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diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..9f57f44 --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,13 @@ +* text=auto +*.txt text +*.md text +*.htm text +*.html text +*.png binary +*.jpg binary +*.svg text +*.pdf binary +*.bmp binary +*.zip binary +*.midi binary +*.mp3 binary diff --git a/78963-0.txt b/78963-0.txt new file mode 100644 index 0000000..088659e --- /dev/null +++ b/78963-0.txt @@ -0,0 +1,6613 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 78963 *** + +NOTA DE TRANSCRIPCIÓN + + * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han + convertido a MAYÚSCULAS. + + * Los errores de imprenta han sido corregidos. + + * La ortografía del texto original ha sido modernizada de acuerdo con + las normas publicadas en 2010 por la Real Academia Española. + + * La puntuación también ha sufrido ligeros retoques para su + modernización, así como la toponimia. + + + + +EPISODIOS NACIONALES + +LA ESTAFETA ROMÁNTICA + + + + + Es propiedad. Queda hecho el depósito que marca la ley. Serán + furtivos los ejemplares que no lleven el sello del autor. + + +Artes Gráficas «PLUS-ULTRA», Zurbano, 68.—MADRID + + + + + B. PÉREZ GALDÓS + EPISODIOS NACIONALES + (Tercera serie) + + LA ESTAFETA ROMÁNTICA + + 23.000 + + [Ilustración] + + MADRID + LIBRERÍA DE LOS SUCESORES DE HERNANDO + Calle del Arenal, núm. 11 + 1924 + + + + +LA ESTAFETA ROMÁNTICA + +I + +De doña María Tirgo a doña Juana Teresa. + +_En Laguardia a 20 de febrero de 837._ + + +Amiga y señora: Por la tuya del 7, que me trajo el seminarista de +Tarazona, he comprendido que la mía del día de la Candelaria no llegó +a tus manos, o que anda por esos caminos atontada y perezosa; que esto +suele acontecer a todo papel que al correo se fía, a quien ahora damos +un nombre que le cae muy bien: _la mala_. Repito en esta, asegurada por +la mano de unos ribereños que llevan trigo, lo que te dije en la que se +atascó en esos baches, y le añado novedades que de causarte admiración, +como a mí, sin que aún podamos afirmar si serán adversas o favorables a +nuestro asunto. + +Salvo los alifafes con que nos obsequia la edad a José María y a mí, +todos acá disfrutamos de salud corporal, gracias a Dios; pero a +los dos viejos no deja de visitarnos la tristeza, ni hallamos fácil +consuelo al término desairado de aquellos planes que eran nuestra +ilusión. Las niñas están que da gozo verlas, sanas y alegres, como si +nada hubiera pasado; Demetria, inalterable en sus hábitos de mayorazga +y gobernadora a de hacienda; Gracia, juguetona y risueña los más de los +días; los menos, caída y quejumbrosa. + +No he podido sacarle a Demetria razones claras de su negativa. Otro +amor, dices tú. Yo digo que otra inclinación, mas no otro novio... Te +aseguro que el sujeto a quien desde el principio tuve por causante de +nuestro fracaso, lo ha sido sin intención suya, buena ni mala. Entre el +tal sujeto y _la perla de la familia_ no se ha cruzado declaración, ni +_síes_ ni _noes_, ni frase alguna que haya traído o llevado melindres +de amor. De los demás pretendientes coterráneos que han presentado +con gran encogimiento sus memoriales, hace la niña tanto caso como +del canto de los grillos. No la pierdo de vista en casi todo el día y +parte de la noche, y sé que para ella no hay _más sujeto que el sujeto_ +de quien tienes noticia. No hay otro; no puede haberlo. No solo es +Demetria la misma honestidad, sino la discreción y comedimiento en +todo. No digo liviandades, pero ni siquiera coquetismo se ha conocido +jamás en ella, ni las presunciones y vanidades de otras. Su carácter +grave le induce a permanecer metida en sí guardando sus devociones y +querencias sin manifestarlas, engañando su soledad con los quehaceres +continuos. A veces, observándola a bien, como lo hago yo, se ve que +asoma por entre el tráfago de sus ocupaciones una puntita de tristeza; +pero la pícara se da prisa a meterla para adentro, temerosa de que se +la descubran. Esta es Demetria. Yo, que la conozco, la creo capaz de +estar así toda la vida, al menos toda su juventud, si Dios omnipotente +no produce en ella una feliz mudanza. + +También te digo que en las dos cartas que aquí se recibieron del +sujeto, escritas en Medina y Villarcayo, no hay nada en que se pueda +vislumbrar oposición al plan que creímos realizable con las dichosas +vistas; leí de las tales cartas, como las contestaciones de acá, y te +aseguro que no contenían más que las finezas propias de una amistad +respetuosísima, expresadas por él con gallarda pluma, por ella con +frialdad cortesana y muy decorosa, como de joven soltera que tiene +cabal idea de los comedimientos de palabra y de escritura que le +impone su estado. Y dicho esto, querida Juana, paso a comunicarte la +novedad que motiva principalmente estos renglones, y que no es otra +que las tremendas calabazas que ha dado al sujeto su novia, una tal +Aura, que dicen es mestiza de italiana e inglesa. Ya sabes que el +caballerito tenía con ella compromiso, y aun creo que mediaba palabra +de matrimonio. Ello es que al llegar a Bilbao donde residía la niña +con unos tutores o no sé qué, resultó un gracioso paso de final de +comedia. Entró don Fernando, con no poca prisa, acompañando a las +tropas vencedoras de la facción, y la primera noticia que tuvo de su +ídolo fue que el día anterior se había casado con un primo, miliciano +nacional y comerciante de quincalla. ¿Qué te parece? No sé si al caer +el telón, después de este final, cogió a don Fernando dentro o fuera +del escenario. Creo que se quedó fuera, y ya me figuro su desairada +y ridícula situación. ¡Vaya con la niña! Yo te aseguro que él no +merece tan feo desaire, pues no hay otro más caballero y delicado. Por +juicioso no le tengo; es de estos que, con tanta lectura y la facilidad +para discurrir, se llenan la cabeza de viento, y piensan y obran a la +romántica, según ahora se dice. Pero con todo, no merecía ser plantado +en forma tan villana... Y ahora pensaras tú, como yo al enterarme de +las calabazas de nuestro amigo, que el rechazo de este golpe ha de +sernos desfavorable, porque, naturalmente, desairado el hombre y sin +novia, libre ya de su compromiso, buscará en Laguardia el remedio de +su tristeza y la sustitución de aquel amor perdido. Piensas eso y lo +temes, ¿verdad? Yo también lo temí; pero recordando el carácter de +don Fernando se me ha quitado esta zozobra. Tanto José María como yo +creemos que no es hombre el señor de Calpena que da fácilmente su brazo +a torcer. No es pretendiente de oficio ni buscador de dotes, ni de +estos que presentan ante una mujer como Demetria la cara enrojecida +por el bofetón de otra mujer. No; el desairado amante no aportará +más por aquí; se irá a su natural centro, que es Madrid, donde pocas +personas tendrán conocimiento de su descalabro, y podrá dorarlo y +desfigurarlo con una mano de romanticismo. Por todo lo cual, querida +Juana, estimamos más favorable que adversa la livianísima conducta de +esa inglesa-italiana que de un modo tan odioso ha burlado al buen +caballero. ¿Nos dejará el campo libre? Así lo creo. Falta que nuestra +adorada _perla_ y mayorazga entre en razón, y nos rinda su arisca +voluntad. Así lo pedimos a Dios en nuestra oraciones mi hermano y yo, +confiando en que Su Divina Majestad no nos llevará de esta vida sin que +veamos unidas las gloriosas casas de Idiáquez y Castro-Amézaga. + +José María me encarga te exprese todos los rendimientos de su fineza y +buena memoria, anunciándote que en cuanto le desaparezca el achaquillo +de la mano derecha, escribirá largo al señor don Rodrigo. A este darás +de mi parte el abrazo más apretado que puedas... Se me olvidaba decirte +que sentiré mucho se confirmen tus temores respecto a tu desquiciado +suegro, el pobre don Beltrán. ¿Pero es cierto que su desatino ha +llegado al extremo caso de abandonaros, escapándose como un colegial, y +corriendo a tierra de Teruel en busca de dineros?... Ya dije yo, cuando +vino acá con vosotros, que el pobre señor no rige ya de la cabeza... +Que Dios le conserve y le guíe y le enriquezca, cosa esta última bien +distante de lo posible... ¡Siempre el mismo don Beltrán, a quien +viene bien llamar ahora _el Grande_ por la enormidad de su desvarío! +Os supongo disgustadísimos con esta chiquillada del viejo. Llevadlo +con paciencia, y estad a las resultas, que bien podrían ser fatales. A +Dios, amiga, que te me guarde cuanto deseo, — _María._ + +P. D. — Abro esta para incluir otra novedad, calentita, de esta noche, +y aquí la meto juntamente con la sospecha de que pueda tener alguna +relación con nuestro asunto. En la tertulia de las niñas han hablado de +un caso doloroso, en Madrid ocurrido días ha, y que no sé si ha venido +en el descaro de los papeles o en la reserva de cartas particulares. +Ello es que se ha suicidado, pegándose un tiro en la sien, un joven de +talento y fama, por despecho amoroso, de la rabia que le dieron los +desdenes de su amante, la cual es casada. Digo yo si será... El nombre +del criminal ninguno de nuestros tertulianos acertó a decirlo: solo +aseguraron que era hombre de pluma y firmaba sus escritos con nombre +supuesto; que figuraba entre los llamados románticos, y qué sé yo qué. +No estoy bien segura de saber lo que significa esto del romanticismo, +que ahora nos viene de _extranjis_, como han venido otras cosas que +nos traen revueltos; pero entiendo que en ello hay violencia, acciones +arrebatadas y palabras retorcidas. Ya vemos que es romántico el que +se mata porque le deja la novia, o se le casa. El mundo está perdido, +y España acabará de volverse loca si Dios no ataja estas guerras, +que también me van pareciendo a mí algo románticas. Pues bueno: al +oír la noticia, observé que Demetria palidecía, y en seguida me puse +a atar cabitos. Nuestro _sujeto_ es romántico, y sus ideas no van por +lo corriente y natural, como nuestras ideas; nuestro _sujeto_ debió +de parar en Madrid de la carrera que tomó al recibir las calabazas; +nuestro _sujeto_ ha sido plantado por su novia, que le amó de soltera +y le despreció casada; nuestro _sujeto_ usaba también remoquete, pues +nadie me quita de la cabeza que Calpena no es su verdadero nombre..., +y, en fin, corazonada, hija, corazonada. Veremos si acierto. También, +te aseguro que mientras ataba cabitos, mi sentimiento era muy vivo..., +pues el _sujeto_, romanticismos aparte, es digno del mayor aprecio. +No he podido dormir en toda la noche pensando en aquella hermosa vida +cortada por sí propia en un arrebato. Si es, porque es, y si no, por +quien sea, perdónele Dios, y ojalá entre el disparo y la muerte tuviera +el pobrecito espacio para un soplo de arrepentimiento... Vuelvo a +cerrar esta, que ya vienen a por ella los que han de llevármela bien +segurita. Vive y manda. + + + + +II + +De la señora marquesa de Sariñán a doña María Tirgo. + +_Cintruénigo, 1.º de marzo._ + + +Amada Mariquita: Por desgracia nuestra, de cosas muy diferentes de +las que contiene tu carta tengo que hablarte en esta mía, que escribo +en la mayor desolación. Si no ha llegado a vuestra noticia la grande +novedad de acá, sabe que nuestro pobre don Beltrán, arrastrado lejos +de su casa por el desatino de su imaginación, ha tenido el triste fin +que Dios reserva a los cortos de juicio y anchos de ambiciones. El +infeliz anciano que a nadie quería someterse, ha perecido en el primer +tropiezo de sus descarriadas aventuras. Llegó sin novedad a Caspe donde +fue alojado por el amigo don Blas; de allí se traslado a la villa +de Alcañiz, partió después en dirección desconocida, a pie, sin más +compañía que la de uno de los chicos que llevó de aquí, y antes de que +supiéramos el objeto que en tal correría le guiaba, hemos sabido que, +cogido por los carlistas en las inmediaciones de un pueblo que llaman +La Codoñera, fue llevado a Valderrobres, donde recibió bárbara muerte. +Ya puedes figurarte nuestra consternación al tener conocimiento de esta +tragedia, castigo superior a los yerros del _primer noble de Aragón_. +Purificado por su martirio, Dios le habrá acogido en su santo seno. +Era don Beltrán quisquilloso y díscolo, y además el primer manirroto +que se ha conocido desde Moncayo al Pirineo; mas no se le podían echar +en cara bajas acciones. Teníamos nuestras disidencias, eso sí, por ser +mi carácter totalmente distinto del suyo; reñíamos con más acritud que +saña por la cosa más ligera; mas nuestras reyertas no tenían hiel: +eran como un bromear algo vivo, y nada más. Él me llamaba a mí _doña +Urraca_, zahiriendo con este nombre mis hábitos de arreglo; yo le +llamaba a él _don Gastón_... Pues me pesa, sí, pésame haberle dado este +mote, que expresa nobleza y vicio de prodigalidad. ¡Pobre señor, pobre +viejo..., y cómo se acordaría de la paz y el regalo de su casa; cómo +nos echaría de menos en el desamparo, en las agonías de aquella muerte +inicua! ¡Que mis lágrimas le hayan suavizado el camino para subir +hasta la bienaventuranza eterna; que Dios haya tenido en cuenta sus +cualidades generosas, su hidalguía y demás prendas de caballero! + +Pasados los primeros instantes de nuestro duelo angustioso, determinó +Rodrigo que las exequias fueran solemnísimas y de nunca vista +suntuosidad, como a tan esclarecido difunto correspondía. Ayudados por +nuestro buen amigo y capellán el párroco le esta villa, que deploraba +no tener a su disposición todo el golpe de clerecía que para el caso +era menester, expedimos propios a Tarazona y Calahorra, solicitando +la asistencia de los excelentes amigos de la casa en aquellas insignes +diócesis, y gracias a esto hemos tenido la satisfacción de ver en +nuestra parroquial de San Juan veintitantos señores canónigos, abades +y racioneros, sin contar con los cantores y músicos que reunimos, +agregando a los de aquí los de la colegial del Santo Sepulcro de +Tarazona. Con tal concurso de señores sacerdotes, ya puedes figurarte +la magnificencia de las honras, y la edificación y devoción con que a +ellas asistió todo el pueblo. Ofició el señor arcediano de Tarazona, +don Froilán Calixto, a quien conoces, asistido del doctor don Juan +Crisóstomo de Montestrueque, canónigo entero de la colegial de Borja, +y don Francisco Viruete, racionero medio de Calahorra. Entre los que +concurrieron, citaré los más granados: el doctor don Pedro de Clavería, +abad del Burgo de Alfaro y canónigo entero patrimonial; el arcediano +de Berberiego, don Roque Tricio; don Miguel de Paternina, vicario y +teniente foráneo; don Alonso de Herce, prior y canónigo medio de la +colegial de Albelda; don Ventura de Armañón, canónigo cuarto de frutos +en la colegial de Nájera; el chantre de Tarazona, don Juan Clúa, el +provisor y vicario general, don Francisco Tris; el prior del Santo +Sepulcro de Jerusalén de Tarazona, y alguno más que se me olvida, de +fijo, pues mi cabeza, como puedes suponer, con el barullo de estos +días, no anda tan firme como yo quisiera. Tenemos la satisfacción +de que no se han visto por acá funerales más lucidos; no los llevara +mejores ni con más decoro de personal un infante de España, y si +nuestro pobre _don Gastón_ los viese, él, tan amigo de la pompa en +los actos públicos, habría quedado muy satisfecho. Por causa de sus +achaques no pudo asistir el prelado de Tarazona; pero nos escribió una +dulce y consoladora carta, que nos fue de grandísimo consuelo, por su +ausencia. Nada quiero decirte de la hermosura y alteza del túmulo, ni +de la prodigiosa cantidad de cera que en torno de él ardía, dándole +apariencias de monte de plata y oro refulgente: en ello puso sus cinco +sentidos nuestro buen párroco don Mateo Palomar, que mandó construir +la carpintería del catafalco, y colgó en ella los paños más ricos, con +bordados y flecos, que facilitan las monjas de la Trinidad de esta +villa. En fin, Mariquita mía, que todo se ha hecho noblemente, como +nos correspondía, y Rodrigo y yo estamos muy aliviados de nuestra +tristeza con la satisfacción de haber cumplido este deber, sin que nos +duela el excesivo dispendio ante tan sagradas obligaciones. Rodrigo, +que lleva cuenta minuciosa de todo, me ha dicho que solo la traída +de los cantores de Tarazona y el emolumento de los de aquí monta mil +trescientos veintisiete reales... A este respecto, figúrate lo demás. + +Bien comprendes que no habré estado ociosa estos días, pues he +tenido que poner mesa para todos los señores dignidades, canónigos +y racioneros que han tenido la dignación de asistir a las honras. +La víspera del ceremonial no pude sentarme en diez horas seguidas, y +a mi servidumbre tuve que agregar tres mujeres de las más amañadas +del pueblo. Ello había de ser de lo más opíparo, conforme al lustre y +nombre de la casa, y más valía pecar por carta de más que por carta +de menos. Ayer, al salir el sol, ya llevaban mis pobres huesos hora +y media de trajín, y la función religiosa no pude gozarla entera, +pues antes de que sonaran los piporrazos finales, tuve que venirme a +casa con mi gente a dar los últimos toques a la mesa, puesta con la +friolera de veintiséis cubiertos. Nada te digo de la mantelería, pues +ya sabes que esta es mi pasión, y que gracias a Dios poseo y conservo +piezas que no tienen que envidiar a las del palacio de un rey. De plata +repujada, ostenté lo que Rodrigo y yo hemos logrado salvar de los +derroches del pobrecito _don Gastón_, a quien Dios perdone. Conservamos +algunas piezas del riquísimo tesoro de la casa de Urdaneta, y todo lo +mío, que no es poco. Grandes apuros pasé para presentar comida digna +de tales personajes, y me vi y me deseé para reunir diecisiete pavos, +adquiriendo todo lo que en estos contornos había. Pollos tuve bastantes +con los de casa, pues de las echaduras del año pasado guardaba más de +cincuenta; liebres y palomas encargué a Veruela, y de Borja me trajeron +las riquísimas truchas. De bizcochadas y dulcería no me ha faltado lo +mejor que hacen estas monjitas y los confiteros del pueblo. En fin, +que creo no hemos quedado mal con estos reverendos señores, y a mi +parecer, no se han ido pesarosos de haber tributado este homenaje a +nuestra casa. Grandes elogios hicieron de mi mesa y cocina, así como +de los ricos vinos blancos y del rancio de nuestras bodegas. A todos +les probó muy bien, menos al licenciado Viruete, racionero medio de +Calahorra, el cual, quizás por algún exceso en la comida, se sintió +por la tarde sofocadísimo, y hubieron de llevarle a la botica, donde +le aplicaron, para destupirle, los remedios del caso. El señor prior +de Albelda, con quien hablamos de ti, me encargó mucho que te mandase +memorias en mi primera carta: allá te van. Piensa ir a Laguardia antes +de quince días: él te dirá si les tratamos como se merecían. + +Y vamos a lo nuestro, aunque no me extenderé mucho, porque me llaman +mis ocupaciones: el funeral y el convite me han dejado la casa muy +revuelta, y primero que vuelva todo a su sitio han de pasar algunos +días. Lo de las calabazas, por un lado me complace; por otro me +apena. En ese descalabro de nuestro maldecido _sujeto_, veo la mano +de la Providencia, que ha querido castigar con cruel desengaño al +que a nosotros nos ocasionó turbación tristísima, que no merecíamos. +La desavenencia que nosotros lloramos, págala él con creces, y con +vergüenza y amarguras mayores que las nuestras. Que se fastidie, que +se le lleven los demonios. Pero no participo de la candidez con que +estimas favorables las calabazas. No, Mariquita, no: ese vendrá ahora +contra la _perla_, haciéndose el inconsolable y buscando que ella +le consuele; y la niña, con toda su bondad y dulzura, se os volverá +romántica, o loca, que viene a ser lo mismo. Créelo: así será. Tú y don +José María sois muy angelicales, y todo lo veis por el lado risueño +y feliz. Enteramente angelical es esa idea tuya de que don Fernando +nos va a dar el _rasgo_ de ausentarse para siempre, extremando su +delicadeza. No, hija, no: basta que sea romántico, para que proceda de +un modo contrario a lo que piensas. Verás como trata de aplicar a su +descalabradura el ungüento prodigioso de Castro-Amézaga, sabedor de que +la niña lo administra bien y lo aumenta cada año. + +Y a propósito de romanticismo, Mariquita mía, ¿estás en Babia? El que +se ha suicidado en Madrid es Larra, un escritor satírico de tanto +talento como mala intención, según dicen, que yo no lo he leído ni +pienso leerlo. Las señoras, a sus quehaceres de casa, y si hay algún +ratito libre, a buscar buenos ejemplos en el _Año Cristiano_. Déjame +a mí de sátiras que no entiendo, y de literaturas, que siempre traen +algún venenillo entre la hojarasca. Pues sí: ese desdichado firmaba +sus escritos, que no sé si eran en prosa o en verso, con el apodo +de _Fígaro_, nombre de un barbero que hubo en Sevilla, según me +dice Rodrigo. Se mató por contrariados amores con una casada, ¡qué +abominación!... Mira: al leer esto, que no va con buena gramática, +cuida de no confundirte: el que se pegó el tiro no fue el barbero, sino +el satírico. Dios le haya perdonado... Déjate de atar cabitos, que nada +tiene que ver el muerto de allá con el calabaceado de Vizcaya. + +Está de Dios que yo no acabe esta carta, pues al querer ponerle fin, +se me ocurre decirte otra cosa, y ella es tal, que no la dejo, no, +para otro día. Hoy hemos entrado Rodrigo y yo en el cerrado cuarto de +don Beltrán para hacer inventario de lo que allí guardaba el pobre +viejo y poner mano en sus papeles. ¡Ay, Mariquita, qué cosas hemos +encontrado en la caverna del primer noble de Aragón! Mi primer impulso +fue entregar al Santo Oficio su colección de retratos de mujeres; pero +hay entre ellos algunas miniaturas preciosas, y eso los ha salvado del +auto que merecen. Siempre fue el arte abogado del maleficio. No pude +resistir a la tentación de examinar algunos. La mayor parte representan +hermosuras francesas o españolas afrancesadas del tiempo del imperio, +con aquellos trajes ceñidos, enseñando las carnazas del cuello, de +los hombros y algo más... ¡Hija, qué indecentes! Dice Rodrigo que son +damas; pero yo digo que son otra cosa, porque en mi tiempo y en Aragón +se vestían las señoras con cierto desavío parecido a la desnudez; pero +la que era verdaderamente honesta se tapaba, sin estar por eso menos a +la moda. Examinados los retratos, sacamos de las papeleras paquetes +de cartas. Entre diversos legajos que no contienen nada de interés, +hallamos el archivo de Satanás: cartas de enamoradas, de seducidas, +de amigas confianzudas; de bribonas que se titulaban amigas. ¡Qué +horror! Muchos de estos documentos históricos están en francés. Propuse +quemarlo todo; pero Rodrigo defendió la conservación del archivo +con argumentos tan juiciosos, que logró convencerme. Dice que entre +aquellos papeles los hay de gran interés para los que coleccionan +autógrafos, o para los que allegan datos personales con que escribir +la historia. Total: que en París o Londres, y en Madrid mismo, hay +quien paga en buena moneda las cartas de celebridades, ya sean de +_monsiures_, ya de madamas notadas por su belleza. ¡Sabe Dios lo que +podrá valer el archivo del pobre _don Gastón_, que además de lo que te +digo, contiene esquelas y aun largas epístolas de hombres que han dado +mucho que hablar! ¡Figúrate que hay un billetito de convite firmado +_Bonaparte_! Del Vizconde de Chateaubriand vi algunos pliegos, y de una +que llamaban _Madama Recamier_, o cosa así, de Talleyrand, del príncipe +de..., ea, no sé escribirlo... En fin, hasta de cardenales tenía cartas +mi suegro; dos de ese Lamartine; tres de un cómico a quien llamaban +Talma, y una de _lord Vellinton_. + +Por último, la emprendimos con los libros, en grandísimo número, +algunos muy buenos, superiores, de historia y letras profanas, otros +endemoniados, novelas, artes de amor, aventuras galantes, escenas +picarescas, broza, hija, materia infernal que yo habría condenado a +la hoguera; pero Rodrigo no está por quemar nada, pues, según dice, +el libro que no es valioso por su contenido, lo es quizás por el lujo +y la rareza de su edición. Consérvese, pues, todito, y archívese y +catalóguese. + +¡Y ahora resulta que quien no deja a sus herederos ni especie metálica +ni bienes raíces, les beneficia con el propio matalotaje de sus hábitos +viciosos! ¡Hija, la Providencia...! Libros devotos de los mejores +poseía también; pero de poco le sirvieron para mejorar de costumbres, +porque nunca los leía ni por el forro. Dios le haya perdonado. Sin duda +le habrá valido su buen corazón, que en verdad lo tenía excelente, +excelentísimo, y debemos creer que sus frivolidades y falta de celo +no serán parte a privarle de la eterna gloria que con alma y vida le +deseo. Que tú y José María me le encomendéis y recéis por él. De todos +los que nos honran con su amistad esperamos el mismo favor. + +A mis niñas les dirás que sigo enfadada, muy enfadada; pero que no +las quiero mal. Deseo vivir mucho para ver por mis propios ojos la +felicidad que encontrará Demetria fuera de la que nosotras le hemos +propuesto y ha menospreciado. Que me escribas pronto todo lo que +ocurra. Dios te me guarde y prospere como ha menester tu amante amiga, +— _Juana Teresa._ + + + + +III + +De don José María de Navarridas al excelentísimo señor marqués de +Sariñán. + +_Laguardia, 16 de marzo._ + + +Ilustre amigo y dueño mío: ¡Que no fuera este papel ave ligerísima, +que de un vuelo llegase a las nobles manos de usted, y con ella mi +alegría, mi felicitación, mis gritos de júbilo! Pero no, no seré yo +el primero que a Cintruénigo comunique la fausta nueva, pues ya por +diferentes conductos sabrán ustedes que nuestro don Beltrán vive, que +fue mentirosa la noticia de su fusilamiento. Acábese el duelo; huya la +tristeza de la ilustre morada, y las campanas, que días ha sonaron con +fúnebre clamor, repiquen ahora con toque de triunfo y alborozo. ¡Ay, +qué alegría tan grande, mi señor don Rodrigo! ¡Mi señora doña Juana +Teresa, yo estoy loco de contento!... Abrácenme ustedes, abracémonos +todos en espíritu, ya que a tan larga distancia no podemos hacerlo +corpóreamente, y juntemos y confundamos nuestro gozo en una sola +exclamación: «¡Ay, qué felicidad!». Ha deshecho la impostura mi amigo +y ahijado Nicasio Pulpis, de quien acabo de recibir carta en que me +notifica el falso rumor de la muerte de don Beltrán en La Codoñera, +agregando que fue equivocación o trastrueque de nombres. Bueno y sano +estaba el prócer en Utiel y muy considerado de Cabrera, que le sentaba +todos los días a su mesa y no hacía nada sin consultarle. Incluyo la +carta de Pulpis para que ustedes gocen en su lectura y lloren sobre +ella de alegría, como he llorado yo. Esta resurrección de nuestro +anciano viene a confirmar la idea que con tanta gracia como tesón solía +manifestar, y era que él tenía hecha la contrata o asiento de un siglo +de vida, y que, por tanto, lleva forrado el cuerpo con una costra de +confianza que no traspasan balas ni epidemias. El cólera le mira con +miedo, y la muerte vuelve la vista cuando a su lado pasa. ¡Viva, pues, +don Beltrán, y viva con su pepita, con los defectillos y púas de su +carácter, los cuales no empecen para que le admiremos y le queramos +todos! Bien sé que ustedes le adoran. ¿Cómo no, si es tan bueno, aunque +pródigo? Y mi señor don Rodrigo, penetrándose bien de la lección que +nos dio nuestro divino maestro en su admirable parábola, dirá: «Traed +un ternero cebado, y matadlo y comamos, porque este mi abuelo era +muerto y ha revivido, se había perdido y ha sido hallado». + +Ya sabrán ustedes que el día 6 le hice mi funeral, todo lo que aquí +puede hacerse, y entre los coadjutores y yo le hemos aplicado como unas +nueve misas. Nada de esto vale. Mejor. Dios quiere que el señor don +Beltrán _el Grande_ nos entierre a todos... Cedo pluma y papel a mi +señora hermana, que me da prisa para tomar su vez en la demostración +de nuestro júbilo por el feliz suceso. Vivan todos mil años, repite, +besando las manos de usted, su muy obligado servidor y capellán, — +_José M. de Navarridas._ + + + + +IV + +De doña María Tirgo a su amiga doña Juana Teresa. — (Incluida en la +anterior). + +_Hoy, lunes 16._ + + +Ya decía yo, mi amante amiga, que os habíais corrido con harta +precipitación a celebrar el funeral, dando por verdaderas las primeras +noticias que recibisteis. Os movió a ello sin duda vuestra gran piedad +y el deseo de ayudar al buen viejo, con vuestro sufragio, en la +reparación de su alma. No necesito decirte cuánto nos hemos alegrado +de que viva el noble señor, y de que aún tengáis que sufrir alguna +de sus impertinencias, propias de la edad. Mil y mil felicitaciones, +amados Juana y Rodrigo, por la vuelta del pródigo _don Gastón_. Pero se +me ocurre que si continúa tu suegro en lo que llaman _el teatro de la +guerra_..., que teatro había de ser para mayor perversión..., no esté +su vida muy segura, pues allí fusilan a cada triquitraque, y a muerte +natural le exponen además sus años cansados y las penalidades, ajetreos +y hambres que ha de sufrir. Manda, pues, que se conserve todo lo que +se preparó para las frustradas honras, catafalco, blandones y demás, +y si por desgracia viniese con veras lo que antes vino con engaño, +cumples disponiendo un ceremonial decoroso y modestito, evitando +esa traída de señores eclesiásticos, buena cosa para una vez, como +demostración de la nobleza y poderío de tu ilustre casa. + +Las niñas me encargan os exprese su alegría por esta felicidad de +la resurrección del caballero. Las pobrecitas lloraron por su falsa +muerte, y ahora no caben en sí de satisfacción: le querían, le quieren; +se encantaban oyéndole cuando aquí estuvo con vosotros, y celebraban +el recreo y finura de su conversación y su especialísimo donaire para +obsequiar a las damas, cualidad en que nadie le iguala debajo del sol. +«¡Viva don Beltrán! —clamaban Demetria y Gracia batiendo palmas—. +Quisiéramos tenerle aquí para darle las dos a un tiempo, cada una por +su lado, un abrazo apretadísimo». + +Y paso a nuestro asunto. Sabrás, mi buena Juanita, que el pájaro, o +llámese sujeto, ha parecido. No es que esté aquí, ¡Jesús! Por acá +no ha venido, ni creo que venga; pero sabemos dónde está. Después +de muchas vueltas de un punto a otro de Vizcaya, buscando en quién +descargar su cólera por el chasco sufrido, ha ido a parar, ¿a dónde +creerás?, a Villarcayo. Allí le tienes hospedado tranquilamente en la +casa de tu cuñada Valvanera. No es mal sitio para reposar de tantas +fatigas y digerir las enormísimas calabazas. Pues de su presencia y +descanso en tierra de Mena tenemos noticia por Sabas, un criado de +casa que se llevó de escudero; y aunque todavía sigue a su servicio, +ha venido a ver a su madre enferma y sacramentada. Una cosa rarísima, +querida Juana: Sabas no ha traído carta del sujeto para las niñas +ni para nadie de esta familia. Cuenta que tan solo le encargó dar a +todos las más finas expresiones. Mi hermano, muy contento de saber +que vive y está bueno don Fernando, ha dado en la tecla de escribirle +pidiéndole noticias de su vida y milagros en de todo este tiempo. Ya +he dicho a José María que persistiendo en nuestra buena memoria el +señor de Calpena, por el servicio que prestó a las niñas sacándolas +de Oñate, debemos abstenernos de entrar ahora con él en relación de +cartitas y bobadas, pues ya cumplimos con lo que nos mandaba nuestro +agradecimiento. Que en esto del daca y toma de cartas, se sabe dónde se +empieza y no dónde se concluye; y hasta podría ser que se nos plantara +aquí y no tuviéramos más remedio que alojarle en casa de las niñas o +en la nuestra. No, no: bien se está san Pedro... en Villarcayo. Te +pasmarás si te digo que tratando ayer en la mesa de este punto grave, +de si convenía o no escribirle, y manifestándonos José María y yo de +contrapuestos pareceres, Demetria apoyó mi opinión. A esta niña no la +entiende nadie. + +Tienes razón: he sido una simple al querer atar el cabo de la muerte +del satírico madrileño con este otro cabo suelto de acá. Creía yo +que las mismas causas podían dar los mismos efectos; pero mirándolo +bien, hay menos semejanza entre los dos de lo que y a mí me parecía. +El de Madrid usaba, en efecto, nombre de un barbero para firmar sus +romanticismos prosaicos. Demetria, que conserva todos los libros +de la biblioteca de su pobre padre, a quien en otra forma mató el +romanticismo, ¡Dios le tenga en su santa gloria!, está muy enterada +de todo esto, y dice que el difunto suicida era un hombre que con su +propio pensamiento, como la cicuta, se amargaba y envenenaba la vida. +A este propósito mostró Demetria un libro ya por ella leído, y que +pensaba leer de nuevo, en que otro romántico de los más gordos pone el +ejemplo del enamorado que se mata por tener la novia casada. Llámase +_Las cuitas del joven Uberte_, o cosa así, y ello es una historia muy +sentimental y triste, porque el hombre no se conforma con su suerte, +y está siempre buscándole tres pies al gato, hasta que le da la idea +negra de pegarse un tiro, lo cual debo condenar por garrafal tontería, +a más de condenarlo por pecado execrable. ¡Vaya unas abominaciones +que se escriben! Tu suegro debió de conocer al autor de este libro, +un tudesco de nombre muy atravesado, que parece vizcaíno, así como +_Goiti_ o _Goitia_. Entiendo yo que Demetria ve más emparentado al don +Fernando con el personaje de esta historia, fingida o real, que con el +melancólico y desesperado muerto de Madrid. Ella no dice nada; pero se +lo conozco, y me da mala espina esta afición que ha sacado ahora por +la literatura, prefiriendo la sentimental y de lloriqueos, tristezas +y desastres, pues no solo anda resobando al tal _Uberte_ o _Güerter_, +sino también a otros libros y novelas de amores contrariados, siendo +más extraña esta afición, cuanto que siempre fue perezosa para toda +frivolidad. Ahora la ves agrandando cada día los ratitos perdidos, +o sea los que consagra a este entretenimiento de los libros, que me +parecen son prohibidos, si bien entiendo que por dañosos que sean no +han de causar malicia en entendimiento tan claro y voluntad tan sana +como la suya. Las de Álava le han traído una historia escrita por ese +que se mató, y que se titula _El doncel de no sé qué rey_, y otra de +un autor escocés que tú conocerás: yo no acierto a escribir su nombre. +Estaré con cien ojos, a ver en qué paran estas lecturas. A Dios, que te +me guarde muchos años. — _María._ + + + + +V + +De Fernando Calpena a don Pedro Hillo, presbítero. + +_Villarcayo, 28 de febrero._ + + +Aquí me tienes, ¡oh insigne mentor y capellán mío!, aquí está tu +Fernandito, que determinado ya, por el rigor de sus desdichas, a +no tener voluntad propia, abraza la orden de la obediencia y se +convierte en materia pasiva a quien gobiernan superiores, indiscutibles +voluntades. Quien manda manda. Mi supremo tirano (cuyas manos mil +veces beso) dice: «Que vaya el niño a Villarcayo». Pues ya tienes +al niño camino de la villa menesa. «Que se aloje el chiquitín en +casa de Maltrana, donde será bien recibido y agasajado». Pues aquí +está gustando las delicias de una hospitalidad amorosa. Hoy no tiene +tu discípulo más goce que renunciar a todos los que de su propia +iniciativa pudiera esperar, ni más orgullo que la humildad, ni más +albedrío que el no tenerlo, ni más independencia que la absoluta +sumisión al gusto y ordenanzas de los que quieren y, por lo visto, +deben mandar en él. Cuando un hombre se equivoca en el grado de mis +equivocaciones; cuando las propias iniciativas salen de tal modo +frustradas, justo es que imponga a su torpe voluntad esta penitencia de +la radical anulación. + +Sí, sí, mi amado sacerdote; esta bribona de mi voluntad ha de pagarme +la que me ha hecho: condenada la tengo a desempeñar por ahora en mi +vida un papel semejante al de los diputados que no dicen más que sí y +no, según las órdenes del gobierno. Y que no me va mal, gracias a Dios, +en el nuevo régimen de mi pasividad o vida boba, pues en este limbo en +donde la autoridad me confina, estoy a qué quieres boca, tan mimadito y +agasajado, que sería yo la misma ingratitud si me quejara. + +¿Y ahora sales, ¡oh amigo maleante!, con la gaita de que te cuente +los pormenores de mi atroz caída y de la catástrofe de mis ilusiones? +Francamente, me encuentro muy tranquilo en este descanso, y no me hace +maldita la gracia volver sobre sucesos que más son para olvidados que +para referidos. Aún no se ha disipado la turbación que en mi alma +produjeron, ni el despecho rencoroso, ni la vergüenza, que vergüenza +he sentido y siento de tan inaudito desaire. ¿Pero tú qué entiendes +de estas cosas, hombre solitario, apartado por tu ministerio de la +mala compañía de las pasiones? Si en ello insistes, y a todo trance +quieres que yo mismo te pinte mi caricatura, lo haré; mas deja que mi +espíritu se sosiegue, y que mi amor propio se cure sus heridas, ya que +va mejorando de las magulladuras y cardenales. Conténtate en estos +días con lo que desde Valmaseda te escribí, dándote la triste síntesis +del desenlace de mi drama, el cual habrás silbado, porque lo merece, +como final sin lucha, sin solución ni catástrofe, terminado en las +tablas por un monólogo de desesperación, mientras dentro suenan voces +y cantorrios de epitalamio... Ya habrás comprendido que no me pegué +el tiro mortal ni tuve intención de ello... Y a propósito, hombre: +cuéntame lo del pobre Larra. Algo más habrá de lo que se dice por aquí. +¿Fue por la de C...? Y en el entierro, ¿qué? ¿Fuiste tú? Mándame los +versos de ese nuevo poeta. + +Quedamos en que mi tristísimo y pedestre desenlace se guarda, por +ahora, inédito. Ya me lo he silbado yo. Guarda tus pitos para mejor +ocasión. Y porque no te quejes de mí, satisfaré tu curiosidad, más de +monja que de clérigo, dándote noticias de la hidalga familia en cuyo +seno he rendido mi voluntad, obediente al supremo mandato. + +Al ir hacia Bilbao..., y más me hubiera valido meterme en el mismo +Averno, hice conocimiento con esta noble familia. Llevome a su casa de +Medina de Pomar el papá de la señora, don Beltrán de Urdaneta, cuya +interesantísima figura histórica y social te describí ligeramente en +mi primera carta de Valmaseda. Obsequiado fui entonces por el señor +Maltrana y su esposa, moviéndoles a ello el cariño que me tomó el +primer caballero de Aragón, a quien entré por el ojo derecho; pero +mayores han sido ahora los agasajos, sin que pueda de tales extremos +darme explicación: para encontrar alguna, tengo que recurrir al +misterio que me rodea desde que entré en ese Madrid de mis pecados. Me +han tomado por su cuenta las hadas, y pienso que las de Madrid tienen +buenos compinches en las de Villarcayo. Mientras llega la ocasión de +confirmar mi sospecha, _soñemos, alma, soñemos_. + +Bueno. Sabrás que el señor don Juan Antonio de Maltrana es un buen +caballero, no del cuño histórico de don Beltrán, sino de esta nueva +caballería que se va creando ante nuestros ojos, transacción del +rancio españolismo con las novedades del pensamiento francés. Liberal +templado, adora el justo medio; detesta por igual el absolutismo y +las revoluciones; cree que por componendas se obtendrá la paz de +los espíritus y el bienestar de los pueblos; que debemos buscar +el compadrazgo de la religión y la filosofía, de la libertad y la +autoridad; y para que todo sea bienandanza, la reconciliación del +romanticismo con el clasicismo dará los mejores frutos del arte. Hombre +rico, espera que salgan a la venta los grandes predios que fueron +de monacales para comprarlos. Entrevé el desarrollo de riqueza, la +asociación industrial, las máquinas agrícolas, el papel moneda, y otras +muchas cosas que aguardan el último tiro de la guerra para pasar el +Pirineo. Sus ideas no son luminosas, son propiamente sensatas, producto +de la fácil asimilación, que no es lo mismo que el estudio. Su palabra +es fácil, gramatical, opaca, comedida en las disputas; su elocuencia +propiamente ilustrada, muy propia para unos tiempos en que la política +es el arte de un conversar ameno sobre todas las cuestiones. Desea +el hombre ser diputado, y lo será; y si no se planta en los primeros +puestos, tampoco se quedará en los últimos. Para dártele a conocer +físicamente, te diré que se parece bastante a Salustiano Olózaga, pero +con más años: la misma hermosura de ojos; talla y aire majestuosos, +cierta presunción o contento de sí mismo, don de gentes, cortesía +exquisita. + +De su mujer te diré que sin ser muy hermosa que digamos, cautiva +más que si lo fuera, por su gracia, su afabilidad, su señorío, +maravillosamente fundido con la llaneza. Como no la conoces, amado +clérigo, no has visto la encarnación del buen gusto: eso es Valvanera, +el buen gusto convertido en mujer, digo, en señora, pues no hay otra +que mejor merezca tal nombre. Hasta en los actos más insignificantes +se revela su cualidad suprema, el don de la forma. Me encanta verla +dar de comer a sus hijos pequeños; si la oyes reñir a su criado, +quisieras ser tú el reñido; y si por algo te reprende, no tienes más +remedio que darle las gracias. Creerás que es una señora de pueblo, +de esas que a la ranciedad de la nobleza y de las costumbres unen la +tosquedad que da el vivir constante en villas de corto vecindario. Pues +te equivocas: nacida en noble cuna, educada en los mejores colegios +de Francia, Valvanera es verdadera _castellana_ en el sentido feudal +de este término; verás en ella el aire campesino y la singular +majestad que dan la cuna y la educación esmeradísima. Doce años hace +que vive aquí. No echa de menos el bullicio de Madrid ni la elegancia +parisiense; adora la residencia oscura donde ha criado a sus hijos, y +comparte con su marido el gobierno de una inmensa propiedad. Suelen +bajar a Burgos por temporadas, y a Bilbao algún verano. Viven como +príncipes; se sienten superiores a los que gastan su existencia y sus +riquezas en las grandes ciudades, con escaso provecho del espíritu y +fugaces placeres. Esta nobleza campesina se va concluyendo, mi querido +Hillo, por la concentración de las principales familias en las llamadas +cortes. Permanecen desperdigados en las villas algunos hidalgos +adheridos al terruño, tan ordinarios ellos como sus esposas, atacados +ya de la nostalgia de los centros populosos. El día en que se queden +solos en el campo los pobres colonos y cultivadores de la tierra, +vendrá la consunción nacional. Por esto admiro a Valvanera, que notando +en su esposo cierta tendencia centrípeta, trata de retenerle; ella es +centrífuga, un tanto melancólica por la influencia de las soledades +agrestes. Te aseguro que yo también me voy volviendo centrífugo. Por de +pronto me hallo muy bien aquí, y bendigo la mano que me ha confinado en +este dulce presidio. + +Bueno, bueno, mi querido Hillo..., ¿de qué estábamos hablando? ¡Ah!, +ya me acuerdo: de que me gusta el sosiego campestre, esta vida de +_château_, esta aristocracia labradora, _a la extranjera_, porque, +pásmate, el vivir un noble en sus propiedades rurales ha venido a ser +rareza exótica y hurañía extravagante... Paréceme que al llegar aquí +dirás que me estoy poniendo enfadoso con esta novísima _postura_, que +creerás afectada, como entusiasmo caprichoso semejante al _furor_ de +las modas. Piensas que distraigo mi hastío aficionándome a lo que en +elegancias se llama _la última_. No, hijo, no: es viejo en mí el gusto +de la nobleza campesina, una de las hermosuras que vamos perdiendo, +para convertirnos todos en desabridos señoretes de la corte. Pero no +sigo, no. Te veo haciendo guiños, deseoso de que te hable de cosas +más gratas, y a ello voy, clérigo; aguarda un momento. Conociendo tus +aficiones, te pongo delante a las dos niñas de Maltrana, Nicolasa y +Pepita, tiernas y lánguidas como a ti te gustan; desaplicadas, para +que sus encantos sean mayores; rebeldes a la educación clásica; la una +de dieciséis años, de catorce la otra; inflamadas ambas en el santo +horror de la gramática y de la aritmética; delirantes por el baile, por +las comedias, que apenas han visto; por la sociedad, que desconocen, +pues sus iguales no existen por acá; inocentes aún y cerradas a +toda malicia, ¡Dios así las conserve!; obedientes a sus padres y de +correctísima crianza moral; bonitas, algo traviesas y juguetonas, y no +las llamo ángeles porque desconfío de los ángeles terrestres, y cuando +veo alguna niña con alas, digo como el loco: «Guarda, que es podenco». + +Han hecho los Maltranas cuanto en lo humano cabe para dar a sus niñas, +en la estrechez de esta vida rústica, la educación que a su clase +corresponde. Un aya francesa las acompaña constantemente y les enseña +idiomas y el código de las etiquetas sociales; un preceptor les llena +la cabeza de principios científicos y de conocimientos históricos; un +maestro de música traído de Zaragoza, y otro de baile que de Bilbao +viene por temporadas, las instruyen en las artes llamadas de adorno; +y con esto y el cuidado de su buena madre, serán dos mujercitas bien +dispuestas para la vida en altas esferas. ¿Cuál será su suerte? +Presumo que no ha de ser buena, y me contrista verlas tan gozosas de +la vida presente, desconociendo la verdad de la humana desdicha. Las +casarán con mayorazgos de campo, con militaritos bien apadrinados que +lleguen pronto a generales, quizás con algún _título_ de Madrid, y +en cualquiera de estas posiciones serán desgraciadas, contribuyendo +a ello su educación misma, que les abre los ojos a toda la miseria y +podredumbre del cuerpo social. ¡Venturosos los ignorantes, los que se +mantienen del fruto que arrancan de la tierra o que extraen del mar! +Sí, sí: estoy pesimista, mejor dicho, lo soy, y todo lo veo negro, no +porque finjan caprichosamente la negrura mis ojos turbados, sino porque +lo es. Sí, querido capellán, todo es del color de tu sotana, y lo +poquito que colorea y fulgura imita el viso de ala de mosca que tienes +en ella. + +Mayor tristeza me dan las niñas de Maltrana cuando considero lo endeble +de su salud. Azarosa es la vida de sus padres, que si las oyen toser +se echan a temblar, y a cada instante les mandan sacar la lengua. +Probablemente morirán en el paso peligroso de los dieciocho a los +veinte años. Sí, hombre, se mueren: no lo dudes, ni alardees de una +confianza basada en ñoñerías religiosas. Y si quieres que te diga una +barbaridad, te la digo. Si se van, como creo, se libran del sufrimiento +humano, y eso van ganando. Habrán vivido tan solo en la época feliz, o +que lo sería sin el martirio de las lecciones y del odiado estudio, que +no ha de servirles para nada. Figúrate el jugo que sacarán en la otra +vida de sus conocimientos gramaticales de acá. ¡Tanto mortificarse por +conjugar, por construir las oraciones, por escribir correctamente la +_ge_ y la _jota_! ¿Pues y las nociones geográficas? ¡Que les importará +de nuestras pobres penínsulas, de nuestros ríos y continentes, de +si Prusia linda con la Polonia o con las Batuecas! No, no creo que +nuestras sabidurías permanezcan allá, pues la muerte no sería, como +dicen, dulce amiga, si al caer en sus brazos no saliera de nuestros +cerebros todo este serrín que nos metéis a la fuerza los profesores, +amenazándonos con el infierno de la ignorancia, el cual tengo yo por un +bonito y cómodo infierno. + +Vuelvo a mi asunto para decirte que mi temor de la desgracia de estas +niñas no es infundado. El hijo mayor de Maltrana murió tísico en +Madrid hace tres años, contando diecisiete, y aquí tienes explicado +el aborrecimiento de Valvanera a esa Villa y Corte. Los otros hijos +son tres, varones y pequeñuelos, el mayor de diez años, el chiquitín +de cinco. Su raquitismo, malamente combatido con la vida del campo, +con los continuos paseos, el estudio y cuidado que en alimentarles +se emplea, es el tormento de sus padres. Son inteligentes, muy +desarrollados de cerebro, zanquilargos, flacuchos, y tan propensos a +los enfriamientos, que es gran felicidad que no estén constipados. +Siento una pena indecible ante estas tres criaturas: en sus rostros, +como en el de sus hermanitas, veo la fúnebre sentencia que les condena +a seguir los pasos precoces del primogénito hacia un mundo que llamamos +mejor antes de conocerlo. Yo tengo mis dudas; solo afirmo que peor +que este no puede ser... Pues para mí no hay mayor confusión que esta +descendencia menguada y enfermiza, siendo Maltrana un hombrachón +vigoroso, que se precia de no haber padecido en su vida ni un dolor +de cabeza, y Valvanera una mujer saludable y fuerte, aunque algo +seca de carnes. Será una manifestación aislada, como otras mil que +vemos, del cansancio y pesimismo de la raza española que, indómita en +su decadencia, dice: «Antes que me conquiste el extranjero, quiero +morirme. Me acabaré, en parte por consunción, en parte suicidándome +con la espada siniestra de las guerras civiles». Si tuviéramos buenas +estadísticas, se vería que ahora muere más juventud que antes. ¿Y qué +me dices de la facilidad con que los chicos y chicas que han sufrido +algún desengaño siguen las huellas del joven Werther? ¿Pues y la guerra +civil, esta sangría continua, esta prisa que se dan unos y otros a +fusilar rehenes y prisioneros, como si cobraran de la tierra o del +negro abismo un tanto por cadáver? ¿No es esto, en la vida española, +una instintiva querencia del aniquilamiento? No te rías... Yo aplico mi +oreja a la raza, y la oigo decir: «Puesto que ya no sirvo para nada, +quiero darme a la tierra». Si no piensas como yo, no me importa, ignaro +capellán. + +Pues sabrás que las niñas de Maltrana, a quienes sus padres no niegan +ningún esparcimiento de buen gusto, han dado ahora en la flor de +representar en casa una comedia o drama, distribuyéndonos los papeles +entre todos, según las aptitudes escénicas de cada uno. Se me ha +encargado de dirigir la construcción del teatro en la más grande pieza +de la casa, y asistido de un carpintero y pintor de brocha gorda, +daré hoy comienzo a mi tarea de armar bastidores y el tablado, y la +batería de luces, y todo lo demás que constituye una perfecta escena. +La obra elegida por las niñas es _El Trovador_, ¡ay de mí! Están locas +con ese drama. Lo han leído no sé cuántas veces, y se lo saben de +memoria. De Nicolasa, me ha dicho su madre que se despierta a media +noche declamando con sonora entonación los famosos versos del ensueño. +Lo terrible es que se empeñan en que yo he de hacer el _Manrique_, +creyendo que en este papel dejaré tamañito a Carlos Latorre. No sé cómo +salir del paso. Trato de quitarles de la cabeza la idea de estrenarnos +con obra tan difícil; no me llega la camisa al cuerpo pensando que +tengo yo que salir vestido de trovadorcito, con mi laúd y todo, y +soltar la andanada: + + En una noche plácida y tranquila + que recuerdo, Leonor: nunca se aparta + de aquí, del corazón: la luna hería + con moribunda luz tu frente hermosa, + y de la noche el aura silenciosa + nuestros suspiros tiernos confundía. + +No, no me llama Dios por ese camino; lo haré muy mal. Ya les he dicho +que debemos elegir _El sí de las niñas_, y Maltrana y Valvanera me +apoyan en este juicioso consejo. Pero las chiquillas no conocen la +obra, y por más que les explico el argumento, no se dan a partido. +No sienten la sencillez ni la prosa en el teatro, que para ellas, o +es verso patético o no es tal teatro. Desgraciadamente no he podido +encontrar ningún ejemplar de la comedia, aunque para ello hemos +revuelto todo Villarcayo. Se pidió a Bilbao, y contestaron que ningún +despacho de libros lo tiene. Espero que nos lo facilitará un amigo +de Medina de Pomar, moratinista furibundo. Si lo encuentro, haré los +imposibles por convencer a las niñas, enseñando a la más pequeña el +papel de _Paquita_, y a la mayor el de _doña Irene_. Yo seré el _don +Diego_; es mi papel... Pues te aseguro que lo haré con gusto, y aun que +lo haré bien. Hay dentro de mí mucho que ha envejecido. Me siento _don +Diego_... Pero en este instante, ¡oh mi dulce Mentor!, lo que prevalece +en mí, ahogando todo sentimiento y toda idea, es un sueño intensísimo. +Obediente a la naturaleza, pongo fin a esta carta deseándote lo que no +tiene tu triste — _Telémaco._ + + + + +VI + +Del mismo al mismo. + +_Sin fecha._ + + +Hoy, cuando más contentos estábamos armando bastidores, y vigilando +las copias de _El sí de las niñas_, que al fin he impuesto a mis +discípulas del arte escénico, llamaron con recio golpe al portalón de +esta casa palacio. Era un huésped fúnebre, la nueva tristísima de la +muerte de don Beltrán de Urdaneta en el Maestrazgo. ¡Y qué desastroso +fin el del noble y simpático viejo! No te quiero decir la que se +armó aquí. Valvanera cayó con un síncope, y las niñas, afectadas de +súbita pena y de cierto terror, sufrieron desmayos de menor cuantía, +que afortunadamente fueron de corta duración. Todo lo tienes ya +revuelto en la casa, suspendidos los trabajos de arquitectura teatral +y de estudio de papeles, la vida de todos amargada y descompuesta, +los pequeños recaídos en sus enfermedades, un trasiego continuo de +medicinas de la botica a la casa, alteradas las horas de comida y +cena, y sobre esto el chaparrón de visitas de pésame. Maltrana y yo +hemos tenido que vernos enfrente de innumerables caras compungidas, de +levitones negros y de manos que se llevaban el pañuelo a los ojos. Me +ha causado inmensa pena el fin desgraciado del gran prócer y libertino, +que no se decidía, no, a una jubilación honrosa. Ha sido preciso que +le fusilen para hacerle soltar el papel de caballero pródigo, de +viejo galán incorregible. Le quería yo de veras, y él a mí mucho más +de lo que merezco. Me tomó un afecto semejante al tuyo; fue también +mi Mentor, y me dio consejos sapientísimos que no seguí. ¡Pobre don +Beltrán! Gozó setenta y ocho años de vida. Lástima que no haya dejado +Memorias escritas, que serían el más ameno libro del mundo: infinitos +ejemplos que no te digo sean ejemplares, pero sí divertidísimos, +rebosantes de humanidad, de gracia, de aroma de flores, de incienso +citereo... no sigo, por no enfadarte... + +Hoy estoy de malas. La murria, que había conseguido disipar dejándome +querer de esta noble familia, ha vuelto a meterse en mí, negra, +sofocante. La noble familia, más atenta a su dolor que al mío, me deja +solo, y caigo otra vez en la cavilación tétrica que me caldea los +sesos. ¿Querrás creer, mi buen amigo, que a la hora presente no he +podido dilucidar el punto más oscuro de aquel desenlace funestísimo? +Todavía ignoro si la traición fue consumada por la propia voluntad de +la persona en quien creía yo como en Dios, o si debo ver en ello una +tenebrosa conjura doméstica seguida de catástrofe, en la cual hay dos +víctimas: ella y yo. No es la primera vez que ocurren estas coacciones +monstruosas, confabulándose diversas personas para someter el albedrío +de un ser débil, sin escatimar ningún medio: la mentira, el terror, +las promesas falaces... Esta idea me hace llevadera mi desdicha. +Pensando constantemente en ello, reconstruyo con segura lógica el plan +y conducta de los Arratias: les veo desarrollando su odiosa maquinación +con astucia mercantil, tan parecida a la diplomática. Maestros en el +engaño, ávidos de absorber el patrimonio de Aura para restaurar su +decaído crédito comercial, basan su horrible intriga en la impostura +de mi muerte, que ellos propalan y atestiguan no sé por qué procederes +indignos. Conseguido el objeto capital de mandarme al otro mundo, +prosiguen en este su designio, ejerciendo sobre la desgraciada niña una +sugestión infame. Imagino mil modos y estilos de engañarla, a cuál más +extravagante y malicioso. No te los refiero, porque te horripilaría +la fecundidad de mi entendimiento para estas hipótesis de la humana +perfidia. Prefieres, sin duda, que me atenga a los hechos, a lo que +me ha pasado, a lo que he visto, a lo que me han dicho, y así lo haré, +aprovechando este anhelo de confidencia que ahora siento en mí. Desde +aquel tremendo día me ha repugnado hablar de mi caída sin dignidad, +de mi tragedia sorda, desairada, enteramente circunscrita a la escena +del alma, sin ruido, sin armas, sin gloria. Ni el placer muscular de +la lucha, ni el goce amarguísimo de manifestar con violencia la ira, +ni el desahogo de la venganza; nada, mi querido Hillo. Ha sido una +originalidad artística que jamás pude soñar: la terminación de un drama +por el vacío, introduciendo la humana pasión en la máquina neumática y +asfixiándola inicua y estúpidamente. + +¡Mi entrada en Bilbao, mi aparición en la casa fatal! ¿Quieres saberla? +En Portugalete, un anónimo me anticipó la verdad terrible. Alguien +debió de prevenir a los Arratias de mi llegada, porque huyeron, y +cuando llamé a la casa no había en ella más que una criada anciana que +me saludó por mi nombre antes de que yo se lo dijera. A mis preguntas +respondió empujándome suavemente hacia la puerta de la tienda: «Los +señores se han ido... Casaron ayer... Si quiere saber más, avístese +con don Apolinar». Y me dio las señas. Salí furioso del local oscuro, +lleno de clavazón y rollos de cabos, apestando a brea, y en medio del +delirio con que aclamaba el pueblo mártir a su libertador, emprendí +mi _Via crucis_ por calles jamás por mí pisadas, buscando al clérigo +que debía darme la clave de aquel nuevo misterio de mi existencia. No +podría lanzarme en peor ocasión a la cacería de un sujeto desconocido, +en un pueblo que yo veía por primera vez, entre aquel remolino de +entusiasmo, forcejeando con el oleaje de un vecindario loco que invadía +las calles. Las canciones patrióticas retumbaban en mi cerebro como +un eco de las tempestades de la noche de Luchana. Gracias a Pedro +Pascual Uhagón, cuyo auxilio solicité y obtuve, di con el dichoso don +Apolinar a la caída de la tarde, en su propia casa, cuando volvía de la +calle, ronco de perorar en los _cuarteles_ y en los grupos callejeros. +Demostrándome, sin faltar a la cortesía, que mi visita le era enojosa, +me notificó, como autoridad eclesiástica, que el día anterior, previa +manifestación de la libérrima voluntad de la niña de Negretti, y +comprobada por diferentes testimonios la noticia de mi fallecimiento, +había casado a la expresada señorita con Zoilo Arratia. Los cónyuges +se habían ido, después de la boda, a un pueblo de la costa, donde se +embarcarían para Francia. «¡Pero ya estoy vivo!», exclamé sin poder +refrenar mi enojo, perdido todo respeto y olvidada toda urbanidad. +A esto repuso el clérigo que él se lavaba las manos, que habiéndole +pedido casamiento, lo había dado con sumo gusto, como amigo cariñoso +de ambas familias, Arratia y Negretti. Uhagón no vio mejor manera de +calmarme que abreviar la visita, y sacándome de allí, díjome, al +bajar la escalera, que Ildefonso Negretti, paralítico, desquiciado de +la voluntad y el entendimiento, era hombre al agua. Con esta noticia +empecé a recibir luz, confirmándome en la existencia del complot +doméstico. Aquella misma noche supe que la muñidora del precipitado +casorio había sido la esposa de Negretti, marimacho arriscado y astuto +que lleva el nombre de Prudencia. + +No me satisfacían estas claridades, harto tenues, que arrojando iba +el trato de diferentes personas sobre el oscurísimo problema, y al +siguiente día, después de una noche de horrible insomnio y tensión de +nervios, volví al maldecido almacén de Arratia, donde encontré a un +joven llamado Martín, que me saludó tímidamente, y con voz temblorosa +repitió que él también se lavaba las manos, que allá lo habían +compuesto los mayores de la familia, y que los recién casados, con +el padre de Zoilo y los tíos Ildefonso y Prudencia, no se hallaban +en Bilbao. Repitió sus cortesanías, dictadas por el azoramiento y +turbación que embargaban su ánimo, y me despidió entre paquetes de +clavos y hediondas breas, incitándome a tener paciencia, a lavarme +también las manos, como se las había lavado él..., y ofreciéndome su +inutilidad para cuanto en Bilbao se me ocurriese. Secamente le di las +gracias, y salí de la horrenda casa, tan semejante por su ahogada +estrechez a la bodega de un buque, que me faltó poco para sentir +los efectos del mareo. Puse el pie en tierra, o sea en la calle, +arrancándome del corazón con vigoroso esfuerzo la raíz doliente. ¡Ay, +cuánto dolía! Uhagón, que en aquel trance me demostró leal amistad, +aconsejome que diese por terminado aquel asunto, y lo enterrara antes +que sobreviniese la descomposición, echándole encima la mayor capa +posible de olvido. Esto no era fácil; mas lo intenté, y empecé a +arrojar sobre mi fosa puñados de tierra. El cadáver no se cubría, y +pasados dos días de estos esfuerzos por taparlo, asomaba todo entero +y aun parecía que resucitaba. Decíame constantemente Uhagón, deseoso +de mi alivio, que no pensase en más averiguaciones, y abandonara mi +loco propósito de perseguir a los recién casados para obtener una +explicación de su traidora y desleal conducta. Hízome ver la fuerza que +al complot de los Negrettis debió dar mi prolongada ausencia, la falta +sistemática de noticias de mi persona. De la indudable virtud de estos +argumentos, obtuve más y más tierra con que llenar el fúnebre hoyo. Al +propio tiempo, no dejaba de comprender que mi situación iba entrando en +el periodo de ridiculez; que la monotonía de mi desesperación lúgubre +comenzaba a ser enfadosa en los círculos que yo frecuentaba. Disimulé +por el pronto. El carácter de Werther sin suicidio no me convenía +en modo alguno, ni era papel airoso para ningún cristiano. Nunca he +gustado de los llorones: yo lo fui tan poco tiempo, que no llegué a +excitar la conmiseración burlesca de mis amigos. Pero mi terquedad, +debajo de los disimulos y de las composturas de mi rostro, continuaba +induciéndome a la investigación solapada, al descubrimiento de la trama +traidora, a la querencia de más viva luz. Decidí seguir a Espartero en +las operaciones que emprendió en el interior de Vizcaya, pues me daba +el corazón que podría encontrar algún rastro de mi res secuestrada o +perdida; pero entre Uhagón y Fernando Cotoner me quitaron de la cabeza +este audaz pensamiento, cuya realización me habría ocasionado quizás +nuevos reveses y mayores desdichas. Pasé a Valmaseda, donde me puse +al habla contigo y con el mundo. Venía yo de otro planeta. Tu primera +carta, mi buen clérigo, fue para mí nueva revelación de mi destino, +gran consuelo de mis penas. Volví a Bilbao solicitado de amistades +generosas. No parecí por la tienda de efectos navales ni por sus +cercanías. Sentíame bastante aliviado: el hoyo había disminuido, y el +cadáver apenas se veía ya de tanta tierra como sobre él eché. + +Recibida en aquellos días la orden dictatorial inexcusable de venir +aquí, me apresuré a cumplirla, observando que toda presión de otra +voluntad sobre la mía desmayada y caduca me hace gran provecho. +«Bendito sea el despotismo —dije entonces—. Soy como un pueblo +desgarrado por las revoluciones, hecho trizas por el jacobinismo y +la anarquía, y que antes de perecer se entrega al dulce dominio de +sus reyes históricos». La dictadura me ha traído la paz, y aunque +me entristece el pisar mis iniciativas, caídas de mí como coronas +marchitas y deshojadas, me consuelo con la conservación de mi +existencia dentro de una plácida esclavitud. Confinado en este castillo +de Villarcayo, donde me guardan los más bondadosos carceleros que es +posible imaginar, se han recrudecido los dolores de mi caída, vuelven +las dudas a inquietarme, y a encenderme el magín las cavilaciones +acerca de las causas, todavía oscuras, de la traición no perdonada. +Es que, mientras la acción del tiempo no labra las gruesas capas de +olvido, el silencio y la paz favorecen el reverdecimiento de las penas, +cuando estas no son muy próximas ni están aún muy distantes. Hay un +periodo medio entre lo reciente y lo remoto, que es el más abonado +para las recaídas. Yo he recaído a intervalos, sin saber por qué. Los +motivos de gozo, la tranquilidad misma, son a veces causa misteriosa +de reincidencia. Una palabra insignificante despierta los dormidos +dolores; una escena, un paso cualquiera, sin congruencia con nuestra +cuita, hácenla revivir, como otro pasaje o sucedido la adormece. +Explícame esto. La tristeza que reina en esta casa por la desastrada +muerte de don Beltrán, a quien no puedo apartar de mi pensamiento, +ha sido parte a que mi hoyo se vacíe de la tierra que había logrado +echarle... No sigo; no quiero entristecerte. + +Allá te van, pues, los pormenores que me pedías. No te quejarás ahora: +bien explícito he sido, y bastante carne y hueso, despojo de mi +disección lastimosa, te mando en estos renglones. Entierra toda esa +miseria. Que solo la vea quien verla debe y apropiarse los dolores que +llevan esos pedazos de mí mismo. Vive y triunfa. Otro día espera ser +menos tétrico tu infeliz amigo — _Fernando._ + + + + +VII + +Del mismo al mismo. + +_Marzo._ + + +Desocupado sacerdote: Sabrás que anoche se me apareció Larra, quiero +decir que soñé con él o que se me apareció en sueños, que es lo mismo. +Era el Larra que conocí y traté hace año y medio, antes de su viaje a +París. Vino a mí en un bosquecito próximo a esta casa, en el cual suelo +pasar algunos ratos divagando, y se mantuvo a distancia de cuatro o +cinco pasos, mirándome con la fijeza que a sus amargas bromas precedía +comúnmente. No le veía yo más que medio cuerpo, de la cintura para +arriba; en su cara no había más alteración que el crecimiento de la +barba. Ignoro si al morir era más barbudo que cuando le conocí. Su boca +entreabierta dejaba ver los dientes ennegrecidos, y lo blanco de sus +ojos amarilleaba más de lo habitual; tenía los lagrimales muy rojos, +con irritación que le hacía pestañear de continuo. Aunque nunca nos +habíamos tuteado, yo le dije: «Hola, Mariano, dichosos los ojos que +te ven». Y él a mí: «Fernando, no sé qué me pasa; no me encuentro sin +oír hablar mal de mí... Verdad que ya no oigo palabra buena ni mala, +porque me he quedado enteramente sordo. Háblame por señas. Y tú, ¿por +qué lloras? ¿Por mí acaso?». Respondile que yo no lloraba por él ni +por nadie, y la visión entonces, dando un gran suspiro, me dijo que +había yo hecho mal en matarme tan joven. «Paréceme —le contesté— que +aún vivo; pero no estoy seguro de ello. Tú también vives; vienes a +desmentir la noticia de tu suicidio...». Pasó un rato, en que tanto +él como yo nos desvanecimos, nos apagamos, y luego volvimos a vernos +en el comedor de la casa, junto a la chimenea, más cerca uno de otro; +pero ni él ni yo teníamos piernas, por lo que no puedo asegurar si +estábamos en pie o sentados. «Debemos matarlas a ellas —díjome Larra +con triste sonrisa—, y a nosotros no. ¿Qué culpa tenemos nosotros de +sus traiciones?... No pensemos en eso, que aquí no hemos venido más +que a leer nuestras obras. Lo que a mí me trastorna es que se me han +olvidado casi todas las mías, harto famosas, y solo recuerdo _El día de +difuntos_ y _Nadie pase sin hablar al portero_. Por más esfuerzos que +hace mi memoria, no consigo apoderarme de los otros títulos. ¿Verdad +que era yo un gran escritor?». «Has sido único, Mariano —le dije—. +¿Y no te acuerdas del _Castellano viejo_, ni de la _Junta de Castello +Branco_? ¿Has olvidado las críticas de _Antony_, del _Trovador_, de +_Catalina Howard_...?». «Sí, sí: tienes razón; todo eso fue mío... +Pero si los títulos van viniendo a mi memoria, no recuerdo nada de lo +que escribí debajo de ellos. La pólvora mata la memoria... ¿no crees +tú? ¿Qué medicina hay para esto?». Al decirlo tocó mi mano, y el frío +intensísimo de la suya, que más que mano de hombre era un témpano de +hielo, me comunicó un temblor convulsivo, agónico. + +Ya puedes comprender que desperté con aquel frío glacial. Así terminó +la _idolopeya_, que fue seguida de un desvelo enojoso, porque +habiéndoseme caído, con las vueltas que di, la colcha que me abrigaba, +tuve que salir del lecho para buscarla a tientas y ponerla en su sitio, +y creyéndome, aun despierto, en presencia del tan infeliz como glorioso +escritor, continué angustiado, febril y tembloroso toda la noche... A +cada instante temía ser sorprendido por la _idolopeya_ de mi de grande +y simpático amigo don Beltrán; pero no vino el buen señor, a quien sin +duda ha dado Dios por premio de su trabajosa vida un hondo, inalterable +descanso. + +_Lunes._ — Hice propósito esta mañana de romper lo que ayer te escribí +de mis sabrosas pláticas nocturnas con las ánimas del purgatorio; +mas luego he pensado que no merecen estas aberraciones de nuestra +mente, mientras dormimos, absoluto menosprecio, por disparatadas +o ridículas que al despertar nos parezcan. Ejemplos mil hallaremos +del misterioso sentido con que suelen estos delirios anunciarnos +sucesos felices o desgraciados de la vida real, y vas a verlo, mi buen +Mentor, en lo que hoy te escribo. Pon mucha atención en esto, y no te +rías. La _idolopeya_ del satírico sin ventura fue como un vaticinio +simbólico de otra visita que hoy tuve, no de fingida, sino de real +persona; no de espectro hablador, sino de individuo callado. En el +mismo bosquete donde me paseo meditabundo, se me apareció, serían las +tres de la tarde, un personaje llamado _Churi_, a quien no vacilo en +colocar entre las figuras poemáticas de segundo orden, comúnmente +enviadas por las deidades que rigen los destinos de los héroes para +comunicarles revelaciones o mensajes. Veo tu asombro, motivado por el +desconocimiento de tal figura, y satisfago tu curiosidad diciéndote +que _Churi_ es un sordo que habla. Aquí tienes la primera relación +entre el sueño y la realidad, pues recordarás que Larra me dijo: «heme +quedado enteramente sordo». _Churi_, primo carnal del ladrón de mi +ventura, fue quien me anunció, camino de Bilbao, con signos expresivos +y enigmáticas escrituras, la traición que se me preparaba. En aquellos +días, y no hace mucho, cuando se me apareció en Valmaseda saliendo de +entre las matas de un monte, cuyo pie baña el poético Cadagua, vi en +él una figura mitológica, de las que llamáis _ex machina_, emisarios +del enojo o de la protección de algún dios que no quiere dar la cara. +Tiene algo de Fauno o de Silvano, por la ligereza con que corre, o de +las personificaciones de los vientos portadores de divinos mensajes, y +se llamaban Cecias, Bóreas, Euronoto y que sé yo qué. Pues verás: otra +relación de _Churi_ con la _idolopeya_ es que cuando puso su mano en +la mía con ademán cariñoso, sentí un frío glacial que me corrió por +todo el espinazo. No quiero entrar en explicaciones de este mi sordo +_ex machina_, y voy a la sustancia del coloquio de hoy. En Valmaseda me +había contado su fuga de la casa paterna sin explicarme las razones de +ella, añadiendo que no volvería más a Bilbao. Hoy me ha dicho que por +servirme y ayudarme al castigo de los traidores irá nuevamente al seno +de su familia. Mi primera impresión ha sido de repugnancia y miedo; +luego me he dejado tentar de aquel diablete o correveidile fabuloso, +y nos hemos metido en un coloquio de extremada dificultad, pues su +sordera es desesperante, y tienes que valerte de signos y modulaciones +labiales muy acentuadas para hacerte comprender. Se expresa en un +lenguaje híbrido, rudo, atropellando los términos castellanos con los +vascuences. Al decirme «no te mates», su fisonomía, su mirada, su boca, +eran las mismas de Larra al pronunciar en correcto castellano la misma +frase. Poco a poco fueron interesándome sus revelaciones. Lo culminante +de ellas es que mi traidora no lo fue realmente por dictado de su +libre voluntad, sino por el maleficio con que la trastornó ese pillo de +Zoilo, bigardón dotado de una formidable terquedad vizcaína, y con esa +fuerza de terquedad, que es como el poder que gozan los magnetizadores +y taumaturgos, reduce a esclavitud a cuantas personas caen bajo su +dominio. Añadió que si yo quiero, puedo fácilmente romper ese poder de +encantamento con que el primo tiene aprisionada en sus redes maléficas +la voluntad de Aura, y volverla a su ser propio. No pude sustraerme +al efecto que hicieron en mi espíritu las ideas con rudeza y profunda +convicción expresadas por el maldito sordo, y como yo, mostrándome +conforme y dispuesto a todo, preguntara qué medios emplear debíamos +para quebrantar el encanto, díjome que empezáramos escribiendo yo a +la Negretti una carta, que él se encargaría de poner en sus manos +sin que Zoilo ni la tía Prudencia se enteraran de ello. ¡Tentación +irresistible! Díjele que lo pensaría, y que volviese. No te pido tu +parecer, porque desde luego lo tengo por contrario a la reincidencia +que me propone este endiablado sátiro, que tal me parece, o geniecillo +maléfico de los bosques. Déjame a mí que lo resuelva. Estoy loco. Las +brasas que quedaban entre las cenizas se han avivado, y ya son llamas +otra vez. Quiero apagar y no puedo... + +_Martes._ — He dicho a _Churi_ que no vuelva. Es posible que no quiera +obedecerme... + +Apenas me puse a escribir esta, sentí gran ruido y movimiento en toda +la casa, voces de alegría. «Fernando, Fernando —gritaba Valvanera—, +hijo mío, ven, ven...». ¿Qué había de ser, mi querido Hillo, sino la +estupenda, felicísima nueva de que don Beltrán de Urdaneta, el gran +aragonés, ha resucitado? Falsa era la noticia de su muerte, llorada +por toda esta familia; inútiles los funerales y misas que se aplicaron +por su alma. Ya lo decía yo. ¡Si a ese no le parte un rayo! ¡Si es +el siglo, si es la época, si es un periodo histórico que no puede +terminar hasta que la propia ley histórica lo dé por fenecido! Figúrate +el júbilo de estos señores, y el mío también, pues a ese buen viejo +le quiero, como le querrías tú si le trataras. ¡Con cuánto gusto +iría yo a su encuentro si, como dicen, viene hacia acá triunfante y +vendiendo vidas! Pero estoy preso y no puedo salir de mi dulce cárcel; +en cuanto se lo indiqué a Valvanera, arrugó el divino entrecejo, al +de Juno semejante, y me notificó que no piense en obtener la libertad +mientras ella, mi tirana por delegación, no rompa los hierros que me +oprimen. Su grave sonrisa, su maternal dulzura, convierten en rosas los +eslabones de mi cadena. No me muevo por no ajarlas. Mi carcelera varía +de conversación con gracia, incitándome a continuar las interrumpidas +obras del teatro; aplauden las niñas; corro en busca de mis papeles del +_El sí_; quiero atender a todo: al ensayo de obra y a la preparación +de los trebejos teatrales. Paso toda la tarde ocupadísimo. _Churi_ no +parece, y como el tal es entrometido y pegajoso, y se cuela burlando la +vigilancia de la servidumbre, doy órdenes terminantes para que no le +dejen llegarse a mí. + +Se me ocurre cambiar de obra, sustituyendo la magistral comedia de +Moratín por _Bertrand et Raton_, que aquí llamamos _Arte de conspirar_. +Tradujo esta obra el pobre Larra, y es de vivísimo interés. Recuerdo +bien a Luna en el papel de Rantzau, y me parece que yo le imitaría muy +bien. Pero no, no quiero lucirme: que se luzcan ellas, las simpáticas +y enfermizas niñas de esta casa. También he pensado en _Marcela_, +que desecho porque solo hay en ella un papel importante de mujer... +Nada, nada: a Moratín me atengo y a mi don Diego... Perdóname; viene +el pintor a enseñarme un boceto de telón de boca, el cual se compone +de un pórtico griego albergando la estatua de la Libertad en paños +menores; un pavo real con la cola abierta se posa en el frontón, y +en el pico sostiene un letrero que dice: _Coliseo doméstico de los +excelentísimos señores de Maltrana_. Enmiendo el pórtico, cuyos pilares +me sabían a gótico; convierto el pavo en águila; borro el letrero, +sustituyéndolo por el _castigat ridendo mores_; le quito al cielo unas +nubes que parecían morcillas; indico una bandada de pajarillos que van +volando para romper la monotonía del azul sin nubes; propongo algunas +modificaciones en la estatua para que se parezca más a la Comedia +que a la Libertad, la proveo de ropa, le quito las Tablas de la Ley +que lleva en la mano izquierda, poniéndole un libro que diga _Plauto, +Calderón, Moratín_..., y doy instrucciones para la decoración de posada +que necesitamos. Con tantos quehaceres, no serán largas las epístolas +que ahora te mande. Dícenme que ni hoy ni mañana sale correo por causa +del temporal de agua. Detengo esta, y si mi esclavitud me ofrece +alguna peripecia, lo que no es creíble, tendrás el honor de que te la +comunique tu príncipe y señor. — _Fernando._ + +_Jueves._ — Estoy contento; reboso de satisfacción y orgullo; me +siento Mecenas; quiero proteger a todo el mundo. Como el primero +de los humildes que miro debajo de mí, y el más atrasadito en su +carrera eres tú, por ti empiezo el derroche de mercedes con que quiero +manifestar mi alegría. No me satisfago con hacerte canónigo. Hágote +cardenal, que eso y mucho más te mereces tú. Eres desde hoy príncipe +de la Iglesia romana, y te firmarás _Pedro, cardenal de Hillo_. Te +vestirás como los cangrejos, de colorado. Allá te mandaré la birreta +con el ordinario, y la estrenas en la primera corrida de toros a que +asistas. Ahora proponme las demás mercedes que repartir quiero entre +mis fieles súbditos. A propósito: ¿anda por ahí el bonísimo don José +del Milagro? Me le figuro pereciendo de necesidad, en los horrores de +su cesantía famélica, y recurriendo al caso extremo de comerse a sus +hijos, como Ugolino. Lo sentiré por toda la familia, y mayormente por +la niña mayor, o la segunda, no recuerdo bien, que tocaba el arpa con +tanta maestría y gusto. Pues le dirás, no a la niña, sino al infeliz +padre, que de golpe y porrazo le nombro ministro de Hacienda, previa +decapitación del señor don Pío Pita Pizarro, que por la cacofonía de +su nombre, amén de otros delitos, merece la última pena. A Nicomedes +Iglesias, si le ves, puedes anunciarle que se le expedirá dentro de +pocos días su nombramiento de Comisario General de Cruzada, para que se +redondee y no conspire más... + +Bromas aparte, te diré que la causa de mi contento es para mí +desconocida. Heme levantado con el propósito de reintegrarme en la +dignidad de mi persona, para lo cual es indispensable que no queden +impunes los que me han burlado inicuamente. Pensando esto, se apodera +de mí la convicción de que debo escribir la carta propuesta por +_Churi_, trámite inicial de esta obra de justicia... Entro, pues, en +lo que los retóricos llamáis _catástasis_, la complicación del asunto, +precursora de la _catástrofe_, que es a mi espíritu necesaria, pues +no me conformo, no, no, con el desabrido desenlace que conoces, el +cual cada día pesa más sobre mi alma y la enturbia y ennegrece. Yo +era un hombre honrado y bueno; dejaré de serlo si no consigo dar un +fin decoroso a mi sin igual aventura. Tú, clérigo, ¿qué entiendes por +amor propio, dignidad social? La resignación que me recomiendas no +es virtud caballeresca. Suprime la ley de honor en estas sociedades +complejas, ¿y qué queda? Nada... Te digo que no puede ser. Hace poco +creía yo que estaba de más en el mundo. Hoy pienso que el que está de +más es otro. Si uno de los dos sobra, urge que se vaya, que despeje. +Próximo está el abismo, y uno de los dos forzosamente caerá en él. + +¡Ay, mi querido Hillo, no estoy contento! Interpreta al revés todo +lo que te digo, y lee: «Estoy rabiando, estoy dado a los demonios». +Quiero engañarme con las bromas o con las pedanterías que escribo. +Pero mi risa, volviéndose uñas, se clava en lo más sensible de mi +alma... En verdad, de ayer a hoy soy digno de compasión. Tal es el +estado nervioso en que me encuentro, que vivo en perpetuo sobresalto, +presagiando mayores desdichas, recelando de todo el mundo, temiendo las +horas que vienen tanto como abomino de las que han pasado. Esta mañana +me entregaron una carta que ha traído el correo para mí, y aún no he +querido abrirla: veo, presiento en ella una nueva desdicha. Por más que +examino la letra del sobrescrito, no puedo adivinar a quien pertenece. +No es la primera vez que veo esa escritura; pero todas mis cavilaciones +no bastan a descifrar la enigmática persona que se esconde detrás de +aquellos rasgos. Y que se esconde, divirtiéndose con mi curiosidad y +mi turbación, no tiene duda. Es un espíritu burlón, que traza sus +pensamientos con letra firme y correctísima. Pero adivíname quién es... +Ya te veo reír, diciéndome que fácilmente saldré de esta horrible duda +abriendo la carta. Te contesto: «Gran señor, no quiero». + +Entran iracundos y dando voces doña Irene y Calamocha... Hace media +hora que les tengo a todos de plantón aguardándome para el ensayo. La +verdad, no me acordaba. Tiene la culpa este maldito clérigo, que me +entretiene preguntándome cosas. ¡Allá voy!... Ya ves, me riñen por +causa tuya... Algo me queda por decir... Aquí, en la negra cavidad del +tintero, lo dejo bien guardadito para otro día. Duerme, come y vive +mejor que tu amicísimo — _Fernando._ + + + + +VIII + +De don José M. de Navarridas a Fernando Calpena. + +_Laguardia y marzo._ + + +Ilustre señor y dueño: Si no me prohibiera mi religión los juramentos, +juraría, para que usted a pie juntillas me creyese, que hilvano esta +carta a escondidas de toda la familia, pues ni mi señora hermana ni mis +sobrinas aprobaron la idea que días ha, de sobremesa, les propuse de +escribir a usted. Pero como a terco y voluntarioso no me gana nadie, he +aquí que burlando el severo dictamen de la señora y señoritas, tomo +la pluma, como el escolar que, amenazado de castigos por escribir a la +novia, más se enciende en su vicio de emborronar papeles de amor. Allá +va esta, y perdónenme las tiranas de acá mi desobediencia, motivada del +gran afecto que usted me inspira; y lo primero que tengo que decirle, +para evitar interpretaciones erradas, es que la antedicha oposición +de las damas no es ocasionada por el desvío, sino por sentimientos de +contraria índole. Fue que se enojaron porque usted no nos dio noticias +de su persona, viaje y accidentes más que con un recado verbal, por +Sabas, desconociendo u olvidando lo mucho que le apreciamos todos. +Creen ellas, sobrinas y tía, que bien merecíamos enterarnos de las +felicidades o desdichas del señor don Fernando, por una carta de su +puño y letra. Para su tranquilidad, le diré que el enojo de esta +familia mujeril ha sido y es muy leve: Gracia lo expresó con su +natural vehemencia; Demetria, más comedida, y poniéndose siempre en lo +razonable, alegó, en disculpa del caballero libertador, la magnitud +de las ocupaciones de este y la necesidad en que se veía de consagrar +toda su atención a personajes y asuntos de Madrid. Del mismo parecer +fue mi señora hermana, agregando a las razones de _la perla_ otras +de gran peso; y dividida la familia en dos bandos, la pequeñuela y +yo, mantenedores inflexibles de la acusación, gastamos no poca saliva +en acumular sobre la pobrecita cabeza del señor don Fernando los +terribles cargos de ingrato y olvidadizo. No se pudo obtener definitiva +sentencia por totalidad de votos, ni hubimos de concertar nuestros +pareceres más que en el dictamen de que ninguno de la familia debía +escribir a usted. Así lo acordamos, y ya ve usted con qué fidelidad lo +cumplo. + +Gracia entró ayer en mi cuarto un poquito llorona, y de buenas a +primeras salió con esta: «Querido tío, digan lo que quieran mi hermana +y mi tía, debemos perdonarle a don Fernando su olvido. Con el gran +disgusto que sufre el pobrecito, y las angustias y desconsuelos que +estará pasando, buenas ganas tendrá de ponerse a escribir a nadie. +Sin que mi hermana lo sepa, porque se enfadaría, voy a enjaretar una +esquelita diciéndole que sentimos sus aflicciones, y que deseamos +que se le conviertan en alegrías». Esto, palabra más, palabra menos, +me dijo la chiquilla, y el disuadirla de escribir tal carta y el +resolverme a endilgarla yo, fue todo una misma idea. He aquí, mi señor +ilustre, el por qué de estos desaliñados renglones. + +Y si no me tachara usted de entrometido, me permitiría decirle que esas +penas o accidentes de la vida no son de los irremediables, pues tales +muertes traen aparejada su resurrección, o lo que es lo mismo, que +si un afecto perdió, otros que más valgan hallará en la corte, donde +pienso yo que habrá pocos que le igualen en el lucimiento y partes de +la persona, así por lo tocante a prendas del corazón, como por lo que +atañe a los adornos de la inteligencia, saber, memoria, conversación +amena y sustanciosa. Anímese, pues, el señor don Fernando, y no se +deje vencer de tristezas impropias de un varón fuerte, de quien las +pasiones, creo yo, no deben ser amos, sino esclavos..., y no sigo +tratando de este delicado punto, no sea que la pluma se me corra de la +sinceridad afectuosa, a la oficiosidad impertinente... Cepos quedos: +José María, no te metas... Déjalo, déjalo, y pasa a informar al señor +don Fernando de las novedades de esta casa. Ya sabrá usted que aquel +magnífico plan mío, que tuve el honor de comunicarle en la sacristía +de mi iglesia, ha quedado en _veremos_; mejor será decir que tanto +mi hermana como yo nos llevamos un solemne chasco, al ver que lo que +creíamos tan lógico, natural y sencillo, no le pareció del mismo modo a +la persona cuyo albedrío había de resolverlo. De todo ello se deduce, +señor mío, que en achaque de proyectos matrimoniales, el que más cree +saber sabe menos. No es esto decir que nos demos por vencidos. Con más +fe mi hermana que yo en la compostura de este negocio, perseveramos en +llevar a buen término la unión de las dos familias. Pero la voluntad +de Dios sobre todo, digo yo, y esta no la veo, no puedo verla nunca +contraria a la voluntad de los que han de casarse. + +Deseando, además, que no ignore usted un rasgo sublime de la sin par +Demetria, hago traición a su modestia poniendo en conocimiento de +usted, y de todo el mundo si pudiera, que al tratar de la repartición +de los bienes de Castro-Amézaga entre las dos únicas herederas del +difunto Alonso, Demetria ha hecho renuncia formal de su derecho +a la mitad de los bienes amayorazgados; de modo que según esta +declaración, que ratificará al llegar a la mayor edad, el cuantioso +patrimonio se repartirá por igual entre las dos hermanas. ¿Verdad +que es hermoso rasgo? Lo que ella dice: «¿No hemos nacido las dos de +los mismos padres? ¿Qué razón hay para desigualdad tan contraria a +la ley de naturaleza? Ya puede usted decir a su amigo Mendizábal que +hay mayorazgos que van más allá que el legislador, distribuyendo las +riquezas con espíritu cristiano y amor de familia». + +De Gracia diré a usted que va ganando día en día en gravedad y +perdiendo en travesura perezosa. Ayuda a su hermana en cuanto se lo +permite su endeble complexión; es ya menos inclinada a las melancolías, +y se fortifica de cuerpo y espíritu que es un primor. Ambas se arreglan +de modo que les sobren ratitos que consagrarán a la lectura de libros +de entretenimiento. En esto tengo que andar con cien ojos, pues como +en la biblioteca del pobre Alonso no escasean obras prohibidas, me +constituyo en censor, viéndome obligado a darme atracones de novelas +y poesías, cosa en mí desusada y fatigosa. Con Demetria, teniendo +en cuenta su elevada inteligencia y criterio superior, uso de gran +tolerancia; le permito que apechugue con las _Cuitas del joven +Werther_, y hasta con _La nueva Eloísa_; pero a la pequeña he de +medirla con más corta vara. Aduanero soy implacable, y le quito de las +manos lo que estimo nocivo para su juvenil corazón y avispada fantasía, +dejándola en el pleno goce del _Bertoldo_, del _Robinsón_ y del _Viaje +al país de las monas_. Y nada más tengo que contarle referente a las +adorables niñas, sino que no pasa día sin que Gracia le nombre a usted, +recordando algún caso de su residencia en esta villa, o dichos y actos +suyos, grabados profundamente en su memoria. + +Y antes de terminar, debo manifestarle que hace dos días recibí carta +de un carísimo amigo de Madrid, frey don Higinio de Socobio y Zuazo, +de la Orden de Calatrava, del Consejo de S. M., auditor decano de la +Rota y capellán mayor del Real Convento de la Madre de Dios de la +Consolación, _vulgo_ Descalzas Reales, el cual es hermano del don Félix +de Socobio, vicario foráneo de este pueblo, y del doctor don Vicente +de Socobio, canónigo patrimonial de media ración en la Insigne Iglesia +Colegial de Vitoria... déjeme tomar resuello para decirle que Higinio +me escribe recomendándome a un amigo suyo a quien profesa particular +estimación, el doctor don Pedro Hillo, ejemplarísimo sacerdote y gran +humanista, secretario de la Vicaría General de los Ejércitos, el +cual viene a este país por asuntos del servicio vicarial castrense y +expresamente a esta villa de Laguardia para particulares negocios. +Los encomios que del señor Hillo leo en la carta, y el encarecimiento +de que le trate y obsequie como lo haría con la propia persona del +recomendante, han movido mi curiosidad, despertando en mí recuerdos +de ese nombre, que más de una vez oí en boca del señor don Fernando. +Este señor Hillo, a quien diputo por eminencia en las letras divinas +y profanas, ¿es el mismo que a usted escribía en agosto último, +refiriéndole las trapisondas de La Granja y Madrid? No olvidará usted +que me leyó párrafos de aquella docta, amenísima correspondencia, y +si no estoy equivocado, díjome además que el tal era su capellán y +había sido su preceptor en humanas letras. Porque si resultara que +el recomendado de Socobio es al propio tiempo el grande amigo de don +Fernando, ya me parecerían pocos todos los agasajos de que yo pudiera +disponer. Le aposentaré en mi propia casa, y mi hermana y yo nos +multiplicaremos para servirle y hacerle grata la vida en este lugarón. +Espero que satisfará usted mi justa curiosidad, y ahora sí que no tiene +más remedio que coger la pluma y echar para acá una buena parrafada. +¿Ve usted cómo le he cogido? ¡Si conmigo no vale huir el bulto y +hacerse el mortecino, no señor! Soy un posma terrible. Ya le cayó que +hacer al señor don Fernando. Y por de pronto, aguante el apretado +abrazo que en estas letras le envío. El Espíritu Santo nos conceda sus +dones, y a usted larga vida y salud robusta. Su afectuoso capellán. — +_J. M. de Navarridas._ + + + + +IX + +De Valvanera a su fraternal amiga Pilar. + +_Villarcayo, marzo._ + + +Amiga del alma: La carta de Juan Antonio a Felipe te habrá informado +de la horrible desazón que por acá hemos tenido con la falsa noticia +de la muerte de papá. El contento de verla desmentida no ha borrado +los efectos de la consternación y amargura de aquel trance, y aquí +me tienes sin levantar cabeza desde que nos fue comunicada la falsa +tragedia. Espero que disculpes, por este motivo, mi tardanza en +contestarte, y confío en que ahora y siempre la falta de carta mía no +te inducirá a creer que descuido tus encargos, ni que dejo de cumplir +la santa misión que en mis manos has puesto. Practico al pie de la +letra tus teorías acerca de la sustitución del cariño legítimo por el +prestado. ¿No puedes manifestarle tu amor públicamente? Pues yo le +quiero como a mis hijos y se lo manifiesto a todas horas del día. ¿No +puedes verle? Pues yo hago por traer a mis ojos los tuyos, a fin de que +con los míos le veas. Si esto en la realidad no pasa de un vano deseo, +entiende, amiga querida, que te sustituyo en la vigilancia amorosa, y +que no haría más por Fernando si fuese su madre. + +No creas: algún trabajillo me ha costado convencer a Juan Antonio de +que ningún daño puede ocasionarnos esta buena obra, y sí el beneficio +de salvar una vida preciosa. He logrado catequizar a mi marido, y ya +conviene conmigo en que Fernando se lo merece todo. ¡Excelente corazón +el de este chico, y qué hermosura de inteligencia! Se resiente de +haberse criado solo, consumiendo su propia sustancia, sin un cariño +verdaderamente tutelar que le dirija. El brutal desengaño que acaba +de sufrir le ha herido en la cabeza y en el corazón. No creas que las +huellas de tal golpe se borrarán pronto. Tú cuentas poco con el tiempo, +querida Pilar; es tu flaco. En el colegio eras lo mismo: te ponías +furiosa, te golpeabas la cabeza cuando no dominabas en un día lecciones +en que las demás empleábamos semanas enteras; entre el pensamiento y +su realización pones siempre menos espacio del que pide la realidad. +Tu inquietud loca es espuela de tu existencia, haciéndote vivir con +demasiada prisa, ávida del mañana. Yo te llevo dos años, y según me ha +dicho Carlota Cisneros, representas diez más que yo. + +Pues sí: no esperes que a Fernando se le pase pronto el malestar +causado por la conmoción reciente. A cualquiera le doy yo un trance +de esta naturaleza. El pobrecito ha soportado su desairada situación +con verdadero heroísmo; pero aún no le tenemos en los días de +convalecencia, como tú crees..., ¡tú siempre viviendo y sintiendo a +escape!... Aún se ve atormentado por renovaciones de la ira, de la +amargura y despecho que esas caídas suelen producir. Pero no temas +nada; yo velo, yo no me descuido un instante; soy como el médico que +consagra toda su ciencia a un solo enfermo y no le quita los ojos de +encima a ninguna hora. Tu temor de que la desesperación le venza, de +que imite al joven Werther en la manera de dar solución a sus penas, no +tiene fundamento. Desecha esa idea; duerme tranquila. Él mismo me ha +dicho que jamás atentará contra su vida, que ama su sufrimiento y no +quiere desprenderse de él..., ya ves... Por las noches, después que las +niñas y los pequeños se acuestan, se queda un ratito con nosotros en +el comedor: nos acompañan dos venerables amigos del pueblo, furibundos +tresillistas y lectores de papeles públicos. A ratos se aparta Fernando +conmigo y me cuenta su triste historia: el conocimiento de esa buena +pieza en la casa de una diamantista; Los amores, como incendio +repentino o estallido de un volcán; las mil peripecias y contrariedades +que sobrevinieron; sus estudios de raptos y lances amatorios, que no +sirvieron para nada; la poesía de sus entrevistas secretas con la niña, +y la prosa de su encierro en la cárcel por intriga tuya. En todo lo que +me refiere se revela el mal gravísimo que tiempo ha viene padeciendo, y +no es otro que la desproporción monstruosa entre lo que piensa, siente +o sueña, y lo que le sucede. ¡Tanta poesía en su espíritu, y prosa tan +baja en la realidad! La última expresión de este desequilibrio ha sido +la catástrofe de Bilbao; ya puedes figurarte: caer desde la poesía +más alta a una prosa rastrera y tristísima. Tienes razón, hay que +equilibrarle, querida Pilar; pero persuádete de que esto no se consigue +en dos días ni en cuatro. Déjanos a mí y al tiempo. No te metas a +empujar y a dar prisa. Tus arranques comprometen el éxito de tus ideas, +las cuales son siempre más felices que oportunas tus acciones. ¿Me +explico? + +Convencida de que al anhelado equilibrio no podemos llegar sino pasito +a paso, te digo formalmente que me parece un desatino abordar tan +pronto el asunto de Laguardia. Créelo: no está el horno todavía para +esos pasteles. Mis informes acerca de las niñas de Castro concuerdan +con los tuyos: papá, la última vez que estuvo aquí, se hacía lenguas de +la mayor de ellas y hablaba con donaire de la adoración y entusiasmo +que ambas sienten por nuestro enfermito. Pero no nos precipitemos, +amiga de mi alma; la idea es admirable, como tuya; déjame a mí la +ejecución lenta, gradual, que no es la cosa tan fácil como tu viva +imaginación te la representa, pues las pretensiones de mi sobrino +complican terriblemente el asunto. ¡Buena se va a poner tu hermana +si descubre que ando yo en estos tratos! Y no quiero, no, no quiero +cuestiones con Juana Teresa; ya sabes quién es y el genio que gasta. +Lastimado su amor propio por la esquivez de la niña de Castro, que no +quiso ver en Rodriguito el mejor de los esposos, no ha renunciado a +convencer a la que tuvo por la mejor de las nueras. Me consta que tanto +ella como los Navarridas trabajan a la desesperada por enderezar este +negocio, llevándolo a la solución que desean. Si de acá echamos nuestro +memorial y ellos fracasan nuevamente, verán en nosotros la causa del +desastre, y no quiero decirte los disgustos que a Juan Antonio y a +mí nos traerían las iras de Juana Teresa. ¡Pues si ellos ganan la +partida y nosotros nos llevamos el sofión, figúrate...! Un segundo +desengaño de esta naturaleza, tan reciente y doloroso aún el primero, +no lo soportaría tu Fernando. Además, la situación moral en que ahora +se halla no es la más propia, no, para a improvisar matrimonios, ni +siquiera noviazgos formales. Pues qué, ¿tienes a Fernando por un +cazador de dotes? ¿Es airoso para tal caballero el quitar tan pronto la +mancha de la mora madura con la verde? Ni él está en tal disposición, +ni yo, que tanto le quiero, le aconsejaré nunca esas prisas para mudar +de amor como se cambia de ropa. Calma, y que los sucesos lleven su +marcha natural y lógica. Déjalo de mi cuenta, que estoy con un ojo en +Cintruénigo y otro en Laguardia. + +Ya que tanto interés manifiestas en este asunto, infórmame lo más +pronto que puedas del estado presente de tus relaciones con Juana +Teresa. ¿Son estas cordiales; son frías y de pura etiqueta como las +mías? No desconocerás la importancia de esto, Pilar de mi corazón. Sé +que después de algunos años de completo desvío y quejas por una parte +y otra, os reconciliasteis, cruzando correspondencia fraternal, en +la que hacíais gala una y otra de haber arrojado al viento antiguas +querellas, y concertadas las paces prometíais amaros, como hijas que +sois de un mismo padre. Pero me ha dicho Carlota Cisneros que hará dos +años volvisteis a torceros por no sé qué groserías de Juana Teresa, y +lo creí, porque esta no puede desmentir la sangre de los Almontes de +Tarazona. Es envidiosa, egoísta, y cuando le tocan a su amor propio o a +sus intereses, salta la fierecilla, y no hay medio de que con ella nos +entendamos. No me maravillará saber que habéis vuelto a los antiguos +antagonismos. De vuestro común padre tenéis poco; cada cual es trasunto +de su madre; la tuya, mi benditísima madrina, la mayorazga de Loaysa, +era una gran señora, mientras que la de Juana Teresa... En fin, no +sigo. Sois el día y la noche. Esto lo repite Carlota Cisneros siempre +que habla de vosotras, y la última vez que hizo mención de tu media +hermana la calificó de _noche de truenos_, según está de atrabiliaria, +mandona y desapacible. ¡Ay!, si oyeses a papá referir dichos y hechos +de su nuera, te morirías de risa. + +Bueno, querida mía: quedamos en que yo estoy a la mira de lo de +Laguardia, y por ahora no hace falta más. Tu confianza en mí es +absoluta, ¿verdad? En nuestra infancia, en los primeros años de nuestra +juventud, éramos como dos cuerpos con una sola alma. Pues ahora +también. Te sustituyo en el cuidado de esta querida criatura, soy +tú misma. Convengamos, Pilarica de mi corazón, en que tú discurres, +pero no ejecutas; juntémonos para ser la idea y la acción combinadas. +Prométeme decirme todo lo que pienses y hacer todo lo que yo te mande. +Lo primero, que no te olvides del estado de tus relaciones con Juana +Teresa: si hay discordia y mutuo desvío, quiero saber las causas. Lo +segundo, que utilices tus conocimientos para lograr que los amigos +que tiene Fernando en Madrid le escriban de cosas literarias, y que +le manden versos, o prosas el que las haga, y libros, y referencia +de teatros o de autores noveles. Me hacen suma falta elementos de +distracción, recreos del espíritu, que son gran medicina, por desgracia +escasísima en las farmacias de acá. No sabiendo qué inventar para +distraerle, pues las cacerías le aburren y los paseos por el campo y el +monte le entristecen más, hemos consentido que las niñas organicen una +representación dramática, con otras señoritas y muchachos del pueblo. +La obra elegida es _El sí de las niñas_. ¿Te acuerdas de cuando la +vimos juntas en Zaragoza veinte años ha? ¡Tristes memorias! Aquella +noche, de vuelta del teatro, encerraditas las dos en el gabinete de +las estampas y cornucopias, en casa tu tía Leonor, me confiaste tu +secreto... + +Pues se me olvidaba lo principal: al decirme cómo estás de relaciones +con Juana Teresa, añadirás si sabe lo que yo sé. ¡Pues apenas tiene +importancia!... No más por hoy. Juan Antonio te besa las manos; +Fernando y mis hijos el rostro, y te lo llenan de babas. No te olvida +tu amante amiga, — _Valvanera._ + + + + +X + +De don Fernando a doña Aura. + + +Ni sé dónde estás, ni si conservas memoria de mí. Avivando tus +recuerdos; volviendo con insistencia y fe tus miradas a lo pasado, +quizás logres, hermosa Aura, reconocer al que esta te escribe. No te +asustes creyendo que recibes carta de un muerto. Vivo estoy, aunque +no tanto como parece. Vivo estaba cuando llegué a Bilbao y llamé a la +puerta de tu casa, y una mujer de aspecto desapacible me dijo que tú no +vivías ya para mí. + +Menos tiempo del que suele durar la memoria de un muerto, duró en ti la +memoria de un vivo que te amaba, y a quien juraste fidelidad eterna, +entendiendo por eternidad el espacio de un sueño, o la duración de +nuestras alegrías más fugaces. + +Dime que estamos soñando, que dormimos lejos el uno del otro, y ello +me parecerá menos increíble que la noticia de tu casamiento: ¿Tan +persuadida estabas de mi muerte que ni siquiera la pusiste en duda, +esperando la certificación y seguridades de que yo no existía? Las +personas que verdaderamente aman, suelen resistirse a creer que han +perdido su bien. Aun ante la evidencia dudan. Fáciles en dar crédito +a los anuncios de muerte son los que la desean o no la temen. Y si +engañada la creíste, ¿no merecía yo que pusieses entre el muerto +y el vivo mayor espacio, para que uno y otro no se junten en tus +sentimientos? No es bien que anden mezclados en tu corazón la lástima +del que se va con el respeto del que llega. ¿No te confunde, no te +entristece que no sepas distinguir las pisadas del que sale de las +pisadas del que entra? + +Pero al acusarte sin conocimiento de los hechos, me expongo a ser +injusto. Perdóname; que tiempo tengo de acusarte cuando sepa qué +móviles han determinado este caso inaudito. ¿Eres más débil que +culpable? ¿Has cedido a sugestiones cuya gravedad y fuerza no puedo +yo apreciar desconociendo los caracteres que te rodean y el ambiente +que respiras? ¿Te convencieron de mi muerte, con lo cual, adormecida +tu voluntad, fácilmente la hicieron esclava? ¿A qué artificios del +infierno debo esta sustracción infame de lo que me pertenecía? Porque +aún están deslumbrados mis ojos con los destellos vivísimos de tu +entendimiento; aún veo los hermosos arranques de tu corazón, el poder +afectivo que parecía desafiar cielo y tierra, y no se me alcanza +cómo tales fenómenos, que yo juzgué energías indomables, han podido +trocarse en el fenómeno contrario: la endeblez, la impotencia y la +pasividad. Sospecho que eres, más que criminal, víctima, no menos digna +de lástima que yo. Presumo que no me burlaste, sino que los dos hemos +sido burlados. Dímelo así, si es verdad; y si mi desgracia es obra +tuya, dímelo también sin rebozo, que no he de volver contra ti el daño +que me has hecho. Creeré que te has muerto, y conservaré el recuerdo +de la pasada Aura, pensando que la existente es otra, una mujer +insignificante, disfrazada con el nombre y las facciones de aquella. + +Pero si confirmas mi sospecha; si por declaración tuya me convenzo +de que me han robado a mi Aura, aunque hayan sabido cohonestar el +secuestro con la formalidad sacramental consumada por sorpresa, y con +perfidia y traición, engañando a Dios, o queriendo engañarle, aquí +estoy dispuesto a dar a los impostores su merecido. Contéstame pronto: +te lo suplico, apelando a tu compasión, ya que no puedo invocar otro +sentimiento. Más quiero la desesperación que la duda; más quiero un +golpe mortífero de la verdad que el consuelo de esperanzas mentirosas. +Pido a Dios que si no me respondes claramente, nunca tengas paz. — +_Fernando Calpena._ + + + + +XI + +De don Pedro Hillo a Telémaco. + +_Madrid, abril._ + + +Mira, niño maleante y ocioso, hazme el favor de no gastar esas bromas +públicas de ponerme en el sobrescrito de tu carta los títulos y +remoquetes de _Cardenal_. La que recibí ayer movió gran escándalo en +la casa. Asustado venía el cartero, y la criada se asustó más cuando +se enteró de que moraba en la casa un príncipe de la Iglesia sin que +ella lo supiese. Debía de ser un _Monseñor_ disfrazado. Méndez creyó +al pronto que en Correos confundían su casa con la Nunciatura. Huésped +hubo que se tragó la bola, creyendo que en el próximo consistorio me +concedería el capelo la Santidad de Gregorio XVI; y algunos, no sé si +por chunga o por inocencia, me daban la enhorabuena. Luego empezaron +las bromitas, algunas muy enfadosas... + +Antes que se me olvide: Milagro está colocado en Gobernación, él dice +que _por intrigas_, y lo creo. Vive temblando, porque Joaquín María +López no cesa de hacer cesantías para colocar gente de las logias. +Iglesias va a la Habana con un buen destino, creo que en Aduanas o +en Rentas, de lo que me alegro infinito, a ver si levanta cabeza y +puede socorrer a sus padres, que están en la miseria por sostenerle +aquí. Debe la plaza, según me han dicho, a influencias moderadas. +¡Qué vueltas das, oh mundo! El pobrecito, no sabiendo ya a qué santo +encomendarse, se dedicó a besar peanas que antes había escupido. Ya +está haciendo las visitas de despedida, con sombrero nuevo y la ropa +flamante que pregona su nuevo estado. + +De Serrano no sé más sino que estaba en las últimas; mas no por eso +menos desollador del prójimo. Desde el día del entierro de Larra, +en que cogió un enfriamiento, no ha vuelto a salir a la calle. De +tus amigos, el que más veo por ahí es Miguel de los Santos, a quien +prometí una docena de botellas de Jerez, un jamón de Trevélez y una +caja de mantequillas de Soria si te escribía una carta contándote los +sucesos literarios. Me prometió mandármela hoy para incluirla en esta; +pero dudo que cumpla su compromiso aquel ingenioso y sutil holgazán. +A Ventura le he prometido nada menos que una capa nueva, con embozos +de terciopelo, si te escribía. ¡Peste de literatos! No hay quien haga +carrera de ellos. Quéjanse de que las letras no dan para vivir, y se +pasan la vida limpiando con los codos las mesas del Parnasillo, y +ensuciando con sus lenguas las reputaciones... clásicas. Pero dejemos a +los poetas que vivan y rabien, y vamos a nuestro asunto. + +La carta que acabo de recibir te me presenta volviendo tus ojos a lo +pasado, y yo que tal veo échome a temblar. Mientras no consideres ese +pasado triste como cosa muerta y sepultada, tu vida no tendrá sosiego. +¿Qué hablas ahí de venganzas? Tu desaire y el mal comportamiento +de otras personas, ¿qué tienen que ver con tu dignidad? Esta nace +de nuestra buena conducta, no de los villanos hechos de los demás. +¿Entiendes por dignidad la del señor Hernani, que, sin más razón que +un puntillo de honra, se mata cuando don Ruy Gómez le toca el cuerno? +¿Es dignidad la obcecación del bruto de Otelo (¡negro había de ser!), +que por los falsos indicios de un pañuelo y carta, y por el soplo +del indecente de Yago, mata a su mujer, sin averiguar si es culpable +o no? Y buscando mejores ejemplos en el clasicismo, ¿crees que es +digno Orestes matando a Clitemnestra, su mamá, por culpas que solo +debía castigar Júpiter? ¿Estimas que Medea obró con dignidad vengando +en sus hijitos las ofensas del sinvergüenza de Jasón? Y a Edipo, a +Menelao, a Eneas y a todos esos mal llamados héroes, ensalzados por los +poetas, ¿les tienes también por hombres dignos? Será tu perdición el +querer proyectar en la vida real una sombra de las figuras poéticas, +reduciendo a hechos los sentimientos hinchados y artificiosos que son +la armadura de tragedias y dramas. Esas cosas se leen, se admiran, +pero no se imitan, porque acabaríamos por volvernos locos. Es como si +ahora salieras tú en la vida real con la tecla de hablar en verso. +Desde la gran señora a la cocinera, todos y todas se reirían de ti. +Una cosa es declamar, querido Fernando, y otra es vivir. Examinemos +tu asunto: quisiste a una mujer; se ausentó de ti; por circunstancias +independientes de tu voluntad, por entorpecimientos de fuerza mayor, +obra de la guerra y de contratiempos naturales, no pudiste llegar +al lado de la que amabas. Pasó tiempo..., que ese es su oficio, +pasar, pasar siempre, trastornando los planes mejor combinados de +las criaturas. La niña, que por las trazas no es de esas que están +constituidas para largas esperas, se cansó, cosa muy natural, pues cada +uno se cansa cuando su temperamento lo dispone. Entre paréntesis, desde +que yo la vi en casa de aquella condenada Zahón, que Dios confunda, la +tuve por demasiado viva de genio, carácter impaciente, voluntarioso, +atropellado. Bueno: pues se cansó de esperar: eso de tener paciencia o +no tenerla, lo da Dios, hijo. Y como tú no llegabas ni de ti se tenían +noticias, otro sujeto, que no debía de ser rana, siguió la doctrina de +uno de los de siete sabios de Grecia, a quien debemos el gran aforismo: +_aprovecha la ocasión_. Y aprovechando, aprovechando, ya con ardientes +galanteos, ya por otros medios que le suministró la fatalidad, tal vez +por sugestiones de una familia egoísta, y resortes de embaucación y +engaño, o sin engaño, no lo sabemos, triunfó, y suyo fue lo que por +tuyo tenías. Bueno, ¿y qué? Esto lo vemos un día y otro. Por tonto y +vulgar, el caso ni aun merece que se le ponga en verso y en escenas +parladas para salir al teatro. + +Llegaste al fin, pero llegaste tarde, cosa también vulgarísima y de +clavo pasado, pues desde que el mundo es mundo, la humanidad incurre en +esa fatalidad vulgarísima de llegar tarde... Pues, amigo, aprende para +otra vez, y da el negocio por concluido. ¿No es ridículo que quieras +salir ahora haciendo la fantasma que se presenta entre las alegrías +del festín de boda, y ahoga con lúgubres apóstrofes los cantos del +epitalamio? ¡Niño, por Dios! Quítate el caperuzo de espectro, y vete a +tu casa. ¿O es que representas el galán desesperado, melenudo y ojeroso +que, cuando las cosas ya no tienen remedio, pues están echadas las +bendiciones, se aparece espada en mano, queriendo atravesar a la dama +infiel, al segundo galán solapado, al primer barba, que es el padre, +al segundo, que hace de sacerdote, y a la característica, zurcidora +de aquel enredo? ¡Niño, por Dios! Hasta en el teatro apestan ya esas +cosas. En la vida real, casos de esa naturaleza se solucionan dando +media vuelta el galán, el cual deja tras de sí, para que los culpables +lo recojan, si quieren, un desprecio de buen tono; y aquí paz y después +gloria. Para tu tranquilidad, urge que mandes echar el telón sobre +ese final tonto, y te metas en tu casa, donde, si te dejas querer, +no tardarás en recibir memoriales de innúmeras novias de más mérito, +y de tanta hermosura, por lo menos, como la que ha demostrado no ser +digna de ti. Hijo mío, las tendrás a pares, a docenas: si te gustan +pobres, pobres; si las quieres ricas, ricas hasta dejárselo de sobra, +y honestas, de resistencia por todo el tiempo que se las mande esperar; +discretas y amorosas, de excelente educación moral y profana. Y no te +digo más. + +Tanto me ha enojado tu carta, que no me atrevo a dar cuenta de ella +a _Su Majestad_; he tenido que soltarle el venial embuste de que no +habías escrito, prefiriendo para ella el disgustillo de no tener +noticias, al disgustazo de leer esas bobadas de venganza, dignidad y +dramáticos desplantes, que traen pegados el polvillo y las telarañas de +guardarropía. + +Otra cosa: se había determinado que este indigno capellán se pusiera en +camino hacia esas regiones; pero su éxodo ha sufrido aplazamiento. El +mejor día, no sé cuándo, tendrás el disgusto de ver aparecer mi jeta en +esos horizontes, y yo la inmerecida satisfacción de darte un abrazo. +Sabrás, ¡oh Telémaco!, que tu Mentor ha ingresado en la Secretaría +del Vicariato General Castrense, con jerarquía eclesiástica que le +da derecho a usar medias moradas. ¿Qué te creías? Por donde menos se +piensa, se va a Roma. Dame bromitas con el cardenalato. Monaguillo +te vean mis ojos, y de hombres se hacen los obispos, dicen viejos +refranes. Conque no más chirigotas. + +Llega en este instante la carta de Miguel de los Santos, que te +incluyo. Tuyo de corazón, — _Hillo._ + + + + +De Miguel de los Santos a Fernando Calpena (incluida en la anterior). + + +Queridísimo y nunca olvidado Fernando: Dijo el grande Hipócrates, y si +otra cosa no hubiera dicho, esta bastaba para acreditarle de grande en +genio, entendimiento y ciencia; dijo Hipócrates, en griego para mayor +claridad, lo que alguien tradujo al latín: _Ars longa, vita brevis, +judicium difficile, experimentum periculosum_. Con tal sentencia por +delante nada tenemos que añadir los doctos para recomendarnos a la +benevolencia del blando lector. En verdad te digo que me tiemblan las +carnes en cuanto agarro la pluma, pues nada tengo por más difícil +que referir lo que hemos visto y comentarlo, o exponer opiniones +sustanciosas, que no apesten de viejas y sobadas, sobre cualquier +asunto. Y añado que no es menos espinosa la descripción de lo real +que la de lo fingido, pues en esto tenemos campo libre para elegir o +desechar lo que nos diere la gana, mientras que en la narración real, +que los sabios llamamos Historia, el respeto de la verdad nos embaraza +y confunde, y el miedo de mentir corta los vuelos de la fantasía. +Ahora veremos si sirvo yo para este negocio de contar lo sucedido, con +la añadidura de reciente, de quien son testigos, no uno, sino mil de +nuestros semejantes, que pueden desmentirme y abochornarme si en la +descripción yerro, o en los juicios desbarro. Voy medroso al asunto, +pues aunque escribo al parecer para ti solo, en familiar estilo, no +puedo tomar la pluma sin pensar que ha de leerme la posteridad, y en +las cartas de mayor confianza pongo todo mi estudio clásico y mis +profundos conocimientos del lenguaje, para enseñanza y admiración de +las generaciones futuras. Guardarás, pues, esta epístola como oro en +paño, para que andando los tiempos (y ellos andan, ¡ay!, más de lo que +quisiéramos), figure en el abultado mamotreto de mis _Obras completas_, +o en el de las _Póstumas_ si me malogro tempranamente, lo que no quiera +Dios. Y basta de prólogo con morrión. + +Gran dicha es, mi querido Fernando, que todas estas cosas que voy a +contarte hayan pasado en tu ausencia; dicha grande, sí, pues si tú las +presenciaras, yo no escribiría esta carta, y ya veo lo que se perderían +las letras castellanas, tan pobres y deslucidas en el género epistolar. +Gracias a tu ausencia y a mi solicitud en informarte de lo que no +has visto, se encuentra la patria literatura con esta joya, que no +esperaba... Y basta: ahora sí que entro en materia. + +Supe yo la muerte de Larra al día siguiente del suceso, o sea el 14 +de febrero. Fui a verle con otros amigos a la bóveda de Santiago, +donde habían puesto el cadáver; allí me encontré a Ventura y a Roca +Togores, tan afligidos como yo y Hartzenbusch, que me acompañaba, «¿Y +por qué...? —decíamos todos, que es lo que se dice en estos casos—. +¿Cuál ha sido el móvil...?». Quién hablaba de un arrebato de locura; +quién atribuía tal muerte al estallido final de un carácter, verdadera +bomba cargada de amargura explosiva. Tenía que suceder, tenía que venir +a parar en aquella siniestra caída al abismo. ¿Y ella? Si alguien la +culpaba en momentos de duelo y emoción, no había razón para ello. No +era ya culpable. Por querer huir del pecado, había surgido la espantosa +tragedia. En fin, querido Fernando, suspiramos fuerte y salimos, +después de bien mirado y remirado el rostro frío del gran _Fígaro_, +de color y pasta de cera, no de la más blanca; la boca ligeramente +entreabierta, el cabello en desorden; junto a la derecha el agujero +de entrada de la bala mortífera. Era una lástima ver aquel ingenio +prodigioso caído para siempre, reposando ya en la actitud de las +cosas inertes. ¡Veintiocho años de vida, una gloria inmensa alcanzada +en corto tiempo con admirables, no igualados escritos, rebosando +de hermosa ironía, de picante gracejo, divina burla de las humanas +ridiculeces!... No podía vivir, no. Demasiado había vivido; moría de +viejo, a los veintiocho años, caduco ya de la voluntad, decrépito, +agotado. Eso pensaba yo, y salí, como te digo, suspirando, y me fui +a ver a Pepe Espronceda, que estaba en cama con reúma articular, que +le tenía en un grito. ¡Pobre Pepe! Entré en su alcoba, y le hallé +casi desvanecido en la butaca, acompañado de Villalta y Enrique Gil, +que acababan de darle la noticia. El estado de ánimo del gran poeta +no era el más a propósito para emociones muy vivas, pues a más de la +dolencia que le postraba, había sufrido el cruel desengaño que acibaró +lo restante de su vida. Ignoro si sabes que Teresa le abandonó hace +dos meses. Sí, hombre, y... En fin, que esto no hace al caso. Gran +fortuna ha sido para las letras patrias que Pepe no haya incurrido +en la desesperación y demencia del pobre Larra. Gracias a Dios, +Espronceda sanará de su reúma y de su pasión, y veremos concluido +_El diablo mundo_, que es el primer poema del _idem_... Senteme a su +lado, y hablamos del pobre muerto. En un arranque de suprema tristeza +vi llorar a Espronceda; luego se rehizo, trayendo a su memoria y a +la de los tres allí presentes los donaires amargos del _Pobrecito +hablador_, el romanticismo caballeresco del _Doncel_, y el conceptismo +lúgubre de _El día de difuntos_. También hablaron de ella, y tal y +qué sé yo, diciendo cosas que no reproduzco por creerlas impropias de +la gravedad de la Historia. Villalta y Enrique Gil se fueron, porque +tenían que dar infinitos pasos para organizar el entierro de _Fígaro_ +con el mayor lucimiento posible, y me quedé solo con el poeta, el cual, +de improviso, dio un fuerte golpe en el brazo del sillón, diciendo: +«¡Qué demonio! Ha hecho bien». Yo rebatí esta insana idea como pude, +y para distraerle recité versos, de los cuales ningún caso hacía. A +media tarde entró de nuevo Villalta con Ferrer del Río y Pepe Díaz. +Espronceda sintió frío y se metió en la cama. Yo, caviloso y cejijunto, +hacía mis cálculos para ver de dónde sacaría la ropa de luto que +necesitaba para el entierro... + +¿Qué te parece mi estilo histórico? Ya ves que Jenofonte, Tito Livio +y el propio Tácito, se quedan tamañitos. Aquí doy un salto, dejado +inéditas mis fatigas y diligencias para encontrar un amigo de mi +talla y carnes que para el entierro me vistiese, y paso a contarte +la escena solemnísima del cementerio, que no olvidaremos jamás los +que la presenciamos... Atacado de esa comezón o prurito de maliciosa +crítica que suele posesionarse de nuestro espíritu en las ocasiones +más luctuosas, no pude menos de reparar en la ropa de cada cual, +dividiendo por clases de primera, segunda y tercera a los que la +llevaban superior, media o mala. Vi levitas de intachable corte y +hechura, llevadas por cuerpos para los que no era novedad el cubrirse +con ellas; vi otras que pedían con sus dobleces volver al arca de donde +las sacó la etiqueta; las había que se estiraban para, corresponder +al crecimiento de su dueño; había no pocas de las vinculadas: levitas +madres, levitas abuelas, transmitidas de generación en generación... +Pero todo este observar indiscreto, irreverente, fue ahogado por la +emoción que nos embargó al descubrir el ataúd y ver las ya macilentas +facciones del gran satírico, próximas a desaparecer para siempre en +la tierra. Aun nos parecía mentira que del primer ingenio de muestra +época no quedase más que aquel despojo miserable.¡Veintiocho años, +Señor, la edad de vivir!... ¡Y verle allí mudo, inerte; su arte y su +pluma enterrados con él!... El primer discurso fue de Roca de Togores, +que a todos nos conmovió profundamente: no pude contener mis lágrimas. +Algo dijo después en prosa el conde de las Navas, y en verso Pepe Díaz. +Cuando ya se daba por terminado el acto, rompió el cerco aquel Massard +¿te acuerdas?, Joaquín Massard, más conocido en Madrid que la ruda, +empleado en la Secretaría del infante don Sebastián. Pues traía de la +mano a Pepe Zorrilla, lo que nos sorprendió mucho, pues si sabíamos que +este había hecho unos versos a la muerte de Larra, pensábamos que eran +para _El Mundo_, no para leerlos en el cementerio. + +A Pepe Zorrilla no le conoces. Vino escapado de Valladolid después que +escapaste tú de la Corte. Es de la estatura de Hartzenbusch, y con +menos carnes; todo espíritu y melenas; un chico que se trae un universo +de poesía en la cabeza. Verás: temblando empezó a leer; pero al segundo +verso su voz no era ya humana, sino divina... Yo le había oído recitar +mil veces; admiraba su voz bien timbrada y dulce; pero aun conocido +el órgano, me maravilló la sublime ejecución de aquella tarde. Hace +las cadencias de un modo nuevo, con ritmo musical, melódico. Necesitas +oírlo para poder apreciarlo... Los versos ya los conocerás; se han +divulgado por toda España. Al tercer verso, + + vano remedo del postrer lamento, + +sentí una emoción tan honda, que tuve que agarrarme al más próximo +para no caerme. Yo era un mar de lágrimas. No hacía más que mirar al +muerto, que me pareció que pestañeaba. Todos los vivos se llevaban el +pañuelo a los ojos. El poeta se fue serenando, se fue creciendo; cada +vez leía mejor, y cuando concluía nos pareció que llegaba al cielo. El +estupor y la admiración se confundían con la extremada tristeza del +acto para formar un conjunto grandioso en que andaban la muerte y la +vida, la podredumbre y la inmortalidad, la realidad y el arte, tomando +y dejando nuestras almas como olas que van y vienen. Corrí a dar un +abrazo a Zorrilla, de quien soy amigo del alma... Juntos estudiábamos +en Valladolid la ciencia del Derecho... por los textos de Víctor Hugo, +Walter Scott y Byron. Pero no pude llegarme a él, porque un tropel +de gente le rodeaba. En esto, vi que metían en el nicho el ataúd de +Larra. El creador de páginas inmortales se iba para siempre: la puerta +negra se cerraba tras él. No era más que un nombre. No lejos de allí, +Zorrilla, vestido como yo de prestada ropa, pálido de la emoción y del +frío, temblaba recibiendo plácemes: era un nombre nuevo que allí había +salido de la tierra, a punto que el pobre cuerpo del otro entraba. Yo +vi en mi mente poemas y dramas que aún no se habían escrito, que yo no +escribiría seguramente, que serían la obra, la fama, la gloria de aquel +querido amigo de mi infancia, con quien había correteado en la capital +de Castilla la Vieja. Hasta entonces le quería; desde aquel momento le +admiré y le tuve por un oráculo, sin asomos de envidia, porque yo me +siento autor de las obras más bellas, de las obras de otros; sé muy +bien que no he de escribirlas nunca, así me conceda Dios mil años de +vida, y admiro el numen, que me figuro mío, transmitido a los demás +para que no se pierdan mis inspiraciones. + +Ya tapaban con ladrillos el nicho, cuando pude estrechar en mis brazos +a Pepe. Harto sabía él que mi felicitación era sincera. Dos hermanos +no se quieren más. No pude gozar de su compañía en aquella hora triste +y feliz, de entusiasmo y lágrimas, porque vino Luis Bravo rompiendo +por entre la multitud, con aquellos modos ejecutivos y perentorios que +gastar suele, y cogiéndole de la mano le arrastró tras sí. Dijéronme +luego que se le habían llevado en coche dos señores de los que +ostentaban mejores levitas en el entierro. A la salida hube de reparar +nuevamente en las prendas de vestir, de variedad suma, complaciéndome +en ver no pocas de peor calidad y ajuste que la mía. Comparado con +algunos que no quiero nombrar, yo estaba deslumbrador. Los mejor +trajeados eran Roca de Togores, Mesonero Romanos, Villalta, Julián y +Florencio Romea, Carlos Latorre, Donoso, Villahermosa, los Madrazos... +Ventura y Bretón no iban mal apañados. Plebe endomingada éramos Ferrer +del Río, Pepe Díaz, García Gutiérrez, Juan Eugenio, Gil y Zárate y el +eximio autor de _La protección de un sastre_. + +El cual, a la mañana siguiente, hallándose, no diré que en el primer +sueño, pero sí en el segundo, sabrosísimo, fue despertado por +Zorrillita, que entró, como siempre, metiendo ruido. Despertar yo y +él abrazarme, sentado al borde del mullido lecho patronil, fue todo +uno. Ni Pepe ni yo sabíamos qué hora era, ni nos importaba, hechos +ya a mirar el tiempo con menosprecio, por lo cual habíamos resuelto +alejar de nosotros a esos impertinentes marcadores de la oportunidad +que llamamos relojes. Para nada los necesitábamos. Desperezábame yo, y +Pepe me contaba sus triunfos de aquella noche, en que no había dormido, +ni siquiera entrado en su casa. Presentado por Luis Bravo al señor +del coche, un alemán muy rico que se llama Buschental, a quien tú no +conoces ni yo tampoco, porque no nos tratamos con gente de dinero, ni +maldita la falta que nos hacen tales compañías, pues ya sabes cuán +difícil es que entre un rico en el reino de los cielos; presentado al +banquero, digo, este y otro cuyo nombre ignoro, y por eso se queda sin +pasar a la posteridad, le llevaron a comer a Genieys, y le obsequiaron +y le colmaron de lisonjas. Corrieron el Jerez y el Champagne. ¡Manes +del gran _Fígaro_, escribid el artículo de ultratumba: _Del cementerio +a la fonda_! Concluido el comistraje, le llevó Bravo a nuestro café +del Príncipe, donde hizo amistad con Ventura, Hartzenbusch, Bretón y +García Gutiérrez, y de allí cargaron con él a casa de Donoso Cortés, +do se hallaban Pastor Díaz y Pacheco, los cuales, después de hacerle +desembuchar estrofas, ofreciéronle una plaza en _El Porvenir_ con +treinta duros de sueldo. Su obligación era llenar de poesía dos o +tres columnas todos los domingos y fiestas de guardar, y traducir +novelas para el folletín. Tanta felicidad le tenía embobado, y también +a mí, que con sus triunfos gozaba lo que no puedes figurarte. Era el +hombre del día. La suerte iba en su busca con el laurel en una mano y +treinta duros en la otra. Tan desusado y peregrino nos pareció esto, +que resolvimos celebrarlo con toda pompa, dedicando a la Providencia +una solemne fiesta _eucharistica_ o de acción de gracias, la cual +debía de consistir en alegres festines y en gozar de cuanto Dios crio. +Yo bailaba vistiéndome, y Zorrilla se tomó mi chocolate. Sentía él +no disponer ya de los primeros seiscientos reales de _El Porvenir_; +pero como yo poseía algunos, resolvimos consagrarlos a las indicadas +expansiones _eucharisticas_, en las doradas puertas de la inmortalidad +que para mi amigo se abrían. Embolsado el dinero, nos echamos a la +calle, creyendo que el mundo y la naturaleza se engalanaban en nuestro +obsequio; que los transeúntes bailaban o debían bailar de regocijo +como nosotros; que el sol alumbraba más que otros días; que las calles +reían a carcajadas; y más ricos que Fúcares, más ufanos que Napoleón +al día siguiente de Austerlitz, reventando de salud y de júbilo, +nos lanzamos en busca de cháchara festiva, de comidas sabrosas, de +ardientes emociones y estimulantes placeres. + +¿Sabes cómo escribió este condenado Pepillo los versos que en un abrir +y cerrar de ojos le han dado fama y una plaza de treinta durazos? Pues +con un mimbre, porque no tenía pluma; y mojado en pintura, no sé si +azul o verde, por no haber tinta en la casa. Hasta el 14 de febrero la +morada del caballeresco poeta fue una suntuosa cestería; mas hoy por +hoy, tanto él como yo, príncipes de las letras, hemos ordenado que se +nos prepare la Alhambra de Granada o el Alcázar de Toledo. + +Dícenme, mi buen Fernando, que no ha sido venturoso el fin de tu +aventura en esas tierras frígidas. Lo creo y me congratulo. Alégrate +conmigo de que te haya salido mal lo que, de salir bien, habría sido +para ti la primera piedra de la pirámide de tus infortunios. No hay +cosa más feliz que el que a uno le planten, con lo que se libra del +enfadoso problema de plantar, más difícil de lo que a primera vista +parece. Todo hombre que recobra su libertad, todo emancipado de la +tiranía de amor, es héroe que vuelve ileso de las batallas de la vida. +En mi calidad de profeta y oráculo te administro un consejo, al cual, +para que más fácilmente se grabe en tu memoria, doy forma métrica, sin +lima, pues he proscrito el uso de esa herramienta: + + ¡No ames a nadie nunca: allá en tu mente + Goza con tu amoroso pensamiento; + Nunca tu corazón crea imprudente + Hallar en otro amor y sentimiento! + +Vuelve al mundo, hijo mío, y no desgastes tu noble espíritu en +melancolías, que son causa de malas digestiones. Contempla las bellezas +de la creación, y extasíate en lo que Dios ha fabricado para nuestro +recreo; admíralo todo. El mundo es bueno, superior, y en él se acreditó +de maestro el Supremo Artífice. + + ¿Qué hay que pedir? ¡Tenéis cielo y estrellas + Y sol y luna y otras cien mil cosas + Que, a más de ser a vuestra vista bellas, + Son acabadas máquinas grandiosas! + ¡Rayos, truenos, relámpagos, centellas + Tenéis, que os dan mil fiestas luminosas! + . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . + ¿Qué me decís del mar? ¿Y los volcanes?... + ¿Y las minas? ¿Y el reino vegetal? + ¿Pues dónde dejaremos los afanes + Que habrá costado hacer un animal? + Miserable mortal, no te me ufanes + Creyéndote animal excepcional, + Que el mismo tiempo malgastó en ti Dios + Que en hacer un ratón, o a lo más, dos. + +Admira el Universo, abominando solo de dos cosas: de la mujer, que fue +criada para echar a perder todo lo demás, y de la filosofía, que solo +sirve para envolver en importunas gasas la verdad y no permitirnos +gozar de ella. Oye estos sublimes pensamientos míos acerca de la +filosofía: + + A cada paso se oye un _no_ y un _sí_... + Algunas veces se oye un _ya se ve_; + Se habla de Dios: definirele así, + Diciendo que Dios es un _ente a se_. + El alma no es _a se_, ni vive _en sí_, + Que vive en Dios, por quien creada fue... + Quien me entienda, me entienda, porque yo + Ni entiendo al que me entienda, ni al que no. + +Y por fin, querido Fernando, aunque dicen que lo bueno nunca es largo, +doy fin a esta carta, repitiendo las advertencias que al principio te +hice para que a documento tan precioso no se le entorpezca el pase +a la posteridad. Guárdala en el más seguro estuche de tu relicario; +rotúlala con mi nombre para que extraños y propios aprecien sin leerla +su inmenso valor literario, y date con un canto en los pechos por haber +merecido el honor de que _Nos_ (uso el plural, como el papa) hayamos +vencido nuestra sublime pereza para escribírtela. No esperabas tú esta +diligencia mía, tan contraria a las preciosas virtudes de no hacer +nada y de pensarlo todo, que son mis virtudes favoritas. Por ellas la +_Divina Comedia_, que debió ser mía, es del Dante; mi _Vida es sueño_ +pasó a Calderón; mi _Sí de las niñas_ se lo cedí a Moratín, y todo lo +bueno y hermoso de estos tiempos, por generosa renuncia de mi ingenio +soberano, ha pasado a reflejarse del sol de mi caletre a la luna de +los autores que andan por ahí, resultando que son espejos que, sin +quererlo yo, reproducen mis ocultos esplendores. Yo me envanezco de +ser autor de todas las grandes obras del humano saber. Soy feliz, y +deseo que mi clásica epístola te colme a ti de felicidades, despejando +tu cabeza de nubes enojosas, tornándote a la salud y al contento, a la +conciencia de tu porvenir, y determinándote a salir de esas soledades +para volver acá, donde te esperan abiertos en cruz, en olímpico +desperezo, los brazos de tu amante amigo, — Nos _Miguel de los Santos +Álvarez_. + + + + +XII + +De Pilar a su amiga Valvanera. + +_Madrid y abril._ + + +Querida mía: Te escribo de prisa y corriendo porque tengo que salir +a una visita fastidiosa, inevitable, y no quiero perder el correo de +hoy. Sin perjuicio de consagrarte otro día todo el espacio que piden +mi cariño y mi gratitud de una parte, de otra el amor a Fernando, y +las mil cosillas que a mis dos amores tengo que decirles, atiendo a la +urgencia de tus preguntas. + +Mis relaciones con Juana Teresa son las de dos personas que no se aman, +pero que no quieren dar al mundo el espectáculo de la desavenencia, +desamor mejor dicho, entre dos hijas de un mismo padre. Si nuestras +madres se hubieran conocido, se habrían detestado cordialmente. La mía +y la suya eran dos madres de índole, sangre y gustos muy distintos: +como ellas salimos nosotros; fuimos nuestras madres redivivas, sin que +el padre común nos diera nada que igualase la desigualdad ni conciliara +lo inconciliable. Hace algunos años, la herencia del tío Sobremonte +fue causa de que nos pusiéramos al habla mi media hermana y yo para +evitar litigios dispendiosos: no hubo más remedio que entrar con ella +en correspondencia, la cual dio aspecto de paces duraderas a lo que +no fue más que negociaciones transitorias, mirando cada cual por sus +intereses. Concluimos, y al final diome Juana Teresa nuevo testimonio +de su malicia y desconsideración. No hemos vuelto a escribirnos. Ya +te contaré cosas de ella, y cosas mías, que ambas las tenemos, cada +una según su natural, y comprenderás cuán difícil es que seamos amigas +enteras, siendo, por ley de naturaleza, hermanas partidas. Yo no me +ocupo de ella jamás, ni la nombro para nada; ella no procede del mismo +modo con respecto a mí, y la distancia que nos separa no impide que +lleguen a mi oído (por desgracia, sutil) las ironías de Cintruénigo. +Por hoy no te digo más. + +¡Ah!, sí: te digo que mi secretico de dos caras, por una suplicio, gozo +inefable por otra, no lo sabe Juana Teresa. Si lo supiera, creo que ya +sería del dominio público, y me cantarían los ciegos por las calles. +Hoy por hoy, amada mía, solo hay cuatro personas vivas que lo conozcan, +y una de ellas eres tú, mi consuelo, mi esperanza... + +He llorado un poquito. Valor, y adelante, que es forzoso concluir esta. +¿Y ese adorado tontín ha recibido y gozado la carta de Miguel de los +Santos? ¿Ves? Hace poco lloraba, y ya me río. ¿Y está su cabeza tan +trastornadita que no ha caído en mi gracioso enredo? ¿Se ha tragado la +carta como del propio estilo y mano de Álvarez? ¿No ha visto que es +de mi cosecha, y que la forma, ya que no lo que allí se relata, salió +de mi magín? Conste que me he reído con gana mientras tramaba esta +superchería, como se reirá él cuando la descubra. ¡Pobrecito mío! Por +estas bromitas, que salen de mi corazón, pienso yo que ha de quererme +más. No le digas nada; déjale en su error, a ver por dónde sale. ¡Cuál +no habrá sido su asombro al ver epístola tan larga firmada por aquel +supremo holgazán! Él conoce a Miguelito, y sabe que es un sonámbulo +de mucho ingenio, que sueña y anda, pero no escribe. Ya le contaré +más adelante a mi sonámbulo (pues también Fernando lo es) cómo he +podido adquirir conocimiento de todo lo que pasó antes, en y después +del entierro. Para mayor burla, le diré que Miguel no asistió al acto +porque no pudo encontrar quien le prestara ropa de luto... como que +en aquel día y con el consumo de todos, _se agotaron las levitas_... +¡Pobre niño mío! Que juegue yo con él un poco. Esto me endulza el +alma. Me parece que me quitan veinte años, y que le tengo sobre mis +rodillas contándole el cuento del ratoncito Pérez. ¡Adiós! No puedo más +hoy. Te idolatra tu — _Pilar._ + + + + +XIII + +De Fernando Calpena a don José María de Navarridas. + +_Villarcayo, abril._ + + +Mi respetable amigo: No a desatención ni olvido, sino a la indolencia +que el estado de mi ánimo me imponía, debe atribuirse el hecho de +no escribir a usted y su noble familia cuando Sabas partió para +Laguardia. Espero que me perdonará esta falta antes que yo mismo me la +perdone, y fiado en ello me tranquilizo de la turbación que su carta +ha levantado en mi conciencia. No quiero dar a usted más disculpas que +la de mi desgana de toda ocupación en aquellos días, y es bastante; +que el guerrero que vuelve derrotado y maltrecho en horrendos lances y +peripecias abrumadoras, tiene derecho al descanso, llamémosle pereza. +Ha sido precisa la intervención de una deidad providente para que yo me +decida a no aplazar por más tiempo la contestación a su cariñosa carta. + +Sí; la señora de este castillo, me ha cogido hoy por una oreja, y +llevándome al despacho de su digno esposo, me ha conminado con penas +de supresión de almuerzos y comidas si no escribía hoy mismo al buen +párroco de Laguardia. La ilustre señora me ha hecho ver la fealdad de +mi conducta, demostrándome además cuánto conviene a mis males íntimos +el apartar de ellos la atención. A esto añado, por cuenta propia, +que nada es más grato para mí que platicar de lejos, ya que de cerca +es imposible, con usted y con su dignísima hermana y encantadoras +sobrinitas, a quienes manos y pies beso con todo el rendimiento de la +más leal amistad. + +Grande satisfacción me causan sus noticias acerca de la excelente salud +de las niñas de Castro, de su alegría y buena disposición. Veo con +gusto que la juguetona Gracia se hace poquito a poco persona formal, +ayudando a su hermana, y que esta multiplica sus dotes y aptitudes, +como si no quisiera dejar mérito alguno para los demás. Al propio +tiempo, he de manifestar a usted mi sentimiento porque su nobilísimo +plan no haya tenido realización a la hora presente. Tanto Valvanera +como yo hacemos votos porque los deseos de usted y de su hermana se +realicen lo más pronto posible, y no dudamos que la negativa de la +mayorazga ilustre de Castro será un incidente pasajero. He dicho +mayorazga sin acordarme de la abnegación con que Demetria ha partido +sus bienes con la hermana menor. Sin duda su alma, ambiciosa de +perfecciones, ha querido añadir a sus coronas la de esa generosidad +hermosísima. No digo a usted que la felicite en nuestro nombre, porque +quizás al echar el incensario a su magnanimidad daríamos, sin quererlo, +un golpe a su modestia. Persistan usted y su hermana en su buen +propósito, y al fin la voluntad de Dios y la de la sin par Demetria +aparecerán en perfecta armonía. + +En efecto: el señor don Pedro Hillo, cuya visita le anuncian de Madrid, +es mi amigo más amado, y el discreto corresponsal de cuyos relatos +interesantes di a usted conocimiento; persona por diversos títulos +digna de su estimación y de los agasajos que le prepara, pues une a su +saber de cosas sagradas y profanas, el trato amenísimo y la gravedad +del carácter. + +No me parece mal que las niñas consagren a la lectura sus ratos de +ocio, que en esa vida laboriosa no pueden ser muchos. Demetria no +necesita andadores para correr con paso firme por los altibajos de toda +la literatura habida y por haber, pues su criterio superior le permite +discernir claramente lo bueno de lo malo y lo sano de lo enfermo. +Déjela usted, que ya sabe ella por dónde anda, y ni la _Nueva Eloísa_, +ni el _Joven Werther_, ni los fogosos atrevimientos del modernísimo +Víctor Hugo, si este ha llegado a Laguardia, turbarán su espíritu +reposado. A Gracia sí conviene atarla un poquito corto en sus tareas +de lectura, porque no posee todavía el seguro discernimiento de su +hermana. ¿Pero qué he de decir yo sobre esto que usted no sepa, mi +bondadoso y respetable Navarridas, maestro y capellán de esas nobles +criaturas? + +Concluyo, amigo mío, con un encargo que mi castellana se permite +hacer a Demetria, por conducto mío. Venimos a ser usted y yo no más +que dos torres telegráficas por donde el pensamiento de Valvanera se +transmite a la incomparable gobernadora de los estados de Castro. +Ponga usted atención, tome nota de las señales que enarbolo, y llénese +de paciencia, porque ahora sale mi señora con que no es un encargo, +sino dos, y quizá tres. Allá van: sabedora Valvanera que en Laguardia +se cosechan los mejores tirabeques de la Rioja alavesa, y quizás del +mundo, desea que Demetria le suministre la semilla suficiente para +sembrar, en la huerta de esta casa, un tablero como de ocho varas +de largo por dos de ancho. Los tirabeques que aquí conocemos son +estrechos, según dice, mal granados y con hebra excesiva y gruesa: +desea de los grandes, torcidos a lo cuerno de carnero, jugosos y +mantecosos, como los que le mandaron de regalo las de Álava, allá en +la _ominosa década_, si no recuerda mal. ¿Se ha enterado usted bien, +señor don José María? Mire que si se equivoca no me echen luego la +culpa a mí, pobre vigía de esta torre primera... Adelante. ¡Ah!, dice +Valvanera que, si puede ser, disponga el envío lo más pronto posible, +para sembrarlos en el menguante de este mes. Otrosí, que añada +instrucciones sobre el sistema de cultivo y tutores que ahí se emplean +para esa planta, comúnmente viciosa y de altísimas guías. ¿Enterado? + +Pues allá va otro encargo: receta para hacer dulce de tomate, que es +una de las más sabrosas especialidades de mi señora doña María Tirgo: +riquísimo lo hacía una monja de Medina de Pomar; pero ya se ha muerto, +llevándose el secreto de su arte. Que añada si se mezcla o no con +ciruela, pues entiende mi castellana que el tomate dulce de doña María +tiene algo de trampa. Las ciruelas de aquí son excelentes, y si hay +mezcla no se duda del buen resultado. De paso... (y aguante usted el +nublado, mi señor don José María), que a la receta antedicha agregue +Demetria la que usan en esa noble casa para hacer el incomparable +mostillo que han podido gustar, mas no imitar, los amigos que de regalo +lo han recibido. La señora de Castro-Amézaga, madre de las niñas +reinantes, elevó el crédito de los mostillos de esa casa a colosal +altura. Si no hay receta escrita, habrá en la familia tradiciones, que +Demetria conservará religiosamente. Y si a la dignación de mandar las +semillas y las recetas añaden las señoritas la prontitud, el favor será +doblemente agradecido. + +¿Quiere usted más, mi buen don José María? Pues no hay más, sino que +deseamos a usted y a su hermana y las niñas toda la felicidad que se +merecen; y por mi cuenta digo que las expresiones usuales de cortesía +me parecen pálidas para manifestar a todos mi cordial respeto. Besa las +manos de ustedes su afectísimo — _Fernando Calpena._ + + + + +XIV + +De Pedro Pascual Uhagón a Fernando Calpena. + +_Elorrio, marzo._ (_Recibida en abril_). + + +Aquí me tienes, querido Calpena, disfrutando de todas las dichas que +trae consigo la vida militar: hambres, golpes, cansancio hasta morir, +fríos y calenturas, que de todo hay, sin contar las heridas, de las +cuales, en el reparto diario, me han tocado tres como tres soles, que +me han hecho ver las estrellas. A quien no he visto es a la señora +gloria, que a todos nos engatusa con su coquetismo, llevándonos tras +sí como carneros. Según te decía en mi anterior, salimos de Bilbao +a cooperar en el plan del general inglés Lacy Evans. Consistía en +atacar al faccioso por tres puntos distintos: Sarsfield por Navarra; +nosotros por aquí, amenazando el interior de Guipúzcoa, y el inglés por +Hernani y toda la zona fronteriza. Según Espartero, este disparatado +plan es de los que se proyectan todos los días en las mesas de los +cafés de Madrid. Lo sacó de su cabeza el jefe de la división inglesa, +y aceptado por el gobierno, no hemos tenido más remedio que ponerlo +en ejecución: así ha salido. Nosotros llegamos hasta esta villa de +Elorrio, y de aquí nos volvimos a Bilbao, no diré que con las manos en +la cabeza, pero sí desalentados y con la rabia de ver la inutilidad de +nuestros esfuerzos. A Lacy Evans le zurraron en Hernani, y Sarsfield se +volvió a Pamplona sin llegar al punto designado. Con muchos planes de +estos no dudo del triunfo de la _ojalata_ en plazo próximo. El tiempo +lluvioso y frío, digno hermano del de aquella noche memorable, nos ha +entorpecido las operaciones, resultándonos un sin fin de enfermos, y +haciéndonos pasar mil trabajos. Quiera Dios que esto acabe pronto y nos +retiremos a nuestro Bilbao, donde al menos comerá el que lo tenga. + +De tu asunto no puedo decirte nada en concreto, pues en Durango no +vi a la persona que pensé podría informarme. Un amigo mío de Bilbao, +ayudante de Ceballos Escalera, me ha dicho que no hubo tal coacción +ni cosa que lo valga; que desde los comienzos del sitio vio a la niña +sola por las calles con Zoilo Arratia, como dos tórtolos que en medio +del fuego se arrullaban. Te lo cuento a título de dato verosímil, sin +darlo como verdadero, pues no me inspira plena confianza el informante. +Mi opinión es que te propines buenas tomas de olvido, y a otra, chico. +Échate a la espalda el amor propio, y búscate algo en que pensar que no +sea esto, que no te faltará algún quebradero de cabeza por otro lado. +Distráete aunque sea con disgustos nuevos, y el tiempo, con nuevos +afanes, de los viejos te curará. Y buenas noches, que me caigo de sueño. + +Amanece, y oigo que salimos. ¿Y cómo te mando esta? Si vamos a mi +pueblo, de allí te la enviaré con la relación de lo que nos pase por el +camino, que me figuro no ha de ser cosa buena, y noticias de tu pleito, +si en alguna parte las hallo. + +_Bilbao_, 26. — Chico, aquí me tienes cubierto de gloria. ¡Al fin...! +En Galdácano dimos una batalla, después de otra honrosísima en Zornoza, +ambas protegiendo nuestra retirada. Los _ojalateros_ que hemos dejado +tendidos en el campo, en una y otra parte, no te los puedo contar: +su número es infinito. Espartero ha sido el hombre de siempre, el +primer soldado, el caudillo sin par, creciéndose en los malos pasos, +más valiente cuanto más enfermo. De mí puedo decirte que también he +sido esforzadísimo guerrero, digno de que Marte me prohíje y Belona me +quiera. Bromas a un lado, estoy satisfecho, y en conciencia creo haber +cumplido con mi deber. No me ha tocado ninguna bala: Dios ha querido +sacarme ileso, para que pueda contarte lo que leerás ahora mismo, todo +el misterio de tu novela descifrado, y el caso oscuro puesto en un foco +de luz que nos permite verlo en su realidad. Las noticias son de buen +origen. Queda retirado lo que en Elorrio te escribí; no hagas ningún +caso de mis recomendaciones de olvido. Desconocedor de la enfermedad, +te receté un disparate. + +Confirmado está plenamente que hubo coacción horrible y un complot +pérfido, fundado en la falsa noticia de tu muerte, que supieron +presentar como hecho indubitable. Quien esto me ha dicho, y de ello da +fe, sospecha que también hubo amenazas, imposición por el miedo. La +extremada sensibilidad de la pobre niña, y la viveza de su imaginación, +dan verosimilitud a esta sospecha. Tenemos aquí, pues, un caso +sumamente grave, y yo desafío a los inventores de dramas románticos a +que saquen de su cabeza uno como este. Escucha sin temblar: todos los +artificios de los secuestradores de la Negretti no lograron impedir +que el mes pasado se enterase del monstruoso engaño, por confidencias +de una criada joven, de una criada vieja..., no estoy bien seguro de +la edad de la confidente. Ello es que Aura se volvió loca, es decir, +loca enteramente no: llamémoslo trastorno, rabia, furor insano contra +sus embaucadores. Apelaron a todos los medios para tranquilizarla: +medicinas, recreos, pláticas de clérigos más o menos elocuentes, sin +obtener más que la exasperación de su mal, y, por último, no tuvieron +más remedio que llevársela a la ferrería de Lupardo, y encerrarla +allí, bajo la vigilancia de su tía Prudencia y de José María Arratia, +el mayor de los tres hermanos, que casó hace poco con la chica de +Busturia. Pero más que la vigilancia y el cuidado de los carceleros, +pudo la energía expansiva de la dama y su furia de libertad, porque +bonitamente se les escapó una noche, saliéndose por el tejado, y +esta es la hora en que no han podido recobrarla. Todos los Arratias +se lanzaron por diferentes puntos en busca de ella, sin dar con su +persona: solo hallaron un rastro, que es para ti dato interesantísimo, +y por eso te lo transmito sin pérdida de tiempo. Lo único que pudieron +averiguar los _chimbos_ es que Aura pasó por Llodio un domingo muy de +mañana. Preguntó en varios puntos por el camino de Laguardia, mostrando +propósito firmísimo de ir a esta villa. La vieron internarse en la Peña +de Orduña. Ni con buenos ojeadores ni con perros han podido cazarla. +En esta resolución de la joven, que ya no me parece locura, sino todo +lo contrario, veo yo un carácter, el rechazo o reacción formidable de +su timidez anterior, el renacimiento súbito de una voluntad oprimida +y sojuzgada por los engaños. Esto he sabido de labios que me merecen +crédito, y te lo comunico para que estés al corriente... ¡En Laguardia, +chico!... Puede que ya esté allí. Me da el corazón que está. ¡Alerta, +Fernando! + +Yo, que no creía en el romanticismo práctico, ya me rindo, caro amigo, +y declaro que todo lo que imaginan los poetas, de Víctor Hugo para +abajo, se queda tamañito junto a lo que la propia vida nos muestra. +Esta captación de la voluntad de una mujer hermosa; el artificio de +hacerte pasar por muerto para persuadirla más fácilmente; la caída +de ella en el terrible lazo, por timidez, por terror, quizás por +sortilegios desconocidos, ¿no son una primera parte de drama que supera +a cuantos vemos en el teatro? Dime una cosa: ¿estás bien seguro de que +en la segunda visita que hiciste al almacén de Arratia, en los primeros +días de enero, no te cogieron, no te convidaron a beber, no te dieron +algún narcótico hasta que quedaras como muerto, poniéndote en el ataúd +y encendiéndote velas, para que ella te viese y no tuviera duda de tu +viaje al otro mundo? Porque yo todo lo creo ya y todo lo temo, y las +cosas que antes me parecían novelescas, ya las tengo por naturales y +comunes. No puedo desechar la idea de que todas esas gentes de apellido +italiano se traen un surtido de venenos o filtros adormecedores, para +con ellos ayudarse en sus trágicas intrigas. + +Bueno: pues ahora viene la segunda parte del drama. La casan a la +fuerza, quizás previo el empleo de algún otro bebedizo que convierta +a las personas en máquina, y les permita moverse y hablar sin darse +cuenta de lo que hacen y dicen. Me la casan; parece que han triunfado, +y de repente sobreviene la confidencia, la revelación de un parte de +por medio, criado desleal, o traidorzuelo mal pagado. Y aquí todo +varía: surge la locura de la dama, la resurrección repentina de su +albedrío; tras esto, tenemos nuevos embrollos de la familia para echar +tierra al asunto y no dejar que tales infamias se hagan públicas; +la niña se les escapa; corre sola por esos caminos buscando el de +Laguardia, donde cree encontrar su bien, su solución... ¿Llegará? ¿La +cazarán antes sus perseguidores? He aquí el misterio del acto último, +aún no descifrado. ¡Alerta, Fernando! ¡A Laguardia! ¡Ahí va! + +No sigo, que es tarde y se va el correo. Última noticia: no es cierto, +como te dije, que haya muerto Ildefonso Negretti. Vive, aunque en un +estado muy semejante a la imbecilidad. Me lo ha dicho Vildósola, que +ignora o afecta ignorar todo lo demás de esta historia lúgubre. Pero no +desmayo en mis averiguaciones, y todo lo que yo sepa, lo sabrás en el +tiempo que tarden en llevarte mis cartas nuestros detestables correos. +Consérvate sereno, y no tomes resoluciones precipitadas. Para todo +cuenta con tu fiel amigo — _Uhagón._ + + + + +XV + +De Pilar a Valvanera. + +_Madrid, abril._ + + +Amada mía: A mis penas crónicas ha querido Dios añadir una de las más +agudas que podría enviarme. Estoy afligidísima; grandes satisfacciones +tendría que concederme Dios para consolarme de esta pena. Se me ha +muerto hace dos días Justina, mi criada de toda la vida, la que me +ha servido con increíble abnegación, cariño y fidelidad desde que me +casé, desde antes, pues ya la conociste sirviendo a mi madre, que no +podía pasarse sin ella. Lo mismo me ocurre a mí: el vacío de Justina +es horrible; no era ya mi criada, sino algo que no puedo expresar con +las palabras amiga y hermana: era la confidente de todos mis secretos, +así de los que amargan como de los que endulzan mis horas; no puedo +acostumbrarme a vivir sin ella, pues era como parte de mi pensamiento; +había llegado a pensar por mí; su voluntad era parte de la mía, parte +cada día mayor, llegando a suplírmela por entero. Últimamente casi +me gobernaba; su criterio fue siempre justo; sus determinaciones, +acertadas. ¡Pobre mujer, cuánto me amó! Era tal su adhesión a mí, que +mil veces habría perdido la vida por evitarme un disgusto. Consagrada +en cuerpo y alma a mi servicio inmediato, el más íntimo, el más +familiar, creo que hasta parte de mi conciencia estaba en ella, y +al perderla siento que se me va también allá lo mejor de mí. Por no +abandonarme rechazó proposiciones de boda; ha muerto soltera, con seis +años más que yo; expiró consagrándome sus últimos pensamientos. ¡Qué +ejemplo de abnegación, de sacrificio! ¡Y luego dicen que ya no hay +santas! Voy entendiendo que Justina lo era. + +Desde que cayó enferma no me separé de su lado. Ni por mi madre habría +hecho más que por ella. Murió santamente, recordándome alegrías y +penas pasadas que las dos sentimos sin dar a nadie participación, +y sus últimas palabras, agarraditas sus manos a las mías, fueron +consagradas al ser a quien amaba tanto como yo. ¡Ah, Valvanera mía, no +tengo consuelo! Te dije en mi anterior que cuatro personas poseían mi +secreto: ya no lo poseen más que tres. + +No sé si decirte que le leas esta carta al prisionero. Él no sospecha +que le han amado corazones ausentes, desconocidos. El de Justina +gustaba de recrearse en el amor a Fernando, y siempre le veía niño. +Los primeros cuidados que se prodigan a los recién nacidos, de ella +los recibió Fernando. Le vio después, teniendo él cuatro años, pues +con el fin de que inspeccionara su crianza, la mandé a Vera, y siempre +le recordaba en aquella edad. Me ponderaba su belleza, su parecido a +mí; me pintaba con graciosas imágenes el color de sus cabellos, de sus +ojos. El día en que murió, le describía chiquitín, como si le hubiera +visto la semana pasada. Díjome que su pena mayor era morirse sin verle +caballero formado; recomendome que cuando yo le tuviese a mi lado le +expresase su cariño, y le diese en nombre suyo muchos besos. De tal +modo me impresionó con estas demostraciones, que las dos parecíamos +moribundas, yo quizás más que ella. Díjome que no llorase ni me +afligiese; que Dios, con lo mucho que había yo sufrido, me perdonaba +todas mis culpas, y que si aún faltaba algo por perdonar, ella se +encargaría de obtener en el cielo la total absolución... Sí, sí, es +preciso que le leas esta: quiero que sepa que se ha muerto Justina; que +Justina le amaba, que Justina es para mí una pérdida irreparable... +Ayer ha sido el entierro; mañana iré al camposanto a llevarle las +flores más bonitas que pueda procurarme. Le gustaban tanto como a mí, y +siempre que salía traíame las mejores que encontraba. Ahora todas me +parecen indignas de ella. Las de mi corazón, que son las más bellas, no +se ven, y en estos homenajes, ¡ay!, no nos satisfacemos sino con lo que +entra por los ojos. ¡Dios mío, qué sola estoy!... ¡Pero qué sola! Lo +dicho: léele esta carta, o dásela para que se entere, y dime el efecto +que le causa. + +No está de más que en esta repita mis exhortaciones para la custodia +del bien que he puesto en tus manos. Ordeno y mando que el prisionero +renuncie por ahora incondicionalmente al uso de su voluntad, +sometiéndose a la tuya, que por delegación es la mía. Te transmito toda +mi alma, me encarno en ti. Ya le devolveré al señorito su voluntad, +cuando yo entienda que está en disposición de usar de ella dignamente. +Toda cautela me parece poca mientras dure el horrendo trastorno de una +ilusión arrancada de cuajo. Yo sé lo que es eso. Que no tome resolución +alguna, ni aun aquellas que parecen más insignificantes, sin previa +consulta contigo, que eres _migo_. Que no se aleje de tu casa, a no +ser con Juan Antonio o personas de gran confianza. No puedo echar de +mí la imagen del _Joven Werther_, que es desde hace tiempo mi fantasma +perseguidor. Por la impresión que hizo en mí esta obra al leerla por +vez primera, juzgo la que hará en un espíritu admirablemente preparado +para la imitación del caso que en ella se presenta... Dios le perdone +al señor de Goethe el mal que ha hecho. + +Paréceme acertadísima la campaña teatral que han iniciado tus niñas. Es +un entretenimiento de buen gusto y honestísimo, si hay buena elección +en las obras que representen, y la del _Sí de las niñas_ no puede ser +más acertada. ¡Cuánto daría yo ahora por ver tu teatro y aplaudir a +mis queridos cómicos! Pero no puede ser, ¡paciencia!... Aquí te pongo +veinte mil suspiros de los más hondos. Guárdamelos por allá, pues en +cada uno de ellos va un poquito de mi alma. + +Y no te escribo más hoy: lo que aún tengo que decirte no es nada grato, +y no quiere amontonar tristezas sobre tristezas tu amantísima — _Pilar._ + + + + +XVI + +De la misma a la misma. + +_Madrid, abril._ + + +Gracias a Dios, amiga de mi vida, que hoy puedo escribir todo lo +que quiera. Hoy me siento discípula del Tostado, y me será fácil +hacer honor a tan gran maestro. Felipe se ha ido a la Encomienda con +Gravelinas, Castro Terreño, Jenaro Villamil, el pintor, y un chico que +ahora despunta en la política y los periódicos, Luis Sartorius. Creo +que Fernando le conoce. Allá se estarán unos días cazando y hablando +mal del gobierno. Después van a Segovia, donde Villamil se propone +pintar la Fuencisla, el Parral, y qué sé yo qué, y mi marido ver y +tasar una colección de clavos de puertas, bisagras y aldabones que a la +venta sale. Por allá se estén luengos días, y si fueran meses, mejor, +para que yo respire. ¡Preciosa libertad, cuánto vales! Así podré llorar +a mis anchas a mi amada Justina, y llevarle flores, y hablar contigo, +emborronando todo el papel que me dé la gana. ¡Benditas cacerías de la +Encomienda y benditos clavos de Segovia! Claro que mi libertad solo es +relativa, porque siempre quedan aquí personas que al volver Felipe le +cuentan todo lo que hago; pero esta de clase de esclavitud la sorteo yo +perfectamente. Hoy me siento mía, hoy respiro, y los suspiros que te +mando llevan alegrías de mi corazón y esperanzas. + +En estos veinte años largos de ansiedad y lucha, de persecuciones, +de estudio sutil para sortear el carácter receloso, inquisitorial de +Felipe, Dios me ha favorecido, no puedo negarlo. Concediome primero la +compañía y ayuda leal de Justina; después, que a Felipe no le fuera +antipática mi fiel sirviente, pues si se le ocurre tomarla entre ojos +y privarme de ella, ¡pobre de mí! Verdad que Justina poseía un arte +supremo para el disimulo, para hacerse agradable y necesaria a las +personas con quienes estoy obligada a vivir en paz, y se ha muerto +la pobrecita sin que nadie sospeche que entre ella y yo había tan +entrañable inteligencia en puntos muy delicados. Felipe ha sentido su +muerte, y el día que la sacramentaron estaba muy afligido. Le agradecí +mucho su pena, y ganó terreno grande en mi estimación. A los veintiocho +años de casados, es triste, tristísimo, que mi marido tenga que hacer +méritos para conquistar sentimientos míos, que debió poseer desde el +primer día. Entre Felipe y yo hay un gran espacio vacío, glacial, que +en tanto tiempo no ha podido llenarse ni encenderse con afectos. La +vida común no ha hecho más que poner en pugna constante sus asperezas +con las mías, sin limarlas. ¿Tengo yo la culpa? ¿La tiene él? ¿Es +culpa de los dos? Averígüelo quien quiera, pues ni _Vargas_ creo yo +que domine tan difícil averiguación. Por centésima vez te lo digo, +querida Valvanera: yo no he tenido la suerte tuya; tu marido te resultó +ajustado a tu ser espiritual. Hicisteis pareja feliz, con unidad de +pensar, unidad de sentir. Las pequeñísimas diferencias pronto fueron +destruidas por el roce. A mí no me resultó ese bien tan grande. Y lo +de hacer o no hacer pareja es cuestión de suerte, créelo. Porque ni +una piensa, ni los padres tampoco, y aunque en ello pensaran rara +vez acertarían. Los caracteres se conocen bien cuando envejecemos, +y siempre la casan a una cuando es niña o casi niña, fundándose en +sentimientos superficiales que luego se convierten en humo. + +Tengo que fastidiarte con estas confidencias, que en parte no son +nuevas para ti, pues en otras ocasiones me has oído decir lo mismo; +mas ahora es preciso que yo extreme mi sinceridad a fin de que puedas +hacerte cargo de la relación entre mis cuitas matrimoniales y este +magno asunto secreto. Fácilmente comprenderás cuánto he tenido y tengo +que discurrir para que entre estas dos mitades de mi vida no haya +ningún contacto. Semejante trabajo de incomunicación es una obra maciza +de disimulo, de ocultaciones, de supercherías más o menos inocentes, +y representa una energía mental tan extraordinaria que, aplicada a +otros órdenes, podría bastar a la formación de un perfecto hombre de +Estado. Que la incomunicación entre las dos esferas era necesaria, bien +lo comprendes tú que conoces a Felipe. No podía yo hacer otra cosa: +Felipe y Fernando eran y son incompatibles, irreconciliables; el uno +es la ley, el otro su transgresión. En la noche aquella de Zaragoza, +después de ver juntas _El sí de las niñas_, supiste que yo había +cometido una falta muy grave. Sobre esto no hay que volver: convinimos +en que yo había sido criminal, faltando a la más sagrada de las +obligaciones; yo me acusé y tú me sentenciaste. Yo no merecía perdón; +tú me compadecías y procurabas consolarme; yo me declaraba perdida para +siempre en el terreno matrimonial. Me aconsejaste el silencio absoluto, +el arrepentimiento y propósito de enmienda ante Dios, y que procurara +echar un velo... Esto del velo no se me olvida... Bueno: pues aquí +tienes mi falta muy bien tapada y en condiciones de no ser por nadie +descubierta. No me costó poco trabajo; pero ello es que conseguí lo que +me proponía... Pasa el tiempo, y continuamos Felipe y yo desavenidos, +inarmonizados, como dos notas discordantes que desgarran el oído +cuando suenan juntas. Dios no quiere poner ningún remedio al desajuste +de nuestras almas: no nos da hijos. Él es él y yo soy yo, sin que en +ningún momento nos encontremos en perfecta unión. Mis esfuerzos por +sonar acordes son cada día más infructuosos. Carece él de inteligencia, +yo la tengo de sobra; pero ni puedo darle a él, de lo mío, lo que +le falta, ni él sabe apoderarse del fuego sagrado. Pasa más tiempo, +querida Valvanera, y seguimos lo mismo, quiero decir peor, pues el +tiempo parece que se complace en desafinar más a Felipe siempre que se +empeña en sonar junto a mí. No nos entendemos: soy para él un libro en +lengua chinesca; él es para mí un libro en blanco. No me dice nada. + +Bueno: pues en esta situación me acuerdo de mi falta; cada día pienso +más en las consecuencias de ella. Allá, donde Dios quiso, dejó un ser +muy envueltito en ropas blancas. Me le figuro dando los primeros +pasos, me le figuro queriendo hablar..., le siento después grandecito. +Dícenme que es muy guapo, de buena índole, y tan inteligente que causa +miedo a los que se encargan de educarle. Luego le siento hombre, y +me informo de que posee las prendas todas del perfecto caballero: su +corazón es generoso, sus procederes nobles, su lenguaje discreto... Me +vuelvo loca de alegría... Allá se me va toda el alma; y cuando procuro +convencerme de que estoy libre, de que puedo hacer manifestación de mis +sentimientos y ser dichosa, me encuentro paralizada por el deber, por +una obligación contraída legalmente y santificada por la religión. Ya +me tienes fuera de mi centro natural, y atada a otro centro que no sé +lo que es: ¿legal, artificial? No me atrevo a definir estas cosas... Ni +un solo instante me ha pasado por la cabeza concordar aquello con esto: +conozco a Felipe, y sé que no perdona lo que en su criterio, reflejo +exacto del criterio general, es imperdonable. La magnanimidad es una +virtud que le viene muy ancha, como la armadura de un coloso. Mi marido +es de los que celebran culto en los altares de la rutina social y de +todo el artificio que nos rodea. A tal extremo llega el fanatismo, que +si hubiera inquisición de esos dogmas, él sería familiar primero de +ella y un implacable quemador de herejes. Resulta, pues, que para poder +yo vivir y amar lo que la ley de naturaleza me manda que ame, no veo +más camino que la incomunicación que antes te dije, levantando un muro +muy alto entre Fernando y Felipe. + +Y ahora necesito referirte otras cosas, y hacer comentarios tan +sinceros como dolorosos de mi carácter y del de Felipe, para que +comprendas cuánto me ha costado levantar ese muro, y la vida de +ansiedades que he llevado y llevo para impedir que se me derrumbe y nos +aplaste a todos. Concédeme otro poquito de atención. + +A la falta mía, desconocida de todo el mundo (con tres excepciones no +más), falta efectiva y real que yo reconozco y confieso a quien me da +la gana, siguen otras, las faltas supuestas, fantásticas y mentirosas +que la malicia me atribuye. Por la verdad nadie me acusa, por la +mentira me denigran. Bien comprenderás que a ti no te oculto nada, que +hablo contigo como con Dios. Pues yo te juro que cuantos milagros me +cuelga la fama son absolutamente apócrifos. Años ha que te lo he dicho; +pero podrías creer que en el tiempo transcurrido desde que no nos vemos +he hecho algún milagro. No, amiga querida: ni antes, ni después, ni +nunca. Ten la firme convicción de mi inocencia en todo ese tiempo, que +bien puedo llamar _periodo fabuloso_. Harás quizás la observación de +que la fama persistente, aunque se equivoque, no siempre es injusta, y +a eso contesto que alguna explicación debo dar a la constancia de las +lenguas en hablar de mí con engaño y error. Puesta a declarar en el +banquillo, expongo toda la verdad, no sin esfuerzo, pero con franqueza +suma. Eres tú mi espejo: me miro en ti, y te doy mi exacta imagen. Pues +sí, querida de mi alma, aunque lo sabes, bueno es que yo lo manifieste: +he sido una coqueta formidable. Aquí tienes la explicación de mi fama, +sin hipocresías ni atenuaciones. El coquetismo, pues todo hay que +decirlo, ya nos perjudique, ya nos favorezca, ha sido en mi defensa +contra la soledad del alma, un medio de producir alegría, movimiento, +bullicio de cosas y personas, un arte de guerra para devolver al mundo +mis sufrimientos, que en gran parte, de él y de sus leyes recibía +yo. Me dirás que esta disculpa no vale. Bueno, pues coqueteaba por +aburrimiento. ¿Tampoco vale esta? Pues coqueteaba... porque sí. + +La verdad es que a una existencia frustrada que ha perdido su órbita, +no se le puede pedir que vaya muy derecha. Sé que hay ejemplos de otras +existencias también frustradas o sin órbita que se han mantenido en +la rigidez absoluta de los principios y de las formas. Yo las admiro: +no he tenido virtud para imitarlas. Han buscado su alivio en el +adormecimiento místico, religioso, o como quieras llamarlo. También a +mí me dio por ser beata; pero solo me duró cuatro días la ventolera. +No podía ser... Pues sigo: si mi coquetismo me produjo diversión, +encanto, vanagloria, el placer maligno de _hacer rabiar_, trájome por +otro lado males acerbos. Ya lo sabes. Mi ligereza exacerbó el carácter +receloso, trapacero y mortificante de Felipe. No tardamos en llegar +a una situación de continua suspicacia, de celos y reconvenciones +enojosas, de desconfianzas recíprocas. Él fue siempre duro, altanero, +fiscalizador de las acciones más inocentes. Sin quererlo, cultivé en +él otras cualidades muy malas: la grosería, la falta de delicadeza. +Gustaba yo de atormentarle, y él a mí lo mismo: llegamos a tener +discordias muy agrias por cualquier tontería, extremando nuestra +desavenencia en las cuestiones de intereses. Quiso reducir mis gastos; +yo me opuse a sus derroches de coleccionista. Nos hacíamos una +guerra implacable. Hasta en política disentíamos, pues yo, solo por +llevarle la contraria, alardeaba de patriotería liberalesca y hasta de +jacobinismo. Empezaron las prohibiciones por parte de él, las rebeldías +por mi parte. Ya ni asomos de concordia había entre los dos, pues +hasta en las comidas fueron nuestros gustos diferentes. Sus sospechas +le llevaban a indagaciones indecorosas para mí. Espiaba mis pasos; +vigilaba todas mis acciones; intervenía mis cartas; veía fantasmas en +torno mío; mi gusto excesivo de los placeres sociales, mi cháchara, mis +alardes de libertad le irritaban más, y ya no fue solo grosero, sino +brutal, y el más fastidioso tirano que imaginarse puede... Ea, querida +mía, que viendo la cosa mal parada, hube de recoger vela. Capaz era +Felipe de un desatino, y yo también. ¡Figúrate si descubre...! Pero +no, daba todos sus golpes en la herradura y ninguno en el clavo. Era +ciego: no veía la verdad; corría disparado tras multitud de mentiras. + +Amainé, como te he dicho, en mi coquetismo: tuve que recogerme y entrar +en mí. La edad hizo lo demás: me aproximaba yo a los cuarenta años, +aunque..., ya me viste..., los llevaba muy bien. Después, querida +Valvanera, desde la última vez que te vi, he dado un bajón tremendo. +Ya no me conocerías... Pues verás: reflexioné, me di a pensar en que +si mi existencia había sido hasta allí frustrada, podía ya no serlo +en lo sucesivo. Dios quizás me deparaba una segunda existencia. Había +encontrado mi órbita, la verdadera, la única, y en ella podía correr a +mis anchas sin desviarme. Pero, ¡ay de mí!, que para seguir mi órbita +me estorbaba enormemente Felipe..., aquel Felipe continuo, pegado a +mí como mi sombra, y de quien no podía en modo alguno desprenderme. +Y para mayor desdicha, era cada día más fastidioso y fiscalizador +más impertinente. ¿De qué me valía tener órbita, amiga de mi alma? +Comprende mi padecer, mis estudios maliciosos, que algo tenían de la +diplomacia, algo del arte de los prestidigitadores, para que mi tirano +no penetrara en aquel vedado terreno donde yo quería vivir sola, y +si no sola, sin él. ¡Qué martirio! En esta campaña, que precisamente +coincide con la época en que tú y yo no nos hemos visto, he +desplegado las dotes de astucia más extraordinarias, he inventado las +combinaciones más sutiles, me he batido a la defensiva, en la sombra, +con una habilidad de que no puedes tener idea. Y he triunfado, al menos +hasta hoy. En medio de mis grandes amarguras, tengo la satisfacción +de que Felipe _no lo sabe_. Viéndole a mi lado en efigie, en espíritu +siempre lejos, le digo con el pensamiento: «No lo sabes, no te doy el +gusto de que tengas razón contra mí. Porque eso es lo que tú quieres, +tener razón contra tu mujer, y eso no lo tendrás. Soy aragonesa». + +En este periodo, Valvanera mía, ha sido mi único consuelo la lectura y +el trato de personas inteligentes, la lectura sobre todo. Mi marido dio +en llamarme romántica; es su manera personalísima de repudiar lo que se +sale de lo vulgar y corriente. Yo acepto el mote, si romántico quiere +decir revolucionario, porque..., no te asustes..., te advierto que yo +lo soy. Me siento un poco masónica, quiero decir que prefiero los males +de la libertad a los del orden... Esto es una broma, querida; no hagas +caso. + +Motivo de burla y chacota son para Felipe mis aficiones a la lectura, +que en los últimos seis años han sido un verdadero vicio. Ya sabes que +su inteligencia es muy limitada: lo que yo arrojo de mi mente (perdona +la inmodestia) como hojarasca inútil, ya lo quisiera él para los días +de fiesta. Es de esos que llevan dentro del cerebro una barajita de +ideas, adquiridas y coleccionadas en el trato de los hombres más +vulgares, porque de los eminentes, haya miedo que se le pegue nada. La +tiene en forma y distribución de papeletas clasificadas. Para cada tema +que surge, su papeleta correspondiente. ¿Se habla de teatros? Papeleta. +¿De moral, de matrimonio, de religión, de política, de viajes, de +ornato público? Pues allá va la cédula. A mí no me des entendimientos +de esta condición. Ya comprenderás que quien piensa por papeletas, en +las acciones procede de un modo semejante, y ha de ser formulista, +esclavo de la letra de ordenanzas y reglamentos. En esto nadie le gana +a mi Felipe, naturaleza de tal modo conformada, que halla su felicidad +en el fastidio. El fastidio, hablando por papeleta, _es su elemento_... +¡Si al menos hubiera yo podido lograr una separación decorosa! ¡Que +si quieres! ¡Para separaciones está el tiempo! Felipe no puede vivir +solo; le soy necesaria. No se halla sin mí: soy el agua salada para ese +pobre pez. No viéndome aburrida, no ejercitando en mí su vigilancia, +no interviniéndome en todo y por todo, se muere de asfixia. Ya ves qué +sino el mío... Pues mira tú: por ley de costumbre, y no insensible a +la obra del tiempo, he adquirido resignación; sé ya lo que no sabía: +aceptar mi pesada cruz y subir con ella. Lo haría fácilmente quizás +si estuviera libre, quiero decir, si no me llamara mi órbita como me +llama, la íntima, la que es a un tiempo ilegal y sagrada, la mía. + +En justicia, debo añadir que de algún tiempo acá Felipe me mortifica +menos, y que ya sea porque he ganado fuerzas, ya porque la cruz ha +perdido algo de su enorme peso, ello es que la llevo mejor, y aun +me siento menos medrosa de que mi secreto se descubra. El tiempo +también fortifica, y la próxima vejez parece que derrama tesoros de +indulgencia, y que protege las grandes reconciliaciones. ¿No crees tú +lo mismo? Sí, sí: mi temor de la luz va disminuyendo, me creo capaz de +afrontar las responsabilidades que antes me aterraban, de dar un salto +decisivo. ¿Qué te parece? Anímame, amiga del alma; dime que sí, que +sí... + +En el tiempo este que nos ha hecho la gracia de tenernos separadas, no +he visto decrecer la pasión de Felipe por el coleccionismo de armas +y de hierros viejos. Sería el primer caballero del mundo si ello +dependiera de la adoración y conocimiento de los signos de caballería. +Otro que más entienda de espadas y que mejor clasifique las de cada +siglo, y las de Milán o Toledo, no lo hallarás. En lo que ha decaído es +en la esgrima, pues con los años su destreza va quedando reducida _al +compás_, y gracias. Aún se recrea en su sala de armas tirando un rato +con los amigos, y aún vienen en busca de sus lecciones espadachines +muy afamados. También acuden a casa los que se ven en el trance de +aceptar o promover un duelo, porque la primera autoridad de Madrid en +lances de honor, y en sus complejas y delicadas reglas, es mi marido. +Todos respetan y siguen ciegamente su opinión, y el hombre está en +sus glorias ejerciendo de definidor y pontífice: se humaniza, se +vuelve menos áspero, y su amabilidad relativa indica su satisfacción y +vanagloria. Yo, siempre en guardia, aprovecho para mis combinaciones +los preciosos momentos en que funciona el oráculo de los lances de +honor. Cosas a que no me atrevería en días normales, las acometo +valerosa cuando se trata de la elección de armas, de los pasos que ha +de dar adelante o atrás, en el terreno, cada uno de los duelistas. Y +ya puedes suponer con cuánto fervor pido a Dios, en momentos para mí +críticos, que haya desafío, que se peleen dos caballeros por cualquier +futesa de política, de amores o de juego, para que vengan a mi casa en +busca del oráculo, y este se entusiasme y yo respire. + +Y ya no escribo más hoy, que estoy cansadita, aunque no tanto como lo +estarás tú cuando me leas. Cree que no son ociosas estas explicaciones, +para que te hagas cargo de mis sufrimientos y del servicio impagable +que prestas a tu amiga. Tu cooperación me la tengo bien ganada... Vaya, +no te canso más. Soy como esos visitantes fastidiosos, que después de +despedirse vuelven a pegar la hebra, repitiendo lo que ya dijeron; y en +pie, y en la puerta ya, todavía vuelven sobre lo mismo. No más, no más: +quédense para mañana otros secreticos que aún guarda para ti tu amante +amiga — _Pilar._ + + + + +XVII + +De la misma a la misma. + +_Abril._ + + +Ya sé, ya sé, picarona, el mote que vas a ponerme. Vas a llamarme la +_Tostada_. Pero no me ofendo, y casi, casi me gusta el apodo, porque me +estimula más al horroroso gasto de tinta, y a marearte con mis largas +escrituras. Lo que siento es distraerte de tus ocupaciones todo el +tiempo que exige la tarea de leerme. Pero lo llevarás con paciencia, +¿verdad? Y que no puedo ser concisa. Tras de una idea se me ocurre +otra, y cuando quiero recordar, ya tengo bien llenitos de garabatos +cuatro pliegos de papel. + +Tienes razón en decir que soy una pura pólvora, y le la impaciencia me +pierde. Por mi gusto, cosa pensada, cosa realizada. No puedes figurarte +el cariño que le he tomado a esa mayorazga de Castro-Amézaga desde +que me contaste sus extraordinarios y nunca vistos méritos. ¿Y tal +joya no será para mí, para mi Fernando? ¡Ay, si Dios me concediese +esto, daría por bien empleados todos los martirios de mi vida!... No +pienso más que en Demetria, la estoy viendo, hablo con ella. ¡Qué +hermosura y qué talento, qué aplomo y dominio de sí misma! No me +digas que el fantasmón de mi sobrino puede quitárnosla. ¿Pues qué? +¿No ha manifestado bien claramente la niña discreta que le repugna el +candidato propuesto por la familia? ¡Y ha tenido entereza para negarse +a ser su esposa, sin reparar en el semicompromiso que suponían las +vistas, resistiéndose a la presión que sobre ella ejercían sus tíos y +Juana Teresa! ¡Eso es una mujer! Solo este rasgo basta para que yo la +ponga cien codos más alta que todas las de nuestro sexo. ¡Cualquier día +la coge a esa un tonto! Ya puedes figurarte lo que yo gozo considerando +el despecho, la rabia de Juana Teresa, que en su vida se ha llevado un +sofión tan merecido. La veo echando fuego por los ojos y masticando +fuerte... Pero se me caen las alas del corazón al pensar que aún tiene +esperanzas de arreglo. No, no puede ser: no es delicado insistir +después de una repulsa tan categórica... ¡Ay!, mi falta de libertad +me requema la sangre. Pues si yo pudiera meter mi cucharada en ese +negocio, ¡con qué gracia habría de llevarlo a término feliz, abatiendo +para siempre los hocicos de mi media hermana!... Déjame, déjame +que desahogue el ardor de mi alma. Luego me dicen revolucionaria, +romántica. Sí, lo soy: quiero imitar a esa sin par niña, que odia, como +yo, los raciocinios por papeleta, y cuando le han presentado la de su +casamiento, la ha deshecho con garra de leona. ¡Esa, esa es la mujer +que quiero para compañera de Fernando! + +Pero nada adelantaremos, tienes razón, mientras el alma de nuestro +querido hijo no salga del insano estupor en que la tiene una pasión +frustrada, una tan grave herida del amor propio. No le riño; conste +que no le riño; considero la delicadísima situación de su espíritu, y +confío como tú en el tiempo... Pero, ¡ay!, el tiempo tiene dos caras: +es amigo que infunde esperanza, y enemigo que amedrenta. ¿Quién me +asegura que, andando días, no lograrán los de Cintruénigo rendir por +cansancio la fortaleza de Castro? Juana Teresa es muy lista, maestra +en gramática parda, en marrullerías plebeyas. Rodriguito, según mis +noticias, suple con su tenacidad la pobreza de su entendimiento. Temo +a los tercos, a los pleiteantes temerarios, a los que ponen toda su +intención y sus fines todos en una sola papeleta... No, no me entrego +yo al tiempo: eso es de perezosos. Confío en ti, que aunque me dices +que espere y no me precipite, seguramente pondrás tus cinco sentidos en +esta obra magna para que no se nos malogre, y allanarás a Fernando el +caminito de Laguardia. Demetria es su paz de toda la vida, el perfecto +equilibrio de sus facultades. ¿No lo ves así? ¿No ves en ese matrimonio +la maravilla de la Providencia?... Impedir que se unan es un divorcio, +amiga mía, es obstruir los caminos de Dios. + +No te asustes de mi exaltación. Soy así: ver yo el bien y no lanzarme +tras él al instante, es imposible. Déjame que te diga una cosa, y si +la tienes por delirio, no me importa. Pues la hazaña de Fernando al +sacar a la niña del cautiverio de Oñate, con riesgo a de su vida, bien +merece el desenlace, el divino coronamiento de esta unión. Dime que +sí. Aquella página hermosa, aquel viaje por los montes infestados de +facciosos, la muerte del desgraciado padre, la herida de Fernando, que +se nos quedó cojito, prisionero de sus protegidas, ¿qué son más que +trámites de la grande obra de la Providencia? ¿Y la abnegación con que +el caballero, abandonando sus amores (buenos o malos, que eso no hace +al caso), se convierte en paladín de dos muchachas desconocidas, no +significa nada? ¿Pues y la nobleza de su proceder en todo el camino, su +delicadeza y solicitud, la gratitud de las niñas, la entrañable amistad +que entre ellos se establece, no nos dan a conocer el arte sublime con +que Dios elabora sus obras maestras? ¡Ay!, quisiera ser poeta para +poner en versos magníficos aquella peligrosa y al cabo feliz aventura, +composición que les entregaría, diciéndoles: «Héroe y heroína, Dios os +ha juntado en este hermoso poema, porque quiere haceros fundamento de +una generación que reúna la voluntad y la inteligencia. No falta más +que una estrofa, que vais a escribir ahora mismo». + +A todo trance, mi amada Valvanera, es preciso que el _Caballero de +Aránzazu_ (mira qué título se me ocurre) no se acuerde más de la +catástrofe de Bilbao, ni de la condenada diamantista, que noramala +vaya. Tráemele pronto, por tus hijos te lo pido, al terreno en que +hallará el reposo y la felicidad, y yo también. Sería yo capaz, si +viera terminado el poema con lógica belleza; sería capaz, digo, +de romper la insoportable ficción en que vivo, y arrostrar las +humillaciones y las amarguras que suponen las papeletas de Felipe, +arrojadas en terrible avalancha sobre mí... ¡Vaya si lo haré! ¿No es +estúpido que vivan las almas aterrorizadas por un vano fantasma, la +opinión, la cual, mirada de cerca y por dentro, se compone de cuatro +trapos no muy limpios sobre cuatro torcidas cañas? + +Pero tengamos calma. A medida que escribo me voy exaltando más... Por +obedecerte en todo, he detenido el viaje del benditísimo sacerdote, +nuestro amigo, a Laguardia; pero no acabo de conformarme con este +aplazamiento. Se me ha metido en la cabeza que haciéndose don Pedro +amigo del señor de Navarridas, se nos vendría todo a la mano. Pienso +también que Demetria... En fin, pienso tantas cosas, que vale más +que me las guarde y las madure bien antes de comunicártelas. En la +confianza de tu pericia me adormezco yo. Sé que sacarás triunfante mi +bandera, la bandera del bien, que tiene por escudo un corazón de madre, +y por leyenda esta sola palabra: _Naturaleza_. + +Vamos, que estoy desatinada: no me digas que no. Y otra cosa. ¿No +puedo aún escribir a Fernando? ¿No debo decirle...? ¿Te decides a +descorrer el velo, o no es tiempo todavía? Ya que no me contestes a +esto, dime pronto si va recobrando la serenidad; si su corazón se +restaura en los sentimientos dulces, o es aún presa del vértigo de +rabia, y se ahoga en las olas de amargura. Porque no puedo arrojar de +mí una zozobra cruelísima. ¿No está convencido aún de que la maldita +Negretti es esposa de otro? ¿O es que sobre eso hay dudas todavía? +No lo veo yo claro. Las referencias del suceso son vagas, como de un +caso problemático, alterado al pasar de boca en boca. Que sepamos la +verdad. Entérate bien; interrógale, aunque esto sea poner el dedo +sobre las heridas aún no cerradas. Estaría bueno que ahora saliéramos +con que Fernando abriga todavía esperanzas... Por Dios, vigila, no +te descuides..., entérate de si aún sostiene alguna comunicación con +Bilbao, aunque sea indirecta, por vía de espionaje o información. Hay +que ver esto, Valvanera de mis pecados; hay que estar en todo... Adiós; +ya no puedo más. Toda mi alma está contigo y con él... Una palabra para +concluir: «¡Muera Cintruénigo!». + +¡Qué disparates pienso y escribo!... Voy a decirte el que se me ocurre +en este momento. ¡Jesús me valga! Admitida la idea de que el motivo +del desaire sufrido por mi antipático sobrino es que el corazón de +la mayorazga pertenece a otro, me asalta la idea de que ese otro no +es Fernando. ¿No se te ha ocurrido averiguar si hay algún factor +desconocido? Lo que ahora sospecho, ¿es acaso inverosímil? Fíjate +en que no tenemos ninguna prueba de que la repulsa de la niña sea +por amor a Fernando. Todo se reduce a suposiciones, conjeturas, +fingimientos quizás de nuestro deseo. Hay un punto oscuro, muy oscuro, +querida Valvanera, y es urgente aclararlo. Acláralo por Dios. Tengamos, +¡ay!, un hecho fijo y seguro en que fundarnos, para que este plan mío +y tuyo no sea un alcázar aéreo. ¡Pues bonito papel haríamos si ahora +resultara que...! Me vuelvo loca... Compadece a tu pobre amiga... + +No escribo más; quiero serenarme; la pluma se me vuelve un pedacito de +rayo. Siento en mí las sacudidas de los nervios, que me dicen que no +escriba más. _La Tostada_ se rinde. + +Te mando millones de besos para que los repartas como quieras. Los que +le toquen a Fernando, como no puedes dárselos tú directamente, se los +aplicas a tus nenes para que estos se los pasen a él. Adiós otra vez. +Os adora vuestra — _Pilarica._ + + + + +XVIII + +De don José M. de Navarridas (incluyendo esquelas de las niñas de +Castro) a Fernando Calpena. + +_De Laguardia, a 6 de mayo._ + + +Ilustre señor y dueño: Dios le premie a usted el regocijo que ha dado +a este viejo dignándose comunicarnos noticias directas de su persona; +y que no ha sido menor el alegrón de toda la familia por este feliz +suceso, lo comprenderá usted sin necesidad de que yo se lo diga. Mi +gozo subió de punto al notar que el tono y conceptos de su carta no +indican una grande turbación del ánimo. Si por algún renglón de la +misma veo asomar la melancolía, la cual más en lo que calla que en +lo que dice se manifiesta, me tranquiliza el pensar que no es mal de +cuidado cuando recae en jóvenes a quienes la inteligencia ofrece mil +recursos contra el fastidio y las tristes memorias. Un hombre como +usted, mi señor don Fernando, tiene en su lozana imaginación, en su +variado saber de todas las cosas, el remedio contra los desmayos +del ánimo. Denos pronto la noticia, que aquí recibiremos repicando +muy recio, de que se le han pasado esas murrias. Y si me permite +darle un consejo, le diré que solo con medir la distancia entre su +mérito altísimo por los cuatro costados y la bajeza de los que le han +ofendido, ha de sentir gran consuelo. Esto y el perdonarles de todo +corazón serán medicinas de notoria virtud. Viva mi señor don Fernando, +y dele Dios toda la felicidad que se merece. + +También agradezco infinito a mi señora doña Valvanera que haya +contribuido a vencer la pereza de usted para escribirnos; y si por mil +respectos no mereciera esa noble dama mis homenajes, por esta sola +fineza quedaríamos obligados eternamente. Hágame el favor de decirle +que en esta carta van cumplidos sus encargos con toda la eficacia que +nos permite nuestra inutilidad. Incluyo las respuestas de puño y letra +de mi sobrina mayor, la cual ha manifestado un deseo muy vivo de servir +a la señora de Maltrana. + +Mi hermana María agradece a usted sus finos recuerdos, y se los +devuelve con sinceros votos porque conserve usted su salud, así del +cuerpo como del alma, deseando que encuentre su tranquilidad en la +esfera del mundo que por su nobleza le corresponde. Tanto mi señora +hermana como yo hemos leído con especial satisfacción el parrafito de +su carta en que se muestra deseoso del buen giro de nuestros planes +con respecto y a la unión de las casas de Idiáquez y Castro-Amézaga. +Conociendo lo que aprecia usted a esta familia, esperábamos esa +manifestación, a la que tenemos el gusto de contestar dándole +esperanzas de que nuestro proyecto se realice, pues reanudadas las +negociaciones, hemos visto que presentan un excelente cariz. Quiera +Dios que pronto pueda dar a usted la buena noticia de que es un hecho +el enlace de los escudos de Castro y Sariñán. Y si se dignara usted +asistiendo a la boda, no tendríamos palabras con que mostrarle nuestro +reconocimiento. + +Concluyo, pues las chiquillas quieren escribir a usted en este mismo +pliego. Ya les he dicho que escriban aparte, y aquí meteré los +papelejos que me den. De todos modos, no quiero cansar más a usted: +solo le digo que no se ha armado floja revolución en la casa con sus +dulces encargos. No sintiéndose bastante fuerte en sus conocimientos +la señora Demetria, reunió concilio de autoridades, que bien puedo +llamar ecuménico por la muchedumbre de eminencias que concurrieron. +Las de Álava fueron las primeras en penetrar en aquellas salas +vastísimas, y al instante trabaron una tan fuerte de controversia +escolástica con mi hermana sobre el punto del punto que se debe dar al +dulce de tomate, que hube de retirarme medio loco. Acudieron también +al cónclave, llamadas por Demetria, dos monjas exclaustradas de esta +localidad y de Vitoria, maestras en toda suerte de _dulzuras_, y si +le digo a usted que tres tardes con sus respectivas primas-noches +gastaron en dilucidar los problemas, invocando estas las tradiciones +conventuales, aquellas la experiencia de unas y otras casas, no me +tenga por hiperbólico. De los estados de Páganos y Samaniego, y aun de +la remota Bastida, vinieron labradores viejos, cuyo dictamen y luces se +estiman indispensables para determinar las mejores tierras y el abono +más adecuado a los tirabeques, así como para la elección de simiente, +_etcétera, etcétera_... + +He aquí, señor mío, que entran las dos estrellas matutinas de la casa +trayendo cada cual el papelito que debo incluir en esta. El de Demetria +viene abierto para que yo lo lea y le dé mi _exequatur_ antes de +enviarlo a su destino. El de Gracia llega cerrado con tales cerrojos +de obleas y candados de lacre, que no hay curiosidad bastante aguda +para penetrar en las entrañas de este mamotreto. La chiquilla se ríe al +entregármelo, y presumo que habrá metido sinnúmero de cuchufletas para +embromar y divertir al amigo melancólico. Esto me parece de perlas, y +accedo a no intervenir el manuscrito. Allá van uno y otro, y celebraré +infinito que los informes de Demetria satisfagan por entero a la señora +de Maltrana, y que los inocentes donaires de la pequeñuela recreen el +ánimo del noble caballero a quien van dirigidos. Aquí termino, pidiendo +a Dios que me le guarde cuanto he menester. Su atento amigo y capellán +— _José M. de Navarridas._ + + +Esquela de Demetria. + +Señor don Fernando: Mi buen tío le informará de cuán festejada ha sido +su carta, por la cual vinieron al fin las nuevas de su existencia y +de la buena memoria que conserva de estas pobres campesinas. Si su +salud no es tan buena como usted merece y todos deseamos, cuídese, +distráigase y lleve con paciencia su mal, que este no es de los +incurables, y casi estoy por decir que quizás sea de los benéficos, o +que, pareciendo que matan, lo que hacen es dar a la larga mejor vida. +Usted me entiende. + +Por dos trajineros de toda confianza que llevan trigo de casa a +Valmaseda y Bilbao, mando a la señora de Maltrana los mejores +tirabeques que por acá se han podido encontrar, cosechados en nuestras +tierras de Páganos. Hemos escogido la clase llamada aquí de cuerno +de carnero, que es la más tierna y se cuece de un hervor. Plántenlos +inmediatamente que lleguen, poniendo diez o doce en cada surco, sin +echarlos en remojo, pues no quieren extremada humedad. La tierra que +sea bien suelta, con abono muy hecho, mezclado de ceniza. Basta con +la primera cava por toda labor, arropándolos bien y disponiendo los +tutores antes que tomen direcciones viciosas. En esto han de mirar +mucho, pues siendo su crecimiento de más de seis palmos, conviene +guiarlos desde el principio con dos varas para cada pie, o tres si +ellos mismos indicasen la necesidad de más apoyo. En las cruces pongan +palos de mayor robustez, tirando cuerdas desde estos a las varas +laterales, conforme la extensión de las guías altas lo vaya pidiendo. +El toque está en acomodar la planta para que suba bien derecha y no se +tuerza, pues si caen y se doblan, se malogra, por falta de aire, parte +del fruto. Si a pesar de estas precauciones se doblan, por causa de +fuertes vientos, vale más dejarlos jorobaditos, que en este caso la +enmienda es tardía y empeora su situación. Se les deja como están, y se +aprende para otra vez. ¿Entendido? Lo demás lo hace Dios. Celebraré que +cuando el señor don Fernando los coma se encuentre ya bien derecho y +con propósito firme de no volver a torcerse. + +El dulce de tomate lo hacía mi madre sin ciruelas. Pero no faltan +aquí autoridades que recomiendan el empleo de esta fruta, mezclada +en proporción de una libra por tres de tomate. Mi madre, como digo a +usted, lo hacía sin mezcla. Recuerdo muy bien la operación, pues en +ella le ayudé miles de veces; recomiendo que se fijen principalmente en +la elección de tomates, siempre de mediano tamaño, rechazando todos los +que tengan daño o picadura por pequeña que sea, pues estos, aun los de +apariencia más bonita, la pegan. Es condición precisa cogerlos cuando +empiezan a pintar. Se les extrae la semilla por un corte en redondo +hecho en el pezón, de modo que resulten huecos y enteros, conservando +la pulpa menos blanda. Ponía mi madre libra de azúcar por libra de +tomate, teniéndolos veinticuatro horas en almíbar. Luego los hervía +tres veces a un punto no extremado, pues desmerece si se deshacen y +reblandecen demasiado. Tenía las orzas al aire, sin cubrirlas, otras +veinticuatro horas. Con esto concluye mi ciencia, pues no sé más, y +sentiré mucho que no quede satisfecha con tan escasos conocimientos esa +digna señora. Su arte suplirá mi insuficiencia, y espero que usted, +que es tan goloso, se chupará los dedos cuando le sirvan el tomate en +dulce. Mi madre decía que mientras más desabridas son las frutas, más +apropiadas resultan al buen dulce: el mejor de todos, que es el llamado +_de cabello_, se hace de calabaza. + +Y vamos ahora al mostillo. Suponiendo que el arrope de Villarcayo +es excelente y muy azucarado, el mostillo que de él se saque no será +inferior al de mi tierra. Mi madre ponía el arrope a cocer en un +gran perol, a fuego lento, echando en él nueces peladas y cortezas +de naranja y limón. Después de bien hervido lo apartaba del fuego, y +entonces empezaba la operación más delicada, consistente en echarle +harina, dando vuelta al caldo con cuchara de madera, sin cesar, y de +la cantidad de polvo que se echara dependía el poco o mucho cuerpo +del mostillo, y su mayor o menor mérito. Tenía mi madre para esto +tan buena mano, que rara vez le salía mal, y cuando no quedaba a su +gusto por demasiado espeso y pegajoso, o por muy fluido y clarucho, lo +desechaba, haciéndolo de nuevo, sin acordarse más de la inutilidad de +su tarea ni lamentarse de ello. Su sistema era empezar de nuevo lo que +una vez salía mal, sin tratar de enmendarlo. Y tenía razón, porque las +equivocaciones rara vez pueden corregirse, y lo mejor es aprovecharlas +como enseñanza... y a otra. El punto del buen mostillo es como el de +natillas claras, ni más ni menos. Luego se pone en orzas vidriadas, +fíjense en que han de ser vidriadas por dentro, y se tapa con un +pergamino bien sujeto a la boca para que la cerradura sea perfecta. Y +ya no falta más que comerlo. Yo estoy preparando una tarea, de la cual +mandaré a la señora de Maltrana unas orcitas, si me sale bien, lo cual +es dudoso, porque con tantos cuidados voy perdiendo un poquito los +papeles. Pero he de esmerarme en la obra, recordando a mi madre y su +arte consumado para estas cosas. + +Creo haber respondido a las consultas con que usted me honra por +encargo de la señora de Maltrana, a quien con este motivo tengo +el gusto de ofrecer, juntamente con mi hermana, mis respetos más +afectuosos. Tanto ella como yo deseamos que nos franquee ocasión de +poner a su servicio nuestra inutilidad. Y usted, señor de Calpena, +disponga de su amiga — _Demetria._ + + +Papelito de Gracia. + +Fernandito: Eres un pillo y no mereces que te escribamos, pues tú no +nos as escrito a nosotras, sino al tío, y eso lo iciste porque esa +señora en cuyo palacio vives te cogió de una oreja y te puso la pluma +en la mano; que si no, maldito lo que te acordabas tú de nosotras, ni +de Laguardia, ni de las cortinas de damasco, ni de los mimos que yo te +acía para que comieras y recobraras el apetito y el buen umor. ¡Vaya +con la ingratitud del señorito! ¿Qué te abíamos echo nosotras para que +así nos trataras? Pues aora, como vuelvas acá, que no volverás, ni +falta; pues como vuelvas, ni te doy golosinas, ni te cuento cuentos, +ni te ago vendas para tu patita coja, ni nada. Me tienes furiosa, +deseando que rabies, que te desesperes y lo pases muy mal, que así las +pagarás todas juntas. Cada cual lleva su merecido según sus acciones, +y las tuyas son de lo más perverso que emos visto. No puedes figurarte +mi satisfacción al saber que tuviste un desengaño muy tremendo. Eso +les pasa a los casquivanos y desagradecidos, que se van por el mundo +en busca de aventuras... Mira, niño, entre paréntesis te digo que no +agas caso de mi ortografía, no porque sea muy mala, sino porque como +me equivoco siempre en las _haches_, he determinado suprimirlas, y +así no tengo que devanarme los sesos por saber dónde caen y dónde no. +El montón de _haches_ que me sobran lo pongo al final, por si quieres +enmendarme con ellas la plana. + +Bueno: pues si cuando te dieron ese sofoco te ubieras venido a casa, +aquí lo abrías pasado bien, y tú contándonos el lance, y nosotras +riéndonos de ti, te abrías curado, que más pronto se cura un corazón +flechado que una pata erida de bala. ¿No te acuerdas ya de cuando te +pegaron el tirito los cafres del _Jabalí_? Pues yo sí me acuerdo. +Sabrás que an venido aquí dos pobrecitos de los de Aránzazu a traer +carbón. Allí ya no ay miseria, porque emos señalado a cada familia +un diario, que todos los meses van a cobrar a Salvatierra. Nos an +preguntado por ti, por el buen caballero, y yo les dije que tú ya no +eras caballero, sino un pillo muy grande... Sabrás también que vinieron +a esta villa dos ombres de mala traza preguntando por ti... Parecían +quincalleros o titiriteros: traían una carta que no quisieron dejar. +En la casa donde se aposentaron, que era la de la Bonifacia, calle de +Enmedio, dijeron que tú eras príncipe, y que una princesa muy ermosa, +vestida de zagala, te andaba buscando por los pueblos del llano de +Vitoria. Conque ya ves cuánta noticia te doy. La más gorda la dejo para +lo último, y antes te diré que todos los conocidos nos tienen mareados +preguntándonos por ti. Unos dicen que te as casado, y otros que todavía +no. Las de Crispijana y las de Paternina andan en averiguaciones de +quién podrá ser esa princesa disfrazada que te busca. + +Más noticias: uno de los lebreles pequeños se nos a muerto de moquillo. +La _Leona_ no te olvida, y todos los días viene a echarse en la +alfombrita que está a los pies de tu cama. Tu cuarto está lo mismo +que lo dejaste, y en el jarrón aquel que tiene la pintura de Juanita +de Arco vestida con armadura, no pongo ya flores, como cuando estabas +aquí, sino cardos borriqueros. Este año emos tenido tanta cereza, +que después de regalar a todo el mundo, y de acer mucho dulce, aún a +sobrado para los de la vista baja, con perdón. ¡Lo que te as perdido! + +¿Y qué me dices de lo sabia y leída que estoy? De ver leer a Demetria +me entró la afición; solo que el tío me quita de las manos lo que según +él es lectura mala para niñas. Yo afano todo lo que puedo, y a más del +_País de las monas_, e leído _El doncel de don Enrique el Doliente_, +escrito por ese que se mató. ¡Cuánto me a gustado! Me parece que te +estoy viendo a ti con armadura toda negra, calada la visera, entrar +en el palacio, castillo, o lo que sea... ¿Pues y la dama, aquella doña +Elvira? ¡Qué simpática...! ¿Y el tunante del marqués de Villena...? +Todo es precioso. También me an dejado leer la _Atala_, que es muy +triste, y la _Serafina_, que ace llorar a las piedras. A Demetria, +que tiene licencia del tío para leer todo, le an traído una obra que +se llama _Nuestra Señora de París_, que dicen es la más romántica de +todas cuantas se an escrito. Del autor no me acuerdo: es _don Víctor_ +de no sé qué. Las de Crispijana dicen que es el acabose de lo bonito, y +que vuelve locos a los que la leen, de tanto romanticismo y tanto amor +estrepitoso. Una tarde pude quitársela a mi hermana, y leí un poquitín, +que me enamoró. Es una muchacha bonita que tenía una cabra, a la que +abía enseñado a leer. Por las láminas e visto que el más enamorado que +allí pone el autor es un corcovilla que toca las campanas de la iglesia +mayor de París. El tío me a prometido darme _Los mártires_, que dice +son cosa bonita y muy de religión, y los versos de Quintana, que serán +muy buenos, pero a mí me aburren, porque no lo entiendo. Yo quiero +relaciones de galanes y damas, amores con lances muchos, y trapisondas +y contratiempos, que acaban en casarse, pues cuando se matan o no les +casan me entristezco tanto, que lloro como si los ubiera conocido y +fuesen de mi familia. Que aya mucho interés y sorpresas, me gusta; que +se pase miedo y zozobra, siempre que al fin se casen. Yo compongo +también mis novelas, y todas las acabo casando a los que se aman, y +aora estoy pensando en que conozco a dos que se quieren, pero no se +lo an dicho, porque ninguno quiere ser el primero. Les da vergüenza: +el galán calla y ace muchos melindres por aquello de ser galán; la +dama, por el aquel de ser dama, no debe tampoco declararse..., y +con estas tonterías puede que suceda una cosa muy mala, y es que el +segundo galán, uno que está en acecho y no para de echar memoriales, se +aproveche de la poca resolución del galán primero, y logre lo que no +merece ni le corresponde. + +Mira, Fernandito: lo que voy a decirte aora es secreto. Por Dios, no +me comprometas. Cuidadito, cuidadito como me vendes; que no seas malo, +Fernando; que no me agas la trastada de ablar de esto al tío cuando +le escribas. Y si cayeres en la tentación de ablarle, no me nombres a +mí para nada... Vaya, que no me atrevo a decírtelo, por miedo a que +me vendas. Ea, sí te lo digo. Pues sabrás que eres el mayor tonto del +mundo en apurarte tanto y ponerte melancólico y medio tísico porque tu +novia se a casado con otro. ¿Sabes lo que pienso? Que Dios te favorece, +pues ay otra que vale mil millones de veces más que la que as perdido, +y te quiere más. ¿Quién es? Pues si no lo adivinas eres más tonto +todavía. El nombre no lo pongo aquí: no debo, no quiero. Me da mucha +vergüenza. Creo que la misma tinta se pondrá colorada. Solo te digo que +si tú le propones amores con buen fin, te contestará con un sí tan +grande como esta casa. + +¡Ay, qué vergüenza! Pero, en fin..., no puedo retirar lo escrito. No te +descuides... Vosotros los sabios no servís para estas cosas. Por eso un +tonto cualquiera os quita las novias. + +Y punto final. ¡_Hadiós_!, con _hache_ y todo para que no digas. + +Que lo pases muy mal; que te mueras muy pronto, y que te vayas a los +infiernos, desea tu enemiga, que te aborrece de corazón, — _Gracia._ + + + + +XIX + +De Valvanera a Pilar. + +_Villarcayo, mayo._ + + +No creas, mi querida _Tostada_, que las dimensiones de tus cartas +puedan serme enfadosas. Al contrario, las leo de punta a cabo +con indecible placer, y siempre me saben a poco; suelo quedarme +desconsolada de que aún no vengan un par de pliegos más. Y ello es +así, porque en tu escritura y estilo te veo tan viva como si delante +te tuviera. No hay persona que tan claramente se muestre en lo que +escribe. En tus cartas estás como eres: traviesa, sutil, amante, +nerviosa, voluble. A veces tu sinceridad me asusta tanto como me +admira; tus juicios tan pronto son acertadísimos como desatinados. Da +gracias a Dios por tenerme a mí de reguladora de tu carácter en este +negocio, pues si yo no moderara tus arrebatos y te alentara en tus +decaimientos, no sé lo que pasaría. Lo mismo piensa Juan Antonio, a +quien leo mis cartas y las tuyas. Recordarás que esto fue lo convenido +por nosotras, pues no quiero poseer secretos que no conozca mi marido, +ni traer entre manos enredillos cuyo principal hilo no esté en las de +él. Se interesa por el buen giro de tu asunto tanto como yo, y sus +consejos y observaciones son la luz que en estos laberintos me guía. Y +basta de preámbulos, que tenemos mucho que hablar. + +Disparatada me parece, como chispazo de las hogueras de tu +romanticismo, la idea de que la niña de Castro pueda tener otro novio, +otro amor. La existencia de un desconocido, cuarto factor, es un +supuesto absurdo. Según mis noticias, corroboradas por las que hace +pocos días dieron a Juan Antonio personas de gran crédito, Demetria +viene a ser como un santito puesto en el altar del respeto y estimación +que le tributan sus convecinos, y ni con palabra ni mirada se digna +responder a ninguna manifestación amorosa, venga de quien viniere. +Desecha esa superstición, pues no merece otro nombre. No hay más +figuras sobre el tablero, no hay más actores que los tres que conocemos. + +Y allá va otro hecho notable que no debes ignorar. Demetria renuncia +al mayorazgo, quedando las dos hermanas, por virtud de este arranque +generoso, igualmente partícipes del gran patrimonio de Castro-Amézaga. +¿No te parece que esta novedad permite vislumbrar una solución +equitativa? A otra cosa: enterada de la tirantez de tus relaciones con +Juana Teresa, he resuelto escribir a mi ladinísima y cuquísima cuñada, +poniendo en ello tal diplomacia y cautela, que hemos tardado Juan +Antonio y yo como unas tres noches en enjaretar nuestra epístola. Ello +va bien hilado, con las necesarias marrullerías para conseguir que se +claree. Le hablamos de ti, sin mezclarte para nada en la intriga que +traemos. Esperando estoy su respuesta, que nos dará pie para otros +avances y manifestaciones. + +Lo que ha de sorprenderte y alegrarte es la noticia de que he logrado +tender un hilo a Laguardia, y ponerme en comunicación con las niñas +de Castro. ¿Cómo?, dirás. Hija, no solo tú tienes talento para estas +cosas: concédenos algo de tu diplomacia y delicada trastienda. Pues +verás: en la contestación que dio Fernando a una carta del cura +Navarridas, ingerí unos encarguitos o consultas hechas a las niñas +requiriendo la contestación inmediata. Cayeron en la trampa, y a los +pocos días vi gozosa que el balijero me traía la deseada respuesta. +Te incluyo las cartas de Laguardia, para que las leas, medites sobre +ellas, y me des tu opinión... Pero dejemos esto, que quiero hablarte +de lo más importante, y por Dios que no es muy lisonjero lo que ahora +leerás. No te asustes antes de tiempo, y fíjate bien en lo que escribo. + +Hace días que notábamos en Fernando un recrudecimiento grande de sus +tristezas, agravado con estados nerviosos que me ponían en cuidado. +Poco atento al ensayo de la comedia, pretextaba dolores de cabeza +para encerrarse en su cuarto, o pasear solo por las inmediaciones de +la casa. El lunes, interrogado por Juan Antonio, dijo que necesitaba +forzosamente ausentarse por pocos días; que nos prometía volver; +que nos lo juraba con palabra de caballero. Fingimos acceder a su +pretensión, proponiendo yo que mi marido le acompañase, y en eso +quedamos. El miércoles por la noche, viéndole sombrío y taciturno, +preparando la maleta pequeña que usa para viajes cortos, le llamé al +cuarto de los niños, que ya dormían, y empleando la severidad combinada +con las expresiones más dulces del cariño materno, logró que me +confesara el motivo del trastorno que no podía disimular. ¡Pobrecillo! +Es tan bueno, tan noble, que no se llama, no, a su corazón sin que este +al punto responda. Con hidalga franqueza díjome que había recibido +una carta de su amigo Pedro Pascual Uhagón, en la cual le manifestaba +sucesos de indudable gravedad; dócil a mis instancias, me dio la +carta para que la leyese, y enterado de lo sustancial, se la devolví. +Saqué un extracto, que te incluyo. Entérate y juzga. Los documentos +que con esta recibes son de un interés palpitante: nos manifiestan +sentimientos efectivos de las personas a que se refieren, estados de +las almas..., y debemos meditar sobre ellos. + +Naturalmente, traté de arrojar la mayor cantidad posible de agua +fría sobre la hoguera que el pobre chico llevaba en sí; pero bien +comprenderás que no me habrá sido fácil apagarla. A las razones que +le di encareciendo el desprecio y olvido, me respondió con otras que, +expresadas por él, eran de una elocuencia y fuerza incontestables, por +supuesto, echando siempre por delante el honor; y cuando los hombres +sacan este Cristo, nos quedamos las pobres mujeres muy desguarnecidas +de razones. En efecto: si ahora resulta que esa hembra loca, después +de dejarse secuestrar tan torpemente, rompe con su nueva familia, +atropella toda conveniencia, y se lanza decidida en busca del hombre +a quien había jurado fe, para que este la ampare, deshaciendo la +odiosa trama de su forzado casamiento, pueden sobrevenir incidentes de +la mayor gravedad. Yo insistí en que no hiciera caso, y que pues el +matrimonio religioso era efectivo, no procedía ninguna clase de acción +protectora en favor de la infeliz Aura. Pero no he podido convencerle. +Sobre todas las leyes sociales y religiosas está la caballería. Un +hombre, un galán, un caballero no puede desamparar en trance aflictivo +a la que fue su dama, aun teniéndola por culpable. La caballería, tal +como Fernando la ve, es la suprema justicia, superior a todas las +justicias de nuestras leyes divinas y humanas; la idea de castigar una +traición, y de restablecer las cosas en el estado anterior a la intriga +villana. Y aquí nos tienes, mi amada Pilar, en pleno drama o novela. +Pocas novelas he leído yo desde que me casé; pero por lo que recuerdo +de libros y teatros, en tales asuntos, inventados y compuestos con +arte, domina la idea de justicia caballeresca, y de tal modo subyugan +a los lectores y espectadores, que estos enloquecen de entusiasmo +cuando ven atropellada la ley y aun la misma religión. Los desafíos, +los raptos de monjas, la burla de padres o esposos, son admitidos +con aplauso, sobre todo si el galán que tales atrocidades acomete es +atrevido, insolente, y guapo por añadidura. + +Discutía yo con Fernando sobre estas materias, y no quiero decirte que +con su ingenio y gracia me arrollaba lindamente. Yo, al fin, no sabía +por dónde salir. Nuestro asunto, pues, toma ya el carácter de obra +dramática o novelesca, y o mucho me engaño, o se trae un chisporroteo +romántico que pone los pelos de punta. ¿Qué me dices a esto? La dama +escapadita de la casa conyugal, los burladores burlados, el galán con +ganas de salir al encuentro de la dama y ampararla contra los viles que +la engañaron, el traidor acechando en las tinieblas y preparando alguna +nueva trapisonda... No, querida, no te asustes; te digo esto para que +veas cuán malo es el romanticismo. Inmenso servicio se haría a la +sociedad suprimiendo tales invenciones, que no sirven más que para dar +malos ejemplos a la juventud. Cierto que Fernando me arrojó a puñados +los rayos y centellas de su exaltación caballeresca y dramática; pero +yo no me dejé cegar, ¡buena soy yo!, y con fría calma, razonando con +el juicio que Dios me ha dado, le solté todas las andanadas del buen +sentido, del respeto que debemos a las leyes y prácticas sociales. Como +esto no era bastante, saqué también mi Cristo: díjele que te morirías +de pena si él, por meterse en lances de poesía teatral, comprometía su +existencia, su opinión, aquel honor mismo que invocaba; añadí que todo +escándalo que por tales violencias sobreviniera, además de herirle a +él y menoscabarle, a ti principalmente habría de lastimar..., y ante +esto vi que flaqueaba su tenacidad quijotesca. Si no era ya mío, era +tuyo, y esto me bastaba. En fin, para no cansarte, me prometió no +salir de aquí sin darnos de ello conocimiento, y que no buscaría el +drama, concretándose a proceder como caballero si el drama lo buscaba +a él. Así hemos quedado: está más tranquilo, y yo también. ¿Vendrá +el drama? Pues si viene, algo se me ocurrirá para espantarlo. Por de +pronto nos recreamos con la dulce comedia de Moratín. Hoy han vuelto a +ensayar, y Fernando, recobrando su aplomo, nos ha hecho pasar un rato +agradabilísimo. + +Es tarde, mi buena _Tostada_. Mañana continuaré. + +_Martes_. — Nada ocurre hoy digno de contarse, como no sea que el drama +no ha parecido. Por si viene, me dispongo a esperarle detrás de la +puerta, pertrechada con el palo de una escoba. Si ahora resultara que +no hay tal drama, que el que nos asusta es pura invención o engaño del +corresponsal bilbaíno, este merecería el escobazo por ponernos en tal +zozobra. No afirmaré que sea inverosímil: los buenos dramas tampoco +lo son; pero algo hay en este que me parece extraño a la realidad. +La dichosa carta de Uhagón me huele a verso. Con todo, no nos fiemos +mucho, engañadas por la atmósfera desabrida de la vida corriente. En +esta, cuando menos se piensa, salimos todos hablando en verso sin +saberlo, y a lo mejor suceden cosas que convierten en cuentos de niños +las invenciones novelescas y teatrales. No estoy tranquila, no, y a +cada ruido extraño que siento fuera de la casa tiemblo y me digo: «Es +el drama, que llega». + +Se me había olvidado decirte que la carta de ese Miguel de los Santos +no engañó a nuestro caballero, pues antes de llegar a la mitad de la +lectura reconoció por tuyo el salado escrito. Lo ha leído veinte veces, +celebrando tu ingenio; el legítimo orgullo se le sale por los ojos en +llamaradas. Me ha dicho que ese Miguel es un talento perezoso, y un +corazón de amigo como pocos se encuentran, y se pasma de que te hayas +asimilado tan graciosamente su original socarronería en el pensar y en +el escribir. Espera que le mandes nuevos engaños como ese. + +Y hablando de otra cosa, que por cierto no es nada grata, tengo a la +niña mayor malita. Se nos constipó ayer en el ensayo, porque teníamos +todo abierto por causa del calor, y debió de sofocarse interpretando +con demasiado brío la escena de doña Irene con don Diego. Me faltó +tiempo para meterla en cama: la tos me la ahoga. Ya nos tienes a todos +con el alma en un hilo... En fin, dice el médico que no es nada; pero +yo no me fío, conociendo la propensión de estos chicos a las afecciones +pulmonares. Desde que perdí a mi Ángel, tiemblo cuando les oigo toser. +A estos dramas de la salud de mis hijos les temo más que a los otros, +pues no puedo ahuyentarlos a escobazos. Empiezan con la tos; luego +la calentura, que ni sube ni baja; siempre lo mismo días y días, +consumiéndose, perdiendo las carnes. Cada catarro de mis hijos es una +ansiedad mortal de cuatro o cinco semanas. Toda la fortaleza quiso Dios +que fuera para los padres, que somos dos robles; fortaleza que sin duda +nos es necesaria para soportar las dolencias de la familia menuda. Y el +pequeñín no anda bueno tampoco. Toda la noche se la pasa en un sudor; +está triste; no tiene apetito; se le ve desmejorar por días. Gracias +a la riquísima leche que aquí tenemos y a los sanísimos aires de este +país, les voy defendiendo. Por su salud ofrezco al Señor la mía; pero a +Dios no le conviene el trato, y sigue quitándoles porciones de vida que +a mí me da. Él se sabe lo que hace. + +Con el cuidado de la niña no vivo, amiga del alma, y como nuestro +asunto no nos traiga alguna sorpresa, no te escribiré ni mañana ni +pasado. Pídele a Dios que no me quite a mi hija, y yo espantaré los +dramas que vengan por acá..., no te dé cuidado. Tu amantísima — +_Valvanera_. + + + + +XX + +De doña Juana Teresa, marquesa de Sariñán, a la señora de Maltrana. + +_Cintruénigo, junio._ + + +Hermana y amiga: He tardado en contestarte, esperando a tener noticias +claras, fehacientes de tu padre, las cuales ayer llegaron por un propio +que nos envió nuestro buen amigo don Blas de la Codoñera. Resulta que +no solo vive, sino que goza de envidiable salud. Allá le tienes, en el +campo de Cabrera, hecho un brazo de mar, agasajado por el cabecilla, +bien quisto de todos, desempeñando no sé qué papeles de consejero o +de asesor en negocios políticos. Es mucho don Beltrán. No hay otro +en el mundo de más suerte: allí donde matan, él vive y triunfa; allí +donde reinan la desolación y la estrechez, él se las arregla para +figurar en primera línea, y darse vida y tono de príncipe de sangre +real. Sería curioso conocer los prodigios de labia y finura con que +ha logrado catequizar a tales verdugos. ¡Qué cosas les habrá dicho! +¡Qué invenciones habrán salido de aquella cabeza fecunda en lindos +enredos! Voy creyendo que tu padre tiene siete vidas como los gatos. +Por conducto de don Blas a todos saluda y bendice, añadiendo las +carantoñas que sabes son muy de su carácter, y con las cuales se hace +perdonar sus graves defectos: nos pide dinero y ropa. Hemos acordado +Rodrigo y yo enviarle una cantidad no muy crecida, ocho onzas, que me +parecen suficientes para mantener su decoro entre aquellos salvajes o +para regresar si lo desea. Dime si estás dispuesta a contribuir con +la mitad del dicho emolumento, o sea cuatro onzas, pues si a ello te +negaras y tuviéramos que acudir solos al remedio del noble señor, nos +concretaríamos a seis onzas. Justa es la mitad de esta carga tuya, y +aun no sería malo que por entero la llevaras tú, pues nosotros harto +hemos hecho por él teniéndole en casa y aguantándole el genio. También +te digo que si cansado de aquellas glorias y de los papelones que +allí hace, vuelve al arrimo de la familia, sería para nosotros un +gran alivio que le tomaras tú por una temporada. Hija, no hemos de +estar los de acá siempre a las agrias y tú a las maduras. Para que se +reparta equitativamente la persona del _primer noble de Aragón_, es +preciso que tú le tengas y le aguantes un año por lo menos. Así lo +propondrá Rodrigo a su abuelo en la carta que le escriba mañana por +el propio de don Blas; habla tú de esto con Juan Antonio y dime lo +que resolváis, sin olvidarte de mandar las cuatro onzas consabidas. +Puedes entregárselas a Capistrana, a quien di el encargo de comprarme y +remitirme un buen carnero merino y doce ovejas. + +Mejor informada de lo que yo creía estás en el asunto de la proyectada +boda de Rodrigo con la niña de Castro-Amézaga. De lo sucedido el otoño +último, cuando fuimos a vistas, te enteraría tu padre, de seguro +pintando las cosas con exageración y un poco de mala fe. ¡Dichoso don +Beltrán! Dios me le perdone; no puedo menos de atribuirle alguna parte +de culpa en el desgraciado giro de aquel proyecto. No hubo tal desaire, +ni manifestación de desagrado por parte de la entonces mayorazga: al +contrario, bien nos demostró que apreciaba en todo su valor las prendas +morales de mi hijo, su nobleza y virtud, y que las físicas le causaban +impresión favorable, fundamento de un honesto cariño. Todo habría +concluido felizmente si no mediara la envidia oculta, que por medio de +cábalas y manejos viles procuró el deprecio de la moneda legítima para +poder pasar la falsa. El proyecto se malogró por entonces, perdiendo +más en ello Demetria que Rodrigo. Pero tengo el gusto de participarte, +para que hagas correr la noticia, que reanudadas las negociaciones +hace dos semanas, presentan un semblante lisonjero. Escribió mi hijo +a la señorita de Castro reiterándole su anhelo de hacerla marquesa de +Sariñán, y ella contestó casi a vuelta de correo. A la vista tengo su +carta, que es una monadita de humildad y discreción. Se cree indigna de +honor tan grande..., su negativa no fue desprecio, _etcétera_..., ni +desconocimiento de las cualidades, _etcétera_..., fue que en aquellos +días sentía vocación de soltera, _etcétera_. Si el _sí_ de las niñas +tiene mucho que estudiar, no son menos intrincados y misteriosos +los _noes_ de estas muchachas trabajadorcitas y que no quieren ser +marquesas... El tono de la carta revela que aquellas ganitas de +consagrarse a vestir imágenes pasaron ya: eran sin duda uno de tantos +trastornos ocasionados por el cambio de edad, por el despertar de la +imaginación, de los nervios, _etcétera_..., en fin, tonterías, y algo +del _no quiero, no quiero, échamelo en el sombrero_. Dice la niña que +le demos un par de meses para determinarse... Esto es para no aparecer +que lo desea con vehemencia, o una manera garbosa de volver sobre su +acuerdo. Tantos melindres y gazmoñerías no tienen otro objeto que dar +más valor a la aceptación. Yo traduzco la carta al lenguaje de la +sinceridad, y leo así: «Señor marqués, estoy rabiando por casarme con +usted..., pero quiero darme todavía otro poquito de tono, y pongo la +boca chiquita y arqueo las cejas para expresar la vergüenza que siento +cuando me hablan de boda». + +De veras te agradezco el interés que muestras por mí en este asunto; +mas esto no me quita los agravios que de ti tengo, causa de que no +te escribiera más pronto. Y como me estorban los enojos muy guardados +en el alma, allá van los míos, Valvanera, y ojalá queden desvanecidos +con tus explicaciones. Aquí estoy aguardando a que me digas la razón +de albergar en tu casa, un mes y otro mes, a un sujeto con quien ni +tú ni tu marido tenéis parentesco conocido. Verdad que para saber +si hay parentesco falta el dato principal: quiénes son los padres +de ese mozalbete y su verdadero apellido. No acabo de entender que +Juan Antonio, hombre tan mirado, tan atento al decoro de su casa, +consienta estos huéspedes fijos, que parece forman parte de la familia. +Dime: ¿habéis puesto fonda? Y que le tratáis a cuerpo de rey, según +mis noticias, con unos mimos y un regalo que solo se prodigan a las +personas muy amadas. Podrá en esto no haber ninguna malicia; desde +luego declaro que tu reconocida virtud no desmerece por esto a mis +ojos; pero no debes creer que sea tan benévola como yo la opinión. No +habrá malicia, repito, pero sí hay un acertijo que no entiende nadie, +y Juan Antonio debe apresurarse a darnos la clave. Del misterio al +escándalo poca distancia hay que recorrer, y como el escándalo habría +de afectar a toda la familia, Rodrigo y yo tenemos derecho a que se +nos diga quién es ese sujeto, y por qué ha echado raíces en tu casa. +Del tal, a quien no puedo llamar caballero mientras no conozca su +procedencia, su familia, su nombre, solo sabemos que con pretexto +de una herida leve se pasó en la casa de Castro-Amézaga tres meses y +medio, a mesa y mantel, cobrándose en vida regalona los servicios que +prestó a las niñas en su escapatoria de Oñate; sabemos también que +es de la cáscara amarga, es decir, romántico, y el romanticismo no +significa otra cosa que el disimulo de la holgazanería y los vicios: +todo ello cuadra muy bien a un personaje que no se sabe de dónde ha +salido, ni de quién recibe el dinero que gasta. No me saques a mí +el cuento de que ignoras quién es. Esa no pasa, Valvanera: tú lo +sabes, y vas a decírmelo; de lo contrario, tendría yo que imaginarlo, +exponiéndome a errores. No he de suponer tampoco que tu huésped es un +gorrón de oficio que reparte el año comiendo tres meses en cada casa. +Como a la mía no ha de venir, porque aquí no se mantienen vagos, nada +de esto me importa; pero la protección que das a ese sujeto podría +ocasionarnos peor gravamen que el comernos un codo, y así te suplico me +digas para qué tienes ahí a ese hombre, y qué hace y en qué se ocupa, +y por qué no se va a Madrid, que es el terreno del romanticismo y del +libertinaje. + +Y vamos a otro asunto que con este no tiene, supongo, ninguna relación. +La carta que contesto es la primera tuya en que me hablas de mi +hermana Pilar, cosa que me sorprende, pues siendo mis relaciones con +ella tibias, casi nulas, no parece lógico que me pidas a mi noticias +de su salud, mayormente cuando con ella te carteas tan a menudo. Yo +soy quien debo pedirte a ti noticias de mi desgraciada hermana, pues +siempre fuiste tú su amiga y confidente. ¿A qué sales ahora con la +falsa tecla de que no sabes de ella y temes por su salud? Sea lo que +fuere, te diré que directamente nada sé de Pilar; pero por referencias +me consta que está buena, mas con la grandísima pesadumbre de haber +perdido a su criada Justina, su mujer de confianza; la que poseía todos +sus secretos, que no debían ser pocos, según mi cuenta. Yo también +he sentido a la pobre Justina, mujer de una lealtad a toda prueba, +reservada y discretísima, como correspondía a quien consagra su vida +al servicio reservado de una señora como Pilar. Pues bien: cuando cayó +enferma Justina, fue a verla Jerónima, su hermana, que, como sabes, +reside en Cintruénigo, y al volver me dijo que Pilar menudea cartas +contigo, y que cada semana te emborrona cuatro pliegos. Conque... ten +cuidado, Valvanera, ten cuidado: ya ves qué pronto te he cogido en una +mentirilla... Es que sois tontas de remate; yo soy lista, muy lista, +aunque me esté mal el decirlo, y ninguna simplona como Pilar y como +tú, cada cual por su estilo dañadas de romanticismo, ha conseguido +engañarme nunca. Nadie me iguala, puedes creerlo, en descubrir en la +menor palabra, en cualquier frasecilla insignificante, la punta de un +hilito. No puedes figurarte hasta qué punto son sutiles mis dedos para +coger la hebra casi invisible y tirar de ella. Claro es que algunas +veces me equivoco, y no saco nada; pero otras ¡suelen venir a mis manos +ovillos tan gordos!... Conque... ándate con cuidado conmigo, Valvanera, +y no me busques el genio, que lo tengo muy malo, quiero decir, sagaz, +investigador, calculista. _Hame dado en la nariz_... Y no más por hoy. + +Pues dejando esto aparte, hazme el favor de decir a Pilar, en tu +primera contestación a sus largas epístolas, que no la quiero mal; +que me duelen nuestras discordias, motivadas por mil pequeñeces que +no debieran enemistar a dos hijas de un mismo padre; que debemos +perdonarnos recíprocamente nuestros agravios y picardihuelas, y esperar +la muerte tratándonos como hermanas. Queda convidada a la boda de mi +hijo con la niña de Castro, si, como creo, se realiza en el otoño +próximo, y tendré una gran satisfacción en alojarla en mi casa, siempre +que venga sola, pues con Felipe no espero hacer nunca buenas migas... +Y aquí pongo punto final, guardándome todavía no pocas cosillas y +reconcomios que ya irán saliendo. Un abrazo mío muy apretado mando a +Juan Antonio, a tus hijos muchos besos, y a ti todo el afecto de tu +cariñosa hermana — _Juana Teresa._ + + + + +XXI + +De Fernando Calpena a don Pedro Hillo. + +_Villarcayo, junio._ + + +Querido capellán: Hemos pasado unos días crueles con la enfermedad de +los niños. Cayó Nicolasa con calenturas el 15 del pasado, reponiéndose +al séptimo día; mas antes de que esto sucediera, el segundo de +los varones, Federico, fue atacado del mismo mal, que degeneró en +tabardillo. Veinte días hemos tenido a la pobre criatura entre la +vida y la muerte. Figúrate la ansiedad de los padres, que ha tiempo +vienen siendo enfermeros de su prole, dañada de no sé qué mal profundo, +insidioso. Tengo la satisfacción, en medio de mis tristezas, de haberme +asociado a los afanes de esta noble familia, y por fin, al gozo de +verles vencedores del terrible mal. A fuerza de cuidados y desvelos +_hemos_ rechazado a la muerte, y lo digo así porque no he sido yo menos +padre que ellos, en el sentido de la solicitud vigilante. Cuando el +cansancio les rendía, yo he ocupado su puesto, poniendo toda mi alma +en aquel servicio humanitario. La gratitud de estos nobles amigos me +envanece más que si hubiera yo ganado laureles de los que vivamente +halagan el amor propio. + +Y no es esta la única conquista que he realizado en estos días de +prueba. Ya sé lo que es calor de familia; en mí anidaron y criaron +sentimientos dulcísimos que ya llevaré conmigo en lo que de vida me +reste; me va muy bien con ellos; me espanta la soledad en que yo +quedaría si estos sentimientos me faltasen, y me compadezco de mí, +acordándome del tiempo en que no los conocía. Tengo que razonar para +convencerme de que no es mi hermano el pobre niño que hemos salvado de +la muerte; sus padres no sé qué son míos: solo afirmo que les quiero +y que me quieren. En los días de ansiedad y de lucha con la muerte, +respirábamos los tres con un solo aliento; ellos me daban su temor; yo +les daba mi esperanza. + +La mañana feliz en que consideramos salvado a Federico, Valvanera selló +nuestro espiritual parentesco con una confianza sublime. Incapaz de +contener su efusión maternal, me llamó a su cuarto, y en presencia de +Juan Antonio me descifró el enigma de mi vida. Ya sabía yo que ella y +mi madre son amigas íntimas, que desde la infancia se adoran. Ahora sé +el nombre que ignoraba, la condición social y otras particularidades +de mi nacimiento y de mi niñez... El desgarrón del velo que envolvía +mi origen me hizo caer en un estupor parecido al idiotismo: he pasado +un día sin darme cuenta de cosa alguna, mirando con embargada atención +la fórmula resolutiva de mi problema, y los nuevos problemas que de +aquella solución se derivan... Por la noche, solo en mi aposento, +lloré largo rato, sintiendo dentro de mí un desconsuelo inexplicable, +no sé qué, sin duda reflejo de las aflicciones que por mí ha pasado la +persona que me dio la vida. Pensaba que si yo hubiera muerto al nacer, +habría evitado sus acerbas penas, y luego las mías. Ya no puedo evitar +nada; soy impotente para todo, y la idea de que mi amor y mi gratitud a +ese noble ser han de esconderse en la oscuridad y en el disimulo como +si fueran delitos, me vuelve loco. + +En tanto, mi drama se ha empequeñecido. Dentro de mi espíritu lo veo +cada día perdiendo volumen y claridad. Síntomas de olvido empiezan +a manifestarse: he notado que pasaban largas horas sin que de su +terrible argumento y de sus personas me acordase. Pero ayer y hoy he +advertido que me ronda, que viene en mi busca. Una nueva carta de Pedro +Pascual me informó ayer de que los Arratias están furiosos contra mí. +No ha podido averiguar mi amigo si Aura había regresado al domicilio +conyugal: sospechaba que no. Como puedes comprender, estas noticias me +inquietan, me trastornan, impidiéndome condensar las ideas y fijar mi +voluntad en una sola dirección. Tengo que dividir mi espíritu, como un +caudillo militar que dispersa sus tropas para la ofensiva necesaria +en un punto y la defensiva en otro. Me halaga la esperanza, querido +clérigo, de que se den órdenes para que no se aplace más tiempo tu +viaje. Aunque Valvanera y Juan Antonio colman mis anhelos de sociedad +y de amistad y todo, parece que me falta algo. ¡Que vengas, hombre! +Quiero marearte un poco y hacerte rabiar. Por esta noche no escribo más. + +_Sábado_. — He pasado el día haciendo muñecos de papel al niño +convaleciente. Te asombrarías como yo de mi habilidad en este arte. +He construido una docena de clérigos graciosísimos con sus tejas +descomunales, y otras tantas monjitas con blancas tocas; sobre la cama +los iba poniendo en correcta formación el pequeño. En la sección de +animales he sido menos afortunado; pero aun así, mis gatos, mis burros +y mis elefantes han cumplido el objeto para que fueron creados. Por +cada cucharada de alimento o de medicina que toma el chiquillo, cobra +anticipadamente una figura, y en ocasiones un cuarto. Por la noche, +cuando le rinde el sueño, y después que el contacto de su frente y +muñecas nos dice la frescura de su sangre, recogemos en una cestita +todas las colecciones clericales y zoológicas, para hacer en ellas +las reparaciones convenientes. Pero dudo que mañana obtengan el mismo +éxito; ya se me ha indicado para mañana un nuevo mundo que debe salir +de mis manos hacedoras: torres, puentes, barcos de guerra y fortalezas +con cañones. + +Te dije ayer que el drama me acecha: hoy te digo que ha venido _Churi_; +pero no le han permitido entrar en la casa, ni yo he de salir a +verle: le tengo miedo. Desde mi ventana le he visto rondar por estas +inmediaciones, con cara famélica y ansiosa. ¿Qué querrá decirme? ¿Me +traerá alguna carta? Mejor es que no lo sepa. Juan Antonio ha encargado +a uno de los mozos que le despabile, amenazándole con dar parte a la +justicia y meterle en la cárcel si no se larga de estos contornos. +¡Pobre _Churi_! ¿Qué me querrá? + +Valvanera y su marido me han predicado un cariñoso sermón sobre la +obediencia, y yo he reconocido que a ella me obligan todos los respetos +y las nuevas afecciones que siento en mí. No haré más que lo que ellos +dispongan. Forzosamente vuelvo a la niñez. La querida persona que se ha +pasado lo mejor de su vida sin poder acariciarme y gobernarme, quiere +hacerlo ahora, y yo me apresuro a ofrecerle mi sumisión incondicional. +Es difícil, no obstante, que pueda darle gusto en una cuestión que, +según me ha declarado Valvanera, es su sueño dorado. Bien comprenderá +que no puedo disputar al marqués de Sariñán la excelsa niña de Castro, +cuyos méritos son tales que hoy me avergonzaría yo de dirigir hacia +ella mis aspiraciones. ¿Que piensas de esto? Sería imponerme una +ridiculez; sería lanzarme quizás a un nuevo desastre. Me siento sin +fuerza moral para tal empresa; necesito un largo reposo, y restaurar mi +espíritu desquiciado y en ruinas. + +Y sobre todo, ¿quién soy yo, ¡triste de mí!, para pretender honor tan +grande como la posesión de esa maravilla de la humanidad? ¿En qué +sentimientos he de fundar mi campaña? ¿En la admiración que hacia ella +siento? Eso no basta. Mi conciencia, hoy por hoy, no me permitiría +expresar otros sentimientos... Me ha revelado Valvanera la situación +social dolorosísima en que mi existencia pone a mi madre, y esto acaba +de hundirme. Me achico cada día más; me siento enano, microscópico; me +pierdo entre las multitudes plebeyas, y deseo que nadie se fije en mí, +ni me pregunte quién soy ni de dónde he venido. + +La tristeza se me va aposentando en el alma, no como huésped, sino como +propietario que se decide a ocupar por siempre su domicilio heredado: +no podré arrojarla nunca; la siento que se acomoda y agasaja, que +enciende el hogar, que coloca sus muebles, que imprime aquí y allá su +huella, y va calentando este y el otro rincón. ¿Pero qué me importa no +ser nadie, si soy todo para una sola persona, y esa persona es todo +para mí? Te aseguro que si no existiera mi madre y la cadena que a ella +me une, para mí no habría un bien como la muerte. Me halaga la idea de +no sentir nada; de sentir, si acaso, la vaga impresión de la quietud, +de la carencia de todo estímulo. Es dulce notar vacíos de interés los +dramas y dormidas en nuestro regazo las pasiones. Ayer fui con el +párroco a visitar el cementerio: no puedes figurarte la envidia que me +daba de los que duermen bajo aquellas lápidas, protegidos por una cruz. +Los hay sin lápida; los hay anónimos, de olvidada filiación; los hay +sin cruces ni signo alguno. Toda la noche he visto en mi mente las +cruces solitarias, algunas no muy derechas, y me ha sido grato pensar +en la placidez de los que duermen en la tierra, soñando quizás que han +desaparecido del mundo el mal y la ridiculez. Mándame las _Noches_ de +Young, que encontrarás en la librería de Boix, Carrera de San Jerónimo, +o en la de Pérez, calle de las Carretas, frente al Correo. Mándame +también las _Noches lúgubres_ de Cadalso. Adiós: me acuesto sin sueño. + +_Domingo_. — Hoy, oyendo misa con Juan Antonio en la parroquia, no he +cesado de pensar que podrías interpretar torcidamente lo que anoche +te escribí acerca de mis nuevas amistades con la muerte. El recelo +de que supongas en mí intentos de suicidio me inquieta, querido +capellán, pues nada más lejos de mi ánimo que el propósito de poner +fin a mi pobre existencia. La convicción de que si a mí mismo _no me +necesito_ para nada, a otras personas queridísimas soy necesario, me +obliga a rectificar aquellas ideas. El vivir no me gusta; pero es un +deber; como tal acepto la vida, y procuraré su conservación. No quiero +hacer más víctimas. Que las personas que aman mi vida la tengan, +aunque a mí me pese. ¿Sabes lo que discurría anoche, desvelado, dando +vueltas en mi cama? Pues que Dios debiera pasar a mi naturaleza la +enfermedad, raquitismo, o lo que sea, que destruye a los hijos de +Maltrana, transmitiendo a estos mi salud vigorosa. ¡Qué contentos se +pondrían sus padres con este cambio! Pues aunque a mí me lloraran, me +llorarían una vez, y sus hijos son cinco, cinco duelos en perspectiva. +Hoy me rectifico, amado clérigo, y no pido a Dios semejante cambio +de naturaleza; es mucho mejor que los chicos y yo vivamos. Por +consiguiente, verás que tacho el párrafo en que te pedía me mandases +las _Noches_ de Young y de Cadalso. Déjame a mí de _Noches_, hombre, +y mándame _días_ si los hay. En vez de esos librotes que inducen a la +melancolía, haz un paquete con el nuevo drama de Víctor Hugo, _Angelo, +tirano de Padua_, con la _Gabriela de Belle Isle_, de Dumas, y todo lo +demás que de este género encuentres en casa de Boix, y me lo echas para +acá con el primer ordinario que salga. Que sean en francés: no quiero +traducciones. + +Última hora: a mí llega un run-run que, si se confirma, me librará +de la falsísima, indelicada posición a que quiere llevarme mi buena +madre, haciéndome pretendiente de secano de la sin par Demetria. +Susurran de Laguardia que al fin hay arreglo, y que en el frontispicio +de Castro-Amézaga se pondrá la corona de Sariñán y de Villarroya +de la Sierra. Tú lo verás si vas por allí, que yo no pienso verlo. +Paréceme muy lógica tal unión, y no siento más que no tener aquí a mi +don Beltrán para pasarle la noticia por los morros. ¿Serán felices? +Averígualo tú, que yo no puedo. Vuelvo a creer que solo los muertos son +dichosos. + +Ahora que me acuerdo: mándame también el tomo de poesías de Víctor +Hugo, _Hojas de otoño_. Este poeta me enloquece. De Walter Scott +quiero _La Fiancée de Lamermoor_, que conozco y quiero leer de nuevo, +y la _Hermosa de Perth_, que no conozco. Me siento ávido de poesía y +literatura; mas no me mandes nada clásico, que me apesta. Tu don Javier +de Burgos y tu don Félix Reinoso, que me esperen allá hasta el día +del Juicio, con sus versos acartonados, que ya deben saber de memoria +sus lectores fervientes, los ratones. Al buen Horacio déjale dormir +en mi baúl, junto al somnífero Despreaux. En cambio, me harás feliz +si me empaquetas para acá los volúmenes que me quedaban de Lope, ya +que no sea posible recuperar los que le presté a Pepe Díaz y a García +Gutiérrez, y añades los dos tomos que tenía de Schiller. Relamiéndome +estoy pensando en el drama _Los bandidos_, que leeré hasta aprendérmelo +de memoria. Vaya, no te da más jaqueca tu férvido amigo y discípulo — +_Fernando._ + +P. S. — Me enseña Juan Antonio un periódico de Madrid que anuncia +la reciente publicación de un nuevo tomo de Víctor Hugo, _Les voix +interieures_. Por lo que más quieras, Hillo de mis pecados, vete +corriendo a casa de Boix y cómprame ese libro, si lo tiene, y si no lo +tiene dile que lo pida al momento. Aquí no hay medio de encargar ningún +libro a París, como no mandes un propio con el dinero. Ya me muero de +ansiedad por leer esas _Voces_... Ya me parece que las oigo antes de +leerlas. ¿Quién no tiene voces dentro? Sospecho que las que ha escrito +Hugo no son las suyas, sino las mías. — _Vale._ + + + + +XXII + +Del señor de Maltrana a su hermana política la señora marquesa de +Sariñán. + +_Villarcayo, 1.º de julio._ + +Hermana mía y amiga: La grave enfermedad de nuestro hijo Federico ha +privado a Valvanera del gusto de contestar a tu carta. Aun hoy, ya +mejorado el niño y contentos nosotros de que nos le conserve Dios, mi +mujer no se decide a tomar la pluma: su cansancio, después de tantas +noches de ansiedad y desvelo, ya puedes figurártelo. Yo me encargo de +cumplir aquel deber, empezando por manifestarte que accedo gustoso +a contribuir, en la parte que me corresponde, para el auxilio del +pobre don Beltrán: quedan entregadas las cuatro onzas, y no tendré +inconveniente en aprontar mayor suma, si necesario fuese para sacar +definitivamente de aquel infierno al _primer noble de Aragón_. Haced +porque venga, y le tendré en mi casa todo el tiempo que guste, si él se +aviene a esta soledad desabrida, donde halla tan pocos atractivos su +exquisita sociabilidad. Voy creyendo que ni los años ni el desdichado +sesgo de sus últimas aventuras han sido parte a quebrantar su genio de +señor prepotente, ni a domar sus ambiciones de grandeza y rumbo. Pero +venga como viniere, aquí será bien recibido, y tendrá la consideración, +el respeto y cariño de todos. + +Por encargo especial de Valvanera, y por cuenta propia, tengo el +gusto de manifestarte que el señor don Fernando Calpena es persona +dignísima, y ya debiste comprenderlo así, solo con saber que hace meses +le tenemos en nuestra casa. Pertenece a una noble familia con quien +tuvo mi padre relaciones de íntima amistad, y que actualmente reside +en el mediodía de Francia. A su hidalguía, a su intachable conducta, +une el señor de Calpena una ilustración extraordinaria, pocas veces +vista entre nosotros, que hace de él una de las personas más gratas +y amenas que es posible tratar. Creo que bastará esta manifestación +mía para que levantes la injusta sentencia que habías lanzado contra +nuestro caballero, y rectifiques juicios temerarios, originados quizás +de vulgares hablillas. + +En la primera carta que a Pilar escriba, tendrá mi mujer la +satisfacción de expresar a esta tus disposiciones de concordia, y le +transmitirá tus frases de piedad y cariño. Cree que celebraremos muy de +veras la reconciliación, y ver terminadas vuestras desavenencias con un +tierno abrazo fraternal. También será para nosotros motivo de júbilo +que se realicen tus proyectos de unión con la casa de Castro-Amézaga, +suceso que consideramos felicísimo para una y otra familia. ¡Dios nos +dé a todos salud, y paz y reposo a nuestra querida patria, que vemos +desangrada y empobrecida por crueles guerras interminables! Que miren +por el procomún los hombres de arraigo y buena voluntad como Rodrigo, +tratando de llevar sus buenas ideas a la vida política, es lo que +conviene, para imposibilitar las maquinaciones de los malos patriotas y +holgazanes, causa de tantas desdichas. Unámonos los hombres de posición +y de ideas juiciosas, y España se levantará del suelo ensangrentado en +que yace, recobrando su dignidad y poderío. Digo esto porque ha llegado +a mi noticia que aspira Rodrigo a la diputación a Cortes en la vacante +de Tudela, y si es verdad, le felicito y felicito al país. Que disponga +de mí y de mis buenas relaciones en la Ribera, así como de mi amistad +con Olózaga, con Luzuriaga, Arrazola y Carramolino. + +Recibe los cariños de Valvanera y de mis hijos, y la constante amistad +de tu afectísimo hermano — _Juan Antonio._ + + + + +XXIII + +De Gracia a Calpena. + +_Laguardia, julio._ + + +Si sigues así, tan descuidado, tan triste y estúpido, la que te ama +caerá en la desesperación, y la desesperación es mal remedio de amor. +Declárate pronto, y no te pongas baboso y pesado. No agas lo que +Ernesto de Melville en la _Eponina_, que por su cortedad de genio dejó +morir de pena a su amada, y él, no sabiendo cómo desenlazar la novela, +se tiró a un estanque. Me figuro yo a Ernesto de Melville melenudo, +de mal color, los ojos en blanco, y el dedo metido en la boca, como +los niños mal criados. Así estás tú también, y yo, si no te quisiera, +te pegaría una buena mano de cachetes. Como te descuides, como sigas +aciendo el figurín de la delicadeza, lo pierdes todo; la que te ama se +morirá de aburrida, y tú al fin no tendrás más remedio que tomarte un +veneno. Ya ves: podían los dos ser felices, y serán muy desgraciados, +por estarse mi niño con la boca abierta, mirando a la iguera, a ver si +le cae la breva en la boca. + +Otra cosa tengo que decirte, para que estés sobre aviso. El sábado +pasado llegó a casa una mujer preguntando por ti. Salí yo a la puerta +y puse en su conocimiento que no estabas aquí, sino en Villarcayo. +Te daré las señas a ver si sacas por ellas quién puede ser la que +te buscaba. Era de buena estatura, delgadita, bien echa de cuerpo. +Venía mal trajeada, descalza, rendida de cansancio, sucia y cubierta +de polvo. Tenía la piel de la cara desollada, del sol caliente y del +aire frío, y por esto y por el polvo no pudimos saber si era bonita o +fea. Si e de decirte la verdad, me pareció gitana. La Rosenda y yo le +icimos preguntas, y no contestó más sino que tenía que entregarte una +carta; díjele que me la diera y yo te la mandaría, y no quiso la muy +perra. Tomó el pan y unos cuartos que le di, y se bajó al camino. Desde +mi ventana vi que se le unían dos ombres de mala traza, también algo +agitanados, y despacito se alejaron y se perdieron de vista. + +Cuando Demetria se enteró de esto, mandó a Bernardo en seguimiento +de la cuadrilla; mas no pudo dar con ella asta un día después, en La +Bastida, donde vio a los hombres, pero no a la mujer. Esta, según los +tales le contaron, abía caído mala de una fuertísima pataleta, motivada +de cansancio y penas. Dijéronle también que ellos no la conocían, ni +sabían su nombre; que encontrándose en el camino, abían andado juntos +algunos días. Averiguó después Bernardo en el parador que la mujer, +enferma de gravedad, abía sido recogida por unos vecinos piadosos, que +la llevaron al ospital de Miranda, y _colorín colorao_: no sé más. + +Valdría más que no me dejaran leer novelas, porque aora, si no leo las +invento, y se me a metido en la cabeza que esa que parece gitana es tu +novia, la que fue tu novia. Pero quizás sea un disparate muy gordo lo +que se me ocurre. No agas caso. Demetria es de opinión que no debemos +decirte nada de esto; yo creo que conviene que lo sepas, por si son +gente perdida que se lleva alguna idea mala contra ti. Yo me figuro que +si la gitana es _ella_, uno de los ombres es el marido, y que van todos +disfrazados con las caras pintadas, para robarte y matarte después. +Yo que tú, si parecen por aí, daría parte a la justicia, para que les +metieran a los tres en la cárcel. Yo veo un complot como el de _Valeria +y Beaumanoir_, cuando la novia que izo la gran traición se une a los +úngaros... en fin, ya no me acuerdo. + +¡No me a costado pocas fatigas escribir esta carta sin que se +enteren mi ermana y mis tíos! Te la mando con Sabas, que oy vuelve a +Villarcayo, para que tú dispongas si sigue o no sigue a tu servicio. +Con él mandamos a doña Valvanera cuatro orzas de mostillo, orejones y +tres pares de palomas de la nueva raza que nos an traído, blanquitas, +chiquitas, con la cola como un abanico. Cuando las veas acuérdate de lo +que te digo. Que te decidas y no agas más el Ernesto de Melville, que +se tiró al estanque de puro loco. Mira que ya la que te ama se cansa +de esperar, y el amor que te tiene se convertirá en aborrecimiento, en +menosprecio de tu necedad. Abur, amigo. Esta carta no la firmo, para +que no te des tono con ella. Solo pongo — _La misma._ + + + + +XXIV + +De Pilar a Valvanera. + +_Madrid, julio._ + + +Amada mía: Hoy esta Felipe de malas, quiero decir, _de peores_, +suspicaz y fiscalizador como nunca, queriendo meter en todo sus +robustas narices. Aprovecho su ausencia, que no puede ser larga: ha +ido al ministerio de Estado y volverá pronto, para que su víctima no +descanse ni respire... + +Bueno: me corre por el cuerpo toda la electricidad de una mediana +tormenta. Trueno y relampagueo. Debo decirlo al revés: primero el +relámpago... Creo que mi excitación sube de punto con el júbilo de +saber que tu niño está ya fuera de peligro. ¡Qué días he pasado! +Bendito mil veces sea el Señor que te le conserva, y a mí me da +este gran consuelo. Mi alma, que ha tiempo mora en Villarcayo, +vuelve acá de un vuelo cuando la necesito, y ha estado trayéndome +y llevándome recaditos con las alas de mi ansiedad. Ahora la mando +otra vez para allá, con las alas de mi amor, para decirte que ese +plan de transacción decorosa, asignando a cada galán una de sus +niñas, me parece de perlas. Pero conste que en todo caso, la mayor, +la buena, ha de ser para mí. Mi sobrino, que solo busca una dote, +puede apencar con la pequeña, en quien veo una nerviosilla sin juicio, +quizás malhumorada y enferma. No me conviene. He leído las cartas +de entrambas. La gravedad con que Demetria se sostiene en su papel, +permitiéndose tan solo alusiones muy finas e ingeniosas a la situación +de Fernando, me encanta. En la de Gracia no veo clara su intención. +¿Aboga por su hermana o por sí misma? Digas lo que quieras, por el +texto de la carta no podemos colegir si es una pobrecita inocentona, +o si se vale de la inocencia para declararse. Esta duda me inquieta. +¿Es ella la enamorada, o es la otra? No sé qué novela he leído, de las +más románticas, en que esta duda y confusión llenan las páginas de un +voluminoso libro, para salir con la patochada de que las dos aman, y +cada una resuelve sacrificarse, de lo que resulta que una y otra se +envenenan. ¡Qué horror! Y lo más chusco es que el galán se casa luego +con una tercera, con la que las indujo al sacrificio. ¡Qué simpleza! El +romanticismo me tiene cogida, llenando mi cabeza de ideas tétricas, de +complicaciones diabólicas. Ese Dumas trae loca a la humanidad. + +Quiero espantar de mi mente todo ese mundo imaginativo. Bastante tengo +con mi drama, de cuya realidad no puedo dudar por los torozones y +horribles sacudidas que me causa pataleando dentro de mí. Este sí que +es drama, y por Dios que ya deseo un desenlace, aunque sea de los más +violentos. No puedo ya con tanto disimulo y ficciones tantas. Mi arte +se agota; cada día tengo que inventar resortes nuevos, y mi potente +iniciativa para el enredo envejece y se apaga. Quiero una solución, +cualquiera que sea. Desde hace dos días me absorbe completamente la +idea de consultar el caso legal con un buen abogado, que al propio +tiempo sea hombre de honor y delicadeza. He pensado en Cortina, y no +pasará el día de mañana sin que le escriba pidiéndole hora para una +consulta, con la advertencia de que se trata de cosa muy secreta, que +ha de quedar entre los dos. Sí, sí: no vacilo más; tendré que revelarle +el caso de pe a pa, sin omitir nada, absolutamente nada. Si para el +fin que persigo no hubiere más remedio que romper por todo, romperé, +estallaré como una bomba; que ya toda esta pólvora, toda esta metralla +que llevo dentro de mí años y más años, quieren salir a que les de el +aire. + +Me apresuro a concluir, temerosa de que vuelva Felipe, que hoy está +tremendo, hija, un Júpiter tonante, jaquecoso, que por rayos tiene +los interrogatorios impertinentes. ¡Ay, comprendo el suicidio ante +un fiscal semejante! Se ha empeñado en saber qué empleo doy a los +dineros que recibo para mis gastos particulares. Los extraordinarios +cuantiosos para vestidos que aún no se han hecho; los que pedí para +embellecer y amueblar el palacito de Valsaín, ¿dónde han ido a parar? +Ya no compro cuadros ni abanicos; más bien vendo. Mi marido se asombra +de mis aptitudes mercantiles; todo lo parece bien menos que él ignore +en qué empleo mi dinero. Poco antes de salir, sintiéndome ya colérica +y a punto de dispararme, le dije que bien puedo dar a las rentas de +mi patrimonio la aplicación que mejor me acomoda. Naturalmente, no +se conformó con esta teoría. Es el esposo; no me priva de lo mío, +pero tiene derecho a saber... Ya viene, siento el coche. Adiós, mi +amadísima. Mañana, si me deja este monstruo de curiosidad, repetiré... +Mil y mil besos. — _Pilar._ + +_Miércoles_. — No tengo tiempo más que para cerrar esta, después de +añadir cuatro palabritas. Mi pariente, en todo el esplendor de su +impertinencia. Ha faltado poco para que le tire a la cabeza una tetera +de porcelana. No puedo más, no puedo más. Mañana hablaré con Cortina. +Dios me fortalezca y a él le ilumine. + +Con la prisa no te dije que mi alegría fue grande al leer en tu carta +que habías revelado a Fernando mi nombre y demás... ¡Lo que lloré +aquella noche!... ¡Ay, bien lavaditos tengo ya mis pecados! No son +flojos ríos de lágrimas los que he derramado sobre ellos. + +Hoy, escribiendo corto, también soy _tostada_... Me _achicharra_ este +hombre. + + + + +XXV + +De Sabas a don Fernando. + +_Miranda de Ebro, 20 de julio._ + + +Respetable señor y amo mío: Para comunicar a usted con la brevedad +que desea el cumplimiento del encargo que se sirvió hacerme, me valgo +de la pluma de mi primo Bonifacio Cebrián, coadjutor de la parroquial +de este pueblo, pues ya sabe que soy muy torpe de escritura, y sobre +que tardaría en poner la carta más tiempo del regular, la llenaría de +disparates, con perjuicio de la buena explicación de las cosas. Si +descansado llegué a Villarcayo, donde el señor me ordenó volver para +acá con esta misión de que voy a darle cuenta, no llegué lo mismo a +Miranda, pues como las órdenes eran de apretar el paso, tan a la letra +lo hice, que la yegua no pudo pasar de Leciñana, y allá me habría +quedado yo también si Gay no me proporcionara un jamelgo. Sobre él +entré en esta ciudad a las nueve de la mañana, y al momento, ganando +minutos, me personé en el Hospital, y pedí razón de la mujer enferma +que en dicha santa casa debió ingresar la semana pasada. Manifiestas +las señas que en el papel apuntamos para que no se me olvidasen, +ya que no podía dar el nombre, por ignorarlo, díjome el capellán de +aquel establecimiento que la desgraciada señora o mujer, cuyas señas +con las de nuestro papel concordaban, había muerto anoche, después de +siete días de enfermedad, con pérdida de todo conocimiento y de toda +sensación. De su nombre sabían en la santa casa tanto como yo, pues +no se le había encontrado papel ni prenda alguna por donde su estado +y circunstancias pudieran conocerse. Descorazonado yo de no hallarla +viva, pedí que me la mostraran difunta, lo que no pudo ser porque media +hora antes se la habían llevado al cementerio. Allá corrí sin detenerme +en parte alguna; mas también llegué tarde, pues acababan de darle +sepultura, y no alcancé más que a ver cómo colmaban el hoyo, apisonando +después la tierra. Bien habría querido yo que esta fuera cristal para +poder ver la fisonomía del rostro mortuorio de la difunta, y sacar de +sus facciones macilentas algún dato, alguna luz que al señor sirviera +para salir de su confusión; pero no vi más que la tierra, la cual era +como la demás tierra que vemos. Ni me dijeron nada tampoco las caras de +los sepultureros, a quienes miré largo rato, porque como el señor me +dijo: «Mira bien, observa...», ¿yo qué hacía? Mirar y observar hasta +secarme los ojos. + +Pienso yo, señor, que con el cuerpo de la fenecida señora o mujer +enterraron la carta, que debía de tener cosida en las ropas de dentro, +a no ser que antes se la quitaran, lo que también pudo acontecer. Yo +miraba, miraba a la tierra, calculando a qué profundidad estaría, y me +figuraba que estaba muy honda, muy honda. Desconsolado, convidé a los +sepultureros a unas copas, lo que ellos agradecieron y aceptaron, y les +llevé a la taberna más cercana, con la esperanza de que algo podían +decirme de lo que yo no había visto y ellos sí. Uno de ellos, el que +menos bebía y me miraba mucho, díjome que la enterrada era mujer en +quien por encima de lo cadavérico se traslucía una gran hermosura; sí, +señor, así me lo dijo. Y el otro afirmaba con la cabeza. Por la fe de +los enterradores, puedo dar solo este dato. + +He cumplido, señor, el encargo que me confió, y mi conciencia está +tranquila respecto a la rapidez de mi marcha, pues ni volando por los +aires habría llegado más pronto de lo que llegué. En ninguna parte me +entretuve: todo lo hice aceleradamente; pero más que mi buen deseo pudo +la casualidad, o que así lo dispuso Dios. Mi amo me mandó en busca de +conocimiento de una persona viva; mas no quiso que yo tomara razones +de la eternidad, porque a esta yo no la entiendo ni mi amo tampoco. He +cumplido, aunque sin ningún fruto, o con el solo fruto de saber que era +bella, si no me engañó el sepulturero; que también pudo ser que a él le +pareciera hermosura la fealdad, cosa muy natural en los que andan entre +muertos. + +Y no teniendo nada que hacer aquí, después de escribir al señor, como +me encargó, tomo un buen caballo, y sigo para Laguardia con las cartas +y regalos que allí tengo que entregar a las que fueron mis señoras. + +Mi primo Bonifacio, a quien debo el favor de relatar en buena escritura +lo que yo le iba diciendo, aprovecha esta ocasión para ofrecer, al +señor don Fernando sus respetos y su inutilidad, como presbítero y +primo del infrascrito, y detrás de él echo yo todos los afectos del +corazón de este su fiel y humildísimo criado, _que lo es_ — _Sabas de +San Pedro._ + + + + +XXVI + +De Pilar a Valvanera. + +_Madrid, julio._ + + +Amada mía: Dame la enhorabuena, dámela pronto por esta paz, por esta +confianza que desde ayer entraron en mi alma, novedad grande para la +pobrecita, pues tiempo ha que no conocía más que zozobras, ansiedad, +terror y anhelos no satisfechos. Debo este grande alivio al mejor de +los hombres y al más sabio de los jurisconsultos, Manuel Cortina, ante +quien descorrí ayer la que encubría mis secretos, mostrándole mi vida +toda, mi corazón, mi voluntad. No habría hecho tanto con mi confesor, +pues a este solo se le muestra la falta, y en el caso presente, +reuniéndose en una sola persona el sacerdote, el amigo y el letrado, +he tenido que volcar la sagrada arqueta hasta dejarla vacía, echando +fuera todo, todo, lo bueno y lo malo, no reservando ni nombres de +personas, nada absolutamente de lo que he sentido, de lo que he pecado, +mis artificios y sutilezas para ocultar mi falta, así como mi firme +resolución de unirme a quien tiene derecho a mi amor y mi vigilancia. +Todo lo sabe: sabe algo que tú ignoras, porque aún no ha sido ocasión +de decírtelo; pero te lo diré. + +Entré temblando en el despacho de Cortina: yo le había prevenido que +tenía que hablarle de un asunto en extremo delicado, contando con su +caballerosidad, y reclamando una audiencia larga, de un par de horas +lo menos. Mas estas ideas que mandé por delante, como batidores que +me despejaran el camino, no me salvaron del grande apuro de romper en +mi declaración. Los primeros minutos, querida mía, fueron horribles. +Un acceso de llanto y la exquisita bondad de mi letrado confesor +sirviéronme como de puente para salvar la parte más escabrosa. Después +me sentí en terreno llano, y pude continuar con desahogo, adquiriendo +poco a poco el dominio de las ideas y de la palabra, el cual en la +última parte fue ya tan grande, que te habrías maravillado de oírme. +Ayudábame don Manuel anticipándose con gran perspicacia a mis juicios +y aun a la referencia de los hechos... Es también adivino, y me trazó +el cuadro de mis tormentos antes de que yo se los manifestara. ¡Qué +alivio, amiga mía! Ahora podré fortalecerme con los sentimientos +de madre, y prepararme una vejez dichosa y tranquila. Para llegar a +esto, dije a Cortina que aceptaré los procedimientos que él determine, +imponiéndome cuantos sacrificios sean necesarios, los cuales estimo +como una operación quirúrgica, con dolores transitorios. Venga todo lo +que quiera. Hago en mí una revolución; destruyo lo pasado y fundo un +régimen nuevo. + +Cuatro largas horas duró la conferencia, pues en la segunda parte, +cuando ya me había serenado y abordamos la cuestión legal, hízome una +exposición clarísima de las diversas soluciones que podían darse al +asunto, según la cantidad o extensión de escándalo que yo afrontar +quisiera. Sin ningún ruido, y guardando el secreto, es imposible que +mis deseos tengan satisfacción. Si consiguiéramos (y él hablaba en +plural como haciendo suyo el asunto) conquistar a Felipe, tendríamos +andada la mayor parte del camino. ¿Pero quién es el guapo que conquista +a mi señor? Examinando esta dificultad mostró Cortina más confianza +que yo. Según él, los hechos consumados, irremediables dentro de +la naturaleza, tienen fuerza colosal para domar las voluntades más +rebeldes: de seguro hará Felipe demostraciones imponentes, de gran +aparato, más escénico que real, y acabará por rendirse, prestándose a +un arreglo que evite el escándalo. + +A mis aspiraciones, demasiado ambiciosas, de que Fernando posea todo +mi bienestar material o gran parte de él, llevando además mi nombre +y un título de Castilla, opuso Cortina razones que me convencieron. +No es posible que lleguemos al deseado fin sino por caminos sesgados; +tenemos que resignarnos a que la personalidad de Fernando sea modesta y +oscura, no exenta del misterio original; aspiramos a que el esplendor +de su nombre se funde en los méritos y ventajas personales, no en el +abolengo y tradiciones de familia. Debemos darnos por satisfechos con +crearle una posición mediocre bien guarnecida de provechos materiales; +pero nada más por hoy. Él ilustrará su vulgar apellido, si quiere y se +aplica. + +Para llegar a esto, lo primero es abrir un hueco en la gruesa muralla +que nos cierra el paso para todos los caminos, y esta muralla es +Felipe. No quiero cansarte refiriéndolo todo lo que hablamos don +Manuel y yo, ni podría tampoco trasladar fielmente la parte suya, tan +elocuente en algunos pasajes, serena y dulce siempre, a veces graciosa. +Díjome al concluir que puesto el asunto en sus manos, debía serenarme, +descansando en la seguridad de que sabría corresponder a mi confianza. +Estudiado concienzudamente el asunto, para lo cual se tomaba cuatro +días, me propondrá lo que crea de más fácil y conveniente realización. +Como caballero, como amigo y como letrado, me prometió poner en este +asunto su inteligencia toda y algo de su corazón; yo debía prometerle +sumisión incondicional al plan que me trace, en el cual habrá dos +órdenes de actos: los actos sociales y morales que yo debo efectuar +conforme a su consejo, y los actos de ley, de cuya dirección él se +encarga. Con alma y vida le expresé la abdicación de mi voluntad en la +suya para todo lo que quisiera disponer y ordenarme, y tratamos al fin +de los documentos y papeles que debo poner inmediatamente en sus manos: +la partida de bautismo de Fernando, toda mi correspondencia con el cura +de Vera, señor Vidaurre, y algo más. De la documentación referente a mi +propiedad hereditaria, a mi dote, gananciales y demás, nada necesita, +pues para conocerlo le bastan las copias del pleito con Osuna que tiene +en su archivo. En fin, mi amadísima compañera, que estoy contenta. +¡Siento un alivio...! Mi cruz sigue siendo pesada; pero acabo de +encontrar un robusto cirineo que a llevarla me ayuda. + +Para que no haya nunca dicha completa, ahora que mi drama parece entrar +en vías de solución... clásica, ¡gracias a Dios!, me inquieta más el +de allá. Esa mujer errante; ese peligro de que resucite la funesta +pasión que nos ha traído tantas desdichas; las complicaciones que +pueden sobrevenir; las represalias posibles, las probables escenas +de venganza, no se apartan de mi mente. Agravo yo las situaciones +con mi pesimismo, y estoy por decir con mi inventiva, que a veces me +parece poética; y de sucesos comunes, inocentes tal vez, hago escenas +terroríficas, de estupendo asombro, de interés palpitante; escenas que +no vacilo en llamar bellas, aunque me causen pavor. ¿Para qué me daría +Dios esta imaginación tan viva? Con ellas en otro tiempo me rodeaba de +bienandanzas, cuando en realidad estaba rodeada de peligros; mas con +ellas también, en días no tan lejanos y en los presentes, levanto en +derredor mío aparatos de consternación, con materiales que quizás sean +más para mover a risa que a terror. No ceso de pensar en las sorpresas, +y para que no lo sean ni me cojan desprevenida, estoy siempre +imaginando cosas malas probables, con la idea de que previéndolas no +sucedan. ¿Has visto? Lo mejor es poner freno a la previsión pesimista, +y decir aquello tan sencillote, y al parecer tonto, que nos enseñaron +nuestras madres: _Sea lo que Dios quiera_. + +Noto a mi Felipe un poquito moderado en sus hábitos de mortificación. +No sé lo que le pasa. Tiene conmigo atenciones desusadas, y se cuida +menos de contrariarme y contradecirme. No obstante, desconfío de +estas apariencias, y sigo empleando mis inveteradas precauciones. He +perfeccionado el escritorio que en mi cuarto de baño tengo (ya te hablé +de este ingenioso aparato), y puedo consagrarme con toda libertad a mi +correspondencia secreta, guardando todo de un modo segurísimo cuando +concluyo, o por cualquier causa tengo que interrumpir el trabajo... +Siglos se me hacen los cuatro días que me ha señalado Cortina para +proponerme la solución que ha de ser término de mis afanes, llevándome +de una vida de artificios a otra moldeada en la realidad. ¿Será +posible, amiga querida, que en esa vida me vea yo? Ese día no me voy a +conocer. Creeré que me he muerto y he resucitado, que soy otra, que no +soy yo, sino la señora tal, o tal mujer, lo mismo me da... Y desde mi +nuevo ser veré el pasado triste, y tendré lástima de lo que fui... + +Me canso un poquito. Seguiré mañana. + +_Martes_. — No sé por qué, pienso que Felipe barrunta la tempestad que +le tengo armada. Algo noto en su cara, en sus ojos, que me pone en este +cuidado. ¿La suma suspicacia no puede llegar a ser el sumo adivinar?... +Para mí es una desdicha esta penetración que el histrionismo social en +su desarrollo más perfecto me ha dado. Como yo leo el pensamiento de +los que me rodean, pienso que los demás leen el mío. + +Y hay más, cara Valvanera. Hoy encontró Felipe a Cortina en el +ministerio de Gracia y Justicia y le convidó a comer. El hecho no tiene +nada de particular y ha ocurrido más de una vez. Pero se me ha metido +en la cabeza que este convite no es un caso natural, inocente quiero +decir, sino que encierra la cruel intención de ponernos frente a frente +al letrado y a mí para observarnos las caras... Veo que te ríes. Sí, +la mal intencionada soy yo. Es que el cerebro se me ha convertido en +un nidal de dramas... Me paso la mano por la frente, y afirmo, todavía +con un poquito de recelo, que la invitación de Cortina, como la de +Narváez, como la de Salamanca y otros, también para esta noche, es +absolutamente ajena a toda idea dramática. + +Se me había olvidado decirte que no me fío de los cariños de Juana +Teresa. Su agudeza corre parejas con su maldad. Esto no es suspicacia: +es experiencia. En la historia de estas dos medias hermanas, todos los +capítulos que empiezan con sus carantoñas acaban con mis rabietas. Si +no estuviese yo decidida plenamente al abandono de toda ficción, sus +sospechas me harían temblar. Pero ya no temo nada. El paso de mentirosa +a verdadera me ha de costar algunas amarguras; pero una vez en terreno +firme, ¿qué me importa lo que _doña Urraca_ piense, averigüe y conozca? +Me compensará de mis pasados berrinches el placer de birlarle la niña +de Castro... Y a propósito: nada sé del señor Hillo. Espero con afán su +primera carta. + +_Miércoles_. — Mis temores respecto a la invitación de Cortina resultan +infundados. Bien decía yo que soy harto maliciosa; pero por más que +me reprendo este defectillo, no hay forma de corregirme. La comida +agradabilísima, con pocos, pero buenos comensales. A Narváez le conoce +tu marido; de Salamanca, que ahora principia a figurar, no tenéis +noticias. Es un granadino muy despierto, de gallarda figura y finísimo +trato, y en la amenidad de la conversación se lleva el primer premio +entre todos los que conozco. Despunta en la política, y más aún en los +negocios. Cortina no me habló nada de mi asunto, naturalmente, y solo +en un ratito que estuvimos sin testigos repitió su promesa de darme la +solución en el día fijado, recomendándome la serenidad y paciencia... +Mis comensales y las señoras que vinieron después picotearon de +política, ya puedes suponer; algo de teatros y ópera, de bailarinas y +cantantes, engolosinándose al fin con un poco de chismografía social. +Todo esto me aburría, pues no hay tema que no me parezca desabrido, +insignificante, si le aplico las ideas revolucionarias que alborotan +mi espíritu. ¡Oh, cuándo llegará eso que llamo mi tránsito, paso +inevitable de una vida a otra! ¿Será como una muerte; será como una +resurrección? + +¿Imaginas tú algo más enojoso y abrumador que una vida en que tenemos +que figurarnos y representarnos de otra manera que como somos? En esta +existencia, amasada y recompuesta por la general simpleza, no solo nos +es forzoso disimular nuestras faltas, sino también nuestro talento..., +la que lo tenga. No, no te rías. No habiendo recibido de Dios el don de +tontería, es forzoso proporcionarse una tontería artificial. Yo he sido +y soy una tonta _de trapo_; y aunque sé muchas cosas que he aprendido +en mis lecturas (y otras que he cursado en mis desgracias), me revisto +de una ignorancia deliciosa, que es el encanto de mis amigas. No soy +la única que adopta este sistema; pero sí la más aprovechada, la que +sabe esconder con su disimulo un mundo más grande de conocimientos +y un mayor tesoro de agudezas. Rara es la que no se ha creado una +representación falaz de su persona para poder vivir; pero en mí el +histrionismo es más meritorio que en ninguna, por la enorme distancia +entre lo que soy y lo que represento, entre mi ingenio secreto y mi +estolidez pública. + +Pues bien, amada mía: yo quiero romper este capullo, que con mis +palabras y pensamientos _de representación_ he tejido, quedándome +encerrada en él. Ya tengo mi pico bien afilado para taladrarlo y +echarme fuera...; quiero volar, pues me han salido aquí dentro unas +alas grandísimas. + +Amiga de mi alma, siento una efusión divina, un inmenso anhelo de volar +hacia ti, por ti y los tuyos, y por el _mío_ que entre los tuyos y en +tu amante compañía tienes. Dile a Fernando todo lo que se te ocurra. Tú +eres la maestra, la doctora, la que dispone lo que ya debe saber y lo +que todavía conviene que ignore. Todo ello, lo sabido y lo ignorado, ha +de ser para que me quiera más. Creo que me amará mucho, como yo a él. + +Adiós, mi bien. Hasta que pueda contarte lo que me propondrá mi gran +letrado para romper el capullo. Reparte mil abrazos y besos por cuenta +de tu amantísima — _Pilar._ + + + + +XXVII + +De don Pedro Hillo a Fernando Calpena. + +_Laguardia, agosto._ + + +Distraído Fernando: ¿Pero no reparas que ya estoy aquí? ¿No me has +visto? Echa para Laguardia tu catalejo, y alcanzarás a ver a este +clérigo insigne, a esta lumbrera esplendorosa del Vicariato General +Castrense, esparciendo su claridad por los ámbitos de... No acabo la +figura, porque ignoro qué ámbitos debe iluminar la inspección que me +encomendaron... ni sé qué inspecciono, ni por qué me han mandado, ni a +qué he venido. Presumo que me traen a esta tierra todos los intereses +posibles, menos los del instituto religioso-militar a que pertenezco. +Por de pronto, aquí me tienes aposentado en la parroquial vivienda +del gran Navarridas, que es como decir que habito en el reino de la +cortesía y de la abundancia. Tanto el bondadosísimo don José como su +bendita hermana se desviven por agasajarme, y te aseguro que ni probé +jamás tan mullido y albo lecho como el que aquí disfruto, ni entraron +por esta boca pecadora condimentos tan sustanciosos, ricos y variados +como los que en obsequio mío presentan diariamente en su mesa. Hijo +mío, ¿qué tierra es esta, tan fecunda en galanos amigos y en frutos +regalados? Aquí quiero pasar mis días, entre la sencillez amable de +los hombres y las amorosas caricias de la prolífica tierra. Aunque te +enfades, _prorrumpo_ en versos clásicos: + + ¡Oh tú, del Arlas vagoroso, humilde + orilla, rica de la mies de Ceres, + de pámpanos y olivos! Verde prado + que pasta mudo el ganadillo errante, + áspero monte, opaca selva y fría... + +En esta región de delicias he visto al fin la deidad que en ella +preside las funciones de la naturaleza, la que a todo imprime hermosura +y majestad con su divina presencia, la escogida entre las escogidas; +y de tal modo me prendaron su gracia y su nobleza, que a no hallarme +imposibilitado por mis votos, de que son emblema las negras ropas +que visto, entre el primer saludo que le dirigí y una respetuosa +declaración de amor, habrían mediado pocos alientos. ¡Pues si yo fuera +seglar y joven, cualquiera me quitaba a mí esa sin par hembra!... Nada +quiero decirte de su discreción, que conoces mejor que nadie. Sabrás +que hablamos largamente de _omni re scibile_, quedándome pasmado de la +solidez de su juicio y de su dulce serenidad. En fin, amado discípulo, +que aquí me tienes enamorado (no retiro la palabra), enamorado de ese +portento, y alabando al Supremo Artífice por esta nueva maravilla que +ha puesto ante mis ojos... Aquí me venía bien otra clásica estrofa +para expresarte mi entusiasmo: + + ¿A quién primero ensalzaré cantando + Sino al gran padre que la estirpe humana + Y la celeste rige...? + Él es primero y solo; igual no tiene + Su esencia soberana; + Si bien segunda en el honor divino + Inmediato lugar Palas obtiene. + +Pienso, querido Fernando, que aquel condenado Rapella, a quien echamos +tantas maldiciones, merece ahora nuestra gratitud por haberte llevado +a Oñate, donde encontraste a la _celeste Palas_. No me retracto de +nada de lo que acabo de escribir. Todo lo sostengo, y lo hago cuestión +personal. Es Demetria el cielo en la tierra, y la divinidad humana. Así +lo firma y signa con el emblema de nuestra redención tu amigo — ✠_Pedro +Hillo._ + + + + +XXVIII + +De Fernando Calpena a don Pedro Hillo. + +_Villarcayo, agosto._ + + +¿Que yo vaya a Laguardia, querido clérigo? ¿Con qué fin, con qué razón +o apariencias de ella? ¿Por verte y abrazarte? Para eso, más natural +es que tú vengas aquí; si así lo hicieres, en ello me darías mucho +gusto, y me evitarías el decirte por escrito lo que con más prontitud +y claridad se dice de palabra. + +Por de pronto, sabrás que recibí los libros: desde que a mis manos +llegaron, he vivido en ellos, ya reanudando antiguas amistades, ya +entablándolas nuevas. Grandes y leales amigos son los libros, ¿verdad, +mi caro capellán? Gracias a ellos, ningún vacío de nuestra existencia +deja de amenguarse un poco. Leemos, y lentamente caen sobre nuestra +alma gotitas de un bálsamo consolador. Lo que siento infinito es que no +encontraras las _Voces interiores_ del gran Hugo, que anhelo conocer, +y ojalá suenen tanto que apaguen la vibración de las mías. Confío en +que Boix no dejará de pedir y enviarme ese libro, y lo espero porque sé +que no falta en Madrid quien le apremie para complacerme. Gracias mil a +todos. + +Mi drama ya no es drama: la última escena conocida se me presenta en +forma de leyenda de un color harto lúgubre, sobria en sus líneas, +altamente patética. Como todas las leyendas que ha puesto en +circulación el romanticismo, reviste forma enigmática, o así me lo +parece a mí, sin duda porque no conozco más que un fragmento de ella. +Verás: una mujer desconocida, de mísero aspecto, aparece en Laguardia +portadora de un mensaje para cierto caballero residente a la sazón en +Villarcayo. No encontrando al caballero en ese pueblo donde tú estás, +dirígese a este donde estoy yo; pero al llegar a Miranda muere... En +las leyendas, como en la vida, la muerte viene siempre a tiempo, es +decir, cuando según nuestro criterio no debe venir. La oportunidad +del morir es siempre contraria a todos nuestros deseos y previsiones. +Sin esta lógica artística del morir no habría leyendas, ni tampoco +vida, la cual también es una gran obra de arte. Falta en la leyenda lo +más interesante, que yo me atrevo a planear del modo siguiente: lee: +Muerta la señora, es enterrada. Sabedor de ello el caballero, corre +a Miranda, y obtenido permiso de la autoridad, exhuma a la señora: +quiere reconocerla, recoger la carta... ¡Oh, gran Hillo!, vieras allí +la tristísima escena: abrirse la tierra, entregando su secreto; vieras +la duda curiosa penetrando con atrevida mano en el seno de una tumba, +para sacar lo que al olvido y a la descomposición pertenecía ya. Todo +eso verías tú, si lo vieras. Sale el cadáver, después de tres días de +descanso y corrupción, y el caballero le dice: «¿Quién eres? Dame la +carta». + +Ya te oigo preguntándome: «¿Quién era? ¿Qué decía la carta?». No +contesto, porque esta segunda parte no es más que una idea, es lo que +yo debí haber hecho y no hice, ni haré. Desde que he renunciado a la +voluntad, no sé dar fin a las leyendas, ni aun siendo tan reales como +la que te cuento. Me quedo en mis horribles dudas tejiendo con ellas +nuevas historias, terminadas siempre en ignorancias que desgarran el +corazón, en enigmas que trastornan la mente. Con los libros platico, en +ellos busco soluciones, les pido consejo, les doy mis ideas a cambio +de las suyas; pero la ardiente amistad que con ellos trabo no me da la +serenidad que apetezco, no me despeja el cerebro de sombras. Los libros +me compadecen; pero no pueden, y bien claro me lo dicen, no pueden +remediar mi mal. Ellos imitan la vida, pero no son la vida; son obra de +un artista, no de Dios. + +¿Y en tal situación quieres que yo vaya a Laguardia? No puede ser. +Quien ha venido a ser mi dueño absoluto y mi gobernante no me ha +mandado eso, ni me lo mandará, porque me ama y me estima, y no me +pondrá jamás en una situación desairada. Así me lo ha dicho Valvanera, +que es como ella misma, y además la propia discreción. Yo no puedo +pretender los favores de la divina Palas, porque pretendiéndolos, +tendría que fingir una disposición de espíritu que estoy muy lejos de +tener, desgraciadamente. ¿Soy un aventurero? No. Ni ella ni tú podéis +suponerlo. La situación moral y psicológica en que me encuentro aumenta +de un modo increíble mi respeto a la sin par mayorazga. Creo que si +ante ella me viese de improviso, me turbaría como pobre chicuelo sin +sociedad, educado en convento o seminario, que tiembla y se ruboriza +ante una mujer. Observo qué sentimientos nacen en mí al pensar en +Demetria, y por más que me estudio, solo encuentro vergüenza, cortedad, +una infinita modestia ante criatura tan fuerte y grande. No dudes que +soy una nulidad social y moral. Mi amor propio en ruinas me señala +como el último de los seres. Si alguien lograra restaurar en mí la +arrogancia perdida, me sentiría yo menos pequeño, y al paladearme, +empleando en mi propio examen el sentido del gusto, me encontraría +menos desabrido. + +Además, oh prudente amigo y maestro, la descomposición de mi voluntad +ha dejado en mi alma un residuo amargo, la duda, que se ha extendido +por todo mi ser, y no puedo ya pensar en cosa ni persona sin que al +punto la vea desvirtuada y deslucida. Dudo de cuanto existe. Cierto +que no puedo negar la virtud, los méritos notorios de la niña de +Castro; pero si a ella me aproximara con las intenciones que tú quieres +sugerirme, cree que a mis ojos desmerecería. No podría ser ya la +Demetria en quien vi tantas perfecciones... Contémplala en su altura, +en su apartamiento, que ella, como todo lo sagrado, más ha de valer y +representar cuanto más distante se encuentre de la acción de nuestros +sentidos, y déjame a mí en esta miseria tristísima. Estoy recogiendo +uno a uno los huesos dispersos de mi esqueleto, hecho pedazos en el +espantoso choque de la caída. Poco a poco iré armando mi personalidad, +que con tantas soldaduras y pegotes no podrá ser nunca lo que fue. +Gracias que pueda sacar de mí mismo la resignación, o sea la cola con +que me voy pegando, y uniendo mis propios fragmentos. Luego que el vaso +esté bien sujeto con lañaduras, recogeré, si puedo, las varias esencias +del alma que salieron volando en la catástrofe, y andan por ahí como +vapores que trae y lleva el viento. Procuraré condensarlo todo. Algo +he recogido ya, pero es poco; no sé por qué espacio andarán esencias +mías muy sutiles, de las cuales no me ha quedado más que el olor... Ya, +ya sé lo que vas a decirme..., que algo mío anda por ahí y que debo +ir a buscarlo. No: lo único mío que en la explosión pudo volar hacia +Laguardia es el respeto, y ese vale más que se quede por allá, para que +lo unas a tu admiración y hagas un lindo ramillete con que obsequiar a +la celeste Palas. Otra clase de flores no me pidas. Ya sabes, Mentor +mío, que las rosas + + no nacen entre el hielo; y si nacieran, + solo al tocarlas yo se marchitaran. + +Por hoy no te marea más tu fiel amigo — _Fernando._ + + + + +XXIX + +De Pilar a Valvanera. + +_Madrid, agosto._ + + +Amada mía: Llegó por fin el supremo instante. El oráculo, Manuel +Cortina, me ha presentado la cuestión social y jurídica con pasmosa +claridad, procurando atenuar las amarguras que la solución del problema +traerá forzosamente. Con grande ansiedad le oí; con sumisión he +prometido aceptar y seguir el plan que me trace. Imposible transmitir +a Fernando un título de nobleza de los muchos que tengo (y que no me +sirven para nada), sin obtener un rescripto del Papa. Sospechando que +ello no habría de ser grato a mi querido hijo, renuncio por ahora a +satisfacer este anhelo de mi corazón. Para transmitirle aquella parte +de mi patrimonio de que puedo disponer libremente, es forzoso que me +valga de un fideicomiso. De este modo entraría en posesión de mis +bienes a mi muerte. Para asignarle desde ahora, sin más dilaciones, +una renta decorosa, necesitamos emplear artificios legales, cuya forma +me ha explicado detenidamente el gran jurisconsulto. No acabaré nunca +de alabar la claridad con que este hombre expone las ideas, realizando +el milagro de hacer comprender a una mujer, como yo ignorante de estas +cosas, las más áridas cuestiones de Derecho. Jamás, en los enmarañados +pleitos de mi casa con Osuna y con Gravelinas, pudo entrar en mi +cabeza una idea jurídica. Hoy mis ansiedades maternas me han aclarado +considerablemente el sentido, y aquí me tienes hecha una estudianta de +Leyes, capaz de obtener buenas notas si de ello me examinara. + +Ha insistido Cortina en que no podré evitar el escándalo, es decir, +la publicidad del _hecho de autos_, y añade la terrible afirmación de +que en este _via crucis_ el primer paso es el más doloroso: informar +a Felipe, aspirando a obtener su benignidad en el caso moral, su +colaboración en el jurídico. ¡Inmenso conflicto, trámite inmenso!... +Preguntome el letrado si me encontraba yo con fuerzas para esta +terrible confesión, y le respondí resueltamente que no. No tengo eso +valor, que es valor de suicida. Propúsome diluir mi revelación en una +carta; discutimos; casi accedí al procedimiento escrito, en el cual +puedo desplegar recursos mil; hablamos también de una tercera persona, +de mi tía Consolación Armada, de mi confesor padre Acosta... Herida +por un rayo de inspiración, le dije: «¿Y usted?». Meditó un rato, y +por fin manifestó su asentimiento con palabra lacónica: «Bueno: yo +me encargo... Quiero atenuarle a usted la amargura del cáliz... Para +esto conviene mutación de escena; que el matrimonio se traslade a +regiones frescas. El calor excesivo no es favorable a las operaciones +quirúrgicas». + +Sabrás que Felipe y yo andamos desde julio en desacuerdo por si salimos +o no de Madrid. No solo porque el calor me molesta poco de algunos +años acá, y la experiencia me ha demostrado que en este mi palaciote +vetusto lo paso mejor que en ninguna parte, sino porque veraneando en +la Corte entreveo más probabilidades de quedarme sola, heme resistido +este año a la temporadita de Valsaín. Felipe, por no darme el gusto +de la soledad, apechuga con el calor. Aquí nos tienes haciendo vida +monástica, sin salir al Prado ni una sola vez. Nuestros jardines nos +dan por la noche esparcimiento y frescura. Un reducido contingente de +amigos, que no llegan a media docena, nos acompaña en nuestros recreos +nocturnos; comemos al aire libre, a la graciosa luz de farolillos de +papel colgados de los árboles; charlamos hasta muy alta la noche en +lugares placenteros, defendidos del sol durante el día; las ranas de +los estanques nos dan música, que a mí me encanta... En fin, no es tan +despreciable el verano en estas condiciones, ¿verdad? Yo lo defiendo y +Felipe lo ataca: me acusa de extravagancia, de mal gusto. Yo me obstino +en no salir, esperando que él se canse y huya del calor; él reniega y +persiste en estar a mi lado. La disparidad de voluntades nos junta con +una cadena de presidio. + +La opinión expresada por Cortina de que la cirugía no es eficaz en las +altas temperaturas, me hace cambiar bruscamente de gustos veraniegos, +y propongo a Felipe que nos vayamos a Valsaín. Me descuidé en la forma +del cambiazo, haciéndolo con sospechosa precipitación, y el resultado +ha sido contraproducente. Ahora Felipe no quiere salir; pretexta +ocupaciones, temor al reúma en las humedades serranas. ¡Qué torpeza +la mía! ¡No haber visto la necesidad de las gradaciones para mudar de +gustos en cuestiones de residencia estival! Bien dicen que el mejor +escribano... Es que el largo uso de mis facultades diplomáticas, y esta +crisis que ahora se plantea me han trastornado. Me vuelvo chicuela +sin juicio, una pobre aprendiz de arte social... La suma experiencia +y el cansancio me tornan inexperta y descuidada. Afortunadamente, mi +director me manifiesta, _sotto voce_, que podremos conservar la misma +escena. La mutación no es necesaria. Viene en mi ayuda una tormenta que +refresca la atmósfera, y nuevamente me declaro entusiasta del clima de +Madrid en la canícula. Felipe reniega y medita: habla poco. + +_Miércoles_. — La proximidad del día, digamos momento, designado para +el tremendo paso quirúrgico, me causa un terror indecible. Mi pánico +es tal que se me ocurre huir a la calladita. Cortina me recomienda +la serenidad, desaprobando toda idea de fuga. Debo permanecer en +casa, confinándome en mis habitaciones, mientras él, armado de fieros +instrumentos de disección, se encierra con Felipe. Debo disponer mi +alma para el sacrificio y la penitencia, realizando un acto religioso +en mi capilla. Confesaré, comulgaré... Después mi estado nervioso me +impondrá un reposo absoluto; el médico me prescribirá la permanencia en +el lecho, apartada de todo lo que pudiera ser causa de viva emoción. +Se me dejará en aislamiento riguroso, sin más compañía que la de mi +doncella, y esto durará uno, dos, tres días, lo que fuere menester... + +Amiga de mi alma, ya me duelen las heridas que don Manuel, actuando de +cirujano, ha de hacer a Felipe. Creo que a los dos nos descuartizará +juntamente. No puedo más hoy. Desfallezco y parece que me acabo. + +_Jueves_. — El letrado ha decidido un nuevo aplazamiento, dándome +para ello razones cuya sensatez reconozco. Verás: aun en el caso de +que Felipe entre en razón y se preste a facilitarme la transmisión de +parte de mis bienes a Fernando, ello ha de ser penoso y lento. Como +he manifestado mil veces la urgencia de construir (no encuentro otra +palabra) la personalidad de Fernando, sacándole de esa denigrante +situación de inclusero; como todo mi afán es rodearle de dignidad, +levantar su espíritu, poniéndole en posesión de los medios sociales +que le corresponden, el gran jurisconsulto acude a esta necesidad por +medio de un expediente ingenioso, que exige la colaboración de otra +persona, y, por tanto, nueva violación del delicado secreto. No me +importa. Momentos he tenido estos días de verdadero delirio, en que +me ha faltado poco para revelar todo a la primera persona que entre +en mi casa. La necesidad de expansión y confidencia es hoy en mí casi +orgánica. Me sorprendo a ratos hablando como una cotorra, sin saber lo +que digo; pero ello es algo como una lección aprendida, que me figuro +ha de embelesar a los que me oyen. + +No me hicieron temblar, antes bien causáronme regocijo, estas palabras +del buen sevillano: «Nadie como Salamanca podría prestar a usted este +servicio. Respondo de su discreción y caballerosidad. Es necesario que +usted le hable. Yo prepararé el terreno poniéndole al corriente del +caso fundamental...». Algo te he dicho ya de este simpático granadino, +uno de los hombres más admirablemente dotados para la vida social, y +para obtener de ella lo que él llama _los frutos de la civilización_, +pues posee todas las cualidades o virtudes que inducen a la amistad, a +la confianza, a las relaciones útiles. Es inteligente, sagaz, amenísimo +en su lenguaje, extremado en la cortesía sin llegar a empalagoso; +tresillista de primer orden, de los que no pierden la dignidad en las +peripecias desgraciadas del juego; comensal delicioso por su gracia +tanto como por su apetito de buen tono, y su mucho saber de arte +culinario; hombre, en fin, que despunta gallardamente en la política, +aplicándola a sus negocios con una habilidad nada común. Su buena +figura es la mejor ayuda de su talento en estas campañas. Salamanca +será una gran personalidad del siglo, salga por donde saliere, ya se +aplique a sumar voluntades, ya a multiplicar dinero. + +¿Creerás que cuando vino a verme, instruido y aleccionado ya por +nuestro buen amigo, le recibí con serenidad, sin que me turbara la +idea de considerarle poseedor de mi secreto? Sus primeras expresiones, +delicadas y de cierta ternura, me dieron más ánimos. Me sentí valerosa, +y abordando el asunto, le dije: «La bondad de Cortina me libra del +trance duro de contarle a usted historias viejas que no sé hasta qué +punto podrían interesarle. Hoy necesito del auxilio de usted. Es la +satisfacción de un deseo, de un capricho... no debo entrar en más +explicaciones. Amigo Salamanca, es preciso, indispensable, que usted +me proporcione una cantidad... No se asuste...». Respondiome con +gracejo que no se asustaba de que una dama le mandase buscar dinero. +Para complacerme, lo sacaría de las entrañas de la tierra. Cambiados +conceptos ingeniosos por una y otra parte, expresé la cuantía de mi +necesidad metálica con frase cortante y seca: «Va usted a traerme, +amigo Salamanca, cincuenta mil duros». Vi que su sonrisa se trocó en +severo asombro. La cifra le asustaba, y me la devolvió descompuesta +en reales. «¡Un millón, señora!...». «Un millón —repetí yo muy +tranquila—. ¿Cree usted que no puedo yo responder, con mis bienes, de +esa cantidad?». «No se trata de eso. La garantía es más que sobrada, lo +sé... En fin, yo estudiaré la forma de realizar el préstamo que desea, +el cual, según me ha dicho Cortina, tiene por objeto constituir por +medio de tercera persona, una renta en favor de... La cosa es clara. +No sé si podré obtener los cincuenta mil duros tan pronto como usted +desea. Si yo los tuviese, ahora mismo lo arreglábamos». Añadí que si +la diligencia no era fácil para él, me lo dijese francamente, y yo +buscaría otro amigo que de ella se encargara, con lo que di tan fuerte +pinchazo a su amor propio, que el hombre rebotó, diciéndome que se +creería indigno de mi amistad si no me dejaba servida y satisfecha en +el improrrogable plazo de tres días. Así terminó nuestra conferencia. +Confío ciegamente en la eficacia de este hombre tan activo, inteligente +y bondadoso, y ya puedo anunciarte que antes de que termine la semana +quedará instituido en cabeza de Fernando el capital inmueble que le +proporcionará una renta decorosa, sin perjuicio de mayor propiedad y +beneficios. Con lo que disfrutará pronto, no dudo que ha de reconocerse +con personalidad bastante para pretender sin desdoro la mano de la niña +de Castro-Amézaga. + +Y ahora, mi amada compañera, esperemos el giro de la gran crisis, la +revelación magna y decisiva, que es para mí como llegar a la cumbre de +mi destino. ¿Qué habrá del lado allá de este monte inmenso, por cuyas +asperezas subo, ya fatigada y sin respiración? ¿Veré un valle risueño, +o un negro y espantable abismo? Ya poco me falta para dominar la +cúspide. No sé qué me pasa. Este peñón áspero es Felipe. Detrás de él +está la paz, él sosiego, la vida. ¿Llegaré? + + + + +XXX + +De la misma a la misma. + +_Madrid, septiembre._ + + +Amada mía: Estoy en la noche que precede a día crítico. Te daré cuenta +del romanticismo que se apodera de mí como una enfermedad del cuerpo +y del alma, con fiebre y terrores, en los cuales no puedo menos de +ver algo de belleza, a ratos una belleza extremada, sin que ello me +cause vanagloria, por no ser mi dolencia muy original que digamos. Los +sentimientos y visiones que me turban paréceme que no son míos; no han +nacido en mi ser; son algo que he leído; son el arte ajeno, que se +convierte en ansiedades propias, en dramáticos lances. La ignorancia, +¡ay!, es una bendición; el saber un suplicio. Me creo espejo de la vida +artística, y sus imágenes en mí se vuelven reales. Vas a creer que +estoy loca. Más lo creerás cuando te cuente que esta noche he tenido +por real y efectiva la escena que voy a referirte. No sé a qué hora, +Valvanera de mi corazón, mas era sin duda la hora del miedo, Felipe me +mandó llamar. El pobre Pantoja, nuestro anciano mayordomo, me trajo el +recado con una solemnidad teatral, inclinando su venerable cabeza calva +al manifestarme el deseo del señor duque. Allá me fui, de sala en +sala, arrastrando por los pavimentos esterados de fino junco la cola de +mi vestido, sin que entonces ni después supiese yo la causa de aquella +prolongación de mi ropa, ni entendiese lo que me decía el extraño ruido +que tras de mí iba dejando al andar. Pasé por oscuras estancias, por +estancias iluminadas. En algunas conocía mis cuadros y tapices; en +otras vi objetos y adornos que no eran de mi casa. Llegué por fin a +la sala de armas, donde encontré a Felipe y a Fernando platicando de +cosas de guerra, armas y ciencia militar, y si no me causó sorpresa +verles juntos, tampoco me asombró que mi esposo y mi hijo hablasen de +asaltos de castillos, de combates encarnizados, con espadas, lanzas +y mosquetes. Todo me parecía natural, y el cariño y confianza que +uno y otro se mostraban éranme tan gratos que permanecí silenciosa y +embelesada el tiempo que tardaron en advertir mi presencia. Por fin, +el señor duque me presentó a Fernando, y este y yo nos saludamos con +pausadas inclinaciones de cabeza, sin decirnos una palabra. Sin duda +no era conveniente que aparentáramos conocernos de muy antiguo, desde +que él vino al mundo y yo inauguré la era de mis desgracias. El duque +me dijo que Fernando era un famoso capitán que entraba a su servicio, +y que por tal servidor valiente de nuestra causa le reconociese yo. +Manifesté mi benevolencia con una sonrisa, ignorando todavía qué causa +era aquella en que nos había salido tan esforzado paladín. A una señal +del duque, trajo Pantoja ánforas de plata y copas de oro. Debíamos +beber los tres a la salud de la familia y de su nuevo defensor. Mandome +el duque que escanciara yo el vino; llené las tres copas; a la mitad de +esta operación me temblaba la mano; miré a Felipe, cuya cara parecía +de cartón; miré a Fernando, que aguardaba con grave compostura. Mi +marido cogió una de las copas, y al dármela para que yo la ofreciese a +Fernando, lancé un grito... Esto que te cuento, Valvanera mía, me pasó +estando despierta, te lo aseguro..., lo vi como estoy viendo ahora el +papel en que te escribo... No sé lo que pasó después de aquel instante +en que rompí a chillar... ¿Bebió Fernando? Creo que no... Felipe se me +apareció entonces con armadura, en una facha altamente caballeresca, +que nada se parecía a su común vestir y actitud usual. Su talla +crecía, su ademán era noble y fiero. Yo di vueltas y me pisé la cola, +enredándome en ella... Te aseguro que todo esto acaeció hallándome +sentada en la misma silla en que estoy ahora. Entendiendo que mi mente +exigía disciplina, cogí la _Imitación de Cristo_, y su lectura me +produjo gran consuelo. No tardé en reírme de aquel delirio, y prepareme +para los actos religiosos con que debo inaugurar, dentro de algunas +horas, el día de la tremenda prueba. No ceso de pensar en don Manuel, +y de figurarme las expresiones que emplear debe para la exposición de +mi deshonra ante Felipe... ¿Permitirá Dios que al fin salga yo de este +infierno? Tremenda es la boca de salida, y el dragón que la guarda +quiere devorarme; pero le arrojo mi reputación, mi dignidad si es +menester, y mientras su glotonería se satisface, me escapo, agarradita +a la mano del gran Cortina. + +Al fin siento algo de sueño, más bien atonía cerebral. Me acostaré, +figurándome que voy a dormir; mas con mi engaño no engañaré las horas. +Hasta mañana. + +_Martes_. — Pásmate: he dormido; he despertado con la impresión de un +sueño muy bonito. Fernando y yo visitábamos la Alhambra, paseándonos +solos por sus patios y estancias, agarraditos del brazo... Serían +las ocho cuando comulgué en mi capilla, después de confesarme. Gran +consuelo han sido para mí los actos de religión, y a ellos debo +la serenidad con que aguardo mi sentencia. Humillándome ante Dios +y sometiéndome a su soberana voluntad, he fortalecido mi alma, he +serenado mi conciencia. Y pues mis faltas no pueden desaparecer del +tiempo, venga la nueva, la real situación que la propia falta impone. +¿Qué ganamos con vivir en el engaño social, desempeñando mentidos +papeles, decorándonos con una opinión ficticia, y haciendo creer que +somos lo que no somos? Cada uno es lo que es: bueno o malo, tuerto o +derecho, cada ser represente su propio carácter. Apartémonos de la +comparsa social, renunciemos a la fastidiosa obligación de marchar a +compás, haciendo figuras más o menos airosas. Lo que cada uno es ante +Dios, séalo ante los hombres. Impere la verdad, siempre superior a +los embustes mejor compuestos y con más arte pintorreados. Arrojemos +las pelucas, los postizos, los afeites, las ballenas que oprimen, los +mil artificios que son deformación y tormento de nuestro ser. Dios +abomina de los cosméticos, de las máscaras y de toda farsa. Nos quiere +sinceros, puros, con nuestra conciencia bien diáfana, manifiestos +nuestros delitos si los tenemos, así como nuestras virtudes, que +algunas hay siempre. Así he de ser yo, y el valor que ahora siento no +ha de faltarme. + +Me encierro en mis habitaciones, conforme a la voluntad de Cortina. El +calor es hoy extremado, arde la atmósfera, y el cielo parece que está +preparando rayos y centellas, quizás un pedrisco asolador. Oigo truenos +lejanos. + +_A prima noche_. — Esta tarde, mientras estallaba una de las +tempestades de verano más ruidosas o imponentes que he visto en mi +vida, he sentido un pánico horroroso. La idea de que entrase Felipe en +mi cuarto a recriminarme, pronunciando el trueno gordo, me ha causado +un sobresalto indecible. La tempestad casera que he temido y temo, me +asustaba más que la que rodar sentía por los espacios, con sus nubes +negras preñadas de electricidad. A las cinco, próximamente, mi susto +era tan vivo, que determiné huir. Vestime en un instante; mi doncella +recogió alguna ropa en una maletita. Concertamos que ella traería un +buen coche de alquiler, situándolo en la Ronda, y que nos escaparíamos +lindamente por la puerta del jardín sin que nadie nos viese. Luego me +pareció algo ridícula esta manera de ausentarme, y determiné salir +rápidamente por la escalera y puertas principales sin decir nada. Fuera +de mi cuarto ya, retrocedí, acordándome de que había prometido a don +Manuel no tomar resolución alguna sin su dictamen, y he vuelto a mi +encierro, donde estoy como en capilla. Heme acogido al Kempis, que +por donde quiera que se abra nos muestra un admirable pensamiento, de +pasmosa concordancia con lo que sentimos o padecemos. He leído: _Cuando +el hombre se humilla por sus defectos, entonces fácilmente aplaca a los +demás, y sin dificultad satisface a los que le odian_. + +_A media noche_. — A las nueve y media, cuando yo acababa de mal comer +en mi habitación, entró Cortina. Antes que me hablase, conocí en su +rostro grave que el paso había sido tremendo, y que el servicio que +me ha prestado merece eterna gratitud. Llorando quise besarle las +manos, lo que él no permitió. La revelación, según me dijo, lenta, +dificultosa, impresionó a Felipe de un modo tal que nuestro amigo llegó +a temer un acceso de locura. Vino después un abatimiento hondísimo, +postración de todas las energías físicas y espirituales, y el hombre +se reconcentraba en su dolor con cristiana paciencia. Había cogido el +Kempis y leía: _El humilde, recibida la afrenta, está en paz, porque +descansa en Dios, no en el mundo_. + +Habíase encerrado en su aposento con rigurosa consigna, como yo. +Cortina le acompañaría hasta media noche, procurando conservar en su +ánimo la serenidad, y prepararle para los actos razonables. Lo que +no tiene remedio debe afrontarse con valor y espíritu de concordia. +Terminó diciéndome que continuase yo prisionera de mí misma, alejando +de mí todo temor de escenas ruidosas y de manifestaciones imponentes. +Sus últimas palabras me hirieron en el corazón: «Felipe la ama a usted +con locura... Esta es la verdad..., quizás sea forzoso reconocer que no +ha sabido amarla, porque el amor, dígase lo que se quiera, no solo es +un sentimiento, sino también un arte. Adiós, amiga mía. Ya estamos del +otro lado». + +_Miércoles por la mañana_. — No ceso de repetir la última frase de mi +salvador: «Ya estamos de la otra parte». Me parece mentira. Ya Fernando +es mío, y yo soy suya. Ya podré vivir para él a cara descubierta. +¡Cuánto me ha costado llegar a esto! Pero al fin he llegado, estoy en +mi terreno, donde pisaremos él y yo libremente. Dale, dale la feliz +noticia, con las discreciones y atenuantes que tu buen juicio te +sugiera. Que participe de mis esperanzas. En medio de mi triunfo, que +triunfo es, estoy triste: no se aparta de mi mente la imagen de Felipe +abrumado de dolor por mi causa. ¡Cuántos años de mentira y disimulo! ¡Y +cómo pesarán sobre él!... Si queriéndole yo nos aliviáramos ambos de +este horrible peso, mi corazón se halla dispuesto al amor de todos, a +la concordia, a la reconciliación. No sé si esto será posible, dado su +orgullo, su dignidad puntillosa, llena de asperezas... Pero por mí no +quede. Quiero amar a todos, y que todos me amen, merézcalo o no. Abro +el Kempis y leo: _Espera un poquito y verás cuán presto se pasan los +males_. + +_Por la tarde_. — El silencio y la quietud reinan en mi casa. Parece +esto un panteón, y a mi sepulcro no llega ningún rumor. ¿Qué pasará en +el de Felipe? A ratos me entran vivos deseos de correr de mi cripta a +la suya y decirle... No, no me atrevo. Espero que el muerto de allá me +visite. Lo deseo y lo temo. Me inquieta que hoy no haya venido Cortina; +mas por mi doncella sé que pasó toda la mañana en las habitaciones de +Felipe. + +Ha roto esta monotonía un billetito de Salamanca, diciéndome en +estilo de negocios: «Hecho. Mañana otorgaremos la escritura. Espero +instrucciones». Le contesto que se entienda con Cortina. Ya ves: vamos +bien. El programa se cumple, y mis deseos se van condensando en la +realidad. Pronto será Fernando poseedor de un millón de reales; ya +no podrán decirle que se ignora de quién recibe el dinero que gasta. +Afirmar puede ya que es rico porque lo es su madre, y su madre soy yo, +que aún tengo otros milloncitos guardados para él. Ya no es humillante +su actitud ante la incomparable niña de Castro-Amézaga. Con valer ella +tanto, mi hijo no desmerece, y aun sostengo que vale más, por su gran +cultura, por su talento y finísima educación. Dile a Juana Teresa, si +le escribes, que se vaya a paseo, que busque la marquesa de Sariñán +entre los Almontes de Tarazona, enriquecidos por la usura, o entre los +Sopuertas de Alagón, que a fines del siglo pasado fabricaban albardas, +y ahora las llevan ellos, rellenas de vales reales. La niña de Castro +es para mí, para nosotros, y en todo caso, les cedo la pequeña, siempre +que no repugne unir sus floridos años a la seca y utilitaria juventud +del mayorazgo de Idiáquez. + +Rabio de ganas de escribir a Fernando directamente diciéndole todo lo +que se me ocurra, y firmando con mi nombre entero, según la usanza y +fuero de mi mayorazgo, que me manda poner en primer término el apellido +materno. Recibid el corazón y el alma de — _Pilar de Loaysa._ + + + + +XXXI + +De Valvanera a Pilar. + +_Villarcayo, agosto._ + + +Amada mía: La ansiedad que revelas en tu carta se me comunica, y +no vivo hasta saber el término y solución de la gran crisis de tu +destino. Bendigo a esos buenos señores, amigos fieles, Cortina y +Salamanca, que te ayudan en tu magna empresa. Inspíreles Dios, y a +ti te dé fortaleza y serenidad. No ceso de pedirte que encierres con +cien llaves tu romanticismo, todo ese imaginar insano que debes a +las lecturas continuas, al hábito de vivir dentro del misterio, a +esa fatalidad de tener drama oculto, vida de novela por dentro. ¿Me +explico? Aguardo impaciente la carta en que me digas el resultado de lo +que llamas operación quirúrgica. Encomiéndate a Dios, que no dejara de +mostrársete benigno, viendo atenuada tu enorme falta por el sentimiento +purísimo que es consecuencia de ella. El pecado y la virtud, ¡qué cosa +más rara!, se ven enlazados en la vida humana, y donde menos lo piensas +encuentras un eslabón de oro entre los de hierro de tu cadena. Te +reirás de las figuras que se me ocurren. Algo se me pega de tu florido +ingenio. + +Delicadísima es tu situación frente a Felipe, y todo el tacto que +empleares para sortearla me parecerá poco. Considera, Pilar, que las +espinas de su carácter están en la superficie; su corazón es bueno. +Desgracia grande ha sido que no supiera conquistar el tuyo, aun después +del tropiezo. Ya es tarde para la concordia. Si el cariño no puede +existir, sálvense la estimación y el mutuo respeto. Te digo todo lo +que se me ocurre, sin reparar en que mis exhortaciones lleguen tarde. +Pongámonos en manos de Dios, que ha de resolver este magno problema. +Él decidirá de tu vida futura, poniendo fin a tus sufrimientos, o +dándote otros en vez de los actuales. Si así fuere, acéptalo con +resignación recordando estas dulces palabras del Kempis: _Tanto se +acerca el hombre a Dios, cuanto se desvía de todo consuelo terreno. Y +tanto más alto sube hacia Dios, cuanto más bajo desciende en sí y se +tiene por más vil_. + +Quiero endulzar tus penas contándote cosas de acá, placenteras: +teníamos a Fernando alicaído y triste; hoy está muy gozoso con la +visita de su amigo don Pedro, que se nos entró por las puertas ayer +tarde, sin previo aviso. Figúrate la alegría del pobre Telémaco. En el +tiempo que aquí lleva, nunca le he visto tan animado, tan expansivo y +bien dispuesto. Juan Antonio y yo hemos recibido en palmitas al señor +de Hillo y le agasajamos todo lo que se merece. En cuanto habla, se +manifiesta el cariño que tiene a Fernando, y el afán de verle dichoso. +Lástima que solo esté en nuestra compañía hasta mañana, pues tiene que +partir para Vitoria, con no sé qué graves comisiones de su ministerio +castrense. Creo que Fernando le acompañaría de buena gana; pero no nos +resolvemos a concederle autorización para este viaje. Tanto él como +nosotros nos hacemos cargo de que en estas difíciles circunstancias, y +en la expectativa de la gran crisis tuya, no debe alejarse. Podría ser +necesaria en un momento dado su presencia aquí, tal vez en Madrid. Dice +don Pedro que volverá, y esto me alegra, porque su compañía, su afecto +y su festivo temple son el mejor antídoto de las melancolías de nuestro +amado caballero. + +Y allá van otras noticias, que aunque parezcan extrañas a nuestro +asunto, quizás tengan con este indirecta relación. He recibido carta +de mi padre, desde Albarracín, donde se hallaba muy obsequiado por los +figurones de la facción. ¡Que hombre, qué carácter flexible y ameno! No +hay quien le iguale en el don de ganar amigos y de hacerse simpático +a todo el mundo. Me dice que su salud es excelente; que tras las +penalidades sufridas con cristiana conformidad, ha recobrado su vigor, +el apetito de sus mejores tiempos, la fácil labia y el prurito social. +No hay otro don Beltrán de Urdaneta. Es el prodigio de la naturaleza +y la unión del siglo pasado con el presente. Me dice que quieren +agregarle a la expedición de don Carlos, el cual parece no ha de parar +hasta Madrid. En la presunción de que mi padre recale por la Villa y +Corte, y de que vaya a parar a tu casa, como otras veces, he pensado +que no debes vacilar en informarle del asunto, ganando su voluntad +antes que los Idiáquez. Creo que teniéndole preparado y conquistándole +hábilmente, como tú sabrás hacerlo, le tendremos a nuestra absoluta +devoción en el delicado negocio de Laguardia. ¿Estás enterada? + +Ayer hemos expedido un propio para llevarle nuestra carta y el dinero +que nos pide, necesario para que pueda incorporarse decorosamente +a esa ambulante corte del llamado rey, que quizás lo sea pronto de +verdad, por convenio entre las dos ramas borbónicas. Le hablo de +Fernando, a quien profesa paternal cariño, diciéndole que le albergo +en mi casa desde principios de año, y añado algunas explicaciones de +los motivos de este hospedaje, que entiendo han de ser para él una +revelación. Le encargo que si a Madrid va, hable contigo de mi huésped, +y con esto me parece que ayudo bastante a su penetración y agudeza. +Estoy bien segura de que a un hombre como mi don Beltrán, de tanto +conocimiento en cosas y aventuras pasadas, le bastarán las medias +palabritas que le escribo para posesionarle de tu secreto. Cualquiera +que sea el resultado de esta crisis, creo que el saberlo mi padre no +puede ocasionarte ningún perjuicio, y sí ventajas grandes. Agasájale, +sé sincera y cariñosa con él, y tendrás un excelente apoyo, un leal +consejero y auxiliar. + +Y punto final por hoy. Te anuncio el milagro de que mis cinco hijos +están buenos, sin ninguna molestia ni alifafe. Dios me les guarde así +mucho tiempo. Fernando se ocupa en reanudar los ensayos del _Sí_. En +buen hora sea. Adiós, querida: que tu carta próxima me traiga felices +nuevas, el término de tus afanes, el alivio de tu conciencia, y vea +yo sobre tu cabeza la bendición divina y la piedad humana. Concluyo +recomendándote que mires a Felipe con respeto y cariño. El amarle +será para ti un inmenso consuelo. No te canso más. Tuya siempre — +_Valvanera._ + + + + +XXXII + +De Pilar a Valvanera. + +_Septiembre._ + + +Amiga de mi alma: Pensaba escribirte hoy cosas gratas, y mi destino +dispone que no lo sean. Sobre mí pesa sin duda una maldición. No creo +en maldiciones: creo en castigos, y el mío es grande, más doloroso y +largo de lo que a mi parecer me corresponde, sin duda por la magnitud +de mis faltas. En los dos días que han pasado desde el memorable de +la espantosa revelación, mi alma se consume en una ansiedad monótona +y sin accidentes. Felipe no sale de su cuarto. La noticia de que está +enfermo, a mis oídos llegada por referencias de servidores más o menos +discretos, me causó ayer inquietud, hoy pena indecible. He llamado a +Pantoja, el cual me asegura que el señor duque no padece más que una +indisposición nerviosa. En distintos aposentos de una misma casa, +mi marido y yo vivimos tan distantes como si fuéramos antípodas uno +de otro. Esto es horrible, y de una tristeza que anonada. Hoy, por +dos veces, no pudiendo refrenar mi ardiente afán de hablar con él, +he salido de mi habitación con ánimo de entrar resueltamente en la +suya. A la mitad del camino heme vuelto para mi hemisferio, temblando +de pavor. Llegué a mi alcoba rendida y sin aliento, como quien ha +corrido largo trecho por senderos pedregosos. Anoche pasé horas de +terrible miedo, creyendo que a mi cuarto venía: sentía sus pasos, era +él... Componía yo mi rostro, preparaba las frases compungidas que +debía dirigirle al entrar... Pero no era, no: mi espíritu, no sé si +deseándole o temiéndole, fingía la proximidad de su persona, sus pasos, +su acento, su cara... Hoy puedo decirte que sin dejar de temerle, deseo +ardientemente que venga y me diga lo que, según la gravedad del caso, +debe decirme. Su silencio me duele tanto como mi culpa. Imagino en él +padecimientos crueles, que agravan los míos. Por primera vez en mi +vida, creo que siento con él, que su corazón y el mío laten a la par. + +No puedo seguir. De estas cosas no hables nada a Fernando. Que +sepa cuanto a mí se refiere; pero esto no, aunque seguramente lo +comprendería. Dile tan solo que le amo mucho, y que Dios quiere sin +duda que mi amor arda en nuevos crisoles para purificarse. Tarda en +llegar el bien; aún está lejos la paz dulce y hermosa... No le hables +de esto, no; que podría descorazonarse, como yo, y caer en hondísima +tristeza. Basta con que sepa que vivo y viviré para él. + +_Viernes por la noche_. — Otros dos días han pasado, querida mía, en +la misma lúgubre calma, sin que Felipe me vea, sin que pronuncie una +palabra delante de mí. Ni me habla, ni me mira, ni me injuria, ni me +mata, ni me perdona. Esto es horrible. El buen letrado me ha dicho +que espere. Hoy no vino a verme, y su ausencia pone el remate a mi +tribulación. Mañana rompo esta cárcel de silencio y soledad en que +estoy metida: necesito una palabra de mi esposo, cualquiera que sea; +necesito mi libertad, cueste lo que costare. + +Dícenme que Felipe no está en cama; que no recibe ninguna visita, ni +aun la del médico; que pasa los días sentado en un sillón, o paseándose +en su cuarto; que no prueba la comida; que escribe cartas larguísimas y +las rompe... No sé qué daría yo por saber si pregunta por mí. Recados +suyos a mi calabozo no llegan. Yo repito los míos esperando respuestas +que no vienen, que no quieren venir por más que las llamo. Lo único +que me dice Pantoja es que el señor asegura que no está enfermo, que +apetece la soledad, que despide a sus servidores con expresiones de +bondad flemática. Me asombra saber que no riñe, que no se impacienta +por cualquier motivo baladí, que no alza la voz para dar sus órdenes; +esto me inquieta más, porque un cambio tan radical en su carácter +indica trastorno profundo. La magnitud de la impresión, la sorpresa y +dolor han desquiciado su naturaleza revolviéndola y agitándola desde lo +más hondo a lo más superficial. Lo peor será que tras esta crisis venga +una enfermedad grave, la muerte quizás. ¡Y ello sería por mi culpa! +Amada mía, no le digas esto a Fernando: confidencias tan delicadas, tan +íntimas, son exclusivamente para ti. Solo las mujeres entendemos esto. + +_Sábado_. — Llega Cortina y me dice que la situación moral de Felipe es +la misma; que debemos esperar a que la benéfica acción del tiempo le +restituya a su ser normal. Me recomienda, dando a entender que obra por +inspiración propia, pasar unos días en la quinta de mi tía Consolación +en Carabanchel. Al pronto, acepto con regocijo la idea que abre un +paréntesis en mi ansiedad, y me saca de esta atmósfera de panteón o +presidio; pero luego me nacen en el alma energías de protesta contra +tal viaje, que se me figura una forma delicada de expulsión. Cierto que +mí salud exige descanso, cambio de aires, y en ello insiste don Manuel, +añadiendo que intentará convencer al duque de la conveniencia de buscar +distracción y recreo en el campo. Es probable que pase un par de +semanas en la Encomienda, y el mismo tiempo debo yo permanecer junto a +mi tía. Accedo a todo: me invade la obediencia, sobreponiéndose a todas +las fuerzas de mi espíritu. Me siento máquina... + +Dentro de una hora saldré para Carabanchel, donde espero recobrar mis +facultades dispersas. Aguardad un día, dos, y recibiréis la verdadera +expresión personal de vuestra amantísima — _Pilar._ + + + + +XXXIII + +De la misma a la misma. + +_Carabanchel, septiembre._ + + +Aquí respiro, amada mía; todas mis penas conmigo me las traigo; pero +las atenúa, las suaviza la libertad, el alejamiento de mi martirio. La +tía Consolación es un calmante enérgico de mi estado espasmódico, por +su bendita indiferencia de todos los asuntos que no sean sus devociones +y la paz de su casa, por carecer en absoluto del defecto esencialmente +femenino, la malditísima curiosidad. No he visto pasta de ángel como +la suya. Si ello es un profundo egoísmo, celebremos la razón de la +sinrazón que en determinadas circunstancias reviste los vicios de las +apariencias de excelsas virtudes, ofreciéndonos los provechos de estos. +A mi tía Consolación no le importa nada de nada: vive siempre en, por +y alrededor de sí misma, contenta del medio social, como los pececitos +que se hallan bien en su redoma de agua limpia; hablando mucho de +las excelencias de la otra vida, y procurando por todos los medios +permanecer en esta el mayor tiempo posible; rodeada de curas y de +médicos, a quienes oye y atiende como a sibilas de la salud espiritual +y física; disfrutando de sus riquezas con parsimonia y régimen +intachables; practicando la caridad con medida; exacta en todo, fría en +sus afectos, cuidadosa de sus pelucas y de sus huéspedes... + +A propósito de huéspedes: ¿a quién creerás que me encuentro aquí? A +nuestro don Juan Nicasio Gallego, que veranea en la quinta inmediata +de Montecastro. Compite en corpulencia con mi tía Consolación, y la +supera indudablemente en ingenio y en ese desahogo frailuno que nos +hace tanta gracia. Su conversación me ha distraído un tanto de mis +amarguras: ya me notarás semejante a mí misma, aunque todavía no puedo +reconocerme _todo lo yo_ que ordinariamente soy. Paso ratos agradables +sentadita en el jardín en compañía de don Juan Nicasio, que se ha +dignado recitarme, con la entonación y compás clásicos, su oda a _La +influencia del entusiasmo en las bellas artes_, que yo no recordaba. +Se muestra lastimado de que le excluyeran de la dirección de Estudios, +después de haber hecho el plan de enseñanza general. La jubilación le +duele como un castigo injurioso, y habla pestes del régimen traído por +la _sargentada_, y de la nueva Constitución, que, según él, dará ópimos +frutos dentro de _quinientos años_... Si tuviera mi espíritu sereno, +a Fernando escribirla yo de mil cosillas referentes a gente de pluma, +pues también andan por aquí Bretón y Gil y Zárate: Ventura Vega viene +algunas tardes a la Quinta de Vistabella. Todos me visitan, y aunque +procuro huir de la sociedad, no puedo eximirme. Me acosan, me asaltan, +y he de oírles, por lo menos. + +Diariamente recibo noticias de Felipe, que no ha ido a la Encomienda: +continúa en nuestro palacio de Madrid, sin alteración en su tristeza y +aislamiento. Las noticias de hoy me hacen recaer en el abismo de mis +penas, y esta tarde no he querido recibir a nadie, ni al mismo Gallego, +que vino acompañado de Eulalia Montecastro y de Pilar Selva Fría. La +tía Consolación les dio chocolate de Astorga, y don Juan Nicasio contó +chascarrillos de confesiones de baturros. Desde mi cuarto, en el piso +principal, oía la voz gruesa del clérigo y las francas risas da su +auditorio. + +_Hoy domingo_. — Llegó don José Moya, el socio del librero Boix, y he +hallado un consuelito a mi pena tratando con él de un envío de libros +que pienso hacer a Fernando. No puedes figurarte cuánto he gozado +viendo el catálogo de obras francesas, enterándome de los precios, y +oyendo apreciaciones no muy autorizadas sobre el mérito literario de +estos o los otros autores. Eligiendo y desechando libros he pasado un +buen rato, figurándome que Fernando estaba presente y que aprobaba +mi escrutinio, enteramente acorde con mi gusto. La caja contendrá +la nueva edición del _Ossian_ con grabados magníficos, y la última +_Vida de Napoleón_, también con láminas muy hermosas. Por cierto que +hay entre estas una de la cual no quiero hablar ahora; pero ya te +diré algo en ocasión oportuna. Es muy triste, Valvanera mía... A su +tiempo hablaremos... También le mando la traducción francesa del _Don +Juan_ y del _Giaour_ de Byron, y la _Corina_ de la señora Staël. De +latinos recibirá bastante historia: Tito Livio y Suetonio, que son +muy buenos, y no lo afirmo porque yo los haya leído; de españoles van +Solís y Masdeu, acompañados de Quintana. Las _Vidas_ me gustan, aunque +son un poquito pesadas; pero no hay que hacer caso de mi juicio. Y +para colmar la caja, he añadido todo el romanticismo que encuentro +en los catálogos: dramas de acá y de allá, algunos que, sin leerlos, +estimo de baja literatura, por un cierto tufillo que se desprende de +sus cubiertas; otros medianos, friotes, con rimbombancia de frase y +pobreza de ideas... Pero, en fin, allá va todo. Son juguetes que pronto +estarán rotos en manos del niño. Este señor Moya me promete enviar la +caja mañana mismo por un ordinario de confianza. ¡Si pudiera meterme en +ella, como un mal drama, qué feliz sería yo! Mi felicidad me consolaría +de la pena de ser drama malo. + +_Martes_. — Ayer me trajo Salamanca, que vino acompañado de un +escribano y su acólito, un rimero de papeles que firmé. Esto y una +carta de Cortina me aseguran que es un hecho la situación provisional +de Fernando. Ya no puede decir nadie que solo tiene de caballero la +figura, la ilustración y los modales. Cuéntame qué impresión le causa +esto; y si es grata, como supongo, me consolaré de no haberlo hecho +antes. Pienso yo que las riquezas deben ser siempre para la juventud, +bajo la tutela y dirección de los viejos. Lo que Fernando disfrute con +la discreción y buena medida propias de su honrado carácter, será mi +gloria, mi orgullo. Que tú y Maltrana le habléis de esto, demostrándole +que le pertenece lo que hoy está en mis manos. Soy su arca, su hucha; +no tiene que agradecerme nada, y yo mucho a él por poner en mí su +confianza. Que me le aleccionéis bien, queridos Valvanera y Juan +Antonio. Adiós por hoy. + +_Viernes_. — En los dos días que he pasado sin escribirte me han +ocurrido cosas que no puedo contarte sin emoción muy viva. Aún me +dura el grandísimo dolor que he sentido ayer; encontrarás mi carta +como anegada en un mar de amarguras, turbio el estilo y sin ninguna +gracia. Buscaré compensación en la claridad y el fiel traslado de los +hechos, huyendo de las impresiones de romanticismo, que, a pesar mío, +me asaltan el magín. Con un esfuerzo supremo de mi voluntad las echo +de mí, presentándote en forma descarnada lo que he visto, y lo que he +padecido al verlo... Pues desde el miércoles sentía yo una viva comezón +de volverme a Madrid, de entrar en mi casa y adquirir por mi misma +noción clara de lo que allí ocurre. Sospechando que me ocultan algo, +que no es posible la continuidad de la monotonía fúnebre que dejé allí, +ayer preparé con mi doncella una escapadita, que realizamos felizmente, +No tuve dificultad para entrar en casa, no diré en secreto, porque +esto era dificilísimo, pero sí precavida contra las indiscreciones de +los criados que me vieron. No me dirigí a mi habitación, pues para +esto habría tenido que atravesar los sitios _de más peligro_: metime +en aquel cuarto oscuro, ¿sabes?, entre el billar y la sala de armas, y +allí permanecimos Rafaela y yo muy agazapaditas, acechando una ocasión +de aproximarme al encierro de Felipe, que es el gabinete de la esquina, +entre su alcoba y el salón rojo. Caía la tarde. Pasó tiempo, y sobre +la casa vino la oscuridad, entristeciendo todo y poniéndome a mí más +triste que las mismas tinieblas. Ya era noche cerrada cuando el duque +mandó que le llevasen luz. De puntillas acerqueme a la puerta de la +habitación, que había quedado entornada al salir Mariano, después de +preguntar este a su señor (así me lo figuré) si deseaba comer. Creí +entender, adiviné más bien, que la respuesta había sido negativa, y lo +confirmó el que pasara mucho tiempo sin que Mariano volviese con el +servicio... Nadie me vio, ni yo pude tampoco ver a Felipe, sentado sin +duda en el diván que hay en el mismo testero de la puerta. Esperaba +yo que se pasease o que cambiara de asiento, poniéndose en el sillón +de enfrente, debajo de la gran panoplia colgada entre el Ribera y el +Juan de Juanes. No puedo decirte cuánto tiempo estuve en acecho sin +oír ruido alguno. «¡Si yo me atreviera a entrar bruscamente!», pensé, +fatigada del largo plantón... Pero lo pensaba no más, hija, y la idea +de hacerlo me estremecía. Cautelosa me retiraba ya, buscando las partes +más oscuras del salón rojo, cuando le sentí ponerse en pie. ¡Ay, se +paseaba!... ¡No, no: salía! Tuve tiempo de esconderme detrás del piano +a punto que aparecía su figura en el cuadro de la puerta, iluminado +por la lámpara del gabinete, y pasó, pasó muy cerca de mí, le vi +perfectamente a la tenue claridad del salón. ¡Dios mío, qué impresión, +qué inmensa pena! Aquel hombre no era Felipe, no era el esposo mío... +o más bien era él mismo tal como pienso yo que será dentro de veinte +años. ¿Pero han pasado veinte años sin que yo lo advierta?... ¿Estaré +yo en ese grado de vejez? ¿La crisis que atravieso me hace avanzar de +golpe casi un cuarto de siglo? Tanta era mi confusión como mi terror +por lo que veía, y no daba crédito a mis ojos. La cabeza de Felipe, +que apenas blanqueaba hace quince días, es ya enteramente blanca; su +cuerpo, antes arrogante y derecho, se encorva hacia la tierra; su +paso es vacilante; se agarra a las sillas que encuentra próximas. A +la escasa luz, el rostro demacrado, cadavérico, me causó tan viva +aflicción, que a punto estuve de perder el conocimiento. ¡Dios de mi +vida, qué lastimosa ruina, qué desmoronamiento fugaz! Desapareció +hacia la sala de armas; le seguí, apoyándome también en los muebles +para no dar con mi cuerpo en tierra... Pasó por habitaciones oscuras, +por habitaciones mal alumbradas. Iba hacia la mía, hacia donde yo +vivo, donde duermo, donde sufro y medito y tramo mis combinaciones +mentirosas. Allí está mi pensamiento, que permanece en aquel ambiente +cuando yo salgo, y allá va Felipe a buscarme... No encuentra de mí más +que una idea, y esto le basta. ¡Y yo tan cerca en cuerpo y alma, sin +que él lo sospeche! ¡Pobre de mí! ¿Es tan grande mi culpa que merezco +el suplicio de anoche? Sin ver a Felipe, porque la oscuridad me lo +impedía, me le figuraba postrado en mi sillón favorito, los codos +en las rodillas, el rostro en las palmas de las manos, evocándome +con su pensamiento, quizás para reñirme, para mortificarme, quizás +para pronunciar palabras dulces de perdón. Hablaría con la idea +de mí, reconstruyendo el pasado, nuestra larga vida matrimonial, +y condoliéndose de que haya sido tan árida, tan triste... ¡Que no +pudiéramos hacerla nueva, perdonándonos el uno al otro, desprendiéndose +cada cual de sus asperezas!... Me faltó valor para esperarle y verle +de nuevo a su regreso, que quizás sería muy tarde. ¡Sabe Dios el +tiempo que durarán aquellos actos de contemplación o éxtasis!... Sentí +vergüenza, y la conciencia de mi inferioridad ante aquel sentimiento +intensísimo me precipitó en una fuga loca. Corrí en busca de Rafaela, y +nos lanzamos fuera del palacio por la escalera de servicio, metiéndonos +en el coche que nos aguardaba en la calle. Por primera vez en mi +vida me he tenido por idiota: tal era la fuerza de mi estupor. Se me +revelaba un mundo nuevo, ¡y cuándo, Dios mío!, cuando apenas hay +tiempo ya para poder apreciarlo y disfrutar de sus hermosuras. Felipe y +yo hemos vivido sin duda en el seno sombrío de una fatal equivocación. +¡Tan cerca uno de otro, y no nos hemos conocido, no nos hemos visto, no +sabíamos ni que existiéramos! + +Al llegar a Carabanchel me arrojé en mi lecho sin querer ver a nadie, +y lloré no sé cuánto tiempo lágrimas muy amargas. ¡Cuánto habría dado +porque él las hubiera visto! Su figura claudicante, agobiada por el +dolor, los blancos cabellos, el rostro extenuado, la respiración +ansiosa, se representaban no solo ante mi imaginación, sino ante +mis ojos. Toda la noche me tuvo la visión en un estado de angustia +contemplativa, y aun hoy, en pleno día, no ha cesado de acosarme. ¿Será +esto romanticismo? Solo sé que es verdad. Y la verdad romántica es la +revolución desencadenada en nuestras almas, el pueblo que se encrespa, +los tronos que caen, la pequeñez volviéndose grandeza... No sé lo que +digo. Comienzo a desvariar, y suspendo mi escritura. Me tengo miedo. + +Mis penas, en vez de disminuir, aumentan. Mi paz no aparece. ¿Volveré a +Madrid? ¿Me arrojaré a los pies de Felipe? ¡Cuánto daría por tenerte a +mi lado para que inmediatamente me respondieras a esta consulta! Yo me +consulto, y no sé qué aconsejarme. Estoy loca. Solo sé sentir; pensar +no puedo. Llamo a Cortina, que es mi pensamiento. + +No puedo más. Cariños sin fin de vuestra — _Pilar_. + + + + +XXXIV + +De don Beltrán de Urdaneta a don Juan Antonio de Maltrana. + +_Herrera de los Navarros, 26 de agosto._ + + +Amado hijo: Gracias mil por la prontitud, en estos tiempos milagrosa, +con que contestasteis a la que desde Albarracín escribí a Valvanera. +Me han sido entregados por el primo de Pulpis los sacros dineros, +que vienen a remediar las escaseces de este vetusto prócer, y a +devolverle la perdida dignidad en presencia de los señores y príncipes +en cuya compañía me encuentro. Si en todas las ocasiones la carencia +del precioso metal ocasiona a los humanos infinidad de males, en +este mi crítico estado la desdicha del no tener llega a proporciones +increíbles, amados hijos míos. Sois mis ángeles consoladores, sois +la alegría de mi ancianidad, pues a más de haber contribuido con los +tacaños de Cintruénigo, en la parte correspondiente, al alivio del +viejo loco, añadís por vuestra cuenta mayor y más generoso alivio. Dios +os lo pague en salud de vuestros pequeñuelos, mis nietos adorados. + +No es flojo gusto el que me da la carta que incluís de Fernandito +Calpena, mi simpático amigo, de quien conservo tan grata memoria. +El saber que lleva luengos meses en vuestra compañía me colma de +gozo, y si no he podido descifrar aún la charada en que Valvanera, +para ejercitar mi caletre, me da como una explicación enigmática de +las causas de ese hospedaje, tengan por cierto que en cuanto a ello +me ponga la descifraré, que bien sabéis que soy un águila para los +acertijos. Ya escribiré despacio a mi amiguito cuando tenga algún +descanso, que ahora me falta. Decidle que no olvide mi parábola del +árbol, y que no desperdicie ninguna coyuntura que para llevarla a la +realidad se le presente. Decidle, y sabed vosotros también, que esta +situación favorable en que ahora me encuentro la debo al industrioso +italiano con quien fue a Oñate, y que ahora se ha trabado conmigo en +grande amistad. Nos encontramos cerca de Alcañiz, cuando yo, vencido +de la pesadumbre de mis años, no menos que de las horribles hambres, +fatigas y sustos que he padecido, intentaba salir de este peligroso +terreno tomando a pie las vereditas de mi tierra, y me brindó con su +apoyo, y sustentome con sus vituallas, y me fortaleció el espíritu con +su donosa conversación, como el cuerpo con sus vinos; y habiéndole yo +caído en gracia por mi entender social y político, como él a mí por +su fino trato, intimamos y nos unimos en los alojamientos y en las +caminatas, para las cuales hubo de franquearme un hermoso caballo, +aunque no iguala, no, al que gané a Fernando. De esta amistad vino +la del infante don Sebastián, mandarín en jefe de estas tropas reales +(que así me veo forzado a llamarlas), el cual se ha dignado ver en mí +no sé qué superioridad de maneras, de juicio y de conocimiento que me +llena de confusión. En todo el tiempo que le deja libre el militar +servicio, quiere tenerme a su lado. Nuestras pláticas, así literarias +como políticas, no acaban nunca, y suelen ser de gran sustancia por mi +experiencia del mundo y esta larga vida mía, que con la virtud de mi +feliz memoria me ha hecho histórico archivo de cosas y hombres. Conozco +a medio mundo; sé juzgar lo que he visto y describir con exactas líneas +los caracteres en lo privado y en lo público. + +De todo ello ha resultado que el infante quiere llevarme en su Cuartel +Real hasta Madrid, hacia donde marchan resueltamente. Parece que ahora +va de veras, y que están las cosas bien amasadas para que la discordia +de las dos ramas tenga un término dichoso, y se ataje este río de +sangre que en todas las partes de la madre patria brota por las crueles +heridas de la guerra. No puedo deciros más sobre este punto, sino que, +habiendo recapacitado en la conveniencia de llevar a Madrid estos +pobres huesos, acepto la invitación del excelso infante, y mediante +el beneplácito de su señor tío, a quien a boca llena llamamos rey, me +agrego a la corte, y con ella voy, como el famoso loro, _a onde me +leven_, siempre con el sano propósito de desviarme si el punto de +parada definitiva no es la Villa del Oso. En esta me aguardan innúmeros +amigos, y algunos intereses desperdigados a los que no vendrá mal mi +presencia para entrar en vereda. De Madrid, si llegan allá mis nobles +pedazos, os escribiré. + +En un lugar cercano, Villar de los Navarros, se dio ayer una batalla +en la cual quedaron vencidos los que aquí llaman facciosos, mandados +por Buerens. Perdieron mucha gente; corrió sin tasa la sangre. ¡Oh +desdicha, oh tiempos! El brazo derecho y el brazo izquierdo de la +nación, contra el pecho de esta descargan a compás furibundos golpes. +¡Cuánto he visto, Dios mío, y cuántas abominaciones me permitirás ver +todavía! + +Vaya, no más. Mi bendición a todos, mis amantes besos a los niños, y a +ese gallardo mancebo, el de la charada, un cariñoso abrazo de vuestro +padre — _Beltrán._ + + + + +XXXV + +De don Beltrán de Urdaneta a Fernando Calpena. + +_Madrid, septiembre._ + + +Feliz mortal: Díceme una linda boca, a quien ni los años ni las penas +han privado de su nativa gracia, que te recreas en los estudios +históricos. Yo voy a contarte sucesos recientes, presenciados por +mí, y que mañana, si hoy mismo no, han de entrar en los dominios de +Clío; que no es bien que yo me muera sin transmitirte conocimientos +que mi vejez ya no puede utilizar. Tú, joven inteligente y lleno de +vida, archivarás este como otros sucesos que te he contado, para que +los perpetúes si quieres, dedicándote a la enseñanza de gentes y a la +extirpación de la ignorancia, el más grande mal que hay sobre la tierra. + +Ya sabes que tu amigo Rapella, el siciliano astuto que anduvo +en esos fregados de concertar las dos ramas borbónicas, obrando +mancomunadamente con un francés que responde por Neuillet, y con otros +pájaros que revolotean en la corte trashumante, fue quien me puso en +candelero entre la caterva militar y civil de don Carlos. A él debo +los honores y atenciones que he merecido de don Sebastián; por él he +llegado sano y salvo a Madrid, y esto bastará para que yo le esté muy +agradecido los pocos años que me quedan. Débole asimismo algunas ideas +referentes al embrollo que traía, las cuales, con el auxilio de mi +natural perspicacia, me han servido para descubrir todo este pastelón +que ofrezco a tu paladar de historiador curioso. + +Y antes de continuar, doy gracias a Dios por verme libre de la +pejiguera de llamar rey a don Carlos, reales a las tropas, y +generalísimo al señor infante, mi amigo. La justicia oblígame a +declarar que debo también gratitud al titulado rey, por haberme +permitido agregarme a la expedición desde Albarracín hasta Arganda; +algunas atenciones le merecí, pocas y frías, de esas que no llegan +al corazón. Tuvo mi respeto, pero nada que a cariño se pareciese, y +me atrevo a decir que la mayor parte de los que le siguen se hallan +en la propia situación de ánimo. El hombre no sabe ser guerrero ni +político, ni posee el arte de tratar a las personas cuyo concurso +anhela. Distingue a los clérigos de los seglares; pero ni a estos ni a +los otros sabe distinguirlos entre sí. Entiendo que me ha mirado con +benevolencia desdeñosa, no considerándome _buena presa_, es decir, +no creyéndome útil para su partido, por causa de mi decaimiento y +pobreza, que han cuidado de revelarle los aragoneses que me conocen. +En la misma moneda de compasivo respeto le he pagado yo. Declaro en +conciencia, sin asomos de pasión, que la única vez que he tenido el +gusto de escucharle, comiendo en la casa de los Muñoces, en Tarancón, +oí de sus augustos labios soberanas vulgaridades. No tenía yo ideas +muy optimistas de su inteligencia; mas aquel día formé opinión cabal y +definitiva de los puntos que calza esta pobre majestad, y no vacilo en +afirmar que no calentará el trono, si en él llega a sentarse. + +Trataré de poner método en mi relato, Fernandito mío, para que te +enteres bien. Lo primero que te digo es que no creas que esta carta +es falsificada, como la que recibiste con la firma de un Miguel de +los Santos Álvarez, y luego resultó escrita por blanca mano; que +no fue mal bromazo el que te dieron. Esta es mía, obra de mi feliz +memoria y de mi cacumen, sin que tenga con aquella otra semejanza que +el ser también escrita para distraerte y aventar tus penas, de las +cuales, ¡ah!, me río yo después de sabido lo que sé. Fernando de mi +corazón, eres el niño mimado de la fortuna, y han sido tus amas de +cría y tus niñeras todas las hadas de los cuentos infantiles. Entras +en el mundo con pie derecho; tú lo tendrás todo: la naturaleza te dotó +generosamente, y las diosas y ninfas de la tierra te abren sus amantes +brazos... Yo te bendigo, yo te auguro un esplendoroso porvenir, porque +tú... Pero dejemos esto, y vuelvo a mi asunto. + +Con el pegote de mi asendereada persona, salió la real expedición de +tierra de Teruel, pasando a la de Burgos, donde se nos unió Zaratiegui. +Huyendo de la persecución de Espartero, nos volvimos hacia el este, +corriéndonos hacia Cuenca. No quiero hablarte de las batallas, más +bien encuentros y escaramuzas, que he presenciado. Ellas son de una +monotonía desesperante. No sé si a ti te pasará lo que a mí, que +jamás he podido leer ningún libro que relate exclusivamente batallas +y contradanzas de campeones. Y lo que no me gusta leer, no me agrada +escribirlo. Te ahorro los malos ratos que he pasado yo, contemplando +de cerca la estupidez de estas guerras. Es una demencia sin ningún +brillo, y un pugilato salvaje con mecánica bravura y poco o ningún +arte polémico. Compadezco al que tenga que escribir esta parte de la +historia patria. Me figuro que andando el tiempo, si nos civilizamos, +nadie leerá las páginas que de esto se emborronen, o más bien +determinaremos que se envuelva el aciago periodo en una espesa capa +de silencio, y las generaciones echarán capa sobre capa, hasta erigir +en honor de la guerra civil, de sucesión o como quiera llamársela, el +grandioso monumento del olvido. + +Quedamos, pues, en que le escamoteo a la señora Clío las idas y +venidas de estos llamados ejércitos, que más bien son bandas; la +sorpresa de aquí, la derrota de más allá, el inmolar de prisioneros, +las rápidas marchas y contramarchas. Si mal dirigido anda el brazo del +pretendiente, no lo está mejor el de acá. Uno y otro brazo no dan más +que palos de ciego. Francamente, en la campaña contra la expedición +real no he reconocido el militar arranque de mi amigo Baldomero. Es +hombre de rasgos, de momentos, de inspiración; pero se las arregla mal +sobre el mapa. Verdad que la desorganización del gobierno es causa +de que ninguno de nuestros generales tenga en su mano los elementos +precisos para combatir con éxito. Córdova con su talento macho, Oraa +con su pericia, Espartero con su bizarría, no han podido realizar más +que hazañas aisladas: no vemos resultados de conjunto, y ello consiste +en que no hay cabeza que administre y gobierne. Todo se vuelve aquí +intrigas y discursos, miedos grandes de mujeres y ambiciones pequeñas +de hombres. Falta un noble carácter de rey, juicioso, valiente y +honrado. Los liberales no tienen cabeza, y la de los facciosos es una +cabeza de cartón. Te reirás de mi filosofía histórica; pero lo dicho +dicho está, y pruébame tú lo contrario. + +Desde la fácil victoria de Villar de los Navarros hasta que se nos unió +Cabrera en Buenache de Alarcón, en mi memoria se marcan principalmente +los días por los _Te Deum_ que cantaban algunos pueblos al ver entrar +al rey, por las misas que este mandaba celebrar, por la continua +matanza de prisioneros. Las fragosidades de Albarracín por la parte +de Teruel y por la de Cuenca nos vieron correr de misa en misa, de +ración en ración, de susto en susto. ¡Qué horribles pueblos! Me resisto +a inscribir en las lápidas de la historia los nombres de Villar del +Humo, Tramacastilla, Calomarde, Salvacañete, Campillo de Altobuey... +No puedo asociar a tales nombres más que la miseria y la barbarie. +La incorporación de Cabrera me fue muy grata, porque en él he visto +siempre un caudillo de verdad, y en aquella ocasión hallé un amigo que +me consideraba más de lo que yo merezco. Verías allí cómo todo se animó +en el ejército real, donde se codeaban los admiradores del tortosino +con los envidiosos de su gloria. Con tal hombre en su mano, otro rey +habría intentado un golpe decisivo: pero aquel buen señor es incapaz +de golpe alguno, como no sean los golpes de pecho. Ni sabe lo que +posee, ni distingue los hombres extraordinarios por su mérito efectivo +de los que lo parecen por su destreza en la lisonja. Les mide por la +adhesión idolátrica que le manifiestan; ha venido haciendo el ídolo de +pueblo en pueblo, fiado en que Madrid le tendría dispuesto el altarito. + +En confianza te diré que tuve una conversación a solas con el +_leopardo_, y las medias palabras que pronunció me revelaron su +pensamiento, conforme con el mío, de que con este buen señor no se va +a ninguna parte. Recelaba el fiero cabecilla que la aproximación a +Madrid era un movimiento político antes que militar, y que corríamos +a un desenlace de comedia de figurón. Preguntome si sabía yo algo de +enjuagues proyectados: respondile que no, en lo cual me permití ser +más diplomático que verdadero, pues así me lo exigía mi delicadeza. Lo +que yo sabía, no podía decírselo a Cabrera ni a nadie, y si a ti te +lo cuento ahora es porque el fracaso del laborioso arreglo me libra +del compromiso de la discreción. Si aún conviene guardar el secreto +en las conversaciones frívolas, no pequemos de remilgados frente a la +historia, y la historia eres tú, el hombre del porvenir, ante quien +este viejo del pasado vacía el saco de sus conocimientos. + +Los personajes de mi comedia son la reina doña María Cristina; su +hermano el rey de las Dos Sicilias; la infanta doña Luisa Carlota; +Luis Felipe, rey de los franceses; don Carlos V, pretendiente al trono +de España; y por bajo de estas cabezas más o menos coronadas, y no +muy provistas de seso, figuran embajadores y mensajeros con nombres +efectivos o figurados: el príncipe de La Tour Maubourg, emisario del +francés; el barón de Milanges, enviado del de Nápoles, y otros como +tu amigo Rapella, de quien he sabido que anduvo en Francia ostentando +un título de marqués. Figura también entre los actores el banquero +Rothschild, que habla poco, pero con sustancia. Los ministros de la +reina, o no se han enterado, o hacen como que no se enteran; pero hay +algún general y más de cuatro próceres que están en el secreto, aunque +no dan la cara, por lo cual me abstengo de escribir sus nombres, que +no conozco con absoluta certeza. No apunto más que lo que sé, y dejo +dentro del saco las sospechas y presunciones. + +_Sale_ Cristina maldiciendo, en férvido monólogo, la llamada revolución +de la Granja, que ha mancillado su real dignidad. He aquí la corona +de España manoseada por cuatro sargentos, y la suprema autoridad +traída y llevada del cuartel a la cámara regia. La reina no se cree +tal reina, sino un juguetillo masónico, y la situación liberal nacida +de aquella rebeldía grotesca, cáusale pavor y repugnancia. Desde su +palacio ve a los liberales enjaretando con infantil candor una nueva +Constitución, que se ve obligada a reconocer y jurar como el mejor de +los entretenimientos posibles. Ha vuelto los ojos a los moderados, que +no calman sus ansias, pues también se hallan dañados de liberalismo, y +ve sombrío y dudoso el porvenir de sus tiernas niñas. Los remedios y +soluciones que le propone su esposo morganático, don Fernando Muñoz, no +tranquilizan su turbado ánimo, pues entre los moderados no se alcanzan +a ver fuerzas y caracteres que repriman la patriotería, acabando al +propio tiempo la lucha civil. Sale la infanta Carlota, mujer de pesquis +y entereza, y afirma que el mal grande, comprensivo de todos los males, +es la guerra, y que mientras no se dispare el último tiro, ya sea con +bala, ya con pólvora seca, no puede esperarse que las cosas de la real +familia vayan por el camino derecho. Retírase Muñoz por el foro, y las +dos hermanas continúan hablando en italiano con familiar viveza, ambas +avispadas, nerviosas. Sostiene Carlota que urge terminar la guerra como +se pueda, sacrificando algo si es menester, no parándose en pelillos, +pues no están los tiempos, ni las cosas de los tiempos, para escrúpulos +y fililíes. Sálvese una parte, si no todo, de lo que se posee, y no se +haga puntillo de honor de los llamados derechos, pues estos, en toda +ocasión histórica, no son tales derechos si no les acompaña y robustece +la fuerza. Donde no hay más que una fuerza limitada, intercadente, +quebradiza, los derechos se debilitan y acaban por ser _torcidos_: +nadie les hace caso. Llegan, por fin, las dos señoras italianas a +la conclusión de que la realidad impone una franca inteligencia con +don Carlos, el cual, a su vez, por no disponer tampoco de toda la +fuerza que ha menester, no ha de llevar a punta de lanza la cuestión +de derechos. Cediendo cada parte un poco de su divinidad legal, se +celebrará un acto de concordia, quedando todos contentos y disfrutando +por igual de sus provechosos puestos en las cabeceras de la mesa +nacional. + +_Salen_ en esta parte de la escena multitud de partes de por medio, +italianos y franceses, que llegan de Nápoles o reciben instrucciones +para partir hacia allá. Cambia la escena. Aparece Fernando II, rey de +las Dos Sicilias, trayendo a su lado por confidente a Rapella, y le +dice que ha meditado en el caso gravísimo de la sucesión de España, +sacando en limpio de sus cavilaciones que María Cristina es prisionera +de la revolución y un instrumento de la anarquía española. Desea, +pues, el soberano de Parténope que su querida hermana se aleje del +foco revolucionario, cortando relaciones con la caterva masónica que +ha convertido el suelo ibérico en una morada infernal. Por usurpadora +tiene la llamada _Causa de la angélica Isabel_, y reconoce y declara +como legítimo sucesor de Fernando VII a don Carlos María Isidro, en +quien ve el escudo de la fe y la salvaguardia de los buenos principios +de gobierno. Acuerda, pues, proponer a su hermana doña Cristina que +busque medio de evadirse del cautiverio en que la tienen liberales +y democratistas, trasladándose a un punto donde pueda reconocer +la legitimidad de su egregio cuñado. Corren emisarios con estas +determinaciones hacia el Cuartel Real de Guipúzcoa y hacia Madrid, +los cuales regresan trayendo misivas en que se acepta el plan de +reconocimiento de don Carlos como única majestad católica, a condición +de que las hijas de Fernando VII obtengan la posición más próxima al +trono, y si es posible, en el borde del trono mismo. Se propone un +casamiento, y para la reina madre se piden preeminencias y jerarquía +de soberana exenta, sin que sea parte a menoscabar su dignidad el +casamiento equívoco con don Fernando Muñoz. + +De todo esto se trata por embajadas que van y vienen, hasta que +_sale_ Luis Felipe, también echando pestes contra la revolución y el +jacobinismo, pues aunque él debe su trono a un alzamiento popular, +no fue este denigrante y rastrero como nuestra sargentil algarada. +Ha meditado en ello, acariciándose con la gruesa mano su cabezota +en forma de pera, y saca de su magín la clara idea de que el decoro +monárquico exige a la pobrecita reina Cristina burlar, con una bien +dispuesta escapatoria, el cautiverio en que la tienen los masones y +carbonarios disfrazados de hombres de gobierno. Da instrucciones a +su embajador La Tour Maubourg para que no se separe de la reina de +España, induciéndola a emprender con sus niñas el viaje de Madrid a +Santander, donde embarcaría para Francia. No le parece bien al rey +de los franceses que nuestra soberana ponga su realeza en manos de +don Carlos. Opina que las paces deben hacerse en Francia, despacito, +por medio de apoderados de una y otra rama, procurando conciliar los +derechos de todos. En cuanto al proyectado casamiento de Isabel con +el hijo de don Carlos, Luis Felipe no se halla plenamente convencido +de su conveniencia bajo el punto de vista europeo. Quizás fuera más +conforme con el interés general pensar en otros enlaces y combinaciones +matrimoñescas; pero se abstiene por el momento de pronunciarse en tal +sentido, y solo desea que si Cristina rompe con los liberales, sea +tratada por las tropas y agentes de don Carlos con todo el miramiento +que por su rango merece, como viuda de un rey y gobernadora del reino, +_quand même_... Su matrimonio, que considera un grande error político +y una increíble debilidad, no debe ser tenido en cuenta para lo que +se determine respecto a la suerte de España. No se retira Luis Felipe +de la escena sin informarse de la opinión de Metternich sobre los +asuntos españoles, y de paso inquiere si Rothschild está dispuesto a +prestar dinero a don Carlos en caso de que sea reconocido rey efectivo +por la madre de Isabel II. En brevísimas expresiones, apareciendo y +ocultándose rápidamente, dice el señor Rothschild que cuando se vea +claro cómo termina el grave pleito entre la revolución y la monarquía +en España, verá si le conviene o no abrir su caja al rey, reina o +dictador que flote en la riada. Cierto que la cara de la revolución +le asusta a él, _don Dinero_: pero la de Carlos V, que también trae +mueca revolucionaria, y de las más feas, no es muy tranquilizadora. +Sépase quién logra condensar una fuerza eficaz, potente. Ese tendrá el +dinero a espuertas, por la sencilla razón de que las fuerzas efectivas +se juntan naturalmente, por ley de atracción... ¿Sabes, Fernandito +de mi alma, que este hombre es muy práctico y discurre con admirable +sentido? Siempre lo dije: cuanto más rico es un hombre, mejor razona +y sentencia. El sofisma, la falsa dialéctica, la palabrería ociosa, +insustancial, ¿qué son más que el natural producto de la pobreza? +Cuando veas que se pierde en el mundo la razón, no la busques en la +guarida polvorienta del filósofo: búscala en la tienda del guerrero, +dominador de pueblos, o en el palacio del allegador de caudales. + +Y perdóname, Fernando amigo, que emplee un estilo que calificarás +de zumbón, y formas de planear comedias, en este histórico relato. +Pesimista quizás, convienes conmigo en que no merece el asunto mejor +empaque y vestidura; quizás compasivo con la ancianidad, le permites +imitar en sus manifestaciones la ligereza de la infancia. De estos dos +criterios estimo por más justo el primero, pues aunque muy entrado +en años, tu amigo don Beltrán no chochea todavía. Como viejo, he +juzgado con tonos de broma la intriga, induciéndome a ello lo cómico +del desenlace. Estas combinaciones de príncipes para transigir sus +discordias, o repartirse el goce de sus derechos, resultan serias o +festivas según el término que les dan sus autores. Rematada felizmente +conforme a programa la tramoya, que llamaré napolitana por darle algún +nombre, habría merecido los honores de una narración grave; concluida +por un fracaso, entra en los dominios sainetescos. + +Y aquí he de tomarme un respiro, pues aunque me encanta platicar con +los jóvenes y contarles cositas que ellos, pobres inexpertos, no han +visto, cree que me canso de este largo escribir. Suspendo por hoy, +prometiéndote continuar mañana mi epístola. Mi bendición te mando, y +con ella votos sinceros por tu felicidad, la cual quiero que sea tan +grande como tú te mereces. Me incita al descanso una gentil persona que +se ha empeñado en tenerme de huésped, y en ello he consentido, gozoso +del honor que me hace y de su dulce compañía. Encárgame que te exprese +los afectos de su corazón. ¡Cuan fácilmente pago su hospitalidad! ¡Si +la hubieses visto llorar cuando le dije que yo te amo también, que +desde que te conocí te hice un hueco en mi corazón...! En fin, no sigo. +Repito que eres el hombre de la suerte, y que me convido a tus bodas, +resuelto a ser padrino si queréis, aunque ruja Cintruénigo. Te abraza +tu veterano amigo — _B. de U._ + + + + +XXXVI + +Del mismo al mismo. + +_Madrid, septiembre._ + + +Aquí me tienes otra vez, Fernandito mío, pluma en mano, dispuesto a +concluir mi cuento, que no lo es, aunque lo parezca. Sabrás que la +marcha desde Buenache de Alarcón a la villa de Arganda fue alegre y +al modo triunfal, pues no he visto pueblos más regocijados con la +presencia del rey, ni campanas más vocingleras en el repicar. Arcos +de ramaje vi en algunos puntos; en otros hubo toros, cañas y berridos +de entusiasmo. Como toda esta región central es la menos castigada +por la guerra y están los pueblos vírgenes de exacciones, encontramos +abundantes víveres, con lo cual remediaron su hambre atrasada los +expedicionarios y el sinnúmero de clérigos y covachuelistas que +siguen al rey. Tal séquito era una horrorosa carga que estorbaba las +marchas y ofrecía dificultades mil para los alojamientos. Venía toda +la administración de don Carlos, sus juntas y consejos, un verdadero +ejército de caracoles o tortugas, con la casa a cuestas, es decir, con +todo el papelorio de las oficinas. Entre la turbamulta de parásitos +había cundido la idea de que entrarían en Madrid sin disparar un tiro, +por estar el pastel bien amasado y dispuesto para comerlo por mitad. +Lo creían como el evangelio, y no anhelaban más que llegar a la Villa +y Corte para ocupar cada cual su blando puesto en las secretarías y +ministerios, o en la intendencia palatina. + +De este optimismo participaba el rey, a quien los italianos que le +rodeaban habían hecho creer que entraría pacíficamente, acatado por +tropa y pueblo, dirigiéndose a Palacio, donde reunida toda la real +familia, se daría solemne sanción legal al concierto dinástico. Mal +defendido Madrid por escasa guarnición y por la Milicia Nacional, +no había que temer seria resistencia, en caso de que el masonismo +la intentara. Se contaba con la connivencia de varios generales, +incondicionalmente afectos a Palacio. Otros habían recibido +instrucciones para hacerse los desentendidos. En las líneas del este y +del sur, puertas de Atocha y de Toledo, mandaban _jefes de confianza_. +No había, pues, nada que temer. Madrid era del rey, y Madrid es la +llave de España y sus Indias. Con tales ideas, los últimos días de +marcha fueron alegres, sin que turbaran el contento batallas ni ningún +militar compromiso. Pasado el Júcar, más acá de Alarcón, entramos en +un camino triunfal. No me acuerdo del lugar donde salió a recibir al +rey el escuadrón de Terpsícore, un grupo de muchachas muy lindas, +con panderetas y canastillas de flores, bailando y cantando. Las +coplas no eran de lo más clásico; pero resultaba un bonito efecto. +El comistraje ofrecido al rey no fue malo, según dicen, pues yo no lo +caté. En Tarancón alojaron a Su Majestad Católica en la propia vivienda +del padre de don Fernando Muñoz, donde no halló desahogo de aposentos +ni un trato muy fino, y mi humilde persona se arregló con Cabrera en +casa de unos hidalgos labradores, que nos trataron guapamente. La +recua clerical y covachuela lo pasó tal cual ese día, pues no hubo +para ella buen acomodo, quedándose algunos en cuadras pestíferas y en +bodegas oscuras. Pero no faltó vino para todo el parasitismo, con lo +que los duelos fueron menos y el quebranto tolerable. En Fuentidueña +salió el clero con palio, el ayuntamiento con estandarte, y la Sacra +Majestad se dirigió solemnemente a la iglesia, donde la obsequiaron +con religiosos cánticos. Igual demostración de gratitud al Omnipotente +tuvimos en Villarejo de Salvanés, con merienda suntuosa y pellejos de +vino a discreción. La alegría de la _ojalata_ llegó a manifestarse +con estruendo impropio de gente tan sesuda y de la gravedad de un +monarca que hacía su regio papel imitando a los ídolos. Llegamos por +fin a la villa de Arganda, famosa hasta hoy por sus caldos, y que lo +será en lo sucesivo por la solemnidad del _Te Deum_ que nos endilgó +con desusada fiesta de pólvora, colgaduras y demás manifestaciones de +pública inocencia. Divisadas desde allí las torres y chapiteles de la +metrópoli de las Españas, prorrumpieron tropas y clérigos en alaridos +de monárquico frenesí. ¡Cuán cerca estaba el triunfo! Un día no más les +separaba del descanso. Concluiría la guerra; se inauguraría el reinado +de la justicia y la legitimidad, quedando encadenada para siempre la +infame hidra de la revolución. + +El impetuoso Cabrera se aproximó el 12 a Vallecas, tiroteándose con +unos desdichados milicianos que salieron por la puerta de Atocha. +Ello fue poca cosa, más bien nada. Al mediodía recalaron en el real +alojamiento de Arganda tres pajarracos de la Junta carlista de Madrid. +Dijéronme, pues yo no veo bien, que no traían caras de Pascua, sino +de tristeza y desaliento. Por la tarde, aun con mi corta vista, +pude apreciar la consternación que se pintaba en los rostros de los +expedicionarios del brazo eclesiástico, así como del militar y civil; y +lo apagado y cavernoso de sus voces, oyéndoles cuchichear, me demostró +que las risueñas ilusiones de aquellos infelices eran juguete del +viento. En la bodega donde Rapella y otro italiano y dos franceses se +alojaban, supe que la reina Cristina _se había vuelto atrás_. No había +nada de lo dicho, y lo convenido y tratado entre las dos ramas enemigas +no debía mirarse más que como una broma. + +Creí yo que este no era el desenlace, pues don Carlos tenía bastante +fuerza para demostrar que con él no se juega. Esperábamos todos que al +día siguiente 13 se daría un ataque formal a la coronada Villa. Cabrera +no deseaba otra cosa: quería ser el primero en asaltar la guarida de +la revolución y el masonismo. Mal guarnecida la corte, el pretendiente +tenía frente a sí la ocasión suprema, la hora crítica de su destino. Se +jugaba la corona, eso sí; mas no le faltaban probabilidades de ganarla, +y ganarla en tal momento era ser rey de carne y hueso, no de cartón. +Cualquier hombre de juicio claro y de corazón grande no habría vacilado +en acometer la empresa, arriesgando el todo por el todo. El sino de don +Carlos María Isidro era no hacer nada a tiempo, y ver silencioso y lelo +el paso de las ocasiones. + +A eso de las diez se nos dijo que Su Majestad, celebrado Consejo, había +decidido retirarse. Saldría la expedición a las dos de la madrugada +en dirección de Alcalá. ¡Oh desencanto, oh infinita tristeza! Vi +movimientos de desesperación, manos que iracundas asían mechones de +cabellos, resoplidos de angustia y rabia. ¡Vaya, que tocar a Madrid +con las puntas de los dedos, y no agarrarlo! A Cabrera no le vi. Supe +que trinaba; que el matiz de su cara era verde; que sus ojos echaban +fuego; que rechinaba los dientes. Dicen que dijo: _Mentras este abad +de Poblet nos mani, no farem cosa bona_. Por mi parte, no pensé más +que en preparar también mi retirada, o sea mi separación de la causa, +lo que no me fue difícil, ocultándome, de acuerdo con don Aníbal, en +la bodega de mi alojamiento. Al rayar la aurora del 13, cuando ya no +se veían ni rastros de carlistas en las inmediaciones de Arganda, +agregueme a unos trajinantes que venían a Madrid, y oprimiendo los +lomos de una poderosa mula, hice mi entrada triunfal por la puerta de +Atocha, sin que salieran a recibirme muchachas con panderetas, ni el +fastuoso clero con alzada cruz. Una corazonada felicísima, que más bien +me ha parecido después secretico del Espíritu Santo, me llevó a pedir +hospitalidad a cierto palacio tan viejo como suntuoso, que extiende +sus amenos jardines no lejos de las Vistillas y de Nuestra Señora de +la Almudena. Y vieras tú cómo allí me recibieron con palio, y me cantó +el _Te Deum_ una dulcísima y fiel amiga, a quien he diputado siempre +como la hembra de más sutil ingenio que mecieron doradas cunas. Gala +es de ambas aristocracias, castellana y aragonesa, y digna de que se +estampe con letras de oro en el libro de la fama su bonito nombre: +Pilar de Loaysa, por nacimiento condesa de Arista, amén de otros +sonoros títulos; por enlace, condesa-duquesa de Cárdena y Ruy-Díaz. En +su corona se juntan los ilustres timbres de los Bustos de Lara y de los +Idiáquez y Loaysa... Mas tantas preeminencias históricas no igualan a +la grandeza de su talento, a la supina aristocracia de su amabilidad y +cortesanía. Hame recibido como a un rey, agasajándome y proveyéndome de +cuanto necesitaba mi caduca salud. Hemos hablado largamente a solas, +querido Fernando, concluyendo por ponernos los dos muy alegres, y con +esto te digo más que si te escribiera seis pliegos. + +Se me olvidaba una cosa: Pilar y yo tenemos parentesco, no muy lejano, +por los Sobremontes, por los Pignatellis y Javierres, y otras ramas +que se cruzan e injertan en nuestros respectivos árboles nobiliarios. +Pero esto ni quita ni pone. Lo importante es que te estimé cuando te +conocí, y ahora te conceptúo el primero de mis amiguitos, hallándome +dispuesto a guiar tus pasos en la vida social con mis consejos, con la +inagotable ciencia que me han dado mis años y el continuo vivir entre +gente de viso... Pronto hemos de vernos, pues en cuanto yo dé a mi +pobre osamenta algún reposo y me recobre del quebranto de estos siete +meses de increíbles aventuras, tomaré el caminito de Mena, y juntos +en esa dulce casa, en compañía de mis hijos y nietos, os contaré los +lances, ora trágicos, ora festivos, interesantísimos todos, de mi larga +permanencia en el campo de la facción. Sucesos oiréis que os pondrán +los pelos de punta, otros que os moverán a risa, y algunos que debieran +perpetuarse en letras para enseñanza de las generaciones futuras. Y +entreverando mis historias de viejo con la tuya juvenil, te diré cosas +que han de serte de gran provecho en la brillante vida que te aguarda. + +Y ahora solo me falta rematar el cuento pasado con la explicación +del porqué y cómo de haber doña Cristina dado al pretendiente el +solemnísimo chasco de Arganda. No acertaba ya con la clave de este +político enigma, ni pudo mi mente salir de confusiones, hasta que +Pilar de Loaysa me refirió lo que te transmito, sintiendo que al pasar +de sus labios a mi pluma no conserve el encanto y la gracia que ella +sabe dar a cuanto dice. Fue que a mediados de agosto se sublevaron los +oficiales del ejército de Espartero, acantonado en Pozuelo, Aravaca +y El Pardo, pidiendo la caída del ministerio Calatrava, el cambio de +gobierno y de política, o sea la anulación de todo lo creado en la +trifulca de La Granja por los atrevidos sargentos Gómez y García. +Acudió a sofocar el movimiento el conde de Luchana, asistido de sus +buenos amigos Seoane y Van Halen, y de primera intención fueron +separados del servicio los oficiales revoltosos, y ascendidos los +sargentos para cubrir las vacantes. Pero como el nubarrón venía de lo +alto, sin más objeto que destruir todo lo hecho desde la infausta noche +de San Ildefonso, y volver las cosas al estado que tenían antes de +aquel suceso, intervinieron voluntades palatinas para que los oficiales +fueran reintegrados en sus empleos y honores. Armose tumulto en las +Cortes; tu amigo Mendizábal señaló al propio Baldomero como autor de +este inesperado cisco; defendiole Seoane; los ministros increparon +el pronunciamiento, invocando las sacras libertades, la disciplina y +demás cosas bellas que nadie ha sabido respetar, y al fin resultó lo +que se deseaba, que era el _menoscabo y vuelco_ de la situación liberal +y masonil. Los oficialitos, en suma, han quedado triunfantes, y se +vanaglorian de haber destruido la obra de sus subordinados, el audaz +Alejandro y el astuto Higinio. La buena lógica pide que la revolución +de sargentos sea enmendada por oficiales, y la de estos por generales, +hasta que las hagan los mismísimos reyes, sublevándose contra su propia +majestad y prerrogativas. Henos aquí, mi buen Fernando, en presencia +del fenómeno histórico que singulariza a la España de nuestros días; +y perdona que tome este tonillo cargante y este amanerado estilo de +discurso para señalarte el dicho fenómeno. Tantas frases sonoras y +campanudas se me ocurren para maldecir esta endiablada máquina de las +sublevaciones militares, que prefiero no transcribir ninguna, seguro de +que otras voces y plumas lo expresarán más campanuda y gravemente que +yo en el curso infinito de nuestras políticas trapisondas. Es un hecho, +es un vicio de la sangre, del cual participamos todos, y con él hemos +de vivir hasta que Dios quiera curarnos. Yo no he de verlo, y se me +figura que tú tampoco lo verás. + +Dicho esto, voy a la miga del cuento, y aquí recobro mis mañas de +vejete maleante, diciéndote que _salen_ doña María Cristina y doña +Luisa Carlota batiendo palmas de gozo. Dan por fenecido el vergonzoso +estado político que instituyeron con brutal grosería Higinio y +Alejandro. El liberalismo y las logias cayeron. Su Majestad y Alteza +han convencido a Espartero de que se deje nombrar Presidente del +Consejo de ministros, poniéndole de compinches al indispensable don Pío +Pita Pizarro, a Bardají, Vadillo, Salvato y general San Miguel. El aura +popular del de Luchana, su autoridad ante el ejército, y el grande amor +que le tienen jefes y tropa, devuelven a la reina la confianza perdida +desde la sargentada. Ya no cree su causa en peligro, ya respira, +se crece, se sacude el miedo; ya se atreve a mirar cara a cara al +_obcecado_ pretendiente. Y restablecidas en su travieso carácter ambas +hermanas, dan por nulos y sin ningún valor los tratos para reconciliar +los dos brazos de la familia, y adiós soberanía de don Carlos, adiós +casamiento, adiós ilusiones del absolutismo, adiós paz del reino... +Sabedoras las napolitanas de que el figurón anda con sus tropas por +Vallecas, desde Palacio dirigen hacia allá sonrisas de burla y desdén, +y una de ellas da a San Miguel la orden de que sea trasladado al centro +el general que mandaba en las líneas de Atocha, pretextando que por +tenerle en gran aprecio se le quería apartar del punto de más peligro. +El tal (me callo su nombre) estaba en el ajo: su misión, de prevalecer +el convenio, era franquear la entrada a la facción, y su recompensa ser +nombrado ministro de la Guerra por el rey absolutísimo. + +Se me ocurre presentarte aquí un lindo ejemplar de sombras chinescas. +Imaginemos, caro Fernando, un blanco muro, que es el fondo de la +historia patria. Sobre él aparecen dos lindos bustos negros. En las +graciosas cabezas, de perfil, reconoces al punto a las dos napolitanas, +señalándose por más bello y picante el contorno de la reina, colocado +delante del de su hermana. Ambas aplican el dedo pulgar a la punta de +la nariz, extendiendo la mano y dando a los otros dedos un temblorcito +gracioso. Vuélvense las caras y manos hacia la parte aquella de +Abroñigal, donde se supone que está el pretendiente recomendando a los +suyos la confianza absoluta en la protección de la Santísima Virgen de +los Dolores. + +De fijo llevarás a mal que trate yo una grave cuestión histórica por +arte bufonesca. Pero, hijo, considera que los años me hacen infantil: +quiero ser serio, y no lo consigo. Mi experiencia, madre de mi +descreimiento en estas materias, es abuela de mi humor festivo. Añade +a esto que el descanso, la paz y las comodidades que disfruto en este +palacio, después de tantas desdichas, despiertan en mí una alegría +retozona. Te presento el lado gracioso de esta Real intriga, porque +es el que más a mis ojos se destaca. Tú, niño ilustrado, a quien +las probabilidades de tomar un buen papel en la política imponen la +seriedad, podrás darle la vuelta (todas las cosas tienen dos caras) +y presentarlo por el lado grave, para gobierno y enseñanza de esta +generación más estudiosa en los libros que en los hechos. Por mi edad +y mi ciencia del mundo, estoy autorizado a ser extravagante, a tener +_cosas_, a reírme de lo que vosotros miráis con ojos de carnero y +expresáis con retóricas almidonadas. Mi relato histórico pecará de +burlesco... A mi modo, soy también romántico, de la cepa maleante. El +romanticismo es la juventud y también la vejez. El mundo antiguo y +el presente en él se enlazan. Por un lado llora, por otro ríe. Risa +y llanto constituyen la vida, y yo no estoy ahora en disposición de +llorar. En todo caso, imagínate que me he muerto ya, y que tienes +delante de ti, contándote historias verídicas, no a un hombre, sino a +un esqueleto. Mi calavera, asaz expresiva en sus ojos huecos y en su +rasgada boca, te cuenta con gracejo lúgubre los errores de nuestros +primates y el inocente abandono de nuestro pueblo. + +Y sigo. El pobre don Carlos es víctima de su ineptitud. Las traviesas +napolitanas, que iban de capa caída, llevan ahora la mejor parte. +Han derribado a Calatrava y su partido inepto, que no gobierna ni +administra; se han congraciado con Luis Felipe, que juega con dos +cartas, halagando por un lado al _absoluto_, por otro a la reina, y +solicita de esta que sofoque el incendio revolucionario y masónico; se +han agarrado al brazo fuerte de Espartero; han dado a la oficialidad el +gusto de anular la obra de los sargentos. Pondrán freno a la libertad +de imprenta, convertirán en un papel mojado la reciente Constitución, +y este no es más que el primer paso para ir a un régimen de fuerza y +autoridad. ¿Qué sucederá después? Si quieres que sea también profeta, +te diré que seguirá funcionando la máquina de los pronunciamientos; +que no habrá revoluciones temibles, porque el pueblo es un buenazo, +a quien se engaña con colorines y palabras vacías; que tendremos +disturbios, cambiazos y trapisondas, todo sin grandeza, pues no hay +elementos de grandeza, y las ambiciones son de corto vuelo. Redúcense +a obtener el mando, y a que los triunfadores imiten a los vencidos en +sus desaciertos y mezquindades. No late en la raza la ambición suprema +de un Cromwell o un Napoleón. Todo es rivalidad de comadres y envidias +de caciques. ¿Qué, te ríes? Pues tú lo verás, tú, que has de ser actor +en esta comedia, y te contentarás con hacer tu papelito modesta y +gravemente, creyendo que haces algo. Cuando llegues al término de la +vida, nuestras dos calaveras tendrán un careo gracioso en las honduras +de la tierra... y nos reiremos. + +Entre tanto, vive y goza. Es preciso que lo que ha padecido por ti esta +noble dama, mi excelsa castellana, se trueque ahora en goces de los +dos, en alegrías y confortamientos recíprocos. Hora es ya de que ella +te tenga, y de que tú le entregues tu corazón y tu voluntad. Lo dicho: +me iré pronto allá, llevándote mi sabrosa compañía, mi conversación +amena, mis consejos sapientísimos, mis reglas de vida. Te anticipo la +severa amonestación de abordar sin recelo tu enlace con la niña de +Castro. No hagas tonterías, Fernando; déjate de melindres y repulgos, +que no servirían más que para dar la victoria a _doña Urraca_. Esto me +produciría la muerte instantánea, del berrinche tan grande que cogería. +De modo que si no lo haces por ti mismo, hazlo por tu madre, que te +adora, y por mí, que te bendigo. Apresuraré mi viaje todo lo que pueda, +pues para esos arreglos me pinto solo, y de concierto el señor Hillo y +yo, abordaremos al buen Navarridas; y a doña María Tirgo, si no se pone +de nuestra parte, la encerraremos en un armario de la sacristía, y todo +quedará solventado en horas veinticuatro. Hazme el favor de anticipar a +mis hijos los tiernos abrazos, y a mis nietos los besos, que pronto les +dará el antes desgraciado y ahora feliz viejo — _Beltrán de Urdaneta._ + + + + +XXXVII + +De Pilar a Valvanera. + +_Madrid, septiembre._ + + +Dame mil abrazos y besos, mi amiga del alma, y recibe con mis ternuras +la feliz noticia de que mi problema está resuelto. Felipe me perdona, y +consiente en facilitar todos los arbitrios legales que proponga Cortina +para transmitir a Fernando una parte de mis bienes, por donación _inter +vivos_, por... en fin, no sé cómo, pero ello será. Felipe decreta +mi libertad, permitiéndome que dentro de algún tiempo, previas las +gradaciones y habilidades convenientes, viva con Fernando fuera de +Madrid. ¡Ay, qué felicidad, qué descanso tan dulce al término de este +fatigoso viaje de mi vida! + +Has de saber ante todo que Felipe ha mostrado una grandeza de alma +que nunca creí pudiera existir en él. ¡Vaya, que preciarme de tan +lista, serlo efectivamente, haber cultivado en secreto las dotes de +mi inteligencia, la observación y estudio de caracteres, y no haber +comprendido la grandeza de este hombre! Pero no es culpa mía que dicha +virtud no se haya revelado hasta que se planteó la magna crisis. Las +almas desvirtuadas por el artificio social no se descubren en su íntimo +ser sino cuando las agitan graves problemas emanados de la naturaleza. +Sin las sacudidas del cataclismo, no es fácil que se descuajen los +caracteres de formación apelmazada y dura. ¡Cómo nos eternizamos en +nuestros errores, mayormente cuando no seguimos el camino de la verdad +y vivimos en un mundo de mentiras y disimulo! Comprenderás que mi dolor +ha sido inmenso al ver el de Felipe en los primeros días, y después su +resignación y calma sublimes. Todo lo he visto de lejos y en acecho, +querida mía, pues desde la operación quirúrgica no ha mediado una sola +palabra entre él y yo. Quebrantada su salud gravemente; envejecido +en pocos días, cual si sobre su cabeza recayera en un día el peso de +quince años, su primo San Quintín le catequizó para llevársele a la +Encomienda, y allí está. Yo me vine de Carabanchel al día siguiente de +su partida, y dos después se me presentó aquí tu padre, a quien recibí +como puedes suponer, no vacilando en seguir tu consejo de informarle +de todo. Me ha dado ánimos, y asegura batiendo palmas que me prestará +su eficaz ayuda con alma y vida. ¡Pobre don Beltrán! Viene cansado, +muy mal de la vista; pero con el espíritu más despierto que nunca, el +corazón henchido de benevolencia, y en todo el esplendor de su ingenio +chispeante, peregrino. En cuanto se reponga, te le mando allá. + +Volviendo a Felipe, te diré que su profundo abatimiento, su inmensa +turbación con formas de cristiana humildad, me han trastornado a mí +de un modo que no puedo expresar. Cree que a esto debo los días más +tristes y angustiosos que he pasado en mi vida. Lo que me atormentó +mi conciencia culpándome de tan terribles males, no es fácil decirlo +con palabras. Me creía mujer perversa, indigna de perdón, justamente +condenada a crueles martirios en esta vida y en la otra. Por fin, mi +alma ha recibido consuelo; me lo trajo el buen Cortina, que vino ayer +de la Encomienda con la definitiva sentencia del dueño de mi destino. + +Felipe me perdona, deplorando que en tantos años haya escondido este +terrible secreto por miedo a sus rigores. Sin dejar de comprender +cuán difícil era mi revelación, siente que yo, con mi silencio, haya +malogrado toda nuestra vida matrimonial, poniendo entre los dos el +espesor y frialdad de una muralla de recelo, y confinándonos una y otro +en triste soledad. + +Tratándose de un hecho irremediable, y sin atenuar mi enorme falta, +no hay más remedio que bajar ante él la cabeza, pues nada se adelanta +con las soluciones violentas y trágicas a nuestra edad, que ya reclama +sosiego y volver los ojos a mejor vida. Él no aspira más que a una +vejez oscura, preparándose a un buen morir. Desea que yo procure +ponerme en paz con Dios, limpiar mi conciencia, y no traer más +desventuras sobre las que ya deploramos. + +Autoriza cuanto Cortina crea pertinente para los fines que anhelo +y cuya justicia reconoce, y al concederme la libertad me impone +la obligación de seguir residiendo en nuestro palacio de Madrid, +hasta la fecha que él determine, a fin de evitar en lo posible los +inconvenientes de una separación brusca y escandalosa. + +Aunque espera que al fin se extinguirá en su alma el resentimiento, +por hoy rechaza toda reconciliación formal, y proscribe las escenas +de abrazos, lágrimas, protestas y demás manifestaciones de un gusto +teatral. En un largo plazo, que él fijará, no nos veremos, ¡ay!, Felipe +y yo. Seguirá en la Encomienda hasta muy entrado el invierno. Accede a +la proposición que le han hecho de enajenar el palacio en la primavera +próxima para demolerlo y construir en él casas de vecindad. Cuando +vuelva a Madrid, habitará en un palacito moderno que le proporcionará +Salamanca, y yo donde quiera. Prefiere que me establezca lejos de +Madrid. + +¿Qué te parece, querida mía? Las papeletas de que te hablé perecieron +todas en este terremoto seguido de incendio, y en su lugar veo surgir +el espíritu de un grande hombre, de un santo más bien. No solo me +inspira ya veneración, sino un amor puro y acendrado. Mi mayor gloria +sería infundir en el alma de Fernando este nuevo cariño... Pero el +duque y Fernando no se verán nunca. En su santidad, ahora descubierta, +conserva Felipe el tesón y la intransigencia de raza. + +Explicado lo más esencial, y sin perjuicio de contarte más cosas, vamos +a lo nuestro. Ya estará Fernando enterado de lo que más directamente le +interesa, pues Juan Antonio, al darle cuenta de la donación, le habrá +informado de los motivos de hacerla en esta forma, la única posible. +Escribo también a Hillo, para que regrese a Villarcayo, y entre todos +incitéis al caballero a pedir la mano de Demetria. Si estimáis más +pertinente y delicado preparar antes el terreno, partiendo Fernando a +Vitoria y Laguardia, como un hábil medio de reanudar amistad con las +niñas, no me opongo: al contrario, me parece muy bien. Luego se unirá +tu padre a la conjuración, y él se encarga de poner en conocimiento de +los Navarridas quién es Fernando, y los bienes que posee y poseerá. +No creo que surjan escrúpulos por parte del buen párroco y su señora +hermana. Y en último caso, la _divina Palas_ es quien ha de decidirlo. +Cuento con la vehemencia de su afición y la firmeza de su carácter. +Tenedme al corriente de lo que resolváis. Allá se va toda el alma de +vuestra amantísima — _Pilar._ + + + + +XXXVIII + +De Fernando Calpena a Pilar de Loaysa. + +_Villarcayo, octubre._ + + +Amada madre mía: La mejor satisfacción que puedo dar a quien por mí +ha padecido tantas amarguras es consagrarle lo que de estas ha sido +causa, mi existencia, mi pobre existencia, martirio ayer de quien me +dio el ser, hoy consuelo y esperanza. Allá va, pues, con mis cariños +más ardientes, la protesta de ofrecer a usted toda mi voluntad, de +ponerla bajo su amparo y gobierno, para que en el dominio constante +de ella reciba mi madre las alegrías que apetece, fruto tardío de su +grande amor, y compensación de sus acerbas penas. Juntas y confundidas +nuestras voluntades, la mía se complacerá en la obediencia, sabiendo +como sé que el clarísimo entendimiento de mi señora madre ha de +imponerme actos y resoluciones de innegable sensatez. La oscuridad de +mi nombre, al que no puedo añadir el más grato a mi corazón, no me +exime de ser caballero. Leal y honrado nací; aspiro a que mi conducta +intachable y noble me dé la consideración, el aprecio de las gentes, +y aun el brillo social a que no puedo aspirar por mi nacimiento. Con +orgullo puedo decir que algún rayo de la pasmosa inteligencia de mi +madre ha venido de su ser al mío, y esta riqueza que mi alma posee no +la cambiara yo por las más gloriosas vanidades de los nombres. La luz +de mi madre arde en mí, y con esto y su amor me basta; no quiero nada +más, ni otros bienes apetezco. + +Deseo vivir y tener salud para gloria y felicidad de la que ha vivido +padeciendo por mí; deseo agradarla en todo, amoldar absolutamente +mis acciones a sus deseos. Acepto la explicación que se sirve darme +de su plan referente a mi matrimonio con la niña de Castro-Amézaga, +y le agradezco infinito que haya tenido en cuenta las razones que +por conducto de Valvanera le expuse para no precipitar este asunto +y someterlo a los trámites que me imponen la dignidad de todos y +mi delicadeza. No haré, pues, manifestación alguna de propósitos +matrimoniales, concretándome a pasar por Laguardia de regreso de +Vitoria, en compañía del buen Hillo. En esta visita veré cómo soy +recibido, formaré juicio de los sentimientos de aquella ilustre familia +con respecto a mí, y de las direcciones que haya tomado o tome la +voluntad de la _diosa_, como dice nuestro capellán. No haré papeles +de pretendiente ni de rival del marqués de Sariñán, concretándome a +reanudar mis buenas amistades con ambas señoritas, ¿Estamos conformes +en esto, madre querida? ¿Soy razonable, discreto, noble, y al propio +tiempo sumiso y obediente hijo? Creo que sí; y seguro de que mis +sentimientos están en perfecta concordancia con los de usted, no recelo +en emprender mi viaje. Prontos a partir, estas letras de despedida +llevan a usted los respetos del gran Hillo, el cariño de los Maltranas, +chicos y grandes, y el corazón y el alma toda de su amante hijo — +_Fernando._ + + + + +XXXIX + +De Valvanera a don Pedro Hillo. + +_Villarcayo, octubre._ + + +Amigo mío: Mando la presente por un propio que expedimos en seguimiento +de ustedes, encargándole que pique espuelas para alcanzarles pronto. +Lleva la carta que hoy se ha recibido de Pilar para su hijo, la cual +nada contiene de particular, y la envío para que sirva de pretexto al +viaje del propio: el verdadero fin de este es informar a usted de un +hecho que me ha producido alguna inquietud. Se lo cuento en esta carta, +que el mozo le entregará, según mis órdenes, sin que Fernando se entere. + +Esta mañana presentose en casa un sujeto, a caballo, con trazas de +caminante afanado y presuroso, y habiendo preguntado por Fernando con +vivo interés, renegó de sí mismo y de su suerte cuando le aseguramos +que había partido. Resistiose a creerlo; y como Juan Antonio, en vista +de la insistencia y disgusto que mostraba, le dijese que bien podía +manifestarnos a nosotros el motivo de su viaje, nos contestó lo que +fielmente le transmito, mi señor don Pedro: «Pues sepan, señora y +caballero, que yo soy Zoilo Arratia, para servir a ustedes. El objeto +que aquí me trae solo al señor don Fernando puedo manifestarlo, por +ser cosa de la incumbencia suya y mía particularmente, y así díganme +pronto a qué punto de España se encamina, para correr tras él hasta +que le encuentre». Ya tenía Juan Antonio la palabra en la boca para +responder la verdad, pues es hombre a quien mucho trabajo cuesta +ocultarla, cuando yo, que vi al instante un peligro en dicha verdad, +anticipé la mentira de que Fernando iba camino de Burgos para seguir +luego hasta Madrid, a donde le llaman sus intereses. En el rostro vivo +del tal Arratia conocí que no me creía. El hombre es rudo, fuerte, bien +plantado, de hermoso rostro moreno y ojos como centellas. Debió de ver +en los míos el temor y la curiosidad, y quiso explicarse mejor con +estas otras palabras, que, grabadas en mi memoria, copio con la posible +fidelidad: «Señora y caballero, sepan que le busco para proponerle que +seamos amigos, y si no lo quieren creer, no lo crean. Como digo también +que si don Fernando no quisiera las paces, en la guerra me encontrará, +y ya verá quién es Zoilo Arratia. Dispénsenme los señores, y manden +lo que gusten e su servidor». Se fue a la posada, donde le aguardaban +otros dos del mismo pelaje, que en su compañía vinieron y siguen. Al +mediodía supimos que, después de dar un pienso y corto descanso a sus +caballos, trotaban hacia Miranda. ¡Qué mal hice en indicar la vuelta +de Burgos, sin acordarme de que forzosamente la tomarán por Miranda de +Ebro! No me perdono esta torpeza mía. + +En fin, mi señor don Pedro, ello podrá ser un hecho insignificante, +sin malas consecuencias; pero nos hallamos inquietos, y hemos acordado +avisar a usted para que esté con cuidado, y evite, si es posible, el +encuentro con ese maldito bilbaíno, cuya presencia inesperada viene +a turbar mi gozo por el buen giro que tomaban los asuntos de Pilar y +Fernando. Puesto el caso en su conocimiento, nos tranquilizamos, en la +seguridad de que sabrá usted evitar nuevos disgustos. Quedamos pidiendo +a Dios que les guíe, y que a todos nos dé la paz que merecemos. De +usted atenta servidora y amiga — _Valvanera._ + + + + +XL + +De doña Juana Teresa a la señora de Maltrana. + +_Cintruénigo, octubre._ + + +Amiga y hermana: No tengo sosiego hasta no desahogar mis agravios +contra ti, y hoy me decido a manifestártelos, que si en ello tardo más, +de seguro reviento. Ya sé que tu casa es, como si dijéramos, el cuartel +general de las intrigas fraguadas contra mi hijo y contra mí, lo que +no entiendo, a menos que me demuestres la razón de querer más a tu +sentimental y misterioso huésped que a tu sobrino, hijo de tu hermano, +mi esposo, que santa gloria haya. Descíframe este acertijo, o de lo +contrario creeré que te has vuelto romántica y que mereces salir al +teatro con velo negro por la cara y puñal en la mano. Si no estás loca +rematada, haciendo pareja con la pobre Pilar, explícame la protección +que das a ese trovadorcillo, y la celada que intentáis armarle a la +niña de Castro-Amézaga. + +¡Si creerá Pilar que a mí me engaña! Sus enredos vienen a mi +conocimiento sin que yo los busque, y a poquito que yo extienda mi +tela de araña, cojo a la pobre mosca y la devoro. ¡Qué lejos está +ella de que le he tendido la red! Pero no: más bien ha sido obra de +Dios, que vela por los inocentes y estorba las maquinaciones de los +envidiosos. La casualidad, o hablando cristianamente, la Providencia, +ha puesto en mis manos un testimonio de los devaneos antiguos de mi +media hermana, los cuales fácilmente se enlazan por ley de naturaleza +con sus embrollos presentes y con la existencia del mancebo romántico, +que ostenta en su escudo todos los emblemas nobiliarios de la Santísima +Inclusa... Dos días hace que me ocupo en atar cabitos, y no quiero que +ignores el resultado de mis trabajos. Yo también me doy a la historia +menuda, lo que puedo hacer con grandísimas ventajas, porque ha puesto +Dios en mis manos el archivo mundano del más glorioso perdido del siglo +pasado y de parte del presente, don Beltrán de Urdaneta. + +Estoy recopilando mis apuntes, que pondré a disposición de las personas +a quienes incumbe el llamar al orden a Pilar, o pararle un poco los +pies, reduciéndola al papel de penitente que le corresponde. Y para que +no creáis que obro con alevosía, a ti, que es como confiarlas a ella, +confío mis investigaciones, empezando por la más grave y delicada. ¿Qué +dirás que me saltó a los ojos una tarde que me entretuve, sin malicia, +puedes creerlo, en revolverle el papelorio a mi libertinísimo suegro? +Pues una carta que con fecha de julio de 1811 le dirige a París una tal +_Lea Delisle_ (¡buena pieza sería!) desde Ax de las Termas. Traducida +en su parte más interesante por Rodrigo, que, para que lo sepas, posee +muy bien el francés, dice así: «Ya te conté que la duquesa tu amiga +se dejaba hacer la corte por Su Alteza el príncipe José Poniatowsky +(pongo mucho cuidado en copiar este nombre diabólico letra por letra), +general del imperio, gran figura, caballero insigne, sobrino del rey de +Polonia. Hoy puedo asegurarte que el príncipe guerrero, a quien llaman +el _Bayard polonais_ (esto lo dejo en francés), y la dama española, +están unidos en apasionada _liaison_ (en francés lo dejo también para +mayor decoro de nuestro idioma). Anoche, al volver de una excursión +a la cascada de Orlu, se perdieron en el bosque de Ascou. Aún no han +vuelto». + +Yo no lo he buscado: a la mano se me vino por designio de la +Providencia, como vinieron luego otras cartas de la misma pendanga, +en que decía que el príncipe y la duquesa habían parecido. Lo que no +parece, digo yo, es el decoro de Pilar. Buscando, buscando, por si Dios +me deparaba nueva luz, encontré una esquela de Engracia Pignatelli, +tía de Pilar, en la que consta que esta fue a pasar una temporadilla +en Zaragoza, de donde pasó a Lumbier, residencia de su amiga Serafina +Palafox... En fin, no quiero hacer cuenta del tiempo, ni ajustar meses, +compaginando fechas con fechas... No vayas a decir que soy cruel con la +que merece lástima, y a tanta lejanía de tiempo, algo de indulgencia. +Ya sé que ha llorado mucho. Ignoraba yo la causa: ahora no diré lo +mismo. + +Al pronto se me ocurrió felicitarte, Valvanera de mi corazón, pues no +cae todos los días el honor de hospedar en nuestra casa a un príncipe +polaco, descendiente de reyes, que aunque destronados y errantes por +esos mundos, siempre han de conservar algún aire o tufillo de testas +coronadas; pero hablando de esto con Rodrigo, que sabe muy bien +historias de todos los países, agarró una enciclopedia que le saca de +todas sus dudas, y en ella vimos que el tal señor de Poniatowsky, el +_Bayardo polonés_, como le llaman, después de diversos hechos heroicos +en las campañas de Rusia, Varsovia y no sé qué otros puntos, murió el +año 13, al pasar a caballo un río de nombre muy enrevesado. Y luego de +leídas estas referencias, hojeó Rodrigo la _Historia de Napoleón_, con +láminas, y me mostró una que representa al príncipe luchando con la +corriente del río en que se anegaron y perecieron tantas glorias. Si +no miente la estampa, era un guapo mozo, y debía de ser hombre de gran +coraje. + +Cuéntale todo esto a tu amiga, y adviértele que _doña Urraca_, a +pesar de todas estas cosillas que andan en libros extranjeros, no la +quiere mal; que se halla dispuesta a la indulgencia, al olvido de +las historias de 1811 y 1812, y a reconocerla y diputarla como una +mujer ejemplar, siempre y cuando ella sea comedida; que obligadas al +comedimiento están las que no se hallan libres de ciertas máculas. ¿A +qué se empeña esa loca en cosa tan absurda y desleal como cerrarnos el +caminito de Laguardia cuando a punto estábamos ya de verlo franqueado +y mis deseos satisfechos? ¿A qué se mete ella en este negocio, que por +mal que vaya para mí no ha de ir bien para ella, pues la mercancía +adulterada que pretende introducir no puede ser admitida, no, allí +donde todo es nobleza y virtud, y se ha de mirar mucho al honor y +limpieza de los nombres? Que su necedad no me ponga en el caso de +emplear la malicia por derecho de defensa. Ella me conoce: soy muy +buena, muy tolerante, amantísima de la familia; en todo caso, estoy +dispuesta al perdón, y soy la primera en arrojar velos y más velos +sobre las faltas de las personas que me son caras; pero que no me pise, +por Dios, que no me pise, porque al sentir el ultraje y el pisotón, me +revuelvo y clavo el diente..., no lo puedo remediar... Y basta por hoy. + +Muy enfadada me tienes, como encubridora y auxiliar de esa pérfida; +pero nada temas de mi enojo. Soy tu amiga, te quiero, reconozco tus +virtudes, y en mis oraciones, siempre que pido a Dios que conserve la +salud de mi hijo, nunca se me olvida echar una palabrita por ti y los +tuyos. Mil afectos a todos de tu cariñosa hermana — _Juana Teresa._ + + +FIN DE «LA ESTAFETA ROMÁNTICA» + + +Santander (San Quintín), julio-agosto de 1899. + + + + +ÍNDICE + + + Páginas + + I. — _De doña María Tirgo a doña Juana Teresa_. En Laguardia + a 20 de febrero de 837. 5 + + II. — _De la señora marquesa de Sariñán a doña María Tirgo_. + Cintruénigo, 1.º de marzo. 12 + + III. — _De don José María de Navarridas al excelentísimo señor + marqués de Sariñán_. Laguardia, 16 de marzo. 22 + + IV. — _De doña María Tirgo a su amiga doña Juana Teresa_ + (incluida en la anterior). Hoy, lunes 16. 24 + + V. — _De Fernando Calpena a don Pedro Hillo, presbítero_. + Villarcayo, 28 de febrero. 29 + + VI. — _Del mismo al mismo_. Sin fecha. 41 + + VII. — _Del mismo al mismo_. Marzo. 50 + + VIII. — _De don José M. de Navarridas a Fernando Calpena_. + Laguardia y marzo. 61 + + IX. — _De Valvanera a su fraternal amiga Pilar_. Villarcayo, + marzo. 68 + + X. — _De don Fernando a doña Aura_. 75 + + XI. — _De don Pedro Hillo a Telémaco_. Madrid, abril. 78 + + _De Miguel de los Santos a Fernando Calpena_ (incluida en la + anterior). 84 + + XII. — _De Pilar a su amiga Valvanera_. Madrid y abril. 97 + + XIII. — _De Fernando Calpena a don José María de Navarridas_. + Villarcayo, abril. 100 + + XIV. — _De Pedro Pascual Uhagón a Fernando Calpena_. Elorrio, + marzo. (Recibida en abril). 105 + + XV. — _De Pilar a Valvanera_. Madrid, abril. 111 + + XVI. — _De la misma a la misma_. Madrid, abril. 115 + + XVII. —_De la misma a la misma_. Abril. 129 + + XVIII. — _De don José M. de Navarridas_ (incluyendo esquelas + de las niñas de Castro) _a Fernando Calpena_. De Laguardia, + a 6 de mayo. 135 + + XIX. — _De Valvanera a Pilar_. Villarcayo, mayo. 148 + + XX. — _De doña Juana Teresa, marquesa de Sariñán, a la señora + de Maltrana_. Cintruénigo, junio. 157 + + XXI. — _De Fernando Calpena a don Pedro Hillo_. Villarcayo, + junio. 165 + + XXII. — _Del señor de Maltrana a su hermana política la señora + marquesa de Sariñán_. Villarcayo, 1.º de julio. 174 + + XXIII. — _De Gracia a Calpena_. Laguardia, julio. 177 + + XXIV. — _De Pilar a Valvanera_. Madrid, julio. 180 + + XXV. — _De Sabas a don Fernando_. Miranda de Ebro, 20 de julio. 184 + + XXVI. — _De Pilar a Valvanera_. Madrid, julio. 187 + + XXVII. — _De don Pedro Hillo a Fernando Calpena_. Laguardia, + agosto. 197 + + XXVIII. — _De Fernando Calpena a don Pedro Hillo_. Villarcayo, + agosto. 199 + + XXIX. — _De Pilar a Valvanera_. Madrid, agosto. 204 + + XXX. — _De la misma a la misma_. Madrid, septiembre. 213 + + XXXI. — _De Valvanera a Pilar_. Villarcayo, agosto. 221 + + XXXII. — _De Pilar a Valvanera_. Septiembre. 226 + + XXXIII. — _De la misma a la misma_. Carabanchel, septiembre. 230 + + XXXIV. — _De don Beltrán de Urdaneta a Juan Antonio de Maltrana_. + Herrera de los Navarros, 26 de agosto. 239 + + XXXV. — _De don Beltrán de Urdaneta a Fernando Calpena_. Madrid, + septiembre. 242 + + XXXVI. — _Del mismo al mismo_. Madrid, septiembre. 256 + + XXXVII. — _De Pilar a Valvanera_. Madrid, septiembre. 269 + + XXXVIII. — _De Fernando Calpena a Pilar de Loaysa_. Villarcayo, + octubre. 274 + + XXXIX. — _De Valvanera a don Pedro Hillo_. Villarcayo, octubre. 276 + + XL. — _De doña Juana Teresa a la señora de Maltrana_. Cintruénigo, + octubre. 279 + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 78963 *** diff --git a/78963-h/78963-h.htm b/78963-h/78963-h.htm new file mode 100644 index 0000000..382a26c --- /dev/null +++ b/78963-h/78963-h.htm @@ -0,0 +1,7193 @@ +<!DOCTYPE html> +<html lang="es"> +<head> + <meta charset="UTF-8"> + <meta name="viewport" content="width=device-width, initial-scale=1"> + <meta name="format-detection" content="telephone=no,date=no,address=no,email=no,url=no"> + <title> + La estafeta romántica | Project Gutenberg + </title> + <link rel="icon" href="images/cover.jpg" type="image/x-cover"> + <style> + +.formato { margin: 0 auto; width: 26em; max-width: 26em; font-size: 125%; } +.x-ebookmaker .formato { width: 100%; max-width: 100%; font-size: medium; } + +p { margin: 0; text-align: justify; text-indent: 1.25em; line-height: 150%; } +.x-ebookmaker p { line-height: normal; } + +h1, h2, h3 { text-align: center; font-weight: normal; text-indent: 0; } + +h1.faux { margin: 0; font-size: xx-small; 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height: auto;" + src="images/cover.jpg" + alt="Cubierta del libro"> + </div> +</div> + + +<div class="tit pt6"> + <hr class="chap"> + <p><span class="pagenum" id="Page_1">p. 1</span></p> + <p class="fs110 g0 ws1">EPISODIOS NACIONALES</p> + <hr class="tir"> + <p class="fs140 g0 ws1">LA ESTAFETA ROMÁNTICA</p> + <hr class="chap"> +</div> + + +<div class="chapter pt6"> + <div class="legal"> + <p><span class="pagenum" id="Page_2">p. 2</span>Es propiedad. Queda + hecho el depósito que marca la ley. Serán furtivos los ejemplares que + no lleven el sello del autor.</p> + </div> + + <p class="pie_imp ws1">Artes Gráficas «PLUS-ULTRA», Zurbano, 68. — MADRID</p> +</div> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="tit"> + <p><span class="pagenum" id="Page_3">p. 3</span></p> + <p class="fs120 lh150 ws1">B. PÉREZ GALDÓS</p> + <p class="fs140 lh150 ws1">EPISODIOS NACIONALES</p> + <p class="smaller lh150 g0 ws1 mt05">(Tercera serie)</p> + <hr class="fil"> + + <p class="fs175 lh150 g0 ws1 mt15">LA ESTAFETA ROMÁNTICA</p> + <hr class="tir"> + <p class="fs110 g0 mt15">23.000</p> + + <div class="figcenter mt4"> + <img src="images/logo.jpg" + style="width: 6em; height: auto;" + alt="Logotipo del editor"> + </div> + + <p class="lh150 g1 mt3">MADRID</p> + <p class="smaller lh150 asc ws1">LIBRERÍA DE LOS SUCESORES DE HERNANDO</p> + <p class="smaller lh150 g0 ws1">Calle del Arenal, núm. 11</p> + <p class="lh150 g0">1924</p> +</div> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + +<div class="chapter pt3" id="Ch1"> + <p><span class="pagenum" id="Page_5">p. 5</span></p> + <p class="centra fs130 ws1">LA ESTAFETA ROMÁNTICA</p> + <h2 class="nobreak">I</h2> + <p class="centra negr">De doña María Tirgo a doña Juana Teresa.</p> + <p class="dcha mt15"><i>En Laguardia a 20 de febrero de 837.</i></p> +</div> + +<p>Amiga y señora: Por la tuya del 7, que me trajo el seminarista de +Tarazona, he comprendido que la mía del día de la Candelaria no llegó +a tus manos, o que anda por esos caminos atontada y perezosa; que +esto suele acontecer a todo papel que al correo se fía, a quien ahora +damos un nombre que le cae muy bien: <i>la mala</i>. Repito en esta, +asegurada por la mano de unos ribereños que llevan trigo, lo que te +dije en la que se atascó en esos baches, y le añado novedades que de +causarte admiración, como a mí, sin que aún podamos afirmar si serán +adversas o favorables a nuestro asunto.</p> + +<p>Salvo los alifafes con que nos obsequia la edad a José María y a mí, +todos acá disfrutamos de salud corporal, gracias a Dios; pero <span +class="pagenum" id="Page_6">p. 6</span>a los dos viejos no deja de +visitarnos la tristeza, ni hallamos fácil consuelo al término desairado +de aquellos planes que eran nuestra ilusión. Las niñas están que da +gozo verlas, sanas y alegres, como si nada hubiera pasado; Demetria, +inalterable en sus hábitos de mayorazga y gobernadora a de hacienda; +Gracia, juguetona y risueña los más de los días; los menos, caída y +quejumbrosa.</p> + +<p>No he podido sacarle a Demetria razones claras de su negativa. Otro +amor, dices tú. Yo digo que otra inclinación, mas no otro novio... Te +aseguro que el sujeto a quien desde el principio tuve por causante +de nuestro fracaso, lo ha sido sin intención suya, buena ni mala. +Entre el tal sujeto y <i>la perla de la familia</i> no se ha cruzado +declaración, ni <i>síes</i> ni <i>noes</i>, ni frase alguna que +haya traído o llevado melindres de amor. De los demás pretendientes +coterráneos que han presentado con gran encogimiento sus memoriales, +hace la niña tanto caso como del canto de los grillos. No la pierdo de +vista en casi todo el día y parte de la noche, y sé que para ella no +hay <i>más sujeto que el sujeto</i> de quien tienes noticia. No hay +otro; no puede haberlo. No solo es Demetria la misma honestidad, sino +la discreción y comedimiento en todo. No digo liviandades, pero ni +siquiera coquetismo se ha conocido jamás en ella, ni las presunciones y +vanidades de otras. Su carácter grave le induce a permanecer metida en +sí guardando sus devociones y querencias sin manifestarlas, engañando +su soledad <span class="pagenum" id="Page_7">p. 7</span>con los +quehaceres continuos. A veces, observándola a bien, como lo hago yo, +se ve que asoma por entre el tráfago de sus ocupaciones una puntita de +tristeza; pero la pícara se da prisa a meterla para adentro, temerosa +de que se la descubran. Esta es Demetria. Yo, que la conozco, la creo +capaz de estar así toda la vida, al menos toda su juventud, si Dios +omnipotente no produce en ella una feliz mudanza.</p> + +<p>También te digo que en las dos cartas que aquí se recibieron del +sujeto, escritas en Medina y Villarcayo, no hay nada en que se pueda +vislumbrar oposición al plan que creímos realizable con las dichosas +vistas; leí de las tales cartas, como las contestaciones de acá, y te +aseguro que no contenían más que las finezas propias de una amistad +respetuosísima, expresadas por él con gallarda pluma, por ella con +frialdad cortesana y muy decorosa, como de joven soltera que tiene +cabal idea de los comedimientos de palabra y de escritura que le +impone su estado. Y dicho esto, querida Juana, paso a comunicarte la +novedad que motiva principalmente estos renglones, y que no es otra +que las tremendas calabazas que ha dado al sujeto su novia, una tal +Aura, que dicen es mestiza de italiana e inglesa. Ya sabes que el +caballerito tenía con ella compromiso, y aun creo que mediaba palabra +de matrimonio. Ello es que al llegar a Bilbao donde residía la niña con +unos tutores o no sé qué, resultó un gracioso paso de final de comedia. +Entró <span class="pagenum" id="Page_8">p. 8</span>don Fernando, con +no poca prisa, acompañando a las tropas vencedoras de la facción, y la +primera noticia que tuvo de su ídolo fue que el día anterior se había +casado con un primo, miliciano nacional y comerciante de quincalla. +¿Qué te parece? No sé si al caer el telón, después de este final, cogió +a don Fernando dentro o fuera del escenario. Creo que se quedó fuera, +y ya me figuro su desairada y ridícula situación. ¡Vaya con la niña! +Yo te aseguro que él no merece tan feo desaire, pues no hay otro más +caballero y delicado. Por juicioso no le tengo; es de estos que, con +tanta lectura y la facilidad para discurrir, se llenan la cabeza de +viento, y piensan y obran a la romántica, según ahora se dice. Pero con +todo, no merecía ser plantado en forma tan villana... Y ahora pensaras +tú, como yo al enterarme de las calabazas de nuestro amigo, que el +rechazo de este golpe ha de sernos desfavorable, porque, naturalmente, +desairado el hombre y sin novia, libre ya de su compromiso, buscará +en Laguardia el remedio de su tristeza y la sustitución de aquel +amor perdido. Piensas eso y lo temes, ¿verdad? Yo también lo temí; +pero recordando el carácter de don Fernando se me ha quitado esta +zozobra. Tanto José María como yo creemos que no es hombre el señor +de Calpena que da fácilmente su brazo a torcer. No es pretendiente de +oficio ni buscador de dotes, ni de estos que presentan ante una mujer +como Demetria la cara enrojecida por el bofetón de otra mujer. No; +el desairado amante <span class="pagenum" id="Page_9">p. 9</span>no +aportará más por aquí; se irá a su natural centro, que es Madrid, donde +pocas personas tendrán conocimiento de su descalabro, y podrá dorarlo +y desfigurarlo con una mano de romanticismo. Por todo lo cual, querida +Juana, estimamos más favorable que adversa la livianísima conducta de +esa inglesa- italiana que de un modo tan odioso ha burlado al buen +caballero. ¿Nos dejará el campo libre? Así lo creo. Falta que nuestra +adorada <i>perla</i> y mayorazga entre en razón, y nos rinda su arisca +voluntad. Así lo pedimos a Dios en nuestra oraciones mi hermano y yo, +confiando en que Su Divina Majestad no nos llevará de esta vida sin que +veamos unidas las gloriosas casas de Idiáquez y Castro-Amézaga.</p> + +<p>José María me encarga te exprese todos los rendimientos de su +fineza y buena memoria, anunciándote que en cuanto le desaparezca el +achaquillo de la mano derecha, escribirá largo al señor don Rodrigo. +A este darás de mi parte el abrazo más apretado que puedas... Se me +olvidaba decirte que sentiré mucho se confirmen tus temores respecto +a tu desquiciado suegro, el pobre don Beltrán. ¿Pero es cierto que su +desatino ha llegado al extremo caso de abandonaros, escapándose como +un colegial, y corriendo a tierra de Teruel en busca de dineros?... Ya +dije yo, cuando vino acá con vosotros, que el pobre señor no rige ya +de la cabeza... Que Dios le conserve y le guíe y le enriquezca, cosa +esta última bien distante de <span class="pagenum" id="Page_10">p. +10</span>lo posible... ¡Siempre el mismo don Beltrán, a quien viene +bien llamar ahora <i>el Grande</i> por la enormidad de su desvarío! +Os supongo disgustadísimos con esta chiquillada del viejo. Llevadlo +con paciencia, y estad a las resultas, que bien podrían ser fatales. A +Dios, amiga, que te me guarde cuanto deseo, — <i>María.</i></p> + +<p>P. D. — Abro esta para incluir otra novedad, calentita, de esta +noche, y aquí la meto juntamente con la sospecha de que pueda tener +alguna relación con nuestro asunto. En la tertulia de las niñas han +hablado de un caso doloroso, en Madrid ocurrido días ha, y que no sé +si ha venido en el descaro de los papeles o en la reserva de cartas +particulares. Ello es que se ha suicidado, pegándose un tiro en la +sien, un joven de talento y fama, por despecho amoroso, de la rabia +que le dieron los desdenes de su amante, la cual es casada. Digo yo si +será... El nombre del criminal ninguno de nuestros tertulianos acertó a +decirlo: solo aseguraron que era hombre de pluma y firmaba sus escritos +con nombre supuesto; que figuraba entre los llamados románticos, y qué +sé yo qué. No estoy bien segura de saber lo que significa esto del +romanticismo, que ahora nos viene de <i>extranjis</i>, como han venido +otras cosas que nos traen revueltos; pero entiendo que en ello hay +violencia, acciones arrebatadas y palabras retorcidas. Ya vemos que +es romántico el que se mata porque le deja la novia, o se le casa. El +mundo está perdido, <span class="pagenum" id="Page_11">p. 11</span>y +España acabará de volverse loca si Dios no ataja estas guerras, que +también me van pareciendo a mí algo románticas. Pues bueno: al oír la +noticia, observé que Demetria palidecía, y en seguida me puse a atar +cabitos. Nuestro <i>sujeto</i> es romántico, y sus ideas no van por +lo corriente y natural, como nuestras ideas; nuestro <i>sujeto</i> +debió de parar en Madrid de la carrera que tomó al recibir las +calabazas; nuestro <i>sujeto</i> ha sido plantado por su novia, que +le amó de soltera y le despreció casada; nuestro <i>sujeto</i> usaba +también remoquete, pues nadie me quita de la cabeza que Calpena no +es su verdadero nombre..., y, en fin, corazonada, hija, corazonada. +Veremos si acierto. También, te aseguro que mientras ataba cabitos, +mi sentimiento era muy vivo..., pues el <i>sujeto</i>, romanticismos +aparte, es digno del mayor aprecio. No he podido dormir en toda la +noche pensando en aquella hermosa vida cortada por sí propia en un +arrebato. Si es, porque es, y si no, por quien sea, perdónele Dios, y +ojalá entre el disparo y la muerte tuviera el pobrecito espacio para un +soplo de arrepentimiento... Vuelvo a cerrar esta, que ya vienen a por +ella los que han de llevármela bien segurita. Vive y manda.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch2"> + <p><span class="pagenum" id="Page_12">p. 12</span></p> + <h2 class="nobreak g0">II</h2> + <p class="centra negr">De la señora marquesa de Sariñán<br> a doña María Tirgo.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Cintruénigo, 1.º de marzo.</i></p> +</div> + +<p>Amada Mariquita: Por desgracia nuestra, de cosas muy diferentes de +las que contiene tu carta tengo que hablarte en esta mía, que escribo +en la mayor desolación. Si no ha llegado a vuestra noticia la grande +novedad de acá, sabe que nuestro pobre don Beltrán, arrastrado lejos +de su casa por el desatino de su imaginación, ha tenido el triste fin +que Dios reserva a los cortos de juicio y anchos de ambiciones. El +infeliz anciano que a nadie quería someterse, ha perecido en el primer +tropiezo de sus descarriadas aventuras. Llegó sin novedad a Caspe donde +fue alojado por el amigo don Blas; de allí se traslado a la villa +de Alcañiz, partió después en dirección desconocida, a pie, sin más +compañía que la de uno de los chicos que llevó de aquí, y antes de que +supiéramos el objeto que en tal correría le guiaba, hemos sabido que, +cogido por los carlistas en las inmediaciones de un pueblo que llaman +La Codoñera, fue llevado a Valderrobres, donde recibió bárbara muerte. +Ya puedes figurarte nuestra consternación al tener conocimiento de +esta tragedia, castigo superior <span class="pagenum" id="Page_13">p. +13</span>a los yerros del <i>primer noble de Aragón</i>. Purificado por +su martirio, Dios le habrá acogido en su santo seno. Era don Beltrán +quisquilloso y díscolo, y además el primer manirroto que se ha conocido +desde Moncayo al Pirineo; mas no se le podían echar en cara bajas +acciones. Teníamos nuestras disidencias, eso sí, por ser mi carácter +totalmente distinto del suyo; reñíamos con más acritud que saña por la +cosa más ligera; mas nuestras reyertas no tenían hiel: eran como un +bromear algo vivo, y nada más. Él me llamaba a mí <i>doña Urraca</i>, +zahiriendo con este nombre mis hábitos de arreglo; yo le llamaba a +él <i>don Gastón</i>... Pues me pesa, sí, pésame haberle dado este +mote, que expresa nobleza y vicio de prodigalidad. ¡Pobre señor, pobre +viejo..., y cómo se acordaría de la paz y el regalo de su casa; cómo +nos echaría de menos en el desamparo, en las agonías de aquella muerte +inicua! ¡Que mis lágrimas le hayan suavizado el camino para subir +hasta la bienaventuranza eterna; que Dios haya tenido en cuenta sus +cualidades generosas, su hidalguía y demás prendas de caballero!</p> + +<p>Pasados los primeros instantes de nuestro duelo angustioso, +determinó Rodrigo que las exequias fueran solemnísimas y de nunca vista +suntuosidad, como a tan esclarecido difunto correspondía. Ayudados por +nuestro buen amigo y capellán el párroco le esta villa, que deploraba +no tener a su disposición todo el golpe de clerecía que para el caso +era <span class="pagenum" id="Page_14">p. 14</span>menester, expedimos +propios a Tarazona y Calahorra, solicitando la asistencia de los +excelentes amigos de la casa en aquellas insignes diócesis, y gracias a +esto hemos tenido la satisfacción de ver en nuestra parroquial de San +Juan veintitantos señores canónigos, abades y racioneros, sin contar +con los cantores y músicos que reunimos, agregando a los de aquí los +de la colegial del Santo Sepulcro de Tarazona. Con tal concurso de +señores sacerdotes, ya puedes figurarte la magnificencia de las honras, +y la edificación y devoción con que a ellas asistió todo el pueblo. +Ofició el señor arcediano de Tarazona, don Froilán Calixto, a quien +conoces, asistido del doctor don Juan Crisóstomo de Montestrueque, +canónigo entero de la colegial de Borja, y don Francisco Viruete, +racionero medio de Calahorra. Entre los que concurrieron, citaré los +más granados: el doctor don Pedro de Clavería, abad del Burgo de Alfaro +y canónigo entero patrimonial; el arcediano de Berberiego, don Roque +Tricio; don Miguel de Paternina, vicario y teniente foráneo; don Alonso +de Herce, prior y canónigo medio de la colegial de Albelda; don Ventura +de Armañón, canónigo cuarto de frutos en la colegial de Nájera; el +chantre de Tarazona, don Juan Clúa, el provisor y vicario general, don +Francisco Tris; el prior del Santo Sepulcro de Jerusalén de Tarazona, +y alguno más que se me olvida, de fijo, pues mi cabeza, como puedes +suponer, con el barullo de estos días, no anda tan firme como yo +<span class="pagenum" id="Page_15">p. 15</span>quisiera. Tenemos la +satisfacción de que no se han visto por acá funerales más lucidos; +no los llevara mejores ni con más decoro de personal un infante de +España, y si nuestro pobre <i>don Gastón</i> los viese, él, tan amigo +de la pompa en los actos públicos, habría quedado muy satisfecho. Por +causa de sus achaques no pudo asistir el prelado de Tarazona; pero +nos escribió una dulce y consoladora carta, que nos fue de grandísimo +consuelo, por su ausencia. Nada quiero decirte de la hermosura y alteza +del túmulo, ni de la prodigiosa cantidad de cera que en torno de él +ardía, dándole apariencias de monte de plata y oro refulgente: en +ello puso sus cinco sentidos nuestro buen párroco don Mateo Palomar, +que mandó construir la carpintería del catafalco, y colgó en ella los +paños más ricos, con bordados y flecos, que facilitan las monjas de la +Trinidad de esta villa. En fin, Mariquita mía, que todo se ha hecho +noblemente, como nos correspondía, y Rodrigo y yo estamos muy aliviados +de nuestra tristeza con la satisfacción de haber cumplido este deber, +sin que nos duela el excesivo dispendio ante tan sagradas obligaciones. +Rodrigo, que lleva cuenta minuciosa de todo, me ha dicho que solo la +traída de los cantores de Tarazona y el emolumento de los de aquí monta +mil trescientos veintisiete reales... A este respecto, figúrate lo +demás.</p> + +<p>Bien comprendes que no habré estado ociosa estos días, pues he +tenido que poner mesa para todos los señores dignidades, canónigos +<span class="pagenum" id="Page_16">p. 16</span>y racioneros que han +tenido la dignación de asistir a las honras. La víspera del ceremonial +no pude sentarme en diez horas seguidas, y a mi servidumbre tuve que +agregar tres mujeres de las más amañadas del pueblo. Ello había de +ser de lo más opíparo, conforme al lustre y nombre de la casa, y más +valía pecar por carta de más que por carta de menos. Ayer, al salir +el sol, ya llevaban mis pobres huesos hora y media de trajín, y la +función religiosa no pude gozarla entera, pues antes de que sonaran +los piporrazos finales, tuve que venirme a casa con mi gente a dar +los últimos toques a la mesa, puesta con la friolera de veintiséis +cubiertos. Nada te digo de la mantelería, pues ya sabes que esta es mi +pasión, y que gracias a Dios poseo y conservo piezas que no tienen que +envidiar a las del palacio de un rey. De plata repujada, ostenté lo +que Rodrigo y yo hemos logrado salvar de los derroches del pobrecito +<i>don Gastón</i>, a quien Dios perdone. Conservamos algunas piezas del +riquísimo tesoro de la casa de Urdaneta, y todo lo mío, que no es poco. +Grandes apuros pasé para presentar comida digna de tales personajes, +y me vi y me deseé para reunir diecisiete pavos, adquiriendo todo lo +que en estos contornos había. Pollos tuve bastantes con los de casa, +pues de las echaduras del año pasado guardaba más de cincuenta; liebres +y palomas encargué a Veruela, y de Borja me trajeron las riquísimas +truchas. De bizcochadas y dulcería no me ha faltado lo mejor que hacen +estas <span class="pagenum" id="Page_17">p. 17</span>monjitas y los +confiteros del pueblo. En fin, que creo no hemos quedado mal con estos +reverendos señores, y a mi parecer, no se han ido pesarosos de haber +tributado este homenaje a nuestra casa. Grandes elogios hicieron de +mi mesa y cocina, así como de los ricos vinos blancos y del rancio +de nuestras bodegas. A todos les probó muy bien, menos al licenciado +Viruete, racionero medio de Calahorra, el cual, quizás por algún exceso +en la comida, se sintió por la tarde sofocadísimo, y hubieron de +llevarle a la botica, donde le aplicaron, para destupirle, los remedios +del caso. El señor prior de Albelda, con quien hablamos de ti, me +encargó mucho que te mandase memorias en mi primera carta: allá te van. +Piensa ir a Laguardia antes de quince días: él te dirá si les tratamos +como se merecían.</p> + +<p>Y vamos a lo nuestro, aunque no me extenderé mucho, porque me +llaman mis ocupaciones: el funeral y el convite me han dejado la +casa muy revuelta, y primero que vuelva todo a su sitio han de pasar +algunos días. Lo de las calabazas, por un lado me complace; por otro +me apena. En ese descalabro de nuestro maldecido <i>sujeto</i>, +veo la mano de la Providencia, que ha querido castigar con cruel +desengaño al que a nosotros nos ocasionó turbación tristísima, que +no merecíamos. La desavenencia que nosotros lloramos, págala él con +creces, y con vergüenza y amarguras mayores que las nuestras. Que +se fastidie, que se le lleven los demonios. <span class="pagenum" +id="Page_18">p. 18</span>Pero no participo de la candidez con que +estimas favorables las calabazas. No, Mariquita, no: ese vendrá ahora +contra la <i>perla</i>, haciéndose el inconsolable y buscando que ella +le consuele; y la niña, con toda su bondad y dulzura, se os volverá +romántica, o loca, que viene a ser lo mismo. Créelo: así será. Tú y don +José María sois muy angelicales, y todo lo veis por el lado risueño y +feliz. Enteramente angelical es esa idea tuya de que don Fernando nos +va a dar el <i>rasgo</i> de ausentarse para siempre, extremando su +delicadeza. No, hija, no: basta que sea romántico, para que proceda de +un modo contrario a lo que piensas. Verás como trata de aplicar a su +descalabradura el ungüento prodigioso de Castro-Amézaga, sabedor de que +la niña lo administra bien y lo aumenta cada año.</p> + +<p>Y a propósito de romanticismo, Mariquita mía, ¿estás en Babia? El +que se ha suicidado en Madrid es Larra, un escritor satírico de tanto +talento como mala intención, según dicen, que yo no lo he leído ni +pienso leerlo. Las señoras, a sus quehaceres de casa, y si hay algún +ratito libre, a buscar buenos ejemplos en el <i>Año Cristiano</i>. +Déjame a mí de sátiras que no entiendo, y de literaturas, que siempre +traen algún venenillo entre la hojarasca. Pues sí: ese desdichado +firmaba sus escritos, que no sé si eran en prosa o en verso, con el +apodo de <i>Fígaro</i>, nombre de un barbero que hubo en Sevilla, según +me dice Rodrigo. Se mató por contrariados amores <span class="pagenum" +id="Page_19">p. 19</span>con una casada, ¡qué abominación!... Mira: al +leer esto, que no va con buena gramática, cuida de no confundirte: el +que se pegó el tiro no fue el barbero, sino el satírico. Dios le haya +perdonado... Déjate de atar cabitos, que nada tiene que ver el muerto +de allá con el calabaceado de Vizcaya.</p> + +<p>Está de Dios que yo no acabe esta carta, pues al querer ponerle +fin, se me ocurre decirte otra cosa, y ella es tal, que no la dejo, +no, para otro día. Hoy hemos entrado Rodrigo y yo en el cerrado cuarto +de don Beltrán para hacer inventario de lo que allí guardaba el pobre +viejo y poner mano en sus papeles. ¡Ay, Mariquita, qué cosas hemos +encontrado en la caverna del primer noble de Aragón! Mi primer impulso +fue entregar al Santo Oficio su colección de retratos de mujeres; pero +hay entre ellos algunas miniaturas preciosas, y eso los ha salvado del +auto que merecen. Siempre fue el arte abogado del maleficio. No pude +resistir a la tentación de examinar algunos. La mayor parte representan +hermosuras francesas o españolas afrancesadas del tiempo del imperio, +con aquellos trajes ceñidos, enseñando las carnazas del cuello, de +los hombros y algo más... ¡Hija, qué indecentes! Dice Rodrigo que son +damas; pero yo digo que son otra cosa, porque en mi tiempo y en Aragón +se vestían las señoras con cierto desavío parecido a la desnudez; pero +la que era verdaderamente honesta se tapaba, sin estar por eso menos +a la moda. Examinados los retratos, sacamos <span class="pagenum" +id="Page_20">p. 20</span>de las papeleras paquetes de cartas. Entre +diversos legajos que no contienen nada de interés, hallamos el archivo +de Satanás: cartas de enamoradas, de seducidas, de amigas confianzudas; +de bribonas que se titulaban amigas. ¡Qué horror! Muchos de estos +documentos históricos están en francés. Propuse quemarlo todo; pero +Rodrigo defendió la conservación del archivo con argumentos tan +juiciosos, que logró convencerme. Dice que entre aquellos papeles los +hay de gran interés para los que coleccionan autógrafos, o para los +que allegan datos personales con que escribir la historia. Total: +que en París o Londres, y en Madrid mismo, hay quien paga en buena +moneda las cartas de celebridades, ya sean de <i>monsiures</i>, ya +de madamas notadas por su belleza. ¡Sabe Dios lo que podrá valer el +archivo del pobre <i>don Gastón</i>, que además de lo que te digo, +contiene esquelas y aun largas epístolas de hombres que han dado +mucho que hablar! ¡Figúrate que hay un billetito de convite firmado +<i>Bonaparte</i>! Del Vizconde de Chateaubriand vi algunos pliegos, y +de una que llamaban <i>Madama Recamier</i>, o cosa así, de Talleyrand, +del príncipe de..., ea, no sé escribirlo... En fin, hasta de cardenales +tenía cartas mi suegro; dos de ese Lamartine; tres de un cómico a quien +llamaban Talma, y una de <i>lord Vellinton</i>.</p> + +<p>Por último, la emprendimos con los libros, en grandísimo número, +algunos muy buenos, superiores, de historia y letras profanas, <span +class="pagenum" id="Page_21">p. 21</span>otros endemoniados, novelas, +artes de amor, aventuras galantes, escenas picarescas, broza, hija, +materia infernal que yo habría condenado a la hoguera; pero Rodrigo +no está por quemar nada, pues, según dice, el libro que no es valioso +por su contenido, lo es quizás por el lujo y la rareza de su edición. +Consérvese, pues, todito, y archívese y catalóguese.</p> + +<p>¡Y ahora resulta que quien no deja a sus herederos ni especie +metálica ni bienes raíces, les beneficia con el propio matalotaje de +sus hábitos viciosos! ¡Hija, la Providencia...! Libros devotos de +los mejores poseía también; pero de poco le sirvieron para mejorar +de costumbres, porque nunca los leía ni por el forro. Dios le haya +perdonado. Sin duda le habrá valido su buen corazón, que en verdad lo +tenía excelente, excelentísimo, y debemos creer que sus frivolidades +y falta de celo no serán parte a privarle de la eterna gloria que con +alma y vida le deseo. Que tú y José María me le encomendéis y recéis +por él. De todos los que nos honran con su amistad esperamos el mismo +favor.</p> + +<p>A mis niñas les dirás que sigo enfadada, muy enfadada; pero que no +las quiero mal. Deseo vivir mucho para ver por mis propios ojos la +felicidad que encontrará Demetria fuera de la que nosotras le hemos +propuesto y ha menospreciado. Que me escribas pronto todo lo que +ocurra. Dios te me guarde y prospere como ha menester tu amante amiga, +— <i>Juana Teresa.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch3"> + <p><span class="pagenum" id="Page_22">p. 22</span></p> + <h2 class="nobreak g0">III</h2> + <p class="centra negr">De don José María de Navarridas<br> al + excelentísimo señor marqués de Sariñán.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Laguardia, 16 de marzo.</i></p> +</div> + +<p>Ilustre amigo y dueño mío: ¡Que no fuera este papel ave ligerísima, +que de un vuelo llegase a las nobles manos de usted, y con ella mi +alegría, mi felicitación, mis gritos de júbilo! Pero no, no seré yo +el primero que a Cintruénigo comunique la fausta nueva, pues ya por +diferentes conductos sabrán ustedes que nuestro don Beltrán vive, que +fue mentirosa la noticia de su fusilamiento. Acábese el duelo; huya la +tristeza de la ilustre morada, y las campanas, que días ha sonaron con +fúnebre clamor, repiquen ahora con toque de triunfo y alborozo. ¡Ay, +qué alegría tan grande, mi señor don Rodrigo! ¡Mi señora doña Juana +Teresa, yo estoy loco de contento!... Abrácenme ustedes, abracémonos +todos en espíritu, ya que a tan larga distancia no podemos hacerlo +corpóreamente, y juntemos y confundamos nuestro gozo en una sola +exclamación: «¡Ay, qué felicidad!». Ha deshecho la impostura mi amigo +y ahijado Nicasio Pulpis, de quien acabo de recibir carta en que me +notifica el falso rumor de la muerte de don Beltrán en La Codoñera, +agregando que fue equivocación <span class="pagenum" id="Page_23">p. +23</span>o trastrueque de nombres. Bueno y sano estaba el prócer en +Utiel y muy considerado de Cabrera, que le sentaba todos los días a su +mesa y no hacía nada sin consultarle. Incluyo la carta de Pulpis para +que ustedes gocen en su lectura y lloren sobre ella de alegría, como +he llorado yo. Esta resurrección de nuestro anciano viene a confirmar +la idea que con tanta gracia como tesón solía manifestar, y era que +él tenía hecha la contrata o asiento de un siglo de vida, y que, por +tanto, lleva forrado el cuerpo con una costra de confianza que no +traspasan balas ni epidemias. El cólera le mira con miedo, y la muerte +vuelve la vista cuando a su lado pasa. ¡Viva, pues, don Beltrán, y viva +con su pepita, con los defectillos y púas de su carácter, los cuales no +empecen para que le admiremos y le queramos todos! Bien sé que ustedes +le adoran. ¿Cómo no, si es tan bueno, aunque pródigo? Y mi señor don +Rodrigo, penetrándose bien de la lección que nos dio nuestro divino +maestro en su admirable parábola, dirá: «Traed un ternero cebado, y +matadlo y comamos, porque este mi abuelo era muerto y ha revivido, se +había perdido y ha sido hallado».</p> + +<p>Ya sabrán ustedes que el día 6 le hice mi funeral, todo lo que aquí +puede hacerse, y entre los coadjutores y yo le hemos aplicado como unas +nueve misas. Nada de esto vale. Mejor. Dios quiere que el señor don +Beltrán <i>el Grande</i> nos entierre a todos... Cedo pluma y papel a +mi señora hermana, que me da <span class="pagenum" id="Page_24">p. +24</span>prisa para tomar su vez en la demostración de nuestro júbilo +por el feliz suceso. Vivan todos mil años, repite, besando las manos +de usted, su muy obligado servidor y capellán, — <i>José M. de +Navarridas.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch4"> + <h2 class="nobreak g0">IV</h2> + <p class="centra"><b>De doña María Tirgo a su amiga doña Juana + Teresa.</b> — (Incluida en la anterior).</p> + <p class="dcha mt15"><i>Hoy, lunes 16.</i></p> +</div> + +<p>Ya decía yo, mi amante amiga, que os habíais corrido con harta +precipitación a celebrar el funeral, dando por verdaderas las primeras +noticias que recibisteis. Os movió a ello sin duda vuestra gran piedad +y el deseo de ayudar al buen viejo, con vuestro sufragio, en la +reparación de su alma. No necesito decirte cuánto nos hemos alegrado de +que viva el noble señor, y de que aún tengáis que sufrir alguna de sus +impertinencias, propias de la edad. Mil y mil felicitaciones, amados +Juana y Rodrigo, por la vuelta del pródigo <i>don Gastón</i>. Pero se +me ocurre que si continúa tu suegro en lo que llaman <i>el teatro de +la guerra</i>..., que teatro había de ser para mayor perversión..., no +esté su vida muy segura, pues allí fusilan a cada triquitraque, y a +muerte natural le exponen además sus años cansados y las penalidades, +ajetreos y hambres que ha de sufrir. Manda, <span class="pagenum" +id="Page_25">p. 25</span>pues, que se conserve todo lo que se preparó +para las frustradas honras, catafalco, blandones y demás, y si por +desgracia viniese con veras lo que antes vino con engaño, cumples +disponiendo un ceremonial decoroso y modestito, evitando esa traída de +señores eclesiásticos, buena cosa para una vez, como demostración de la +nobleza y poderío de tu ilustre casa.</p> + +<p>Las niñas me encargan os exprese su alegría por esta felicidad de +la resurrección del caballero. Las pobrecitas lloraron por su falsa +muerte, y ahora no caben en sí de satisfacción: le querían, le quieren; +se encantaban oyéndole cuando aquí estuvo con vosotros, y celebraban +el recreo y finura de su conversación y su especialísimo donaire para +obsequiar a las damas, cualidad en que nadie le iguala debajo del sol. +«¡Viva don Beltrán! —clamaban Demetria y Gracia batiendo palmas—. +Quisiéramos tenerle aquí para darle las dos a un tiempo, cada una por +su lado, un abrazo apretadísimo».</p> + +<p>Y paso a nuestro asunto. Sabrás, mi buena Juanita, que el pájaro, +o llámese sujeto, ha parecido. No es que esté aquí, ¡Jesús! Por acá +no ha venido, ni creo que venga; pero sabemos dónde está. Después +de muchas vueltas de un punto a otro de Vizcaya, buscando en quién +descargar su cólera por el chasco sufrido, ha ido a parar, ¿a dónde +creerás?, a Villarcayo. Allí le tienes hospedado tranquilamente en la +casa de tu cuñada Valvanera. No es mal sitio para reposar de tantas +<span class="pagenum" id="Page_26">p. 26</span>fatigas y digerir +las enormísimas calabazas. Pues de su presencia y descanso en tierra +de Mena tenemos noticia por Sabas, un criado de casa que se llevó de +escudero; y aunque todavía sigue a su servicio, ha venido a ver a su +madre enferma y sacramentada. Una cosa rarísima, querida Juana: Sabas +no ha traído carta del sujeto para las niñas ni para nadie de esta +familia. Cuenta que tan solo le encargó dar a todos las más finas +expresiones. Mi hermano, muy contento de saber que vive y está bueno +don Fernando, ha dado en la tecla de escribirle pidiéndole noticias +de su vida y milagros en de todo este tiempo. Ya he dicho a José +María que persistiendo en nuestra buena memoria el señor de Calpena, +por el servicio que prestó a las niñas sacándolas de Oñate, debemos +abstenernos de entrar ahora con él en relación de cartitas y bobadas, +pues ya cumplimos con lo que nos mandaba nuestro agradecimiento. Que en +esto del daca y toma de cartas, se sabe dónde se empieza y no dónde se +concluye; y hasta podría ser que se nos plantara aquí y no tuviéramos +más remedio que alojarle en casa de las niñas o en la nuestra. No, +no: bien se está san Pedro... en Villarcayo. Te pasmarás si te digo +que tratando ayer en la mesa de este punto grave, de si convenía o +no escribirle, y manifestándonos José María y yo de contrapuestos +pareceres, Demetria apoyó mi opinión. A esta niña no la entiende +nadie.</p> + +<p>Tienes razón: he sido una simple al querer <span class="pagenum" +id="Page_27">p. 27</span>atar el cabo de la muerte del satírico +madrileño con este otro cabo suelto de acá. Creía yo que las mismas +causas podían dar los mismos efectos; pero mirándolo bien, hay menos +semejanza entre los dos de lo que y a mí me parecía. El de Madrid +usaba, en efecto, nombre de un barbero para firmar sus romanticismos +prosaicos. Demetria, que conserva todos los libros de la biblioteca de +su pobre padre, a quien en otra forma mató el romanticismo, ¡Dios le +tenga en su santa gloria!, está muy enterada de todo esto, y dice que +el difunto suicida era un hombre que con su propio pensamiento, como +la cicuta, se amargaba y envenenaba la vida. A este propósito mostró +Demetria un libro ya por ella leído, y que pensaba leer de nuevo, en +que otro romántico de los más gordos pone el ejemplo del enamorado +que se mata por tener la novia casada. Llámase <i>Las cuitas del +joven Uberte</i>, o cosa así, y ello es una historia muy sentimental +y triste, porque el hombre no se conforma con su suerte, y está +siempre buscándole tres pies al gato, hasta que le da la idea negra de +pegarse un tiro, lo cual debo condenar por garrafal tontería, a más +de condenarlo por pecado execrable. ¡Vaya unas abominaciones que se +escriben! Tu suegro debió de conocer al autor de este libro, un tudesco +de nombre muy atravesado, que parece vizcaíno, así como <i>Goiti</i> +o <i>Goitia</i>. Entiendo yo que Demetria ve más emparentado al don +Fernando con el personaje de esta historia, fingida o real, que con +<span class="pagenum" id="Page_28">p. 28</span>el melancólico y +desesperado muerto de Madrid. Ella no dice nada; pero se lo conozco, y +me da mala espina esta afición que ha sacado ahora por la literatura, +prefiriendo la sentimental y de lloriqueos, tristezas y desastres, +pues no solo anda resobando al tal <i>Uberte</i> o <i>Güerter</i>, +sino también a otros libros y novelas de amores contrariados, siendo +más extraña esta afición, cuanto que siempre fue perezosa para toda +frivolidad. Ahora la ves agrandando cada día los ratitos perdidos, +o sea los que consagra a este entretenimiento de los libros, que me +parecen son prohibidos, si bien entiendo que por dañosos que sean no +han de causar malicia en entendimiento tan claro y voluntad tan sana +como la suya. Las de Álava le han traído una historia escrita por ese +que se mató, y que se titula <i>El doncel de no sé qué rey</i>, y +otra de un autor escocés que tú conocerás: yo no acierto a escribir +su nombre. Estaré con cien ojos, a ver en qué paran estas lecturas. A +Dios, que te me guarde muchos años. — <i>María.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch5"> + <p><span class="pagenum" id="Page_29">p. 29</span></p> + <h2 class="nobreak">V</h2> + <p class="centra negr">De Fernando Calpena a don Pedro Hillo, presbítero.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, 28 de febrero.</i></p> +</div> + +<p>Aquí me tienes, ¡oh insigne mentor y capellán mío!, aquí está +tu Fernandito, que determinado ya, por el rigor de sus desdichas, +a no tener voluntad propia, abraza la orden de la obediencia y se +convierte en materia pasiva a quien gobiernan superiores, indiscutibles +voluntades. Quien manda manda. Mi supremo tirano (cuyas manos mil +veces beso) dice: «Que vaya el niño a Villarcayo». Pues ya tienes +al niño camino de la villa menesa. «Que se aloje el chiquitín en +casa de Maltrana, donde será bien recibido y agasajado». Pues aquí +está gustando las delicias de una hospitalidad amorosa. Hoy no tiene +tu discípulo más goce que renunciar a todos los que de su propia +iniciativa pudiera esperar, ni más orgullo que la humildad, ni más +albedrío que el no tenerlo, ni más independencia que la absoluta +sumisión al gusto y ordenanzas de los que quieren y, por lo visto, +deben mandar en él. Cuando un hombre se equivoca en el grado de mis +equivocaciones; cuando las propias iniciativas salen de tal modo +frustradas, justo es que imponga a su torpe voluntad esta penitencia de +la radical anulación.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_30">p. 30</span></p> + +<p>Sí, sí, mi amado sacerdote; esta bribona de mi voluntad ha de +pagarme la que me ha hecho: condenada la tengo a desempeñar por ahora +en mi vida un papel semejante al de los diputados que no dicen más +que sí y no, según las órdenes del gobierno. Y que no me va mal, +gracias a Dios, en el nuevo régimen de mi pasividad o vida boba, pues +en este limbo en donde la autoridad me confina, estoy a qué quieres +boca, tan mimadito y agasajado, que sería yo la misma ingratitud si me +quejara.</p> + +<p>¿Y ahora sales, ¡oh amigo maleante!, con la gaita de que te cuente +los pormenores de mi atroz caída y de la catástrofe de mis ilusiones? +Francamente, me encuentro muy tranquilo en este descanso, y no me hace +maldita la gracia volver sobre sucesos que más son para olvidados que +para referidos. Aún no se ha disipado la turbación que en mi alma +produjeron, ni el despecho rencoroso, ni la vergüenza, que vergüenza +he sentido y siento de tan inaudito desaire. ¿Pero tú qué entiendes +de estas cosas, hombre solitario, apartado por tu ministerio de la +mala compañía de las pasiones? Si en ello insistes, y a todo trance +quieres que yo mismo te pinte mi caricatura, lo haré; mas deja que mi +espíritu se sosiegue, y que mi amor propio se cure sus heridas, ya que +va mejorando de las magulladuras y cardenales. Conténtate en estos +días con lo que desde Valmaseda te escribí, dándote la triste síntesis +del desenlace de mi drama, el cual habrás <span class="pagenum" +id="Page_31">p. 31</span>silbado, porque lo merece, como final sin +lucha, sin solución ni catástrofe, terminado en las tablas por un +monólogo de desesperación, mientras dentro suenan voces y cantorrios de +epitalamio... Ya habrás comprendido que no me pegué el tiro mortal ni +tuve intención de ello... Y a propósito, hombre: cuéntame lo del pobre +Larra. Algo más habrá de lo que se dice por aquí. ¿Fue por la de C...? +Y en el entierro, ¿qué? ¿Fuiste tú? Mándame los versos de ese nuevo +poeta.</p> + +<p>Quedamos en que mi tristísimo y pedestre desenlace se guarda, por +ahora, inédito. Ya me lo he silbado yo. Guarda tus pitos para mejor +ocasión. Y porque no te quejes de mí, satisfaré tu curiosidad, más de +monja que de clérigo, dándote noticias de la hidalga familia en cuyo +seno he rendido mi voluntad, obediente al supremo mandato.</p> + +<p>Al ir hacia Bilbao..., y más me hubiera valido meterme en el mismo +Averno, hice conocimiento con esta noble familia. Llevome a su casa de +Medina de Pomar el papá de la señora, don Beltrán de Urdaneta, cuya +interesantísima figura histórica y social te describí ligeramente +en mi primera carta de Valmaseda. Obsequiado fui entonces por el +señor Maltrana y su esposa, moviéndoles a ello el cariño que me tomó +el primer caballero de Aragón, a quien entré por el ojo derecho; +pero mayores han sido ahora los agasajos, sin que pueda de tales +extremos darme explicación: para encontrar alguna, tengo que recurrir +al misterio que me rodea <span class="pagenum" id="Page_32">p. +32</span>desde que entré en ese Madrid de mis pecados. Me han tomado +por su cuenta las hadas, y pienso que las de Madrid tienen buenos +compinches en las de Villarcayo. Mientras llega la ocasión de confirmar +mi sospecha, <i>soñemos, alma, soñemos</i>.</p> + +<p>Bueno. Sabrás que el señor don Juan Antonio de Maltrana es un buen +caballero, no del cuño histórico de don Beltrán, sino de esta nueva +caballería que se va creando ante nuestros ojos, transacción del +rancio españolismo con las novedades del pensamiento francés. Liberal +templado, adora el justo medio; detesta por igual el absolutismo y +las revoluciones; cree que por componendas se obtendrá la paz de +los espíritus y el bienestar de los pueblos; que debemos buscar +el compadrazgo de la religión y la filosofía, de la libertad y la +autoridad; y para que todo sea bienandanza, la reconciliación del +romanticismo con el clasicismo dará los mejores frutos del arte. Hombre +rico, espera que salgan a la venta los grandes predios que fueron +de monacales para comprarlos. Entrevé el desarrollo de riqueza, la +asociación industrial, las máquinas agrícolas, el papel moneda, y otras +muchas cosas que aguardan el último tiro de la guerra para pasar el +Pirineo. Sus ideas no son luminosas, son propiamente sensatas, producto +de la fácil asimilación, que no es lo mismo que el estudio. Su palabra +es fácil, gramatical, opaca, comedida en las disputas; su elocuencia +propiamente ilustrada, muy propia para <span class="pagenum" +id="Page_33">p. 33</span>unos tiempos en que la política es el arte +de un conversar ameno sobre todas las cuestiones. Desea el hombre ser +diputado, y lo será; y si no se planta en los primeros puestos, tampoco +se quedará en los últimos. Para dártele a conocer físicamente, te diré +que se parece bastante a Salustiano Olózaga, pero con más años: la +misma hermosura de ojos; talla y aire majestuosos, cierta presunción o +contento de sí mismo, don de gentes, cortesía exquisita.</p> + +<p>De su mujer te diré que sin ser muy hermosa que digamos, cautiva +más que si lo fuera, por su gracia, su afabilidad, su señorío, +maravillosamente fundido con la llaneza. Como no la conoces, amado +clérigo, no has visto la encarnación del buen gusto: eso es Valvanera, +el buen gusto convertido en mujer, digo, en señora, pues no hay otra +que mejor merezca tal nombre. Hasta en los actos más insignificantes +se revela su cualidad suprema, el don de la forma. Me encanta verla +dar de comer a sus hijos pequeños; si la oyes reñir a su criado, +quisieras ser tú el reñido; y si por algo te reprende, no tienes más +remedio que darle las gracias. Creerás que es una señora de pueblo, +de esas que a la ranciedad de la nobleza y de las costumbres unen la +tosquedad que da el vivir constante en villas de corto vecindario. Pues +te equivocas: nacida en noble cuna, educada en los mejores colegios +de Francia, Valvanera es verdadera <i>castellana</i> en el sentido +feudal de este término; verás en ella el aire <span class="pagenum" +id="Page_34">p. 34</span>campesino y la singular majestad que dan la +cuna y la educación esmeradísima. Doce años hace que vive aquí. No +echa de menos el bullicio de Madrid ni la elegancia parisiense; adora +la residencia oscura donde ha criado a sus hijos, y comparte con su +marido el gobierno de una inmensa propiedad. Suelen bajar a Burgos +por temporadas, y a Bilbao algún verano. Viven como príncipes; se +sienten superiores a los que gastan su existencia y sus riquezas en las +grandes ciudades, con escaso provecho del espíritu y fugaces placeres. +Esta nobleza campesina se va concluyendo, mi querido Hillo, por la +concentración de las principales familias en las llamadas cortes. +Permanecen desperdigados en las villas algunos hidalgos adheridos al +terruño, tan ordinarios ellos como sus esposas, atacados ya de la +nostalgia de los centros populosos. El día en que se queden solos +en el campo los pobres colonos y cultivadores de la tierra, vendrá +la consunción nacional. Por esto admiro a Valvanera, que notando en +su esposo cierta tendencia centrípeta, trata de retenerle; ella es +centrífuga, un tanto melancólica por la influencia de las soledades +agrestes. Te aseguro que yo también me voy volviendo centrífugo. Por de +pronto me hallo muy bien aquí, y bendigo la mano que me ha confinado en +este dulce presidio.</p> + +<p>Bueno, bueno, mi querido Hillo..., ¿de qué estábamos hablando? +¡Ah!, ya me acuerdo: de que me gusta el sosiego campestre, +esta <span class="pagenum" id="Page_35">p. 35</span>vida de +<i lang="fr">château</i>, esta aristocracia labradora, <i>a la +extranjera</i>, porque, pásmate, el vivir un noble en sus propiedades +rurales ha venido a ser rareza exótica y hurañía extravagante... +Paréceme que al llegar aquí dirás que me estoy poniendo enfadoso con +esta novísima <i>postura</i>, que creerás afectada, como entusiasmo +caprichoso semejante al <i>furor</i> de las modas. Piensas que +distraigo mi hastío aficionándome a lo que en elegancias se llama +<i>la última</i>. No, hijo, no: es viejo en mí el gusto de la nobleza +campesina, una de las hermosuras que vamos perdiendo, para convertirnos +todos en desabridos señoretes de la corte. Pero no sigo, no. Te veo +haciendo guiños, deseoso de que te hable de cosas más gratas, y a ello +voy, clérigo; aguarda un momento. Conociendo tus aficiones, te pongo +delante a las dos niñas de Maltrana, Nicolasa y Pepita, tiernas y +lánguidas como a ti te gustan; desaplicadas, para que sus encantos sean +mayores; rebeldes a la educación clásica; la una de dieciséis años, de +catorce la otra; inflamadas ambas en el santo horror de la gramática +y de la aritmética; delirantes por el baile, por las comedias, que +apenas han visto; por la sociedad, que desconocen, pues sus iguales +no existen por acá; inocentes aún y cerradas a toda malicia, ¡Dios +así las conserve!; obedientes a sus padres y de correctísima crianza +moral; bonitas, algo traviesas y juguetonas, y no las llamo ángeles +porque desconfío de los ángeles terrestres, y cuando veo <span +class="pagenum" id="Page_36">p. 36</span>alguna niña con alas, digo +como el loco: «Guarda, que es podenco».</p> + +<p>Han hecho los Maltranas cuanto en lo humano cabe para dar a sus +niñas, en la estrechez de esta vida rústica, la educación que a su +clase corresponde. Un aya francesa las acompaña constantemente y les +enseña idiomas y el código de las etiquetas sociales; un preceptor +les llena la cabeza de principios científicos y de conocimientos +históricos; un maestro de música traído de Zaragoza, y otro de baile +que de Bilbao viene por temporadas, las instruyen en las artes +llamadas de adorno; y con esto y el cuidado de su buena madre, serán +dos mujercitas bien dispuestas para la vida en altas esferas. ¿Cuál +será su suerte? Presumo que no ha de ser buena, y me contrista verlas +tan gozosas de la vida presente, desconociendo la verdad de la humana +desdicha. Las casarán con mayorazgos de campo, con militaritos +bien apadrinados que lleguen pronto a generales, quizás con algún +<i>título</i> de Madrid, y en cualquiera de estas posiciones serán +desgraciadas, contribuyendo a ello su educación misma, que les abre los +ojos a toda la miseria y podredumbre del cuerpo social. ¡Venturosos los +ignorantes, los que se mantienen del fruto que arrancan de la tierra o +que extraen del mar! Sí, sí: estoy pesimista, mejor dicho, lo soy, y +todo lo veo negro, no porque finjan caprichosamente la negrura mis ojos +turbados, sino porque lo es. Sí, querido capellán, todo es del color +de tu <span class="pagenum" id="Page_37">p. 37</span>sotana, y lo +poquito que colorea y fulgura imita el viso de ala de mosca que tienes +en ella.</p> + +<p>Mayor tristeza me dan las niñas de Maltrana cuando considero lo +endeble de su salud. Azarosa es la vida de sus padres, que si las +oyen toser se echan a temblar, y a cada instante les mandan sacar la +lengua. Probablemente morirán en el paso peligroso de los dieciocho a +los veinte años. Sí, hombre, se mueren: no lo dudes, ni alardees de una +confianza basada en ñoñerías religiosas. Y si quieres que te diga una +barbaridad, te la digo. Si se van, como creo, se libran del sufrimiento +humano, y eso van ganando. Habrán vivido tan solo en la época feliz, +o que lo sería sin el martirio de las lecciones y del odiado estudio, +que no ha de servirles para nada. Figúrate el jugo que sacarán en la +otra vida de sus conocimientos gramaticales de acá. ¡Tanto mortificarse +por conjugar, por construir las oraciones, por escribir correctamente +la <i>ge</i> y la <i>jota</i>! ¿Pues y las nociones geográficas? +¡Que les importará de nuestras pobres penínsulas, de nuestros ríos y +continentes, de si Prusia linda con la Polonia o con las Batuecas! No, +no creo que nuestras sabidurías permanezcan allá, pues la muerte no +sería, como dicen, dulce amiga, si al caer en sus brazos no saliera +de nuestros cerebros todo este serrín que nos metéis a la fuerza los +profesores, amenazándonos con el infierno de la ignorancia, el cual +tengo yo por un bonito y cómodo infierno.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_38">p. 38</span></p> + +<p>Vuelvo a mi asunto para decirte que mi temor de la desgracia de +estas niñas no es infundado. El hijo mayor de Maltrana murió tísico en +Madrid hace tres años, contando diecisiete, y aquí tienes explicado +el aborrecimiento de Valvanera a esa Villa y Corte. Los otros hijos +son tres, varones y pequeñuelos, el mayor de diez años, el chiquitín +de cinco. Su raquitismo, malamente combatido con la vida del campo, +con los continuos paseos, el estudio y cuidado que en alimentarles +se emplea, es el tormento de sus padres. Son inteligentes, muy +desarrollados de cerebro, zanquilargos, flacuchos, y tan propensos a +los enfriamientos, que es gran felicidad que no estén constipados. +Siento una pena indecible ante estas tres criaturas: en sus rostros, +como en el de sus hermanitas, veo la fúnebre sentencia que les condena +a seguir los pasos precoces del primogénito hacia un mundo que llamamos +mejor antes de conocerlo. Yo tengo mis dudas; solo afirmo que peor +que este no puede ser... Pues para mí no hay mayor confusión que esta +descendencia menguada y enfermiza, siendo Maltrana un hombrachón +vigoroso, que se precia de no haber padecido en su vida ni un dolor +de cabeza, y Valvanera una mujer saludable y fuerte, aunque algo +seca de carnes. Será una manifestación aislada, como otras mil que +vemos, del cansancio y pesimismo de la raza española que, indómita en +su decadencia, dice: «Antes que me conquiste el extranjero, quiero +morirme. Me <span class="pagenum" id="Page_39">p. 39</span>acabaré, +en parte por consunción, en parte suicidándome con la espada siniestra +de las guerras civiles». Si tuviéramos buenas estadísticas, se vería +que ahora muere más juventud que antes. ¿Y qué me dices de la facilidad +con que los chicos y chicas que han sufrido algún desengaño siguen +las huellas del joven Werther? ¿Pues y la guerra civil, esta sangría +continua, esta prisa que se dan unos y otros a fusilar rehenes y +prisioneros, como si cobraran de la tierra o del negro abismo un tanto +por cadáver? ¿No es esto, en la vida española, una instintiva querencia +del aniquilamiento? No te rías... Yo aplico mi oreja a la raza, y +la oigo decir: «Puesto que ya no sirvo para nada, quiero darme a la +tierra». Si no piensas como yo, no me importa, ignaro capellán.</p> + +<p>Pues sabrás que las niñas de Maltrana, a quienes sus padres no +niegan ningún esparcimiento de buen gusto, han dado ahora en la flor +de representar en casa una comedia o drama, distribuyéndonos los +papeles entre todos, según las aptitudes escénicas de cada uno. Se me +ha encargado de dirigir la construcción del teatro en la más grande +pieza de la casa, y asistido de un carpintero y pintor de brocha gorda, +daré hoy comienzo a mi tarea de armar bastidores y el tablado, y la +batería de luces, y todo lo demás que constituye una perfecta escena. +La obra elegida por las niñas es <i>El Trovador</i>, ¡ay de mí! Están +locas con ese drama. Lo han leído no sé cuántas veces, y se lo saben de +memoria. <span class="pagenum" id="Page_40">p. 40</span>De Nicolasa, +me ha dicho su madre que se despierta a media noche declamando con +sonora entonación los famosos versos del ensueño. Lo terrible es que +se empeñan en que yo he de hacer el <i>Manrique</i>, creyendo que en +este papel dejaré tamañito a Carlos Latorre. No sé cómo salir del +paso. Trato de quitarles de la cabeza la idea de estrenarnos con obra +tan difícil; no me llega la camisa al cuerpo pensando que tengo yo +que salir vestido de trovadorcito, con mi laúd y todo, y soltar la +andanada:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">En una noche plácida y tranquila</div> + <div class="verse indent0">que recuerdo, Leonor: nunca se aparta</div> + <div class="verse indent0">de aquí, del corazón: la luna hería</div> + <div class="verse indent0">con moribunda luz tu frente hermosa,</div> + <div class="verse indent0">y de la noche el aura silenciosa</div> + <div class="verse indent0">nuestros suspiros tiernos confundía.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p>No, no me llama Dios por ese camino; lo haré muy mal. Ya les he +dicho que debemos elegir <i>El sí de las niñas</i>, y Maltrana y +Valvanera me apoyan en este juicioso consejo. Pero las chiquillas no +conocen la obra, y por más que les explico el argumento, no se dan a +partido. No sienten la sencillez ni la prosa en el teatro, que para +ellas, o es verso patético o no es tal teatro. Desgraciadamente no +he podido encontrar ningún ejemplar de la comedia, aunque para ello +hemos revuelto todo Villarcayo. Se pidió a Bilbao, y contestaron que +ningún despacho de libros lo tiene. Espero que nos lo facilitará un +amigo de Medina de Pomar, moratinista furibundo. Si lo encuentro, haré +los imposibles por convencer <span class="pagenum" id="Page_41">p. +41</span>a las niñas, enseñando a la más pequeña el papel de +<i>Paquita</i>, y a la mayor el de <i>doña Irene</i>. Yo seré el <i>don +Diego</i>; es mi papel... Pues te aseguro que lo haré con gusto, y aun +que lo haré bien. Hay dentro de mí mucho que ha envejecido. Me siento +<i>don Diego</i>... Pero en este instante, ¡oh mi dulce Mentor!, lo +que prevalece en mí, ahogando todo sentimiento y toda idea, es un +sueño intensísimo. Obediente a la naturaleza, pongo fin a esta carta +deseándote lo que no tiene tu triste — <i>Telémaco.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch6"> + <h2 class="nobreak g0">VI</h2> + <p class="centra negr">Del mismo al mismo.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Sin fecha.</i></p> +</div> + +<p>Hoy, cuando más contentos estábamos armando bastidores, y vigilando +las copias de <i>El sí de las niñas</i>, que al fin he impuesto a mis +discípulas del arte escénico, llamaron con recio golpe al portalón +de esta casa palacio. Era un huésped fúnebre, la nueva tristísima +de la muerte de don Beltrán de Urdaneta en el Maestrazgo. ¡Y qué +desastroso fin el del noble y simpático viejo! No te quiero decir +la que se armó aquí. Valvanera cayó con un síncope, y las niñas, +afectadas de súbita pena y de cierto terror, sufrieron desmayos de +menor cuantía, que afortunadamente fueron de corta duración. Todo lo +tienes <span class="pagenum" id="Page_42">p. 42</span>ya revuelto en +la casa, suspendidos los trabajos de arquitectura teatral y de estudio +de papeles, la vida de todos amargada y descompuesta, los pequeños +recaídos en sus enfermedades, un trasiego continuo de medicinas de la +botica a la casa, alteradas las horas de comida y cena, y sobre esto el +chaparrón de visitas de pésame. Maltrana y yo hemos tenido que vernos +enfrente de innumerables caras compungidas, de levitones negros y de +manos que se llevaban el pañuelo a los ojos. Me ha causado inmensa pena +el fin desgraciado del gran prócer y libertino, que no se decidía, no, +a una jubilación honrosa. Ha sido preciso que le fusilen para hacerle +soltar el papel de caballero pródigo, de viejo galán incorregible. Le +quería yo de veras, y él a mí mucho más de lo que merezco. Me tomó un +afecto semejante al tuyo; fue también mi Mentor, y me dio consejos +sapientísimos que no seguí. ¡Pobre don Beltrán! Gozó setenta y ocho +años de vida. Lástima que no haya dejado Memorias escritas, que serían +el más ameno libro del mundo: infinitos ejemplos que no te digo sean +ejemplares, pero sí divertidísimos, rebosantes de humanidad, de +gracia, de aroma de flores, de incienso citereo... no sigo, por no +enfadarte...</p> + +<p>Hoy estoy de malas. La murria, que había conseguido disipar +dejándome querer de esta noble familia, ha vuelto a meterse en mí, +negra, sofocante. La noble familia, más atenta a su dolor que al mío, +me deja solo, <span class="pagenum" id="Page_43">p. 43</span>y caigo +otra vez en la cavilación tétrica que me caldea los sesos. ¿Querrás +creer, mi buen amigo, que a la hora presente no he podido dilucidar +el punto más oscuro de aquel desenlace funestísimo? Todavía ignoro si +la traición fue consumada por la propia voluntad de la persona en quien +creía yo como en Dios, o si debo ver en ello una tenebrosa conjura +doméstica seguida de catástrofe, en la cual hay dos víctimas: ella y +yo. No es la primera vez que ocurren estas coacciones monstruosas, +confabulándose diversas personas para someter el albedrío de un +ser débil, sin escatimar ningún medio: la mentira, el terror, las +promesas falaces... Esta idea me hace llevadera mi desdicha. Pensando +constantemente en ello, reconstruyo con segura lógica el plan y +conducta de los Arratias: les veo desarrollando su odiosa maquinación +con astucia mercantil, tan parecida a la diplomática. Maestros en el +engaño, ávidos de absorber el patrimonio de Aura para restaurar su +decaído crédito comercial, basan su horrible intriga en la impostura +de mi muerte, que ellos propalan y atestiguan no sé por qué procederes +indignos. Conseguido el objeto capital de mandarme al otro mundo, +prosiguen en este su designio, ejerciendo sobre la desgraciada niña +una sugestión infame. Imagino mil modos y estilos de engañarla, a +cuál más extravagante y malicioso. No te los refiero, porque te +horripilaría la fecundidad de mi entendimiento para estas hipótesis de +la humana perfidia. Prefieres, <span class="pagenum" id="Page_44">p. +44</span>sin duda, que me atenga a los hechos, a lo que me ha pasado, +a lo que he visto, a lo que me han dicho, y así lo haré, aprovechando +este anhelo de confidencia que ahora siento en mí. Desde aquel tremendo +día me ha repugnado hablar de mi caída sin dignidad, de mi tragedia +sorda, desairada, enteramente circunscrita a la escena del alma, sin +ruido, sin armas, sin gloria. Ni el placer muscular de la lucha, ni el +goce amarguísimo de manifestar con violencia la ira, ni el desahogo de +la venganza; nada, mi querido Hillo. Ha sido una originalidad artística +que jamás pude soñar: la terminación de un drama por el vacío, +introduciendo la humana pasión en la máquina neumática y asfixiándola +inicua y estúpidamente.</p> + +<p>¡Mi entrada en Bilbao, mi aparición en la casa fatal! ¿Quieres +saberla? En Portugalete, un anónimo me anticipó la verdad terrible. +Alguien debió de prevenir a los Arratias de mi llegada, porque +huyeron, y cuando llamé a la casa no había en ella más que una +criada anciana que me saludó por mi nombre antes de que yo se lo +dijera. A mis preguntas respondió empujándome suavemente hacia la +puerta de la tienda: «Los señores se han ido... Casaron ayer... Si +quiere saber más, avístese con don Apolinar». Y me dio las señas. +Salí furioso del local oscuro, lleno de clavazón y rollos de cabos, +apestando a brea, y en medio del delirio con que aclamaba el pueblo +mártir a su libertador, emprendí mi <i lang="la">Via crucis</i> por +calles jamás por mí pisadas, <span class="pagenum" id="Page_45">p. +45</span>buscando al clérigo que debía darme la clave de aquel nuevo +misterio de mi existencia. No podría lanzarme en peor ocasión a +la cacería de un sujeto desconocido, en un pueblo que yo veía por +primera vez, entre aquel remolino de entusiasmo, forcejeando con el +oleaje de un vecindario loco que invadía las calles. Las canciones +patrióticas retumbaban en mi cerebro como un eco de las tempestades +de la noche de Luchana. Gracias a Pedro Pascual Uhagón, cuyo auxilio +solicité y obtuve, di con el dichoso don Apolinar a la caída de la +tarde, en su propia casa, cuando volvía de la calle, ronco de perorar +en los <i>cuarteles</i> y en los grupos callejeros. Demostrándome, +sin faltar a la cortesía, que mi visita le era enojosa, me notificó, +como autoridad eclesiástica, que el día anterior, previa manifestación +de la libérrima voluntad de la niña de Negretti, y comprobada por +diferentes testimonios la noticia de mi fallecimiento, había casado a +la expresada señorita con Zoilo Arratia. Los cónyuges se habían ido, +después de la boda, a un pueblo de la costa, donde se embarcarían +para Francia. «¡Pero ya estoy vivo!», exclamé sin poder refrenar mi +enojo, perdido todo respeto y olvidada toda urbanidad. A esto repuso el +clérigo que él se lavaba las manos, que habiéndole pedido casamiento, +lo había dado con sumo gusto, como amigo cariñoso de ambas familias, +Arratia y Negretti. Uhagón no vio mejor manera de calmarme que abreviar +la visita, y sacándome de allí, díjome, <span class="pagenum" +id="Page_46">p. 46</span>al bajar la escalera, que Ildefonso Negretti, +paralítico, desquiciado de la voluntad y el entendimiento, era hombre +al agua. Con esta noticia empecé a recibir luz, confirmándome en la +existencia del complot doméstico. Aquella misma noche supe que la +muñidora del precipitado casorio había sido la esposa de Negretti, +marimacho arriscado y astuto que lleva el nombre de Prudencia.</p> + +<p>No me satisfacían estas claridades, harto tenues, que arrojando +iba el trato de diferentes personas sobre el oscurísimo problema, y +al siguiente día, después de una noche de horrible insomnio y tensión +de nervios, volví al maldecido almacén de Arratia, donde encontré +a un joven llamado Martín, que me saludó tímidamente, y con voz +temblorosa repitió que él también se lavaba las manos, que allá lo +habían compuesto los mayores de la familia, y que los recién casados, +con el padre de Zoilo y los tíos Ildefonso y Prudencia, no se hallaban +en Bilbao. Repitió sus cortesanías, dictadas por el azoramiento y +turbación que embargaban su ánimo, y me despidió entre paquetes de +clavos y hediondas breas, incitándome a tener paciencia, a lavarme +también las manos, como se las había lavado él..., y ofreciéndome su +inutilidad para cuanto en Bilbao se me ocurriese. Secamente le di las +gracias, y salí de la horrenda casa, tan semejante por su ahogada +estrechez a la bodega de un buque, que me faltó poco para sentir los +efectos <span class="pagenum" id="Page_47">p. 47</span>del mareo. +Puse el pie en tierra, o sea en la calle, arrancándome del corazón +con vigoroso esfuerzo la raíz doliente. ¡Ay, cuánto dolía! Uhagón, +que en aquel trance me demostró leal amistad, aconsejome que diese +por terminado aquel asunto, y lo enterrara antes que sobreviniese la +descomposición, echándole encima la mayor capa posible de olvido. +Esto no era fácil; mas lo intenté, y empecé a arrojar sobre mi fosa +puñados de tierra. El cadáver no se cubría, y pasados dos días de +estos esfuerzos por taparlo, asomaba todo entero y aun parecía que +resucitaba. Decíame constantemente Uhagón, deseoso de mi alivio, que +no pensase en más averiguaciones, y abandonara mi loco propósito de +perseguir a los recién casados para obtener una explicación de su +traidora y desleal conducta. Hízome ver la fuerza que al complot de +los Negrettis debió dar mi prolongada ausencia, la falta sistemática +de noticias de mi persona. De la indudable virtud de estos argumentos, +obtuve más y más tierra con que llenar el fúnebre hoyo. Al propio +tiempo, no dejaba de comprender que mi situación iba entrando en +el periodo de ridiculez; que la monotonía de mi desesperación +lúgubre comenzaba a ser enfadosa en los círculos que yo frecuentaba. +Disimulé por el pronto. El carácter de Werther sin suicidio no me +convenía en modo alguno, ni era papel airoso para ningún cristiano. +Nunca he gustado de los llorones: yo lo fui tan poco tiempo, que no +llegué a <span class="pagenum" id="Page_48">p. 48</span>excitar la +conmiseración burlesca de mis amigos. Pero mi terquedad, debajo de los +disimulos y de las composturas de mi rostro, continuaba induciéndome a +la investigación solapada, al descubrimiento de la trama traidora, a la +querencia de más viva luz. Decidí seguir a Espartero en las operaciones +que emprendió en el interior de Vizcaya, pues me daba el corazón que +podría encontrar algún rastro de mi res secuestrada o perdida; pero +entre Uhagón y Fernando Cotoner me quitaron de la cabeza este audaz +pensamiento, cuya realización me habría ocasionado quizás nuevos +reveses y mayores desdichas. Pasé a Valmaseda, donde me puse al habla +contigo y con el mundo. Venía yo de otro planeta. Tu primera carta, mi +buen clérigo, fue para mí nueva revelación de mi destino, gran consuelo +de mis penas. Volví a Bilbao solicitado de amistades generosas. No +parecí por la tienda de efectos navales ni por sus cercanías. Sentíame +bastante aliviado: el hoyo había disminuido, y el cadáver apenas se +veía ya de tanta tierra como sobre él eché.</p> + +<p>Recibida en aquellos días la orden dictatorial inexcusable de +venir aquí, me apresuré a cumplirla, observando que toda presión de +otra voluntad sobre la mía desmayada y caduca me hace gran provecho. +«Bendito sea el despotismo —dije entonces—. Soy como un pueblo +desgarrado por las revoluciones, hecho trizas por el jacobinismo y la +anarquía, y que antes de perecer se entrega <span class="pagenum" +id="Page_49">p. 49</span>al dulce dominio de sus reyes históricos». +La dictadura me ha traído la paz, y aunque me entristece el pisar mis +iniciativas, caídas de mí como coronas marchitas y deshojadas, me +consuelo con la conservación de mi existencia dentro de una plácida +esclavitud. Confinado en este castillo de Villarcayo, donde me +guardan los más bondadosos carceleros que es posible imaginar, se han +recrudecido los dolores de mi caída, vuelven las dudas a inquietarme, +y a encenderme el magín las cavilaciones acerca de las causas, todavía +oscuras, de la traición no perdonada. Es que, mientras la acción del +tiempo no labra las gruesas capas de olvido, el silencio y la paz +favorecen el reverdecimiento de las penas, cuando estas no son muy +próximas ni están aún muy distantes. Hay un periodo medio entre lo +reciente y lo remoto, que es el más abonado para las recaídas. Yo +he recaído a intervalos, sin saber por qué. Los motivos de gozo, la +tranquilidad misma, son a veces causa misteriosa de reincidencia. Una +palabra insignificante despierta los dormidos dolores; una escena, un +paso cualquiera, sin congruencia con nuestra cuita, hácenla revivir, +como otro pasaje o sucedido la adormece. Explícame esto. La tristeza +que reina en esta casa por la desastrada muerte de don Beltrán, a +quien no puedo apartar de mi pensamiento, ha sido parte a que mi hoyo +se vacíe de la tierra que había logrado echarle... No sigo; no quiero +entristecerte.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_50">p. 50</span></p> + +<p>Allá te van, pues, los pormenores que me pedías. No te quejarás +ahora: bien explícito he sido, y bastante carne y hueso, despojo de mi +disección lastimosa, te mando en estos renglones. Entierra toda esa +miseria. Que solo la vea quien verla debe y apropiarse los dolores que +llevan esos pedazos de mí mismo. Vive y triunfa. Otro día espera ser +menos tétrico tu infeliz amigo — <i>Fernando.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch7"> + <h2 class="nobreak g0">VII</h2> + <p class="centra negr">Del mismo al mismo.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Marzo.</i></p> +</div> + +<p>Desocupado sacerdote: Sabrás que anoche se me apareció Larra, +quiero decir que soñé con él o que se me apareció en sueños, que es lo +mismo. Era el Larra que conocí y traté hace año y medio, antes de su +viaje a París. Vino a mí en un bosquecito próximo a esta casa, en el +cual suelo pasar algunos ratos divagando, y se mantuvo a distancia de +cuatro o cinco pasos, mirándome con la fijeza que a sus amargas bromas +precedía comúnmente. No le veía yo más que medio cuerpo, de la cintura +para arriba; en su cara no había más alteración que el crecimiento de +la barba. Ignoro si al morir era más barbudo que cuando le conocí. Su +boca entreabierta dejaba ver los dientes ennegrecidos, y lo blanco de +sus ojos amarilleaba más de <span class="pagenum" id="Page_51">p. +51</span>lo habitual; tenía los lagrimales muy rojos, con irritación +que le hacía pestañear de continuo. Aunque nunca nos habíamos tuteado, +yo le dije: «Hola, Mariano, dichosos los ojos que te ven». Y él a +mí: «Fernando, no sé qué me pasa; no me encuentro sin oír hablar mal +de mí... Verdad que ya no oigo palabra buena ni mala, porque me he +quedado enteramente sordo. Háblame por señas. Y tú, ¿por qué lloras? +¿Por mí acaso?». Respondile que yo no lloraba por él ni por nadie, +y la visión entonces, dando un gran suspiro, me dijo que había yo +hecho mal en matarme tan joven. «Paréceme —le contesté— que aún vivo; +pero no estoy seguro de ello. Tú también vives; vienes a desmentir la +noticia de tu suicidio...». Pasó un rato, en que tanto él como yo nos +desvanecimos, nos apagamos, y luego volvimos a vernos en el comedor de +la casa, junto a la chimenea, más cerca uno de otro; pero ni él ni yo +teníamos piernas, por lo que no puedo asegurar si estábamos en pie o +sentados. «Debemos matarlas a ellas —díjome Larra con triste sonrisa—, +y a nosotros no. ¿Qué culpa tenemos nosotros de sus traiciones?... +No pensemos en eso, que aquí no hemos venido más que a leer nuestras +obras. Lo que a mí me trastorna es que se me han olvidado casi todas +las mías, harto famosas, y solo recuerdo <i>El día de difuntos</i> y +<i>Nadie pase sin hablar al portero</i>. Por más esfuerzos que hace +mi memoria, no consigo apoderarme de los otros títulos. ¿Verdad que +era yo un gran escritor?». «Has <span class="pagenum" id="Page_52">p. +52</span>sido único, Mariano —le dije—. ¿Y no te acuerdas del +<i>Castellano viejo</i>, ni de la <i>Junta de Castello Branco</i>? +¿Has olvidado las críticas de <i>Antony</i>, del <i>Trovador</i>, de +<i>Catalina Howard</i>... ?». «Sí, sí: tienes razón; todo eso fue +mío... Pero si los títulos van viniendo a mi memoria, no recuerdo nada +de lo que escribí debajo de ellos. La pólvora mata la memoria... ¿no +crees tú? ¿Qué medicina hay para esto?». Al decirlo tocó mi mano, y el +frío intensísimo de la suya, que más que mano de hombre era un témpano +de hielo, me comunicó un temblor convulsivo, agónico.</p> + +<p>Ya puedes comprender que desperté con aquel frío glacial. Así +terminó la <i>idolopeya</i>, que fue seguida de un desvelo enojoso, +porque habiéndoseme caído, con las vueltas que di, la colcha que +me abrigaba, tuve que salir del lecho para buscarla a tientas y +ponerla en su sitio, y creyéndome, aun despierto, en presencia del +tan infeliz como glorioso escritor, continué angustiado, febril y +tembloroso toda la noche... A cada instante temía ser sorprendido por +la <i>idolopeya</i> de mi de grande y simpático amigo don Beltrán; pero +no vino el buen señor, a quien sin duda ha dado Dios por premio de su +trabajosa vida un hondo, inalterable descanso.</p> + +<p class="mt1"><i>Lunes.</i> — Hice propósito esta mañana de romper +lo que ayer te escribí de mis sabrosas pláticas nocturnas con las +ánimas del purgatorio; mas luego he pensado que no merecen estas +aberraciones de nuestra mente, <span class="pagenum" id="Page_53">p. +53</span>mientras dormimos, absoluto menosprecio, por disparatadas o +ridículas que al despertar nos parezcan . Ejemplos mil hallaremos del +misterioso sentido con que suelen estos delirios anunciarnos sucesos +felices o desgraciados de la vida real, y vas a verlo, mi buen Mentor, +en lo que hoy te escribo. Pon mucha atención en esto, y no te rías. +La <i>idolopeya</i> del satírico sin ventura fue como un vaticinio +simbólico de otra visita que hoy tuve, no de fingida, sino de real +persona; no de espectro hablador, sino de individuo callado. En el +mismo bosquete donde me paseo meditabundo, se me apareció, serían las +tres de la tarde, un personaje llamado <i>Churi</i>, a quien no vacilo +en colocar entre las figuras poemáticas de segundo orden, comúnmente +enviadas por las deidades que rigen los destinos de los héroes para +comunicarles revelaciones o mensajes. Veo tu asombro, motivado por el +desconocimiento de tal figura, y satisfago tu curiosidad diciéndote que +<i>Churi</i> es un sordo que habla. Aquí tienes la primera relación +entre el sueño y la realidad, pues recordarás que Larra me dijo: «heme +quedado enteramente sordo». <i>Churi</i>, primo carnal del ladrón de mi +ventura, fue quien me anunció, camino de Bilbao, con signos expresivos +y enigmáticas escrituras, la traición que se me preparaba. En aquellos +días, y no hace mucho, cuando se me apareció en Valmaseda saliendo de +entre las matas de un monte, cuyo pie baña el poético Cadagua, vi en él +una figura mitológica, de las <span class="pagenum" id="Page_54">p. +54</span>que llamáis <i lang="la">ex machina</i>, emisarios del enojo +o de la protección de algún dios que no quiere dar la cara. Tiene +algo de Fauno o de Silvano, por la ligereza con que corre, o de las +personificaciones de los vientos portadores de divinos mensajes, y se +llamaban Cecias, Bóreas, Euronoto y que sé yo qué. Pues verás: otra +relación de <i>Churi</i> con la <i>idolopeya</i> es que cuando puso +su mano en la mía con ademán cariñoso, sentí un frío glacial que me +corrió por todo el espinazo. No quiero entrar en explicaciones de este +mi sordo <i lang="la">ex machina</i>, y voy a la sustancia del coloquio +de hoy. En Valmaseda me había contado su fuga de la casa paterna +sin explicarme las razones de ella, añadiendo que no volvería más a +Bilbao. Hoy me ha dicho que por servirme y ayudarme al castigo de los +traidores irá nuevamente al seno de su familia. Mi primera impresión +ha sido de repugnancia y miedo; luego me he dejado tentar de aquel +diablete o correveidile fabuloso, y nos hemos metido en un coloquio de +extremada dificultad, pues su sordera es desesperante, y tienes que +valerte de signos y modulaciones labiales muy acentuadas para hacerte +comprender. Se expresa en un lenguaje híbrido, rudo, atropellando los +términos castellanos con los vascuences. Al decirme «no te mates», su +fisonomía, su mirada, su boca, eran las mismas de Larra al pronunciar +en correcto castellano la misma frase. Poco a poco fueron interesándome +sus revelaciones. Lo culminante de ellas es que <span class="pagenum" +id="Page_55">p. 55</span>mi traidora no lo fue realmente por dictado +de su libre voluntad, sino por el maleficio con que la trastornó ese +pillo de Zoilo, bigardón dotado de una formidable terquedad vizcaína, +y con esa fuerza de terquedad, que es como el poder que gozan los +magnetizadores y taumaturgos, reduce a esclavitud a cuantas personas +caen bajo su dominio. Añadió que si yo quiero, puedo fácilmente romper +ese poder de encantamento con que el primo tiene aprisionada en sus +redes maléficas la voluntad de Aura, y volverla a su ser propio. No +pude sustraerme al efecto que hicieron en mi espíritu las ideas con +rudeza y profunda convicción expresadas por el maldito sordo, y como +yo, mostrándome conforme y dispuesto a todo, preguntara qué medios +emplear debíamos para quebrantar el encanto, díjome que empezáramos +escribiendo yo a la Negretti una carta, que él se encargaría de poner +en sus manos sin que Zoilo ni la tía Prudencia se enteraran de ello. +¡Tentación irresistible! Díjele que lo pensaría, y que volviese. No +te pido tu parecer, porque desde luego lo tengo por contrario a la +reincidencia que me propone este endiablado sátiro, que tal me parece, +o geniecillo maléfico de los bosques. Déjame a mí que lo resuelva. +Estoy loco. Las brasas que quedaban entre las cenizas se han avivado, y +ya son llamas otra vez. Quiero apagar y no puedo...</p> + +<p class="mt1"><i>Martes.</i>— He dicho a <i>Churi</i> que no vuelva. +Es posible que no quiera obedecerme...</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_56">p. 56</span></p> + +<p>Apenas me puse a escribir esta, sentí gran ruido y movimiento +en toda la casa, voces de alegría. «Fernando, Fernando —gritaba +Valvanera—, hijo mío, ven, ven...». ¿Qué había de ser, mi querido +Hillo, sino la estupenda, felicísima nueva de que don Beltrán de +Urdaneta, el gran aragonés, ha resucitado? Falsa era la noticia de su +muerte, llorada por toda esta familia; inútiles los funerales y misas +que se aplicaron por su alma. Ya lo decía yo. ¡Si a ese no le parte un +rayo! ¡Si es el siglo, si es la época, si es un periodo histórico que +no puede terminar hasta que la propia ley histórica lo dé por fenecido! +Figúrate el júbilo de estos señores, y el mío también, pues a ese buen +viejo le quiero, como le querrías tú si le trataras. ¡Con cuánto gusto +iría yo a su encuentro si, como dicen, viene hacia acá triunfante y +vendiendo vidas! Pero estoy preso y no puedo salir de mi dulce cárcel; +en cuanto se lo indiqué a Valvanera, arrugó el divino entrecejo, al +de Juno semejante, y me notificó que no piense en obtener la libertad +mientras ella, mi tirana por delegación, no rompa los hierros que +me oprimen. Su grave sonrisa, su maternal dulzura, convierten en +rosas los eslabones de mi cadena. No me muevo por no ajarlas. Mi +carcelera varía de conversación con gracia, incitándome a continuar +las interrumpidas obras del teatro; aplauden las niñas; corro en busca +de mis papeles del <i>El sí</i>; quiero atender a todo: al ensayo de +obra y a la preparación de los <span class="pagenum" id="Page_57">p. +57</span>trebejos teatrales. Paso toda la tarde ocupadísimo. +<i>Churi</i> no parece, y como el tal es entrometido y pegajoso, y se +cuela burlando la vigilancia de la servidumbre, doy órdenes terminantes +para que no le dejen llegarse a mí.</p> + +<p>Se me ocurre cambiar de obra, sustituyendo la magistral comedia +de Moratín por <i lang="fr">Bertrand et Raton</i>, que aquí llamamos +<i>Arte de conspirar</i>. Tradujo esta obra el pobre Larra, y es de +vivísimo interés. Recuerdo bien a Luna en el papel de Rantzau, y me +parece que yo le imitaría muy bien. Pero no, no quiero lucirme: que se +luzcan ellas, las simpáticas y enfermizas niñas de esta casa. También +he pensado en <i>Marcela</i>, que desecho porque solo hay en ella un +papel importante de mujer... Nada, nada: a Moratín me atengo y a mi don +Diego... Perdóname; viene el pintor a enseñarme un boceto de telón de +boca, el cual se compone de un pórtico griego albergando la estatua de +la Libertad en paños menores; un pavo real con la cola abierta se posa +en el frontón, y en el pico sostiene un letrero que dice: <i>Coliseo +doméstico de los excelentísimos señores de Maltrana</i>. Enmiendo el +pórtico, cuyos pilares me sabían a gótico; convierto el pavo en águila; +borro el letrero, sustituyéndolo por el <i lang="la">castigat ridendo +mores</i>; le quito al cielo unas nubes que parecían morcillas; indico +una bandada de pajarillos que van volando para romper la monotonía del +azul sin nubes; propongo algunas modificaciones en la estatua <span +class="pagenum" id="Page_58">p. 58</span>para que se parezca más a +la Comedia que a la Libertad, la proveo de ropa, le quito las Tablas +de la Ley que lleva en la mano izquierda, poniéndole un libro que +diga <i>Plauto, Calderón, Moratín</i>..., y doy instrucciones para la +decoración de posada que necesitamos. Con tantos quehaceres, no serán +largas las epístolas que ahora te mande. Dícenme que ni hoy ni mañana +sale correo por causa del temporal de agua. Detengo esta, y si mi +esclavitud me ofrece alguna peripecia, lo que no es creíble, tendrás el +honor de que te la comunique tu príncipe y señor. — <i>Fernando.</i></p> + +<p class="mt1"><i>Jueves.</i>— Estoy contento; reboso de satisfacción +y orgullo; me siento Mecenas; quiero proteger a todo el mundo. Como +el primero de los humildes que miro debajo de mí, y el más atrasadito +en su carrera eres tú, por ti empiezo el derroche de mercedes con que +quiero manifestar mi alegría. No me satisfago con hacerte canónigo. +Hágote cardenal, que eso y mucho más te mereces tú. Eres desde hoy +príncipe de la Iglesia romana, y te firmarás <i>Pedro, cardenal de +Hillo</i>. Te vestirás como los cangrejos, de colorado. Allá te mandaré +la birreta con el ordinario, y la estrenas en la primera corrida de +toros a que asistas. Ahora proponme las demás mercedes que repartir +quiero entre mis fieles súbditos. A propósito: ¿anda por ahí el +bonísimo don José del Milagro? Me le figuro pereciendo de necesidad, +en los horrores de su cesantía famélica, y recurriendo al caso <span +class="pagenum" id="Page_59">p. 59</span>extremo de comerse a sus +hijos, como Ugolino. Lo sentiré por toda la familia, y mayormente por +la niña mayor, o la segunda, no recuerdo bien, que tocaba el arpa con +tanta maestría y gusto. Pues le dirás, no a la niña, sino al infeliz +padre, que de golpe y porrazo le nombro ministro de Hacienda, previa +decapitación del señor don Pío Pita Pizarro, que por la cacofonía de +su nombre, amén de otros delitos, merece la última pena. A Nicomedes +Iglesias, si le ves, puedes anunciarle que se le expedirá dentro de +pocos días su nombramiento de Comisario General de Cruzada, para que se +redondee y no conspire más...</p> + +<p>Bromas aparte, te diré que la causa de mi contento es para mí +desconocida. Heme levantado con el propósito de reintegrarme en la +dignidad de mi persona, para lo cual es indispensable que no queden +impunes los que me han burlado inicuamente. Pensando esto, se apodera +de mí la convicción de que debo escribir la carta propuesta por +<i>Churi</i>, trámite inicial de esta obra de justicia... Entro, pues, +en lo que los retóricos llamáis <i>catástasis</i>, la complicación +del asunto, precursora de la <i>catástrofe</i>, que es a mi espíritu +necesaria, pues no me conformo, no, no, con el desabrido desenlace +que conoces, el cual cada día pesa más sobre mi alma y la enturbia y +ennegrece. Yo era un hombre honrado y bueno; dejaré de serlo si no +consigo dar un fin decoroso a mi sin igual aventura. Tú, clérigo, +¿qué entiendes por amor <span class="pagenum" id="Page_60">p. +60</span>propio, dignidad social? La resignación que me recomiendas no +es virtud caballeresca. Suprime la ley de honor en estas sociedades +complejas, ¿y qué queda? Nada... Te digo que no puede ser. Hace poco +creía yo que estaba de más en el mundo. Hoy pienso que el que está de +más es otro. Si uno de los dos sobra, urge que se vaya, que despeje. +Próximo está el abismo, y uno de los dos forzosamente caerá en él.</p> + +<p>¡Ay, mi querido Hillo, no estoy contento! Interpreta al revés todo +lo que te digo, y lee: «Estoy rabiando, estoy dado a los demonios». +Quiero engañarme con las bromas o con las pedanterías que escribo. +Pero mi risa, volviéndose uñas, se clava en lo más sensible de mi +alma... En verdad, de ayer a hoy soy digno de compasión. Tal es el +estado nervioso en que me encuentro, que vivo en perpetuo sobresalto, +presagiando mayores desdichas, recelando de todo el mundo, temiendo las +horas que vienen tanto como abomino de las que han pasado. Esta mañana +me entregaron una carta que ha traído el correo para mí, y aún no he +querido abrirla: veo, presiento en ella una nueva desdicha. Por más que +examino la letra del sobrescrito, no puedo adivinar a quien pertenece. +No es la primera vez que veo esa escritura; pero todas mis cavilaciones +no bastan a descifrar la enigmática persona que se esconde detrás de +aquellos rasgos. Y que se esconde, divirtiéndose con mi curiosidad y mi +turbación, no tiene duda. Es un espíritu burlón, <span class="pagenum" +id="Page_61">p. 61</span>que traza sus pensamientos con letra firme y +correctísima. Pero adivíname quién es... Ya te veo reír, diciéndome que +fácilmente saldré de esta horrible duda abriendo la carta. Te contesto: +«Gran señor, no quiero».</p> + +<p>Entran iracundos y dando voces doña Irene y Calamocha... Hace media +hora que les tengo a todos de plantón aguardándome para el ensayo. La +verdad, no me acordaba. Tiene la culpa este maldito clérigo, que me +entretiene preguntándome cosas. ¡Allá voy!... Ya ves, me riñen por +causa tuya... Algo me queda por decir... Aquí, en la negra cavidad del +tintero, lo dejo bien guardadito para otro día. Duerme, come y vive +mejor que tu amicísimo — <i>Fernando.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch8"> + <h2 class="nobreak g0">VIII</h2> + <p class="centra negr">De don José M. de Navarridas a Fernando Calpena.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Laguardia y marzo.</i></p> +</div> + +<p>Ilustre señor y dueño: Si no me prohibiera mi religión los +juramentos, juraría, para que usted a pie juntillas me creyese, que +hilvano esta carta a escondidas de toda la familia, pues ni mi señora +hermana ni mis sobrinas aprobaron la idea que días ha, de sobremesa, +les propuse de escribir a usted. Pero como a terco y voluntarioso +no me gana nadie, he aquí que burlando el severo dictamen <span +class="pagenum" id="Page_62">p. 62</span>de la señora y señoritas, tomo +la pluma, como el escolar que, amenazado de castigos por escribir a la +novia, más se enciende en su vicio de emborronar papeles de amor. Allá +va esta, y perdónenme las tiranas de acá mi desobediencia, motivada del +gran afecto que usted me inspira; y lo primero que tengo que decirle, +para evitar interpretaciones erradas, es que la antedicha oposición +de las damas no es ocasionada por el desvío, sino por sentimientos de +contraria índole. Fue que se enojaron porque usted no nos dio noticias +de su persona, viaje y accidentes más que con un recado verbal, por +Sabas, desconociendo u olvidando lo mucho que le apreciamos todos. +Creen ellas, sobrinas y tía, que bien merecíamos enterarnos de las +felicidades o desdichas del señor don Fernando, por una carta de su +puño y letra. Para su tranquilidad, le diré que el enojo de esta +familia mujeril ha sido y es muy leve: Gracia lo expresó con su +natural vehemencia; Demetria, más comedida, y poniéndose siempre en lo +razonable, alegó, en disculpa del caballero libertador, la magnitud +de las ocupaciones de este y la necesidad en que se veía de consagrar +toda su atención a personajes y asuntos de Madrid. Del mismo parecer +fue mi señora hermana, agregando a las razones de <i>la perla</i> +otras de gran peso; y dividida la familia en dos bandos, la pequeñuela +y yo, mantenedores inflexibles de la acusación, gastamos no poca +saliva en acumular sobre la pobrecita cabeza del señor don Fernando +<span class="pagenum" id="Page_63">p. 63</span>los terribles cargos +de ingrato y olvidadizo. No se pudo obtener definitiva sentencia por +totalidad de votos, ni hubimos de concertar nuestros pareceres más que +en el dictamen de que ninguno de la familia debía escribir a usted. Así +lo acordamos, y ya ve usted con qué fidelidad lo cumplo.</p> + +<p>Gracia entró ayer en mi cuarto un poquito llorona, y de buenas a +primeras salió con esta: «Querido tío, digan lo que quieran mi hermana +y mi tía, debemos perdonarle a don Fernando su olvido. Con el gran +disgusto que sufre el pobrecito, y las angustias y desconsuelos que +estará pasando, buenas ganas tendrá de ponerse a escribir a nadie. +Sin que mi hermana lo sepa, porque se enfadaría, voy a enjaretar una +esquelita diciéndole que sentimos sus aflicciones, y que deseamos +que se le conviertan en alegrías». Esto, palabra más, palabra menos, +me dijo la chiquilla, y el disuadirla de escribir tal carta y el +resolverme a endilgarla yo, fue todo una misma idea. He aquí, mi señor +ilustre, el por qué de estos desaliñados renglones.</p> + +<p>Y si no me tachara usted de entrometido, me permitiría decirle +que esas penas o accidentes de la vida no son de los irremediables, +pues tales muertes traen aparejada su resurrección, o lo que es +lo mismo, que si un afecto perdió, otros que más valgan hallará +en la corte, donde pienso yo que habrá pocos que le igualen en el +lucimiento y partes de la persona, así por lo tocante a prendas <span +class="pagenum" id="Page_64">p. 64</span>del corazón, como por lo que +atañe a los adornos de la inteligencia, saber, memoria, conversación +amena y sustanciosa. Anímese, pues, el señor don Fernando, y no se +deje vencer de tristezas impropias de un varón fuerte, de quien las +pasiones, creo yo, no deben ser amos, sino esclavos..., y no sigo +tratando de este delicado punto, no sea que la pluma se me corra de la +sinceridad afectuosa, a la oficiosidad impertinente... Cepos quedos: +José María, no te metas... Déjalo, déjalo, y pasa a informar al señor +don Fernando de las novedades de esta casa. Ya sabrá usted que aquel +magnífico plan mío, que tuve el honor de comunicarle en la sacristía de +mi iglesia, ha quedado en <i>veremos</i>; mejor será decir que tanto +mi hermana como yo nos llevamos un solemne chasco, al ver que lo que +creíamos tan lógico, natural y sencillo, no le pareció del mismo modo a +la persona cuyo albedrío había de resolverlo. De todo ello se deduce, +señor mío, que en achaque de proyectos matrimoniales, el que más cree +saber sabe menos. No es esto decir que nos demos por vencidos. Con más +fe mi hermana que yo en la compostura de este negocio, perseveramos en +llevar a buen término la unión de las dos familias. Pero la voluntad +de Dios sobre todo, digo yo, y esta no la veo, no puedo verla nunca +contraria a la voluntad de los que han de casarse.</p> + +<p>Deseando, además, que no ignore usted un rasgo sublime de la sin +par Demetria, hago traición a su modestia poniendo en conocimiento +<span class="pagenum" id="Page_65">p. 65</span>de usted, y de +todo el mundo si pudiera, que al tratar de la repartición de los +bienes de Castro-Amézaga entre las dos únicas herederas del difunto +Alonso, Demetria ha hecho renuncia formal de su derecho a la mitad +de los bienes amayorazgados; de modo que según esta declaración, que +ratificará al llegar a la mayor edad, el cuantioso patrimonio se +repartirá por igual entre las dos hermanas. ¿Verdad que es hermoso +rasgo? Lo que ella dice: «¿No hemos nacido las dos de los mismos +padres? ¿Qué razón hay para desigualdad tan contraria a la ley de +naturaleza? Ya puede usted decir a su amigo Mendizábal que hay +mayorazgos que van más allá que el legislador, distribuyendo las +riquezas con espíritu cristiano y amor de familia».</p> + +<p>De Gracia diré a usted que va ganando día en día en gravedad y +perdiendo en travesura perezosa. Ayuda a su hermana en cuanto se lo +permite su endeble complexión; es ya menos inclinada a las melancolías, +y se fortifica de cuerpo y espíritu que es un primor. Ambas se arreglan +de modo que les sobren ratitos que consagrarán a la lectura de libros +de entretenimiento. En esto tengo que andar con cien ojos, pues como +en la biblioteca del pobre Alonso no escasean obras prohibidas, me +constituyo en censor, viéndome obligado a darme atracones de novelas +y poesías, cosa en mí desusada y fatigosa. Con Demetria, teniendo +en cuenta su elevada inteligencia y criterio superior, uso <span +class="pagenum" id="Page_66">p. 66</span>de gran tolerancia; le permito +que apechugue con las <i>Cuitas del joven Werther</i>, y hasta con +<i>La nueva Eloísa</i>; pero a la pequeña he de medirla con más corta +vara. Aduanero soy implacable, y le quito de las manos lo que estimo +nocivo para su juvenil corazón y avispada fantasía, dejándola en el +pleno goce del <i>Bertoldo</i>, del <i>Robinsón</i> y del <i>Viaje al +país de las monas</i>. Y nada más tengo que contarle referente a las +adorables niñas, sino que no pasa día sin que Gracia le nombre a usted, +recordando algún caso de su residencia en esta villa, o dichos y actos +suyos, grabados profundamente en su memoria.</p> + +<p>Y antes de terminar, debo manifestarle que hace dos días recibí +carta de un carísimo amigo de Madrid, frey don Higinio de Socobio y +Zuazo, de la Orden de Calatrava, del Consejo de S. M., auditor decano +de la Rota y capellán mayor del Real Convento de la Madre de Dios de +la Consolación, <i>vulgo</i> Descalzas Reales, el cual es hermano +del don Félix de Socobio, vicario foráneo de este pueblo, y del +doctor don Vicente de Socobio, canónigo patrimonial de media ración +en la Insigne Iglesia Colegial de Vitoria... déjeme tomar resuello +para decirle que Higinio me escribe recomendándome a un amigo suyo +a quien profesa particular estimación, el doctor don Pedro Hillo, +ejemplarísimo sacerdote y gran humanista, secretario de la Vicaría +General de los Ejércitos, el cual viene a este país por asuntos del +servicio vicarial castrense y expresamente <span class="pagenum" +id="Page_67">p. 67</span>a esta villa de Laguardia para particulares +negocios. Los encomios que del señor Hillo leo en la carta, y el +encarecimiento de que le trate y obsequie como lo haría con la propia +persona del recomendante, han movido mi curiosidad, despertando en mí +recuerdos de ese nombre, que más de una vez oí en boca del señor don +Fernando. Este señor Hillo, a quien diputo por eminencia en las letras +divinas y profanas, ¿es el mismo que a usted escribía en agosto último, +refiriéndole las trapisondas de La Granja y Madrid? No olvidará usted +que me leyó párrafos de aquella docta, amenísima correspondencia, y +si no estoy equivocado, díjome además que el tal era su capellán y +había sido su preceptor en humanas letras. Porque si resultara que +el recomendado de Socobio es al propio tiempo el grande amigo de don +Fernando, ya me parecerían pocos todos los agasajos de que yo pudiera +disponer. Le aposentaré en mi propia casa, y mi hermana y yo nos +multiplicaremos para servirle y hacerle grata la vida en este lugarón. +Espero que satisfará usted mi justa curiosidad, y ahora sí que no tiene +más remedio que coger la pluma y echar para acá una buena parrafada. +¿Ve usted cómo le he cogido? ¡Si conmigo no vale huir el bulto y +hacerse el mortecino, no señor! Soy un posma terrible. Ya le cayó que +hacer al señor don Fernando. Y por de pronto, aguante el apretado +abrazo que en estas letras le envío. El Espíritu Santo nos conceda +sus dones, y a usted larga <span class="pagenum" id="Page_68">p. +68</span>vida y salud robusta. Su afectuoso capellán. — <i>J. M. de +Navarridas.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch9"> + <h2 class="nobreak g0">IX</h2> + <p class="centra negr">De Valvanera a su fraternal amiga Pilar.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, marzo.</i></p> +</div> + +<p>Amiga del alma: La carta de Juan Antonio a Felipe te habrá informado +de la horrible desazón que por acá hemos tenido con la falsa noticia +de la muerte de papá. El contento de verla desmentida no ha borrado +los efectos de la consternación y amargura de aquel trance, y aquí +me tienes sin levantar cabeza desde que nos fue comunicada la falsa +tragedia. Espero que disculpes, por este motivo, mi tardanza en +contestarte, y confío en que ahora y siempre la falta de carta mía no +te inducirá a creer que descuido tus encargos, ni que dejo de cumplir +la santa misión que en mis manos has puesto. Practico al pie de la +letra tus teorías acerca de la sustitución del cariño legítimo por +el prestado. ¿No puedes manifestarle tu amor públicamente? Pues yo +le quiero como a mis hijos y se lo manifiesto a todas horas del día. +¿No puedes verle? Pues yo hago por traer a mis ojos los tuyos, a fin +de que con los míos le veas. Si esto en la realidad no pasa de un +vano deseo, entiende, amiga <span class="pagenum" id="Page_69">p. +69</span>querida, que te sustituyo en la vigilancia amorosa, y que no +haría más por Fernando si fuese su madre.</p> + +<p>No creas: algún trabajillo me ha costado convencer a Juan Antonio de +que ningún daño puede ocasionarnos esta buena obra, y sí el beneficio +de salvar una vida preciosa. He logrado catequizar a mi marido, y ya +conviene conmigo en que Fernando se lo merece todo. ¡Excelente corazón +el de este chico, y qué hermosura de inteligencia! Se resiente de +haberse criado solo, consumiendo su propia sustancia, sin un cariño +verdaderamente tutelar que le dirija. El brutal desengaño que acaba +de sufrir le ha herido en la cabeza y en el corazón. No creas que las +huellas de tal golpe se borrarán pronto. Tú cuentas poco con el tiempo, +querida Pilar; es tu flaco. En el colegio eras lo mismo: te ponías +furiosa, te golpeabas la cabeza cuando no dominabas en un día lecciones +en que las demás empleábamos semanas enteras; entre el pensamiento y +su realización pones siempre menos espacio del que pide la realidad. +Tu inquietud loca es espuela de tu existencia, haciéndote vivir con +demasiada prisa, ávida del mañana. Yo te llevo dos años, y según me ha +dicho Carlota Cisneros, representas diez más que yo.</p> + +<p>Pues sí: no esperes que a Fernando se le pase pronto el malestar +causado por la conmoción reciente. A cualquiera le doy yo un trance de +esta naturaleza. El pobrecito ha soportado su desairada situación con +verdadero <span class="pagenum" id="Page_70">p. 70</span>heroísmo; +pero aún no le tenemos en los días de convalecencia, como tú crees..., +¡tú siempre viviendo y sintiendo a escape!... Aún se ve atormentado +por renovaciones de la ira, de la amargura y despecho que esas caídas +suelen producir. Pero no temas nada; yo velo, yo no me descuido un +instante; soy como el médico que consagra toda su ciencia a un solo +enfermo y no le quita los ojos de encima a ninguna hora. Tu temor de +que la desesperación le venza, de que imite al joven Werther en la +manera de dar solución a sus penas, no tiene fundamento. Desecha esa +idea; duerme tranquila. Él mismo me ha dicho que jamás atentará contra +su vida, que ama su sufrimiento y no quiere desprenderse de él..., +ya ves... Por las noches, después que las niñas y los pequeños se +acuestan, se queda un ratito con nosotros en el comedor: nos acompañan +dos venerables amigos del pueblo, furibundos tresillistas y lectores +de papeles públicos. A ratos se aparta Fernando conmigo y me cuenta +su triste historia: el conocimiento de esa buena pieza en la casa de +una diamantista; Los amores, como incendio repentino o estallido de +un volcán; las mil peripecias y contrariedades que sobrevinieron; sus +estudios de raptos y lances amatorios, que no sirvieron para nada; +la poesía de sus entrevistas secretas con la niña, y la prosa de su +encierro en la cárcel por intriga tuya. En todo lo que me refiere se +revela el mal gravísimo que tiempo ha viene padeciendo, y no es otro +que <span class="pagenum" id="Page_71">p. 71</span>la desproporción +monstruosa entre lo que piensa, siente o sueña, y lo que le sucede. +¡Tanta poesía en su espíritu, y prosa tan baja en la realidad! La +última expresión de este desequilibrio ha sido la catástrofe de Bilbao; +ya puedes figurarte: caer desde la poesía más alta a una prosa rastrera +y tristísima. Tienes razón, hay que equilibrarle, querida Pilar; pero +persuádete de que esto no se consigue en dos días ni en cuatro. Déjanos +a mí y al tiempo. No te metas a empujar y a dar prisa. Tus arranques +comprometen el éxito de tus ideas, las cuales son siempre más felices +que oportunas tus acciones. ¿Me explico?</p> + +<p>Convencida de que al anhelado equilibrio no podemos llegar sino +pasito a paso, te digo formalmente que me parece un desatino abordar +tan pronto el asunto de Laguardia. Créelo: no está el horno todavía +para esos pasteles. Mis informes acerca de las niñas de Castro +concuerdan con los tuyos: papá, la última vez que estuvo aquí, se hacía +lenguas de la mayor de ellas y hablaba con donaire de la adoración +y entusiasmo que ambas sienten por nuestro enfermito. Pero no nos +precipitemos, amiga de mi alma; la idea es admirable, como tuya; +déjame a mí la ejecución lenta, gradual, que no es la cosa tan fácil +como tu viva imaginación te la representa, pues las pretensiones de +mi sobrino complican terriblemente el asunto. ¡Buena se va a poner +tu hermana si descubre que ando yo en estos tratos! Y no quiero, no, +no <span class="pagenum" id="Page_72">p. 72</span>quiero cuestiones +con Juana Teresa; ya sabes quién es y el genio que gasta. Lastimado +su amor propio por la esquivez de la niña de Castro, que no quiso ver +en Rodriguito el mejor de los esposos, no ha renunciado a convencer a +la que tuvo por la mejor de las nueras. Me consta que tanto ella como +los Navarridas trabajan a la desesperada por enderezar este negocio, +llevándolo a la solución que desean. Si de acá echamos nuestro memorial +y ellos fracasan nuevamente, verán en nosotros la causa del desastre, y +no quiero decirte los disgustos que a Juan Antonio y a mí nos traerían +las iras de Juana Teresa. ¡Pues si ellos ganan la partida y nosotros +nos llevamos el sofión, figúrate...! Un segundo desengaño de esta +naturaleza, tan reciente y doloroso aún el primero, no lo soportaría +tu Fernando. Además, la situación moral en que ahora se halla no es la +más propia, no, para a improvisar matrimonios, ni siquiera noviazgos +formales. Pues qué, ¿tienes a Fernando por un cazador de dotes? ¿Es +airoso para tal caballero el quitar tan pronto la mancha de la mora +madura con la verde? Ni él está en tal disposición, ni yo, que tanto +le quiero, le aconsejaré nunca esas prisas para mudar de amor como se +cambia de ropa. Calma, y que los sucesos lleven su marcha natural y +lógica. Déjalo de mi cuenta, que estoy con un ojo en Cintruénigo y otro +en Laguardia.</p> + +<p>Ya que tanto interés manifiestas en este asunto, infórmame +lo más pronto que puedas <span class="pagenum" id="Page_73">p. +73</span>del estado presente de tus relaciones con Juana Teresa. +¿Son estas cordiales; son frías y de pura etiqueta como las mías? +No desconocerás la importancia de esto, Pilar de mi corazón. Sé que +después de algunos años de completo desvío y quejas por una parte +y otra, os reconciliasteis, cruzando correspondencia fraternal, en +la que hacíais gala una y otra de haber arrojado al viento antiguas +querellas, y concertadas las paces prometíais amaros, como hijas que +sois de un mismo padre. Pero me ha dicho Carlota Cisneros que hará dos +años volvisteis a torceros por no sé qué groserías de Juana Teresa, y +lo creí, porque esta no puede desmentir la sangre de los Almontes de +Tarazona. Es envidiosa, egoísta, y cuando le tocan a su amor propio +o a sus intereses, salta la fierecilla, y no hay medio de que con +ella nos entendamos. No me maravillará saber que habéis vuelto a los +antiguos antagonismos. De vuestro común padre tenéis poco; cada cual +es trasunto de su madre; la tuya, mi benditísima madrina, la mayorazga +de Loaysa, era una gran señora, mientras que la de Juana Teresa... En +fin, no sigo. Sois el día y la noche. Esto lo repite Carlota Cisneros +siempre que habla de vosotras, y la última vez que hizo mención de tu +media hermana la calificó de <i>noche de truenos</i>, según está de +atrabiliaria, mandona y desapacible. ¡Ay!, si oyeses a papá referir +dichos y hechos de su nuera, te morirías de risa.</p> + +<p>Bueno, querida mía: quedamos en que yo <span class="pagenum" +id="Page_74">p. 74</span>estoy a la mira de lo de Laguardia, y por +ahora no hace falta más. Tu confianza en mí es absoluta, ¿verdad? En +nuestra infancia, en los primeros años de nuestra juventud, éramos como +dos cuerpos con una sola alma. Pues ahora también. Te sustituyo en el +cuidado de esta querida criatura, soy tú misma. Convengamos, Pilarica +de mi corazón, en que tú discurres, pero no ejecutas; juntémonos para +ser la idea y la acción combinadas. Prométeme decirme todo lo que +pienses y hacer todo lo que yo te mande. Lo primero, que no te olvides +del estado de tus relaciones con Juana Teresa: si hay discordia y +mutuo desvío, quiero saber las causas. Lo segundo, que utilices tus +conocimientos para lograr que los amigos que tiene Fernando en Madrid +le escriban de cosas literarias, y que le manden versos, o prosas el +que las haga, y libros, y referencia de teatros o de autores noveles. +Me hacen suma falta elementos de distracción, recreos del espíritu, +que son gran medicina, por desgracia escasísima en las farmacias de +acá. No sabiendo qué inventar para distraerle, pues las cacerías le +aburren y los paseos por el campo y el monte le entristecen más, hemos +consentido que las niñas organicen una representación dramática, con +otras señoritas y muchachos del pueblo. La obra elegida es <i>El sí +de las niñas</i>. ¿Te acuerdas de cuando la vimos juntas en Zaragoza +veinte años ha? ¡Tristes memorias! Aquella noche, de vuelta del +teatro, encerraditas las dos en el gabinete <span class="pagenum" +id="Page_75">p. 75</span>de las estampas y cornucopias, en casa tu tía +Leonor, me confiaste tu secreto...</p> + +<p>Pues se me olvidaba lo principal: al decirme cómo estás de +relaciones con Juana Teresa, añadirás si sabe lo que yo sé. ¡Pues +apenas tiene importancia!... No más por hoy. Juan Antonio te besa las +manos; Fernando y mis hijos el rostro, y te lo llenan de babas. No te +olvida tu amante amiga, — <i>Valvanera.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch10"> + <h2 class="nobreak">X</h2> + <p class="centra negr">De don Fernando a doña Aura.</p> +</div> + +<p>Ni sé dónde estás, ni si conservas memoria de mí. Avivando tus +recuerdos; volviendo con insistencia y fe tus miradas a lo pasado, +quizás logres, hermosa Aura, reconocer al que esta te escribe. No te +asustes creyendo que recibes carta de un muerto. Vivo estoy, aunque +no tanto como parece. Vivo estaba cuando llegué a Bilbao y llamé a la +puerta de tu casa, y una mujer de aspecto desapacible me dijo que tú no +vivías ya para mí.</p> + +<p>Menos tiempo del que suele durar la memoria de un muerto, duró en ti +la memoria de un vivo que te amaba, y a quien juraste fidelidad eterna, +entendiendo por eternidad el espacio de un sueño, o la duración de +nuestras alegrías más fugaces.</p> + +<p>Dime que estamos soñando, que dormimos <span class="pagenum" +id="Page_76">p. 76</span>lejos el uno del otro, y ello me parecerá +menos increíble que la noticia de tu casamiento: ¿Tan persuadida +estabas de mi muerte que ni siquiera la pusiste en duda, esperando +la certificación y seguridades de que yo no existía? Las personas +que verdaderamente aman, suelen resistirse a creer que han perdido +su bien. Aun ante la evidencia dudan. Fáciles en dar crédito a los +anuncios de muerte son los que la desean o no la temen. Y si engañada +la creíste, ¿no merecía yo que pusieses entre el muerto y el vivo mayor +espacio, para que uno y otro no se junten en tus sentimientos? No es +bien que anden mezclados en tu corazón la lástima del que se va con el +respeto del que llega. ¿No te confunde, no te entristece que no sepas +distinguir las pisadas del que sale de las pisadas del que entra?</p> + +<p>Pero al acusarte sin conocimiento de los hechos, me expongo a +ser injusto. Perdóname; que tiempo tengo de acusarte cuando sepa +qué móviles han determinado este caso inaudito. ¿Eres más débil que +culpable? ¿Has cedido a sugestiones cuya gravedad y fuerza no puedo +yo apreciar desconociendo los caracteres que te rodean y el ambiente +que respiras? ¿Te convencieron de mi muerte, con lo cual, adormecida +tu voluntad, fácilmente la hicieron esclava? ¿A qué artificios del +infierno debo esta sustracción infame de lo que me pertenecía? Porque +aún están deslumbrados mis ojos con los destellos vivísimos de tu +entendimiento; aún <span class="pagenum" id="Page_77">p. 77</span>veo +los hermosos arranques de tu corazón, el poder afectivo que parecía +desafiar cielo y tierra, y no se me alcanza cómo tales fenómenos, que +yo juzgué energías indomables, han podido trocarse en el fenómeno +contrario: la endeblez, la impotencia y la pasividad. Sospecho que +eres, más que criminal, víctima, no menos digna de lástima que yo. +Presumo que no me burlaste, sino que los dos hemos sido burlados. +Dímelo así, si es verdad; y si mi desgracia es obra tuya, dímelo +también sin rebozo, que no he de volver contra ti el daño que me has +hecho. Creeré que te has muerto, y conservaré el recuerdo de la pasada +Aura, pensando que la existente es otra, una mujer insignificante, +disfrazada con el nombre y las facciones de aquella.</p> + +<p>Pero si confirmas mi sospecha; si por declaración tuya me convenzo +de que me han robado a mi Aura, aunque hayan sabido cohonestar el +secuestro con la formalidad sacramental consumada por sorpresa, y con +perfidia y traición, engañando a Dios, o queriendo engañarle, aquí +estoy dispuesto a dar a los impostores su merecido. Contéstame pronto: +te lo suplico, apelando a tu compasión, ya que no puedo invocar otro +sentimiento. Más quiero la desesperación que la duda; más quiero un +golpe mortífero de la verdad que el consuelo de esperanzas mentirosas. +Pido a Dios que si no me respondes claramente, nunca tengas paz. — +<i>Fernando Calpena.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch11"> + <p><span class="pagenum" id="Page_78">p. 78</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XI</h2> + <p class="centra negr">De don Pedro Hillo a Telémaco.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Madrid, abril.</i></p> +</div> + +<p>Mira, niño maleante y ocioso, hazme el favor de no gastar esas +bromas públicas de ponerme en el sobrescrito de tu carta los títulos y +remoquetes de <i>Cardenal</i>. La que recibí ayer movió gran escándalo +en la casa. Asustado venía el cartero, y la criada se asustó más cuando +se enteró de que moraba en la casa un príncipe de la Iglesia sin que +ella lo supiese. Debía de ser un <i>Monseñor</i> disfrazado. Méndez +creyó al pronto que en Correos confundían su casa con la Nunciatura. +Huésped hubo que se tragó la bola, creyendo que en el próximo +consistorio me concedería el capelo la Santidad de Gregorio XVI; y +algunos, no sé si por chunga o por inocencia, me daban la enhorabuena. +Luego empezaron las bromitas, algunas muy enfadosas...</p> + +<p>Antes que se me olvide: Milagro está colocado en Gobernación, +él dice que <i>por intrigas</i>, y lo creo. Vive temblando, porque +Joaquín María López no cesa de hacer cesantías para colocar gente de +las logias. Iglesias va a la Habana con un buen destino, creo que en +Aduanas o en Rentas, de lo que me alegro infinito, a ver si levanta +cabeza y puede socorrer a sus padres, que están en la miseria <span +class="pagenum" id="Page_79">p. 79</span>por sostenerle aquí. Debe la +plaza, según me han dicho, a influencias moderadas. ¡Qué vueltas das, +oh mundo! El pobrecito, no sabiendo ya a qué santo encomendarse, se +dedicó a besar peanas que antes había escupido. Ya está haciendo las +visitas de despedida, con sombrero nuevo y la ropa flamante que pregona +su nuevo estado.</p> + +<p>De Serrano no sé más sino que estaba en las últimas; mas no por +eso menos desollador del prójimo. Desde el día del entierro de Larra, +en que cogió un enfriamiento, no ha vuelto a salir a la calle. De +tus amigos, el que más veo por ahí es Miguel de los Santos, a quien +prometí una docena de botellas de Jerez, un jamón de Trevélez y una +caja de mantequillas de Soria si te escribía una carta contándote los +sucesos literarios. Me prometió mandármela hoy para incluirla en esta; +pero dudo que cumpla su compromiso aquel ingenioso y sutil holgazán. +A Ventura le he prometido nada menos que una capa nueva, con embozos +de terciopelo, si te escribía. ¡Peste de literatos! No hay quien haga +carrera de ellos. Quéjanse de que las letras no dan para vivir, y se +pasan la vida limpiando con los codos las mesas del Parnasillo, y +ensuciando con sus lenguas las reputaciones... clásicas. Pero dejemos a +los poetas que vivan y rabien, y vamos a nuestro asunto.</p> + +<p>La carta que acabo de recibir te me presenta volviendo tus ojos +a lo pasado, y yo que tal veo échome a temblar. Mientras no <span +class="pagenum" id="Page_80">p. 80</span>consideres ese pasado +triste como cosa muerta y sepultada, tu vida no tendrá sosiego. ¿Qué +hablas ahí de venganzas? Tu desaire y el mal comportamiento de otras +personas, ¿qué tienen que ver con tu dignidad? Esta nace de nuestra +buena conducta, no de los villanos hechos de los demás. ¿Entiendes por +dignidad la del señor Hernani, que, sin más razón que un puntillo de +honra, se mata cuando don Ruy Gómez le toca el cuerno? ¿Es dignidad +la obcecación del bruto de Otelo (¡negro había de ser!), que por los +falsos indicios de un pañuelo y carta, y por el soplo del indecente de +Yago, mata a su mujer, sin averiguar si es culpable o no? Y buscando +mejores ejemplos en el clasicismo, ¿crees que es digno Orestes matando +a Clitemnestra, su mamá, por culpas que solo debía castigar Júpiter? +¿Estimas que Medea obró con dignidad vengando en sus hijitos las +ofensas del sinvergüenza de Jasón? Y a Edipo, a Menelao, a Eneas y a +todos esos mal llamados héroes, ensalzados por los poetas, ¿les tienes +también por hombres dignos? Será tu perdición el querer proyectar en la +vida real una sombra de las figuras poéticas, reduciendo a hechos los +sentimientos hinchados y artificiosos que son la armadura de tragedias +y dramas. Esas cosas se leen, se admiran, pero no se imitan, porque +acabaríamos por volvernos locos. Es como si ahora salieras tú en la +vida real con la tecla de hablar en verso. Desde la gran señora a la +cocinera, todos y todas se reirían de ti. Una cosa es declamar, <span +class="pagenum" id="Page_81">p. 81</span>querido Fernando, y otra es +vivir. Examinemos tu asunto: quisiste a una mujer; se ausentó de ti; +por circunstancias independientes de tu voluntad, por entorpecimientos +de fuerza mayor, obra de la guerra y de contratiempos naturales, no +pudiste llegar al lado de la que amabas. Pasó tiempo..., que ese es su +oficio, pasar, pasar siempre, trastornando los planes mejor combinados +de las criaturas. La niña, que por las trazas no es de esas que están +constituidas para largas esperas, se cansó, cosa muy natural, pues cada +uno se cansa cuando su temperamento lo dispone. Entre paréntesis, desde +que yo la vi en casa de aquella condenada Zahón, que Dios confunda, la +tuve por demasiado viva de genio, carácter impaciente, voluntarioso, +atropellado. Bueno: pues se cansó de esperar: eso de tener paciencia o +no tenerla, lo da Dios, hijo. Y como tú no llegabas ni de ti se tenían +noticias, otro sujeto, que no debía de ser rana, siguió la doctrina +de uno de los de siete sabios de Grecia, a quien debemos el gran +aforismo: <i>aprovecha la ocasión</i>. Y aprovechando, aprovechando, +ya con ardientes galanteos, ya por otros medios que le suministró la +fatalidad, tal vez por sugestiones de una familia egoísta, y resortes +de embaucación y engaño, o sin engaño, no lo sabemos, triunfó, y suyo +fue lo que por tuyo tenías. Bueno, ¿y qué? Esto lo vemos un día y otro. +Por tonto y vulgar, el caso ni aun merece que se le ponga en verso y en +escenas parladas para salir al teatro.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_82">p. 82</span></p> + +<p>Llegaste al fin, pero llegaste tarde, cosa también vulgarísima y de +clavo pasado, pues desde que el mundo es mundo, la humanidad incurre en +esa fatalidad vulgarísima de llegar tarde... Pues, amigo, aprende para +otra vez, y da el negocio por concluido. ¿No es ridículo que quieras +salir ahora haciendo la fantasma que se presenta entre las alegrías +del festín de boda, y ahoga con lúgubres apóstrofes los cantos del +epitalamio? ¡Niño, por Dios! Quítate el caperuzo de espectro, y vete a +tu casa. ¿O es que representas el galán desesperado, melenudo y ojeroso +que, cuando las cosas ya no tienen remedio, pues están echadas las +bendiciones, se aparece espada en mano, queriendo atravesar a la dama +infiel, al segundo galán solapado, al primer barba, que es el padre, +al segundo, que hace de sacerdote, y a la característica, zurcidora +de aquel enredo? ¡Niño, por Dios! Hasta en el teatro apestan ya esas +cosas. En la vida real, casos de esa naturaleza se solucionan dando +media vuelta el galán, el cual deja tras de sí, para que los culpables +lo recojan, si quieren, un desprecio de buen tono; y aquí paz y después +gloria. Para tu tranquilidad, urge que mandes echar el telón sobre +ese final tonto, y te metas en tu casa, donde, si te dejas querer, no +tardarás en recibir memoriales de innúmeras novias de más mérito, y de +tanta hermosura, por lo menos, como la que ha demostrado no ser digna +de ti. Hijo mío, las tendrás a pares, a docenas: si te gustan <span +class="pagenum" id="Page_83">p. 83</span>pobres, pobres; si las quieres +ricas, ricas hasta dejárselo de sobra, y honestas, de resistencia por +todo el tiempo que se las mande esperar; discretas y amorosas, de +excelente educación moral y profana. Y no te digo más.</p> + +<p>Tanto me ha enojado tu carta, que no me atrevo a dar cuenta de ella +a <i>Su Majestad</i>; he tenido que soltarle el venial embuste de que +no habías escrito, prefiriendo para ella el disgustillo de no tener +noticias, al disgustazo de leer esas bobadas de venganza, dignidad y +dramáticos desplantes, que traen pegados el polvillo y las telarañas de +guardarropía.</p> + +<p>Otra cosa: se había determinado que este indigno capellán se pusiera +en camino hacia esas regiones; pero su éxodo ha sufrido aplazamiento. +El mejor día, no sé cuándo, tendrás el disgusto de ver aparecer mi jeta +en esos horizontes, y yo la inmerecida satisfacción de darte un abrazo. +Sabrás, ¡oh Telémaco!, que tu Mentor ha ingresado en la Secretaría +del Vicariato General Castrense, con jerarquía eclesiástica que le +da derecho a usar medias moradas. ¿Qué te creías? Por donde menos se +piensa, se va a Roma. Dame bromitas con el cardenalato. Monaguillo +te vean mis ojos, y de hombres se hacen los obispos, dicen viejos +refranes. Conque no más chirigotas.</p> + +<p>Llega en este instante la carta de Miguel de los Santos, que te +incluyo. Tuyo de corazón, — <i>Hillo.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch11a"> + <p><span class="pagenum" id="Page_84">p. 84</span></p> + <p class="centra"><b>De Miguel de los Santos a Fernando Calpena</b><br> + (incluida en la anterior).</p> +</div> + +<p>Queridísimo y nunca olvidado Fernando: Dijo el grande Hipócrates, +y si otra cosa no hubiera dicho, esta bastaba para acreditarle de +grande en genio, entendimiento y ciencia; dijo Hipócrates, en griego +para mayor claridad, lo que alguien tradujo al latín: <i lang="la">Ars longa, +vita brevis, judicium difficile, experimentum periculosum</i>. Con +tal sentencia por delante nada tenemos que añadir los doctos para +recomendarnos a la benevolencia del blando lector. En verdad te digo +que me tiemblan las carnes en cuanto agarro la pluma, pues nada tengo +por más difícil que referir lo que hemos visto y comentarlo, o exponer +opiniones sustanciosas, que no apesten de viejas y sobadas, sobre +cualquier asunto. Y añado que no es menos espinosa la descripción de lo +real que la de lo fingido, pues en esto tenemos campo libre para elegir +o desechar lo que nos diere la gana, mientras que en la narración real, +que los sabios llamamos Historia, el respeto de la verdad nos embaraza +y confunde, y el miedo de mentir corta los vuelos de la fantasía. +Ahora veremos si sirvo yo para este negocio de contar lo sucedido, con +la añadidura de reciente, de quien son testigos, no uno, sino mil de +nuestros semejantes, que pueden desmentirme y abochornarme si en la +<span class="pagenum" id="Page_85">p. 85</span>descripción yerro, o +en los juicios desbarro. Voy medroso al asunto, pues aunque escribo +al parecer para ti solo, en familiar estilo, no puedo tomar la pluma +sin pensar que ha de leerme la posteridad, y en las cartas de mayor +confianza pongo todo mi estudio clásico y mis profundos conocimientos +del lenguaje, para enseñanza y admiración de las generaciones futuras. +Guardarás, pues, esta epístola como oro en paño, para que andando los +tiempos (y ellos andan, ¡ay!, más de lo que quisiéramos), figure en +el abultado mamotreto de mis <i>Obras completas</i>, o en el de las +<i>Póstumas</i> si me malogro tempranamente, lo que no quiera Dios. Y +basta de prólogo con morrión.</p> + +<p>Gran dicha es, mi querido Fernando, que todas estas cosas que voy +a contarte hayan pasado en tu ausencia; dicha grande, sí, pues si tú +las presenciaras, yo no escribiría esta carta, y ya veo lo que se +perderían las letras castellanas, tan pobres y deslucidas en el género +epistolar. Gracias a tu ausencia y a mi solicitud en informarte de lo +que no has visto, se encuentra la patria literatura con esta joya, que +no esperaba... Y basta: ahora sí que entro en materia.</p> + +<p>Supe yo la muerte de Larra al día siguiente del suceso, o sea el +14 de febrero. Fui a verle con otros amigos a la bóveda de Santiago, +donde habían puesto el cadáver; allí me encontré a Ventura y a Roca +Togores, tan afligidos como yo y Hartzenbusch, que me acompañaba, +«¿Y por qué...? —decíamos <span class="pagenum" id="Page_86">p. +86</span>todos, que es lo que se dice en estos casos—. ¿Cuál ha +sido el móvil...?». Quién hablaba de un arrebato de locura; quién +atribuía tal muerte al estallido final de un carácter, verdadera bomba +cargada de amargura explosiva. Tenía que suceder, tenía que venir a +parar en aquella siniestra caída al abismo. ¿Y ella? Si alguien la +culpaba en momentos de duelo y emoción, no había razón para ello. +No era ya culpable. Por querer huir del pecado, había surgido la +espantosa tragedia. En fin, querido Fernando, suspiramos fuerte y +salimos, después de bien mirado y remirado el rostro frío del gran +<i>Fígaro</i>, de color y pasta de cera, no de la más blanca; la boca +ligeramente entreabierta, el cabello en desorden; junto a la derecha +el agujero de entrada de la bala mortífera. Era una lástima ver aquel +ingenio prodigioso caído para siempre, reposando ya en la actitud +de las cosas inertes. ¡Veintiocho años de vida, una gloria inmensa +alcanzada en corto tiempo con admirables, no igualados escritos, +rebosando de hermosa ironía, de picante gracejo, divina burla de las +humanas ridiculeces!... No podía vivir, no. Demasiado había vivido; +moría de viejo, a los veintiocho años, caduco ya de la voluntad, +decrépito, agotado. Eso pensaba yo, y salí, como te digo, suspirando, y +me fui a ver a Pepe Espronceda, que estaba en cama con reúma articular, +que le tenía en un grito. ¡Pobre Pepe! Entré en su alcoba, y le hallé +casi desvanecido en la butaca, <span class="pagenum" id="Page_87">p. +87</span>acompañado de Villalta y Enrique Gil, que acababan de darle la +noticia. El estado de ánimo del gran poeta no era el más a propósito +para emociones muy vivas, pues a más de la dolencia que le postraba, +había sufrido el cruel desengaño que acibaró lo restante de su vida. +Ignoro si sabes que Teresa le abandonó hace dos meses. Sí, hombre, +y... En fin, que esto no hace al caso. Gran fortuna ha sido para +las letras patrias que Pepe no haya incurrido en la desesperación y +demencia del pobre Larra. Gracias a Dios, Espronceda sanará de su +reúma y de su pasión, y veremos concluido <i>El diablo mundo</i>, que +es el primer poema del <i lang="la">idem</i>... Senteme a su lado, y hablamos +del pobre muerto. En un arranque de suprema tristeza vi llorar a +Espronceda; luego se rehizo, trayendo a su memoria y a la de los tres +allí presentes los donaires amargos del <i>Pobrecito hablador</i>, +el romanticismo caballeresco del <i>Doncel</i>, y el conceptismo +lúgubre de <i>El día de difuntos</i>. También hablaron de ella, y tal +y qué sé yo, diciendo cosas que no reproduzco por creerlas impropias +de la gravedad de la Historia. Villalta y Enrique Gil se fueron, +porque tenían que dar infinitos pasos para organizar el entierro de +<i>Fígaro</i> con el mayor lucimiento posible, y me quedé solo con +el poeta, el cual, de improviso, dio un fuerte golpe en el brazo +del sillón, diciendo: «¡Qué demonio! Ha hecho bien». Yo rebatí esta +insana idea como pude, y para distraerle recité versos, de los cuales +ningún <span class="pagenum" id="Page_88">p. 88</span>caso hacía. A +media tarde entró de nuevo Villalta con Ferrer del Río y Pepe Díaz. +Espronceda sintió frío y se metió en la cama. Yo, caviloso y cejijunto, +hacía mis cálculos para ver de dónde sacaría la ropa de luto que +necesitaba para el entierro...</p> + +<p>¿Qué te parece mi estilo histórico? Ya ves que Jenofonte, Tito +Livio y el propio Tácito, se quedan tamañitos. Aquí doy un salto, +dejado inéditas mis fatigas y diligencias para encontrar un amigo +de mi talla y carnes que para el entierro me vistiese, y paso a +contarte la escena solemnísima del cementerio, que no olvidaremos +jamás los que la presenciamos... Atacado de esa comezón o prurito +de maliciosa crítica que suele posesionarse de nuestro espíritu en +las ocasiones más luctuosas, no pude menos de reparar en la ropa de +cada cual, dividiendo por clases de primera, segunda y tercera a los +que la llevaban superior, media o mala. Vi levitas de intachable +corte y hechura, llevadas por cuerpos para los que no era novedad +el cubrirse con ellas; vi otras que pedían con sus dobleces volver +al arca de donde las sacó la etiqueta; las había que se estiraban +para, corresponder al crecimiento de su dueño; había no pocas de las +vinculadas: levitas madres, levitas abuelas, transmitidas de generación +en generación... Pero todo este observar indiscreto, irreverente, fue +ahogado por la emoción que nos embargó al descubrir el ataúd y ver +las ya macilentas facciones del gran satírico, próximas a desaparecer +<span class="pagenum" id="Page_89">p. 89</span>para siempre en la +tierra. Aun nos parecía mentira que del primer ingenio de muestra época +no quedase más que aquel despojo miserable.¡Veintiocho años, Señor, +la edad de vivir!... ¡Y verle allí mudo, inerte; su arte y su pluma +enterrados con él!... El primer discurso fue de Roca de Togores, que a +todos nos conmovió profundamente: no pude contener mis lágrimas. Algo +dijo después en prosa el conde de las Navas, y en verso Pepe Díaz. +Cuando ya se daba por terminado el acto, rompió el cerco aquel Massard +¿te acuerdas?, Joaquín Massard, más conocido en Madrid que la ruda, +empleado en la Secretaría del infante don Sebastián. Pues traía de la +mano a Pepe Zorrilla, lo que nos sorprendió mucho, pues si sabíamos que +este había hecho unos versos a la muerte de Larra, pensábamos que eran +para <i>El Mundo</i>, no para leerlos en el cementerio.</p> + +<p>A Pepe Zorrilla no le conoces. Vino escapado de Valladolid después +que escapaste tú de la Corte. Es de la estatura de Hartzenbusch, y +con menos carnes; todo espíritu y melenas; un chico que se trae un +universo de poesía en la cabeza. Verás: temblando empezó a leer; pero +al segundo verso su voz no era ya humana, sino divina... Yo le había +oído recitar mil veces; admiraba su voz bien timbrada y dulce; pero aun +conocido el órgano, me maravilló la sublime ejecución de aquella tarde. +Hace las cadencias de un modo nuevo, con ritmo musical, melódico. +Necesitas oírlo para poder apreciarlo... Los <span class="pagenum" +id="Page_90">p. 90</span>versos ya los conocerás; se han divulgado por +toda España. Al tercer verso,</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">vano remedo del postrer lamento,</div> + </div> + </div> +</div> + +<p class="ti0">sentí una emoción tan honda, que tuve que agarrarme +al más próximo para no caerme. Yo era un mar de lágrimas. No hacía +más que mirar al muerto, que me pareció que pestañeaba. Todos los +vivos se llevaban el pañuelo a los ojos. El poeta se fue serenando, +se fue creciendo; cada vez leía mejor, y cuando concluía nos pareció +que llegaba al cielo. El estupor y la admiración se confundían con +la extremada tristeza del acto para formar un conjunto grandioso en +que andaban la muerte y la vida, la podredumbre y la inmortalidad, +la realidad y el arte, tomando y dejando nuestras almas como olas +que van y vienen. Corrí a dar un abrazo a Zorrilla, de quien soy +amigo del alma... Juntos estudiábamos en Valladolid la ciencia del +Derecho... por los textos de Víctor Hugo, Walter Scott y Byron. Pero +no pude llegarme a él, porque un tropel de gente le rodeaba. En esto, +vi que metían en el nicho el ataúd de Larra. El creador de páginas +inmortales se iba para siempre: la puerta negra se cerraba tras él. No +era más que un nombre. No lejos de allí, Zorrilla, vestido como yo de +prestada ropa, pálido de la emoción y del frío, temblaba recibiendo +plácemes: era un nombre nuevo que allí había salido de la tierra, a +punto que el pobre cuerpo del otro entraba. Yo vi en mi mente poemas +<span class="pagenum" id="Page_91">p. 91</span>y dramas que aún no se +habían escrito, que yo no escribiría seguramente, que serían la obra, +la fama, la gloria de aquel querido amigo de mi infancia, con quien +había correteado en la capital de Castilla la Vieja. Hasta entonces le +quería; desde aquel momento le admiré y le tuve por un oráculo, sin +asomos de envidia, porque yo me siento autor de las obras más bellas, +de las obras de otros; sé muy bien que no he de escribirlas nunca, así +me conceda Dios mil años de vida, y admiro el numen, que me figuro mío, +transmitido a los demás para que no se pierdan mis inspiraciones.</p> + +<p>Ya tapaban con ladrillos el nicho, cuando pude estrechar en mis +brazos a Pepe. Harto sabía él que mi felicitación era sincera. Dos +hermanos no se quieren más. No pude gozar de su compañía en aquella +hora triste y feliz, de entusiasmo y lágrimas, porque vino Luis Bravo +rompiendo por entre la multitud, con aquellos modos ejecutivos y +perentorios que gastar suele, y cogiéndole de la mano le arrastró tras +sí. Dijéronme luego que se le habían llevado en coche dos señores de +los que ostentaban mejores levitas en el entierro. A la salida hube +de reparar nuevamente en las prendas de vestir, de variedad suma, +complaciéndome en ver no pocas de peor calidad y ajuste que la mía. +Comparado con algunos que no quiero nombrar, yo estaba deslumbrador. +Los mejor trajeados eran Roca de Togores, Mesonero Romanos, Villalta, +Julián y Florencio Romea, Carlos <span class="pagenum" id="Page_92">p. +92</span>Latorre, Donoso, Villahermosa, los Madrazos... Ventura y +Bretón no iban mal apañados. Plebe endomingada éramos Ferrer del Río, +Pepe Díaz, García Gutiérrez, Juan Eugenio, Gil y Zárate y el eximio +autor de <i>La protección de un sastre</i>.</p> + +<p>El cual, a la mañana siguiente, hallándose, no diré que en el +primer sueño, pero sí en el segundo, sabrosísimo, fue despertado por +Zorrillita, que entró, como siempre, metiendo ruido. Despertar yo y +él abrazarme, sentado al borde del mullido lecho patronil, fue todo +uno. Ni Pepe ni yo sabíamos qué hora era, ni nos importaba, hechos +ya a mirar el tiempo con menosprecio, por lo cual habíamos resuelto +alejar de nosotros a esos impertinentes marcadores de la oportunidad +que llamamos relojes. Para nada los necesitábamos. Desperezábame yo, y +Pepe me contaba sus triunfos de aquella noche, en que no había dormido, +ni siquiera entrado en su casa. Presentado por Luis Bravo al señor +del coche, un alemán muy rico que se llama Buschental, a quien tú no +conoces ni yo tampoco, porque no nos tratamos con gente de dinero, ni +maldita la falta que nos hacen tales compañías, pues ya sabes cuán +difícil es que entre un rico en el reino de los cielos; presentado al +banquero, digo, este y otro cuyo nombre ignoro, y por eso se queda sin +pasar a la posteridad, le llevaron a comer a Genieys, y le obsequiaron +y le colmaron de lisonjas. Corrieron el Jerez y el Champagne. ¡Manes +del gran <i>Fígaro</i>, <span class="pagenum" id="Page_93">p. +93</span>escribid el artículo de ultratumba: <i>Del cementerio a la +fonda</i>! Concluido el comistraje, le llevó Bravo a nuestro café +del Príncipe, donde hizo amistad con Ventura, Hartzenbusch, Bretón y +García Gutiérrez, y de allí cargaron con él a casa de Donoso Cortés, +do se hallaban Pastor Díaz y Pacheco, los cuales, después de hacerle +desembuchar estrofas, ofreciéronle una plaza en <i>El Porvenir</i> +con treinta duros de sueldo. Su obligación era llenar de poesía dos +o tres columnas todos los domingos y fiestas de guardar, y traducir +novelas para el folletín. Tanta felicidad le tenía embobado, y también +a mí, que con sus triunfos gozaba lo que no puedes figurarte. Era el +hombre del día. La suerte iba en su busca con el laurel en una mano y +treinta duros en la otra. Tan desusado y peregrino nos pareció esto, +que resolvimos celebrarlo con toda pompa, dedicando a la Providencia +una solemne fiesta <i>eucharistica</i> o de acción de gracias, la +cual debía de consistir en alegres festines y en gozar de cuanto +Dios crio. Yo bailaba vistiéndome, y Zorrilla se tomó mi chocolate. +Sentía él no disponer ya de los primeros seiscientos reales de <i>El +Porvenir</i>; pero como yo poseía algunos, resolvimos consagrarlos a +las indicadas expansiones <i>eucharisticas</i>, en las doradas puertas +de la inmortalidad que para mi amigo se abrían. Embolsado el dinero, +nos echamos a la calle, creyendo que el mundo y la naturaleza se +engalanaban en nuestro obsequio; que los transeúntes bailaban o debían +<span class="pagenum" id="Page_94">p. 94</span>bailar de regocijo como +nosotros; que el sol alumbraba más que otros días; que las calles reían +a carcajadas; y más ricos que Fúcares, más ufanos que Napoleón al día +siguiente de Austerlitz, reventando de salud y de júbilo, nos lanzamos +en busca de cháchara festiva, de comidas sabrosas, de ardientes +emociones y estimulantes placeres.</p> + +<p>¿Sabes cómo escribió este condenado Pepillo los versos que en un +abrir y cerrar de ojos le han dado fama y una plaza de treinta durazos? +Pues con un mimbre, porque no tenía pluma; y mojado en pintura, no sé +si azul o verde, por no haber tinta en la casa. Hasta el 14 de febrero +la morada del caballeresco poeta fue una suntuosa cestería; mas hoy por +hoy, tanto él como yo, príncipes de las letras, hemos ordenado que se +nos prepare la Alhambra de Granada o el Alcázar de Toledo.</p> + +<p>Dícenme, mi buen Fernando, que no ha sido venturoso el fin de tu +aventura en esas tierras frígidas. Lo creo y me congratulo. Alégrate +conmigo de que te haya salido mal lo que, de salir bien, habría sido +para ti la primera piedra de la pirámide de tus infortunios. No hay +cosa más feliz que el que a uno le planten, con lo que se libra del +enfadoso problema de plantar, más difícil de lo que a primera vista +parece. Todo hombre que recobra su libertad, todo emancipado de la +tiranía de amor, es héroe que vuelve ileso de las batallas de la +vida. En mi calidad de profeta y oráculo te administro un consejo, +<span class="pagenum" id="Page_95">p. 95</span>al cual, para que más +fácilmente se grabe en tu memoria, doy forma métrica, sin lima, pues he +proscrito el uso de esa herramienta:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">¡No ames a nadie nunca: allá en tu mente</div> + <div class="verse indent0">Goza con tu amoroso pensamiento;</div> + <div class="verse indent0">Nunca tu corazón crea imprudente</div> + <div class="verse indent0">Hallar en otro amor y sentimiento!</div> + </div> + </div> +</div> + +<p>Vuelve al mundo, hijo mío, y no desgastes tu noble espíritu en +melancolías, que son causa de malas digestiones. Contempla las bellezas +de la creación, y extasíate en lo que Dios ha fabricado para nuestro +recreo; admíralo todo. El mundo es bueno, superior, y en él se acreditó +de maestro el Supremo Artífice.</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">¿Qué hay que pedir? ¡Tenéis cielo y estrellas</div> + <div class="verse indent0">Y sol y luna y otras cien mil cosas</div> + <div class="verse indent0">Que, a más de ser a vuestra vista bellas,</div> + <div class="verse indent0">Son acabadas máquinas grandiosas!</div> + <div class="verse indent0">¡Rayos, truenos, relámpagos, centellas</div> + <div class="verse indent0">Tenéis, que os dan mil fiestas luminosas!</div> + <div class="verse indent0">. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .</div> + <div class="verse indent2">¿Qué me decís del mar? ¿Y los volcanes?...</div> + <div class="verse indent0">¿Y las minas? ¿Y el reino vegetal?</div> + <div class="verse indent0">¿Pues dónde dejaremos los afanes</div> + <div class="verse indent0">Que habrá costado hacer un animal?</div> + <div class="verse indent0">Miserable mortal, no te me ufanes</div> + <div class="verse indent0">Creyéndote animal excepcional,</div> + <div class="verse indent0">Que el mismo tiempo malgastó en ti Dios</div> + <div class="verse indent0">Que en hacer un ratón, o a lo más, dos.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p>Admira el Universo, abominando solo de dos cosas: de la mujer, +que fue criada para echar a perder todo lo demás, y de la filosofía, +que solo sirve para envolver en importunas <span class="pagenum" +id="Page_96">p. 96</span>gasas la verdad y no permitirnos gozar de +ella. Oye estos sublimes pensamientos míos acerca de la filosofía:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent2">A cada paso se oye un <i>no</i> y un <i>sí</i>...</div> + <div class="verse indent0">Algunas veces se oye un <i>ya se ve</i>;</div> + <div class="verse indent0">Se habla de Dios: definirele así,</div> + <div class="verse indent0">Diciendo que Dios es un <i>ente a se</i>.</div> + <div class="verse indent0">El alma no es <i>a se</i>, ni vive <i>en sí</i>,</div> + <div class="verse indent0">Que vive en Dios, por quien creada fue...</div> + <div class="verse indent0">Quien me entienda, me entienda, porque yo</div> + <div class="verse indent0">Ni entiendo al que me entienda, ni al que no.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p>Y por fin, querido Fernando, aunque dicen que lo bueno nunca es +largo, doy fin a esta carta, repitiendo las advertencias que al +principio te hice para que a documento tan precioso no se le entorpezca +el pase a la posteridad. Guárdala en el más seguro estuche de tu +relicario; rotúlala con mi nombre para que extraños y propios aprecien +sin leerla su inmenso valor literario, y date con un canto en los +pechos por haber merecido el honor de que <i>Nos</i> (uso el plural, +como el papa) hayamos vencido nuestra sublime pereza para escribírtela. +No esperabas tú esta diligencia mía, tan contraria a las preciosas +virtudes de no hacer nada y de pensarlo todo, que son mis virtudes +favoritas. Por ellas la <i>Divina Comedia</i>, que debió ser mía, es +del Dante; mi <i>Vida es sueño</i> pasó a Calderón; mi <i>Sí de las +niñas</i> se lo cedí a Moratín, y todo lo bueno y hermoso de estos +tiempos, por generosa renuncia de mi ingenio soberano, ha pasado a +reflejarse del sol de mi caletre a la luna de los autores que andan por +ahí, resultando <span class="pagenum" id="Page_97">p. 97</span>que son +espejos que, sin quererlo yo, reproducen mis ocultos esplendores. Yo me +envanezco de ser autor de todas las grandes obras del humano saber. Soy +feliz, y deseo que mi clásica epístola te colme a ti de felicidades, +despejando tu cabeza de nubes enojosas, tornándote a la salud y al +contento, a la conciencia de tu porvenir, y determinándote a salir de +esas soledades para volver acá, donde te esperan abiertos en cruz, en +olímpico desperezo, los brazos de tu amante amigo, — Nos <i>Miguel de +los Santos Álvarez</i>.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch12"> + <h2 class="nobreak g0">XII</h2> + <p class="centra negr">De Pilar a su amiga Valvanera.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Madrid y abril.</i></p> +</div> + +<p>Querida mía: Te escribo de prisa y corriendo porque tengo que salir +a una visita fastidiosa, inevitable, y no quiero perder el correo de +hoy. Sin perjuicio de consagrarte otro día todo el espacio que piden +mi cariño y mi gratitud de una parte, de otra el amor a Fernando, y +las mil cosillas que a mis dos amores tengo que decirles, atiendo a la +urgencia de tus preguntas.</p> + +<p>Mis relaciones con Juana Teresa son las de dos personas que no +se aman, pero que no quieren dar al mundo el espectáculo de la +desavenencia, desamor mejor dicho, entre <span class="pagenum" +id="Page_98">p. 98</span>dos hijas de un mismo padre. Si nuestras +madres se hubieran conocido, se habrían detestado cordialmente. La mía +y la suya eran dos madres de índole, sangre y gustos muy distintos: +como ellas salimos nosotros; fuimos nuestras madres redivivas, sin que +el padre común nos diera nada que igualase la desigualdad ni conciliara +lo inconciliable. Hace algunos años, la herencia del tío Sobremonte +fue causa de que nos pusiéramos al habla mi media hermana y yo para +evitar litigios dispendiosos: no hubo más remedio que entrar con ella +en correspondencia, la cual dio aspecto de paces duraderas a lo que +no fue más que negociaciones transitorias, mirando cada cual por sus +intereses. Concluimos, y al final diome Juana Teresa nuevo testimonio +de su malicia y desconsideración. No hemos vuelto a escribirnos. Ya +te contaré cosas de ella, y cosas mías, que ambas las tenemos, cada +una según su natural, y comprenderás cuán difícil es que seamos amigas +enteras, siendo, por ley de naturaleza, hermanas partidas. Yo no me +ocupo de ella jamás, ni la nombro para nada; ella no procede del mismo +modo con respecto a mí, y la distancia que nos separa no impide que +lleguen a mi oído (por desgracia, sutil) las ironías de Cintruénigo. +Por hoy no te digo más.</p> + +<p>¡Ah!, sí: te digo que mi secretico de dos caras, por una suplicio, +gozo inefable por otra, no lo sabe Juana Teresa. Si lo supiera, +creo que ya sería del dominio público, y me <span class="pagenum" +id="Page_99">p. 99</span>cantarían los ciegos por las calles. Hoy por +hoy, amada mía, solo hay cuatro personas vivas que lo conozcan, y una +de ellas eres tú, mi consuelo, mi esperanza...</p> + +<p>He llorado un poquito. Valor, y adelante, que es forzoso concluir +esta. ¿Y ese adorado tontín ha recibido y gozado la carta de Miguel de +los Santos? ¿Ves? Hace poco lloraba, y ya me río. ¿Y está su cabeza tan +trastornadita que no ha caído en mi gracioso enredo? ¿Se ha tragado la +carta como del propio estilo y mano de Álvarez? ¿No ha visto que es +de mi cosecha, y que la forma, ya que no lo que allí se relata, salió +de mi magín? Conste que me he reído con gana mientras tramaba esta +superchería, como se reirá él cuando la descubra. ¡Pobrecito mío! Por +estas bromitas, que salen de mi corazón, pienso yo que ha de quererme +más. No le digas nada; déjale en su error, a ver por dónde sale. ¡Cuál +no habrá sido su asombro al ver epístola tan larga firmada por aquel +supremo holgazán! Él conoce a Miguelito, y sabe que es un sonámbulo +de mucho ingenio, que sueña y anda, pero no escribe. Ya le contaré +más adelante a mi sonámbulo (pues también Fernando lo es) cómo he +podido adquirir conocimiento de todo lo que pasó antes, en y después +del entierro. Para mayor burla, le diré que Miguel no asistió al acto +porque no pudo encontrar quien le prestara ropa de luto... como que en +aquel día y con el consumo de todos, <i>se agotaron las levitas</i>... +¡Pobre niño mío! Que juegue yo con él un <span class="pagenum" +id="Page_100">p. 100</span>poco. Esto me endulza el alma. Me parece que +me quitan veinte años, y que le tengo sobre mis rodillas contándole el +cuento del ratoncito Pérez. ¡Adiós! No puedo más hoy. Te idolatra tu — +<i>Pilar.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch13"> + <h2 class="nobreak g0">XIII</h2> + <p class="centra negr">De Fernando Calpena a don José María de Navarridas.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, abril.</i></p> +</div> + +<p>Mi respetable amigo: No a desatención ni olvido, sino a la +indolencia que el estado de mi ánimo me imponía, debe atribuirse el +hecho de no escribir a usted y su noble familia cuando Sabas partió +para Laguardia. Espero que me perdonará esta falta antes que yo mismo +me la perdone, y fiado en ello me tranquilizo de la turbación que +su carta ha levantado en mi conciencia. No quiero dar a usted más +disculpas que la de mi desgana de toda ocupación en aquellos días, y es +bastante; que el guerrero que vuelve derrotado y maltrecho en horrendos +lances y peripecias abrumadoras, tiene derecho al descanso, llamémosle +pereza. Ha sido precisa la intervención de una deidad providente para +que yo me decida a no aplazar por más tiempo la contestación a su +cariñosa carta.</p> + +<p>Sí; la señora de este castillo, me ha cogido <span class="pagenum" +id="Page_101">p. 101</span>hoy por una oreja, y llevándome al despacho +de su digno esposo, me ha conminado con penas de supresión de almuerzos +y comidas si no escribía hoy mismo al buen párroco de Laguardia. La +ilustre señora me ha hecho ver la fealdad de mi conducta, demostrándome +además cuánto conviene a mis males íntimos el apartar de ellos la +atención. A esto añado, por cuenta propia, que nada es más grato para +mí que platicar de lejos, ya que de cerca es imposible, con usted y con +su dignísima hermana y encantadoras sobrinitas, a quienes manos y pies +beso con todo el rendimiento de la más leal amistad.</p> + +<p>Grande satisfacción me causan sus noticias acerca de la excelente +salud de las niñas de Castro, de su alegría y buena disposición. Veo +con gusto que la juguetona Gracia se hace poquito a poco persona +formal, ayudando a su hermana, y que esta multiplica sus dotes y +aptitudes, como si no quisiera dejar mérito alguno para los demás. +Al propio tiempo, he de manifestar a usted mi sentimiento porque +su nobilísimo plan no haya tenido realización a la hora presente. +Tanto Valvanera como yo hacemos votos porque los deseos de usted y +de su hermana se realicen lo más pronto posible, y no dudamos que la +negativa de la mayorazga ilustre de Castro será un incidente pasajero. +He dicho mayorazga sin acordarme de la abnegación con que Demetria +ha partido sus bienes con la hermana menor. <span class="pagenum" +id="Page_102">p. 102</span>Sin duda su alma, ambiciosa de perfecciones, +ha querido añadir a sus coronas la de esa generosidad hermosísima. No +digo a usted que la felicite en nuestro nombre, porque quizás al echar +el incensario a su magnanimidad daríamos, sin quererlo, un golpe a su +modestia. Persistan usted y su hermana en su buen propósito, y al fin +la voluntad de Dios y la de la sin par Demetria aparecerán en perfecta +armonía.</p> + +<p>En efecto: el señor don Pedro Hillo, cuya visita le anuncian de +Madrid, es mi amigo más amado, y el discreto corresponsal de cuyos +relatos interesantes di a usted conocimiento; persona por diversos +títulos digna de su estimación y de los agasajos que le prepara, pues +une a su saber de cosas sagradas y profanas, el trato amenísimo y la +gravedad del carácter.</p> + +<p>No me parece mal que las niñas consagren a la lectura sus ratos +de ocio, que en esa vida laboriosa no pueden ser muchos. Demetria no +necesita andadores para correr con paso firme por los altibajos de toda +la literatura habida y por haber, pues su criterio superior le permite +discernir claramente lo bueno de lo malo y lo sano de lo enfermo. +Déjela usted, que ya sabe ella por dónde anda, y ni la <i>Nueva +Eloísa</i>, ni el <i>Joven Werther</i>, ni los fogosos atrevimientos +del modernísimo Víctor Hugo, si este ha llegado a Laguardia, turbarán +su espíritu reposado. A Gracia sí conviene atarla un poquito +corto en sus tareas de lectura, porque no <span class="pagenum" +id="Page_103">p. 103</span>posee todavía el seguro discernimiento de +su hermana. ¿Pero qué he de decir yo sobre esto que usted no sepa, mi +bondadoso y respetable Navarridas, maestro y capellán de esas nobles +criaturas?</p> + +<p>Concluyo, amigo mío, con un encargo que mi castellana se permite +hacer a Demetria, por conducto mío. Venimos a ser usted y yo no más +que dos torres telegráficas por donde el pensamiento de Valvanera se +transmite a la incomparable gobernadora de los estados de Castro. +Ponga usted atención, tome nota de las señales que enarbolo, y llénese +de paciencia, porque ahora sale mi señora con que no es un encargo, +sino dos, y quizá tres. Allá van: sabedora Valvanera que en Laguardia +se cosechan los mejores tirabeques de la Rioja alavesa, y quizás del +mundo, desea que Demetria le suministre la semilla suficiente para +sembrar, en la huerta de esta casa, un tablero como de ocho varas +de largo por dos de ancho. Los tirabeques que aquí conocemos son +estrechos, según dice, mal granados y con hebra excesiva y gruesa: +desea de los grandes, torcidos a lo cuerno de carnero, jugosos y +mantecosos, como los que le mandaron de regalo las de Álava, allá en la +<i>ominosa década</i>, si no recuerda mal. ¿Se ha enterado usted bien, +señor don José María? Mire que si se equivoca no me echen luego la +culpa a mí, pobre vigía de esta torre primera... Adelante. ¡Ah!, dice +Valvanera que, si puede ser, disponga el envío lo más pronto posible, +para <span class="pagenum" id="Page_104">p. 104</span>sembrarlos en el +menguante de este mes. Otrosí, que añada instrucciones sobre el sistema +de cultivo y tutores que ahí se emplean para esa planta, comúnmente +viciosa y de altísimas guías. ¿Enterado?</p> + +<p>Pues allá va otro encargo: receta para hacer dulce de tomate, que +es una de las más sabrosas especialidades de mi señora doña María +Tirgo: riquísimo lo hacía una monja de Medina de Pomar; pero ya se ha +muerto, llevándose el secreto de su arte. Que añada si se mezcla o no +con ciruela, pues entiende mi castellana que el tomate dulce de doña +María tiene algo de trampa. Las ciruelas de aquí son excelentes, y si +hay mezcla no se duda del buen resultado. De paso... (y aguante usted +el nublado, mi señor don José María), que a la receta antedicha agregue +Demetria la que usan en esa noble casa para hacer el incomparable +mostillo que han podido gustar, mas no imitar, los amigos que de regalo +lo han recibido. La señora de Castro-Amézaga, madre de las niñas +reinantes, elevó el crédito de los mostillos de esa casa a colosal +altura. Si no hay receta escrita, habrá en la familia tradiciones, que +Demetria conservará religiosamente. Y si a la dignación de mandar las +semillas y las recetas añaden las señoritas la prontitud, el favor será +doblemente agradecido.</p> + +<p>¿Quiere usted más, mi buen don José María? Pues no hay más, sino que +deseamos a usted y a su hermana y las niñas toda la felicidad <span +class="pagenum" id="Page_105">p. 105</span>que se merecen; y por mi +cuenta digo que las expresiones usuales de cortesía me parecen pálidas +para manifestar a todos mi cordial respeto. Besa las manos de ustedes +su afectísimo — <i>Fernando Calpena.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch14"> + <h2 class="nobreak g0">XIV</h2> + <p class="centra negr">De Pedro Pascual Uhagón a Fernando Calpena.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Elorrio, marzo.</i> (<i>Recibida en abril</i>).</p> +</div> + +<p>Aquí me tienes, querido Calpena, disfrutando de todas las dichas +que trae consigo la vida militar: hambres, golpes, cansancio hasta +morir, fríos y calenturas, que de todo hay, sin contar las heridas, de +las cuales, en el reparto diario, me han tocado tres como tres soles, +que me han hecho ver las estrellas. A quien no he visto es a la señora +gloria, que a todos nos engatusa con su coquetismo, llevándonos tras +sí como carneros. Según te decía en mi anterior, salimos de Bilbao a +cooperar en el plan del general inglés Lacy Evans. Consistía en atacar +al faccioso por tres puntos distintos: Sarsfield por Navarra; nosotros +por aquí, amenazando el interior de Guipúzcoa, y el inglés por Hernani +y toda la zona fronteriza. Según Espartero, este disparatado plan es +de los que se proyectan todos los días en las mesas de los cafés de +Madrid. Lo sacó de su cabeza el <span class="pagenum" id="Page_106">p. +106</span>jefe de la división inglesa, y aceptado por el gobierno, +no hemos tenido más remedio que ponerlo en ejecución: así ha salido. +Nosotros llegamos hasta esta villa de Elorrio, y de aquí nos volvimos a +Bilbao, no diré que con las manos en la cabeza, pero sí desalentados y +con la rabia de ver la inutilidad de nuestros esfuerzos. A Lacy Evans +le zurraron en Hernani, y Sarsfield se volvió a Pamplona sin llegar +al punto designado. Con muchos planes de estos no dudo del triunfo +de la <i>ojalata</i> en plazo próximo. El tiempo lluvioso y frío, +digno hermano del de aquella noche memorable, nos ha entorpecido las +operaciones, resultándonos un sin fin de enfermos, y haciéndonos pasar +mil trabajos. Quiera Dios que esto acabe pronto y nos retiremos a +nuestro Bilbao, donde al menos comerá el que lo tenga.</p> + +<p>De tu asunto no puedo decirte nada en concreto, pues en Durango no +vi a la persona que pensé podría informarme. Un amigo mío de Bilbao, +ayudante de Ceballos Escalera, me ha dicho que no hubo tal coacción +ni cosa que lo valga; que desde los comienzos del sitio vio a la niña +sola por las calles con Zoilo Arratia, como dos tórtolos que en medio +del fuego se arrullaban. Te lo cuento a título de dato verosímil, sin +darlo como verdadero, pues no me inspira plena confianza el informante. +Mi opinión es que te propines buenas tomas de olvido, y a otra, chico. +Échate a la espalda el amor propio, y búscate algo en que pensar que no +sea esto, que <span class="pagenum" id="Page_107">p. 107</span>no te +faltará algún quebradero de cabeza por otro lado. Distráete aunque sea +con disgustos nuevos, y el tiempo, con nuevos afanes, de los viejos te +curará. Y buenas noches, que me caigo de sueño.</p> + +<p>Amanece, y oigo que salimos. ¿Y cómo te mando esta? Si vamos a mi +pueblo, de allí te la enviaré con la relación de lo que nos pase por el +camino, que me figuro no ha de ser cosa buena, y noticias de tu pleito, +si en alguna parte las hallo.</p> + +<p class="mt1"><i>Bilbao</i>, 26. — Chico, aquí me tienes cubierto +de gloria. ¡Al fin...! En Galdácano dimos una batalla, después de +otra honrosísima en Zornoza, ambas protegiendo nuestra retirada. Los +<i>ojalateros</i> que hemos dejado tendidos en el campo, en una y +otra parte, no te los puedo contar: su número es infinito. Espartero +ha sido el hombre de siempre, el primer soldado, el caudillo sin par, +creciéndose en los malos pasos, más valiente cuanto más enfermo. De +mí puedo decirte que también he sido esforzadísimo guerrero, digno +de que Marte me prohíje y Belona me quiera. Bromas a un lado, estoy +satisfecho, y en conciencia creo haber cumplido con mi deber. No me +ha tocado ninguna bala: Dios ha querido sacarme ileso, para que pueda +contarte lo que leerás ahora mismo, todo el misterio de tu novela +descifrado, y el caso oscuro puesto en un foco de luz que nos permite +verlo en su realidad. Las noticias son de buen origen. Queda retirado +lo que en Elorrio te escribí; no hagas ningún caso de mis <span +class="pagenum" id="Page_108">p. 108</span>recomendaciones de olvido. +Desconocedor de la enfermedad, te receté un disparate.</p> + +<p>Confirmado está plenamente que hubo coacción horrible y un complot +pérfido, fundado en la falsa noticia de tu muerte, que supieron +presentar como hecho indubitable. Quien esto me ha dicho, y de ello da +fe, sospecha que también hubo amenazas, imposición por el miedo. La +extremada sensibilidad de la pobre niña, y la viveza de su imaginación, +dan verosimilitud a esta sospecha. Tenemos aquí, pues, un caso +sumamente grave, y yo desafío a los inventores de dramas románticos a +que saquen de su cabeza uno como este. Escucha sin temblar: todos los +artificios de los secuestradores de la Negretti no lograron impedir +que el mes pasado se enterase del monstruoso engaño, por confidencias +de una criada joven, de una criada vieja..., no estoy bien seguro de +la edad de la confidente. Ello es que Aura se volvió loca, es decir, +loca enteramente no: llamémoslo trastorno, rabia, furor insano contra +sus embaucadores. Apelaron a todos los medios para tranquilizarla: +medicinas, recreos, pláticas de clérigos más o menos elocuentes, sin +obtener más que la exasperación de su mal, y, por último, no tuvieron +más remedio que llevársela a la ferrería de Lupardo, y encerrarla +allí, bajo la vigilancia de su tía Prudencia y de José María Arratia, +el mayor de los tres hermanos, que casó hace poco con la chica de +Busturia. Pero más que la vigilancia y el cuidado de los <span +class="pagenum" id="Page_109">p. 109</span>carceleros, pudo la energía +expansiva de la dama y su furia de libertad, porque bonitamente se +les escapó una noche, saliéndose por el tejado, y esta es la hora +en que no han podido recobrarla. Todos los Arratias se lanzaron por +diferentes puntos en busca de ella, sin dar con su persona: solo +hallaron un rastro, que es para ti dato interesantísimo, y por eso te +lo transmito sin pérdida de tiempo. Lo único que pudieron averiguar +los <i>chimbos</i> es que Aura pasó por Llodio un domingo muy de +mañana. Preguntó en varios puntos por el camino de Laguardia, mostrando +propósito firmísimo de ir a esta villa. La vieron internarse en la Peña +de Orduña. Ni con buenos ojeadores ni con perros han podido cazarla. +En esta resolución de la joven, que ya no me parece locura, sino todo +lo contrario, veo yo un carácter, el rechazo o reacción formidable de +su timidez anterior, el renacimiento súbito de una voluntad oprimida +y sojuzgada por los engaños. Esto he sabido de labios que me merecen +crédito, y te lo comunico para que estés al corriente... ¡En Laguardia, +chico!... Puede que ya esté allí. Me da el corazón que está. ¡Alerta, +Fernando!</p> + +<p>Yo, que no creía en el romanticismo práctico, ya me rindo, caro +amigo, y declaro que todo lo que imaginan los poetas, de Víctor +Hugo para abajo, se queda tamañito junto a lo que la propia vida +nos muestra. Esta captación de la voluntad de una mujer hermosa; el +artificio de hacerte pasar por <span class="pagenum" id="Page_110">p. +110</span>muerto para persuadirla más fácilmente; la caída de ella +en el terrible lazo, por timidez, por terror, quizás por sortilegios +desconocidos, ¿no son una primera parte de drama que supera a cuantos +vemos en el teatro? Dime una cosa: ¿estás bien seguro de que en la +segunda visita que hiciste al almacén de Arratia, en los primeros días +de enero, no te cogieron, no te convidaron a beber, no te dieron algún +narcótico hasta que quedaras como muerto, poniéndote en el ataúd y +encendiéndote velas, para que ella te viese y no tuviera duda de tu +viaje al otro mundo? Porque yo todo lo creo ya y todo lo temo, y las +cosas que antes me parecían novelescas, ya las tengo por naturales y +comunes. No puedo desechar la idea de que todas esas gentes de apellido +italiano se traen un surtido de venenos o filtros adormecedores, para +con ellos ayudarse en sus trágicas intrigas.</p> + +<p>Bueno: pues ahora viene la segunda parte del drama. La casan a la +fuerza, quizás previo el empleo de algún otro bebedizo que convierta +a las personas en máquina, y les permita moverse y hablar sin darse +cuenta de lo que hacen y dicen. Me la casan; parece que han triunfado, +y de repente sobreviene la confidencia, la revelación de un parte de +por medio, criado desleal, o traidorzuelo mal pagado. Y aquí todo +varía: surge la locura de la dama, la resurrección repentina de su +albedrío; tras esto, tenemos nuevos embrollos de la familia para echar +tierra al asunto y no dejar que tales infamias <span class="pagenum" +id="Page_111">p. 111</span>se hagan públicas; la niña se les escapa; +corre sola por esos caminos buscando el de Laguardia, donde cree +encontrar su bien, su solución... ¿Llegará? ¿La cazarán antes sus +perseguidores? He aquí el misterio del acto último, aún no descifrado. +¡Alerta, Fernando! ¡A Laguardia! ¡Ahí va!</p> + +<p>No sigo, que es tarde y se va el correo. Última noticia: no es +cierto, como te dije, que haya muerto Ildefonso Negretti. Vive, aunque +en un estado muy semejante a la imbecilidad. Me lo ha dicho Vildósola, +que ignora o afecta ignorar todo lo demás de esta historia lúgubre. +Pero no desmayo en mis averiguaciones, y todo lo que yo sepa, lo sabrás +en el tiempo que tarden en llevarte mis cartas nuestros detestables +correos. Consérvate sereno, y no tomes resoluciones precipitadas. Para +todo cuenta con tu fiel amigo — <i>Uhagón.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch15"> + <h2 class="nobreak g0">XV</h2> + <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Madrid, abril.</i></p> +</div> + +<p>Amada mía: A mis penas crónicas ha querido Dios añadir una de +las más agudas que podría enviarme. Estoy afligidísima; grandes +satisfacciones tendría que concederme Dios para consolarme de esta +pena. Se me ha <span class="pagenum" id="Page_112">p. 112</span>muerto +hace dos días Justina, mi criada de toda la vida, la que me ha servido +con increíble abnegación, cariño y fidelidad desde que me casé, desde +antes, pues ya la conociste sirviendo a mi madre, que no podía pasarse +sin ella. Lo mismo me ocurre a mí: el vacío de Justina es horrible; +no era ya mi criada, sino algo que no puedo expresar con las palabras +amiga y hermana: era la confidente de todos mis secretos, así de los +que amargan como de los que endulzan mis horas; no puedo acostumbrarme +a vivir sin ella, pues era como parte de mi pensamiento; había llegado +a pensar por mí; su voluntad era parte de la mía, parte cada día mayor, +llegando a suplírmela por entero. Últimamente casi me gobernaba; su +criterio fue siempre justo; sus determinaciones, acertadas. ¡Pobre +mujer, cuánto me amó! Era tal su adhesión a mí, que mil veces habría +perdido la vida por evitarme un disgusto. Consagrada en cuerpo y alma +a mi servicio inmediato, el más íntimo, el más familiar, creo que +hasta parte de mi conciencia estaba en ella, y al perderla siento +que se me va también allá lo mejor de mí. Por no abandonarme rechazó +proposiciones de boda; ha muerto soltera, con seis años más que +yo; expiró consagrándome sus últimos pensamientos. ¡Qué ejemplo de +abnegación, de sacrificio! ¡Y luego dicen que ya no hay santas! Voy +entendiendo que Justina lo era.</p> + +<p>Desde que cayó enferma no me separé de su lado. Ni por mi madre +habría hecho más <span class="pagenum" id="Page_113">p. 113</span>que +por ella. Murió santamente, recordándome alegrías y penas pasadas que +las dos sentimos sin dar a nadie participación, y sus últimas palabras, +agarraditas sus manos a las mías, fueron consagradas al ser a quien +amaba tanto como yo. ¡Ah, Valvanera mía, no tengo consuelo! Te dije en +mi anterior que cuatro personas poseían mi secreto: ya no lo poseen más +que tres.</p> + +<p>No sé si decirte que le leas esta carta al prisionero. Él no +sospecha que le han amado corazones ausentes, desconocidos. El de +Justina gustaba de recrearse en el amor a Fernando, y siempre le veía +niño. Los primeros cuidados que se prodigan a los recién nacidos, de +ella los recibió Fernando. Le vio después, teniendo él cuatro años, +pues con el fin de que inspeccionara su crianza, la mandé a Vera, y +siempre le recordaba en aquella edad. Me ponderaba su belleza, su +parecido a mí; me pintaba con graciosas imágenes el color de sus +cabellos, de sus ojos. El día en que murió, le describía chiquitín, +como si le hubiera visto la semana pasada. Díjome que su pena mayor +era morirse sin verle caballero formado; recomendome que cuando yo le +tuviese a mi lado le expresase su cariño, y le diese en nombre suyo +muchos besos. De tal modo me impresionó con estas demostraciones, +que las dos parecíamos moribundas, yo quizás más que ella. Díjome +que no llorase ni me afligiese; que Dios, con lo mucho que había yo +sufrido, me perdonaba todas mis culpas, y que <span class="pagenum" +id="Page_114">p. 114</span>si aún faltaba algo por perdonar, ella se +encargaría de obtener en el cielo la total absolución... Sí, sí, es +preciso que le leas esta: quiero que sepa que se ha muerto Justina; que +Justina le amaba, que Justina es para mí una pérdida irreparable... +Ayer ha sido el entierro; mañana iré al camposanto a llevarle las +flores más bonitas que pueda procurarme. Le gustaban tanto como a mí, y +siempre que salía traíame las mejores que encontraba. Ahora todas me +parecen indignas de ella. Las de mi corazón, que son las más bellas, no +se ven, y en estos homenajes, ¡ay!, no nos satisfacemos sino con lo que +entra por los ojos. ¡Dios mío, qué sola estoy!... ¡Pero qué sola! Lo +dicho: léele esta carta, o dásela para que se entere, y dime el efecto +que le causa.</p> + +<p>No está de más que en esta repita mis exhortaciones para la +custodia del bien que he puesto en tus manos. Ordeno y mando que el +prisionero renuncie por ahora incondicionalmente al uso de su voluntad, +sometiéndose a la tuya, que por delegación es la mía. Te transmito toda +mi alma, me encarno en ti. Ya le devolveré al señorito su voluntad, +cuando yo entienda que está en disposición de usar de ella dignamente. +Toda cautela me parece poca mientras dure el horrendo trastorno de +una ilusión arrancada de cuajo. Yo sé lo que es eso. Que no tome +resolución alguna, ni aun aquellas que parecen más insignificantes, +sin previa consulta contigo, que eres <i>migo</i>. Que no se aleje de +tu casa, a <span class="pagenum" id="Page_115">p. 115</span>no ser +con Juan Antonio o personas de gran confianza. No puedo echar de mí la +imagen del <i>Joven Werther</i>, que es desde hace tiempo mi fantasma +perseguidor. Por la impresión que hizo en mí esta obra al leerla por +vez primera, juzgo la que hará en un espíritu admirablemente preparado +para la imitación del caso que en ella se presenta... Dios le perdone +al señor de Goethe el mal que ha hecho.</p> + +<p>Paréceme acertadísima la campaña teatral que han iniciado tus +niñas. Es un entretenimiento de buen gusto y honestísimo, si hay buena +elección en las obras que representen, y la del <i>Sí de las niñas</i> +no puede ser más acertada. ¡Cuánto daría yo ahora por ver tu teatro y +aplaudir a mis queridos cómicos! Pero no puede ser, ¡paciencia!... Aquí +te pongo veinte mil suspiros de los más hondos. Guárdamelos por allá, +pues en cada uno de ellos va un poquito de mi alma.</p> + +<p>Y no te escribo más hoy: lo que aún tengo que decirte no es nada +grato, y no quiere amontonar tristezas sobre tristezas tu amantísima — +<i>Pilar.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch16"> + <h2 class="nobreak g0">XVI</h2> + <p class="centra negr">De la misma a la misma.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Madrid, abril.</i></p> +</div> + +<p>Gracias a Dios, amiga de mi vida, que hoy puedo escribir todo lo +que quiera. Hoy me siento discípula del Tostado, y me será fácil +<span class="pagenum" id="Page_116">p. 116</span>hacer honor a tan +gran maestro. Felipe se ha ido a la Encomienda con Gravelinas, Castro +Terreño, Jenaro Villamil, el pintor, y un chico que ahora despunta en +la política y los periódicos, Luis Sartorius. Creo que Fernando le +conoce. Allá se estarán unos días cazando y hablando mal del gobierno. +Después van a Segovia, donde Villamil se propone pintar la Fuencisla, +el Parral, y qué sé yo qué, y mi marido ver y tasar una colección de +clavos de puertas, bisagras y aldabones que a la venta sale. Por allá +se estén luengos días, y si fueran meses, mejor, para que yo respire. +¡Preciosa libertad, cuánto vales! Así podré llorar a mis anchas a mi +amada Justina, y llevarle flores, y hablar contigo, emborronando todo +el papel que me dé la gana. ¡Benditas cacerías de la Encomienda y +benditos clavos de Segovia! Claro que mi libertad solo es relativa, +porque siempre quedan aquí personas que al volver Felipe le cuentan +todo lo que hago; pero esta de clase de esclavitud la sorteo yo +perfectamente. Hoy me siento mía, hoy respiro, y los suspiros que te +mando llevan alegrías de mi corazón y esperanzas.</p> + +<p>En estos veinte años largos de ansiedad y lucha, de persecuciones, +de estudio sutil para sortear el carácter receloso, inquisitorial de +Felipe, Dios me ha favorecido, no puedo negarlo. Concediome primero la +compañía y ayuda leal de Justina; después, que a Felipe no le fuera +antipática mi fiel sirviente, pues si se le ocurre tomarla entre +<span class="pagenum" id="Page_117">p. 117</span>ojos y privarme de +ella, ¡pobre de mí! Verdad que Justina poseía un arte supremo para el +disimulo, para hacerse agradable y necesaria a las personas con quienes +estoy obligada a vivir en paz, y se ha muerto la pobrecita sin que +nadie sospeche que entre ella y yo había tan entrañable inteligencia +en puntos muy delicados. Felipe ha sentido su muerte, y el día que la +sacramentaron estaba muy afligido. Le agradecí mucho su pena, y ganó +terreno grande en mi estimación. A los veintiocho años de casados, +es triste, tristísimo, que mi marido tenga que hacer méritos para +conquistar sentimientos míos, que debió poseer desde el primer día. +Entre Felipe y yo hay un gran espacio vacío, glacial, que en tanto +tiempo no ha podido llenarse ni encenderse con afectos. La vida común +no ha hecho más que poner en pugna constante sus asperezas con las +mías, sin limarlas. ¿Tengo yo la culpa? ¿La tiene él? ¿Es culpa de +los dos? Averígüelo quien quiera, pues ni <i>Vargas</i> creo yo que +domine tan difícil averiguación. Por centésima vez te lo digo, querida +Valvanera: yo no he tenido la suerte tuya; tu marido te resultó +ajustado a tu ser espiritual. Hicisteis pareja feliz, con unidad de +pensar, unidad de sentir. Las pequeñísimas diferencias pronto fueron +destruidas por el roce. A mí no me resultó ese bien tan grande. Y +lo de hacer o no hacer pareja es cuestión de suerte, créelo. Porque +ni una piensa, ni los padres tampoco, y aunque en ello pensaran +rara vez acertarían. Los <span class="pagenum" id="Page_118">p. +118</span>caracteres se conocen bien cuando envejecemos, y siempre la +casan a una cuando es niña o casi niña, fundándose en sentimientos +superficiales que luego se convierten en humo.</p> + +<p>Tengo que fastidiarte con estas confidencias, que en parte no son +nuevas para ti, pues en otras ocasiones me has oído decir lo mismo; +mas ahora es preciso que yo extreme mi sinceridad a fin de que puedas +hacerte cargo de la relación entre mis cuitas matrimoniales y este +magno asunto secreto. Fácilmente comprenderás cuánto he tenido y tengo +que discurrir para que entre estas dos mitades de mi vida no haya +ningún contacto. Semejante trabajo de incomunicación es una obra maciza +de disimulo, de ocultaciones, de supercherías más o menos inocentes, y +representa una energía mental tan extraordinaria que, aplicada a otros +órdenes, podría bastar a la formación de un perfecto hombre de Estado. +Que la incomunicación entre las dos esferas era necesaria, bien lo +comprendes tú que conoces a Felipe. No podía yo hacer otra cosa: Felipe +y Fernando eran y son incompatibles, irreconciliables; el uno es la +ley, el otro su transgresión. En la noche aquella de Zaragoza, después +de ver juntas <i>El sí de las niñas</i>, supiste que yo había cometido +una falta muy grave. Sobre esto no hay que volver: convinimos en que +yo había sido criminal, faltando a la más sagrada de las obligaciones; +yo me acusé y tú me sentenciaste. Yo no merecía <span class="pagenum" +id="Page_119">p. 119</span>perdón; tú me compadecías y procurabas +consolarme; yo me declaraba perdida para siempre en el terreno +matrimonial. Me aconsejaste el silencio absoluto, el arrepentimiento y +propósito de enmienda ante Dios, y que procurara echar un velo... Esto +del velo no se me olvida... Bueno: pues aquí tienes mi falta muy bien +tapada y en condiciones de no ser por nadie descubierta. No me costó +poco trabajo; pero ello es que conseguí lo que me proponía... Pasa el +tiempo, y continuamos Felipe y yo desavenidos, inarmonizados, como dos +notas discordantes que desgarran el oído cuando suenan juntas. Dios no +quiere poner ningún remedio al desajuste de nuestras almas: no nos da +hijos. Él es él y yo soy yo, sin que en ningún momento nos encontremos +en perfecta unión. Mis esfuerzos por sonar acordes son cada día más +infructuosos. Carece él de inteligencia, yo la tengo de sobra; pero ni +puedo darle a él, de lo mío, lo que le falta, ni él sabe apoderarse +del fuego sagrado. Pasa más tiempo, querida Valvanera, y seguimos lo +mismo, quiero decir peor, pues el tiempo parece que se complace en +desafinar más a Felipe siempre que se empeña en sonar junto a mí. No +nos entendemos: soy para él un libro en lengua chinesca; él es para mí +un libro en blanco. No me dice nada.</p> + +<p>Bueno: pues en esta situación me acuerdo de mi falta; cada día +pienso más en las consecuencias de ella. Allá, donde Dios quiso, +dejó un ser muy envueltito en ropas blancas. <span class="pagenum" +id="Page_120">p. 120</span>Me le figuro dando los primeros pasos, me +le figuro queriendo hablar..., le siento después grandecito. Dícenme +que es muy guapo, de buena índole, y tan inteligente que causa miedo a +los que se encargan de educarle. Luego le siento hombre, y me informo +de que posee las prendas todas del perfecto caballero: su corazón es +generoso, sus procederes nobles, su lenguaje discreto... Me vuelvo +loca de alegría... Allá se me va toda el alma; y cuando procuro +convencerme de que estoy libre, de que puedo hacer manifestación de mis +sentimientos y ser dichosa, me encuentro paralizada por el deber, por +una obligación contraída legalmente y santificada por la religión. Ya +me tienes fuera de mi centro natural, y atada a otro centro que no sé +lo que es: ¿legal, artificial? No me atrevo a definir estas cosas... +Ni un solo instante me ha pasado por la cabeza concordar aquello con +esto: conozco a Felipe, y sé que no perdona lo que en su criterio, +reflejo exacto del criterio general, es imperdonable. La magnanimidad +es una virtud que le viene muy ancha, como la armadura de un coloso. Mi +marido es de los que celebran culto en los altares de la rutina social +y de todo el artificio que nos rodea. A tal extremo llega el fanatismo, +que si hubiera inquisición de esos dogmas, él sería familiar primero +de ella y un implacable quemador de herejes. Resulta, pues, que para +poder yo vivir y amar lo que la ley de naturaleza me manda que ame, no +veo más camino <span class="pagenum" id="Page_121">p. 121</span>que +la incomunicación que antes te dije, levantando un muro muy alto entre +Fernando y Felipe.</p> + +<p>Y ahora necesito referirte otras cosas, y hacer comentarios tan +sinceros como dolorosos de mi carácter y del de Felipe, para que +comprendas cuánto me ha costado levantar ese muro, y la vida de +ansiedades que he llevado y llevo para impedir que se me derrumbe y nos +aplaste a todos. Concédeme otro poquito de atención.</p> + +<p>A la falta mía, desconocida de todo el mundo (con tres excepciones +no más), falta efectiva y real que yo reconozco y confieso a quien +me da la gana, siguen otras, las faltas supuestas, fantásticas y +mentirosas que la malicia me atribuye. Por la verdad nadie me acusa, +por la mentira me denigran. Bien comprenderás que a ti no te oculto +nada, que hablo contigo como con Dios. Pues yo te juro que cuantos +milagros me cuelga la fama son absolutamente apócrifos. Años ha que te +lo he dicho; pero podrías creer que en el tiempo transcurrido desde +que no nos vemos he hecho algún milagro. No, amiga querida: ni antes, +ni después, ni nunca. Ten la firme convicción de mi inocencia en todo +ese tiempo, que bien puedo llamar <i>periodo fabuloso</i>. Harás quizás +la observación de que la fama persistente, aunque se equivoque, no +siempre es injusta, y a eso contesto que alguna explicación debo dar a +la constancia de las lenguas en hablar de mí con engaño y error. Puesta +a declarar en el banquillo, <span class="pagenum" id="Page_122">p. +122</span>expongo toda la verdad, no sin esfuerzo, pero con franqueza +suma. Eres tú mi espejo: me miro en ti, y te doy mi exacta imagen. Pues +sí, querida de mi alma, aunque lo sabes, bueno es que yo lo manifieste: +he sido una coqueta formidable. Aquí tienes la explicación de mi fama, +sin hipocresías ni atenuaciones. El coquetismo, pues todo hay que +decirlo, ya nos perjudique, ya nos favorezca, ha sido en mi defensa +contra la soledad del alma, un medio de producir alegría, movimiento, +bullicio de cosas y personas, un arte de guerra para devolver al mundo +mis sufrimientos, que en gran parte, de él y de sus leyes recibía +yo. Me dirás que esta disculpa no vale. Bueno, pues coqueteaba por +aburrimiento. ¿Tampoco vale esta? Pues coqueteaba... porque sí.</p> + +<p>La verdad es que a una existencia frustrada que ha perdido su +órbita, no se le puede pedir que vaya muy derecha. Sé que hay ejemplos +de otras existencias también frustradas o sin órbita que se han +mantenido en la rigidez absoluta de los principios y de las formas. +Yo las admiro: no he tenido virtud para imitarlas. Han buscado su +alivio en el adormecimiento místico, religioso, o como quieras +llamarlo. También a mí me dio por ser beata; pero solo me duró cuatro +días la ventolera. No podía ser... Pues sigo: si mi coquetismo me +produjo diversión, encanto, vanagloria, el placer maligno de <i>hacer +rabiar</i>, trájome por otro lado males acerbos. Ya lo sabes. Mi +ligereza exacerbó el carácter receloso, <span class="pagenum" +id="Page_123">p. 123</span>trapacero y mortificante de Felipe. No +tardamos en llegar a una situación de continua suspicacia, de celos +y reconvenciones enojosas, de desconfianzas recíprocas. Él fue +siempre duro, altanero, fiscalizador de las acciones más inocentes. +Sin quererlo, cultivé en él otras cualidades muy malas: la grosería, +la falta de delicadeza. Gustaba yo de atormentarle, y él a mí lo +mismo: llegamos a tener discordias muy agrias por cualquier tontería, +extremando nuestra desavenencia en las cuestiones de intereses. Quiso +reducir mis gastos; yo me opuse a sus derroches de coleccionista. Nos +hacíamos una guerra implacable. Hasta en política disentíamos, pues yo, +solo por llevarle la contraria, alardeaba de patriotería liberalesca +y hasta de jacobinismo. Empezaron las prohibiciones por parte de él, +las rebeldías por mi parte. Ya ni asomos de concordia había entre los +dos, pues hasta en las comidas fueron nuestros gustos diferentes. Sus +sospechas le llevaban a indagaciones indecorosas para mí. Espiaba +mis pasos; vigilaba todas mis acciones; intervenía mis cartas; veía +fantasmas en torno mío; mi gusto excesivo de los placeres sociales, +mi cháchara, mis alardes de libertad le irritaban más, y ya no fue +solo grosero, sino brutal, y el más fastidioso tirano que imaginarse +puede... Ea, querida mía, que viendo la cosa mal parada, hube de +recoger vela. Capaz era Felipe de un desatino, y yo también. ¡Figúrate +si descubre...! Pero no, daba todos sus golpes <span class="pagenum" +id="Page_124">p. 124</span>en la herradura y ninguno en el clavo. +Era ciego: no veía la verdad; corría disparado tras multitud de +mentiras.</p> + +<p>Amainé, como te he dicho, en mi coquetismo: tuve que recogerme y +entrar en mí. La edad hizo lo demás: me aproximaba yo a los cuarenta +años, aunque..., ya me viste..., los llevaba muy bien. Después, querida +Valvanera, desde la última vez que te vi, he dado un bajón tremendo. +Ya no me conocerías... Pues verás: reflexioné, me di a pensar en que +si mi existencia había sido hasta allí frustrada, podía ya no serlo +en lo sucesivo. Dios quizás me deparaba una segunda existencia. Había +encontrado mi órbita, la verdadera, la única, y en ella podía correr a +mis anchas sin desviarme. Pero, ¡ay de mí!, que para seguir mi órbita +me estorbaba enormemente Felipe..., aquel Felipe continuo, pegado a +mí como mi sombra, y de quien no podía en modo alguno desprenderme. +Y para mayor desdicha, era cada día más fastidioso y fiscalizador +más impertinente. ¿De qué me valía tener órbita, amiga de mi alma? +Comprende mi padecer, mis estudios maliciosos, que algo tenían de +la diplomacia, algo del arte de los prestidigitadores, para que mi +tirano no penetrara en aquel vedado terreno donde yo quería vivir +sola, y si no sola, sin él. ¡Qué martirio! En esta campaña, que +precisamente coincide con la época en que tú y yo no nos hemos visto, +he desplegado las dotes de astucia más extraordinarias, he inventado +las combinaciones <span class="pagenum" id="Page_125">p. 125</span>más +sutiles, me he batido a la defensiva, en la sombra, con una habilidad +de que no puedes tener idea. Y he triunfado, al menos hasta hoy. En +medio de mis grandes amarguras, tengo la satisfacción de que Felipe +<i>no lo sabe</i>. Viéndole a mi lado en efigie, en espíritu siempre +lejos, le digo con el pensamiento: «No lo sabes, no te doy el gusto +de que tengas razón contra mí. Porque eso es lo que tú quieres, tener +razón contra tu mujer, y eso no lo tendrás. Soy aragonesa».</p> + +<p>En este periodo, Valvanera mía, ha sido mi único consuelo la lectura +y el trato de personas inteligentes, la lectura sobre todo. Mi marido +dio en llamarme romántica; es su manera personalísima de repudiar lo +que se sale de lo vulgar y corriente. Yo acepto el mote, si romántico +quiere decir revolucionario, porque..., no te asustes..., te advierto +que yo lo soy. Me siento un poco masónica, quiero decir que prefiero +los males de la libertad a los del orden... Esto es una broma, querida; +no hagas caso.</p> + +<p>Motivo de burla y chacota son para Felipe mis aficiones a la +lectura, que en los últimos seis años han sido un verdadero vicio. +Ya sabes que su inteligencia es muy limitada: lo que yo arrojo de mi +mente (perdona la inmodestia) como hojarasca inútil, ya lo quisiera +él para los días de fiesta. Es de esos que llevan dentro del cerebro +una barajita de ideas, adquiridas y coleccionadas en el trato de los +hombres más vulgares, porque de los eminentes, haya miedo que se le +<span class="pagenum" id="Page_126">p. 126</span>pegue nada. La tiene +en forma y distribución de papeletas clasificadas. Para cada tema que +surge, su papeleta correspondiente. ¿Se habla de teatros? Papeleta. ¿De +moral, de matrimonio, de religión, de política, de viajes, de ornato +público? Pues allá va la cédula. A mí no me des entendimientos de esta +condición. Ya comprenderás que quien piensa por papeletas, en las +acciones procede de un modo semejante, y ha de ser formulista, esclavo +de la letra de ordenanzas y reglamentos. En esto nadie le gana a mi +Felipe, naturaleza de tal modo conformada, que halla su felicidad en el +fastidio. El fastidio, hablando por papeleta, <i>es su elemento</i>... +¡Si al menos hubiera yo podido lograr una separación decorosa! ¡Que +si quieres! ¡Para separaciones está el tiempo! Felipe no puede vivir +solo; le soy necesaria. No se halla sin mí: soy el agua salada para ese +pobre pez. No viéndome aburrida, no ejercitando en mí su vigilancia, +no interviniéndome en todo y por todo, se muere de asfixia. Ya ves qué +sino el mío... Pues mira tú: por ley de costumbre, y no insensible a +la obra del tiempo, he adquirido resignación; sé ya lo que no sabía: +aceptar mi pesada cruz y subir con ella. Lo haría fácilmente quizás +si estuviera libre, quiero decir, si no me llamara mi órbita como me +llama, la íntima, la que es a un tiempo ilegal y sagrada, la mía.</p> + +<p>En justicia, debo añadir que de algún tiempo acá Felipe me mortifica +menos, y que ya sea porque he ganado fuerzas, ya porque la <span +class="pagenum" id="Page_127">p. 127</span>cruz ha perdido algo de +su enorme peso, ello es que la llevo mejor, y aun me siento menos +medrosa de que mi secreto se descubra. El tiempo también fortifica, +y la próxima vejez parece que derrama tesoros de indulgencia, y que +protege las grandes reconciliaciones. ¿No crees tú lo mismo? Sí, sí: +mi temor de la luz va disminuyendo, me creo capaz de afrontar las +responsabilidades que antes me aterraban, de dar un salto decisivo. +¿Qué te parece? Anímame, amiga del alma; dime que sí, que sí...</p> + +<p>En el tiempo este que nos ha hecho la gracia de tenernos separadas, +no he visto decrecer la pasión de Felipe por el coleccionismo de armas +y de hierros viejos. Sería el primer caballero del mundo si ello +dependiera de la adoración y conocimiento de los signos de caballería. +Otro que más entienda de espadas y que mejor clasifique las de cada +siglo, y las de Milán o Toledo, no lo hallarás. En lo que ha decaído +es en la esgrima, pues con los años su destreza va quedando reducida +<i>al compás</i>, y gracias. Aún se recrea en su sala de armas tirando +un rato con los amigos, y aún vienen en busca de sus lecciones +espadachines muy afamados. También acuden a casa los que se ven en el +trance de aceptar o promover un duelo, porque la primera autoridad +de Madrid en lances de honor, y en sus complejas y delicadas reglas, +es mi marido. Todos respetan y siguen ciegamente su opinión, y el +hombre está en sus glorias ejerciendo de definidor y pontífice: <span +class="pagenum" id="Page_128">p. 128</span>se humaniza, se vuelve menos +áspero, y su amabilidad relativa indica su satisfacción y vanagloria. +Yo, siempre en guardia, aprovecho para mis combinaciones los preciosos +momentos en que funciona el oráculo de los lances de honor. Cosas a +que no me atrevería en días normales, las acometo valerosa cuando se +trata de la elección de armas, de los pasos que ha de dar adelante o +atrás, en el terreno, cada uno de los duelistas. Y ya puedes suponer +con cuánto fervor pido a Dios, en momentos para mí críticos, que haya +desafío, que se peleen dos caballeros por cualquier futesa de política, +de amores o de juego, para que vengan a mi casa en busca del oráculo, y +este se entusiasme y yo respire.</p> + +<p>Y ya no escribo más hoy, que estoy cansadita, aunque no tanto +como lo estarás tú cuando me leas. Cree que no son ociosas estas +explicaciones, para que te hagas cargo de mis sufrimientos y del +servicio impagable que prestas a tu amiga. Tu cooperación me la +tengo bien ganada... Vaya, no te canso más. Soy como esos visitantes +fastidiosos, que después de despedirse vuelven a pegar la hebra, +repitiendo lo que ya dijeron; y en pie, y en la puerta ya, todavía +vuelven sobre lo mismo. No más, no más: quédense para mañana otros +secreticos que aún guarda para ti tu amante amiga — <i>Pilar.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch17"> + <p><span class="pagenum" id="Page_129">p. 129</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XVII</h2> + <p class="centra negr">De la misma a la misma.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Abril.</i></p> +</div> + +<p>Ya sé, ya sé, picarona, el mote que vas a ponerme. Vas a llamarme +la <i>Tostada</i>. Pero no me ofendo, y casi, casi me gusta el apodo, +porque me estimula más al horroroso gasto de tinta, y a marearte con +mis largas escrituras. Lo que siento es distraerte de tus ocupaciones +todo el tiempo que exige la tarea de leerme. Pero lo llevarás con +paciencia, ¿verdad? Y que no puedo ser concisa. Tras de una idea se +me ocurre otra, y cuando quiero recordar, ya tengo bien llenitos de +garabatos cuatro pliegos de papel.</p> + +<p>Tienes razón en decir que soy una pura pólvora, y le la impaciencia +me pierde. Por mi gusto, cosa pensada, cosa realizada. No puedes +figurarte el cariño que le he tomado a esa mayorazga de Castro-Amézaga +desde que me contaste sus extraordinarios y nunca vistos méritos. ¿Y +tal joya no será para mí, para mi Fernando? ¡Ay, si Dios me concediese +esto, daría por bien empleados todos los martirios de mi vida!... No +pienso más que en Demetria, la estoy viendo, hablo con ella. ¡Qué +hermosura y qué talento, qué aplomo y dominio de sí misma! No <span +class="pagenum" id="Page_130">p. 130</span>me digas que el fantasmón +de mi sobrino puede quitárnosla. ¿Pues qué? ¿No ha manifestado bien +claramente la niña discreta que le repugna el candidato propuesto por +la familia? ¡Y ha tenido entereza para negarse a ser su esposa, sin +reparar en el semicompromiso que suponían las vistas, resistiéndose a +la presión que sobre ella ejercían sus tíos y Juana Teresa! ¡Eso es +una mujer! Solo este rasgo basta para que yo la ponga cien codos más +alta que todas las de nuestro sexo. ¡Cualquier día la coge a esa un +tonto! Ya puedes figurarte lo que yo gozo considerando el despecho, +la rabia de Juana Teresa, que en su vida se ha llevado un sofión tan +merecido. La veo echando fuego por los ojos y masticando fuerte... Pero +se me caen las alas del corazón al pensar que aún tiene esperanzas +de arreglo. No, no puede ser: no es delicado insistir después de una +repulsa tan categórica... ¡Ay!, mi falta de libertad me requema la +sangre. Pues si yo pudiera meter mi cucharada en ese negocio, ¡con qué +gracia habría de llevarlo a término feliz, abatiendo para siempre los +hocicos de mi media hermana!... Déjame, déjame que desahogue el ardor +de mi alma. Luego me dicen revolucionaria, romántica. Sí, lo soy: +quiero imitar a esa sin par niña, que odia, como yo, los raciocinios +por papeleta, y cuando le han presentado la de su casamiento, la ha +deshecho con garra de leona. ¡Esa, esa es la mujer que quiero para +compañera de Fernando!</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_131">p. 131</span></p> + +<p>Pero nada adelantaremos, tienes razón, mientras el alma de nuestro +querido hijo no salga del insano estupor en que la tiene una pasión +frustrada, una tan grave herida del amor propio. No le riño; conste +que no le riño; considero la delicadísima situación de su espíritu, y +confío como tú en el tiempo... Pero, ¡ay!, el tiempo tiene dos caras: +es amigo que infunde esperanza, y enemigo que amedrenta. ¿Quién me +asegura que, andando días, no lograrán los de Cintruénigo rendir por +cansancio la fortaleza de Castro? Juana Teresa es muy lista, maestra +en gramática parda, en marrullerías plebeyas. Rodriguito, según mis +noticias, suple con su tenacidad la pobreza de su entendimiento. Temo +a los tercos, a los pleiteantes temerarios, a los que ponen toda su +intención y sus fines todos en una sola papeleta... No, no me entrego +yo al tiempo: eso es de perezosos. Confío en ti, que aunque me dices +que espere y no me precipite, seguramente pondrás tus cinco sentidos en +esta obra magna para que no se nos malogre, y allanarás a Fernando el +caminito de Laguardia. Demetria es su paz de toda la vida, el perfecto +equilibrio de sus facultades. ¿No lo ves así? ¿No ves en ese matrimonio +la maravilla de la Providencia?... Impedir que se unan es un divorcio, +amiga mía, es obstruir los caminos de Dios.</p> + +<p>No te asustes de mi exaltación. Soy así: ver yo el bien y no +lanzarme tras él al instante, es imposible. Déjame que te diga una +cosa, y si la tienes por delirio, no me importa. <span class="pagenum" +id="Page_132">p. 132</span>Pues la hazaña de Fernando al sacar a la +niña del cautiverio de Oñate, con riesgo a de su vida, bien merece el +desenlace, el divino coronamiento de esta unión. Dime que sí. Aquella +página hermosa, aquel viaje por los montes infestados de facciosos, la +muerte del desgraciado padre, la herida de Fernando, que se nos quedó +cojito, prisionero de sus protegidas, ¿qué son más que trámites de la +grande obra de la Providencia? ¿Y la abnegación con que el caballero, +abandonando sus amores (buenos o malos, que eso no hace al caso), se +convierte en paladín de dos muchachas desconocidas, no significa nada? +¿Pues y la nobleza de su proceder en todo el camino, su delicadeza y +solicitud, la gratitud de las niñas, la entrañable amistad que entre +ellos se establece, no nos dan a conocer el arte sublime con que +Dios elabora sus obras maestras? ¡Ay!, quisiera ser poeta para poner +en versos magníficos aquella peligrosa y al cabo feliz aventura, +composición que les entregaría, diciéndoles: «Héroe y heroína, Dios os +ha juntado en este hermoso poema, porque quiere haceros fundamento de +una generación que reúna la voluntad y la inteligencia. No falta más +que una estrofa, que vais a escribir ahora mismo».</p> + +<p>A todo trance, mi amada Valvanera, es preciso que el <i>Caballero +de Aránzazu</i> (mira qué título se me ocurre) no se acuerde más de +la catástrofe de Bilbao, ni de la condenada diamantista, que noramala +vaya. Tráemele pronto, por tus hijos te lo pido, al terreno en <span +class="pagenum" id="Page_133">p. 133</span>que hallará el reposo y la +felicidad, y yo también. Sería yo capaz, si viera terminado el poema +con lógica belleza; sería capaz, digo, de romper la insoportable +ficción en que vivo, y arrostrar las humillaciones y las amarguras +que suponen las papeletas de Felipe, arrojadas en terrible avalancha +sobre mí... ¡Vaya si lo haré! ¿No es estúpido que vivan las almas +aterrorizadas por un vano fantasma, la opinión, la cual, mirada de +cerca y por dentro, se compone de cuatro trapos no muy limpios sobre +cuatro torcidas cañas?</p> + +<p>Pero tengamos calma. A medida que escribo me voy exaltando más... +Por obedecerte en todo, he detenido el viaje del benditísimo sacerdote, +nuestro amigo, a Laguardia; pero no acabo de conformarme con este +aplazamiento. Se me ha metido en la cabeza que haciéndose don Pedro +amigo del señor de Navarridas, se nos vendría todo a la mano. Pienso +también que Demetria... En fin, pienso tantas cosas, que vale más +que me las guarde y las madure bien antes de comunicártelas. En la +confianza de tu pericia me adormezco yo. Sé que sacarás triunfante mi +bandera, la bandera del bien, que tiene por escudo un corazón de madre, +y por leyenda esta sola palabra: <i>Naturaleza</i>.</p> + +<p>Vamos, que estoy desatinada: no me digas que no. Y otra cosa. ¿No +puedo aún escribir a Fernando? ¿No debo decirle...? ¿Te decides a +descorrer el velo, o no es tiempo todavía? Ya que no me contestes +a esto, dime pronto <span class="pagenum" id="Page_134">p. +134</span>si va recobrando la serenidad; si su corazón se restaura +en los sentimientos dulces, o es aún presa del vértigo de rabia, +y se ahoga en las olas de amargura. Porque no puedo arrojar de mí +una zozobra cruelísima. ¿No está convencido aún de que la maldita +Negretti es esposa de otro? ¿O es que sobre eso hay dudas todavía? +No lo veo yo claro. Las referencias del suceso son vagas, como de un +caso problemático, alterado al pasar de boca en boca. Que sepamos la +verdad. Entérate bien; interrógale, aunque esto sea poner el dedo +sobre las heridas aún no cerradas. Estaría bueno que ahora saliéramos +con que Fernando abriga todavía esperanzas... Por Dios, vigila, no +te descuides..., entérate de si aún sostiene alguna comunicación con +Bilbao, aunque sea indirecta, por vía de espionaje o información. Hay +que ver esto, Valvanera de mis pecados; hay que estar en todo... Adiós; +ya no puedo más. Toda mi alma está contigo y con él... Una palabra para +concluir: «¡Muera Cintruénigo!».</p> + +<p>¡Qué disparates pienso y escribo!... Voy a decirte el que se me +ocurre en este momento. ¡Jesús me valga! Admitida la idea de que el +motivo del desaire sufrido por mi antipático sobrino es que el corazón +de la mayorazga pertenece a otro, me asalta la idea de que ese otro +no es Fernando. ¿No se te ha ocurrido averiguar si hay algún factor +desconocido? Lo que ahora sospecho, ¿es acaso inverosímil? Fíjate en +que no tenemos ninguna prueba de que la repulsa de la niña sea <span +class="pagenum" id="Page_135">p. 135</span>por amor a Fernando. Todo +se reduce a suposiciones, conjeturas, fingimientos quizás de nuestro +deseo. Hay un punto oscuro, muy oscuro, querida Valvanera, y es urgente +aclararlo. Acláralo por Dios. Tengamos, ¡ay!, un hecho fijo y seguro +en que fundarnos, para que este plan mío y tuyo no sea un alcázar +aéreo. ¡Pues bonito papel haríamos si ahora resultara que...! Me vuelvo +loca... Compadece a tu pobre amiga...</p> + +<p>No escribo más; quiero serenarme; la pluma se me vuelve un pedacito +de rayo. Siento en mí las sacudidas de los nervios, que me dicen que no +escriba más. <i>La Tostada</i> se rinde.</p> + +<p>Te mando millones de besos para que los repartas como quieras. Los +que le toquen a Fernando, como no puedes dárselos tú directamente, se +los aplicas a tus nenes para que estos se los pasen a él. Adiós otra +vez. Os adora vuestra — <i>Pilarica.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch18"> + <h2 class="nobreak g0">XVIII</h2> + <p class="centra"><b>De don José M. de Navarridas</b><br> (incluyendo + esquelas de las niñas de Castro) <br><b>a Fernando Calpena.</b></p> + <p class="dcha mt15"><i>De Laguardia, a 6 de mayo.</i></p> +</div> + +<p>Ilustre señor y dueño: Dios le premie a usted el regocijo que ha +dado a este viejo dignándose comunicarnos noticias directas <span +class="pagenum" id="Page_136">p. 136</span>de su persona; y que no ha +sido menor el alegrón de toda la familia por este feliz suceso, lo +comprenderá usted sin necesidad de que yo se lo diga. Mi gozo subió +de punto al notar que el tono y conceptos de su carta no indican una +grande turbación del ánimo. Si por algún renglón de la misma veo asomar +la melancolía, la cual más en lo que calla que en lo que dice se +manifiesta, me tranquiliza el pensar que no es mal de cuidado cuando +recae en jóvenes a quienes la inteligencia ofrece mil recursos contra +el fastidio y las tristes memorias. Un hombre como usted, mi señor don +Fernando, tiene en su lozana imaginación, en su variado saber de todas +las cosas, el remedio contra los desmayos del ánimo. Denos pronto la +noticia, que aquí recibiremos repicando muy recio, de que se le han +pasado esas murrias. Y si me permite darle un consejo, le diré que solo +con medir la distancia entre su mérito altísimo por los cuatro costados +y la bajeza de los que le han ofendido, ha de sentir gran consuelo. +Esto y el perdonarles de todo corazón serán medicinas de notoria +virtud. Viva mi señor don Fernando, y dele Dios toda la felicidad que +se merece.</p> + +<p>También agradezco infinito a mi señora doña Valvanera que haya +contribuido a vencer la pereza de usted para escribirnos; y si por +mil respectos no mereciera esa noble dama mis homenajes, por esta +sola fineza quedaríamos obligados eternamente. Hágame el favor de +decirle que en esta carta van <span class="pagenum" id="Page_137">p. +137</span>cumplidos sus encargos con toda la eficacia que nos permite +nuestra inutilidad. Incluyo las respuestas de puño y letra de mi +sobrina mayor, la cual ha manifestado un deseo muy vivo de servir a la +señora de Maltrana.</p> + +<p>Mi hermana María agradece a usted sus finos recuerdos, y se los +devuelve con sinceros votos porque conserve usted su salud, así del +cuerpo como del alma, deseando que encuentre su tranquilidad en la +esfera del mundo que por su nobleza le corresponde. Tanto mi señora +hermana como yo hemos leído con especial satisfacción el parrafito de +su carta en que se muestra deseoso del buen giro de nuestros planes +con respecto y a la unión de las casas de Idiáquez y Castro-Amézaga. +Conociendo lo que aprecia usted a esta familia, esperábamos esa +manifestación, a la que tenemos el gusto de contestar dándole +esperanzas de que nuestro proyecto se realice, pues reanudadas las +negociaciones, hemos visto que presentan un excelente cariz. Quiera +Dios que pronto pueda dar a usted la buena noticia de que es un hecho +el enlace de los escudos de Castro y Sariñán. Y si se dignara usted +asistiendo a la boda, no tendríamos palabras con que mostrarle nuestro +reconocimiento.</p> + +<p>Concluyo, pues las chiquillas quieren escribir a usted en este +mismo pliego. Ya les he dicho que escriban aparte, y aquí meteré los +papelejos que me den. De todos modos, no quiero cansar más a usted: +solo le digo <span class="pagenum" id="Page_138">p. 138</span>que no +se ha armado floja revolución en la casa con sus dulces encargos. No +sintiéndose bastante fuerte en sus conocimientos la señora Demetria, +reunió concilio de autoridades, que bien puedo llamar ecuménico por +la muchedumbre de eminencias que concurrieron. Las de Álava fueron +las primeras en penetrar en aquellas salas vastísimas, y al instante +trabaron una tan fuerte de controversia escolástica con mi hermana +sobre el punto del punto que se debe dar al dulce de tomate, que hube +de retirarme medio loco. Acudieron también al cónclave, llamadas por +Demetria, dos monjas exclaustradas de esta localidad y de Vitoria, +maestras en toda suerte de <i>dulzuras</i>, y si le digo a usted que +tres tardes con sus respectivas primas-noches gastaron en dilucidar los +problemas, invocando estas las tradiciones conventuales, aquellas la +experiencia de unas y otras casas, no me tenga por hiperbólico. De los +estados de Páganos y Samaniego, y aun de la remota Bastida, vinieron +labradores viejos, cuyo dictamen y luces se estiman indispensables +para determinar las mejores tierras y el abono más adecuado a los +tirabeques, así como para la elección de simiente, <i>etcétera, +etcétera</i>...</p> + +<p>He aquí, señor mío, que entran las dos estrellas matutinas de la +casa trayendo cada cual el papelito que debo incluir en esta. El de +Demetria viene abierto para que yo lo lea y le dé mi <i lang="la">exequatur</i> +antes de enviarlo a su destino. El de Gracia llega cerrado con tales +<span class="pagenum" id="Page_139">p. 139</span>cerrojos de obleas y +candados de lacre, que no hay curiosidad bastante aguda para penetrar +en las entrañas de este mamotreto. La chiquilla se ríe al entregármelo, +y presumo que habrá metido sinnúmero de cuchufletas para embromar y +divertir al amigo melancólico. Esto me parece de perlas, y accedo a no +intervenir el manuscrito. Allá van uno y otro, y celebraré infinito que +los informes de Demetria satisfagan por entero a la señora de Maltrana, +y que los inocentes donaires de la pequeñuela recreen el ánimo del +noble caballero a quien van dirigidos. Aquí termino, pidiendo a Dios +que me le guarde cuanto he menester. Su atento amigo y capellán — +<i>José M. de Navarridas.</i></p> + + +<h3>Esquela de Demetria.</h3> + +<p>Señor don Fernando: Mi buen tío le informará de cuán festejada ha +sido su carta, por la cual vinieron al fin las nuevas de su existencia +y de la buena memoria que conserva de estas pobres campesinas. Si su +salud no es tan buena como usted merece y todos deseamos, cuídese, +distráigase y lleve con paciencia su mal, que este no es de los +incurables, y casi estoy por decir que quizás sea de los benéficos, o +que, pareciendo que matan, lo que hacen es dar a la larga mejor vida. +Usted me entiende.</p> + +<p>Por dos trajineros de toda confianza que llevan trigo de casa a +Valmaseda y Bilbao, mando a la señora de Maltrana los mejores <span +class="pagenum" id="Page_140">p. 140</span>tirabeques que por acá se +han podido encontrar, cosechados en nuestras tierras de Páganos. Hemos +escogido la clase llamada aquí de cuerno de carnero, que es la más +tierna y se cuece de un hervor. Plántenlos inmediatamente que lleguen, +poniendo diez o doce en cada surco, sin echarlos en remojo, pues no +quieren extremada humedad. La tierra que sea bien suelta, con abono muy +hecho, mezclado de ceniza. Basta con la primera cava por toda labor, +arropándolos bien y disponiendo los tutores antes que tomen direcciones +viciosas. En esto han de mirar mucho, pues siendo su crecimiento de +más de seis palmos, conviene guiarlos desde el principio con dos varas +para cada pie, o tres si ellos mismos indicasen la necesidad de más +apoyo. En las cruces pongan palos de mayor robustez, tirando cuerdas +desde estos a las varas laterales, conforme la extensión de las guías +altas lo vaya pidiendo. El toque está en acomodar la planta para que +suba bien derecha y no se tuerza, pues si caen y se doblan, se malogra, +por falta de aire, parte del fruto. Si a pesar de estas precauciones se +doblan, por causa de fuertes vientos, vale más dejarlos jorobaditos, +que en este caso la enmienda es tardía y empeora su situación. Se les +deja como están, y se aprende para otra vez. ¿Entendido? Lo demás +lo hace Dios. Celebraré que cuando el señor don Fernando los coma +se encuentre ya bien derecho y con propósito firme de no volver a +torcerse.</p> + +<p>El dulce de tomate lo hacía mi madre sin <span class="pagenum" +id="Page_141">p. 141</span>ciruelas. Pero no faltan aquí autoridades +que recomiendan el empleo de esta fruta, mezclada en proporción de una +libra por tres de tomate. Mi madre, como digo a usted, lo hacía sin +mezcla. Recuerdo muy bien la operación, pues en ella le ayudé miles +de veces; recomiendo que se fijen principalmente en la elección de +tomates, siempre de mediano tamaño, rechazando todos los que tengan +daño o picadura por pequeña que sea, pues estos, aun los de apariencia +más bonita, la pegan. Es condición precisa cogerlos cuando empiezan +a pintar. Se les extrae la semilla por un corte en redondo hecho en +el pezón, de modo que resulten huecos y enteros, conservando la pulpa +menos blanda. Ponía mi madre libra de azúcar por libra de tomate, +teniéndolos veinticuatro horas en almíbar. Luego los hervía tres veces +a un punto no extremado, pues desmerece si se deshacen y reblandecen +demasiado. Tenía las orzas al aire, sin cubrirlas, otras veinticuatro +horas. Con esto concluye mi ciencia, pues no sé más, y sentiré mucho +que no quede satisfecha con tan escasos conocimientos esa digna señora. +Su arte suplirá mi insuficiencia, y espero que usted, que es tan +goloso, se chupará los dedos cuando le sirvan el tomate en dulce. Mi +madre decía que mientras más desabridas son las frutas, más apropiadas +resultan al buen dulce: el mejor de todos, que es el llamado <i>de +cabello</i>, se hace de calabaza.</p> + +<p>Y vamos ahora al mostillo. Suponiendo <span class="pagenum" +id="Page_142">p. 142</span>que el arrope de Villarcayo es excelente y +muy azucarado, el mostillo que de él se saque no será inferior al de +mi tierra. Mi madre ponía el arrope a cocer en un gran perol, a fuego +lento, echando en él nueces peladas y cortezas de naranja y limón. +Después de bien hervido lo apartaba del fuego, y entonces empezaba la +operación más delicada, consistente en echarle harina, dando vuelta al +caldo con cuchara de madera, sin cesar, y de la cantidad de polvo que +se echara dependía el poco o mucho cuerpo del mostillo, y su mayor o +menor mérito. Tenía mi madre para esto tan buena mano, que rara vez +le salía mal, y cuando no quedaba a su gusto por demasiado espeso y +pegajoso, o por muy fluido y clarucho, lo desechaba, haciéndolo de +nuevo, sin acordarse más de la inutilidad de su tarea ni lamentarse de +ello. Su sistema era empezar de nuevo lo que una vez salía mal, sin +tratar de enmendarlo. Y tenía razón, porque las equivocaciones rara +vez pueden corregirse, y lo mejor es aprovecharlas como enseñanza... y +a otra. El punto del buen mostillo es como el de natillas claras, ni +más ni menos. Luego se pone en orzas vidriadas, fíjense en que han de +ser vidriadas por dentro, y se tapa con un pergamino bien sujeto a la +boca para que la cerradura sea perfecta. Y ya no falta más que comerlo. +Yo estoy preparando una tarea, de la cual mandaré a la señora de +Maltrana unas orcitas, si me sale bien, lo cual es dudoso, porque con +tantos cuidados voy perdiendo <span class="pagenum" id="Page_143">p. +143</span>un poquito los papeles. Pero he de esmerarme en la obra, +recordando a mi madre y su arte consumado para estas cosas.</p> + +<p>Creo haber respondido a las consultas con que usted me honra por +encargo de la señora de Maltrana, a quien con este motivo tengo +el gusto de ofrecer, juntamente con mi hermana, mis respetos más +afectuosos. Tanto ella como yo deseamos que nos franquee ocasión de +poner a su servicio nuestra inutilidad. Y usted, señor de Calpena, +disponga de su amiga — <i>Demetria.</i></p> + + +<h3>Papelito de Gracia.</h3> + +<p>Fernandito: Eres un pillo y no mereces que te escribamos, pues tú +no nos as escrito a nosotras, sino al tío, y eso lo iciste porque esa +señora en cuyo palacio vives te cogió de una oreja y te puso la pluma +en la mano; que si no, maldito lo que te acordabas tú de nosotras, ni +de Laguardia, ni de las cortinas de damasco, ni de los mimos que yo te +acía para que comieras y recobraras el apetito y el buen umor. ¡Vaya +con la ingratitud del señorito! ¿Qué te abíamos echo nosotras para que +así nos trataras? Pues aora, como vuelvas acá, que no volverás, ni +falta; pues como vuelvas, ni te doy golosinas, ni te cuento cuentos, ni +te ago vendas para tu patita coja, ni nada. Me tienes furiosa, deseando +que rabies, que te desesperes y lo pases muy mal, que así las pagarás +todas juntas. Cada cual lleva su merecido según <span class="pagenum" +id="Page_144">p. 144</span>sus acciones, y las tuyas son de lo más +perverso que emos visto. No puedes figurarte mi satisfacción al saber +que tuviste un desengaño muy tremendo. Eso les pasa a los casquivanos +y desagradecidos, que se van por el mundo en busca de aventuras... +Mira, niño, entre paréntesis te digo que no agas caso de mi ortografía, +no porque sea muy mala, sino porque como me equivoco siempre en las +<i>haches</i>, he determinado suprimirlas, y así no tengo que devanarme +los sesos por saber dónde caen y dónde no. El montón de <i>haches</i> +que me sobran lo pongo al final, por si quieres enmendarme con ellas la +plana.</p> + +<p>Bueno: pues si cuando te dieron ese sofoco te ubieras venido a casa, +aquí lo abrías pasado bien, y tú contándonos el lance, y nosotras +riéndonos de ti, te abrías curado, que más pronto se cura un corazón +flechado que una pata erida de bala. ¿No te acuerdas ya de cuando te +pegaron el tirito los cafres del <i>Jabalí</i>? Pues yo sí me acuerdo. +Sabrás que an venido aquí dos pobrecitos de los de Aránzazu a traer +carbón. Allí ya no ay miseria, porque emos señalado a cada familia +un diario, que todos los meses van a cobrar a Salvatierra. Nos an +preguntado por ti, por el buen caballero, y yo les dije que tú ya no +eras caballero, sino un pillo muy grande... Sabrás también que vinieron +a esta villa dos ombres de mala traza preguntando por ti... Parecían +quincalleros o titiriteros: traían una carta que no quisieron dejar. +En la casa donde se aposentaron, que era la de la Bonifacia, <span +class="pagenum" id="Page_145">p. 145</span>calle de Enmedio, dijeron +que tú eras príncipe, y que una princesa muy ermosa, vestida de zagala, +te andaba buscando por los pueblos del llano de Vitoria. Conque ya ves +cuánta noticia te doy. La más gorda la dejo para lo último, y antes te +diré que todos los conocidos nos tienen mareados preguntándonos por ti. +Unos dicen que te as casado, y otros que todavía no. Las de Crispijana +y las de Paternina andan en averiguaciones de quién podrá ser esa +princesa disfrazada que te busca.</p> + +<p>Más noticias: uno de los lebreles pequeños se nos a muerto de +moquillo. La <i>Leona</i> no te olvida, y todos los días viene a +echarse en la alfombrita que está a los pies de tu cama. Tu cuarto está +lo mismo que lo dejaste, y en el jarrón aquel que tiene la pintura de +Juanita de Arco vestida con armadura, no pongo ya flores, como cuando +estabas aquí, sino cardos borriqueros. Este año emos tenido tanta +cereza, que después de regalar a todo el mundo, y de acer mucho dulce, +aún a sobrado para los de la vista baja, con perdón. ¡Lo que te as +perdido!</p> + +<p>¿Y qué me dices de lo sabia y leída que estoy? De ver leer a +Demetria me entró la afición; solo que el tío me quita de las manos +lo que según él es lectura mala para niñas. Yo afano todo lo que +puedo, y a más del <i>País de las monas</i>, e leído <i>El doncel de +don Enrique el Doliente</i>, escrito por ese que se mató. ¡Cuánto +me a gustado! Me parece que te estoy viendo a ti con armadura toda +<span class="pagenum" id="Page_146">p. 146</span>negra, calada la +visera, entrar en el palacio, castillo, o lo que sea... ¿Pues y la +dama, aquella doña Elvira? ¡Qué simpática...! ¿Y el tunante del +marqués de Villena...? Todo es precioso. También me an dejado leer la +<i>Atala</i>, que es muy triste, y la <i>Serafina</i>, que ace llorar +a las piedras. A Demetria, que tiene licencia del tío para leer todo, +le an traído una obra que se llama <i>Nuestra Señora de París</i>, que +dicen es la más romántica de todas cuantas se an escrito. Del autor +no me acuerdo: es <i>don Víctor</i> de no sé qué. Las de Crispijana +dicen que es el acabose de lo bonito, y que vuelve locos a los que la +leen, de tanto romanticismo y tanto amor estrepitoso. Una tarde pude +quitársela a mi hermana, y leí un poquitín, que me enamoró. Es una +muchacha bonita que tenía una cabra, a la que abía enseñado a leer. Por +las láminas e visto que el más enamorado que allí pone el autor es un +corcovilla que toca las campanas de la iglesia mayor de París. El tío +me a prometido darme <i>Los mártires</i>, que dice son cosa bonita y +muy de religión, y los versos de Quintana, que serán muy buenos, pero a +mí me aburren, porque no lo entiendo. Yo quiero relaciones de galanes +y damas, amores con lances muchos, y trapisondas y contratiempos, que +acaban en casarse, pues cuando se matan o no les casan me entristezco +tanto, que lloro como si los ubiera conocido y fuesen de mi familia. +Que aya mucho interés y sorpresas, me gusta; que se pase miedo y +zozobra, siempre que al fin se <span class="pagenum" id="Page_147">p. +147</span>casen. Yo compongo también mis novelas, y todas las acabo +casando a los que se aman, y aora estoy pensando en que conozco a dos +que se quieren, pero no se lo an dicho, porque ninguno quiere ser +el primero. Les da vergüenza: el galán calla y ace muchos melindres +por aquello de ser galán; la dama, por el aquel de ser dama, no debe +tampoco declararse..., y con estas tonterías puede que suceda una cosa +muy mala, y es que el segundo galán, uno que está en acecho y no para +de echar memoriales, se aproveche de la poca resolución del galán +primero, y logre lo que no merece ni le corresponde.</p> + +<p>Mira, Fernandito: lo que voy a decirte aora es secreto. Por Dios, no +me comprometas. Cuidadito, cuidadito como me vendes; que no seas malo, +Fernando; que no me agas la trastada de ablar de esto al tío cuando +le escribas. Y si cayeres en la tentación de ablarle, no me nombres a +mí para nada... Vaya, que no me atrevo a decírtelo, por miedo a que +me vendas. Ea, sí te lo digo. Pues sabrás que eres el mayor tonto del +mundo en apurarte tanto y ponerte melancólico y medio tísico porque +tu novia se a casado con otro. ¿Sabes lo que pienso? Que Dios te +favorece, pues ay otra que vale mil millones de veces más que la que +as perdido, y te quiere más. ¿Quién es? Pues si no lo adivinas eres +más tonto todavía. El nombre no lo pongo aquí: no debo, no quiero. Me +da mucha vergüenza. Creo que la misma tinta se pondrá colorada. Solo +te digo que si tú le propones <span class="pagenum" id="Page_148">p. +148</span>amores con buen fin, te contestará con un sí tan grande como +esta casa.</p> + +<p>¡Ay, qué vergüenza! Pero, en fin..., no puedo retirar lo escrito. No +te descuides... Vosotros los sabios no servís para estas cosas. Por eso +un tonto cualquiera os quita las novias.</p> + +<p>Y punto final. ¡<i>Hadiós</i>!, con <i>hache</i> y todo para que no +digas.</p> + +<p>Que lo pases muy mal; que te mueras muy pronto, y que te vayas +a los infiernos, desea tu enemiga, que te aborrece de corazón, — +<i>Gracia.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch19"> + <h2 class="nobreak g0">XIX</h2> + <p class="centra negr">De Valvanera a Pilar.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, mayo.</i></p> +</div> + +<p>No creas, mi querida <i>Tostada</i>, que las dimensiones de tus +cartas puedan serme enfadosas. Al contrario, las leo de punta a cabo +con indecible placer, y siempre me saben a poco; suelo quedarme +desconsolada de que aún no vengan un par de pliegos más. Y ello es +así, porque en tu escritura y estilo te veo tan viva como si delante +te tuviera. No hay persona que tan claramente se muestre en lo que +escribe. En tus cartas estás como eres: traviesa, sutil, amante, +nerviosa, voluble. A veces tu sinceridad me asusta tanto <span +class="pagenum" id="Page_149">p. 149</span>como me admira; tus juicios +tan pronto son acertadísimos como desatinados. Da gracias a Dios por +tenerme a mí de reguladora de tu carácter en este negocio, pues si yo +no moderara tus arrebatos y te alentara en tus decaimientos, no sé lo +que pasaría. Lo mismo piensa Juan Antonio, a quien leo mis cartas y +las tuyas. Recordarás que esto fue lo convenido por nosotras, pues no +quiero poseer secretos que no conozca mi marido, ni traer entre manos +enredillos cuyo principal hilo no esté en las de él. Se interesa por el +buen giro de tu asunto tanto como yo, y sus consejos y observaciones +son la luz que en estos laberintos me guía. Y basta de preámbulos, que +tenemos mucho que hablar.</p> + +<p>Disparatada me parece, como chispazo de las hogueras de tu +romanticismo, la idea de que la niña de Castro pueda tener otro +novio, otro amor. La existencia de un desconocido, cuarto factor, +es un supuesto absurdo. Según mis noticias, corroboradas por las +que hace pocos días dieron a Juan Antonio personas de gran crédito, +Demetria viene a ser como un santito puesto en el altar del respeto y +estimación que le tributan sus convecinos, y ni con palabra ni mirada +se digna responder a ninguna manifestación amorosa, venga de quien +viniere. Desecha esa superstición, pues no merece otro nombre. No hay +más figuras sobre el tablero, no hay más actores que los tres que +conocemos.</p> + +<p>Y allá va otro hecho notable que no debes ignorar. Demetria +renuncia al mayorazgo, <span class="pagenum" id="Page_150">p. +150</span>quedando las dos hermanas, por virtud de este arranque +generoso, igualmente partícipes del gran patrimonio de Castro-Amézaga. +¿No te parece que esta novedad permite vislumbrar una solución +equitativa? A otra cosa: enterada de la tirantez de tus relaciones con +Juana Teresa, he resuelto escribir a mi ladinísima y cuquísima cuñada, +poniendo en ello tal diplomacia y cautela, que hemos tardado Juan +Antonio y yo como unas tres noches en enjaretar nuestra epístola. Ello +va bien hilado, con las necesarias marrullerías para conseguir que se +claree. Le hablamos de ti, sin mezclarte para nada en la intriga que +traemos. Esperando estoy su respuesta, que nos dará pie para otros +avances y manifestaciones.</p> + +<p>Lo que ha de sorprenderte y alegrarte es la noticia de que he +logrado tender un hilo a Laguardia, y ponerme en comunicación con las +niñas de Castro. ¿Cómo?, dirás. Hija, no solo tú tienes talento para +estas cosas: concédenos algo de tu diplomacia y delicada trastienda. +Pues verás: en la contestación que dio Fernando a una carta del cura +Navarridas, ingerí unos encarguitos o consultas hechas a las niñas +requiriendo la contestación inmediata. Cayeron en la trampa, y a los +pocos días vi gozosa que el balijero me traía la deseada respuesta. +Te incluyo las cartas de Laguardia, para que las leas, medites sobre +ellas, y me des tu opinión... Pero dejemos esto, que quiero hablarte +de lo más importante, y por Dios que no es muy lisonjero <span +class="pagenum" id="Page_151">p. 151</span>lo que ahora leerás. No te +asustes antes de tiempo, y fíjate bien en lo que escribo.</p> + +<p>Hace días que notábamos en Fernando un recrudecimiento grande de sus +tristezas, agravado con estados nerviosos que me ponían en cuidado. +Poco atento al ensayo de la comedia, pretextaba dolores de cabeza +para encerrarse en su cuarto, o pasear solo por las inmediaciones de +la casa. El lunes, interrogado por Juan Antonio, dijo que necesitaba +forzosamente ausentarse por pocos días; que nos prometía volver; +que nos lo juraba con palabra de caballero. Fingimos acceder a su +pretensión, proponiendo yo que mi marido le acompañase, y en eso +quedamos. El miércoles por la noche, viéndole sombrío y taciturno, +preparando la maleta pequeña que usa para viajes cortos, le llamé al +cuarto de los niños, que ya dormían, y empleando la severidad combinada +con las expresiones más dulces del cariño materno, logró que me +confesara el motivo del trastorno que no podía disimular. ¡Pobrecillo! +Es tan bueno, tan noble, que no se llama, no, a su corazón sin que este +al punto responda. Con hidalga franqueza díjome que había recibido +una carta de su amigo Pedro Pascual Uhagón, en la cual le manifestaba +sucesos de indudable gravedad; dócil a mis instancias, me dio la carta +para que la leyese, y enterado de lo sustancial, se la devolví. Saqué +un extracto, que te incluyo. Entérate y juzga. Los documentos que con +esta recibes son de un interés <span class="pagenum" id="Page_152">p. +152</span>palpitante: nos manifiestan sentimientos efectivos de las +personas a que se refieren, estados de las almas..., y debemos meditar +sobre ellos.</p> + +<p>Naturalmente, traté de arrojar la mayor cantidad posible de agua +fría sobre la hoguera que el pobre chico llevaba en sí; pero bien +comprenderás que no me habrá sido fácil apagarla. A las razones que +le di encareciendo el desprecio y olvido, me respondió con otras que, +expresadas por él, eran de una elocuencia y fuerza incontestables, por +supuesto, echando siempre por delante el honor; y cuando los hombres +sacan este Cristo, nos quedamos las pobres mujeres muy desguarnecidas +de razones. En efecto: si ahora resulta que esa hembra loca, después +de dejarse secuestrar tan torpemente, rompe con su nueva familia, +atropella toda conveniencia, y se lanza decidida en busca del hombre +a quien había jurado fe, para que este la ampare, deshaciendo la +odiosa trama de su forzado casamiento, pueden sobrevenir incidentes de +la mayor gravedad. Yo insistí en que no hiciera caso, y que pues el +matrimonio religioso era efectivo, no procedía ninguna clase de acción +protectora en favor de la infeliz Aura. Pero no he podido convencerle. +Sobre todas las leyes sociales y religiosas está la caballería. Un +hombre, un galán, un caballero no puede desamparar en trance aflictivo +a la que fue su dama, aun teniéndola por culpable. La caballería, tal +como Fernando la ve, es la suprema justicia, <span class="pagenum" +id="Page_153">p. 153</span>superior a todas las justicias de nuestras +leyes divinas y humanas; la idea de castigar una traición, y de +restablecer las cosas en el estado anterior a la intriga villana. Y +aquí nos tienes, mi amada Pilar, en pleno drama o novela. Pocas novelas +he leído yo desde que me casé; pero por lo que recuerdo de libros y +teatros, en tales asuntos, inventados y compuestos con arte, domina la +idea de justicia caballeresca, y de tal modo subyugan a los lectores y +espectadores, que estos enloquecen de entusiasmo cuando ven atropellada +la ley y aun la misma religión. Los desafíos, los raptos de monjas, la +burla de padres o esposos, son admitidos con aplauso, sobre todo si el +galán que tales atrocidades acomete es atrevido, insolente, y guapo por +añadidura.</p> + +<p>Discutía yo con Fernando sobre estas materias, y no quiero decirte +que con su ingenio y gracia me arrollaba lindamente. Yo, al fin, no +sabía por dónde salir. Nuestro asunto, pues, toma ya el carácter +de obra dramática o novelesca, y o mucho me engaño, o se trae un +chisporroteo romántico que pone los pelos de punta. ¿Qué me dices a +esto? La dama escapadita de la casa conyugal, los burladores burlados, +el galán con ganas de salir al encuentro de la dama y ampararla contra +los viles que la engañaron, el traidor acechando en las tinieblas y +preparando alguna nueva trapisonda... No, querida, no te asustes; te +digo esto para que veas cuán malo es el romanticismo. Inmenso servicio +<span class="pagenum" id="Page_154">p. 154</span>se haría a la +sociedad suprimiendo tales invenciones, que no sirven más que para dar +malos ejemplos a la juventud. Cierto que Fernando me arrojó a puñados +los rayos y centellas de su exaltación caballeresca y dramática; pero +yo no me dejé cegar, ¡buena soy yo!, y con fría calma, razonando con +el juicio que Dios me ha dado, le solté todas las andanadas del buen +sentido, del respeto que debemos a las leyes y prácticas sociales. Como +esto no era bastante, saqué también mi Cristo: díjele que te morirías +de pena si él, por meterse en lances de poesía teatral, comprometía su +existencia, su opinión, aquel honor mismo que invocaba; añadí que todo +escándalo que por tales violencias sobreviniera, además de herirle a +él y menoscabarle, a ti principalmente habría de lastimar..., y ante +esto vi que flaqueaba su tenacidad quijotesca. Si no era ya mío, era +tuyo, y esto me bastaba. En fin, para no cansarte, me prometió no +salir de aquí sin darnos de ello conocimiento, y que no buscaría el +drama, concretándose a proceder como caballero si el drama lo buscaba +a él. Así hemos quedado: está más tranquilo, y yo también. ¿Vendrá +el drama? Pues si viene, algo se me ocurrirá para espantarlo. Por de +pronto nos recreamos con la dulce comedia de Moratín. Hoy han vuelto a +ensayar, y Fernando, recobrando su aplomo, nos ha hecho pasar un rato +agradabilísimo.</p> + +<p>Es tarde, mi buena <i>Tostada</i>. Mañana continuaré.</p> + +<p class="mt1"><span class="pagenum" id="Page_155">p. +155</span><i>Martes</i>. — Nada ocurre hoy digno de contarse, como no +sea que el drama no ha parecido. Por si viene, me dispongo a esperarle +detrás de la puerta, pertrechada con el palo de una escoba. Si ahora +resultara que no hay tal drama, que el que nos asusta es pura invención +o engaño del corresponsal bilbaíno, este merecería el escobazo por +ponernos en tal zozobra. No afirmaré que sea inverosímil: los buenos +dramas tampoco lo son; pero algo hay en este que me parece extraño a +la realidad. La dichosa carta de Uhagón me huele a verso. Con todo, +no nos fiemos mucho, engañadas por la atmósfera desabrida de la vida +corriente. En esta, cuando menos se piensa, salimos todos hablando en +verso sin saberlo, y a lo mejor suceden cosas que convierten en cuentos +de niños las invenciones novelescas y teatrales. No estoy tranquila, +no, y a cada ruido extraño que siento fuera de la casa tiemblo y me +digo: «Es el drama, que llega».</p> + +<p>Se me había olvidado decirte que la carta de ese Miguel de los +Santos no engañó a nuestro caballero, pues antes de llegar a la mitad +de la lectura reconoció por tuyo el salado escrito. Lo ha leído veinte +veces, celebrando tu ingenio; el legítimo orgullo se le sale por los +ojos en llamaradas. Me ha dicho que ese Miguel es un talento perezoso, +y un corazón de amigo como pocos se encuentran, y se pasma de que +te hayas asimilado tan graciosamente su original socarronería en el +pensar y en el escribir. Espera <span class="pagenum" id="Page_156">p. +156</span>que le mandes nuevos engaños como ese.</p> + +<p>Y hablando de otra cosa, que por cierto no es nada grata, tengo a la +niña mayor malita. Se nos constipó ayer en el ensayo, porque teníamos +todo abierto por causa del calor, y debió de sofocarse interpretando +con demasiado brío la escena de doña Irene con don Diego. Me faltó +tiempo para meterla en cama: la tos me la ahoga. Ya nos tienes a todos +con el alma en un hilo... En fin, dice el médico que no es nada; pero +yo no me fío, conociendo la propensión de estos chicos a las afecciones +pulmonares. Desde que perdí a mi Ángel, tiemblo cuando les oigo toser. +A estos dramas de la salud de mis hijos les temo más que a los otros, +pues no puedo ahuyentarlos a escobazos. Empiezan con la tos; luego +la calentura, que ni sube ni baja; siempre lo mismo días y días, +consumiéndose, perdiendo las carnes. Cada catarro de mis hijos es una +ansiedad mortal de cuatro o cinco semanas. Toda la fortaleza quiso Dios +que fuera para los padres, que somos dos robles; fortaleza que sin duda +nos es necesaria para soportar las dolencias de la familia menuda. Y el +pequeñín no anda bueno tampoco. Toda la noche se la pasa en un sudor; +está triste; no tiene apetito; se le ve desmejorar por días. Gracias +a la riquísima leche que aquí tenemos y a los sanísimos aires de este +país, les voy defendiendo. Por su salud ofrezco al Señor la mía; pero a +Dios no le conviene el trato, y sigue quitándoles porciones de vida que +a mí me da. Él se sabe lo que hace.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_157">p. 157</span></p> + +<p>Con el cuidado de la niña no vivo, amiga del alma, y como nuestro +asunto no nos traiga alguna sorpresa, no te escribiré ni mañana ni +pasado. Pídele a Dios que no me quite a mi hija, y yo espantaré los +dramas que vengan por acá..., no te dé cuidado. Tu amantísima — +<i>Valvanera</i>.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch20"> + <h2 class="nobreak g0">XX</h2> + <p class="centra negr">De doña Juana Teresa, marquesa de Sariñán,<br> + a la señora de Maltrana.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Cintruénigo, junio.</i></p> +</div> + +<p>Hermana y amiga: He tardado en contestarte, esperando a tener +noticias claras, fehacientes de tu padre, las cuales ayer llegaron por +un propio que nos envió nuestro buen amigo don Blas de la Codoñera. +Resulta que no solo vive, sino que goza de envidiable salud. Allá le +tienes, en el campo de Cabrera, hecho un brazo de mar, agasajado por +el cabecilla, bien quisto de todos, desempeñando no sé qué papeles de +consejero o de asesor en negocios políticos. Es mucho don Beltrán. +No hay otro en el mundo de más suerte: allí donde matan, él vive +y triunfa; allí donde reinan la desolación y la estrechez, él se +las arregla para figurar en primera línea, y darse vida y tono de +príncipe de sangre real. Sería curioso conocer los prodigios de labia +<span class="pagenum" id="Page_158">p. 158</span>y finura con que +ha logrado catequizar a tales verdugos. ¡Qué cosas les habrá dicho! +¡Qué invenciones habrán salido de aquella cabeza fecunda en lindos +enredos! Voy creyendo que tu padre tiene siete vidas como los gatos. +Por conducto de don Blas a todos saluda y bendice, añadiendo las +carantoñas que sabes son muy de su carácter, y con las cuales se hace +perdonar sus graves defectos: nos pide dinero y ropa. Hemos acordado +Rodrigo y yo enviarle una cantidad no muy crecida, ocho onzas, que me +parecen suficientes para mantener su decoro entre aquellos salvajes o +para regresar si lo desea. Dime si estás dispuesta a contribuir con +la mitad del dicho emolumento, o sea cuatro onzas, pues si a ello te +negaras y tuviéramos que acudir solos al remedio del noble señor, nos +concretaríamos a seis onzas. Justa es la mitad de esta carga tuya, y +aun no sería malo que por entero la llevaras tú, pues nosotros harto +hemos hecho por él teniéndole en casa y aguantándole el genio. También +te digo que si cansado de aquellas glorias y de los papelones que +allí hace, vuelve al arrimo de la familia, sería para nosotros un +gran alivio que le tomaras tú por una temporada. Hija, no hemos de +estar los de acá siempre a las agrias y tú a las maduras. Para que se +reparta equitativamente la persona del <i>primer noble de Aragón</i>, +es preciso que tú le tengas y le aguantes un año por lo menos. Así lo +propondrá Rodrigo a su abuelo en la carta que le escriba mañana por +el <span class="pagenum" id="Page_159">p. 159</span>propio de don +Blas; habla tú de esto con Juan Antonio y dime lo que resolváis, sin +olvidarte de mandar las cuatro onzas consabidas. Puedes entregárselas +a Capistrana, a quien di el encargo de comprarme y remitirme un buen +carnero merino y doce ovejas.</p> + +<p>Mejor informada de lo que yo creía estás en el asunto de la +proyectada boda de Rodrigo con la niña de Castro-Amézaga. De lo +sucedido el otoño último, cuando fuimos a vistas, te enteraría tu +padre, de seguro pintando las cosas con exageración y un poco de +mala fe. ¡Dichoso don Beltrán! Dios me le perdone; no puedo menos +de atribuirle alguna parte de culpa en el desgraciado giro de aquel +proyecto. No hubo tal desaire, ni manifestación de desagrado por +parte de la entonces mayorazga: al contrario, bien nos demostró +que apreciaba en todo su valor las prendas morales de mi hijo, su +nobleza y virtud, y que las físicas le causaban impresión favorable, +fundamento de un honesto cariño. Todo habría concluido felizmente si +no mediara la envidia oculta, que por medio de cábalas y manejos viles +procuró el deprecio de la moneda legítima para poder pasar la falsa. +El proyecto se malogró por entonces, perdiendo más en ello Demetria +que Rodrigo. Pero tengo el gusto de participarte, para que hagas +correr la noticia, que reanudadas las negociaciones hace dos semanas, +presentan un semblante lisonjero. Escribió mi hijo a la señorita de +Castro reiterándole su anhelo de hacerla marquesa de Sariñán, y <span +class="pagenum" id="Page_160">p. 160</span>ella contestó casi a vuelta +de correo. A la vista tengo su carta, que es una monadita de humildad y +discreción. Se cree indigna de honor tan grande..., su negativa no fue +desprecio, <i>etcétera</i>..., ni desconocimiento de las cualidades, +<i>etcétera</i>..., fue que en aquellos días sentía vocación de +soltera, <i>etcétera</i>. Si el <i>sí</i> de las niñas tiene mucho +que estudiar, no son menos intrincados y misteriosos los <i>noes</i> +de estas muchachas trabajadorcitas y que no quieren ser marquesas... +El tono de la carta revela que aquellas ganitas de consagrarse a +vestir imágenes pasaron ya: eran sin duda uno de tantos trastornos +ocasionados por el cambio de edad, por el despertar de la imaginación, +de los nervios, <i>etcétera</i>..., en fin, tonterías, y algo del <i>no +quiero, no quiero, échamelo en el sombrero</i>. Dice la niña que le +demos un par de meses para determinarse... Esto es para no aparecer +que lo desea con vehemencia, o una manera garbosa de volver sobre su +acuerdo. Tantos melindres y gazmoñerías no tienen otro objeto que dar +más valor a la aceptación. Yo traduzco la carta al lenguaje de la +sinceridad, y leo así: «Señor marqués, estoy rabiando por casarme con +usted..., pero quiero darme todavía otro poquito de tono, y pongo la +boca chiquita y arqueo las cejas para expresar la vergüenza que siento +cuando me hablan de boda».</p> + +<p>De veras te agradezco el interés que muestras por mí en este +asunto; mas esto no me quita los agravios que de ti tengo, causa de +<span class="pagenum" id="Page_161">p. 161</span>que no te escribiera +más pronto. Y como me estorban los enojos muy guardados en el alma, +allá van los míos, Valvanera, y ojalá queden desvanecidos con tus +explicaciones. Aquí estoy aguardando a que me digas la razón de +albergar en tu casa, un mes y otro mes, a un sujeto con quien ni tú +ni tu marido tenéis parentesco conocido. Verdad que para saber si +hay parentesco falta el dato principal: quiénes son los padres de +ese mozalbete y su verdadero apellido. No acabo de entender que Juan +Antonio, hombre tan mirado, tan atento al decoro de su casa, consienta +estos huéspedes fijos, que parece forman parte de la familia. Dime: +¿habéis puesto fonda? Y que le tratáis a cuerpo de rey, según mis +noticias, con unos mimos y un regalo que solo se prodigan a las +personas muy amadas. Podrá en esto no haber ninguna malicia; desde +luego declaro que tu reconocida virtud no desmerece por esto a mis +ojos; pero no debes creer que sea tan benévola como yo la opinión. +No habrá malicia, repito, pero sí hay un acertijo que no entiende +nadie, y Juan Antonio debe apresurarse a darnos la clave. Del misterio +al escándalo poca distancia hay que recorrer, y como el escándalo +habría de afectar a toda la familia, Rodrigo y yo tenemos derecho a +que se nos diga quién es ese sujeto, y por qué ha echado raíces en tu +casa. Del tal, a quien no puedo llamar caballero mientras no conozca +su procedencia, su familia, su nombre, solo sabemos que con <span +class="pagenum" id="Page_162">p. 162</span>pretexto de una herida +leve se pasó en la casa de Castro-Amézaga tres meses y medio, a mesa +y mantel, cobrándose en vida regalona los servicios que prestó a las +niñas en su escapatoria de Oñate; sabemos también que es de la cáscara +amarga, es decir, romántico, y el romanticismo no significa otra cosa +que el disimulo de la holgazanería y los vicios: todo ello cuadra muy +bien a un personaje que no se sabe de dónde ha salido, ni de quién +recibe el dinero que gasta. No me saques a mí el cuento de que ignoras +quién es. Esa no pasa, Valvanera: tú lo sabes, y vas a decírmelo; de +lo contrario, tendría yo que imaginarlo, exponiéndome a errores. No he +de suponer tampoco que tu huésped es un gorrón de oficio que reparte +el año comiendo tres meses en cada casa. Como a la mía no ha de venir, +porque aquí no se mantienen vagos, nada de esto me importa; pero la +protección que das a ese sujeto podría ocasionarnos peor gravamen que +el comernos un codo, y así te suplico me digas para qué tienes ahí a +ese hombre, y qué hace y en qué se ocupa, y por qué no se va a Madrid, +que es el terreno del romanticismo y del libertinaje.</p> + +<p>Y vamos a otro asunto que con este no tiene, supongo, ninguna +relación. La carta que contesto es la primera tuya en que me hablas de +mi hermana Pilar, cosa que me sorprende, pues siendo mis relaciones con +ella tibias, casi nulas, no parece lógico que me pidas a mi noticias +de su salud, mayormente <span class="pagenum" id="Page_163">p. +163</span>cuando con ella te carteas tan a menudo. Yo soy quien debo +pedirte a ti noticias de mi desgraciada hermana, pues siempre fuiste +tú su amiga y confidente. ¿A qué sales ahora con la falsa tecla de que +no sabes de ella y temes por su salud? Sea lo que fuere, te diré que +directamente nada sé de Pilar; pero por referencias me consta que está +buena, mas con la grandísima pesadumbre de haber perdido a su criada +Justina, su mujer de confianza; la que poseía todos sus secretos, que +no debían ser pocos, según mi cuenta. Yo también he sentido a la pobre +Justina, mujer de una lealtad a toda prueba, reservada y discretísima, +como correspondía a quien consagra su vida al servicio reservado de +una señora como Pilar. Pues bien: cuando cayó enferma Justina, fue a +verla Jerónima, su hermana, que, como sabes, reside en Cintruénigo, y +al volver me dijo que Pilar menudea cartas contigo, y que cada semana +te emborrona cuatro pliegos. Conque... ten cuidado, Valvanera, ten +cuidado: ya ves qué pronto te he cogido en una mentirilla... Es que +sois tontas de remate; yo soy lista, muy lista, aunque me esté mal el +decirlo, y ninguna simplona como Pilar y como tú, cada cual por su +estilo dañadas de romanticismo, ha conseguido engañarme nunca. Nadie me +iguala, puedes creerlo, en descubrir en la menor palabra, en cualquier +frasecilla insignificante, la punta de un hilito. No puedes figurarte +hasta qué punto son sutiles mis dedos para coger <span class="pagenum" +id="Page_164">p. 164</span>la hebra casi invisible y tirar de ella. +Claro es que algunas veces me equivoco, y no saco nada; pero otras +¡suelen venir a mis manos ovillos tan gordos!... Conque... ándate con +cuidado conmigo, Valvanera, y no me busques el genio, que lo tengo muy +malo, quiero decir, sagaz, investigador, calculista. <i>Hame dado en la +nariz</i>... Y no más por hoy.</p> + +<p>Pues dejando esto aparte, hazme el favor de decir a Pilar, en tu +primera contestación a sus largas epístolas, que no la quiero mal; +que me duelen nuestras discordias, motivadas por mil pequeñeces que +no debieran enemistar a dos hijas de un mismo padre; que debemos +perdonarnos recíprocamente nuestros agravios y picardihuelas, y esperar +la muerte tratándonos como hermanas. Queda convidada a la boda de mi +hijo con la niña de Castro, si, como creo, se realiza en el otoño +próximo, y tendré una gran satisfacción en alojarla en mi casa, siempre +que venga sola, pues con Felipe no espero hacer nunca buenas migas... +Y aquí pongo punto final, guardándome todavía no pocas cosillas y +reconcomios que ya irán saliendo. Un abrazo mío muy apretado mando a +Juan Antonio, a tus hijos muchos besos, y a ti todo el afecto de tu +cariñosa hermana — <i>Juana Teresa.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch21"> + <p><span class="pagenum" id="Page_165">p. 165</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XXI</h2> + <p class="centra negr">De Fernando Calpena a don Pedro Hillo.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, junio.</i></p> +</div> + +<p>Querido capellán: Hemos pasado unos días crueles con la enfermedad +de los niños. Cayó Nicolasa con calenturas el 15 del pasado, +reponiéndose al séptimo día; mas antes de que esto sucediera, el +segundo de los varones, Federico, fue atacado del mismo mal, que +degeneró en tabardillo. Veinte días hemos tenido a la pobre criatura +entre la vida y la muerte. Figúrate la ansiedad de los padres, que ha +tiempo vienen siendo enfermeros de su prole, dañada de no sé qué mal +profundo, insidioso. Tengo la satisfacción, en medio de mis tristezas, +de haberme asociado a los afanes de esta noble familia, y por fin, al +gozo de verles vencedores del terrible mal. A fuerza de cuidados y +desvelos <i>hemos</i> rechazado a la muerte, y lo digo así porque no he +sido yo menos padre que ellos, en el sentido de la solicitud vigilante. +Cuando el cansancio les rendía, yo he ocupado su puesto, poniendo toda +mi alma en aquel servicio humanitario. La gratitud de estos nobles +amigos me envanece más que si hubiera yo ganado laureles de los que +vivamente halagan el amor propio.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_166">p. 166</span></p> + +<p>Y no es esta la única conquista que he realizado en estos días de +prueba. Ya sé lo que es calor de familia; en mí anidaron y criaron +sentimientos dulcísimos que ya llevaré conmigo en lo que de vida me +reste; me va muy bien con ellos; me espanta la soledad en que yo +quedaría si estos sentimientos me faltasen, y me compadezco de mí, +acordándome del tiempo en que no los conocía. Tengo que razonar para +convencerme de que no es mi hermano el pobre niño que hemos salvado de +la muerte; sus padres no sé qué son míos: solo afirmo que les quiero +y que me quieren. En los días de ansiedad y de lucha con la muerte, +respirábamos los tres con un solo aliento; ellos me daban su temor; yo +les daba mi esperanza.</p> + +<p>La mañana feliz en que consideramos salvado a Federico, Valvanera +selló nuestro espiritual parentesco con una confianza sublime. Incapaz +de contener su efusión maternal, me llamó a su cuarto, y en presencia +de Juan Antonio me descifró el enigma de mi vida. Ya sabía yo que ella +y mi madre son amigas íntimas, que desde la infancia se adoran. Ahora +sé el nombre que ignoraba, la condición social y otras particularidades +de mi nacimiento y de mi niñez... El desgarrón del velo que envolvía +mi origen me hizo caer en un estupor parecido al idiotismo: he pasado +un día sin darme cuenta de cosa alguna, mirando con embargada atención +la fórmula resolutiva de mi problema, y los nuevos problemas que de +aquella solución <span class="pagenum" id="Page_167">p. 167</span>se +derivan... Por la noche, solo en mi aposento, lloré largo rato, +sintiendo dentro de mí un desconsuelo inexplicable, no sé qué, sin duda +reflejo de las aflicciones que por mí ha pasado la persona que me dio +la vida. Pensaba que si yo hubiera muerto al nacer, habría evitado sus +acerbas penas, y luego las mías. Ya no puedo evitar nada; soy impotente +para todo, y la idea de que mi amor y mi gratitud a ese noble ser han +de esconderse en la oscuridad y en el disimulo como si fueran delitos, +me vuelve loco.</p> + +<p>En tanto, mi drama se ha empequeñecido. Dentro de mi espíritu lo +veo cada día perdiendo volumen y claridad. Síntomas de olvido empiezan +a manifestarse: he notado que pasaban largas horas sin que de su +terrible argumento y de sus personas me acordase. Pero ayer y hoy he +advertido que me ronda, que viene en mi busca. Una nueva carta de Pedro +Pascual me informó ayer de que los Arratias están furiosos contra mí. +No ha podido averiguar mi amigo si Aura había regresado al domicilio +conyugal: sospechaba que no. Como puedes comprender, estas noticias me +inquietan, me trastornan, impidiéndome condensar las ideas y fijar mi +voluntad en una sola dirección. Tengo que dividir mi espíritu, como un +caudillo militar que dispersa sus tropas para la ofensiva necesaria +en un punto y la defensiva en otro. Me halaga la esperanza, querido +clérigo, de que se den órdenes para que no se aplace más tiempo tu +viaje. Aunque Valvanera y <span class="pagenum" id="Page_168">p. +168</span>Juan Antonio colman mis anhelos de sociedad y de amistad y +todo, parece que me falta algo. ¡Que vengas, hombre! Quiero marearte un +poco y hacerte rabiar. Por esta noche no escribo más.</p> + +<p class="mt1"><i>Sábado</i>. — He pasado el día haciendo muñecos de +papel al niño convaleciente. Te asombrarías como yo de mi habilidad en +este arte. He construido una docena de clérigos graciosísimos con sus +tejas descomunales, y otras tantas monjitas con blancas tocas; sobre la +cama los iba poniendo en correcta formación el pequeño. En la sección +de animales he sido menos afortunado; pero aun así, mis gatos, mis +burros y mis elefantes han cumplido el objeto para que fueron creados. +Por cada cucharada de alimento o de medicina que toma el chiquillo, +cobra anticipadamente una figura, y en ocasiones un cuarto. Por la +noche, cuando le rinde el sueño, y después que el contacto de su frente +y muñecas nos dice la frescura de su sangre, recogemos en una cestita +todas las colecciones clericales y zoológicas, para hacer en ellas +las reparaciones convenientes. Pero dudo que mañana obtengan el mismo +éxito; ya se me ha indicado para mañana un nuevo mundo que debe salir +de mis manos hacedoras: torres, puentes, barcos de guerra y fortalezas +con cañones.</p> + +<p>Te dije ayer que el drama me acecha: hoy te digo que ha venido +<i>Churi</i>; pero no le han permitido entrar en la casa, ni yo he de +salir a verle: le tengo miedo. Desde mi ventana le he visto rondar +por estas inmediaciones, <span class="pagenum" id="Page_169">p. +169</span>con cara famélica y ansiosa. ¿Qué querrá decirme? ¿Me traerá +alguna carta? Mejor es que no lo sepa. Juan Antonio ha encargado a uno +de los mozos que le despabile, amenazándole con dar parte a la justicia +y meterle en la cárcel si no se larga de estos contornos. ¡Pobre +<i>Churi</i>! ¿Qué me querrá?</p> + +<p>Valvanera y su marido me han predicado un cariñoso sermón sobre la +obediencia, y yo he reconocido que a ella me obligan todos los respetos +y las nuevas afecciones que siento en mí. No haré más que lo que ellos +dispongan. Forzosamente vuelvo a la niñez. La querida persona que se ha +pasado lo mejor de su vida sin poder acariciarme y gobernarme, quiere +hacerlo ahora, y yo me apresuro a ofrecerle mi sumisión incondicional. +Es difícil, no obstante, que pueda darle gusto en una cuestión que, +según me ha declarado Valvanera, es su sueño dorado. Bien comprenderá +que no puedo disputar al marqués de Sariñán la excelsa niña de Castro, +cuyos méritos son tales que hoy me avergonzaría yo de dirigir hacia +ella mis aspiraciones. ¿Que piensas de esto? Sería imponerme una +ridiculez; sería lanzarme quizás a un nuevo desastre. Me siento sin +fuerza moral para tal empresa; necesito un largo reposo, y restaurar mi +espíritu desquiciado y en ruinas.</p> + +<p>Y sobre todo, ¿quién soy yo, ¡triste de mí!, para pretender honor +tan grande como la posesión de esa maravilla de la humanidad? ¿En +qué sentimientos he de fundar mi campaña? <span class="pagenum" +id="Page_170">p. 170</span>¿En la admiración que hacia ella siento? +Eso no basta. Mi conciencia, hoy por hoy, no me permitiría expresar +otros sentimientos... Me ha revelado Valvanera la situación social +dolorosísima en que mi existencia pone a mi madre, y esto acaba de +hundirme. Me achico cada día más; me siento enano, microscópico; me +pierdo entre las multitudes plebeyas, y deseo que nadie se fije en mí, +ni me pregunte quién soy ni de dónde he venido.</p> + +<p>La tristeza se me va aposentando en el alma, no como huésped, sino +como propietario que se decide a ocupar por siempre su domicilio +heredado: no podré arrojarla nunca; la siento que se acomoda y agasaja, +que enciende el hogar, que coloca sus muebles, que imprime aquí y allá +su huella, y va calentando este y el otro rincón. ¿Pero qué me importa +no ser nadie, si soy todo para una sola persona, y esa persona es todo +para mí? Te aseguro que si no existiera mi madre y la cadena que a ella +me une, para mí no habría un bien como la muerte. Me halaga la idea de +no sentir nada; de sentir, si acaso, la vaga impresión de la quietud, +de la carencia de todo estímulo. Es dulce notar vacíos de interés los +dramas y dormidas en nuestro regazo las pasiones. Ayer fui con el +párroco a visitar el cementerio: no puedes figurarte la envidia que me +daba de los que duermen bajo aquellas lápidas, protegidos por una cruz. +Los hay sin lápida; los hay anónimos, de olvidada filiación; los hay +sin cruces ni <span class="pagenum" id="Page_171">p. 171</span>signo +alguno. Toda la noche he visto en mi mente las cruces solitarias, +algunas no muy derechas, y me ha sido grato pensar en la placidez de +los que duermen en la tierra, soñando quizás que han desaparecido del +mundo el mal y la ridiculez. Mándame las <i>Noches</i> de Young, que +encontrarás en la librería de Boix, Carrera de San Jerónimo, o en la +de Pérez, calle de las Carretas, frente al Correo. Mándame también las +<i>Noches lúgubres</i> de Cadalso. Adiós: me acuesto sin sueño.</p> + +<p class="mt1"><i>Domingo</i>. — Hoy, oyendo misa con Juan Antonio +en la parroquia, no he cesado de pensar que podrías interpretar +torcidamente lo que anoche te escribí acerca de mis nuevas amistades +con la muerte. El recelo de que supongas en mí intentos de suicidio +me inquieta, querido capellán, pues nada más lejos de mi ánimo que el +propósito de poner fin a mi pobre existencia. La convicción de que si a +mí mismo <i>no me necesito</i> para nada, a otras personas queridísimas +soy necesario, me obliga a rectificar aquellas ideas. El vivir no +me gusta; pero es un deber; como tal acepto la vida, y procuraré su +conservación. No quiero hacer más víctimas. Que las personas que aman +mi vida la tengan, aunque a mí me pese. ¿Sabes lo que discurría anoche, +desvelado, dando vueltas en mi cama? Pues que Dios debiera pasar a +mi naturaleza la enfermedad, raquitismo, o lo que sea, que destruye +a los hijos de Maltrana, transmitiendo a estos mi salud vigorosa. +¡Qué contentos <span class="pagenum" id="Page_172">p. 172</span>se +pondrían sus padres con este cambio! Pues aunque a mí me lloraran, me +llorarían una vez, y sus hijos son cinco, cinco duelos en perspectiva. +Hoy me rectifico, amado clérigo, y no pido a Dios semejante cambio +de naturaleza; es mucho mejor que los chicos y yo vivamos. Por +consiguiente, verás que tacho el párrafo en que te pedía me mandases +las <i>Noches</i> de Young y de Cadalso. Déjame a mí de <i>Noches</i>, +hombre, y mándame <i>días</i> si los hay. En vez de esos librotes que +inducen a la melancolía, haz un paquete con el nuevo drama de Víctor +Hugo, <i>Angelo, tirano de Padua</i>, con la <i>Gabriela de Belle +Isle</i>, de Dumas, y todo lo demás que de este género encuentres en +casa de Boix, y me lo echas para acá con el primer ordinario que salga. +Que sean en francés: no quiero traducciones.</p> + +<p>Última hora: a mí llega un run-run que, si se confirma, me librará +de la falsísima, indelicada posición a que quiere llevarme mi buena +madre, haciéndome pretendiente de secano de la sin par Demetria. +Susurran de Laguardia que al fin hay arreglo, y que en el frontispicio +de Castro-Amézaga se pondrá la corona de Sariñán y de Villarroya +de la Sierra. Tú lo verás si vas por allí, que yo no pienso verlo. +Paréceme muy lógica tal unión, y no siento más que no tener aquí a mi +don Beltrán para pasarle la noticia por los morros. ¿Serán felices? +Averígualo tú, que yo no puedo. Vuelvo a creer que solo los muertos son +dichosos.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_173">p. 173</span></p> + +<p>Ahora que me acuerdo: mándame también el tomo de poesías de Víctor +Hugo, <i>Hojas de otoño</i>. Este poeta me enloquece. De Walter Scott +quiero <i>La Fiancée de Lamermoor</i>, que conozco y quiero leer de +nuevo, y la <i>Hermosa de Perth</i>, que no conozco. Me siento ávido +de poesía y literatura; mas no me mandes nada clásico, que me apesta. +Tu don Javier de Burgos y tu don Félix Reinoso, que me esperen allá +hasta el día del Juicio, con sus versos acartonados, que ya deben +saber de memoria sus lectores fervientes, los ratones. Al buen Horacio +déjale dormir en mi baúl, junto al somnífero Despreaux. En cambio, me +harás feliz si me empaquetas para acá los volúmenes que me quedaban de +Lope, ya que no sea posible recuperar los que le presté a Pepe Díaz +y a García Gutiérrez, y añades los dos tomos que tenía de Schiller. +Relamiéndome estoy pensando en el drama <i>Los bandidos</i>, que leeré +hasta aprendérmelo de memoria. Vaya, no te da más jaqueca tu férvido +amigo y discípulo — <i>Fernando.</i></p> + +<p class="mt1">P. S. — Me enseña Juan Antonio un periódico de Madrid +que anuncia la reciente publicación de un nuevo tomo de Víctor Hugo, +<i lang="fr">Les voix interieures</i>. Por lo que más quieras, Hillo de mis +pecados, vete corriendo a casa de Boix y cómprame ese libro, si lo +tiene, y si no lo tiene dile que lo pida al momento. Aquí no hay medio +de encargar ningún libro a París, como no mandes un propio con el +dinero. Ya me muero de ansiedad por leer esas <i>Voces</i>... Ya me +parece que las <span class="pagenum" id="Page_174">p. 174</span>oigo +antes de leerlas. ¿Quién no tiene voces dentro? Sospecho que las que ha +escrito Hugo no son las suyas, sino las mías. — <i>Vale.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch22"> + <h2 class="nobreak g0">XXII</h2> + <p class="centra negr">Del señor de Maltrana a su hermana + política<br> la señora marquesa de Sariñán.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, 1.º de julio.</i></p> +</div> + +<p>Hermana mía y amiga: La grave enfermedad de nuestro hijo Federico +ha privado a Valvanera del gusto de contestar a tu carta. Aun hoy, ya +mejorado el niño y contentos nosotros de que nos le conserve Dios, mi +mujer no se decide a tomar la pluma: su cansancio, después de tantas +noches de ansiedad y desvelo, ya puedes figurártelo. Yo me encargo de +cumplir aquel deber, empezando por manifestarte que accedo gustoso +a contribuir, en la parte que me corresponde, para el auxilio del +pobre don Beltrán: quedan entregadas las cuatro onzas, y no tendré +inconveniente en aprontar mayor suma, si necesario fuese para sacar +definitivamente de aquel infierno al <i>primer noble de Aragón</i>. +Haced porque venga, y le tendré en mi casa todo el tiempo que guste, +si él se aviene a esta soledad desabrida, donde halla tan pocos +atractivos su exquisita sociabilidad. Voy creyendo que ni los años +ni el desdichado sesgo de <span class="pagenum" id="Page_175">p. +175</span>sus últimas aventuras han sido parte a quebrantar su genio de +señor prepotente, ni a domar sus ambiciones de grandeza y rumbo. Pero +venga como viniere, aquí será bien recibido, y tendrá la consideración, +el respeto y cariño de todos.</p> + +<p>Por encargo especial de Valvanera, y por cuenta propia, tengo el +gusto de manifestarte que el señor don Fernando Calpena es persona +dignísima, y ya debiste comprenderlo así, solo con saber que hace meses +le tenemos en nuestra casa. Pertenece a una noble familia con quien +tuvo mi padre relaciones de íntima amistad, y que actualmente reside +en el mediodía de Francia. A su hidalguía, a su intachable conducta, +une el señor de Calpena una ilustración extraordinaria, pocas veces +vista entre nosotros, que hace de él una de las personas más gratas +y amenas que es posible tratar. Creo que bastará esta manifestación +mía para que levantes la injusta sentencia que habías lanzado contra +nuestro caballero, y rectifiques juicios temerarios, originados quizás +de vulgares hablillas.</p> + +<p>En la primera carta que a Pilar escriba, tendrá mi mujer la +satisfacción de expresar a esta tus disposiciones de concordia, y le +transmitirá tus frases de piedad y cariño. Cree que celebraremos muy de +veras la reconciliación, y ver terminadas vuestras desavenencias con un +tierno abrazo fraternal. También será para nosotros motivo de júbilo +que se realicen tus proyectos de unión con <span class="pagenum" +id="Page_176">p. 176</span>la casa de Castro-Amézaga, suceso que +consideramos felicísimo para una y otra familia. ¡Dios nos dé a todos +salud, y paz y reposo a nuestra querida patria, que vemos desangrada +y empobrecida por crueles guerras interminables! Que miren por el +procomún los hombres de arraigo y buena voluntad como Rodrigo, tratando +de llevar sus buenas ideas a la vida política, es lo que conviene, para +imposibilitar las maquinaciones de los malos patriotas y holgazanes, +causa de tantas desdichas. Unámonos los hombres de posición y de ideas +juiciosas, y España se levantará del suelo ensangrentado en que yace, +recobrando su dignidad y poderío. Digo esto porque ha llegado a mi +noticia que aspira Rodrigo a la diputación a Cortes en la vacante de +Tudela, y si es verdad, le felicito y felicito al país. Que disponga de +mí y de mis buenas relaciones en la Ribera, así como de mi amistad con +Olózaga, con Luzuriaga, Arrazola y Carramolino.</p> + +<p>Recibe los cariños de Valvanera y de mis hijos, y la constante +amistad de tu afectísimo hermano — <i>Juan Antonio.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch23"> + <p><span class="pagenum" id="Page_177">p. 177</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XXIII</h2> + <p class="centra negr">De Gracia a Calpena.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Laguardia, julio.</i></p> +</div> + +<p>Si sigues así, tan descuidado, tan triste y estúpido, la que te +ama caerá en la desesperación, y la desesperación es mal remedio de +amor. Declárate pronto, y no te pongas baboso y pesado. No agas lo +que Ernesto de Melville en la <i>Eponina</i>, que por su cortedad de +genio dejó morir de pena a su amada, y él, no sabiendo cómo desenlazar +la novela, se tiró a un estanque. Me figuro yo a Ernesto de Melville +melenudo, de mal color, los ojos en blanco, y el dedo metido en la +boca, como los niños mal criados. Así estás tú también, y yo, si no te +quisiera, te pegaría una buena mano de cachetes. Como te descuides, +como sigas aciendo el figurín de la delicadeza, lo pierdes todo; la +que te ama se morirá de aburrida, y tú al fin no tendrás más remedio +que tomarte un veneno. Ya ves: podían los dos ser felices, y serán muy +desgraciados, por estarse mi niño con la boca abierta, mirando a la +iguera, a ver si le cae la breva en la boca.</p> + +<p>Otra cosa tengo que decirte, para que estés sobre aviso. El sábado +pasado llegó a <span class="pagenum" id="Page_178">p. 178</span>casa +una mujer preguntando por ti. Salí yo a la puerta y puse en su +conocimiento que no estabas aquí, sino en Villarcayo. Te daré las señas +a ver si sacas por ellas quién puede ser la que te buscaba. Era de +buena estatura, delgadita, bien echa de cuerpo. Venía mal trajeada, +descalza, rendida de cansancio, sucia y cubierta de polvo. Tenía la +piel de la cara desollada, del sol caliente y del aire frío, y por esto +y por el polvo no pudimos saber si era bonita o fea. Si e de decirte la +verdad, me pareció gitana. La Rosenda y yo le icimos preguntas, y no +contestó más sino que tenía que entregarte una carta; díjele que me la +diera y yo te la mandaría, y no quiso la muy perra. Tomó el pan y unos +cuartos que le di, y se bajó al camino. Desde mi ventana vi que se le +unían dos ombres de mala traza, también algo agitanados, y despacito se +alejaron y se perdieron de vista.</p> + +<p>Cuando Demetria se enteró de esto, mandó a Bernardo en seguimiento +de la cuadrilla; mas no pudo dar con ella asta un día después, en La +Bastida, donde vio a los hombres, pero no a la mujer. Esta, según los +tales le contaron, abía caído mala de una fuertísima pataleta, motivada +de cansancio y penas. Dijéronle también que ellos no la conocían, +ni sabían su nombre; que encontrándose en el camino, abían andado +juntos algunos días. Averiguó después Bernardo en el parador que la +mujer, enferma de gravedad, abía sido recogida por unos vecinos <span +class="pagenum" id="Page_179">p. 179</span>piadosos, que la llevaron al +ospital de Miranda, y <i>colorín colorao</i>: no sé más.</p> + +<p>Valdría más que no me dejaran leer novelas, porque aora, si no leo +las invento, y se me a metido en la cabeza que esa que parece gitana +es tu novia, la que fue tu novia. Pero quizás sea un disparate muy +gordo lo que se me ocurre. No agas caso. Demetria es de opinión que no +debemos decirte nada de esto; yo creo que conviene que lo sepas, por si +son gente perdida que se lleva alguna idea mala contra ti. Yo me figuro +que si la gitana es <i>ella</i>, uno de los ombres es el marido, y que +van todos disfrazados con las caras pintadas, para robarte y matarte +después. Yo que tú, si parecen por aí, daría parte a la justicia, para +que les metieran a los tres en la cárcel. Yo veo un complot como el de +<i>Valeria y Beaumanoir</i>, cuando la novia que izo la gran traición +se une a los úngaros... en fin, ya no me acuerdo.</p> + +<p>¡No me a costado pocas fatigas escribir esta carta sin que se +enteren mi ermana y mis tíos! Te la mando con Sabas, que oy vuelve a +Villarcayo, para que tú dispongas si sigue o no sigue a tu servicio. +Con él mandamos a doña Valvanera cuatro orzas de mostillo, orejones y +tres pares de palomas de la nueva raza que nos an traído, blanquitas, +chiquitas, con la cola como un abanico. Cuando las veas acuérdate de lo +que te digo. Que te decidas y no agas más el Ernesto de Melville, que +se tiró al estanque de puro loco. Mira que ya la que te ama se <span +class="pagenum" id="Page_180">p. 180</span>cansa de esperar, y el amor +que te tiene se convertirá en aborrecimiento, en menosprecio de tu +necedad. Abur, amigo. Esta carta no la firmo, para que no te des tono +con ella. Solo pongo — <i>La misma.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch24"> + <h2 class="nobreak g0">XXIV</h2> + <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Madrid, julio.</i></p> +</div> + +<p>Amada mía: Hoy esta Felipe de malas, quiero decir, <i>de peores</i>, +suspicaz y fiscalizador como nunca, queriendo meter en todo sus +robustas narices. Aprovecho su ausencia, que no puede ser larga: ha +ido al ministerio de Estado y volverá pronto, para que su víctima no +descanse ni respire...</p> + +<p>Bueno: me corre por el cuerpo toda la electricidad de una mediana +tormenta. Trueno y relampagueo. Debo decirlo al revés: primero el +relámpago... Creo que mi excitación sube de punto con el júbilo de +saber que tu niño está ya fuera de peligro. ¡Qué días he pasado! +Bendito mil veces sea el Señor que te le conserva, y a mí me da este +gran consuelo. Mi alma, que ha tiempo mora en Villarcayo, vuelve acá +de un vuelo cuando la necesito, y ha estado trayéndome y llevándome +recaditos con las alas de mi ansiedad. Ahora la mando otra vez para +allá, con las alas de mi amor, para decirte que ese plan <span +class="pagenum" id="Page_181">p. 181</span>de transacción decorosa, +asignando a cada galán una de sus niñas, me parece de perlas. Pero +conste que en todo caso, la mayor, la buena, ha de ser para mí. Mi +sobrino, que solo busca una dote, puede apencar con la pequeña, en +quien veo una nerviosilla sin juicio, quizás malhumorada y enferma. +No me conviene. He leído las cartas de entrambas. La gravedad con que +Demetria se sostiene en su papel, permitiéndose tan solo alusiones muy +finas e ingeniosas a la situación de Fernando, me encanta. En la de +Gracia no veo clara su intención. ¿Aboga por su hermana o por sí misma? +Digas lo que quieras, por el texto de la carta no podemos colegir si es +una pobrecita inocentona, o si se vale de la inocencia para declararse. +Esta duda me inquieta. ¿Es ella la enamorada, o es la otra? No sé qué +novela he leído, de las más románticas, en que esta duda y confusión +llenan las páginas de un voluminoso libro, para salir con la patochada +de que las dos aman, y cada una resuelve sacrificarse, de lo que +resulta que una y otra se envenenan. ¡Qué horror! Y lo más chusco es +que el galán se casa luego con una tercera, con la que las indujo al +sacrificio. ¡Qué simpleza! El romanticismo me tiene cogida, llenando mi +cabeza de ideas tétricas, de complicaciones diabólicas. Ese Dumas trae +loca a la humanidad.</p> + +<p>Quiero espantar de mi mente todo ese mundo imaginativo. Bastante +tengo con mi drama, de cuya realidad no puedo dudar por los <span +class="pagenum" id="Page_182">p. 182</span>torozones y horribles +sacudidas que me causa pataleando dentro de mí. Este sí que es drama, +y por Dios que ya deseo un desenlace, aunque sea de los más violentos. +No puedo ya con tanto disimulo y ficciones tantas. Mi arte se agota; +cada día tengo que inventar resortes nuevos, y mi potente iniciativa +para el enredo envejece y se apaga. Quiero una solución, cualquiera que +sea. Desde hace dos días me absorbe completamente la idea de consultar +el caso legal con un buen abogado, que al propio tiempo sea hombre +de honor y delicadeza. He pensado en Cortina, y no pasará el día de +mañana sin que le escriba pidiéndole hora para una consulta, con la +advertencia de que se trata de cosa muy secreta, que ha de quedar entre +los dos. Sí, sí: no vacilo más; tendré que revelarle el caso de pe a +pa, sin omitir nada, absolutamente nada. Si para el fin que persigo no +hubiere más remedio que romper por todo, romperé, estallaré como una +bomba; que ya toda esta pólvora, toda esta metralla que llevo dentro de +mí años y más años, quieren salir a que les de el aire.</p> + +<p>Me apresuro a concluir, temerosa de que vuelva Felipe, que hoy está +tremendo, hija, un Júpiter tonante, jaquecoso, que por rayos tiene +los interrogatorios impertinentes. ¡Ay, comprendo el suicidio ante un +fiscal semejante! Se ha empeñado en saber qué empleo doy a los dineros +que recibo para mis gastos particulares. Los extraordinarios cuantiosos +para vestidos que aún no se han <span class="pagenum" id="Page_183">p. +183</span>hecho; los que pedí para embellecer y amueblar el palacito +de Valsaín, ¿dónde han ido a parar? Ya no compro cuadros ni abanicos; +más bien vendo. Mi marido se asombra de mis aptitudes mercantiles; todo +lo parece bien menos que él ignore en qué empleo mi dinero. Poco antes +de salir, sintiéndome ya colérica y a punto de dispararme, le dije que +bien puedo dar a las rentas de mi patrimonio la aplicación que mejor me +acomoda. Naturalmente, no se conformó con esta teoría. Es el esposo; +no me priva de lo mío, pero tiene derecho a saber... Ya viene, siento +el coche. Adiós, mi amadísima. Mañana, si me deja este monstruo de +curiosidad, repetiré... Mil y mil besos. — <i>Pilar.</i></p> + +<p class="mt1"><i>Miércoles</i>. — No tengo tiempo más que para cerrar +esta, después de añadir cuatro palabritas. Mi pariente, en todo el +esplendor de su impertinencia. Ha faltado poco para que le tire a la +cabeza una tetera de porcelana. No puedo más, no puedo más. Mañana +hablaré con Cortina. Dios me fortalezca y a él le ilumine.</p> + +<p>Con la prisa no te dije que mi alegría fue grande al leer en tu +carta que habías revelado a Fernando mi nombre y demás... ¡Lo que lloré +aquella noche!... ¡Ay, bien lavaditos tengo ya mis pecados! No son +flojos ríos de lágrimas los que he derramado sobre ellos.</p> + +<p>Hoy, escribiendo corto, también soy <i>tostada</i>... Me +<i>achicharra</i> este hombre.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch25"> + <p><span class="pagenum" id="Page_184">p. 184</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XXV</h2> + <p class="centra negr">De Sabas a don Fernando.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Miranda de Ebro, 20 de julio.</i></p> +</div> + +<p>Respetable señor y amo mío: Para comunicar a usted con la brevedad +que desea el cumplimiento del encargo que se sirvió hacerme, me valgo +de la pluma de mi primo Bonifacio Cebrián, coadjutor de la parroquial +de este pueblo, pues ya sabe que soy muy torpe de escritura, y sobre +que tardaría en poner la carta más tiempo del regular, la llenaría +de disparates, con perjuicio de la buena explicación de las cosas. +Si descansado llegué a Villarcayo, donde el señor me ordenó volver +para acá con esta misión de que voy a darle cuenta, no llegué lo +mismo a Miranda, pues como las órdenes eran de apretar el paso, tan +a la letra lo hice, que la yegua no pudo pasar de Leciñana, y allá +me habría quedado yo también si Gay no me proporcionara un jamelgo. +Sobre él entré en esta ciudad a las nueve de la mañana, y al momento, +ganando minutos, me personé en el Hospital, y pedí razón de la mujer +enferma que en dicha santa casa debió ingresar la semana pasada. +Manifiestas las señas que en el papel apuntamos para que no se <span +class="pagenum" id="Page_185">p. 185</span>me olvidasen, ya que no +podía dar el nombre, por ignorarlo, díjome el capellán de aquel +establecimiento que la desgraciada señora o mujer, cuyas señas con +las de nuestro papel concordaban, había muerto anoche, después de +siete días de enfermedad, con pérdida de todo conocimiento y de toda +sensación. De su nombre sabían en la santa casa tanto como yo, pues +no se le había encontrado papel ni prenda alguna por donde su estado +y circunstancias pudieran conocerse. Descorazonado yo de no hallarla +viva, pedí que me la mostraran difunta, lo que no pudo ser porque media +hora antes se la habían llevado al cementerio. Allá corrí sin detenerme +en parte alguna; mas también llegué tarde, pues acababan de darle +sepultura, y no alcancé más que a ver cómo colmaban el hoyo, apisonando +después la tierra. Bien habría querido yo que esta fuera cristal para +poder ver la fisonomía del rostro mortuorio de la difunta, y sacar de +sus facciones macilentas algún dato, alguna luz que al señor sirviera +para salir de su confusión; pero no vi más que la tierra, la cual era +como la demás tierra que vemos. Ni me dijeron nada tampoco las caras de +los sepultureros, a quienes miré largo rato, porque como el señor me +dijo: «Mira bien, observa...», ¿yo qué hacía? Mirar y observar hasta +secarme los ojos.</p> + +<p>Pienso yo, señor, que con el cuerpo de la fenecida señora o mujer +enterraron la carta, que debía de tener cosida en las ropas de <span +class="pagenum" id="Page_186">p. 186</span>dentro, a no ser que antes +se la quitaran, lo que también pudo acontecer. Yo miraba, miraba a la +tierra, calculando a qué profundidad estaría, y me figuraba que estaba +muy honda, muy honda. Desconsolado, convidé a los sepultureros a unas +copas, lo que ellos agradecieron y aceptaron, y les llevé a la taberna +más cercana, con la esperanza de que algo podían decirme de lo que yo +no había visto y ellos sí. Uno de ellos, el que menos bebía y me miraba +mucho, díjome que la enterrada era mujer en quien por encima de lo +cadavérico se traslucía una gran hermosura; sí, señor, así me lo dijo. +Y el otro afirmaba con la cabeza. Por la fe de los enterradores, puedo +dar solo este dato.</p> + +<p>He cumplido, señor, el encargo que me confió, y mi conciencia está +tranquila respecto a la rapidez de mi marcha, pues ni volando por los +aires habría llegado más pronto de lo que llegué. En ninguna parte me +entretuve: todo lo hice aceleradamente; pero más que mi buen deseo pudo +la casualidad, o que así lo dispuso Dios. Mi amo me mandó en busca de +conocimiento de una persona viva; mas no quiso que yo tomara razones +de la eternidad, porque a esta yo no la entiendo ni mi amo tampoco. He +cumplido, aunque sin ningún fruto, o con el solo fruto de saber que era +bella, si no me engañó el sepulturero; que también pudo ser que a él le +pareciera hermosura la fealdad, cosa muy natural en los que andan entre +muertos.</p> + +<p>Y no teniendo nada que hacer aquí, después <span class="pagenum" +id="Page_187">p. 187</span>de escribir al señor, como me encargó, tomo +un buen caballo, y sigo para Laguardia con las cartas y regalos que +allí tengo que entregar a las que fueron mis señoras.</p> + +<p>Mi primo Bonifacio, a quien debo el favor de relatar en buena +escritura lo que yo le iba diciendo, aprovecha esta ocasión para +ofrecer, al señor don Fernando sus respetos y su inutilidad, como +presbítero y primo del infrascrito, y detrás de él echo yo todos los +afectos del corazón de este su fiel y humildísimo criado, <i>que lo +es</i> — <i>Sabas de San Pedro.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch26"> + <h2 class="nobreak g0">XXVI</h2> + <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Madrid, julio.</i></p> +</div> + +<p>Amada mía: Dame la enhorabuena, dámela pronto por esta paz, por esta +confianza que desde ayer entraron en mi alma, novedad grande para la +pobrecita, pues tiempo ha que no conocía más que zozobras, ansiedad, +terror y anhelos no satisfechos. Debo este grande alivio al mejor de +los hombres y al más sabio de los jurisconsultos, Manuel Cortina, ante +quien descorrí ayer la que encubría mis secretos, mostrándole mi vida +toda, mi corazón, mi voluntad. No habría hecho tanto con mi confesor, +pues a este solo se le muestra la falta, y en el caso presente, +reuniéndose en una sola persona el sacerdote, <span class="pagenum" +id="Page_188">p. 188</span>el amigo y el letrado, he tenido que +volcar la sagrada arqueta hasta dejarla vacía, echando fuera todo, +todo, lo bueno y lo malo, no reservando ni nombres de personas, nada +absolutamente de lo que he sentido, de lo que he pecado, mis artificios +y sutilezas para ocultar mi falta, así como mi firme resolución de +unirme a quien tiene derecho a mi amor y mi vigilancia. Todo lo sabe: +sabe algo que tú ignoras, porque aún no ha sido ocasión de decírtelo; +pero te lo diré.</p> + +<p>Entré temblando en el despacho de Cortina: yo le había prevenido que +tenía que hablarle de un asunto en extremo delicado, contando con su +caballerosidad, y reclamando una audiencia larga, de un par de horas +lo menos. Mas estas ideas que mandé por delante, como batidores que +me despejaran el camino, no me salvaron del grande apuro de romper en +mi declaración. Los primeros minutos, querida mía, fueron horribles. +Un acceso de llanto y la exquisita bondad de mi letrado confesor +sirviéronme como de puente para salvar la parte más escabrosa. Después +me sentí en terreno llano, y pude continuar con desahogo, adquiriendo +poco a poco el dominio de las ideas y de la palabra, el cual en la +última parte fue ya tan grande, que te habrías maravillado de oírme. +Ayudábame don Manuel anticipándose con gran perspicacia a mis juicios +y aun a la referencia de los hechos... Es también adivino, y me trazó +el cuadro de mis tormentos antes de que yo se los manifestara. ¡Qué +alivio, amiga <span class="pagenum" id="Page_189">p. 189</span>mía! +Ahora podré fortalecerme con los sentimientos de madre, y prepararme +una vejez dichosa y tranquila. Para llegar a esto, dije a Cortina que +aceptaré los procedimientos que él determine, imponiéndome cuantos +sacrificios sean necesarios, los cuales estimo como una operación +quirúrgica, con dolores transitorios. Venga todo lo que quiera. Hago en +mí una revolución; destruyo lo pasado y fundo un régimen nuevo.</p> + +<p>Cuatro largas horas duró la conferencia, pues en la segunda parte, +cuando ya me había serenado y abordamos la cuestión legal, hízome una +exposición clarísima de las diversas soluciones que podían darse al +asunto, según la cantidad o extensión de escándalo que yo afrontar +quisiera. Sin ningún ruido, y guardando el secreto, es imposible que +mis deseos tengan satisfacción. Si consiguiéramos (y él hablaba en +plural como haciendo suyo el asunto) conquistar a Felipe, tendríamos +andada la mayor parte del camino. ¿Pero quién es el guapo que conquista +a mi señor? Examinando esta dificultad mostró Cortina más confianza +que yo. Según él, los hechos consumados, irremediables dentro de +la naturaleza, tienen fuerza colosal para domar las voluntades más +rebeldes: de seguro hará Felipe demostraciones imponentes, de gran +aparato, más escénico que real, y acabará por rendirse, prestándose a +un arreglo que evite el escándalo.</p> + +<p>A mis aspiraciones, demasiado ambiciosas, de que Fernando posea todo +mi bienestar <span class="pagenum" id="Page_190">p. 190</span>material +o gran parte de él, llevando además mi nombre y un título de Castilla, +opuso Cortina razones que me convencieron. No es posible que lleguemos +al deseado fin sino por caminos sesgados; tenemos que resignarnos a +que la personalidad de Fernando sea modesta y oscura, no exenta del +misterio original; aspiramos a que el esplendor de su nombre se funde +en los méritos y ventajas personales, no en el abolengo y tradiciones +de familia. Debemos darnos por satisfechos con crearle una posición +mediocre bien guarnecida de provechos materiales; pero nada más por +hoy. Él ilustrará su vulgar apellido, si quiere y se aplica.</p> + +<p>Para llegar a esto, lo primero es abrir un hueco en la gruesa +muralla que nos cierra el paso para todos los caminos, y esta muralla +es Felipe. No quiero cansarte refiriéndolo todo lo que hablamos don +Manuel y yo, ni podría tampoco trasladar fielmente la parte suya, +tan elocuente en algunos pasajes, serena y dulce siempre, a veces +graciosa. Díjome al concluir que puesto el asunto en sus manos, debía +serenarme, descansando en la seguridad de que sabría corresponder a +mi confianza. Estudiado concienzudamente el asunto, para lo cual se +tomaba cuatro días, me propondrá lo que crea de más fácil y conveniente +realización. Como caballero, como amigo y como letrado, me prometió +poner en este asunto su inteligencia toda y algo de su corazón; yo +debía prometerle sumisión incondicional al plan que me trace, <span +class="pagenum" id="Page_191">p. 191</span>en el cual habrá dos órdenes +de actos: los actos sociales y morales que yo debo efectuar conforme a +su consejo, y los actos de ley, de cuya dirección él se encarga. Con +alma y vida le expresé la abdicación de mi voluntad en la suya para +todo lo que quisiera disponer y ordenarme, y tratamos al fin de los +documentos y papeles que debo poner inmediatamente en sus manos: la +partida de bautismo de Fernando, toda mi correspondencia con el cura de +Vera, señor Vidaurre, y algo más. De la documentación referente a mi +propiedad hereditaria, a mi dote, gananciales y demás, nada necesita, +pues para conocerlo le bastan las copias del pleito con Osuna que tiene +en su archivo. En fin, mi amadísima compañera, que estoy contenta. +¡Siento un alivio...! Mi cruz sigue siendo pesada; pero acabo de +encontrar un robusto cirineo que a llevarla me ayuda.</p> + +<p>Para que no haya nunca dicha completa, ahora que mi drama parece +entrar en vías de solución... clásica, ¡gracias a Dios!, me inquieta +más el de allá. Esa mujer errante; ese peligro de que resucite la +funesta pasión que nos ha traído tantas desdichas; las complicaciones +que pueden sobrevenir; las represalias posibles, las probables escenas +de venganza, no se apartan de mi mente. Agravo yo las situaciones +con mi pesimismo, y estoy por decir con mi inventiva, que a veces me +parece poética; y de sucesos comunes, inocentes tal vez, hago escenas +terroríficas, de estupendo asombro, de interés <span class="pagenum" +id="Page_192">p. 192</span>palpitante; escenas que no vacilo en +llamar bellas, aunque me causen pavor. ¿Para qué me daría Dios +esta imaginación tan viva? Con ellas en otro tiempo me rodeaba de +bienandanzas, cuando en realidad estaba rodeada de peligros; mas con +ellas también, en días no tan lejanos y en los presentes, levanto en +derredor mío aparatos de consternación, con materiales que quizás sean +más para mover a risa que a terror. No ceso de pensar en las sorpresas, +y para que no lo sean ni me cojan desprevenida, estoy siempre +imaginando cosas malas probables, con la idea de que previéndolas no +sucedan. ¿Has visto? Lo mejor es poner freno a la previsión pesimista, +y decir aquello tan sencillote, y al parecer tonto, que nos enseñaron +nuestras madres: <i>Sea lo que Dios quiera</i>.</p> + +<p>Noto a mi Felipe un poquito moderado en sus hábitos de +mortificación. No sé lo que le pasa. Tiene conmigo atenciones +desusadas, y se cuida menos de contrariarme y contradecirme. No +obstante, desconfío de estas apariencias, y sigo empleando mis +inveteradas precauciones. He perfeccionado el escritorio que en mi +cuarto de baño tengo (ya te hablé de este ingenioso aparato), y puedo +consagrarme con toda libertad a mi correspondencia secreta, guardando +todo de un modo segurísimo cuando concluyo, o por cualquier causa tengo +que interrumpir el trabajo... Siglos se me hacen los cuatro días que me +ha señalado Cortina para proponerme la solución que ha de ser término +<span class="pagenum" id="Page_193">p. 193</span>de mis afanes, +llevándome de una vida de artificios a otra moldeada en la realidad. +¿Será posible, amiga querida, que en esa vida me vea yo? Ese día no me +voy a conocer. Creeré que me he muerto y he resucitado, que soy otra, +que no soy yo, sino la señora tal, o tal mujer, lo mismo me da... Y +desde mi nuevo ser veré el pasado triste, y tendré lástima de lo que +fui...</p> + +<p>Me canso un poquito. Seguiré mañana.</p> + +<p class="mt1"><i>Martes</i>. — No sé por qué, pienso que Felipe +barrunta la tempestad que le tengo armada. Algo noto en su cara, en sus +ojos, que me pone en este cuidado. ¿La suma suspicacia no puede llegar +a ser el sumo adivinar?... Para mí es una desdicha esta penetración que +el histrionismo social en su desarrollo más perfecto me ha dado. Como +yo leo el pensamiento de los que me rodean, pienso que los demás leen +el mío.</p> + +<p>Y hay más, cara Valvanera. Hoy encontró Felipe a Cortina en el +ministerio de Gracia y Justicia y le convidó a comer. El hecho no tiene +nada de particular y ha ocurrido más de una vez. Pero se me ha metido +en la cabeza que este convite no es un caso natural, inocente quiero +decir, sino que encierra la cruel intención de ponernos frente a frente +al letrado y a mí para observarnos las caras... Veo que te ríes. Sí, +la mal intencionada soy yo. Es que el cerebro se me ha convertido en +un nidal de dramas... Me paso la mano por la frente, y afirmo, todavía +con un poquito de recelo, que la invitación <span class="pagenum" +id="Page_194">p. 194</span>de Cortina, como la de Narváez, como la de +Salamanca y otros, también para esta noche, es absolutamente ajena a +toda idea dramática.</p> + +<p>Se me había olvidado decirte que no me fío de los cariños de Juana +Teresa. Su agudeza corre parejas con su maldad. Esto no es suspicacia: +es experiencia. En la historia de estas dos medias hermanas, todos los +capítulos que empiezan con sus carantoñas acaban con mis rabietas. Si +no estuviese yo decidida plenamente al abandono de toda ficción, sus +sospechas me harían temblar. Pero ya no temo nada. El paso de mentirosa +a verdadera me ha de costar algunas amarguras; pero una vez en terreno +firme, ¿qué me importa lo que <i>doña Urraca</i> piense, averigüe y +conozca? Me compensará de mis pasados berrinches el placer de birlarle +la niña de Castro... Y a propósito: nada sé del señor Hillo. Espero con +afán su primera carta.</p> + +<p class="mt1"><i>Miércoles</i>. — Mis temores respecto a la +invitación de Cortina resultan infundados. Bien decía yo que soy +harto maliciosa; pero por más que me reprendo este defectillo, no +hay forma de corregirme. La comida agradabilísima, con pocos, pero +buenos comensales. A Narváez le conoce tu marido; de Salamanca, que +ahora principia a figurar, no tenéis noticias. Es un granadino muy +despierto, de gallarda figura y finísimo trato, y en la amenidad +de la conversación se lleva el primer premio entre todos los que +conozco. Despunta en la política, y más aún en los negocios. <span +class="pagenum" id="Page_195">p. 195</span>Cortina no me habló nada +de mi asunto, naturalmente, y solo en un ratito que estuvimos sin +testigos repitió su promesa de darme la solución en el día fijado, +recomendándome la serenidad y paciencia... Mis comensales y las señoras +que vinieron después picotearon de política, ya puedes suponer; algo de +teatros y ópera, de bailarinas y cantantes, engolosinándose al fin con +un poco de chismografía social. Todo esto me aburría, pues no hay tema +que no me parezca desabrido, insignificante, si le aplico las ideas +revolucionarias que alborotan mi espíritu. ¡Oh, cuándo llegará eso que +llamo mi tránsito, paso inevitable de una vida a otra! ¿Será como una +muerte; será como una resurrección?</p> + +<p>¿Imaginas tú algo más enojoso y abrumador que una vida en que +tenemos que figurarnos y representarnos de otra manera que como somos? +En esta existencia, amasada y recompuesta por la general simpleza, no +solo nos es forzoso disimular nuestras faltas, sino también nuestro +talento..., la que lo tenga. No, no te rías. No habiendo recibido +de Dios el don de tontería, es forzoso proporcionarse una tontería +artificial. Yo he sido y soy una tonta <i>de trapo</i>; y aunque sé +muchas cosas que he aprendido en mis lecturas (y otras que he cursado +en mis desgracias), me revisto de una ignorancia deliciosa, que es el +encanto de mis amigas. No soy la única que adopta este sistema; pero +sí la más aprovechada, la que sabe esconder con su disimulo <span +class="pagenum" id="Page_196">p. 196</span>un mundo más grande de +conocimientos y un mayor tesoro de agudezas. Rara es la que no se ha +creado una representación falaz de su persona para poder vivir; pero +en mí el histrionismo es más meritorio que en ninguna, por la enorme +distancia entre lo que soy y lo que represento, entre mi ingenio +secreto y mi estolidez pública.</p> + +<p>Pues bien, amada mía: yo quiero romper este capullo, que con mis +palabras y pensamientos <i>de representación</i> he tejido, quedándome +encerrada en él. Ya tengo mi pico bien afilado para taladrarlo y +echarme fuera...; quiero volar, pues me han salido aquí dentro unas +alas grandísimas.</p> + +<p>Amiga de mi alma, siento una efusión divina, un inmenso anhelo de +volar hacia ti, por ti y los tuyos, y por el <i>mío</i> que entre los +tuyos y en tu amante compañía tienes. Dile a Fernando todo lo que se te +ocurra. Tú eres la maestra, la doctora, la que dispone lo que ya debe +saber y lo que todavía conviene que ignore. Todo ello, lo sabido y lo +ignorado, ha de ser para que me quiera más. Creo que me amará mucho, +como yo a él.</p> + +<p>Adiós, mi bien. Hasta que pueda contarte lo que me propondrá mi gran +letrado para romper el capullo. Reparte mil abrazos y besos por cuenta +de tu amantísima — <i>Pilar.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch27"> + <p><span class="pagenum" id="Page_197">p. 197</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XXVII</h2> + <p class="centra negr">De don Pedro Hillo a Fernando Calpena.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Laguardia, agosto.</i></p> +</div> + +<p>Distraído Fernando: ¿Pero no reparas que ya estoy aquí? ¿No me has +visto? Echa para Laguardia tu catalejo, y alcanzarás a ver a este +clérigo insigne, a esta lumbrera esplendorosa del Vicariato General +Castrense, esparciendo su claridad por los ámbitos de... No acabo la +figura, porque ignoro qué ámbitos debe iluminar la inspección que me +encomendaron... ni sé qué inspecciono, ni por qué me han mandado, ni a +qué he venido. Presumo que me traen a esta tierra todos los intereses +posibles, menos los del instituto religioso-militar a que pertenezco. +Por de pronto, aquí me tienes aposentado en la parroquial vivienda +del gran Navarridas, que es como decir que habito en el reino de la +cortesía y de la abundancia. Tanto el bondadosísimo don José como su +bendita hermana se desviven por agasajarme, y te aseguro que ni probé +jamás tan mullido y albo lecho como el que aquí disfruto, ni entraron +por esta boca pecadora condimentos tan sustanciosos, ricos y variados +como los que en obsequio mío presentan diariamente en su mesa. Hijo +mío, ¿qué tierra es esta, <span class="pagenum" id="Page_198">p. +198</span>tan fecunda en galanos amigos y en frutos regalados? Aquí +quiero pasar mis días, entre la sencillez amable de los hombres y +las amorosas caricias de la prolífica tierra. Aunque te enfades, +<i>prorrumpo</i> en versos clásicos:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">¡Oh tú, del Arlas vagoroso, humilde</div> + <div class="verse indent0">orilla, rica de la mies de Ceres,</div> + <div class="verse indent0">de pámpanos y olivos! Verde prado</div> + <div class="verse indent0">que pasta mudo el ganadillo errante,</div> + <div class="verse indent0">áspero monte, opaca selva y fría...</div> + </div> + </div> +</div> + +<p>En esta región de delicias he visto al fin la deidad que en ella +preside las funciones de la naturaleza, la que a todo imprime hermosura +y majestad con su divina presencia, la escogida entre las escogidas; +y de tal modo me prendaron su gracia y su nobleza, que a no hallarme +imposibilitado por mis votos, de que son emblema las negras ropas +que visto, entre el primer saludo que le dirigí y una respetuosa +declaración de amor, habrían mediado pocos alientos. ¡Pues si yo fuera +seglar y joven, cualquiera me quitaba a mí esa sin par hembra!... +Nada quiero decirte de su discreción, que conoces mejor que nadie. +Sabrás que hablamos largamente de <i lang="la">omni re scibile</i>, quedándome +pasmado de la solidez de su juicio y de su dulce serenidad. En fin, +amado discípulo, que aquí me tienes enamorado (no retiro la palabra), +enamorado de ese portento, y alabando al Supremo Artífice por esta +nueva maravilla que ha puesto ante mis ojos... Aquí me venía bien +<span class="pagenum" id="Page_199">p. 199</span>otra clásica estrofa +para expresarte mi entusiasmo:</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">¿A quién primero ensalzaré cantando</div> + <div class="verse indent0">Sino al gran padre que la estirpe humana</div> + <div class="verse indent0">Y la celeste rige...?</div> + <div class="verse indent0">Él es primero y solo; igual no tiene</div> + <div class="verse indent6">Su esencia soberana;</div> + <div class="verse indent0">Si bien segunda en el honor divino</div> + <div class="verse indent0">Inmediato lugar Palas obtiene.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p>Pienso, querido Fernando, que aquel condenado Rapella, a quien +echamos tantas maldiciones, merece ahora nuestra gratitud por haberte +llevado a Oñate, donde encontraste a la <i>celeste Palas</i>. No me +retracto de nada de lo que acabo de escribir. Todo lo sostengo, y +lo hago cuestión personal. Es Demetria el cielo en la tierra, y la +divinidad humana. Así lo firma y signa con el emblema de nuestra +redención tu amigo — ✠ <i>Pedro Hillo.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch28"> + <h2 class="nobreak g0">XXVIII</h2> + <p class="centra negr">De Fernando Calpena a don Pedro Hillo.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, agosto.</i></p> +</div> + +<p>¿Que yo vaya a Laguardia, querido clérigo? ¿Con qué fin, con qué +razón o apariencias de ella? ¿Por verte y abrazarte? Para eso, más +natural es que tú vengas aquí; si así lo hicieres, en ello me darías +mucho gusto, y <span class="pagenum" id="Page_200">p. 200</span>me +evitarías el decirte por escrito lo que con más prontitud y claridad se +dice de palabra.</p> + +<p>Por de pronto, sabrás que recibí los libros: desde que a mis manos +llegaron, he vivido en ellos, ya reanudando antiguas amistades, ya +entablándolas nuevas. Grandes y leales amigos son los libros, ¿verdad, +mi caro capellán? Gracias a ellos, ningún vacío de nuestra existencia +deja de amenguarse un poco. Leemos, y lentamente caen sobre nuestra +alma gotitas de un bálsamo consolador. Lo que siento infinito es que +no encontraras las <i>Voces interiores</i> del gran Hugo, que anhelo +conocer, y ojalá suenen tanto que apaguen la vibración de las mías. +Confío en que Boix no dejará de pedir y enviarme ese libro, y lo espero +porque sé que no falta en Madrid quien le apremie para complacerme. +Gracias mil a todos.</p> + +<p>Mi drama ya no es drama: la última escena conocida se me presenta +en forma de leyenda de un color harto lúgubre, sobria en sus +líneas, altamente patética. Como todas las leyendas que ha puesto +en circulación el romanticismo, reviste forma enigmática, o así me +lo parece a mí, sin duda porque no conozco más que un fragmento de +ella. Verás: una mujer desconocida, de mísero aspecto, aparece en +Laguardia portadora de un mensaje para cierto caballero residente a la +sazón en Villarcayo. No encontrando al caballero en ese pueblo donde +tú estás, dirígese a este donde estoy yo; pero al llegar a Miranda +muere... En las leyendas, <span class="pagenum" id="Page_201">p. +201</span>como en la vida, la muerte viene siempre a tiempo, es decir, +cuando según nuestro criterio no debe venir. La oportunidad del morir +es siempre contraria a todos nuestros deseos y previsiones. Sin esta +lógica artística del morir no habría leyendas, ni tampoco vida, la +cual también es una gran obra de arte. Falta en la leyenda lo más +interesante, que yo me atrevo a planear del modo siguiente: lee: +Muerta la señora, es enterrada. Sabedor de ello el caballero, corre +a Miranda, y obtenido permiso de la autoridad, exhuma a la señora: +quiere reconocerla, recoger la carta... ¡Oh, gran Hillo!, vieras allí +la tristísima escena: abrirse la tierra, entregando su secreto; vieras +la duda curiosa penetrando con atrevida mano en el seno de una tumba, +para sacar lo que al olvido y a la descomposición pertenecía ya. Todo +eso verías tú, si lo vieras. Sale el cadáver, después de tres días de +descanso y corrupción, y el caballero le dice: «¿Quién eres? Dame la +carta».</p> + +<p>Ya te oigo preguntándome: «¿Quién era? ¿Qué decía la carta?». No +contesto, porque esta segunda parte no es más que una idea, es lo que +yo debí haber hecho y no hice, ni haré. Desde que he renunciado a la +voluntad, no sé dar fin a las leyendas, ni aun siendo tan reales como +la que te cuento. Me quedo en mis horribles dudas tejiendo con ellas +nuevas historias, terminadas siempre en ignorancias que desgarran el +corazón, en enigmas que trastornan la mente. Con los libros platico, +en <span class="pagenum" id="Page_202">p. 202</span>ellos busco +soluciones, les pido consejo, les doy mis ideas a cambio de las suyas; +pero la ardiente amistad que con ellos trabo no me da la serenidad +que apetezco, no me despeja el cerebro de sombras. Los libros me +compadecen; pero no pueden, y bien claro me lo dicen, no pueden +remediar mi mal. Ellos imitan la vida, pero no son la vida; son obra de +un artista, no de Dios.</p> + +<p>¿Y en tal situación quieres que yo vaya a Laguardia? No puede +ser. Quien ha venido a ser mi dueño absoluto y mi gobernante no me +ha mandado eso, ni me lo mandará, porque me ama y me estima, y no me +pondrá jamás en una situación desairada. Así me lo ha dicho Valvanera, +que es como ella misma, y además la propia discreción. Yo no puedo +pretender los favores de la divina Palas, porque pretendiéndolos, +tendría que fingir una disposición de espíritu que estoy muy lejos de +tener, desgraciadamente. ¿Soy un aventurero? No. Ni ella ni tú podéis +suponerlo. La situación moral y psicológica en que me encuentro aumenta +de un modo increíble mi respeto a la sin par mayorazga. Creo que si +ante ella me viese de improviso, me turbaría como pobre chicuelo sin +sociedad, educado en convento o seminario, que tiembla y se ruboriza +ante una mujer. Observo qué sentimientos nacen en mí al pensar en +Demetria, y por más que me estudio, solo encuentro vergüenza, cortedad, +una infinita modestia ante criatura tan fuerte y grande. No dudes que +soy una nulidad social y moral. <span class="pagenum" id="Page_203">p. +203</span>Mi amor propio en ruinas me señala como el último de los +seres. Si alguien lograra restaurar en mí la arrogancia perdida, me +sentiría yo menos pequeño, y al paladearme, empleando en mi propio +examen el sentido del gusto, me encontraría menos desabrido.</p> + +<p>Además, oh prudente amigo y maestro, la descomposición de mi +voluntad ha dejado en mi alma un residuo amargo, la duda, que se ha +extendido por todo mi ser, y no puedo ya pensar en cosa ni persona sin +que al punto la vea desvirtuada y deslucida. Dudo de cuanto existe. +Cierto que no puedo negar la virtud, los méritos notorios de la niña de +Castro; pero si a ella me aproximara con las intenciones que tú quieres +sugerirme, cree que a mis ojos desmerecería. No podría ser ya la +Demetria en quien vi tantas perfecciones... Contémplala en su altura, +en su apartamiento, que ella, como todo lo sagrado, más ha de valer y +representar cuanto más distante se encuentre de la acción de nuestros +sentidos, y déjame a mí en esta miseria tristísima. Estoy recogiendo +uno a uno los huesos dispersos de mi esqueleto, hecho pedazos en el +espantoso choque de la caída. Poco a poco iré armando mi personalidad, +que con tantas soldaduras y pegotes no podrá ser nunca lo que fue. +Gracias que pueda sacar de mí mismo la resignación, o sea la cola con +que me voy pegando, y uniendo mis propios fragmentos. Luego que el vaso +esté bien sujeto con lañaduras, recogeré, si puedo, las varias esencias +del alma que salieron volando <span class="pagenum" id="Page_204">p. +204</span>en la catástrofe, y andan por ahí como vapores que trae y +lleva el viento. Procuraré condensarlo todo. Algo he recogido ya, pero +es poco; no sé por qué espacio andarán esencias mías muy sutiles, de +las cuales no me ha quedado más que el olor... Ya, ya sé lo que vas a +decirme..., que algo mío anda por ahí y que debo ir a buscarlo. No: lo +único mío que en la explosión pudo volar hacia Laguardia es el respeto, +y ese vale más que se quede por allá, para que lo unas a tu admiración +y hagas un lindo ramillete con que obsequiar a la celeste Palas. Otra +clase de flores no me pidas. Ya sabes, Mentor mío, que las rosas</p> + +<div class="poetry-container"> + <div class="poetry"> + <div class="stanza"> + <div class="verse indent0">no nacen entre el hielo; y si nacieran,</div> + <div class="verse indent0">solo al tocarlas yo se marchitaran.</div> + </div> + </div> +</div> + +<p>Por hoy no te marea más tu fiel amigo — <i>Fernando.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch29"> + <h2 class="nobreak g0">XXIX</h2> + <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Madrid, agosto.</i></p> +</div> + +<p>Amada mía: Llegó por fin el supremo instante. El oráculo, Manuel +Cortina, me ha presentado la cuestión social y jurídica con pasmosa +claridad, procurando atenuar las amarguras que la solución del problema +traerá <span class="pagenum" id="Page_205">p. 205</span>forzosamente. +Con grande ansiedad le oí; con sumisión he prometido aceptar y seguir +el plan que me trace. Imposible transmitir a Fernando un título de +nobleza de los muchos que tengo (y que no me sirven para nada), sin +obtener un rescripto del Papa. Sospechando que ello no habría de ser +grato a mi querido hijo, renuncio por ahora a satisfacer este anhelo +de mi corazón. Para transmitirle aquella parte de mi patrimonio de que +puedo disponer libremente, es forzoso que me valga de un fideicomiso. +De este modo entraría en posesión de mis bienes a mi muerte. Para +asignarle desde ahora, sin más dilaciones, una renta decorosa, +necesitamos emplear artificios legales, cuya forma me ha explicado +detenidamente el gran jurisconsulto. No acabaré nunca de alabar la +claridad con que este hombre expone las ideas, realizando el milagro +de hacer comprender a una mujer, como yo ignorante de estas cosas, las +más áridas cuestiones de Derecho. Jamás, en los enmarañados pleitos de +mi casa con Osuna y con Gravelinas, pudo entrar en mi cabeza una idea +jurídica. Hoy mis ansiedades maternas me han aclarado considerablemente +el sentido, y aquí me tienes hecha una estudianta de Leyes, capaz de +obtener buenas notas si de ello me examinara.</p> + +<p>Ha insistido Cortina en que no podré evitar el escándalo, es decir, +la publicidad del <i>hecho de autos</i>, y añade la terrible afirmación +de que en este <i lang="la">via crucis</i> el primer paso <span class="pagenum" +id="Page_206">p. 206</span>es el más doloroso: informar a Felipe, +aspirando a obtener su benignidad en el caso moral, su colaboración +en el jurídico. ¡Inmenso conflicto, trámite inmenso!... Preguntome el +letrado si me encontraba yo con fuerzas para esta terrible confesión, y +le respondí resueltamente que no. No tengo eso valor, que es valor de +suicida. Propúsome diluir mi revelación en una carta; discutimos; casi +accedí al procedimiento escrito, en el cual puedo desplegar recursos +mil; hablamos también de una tercera persona, de mi tía Consolación +Armada, de mi confesor padre Acosta... Herida por un rayo de +inspiración, le dije: «¿Y usted?». Meditó un rato, y por fin manifestó +su asentimiento con palabra lacónica: «Bueno: yo me encargo... Quiero +atenuarle a usted la amargura del cáliz... Para esto conviene mutación +de escena; que el matrimonio se traslade a regiones frescas. El calor +excesivo no es favorable a las operaciones quirúrgicas».</p> + +<p>Sabrás que Felipe y yo andamos desde julio en desacuerdo por si +salimos o no de Madrid. No solo porque el calor me molesta poco de +algunos años acá, y la experiencia me ha demostrado que en este mi +palaciote vetusto lo paso mejor que en ninguna parte, sino porque +veraneando en la Corte entreveo más probabilidades de quedarme sola, +heme resistido este año a la temporadita de Valsaín. Felipe, por +no darme el gusto de la soledad, apechuga con el calor. Aquí nos +tienes haciendo vida monástica, sin salir al <span class="pagenum" +id="Page_207">p. 207</span>Prado ni una sola vez. Nuestros jardines nos +dan por la noche esparcimiento y frescura. Un reducido contingente de +amigos, que no llegan a media docena, nos acompaña en nuestros recreos +nocturnos; comemos al aire libre, a la graciosa luz de farolillos de +papel colgados de los árboles; charlamos hasta muy alta la noche en +lugares placenteros, defendidos del sol durante el día; las ranas de +los estanques nos dan música, que a mí me encanta... En fin, no es tan +despreciable el verano en estas condiciones, ¿verdad? Yo lo defiendo y +Felipe lo ataca: me acusa de extravagancia, de mal gusto. Yo me obstino +en no salir, esperando que él se canse y huya del calor; él reniega y +persiste en estar a mi lado. La disparidad de voluntades nos junta con +una cadena de presidio.</p> + +<p>La opinión expresada por Cortina de que la cirugía no es eficaz +en las altas temperaturas, me hace cambiar bruscamente de gustos +veraniegos, y propongo a Felipe que nos vayamos a Valsaín. Me descuidé +en la forma del cambiazo, haciéndolo con sospechosa precipitación, y +el resultado ha sido contraproducente. Ahora Felipe no quiere salir; +pretexta ocupaciones, temor al reúma en las humedades serranas. ¡Qué +torpeza la mía! ¡No haber visto la necesidad de las gradaciones para +mudar de gustos en cuestiones de residencia estival! Bien dicen que el +mejor escribano... Es que el largo uso de mis facultades diplomáticas, +y esta crisis que ahora se plantea me han trastornado. Me <span +class="pagenum" id="Page_208">p. 208</span>vuelvo chicuela sin juicio, +una pobre aprendiz de arte social... La suma experiencia y el cansancio +me tornan inexperta y descuidada. Afortunadamente, mi director me +manifiesta, <i lang="it">sotto voce</i>, que podremos conservar la misma escena. +La mutación no es necesaria. Viene en mi ayuda una tormenta que +refresca la atmósfera, y nuevamente me declaro entusiasta del clima de +Madrid en la canícula. Felipe reniega y medita: habla poco.</p> + +<p class="mt1"><i>Miércoles</i>. — La proximidad del día, digamos +momento, designado para el tremendo paso quirúrgico, me causa un terror +indecible. Mi pánico es tal que se me ocurre huir a la calladita. +Cortina me recomienda la serenidad, desaprobando toda idea de fuga. +Debo permanecer en casa, confinándome en mis habitaciones, mientras él, +armado de fieros instrumentos de disección, se encierra con Felipe. +Debo disponer mi alma para el sacrificio y la penitencia, realizando un +acto religioso en mi capilla. Confesaré, comulgaré... Después mi estado +nervioso me impondrá un reposo absoluto; el médico me prescribirá la +permanencia en el lecho, apartada de todo lo que pudiera ser causa de +viva emoción. Se me dejará en aislamiento riguroso, sin más compañía +que la de mi doncella, y esto durará uno, dos, tres días, lo que fuere +menester...</p> + +<p>Amiga de mi alma, ya me duelen las heridas que don Manuel, actuando +de cirujano, ha de hacer a Felipe. Creo que a los dos nos <span +class="pagenum" id="Page_209">p. 209</span>descuartizará juntamente. No +puedo más hoy. Desfallezco y parece que me acabo.</p> + +<p class="mt1"><i>Jueves</i>. — El letrado ha decidido un nuevo +aplazamiento, dándome para ello razones cuya sensatez reconozco. +Verás: aun en el caso de que Felipe entre en razón y se preste a +facilitarme la transmisión de parte de mis bienes a Fernando, ello ha +de ser penoso y lento. Como he manifestado mil veces la urgencia de +construir (no encuentro otra palabra) la personalidad de Fernando, +sacándole de esa denigrante situación de inclusero; como todo mi afán +es rodearle de dignidad, levantar su espíritu, poniéndole en posesión +de los medios sociales que le corresponden, el gran jurisconsulto +acude a esta necesidad por medio de un expediente ingenioso, que +exige la colaboración de otra persona, y, por tanto, nueva violación +del delicado secreto. No me importa. Momentos he tenido estos días +de verdadero delirio, en que me ha faltado poco para revelar todo a +la primera persona que entre en mi casa. La necesidad de expansión y +confidencia es hoy en mí casi orgánica. Me sorprendo a ratos hablando +como una cotorra, sin saber lo que digo; pero ello es algo como una +lección aprendida, que me figuro ha de embelesar a los que me oyen.</p> + +<p>No me hicieron temblar, antes bien causáronme regocijo, estas +palabras del buen sevillano: «Nadie como Salamanca podría prestar a +usted este servicio. Respondo de su discreción y caballerosidad. Es +necesario <span class="pagenum" id="Page_210">p. 210</span>que usted +le hable. Yo prepararé el terreno poniéndole al corriente del caso +fundamental...». Algo te he dicho ya de este simpático granadino, uno +de los hombres más admirablemente dotados para la vida social, y para +obtener de ella lo que él llama <i>los frutos de la civilización</i>, +pues posee todas las cualidades o virtudes que inducen a la amistad, a +la confianza, a las relaciones útiles. Es inteligente, sagaz, amenísimo +en su lenguaje, extremado en la cortesía sin llegar a empalagoso; +tresillista de primer orden, de los que no pierden la dignidad en las +peripecias desgraciadas del juego; comensal delicioso por su gracia +tanto como por su apetito de buen tono, y su mucho saber de arte +culinario; hombre, en fin, que despunta gallardamente en la política, +aplicándola a sus negocios con una habilidad nada común. Su buena +figura es la mejor ayuda de su talento en estas campañas. Salamanca +será una gran personalidad del siglo, salga por donde saliere, ya se +aplique a sumar voluntades, ya a multiplicar dinero.</p> + +<p>¿Creerás que cuando vino a verme, instruido y aleccionado ya por +nuestro buen amigo, le recibí con serenidad, sin que me turbara la +idea de considerarle poseedor de mi secreto? Sus primeras expresiones, +delicadas y de cierta ternura, me dieron más ánimos. Me sentí valerosa, +y abordando el asunto, le dije: «La bondad de Cortina me libra del +trance duro de contarle a usted historias viejas que no sé hasta +qué punto <span class="pagenum" id="Page_211">p. 211</span>podrían +interesarle. Hoy necesito del auxilio de usted. Es la satisfacción +de un deseo, de un capricho... no debo entrar en más explicaciones. +Amigo Salamanca, es preciso, indispensable, que usted me proporcione +una cantidad... No se asuste...». Respondiome con gracejo que no se +asustaba de que una dama le mandase buscar dinero. Para complacerme, lo +sacaría de las entrañas de la tierra. Cambiados conceptos ingeniosos +por una y otra parte, expresé la cuantía de mi necesidad metálica +con frase cortante y seca: «Va usted a traerme, amigo Salamanca, +cincuenta mil duros». Vi que su sonrisa se trocó en severo asombro. +La cifra le asustaba, y me la devolvió descompuesta en reales. «¡Un +millón, señora!...». «Un millón —repetí yo muy tranquila—. ¿Cree usted +que no puedo yo responder, con mis bienes, de esa cantidad?». «No se +trata de eso. La garantía es más que sobrada, lo sé... En fin, yo +estudiaré la forma de realizar el préstamo que desea, el cual, según +me ha dicho Cortina, tiene por objeto constituir por medio de tercera +persona, una renta en favor de... La cosa es clara. No sé si podré +obtener los cincuenta mil duros tan pronto como usted desea. Si yo los +tuviese, ahora mismo lo arreglábamos». Añadí que si la diligencia no +era fácil para él, me lo dijese francamente, y yo buscaría otro amigo +que de ella se encargara, con lo que di tan fuerte pinchazo a su amor +propio, que el hombre rebotó, diciéndome que se creería indigno de mi +amistad <span class="pagenum" id="Page_212">p. 212</span>si no me +dejaba servida y satisfecha en el improrrogable plazo de tres días. +Así terminó nuestra conferencia. Confío ciegamente en la eficacia de +este hombre tan activo, inteligente y bondadoso, y ya puedo anunciarte +que antes de que termine la semana quedará instituido en cabeza de +Fernando el capital inmueble que le proporcionará una renta decorosa, +sin perjuicio de mayor propiedad y beneficios. Con lo que disfrutará +pronto, no dudo que ha de reconocerse con personalidad bastante para +pretender sin desdoro la mano de la niña de Castro-Amézaga.</p> + +<p>Y ahora, mi amada compañera, esperemos el giro de la gran crisis, +la revelación magna y decisiva, que es para mí como llegar a la cumbre +de mi destino. ¿Qué habrá del lado allá de este monte inmenso, por +cuyas asperezas subo, ya fatigada y sin respiración? ¿Veré un valle +risueño, o un negro y espantable abismo? Ya poco me falta para dominar +la cúspide. No sé qué me pasa. Este peñón áspero es Felipe. Detrás de +él está la paz, él sosiego, la vida. ¿Llegaré?</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch30"> + <p><span class="pagenum" id="Page_213">p. 213</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XXX</h2> + <p class="centra negr">De la misma a la misma.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Madrid, septiembre.</i></p> +</div> + +<p>Amada mía: Estoy en la noche que precede a día crítico. Te daré +cuenta del romanticismo que se apodera de mí como una enfermedad del +cuerpo y del alma, con fiebre y terrores, en los cuales no puedo menos +de ver algo de belleza, a ratos una belleza extremada, sin que ello +me cause vanagloria, por no ser mi dolencia muy original que digamos. +Los sentimientos y visiones que me turban paréceme que no son míos; no +han nacido en mi ser; son algo que he leído; son el arte ajeno, que se +convierte en ansiedades propias, en dramáticos lances. La ignorancia, +¡ay!, es una bendición; el saber un suplicio. Me creo espejo de la vida +artística, y sus imágenes en mí se vuelven reales. Vas a creer que +estoy loca. Más lo creerás cuando te cuente que esta noche he tenido +por real y efectiva la escena que voy a referirte. No sé a qué hora, +Valvanera de mi corazón, mas era sin duda la hora del miedo, Felipe me +mandó llamar. El pobre Pantoja, nuestro anciano mayordomo, me trajo el +recado con una solemnidad teatral, inclinando su venerable cabeza calva +al manifestarme el deseo del señor duque. Allá <span class="pagenum" +id="Page_214">p. 214</span>me fui, de sala en sala, arrastrando por +los pavimentos esterados de fino junco la cola de mi vestido, sin que +entonces ni después supiese yo la causa de aquella prolongación de mi +ropa, ni entendiese lo que me decía el extraño ruido que tras de mí iba +dejando al andar. Pasé por oscuras estancias, por estancias iluminadas. +En algunas conocía mis cuadros y tapices; en otras vi objetos y adornos +que no eran de mi casa. Llegué por fin a la sala de armas, donde +encontré a Felipe y a Fernando platicando de cosas de guerra, armas +y ciencia militar, y si no me causó sorpresa verles juntos, tampoco +me asombró que mi esposo y mi hijo hablasen de asaltos de castillos, +de combates encarnizados, con espadas, lanzas y mosquetes. Todo me +parecía natural, y el cariño y confianza que uno y otro se mostraban +éranme tan gratos que permanecí silenciosa y embelesada el tiempo que +tardaron en advertir mi presencia. Por fin, el señor duque me presentó +a Fernando, y este y yo nos saludamos con pausadas inclinaciones de +cabeza, sin decirnos una palabra. Sin duda no era conveniente que +aparentáramos conocernos de muy antiguo, desde que él vino al mundo y +yo inauguré la era de mis desgracias. El duque me dijo que Fernando era +un famoso capitán que entraba a su servicio, y que por tal servidor +valiente de nuestra causa le reconociese yo. Manifesté mi benevolencia +con una sonrisa, ignorando todavía qué causa era aquella en que nos +había salido tan esforzado <span class="pagenum" id="Page_215">p. +215</span>paladín. A una señal del duque, trajo Pantoja ánforas de +plata y copas de oro. Debíamos beber los tres a la salud de la familia +y de su nuevo defensor. Mandome el duque que escanciara yo el vino; +llené las tres copas; a la mitad de esta operación me temblaba la +mano; miré a Felipe, cuya cara parecía de cartón; miré a Fernando, +que aguardaba con grave compostura. Mi marido cogió una de las copas, +y al dármela para que yo la ofreciese a Fernando, lancé un grito... +Esto que te cuento, Valvanera mía, me pasó estando despierta, te lo +aseguro..., lo vi como estoy viendo ahora el papel en que te escribo... +No sé lo que pasó después de aquel instante en que rompí a chillar... +¿Bebió Fernando? Creo que no... Felipe se me apareció entonces con +armadura, en una facha altamente caballeresca, que nada se parecía a +su común vestir y actitud usual. Su talla crecía, su ademán era noble +y fiero. Yo di vueltas y me pisé la cola, enredándome en ella... Te +aseguro que todo esto acaeció hallándome sentada en la misma silla en +que estoy ahora. Entendiendo que mi mente exigía disciplina, cogí la +<i>Imitación de Cristo</i>, y su lectura me produjo gran consuelo. +No tardé en reírme de aquel delirio, y prepareme para los actos +religiosos con que debo inaugurar, dentro de algunas horas, el día de +la tremenda prueba. No ceso de pensar en don Manuel, y de figurarme las +expresiones que emplear debe para la exposición de mi deshonra ante +Felipe... ¿Permitirá Dios que <span class="pagenum" id="Page_216">p. +216</span>al fin salga yo de este infierno? Tremenda es la boca de +salida, y el dragón que la guarda quiere devorarme; pero le arrojo mi +reputación, mi dignidad si es menester, y mientras su glotonería se +satisface, me escapo, agarradita a la mano del gran Cortina.</p> + +<p>Al fin siento algo de sueño, más bien atonía cerebral. Me acostaré, +figurándome que voy a dormir; mas con mi engaño no engañaré las horas. +Hasta mañana.</p> + +<p class="mt1"><i>Martes</i>. — Pásmate: he dormido; he despertado +con la impresión de un sueño muy bonito. Fernando y yo visitábamos la +Alhambra, paseándonos solos por sus patios y estancias, agarraditos +del brazo... Serían las ocho cuando comulgué en mi capilla, después de +confesarme. Gran consuelo han sido para mí los actos de religión, y a +ellos debo la serenidad con que aguardo mi sentencia. Humillándome ante +Dios y sometiéndome a su soberana voluntad, he fortalecido mi alma, he +serenado mi conciencia. Y pues mis faltas no pueden desaparecer del +tiempo, venga la nueva, la real situación que la propia falta impone. +¿Qué ganamos con vivir en el engaño social, desempeñando mentidos +papeles, decorándonos con una opinión ficticia, y haciendo creer que +somos lo que no somos? Cada uno es lo que es: bueno o malo, tuerto o +derecho, cada ser represente su propio carácter. Apartémonos de la +comparsa social, renunciemos a la fastidiosa obligación de marchar +a compás, haciendo figuras más o menos airosas. Lo que cada <span +class="pagenum" id="Page_217">p. 217</span>uno es ante Dios, séalo ante +los hombres. Impere la verdad, siempre superior a los embustes mejor +compuestos y con más arte pintorreados. Arrojemos las pelucas, los +postizos, los afeites, las ballenas que oprimen, los mil artificios +que son deformación y tormento de nuestro ser. Dios abomina de los +cosméticos, de las máscaras y de toda farsa. Nos quiere sinceros, +puros, con nuestra conciencia bien diáfana, manifiestos nuestros +delitos si los tenemos, así como nuestras virtudes, que algunas hay +siempre. Así he de ser yo, y el valor que ahora siento no ha de +faltarme.</p> + +<p>Me encierro en mis habitaciones, conforme a la voluntad de Cortina. +El calor es hoy extremado, arde la atmósfera, y el cielo parece que +está preparando rayos y centellas, quizás un pedrisco asolador. Oigo +truenos lejanos.</p> + +<p class="mt1"><i>A prima noche</i>. — Esta tarde, mientras estallaba +una de las tempestades de verano más ruidosas o imponentes que he visto +en mi vida, he sentido un pánico horroroso. La idea de que entrase +Felipe en mi cuarto a recriminarme, pronunciando el trueno gordo, me +ha causado un sobresalto indecible. La tempestad casera que he temido +y temo, me asustaba más que la que rodar sentía por los espacios, con +sus nubes negras preñadas de electricidad. A las cinco, próximamente, +mi susto era tan vivo, que determiné huir. Vestime en un instante; +mi doncella recogió alguna ropa en una maletita. Concertamos <span +class="pagenum" id="Page_218">p. 218</span>que ella traería un buen +coche de alquiler, situándolo en la Ronda, y que nos escaparíamos +lindamente por la puerta del jardín sin que nadie nos viese. Luego +me pareció algo ridícula esta manera de ausentarme, y determiné +salir rápidamente por la escalera y puertas principales sin decir +nada. Fuera de mi cuarto ya, retrocedí, acordándome de que había +prometido a don Manuel no tomar resolución alguna sin su dictamen, y +he vuelto a mi encierro, donde estoy como en capilla. Heme acogido +al Kempis, que por donde quiera que se abra nos muestra un admirable +pensamiento, de pasmosa concordancia con lo que sentimos o padecemos. +He leído: <i>Cuando el hombre se humilla por sus defectos, entonces +fácilmente aplaca a los demás, y sin dificultad satisface a los que le +odian</i>.</p> + +<p class="mt1"><i>A media noche</i>. — A las nueve y media, cuando yo +acababa de mal comer en mi habitación, entró Cortina. Antes que me +hablase, conocí en su rostro grave que el paso había sido tremendo, y +que el servicio que me ha prestado merece eterna gratitud. Llorando +quise besarle las manos, lo que él no permitió. La revelación, según +me dijo, lenta, dificultosa, impresionó a Felipe de un modo tal que +nuestro amigo llegó a temer un acceso de locura. Vino después un +abatimiento hondísimo, postración de todas las energías físicas y +espirituales, y el hombre se reconcentraba en su dolor con cristiana +paciencia. Había cogido el Kempis y leía: <span class="pagenum" +id="Page_219">p. 219</span><i>El humilde, recibida la afrenta, está en +paz, porque descansa en Dios, no en el mundo</i>.</p> + +<p>Habíase encerrado en su aposento con rigurosa consigna, como yo. +Cortina le acompañaría hasta media noche, procurando conservar en su +ánimo la serenidad, y prepararle para los actos razonables. Lo que +no tiene remedio debe afrontarse con valor y espíritu de concordia. +Terminó diciéndome que continuase yo prisionera de mí misma, alejando +de mí todo temor de escenas ruidosas y de manifestaciones imponentes. +Sus últimas palabras me hirieron en el corazón: «Felipe la ama a usted +con locura... Esta es la verdad..., quizás sea forzoso reconocer que no +ha sabido amarla, porque el amor, dígase lo que se quiera, no solo es +un sentimiento, sino también un arte. Adiós, amiga mía. Ya estamos del +otro lado».</p> + +<p class="mt1"><i>Miércoles por la mañana</i>. — No ceso de repetir +la última frase de mi salvador: «Ya estamos de la otra parte». Me +parece mentira. Ya Fernando es mío, y yo soy suya. Ya podré vivir +para él a cara descubierta. ¡Cuánto me ha costado llegar a esto! +Pero al fin he llegado, estoy en mi terreno, donde pisaremos él y +yo libremente. Dale, dale la feliz noticia, con las discreciones +y atenuantes que tu buen juicio te sugiera. Que participe de mis +esperanzas. En medio de mi triunfo, que triunfo es, estoy triste: no +se aparta de mi mente la imagen de Felipe abrumado de dolor por mi +causa. ¡Cuántos años de mentira y disimulo! ¡Y cómo pesarán <span +class="pagenum" id="Page_220">p. 220</span>sobre él!... Si queriéndole +yo nos aliviáramos ambos de este horrible peso, mi corazón se halla +dispuesto al amor de todos, a la concordia, a la reconciliación. No sé +si esto será posible, dado su orgullo, su dignidad puntillosa, llena +de asperezas... Pero por mí no quede. Quiero amar a todos, y que todos +me amen, merézcalo o no. Abro el Kempis y leo: <i>Espera un poquito y +verás cuán presto se pasan los males</i>.</p> + +<p class="mt1"><i>Por la tarde</i>. — El silencio y la quietud reinan +en mi casa. Parece esto un panteón, y a mi sepulcro no llega ningún +rumor. ¿Qué pasará en el de Felipe? A ratos me entran vivos deseos de +correr de mi cripta a la suya y decirle... No, no me atrevo. Espero que +el muerto de allá me visite. Lo deseo y lo temo. Me inquieta que hoy no +haya venido Cortina; mas por mi doncella sé que pasó toda la mañana en +las habitaciones de Felipe.</p> + +<p>Ha roto esta monotonía un billetito de Salamanca, diciéndome en +estilo de negocios: «Hecho. Mañana otorgaremos la escritura. Espero +instrucciones». Le contesto que se entienda con Cortina. Ya ves: vamos +bien. El programa se cumple, y mis deseos se van condensando en la +realidad. Pronto será Fernando poseedor de un millón de reales; ya +no podrán decirle que se ignora de quién recibe el dinero que gasta. +Afirmar puede ya que es rico porque lo es su madre, y su madre soy yo, +que aún tengo otros milloncitos guardados para él. Ya no es humillante +<span class="pagenum" id="Page_221">p. 221</span>su actitud ante la +incomparable niña de Castro-Amézaga. Con valer ella tanto, mi hijo no +desmerece, y aun sostengo que vale más, por su gran cultura, por su +talento y finísima educación. Dile a Juana Teresa, si le escribes, +que se vaya a paseo, que busque la marquesa de Sariñán entre los +Almontes de Tarazona, enriquecidos por la usura, o entre los Sopuertas +de Alagón, que a fines del siglo pasado fabricaban albardas, y ahora +las llevan ellos, rellenas de vales reales. La niña de Castro es para +mí, para nosotros, y en todo caso, les cedo la pequeña, siempre que +no repugne unir sus floridos años a la seca y utilitaria juventud del +mayorazgo de Idiáquez.</p> + +<p>Rabio de ganas de escribir a Fernando directamente diciéndole todo +lo que se me ocurra, y firmando con mi nombre entero, según la usanza y +fuero de mi mayorazgo, que me manda poner en primer término el apellido +materno. Recibid el corazón y el alma de — <i>Pilar de Loaysa.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch31"> + <h2 class="nobreak g0">XXXI</h2> + <p class="centra negr">De Valvanera a Pilar.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, agosto.</i></p> +</div> + +<p>Amada mía: La ansiedad que revelas en tu carta se me comunica, y +no vivo hasta saber el término y solución de la gran crisis <span +class="pagenum" id="Page_222">p. 222</span>de tu destino. Bendigo +a esos buenos señores, amigos fieles, Cortina y Salamanca, que te +ayudan en tu magna empresa. Inspíreles Dios, y a ti te dé fortaleza +y serenidad. No ceso de pedirte que encierres con cien llaves tu +romanticismo, todo ese imaginar insano que debes a las lecturas +continuas, al hábito de vivir dentro del misterio, a esa fatalidad de +tener drama oculto, vida de novela por dentro. ¿Me explico? Aguardo +impaciente la carta en que me digas el resultado de lo que llamas +operación quirúrgica. Encomiéndate a Dios, que no dejara de mostrársete +benigno, viendo atenuada tu enorme falta por el sentimiento purísimo +que es consecuencia de ella. El pecado y la virtud, ¡qué cosa más +rara!, se ven enlazados en la vida humana, y donde menos lo piensas +encuentras un eslabón de oro entre los de hierro de tu cadena. Te +reirás de las figuras que se me ocurren. Algo se me pega de tu florido +ingenio.</p> + +<p>Delicadísima es tu situación frente a Felipe, y todo el tacto que +empleares para sortearla me parecerá poco. Considera, Pilar, que las +espinas de su carácter están en la superficie; su corazón es bueno. +Desgracia grande ha sido que no supiera conquistar el tuyo, aun después +del tropiezo. Ya es tarde para la concordia. Si el cariño no puede +existir, sálvense la estimación y el mutuo respeto. Te digo todo lo +que se me ocurre, sin reparar en que mis exhortaciones lleguen tarde. +Pongámonos en manos de Dios, <span class="pagenum" id="Page_223">p. +223</span>que ha de resolver este magno problema. Él decidirá de tu +vida futura, poniendo fin a tus sufrimientos, o dándote otros en vez de +los actuales. Si así fuere, acéptalo con resignación recordando estas +dulces palabras del Kempis: <i>Tanto se acerca el hombre a Dios, cuanto +se desvía de todo consuelo terreno. Y tanto más alto sube hacia Dios, +cuanto más bajo desciende en sí y se tiene por más vil</i>.</p> + +<p>Quiero endulzar tus penas contándote cosas de acá, placenteras: +teníamos a Fernando alicaído y triste; hoy está muy gozoso con la +visita de su amigo don Pedro, que se nos entró por las puertas ayer +tarde, sin previo aviso. Figúrate la alegría del pobre Telémaco. En el +tiempo que aquí lleva, nunca le he visto tan animado, tan expansivo y +bien dispuesto. Juan Antonio y yo hemos recibido en palmitas al señor +de Hillo y le agasajamos todo lo que se merece. En cuanto habla, se +manifiesta el cariño que tiene a Fernando, y el afán de verle dichoso. +Lástima que solo esté en nuestra compañía hasta mañana, pues tiene que +partir para Vitoria, con no sé qué graves comisiones de su ministerio +castrense. Creo que Fernando le acompañaría de buena gana; pero no nos +resolvemos a concederle autorización para este viaje. Tanto él como +nosotros nos hacemos cargo de que en estas difíciles circunstancias, +y en la expectativa de la gran crisis tuya, no debe alejarse. Podría +ser necesaria en un momento dado su presencia aquí, tal vez en Madrid. +Dice don Pedro que volverá, <span class="pagenum" id="Page_224">p. +224</span>y esto me alegra, porque su compañía, su afecto y su festivo +temple son el mejor antídoto de las melancolías de nuestro amado +caballero.</p> + +<p>Y allá van otras noticias, que aunque parezcan extrañas a nuestro +asunto, quizás tengan con este indirecta relación. He recibido carta +de mi padre, desde Albarracín, donde se hallaba muy obsequiado por los +figurones de la facción. ¡Que hombre, qué carácter flexible y ameno! No +hay quien le iguale en el don de ganar amigos y de hacerse simpático +a todo el mundo. Me dice que su salud es excelente; que tras las +penalidades sufridas con cristiana conformidad, ha recobrado su vigor, +el apetito de sus mejores tiempos, la fácil labia y el prurito social. +No hay otro don Beltrán de Urdaneta. Es el prodigio de la naturaleza +y la unión del siglo pasado con el presente. Me dice que quieren +agregarle a la expedición de don Carlos, el cual parece no ha de parar +hasta Madrid. En la presunción de que mi padre recale por la Villa y +Corte, y de que vaya a parar a tu casa, como otras veces, he pensado +que no debes vacilar en informarle del asunto, ganando su voluntad +antes que los Idiáquez. Creo que teniéndole preparado y conquistándole +hábilmente, como tú sabrás hacerlo, le tendremos a nuestra absoluta +devoción en el delicado negocio de Laguardia. ¿Estás enterada?</p> + +<p>Ayer hemos expedido un propio para llevarle nuestra carta y +el dinero que nos pide, <span class="pagenum" id="Page_225">p. +225</span>necesario para que pueda incorporarse decorosamente a esa +ambulante corte del llamado rey, que quizás lo sea pronto de verdad, +por convenio entre las dos ramas borbónicas. Le hablo de Fernando, a +quien profesa paternal cariño, diciéndole que le albergo en mi casa +desde principios de año, y añado algunas explicaciones de los motivos +de este hospedaje, que entiendo han de ser para él una revelación. Le +encargo que si a Madrid va, hable contigo de mi huésped, y con esto me +parece que ayudo bastante a su penetración y agudeza. Estoy bien segura +de que a un hombre como mi don Beltrán, de tanto conocimiento en cosas +y aventuras pasadas, le bastarán las medias palabritas que le escribo +para posesionarle de tu secreto. Cualquiera que sea el resultado de +esta crisis, creo que el saberlo mi padre no puede ocasionarte ningún +perjuicio, y sí ventajas grandes. Agasájale, sé sincera y cariñosa con +él, y tendrás un excelente apoyo, un leal consejero y auxiliar.</p> + +<p>Y punto final por hoy. Te anuncio el milagro de que mis cinco hijos +están buenos, sin ninguna molestia ni alifafe. Dios me les guarde así +mucho tiempo. Fernando se ocupa en reanudar los ensayos del <i>Sí</i>. +En buen hora sea. Adiós, querida: que tu carta próxima me traiga +felices nuevas, el término de tus afanes, el alivio de tu conciencia, +y vea yo sobre tu cabeza la bendición divina y la piedad humana. +Concluyo recomendándote que mires a Felipe con respeto y cariño. <span +class="pagenum" id="Page_226">p. 226</span>El amarle será para ti un +inmenso consuelo. No te canso más. Tuya siempre — <i>Valvanera.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch32"> + <h2 class="nobreak g0">XXXII</h2> + <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Septiembre.</i></p> +</div> + +<p>Amiga de mi alma: Pensaba escribirte hoy cosas gratas, y mi destino +dispone que no lo sean. Sobre mí pesa sin duda una maldición. No creo +en maldiciones: creo en castigos, y el mío es grande, más doloroso y +largo de lo que a mi parecer me corresponde, sin duda por la magnitud +de mis faltas. En los dos días que han pasado desde el memorable de +la espantosa revelación, mi alma se consume en una ansiedad monótona +y sin accidentes. Felipe no sale de su cuarto. La noticia de que está +enfermo, a mis oídos llegada por referencias de servidores más o menos +discretos, me causó ayer inquietud, hoy pena indecible. He llamado a +Pantoja, el cual me asegura que el señor duque no padece más que una +indisposición nerviosa. En distintos aposentos de una misma casa, mi +marido y yo vivimos tan distantes como si fuéramos antípodas uno de +otro. Esto es horrible, y de una tristeza que anonada. Hoy, por dos +veces, no pudiendo refrenar mi ardiente afán de hablar con él, <span +class="pagenum" id="Page_227">p. 227</span>he salido de mi habitación +con ánimo de entrar resueltamente en la suya. A la mitad del camino +heme vuelto para mi hemisferio, temblando de pavor. Llegué a mi alcoba +rendida y sin aliento, como quien ha corrido largo trecho por senderos +pedregosos. Anoche pasé horas de terrible miedo, creyendo que a mi +cuarto venía: sentía sus pasos, era él... Componía yo mi rostro, +preparaba las frases compungidas que debía dirigirle al entrar... Pero +no era, no: mi espíritu, no sé si deseándole o temiéndole, fingía la +proximidad de su persona, sus pasos, su acento, su cara... Hoy puedo +decirte que sin dejar de temerle, deseo ardientemente que venga y me +diga lo que, según la gravedad del caso, debe decirme. Su silencio me +duele tanto como mi culpa. Imagino en él padecimientos crueles, que +agravan los míos. Por primera vez en mi vida, creo que siento con él, +que su corazón y el mío laten a la par.</p> + +<p>No puedo seguir. De estas cosas no hables nada a Fernando. Que +sepa cuanto a mí se refiere; pero esto no, aunque seguramente lo +comprendería. Dile tan solo que le amo mucho, y que Dios quiere sin +duda que mi amor arda en nuevos crisoles para purificarse. Tarda en +llegar el bien; aún está lejos la paz dulce y hermosa... No le hables +de esto, no; que podría descorazonarse, como yo, y caer en hondísima +tristeza. Basta con que sepa que vivo y viviré para él.</p> + +<p class="mt1"><i>Viernes por la noche</i>. — Otros dos días han +pasado, querida mía, en la misma lúgubre <span class="pagenum" +id="Page_228">p. 228</span>calma, sin que Felipe me vea, sin que +pronuncie una palabra delante de mí. Ni me habla, ni me mira, ni me +injuria, ni me mata, ni me perdona. Esto es horrible. El buen letrado +me ha dicho que espere. Hoy no vino a verme, y su ausencia pone el +remate a mi tribulación. Mañana rompo esta cárcel de silencio y soledad +en que estoy metida: necesito una palabra de mi esposo, cualquiera que +sea; necesito mi libertad, cueste lo que costare.</p> + +<p>Dícenme que Felipe no está en cama; que no recibe ninguna visita, ni +aun la del médico; que pasa los días sentado en un sillón, o paseándose +en su cuarto; que no prueba la comida; que escribe cartas larguísimas y +las rompe... No sé qué daría yo por saber si pregunta por mí. Recados +suyos a mi calabozo no llegan. Yo repito los míos esperando respuestas +que no vienen, que no quieren venir por más que las llamo. Lo único +que me dice Pantoja es que el señor asegura que no está enfermo, que +apetece la soledad, que despide a sus servidores con expresiones de +bondad flemática. Me asombra saber que no riñe, que no se impacienta +por cualquier motivo baladí, que no alza la voz para dar sus órdenes; +esto me inquieta más, porque un cambio tan radical en su carácter +indica trastorno profundo. La magnitud de la impresión, la sorpresa y +dolor han desquiciado su naturaleza revolviéndola y agitándola desde lo +más hondo a lo más superficial. Lo peor será que tras esta crisis venga +una enfermedad <span class="pagenum" id="Page_229">p. 229</span>grave, +la muerte quizás. ¡Y ello sería por mi culpa! Amada mía, no le +digas esto a Fernando: confidencias tan delicadas, tan íntimas, son +exclusivamente para ti. Solo las mujeres entendemos esto.</p> + +<p class="mt1"><i>Sábado</i>. — Llega Cortina y me dice que la +situación moral de Felipe es la misma; que debemos esperar a que la +benéfica acción del tiempo le restituya a su ser normal. Me recomienda, +dando a entender que obra por inspiración propia, pasar unos días en +la quinta de mi tía Consolación en Carabanchel. Al pronto, acepto con +regocijo la idea que abre un paréntesis en mi ansiedad, y me saca de +esta atmósfera de panteón o presidio; pero luego me nacen en el alma +energías de protesta contra tal viaje, que se me figura una forma +delicada de expulsión. Cierto que mí salud exige descanso, cambio de +aires, y en ello insiste don Manuel, añadiendo que intentará convencer +al duque de la conveniencia de buscar distracción y recreo en el campo. +Es probable que pase un par de semanas en la Encomienda, y el mismo +tiempo debo yo permanecer junto a mi tía. Accedo a todo: me invade la +obediencia, sobreponiéndose a todas las fuerzas de mi espíritu. Me +siento máquina...</p> + +<p>Dentro de una hora saldré para Carabanchel, donde espero recobrar +mis facultades dispersas. Aguardad un día, dos, y recibiréis la +verdadera expresión personal de vuestra amantísima — <i>Pilar.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch33"> + <p><span class="pagenum" id="Page_230">p. 230</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XXXIII</h2> + <p class="centra negr">De la misma a la misma.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Carabanchel, septiembre.</i></p> +</div> + +<p>Aquí respiro, amada mía; todas mis penas conmigo me las traigo; pero +las atenúa, las suaviza la libertad, el alejamiento de mi martirio. La +tía Consolación es un calmante enérgico de mi estado espasmódico, por +su bendita indiferencia de todos los asuntos que no sean sus devociones +y la paz de su casa, por carecer en absoluto del defecto esencialmente +femenino, la malditísima curiosidad. No he visto pasta de ángel como +la suya. Si ello es un profundo egoísmo, celebremos la razón de la +sinrazón que en determinadas circunstancias reviste los vicios de +las apariencias de excelsas virtudes, ofreciéndonos los provechos de +estos. A mi tía Consolación no le importa nada de nada: vive siempre +en, por y alrededor de sí misma, contenta del medio social, como los +pececitos que se hallan bien en su redoma de agua limpia; hablando +mucho de las excelencias de la otra vida, y procurando por todos los +medios permanecer en esta el mayor tiempo posible; rodeada de curas +y de médicos, a quienes oye y atiende como a sibilas de la salud +espiritual y física; disfrutando de sus riquezas <span class="pagenum" +id="Page_231">p. 231</span>con parsimonia y régimen intachables; +practicando la caridad con medida; exacta en todo, fría en sus afectos, +cuidadosa de sus pelucas y de sus huéspedes...</p> + +<p>A propósito de huéspedes: ¿a quién creerás que me encuentro aquí? A +nuestro don Juan Nicasio Gallego, que veranea en la quinta inmediata de +Montecastro. Compite en corpulencia con mi tía Consolación, y la supera +indudablemente en ingenio y en ese desahogo frailuno que nos hace tanta +gracia. Su conversación me ha distraído un tanto de mis amarguras: ya +me notarás semejante a mí misma, aunque todavía no puedo reconocerme +<i>todo lo yo</i> que ordinariamente soy. Paso ratos agradables +sentadita en el jardín en compañía de don Juan Nicasio, que se ha +dignado recitarme, con la entonación y compás clásicos, su oda a <i>La +influencia del entusiasmo en las bellas artes</i>, que yo no recordaba. +Se muestra lastimado de que le excluyeran de la dirección de Estudios, +después de haber hecho el plan de enseñanza general. La jubilación le +duele como un castigo injurioso, y habla pestes del régimen traído +por la <i>sargentada</i>, y de la nueva Constitución, que, según él, +dará ópimos frutos dentro de <i>quinientos años</i>... Si tuviera mi +espíritu sereno, a Fernando escribirla yo de mil cosillas referentes +a gente de pluma, pues también andan por aquí Bretón y Gil y Zárate: +Ventura Vega viene algunas tardes a la Quinta de Vistabella. Todos me +visitan, y aunque procuro huir de la sociedad, <span class="pagenum" +id="Page_232">p. 232</span>no puedo eximirme. Me acosan, me asaltan, y +he de oírles, por lo menos.</p> + +<p>Diariamente recibo noticias de Felipe, que no ha ido a la +Encomienda: continúa en nuestro palacio de Madrid, sin alteración en +su tristeza y aislamiento. Las noticias de hoy me hacen recaer en el +abismo de mis penas, y esta tarde no he querido recibir a nadie, ni al +mismo Gallego, que vino acompañado de Eulalia Montecastro y de Pilar +Selva Fría. La tía Consolación les dio chocolate de Astorga, y don +Juan Nicasio contó chascarrillos de confesiones de baturros. Desde +mi cuarto, en el piso principal, oía la voz gruesa del clérigo y las +francas risas da su auditorio.</p> + +<p class="mt1"><i>Hoy domingo</i>. — Llegó don José Moya, el socio del +librero Boix, y he hallado un consuelito a mi pena tratando con él de +un envío de libros que pienso hacer a Fernando. No puedes figurarte +cuánto he gozado viendo el catálogo de obras francesas, enterándome de +los precios, y oyendo apreciaciones no muy autorizadas sobre el mérito +literario de estos o los otros autores. Eligiendo y desechando libros +he pasado un buen rato, figurándome que Fernando estaba presente y +que aprobaba mi escrutinio, enteramente acorde con mi gusto. La caja +contendrá la nueva edición del <i>Ossian</i> con grabados magníficos, +y la última <i>Vida de Napoleón</i>, también con láminas muy hermosas. +Por cierto que hay entre estas una de la cual no quiero hablar ahora; +pero ya te diré algo en ocasión oportuna. Es <span class="pagenum" +id="Page_233">p. 233</span>muy triste, Valvanera mía... A su tiempo +hablaremos... También le mando la traducción francesa del <i>Don +Juan</i> y del <i>Giaour</i> de Byron, y la <i>Corina</i> de la señora +Staël. De latinos recibirá bastante historia: Tito Livio y Suetonio, +que son muy buenos, y no lo afirmo porque yo los haya leído; de +españoles van Solís y Masdeu, acompañados de Quintana. Las <i>Vidas</i> +me gustan, aunque son un poquito pesadas; pero no hay que hacer caso +de mi juicio. Y para colmar la caja, he añadido todo el romanticismo +que encuentro en los catálogos: dramas de acá y de allá, algunos que, +sin leerlos, estimo de baja literatura, por un cierto tufillo que se +desprende de sus cubiertas; otros medianos, friotes, con rimbombancia +de frase y pobreza de ideas... Pero, en fin, allá va todo. Son juguetes +que pronto estarán rotos en manos del niño. Este señor Moya me promete +enviar la caja mañana mismo por un ordinario de confianza. ¡Si pudiera +meterme en ella, como un mal drama, qué feliz sería yo! Mi felicidad me +consolaría de la pena de ser drama malo.</p> + +<p class="mt1"><i>Martes</i>. — Ayer me trajo Salamanca, que vino +acompañado de un escribano y su acólito, un rimero de papeles que +firmé. Esto y una carta de Cortina me aseguran que es un hecho la +situación provisional de Fernando. Ya no puede decir nadie que +solo tiene de caballero la figura, la ilustración y los modales. +Cuéntame qué impresión le causa esto; y si es grata, como supongo, me +consolaré de no haberlo hecho antes. Pienso yo <span class="pagenum" +id="Page_234">p. 234</span>que las riquezas deben ser siempre para la +juventud, bajo la tutela y dirección de los viejos. Lo que Fernando +disfrute con la discreción y buena medida propias de su honrado +carácter, será mi gloria, mi orgullo. Que tú y Maltrana le habléis de +esto, demostrándole que le pertenece lo que hoy está en mis manos. +Soy su arca, su hucha; no tiene que agradecerme nada, y yo mucho a él +por poner en mí su confianza. Que me le aleccionéis bien, queridos +Valvanera y Juan Antonio. Adiós por hoy.</p> + +<p class="mt1"><i>Viernes</i>. — En los dos días que he pasado sin +escribirte me han ocurrido cosas que no puedo contarte sin emoción muy +viva. Aún me dura el grandísimo dolor que he sentido ayer; encontrarás +mi carta como anegada en un mar de amarguras, turbio el estilo y sin +ninguna gracia. Buscaré compensación en la claridad y el fiel traslado +de los hechos, huyendo de las impresiones de romanticismo, que, a pesar +mío, me asaltan el magín. Con un esfuerzo supremo de mi voluntad las +echo de mí, presentándote en forma descarnada lo que he visto, y lo +que he padecido al verlo... Pues desde el miércoles sentía yo una viva +comezón de volverme a Madrid, de entrar en mi casa y adquirir por mi +misma noción clara de lo que allí ocurre. Sospechando que me ocultan +algo, que no es posible la continuidad de la monotonía fúnebre que +dejé allí, ayer preparé con mi doncella una escapadita, que realizamos +felizmente, No tuve dificultad para entrar en <span class="pagenum" +id="Page_235">p. 235</span>casa, no diré en secreto, porque esto era +dificilísimo, pero sí precavida contra las indiscreciones de los +criados que me vieron. No me dirigí a mi habitación, pues para esto +habría tenido que atravesar los sitios <i>de más peligro</i>: metime +en aquel cuarto oscuro, ¿sabes?, entre el billar y la sala de armas, y +allí permanecimos Rafaela y yo muy agazapaditas, acechando una ocasión +de aproximarme al encierro de Felipe, que es el gabinete de la esquina, +entre su alcoba y el salón rojo. Caía la tarde. Pasó tiempo, y sobre +la casa vino la oscuridad, entristeciendo todo y poniéndome a mí más +triste que las mismas tinieblas. Ya era noche cerrada cuando el duque +mandó que le llevasen luz. De puntillas acerqueme a la puerta de la +habitación, que había quedado entornada al salir Mariano, después de +preguntar este a su señor (así me lo figuré) si deseaba comer. Creí +entender, adiviné más bien, que la respuesta había sido negativa, y lo +confirmó el que pasara mucho tiempo sin que Mariano volviese con el +servicio... Nadie me vio, ni yo pude tampoco ver a Felipe, sentado sin +duda en el diván que hay en el mismo testero de la puerta. Esperaba +yo que se pasease o que cambiara de asiento, poniéndose en el sillón +de enfrente, debajo de la gran panoplia colgada entre el Ribera y +el Juan de Juanes. No puedo decirte cuánto tiempo estuve en acecho +sin oír ruido alguno. «¡Si yo me atreviera a entrar bruscamente!», +pensé, fatigada del largo plantón... Pero <span class="pagenum" +id="Page_236">p. 236</span>lo pensaba no más, hija, y la idea de +hacerlo me estremecía. Cautelosa me retiraba ya, buscando las partes +más oscuras del salón rojo, cuando le sentí ponerse en pie. ¡Ay, se +paseaba!... ¡No, no: salía! Tuve tiempo de esconderme detrás del piano +a punto que aparecía su figura en el cuadro de la puerta, iluminado +por la lámpara del gabinete, y pasó, pasó muy cerca de mí, le vi +perfectamente a la tenue claridad del salón. ¡Dios mío, qué impresión, +qué inmensa pena! Aquel hombre no era Felipe, no era el esposo mío... +o más bien era él mismo tal como pienso yo que será dentro de veinte +años. ¿Pero han pasado veinte años sin que yo lo advierta?... ¿Estaré +yo en ese grado de vejez? ¿La crisis que atravieso me hace avanzar de +golpe casi un cuarto de siglo? Tanta era mi confusión como mi terror +por lo que veía, y no daba crédito a mis ojos. La cabeza de Felipe, +que apenas blanqueaba hace quince días, es ya enteramente blanca; su +cuerpo, antes arrogante y derecho, se encorva hacia la tierra; su +paso es vacilante; se agarra a las sillas que encuentra próximas. A +la escasa luz, el rostro demacrado, cadavérico, me causó tan viva +aflicción, que a punto estuve de perder el conocimiento. ¡Dios de mi +vida, qué lastimosa ruina, qué desmoronamiento fugaz! Desapareció +hacia la sala de armas; le seguí, apoyándome también en los muebles +para no dar con mi cuerpo en tierra... Pasó por habitaciones oscuras, +por habitaciones mal alumbradas. Iba hacia la <span class="pagenum" +id="Page_237">p. 237</span>mía, hacia donde yo vivo, donde duermo, +donde sufro y medito y tramo mis combinaciones mentirosas. Allí está mi +pensamiento, que permanece en aquel ambiente cuando yo salgo, y allá +va Felipe a buscarme... No encuentra de mí más que una idea, y esto le +basta. ¡Y yo tan cerca en cuerpo y alma, sin que él lo sospeche! ¡Pobre +de mí! ¿Es tan grande mi culpa que merezco el suplicio de anoche? +Sin ver a Felipe, porque la oscuridad me lo impedía, me le figuraba +postrado en mi sillón favorito, los codos en las rodillas, el rostro +en las palmas de las manos, evocándome con su pensamiento, quizás para +reñirme, para mortificarme, quizás para pronunciar palabras dulces de +perdón. Hablaría con la idea de mí, reconstruyendo el pasado, nuestra +larga vida matrimonial, y condoliéndose de que haya sido tan árida, +tan triste... ¡Que no pudiéramos hacerla nueva, perdonándonos el uno +al otro, desprendiéndose cada cual de sus asperezas!... Me faltó valor +para esperarle y verle de nuevo a su regreso, que quizás sería muy +tarde. ¡Sabe Dios el tiempo que durarán aquellos actos de contemplación +o éxtasis!... Sentí vergüenza, y la conciencia de mi inferioridad ante +aquel sentimiento intensísimo me precipitó en una fuga loca. Corrí en +busca de Rafaela, y nos lanzamos fuera del palacio por la escalera de +servicio, metiéndonos en el coche que nos aguardaba en la calle. Por +primera vez en mi vida me he tenido por idiota: tal era la fuerza de +mi estupor. Se me revelaba un <span class="pagenum" id="Page_238">p. +238</span>mundo nuevo, ¡y cuándo, Dios mío!, cuando apenas hay tiempo +ya para poder apreciarlo y disfrutar de sus hermosuras. Felipe y yo +hemos vivido sin duda en el seno sombrío de una fatal equivocación. +¡Tan cerca uno de otro, y no nos hemos conocido, no nos hemos visto, no +sabíamos ni que existiéramos!</p> + +<p>Al llegar a Carabanchel me arrojé en mi lecho sin querer ver a +nadie, y lloré no sé cuánto tiempo lágrimas muy amargas. ¡Cuánto habría +dado porque él las hubiera visto! Su figura claudicante, agobiada por +el dolor, los blancos cabellos, el rostro extenuado, la respiración +ansiosa, se representaban no solo ante mi imaginación, sino ante +mis ojos. Toda la noche me tuvo la visión en un estado de angustia +contemplativa, y aun hoy, en pleno día, no ha cesado de acosarme. ¿Será +esto romanticismo? Solo sé que es verdad. Y la verdad romántica es la +revolución desencadenada en nuestras almas, el pueblo que se encrespa, +los tronos que caen, la pequeñez volviéndose grandeza... No sé lo que +digo. Comienzo a desvariar, y suspendo mi escritura. Me tengo miedo.</p> + +<p>Mis penas, en vez de disminuir, aumentan. Mi paz no aparece. +¿Volveré a Madrid? ¿Me arrojaré a los pies de Felipe? ¡Cuánto daría +por tenerte a mi lado para que inmediatamente me respondieras a esta +consulta! Yo me consulto, y no sé qué aconsejarme. Estoy loca. Solo +sé sentir; pensar no puedo. <span class="pagenum" id="Page_239">p. +239</span>Llamo a Cortina, que es mi pensamiento.</p> + +<p>No puedo más. Cariños sin fin de vuestra — <i>Pilar</i>.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch34"> + <h2 class="nobreak g0">XXXIV</h2> + <p class="centra negr">De don Beltrán de Urdaneta<br> a don Juan Antonio de Maltrana.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Herrera de los Navarros, 26 de agosto.</i></p> +</div> + +<p>Amado hijo: Gracias mil por la prontitud, en estos tiempos +milagrosa, con que contestasteis a la que desde Albarracín escribí a +Valvanera. Me han sido entregados por el primo de Pulpis los sacros +dineros, que vienen a remediar las escaseces de este vetusto prócer, +y a devolverle la perdida dignidad en presencia de los señores y +príncipes en cuya compañía me encuentro. Si en todas las ocasiones la +carencia del precioso metal ocasiona a los humanos infinidad de males, +en este mi crítico estado la desdicha del no tener llega a proporciones +increíbles, amados hijos míos. Sois mis ángeles consoladores, sois +la alegría de mi ancianidad, pues a más de haber contribuido con los +tacaños de Cintruénigo, en la parte correspondiente, al alivio del +viejo loco, añadís por vuestra cuenta mayor y más generoso alivio. Dios +os lo pague en salud de vuestros pequeñuelos, mis nietos adorados.</p> + +<p>No es flojo gusto el que me da la carta <span class="pagenum" +id="Page_240">p. 240</span>que incluís de Fernandito Calpena, mi +simpático amigo, de quien conservo tan grata memoria. El saber que +lleva luengos meses en vuestra compañía me colma de gozo, y si no +he podido descifrar aún la charada en que Valvanera, para ejercitar +mi caletre, me da como una explicación enigmática de las causas de +ese hospedaje, tengan por cierto que en cuanto a ello me ponga la +descifraré, que bien sabéis que soy un águila para los acertijos. Ya +escribiré despacio a mi amiguito cuando tenga algún descanso, que +ahora me falta. Decidle que no olvide mi parábola del árbol, y que +no desperdicie ninguna coyuntura que para llevarla a la realidad se +le presente. Decidle, y sabed vosotros también, que esta situación +favorable en que ahora me encuentro la debo al industrioso italiano +con quien fue a Oñate, y que ahora se ha trabado conmigo en grande +amistad. Nos encontramos cerca de Alcañiz, cuando yo, vencido de la +pesadumbre de mis años, no menos que de las horribles hambres, fatigas +y sustos que he padecido, intentaba salir de este peligroso terreno +tomando a pie las vereditas de mi tierra, y me brindó con su apoyo, y +sustentome con sus vituallas, y me fortaleció el espíritu con su donosa +conversación, como el cuerpo con sus vinos; y habiéndole yo caído en +gracia por mi entender social y político, como él a mí por su fino +trato, intimamos y nos unimos en los alojamientos y en las caminatas, +para las cuales hubo de franquearme un hermoso <span class="pagenum" +id="Page_241">p. 241</span>caballo, aunque no iguala, no, al que gané a +Fernando. De esta amistad vino la del infante don Sebastián, mandarín +en jefe de estas tropas reales (que así me veo forzado a llamarlas), +el cual se ha dignado ver en mí no sé qué superioridad de maneras, de +juicio y de conocimiento que me llena de confusión. En todo el tiempo +que le deja libre el militar servicio, quiere tenerme a su lado. +Nuestras pláticas, así literarias como políticas, no acaban nunca, y +suelen ser de gran sustancia por mi experiencia del mundo y esta larga +vida mía, que con la virtud de mi feliz memoria me ha hecho histórico +archivo de cosas y hombres. Conozco a medio mundo; sé juzgar lo que he +visto y describir con exactas líneas los caracteres en lo privado y en +lo público.</p> + +<p>De todo ello ha resultado que el infante quiere llevarme en su +Cuartel Real hasta Madrid, hacia donde marchan resueltamente. Parece +que ahora va de veras, y que están las cosas bien amasadas para que +la discordia de las dos ramas tenga un término dichoso, y se ataje +este río de sangre que en todas las partes de la madre patria brota +por las crueles heridas de la guerra. No puedo deciros más sobre este +punto, sino que, habiendo recapacitado en la conveniencia de llevar a +Madrid estos pobres huesos, acepto la invitación del excelso infante, +y mediante el beneplácito de su señor tío, a quien a boca llena +llamamos rey, me agrego a la corte, y con ella voy, como el famoso +loro, <i>a onde me leven</i>, <span class="pagenum" id="Page_242">p. +242</span>siempre con el sano propósito de desviarme si el punto de +parada definitiva no es la Villa del Oso. En esta me aguardan innúmeros +amigos, y algunos intereses desperdigados a los que no vendrá mal mi +presencia para entrar en vereda. De Madrid, si llegan allá mis nobles +pedazos, os escribiré.</p> + +<p>En un lugar cercano, Villar de los Navarros, se dio ayer una batalla +en la cual quedaron vencidos los que aquí llaman facciosos, mandados +por Buerens. Perdieron mucha gente; corrió sin tasa la sangre. ¡Oh +desdicha, oh tiempos! El brazo derecho y el brazo izquierdo de la +nación, contra el pecho de esta descargan a compás furibundos golpes. +¡Cuánto he visto, Dios mío, y cuántas abominaciones me permitirás ver +todavía!</p> + +<p>Vaya, no más. Mi bendición a todos, mis amantes besos a los niños, y +a ese gallardo mancebo, el de la charada, un cariñoso abrazo de vuestro +padre — <i>Beltrán.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch35"> + <h2 class="nobreak g0">XXXV</h2> + <p class="centra negr">De don Beltrán de Urdaneta a Fernando Calpena.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Madrid, septiembre.</i></p> +</div> + +<p>Feliz mortal: Díceme una linda boca, a quien ni los años ni +las penas han privado de su nativa gracia, que te recreas en los +estudios históricos. Yo voy a contarte sucesos <span class="pagenum" +id="Page_243">p. 243</span>recientes, presenciados por mí, y que +mañana, si hoy mismo no, han de entrar en los dominios de Clío; que no +es bien que yo me muera sin transmitirte conocimientos que mi vejez ya +no puede utilizar. Tú, joven inteligente y lleno de vida, archivarás +este como otros sucesos que te he contado, para que los perpetúes si +quieres, dedicándote a la enseñanza de gentes y a la extirpación de la +ignorancia, el más grande mal que hay sobre la tierra.</p> + +<p>Ya sabes que tu amigo Rapella, el siciliano astuto que anduvo +en esos fregados de concertar las dos ramas borbónicas, obrando +mancomunadamente con un francés que responde por Neuillet, y con otros +pájaros que revolotean en la corte trashumante, fue quien me puso en +candelero entre la caterva militar y civil de don Carlos. A él debo +los honores y atenciones que he merecido de don Sebastián; por él he +llegado sano y salvo a Madrid, y esto bastará para que yo le esté muy +agradecido los pocos años que me quedan. Débole asimismo algunas ideas +referentes al embrollo que traía, las cuales, con el auxilio de mi +natural perspicacia, me han servido para descubrir todo este pastelón +que ofrezco a tu paladar de historiador curioso.</p> + +<p>Y antes de continuar, doy gracias a Dios por verme libre de +la pejiguera de llamar rey a don Carlos, reales a las tropas, y +generalísimo al señor infante, mi amigo. La justicia oblígame a +declarar que debo también gratitud al titulado rey, por haberme +<span class="pagenum" id="Page_244">p. 244</span>permitido agregarme +a la expedición desde Albarracín hasta Arganda; algunas atenciones +le merecí, pocas y frías, de esas que no llegan al corazón. Tuvo mi +respeto, pero nada que a cariño se pareciese, y me atrevo a decir que +la mayor parte de los que le siguen se hallan en la propia situación de +ánimo. El hombre no sabe ser guerrero ni político, ni posee el arte de +tratar a las personas cuyo concurso anhela. Distingue a los clérigos +de los seglares; pero ni a estos ni a los otros sabe distinguirlos +entre sí. Entiendo que me ha mirado con benevolencia desdeñosa, no +considerándome <i>buena presa</i>, es decir, no creyéndome útil para +su partido, por causa de mi decaimiento y pobreza, que han cuidado +de revelarle los aragoneses que me conocen. En la misma moneda de +compasivo respeto le he pagado yo. Declaro en conciencia, sin asomos +de pasión, que la única vez que he tenido el gusto de escucharle, +comiendo en la casa de los Muñoces, en Tarancón, oí de sus augustos +labios soberanas vulgaridades. No tenía yo ideas muy optimistas de su +inteligencia; mas aquel día formé opinión cabal y definitiva de los +puntos que calza esta pobre majestad, y no vacilo en afirmar que no +calentará el trono, si en él llega a sentarse.</p> + +<p>Trataré de poner método en mi relato, Fernandito mío, para que te +enteres bien. Lo primero que te digo es que no creas que esta carta es +falsificada, como la que recibiste con la firma de un Miguel de los +Santos Álvarez, <span class="pagenum" id="Page_245">p. 245</span>y +luego resultó escrita por blanca mano; que no fue mal bromazo el que +te dieron. Esta es mía, obra de mi feliz memoria y de mi cacumen, sin +que tenga con aquella otra semejanza que el ser también escrita para +distraerte y aventar tus penas, de las cuales, ¡ah!, me río yo después +de sabido lo que sé. Fernando de mi corazón, eres el niño mimado de +la fortuna, y han sido tus amas de cría y tus niñeras todas las hadas +de los cuentos infantiles. Entras en el mundo con pie derecho; tú lo +tendrás todo: la naturaleza te dotó generosamente, y las diosas y +ninfas de la tierra te abren sus amantes brazos... Yo te bendigo, yo +te auguro un esplendoroso porvenir, porque tú... Pero dejemos esto, y +vuelvo a mi asunto.</p> + +<p>Con el pegote de mi asendereada persona, salió la real expedición de +tierra de Teruel, pasando a la de Burgos, donde se nos unió Zaratiegui. +Huyendo de la persecución de Espartero, nos volvimos hacia el este, +corriéndonos hacia Cuenca. No quiero hablarte de las batallas, más +bien encuentros y escaramuzas, que he presenciado. Ellas son de una +monotonía desesperante. No sé si a ti te pasará lo que a mí, que +jamás he podido leer ningún libro que relate exclusivamente batallas +y contradanzas de campeones. Y lo que no me gusta leer, no me agrada +escribirlo. Te ahorro los malos ratos que he pasado yo, contemplando +de cerca la estupidez de estas guerras. Es una demencia sin ningún +brillo, y un pugilato salvaje <span class="pagenum" id="Page_246">p. +246</span>con mecánica bravura y poco o ningún arte polémico. +Compadezco al que tenga que escribir esta parte de la historia patria. +Me figuro que andando el tiempo, si nos civilizamos, nadie leerá +las páginas que de esto se emborronen, o más bien determinaremos +que se envuelva el aciago periodo en una espesa capa de silencio, y +las generaciones echarán capa sobre capa, hasta erigir en honor de +la guerra civil, de sucesión o como quiera llamársela, el grandioso +monumento del olvido.</p> + +<p>Quedamos, pues, en que le escamoteo a la señora Clío las idas y +venidas de estos llamados ejércitos, que más bien son bandas; la +sorpresa de aquí, la derrota de más allá, el inmolar de prisioneros, +las rápidas marchas y contramarchas. Si mal dirigido anda el brazo del +pretendiente, no lo está mejor el de acá. Uno y otro brazo no dan más +que palos de ciego. Francamente, en la campaña contra la expedición +real no he reconocido el militar arranque de mi amigo Baldomero. Es +hombre de rasgos, de momentos, de inspiración; pero se las arregla mal +sobre el mapa. Verdad que la desorganización del gobierno es causa +de que ninguno de nuestros generales tenga en su mano los elementos +precisos para combatir con éxito. Córdova con su talento macho, Oraa +con su pericia, Espartero con su bizarría, no han podido realizar más +que hazañas aisladas: no vemos resultados de conjunto, y ello consiste +en que no hay cabeza que <span class="pagenum" id="Page_247">p. +247</span>administre y gobierne. Todo se vuelve aquí intrigas y +discursos, miedos grandes de mujeres y ambiciones pequeñas de hombres. +Falta un noble carácter de rey, juicioso, valiente y honrado. Los +liberales no tienen cabeza, y la de los facciosos es una cabeza de +cartón. Te reirás de mi filosofía histórica; pero lo dicho dicho está, +y pruébame tú lo contrario.</p> + +<p>Desde la fácil victoria de Villar de los Navarros hasta que se +nos unió Cabrera en Buenache de Alarcón, en mi memoria se marcan +principalmente los días por los <i lang="la">Te Deum</i> que cantaban algunos +pueblos al ver entrar al rey, por las misas que este mandaba celebrar, +por la continua matanza de prisioneros. Las fragosidades de Albarracín +por la parte de Teruel y por la de Cuenca nos vieron correr de misa en +misa, de ración en ración, de susto en susto. ¡Qué horribles pueblos! +Me resisto a inscribir en las lápidas de la historia los nombres de +Villar del Humo, Tramacastilla, Calomarde, Salvacañete, Campillo de +Altobuey... No puedo asociar a tales nombres más que la miseria y +la barbarie. La incorporación de Cabrera me fue muy grata, porque +en él he visto siempre un caudillo de verdad, y en aquella ocasión +hallé un amigo que me consideraba más de lo que yo merezco. Verías +allí cómo todo se animó en el ejército real, donde se codeaban los +admiradores del tortosino con los envidiosos de su gloria. Con tal +hombre en su mano, otro rey habría intentado un golpe decisivo: <span +class="pagenum" id="Page_248">p. 248</span>pero aquel buen señor es +incapaz de golpe alguno, como no sean los golpes de pecho. Ni sabe +lo que posee, ni distingue los hombres extraordinarios por su mérito +efectivo de los que lo parecen por su destreza en la lisonja. Les mide +por la adhesión idolátrica que le manifiestan; ha venido haciendo el +ídolo de pueblo en pueblo, fiado en que Madrid le tendría dispuesto el +altarito.</p> + +<p>En confianza te diré que tuve una conversación a solas con el +<i>leopardo</i>, y las medias palabras que pronunció me revelaron su +pensamiento, conforme con el mío, de que con este buen señor no se va +a ninguna parte. Recelaba el fiero cabecilla que la aproximación a +Madrid era un movimiento político antes que militar, y que corríamos +a un desenlace de comedia de figurón. Preguntome si sabía yo algo de +enjuagues proyectados: respondile que no, en lo cual me permití ser +más diplomático que verdadero, pues así me lo exigía mi delicadeza. Lo +que yo sabía, no podía decírselo a Cabrera ni a nadie, y si a ti te +lo cuento ahora es porque el fracaso del laborioso arreglo me libra +del compromiso de la discreción. Si aún conviene guardar el secreto +en las conversaciones frívolas, no pequemos de remilgados frente a la +historia, y la historia eres tú, el hombre del porvenir, ante quien +este viejo del pasado vacía el saco de sus conocimientos.</p> + +<p>Los personajes de mi comedia son la reina doña María Cristina; +su hermano el rey de las Dos Sicilias; la infanta doña Luisa <span +class="pagenum" id="Page_249">p. 249</span>Carlota; Luis Felipe, rey +de los franceses; don Carlos V, pretendiente al trono de España; y +por bajo de estas cabezas más o menos coronadas, y no muy provistas +de seso, figuran embajadores y mensajeros con nombres efectivos o +figurados: el príncipe de La Tour Maubourg, emisario del francés; +el barón de Milanges, enviado del de Nápoles, y otros como tu amigo +Rapella, de quien he sabido que anduvo en Francia ostentando un título +de marqués. Figura también entre los actores el banquero Rothschild, +que habla poco, pero con sustancia. Los ministros de la reina, o no se +han enterado, o hacen como que no se enteran; pero hay algún general y +más de cuatro próceres que están en el secreto, aunque no dan la cara, +por lo cual me abstengo de escribir sus nombres, que no conozco con +absoluta certeza. No apunto más que lo que sé, y dejo dentro del saco +las sospechas y presunciones.</p> + +<p><i>Sale</i> Cristina maldiciendo, en férvido monólogo, la llamada +revolución de la Granja, que ha mancillado su real dignidad. He aquí la +corona de España manoseada por cuatro sargentos, y la suprema autoridad +traída y llevada del cuartel a la cámara regia. La reina no se cree +tal reina, sino un juguetillo masónico, y la situación liberal nacida +de aquella rebeldía grotesca, cáusale pavor y repugnancia. Desde su +palacio ve a los liberales enjaretando con infantil candor una nueva +Constitución, que se ve obligada a reconocer y jurar como el mejor de +<span class="pagenum" id="Page_250">p. 250</span>los entretenimientos +posibles. Ha vuelto los ojos a los moderados, que no calman sus ansias, +pues también se hallan dañados de liberalismo, y ve sombrío y dudoso +el porvenir de sus tiernas niñas. Los remedios y soluciones que le +propone su esposo morganático, don Fernando Muñoz, no tranquilizan su +turbado ánimo, pues entre los moderados no se alcanzan a ver fuerzas y +caracteres que repriman la patriotería, acabando al propio tiempo la +lucha civil. Sale la infanta Carlota, mujer de pesquis y entereza, y +afirma que el mal grande, comprensivo de todos los males, es la guerra, +y que mientras no se dispare el último tiro, ya sea con bala, ya con +pólvora seca, no puede esperarse que las cosas de la real familia vayan +por el camino derecho. Retírase Muñoz por el foro, y las dos hermanas +continúan hablando en italiano con familiar viveza, ambas avispadas, +nerviosas. Sostiene Carlota que urge terminar la guerra como se pueda, +sacrificando algo si es menester, no parándose en pelillos, pues no +están los tiempos, ni las cosas de los tiempos, para escrúpulos y +fililíes. Sálvese una parte, si no todo, de lo que se posee, y no se +haga puntillo de honor de los llamados derechos, pues estos, en toda +ocasión histórica, no son tales derechos si no les acompaña y robustece +la fuerza. Donde no hay más que una fuerza limitada, intercadente, +quebradiza, los derechos se debilitan y acaban por ser <i>torcidos</i>: +nadie les hace caso. Llegan, por fin, las dos señoras <span +class="pagenum" id="Page_251">p. 251</span>italianas a la conclusión de +que la realidad impone una franca inteligencia con don Carlos, el cual, +a su vez, por no disponer tampoco de toda la fuerza que ha menester, no +ha de llevar a punta de lanza la cuestión de derechos. Cediendo cada +parte un poco de su divinidad legal, se celebrará un acto de concordia, +quedando todos contentos y disfrutando por igual de sus provechosos +puestos en las cabeceras de la mesa nacional.</p> + +<p><i>Salen</i> en esta parte de la escena multitud de partes de +por medio, italianos y franceses, que llegan de Nápoles o reciben +instrucciones para partir hacia allá. Cambia la escena. Aparece +Fernando II, rey de las Dos Sicilias, trayendo a su lado por confidente +a Rapella, y le dice que ha meditado en el caso gravísimo de la +sucesión de España, sacando en limpio de sus cavilaciones que María +Cristina es prisionera de la revolución y un instrumento de la anarquía +española. Desea, pues, el soberano de Parténope que su querida hermana +se aleje del foco revolucionario, cortando relaciones con la caterva +masónica que ha convertido el suelo ibérico en una morada infernal. +Por usurpadora tiene la llamada <i>Causa de la angélica Isabel</i>, +y reconoce y declara como legítimo sucesor de Fernando VII a don +Carlos María Isidro, en quien ve el escudo de la fe y la salvaguardia +de los buenos principios de gobierno. Acuerda, pues, proponer a su +hermana doña Cristina que busque medio de evadirse del cautiverio +en que la tienen liberales y democratistas, <span class="pagenum" +id="Page_252">p. 252</span>trasladándose a un punto donde pueda +reconocer la legitimidad de su egregio cuñado. Corren emisarios con +estas determinaciones hacia el Cuartel Real de Guipúzcoa y hacia +Madrid, los cuales regresan trayendo misivas en que se acepta el +plan de reconocimiento de don Carlos como única majestad católica, a +condición de que las hijas de Fernando VII obtengan la posición más +próxima al trono, y si es posible, en el borde del trono mismo. Se +propone un casamiento, y para la reina madre se piden preeminencias +y jerarquía de soberana exenta, sin que sea parte a menoscabar su +dignidad el casamiento equívoco con don Fernando Muñoz.</p> + +<p>De todo esto se trata por embajadas que van y vienen, hasta que +<i>sale</i> Luis Felipe, también echando pestes contra la revolución y +el jacobinismo, pues aunque él debe su trono a un alzamiento popular, +no fue este denigrante y rastrero como nuestra sargentil algarada. +Ha meditado en ello, acariciándose con la gruesa mano su cabezota +en forma de pera, y saca de su magín la clara idea de que el decoro +monárquico exige a la pobrecita reina Cristina burlar, con una bien +dispuesta escapatoria, el cautiverio en que la tienen los masones y +carbonarios disfrazados de hombres de gobierno. Da instrucciones a su +embajador La Tour Maubourg para que no se separe de la reina de España, +induciéndola a emprender con sus niñas el viaje de Madrid a Santander, +donde embarcaría para Francia. No le parece bien <span class="pagenum" +id="Page_253">p. 253</span>al rey de los franceses que nuestra soberana +ponga su realeza en manos de don Carlos. Opina que las paces deben +hacerse en Francia, despacito, por medio de apoderados de una y +otra rama, procurando conciliar los derechos de todos. En cuanto al +proyectado casamiento de Isabel con el hijo de don Carlos, Luis Felipe +no se halla plenamente convencido de su conveniencia bajo el punto de +vista europeo. Quizás fuera más conforme con el interés general pensar +en otros enlaces y combinaciones matrimoñescas; pero se abstiene por el +momento de pronunciarse en tal sentido, y solo desea que si Cristina +rompe con los liberales, sea tratada por las tropas y agentes de don +Carlos con todo el miramiento que por su rango merece, como viuda de +un rey y gobernadora del reino, <i lang="fr">quand même</i>... Su matrimonio, +que considera un grande error político y una increíble debilidad, +no debe ser tenido en cuenta para lo que se determine respecto a la +suerte de España. No se retira Luis Felipe de la escena sin informarse +de la opinión de Metternich sobre los asuntos españoles, y de paso +inquiere si Rothschild está dispuesto a prestar dinero a don Carlos en +caso de que sea reconocido rey efectivo por la madre de Isabel II. En +brevísimas expresiones, apareciendo y ocultándose rápidamente, dice el +señor Rothschild que cuando se vea claro cómo termina el grave pleito +entre la revolución y la monarquía en España, verá si le conviene o no +abrir su caja al rey, reina <span class="pagenum" id="Page_254">p. +254</span>o dictador que flote en la riada. Cierto que la cara de +la revolución le asusta a él, <i>don Dinero</i>: pero la de Carlos +V, que también trae mueca revolucionaria, y de las más feas, no es +muy tranquilizadora. Sépase quién logra condensar una fuerza eficaz, +potente. Ese tendrá el dinero a espuertas, por la sencilla razón de que +las fuerzas efectivas se juntan naturalmente, por ley de atracción... +¿Sabes, Fernandito de mi alma, que este hombre es muy práctico y +discurre con admirable sentido? Siempre lo dije: cuanto más rico es un +hombre, mejor razona y sentencia. El sofisma, la falsa dialéctica, la +palabrería ociosa, insustancial, ¿qué son más que el natural producto +de la pobreza? Cuando veas que se pierde en el mundo la razón, no la +busques en la guarida polvorienta del filósofo: búscala en la tienda +del guerrero, dominador de pueblos, o en el palacio del allegador de +caudales.</p> + +<p>Y perdóname, Fernando amigo, que emplee un estilo que calificarás +de zumbón, y formas de planear comedias, en este histórico relato. +Pesimista quizás, convienes conmigo en que no merece el asunto mejor +empaque y vestidura; quizás compasivo con la ancianidad, le permites +imitar en sus manifestaciones la ligereza de la infancia. De estos dos +criterios estimo por más justo el primero, pues aunque muy entrado +en años, tu amigo don Beltrán no chochea todavía. Como viejo, he +juzgado con tonos de broma la intriga, induciéndome a ello lo cómico +<span class="pagenum" id="Page_255">p. 255</span>del desenlace. Estas +combinaciones de príncipes para transigir sus discordias, o repartirse +el goce de sus derechos, resultan serias o festivas según el término +que les dan sus autores. Rematada felizmente conforme a programa la +tramoya, que llamaré napolitana por darle algún nombre, habría merecido +los honores de una narración grave; concluida por un fracaso, entra en +los dominios sainetescos.</p> + +<p>Y aquí he de tomarme un respiro, pues aunque me encanta platicar +con los jóvenes y contarles cositas que ellos, pobres inexpertos, no +han visto, cree que me canso de este largo escribir. Suspendo por hoy, +prometiéndote continuar mañana mi epístola. Mi bendición te mando, y +con ella votos sinceros por tu felicidad, la cual quiero que sea tan +grande como tú te mereces. Me incita al descanso una gentil persona que +se ha empeñado en tenerme de huésped, y en ello he consentido, gozoso +del honor que me hace y de su dulce compañía. Encárgame que te exprese +los afectos de su corazón. ¡Cuan fácilmente pago su hospitalidad! ¡Si +la hubieses visto llorar cuando le dije que yo te amo también, que +desde que te conocí te hice un hueco en mi corazón...! En fin, no sigo. +Repito que eres el hombre de la suerte, y que me convido a tus bodas, +resuelto a ser padrino si queréis, aunque ruja Cintruénigo. Te abraza +tu veterano amigo — <i>B. de U.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch36"> + <p><span class="pagenum" id="Page_256">p. 256</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XXXVI</h2> + <p class="centra negr">Del mismo al mismo.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Madrid, septiembre.</i></p> +</div> + +<p>Aquí me tienes otra vez, Fernandito mío, pluma en mano, dispuesto +a concluir mi cuento, que no lo es, aunque lo parezca. Sabrás que la +marcha desde Buenache de Alarcón a la villa de Arganda fue alegre y +al modo triunfal, pues no he visto pueblos más regocijados con la +presencia del rey, ni campanas más vocingleras en el repicar. Arcos +de ramaje vi en algunos puntos; en otros hubo toros, cañas y berridos +de entusiasmo. Como toda esta región central es la menos castigada +por la guerra y están los pueblos vírgenes de exacciones, encontramos +abundantes víveres, con lo cual remediaron su hambre atrasada los +expedicionarios y el sinnúmero de clérigos y covachuelistas que +siguen al rey. Tal séquito era una horrorosa carga que estorbaba +las marchas y ofrecía dificultades mil para los alojamientos. Venía +toda la administración de don Carlos, sus juntas y consejos, un +verdadero ejército de caracoles o tortugas, con la casa a cuestas, es +decir, con todo el papelorio de las oficinas. Entre la turbamulta de +parásitos había cundido la idea de que entrarían <span class="pagenum" +id="Page_257">p. 257</span>en Madrid sin disparar un tiro, por estar el +pastel bien amasado y dispuesto para comerlo por mitad. Lo creían como +el evangelio, y no anhelaban más que llegar a la Villa y Corte para +ocupar cada cual su blando puesto en las secretarías y ministerios, o +en la intendencia palatina.</p> + +<p>De este optimismo participaba el rey, a quien los italianos que le +rodeaban habían hecho creer que entraría pacíficamente, acatado por +tropa y pueblo, dirigiéndose a Palacio, donde reunida toda la real +familia, se daría solemne sanción legal al concierto dinástico. Mal +defendido Madrid por escasa guarnición y por la Milicia Nacional, +no había que temer seria resistencia, en caso de que el masonismo +la intentara. Se contaba con la connivencia de varios generales, +incondicionalmente afectos a Palacio. Otros habían recibido +instrucciones para hacerse los desentendidos. En las líneas del +este y del sur, puertas de Atocha y de Toledo, mandaban <i>jefes de +confianza</i>. No había, pues, nada que temer. Madrid era del rey, y +Madrid es la llave de España y sus Indias. Con tales ideas, los últimos +días de marcha fueron alegres, sin que turbaran el contento batallas +ni ningún militar compromiso. Pasado el Júcar, más acá de Alarcón, +entramos en un camino triunfal. No me acuerdo del lugar donde salió a +recibir al rey el escuadrón de Terpsícore, un grupo de muchachas muy +lindas, con panderetas y canastillas de flores, bailando y cantando. +Las coplas no <span class="pagenum" id="Page_258">p. 258</span>eran +de lo más clásico; pero resultaba un bonito efecto. El comistraje +ofrecido al rey no fue malo, según dicen, pues yo no lo caté. En +Tarancón alojaron a Su Majestad Católica en la propia vivienda del +padre de don Fernando Muñoz, donde no halló desahogo de aposentos ni +un trato muy fino, y mi humilde persona se arregló con Cabrera en casa +de unos hidalgos labradores, que nos trataron guapamente. La recua +clerical y covachuela lo pasó tal cual ese día, pues no hubo para ella +buen acomodo, quedándose algunos en cuadras pestíferas y en bodegas +oscuras. Pero no faltó vino para todo el parasitismo, con lo que los +duelos fueron menos y el quebranto tolerable. En Fuentidueña salió el +clero con palio, el ayuntamiento con estandarte, y la Sacra Majestad se +dirigió solemnemente a la iglesia, donde la obsequiaron con religiosos +cánticos. Igual demostración de gratitud al Omnipotente tuvimos en +Villarejo de Salvanés, con merienda suntuosa y pellejos de vino a +discreción. La alegría de la <i>ojalata</i> llegó a manifestarse con +estruendo impropio de gente tan sesuda y de la gravedad de un monarca +que hacía su regio papel imitando a los ídolos. Llegamos por fin a +la villa de Arganda, famosa hasta hoy por sus caldos, y que lo será +en lo sucesivo por la solemnidad del <i lang="la">Te Deum</i> que nos endilgó +con desusada fiesta de pólvora, colgaduras y demás manifestaciones +de pública inocencia. Divisadas desde allí las torres y chapiteles +de la metrópoli de las Españas, prorrumpieron <span class="pagenum" +id="Page_259">p. 259</span>tropas y clérigos en alaridos de monárquico +frenesí. ¡Cuán cerca estaba el triunfo! Un día no más les separaba +del descanso. Concluiría la guerra; se inauguraría el reinado de la +justicia y la legitimidad, quedando encadenada para siempre la infame +hidra de la revolución.</p> + +<p>El impetuoso Cabrera se aproximó el 12 a Vallecas, tiroteándose +con unos desdichados milicianos que salieron por la puerta de Atocha. +Ello fue poca cosa, más bien nada. Al mediodía recalaron en el real +alojamiento de Arganda tres pajarracos de la Junta carlista de Madrid. +Dijéronme, pues yo no veo bien, que no traían caras de Pascua, sino +de tristeza y desaliento. Por la tarde, aun con mi corta vista, +pude apreciar la consternación que se pintaba en los rostros de los +expedicionarios del brazo eclesiástico, así como del militar y civil; y +lo apagado y cavernoso de sus voces, oyéndoles cuchichear, me demostró +que las risueñas ilusiones de aquellos infelices eran juguete del +viento. En la bodega donde Rapella y otro italiano y dos franceses se +alojaban, supe que la reina Cristina <i>se había vuelto atrás</i>. No +había nada de lo dicho, y lo convenido y tratado entre las dos ramas +enemigas no debía mirarse más que como una broma.</p> + +<p>Creí yo que este no era el desenlace, pues don Carlos tenía bastante +fuerza para demostrar que con él no se juega. Esperábamos todos que al +día siguiente 13 se daría un ataque formal a la coronada Villa. Cabrera +<span class="pagenum" id="Page_260">p. 260</span>no deseaba otra cosa: +quería ser el primero en asaltar la guarida de la revolución y el +masonismo. Mal guarnecida la corte, el pretendiente tenía frente a sí +la ocasión suprema, la hora crítica de su destino. Se jugaba la corona, +eso sí; mas no le faltaban probabilidades de ganarla, y ganarla en tal +momento era ser rey de carne y hueso, no de cartón. Cualquier hombre +de juicio claro y de corazón grande no habría vacilado en acometer la +empresa, arriesgando el todo por el todo. El sino de don Carlos María +Isidro era no hacer nada a tiempo, y ver silencioso y lelo el paso de +las ocasiones.</p> + +<p>A eso de las diez se nos dijo que Su Majestad, celebrado Consejo, +había decidido retirarse. Saldría la expedición a las dos de la +madrugada en dirección de Alcalá. ¡Oh desencanto, oh infinita tristeza! +Vi movimientos de desesperación, manos que iracundas asían mechones de +cabellos, resoplidos de angustia y rabia. ¡Vaya, que tocar a Madrid +con las puntas de los dedos, y no agarrarlo! A Cabrera no le vi. Supe +que trinaba; que el matiz de su cara era verde; que sus ojos echaban +fuego; que rechinaba los dientes. Dicen que dijo: <i lang="ca">Mentras este abad +de Poblet nos mani, no farem cosa bona</i>. Por mi parte, no pensé más +que en preparar también mi retirada, o sea mi separación de la causa, +lo que no me fue difícil, ocultándome, de acuerdo con don Aníbal, en la +bodega de mi alojamiento. Al rayar la aurora del 13, cuando ya no se +veían ni rastros de carlistas <span class="pagenum" id="Page_261">p. +261</span>en las inmediaciones de Arganda, agregueme a unos trajinantes +que venían a Madrid, y oprimiendo los lomos de una poderosa mula, +hice mi entrada triunfal por la puerta de Atocha, sin que salieran a +recibirme muchachas con panderetas, ni el fastuoso clero con alzada +cruz. Una corazonada felicísima, que más bien me ha parecido después +secretico del Espíritu Santo, me llevó a pedir hospitalidad a cierto +palacio tan viejo como suntuoso, que extiende sus amenos jardines no +lejos de las Vistillas y de Nuestra Señora de la Almudena. Y vieras tú +cómo allí me recibieron con palio, y me cantó el <i lang="la">Te Deum</i> una +dulcísima y fiel amiga, a quien he diputado siempre como la hembra +de más sutil ingenio que mecieron doradas cunas. Gala es de ambas +aristocracias, castellana y aragonesa, y digna de que se estampe con +letras de oro en el libro de la fama su bonito nombre: Pilar de Loaysa, +por nacimiento condesa de Arista, amén de otros sonoros títulos; +por enlace, condesa-duquesa de Cárdena y Ruy-Díaz. En su corona se +juntan los ilustres timbres de los Bustos de Lara y de los Idiáquez y +Loaysa... Mas tantas preeminencias históricas no igualan a la grandeza +de su talento, a la supina aristocracia de su amabilidad y cortesanía. +Hame recibido como a un rey, agasajándome y proveyéndome de cuanto +necesitaba mi caduca salud. Hemos hablado largamente a solas, querido +Fernando, concluyendo por ponernos los dos muy alegres, y con esto te +<span class="pagenum" id="Page_262">p. 262</span>digo más que si te +escribiera seis pliegos.</p> + +<p>Se me olvidaba una cosa: Pilar y yo tenemos parentesco, no muy +lejano, por los Sobremontes, por los Pignatellis y Javierres, y +otras ramas que se cruzan e injertan en nuestros respectivos árboles +nobiliarios. Pero esto ni quita ni pone. Lo importante es que te +estimé cuando te conocí, y ahora te conceptúo el primero de mis +amiguitos, hallándome dispuesto a guiar tus pasos en la vida social +con mis consejos, con la inagotable ciencia que me han dado mis años +y el continuo vivir entre gente de viso... Pronto hemos de vernos, +pues en cuanto yo dé a mi pobre osamenta algún reposo y me recobre +del quebranto de estos siete meses de increíbles aventuras, tomaré +el caminito de Mena, y juntos en esa dulce casa, en compañía de mis +hijos y nietos, os contaré los lances, ora trágicos, ora festivos, +interesantísimos todos, de mi larga permanencia en el campo de la +facción. Sucesos oiréis que os pondrán los pelos de punta, otros que +os moverán a risa, y algunos que debieran perpetuarse en letras para +enseñanza de las generaciones futuras. Y entreverando mis historias +de viejo con la tuya juvenil, te diré cosas que han de serte de gran +provecho en la brillante vida que te aguarda.</p> + +<p>Y ahora solo me falta rematar el cuento pasado con la explicación +del porqué y cómo de haber doña Cristina dado al pretendiente el +solemnísimo chasco de Arganda. No acertaba ya con la clave de este +político <span class="pagenum" id="Page_263">p. 263</span>enigma, +ni pudo mi mente salir de confusiones, hasta que Pilar de Loaysa me +refirió lo que te transmito, sintiendo que al pasar de sus labios a mi +pluma no conserve el encanto y la gracia que ella sabe dar a cuanto +dice. Fue que a mediados de agosto se sublevaron los oficiales del +ejército de Espartero, acantonado en Pozuelo, Aravaca y El Pardo, +pidiendo la caída del ministerio Calatrava, el cambio de gobierno +y de política, o sea la anulación de todo lo creado en la trifulca +de La Granja por los atrevidos sargentos Gómez y García. Acudió a +sofocar el movimiento el conde de Luchana, asistido de sus buenos +amigos Seoane y Van Halen, y de primera intención fueron separados +del servicio los oficiales revoltosos, y ascendidos los sargentos +para cubrir las vacantes. Pero como el nubarrón venía de lo alto, sin +más objeto que destruir todo lo hecho desde la infausta noche de San +Ildefonso, y volver las cosas al estado que tenían antes de aquel +suceso, intervinieron voluntades palatinas para que los oficiales +fueran reintegrados en sus empleos y honores. Armose tumulto en las +Cortes; tu amigo Mendizábal señaló al propio Baldomero como autor de +este inesperado cisco; defendiole Seoane; los ministros increparon el +pronunciamiento, invocando las sacras libertades, la disciplina y demás +cosas bellas que nadie ha sabido respetar, y al fin resultó lo que se +deseaba, que era el <i>menoscabo y vuelco</i> de la situación liberal y +masonil. Los oficialitos, en suma, han quedado <span class="pagenum" +id="Page_264">p. 264</span>triunfantes, y se vanaglorian de haber +destruido la obra de sus subordinados, el audaz Alejandro y el astuto +Higinio. La buena lógica pide que la revolución de sargentos sea +enmendada por oficiales, y la de estos por generales, hasta que las +hagan los mismísimos reyes, sublevándose contra su propia majestad y +prerrogativas. Henos aquí, mi buen Fernando, en presencia del fenómeno +histórico que singulariza a la España de nuestros días; y perdona que +tome este tonillo cargante y este amanerado estilo de discurso para +señalarte el dicho fenómeno. Tantas frases sonoras y campanudas se me +ocurren para maldecir esta endiablada máquina de las sublevaciones +militares, que prefiero no transcribir ninguna, seguro de que otras +voces y plumas lo expresarán más campanuda y gravemente que yo en el +curso infinito de nuestras políticas trapisondas. Es un hecho, es un +vicio de la sangre, del cual participamos todos, y con él hemos de +vivir hasta que Dios quiera curarnos. Yo no he de verlo, y se me figura +que tú tampoco lo verás.</p> + +<p>Dicho esto, voy a la miga del cuento, y aquí recobro mis mañas +de vejete maleante, diciéndote que <i>salen</i> doña María Cristina +y doña Luisa Carlota batiendo palmas de gozo. Dan por fenecido el +vergonzoso estado político que instituyeron con brutal grosería +Higinio y Alejandro. El liberalismo y las logias cayeron. Su Majestad +y Alteza han convencido a Espartero de que se deje nombrar <span +class="pagenum" id="Page_265">p. 265</span>Presidente del Consejo de +ministros, poniéndole de compinches al indispensable don Pío Pita +Pizarro, a Bardají, Vadillo, Salvato y general San Miguel. El aura +popular del de Luchana, su autoridad ante el ejército, y el grande +amor que le tienen jefes y tropa, devuelven a la reina la confianza +perdida desde la sargentada. Ya no cree su causa en peligro, ya +respira, se crece, se sacude el miedo; ya se atreve a mirar cara a +cara al <i>obcecado</i> pretendiente. Y restablecidas en su travieso +carácter ambas hermanas, dan por nulos y sin ningún valor los tratos +para reconciliar los dos brazos de la familia, y adiós soberanía de +don Carlos, adiós casamiento, adiós ilusiones del absolutismo, adiós +paz del reino... Sabedoras las napolitanas de que el figurón anda con +sus tropas por Vallecas, desde Palacio dirigen hacia allá sonrisas de +burla y desdén, y una de ellas da a San Miguel la orden de que sea +trasladado al centro el general que mandaba en las líneas de Atocha, +pretextando que por tenerle en gran aprecio se le quería apartar del +punto de más peligro. El tal (me callo su nombre) estaba en el ajo: +su misión, de prevalecer el convenio, era franquear la entrada a la +facción, y su recompensa ser nombrado ministro de la Guerra por el rey +absolutísimo.</p> + +<p>Se me ocurre presentarte aquí un lindo ejemplar de sombras +chinescas. Imaginemos, caro Fernando, un blanco muro, que es el fondo +de la historia patria. Sobre él aparecen <span class="pagenum" +id="Page_266">p. 266</span>dos lindos bustos negros. En las graciosas +cabezas, de perfil, reconoces al punto a las dos napolitanas, +señalándose por más bello y picante el contorno de la reina, colocado +delante del de su hermana. Ambas aplican el dedo pulgar a la punta de +la nariz, extendiendo la mano y dando a los otros dedos un temblorcito +gracioso. Vuélvense las caras y manos hacia la parte aquella de +Abroñigal, donde se supone que está el pretendiente recomendando a los +suyos la confianza absoluta en la protección de la Santísima Virgen de +los Dolores.</p> + +<p>De fijo llevarás a mal que trate yo una grave cuestión histórica +por arte bufonesca. Pero, hijo, considera que los años me hacen +infantil: quiero ser serio, y no lo consigo. Mi experiencia, madre de +mi descreimiento en estas materias, es abuela de mi humor festivo. +Añade a esto que el descanso, la paz y las comodidades que disfruto +en este palacio, después de tantas desdichas, despiertan en mí una +alegría retozona. Te presento el lado gracioso de esta Real intriga, +porque es el que más a mis ojos se destaca. Tú, niño ilustrado, a quien +las probabilidades de tomar un buen papel en la política imponen la +seriedad, podrás darle la vuelta (todas las cosas tienen dos caras) +y presentarlo por el lado grave, para gobierno y enseñanza de esta +generación más estudiosa en los libros que en los hechos. Por mi +edad y mi ciencia del mundo, estoy autorizado a ser extravagante, +a tener <i>cosas</i>, a reírme de lo que <span class="pagenum" +id="Page_267">p. 267</span>vosotros miráis con ojos de carnero y +expresáis con retóricas almidonadas. Mi relato histórico pecará de +burlesco... A mi modo, soy también romántico, de la cepa maleante. El +romanticismo es la juventud y también la vejez. El mundo antiguo y +el presente en él se enlazan. Por un lado llora, por otro ríe. Risa +y llanto constituyen la vida, y yo no estoy ahora en disposición de +llorar. En todo caso, imagínate que me he muerto ya, y que tienes +delante de ti, contándote historias verídicas, no a un hombre, sino a +un esqueleto. Mi calavera, asaz expresiva en sus ojos huecos y en su +rasgada boca, te cuenta con gracejo lúgubre los errores de nuestros +primates y el inocente abandono de nuestro pueblo.</p> + +<p>Y sigo. El pobre don Carlos es víctima de su ineptitud. Las +traviesas napolitanas, que iban de capa caída, llevan ahora la mejor +parte. Han derribado a Calatrava y su partido inepto, que no gobierna +ni administra; se han congraciado con Luis Felipe, que juega con +dos cartas, halagando por un lado al <i>absoluto</i>, por otro a la +reina, y solicita de esta que sofoque el incendio revolucionario y +masónico; se han agarrado al brazo fuerte de Espartero; han dado a la +oficialidad el gusto de anular la obra de los sargentos. Pondrán freno +a la libertad de imprenta, convertirán en un papel mojado la reciente +Constitución, y este no es más que el primer paso para ir a un régimen +de fuerza y autoridad. ¿Qué sucederá después? Si <span class="pagenum" +id="Page_268">p. 268</span>quieres que sea también profeta, te diré +que seguirá funcionando la máquina de los pronunciamientos; que no +habrá revoluciones temibles, porque el pueblo es un buenazo, a quien +se engaña con colorines y palabras vacías; que tendremos disturbios, +cambiazos y trapisondas, todo sin grandeza, pues no hay elementos de +grandeza, y las ambiciones son de corto vuelo. Redúcense a obtener +el mando, y a que los triunfadores imiten a los vencidos en sus +desaciertos y mezquindades. No late en la raza la ambición suprema de +un Cromwell o un Napoleón. Todo es rivalidad de comadres y envidias de +caciques. ¿Qué, te ríes? Pues tú lo verás, tú, que has de ser actor +en esta comedia, y te contentarás con hacer tu papelito modesta y +gravemente, creyendo que haces algo. Cuando llegues al término de la +vida, nuestras dos calaveras tendrán un careo gracioso en las honduras +de la tierra... y nos reiremos.</p> + +<p>Entre tanto, vive y goza. Es preciso que lo que ha padecido por +ti esta noble dama, mi excelsa castellana, se trueque ahora en goces +de los dos, en alegrías y confortamientos recíprocos. Hora es ya de +que ella te tenga, y de que tú le entregues tu corazón y tu voluntad. +Lo dicho: me iré pronto allá, llevándote mi sabrosa compañía, mi +conversación amena, mis consejos sapientísimos, mis reglas de vida. Te +anticipo la severa amonestación de abordar sin recelo tu enlace con +la niña de Castro. No hagas tonterías, Fernando; déjate de melindres +y repulgos, <span class="pagenum" id="Page_269">p. 269</span>que no +servirían más que para dar la victoria a <i>doña Urraca</i>. Esto me +produciría la muerte instantánea, del berrinche tan grande que cogería. +De modo que si no lo haces por ti mismo, hazlo por tu madre, que te +adora, y por mí, que te bendigo. Apresuraré mi viaje todo lo que pueda, +pues para esos arreglos me pinto solo, y de concierto el señor Hillo y +yo, abordaremos al buen Navarridas; y a doña María Tirgo, si no se pone +de nuestra parte, la encerraremos en un armario de la sacristía, y todo +quedará solventado en horas veinticuatro. Hazme el favor de anticipar +a mis hijos los tiernos abrazos, y a mis nietos los besos, que pronto +les dará el antes desgraciado y ahora feliz viejo — <i>Beltrán de +Urdaneta.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch37"> + <h2 class="nobreak g0">XXXVII</h2> + <p class="centra negr">De Pilar a Valvanera.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Madrid, septiembre.</i></p> +</div> + +<p>Dame mil abrazos y besos, mi amiga del alma, y recibe con mis +ternuras la feliz noticia de que mi problema está resuelto. Felipe +me perdona, y consiente en facilitar todos los arbitrios legales que +proponga Cortina para transmitir a Fernando una parte de mis bienes, +por donación <i lang="la">inter vivos</i>, por... en fin, no sé cómo, pero ello +será. Felipe decreta mi libertad, permitiéndome que dentro <span +class="pagenum" id="Page_270">p. 270</span>de algún tiempo, previas +las gradaciones y habilidades convenientes, viva con Fernando fuera de +Madrid. ¡Ay, qué felicidad, qué descanso tan dulce al término de este +fatigoso viaje de mi vida!</p> + +<p>Has de saber ante todo que Felipe ha mostrado una grandeza de alma +que nunca creí pudiera existir en él. ¡Vaya, que preciarme de tan +lista, serlo efectivamente, haber cultivado en secreto las dotes de +mi inteligencia, la observación y estudio de caracteres, y no haber +comprendido la grandeza de este hombre! Pero no es culpa mía que dicha +virtud no se haya revelado hasta que se planteó la magna crisis. Las +almas desvirtuadas por el artificio social no se descubren en su íntimo +ser sino cuando las agitan graves problemas emanados de la naturaleza. +Sin las sacudidas del cataclismo, no es fácil que se descuajen los +caracteres de formación apelmazada y dura. ¡Cómo nos eternizamos +en nuestros errores, mayormente cuando no seguimos el camino de la +verdad y vivimos en un mundo de mentiras y disimulo! Comprenderás +que mi dolor ha sido inmenso al ver el de Felipe en los primeros +días, y después su resignación y calma sublimes. Todo lo he visto de +lejos y en acecho, querida mía, pues desde la operación quirúrgica +no ha mediado una sola palabra entre él y yo. Quebrantada su salud +gravemente; envejecido en pocos días, cual si sobre su cabeza recayera +en un día el peso de quince años, su primo San Quintín le catequizó +<span class="pagenum" id="Page_271">p. 271</span>para llevársele a la +Encomienda, y allí está. Yo me vine de Carabanchel al día siguiente de +su partida, y dos después se me presentó aquí tu padre, a quien recibí +como puedes suponer, no vacilando en seguir tu consejo de informarle +de todo. Me ha dado ánimos, y asegura batiendo palmas que me prestará +su eficaz ayuda con alma y vida. ¡Pobre don Beltrán! Viene cansado, +muy mal de la vista; pero con el espíritu más despierto que nunca, el +corazón henchido de benevolencia, y en todo el esplendor de su ingenio +chispeante, peregrino. En cuanto se reponga, te le mando allá.</p> + +<p>Volviendo a Felipe, te diré que su profundo abatimiento, su inmensa +turbación con formas de cristiana humildad, me han trastornado a mí +de un modo que no puedo expresar. Cree que a esto debo los días más +tristes y angustiosos que he pasado en mi vida. Lo que me atormentó +mi conciencia culpándome de tan terribles males, no es fácil decirlo +con palabras. Me creía mujer perversa, indigna de perdón, justamente +condenada a crueles martirios en esta vida y en la otra. Por fin, +mi alma ha recibido consuelo; me lo trajo el buen Cortina, que vino +ayer de la Encomienda con la definitiva sentencia del dueño de mi +destino.</p> + +<p>Felipe me perdona, deplorando que en tantos años haya escondido +este terrible secreto por miedo a sus rigores. Sin dejar de comprender +cuán difícil era mi revelación, siente que yo, con mi silencio, haya +malogrado <span class="pagenum" id="Page_272">p. 272</span>toda +nuestra vida matrimonial, poniendo entre los dos el espesor y frialdad +de una muralla de recelo, y confinándonos una y otro en triste +soledad.</p> + +<p>Tratándose de un hecho irremediable, y sin atenuar mi enorme +falta, no hay más remedio que bajar ante él la cabeza, pues nada se +adelanta con las soluciones violentas y trágicas a nuestra edad, que +ya reclama sosiego y volver los ojos a mejor vida. Él no aspira más +que a una vejez oscura, preparándose a un buen morir. Desea que yo +procure ponerme en paz con Dios, limpiar mi conciencia, y no traer más +desventuras sobre las que ya deploramos.</p> + +<p>Autoriza cuanto Cortina crea pertinente para los fines que anhelo +y cuya justicia reconoce, y al concederme la libertad me impone +la obligación de seguir residiendo en nuestro palacio de Madrid, +hasta la fecha que él determine, a fin de evitar en lo posible los +inconvenientes de una separación brusca y escandalosa.</p> + +<p>Aunque espera que al fin se extinguirá en su alma el resentimiento, +por hoy rechaza toda reconciliación formal, y proscribe las escenas +de abrazos, lágrimas, protestas y demás manifestaciones de un gusto +teatral. En un largo plazo, que él fijará, no nos veremos, ¡ay!, Felipe +y yo. Seguirá en la Encomienda hasta muy entrado el invierno. Accede a +la proposición que le han hecho de enajenar el palacio en la primavera +próxima para demolerlo y construir en él casas de vecindad. <span +class="pagenum" id="Page_273">p. 273</span>Cuando vuelva a Madrid, +habitará en un palacito moderno que le proporcionará Salamanca, y yo +donde quiera. Prefiere que me establezca lejos de Madrid.</p> + +<p>¿Qué te parece, querida mía? Las papeletas de que te hablé +perecieron todas en este terremoto seguido de incendio, y en su lugar +veo surgir el espíritu de un grande hombre, de un santo más bien. No +solo me inspira ya veneración, sino un amor puro y acendrado. Mi mayor +gloria sería infundir en el alma de Fernando este nuevo cariño... +Pero el duque y Fernando no se verán nunca. En su santidad, ahora +descubierta, conserva Felipe el tesón y la intransigencia de raza.</p> + +<p>Explicado lo más esencial, y sin perjuicio de contarte más +cosas, vamos a lo nuestro. Ya estará Fernando enterado de lo que +más directamente le interesa, pues Juan Antonio, al darle cuenta de +la donación, le habrá informado de los motivos de hacerla en esta +forma, la única posible. Escribo también a Hillo, para que regrese +a Villarcayo, y entre todos incitéis al caballero a pedir la mano +de Demetria. Si estimáis más pertinente y delicado preparar antes +el terreno, partiendo Fernando a Vitoria y Laguardia, como un hábil +medio de reanudar amistad con las niñas, no me opongo: al contrario, +me parece muy bien. Luego se unirá tu padre a la conjuración, y él se +encarga de poner en conocimiento de los Navarridas quién es Fernando, y +los bienes que posee y poseerá. No creo que surjan escrúpulos por parte +del <span class="pagenum" id="Page_274">p. 274</span>buen párroco y su +señora hermana. Y en último caso, la <i>divina Palas</i> es quien ha de +decidirlo. Cuento con la vehemencia de su afición y la firmeza de su +carácter. Tenedme al corriente de lo que resolváis. Allá se va toda el +alma de vuestra amantísima — <i>Pilar.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch38"> + <h2 class="nobreak g0">XXXVIII</h2> + <p class="centra negr">De Fernando Calpena a Pilar de Loaysa.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, octubre.</i></p> +</div> + +<p>Amada madre mía: La mejor satisfacción que puedo dar a quien por mí +ha padecido tantas amarguras es consagrarle lo que de estas ha sido +causa, mi existencia, mi pobre existencia, martirio ayer de quien me +dio el ser, hoy consuelo y esperanza. Allá va, pues, con mis cariños +más ardientes, la protesta de ofrecer a usted toda mi voluntad, de +ponerla bajo su amparo y gobierno, para que en el dominio constante +de ella reciba mi madre las alegrías que apetece, fruto tardío de su +grande amor, y compensación de sus acerbas penas. Juntas y confundidas +nuestras voluntades, la mía se complacerá en la obediencia, sabiendo +como sé que el clarísimo entendimiento de mi señora madre ha de +imponerme actos y resoluciones de innegable sensatez. La oscuridad de +mi nombre, al que no puedo añadir el más grato a mi corazón, no me +exime de ser caballero. Leal <span class="pagenum" id="Page_275">p. +275</span>y honrado nací; aspiro a que mi conducta intachable y noble +me dé la consideración, el aprecio de las gentes, y aun el brillo +social a que no puedo aspirar por mi nacimiento. Con orgullo puedo +decir que algún rayo de la pasmosa inteligencia de mi madre ha venido +de su ser al mío, y esta riqueza que mi alma posee no la cambiara yo +por las más gloriosas vanidades de los nombres. La luz de mi madre arde +en mí, y con esto y su amor me basta; no quiero nada más, ni otros +bienes apetezco.</p> + +<p>Deseo vivir y tener salud para gloria y felicidad de la que +ha vivido padeciendo por mí; deseo agradarla en todo, amoldar +absolutamente mis acciones a sus deseos. Acepto la explicación que +se sirve darme de su plan referente a mi matrimonio con la niña de +Castro-Amézaga, y le agradezco infinito que haya tenido en cuenta las +razones que por conducto de Valvanera le expuse para no precipitar este +asunto y someterlo a los trámites que me imponen la dignidad de todos +y mi delicadeza. No haré, pues, manifestación alguna de propósitos +matrimoniales, concretándome a pasar por Laguardia de regreso de +Vitoria, en compañía del buen Hillo. En esta visita veré cómo soy +recibido, formaré juicio de los sentimientos de aquella ilustre +familia con respecto a mí, y de las direcciones que haya tomado o tome +la voluntad de la <i>diosa</i>, como dice nuestro capellán. No haré +papeles de pretendiente ni de rival del marqués de Sariñán, <span +class="pagenum" id="Page_276">p. 276</span>concretándome a reanudar mis +buenas amistades con ambas señoritas, ¿Estamos conformes en esto, madre +querida? ¿Soy razonable, discreto, noble, y al propio tiempo sumiso y +obediente hijo? Creo que sí; y seguro de que mis sentimientos están +en perfecta concordancia con los de usted, no recelo en emprender mi +viaje. Prontos a partir, estas letras de despedida llevan a usted los +respetos del gran Hillo, el cariño de los Maltranas, chicos y grandes, +y el corazón y el alma toda de su amante hijo — <i>Fernando.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch39"> + <h2 class="nobreak g0">XXXIX</h2> + <p class="centra negr">De Valvanera a don Pedro Hillo.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Villarcayo, octubre.</i></p> +</div> + +<p>Amigo mío: Mando la presente por un propio que expedimos en +seguimiento de ustedes, encargándole que pique espuelas para +alcanzarles pronto. Lleva la carta que hoy se ha recibido de Pilar para +su hijo, la cual nada contiene de particular, y la envío para que sirva +de pretexto al viaje del propio: el verdadero fin de este es informar +a usted de un hecho que me ha producido alguna inquietud. Se lo cuento +en esta carta, que el mozo le entregará, según mis órdenes, sin que +Fernando se entere.</p> + +<p>Esta mañana presentose en casa un sujeto, a caballo, con trazas de +caminante afanado <span class="pagenum" id="Page_277">p. 277</span>y +presuroso, y habiendo preguntado por Fernando con vivo interés, renegó +de sí mismo y de su suerte cuando le aseguramos que había partido. +Resistiose a creerlo; y como Juan Antonio, en vista de la insistencia +y disgusto que mostraba, le dijese que bien podía manifestarnos a +nosotros el motivo de su viaje, nos contestó lo que fielmente le +transmito, mi señor don Pedro: «Pues sepan, señora y caballero, que +yo soy Zoilo Arratia, para servir a ustedes. El objeto que aquí me +trae solo al señor don Fernando puedo manifestarlo, por ser cosa de +la incumbencia suya y mía particularmente, y así díganme pronto a +qué punto de España se encamina, para correr tras él hasta que le +encuentre». Ya tenía Juan Antonio la palabra en la boca para responder +la verdad, pues es hombre a quien mucho trabajo cuesta ocultarla, +cuando yo, que vi al instante un peligro en dicha verdad, anticipé +la mentira de que Fernando iba camino de Burgos para seguir luego +hasta Madrid, a donde le llaman sus intereses. En el rostro vivo del +tal Arratia conocí que no me creía. El hombre es rudo, fuerte, bien +plantado, de hermoso rostro moreno y ojos como centellas. Debió de ver +en los míos el temor y la curiosidad, y quiso explicarse mejor con +estas otras palabras, que, grabadas en mi memoria, copio con la posible +fidelidad: «Señora y caballero, sepan que le busco para proponerle +que seamos amigos, y si no lo quieren creer, no lo crean. Como digo +también que si don Fernando no quisiera las <span class="pagenum" +id="Page_278">p. 278</span>paces, en la guerra me encontrará, y ya +verá quién es Zoilo Arratia. Dispénsenme los señores, y manden lo que +gusten e su servidor». Se fue a la posada, donde le aguardaban otros +dos del mismo pelaje, que en su compañía vinieron y siguen. Al mediodía +supimos que, después de dar un pienso y corto descanso a sus caballos, +trotaban hacia Miranda. ¡Qué mal hice en indicar la vuelta de Burgos, +sin acordarme de que forzosamente la tomarán por Miranda de Ebro! No me +perdono esta torpeza mía.</p> + +<p>En fin, mi señor don Pedro, ello podrá ser un hecho insignificante, +sin malas consecuencias; pero nos hallamos inquietos, y hemos acordado +avisar a usted para que esté con cuidado, y evite, si es posible, el +encuentro con ese maldito bilbaíno, cuya presencia inesperada viene +a turbar mi gozo por el buen giro que tomaban los asuntos de Pilar y +Fernando. Puesto el caso en su conocimiento, nos tranquilizamos, en la +seguridad de que sabrá usted evitar nuevos disgustos. Quedamos pidiendo +a Dios que les guíe, y que a todos nos dé la paz que merecemos. De +usted atenta servidora y amiga — <i>Valvanera.</i></p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + + +<div class="chapter pt3" id="Ch40"> + <p><span class="pagenum" id="Page_279">p. 279</span></p> + <h2 class="nobreak g0">XL</h2> + <p class="centra negr">De doña Juana Teresa a la señora de Maltrana.</p> + <p class="dcha mt15"><i>Cintruénigo, octubre.</i></p> +</div> + +<p>Amiga y hermana: No tengo sosiego hasta no desahogar mis agravios +contra ti, y hoy me decido a manifestártelos, que si en ello tardo más, +de seguro reviento. Ya sé que tu casa es, como si dijéramos, el cuartel +general de las intrigas fraguadas contra mi hijo y contra mí, lo que +no entiendo, a menos que me demuestres la razón de querer más a tu +sentimental y misterioso huésped que a tu sobrino, hijo de tu hermano, +mi esposo, que santa gloria haya. Descíframe este acertijo, o de lo +contrario creeré que te has vuelto romántica y que mereces salir al +teatro con velo negro por la cara y puñal en la mano. Si no estás loca +rematada, haciendo pareja con la pobre Pilar, explícame la protección +que das a ese trovadorcillo, y la celada que intentáis armarle a la +niña de Castro-Amézaga.</p> + +<p>¡Si creerá Pilar que a mí me engaña! Sus enredos vienen a mi +conocimiento sin que yo los busque, y a poquito que yo extienda mi +tela de araña, cojo a la pobre mosca y la devoro. ¡Qué lejos está ella +de que le he tendido la red! Pero no: más bien ha sido obra de Dios, +que vela por los inocentes y <span class="pagenum" id="Page_280">p. +280</span>estorba las maquinaciones de los envidiosos. La casualidad, +o hablando cristianamente, la Providencia, ha puesto en mis manos un +testimonio de los devaneos antiguos de mi media hermana, los cuales +fácilmente se enlazan por ley de naturaleza con sus embrollos presentes +y con la existencia del mancebo romántico, que ostenta en su escudo +todos los emblemas nobiliarios de la Santísima Inclusa... Dos días hace +que me ocupo en atar cabitos, y no quiero que ignores el resultado de +mis trabajos. Yo también me doy a la historia menuda, lo que puedo +hacer con grandísimas ventajas, porque ha puesto Dios en mis manos el +archivo mundano del más glorioso perdido del siglo pasado y de parte +del presente, don Beltrán de Urdaneta.</p> + +<p>Estoy recopilando mis apuntes, que pondré a disposición de las +personas a quienes incumbe el llamar al orden a Pilar, o pararle un +poco los pies, reduciéndola al papel de penitente que le corresponde. +Y para que no creáis que obro con alevosía, a ti, que es como +confiarlas a ella, confío mis investigaciones, empezando por la más +grave y delicada. ¿Qué dirás que me saltó a los ojos una tarde que me +entretuve, sin malicia, puedes creerlo, en revolverle el papelorio a mi +libertinísimo suegro? Pues una carta que con fecha de julio de 1811 le +dirige a París una tal <i>Lea Delisle</i> (¡buena pieza sería!) desde +Ax de las Termas. Traducida en su parte más interesante por Rodrigo, +que, para que <span class="pagenum" id="Page_281">p. 281</span>lo +sepas, posee muy bien el francés, dice así: «Ya te conté que la +duquesa tu amiga se dejaba hacer la corte por Su Alteza el príncipe +José Poniatowsky (pongo mucho cuidado en copiar este nombre diabólico +letra por letra), general del imperio, gran figura, caballero insigne, +sobrino del rey de Polonia. Hoy puedo asegurarte que el príncipe +guerrero, a quien llaman el <i lang="fr">Bayard polonais</i> (esto lo dejo en +francés), y la dama española, están unidos en apasionada <i lang="fr">liaison</i> +(en francés lo dejo también para mayor decoro de nuestro idioma). +Anoche, al volver de una excursión a la cascada de Orlu, se perdieron +en el bosque de Ascou. Aún no han vuelto».</p> + +<p>Yo no lo he buscado: a la mano se me vino por designio de la +Providencia, como vinieron luego otras cartas de la misma pendanga, +en que decía que el príncipe y la duquesa habían parecido. Lo que no +parece, digo yo, es el decoro de Pilar. Buscando, buscando, por si Dios +me deparaba nueva luz, encontré una esquela de Engracia Pignatelli, +tía de Pilar, en la que consta que esta fue a pasar una temporadilla +en Zaragoza, de donde pasó a Lumbier, residencia de su amiga Serafina +Palafox... En fin, no quiero hacer cuenta del tiempo, ni ajustar meses, +compaginando fechas con fechas... No vayas a decir que soy cruel con la +que merece lástima, y a tanta lejanía de tiempo, algo de indulgencia. +Ya sé que ha llorado mucho. Ignoraba yo la causa: ahora no diré lo +mismo.</p> + +<p><span class="pagenum" id="Page_282">p. 282</span></p> + +<p>Al pronto se me ocurrió felicitarte, Valvanera de mi corazón, +pues no cae todos los días el honor de hospedar en nuestra casa a +un príncipe polaco, descendiente de reyes, que aunque destronados y +errantes por esos mundos, siempre han de conservar algún aire o tufillo +de testas coronadas; pero hablando de esto con Rodrigo, que sabe muy +bien historias de todos los países, agarró una enciclopedia que le saca +de todas sus dudas, y en ella vimos que el tal señor de Poniatowsky, +el <i>Bayardo polonés</i>, como le llaman, después de diversos hechos +heroicos en las campañas de Rusia, Varsovia y no sé qué otros puntos, +murió el año 13, al pasar a caballo un río de nombre muy enrevesado. +Y luego de leídas estas referencias, hojeó Rodrigo la <i>Historia de +Napoleón</i>, con láminas, y me mostró una que representa al príncipe +luchando con la corriente del río en que se anegaron y perecieron +tantas glorias. Si no miente la estampa, era un guapo mozo, y debía de +ser hombre de gran coraje.</p> + +<p>Cuéntale todo esto a tu amiga, y adviértele que <i>doña Urraca</i>, +a pesar de todas estas cosillas que andan en libros extranjeros, no +la quiere mal; que se halla dispuesta a la indulgencia, al olvido de +las historias de 1811 y 1812, y a reconocerla y diputarla como una +mujer ejemplar, siempre y cuando ella sea comedida; que obligadas al +comedimiento están las que no se hallan libres de ciertas máculas. ¿A +qué se empeña esa loca en cosa tan absurda y desleal como cerrarnos +<span class="pagenum" id="Page_283">p. 283</span>el caminito de +Laguardia cuando a punto estábamos ya de verlo franqueado y mis deseos +satisfechos? ¿A qué se mete ella en este negocio, que por mal que +vaya para mí no ha de ir bien para ella, pues la mercancía adulterada +que pretende introducir no puede ser admitida, no, allí donde todo es +nobleza y virtud, y se ha de mirar mucho al honor y limpieza de los +nombres? Que su necedad no me ponga en el caso de emplear la malicia +por derecho de defensa. Ella me conoce: soy muy buena, muy tolerante, +amantísima de la familia; en todo caso, estoy dispuesta al perdón, y +soy la primera en arrojar velos y más velos sobre las faltas de las +personas que me son caras; pero que no me pise, por Dios, que no me +pise, porque al sentir el ultraje y el pisotón, me revuelvo y clavo el +diente..., no lo puedo remediar... Y basta por hoy.</p> + +<p>Muy enfadada me tienes, como encubridora y auxiliar de esa pérfida; +pero nada temas de mi enojo. Soy tu amiga, te quiero, reconozco tus +virtudes, y en mis oraciones, siempre que pido a Dios que conserve +la salud de mi hijo, nunca se me olvida echar una palabrita por ti +y los tuyos. Mil afectos a todos de tu cariñosa hermana — <i>Juana +Teresa.</i></p> + + +<p class="fin">FIN DE «LA ESTAFETA ROMÁNTICA»</p> + + +<p class="smaller mt3">Santander (San Quintín), julio-agosto de 1899.</p> + +<hr class="chap x-ebookmaker-drop" aria-hidden="true"> + +<nav> +<div class="chapter pt3" id="ToC"> + <p><span class="pagenum" id="Page_285">p. 285</span></p> + <h2 class="nobreak g1">ÍNDICE</h2> +</div> + +<table class="toc"> + <tr> + <td> </td> + <td class="tdrb smaller">Páginas</td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">I. — <a href="#Ch1"><i>De doña María Tirgo a doña + Juana Teresa</i></a>. En Laguardia a 20 de febrero de 837.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_5">5</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">II. — <a href="#Ch2"><i>De la señora marquesa de + Sariñán a doña María Tirgo</i></a>. Cintruénigo, 1.º de marzo.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_12">12</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">III. — <a href="#Ch3"><i>De don José María de + Navarridas al excelentísimo señor marqués de Sariñán</i></a>. + Laguardia, 16 de marzo.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_22">22</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">IV. — <a href="#Ch4"><i>De doña María Tirgo a su + amiga doña Juana Teresa</i></a> (incluida en la anterior). Hoy, lunes + 16.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_24">24</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">V. — <a href="#Ch5"><i>De Fernando Calpena a don + Pedro Hillo, presbítero</i></a>. Villarcayo, 28 de febrero.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_29">29</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">VI. — <a href="#Ch6"><i>Del mismo al mismo</i></a>. + Sin fecha.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_41">41</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">VII. — <a href="#Ch7"><i>Del mismo al mismo</i></a>. + Marzo.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_50">50</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">VIII. — <a href="#Ch8"><i>De don José M. de + Navarridas a Fernando Calpena</i></a>. Laguardia y marzo.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_61">61</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">IX. — <a href="#Ch9"><i>De Valvanera a su fraternal + amiga Pilar</i></a>. Villarcayo, marzo.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_68">68</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">X. — <a href="#Ch10"><i>De don Fernando a doña Aura</i></a>.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_75">75</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XI. — <a href="#Ch11"><i>De don Pedro Hillo a + Telémaco</i></a>. Madrid, abril.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_78">78</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh"><a href="#Ch11a"><i>De Miguel de los Santos a + Fernando Calpena</i></a> (incluida en la anterior).</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_84">84</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XII. — <a href="#Ch12"><i>De Pilar a su amiga + Valvanera</i></a>. Madrid y abril.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_97">97</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XIII. — <a href="#Ch13"><i>De Fernando Calpena a don + José María de Navarridas</i></a>. Villarcayo, abril.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_100">100</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XIV. — <a href="#Ch14"><i>De Pedro Pascual Uhagón + a Fernando<span class="pagenum" id="Page_286">p. 286</span> + Calpena</i></a>. Elorrio, marzo. (Recibida en abril).</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_105">105</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XV. — <a href="#Ch15"><i>De Pilar a + Valvanera</i></a>. Madrid, abril.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_111">111</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XVI. — <a href="#Ch16"><i>De la misma a la + misma</i></a>. Madrid, abril.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_115">115</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XVII. — <a href="#Ch17"><i>De la misma a la + misma</i></a>. Abril.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_129">129</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XVIII. — <a href="#Ch18"><i>De don José M. de + Navarridas</i> (incluyendo esquelas de las niñas de Castro) <i>a + Fernando Calpena</i></a>. De Laguardia, a 6 de mayo.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_135">135</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XIX. — <a href="#Ch19"><i>De Valvanera a + Pilar</i></a>. Villarcayo, mayo.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_148">148</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XX. — <a href="#Ch20"><i>De doña Juana Teresa, + marquesa de Sariñán, a la señora de Maltrana</i></a>. Cintruénigo, + junio.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_157">157</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXI. — <a href="#Ch21"><i>De Fernando Calpena a don + Pedro Hillo</i></a>. Villarcayo, junio.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_165">165</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXII. — <a href="#Ch22"><i>Del señor de Maltrana + a su hermana política la señora marquesa de Sariñán</i></a>. + Villarcayo, 1.º de julio.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_174">174</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXIII. — <a href="#Ch23"><i>De Gracia a + Calpena</i></a>. Laguardia, julio.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_177">177</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXIV. — <a href="#Ch24"><i>De Pilar a + Valvanera</i></a>. Madrid, julio.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_180">180</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXV. — <a href="#Ch25"><i>De Sabas a don + Fernando</i></a>. Miranda de Ebro, 20 de julio.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_184">184</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXVI. — <a href="#Ch26"><i>De Pilar a + Valvanera</i></a>. Madrid, julio.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_187">187</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXVII. — <a href="#Ch27"><i>De don Pedro Hillo a + Fernando Calpena</i></a>. Laguardia, agosto.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_197">197</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXVIII. — <a href="#Ch28"><i>De Fernando Calpena a + don Pedro Hillo</i></a>. Villarcayo, agosto.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_199">199</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXIX. — <a href="#Ch29"><i>De Pilar a + Valvanera</i></a>. Madrid, agosto.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_204">204</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXX. — <a href="#Ch30"><i>De la misma a la + misma</i></a>. Madrid, septiembre.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_213">213</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXXI. — <a href="#Ch31"><i>De Valvanera a + Pilar</i></a>. Villarcayo, agosto.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_221">221</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh"><span class="pagenum" id="Page_287">p. + 287</span>XXXII. — <a href="#Ch32"><i>De Pilar a Valvanera</i></a>. + Septiembre.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_226">226</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXXIII. — <a href="#Ch33"><i>De la misma a la + misma</i></a>. Carabanchel, septiembre.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_230">230</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXXIV. — <a href="#Ch34"><i>De don Beltrán de + Urdaneta a Juan Antonio de Maltrana</i></a>. Herrera de los Navarros, + 26 de agosto.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_239">239</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXXV. — <a href="#Ch35"><i>De don Beltrán de + Urdaneta a Fernando Calpena</i></a>. Madrid, septiembre.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_242">242</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXXVI. — <a href="#Ch36"><i>Del mismo al + mismo</i></a>. Madrid, septiembre.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_256">256</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXXVII. — <a href="#Ch37"><i>De Pilar a + Valvanera</i></a>. Madrid, septiembre.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_269">269</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXXVIII. — <a href="#Ch38"><i>De Fernando Calpena a + Pilar de Loaysa</i></a>. Villarcayo, octubre.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_274">274</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XXXIX. — <a href="#Ch39"><i>De Valvanera a don Pedro + Hillo</i></a>. Villarcayo, octubre.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_276">276</a></td> + </tr> + <tr> + <td class="tdlh">XL. — <a href="#Ch40"><i>De doña Juana Teresa a la + señora de Maltrana</i></a>. Cintruénigo, octubre.</td> + <td class="tdrb"><a href="#Page_279">279</a></td> + </tr> +</table> +</nav> + +<hr class="chap"> + + +<hr class="full"> + +</div> +</main> +<div style='text-align:center'>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 78963 ***</div> +</body> +</html> diff --git a/78963-h/images/cover.jpg b/78963-h/images/cover.jpg Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..5b4f403 --- /dev/null +++ b/78963-h/images/cover.jpg diff --git a/78963-h/images/logo.jpg b/78963-h/images/logo.jpg Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..3957043 --- /dev/null +++ b/78963-h/images/logo.jpg diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6c72794 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This book, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. 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