:--toda la execracion del atentado caera +sobre los liberales exaltados, que son los que lo perpetran; el golpe va +a herir directamente al liberalismo. Se vera que el liberalismo se mata +a si mismo; que los mas exaltados de sus secuaces devoran a los mas +prudentes. ?Que ha de hacer la Patria aterrada en presencia de este +horror? Renegar del liberalismo, facilitar el santo proposito del Rey de +restablecer el antiguo sistema. El golpe esta muy bien preparado: una +parte de los liberales arde en deseo de aniquilar a la otra parte. El +suicidio del liberalismo es inminente. Favorezcamoslo, impulsemoslo. Tal +vez manana sera tarde; tal vez, si nos detenemos, puede verificarse una +reconciliacion, y entonces.... + +--Reconciliacion no: eso es imposible--dijo el Doctrino preocupado.--Los +exaltados de la _Fontana_ y de los otros clubs han llegado ya a un +estado de intransigencia tal.... Al pueblo se le ha predicado mucha +doctrina de intolerancia y de exterminio para que se detenga en su +aspiracion. No hay remedio: esos que se oponen en las Cortes y en los +clubs a las exageraciones de la libertad, van a ser atropellados por +ella. No es posible reconciliacion; por lo mismo creo que debe y puede +esperarse un poco a ver si esos hombres pierden de una vez la poca +popularidad que les queda. + +--Esas cosas se han de hacer con decision; si no, no se hacen--dijo +Elias.--Veo que usted no ha nacido para los golpes de circunstancias. Yo +creo que esta semana debe verificarse el desenlace de mi plan, y lo +tendra, aunque usted no quiera ayudarme. + +--Ayudarle a usted, eso si. Hemos hecho un pacto: usted es el que ha de +mandar. Aunque disintamos en un punto, no por eso nos separaremos. Yo +obedezco, y la responsabilidad del exito cae sobre mi. Pero en la +desgracia, usted no me ha de abandonar: asi lo hemos pactado. + +--Eso no: respecto a lo que he dicho a usted, no hay que insistir. +Tendra lo que desea, mas aun. + +--Pues no espero mas que las ordenes de usted. + +--Es indudable--dijo Elias, despues de una pausa, que ellos se han +propuesto marchar de acuerdo y destruir las pequenas diferencias que +entre ellos habia. Martinez de la Rosa y Toreno se dan la mano con el +ministro Feliu y con el mismo Argueelles. + +--?Y que? + +--Que eso es lo que conviene a nuestro plan. + +--Excepto Argueelles, todos son muy odiados del pueblo, y no creo que +exista hombre alguno a quien mas aborrezcan los exaltados que el +ministro Feliu. + +--Pues bien--dijo Coletilla:--yo estoy seguro, segurisimo de que esos +que he nombrado, y ademas Valdes, Alava, Garcia Herreros, el poeta +Quintana, el consejero de Estado Bozmediano y otros, se reunen, no se +si de dia o de noche, con todos los ministros y algunos generales. Sin +duda tienen algun proyecto entre manos, algun complot, quien sabe si +contra el Rey. + +--?Y no sabe usted donde se reunen? + +--No lo se; estoy rabiando por averiguarlo. Figurese usted que ocasion. +Precisamente son los que ... Le dire a usted como he sabido que esos +pajaros se reunen algunas noches, no se si todas las noches. Hace +algunos dias estaba Feliu en el cuarto del Rey. No habia consejo; estaba +el conde de T. contando chascarrillos. El Rey se reia mucho, y el +ministro tambien para que no le acusaran de irreverente. Despues Su +Majestad dijo que queria ver el decreto de la beneficencia que Feliu +tenia preparado, porque estaba delante el obispo de Leon, y el Rey +queria mostrarselo. Saco del bolsillo su excelencia el manuscrito, y al +mismo tiempo se le cayo un papel muy pequeno, sobre el cual Su Majestad, +que es mas ladino que Merlin, puso inmediatamente el pie. El ministro +noto la caida del papel, pero no se dio por entendido. Leyo su decreto, +dijo el prelado que no le gustaba, y el Rey que estaba complacidisimo. +Grande era su curiosidad por saber si aquel papel decia algo +interesante, y apresuro la despedida del ministro. Quedose solo y me +llamo; juntos leimos el papel, que decia: _A las diez; van por fin, +Argueelles y Calatrava. No falte usted_. + +Esto nos aumento la curiosidad. Mandamos a las diez a una persona que +fuera a espiar la salida del ministro de su casa para observar donde +iba. Pero Feliu no salio; tampoco salieron de la suyas Argueelles ni +Calatrava, y fue que el maldito, como noto que Su Majestad habia puesto +el pie sobre el papel, quiso desorientarle y no fue a la cita, avisando +a tiempo a Argueelles y a Calatrava para que no fueran tampoco. + +--?Y despues no ha tratado usted de averiguar? + +--Si: a la noche siguiente, fue una persona a casa de Feliu a preguntar +por el, y le dijeron que no estaba. Quedose por aquellos alrededores; +pero no le vio entrar ni salir en toda la noche. Yo sospechaba que +Toreno, Martinez de la Rosa, Valdes, Alava y Bozmediano entraban en +aquel cotarro, y despues de las diez mande a sus casas personas que +preguntaran por ellos con cualquier pretexto: ninguno estaba. He sabido +que Quintana, que va al Principe con frecuencia, ha salido antes de las +diez; he sabido que Bozmediano y su hijo, que asistian a la tertulia del +marques de las Amarillas, se marchaban a eso de las diez los tres +juntos. Esto se ha repetido varias noches. + +--?Y no se les sigue para saber donde van? + +--Si; y se ha observado que cada uno entra en su casa: esto lo hacen +para desorientar al que los sigue. Algunas noches se les ha visto +dirigirse a otros sitios; pero nunca se ha notado que todos vayan a uno +mismo. Pero ya lo averiguaremos, descuide usted. + +--Pues si esa reunion es cierta--dijo el Doctrino,--es un _complot_ sin +duda: ique ocasion! + +--iY queria usted dejarla pasar! Es preciso que esa gente aparezca a los +ojos del pueblo como urdiendo un plan de golpe de Estado contra la +Constitucion. El pueblo es facil de enganar. + +--El pueblo creera eso y todo lo que sea preciso. + +--Vamos, ?y que ha hecho usted esta manana?--pregunto Coletilla.--?Ha +hablado usted a los de _Lorencini_? + +--Estamos de acuerdo. + +--Y los _Comuneros_ ?se deciden a marchar con ustedes? + +--Ya vio usted lo que dijo el otro dia el jefe de los exaltados alli. +Estamos convenidos. + +--Bien--dijo Elias. + +--Grandes turbas de gente obedecen ciegamente nuestro mandato. Eso bueno +tienen las ideas exaltadas: que es muy facil llevar al pueblo al terreno +de los hechos, incitandole con ellas. El pueblo se deja llevar, y le +gusta que le lleven. + +--iBendita la nacion!--dijo Elias con una mirada igual a la del demonio +cuando tento a Jesus;--bendita la nacion que tiene un pueblo tan +impresionable y docil, porque si bien puede extraviarse, puede tambien +servir de instrumento para volver al buen camino, y luego con un sistema +de represion el pueblo no volvera a ser impresionado por nadie. + +Apenas habia pronunciado Coletilla estos terribles aforismos, +cuando se sintio ruido en la escalera. Eran algunos jovenes socios +del club naciente. + +--Escondase usted ahi--dijo el Doctrino a Coletilla. Estos no le +han de ver. + +Escondiose el realista en una alcoba inmediata, y entraron Alfonso +Nunez, Cabanillas y otro que hasta hoy no conocemos, y era Juan Pinilla, +gran orador de los _Comuneros_, apostol de las ideas mas disolventes y +extravagantes. Estaba ya en autos con el Doctrino; ambos servian a +Coletilla mediante respetables sumas y la promesa, solemnemente +asegurada, de un destino en las Intendencias de Cuba o Filipinas. Otros +muchos entraban en el infame complot, y entre ellos una gran parte sin +interes, guiados solo por patriotismo mal entendido, por la ignorancia o +la ambicion. Estos eran los mas desdichados. + +--?Que hay?--dijo Nunez.--?Te has convencido ya de que esto no puede +retardarse? Manana sera tarde. He tenido ocasion de ver como estan los +animos perfectamente preparados para nuestro objeto. Los ministros, +los diputados de la fraccion _sensata_, son detestados: la tempestad +ruge sobre sus cabezas. Hay que hacerla estallar. Salvamos la +libertad, ?si o no? + +--La salvamos--dijo el Doctrino.--Cuando contamos nuestras filas y vemos +que la mayoria de Espana esta con nosotros, ?no hemos de tener +confianza? + +--Eso mismo digo yo--manifesto Aldama, que en presencia de Coletilla no +hablaba nunca; pero sabia recobrar, cuando el no estaba, el uso de su +muletilla. + +--?No ha venido Lazaro?--pregunto el Doctrino a Alfonso. + +--No estaba en su casa. Tal vez venga mas tarde. + +--Esta noche vendra Jorge Bessieres, el gran republicano frances--dijo +Juan Pinilla, comunero y republicano. + +Era Pinilla un hombre de gran talla, casi tan corpulento como el barbero +Calleja, pero de mas claridad en la mollera. Abogado sin pleitos, mas +por la violencia e informalidad de su caracter, que por falta de +talento; era gran terrorista, y su mayor afan era desempenar el papel de +acusador el dia en que la Junta de salud publica decretara el exterminio +de una gran porcion de ciudadanos, empezando por el Rey. Fernando estaba +ya sentenciado en los papeles de Pinilla, con otros menos dignos que el +de la guillotina. Poco despues de este furibundo demagogo, otro +personaje entro en escena. + +--?Quien sera?--dijo el Doctrino sintiendo los pasos.--Apuesto a que es +el mismo Lobo en persona. + +Un hombre alto, flaco y vestido de negro entro en la habitacion. Era don +Julian Lobo, celebre republicano que despues fue faccioso y uno de los +mas sanguinarios chacales del absolutismo. No es facil decir si en la +epoca en que lo presentamos era verdadero demagogo o simplemente un +absolutista disfrazado, como otros muchos. Lo cierto es que hacia alarde +de las mas exageradas opiniones, y sus discursos, pronunciados en +_Lorencini_, eran elocuentes y fanaticos. Conspiro mucho con los +liberales exaltados contra el gobierno Feliu, y despues contra el +gobierno de Martinez de la Rosa. Hay quien asegura que tomo parte en las +primeras facciones con Misas y el Trapense, y es indudable que al fin de +los tres anos constitucionales se presento descaradamente con una +partida en Moncayo, donde hizo estragos. Entronizado de nuevo el +absolutismo, se ordeno de mayores (ya lo era de menores antes de 1821); +obtuvo el arcedianato de Ciudad-Rodrigo con asiento en el coro de +Salamanca, y lo disfruto muchos anos. + +--Senores--dijo con mucha solemnidad--albricias: la _Fontana_ es +nuestra. + +--?Que hay? Cuente usted--dijeron todos con gran interes. + +--Que nos han dejado libre el campo. Los ultimos que quedaban del +partido _tibio_ se han marchado, viendo que la opinion se va tras +nosotros. Anoche le han dado una silba horrible. Han acordado marcharse +todos, y el amo del cafe, Grippini, ha venido a decirme que si queremos +continuar nosotros las sesiones.... + +--?Pues no hemos de continuar? Esta noche misma--dijo Alfonso con +entusiasmo. + +--Bien por la _Fontana_. La _Fontana_ es nuestra--grito el Doctrino. + +--Lo mismo ha pasado en _Lorencini_. Se han marchado esos senores con su +_orden_ y su _cordura_. + +--El campo en nuestro. Convocar a la gente para esta noche. + +--iTodo el mundo a la _Fontanal_! + +--A la _Fontana_, a las diez. + +En la sesion preparatoria de la _Fontanilla_ no ocurrio nada de notable. +Los principales cabecillas del complot se dieron cita para una +conferencia secreta que tendria lugar aquella noche en el salon interior +de la _Fontana_, a las nueve, y se despidieron para retirarse, quedando +alli Aldama y el Doctrino. Cuando se vieron solos, llamaron a Elias que +aparecio con cara de jubilo, la cual en aquel hombre era la cara mas +diabolica y repulsiva del mundo. + +--?Que le parece a usted?--dijo el Doctrino. + +--Bien, bien. + +--Vamos a echar un trago--anadio el joven, tomando de manos de Aldama +una botella que este habla sacado, no sabemos de donde, al desaparecer +los companeros. + +--Yo no bebo, no--dijo Elias tomando la botella y echando vino en el +vaso de los otros dos.--Yo no bebo. + +--Esta noche en la _fontana._ ?Va usted? + +--Si, ire... pues no--respondio Coletilla con mucha ironia.--Yo tambien +soy liberal. + + + + + +CAPITULO XXXIII + + + +#Las arpias se ponen tristes#. + + +Mucho le asombro a Lazaro lo que paso en la casa de la calle de Belen el +dia despues de su excursion a la plazuela de Afligidos, que fue el dia +mismo de la sesion que hemos referido. Serian las tres de la tarde +cuando entro su tio; las dos arpias se abalanzaron hacia el, y con la +hiel propia de sus caracteres emponzonados, le dijeron, disputandose a +cual hablaba primero: + +--iAh, senor don Elias: no sabe usted lo incomodadas que nos tiene este +mozalbete! ?No sabe usted a que hora entro anoche? ?Lo creera usted? iA +las doce!... iQue escandalo! iEn una casa como esta, en una casa de +paz, de decoro, de virtudes! A las doce entro este caballerito, que sin +duda paso la noche en alguno de esos _clubes_, como dicen, alborotando y +aprendiendo todas esas herejias que andan ahora por ahi. ?Que le parece +a usted? ?Pero no se irrita usted, senor don Elias? Y lo peor es que +entro haciendo un ruido con esos taconazos ... y dando unas voces.... +Porque como esta Paulita tan mala, es el caso que se altero con el ruido +y quiso salirse de la cama. iAy que hombre! Crea usted que ya nos tiene +consumidas su sobrinito, senor don Elias, y es preciso que tome usted +una determinacion, porque esta casa ... ya ve usted ... esta casa.... + +Todo lo dijo casi en su totalidad Paz, aunque a Salome pertenecieron +algunas palabras. Pero viendo las dos que la filipica no hacia efecto +ninguno en Coletilla (y esto era lo que asombraba a Lazaro), tomo la +palabra Salome sola para decir: + +--?Y no sabe usted que este ... joven es de los mas mal educados que he +visto? Pues el otro dia estuvimos en casa de don Silvestre +Entrambasaguas, y se porto tan groseramente que nos dio vergueenza de ir +en su compania. Luego por la calle andaba con unas carreras... En fin, +si usted no se decide a sacarlo de los _clubes_.... + +(Advertimos, para que el lector no extrane la singularidad de este +plural, que la dama, para explicarla, aseguraba que no decia _clubs_, +por lo mismo que no decia _candils ni fusils_, en lo cual no andaba del +todo descaminada.) + +Lazaro sintio impulsos de agarrar por el mono a uno y otro basilisco, y +dar alli un ejemplo del vejamen que podia sufrir la aristocracia +historica en la ilustre familia de los Porrenos, pero su indignacion se +calmo al observar que su tio, lejos de escuchar con ira aquellas +acusaciones, se sonrio, y pasandole la mano por el hombro casi +carinosamente, si es permitido usar esta palabra, dijo: + +No se incomoden ustedes por tan poca cosa. Si llego tarde, fue sin duda +porque tuvo alguna ocupacion: eso no tiene nada de particular. Lazaro se +porta bien: yo se lo aseguro a ustedes. + +--iJesus, senor don Elias!--exclamo Salome como si oyera una +obscenidad.--iJesus, senor don Elias: yo esperaba de usted algun +miramiento para con nosotras! + +--Pero, senoras, digo tan solo que si mi sobrino llego tarde, fue porque +tuvo algo que hacer. + +--No esperaba yo de usted semejantes palabras--indico Paz, poniendo +los ojos, la boca y la nariz en la misma disposicion compungida que si +fuera a llorar. + +--No se en que podemos nosotras haber faltado--observo Salome, +poniendose verde y haciendo tambien un gran esfuerzo para hacer creer +que si no lloraba era por no faltar a las conveniencias sociales.--No se +en que podemos nosotras haber faltado para que usted nos diga eso. +--Como esta una en desgracia...--murmuro Paz bajando la cara para que se +creyera que devoraba una humillacion. + +--Pero, senoras--dijo Coletilla con mucha seriedad,--yo no he agraviado +a ustedes; he disculpado a mi sobrino solamente.... + +--Como esta una en desgracia...--anadio la dama continuando la queja +interrumpida,--ya no se nos guardan ciertas consideraciones, y se nos +desmiente cuando afirmamos una cosa. + +--iYo, senoras mias!--balbucio Elias.--En otro tiempo--dijo Salome, +respirando fuerte y acumulando en la mirada todo el desden de su +caracter,--en otro tiempo no pasaba asi. Cada persona se mantenia en su +lugar, y el que estaba obligado a acatarnos, no llegaba nunca hasta +nosotros sino con el mayor respeto y cortesia. Hoy todo ha cambiado. + +--iHoy todo ha cambiado! iComo ha de ser!--exclamo Paz, que despues de +incalculables esfuerzos consiguio su objeto, el cual consistia en que +una lagrimita rodara por sus mejillas atomatadas. + +--Adios, senor don Elias--dijo Salome, hecha un veneno porque el +realista no se arrodillo a sus plantas como esperaba. + +--Adios, senor don Elias--repitio Paz, viendo que su lagrimita no +ablandaba el duro corazon del antiguo mayordomo. + +--Pero vengan ustedes aca, senoras.... Las dos volvieron rapidamente. + +--Yo estoy confuso; no se por que toman ustedes ese tono. No se en que +puedo haberlas ofendido. ?Que he dicho? + +--Ha dicho usted lo que no quiero recordar--dijo Paz, limpiandose la +consabida. + +--Ha dicho usted que su sobrino se enmendara. iOh! no puedo creer que +usted...--exclamo Salome.--Adios, senor don Elias.--Adios, senor don +Elias. Se fueron. El fanatico volvio pronto de su estupor, y despues, +dando poca importancia a aquel asunto, se dirigio a su sobrino y dijo: + +--Vamos, Lazaro: esta noche se reunen tus amigos en la _Fontana_. Hay +gran sesion: no faltes. Yo no me opongo a que cada cual manifieste sus +opiniones; tu tienes las tuyas: yo las respeto. Se que tienes talento y +quiero que te conozcan. Ve a la _Fontana_, ve esta noche. + +Lazaro se quedo absorto, y apenas creia que lo dijera aquello el hombre +intransigente que tantas recriminaciones le habia hecho por sus ideas +liberales; pero acostumbrado ya a las cosas raras e inverosimiles, no se +preocupo mucho. + +Llego la hora de comer, y la santa ceremonia del pan de cada dia fue tan +silenciosa, que aquella casa parecia de duelo. Baste decir que a Salome +se le olvido pasarle los garbanzos a Lazaro, y que este, por no dar +lugar a un nuevo conflicto, ni los pidio ni los tomo. Tampoco en la +racion del realista estuvo muy prodiga dona Paz, pues se le olvido +ponerle carne, en lo cual aquel grande hombre, que solo vivia de +espiritu, no hizo alto. La otra vieja hizo cuanto en ser humano cabe +para dar a entender que no tenia apetito; pero de todos los medios que +se conocen para probar tal cosa, dejo de emplear el mejor, que es no +comer. A tanto no llegaron sus esfuerzos. Paz dio algunos suspiros entre +bocado y bocado. El unico suceso importante que turbo la calma de +aquella comida melancolica y callada, fue una ligera disputa suscitada +entre las dos arpias, porque Salome decia que el estofado se quemo por +culpa de Paz, y esta aseguraba lo contrario. Al concluir, Elias dio +tregua a sus meditaciones para preguntar: + +--Pero ?no esta mejor dona Paulita? iBah! supongo que no sera nada. + +Salome se apresuro a llevar a la boca una uva, que tenia entre sus +delicados dedos, para poder decir: + +--?Que no sera nada? Crea usted que esta bastante grave. + +Al decir esto, los movimientos de la delgada piel y los huesos angulosos +de su gaznate indicaron que la uva habia pasado. + +--?Pero es cosa de gravedad?--dijo Elias. + +--?Que, tanto le interesa a usted?--pregunto con mucha hinchazon Maria +de la Paz, que sentia renacer en si todas las fuerzas de su antigua +habilidosa elocuencia de salon. + +--?Pues no me ha de interesar?--dijo Elias sintiendo herido su amor +propio de mayordomo.--Pero voy, si ustedes me permiten, a verla. + +--No puede usted ahora, porque esta durmiendo. + +--La va usted a molestar. + +Las dos se sonrieron satisfechas de la humillacion que creian arrojar +sobre Elias, retirandole momentaneamente su confianza. + +--Pues si no puede ser, me retiro. + +--Vaya usted con Dios. + +--Si se ofrece algo, senoras ...--dijo el realista. + +Y contra lo que ellas esperaban, el realista se marcho, dejandolas muy +contrariadas. + +--iAy!--exclamo Salome,--?sera posible? + +--?Que?--dijo Paz alarmada. + +--Que las ideas del dia hayan tambien.... + +--?Sera posible?... + +--iTambien el!... + +El ambito del comedor resono con la vibracion de dos suspiros que eran +dos poemas. Pero ningun suceso grave resulto de aquel singular estado de +sus caracteres, a no ser que quiera considerarse como tal el gran +puntapie que se llevo el perrito Batilo sin motivo serio que lo +explicara. + + + + + +CAPITULO XXXIV + + + +#El complot.--Triunfo de Lazaro.# + + +Lazaro no pudo tampoco aquel dia encontrar a Bozmediano. Su deseo de +hablarle, de pedirle cuenta de su infamia, de demostrarle la lealtad de +su conducta y de castigarle sin lastima ninguna, aumentaba a cada hora. +Buscole con afan, porque ciertos agravios dan una paciencia y una +tenacidad que las mas grandes empresas inspiran rara vez al hombre. + +En la casa le decian constantemente que no estaba; paseaba de largo a +largo la calle sin verle aparecer; llego la noche, y a eso de las diez +vio salir a las mismas tres personas de la noche anterior. Eran ellos. +Bozmediano, padre e hijo, y el otro militar salieron por una puerta que +se abria a un callejon obscuro, y se encaminaron a la plazuela de +Afligidos, dando un gran rodeo. Apostose el joven Otra vez detras de +la esquina de la calle de las Negras, y les vio entrar en la propia +casa. Al poco rato entro otra persona, despues tres, despues dos; en +fin, los mismos de la noche anterior. Reflexionando entonces Lazaro que +su grande objeto, hablar y confundir a Bozmediano, no lo podia +conseguir, viendo entrar desconocidos en una casa desconocida, se +retiro, dirigiendose a la _Fontana_ para asistir a la gran sesion de +que su tio le habia hablado. + +Desde el anochecer estaban en el cafe de la Carrera de San Jeronimo el +Doctrino, Pinilla, Aldama y otros dos individuos de los que mas trato +tenian con el bolsillo del intendente revolucionario Elias Orejon. + +--No hay otro medio mejor que el que Coletilla nos ha propuesto--decia +el Doctrino.--Indudablemente ese zorro tiene talento. + +--Pero es preciso tomar antes buenas medidas--indico Pinilla--porque +esos golpes, si salen mal, son terribles.... Escojamos buena gente, y +que todos nos sigan y vayan al mismo objeto sin decir nada hasta no +estar sobre ellos. Que solo sepan la verdad del objeto treinta o +cuarenta hombres probados. + +--Eso ha de ser asi: yo respondo de ello.--Ellos tambien parece que ven +venir la lucha y se preparan para la defensa. Hoy lo dijo Toreno en las +Cortes--observo Pinilla.--Pero les va a ser dificil escapar. El pueblo +esta irritado contra ellos; el pueblo quiere libertad, y ha de +atropellar a los que intentan no permitirle llegar hasta el fin. + +--La gran dificultad consiste en no poderles coger reunidos en un solo +punto. Lo bueno seria invadir el Congreso; pero el de la casa grande no +quiere tal cosa. Hay que ir cazandoles guarida por guarida, y esto hace +mas dificil y complicado el asunto... Pero concretemos. En resumen, ?que +es lo que se debe hacer? + +--La cuestion es muy sencilla--dijo el Doctrino, echandose atras el +sombrero y bajando la voz.--Todo se reduce a lo siguiente: Hay un +partido, unos cuantos hombres que se llaman liberales sensatos, que +predican el orden y el respeto a las leyes. Todo esto es muy bueno. Pero +el pueblo ha cobrado gran odio a esa gente, que es, segun cree el Rey, +el apoyo de la Constitucion. El pueblo ha llegado tras largas +sugestiones a desear vivamente, con razon o sin ella, la ... desaparicion +de esos hombres. Bien: conduzcamos al pueblo al logro de su deseo. El +pueblo lo quiere, cumplase la voluntad nacional. Despues de estas +irrisorias y diabolicas palabras, el Doctrino se detuvo para leer el +efecto de su exposicion en las caras de los oyentes. + +--Bien--continuo:--hay veinte o treinta hombres senalados ya en la +opinion como victimas. + +--?Como victimas?--interrumpio Pinilla. + +--Si, ha de haber un atropello. Hasta donde llegara este atropello, es +lo que no puedo decir a ustedes. Ya sabemos lo que es este pueblo. + +--?Pero ese atropello parara en una matanza?--pregunto uno de los dos +desconocidos. + +--Eso es lo que no se. Atropello ha de haber. Las personas que lo han de +sufrir estan aqui apuntadas en mi cartera. No son solo los ministros. + +--Y despues, ?que pasara?--dijo el otro.--Verificado el hecho (y supongo +que llegue al ultimo extremo, a un sacrificio horrible), ?que tendremos? +Se apoderara del poder el partido exaltado; tendremos un periodo de +dictadura, de terror y represalias espantosas. ?A donde iremos a parar? +A la anarquia mas horrible. + +--No importa--dijo el Doctrino.--El Rey cuenta con eso, y lo desea. De +esa anarquia ha de salir triunfante un absolutismo, que es su objeto. Y +lo conseguira; eso es indudable.--?Y contra quienes se dirige el motin? + +--Contra muchos: ya conoceis quienes son. Los politicos que se llaman de +talla, los que guian la marcha de las Cortes, los influyentes. No se +olvidara al presuntuoso Argueelles ni al celebre, mas que celebre, +Calatrava. + +--Hombre, sentiria que se escapara el bueno del consejero Bozmediano, +que tuvo la desfachatez de decir en las Cortes que si el Gobierno no +tenia a raya a los exaltados, peligraba la libertad y la Patria. + +--?Como se habia de escapar ese pez? Ese es de los primeros. Pues si es +el que inspira al Gobierno... ?Quien clama todos los dias porque se +cierren los clubs? El. ?Quien es el autor de aquellos decretos sobre +imprenta? El. ?Quien indujo al Gobierno a la destitucion de Riego? El. + +--iPues no digo nada de su hijito el senor don Claudio Bozmediano, que +al principio era socio de la _Fontanal_ dijo uno de los desconocidos. + +--iOh!--exclamo vivamente el senor Pinilla, como si sintiera una herida +en el corazon.--?Ese perro habla de escapar? Le odio, le detesto, no le +tendria compasion aunque le viera asado en parrillas. Solo por acabar +con ese condenado, entraria yo en la conspiracion. + +--?Pues que te ha pasado con el?--le preguntaron. + +--?Que me ha pasado?--dijo Pinilla, livido de colera. Hace algun tiempo +iba ese senor a _Lorencini_. Una noche hablaba yo en contra del +absolutismo y de los frailes: todos me aplaudian, y el tambien. Despues +dije no se que cosa contra los militares: el callo; pero al concluir mi +discurso, vino a hablar conmigo y me expreso con algunas palabras su +disgusto. Yo no espere mas: hacia tiempo que me cargaba aquel hombre, le +tenia ojeriza sin saber por que; le dije que me importaba poco su +opinion. Me contesto, le conteste yo mas fuerte, hasta que al fin, de +palabra en palabra, le dije cierta cosa, sabida de todo el mundo, +respecto a su madre, que fue muy levantada de cascos. El no espero mas, +y de repente ... no lo puedo contar, porque se me sube toda la sangre al +rostro. El puso su pesada mano en mi cara, y la imprimio con tal fuerza, +que desde entonces la siento siempre aqui ... aqui ... quemandome como +un hierro candente. Renimos: el es mucho mas fuerte que yo, y me vencio. +Despues nos desafiamos, y me hirio; he vuelto a tener otro altercado con +el, y me volvio a ... En fin, le odio de muerte. Uno de los dos tiene +que destruir al otro: no hay remedio. + +--Pues no escapara, ni su padre tampoco. + +--Lo mismo digo yo--exclamo Aldama, que estaba muy pesaroso porque el +amo del cafe no le habia querido fiar una botella de Malaga. + +--Chiton, que viene alguien. ?Quien es? iAh! Lazaro Lazaro entro y +saludo a su amigo. + +--Buenas noches, buena pieza--le dijo el Doctrino.--Ya estamos otra vez +en la _Fontana_; ya somos duenos del club, de nuestro club; ya se fue +aquella horda de necios. Esta noche hablara usted y sera aplaudido. +Sabran apreciar lo que usted vale. + +--iAh! yo no hablo mas--replico Lazaro con cierta amargura, porque se +habia llegado a convencer de que no habia nacido para la tribuna. + +--Mire usted--dijo Pinilla al Doctrino, continuando la conversacion +interrumpida,--ese Bozmediano es ademas un hombre inmoral, de detestable +conducta; un libertino, como lo fue su padre, escandalo de la corte de +Carlos III. + +Lazaro presto mucha atencion. + +--No se ocupa mas que en seducir muchachas. iCuantas familias son hoy +desgraciadas a causa de sus hazanas! iOh! los bandidos de esta clase +deben ser quitados de entre los hombres. + +--Hablan ustedes de una persona que me ocupa mucho en estos +momentos--dijo Lazaro.--?Usted le conoce? ?Usted sabe cuales son los +habitos de ese malvado? + +--?Pues no lo he de saber?--manifesto Pinilla. + +--Yo le he buscado ayer--dijo Lazaro;--le he buscado hoy sin poderle +encontrar, porque tengo que ajustar ciertas cuentas con el. Yo le +encontrare aunque tenga que andar toda la tierra. + +--Cuidado, joven, que ese maldecido maneja bien las armas. Tiene una +mano admirable. + +--No me importa: ya nos arreglaremos. + +--?Y le ha buscado usted? + +--Si: no le he podido encontrar; es decir, si le he encontrado, le he +visto; pero no en disposicion de hablar con el. Iba con dos mas, al +parecer a una reunion secreta, a que concurrian otros hombres, que +aparecian sucesivamente y entraban en una casa. + +--?Donde?--pregunto con vivo interes el Doctrino. + +--En una plazuela; segun despues he averiguado, se llama de Afligidos. + +--?En la plazuela de Afligidos?--dijo el otro con asombro.--Es en la +casa de Alava... ?Y eran muchos? ?A que hora? + +Lazaro conto detenidamente todo lo que habla visto en la citada plazuela +dos noches seguidas y a la misma hora. + +--No necesito mas--dijo el Doctrino al oido de Pinilla. + +Esto pasaba en una pequena sala interior de la _Fontana_, donde el amo +tenia algunos centenares de botellas vacias, y dos o tres barriles, +vacios tambien, con gran sentimiento, de Curro Aldama. Cuando Lazaro +concluyo su relato, se sintio el ruido de aplausos y las voces +entusiastas que resonaban en el recinto del cafe. Hablaba con mucha +elocuencia Alfonso Nunez. Mas de doscientos jovenes exaltados, lleno el +espiritu de pasion expansiva, le aplaudian con entusiasmo. El joven +orador comunicaba su indiscreta fe a aquella masa de juventud inocente y +sonadora, cuando cuatro infames, a dos pasos de alli, preparaban un +sangriento desastre. Estas iniquidades, proyectadas por pocos y llevadas +a cabo por muchos con la sencillez propia de las turbas enganadas, son +muy frecuentes en las revoluciones. El gentio obra a veces obedeciendo a +una sola de sus voces, cualesquiera que sea: se mueve todo a impulso de +uno solo de sus miembros por una solidaridad fatal. + +La _Fontana_ estaba aquella noche elocuente, ciega, grande en su +desvario. Iba a perpetrar un crimen sin conocerlo. Su elocuencia era la +justificacion prematura de un hecho sangriento; y para el que conocia su +proxima realizacion, las galas de aquella oratoria juvenil eran +espantosas y sombrias. + +Lazaro entro en el cafe: aun no se atrevio, aunque tema la persuasion de +ser recibido con benevolencia, a presentarse en el centro del club. Se +quedo en un rincon, dispuesto a ser simple espectador; pero algunos +pidieron que hablara; Alfonso le empujo hacia la tribuna; el mismo dueno +del cafe se lo suplico con insistencia, y la mayor parte de la juventud, +que formaba el publico, le aplaudio, tributandole una ovacion +anticipada. No pudo eximirse: se resolvio a hablar, subio a la tribuna y +empezo. Felizmente no le acontecio aquella vez lo que en la desgraciada +noche de su llegada; no perdio la serenidad al encararse con las mil +cabezas del publico y ver abierto ante si el abismo de tanta atencion, +expresada en tantos ojos. Sin dificultad ninguna encontro el asunto de +su discurso, y desde las primeras frases vio desarrollarse ante su +imaginacion en serie muy clara todas las ideas que habian de constituir +la disertacion. A cada palabra sentia presentarse la siguiente; pero sin +atropellarse, con la calma de la verdadera inspiracion que afluye al +espiritu y no se precipita. La elocuencia muda de sus horas de silencio +y soledad, salia por primera vez a su boca, sorprendiendole a el mismo, +que se oia con tanto gozo como podia oirle el publico. Aquellas paginas +no escritas, aquellas oraciones no emitidas por voz humana, salian a sus +labios con tanta facilidad que parecian aprendidas de memoria desde +largo tiempo. Sin darse cuenta de ello, dejo de ser retorico aquella +vez. Su instinto de orador se alejo de aquel peligro, y expresandose a +veces con demasiada sencillez, no ocurrio tampoco en el desalino ni la +vulgaridad. La espontanea brillantez de sus medios oratorios, la +profunda entonacion de verdad y sentimiento que daba a sus afirmaciones, +la habilidad con que sabia explotar la pasion y la fantasia del +auditorio, le ayudaron en aquella empresa, en la cual su ingenio +aparecio en altisimo lugar, grande, espontaneo, robusto de ideas y +formas, como realmente era. + +--?Como quereis que haya libertad--decia,--si unos cuantos se erigen en +sacerdotes exclusivos de ella, cuando ese gran sacerdocio a todos nos +corresponde y no es patrimonio de ninguna clase? Paso el monopolio de la +riqueza, de la ilustracion, del predominio y de la influencia, ?Hemos de +consentir ahora el monopolio de las ideas? _(Grandes aplausos.)_ Por +este camino vamos a tener aqui una cosa parecida a las castas del +Oriente. _(Risas.)_ Entre los millones de ciudadanos que pertenecen a la +sagrada comunion del liberalismo, vemos surgir una casta privilegiada, +que se cree unica conservadora del orden, unica cumplidora de las leyes, +unica apta para dirigir la opinion. ?Hemos de consentir esto? ?Hemos de +ser siempre esclavos? ?Esclavos ayer del despotismo de uno, esclavos hoy +del orgullo de ciento? Mil veces peor es este absolutismo que el que +hemos sacudido. Prefiero ver al tirano desenmascarado y franco, +mostrando su torva, sanguinaria faz de demonio; prefiero la insolencia +desnuda de un barbaro abominable, abortado por el infierno, a la +hipocrita crueldad, al despotismo encubierto y disfrazado de estos +hombres que nos mandan y nos dirigen escudados con el nombre de +liberales, haciendo leyes a su antojo, para despues obligarnos con el +respeto a la ley; seduciendonos con el nombre de libertad para despues +ametrallarnos en nombre del orden; llamandose representantes de todos +nosotros para despues insultarnos en las Cortes llamandonos bandidos. +_(Aplausos.)_ No puede durar mucho tiempo el imperio de la injusticia. +Felizmente aun no han puesto mordazas en todas nuestras bocas; aun no +han atado todas nuestras manos; aun podemos alzar un brazo para +senalarles; aun tenemos alientos en nuestros pechos para poder decir: +"ese." Estan entre nosotros, les conocemos. Esta gran revolucion no ha +llegado a su augusto apogeo, no ha llegado al punto supremo de justicia: +ha sido hasta ahora un paso tan solo, el primer paso. ?Nos detendremos +con timidez asustados de nuestra propia obra? No: estamos en un +intermedio horrible: la mitad de este camino de abrojos es el mayor de +los peligros. Detenerse en esta mitad es caer, es peor que volver atras, +es peor que no haber empezado. Hay que optar entre los dos extremos: o +seguir adelante, o maldecir la hora en que hemos nacido. _(Grandes y +estrepitosos aplausos.)_ + +Lazaro noto, mientras pronunciaba estos parrafos, que entre las mil +figuras del auditorio, y alla en lo obscuro de un rincon, habia una cara +en cuyos ojos brillaban el entusiasmo y la ansiedad. Las manos flacas y +huesosas de aquel personaje aplaudian, resonando como dos piedras +concavas. Le miraba sin cesar mientras hablaba, y a no encontrarse el +orador muy poseido de su asunto y muy fuerte en su posicion respecto al +auditorio, se hubiera turbado sin remedio, dando al traste con el +discurso. La persona que asi le miraba y le aplaudia era su tio. Aquello +era incomprensible, y el joven hubiera pensado mucho en semejante cosa, +si las carinosas y ardientes manifestaciones de que fue objeto no le +distrajeran mucho tiempo despues de concluido su discurso. + +Otro hablo despues de el, y al fin, despues de tantos discursos, el +publico empezo a desfilar. Alfonso y Cabanillas se fueron a la calle, +llevados por los grandes grupos en que se descompuso aquella masa de +gente. Agitada fue aquella noche en todo Madrid, y es positivo que la +autoridad, ordinariamente bastante descuidada y debil, tomo algunas +precauciones. En la _Fontana_ quedaban a la madrugada el Doctrino, +Pinilla, Lobo, Lazaro y otros. + +--iBien lo ha hecho usted!--le decia el Doctrino a Lazaro.--Yo me lo +esperaba. Esta noche nuestro partido adquiere con la palabra de +usted una fuerza terrible. Don Elias, puede usted estar orgulloso de +su sobrino. + +--Si que lo estoy--dijo Coletilla sonriendose como acostumbran hacerlo +los chacales y las zorras, a quienes ha puesto la Naturaleza una +contraccion diabolica en el rostro.--Si que lo estoy: no crei yo que +fuera este chico tan listo, que, a saberlo, ya hubiera yo hecho lo +posible para que.... + +Lazaro comenzo a ver obscuro en aquella intrusion de su tio en las +sesiones de los exaltados. Cruzo por su imaginacion una sospecha +horrible. Cuando se marcho a la casa iba recordando la acusacion que en +la noche de su expulsion le habian dirigido en aquel mismo sitio; +recordo el dialogo que con su tio habia tenido en la carcel; recordo +todas sus palabras, expresion del mas ciego fanatismo; y cuanto mas +meditaba y recordaba, menos podia explicarse que su tio permitiera el +ser llamado _gran liberal_. Aunque algunas sospechas vagas le +atormentaron, no vio el gran abismo en todo su horror y profundidad; no +presagio el movimiento a que habia dado impulso con su palabra, ni +comprendio el ardid tenebroso, la colision sangrienta que de las cabezas +aturdidas de la _Fontana_ y de las voluntades agitadas de algunos +jovenes, hacia su arma mas terrible. + +Pero al llegar a la casa esperaba a Lazaro una sorpresa que habia de +hacerle olvidar su discurso, a su tio y a la _Fontana_. Al entrar, ya +cercano el dia, encontro a dona Paz muy alborotada, a Salome rondando la +casa con luz, y a las dos tan colericas y destempladas, que no pudo +menos de reir a pesar del estado de su espiritu. + +--iGracias a Dios que viene usted! Estamos solas--le dijo temblando la +mas vieja. + +--?Que hay, senoras? + +--Tememos que alguien se entre por esos tejados. + +--?Como, quien se va a atrever? + +--?No sabe usted lo que ha pasado, caballerito?--dijo Paz.--Esa +Clarita.... iQue horror, que perversion!... + +--?Para cuando es el patibulo?--exclamo Salome.--iUn hombre, un hombre +ha entrado aqui por esa nina, un seductor! iY nosotras tan ciegas que la +recogimos! + +--iAy, mi Dios! ique horrible atentado! + +--?Y cuando entro ese hombre?--pregunto, comprendiendo que habian +descubierto la entrada de Bozmediano. + +--El domingo, aquella tarde que estuvimos en la procesion. + +--Y ella, ?donde esta?--pregunto el joven, creyendo que habia llegado el +momento de aclarar aquel asunto. + +--iQue horror! ?Y usted pregunta donde esta? iLa hemos arrojado, la +hemos echado!--dijo Paz, con expresion de venganzasatisfecha.--?Habiamos +de consentir aqui semejante monstruo? + +--iQue degradacion! iY en esta casa!--exclamo Salome, poniendose +ambas manos sobre la cara.--Senor, ?que expiacion es esta? ?Que +pecado hemos cometido? + +--?Y donde esta? + +--?Que donde esta? ?Que se yo? La hemos arrojado. + +--?Pero donde ha ido? + +--?Que se yo? Vaya a la calle, que es donde siempre ha debido estar. +iOh! Ella se habra ido muy contenta por ahi. + +--Si esa gente ha nacido por la calle--dijo Salome, con un gesto de +repugnancia.--iQue ignominia! + +--?Pero ustedes la han arrojado asi...? ?Donde ha de ir la +pobrecilla?--pregunto Lazaro, que, a pesar de su agravio, no podia ver +con calma que se injuriara y se maltratara de aquel modo a un ser +desvalido. + +--?Que se yo donde ha ido? iAl infierno!--dijo Maria de la Paz riendo. + +--Senor, ?es posible que haya tanta infamia en el mundo? iOh! Las ideas +del dia ...--murmuro Salome, alzando las manos al cielo en actitud +declamatoria. + +Antes de decir lo que hizo Lazaro al encontrarse con tan estupenda +novedad, contemos lo que paso aquella noche en la vivienda de las tres +damas. Coletilla habia salido diciendo que no volveria hasta dentro de +tres dias, por tener que ocuparse fuera de cierto asunto; y ellas +estaban comentando esta rara determinacion, cuando acontecio un suceso +que dio por resultado la expulsion definitiva de la huerfana. + + + + + +CAPITULO XXXV + + + +#El bonete del Nuncio.# + + +La sastreria clerical fue industria muy socorrida y floreciente en el +siglo pasado. Habia muchos clerigos, y ademas gran cosecha de abates, +gente toda que vestia con primor y coqueteria. Los que a tal industria +se dedicaban obtuvieron pinguees ganancias, y esto fue causa de que se +dedicaran a explotarla muchos menestrales de ambos sexos, educados al +principio en la sastreria profana. En el presente siglo la industria en +cuestion estaba muy decaida, no sabemos si porque habia menos clerigos o +porque habia mas sastres. En el quinto piso de la casa de Tocame Roque, +situada en la calle de Belen, tenian su nido dos hermanas, sastras de +ropas sagradas, que habian venido muy a menos. En sus mocedades habian +cosido muchos manteos y sobrepellices para los canonigos de Toledo y +para los clerigos de la corte; pero en la epoca de nuestra historia, por +razones sociales que no es oportuno consignar, solo consagraban su +misera existencia a remendar las verdinegras hopalandas de algun +escolapio o de algun teniente cura pobre y andrajoso. Hacian de peras a +higos un bonete para un capellan de Palacio o para el senor fiscal de la +Rota, y nada mas. Eran muy pobres, pero soportaban con paciencia la +desgracia sin exhalar una queja. Solo una de ellas decia de cuando en +cuando con un suspiro, mientras revolvia los escasos trapos negros de su +santa industria: "Ya no hay religion." + +No tenian otro amigo que el abate don Gil Carrascosa, que, segun ha +llegado a nuestra noticia, tuvo en sus tiempos ciertos dimes y diretes +con una de ellas. El las visitaba, les proporcionaba algun trabajo y +solia darles algun rato de tertulia, contandoles las cosas de Madrid. +Pero si las de Remolinos (que asi se llamaban) no tenian mas que un +amigo, en cambio tenian un enemigo implacable, sanguinario, feroz. Este +enemigo era otra sastra, que vivia pared por medio, y que, por la +natural divergencia de opiniones entre los que se dedican a una misma +industria, les habia declarado guerra a muerte. Para martirizarla, +ademas de sus improperios y apodos, tenia un gato, que creemos nacido +expresamente para entrarse en el cuarto de las dos hermanas y hacer alli +cuantas inconveniencias puede hacer el gato de un enemigo. Tenia ademas +la dona Rosalia un amante _del comercio_, que la visitaba todas las +noches, en compania de una guitarra; y era este amante un ser creado de +encargo por el infierno para cantar y tocar toda la noche en aquella +casa y no dejar dormir a las dos sastras de ropas sagradas. + +Dona Rosalia tenia mas trabajo que sus vecinas las de Remolinos (o las +_Remolinas_, como generalmente las llamaban), y ademas hacia cuanto +puede hacer una mujer envidiosa para quitarles a sus rivales el poco +que tenian. Acontecio que un paje de la Nunciatura, feligres antiguo +de dona Rosalia, y muy admirador de su buen color, se atrevio a +aspirar a no sabemos que honestas confianzas; picose la dama, picose +mas el paje, y al dia siguiente, al traer el bonete del Nuncio para +que le echaran un zurcido, en vez de darselo a dona Rosalia se lo +entrego a las dos hermanas. + +Cuando dona Rosalia supo que el bonete de la Nunciatura estaba en manos +de sus rivales, le parecio que habia recibido la mas grande ofensa: +rompio relaciones con la Curia romana, dijo mil improperios al paje, +encargo a su gato ciertas sucias comisiones cerca de las dos vecinas +(comisiones que el animal cumplio con gran puntualidad), se acerco a la +puerta de las dos infelices, y les dijo mil cosas estupendas, que +hicieron proferir a la mas vieja de las dos en su lamentacion +acostumbrada: "Ya no hay religion." + +Pero Rosalia buscaba una venganza terrible. ?Como? Mucho le asombro ver +entrar al abate con un militar desconocido. La casa estaba dispuesta de +tal modo, que acercandose a la puerta se oia cuanto en los cuartos +inmediatos se hablaba. Todos sabemos los fines de la visita de +Bozmediano a las de Remolinos. Dona Rosalia lo adivino tambien, cuando, +poniendose en acecho, le vio pasar a la casa inmediata por una puerta +condenada que daba al desvan antiguo. Se callo y espero. Comprendio la +taimada que alli habia aventura amorosa, y en esto supo hallar un medio +feliz para su venganza. Vio entrar y salir a Bozmediano, y calculando +que aquella entrada fraudulenta se repetiria, espero a que se repitiera, +para ir inmediatamente, y mientras el joven estuviera dentro, a la casa +contigua a denunciar el hecho. El joven seria sorprendido, habria un +gran escandalo, se harian averiguaciones, ella declararia por donde +habria entrado, y catate a las Remolinas camino de la carcel en castigo +de su complicidad en aquel delito de escalamiento y abuso de confianza. + +Espero un dia, dos, tres, hasta que viendo que la escena no se repetia, +resolvio en su alto criterio denunciar el hecho de una vez a la familia +interesada, no sea que, retardandolo, pudiera ser puesto en duda. + +Pensado y hecho. Pusose un manton, bajo, entro en casa de las Porrenas, +toco, le abrieron, y se encaro con la faz majestuosa de Maria de la Paz +Jesus, que de muy mal talante le pregunto: + +--?Que quiere usted? + +--Venia a ver al amo de esta casa para decirle una cosa,--dijo +Rosalia entrando. + +--iQue irreverencia!--penso Maria de la Paz, viendola entrar de +rondon.--Salome, una luz. + +Anochecia, y con la obscuridad no podia la dama ver claramente el rostro +de la que la visitaba. Salome trajo un quinque a la sala, donde las dos +se personaron. + +--?Que se le ofrece a usted?--pregunto Paz, midiendo con una mirada el +cuerpo de dona Rosalia. + +--?Quien es el amo de esta casa? + +--Yo soy--dijo Paz un poco alarmada con el misterio que parecia envolver +aquella inesperada visita. + +--Pues vengo a decirla a usted ... ?usted no sabe lo que pasa? + +--?Que pasa?--dijo Salome, creyendo que se hundia el techo. + +--No se asuste usted, senora, porque al fin y al cabo, sabiendolo, se +puede evitar que vuelva a suceder. + +--iPor Dios, expliqueme usted, senora!--dijo Paz, en el tono de la +impaciencia y la superioridad. + +--Pues han de saber ustedes--dijo con misterio dona Rosalia,--que esta +casa... Pues ... les dire a ustedes: yo vivo en la casa de al lado en el +cuarto piso, y soy sastra, con perdon de ustedes, y coso toda la ropa de +casa del senor Nuncio del Papa, y la del Patriarca de las Indias; coso a +todo el arzobispado de Toledo, y a veces coso a la capilla de Palacio. + +Esta relacion de las altas jerarquias que servia la aguja de dona +Rosalia, le dio cierta importancia a los ojos de Maria de la Paz Jesus. + +--Yo vivo alla arriba y he visto... ?Pero ustedes no han caido en ello? + +--?En que? + +--En ese hombre que ha entrado aqui. + +--?Que hombre? ?que dice?--exclamaron a una las dos ruinas en el tono +del que siente estallar un volcan. + +--Pues yo venia a avisarselo a ustedes para que evitaran que otra vez +pasara. Es el caso que en la buhardilla de la casa en que yo vivo hay +una puertecilla que da a la buhardilla de esta casa. + +La cara que pusieron las Porrenas no cabe en ninguna descripcion. + +--Si--continuo la sastra--y un joven militar se metio una tarde por esa +puerta de que hablo; se metio aqui... Yo me malicie, cuando le vi, que +habla aqui alguna jovencita. + +--Pero senora--dijo Paz, poniendose en pie--?esta usted segura de lo que +dice? iUn hombre ha entrado aqui ... aqui, en esta casa! + +--Si, senora: yo lo he observado. Se colo por el cuarto de unas vecinas +... amigas mias. Yo lo he visto. + +--?Cuando? pregunto Salome tomando aliento, porque ya el aliento +le faltaba. + +--El domingo por la tarde. + +--?A que hora? + +--A eso de las cinco. + +--iCuando estabamos en la procesion! iQue escandalo! Esa nina +desvergonzada ... esa muchachuela.... Bien me lo sospechaba yo--dijo +Paz, con las manos puestas en la cabeza y paseandose por la sala +como una loca. + +--iAy! no sirvo para estas cosas... iYo me descompongo!--balbucio +Salome, inclinandose sobre el sofa con muestras de experimentar +un vahido. + +--Pero, senoras, no se alarmen ustedes--dijo dona Rosalia, queriendo +calmar a las dos damas.--?Tienen ustedes alguna hija? + +--No, senora: nosotras no tenemos ninguna, hija--contesto con mucho +enfado Maria de la Paz:--es una mozuela, una loca que admitimos aqui por +compasion, esperando que se corrigiera; pero ... ya me lo sospechaba yo. +iQue alhaja! ?Ves lo que yo decia? Dios mio, ?para que admitimos aqui a +semejante mujerzuela? + +--Senora--manifesto Salome, oprimiendose el estomago y rehaciendose de +su vahido.--Cuente usted, aclare usted eso. iAy! Es demasiado horrible. +Nosotras no estamos acostumbradas a esas cosas, y tales hechos nos +confunden; yo, sobre todo, no puedo soportar.... + +--Pues no lo duden ustedes. El joven se colo en la casa el domingo por +la tarde, y estuvo aqui como una hora. Averigueenlo ustedes y veran como +es cierto. + +--Si parece increible--dijo Paz, sentandose otra vez. Esta casa, esta +honrada casa ... ?Y como existe esa puerta? ?Como es posible...? + +--Existe de muy antiguo, solo que estaba condenada. Si ustedes quieren +verla pueden subir a la buhardilla, y examinando bien, la encontraran. + +--Pero el, ese monstruo, ?por donde pudo llegar? + +--La tal puerta--continuo dona Rosalia--da al cuarto de unas costureras +amigas mias. Las pobrecillas no cosen mas que a sacristanes y curas de +aldeai y cosen mal. Ellas quieren darse tono, y dicen que cosen a la +catedral de Segovia; pero es mentira. No las crean ustedes. + +--Y el, ?entro por ese cuarto? + +--Si: es un militar, alto, buen mozo. + +--iJesus, que horror! Yo no puedo oir esto--exclamo Salome, +estirandose, con muestras de un segundo ataque. Les dio dinero a esas +mujeres--continuo dona Rosalia--porque ellas estan muy pobres: no ganan +nada. Como lo hacen tan mal ... No cosen mas que al teniente cura de +San Martin. + +--Es preciso tomar una determinacion, Paz; una determinacion +pronta--dijo Salome volviendo en si.--Porque si no, la honra de la casa +esta comprometida.--Senora--anadio, volviendose a dona Rosalia--no +extrane usted esta congoja; no estamos acostumbradas a golpes de esta +clase. Nosotras, por nuestro nacimiento, nuestra educacion y nuestra +religiosidad, hemos estado siempre por encima de todas esas miserias. +iAy! nosotras hemos tenido la culpa por nuestra excesiva caridad. +Figurese usted que acogimos sin recelo a una vibora en nuestra casa, +aunque teniamos malos informes de su conducta; la acogimos creyendo que +se enmendaria. iPero ya ve usted que almas tan perversas! iQue sociedad! +iQue siglo! Bien me lo figuraba yo, a pesar de lo que decia mi sobrina, +que es una santa, y se empenaba, guiada por su buen corazon, en que esa +muchacha se iba a corregir. ?Como puede corregirse un monstruo +semejante? iQue deshonra, que vilipendio! iAy! yo no sirvo para estos +casos; me confundo, me descompongo y no puedo tomar ninguna +determinacion. + +--Si, hay que tomar una determinacion--afirmo con mucho encono Maria de +la Paz.--Si no, ?que va a ser de la honra de nuestra casa? Hay que poner +inmediatamente a la puerta de la calle a esa mozuela, sin consultar a +don Elias. El ha de aprobarlo; y sobre todo, aunque no lo apruebe. ?Pues +no se ha atrevido a decirnos esta manana que su sobrino se enmendara? +iSi esta una viendo unos horrores! ... iQue siglo, que costumbres! +iHasta el...! + +--Haz lo que quieras, Paz--dijo Salome, afectando mansedumbre y cierta +postracion, que ella creia sentaba muy bien en su nervioso +cuerpo.--Haz lo que quieras, sin reparar en lo que pueda opinar ese +senor mayordomo, que el nada tiene que mandar aqui. Despide a esa +muchacha; que se vaya con las de su calana. iOh! No quiero recordar lo +que esta senora ha contado. + +Hasta el perro, que no ladraba; el melancolico Batilo, estaba +consternado. Habiase plantado frente a dona Rosalia, y miraba, con la +atencion de un can preocupado, el buen color de la costurera que habia +traido la desolacion a aquella casa. + +--Senora--dijo Paz con un poco de cortesia,--le agradecemos a usted el +aviso que nos ha dado, mostrando, como es natural, su celo e interes por +la honra de nuestra casa. Cuando despidamos a esa muchacha, nos +mudaremos de aqui. iAy, y yo que le habia tomado carino a este santo +retiro! Aqui viviamos tranquilamente y en paz, no con la comodidad que +en nuestra antigua casa; pero, en fin, tranquilas y ... Senora, usted +nos ha librado de la deshonra, porque ?que hubiera sido de nosotras, +solas aqui y expuestas a las asechanzas alevosas de ese militar? iOh! no +lo quiero pensar. + +--Es un militar joven, alto, buen mozo, y parece ser persona muy +distinguida. + +--iJoven, buen mozo y de buen porte!--dijo Salome disponiendo su cuerpo +para el tercer paroxismo. + +--iJoven, buen mozo y de buen porte!--exclamo Paz en el colmo de la +indignacion.--?Es esto creible? iQue circunstancias tan agravantes! + +--iNo siga usted, por Dios!--dijo Salome ya medio desmayada. + +--No siga usted, que mi sobrina es muy impresionable y no puede oir +ciertas cosas. Estamos acostumbradas.... + +Dona Rosalia se levanto para marcharse, porque creia haber cumplido +satisfactoriamente su mision. Entonces paso una cosa singular: cuando +la sastra se acercaba a la puerta, Batilo, el perro misantropo, que en +aquella mansion habia olvidado los habitos propios de su raza, corrio +tras ella, se agito convulsivamente como quien hace un gran esfuerzo, y +ladro, ladro como un mastin ante un salteador; persiguio a la mujer +dando agudos aullidos, y hasta llego a pillarle entre sus inofensivos +dientes el traje y el manton. Paz se alarmo y Salome se tapo los +oidos, como si oyera el aullido, de un chacal. Defendieron entre las +dos a dona Rosalia de la agresion inesperada del animal; fuese la +sastra, y las dos arpias se miraron cara a cara, comunicandose +mutuamente su respectiva bilis. + +Es indispensable apuntar que en su afan de llegar pronto a donde estaba +Clara, se aturdieron, sin poder tomar la puerta, y al fin chocaron una +con otra con gran confusion. + +--Mujer, que me echas al suelo--dijo una. + +--Mujer, que cosas tienes--gruno la otra. + +Entraron en el cuarto donde estaba acostada la devota ... Esta reposaba +tranquilamente, pero no dormia; tenia clavados los ojos en el techo con +muestras de meditacion profunda. Sentada junto a la cama estaba Clara, +que hacia de enfermera y acompanante de la santa. Cuando las dos +Porrenas entraron, Clara les conocio en las caras que se preparaba una +escena terrible. Asustose mucho, y se acerco mas al lecho, como buscando +un refugio al lado de la sagrada persona de dona Paulita. + +--iNina!--dijo Paz con la lengua turbada y muy alterado el rostro.--Ya +sabemos todas las infamias de usted. Merece usted ir a la carcel por +comprometer la honra de una casa como esta. Si no temiera rebajar mi +dignidad.... + +--Senoras--murmuro Clara temblando,--?pues yo que he hecho? + +--?Pues yo que hecho?--dijo, remedandola con gesto grotesco, +Salome.--Miren la hipocrita, ique monstruo, Dios mio! Paula, no te +asustes--anadio, acercandose a la cama;--no nos des un nuevo disgusto. +Ya sabemos que clase de persona hemos recibido en nuestra casa. + +--Todo se ha descubierto, nina--continuo Paz--Ya no nos enganara usted +mas con su cara de mosquita muerta. Pero ique atrevimiento, que +iniquidad! Debiera usted morirse de vergueenza. + +--Senora, yo no se de que habla usted--dijo Clara, perdiendo por +completo la serenidad. + +--iInsolente! Y aun se atreve a disimular, despues de tanta +desvergueenza. ?Cree usted que esta tratando con personas como usted? +iMiren la necia! tan necia como perversa. Ahora mismo va usted a salir +de esta casa. + +El primer sentimiento de Clara al oir esto, fue una repentina alegria. +iSalir de alli! Ya habia perdido esa esperanza. Pero la situacion +aquella no era para alegrarse. Pronto lo conocio, y espero resignada el +fin de su sentencia. + +--Dile, dile la causa--indico Salome, afectando gran respeto al +procedimiento. + +--La causa bien la sabe ella--dijo Paz;--pero no puedo contener la +colera. De veras digo que si no fuera porque soy persona ... ique +horror! La causa es ... no te asustes, Paula; la causa es que mientras +nosotras salimos de casa a alguna visita, se entra aqui un hombre por +los tejados; si: un militar, buen mozo, alto, persona ... ?como dijo? de +buen porte ... pero no te asustes, Paulita: esto hay que aceptarlo con +resignacion. + +Si no temiera asustar a su prima, que estaba enferma, a Salome le +hubiera dado un cuarto conato de vahido. Pero se contento con mirar a la +devota con ojos muy aterrados. La santa no hizo mas que mirar a Clara +con cierta perplejidad; y contra lo que sus parientes esperaban, no cito +ningun texto latino, ni predico ningun sermon sobre la inconveniencia e +irreligiosidad de que entraran por los tejados los militares buenos +mozos, altos y de buen porte. Clara, a pesar de su inocencia, se quedo +aterrada como una culpable. + +--?Se atreve usted a negarlo?--dijo Paz, dando algunos pasos hacia ella +con el resplandor de la ira en los ojos. + +--Yo ... no--dijo Clara, retrocediendo con espanto.--Si ... si lo +niego.--Despues anadio, haciendo un esfuerzo por calmarse y calmar a su +juez:--Oigame usted, senora: yo le contare la verdad; le dire lo que ha +sido. Yo soy inocente; yo no he permitido.... + +--iJesus, Jesus! Yo no sirvo para estas cosas--clamo Salome volviendo el +rostro.--No puedo, no puedo oir esto. + +--?Que usted no ha permitido...? ?Todavia tiene atrevimiento para +negarlo? + +--Yo ... yo no niego--contesto la huerfana muy consternada.--Pero yo, +?que culpa tengo de que ese hombre...? + +--?Tambien le quiere usted disculpar a el? Esto nos faltaba que ver. No +puede haber perdon para tanta alevosia. iPagar de este modo el asilo que +le hemos dado sin merecerlo! Pero bien dije yo que de usted no podiamos +sacar cosa buena. + +--Senoras--dijo Clara deshaciendose en lagrimas,--yo les juro a ustedes +por Dios y por todos los santos, que por mi no ha entrado ningun hombre; +que yo no soy culpable de todo eso que ustedes dicen. Yo se lo juro por +Dios y por la Virgen. + +--iInsolente! Aun se atreve a disculparse. + +--En verdad, esto es mas de lo que puede sufrir mi debil +constitucion--dijo la otra arpia.--Paulita, no te asustes: procura tomar +esto con indiferencia, que puedes agravarte. + +--iDios mio! ?Como lo he de decir?--exclamo Clara con la mayor +amargura.--?Que hare, que dire para que me crean? ?A quien me volvere? +Yo no quiero vivir asi. No tengo padres, ni hermanos, ni amigos, ni +nadie que me defienda y me proteja. Senora, yo se lo juro a usted. No me +diga otra vez esas cosas que me ha dicho, porque yo no las merezco. + +--Vamos, preparese usted a marcharse al momento--dijo Paz con crueldad +espantosa. + +--iMarcharme! Si, me marchare. Yo no quiero molestarlas a ustedes; pero +iay! esas cosas que han dicho de mi... Yo no he deshonrado la casa, yo +no he deshonrado a nadie. Pero yo soy muy desgraciada; soy huerfana, +pobre y sola; y como no tengo a nadie que me proteja, por eso nadie me +guarda consideracion y todos me tratan con desprecio. Yo no merezco eso; +yo no he hecho nada de eso que usted dice; yo soy inocente. + +--No se como me contengo--dijo Paz.--Ni un instante mas. Se marcha usted +de aqui, y vaya donde quiera. Yo se que usted se alegra. Usted no desea +otra cosa que andar sola por esas calles; usted ha nacido para la calle. +Vamos, pronto. Y nada me importa que don Elias se oponga o no. Lo +aprobara. El sabe que interesarse por tan despreciable criatura es cosa +inutil. Vayase usted pronto. + +--Senora--dijo Clara, poniendose de rodillas junto al lecho y +estrechandole las manos a la devota. Senora, usted me defendera; usted +que es tan buena, que es una santa; usted que ya me defendio otra vez. +?No es verdad que usted sabe que yo soy inocente? Digalo usted: me estan +calumniando. ?Que va a ser de mi si usted no me defiende? + +La devota no habia hablado palabra: continuaba como distraida y ajena a +todo aquello. Cuando sintio las manos de la que habia sido, aunque por +poco tiempo, su companera y amiga, volvio hacia ella la cara cubierta de +palidez, y expresando cierta atonia, la miro, y con voz tenue y como +indiferente, dijo: "?Yo?" Callo en seguida. Salome separo a Clara con un +ademan desdenoso del lecho de su prima, diciendo: + +--Nuestra paciencia nos va a perder. Cuidado, Paz, que somos demasiado +condescendientes. ?Como es que esta todavia aqui esta mujer? + +--Al momento a la calle. Vamos, pronto--dijo Paz. Recoja usted sus +bartulos, y al momento. Haga usted un lio de su ropa. + +--Senora, por Dios, no me eche usted asi--dijo Clara, poniendose de +rodillas y cruzando las manos.--A estas horas ... sola ... yo no conozco +a nadie ... ?Que va a ser de mi? ?A donde voy? Espere usted, por la +Virgen Santisima, a que venga don Elias, que, siendo huerfana, me +recogio.... El no me abandonara de este modo ... Estoy segura. + +--Nada, nada. ?Aun espera usted enganarle otra vez? Salga usted al +momento de nuestra casa. + +--Pero, senoras--continuo Clara,--?adonde voy? Sola, de noche ... yo +tengo miedo ... yo tengo mucho miedo ... yo no conozco a nadie.... + +--?Que no conoce a nadie? ?Y tiene valor para decir...?--exclamo Salome, +apartando el rostro y persignandose con sus afilados dedos.--?Pues y el +caballero joven, alto, buen mozo? + +--Senora, espere usted, por Dios, a que venga mi protector: yo se lo +ruego por la gloria de su madre. + +La idea de que viniera Coletilla e impidiera la expulsion de la +huerfana, puso a Salome en grave peligro de que le diera el +quinto ataque. + +--iQue agonia!--dijo sentandose.--Francamente, nuestra excesiva +benevolencia nos trae a estos extremos. + +--No tarde usted un instante--dijo Paz con la satisfaccion de la +venganza.--Marchese usted inmediatamente. + +La desventurada huerfana se dirigio otra vez, como ultima esperanza, a +la santa, que reposaba en su lecho con la inmovilidad y la pesadez de la +estatua yacente de un sepulcro. Clara tomo una de sus manos que colgaba +fuera de las ropas y la beso con efusion, regandola con sus lagrimas; +llanto de la inocencia provocado por la crueldad de aquellos verdugos. + +--Senora, otra vez se lo pido--exclamo con voz apenas inteligible;--no +me abandone usted, usted es una santa. No permita que me echen asi ... a +estas horas ... yo tengo miedo. No me abandone usted. + +La mujer mistica retiro lentamente su mano y la escondio entre las +sabanas. Volvio el rostro, miro a la victima, y sin inmutarse, dijo con +la misma voz helada: "?Yo?" + +--No se puede resistir tal insolencia--afirmo Paz asiendo a Clara por un +brazo y apartandolo violentamente de la cama. + +--Si usted no se marcha ahora mismo de aqui, llamo a un alguacil +para que le haga entender sus deberes.--Ya Salome se habia acercado +a la comoda donde Clara guardaba su escaso ajuar, y recogia todo +formando un lio. + +--No tengas cuidado, Paz--decia entre tanto;--yo estoy registrando su +ropa, no sea que se lleve alguna cosa. No se lleva nada. + +--iSenoras de mi alma!--dijo Clara en el colmo de la desesperacion.--No +me echen asi: yo no he cometido falta ninguna; yo no he hecho lo que +ustedes dicen; yo soy inocente. Que lo diga esa senora que es una santa +y me conoce. Yo estoy segura de que lo dira. + +La devota volvio a moverse, y con la voz que atribuyen a los espectros +evocados, repitio otra vez: "?Yo?". + +--No me echen ustedes--continuo Clara sin saber ya a quien suplicar.--Yo +no lo merezco. ?A donde puedo ir a estas horas sola? No conozco a nadie. +Tengo miedo ... me voy a perder. + +--Vamos, aqui tiene usted su ropa--dijo Salome poniendole el lio +en la mano. + +--No, no lo puedo creer. Ustedes no seran tan inhumanas. Esperaran a +manana; esperaran a que venga el. + +--Ha dicho que no vendra hasta dentro de tres dias. ?Cree usted que el +no se ocupa de otra cosa que de proteger mozuelas como usted? + +Diciendo esto, Paz tomaba por un brazo a Clara y la llevaba con grande +esfuerzo hacia la puerta. La pobre huerfana tenia sin duda mucha fuerza +de espiritu cuando no cayo alli mismo sin sentido; y sin duda era +tambien harto angelical y delicada, cuando no contesto con injurias a +las injurias de la cumenide aristocratica, baldon de los Porrenos. Aun +creia la infeliz que sus ruegos podian ablandar a aquellos dos +energumenos de corazon empedernido por el hastio, la insociabilidad y la +amargura de una vida claustral. Aun les suplico: otra vez se volvio a +arrodillar delante de Maria de la Paz, y le tomo las manos, aquellas +manos nacidas sin duda para un punal. La vieja la retiro con violencia; +su brazo se alzo; y a pesar de la dignidad que procuraba imprimir +siempre a su caracter, a pesar de la nobleza de su raza, a que parecia +deber igualarse en la nobleza de sus sentimientos, maltrato a una +huerfana infeliz a quien antes habia calumniado. La vieja ridicula, +presuntuosa, devota, expresion humana de la mayor necedad que pueda +unirse al mayor orgullo, puso su mano en el rostro de la doncella +abandonada y debil, que ofendia sin duda, con su juventud y su sencillez +el amor propio de aquellos demonios de impertinencia. + +--iAy, ay, ay! Paz, por Dios, no te arriesgues--dijo Salome chillando +con horror, como si la inofensiva Clara tuviera un punal en la +mano.--Dejala, dejala. + +--iLa mataria!--dijo Paz apretando los punos y ahogada por la colera. + +Salome puso sobre los hombros de Clara el manton, que al entrar en la +casa habia traido. Despues extendio sus brazos de esqueleto y la empujo +hacia la puerta con tal violencia, que la desdichada huerfana estuvo a +punto de caer al suelo. En tanto decia: + +--No sirvo para estas cosas. Me descompongo. Vayase usted pronto, nina. +No de lugar a que la tratemos con rigor. + +Clara salio; fue arrojada por los brazos robustos de la vieja Paz, y por +los brazos entecos y nerviosos de la vieja Salome. Aun es probable que +esta, al darle el ultimo empuje, crispo sus dedos de gavilan, haciendo +presa con sus unas en un brazo de la victima. La puerta se cerro con +gran estrepito, y las voces destempladas de los dos demonios sonaron por +mucho tiempo en el interior. La huerfana bajo con el corazon oprimido; +no tenia fuerzas ni voz; casi no tenia conocimiento claro de su +situacion. Bajo y se encontro en la calle; sola en la calle, sola en el +mundo, sin asilo, el cielo encima, desolacion en derredor, ni un rostro +conocido, ?A donde iba? En el portal sintio ruido y volvio la cara: era +el perro melancolico que la seguia. El pobre animal habia salido de la +casa por primera vez, y parecia decidido a no volver a entrar, pues +saltaba y chillaba con un gozo, una travesura y un aire de expansion +desconocidos en el. + + + + + +CAPITULO XXXVI + + + +#Aclaraciones#. + + +Al oir Lazaro de boca de las dos esfinges la noticia de la expulsion de +su antigua amiga, sintio deseos de coger por el mono a entrambas +nobilisimas damas y darles alli el castigo de su crueldad. A pesar de su +agravio, y de que no conocia las razones que habian tenido para echarla +a la calle, un gran interes por aquella infeliz se desperto en su +corazon. Indudablemente, a el le tocaba ampararla en aquel trance, +apartarla del vicio a que su soledad podia conducirla, socorrerla, en +fin, porque habla sido su amiga, le habia amado, y en tales casos es de +corazones generosos y buenos olvidar las injurias y pagarlas con nobles +acciones. Viendo que no le daban razon de su paradero, bajo y salio +dispuesto a buscarla. Pero ?donde, donde la iba a encontrar? Clara no +conocia a nadie en Madrid. Si: conocia a Bozmediano. Esta idea enfrio +repentinamente la generosidad del joven. "Tal vez--pensaba--se marcho, +porque Bozmediano la indujo a ello; tal vez ya la tenia consigo." Esto +avivo los celos y el rencor del estudiante, que resolvio no descansar +hasta descubrir el misterio de aquella salida y pedir cuentas a Claudio +de su grande traicion. + +Con esta idea se dirigio a casa de este, dispuesto a dar un escandalo en +la casa si no le permitian verle. Lo probable, segun el, era que Clara +estuviera alli. Los celos le cegaban al pensar que aquella joven, que +algunos meses antes se le habia aparecido con todo el encanto de la +sencillez y de la gracia, de la virtud doliente y de la tranquilidad +domestica, habia cedido a las sugestiones de un libertino sin +conciencia. Era preciso no dejar sin castigo aquella infamia. "Aun me +interesa mucho--decia;--aun la quiero mucho para que perdone yo esta +injuria, que me parece hecha a una persona mia; injuria que cae sobre +mi, que iba a ser...." + +Llego a la casa de Bozmediano y espero, paseando en la calle, a que +avanzara el dia. Cuando sintio las ocho, entro y pregunto al portero. +Este, que ya le conocia de verle alli los dias anteriores, no le puso +tan mala cara como antes, porque recordo cierto dialogo que con su amo +habia tenido a proposito de aquella visita. Le habia dicho que un joven +vino a preguntar por el sesenta veces seguidas. Al amo picole la +curiosidad, y quiso saber las senas; dioselas el portero con mucha +exactitud, y sospechando Bozmediano que podia ser Lazaro, advirtio al +domestico que si volvia estando el alli, le introdujera inmediatamente. +Claudio sospechaba a que podia venir el joven, y lejos de rehuir la +visita, la deseaba. + +Pero el portero, a pesar de lo terminante de la orden, creyo que era un +desacato recibir a aquella hora a un joven que no era militar, ni venia +en coche, ni traia botas a la _farole_. Hizole esperar un buen rato, y +por fin le introdujo, despues de avisar para que despertaran al +senorito. Este tardo un cuarto de hora en salir de su cuarto. + +--Ya debe usted suponer a lo que vengo--dijo Lazaro sin +saludarle:--usted me conoce, usted me dio la libertad. Yo creia que +desde entonces podia haber entre nosotros la amistad que a mi me imponia +la gratitud; pero usted no ha querido; usted ha seducido y deshonrado a +una pobre muchacha, a quien considero yo como mi hermana. Si usted me +saco de la carcel para hacer mas grande la injuria que he recibido, hizo +usted bien, por mi parte, porque estoy libre para pedirle cuenta de su +accion, que es la accion mas infame que puede cometer un hombre. + +--Yo no cometo acciones infames. No le dejo pronunciar una palabra mas +sin que antes se apresure a desdecirse. Si, usted se desdira. Todo eso +es una calumnia. Yo no he seducido ni he deshonrado a joven alguna. +Usted esta ciego de furor y extraviado por la pasion. Le han enganado a +usted, y solo por saber que esta usted enganado, tolero las palabras que +he oido. Pero me sera muy facil sacarle a usted de su error. + +--Eso es lo que quiero--dijo Lazaro.--Si usted me convenciera de lo +contrario ... Pero no podra usted convencerme. Yo le he visto a +usted, le he visto salir como un ladron de la casa en que Clara +estaba recogida. Usted ha entrado alli por ella, ha entrado llamado +tal vez por ella. + +--iOh, no!--exclamo Claudio, interrumpiendole.--Sientese usted; hablemos +con calma. No anticipe usted juicios temerarios. Yo los voy a +desvanecer. + +--Hable usted. No habra palabras, no habra nada que pueda desvanecer el +juicio que se forma al ver a un hombre que penetra a hurtadillas en la +casa en que una joven esta sola, y mucho mas cuando estos juicios estan +formados despues de antecedentes muy claros. Yo no he venido aqui a que +usted me explique nada. No tengo duda, sino certidumbre, de la infamia +que usted ha cometido. He venido tan solo a tener el placer de decirle +a usted que es un mal caballero y un hombre corrompido; a sufrir las +consecuencias de esta acusacion, porque yo no temo a adversario +ninguno, por temible y fuerte que sea, cuando me creo obligado a vengar +un agravio. + +--Pues yo, que jamas he tratado de evadirme de las consecuencias de un +asunto semejante--dijo Bozmediano con mucha energia;--yo, que no me dejo +castigar de nadie, ni he permitido que jamas hombre alguno pronuncie +contra mi una voz injuriosa, una reticencia, una alusion cualquiera, voy +ahora a explicarme con usted en esta cuestion, esperando que se convenza +y retire todo eso que ha dicho usted al entrar aqui. Todo lo comprendo, +es natural: por lo mismo lo olvido hasta ver si, despues de lo que yo +digo, insiste usted en repetirlo. + +--Hable usted: yo lo deseo. + +--Yo no he visto a Clara mas que tres veces--continuo Bozmediano.--Ella +no sabe ni como me llamo, ni quien soy. Me ha visto poco, y le soy tan +indiferente, que puedo asegurar que ocupo en su corazon el mismo lugar +que una persona desconocida. Un dia encontre a ese malhadado viejo +fanatico en la calle: le lleve a su casa, y vi a Clara por primera vez. +Me hablo; y con la sencillez propia de su caracter y la franqueza que da +la necesidad de expansion y trato, me conto algunas cosas de aquella +casa. No le negare a usted que desde entonces me intereso muchisimo; que +pense en que nada podia satisfacerme tanto como sacarla de la prision, +darle alegria y librarla de la tutela de aquel hombre sombrio, capaz de +poner triste a la misma felicidad. + +Bozmediano conto despues la segunda entrevista con Clara, recordando +hasta algunas palabras de sus dialogos con ella. El otro joven oia con +mucha atencion aquel relato, hecho con toda la veracidad posible. + +--Yo sere franco, y no ocultare a usted mis sentimientos, mis primeras +intenciones--continuo--para que pueda usted juzgarme mejor. Al +principio vi en Clara el objeto de una aventura; y a pesar de que me +inspiraba mucha lastima y un verdadero interes, no podia menos de +proceder con cierta ligereza en la formacion de mis planes. No lo +negare: yo no pretendo desfigurar los hechos; esta confesion es igual a +la que haria un moribundo ante un sacerdote. Pero o las circunstancias +o ella torcieron mi plan primitivo. Ella tiene un caracter angelical. +Llena de bondad y sencillez, es capaz de vencer las sugestiones de todo +hombre que no sea un vil o un libertino. Le confieso a usted que, por +ultimo, fue tal la fuerza que en mi tomo el primer sentimiento +afectuoso y compasivo que me habia inspirado, que conclui por amarla. +No puedo negar que, a pesar de haberme infundido este amor verdadero, +yo persistia en mi proposito de sacarla de alli violentamente, de +llevarmela como una cosa mia. No consideraba esto como un agravio, y +hubiera matado a cualquiera que, interpuesto entre ella y yo, me la +hubiera quitado. Yo supe--no me lo dijo ella--que existia una persona a +quien queria mucho. Esto me desconcerto. Supe que estaba usted en la +carcel, y no vacile un momento. Comprendi que si ella le queria a usted +verdaderamente, la mejor accion que en mi cabia era ponerle a usted en +libertad, devolversele. iQue complicacion! De este modo pensaba yo +ganar en su concepto. No se asombre usted: yo me he creido siempre +practico en estas cuestiones; y dado el caracter de Clara, es seguro +que mas le amaria a usted cuanto mas durara su prision. Pero yo no +contaba con otros muchos tesoros de bondad de aquel caracter. Usted +vivia con ella, y la vigilancia, la crueldad de tres senoras ridiculas y +de un viejo extravagante impedian que la viera, que la socorriera, +librandola de tantos martirios. Usted vivia alli, y no le hablaba, no +le consolaba, no aparentaba quererla. "He aqui mi ocasion--dije +yo.--Lazaro aparece a sus ojos como un ingrato: ?no sera posible que +ella le desprecie? Su situacion en aquella casa funebre, la tristeza en +que vive y se consume, ?no seran causa de que desee libertad, vida, +afectos, todo lo que alli no tiene, ni puede, ni sabe darle ese joven +indiferente, ocupado por la pasion politica? Confiese usted que la +situacion era la mas a proposito para que yo aspirara a merecer de ella +algo mas que gratitud. Resolvi sacarla de alli, llevarmela. Fui tan +ciego, que no previ su resistencia, su fidelidad, su grande afecto al +primer amigo; afecto mas fuerte que todos los martirios y todas las +privaciones. Dispuse entrar en la casa cuando estuviera sola, y entre +por donde usted sabe. Ella, al verme, se asusto tanto, que casi me +arrepenti de haber dado aquel paso. Me suplico que saliera, me lo pidio +de rodillas; yo le dije que no esperara nada, que usted no podria ni +sabria salvarla del poder de aquella gente cruel. Nada, no me oyo. Su +proposito era inquebrantable. Conoci que su fidelidad era la mas grande +de sus virtudes; y creyendo que era imposible arrancarle la primera +imagen, la imagen que nada puede borrar, desisti de mi intento. Ella no +queria escucharme; se desesperaba al comprender cuanto podia +comprometerla mi entrada en la casa; me pedia llorando que la dejara +entregada a su tristeza, a su soledad. Confieso que nunca me he visto +tan pequeno como entonces, en presencia de aquella criatura debil, +incorruptible, no solo a las promesas del amor de un joven, sino aun al +soborno de la libertad, de la posicion, de la felicidad. Al marcharme, +senti que alguien entraba en la casa. No se quien era; yo hui por no +comprometerla; hui aterrado por la idea de que, a pesar de mis +precauciones, alguien de la casa habia descubierto mi entrada." + +--Era yo--dijo Lazaro:--yo le vi salir a usted por la buhardilla. + +--Lo que he referido a usted--afirmo Bozmediano solemnemente, es la pura +verdad. No he omitido nada que me pudiera honrar, ni nada tampoco que me +pudiera deprimir o ponerme en ridiculo. Es la pura verdad; se lo juro a +usted por la salvacion de mi madre, cuyo retrato esta alli, y siempre me +parece que me esta mirando. + +Claudio senalo un retrato que habia en la habitacion; y al hacer su +juramento, tenian sus palabras tal entonacion de sinceridad, que Lazaro +no pudo contestar lo que un momento antes pensaba. + +--Sin embargo--dijo Lazaro, que creia que aquella declaracion no podia +satisfacerle,--yo quiero que usted me de alguna prueba positiva. Usted +comprendera que en estos asuntos no basta, no puede bastar la palabra. + +--?Que no puede bastar la palabra? No basta, es cierto, para espiritus +preocupados. Hay ciertas cosas que no se pueden certificar de otro modo. +A veces la afirmacion de una persona es suficiente para llevar al animo +de otra la conviccion mas profunda. No puedo creer que usted, si hace a +Clara la acusacion que a mi me ha hecho; si ella, con la serenidad de la +inocencia, le contesta a usted la verdad, no puedo figurarme de ningun +modo que usted no la crea. Hablele usted; rompa el silencio de aquella +casa; veala usted un momento; oiga su voz, y si ante las declaraciones +que ella le haga persiste usted en creerla culpable, no es digno, lo +digo cien veces, no es digno de mirarla. + +Lazaro no pudo resistir a la gran fuerza de estas palabras. Era +imposible, segun el penso, que la ficcion y la astucia de un hombre +pudieran llegar a ocultar la verdad de aquel modo. Bozmediano no mentia. + +--iOh, calle usted!--dijo Lazaro sin poderse contener: o es usted el +histrion mas perfecto, o dice la verdad. Yo, que jamas he mentido, que +no se ni puedo fingir, siento una fuerte inclinacion a creer lo que +usted me ha dicho. Pero tiene el corazon unas susceptibilidades y +escrupulos de que la razon y la palabra no pueden librarle. + +--Veamos a Clara--dijo Claudio con resolucion.--?Donde? + +--En casa de esos demonios. Si es posible, acogotaremos a las tres +viejas.--Clara no esta alli ya. La han despedido. + +--?Y por que? ?Donde esta? + +--No lo se--dijo Lazaro tristemente. + +--Pero, ?a donde ha ido? + +--Esa es mi duda, mi angustia. ?A donde puede haber ido? No conoce a +nadie. Encontrandose sola en la calle, ?donde estara? Yo crei... +francamente, crei que estuviera aqui. + +--iAqui! + +--Yo pense que usted la habia inducido a salir; que habia venido en +busca de usted, a quien conocia. + +--?Y aun cree usted que esta aqui?--pregunto Bozmediano sonriendo. + +--Ahora... no afirmo nada ... dudo. + +--Y si le pruebo a usted que no esta aqui ni ha venido, ?que +creera usted? + +--Aun asi no sera posible arrancar la ultima raiz de mi recelo; aun no +lograre la evidencia que necesito; evidencia que nada ni nadie me +podra dar. + +--La adquirira usted por su propio sentimiento. Hay cosas que se crean +por revelacion, que nada ni nadie puede destruir. Hay cosas de que no se +puede dudar, porque su evidencia esta encarnada en nuestro ser, y dudar +de ellas es algo semejante a la muerte. Vamos a buscarla. + +--?Donde? + +--Vamos a buscarla. Por lo mismo que no conoce a nadie, es mas facil +encontrarla. Estoy seguro de que la encontraremos. + +--Recorreremos todas las calles, preguntaremos a la policia, nos +informaremos de todo el mundo--dijo Lazaro. + +--Si, si; haremos todo eso. + +--Iremos a los hospitales, a los asilos; entraremos, si es preciso, en +todas las casas. + +--Si. + +--Iremos a la antigua casa; preguntaremos a la portera, a los vecinos, +al tendero mas proximo. + +--Eso es. Diga usted, ?no habia en aquella casa una criada? + +--Si, habia una. No se su nombre. + +-?Donde estara? Si la encontramos, tal vez nos de alguna luz. Puede ser +que se haya dirigido a ella. Recuerdo que esa criada me dijo que iba a +casarse con un tabernero, y que tendria una tienda. Si esa mujer tiene +casa abierta y Clara sabia donde esta esa casa, es seguro, casi seguro +que habra ido alla. + +--Efectivamente--dijo Lazaro.--Vamos a ver si averiguamos donde esta +esa mujer. + +Salieron y se encaminaron a la calle de Valgame Dios. Preguntaron a la +portera de la antigua casa si se habia alquilado de nuevo el cuarto +segundo. Dijo la portera que no. Preguntaronle el nombre de la criada y +si sabia su paradero. + +--Se llama Pascuala--contesto:--esta casada con un tabernero llamado +Pascual; pero no se donde viven. El tabernero de la calle del Barquillo +debe saberlo, porque es compadre suyo. + +Este hombre les dijo que los Pascuales vivian en la calle del +Humilladero, y los dos jovenes se dirigieron inmediatamente alla. + + + + + +CAPITULO XXXVII + + + +#El "via-crucis" de Clara.# + + +Mucho horror inspiraba a la huerfana la casa de las de Porreno, aunque +no tenia otra. Asi es que su primer impulso al verse en la calle fue +huir, correr sin saber a donde iba, para no ver mas tan odiosos sitios. +Anduvo corto trecho, doblo la esquina y se paro. Entonces comprendio +mejor que antes lo terrible de su situacion. Al ver que no podia +dirigirse a ninguna parte, porque a nadie conocia, le ocurrio esperar +cerca de la casa a que entraran Elias o su sobrino. Pero el primero +habia dicho que no volveria hasta dentro de tres dias, y el segundo, que +sospechaba tan mal de ella, seria capaz de confirmarse en su creencia al +verla arrojada de la casa por las senoras. Ella necesitaba, sin embargo, +ver a Lazaro y contarle todo. Si el daba credito a su explicacion, ?que +harian los dos, tan desamparado el uno como el otro? Decidio, sin +embargo, esperarle alli, apoyada en la esquina; pero le daba tanto +miedo... Pareciale que iba a salir por la reja cercana una gran mano +negra, que la cogeria llevandosela dentro: ique horror! De repente +sintio al extremo de la calle fuerte ruido de voces. Eran unos hombres +que venian borrachos profiriendo horribles juramentos, atropellando y +riendo desenfrenadamente como una turba de demonios regocijados. La +joven sintio tal sobresalto, que no pudo permanecer alli un instante mas +y echo a correr con mucha ligereza. Los hombres corrian tambien, y ella +se figuraba que le tocaban la espalda, y creia sentir junto a sus +propios oidos las infernales palabras de ellos. Corrio mucho por toda la +calle del Barquillo, seguida del perro misantropo, y al fin, fatigada y +sin aliento, se detuvo: las risas resonaban muy lejos ... ya no la +seguian ... respiro porque no podia dar un paso. Despues siguio andando +lentamente; no se atrevia a volver, porque las risas habian cesado y se +oian terribles imprecaciones. Algunas piedras, lanzadas por mano +vigorosa, cayeron junto a ella. Batilo se volvio lleno de despecho y +ladro como nunca habia ladrado, con verdadera elocuencia canina. + +Despues de esto, avivo Clara el paso y llego a la calle de Alcala. Miro +a derecha e izquierda, sin saber que camino tomar. Subio hacia la Puerta +de Sol; pero no habia llegado a San Jose cuando vio que por la calle +abajo venia gente, muchisima gente: ella no habia visto nunca tanta +gente reunida. La calle le parecia tan grande, que no conocia distancia +alguna a que referirla, pues para ella las casas hacian horizonte, y +aquella gente que venia se le representaba como un mar agitado +sordamente, y avanzando, avanzando como si quisiera tragarla. Sin +deliberar volvio atras y bajo hacia el Prado. El gentio bajaba tambien: +sordo rumor resonaba en la calle. La muchedumbre traia algunas luces, y +de cuando en cuando una voz pronunciaba muy alto un _viva_, +contestandole otra tremenda y multiple voz. La gente bajaba, y Clara +bajaba delante. Aquello le dio mas miedo que los borrachos; pero cuando +se encaro con la Cibeles, cuando vio aquella gran figura blanca en un +carro tirado por dos monstruos blancos, se detuvo aterrada. Habia visto +alguna vez la Cibeles; pero la oscuridad de la noche, la soledad y el +estado de excitacion y dolencia en que se encontraba su espiritu, hacian +que todos los objetos fueran para ella objetos de temor, todos con +extranas y fantasticas formas. Los leones de marmol le parecia que iban +corriendo con velocisima carrera, galopando sin moverse de alli. La +pobre miro atras, y vio que la gente avanzaba siempre, haciendo mas +ruido: no quiso ver mas aquello, y tomando hacia la derecha, entro en el +Prado. Este sitio le parecio tan grande, que creia no llegar nunca al +fin. Jamas habia visto una llanura igual, campo de tristeza, de +ilimitada extension; los arboles de derecha e izquierda se le antojaban +fantasmas negros que estaban alli con los brazos abiertos; brazos +enormes con manos horribles de largos y retorcidos dedos. Anduvo mucho, +hasta que al fin vio delante de si una cosa blanca, una como figura de +hombre, de un hombre muy alto, y sobre todo muy blanco. Se fue acercando +poco a poco, porque aquella figura se le representaba marchando con +pasos enormes. Era el Neptuno de la fuente, que en medio de la +obscuridad proyectada por los arboles se le figuraba como otro fantasma. +La infeliz tenia muy extraviados los sentidos a causa del terrible +trastorno de su espiritu. Torcio a la derecha, por evitar que llegara +hasta ella aquel figuron blanco, y encontro enfrente la Carrera de San +Jeronimo. Empezo a subir; pero estaba tan fatigada, que la pendiente de +la calle le parecia inaccesible. Subio, pero con mucha lentitud, porque +apenas podia andar: en la parte correspondiente a los Italianos creia +ella ver la cumbre de una montana; y cuando media con la vista aquella +eminencia, pensaba que en toda la noche no iba a llegar arriba. + +No pudo avanzar mas, y se sento en el hueco de una puerta. Sentia gran +postracion en todos sus miembros, y ademas un frio intenso que, +creciendo por grados, llego a producirle una convulsion dolorosa. +Arropose lo mejor que pudo, y penso en el medio de volver a la casa para +esperar a Lazaro en la puerta. Entonces le ocurrio subitamente la idea +de dirigirse a casa de Pascuala. Ella recordaba muy bien el nombre de la +calle donde vivia el tabernero con quien la criada se habia casado. +Sabia que la taberna estaba en la calle del Humilladero; pero ?como iba +a la tal calle? Resolvio preguntar a algun transeunte, y si daba con la +casa, alli pasaria la noche, aplazando todo lo demas para el siguiente +dia. Segura estaba de que Pascuala la recibiria con los brazos abiertos. +Pero ?donde estaba la calle? Instintivamente oro a la Virgen, pidiendole +que estuviera cerca de la calle del Humilladero. Pero la Virgen no la +oyo, porque la calle estaba muy lejos. Resuelta a preguntar, se levanto; +vio venir a un hombre, pero no se atrevio a detenerle; paso otro, +algunos mas, y Clara no pregunto a ninguno. Tenia miedo de aproximarse a +ellos. Por ultimo, se acerco una mujer, la joven la detuvo y +respetuosamente la hizo su pregunta. + +--?La calle del Humilladero?--dijo la mujer, que era una vieja arrugada +y con voz gangosa. + +--Si, senora. + +--?Le parece a usted que esta bien detener a las personas honradas de +este modo?--contesto la vieja muy incomodada.--Ya se lo que quieren +estas bribonas cuando detienen a una; que no van sino a meterle la mano +en los bolsillos cuando esta una mas descuidada, contestando: "Vayase +noramala la muy piojosa, y si no llamo a un alguacil." + +Antes que concluyera la vieja, se aparto Clara, y fue tal su angustia al +pensar que todos la tratarian de igual modo, que casi estuvo a punto de +abandonarse a su desesperacion, dejandose morir alli de hambre, de frio +y de dolor. Pero la desventura infunde valor; recobro algun animo y se +dispuso a seguir preguntando, cuando vio llegar a una mujer andrajosa +que traia un nino de la mano y otro en brazos. A Clara le parecio que +aquella mujer debia ser persona muy generosa y compasiva, y que le habia +de responder a su pregunta. Pero antes de ser interpelada, la mujer +andrajosa hablo a Clara en estos terminos: + +--Una limosna, senora, por amor de Dios, que tengo mi marido en cama, y +estos dos ninitos no han probado nada en todo el santo dia... Siquiera +un _chavito_. + +Despues, observando que Clara no tenia aspecto de persona que da +limosna, sino mas bien de mujer desvalida y enferma, se figuro que pedia +tambien _chavitos_, y variando de tono, le dijo: + +--Oye, chica: ven conmigo y le sacaremos un duro al tio gordo de la +esquina.--?Que?--dijo Clara, confusa ante aquella proposicion. +--?Apostamos a que no _tan dao_ ni un bendito _chavo_ esta noche? Yo he +_sacao_ ya un _rial_: mira. Pero hay en aquella tienda un _mardito_ +panero que es muy caritativo. Ayer le _ije_ que tenia una hija enferma +en cama, y me dio una peseta. Si _quies_ que le saquemos mas, ven +conmigo esta noche, chica, y veras. Entramos: tu te haces que te vas +cayendo, y te pones un panuelo _atao_ a la cara, y empiezas o dar unos +_chillios_ que partan el corazon. Oye, asi: iay! iay! iay! + +Y dio unos cuantos quejidos tan lastimeros, que Clara tuvo angustia de +oirlos. Despues siguio: + +--Mira, ven; entramos: yo le digo que eres mi hija y que no has comido +un _bocao_, y que el _meico_ te ha recetado una cosa que cuesta un duro. +Tu dices que no la _quies_ tomar, y que si saco el duro, compre pan _pa_ +estos ninos que se estan muriendo. Yo digo que sea el duro _pa_ la +_meicina_; tu que sea _pa_ los ninos, y asi ... veras como se ablanda... +y _pue_ que nos de dos... partiremos: te dare a ti dos _riales,_ y.... +Anda, ven: ponte este panuelo en la cara.--Senora, yo tengo que hacer, +no puedo--dijo Clara, que creia no deber darle otra razon menos +cortes. ?Sabe usted donde esta la calle del...? + +--iQue calle de los _dimonios_!--dijo la mujer; y viendo que pasaban +dos caballeros se acerco a ellos, diciendole al chico que llevaba de la +mano:--Muchacho, cojea. + +El muchacho cojeo, y se acercaron a los caballeros, repitiendo su +muletilla. Clara se retiro entonces; anduvo a buen paso, y llego, por +ultimo, a la plazuela del Espiritu Santo; subio mas, hasta que se +encontro en la esquina de la calle del Prado, y por alli penso seguir, +porque veia en ella bastantes personas, y creia encontrar alli quien la +informara bien. + +Batilo iba delante. Un perro vivaracho y pequeno, descarado, ratonero, +de estos que pasean su vanidad por las calles de Madrid, se acerco al +can melancolico, y le dio una embestida con el hocico. Batilo era muy +timido; pero sintiendo herido su amor propio, ladro. El ratonero, que no +deseaba sino provocacion, ladro tambien, atreviendose a dar un mordisco +al pobre faldero. Este te defendio como pudo; y a poco rato vino un +porrazo que, con terribles aullidos, empezo a perseguir al ratonero. +Luego vino otro perro, y otro, y otro: en dos segundos se reunieron alli +doce perros, que armaron espantosa algarabia. Luchaban unos con otros, +cayendo y levantandose en revuelta confusion, mordiendose, saltando y +atropellando entre los movimientos de su horrible contienda a Batilo y +al ratonero, que, revueltos entre las patas de los contendientes, +recibian los ultrajes de todos. Al ruido se detuvieron algunas personas; +el amo de uno de los perros tercio en la pelea, y dijo ciertas frases +injuriosas al amo de otro. Clara, al ver que se reunia tanta gente, y +que algunos mozos la miraban con atencion impertinente, avivo el paso; +tomo la calle arriba para huir de aquellas miradas. Pero los mozos la +siguieron, y ella quiso ir mas a prisa; ellos tambien; ella mas aun, +hasta que se decidio a correr, y corrio con toda la velocidad que podia. +Entonces una mujer grito desde una puerta con voz chillona y angustiada: +"iA esa, a esa, a esa!" Un hombre la detuvo por el brazo; muchas mujeres +la rodearon, y se formo en un momento un grupo de mas de treinta +personas en torno a ella. La huerfana estaba tan tremula y aterrada, que +no dijo palabra, ni trato de huir, ni lloro siquiera. Creyo tener en +derredor un circulo de asesinos. + +--?Que ha hecho? ?que hay?--dijo uno. + +--Que ha _robao_ ese lio que lleva bajo el brazo. + +--Muchacha, ?donde has tomado ese lio?--dijo el que la tenia asida. + +Clara no contesto + +--A la carcel con ella--dijo uno de los presentes. + +--?Donde has tomado ese lio, muchacha? + +La joven se repuso un poco, y con voz tenue, dijo: + +--Es mio. + +--?Que es suyo?--dijo una de las mujeres.--Si la vi yo correr como una +_desalacion._ Apuesto a que lo cogio en la casa del numero 15. + +--No, que venia de mas abajo--dijo otra. + +--Apuesto que es de casa de la _sa_ Nicolasa, la pupilera de ahi +enfrente--dijo otra mujer. + +--Usted miente, senora--dijo un hombre alto, que parecia ser persona del +toreo, a juzgar por su vestido y el rabicoleto que tenia en la +nuca.--Usted miente: esta senora no ha salido de casa de la pupilera, ni +del numero 16; venia de mas abajo. + +--iMiren ese pelele!--grito la mujer.--?_Poz_ no dice que yo miento? + +--Usted miente, senora. Esa muchacha no ha _robao naa_, que venia de +abajo, y corrio porque la venian siguiendo esos lechuguinos. Yo lo he +_oservao_, y si hay alguno que me desmienta, aqui estoy yo, que soy un +hombrera _pa_ otro hombre. + +--Tanta bulla _pa naa_--dijo, soltando a Clara, el que la tenia asida. + +--Pues que si lo ha robado, si no lo ha robado ... Cuando yo digo una +cosa.... Si estuviera aqui mi Blas, se veria si hay un hombre _pa_ otro +hombre--murmuro, volviendo la espalda, la promovedora de aquel alboroto. + +--Vamos, senores, aqui no se ha _robao naa_--dijo el majo con +decision.--Aqui estan ustedes de mas. Largo el camino. + +El publico (llamemosle asi) encontro muy convincentes las ultimas +razones del hombre de los toros, y aun mas las insinuaciones que hizo +con un tremendo palo de puno de plomo que llevaba en la mano, y empezo +a desfilar. + +---Vamos, prendita, no tenga usted miedo--dijo el hombre del rabicoleto, +cuando se quedo solo con Clara.--Venga usted conmigo, y no tenga reparo, +que yo soy un hombre _pa_ otro hombre. ?Pero se _pue_ saber a donde iba +la personita? Yo la llevare a usted, porque soy un hombre _pa_.... + +--Voy a la calle del Humilladero. + +--Del Humilla ... ?que? + +--Del Humilladero. + +--Ya se ... ?pero _pa_ que va usted tan lejos? Si usted se echa a +andar ahora, llegara alli _pasao_ manana por la noche. Con que no tenga +usted prisa.... + +--Si, senor, tengo prisa; y aunque este lejos, he de ir en seguida +?Quiere usted hacerme el favor de decirme por donde debo ir? + +--_Miste_: coge usted esta calleja arriba, siempre _pa_ arriba ... pero +yo la voy a llevar a usted. Aunque, _pa_ decir verdad, mas valia que se +viniera conmigo. iAy! iJesus, que guapa es usted! _Poz_ no habia +reparado ... Venga usted. + +--No puedo detenerme, _senor caballero_--dijo Clara con mucho +miedo.--Digame donde esta esa calle, y yo me ire sola. + +--iSola! ?Y yo podia ser tan becerro que la iba a dejar ir sola por esas +calles, esta noche que hay _rivolucion_...? Bueno soy yo _pa_ ... Venga +usted conmigo. Le _igo_ que no lo pasara mal: yo conozco aqui cerca un +_colmao_ donde hacen unas magras que.... + +Diciendo esto, el torero tomo a Clara por un brazo y quiso internarla +por la calle del Lobo. + +--Suelteme usted, caballero--dijo Clara desasiendose:--tengo que hacer; +por Dios, suelteme usted. + +--Pues es lo _mesmo_ que un puerco-espin. iBah! Si es usted muy guapa +para ser tan picona. Le _igo_ que ... Pero, en fin, yo la acompanare a +esa calle. + +--No: digame usted por donde debo ir. Yo ire sola. + +--?Sola? si hay _rivolucion. ?_Pa_ que le peguen a usted un tiro y me la +_ejen_ frita en _mita_ la calle?... + +--Yo quiero ir sola--dijo ella separandole. + +La compania y la solicitud impertinente de aquel hombre le inspiraba +mucha desconfianza. Su intento era huir de el y preguntar a otro. Pero +aunque avivo mucho el paso, el seguia siempre a su lado diciendole mil +cosas. Un incidente feliz (algo feliz habia de pasar aquella noche) vino +a librar a Clara de aquel moscon. Iban por la plazuela de Santa Ana, +cuando sintieron detras gritos de mujer. El majo no volvio la cara; pero +tuvo buen cuidado de embozarse bien en su capa para no ser conocido. + +--_Arrastrao, endino_--dijo la mujer, que era alta, gruesa hombruna y +con voz aterradora y aguardentosa.--Espera, espera, que te voy a sentar +los cinco en esa cara de documento. + +Al decir esto, tiro al majo de la capa, y con mano mas pesada que una +maza de batan, cogio a Clara por un brazo y la detuvo. + +--Si no fuera porque esta aqui esta senora--dijo el chulo, cuadrandose +ante la jamona--ahora _mesmo_ te volvia las narices al reves. + +--i_Arrastrao_!--dijo la maja cuadrandose y moviendo la cabeza--?tengo +yo cara de cabrona? ?Te _paece_ que por una cara de escoba como esta voy +yo a consentir?... + +--iCalla!--exclamo el otro--o te _ejo_ sin piernas. + +--Mira, Juan Mortaja, que voy a sacarle los ojos a esta rabuja si ahora +_mesmo_ no vienes conmigo. ?Le parece a usted que a una mujer como yo se +la...? Juan Mortaja, cuando _igo_ que vamos a tener que.... + +--No haga usted caso--dijo el torero, dirigiendose a Clara, que estaba +sin aliento, oprimida por la mano de la jamona, como la tortola en las +garras del gavilan--No haga usted caso, nina, que esta suele rezarle un +Padre nuestro a _san cuartillo_. + +--_iReendino!_--exclamo con tragico furor la maja, soltando a Clara y +echando rapidamente mano a la cintura, de la cual saco una navaja, que +esgrimio con el donaire y la presteza de un matutero. + +--iSaco _e_ demonios!--dijo el otro, enarbolando el palo. + +No sabemos como concluyo la pendencia, porque hemos de seguir a Clara; y +esta, en cuanto se vio libre de la zarpa de la dama de Juan Mortaja, se +escapo ligeramente, y a buen paso, seguida siempre de Batilo, llego a la +plazuela del Angel. La desventurada no sabia ya que partido tomar; se +horrorizaba al pensar que entre los miles de habitantes de este enjambre +no habia uno que le dijera el nombre de la calle donde estaba el unico +asilo que podia acojer a la huerfana abandonada, sola, injuriada, medio +muerta de miedo y dolor. Creyo que Dios la abandonaba o que no habia +Dios; que su destino la obligaba a optar entre la inquisicion espantosa +de las dos Porrenas, y aquel abandono, aquel vagar por un desierto, +repelida por todos o solicitada por la depravacion o el vicio. + +Se decidio a hacer otra tentativa. Detuvose ante un hombre que, con un +farol y un gancho, revolvia escombros, y le hizo su pregunta. + +--?La calle del Humilladero?--dijo el trapero, incorporandose y +haciendo con el gancho ciertos movimientos semejantes a los que hace +con su varilla un director de orquesta.--Esa calle esta ... Voy a darle +a usted una receta para que la encuentre en seguida. Pues eche usted a +andar ... y vaya mirando con atencion los letreros de todas las calles. +?Sabe usted leer? + +--Si, senor--dijo Clara. + +--Pues cuando usted vea un letrero que diga asi: "calle del +Humilladero", alli _mesmo_ es. + +El trapero se quedo muy satisfecho de su apotegma, y volviendo a +inclinarse, enterro su gancho investigador en el monton de inmundicia +que delante tenia. Clara se retiro muy angustiada; y principiando a +perder ya el conocimiento exacto de su desventura, hallabase proxima a +entrar en ese periodo de atonia que precede a las grandes enajenaciones. +Dirigio de nuevo mentales suplicas a Dios y a la Virgen para que la +sacaran de aquella situacion; y aun rezaba, cuando vio llegarse hacia +ella a una persona que le inspiro mucha confianza. Dio algunos pasos +hacia aquella persona, que era un clerigo de mas que mediana edad, gordo +y pequeno. Venia con su rosario en la mano y la vista fija en el suelo. +La huerfana respiro con tranquilidad, porque aquel personaje venerable +que tenia ante si debia de ser un santo varon, de esos cuyo fin en la +tierra es consolar a los afligidos y ayudar a los debiles. + + + + + +CAPITULO XXXVIII + + + +#Continuacion del "via-crucis".# + + +Parecia el clerigo hombre pequeno, a juzgar por su vestido, que era muy +raido y verdinegro. Era el de edad madura, y a juzgar por su pronunciada +y redonda panza, parecia hombre que no se daba mala vida. Tenia la cara +redonda y amoratada, con dos ojillos muy vivos y una nariz que parecia +haber servido de modelo a la Naturaleza para la creacion de las patatas. +No puede decirse que su fisonomia fuera antipatica: sonreia con bondad, +y, sobre todo, habia en sus ojuelos cierta gracia y una volubilidad +amable. Cuando vio a Clara y oyo la pregunta que esta le hizo con el +mayor respeto, guardo el rosario, se ladeo el sombrero (porque era este +tan grande, que tapaba con el a cuantos se le ponian delante), y dijo: + +--?La calle del Humilladero? Si, hija mia, si: se donde esta, si, pero +es muy lejos. No podra usted ir sola; su perdera usted, hija mia. Venga +usted y yo la pondre en camino. + +Y volvio atras. Siguieronle Batilo y Clara, que creyo al fin haber +encontrado el hilo del laberinto. + +--Pero, hija mia, ?como es que usted va sola? iA estas horas ... tan +sola!--dijo el padre con voz agridulce. + +--Tengo que ir a una casa que conozco--repuso Clara por dar alguna +respuesta. + +--?Pero va usted sola? iA estas horas! ... Hija mia, ?por que es eso? + +--No tengo quien me acompana. Soy sola. + +--?Que es usted sola? iJesus, Maria y Jose! iQue calamidad! ?Pero no +tiene usted padres? + +--No, senor. + +--?Es usted sola, enteramente sola? iJesus, Maria y Jose! Esto no va +bien, hija mia. ?Pero no tiene usted ningun pariente? Vamos, ira usted a +casa de algun pariente. + +--No, senor, no. Voy a casa de una mujer que conozco. No conozco a nadie +mas que a ella. + +--Vamos, ya conocera usted a alguna otra persona--dijo el cura parandose +y fijando en el semblante de Clara sus picarescos ojuelos.--?De donde +viene usted ahora? + +--De casa de unas senoras, donde estaba. + +--?Y alli no conocio usted mas que a esas senoras? + +--No, senor--dijo Clara asustada del giro que tomaban las preguntas +del clerigo. + +--Vamos, juraria yo que ha conocido usted a algun muchachuelo ... Eso no +tiene nada de particular, hija mia: para eso es la juventud. Eso no +tiene nada de particular. iBah! no se ponga usted encarnada. Por las +llagas de Jesucristo, que no me enfado yo por eso ... no. + +Al decir esto, el cura se paro otra vez, y volvio a fijar en la huerfana +sus pequenos y vivaces ojos, acompanando esta mirada con una santa +sonrisa de astucia, que haria honor a cualquier alumno de Seminario, +conocedor de la obra de Sanchez, titulada _De Matrimonio_. + +--Porque hija mia, el mundo es asi--continuo.--Yo, que conozco las +debilidades de ambos sexos, puedo hablar sobre este punto. Y luego yo +tengo una practica tal, que en seguida comprendo. Sobre todo, como usted +es tan guapita.... + +Turbose mucho la joven con aquellas palabras; pero la esperanza de que +pronto llegarian a la decantada calle del Humilladero, la sereno, +haciendole mas llevaderas las amabilidades del buen hombre. + +--Si, hija mia: yo soy gran admirador de las obras de la Naturaleza, y +cuando estas obras son bellas, las admiro mas. Yo, francamente lo digo, +no soy gazmono. Lo cortes no quita lo valiente. Aunque uno sea +sacerdote ... porque admirar a la Naturaleza no es pecado. + +Con estas y otras cosas habian pasado la calle de Atocha y llegado a la +Plaza Mayor; atravesaronla, dirigiendose a la plazuela de San Miguel. + +--Venga usted, venga usted--dijo, tomando el brazo a Clara, al ver que +manifestaba cierto recelo de internarse por el arco obscuro que da a la +plazuela del Conde de Miranda.--Venga usted, que conmigo va segura... +Pues decia que lo cortes no quita lo valiente... Pero no me ha seguido +usted contando eso del muchachuelo. + +--Si yo no he contado nada--dijo Clara, haciendo un movimiento +disimulado para desasir su brazo de la mano del cura. + +--Si: algo hay, hija mia; yo lo he conocido. Si eso no tiene nada de +particular. Ya... ?hay vergueencilla? Vamos, cuenteme usted, que yo ia +absuelvo en seguida. A las ninas bonitas se les perdona todo. + +Diciendo esto, miro de nuevo a Clara; pero ya no se sonreia: estaba +serio, y habia en su voz cierta agitacion que ella no pudo notar. + +--Cuidado, no se caiga usted--dijo, extendiendo su brazo por la cintura +de la huerfana, como si esta hubiera tropezado. + +--iAy!--dijo ella mas confusa y separandose del cura.--iCuando +llegaremos a esa calle!... ?Esta muy lejos todavia? + +--Si, hija mia: esta lejos, muy lejos. ?Pero que prisa tiene usted? + +--iAh! si, tengo mucha prisa. Pero no se moleste usted mas. Digame por +donde debo ir ... y seguire sola. + +--iAh! no acertara usted en toda la noche. Esta muy lejos. ?Pero que +prisa tienes, hija mia? Veo que estas muy cansada. ?No te convendria +descansar un poquito? + +--iOh! no, senor; no puedo descansar--dijo Clara, aterrada ante la idea +de que la llevaran a una sacristia. + +--Si, hija mia: estas muy fatigadita, y yo no tengo corazon para verte +andar por esas calles a estas horas y con este frio. + +--No importa, senor cura: no me puedo detener. + +--iJesus, Maria y Jose! No he visto nunca una muchacha mas arisca. +Yo ... no gusto de gente asi, porque me gusta que las ninas sean +amables y buenas. + +En esto entraban en el callejon de Punonrostro. Parose el cura y tomo +una mano a Clara, que se retiro, apartandose de el. + +--Hija mia, por Jesus, Maria y Jose, te digo que se me parte el corazon +de verte asi sola por esas calles, a estas horas, con este frio... Mira: +yo tengo un buen brasero arriba.... Porque aqui vivo yo, aqui a espaldas +de San Justo, que es mi iglesia. Pues si quieres descansar un ratito.... + +--No, Padre: yo quiero ir a la calle del Humilladero. Digame usted donde +esta, ya que no me ha llevado a ella. + +--iQue Humilladero, ni Humilladero! ya me tienes loco con tu calle. Pues +no estas poco impertinente--dijo el clerigo con mas agitacion y mucha +impaciencia.--Ven, hija mia, y me contaras eso del muchachuelo. + +El infame plan se revelo de pronto en el entendimiento de Clara con todo +su horror y repugnancia. + +--Senor--repitio--digame por donde voy. + +--Sube, sube--dijo el colocado ya en la puerta de su casa.--Sube; no te +pesara. Si supieras que bueno soy yo.... Porque lo cortes no quita lo +valiente. Y manana te vas a tu Humilladero, o si no quieres ir.... + +--Senor, por Dios, digame por donde debo ir. Yo me vuelvo loca. ?Para +que me ha traido usted aqui? ?Y donde estoy? Puede ser que ahora este +mas lejos del punto a donde quiero ir. + +--Sube, hija mia, sube--dijo el clerigo abriendo la puerta--y hablaremos +de eso. Yo te dire donde esta esa calle, y manana podras.... + +--No, yo no le quiero ver a usted mas. Pero digame por donde debo +dirigirme. ?Por que me ha enganado usted? + +La joven rompio a llorar como un nino. El cleriguillo habia perdido su +amabilidad; sus ojuelos expresaban el mayor despecho; su labio inferior, +masa informe y pendiente, le temblaba por la rabia de la contrariedad y +del desengano. + +--?Esta lejos esa calle, senor? ?Esta lejos? + +El cura miro a Clara con desden, hizo un gesto despreciativo, y +entro diciendo: + +--Si, chica: esta lejos, muy lejos. + +Y cerro violentamente con mano colerica la puerta, que produjo fuerte +estampido. + +Algo tranquilizo a Clara el verse libre de aquel malvado; pero al pensar +que no habia podido adquirir noticia alguna de lo que buscaba; al verse +en aquel callejon estrecho y obscuro, donde no aparecian indicios de +vivienda humana; al considerar que por un extremo podia aparecer un +hombre y por el otro extremo otro, avanzando hacia el centro y +cogiendola entre los dos, fue tal su pavor, que estuvo a punto de caer +al suelo sin sentido. Tambien se la figuraba que la enorme muralla de la +casa del Cordon y la de San justo iban a reunirse, aplastandola en +medio. Un supremo esfuerzo, una carrera en que el espiritu agitado, mas +bien que el cuerpo, parecia trasladarse, la llevo a la calle del +Sacramento. Al fin vio una luz que se movia; era un sereno. Aquel +encuentro la infundio algun valor; acercose a el, y le repitio su +pregunta, tantas veces hecha, y nunca contestada. El sereno, de muy mal +humor, pero con buena intencion, le dio la direccion verdadera. + +--Baje usted esa cuestecita por detras del Sacramento; baje usted +siempre hasta que llegue a la calle de Segovia; en seguida sube usted +derecha, siempre adelante, hasta encontrar la Moreria; entra por ella +hasta llegar a la calle de don Pedro; despues sigue por esta hasta la +plazuela de los Carros, y enfrente de la capilla de San Isidro, +encuentra usted la calle del Humilladero.--Le repitio las senas y le dio +las buenas noches. + +La huerfana se retiro muy agradecida. Al fin encontraba la direccion de +aquella maldita calle. Tomo por el camino indicado y bajo la cuesta de +los Consejos. iQue triste y pavoroso lugar! El piso parece que huye bajo +los pies del transeunte: tal es la pendiente. A Clara, que estaba +completamente desfallecida y con la cabeza debilitada, le parecia caerse +a cada paso, y que el suelo se iba inclinando mas cada vez, negandose a +soportarla. Llego a creer que nunca terminaba aquel descender +precipitado, hasta que por fin sus pies pisaron en llano. Estaba en la +calle de Segovia, y se le figuraba haber caido en un abismo. No era +posible, pensaba ella, que el sereno le hubiera dicho la verdad. ?Estaba +aquel sitio habitado por seres de este mundo? De noche, y en aquella +lobreguez, parecia la profundidad de un barranco, de esos que escogen +para sus conventiculos los duendes y las brujas. Mirando hacia arriba, +le parecia que se inclinaban, amenazando caer, las dos masas de +habitaciones que a un lado y otro de la calle se levantan. + +Clara siguio, sin embargo, la direccion que el sereno le habia +indicado: distinguio delante de si la cuesta escarpada de los Ciegos, y +penso que era imposible trepar por alli, intentolo a pesar de todo, +tropezando con montones de escombros y ruinas: las casas se veian +arriba suspendidas, al parecer, como nido de buitre en lo alto de la +eminencia. Ella se sintio sin fuerzas para escalar aquello; no +distinguia senda alguna, ni habia alli nada que indicase el paso de +seres humanos. No se oia voz alguna, sino de tiempo en tiempo, y +resonando muy lejos, gritos de mujeres. Los gritos resonaban como si +una bandada de aves, con palabra humana, se cerniera graznando en lo +mas alto del cielo. De repente oyose una voz infantil que venia de +abajo. Era una nina que subia sola, y cantando, por la calle de +Segovia, dirigiendose a la Moreria. Clara vio con asombro que la nina, +sin cesar de cantar, subia la cuesta y trepaba, encontrando una vereda +entre tantos escombros. Se levanto e intento seguirla. La nina no la +vio y marchaba delante muy alegre, al parecer. Pero de pronto advirtio +el ruido de los pasos de la que la seguia; volviose; vio aquel bulto +que en medio de la noche andaba tras ella, y lanzandose en subita +carrera empezo a gritar: iMadre, madre: brujas, brujas! + +La huerfana sintio entonces mas claros los gritos de las mujeres, y +llego tambien a creer que habia brujas por alli. Las mujeres parecia +como que bajaban, y sus voces confusas y discordantes semejaban el +altercado frenetico de una horda de eumenides. Retrocedio Clara y volvio +a bajar, estando a punto de resbalar y caer algunas veces. Hallose de +nuevo en la calle de Segovia, y entonces los gritos femeninos llegaban a +sus oidos como si la horda de aves con palabra humana hubiera levantado +el vuelo tornando a las altas regiones. + +Empezo a llover: caian gotas muy gruesas, que la imaginacion +calenturienta de la huerfana sentia en el piso como si este fuera una +caja sonora. La lluvia aumentaba; las gotas caian con extraordinaria +rapidez, dejando en las piedras un disco obscuro, semejante a una pieza +de dos cuartos que, repetidos infinitamente, concluyeron por tenir de +negro reluciente todas las piedras. Clara se arropo; apoyose en una gran +piedra sillar que alli habia, y, con el alma agotada ya, miro al cielo +buscando la luna, una estrella, cualquier cosa que no fuera negra y +horrible, cualquier cosa que no hubiera visto aquella noche en otra +parte; pero no vio ni estrella ni luna: tan solo alla abajo, en la +direccion del puente y en el horizonte que tras la otra orilla del +Manzanares se dibuja, vio una lumbre rojiza, esa claridad violenta de +encendido color, que es en noches tempestuosas como una fiebre del +cielo. Se le ve arder calenturiento y agitado por subitas y precipitadas +exhalaciones, mientras toda su inmensa extension permanece obscura y +helada. Aquella luz impresiono la mente de Clara de un modo muy extrano. +Lejos de infundirle temor, le parecio ver alli alguna cosa interna, mas +profunda que el profundo cielo, que parecia estar abierto por aquel +punto. Creia ver oleadas de luz, emanadas de un foco incandescente; +formas humanas, cuerpos sin sombra, que oscilaban con caprichosas +revoluciones. Pareciale como una falanje de astros humanos, de cielos y +mundos en forma de seres vivos, que alli se determinaban dentro del +espacio mismo de una llama sin fin; cada uno engendraba miles, cada mil +un millon; se alejaban y volvian, se obscurecian tenuamente, y de nuevo +adquirian el brillo de la mas intensa luz. + +Cuando aparto la vista de aquella claridad, miro al lado opuesto; miro a +la calle, en derredor, y no vio nada. Espero un rato, mirando siempre, y +tampoco vio nada. Creyo que estaba ciega, y en vano queria, con atencion +afanosa, descubrir algun objeto. La lluvia habia crecido de una manera +espantosa: un torrente bajaba por la Cuesta de los Ciegos y otro por la +de los Consejos; la calle recogia estas dos vertientes y arrojaba hacia +el puente un barranco fangoso. Ella continuaba sin ver; sentia que sus +pies se enterraban en fango; el ruido era horrible. Se le concluyo el +animo; creyo que no le quedaba mas recurso que cerrar los ojos, que ya +no veian, y dejarse morir alli, dejarse arrastrar por aquella agua que +iba hacia el rio con precipitacion vertiginosa. + +Un relampago intenso ilumino aquel abismo. Entonces pudo ver a la +repentina luz las dos masas obscuras de casas que a un lado y otro se +alzaban. Pero despues volvio a quedar sumergida en su profunda ceguera. +Las rodillas se le doblaban; el agua le habla calado toda la ropa; +Batilo grunia como un perro naufrago. A pesar del ruido de la lluvia, +los gritos de las mujeres se sentian otra vez, discordantes, agudos, +como confuso chirrido de pajaros nocturnos, resonando encima, alla +arriba. La enferma fantasia de Clara creyo reconocer en aquellas voces +un horrible y aspero trio de las Porrenas, que volaban, envueltas en +espantosas nubes, dando al viento las voces de su impertinencia, de su +amargo despecho y de su envidia. Hasta le parecio ver a Salome, que se +cernia en lo mas alto, agitando rapidamente sus luengas vestiduras a +manera de alas, y mostrando hacia abajo las encorvadas y angulosas +falanjes de sus dedos, terminados con unas de lechuza. + +La lluvia empezo a disminuir. Ruido de campanillas y ruedas indico a +Clara que una galera acababa de pasar la calzada del puente y entraba en +la calle: esto la animo un poco, porque sentia la voz del arriero, que +con tremendos palos estimulaba a sus caballerias a subir la cuesta. +Levantose la joven dispuesta a hacer la ultima tentativa preguntando al +arriero. Llego la galera, y Clara se adelanto hacia la mitad del camino; +pero, una de las mulas, que era muy espantadiza, dio un salto y casi +vuelca la galera. El arriero empezo a proferir votos y juramentos. El +animal se resistio a dar un paso; pegaba el arriero, coceaba la arisca +mula, y la otra, queriendo aprovechar tan buena ocasion de reposar su +fatigado cuerpo, que habia hecho la jornada de Navalcarnero en seis +horas, se hecho al suelo muy sibariticamente, esperando a que estuviera +resuelta la pendencia entre su amo y su companera. La mula quedo casi +totalmente enterrada en fango, y cuando el arriero vio tal cosa, y que +la galera se habia inclinado de un lado, hincando el eje en el suelo, se +puso hecho un demonio: llamo en su auxilio a todos los santos del cielo +y a todos los demonios del infierno, se tiro de los cabellos y hasta +empezo a darse latigazos de rabia. + +Clara, que se creyo causante de aquel desperfecto, tuvo bastante fuerza +para huir de las iras del carretero, que, a haberla visto, la hubiera +maltratado; corrio hacia arriba, y no paro hasta la esquina de la +plazuela de la Paja. Alli encontro otro sereno y le hizo su pregunta. + +--Esta usted cerca--le dijo este.--Suba usted esa plazuela; pase usted +aquel arco que se ve alli, donde esta la imagen de la Virgen con el +farol, y llegara a la plazuela de los Carros. Enfrente esta la calle del +Humilladero. + +Clara empezo a creer otra vez que habia Dios, y siguio la direccion +indicada. Al fin estaba cerca, al fin llegaba. La esperanza le dio +animo; pero al acercarse al arco que unia entonces la capilla del Obispo +con la casa de los Lasos, se avivo su miedo. Se figuraba que aquel arco +no podia conducir sino a una caverna, y ademas le parecia que detras +estaba una figura corpulenta, que no era otra que Maria de la Paz Jesus, +apostada alli para asirla cuando pasara, arrebatandola con una mano +grande y crispada, para llevarsela por los aires. + +Pero la esperanza puede mucho. Cerro los ojos, y corriendo velozmente, +paso. La plaza de los Carros ya le parecia mas habitable y menos triste: +pasaban algunas personas, se veian no pocas luces. Miro los letreros de +todas las calles que de alli partian, y al fin, llena de alborozo, leyo +el nombre de la que buscaba. Entro en ella, y a los pocos pasos vio una +puerta, a cuyos lados habia pintados racimos alegoricos y unas botellas +que indicaban muy claro que aquello era taberna. "Aqui es", dijo, y se +acerco. La puerta estaba abierta, y dentro habia dos mujeres y un +hombre. Pregunto si vivia alli un tal Pascual, tabernero, casado con una +tal Pascuala. + +--Aqui no hay _nengun_ Pascual--dijo una de las mujeres. + +--?Sabe usted si es aqui cerca?--pregunto Clara.--?No hay otra taberna +en esta calle? + +--No, que yo sepa. + +Clara volvio a creer que no habia Dios. + +--?Que estas diciendo ahi, _enreaora_?--exclamo el hombre.--Siempre te +has de meter en lo que no te toca. Si, senora. Hay otra tienda de vinos +de un tal Pascual ... si, senora: ahi en el numero 14. + +La huerfana dio las gracias, y fue alla, palpitante de agitacion y +alegria. Antes de llegar al numero 14, sintio ruidos de guitarras y +voces de hombres. Al acercarse a la puerta vio a muchos que cantaban y +bailaban con la exaltacion de la embriaguez; y aunque no vio a Pascuala, +aunque aquella gente le inspiraba mucho recelo, subio el escalon de la +entrada y presentandose pregunto por su antigua criada. + +--_iOle ole_!--dijeron dos o tres de aquellos insignes personajes, +mientras uno de ellos avanzo hacia la joven, y abrazandola +estrechamente, la llevo al centro de la taberna. + +--iViva el buen trapio! + +Clara dio un grito de terror al encontrarse en los brazos de aquel +desalmado, y grito con todas sus fuerzas: + +--iPascuala! + +--?Que? ?quien es?--dijo una voz de mujer;--?a ver que es eso? + +Pascuala se presento y al ver que habia alli una mujer y que estaba en +brazos de su marido, dio a este en la cara un mojicon, que, a ser mas +fuerte, no le dejara con narices. + +--No fui yo--contesto Pascual:--fue ese _dimomio_ de Chaleco. + +--Si fue el, que la ha traido y la tenia escondida, senora +Pascuala,--declaro Tres Pesetas con uno de sus frecuentes rasgos +de malicia. + +--iDona Clarita!--dijo Pascuala abrazando a Clara con mas suavidad que +su marido y llevandola adentro. + +Al encontrarse en el dormitorio de los Pascuales, la sobrina de +Coletilla, que habia agotado todas las fuerzas de su cuerpo y de su +espiritu en aquella noche, se dejo caer en una silla y perdio el +conocimiento. + + + + + +CAPITULO XXXIX + + + +#Un momento de calma#. + + +Bozmediano y Lazaro hablaron poco por el camino. Al llegar a la casa de +Pascual, serian las diez de la manana, lo primero que vieron fue a +Pascuala fregando vasos. Preguntaronle si habia venido Clara a su casa, +y ella contesto: + +--Anoche, si, senor; despues de media noche vino. Pero ya reconozco al +caballerito sobrino de mi amo, que estuvo alla a preguntarme por su tio. + +--iGracias a Dios!--exclamo este.--iQue suerte hemos tenido! + +--La pobre llego esta manana y se desmayo--dijo Pascuala.--Esta, muy +malita; todavia no ha hablado palabra, si no es _pa_ delirar. Vino que +no se podia tener, toda mojada, temblando de frio, y las lagrimas le +corrian por la cara abajo. + +--?Donde esta? + +--Alli, en mi alcoba y en mi cama. Pascual se quedo en el desvan y yo +en el suelo, al lado de ella. Esta muy malita: empezo a dar unas +manotadas y a decir que venian volando unas ... ?como dijo? "Las tres, +las tres volando", decia, y asi estuvo hasta hace una hora, que callo y +se quedo dormida. + +Los dos jovenes pasaron adentro, y cuando la tabernera abrio un poco la +ventana para que entrara alguna luz, pudieron ver acostada en el lecho +aquella agraciada figura, en cuyo semblante extenuado y palido se +pintaban los sintomas de una postracion y un malestar muy grandes. +Dormia, y la violenta posicion de su cabeza indicaba que antes del sueno +la habia atormentado uno de esos letargos dolorosos en que el cuerpo +obedece con bruscos movimientos a todos los delirios de la mente +enferma. Pascuala cogio entre sus manos la cabeza de la joven y la +coloco con menos molestia; la entro uno de los brazos, que colgaba fuera +de las sabanas; arreglo estas y las almohadas, y cerro un poco mas la +ventana, por que no entrara mas claridad que la necesaria para no estar +a obscuras. + +--Usted ya no sale de aqui--dijo Bozmediano a Lazaro. + +--No--replico este, preocupado y contemplando a la enferma tan de cerca, +que sentia su respiracion agitada y dificil como si un pequeno volcan +existiera entre las sabanas. + +--Creo que, al despertar, despertara con el delirio. Usted debe quedarse +aqui hasta ver en que para esto--indico Bozmediano;--yo me marcho. Si me +ve, creo que mi presencia no sera lo que mas la tranquilice. Manana le +espero a usted en mi casa sin falta: tenemos que hablar. + +Lazaro no contesto. Si su susceptible desconfianza no se habia extirpado +completamente, en aquellos momentos no podia pensar en tan delicado +asunto. Experimentaba emocion muy grande para detenerse en dudas crueles +y rencores poco generosos, que un alma elevada deja siempre a un lado al +contemplar los grandes infortunios. + +Cuando Claudio se marcho, Lazaro se sento junto al lecho, y alli estuvo +mucho tiempo inmovil mirando a la enferma, estatua que contemplaba otra +estatua, casi tan palido como ella, esperando a cada expansion del +aliento que despertara, observando con la atencion moribunda de amante +la oscilacion de aquella vida comprometida en una crisis. Por fin Clara +se movio, pronunciando algunas voces mal articuladas. El joven pudo +distinguir claramente: "iSenora, por Dios!..." Despues agito una de sus +manos como quien quiere retirar algo, y por fin abrio los ojos. Se +aparto los cabellos que en desorden le cubrian la cara; tuvo un gran +rato la mano ante los ojos, y la aparto despues. Sus ojos se clavaron en +la persona que tenia delante, y por mucho tiempo permanecio mirandole, +cual si no tuviera conocimiento de lo que veia, o como si su sorpresa +fuera tal que no pudiera creer lo que estaba viendo. Despues extendio el +brazo lentamente hacia el y le nombro con voz muy debil. + +--?No sabes por que estoy aqui?--dijo Lazaro conmovido.--Me parece que +no nos hemos visto desde mi pueblo. Aun no creo que hayas podido estar +en aquella maldita casa. + +--?En que casa?--dijo Clara, como afectada de profunda confusion. + +--Alli, en casa de esas mujeres--contesto el con tristeza, recordando +los dolores de aquella vivienda. + +--iAy!--exclamo Clara.--Yo no quiero volver; quiero morirme aqui antes +que volver. Estoy en casa de Pascuala, ?no? + +Al decir esto, reconocia el sitio con ansiosa mirada. + +--Si; ya no estas, ya no estamos alli--dijo el, acercandose mas. + +--No volvere, no me llevaran. ?No es verdad? Tu no volveras tampoco. + +--iQue he de volver! Si aquella casa ha sido mas terrible para mi que el +infierno mismo. La detesto, y detesto a los que la habitan. Alli he +padecido en una sola noche mas que en toda mi vida. Ya no vuelvo, no. + +Clara parecio escuchar esto con mucha atencion; despues le estuvo +mirando fijamente por largo rato con cierto asombro. + +--?Por que me miras asi?--pregunto Lazaro. + +La huerfana tardo en responder; pero al fin, con voz lenta y +carinosa, dijo: + +--?Hace mucho tiempo que no te he visto? + +--No hace tanto. Me viste una tarde: el domingo. + +--Si ... ya me acuerdo. iQue dia! ?Sabes que me echaron porque decian +que habia entrado un hombre en la casa? ?Sabes? ... iQue malas son! + +--?Y no entro? + +--Si entro, si ... ?pero yo que culpa tenia? Ellas dicen que entro por +mi. iQue malas son! + +--?Y no entro por ti? + +--?Por mi?--contesto Clara con la voz entrecortada y muy +debil.--?Por mi? + +Despues se detuvo como recordando, y dijo: + +--Si, por mi. El me dijo que iba a sacarme de alli, que queria hacerme +feliz. Me dio mucho miedo. + +Decia todo esto con una vaguedad que indicaba cuan debiles estaban sus +facultades mentales. + +--Me dio mucho miedo--continuo;--aun me parece que le estoy viendo. Al +principio pense que me iba a matar; pero ... no me mato. Dijo que me +queria llevar consigo; que el me queria ver feliz ... Me habia escrito +una carta. + +--?Una carta?--dijo Lazaro vivamente. + +--Si; me la dio aquel viejo feo, feo, feo.... + +--?Donde esta la carta? + +--?La carta ... la carta...? No se. Yo la tenia en el bolsillo. + +--?Donde esta tu ropa? + +--No se ... La carta ... iAh!, ya me acuerdo ... la rompi toda, y la +hice unos pedacitos muy chicos, muy chicos. + +--?Por que la has roto? ... dijo Lazaro, deplorando no tener aquel +documento.--?Y no recuerdas haberme visto a mi aquella tarde? + +--Si, si; si lo recuerdo--contesto, mostrando que nunca habia olvidado +tal cosa. Entraste muy enfadado. Yo estuve llorando toda la noche. +Despues me dio un mareo en la cabeza ... Yo crei que me iba a morir, y +me alegre. + +La melancolica serenidad que habia en estas declaraciones conmovio a +Lazaro de tal modo, que no se atrevia a preguntar mas, porque herir la +delicadeza de aquel angel le parecia crueldad sin ejemplo. Aun quiso +hacer la ultima pregunta de este modo: + +--?Y que te dije aquella tarde? + +--?Que me dijiste? ... Eso si que se me ha olvidado ... No, ya lo +recuerdo: me dijiste.... + +Aqui se detuvo; sin duda le falto el habla o el entendimiento. Tenia los +ojos humedos, y se apartaba otra vez el cabello que le cubria parte de +la frente. Lazaro se sintio humillado. Casi le avergonzaba la cruel y +brusca acusacion que su conducta en aquella tarde memorable habia hecho +a la inocencia. No habia prescindido aun enteramente de la ley social +que exige pruebas positivas para la aclaracion de ciertos hechos; pero +aun poseyendo aquella susceptibilidad irreflexiva, no podia resistir a +la fuerza de persuasion que en las respuestas de la huerfana habia. En +su corazon no cabia, no era posible que cupiera la duda, despues de +oirla; y si la voz de un demonio atormentador resonaba internamente para +recordarle el deber social de no darse por satisfecho, el pareceria como +que aplazaba para mas tarde la investigacion de la evidencia en aquel +asunto, abandonandose por entonces a la efusion consoladora del afecto +que sentia tan vivo como antes. + +--No me expliques mas--dijo Lazaro, viendola llorar.--Veo que aquellos +demonios tienen la culpa de todo. iMaldito sea quien te llevo alla! +Ellas te han calumniado, estoy seguro de ello. Siempre estaban hablando +de faltas cometidas, de pecados ... y que se yo. Lo mismo decian de mi. +Las dos aseguraban que yo era un malvado, y que habia cometido no se que +crimen. Esto me admiraba, porque yo no habia cometido ninguna falta +grave. Lo mismo juzgue de ti. Tu eras la victima de su rigor, de su +suspicacia, de su disciplina, como ellas decian. + +--Yo no las quiero ver mas--decia Clara;--anoche las estuve viendo toda +la noche en suenos. Me parecia que dona Salome estaba revoloteando +encima de mi, mostrandome sus ojos rencorosos y sus unas terribles; me +parecia que dona Paz estaba detras de la cama, y que de tiempo en tiempo +sacaba el brazo para abofetearme. Estuve temblando y envuelta en mis +sabanas para no verlas; pero siempre las veia. iQue feas son! + +--Tranquilizate dijo Lazaro, viendo en el tono de su amiga los sintomas +de un nuevo delirio. Ya no volveras a casa de esas fieras. Yo estoy +aqui; tu te has creido abandonada, mientras yo existia. No se si tengo +la culpa de, esto; si la tengo, descuida, que sabre remediarlo. iY yo +que no he vivido sino por ti, que te he tenido por guia y por +inspiracion de todos mis actos! Bien te dije, cuando nos conocimos, que +Dios nos habia puesto en camino de encontrarnos para que no nos +separaramos nunca. Adondequiera que he ido te he llevado siempre en mi +corazon y en mi cabeza, creyendo por ti y esperando por ti. Desde que +nos conocimos no hemos cesado de estar juntos, de caminar juntos por la +senda de la vida, a lo menos en lo que a mi corresponde. Cuando vine a +Madrid, aunque no nos vimos inmediatamente, no di un paso por estas +calles que no fuera dado hacia ti. Me prendieron por una ligereza mia, +que no fue ningun crimen, como decian aquellas mujeres; y si soporte +aquel contratiempo, si no me suicide estrellandome la cabeza contra los +muros de la carcel, fue porque en la obscuridad me parecia siempre que +te estaba mirando en un rincon, en pie, con el rostro sereno, como es tu +costumbre. Yo no he podido, despues que te conozco, pensar nada futuro +sin que a mis ideas acompanara la idea de tu persona como parte de mi +mismo. No he podido pensar en la adquisicion de alguna cosa, de algun +objeto, de alguna felicidad, sin que pensara en que tu disfrutarias de +todo eso antes que yo. No he tenido desgracia alguna ni perdida sin +figurarme que estabas a mi lado llorando conmigo. Si he aspirado a +alguna hora feliz, siempre he tenido presente que nuestras dos vidas +llegarian juntas a esa hora. No he podido concebir que uno de los dos +existiera solo en el mundo: esto me ha parecido siempre imposible. +?Sabes que ahora me parece que fue ayer cuando saliste de mi casa para +volver aqui? Y lo que ha pasado despues yo quiero borrarlo de mis +recuerdos. Aborrezco estos dias como se aborrece una pesadilla. ?Tu no +me has dicho tambien que aborreces aquella casa y aquella gente? Y lo +creo. No puedo acostumbrarme a la idea de que pensemos de distinta +manera. Si yo llegara a creer de una manera evidente que no me querias, +no se como podria vivir; y si aun vivo despues de aquella tarde, es +porque la duda me ha dado vida, duda en que ya no quiero pensar: la he +tenido como un deber, me la impuse yo mismo; pero ya rechazo esta +tirania. Cuando te he visto, me parece que ha retrocedido el tiempo. +Dudar de ti se me figura un crimen; y si lo he cometido, no te pido +perdon, porque se que ya me lo has perdonado. + +Durante esta expansiva manifestacion, le escuchaba la enferma con una +especie de trastorno. Al fin lloraba con tan deshecho llanto como si en +aquel momento y con aquellas lagrimas se desahogaran los dolores de toda +su vida, desde el incidente del pajarito en casa de la madre Angustias +hasta la escena de la expulsion en casa de las Porrenas. + +El joven no quiso menoscabar con una palabra mas la elocuencia de +aquellas lagrimas. El calor y la pulsacion precipitada de la mano de +Clara, que tenia entre las suyas, le indicaron que la fiebre aumentaba, +tal vez por la agitacion de aquel dialogo, en que el habia puesto toda +su elocuencia, y ella toda su sinceridad. + +--Es preciso cuidarte mucho--dijo Lazaro. + +--Si--contesto ella;--quiero vivir. + + + + + +CAPITULO XL + + + +#El gran atentado#. + + +Por la tarde llego un medico enviado por Bozmediano. Vio a la enferma, y +despues de prescribirle mucho reposo, se retiro, dando muy poca +importancia a aquella crisis, originada de una fuerte agitacion moral. +Durmiose Clara, entrando en un periodo de calma, de que hasta entonces +no habia disfrutado. En tanto Lazaro, que ardia en deseos de tomar una +determinacion decisiva en su vida, pensaba hablar con su tio aquella +misma noche, romper con el, separarse de un hombre que era autor de +todas sus desventuras. Deseaba ver a las dos Porrenas, echarles en cara +su crueldad y su hipocresia. Si la dignidad de varon no se lo impidiera, +seguramente su primer acto aquella noche hubiera sido coger por el mono +a dona Paz y hacerle inclinar la cabeza hasta el suelo. + +Lo urgente y decoroso era suspender relaciones con aquel hombre +fanatico, que le parecia mas repugnante despues que se reunia +descaradamente con los jovenes exaltados, y hasta llegaba a darse el +titulo de liberal. No le importaba quedar solo y sin apoyo, pobre, mas +pobre que antes. Pero el se encontraba con fuerzas para trabajar; +trabajaria en una profesion, en un oficio cualquiera. Y si en Madrid no +podia conseguirlo, se volveria a su pueblo, donde por lo menos tenia +seguro el pan. + +Salio, pues, ya entrada la noche, dejando a Pascuala el encargo de no +apartarse de Clara; y recordando que su tio habia hablado de no volver a +casa de las Porrenas hasta despues de tres dias, penso dirigirse a _La +Fontana_ o a casa del abate. Fue a _La Fontana_: entro en el cuarto +interior, donde se reunian confidencialmente los principales politicos +del club, y no lo encontro. No habia alli otra persona que el senor +Pinilla, que se paseaba muy agitado con las manos metidas en los +bolsillos y el sombrero enterrado hasta los ojos. + +--iHola, amiguito!--dijo al ver a Lazaro.--?Como usted por aqui a +estas horas? + +--Busco a mi tio. + +--iAh! No le hallara usted. Esta en una parte ... Ya se yo donde esta. +Esta donde entran pocos. + +--?No vendra esta noche? + +--?Esta noche? iQuia! ?Como ha de venir esta noche? + +--?Pues que hay esta noche? + +--Lo gordo--dijo Pinilla con misterio.--Pero, ibah!, usted lo sabe mejor +que yo. Si es su sobrino.... + +--No, no se nada--dijo Lazaro sorprendido. + +--?Pero no le han designado a usted su puesto? ?No le han dicho lo que +ha de hacer? ?No trabaja usted como todos en esta gran obra? + +--?Que obra? + +--Esta noche, amigo, esta noche es ella. + +-?Que? ?Hay algo? Efectivamente, he notado, al venir, cierta agitacion +en la villa. + +--Pues ya vera usted a eso de las diez.... + +--?Y no hay sesion esta noche? + +--iSesion! iBrrr!--exclamo Pinilla, haciendo con la boca un +estrambotico sonido.--Esta no es noche de palabras, es noche de hechos. +Mucho se ha hablado ya. + +Pues no estoy enterado de nada. Ello es que desde anoche no vengo por +aqui. + +--Pues busque usted al Doctrino, que debe estar alla por Lavapies, y le +dira lo que tiene que hacer; porque supongo, amigo, que usted no querra +quedarse atras. iFuera miedo! Yo se que la primera vez esto es algo +imponente, sobre todo para el que nunca ha oido tiros. Pero, en fin, +teniendo animo.... + +--Pero expliqueme usted lo que hay--dijo Lazaro, fingiendo cierta +complacencia para que el otro no vacilara en contarle todo. + +--Hay--dijo Pinilla--que esta noche es el gran golpe, el golpe +decisivo, el ultimo esfuerzo del liberalismo vergonzante. Es preciso +arrollar a los _discretos_ que nos cierran el paso. Si, amigo mio; al +fin tendremos libertad. + +--Vaya--dijo Lazaro, afectando incredulidad para saber mas,--algun +motincillo insignificante.... + +--?Motincillo? Algo mas--dijo el otro, sentandose y avivando con una +badila el escaso fuego que en un brasero habia. + +Robespierre subio sobre sus rodillas de un salto y se acurruco alli con +admirable franqueza republicana. + +--Pues yo voy tambien alla--dijo Lazaro, deseando que Pinilla +desembuchara. + +--Vaya usted en busca del Doctrino y le designara su puesto. Yo creo que +hasta estara mal visto que usted no figure en este asunto, despues de +haber pronunciado el discurso que oimos anoche. iQue discurso, amigo! Es +usted un gran orador. Si viera usted cuanto gusto: esta la gente +entusiasmada. Hoy he oido a un zapatero de la calle de la Comadre +repetir de memoria un trozo largo de lo que usted dijo anoche. + +--Pero cuenteme usted. ?Que habra? + +--Es muy sencillo. Es preciso pasar por encima de los falsos +liberales que estan hoy en el Poder. Es preciso pasar; pues bien: +esta noche se pasara. + +--?Y de que manera? + +--Estas cosas no se hacen sino de una sola manera. Usted bien lo sabe. +La revolucion necesita estas medidas prontas y decisivas. Se pasa por +encima de ellos exterminandolos. + +--iExterminandolos!--dijo Lazaro horrorizado. + +--Pues ya. Solo asi se puede arrancar de raiz una mala semilla. Es el +unico medio; convengo en que es terrible, pero es eficaz. + +--?De modo que va a haber aqui una matanza? + +--El pueblo esta irritado, y con razon. Se derribo la tirania; se creyo +que ibamos a tener libertad, y nos han enganado. Cuatro tiranuelos nos +mandan constitucionalmente, y constitucionalmente nos persiguen como +antes. Esto no nos satisface; queremos mas. Adelante, pues. + +--Pero el medio es espantoso. Yo no quiero para mi patria los horrores +de la Revolucion francesa. Despues de un Terror no puede venir sino la +dictadura. Yo no quiero que pase aqui lo que en Francia, donde a causa +de los excesos de la Revolucion, la libertad ha muerto para siempre. + +--Eso es musica, amigo, musica. + +--Esa es la verdad. ?Pero es posible que mis amigos, los individuos de +ese club, que han predicado el uso de los derechos adquiridos como unico +medio de llegar a la libertad...? No lo puedo creer. + +--Amigo--dijo Pinilla, mirandole con mucha sorna,--usted lo dijo; ?no se +acuerda usted ya de aquella parte de su discurso en que decia: "?Nos +detendremos con timidez, asustados de nuestra propia obra? No. Estamos +en un intermedio horrible. La mitad de este camino de abrojos es el +mayor de los peligros. Detenerse en esta mitad es caer; es peor que no +haber empezado." + +--Si--dijo Lazaro confundido;--pero yo no quise decir que se llegara a +ese fin quitando, punal en mano, todo obstaculo; yo quiero que se llegue +a ese fin por los medios legales. + +--Si, usted quiso decir eso; pero la gente lo entendio de otra +manera, y esta noche va usted a ver como se entienden esas cosas. +Desenganese usted, amigo: no hay otro camino mas que ese; los medios +legales son pamplinas, creame usted. Esta noche se vera; hay la +ocasion mas propicia ... Figurese usted que se reunen todos en un +sitio. Si; se reunen fatalmente, y no es preciso ir marcando con +sangre las casas de cada uno. + +--?Quien se reune?--pregunto Lazaro con agitacion. + +--iEllos! Los _prudentes_. Tienen ahora unas reuniones secretas, sin +duda con objeto de fraguar algun complot para quitarnos la poca libertad +que tenemos. Por una casualidad se ha descubierto que algunos ministros +y diputados de los mas influyentes de la mayoria se reunen en una casa +de la plaza de Afligidos. + +--?Pero es cierto?--dijo Lazaro, procurando disimular su turbacion. + +--Si; no se quien lo ha descubierto. Lo que se es que se lo dijeron al +Doctrino, y el fue alla y les vio salir. Despues no se por que medio se +ha enterado de quienes son todos ellos. Alli van Quintana, Martinez de +la Rosa, Calatrava, Alava, y hasta Alcala Galiano se ha metido entre +esa gente. + +Lazaro quedo mudo de terror. + +--Lo que mas me complace--continuo Pinilla--es que cae tambien el joven +Bozmediano, que tambien se ha metido a politico, educado por su padre. + +--iBozmediano! + +--Si; es un hombre tan odioso para mi, que me parece que si no le veo +ensartado me muero de un berrinche. + +--?Y que le ha hecho a usted? + +--Ahi tuvimos una pendencia en _Lorencini_. Renimos. Fue por un discurso +mio; es cuento largo. Este no escapa, ni el padre tampoco, que es el +orgullo mismo, y fue el que pidio en el Congreso que se cerraran las +Sociedades secretas. iBuenos estan los dos! Pero no escapan, eso no. +Para eso estare yo alli. A las doce no hay quien me arranque de la +plazuela de Afligidos. + +--?De modo que van a asesinar a esos hombres, cogiendolos a todos +desprevenidos? + +--En buen castellano, eso es. El pueblo de Madrid lo hara bien; los +detesta, y alla iran unas turbas que ya, ya ... ?Conque al fin no va +usted a que le designen su puesto? + +--Si--dijo Lazaro para disimular su proposito.--Voy. + +--Yo espero aqui un recadillo del amo del cafe. + +--Adios--dijo Lazaro, saliendo con precipitacion. + +Su resolucion era irrevocable. No podia permitir que se llevara a efecto +aquel complot infame. Por el, solo por el, habian tenido noticia de la +reunion que en aquel sitio celebraban las victimas indicadas, y a el +correspondia evitarlo. Corrio hacia la plazuela de Afligidos con objeto +de llamar en aquella casa misteriosa y prevenirles contra el atentado +que se preparaba. + +Por el camino encontro muchos grupos de gente sospechosa. Iban algunos +armados de trabucos, cenida la cabeza con el panuelo aragones, comodo +tocado de las revoluciones. Su actitud y sus rumores anunciaban la +agitacion que en el pueblo reinaba. Iba a cometerse un gran crimen. +?Sabia el pueblo lo que iba a hacer y a que principio obedecia +haciendolo? Lazaro meditaba todas estas cosas por el camino y decia: +"No, no es esto lo que yo predique"; y al mismo tiempo la idea de que el +violento discurso pronunciado por el la noche anterior hubiera tenido +una parte de complicidad en la actitud del pueblo, le desesperaba. + +Encontraba cada vez mas grupos sospechosos, y aun oyo proferir algunos +_mueras_ lejanos. Al llegar a la calle Ancha vio un grupo mas +numeroso. Paso cerca sin intencion de pararse, cuando uno se adelanto +hacia el y le detuvo. ?Quien podia ser sino el pomposo Calleja, el +barbero insigne de _La Fontana_? Haciendo grandes aspavientos y dando +al viento su atiplada voz, puso sus pesadas manos sobre los hombros +del joven, y dijo: + +--iEh!, muchachos, aqui esta el gran hombre, nuestro hombre. Bien decia +yo que no habia de faltar. iEh!, muchachos, aqui lo teneis. + +Todo el grupo rodeo en un momento a Lazaro.--Es el que hablo anoche. +iBien por el pico de oro!--dijo uno, agitando su gorra. + +--Que venga con nosotros; nombremosle capitan--dijo Tres Pesetas, que se +habia erigido en alferez y llevaba una cinta amarilla en la manga. + +--No; que se ponga ahi, encima de ese barril y nos hable--exclamo otro, +que por las senas debia ser Matutero, el que atropello a Coletilla, +segun referimos al principio. + +--Que hable, que hable--grito una mujer alta, huesosa, descarnada y +siniestra, que parecia la imagen misma de la anarquia.--iQue hable, +que hable! + +--Senores--dijo Calleja alzando el dedo como si quisiera horadar el +firmamento.--Ya no es tiempo de hablar, es tiempo de obrar. Bien lo dijo +este senor anoche: "Adelante en el camino; retroceder es la muerte; +pararse es la infamia." Yo lo hubiera dicho lo mismo; solo que yo no me +he decidido a hablar todavia; pero si llego a enfadarme.... + +--iBien, bien!--chillaron muchas voces. + +Lazaro sudaba con impaciencia y angustia. No sabia como romper aquel +circulo de atletas que le rodeaba. Dio algunas excusas, empujo por un +lado, abrio brecha por otro; pero aun asi no consiguio verse +completamente libre, porque el barbero, echandole el brazo por encima y +hablando en voz baja con la actitud y tono confidencialmente misterioso +que cuadra a dos grandes hombres al comunicarse una idea que ha de +salvar al mundo, dijo: + +--Yo, senor don Lazaro, tengo todo este barrio por mio. ?A usted le han +dado ordenes para que mande aqui? Yo ... francamente, le admiro a usted +mucho como orador, porque anoche dijo usted cosas que nos pusieron los +pelos de punta; pero.... + +--?Que quiere usted decir? + +--Que yo, senor don Lazaro, soy un hombre que ha salvado la patria +muchas veces y derramado mucha sangre en defensa de la libertad; y por +lo mismo, yo ... estoy encargado de este barrio, y me parece que el +barrio esta en buenas manos. Por lo tanto, yo quiero saber si usted +trae aqui la comision de encargarse del barrio; porque como usted +hablo anoche y dijo ... pudieran haberle designado un puesto de honor +... y yo, francamente, aunque no hablo, soy hombre que sabe hacer las +cosas; y si usted se encargase del barrio, yo protestaria ... porque +ya ve usted.... + +--No--dijo el joven tranquilizandole,--no le quitare a usted el mando de +este barrio ni de otro ninguno; yo no mando barrios. + +--Bien decia yo--repuso el barbero con la mayor satisfaccion--que usted +no me quitaria el mando de mi barrio; pero creia que le habian mandado +por no tener confianza en mi. Pero ha de saber usted que donde esta +Calleja la libertad esta asegurada. + +-iOh, si! ya lo supongo--dijo Lazaro, procurando quitarse de encima el +peso de aquel brazo, que le hundia de la manera mas despotica.--Quedese +usted tranquilo. + +--?Va usted a alguna comision del Doctrino o de Lobo? + +--No; voy a un asunto. + +--Esta no es noche de asuntos. + +--Buenas noches--dijo Lazaro apartandose. + +La venganza que tomarian los exaltados, autores del complot, si sabian +que por el habia fracasado su crimen, seria espantosa; pero ?que le +importaba la venganza? Era preciso evitar el crimen. Importabale poco +por el momento que estallara el motin con un simple fin politico. Lo que +no podia soportar era que se asesinara a una docena de hombres +indefensos e inocentes. ?Cual era la causa de este atentado? Era una +horrible invencion del absolutismo, que se habia valido del partido +exaltado para realizarla, y habia excitado las pasiones del pueblo para +hacerle instrumento de su execrable objeto. Nada de esto se escondio +entonces a la natural perspicacia del joven, y pudo muy bien +confirmarse en su sospecha al recordar algunas palabras de su tio, su +conducta misteriosa e incomprensible. + +Llego a la plazuela de Afligidos cerca de las once. Si aquella noche +habia reunion, ya todos debian estar dentro. La plaza estaba desierta. +Acercose a las calles inmediatas por ver si habia gente en acecho, y no +vio nada. Solo en la calle de las Negras diviso algunas sombras lejanas, +un peloton de gente como de diez personas. Tambien hacia el portillo de +San Bernardino se movian algunos bultos. Creyo que no habia que perder +tiempo; llegose a la puerta, y asiendo el aldabon, dio algunos golpes +con mucha fuerza. + +Claudio Bozmediano, que es la persona a quien debemos las noticias y +datos de que se ha formado este libro, nos ha contado que cuando los +personajes de la reunion sintieron aquellos aldabonazos tan fuertes, se +quedaron mudos y petrificados de sorpresa y temor. Todos sabian que +aquella noche, era noche de motin; pero creian que seria uno de tantos, +y que con las precauciones tomadas por la autoridad militar, no pasaria +de ser una manifestacion con algunos tiros, dos o tres heridos y regular +numero de presos. Aguardaron un momento a ver si se repetian, y, +efectivamente, se repitieron con mas fuerza. + +--No hay mas remedio que bajar a ver quien es. + +--Yo bajare--dijo Bozmediano, hijo.--?Pero diganme ustedes que hago si +es...? ?Quien podra ser? + +--Esa es la confusion dijo otro.--Sin duda el motin de esta noche tiene +alguna alta mision que cumplir cerca de nosotros. No lo duden ustedes, +senores: este motin viene de Palacio, como todos. Nuestra reunion se ha +descubierto. + +--Hay que bajar--dijo Bozmediano al oir que los golpes se repetian con +mas fuerza. Bajaremos tres, los que parezcamos menos comprometidos. ?Hay +dos que, como yo, no sean ministros ni diputados? + +Otro joven y un viejo se levantaron. + +--Nosotros bajaremos. Los demas pueden salir todos a la huerta del +Principe Pio, a la cual se entra por el patio. No hay tiempo que perder. +Recoger esas notas, y a la huerta. + +--Mejor sera quemarlas--dijo otro, arrojando al brasero unos papeles, +que se consumieron muy pronto. + +Todos bajaron por una escalera interior, dirigiendose a la huerta, +excepto Bozmediano y los otros dos, que, bajando por la escalera +principal, llegaron a la puerta. Claudio grito: + +--?Quien va? + +--Abra usted--dijo Lazaro. + +--?Quien es? ?Que busca usted? + +--Busco a don Claudio Bozmediano. + +Este creyo reconocer la voz del sobrino de Coletilla, y se figuro que, +despues de tanta alarma, se reduciria todo a un simple asunto personal +entre los dos. Abrio la puerta y repitio: + +--?Quien es? + +--Don Claudio Bozmediano, ?esta aqui?--dijo Lazaro sin +reconocerle.--Tengo que hablarle de un asunto urgentisimo que no admite +demora alguna. + +--Pase usted, amigo. + +El criado que alli tenian trajo una luz. Lazaro entro, y sin mas +preambulo, conociendo la gravedad de las circunstancias, exclamo +muy agitado: + +-Marchense ustedes de aqui; aun es tiempo. + +--?Que hay? + +--Un complot horrible, el mas espantoso atropello. Yo lo se ... estoy +seguro. Marchense ustedes inmediatamente, ahora mismo. + +-?Pero quien? ?Pero quien?--dijeron los otros con mucha colera. + +-Esos ...--contesto el joven,--los exaltados. Hay una maquinacion +infernal en el movimiento de esta noche. Yo lo se ... he venido a +prevenirles a ustedes y a impedir este atentado. + +Se internaron los tres, dirigiendose a la huerta, donde los demas +esperaban. + +--Senores, ?que hacemos?--dijo Bozmediano.--El motin de esta noche se +dirige a nosotros. Han amotinado al pueblo para cometer, en nombre de la +libertad, un horrendo crimen. La bullanga se hace en nombre del partido +exaltado; pero ?no presumen ustedes quien es el verdadero autor de este +movimiento? + +--iEl Rey, el Rey!--dijeron con terribles voces todos los que estaban +alli reunidos. + +--Pues es preciso recibir a esos miserables como merecen. + +--Lo mejor es huir; no nos hallaran aqui, y punto concluido--dijo otro. + +--No; es preciso ensenar al Rey como deben ser tratados sus viles +instrumentos. Basta de contemplaciones. Ya era de esperar esto. Lleno +esta Madrid de agentes que se ingieren en las Sociedades secretas, +pagan a algunos de los oradores mas furibundos para que aticen los +rencores del pueblo contra la autoridad constitucional. Ya ha llegado el +instante supremo de su empresa diabolica. Muchos imprudentes les ayudan +sin saber lo que hacen. Pero hoy es imposible distinguir. Demos un +escarmiento. + +--?Que hacemos? + +--Ahi a dos pasos esta el cuartel--dijo uno de ellos, que era militar de +alta graduacion. Voy a traer dos companias. Las saco por la Ronda, y con +gran sigilo las meto aqui en la huerta. Ni un hombre en la calle, ni un +centinela, nada. Que cuando lleguen esas turbas crean que estamos +desprevenidos; que intenten allanar la casa; que derriben la puerta. + +--?Y nos marchamos? + +--Opino que no. Aqui todo el mundo. + +--Pues aqui todo el mundo. + +A la media noche, una turba tumultuosa, animada con todas las voces de +un motin y todos los alaridos de una bacanal, invadia las calles de San +Bernardino, del Duque de Osuna y del Conde-Duque. Llego a la plazuela +de Afligidos y la ocupo casi toda, uniendose a los que, entrando por el +Portillo, habian llegado un poco antes. La puerta de la casa de que +hemos hablado resono con tremendos hachazos; todo el largo de la tapia +del Principe Pio estaba ocupado por el pueblo, y algunos pelotones de +gente armada estaban en la Montana, en la parte contigua a dicha +puerta. El callejon de la Cara de Dios contenia mas de trescientas +personas; y la algarabia era tan grande, que no se podian distinguir +claramente las voces pronunciadas por los mas exaltados, los _mueras_, +los _vivas_ con que la multitud trataba de infundirse a si misma +animacion y brios. Imposible es referir los vaivenes, las convulsiones, +los bramidos con que se manifestaba la pasion colectiva del inmenso +polipo difundido alli, comprimido con estrechez en aquel recinto. El +monstruo oprimio con su mas fuerte musculo la puerta de la casa. Vino +esta por fin al suelo, y diez, quince, veinte personas se precipitaron +en el portal dando gritos aterradores; pero al llegar al patio, hubo un +instante de vacilacion, de terrible sorpresa. Doble fila de soldados +apuntaba a la multitud, que, confiada en su fuerza, no pudo resistir un +movimiento de terror, retrocediendo al ver que se la recibia de aquella +manera. "Atras", dijo la voz del jefe. "iAdelante! iMueran los +traidores", exclamo otra voz en el portal. En el mismo instante sono un +tiro y cayo un soldado. Hizo fuego sin reparo la tropa, y una descarga +nutrida envio mas de veinte proyectiles sobre la muchedumbre. La +confusion fue entonces espantosa: avanzo la tropa; retrocedieron los +paisanos, no sin disparar bastantes tiros y agitar las navajas, arma +para ellos mas segura que el trabuco. La gente de la calle sintio el +retroceso de los del portal, y se replego, abriendoles paso. Al mismo +tiempo un escuadron de caballeria bajaba por la calle del Conde-Duque, +y un batallon de nacionales avanzaba por la del Portillo, impidiendo la +salida de los amotinados. Hubo luchas parciales; pero, no obstante, la +dispersion del pueblo fue completa, desde que los del portal, recibidos +por una descarga, retrocedieron hacia la plaza. La corrida que cruzo +por la calle de San Bernardino y la plaza de San Marcial arrastro en su +rapidez a la mayor parte de las personas acumuladas alli por la +curiosidad o la participacion en el motin. En vano algunos de los +llamados jefes trataron de impedir aquella desorganizacion con +improvisadas filipicas. La dispersion crecio hasta el punto de que solo +quedaron en la plazuela Lobo, Perico Ganzua, Pinilla y el cadaver del +Doctrino, que, herido mortalmente en el craneo al entrar en el portal, +habia podido retroceder hasta la plaza, donde cayo. Quince o veinte le +rodeaban, dudando si escapar con los demas o defenderse. Las tropas de +la casa no habian salido; la caballeria avanzaba, y los nacionales +llegaban ya al palacio de Liria. + +--Es una locura; huyamos--grito Pinilla. + +--?Y que hacemos con este?--dijo uno, senalando el cadaver del Doctrino. + +--?Que hemos de hacer? iBonita reliquia para cargar con ella! + +--?Tiene algun papel en el bolsillo? iA ver, quitarselo pronto! + +Pinilla le registro cuidadosamente. + +--No tiene papeles, pero si un bolsillo. + +--A ver, venga--dijo Lobo. + +Pinilla se lo guardo en su cinto; todos corrieron, y la plaza quedo +desierta hasta que la ocupo la tropa. + + + + + +CAPITULO XLI + + + +#Fernando el Deseado.# + + +No hemos examinado aquella agitada sociedad mas que en una sola faz. Las +altas regiones del Poder han permanecido impenetrables para nosotros; +pero ahora nos toca hacer una excursion hacia los elevados lugares, +lugares que llamaba el publico la _Casa Grande_, para conocer, aunque no +con la profundidad que el caso exige, la fuente del abominable complot +anteriormente descrito. + +En una sala del pabellon, que forma un martillo en la fachada oriental +de Palacio, estaba Fernando VII en la misma noche del motin. En aquel +pequeno despacho no recibia a los ministros; aquella no era la camara: +era la camarilla. Alli habian privado grandemente en epocas anteriores +el duque de Alagon, Lozano de Torres, Chamorro, Tattischief y otros +memorables personajes de los seis anos que siguieron a la vuelta de +Valencey. Alguna vez los ministros eran favorecidos con su admision en +aquel recinto de perfidias y adulacion, y alli las sonrisas de Fernando +para sus secretarios eran siempre siniestras. Cuando sonreia a un +liberal, malo. Este axioma cortesano tuvo gran boga del 20 al 23. + +Aquella noche estaba con Coletilla, su perro favorito. Sentados junto a +una mesa el uno frente al otro, tenian delante unos papeles, que sin +duda eran cosa importante por la atencion con que los leian y anotaban y +por la actitud satisfecha con que el Rey celebraba lo que alli estaba +escrito. Fernando se permitia algunas agudezas de vez en cuando, porque +era hombre, como todos saben, que poseia en grado eminente la propension +a la burla, que ha sido siempre constantemente adorno del caracter +borbonico. Coletilla, que no acostumbraba a reirse, reia tambien, por +considerar desacato no reproducir en su fisonomia complaciente y esclava +todas las alteraciones de la regia faz de su amo. + +--Senor, esta noche--dijo--es la noche de la redencion. iDios quiera en +su altisima justicia que nuestra empresa llegue a feliz termino! Yo asi +lo espero; confio mucho en el valor de los que estan encargados del +negocio. Senor, V.M. recobrara sus divinos atributos, usurpados por una +turba de habladores sin honor ni nobleza. Espana va a despertar. iAy de +aquellos que sean sorprendidos en el error, cuando la patria sacuda su +letargo, abra los ojos y vea...! + +Fernando no contesto: habia inclinado la cabeza y parecia muy +meditabundo. La luz de una lujosa lampara le iluminaba completamente el +rostro, aquel rostro execrable que, para mayor desventura nuestra, +reprodujeron infinidad de artistas, desde Goya hasta Madrazo. Es +terrible la infinita abundancia de retratos de aquella cara repulsiva +que nos lego su reinado. Espana esta infestada de efigies de Fernando +VII, ya en estampa, ya en lienzo. Esa cara no se parece a la de tirano +alguno, como Fernando no se parece a ningun tirano. Es la suya la mas +antipatica de las fisonomias, asi como es su caracter el mas vil que ha +podido caber en un ser humano. Estupenda nariz, que sin ser deforme como +la del conde-duque de Olivares, ni larga como la de Ciceron, ni gruesa +como la de Quevedo, ni tosca como la de Luis XI, era mas fea que todas +estas, formaba el mas importante rasgo de su rostro, bastante lleno, +abultado en la parte inferior, y colocado en un cuerpo de buenas +proporciones. La vanidad austriaca no hubiera puesto su boca prominente +debajo de la nariz borbonica, simbolo de doblez, con mas acierto y +simetria que como estaba en la cara de Fernando VII. Dos patillas muy +negras y pequenas le adornaban los carrillos, y sus pelos, erizados a un +lado y otro, parecian puestos alli para darle la apariencia de un tigre +en caso de que su caracter cobarde le permitiera dejar de ser chacal. +Eran sus ojos grandes y muy negros, adornados con pobladisima ceja que +los sombreaba, dandoles una apariencia por demas siniestra y hosca. + +Respecto a su caracter, ?que diremos? Este hombre nos hirio demasiado, +nos abofeteo demasiado para que podamos olvidarle. Fernando VII fue el +monstruo mas execrable que ha abortado el derecho divino. Como hombre, +reunia todo lo malo que cabe en nuestra naturaleza; como rey, resumio en +si cuanto de flaco y torpe puede caber en la potestad real. La +revolucion de 1812, primera convulsion de esta lucha de cincuenta anos, +que aun dura y tal vez durara muchos mas, trato de abatir la tirania de +aquel demonio, y en sus dos tentativas no lo consiguio. La revolucion +hubiera abatido a Neron, a Felipe II, y no abatio a Fernando VII. Es +porque este hombre no lucho nunca frente a frente con sus enemigos, ni +les dio campo. No fue nuestro tirano descarado y descubiertamente +abominable; fue un histrion que hubiera sido ridiculo a no tratarse del +engano de un pueblo. Nos engano desde nino, cuando, fraguando una +conspiracion contra un favorito aborrecido, muy superior a Fernando por +su inteligencia, adquirio una popularidad que pronto pago Espana con la +sangre de sus mejores hijos. Fernando fue mal hijo: conspiro contra su +padre Carlos IV, cuya imbecilidad no disminuia el valor de su +benevolencia; conspiro contra el trono que debia heredar mas tarde, y +aun amenazo la vida del que le dio el ser. Despues se arrastro a los +pies de Napoleon como un pordiosero, mientras Espana entera sostenia por +el una lucha que asombro al mundo. Al volver del destierro pago los +esfuerzos de los que el llamaba sus vasallos con la mas fria ingratitud, +con la mas necia arrogancia, con la anulacion de todos los derechos +proclamados por los constituyentes de Cadiz, con el destierro o la +muerte de los espanoles mas esclarecidos; encendio de nuevo las hogueras +de la Inquisicion; se rodeo de hombres soeces, despreciables e +ignorantes, que influian en los destinos publicos como hubiera podido +influir Aranda en las decisiones de Carlos III; persiguio la virtud, el +saber, el valor; dio abrigo a la necedad, a la doblez, a la cobardia, +las tres fases de su caracter. Restablecido a pesar suyo el sistema +constitucional, tasco el freno, disimulo como el sabia disimular, +guardando el veneno de su rabia, devorando su propio despecho, +encubriendo sus intentos con palabras que nunca pronuncio antes sin risa +o encono. Lo que es capaz de tramar un ser de estos, tan hipocritas como +cobardes, se comprende por lo que tramo Fernando en aquellos tres anos +desde las mil facciones y complots realistas, alimentados por el, hasta +el complot final de los cien mil hijos de San Luis, que Francia mando al +Trocadero. Asi recobro lo que en jerga real llamaba el sus derechos, +inaugurando los diez anos de fusilamientos y persecuciones en que la +figura de Tadeo Calomarde aparecio al lado de Fernando, como Caifas al +lado de Pilato. El pacto sangriento de estos dos monstruos termino en +1823, en que Dios arranco de la tierra el alma del Rey, y entrego su +cuerpo a los sotanos del Escorial, donde aun creemos que no ha acabado +de pudrirse. + +Pero con este fin no acabaron nuestras desdichas. Fernando VII nos dejo +una herencia peor que el mismo, si es posible: nos dejo a su hermano y a +su hija, que encendieron espantosa guerra. Aquel rey que habia enganado +a su padre, a sus maestros, a sus amigos, a sus ministros, a sus +partidarios, a sus enemigos, a sus cuatro esposas, a sus hermanos, a su +pueblo, a sus aliados, a todo el mundo, engano tambien a la misma +muerte, que creyo hacernos felices librandonos de semejante diablo. El +rasgo de miseria y escandalo no ha terminado aun entre nosotros. + +Pero no hagamos historia y sigamos nuestro cuento. + +--?Y olvidareis, senor, lo que me habeis prometido para mi +sobrinillo?--dijo Elias.--iAh!, yo quisiera que V.M. le conociera: es el +botarate mayor que ha nacido. Anoche hablo en _La Fontana_ y les volvio +locos. Le aplaudian con unas ganas ... Yo tambien le aplaudi. Con tres +oradores asi nos hubieramos ahorrado mucho dinero. El pobre ha hecho +bastante. Si, senor; mi sobrino lo merece, lo merece.... + +--Basta que sea tu sobrino, y que tu tengas empeno en darle ese +destinillo ... Si; te lo nombro consejero de la Intendencia de +Filipinas. Hara carrera. A mi me gustan los chicos asi ... exaltados.... + +--Senor--dijo Elias humillando su cabeza hasta tocar con la nariz el +tapete de la mesa,--yo no se como V.M. no se cansa de protegerme. Yo, +que jamas oculto la verdad a V.M., me atrevo a decirle respetuosamente +que mi sobrinillo no merece semejante favor. Es un loco: tiene la cabeza +llena de desatinos, y creo que jamas sera un hombre formal. Si me atrevi +a pedir a V.M. ese favor, fue por los servicios que ha prestado el chico +a nuestra santa causa, uniendose a esos admirables, aunque indirectos, +instrumentos de justicia que esta noche van a salvar la patria. + +--Tu sobrino merece el destino, y punto concluido. Aqui tengo el +decreto--dijo el Rey mostrando uno de los papeles. + +Despues anadio sonriendo: + +--Al fin llegara un dia en que promulgue una ley por mi cuenta y riesgo. +Si viniera Feliu y viera estos decretos hechos y firmados por mi sin +consultarle.... + +--Me parece que no los veran Feliu ni otros muchos: de eso +respondo--dijo Coletilla siniestramente.--Dios permitira que las sabias +leyes de un rey justo salgan a luz publica y lleven el orden, la +obediencia y el respeto al animo de todos los espanoles. Manana, senor, +manana. Lo primero, senor--prosiguio despues de haber mirado al cielo un +buen rato,--es nombrar los capitanes generales y los regentes de todas +las Audiencias, gente de confianza que vaya al momento a cumplir las +leyes perentorias de seguridad publica que les dareis. El Rey hizo con +la mano ese gesto frecuentisimo que indica la actitud de castigar. Una +contraccion de boca dio la ultima expresion a aquel gesto admirable. + +--Senor--continuo el consejero aulico,--yo me atreveria a recomendar a +V.M. una cosa; y es que nada seria mas funesto que una clemencia, que +podriamos llamar criminal. Recuerde V.M. lo del ano 14. Si ahora, como +entonces, se contenta V.M. con mandar al Fijo de Ceuta a ciertas +personas.... + +Coletilla, aunque observaba siempre en la conversacion las formulas de +la etiqueta absolutista, hizo con la mano, fijando el pulgar bajo la +barba y agitando los demas dedos, un gesto que el Rey entendio +perfectamente. + +--Ya veremos lo que se hace--dijo Fernando, significando con una +oscilacion de su labio que no seria tan blando como en 1814.--Ya son las +doce--anadio mirando un reloj.--?Sabes que no se siente por ahi todo el +ruido que fuera de desear? + +--Por aqui no vendran, senor. Ya saben que esta aqui la Guardia Real, +que no admite bromas. + +--Ya la Guardia sabe lo que tiene que hacer: acercarse aqui y no hacer +manifestaciones en favor de nadie. Despues.... + +--Me parece que siento ruido de voces ... alla ... hacia los Canos--dijo +Coletilla acercandose al balcon y aplicando el oido con la insidiosa +cautela de un ratero. + +--Si; pero es hacia San Marcial, hacia alla abajo. Creo que en la plaza +de Afligidos pasa algo ya--dijo el Rey. + +--Si; alli deben estar ya. Alli es la cosa ... ?No se horroriza V.M. al +considerar que planes inicuos podria fraguar alli esa gente? Tal vez +algun atentado contra el Trono o contra la vida de V.M. ?Quien sabe? +Todo se puede esperar de liberales. + +--Alguna coalicion parlamentaria, como dicen. Pensarian presentar alguna +ley, y se ponian de acuerdo con la mayoria para votarla. + +--Para eso, senor, no se reunen tantas personas de noche, con tales +precauciones y con el mayor secreto. + +--Es que me tienen miedo--dijo el Borbon.--Saben muy bien que yo puedo +destruir sus planes aca con mi gramatica parda, sin andarme en +constitucionalidades. iOh! Bien me conocen ellos. Tambien me figuro que +han tenido noticia por algun conducto de mis relaciones con la Santa +Alianza, o habran sabido mi correspondencia con Luis XVIII. Pero con tal +que lo de esta noche salga bien, poco importa lo demas. + +En Palacio cundio la alarma con las noticias que llegaron del tumulto de +la capital. El Monarca, cuando recibio a sus gentileshombres y al jefe +de la Guardia, se mostro muy sorprendido, y hasta juro que tendrian los +amotinados pronto y ejemplar castigo. Volvio a la camarilla y al lado de +su consejero aulico, que estaba alborozado por haber sentido una +algazara mas fuerte que la anterior. + +--Senor--murmuro,--ya, ya ... Por el ruido parece como que vuelven. + +--?Vuelven? dijo el Rey con ansiedad.--?De donde? + +--De alli. iVuelven! Tal vez trayendo por trofeo.... + +Mucho tiempo estuvieron los dos escuchando con grande atencion y +ansiedad. Pasaron media hora en silencio, solo interrumpido por algunas +frases de Coletilla y algunos monosilabos del Deseado. Al fin sintieron +el ruido de un coche que paraba a las puertas de Palacio. + +--?Quien sera?--dijo el Rey con una gran alteracion de semblante y +pasando a la camara. + +Anunciaron al ministro de la Gobernacion. Fernando volvio a la camarilla +y miro a Elias con una cara en que el consejero leyo despecho y +desaliento. + +--iEl ministro de la Gobernacion! ?No me dijiste que iba tambien alli? + +--Senor--dijo Coletilla, en la actitud de una zorra apaleada,--preciso +es que haya acontecido algo extraordinario. Feliu tambien iba alla. + +--iEsta aqui!--dijo Fernando, hiriendo fuertemente el suelo con el +pie.--Todo se ha perdido. Feliu viene; escondete por ahi cerca. Le +recibire aqui mismo. Quiero que oigas lo que dice. + +Escondiose Coletilla. El Rey hizo pasar al ministro a la camarilla. +Venia Feliu muy agitado; pero Fernando estaba sereno, al menos en +apariencia. Indico que acababa en aquel momento de tener noticia de una +borrasca popular, y que la juzgaba de poca importancia. + +--Senor--dijo el secretario,--mas que un motin producido por el +descontento del pueblo, parece esto un complot ideado por personas que +hacen de ese mismo pueblo un instrumento de disolucion y anarquia. + +--?Pero quien, pero quien?--dijo Fernando fingiendose incomodado, y lo +estaba en realidad, aunque por causa distinta. + +--Esos exaltados, enemigos constantes del Gobierno de V.M., porque no +les permite llevar el uso de los derechos hasta el desenfreno. + +--?Pero que piden esta noche? + +--Han pretendido allanar la casa de Alava; han intentado asesinarle, a +juzgar por la actitud de las turbas que alli se reunieron. Pero avisado +oportunamente por un joven que estaba en el secreto de la conspiracion, +dio parte y se colocaron algunas fuerzas dentro de la casa, pudiendo +evitar un horrible crimen. + +--?Y donde ha sido eso? + +--En la plazuela de Afligidos. + +--?No vivia Alava en la calle de Amaniel?--pregunto el Rey con una +mirada que estuvo a punto de turbarle. + +--Si, senor: alli vivia; pero desde algun tiempo se ha mudado a esta +otra casa, que es suya tambien. Por fortuna, las turbas no han podido +realizar su infame designio. Al separarme yo de mis companeros, el +ministro de la Guerra habia dado las ordenes necesarias, y el orden +estaba restablecido completamente. + +--Pero no puedo comprender que se amotinara todo un pueblo para +atropellar a un solo hombre. ?No seria que en esa casa se reunian muchos +de los que el pueblo odia? De cualquier modo que sea, es preciso un +pronto castigo. Espero que no os dejareis burlar por esa canalla. Caiga +el peso de la ley sobre ella, y a ver si de una vez se acaban estos +motines, Feliu, que bien se puede asegurar que desde que tienen libertad +los espanoles no nos acostamos un dia tranquilos. + +--Senor, los esfuerzos del Gobierno son inutiles para conseguir ese fin. +Es cosa que desespera y aturde ver como nos es imposible tranquilizar a +ciertas gentes. Por todas partes aparecen partidas de facciosos movidas +por una parte del clero. Hay todavia muchos espiritus apocados que no +quieren creer que el interes de V.M. y de la nacion consiste en el +sistema que todos amamos y defendemos. Hay personas tan ciegas, que aun +no han llegado a comprender que es V.M. el que mas ama y el que mas +desea su cumplimiento. Todas las leyes liberales que V.M. sanciona y +promulga con gran sabiduria, no bastan a convencerles. ?Que hacemos +contra tales gentes? + +Fernando estaba ciego de furor al comprender adonde iban dirigidas las +embozadas alusiones del ministro. Era tan rastrero y cobarde, que, a +pesar de su ira, hablo para fulminar anatemas contra los que aun sonaban +con la restauracion del absolutismo. + +--El atentado de esta noche se ha reprimido--dijo el ministro.--iQuiera +Dios que podamos impedir los que traten de perpetrar manana! Es preciso +buscar en su origen el remedio de este mal. Yo creo que el partido +exaltado no es el unico autor de estos desordenes. + +--?Pues quien?--pregunto el Rey, que, a pesar de su cobardia, sintio +en aquel momento herida su dignidad, y se puso muyencendido.--?Quien, +Feliu? + +--Senor, yo me encargare de averiguarlo, y propondre a V.M. los medios +de darles un ejemplar castigo. Se sabe que entre la juventud mas +acalorada se ingieren ciertas personas que jamas tuvieron nota de +liberales ni mucho menos. Dicen que esas personas trabajan continuamente +para llevar al pueblo a los excesos que lamentamos. Esas gentes, senor, +son, a mi modo de ver, los enemigos de V.M. Sobre ellos debemos dirigir +los ojos de la vigilancia y la mano de la justicia. + +--Si--contesto Fernando con su acostumbrada hipocresia.--Si; hay +insensatos que juzgan que para mi hay gloria, hay dignidad fuera de la +Constitucion, y estoy dispuesto a castigar a esos con mas rigor que a +los freneticos demagogos. Energia, energia es lo que quiero. + +--Senor, no tengo palabras con que abominar bastante la conducta de un +hombre muy conocido en Madrid; uno que ha tenido la osadia de usar, +profanandolo, el nombre de V.M. para disculpar sus horribles +maquinaciones. Ese hombre es mas criminal que los mayores asesinos, que +los mas rabiosos anarquistas; ese hombre corrompe al pueblo, corrompe a +la juventud exaltada; frecuenta los clubs ... Pero nada de esto seria +grave si no se atreviera a tomar en boca un nombre que aman todos los +espanoles como simbolo de paz y libertad. Ese hombre se llama Elias, y +es conocido por Coletilla en los clubs. + +--Pues a ese y a otros como ese es preciso exterminarlos--dijo el Rey, +usando su palabra favorita.--Esa canalla es la que mas dano hace a mis +intenciones, extraviando la opinion del pueblo. + +--Yo respondo, senor, que de esta vez hare todo lo posible para que ese +hombre no se escape. Ya otras veces se ha procurado prenderle; pero no +se como consigue evadirse de la Justicia, y pasea despues su cinismo por +todas las calles de Madrid, por todos los clubs. Esta vez no creo que se +nos escape. Ya daremos con el. Precisamente esta noche, Bozmediano, que +se hallaba en casa de Alava, me ha dicho que tuvo noticia del complot +pocas horas antes de haber sido intentado, por un sobrino del mismo +Coletilla, joven que el infame quiso poner al servicio de sus viles +propositos. + +--Pues es preciso premiar a ese joven--dijo Fernando, empenado cada vez +mas en disimular la agitacion que le dominaba. + +--Si, senor; es un joven de merito, segun me ha dicho Bozmediano, y muy +buen liberal. Antes de ocurrir este lance me lo habia propuesto para una +plaza de oficial en el Consejo de Estado, y lo he concedido. + +--Bien; me gusta que se premie esa clase de servicios. + +--Manana podre traer a V.M. un parte detallado de lo ocurrido esta +noche. Ademas, creo que el ministro de la Guerra no tardara, y el +enterara a V.M. de las precauciones que hemos tomado. + +--?Esta noche?--dijo el Rey con hastio. + +--Veo que V.M. quiere descansar. Por esta noche no hay nada que temer. +Puede V.M. reposar tranquilo. + +--Bien; puedes retirarte. + +Fuese el ministro, y es de creer que se fue satisfecho por haber dicho +cosas que solo en aquellos momentos de irritacion y sobresalto se +hubiera atrevido a decir al Soberano. Feliu era hombre timido, y es la +verdad que a su indecision se debieron muchos de los lamentables sucesos +ocurridos en aquel trastornado periodo. + +Cuando Fernando se encontro solo abrio una mampara, y Elias, que estaba +oculto, se presento. La imagen del consejero aulico daba pavor. Estaba +livido; le temblaban los labios, secos por el calor de un aliento que +sacaba del pecho el fuego de todos sus rencores. Crispaba los punos, y +aun se heria con ellos en la frente, produciendo el sonido desapacible +que resulta de la seca vibracion de dos huesos que se chocan. + +--?Ves?--le dijo el Rey, encendido de furor y dando en el suelo una +real patada, que estremecio la sala.--?Ves lo que ha pasado? ?Oiste? +Vuelve a decirme que todo era cosa segura, que confiara en ti, que tu lo +harias todo. iAh, que desgraciado soy!--anadio con desaliento.--iQue no +encuentre yo un hombre! iUn hombre es lo que yo necesito, un hombre! + +--Senor--murmuro Elias, alejado del Rey como el perro que ha recibido un +palo de su amo.--Senor, nos han vendido!... iEse sobrino mio, ese infame +nos ha vendido! + +--No--dijo Fernando con repentino acceso de ira;--tu, con tu imprudente +conducta, me has comprometido. Ya ves, todo el mundo sabe que eres +agente mio. ?No viste como con buenas palabras me lo dijo Feliu? iOh, le +hubiera arrancado la lengua! iTu me has vendido! + +--Senor--replico Coletilla con voz en que habia algo de llanto,--senor, +traspasadme el corazon, pero no digais que os he vendido. Yo no puedo +venderos. Abofeteadme; escupidme, senor, antes que decirme tal cosa ... +Vuestra causa ha sido siempre mi unico pensamiento; a ella me he +dedicado con toda la actividad de que soy capaz. Es que Dios, senor, +permite ciertas cosas; Dios pone a prueba nuestro temple y nuestro +valor. No me culpeis a mi, senor; yo os he servido como un perro. + +En aquel momento, podemos asegurarlo, Coletilla habria quedado muy +satisfecho si Fernando hubiera cogido en su cobarde mano la espada +augusta de sus mayores, atravesandole con ella. Pero Fernando no hizo +tal cosa. Coletilla sintio todo el menosprecio de su amo, y aquel +puntapie moral le lastimo mas que una punalada. El fanatico realista +hubiera visto con terror, pero no con asombro, que el Deseado le mandara +colgar de una almena o le hiciera apoyar la cabeza sobre el tajo feudal +para recibir el hachazo del verdugo. Acercose al Rey, se le arrodillo +delante, y dijo con gran energia: + +--Senor: yo os juro, en nombre de vuestros mayores, que esta derrota +aparente que hemos sufrido no es mas que el preludio de la gran victoria +que ha de poner remate a nuestra empresa. iYo os lo juro! Despreciad las +alusiones de Feliu, despreciadlo todo. Seguid; sigamos. Los leales +existen; solo falta el primer paso. ?Tropezamos esta noche? Manana no +tropezaremos: os respondo de ello, os lo juro. + +Levantose lentamente; hizo una profunda reverencia, inclinandose lo mas +que pudo, y se dirigio a la puerta, volviendo el rostro varias veces a +ver si el Rey le miraba. El Rey no le miro. Estaba muy ensimismado; de +vez en cuando heria el suelo con el pie, ocultando la cabeza entre las +manos sin decir palabra. Coletilla, desde la puerta, espero una mirada +del Deseado; no la consiguio, y fuese, sintiendo, al par de su +concentrada rabia, dolorosa impresion de agravios y desconsuelo que le +ponia en el corazon un dolor inaudito. + + + + + +CAPITULO XLII + + + +#Virgo potens#. + + +Lazaro quedo dentro de la casa de Alava durante los breves y angustiosos +momentos que duro la tentativa de lucha entre el pueblo y la tropa. +Sentian desde alli el rumor popular, y por instantes creyeron que habia +llegado la ultima hora de todos ellos. El objeto que alli reunia a los +ilustres personajes era tratar de los medios que podian emplearse para +impedir las frecuentes conspiraciones de Palacio. Pueden burlarse las +cabalas de un partido, de dos; pero contra las del Soberano, simbolo de +legalidad, ?que fuerza puede tener un Ministerio? Si hay algo mas +terrible que la anarquia, son las camarillas. Contra esto no hay arma +eficaz, a no ser el arma de un regicida. No podemos asegurar si en +aquellas reuniones se trato de poner en practica el articulo de la +Constitucion; idea que despues, con gran escandalo de Europa, se realizo +en las Cortes de Sevilla del ano 23. Pero si podemos asegurar que +aquellos hombres se ocuparon, con la afliccion y desaliento que era +natural, de los rumores de intervencion francesa, de las relaciones +secretas de Fernando con Luis XVIII, y, por ultimo, del ejercito de +observacion puesto por el Gobierno frances en la frontera con el +pretexto de cordon sanitario. + +Volvamos a nuestro cuento. Cuando termino el peligro y se alejo la +multitud, la mayor parte de las personas permanecieron en la +huerta, subiendo a la casa tan solo los tres que habian de figurar +en el reconocimiento ordenado por la autoridad. Todo se arreglo de +modo que en el parte del capitan general que habia de publicarse +al dia siguiente, no figurara la existencia de reunion secreta ni +cosa parecida. + +Al amanecer se fueron todos custodiados por la tropa y con mucho sigilo. +Lazaro, sin que nadie le custodiara, se fue a la calle del Humilladero. +Clara, que habia tenido noticia del alboroto de aquella noche, estaba en +la mayor inquietud. A cada ruido que sonaba en la calle se incorporaba +con grande agitacion y sobresalto. Deciale Pascuala mil cosas divertidas +para distraerla, y a cada momento le contaba las estratagemas que tuvo +que poner en juego para que su Pascual no se echara a la calle, teniendo +que encerrarle en la casa y esconderle la escopeta en lo mas profundo +del sotano. El tabernero, que en realidad era un hombre pacifico, viendo +que le cerraban la puerta y le impedian ir a cubrirse de gloria en las +calles, se bebio lo mejor de su comercio, y sin hacer alborotos, porque +tambien eran pacificas las monas que cogia, se tendio en el banco y +empezo a roncar de tal modo, que parecia su voz una burla durmiente del +ronquido popular que sonaba en las calles. + +Espero Clara toda la noche con mortal inquietud; paso una hora y otra +hora, y rezo todas las oraciones que sabia, sin olvidar las que le habia +ensenado dona Paulita. Su buen amigo no volvio hasta la manana. Cuando +ella vio que no estaba herido, que no le faltaba ningun brazo, ni media +cabeza, ni tenia en el pecho ningun tremendo, sangriento agujero, como +ella habia sonado con horror, se quedo tranquila y en extremo contenta. + +--iSi vieras lo que he hecho esta noche!--dijo Lazaro, sentandose +fatigado y sin aliento junto al lecho.--He salvado la vida a mas de +veinte personas, los hombres mas esclarecidos de Espana. Iban a ser +villanamente asesinados esta noche. + +--iJesus!--exclamo Pascuala, llevandose las manos a la cabeza.--iQue me +alegro de que mi Pascual no hubiera salido! Si sale, me lo asesinan. + +--Una infernal maquinacion estaba preparada para matarlos en un sitio +en que estaban reunidos. Todo por ese hombre malvado ... iSi vieras +que tumulto! + +--iAh, no salgas, por Dios!--dijo Clara. + +--Es preciso salir. Se que tratan de prender a mi tio, que tratan de +hacerle justicia. Lo merece, es cierto; pero yo que hice cuanto pude +para impedir la realizacion de sus inicuos planes, tratare tambien de +salvarle a el. Es hermano de mi madre. Si avisandole que tratan de +prenderle se salva, y no le aviso, mi conducta es criminal. Es un +infame, con vergueenza lo confieso; pero si no impido su persecucion y su +muerte, tendre remordimientos toda mi vida. + +La huerfana no pudo resistir un sentimiento de lastima y piedad hacia +aquel hombre excentrico que, sin dejar de ser su tirano, habia sido su +protector y el amparo de su ninez. + +--Si, si; ve--dijo.--iPobre hombre! ?Que ha hecho? Pero no vayas tu; ?no +podrias mandarle un recado? + +--Yo mismo debo ir. Volvere pronto; no temas nada. ?Que me puede +suceder? + +--iAy, Dios mio! Todavia me parece que siento aquellos gritos de anoche +... ?Y si se enfada contigo y te rine? + +--?Quien? + +--iEl! Ese hombre, que debe estar mas rabioso que nunca. + +--No me importa. Hoy sera la ultima vez que le vea. + +--?Y si vas a la casa y encuentras a las dos senoras, y dona Salome te +dice algo que te ofenda, y te habla de mi diciendo que soy incorregible? + +--Si me dice algo que me ofenda, me importara poco; pero si me habla de +ti, pienso que sera la ultima vez que se atreva a pronunciar tu nombre. + +--?Y si descubren que estoy aqui y vienen las tres a atormentarme +diciendome que soy muy mal educada? iOh!, si las veo entrar, me muero. + +--No vendran--indico Lazaro sonriendo.--Y si vienen, estare yo aqui. + +--Ve entonces--dijo Clara con una melancolia que detuvo al aragones un +momento y quebranto un poco su resolucion irrevocable. + +--Adios ... es preciso. Volvere pronto. + +No quiso esperar mas tiempo; salio y dirigiose a la inquisicion de la +calle de Belen. Las ocho serian cuando entro en casa de las +nobilisimas damas. Paz y Salome no estaban alli, porque habian salido +a buscar casa. Cuando la devota abrio la puerta y vio a Lazaro, su +sorpresa y su turbacion fueron tales, que permanecio buen rato sin +decirle palabra, mirandole bien, como si creyera que aquella imagen +era el efecto de una vision. + +--iAh!--exclamo, cerrando la puerta, una vez que Lazaro estaba +dentro.--Yo crei que no le veria a usted mas. + +Sintio el joven un alivio cuando supo que las dos arpias estaban fuera. +Dona Paulita le inspiraba respeto y gratitud, pues no habia oido jamas +la menor recriminacion en su boca, ni Clara le habia dicho que tuviera +queja ninguna de ella. El recuerdo de la escena y dialogos misteriosos +ocurridos algunas noches antes, le puso muy pensativo. Sin saber por +que, cuando se vio solo en aquella casa sombria, en compania de aquella +mujer palida, con la vista extraviada y el rostro enflaquecido por tres +dias de delirio y calentura; cuando noto sus ligeras convulsiones, su +agitada respiracion, su mirada viva, sin saber por que, lo repetimos, +tuvo miedo. + +--?Esta mi tio?--pregunto.--Tengo que verle. + +--No esta; desde ayer no parece. + +--iQue contrariedad! Tengo que verle hoy mismo. + +--Tal vez venga a la hora de comer. + +--No quisiera esperar; he de verle antes. Ademas, yo no como aqui; yo no +vuelvo aca, senora ... Ahora me despido de usted para no volver mas. + +Dona Paulita se quedo mirando al joven como si oyera de sus labios la +cosa mas inverosimil y mas absurda. + +--iPara no volver!--dijo cerrando los ojos.--No, no lo puedo creer; no +es cierto. + +---Si, senora; es cierto. Yo no puedo estar en esta casa ni un dia mas. +Adios, senora. + +--Lazaro--murmuro la devota, asiendose al brazo derecho del joven como +un naufrago que encuentra una tabla en momentos desesperados.--iUsted se +va ... se va! Y yo me quedo aqui para siempre. iOh!, quiero morirme mil +veces primero. + +El joven estaba confundido. Aterrabale la actitud dolorida de la mujer +mistica, sus labios tremulos y secos, la expresion de su rostro, que +anunciaba la mas grande desesperacion. + +--Yo soy una muerta, yo no vivo--dijo ella.--Yo no puedo vivir de esta +manera ... Ya le dije a usted que no era santa, y icuan cierto es! Hace +tiempo que me he transformado ... Puedo nacer a la verdadera vida, puedo +salvarme, puedo salvar mi alma, que va a sucumbir si permanezco de este +modo. Yo espero vivir.... Al ver que usted tardaba, la esperanza comenzo +a faltarme; pero usted ha venido. ?No puedo creer que Dios me lo ha +enviado? Hay cosas que nosotras no podemos decir; pero yo las digo, +porque me siento destrozada interiormente. Ha llegado para mi el momento +de dejar una ficcion que me mata; yo no se fingir. Crei que Dios me +reservaba para una vida ejemplar, de continua devocion y tranquilidad; +pero Dios se ha burlado de mi, me ha enganado, me ha hecho ver que la +virtud con que yo estaba tan orgullosa no era otra cosa que una farsa, y +aquella aparente perfeccion un desvario. Yo no habia vivido aun, ni me +habia conocido. No puedo estar mas aqui; porque esto seria prolongar +este engano, que antes fue mi mayor placer y ahora mi mayor martirio. + +--Senora--dijo Lazaro, que comprendio al fin toda la profundidad del +nuevo caracter de la devota, y vio claro en lo que antes era para el un +misterio.--No se agite usted sin razon. Sea usted libre y no sacrifique +su felicidad a exigencias de familia. Las dos senoras que viven con +usted son muy intransigentes. + +Queria el joven evadirse, con esta salida, de la contestacion enojosa +que las palabras y la actitud de la santa parecian exigir. + +--No me importa su caracter--dijo esta.--Yo las quiero, son mis +parientas y companeras de toda mi vida. Despues que yo tome una +resolucion irrevocable, poco me importa lo que ellas puedan decir o +hacer. Yo estoy decidida, Lazaro. + +Y en vano buscaban sus ojos en el semblante del joven indicios de los +sentimientos que con tanta ansiedad le pedia. El hacia esfuerzos por +permanecer inmutable ante aquella santa mujer, agitada por las +alternativas de un arrebato mistico; y no sabiendo que decir, dio un +paso hacia la puerta. + +--No--dijo la devota, deteniendole con mas fuerza. ?Marcharse usted? iQue +idea! ?Que va a ser de mi? iSola para siempre! La muerte lenta que me +espera es peor que si ahora mismo me matara usted ... iY decia que era +agradecido! Usted es la misma ingratitud. Siempre lo he creido. Hay +personas que no merecen recibir la mas ligera prueba de afecto. Usted es +uno de esos. Y, sin embargo, por una fatalidad que nos cuesta tantas +lagrimas, siempre van dirigidos los mas grandes tesoros de amor a las +personas que menos los merecen. + +--No, por Dios; no me llame usted ingrato respondio Lazaro, viendo que +era ya imposible evadirse a las declaraciones que la teologa exigia de +un modo tan apremiante.--Yo no soy ingrato, y menos con usted, que tan +bondadosa ha sido conmigo. + +--Si usted olvidara eso, seria el mas infame de los hombres. A pesar de +todo, siempre crei que no era usted tan malo como decian. Usted sera +bueno; la felicidad hace buenas a las personas. Yo tambien espero serlo +... iAh! ?No sabe usted en que he pensado? He tenido estos dias llena la +cabeza con unas ideas ... No lo puedo contar. ?Sabe usted? Pienso que +estoy destinada a largos dias de paz y felicidad, de que disfrutara +alguien conmigo. + +--?Que es eso?--pregunto Lazaro, algo tranquilizado por la esperanza de +que aquella nueva idea apartaria la conversacion del fastidioso tema por +que habia empezado. + +--Es--continuo la santa con una amabilidad forzada que la hacia mas +lugubre,--es que yo he pensado que no puede existir perfeccion mayor que +la que ofrece la vida domestica con todos los deberes, todos los goces, +todos los dolores que en si lleva la familia. iAy!, meditando sobre esto +he comprendido la esterilidad de mis rosarios, de mis rezos. ?Que estado +puede igualarse por su dignidad y nobleza al estado de la esposa, de +cuya solicitud penden tantas felicidades, la vida de tantos seres? + +--Efectivamente, senora--dijo Lazaro muy confuso;--eso es cierto. Pero +las personas que, como usted, se elevan tanto por la meditacion y la +abstraccion; que se libran de las flaquezas humanas por su fortaleza, +son mucho mas perfectas. + +--?Perfectas? iQue loco es usted! ?Y que ha dicho usted de flaquezas? +?Llama usted flaquezas a la verdad de nuestra naturaleza, que se +manifiestan como Dios las ha criado? + +El aturdimiento del joven no tuvo limites. + +--Aspirar a hacer la felicidad--continuo ella--de muchos seres por el +amor y los lazos de la familia, ?es eso lo que usted llama flaquezas? + +--No, senora; eso no. + +--iOh! Usted se va a asustar de lo que le voy a decir. No lo creera +usted; es inconcebible. + +Lazaro, que creia ya que dona Paulita Porreno no podia decir nada mas +inconcebible, temblo ante la promesa de nuevas y mas extranas +confidencias. + +--Para realizar la felicidad y la paz con que yo he sonado, no basta el +amor; es decir, que para evitar mil irregularidades y disgustos es +necesaria ademas otra cosa. Cuando en la vida ocurren dificultades, el +mutuo amor se ve diariamente acibarado. Tiembla el uno por el otro; +tiemblan los dos por los hijos; la felicidad se ve comprometida a cada +instante; asusta el dia de manana; se tienen remordimientos de haberse +unido. Yo he comprendido esto a fuerza de imitacion, y tambien me parece +que lo he leido en no se que libro. + +--Es verdad, senora; yo comprendo lo que usted quiere decir--observo +Lazaro, admirado de tanta sabiduria. + +--Pues yo voy a decir a usted una cosa que le sorprendera mucho, +Lazaro--dijo Paulita, dirigiendo hacia el joven toda la melancolia y el +suave interes de su mirada. Voy a decirle a usted una cosa que le +sorprendera sobremanera: yo soy rica. + +Efectivamente, Lazaro se quedo absorto. + +--Si--continuo ella,--yo soy rica. Usted se maravilla. Conociendo la +vida que llevamos ... Este es un secreto que solo confio a quien debo +confiarlo: a usted, unica persona que ... El uso que yo pienso hacer de +esa riqueza, ya usted lo ha comprendido. Yo no debo hacer declaraciones +innecesarias. Nosotros nos hemos comprendido, hemos confundido nuestros +propositos en uno solo, ?no es verdad? + +--Si, senora--dijo Lazaro, por contestar de algun modo a aquella +profundisima y grave pregunta. + +--Yo soy rica. Hace poco hubiera dejado perder mi fortuna sin cuidado +ninguno. Siempre he despreciado todo eso. Pero hoy no; hoy pienso en ese +tesoro como un medio de vida. Para mi nada quiero; pero los hombres que +tienen ambicion necesitan todo eso. Lo necesitamos, ?no es cierto? + +Lazaro, despues de un momento de angustiosa vacilacion, dijo otra vez: + +--Si, senora. + +--Era yo muy nina--continuo la dama;--habia muerto mi tio; reinaba en +la casa la mayor desolacion; nos preparabamos a mudar de habitacion; ya +eramos pobres. Mi tia y mi prima estaban llorando; pero al mismo tiempo +muy ocupadas en la mudanza y en recoger los pocos muebles que nos +quedaron despues del embargo. En un viejo reclinatorio de nogal habia +hecho yo un altar, donde rezaba mucho. Tenialo cerrado por las noches, +y al abrirlo por las mananas, al ver mis santos y mis imagenes, me +parecia tener alli un pedazo de cielo. Aquel dia fue muy triste para +mi, porque tuve que desclavar mi altar del sitio donde estaba, y muchos +santos se me rompieron, dejando en el mueble el pedazo por donde +estaban pegados. En esta operacion senti que cedia bajo mi mano la +tabla del fondo, y quedaba descubierto un hueco. En este hueco habia +una cajita muy bella de madera labrada. Trate de abrirla y la abri sin +esfuerzo: estaba llena de dinero, casi todo en onzas muy antiguas. +Cerre la caja; ajuste la tabla que cubria el hueco, dejandola +cuidadosamente como estaba, y me calle. Trajeron el mueble a esta casa, +y en mi cuarto ha estado hasta hoy. Al principio mire aquello como un +juguete, como una reliquia. De noche, en el silencio de esta casa, lo +abria, contemplando con estupor las hermosas monedas que dentro habia. +Varias veces trate de revelarlo; pero me detenia un recelo +supersticioso. A veces sonaba con fundar algun dia una obra piadosa. No +he tocado nunca aquel dinero, y a pesar de la estrechez con que hemos +vivido, jamas me atrevi a gastar ni un solo doblon. Me parecia que +debia guardar aquello para otros dias, que yo esperaba sin saber +por que. Por instinto lo conservaba intacto, aunque pensaba que jamas +cambiaria de estado. El tesoro existe en el mismo sitio en que lo +encontre. Ha llegado el momento de usarlo para las necesidades de +nuestra vida. Es mio; ?puedo dudarlo? Pertenecia a alguno de mis +parientes, que lo deposito alli para tenerlo seguro. A mi me pertenece +ahora; a mi, que lo encontre. Dare, sin embargo, la mitad a mi prima y +a mi tia, y si me acusan de no haberlo mostrado antes, les dire que, a +no haberlo conservado, me seria hoy imposible labrar las felicidades +que pienso labrar, y dar a mi vida y a la vida de otros la expansion +que necesitan. Lazaro no quiso agravar la situacion, y repitio: + +--Si, senora. + +La devota entro en su cuarto y volvio al poco rato con una cajita que +mostro al joven, diciendo carinosamente: + +--Aqui esta. Es mia, es nuestra. + +Y al decir esto se acerco a el con la caja, sostenida en las dos manos y +apoyada en el seno. La caja tocaba al pecho de Lazaro, y este sentia el +empuje con tanta fuerza, que, por no caer, tuvo que dar un paso atras y +extender los brazos hasta tocar los hombros de la santa. + +--Hace usted bien--dijo el aragones.--?De que sirve guardar ese dinero, +que puede ser util a usted y a otros? + +--Si--contesto Paulita con efusion.--Es nuestro. Ya no sabia Lazaro que +partido tomar. Se decidio a concluir de una vez aquella penosa +situacion. + +--Senora--dijo,--yo me retiro. Es preciso que me retire.... + +--Si--contesta ella,--y yo tambien. Vamos. Nos iremos juntos. + +--iUsted, senora, usted...!--exclamo Lazaro descompuesto. + +--Si, los dos. Vamos. + +--Senora, usted delira. Eso es imposible. + +--iImposible, imposible! No podemos quedarnos aqui. + +--Es preciso que nos separemos, senora. Otra cosa seria una +inconveniencia y una desgracia tal vez. + +--?Que dices?--balbuceo la santa con extravio. Su aspecto en aquellos +momentos infundia temor. Asemejabase a los enfermos atacados de +epilepsia cuando estan a punto de caer en un angustioso paroxismo. Una +contraccion, producida, al parecer, por el habito de la sonrisa; una +tension violenta de los parpados, como quien expresa el ultimo grado del +asombro; palidez mortal, interrumpida por subitas inflamaciones de +rubor; voz semejante a un quejido fatigoso y animada de repente con +vibracion desentonada, eran los caracteres de su dolencia, proxima a +llegar al periodo de mayor exacerbacion. + +--?Que dices?--repitio despues de una pausa. + +--Usted esta enferma, muy enferma, senora--dijo Lazaro, que empezo a +creer que dona Paulita deliraba o estaba loca. + +La mujer mistica sonrio de un modo inefable mirando al cielo y +estrechando contra su pecho la caja del tesoro, como si fuera la persona +del mismo Lazaro. Despues tomo al joven por el brazo, y atrayendole +suavemente, dijo: + +--Vamos, no entraremos mas en este sepulcro. + +--Usted no debe salir, no puede salir. ?Que diran esas senoras? Calmese +usted, por Dios, y reflexione.... + +--Vamos. + +--?Adonde hemos de ir? iLos dos! ?No ve usted que eso es imposible? +?Para que? ?Para que nos vamos juntos? + +Al oir esto, la devota se conmovio de pies a cabeza. Como si toda la +pasion acumulada y oculta en tantos anos brotara en ella de una vez con +violenta sacudida, exclamo con fuerza: + +--iNecio!, ?no ves que te adoro? + +Lazaro quedo petrificado. La dama habia hablado con toda la expresion de +la verdad humana; se habia revelado en un solo esfuerzo y del modo mas +categorico. Aquella violenta confesion la dejo postrada y sin aliento, +como si con sus palabras exhalara la mitad del alma. Lazaro le dijo con +mucha vehemencia: + +--No lo merezco, senora. Yo soy muy inferior a usted; yo soy un +miserable, indigno de esa pasion. Pero no puedo estar aqui mas. Ahora +mas que nunca es mi deber declarar que soy el mas malvado de todos los +hombres si no me aparto de aqui al instante. Obstaculos terribles que yo +no puedo ni podre nunca vencer se oponen a que yo manifieste nunca otra +cosa. Separemonos para siempre; otra cosa es imposible, imposible, +imposible.... + +Dijo esto con mucha energia, y se disponia a marcharse. La devota hizo +un gesto angustioso, cual si quisiera hablar. Parecia que despues de lo +que dijo habia quedado muda. Al fin pudo proferir estas palabras: + +--Ven ... oye ... vamos.... + +--iJamas, senora, jamas!--exclamo el joven, dirigiendose hacia la +puerta. + +La devota inclino la cabeza, agito los brazos, soltando la caja; se +doblego despues de vacilar un momento, retrocediendo y avanzando; dio +un grito y cayo al suelo. Su cuerpo hizo retemblar el piso; las monedas +se esparcieron en derredor suyo; movio repetidas veces la cabeza, +afectada, al parecer, de un profundo dolor interno; llevose ambas manos +al pecho, crispando los dedos, y al fin quedo quieta, sin mas +movimiento que las expansiones violentas de su pecho, sacudido por una +respiracion fuerte y ruidosa. Acudio Lazaro a levantarla con presteza, +y en el mismo momento se oyo el ruido de una llave y entraron muy +tranquilas Salome y Maria de la Paz. + +Juzgese lo extrano de aquella aparicion y de aquella escena: Paulita, +tendida, con los sintomas de un grave accidente; Lazaro, demudado y +confuso; gran cantidad de monedas de oro, cosa desconocida en aquella +casa, derramadas con abandono por el suelo, y las dos arpias en la +puerta, mirandose como dos espectros. + +El primer objeto que atrajo las miradas de Salome fue el oro esparcido; +su primer movimiento fue lanzarse sobre el y empezar a recoger las +monedas, arrodillada en el suelo. Paz miro a Lazaro, se puso livida de +miedo; miro a la devota, se lleno de ira, dio algunos pasos, y +recobrando la majestad de su caracter, pregunto: + +--?Que es esto? + +--Senora--dijo Lazaro, procurando dominar su situacion,--un triste +suceso ... Dona Paulita esta muy enferma ... Le ha dado un +accidente. Estabamos hablando.... ique conflicto! Ahora mismo, ahora +mismo ha caido. + +--?Pero ese dinero...?--dijo Paz. + +--Es suyo. + +--iSuyo!--exclamo la arpia con codicia. + +Y volviendose a Salome, que recogia el oro, anadio: + +--Damelo, damelo; yo he de guardar eso. + +--Yo lo guardare. + +--?Pero de donde ha sacado ella ese dinero?--dijo la otra. + +Lo tenia hace mucho tiempo contesto Lazaro, procurando, mientras las +Porrenas se ocupaban del oro, prestar algun alivio a la pobre enferma. + +Paz, de rodillas, recogia monedas; Salome, de rodillas, recogia tambien; +pero la gruesa, con su pesada mano, no igualaba en presteza a la +nerviosa, que iba mas ligera y cogia dos piezas en lo que su tia +atrapaba una. Salome parecia una loca. La mano izquierda de Paz, cuando +recibia de la derecha una nueva onza o doblon, se cerraba, apretando los +robustos dedos y aferrandose sobre el oro con la firmeza y el ajuste de +una maquina. Al fin iban desapareciendo del suelo las aureas piezas. +Quedaban cuatro, tres, dos; quedaba una. Las manos de entrambas Porrenas +se lanzaron con presteza brutal sobre la ultima, y cayeron una sobre +otra, aplastandose alli mutuamente en repetidos golpes. Las dos ruinas +se miraron: parece que se querian tragar mutuamente. ?Cual de los dos +caracteres venceria al otro? Paz estaba hinchada de colera, de orgullo; +estaba amoratada, apopletica. Salome estaba amarilla y jadeante de +rencor, envidia y ansiedad. Sus labios, entreabiertos, mostraban los +blancos y finisimos dientes, como si quisiera infundir miedo a su rival +con aquella arma. Las dos estaban de rodillas y apoyadas en las manos, y +en aquella actitud, semejante en algo a la de las esfinges, las dos +arpias, revelando con intempestivo vigor sus encontradas pasiones, eran +como bestias feroces. Despues de un rato de silencio, en que todas las +fuerzas de la envidia humana se midieron de una mirada con todas las +fuerzas del orgullo, la pantera dijo a la foca: + +--iEsto es mio! + +--iTuyo! ?Que dices, imbecil? Esto es mio: era de mi padre ... Yo se que +lo habia guardado en alguna parte; pero no sabia yo donde estaba. + +--iVanidosa!--dijo Salome, adelantando un brazo y una pierna.--Tu +nos has sumergido en la pobreza; tu tenias escondido este dinero. +iQue infamia! + +--iHipocrita!--exclamo Paz retrocediendo,--quitate de mi presencia. +Dame ese dinero; no nos robes otra vez. Esto es mio. + +--Era de mi padre: yo lo heredo. ?Que tienes tu que ver con esto? Dame +ese dinero. + +Paz vio a Salome cerca de si. Alzo su brazo derecho y sacudio con +poderoso empuje la mano contra la cara de su sobrina, dandole un bofeton +tan fuerte, que esta cayo al suelo como herida por una maza. Pero se +irguio sobre sus piernas, vacio en el bolsillo las monedas que tenia en +la mano, se retiro un poco, como los carnivoros cuando van a dar el +salto, y se abalanzo hacia su tia. Antes que esta pudiera defenderse, +los diez dedos puntiagudos y como acerados de su contraria estaban sobre +su cara, pegados cual si tuvieran un gancho en cada falange. Clavo las +unas con frenesi en las carnosas mejillas y tiro despues, dejando ocho +surcos sangrientos en la faz augusta de la vanidosa. Lanzo esta un grito +de dolor. Lazaro tuvo que intervenir, y mientras levantaba del suelo a +Paz, recogio la nerviosa todas las monedas que su rival dejo caer en el +combate; se envolvio en un manto con presteza convulsa, y apretandose el +bolsillo, salio corriendo de la sala, tomo la escalera, descendio por +ella y huyo. + +Lazaro no quiso presenciar mas tiempo aquella escena. Vomitaba la vieja +su ira contra el, le decia las mayores injurias, le llamaba cobarde, +mandandole perseguir a su sobrina. El joven no podia resistir mas el +horror que le inspiraba aquella casa maldita. Miro a la devota, que +permanecia aun sin movimiento, y afligido por la sin igual desventura de +mujer tan infeliz, salio de la casa. + + + + + +CAPITULO XLIII + + + +#Conclusion.# + + +Deseoso Lazaro de ver a su tio aquella manana, fue a casa del abate +Carrascosa, y alli encontro otra escena de desolacion. Estaba el ex +abate en su cuarto, sentado en una silla, con los pies sobre la +traviesa, en tal actitud, que parecia un pajaro posado sobre una rama. +Apoyaba los codos en las rodillas, sustentando la cabeza con las manos, +como si quisiera apuntalarla. Su expresion de tristeza era tal, y le +hacia tan raro, que el joven no pudo menos de preguntarle: + +--?Que tiene usted, don Gil? + +--iAy, don Lazaro, que iniquidad! Se ha marchado. ?Ve usted que +iniquidad? iYo, que la queria tanto! ... + +Lazaro comprendio que dona Leoncia, el avecilla vizcaina, habia volado. + +--?Pero como ha sido eso? ?Que motivo...? + +--iEs la mas horrible conspiracion! ... Ese chisgarabis, ese tunante, el +poetastro que vivia en ese cuarto, se la ha llevado. iQue horror! +iSiempre he aborrecido de muerte a los copleros! + +--Consuelese usted, don Gil. Vamos a otra cosa. ?Sabe usted donde +esta mi tio? + +--Si le digo a usted que no he visto iniquidad semejante--murmuro el +abate, sin hacer caso de la pregunta. Y tenia una herencia, un +legadillo.... iMaldito catacaldos! + +--Esa es la vida, don Gil.... Hay que conformarse. + +--Tenia un legadillo.... Yo lo descubri en la covachuela. + +--Conque diga usted: ?donde podre encontrar a mi tio? + +--Yo ... si he de decir a usted la verdad--prosiguio el abate, abstraido +por su desgracia,--no lo siento por ella, porque al fin y al cabo ... +pero tenia un legadillo.... + +--?No me responde usted? + +--Tenia un legadillo.... + +--Es imposible sacarle una respuesta. + +--Tenia un legadillo.... + +Comprendio Lazaro que era inutil toda indagacion. Salio de la casa, +dejando al abate en la misma actitud de mochuelo posado, y se fue a la +calle del Humilladero, donde encontro a Bozmediano, que le esperaba con +inquietud, y al verle llegar, le dijo: + +--Amigo, le persiguen a usted. Es preciso tomar precauciones. + +--?Quien me persigue? + +--Facil es comprender que habra personas disgustadas por lo que +hizo usted anoche. Esas personas le persiguen a usted; yo estoy +seguro de ello. + +--Ya comprendo--repuso Lazaro.--?Pero que me importa? + +--Hay que tomar precauciones, porque si se vengan, sera de un modo +terrible. Mucho cuidado. Ahora han estado en la taberna cuatro personas, +que creo han traido el encargo de ver cuando entraba y salia usted. Me +parece que lo mejor es que se marchen ustedes esta noche misma de +Madrid. Una vez que esten fuera y lejos.... + +--iQue contrariedad! Pero yo deseo salir. Nos marcharemos. + +--Pues entretanto no salga usted a la calle. Yo arreglare el viaje, y lo +hare de modo que nadie lo sepa. Se que le buscan a usted, y los que le +buscan saben hacer las cosas. + +--?Y como han averiguado que estoy aqui? + +--Dejemos eso. Hay que partir esta noche o manana mismo. Aqui no esta +usted seguro. Mucho cuidado ... Yo volvere, y veremos el modo de salir +sin peligro. Creo que se conseguira. Hasta luego. + +Retirose Bozmediano, y Lazaro entro a ver a Clara + +--?Las encontraste?--le pregunto la sobrina de Coletilla con curiosidad +y cierto temor. + +--Si--contesto el sonriendo al recordar la escena de las monedas, que +refirio despues sin omitir el extrano incidente de dona Paulita. + +Oyo Clara con mucho interes este ultimo punto, y despues dijo con +tristeza: + +--Ya lo sabia. + +--?Como? ?Ella te ha dicho algo? + +--No; pero lo he conocido, me lo habla figurado. Tenia una sospecha ... +Aquella mujer es muy rara. iSi vieras que miedo me daba cuando se ponia +a orar, quedandose mucho tiempo quieta e insensible, como si estuviera +muerta! Se ponia de rodillas, miraba al techo, y asi estaba dos o tres +horas sin moverse, y hasta parecia que no respiraba. La tocaba yo, y +nada; la llamaba, y no respondia. Por fin, despues de mucho tiempo, +daba un suspiro y volvia en si. + +--?Y eso le pasaba con frecuencia? + +--Si; muchas veces. + +--Hay una enfermedad--dijo Lazaro--que llaman la catalepsia, y consiste +en un paroxismo, durante el cual la persona pierde el movimiento y el +habla, quedandose como muerta. Dicen que una de las causas que motivan +esta enfermedad es el misticismo religioso y el habito de los extasis +y visiones. + +--Eso sera lo que tiene. iPobre Paulita! + +Aquella noche estaban los dos en el mismo cuarto, sentados junto a una +escasa lumbre. Clara se habia levantado completamente restablecida. +Lazaro revolvia en su imaginacion los peregrinos incidentes de los dias +anteriores. Los dos estaban muy tristes; se comunicaban mirandose su +tristeza, y callaban. Tal vez pensaban en planes para lo futuro; quizas +ella estaba inquieta por la situacion dificil en que uno y otro se +encontraban. Entonces entro Pascuala y dijo: + +--iQue miedo! Desde el anochecer estan paseandose por delante de la +puerta unos hombres. Esta tarde vinieron tambien. iQue fachas! A veces +se paran a mirar _pa_ dentro, y me temo que si viene Pascual y los ve se +va a armar una ... iporque tiene un genio! ... se creera que vienen por +mi ... porque como es una asi ... tan guapetona ... + +--Cierre usted la puerta. + +--Ya cerre. + +Clara se quedo palida como un difunto. Ya le parecia que por ventanas y +puertas entraba una horda de facinerosos armados de punales, pistolas, +cuerdas y otros instrumentos horribles. + +--Cierra bien. Apaga esa luz. ?Si se iran a entrar por esa +ventana?--dijo senalando un tragaluz por donde el gato, que tanto +respeto inspiraba al senor de Batilo, entraba con dificultad. Aquel +tragaluz daba a un patio perteneciente a la misma casa. + +Batilo, que sin duda entendio lo del peligro en que los jovenes se +hallaban, y queria probar que, aunque misantropo, era un perro +resuelto a todo, ladro en un tono que queria decir: "Nada hay que +temer mientras este yo." + +Un poco mas tarde, Clara, que miraba con recelo aquel tragaluz +maldecido, se estremecio con horrible sacudimiento, dio un grito muy +agudo y sus ojos expresaron el pavor mas grande. + +--?Que tienes, que hay?--dijo Lazaro con sobresalto. Clara, tal vez +dominada por el miedo, habia creido ver instantaneamente en el tragaluz +los ojos vivos, la nariz puntiaguda de Elias Orejon, su tirano y +protector. + +--?Eres tonta?--le dijo Lazaro.--?No ves que eso es efecto del miedo? + +El miro y examino atentamente: no habia nadie. Salieron al patio, que +estaba lleno de escombros y de lena, y tampoco vieron nada. +Indudablemente habia sido efecto del miedo. + +El dia siguiente paso sin ningun suceso notable, y al anochecer llego +Bozmediano. Lazaro, desde que le vio entrar, conocio que no estaba +tranquilo. + +--?Que hay? + +--Mucho peligro. Le acechan a usted. Yo he venido acompanado, por temor +de tener algun encuentro. Pero no tema usted. He traido bastante gente y +estamos seguros. Ahora mismo se van a marchar ustedes. + +--?Y saldremos ahora mismo?--dijo Clara con alegria, esperando no ver +mas aquel tragaluz y dejar para siempre a Madrid. + +--Si, ahora mismo. Ya les he preparado un coche para que vayan de aqui a +Torrejon, donde tengo yo una casa. Alli pueden descansar hasta pasado +manana, que pasa por alli una diligencia para Alcala, y de Alcala pueden +dirigirse a Aragon cuando quieran. + +--?Y cuando llegaremos a Torrejon? + +--Antes de que amanezca. Van ustedes en un coche de mi casa y con gente +de mi confianza. No tienen nada que temer: buenas mulas y buena +compania. En Torrejon estan ustedes seguros ... Aqui ... no lo creo. Es +preciso salir de esta casa y de Madrid inmediatamente. + +--Pues vamos--dijo Lazaro con resolucion.--No perdamos tiempo. + +Rapidamente se prepararon uno y otro. + +--?No hay una puerta que de a otra calle?--pregunto Bozmediano a +Pascuala. + +--Si, senor; pero hay que pasar por la casa del carbonero, que tiene +salida a la otra calle. + +--Bien; por ahi saldremos. El coche espera en las afueras del portillo +de Gilimon. Los hombres que yo he traido estan en la tienda. Que entren, +y saldremos todos por esa otra calle. + +Pocos momentos despues salian todos, incluso el perro de las +Porrenas, a quien Clara no quiso abandonar. Despidieronse los +viajeros de Pascuala, y se dirigieron, acompanados de Bozmediano y +su gente, al portillo de Gilimon. Muy aprisa, por no dar lugar a que +algun curioso los descubriera, subieron al coche. El cochero y su +zagal iban en el pescante; un criado, hombre fuerte, armado de fusil, +iba dentro con Lazaro y Clara. Despidiolos Bozmediano muy +cordialmente y un tanto conmovido, y partio el coche por la ronda +para tomar la carretera de Aragon. + +Tantas precauciones no eran inutiles, y es seguro que sin ellas habrian +tenido los fugitivos un mal encuentro, y quizas alguna desventurada +aventura que hubiera desviado las cosas del buen camino que llevaban. La +inquietud de Lazaro y los sustos de Clara no concluyeron hasta mas alla +de Alcala; y habia realmente motivo para ello, porque el jurar de +Coletilla contra su sobrino era tal (segun informes adquiridos por el +autor), que habia jurado quitarle la vida. Pero Dios lo dispuso de otra +manera, y llevo sanos y contentos a la villa aragonesa a los dos +principales personajes de esta veridica historia, los cuales, una vez +descansados del viaje y repuestos del susto, no pensaron mas que en +casarse; acertada idea que a toda persona en aquellas circunstancias se +le hubiera ocurrido. En ningun apunte de los que el autor ha tenido a la +vista para su trabajo consta el dia en que se casaron; pero esta probado +que no esperaron mucho tiempo, y que tuvieron venturosa sucesion. De +esto son pruebas evidentes varios mocetones que, anos adelante, vieron +Bozmediano y el autor en un viaje que hicieron a un lugar de Aragon para +asuntos que no vienen al caso. + +Como se acomodo Lazaro en su pueblo y que medios de subsistencia pudo +allegar, es cosa larga de contar. Baste decir que renuncio por completo, +inducido a ello por su mujer y por sus propios escarmientos, a los +ruidosos exitos de Madrid y a las lides politicas. Tuvo el raro talento +de sofocar su naciente ambicion y confinarse en su pueblo, buscando en +una vida obscura, pacifica, laboriosa y honrada la satisfaccion de los +mas legitimos deseos del hombre. Ni el ni su intachable esposa se +arrepintieron de esto en el transcurso de su larga vida. Asi, en tan +dilatado periodo, el nombre de nuestro amigo, que habia estado en +candidatura, digamoslo asi, para entrar en la celebridad, no figuro en +la _Guia Oficial_, ni en listas de funcionarios, ni en corporaciones, ni +en juntas, ni en nada que pudiera hacerle traspasar las fronteras de +aquel reducido termino de Ateca. Con paciencia y trabajo fue +alimentando la exigua propiedad de sus mayores, y llego a ser hombre de +posicion desahogada. + +Asi me lo ha contado Bozmediano, de quien recibi tambien noticias muy +interesantes de los demas personajes de esta historia. Especial deseo +tenia yo de saber algo de Coletilla; y un dia que la suerte me deparo +un buen encuentro con don Claudio y sacamos a colacion los sucesos que +referidos quedan, me vino a las mientes Coletilla, y hablamos +largamente de el. + +--Ya el demonio se lo llevo--me dijo mi amigo.--Parece que aquel hombre +excentrico recibio el mas horrible castigo que, dado su caracter, podria +recibir. El Rey le desprecio despues del triunfo de 1824. Un dia se +empenaba Elias en ver al Rey; venia de la faccion; habia luchado por el +absolutismo como semejante hombre podia luchar por semejante causa. +Fernando, entre cuyos vicios descollaba la ingratitud, mando salir +expresamente al lacayo del ultimo de sus ayudas de camara con orden +terminante de apalear a Coletilla dondequiera que le encontrase. Bajo el +lacayo y vapuleo al realista. Asi pagan los tiranuelos. Despues de este +lance, el fanatico se puso malo. Dijeron algunos que se habia dejado +morir de hambre; otros que se habia vuelto loco; otros, y esto parece lo +mas cierto, que le mato una profunda hipocondria. + +--Y las senoras de Porreno, ?que fue de ellas?--le pregunte. + +--Nada he podido averiguar de dona Salome contesto.--Creo que ha +desaparecido de Madrid. Dona Maria de la Paz Jesus estaba en Segovia, +donde tenia una casa de huespedes. Respecto a dona Paulita, si he tenido +muchas noticias. + +--iQue singular pasion la suya! + +--Si; despues empezo a padecer ataques muy frecuentes de catalepsia. En +cuanto a su pasion, hay que reconocer que el recogimiento de su vida y +la circunstancia de haberse formado un caracter ficticio, influyeron en +aquella explosion repentina. Habiase educado en la vida devota, y la +condicion mundana de nuestra naturaleza no se revelo en ella en edad +oportuna a causa de las anomalias de la juventud. Fue una nina hasta los +treinta anos; y creo que hubiera sido una excelente mujer, adornada de +todas las prendas de lealtad y delicadeza que deben adornar a una +esposa, si aquella perfeccion enganosa, hija de una falsa educacion, no +torciera en ella su verdadero caracter. Repitiendo lo que ella decia, +aunque modificandolo para no proferir una blasfemia, podemos asegurar +que la Naturaleza, no Dios, se burlo de ella. + +Poco despues de las ultimas escenas de esta historia se retiro a un +convento, y alli tenia opinion de santa, a lo cual contribuyo mucho la +catalepsia. Creyeronla muerta varias veces, y hasta trataron de +enterrarla en una ocasion; mas durante las exequias volvio en si, +pronunciando un nombre que interpretaron todas las monjas como una senal +de santidad, pues entendian que repetia las palabras de Jesus: _Lazaro, +despierta_. Indudablemente era una santa. Ocho teologos lo probaron con +ochocientos silogismos. Su vida era ejemplar, su trato tristisimo; oraba +mucho, y se dormia, se quedaba en extasis casi todos los dias. Uno de +estos extasis fue tan largo, que las monjas sospecharon que no saldria +de el. Asi fue, en efecto: no volvio en si. Pero las monjas, por no +exponerse a un nuevo chasco, esperaron lo mas posible, y al fin se +decidieron a enterrarla, seguras de que estaba bien muerta. + +Madrid, 1867-68. + +#FIN DE "LA FONTANA DE ORO"# + + + + + +End of Project Gutenberg's La Fontana de Oro, by Benito Perez Galdos + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA FONTANA DE ORO *** + +***** This file should be named 11070.txt or 11070.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/1/1/0/7/11070/ + +Produced by Stan Goodman, Miranda van de Heijning, Paz Barrios and the +Online Distributed Proofreading Team. + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at https://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. 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Thus, we do not necessarily +keep eBooks in compliance with any particular paper edition. + +Each eBook is in a subdirectory of the same number as the eBook's +eBook number, often in several formats including plain vanilla ASCII, +compressed (zipped), HTML and others. + +Corrected EDITIONS of our eBooks replace the old file and take over +the old filename and etext number. 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For +example an eBook of filename 10234 would be found at: + + https://www.gutenberg.org/1/0/2/3/10234 + +or filename 24689 would be found at: + https://www.gutenberg.org/2/4/6/8/24689 + +An alternative method of locating eBooks: + https://www.gutenberg.org/GUTINDEX.ALL + + diff --git a/old/11070.zip b/old/11070.zip Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..89a9c5f --- /dev/null +++ b/old/11070.zip |
